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HIDE
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 Table of Contents
 Introduccion
 Supremo recurso: la opinion...
 La amnistia
 La igualdad de los esposos en el...
 La autoridad de la cosa juzgada...
 Las garantias constitucionales
 Zonas francas industriales en rep....
 Colaboraron en este numero
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Group Title: Revista de ciencias jurídicas (Universidad Católica Madre y Maestra. Departamento de Ciencias Jurídicas)
Title: Revista de ciencias jurídicas
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 Material Information
Title: Revista de ciencias jurídicas
Uniform Title: Revista de ciencias jurídicas (Universidad Católica Madre y Maestra. Departamento de Ciencias Jurídicas)
Physical Description: v. : ; 22 cm.
Language: Spanish
Creator: Universidad Cato´lica Madre y Maestra -- Departamento de Ciencias Juri´dicas
Universidad Católica Madre y Maestra -- Departamento de Ciencias Jurídicas
Publisher: Universidad Cato´lica Madre y Maestra, Departamento de Ciencias Juri´dicas
Universidad Católica Madre y Maestra, Departamento de Ciencias Jurídicas
Place of Publication: Santiago, R.D
Santiago, R.D
Publication Date: Octubre-Diciembre 1977
Frequency: three issues yearly[<2002->]
quarterly[ former 1977-]
monthly[ former <, sept. 1984->]
bimonthly[ former <, 1992>-1994]
quarterly[ former 1995-]
monthly
regular
 Subjects
Subjects / Keywords: Law -- Periodicals -- Dominican Republic   ( lcsh )
Genre: law report or digest   ( marcgt )
legal article   ( marcgt )
legislation   ( marcgt )
periodical   ( marcgt )
 Notes
Dates or Sequential Designation: No. 1 (oct./dic. 1977)- ; 2a época, año 1, no. 1 (sept. 1984)- ; 3. época, año 1, no. 1 (nov. 1991)- ; 4. época, no. 1 (sept./dic. 2002)-
General Note: Title from cover.
General Note: Latest issue consulted: 4. época, no. 1 (sept./dic. 2002).
General Note: Has supplements with distinctive titles.
 Record Information
Bibliographic ID: CA01600002
Volume ID: VID00001
Source Institution: Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - Recinto Santo Tomás de Aquino
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 10082860
lccn - 85644548
issn - 0379-8526

Table of Contents
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        Front Cover 1
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    Table of Contents
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    Introduccion
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    Supremo recurso: la opinion publica
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    La amnistia
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    La igualdad de los esposos en el derecho moderno
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    La autoridad de la cosa juzgada en materia penal sobre lo penal
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    Las garantias constitucionales
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    Zonas francas industriales en rep. dom. organizacion juridica
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    Colaboraron en este numero
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OCTUBRE-NOVIEMB RE-DIlCIEMB RE 1977-NO. 1- AlO 1977






REClBIDO 1 R ENE 2001

Revista de

CIENCIAS

JURIDICAS





















SUREM REU5:LAOIIN UL
PNTor ilton RayGueara .................................... ... .. 1
SPENAL SOREC LSO L OPENALO UL
Por Mereds Ma Brian Esrelaj ............. ...... ...... .... .. ....~ 27
LA GAAMNlTIASONTUCNAE
Por juain orge Gaerdra ......................... . ........ ... 33


ZONAS FRANCAS INDUSTRIALES EN REP. DOM.
ORGANIZAClON lURIDICA
Por Argentina de Leon Arzeno ... ... .. ....... . .. .... ..~ 41















INTRODUCCION


SComo resultado de una inquietud de Profesores y estudiantes de
la Carrera de Derecho, se inicia con este Nmero Revista de
SCiencias jurddicas.

SNuestro Departamento hasta el presente habl'a carecido de un
6rgano de expresi6n escrita que permitiera, recoger y difundir de
modo regular los interesantes trabajos que surgeon de la diaria labor,
en los cursos practicos o en la investigacion personal y de grupos.
En cierto modo ese hecho constituy6 tambien un v'acro de estmu-
los a la capacidad creadora del personal docente Y de la comunidad
estudiantil, por ello. la Revista de Ciencias juridicas pretend ser
surco abierto a' toda simiente jurdica de seriedad y calidad.
cientfica e invitaci6n a plasmar en ella el resultado del esfuerzo y
la experiencia del Profesional del Derecho.

.Pero conscientes de 'que nuestro Departamento es s6lo uno de
i los tantos talleres en que el pensamiento jurldico. se pule y: se tor-
nea esta Revista estar abierta ademis, a todo professional, a todo
interesado, a todo trabajo que exprese criterios que 'interesan al
Derecho, que como ciencia universal esti informada y animada de
los mis variados aspects de la vida y el conogimiento humans y
que como sistema .de enormas positiveo, esta profundamente
condicioniado por la organizaci6n polltica, social y econ6mica del
pa is.
Por ello se acogerin en esta Revista trabajos que sin ser estric-
tamente` jurt'dicos, son por su naturaleza de interns a, la
interpretaci6n, desarrollo y evoluci6n del pensamiento jurldico
doininicano,, Pretende, en fin, esta Revista ser medio de
informaci6n al alcarnce de todos y contribuir ast a la mejor y mis
complete formaci6n del hornbre comprometidq con el autintico
bienestar de la naci6n.















SUPREMO RECURSO: LA OPINION PUBLICA

Por Luis A. Bircann Rojas

Las leyes que rigen cualqu`ier pals son siempre concebidas en
forma escueta dada la n'ecesidad de establecer s610 los lineamientos
generales que deben eninarcar una situaci6n determinada. El legisla-
dor no puede descender a detailes que harlan de la norma un
texto -de extensi6n dlesmesurada, poco prictico; ademis de que
tampoco pliede exig/irsele que 10 prevea todo. Ya el Profesor
josserand decla que 'la vida es mis ingentosa que el legislator", y
Sconstantemente desborda el cauce en que ste pretense conteneria.,

Por ejemplo, el Art. ~1384 del C6digo Civil establece la respon-
sabilidid por el hecho de la cosa inahimada, diciendo que se~ es res-
ponsable tambin spor el hecho "de Ias cosas que estin bajo su
cuidado". Esa disposici6n tan^ breve ha dado lugar, sin embargo, a
una bibliograffa tan extensa quie podra llenar' gran. cantidad de
anaq~ueles en una biblioteca. La causa principal de esa pr~oliferaci6n
de comentarios y exegesis reside en el imperative de interpreter el
alcance del texto y la oportunidadd de su aplicaci6n de'ntro del infi-
nito .campo~ de las acciones humanas;.obligaci6n que se hace mis
apremiante para el juez quien podria ser perseguido como culpable
de denegaci6n de jbisticia si rehusare juzgar pretextando silenc`io,
oscuridad o insuficiencia de la ley.

Podernos entonces dejar como establecido que la ley ha de ser
interpretada. Es la interpretaci6n Io que produce el milagro de que
tiajo tan mindscula previsi6n puedan cobijarse Ias miradas de casos
distmiles que se presentan en la prctic4 y recibir de ella su solu-,
ci6n.

La i-mportancia de la interpretaci6n de la ley tiene sus grados,
y va desde la carencia absolute de valor cuando es algo individual,
interno, que nace y muere en la conciencia sin trascender a otros;
Sse eleva a la.esplendidez de DOCTRINA cuando emanando de pro-










fesionales' particulares, ~no investidos de funci6n judicial alguna, es
objeto de pub~licaci6n; hasta alcanzar la mis alta autoridad cuando
es proclamada por un tribunal at dictar sentencia para dirimir con-
flictos humnanos, estableciendo can ello lo que se IIama j UIRlSPR U-
DENCIA. Aunque er eocasiones discrepari, las mis de Ias veces doc-
trina y jurisprudencia coinciden en la interpretaciidn de la ley.

Distinto a lo que bcurre en algunos~ pauses sajones donde el
precedente jurisprudencial se impone como obligatorio para los ca-
sos subsiguientes, entree~ nosotros la interpretaci6n del tribunal no
'tiene ese cari~cter y en cualguier moment, puede ser variada. Los
jueces son siempre. sensibles a nuevos argumentos- y liegan hasta a
modificar radicalmente una. tesis que en forma reiterada hubiesen
mantenido anteriormente. Por eso, en ocasiones se dan litigios en
los que. una de Ias parties Ileva uni caso que, conforme a los prece-
dentes esti fatalmente des2inado~ a perder, pe.ro que cohfia ganar
fundamentado en alegatos.mis amplios con denso contenido jur-
dico. Incidentalmente. diremos que una de las rlths profundas emno-
clones que hemos experimentado en el. ejercicioz de la abogacia se
produjo cuando litigando contra `jurispr~udencia desfavorable, des-
puis de ver r-echazada nuestra dermaria en primera instatic~ia y. eni
apelaci6n, obtuvimos que la Suprema Corte^ de Justicia consagrara
nuestra tesis. Hasta entorices siemplre se haba. juzgado que si la
mujer que se divorciaba no aceptaba la comunidad por un acto
solemne dentro de los tres meses y cuarenta d (as posteriores a la
publicaci6n' del d~ivorcio se presuml'a irrefragablemenite renunciante
al pitrimonio comlin, conforme disposici6n del C6digo Civil. Nues-
tra cliente se encontraba en esa sittaci6n:y susderechosparecan
r-erentisiblemente perdidos. Sin embargo, antes de demandar el di-
vorcio~ ella himo inscribir su hipoteca legal sobre un i[nrueble del
esposo para garantizar esos derechou~s dent;ro de la comunidad de
bienes, y fundindonos en ese hecho alegamos que al actuar en esa
forma ya ells habla manifestado una voluntad anticipada de
aceptar la cortunidad y~ por ello en su caso no se dabasn Ias condi-
ciones de aplicaci6n de.la caducidad. En esa especie nuefitra Supre-
ma Cort.e de justicia hizo una declaraci6n de principios sobre el
estatuto de la mujer ~casada que luego ha i~do ampliando en senten-
cias' mis recierites, procla'mando que todos los textos del @6dig;o
Civil relatives a ella deben .ser interpretados de acuerdo con el esp i-
ritu que inspire' la L~ey 390 que concedi- Ia pl'ena capacidad civil a
la mujer.

No cabe duda de que para el ,case especifico que, termiq6 irre-









vocablemente ante la Suprema Corte de j.ustic~ia, para los litigantes
aquilla constituy6 su supremo recurso en ib' interpretation de la
ley. Para ese caso la presunci6n de verdad que lia unida a la cosa-
juzgada no podra ser modificada jams. Pero es distinto si para
fines exclusivamente te6ticos se toma ese mismo process para def--
rirlo a la opinion pblica de los jurisconsultos. A fin de cuentas
todos los tribunates incluyendo la Suprema Corte de justicia tienen
Ssus poderes de juzgar porque la.socledad se los delega, y el sentir
de ista se manifiesta a traves de la opinion pllblica que en los
pauses civilizados tiene~ una fuerza aplastante. Es evidence que en
material judicial y en todo el campo jur(dico los voceros mis caCi-
ficados de esa opinion pblica deb'e'rn.serlo los profesionales del
Derecho, independientemente de que sean abogados o jurisconsul-'
tos o jueces. Por, eso hemos pensado que realmente el supremo
recurso en la interpretaci6n de la ley debe serio la opinion pblica,
.que si como hemos dicho anteriormente en principio s6lo sera
algo te6rico, posiblemente tendria la utilidad prctica de evitar
para el future~ la repetici6n de! algn absurdo que se hubiese colado
en alguna sentencia para asombro de todos Joy que visten la tpga.

Siguiendo en estas reflexiones hemos Ifegado a la firme convic-
ci6n de que si esos casos excepoioriales son expuestos a la diseccidn
de la opinion pldblica, y en su discusi6n intervienen numerosos abo-
gados imbuidos.~del deseo de contribuir a la mejor interpretacidry de
la ley, y el resultado es de unanimidad arrolladora, el desafuero no
encontrarfa una segunda edici6n ante los tribunales.

Todo lo anterior se nos hia ocurrido por una series de circuns-
tancias. Hace unos meses le.imos en tin peri6dico del pals un ex-:
tenso escrito de un abogado en el que se quelaba amargamente y
en tono algo violent de uria decision de la Suprema Corte de jus-
ticia que fue adversa a su client, en el cual sintet~iz6 el caso y sre,
esforz6 en demostrar que el fallo de ese alto ~tribunal era .to;tal-
mente injustificado. Anteriormente yja hablarnos leldo tambin
various articulos del distinguido ab;ogado y buen amigos, Dr.-Ram6n
Tapia Espinal, en lios- que trat6 de demostrar la carencia de asidero
jur(dico de 'otras sentencias del mismo tribunal. Y enr conversa-
ciones particulares hemos.sido testigos de amargas quejas de colegas
en ese mismo~ sentido, comprobando que ese mlalestar va creciendo
vertiginosamente, hasta el punto que un viejo abogado se decidi64-
escribir una carta -ai'rada a' una alta cortex exponiendo su protest.
Particularmente nosotros hemos tenido ocasiones de asombrarnos al
encontrar species inauditas en las piginas de los Boletines *Judi-







ciales,. Ha sido precisamente al estudiar una sentencia sobre el che-
'que sin provision de fondos que hemos tomado -la resoluci6n de
escribir este articulo para promover una re~acci6n entire los abo-
gados frente a esas decisions incalificables.
Entindase bien que no se trata de la disconformidad ordi-
naria del que pierde el caso. Por regla general en toda litis fallada'
hay una part~e satisfecha, la que ha obtenido ganancia de causa, y
una patte descontenta, la que, ha pendido. Pero loS decepcionados
inclinan sus cabezas respetuosas aceptando la necesidad de acatar el
criterio discrepante. Las litis as falladas, despues de ponderarse
todos los hechios y los puntos expuestos por Ias parties, yI de formu-
larse una correct, aplicaci6n de la ley aunque pudiera ser contro-
versial, tienen derecho al mismo eterne. descanso de los muertos.
La. discusi6n pblica debe limitarse a' los.casos, qlue gracias a Dios
todavia son .excepcionales, donde se advierte alguna flagrante ano-
malia, como, por ejemplo, una mutilada exposici6n del asunto, la
omisi6n de contestar un medio o una petici6n formal de una de las
parties, una evidence violaci6n a la ley, etc.; o sea, solamente a
aquellas species que~ dejan at6ni~tos a la tofZalidad de los abogados
por constituir verdaderos engendlros.

