Citation
Cronica de las Antillas

Material Information

Title:
Cronica de las Antillas
Series Title:
Crónica general de España, ó sea Historia ilustrada y descriptiva de sus provincias. Obra [dirigida por don Cayetano Rosell ;
Creator:
Pezuela, Jacobo de la, 1811-1882
Place of Publication:
Madrid
Publisher:
Rubio, Grilo y Vitturi
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (231, [1] pages) : illustrations, portraits, maps ;

Subjects

Subjects / Keywords:
Cuba ( lcsh )
Puerto Rico ( lcsh )
Cuba ( fast )
Puerto Rico ( fast )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Notes

System Details:
Master and use copy. Digital master created according to Benchmark for Faithful Digital Reproductions of Monographs and Serials, Version 1. Digital Library Federation, December 2002.
Statement of Responsibility:
por don Jacobo de la Pezuela.

Record Information

Source Institution:
Getty Research Institute
Holding Location:
Getty Research Institute
Rights Management:
This item is presumed to be in the public domain. The University of Florida George A. Smathers Libraries respect the intellectual property rights of others and do not claim any copyright interest in this item. Users of this work have responsibility for determining copyright status prior to reusing, publishing or reproducing this item for purposes other than what is allowed by fair use or other copyright exemptions. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions may require permission of the copyright holder. The Smathers Libraries would like to learn more about this item and invite individuals or organizations to contact Digital Services (UFDC@uflib.ufl.edu) with any additional information they can provide.
Resource Identifier:
889839335 ( OCLC )
ocn889839335
Classification:
DP66 .C94 ( lcc )

Downloads

This item has the following downloads:


Full Text

PAGE 1

-. •rw 18a; V,*! /' V:\ -.. r* \>1 ~\ ^K^

PAGE 3

Digitized by the Internet Archive in 2011 with funding from Research Library, The Getty Research Institute http://www.archive.org/details/cronicadelasantiOOpez

PAGE 13

CR"NICA DE LAS ANTILLAS, POR DON JACOBO DE LA PEZUELA. MADRID. EDITORES: RUBIO, GRILO Y VITTURI. 1871

PAGE 14

Propiedad de los editores Rubio, Ghilo t Vittr[.

PAGE 15

PR"LOGO La Crnica de las Antillas espaolas, tanto por su separacin martima entre unas y otras, como por la incoherencia de sus vicisitudes, no es fcil de asimilar la forma adoptada en la Crnica general de Espaa para sus provincias metropolitanas. Forzosamente tiene que presentarse la de Cuba separada de la de Puerto-Rico, y esta de Santo Domingo, en la breve seccin que destinamos narrar los principales sucesos de su alternada y re vuelta existencia. Como Cuba no ha estado sujeta nunca una divisin poltica y militar que haya sido permanente, por mas que marque su geografa, tanto como en cualquiera otra regin, los lmites mas naturales provincias y distritos, su historia tiene que comprender la de todos sus territorios y que escribirse como la de una sola provincia. Sujetndonos esta necesidad damos principio la Crnica de Cuba, adaptndola en lo posible la forma y orden que la Crnica general de Espaa ha seguido en la de las provincias peninsulares. FIN DEL PR"LOGO.

PAGE 16

PRIMERA PARTE. DESCRIPCI"N DE LA ISLA DE CUBA. Situacin. — Lmites. — Clima. — Orografa. — Valles, cayos. — Ros y lagunas. — Geologa y mineraloga. ritorial. — Cavernas. — Costas. — Islas y -Flora.— Zoologa— Divisin terLa isla de Cuba es la mayor y la mas occidental del archipilago de las Antillas. Se halla situada en la zona trrida y muy prxima al trpico de Cncer, al lado occidental del Ocano Atlntico y hacia el centro del continente americano. Estindese entre los 19 49' y 23 13' latitud setentrional, y los 67 51' 8" y 78 40' 22" de longitud occidental de Cdiz. Sus estremidades mas salientes son: por el E., el Cabo llamado geogrficamente Punta de Maisi; por el N., los Cabos de Hicacos y de Lucrecia; por el S. ,1a Punta del Ingls, inmediata al Cabo Cruz; y al O., el de San Antonio. Limita al N. con los canales de la Florida, de Ocampoy Viejo de Bahama, y con las islas que comprende en esa direccin el archipilago de las Lucayas Bahama, compuesto de E. O. por las Inaguas, Acklin, Croveked, Larga, Eusunayelgrupo de la Providencia. Por el E. confina con el Estrecho paso de los Vientos, que la separa del estremo occidental de Haiti Santo Domingo, y de las dos Inaguas. Al S. con las islas de Pinos, del Caimn y de Jamaica; y por el SO. con el Estrecho da Yucatn, que con el Cabo Catoche, que es el que mas sobresale al NE. de esta pennsula, y el de San Antonio en la estremidad occidental de Coba, forman la entrada meridional del golfo Mejicano, con el que tambin limita la grande Antilla por su O. y NO. Esta situacin geogrfica demuestra que la rodea por todas partes el Ocano Atlntico, aproximndose por su estremidad setentrional, desde el Cabo de Hicacos, 32 leguas martimas de la Florida; 15 por el Sudeste, desde la Punta de Maisi la mas occidental de Santo Domingo, llamada Cabo de San Nicols; por el S., 25 de Jamaica desde Cabo Cruz y 38 al SO. de la pennsula del Yucatn, desde el mencionado Cabo de San Antonio al de Catoche. Su caprichosa figura, prolongadsima de E. O., muy estrecha de N. S., asemjase la de un arado, cuya reja se estendiera entre la punta de Maisi y el Cabo Cruz, formando su timn el resto de la isla. Su permetro mide hasta 630 leguas martimas de 20 al grado, sin incluir en esta medida las que .ocupan las sinuosidades inflexiones de sus dilatadas costas. De esa estension,306 leguas corresponden la setentrional y 324 la meridional, que es la mas arqueada irregular. Desde el Cabo de San Antonio al de Maisi mide su mayor longitud 220 leguas martimas 6 376 itinerarias, y su mayor anchura 45 leguas martimas desde la Punta de Lucrecia Cabo Cruz, teniendo solo siete leguas y media su parte mas estrecha desde el puerto del Mariel al de Majana. El gegrafo Pichardo, cuyos clculos son de los mas exactos, le seala uua superficie de 34,416 millas martimas sean 3,824 leguas cuadradas de la misma clase, sin incluir unas 1,780 millas que ocupan las islas y cayos adyacentes la grande Antilla. El clima de la isla, especialmente el de su costa NO., es clido y hmedo como en todas las regiones intertropicales aunque las frecuentes variaciones de su temperatura anuncian su proximidad la zona templada. Pero como es natural por su extensin, tienen que resultar en su clima las diferencias que producen las diversas condiciones geogrficas de cada localidad, segn su mayor menor elevacin sobre el

PAGE 17

ANTILLAS. nivel del mar, los accidentes fsicos de su suelo y los diversos vientos que se halle espuesta. En una extensin de mas de 70 leguas martimas en la costa setentrional desde cerca de Matanzas hasta el Cabo de San Antonio, los nortes la refrescan con frecuencia en los dos ltimos y los dos primeros meses del ao, siendo por consiguiente su temperatura en ese tiempo mucho mas benigna y suave que la de los dems territorios. Todava es mas templada que en las localidades bajas del litoral, en las que corresponden al grupo orogrfico occidental; as es que en Pinar del Rio y San Diego de los Baos cuando soplan los vientos del N. se disfruta de una temperatura igual la de Andaluca durante los meses de marzo y abril. Pero medida que se van estinguiendo por el centro de la isla las estribaciones y serie de lomas que dependen del grupo occidental, ya desde los grandes llanos que se extienden desde el meridiano de la Habana, es mucho menos sensible la influencia de los nertes, suavizando la atmsfera solamente las brisas del E. que reinan en el archipilago de las Antillas. Advirtese en general alguna mayor elevacin en la temperatura de la vasta regin central, que desde el meridiano de Santa Mara del Rosario se prolonga hasta Cabo Cruz aunque con las modificaciones locales que engendra la serie de alturas del gran grupo orogrfico del centro, que cuenta nudos y accidentes muy elevados sobre el mar. Por esta razn no es natural que en las poblaciones y fincas mas cercanas sus eminencias se sienta la misma temperatura que en Cienfuegos, Casilda y Santa Cruz, que adems de estar situados en latitud mas meridional, no reciben los nortes ni las brisas del E. con la misma libertad que aquellas alturas y los pueblos de Puerto-Prncipe, Santi-Spritus, Villa-Clara y otros del centro mas favorecidos por el cuadrante. Inclinndose marcadamente la isla al Sl. desde los meridianos de Nuevitas y Cabo Cruz, en toda la costa N., desde aquel puerto hasta la Punta de Maisi que la sirve de trmino oriental, se advierte una elevacin termomtrica sobre la regin del centro, casi proporcional la que esta tiene sobre la de la regin occidental que es la mas suave y benigna. Sin embargo, en esta regin oriental no guarda ninguna analoga la temperatura del litoral con la mediterrnea, porque no guardan tampoco ninguna proporcin con las alturas del centro y Occidente las elevadas y fragosas sierras que dilatndose desde el meridiano del referido Cabo Cruz, extienden sus ramales y sus cumbres de N. S. y en todas direcciones hasta muy cerca de la estremidad oriental de la isla. As se esplica sin recurrir demostraciones fsicas, que el clima de Holguin cuya latitud no tiene ni 30" de diferencia con la de Bayamo, sea mucho mas templado, y en diciembre enero y aun febrero, se sienta all una temperatura igual la que en los mismos meses suele reinar en Sevilla, mientras que en el citado Bayamo, Manzanillo y otros puntos situados mas all de la vertiente meridional de las montaas de esta regin, se sufre un calor excesivo. Mas sensibles son aun estas diferencias en la capital del departamento oriental, Santiago de Cuba, donde adems de influir contra su clima local un accidente tan desfavorable como las alturas que le privan de la3 brisas del E., hasta en enero se sufren grandes calores. Los mismos se esperimentan en Guantanamo y otras mucbas localidades, cuando en Jiguani, Baire, el Cobre y Santa Catalina se disfruta de un fresco agradable que con frecuencia degenera en fri. Es frecuente observar hasta 15 de diferencia en el termmetro de Reaumur en diversos puntos de cualquier radio que se elija en toda esta parte del departamento oriental. Esta corta esplicacion demuestra que no esplicarian el clima general de la isla las observaciones meteorolgicas de su capital, ni las de Santiago de Cuba, ni las de Puerto-Prncipe, ni las de Villa-Clara ni otros pueblos; porque cada localidad, aunque sujeta las condiciones latitudinales de su continente, tiene su clima propio, determinado por las especiales de su topografa particular. Del conjunto de observaciones hechas en multitud de puntos y diferentes pocas hasta nuestros dias, podremos deducir los siguientes hechos. Rara vez se eleva en la isla la temperatura sobre 30 de Reaumur desde mayo octubre, aun en las localidades mas bajas y meridionales, y casi nunca ha descendido 10 en sus mayores eminencias sobre el nivel del mar. En muchos puntos de Espaa, Portugal y auu Francia, sube en julio y agosto hasta 32 y 33 de aquella misma medida, cuando no pasa en Cuba de los 30 en la misma poca. En el invierno, ni aun en los picos mas elevados de las sierras de Cuba se hau formado nunca nieves, y solamente se han advertido algunas escarchas en sus inmediaciones, algn roco copioso que se aproxima al hielo. El trmino medio de la temperatura general calculndolo entre los 15, que suele ser la mas baja, y la de 30, que suele ser la mas alta, es de unos 23 de Reaumur, y la dominante durante la mayor parte del ao en la generalidad de las poblaciones y localidades. La poca de los mayores calores abraza desde la segunda quincena de junio hasta la primera de setiembre, dilatndose veces toda la segunda del mismo mes y hasta los primeros dias de octubre. Segn multitud de observaciones aplicadas al termmetro centgrado en la Habana, que es uno de los puntos mas favorecidos y setentrionales, la temperatura sube en las horas de mayor fuerza del sol 30 94" en junio y julio, algo mas en agosto y poco menos en setiembre; y su mayor descenso en los mismos meses suele detenerse en 23 57" en junio, 23 70" en julio, 24 en agosto, 22 en setiembre y 21 en oetubre. En Santiago de Cuba se ha elevado veces hasta 34 del centgrado, sin descender con la misma proporcin que en aquella capital, porque como queda referido, participa menos la topografa de aquella ciudad de las brisas del E. Por trmino medio, el nmero de diasmas rnenos lluviosos llega en toda la isla unos 100. Adems de ser proporcionalmente mayor que el de las regiones cntricas, hay que notar que todava influyen las lluvias mas sobre el suelo y el clima de Cuba, en razn de su abundancia y fuerza elctrica, superiores siempre en la zona trrida las de la fria y la templada. As lo acreditan constantemente los movimien-

PAGE 18

8 Cfi"NICA GENERAL DE ESPAA. toa del higrmetro. Segn el de Cabello, la humedad media de la atmsfera en la isla es de 85 15", la mxima de 100 en noviembre y diciembre, y la mnima de 66 por marzo y abril, antes de que se pronuncie la estacin lluviosa. La cantidad media anual de agua llovida en la Habana, resulta ser de 1'029 metros. En el ao mas lluvioso han cado 50 pulgadas y seis lneas castellanas, y en el de menos lluvias 32 pulgadas y siete lneas. La mayor cantidad de agua llovida en un mes ha sido de 11 pulgadas. De las menores diferencias de temperatura en la zona de Cuba se deduce que no puedan observarse en la suya con tanta exactitud como en otras las diferencias que sirven para deslindar las cuatro estaciones del ao en regiones de mas elevada latitud. Por eso el ao de la isla casi se divide en dos, vulgarmente llamadas la de la lluvia y la de la seca nortes, sin que pueda fijarse con exactitud su principio ni su trmino. Se ha observado, sin embargo, que la primera suele empezar desde octubre hasta mayo, reinando con frecuencia en esta estacin los vientos del S. y SO., que sin elevar mucho la temperatura, producen sin embargo un malestar general y hacen muy sensible el calor. La estacin de la lluvia, sin que por llevar este nombre deje de llover tambin con frecuencia en la llamada seca, suele empezar desde fines de mayo hasta setiembre, prolongndose muchas veces hasta octubre. En esta poca, con leves intervalos de cielo despejado, las lluvias son casi peridicas, abundantsimas y largas, como en casi toda la zona trrida, siendo uno de los sabios medios de que se sirve el Hacedor del mundo para librar de los efectos de un sol constantemente abrasador las regiones que la ocupan. Las brisas del E. son otro lenitivo que, esceptuando los contados dias en que se fija la aguja en el S. y SO., mitiga el ardor de la temperatura, y que en la Habana y otros pantos de la costa setentrional la hacen mucho mas soportable que en muchos pueblos del Medioda de la pennsula metropolitana, y aun que en toda la costa meridional de la isla de Sicilia. En la estacin de la lluvia, y desde mayo octubre, son mucho mas frecuentes las tormentas y tronadas que en la seca. Cuando no soplan los nortes ni reina su influencia, lo general es que ocurran entre los dos equinoccios, desde el de primavera hasta el de otoo, en cuya poca suele desarrollarse en los centros mas poblados de la costa el vmito, cuya intensidad se proporciona con la de las aguas, y las fiebres intermitentes, que son endmicas en muchas poblaciones y localidades mas bajas y consiguientemente mas hmedas. El nmero de tronadas tormentas en un ao comn es de 20, en un ao mximo mas de 30, y en ao menor de 7 8, ocurriendo con frecuencia que no se pronuncie ninguna en los dos ltimos y los tres primeros meses. As es que los principales trastornos atmosfricos, al mismo tiempo que los caracteres propios del clima de Cuba, se pronuncian siempre durante los siete meses restantes; los mismos en que mas se ostentan la riqueza de su suelo y su hermosura natural. Lasgrandes revoluciones atmosfricas que en la poea de los equinoccios engendran huracanes en todo el mar y el archipilago de las Antillas, particularmente en el otoo, no son tan frecuentes en la isla, segn varios naturalistas, como en las que estn situadas en el centro, al E. y al S. del grupo de aquellas islas. Sin embargo, sobrevienen con bastante fre cuencia para que sea raro el ao en que no haya que deplorar sus estragos en algn radio de Cuba. El catedrtico de geografa de la universidad de la Habana, D. Jos Mara de la Torre, en un perodo de diez y ocho aos ha observado que la mortandad ocasionada por el fluido elctrico, asciende anualmente por trmino medio nueve personas. De veintisis aos esta parte, los huracanes mas violentos y crueles fueron los de'5 de octubre de 1844, 10 de octubre de 1846, el de 1865 y 7 de octubre de 1870 que descargaron su furia en la zona mas rica de la isla, entre el meridiano de Pinar del Rio, el de Sagua la Grande y Cienfuegos, comprendiendo todos los radios de la Habana, Matanzas y Crdenas. Sus estragos fueron horrorosos: la impetuosidad de los vientos derribaba edificios, arrancaba palmas y rboles seculares, arrojaba sobre sus orillas los buques anclados en la baha, y hasta torcia en el muelle de la capital los caones de hierro que servan para amarrar los cables, al mismo tiempo que torrentes de agua convertan en lagos las localidades bajas cercanas la costa. Estas temibles interrupciones del equilibrio atmosfrico, que siendo mas frecuentes haran imposible la agricultura, la colonizacin y hasta la vida en Cuba, afortunadamente no castigan unos mismos puntos, sino con largos intermedios, y casi siempre al pronunciarse el segundo equinoccio y soplando los vientos del S., SE. y SSO. La regin oriental de la isla, menos espuesta su furia que la occidental, adolece, como las islas de Puerto-Rico y Santo Domingo, de otro azote todava mas formidable que los huracanes, el de los terremotos. Esplica esta diferencia, la naturaleza mas volcnica que calcrea de su asiento. As lo permiten suponer las conjeturas de Humboldt y otros naturalistas que indican que desde Puerto-Prncipe hasta el Cabo de Maisi se estiende la accin de una gran grieta que perfora todo su asiento grantico. Los terremotos, como los huracanes, naturalmente se hacen sentir mas en los centros de poblacin que en las localidades menos habitadas, aunque el fenmeno sea absolutamente igual en todas partes. Al huracn lo anuncian gradualmente el estado de la atmsfera y el barmetro; pero al terremoto nunca sirve de precursor ningn indicio fijo. Con la mayor tranquilidad atmosfrica y el cielo mas sereno, sobreviene, ya de diaya de noche, un movimiento subterrneo que derriba los edificios, dando tiempo apenas sus habitantes para que escapen del peligro huyendo sitios descubiertos. En Santiago de Cuba y Bayamose recuerdan deplorables accidentes ocasionados por los terremotos, habiendo sido los mas recientes el de 1842, 1852 y 1870. Afortunadamente, estas convulsiones de la naturaleza no suelen manifestarse mas que dos tres veces en cada siglo. Hallndose la isla situada en las zonas tercera y cuarta de los climas horarios, la duracin del mayor dia solar en Santiago de Cuba, casi en el paralelo mas

PAGE 19

ANTILLAS. meridional, es de 13 horas y 20 minutos, y en la Habana, uno de los puntos mas setentrionales, llega 13 horas y 24 minutos. El sol meridiano est en el zenit de Santiago de Cuba 32 dias, antes del solsticio de esto, y en la Habana solo 10. As es que en la capital del departamento oriental tienen la sombra al S. por espacio de 64 dias, y en la capital de la isla por solo 20. Aunque generalmente bajo, es bastante accidentado el territorio de Cuba, contando muchas ondulaciones y grupos montaosos, que distribuyen los gegrafos en tres grandes secciones, llamadas generalmente grupo Oriental, grupo Central y grupo Occidental. A casi todas estas alturas, de donde derivan los corsos de agua que riegan la isla, las corona una poderosa vegetacin selvtica, que corrigiendo con constante humedad los ardores de la atmsfera, contribuye la fertilidad de los llanos que dominan. Por todo su centro y en toda su estension de E. O. se pronuncian mas 6 menos las indicadas series de eminencias. La regin occidental de la isla, aunque llana, baja y aun pautanosa desde el Cabo de San Antonio hasta las ensenadas de Corts y Guadiana, va ensanchndose de N. S. desde esos meridianos, y se pronuncia por su centro una cordillera distribuida en varios grupos y series de alturas, cuya principal masa se aproxima mas la costa N. que la del S. y se estiende unas 40 leguas hasta la llamada Sierra del Anafe, cerca del E. de la baha de Mariel. A esta cordillera que constituye el grupo mas occidental, se la denomina sierra de Guaniguanico de los "rganos, como mas generalmente la nombran los marinos. Ea el meridiano de Baha Honda lleva el nombre de Sierra de Aguacate, destacndose al SE. de este pueblo el elevado Pan de Guaijabon, que mide 910 varas de altura. Tambin se le couoce en su parte mas oriental con el nombre de Lomas del Mariel, donde se distinguen las Mesas del Mariel con una elevacin de 100 varas, y con los de Lomas del Cuzco al S. de Cabanas, de San Salvador, Sansueas, etc., segn las denominaciones de las fincas que atraviesa. Sus accidentes mas elevados son, adems del espresado Pan de Guaijabon, los picos de Cajalbaua Guacamayas y Pea Blanca, hacia al N.; el cerro de Cabra al NO. de Pinar del Rio; el Pan de Azcar Pico Garrido, los de las Galeras, Pea Blauca de Linares, Pea Blanca de Santa Cruz, Brujito, Barrabias y Manantiales, hacia el S., y hacia el E. los de los Baos de San Diego, abundantes en criaderos de mrmol blanco y gris, de calidades inferiores. En casi todos los grupos pertenecientes este Dudo, principalmente en sus localidades mas secas y arenosas, aparecen vetas cobrizas y frecuentes indicios de minerales de otras especies. Entre sus series y estribos abren valles frtilsimos, y coronan sus cumbres selvas de rboles de muchas clases, cuyas dimensiones prueban su origen primitivo, especialmente las de sus gigantescos pinos, que descuellan en las mayores eminencias. Terminadas las cordilleras de este grupo principal por el meridiano de Mariel, va declinando gradualmente y con lijeras ondulaciones el territorio, hasta que principia entre Santiago de las Vegas y Bejucal una segunda cadena de eminencias menos considerables ANTILLAS. ¡ que se prolongan unas 20 leguas hacia el E. hasta LaI gunillas en el meridiano de Crdenas. Estindense en j direccin ala costa del N. por Santa Mara del Rosario, | Jaruco y Matanzas, en cuyos puntos se enlazan con la I cordillera menor que corre al N. desde Guanabacoa Matanzas. Sus puntos mas culminantes son: el Pan de Matanzas, tres leguas O. de esta ciudad y cinco de la costa, con 460 varas de altura; las llamadas TeI tas de Managua, al SSE. de la Habana, con 265 varas; las lomas de Camoay de Candelas, en la calzada de la Habana Gines; la Escalera de Jaruco, los Arcos de Canasi con 270 varas, y las Tetas de Camarioca que tienen 400. A este grupo inferior suelen comprenderlo los gegrafos como una dependencia del gran grupo central, aunque se halla casi tan separado de este como del occidental. Entre los accidentes de esta inferior seccin orogrfica, que pudiera designarse como la cuarta, aparecen excelentes tierras vegetales y cultivadas; y en las montaas mas altas y quebradas, un gran nmero de manantiales minerales y sulfurosos, como los de los pueblos y lugares de Guanabacoa, Madruga, San Pedro y Santa Ana. El verdadero grupo central, gran distancia del anterior, no empieza pronunciarse en varias ramificaciones sino entre los rios Arimao y Manat al S., y los de Sierra Morena y Mximo al N., desde los meridianos de Villa-Clara y Cienfuegos, empezando en esta ltima jurisdiccin la sierra lomas de San Juan, uno de los accidentes mas avanzados. Cerca de VillaClara se levantan las escabrosas sierras del Escambray, con minerales cobrizos y argentferos y origen de caudalosos rios. Entre Cienfuegos y Trinidad se encuentra la sierra de Jagua; y entre las alturas que se levantan cerca de esta ltima poblacin, descuellan la loma de la Viga, el pico Blanco, el de Potrevillo, con 1,094 varas sobre el nivel del mar, la Cabeza del Muerto 6 San Juan, con una elevacin de 1,000 varas, y los picos de los Caballeros y la Bendicin ; hacia Santi-Spritus las lomas de la Rosa y de Marcela, que contienen minerales de cobre, y por ltimo, las sierras de la Gloria y del Banao, teniendo est ltima mas de 900 varas de altura. En esta seccin montaosa se distingue por su espesura el grupo da Guamuhaya, que estiende sus dependencias con distintos nombres en varias direcciones. Pertenecen tambin al sistema central las elevadas dependencias llamadas Sierra Morena y Sagua la Grande, que no vienen ser mas que una sola, y se estienden hacia la costa del N. desde la jurisdiccin de Crdenas por el O. hasta la de San Juan de los Remedios por el E. Desde esta ltima se pronuncia otro grupo muy considerable y casi redondo, de unas 600 varas de elevacin absoluta, y formado por las sierras de Matahambre y de Caunao, eslabonadas como si fueran una misma, y que destacan por el E. otra serie que termina con el nombre de Sierra de Cubitas, cerca de Paerto-Prncipe, y cuyos puntos mas notables son: por el O. la sierra de Jatibonico que se dirige al NE. hasta cerca de Caibarien, desde donde empieza denominarse Sierra de Bamburanao; por el E. las lomas de Limn, Tuabaquey y Camajn; y por el S. las de Rompe y Artemisal. A mas de 10 leguas al OSO. de esta serie montaosa y al E. de la caada 2

PAGE 20

10 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA.. de la Tana, se estiende completamente aislada la pequea cadena de lomas designada con el nombre de Sierra de Jadas de Cunagua. Pero no termina el gran grupo central con estos accidentes. Despus de otro intervalo muy estenso y mas menos ondulado, vuelve pronunciarse otra vez cerca de la costa setentrional, y del pueblo de Jibara, con las lomas de Manat, Dumauecos, la Silla de Jibara y las masas calcreas de Sarraceno y Candelaria; y al S. de Holguin con las montanas de Baitiquiri, del Piln y la Cuaba, las de la Breosa y la Mua al NO., y las de Bijaru, Tacaj, Baguano, Tacamaca, la del Fraile, de la Cruz y la de Almiqui, en la que se ha encontrado oro al NE. y al E. de la indicada poblacin. Todas esas montaas destacan estribos mas menos prolongados hacia el N. Ocupa el grupo central una superficie de mas de 120 leguas cuadradas martimas casi enteramente desdeadas aun por la colonizacin y la agricultura, aunque entre sus ramificaciones hay campos excelentes y abundantsimos en pastos, en todo el territorio que se estiende hasta cerca del grupo que vamos ahora describir. El gran grupo oriental, mucho mas prximo al central que este al occidental, empieza pronunciarse casi desde que terminan las dependencias del que acabamos de resear. Desde el Cabo Cruz por el SE. de la isla, empieza otra vez levantarse sobre el nivel del mar su superficie, con la estensa y elevada cordillera llamada Sierra Maestra, que ocupa uuas cuarenta leguas de la costa meridional, desde el citado cabo hacia el E. Su imponente y escarpada masa, sin otra interrupcin que sus mismas gargantas, entre las cuales se precipitan algunos rios y arroyos desembocar en esta parte de la costa, termina en el mismo mar, destacando cumbres majestuosas y de estraas formas. Es esta cordillera inaccesible y muy rida en general, aunque vecina espacios de vegetacin lozana y playas arenosas, siendo por otra parte muy estensos sus declives setentriouales, y dividindose en muchas series y estribos que se estienden hacia el NE. Su ramificacin mas setentrional invade hasta el territorio de Jiguani con accidentes desiguales. La segunda se dirige hacia las mrgenes del Cauto, y la mayor, la mas coasiderable de las tres, no termina hasta cerca de la baha de Guantanamo. Los puntos mas elevados de esta seccin del gran grupo oriental, son: el Ojo del Toro, 1,200 varas sobre el nivel del mar; el de Turquino, que tiene 2,894 y es el de mayor elevacin en toda la isla, as como la sierra que pertenece es tambin la mas alta de sus cordilleras. Los gelogos establecen que esta sierra est en comunicacin con Jamaica y Santo Domingo, fundando su opinin en que por medio de los volcanes submarinos de la Sierra Maestra, que se enlazan con los que corresponden otras sierras de las do3 islas meucionadas, se padecen en ellas, en el mismo minuto y en el mismo segundo, los mismos terremotos que en esta parte oriental de Cuba, tan propensa este terrible fenmeno. Tambin han creido los gegrafos, entre ellos el clebre Humboldt, que el ncleo del sistema Antillano estaba en esta sierra; pero despus de la publicacin en 1859 del gran Mapa de Santo Domingo, aparece en esta isla, en la que el monte Tina tieue una altura de 3,140 metros, sea 760 metros mas que el Pico de Tarquino, que es la montaa mas alta de Cuba. La profunda baha de Guantanamo sirve de trmino oriental la Sierra Maestra mas bien la separa del resto de su serie, porque desde su orilla NE. contina dilatndose hacia el SE. otra dependencia montaosa de igual carcter geolgico, que se determina con el nombre de Farallones, y que, siguiendo la paralela de la margen del rio Yateras, va terminar cerca de la costa del S. y de la desembocadura del rio Tortuguilla. Son muchas las series de estribaciones que destaca la dilatada Sierra Maestra, que ocupan con diferentes nombres mucha parte de las jurisdicciones de Manzanillo, Bayamo, las Tunas, Santiago de Cuba y Guantanamo, y se eslabonan mas menos con las dems cordilleras que coronan la mayor parte del territorio oriental de la isla. Las principales de esas series son: las del Piln, Puriales, sierras bajas de la Maestra, y la Gran Piedra, que tiene 1,000 varas y en cuya cspide aparece una mole de piedra suelta de 17 varas de largo y seis de ancho. Formando cierta continuacin de la Sierra Maestra hacia el E., y siempre por el paralelo de la costa meridional, hasta su trmiuo, aparecen los aspersimos grupos de Baitiquiri; la Sierra de Vela, que se dilata considerablemente por el N. entroncar con otras cordilleras; las sierras de Doa Mariana, de Imias, la Redonda y la del Purial, que por su estribo mas oriental llamado el Descanso, termina cerca de Punta Maisi, en la misma estremidad de la isla. Si guardasen alguna simetra en su colocacin las masas orogrficas que por el N, de las ltimas indicadas ocupan todo ese territorio, y esencialmente el de Baracoa, se podra determinar ordenadamente su situacin geogrfica. Pero seria tarea muy prolija el aclarar su confusin y determinar sus enlaces. Nos concretaremos pues seguir sealando los mas notables. Adems de los principales accidentes mencionados, siguiendo el paralelo de la costa setentrional y de E. O., se encuentran las Cuchillas de Baracoa, el Yunque de Baracoa con una elevacin de 1,000 varas, la Sierra del Frijol, las cuchillas del Toar, las del Purial y Blanca, la Sierra del Palenque y de Moa, en la que se encuentra una gran caverna donde desaparece el rio de su nombre, y su salida por el N. forma una hermosa cascada precipitndose de una altura de 100 varas; la dilatada, ancha y alta sierra del Cristal, que se estiende mas de diez leguas de O. E.; el Pan de Sama y las sierras de ipe, ya menos fragosas, cuyas estribaciones setentrionales espiran cerca de la gran baha del mismo nombre. Terminada esta cordillera por el O., modranse considerablemente las series montaosas que se desprenden de las que miran al litoral seteDtrional, para corresponderse con las de la Sierra Maestra que enaltecen al meridional. As resulta que esa regin baada por el Cauto y otros muchos rios, se dilata en risueos valles y suaves accidentes, entre las faldas meridionales del grupo montaoso del territorio

PAGE 21

ANTILLAS. 11 de Holguin, y los de las alturas que ocupan los de Jiguani y Bayamo. Pertenecen tambin al gran grupo oriental y al secundario de Sagua Baracoa, las sierras del Monte Lbano y del Monte Taurus, que aparecen entre Guantanamo y Sagua de Tanamo. En toda la estension restante de esta parte oriental de la isla, apenas hay entre los elevados grupos montaosos que la ocupan, otros intermedios que los que forman algunos valles estrechos, ridos y pedregosos, y las muchas corrientes de escaso caudal y reducido curso, que nacen entre sus gargantis para desembocarlas unas en la costa del N. y otras en la del S. Si se esceptan varios ramales de la Sierra Maestra, y especialmente las montaas del Cobre que producen ellas solas la sesta parte de ese metal en todo el mundo, el saber humano no ha escudriado aun los secretos minerales y probablemente las riquezas que encierrau las espessimas sierras de Baracoa, Guantanamo y Santiago de Cuba, porque la mayor parte de sus localidades todava no las ha pisado el hombre. Entre las gargantas y cavidades que forman los accidentes orogrficos de la isla, abren multitud de valles cubiertos con la esplendente vegetacin de los trpicos y de tierras muy feraces propsito para todas clases de siembras, pero desgraciadamente en la mayor parte de ellos no ha penetrado aun la colonizacin para hacerlos productivos. Solo describiremos los cuatro mas importantes y conocidos. El valle del Yumuri se estiende de N. S. media legua al O. de la ciudad de Matauzas. Le cierra por el E. la loma de la Vija, al N. la de la Cumbre, al O. la sierra de los Cuabales que desde las faldas del Pan de Matanzas se prolonga hasta la ciudad, y al S. la loma de las Cuevas de Hatuey y la del Tundidor. Esta serie de lomas de anchas mesetas forma una gran herradura. La atraviesa en toda su longitud el rio Chico y tiene dos entradas, una al SO., por donde serpentea el rio de Corral Nuevo, y otra al SE. formada por dos montaas que se cree estuvieron eu otro tiempo unidas y por entre las cuales corre el manso Yumuri, que .penetra por el desfiladero conocido con el nombre de Alva de Yumuri, que debi su origen, segn la opinin mas generalizada, un terremoto otro cataclismo geolgico de que no se conserva ningn recuerdo. Mide este valle unas cinco leguas de estension, dos de largo y como una de ancho. Divdense sus terrenos en numerosas estancias y sitios de labor, donde se recojen abundantsimas cosechas de legumbres, raices alimenticias, maz, arroz y forrajes. Es la parte mas poblada de las cercanas de Matanzas, y las bellezas que presenta su paisaje apenas podran enumerarse en un volumen, contemplndolas principalmente desde el puuto denominado Bino de la Marquesa. El riqusimo valle de Gines donde se levanta la villa de este nombre, est cubierto tambin de estancias, sitios de labor y quintas de recreo, cuyos abundantes productos de todas clases de frutos, de los que en la isla llaman menores, son conducidos por el ferrocarril para abastecer los mercados de la capital. Lo atraviesan de N. S. en toda su estension el rio de la Catalina con el nombre de Gines, que mas adelante toma el de Mayabeque, con el cual desemboca por la costa del O. Adems de las aguas de este rio y sus afluentes, fecundizan sus excelentes tierras numerosas acequias y sangras que derivan de sus orillas. Cierra nicamente aquel valle por el N. y NO. una cadena de lomas que se desprende de la sierra de Jaruco. Su perenne verdor y lozana y su pintoresco paisaje compiten con el del Yumuri. El valle de la Siguanea est situado en los confines del Guamuhaya. Tiene unas tres leguas de E. O., desde el abra por donde sale el Jibacoa rio del Ay hasta el saltadero cascada de la Siguanea, por donde corre el rio de l\ Hanabauilla para confluir en el Arimao. La mayor anchura del valle es de una legua, y est sumamente cerrado por varias cadenas de lomas, como son las de la Siguanea por el S., las del Alcalde y del Cuabal al O., la sierra de la Jara por el N. y las lomas de Orano por el E. Limitan tambin este valle el abra del rio Negro, por donde penetra esta corriente para regarlo con sus aguas; el abra del Guanayara al ENE. entre la sierra de Jara y los baos de Orano, y el abra larga y profunda del Jibacoa, por donde sale este rio y pasa baar el valle de su nombre que se halla separado del que describimos por las citadas lomas de Orano Como el de la Siguanea es muy bajo, con respecto las alturas que lo cien, y le riegan adems del Hanabauilla del de los Negros y de los arroyos de la Siguanea y de Guanayara varios manantiales, est casi siempre inundado lleno de lagunas, por lo que apenas es habitable y por eso toma su nombre de la naturaleza pantanosa de su suelo. Al NE. del grupo montaoso de Guamuhaya, se forma tambin el valle de Jibacoa unas 10 leguas de la ciudad de Trinidad. Ocupa la longitud de este valle en direccin ONO. ESE. un espacio de unas tres cuatro leguas con algo mas de una de ancho, y le divide en dos partes una garganta que se forma entre la loma del Abispero y la de Urami. La parte mas profunda inferior es tambin la mayor; pero propende anegarse siempre que llueve y est del todo deshabitada. Apenas es conocida, sabindose solo que la cierran por el N. las sierras del Helechal y de Galvez, que hacia el valle de la Siguanea se enlaza con la sierra de la Jara, paralelo aquellas por el E., y separa esta parte de este valle del mencionado de la Siguanea. El de Jibacoa esta poblado de frondossimas selvas, entre las cuales no nace mas corriente que un arroyo, que engrosado con el de Galvez y otros procedentes del nudo del Helechal, sale por el abra del valle para desaguar por su orilla izquierda en el rio de Jibacoa. La parte mas pequea del valle, que es la menos llana, se inclina algo mas al S., por cuya direccin le cierran varios estribos de la sierra del Guaniquical, as como la del Yabunal le cierra por el N. Est regado en toda su estension por el rio de su nombre, cuya margen serpentea entre las lomas de Don Pedro y la Ropa Vieja, que se estienden paralelamente las del Yabunal. El rio de Jibacoa viene del valle de la Siguanea por una estrecha, sinuosa y prolongada garganta; recoge las aguas de esta parte del valle, y despus de regar las faldas del Pan de Azcar hacia el estremo orien-

PAGE 22

12 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. tal del valle, se esconde en las alturas llamadas Trancas de Jibacoa, para reaparecer como media legua de distancia en la falda setentrional del Yabunal. Como son tan estrechas las cavernas que all le sirven de sumidero, en pocas de lluvias inunda el valle en trminos, que por espacio de muchos dias forma en l estensas y profundas lagunas. La parte menor del valle es sumamente frtil, y est poblada de preciosas maderas; pero apenas contiene, sin embargo, algn sitio de cria y ceba de ganado, algn potrero, contndose entre sus escasas fincas el dilatado hato de Jibacoa, propiedad del Ayuntamiento de Trinidad. Solo tiene el valle un mal camino de herradura que le pone en comunicacin con las comarcas hacia la parte donde se levantan las lomas del Yabunal. Su vegetacin es muy feraz, y sus tierras en todas las localidades que en pocas de lluvia no inundan los desbordes del rio Jibacoa el de sus afluentes, son excelentes para el cultivo del tabaco y otras siembras. En la jurisdiccin de Trinidad hay tambin otros dos pequeos valles, el de San Luis y el de Polo Viejo, con varios potreros y cafetales. Son dignos tambin de mencionarse el de Macurijes en la jurisdiccin de Colon, y los de Montiel, Galalon, Luis Lazo, Hoyo-la-Mar, de Pineda, Montezuelo y el Quemado, en la de Pinar del Rio. Contienen las montaas de Cuba muchas cuevas 6 cavernas llenas de preciosidades naturales. La mas estensa y admirable es la de Bellamar, que radica en el valle del Yumuri. Fu descubierta en abril de 1861 en una finca de D. Manuel Parga. La entrada de la cueva est cubierta por un pabelln, en donde hay varios guias que con luces conducen los que desean visitarla. A la boca de este palacio subterrneo le han dado una forma regular rodendola de una baranda, y se penetra en l por una escalera de 24 escalones con seguros pasamanos, apoyada en un muro artificial que conduce una galera llamada el Templo Gtico, que mide 300 varas de largo con unas 80 de anchura. Su altura es considerable, pero una eminencia que se alza en su centro no ha permitido medirla. Por esta eminencia, que es de cascajo cubierta de cristalizaciones, se ha abierto un camino que va serpenteando hacia abajo. Por medio de escaleras, rampas y otros trabajos artificiales se recorre cmodamente esta galera. A. medida que se va bajando aparecen variedad de objetos de formas caprichosas, alumbrados por numerosas luces fijas. Al frente se ven dos oscuras entrada?, por donde puede penetrarse en el interior, y la derecha se levantan gruesos pilares que sostienen la alta bveda, siendo el mas notable el llamado Manto de Colon, que arranca desde lo mas profundo de la galera, y formando sus estras anchos pliegues van abrindose medida que se acercan la parte superior. Es de piedra blanca con algunas tintas oscuras que hacen resaltar sus jigantes proporciones; mide 20 varas de altura, y su ancho vara de siete dos y media. Al pi de este pilar se ven numerosas piedras de raras y variadas formas. A la izquierda, y en direccin opuesta al Manto de Colon, se ve un gran nicho en forma de altar. Mas abajo de esta cavidad hay una gran piedra, cuya caprichosa escultura se asemeja una persona sentada, y por su posicin aislada y su actitud se le ha dado el nombre de Guardia de la Cueva. Las paredes del Templo Gtico tienen una forma ovalada, y seria largo describir sus innumerables bellezas. Por la mas central de las dos cavidades que abren en el fondo del Templo Gtico, se penetra en otra galera llamada de la Fuente por una de agua cristalina que encierra una taza que parece ser del mas puro mrmol. La longitud de esta galera es de 800 varas, y se estiende, como todas las dems cavidades reconocidas, de O. E. Sus paredes estn cubiertas de preciosas cristalizaciones, muchas de formacin reciente y que parecen envueltas entre algodn en algunos puntos, y en otros cuelgan de la bveda formando un cono cubierto de cilindros caprichosamente entrelazados en forma de cascadas. Una de estas, por la regularidad de sus bordes, se denomina la Manteleta. A pocos pasos de estas cristalizaciones se entra en una bveda de cascajo llamada el Cementerio, donde se distinguen por su izquierda hondas cavidades, que parecen principios de otras galeras. Las cristalizaciones que se hallan cerca de aquella fuente, forman el compartimiento conocido con el nombre de Camarn de la India, y son tales la delicadeza, variedad y profusin de sus adornos, que pueden compararse las mas brillantes creaciones de la arquitectura rabe. Las estalactitas festonean la bveda con fantsticas figuras, desprendiendo graciosos cortinajes que caen sobre delgadas columnas, formando bovedillas y guirnaldas, y ondeando simtricas orlas. Despus de examinar estas maravillas de la naturaleza, se presenta en toda su desnudez un corto trecho hasta llegar las hermosas cristalizaciones que forman el arco llamado la Garganta del Diablo, cuya entrada hay una estalactita que baja desde la bveda hasta el suelo, con pliegues tan regulares, que se la denomina el "rgano. Aqu la poca altura obliga al viajero inclinarse ligeramente, pero poca distancia y despus de pasar este arco, se encuentran unas estalactitas grandes y compactas, que se confunden con las estalagmitas. A la izquierda y diez doce pasos de distancia, hay dos huecas y trasparentes, que producen un bellsimo efecto colocando una luz en su interior. La primera es una gran plancha horizontal algo convexa, y no sabemos en qu se parece un sepulcro, que es el nombre con que se la designa. La segunda, con mejor dicernimiento llamada la Saya Bordada, porque efectivamente es parecida esta parte del traje femenil, mide una vara de altura y es una de las cristalizaciones mas hermosas de las conocidas en Bellamar. Tiene un color algo amarillento, es perfectamente redonda y muy lisa, y por su base est rodeada de una orla de gruesas cristalizaciones blancas de seis pulgadas de ancho. Encuntrase despus tambin la izquierda una estalactita de unas tres varas de largo, que por su figura ha recibido el nombre del Sof y que sobresale de la pared en toda su anchura mas de media vara. Muy cerca del Sof se ve otra estalactita cnica recin unida la estalagmita, y que forma una pequea y graciosa columna como otras muchas que realzan las preciosidades de esta cueva. Aqu terminan las curiosidades de la galera de la Fuente. Su

