• TABLE OF CONTENTS
HIDE
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 Table of Contents
 Un modelo de sistema carcelario...
 Necesidad de agilizar el actual...
 Soberania nacional y recursos...
 La banca hipotecaria en la Republica...
 Sumarios de sentencias dictadas...
 Ediciones de la UCMM
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Group Title: Revista de ciencias jurídicas (Universidad Católica Madre y Maestra. Departamento de Ciencias Jurídicas)
Title: Revista de ciencias jurídicas
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 Material Information
Title: Revista de ciencias jurídicas
Uniform Title: Revista de ciencias jurídicas (Universidad Católica Madre y Maestra. Departamento de Ciencias Jurídicas)
Physical Description: v. : ; 22 cm.
Language: Spanish
Creator: Universidad Cato´lica Madre y Maestra -- Departamento de Ciencias Juri´dicas
Universidad Católica Madre y Maestra -- Departamento de Ciencias Jurídicas
Publisher: Universidad Cato´lica Madre y Maestra, Departamento de Ciencias Juri´dicas
Universidad Católica Madre y Maestra, Departamento de Ciencias Jurídicas
Place of Publication: Santiago, R.D
Santiago, R.D
Publication Date: Enero-Marzo 1978
Frequency: three issues yearly[<2002->]
quarterly[ former 1977-]
monthly[ former <, sept. 1984->]
bimonthly[ former <, 1992>-1994]
quarterly[ former 1995-]
monthly
regular
 Subjects
Subjects / Keywords: Law -- Periodicals -- Dominican Republic   ( lcsh )
Genre: law report or digest   ( marcgt )
legal article   ( marcgt )
legislation   ( marcgt )
periodical   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: No. 1 (oct./dic. 1977)- ; 2a época, año 1, no. 1 (sept. 1984)- ; 3. época, año 1, no. 1 (nov. 1991)- ; 4. época, no. 1 (sept./dic. 2002)-
General Note: Title from cover.
General Note: Latest issue consulted: 4. época, no. 1 (sept./dic. 2002).
General Note: Has supplements with distinctive titles.
 Record Information
Bibliographic ID: CA01600002
Volume ID: VID00002
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 10082860
lccn - 85644548
issn - 0379-8526

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover 1
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    Table of Contents
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    Un modelo de sistema carcelario para la carcel publica de Santiago
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    Necesidad de agilizar el actual procedimiento civil
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    Soberania nacional y recursos naturales
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    La banca hipotecaria en la Republica Dominicana
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    Sumarios de sentencias dictadas por tribunales de Santiago
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    Ediciones de la UCMM
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Full Text





























































ENERO FEBRERO MARZO. 1978 No. 2 AO 1978



































UNIVERSIDAD CATOLICA MADRE Y MAESTRA
Monseor Agripino Nez Collado, Rector :,

REVISTA DE CIENCIAS JURIDICAS
Juan Jorge Garca, Director

Consejo de Redaccin:
Mercedes Mara Estrella
Jos Mara Hernndez '
Milton Ray Guevara
Ricardo Minio
Luis Bircann Rojas







vista de

EIENCIAS

IURIDICAS


RECIBIDO i; t NE 2001


SContenido



UN MODELO DE SISTEMA CARCELARIO PARA LA
CARCEL PUBLIC DE SANTIAGO
Por Emilia Levasseur ..................... ... ................. 3
NECESIDAD DE AGILIZAR EL ACTUAL PROCEDIMIENTO CIVIL
Por Luis A. Bircann Rojas .... ......... .......... ............. 13
SOBERANIA NATIONAL Y RECURSOS NATURALES
Por Milion Ray Guevara ....................................... 25,
LA BANCA HIPOTECARIA EN LA REPUBLICAN DOMINICANA
Por Federico E. Villamil Snchez ................. ................ 35
SUMARIOS DE SENTENCIAS DICTADAS POR
TRIBUNALES DE SANTIAGO
SPor Victor los Castellanos .................. .................. .47


UNIVERSIDAD CATOLICA- MAbRI y MAESTWI
BIBLUOTEC















UN MODELO DE SISTEMA CARCELARIO PARA
LA CARCEL PUBLIC DE SANTIAGO
Por Emilia Levasseur ESI~~~~ID CATOLICA MADRE Y M STr
BIBLIOTECA
Un sistema penitenciario, para que pueda ser considerado como
modern, debe de partir de una idea fundamental; lograt la
rehabilitacin integral del que ha delinquido. No importa que los
motivos de esa delincuencia sean los ms repudiables.

S Para llevar a cabo este modelo desistema penitenciario, se ha
Sescogido como referencia el sistema penitenciario propuesto por las
Naciones Unidas en 1955 y como un modelo concrete, se sigui las
Spautas trazadas en el sistema penitenciario de Venezuela, ya que
despus de un anlisis, se consider que ste era el ms apropiado
para el modelo ideal.

Los establecimientos de prisiones se deben basar en principios
Sgenerales para el tratamiento de los reclusos, aplicando medios de
asistencia educativa, moral y spiritual, capacitacin professional,
r trabajo educativo y productive, recreacin y sanidad, visto en funcin
Sde los antecedentes del sujeto,su personalidad, edad, educacin, medio
Social, y duracin de la reclusin, todo ello para el tratamiento y
educacin del recluso a los fines de su reincorporacin a la sociedad.
Para ese objetivo, se deben tomar los siguientes aspects:
A- Clasificacin y observacin del recluso
B- Rgimen individualizado
C- Trabajo
D- Educacin
E- Asistencia mdica
F- Asistencia social
G- Discipline
H- Personal
1- Organizacin administrative.







A- Clasificacin y Observacin del Recluso


1.- Clasificacin: El objetivo principal de la clasificacin de
sujetos sometidos a rgimen penitenciario, es la de hacer possible la
individualizacin del tratamiento para un posterior tratamiento
progresivo, adems persigue proteger en cierto modo, a aquellos
grupos recuperables en base a tratamientos, de otros no recuperables,
evitando en todo moment la promiscuidad. Sin la clasificacin de
los reclusos no sera possible la agilidad del sistema progresivo y sin
ste los establecimientos destinados al cumplimiento de condena
seran simples locales de reclusin.

La reagrupacin de sujetos debe ser constant mientras dure su
reclusin, lo que permitir el ascenso del sujeto de una categora
inferior o media a un rgimen de confianza, que sera en este caso la
culminacin del tratamiento, pasando el sujeto a disfrutar de otras
consideraciones previas a su libertad definitive, como trabajo en
destacamentos, trabajo fuera del establecimiento, libertad condi-
cional.

2.- Observacin: Se debe establecerla observacin del recluso
en las actividades que ejerce y en las reacciones que present dentro
del sistema general de vida del establecimiento. En ella se comprue-
ban los sntomas bsicos del progress de la personalidad, su'retroceso
o estancamiento. Todas las observaciones deben ser anotadas en la
hoja de vida del recluso.*

B- Rgimen Individualizado

En funcin de los principios de individualizacin y progresivi-
dad del tratamiento, deben establecerse normas para regimen de
mxima vigilancia, median vigilancia, mnima vigilancia y rgimen
de confianza. El sujeto es clasificado para determinado rgimen,y los
cambios de personalidad determinan el cambio de rgimen. .

El rgimen se debe cumplir en secciones separadas, con horario
especial.

a) Son sometidos a rgimen de mxima vigilancia: Los reclusos
de mala conduct habitual, los difcilmente recuperables, y los de
alta peligrosidad.


*La hoja de vida del recluso, lo constitute su historian dentro de la crcel.







Las normas de mxima vigilancia son:

- Pabelln especial
- Trabajo colectivo y vigilancia en el penal
- Recreacin en patio especial
- Celda a las 6 p.m.
- Ultimo' turno en el comedor
- Uniforme obligatorio
- Estricta instruccin escolar
- Aprendizaje obligatorio de un oficio con poca remunera-
cin.
- Prohibicin de deambular libremente en el estableci-
miento.
- Cine cada 15 das si es merecedor
- Visitas cada 15 das.


b) Se aplica rgimen de median vigilancia a
recuperados, y los de baja peligrosidad.


los reclusos


Son normas de median vigilancia:

Pabelln especial
Segundo turno en comedores
Trabajo en talleres, con mejor remuneracin si es possible.
Trabajo de artesana en grupos vigilados
Cine una vez por semana
Recreacin hasta las 6 p.m.
Silencio a las8 p.m.
Uniforme obligatorio
Deportes, sbados y domingos
Instruccin escolar obligatoria
Desplazamiento con custodia
Imposibilidad de deambular libremente y en forma aislada.
Visita una vez por semana.

c) El rgimen de minima vigilancia se aplica a aquellos reclusos
cuya conduct y favorable evolucin lo permitan, y que registren
pronstico psicolgico favorable y diagnstico negative de peligrosi-
dad.

Son normas de mnima vigilancia:

Pabelln especial
Primer turno en comedor







Posibilidad de trabajos y residir fuera del establecimiento,
cuando se trate de colonia agrcola (ver en anlisis de
concepts "Colonia Agrcola")
Posibilidad de desempear trabajos interns de responsabi-
lidad como ordenanzas, barberos, maestros auxiliares.
Cine dos veces por semana
Posibilidad de deported diario
Uniforme especial
Visita dos veces por semana
Reclusin en pabelln a las 8 de la noche
Silencio a las 9 de la noche.

d) El rgimen de confianza se aplica a aquellos reclusos que
registran conduct excelente, evolucin favorable; diagnstico negati-
vo de peligrosidad.

Son normas de rgimen de confianza:

Pabelln especial
Lmpara y radio individual
Trabajo y residencia fuera del establecimiento, en sus
terrenos, cuando se trate de colonia agrcola.
Trabajos particulares o a entidades oficiales, fuera del
establecimiento, en zonas que no disten ms de 20 km.
Entrada al recinto penitenciario a las 6 p.m.
Posibilidad de asistencia a espectculos fuera de la crcel,
una vez por semana de 6 a 9 p.m., y los domingos en el da
con custodia.
Posibilidad de deportes diariamente
Traje corriente fuera del penal y distintivo especial dentro
del mismo.
Reclusin en pabellones a las 10 p.m.

Siendo el rgimen de contenido rehabilitador, a media que ese
contenido se logre, el tratamiento vara.

C- Trabajo

El trabajo debe estar fundamentado en tres bases principles:

1) El trabajo debe desempearse obligatoriamente.
2) 'Su funcin y finalidad debe ser educativa, sin carcter
aflictivo.







3) La remuneracin tiene que ser equitativamente concricio-
nada a los hbitos de discipline, as como al grado de
productividad y el grado de capacitacin de quien lo
realize.

La administracin penitenciaria dispondr de comit encargado
de organizer y dirigir el trabajo. Las funciones generals de dicho
comit se refieren al planteamiento, determinacin y administracin
del trabajo en talleres de diversos tipos de produccin tales como:
Carpintera, zapatera, sastrera, repostera, panadera, ebanistera.
En cuanto a las actividades de agriculture: hortalizas, maz,
tabaco, yuca, arroz.

D- Educacin

La actividad educativa debe ser de naturaleza integral para todos
los reclusos, tratan de lograr una mejor instruccin de carcter
formative y una educacin cada vez ms complete.

Debe funcionar una seccin pedaggica, inscrita como centro de
cultural en la Oficina Nacional de Educacin de Adultos del
Ministerio de Educacin, para que los reclusos obtengan con validez
acadmica, los ttulos de maestros promotores de alfabetizacin y de
suficiencia en educacin primaria.
Las funciones docents, tanto en educacin primaria como en el
process de alfabetizacin, estarn regenteadas por maestros normalis-
tas; adems deben existir cursos de contabilidad, mecanografa,
idioma.
Los reclusos que obtienen el certificado de instruccin primaria,
gozarn de oportunidad para desempear funciones de maestro
auxiliar o para ingresar en -los cursos de enseanza especial, de
contabilidad, mecanografa, idiomas.

E- Asistencia Mdica

La asistencia mdica debe prestarse en forma integral en la
media que lo requiera la prevencin y restitucin de la salud del
recluso.

Las funciones principles del servisio mdico deben ser:
a) Exmenes a todo ingresado al establecimiento, con la






recomendacin necesaria para el rgimen a que se le
someter;
b) Vacunacin integral de reclusos recin integrados y revacu-
nacin peridica de la poblacin reclusa;
c) Despistaje en todo recin ingresado peridicamente.en la
poblacin reclusa, de la tuberculosis pulmonar, sfilis y
parasitosis intestinal;
d) Inspeccin de la higiene y el aseo de los locales y de los
reclusos;
e) Inspeccin de la dieta alimenticia en su cantidad, calidad y
preparacin;
f) Asistencia mdica diaria.

F- Asistencia Religiosa

La asistencia religiosa debe dirigirse a la formacin moral y
spiritual para el desenvolvimiento de su personalidad.
G- La Asistencia Social

La accin social que se presta en los establecimientos peniten-
ciarios debe estar dirigida a dos aspects principles:

ler. El tratamiento del sujeto durante su reclusin, y
2do. A su preparacin para el egreso, ejercindose en dos
campos, el del sujeto y el de su familiar.

La asistencia social al recluso se prestar por:

a Asesoramiento individual,
Asesoramiento electivo,
c Refuerzo de las relaciones familiares y sociales,
d Mejoramiento de relaciones de la familiar con el recluso,
e Preparacin del recluso para su reincorporacin a la
sociedad,
f) Educar a la comunidad para una mejor aceptacin hacia el
recluso.