En conclusion, proponemos qlue cuando se produzcan esos
fallos incalificables los abogados que tengan conocimiento de ellos
los expongan ante la opinion pblica, ~y que todo aquel jurista que
sienta flevar en su alma el Derecho y no se limited a se`r un simple
titulado aporte su criterio y tlo comente con respeto y altura. Se
"constituirla asi' una especie de tribunal con autoridad te6rica, pero
de gran fuerza moral..Cada articulo que se publicase, ademis de sth
tfulo espec-ifico, podra lleyar como titulo general -el de este mis-'
me: articu'lo, con to' que se le dara unidad a los diferentes trabajos
que se presentaranl Nosotros mismos vamos a aportar el primero
que versar sobre el caso que aludimos de un cheque sin provision
d~~e condos, y' que 'adn sin corncernirnos en ning6n sentido nos ha
dejado Ilenis de angustia al comprobar con cuinta lij;ereza se estin
dictapdo algtinas sentencias.















'' LA AMNISTIA

Por Sonia A. Inoa y' DomingoA. ~Gil

La amnista, seg6n Guillermo Cabanellas, !"Es la media legis-
Slativa por la cual se` suprimen los efectos y~ la sanci6n -de ~certos
delitos principalmente de los cometides contra: el Estado".'

Roger Merie, co~incidiendo .con este criterio, expresa: "'La
amnistia es una institucton penal que reposa en una ficcion y cuyo
fin es hacer desaparecer para .el futuro el caricter de clertos hechos
penaJlmente 'reprensibles borrando retroactivamepte .su caricter
-penal, prohibiendo toda persecuci6n a su respect o dejando sin
electo las condenaciones que sobre ellos hubieren pronunciado".2

En esa segunda definici6n, at refefirse a "'que reposa en una
ficci6n" Merle plantea el problema dlel fundamento juridico de esta
instituci6n, que p1 mismo tiempo, es a nuestro juicio, aquel que
sirve de fundamento a la teora de la prescripci6n en material penal.

La poiltica criminal ha desarrollado la t;es;is de que en deter-
minadas circunstancias es preferible dejar de perseguir y castigar las
infracciones que hacerlo, y es sta la ficci6n a que se refiere Merle
en su definici6n y que jurldicamente se enuncia como la "teoria
del olvido", que sirve tanto de base a la prescripci6n de.Ia aicci6n
pblica y de' la ejecuci6n dle Ias sentencias condenatotias, como a la
amnist a.

Pero a. diferencia de la prescripci6n, el objetivo de la amnista
es lograr el tquilibrio y estabilidad sociopoliticos en moments en
que estos se encuentran conturbados y ponen en peligro.Ia armonia
de un regimen o sistema, dirigiendo sus efectos sobre hechos re-

Estudiantes de tidrmino de la carrera de Detecho, Departamento de Ciencias jur(dicas,
UCMM.








mos en el Derecho Romano, aparecen ~a parti.r der. sigio X II me-
diante las IIamadas Cartas de Abolici6n General, otorgadas por los
reyes para borrar Ias rebeliones, los motines popular-es yS -los rFime-
Snes en contra del 'r gimen. A~ partir de entonces la mrayora de Ias
legislaciones reconocen este derecho.
Closes de Amnistia

Por otra parte la amnista pued~e ser absolute, segn qu2e se
conceda sin que se interponga ninguna restricci6n o cond-icinge
neral cuando comprende la totalidad de ilnplicaciones en determi-
nado tipo de infracciones; especial o limitada: chando beneficia a
una determinada categorl ade personas o de.infracciones; condi-
cional: que implica ~el cumplimiento de requisitos. para obtener' su
beneficio; particular: cuarido benefic`ia a los implicados en un solo
echo.

Efectos

SComo consecuencia de que se c;Onsidera la Amnistia como una
figure jurdica que desca~nsa en la teo0ra del olv~ido, sus.girincipales
efectos son:

1. A'nula el caricter delictuoso de los hechos sobre los cuales
recae su acci6n, extinguiendo en consecuencia 'la responsabilidad.
penal del autor o autores del mismo. .,

2. Impide por tanto toda persecuci6n, la continuiaci6n de los
procedimientos iniciados y ~la ejecuci6n de las sentencias pronuncia-
das, relati\ios a dich~os he`chos.

3. Hace desaparecer retroactivamente Ias incapacidades y~ otras
cargas penales que afectaban, a consecuencia de la condena,' a los
culpables del delito amnistiado. (Por to tanto no se precisa cumplir
el procedimiento de rehabilitaci6n de los articulos 335 y ss. dl ;,
C6digo de PrOcedimievito Criminal).

4. Deja subsistir cualquier acci6n civil que fundada~ en los.
articulos 1382 y. 1383 del C6digo Civil, tuviera su origen en el
hecho amnistiado.

'Autoridad Competente para Otorgar la Amnistia ,

Partiendo de que la amnistla es uria instituci6n jurdico-poll'-








tica de la cual se vale el Estado para lograr el equilibrio social afec-;
tadp por una .crisis, pasamos a examiner cuil de los poderes del
Estado tiene autoridad para otcirgarla.

En el sigio- pasado floreci6- en esta material una discusi6n don-
de dos facciones puestas de la Doctrina se preguntaban, si el dere-
cho de otorgar la amnistla era: una prerrogativa del Poder Ejecutivo
o del Legislativo.

Unos sostenlan, que la amnistla no es sino el resultado de la
evoluci6n de la "gracia" dle los romanos (tiempos de Augusto), que"
era ana prerrogativa excluSiva del monarca y en ellos se furbdaban
para argumentar: El equilibrio social no p~uede defender de un par-
lamento movido por pasiones polticas, debe defender del Jefe del
Estado,' que por' so alta funci6n esti por encima de los intereses
partidarios.
Otros, en sentido contrario, y es la idea que prevalece, defen-
diueron la tesis de que "habiendo sido ya sistematizada legalmente
la represi6n de"las infracciones, no puede ser sino la Ley, expresi6n
del Poder Legislativo, la nica capaz de afectar a la. ley m-iisma y
sus efec;tos; que la primacle del Legislador sobre el' Ejecutivo, de la
Ley subre el Decreto, no es -discutida".

En la Repblica Dominicana vemos que hist6ricamente esos
criterios har prevalecido el uno sobre el otro, dependiendo del.rigi-
men del gobierno -que la otorga. Asi tenemos que hasta 191`4 en
nuestro pals' se otorgaron mediante Decretos del Ejecutivo nume-
rosas amnistas, y que no es sino de 1938, cuando aparece por
primera vez contenida en una ley.

Sin embargo, como en nuestro ~pals ~las Cmaras Legislativas,
son de ordinario sumisas al Poder Ejecutivo, -lo que se explica por
la gran centralizaci6n de poder en manos de este uitimo-, no es en
"dichas Cmaras donde surge la iniciativa 0 proyecto en -esta ma-
teria, que como dijimos, incide notoriamente en el orden politico;
y parece ser sta la raiz6n por la que los sectors de opinion pU-
blica al manifestar inquietos la nec`esidad de una amnistia, se diri-.
gen at Poder Ejecutivo en la persona dl Presidente de la Repbli-
ca, dando la impresi6n de que en nuestro medio, es a iste que
compete el otorgamiento d~e esta media. Etl realidad, el Presidente.
no tiene sino el poder de someter un proyecto al Congreso, al igual
que cualquiera de los miembros del Poder Legislativo.

12







Comparaci6n de la Amnistia
con Otras Figuras juridicas Similares

SAn cuando la amnista dijimos, es un instrument politico
eni manos. del. gobierno, no-es menos cierto que es por su naturt-
leza, un'a forma de perd6n, y por ello guard similitud cbn la gracia
y el indulto, a continuaci6n hacemos una somera comparacin
entire esas instituciones.

Amnistia e Indulto

El indulto consiste en el otorgamiento de perd6tn en favor de
los condenados a sufrir una pena, de la totalidad o de parte de
sta. 'Amnista e indulto ,ejercen ambos influencia sobre los efectos
de disposiciones penales; la una borrando retroactivamente la in-
fr:acci6n ysus consecuencias, el otro impidiendo para el future que
los benefiiados sigan sometidos en cumplimiento de la sentencia
condenatoria. De ahl, las siguientes diferencias bsicas:

1. La amnista fundada en el olvido, borra el caricter delic-
tual del hecho y iste se considerar como no cometido en 10 penal;
el indulto en csambio, s6lo implica el perd6n del todo o parte de la
condenaci6n, dejando subsistir el caricter penal de la infracci6n y
Ias consecuencias que se hubiesen producido hasta su intervenci6n.

2. La amnista es concedida por 10 general, a implicados en
-' infracciones de c;aricter politico, mientras que el indulto en la
Irctic;a, beneficia principalmente a condenados por infracciones
Fom unes.

3. La amnistia es acordada por acto del.Poder Legislativo, en
tanto que el. indulto es una facultad de otorgar perd6n que da la
Constituci6n Dominicana al Presid'ente de la RepGblica, para ser
ejercicla en determinadas fechas.

4. La amnista se otorga por motivos de interns general, en
tanto que el indultlo se concede atendiendo a miritos y condiciones
personales del beneficiado.

Amnistia y Gracia

SegUn Gonzalo de Le6n, 'La gracia es el beneficio o favor""
que se concede sin merecimiento particular de quien 10 recibe. Se

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otorga porriafecto, por consideraci6n, por piedadl de quien hace el
beneficio".g

La gracia .gue como el indulto puede: implicar el perd6n de
'parte o totalidad de la pena, puede ademi~s reducirla 0 cambiar su
rigimen a forma de- aplicaci6n por otro menos severo.
La amnista, que borrai el caricter represivo del hechio es con-
cedida por razones de orden ptiblico e interns social, en tanto que
la gracia es otorgada por piedad o por afecto.

AIgunos Comentarios Sobre la Amnistia
en el Derecho Dominicarno a Part~ir de 1950

En la Repiblica Dominicana, ya o` hemos dicho, la amnistla
es ia forma mis absolute de: perd6n en material represiva, que se
concede mediante- ley y) cuyo. process de elaboraci6n, estai conte-
nido en nuestr-a C;onstitucidrt. Es decir, que el sometimiento de una
ley de amnistla (proyecto) solo puede hacerse por mediaci6n del
Poder Ejecutivo o de los miembros del Congreso Nacional.

La mayoria de Ias leyes de amrfistia en la Reptiblica Domini-
cana han sido votadas para favorecer a autores de infracciones pol i-
ticas; excepcionalmente nuestro derecho 'condee de algunas leyes
que contemplan ei beneficio de agents de infracciones de derecho
comin:-ast por ejemplo, tenemos-el caso de Ilas le)es numero 4787
de octubre de 1957 y de la 26 del 1966, que concedian arrinistia
en favor dle los choferes y conductores que hablan violado la Ley
d~e -Trinsito con veh iculos de motor, vigentes en la material en esas
~fechas. No obstantie.el caricter de derecho comin de Ias infraccio-
nes sefialadas, es ficil interpreter. esas leyes comno dadas para resol-
ver problems relacionados con la vida p~iblica de la naci6n.

Excepci6n hecha de Ias leyes anteriores y de lai No. 56412, so-
bre Ejerc-icio. Professional, todas Ias restantes leyes de amnistla de
nuestro derecho se refieren a infracciones' pollticas o de tipo poll-
tico. El legislador doininicano repetimos no h~a fijado claramente el
criterio deo infracciones politicas y Unicamente la Ley No. Ide
Sagosto de 1965, da puntos de referencia para la calificaci6n de los
mismos.

Las demis eyes de amnistla no definieron el caricter de los
hechos sobre los cuales recalan, pero en ellas se evidencia el caric-
ter politico de stos ya que siempre se referan a derrocamiento de

14







las autoridades legalmenitq, cons~tituidas, ataques armados, tram:as,
conIuras, etc., todo lo cual implica un cambio del poder, asunto
Sesencialmente politico.*

Citamos como` ejemple de'amnista general y abjsoluta, la con-
cedida por la Ley No. 5404, del 14 de septiem'bre de 1960, que
beneficiaba a "todos los individuos culpjables de atentado contra la
cosa pUblica y la seguridad `del Estado, participando en tramas o
empresas*dirigidas a ~perturbar la paz pblica internaIo al derroca-
miento de las autoridades legitimamente constituidas y alin intervi-
niendo en la preparaci6n o en la ejecuci6n de ataques armados en-
caminados al mismo fin".

La Leyl No. 2278, del 22 de febrero de 1950, es por su parte,
una muestra clara de la IIamada amnist(a con~dicional, ya que para
oblener su beneficio, et' autor de las infracciones que en eMia se
contemplan debi'a cumplir previamente con la condici6n de~ prestar
cina promesa formal ante el Procurador General de la RepUblica, ae
no reincidir en actos de la misma naturaleza.

Hemos visto que el IIamado derecho de amnista interest por
lo general, a la resoluci6n de problems de c;aricter pdblico, lo que,
en generalidad de los I;asos, estin dominados por situaciones poll-
ticas y sociales, que por esta ~raz6n, el poder politico saca ventajas
del manejo de ese instrument al dictar la media en moments en
que necesitan ser: mis populaces en el sentir del pueblo.

Serialamos sin embargo, que aunqueenl el period compren-
Sdido entire los afios 1950 y 1966 fueron votadas~ 13 leyes de amnis-
ti'a; de 1966 al present no aparece una sola ley ~en la material : a
pesar de que amptios sectors de la opinion pblica se han pronun
ciado en diversas oportunidades en favor'de una ley de amnistia
que- beneficie a los IIamados pesos politicos. La oportun'idad de:
una ley de amnistra en estos momentos -no creemos deba tener
lugar en este trabajo, no obstante, el somet:imiento de 'un. proyecto
que "realmente emanare del seno del Poder Legislativo, sers'a una
-- preciosa oportunidad .de nuestras mis altas instituciones enriquectr
con un ejemplo vivo nuestro derecho pblico;


NOTA5
1. CABANELLAS, GUILLERMO.~ "Diccionario de Derecho Usual". Tomo 1, Edi-
clones 54ttillana, Pg. 176, M6xico.








2. MER;LE-VITU. " Parls.
3. Ley No. 4787 del 115 de octubre 1957, G.O. 8179.
4., Constiturcibn Dominlicana de.1858, Artt 15, y Constituci6n Dominicana de 1908,
Art. 6, Apt. 17.
5. FERNANDEZ DE LEON, GON'ZALO. Diccionario juddico. Tomo I. 2da. Edici6n,
Editorial ABECE. Bs. As. 1961, Pg. 599.