PAGE 23

ANTILLAS. 13 piso es todo firme y seco, el descenso suave, y aunque su altura sea irregular, puede reconocerse en toda su estension sin ninguna molestia. De esta galera se pasa la sala de la Bendicin por un paso estrecho llamado Cabeza del Verraco, al que da nombre una estalactita que pende de su bveda representando la cabeza de este animal. La sala de la Bendicin se denomina as porque en ella bendijo el obispo de la Habana D. Francisco Fleix y Solans esta admirable obra de Dios. Tiene 14 varas de largo, ocho de ancho y 12 de altura, y su piso es completamente llano y brillante, como su bveda y paredes, con una blancura deslumbradora. A su entrada y la derecha se ven enormes masas estalcticas que forman la pared, resaltando entre ellas una hermosa cascada de blanqusimo y trasparente cristal, la que le han dado el nombre de el Manto de la Virgen. Resplandece su pulimentada superficie ligeramente ondeada con las anchas puertas cuadradas de su cristalizacin. La parte superior est algo separada de las paredes que se halla adherida, y la inferior se divide en prolongadas y elegantes conchas que llegan al suelo, vindose al travs de ellas como las puras aguas de la Fuente Misteriosa, que es un hilo de agua que va perderse en un bosque de estalactitas, cuyo trmino no se ha podido aun descubrir, habindose solo esplorado con grandes peligros una distancia de 1,500 varas. La pared opuesta la del Manto de la Virgen, est cuajada como la bveda, de pequeas y caprichosas estalactitas, que parecen lmparas de alabastro, midiendo una de ellas vara y media de largo, y su anchura, que es considerable, se confunde con las cristalizaciones que la rodean y va disminuyendo hasta terminar en punta. Se conoce con el nombre de Lmpara de D. Cosme. Tambin penden de la bveda de este aposento planchas estalactitas que forman elegantes cortinajes. Hay adems muchas columnas, que unindose las cristalizaciones de la bveda forman lindos retretes y bellas prespectivas. Por la estremidad de esta sala se peuetra en la Galera del Lago, que es de corta estension, en la cual hay un gracioso nicho y un enorme derrame estalctico, llamado el Banco de Nieve, y su conclusin est la boca que conduce al Lago de las Dalias, bajo cuyas aguas hay preciosas cristalizaciones trasparentes que imitan perfectamente la corola de esa flor. A la izquierda de la galera de la Fuente se encuentra la de Hatuey, que no tiene ningn adorno, y solo es notable por su elevadsima bveda y sus regulares proporciones, y por una estalagmita recta y delgada que se llama la Lanza de Hatuey. La parte de la galera que sigue despus de esta bveda es muy pintoresca, porque el sendero por donde hay que caminar va serpenteando, y forma subidas y bajadas, desde donde se admiran e3traas perspectivas. En esta parte de la galera se halla una estalagmita muy rara por su color azulado, la entrada de un precioso camarn que se denomina Retrete de las Bellas Matanceras, tan curioso como el de la India, pero presentan mayor simetra sus bvedas y pilares. Termina este lindo camarn de unos siete pasos de estension, una bovedilla baja, revestida de bellsimas estalactitas, que en el fondo y la izquierda forman un grupo que figura un altar gtico, por lo que le han dado el nombre de Nicho de Mara. Las estalactitas de estas cavernas cuelgan veces de las bvedas en forma de blanqusimas planchas delgadas, sonoras y trasparentes, figurando cabezas de animales estraos cilindros que se cruzan en todas direcciones; otras veces imitan pequeos ngeles y pjaros, sostenidos por delgadsimos hilos de cristal delicadsimas plumas cuajadas de luciente filigrana teida con los suaves colores de la rosa y la violeta, bien trasparentes dalias que brotan de magnficos cuernos de color de oro, y por ltimo, cristales al travs de los cuales se duplican los objetos. Los tramos que se encuentran de cascajo en todas estas cuevas, son tambin dignos de atencin por los innumerables fsiles de conchas que tienen adheridos. Son innumerables las entradas de salas y galeras que no han podido esplorarse, por los muchos obstculos y peligros que presentan, aunque su propietario trabaja incesantemente en hacerlas accesibles sus numerosos visitadores. Segn el ingeniero de minas Sr. Fernandez de Castro, se penetra en estas cuevas hasta una profundidad de 150 varas, pero el aire es siempre respirable y la temperatura no pasa de 80 de Faranhet. Despus de la imperfecta descripcin que acabamos de hacer de las maravillosas cuevas de Bellamar, poco interesante seria para el lector la de otras muchas, que aunque tambin muy notables, contienen curiosidades muy inferiores las de aquella admirable creacin de la naturaleza. Indicaremos sin embargo las mas importantes y algunas de sus particularidades. En el mismo valle donde se encuentran las de Bellamar, y antes de su descubrimiento, eran ya admiradas otras cavernas, siendo la principal la de Yumuri. Su entrada principal abre al SO. de la ciudad de Matanzas, y forma un arco de cinco varas de dimetro, por donde se penetra en una sala abovedada de mediana estension, cuya nica particularidad es un bloc de riqusimo mrmol estatuario, que parece la basa de una gran columna. Al fondo de esta sala, entre grandes estalactitas, hay un hueco que da paso otra sala de unas 25 varas de largo y 18 de ancho, cubierta de multitud de caprichosas estalactitas y y estalagmitas. Entre estas, la mas notable es una que se halla dos varas de las paredes de la izquierda y representa con toda propiedad un caimn, encontrndose otra muy cerca que figura una tortuga. Siguiendo por la derecha, se penetra en otro saln, cuyas paredes son de piedra berroquea y porosa, que puede servir para filtros. Este aposento recibe la luz del esterior por una grieta de dos tercias de dimetro que abre al NE. en su bveda, y la petrificacin mas notable de esta sala es una en forma de pila bautismal, cubierta de un riqusimo pao de encajes. Una pendiente que se encuentra la derecha, conduce al saln llamado del Fraile, llamado as por una estalagmita de unas dos varas de altura que representa un busto con hbito talar. Las maravillas de esta sala

PAGE 24

14 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. de mayor estension que las tres anteriores reunidas, hay que contemplarlas con luz artificial, viudose en ella todos los gneros arquitectnicos, y admirndose multitud de elegantes columuas, festones imitando riqusimos encajes, caprichosos bajo relieves, y jarrones de blanqusimas estalagmitas, donde cae gota gota el agua que se desprende de sus bvedas y paredes, que con la reverberacin de las luces parecen una lluvia de piedras preciosas. Su piso es llano hasta su promedio, desde donde se inclina rpidamente hasta una especie de arco gtico que comunica otro departamento oscuro de piso fangoso y sin ninguna particularidad. Al lado de este arco abre un nicho con una preciosa columna de alabastro jaspeada di arenilla dorada y como coronada de blancas nubes. Hay otras muchas salas que pueden visitarse, pero encierran menos curiosidades que las indicadas. Tienen su entrada un gran nmero de estos salones al SE. de Matanzas. La estension de estas cavernas no puede saberse, porque son grandes los peligros que ofrece su esploracion; pero deben ser muy estensas por las numerosas galeras y departamentos que se distinguen lo lejos en todas direcciones. Casi todo el piso de la parte visitada est cubierto de una espesa capa de guano, y su temperatura mas general es de 8 o Farenheit. Otras do3 menos notables se encuentran adems en esta jurisdiccin, que son la del Muerto y la de la Caldera. En el territorio del Pinar del Rio hay tambin otras muchas, siedo las mas notables la del Indio, la de Santos, que tiene un prtico de tres pilares de vara y media de grueso y tres de altura y dentro de la cual hay dos fuentes de agua cristalina; la de los Acostas, la de Domingo, que su entrada tiene un saln de 50 varas de largo, 30 de ancho y 70 de elevacin; la de Isabel Mara, la de Montiel, en la que se encuentran osamentas humanas da un tamao colosal; y la del Resolladero, que es una galera subterrnea que pone en comunicacin al partido del Pinar del Rio con el valle de Luis Laso en el de Consolacin del Norte. La jurisdiccin de Gines tiene dos muy notables: la de Cotilla en la loma de Candela, cuyos departamentos son de grandes dimensiones y por cuyo centro corre un rio de gran profundidad, y la de Maguan, denominada as porque la habit antes del descubrimiento de la isla un cacique de este nombre. Tiene dos puertas aposentos muy estensos y claridad suficiente para descubrir todas las preciosidades que encierra. En el corral de Buenavista y en el territorio de Guanabacoa, hay una galera subterrnea de mas de 200 varas, cubierta de cristalizaciones y otras preciosidades naturales, llamada Cueva Santa. En la misma jurisdiccin y en la sierra de Cojimar, se encuentran la conocida con el nombre del Gato, y la que sin ninguno especial abre en la loma de la Jaula. Todas las cordilleras de la jurisdiccin de la Trinidad contienen numerosas cavernas. La principal es la que al NE. de aquella ciudad tiene su entrada, parecida la boca de un pozo, en la loma de Jibabuco. Su acceso se verifica por una pendiente muy rpida, y se calcula su estension en unas 800 varas, siendo la atmsfera tan densa al final de esta caverna, cuyas estalactitas son de figuras muy caprichosas que apenas puede una luz alumbrar un espacio de una vara. Muchas aparecen tambin en la sierra de Cubitas, que se levanta en la jurisdiccin de Puerto-Prncipe, pero no contienen ninguna curiosidad que merezca sealarse; lo mismo que las que abran en las elevadas sierras del territorio de Baracoa, esceptuando la que se halla cerca de la Punta de Maisi, en la que se encuentran obras de barro, osarios y otra3 reliquias de los primitivos indgenas. Son dignas de visitarse tambin la de Guacamayo en la sierra de Guaniguauico, la de Mara Balen en la del Anafe, y una que hay en la jurisdiccin de Sagua la Grande, en la que un manantial que proviene de las filtraciones de la moutaa forma un depsito de agua perenne y esquisita. Las costas de la isla de Cuba estn rodeadas de una cadena de bajo3 que afortunadamente se halla interrumpida en muchos puntos, permitiendo la navegacin el libre acceso sus puertos y surgideros. Son pocos los espacios limpios y abordables que presentan, de terreno alto y varias playas de arena. En la mayor parte de sus contornos aparece una zona de terrenos muy bajos, y en muchos puntos casi al mismo nivel del mar, por lo que los convierte en pantanos y cinagas perennes de gran estension. Los archipilagos de bajos, arrecifes y escollos que avanzan mas de dos millas, impiden la navegacin por la mayor parte de las costas los que no son prcticos ignoran los canales y quebrados hondable3 que conducen los sitios de anclaje. Las orillas de todas las costas estn bordeadas de una faja de espesos rboles llamados mangles, escepto en algunos trozos speros y escarpados, hallndose hasta las playas cubiertas de esa clase de vegetacin. Para dar una idea de las costas, empezaremos describirlas desde la Punta del Cajn, la mas setentrional del Cabo de San Antonio y desde la cual corre la del Norte en direccin al NE. l / 4 al E. en un espacio de cinco leguas de terreno firme y rocajoso, hasta la punta de Plumajes, encontrndose intermedios los cayos de la Lea y las puntas Guanal y Carabela-Chica. Desde Punta Plumajes sig-ue luego con rumbo al E. hasta formar la ensenada de Guadiana, por donde desemboca el rio de este nombre, presentando en este corto espacio dos senos que divide la punta del Tolete. La costa se inclina al N. / 4 NO. desde las puntas de Guadiana y del Algodonal, que forman la entrada de aquella ensenada hasta llegar la Punta de Abalos, sobresaliendo en este corto espacio la Colorada y del Pinalillo, que forman la ensenada de la Garnacha, y con esta segunda punta y la mencionada de Abalos se forma tambin otra ensenada en donde se halla el embarcadero de San Francisco. Sigue arqueando ligeramente primero al NE. y luego al ENE. desde la punta de Abalos hasta el puerto de Baha Honda, en cuyo espacio, que es en general de terreno bajo y pantanoso, sobresalen las puntas de Tabaco, que es la mas occidental, la de Alonso Rojas, Santa Luca, Malas Aguas, Lavandera, Verracos, Purgatorio, Alacranes y de la Gobernadora. Sus ensenadas son: la de Baja, Santa Luca y la Mu-

PAGE 25

ANTILLAS. 15 lata, y sos embarcaderos, el de Santa Isabel, las Caas, Malas Aguas y San Cayetano. Frente esta porcin de costa, cuatro leguas al N. y 7 l / a al NNE. del Cabo de San Antonio principia frente al bajo de los Colorados una cadena de peligrosos escollos, llamada de Santa Isabel, que terminan legua y media al O. de Baha Honda, hacia la desembocadura del rio Maniman; pero entre estos escollos abren varios canales que dan entrada las ensenadas y pequeos puertos que dejamos mencionados. Entre la costa y este peligroso archipilago se hallan los cayos de Buea-Vista, Rapado, Diego, Jutias, Ins de Soto, Levisa y algunos otros, todos de corta estension. Desde Baha Honda hasta la punta de Hicacos, que es la mas setentrional de la isla, en un espacio de mas de 40 leguas, corre la costa en general limpia y elevada, formando dos porciones casi iguales desde Baha Honda la Habana, y desde este puerto hasta la mencionada punta de Hicacos. En la primera seccin, que es la menos setentrional, abren los excelentes puertos de Baha Honda, de la Ortigosa, de Cabanas, del Mariel y de la Habana. En la segunda, que es limpia, alta y abordable, con pequeos intermedios de playa, no hay ningn puerto de consideracin, sino pequeos fondeaderos como los de Bacuranao, Jaruco, Chipiona, Canasi, Puerto Escondido y Bacunayagua. Desde el puerto de Matanzas forma la costa una especie de istmo al NE. por la referida punta de Hicacos. Aqu empieza la prolongada cadena de cayos y bajos que forma la peligrosa meridional del canal viejo de Bahama y se estiende al SE. i / k al E. hasta unirse con la Puuta de Maternillos. La punta de la Aguada con la de Hicacos forma la entrada de la gran baha de Crdenas, en la que abren las pequeas ensenadas de la Siguapa y la Siguanea y el embarcadero de Crdenas. Frente esta gran baha se hallan los cayos Mono, Piedras, el Mouito Buba, Ana, Chalupa y Carenero. La orilla occidental de la desembocadura del rio de la Palma forma con la punta de la Aguada una pequea ensenada, cuyo acceso es difcil por la boca de la Manui por el canal del Genovs. Se cuentan tambin en esta parte setentrional de la isla numerosos surgideros en las desembocaduras de los muchos rios que por esta parte van confundir sus aguas con el del mar. Sigue la costa por el E. hasta el desembocadero del rio de las Cruces, inclinndose al SE. '/* al E., y por su frente corre una lnea de cayos llamados Cruz del Padre y de las Cabezas, hasta el de Baha de Cdiz y el medao del peligroso bajo Nicolao, que es el mas oriental y prximo al veril del canal de Bahama. Las puntas que avanzan en este trozo son las de la boca del rio Sagua Grande, la punta de la Higuereta, Gorda, Blanca, Brava, Tolosa y la de San Juan. Sus ensenadas y embarcaderos son el Salto, Sierra Morena, Rancho, las Pozas, Carajatas, Toribio, las Glorias, Ubero, Cunucun, Caunado, San Juan, Jaquete, Juan Francisco, Carapacho, Sitio Nuevo, Laguna en Medio, Chepillo, las Varas, Guainabo, Real, Rivero, los Mamones los Perros, Donjun y Salinas. Los dos mejores puertos de este espacio de costa, son la ensenada de San Juan de I03 Remedios y el puerto de Caibarien, al O. de los cuales se prolonga la cadena de cayos que desde el medao del bajo Nicolao corre casi paralela la costa, y que se conocen con los nombres de Cayo Verde, Sotavento de la Empalizada Barlovento, Cristo, Sern, de la Enfermera, Jutias, Manzanillo, Vela, Mseos, Pajonal del Medio, y el estenso Cayo Fragoso, frente la ensenada de San Juan de los Remedios. Entre las puntas de la Higuereta y de San Juan, se forma una especie de seno donde aparece Cayo Francs, el de Santa Mara, Cobos, los de la Herradura y otros menos importantes, que dejan entre s algunos canales que solo dan paso buques de poco calado. Tambin se forma entre la punta de San Juan y la punta Blanca una vasta ensenada llamada Laguna Grande, cerrada al NE. por la isla Turiguano, adyacente otras mas pequeas. Hasta la baha de Sabinal sigue la costa la misma direccin al SE., presentando las puntas Marcelina, Caunas, Curiana, Brava, Pilotos y la de Arenas, por donde principia el archipilago de los Jardines del Rey, pudiendo considerarse los islotes de la Guajaba, Cayo Romano, Coco y Guillermo, paralelos al veril del gran banco de Bahama y de la costa de Cuba, como una sola isla con la pennsula del Sabinal, de 51 leguas martimas de largo y de una y media de anchura comn, porque apenas se hallan separados unos de otros por canalitos estrechos. El gran cayo Romano forma con la costa de Cuba la baha de Sabinal, que tiene unas cinco millas de largo y casi la misma anchura, penetrndose en ella desde el canal Viejo por la boca de las Carabelas, que da tambin entrada la profunda ensenada albufera de la Guanaja, rodeada por los cayos del Sabinal al Oriente, los de Cunucun al NO., y los de la Guajaba y Romano al N. Desde los referidos cayos del Sabinal los de Cunucun, tiene esta ensenada siete leguas de largo y dos de anchura media. Al O. de los cayos de Cunucun, que por su NO. abre los canalitos de su nombre, de Batista y del Tio Pedro, se encuentra la baha llamada del Jigey, que no es mas que un estremo de la gran albufera de Ganey, la que sirve de lmite oriental con los cayos de Cunucun. Por el NO. cierran la albufera de Ganey, qne tiene una longitud de 12 yeguas y una anchura de cuatro; los cayos de Judas, Canal-Nuevo, Aguada y Puto; y por el SE. y parte del NO., cayo Romano. Corresponde esta parte de la costa la angostura del canal viejo de Bahama, que se halla bordeada no solo por los grandes cayos Coco y Romano, sino por los de Santa Mara, Media Luna, Guillermo, San Felipe, la Jaula, Paredn de Enmedio, Paredn Grande, del Barril, Cruz, Confites, Verde y de la Guajaba. Desde la boca de Carabelas, frente la punta de Arenas, y hasta la de Lucrecia, casi toda la costa es rocajosa, con espaciosas playas de arena y en muchas partes acantilada, con algunos trechos inabordables por los arrecifes que rompen en sus aguas. Las puntas mas notables de este gran espacio que abraza mas de 40 leguas, son la de Maternillos, la de los Muertos, la de Ganado, Punta Brava, la de Morillos, entre playas de arenas; la de Covarrubias y de Piedra, cerca de la baha de Malagueta; la piedra de la Geno-

PAGE 26

16 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. vesa, la Brava, que con los bajos del Potrevillo forma la entrada del puerto de Jibara; la de Guardaboca, la Gorda, frente la cual se halla el cayo de Santo Domingo, que es el punto mas meridional del veril del canal Viejo, por donde entran los buques que vienen de Europa, hasta esta parte de la isla, y por ltimo la de Lucrecia. En este trozo de costa y caminando de O. E. se encuentran los grandes puertos deNuevitas, Manat, Malagueta y del Padre, y otros menos importantes auDque tambin de gran estension y de excelente anclaje, 'como los de Nuevas, Grandes, Jibara, Jururu, Bariay, Vita, Naranjo y Sama. Adf ms de estos puertos hay numerosos esteros que permiten la entrada buques menores, siendo de los de mejor fondeadero el estero Chico y el del Manglito y las ensenadas de Bocaciega, Covarrubias del Ubero, de Alcatrases, del Vino y del Arroyo Seco. La mayor parte de estas pequeas ensenadas tienen la costa limpia y arenosa. Al SSE. de Punta Lucrecia, se halla la de Muas, desde donde la costa es arenosa y se inclina al SSO. poco mas de cuatro leguas hasta Baes; y desde este puerto corre otra vez al SE. cerca de cinco leguas hasta la baha de ipe, de la que distan poco mas de dos los puertos de Cabonico y Levisa. Desde aqu sigue la costa primeramente al NE. y luego al E. hasta el puerto de Tanamo; y contina con este ltimo rumbo, abriendo en sus intermedios los puertos de Cebollas, Cananova y Yaguaneque, hasta llegar la punta de Cabanas, desde donde va formando cuevas con direccin al SE.; y despus de presentar la punta de Guarico frente Cayo Moa y el embarcadero de Yamaniguey, termina en el puerto de Juragua. Prolngase despus al ESE. limpia y escarpada hasta el puerto de Mata y al SE. hasta el Cabo de Maisi, estremo oriental de la isla y de su costa setentrional. Sobresalen en este ltimo trozo de unas 30 leguas, la punta de Cayaguaneque, de Baez, de Canas, las de la baha ensenada de Baracoa, la de Majana del Fraile y la de los Azules: abren tambin en ella los puertos de Taco, Cayaguaneque, Navas, Baracoa y Mata. Siguiendo el bojeo de la costa meridional de la isla, se encuentra primero una corta porcin limpia casi toda, baja y arenosa, con rumbo al SO. hasta la punta de las Caletas, y desde all se estiende con una ligera inclinacin al OSO. unas 25 leguas hasta la estensa baha de Guantanamo, siempre limpia, alternando trozos escarpados con otros de arena. Presenta solo dos puertos, el de Baitigueri y Puerto-Escondido y varios surgideros en las desembocaduras del rio Jauco, Joj, Macambo y Sbana-la-Mar y la punta de Malao. En un espacio de nnas 55 leguas desde la baha de Guantanamo hasta Cabo Cruz, corre la costa casi uniformemente, sin mas inflexiones que un ligero seno que se forma frente Santiago de Cuba y un saliente entre este puerto y el anterior. Sobresalen adems las puntas de Berracos, del Mabacal, Tivijan, del Macho y la del Ingls, que es la mas meridional de la isla. Abren en esta costa, alta y escarpada en general, con algunos trozos de arenas, las caletas y surgideros de Hatibonico, Baconao, Sigua, Cajababo, Baiquiri, Juragu, Juraguacito, Justicia, Aguadores, Cabanas, Valverde, Nimanima, Boca de dos Rios, Aserraderos, Cativar, Quivijan, Maco de Sevilla, Rincn de Sevilla, Jucaro, Turquino y Magdalena, la rada del Macio, el magnfico puerto de Santiago de Cuba, los pequeos de Mota y del Portillo, y las ensenadas de Mora y del Ojo del Toro, entre las cuales se encuentran unos pequeos bajos. Corre la costa 18 leguas desde Cabo Cruz hacia el S.,y despus retrocede al ENE. para formar la gran ensenada donde se halla el banco de Baena Esperanza y va terminar en el estero del Salado, frente la rada de Manzanillo, presentando varios salientes, siendo los mas notables la punta del Martillo y la de Sevilla. Entre la de Niguero y el veril mas meridional del gran banco de Buena Esperanza abre el pequeo canal de Balandras, cuya entrada hacen peligrosa los bajos de los Colorados de Afuera. Desde Manzanillo sigue la costa hacia el S. paralela al citado banco de Buena Esperanza, y formando una amplia ensenada las tierras bajas de las orillas del Rio Cauto y otra pequea mas al Ni llamada de Biranca, desde donde la costa sigue al O, hasta la punta de Sau Juan. Este espacio de poco mas de 34 leguas presenta solo el estero del Jobabo, el del Muerto, del Ojo de Agua de Soloburen, del Medio, de la Corona, de Chaparra, del Guayabal, del Carenero, de Cayo Maltes, de la Bayadera, del Junco, de San Jo3 y San Bernardo, de Jaguabo, dlas Playuelas, Sbana-laMar, Pinipiniche del Esteron, de Santa Catalina de Naranjo, el embarcadero de Romero, el de la Manola y los de Santa Clara nuevo y viejo, frente los cayos Rabiahorcado, Media Luna y de Mordazo. En los bancos de arena que se prolongan frente esta porcin de costas, baja inabordable por su poco fondo, abren entre otros canales, el del Este, el de Cuatro Reales, y el de Pitajayo. Desde la punta de Iguana hasta el estero laguna de Vertientes, la costa en una estension de 16 leguas forma un ligero arco convexo con direccin N., inclinndose al NNO. Toda ella es baja y anegadiza, sin mas fondeaderos que el de Curajaya, de la Palizada, Sabanilla, Palizon, Santo Domingo, Macuriges, Manates, San Pedro, el Remate y Jutia, y la ensenada de Santa Mara. Sigue luego la costa poco mas de 15 leguas hasta la punta de Pasaban con rumbo al O. con los esteros del Negrillo, Sbana-la-Mar, Boca Chica, el del Jucaro y los esteros de Palo Alto y Basilijo. Cerca de esta costa se hallan los cayos de los Muertos, de Ana Mara y Arenas, corriendo mayor distancia del S. al NO. la cadena de islotes llamados cayos de las Doce Leguas, que empiezan en la Cabeza del Este, frente cayo Mordazo, y se prolongan con los cayos Grande, Creton y Sasa, con el que termina frente la desembocadura del rio de este nombre. Los dos canales principales que permiten comunicar con el golfo sembrado de bajos y arrecifes que se forma entre la costa de la isla y estos cayos, son los de Boca Grande y de Caballones. Sigue la costa formando un arco con direccin al ONO. desde punta de Pasaban la de Garilanes, que avanza al E. de la boca de la baha de Jagua.

PAGE 27

ANTILLAS. 17 Hasta la desembocadura del rio Guaurabo y principalmente hasta la punta del rio Agabama 6 Manat, es baja, anegadiza y de poco fondo, y presenta en este trozo los esteros Nuevo de las Gusimas, de San Marcos, del Infierno, del Caney puerto de Goleto, los embarcaderos del Golondrino de Gamborro, y el dla Seiba, y las ensenadas de las Tunas, de San Pedro, de las Brujas, de Lumbre, de Jobabo, de Caballones, del Masio y de Casilda. Se encuentran adems las puntas del Playazo, del Tolete, Ladrillo deSaza, Gorda de Afuera, del Caney, Ocujes, del Ciego, del Iguanojo, de las Brujas, de Manat, del Estero, Cucharillas, de Jobabo, Lavall, Casilda, de los Negros, de Muas, Mara Aguilar, del Jagey, Gorda y Curales. La costa que sigue desde el rio Guaurabo hasta la ensenada de Cochinos, es limpia y escarpada, especialmente la inmediata Trinidad, encontrndose en ella los surgideros de Guanayara, Cabagan, Rio Hondo, YaguanaVista de la Habana, tomada desde Casa-Blanca. bo, San Juan, Gavilanes, el estero de San Blas, dentro de la orilla oriental de la ensenada de Cochinos, y el embarcadero del Arimao, las caletas de Muoz, de Ambuila, Barrera, de las Canas, Faralln, Cocodrilos, Redonda, Guasasa, del Ingls del Padre, de la Cruz, del Sbalo, del Toro, Buena y del Rosario, y en fin, las ensenadas de Guaijmico, y la magnfica de Jagua de Cienfuegos. De las numerosas puntas que avanzan en esta porcin de costa, solo mencionaremos las principales, que son: las de Muoz, Guaijmico, del Rabo, y la de Gavilanes y la Vija de la Sabanilla, que sobresalen la entrada del puerto de Jagua, y las de Piedras y del Rosario, que con la del Padre forman la gran baha de Cochinos. Los terrenos de esta enseANTILLAS. nada son bajos y anegadizos, escepto el cabo formado por la punta del Padre y la de Palmillas. Desde esta ltima punta contina tambin la costa baja y anegadiza con rumbo al ONO. hasta la Gorda del Mangle, y escepto en algunos pequeos trozos, es de la misma naturaleza hasta cerca del Cabo de Corrientes. Al O. de la ensenada de Cochinos se encuentra la de Cazones, que termina en la punta de D. Cristbal, abriendo entre esta y la Gorda otra ensenada que se llama de Matahambre. Retrocede luego la costa desde Punta Gorda en direccin recta al E. hasta el rio Hatiguanico, en donde principia la cinaga de Zapata, y remontando primero al O. y despus al ONO., sigue estendindose hasta la 3

PAGE 28

18 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. ensenada de Majana, formando la de la Broa. Los ros que desembocan en esta gran ensenada presentan los esteros del Rancho, Guanamon, Caimito, Naevo, del Rosario, Mayabeque y Cajio, el surgidero del Bataban<5, y el embarcadero de Guanimar, cerca del rio de este nombre. Casi toda esta porcin de costa est orillada por una faja de bancos de arena, y el mar vecino sembrado de islotes y arrecifes hasta el paralelo de la costa meridional de la isla de Pinos, que llevan los nombres de Jardines y Jardinillos. Los principales pasos que abren entre ellos son : el canal de las Gordas, del Hacha y de Cayamas, y las puntas de esta seccin de costa son: la del Pial, de Mayabeque, Bujamey, Cajio y Cayamas. Corre la costa al SO. */ 4 al O. desde la ensenada de Majana hasta la punta de la Sirga, con terrenos generalmente bajos, en donde aparecen los esteros de Sabanalamar, del Rancho, Guasimal Viejo Ciego, Guasimillo, Media Canoa Media Casa, Carraguao, Galve, Boquete, Convento, Gato, Corazas, Lebisa y de Gaspar; las bocas de los rio3 Bayate, Bacunagua, San Diego 6 de Caiguanabo, y las ensenadas de Dayaniguas, del Roblar y del Guanal. Las puntas mas notables son: las del Corojal, Sucia, Salinas, Adentro, Comegatos, Ciega, Carraguao, del Convento y del Gato. Desde la punta de la Fizga sigue la costa al OSO. y al OSE. con terrenos mas elevados hasta la ensenada de Corts, presentando en su intermedio la desembocadura de los rios de la Coloma, del Pial, de Guama, de San Juan y Martnez, de Galafre, y los del Salado y Cayaguateje, que desaguan al fondo de la laguna 6 albufera de Corts. Frente la ensenada de este nombre se estienden los cayos de San Felipe y un banco de arena, cuyo veril corre desde la ensenada de la Grifa en la costa de Cuba, hasta Cabo Francs en la isla de Pinos; y no se encuentran mas puntas con designacin conocida en este trozo que las de la Coloma y Piedras. Al S. de esta ltima avanza la de la Yana, desde donde continua la costa mas elevada y spera con rumbo al SO. y OSO. hasta el Cabo Corrientes, con alguos pequeos salientes como la punta del Fraile y la de los Leones, sin tener mas fondeadero que la boca del rio de la Guardia. Por ultimo, sigue arqueando la costa desde el mencionado Cabo Corrientes al ENE., NO. y OSO. hasta la punta Perpetua, sin mas abrigo que el de la caleta del Piojo; y presentando en su intermedio las puntas del Holands, de Piedras, Cabo Falso y de los Cayuelos, termina en la de Pocilios, que es la mas saliente del Cabo de San Antonio, estremo occidental de la costa meridional de Cuba. Entre los numerosos puertos que hemos indicado al indicar las costas N. y S. de la isla, debemos hacer aqu mencin particular de los principales por su capacidad, abrigo y anclaje para buques de todo porte y calado. Navegando por la costa setentrional de Cuba con rumbo de O. E., se encuentran por su orden los siguientes: Baha Honda, que mide una legua de mayor anchura de E. O. y contiene bu sus contornos varias ensenadas. El de la Habana, hermosa baha que forma una especie de concha, 22 leguas martimas al E. del anterior, y centro el mas importante desde el siglo xvi del comercio de Cuba. Mide mas de 5,200 varas desde la punta del Morro hasta la embocadura del riachuelo de Guasabacoa, y su canal de entrada tiene una longitud de 1,500. La baha de Matanzas, de unas seis millas cuadradas de superficie, tiene dos canales de entrada de 900 y 750 varas de ancho cada uno, un fondeadero de 1,900 varas de largo y 500 de ancho con varios abrigos y resguardos, y es el segundo puerto comercial de la isla. El puerto del Padre, de mas capacidad que el de la Habana, pero despoblado y desierto. Los de Naranjo y Sama; la gran baha de ipe, que es la mayor de las de Cuba, y una de los mayores del mundo, con 65 millas cuadradas de superficie, boca ancha y limpia, y escelentes fondeaderos y abrigos, y los de Levisa, Cabonico, Tanamo, Moa y Baracoa. Se encuentran adems en esta costa y en la misma direccin, la ensenada de Guadiana, los puertos de Cabanas, del Mariel, Jaruco, Crdenas, Caibarien, Nuevitas, con 57 millas cuadradas de superficie, Manat, Malagueta, Jibara, Jurur, Bita, Cuyaguateje, Navas, Maravi y Mata, el mas oriental de la isla, los cuales solo admiten bergantines y fragatas. En la costa meridional aparecen, viniendo de O. E., la estensa ensenada de Guantanamo con 27 millas cuadradas de superficie, formando su costa interna un archipilago de islotes, donde pueden fondear con separacin un gran nmero de escuadras. El hermoso puerto de Santiago de Cuba, de mucho trfico. La baha de Jagua Cienfuegos, con 25 millas de superficie, limpia y abrigada, y con un canal de entrada de dos millas de largo. Estos puertos, con la ensenada de Corrientes, son los nicos que tienen fondo suficiente para anclar navios y solo para fragatas los de Puerto Escondido, Santa Cruz, Casilda, ensenada de Corts, y Puerto Francs en la isla de Pinos. Los dems puertos y surgideros que abren en las costas de Cuba, no pueden servir de abrigo mas que buques costeros y otras embarcaciones de poco calado. La isla mas importante, grande, poblada, rica y frtil de las adyacentes las costas de Cuba, es la de Pinos, que se halla situada los 21 27' 15" y los 2 o 58' 17" de latitud boreal, segn D. Helvecio Lanier, y los 76 11' 11" y 76 52' 6" de longitud occidental de Cdiz, hacia la parte occidental y mas profunda del gran arco que describe la costa meridional de Cuba, desde el Cabo Cruz hasta el de Corrientes. Su menor distancia desde la punta de los Barcos, estremo NO. de la isla de Pinos, la de Carraguao, inmediata la boca del rio de los Palacios en la de Cuba, es de 10 leguas. Su figura puede asimilarse un polgono irregular de cinco lados, uno de los cuales mira exactamente hacia el N. La superficie de esta isla, segn el citado Lanier, es de 117 leguas y media 614 millas y tres cuartos cuadradas, de las cuales absorbe 74 leguas su parte N., y 43 y media la del S. Por su estension setentrional presenta grandes llanos, en parte arenosos, interrumpidos algunas veces por alturas mas menos entrelazadas, que descuellan con

PAGE 29

m m m mi imbmilie

PAGE 31

ANTILLAS. 19 algunos picos elevados y cerrados por paredones perpendiculares y casi inaccesibles. Ocupan los llanos y aun las alturas estensos pinares y bosques de otros rboles, naciendo entre las lomas numerosas corrientes de frtilsimas orillas. El promedio de la isla, de Oriente Occidente, est ocupado por una vasta cinaga que se introduce en la3 costas sin dejar mas terreuo firme que el llamado cayo de Piedra, estrecha lengua de tierra pedregosa que apenas tiene en algunas partes un cuarto de legua de ancho. Esta ciuaga forma varias isletas cayos, casi tan bajos como el nivel de las aguas, y separados unos de otros por numerosos canalizos. La parte oriental por lo general es pedregosa, cubierta de frondosos bosques, en donde abundan maderas preciosas y de construccin y es muy frtil para el cultivo del tabaco. Cuantos han visitado cieotficainente la isla de Pinos, convienen en que debi formar parte de la vecina costa de Cuba, separndola de ella alguna de las grandes revoluciones que ha sufr lo el globo. Su terreno en general es una especie de greda do diversos colores con vetas, cuya direccin vara cada momento, mezclndose con las areuas, y se encuentra tambin con mucha frecuencia una profundidad de 14 y 17 pulgadas una especie de barro arcilla amarillenta, inmejorable para toda aplicacin. Sus montaas presentan diversas clases de rocas, y el cerro de los Cristales toma este nombre por los numerosos cristales de roca incrustados en sus faldas. Las sierras de Caballos y de Casas, son de mrmol de diversos colores y matices, incluso el estatuario, y el cerro de la Caada abunda en varias especies de lavas, presentando adems indicios de contener metales preciosos, aunque hasta ahora no se haya podido comprobar con exactitud mas que la existencia del hierro en algunas de sus localidades. Casi todas sus alturas se destacan del llano que se estiende por la parte setentrional de la isla, dividindolo una especie de cordillera que se prolonga de E. O. y forma dos vertientes, una meridional y mas estrecha que se inclina al S. hacia la cinaga, y otra mas amplia, por donde atraviesan las mayores corrientes de la isla para desaguar en sus costas del N., NE. y NO. En la parte meridional formada por el llano pedregoso que hemos mencionado, no aparece mas altura que un pequeo cerro entre las puntas de Piedra y del Este. Las principales alturas de la isla de Pinos que presentan cerros aislados, algunos en forma de conos, distribuidos con una simetra que rara vez se encuentra en grupos orogrficos, son: la sierra de la Caada, que con 551 varas castellanas sobre el nivel del mar, y una anchura media de dos millas, se estiende una legua de NO. SE., y est cubierta de pinos hasta su cumbre, que es de fcil acceso por su N., pero por el S. la cortan altos paredones. El cerro de la Dagui11a, desde cuya cumbre 365 varas sobre el mar, se distingue toda la isla, se levanta dos leguas de la costa en la hacienda de Jagua, y abunda en pastos y en rboles de la madera que le da su nombre. La sierra de Caballos, que se estiende mas de tres cuartos de legua de NNO. al SSE.,mide 358 varas sobre el nivel del mar, es muy estrecha y solo accesible por su NO. y SE., cortndola por sus otros lados paredones casi perpendiculares; y hasta la mitad de su altura presenta al E. un bosque de maderas de construccin, y el re9to de su terreno es rido, pero abunda en grandes masas de mrmoles de muchas clases y colores. La sierra de Casas est formada por dos montaas que se prolongan de N. S. una legua, y las divide un abra y varias caadas. La sierra de Casas del Sur, cuya altura sobre el nivel del mar es de 385 varas, presenta los mismos caracteres que la mencionada sierra de Caballos ; dista media legua del rio de Santa F y por su N. y NO. es inaccesible, pero por el S y E. es de subida fcil. La sierra de Casas del Norte se eleva casi perpendicularmente del llano 308 varas sobre el nivel del mar, y su acceso no puede verificarse mas que por una quebrada muy spera que ¡tiene al SO. presentando por sus dems puntos elevadsimos paredones con algunos pinos; hasta su mediana esta poblada de maderas tiles, y en su parte superior solo crecen entre sus peascos algunos arbustos. El cerro de San Pedro, de 200 varas de altura desde su base, est cubierto de un bosque claro de pinos. A. un cuarto de legua de la sierra de la Caada, se levanta el cerro de Montelargo, que tiene varios picos; su cima est cubierta de pinos, y su falda de rboles de maderas de construccin. La sierra de la Seiba y la de la Daguilla t presentan varios cerros cubiertos de bosques de maderas tiles, y sus cimas aparecen coronadas de pinos. El cerro de la Siguanea y el de Malpas, los tres cerros del Aj, que se hallan separados por grandes abras, son ridos, encontrndose solo en sus faldas algunos rboles de maderas tiles. El abra de Moreno los separa de los cerros de la Manigua, separados tambin entre s por varias abras con algunos arbustos y pinos. La sierra de San Jos, toda cubierta de pinos que crecen entre una lava volcnica da origen, como el cerro de la Natividad, varios arroyos minerales. Los cuatro cerros de San Juan, todos redondos en forma de conos, estn cubiertos de bosques y sus tierras son muy feraces. La 'Sierra del Columpio se estiende mas de media legua al N. hasta la costa, donde termina en la punta de su nombre; es muy angosta, poco accesible; en su falda abundan las maderas de construccin, y en su cumbre solo crecen arbustos y rboles intiles. El cerro de la Caoba est cubierto de bosques. El Martillo del Diablo es un peasco calizo de unas 24 varas de altura. Los dos cerros de las Guanbanas no tienen mas que una elevacin de 92 varas sobre el nivel del mar, y por tres de sus lados presentan paredones perpendiculares. El cerro aislado de Juande-la-Mar con 90 varas sobre el mar; el de la Siguanea, que se levanta media legua de la ensenada de su nombre; el cerrito de los Meneaderos, escarpado, de base redonda y completamente aislado hacia el centro de la isla; el cerrito de los Cristales, en cuya falda se encuentrau verdaderos cristales de roca, y el del Soldado, estn cubiertos en general de bosques de maderas tiles, y en sus cimas y faldas crecen muchos pinares. Aunque atraviesan la isla de Pinos numerosos rios, nicamente son navegables el de las Nuevas, el de la sierra de Ca3as, y el de Santa F. El