H- Discipline

En la relacin a la discipline deben estar reglamentadas las
conductas sancionables en la poblacin reclusa y las sanciones
aplicables. Asimismo, para estimular la evolucin del recluso se
crearn premios.







En ese aspect, se establecen como faltas:


1) Los actos contrarios a la higiene, orden y moralidad en el
establecimiento;
2). El porte, retencin u ocultamiento de armas, herramientas,
objetos falsos o deformados que pueden ser utilizados
como defense en los moments de pleitos o rias entire uno
y otro recluso.
3 La no asistencia a la escuela, por motivo no justificado;
4 La promocin de rias y escndalos;
S Las faltas de respeto, injuries al personal del estableci-
miento;
6) El abandon injustificado del trabajo;
7) Los daos materials causados injustificadamente a bienes
del establecimiento; y
8) La fuga, su tentative, la complicidad o auxilio en la
.evasin.

Para las mencionadas faltas, se aplican las siguientes sanciones:

1) La amonestacin privada;
2 Prdida total o parcial de beneficios, privilegioS o premios
reglamentariamente obtenidos;
3 Reclusin en la propia celda, hasta por 30 d las;.
4 Reclusin en celda de aislamiento hasta por 15 das; y
5 Ubicacin en grupo de tratamiento ms riguroso.

La aplicacin de las sanciones disciplinarias es atribucin del
personal de los servicios penitenciarios, pero para mejor march del
rgimen se establece el funcionamiento de una junta de conduct
integrada por el Director del establecimiento, el Sub-Director, el
mdico, el jefe de la seccin pedaggica, un representante de los
servicios de custodia.
Se seleccionar este personal por considerarlo el ms indicado
en este caso, ya que estn al frente del funcionamiento del centro.

La junta tiene como principles atribuciones:

a) Estudiar e informar sobre el comportamiento general de
cada recluso, su laboriosidad efectiva, y las pruebas
evidentes y constantes de su correccin;
b) Presentar propuestas razonadas para la reclasificacin del
recluso a otra categora; y







c) Mantener vigilancia sore los reclusos egresados en libertad
condicional.

/- Personal

El personal que vaya a trabajar en la.crcel debe tener cierta
especializacin, capaz de cumplir la misin social que impone la ley.
Dicha especializacin se realizar en una escuela para la formacin y
capacitacin de los funcionarios de prisiones en todas sus escalas,
.desde custodias hasta directivos.

La escuela debe funcionar con cursos regulars para formacin
de jefes y auxiliares de los servicios penitenciarios y para formacin y
orientacin de vigilantes civiles. Asimismo realizar cursillos para
otros funcionarios.

Los cursos deben incluir materials tales como: Administracin
penitenciaria, Derecho Penal, Defensa social; Relaciones humans,
Criminologa, Moral y Moral professional y Psicologa.

j- Organizacin administrative (ver Organograma)

La direccin de la crcel debe star organizada de la siguiente
forma:

1) Alcaide: Es el director de la crcel, y tiene la responsabilidad
en el establecimiento de la aplicacin de la ley y sus reglamentos.

2) La Divisin de Servicios Administrativos: Estructura, calcu-
la, redacta y motiva el presupuesto de prisiones, y tramita su
inversion.

3) La division de antecedentes penales y estadstica: Lleva el
control del movimiento de la poblacin reclusa, la formacin y
archivo de expedientes de los reclusos.

4) La division de Asistencia Mdica integral: Tramita todo lo
relative a la asistencia mdica hitegral a los reclusos.

5) La division de rgimen penitenciario: Trabaja sobre la
aplicacin de la ley de rgimen penitenciari y el reglamento de
crceles; adems mantiene investigaciones cientficas a los fines de
prevencin y tratamiento.







6) Division de Asistencia Social: Est integrado por el departa-
mento de trabajo social, el cual corresponder a los trabajadores
sociales la asistencia y amparo del recluso y de su familiar, con el fin
de reducir al mnimo Los inconvenientes que represent para stos la
reclusin; y por el departamento de Educacin, quien estar
encargado de organizer y orientar a travs de las secciones pedaggi-
cas del establecimiento, la educacin integral de la poblacin reclusa.

BIBL OGRAFIA
Cdigo de Procedimiento Criminal de la Repblica Dominicana. Editorial Librera
Dominicana, Santo Domingo, 1963.
DIAZ RUZ, M.R. Superticlones Criminolgicas y mdicas. Editorial del Caribe, Santo
Domingo, 1965.
LEON C. BENJAMIN. Agrupacin, Clasificacin y tratamiento integral en establecimiento
penitenciario carcelarios y correccionales. Editado por el Ministerio de Justicia.
Venezuela, 1965.
ROSARIO, ANTONIO. Cdigo de procedimiento penal de la Repblica Dominicana.
Editado por la U.C.M.M., Santiago de los Caballeros, 1968.
RAMOS, LEONCIO. Ley y justicia. Editora Caonabo. Santo Domingo, 1970.
RUIZ V. MARY. El sistema Penitenciario en Venezuela. Editado por el Ministerio de
justicia de Venezuela, Caracas, 1965.
RIPOLL, GUILLERMO. El Liberado ante la Sociedad. IV Congreso Penitenciario
Latinoamericano. Buenos Aires, Argentina, 1967.
Evolucin Penitenciaria. Organo de la Direccin de Prisiones del Ministerio de Justicia.
Caracas.
QUIROGA, MIRTA; Vermis Antonio y Bohn Carlos. Tratamiento del Recluso para su
reintegro a la, Sociedad Familiar. IV Congreso Penitenciario Latinoamericano,
Argentina, 1967.















NECESIDAD DE AGILIZAR EL ACTUAL
PROCEDIMIENTO CIVIL

Por Luis A. Bircann Rojas

1. Generalidades

Uno de los problems ms series que confront la Justicia
dominicana es el de la complicacin innecesaria de los procedi-
mientos civiles con su secuela de gastos elevados y la tardanza en la
conclusion de los litigios.

Nuestro Cdigo de Procedimiento Civil promulgado el 17 de
abril de 1884, es una adaptacin o localizacin del Cdigo de
Procedimiento Civil francs de 1806; salvo ligeras modificaciones. En
sus lineamientos generals se ha mantenido sin variacin, y prctica-
mente nos encontramos regidos por un texto caduco en muchas de
sus parties. Los tiempo modernos reclaman perentoriamente transfor-
maciones sustanciales en ese cdigo concebido para una sociedad de
hace ms de un siglo y medio, que no se identifica ni reconoce en la
sociedad actual a consecuencia de la tremenda evolucin sufrida por
todas sus instituciones.

La corta extension exigida para el present trabajo impide que
nos explayemos en detalles sobre todos los aspects que pueden ser
objeto de modificaciones en el Cdigo de Procedimiento Civil. Nos
limitaremos, pues, a exponer a grandes rasgos, los principles.

II. Los Plazos

Los plazos que impone este cdigo para realizar una actuacin
determinada o abstenerse de ella son en algunos casos muy largos y
en otros no se justifican sus consecuencias.

Ante el Juzgado de Paz los procedimientos son susceptibles de







pocas crticas en trminos generals, ya que carecen de formalidades
engorrosas y los plazos son cortos. Sin embargo, en el Art. 15 se
consagra una situacin injusta, declarndose extinguida la instancia si
despus de 4 meses desde la fecha de un interlocutorio no.se fallare el
caso definitivamente, pudiendo ser anulada en apelacin la sentencia
que interviniere despus de ese plazo. La mas elemental justicia
repugna que una desidia de un juez pueda traducirse en la extincin
de los derechos del demandante. Es cierto que esa disposicin prev
daos y perjuicios a cargo del Juez de Paz, pero stos sern ilusorios
dada la modest condicin econmica de este funcionario. Debe, por
tanto, desaparecer ese efecto enojoso que no est en manos del
demandante evitar.

El Art. 16 establece un plazo prohibitivo de tres das para
Simponer recurso de apelacin contra las sentencias definitivas del
Juzgado de Paz, contado desde la fecha de su pronunciamiento. Igual
prohibicin dispone el Art. 449, dentro de un plazo de ocho das,
para las sentencias dictadas por el Juzgado de Primera Instancia en
sus atribuciones civiles. A nuestro entender esos textos deben ser
eliminados por las injustificables consecuencias que puede comportar
su inobservancia. En efecto en la conveniencia de que no se
interpongan recursos "ab irato", de que se reflexione antes de acudir
a un segundo grado. Si este argument puede tener algn valor, ste
se esfuma de inmediato cuando se consider que esa apelacin
inmediata es declarada inadmissible y que cuando se pronuncia esta
sancin ya ha desaparecido, generalmente, la posibilidad de volver a
interponer apelacin por haber transcurrido el plazo dentro del cual
debe realizarse. El recurrente precipitado slo puede perjudicarse a s
mismo al incurrir en nuevas costas. Si el legislator ha querido
defenderlo de esa eventualidad, que por otra parte puede ser de
nfimo perjuicio para aqul por desistimiento del recurso con
ofrecimiento de pagar las costas al adversario, dicha defense se
muestra excesiva, y hasta cruel, al exponer al apelante a la prdida
total de sus derechos por un mecanismo de mero procedimiento.
Propugnamos, pues, porque los plazos prohibitivos indicados sean
eliminados.

Los resultados de ese texto son tan enojosos que nuestra
Suprema Corte de Justicia se esfuerza en neutralizarlos. En una
especie un litigante interpuso recurso de apelacin 'contra una,
sentencia dentro del plazo prohibitivo de la octava, solicitando el
adversario en el segundo grado que dicho recurso fuera declarado
inadmissible. Esta peticin fue rechazada al establecerse que el
intimado dentro de ese mismo plazo de la octava haba realizado







actos de ejecucin sobre dicha sentencia impugnada, cosa que le
estaba prohibida por el Art. 450, como just contrapartida a la
situacin del recurrente; rechazamiento que se bas en una elemental
"equidad procesal" (B.J. 711, Febrero de 1970, Pg. 278).

En otro aspect, creemos que el plazo de dos meses para apelar
de las sentencias del Juzgado de Primera Instancia, tanto en sus
atribuciones civiles como comerciales, es demasiado largo; puede ser
reducido a un mes. Ese plazo concebido para los tiempos de medios
de transport difciles y lentos no se justifica en esta poca de medios
de traslado mecanizados y rpidos.

SIII. Procedimientos en Defecto

La reglamentacin actual de los procedimientos cuando una
parte no comparece ante el tribunal, en las diversas formas en que
esta circunstancia es concebida por la ley, puede ser objeto de
numerosas crticas.

En primer lugar se impone eliminar, de una vez por todas, la
posibilidad de un defecto por falta de concluir. Una parte que ha
comparecido, pero se abstiene de presentar conclusions al tribunal
no puede ser beneficiario, en buena justicia, de un recurso de
oposicin: la sentencia a intervenir deber considerarse contradicto-
ria, susceptible slo de apelacin.

Sobre esta clase de defecto, la Ley No. 1015 del 11 deoctubrede
1935 introdujo una modificacin a los Arts. 77, 78 y 462 del Cdigo
de Procedimiento Civil relatives a la material ordinaria de ministerio
obligatorio de abogado, consistent en reh.usar audiencia a la parte
que no hubiese notificado sus defenses o rplicas a la otra parte,
autorizando al litigante que no est en falta a perseguir audiencia y
producer conclusions sin necesidad de dar acto recordatorio al
negligente. Esa ley ha sido prcticamente "derogada" por la Suprema
Corte de Justicia por decisions en las que establece que en ningn
caso, "en buena lgica jurdica" se puede presentar conclusions sin
llamar a audiencia al abogado que postule por la parte contraria, ya
que esto equivaldra a "violar el derecho de defense" (B.J. 707,
Octubre 1969, Pg. 6003).

En lo que toca al defecto por falta de comparecer, ste slo
debe ser mantenido cuando el emplazamiento o la citacin no es
hecho hablando el alguacil con el mismo demandado. En efecto,
cuando la notificacin es hecha hablando el ministerial con otra







persona distinta al demandado existe la posibilidad de que el acto no
llegue a manos de ste por mltiples circunstancias; es just ante esa
eventualidad reservarle un recurso de oposicin. Pero cuando l
personalmente recibe el emplazamiento, su no comparecencia slo se
explica como un acto voluntario de su parte, concedrsele la facultad de recurrir en oposicin contra el fallo a
intervenir. Las prolongaciones antojadizas de los process deben ser'
eliminadas a toda costa.