APENDICE

Leves y Decretos Dorninicanos Sobire Amnnistio

1. Decreto No. 171 del aFio 1848.
'2. Decreto No. 218 del afio 1850
3. Decreto No. 246 del afio 1851
4. Decreto No. 436 del alio 1856
5. Decreto No. 689 del atio 1861
6. Decreto No. 753 del ano 1863
7. Decreto No. 827 del afio 1865
8. Decretor No. 926 del aflo 1866
9. Decreto No. 4112 del alio 1901 (G.O. 1386)
10. Decreto No. 5181 del afio 1902 (G.O. 2358
11. Decreto No. 5341 del Mio 191.4 (G.O. 2545
12. Decreto No. 5386 del aiio 1914 ~G.O. 2560
13. Ley No. 1487 de- 1938 G.O. 5146 .
14. Ley No. 2278 de 1950 (G.O. 7085
415. Ley No. 2418 de 1950 G.O. 7139
S16. Ley" No. 2430 de 19)50 (G.O. 7143
17. Ley No. 2523 de 1'950 G.O. 7187
18. Ley No. 2559 de 1950 G.O. 7215
19. Ley No. 4142 de 1955 G.O. 7834
20). Le3y No. 4787 de 1957 G.O. &179
S21. Ley No. 5404 de 1960 G.O. 8506
22. Leyl No. 5440 de 1961 (G.O. 8578
23. Ley No. 5642 d.e 1961 G.O. 8609
24. Ley No, 5683 de 1961 (G.O. 8622
25. L~ey No. 1 de 1965 (G.O. 8945).
26. Ley No. 137 de 1966 (G.O. 89372)
27. Ley No. 26 de 19166 (G.O. 8990)

16













L'A IGUALDAD DE LOS ESPOSOS
'EN EL DERECHO MODERN

'Por Milton Ray Giuevara
I`'ntroducci6n

La igualdad de los esposos afirmada cada vez mis en las
lei gisl aciones contemporineas es y debe ser sencillamente, la conse-
cuencia 16gica de un principio mis general: la igualdad del hiombre
y; de la mujer. Sin embargo han debido transcurrir muchos alios, en
verdad sigios, para que esta aseveraci6n que nos parece hoy tan
Sracional comience a ser ~aceptada. -A decir verdad la desigualdad ha
alectado siempre al sexo femenino, es decir a la mujer soltera y,
tambin a la mujer casada quien realmente ha sido la mis perju-
-:dicada pot la situiaci6n existente. Varias razones se han avanzado, a
travis del tiempo, para explicar la situaci6n de dominaci6n del
:hombre que van desde el matrimonio CUM MANU. de los tiempos
romanos (la mujer entraba a formar parte de la familiar civil del
marido, que tenia autoridad sobre ella, como un padre sobre un
-bijo, y se hacia ademis propietaria de todos sus-bienes), pasando
II'por la idea del sigio XVII de que la mujer es Imbecillitas Sexus,
~:hasta aquella segUn la cual la dominat;i6n del marido, en el caso de
Sla muler casada, apareceria como la Ilive maestra que permitirfa
asegurar la unidad de la familiar. Debemos senialar que se entend (a
'como. imbecilidad del sexo femenino la debilidad de espritu y no
ja escasez de raz6~n. Indudablemente que en nuestra poca si bien
se ha progresado can relaci6n a la situaci6n existente desde la
.Revoluci6n francesa, consagrada por el c6digo civil napole6nico y
otras legislaciones, y a pesar de los esfuerzos desplegados por los
movimientos feministas o por el legisiador, todavia hoy en muchas
naciones la mujer es mantenida en una situaci6n de dominaci6n
ninustificable, inaceptable y contraria a la dignidad de la persona
humana. Debemos sefialar que en los pauses de organization econo-
mica y social colectivista la igualdad de los esposos es una realidad
complete, si no en Ias costumbres, por Io menos en los textos lega-
les y ello gracias a la preocupaci6n de un Estado que no represent

17







Ios intereses de un hombre egosta ni de una clase exploit
justo es reconocer que como consecuencia de la declaraci6n
Naciones Unidas del ao 1975 como Alto Internacional der
Mujer, el problema femenino ha sido objeto de nueva atenci6n
parte de diversos sistemas jurdicos, en ese orden de ideas tn
en nuestro Pais un proyecto de ley sometido por el Ciudadano P
sidente de la Repiiblica al Senado, el 20 de abril del pasado aft,
cual de ser aprobado introducirfa reformas necesarias y acepta
pero insuficientes, en Io relative a las relaciones mutuas de
esposos, y tambidn sobre las relaciones Padres-Hijos. Naturaim
no podemos olvidar el progress que~ represents entire nosotros~
ley 390, promulgada el 14 de diciembre de 1940, que concede
na capacidad de los derechos civiles a la mujer dominicana.

Para analizar nuestro tema, nos permitiremos exankinarpi
ramente Ias relaciones de los esposos entire sl, en segundo lugar,
relaciones Padres-Hijos, y en tercer lugar Ias relaciones pecuriai1
y profesionales de los esposos. A manera de conclusion harr
algunas reflexiones generals sobre los t6picos tratados.

1. Las Relaciones Afutuas de los C6nyuges

Para estudiar este aspect hemos elegido como metodologaia
examen de Ias cuestiones relatives al apellido, residencia, nco
lidad, y los derechos y deberes ree(procos.

a) El opellido
Para los movimientos feministats el primer signo de dsga
result por el hecho mismo del matrimonio, a partir de ese m
to la particula "de" aprisiona a la muier. Parad6jicamente en
gran niimero de legisfaciones ello.resulta de la tradici6n, de la
tumbre y los textos legales no dicen nada at respect. Tal a
caso e'Spaol, belga, francs, dominicano, italiano, ingIds, etc.;
otros pauses como Polonia sOlo si la mujer, en el moment
matrimonio, no decide conservar su propio apellido adquiere el
su marido; en algunos Estados norteamericanos como California
exige el apellido del marido para la realizaci6n de los. actosnoa
les o actos p0blicos. Curiosamente en Beigica el hombre puede.
lizar el apellido de la esposa, y existen legislaciones como la ia
na que permiten a la mujer seguir utilizando el apellido delm
muerto an en caso de nuevo matrimonio; mientras que ende
ingids se permit a la mujer conservar el apellido del marido--
caso de disoluci6n del matrimonio, aunque el marido tiene dre

18 '








Sreclamar que abandon su apellido en caso de mala fe mediante
naInjoction. De todas maneras como seiiala el professor belga M.
Siax, la muler por 10 general Ilevara el apellido de un hombre:
padre. Debemos constatar que en los 1timos tiempos, para cues-
ones profesionales, artisticas etc., la mujer conserve o utiliza sola-
ete su apellido.

b) Residencia conyugal o domicilio conyugal

Sobre esta cuesti6n conviene ante todo indicar que no siempre
estas nociones tienen la misma significaci6n, asi, en legislaciones
como la inglesa, y la belga, hasta 1958, se entiende por residencia
~conyugal "~el lugar donde normalmente se realize el deber de coha-
taion de los esposos y donde est fijado el hogar familiar". En
otras legislaciones la distinci6n no reviste importancia ya quet los
xtos se encargan de sealar que el domicilio de la muler casada es
fl de su marido. Tal es el caso de Dominicana, donde el marido en
incalidad de jefe de familiar decide el lugar de residencia de los
esposos. En la actualidad la tendencia legislative consiste en consa-
grrque la election del lugar de residencia debe ser realizada de
rmn acuerdo por los c6nyuges y en caso de controversial se re-
:currir a la intervenci6n de los tribunales, tal es el caso de la ma-
yor parte de los pal'ses socialists; en Francia so hay desacuerdo el
mnarido tiene la ilitima palabra y si su election acarrea inconve-
nientes a la farmilia el tribunal puede modificar la elecci6n; en el
Erstado de California, despues dell1 de enero 1975, los esposos pue-
entener domicilio separado y tambidn residencias separadas.
D;ebemos seRalar que el proyecto dominicano, en su modificacion
el art. 215 contiene una laguna al no contemplar solucion para el
-caso en el cual suria desacuerdo en la fijaci6~n de la residencia de
l~os esposos, limitindose a aportar solucion a la hip6tesis en la cual
la residencia elegida present para la familiar graves inconvenientes,
:an cuyo caso el tribunal apoderado puede autorizar una residencia
distinta.

c) La nacionalidad

En sentido general la celebraci6n del matrimonio todavia surte
.efectos sobre la nacionalidad de la muler casada. Asi en general,
ruando una mujer belga, espaola, italiana, contrae nupcias con un
:extranjero pierde su nacionalidad siempre y cuando la ley national
,del marido le conceda la nacionalidad de este ultimo. Sin embargo,
cuando el hombre contrae matrimonio con una extranlera conserva
.su nacionalidad. En nuestro pals la Constituci6n de 1966 en su art.








II, inciso 4, prrafo II, da una soluci6n que no es tan radical ya;
que el texto seriala que "la mujer dominicana casada con un ex-.
tranjero podrd adquirir la nacionalidad de su marido", Io cual im
plica que ella no se pierde automiticamente. En cambio nuestra
legislaci6n adopta un criterio miuy generalizado cuando obliga a la
mujer extranjera a seguir la condici6n-nacionalidad- de su marido,
salvo que Ias leyes de su pais de origen le permit .conservar su
nacionalidad, en este caso la extranjera debera declarar, en el acta:,
de matrimonio, que decline la nacionalidad dominicana. Esta really
dad desventajOsa para la mujer tiende a ser corregida mediante dis-
posiciones legislativas en las que el matrimonio no ejerce influencia
sobre la nacionalidad de los c6nyuges, tal es el caso de Francia, por .
Ia ley del 9 de enero de 1973; el caso norteamericano despus de
la ley Married Women's Citizenship Act (Cable/ Act), sept. 22,,
1922, Ch. 411; en Inglaterra se ha decidido, en opinion de C.F..
Parker, Decano de la Facultad de Derecho de Exeter, mediante el~
British Nationality Act de 1948, que la mujer britinica casada con
un extranjero no pierde su nacionalidad y que la extranjera casada
con un ingids no adquiere la nacionalidad inglesa por el hecho del
matrimonIo.

d) Derechos y deberes recip~rocos

De una manera general encontramos que el legislator consagra
el principio de que los c6nyuges se deben mutuamente fidelidad,
socorro y asistencia. Esta obligaci6n que nace del matrimonio con-
Ileva an un element de injusticia en lo que se refiere al principle
de la fidelidad. En nuestros tiempos existen legitilaciones en las cua-
les la violaci6n de dicho principal, es decir el acto de adulterio, es
condenado mis fcilmente cuando lo compete la mujer que cuando''
es cometido por el hombre. En consecuencia se consider. el adul-.
terio de la mujer de mayor gravedad que el del hombre, ya que
este Giitimo s6lo es condenado en caso de sostener un concubinato'
en el domicilio conyugal. Esta situaci6n. imper6 en nuestro pals
hasta la reform del 21 de diciembre de 1947; en B1gica esta si-
tuaci6n discriminatoria fue eliminada por la ley del 20 de octubre
de 1974, mientras que en Francia, pas de origen de nuestra legisla-
ci6n an se mantiene. Hablando propiamente de los derechos y
deberes de los co~nyuges hay tres aspects que retienen particular-
mente nuestra atenci6n:

1. La direcci6n de la familiar;
2. La contribuci6n de los a los gastos del hogar y a la edu-
caci6n de los hijos; y

20








del marido, el cual podia revocarlo en cualquier moment. En la
actualidad se acepta qut- cada esposo tiene poder para realizar por-
s( mismo los actos que aseguren el-mantenimiento del hogar o la.
educaci6n de los hijos. Ahora bien el c6nyuge acta indivi'
dualmente pero compromete solidariamente al otro c6nyuge. Lai
solidaridad es descartada generalmente en tres casos: lo. en el caso
de compras a plazo, 2o. si se trata de disponer de la morada de la
familiar y 3o. cuando los gastos son ostensiblemente excesivos ol
indit es.


I.Los Relaciones Padres-Hijos

Un movimiento igualitario entire los esposos no puede limi-':
tarse a sus exclusivas relaciones rec(procas, 16gicamente debe exten-,
derse a quienes ocupan lugar important en la comunidad de vida
matrimonial: los hijos. En este aspect el "derecho modern" tien-'
de a eliminar sin contemplaciones la vieja noci6n de la patria potes-
tad, ejercida por el padre, que es sustituida por la nocion de autori-
dad de los padres o autoridad del padre y de la madre sobre los.t
hijos menores de edad o no emancipados. Dicha autoridad es.l
ejercida conjuntamente por los esposos mientras dure el matrirno;
nio, en caso de conflicts el juez competent decidird la cuesti6n.'
Esta nueva tendencia legislative hace hincapid no solamente en los:
derechos de los padres con relaci6n a los hijos sino ademis en sus.
deberes frente a los mismos que generaimente consistent en el debir
de guard, de vigilancia, de educaci6n y de protecci6n de la salud
de los hijos. Naturalmente si uno de los esposos muere o no se
encuentra en condiciones de ejercer su autoridad, el ejerciciode istaJ
corresponde plenamente al otro. En caso de divorcio o de'
separaci6n de cuerpos la autoridad sobre los hijos es ejercida por
aqu1 a quien el tribunal ha acordado la guard, sin comprometer;
el derecho de visit y vigilancia del otro. En caso de que ni el`
padre ni la madre esten en estado de ejercer su autoridad se(
procede entonces a la apertura de la tutela. De una manera gene
ral se reconoce a la madre el ejercicio de la autoridad sobre su hijo'
natural, pero este principio puede sufrir limitaciones' dependiendo
del reconocimiento por el padre. Hay un aspect de la cuesti6n
conyugal que aparece constantemente cuando se habla de Ias rela-I
ciones Padres-Hijos, es el relative a la guard de los hijos en case.
de disoluci6n o relajamiento del vinculo matrimonial (divorcio-se-
paraci6n de cuerpos). Muchas legislaciones conservan todav(a dispo-~
siciones tendentes a reservar la guard de los hijos de pleno dere-'
cho a la madre, en los casos precedentemente citados, en raz6n de:

22







un Ilmite de edad preestablecido. Dicha edad puede ser hasta 4
aflos (situacidn dominicana) y hasta 7 aflos (situaci6n espaiiola).
C.omo arguments para una tal soluci6n se invocan sobre todo
razones de indole afectivas, instintivas, biol6gicas etc~. En los
(diitimos tiempos se escuchan en el mundo voces masculinas de
protest, reclamando la aplicaci6n de un principio mis just para el
otorgamiento de la guard de los hijos, el mismo consistir(a en
ponderar primeramente el interns de los hijos, independientemente
:de su edad. Como testimonio personal recuerdo haber visto por
uno de los tres canales de la television francesa, en un program
'liamado "Tribuna Libre", una emisi6n en la cual se pasaron filmi-
cas de una gran manifestaci6n celebrada en Paris, en la cual miles
!:de hombres a quienes por una raz6n u otra no se les habla acorda-
do la guard de sus hijos, protestaban energicamente contra la
".,tendencia inhumana y sistemitica de los tribunales. franceses de
Sacordar la guard a la mujer". En los Estados Unidos de Norteam-
;?rica, a partir de 1970, ha sido adoptada la tesis de no establecer
,diferencias en el otorgamiento de la guard, por el contrario se
examine principalmente el interns del niiho. Es mis, muchos
movimientos feministas apoyan esta reivindicaci6n masculina
~'argumentando que ello demuestra que Ias actividades hogareas y
,el cuidado de los hijos no son una exclusividad de la naturaleza
femenina.