PAGE 32

20 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. primero lo forman el del Callejn, que nace en la sierra de San Jos, y el de Piedras, que tiene su origen en el cerro de la Cunagua, y engrosado con el de la Cisterna, que baja de la sierra de la Caada, vierte sus aguasen el de las Nuevas, como el del Jatillo, de aguas minerales, el del Medio, el arroyo de la Castaera, y otros que aumentan su caudal cerca de su embocadura. El rio de Santa F, el mas navegable y el de mas largo curso de la isla, nace cerca de la sierra de la Daguilla, sus orillas estn cubiertas de frondosos rboles, y abunda en peces. Son sus afluentes el arroyo de Frijoles, el Azul de las Piedras Azules, llamado as porque su fondo contiene grandes lajas de mrmol de ese color; el del Caimn, de Juan Teodoro, de las Vinajeras, de los Ocujes y del Aguardiente, y los rios de los Almacigos y Malpas, cuyas aguas son minerales, y en su confluencia con el arroyo Frijoles, tiene un bao termal de gran eficacia para muchos padecimientos. El rio de la sierra de Casas nace en la hacienda de Santa Rosala; su curso general e3 al N., recibe los arroyos de las Animas y del Brazo-Fuerte, de aguas minerales, el de las Mercedes y otros menores, todos de poca consideracin, y pesar de su anchura y profundidad, lleva poco caudal de aguadulce, porque le penetra la marea hasta la confluencia con el arroyo de las Animas. El rio Guayabo, que se forma con los derrames de la laguna del Caimn, corre al NE. y vierte sus aguas en la ensenada de su nombre. El arroyo de Santiago, notable porque su manantial est sujeto variaciones peridicas pero constantes, nace en la falda de los cerros del Aj, se dirije al SE., y va desaguar en el estero de la CinagaOriental, afluyndole antes los arroyos de las Tunas, Grande y de los Jageyes, que tienen su origen en el cerro de Montelargo. El rio de San Pedro nace al pi del cerro de su nombre, corre al S8E. media legua hasta el asiento de la hacienda de su misma denominacin, y sigue con rumbo al S. para derramar en la cinaga grande por dos bocas, donde tambin desagua el arroyo Manjuaries, que nace en los cerros de San Juan. El rio de la Siguanea baja de la sierra de la Caada, corre al SO., y recibe muchos arroyos, entre ellos algunos de aguas minerales y termales. El rio de los Indios, que tambin nace en la misma sierra, y el arroyo Itabo, tienen su curso al SO., y desembocan en la ensenada de la Siguanea por una boca muy estrecha. En la costa NO. apenas vierten algunos arroyos, pero en la del N. desaguan directamente en el mar los del Bobo, del Palmar, y los menciouados de las Nuevas y Sierra de Casas. Se encueutraa tambin al S. de la sierra de Caballos las lagunas de las Guanabauas, las que en la estaciou de las lluvias sd forman al SE. de las montaas de Casas, la de Piedras, las que aparecen en la cinaga, y los lagunatos del Jorobado, Palma-Alta, el Caudal y el de Carapachivey. Casi todas las aguas da esta isla, y principalmente las que bajan de las serranas, son de un sabor esquisito, delgadas y muy saludables. Las costas en general son bajas, pantanosas, cubiertas de mangles, con intervalos de piedra y playas de areua de corta estension, y con algunas salinas naturales que no se benefician por lo anegadizo de los terrenos en que se encuentran. En la costa del N., adems de las bocas de los rios, abren las ensenadas de Columbo y de la Bibijagua; en las del E., la boca del rio de Santa F, que es el punto mas frecuentado para la estraccion de ganados; la del rio Guayabo, elestero del Caudal y el de la Siguaneita; en la del S. las caletas de Agustn Jol, Carapachivey, del Diablo,vdel Purgatorio, del Jorobado y del Infierno; en la del O. la caleta del Cocodrilo, los Caletones, Caleta Grande, la de Lugo, la del Ingl3 y Puerto Francs, que abre en la ensenada comprendida entre la punta Pedernales y la pequea lengua de tierra llamada de la Ranchera, y en cuyo puerto pueden anclar buques de. todo porte. En este trozo de costa es donde se hace la pesca del carey. Entre Cabo Francs y la punta de Buenavista se forma la estensa ensenada de la Siguanea, presentando su banda setentrional el embarcadero de las Casimbas, la boca del rio de los Indios y el estero del Soldado; los del Pino y del Capitn, y la ensenada de los Barcos, son I03 nicos fondeaderos que presenta el resto de su costa O., en los que como en los dems que hemos designado, solo pueden entrar buques costeros y otras embarcaciones de poco calado. Abundan en las aguas que baan estas costas, los caimanes, cocodrilos y manates, y los careyes y otras especies de tortugas. La temperatura de la isla de Pinos es fresca y deliciosa, y tan saludable, que es el mejor punto de convalecencia para muchas enfermedades consideradas en otras partes como incurables. Lis condiciones de su clima y de su suelo hacen que sus vegas y valles sean muy feraces y propios para el cultivo de la caa, el ail y el cacao, y que el tabaco que producen, sea tan estimado como el que se cosecha en la inmediata isla de Cuba en el territorio llamado Vuelta Abajo. Sus terrenos quebrados son tambin excelentes para el cultivo del caf, y el ganado que se cria en sus abundantes pastos, aunque pequeo, es de carnes de un gusto esquisito y forma el principal ramo de su comercio. Teniendo esta isla mejores condiciones de colonizacin que muchas de las Antillas menores, cuyo dominio proporciona tantas ventajas varias potencias europeas, ha sido un prodigio que no cayese en poder de ninguna durante dos siglo3 y medio de completo abandono por los espaoles y cuando se sucedieron en tan dilatado trascurso tantas guerras entre Espaa y las naciones martimas mas poderosas de aquellas pocas. Hallndose colocada casi en medio de una de las derrotas mas frecuentadas del mar de las Antillas, era couocida de los estranjeros; y el clebre marino ingls Drake la reconoci tambin, cuando en 1596 se dirigi con una escuadra terminar sus empresas y su vida en Chagres siendo innumerables los armamentos ingleses, holandeses y franceses que anclaron en sus playas para hacer aguada y lea durante aquel largusimo intervalo. Acaso les retrajo de ocuparla su proximidad Cuba, por el temor de los medios permanentes que tenia Espaa en la Habana para recobrarla. En los tres primeros censos que se formaron de aquella isla en 1774, 1792 y 1817, ni siquiera se menciona la de Pinos; sin embargo, porcin de referencias oficiales nos acreditan que contaba ya mediados del siglo xviu con alguna poblacin y ganado, que haba

PAGE 33

ANTILLAS. •21 chozas en dos tres de sus playas principales, y que algunos criminales escapaban en su soledad al alcance de las leyes que los perseguan en la grande Antilla y aun en el vecino contineute. El conde de Riela fu el primer capitn general de Cuba que fijase su atencin en la de Pinos; pero su pasajero pensamiento de colonizarladesaparec con l su regreso Espaa en 1765. Se limit declararla partido, y dejar all un capitn pedueo que vigilase por el orden entre sus contados habitantes, todos pescadores ganaderos. Despus de esta, la primera disposicin gubernativa concerniente esta isla, fu la del marqus de la Torre en 1773, para que contribuyera con algunas reses anualmente al abasto pblico de la Habana. Esta providencia revelaba que existan ya all ganados de alguna consideracin, y que estaba repartido su territorio en haciendas de cria como el de Cuba en sus primitivos tiempos; y as se confirm despus en un memorial que dirigi al rey en 10 de julio de 1776 D. Francisco Duarte, dueo de una de ellas, su primer pedneo y capitau--guerra, representando la necesidad y ventajas de fundar all una poblacin, pero muri muchos aos despus sin que se resolviera su solicitud, pesar de indicar en ella los medios para cumplir su objeto. Continu la isla de Pinos durante muchos aos sin poblarse, porque le faltaba un templo, que es el ncleo de colonizacin en las eras modernas. En 1797, despus que lleg Santiago de Cuba y la Habana la comisin presidida por el conde de Mopoxy de Jaruco, que por gestin suya acababa de crear el gobierno supremo para promover la fuudacion de poblaciones nuevas uno de sus miembros, el capitn de fragata don Juan Tirry y Lacy, recibi el encargo de reconocer y estudiar geogrfica hidrogrficamente esta isla. Despus de muchos meses de penosa permanencia incesante trabajo, dirigi este jefe en 10 de diciembre de aquel mismo ao al capitn general conde de Santa Clara, una larga memoria de sus reconocimientos y estudios en el pas, que no produjo mas consecuencia inmediata que dar conocer las ventajas de su colonizacin. La turbacin de los tiempos que siguieron no permita los capitanes generales ocuparse de ella, hasta que el general Vives la empez meditar desde 1824, comisionando al doctor Labadie para que la reconociese de nuevo cientficamente. Despus que con sus informes adquiri aquel general la certidumbre de que tendra buen xito el establecimiento de una colonia, se lo propuso al gobiernosupremo en 5 de octubre de 1827, y examinado el proyecto en el Consejo de Indias, fu aprobado por real orden de 1. de agosto de 1828. D. Clemente Delgado y Espaa form el primer plano topogrfico de la poblacin de la Reina Amalia, sobre terrenos cedidos al Estado por el regidor de la Habana D. Andrs de Acosta. Repartironse gratuitamente sus solares, y se destinaron 10 caballeras de tierra para egidos y uso procomunal del nuevo vecindario, tomndose adems todas las providencias conducentes su pronta formacin. En el cuadro estadstico que se public un ao despus, en 1829, sin incluir el destacamento que se habia destinado su guarnicin y los presidiarios ocupados eu los primeros trabajos, el total de personas que habia de servir de base para la colonia que se empezaba formar, no pas de 199 individuos, divididos en 130 blancos, 30 de color libres y 29 esclavos. Aunque el nuevo pueblo se llam en su proyecto de la Reina Amalia, en obsequio de la tercera esposa de Fernando VII, que muri en 1829, se dio el nombre de Nueva Gerona al primer grupo de edificios que se levantaron, en recuerdo de la heroica defensa de la plaza que lo lleva eu Catalua, la cual habia concurrido el general Vive3 en la guerra de la Independencia. Construyronse sus viviendas tres cuartos de legua de la desembocadura del rio de Casas, entre las montaas de este nombre y la de Caballos, sobre un suelo de las mejores condiciones, los 21 54' 15" de latitud setentrional, y los 76 27' 26" de longigtud occidental de Cdiz. Su vecindario creci muy lentamente pesar de la proteccin que desde luego recibi del gobierno, que destin una compaa de Mrito de guarnicin fija y un crecido destacamento de presidiarios, levantando sus espensas un buen cuartel y una espaciosa galera para alojamiento de los ltimos. Empezaron tambin venir anualmente familias pudientes de la Habaua y otros pueblos, disfrutar de las aguas termales de Santa F y del delicioso clima de la isla, excelente para algunas enferdades del pecho y del estmago; y se establecieron buques de vela para comunicarse casi diariamente entre Batabano y el nuevo pueblo. Sin embargo, diez y ocho aos despus de haberse empezalo fundar, solo apareca en el cuadro estadstico de 1847 con 75 casas, 12 de manipostera, una de madera y teja, 33 de embarrado y guano, y 29 de embarrado y teja, y un ruin edificio de horcones con techo de guano, que servia de iglesia. Estas habitaciones se hallabau repartidas en cuatro espaciosas y rectas calles de N. 3. sobre el alegrey saludable declive de una verde colina, resguardada por las sierras de Casas y de Caballos. No pasaba tampoco entonces de 912 el nmero de sus habitantes, de toda edad y color. Eu el da se conserva este pueblo con corta diferencia como en aquella poca, pues segn las noticias estadsticas publicadas en 1862, el total de sus habitautes ascenda 1293, de los cuales 787 eran blancos, 371 libres de color, y 135 esclavos. Tiene una administracin de rentas y otra de correos, una escuela gratuita de instruccin primaria para varones, y residen en l un capitn pedneo, encargado del gobierno civil de la isla, y un comandante de armas de laclase de capitanes. Su actual iglesia es de manipostera, de slida y reciente construccin, y con capacidad mas que suficiente para su vecindario. Hay adems en esta isla otro casero mas antiguo que el pueblo de Nueva Gerona, cuatro leguas y media provinciales y al S8E. de esta poblacin que se levanta orillas del rio de Santa F, del cual toma su nombre, en un risueo paisage y cerca del bao termal que sirvi de causa su formacin. En sus primeros aos se compona de siete edificios, la mayor parte rsticos, y de una ermita; pero aunque despus se aument el nmero de sus viviendas, estaban deshabitadas la mayor parte del ao, escepto en la estacin de los baos. Desde 1829 el vecindario

PAGE 34

22 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. fijj deeste casero se fu amalgamando coa el del naciente pueblo de Nueva Gerona, y hoy solamente se abren en la temporada de baos algunas de las pocas casas que han quedado en pi, consecuencia del abandono de sus habitantes. En todo el feraz territorio de la isla de Pinos, solo se cultivan 117 caballeras de tierra, repartidas en 29 haciendas para la cria y ceba de ganados, un potrero, 43 sitios de labor y otros pequeos predios, donde se cosechan unas 1,000 arrobas de arroz, 1,000 de frijoles, otras tantas de patatas, 6,000 de maiz, poco mas de 500 de millo, 50,000 de pltanos y raices alimenticias, mas de 400,000 de yuca, cerca de 500 quintales de tabaco, y 11,000 carcas de forraje. Tambin producen sus 60 colmenares 370 arrobas de cera, y 80 barriles de miel; se elaboran anualmente en cuatro tejares 150,000 ladrillos y tejas, y en dos caleras mas de 6,000 cahces de cal. Haba en sus fincas y prados naturales en aquel ao, 8,000 toros y vacas, 7,000 cabezas de ganado de cerda, 100 de ganado lanar, 200 cabro, 12 mular y 400 caballos y yeguas. Solo aparecan en toda la isla 200 casas, de las cuales 73 eran de manipostera y bajas, una de tabla y teja, dos de tejaman, y 124 de embarrado y guano, y una poblacin total de 2,067 individuos, siendo 956 varones y 539 hembras blancos; 34 chinos; 114 varones y 91 hembras libres de color, y 222 varones y 111 hembras esclavos. En lo militar, eclesistico, administrativo y martimo, depende la isla de Pinos de la jurisdiccin de la Habana, y para la administracin de justicia, del partido judicial de Bejucal. Sigue en importancia la de Pinos, en la costa meridional de Cuba, la pequea isla llamada Cayo Largo, que tiene 55 pies de altura, una legua de N. S. y cinco de E. O., siendo el cayo mayor y mas oriental de los que forman el bajo de los Jardines y Jardinillos. Est cubierto de rboles y su parte S. e3 una playa de arena que est bordeada por un arrecife que sigue sin interrupcin por espacio de cuatro leguas hasta el canal del Rosario. De todas las islas que aparecen en el mar setentrional de Cuba, la mas cercana su costa es la de Turiguan, que est separada del partido de Morn por dos estrechos canales. Tiene 13 millas y media de largo y 12 de ancho, con algunas alturas en su parte meridional, y en la delN. presenta una pequea ensenada llamada Boca Nueva. Hacia su centro se encuentran varios lagunatos muy profundos que se cree comunican entre s. Mucha parte de sus terrenos soa anegadizos y de mangles, y en su estremo occidental se forman varias salinas. A media milla al N. de la anterior se halla Cayo Coco con 29 millas cuadradas de superficie, de mediana altura, y separado del estremo occidental de Cayo Romano por un canal que solo sirve para buques que tengan menos de cuatro pies de calado. La parte setentrional de Cayo Coco presenta varios arenales y el puerto de su nombre, formado por el cayo de la Jaula y un pequeo arrecife que une los dos cayos, y su parte meridional est cubierta de manglares. Como hemos dicho, solo se encuentra separado por un canalizo de Cayo Coco, Cayo Romano, la mayor de las islas adyacentes la de Cuba despus de la de Pinos. Forma parte del grupo de los Jardines del Rey, tiene 17 leguas martimasde longitud de NO. SE., y mas de una y media de aocbura media. Est dividido en dos partes desiguales, siendo la mayor la mas oriental, y su superficie se calcula en 170 millas cuadradas. Es llano en general, y solo le accidentan las tres lomas conocidas con el nombre de Silla de Cayo Romano, que se levanta en la parte oriental, hacia su costa N., distinguindose en tiempos claros una distancia de ocho leguas, la del Aj y la de Juan de Baez. El resto de su terreno es bajo y en algunas partes anegadizo y cubierto de manglares. Se cree existen en esta isla caballos silvestres, y abunda en maderas y excelentes pastos, pero carece de aguas corrientes, y toda su estension pertenece una hacienda que lleva su nombre, al S. de la cual suelen residir en algunas rancheras un centenar de individuos, la mayor parte libres de color, emplendose en la salazn de la cecina tan estimada en toda Cuba con el nombre de Tasajo de Cayo Romano. Su costa austral es mas anegadiza que la boreal, y hay en ella muchos bajos y salinas, que cuando el ao es seco dan grandes utilidades, proveyendo las haciendas de la jurisdiccin de PuertoPrncipe, la cual pertenece este cayo, y al distrito martimo de la Guanaja. La isla de la Guajaba se halla entre la parte mas oriental de Cayo Romano, del que la separa el canal de su nombre y la costa occidental de la pennsula del Sabinal, por donde abre la boca de las Carabelas del Prncipe. Tiene mas de diez millas de ONO. ESE., y como legua y media de anchura, reconocindose por cuatro montaitas que se estienden de NO. SE., y que cierta distancia parecen islotes. Su superficie est repartida en tres haciendas de cria y ceba de ganados. Hacia el N. es su costa firme y seca, pero hacia el S. es baja y cenagosa, dejando en ella las altas mareas algunos charcos que se esplotan como salinas. Pueblan esta isla varias rancheras de pescadores, y como todos los grandes cayos del grupo de I03 Jardines del Rey, tiene algunos manantiales de agua potable, los que le dan el nombre de casimbas. Presenta algunos fondeaderos, y est cerca del veril del canal viejo de Bahama. Navegando con rumbo de E. O., se encuentra antes que los que acabamos de describir, el Cayo Fragoso, que por su estension debiera llamarse tambin isla. Se estiende 22 millas de NO. SE. en su mayor longitud, no pasando de tres su anchura, paralela la costa y veril de la jurisdiccin de San Juan de los Remedios, y una legua del canal viejo de Bahama. Est dividido por dos angostos canalizos llamados las Bocas de Antn, por los que no puede pasar ningn buque, y frente estas bocas aparece una playa. Este cayo es anegadizo y cubierto de manglares, y solo se levanta en su mediana un montecillo llamado Alto de Antn. Le frecuentan algunos pescadores, y muy cerca aparecen los peligrosos bajos de Almedinas. Incluyendo los cayos que se encuentran dentro de los puertos se cuentan adyacentes las costas de Cuba, en la meridional una isla, seis islotes, 26 cayos mayores y 697 menores, y en la setentrio-

PAGE 35

ANTILLAS. 23 nal, cinco islas, siete islotes, 37 grandes cayos y 521 cayuelos, que hacen un total general de 1,300. Las cinagas grandes espacios de terrenos anegadizos mas notables que se encuentran en la costa de la isla son: la del Majagiyal, al E. de Crdenas, donde se ha abierto el canal de San Mateo para su desage; la de Zapata, la mas estensa de la isla, al S. de Matanzas; la de Yaguaramas, al E. de Cienfuegos, y la del Buey, al S. de la boca del rio Cauto. Riegan la grande Antil'.a mas de doscientos rios, aunque muchos ni por su estension ni por su caudal merezcan este nombre; y hasta no pocas de e3as corrientes suelen desaparecer durante laestacion llamada dla seca. La longitud de su curso, siempre proporcionada la capacidad continental del territorio que recorren, por una razn fsica que demuestra una sola ojeada sobre el mapa, es mayor donde se ensancha mas su regin continental, y consiguientemente menor donde se estrecha. As, amplindose considerablemente la isla entre Cabo Cruz y el puerto de Nuevitas, riegan esa parte de su territorio sus mayores corrientes, como el rio Cauto, el Contramaestre y otros; y es tan pobre de aguas la reducida zona comprendida entre el puerto del Mariel y el golfo de Bataban, que es por donde mas se estrecha la grande Antilla, pudindose aplicar la misma observacin Otros de sus meridianos, en los cuales no aparece con mucha mas anchura. Sujetndose la ley de la angosta geografa que pertenecen, su caudal no puede entrar en paralelo ni con las medianas corrientes que baan las regiones continentales. Indicaremos pues nicamente las mayores y mas conocidas que confunden sus aguas con la de los mares que baan las costas de Cuba. Los principales rios que desembocan por la costa del N. son los de Sagua la Grande, Sagua la Chica, Sagua de Tanamo, Toar, Saramaguacan, Mayari, de la Palma, Jatibonico <5 Hatibonicodel Norte, de las Cruces, Almendares, Canimary Yumuri. El rio de Sagua la Grande e3 el mayor y mas caudaloso de los ctalos, y tiene varios nacimientos en la sierra del Escambray. Su tortuoso curso es de 35 leguas, siete navegables desde su embocadura. Corre faldeando varios cerros y lomas por los territorios de San Juan de las Yerasy de la Esperanza, que pertenecen la jurisdiccin de Villaclara, en direccin al O. y NO.; y despus de penetrar en el partido de Santo Domingo, que corresponde ya la jurisdiccin de Sagua, tuerce hacia el N. para desembocar en el canal de Bahama, frente Cayo Palomo. Sus orillas estn pobladas de valiosas fincas, y las corrientes que le afluyen son de tan escaso caudal y pequeo curso, que muchas desaparecen en la estacin de la seca. Las que recoje por su margen izquierda, son adems del rio del Roble, los arroyos Brnia, del Sitio, Alcantarilla, Ciegas, del Obispo, los Negros, Bailn, de la Cruz, San Vicente, Santiago, Trancas y Arenas; y por la derecha, los del Agua, Grande, del Maj, Jarico, Piedras, del Medio, Moreno, Lamedero, de la Sabanilla y Juan. Es vadeable por varios pasos, y en su desembocadura de 370 varas de anchura, hay algunos buenos fondeaderos, como la playa del Muerto, el Rancho del Cojo y la ensenada de la Canaleja; pero solo para embarcaciones de nueve pies de calado. El rio de Sagua la Chica corre 25 leguas, durante las cuales va sirviendo casi siempre de lmites las jurisdicciones de Villaclara y San Juan de los Remedios. Tiene sus orgenes en la loma del Descanso, dlas Nueces y otras, algo mas al S. que los nacimientos del Agabama. Corre al N. faldeando entre alturas de poca consideracin; riega las haciendas de Pelo Malo y Santa F, y luego con orillas mas bajas y anegadizas, las de Malezas y San Lzaro, y siguiendo al NE., las de Vega Alta y Vega Redonda, basta desaguar por tres bocas, atravesando la cinega de la costa del N. que por este lugar es de mediana amplitud. Los afluentes de su orilla izquierda corren por la jurisdiccin de Villaclara, y entre otros mas pequeos, citaremos el rio que viene de la Pea de Agabama, el Ochoa, que nace en el cerro Calvo cerca de Villaclara; el Tuinic San Jos, que baa al hato de Mata y hacienda de Vega Alta; el arroyo de la Vieja Juana y otros: por la derecha reciba de los territorios de San Juau de los Remedios al rio de los Jageyes, que desciende de las lomas de Ciego Potrero; el arroyo de Camarones, que baja de las lomas de Santa Clara; el del Seboruco, y el rio Camajuan, que es el mayor de sus afluentes. Las aguas del Sagua la Chica son potables hasta el corral de San Lzaro, contiene pesca comn, y es navegable tres leguas hasta un poco mas abajo del embarcadero del Santo, por goletas costeras. Se derrama en sus avenidas, principalmente por su orilla izquierda, solo en su curso inferior y medio, y es vadeable por varios puntos. Nace en unas lomas que estn al N. de la hacienda del Cuzco, el rio de Sagua de Tamamo, que con algu as sinuosidades corre 22 leguas por las jurisdicciones de Santiago de Cuba y Guantanamo, al principio por entre terrenos quebrados, y luego orillado de vegas. Su curso, primero al E. y luego al NE. por la hacienda Peladero, tuerce al N. por la de Arroyo Blanco, pasando por la de Andrs, la Majagua y el pueblo de Sagua de Tanamo, que deja su derecha, desaguando en la costa por entre las puntas de Cebollas y Tanamo. Aumentan el caudal de sus aguas por la derecha el arroyo de Santa Catalina que viene de esta hacienda, atravesando las cuchillas de su nombre; el de Castro, que nace en el estremo occidental de las cuchillas de Moa y faldea las del Pinar y "1 de Romero, que tiene su origen en las lomas del Tibisial. Pero el principal afluente del Sagua de Tanamo es elrio de San Miguel, que baja de la falda meridional de la sierra Micaro y otras lomas inmediatas, reunindosele por su orilla izquierda. El Sagua es navegable cuatro leguas desde su boca por embarcaciones de poco calado, hasta dos leguas mas arriba, donde est situado el pueblo de su nombre. El rio Toar Toa nace en las cuchillas de Santa Catalina y se divide en dos brazos; uno corre al S. y baja del punto donde se enlazan las cuchillas del Pial, de Santa Catalina, de Toa y la sierra de Moa, y el otro mas remoto corre al ESE., faldeando por el S. las cuchilladas de Toar, y por el N. otras varias, por cuya punta pasa la divisoria de las aguas de la

PAGE 36

24 CR"NICA GENERAL DK ESPAA. isla. Cerca de la sierra del Frijol dobla su corriente al NE. hasta la hacienda de Palmarejo, en cuyo lugar vuelve al E., y despus de faldear la sierra del Yunque, desagua al N. cerca de Baracoa, despus de haber recorrido un espacio de veinte leguas, principalmente por la jurisdiccin de estenombre, ala cual riega de O. E. Recibe numerosos afluentes; por la derecha, entre otros, el arroyo Quivijan, y por su izquierda el del Mal-Nombre y el rio de Jiguani, su principal afluente, cuyo curso es de algunas leguas y solo es navegable por pequeas canoas. Al NE. de la ciudad de Puerto-Prncipe y en tierras del corral de San Antonio, nace el caudaloso Saramaguan, que tiene veinte leguas de curso, corriendo casi siempre en direccin al E. y ENE. hasta desembocar por la ensenada de Mayanaboen la de Nuevitas. La mayor parte de sus aflueutes los recibe por la derecha, siendo el mas importante el rio de la Concepcin, y los de mas corto caudal y curso como los rios Seco, Guanabo y Arenillas, que tambin se le renen por esta orilla. Por la izquierda solo vierten en el Saramaguacan las pequeas corrientes de la Magantilla y de las Mercedes. Corre siempre por un estenso llano, sin faldear mas alturas que una pequea loma que se levanta en el corral de Baroto, otra llamada Negra, y el cerro de Bayatabo. Baa las tierras de los corrales de la Loma, San Miguel, Calabazas, Saramaguacan, Pudras y la Merced, por donde cerca de su ribera izquierda se forman las lagunas de Montalvan, y por ltimo el de Villegas. El rio de Mayar es la corriente principal de las que desaguan en la baha de ipe. Tiene su origen en las lomas que se estienden unas tres leguas de la aldea de Tiguabos, por tierras de la hacienda de Toro y Bayate; corre en distiutas direcciones por entre aquellas lomas, y al salir de ellas se dirige al N. regando numerosas vegas hasta la hacienda de Mayar-Arriba, donde dobla al O., y siempre por entre vegas, llega la hacienda de Caoba, donde rpidamente tuerce otra vez al N., y baando muchas fincas deja su izquierda el pueblo de San Gregorio de Mayar entrando en la cie'naga, cuyo travs vierte sus aguas por la banda meridional del puerto de ipe. Este caudaloso rio, cuyo curso puede calcularse en mas de veinte leguas, recibe numerosos afluentes por ambas orillas, todos con abundante caudal de aguas. Es navegable mas de tres leguas hasta el corral del Saltadero, que est algo mas abajo de la poblacin de Mayar. Recibe por su ribera izquierda al arroyo Peladero, que con otro mas largo baja de las lomas de Fray Benito; el rio Jaragen, cuyo origen est inmediato al rio de Tiguabos, se rene con el Mayar hacia la hacienda de Caoba, y su lecho separa las dependencias de los grupos orogrficos de Macaca y Sagua Baracoa; el rio de Caoba que le afluye por esta hacienda, y cuyos nacimientos estn al estremo dla Sierra de ipe, no lejos del origen del rio de este nombre y del arroyo Cayo-del-Rey, afluente del Cauto y por entre cuyas corrientes se marca la lnea divisoria de las aguas de las dos vertientes de la isla, separando tambin el cauce del Caoba los grupos de Macaca y Sagua Baracoa, aumentando el caudal de este afluente por su izquierda los arroyos Marrero y Mulato, que bajan de las haciendas de sus nombres, Seco, el de las Cuevas, y otros que nacen en las faldas occidentales de Sierra de ipe y el de la Palenzuela que viene de la seteutrional de la misma sierra serpenteando por el ONE. del pueblo de Mayeri. Por la ribera derecha se le renen, entre otros el rio Yaguar, que tiene su origen en las faldas meridionales de Micaro; rio Fri, que baja del nudo donde se enlaza dicha sierra con la del Cristal, y los arroyos Sbalo, de la Seiba, y otros menos importantes. La cuenca del rio Mayar pertenece toda la jurisdiccin de Holguin. El rio de la Palma es muy tortuoso y navegable hasta el embarcadero de su mismo nombre. Su cuenca inferior y media es muy amplia, porque se forma por la confluencia de varios rios que se renen principalmente en el corral de San Blas. Estos rios son tres: el primero es el que atravesando el vasto llano de Managises, corre al S. por el hato de Guamutas, dobla al E., y atraviesa la laguna de San Blas para reunirse con el rio de las Ciegas, recibiendo varios afluentes que bajan de los pedregales del realengo de Caobillas y Guajamales, y otros que provienen de los terrenos anegados y laguna de Banagises 6 Managises. El segundo es el de las Ciegas de Piedras, que nace entre unos pedregales que hay entre los caseros de Nueva Bermeja y Palmillas ; recibe el arroyo del Jige, el rio de la Macagua y otros afluentes, y corre casi siempre al N. El tercero es el del Potrerillo, que dirige su curso al NO. hasta reunirse con los anteriores, regando el territorio de Ceja de Pablo. Sigue despus su curso al N., formando ya un solo brazo por las tierras del hato de Santa Clara, corre un corto trecho por el de Bibanasi con direccin al O., torciendo otra vez al N. hasta desembocar al E. de la baha de Santa Clara. El rio de la Palma tiene diez y seis leguas de curso, y sirve de lmites las provincias martimas de la Habana y San Juan de los Remedios. En la hacienda Nueva del Jobosi que se halla en la falda meridional de la sierra de Matahambre y en unas lagunas llamadas Regaderos de Palmaritos, tiene su nacimiento el rio de Jatibonico Hatibonico del Norte. Corre al E. hasta llegar la hacienda de su nombre, y recibe por su ribera izquierda varios arroyos y el rio de la Sierra, y por su derecha el arroyo Piedras. A. poca distancia de este arroyo se sumerge, y subterrneamente atraviesa el nudo de la sierra de Jatibonico por espacio de una legua, y reaparece en la pendiente setentrional de la loma de Merino, formando su salida varias cascadas. Desde este punto, por donde sirve de lmite las jurisdicciones de San Juan de los Remedios y de Santi-Eapritus, sigue casi directamente al N. hasta desaguar como una milla al O. de la punta de Judas, despus de recoger varios arroyos de escasa corriente. Fertiliza en su curso medio inferior las vegas de Mabuyas, por donde le rodea el camino de Puerto-Prncipe Remedios. Este rio tiene unas 40 varas de anchura; pero conforme avanza al N. va perdiendo su caudal en ocultos sumideros, y hacia el corral del Junco ya no tiene nada mas que cuatro varas de ancho. Recibe en su curso distintos

PAGE 37

ANTILLAS. 25 nombres; sus aguas son potables y navegables por pequeas embarcaciones hasta media legua de su nacimiento, hacia donde le habitan algunos caimanes y abundante pesca. Se vadea por tres puntos principales y tiene graudes crecidas que causan no pocos estragos. Calculan el curso de este rio en unas 15 leguas; su cuenca superior riega al partido del Jobosi, y la media inferior los de Mayajigua y las Chambas. El rio de las Cruces nace en las lagunas de Cayamas, y su curso largo y sinuoso, de unas 14 leguas, se dirige hacia el NE., atravesando los corrales Limones y Feo. En el de las Cruces toma este nombre, y torciendo al N., desagua por la cinaga. Por su ribera derecha reciba al rio de Caas, y por la izquierda aumentan sus aguas varios afluentes que riegan al partido de Ceja de Pablo, el cual pertenece la jurisdiccin de Sagua la Grande. El rio Almendares de la Chorrera, que llamaban los indgenas Casiguaguas, nace en la loma del Gallo, que se levanta en el corral de Tapaste; riega de E. O. las tierrasdel corral de la Sabanilla, en cuyos lmites con el da Jiaraco forma la estensa laguna de Curbelo. Mientras baa los terrenos de aquella finca, lleva el nombre de rio Jicoteas, y as va tomando sucesivamente el de los corrales que atraviesa, como los de la Chorrera y Calabazal. Al salir de este .timo, por donde forma un arco para seguir al N., toma la denominacin de rio de Almendares, con el cual corre paralelo al ferro-carril de la Habana Gines, hasta que al llegar la cinaga que forman sus derrames al S. de Mordazo, tuerce un poco al NO. para pasar por entre este casero y el de Puentes Grandes, desaguando como una y media leguas al O. de la Habana, entre la punta de los Roques y punta Brava. En el sitio llamado del Husillo, empieza la sangra que alimenta la antigua Zanja Real. Calclase el curso del Almendares, qae riega numerosas fincas en las jurisdicciones de Santa Mara del Rosario y de la Habana, en unas siete leguas. Recibe algunas pequeas corrientes, tan insignificantes, que ni aun nombre conocido tienen. De los rios que vierten en la baha de Matanzas, el mayor, mas caudaloso y con mrgenes mas pintorescas es el de Canimar, que no toma este nombre hasta principiar su curso medio, por donde se le renen varios afluentes que proceden de las lomas que se levantan en los corrales de la Sabanilla, la Palma, Caobas, Limones y Santa Ana. La principal de estas corrientes secundarias es la que con el nombre del rio de la Cidra viene desde el mismo pueblo de Sabanilla del Encomendador, corre al NE. y recibe por la derecha al rio de la Palma, que atraviesa el corral de este nombre de N. S. Afluyen tambin al Canimar por su margen derecha el rio de las Mosas, que baja de la falda oriental de la sierra de Caobas y corre al N.; el Yaiti, que con el nombre de Limones Grandes tiene su origen en la sierra de Santana y loma de Calvajan con curso al NO. y recibe al rio de Caobas y otros afluentes; y por ltimo, cerca del casero del Tumbadero se le rene el Moreto d rio de Charco-Largo, que nace en las lomas de los corrales ANTILLAS. de la Sierra y Guamacaro, por lo que tambin lleva este ltimo nombre. El rio Canimar es navegable desde su desembocadura mas de dos leguas y media, pudiendo subir mucho mas las goletas y otras embarcaciones de poco calado. La direccin general de su curso es al N., regando en casi toda su estension la jurisdiccin de Matanzas. Riega tambin la misma jurisdiccin el rio Tumuri, cuyo curso principal procede de las faldas setentriouales del Pan de Matanzas y de las alturas del realengo de San Patricio, con el nombre de rio de Corral Nuevo, con el que entra por el SO. en el valle del Yumuri despus de atravesar el casero de Corral Nuevo y un abra interpuesta entre la loma de Yumuri y un estremo de otra estensa loma circular. Sigue su curso de O. E. por dicho valle, recibiendo por su orilla izquierda al rio Chico, que lo atraviesa longitudinalmente, y toma entonces el nombre de rio Grande, con el que inunda unos terrenos bajos situados al SE. del mismo valle, de donde sale ya con la donominacion de rio Yumuri para entrar muy pronto travs de la ciudad de Matanzas, en su puerto, separando antes el casero principal de la ciudad de su barrio de Versalles, que est la izquierda del rio. Este solo tiene cinco leguas de curso, pudiendo navegar grandes lanchas desde su boca hasta media legua rio adentro, por lo que una multitud de estas conducen los buques de travesa los productos depositados en los almacenes establecidos en sus orillas. Vierten adems sus aguas por la C03ta setentrional otros muchos rios menos importantes como el de Camarones, Baja, Nombre de Dios, el Rosario, RioPuercos, Maniman, Ortigosa, Dominica, Mosquitos, Guaijabon, Baes, Jaimanitas, Cojimar, Bacuranao, Guanabo, Jaruco, Santa Cruz, Canasi, Puerto-Escondido y Siguagua, los cuales tienen surgideros para embarcaciones menores y son navegables desde su boca en un espacio de una una y media legua. Desaguan tambin en esta costa los rios de Mantua, Damuji, Pan de Azcar, Marianao, Sierra Morena, de las Chambas los Perros, de la Yana, que limita el departamento Occidental del Central; el Caonao, Jigey y Mximo, e-n cuya boca se cree que Colon hizo su primer desembarco; el Yarigu, Cocuyugin, Jibara y Moa, que forma una cascada de cien varas de elevacin; el Chaparra, Paradas, Santo Domingo, Bijarr, Baguano, Tacaj", Miel, Beita y Macaguanigua, que tiene una hermosa cascada, habindose encontrado en su boca perlas pequeas y en sus orillas palos finos. Los rios de mas largo curso y mayor caudal de aguas de los que ¡desaguan por la costa meridional de Cuba son: el Cauto, Saza, Agabama Manat, Jatibonico del Sur, Yateras, Cuyaguateje, Najaza <5 Santa Cruz, San Pedro Santa Clara, Hatiguanico, Jobabo, Damuji, Arimao, Palacio, San Diego y Gines. El Cauto es el mas largo y caudaloso de todos los de la isla. Nace en la falda setentrional de las altas sierras del Cobre, cerca y al O. de la villa de este nombre. Corre como legua y media al NE. hasta recibir por la de-