Asimismo en la'acumulacin del defecto en beneficio de la
causa pueden introducirse sustanciales modificaciones. En primer
lugar, de acuerdo con lo anteriormente propuesto, no procedera
cuando de various demandados los no comparecientes hubiesen
recibido el emplazamiento personalmente. En el caso de que stos
hubiesen sido citados hablando el alguacil con otra persona,
propondramos las siguientes reglas: en los procedimientos de
ministerio obligatorio de abogado, antes de llevar el asunto a
audiencia el demandante deber reiterar la notificacin a los
incomparecientes, con la advertencia de que se realize por segunda
vez y que de repetirse la actitud de aqullos la sentencia a intervenir
ser considerada contradictoria para todos los litigantes.
No se justifica, en modo alguno, que la acumulacin y la
reasignacin tengan que ser ordenadas por sentencia. Claro que esto
puede complicarse cuando existen varias demands distintas; por
ejemplo cuando un demandado se constitute a su vez en demandante
en intervencin forzada contra un tercero, el demandante principal
ignora si este tercero ha constituido abogado.
Pero el nuevo concept de esta institucin puede elaborar
formulas satisfactorias que garanticen su funcionamiento. As, e. gr.,
si el demandado en lo principal recibe acto recordatorio antes de que
hubiese cumplido frente al interviniente forzado las formalidades
para asegurarque la sentencia sea considerada contradictoria frente a
todos, deber sin dilacin notificar al demandante la existencia de la
demand en intervencin y la circunstancia de la incomparecencia del
interviniente, y notificar inmediatamente a ste la reiteracin de la
demand; debiendo informar al demandante original del resultado de
la reiteracin del emplazamiento, para poner a este en aptitud de dar
nuevo acto recordatorio. Se impondra al litigante negligente la
condenacin en costas si por sus omisiones la acumulacin del
defecto debiere ser pronunciada por el tribunal.

En las materials donde no se precisa del ministerio de abogado y







se cita a fecha fija, la sentencia de acumulacin debe ser dictada "in
voce" en la misma audiencia, y en dispositivo. No se ve la utilidad de
que una cuestin de mero mecanismo deba ser objeto de una
sertencia complete; sta slo procedera cuando la media es
discutida por una de las parties. Con la copia de esa acta de audiencia
notificada al incompareciente con la reiterada de la citacin para la
nueva audiencia al procedimiento en adelante se le dara el carcter
de contradictorio. Adems la sentencia que ordenare la nueva
citacin debera contener la fecha de la nueva audiencia, dejando
citados para la misma a todos los que hubiesen comparecido a la
primera adiencia.

IV. Los Recursos

La oposicin.- Esta slo debe mantenerse para las sentencias
dictadas en defecto por falta de comparecer, en la media en que ste
subsistira a consecuencia de las reforms propuestas.

Estimamos que el plazo indefinido que existe actualmente de
permitir la oposicin mientras la sentencia en defecto no se hubiere
ejecutado, debe desaparecer y sustituirse por el sistema siguiente: el
plazo sera siempre de un mes a partir de la notificacin del fallo si
sta se hiciere a persona, y a partir de la reiteracin de la notificacin
en caso contrario.

La apelacin.- En cuanto a sta se refiere, carece de lgica que
se declare inadmisible el recurso de apelacin contra una sentencia en
defecto que an pueda ser objeto de una oposicin. Nos parece una,
inconsecuencia admitir que el recurrente puede renunciar.expresa-
mente a la oposicin para apelar directamente, pero declararle
inadmisible la apelacin cuando omite referirse a la oposicin en
forma expresa. Creemos que en esta segunda eventualidad debe
considerarse implcita la renuncia a la oposicin y vlida la apelacin;
sobre todo, dada la circunstancia de que la inadmisibilidad conlleva-
ra para el recurrente, de hecho, la prdida de todo recurso posterior,
ya que generalmente cuando se produce habrn transcurrido todos
los' plazos para impugnar la sentencia y sta se habr hecho
irrevocable.

V. Las Sentencias

En la redaccin de las sentencias es donde los procedimientos se
eternizan, dado el tiempo que se toman arbitrariamente los tribunales
para dictar los fallos, no obstante los plazos precisos dentro de los.







cuales deben rendirlos conforme a la Ley. Tan cierto estn los
abogados de esto que afirmamos que poco a poro han ido
produciendo oficios a las disposiciones legales. A continuacin
expondremos las urgentsimas reforms que deben intervenir en lo
que a las sentencias se refiere.

Sentencias preparatorias e interlocutorias.- Estas species de
sentencias, cuando intervienen a pedimiento de una parte al cual no
se opone el adversario, deben ser siempre dictadas "in voce", a menos
que el Juez consider involucrada una cuestin de orden pblico que
justifique una ponderada consideracin de si la media solicitada
procede o no, independiente del criterio de las parties.

Esta modificacin sera importantsima y abreviara enorme-
mente los litigios, descargando de gran cantidad de trabajo a los
jueces, agobiados ms por el nmero de fallos preparatorios e
interlocutorios que de fallos definitivos.

En otro aspect, esta abreviacin de los procedimientos no
podra perjudicar a nadie ya que para su aplicacin no debe haber
discrepancies entire las parties en litis sobre la media solicitada, y por
el asentimiento de ambas los recursos contra-esas classes de sentencias
quedan eliminados, por lo que la motivacin de la media preparato-
ria o interlocutoria result innecesaria. Adems, en la media de lo
possible, por la sentencia "in voce" deben dejarse resueltas las
formalidades a cumplir para la ejecucin de lo fallado, o para la
continuacin de los procedimientos. Por ejemplo: a) si se ordenare
una comunicacin de documents, la misma sentencia contendr la
fijacin de la prxima audiencia en la cual se seguir conociendo de
la litis, dejndose citados para la misma a las parties o a sus abogados;
el hecho de que se tratare de un asunto que require el ministerio
obligatorio de abogado no impedira al juez la observancia de un
plazo mfiimo para dar tiempo suficiente a las notificaciones de las
defenses y rplicas y conclusions entire las parties; b) si se ordenara la
comparecencia personal o un informative, la audiencia a celebrarse la
media de instruccin quedara fijada en la misma sentencia
quedando las parties presents citadas a comparecer a la misma,
debiendo slo ser citados los no comparecientes y los testigos a
presentar por actos posteriores de alguacil; y esto puede hacerse
aunque se tratare de un asunto ordinario, del que debe radiarse la
formalidad estpida de autodesignarse el juez como Juez comisario
Sque slo se concibe ante un tribunal colegiado.

La agilizacin de los procedimientos con estas formulas no es







preciso demostrarla: result obvia. Y esto que proponemos no es una
mera improvisacin nuestra; muchos abogados llevan sus litis de esta
manera, con el complacido consentimiento de los jueces conscientes
de que se les facility su labor.

Sentencias definitivas.- Lo anteriormente expuesto no puede
ser reproducido para las sentencias que fallan definitivamente el caso:
stas son susceptibles de recursos y es imprescindible su motivacin
para que el tribunal ante el cual se impugnen pueda ponderar su
fundamento. Por eso, para esta clase de sentencias; y an para las
preparatorias e interlocutorias a intervenir sobre pedimentos discre-
pantes de las parties, creemos que debe drsele vigencia no a una
institucin nueva, sino a una disposicin que ha cado en desuso
entire nosotros: la redaccin de la limitada que indica el Art. 142 del
Cdigo de Procedimiento Civil, sino ms perfeccionada. A nuestro
entender cada parte debe proponer al magistrado la redaccin de la
sentencia ntegra.

Es innegable que redactar una sentencia, sobre todo definitive,
es una tarea sumamente laboriosa en la generalidad de los casos. La
descripcin ordenada, complete y cronolgica de los procedimientos,
incidents, documents, toma un tiempo precioso, al igual que la
exposicin de los motivos que justifican el dispositivo, entire los
cuales no deben descuidarse los que explican el rechazamiento de los
arguments de la parte perdidosa, sobre todo cuando estn ,inclu idos
en sus conclusions.

De esta labor material puede ser relevado el juez disponindose
que cada una de las parties debe someterle un proyecto de lo que a su
entender debe ser la sentencia a intervenir; o en otras palabras que las
defenses y conclusions deben ser expuestas en la forma de un
proyecto de sentencia ntegra. El Juez escoger el que le dicte su
conviccin, pudiendo darle los retoques que considerate necesarios, si
los estima de lugar; pero en todo caso su labor quedar simplificada
en grado sumo.
Adems de la simplificacin tendra el mtodo expuesto la
ventaja de que algunas cuestiones que debe suplir el Juez, como lo es
en algunos casos la comunicacin al Ministerio Pblico, la descripcin
de las disposiciones legales tomadas en consideracin para el fall
adoptado, y que en muchas ocasiones se omiten o resultan
insuficientes, la parte con un inters propio en la litis se tomar un
inters especial en el cumplimiento y la perfeccin de todas las
formalidades y requisitos.







En la prctica el autor de este trabajo, en muchas ocasiones, en
diversos litigios ha producido sus defenses y conclusions en forma
de proyectos de sentencias ntegras, con el prembulo, claro est, de
que lo hace en esa forma para facilitar la labor del magistrado dentro
del agobio general de sus funciones, y esto con la finalidad de no
herir susceptibilidades producidas por sospechas de que se pone en
entredicho la capacidad del juez. En una de esas ocasiones el abogado
de la parte contraria consider atinada nuestra formula y a su vez
produjo sus defenses como un proyecto de sentencia; el Juez le dio la
razn a nuestro adversario y.reprodujo ntegro su proyecto, tan bien
elaborado que un recurso de casacin contra ese fallo nos fue
rechazado, por contener el mismo todos los puntos de hecho y de
derecho que el complicad simo caso envolva.

VI. Los Poderes del juez

En trminos generals nuestros jueces deben observer una
actitud pasiva en las litis, limitndose a recibir las peticiones de las
parties para acogerlas o rechazarlas, imposibilitados, en principio, de
dictar medidas motu propio, o de subsanar deficiencies procesales.

As, jueces sensible, se han visto precisados a anonadar de un
plumazo todos los derechos de un litigante, por simples mecanismos
de procedimiento o de deficiencies de prueba, a peticin de la parte
contraria que se prevalece y aprovecha de esas irregularidades.

La "vedette" de nuestras recopilaciones legislativas, la legisla-
cin del trabajo, consagra tres innovaciones procesales: a) el poder
soberano del Juez para ordenar cualquier medio de prueba; b) el
poder del juez para impulsar el process en algunos sentidos; c) la
limitacin de las. nulidades a las que imposibiliten el conocimiento y
fallo de la litis.

Estas innovaciones fueron concebidas para un derecho carente
de formalidades estrictas, en cuyos procedimientos no se necesita del
ministerio de abogado y en los cuales, en mltiples ocasiones, los
obreros defienden sus derechos por s mismos. Ante tales eventuali-
dades, y para la proteccin de esa clase humilde, el legislator impuso
al juez la tutela procesal del desvalido.

Nuestra Suprema Corte de Justicia, inspirada en la sustancia
comn de esos principios nuevos, ha rendido numerosas decisions en
material laboral en las que prima un inters marcado en que una
simple formalidad procesal inobservada o una negligencia en la







aportacin de las pruebas no destruyan los derechos de una parte en
litis.

Pero esta postura del ms alto tribunal, limitada al principio a
los litigios laborales, ha desbordado el campo que le dio origen y hoy
insufla nueva vida al Derecho Procesal en general. Sealaremos dos
muestras sintomticas de esta evolucin jurisprudencial.

1.- Todo apelante debe depositar ante el tribunal del segundo
grado una copia de la sentencia impugnada y el original registrado del
acto de apelacin; formalidad, por el intimado, depositando la copia
del acto del recurso que le fue notificado y la sentencia impugnada.
La sancin por la inobservancia de esa regla consiste en la
declaratoria de inadmisibilidad del recurso. En material laboral esta
sancin se produca con much frecuencia, y al principio era
aceptada por la Suprema Corte. Luego sta vario' su criterio, y en
varias decisions declar que dados los poderes amplios del Juez en
esta material el deber de ste era, ante esa irregularidad, ordenar el
depsito de esos documents, casando las sentencias que declaraban
la inadmisibilidad.

Ms tarde este criterio fue extendido a una especie commercial, y
como en este mbito no podan esgrimirse las reglas laborales, se
invocaron reglas de equidad.

2.- En numerosas species de litis han sido casadas sentencias
en las cuales el juez no ejerci su poder de impulsar en cierto sentido
el procedimiento ante demandante que descuid la prueba de sus
derechos; constantemente los Jueces de Trabajo ordenan informati-
vos a cargo de que por su sola declaracin ya la prueba est hecha.

En material civil fue casada recientemente una sentencia porque
la Corte de Apelacin a qu debi, segn la Suprema Corte, ordenar
una prueba de oficio. Se trataba de una litis de responsabilidad civil
derivada de un accident automovilstico. En el aspect penal, en el
primer grado fue descargado uno de los choferes y condenado el
otro; en el segundo grado fue tambin descargado ste, declarando el
tribunal de apelacin que el accident se debi a un caso fortuito. El
dueo del vehculo manejado por el chofer que fue descargado en el
primer grado interpuso una demand en daos y perjuicios contra el
propietario del otro vehculo, poniendo en causa a la compaa
aseguradora del mismo. En esta litis civil los demandados solicitaron
el rechazamiento de la demand porque segn el JUez de lo penal el
accident se debi a un caso fortuito; este pedimento fue desechado







por la corte que conoci de la litis en apelacin, dndose los motivos
siguientes: en primer lugar porque, conforme a jurisprudencia
constant la declaracin de caso fortuito por un tribunal penal no se
impone a lo civil por tratarse de una constatacin innecesaria para
justificar el descargo que se basa pura y simplemente en la no
culpabilidad; y en segundo lugar porque lo que se present ante esa
corte fue un dispositivo de sentencia que aluda a un pretendido caso
fortuito, sin que se explicara en qu consista ste.