II.Relociones Pecuniarias y Frofesionales: de los Esposos

En este aspect queremos enfocar esencialmente dos cuestio-
nes: el regimen matrimonial legal y el problema del ejercicio de
:una profesi6n por la mujer.

Sobre el primer t6pico, hoy ch dra se consider con much
propiedad, que de nada bastan las reforms introducidas en las rela-
;'clones de los esposos si no se aborda el problema del regimen
(matrimonial. Sin lugar a dudas, en los pauses donde existe un
i;rgimen matrimonial legal en el cual el marido conserve un papel
.preponderante, la igualdad de los esposos es en la realidad prictica
una ficci6n. El ejemplo t(pico de esta situaci6n juridica lo constitu-
ye la existencia en muchos pauses (Dominicana constitute un
iejemplo) del IIamado regimen de la comunidad de bienes, en el
cual el administrator de los bienes de la comunidad conyugal es el
I marido. En esa virtud el puede venderlos, enajenarlos o hipotecar-
los sin el consentimiento o concurso de la mujer y hasta le corres-
ponde la administraci6n de bienes personales de la mujer. Hay que

23








reconocer que en esos par'ses por la vi'a de 10 que Ilamaremos ut~
"feminismo de compensaci6n" se atempera el alcance del principlot~
enunciado, per el hecho de que se reconoce a la mujer casada;:
plenos derechos de administraci6n y de disposici6n sobre e;l;
product de su trabajo personal y Ias economias que provengan del;
ste, pudiendo hacer uso de los mismos para adquirir inmuebles a
valores mobiliarios, pudiendo enajenar estos bienes e incluso
hipotecarlos, ello sin el consentimiento del marido. Otra de .195:
atenuaciones consiste en el derecho acordado a la muler casada do
hacerse abrir, sin el consentimiento del marido, cuentas corrientes,~
cuentas de dep6sitos de aborro, de titulos etc. Sin embargo en:
algunas legislaciones, como es el caso dominicano contemplado en
el art. 9 de la ley 390 del 1940, se permit at marido, en ciertos'
casos, hacer oposici6n al retiro de los fondos depositados pot la~;
mujer. Felizmente en el olvidado proyecto dominicano de reformaj
no se contempla esta Gijtima posibilidad. Ahora bien, icuiles:~
solutciones aportar al problema? En la legislaci6n del Estado de
California en U.S.A., por ejemplo, se ha establecido despuds de
1973 una co-gesti6n de los bienes Eomunes por parte de lot
esposos; lo mismo acontece en Francia a partir de la ley del 13 de
ulio de 1965; en otros pauses se ha establecido como regimen legal ~
la comunidad a sociedad de gananciales, tal es el caso de Polonia,.
Bigica y Espaa, y en otros el regimen de separaci6n de bienes,
como es el caso de ciertos pauses ecandinavos. A nuestro entender
la aplicaci6n del regimen de separaci6n de bienes que implica
igualdad juridica entire los c6nyuges conllevq a veces una desiguailz
dad econ6mica product principalmente de la alta tasa de desemn-
pleo femenino existente en sociedades subdesarrolladas y depen-
dientes como la nuestra. De todos modos, consideramos que en los.:
pauses donde existe el regimen de la comunidad de bienes come:
rikimen legal, el mismo debe ser modificado en el sentido de '
quitarle la administraci6n de los bienes comunes al marido y estai
blecer un sistema de co-gesti6n, en espera de un cambio de rdgin
men 'legal que bien podria ser el de la comunidad reducida a losi
gananciales.

En Io relative al ejercicio de Ias profesiones, de una mantra.
general, se reconoce a la mujer el derecho de ejercer una profesi6n .
sin el consentimiento del marido. AUn mis, para las necesidades do
su profesi6n, la mujer, puede enajenar y obligar sus bienes persona-
les en plena propiedad, sin el consentimiento del marido. Sin
embargo, todavia se mantienen ciertas prohiblciones en cuanto a
las' actividades -profesionales que supuestamente no podrian ser
desempeiiadas por la muler, tales como las actividades ligadas a las:

24 -








fuerzas armadas, adutanas, marina mercante etc. Conviene sefialar
q~ue esos obsticulos van desapareciendo en la media en que los
grupos feministas ejercen presiones a los gobiernos, gerferaimenite
rhmanejados por hombres.
'Conclusibn

El andlisis no riguroso realizado sobre la problemitica de la
.igualdad de los esposos en el derecho modern nos permit
::constatar que estamos en presencia de un amplio movimiento
i'legislativo tendente a eliminar los vestigios de las tradiciones germ-
nicas que colocaban a la mujer bajo el MUNDIUM del marido. De
jl:a poca de la dominaci6n, hemos pasado a la poca de la libera-
:ci6n, pero liberaci6n en el sentido de igualdad de tratamiento
social y jurdico tomando en consideraci6n Ias diferencias biol6gi-
cas existentes (Hacemos esta explicaci6n porque a decir verdad el
itermino "Liberaci6n" debe aplicarse tanto al hombre como a la
imujer como process dialictico que culmine con la supresi6~n de la
~explotaci6n del hombre por el hombre). Es decir, admitimos la
d:iferencia de trato legal entire el hombre y la mujer, tomando en
consideraci6n en favor de esta tiltima, por ejemplo el embarazo, el
!alumbramiento, la educaci6n de los hijos etc. Desconfiamos de Ias
Itamadas diferencias "funcionales", basadas en los Ilamados atribu-
:;tos femeninos o masculinos. Por cierto en una ocasi6n el Tribunal
i:Federal Constitucional de Alemania, consider que el oficio de
asistente de parto (comadrona o comadr6n) era propio de la mujer
por su espiritu de comprensi6n, de ternura etc. Posteriormente el
mismo tribunal modific6 su decision, afirmando que el criterio
inicial era contrario al principio constitutional de la igualdad de
seXOS.
Los intentos legislativos aislados han encontrado una concreti-
zaci6n con caricter mis general, con la adopci6n por la Comisi6n
Sde la Condici6n juri'dica y Social de la Muier de las Naciones
Unidas de un proyecto de convenci6n sobre la eliminaci6n de la
discriminaci6n contra la muler. Esta convenci6n est destinada a
dar a la maijer la igualdad en los campos politico, econ6mico,
social y civil, as como en el de las relaciones familiares. La
i:convenci6n fue adoptada en el perodo de sesiones que concluy6. el
17 de diciembre de 1976 y entrard en vigor una vez que sea apro-
bada por el Consejo Econ6mico y Social, por la Asamblea General,
y que logre un mlnimo de 20 ratificaciones por parte de los
i Estados Miembros.

Algo debe quedar bien claro, la igualdad de los esposos no

25









resultar de Ias solas disposiciones reformistas del legislator, ms
menos bien intencionadas, en realidad se necesita un cambio '
mentalidad de hombres y muleres, una ,verdadera revoluci6n culf!
ral, una verdadera conciencia del compromise que se contr2
cuando se unen dos series que hayan decidido establecer 1
comunidad de vida, de amor y de intereses. Todo ello d
inscribirse en un cambio de sistema econ6mico, social y polfti
ya que el modelo capitalist no permit la realizaci6n plena de
persona humana. El nuevo sistema tendr que ser el social
ta-democrdtico. ~

BIBLIOGRAFIA
1. Introduction aux droits socialists, T. Blagojevic, T. lonasco, M.A. Kotgl
Akad6miai Kiad6, Budapest 1971.
2. qavid, Rend, Les Grands Systomes de Droits Contemporains, Dalloz, Frania.
3. David, Ren6, Trtado de Derecho Civil Comparado, Editorial Revista Derecho Pdf~
do, EspaAa.
4. M. Parker, L'6galite des epoux en droit anglais, Curso derecho comparado, Estnrlie
go, Francia, 1975.
5. L'Cgailite des epoux< en droit frangals, Curso derecho comparado,Esrh
Francia, 1975. P. RAYNAUD.
6. W. CZACHORSKl, L'dgait des epoux en droit des pays socialinstes curso der~
comparado, Estrasburgo, Francia, 1975.
7. ). BAUGNIET, L'dgalit& des epoux en droit belge, curso de derecho comparq
Estrasburgo, Frncia, 1975. :
8. GARCIA CANTERO, La Igualdaid de los Esposos on el Derechio Espattl,C
Derrecho Comparado, Estraburgo, Francia, 1975.
9. DARBY, L'dgalild des epous on droit amdricain, curo derecho comparadI
lE5TRASBU RGO, Francia, 1975.















26














AAUTORIDAD DE LA COSA jUZGADA
NMATERIA PENAL SOBRE LO PENAL

orlvercedes Marfa Estrella

Cuando las parties comprometidas en un process han agotado
dslos recursos que establece la ley penal sobre Ias decisions de
lstribunales represivos, o cuando han transcurrido los plazos hbi-
sin haberse ejercido dichos recursos, las sentencias o decisions
heconvierten en irrevocables, adquieren la IIamada "autoridad de la
sajuzyada" y a partir de ese moment se les atr buye una
~presuncion de verdad: res judicata pro veritate habetur (la cosa
!uzgada ha de ser tenida por cierta).
Pero esa presunci6n de verdad, necesaria a la Logica juridica,
hoes sino una ficci6n y es sobre ella que descansa por otra parte
"el dogma juridico de la infalibilidad de los jueces; pues es a' la
`postre su palabra la que ha de ser tenida por incontrovertible.
Las sentencias penales irrevocables, aqullas que no son ya
suscEeptibles de recurso alguno, se oponen a que la accidn piiblica
;pueda nuevamente ser puesta en movimiento a prop6sito de la
infracci6n penal a que se refieren, y an ejercen una poderosa
influencia sobre Ias consecuencias civiles de los mismos, cuando
iestas han sido consideradas como generadas por la infracci6n.
,Sentado este double mbito de acci6n, limitaremos estas considera-
Sclones al aspect de la autoridad de la cosa juzgada en 10 penal
.sobre 10 penal.

.En nuestro Derecho la aplicaci6n de la maxima latina "Non
'bis in idem" (nadie puede ser juzgado dos veces por un mismo'
echoo, conserve su mayor alcance y aplicaci6n, an cuando la
sentencia irrevocable sea manifiestamente err6nea. Este principio
hilo del Derecho Romano, adoptado por el Antiguo Derecho
~Francs, fue an recibido por el derecho post revolucionario del
i:cual to heredamos. Se encuentra consagrado en nuestra Constitu-
ci6n en su Articulo 8, acipite "H". (Constituci6n de 1966).








La.Doctrina penal trata de explicar la autoridad de la cosi
luzgada atribuida a las sentencias definitivas, como deducida de 14~
disposiciones del Arti'culo 1351 del C6digo Civil, del cual consider
ran algunos, el Procedimiento Penal ha de extraer la triple cond'r.
ci6n: identidad de parties, de causa y de objeto, que aquel texfl
consagra como necesarias para la aplicaci6n de la cosa juzgada rtn
10 civil sobre 10 civil.

Pero esa explicaci6n no satisface plenamente la materials
sobre todo si se tiene en cuenta que mientras los juecescile
estatuyen exclusivamente sobre las pruebas que les son aportadas,
los jueces penales en cambio gozan de los mis amplios poderes
para Ilegar a conocer de la realidad de los hechos, sin que por ot
parte se pueda olvidar, que al mismo tiempo que el logro deun
represion rapida y segura de las infracciones, es preocupacl$
principal del Derecho Penal, el ofrecer al prevenido las garant(.
necesarias para su defense.

El principio de la cosa juzgada en 10 criminal sobre 10 criminal
se justifica clara y fcilmente por razones propias del Derechoq
Penal. Se trata con ello sobre todo, de poner fin a los process.
penales revistiendo de una autoridad incontestable las dec~isiones de;
las jurisdicciones represivas. Este mismo interSs aparece en la
material a prop6sito de la prescripci6n de la acci6n pblica, cuyo
plazo extintivo es notoriamente mis corto que el de la acci6n civil,
y alin a prop6sito de la amnista -que otorgada por el Poder
Legislative borra retroactivamente la infraccidn y sus efectos-, y eS.
que, en todos estos mecanismos penales, hay que necesariamente;
ver que el Derecho Penal vela no s6lo por el mantenimiento del;
equilibrio social a travis de la represi6n de las infracciones, si n'ccg
aun por la salvaguarda de los derechos y libertades de Ias personas,
a los que paradsjicamente limita con las sanciones; que el
mantenimiento por tiempo ilimitado de poder perseguir al criminal,;
puede a la postre ser causa de un desequilibrio social que contravie-:
ne sus mismos fines.

El caricter de orden pblico que la jurisprudencia reconoce .a'
la autoridad de la cosa juzgada en material penal (B.j. 481. Pg
712), no es mis que una consecuencia de ese fundamento.As
pues, la excepci6n, contrario a lo que sucede en material civil (8.j..
442, mayo 1946. Pg. 306 a 311), puede ser en material penal
opuesta por primera vez en apelaci6n y an en casaci6n, y el Minis-
terio Pblico y el juez deben pronunciarla de oficio.

28









Por otra parte, la autoridad de la cosa juzgada tanto en
F trapenal como en civil slo tiene un electo relative, pues es
eioque haya identidad de causa y de parties para que pueda ser
.oada. Este segundo caricter ha sido indirectamente consagrado
rel Prrafo 20 del Articulo 305, del C6digo de Procedimiento
tiinal, que "abre el recurso de revision cuando por un mnismo
lico se han pronunciado sentencias contra dos individuos
ouores) y esas decisions son inconciliables entire si; es decir,
ela cosa juzgada contra uno, no tiene autoridad frente al otro.