PAGE 38

26 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. recha al rio Casabe. Signe al NO. por las haciendas de Cauto y del Caney, y tuerce al N. hacia el pueblo de Palma Soriano, que deja su derecha, y cerca del cual le afluye tambin el rio Yarayabo, que baja al travs de las lomas que estn cerca de la villa del Cobre. Hasta el hato de Cauto Delgado corre casi al N., recibiendo por la izquierda al arroyo Blanco engrosado por otro riachuelo. Sigue el Cauto al E. y al NNE., faldeando una sierra alta que est sitala cerca de los terrenos anegadizos del arroyo de los Puriales. En el hato de Olabayasty vuelve al E. vertindole por su derecha y en terrenos pantanosos el arroyo Bermeje y el Guaninic siguiendo hacia el N. y el NNO. por entre caadas anegadas hasta el corral del Jucaro, por donde recibe el arroyo de Muniacan, que engrosado con el Majagual y el de Cayo del Rey, baja dlas sierras de ipe. La direccin que sigue desde este punto hasta su desembocadura es al O., atravesando la hacienda de Algodones, la de Santo Cristo, Cauto, el Cercado, San Francisco, el Corralito, el Jibaro, el Hato, Boca del Salado y Jucaro, por donde desagua al principio de la ensenada de Virama, despus de atravesar algunas leguas de terrenos anegados por sus derrames, que se conocen con el nombre de cinega del Buey. En e3te trayecto desde que tuerce hacia el O. le afluyen por la izquierda los arroyos Cauquilla, de la Barranca Colorada, despus que este ha recogido las aguas de las lagunas Grande y de Juanes; la caada de las Cabezadas, que se le junta por la cinaga del Buey, y los ros Contramaestre, Cautillo, Bayamo, los dos arroyos del Cauto y el de los Arroyos. Estos dos ltimos se le renen por el pueblo del Cauto el Embarcadero, desde el cual empieza ser navegable por goletas de 200 toneladas. Por la derecha recibe al mayor de sus afluentes, que es el rio Salado, y multitud de arroyuelos de escasa importancia. Su cuenca, tan sinuosa como su curso, es bastante pequea para la longitud de la corriente principal, y circula por las jurisdicciones de Santiago de Cuba, Jiguani, Hlguin, las Tunas y Bayamo, en cuya costa termina. Hasta que estall el horrible temporal de 1616 fu navegable par buques mucho mayores, que subian hasta la confluencia del Cautillo, donde existia entonces el puerto interno de mas trfico de toda la isla. La tempestad, desarraigando multitud de seculares rboles y echando pique mas de treinta embarcaciones, obstruye la confluencia y aun el curso de ambos ros, form tambin la cinaga del Buey, y ha privado hasta ahora al rio Cauto y Bayamo de su navegacin y principal elemento de comercio. En las mareas bajas pueden navegar los buques por el rio sin necesidad de velas, aunque dificultan el paso muchos bajos que se encuentran en su cauce. Incluyendo la estension de sus curvas, el curso del Cauto es de S6 leguas, y 22 son navegables. La segunda corriente de la isla no solo por su longitud sino por su caulal y estensa cuenca, e3 el rio Saza. Hllanse sus nacimiento? en el terreno bajo y anegadizo que llaman Cieneguita, cerca dl rio de los Jageyes, afluente de la ribera derecha del Sagua la Chica y en tierras de la hacienda del Cupey, desde donde corre al ESE. mientras atraviesa el partido de Guaracabuya y hato de San Felipe: dobla luego al S. en el punto que recibe al Caunao entre las haciendas de las Bocas y la Sabanilla; riega al partido de Neiva y las haciendas de Alicante, Pueblo Viejo, la Ribera, al partido del Jibaro, y las haciendas de las Minas y del Algodonal hasta su desage por la costa del S. casi frente al cayuelo de Saza Adentro, poco mas de una legua al E. de la punta Gordeta de Afuera. Baa adems de las mencionadas haciendas, la Pelada, la Redonda, Saza, Marroquin, San Marcos y Sabanalamar. Entre sus vegas, las mas notables son la de las Bocas, Pirindingo y del Algodonal. Faldea varias alturas, siendo las principales las sierras de las Damas y de Alonso Snchez. Desde esta ltima corre generalmente hasta su desembocadura por terrenos llanos, donde solo baa algunos accidentes orogrficos de poca consideracin. Entre los nnmerosos afluentes de la ribera derecha del Saza son los de mas largo curso y mas caudalosos los ros Calabazas, Tuinic, Yayabo y Banao; y entre los de su orilla izquierda, los r¡03 del Hacha, Caunao y Taguasco. Reneosele adems por su derecha el arroyo Tibisial, el rio Aguacate, los arroyos Seibabo, de la Pelada, San Francisco, el rio de Manacas que en su curso recoje los arroyuelos Aradito, Arado, Leas, Alazanes y otros, y sas avenidas son muy peligrosas, el Yagua, el Majayara, que en la estacin de las aguas suele perderse en los arenales de la hacienda de Sabanalamar, donde forma algunos esteros navegables como el del Salado, el Juan Rodrguez, que no es mas que otro estero tambin navegable que abre cerca de la boca del rio Saza y profundiza hasta los de la Tuna. No son tan numerosos ni importantes los de su margen izquierda, por donde se le renen los arroyos Naranjo, de los Portugueses, Jiquima, Seiba, Vueltas, Caunao, Grande, Remate, Sabanilla con numerosos saltos, Bacuino y la Palma. Las aguas del Saza son potables hasta laplaya de la Luisa; peroen el resto de su cuenca son salobres, scia3 y poco rpidas. En su parte superior corre sobre piedras y cascajo, en la media la mayor parte de su lecho es de arenas, y la inferiores por lo general de fondo fangoso. Las inmediaciones de sus orillas son malsanas por los derrames de sus avenidas, que son bastante peligrosas. Tiene varios pasos, que por sus frecuentes crecidas en una gran parte del ao no pueden atravesarse, especialmente los de su curso inferior, siendo los mas conocidos el del camino del Cayo de Alicante y el Jobos, del Prncipe, del guila, de las Auras y del Algodonal. Aunque en todo tiempo lleva bastante caud il de agua, el rio Saza no as navegable sino en su parte inferior, tanto por su escasa profundidad como por sus numerosos saltaderos, algunos de 12 varas de altura, los que con corto trecho desnivelan sus aguas. El espacio navegable puede tener nueve leguas contadas por las sinuosidades del rio, pero como una barra de. cinco palmos de mayor sonda obstruye su boca, no pueden subir ni aun al casero y embarcadero de su nombre sino pequeas embarcaciones. Contienen sus aguas toda clase de pesca comn, siendo muy abundante en las numerosasyprofundas charcas y pozasde que estn llenas sus orillas, as como en su parte navegable se cojen peces del mar inmediato, que se llevan en grandes

PAGE 39

ANTILLAS. 27 cantidades la ciudad de Santi-Espritus. Al curso de este rio le da el Sr. La Torre 35 leguas, y es el segundo en magnitud de los de Cuba. Largos aos se ha estado tratando de su canalizacin, y varios han sido los proyectos formados para aprovechar los esteros que abren sobre el rio en la cinaga, por cuyo medio seria posible no tener que destruir la barra mencionada, pero hasta el dia nada se ha hecho para facilitar su navegacin. El rio de Agabama Manat nace en la sierra alta de su nombre, en una pea elevada de la misma denominacin que se levanta en la sierra del Escambray. A corta distancia de su nacimiento se rene con otra corriente que procede de un llano llamado tambieu de Agabama, por donde recoge los arroyos de Limones, Gramal y otros, y corre al S., sirviendo de lmite los partidos de Seibabo y Baez, por entre estribaciones de la sierra del Escambray; despus dobla al SE., atravesando este ltimo partido, y riega las haciendas de Suazo y Caguozal y los corrales el Maguey y Platanar, faldeando lomas poco elevadas. Entra luego en la jurisdiccin de Trinidad, y despus de pasar por el partido de Sipiabo, tuerce al S. baando el corral del Platanico, y penetra ea el partido de Ginia de Miranda, orillando antes el pico de las Calabazas y otras dependencias de la sierra de la Gloria. Sigue al S. por las haciendas Ginia de Soto y Canas, separando los partidos del Rio-de-Ay de los de San Francisco y Palmarejo, y despus de atravesar las lomas de Araca, separa tambin este ltimo partido del de Casilda, hasta que por fin desagua por la costa meridional dividiendo una pennsula baja que forman las ensenadas de las Brujas y del Jobabo. Este rio es bastante caudaloso, y escepto en la jurisdiccin de Villaclara, en el resto de su curso son sus aguas poco potables, aunque en algunos puntos se aprovechan. Abunda en pesca comn, y hacia su boca aparecen numerosos caimanes y manates que suelen subir hasta donde llega la marea, junto al ingenio de Borrell, mas abajo del paso barca del Manat. Es navegable en su curso inferior en un espacio de diez y ocho millas por lanchas, y aun por goletas, que suben mas arriba de dicha barca y llegan hasta los muelles y almacenes que se han formado all cerca de sus orillas, que son muy pintorescas, lo mismo en su curso superior por lo agrestes y despobladas, que en su curso medio por el verdor de sus riberas y lo cristalino de sus aguas. Sus avenidas son muy peligrosas y tiene infinitos pasos, de los cuales el principal es el citado de la barca del Manat, en el camino de Santi-Espritus Trinidad. Recoge multitud de afluentes, siendo los principales por su derecha el Mara Rodrguez, que corre al E. desde la sierra de su nombre, principalmente por el partido de Baez; el arrojo de Minas Ricas, que riega las tierras del mismo partido, bajando de las mismas lomas donde nace el Arimao; el Mabeyuca, que separa al partido de Ginia de los de Baez y Sipiabo, corriendo al E. y faldeando por el S. la sierra del Yabunal; el Juaya, que tiene su curso al SE. y atraviesa dicha sierra y el partido de Ginia, recogiendo el arroyo Prados y otros que pasan por cerca del pueblo de Ginia de Miranda; el Seibabo, que baja de la citada sierra del Yabunal, separa los partidos de Ginia y Rio-de-Ay, y serpentea por entre lomas poco conocidas; el rio Ay de los Negros, que nace en las haciendas de Cimarrones y BuenosAires, y en fin, el Chumacas, de aguas insalubres, que baa tambin al partido del Rio-de-Ay. Por su ribera izquierda recoge el Agabama, al Guaracabuya, que se le rene en el partido de Sipiabo; el Cangrejo, el Sipiabo, que riega al partido de su nombre; el Juan Velazquez, el Caracucey y el Mumaya, que se le incorporan reunidos hacia el casero de Caracucey, y adems otros afluentes menos importantes. Su curso es de veintisis leguas, por las jurisdicciones de Villaclara, Trinidad y San Juan de los Remedios. El Jatibonico del Sur es la corriente mas importante de la jurisdiccin de Santi-Espritus, despus del caudaloso Saza. Nace como el Jatibonico del Norte eu los charcos llamados Regaderos de los Palmaritos, en la peudiente meridional de la sierra de Matahambre. Desde su nacimiento hasta su boca corre siempre al N., atravesando primero los partidos del Jobos, Iguara y Gibaro, por cuyo territorio vierte en la costa meridional despus de recorrer 25 leguas. Riega en esta longitud entre otras, las haciendas Nuevas de Jobos, la Jagua, Juan Gmez, Ciego de la Bija, Martin Lpez, Siguaga Jibaro y sus vegas, y otras muchas fincas en los diversos partidos que atraviesa. Tiene muchos pasos frecuentados, de los cuales los mas importantes son los de Juan Lpez y el de Juan Gmez, que es el del camino real de Puerto-Prncipe y el Jibaro, careciendo todos de puentes, andariveles 6 bongos, y tan solo hay algunas canoas hacia el casero de San Antonio Abad. Todos sus pasos son casi siempre vadeables y no ofrecen peligro, aunque en algunos como en el del camino de Puerto-Prncipe, las avenidas del rio detienen muchas veces los transentes algn tiempo. Forman su madre varios charcos, de los cuales el mas notable es el de la Jagua. En el partido de Iguar, por donde est su cuenca media, tiene ocho varas de ancho en ciertos puntos y una gran profundidad, pero pesar de esto, en otros muchos se corta en la estacin de la seca. Solo es navegable por goletas desde la hacienda de AlgodonalAbajo en un espacio de tres leguas, y lo seria por buques de mas porte si una palizada contigua que se alza como una legua distante al E. del estero y punta de Juan Hernndez, nocbstruyese su navegacin. Sus aguas son potables hasta donde llegan las mareas; no cria mucha pesca, y suelen subir por su boca algunos caimanes. Sus afluentes son de poca importancia reunindosele por su derecha el Manacas, llamado tambin Manaquitas, el cual baa las haciendas del Quemado de Jobos y de Juan Lpez, y por la izquierda el arroyo de la Salida, el rio Jobos, que baa la hacienda do este nombre, y el Zurrapandilla, que es el mas importante de sus afluentes y baja de la loma Colorada y de la del Miradero, que se levantan hacia el corral de San Felipe, y antes de reunirse al Jatibonico recoge los arroyos de San Marcos Blanco Juan y otros. Las aguas del Zurrapandilla son de la misma calidad, y crian los mismos peces que la corriente principal ; riega los partidos del Jobos y de Iguar, y

PAGE 40

28 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. pasa por entre las lomas de la Concepcin, Molta, Navajas y Trilladeras. Entre los nacimientos del Jatibonico y los del Caonao se interponen las lomas de San Rafael, y su orilla derecha est separada de los afluentes izquierdos del rio Saza por llanuras mas 6 menos onduladas y completamente horizontales hacia sus bocas respectivas. Derrmase el Jatibonico estensamente en tierras de la hacienda de Martin Lpez en el partido del Jibaro, donde forma nn gran pantano. El rio Yateras nace en la falda setentrioual de unas lomas situadas al S. de la hacienda del Cuzco, no lejos del nacimiento del Sagua de Tanamo, de cuyo curso superior le separan unos terrenos en parte anegados. Su curso se estiende unas 24 leguas; corre primero al E. por la hacienda Demajaguas hasta la de Yateras-Arriba, donde dobla al SE. por entre lomas, y hacia el corral del Palenquito al S., por terrenos quebradsimos. Tiende un poco hacia el SE. hasta las haciendas de Quebrado Grande y Yatera-Arriba, y en fin, volviendo al S. siempre por entre terrenos quebrados, desagua en la costa meridional hacia los Farallones y legua y media al E. de la punta de MalAo. Ninguno de sus afluentes merece mencionarse, si se escepta un arroyo que le engruesa por su derecha y es al mismo tiempo afluente del rio Seco. Riega la jurisdiccin de Guantanamo. El rio Cuyaguateje es el mayor de los que baan la parte occidental de la isla. Forman el curso superior de este caudaloso y sinuossimo rio varias corrientes, de las cuales la principal tiene su origen en la loma que se levanta en los corrales de Pea-Blanca y Matahambre, que pertenecen la sierra del Infierno. Corre al S. por la falda y al O. de la citada sierra, sumergindose despus de atravesar unas lomas, y volviendo aparecer en su falda meridional por el punto que llaman el Rosalledero, en tierras de la hacienda Sumidero y en el partido de Pinar del Rio. Bastante caudaloso ya por esas localidades, dobla al O. faldeando siempre fragosas sierras. Baa los terrenos de la hacienda demolida Luis Lazo, en el partido de San Juan y Martnez, y en la de Acosta tuerce al SE. y se dirige despus al S. para pasar por el pueblo de Guane, que est asentado sobre su orilla derecha. Faldea luego la sierra del mismo nombre, y en la aldea ds Paso-Real, situada su derecha, dobla al SO. desaguando al fin en el lado occidental del golfo de Guaniguanico por una costa pantanosa. Sus orillas en su curso medio inferior estn cubiertas de vegas, y muy cerca de su embocadura se hallan las de la Catalina. Recibe numerosos afluentes por una y otra orilla procedentes de las lomas y sierras que hacen tan fragosa esta parte del territorio de la isla, comprendida entre las poblaciones de Baja, la Chorrera, Pinar del Rio y Guane. Entre estos afluentes debe citarse el que baja de las lomas de las Calabazas y cuchillas de San Sebastian para reunrsele por su orilla izquierda, algo mas abajo del pueblo de Guane, el cual no lejos de su conflencia atraviesa una amplia sierra en el punto que llaman los Portales. El gegrafo Sr. La Torre ha calculado el curso del Cuyaguateje, que riega la jurisdiccin de Pinar del Rio casi de N. S. en 23 leguas, si bien nos parece que con sus sesgos y sinuosidades es mucho mayor. El rio de Najaza, San Juan 6 Santa Cruz, corre 23 leguas por la jurisdiccin de Puerto-Prncipe, siempre por estensas sbanas. Tiene su origen en una de ellas cerca del camino real del Centro, y de los nacimientos del rio Concepcin, afluente del rio Saramaguacan; corre al SO., y recibe por su ribera izquierda el arroyo Guanbana; pasa por la hacienda de Najaza, que deja su izquierda, y recibe por la derecha el rio Contramaestre; dobla al S., recoje por la misma orilla al arroyo de Piedras, y mas abajo por la izquierda al arroyo Guarano, y al que baja de la sierra de Guaicanamar, en la cual y en la de Najaza nace tambin el rio de Guicanamar; le afluye adems el de Guaicanamar la Vieja, que engrosado con el arroyo Jobabo, es el principal afluente izquierdo del Najaza la caada de la Pasada, y en fin el rio Yaguabo. Despus de recibir las aguas de este ltimo, sigue el curso del Najaza al SE., y desagua por la rada de Santa Cruz, tomando tambin este nombre hacia su boca principal, y dividindose por la izquierda en muchos brazos que forman los esteros de Sabanalamar, de las Playuelas y de Yaguabo. El principal afluente del Najaza es el citado Contramaestre, que tiene su origen en unos cerrillos aislados llamado lomas de los Peralejos, donde se encuentra tambin el nacimiento del Guareas, afluente del San Pedro y del Guanbano, que lo es del Saramaguacan. Correal SO. hasta entrar por la ribera derecha del Najaza, despus de recibir por ambas orillas los'arroyos Mocarro, del Rapado de la Vieja, de Martnez y otro con e! nombre tambin de Contramaestre, que baa la hacienda de esta denominacin. Todos estos ros riegan los partidos de Najaza, Maraguan y Sibanic. Las aguas del Najaza y sus afluentes son enfermizas y de mala calidad. El camino de Santa Cruz lo atraviesa tres 6 cuatro veces, y en el ltimo paso, suele haber una canoa en la poca de sus fuert3s avenidas. El ro de San Pedro 6 Santa Clara tiene su nacimiento mas remoto al pi del cerrito de Yucatn, haca las cabezas de los ros Mximo y Caunao. Se dirige al S. con el nombre de Tinma, y baa por el O. la ciudad de Puerto-Prncipe, donde le atraviesa un puente por donde va el camino de la Habana. Otro de sus orgenes es el arroyo de Jatibonico, engrosado por el Gij, el Juan Toro y otros; pasa tambin por el O. de la misma ciudad, y tiene tambin otro puente llamado de la Caridad, desde donde arranca el camino de Santiago de Cuba. Mas abajo de Puerto-Prncipe y despus de recibir por la izquierda al arroyo de Santa Cruz, se rene al Tinima en la hacienda del Rincn de Santo Domingo, tomando las dos corrientes unidas el nombre de San Pedro, con el que contina su curso al SSE. por los corrales de Camujiro y de Maguabo, y recibiendo mas abajo, por la derecha, al arroyo del Platanal aumentado con el del Naranjo, y por la izquierda los del Papayal y la Herradura, dobla al O. desde la confluencia de este ltimo arroyo. En esta direccin recibe por la derecha el arroyo del Ciego, engrosado por los del Ojo del Agua y Malpaez, que vienen de la hacienda de Jimaguaya, y en la cinega di-

PAGE 41

ANTILLAS. 29 rige un brazo secundario llamado arroyo de la Resistencia, que vuelve reunrsele para desembocar por la costa, donde es mas conocido con el nombre de Snnta Clara. El afluente principal del San Pedro es el rio Guareas, el cual le entra por la izquierda hacia el casero de Camujiro, hallndose cerca y la derecha del rio el manantial que se conoce con aquel mismo nombre. Pertenecen la cuenca del San Pedro un gran nmero de fincas, y recorre unas 23 leguas por la jurisdiccin de Puerto-Prncipe, siendo navegable por lanchas una legua desdo su boca. El rio Hatiguanico, aunque muy caudaloso y de unas 20 leguas de largo, es de curso muy lento. Recoge muchas aguas de la cinaga de Zapata, cuyo promedio casi ocupa en toda su longitud. Engrusase con la reunin en su curso inferior de los llamados rios Negro y Gonzalo. Este, que es el mas importante de los dos, se estiende muchas leguas al O., formando casi desde su origen en la misma cinaga los lmites que dividen la jurisdiccin de Cienfuegos de la de Matanzas y Colon. El rio Negro, de mas longitud pero menos caudaloso, corre en general al SO., y se forma tambin de varios brazos que surcan la cinaga, de los cuales el mas remoto nace con el nombre de Hervidero, hacia el principio del terreno firme donde termiua por el NE. la misma cinaga. Los otros brazos de esos dos afluentes del Hatiguanico, son los llamados arroyo Negro, arroyo Azul, rio de Guerreras, y brazo deGuazas, los cuales corren hacia el NO., y algunos otros que vienen del NE. por entre los pedregales que atraviesa el camino de la Habaoa Cienfuegos. La orilla derecha del Hatiguanico y del rio Negro, son de terreno firme, aunque lindan con la cinaga. El primero desagua por medio de una amplia boca en el fondo de la vasta ensenada de la Broa. Hacia el origen del rio de Nuevitasy el de las Cabreras, y en las lomas del Rompe, nace el rio de Jobabo. Corre al O. hasta la hacienda de su nombre, que deja su izquierda, en cuyo lugar dobla al S. y va desaguar por la costa meridional, formando el estero de Jobabo en el golfo de Guacanayabo, despus de recorrer un espacio de 20 leguas. Recibe por su margen izquierda al rio San Pedro, que con el nombre de arroyo Guanbana baja tambin de la loma del Rompe, y faldea por el Oriente el cerro de Jacan, y por la derecha el arroyo de Guaimaro que baa por su izquierda este casero; el de las Bocas de las Lajas, desde cuya confluencia deja de separar la jurisdiccin de Bayamo de la de Puerto-Prncipe, cuya divisoria se estiende al SE. buscar al rio de Sevilla, y en fin, el arroyo de Santaoa. Las orillas del Jobabo son muy propias para el cultivo del tabaco. La corriente mas caudalosa de las que riegan la jurisdiccin de Cienfuegos por la cual cruza unas 20 leguas, es el Damuji. Nace en tierras de la hacienda de San Marcos, donde le forman tres cuatro arroyos, entre ellos el del Pltano. Corre al O; hasta el casero de Cartagena, dobla despus al S., desagua al fondo de la baha de Cienfuegos, sirviendo su curso de lmite los partidos de Camarones y del Padre las Casas por la izquierda, y de Yaguaramas por la derecha. Su cuenca bastante amplia, se desarrolla en medio de una llanura frtilsima, hoy poblada de ingenios y antes de espesos y frondosos bosques. Es navegable seis leguas desde su boca hasta el paso del Lechuzo, con fondo suficiente para pequeas embarcaciones, las cuales en los diversos embarcaderos de loa ingenios situados en sus orillas, reciben los productos de estas fincas y traen en retorno las provisiones necesarias desde la villa de Cienfuegos, la cual surte de agua el arroyo Felipe, afluente izquierdo del Damuji, que nace cuatro leguas de aquella ciudad en el partido del Padre las Casas. Entre los muchos afluentes de este rio merecen mencionarse el rio las Lajas, que es mas propiamente su curso superior y nace en tierras del corral de la Majagua; riega las haciendas Las Nuevas, el casero de las Lajas y la hacienda del Salto, y desagua por la izquierda del Damuji; el arroyo Borbolln, que baa las tierras del corral y casero de Santa Rosa, y tambin se le rene por su izquierda; el rio de Ciego' Montero, que pasa por el casero de su mismo nombre; el de Congojas, y el arroyo de las Charcas, que con otros baa las haciendas del Guayabo y Limones en el partido de Camarones. Los mas notables que le afluyen por su margen derecha son: el arroyo que baja del Ojo de Agua y pasa por el casero de la Soledad; el arroyo de Santiago, que se halla como el anterior en el partido de las Lajas, y en fin, el rio de Jabacoa, que con el arroyo Juan Garca y otros afluentes, viene desde el hato de San Felipe y vierte en el Damuji mas abajo del embarcadero del Lechuzo y en tierras del casero de los Abreus. El Damuji lleva escelentes aguas potables hasta el mencionado paso del Lechuzo, donde le llegan las mareas. En esta parte de su cur30 cranse camarones y alguna pesca, y desde este sitio es todava mas abundante en peces de agua salada, encontrndose tambin bastantes caimanes. Sus dos pasos principales son el del Lechuzo, por donde le atraviesa el camino del casero de Jabacoa, que sigue por el corral de Limones, teniendo all de 70 80 varas de ancho, y el paso que llaman de los Abreus de la Barca, por la que all est para el servicio del camino de la aldea de Yaguaramas Cienfuegos. En este paso tiene 80 varas de ancho y unas ocho de profundidad. Su desembocadura mide una amplitud de 120 varas con 30 pies de fondo, aunque la barra tiene solo cinco en la marea baja. Sus orillas estn ocupadas por feraces fincas, con muelles y almaceues para el depsito de fruto-. Poco mas abajo del paso del Lechuzo se levanta su derecha en el partido de Yaguaramas la sierra de Bouyon. Las crecientes del Damuji se elevan muy poco sobre el nivel ordinario de las aguas, pero sus orillas hacia la boca estn casi constantemente anegadas, formando las cinagas que llaman la Caimanera, porque en ellas abundan los caimanes. Casi toda la cuenca del rio corresponde la jurisdiccin de Cienfuegos, pues solo algunos de sus nacimientos en la hacienda de San Marcos y el rio de las Lajas hacia la de las Nuevas, pertenecen al partido de San Juan de lasYeras, que corresponde la jurisdiccin de Villaclara. Nace en los ltimos estribos de la sierra del Escambray el largo y sinuoso rio Arimao, cuyo curso de diez y seis veinte leguas pertenece en su parte su-

PAGE 42

30 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA.. perior la jurisdiccin de Villaclara, teniendo adems otros nacimientos en unas lomas que se hallan al E. y en las tierras del hato y pueblo de Manicaragua la Vieja, recibiendo en esta finca y por su ribera izquierda al arroyo Pedregoso, que se toma generalmente por la corriente principal. Sigue su curso al O., pasando por la aldea de Mauicaragua la Moza, y los caseros Barajagua, Mandinga y Cumanayagua. Hacia el de la Mandinga, por donde entra en la jurisdiccin de Cienfuegos, recibe por su derecha varios arroyos poco importantes, y por la izquierda, entre otros, al rio de la Hanabanilla, que corre al E., entra en la jurisdiccin de Trinidad, y en el valle de la Siguanea, donde dobla al NE. y forma el salto cascada de la Siguanea, que es la mas alta de toda la isla, y aun mas que la famosa del Nigara, segn el gegrafo Pichardo. Sale de dicho valle para volver al territorio de Cienfuegos y baa las tierras de las haciendas de la Hanabanilla, y entra en el Irimao algo mas arriba del casero de Cumanayagua. El arroyo Seibabo, que es otro de sus afluentes, corre al NO. por las tierras de la hacienda de su nombre, y desagua por las vegas del Goajiro; y el rio de Matagu, largo y sinuoso que nace en las lomas de Quivican, forma multitud de vistosos saltos entre las sierras, y despus desciende al llano para desaguar mas abajo de la aldea de Arimao. El rio de este nombre es navegable media legua desde su boca, y adems de la desembocadura principal que forma una bonita ensenada entre las puntas de las Barreras y de los Gavilanes, dirige al NO. un brazo llamado Derramadero de las Auras, el cual desagua en la laguna de Guanaroca, que no es mas que un estero que forma el ngulo SE. del puerto de Jagua. En su cuenca superior se hallan las famosas vegas de Manicaragua y de Mandinga, y en su curso inferior hacia el realengo de las Auras, estuvieron las encomiendas del Padre las Casas y de su amigo el buen Pedro de Kentera. Los granos de oro que se encontraron entre las arenas de este rio, llamaron la atencin de los primeros pobladores de Trinidad, y despus han sido objeto de repetidas infructuosas investigaciones. El rio de los Palacios tiene su origen en la sierra de Choton y otras que hacen muy quebradas las tierras del corral del Pinalillo; corre al S., atraviesa las alturas del corral Sumidero subterrneamente, y reaparece en la falda meridional por el sitio que llaman las Cuevitas. Entra despus en la jurisdiccin de San Cristbal, atravesando la serrana de Linares, pasada la cual sigue su curso por una llanura bastante estensa, y se confunde con el valle de San Diego. Riega al partido de su nombre, y por su orilla izquierda recibe los derrames de varias lagunas; mas adelante forma vastos remansos en terrenos de la hacienda de Macurijes, por donde toma este nombre; en la de Carraguao se derrama formando la cinaga de la misma denominacin, y en fin, despus de recibir por la derecha la corriente llamada de la Palma, que proviene del rio San Diego, entra en la cinaga de la costa del S., por la que desagua como una legua martima al E. de la boca de San Diego y media al O. de la punta de Carraguao. No recibe ningn afluente importante, y su curso total se calcula en unas trece leguas, siendo su principal paso el del camino real de la Vuelta-Abajo. El caudaloso rio de San Diego Caiguanabo, cuyo curso superior est al E. y nace en los terrenos del corral de San Andrs, en el de Caiguanabo atraviesa de S. N. una amplia sierra en el lugar que llaman los Portales, y desde el punto por donde recibe por sn orilla izquierda el arroyo Hediondo hasta la confluencia del Flamena, sirve de lmite entre la jurisdicciou de Pinar del Rio y la de Baha-Honda. Despus separa aquella de la de San Cristbal pasando por el casero de los Baos, que se levanta hacia el centro del antiguo hato Galeras y en las estribaciones setentrionales de la sierra de Caiguanabo, pasando tambin por la aldea de Paso Real. Solo nombraremos entre sus afluentes superiores, que son muy numerosos, el rio de la Catalina, que corre por la jurisdiccin de BahaHonda; ya en el llano recibe el San Diego por su derecha al rio Palmas y al arroyo Tibisi, que con el nombre de Manacas nace en la laguna de Niguas. Desprende por su izquierda el San Diego un brazo que se rene al rio de los Palacios con el nombre de rio de la Palma, atravesando antes la cinaga de Dayaniguas. Mas abajo de donde se desprende ese brazo, y por el paso de Piedras por donde se vadea, se divide en numerosos brazos llamados los Jardines, que se reunen poco despus. Desagua mas abajo del paso de la Lisa y de los embarcaderos de Corts y de las Vegas, aquel en su orilla izquierda y este en la derecha, recibiendo antes en la cinaga un brazo que le envia el rio de la Herradura. Segn el Sr. La Torre el curso de este rio es de once leguas, de las cuales tres son navegables. El rio de Gines de Mayabeque tiene su cabecera mas remota en las lomas que se levantan al S. de la ciudad de Jaruco, de las cuales desciende con el nombre de arroyo Culebra, y muy cerca del asiento del corral Catalina se rene con el ojo de agua de este nombre. Con el de rio de la Catalina sigue al S. por los corrales de la Bija y Yamaraguas, y entra despus en la llanura valle de Gines formando vastos remansos y dividindose natural y artificialmente en multitud de brazos y zanjas que riegan sus frtiles tierras, aprovechndose sus aguas para mover varios trapiches de ingenios. Toma el nombre de rio de Gines, porque muchos de sus brazos atraviesan esa villa, y ya en terrenos del hato de San Pedro de Mayabeque adquiere este nombre, con el cual desemboca por la playa del Rosario en el golfo de Bataban, formando un amplio puerto de tercera clase. Recibe este rio numerosos afluentes que corren por las vertientes meridionales de las alturas que desde las lomas de Camoa al O. siguen al N. por las sierras de Jaruco y se unen al O. con las de Madruga, las cuales dejan entre s una vasta llanura llamada de Bainoa, cuyo terreno anegadizo durante la estacin de las lluvias vierte sus aguas en el ojo de agua de la Catalina y en los afluentes de este rio, inundando al pas comarcano y al llano de Gines, causa muchas veces grandes estragos. Desaguan tambin por la misma costa meridional de

PAGE 43

ANTILLAS. 31 la isla los ros del Sbalo, Galafre, San Jaan y Martnez, Guanc, Govea, Santa Clara, Bacunagua, Hanabana, Bayate, Cajio, Gaanamon Tasajera, Herradura, San Cristbal, Gaviln, San Juan, Yaguanabo, Rio Hondo, Cabagan, Guanayara, Caas, Guaurabo Tayababacoa, Banao, Muoz, Giros, Malafama, Altamira, Sabanalamar, San Pedro Santa Clara, Sevilla, Buey, Jicotea, Yara, Jibacoa Gua, Tana, Vicana, Macaca, Jobabo, Portillo, Magdalena, Turquino, D. Luis, otro de Sevilla, Niguero, Limones, Dos Rios, Aguadores, Baconao, Guantanamo, Tiguabos, Yateras, Yacabo, Jojd y Jauco. Entre las muchas corrientes que con el nombre de rios riegan adems de los mencionados los territorios de Cuba, debemos tambin sealar como las mas importantes las de la Coloma, Manantiales Pedernales, Cayajabos, de la Plata, Mariel, Macagual, Guanimar, Majana, Ariguanabo, Blanquizar, Jiaraco, Jarar 6 Cambute, Boca Ciega Itabo, Martin Prez 6 Guanabacoa, Luyand, Camarioca, Cimarrones, Hanabanilla, Arenas, Camajuani, Dnimazo, Arenillas, Nuevitas, Cabreras, Holguin, Maranjo, Aguars, Muas, Jicotea, Mahay, Yao, Guiza, el Ciego, Majibacoa, Jiguani, Cautillo, Salado y Guazo. Muchos de esos rios se derraman en vistosos saltos y cascadas, como la del Hanabanilla que se desprende de una altura de 130 varas, la del rio del Indio que tiene 120, la del Taguayabon con 100 la del rio del Ay de 60, la del Manantiales con 30, la de Matagu, y algunas otras de menor elevacin. A 148 ascienden las corrientes principales, que sin contar sus afluentes, fertilizan la isla deCuba. A veces toman distintas denominaciones segn las haciendas por donde pasan, conservando tambin algunos sus primitivos nombres indgenas. Forman multitud de ellos tornos revueltas tan pronunciadas, que girando en sentido inverso, casi tocan su primer cauce; otros se sumergen y vuelven reaparecer largas distancias, corren por el interior de cavernas de las que no salen, y las aguas de varios como el de Gines, se cree que tienen la propiedad de petrificar las maderas. Todos se vadean por distintos puntos, los que se les da en la isla el nombre de pasos; muy pocos por puentes, y aunque son muchos los que se cruzan por barcas andariveles, como la generalidad reciben grandes avenidas en la estacin lluviosa, se desbordan, interceptando las comunicaciones en multitud de parajes y ocasionando bastantes desgracias. Tambin contiene la isla grandes albuferas, pero la mayor parte de ellas son conocidas con denominaciones distintas de la que les corresponde por sus condiciones hidrogrficas. As es que la de Corte'sy Guadiana las califican de ensenadas, llaman baha la del Sabinal, y lagunas las de Maya y Morn. La albufera de Guaney es la mayor de todas las que abren en la costa N. de la isla. Es un gran espacio de mar limpia interna, de 12 leguas en su mayor longitud y cuatro de anchura mxima, que se estiende entre la costa meridional de Cayo Romano y la setentrional de Cuba, cerrndolo por el E. los cayos de Cunucun y la baha de Jigey, y por el NO. los cayos de Judas, Canal Nuevo, Aguada y Puto. Todava sus sondas no han sido sealadas. El impropiamente llamado puerto de la Guanaja, es otra albufera de siete leguas de largo y dos de ancho, que forma la mar interna que cierra Cayo Romano entre la Punta Brava y la de Pilotos. Su mayor profundidad es de seis pies, y los buques penetran en su fondeadero por el can de la Guajaba, que abre hacia el NE. y por las bocas de las Carabelas del Prncipe que est mas al E. Antes de habilitarse el puerto de Nuevitas, fu el mas frecuentado para el comercio de la ciudad de Puerto-Prncipe, pero hoy solo sirve de anclaje algunos buques costeros. La albufera de Morn Grande, conocida con la denominacin de laguna, se estiende cuatro leguas al ONO., con una anchura de dos, entre la costa setentrional de Cuba y la isla de Turiguan. Su fondo es cenagoso y blando, con tan poca profundidad, que su mayor sonda no escede de dos brazas. Es muy abundante en toda clase de peces y caza acutica, hallndose adems infestada de caimanes y tiburones. Est subdividida en tres cuatro senos que se comunican por esteros de poco fondo, que abren entre cayos cubiertos de mangles. Al mayor de estos senos, que se encuentra casi al centro de la albufera, se le da el nombre de Laguna Grande, y se comunica por el NO. con el ancho estero que separa de la costa la isla de Turiguan y con otro de estos senos llamado Laguna de las Lizas. Los dos que se forman en su estremo oriental sedenominan Laguna Redonda y Laguna Larga: estn rodeados de espesos manglares. La principal salida de esta albufera es la Boca de la Yana de la Cinaga, y entre sus esteros, el mas importante es el del Jucaro Morn, que abre al SSE. de la baja y cenagosa Punta Gorda, y penetra en la costa unas dos leguas con una anchura de cuatro y diez varas y fondo desde tres cuartas hasta dos brazas. Es solo navegable para botes y canoas, y se forma principalmente por los derrames de la caada del Roble; como los del arroyo Barro y los del rio Calvario, son el orgen de sus otros dos esteros el del Indio y el del Calvario. La del Sabical, denominada baha, aparece en el contorno occidental de la Pennsula de su nombre. Tiene unas cinco millas de largo y casi la misma anchura. Su profundidad en el centro es de siete pies, y bastante lejos de sus cenagosas orillas no tiene mas que tres pies al E., dos hacia el fondo y cuatro al O. otros cuatro en la boca del canal del Sabinal, y solo tres a! principio del de las Carabelas. Estos son los dos principales pasos de los que abren por entre la cadena de cayos que cierran por el NE. esta albufera, que fu visitada por Colon en su primer viaje y la denomin baha de Santa Catalina. Entre los muchos esteros que interrumpen la cinaga que la rodea, el mayor es el de Mayanabo, que atravesando lo mas estrecho del istmo dla pennsula del Sabinal, comunica con la ensenada de Mayanabo, que se halla en el puerto de Nuevitas. Debe tambin designarse como una pequea albufera la laguna de Maya, que se comunica por la playa de su nombre con el puerto de Matanzas, y por otro

PAGE 44

32 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. canalizo, con la ensenada de Camarioca. Sus orillas estn cubiertas de mangles. En la costa meridional las mas estensas son la llamada laguna de Corts del Pirata, que describe nn arco al fondo de la gran ensenada de Corts, desde la desembocadura del rio Cuyaguateje hasta poco antes de llegar la punta de Piedras, cerrndola de N. S. cinco cayuelos que se estienden mas de dos millas y en los cuales hay una ranchera de pescadores de tortugas y careyes. Su fondo de yerbas es de tres brazas, y en las angostas bocas de los canalizos que cortan aquellos pequeos cayos no se encuentran mas que siete pies de profundidad. Al fondo de la gran ensenada de Guadiana se forma la albufera de este nombre, en la cual se penetra por una boca de tres cuartos de milla de anchura, siendo su estension de una legua y sus sondas de poco mas de una braza. Como las dems albuferas que abren esta costa son mucho mas pequeas que las anteriores, y los lmites sealados esta crnica no nos permiten tampoco estendernos, solo indicaremos algunos de los nombres de las principales, que todas se encuentran en el estremo occidental de la isla. Estas son las de Ga^o, la del Masio y la laguna del Sbalo del Valle. Usurpan adems la estension territorial de Cuba una buena parte, las numerosas lagunas que se forman en las localidades bajas de las costas por los derrames de los puertos y surgideros, y en lo interior por las sumersiones de los ros. Un gran nmero de ellas son perennes, otras desaparecen en la estacin de la seca, algunas se comunican con el mar, las hay navegables, y casi todas estn cubiertas de maugles ajncales mas menos espesos. Contienen en general pesca abundante, muchas aves acuticas, tortugas, caimanes y tiburones. La mayor de las que ocupan el istmo de Guanacabibes y la jurisdiccin de Pinar del Eio, es la de la Siguanea, de forma casi cuadrada con algunos cayuelos. En la misma jurisdiccin aparecen tambin la de la Soba, de una legua cuadrada; la de Manjuaries, navegable y con la misma estension; la de Santa Luca, Guanacabo, Punta de Cartas, Pino Solo, Yaguas, Santa Mara de Poveda, Junco, del Roble, de Campantarras, San Mateo, Aguas Blancas, Diez, Vaca, Candelaria, Guacamayas, la Ceja, el Morito, Jama, de la Canoa, Ins de Soto, del Hierro, del Venero, la Tuna, Isleta, San Miguel, la Pirla, Camelote y Maj. En la jurisdiccin de San Antonio de los Baos la mas estensa es la de Ariguanabo, que se halla al N. de aquel pueblo y tiene unas dos leguas de superficie, seis varas de profundidad y es muy abundante en pesca. La de Zaldivar, Coca, Castellano y Ahogamulas son las mayores de las que aparecen en el territorio de Santiago de las Vegas. En el de Guanabacoa se hallan la del Cobre, una legua de la costa con dos de superficie; la de los Berros, de 600 varas de largo y 200 de ancho; la Larga, la Tembladera, del Junco y la Amarilla. La de Acosta, Yurre, Carreras y Morales, se forman en la demarcacin de Jaruco, y en la de Crdenas las de Mojabragas, Asiento Viejo y de Jacan. Entre los lmites jurisdiccionales de Crdenas y Cienfuegos, al principio oriental de la gran cinaga de Zapata y al N. de la ensenada de Cochinos, se encuentra la gran laguna del Tesoro, cuya profundidades insondable y recibe al rio de la Hanabana. La de Guanaroca es una especie de estero que penetra en la baha de Cienfuegos por su ngulo SE., y aunque recibe los derrames del rio Arimao, es de poco fondo, pero cria la misma pesca que la baha. Son las mas conocidas y las mas estensas entre las de la jurisdiccin de Sagua la Grande, la de Mordazo, Palmillas, Buenavista, de Torres, San Blas y el Santo: en el territorio de San Juan de los Remedios, la de Escobar, donde nace el arroyo Caibarien; y en el de Villaclara, la del Jabouillal y la llamada Grande. En la jurisdiccin de Trinidad la mas importante es la de San Juan, de media legua de superficie, que contiene variedad de peces y aves acuticas, siendo menores la de Tatagua, Chorrera, Viamones, Honda, Juan Martnez, del Junco y las Cabezadas. Son muy numerosas las del territorio de Santi-Espritus. La de las Lizas, que es la mayor, se comunica con el mar y tiene una legua de estension; la del Flamenco, de unas 500 varas, es muy abundante en pesca y est infestada de caimanes; y la del Manat, Cubera, Pompn, la Tuna y Palizones, son tambin muy estensas y crian bastante pesca de todas clases. Las lagunas de las Gusimas se hallan en la jurisdiccin de Puerto-Prncipe y entre los cauces inferiores de los rios Sevilla y Tana, comunicndose la mas setentrional con la mayor y mas meridional por medio de un derrame llamado Ojo de Agua, del cual se destacan varios esteros que van desembocar por la inmediata costa del S. de la isla. Cerca de la misma costa y separada nicamente por un amplio arenal, hay otra gran laguna llamada del Pesquero, que se comunica con los esteros del Medio y del Guayabal y recoge algunos derrames del arroyo Cazuela. Al NE. de la gran cinaga de Zapata y en la parte que corresponde la jurisdiccin de Gines, se estienden de O. E. las lagunas de Guanamon. La mas oriental es la de Herrera, y en la del Caimito mucho mayor que la anterior, vierten varios rios, de los cuales el principal es el de Majana. Desagua esta laguna por el profundo y canalizado estero del Caimito en el puerto de su nombre, que abre en la ensenada de la Broa. La laguna propiamente llamada de Guanamon, mas estensa que las otras dos, contiene numerosos cayuelos, la atraviesa el rio de su nombre, y desagua tambin en la citada ensenada de la Broa. Por ltimo, la de Bagaes es la mayor y mas oriental de todas, no recibe ninguna corriente ni forma cauce alguno, y como las dems, sobresalen en sus aguas algunos pequeos cayos. Frmanse principalmente estas lagunas por las filtraciones de la gran cinaga de Zapata y al S. de los caseros de Nueva Paz y San Nicols. Tambin los derrames de la cinaga del Buey forman una laguna prxima la costa del golfo de Guacanayabo, y en el territorio de Bayamo, la cual se denomina del Buey estero de Jacan. Por su derecha abre otro estero llamado de Corts, y por su izquierda