Llevado el caso ante la Suprema Corte de Justicia la, sentencia
recurrida fue casada, diciendo la Suprema Corte que si ciertamente
no se haba probado el acontecimiento que tom en cuenta la
jurisdiccin penal para declarar que hubo caso fortuito, no es menos
cierto que por el dispositivo presentado se puso en conocimiento de
la Corte que esa circunstancia qued establecida para el tribunal
represivo, por lo que su deber era, al considerar insuficiente el
document presentado, ordenar el depsito de la sentencia complete
para ponderar si verdaderamente el acontecimiento comprobado por
el Juez de lo penal constitua un caso fortuito.

No cabe duda alguna que en las dos decisions comentadas la
Suprema Corte de Justicia ha hecho abandon de la regla traditional
del papel pasivo del juez, transformando a ste en un activo impulsor
de los procedimientos privados.

Esta nueva orientacin jurisprudencial debe ser consagrada en
modificaciones y reforms a introducir en el Cdigo de Procedi-
miento Civil, ya que involucra un concept ms perfect de la
justicia, que debe otorgarse siempre a la parte que tenga derecho y no
a la que tenga mejor dominio del procedimiento.

Esta conveniencia de llevar a textos legales lo que hasta ahora
no es ms que una cuestin de criterio de la Suprema Corte de
Justicia se justifica porque, de una parte sta no es un organismo fijo,
como no lo es ninguna jurisdiccin, y futuros jueces, ms apegados
a la letra que al espritu dela ley, podran volver a condenar a los
jueces del fondo con una variacin de la jurisprudencia a ser nueva-
mente observadores pasivos de iniquidades procesales; y de otra
parte la reglamentacin del poder de los tribunales de ordenar y
disponer medidas de instruccin de oficio, con lmites precisos a
su campo, evitara que se introdujera en el process un element
nefasto: la incertidumbre; en efecto, si no se creare un mbito
preciso a esta institucin la duda prevalecera siempre sobre la solidez
de los fallos rendidos.







VIl. Consideraciones Finales


Se impone como una verdad incontrovertible el hecho de que
nuestro Cdigo de Procedimiento Civil se encuentra atrasado en
relacin con nuestra sociedad actual. La renuencia del legislator a
tocar las grandes codificaciones es lo que explica su casi intacta
permanencia; pero cerrar los ojos ante una realidad no significa
resolverla, y los tiempos modernos reclaman reforms sustanciales.

Comprendiendo el legislatorr que los procedimientos largos y
complicados ya no se justifican, meno conservador para los estatutos
de species que para las recopilaciones generals, casi todas las leyes
del present siglo que establecen procedimientos, han impreso en
stos caractersticas fundamentals de celeridad y sencillez.

As, la Ley de Tierras carece de' pesados formalisnos en los
procedimientos que establece, teniendo los jueces poderes extensos.

Igual ocurre con la legislacin laboral; fuente de inspiracin de
la tendencia actual de la Suprema Corte de Justicia a que nos hemos
referido anteriormente.

Otras leyes simplificadoras de formalidades son: la Ley sobre
Accidentes de Trabajo; la Ley sobre Adopcin; las Leyes sobre
Prstamos con Prendas sin Desapoderamiento y de Ventas Condicio-
nales; y la Ley de Divorcio. Si esta ltima conserve an en sus
disposiciones procesales el plazo de apelacin de derecho comn de
dos meses, esto se debe a un marcado inters de dar a las parties en
litis tiempo para la reflexin antes de consagrar definitivamente la
disolucin del vnculo matrimonial; y por otra parte ese largo plazo
se atena por el hecho de que el recurso oposicin est incluido en el
primer grado. Esta eliminacin de la oposicin se establece tambin
en las litis laborales, donde alcanza a los dos grados.

En todo lo anteriormente expuesto hemos sealado slo
las principles instituciones en sus lineamientos generals. Estamos
conscientes de que las modificaciones que hemos propuesto en
sustancia acarrean otras reforms para establecerse un estatuto de
conjunto. La brevedad impuesta a los'trabajos no permita contem-
plar el "aggiornamento" de las normas procesales en toda su
extension; ste deber ser el resultado de profundos studios de una
comisin que se .designare al efecto, cuyos proyectos se publicaran
por parties para que los abogados del pas tengan la oportunidad de
exponer sus crticas a los futuros nuevos textos, de tal suerte que el







proyecto ntegro definitive sea la concrecin y conciliacin de los
distintos criterios de los profesionles del Derecho.

En esta labor es preciso sopesar cuidadosamente las distintas
posiciones, teniendo en cuenta que los extremos siempre son
perjudiciales: si un plazo largo es nefasto por el retardo que imprime
al procedimiento, un plazo muy corto puede traducirse en defenses
descuidadas por la coaccin del vencimiento perentorio. Si las
formalidades excesivas pueden dar lugar a injusticias, obteniendo
ganancia de causa el que exhibi mejor procedimiento sobre el que
demostr mejor drecho, la carencia de formalidades puede propiciar
incontrolables sorpresas.

En esta tarea la comisin debera tambin tener muy en cuenta
las decisions de los ltimos aos de la Suprema Corte de Justicia, en
las cuales, en muchas ocasiones, se ha desligado de una ley caduca,
violndola arbitrariamente; actitud que muchos han criticado, pero
que nosotros respaldamos plenamente, invocando para ello una frase
prestada de Alejandro Dums externada para el gnero literario y que
adecuamos al campo jurdico: "La ley procesal es una dama que
puede ser violada impunemente si los hijos son bellos".

















SOBERANIA NATIONAL Y RECURSOS NATURALES

Por Milton Ray Guevara

Introduccin

Afirmar que la sociedad international en su conjunto atraviesa
una crisis structural y de valores no constitute una aseveracin
original ni sorpresiva. Tampoco es sorprendente hablar de la crisis
poltico-econmico-social que sacude individualmente a un gran
nmero de Estados modernos principalmente en el llamado mundo
capitalist. Ahora bien en el aspect econmico de esa situacin
conflictiva es determinante, los pequeos, medianos Estados'y los
grades Estados capitalistas viven en un period de crisis econmica.
Esto es lgico si recordamos el papel primordial que desempea la
infraestructura econmica en la determinacin del tipo de organiza-
cin poltico-social de un pas determinado. Las repercusiones de
dicha situacin turbulenta han desencadenado una revision profunda
del orden econmico international as como de los principios
fundamentals del derecho international. En esa ptica, la nocin de
soberana no poda escapar al process de cambios, el siglo XX le
aporta un dinamismo nuevo que revitalize la vieja nocin del siglo
XIX, la cual descansaba en la idea de la supremaca del Estado en el
orden interno, y la exclusion de toda subordinacin, o dependencia
de otro Estado o potencia extranjera. En nuestra poca al mismo
tiempo que presenciamos el caso de ciertos Estados europeos u otros
que aceptan la limitacin de la soberana national en nombre de la
cooperacin regional e international, contemplamos como los llama-
dos pases subdesarrollados dinamizan y enarbolan el element
soberana como factor de desarrollo. Esto as porque para esos passes
no habra independencia national sin independencia econmica. En
ese orden de ideas uno de los factors fundamentals de dependencia







econmica y poltica que gravita sobre dichos pases es la explota-
cin y el pillaje de sus riquezas y recursos naturales por part de
compaas trasnacionales o por agencies especializadas de los Estados
industrializados. La toma de conciencia de esta situacin conduce a
la asamblea general de las Naciones Unidas, a proclamar, mediante
resolucin No. 1803 (XVII) del 14 de diciembre de 1962, el derecho
de soberana permanent de los pueblos y naciones sobre sus riquezas
y recursos naturales. Este principio, fue confirmado por una nueva
resolucin No. 2158 de las Naciones Unidas adoptada el 25 de
noviembre de 1966. Debemos sealar que esos textos constituyen la
piedra angular sobre la cual apoyamos nuestras reflexiones relatives a
la "soberana national y recursos naturales". Para desarrollar el tema
nos proponemos estudiar en una primera parte la nocin traditional
de soberana y las causes de su mutacin en el siglo XX y en una
segunda parte las implicaciones jurdico-polticas del surgimiento de
una nueva modalidad de la soberana: la soberana econmica, la cual
se ejerce de manera principal por el control national de las riquezas y
recursos naturales de un Estado. En nuestras conclusions haremos
algunas consideraciones sobre la realidad dominicana al tiempo que
trataremos de hacer una evaluacin de la situacin mundial actual en
lo que se refiere a dicho problema.

I PART

La Nocin de Soberana y las Causas de su Mutacin
en el Siglo XX

Si bien es ~cierto que en la doctrine existe un acuerdo para
afirmar que la soberana es el element jurdico indispensable para
asegurar el nacimiento de un Estado, no es menos cierto que existe
un gran desacuerdo entire los autores al moment; de dar una
definicin de dicho element. Sin entrar en esas complejidades
podramros decir utilizando la expresin del professor Paul Isoart, que
la soberana es un poder autnomo y superior reconocido dentro de
un marco territorial, a un aparato estatal de dictar rdenes a una
poblacin determinada y de asegurar su ejecucin por el constrei-
miento.1 Esta definicin basada en el contenido y en los efectos de la
soberana nos inspiran dos reflexiones.

En primer lugar ella hace aparecer una distincin entire los
gobernantes (que dan rdenes) y los gobernados'que reciben rdenes.
Este esquema plantea el problema de determinar el fundamento de la
1. Isoart (Paul), La Souverainet au XXe sicle, Coleccin U, Paris, 1971, p. 14.







soberana que puede encontrarse en una fuerza exterior a los
gobernados -ejemplo: doctrine de la soberana divina- naturaleza
divina de los gobernantes, -investidura divina-, -investidura provi-
dencial- o en los gobernados ellos mismos, -soberana popular,
soberana national, soberana proletaria2. El anlisis de estos
problems escapa a nuestro tema.

En la segunda reflexin nos indica que la definicin estudiada
revela las caractersticas de la soberana. As esta ltima supone la
existencia de un poder, es decir de una voluntad de accin
acompaada de una vocacin a la accin. Este poder que es
autnomo y preeminente se ejerce tanto en el interior del Estado y
entonces se habla de la soberana internal, tanto al exterior del Estado
con relacin a los dems Estados u organismos internacidnales, se
habla en este caso de la soberana externa.3 En el anlisis que nos
ocupa el aspect de la soberana internal retendr particularmente
nuestra atencin. Sin embargo la nocin clsica de la soberana, que
nace de una protest contra la posibilidad de existencia de una
autoridad supra-estatal es exclusive e individualista, conduciendo a
negar la existencia de toda autoridad superior a la del Estado. En esta
perspective el derecho international pblico no poda basarse, ms
que en acuerdos libremente consentidos entire los Estados soberanos,
era y contina siendo en menos media, este derecho, un derecho
contractual y voluntarista. En el derecho interno ella conduca a la
centralizacin estatal. Afortunadamente la rgida nocin clsica de
soberana no ha resistido el embate del viento del cambio que
comienzan a soplar en el siglo XX, despus de la primera Guerra
Mundial. Dos elements bsicos relativamente recientes aceleran la
mutacin: 1) el advenimiento de una gran cantidad de Estados a la
vida international y que se produce a partir del 1960, como
consecuencia de la descolonizacin, y 2) el desarrollo tecnolgico ha
singularmente acercado los pueblos, y multiplicando sus contacts,
ha aumentado su interdependencia. Ahora bien la nocin modern de
soberana que conlleva la idea del supranacionalismo no se ha
impuesto totalmente en la vida international; las dos naciones
coexisten. Es decir una tension dialctica anima el derecho de gentes,
que se debate entire la idea de la soberana irreductible y la idea de
una solidaridad mundial inevitable.4 Ms claramente, podramos
2. Duverger (Maurice), Instituciones. Polfticas y Derecho Constitucional, Ariel, Barcelona,
1962, p. 32 y sgts.
3. Carr de Malberg (R.), Contribution a la theorie gnrale de I'Etat, Tome II, Centre
National de la Recherche Scientifique, Paris, 1962.
4. Dupuy (Ren-Jean), Curso de derecho international pblico, para el doctorado, Niza,
1973.







sealar que los estados pequeos y medianos continan aferrados a la
soberana, mientras que los grandes estados cuestionan su carcter
absolute.

Ahora bien, la soberana conlleva como manifestacin en el
plano interno el derecho de los pueblos a la libre eleccin de su
sistema poltico,, econmico, social y cultural tal como se afirma en
el prrafo V de la declaracin de la Asamblea General de las Naciones
Unidas del 21 de diciembre de 1965. Este derecho se expresa por la
adopcin de un texto jurdico, manifestacin original de la soberana
popular: la constitucin. Esta determine los principios ideolgicos
del rgimen poltico, econmico, social y cultural aprobado. Ahora
bien, repetimos, que la independencia poltica es insuficiente si no va
acompaada de la independencia econmica.