Es preciso pues determinar cuiiles sentencias tienen la autori-
adde la cosa juzgada y en qu condiciones saidr victoriosa.
On que Ias sentencias emanen de la jurisdicci6n de instrucci6n o
tribunal del fondo, la aplicaci6n y alcance del principio es
dierente.

tordd de las Sentencias del juez de Instruccidn

El juez de instrucci6n, apoderado "in rem" de la acusaci6n,
xainar los hechos y todas Ias calificaciones que eventualmente
Sson aplicables; a seguidas I dictar, sea un auto de no ha lugar
Art. 128 C. Pr. Crim.), sea una providencia calificativa (Art. 133
elmismo C6digo), segiin que estime procedente o no la persecu-
16n criminal del asunto.

El auto de no ha lugar cuando es irrevocable tiene la autori-
adde la cosa juzgada en tanto que impide que los hechos ya
examinados den lugar a la citaci6n direct o a la apertura de una
strucci6n diferente contra el mismo acusado. Sin embargo, ese
auto, alin irrevocable, no tiene mis que valor provisional cuando ha
domotivado en "hecho", por insuficiencia de pruebas por
':emplo; en efecto, la aparici6n de nuevos cargos y pruebas permit
reapertura de la instrucci6n, la condici6n de identidad de causa
rio se cumplirfa entire el auto dictado y el que pudiera intervenir en
~el future.

SCuando por el contrario el auto de no ha lugar ha sido moti-
'vado "en derecho" -amnistla, prescripci6n de la acci6n pblica, nb-
:incriminaci6n del hecho-, la autoridad de ese auto es absolute.

Cuando se trata de providencias calificativas o autos de end(o,
j:la autoridad de la cosa juzgada se limita a los aspects del apodera-
mniento de la jurisdicci6n criminal, en el sentido de que el Ministe-

29








rio Pblico no puede apoderai mis que at tribunal criminal y e
obligado a ello por la ley misma (Art. 133. C6d. Proced. Crim.)
Asi pues, la providencia calificativa no liga al juez del fondo,
cual conserve frente a los asuntos criminals la mis alta libertad d
apreciaci6n. Esa falta de autoridad de los autos de envio se jutf
ca porque el juez de instrucci6n s6lo aprecia la posibilidad de.I
inculpaci6n; las jurisdicciones de fondo por el contrario decide
sobre la culpabilidad, la competencia, recibilidad de la acci6n
sobre la: calificaci6n de los hechos. Los campos de una y otra jur
dicci6n se sitan en pianos diferentes Io que impide aqu la aplic
ci6n del principio.

A este respect la jurisprudencia consider como un asun~
definitivamente solucionado, que el juez del fondo no puede vara
la prevenci6n con que es apoderado del hecho. Los tribunales d
fondo pueden pues declarar la acci6n publica irrecibible o prescrt
admitir o descartar circunstancias agravantes ast como exus
modificar la calificaci6n de los hechos, tanto como ordenarsue
mentos de mnstrucci6n.

,La Autoridald de /as Sentencias de los Tribunales de juicio

Las sentencias del juez de juicio, a diferencia de los autos d
juez de instrucci6n, adquieren la autoridad de la cosa juzgada en
sentido mis amplio del tirmino: est prohibido volver a tomar u
ao-usacl6n que ha caldo ante una sentencia de descargo o u
condenaci6n irrevocables.

Para aquella parte de la doctrine que deduce la aplicaci6n de
principio en material penal de Ias disposiciones del Articulo 135
del C6digo Civil, la excepci6n no puede ser invocada misq
cuando se establece la identidad de parties, causa y objetoq
dicho texto seriala. Pero si tenemos cuenta de que el objeto
toda acci6n pblica es iddntica en material penal: la aplicaci6nd
una sanci6n al autor de la infracci6n, veremos que en esta matr
sOlo se requieren Ias dos primeras condiciones: identidad de prt
y de causa.

Las sentencias penales poseen plena autoridad de lacs
juzgada en 10 que se refiere a las parties persiguientes; sea el Min
terio Pblico, sea la parte civil constituida quienes pongan
movimiento la acci6n pliblica, es la sociedad la que en mae
penal es siempre la parte demandante.

30








Por el contrario, en 10 que se refiere al perseguido, esta parte
ee variar de infraccidn en infracci6n; en este sentido, es preciso
ue una misma persona sea perseguida nuevamente por la comision
un hecho que ha sido ya definitivamente juzgado, en la misma
iidad de autor, c6mplice o parte civilmente responsible para que
eda hacer uso de la autoridad de la sentencia que contra di ha
dodictada. Pero nada impide que sea sucesivamente juzgada en
scalidades. No podr ser juzgado nuevamente en la misma cali-
drepetimos, aunque nuevas pruebas y cargos hayan aparecido
esusde la sentencia definitive.

En cuanto a la causa, en material penal lo es el becho delictuo-
que da lugar a la puesta en movimiento de la acci6n pujblica. La
sa uzgada impide que una persona sea perseguida dos veces por
namisma infracci6n.

La identidad de causa no existe cuando los hechos sucesiva-
nte perseguidos son distintos. En caso de que un hecho Unico
nsituya legalmente un concurso ideal de infracciones o pueda
susceptible de varias calificaciones, l:a sentencia dictada sobre el
ismo adquiere autoridad frente a cualquier nueva prersecucidn,
culque haya sido la calificaci6n bajo la cual se haya juzgado: es
~ue ha sido juzgado el hecho material y la imputabilidad que le
neal autor, en ningn caso se juzga la calificaci6n que le ha sido

i Lo juzgado definitivamente en lo penal tiene tambin efecto
s obe1 civil cuando las acciones de esta ultima naturaleza ~son
onideradas como generadas por la infracci6n penal. L'a primacla
de Ias jurisdicciones penales sobre Ias civiles es la gran rai6n que se
mpone al Legislador que dicta el Arti'culo 3 del C6digo de Proc~e-'
dIimiento Criminal y que se evidencia. en toda la parte dedicada en
'Ticho C6digo a las disposiciones preliminares. En un nuevo trabajo
Ianalizaremos Ias consecuencias que sobre la material civil y otras
atrias aUn de character pblico se derivan de la autoridad de la
co~sa irrevocablemente juzgada en Io penal.









31







Suspension dje /as Garantias Constitucionales-

Aunque su reconocimiento en las constituciones sea el nijcleo
esencial de la democracia, su observancia y, su reconocimiento de
hecho varla segn el pals en que se trate. En muchas de ellas, estals.
libertades se consideran inviolables, o su ejercicio esti: limitado al
marco de la ley en otras, de manera que su significado, para que se
considered de una forma u otra,~ depend de la forma en que estin
redactadass.

Dejando de un lado la forma en que estin redac tadal., el concept
que se tiene de si son inviolables o estin dentro del marco de la ley su
ejercicio, es una realidad en muchos pauses, que cuando el orden
pblico o la seguridad nacional exigen limitaciones a su ejercicio se le
concede la facultad a un organismo gubernamental el poder de limi-
tarlas6. Esta limitaci6n de Ias libertades, no importando la justifica-.i
ci6n que se le d, produce un conflict entire la libertad del individuo
;ly el Es~tado, ya que por el hecho de intervenir el poder estatal en el
Sejercicio de estas libertades, rompe de esa manera un principio de
inviolabilidad consagrado a esos derechos, pues se consideraba que
para su ejercicio la- intervenci6n estatal era piohibida. La limitacidn
de Ias libertades puede producirse cuando se expresa que "s6lo po-
drn ser ejercidas dentro de los lImites de las leyes generals, o bien :
permitindose excepciones a travis de una ley"7. En la mayoria de
los casos se concede al Congreso la atribuci6n de limitarlas, aUn
cuando estas libertades est6n protegidas constitucionalmente.

Una de las formas de limitaci6n a las libertades individuals, muy
usadas en Amrica Latina, es la de suspender algunas de ellas, consa-
gradas constitucionalmente. La suspension de Ias garantfas constitu-
clonales se produce generalmente en moments de crisis, cuando el
Estado siente tambaleante su soberania y su integridad se encuentre
en peligro. El poder de suspenderlas tiene que ser dado al Congreso o
al organismo autorizado, por una disposici6n de la constituci6n, ya
que la suspension de las g~arantias aparece solame~nte en la era consti-
tucional de un palss, porque antes de redactarse la ley positive estas
libertades perteneclan al derecho natural, cuyos preceptos no podfan
suspenderse.

A pesar de que la costumbre en casi todos los pauses es la de
otorgarle ese poder constitucionalmente al Congreso, en nuestro pais
no siempre se ha visto esa situaci6n. Esto es as, pues muchas veces le
ha sido dado at Congreso, unas at poder Ejecutivo y otras a ambos a
la vef.9 En esta. 1tima situaci6n, hay que establecer una diferencia,

34








ya que en cierths oportunidades le era otorgado si~n establecer una
distinci6n, en cuanto a si el Congreso esti o no reunido. Esto es ast
porque desde 1907 se ha dado el poder al Pr-esidente de la Rep6Ublica,
Icon la condici6n que el Congreso no est reunidol o, mientras que
con anterioridad a este afio, le fue otorgado varias veces a ambos sin
establecer distinciones''. Una situaci6n nueva se"produjo cuando se
design como encargado del Poder Ejecutivo de la Repblica en 1903
a un Consejo de Secretarios de Estado, el cual en esta ocasi6n suspen-
di6 las grantas constitucionales en el pals;- creando de ese mlodo una
situaciIin Unica, ya que es la primera vez que los Secretarios de. Esta-
do se inmiscuyen en decisions de ese tipo.
SLas libertades individuals que son susceptibles de susperiderse,
i~estin generalmente enumeradas en el texto constitucional que consa-
Sgra la facultad de suspenderlas. As( vemos, que en nuestra constitu-
~ci6n actual cuando se dispone que el Congreso tiette facuttad de
Ssuspender el ejercicio de los derechos individuals, se agrega en el
t. exto que son Ias disposiciones del articulo 8 en su inciso 2, letras
b,c,d e,f,g y los incisos 3,4,6,7 y 9,los derechos que se suspende-
rini Entre estas libertades enc:ontramos, siguiendo la clasificaci6n
Sde Carro Martinez'S: lo Seguridad individual, a) inmunidad personal
Sat ser suspendida rxo se le garantiza al individuo de los arrests, deten-
ciones y penas arbitrarias. Ast tambin se desconoce la aplicaci6n de
la ley de Habeas Corpus. b) Libertad de trinsito, c) Inviolabilidad del
domicilio, d) Inviolabilidad de la correspondencia y demts documen-
tos privados. 26 La libertad depensamiento, en la cual se restringe al
mismo tiempo, la libertad de prensa y la libertad de palabra por
Cualquier medio de difusi6n. 30 Libertad de grupos: esta no es una
libertad individual propiament;e dicha, sino una libertad del hombre
.en sociedad. Cuando se suspended se coartan la libertad de asociaci6n
y la libertad de reunion, atin cuando sea con fines pacificos.
En nuestro pals la suspension de Ias garantas consitucionates han
contemplado una interesanite evoluci6n, obedeciendo 6sta a diversos
factors. Como dijimeos anteriormente, la suspension de Ias garant fas
se produce en una situaci6n peligrosa para el Estado, ya sea como
consecuencia de la declaraci6n de un estado de sitio o de cual4uier
movimiento revolucionario peligroso para la soberania del Estado.
Tambin se suspended las garantras cliando se pone en vigencia la ley~
marcial.

El estado de sitio se caracteriza por un cambio de autoridad,
el cual Ileva consigo la suspension de las garantras constitucionales.
Se produce ipso facto el estado de sitio, desde el moment en que se

35








traspasa el poder civil al poder military y hayi una- suspensi6~n de Ias
.garantiasl4. Se define el estads de sitio como una instituci6n legal
preparada de antemano que, en vas de asegurar la paz pt'blica, orga-
niza un refuerzo del poder Ejecutivo, atenuando la separaci6n entire
la autoridad military y la autoridad civil haciendo traspasar de la autp
ridad civil a la military un parte de los poderes de la pol ic ia del poder
represivo ~sobre la poblaci6n civil; este refiterzo seri realizado' en caso,
de peligro eminente, resultante, sea de una guerra extranjera, de una:
insurrecci6n a mano armada s.

En el estado Cle sitio la suspension de Ias garantas es parcial, ya.
que como se.pu~ede ap)reciar at declararse el estado de sitio se dice que
se susp~endern una parte de La garantas constitucionales. Esto to
podemos apreciar claramente en el artculo 3 de la ley 656 del 27 de ;
junio de 1860 sobre los efectos del estado de sitio en Repujblica ,
Dominicana. Este artf6ulo enumera~ los derechos que son suspendidos R
cuando se declara el estado de sitio, pero en su enumeraci6n deja de
lado una parte de los derechos que pueden ser suspendidos segiin el
art(culo 37 de nilestra constituci6n actual'<.
.Constitucionalmente ~la declaraci6n del estado de sitio est consa- .
grada en el articulo 37 de la Constitud6n de 1966, quedando faculta
do el Congreso para declararlo en caso de emergencia, as tambin el
President de II Reptiblica Cuando iste no est reunido".7
Otra situ~(aci6n que trae como consecuencia la suspension de las
garantias es la ley marcial, que seg'n Carro Mardriez es una situacion
similar al estado de sitio, las cuales se diferencian -cuantitativamente
pero no cualitativamente, ya que sus efectos son los mismos'S. La 1
ley marcial es declarada, al igual que el estad'o de sitio, cuando el
Estado es atacado por una. rebeli6n a cualquier hecho que ponga en
peligro su soberan (a
La trayectoria de la suspension de Ias garantas constitucionales
en nuestro pals tiene caractersticas muy ~articulares, ya que unas
veces. la declaraci6n -de suspension, del estado de sitio o de la ley
.marcial por et organismo autorizado, se dirige a todo el territorio
naciohal'g, en ciudades especificas2o, y como caso unico se suspen-
dieron tas garantas a un grupo de ciudadanos que se haban rebela-
do dontra el gobierno2' Unas veces la declaraci6n de una de estas
situaciones no se ha producido indfividualmente, sino qlue la declara-
ci6n Se ha hecho conjuntamente, es decir se han dleclarado al mismo
tiempo el estado de sitio como la suspension de las garant as, ya sea a
unh ciudad o a todo ~el territorio22.