PAGE 45

ANTILLAS. 33 el de Juan. Solo merecen mencionarse entre las que aparecen en esta jurisdiccin, la laguna de Jucaibama y la de los Jageyes. Aunque en las jurisdicciones de Guantanamo y Baracoa hay un gran nmero de lagunas, la generalidad de ellas no tienen nombres especiales, y muchas apenas son conocidas. Las de Aceitunas, la de Macambo y la de Baracoa son las principales. Abundan tambin en Cuba las aguas minerales cuyas virtudes medicinales son prodigiosas. Pero desgraciadamente no han sido en su generalidad sometidas anlisis qumicos para poder aplicarlas con acierto; y la imprevisin con que muchas personas las han usado desconociendo sus cualidades, contrarias sus padecimientos, han solido ocasionarles la muerte. Pero las que cientficamente han sido reconocidas y Vista de la Plaza de Armas de la Habana. tomadas con discernimiento producen curas milagrosas. Los baos de mas fama y los mas concurridos de toda la isla son los de San Diego, que se hallan 40 leguas provinciales de la Habana, en el centro del antiguo hato de San Pedro de las Galeras y que tienen su origen en el rio que le da su nombre. No todas las aguas de sus numerosos manantiales tienen las mismas condiciones qumicas y medicinales, pero el carcter general de estas aguas claras y traspareutes son hidro-sulfurosas y.escitantes. Sus principales manantiales, cuya temperatura no escede de 95 en el termmetro de Farenheit, son los denominados del Tigre y de la Paila, que se estienden de N. S. en la margen oriental del rio. Brotan adems en la occideuANT1LLAS. tal, en forma de pequeos surtidores, el de la Gallina, el Leoncito, el Len, el Acerado y el de Santa Luca, del cual solo se hace uso para los males de la vista, curando los otros las enfermedades cutneas, venreas, linfticas, llagas antiguas, ictericias, diarreas crnicas y serosas, retracciones de los msculos, tendones y ligamentos, etc. Estos baos empiezan ser frecuentados todos los aos desde mediados de febrero hasta fines de abril, .encontrando los forasteros toda clase de comodidades en el moderno pueblo de San Diego, donde se hallan estos baos que son propiedad del Estado. Entre Gines y Matanzas, 15 leguas provinciales de la Habana y en el pueblo de Madruga, hay otros baos hidro-sulfurosos, mas eficaces aun que los 5

PAGE 46

34 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. de San Diego, y muy acreditados desde poca muy remota; pero hasta 1802 uo se empez levantar el casero, tardando despus muchos aos en ofrecer suficientes comodidades las personas que de todos los puntos de la isla acudan estos baos para encontrar remedio sus dolencias. Hoy tiene este pueblo buenas y espaciosas habitaciones de mampostera, entre las que sobresale la de los baos del manantial llamado de Castilla, que como el del Tigre y la Paila estn en la falda de una sierra calcrea, y son los mas frecuentados. La temperatura de estas aguas es menor que las de San Diego, su peso es casi igual la destilada, y su sabor agradable despus de haber perdido el hidro-sulfurado. La concurrencia estos baos ha decrecido hoy mucho. En la villa de Guanabacoa se encuentran tambin algunos baos, cuyas aguas se componen de los mismos principios que constituyen las virtudes medicinales de los anteriores aunque no son tan enrgicos. Estos son los de Tarraco, del Coronel, Santa Rita y el de la Condesa, que es una especie de poza que se forma unas 500 varas de la poblacin. Las aguas de los de Barreto, del Espaol, Casanova y algunos otros, contienen magnesia, nitro y xido de hierro. A media legua de la aldea de Mayajigua, en la jurisdiccin de San Juan de los Remedios, y cerca de la falda setentrional de la serrana de Jatibonico, brotan dos fuentes distancia una de otra de 250 varas, y despus de correr un corto trecho desde su nacimiento, se renen en una gran poza charco, del cual nacen otros dos manantiales. Estas aguas tienen un olor muy pronunciado azufre, y su temperatura es de 23 sobre el calor de la atmsfera, con la singularidad que estos grados de calor, solo se advierten unas tres horas por la maana y otras tres por la tarde, pero sin principio ni fin determinado, siendo su temperaturo mnima de 6 8 o Su olor y sabor son nauseabundos, muy semejantes las de San Diego, cubrindolas una tela betuminosa y tornasolada, y en su mayor grado de calor exhalan un vapor como el del agua caliente. Aunque sus virtudes medicinales influyen poderosamente en la curacin de un gran nmero de enfermedades, muchas personas han causado tambin la muerte. Cerca del rio dlas Chambas y de la aldea de Guadalupe, y 16 leguas de Puerto-Prncipe, existe otra fuente de agua mineral hidro-sulfurosa, siendo su manantial mas abundante el del bao de Santa Rita. Sirve de origen al arroyo de la Sepultura, tributario del rio Chambas, y es opinin vulgar en la comarca que por la noche se ven salir llamas de la confluencia de las dos corrientes. A pesar de haber esperimentdo un gran nmero de enfermos los buenos efectos de estos baos, son poco concurridos, sin tener mas viviendas su sus inmediaciones que una pequea casa rstica y dos tabernas. Casi en el centro del corral de San Pedro, orillas del rio de este nombre y en el partido de Santa Ana y jurisdiccin de Matanzas, hay unos baos termales muy frecuentados por los habitantes de este territorio. En la aldea de San Lzaro de Camugiro, y dos leguas y media de la ciudad de Puerto-Prncipe, nace entre las masas pizarrosas que bordean la orilla derecha del rio San Pedro un abuudante manantial, que se derrama en unas pozas que hay en el mismo cauce del rio y que e la estacin de la seca se hallan separadas de su corriente. En la misma orilla brota adems una especie de cao surtidor que confunde al instante sus aguas con las del rio, siendo las de ambos manantiales ferruginosas. Estos baos usados principalmente como tnicos, son algo coacurridos por las comodidades que ofrece la inmediata ciudad de PuertoPrncipe, y las numerosas quintas de recreo que hay en sus cercanas. Al pi del cerro Dumauecos y dos leguas al SE. de la baha de Manat, en la jurisdiccin de Bayamo, hay un manantial de aguas hidro-sulfurosas, pero se halla en un lugar deshabitado. Y por ltimo, las del Cedrn, que son salinas y se hallan 18 leguas de Santiago de Cuba; las de Ciego Montero y las sulfurosas de San Vicente, al N. de Pinar del Rio, elevndose la temperatura de sus aguas de 30 33. La naturaleza de los terrenos del departamento Oriental, hace suponer con bastante fundamento que han de ser muy numerosos y escelentes los manantiales minerales que brotan en aquellas soledades inesploradas, y lo mismo en las cordilleras de San Juan de los Remedios, Trinidad, Santi-Espritus y Villaclara, cuyas asperezas no han permitido hacer los reconocimientos necesarios para su descubrimiento. Ahora nos retraera de seguir hablando del sistema orogrfico de Cuba el temor de incurrir en repeticiones enojosas, pero domina ese sentimiento el inters de presentar nuestros lectores las noticias mas completas que hasta hoy se posean sobre la geologa de la grande Antilla, Nos remordera la conciencia si no nos aprovechsemos con su consentimiento de los estudios que sobre la materia nos ha suministrado uno de los mas distinguidos ingenieros espaoles que residi muchos aos en la isla y que con una modestia muy propia de los sabios nos ha prohibido revelar su nombre. Los productos del reino mineral en la isla de Cuba, pesar de su importancia y de ser los que mas llamaron la atencin en la primera poca de la conquista, son hoy los menos conocidos y apenas se ha puesto de manifiesto su riqueza en algunos puntos, siendo muy contados aquellos en que se benefician con cierta regularidad: es verdad que el estudio geolgico de su territorio est muy lejos de hallarse tan adelantado como seria de desear, porque ello se han opuesto: primero, la dificultad en las comunicaciones; segundo, la feracidad misma del suelo cubierto de vegetacin y formado en gran parte por las capas del terreno mueble, cuyo espesor llega ser en algunos puntos de 15 y 20 metros; tercero, el escaso personal de ingenieros de minas que el gobierno ha podido tener en la isla; y cuarto, el corto nmero de gelogos nacionales y estranjeros que han pisado sus playas con objeto de estudiar el pas, no obstante haber sido el primero y mas ilustre de los que la han visitado el clebre barn de Humboldt, cuyos trabajos se hallan consignados en su Ensayo poltico sobre la isla de Cuba.

PAGE 47

1 IB WILMP

PAGE 49

ANTILLAS. 35 No son estostrabajos de una rigurosa exactitud, pues si bien en ellos se descubre el genio observador del eminente sabio, su mirada penetrante y sus profundos conocimientos, adolecen sin embargo del corto tiempo que pudo permanecer en Cuba, y de la multitud de puntos cientficos que con su incansable laboriosidad se propuso resolver. Equivocse el barn de Humboldt al clasificar como jursicos los terrenos terciarios que mas abundan en la isla; pero as y todo, sus trabajos sern siempre el punto de partida de los que emprendan cuantos gelogos se propongan continuar tan importante estudio, y sus opiniones, ledas en su propia obra, porque desgraciadamente ha solido ser mal traducido y peor estractado, darn siempre mucha luz acerca de las regiones que visit por s, no de lasque describe por referencia trabajos de otros, que parece fueron menos sagaces mas ligeros. Hecha esta salvedad, que esplica la razn por la cual no nos conformamos en esta breve descripcin geolgica con todas las apreciaciones de aquel sabio, ni menos con los escritos de los que copindole se han atenido esclusivamente ellas, trataremos de dar primero una idea de la configuracin general de la isla, en sus relaciones con la orografa, hidrografa y constitucin geolgica ntimamente ligadas entre s, pero no tan dependientes que puedan siempre deducirse analogas en la ltima porque existan en las otras; para este trabajo nos valdremos de los del mismo Humboldt, muy valiosos en su mayor parte, de los de D. Francisco Ramrez, estractados por La Sagra en su Historia fsica y -poltica de la isla de Cuba; de los de Galeotti, Taylor y Clemson, Austead, Cia, Lpez de Quintana y Fernandez de Castro, algunos de ellos inditos. Basta examinar un mapa de la isla de Cuba medianamente trazado, para comprender, aunque no tenga sealada su orografa, que adems de los tres grupos de montaas llamados Occidental, Central y Oriental que descuellan sobre su nivel medio, adems de los cerros picachos mas menos alto3 que aislados formando parte de pequeas sierras se levantan en diferentes puntos, hay otro carcter orogrfico general que revelan el tamao y direccin de casi todas las corrientes de agua que surcan su suelo; este carcter es el de hallarse dicho suelo mas elevado en una lnea que recorre longitudinalmente la isla, de modo que existe una divisoria, de nivel variable, pero continua, que corre desde el Cabo de San Antonio hasta la punta de Maisi, es decir, 220 leguas martimas, y parece buscar siempre el promedio para dividir en dos partes casi iguales la latitud de 45 leguas que hay entre la punta Lucrecia y Cabo Cruz, y de siete y media que tiene en el meridiano de Mariel. Esta circunstancia ha hecho que la mayor parte de los gegrafos estranjeros, poco cuidadosos de la exactitud, figuren la sierra Maestra como una cadena continuada de montaas que siguen lo largo de la antedicha divisoria, cuando su lmite occidental es el Cabo Cruz y cuando atendidas las condiciones geolgicas de los tres grupos citados y de su direccin no pueden menos de considerarse como pertenecientes diferentes sistemas de montaas. El estado orogrfico de la isla bastar para demostrar en qu se funda esta opinin. El grupo Occidental, sierra de Guaniguanico, se estiende desde la ensenada de Guadiana hasta la sierra de Anafe, al E. del Mariel; pero su asiento principal son las llamadas sierra de los Acostas, del Infierno, de los "rganos y del Rosario, que corren al N. de Pinar del Rio, entre Guaue y San Diego de los Bios: predomina en ellas una caliza secundaria oscura y aun bituminosa algunas veces, con restos de amonites, la cual apoya en otra formacin tal vez mas antigua y no menos corpulenta, que por sus caracteres petrogrficos se asemeja mas al trias que otro ninguno, si bien los phyladios, psamitas y areniscas que la constituyen principalmente, pueden haber sido originados por el metamorfismo de las rocas de un perodo moderno. Tanto las capas de caliza secundaria como las de la otra formacin, tienen tendencia marcada tomar el rumbo NE. SO. y buzan al SE. al NO. segn se hallan un lado otro de la lnea anticlinal que serpentea por aquel laberinto de sierras, cuya elevacin sobre el nivel del mar escede en muchas de 400 500 metros, y llega ser de 800 (947 varas) en el Pan de Guajaibon, situado al N. de San Diego de los Baos. Al NO. y SO. del Pan de Guajaibon sea en las sierras antedichas del Rosario, de los "rganos, del Infierno y de los Acostas, se elevan el pico del Pendejeral, cuatro leguas de los baos de San Diego; la Cajlbaua, el Pan de Azcar pico Garrido, la sierra del Abra, las del Ancn, y las Cuchillas de los Gavilanes, que ocupan, por decirlo as, la parte N. del grupo, mientras que por la del S. se levantan el cerro de Cabras al O. de Pinar del Rio, las lomas de las Vrgenes en la sierra de Acosta, y las eminencias de la de Guane, que termina de una manera casi brusca para dar paso al rio de este nombre llamado tambin Cuyaguateje. Al E. del Pan de Guajaibon, siguiendo la cordillera, se encuentran las Guacamayas, al N. de San Diego, las sierras del Rosario, de Linare3 y de Rangel hacia el S., y mas adelante, entre Baha-Honda y Cabanas, la loma de Buenavista, la Pea Blanca, las de) Brujo y y las del Mogote, con rpidascortaduras y espantosos precipicios. Al S. de Cabanas estn las lomas del Cuzco, mas al S. aun la loma de Juan Ganga, de 470 varas de altura sobre su base, y al N. de estas siguen las del Mulo, las Peladas y la del Rubin, que algunos marinos han confundido con el Pan de Cabanas, que queda al O. del puerto. Hacia el E., con direccin al Mariel estn las lomas del Jobo y la Gobernadora, y finalmente, al E. de Guanajay, se levanta la sierra de Anafe Mesa del Mariel, que aunque solo tiene 100 varas de altitud es notable, porque corre horizontalmente y frente la costa por espacio de tres leguas. Los gegrafos consideran esta sierra de Anafe como parte del grupo Occidental; pero tanto por la naturaleza y edad de las rocas que la constituyen como por su direccin y altura, corresponde mas bien un grupo menor que han supuesto empieza en Santiago, al S. de la Habana, pasa por Madruga y acaba en Lagunillas, unindose una cordillera de calizo terciario que corre al N. por Santa Mara del Rosario, Jaruco y

PAGE 50

36 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. Matanzas; siendo sus puntos culminantes las Tetas de Managua, las lomas de Camoa, la Escalera de Jaruco, los Arcos de Canas, de 230 varas de altura; el Palenque, el Pan de Matanzas, y las Tetas de Camarioca ya cerca de la pennsula de Hicacos, punto el mas setentrional de la isla. Al S. de Matanzas se eleva la" loma del Paraso, y entre esta y la loma de Candela, tambin caliza, que se halla cerca de Gines, se interponen las lomas serpentnicas de Madruga cuya elevacin sobre el nivel del mar no baja de 200 metros. El grupo Oriental es mas conocido, pero no lo bastante para fijar con exactitud la edad geolgica de las rocas que verdaderamente constituyen su principal relieve que lleva el nombre de Sierra Maestra, y sobre las cuales vienen apoyarse por el N. y por el S. las capas de terreno terciario moderno. El ingeniero de minas D. Policarpo Cia, que es el que primero y mas detenidamente parece haber estudiado esta regin, supone que las rocas silceo-clorticas, alternando con estrechas bandas de caliza, as como los lechos concordantes de aspecto trapico y porfdico que ha observado en ella, pertenecen al perodo terciario medio; pero el ingeniero Fernandez de Castro sin combatir abiertamente esta opinin, cree mas bien que las rocas dominantes, fuera de los prfidos, dioritas, granitos, trap y dems de origen plutnico que tambin abundan, sean la caliza oscura, la marga elortica, las brechas argilo-aofiblicas y dems de sedimento, parecen ser mas bien de origen cretceo, y eso estara conforme con los datos que se tienen de otros puntos de la Amrica central y de la misma isla; pero aun cuando as fuera y resultaran tambin cretceos los fsiles encontrados en el grupo Occidental, hay que observar que las capas del terreno en la sierra Maestra tienen un rumbo casi constante al E. 15 N. de la brjula, y una inclinacin de 30 45 alN., por manera que forma un ngulo de mas de 60 con la direccin de las capas de las montaas del grupo Occidental: y basta en efecto ver en el mapa la configuracin de los estremos de la isla, debida la posicin de las sierras para comprender que estas deben su relieve causas geolgicas diversas, si como est generalmente admitido, son exactas las teoras de M. Elie de Beaamont. El grupo Oriental es el mas intrincado y donde se encuentran las mayores altitudes. La cordillera principal que como se ha dicho es la sierra Maestra, se estiende desde el Cabo Cruz hasta un meridiano intermedio entre Santiago de Cuba y Guantanamo. En ella se eleva 2,482 metros sobre el nivel del mar el Pico Turquino, en cuya cumbre se ha cogido un ejemplar de prfido arcilloso, que es probablemente un prfido feldesptico algo descompuesto; no baja de 1,530 metros la altitud de la Gran Piedra en la misma serrana, siendo el canto que lleva aquel nombre de una brecha que segn el Sr. Cia se compone de fragmentos de las rocas calizas-arcillosas y porfdicas, que tanto abundan en aquellos lugares; unos 1,000 metros tiene el Ojo de Toro situado al O. del Pico Turquino, y otro tanto las sierras del Cobre, entre este mismo pico y la Gran Piedra, que se halla al E. de Santiago de Cuba. Otra cordillera empieza en las inmediaciones de ipe y sigue hasta cerca de la Punta de Maisi presentando sus mayores asperezas en la costa N. Son notables en ella la sierra de ipe al O. de Mayari, al E. la sierra del Cristal y las Cuchillas de Santa Catalina al mismo rumbo del rio Sagua, todas tres en la jurisdiccin de Cuba, y en la de Baracoa, las Cuchillas de Toar, la Sierra de Moa, el Yunque y las Cuchillas de Baracoa, siendo el Yunque una eminencia de naturaleza caliza que se eleva 830 metros sobre su base y unos 1,000 sobre el nivel del m ar. Al NE. de Guantanamo se hacen notar las lomas de Quemado Grande, la sierra de la Vela, de 282 metros de latitud, y la sierra de Yenias, que tiene en su parte mas occidental 480 metros y va morir con 140 cerca de la Punta de Maisi. Por ltimo, al O. de Holguin y hasta cierto punto independientes del grupo Oriental, se elevan las lomas de Almiqu, el cerro de Dumauecos, cerca del puerto de Manat, y al E. la Mesa de Jibara y el Pan de Sama loma dla Mulata, cerca de la Punta Lucrecia. El grupo Central de la isla, comprendido entre los meridianos de Cienfuegos y Santi-Epritus, del cual solo Humboldt ha publicado algunas noticias geolgigicas, refirindose esclusivamente las sierras calizas de San Juan, donde descuella el Pico del Potrerillo de 911 metros de altitud, no solo parece diferir de los otros dos, sino que dentro de su propia regin varan de naturaleza las rocas de sus montaas segn la la-> titud en que se hallan. Parece deducirse por ejemplo de lo que dice Humboldt, que dicho grupo en las inmediaciones de Trinidad, es decir, cerca de la costa meridional, solo ofrece al gelogo eminencias calizas que l crey jursicas, y que son evidentemente terciarias, puesto que l mismo declara idntica la roca que la constituye la que aparece en Gines y Bataban; mientras que el Sr. Fernandez de Castro ha podido cerciorarse de que las sierras de Cumanayagua, siete ocho leguas al NO. de Trinidad, estn principalmente constituidas por un terreno metamrfico en que abandonan el gneis, las psamitas, y la caliza oscura, elevndose mas de 500 metros en la mayor parte de sus crestas, y tal vez 800 en algunas, sobre una meseta grantica y sientica, que se estiende al N. y al O., y que tiene solo de 20 40 metros sobre el nivel del mar. Mas al N. aun, las lomas de Manicaragua y las sierras del Escambray, sin dejar de ser esencialmente metamrficas, cambian de carcter, pues en vez del gneis, de la caliza y de las pizarras arcillosas y silceas, se encuentran la serpentina y la pizarra dortica, no falta el prfido feldesptico, pero abunda mas la diorita, de suerte que en vez de las rocas feldespticas y micceas, predominan las magnesianas y antiblicas, sin que en ninguna parte dejen de encontrarse poderosos bancos de cuarcita de arenisca, y arcilla metamorfoseadas, y mas 6 menos teidas por sustancias que como el cromo y el hierro abundan en el terreno. Al N. de las sierras del Escambray y de Guaracabuya, esencialmente compuestas de rocas ofticas, vuelve encontrarse la caliza, primero alternando con la serpentina y la diorita, despus sola muy si-

PAGE 51

ANTILLAS. 37 lcea mejor dicho con la slice separada en zonas fajas muy delgadas, rara vez en nodulos con una forma irregular constituyendo la llamada Loma de los Pedernales, y por ltimo ya cerca de San Juan de los Remedios, corren de E. O. eminencias mas menos elevadas, verdaderas sierras de la caliza compacta no fosilfera, aunque sembrada de cavernas que contienen restos de mamferos. El grupo Central contiene, como se ha dicho, sierras muy elevadas y son entre ellas las principales: al O. de Trinidad el Pico Blanco y Cabeza del Muerto, que los marinos llaman de San Juan, y el cerro de la Viga, inmediato la ciudad, donde se halla la caverna de Jibabuco. Al N. estn el Pico ^de Potrerillo, las sierras de San Juan de Letran, de Guaniquical, del Yaguanal y las Trancas de Galvez. Por los lmites de Trinidad y de Santi-Espritus se hallan las lomas de la Rosa, de Banao, Pan de Azcar, Pico Tuerto y la sierra de la Gloria; mas al O. la sierra del Escambray y la loma de Pelo Malo, ya en la jurisdiccin de Villaclara. En la parte del territorio de las Cinco Villas, e' independientes del grupo Central, se eleva la sierra Morena, que corre desde el rio de este nombre hasta el de Sagua la Grande. La sierra de Jatibonico, cuyo asiento se halla en el boquern de su nombre, corre principalmente al NO. hacia San Juan de los Remedios, donde toma el nombre de sierra de Bamburanao, y cuyo territorio sirve de lmite una ramificacin circular que se dirige al O. con el nombre de sierra de Matahambre, formando una meseta de 600 varas de altura. El cerro de Cuajabana, al E. de Caibarien, sirve de reconocimiento los buques que se dirigen este punto. Contina al E. el terreno montuoso de este grupo de segundo orden con menos elevacin, tomando el nombre de sierra de Judas al SE. de la laguna de Morn, y aparece ya mas importante y llena de .cavernas en la sierra de Cubitas, al S. del puerto de la Guanaja, entre los rios Jigey y Mximo, igual distancia de Puerto-Prncipe y de la costa, siendo los puntos mas elevados los cerros de Limones y Tuabaquey, entre los cuales pasa el camino de la Guanaja PuertoPrncipe, que corre por espacio de un cuarto de legua, siendo este el ancho de la sierra, entre dos verdaderos paredones, cuyo escarpe vara entre 20 y 40 metros de altura, si bien hay no lejos de all cimas de 120. Las lomas de Camajn estn al otro lado del rio Mximo en la misma direccin que las de Cubitas, y quedan ya por consiguiente al NE. de Puerto-Prncipe. Tambin al SE. de esta ciudad y 11 y 13 leguas respectivamente, se elevan las pequeas sierras calizas de Najaza y del Chorrillo completamente aisladas, como la de Cubitas, puesto que todo el terreno que las rodea, y separa esta de aquellas, es decir, en 20 leguas de distancia, no^est interrumpida la serpentina que lo constituye. Por ltimo la isla de Pinos, que no puede geolgicamente considerarse sino como una parte de la isla de Cuba, y que en realidad est separada de ella, no por brazos de mar, sino por una estensa restinga que el menor movimiento oscilatorio del suelo se puede convertir en un terreno bajo como el de la cinaga de Zapata, presenta tambin algunas eminencias que por su situacin y la naturaleza de las rocas que las constituyen, debieron pertenecer al grupo Central mas bien que ningn otro de los de la isla de Cuba. Descuellan entre ellas la sierra de la Caada, la Daguilla, la sierra de Casas y la de Caballos, que abundan en preciosos mrmoles y otras rocas metamrficas. Descritos los tres grupos de montaas que se elevan en la isla de Cuba y contribuyen darle la forma que presenta en sus dos estreios E. y O., acabar de comprenderse su configuracin recordando otro carcter orogrfico general de que ya hemos hecho mencin : el de hallarse el suelo de la isla mas elevado en una lnea que la recorre toda longitudinalmente, presentando la mas constante y larga de sus divisorias, puesto que tiene mas de 290 leguas, sin que se confundan jams las direcciones de las corrientes de agua, de modo que desembocan en el canal de Babama y golfo de Mjico todas las que nacen al N. de dicha divisoria, y en el mar de las Antillas las que tienen su origen al S. de ella. Esa constancia en el rumbo ONO. ESE. que se observa, adquiere un gran valor geolgico con la preseucia en toda la lnea de las rocas ofticas que aparecen en puntos tan cercanos unos otros y en algunos parajes en estension tan considerable, que hace sospechar que las interrupciones no se deben que falta dicha roca en el subsuelo, sino que se hallan cubiertas por la caliza terciaria y otras mas modernas, presentndose por lo regular en las inmediaciones de la divisoria como si formaran el espinazo de la isla: y en efecto, no es aventurado suponer como lo hace el Sr. Fernandez de Castro, que esa divisoria oftica, pesar de su corta elevacin, pues es de 72 metros en Puerto-Prncipe, no llega 200 metros en Guaracabuya y pasar muy poco de esa altura en Madruga, constituye un verdadero sistema de montaas no menos importante, geolgicamente considerado, que cualquiera de los otros tres de la isla, y mas que ninguno de ellos para la distribucin de sus aguas corrientes, ya seau superficiales ya subterrneas. En el prrafo que antecede se halla indicado el hecho mas notable de la hidrografa cubana, el que le da por decirlo as un carcter especial debido al ltimo de los accidentes Orogrficos que hemos mencionado. Existiendo en efecto una divisoria de mas de 200 leguas que corta la isla eL> dos partes segn su longitud y no permite el paso de las aguas de una otra, se comprende que los rios, como ya dejamos dicho cuando nos hemos ocupado de su descripcin, han de ser de breve curso y poco caudalosos; que estn enteramente subordinados la orografa sin modificarla apenas con el trascurso del tiempo, y que no contribuyen mucho la formacin de los terrenos modernos que en otras regiones tienen grande importancia, uno y otro lado de sus orillas. Por evitar repeticiones, solo mencionaremos aqu por sus condiciones especiales el Cuyaguateje rio de Guane y al de San Antonio, pesar de su brevsimo curso. Este, que nace en la laguna de Ariguanabo despus de baar las casas del pueblo de su nombre, desaparece en una caverna de caliza, donde

PAGE 52

38 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. se han encontrado impresiones hechas por la garra de un mamfero. El Cuyaguateje, que nace al pi del cerro de Cabras segn unos, en la falda N. de la sierra del Infierno segn otros, atraviesa el valle de Luis Laso cercado de sierras inaccesibles de caliza secundaria que el rio atraviesa por dos tneles naturales, debidos una serie de cavernas de mas de un cuarto de legua, por las cuales puede transitarse cmodamente, aunque no siempre la vista del rio que corre por las cavidades contiguas. Si la configuracin de la isla se debe que sean muchos y poco caudalosos sus rios, la naturaleza porosa del suelo hace que tengan gran importancia las aguas subterrneas que en algunas localidades forman verdaderas corrientes, como sucede en la misma ciudad de Crdenas. Estensiones muy grandes de terreno hay en que no existe el mas pequeo arroyo, tal es la regin que queda al S. del pueblo de San Antonio, antes citado; pero en cambio se encuentra el agua muy poca profundidad, y nada seria tan fcil como fertilizar esas comarcas, cuyo subsuelo de caliza porosa se halla cubierto por una capa de escolente tierra mueble, tanto mas espesa, cuanto menos espuesta est sufrir los efectos de la demudacin que esteriliza otros terrenos, apenas se ven privados de los bosques que los protejen contra los aguaceros tropicales. A pesar de esta abundancia de aguas subterrneas no han sido felices los ensayos que se han hecho para obtenerlas artesianas; pero no debe estraarse este resultado, si se tiene en cuenta laconstitucion geolgica de la isla, cuyas formaciones sedimentarias se hallan todas, aun las mas modernas, trastornadas por las rocas eruptivas que las han atravesado. Escusado es decir que existen en gran nmero las fuentes naturales cuando se ha manifestado que abundan los terrenos porosos y se sabe lo copioso de las lluvias que los inundan: la frecuencia con que surgen estos manantiales en casi toda la superficie de la isla, se deduce de la multitud de lugares que llevan el nombre de Ojo de agua, que es con el que all se designan las fuentes naturales. En cambio son escasas las aguas estancadas, pesar de las numerosas lagunas que sealan los mapas de la isla. Ya tambin dejamos dicho que Cuba es bastante rica en aguas minerales medicinales, y que son pocas las que se han estudiado y analizado con la debida atencin. Las sulfurosas de San Diego de los Baos brotan de la caliza secundaria, probablemente jursica, que constituye las sierras centrales del gran grupo Occidental. Las sulfurosas de Madruga y balsmicas de Guanabacoa, mineralizadas por los hidrocarburos que ya en forma de asfalto, ya de brea mineral abundan en los terrenos serpentuicos, de donde surgen los manantiales en ambas localidades. Las de Ciego Montero, en cuyas inmediaciones se han encontrado fsiles cuaternarios, y de las cuales no conocemos ningn anlisis. Las del Cedrn, que se han clasificado entre las salinas, y por ltimo las sulfurosas de San Vicente, que surgen en la caliza secundaria al N. de Pinar del Rio. Apuntadas en la breve descripcin orogrfica que acabamos de hacer, algunas consideraciones geolgicas sobre la naturaleza de sus rocas componentes, es ocasin de que tratemos de dar una idea, siquiera sea ligera, de la distribucin de los terrenos, tanto en los grupos de montaas mencionados, como en los valles y llanuras que los separan, trabajo cuya dificultad se comprender con solo decir que no existe un solo mapa geolgico de la isla, pues no puede considerarse como tal la representacin que de ella ha hecho M. Jules Marcou en su gran Mapa geolgico del Mundo, donde sin mas pruebas que algunas frases de Humboldt, sacadas de una memoria indita de D. Francisco Ramrez, se figura toda la parte occidental de la isla como constituida por terrones cristalinos metamrficos. No ser pues el estracto de una descripcin geolgica lo que continuacin insertamos, sino el del ensayo de un bosquejo que aun est por hacer. De las diferentes formaciones en que han dividido los gelogos la corteza del globo, se presentan en la isla de Cuba bastante caracterizadas y en una gran estension, aunque no bien estudiadas todava, las mas recientes, es decir, las que constituyen, los terrenos terciarios, cuaternarios y modernos; existen tambin los secundarios, pero es aun dudosa su clasificacin, y en cuanto los paleozoicos de transicin, apenas si se sospecha su presencia, porque no son suficientes los caracteres petrogrficos que se han observado en algunas localidades, faltan completamente I03 fsiles, y no se ha estudiado suficientemente su estratigrafa. Esa razn nos mueve comenzar esta parte de nuestro trabajo, partiendo, como lo hace Lyell, de lo conocido !o desconocido, de lo mas reciente lo mas antiguo. Comprenden en los terrenas modernos los gelogos, todos los que se estn formando han formado en un perodo de tiempo que dio principio con la desaparicin de ciertos restos organizados propios de la poca cuaternaria y eD los cuales es caracterstica la ausencia de las grandes perturbaciones que en esta tuvieron lugar: pertenecen pues al terreno moderno, los aluviones, las turberas, las tobas, las dunas, las formaciones zoofticas islas de corales, y aun la tierra vegetal y los depsitos que contienen restos de la industria humana del hombre mismo: si bien estos ltimos corresponden algunas veces al perodo cuaternario y aun al terciario, segn opiniones muy respetables. Restos de la industria humana en la edad de piedra se hallan en Cuba con bastante frecuencia; pero nada de particular tiene ste hecho si se considera que hay todava hombres que no han salido de esa edad, y no hace aun cuatro siglos que se hallaban en ella los habitantes de las Antillas: lo que s es de notar, es la semejanza que las puntas de lanza y otros tiles de piedra, que all suelen encontrarse y llama el vulgo piedras de rayo, tienen con las que de tiempos mas remotos se encuentran en el Norte de Europa y figuran en las colecciones etnogrficas de todos los pases. No tenemos noticia de que haya dunas en el litoral de la isla, ni se nos han dado datos positivos sobre yacimientos de turba, aunque hemos oido hablar vagamente de su existencia en la cinaga de Zapata, y en las inmediaciones de Guantanamo, en el lugar llama-

PAGE 53

ANTILLAS. 39 do Las Pailas, donde existen tremedales tembladeras, que es como all se llaman esos terrenos. Con decir que la caliza es una de las rocas mas abundantes y que son muy numerosos tambin los manantiales, varios de ellos termales y acdulos, se adivinar que no escasea la toba donde quieraque existan aquellos elementos: recordamos haberla visto en las cavernas de. la caliza secundaria por donde penetra el rio Cuyaguateje en el sumidero para atravesar la sierra de los Acostas, y en otros mil parajes que seria largo enumerar. Las estalactitas y otras calizas concrecionadas, no son en realidad sino verdaderas tobas, y geolgicamente consiradas, abundan en Cuba de una manera estraordinaria, distinguindose por su belleza las de la cueva de Bellamar y por su magnificencia las de Artemisa, Yumur, Cubitas y el Monte Lbano. La tierra vegetal que se ha hecho objeto de este captulo por algunos gelogos muy distinguidos, ofrece en efecto gran motivo de estudio en la isla de Cuba, por la variedad de su naturaleza, la estension y espesor notables que tiene^ hasta por la manera de formarse. En las llanuras que rodean Pinar del Rio y por lo general todas las que proceden de las rocas arcillosas y arevceas de las montaas del grupo Occidental, donde se cultiva el tabaco de la Vuelta de Abajo, la tierra vegetal es casi una capa de arena arcillosa que se encuentra principalmente en las orillas de los rios, formando verdaderos aluvioues. Esta clase de terrenos, aunque no enteramente idnticos, se encuentran tambin en Mauicaragua, en Trinidad, en Mayari y en Yara, siempre al pi de las montaas no calizas que forman parte de los grupos Central y Oriental, y cerca de las corrientes de agua. Otra de las formas de la tierra vegetal que constituye tambin aluviones que cubren la superficie de inmensas estensiones de terreno, es el hierro de pantanos perxido de hierro mas menos hidratado, que en el pas recibe el nombre de moco de herrero tierra de perdigones, segn que el hierro se presente en granos menudos y redondos, casi siempre pardo rojizo, bajo el aspecto de una masa escoriforme de color abigarrado, en que domina el negro y el amarillo. Estos aluviones ocupan una dilatada zona al E. de Pinar del Rio, que se estiende por Consolacin del Sur y Candelaria hasta cerca del meridiano de Guanajay, con un ancho tal, que aproximndose la costa por el S., apenas deja asomar la caliza terciaria que la sustenta en una estrecha faja al pi de las sierras que corren al N., y en algunos islotes que no fueron cubiertos por la capa aluvial, de los cuales fu desnadada posteriormente. Este mismo terreno en que domina el xido, de hierro en granos, se estiende tambin al S. de la sierra Morena, entre Crdenas y Sagua la Grande, en el territorio de Monte Lbano, y otras •varias localidades. No son siempre silceos ferruginosos los aluviones que cubren las sbanas grandes llanuras de la isla: los hay tambin eminentemente arcillosos, ya formando por s solos estensas planicies como entre Ciego de Avila y Puerto-Prncipe, ya alternando con los anteriormente descritos, como sucede entre Pinar del Rio y Candelaria, ya cubriendo en cortos espacios la caliza la serpentina como en el asiento mismo de la Habana. A veces la tierra se halla tan cargada de humus, que toma un color casi negro debido probablemente la materia carbonosa de los vegetales que han contribuido su formacin, pues se observa que aunque abunda en todas partes, es mas general encontrarla de esa especie en las comarcas cubiertas de frondosos bosques donde recientemente han sido desmontados. Pero la clase de tierra que mas debe llamar nuestra atencin, porque es una de las que con mas abundancia se encuentran cubriendo la superficie del suelo, y porque es de las que se consideran mas apropiadas tanto para el cultivo de la caa como para el del caf, es la tierra colorada, que por las circunstancias de su yacimiento, hadado motivo uua teora especial sobre su formacin: redcese suponer que dicha tierra colorada no procede del acarreo de los ditritus de otras rocas que yacen acierta distancia, sino que es debida los nodulos de xido de hierro que contenia la caliza terciaria subyacente, nodulos que aun se encuentran algunas veces implantados en la caliza compacta que los encierra, pero que por lo general han desaparecido impulsos de la descomposicin producida por las aguas y otros agentes atmosfricos, viniendo quedar las oquedades rellenas por la misma tierra colorada producto de la descomposicin, que forma encima de la caliza una capa mas menos espesa, pero siempre frtil, nunca denudada, y que ocupa las mesetas mas elevadas de los alrededores de la Habana, desde donde se estiende por el S. hasta Bataban, por Occidents hasta un meridiano mas alto que el de Guanajay, y por el E. hasta la Macagua, si bien interrumpida la capa que se halla diferentes niveles, segn el del subsuelo, por las calizas terciarias sobre que reposa, por las serpentinas en que suele apoyar la caliza. En esta tierra colorada, cerca de Bainoa, se ha encontrado un colmillo de hipoptamo idntico los que han aparecido en otras localidades, entre ellas en el asiento de Matanzas, lo cual daria lugar suponer que mas bien que al terreno moderno, pertenecera esta capa de verdadero almagre, pues no es otra cosa la tierra colorada^ en cuestin, al terreno cuaternario, que como se ver despus, parece existir con caracteres muy diferentes en otra localidad de la isla. Los aluviones bajo formas mas menos anlogas las que se han descrito, segn procedan de terrenos calizos, silceos, arcillosos, metamrficos platnicos, que todos ellos forman parte de los grupos de montaas antes mencionados, cubren superficies mas menos estensas al N. del grupo Occidental, lo largo de la costa, entre los meridianos de Mantua y Baha-Honda, en todo el territorio comprendido al S. de Holguin, estendindose por uno y otro lado hacia el E. y el O., y tambin en la parte mas montuosa de la isla entre Mayary y la falda N. de la sierra Maestra. Si interesantes son los terrenos modernos que acaba de hacerse referencia, no lo es menos el zooftico, que sigue aun formndose alrededor de la isla y que constituye el asiento de muchos de los cayos