El fenmeno de la colonizacin, principalmente, provoc la
confiscacin de una parte de las riquezas naturales de los pases
colonizados de la parte de sociedades extranjeras que invierten a fin
de retirar el mayor provecho del colocamiento de sus capitals. Estas
sociedades no tienen ninguna cuenta de las posibilidades de un
desarrollo armonioso del territorio dominado, ellas persiguen las
plusvalas inmediatas. El mismo esquema puede aplicarse a las
relaciones entire los pases subdesarrollados y los pases desarrollados.
Aqu conviene sealar que con la descolonizacin los nuevos estados
aspiran a recuperar el control de sus recursos en la perspective de
convertirse en dueos de su economa. Es as que llegamos al ao de
1962 cuando mediante resolucin de la Asamblea General de las
Naciones Unidas, 1803 (XVII) del 14 de diciembre, se proclama el
derecho de los pueblos y de las naciones a la soberana permanent
sobre sus riquezas y recursos naturales, el cual debe ejercerse en
inters del desarrollo national y del bienestar del pueblo de dicho
Estado, tal como reza el prrafo I de dicha declaracin. El principio
es confirmado por una nueva resolucin No'2158, adoptada el 25 de
noviembre de 1966, y tambin por el artculo 2 de la Carta de
Derechos y Deberes Econmicos de los Estados, adoptada por la
Asamblea General de las Naciones Unidas el 12 de diciembre de
1974. Convendra recorder que la iniciativa para la elaboracin de
esta ltima fue del Presidente mexicano Don Luis Echeverra
contenida en su discurso de fecha 19 de abril de 1972 en la reunin
Plenaria del Tercer Perodo de Sesiones de la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo UNCTAD que se
celebr en Santiago de Chile.
Habiendo realizado un anlisis somero de la evolucin de la






nocin de soberana, y de su aplicacin a las riquezas y recursos
naturales de los Estados podemos pasar en una segunda parte al
anlisis del ejercicio de esa soberana sobre los recursos naturales.

11PARTE

Lqs Implicaciones jurdico-Polticas de la Soberana Permanente
sobre los Recursos Naturales

Antes de estudiar cmo se aplica el principio de la soberana
permanent sobre los recursos naturales es imprescindible conocer en
qu consistent estos recursos. Mltiples definiciones se han dado sobre
el particular, escogiendo una de ellas diremos simplemente que los
recursos naturales son aquellos elements slidos, lquidos o gaseosos
que se encuentran en la naturaleza sin haber sufrido transformacin
por la mano del hombre. As son recursos naturales: el agua, el aire,
la atmsfera, la tierra, el mar, los bosques, un paisaje determinado,
los yacimientos mineros o de hidrocarburos, la flora etc. Es
important sealar que en un principio el Estado se limita a regular el
uso de los recursos naturales: utilizacin del agua, utilizacin de la
tierra, etc. Pero en nuestros tiempos el aparato estatal tiende a
controlar directamente esos recursos en el nombre del inters
colectivo.

Cules son las consecuencias de la afirmacin del principio de
la soberana permanent sobre los recursos naturales y dems
riquezas? De paso conviene indicar que en realidad el titular de ese
derecho no es el Estado, se habla de pueblos y naciones. En ese
sentido se podra argumentar que el Estado represent al pueblo y a
la nacin y que por ende sera el verdadero titular de dicho derecho.
Nosotros creemos que la afirmacin "pueblos y naciones" expresa la
voluntad de sealar claramente de que por encima o antes del Estado,
se trata de un derecho que asiste a todo el conglomerado national en
el tiempo y en el espacio y que ningn tipo de Estado podra
renunciar'o ceder este derecho. Volviendo a las consecuencias del
principio en cuestin, en su prrafo I la resolucin de las Naciones
Unidas consagra que el ejercicio de esa soberana permanent debe
ejercerse en inters del desarrollo national y del bienestar del pueblo
de un Estado, lo cual conduce a excluir su aplicacin en beneficio de
minoras nacionales.

Desde otro punto de vista, en general los pases subdesarrollados
tienen dificultades para detectar y explotar sus riquezas y recurren
para ello al capital extranjero que muchas veces lesiona la soberana

UiVpRsOAO CATOLICA MADRE Y MAESU ~ 29
BIBLIOTECA







national, la resolucin 1803 contempla esta realidad cuando dispone
que la explotacin, el desarrollo y la disposicin de tales recursos, as
como la importacin de capital extranjero para efectuarlos, debern
conformarse a las reglas y condiciones que los pueblos y naciones
libremente considered necesario o deseables para autorizar, limitar o
prohibir dichas actividades. A mi manera de ver las cosas esta
disposicin ha sido reforzada por la parte final del articulo 2, acpite
2, inciso a) de la Carta de Derechos y Deberes Econmicos de los
Estados, segn la cual ningn Estado deber ser obligado a otorgar un
tratamiento preferencial a la inversin extranjera. Las presiones
ejercidas en ese sentido por ejemplo por una compaa trasnacional
contra un Estado X constituyen una violacin flagrante a la
soberana national inaceptable.

Lgico es deducir que cuando se otorga la autorizacin de
explotacin para un determinado tipo de riqueza el capital introdu-
cido y sus incrementos son regidos por las condiciones del convenio o
concesin, por la ley national vigente y por el derecho international.

Donde hay inversion hay utilidades. Las utilidades que se
obtengan deberan ser compartidas en una just proporcin entire los
inversionistas y el Estado que recibe la inversin, cuidando de no
restringir por ningn motivo la soberana del Estado en cuestin. La
tendencia actual en estos casos para asegurar un control estatal sobre
esas utilidades consiste en la participacin del Estado en el capital
social de las compaas concesionarias o la imposicin de un
pliego de condiciones en el cual se establece el por ciento que de los
beneficios obtenidos recibir el Estado. Si los beneficios retirados por
el Estado son irrisorios se est engaando al pueblo y a la nacin.

Si hay inversiones extranjeras que pueden ser beneficiosas para
el pas, esas inversiones pueden ser tambin dainas; ejemplo:
explotacin desconsiderada de los recursos naturales que ciertamente
son agotables; ingerencia en la poltica national etc. Qu solucin
adopta la resolucin de las Naciones Unidas en un caso semejante?
Cules son los mecanismos que va a utilizar l Estado para remediar
esa situacin que lesiona sus sagrados intereses nacionales? En
ejercicio de su soberana el Estado afectado puede recurrir a los
siguientes mecanismos: la nacionalizacin, la expropiacin o la
requisicin.5 La utilizacin de estos mecanismos deber fundarse en

5. Ray Guevara (Milton), L'expropriation pour cause d'utilit publique en Rpublique
Dominicaine, Tesis doctoral, Niza, Francia, 1975.








razones o motivos de utilidad pblica, de seguridad (a nuestro
entender tanto por razones de seguridad internal como por razones de
seguridad externa) o de inters national las cuales se reconocen como
superiores al mero inters particular o privado tanto national o
extranjero. Sin embargo, en estos casos una indemnizacin deber
pagarse al dueo, nosotros somos partidarios de que nuestros pases
apliquen, en esta situacin para el clculo de dicha indemnizacin la
teora de los beneficios excesivos segn la cual debe deducirse del
monto de la indemnizacin los beneficios desproporcionados realiza-
dos en una explotacin. Al mismo tiempo consideramos que debera
deducirse una suma en reparacin por los daos causados al sistema
ecolgico del pas. En caso de conflict en la fijacin de la
indemnizacin el litigio debe ser conocido en primer lugar por la
jurisdiccin national del Estado actuante, otros mtodos de solucin
del litigio pueden ser concertados por las parties.

Recordando nuestra introduccin nos referamos a la interde-
pendencia creciente entire naciones y pueblos, as el ejercicio libre y
provechoso de la soberana sobre los recursos naturales debe
fomentarse mediante el mutuo respeto entire los Estados basados en
su igualdad soberana. La cooperacin international en el desarrollo
econmico de los pases en vas de desarrollo, ya sea que consista en
inversin de capitals, pblicos o privados, intercambio de bienes y
servicios, asistencia tcnica o intercambio de informaciones cientfi-
cas debe ser de tal naturaleza que favorezca los intereses del
desarrollo national independiente de nuestros pases.6 En conse-
cuencia, la violacin de los derechos soberanos de los pueblos y
naciones sobre sus riquezas y recursos naturales, afirma la resolucin
1803, es contraria al espritu y a los principios de la Carta de las
Naciones Unidas y entorpece el desarrollo de la cooperacin
international y la preservacin de la paz. Sintetizando el contenido
de las resoluciones de las Naciones Unidas en material de recursos
naturales y soberana national podemos sealar que esos textos se
esfuerzan en asegurar un compromise entire dos tendencies contra-
dictorias. Por un lado los Estados subdesarrollados desean recuperar
su soberana econmica, primero por la nacionalizacin de los
medios de produccin y tambin del aparato econmico (bancos,
etc.), y segundo por la planificacin econmica con miras a obtener
un desarrollo interno equilibrado. Ellos quieren decidir la manera en
la cual sus recursos naturales deben ser explotados y comercializados.


6. La cooperation Internationale, Bulletin d'information et de documentation No. 4, IDPD,
Niza.







Por otro lado los Estados industrializados cuyos nacionales invierten
en dichos pases aspiran 'a asegurar el respeto de los derechos e
intereses de sus nacionales.
As las resoluciones de las Naciones Unidas, si bien es cierto que
reconocen el derecho de soberana permanent sobre los recursos
naturales, y que propugnan por una participacin creciente de los
nacionales de un Estado en la gestin de las empress, cuya
explotacin es asegurada total o parcialmente por capitals extran-
jeros, y por una formacin acelerada de la mano de obra criolla y una
just reparticin de los beneficios, no es menos cierto que ellas reco-
nocen igualmente ciertas garantas a los inversionistas extranjeros,
como vimos antes se establecen condiciones para la aplicacin de
medidas de nacionalizacin, expropiacin o de la requisicin: utili-
dad pblica, seguridad, inters national. Adems se le acuerda al
propietario una indemnizacin adecuada. Hasta aqu nuestras refle-
xiones sobre las implicaciones jurdico-polticas de la soberana per-
manente de pueblos y naciones sobre sus recursos.

Conclusion

Sin independencia econmica no hay independencia poltica. La
independencia econmica es la condicin necesaria del libre estable-
cimiento del rgimen social de un pas y de su liberacin cultural.
Cuando no hay ni independencia econmica ni independencia pol ti-
ca, fcil es colegir que no se puede hablar de verdadera soberana
national. El ejercicio de la soberana sobre las riquezas y recursos
naturales de un pas constituyen el factor principal para asegurar su
independencia econmica y por consiguiente su independencia pol-
tica.
Sin pretender adentrarnos en un anlisis exhaustive y riguroso
de la experiencia international, una evaluacin general de la situacin
mundial actual nos conduce a afirmar que en los ltimos aos esta-
mos en presencia de un movimiento de toma de conciencia que con-
duce a los pueblos y gobiernos a recuperar la propiedad de sus rique-
zas y recursos naturales o cuando menos a asegurar el control de los
mismos, y del aparato econmico. Podramos citar a manera de ejem-
plo: la nacionalizacin en el Per en 1968 de los yacimientos de
petrleo que estaba en su mayor parte en las manos de la Interna-
tional Petroleum Company (IPC); la nacionalizacin en Chile en
1971 de las compaas cuprferas Anaconda y Kennecott y de la gran
industrial minera del cobre; la decision venezolana de controlar su pe-
trleo; la decision de Colombia de colombianizar la banca; as la lucha
de Panam por recuperar la zona del canal y el control de este lti-







mo. Estos ejemplos podran ser multiplicados con las nacionaliza-
ciones que se produjeron en la dcada 60-70 en el Africa descoloni-
zada. Esto demuestra la actualidad del problema y la voluntad de los
Estados de aportar soluciones duraderas.

Aplicando esos razonamientos a la realidad dominicana creo que
el mejor testimonio que daran los actuales dirigentes del pas de su
apego al ideal duartiano sera el de recuperar la propiedad y el uso de
todos nuestros recursos naturales que estn en las manos de intereses
extranjeros, tanto en el sector agrario como en el sector minero. El
ejercicio de tal sagrado derecho, vendra a ser un element
important en la cristalizacin < de nuestra independencia poltica
lograda en 1844. Oportuna seria la ocasin, adems, para elaborar un
cdigo sobre la exploracin y la explotacin de nuestros recursos
naturales y para estudiar la posibilidad del establecimiento en nuestro
pas de una codificacin sobre las inversiones extranjeras. Dicha
codificacin debe regularizar las inversiones extranjeras atendiendo a
criterios de prioridad y de profundo respeto al inters national, al
mismo tiempo convendra reglamentar las actividades de las llamadas
compaas trasnacionales para evitar su ingerencia descarada en los
asuntos internos de nuestro pas.7 Es ms, nos atrevemos a sugerir
que todos los sectors conscientes de la nacin deben manifestarse en
el sentido de solicitar a nuestros actuales gobernantes la urgente
adopcin de estas medidas, tendentes a otorgar al pas una
verdadera soberana y por ende una verdadera independencia poltica
y econmica. Cabra finalmente para terminar recorder la frase del
anti-imperialista patricio Juan Pablo Duarte cuando deca "Nuestra
patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera, o
se hunde la isla".

BIBLIOGRAFIA
BETTATI M, DE BOTTINI R, ISOART PAUL y otros: La Souverainet au XXe Sicle,
Coleccin U, Pars 1971.
CARRE DE MALBERG R: Contribution a la Theorie g6nrale de I'Etat, Tome II, Centre
National de la Recherche, Scientifique, Pars, 1962.
DE VISSCHER CHARLES: Theorieset Realitesen droit international Public, Pedone, Pars,
1970.
DUVERGER MAU RICE: Instituciones Polticas y Derecho Constitucional, Ariel, Barcelona,
1962.


7. Un caso tfpico de ingerencia en los asuntos internos del pas lo constitute las actividades
de la Gulf and Western.








DUPUY RENE-JEAN: Curso de derecho international pblico, para el doctorado, Niza,
1973.
FRIEDMANN WOLFGANG: La nueva estructura del derecho international, Trillas,
Mxico, 1967.