36








La suspension de Ias garantlas, como dijimos anteriormente, se
Produce siempre en moments de crisis, sea corino resultado de la
~;declaraci6n de un estadto de sitio, o porque se han suspendide simple-
imente estas garantas. Pero su motivaci6n, aun cuando sea en uno de
estos casos o en ambos a la vez vara de acuerdo al moment que se
Sest viviendo en el pals. Esta variabilidad de Ias motivaciones tiene
Scomo pauta, tambidn, el equilibri,o en que se encuentre el gobierno
~'en un moment determinado.

SPodemos apreciar en estas motivaciones razoies polti~.cas,
Suns veces y razones. de seguridad otras. Estos distintos matic;es to
a ipreciamos claramente, y siguliendo la trayectoria.de la suspension de
las garant (as en el. pals, cu~ando analizamos la situaci6n imperante en
Sel pal's, en cada declaraci6n de uno de estos hechos.

Razones pol(ticas apreciamos en casi todos los casos en que se
han suspendido las garantas o que se declarare un estado de sitio.
'Tenemos que la may~dria de nuestros gobiernos han procedido a de-
clarar un estado de sitio o a suspender Ias garantas cuando surge un
movimiento reviolucionario, que, cau~sa una inestabilidad poltica,
inestabilidad que no se deja entrever, ya que slo se expresa come
Sraz6n la alteraci6n de la pat ptiblica. No encontramos una motiva-
ci6n, como la anteriormente dicha, cuando le fueron suspeididaas las
garantas a un grupo de ciudadanosZ exponindose en esta ocasin
como motivos, que esta media se tomaba p.ues un grupo de domini-
Scanos traidores a la patria, no merecan por su actuaci6n las prerro-
gativas conferidas por la Constituci6n- a los dominicanos honrados y
a~mantes de su 'pas. Otro caso may caracterstico fue el sucedido a
r';az del desembarco en playa Caracoles en febrero de 1973, en esos
moments aunque fue declarado el estado de emergencia en el pals,
no se produjo la declaraci6n de suspension de Ias garantas o de un
estado de sitio, por lo que ha sido cal-ificado como una "emergericia
Spoll'tica y no de derecho"24
Matices o raz!ones de seguridad en la declaraci6n de uno de estos
hechos se aprecian en las motivaciones que se dieron cuando se decla-
r6 en estado de sitio la Repliblica en ocasi6n de una invasion haitiana
que se produjo en 1 8$5 invasionn de S:oulouque)2S. As mismo cuan-
do en 1869 se declare en estado de sitio la provincia de Azua, a causa
de los crimines y robos realizados por los haitianos y algunos domini-
Iangs, conjuntamente.
Un caso muy interesante, en el cual no se di6 motivaci6n especifi-
asino en que se limits a decir el hecho que produjo la medida, fue

37









Sel que ocurrid en septiembre de 1930 cuando el cicl6n de San Zen6n
azot6 la Reptablica. En esta oportunidad no se ven claramente Ias
razones que inflayeron para tomar Ias medidas tomadas, pero apre-
ciando el hecho ~de origen vemos en este caso razones de seguri-
dad.26.


NOTAS
1. Sobre Ias plates fundamentals do una constituci6n. Ver en este sent;do a Carro Martf
nez, Antonio. Derecho Politico, G 166--167.
2. V. Carro Mardenez, Antonio, ob. cit.
.3. V. Prelot, MarCel. Institutions Politiques et Droit Constitutionnel, Libraire Dalloaz,
Troisleme Edition, Paris, 1963, Pg. 200.
4. V. Prelet, Marcel, ob. cit., Pag. 201.
5. V. Loewenstein, K Ariel, S.A., Beriln, Pg. 396.
6. V. Loewenstein, Karl, bb. cit., Pg. 297.
7, V. Loewenstein, Kairl, ob. cit. Pg. 397.
8. V. Carro Martinez, Antonio, ob. cit., Pig. 190 y Prelot, Marcel, ob. cit., Pag. 201.
9. Este poder le ha side dado at Congreso en 1875, 1878, 1879, 1907, 1908, 1924, 1927,
1929, 1934, 1942, 1947, 1955, 1962, 1963 y 1966. AI poder Ejecutivo le fue otorgado
en: 1844, 1854 (febrero y diciembre), 1868 y 1872. El poder de suspenderlas le fue d>~
do a ambos organismos en 1880, 1881, 1887 y 1896. No obstante estas disposiciones
la Constituci6n ha guardado silencio on 1858, 1865, 1866 y 1874.
10. En este caso el Presidente esta obilgado a comunicar posteriormenie al Congreso asr
medidas adoptadas (Art.55, inciso 8 de la Constitud6n, vase ademis el Art.37, incise
8 y 55, inciso 7 de nuestra Constituci6n actual).
11. Como dijimos en la parte final de jla nota 8, se le ha dado ese poder a ambos organlnismos
en 1880, 1881, 1887 y 1896.
12. V. Constituci6n Dominicana de 1966, art(culo 37, inciso y y Constituci6n de Venezue-
la articulos 241 y 242,
13. V. Carro Mart(nez, ob. cit., Pag. 319.
14. V. Carro Martinez, ob. cit., Pg. 189 y Ley 656 sobre los Efectos del Estado de Sitio an
Repblica Dominicana del 27 de junio de 1860.
15. Hautiou, Maurice. Prdeis de Droit Constitutiornd/l, Librake.du Recueil Sirey, deuxieme
edition, Paris, 1929, Pg. 705.
16. V. Ley 656 sobre los Efectos del Estado de Sitio en Repblica Dominicana del 27 de
junio de 1860.
17. V. Constituci6n Dominicana de 1966, articulo 37, incisos 7 y 8.
18. V. Carro Martlnez, ob. cit, Pg. 191.


38








19. Se supendieron tas garantas y se declare et estado de sitio para todo el territorio
national: Estad6. de sitio, 13 de diciembre de 1855; 8 de agosto de 1858 (con excep-
ci6n de la capital); 28 de febrero de 1863; 24 de agosto de 1863; 23 de noviembre Qe
1867; 8 de septembre de 1873. SuspensiOn de Ias garantias el: 21 de julio de 18(76; 11
de agosto de 1875; 31 de octubre de 1903; 26 de diciembre de 1903; 6 de septiembre
de 1913; 7 de agosto de 1915; 4 de septiembre de 1930 y 25 de septiembre de 1963.
2.En ciudades especificas hubo sysspensi6n de Ias garantiais en: San Francisco de Macoris
(8 de occubre de 1900); La Vega(9 de mayo de 1901); Santo Domingo (5 do noviem-
bre de 1912). Declaraci6n de estado de sitio en: Azua y Santo Domingo (12 de marzo
ee d e 89.e 1856); Santiago (10 de julio de 1857); Azua (9 de septiembre de 1859 y 14 do

21. Le fueron suspendidas Ias garantias a: Mximo Grulibn, Ram6n Tavrez, Mnuiel de
jesiis Ricardo, Benito Monci6n, Federio Lithgow, CCsareo Mateo, Valentin Fermin,
Maximiliano Grulibn, Juan de los Santos, Tan Mato,'Angel del Rosario, Francisco
Antonio Mota, NicolAs Toribio, Santiago Martinez, Arturo y Emiliano Aybar, Alejan-
dro Llenas y Luis Reyes MariSn.

22. Fueron declarados el estado de sitio con la suspension de garantias al misrpo tiestpo en
Barahona (8 de julio de 1905) y en todo el territorio national et 6 de enero de 1906.
23. VCase nota 19.

24. Peri6dico El Nacional, editorial del 12 do marzo de 1973, Pg. 2.

25. La declaraci6n del estado de sitio para la Repisblica Dominicana en esta oportunidad so
considera como la primera vez que se produce esta situacibn; a pesar de que en 1844, a
raziz de la proclamacin de la independencia national se declar6 Ia suspension de los
derechos a los dominicanos que hab(an abandonado el territorio dominicano y no
regresaron al cabo de 3 meses, contando desde e19 do marzo de 1844.
26. En esta ocasi6n, el Congreso ademis de suspender Ias garantras a todos los dominica-
nos, otorg6 al president de la Repisblica (R9afael Trujitio M.) plenos poderes para
tomar Ias medidas que considerare necesarias para remediar la situad6n del moment.


'BIBLIOGRAFIA

1. Carro Martinez, Antonio. Derecho Politico, Grificas Benzal, 3ra. edicibn, Madrid,
1965.

2. Constituciones Politicas de la Reptsblica Dominicana, afios 1947, 1955, 1959, junio de
1960, diciembre de 1960, 1961, 1962, 1963 y 1966, Colecciones de Leyes de la
Repliblica Dominicana correspondiente a esos ar~os.
3. Constitucion de lal Repilblica de Vefiezuela y Disposiciones Transitorias do enero de
.1961, Distribuidora Paz-Prez C A., Caracas.

4. Constituci6n Politica y Reformas Constitucionales, 1844-1942, Santiago, R.D. Edi-
ci6n del Gobierno Dominicano, Coleccibn Trujillo, Centenario de la Repjtblica
1844-1944, Serie I y Vols. y II, Editorial El Diario.
5. Hauriou, Maurice. Precis De Droit Constituionnel, Libraire du Recueil Sirey, deuxieme
edition, Paris, 1929.
8.Loewenstein, Karl. Teoria de-/o Const/tuci6n, Ediciones Ariel, Ba.rcelona, Tilleres Ti-
pogrdf icos A riel,.S.A.


39








7.` Prelot, Marcel. Institutions Politiques et Droit Constitutionnel,. Libraire Dalloz,
Trosiaem edition, Parls; 1963.
8. Peri6dico El Nacional del 12 de marzo de 1973.












































40
















ZON~AS FRANCAS INDUSTRIALES EN REP. DOM.
ORGANIZATION jURIDICA

Por Argentina de Leon Arzeno


introducci6n

Sobre la legislaci6ni de las zonas francas en Repblica Domini-
cana, en general, no se han realizado series investigaciones, a excep-
;ci6n de la memorial final que a principios del present afio hemos
Trealizado para oblener el grado de licenciados en derecho en la Uni-
versidad Catlica Madre y Maestra, y de la cual hemos extraldo el
resume que presentamos a continuacion.

Constantemente olmos habiar de zonas francas, y aunque tene-
:mos idea de 10 que significa el termino, queremos concretizar de la
forma mis juridica possible. As, una zona franca es una porci6n de
territorio sometido a un regimen jurdico, no sOlo especial, sino emi-
nentemente excepcional.

En su origen fueron concebidas como una fracci6n de territorio
que estaba bajo la. soberania de un estado, desenvolvidndose bajo un
regimen de excepci6n, donde imperaba el libre intercambio comer-
cial.

Las zonas francas tuvieron su origen a fines del siglo XiX, siendob
:establecidas en los puertos europeos de Hamburgo, Copenhague,
Dantzing; en los pauses del mediterrineo europeo y en los puertos de
Europa Central, como los que se~ encuentran al borde del Danubio.

Cabe preguntarse id6nde radica realmente la excepcionabilidad
:de estas zonas? Podriamos decir que se basa en la inaplicaci6n de
una series de leyes de carcter fiscal para fomentar el desarrollo de la
actividad econ6mica.








Por otra parte, una zona franca ser industrial, en cuanto qui: est.iI:
regimen impositivo distint~o, va a ser aplicado a una series de indusra
establecidas en esas zonas delimitadas por ley. Estas gozarin de u
exenci6n impositiv.a privilegiada en cuanto a sus importaciones
exportaciones.

Un punto moly important .y de gran interns es la causa, el motto
vo, por Io que fueron creadas Ias zonas francas industriales; estoe
aumentar la cantidad de empleos disponibles y el flujo de divisa. E
el primer caso, la cantidad de mano de obra vacant pon i'a en peligr
(situaci6n que boy continda) la estabilidad socioecon6mica y politc
del pals y la nica forma 16gica disponible era crear nuevas fuentes d
trabajo, de ah que comenzara a surgir la idea de poner en prctica e
funcionamiento de Ias zonas, En el tiegundo caso, para IIevar a cb
lo primero, era neceario el flujo de mis dinero circulante, de q
surgieran nuevas inversiones de capital extranjero, situaci6n que d
lugar a que se dieran incentives para atraer inversionistas extranjer
Ese dinBro o divisa tendria que ser canjeado en el Banco Central pa
poder operar en el pas y aumentase ast la producci6n a nivel naci
nal.

I.Zonars Francas en Rep. Doin.

La idea de zonas francas se introdujo en RepUblica Dominican-i
sobre una base puramentie commercial y comno un incentive tur(stico~o,
mis tarde ese germen pas6 al sector industrial, dindose inicio a las:
zonas francas industriales.

La legislaci6n sobre zonas francas data desde el 12 de octubre d9@
aFio de 1955, con. Ia ley ~No. 4315, en virtud de la cual se crea It~
instituci6n de Ias zonas francas, con esta. ley se establecid la Zonali
Franca Comercial dela Feria en' Santo Domingo, no obstante haberse~
dictado un decreto ulterior que establecla la zona franca en los puet'~'~
tos de Haina y Boca Chica.

Ms tarde, el 29 de junio de 1956, se dicta el decreto No. 18641
que reglamenta el funcionamiento y administraci6n de Ias zonas fran~~~
cas en general. I
En 1963 se dicta una ley que viene a ser parte de la base fund~
mental del desarrollo industrial, la lay No. 4, de Incentivo y Protep~;
ci6n. Industrial, con el objeto de promover y fomentar la id
trializac;i6n, ley que no logr6 su objetivo, por lo que en abril de 19
fue modificada por la ley No. 299, del mismo nombre, tratando

42







grrun mayor estimulo para el establecimiento de industries nacio-
aes y extranjeras.

En el mismo afio de 1968 se procede al establecimiento de diver-
szonas francas industriales a travs de various decretos diCtados por
;1 poder ejecutivo. As(, el 1Co. de julio se dict6 el dlecreto gale esta-
bei6 Ia zona franca industrial de San Pedro de Macors, y el 4 de
ctbre la zona franca industrial de La Romana.

Como principio general, el articulo 110 de la Constituci6n de la
~epdblica, permit al Estado la creaci6n de zonas francas con un
I:'rLgimen especial.


a) Tipos de zonas francas

Cualquiera que sea el tipo de zona franca que se instale en un
pas determinado, todas descansan sobre un principio de pol(tica
econ6mica, que sirve como jnstrumento fundamental a este fin. En la
IRepijblica Dominicana existen bsicamente tres tipos de zonas fran-
;cas:

1. Zonas Francas Comerciales. Estas operan con un double fin, por
anlado un fin econ6mico; por otro, un fin turstico. En principio
isefue el motivo de"la creaci6n deJ decreto No. 1864 de 1956, que
I' le aplica hoy para todas Ias zonas francas, y que para ese entokces, se
utilize solamente para regular el funcionamiento de la Zona Franca
omercial de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre,
qefue creada mediante el decreto No. 1517 de 1955, que actual-
mete funciona con fines turisticos y con un estatuto especial.