PAGE 54

40 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. islotes que la rodean, y una parte del litoral mismo de la isla. El movimiento oscilatorij de que dan muestra las costas de Cuba, ha podido hacer evidente que pertenecen la poca actual, algunos, no todos, los baos de caliza coralfera que las constituyen. Es notable el ejemplo presentado por el Sr. Cia en el embarcadero de Juragu, donde un banco horizontal calizo, compuesto casi esclusivamente de meandrinas, madreperas y otros zofitos, se eleva sobre un lecho de conglomerado, cuyos elementos proceden de la sierra Maestra all inmediata, el cual reposa su vez sobre un granito de grano grueso, muy feldesptico y de poca mica: lo cual prueba que en un perodo muy reciente se ha elevado la costa por lo menos nueve metros y probablemente mucho mas. Al recorrer esta hacia el E. para dar la vuelta por la punta de Maisi, y mejor aun cuando se hace el viaje por mar, no puede menos de reconocerse que ese mismo depo'sito reciente, y el levantamiento del litoral, ha tenido lugar desde Cabo Cruz en toda la parte S., contina por el N. hasta Gibara, donde M. R. C. Taylor ha sealado un banco de corales que se eleva sobre el nivel de los que hoy viven all mismo, 20 30 pies ingleses, y es de creer que si no tan elevados sobre el nivel de las aguas, sigan por lo menos flor de agua muy poca profundidad formando las restingas que hacen tan difcil la navegacin de la costa; pues es un hecho que en la baha misma de la Habana prosiguen su incesante trabajo esos microscpicos obreros, y el barn de Humboldt ha reconocido esa misma combinacin coralfera moderna entre Bataban y Cienfuegos, formando varios cayos islotes que se elevan l / y l U de toesa sobre el nivel del agua, aunque muchas veces no pasan de l. Difcil en estremo es establecer la debida separacin entre el terreno moderno y el terreno cuaternario tanto que algunos gelogos los consideran como uno solo, y le dan el nombre de portterciario port-plioceno. Tal vez hubiera sido lo mas prudente seguir ese mtodo en la clasificacin de las formaciones recientes de Cuba, ^tan poco estudiadas todava; pero siendo marcada la diferencia entre algunas de las que acaban de describirse, que evidentemente se hallan en via de formacin, y otras que van tratarse en los siguientes prrafos, donde se han encontrado restos orgnicos ya estinguidos, pareca natural conformarse con el meto lo ltimamente aceptado por los gelogos; debemos advertir sin embargo, que puede muy bien suceder que no sean modernos sino cuaternarios algunos de los depsitos ya mencionados al tratar de aquellos terreuos, entre ellos la capa de tierra colocada que antes se ha hecho referencia, y en las cuales se cree haber encontrado un colmillo de hipoptamo, as como tambin es posible que no sean cuaternarios, sino mas recientes, algunos de los terrenos que procedemos describir. En el asiento de la Habana y en sus alrededores existe el terreno cuaternario y puede citarse uu banco poco desarrollado de marga arcillosa en el fondo meridional de la baha, cuyos fsiles son todos vivientes. Algunos manchones de este mismo depsito margoso siguen presentndose apoyados en la serie de lomas calizas que correa al O. de la Habana, y puede reconocerse en Santa Cruz y Matanzas, donde se encuentra tambin una caliza idntica otra que se esplota en las canteras de la Osa, cerca de la Habana: es probable que en esta caliza que descansa en la terciaria donde estn las clebres cuevas de Bellamar, sea donde se ha hallado un colmillo de hipoptamo, fsil no encontrado hasta ahora en Amrica, por cuyo motivo se habia puesto en duda su existencia en Cuba; pero los trabajos del Sr. Fernandez de Castro, sometidos al juicio de la Academia de Ciencias de Madrid, que los ha autorizado con su aprobacin, ponen fuera duda este hecho importante en la paleontologa de Amrica. No menos importante es el hallazgo de otro fsil perteneciente los terrenos cuaternarios, el Myomorphus Cabeuris (Bjmel) en un depsito de limo arcilloso cerca de los baos de Ciego Montero, al NO. de Cienfuegos, en el cual son muy abundantes los huevos de cocodrilo y carapachos de tortuga. La presencia de esta mandbula del susodicho mamfero que pertenece al orden de los edentados y tiene gran analoga con el gnero Megalonix, es una prueba, hallndose como se halla muy bien conservada, de que los terrenos de la isla en la poca que precedi la formacin del terreno cuaternario, formaban parte del continente americano, aserto que se confirma con la presencia de varios colmillos, un trozo de quijada con dos molares y un fmur de hipoptamo, que aunque de localidad indeterminada la mayor parte de ellos, consta de una manera evidente que proceden todos de la isla. A estos restos de mamferos se agregan otras pruebas, aunque menos ciertas, de la existencia de los terrenos cuaternarios en Cuba, y de la reciente unin de esta isla coa el continente americano; tales son: el hallazgo de algunas muelas de Equus en el ingenio La Majagua, partido de la Union, de una impresin debida la garra de un perezoso de gran tamao en la cueva de San Antonio al SO. de la Habana, y la existencia de otros restos de mamferos en una caverna del partido de Taguayabon, al SO. de San Juan de los Remedios. Y ya que hemos mencionado la cueva de Taguayabon, tenemos que volver citar algunas de las infinitas que existen en la isla de Cuba, puesto que segn los gelogos, al perodo cuaternario debe referirse este accidente de los terrenos anteriores, apoyados en razones que no es este el lugar de discutir. Sj encuentran las cavernas de Cuba en las calizas secundarias, probablemente pirticas, y las terciarias, siendo mucho mas abundantes las del ltimo terreno, porque este ocupa la mayor parte de la superficie de la isla, mientras que el secundario parece limitado una estrecha aunque larga faja que forma, por decirlo as, el ncleo del grupo Occidental de montaas: las cavernas mas notables del terreno pirtico son: las del Sumidero y del Resolladero, deque ya se ha hecho mencin al hablar del rio Cuyaguateje que corre mas de un cuarto de legua por las citadas cuevas, abiertas en la bise de la sierra que por aquel punto solo da paso de un valle otro por el tnel natural que parece han

PAGE 55

AKTILLAS. 41 formado las aguas del rio. En el nmero infinito de las cavernas abiertas en la caliza terciaria, merecen citarse en primer lugar las de Bellamar y Yumur en las inmediaciones de Matanzas, las de Cubitas y Najaza al NO. y SE. de Puerto-Prncipe, las de la sierra de Anafe y Alquizar al O. y SO. de la Habana, y las del monte Lbano en la jurisdiccin de Guantnamo: son notables unas por las magnficas cristalizaciones de espato calizo y caprichosas formas de las trasparentes estalactitas que tapizan su techo y paredes, otras por la grandiosidad de sus columnas estalactticas, la amplitud de sus bvedas, la gran estension y profundidad de sus galeras. Otra formacin hay de origen reciente que la verdad no colocamos en este lugar sino con dudas, porque tal vez debiera haberlo tenido en el terreno moderno: la constituyen varios depsitos calizos que se 'encuentran al NE. de la Habana entre el castillo del Morro y Cojmar, formando lo que se llama la playa del Chivo, y que parecen debidos la aglomeracin de los detritus de conchas que el oleaje empuja hacia la orilla, y que van alejndose de ella medida que el movimiento oscilatorio del suelo va levantando su nivel. Aunque este depsito parece estar en via de formacin, la consistencia y espesor que ha tomado y que permite labrar sillares para construccin, si bien de mala calidad, hace sospechar que pudo empezar formarse en poca muy lejana, tal vez anterior la de algunas rocas que indudablemente se colocan por sus restos orgnicos y situacin en el perodo cuaternario. Se han reconocido depsitos anlogos al de la playa del Chivo en las cercanas de Matanzas, y en otras varias de la costa E., sobre todo en el Cabo Sabinal cerca de Nuevitas. Los depsitos que s parecen referirse la poca cuaternaria de una manera indudable, son algunos conglomerados, ya calizos, ya de rocas metamrficas y hasta de hierro oligisto, tenidos por un cemento ferruginoso. Estos conglomerados que se encuentran casi siempre corta distancia de las rocas que han suministrado los fragmentos y aun descansando sobre ellas mismas, deben su origen una causa muy general que ha obrado la vez en grandes distancias, porque pueden observarse no solo en diferentes parajes de la isla, sino hasta en la parte mas oriental de la de Santo Domingo en la pennsula de Saman. En Cuba puede estudiarse en un sitio notable por su yacimiento, descansando sobre el granito de Juragu, al pi de la sierra Maestra, de donde proceden los cantos que lo constituyen, y sirviendo de base un banco de caliza corolfera perteneciente al terreno moderno : no cabe pues duda que corresponde al cuaternario. El terreno terciario es indudablemente el mas importante de los que constituyen el suelo de la isla de Cuba, aunque no sea mas que por su estension, pues bien puede decirse que en algn tiempo cubri toda su superficie, juzgar por lo que aun queda de l, no obstante las denudaciones que ha debido sufrir. Se le ve en efecto en todo el litoral donde no se halla cubierto por las calizas madrepricas del terreno moderno, por los aluviones de ese mismo terreno y del cuaternario, y por el limo que constituye ANTILLAS. el fondo de los lugares cenagosos, muy frecuentes y estensos sobre todo en la parte del S. Forma tambin el asiento de la mayor parte de los cayos islotes que rodean la isla, muchos de los cuales estn cubiertos de vejetacion, algunos de guano, otros con las arenas arrastradas por los rios, y no pocos coronados por bancos de corales que se mantienen flor de agua, que se elevan algn tanto sobre su nivel: siendo fcil de notar, por la simple inspeccin de un mapa, que todos ellos han formado, y es probable vuelvan formar con la isla de Pinos y la de Cuba, un solo territorio que pueda reconocerse pi enjuto. Adems de esa cintura de caliza terciaria que rodea por todas partes la is'a, se reconoce este terreno en su interior en la pennsula que forma el estremo occidental desde la ensenada de Guadiana hasta la de Corts; encuntranse colinas y manchones de l al S. de la sierra de Guane; sobre l se ha levantado el pueblo de Pinar del Rio, y se elevan algunas colinas de una caliza foreminfera en medio de los aluviones mas recientes que se estienden al S. de dicha poblacin hasta la costa. Forma una estrecha faja que corre lo largo de la falda S. de las montaas del grupo Occidental, apoyndose en el terreno mas antiguo que las constituye y desaparece bajo los aluviones que en una ancha zona se estienden al S. de la carretera de Pinar del Rio que pasa por Consolacin del Sur, los Palacios y San Cristbal. Aqu toma ya el terreno terciario un desarrollo muy notable, y ocupa todo el ancho de la isla en el meridiano de Guanajay, cubierto solo por la tierra colorada que le deja asomar en una multitud de partes. Son de caliza terciaria las eminencias que rodean el Mariel, la sierra de Anafe, las lomas de Santiago, las que de la Habana se dirigen Matanzas, y las que corren por el N. de los Gines, tambin el valle de este nombre, y todo el territorio que se estiende hasta la jurisdiccin de Villaclara, sin mas interrupciones que las que ocasionan los terrenos serpentnicos que asoman al N. Guanajay en Regla, Guanabacoa, Bejucal y Madruga, y los pequeos manchones de terreno moderno cuaternario que descansan sobre el terciario, esto si no se toma en cuenta la tierra colorada que lo cubre, pero que lejos de ocultarlo, es un signo evidente de su presencia y aun de su estructura y consistencia en el subsuelo, porque la susodicha tierra solo descansa sobre la caliza mas compacta y porosi, la que forma la parte superior de este miembro del terreno terciario. En la parte de la isla comprendida entre Santa Clara y Santi-Espiritus, el terreno terciario, salvo algunas escepciones de poca importancia, desaparece de la zona central, y se encuentra limitado una estrecha banda en el N. en la cual se halla San Juan de los Remedios, y otra no muy ancha en el S., que comprende las lomas de San Juan de Letran al NO. de Trinidad. Tambin en la jurisdiccin de Puerto-Prncipe se encuentra el terreno terciario limitado dos zonas relativamente estrechas, pues la serpentina que ocupa la central, se estiende hasta seis leguas de la costa S. y hacia la setentrional hasta la sierra de Cubitas, que es caliza por el NO., y hasta mas all de Bayatabo por el NE. Las sierras de Najaza y del Chorrillo, que quedan 6

PAGE 56

42 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. 11 y 13 leguas respectivamentealSE.de PuertoPrncipe, son calizas y probablemente de la misma formacin que la de Cubitas. El terreno terciario, que en la zona del S. hemos dicho que tiene unas seis leguas de ancho, corre lo largo de la costa hasta el Cabo Cruz, donde se encuentra con los estribos de la sierra Maestra. Por la del N. sigue tambin estrecha hasta el puerto de Manat, no pasa la banda meridional de Dumaueeos y en el meridiano de Gibara no llega tener mas que cinco leguas, y no se presenta en ellas de una manera continua, sino interrumpida por lac dioritas y rocas magnesianas, mejor dicho, estas son las que constituyen la parte baja del terreno, desde Gibara arriba hacia el S., y la caliza terciaria no hace masque formar cuatro sierras paralelas, entre las cuales se hallan las minas de cobre de San Fernando de la Palma en terreno metamrfico. MasalS. vuelve aparecer el terreno terciario, como un cuarto de legua de Holguin, y se estiende unas 12 15 hasta Palma Soriano junto al rio Cauto. Las orillas de este rio son de un aluvin compuesto de capas de arcilla y cantos rodados, procedentes de la sierra Maestra, el cual as como otro aluvin mas fino compuesto de verdaderas arenas, acompaadas de arcillas bastante calizas, ocultan la falda N. de la sierra, y por consiguiente la unin de las rocas que la constituyen con las margas terciarias que deben apoyar en ellas. Eq el estremo oriental de la isla toma el terreno terciario mas desarrollo que en el departamento Central, no tanto como en la parte occidental. La ciudad de Santiago de Cuba est edificada al pi y en la ladera O. de una loma caliza que corresponde, como las inmediatas del mismo lado de la baha desde el Morro entrada, al terreno terciario. Este mismo terreno rodea toda la baha de Cuba, en muy corta distancia hacia el O., donde se presentan inmediatamente las rocas que constituyen la parte mas oriental de las montaas del Cobre, y algo mas hacia el N., donde el lmite del terreno terciario pasa un poco al S. del pueblo del Caney. Por el E. y ENE., las capas calizas y margosas siguen formando lomas de 50 metros lo mas hasta el ingenio Sevilla, que se halla tres leguas. No est tan bien estudiado como el que rodea Santiago de Cuba el territorio que se halla al E. de la embocadura del Baconao, donde puede decirse que termina la sierra Maestra, ni mucho menos el que se estiende al NE. de dicha sierra, ignorndose la verdadera naturaleza de las de ipe, de las del Cristal y dems que se elevan en la jurisdiccin de Baracoa; sin embargo, puede asegurarse que el terreno terciario forma poderosos depsitos en esa regin, pues que adems de constituir en el litoral una zona que corre por todo l, desde la haha de Guantanamo en la costa S., hasta la de ipe en la costa N., sobre la cual apoya la formacin de corales, que se ha hecho referencia al tratar del terreno moderno, se sabe que dicha zona tiene en la punta de Maisi algunas leguas formando ocho diez gradas planicies escalonadas, que van elevndose medida que se alejan de la orilla. Pero sobre todo, loque hace comprender la importancia del terreno terciario en esta regin, lo que demuestra de una manera casi evidente que una gran parte de su superficie est cubierta por la caliza de ese perodo, es que por ella estn constituidas algunas de las sierras que la3 cruzan, como son las del Canasto en los partidos de Guantanamo y Ojo de Agua, y los montes Lbano y Taurus, que se elevan unos 800 metros sobre el nivel del mar, corren de E. O. en el promedio de la distancia que hay entre la costa N. y la del S. en el meridiano de Guantanamo, siendo muy numerosas en ella las cavernas, algunas notables por su estension. La caliza del monte Lbano contiene fsiles que parecen pertenecer al perodo terciario. El Yunque de Baracoa, que como se ha dicho en otra parte de esta descripcin se eleva unos 1,000 metros sobre el nivel del mar, y forma parte de la sierra de su nombre, es tambin de caliza, y hallndose al E. de la sierra en que descuellan el monte Lbano y el monte Taurus, no seria estrano que formase parte de ella, en cuyo caso habra otra prueba mas de que debe pertenecer al perodo terciario una gran parte del territorio que se estiende unas 15 16 leguas hacia el O., que es la distancia que separa ambos puntos. El espesor del terreno terciario en la isla de Cuba no se conocia, porque no se han hecho bastantes estudios estratigrficos; pero debe ser enorme, si se considera que el Pico del Potrerillo en las sierras de San Jua i, al N. de Trinidad, se eleva 911 metros sobre el nivel del mar, y que en Cienfuegos. casi tocando la orilla, se ha abierto un pozo artesiano, que si bien no ha suministrado aguas ascendentes, ha servido para reconocer que las capas del terreno terciario se encuentran 110 metro3 por bajo del suelo de la ciudad. Hasta el presente no se han encontrado fsiles de agua dulce en el terciario de (Juba, y como por otra parte abundan mucho en diferentes localidades los marinos, y sobre todo las madreporas y foraminferas, casi puede asegurarse que las formaciones que lo constituyen son marinas en su totalidad. Las rocas de que se compone son principalmente las calizas y las margas, estas desde las mas arcillosas que puedan presentarse, como en Santiago de Cuba, hasta pasar insensiblemente la caliza, que llega ser, como en el potrero Maraon y en Alacranes, casi pura. En cuanto la estructura de esta, la hay desde la mas grosera, que casi forman una brecha caliza de cantos angulosos redondeados reunidos por un cemento de la misma caliza, pero mas fino, hasta la mas compacta que parece litogrfica. La hay tan cargada de slice, que da chispa con el eslabn, y entonces suele contener nodulos de pedernal, tan blanda y de grano tan fino, que se confunde con la creta y puede labrarse con un cuchillo; otras veces simula una arenisca deleznable, tan cargada de arena, que suele emplearse como tal en las construcciones: en este caso se la designa con el nombre de coco. Tambin se presenta el yeso, pero muy escaso, y en las inmediaciones de las rocas serpentnicas, que tanto abundan en la isla, suele encontrarse magnesita. No tenemos noticias de que se hayan visto pudingas terciarias, y no estamos tampoco seguros de que no sean mas antiguos los

PAGE 57

ANTILLAS. 43 conglomerados que sirven de caja las vetas de asfalto de Baes, e lajurisdiccionde Guanajay. Basta observar los diferentes niveles que se encuentra la caliza, recordar que se han considerado idnticas las de altitudes tan diferentes como sou las sierras de Trinidad y las playas de Bataban, y tener en cuenta que unas veces se presentan en la superficie las calizas groseras y margas arcillosas que parecen formar la base del terreno, y otras la caliza compacta que suele ser el miembro superior, para comprender que ha sufrido grandes denudaciones y trastornos producidos por el levantamiento de las rocas eruptivas, por los hundimientos que han debido causar las aguas subterrneas. Esto lo comprueba tambin la inclinacin de las capas, que es muy variable en toda la estension de la isla, y los grandes tajos farallones que algunas veces se observau donde la estratificacin, aunque casi siempre poco marcada, aparece horizontal poco inclinada. Estos variados accidentes, como es natural, prestan un aspecto muy diverso todo el territorio, que ofrece dilatadas llanuras, elevadas cumbres, mesetas horizontales degran estension, y fragosos barrancos con precipicios cortados pico que parecen mas propios de otra clase de terreuos. Seria muy largo impropio por lo tanto de esta breve descripcin entrar en el examen del orden que guardan las capas en un territorio tan estenso y quebrado; bastan, pues, las indicaciones que preceden, tanto mas, cuanto que ni el estudio de su estratigrafa, ni el de sus fsiles, est bastante adelantado para asegurar que existen las tre3 formaciones eocena, miocena y pliocena, en que suele dividirse este terreno. Hasta ahora parece estar fuera de duda, que la caliza donde brotan los manantiales de Vento, tres leguas al S. de la Habana, pertenece la poca que los gelogos americanos llaman de Vichsburg, y corresponde al mioceno inferior y eoceno superior de la clasificacin de Lyell; en las canteras de San Lzaro y cubriendo una parte del asiento de la Habana, parecen indicar los fsiles que aquella formacin es mas moderna, tal vez pliocena, y tanto la caliza de Gines como la de Cubitas y la de Najaza, han sido consideradas como correspondientes al grupo de la caliza compacta blanca sofcea, y con nddalos de silex (chert) de la Jamaica, que M. de la Bche coloca la altura de la arcilla de Londres terreno terciario inferior. Es pues probable que existan en la isla de Cuba las tres formaciones del terreno terciario; pero en el estado en que hoy se encuentra su estudio, no podia figurar en un mapa geolgico sino con un solo color. La estension que ha tomado este ensayo descriptivo de la geologa cubana nos impide enumerar aqu los fsiles terciarios que en gran nmero se han recogido en la isla, y cuyo estudio se halla ya bastante adelantado, aunque no completo; basta decir que son caractersticos de ese terreno la mayor parte de los que figuran en las colecciones presentadas en la esposicion universal de Pars el ao de 1867. No hay en el terciario mas criaderos minerales que los de asfalto, de que se hablar al tratar de los terrenos metamrficos donde son mas frecuentes, y en Mayar y Camarioca, cerca de Matanzas, aparecen algunas capas de lignito con impresiones en la segunda de estas dos localidades de un pez cicloide, cuya especie no ha podido determinarse. En Jaruco se han encontrado algunos trozos de antracita empotrados en la caliza, como pudiera estarlo un cuerpo enteramente es trao la formacin: de la misma manera se ha hallado un esferoide de obsidram, y algunos rones de azufre; pero todo en tan corta cantidad, que no puede decirse que esos minerales suelen venir en el terreno terciario de Cuba, sino que son accidentales en l; no as el asfalto que es bastante comn, y la sal que parece impregnar las margas arcillosas entre Holguin y el Cauto, constituir otra capa debajo de ellas, y que tambin se encuentra en la jurisdiccin de Matanzas. Hemos dicho que existen en la isla de Coba terrenos secundarios, pero que es dudosa su clasificacin ; y en efecto, hay formaciones en que la carencia absoluta de fsiles no permite asegurar que sean cretceos los que por su posicin discordante parecen pertenecer otra poca anterior la de los terciarios que sobre ellos reposan; mientras que los fsiles evidentemente secundarios que se han encontrado en otras localidades, no estn bastante bien conservados para determinar la especie, y deducir por ellos si son cretceas jursicas las rocas que los encierran; asimismo hay dificultades insuperables por la carencia de fsiles, para resolver de una manera cierta el problema de saber si es trisica cretcea otra formacin que se halla ambos lados de la que contiene fsiles secundarios y ofrece dudas sobre su edad. No es esta introduccin lugar apropiado para discutir qu terreno corresponde cada una de estas formaciones, y as nos limitaremos sealar de una manera positiva el terreno secundario en la regin del departamento Occidental ocupada por el grupo de montaas que empieza en la sierra de Mantua y termina las 30 40 leguas al ENE. cerca de Guanajay, pero no apuntaremos sino con grandes reservas la situacin de las tres formaciones en que la dividen los gelogos. Empezando por el cretceo, indicaremos como probable su existencia en las inmediaciones de la Habana y hasta en su mismi asiento, aunque cubierto all por la caliza terciaria de las "anteras de San Lzaro por los aluviones calcreos y arcillosos que se estienden por la parte de Jess del Monte y hacia Vento, donde se presentan en los desmontes del ferro-carril y en la escavacion hecha para el canal, los bancos casi verticales de arenisca, marga y arcilla, que consideramos pertenecientes al perodo cretceo. Es probable que sea de la misma formacin una roca caliza muy silcea que se encuentra en el camino de Guaracabuya Remedios, desde los ingenios Caturla y Bauza hasta la loma de Pirindingo en una distancia de mas de dos leguas. Dicha caliza es blanca, compacta, degrano finsimo, y en la cual hay tanto pedernal como caliza: el pedernal suele presentarse en nodulos, pero lo general es que sea en fajas desde una madia lnea de grueso hasta cuatro pulgadas y medio pi, de colores di verso3, amarillo, rojizo, gris y

PAGE 58

44 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. negro. La direccin de sus capas casi verticales es de E. 10 S. O. 10 N. con buzamiento al N. Tambin es posible que corresponda este terreno la sierra Maestra, por lo menos en la parte que se halla las inmediaciones de Santiago de Cuba. H aqu la descripcin de un corte dado por la parte mas baja dla sierra, que prueba que no puede esta referirse los terrenos terciarios medios como se ha pretendido, sino mas bien al cretceo, por mas que el metamorfismo producido por las rocas eruptivas haya contribuido alterar su primitivo aspecto: Saliendo de Santiago de Cuba hacia el N. por el puerto del Boniato despus de andar legua y cuarto sobre las margas y arcillas del terreno terciario, hasta cerca del arroyo del Purgatorio, comienza en las inmediaciones del paso de la Virgen el terreno que forma la sierra, cuya naturaleza y estructura, as como la inclinacin de los estratos, se descubren perfectamente, gracias los cortes que se han hecho para el camino que pasa por el puerto, el cual empieza las dos leguas de la ciudad. Consta esa parte de la sierra de una serie poderosa y alternativa de bancos de arenisca verdeen fajas delgadas, pizarra verde y violcea de color de heces de vino, pizarra arcillosa con algunos bancos de marga caliza blanca y pulverulenta, otros en menor nmero y estrechos de caliza gris hojosa y aun mas raros de brecha con cemento de tierra gris negruzca, trozos de caliza gris y granos de tierra verde. Todas las areniscas y pizarras contienen bastante arcilla y carbonato de cal. Su direccin general es EO. verdadera, y su inclinacin al N. como la de la parte oriental de la misma sierra, vara desde 20 40. Tambin acompaan esta formacin algunos bancos estrechosde una arenisca gruesa, compuesta de granos de cuarzo y feldespato blanco, granos verdes al parecer de clorita, fragmentos de cristales de hierro especular sumamente pequeos, y gran cantidad de carbonata de cal: el aspecto de esta roca fuera de su yacimiento la hara creer de origen eruptivo. Al llegar la divisoria, se ven algunas capas de caliza blanca compacta que salta en fajas delgadas, descansando sobre la serie antedicha. Las lomas inmediatas 6 estribos del N. se componen dlas mismas rocas, indudablemente fueron los mismos lechos que los que forman hoy la lnea principal antes de su rompimiento y elevacin. Podramos presentar cortes dados la sierra en parajes que como en la Gran Piedra presentan una serie mas numerosa y variada pero seria prolongar esta parte de la descripcin, cuyo objeto es hacer patente el fundamento con que desechamos la idea de que sea terciaria la formacin de la sierra Maestra, diferente hasta no mas de todas las que aun metamorfoseadas por las rocas eruptivas, se presentan en la isla, tan rica en esta clase de terrenos, mientras que tiene mayores analogas con las que se han reconocido en Venezuela y otros puntos de la Amrica central y se han juzgado cretceas por personas competentes, algunas de las cuales van hasta negar la existencia del terreno jursico en Amrica. No obstante esa negativa, que por otra parte se ha rectificado ya con hechos positivos, consideramos jursica una caliza oscura y aun bituminosa, que pasa veces una marga muy calcrea con vetas de arcilla ferruginosa, la cual cqntiene restos de amonites, cuyas formas tienen mas analoga con las especies jursicas que con las cretceas, de la misma manera que la roca en que vienen y se aproxima mas la caliza del lias, que cualquiera de las formaciones cretceas. La de que se trata se halla constituyendo el ncleo de las montaas del grupo Occidental, y corre por el centro y lo largo de l, con un ancho de nna dos leguas, desde el paso Real de Guane, hasta el meridiano de Cabanas 6 del Mariel pasando por el Sumidero y el Resolladero, donde la atraviesa el rio Cuyaguateje, por el Abra, el Ancoa y cayo de San Felipe, en cuyo punto se bifurca dirigindose una faja por el N. y otra por el S. de la Chorrera; aquella para desaparecer en la Palma, debajo de los aluviones ferruginosos que all forman una zona paralela la costa, y la segunda para seguir hasta San Andrs y Caiguanabo, donde vuelve haber otra bifurcacin, una que sigue el curso del rio hasta San Diego de los baos para desaparecer debajo de la caliza terciaria, y la otra que marcha hacia el E. para desaparecer tambin debajo de la caliza que mas adelante forma la sierra de Anafe y cubre todo el suelo de esta parte de la isla. A uno y otro lado de esta formacin, que consideramos jursica, interponindose de vez en cuando entre sus bifurcaciones, y presentando por lo general picos mas elevados, pero de formas mas suaves, se encuentra otra mas estensa, pues tiene'algunas veces tres leguas de ancho. A primera vista parece mas moderna, si se atiende su situacin con respecto la terciaria que se apoya en ella, y la jursica, la cual rodea por todas partes; pero su aspecto, la naturaleza de las rocas que la constituyen, enteramente semejantes las areniscas y margas abigarradas del terreno trisico, la abundancia de philadios, psamitas y crestones ferruginosos que hay en ella, y sobre todo la posicin de sus capas, mucho mas inclinadas que las de la caliza jursica y que no parecen apoyaren ella ni por uno ni por otro lado de lnea anticlinal, inducen creer que puedan ser realmente trisicas. Este terreno forma por decirlo as el complemento del jursico para constituir entre ambos la serie de eminencias que forman el gran grupo Occidental de las montaas de la isla, de suerte que sin entrar en detalles, que no da lugar la naturaleza de este trabajo, puede representarse por dos fajas paralelas uno y otro lado del terreno jursico, corriendo con un ancho variable lo largo de las cordilleras de los Acostas, de los "rganos, etc., hasta San Diego de los Baos, desapareciendo al S. bajo las calizas y margas del terreno terciario; al N. debajo de este mismo terreno 6 de los aluviones desprendidos de las faldas de las mismas lomas trisicas, y al NO. descansando desapareciendo, no hay seguridad de ello al contacto de un terreno mas problemtico si cabe, y de que vamos dar una idea. Mas vagas aun quelas noticias que hemos dado sobre la clasificacin de los terrenos secundarios sern las que puedan aqu estamparse acerca dlos paleozoicos 6 de transicin en Cuba, cuya existencia, como hemos dicho, apenas se sospecha. Hay al N. de la ensenada

PAGE 59

ANTILLAS. 45 de Guadiana, entre la costa y los ltimos estribos de la gran cordillera occidental, que llevan los nombres de sierra de Mantua y lomas de Santa Isabel y Santa Ana, un espacio de seis ocho leguas cuadradas lo sumo, que se presume pueda pertenecer los terrenos paleozoicos, tanto por su estratificacin discordante con los secundarios, que acaban de describirse, y por sus respectivas relaciones de posicin, como por la naturaleza de las rocas que lo constituyen. En efecto, la direccin de las capas trisicas de la loma de Santa Ana, se dirigen de NE. SO. prximamente, y se inclinan ligeramente al NO., mientras que las del terreno que se cree paleozoico marcha casi de E. O., y se inclinan fuertemente al S. 45 y algunas veces 60. A esto se agrega que las rocas que lo componen son una pizarra arcillosa casi negra, que es algunas veces carbnica, y una arenisca gris muy dura, sembrada de vez en cuando de granos de pirita de hierro, con todo el aspecto de las areniscas y pizarras silurianas. No vuelven encontrarse indicios del terreno paleozoico hasta las inmediaciones del puerto de Manat, donde poca distancia de la costa, al SO., se eleva el cerro de Dumauecos, eminencia aislada en una estensa llanura, y quese compone esclusivamente de una cuarcita muy tenaz que recuerda la de Almadn, clasificada como paleozoica. No bastara esa semejanza para suponer perteneciente al terreno de transicin el cerro de Dumauecos; pero tendra gran valor ese carcter, si se confirmaba la idea emitida con toda reserva de que pudieran haber pertenecido esta poca las rocas que hoy aparecen como serpentinas formando la estensa lnea que divide la isla en dos partes longitudinalmente, segn se indic en la seccin orogrfica de este bosquejo. La idea de que las serpentinas pertenecen al grupo de las rocas metamrficas no es nueva, ni mucho menos lo es tampoco que del contacto de la caliza con una roca trapica, y sobre todo conladiorita, resulta la serpentina. Ahora bien,, precisamente en toda la inmensa zona serpentnica de Cuba se encuentran la diorita y otras rocas trapicas, formando por decirlo as el ncleo de sus eminencias, y hay un motivo para creer que la serpentina no se debi al contacto de la caliza terciaria con la diorita, sino al de esta roca con una caliza siluriana; porque segn Murchisson, en este ltimo terreno, y no en otros, es donde se encuentra el oro nativo con cierta abundancia, y precisamente la serpentina de Cuba es aurfera en muchos parajes, y en algunos presenta vetas de este precioso metal. No siendo sino meras presunciones las que se esponen acerca de la existencia del terreno paleozoico en la isla de Cuba, aunque fundadas en razones muy atendibles, parece que seria ocioso entrar en pormenores sobre su estension, espesor, configuracin y dems circunstancias, tanto mas, cuanto que se compone de miembros muy distintos, y alguno de ellos, hallndose completamente alterado por las rocas eruptivas que lo atraviesan, tiene su lugar marcado en los terrenos metamrficos de que vamos tratar inmediatamente. Lo que s conviene hacer notar es, que si la formacin serpentina hubiese sido realmente siluriana, habra tenido este terreno gran importancia en Cuba mientras que por el contrario tendra muy poca, si se probara que debe escluirse de l. No nos atrevemos asegurar que existan en la isla los terrenos primarios estratificados azoicos propiamente dichos, pues si bien se encuentra la micacita enla jurisdiccin de Holguin, y forma el gneis algunas capas en el grupa central de montaas, al SE. de Cumanayagua, entre Cienfuegos y Trinidad, no hay seguridad de que dicha capa no sea mas reciente, y deba su estructura cristalina un metamorfismo originado por erupciones relativamente modernas, como parece probarlo el repliegue de los estratos de una roca caliza oscura algo sacarina que se encuentra poca distancia en las mismas montaas, alternando al parecer con bancos de pizarra arcillosa y pizarra gneisica como la caliza, en direccin concordante de E. O. y buzando al N. fuertemente, hasta aparecer casi verticales, como si se hubiesen levantado ambas rocas despus de replegadas. Largo y enojoso seria tratar de describir la naturaleza y posicin de todas las rocas que componen este complicado terreno, sin que fuera dable por esto venir en conocimiento de su edad verdadera; as pues, en la imposibilidad de determinarla por ahora, y constando solo de una manera cierta que muchas de ellas, si no todas, son metamrficas, y que el metamorfismo se debe las rocas anfiblicas que las atraviesan y los filones metalferos que las acompaan, no vacilamos en colocarlas en este captulo, mientras un estudio mas profundo de ellas permita asignarles otro lugar. Esto es lo que en realidad debera hacerse tambin con el grupo de montaas de la sierra Maestra en el departamento Oriental, donde abundan igualmente las rocas metamrficas, si la presencia en l de otras propias de los terrenos cretceos, y si su analoga con las formaciones estudiadas en el vecino continente, no justificaran el haberlas colocado entre las mas altas de la poca secundaria. Descendiendo de las montaas de Cumanayagua haca el N., dejando un lado una meseta grantica y sientiea que se estiende al N. y al O. del pueblo del mismo nombre, se encuentra ya en Manicaragua otra serie de rocas que anuncian una formacin metamrfica menos elevada, pero mas poderosa y mas interesante por su estension, ¡_or la influencia que ha ejercido en la coufiguracion de la isla, y por la multitud de criaderos minerales que en ella se encuentran que con ella se relacionan. Nos referimos la formacin serpentnica citada al tratar de los terrenos paleozoicos, pero cuya descripcin dejamos para mas adelante, y e3taes la ocasin de hacerla. La formacin serpeutnica, que como se ha dicho se estiende por todo lo largo de la isla, en puntos tan cercanos, y en estensiones tan considerables algunas veces, que haca sospechar que las interrupciones no se deben que falte dicha roca en el subsuelo, sino que se halla cubierta par las terciarias y otras mas modernas, ha sido estudiada en localidades aisladas por diferentes personas. El barn de Humboldt dio conocer la de Guanabacoa en las inmediaciones de la Habana; el ingeniero Cia describi la gran meseta de

PAGE 60

46 CR"NICA GENERAL DE ESPAA.* Puerto-Prncipe, y el ingeniero Fernandez de Castro al estudiar esta formacin en Villaclara y Guaracabuya, puso de manifiesto que la formacin debia de ser continua, ya asomando la superficie, ya oculta bajo otras rocas desde el estremo occidental de Cuba hasta la isla de Santo Domingo, y aun seguir por las dems Antillas, hasta Trinidad, donde sino la misma roca, se encuentran siempre sus rastros. En efecto, la serpentina empieza ya aparecer en el hato de Cabezas, tres leguas al NO. de Mantua, punto el mas occidental de la isla en que se ha encontrado, y all no se presenta descubierto sino en el espacio de un kilmetro de dimetro. Vuelve verse seis leguas de Pinar del Rio, en el lugar llamado la Chorrera, donde ya ocupa un espacio mayor. Tambin est descubierto en las Pozas, Baha-Honda, el Mariel, Guanajay, Baes y Punta Brava. En el meridiano de la Habana toma algn desarrollo, pues no solo constituye las colinas de Regla y se estiende por el E. Guanabacoa y San Francisco de Paula, sino que aparece seis leguas al S. en la jurisdiccin de Bejucal, y por el E. sigue desde Guanabacoa Bacuranao, Guanabo, Jiquiabo y Cruz del Padre, ocho leguas de la Habana. En Madruga ocupa una estension bastante notable,'y se eleva 200 metros sobre el nivel del mar. La hay tambin en la jurisdiccin de Crdenas, no lejos de Guamutas; pero unas 15 16 leguas al SE. de la Esperanza, es donde toma ya verdadera importancia, pues no solo forma el suelo de Villaclara y de las sbanas que la rodean, sino que se estiende por el S. hasta los terrenos granticos de las inmediaciones de Manicaragua, y por el E. hasta rebasar Camajuani y venir encontrar la zona cretcea de la loma de los Pedernales, que probablemente se apoya en ella, puesto que buza al N. En este meridiano toma gran estension hacia el S., y probablemente penetra en las jurisdicciones de Trinidad y Santi-Espritus, encerrando en tan vasto territorio las minas de oro de Guaracabuya que vienen en ella. En el departamento Central es todava mayor el espacio que abarca la formacin serpeutnica, pues tomando por centro Puerto-Prncipe, de cuya ciudad forma el asiento, se sabe que por el O. llega, cuando menos, Ciego d Avila; por el N. la limita la sierra de Cubitas, sirve de caja las minas de Bayatabo, que se hallan nueve leguasal NE., y se estienden por el SE. hasta las sierras de Najaza y Chorrillo, trece leguas de distancia. Pero no son esos en realidad los lmites estremos de la formacin, pues que la encontramos en San Miguel de Nuevitas, cerca de la costa, un poco mas al O. en la mina Victoria de Dumauecos, al S. de este punto en las Tunas, si bien esta poblacin se halla rodeada de otras rocas cristalinas y calizas que interrumpen la continuidad. La serpentina desde Dumauecos, si no se presenta siempre descubierto, debe de seguir asomando de vez en cuando en una zona paralela la costa y ocultarse debajo de otros terrenos; porque adems de que existe visible en Majibacoa, donde estn las minas de cobre de las Parras, hay depsitos de asfalto mineral, quesuele acompaarla, cerca de Puerto del Padre. De Las Parras Buenaventura la roca dominante es serpentina, y aunque desaparece bajo la caliza desde Calabazas Yareyal, la hay entre este punto y la sienita que forman la planicie en que est edificado Holguin. Las vetas aurferas all inmediatas arman en esa roca, que sirve asimismo de caja las de cobre de San Fernando de la Palma, tres cuatro leguas al NE., y serpentnico es tambin una parte de terreno que se estiende hacia Jibara. Por ltimo, se ha encontrado la serpentina en Mayari y no seria estrao que la hubiera en el estremo E. de la sierra Maestra. El espesor del terreno serpentnico no parece ser muy considerable, pues que en Puerto-Prncipe, muy cerca de cuya ciudad pasa la divisoria, la altitud es de unos 70 metros, y en Guaracabuya y Madruga no escede de 200. Como caracteres esenciales de esta formacin, citaremos entre otros el de hallarse siempre casi siempre en ella la diorita, por lo general en la parte media y mas elevada de las colinas, formando dykes, lo cual parece corroborar la idea de que la serpentina de Cuba es una roca metamrfica debida probablemente al contacto de las dioritas y otras rocas anfiblicas con la caliza de una formacin preexistente. Suelen acompaarla tambin con mucha frecuencia, y en algunos parajes con estraordinaria abundancia, la dialaga metaloide, el asbesto y la calcedonia. Pero la verdad es que su principal carcter consiste en la variedad. Al verla en cualquiera de las localidades de la isla en que ocupa cierta estension, parece idntica la de otras; pero en cada uno pueden recogerse cientos las muestras sin que se asemejen unas otras, y formar series que empiecen por la diorita y acaben por la piedra ollar la caliza magnesiana, sin que sea posible sealar un ejemplar que sirva de lmite las rocas cristalinas ni las de sedimento; tan gradual es el trnsito que se observa en ella. A la serpentina, propiamente dicha, suele acompaar otra roca tambin metamrfica que corresponde los gablras rossos de la Toscaua. El terreno serpentnico es el terreno metalfero por escelencia de la isla de Cuba. En l se encuentran todos los yacimientos de oro qui se conocen; apenas hay localidad en que se presente que no contenga minerales de cobre mas menos abundantes; el cromo viene esclusivamente en vetas irregulares, voluminosas, pero de corta estension, implantadas en su masa, y los criaderos de asfalto, ya ssa slido ya semifluido, cuando no tienen por caja la misma serpentina, puede asegurarse que se hallan en esa roca en las inmediaciones. En cuanto al hierro, algunas veces magntico, casi podra decirse que es uno de sus componentes, si bien muy diseminado en la masa, como el oro, no formando cuerpo como el cobre, el cromo y el asfalto. En esta formacin, la serpentina suele irse cambiando algunas veces en pizarra clortica y en Guaracabuya, y sobre todo entre este punto y Villaclara, se encuentran grandes masas de clorita fibrosa del mas hermoso verde que es posible imaginar. La parte de la geologa cubana que se refiere los terrenos eruptivos, rocas plutnicas y rocas volcnicas, merecera un estudio detenido, por las muchas y varia-