La Cooperation Internationale, Bulletin d'information et de documentation No. 4, IDPD,
Niza.

RAY GUEVARA MILTON: L'expropriation pour cause d'utilit publique en Rpublique
Dominicaine, Tesis doctoral, Niza, Francia, 1975.













LA BANCA HIPOTECARIA EN LA
REPUBLICAN DOMINICANA

Por Federico E. Villamil

Introduccin

Los orgenes de la banca hipotecaria son inciertos. Algunos
afirman que la hipoteca es una de las ms remotas-instituciones del
derecho y sealan que la misma fue conocida y utilizada en la poca
de los faraones en el antiguo Egipto. La misma se desarrolla en Roma
y fue ampliamente utilizada en la Edad Media.

En el Siglo XVIII se vio la necesidad de organizer el crdito para
la propiedad urbana, cuando el capital empez a retraerse del mercado
hipotecario, atrado por la Bolsa. Debido a las frecuentes guerras y a
la imposibilidad que confrontaban los agricultores para cumplir con
sus obligaciones de crdito se originaron en Europa organizaciones
hipotecarias que operaban como intermediaries entire el capital de los
prestamistas y la propiedad inmobiliaria, que tenan por finalidad
garantizar los prstamos que se concedan.

La tendencia Prusiana fue organizer el crdito inmobiliario bajo
la firma de "Landschoften", que viene a representar el tipo ms
antiguo de institucin de crdito emisora de Cdulas Hipotecarias
(Nussbaun, Arthur, Tratado de Derecho Hipotecario Alemn). El
primer establecimiento de este gnero surgi en la Provincia de Silesia
y tiene su origen en la crisis del crdito inmobiliario que se produce
en Prusia despus de la llamada Guerra de los Siete Aos y a
instancias del comerciante berlins Burning, se introduce la idea de
' las Cdulas Hipotecarias, idea al parecer de estirpe holandesa.

Estas instituciones se van desarrollando y van aumentando sus
actividades, en especial frente a las necesidades de crdito de los
propietarios de inmuebles urbanos y rurales para hacer frente a sus
negocios, pues, les era de much importancia amortizar la suma
prestada en pequeas cuotas y en un nmero determinado de aos.







Otros autores afirman que esas "Landschoften" no eran sino
cooperatives hipotecarias que consistan en asociaciones de los
grandes propietarios de fincas que respondan solidariamente de las
cdulas hipotecarias que ellas emitian y que esas cooperatives
hipotecarias disfrutaban de amplios privilegios fiscales, y sus opera-
ciones se van extendiendo hasta establecer negocios bancarios
diferentes a aqullos para los cuales se creaban. De manera general el
prestatario reciba las obligaciones que emita la cooperative a
cambio de consentir una hipoteca a su favor.

Francia estimula el desarrollo de la banca hipotecaria cuando
funda la "Socit de Crdit Foncier de France" el cual es conocido
simplemente como "Crdit Foncier" y su origen es una consecuencia
de los problems que suscitaba el crdito agrcola. Esa institucin
emita ttulos de crditos los cuales eran garantizados con hipotecas
consentidas a favor de la sociedad.

En Espaa se crea en 1872 el Banco Hipotecario de Espaa
mediante una ley del 2 de Diciembre, con el derecho de emitir
Cdulas Hipotecarias. En 1962 se dispuso su nacionalizacin pasando a
actuar como una entidad de Derecho Pblico.

En Amrica la Banca Hipotecaria ha terido un gran desarrollo,
en especial Mxico, Chile, Argentina, Uruguay y Colombia con una
vieja tradicin en este mbito y en los ltimos aos en Venezuela este
aspect bancario ha tenido un gran auge.

En nuestro pas en el ao 1945 se crea el Banco Agrcola e
Hipotecario, el cual estaba facultado para otorgar prstamos por un
trmino de hasta 30 aos con garanta de hipoteca en primer rango y
adems estaba autorizado a emitir las llamadas Cdulas Hipotecarias,
las cuales tenan la garanta subsidiaria e ilimitad del Estado, el
fracaso del Banco Agrcola en su funcin de banco hipotecario para
financial viviendas a largo plazo se debi a que el sector agrcola
demandaba financiamiento prioritario y que adems no desarroll
verdaderos mecanismos de captacin de recursos del pblico.

A partir de 1962 se produce en el pas un movimiento tendiente
a movilizar el ahorro privado y se instalan entidades especializadas
tendientes a otorgar crditos a median y largo plazo, haciendo
nfasis en el destino de dichos crditos: adquisicin, construccin o
remodelacin de la vivienda familiar.

As surge el Banco Nacional de la Vivienda y sus organismos







colaterales las llamadas Asociaciones de Ahorros y Prstamos para la
Vivienda, dando nacimiento al llamado Sistema de Ahorros y
Prstamos que tanto ha contribuido al desarrollo de la construccin
en la Repblica Dominicana.

En ese mismo ao se crea el Instituto Nacional de la Vivienda,
agencia estatal destinada a financial las viviendas sociales de bajo
cost.

Nueve aos ms tarde, precisamente el 7 de junio de 1971 se
promulga la Ley No. 171, que constitute la Ley Orgnica de los
Bancos Hipotecarios de la construccin, la cual viene a llenar un
vaco y se continan a trazar los lineamientos tendientes a la
especializacin de la Banca Dominicana.

I. La Ley 171 que regular el funcionamiento de los Bancos
Hipotecarios de la Construccin se original frente a la imperiosa
necesidad de buscar nuevas fuentes de financiamiento para desarro-
llar medianos y grandes proyectos de construccin. Y de manera
particular frente a las limitaciones de la Banca Comercial que si bien
otorga prstamos con garanta hipotecaria, los mismos no poseen la
especialidad contemplada por la Ley 171 y siempre lo son a corto o
median plazo.

Las Asociaciones de Ahorro y Prstamos para la vivienda suplen
en cierta media las necesidades relatives a la construccin pero por
sus propios fines, sus actividades se encuentran restringidas. Se trata
de entidades de carcter y naturaleza mutualista, no persiguen fines
lucrativos y su principal objeto es promover y financial la captacin
del ahorro de los particulares, destinados a otorgar prstamos para la
adquisicin, construccin, ampliacin o remodelacin de la vivienda
familiar o mixta de carcter econmico.

Por el contrario los Bancos Hipotecarios de la Construccin,
deben constituirse bajo la forma de compaas por acciones
exigindose hoy da un capital social autorizado de un milln
quinientos mil pesos (RD$1,500,000.00), (habindose sealado
originalmente que'el capital deba ser de medio milln de pesos) y
sus actividades ms amplias.

El principal objetivo que se busca con la creacin de esta
categora de institucin bancaria especializada es la de promover y







fomentar la industrial de la .construccin que sirva al desarrollo
econmico del pas, financiando a corto, median y largo plazo
proyectos de urlanizaciones y edificaciones en general y de manera
especial la construccin de centros comerciales, edificios para
oficinas, condominios, escuelas, hotels, etc. etc. y viviendas para
residencias, ya sean stas destinadas a uso propio o alquiler.

Pero adems, con el fin de alcanzar plenamente sus objetivos,
los Bancos Hipotecarios de la Construccin se encuentran facultados
para financial la adquisicin de terrenos aptos para la construccin,
la compra de edificaciones en general, la ampliacin o remodelacin
de construcciones existentes, as como refinanciar deudas de la
construccin y liberacin de hipotecas preexistentes.
La misna ley que regular este tipo de Banco, establece una series
de incentives con la finalidad de que se establezcan estos Bancos
Hipotecarios. Entre esos incentives encontramos los siguientes:

a) Dichos Bancos estarn exentos del Impuesto sobre la Renta
o impuestos similares que se establezcan en el future, siempre que el
monto imponible no exceda de un 15% de su capital pagado y
reserves, por una duracin de 12 aos a partir de la fecha de su
constitucin.

b) Durante sus primeros 10 aos, las utilidades obtenidas por
los inversionistas en dichos Bancos estarn exentas del Impuesto
sobre la Renta hasta un 50% y de cualquier otra ley similar que la
sustituya.

c) As mismo est exenta del Impuesto sobre la Renta la parte
de los beneficios netos que las personas fsicas o morales inviertan ,en
la compra de acciones del capital de los Bancos Hipotecarios hasta un
40% de la renta annual del contribuyente, siempre que no sobrepase
los RD$75,000.00 por una sola vez.

De igual manera, la constitucin de los Bancos Hipotecarios de
la construccin, as como los contratos de prstamos y otras classes
que se otorguen, as como el registro, traspaso o ejecucin de los
crditos, estarn libres de impuestos, derechos, o contribuciones
pblicas de cualquier clase.

La Ley 171 autoriza a los Bancos Hipotecarios de la construc-
cin a realizar diversasoperaciones tanto activas, pasivas como de
servicio.







II Operaciones activas que pueden realizar
los Bancos Hipotecarios de la construccin.

La misma ley enumera este tipo de operaciones.

a) Realiza prstamos para ser invertidos en la adquisicin,
construccin, refinanciamiento de deudas o mejoras sobre los bienes
inmuebles, que sealamos anteriormente.

b) Otorga prstamos a los diversos sectors de la construccin
para fines de fomento y promocin de construccin de urbanizacio-
nes, edificios, etc.

Estos prstamos no podrn exceder de 20 aos, exigindose
siempre que los inmuebles se encuentren dentro del permetro
urbano y siempre que se otorgue hipoteca en primer rango a favor
del Banco.

c) Otorga prstamos destinados a la adquisicin y desarrollo de
terrenos aptos para construir urbanizaciones o edificaciones de
cualquier tipo a un plazo no mayor de 3 aos.

d) Realizar prstamos a un plazo no mayor de dos aos a
personas o empresas que se dedican a la ejecucin de proyectos para
que sean utilizados como capital de trabajo. En este caso se require
que otra institucin financiera o el mismo Banco se comprometan a
financial a largo plazo las urbanizaciones o edificaciones.

En todos los casos se exige el consentimiento de una hipoteca en
primer rango sobre los inmuebles financiados.

Salvo casos particulares, todos estos prstamos se encuentran
adems garantizados con seguros que recaen sobre la vida del deudor
y sobre la propiedad hipotecada, en vista a cualquier contingencia.

e) Pueden adems hacer prstamos, adelantos o redescuentos, a
los sectors que integran la industrial de la construccin, con la
garanta de letras de cambio, pagars y otros documents comproba-
torios de deudas con vencimientos que no excedan de un ao hasta
un monto que no exceda dos veces el capital y reserves del Banco y
siempre que no exceda de un 20% de dicho capital y reserves por una
sola persona fsica o moral. Salvo autorizacin de la J unta Monetaria.

f) Pueden pagar y aceptar, por cuenta de las empresas o






personas financiadas y contra entrega de documents giros a la vista
o a un plazo no mayor.de 120 das que provengan de transacciones
sobre importacin, exportacin y trfico commercial interno del pas,
siempre que provengan de operaciones relacionadas con products
que se refieran a la industrial de la construccin. Siempre atendiendo
a las limitaciones que seale la ley o la Junta Monetaria.

g) Pueden participar en el capital de empresas de la construc-
cin y garantizar las obligaciones, bonos y ttulos que emitan esas
empresas, con las limitaciones legales y

h) Por ltimo se encuentran facultados a mantener depsitos en
Bancos del pas o del extranjero, pudiendo ser depsitos a la vista, a
plazo fijo o indefinido, e invertir la cantidad necesaria para la
adquisicin de inmuebles destinados a su propio uso.
Es convenient sealar que la misma ley establece, que para
seguridad y reembolso de los prstamos que otorgan, los Bancos
Hipotecarios de la Construccin, gozan de los privilegios legales
acordados al Banco Agrcola de la Repblica Dominicana, en lo
relative a la ejecucin de las hipotecas consentidas a su favor, los
cuales consistent en un procedimiento gil.

III. Operaciones Pasivas
Entre las operaciones pasivas para las cuales expresamente los
Bancos Hipotecarios de la construccin estn facultados a realizar
encontramos los siguientes. -

a) Emitir ttulos de renta fija o variable con garantas generals
o especficas, pudiendo ser bonos, cdulas hipotecarias y otros
valores a un plazo no mayor de 20 aos. Son precisamente estos
ttulos que emiten dichos Bancos los que constituyen los instru-
mentos por excelencia para la captacin de ahorros.

b) Contratar crditos con instituciones de crdito, nacionales,
extranjeras o internacionales, en forma de prstamos, emisin de
valores, con o sin garanta de instituciones pblicas o privadas.
c) Recibir depsitos a plazo y para fines de administracin,
fondos, valores, ttulos pblicos y privados; y

d) Obtener adelantos, redescuentos y prstamos en el Banco
Central de la Repblica Dominicana.







Todos estos recursos de que pueden disponer los Bancos
Hipotecarios de la construccin estn regulados por normas quea al
efecto establece la J unta Monetaria, la cual es facultada por la misma
ley y es quien determine la tasa de inters que estos Bancos pueden
pagar al pblico.

Los recursos financieros y operacionales de los Bancos Hipote-
carios de la construccin, en primer lugar se nutren de su propio
capital, el cual est formado por el aporte director de sus accionistas,
pudiendo catalogarse como una actividad direct del Banco cuando
utiliza sus propios fondos. Dentro de las operaciones pasivas la ms
important, adems de la emisin de acciones qpe componen su
capital, es la emisin de ttulos de renta fija que se denominan
cdulas hipotecarias.