2.` Zonas Francas Industriales. Fueron creadas con el fin de servi-
'clo pblico donde el Estado realize una actividad dinimica empresa-
~'rial atrayendo inversionistas extranjeros a la zona.

Ahora bien, la decision de instalar una industrial en un pals y np
:en otro, viene despus de largas consideraciones por el empresario; de
.los costs comparativos y Ias condiciones de vida que la region ofre-
ce. Y aunque ocurra la eventualidad de que esas industries se trasia-
rden a otros pauses, las zonas francas dejaran una infraestructura
industrial, asi como una masa laboral bien entrenadla que ha aprendi-
,do nuevas tcnicas y un grupo de directivos con vision empresarial y
nuevos conocimientos que podrlan ser perfectamente aprovechados
:'por Ias industries en el mercado interno.

43








:servicios pblicos comerciales industriales, estin normaimente some-
; tidos al derecho comn, pero- su estatulto puede (y debe necesaria-
imente) contener una dosis mis o menos fuerte de derecho pdblico.

Ppr otro lado, en las zonas francas existe to que en derecho
administrativevo y en relaci6n at servicio pblico se denomina "Contra-
to de Concesi6n", que constitute el derecho otorgado por la adminis-
traci6n a una empresa privada o.a un particular para instalar y explo-
Star un servicio pblico por un determinado periodo de afios.


11. Andlisis General del Rdgirnen Legal de los Zonas Francas

a) Ley N2o. 4315 del 22 de octubre de 1955 y sus rnodit?-
caciones

Esta ley cre6 Ia instituci6n de Ias zonas francas comerciales e
industriales en R epblica Dominicana. Dicha ley deja al poder ejecu-
Stivo la facultad d.e localizar estas zonas en el territorio que consider
convenientt, siempre y cuando estn separadas del presto del pals por
medio de barreras, para que exista- mayor posibilidad de control
'aduanero. De esta forma se opera lo que los autores IIaman "la divi-
si6n para fines fiscales de Ias zonas en s y el resto del pals", al cual
.se le Ilama Territorio Aduanero para Fines Fiscales. Es en esta ley/
'donde se le da poder al Estado para realizar contratos de corIcesi6n.
~'Confiere al Estado ademis, la decision de realizar el estatuto iegia-
mentanio que servir de base para todas Ias operaciones que se reali-
c'en en la zona franca.

La ley No. 4315 fue modificada por primera vez en el afio de
S1956, con la ley No. 4462, derogando el artcuilo 6, que se referla a
la comisi6~n de Ias zonas y sus funciones como tal. En Io adeiante el
Poder Ejecutivo nombrard dI o los funcionarios que consider.

S. La segunda modificaci6n la sufri6 en el afio de 1969 por la ley
(~No. 432, esta le agreg6 various articulos refirindose al canje de divisas
de Ias empresas o corporaciones; a las mercanclas que salgan o entren
desde el territorio aduanero a las zonas; a las mercancas exportadas
;desde Ias zonas hacia el exterior del pas; y.en cuanto al informed que
Ias personas o corporaciones establecidits en la zona tendrn que
rendir mensualmente al Banco Central de la Repblica, sobre Ias
operaciones realizadas conforme a la present ley.
Otra modificaci6n a la ley No. 4315, fue la ley Io. 78 del ailo

45








1956, que agreg6 dos pirrafos al artculo 2 de d`idha ley, pero cuyo
contenido s6Io afecta a las zonas francas comerciales.

b) Contenido del. Reg/ornento General de Zonas Francas No.
1864 de 1956

El R`eglamento No. 1864 se refiere a la regulaci6n del funciona-
miento pormenorizado de Ias zonas francas,.6ste es un reglamento
general. Proh ibe las ventas al detalle, a excepci6n de Ias zonas francas
que funcionan con fines tursticos. Este reglamento trae, ast mismo,
las sanciones penales aplicables a las personas que introduzcan armas
o articulos prohibidos de importaci6n, y que serin las que establece
el C6digo Penal al respect, dependiendo de la clase de arma, canti-
dad, etc.

c) Ley~ No. 299 del 23 de abril de 1968 de incentive y protec-
cion industrial \

La ley No. 299 no s6\o fue creada para las zonas francas indus-
triales, sino' que hace hincapid en lograr un desarrollo industrial :ni
todo el pals y en todos los niveles. Esta ley tiene un estatuto basico
para las zonas francas int(ustriales, que estabilece una exenci6n impo-
sitiva caracterizada y pormenorizada, no s6Io en materia aduanera,
exportaciones o material prima, sino que permit la veyita; de esa
forma se sale del derecho fiscal aduanero.

Es con la ley 299 y la ley 4315 que se inicia el desarrollo de Ias
zonas francas industriales de la Repblica Dominicana, de donde
surgeon Ias tres Ilneas caracteristicas de Ias tres zonas francas que
operan actualmente en ef pals, pues existen otras que an no han
sido creadas. Estas zonas son: La Zona Franca de la Romana, la Zona
Franca de San Pedro de Macors y la Zona Franca de Santiago de los
Cabal leros.

d) Le yes y decretos que no han recibido aplicacid~n material
Ademis de las tres zonas francas industriales qite operan activa-
mente en el pals, existen otras creadas tambin- por decreto,que aiin
no han tenido una aplicaci6n material. Estas son: La Zona Francai
Industrial y Comercial de Distrito Nacional y la Zona Franca Indus-
trial de Puerto Plata. Respecto a la primera, el decreto que la estable-
ce es el No. 2515 de 1968, cuyo articulo primero establece su ubica-
ci6n, que ser en Cabo Caucedo, inmediatamente al sur de la Auto-
pista de Las Amricas, entire la entrada al Aeropuerto Internacional

46








Sde Punta Caucedo y la entrada a Andrs, Boca Chica. Estar regida
:;por un organismo estatal cuyos miembros ser nombrados por el
Poder Elecutivo.

La segunda, es decir la Zona Franca de Puerto Plata, se crea por
medio del decreto No. 38 del 5 de julio de 1963, ste no establece el
clugar en que deber situarse dicha zor)a, sino que se limita a enunciar
que la ubicaci6n y I mites de la zpna serin determinadas por el Poder
Ejecutivo, asesorado por una comisi6n ticnica compuesta por repre-
sentantes de la Olicina de Planteamiento Urbano de la Liga Municipal
Dominicana, del Ayuntamiento del Municipio de Puerto Plata y del
;'Ministro de Finanzas. Su administraci6n estar a cargo de la Corpora-
ci6n de la Zona Franca de Puerto Plata,' que se organizar como una
Scompaila por acciones con el caricter de empresa mixta. En este
aspect se parece a la Zona Franca de Santiago, con la diferencia de
que esta Itima es una asociaci6n sin fines de lucro. En la Zonia
Franca de Puerto Plata quien deber ser mayor accionista es el Esta-
do, con un 51%~ de las acciones. Como- este decreto fue creado antes
de la ley No. 299, en su articulo 9 dice que la duraci6n de la corpora-
ci6n no podr durar mis de 30 ailos, hoy, el articulo 47 de la ley 299
Sestablece que ningn incentive podr otorgarse por perodos mayors
Sde 20 aiios.

AI igual que la Zona Franca de La Romana, tiene una clIusula de
reversion, es decir, que cuando la corporaci6n termine su perodo,
toda la infraestructura pasar al Estado, sin que la Corporaci6n tenga
.derecho a remuneraci6n alguna.

1'El decreto 38 parece mis un estatuto de una compafita por accio-
: nes que una reglamentaci6n de disposiciones generals, donde deja
poco margen de decisions a la junta que presida la -zona y para que
regule de la forma que consider mis equitativa.

e) Duracidn maxima de las exenciones
En todos los contratos que se han realizado para el estableci-
miento de zonas francas err el pals, intervene el factor tiempo, pues-
to que se establece la duraci6n de Ias operaciones de las zonas por
medio de la aplicaci6n de una series de eyes, que si bien se consider
un territorio separado del resto del pals, especial y excepcional, esti
bajo la soberanfa del Estado Dominicano.

La ley~ No. 299 sobre Incentivo y Protecci6n Industrial del 23 de
abril de 1968, en su articulo 47 expresa que los beneficios acordados

;47








por la present ley no podrin exceder de un percodo mayor d`e 20
ailos.

Asimismo, el articulo 17 de la mencionada ley, modificado por la
ley No. 79 de 1970, establece que de acuerdo con la localizaci6n
geogrifica de las empresas industriales clasificadas en la categori'a A,
8 y C, gozarin de los beneficios de incentive y protecci6n, pero por
diferentes periods 'determinados, dependiendo de so clasificaci6n y
situaci6n geogrifica.

///. Zona Franca de La Romona

La Zona Franca Industrial de La Romana fue la primera que
6 existi6 en el pals pese a que la ley que cre6 esta instituci6n tena ya
catorce aiios de creada. Anteriormente esta era administrada por la
Central Romana by Products Company, hoy es administrada por la
Gulf and Western Americas Corporation.

En 1968 se dict6 el decreto No. 2868, derogado luego por el
decre.to No. 3461 de 1969, que establece la Zona Franca Industrial
de L;a Romana. Mis tarde, el contrato entire la Gulf and Western y el
Estado Dominicano fue aprobado mediante la Resoluci6n del Poder
Ejecutivo No. 450.

El contrato entire la Gulf y el Estado Dominicano es un caso
ti'pico de manejo de un servicio pt'blico por una entidad p!rivada, que,
en este caiso es una compailla por acciones que se IIama Operadora de
la Zona Franca de La Romana, S.A. Es un contrato de concesi6n
donde la empresa -da al Estado una remuneraci6n. Tiene servicios
aduanales para el control de su producci6n, invierte Io necesario para
crear la infraestructura de la zona: edificios, calls, energla elctrica,
etc., y a cambio realize la funci6n empresarial y obtiene el product
de los arrendamientos, de Ias naves industriales, ast como tasas de
almacenaje que se cobran en la misima zona. Nos damos cuenta en-
tonces, que ste es un contrato tlp'ico de Derecho Administrativo,
contrato de conceSi6n que tiene la clusula bsica de es;ta material,
que es la cliusula de reversion, que ant.eriormente hemos explicado.
/I Zona F`ranca de San Pedro de Macoris

La Zona Franca IndUstrial de San Pedro de Macoris fue creada
por medio del decreto No. 2564 del 1ro. de julio de 1968. derogado
mis .tarde por el decrFeto No. 1574 del 11 de octubre de 1971. Fue
. creada con el fin de rehabilitar econ6micamente la ciudad de San

48








Pedro de Macors, que despus de la muerte del Presidente Trujillo,
tuvo un enorme descenso en su economia.

La Zona Franca de San Pedro se distingue de Ias demis zonas
francas en que esti bajo la administraci6n tecnica y operative de la
Corporaci6n de Fomento Industrial de la Repdblica, mientras que en
las dos restantes, una de ellas esti regida en virtud de la ley No. 520
de 1920;' es decir, que es una asociaci6n con caricter mixto, donde
existe la participaci6n del sector pUblico y del sector privado; la otra
es una concesi6n del Estado a una compafila privada. La zona de San
Pedro est directamente organizada por la administraci6n pblica,
por un organismo pblico estatal.

AI igual que Ias otras dos zonas, se consider que las corporacio-
nes instaladas en ella gozarin de Ias exenciones de la ley No. 299 de
t.1968, y se considerarin dentro de la categorla A; es decir, toda
industrial que se dedique a products manufacturados y que destinen
la producci6n a la exportaci6n tendr las concesiones que le da dicha
ley dentro de la clasificaci6n que corresponda, es decir, A.
SEsta zona franca industrial al igual que Ias demis, deber regirse
por las leyes sanitarias e industriales del pals, con la excepcionalidad
que le acuerden tas leyes y el Poder Ejecutivo.

Aunque la Corporaci6n de Fomento es que esti a cargo de la
zona, no significa que Ias disposiciones legales dictadas por Ias leyes
bancarias puedan quedar sin efecto total o parcialmente, sino todo lo
contrario, deberin regirse por ellas en este sentido. En estos casos, la
Corporaci6n con el asesoramiento de la Direcci6n General de Adua-
nas y Puertos, determinar lo que proceda. En caso de operaciones
monetarias y bancarias, el Estado y la empresa podrn convenir acer-
ca de un regimen especial y distinto en estaperaciones.

La Zona Franca Industrial de San Pedro est pues, organizada por
el Estado a travs de una entidad descentralizada que la administra en
virtud de una ley especially bajo la supervision y organizaci6n de la
Corporaci6n de Fomento Iridustrial. Asi, los nicos contratos que
existen son los de la Corporaci6n con Ias diferentes empresas que se
quieran establecer en la zona.
V. Zona Franca de Santiago

Esta zona franca industrial esti situada en la ciudad del mismo
nombre. Fue creada mediante el decreto No. 3615 del 21 de junio de

49









1973. Sus, delimitatiiones territoriales se encuentran establecidas en el
dlecreto No. 04545 del 22 de abril de 1974 y ampliadas posterior-
mente por el decreto No. 2108 de 1976.

,Para la creaci6n de esta zona existieron various motivos. Por un
ladoi:el fen6meno de desempleo, que no s61o aumentaba las presio-
rte~s, sino que imposibilitaba expandir el mercado; por otro lado, el
flujo de empresas ubicadas en Santiago hacia la capital, por falta de
i~ncentivos adecuados y estrechez de mercado.

El decreto No. 3615 de 1973, ademis de autorizar la creaci6n de
la zona industrial, design una comisi6n para impulsar los trabajos de
instalaci6n y supervision del funcionamiento de la misma, p para
someter al Poder Ejecutivo loS`ilmites de ubicaci6n y los reglamentos
para su operaci6n, que fueron mis tarde establecidos por el decreto
No. 04545 de 1974. Actualmente, la Zona Franca. Industriial de San-
'tiago, esti bajo la administraci6n ticnica y operative de la Corpo-
-raci6n Zona Franca de Santiago inc., que es ast como se le denomina.