PAGE 61

ANTILLAS. 47 das rocas que en la isla se encuentran, por la influencia que en el metamorfismo y en [aposicin de los terrenos de sedimento han producido, y por la luz que podra dar acerca de la edad de estos, faltando como faltan los fsiles en una gran parte de ellos. Pero no habindose hecho ese estadio sino muy someramente, y habiendo tomado ya esta descripcin proporciones impropias del objeto que se destina, fuerza ser limitarme indicar la preaeucia de las principales rocas eruptivas que se eucuentran en Cuba. Entre las plutnicas, esla primerael granito, no por su frecuencia que hasta ahora solo se ha encontrado en pocas localidades, sino por su edad y por suestension, que aunque no muy considerable, llega formar mesetas, constituyendo por s solo el suelo de determinadas comarcas, por ejemplo la que se halla entre Manicaragua, la falda N. de la sierra de Cumauayagua y el rio Arimao, cuyas mrgenes, por uno y otro lado de nna buena parte de su curso, son de granito y de sienita. Tambin es de sienita la meseta en que se halla edificada la ciudad de Holguin, alrededor de la cual se estienden algunos, no muchos, kerlmetros. Por ltimo, se encuentra el granito entre Puerto-Prncipe y Nuevitas cerca de las minas de Bayatabo, en las inmediaciones del pueblo de las Tunas, en las de Santiago de Cuba, y al pi de la vertiente S. de la sierra Maestra, entre Baiquir y el puerto de Juragu, cuatro cinco leguas al E. de la ciudad de Santiago ya citada. El granito en todos estos puntos se eleva muy pocos metros sobre el nivel del mar; no parece haber atravesado ninguno de los terrenos de sedimento, ni haber influido siquiera en la posicin de sus capas, por mas que se haya credo lo contrario con respecto la sierraMaestra: por todas estas razones es de creer que sea la formacin mas antigua de la isla. Los prfidos cuarzosos y feldespticos suelen presentarse eu ella mas bien en dykes, formando lechos entre las capas del terreno que constituye la sierra Maestra. En esta regin son muy variados y de gran belleza algunos: as por ejemplo, se encuentra en el cafetal Montibelo mas de 750 metros de altitud un prfido azul claro coa cristales de feldespato blanco; un prfido violceo aparece con abundancia en el cafetal Moca unos 650 metros sobre el nivel del mar, y mayor elevacin aun, pero muy cerca, en el lindero de este ltimo cafetal y el denominado Julio, se ven prfidos color de rosa, con otros muchos de diversos tintes, claros y oscuros, que abundan en aquella sierra. En la parte central de la isla el prfido se presenta en dykes en Guaracabuya, atravesndola serpentina. En Quemado Grande y en la misma Trinidad Andaluza, partido de Baez, el prfido viene entre la cuarcita ferruginosa, 200 y 150 metros de altitud respectivamente. En lo alto del Pico Turquino, que como se ha dicho tiene 2,482 metros sobre el nivel del mar, se ha cogido uu ejemplar de prfido arcilloso, pero ao se sabe coa certeza si esa es la roca que forma el pico mas culminante de la isla, si es solo un fragmento de los que constituyen una brecha que suele coronar la formacin de la sierra en su parte oriental, brecha de que est compuesta la graa piedra que da aombre uua einioencia ya citada anteriormente, qae se eleva 1,580 metros sobre el mar. En muchos parajes se encuentraa cantos sueltos de prfido, entre otros en los arroyos Seco y de San Sebastian al SO. de Pinar del Rio, y en la boca del Yumur en la ciudad de Matanzas. La roca eruptiva que coa mas frecuencia se presenta atravesando los terrenos de sedimento de la isla, la que mas ha contribuido darle la configuracin que hoy tiene y mucha parte de su relieve, es la diorita, comprendiendo bajo este nombre todas las rocas trapicas que tienen el anfbol por base, desde la verdadera anfiblita y el gruustein, hasta el prfido antiblico: y con decir que de las infinitas variedades que se presentan en las series de estas rocas es probable que no falte una sola en Cuba, se comprender que no tratsemos de ellas ni seria posible describirlas. Tampoco haremos la enumeracin de las diversas localidades en que se encuentra, porque basta recordar la que sehizo de la formacin serpeatiua al hablar de las metamrficas. All se dijo, en efecto, que ambas rocas eran inseparables, como que es posible que el origen de la una se deba la presencia de la otra: por lo dems ya M. de la Bche, hablando de lacuftida y de la serpentina, que no es posible separar entre s, deca: Estas rocas se mezclau algunas veces con otras compuestas de la clase del gruustein y se observan entre ellas trnsitos tau insensibles, que no pueden considerarse sino como partes de una masa comn, aunque en ese caso la serpentina y la cuftida, son las que por lo general predominan. Estas palabras de la Bche completan con lo ya dicho cuanto es necesario conocer acerca de las rocas diorticas antiblicas de Cuba. Solo aadir, que la mayor altitud que se han encontrado ha sida 500 metros sobre el nivel del mar en la loma del Infierno, perteneciente al grupo Central, y situada casi en el promedio de la distancia que separa Trinidad de Villaclara. A pesar de que muchas de las Antillas menores son volcnicas, y existen aun volcanes eu actividad en San Vicente y la Guadalupe, no sabemos que haya en la isla de Cuba ni seales de crteres apagados, ni aun verdaderas lavas: las rocas eruptivas mas modernas que existen son las que M. Austead ha calificado de traquitas y basaltos en la sierra Maestra, entre Santiago de Cuba y las minas del Cobre: estas rocas, sin embargo, son anteriores al terreno terciario moderno que forma el suelo de Santiago de Cuba, puesto que no aparece atravesado ni influido por ellas, no obstante la corta distancia que se encuentra. Sin embargo, los frecuentes terremotos que precisamente en esta parte de la isla hacen sentir sus efectos, no pueden menos de despertar la idea de que esa regin est en relacin inmediata con otras volcnicas de la Amrica central, pues no es dable poner en duda la conexin que tienen entre s ambos fenme nos. Tal es el cuadro que podemos presentar de las observaciones geolgicas que acerca de la isla de Cuba se haa hecho; cuadro incompleto, defectuoso y sujeto

PAGE 62

48 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. innumerables rectificaciones pero que da una idea aproximada de la estructura y composicin de su suelo. De l resulta que existen los terrenos granticos en algunas localidades y un nivel muy bajo, siendo tal vez la base de todas las formaciones geolgicas que han ido sobreponindose unas otras. No hay seguridad de que hayan existido los terrenos primarios azoicos, porque el gneis y la micacita que en corta estension y en escasos lugares se han encontrado pudieron ser rocas metamrficas mas modernas. Esta clase de terrenos, es decir, los metamrficos, s abundan, y ellos pueden referirse los que constituyen parte de las montaas del grupo Central algunos tramos de la sierra Maestra y la estensa formacin serpentina que corre por toda la isla y contribuye darle la forma que hoy tiene. Esta misma serpentina pudiera muy bien haber sido un miembro de los terrenos paleozoicos antes de sufrir la trasformacion que han podido ocasionar las dioritas rocas trapicas que acompaan siempre la serpentina, de la misma manera que M. Virlet d'Aoust ha demostrado que las serpentinas de los Pirineos no eran mas que un trias metamrfico. Tambin han podido ser parte de los terrenos paleozoicos las cuarcitas del cerro de DamaSuecos, en la jurisdiccin de Puerto-Prncipe, y una pequea porcin del territorio de Mantua. Los terrenos secundarios parecen estar ya mejor representados y de una manera mas positiva. Sbese que son secundarios y se cree que pertenecen la formacin trisica dos anchas fajas de terreno que corren lo largo de las montaas del grupo Occidental, y apenas cabe duda de que es jursica otra faja caliza comprendida entre las dos anteriores. Con menos certeza se consideran cretceas varias formaciones que se estienden al S. y en el asiento de la Habana la una, entre San Juan de los Remedios y Guaracabuya otra, y los diversos miembros que constituyen la sierra Maestra. El terreno terciario es indudablemente el que mas importancia tiene en Cuba: debi ocupar en otro tiempo toda su superficie, y ocupa hoy una gran parte de ella con un espesor de mas de 1,000 metros. Es probable que estn comprendidos en l las trasformaciones cocena, miocena y pliocena, aunque solo est reconocido de una manera indudable el segundo: todo l es marino, y despus de su emersin debi estar unido al del continente americano para volver ser cubierto por las aguasen la poca cuaternaria, quedando sepultados en la isla restos de animales que de otra manera no hubieran podido encontrarse en ella. Tanto el terreno cuaternario como el moderno, si se esceptua el terreno vegetal, son poco estensos y potentes, porque reducida la accin de los agentes naturales su limitado territorio, y contenidos por la configuracin misma que adquiri la isla en la poca terciaria, no poda ser otra cosa; sin embargo, en el perodo moderno la isla de Cuba no es de las que menos espuestas se hallan variaciones geolgicas : por una parte el trabajo maravilloso de los microzoarios roba sin descanso las aguas del mar el espacio que esta ocupa alrededor de la isla, y por otra el movimiento oscilatorio incesante de la corteza del globo que eleva su nivel en unos puntos, para sepultarse en otros bajo las aguas, parece tender en Cuba elevarla y enriquecer su territorio, convirtiendo en colinas y cinagas lo que hoy no son mas que cayos y restingas: no seria, pues, aventurado predecir el futuro .acrecentamiento de su suelo, si un elemento destructor, tal vez el mismo que hoy contribuye su acrecentamiento progresivo, no amenazara su vez con las catstrofes que pueden ocasionar los terremotos y las erupciones volcnicas. ¡Quiera Dios alejar de su suelo tan terribles como incontrastables enemigos! Espondremos ahora los nombres vulgares y cientficos de los productos vejetales del suelo de la grande Antilla, con mas sobriedad que al tratar de su formacin geolgica; y debemos advertir antes, que varias de las especies que se indican son muy raras apenas conocidas en el pas, y que otras tienen varias aplicaciones, adems de aquella para que principalmente se usan, y coa la que las designamos en el siguiente catlogo. VEJETALES DE MADERA PRECIOSA Y LUJO. Algarrobo. — rbol silvestre parecido al extico. Caoba. (Swietenia makagoni.) — rbol silvestre y que abunda en Cuba. Caracolillo. — rbol silvestre de la costa meridional. Cedro. {Cairela adrala.) — rbol silvestre. Cerillo. — rbol silvestre dla costa meridional. bano. (Dyospiros.) — rbol silvestre y comn del que existen variedades. Espino. — Arbusto silvestre muy comn. Espuela de Caballero. (Malpighiaurens.)— .Arbusto silvestre. Granadillo. (Brya ebenus.) — rbol silvestre. Guayacan. (ffuaiacum Sanctum.) — rbol silvestre. Guayacancillo. {Cfitiacumverticale.) — Casi idntico al Guayacan. Palma-Real. — (Orodoxia regia.) Tabaco. (Nicotiam latifolia Tabacum.) Vaca-Buey. {Curatella americana.) — rbol silvestre. Yayajabico. (Erytkalis fructicosa, vel colubrina reclinata.) — Arbusto silvestre. Adems hay otros vejetales como la sabina, el nogal, el naranjo, etc. Para construccin y fbrica: Abey. £oeppigia excelsa, vel ramirezia cubensis.) — rbol silvestre. cana. (Achras disecta.) — rbol silvestre. Agracejo. (Brmclia inermis.) — .rbol silvestre. Almendro. (Laplacea cartyana) — rbol silvestre. Arabo. (Erythorxilnm.) — rbol silvestre. Ateje. (Cordia calloccoca .) — rbol silvestre. Aya. ( Zanthoxilum lanceolaum.) — rbol silvestre. Azulejo. — rbol silvestre no comn. Baria. (Cordia geraschantoides.) — rbol silvestre. Baya Bauya. — rbol silvestre, muy parecido al aya blanca. Bijaguara. (Colubrina ferruginea.) — rbol silvestre.

PAGE 63

ANTILLAS. 49 Boje. — rbol silvestre, escaso. Cabima. — rbol silvestre, esciso. Cabo-de-Hacha. {Trichilia spy¡idioides.)—krbol silvestre. Caguairan. {Hymenaca floribunda.) — rbol silvestre. Camagua. — rbol. Carne de Doncella. {Byrsonima lucida.) — rbol silvestre. Cocuyo. {Bumelia nigra.) — rbol silvestre. Cuaba Cuaba blanca. {Amyris silvtica.) — rbol silvestre. Cuajan. {Bumelia fallida, vel cerasus occidenalis.) Cuajar. — rbol silvestre, no muy conocido. Chicharrn. {Combretum diclerum, vel chichrrenla intermedia.) — rbol silvestre. Dagame. {Calycophilum candidisimum.) — rbol silvestre. Encina. {Bignoma quercus.) — rbol silvestre. .Vivieada de los pescadores de e=poajas ea la baha de Nuevita?. Frijolillo. {Loachocarpus latifolius.) — rbol silvestre. Guaban. — V. Cabo-de-Hacha. Guairaje. {Eugenia baruensis.)—krbo\ silvestre. Gjaam. {Gouchocarpus sericeus, vel pixidarius.) — rbol silvestre. Guano espinoso. {Chamoerops.) — Una de las especies de palmas. Guara. {Capunia glabra.) Gusima Guasuma. {Guasuma polibotrya. — Guas. tormentosa, ulmifolia pterospermum), etc. — rbol silvestre. Gusima-Baria. {Xylopia cubensis.) — rbol silvestre, ANTILLAS. Guasimilla 6 Gusima de costa. {Prockia crucis.) Hicaco Peludo. — rbol silvestre escaso. Jaguilla. — rbol silvestre. Jaimiqui. — V. Yaimiqui. Jata.— Una de las especies de guano 6 palma. Jatia. — rbol silvestre. Jiqui. — rbol silvestre. Jocuma. {Bumelia salici/olia.)—kTbo\ silvestre. Jubaban. — V. Cabo-de-Hacha. Jcaro. {Bucida capitata.) — rbol silvestre. Jurabaina.— rbol silvestre. Libisa. — rbol silvestre do comn. Macagua. — rbol silvestre. Maco. — rbol silvestre, poco conocido. 7

PAGE 64

50 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. Macurije. (Cupania oppositifolia.) — rbol silvestre. Magira. (Crescentia.) — Variedad de la gira cimarrosa. Ocuje. (Callopkyllum calaba.) — rbol silvestre. Palo-Caja. (Sdmidalia viticifolia, ornitrophis occidentalis, ornitrophis cominia.) — rbol silvestre. Palo de Bomba. — rbol silvestre poco conocido. Pataban. — rbol silvestre parecido al mangle. Pino. (Pinus occidentalis.) — rbol silvestre. Quiebra-Hacha. (Copaifera Himence folia.) — rbol silvestre. Roble Real de olor. — rbol silvestre oloroso. — Rolle blanco. (Tecoma pejitaphilla.) — Roble amarillo. (Ehrectia spera.) — Roble guayo. (Ehrectia bourreria.) Sabicn. (Mimosa odorantsima, vel acacia formosal) — rbol silvestre. Sabina. — rbol silvestre, parecido al extico, que algunos llaman enebro. Seiba. (Eriodendrum anfractuosum.) — rbol silvestre. Tengue. (Acacia.) — rbol silvestre. Vigueta. — rbol silvestre, no comn, del cual se distinguen dos especies, la Vigueta de Naranjo y la Cocina hembra. Yaba. (Andira inermis.) — rbol silvestre. Yaicuaje. (Rypelate paniculuta.) — rbol silvestre. Yaimiqui. (Adras.) — rbol silvestre. Yaiti. (Excecaria lucida!) — rbol silvestre. Yamaguey. — rbol silvestre, duro, incorruptible. Yamao. (Guara trichiloides.) — rbol silvestre. Yana. (Conocarpus erecta.) — rbol silvestre. Yanilla. (Schmidelia Comminia.) — rbol silvestre. Yaya. (G-uatteria vel oxandra virgata.)—krbol silvestre. VEGETALES MEDICINALES 6 DAOSOS NOTABLES POR SUS ACEITES, GOMAS Y RESINAS. Aba. — Arbusto silvestre que crece en las costas. Achicoria-blanca y cimarrona. (Lactuca canadensis, cicorium endivia.) Agrimonia. — Planta silvestre, comn y febrfuga. Aguacatillo. (Laurus borbonia.) — rbol silvestre de la familia de los laureles. Aguedita Quina de la Tierra. (Picramnia pentandra, rucea racemosa.) — rbol silvestre. Aleluya 6 Agrio de Guinea. (Hibiscue sabdariffa.) — Planta silvestre. Almacigo. (Terebinthus americana, bursera guminifera, B. balsamifera), etc. — rbol silvestre. Anam. (Petiveria octandra.) —Planta silvestre. Apasote. (Anserina antelmlntica.) — Planta silvestre. Artemisa. (Ambrosia artemsifolia.) — Planta silvestre. Artemisilla, Confitillo Escoba Amarga. (Argyrocheta bipinnatifida.) — Planta silvestre. Avellano. (Onfaali triandra.) — rbol escaso. Bacaei. — rbol silvestre. Bejuco de Lombrices. (Pothos scandens.) — Bejuco silvestre. Ben. (Moringa pterygos perma.) — rbol. Betnica. — Yerba silvestre parecida la extica, (Betnica officinalis .) Bijagua. — rbol silvestre. Borraja. (Borrago officinalis .) — Planta extica. Cabalonga. (Certera thevtica.)— rbol silvestre. Caisimon. (Piper umbellatum pip. latifolium, pip. peltatum, pip. macrophillum.) — Planta silvestre. Calaguala. (Polipodium adiantiforme.) — Planta silvestre de la familia de los helchos. Calentura. (Asclepias curasabica.) — Planta silvestre. Caa-Fstula. (Cassia fistula.) — rbol. Caa Cauela Santa. (Paspalum paniculatum.) — Planta parecida la yerba de Guinea. Cardo-Santo. (Argemone mejicana.) — Planta silvestre. Celidonia. — V. Yerba sanguinaria. Confitillo. — V. Artemisilla. Castaa-Bejuco. — rbol silvestre. Cerezo. (Malpighia punid folia.) — Arbusto silvestre. Cjate. (Amomum thyrsoideum erectum.) — Planta silvestre. Cojatillo. (Amomum.) — Especie dejenjibre silvestre. Copal. (Tcica copal.) — rbol silvestre. Copey Cupey. (Clusia rosea.) — rbol silvestre. Cubainicu. — Planta silvestre. Culantrillo. (Adiantum.) — Planta extica como la de su nombre. Cundeamor. (Momordica balsm ica.) — Bejuco. Curamaguey. (Cinanchum grandifiorum, cyn. Maritimum, cyn. tuberosum, cyn. crispiflorum.) — Bejuco silvestre. Chamico. (Datura stramonium, dat. tatula.) — Planta silvestre. Chayo. (Jathropha urens.) — Planta silvestre. Chichicate. ( TJrtica baccifera.) — Arbusto silvestre. Dictamo-Real. — V. Palomilla. Drago. — Arbusto silvestre y medicinal. Escoba-Amarga. — V. Artemisilla. Espigelia. (Spigelia anthelmia.) — Planta silvestre. Filigrana. — Arbustlo silvestre. Floripondio. (Datura arbrea.) Frailecillo. (Ximenid americana.) — Arbusto. Goma-Elstica. (Castillea elstica.) — rbol extico y escaso. Grama. (Panicum dactilon.) — Yerba. Guacalote Guanana. (Bromis spinosus.) — Bejuco silvestre. Guacamaya. (Poinciana pulcherrima.) — Arbusto. Guaco. — Varias especies de bej ucos silvestres. {JSupatorim milania, mikania coricea, mih. repunda, mik. anguluta), etc. Gnaguasi. (Lmtia aptala.)— rbol silvestre. Guanina. (Cassia.) — Yerba silvestre. Guao. (Commocladia dentada.) — rbol silvestre. Guaran. (Hibiscus.) — Arbusto silvestre. Guuro. — Bejuco. Gira Gira Criolla. (Crescentia cucurbitina.) — rbol silvestre.

PAGE 65

,-*;"3, IF! MOM, 11 LM TOA

PAGE 67

ANTILLAS. 51 Girito Espinoso. (Solanum manmosum.) — Planta silvestre. Gaisaso. — Diferentes especies silvestres y comunes llevan este dictado. Guisaso de calallo. (Triunpheta semitriloba.) — De cochino. (Triunp. lappula.)— Otro. (Triunp. heterophilia.) Guisasillo. (Cenchrus muricatus), etc. Higuereta Palma-Christi. (Risimus comumnis.) Huevo de Gallo. (Taberna montana citrifolia.) — Arbusto. Jaboncillo. — Bejuco Jagey. Macbo y hembra. (Ficus radula y ficus indica.) — rbol silvestre. Jayabacana. — rbol silvestre. Jib. (Erythroxylum.) — rbol silvestre que crece en los terrenos pantanosos. Lengua de Vaca. — Planta silvestre comn en las rocas, troncos de rboles viejos y lugares hmedos. Lobelia. — Planta silvestre poco conocida. Llantn. — Y variedades plantago latifolia, glabra, minor, spica rnultiplici, sparsa. Maboa. (Cameraria latifolia.) — rbol silvestre. Macuey. — Bejuco. — V. Baguey. Malambo. (Melambo.) — rbol extico. Malanga. — Cimarrona. — V. Guaran. Malva. —Diferentes especies silvestres abundantsimas, como la malva cimarrona de caballo, (meloda piramidata.) Malva blanca. (Walteria indica.) La de Castilla. La malva-tlie. La maha-rosa. (Hibiscus mutabilis). La Malva-Loca. La Malva de China. La Malva-mulata. Manzanilla. — Planta extica enana. La manzanilla de la tierra es silvestre. Maragasiraar. — rbol silvestre, escaso y venenoso. Mirasol. (Heli anthus annuus.) Moruro. (Acacia arbrea.) — rbol silvestre. Nogal. (Juglans frax ini folia y Alcerites triloba.) — rbol silvestre. Ororuz. (Spielmannia.)— Planta silvestre. Ortiga Ortiguilla. — Bejuco. Palo-blauco. (Simarouba glauca.) — rbol silvestre. Palomilla Dictamo-real. (Euforbia myrtipholia.) — Especie de euforbio silvestre. Papagayo.— V. Guacamaya. Paraso. (Melia acederach.j — rbol. Patanco. — Conocido en la parte oriental, donde es silvestre. Pendgjera. (Solanum gersifolium.) — Planta silvestre. Peona. (Abrus pracatorius.) — Bejuco. Pep. — Planta de hoja parecida la del madras yuquilla. Pica-pica. (Dolichos, vel mucuna pruriens.) — Bejuco. Pii-pii. (Elaodendrom attenuatum.) — Arbusto silvestre. Pin-Botija. (Jatropha curcas, vel bombax gosipifolia.)— Arbusto. Platanillo. 'Variedades. Platanillo de Cuba y de monte, (canna indica, et glauca, piper longifolium.) — Planta silvestre. Ponas. (Duhamelia pateas, duham, axitaris culi, chrysantha.) Pringamosa. — Bejuco. Prusiana. — V. Paraso. Quibey. — Planta silvestre poco conocida y venenosa. Quitasolillo. (Hydrocotile umbelata.) — Planta flotante. Raiz de China. (Smilax zarzaparrilla.) — Bejuco. Raz de Paciencia. (Rumen patientia.) — Planta medicinal. Revienta Caballo. (Lobelia longiflora.) — Planta silvestre. Rompe Zaragelles. (Lahaseen mollis.)— Planta silvestre. Sabeleccion. (Lepidium iberis, lep. virgitiicum.) — Planta silvestre. Saeta. — Planta silvestre gramnea. Sajumaya. — V. Guaran. Salvadera Jabiya. (Hura crepitans.) — rbol. Salvia. De Castilla, Cimarrona de costa. Sasafrs. (Amyris balsamifera.) — rbol. Saco. (Sambucus.) — rbol. Siguaraya. (Trichilia glabra, vel habanensis. — Arbusto silvestre. Tbano. (Malvacea.) — Planta silvestre. Tamanridillo. — Arbusto silvestre. Toronjil. — Planta extica. Tricolor. — V. Guacamaya. Tuatua Frailecito. — Planta silvestre parecida la yuca. Tuna. (Cactus splendidus y cactus coccinilifer.)— Cactus silvestre. Ubi. — Bejuco de varias especies. (Cissus intermedia, vitis cariboi, cissus cuadrangularis, cis. sicyoides, cis. cordifolia, cis. acida, cis. trifoliata.) Ua de Gato. (Bignonia unguiscati.) — Bejuco. Verbena. (Verbena jamaicensis .) — Planta silvestre. Verdolaga Francesa. Vinagrera. (Oxalis fructescens oxal. acetosa, oxal. violcea, oxal. comiculata.) Volatines. (Cleome polgama, el. pentliaphilla, el. trephilla, gitantea, aculeata espinosa.) Yagruma. (Panaxlongipetala vel undulata cecropia peltata.)—krbo\ silvestre. Yerba-buena. (Mentha sativa.)— Planta extica. Yerba-hedionda. (Cassia occidentalis.) — Planta silvestre. Yerba Limn Caa Santa. Yerba de Sapo.— Planta rastrera que crece en las orillas de los arroyos. Yerba Mulata. (Rumex sanguineus.)— Planta silvestre. Yerba Terrestre.— Planta silvestre, rastrera y medicinal. Yerba de la sangre sanguinaria. (Hecebrum lanatum, y las variedades de varronia globosa, var. martinicensis.) — Planta silvestre. Yerba Mora. (Solanum nigrum.)— Planta silvestre. Yerba de Garro. (Spermicoce verticilata.)—Ylznta. silvestre. Yerba de Vidrio.— (Barrilla.)

PAGE 68

52 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. Zabida. {Aloe vulgaris, aloe succotrina.) — Planta silvestre. La floricultura no constituye todava en Cuba ningn ramo de industria, existiendo solo algunos jardines particulares en los que sus propietarios han conseguido aclimatar una gran parte de las flores cultivadas en Europa. Pero aunque en la isla de Cuba crecen con gran vigor y lozana, hallndose en abundante florescencia la mayor parte del ao, acaso por el mismo esceso de vitalidad, son completamente estriles para su reproduccin. ntrelas propias del pas, se encuentran tambin multitud de preciosas y variadas flores, que esmaltan principalmente sus bosques y campias. Insertamos continuacin los nombres de las mas conocidas, aunque la generalidad son exticas. Acediana Bledo morisco. {Amaran tkus.) Adelfa. {Nerium rhododaphne.) Africana Estrella. Aguinaldo Campanilla.— Bejuco de diferentes especies. Blanco. {Gonvivulus monospermas vel septum.) Blanco pequeo {conv. parviflorus). Blanco fondo purpreo {conv. panduratus). Blanco violado {conv. tenullus). Blanco con el fondo de prpura {ipomoea striata). Color de carne {ipomcea carnea). Rosado {conv. sagittifolius). Grande rojo claro {conv. grandiflorus). Azul {conv.nil). Amarillo {conv. umbellatus). Violceo manto de la Virgen {conv. violaceus vel hederaceus). Purpreo matizado {ipom. purpurea). Albahaca. {Occium.) — Varias especies. Alcanfor. {Sicas revoluta.) — Tambin se le llama Sag de la India. Aihel. {Cheirantus.) Amapola. {Papaver rheas.) Ambarina. {Scaviosa arventis, integrifolia leucantha atropurprea.) Araa. {Nygela.) Aroma olorosa. {Mimosaodoratafarneciana.) — Hay otra especie llamada Aroma ua de gato, {mimosa unguis cat.)— Arbusto. Arrayan. {Myrtus comunis.) — Arbusto. Artemisa de Playa Carquesa. — Planta silvestre. Auvernia. — Se le da tambin este nombre la Luisa. Azulejo, que en la Habana se denomina Belesa Embeleso y Celeste. Azucena. {Lilium candidum, polyanthes tuberosa.) Banderilla. {Salvias plendens.) Bijaura. — 'A la flor de este arbusto se le da el nombre de flor de campana. Boca de dragn. Bruja. {Sphoruntns nana.) Bueas-tardes. Caguajasa.— Nombre con que se conoce tambin la pasionaria. Cagigal Reina Luisa. Cambutera. {Convulvulus pennatus vel iponcea quamoclit.) Carquesa. — Con esta denominacin se conoce adems la Artemisa de Playa. Carraspita. {Lepidium.) Cera. — Bejuco extico. Cinco-Llagas. {Martinea ugnata.) Clavel. {Dianthus caryophillns.) Clavelito de Sbana. {Echites torulosa.) Clavellina. — En la parte occidental de la isla llaman lirio y clavellina otra planta de flor menuda y color morado. Conchita. — Se da este nombre todas las florea que producen diferentes bejucos. {Clitoria ternata, c. virginaria), etc. Copetuda. {Calendara.) Coral Coralillo. {Adenanthera-pavonia.) Cucaracha. — Planta cuyas hojas son parecidas al bicho de su nombre. Curujey. {Fillandsia.) Chamberga. — V. Copetuda. Dalia. {Dalia tuberosa.) Deleite. — V. Conchita. Diamela. — V. Jazmn. Eneldo. {Anethum.) Eseabiosa. {Capraria biflora.) Espuela de Caballero. {Delflnium consolida, vel jacquinia unciflora.) Estrella. — V. Africana. Estrella del Norte. {Coriopsis.) Estraa-Rosa. {ster chinensis.) Flor de Muerto. — V. Copetuda. Flor de Pasin. — V. Pasionaria. Flor de San Pedro, San Juan, etc. — V. Curujey. Flor de San Jos.— V. Vara de San Jos. Flor de Pascua. {Jatropha sanguifolia.) Galn de Dia. {Csstrum diurnum.) Galn de Noche. {Cestrum noctumum.) Geranio. {Geranium.) Gerstroemia. {Gerstroemeria, vel alstroemeria.) Gigantn. Girasol. — V. Mirabel. Heliotropo. {Heliotropium peruv ianum .) Hinojo. {Foeniculum.) Incienso. — Hay dos especies, el incienso ajenjo y el marino de playa. Jazmn. — Se conocen varias especies como el Crio lio, el Francs, llamado tambin de Arabia, de Italia, Dulcamara, Pompn Malabar, en la parte occidental de la islallamado Diamela, y el jazmn del Cabo. {Jazminum, mogori sambac, solanum escandens.) Lirio. {Plumera rubra; plumera pallida, vel pdica; plumera alba, plum. tricolor.) — Se conoce adems con el nombre de lirio otras plantas como el llamado San Juanero {Pancratium caribceum), el de San Pedro {Crinum americanum), y otras liliceas silvestres inclusos los tararacos. Luisa. — V. Auvernia. Madama. {Impatiens bilsamina.) Madre-selva. {Caprifolium.) Malanguilla. {Arum sagitmfolium mnimum.) Malva-China.— V. Amapola. La hay amarilla y blanca, la que dan tambin el nombre de Leche de Venus. Malva-Rosa. (Ribiscus mutabilis.) Marauela. {Tropmslum Majus.) Maravilla. {Mirabilis Jalapa.)

PAGE 69

ANTILLAS. 53 Maraya, Murraya Boje de Persia. Margarita.— V. Moya y Estraa-Rosa. Mari-Lopez. (Tunera uhnifolia.) Mar-Pacifico. — V. Amapola. Mejorana. (Mejorana medicinalis.) Mercadera. (Calndula.) Mil rosas Mil flores. — Bejuco silvestre. Mirabel. (Chenopodrium scoparia, celosa cristata y helianthus annuus.) Moco de Pavo. — V; Acediana. Monigote. (Antininum majus.) Moya, Margarita Tulipa. Nieve. Ojo de Poeta. Panetela. Papagayo. — V. Guacamaya. Pasionaria. (Passijlora. Pass. cerlea.) En la parte oriental de Cuba se conoce con su nombre indgena de Cajuasa. Pensamiento. Peregrina. (Hihiscus pheniceus.) Pitajaya. (Cactus grandijlorus.) Pluma de Oro. (Solidado verga urea.) Reina Luisa. (Zimia elegans.) Reina Margarita. — V. Estraa Margarita. Reseda. (Lawsonia. Law. mermis, vel alba.) Romero. (Romarinus offtcinalis.) Rosa. — Las hay de muchas especies, denominadas de Jeric, Mosqueta, Minadora, Mosca, Perfecta, Bell avista, The, de Bengala, de Cien Hojas, Montalvo, Alabastro, Napolen Bordn Micrfila, Pompom, Alejandra, etc. Se llama tambin Hbsa francesa la Adelfa. Ruda. (Ruta.) Sag de la India. — V. Alcanfor. San Diego. — -V. Siempreviva. Sangre de Adonis. — V. Amapola. Santa Mara. (Matricaria offtcinalis .) Sensitiva. (Mimosa pdica.) Siempreviva. — V. San Diego. Tararaco. (Amaryllis punicea.) Titonia. Tomillo. (Tymiis vulgaris.) Vara Varita de San Jos. Vervena Francesa de Italia, llamada en Cuba Filigrana. Verdolag-uilla. Vboro. (Calanchoe.) — Tambin la dan los nombres de Inmortal y Plipo herbceo. Vicaria 6 Santo Domingo. (Vinea rosea.) Viuda. (Amaryllis ltea.) Yerba Luisa. (Verbena cilrodora.)—H&j otra especie silvestre. VEJETALES ESTIMADOS POR SUS FRUTAS GRANOS COMESTIBLES. Aguacate. (Persea gratsima.) — rbol. Ajonjol Alegra. — Planta extica. Ann. (Anona squamosa.) Anoncillo. V. Mamoncillo. Arroz. (Oryza sativa.)— Planta pequea rastrera. Arveja. (Latyrus sativus.)— Planta extica. Berengeua. (Solanuns melongena.) — Planta extica. Cacao. (Theobroma cacao.) — rbol. Caf. (Coffea arbica.)— Planta extica. Caimitillo. (Chrysophilum oliviforme.) — rbol silvestre. Caimito. (Chrysophilum caimito.) — rbol silvestre. Calabaza. (Cucrbita pepo.) Canist. (Sapote elongata.) — rbol escaso. Caa. (Sacharum offccinale.) — Listada, Sach. fas ciolatum. — Morada Sach. violaceum. — De Otahite, Sach. tahitense.) Cidra. (Citrus medica.) — Extica. Ciruelas. (Spondias.) — Las que mas abundan son las especies denominadas Amarillas, Loca, Colorada, 6 Campechana y Jobo. Coco. (Coceo nucifer.) — rbol silvestre y abundante. Corojo. (Coccos vrispa.) — De la familia de las palmas. Chayotera. (Sechmm edule, Cucumis acutangulus. — Bejuco. Chcharo. — V. Arveja. Chirimoya. (Annona cherimolia.) — rbol. Dtil.— Palma. Frijol. (Phascolus niger; Phas.alvus; Phas. nanus; Phas. ruber; Dolichoslablab, vel lablab vulgaris; Bol. sexquipedalis. Garbanzo. (Cicer arietinum.) Granado. (Pnica granatum.) Grosello. (Cicca racemosa.) — Arbusto extico. Guanbano. (Annona muricata; Annona reticulata.) — rbol. Guand. (Cytysus Cajan, vel Cajames bicolor.)— Arbusto. GuzjMto (Psidium aromaticum.) — Arbustillo silvestre. Guayabo. — Hay tres especies: (Psidium pomiferum) 6 Guayaba cotorrera la Guayaba blanca y la Guayaba del Per. (Psidium periferum.) Hicaco. (Crisobalanus Icaco.) — Arbusto silvestre. Higo. (Ficus caricas.) — rbol extico.' Jagua (Qenipa americana?) — rbol silvestre. Lima. (Citrus limeta?) — rbol extico. Limn dulce Francs dulce. (Citrus.) — rbol. Maiz. (Zea Mais.) Mamey amarillo de Santo Domingo. (Mamca a mericana.) — A rbol Mamey colorado. (Locuma Bomplandi.) En la Vuelta Arriba se llama Mamey-Sapote Sapote-Mamey. Mamn. (Annona glabra.) — rbol silvestre. Mamoncillo. (Mellicoca bijuca.) — rbol. Mango. (Mangifera indica.) — rbol extico. Maraon. (Anacardium accidntale.) — rbol silvestre. Meln. (Cocumis mel. Melopepo. Augurio cucrbita citirullus.) — Planta extica. Millo. (Panicum miliaceum.) Naranjo. (Citrus aurentisima, Citrus nobilis, Citrus vulgaris Aurantium Myrtifolium.) — rbol.

PAGE 70

54 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. Nspero. — V. Sapote. rbol del Pan. (Artocarpus incissa domestica.) — rbol extico. Papayo. {Carica Papaya, vel ficus carica.) — En la parte occidental tambin le llaman Fruta Bomba. — Arbusto. Pepino. (Cucumis sativus.) — Planta extica. Pina. (Bromelia Amanas.) — Planta muy comn. Pltano. (Musa, Musa paradisiaca, Musa regia, Musasapientium. Musa rosdcea, y el de Otahiti de la India.)— Arbusto. Poma-Rosa. (Eugenia jambos.) — Arbusto. Tapte. (Sapoa mammosa.) — rbol. Sapote de Culebra Sapotillo. (Lcuma serpentaria vel achras mammosa.)— rbol silvestre. En la Vuelta Arriba le denominan tambin Siguapa y Totuma. Tamarindo. (Tamarindus occidentalis.) — rbol. Toronja. (Citrus magnns.) — rbol. Uva. (Vitis vinifera.)— Este fruto degenera completamente en Cuba. Uvero. (Coccoloba uvfera.) — rbol silvestre que crece en las playas y costas con mucba abundancia. Volador. — Bejuco silvestre. VEJETALES DE RAICES BULBOS ALIMENTICIOS. Boniato. — Hay varias especies, llamadas Antonio Diaz, Morado Brujo, y Yema de Huevo. Cachazudo. — Arbusto rastrero. Cebolla. (Allium Capa) — Planta extica. Cebollin cebollita. (Syperus Seuleutus.) — Planta silvestre. Crcuma. — V. Lleren. Escorzonera. (Scorzonera latifolia.)— Planta extica. Galanga. (Arum colocasia.) Guagu. (Arum colectum.) Jiquima. (Phascolus tuberosas, Stenolobium ceruleum.) — Bejuco silvestre. Lleren. (Marantha allouya.) — Planta silvestre. Malanga. (Arum sagitafolium.) — Planta extica. Mani. (Arachis Mpogea.) — Planta rastrera originaria de frica. Nabo. (Brassica napus.)— Planta extica. ame. (Discorea alafa sativa bwlbifera), etc. — Bejuco. Papa Patata. (Solanum tuberosas.) Rbanos. (Raphanus sativa.) — Planta extica. Remolacha. (Beta vulgaris vel rubra.) — Planta extica. Sag. (Marantha indica.) — Se da tambin el nombre de yuquilla y de alcmfor. — Planta extica. Zanahoria. (Daucus carrota.) — Planta extica. Yuca. (Jatropha Manihot.)— Planta muy abundante. LEGUMBRES VEJETALES COMESTIBLES. Acedera. (Oxalis acetosa.) Acelg. (Beta cicla.) Aj dulce. (Casium annuum. )— Hay varias especies, como el Aj Cabeza de vaca, cornicabra, de cachucha de Guinea, etc. Apio. (Apium graveolens.) Berro. (Sisimbrium nasturnium.) Brocoli. (Brassica olercea laciniata viridis.) Col. (Brassica olercea. Bras. oler, botrytes.) Escarola. (Chicoreum hortense.) Esprrago. (Asparragus sativus.) Espinaca. (Spinaca olercea.) Grengu grengueb. Habichuela. Lechuga. (Lactuca Sativa.) Pepino cimarrn. (Cucumis anguria.) Pimiento. — V. Aj dulce. Qaimbomb. (Hibiscus sculentus.) Verdolaga. (Porlulaca olercea.) — Hay adems la criolla y la de la mar. VEJETALES USADOS PARA CONDIMENTAR LA COMIDA. Aj. (Capsicum.) — Entre los picantes se distinguen el Aj, Agujeta. (Capsicum baccatnm), lengua de pjaro, corazn de paloma, dtil, escurre, jobito guaguao, (Capsicum microcarpum), Chile y Caballero. Ajo. (Allium sativum.) Alcaparra criolla de la tierra. (Capparis arborescens.) Azafrn. (Crocus sativus.) — En Cuba degenera. Cilantro. (Coriandrum sativum.) Curbana. (Canella alba.) Laurel. (Annona bullata.) Malagueta. (Eugenia pimienta.) Mostaza. (Senap is jncea.) Organo. (Origanum. ori. mejor anoides.) — Organo francs. (Monarda puctata.) Peregil. (Apium petrosilanum.) Pimienta. — V. Malagueta. Pimiento. — V. Aj. Tomate. (Solanum lycopersicum.) — Lo hay silvestre cimarrn VEJETALES PARA PASTO. Babama Bermuda. (Poa capilaris 6 Yerba del Prado.) — Yerba gramnea. Bejuco Marrullero. (Phaseolus vexiculatus, Convulvulus latijlorus, vel posma bona nox, Hippocratea ovala.)— Bejuco. Bibona. (Aralia capitata.) — rbol silvestre. Bledo. (Phytolacea decandra. — Amaranthus olerceas, sangnineus.) — Planta silvestre. Bucare. (Erythrina umbrosa.) — rbol. Caguaso.— Planta silvestre. Caamazo. — Planta gramnea. Canutillo pitillo. — Planta silvestre. Caramarama Culantrillo Criollo. — Planta silvestre permanente. Carricillo de Monte. (Panicum arborescens.) — Planta silvestre. Cerraja. (Sonceche.) — Planta silvestre. Guayabillo. (Eugenia guayabillo.) — Arbusto silvestre.