Las Cdulas Hipotecarias son ttulos negociables, emitidos al
portador, mediante autorizacin previa de la Junta Monetaria quien
est facultada a fijar el monto de las mismas, su garanta, la tasa de
inters, as como el plazo y su forma de redencin y sus
caractersticas generals. Esas Cdulas deben ser emitidas a un plazo
mximo de 20 aos, pudiendo en todo caso la junta Monetaria
reducir dicho plazo.

La misma ley establece y como un incentive para la inversin en
las mismas que esas Cdulas Hipotecarias, as como los intereses que
ellas devengan se encuentran exentos del pago de impuestos sobre
sucesiones y donaciones, as como del impuesto sobre la Renta o
cualquier otro impuesto similar que se establezca en el future. Los
Bancos podrn adems entregar certificados provisionales de Cdulas
Hipotecarias, mientras se realize la impresin de los ttulos defini-
tivos, los cuales luego sern canjeados por las Cdulas. Esos
certificados provisionales de Cdulas Hipotecarias son nominativos y
no negociables.

Las Cdulas Hipotecarias emitidas por este tipo de Bancos,
devengan en la actualidad un inters del 8% annual, el cual es
liquidable mensualmente. Ese inters, si el client lo desea le es
entregado personalmente o si l lo require le puede ser depositado
en cualquier cuenta corriente o de ahorro que el propietario
mantenga en otro banco adems, si as lo desea y lo permit el Banco
que esos intereses sean reinvertidos en nuevos ttulos.

Como se trata de ttulos emitidos al portador, pues, su finalidad








es de que circulen sin contratiempos y sirvan comottulos fcilmente
negociables, que puedan ser vendidos, transferidos o pignorados
rpidamente los Bancos pueden ofrecer el llamado servicio de
custodia. As los Bancos mediante ese servicio permiten que dichos
valores sean dejados en sus bvedas protegiendo su seguridad y
aseguradas contra deterioro, prdida, robo o cualquier otra contin-
gencia. Este servicio generalmente es gratuito.

La liquidez inmediata que garanticen sobre sus Cdulas los
Bancos Hipotecarios equivale a convertir la inversin de estos ttulos
en una cuenta de ahorro, con la nica diferencia de que el titular de
una cuenta de ahorro posee una libreta para demostrar sus depsitos
y el propietario de las Cdulas Hipotecarias tiene un contrato en el
cual se justifica su inversin. Podra decirse, a manera de compara-
Cin, que la inversin en Cdulas Hipotecarias constitute una cuenta
de ahorro documentada, con caractersticas similares a un depsito
de ahorro y/o a plazo fijo.
Las Cdulas Hipotecarias se encuentran respaldadas por la
garanta global constituida por los prstamos concedidos por los
Bancos Hipotecarios y esos prstamos a su vez se encuentran
garantizados con hipotecas en primer rango sobre inmuebles cuyo
avalo represent ms del double del valor de las Cdulas que estn en
circulacin.
Una vez que transcurre el lapso por el que fueron creadas dichas
Cdulas, se entrega la totalidad de su valor al poseedor. Tambin
existe otra forma de redencin de las Cdulas Hipotecarias. Esto es
possible mediante los sorteos peridicos que realizan los Bancos
Hipotecarios. La suma que represent esas Cdulas agraciadas son
entregadas a sus dueos, as como los intereses devengados hasta ese
d a.
Podemos concluir afirmando que la venta de las Cdulas
Hipotecarias significa la captacin de ahorros del pblico, el cual es
destinado al sector de la construccin, a travs de los prstamos, lo
que hace que las operaciones de los Bancos Hipotecarios se
conviertan en una actividad sana para la economa, financiando el
important sector de la construccin, contribuyendo, por otra parte,
a fomentar el ahorro national a travs del desarrollo del mercado de
valores.

IV. Operaciones de Servicio

Por ltimo los Bancos Hipotecarios de la Construccin estn







expresamente facultados para realizar operaciones de servicios, entire
las cuales encontramos las siguientes:

a) Promover y fomentar la creacin de las empresas de la
construccin, as como cualquier otras empresas afines a la misma;

b) La asistencia tcnica para studios de viabilidad econmica,
organizacin y administracin de dichas empresas; y

c) Actuar como fideicomiso de entidades nacionales, extran-
jeras e internacionales, a condicin de que el mismo se referir a los
objetivos de fomento de la construccin.

A su vez la Ley 171 establece una series de prohibiciones que
vienen a limitar el marco operativo de los Bancos Hipotecarios de la
construccin.

a) No pueden recibir depsitos de dinero en cuentas a la vista,
por lo que contra los mismos no pueden ser girados cheques.

b) No pueden former parte en sociedades de responsabilidad
ilimitada y explotar por su cuenta empresas o actividades, pudiendo
en cambio participar hasta un mximo de un 45% del capital social
pagado y reserves de las mismas, pudiendo sobrepasar ese lmite
cuando se trate de empresas organizadas, promovidas o fomentadas
por los Bancos Hipotecarios de la construccin.

Y en caso de recibir dichas empresas en pago de prstamos para
asegurar los ya concertados, slo podrn explotarlas por su cuenta
por un plazo de 5 aos, pudiendo llegar hasta 10 aos cuando hayan
sido expresamente autorizados por la J unta Monetaria.

c) Conceder crditos director o indirectos o comprar acciones u
otros valores, a cualquier persona natural o jurdica, cuy monto,
incluyendo las garantas que se otorgue en inters de la misma
persona, exceda el 10% del capital pagado reserves del capital y
fondos obtenidos por prstamos y emisin de valores. Este lmite'
puede sobrepasarse y llegar a un 20% con autorizacin de la Junta
Monetaria.

d) Hacer prstamos con garanta de sus propias acciones, ni
adquirirlas a menos que la garanta o adquisicin sea necesaria,
debiendo ser vendidas en un breve plazo, y







e) Otorgar crditos de cualquier clase a sus Directores sin la
express autorizacin de la Junta Monetaria, ni de sus cnyuges
parientes dentro del segundo grado de consanguinidad o afinidad.

Es innegable que este tipo de banco, por su misma especializa-
cin require de una organizacin internal diferente de la organiza-
cin de los bancos conocidos por todos ustedes. As ser necesario
dentro de su organizacin internal la existencia de un Departamento
encargado de depurar las diferentes solicitudes de prstamos y que a
la vez d asesora a los solicitantes de los mismos, examinando la.
viabilidad de los proyectos; un Departamento tcnico, el cual deber
estar a cargo de Ingenieros, cuya principal funcin ser la de realizar
el avalo y supervision de las obras a realizar, debiendo adems
supervisor peridicamente las diferentes obras que se realizan con
financiamiento del banco cuidando siempre de que en las mismas
sean observadas todos los requisitos exigidos por el Banco; un
Departamento Legal, el cual no slo tendr por funcin la elabora-
: cin de los diferentes contratos en los que intervene el banco, sino
que tambin ser el encargado de vigilar de que en todos los asuntos
se cumplan a cabalidad con los requisitos legales, siendo el encargado
de revisar toda la documentacin que se present y el cual deber
estar en permanent contact con los Registradores de Ttulos de los
diferentes Departamentos, dando tambin asesora legal a las
diferentes dependencias de la institucin; un Departamento encarga-
do de las emisiones de la Cdula Hipotecaria, principal recurso de
captacin de ahorro de estos bancos; otro de colocacin de las
mismas. as como todos aquellos necesarios y tiles para la
consecucin de sus fines.

Conclusion
Es al amparo de la Ley 171 de 1971 que comienza a delinearse
una verdadera poltica de la banca hipotecaria dominicana, de
acuerdo a los sealamientos ya expuestos. Esta banca especializada y
.particularmente esbozada en la sealada Ley ya ha dado sus frutos.

As en el ao 1972 se crea el primer banco hipotecario de la
construccin, el cual inicia sus operaciones en la ciudad de Santo
Domingo. A partir de entonces y siguiendo sus pasos, se han ido
constituyendo y han iniciado sus operaciones otros bancos hipote-
carios de la construccin.

Para dar una idea del desenvolvimiento del primer banco
hipotecario de la construccin que se funda, el Banco Hipotecario,







S.A., hoy denominado Banco Hipotecario Dominicano, S.A., perm-
taseme sealar algunas cifras indicadoras de su desarrollo;

En el ao 1973 el Banco Hipotecario Dominicano, S.A. otorg
la cantidad de 65 prstamos por valor de RD$4,120,841.00; en 1974,
53 prstamos por valor de RD$3,126,000.00; en 1975, 138
prstamos por valor de RD$7,678,700.00; en 1976, 358 prstamos
por valor de RD$13,305,550.00.

Para tener una idea de destino de los prstamos otorgados por el
Banco, ofrecemos a continuacin la relacin de 1976, sobre los 358
prstamos aprobados, por no tener a mano los correspondientes al
1977:

179 prstamos destinados a viviendas unifamiliares; 99 destina-
dos a edificios de apartamentos; 7 a edificios para oficinas; 40 para
comercios; 6 para edificios industriales; 3 para urbanizaciones; 17
para solares; 4 para colegios y 3 para otros negocios.

Por su parte las ventas netas de Cdulas Hipotecarias (y sel
entiende por ventas netas, el total de venta bruta menos la recompra
de los clients) ascienden a la fecha a la suma de RD$18,999,380.00,
de las cuales slo RD$7,173,037.00 correspondent al ao 1977.

El crecimiento de este primer banco hipotecario de la construc-
cin, el Banco Hipotecario Dominicano, S.A., as como la creacin
en los ltimos tiempos de nuevos bancos en esta misma rea, es un
ejemplo del desarrollo a grandes pasos de esta banca especializada, la
cual por sus propias necesidades demand de profesionales especiali-
zados.

Para implementar sus objetivos, la banca hipotecaria aplica los
mtodos y sistemas ms modernos y por sus objetivos se encuentra
en condiciones de financial todo tipo de proyecto, sin prcticamente
limitacin alguna.
















SUMARIO DE SENTENCIAS DICTADAS POR TRIBUNALES
DE SANTIAGO

Lic. Vctor Jos Castellanos E.

ABUSO DE CONFIANZA
Abuso de confianza en que no se ha hecho la puesta en mora antes de
poner la accin pblica en movimiento. -
ATENDIDO: Que en ningn moment el acusado ha sido pues-
to en mora para el ejercicio del pago supuesto de las sumas cobradas
y no reportadas; que tal requisito es imprescindible para presentar
querella por ABUSO DE CONFIANZA, puesto que slo de esa forma
puede establecerse la mala f del acusado, y sta es la nica base para
poner en movimiento la accin pblica.- ATENDIDO: Que por las
razones expuestas en el caso de la especie la PUESTA EN MOVI-
MIENTO de la accin pblica es improcedente, puesto que no consta
en el expediente ninguna notificacin por acto de alguacil de la mora
en favor del acusado.- (AUTO DE NO HA LUGAR dictado por el
Juzgado de Instruccin de la Primera Circunscripcin del Distrito
Judicial de Santiago. 22 de Julio 1976).

ABUSO DE CONFIANZA

Prueba hecha por testigos y admitida aunque la suma en vuelta en
litigio pasa de treinta pesos. -

CONSIDERANDO: Que el art. 1341 del Cdigo Civil establece
"Que debe extenderse acta ante el Notario o bajo firma privada, de
todas las cosas cuya suma de valor exceda de treinta pesos"; y no se
recibir prueba de testigos en contra o fuera de lo contenido en las
actas, ni sobre lo que se alega haber dicho antes.- CONSIDE-
RANDO: Que la regla establecida en el art. 1341 del Cdigo Civil,







aparte de no ser de orden pblico su observancia, debe ser admitida
cuando los interesados en cumplimiento no la aleguen oportuna-
mente.- CONSIDERANDO: Que en el caso de especie, el prevenido
J.C. escuch la audicin de cuatro testigos en relacin al hecho que
se le imputa, y no obstante, no se opuso a la audicin de los mis-
mos.- CONSIDERANDO: Que por tales razones la prueba testimo-
nial es admisible por no haberse opuesto el prevenido a su adminis-
tracin.- (Sentencia de fecha 19 de octubre de 1977 por la Segunda
Cmara Penal del Distrito Judicial de Santiago).

LEGITIMA DEFENSE

jurisdiccin de Instruccin. -

ATENDIDO: Que al encontrarse C.C. frente a frente con la
vctima dentro del patio de su propiedad a esa alta hora de la noche,
'con las luces apagadas, todo haca presumir la inseguridad de su
persona y de los dems que habitan su casa.- ATENDIDO: Que en
este estado de cosas las medidas de seguridad y proteccin, como la
defense empleada en los mites de la necesidad actual, son legtimos,
as result en el desgraciado suceso ocurrido donde el acusado se vio
apremiado a repeler el ataque ya iniciado, sino tambin la agresin
injusta e inminente de que estaba siendo objeto.- ATENDIDO: Que
cada vez que ante un Juez de Instruccin, sea establecida una legti-
ma defense, es obligacin de ste, pronunciarla y ordenar la libertad
del acusado.- (AUTO DE NO HA LUGAR de fecha 9 de octubre de
1976.- Juzgado de Instruccin de la Primera Circunscripcin del
Distrito Judicial de Santiago).