Com anteriormente dijimos, esta Corporaci6n fue creada de
acuerdo con th ley No. 520 del 26 de julio de 1920, sobre asociacio-
nes que no tengan por objeto un beneficio pecuniario. Pero aunque la
Corporaci6n no tiene fines lucrativos, tiene actividad empresarial, por
lo que obtiene ganancias, pero stas tienen que ser reinvertidas en el
mejoram into de la propia zona.

Esta es una de ias zonas francas industriales que menos se ha
invertido por empleo. A principios del perodo 1974-1975, el capi-
tal irivertido era de RD$1,500.00; y al final del periodo era ya de
RD$1,000.00; lo- cual es Lina suma insignificant si tomamos en con-
sideraci6n la que los economists han estimado, que va desde
RD$15,000.00 a RD$19,000.00 requeridos para crear un empleo en
la industrial national en los 1timos afios.

La Zona Franca Industrial de Santiago tienie un regimen de: opera-
ci6n sui-generis como hemos visto, y que es innovador completa-
mente en esta legislaci6n, pues no es el Estado propiamente quien
opera y administra la zona, ni es una compania concesionaria en
sentido estricto, con inimos de lucro, sino una asociaciojn que no
persigue fines pecuniarios, de naturaleza mixta, en la cual participan
personas pblicas y privadas. Aunque actualmente est trabajando
pricticamente con fondos estatales.

iPor qu el Estado no maneja este servicio pblico de la zona


i,50






franca directamente? Porque la experiencia ha demostr;ado que la
uni6n del sector pblico y privado se proyecta positivamente,. exis-
tiendo as una mayor eficiencia en el servicio. La creaci6n de esta
modalidad fue inspirada en el Derecho Mexicano. Por 10 demis, esta
zona se asemeja alias demis zonas francas industriales que operan e'n
Sel pals.

V I/. Diferencias Fundamnentales de los Regimenes de las Tres: Zonas
Francas Industriales

1. La administracidn

Las tres zonas francas tienen un regimen administrative distinto.

La Zona Franca de San Pedro de Macors esti administrada per
un organismo estatal aut6nomo, que es la Corporaci6n de Fomento
Industrial.

La Zona Franca de La Romana es operada por una empriesa
privada concesionaria del Estado, que opera con fines de lucrd;.
La Zona Franca de Santiago esti administrada por personas del
s;ector- pCblico y privado, y es una asociaci6n, regida per la Iey No.
520 de 19120, es pues de naturaleza mixta y no tiene fines lucratives.

2. Regimen legally

a) Unia particularidad del regimen legal de la Zona Franca de La
F Romans, es el hecho de que los terrenos donde operan son propiedad
de la emipresa concesionaria, y istos no pueden ser enajenades a:Ios
usuaJrios, como ocurre en la Zona Franca de San Pedro y Santiagio.

b) OIrad diferencia caracteristica entire las, tres zonas es en cuanto
a entrada. y salida de mercanclas de las zonas at territorio aduanero ~y
al extenor; en cada una de ellas, el regimen aplicado eds different.
Este tiatamiento diferencial obedece a una contradiccion existente
entire el irglamento No. 1864 de 1956, la ley No. 299 de Incentivo, y
los diferentes decretos que establecieron las zonas francas industria-
les, existiendo ast, contradicciones.

Nuesjtra opini6n es que prima la ley No. 299 de Incentive y
Protecci6n Industrial sobre los decretos y reglamentos dictados por el
Poder Ejecutivo, cuando legisla a este respecto en sus artculos 10 y

S51






18. En cuanto al articulo 18, en su prrafo segundo, le criticamos
injusticia en que incurre cuando dice que las mercanclas, tendran qup
pagar un 90% de los derechos e impuestos con que estin gravados fa
importaci6n del art(culo o product destinado al consumo internaur
Consideramos que la aplicaci6n de ese 90% s6lo debe hacerse cuande
se trate de la fabricaci6n de products con material prima extranIera
y no national, porque sera incompatible con el fundamento de la
creaci6n de las zonas francas industriales, que es ayudar la economic
y el rpido desarrollo del pas.

VII. Conclusion

La organizaci6n judicial de las zonas francas industriales en Repla-
blica Dominicana esti alin en pafiales y le falta madurez. Aunque
como bien dijo el Lic. Victor Espaillat, actual president de la junta
directive de la Corporaci6n Zona Franca de Santiago Inc.: "Lo ideal
sera que Ias zonas francas muriesen de muerte natural". Lo que:
signiifica que cuando el pals est en su pleno desarrollo, no habni yd
Ia necesidad de que exista esta instituci6n, en cuyo caso solo servio de
trampolin para IIenar necesidades mayores existentes v como un me-
dio para lograr el fin propuesto.

En cuanto a la ley No. 4315 de 1955 que dio origen a la creaci6n
de Ias zonas francas, particularmente creemos que son necesarias cier-
tas reforms, como seria introducir un pirrafo o art(culo que condi-
cione la creaci6n de Ias zonas con un capital mlnimo, que: evitaria
complicaciones de falta de fondos.
Por otro lado, debera dirsele a cada una de las zonas francas
industriales poder para adquirir derechos de propiedad o de usufruc-
to sobre extensions de tierra que estin fuera de su dominaci6n para
fines de la obra, construir diques, embarcaciones, etc., sin que necesa-
riamente deba aprobarlo directamente el Poder Ejecutivo; y que a su
vez, estos derechos de propiedad y usufructo estin condicionados de
tal forma que se problba que adquieran propiedades que no seran
utilizadas sino 5 6 6 afios despus de su adquisici6n.

Refirindose a la ley No. 299 de Incentivo y Protecci6n Indu-
trial, 6sta tiene una gran limitaci6n, y es que s6lo es aplicable a lad
industries en su sentido etimol6gico u objetivo, no a empresas; es
decir que slo se benefician Ias personas o corporaciones que forman
o elaboran nuevos products, donde se utilice material prima o mate-
riales semi-elaborados.

52






Estai ley acuterda ampl simas exoneraciones a las nuevas industries
que se establezcan en el pals, en clertas ocasiones, demasiado am-
plias. Ya se ha criticado quese otorgue la exoneraci6n del impuesto
sobre la renta a empresarios industriales que po~dri'an pagar ese im-
puesto aqui' y deducirlo del que tienen que pagar en su pals.de
,iorigen.

C Aunque la ley de Incentivo Industrial ha sido reformada, despus
i"de seis arios de aplicaci6n, no era ya possible evitar la concentraci6n
b'de empresas en la capital, sino que al contrario, ha aumentado. El
I Lic. Victor Espaillat ha expresado: "Los incentives que en el pro-
Syecto de ley se indican con el fin de lograr una descentralizaci6n
~estin basados en tiempo o periodos de exoneraci6n. No creemos que
d.stos conducirin a tan necesario e inaplazable objetivo'. A las indus-
Etrias nuevas hay que incentivarlas desde el comienzo y a base de
I.'plazos de duraci6n de exoneraciones y exenciones, pues, como expli-
B''camos, habri que seguir dando exoneraciones de material prima cuan-
~do el pals no las produzca, y en estas exoneraciones esti la Ilave del
~;problema. La necesidad de que se prorroguen estos perlodos al ven-
6cerse, hace ineficaces los incentives basados en tiempo". Al reco-

a incentives inmediatos y automiticos.

Salindonos del mbito de Ias leyes mencionadas, vamos a co-
mentar otro punto de interns como es el regimen laboral. En iste, las
ttarifas de salario mlnimo son mis reducidas en Ias zonas francas
i'industriales, 10 cual es un incentive para las industries que liayan a
instalarse en la zona.

: Por un lado, el que haya reducci6n de salaries es bastante perju-
.dicial, pues ya el legislator ha establecido un salario m inirno bastante
bajo, y es hasta cierto punto injusto puesto que perjudica con ello a
la masa de obreros que trabajan all, que debido a la escasez de
fuentes de trabajo no tienen much de donde escoger. Viendo la otra
cara de la mioneda, la reducci6n de los salaries es justificada, porque
si fuese igual o mayor que en el territorio aduanero, crearia una
competencia desmedida, pues el trabajador ya entrenado y especiali-
zado, correria a ofrecer sus servicios a las zonas francas, porque alli
hay mayores ventajas y comodidades para el trabajador.

El Comit Nacional de Salarios, por medio de la resoluci6n No.
1/73, consider que con la instalaci6n de nuevas industries en la
Repi'blica, que se dediquen a la exportaci6n; ayuda y reduce el de-
sempleo, y agrega que si bien es cierto la necesidad de elevar el salario

S53







mnimo a los trabajadores, no es menos cierto que es mis perentorio
resolver el problema del desempleo.

Por otra parte, cabe preguntarsre iqu interns present la instala-
ci6n de industries, con todos esos incentivos, en una zona franca,
cuando existen, por ejemplo, los pauses orientales donde la mano de
obra es abundante, much mis barata y donde la material prima sera
de fcil adquisici6n y a bajo precio? Nuestra situaci6n geogrifica con
relaci6n al mercado americano, que actualmente es el mayor del
mundo, contest la pregunta; y no s610 eso, sino que por la misma
cercana vendra saliendo mis prctico y econ6mico, la transporta-
ci6n, a diferencia con los palses orientales, que su situaci6n distant
dificulta el comercio international.

Como (11timo punto, podemos afirmar que en estos tiempos, don-
de el mercado competitive es tan cerrado, atraer capitales extranjeros
no era fcil a menos que se diesen suficientes incentives industrial'es,
como realmente se dan, y al crearlos se tom6 en cuenta que no
afectaran seriamente factors de las demas empresas en el pals, de ah i
que se pusieran limitaciones Ias cuales hemos mencionado anterior-
mente.



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conferencia. Santo Dommngo, 30 de abril de 1974.

Espalliat Mera, V(ctor M. Charla dada por el Lic. Esipaillot en la inauguracidn ceremoniall de
la segunda etapa de la Zona Franca Industriarl de Santiago. 1975;.
Fraga, Gabino. Derecho Administrativo. 8va. ed. 1960.
Hernindez, Francisco A. C6digo de Comerclo de la Rep. Dom. Ed. Julio de Postigo. 1972.
Ministerio de Desarrollo Econmico. Leg/slacidn Colombiana sobre zona france. Zona Frarn-
ca Industrial y Comercial de Barranquilla. 1958-1973.

Peynado, Julio F. Zona Franco de La Romanao. Listin Diario. Septiembre de 1973.
Peynado, Julio F. Renovaci6n. 15 de octubre de 1973. Santo Domingo.
Rivero, Jean. Droit Administratif. Editorial Dalloz. 5ta. ed. Pars, 1971.
Secretarfa de Estado de Trabajo. Comit6 Nacional de Salarios. Resolucin No. 1/73 del 1 de
mayo de 1973.

Vega~, Josd Augusto y Victor Espaillat. Aspectos juridicos de /as zonas frances. Conferencler
en la1 Universidad Catlical bldre~ y Maestra, Santiago. 1974.



























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COLABORARON EN ESTE NUMERO

El doctor LUIS A. BIRCANN ROJAS, naci6 en Puerto Plata,
obtuvo el grado de Doctor en Derecho en 1957 en la Universidad de
Santo Domingo. Ingres6 en 1966 como Profesor de Derecho Comer-
cial a la Universidad Catlica Madre y Maestra. En 1966 particip6 en
el Segundo Seminario Domlnico Puertorriqueilo de Derecho Compa-
rado celebrado en Ponce, presentando un trabajo sobre "Las Relacio-
nes Obrero Patronales".
En el Segundo Congreso de Abogados reunido en Santiago
obtuvo tres premios de un total de cuatro que se ofrecan. Particip6
en Ias Primeras Jornadas de Derecho del Trabajo celebradas en
Santiago en junio de 1976. Es Miembro de la Asociaci6n Iberoameri-
cana de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social.

SONIA INOA Y DOMINGO GIL son estudiantes del Noveno
Semestre de la Carrera de Derecho de la Universidad Catlica Madre
y Maestra.

El doctor MILTON RAY GUEVARA es Profesor de tiempo
complete del Departamento de Ciencias Juridicas de la Universidad
Catlica~ Madre y Maestra. Nacido en Saman el 5 de mayo de 1948,
obtiene el grado de Licenciado en Derecho, Summa Cum Laude en
1970 en la UCMM, luego realize studios de postgrado en Europa
que culminan con la obtenci6n en 1975 del grado de Doctor en Dere-
cho PUblico en la Universidad de Niza, Francia, con la presentaci6n
de su tesis sobre fa Expropiaci6n por Causa de Utilidad P6blica, que
obtuvo la calificaci6n "MUY BIEN". Obtuvo el Certificado de Estu-
dios Internacionales del Instituto de Derecho de la Paz y del Desarro-
Ilo con calificaci6n "BIEN", se diploma de studios superiores en
Derecho Comparado con calificaci6n "BIEN", en la facultad interna-
cional de Estrasburgo, Francia, es ademis diplomado en Derecho del
Trabajo Comparado, con calificaci6n "BIEN", en Trieste.

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La licenciada en Derecho MERCEDES MARIA ESTRELLA es
Profesora Auxiliar de tiempo complete del Departamento de Ciencias
juridicas de la Universidad Catlica de Santiago.
Realize cursos de postgrado en el Instituto de Criminologa y
Ciencias Penales de la Facultad de Derecho de Toulouse, Francia.
Es Miembro de la Asociaci6n Iberoamericana de Derecho del
Trabajo y de la Seguridad Social.

El doctor JUAN JORGE GARCIA, naci6 en la ciudad de San-
tiago. Graduado de Doctor en Derecho en 'el afio 1960 en la Univer-
sidad de Santo Domingo.
Posteriormente realize studios de postgrado en la Universidad
Libre de Beril'n. En el afio 1966 ingres6 a la UCMM como Profesor de
tiempo complete. En 1968 particip6 en los cursos de la Academia
de Derecho Internacional de La Haya y en el Centro de Estudios e
investigaciones de la citada Academia, presentando un trabajo sobre
"Los Acuerdos en Forma Simplificada".
En el afio de 1973 particip6 en el Tercer Seminario Domlnico
Puertorriquefio de Derecho Comparado celebrado en Ponce, presen-
tando all un trabajo sobre el Mar Patrimonial en el Caribe. Desde
1972 es Director del Departamento de Ciencias Jurdicas de la
UCMM.

La licenciada ARGENTINA DE LEON ARZENO, egresada de la
Universidad Cat61ica Madre y Maestra.



















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Octubre, 1977

Composici6n y Diagramaci6n
Nin6n de Saleme

Impresi6n
Amigo del Hogar




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