TIERRA

NULIDAD DE VENTA

Nulidad de venta rechazada, consentida por la mujer casada bajo el
rgimen de la comunidad legal de bienes. -

CONSIDERANDO: Que la Ley No. 390 del ao 1940, ha confe-
rido a la mujer casada, el pleno ejercicio de su capacidad civil, por
tanto, ella puede realizar todos los actos jurdicos sin la autorizacin
de su marido. CONSIDERANDO: Que esta misma Ley establece que
la mujer casada tiene sobre sus bienes reservados, el derecho de admi-
nistracin y de disposicin, no tenindolo sobre los bienes propios.-
CONSIDERANDO: Que lo que la Ley ha querido precisar, entire







otras cosas, es que sobre los bienes reservados la mujer casada, ade-
ms del derecho de disposicin, tiene el derecho de administracin,
no teniendo este derecho sobre los bienes propios, sino el de dispo-
sicin, ya que el de administracin pasa al esposo por efecto del
rgimen comunitario.- CONSIDERANDO: Que una interpretacin
jurdica contraria, sera creadora de injusticia dentro del matrimonio
bajo el rgimen de la comunidad, ya que bastara que el marido se
negara a autorizar a su esposa, para que ella no pudiera disponer
vlidamente de sus bienes propios, obstculo que slo podra ser
salvado con el divorcio, debilitando as el matrimonio, Piedra angular
de nuestra sociedad.- Por tales motivos declara que el acto de fecha
-- consentido por la Sra. E.M.A. a favor de F.A.D.L. en relacin
con una porcin de terreno dentro de la parcela No. -- del Distrito
Catastral No. --, es vlido en cuanto a la nuda propiedad de dicho
inmueble, pero inoponible a la comunidad legal matrimonial existen-
te entire E.M.A. y su esposo M.A.O.- (Sentencia del Tribunal de
Tierras de jurisdiccin Original, Santiago. 20 de Octubre de 1977).



DERECHO DE PROPIEDAD

Prescripcin adquisitiva de 20 aos. -

CONSIDERANDO: Que de acuerdo con los testimonios produ-
cidos en la audiencia celebrada para tal efecto se comprueba que el
Sr. F.A.T. ha tenido una posesin pacfica, pblica e ininterrumpida
y a ttulo de propietario por ms de 25 aos.- CONSIDERANDO:
Que si es verdad que el Sr. J.E.D. no tena calidad para donar las
referidas seis tareas que reclama el Sr. F.A.T. no es menos cierto que
su posesin por ms de 25 aos, en la forma prescrita por la Ley,
dej sin efecto y anonadada la alegada donacin, corriendo a su favor
la prescripcin adquisitiva de 20 aos.- CONSIDERANDO: Que la
posesin por cultivos y por cercas no es ms que la exteriorizacin
del derecho de propiedad; es el modo a que acude el hombre para
exteriorizar su intencin de propietario exclusive, quedando por tan-
to el animus-domine bien caracterizado y definido. CONSIDE-
RANDO: Por otra parte la idea de que el Estado, propietario origi-
nario no debe conducir a un despojo de los derechos por parte del
Estado, sino que por el contrario, debe interpreter con el ms amplio
espritu de liberalidad, por lo que procede acoger la reclamacin del
Sr. F.A.T.- (Tribunal de Tierras de Jurisdiccin Original, Santiago.
22 de Julio de 1977).







CIVIL


PAR TICION DE BIENES COMUNITA RIOS

CONSIDERANDO: Que la parte demandante solicita que se
ordene la adjudicacin en su provecho de los bienes ocultados; que el
acto de convenciones efectuado, sea declarado nulo por no ajustarse
a la Ley de Divorcio y por haber lesionado en ms de la cuarta parted
a la esposa demandante; y que de los bienes no ocultados se ordena la
particin.- CONSIDERANDO: Que el acto de estipulaciones, de di-
vorcio por mutuo consentimiento no constitute un acto de particin
aunque en el mismo se enumeren los bienes de la comunidad o se
indique que tales o cuales bienes correspondern a uno de los espo-
sos, puesto que, la disolucin del matrimonio debe preceder a la
particin de los bienes que integran la comunidad.- CONSIDE-
RANDO: Que la propia demandante ha reconocido que la particin
de los bienes que integran la comunidad no se ha efectuado cuando
en sus conclusions solicita que de los bienes no ocultados sea orde-
nada la particin de la comunidad, llenndose las formalidades pres-
critas por la Ley.- CONSIDERANDO: Que en cuanto a la nulidad
del acto de estipulaciones de divorcio, solicitado por la parte deman-
dante, es preciso sealar, que la decision sobre la validez o no de este
acto por no ajustarse a las formalidades de la Ley, corresponda al
Tribunal, que fue apoderado del divorcio por mutuo consentimiento
y no ahora este Tribunal.- (Sentencia dictada por la Cmara Civil
Commercial y de Trabajo de la Primera Circunscripcin del Distrito
Judicial de Santiago en fecha 27 de mayo de 1976).

DI VORCIO POR INCOMPA TIBILIDAD DE CA RACTERES

Sentencia que ordena informative. -

CONSIDERANDO: Que el da sealado para el conocimiento
de la audiencia por el Tribunal, solamente compareci la parte de-
mandada, representada por su abogado, el cual ley sus conclusions
y las deposit en Secretara.- CONSIDERANDO: Que el emplaza-
miento recibido por la parte demandada y depositado en la Secreta-
ra de este Tribunal, la parte demandante iba hacer or como testigos
a los seores Q.A.O. y J.S.L., testigos que tampoco comparecieron a
la audiencia.- CONSIDERANDO: Que los jueces en material de di-
vorcio por incompatibilidad de caracteres aprecian soberanamente los
hechos que caracterizan la calificacin justificada para que exista la
causa de divorcio.- CONSIDERANDO: Que este poder soberano de








que estn investidos los jueces no los autoriza a proceder por va de
simple afirmacin, sino ofreciendo los elements materials que han
intervenido en una determinada aplicacin de la Ley de los cuales se
han servido.- CONSIDERANDO: Que el permanent estado de infe-
licidad de los cnyuges no es suficiente para caracterizar la incompa-
tibilidad, es necesario adems que sea causa de perturbacin social o
que simplemente haya trascendido al dominio pblico.- CONSIDE-
RANDO: Que el Juez en material de divorcio por incompatibilidad de
caracteres, podr ordenar, antes de que el expediente sea comunicado
al Ministerio Pblico para su dictamen, si lo estima necesario y si las
piezas sometidas no son convincentes, informativos en la forma de
que lo determine el Cdigo de Procedimiento Civil. (Sentencia de
fecha 8 de Marzo de 1977. Cmara Civil, Comercial y de Trabajo de
la Segunda Circunscripcin del Distrito Judicial de Santiago).

ANULACION DE ACTA DE NACIMIENTO

Persona que se declara a s mismo. -

Que es de principio, que cuando se va hacer una declaracin de
nacimiento, la persona declarante, no puede ser la misma persona
declarada, teniendo que recurrir o sea a un familiar, sus padres, herma-
nos mayores, o cualquier persona que lo conozca y sepa las verda-
deras generals de sus padres, el da de nacimiento, y el nombre que
se le vaya a poner al declarado, por esos motivos y en vista de que el
declarado E.A.O., quien cometi el error de declararse a s mismo,
procede ordenarse la anulacin de dicha acta de nacimiento.- (Sen-
tencia de fecha 26 de Agosto de 1977, Cmara Civil, Comercial y de
Trabajo de la Segunda Circunscripcin del Distrito Judicial de San-
tiago).

PENAL

ADULTERIO

Prescripcin de la accin pblica.-

CONSIDERANDO: Que el art. 455 del Cdigo de Procedi-
miento Criminal expresa "Que la duracin de la prescripcin se redu-
cir a tres aos, si se tratase de un delito que mereciere pena correc-
cional".- CONSIDERANDO: Que las infracciones continues y suce-
sivas, la accin pblica no prescribe sino a partir del moment en que
el hecho ha cesado de una manera cbmpleta; como lo han afirmado
los inculpados en el present caso de que hace 11 aos que se encuen-







tran separados, sin que esto haya sido desmentido.- CONSIDE-
RANDO: Que el hecho de tener hijos los inculpados, y el ltimo de
12 aos de edad, no implica que los mismos persistan en su adulte-
rio.- CONSIDERANDO: Que la prescripcin de tres aos se aplica a
todos los delitos, incluso a los previstos por leyes especiales cuando
estas leyes no dispongan lo contrario.- CONSIDERANDO : Que la
accin civil tiene como fundamento un delito o un crime y por
tanto est sometida a la misma prescripcin que la accin pblica.
Por tanto procede descargar a los referidos seores por estar prescrita
la accin pblica del delito que se les imputa.- (Sentencia de fecha 7
de Noviembre de 1977 por la Cmara Penal de la Segunda Circuns-
cripcin del Distrito Judicial de Santiago).











EDICIONES DE LA UCMM


Cmo se vive en un barrio de Santiago, por Csar Garc a.

Los pintores de Santiago, por Danilo de los Santos.
La Repblica Dominicana frente a la integracin econmica, por
Clara Ravelo, Manuel Jos, Cabral, Bernardo Vega, R. Prez
Minaya y Julio C. Estrella.

Poltica y gobierno en la Repblica Dominicana, 1930-1966, por
Howard J. Wiarda. (Edicin en ingls y espaol).

La moneda, la banca y las finanzas en la Repblica Dominicana, por
Julio C. Estrella (Dos tomos).
El pueblo dominicano: 1850-1900. Apuntes para su Sociologa
Histrica, Por H. Hoetink (Segunda Edicin).
La Espaola en el siglo XVI, (Trabajo, Sociedad y Poltica en la
Economa del Oro), por Frank Moya Pons (Segunda edicin).
La Dominacin Haitiana, por Frank Moya Pons (Segunda edicin).

La Sociedad Taina, por Frank Moya Pons.

Bonao, una ciudad dominicana, por Eduardo Latorre, Julia Bison,
Manuel Jos Cabral, Henry Christopher, Felpa F. de Estvez y
Radhams Meja (Dos tomos).

Ms all de la bsqueda, por Ivn Garc a.

Diario de la guerra y los dioses ametrallados, por Hctor Inchustegui
Cabral.

Los humildes, por Federico Bermdez (Con un studio de Joaqun
Balaguer).








De Literature Dominicana 60, por Ramn Francisco.

Antologa panormica de la poesa dominicana contempornea, por
Manuel Rueda y Lupo Hernndez Rueda. (Primera parte: Los
movimientos literarios). (Primer tomo).

Cultura, teatro y relatos en Santo Domingo, por Marcio Veloz
Maggiolo.

Poesa popular dominicana, por Emilio Rodrguez Demorizi (Segun-
da edicin).

Santos de palo y santeros dominicanos, por Carlos Dobal.

Historia colonial de Santo Domingo, por Frank Moya Pons.

Lengua y folklore en Santo Domingo, por Emilio Rodrguez
Demorizi.

Por Ahora, (Antologa potica, 1948-1975), por Lupo Hernndez
Rueda.

La problemtica econmica dominicana, por Bernardo Vega (Segun-
da edicin aumentada).

Manual del Derecho Dominicano de Trabajo, por Lupo Hernndez
Rueda (Segunda edicin).

Anadel La novela de la Gastrosofa, por Julio Vega Batlle.

El gran pesimismo dominicano: Jos Ramn Lpez (Con un studio
de Joaqun Balaguer).

La poesa dominicana en el siglo XX. (Modernismo, Vedrinismo,
Postumismo y Los Trilogos). (1883-1943), por Alberto Baeza
Flores (Primer tomo).

De Literature Dominicana siglo XX, por Hctor Inchustegui Cabral
(Segunda Edicin).

La UCMM: Un nuevo estilo universitario en la Repblica Dominica-
na, por monseor Agripino Nez Collado.








Manual de Historia Dominicana, por Frank Moya Pons.

Antigedades, arte y tradicin en Santiago de los Caballeros, por
Carlos Dobal.

Santiago de los Caballeros Imperecedero legado hispano-colom-
bino, por Julio G. Campillo Prez.

El Distrito de la Real Audiencia de Santo Domingo, por Javier
Malagn Barcel (Segunda edicin aumentada con un Catlogo
de los fondos del archivo de la Real Audiencia de Santo Domingo
que se conservan en el Archivo Nacional de Cuba. (1768-1800).

La vida escandalosa en Santo Domingo en los siglos XVV y XVIII
(Seleccin de documents de la Coleccin Inchustegui).

La Universidad Catlica en el mundo de hoy, por Theodore
,Hesburgh.

Visin general de la Historia Dominicana, por Valentina Peguero y
D.nilo de los Santos.

Lo popular y lo culto en la poesa dominicana, por Bruno Rosario
Candelier.
































COLABORARON EN ESTE NUMERO

Licenciada Emilia Levasseur, egresada del Departamento de Traba-
jo Social de la Universidad Catlica Madre y Maestra.

Doctor Luis A. Bircann Rojas, professor del Departamento de Cien-.
cias Jurdicas de la Universidad Catlica Madre y Maestra.

Doctor Milton Ray Guevara, professor del Departamento de Cien-,
cias jurdicas de la Universidad Catlica Madre y Maestra.

Doctor Federico Villamil Snchez, professor del Departamento de
Ciencias Jurdicas de la Universidad Catlica Madre y Maestra.

Licenciado Vctor Jos Castellanos Estrella, professor del Departa-i
mento de Ciencias Jurdicas de la Universidad Catlica Madre y
Maestra.

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