PAGE 71

ANTILLAS. 55 Nea. — Yerba silvestre. Pata de Gallina. (Cynosorus Separius, vel Panicum Dactilon.) — Planta gramnea silvestre. Rabo de Zorra. (Sacharum navmne.) — Yerba gramnea. Ramn palo Ramn. (Celtis occidentalis, Trophis americana.)— rbol silvestre. Ramoncillo. — Planta silvestre. Romerillo. {Bidens, vel coreopss leuchanta.) — Planta. Srbana. (Panicum coloratum.) — Yerba gramnea. Trbol. (Eupathonium.) — Arbusto. Yerba de Guinea. (Paniculum, vel millium allisimum.) — Planta extica. Yerba Castilla Secante. — Planta gramnea silvestre. Yerba Cepa. — Planta silvestre. Adems sirven para pastos otras muchas plantas, bejucos y hojas de rboles ya indicados. VEJETALES PARA VALLADOS, CERCAS Y OBRAS RSTICAS. Bayoneta, Espino Pin de pual. (Tueca gloriosa aloe/ola.) — Arbusto. Cana. (Chamerops.) — Una de las especies de palmas. Guairaje. (Eugenia Baruensis.) — rbol silvestre. Guano. Blanco, prieto, de monte, de costa y espinoso. (Chamerops.) — De la familia de las palmas. Hicaquillo. — rbol silvestre. Jobo. (Spondias ltea.) — rbol silvestre. Limoncito. (Limonia trif olala.) — rbol. Manaca. (Chamerops.) — De la familia de las palmas. Mayad Pina de ratn. (Bromelia pinquin.) — Planta perenne. Pin. [(Erytrina.-Ery. cristagalli.-Ery. corallon-dendron.) — rbol silvestre. VEJETALES TILES PARA CORDELERA, MIMBRES Y TEJIDOS. Algodn. (Gfossipium hirsutum.) — Arbusto silvestre. Bamb. (Bambusa Arundinacea.) — En el departamento Occidental se llama generalmente Caa brava j en el central Pito. — Bejuco silvestre. Bejuco de Verraco y otras especies, como elper dicero, pelado, vergajo, angarilla, sabanero, de Baracoa, de Cuba, de Tortuga, (Banchinia heterophilla), colorado, (Serjania Ossana), de canasta, prieto lechoso, (Linanchum), y de corrales. (Serjania paniculata.) Camelote. — Especie de junco qne abunda en las lagunas y pantanos. Caa de Castilla. (Artmdo donax.) — La extica. Daguiya. (Lagetta lintearia.) — rbol silvestre. Guaijabon. — Bejuco. Guama. (Lonchocarpus sericeus.) — rbol silvestre. GuaniquiGuaniquiqui. (Trichostigmarivi noids .) — Bejuco. Gin. (Arundo gn.) — Planta silvestre. Guisaso. El guisaso de caballo. (Triumpheta se milriloba), de cochino, (Triumph. luppula, Triumph. heterophillia), y el guisasillo, (cenchrus muricatus .)— Planta silvestre. Jeniqun. (Agave, vel aloe Americana. -Ag. cubensis Ag '. vivipera.) — Planta dla familia de los agaves pitas. Junco. — Se conocen varias especies, el junco de cinaga, [junquillo, el masio, el jayn, el camelote, el junco marino. (Parhiraonia acubata), etc. Macusey. — Bejuco. Maguey. — V. Jeniqun. Majagua. (Ribiscus tiliaceus .-Belotia grevicefolia) y laMajagilla (Pavonia racemosa.) — rbol silvestre. Yarey (Chamerops) de la familia de las palmas. VEJETALES PARA TINTES. Ail. — V. Jiquilete. Bija. (Bixa or ] ell ana. ,)— rbol silvestre. Cairel Jairel. — Bejuco. Fustete. (Brousonetia tintoria.) — rbol silvestre. Guaran Macho. Guatapan Dibidibf. — rbol. Jiqnilete. (ndigo/era cytisoides .)—V\&nt& silvestre. Nazareno. — rbol silvestre. Palo Campeche (Hmmaeoxilum campechanum .) — rbol silvestre. Palo del Brasil. (Ccesalpina crista.) Brasilete Falso. (Comocladia integrifolia.) Brasilete. (Brasiliastrum americanum.)—kTho\ silvestre. Yuquilla. (Crcuma longa.) Llaman tambin Raz Americana y Madras. — Planta qne se encuentra en los bosques de Cuba parecida al sag. VEJETALES PARA USOS DVERSOS. lamo. — rbol extico. Bag. (Annona palustris.) — rbol silvestre. Bejuco de Carey. (Tetracera poeppijiana.) Careicillo (Carettella americana.) — Arbustillo silvestre. Ciprs. (Cupressus sem pervirens .) — rbol extico. Estropajo. — Bejuco. Guajaca. (Fillandsia sinoides .) — Vejetal silvestre. Giro, Bangao Tortuma. — Bejuco. Jaboncillo. (Sapindus Saponaria.)— rbol silvestre. Llorn, (ffuettarda lucida.)— rbol silvestre. Mangle. El Blanco (Avicennia ntida?) El Prieto (Avicennia tomentosa vel rhizophora mangle vel comear pus procumbens.) El Colorado de Ua (Rhizophora vel conocarpus racemosa.) — rbol silvestre muy comn en las costas cenagosas. Mate. En la parte occidental llaman al amarillo Guacalote, y en la Vuelta Arriba al colorado Guayabo. — Bejucos. Mora Morera. (Morus celtidifolia.)— rbol silvestre.

PAGE 72

56 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. Palma Barrigona. — Especie de la familia de las palmas. Palo Cochino 6 Azucarero. {Icica edwigia.) — rbol. Parra Cimarrona Bejuco de Parra. (Vitis indica,. Vitis labrusca.) — Muy parecida la parra extica. Pasa de Negro. — Planta parsita. Peralejo. (Malpighia ureas, sen malpighia murcilla, vel brysonima cassifolia.) — rbol silvestre. Rascabarriga. — Arbusto silvestre. Th de la Tierra. (Colchorus siliquosus.) — Planta silvestre. Tibisi. (Bambutia minor.) — Planta silvestre. Tuya. — rbol extico parecido al ciprs. Vainilla. \(Epidendrum vanilla.) — Bejuco silvestre. Vinagrillo Vinagrera Morada. (Oxalis violcea.) Yuquilla de Ratn Guayara. — Planta rastrera. Yuraguano Miraguano. (Chamerops Antillarum velcoripha miraguana.) — Una de las especies de palmas. VEJETALES DE APLICACIONES DESCONOCIDAS. Abrojo. (Tribuas gistoides; Tribuas maximus) y el Abrojo de la Florida (Pereskia portwlacea.) Alacrancillo. (Heliotropium indician; Hel.fructificorwm; Hel. inuniatum.) — Planta silvestre. Alcon. — rbol silvestre. Almendrillo. — rbol silvestre. Amores-Secos, en la Vuelta Arriba Tostn.— Planta silvestre. Anglica. — rbol silvestre. Arar. — rbol silvestre. Arjelino. — rbol silvestre. Barba de Indio. (Saecharum polystachion.) Birij. (Eugenia.)— rbol silvestre. Cabellos de ngel. (Clematis Habanensis.) Cagadilla de Gallina. Calabaza de Culebra. — Enredadera. Cauela.— V. Yerba Mala. Casaisaco. — Parsito adherido al tronco dlas palmas. Castao. (Cupana tomentosa.) Castao de Malabar. (Artocarpus incisa.) — Arbusto silvestre. Cayaya Nigua. ( Tourne/ortia hirsuttisima; Tourn. fcetida; Toum. volubilis.) — Arbustillo. Copeicillo. — rbol silvestre. Cordobn. (Mieonia ceanotrhina.) — rbol silvestre. Cortadera. — Planta silvestre. Chaparro. = Arbusto. Disciplina Disciplinilla. — Planta silvestre. Espartillo. (Aristida americana.) — Yerba. Farolito. (Phy sals, Curasabica, Pensilvanica, Angulata.) — Planta herbcea silvestre. Guabico. (Xilopia obtusi/olia.) — rbol. Guara. (Davilla Sagrena.) Guasimilla Gusima de costa. (Proekia erucis.) —rbol. Guisasillo. (Cenchrus muricatus.) — Bejuco. Hierro de costa.— Arbusto que crece en las costas. Hueso. — rbol silvestre. Jia-Brava Amarilla. (Cassearia ramiflora, y la Blanca Cusseria alba.) — Arbolito silvestre. Jijira.— Especie de cactus. Jijn. — rbol poco conocido. Lagaa de Aura Papita. — Planta silvestre. Lechoso Lechero. (Faramea serlulifera.) Lechuguilla. — Planta parecida la lechuga. Masacuya. — Arb3l silvestre. Manat. — rbol silvestre. Mancamontero. — Bej uco. Membrillo. — rbol silvestre que crece en la costa. Mije. — rbol silvestre. Moniato. (Rauwolfia caneseens, valleria eyinbaefolia.)— rbol silvestre. Nabaco. — Arbusto silvestre. Ojo de Buey. (Dolichos vel uecuna urens.) — Bejuco. Papelera. — Bej uco Papito. — Planta silvestre rastrera. Pareira Brava. (Cissampetos caapeba.) — Planta poco conocida. Pico de Gallo. (Cynometra Cubensis. Cappariscinophallophora, Celosa argntea.) Pitajoni. (Randia lat/ola.) — Arbusto silvestre. Pluma Plumilla. — Especie rara de la familia de los pinos. Purio. — rbol silvestre. Raspalengua. (Cassearia hirsuta.) — Arbusto silvestre. Romerillo Amarillo, Francs de costa. (Balbisia elongata.) Romero de Playa. — Planta parecida el romero extico. Sarna de perro. (Cassearia sylvestris.) Sensitiva. (Mimosa pdica.) Tambin le dan los nombres de Vergonzosa, Dormilona,, Dormidera y Morivivi. — Esta planta es silvestre. Sigua. (Lanrus Martinicensis.)—krbol silvestre del que hay dos especies, la amarilla y la blanca. Sumacar. — Vejetal silvestre. Tapacamino. (Psycotra newosa; Psyc. laxa; Psyc. grandis ; Psyc. herbcea ; Psyc. corimbosa ; Psyc. crocea.) — Planta silvestre que se propaga principalmente en los bosques. Tocino. — Arbusto silvestre. Tostn. (Boerhaavia erecta y Boerh. difusa.) — Planta silvestre. Uverillo. — rbol silvestre. Yab. — Planta silvestre. Yabuna. — Planta silvestre. Yerba-buena cimarrona. — Parecida la extica y silvestre. Yerba lechera lechosa, Teta de Vieja. — Planta silvestre y rastrera. Yerba-Brava Benub. Yerba-Mala de D. Carlos, Cauela. (Andropogon avenaceus.) — Planta silvestre que abunda mucho en toda la isla. Zarza-a de Gato. (Pisonia aculeata.) Zarza Blanca. (Pisonia nigricamus.) — Planta silvestre parecida los bejucos. Indicados ya los nombres conocidos de la riqusi-

PAGE 73

ANTILLAS. 57 ma y variada fauna de Cuba, nos ocuparemos ahora de su zoologa, dividiendo esta parte de su historia natural en cinco clases: la de los mamferos, la de las aves, la de los peces, la de los reptiles, y la de los insectos. Distingese la grande Antilla por la especialidad de no haber ningn animal ponzooso ni daino, porque hasta los que suelen conducir los buques de los pases que los producen, pierden su malignidad al llegar Cuba. Solo el cocodrilo es el nico temible en las costas y cinagas del Sur. Cuando los espaoles desembarcaron por primera vez en Cuba, los nicos cuadrpedos que encontraron y que nos describieron varios escritores de aquellos tiempos en sus obras, fueron: el guabiniquimar, el quemi, aire y mojui; el perro mudo, el cori curiel, y la jutia <5 hutia. Escepto estos dos ltimos, todos los dems han desaparecido, lo menos se han confundido sus nombres con otros modernos, sin poderse determinar aun la relacin que haya entre aquellas especies y las nuevamente conocidas; porque los naturalistas que se han ocupado de estudiarlas, no estn todava acorde en sus respectivas apreciaciones. El mas notable de los mamferos entre los indgenas es la jutia, de poco mas de media vara, sin comprender la cola, de color pardo claro la mas comn, y figura de rata. Se alimenta de vejetales, y habita en los troncos y ramas de los rboles. Su carne, algo inspida y de gusto casi parecido al del conejo de Europa, se come generalmente por la gente del campo, y muy raras veces en las poblaciones. De este animal se conocen varias especies: la conga, la carabali, la valenzuela, la mandinga, etc., no pudiendo distinguirse la simple vista las diferencias que existen entre unas y otras, mas que en la conga y la carabali. La primera es mayor, de rabo corto y rapado, muy parecida la rata, y se domestica fcilmente; la segunda, de cabeza mas aguzada y rabo largo con que se agarra los rboles, es poco familiar. El almiqui tacuache, es igualmente indgena y el verdadero tejn de Filipinas y de otras regiones de Asia y frica, y algunos creen que puede ser el llamado aire por los indgenas. Es insectvoro, inofensivo como no lo irriten, y su figura, entre musaraa y tejn, sin pelo desde la mitad del cuerpo, y en la otra mitad con cerdas largas, erizndolas cuando se encoleriza; el pelo de la cabeza es blanco y corto, su hocico bastante largo, as como sus dedos y uas, y habita en las cavernas y en los huecos de los rboles. El curiel es una especie de conejo, al que los indgenas llamaban cori; se alimenta con vejetales, habita tambin en los bosques, pero se domestica con facilidad. Casi se reducen estas tres las especies de mamferos propios del pas, aunque existen cerca de otras veinte de murcilagos, que pesar de ser voltiles, suelen aparecer comprendidos en esta clase. Tampoco deben figurar como indgenas los perros y gatos monteses llamados vulgarmente Jibaros, porque se hallan convertidos en silvestres, son exticos y procedentes de Europa. Habitan y procrean en los montes y los campos, donde son tan dainos para los ANTILLAS. ganados, aves y animales domsticos, como lo son en Europa los lobos y las zorras. Desde la primera poca de su colonizacin, empezaron introducirse, aclimatarse y propagarse con el mejor xito en Cuba casi todas las especies de ganados de Espaa. El de cerda se reprodujo desde luego con una superioridad desconocida en la regin de su procedencia, mejorando el gusto de sus carnes con las escelentes raices alimenticias y dems vejetales que produce la isla para su ceba. No menos se propag" desde un principio el ganado vacuno con los abundantes pastos y maces del pas, y el caballar, difcil ser que con menos'cuidado en su cria, se haya multiplicado mas en ninguna otra regin, como no sea en la peunsula meridional de Amrica. Desde pocos aos despus de ocuparla los espaoles basta hoy, Cuba ha contado casi igual nmero de caballos y yeguas que de individuos en edad y estado de montarlos. Son generalmente de pequea alzada, de gran fuerza y resistencia, y de paso ligero y suave. Aunque no de buena forma, es tambin de notable resistencia el ganado mular y asnal. El lanar, de velln muy escaso, y el cabro, se han aclimatado con la misma facilidad; pero los calores del clima se oponen evidentemente al aumento de esta ltima especie. La caza de piel gruesa, por un efecto natural delclma, tampoco ha podido propagarse en la isla, aunque los conejos se crian y multiplican perfectamente en algunas haciendas; pero las liebres son casi desconocidas, y los jabales no guardan nunca proporcin con el guarismo de la familia cerduna de su procedencia. La escelenciade los pastos en general, y la abundancia de yerbas aromticas, que son tan preferidas por los ciervos, han permitido que se reproduzca su especie en algunos territorios de la isla. Se cazan con tal frecuencia en los de Bejucal y Gines, que en los mercados de ambas poblaciones se vende su carne algunas veces casi al mismo precio que la de reses vacunas. Son tan varias, bellas y abundantes las aves de Cuba, que casi recorren toda la escala de la ornitologa general, contndose entre ellas desde el diminuto y caprichoso tomeguin, hasta el esplndido pavo real. Entre sus especies, obtienen las gallinceas de corral una justa preferencia, as por la facilidad con que se multiplican, como por el esquisito gusto dess carnes, figurando entre ellas nn crecido nmero de las gallinas llamadas de Guinea. Las trtolas y las codornices son muy comunes en los campos donde abundan el maz y el millo; y las palomas torcaces, chochas, becasinas y aves acuticas, como los flamencos y patos silvestres, proporcionaran en la isla amplia distraccin los aficionados la caza, si el ardor de la temperatura y la dificultad de transitar por muchas de las localidades donde suelen habitar aquellas ltimas especies, no les garantizase una seguridad amenazada solamente por los lazos y artificios y casi nunca por las armas de fuego. Entre las aves de canto se cuentan el sisonte, el zorzal, el martin, el carpintero, el ruiseor cubano, y los gilgueros y calandrias. La familia de las cotorras es muy escasa, y de sus clasificaciones la llamada 8

PAGE 74

58 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. perico <5 catey la qae mas abunda. Los canarios, los ruiseores y mirlos no figuran entre las especies voltiles de Cuba, y hasta muy recientemente no se ha introducido el daino gorrin, que pueden clasificarse en las siete secciones siguientes: Las que habitan tambin en la Amrica meridional, de las que aparecen ocho especies. Las que viven en la Amrica setentrional, que ascienden 119. Las que se hallan en esas dos partes del continente americano, de las que hay clasificadas 51. Las que viven simultneamente en el referido continente setentrional y el de Europa, que son 13. Las que son oriundas de ambas Amricas, de las que solo se conocen seis. Las que habitau solamente en el archipilago de las Antillas, cuyo nmero no pasa de 15. Y las que son propias de Cuba, por no haberse encontrado todava en otras partes, y de las que se cuentan 45. AVES DE RAPIA, DIURNAS Y DE LAS FAMILIAS DE LOS BUITRES Y HALCONES. Aura 6 Aura-Tiosa. {Cathartes aura; Lin.) Batista. {Bateo borealis; Lin.) Cerncalo. {Falco columbarius. — Falco communis. — Falco sparverius. — Pandion haliaetus; Lin.) Caraira. {Polyborv.s brasi'.iensis; Lin. — Cymindis cayennensis; Gm. — As tur latissimus; Wils. — Nisus fringilloides; Vigors. — Nisus pensylvanicus; Wils.) Gaviln, en laparteorientalGuaraguo. {Circuscyaneus.) Guincho. {Rostramus sociabilis; Vieill.) Son nocturnas la Siguapa. [O tus siguapa; d'Orb. — Otus brachyotus; Gm.) La lechuza. {Strix perlata; Lin.) El Sij. ( Noctus siju; d'Orb.) Y el Cotunto. {Noctus nu dipes; Daudin.) PJAROS FAMILIA DE LOS DENT1ROSTROS. Bijirita. {Sylvia coronata; Lin. — Sylv. peteckia; Sylv. ccerulescens y Sylv. pensilis; Lath. — Sylv. americana; Lin. — Sylv. martima; "Wils. — Sylv. maculosa; Lin. — Sylv. discolor;Yiei\\. — Sylv.msliva; Lin. — Sylv. marilandica y Silv. protonotarius; Wils. — Trichas velata, Vieill.) Bombito. {Musccapa virens, jmusc. ruticilla; Lin. — Muse. caribtBa; d'Orb. — Culicivora ccerulea; Lin.) Cabrero. {Tanagra senaPy ranga missisipensis y Pyran. rubra; Lin. — Euphone msica; Lath. — Vreo virescens; Vieill. — Tkamnopliilus novcevoracensis; Gm. — Thamnophilns Jlavifrons; Audubon.) Chirriador. {Sturnus pradatorius; Wils.) Pitirre 6 Guatibere. {Tyrannus caudi/asciatus; d'Orb. — Tyrannus matutinus; Vieill. — Tyrannus Phmle; Lath.) Pitirre Real. {Tyrannus magnirostris ; d'Orb.) Sisonte. {Orpheus polyglottus; Lin.) — Imita el canto y voces de las dems aves. Zorzal de patas coloradas. {Turdus rubripes; Tem. — Turdus minor; Bris. — Turdus mustelinus; Lin.) Zorzal Gato. {Turdus carolinensis; Lin.) FAMILIA DE LOS F1S1ROSTROS. Golondrina. {Hirundo purpurea; Bris. — Hir. viridis Hir. americana; Wils. — Hir. fulva; Vieill.) Guaraiba Creguet. {Caprimulgus carolinensis; Bris. — Capr. vocferus; Wils.) Guaraiba. {Capr. semitorquatus; Lin.) Vencejo. {Cypselus.) FAMILIA DE LOS C0NIRO3TBOS. Azulejo. {Passerina cyanea; Lin.) Cardenal. {Fringilla cardenalis; Lin. — Fringilla dominicana; Bris.) Cao. {Corvus jamaicensis; Lin.)— Hay otra especie por determinar. Chambergo. {Dolichonyx oryzivorus; Swain. — Dolich. rufescens; Vieill.) Degollado. {Coccothraustes rosea; Wils.) Mariposa. {Passerina eiris; Lin.) Mayito. {Icterus liumeralis; Vigors.) Mayo Solibio. {Xanthornus domiaicensis; Lin.) Negrito. {PyrrJiula nigra; Lin.) Sabanero. {Sturnella ludoviciana; Lin.) Tomeguin comn y Sanserenico. {Linaria caniceps; d'Orb.) Tomeguin de pinar. {Linaria olivcea; Lin.) Totiy chinchol. {Quiscalus quiscala; Lin. — Quise, atroviolaceus; d'Orb.) Toti Chinchinguaco. {Quiscalus larytus; Lath.) — Hay otra especie llamada Chiraol. FAMILIA DE LOS TEX1UROSTROS. Aparecido de San Diego. {Cmreba cyanea; Lin. — Helinasia vennivora; Lath. — Hel. Bachmanii; Aud. — Mniotilla varia; Lin.) Zum-zum. {OrtJiorhgnchus colulris; Lin.) — Es el pjaro mas pequeo de los de Cuba, y una especie de colobr que no puede describirse por sus tornasolados colores. Su movimiento es tan continuo y rpido, que jams permite verle posado. En la parte oriental le llaman zumbete; en la central, rezumbador; en la occidental, zum-zum, y los primitivos indgenas lo conocan con el nombre de guan. Hay dos especies mas, la Orthorhynchus ricordi; Bris. y la descubierta por Gundlach, mas pequea que las anteriores y que probablemente pertenece otra distinta y nueva. FAMILIA STNDACTILES. Martin Zambullidor. {Alcedo ateyon; Lin.) Pedorrera. {Todus multicolor; Gould.) TREPADORES SEAXSORES. Arriero Guacaica. {Coccyzus erythropthalmus; Wils.)

PAGE 75

ANTILLAS. 59 Arriero Agostero. (Coccyzus americanus; Lin.) Carpintero. (Colaptes auratus; Lin.) Carpintero Churroso. (ColaptesFerna/idiua;Vigors.) Carpintero Escapulario. (Picus varias; Lin.) Carpintero Jabado. (Cotaples superciliaris; Tem.) Carpintero Real. (Picus principalis; Lin.) Carpintero Taj. (Picus percussus; Tem.) Cotorra Perico. (Psittacns leucocephalus; Lin.) Guacamayo. (Macrocerus tricolor; Levail.) Judo. (Crotophaga ani; Lin.) Periquito Catey. (Conurus Guyanensis; Lin.) Tocororo. (Trogon temnurus; Tem.) FAMILIA DE LOS GALLINCEOS. Codorniz. (Ortyx Virginianus; Lin.) COLOMBINA. Boyero. (Colunia mystacea; Tem.) Camao. (Columba cario" cea; Tem.) Perdiz. (Columia cyanocephala.) Es muy diferente de la de Europa. Rabiche Rabuda <5 Guamica. (Columba Carolinensis; Lin.) Sanjuanera Guanaro. (Columba zenaida; Bonaparte.) Torcaz. (Columba inornata; Vigors.) Torcaz cabeza blanca. (Columba lencocepkala; Lin.) Torcaz morada. (Columba portoricensis; Tem.) Trtola. (Columba montana; Lin.) Tojosita. (Columba passerina; Lin.) ZANCUDOS, GALLATORES, FAMILIA DE LOS PRESS1ROSTROS. Frailesillo Ttere Sabanero. (Charadrius vociferus; Lin. — Charadrius marmoratus; Tem. — Charadrius Wilsonii; Wils. — Charadrius semipalmatus; Kans. — Vanellus sgualarolus; Lin.) SarapicoReal. (Roematopus palliatus; Tem.) — R
PAGE 76

60 CR"NICA GENERAL DK ESPAA. Antes de terminar este breve catlogo de la ornitologa cubana, debemos mencionar dos especies que no suelen aparecer en todos los que se han publicado y que son un ave paserina, que segn el Sr. Poey debe pertenecer al gnero motacilla de Lin., y que con el nombre de ruiseor se conoce en varias localidades, no siendo en nada inferior al de Europa por su voz sonora y su canto melanclico y variado; y el Guariao {Aramus Gfuaurana), que abunda en parejas por las lagunas d cinagas, y principalmente en la parte central de la isla. Adems de las aves referidas, hay otras muchas exticas que se han reproducido excesivamente, como la gallina y el gallo, entre los qne se distinguen el ingls 6 fino, el castizo, giro canelo, el talisayo, indio, panameo, el quiquiriqnito gallito americano, y el gallo espaol 6 de la tierra. La gallina de Guinea 6 pintada se ha propagado tanto, que las hay silvestres en algunos parajes igualmente abunda el pavo guanajo, como vulgarmente se denomina en el pas, y la paloma domstica de Castilla, de las que se conocen las especies llamadas capuchina, mouda, grifa y mal or quina. El ganso y pavo real no son tan comunes, y las aves de canto como el ruiseor, canarios, jilgueros, mirlos, etc., as como los loros, cotorras y periquitos de Guinea, se llevan Cuba del continente americano de frica y Europa. BEPTILES. Esta familia tan variada es bastante numerosa en la grande Antilla, y tambin lo son por desgracia hacia las desembocaduras de losrios mas solitarios, en sus lagunas mayores y en sus muchas cinagas, las dos temibles especies, generalmente confundidas, del cocodrilo y el caimn, si bien frecuentan siempre las localidades mas apartadas de todo grupo de poblacin. Los dems reptiles que viven en lo interior de la isla no son perjudiciales como los de otros pases. No se ha descubierto todava una sola vvora; y el alacrn, que es venenoso en Espaa, solo causa all una leve enconadura. Los anfibios crustceos, especialmente las tortugas y cangrejos de todos tamaos y figura, se presentan en los litorales de Cuba con una estraordinaria abundancia. Las tortugas grandes llamadas vulgarmente jicoteas, suministran un alimento mas delicado y tan sano, aunque menos nutritivo, que la carne de ternera. En cuanto los cangrejos, no solo invaden las playas mas cenagosas hasta el punto de cubrirlas algunas veces, sino que suelen encontrarse mas de tres leguas en el interior de las costas. El anfibio mamfero mas estimado en la isla, es una especie de cerdo marino llamado manat, que habita en las embocaduras de los rios mas solitarios y se solaza con frecuencia en sus orillas. Constituye su pesca un rengln muy productivo en las jurisdicciones martimas de menos poblacin, y se conserva su carne perfectamente salada, y es casi tan alimenticia como la de algunos cuadrpedos terrestres. Adems de aplicarse muchos usos, su grasa aceite posee virtudes medicinales para algunas dolencias; y con su piel, que es el mas apreciado de sus despojos, se fabrican preciosos bastones de color de topacio casi trasparentes, y unos formidables ltigos, cuyo uso ha tenido la humanidad del gobierno' que prohibir severamente. Las culebras, conocidas en Cuba en todas sus clases con el nombre indgena de maj, huyen siempre la vista del hombre. CUADRPEDOS OVPAROS. Las tortugas son muy numerosas en las costas, playas, rios y grandes lagunas de la isla. Cuando son pequeas 6 de corta edad se las designa con el nombre de jaco, distinguindose varias especies que llevan los bres de Caguama. {Chelonia caonana cephalo.) — Es de grandes dimensiones, y muy estimados sus huevos. Carey. {Chelonia caretta imbricata. — Chel. Mydas virgata.) — Solo son apreciadas por sus conchas. Jicotea. {Emys decussata.)— Tortuguilla de agua dulce parecida al galpago, de mucha vitalidad. Caimn. {Crocodilus rhombifer.) — Son raras las veces que ataca las personas. Cocodrilo. {Crocodilus acutus.) — Son numerosos en las cinagas y costas del Sur, y de ndole muy feroz. Bayoya. — Lagarto de la costa Norte. Caguayo. — Especie de lagartija. Culebrita de cuatro patas. {Scincus diploglossus.) Chipojo. {Anolis equestris.) — Lagarto grande de un hermoso color verde. Yiguana. ( Iguana cyclwra harlani.) — Lagarto grande. El Sr. Noda distingue otra especie llamada Yiguana de Mar. Mabuya. — Lagartija nocturna aplastada. Salamanquita. ( Sphasiosdactilus sputator.) — Pequea y linda lagartija, comn en las casas y lugares abrigados. En tiempo de las aguas aparecen multitud de ranas y sapos de varias clases. SERPIENTES. Culebra. — Ya hemos dicho que as llaman en la isla todos los ofidianos, serpientes 6 reptiles sin pies. Hay varias especies de culebras, entre ellas la ¡oda, de gran tamao y torpeza, y otras dos especies. {Coluber cantherigerus 6 dromicus angulifer, y coluber 6 dromieus cursor.) Cu\ebrit&-Ciega.{Amphisbanapunctata.)—'Peque2 culebra sin ojos. Catibo. — Culebrita de agua dulce. Jubo. — Culebra delgada que persigue las ranas y es muy comn en las malezas y entre las piedras. En la obra del Sr. La Sagra aparecen otras especies, como el TropidopMs melanurus, el Leionatus macalatus y el Jubito {urothecadumerilii.) Maj. {Epicrates vel boa angulifer.) — La mayor de todas, que llega tener hasta cinco varas. Habita comunmente este voraz constrictoren los bosques y sobre los rboles, en los techos, en otros parages de los campos, cuyas habitaciones se acerca de noche para tragarse las aves domsticas 6 los cuadrpedos peque-

PAGE 77

ANTILLAS. 61 os, y persigue la jutia. Su fuerza muscular como su digestin son portentosas, y aunque se bate con el cocodrilo y el toro, huye del hombre. La grasay carne de este boa son medicinales. PF.CES. Abundan en la grande Antilla casi todas las clases de pescados peculiares las aguas clidas, tanto en sus mares como en sus rios; y algunos de escelente sabor, principalmente el pargo y adorado, que son de mar. En los rios los mas comunes son la liza, tan abundante en algunas corrientes, que fu uno de los alimentos principales de los antiguos indgenas; \& guabina, la biajaca, el dajao, el catibo, elfoturo, la anguila, el mapo y el guaijacon. Hay ya mas de 700 especies descritas. Algunas adquieren una enfermedad llamada ciguatera, que envenena al que lo come, pero su venta est rigorosamente prohibida. Por desgracia frecuenta mucho las costas y puertos de Cuba el voluminoso y carnvoro tiburn, que apenas permite que se disfrute en el pas de los baos de mar, como no sea con algunas precauciones y en localidades resguardadas por rompientesbreosas, que no rebasa nunca aquel pez feroz. Abadejo. {Gen. Serr. Familia Percoide. Orden Acan thopterigios.) Aguaj. {Percoideo.) Aguja-dePaladar. {Esox. osseus.)— Abdom. Agujn. — Abdom. Albacora Banito. — Abdom. Alecrn. — Especie de tiburn. Anguila. {Gen. ang.) — De agua dulce y de mar. Ail. {Pelectropoma ndigo; Poey.) Arnillo. Atn. — Raro. Azulejo. — Escaso. Baire. — Escaso. Bajonao. {Torcico.) Barbero. {Torac.) Barbudo. Biajaca. {Torac.) — De agua dulce. Biajaiba. {Torac.) Bocn. — Especie de sardina. Bonasi. {Gen. Serra. Fam. Percoid.), etc. — Hay dos tres variedades: el Bonas Arar, el Bonas Cardenal, y el Bonasi Gato. Bota. — Escaso. Brotula. — dem. Budion. {Torac.) — Hay el verde y el morado. Caballa. Caballito de la Mar. Cabrilla. {Gener. Ser. Fam. Perco.) Cachucho. {Serranus oculatus; Valenciennes. Gen. Ser. Fam. Perc.) Caji. {Tor.) Candil. Caabota. — Escaso. Capitana. {Plectropoma accensum. — Gen. Plect. Fam. Perc; Poey.) Casabe. {Tor.)— Otra especie llamado Casabillo. Catalineta. Cataluja. Catibo.— De agua dulce. Cochino. Cojinua. {Tor.) Condenado y Conejo. — Escaso. Cornuda. — Especie de Tiburn. {Gener. Escualo.) Coronado. Corvina. — Escaso. Cubera Caballerete. {Tor.) Chapn. — Entre testceo y crustceo, del cual se conocen cuatro especies. Chema. {Serranus Striatus; Bloch. Fam. Perc.) Chicharro. {Tor.) Chiribico Chiribita. Chopa. — Parecido al lenguado del cual hay tres especies. Chucho Obispo. (Gen. de la Raya. Or. Chondropterigeos.) Dajao. — De agua dulce. Dentuso. Dmine. {Espinmola Magistralis; Poey.) Doncella.— Se conocen siete especies. Dorado. Emperador. — Escaso. Escolar. {Tliyrsites scholaris; Poey.) Escribano. {Esox. Brassiliensis.) — Abdominal. Esmeralda. — Esmeralda Negra, Cabezona, etc. Galafate. — Poco conocido. Galludo. — dem. Gata. — Figura de Tiburn. Guabina. — De agua dulce y muy abundante. Guacamaya. — Escaso. Guaguanche. Guaijacon. — De agua dulce, abundante, y Be conocen varias especies. Guanbana. — Se conocen dos especies. Guapetn. — Escaso. Guara. {Gen. Serra. Fam. Percoid.) — Escaso. Guasa. Guaseta. {Plectropoma chloropterum; Cuv. Fam. Berc.) Guatibere. {Gen. Serr. Fam. Perc.) Gutagamba. {Plectropoma Gummi-gutta; Poey.) Gutavaria. {Plectropoma guattavarium; Poey.) Isabelita. {Torac.) Jaboncillo. {Rypicus Saponaceus; Bl. — Gen. Serr. Fam. Perc.) Jayao. Jenguana. Jiguagua Siguagua. Joc. — Parecido al pargo. Jorobado. Joturo, Hoturo 6 Jetudo. — De agua dulce : es el salmn de la isla. Jurel, del que hay dos especies. Lebisa Libisa. {Gen. Escualo. Or. Chondropt.) Lenguado. — Se conocen cuatro especies. Lija. {Gener. Escual. Or. Chondrop.)— La hay llamada Barbuda, la Colorada {Aulostoma chinensis) y la de Trompa Trompetero. Lisa y Lebrancho Loro. — Hay dos especies.

PAGE 78

62 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. Macab. — Abdom. Manja. Manjuari. {Lepidosteus manjuari; Poey.)— Abdom y de agua dulce. Manta. {Gener. Ray. Or. Chondrop.) Mapo. — Tres especies de agua dulce. {Gobius soporator, Cypromoides y Cristagalli.) Mariposa. — Escaso. Mariquita. {Plectropoma Fuella, Poey: Cuv. Fam. Perc.) Mart Velador. (CMronectes multtio cellatus; Poey: Val. Fam. de los Pectorales pundiculados.) Matejuelo. {Hotocentrum longipine.) — Se conocen otras dos especies, el Blanco {Malachantus Plumieri) y el Colorado. Medregal. — Dos especies. Mero. Mojarra. {Torac.) Murcilago. — Escaso. Morena Verde. Negrita. {Plectropoma nigrieans; Poey. Fam. Per.) — Escaso. Ojanco. Pmpano y Pampanoto. — Escaso. Palometa. — Hay dos especies. Parche. — Escaso. Pargo. — Es el mejor pescado de toda la isla y plato obligado de todo convite. Patao. {Torac.) Perro. Pescador. {Chironectes ocellatus; Val. Fam. de los Pict. pedi.) — Se conocen varias especies denominadas Tigre, Cmico, Pedrusco y el Negro. Pez-Sierra Pez-Espada. Picuda. {Spkyraena beuna.~kbiom.-Fam de las agujas.) Pintada y Pintadilla. {Cybium maculatum.) Rabi-Rubia. {Mesoprion Chrysurus.) — Hay otra especie llamada .lenizara. Rascaso. {Torac.) Raya. {Su gen. ord. Chondrop.) — Varias especies. Robalo. Rodaballo. — Escaso. Romero. — Conocido generalmente por los marinos con el nombre de piloto, porque acompaa y guia al tiburn hacia su presa. Ronco. (Torac.) Sabaco. Sbalo. {Abdom.) De agua dulce. Sable. Salmonete. {Upen, balteatus; Cuv. Fam. de los Mullida.) Salmonete colorado. {Upen, maculatus; Cuv.) Amarillo. {Upen, flavo, rittatus ; Poey.) Rayuelo. (Upen parvus; Poey.) Sapo. {Batrachoides tan .) Sardina. Segundo. Serrano Viuda. {Gen. Serra. Fam. Percoi.) Serrano Diana. {Ser. Phabe; Poey.) Percudo. {Ser. lucio percamis; Poey.) Jacome. {Ser. Jacome; Poey.) Botarga. {Ser. prastigiato; Poey.) Serrucho. {Gen. Escup. Ord. Chondrop.) Ses. — Muy parecido al pargo. Tachonado. {Astronesthes Richardsoni. Fam. dlos salmonoides.) Tamboril. Tapaculo. — Parecido al lenguado. Tiburn. {Gen. Escualo. Ord. Chondrop.) Vaca. {Plectropoma bobinum, y Plect. vitulinum; Poey.) Verrugato. {Cortina Roncus.) Vieja. {Torac.) Volador. Zapatero. {Chorinemus quiebra.) MOLUSCOS. Las producciones conquilolgicas terrestres de Cuba son distintas de las que aparecen en las otras Antillas. Con el nombre de caracol se denominan en el pas casi todos los testceos univalvos; con el de caguar todas las Conchitas circulares, y con el de cobo los univalvos cnicos espirales por unaestremidad, etc. Es riqusima y caprichosa la concologa en las costas, cayos y playas menos frecuentadas ; y en las obras de los Sres. Poey y la Sagra pueden estudiarse cientficamente una porcin de sus especies. Hasta 332 especies y 260 variedades de moluscos, dice el Sr. Poey que hay en la isla, y aun creen otros que sea mucho mayor su nmero. En el orden de los Cefalpodos los mas notabies son los pulpos y calamares; en el de los Acfalos el longoron, la ostra, ostin, la almeja, coquina, madreperla, la broma Conchita de mar, que perjudica estraordinariamente las embarcaciones, y otras muchas clases de bivalvos y Conchitas martimas. En el de los Gastrpodos, Gasterpodos y Testceos las babosas, las lapas, el cobo, la sigua, el maco, que sirve para ludir los tejidos de seda, y el macao, especie de cangrejillo de figura horrible y asquerosa que mata los moluscos y se apodera de su concha, en la cual se introduce como si fuera propia, sacando nicamente las patas para caminar. Solamente aplicndole fuego la concha es como la abandona, pero volviendo inmediatamente ella en cuanto est fria, apoderndose de otra nueva si no se le mata. Prefiere cuando es pequeo la de la babo3a y despus la de la sigua, que es un pequeo caracol. De la familia Gyclostomcea hay 40 especies conocidas, entre ellas el majusculum, en la cordillera de los "rganos; el rangelinum, en la sierra de Rangel; el incultum, confertum, revinctum, claudicans verecundum, honestum, procax, nodulatum, fortum, cremulatum, delatreanum, auberianum, pietum, catenatum, pocyanum, cremulatum, pudicum, rugulosum, obesum, etc. En la familia Helicincaea se conocen 48 especies; en Trinidad y sus montaas, la ciliata, hians y subgtobulosa; en la isla de Pinos, la constellata y stellataen San Diego de los Baos, la briarea y acuminata; en Baracoa y sus costas, la titnica y ochracea; en la serrana de Santa Cruz, la politula; en Cayajabos y sus montaas, la exacuta y la retracta, y en otras muchas localidades la lutespunestata crassa, pulcherrima, sagraiana, submarginata, etc. Cuntanse hasta 181 especies de la familia de las

PAGE 79

ANTILLAS. 63 Heliceas; 23 pertenecen al gnero cillindrella conchas subsilndricas prolongadas, entre las que solo mencionaremos como las mas notables la gracillima y la philippiana, que se encuentran en el territorio de San Jos de las Lajas. Al gnero bulimus conchas oblongas turriculadaa corresponden 18 especies, la sepulcralis en los fosos y cementerio de la Habana, la marielinus en Baues y el Mariel, y la strictus y contractas en San Diego de los Baos. El gnero achatina cuenta 18 especies, entre ellas la blainiana en la serrana de Rangel y la lucida en el rio de Canimar. Del buccinea solo hay cinco especies y del helix conchas globulosas que es el mas numeroso, se distinguen 67, encontrndose en Cabo Cruz la juliana, en Puentes Grandes la incrstala, y en otros puntos la subfusca, la picturata y la lepida. Solo se conocen 12 especies de la familia Auriculacea en la boca de los rios, como la coffea, jusilla, flava, oliva, cingulata, etc. INSECTOS T GUSANOS. Con la primera de las dos denominaciones de este epgrafe se conocen en la isla hasta mas de 50 individuos, de los cuales raro es el venenoso, pero casi todos son molestos, especialmente los mosquitos y las niguas. El mas til de los voltiles es la abeja, introducida en el pas por el obispo D. Pedro Morell de Santa Cruz, que en la primavera de 1763 trajo de la Florida la primera colmena que se reprodujo en el territorio de la Habana de un modo prodigioso; tanto, que algunos aos despus la cera y la miel que produce aquel industriossimo insecto, constituyeron dos artculos de esportacion y consumo que no se haban conocido antes. Entre los insectos perjudiciales son los mas comunes las moscas y las pulgas, pero no abundan tanto las chinches como en algunas regiones clidas de Europa. En los campos y en los corrales frecuentados por el ganado de cerda, el bicho mas temible es una especie de pulga casi imperceptible llamada nigua, que generalmente se adhiere la piel de aquel cuadrpedo y lo aflige bastante. Tambin penetra la nigua sin ser vista ni sentida, en la epidermis de las personas, y con mas frecuencia en la de los dedos de los pies y por los intersticios de la ua y de la yema; forma all entre pellejo y carne una especie de bolsa que las 24 horas se llena y blanquea con la estraordinaria ovicacion del insecto, y se empieza sentir una comezn intolerable, y mucho mas si son varias las niguas que invaden. Se estraen con facilidad y de muchos modos, cuidando siempre de no mojar nunca la parte dolorida; porque cualquier inmersin de agua en esos casos, suele ocasionar un ttano mortfero. En la familia de las hormigas hay muchas variedades: la llamada bibijagua que ataca cruelmente los cafetos y muchos frutales; las denominadas braba y huyuya, que escasean en las poblaciones, pero mortifican mucho las personas y los animales en el campo, y la boticaria 6 satnica, que invade las casas por todas partes. El bicho conocido con el nombre de comejn, mora con predileccin en los edificios, donde destruye y corroe maderas y papeles. Las cucarachas son tambin una verdadera plaga domstica, y entre sus distintas especies, merece particular mencin la cucarachita verde, que es la menos comn, porque se reproduce cuando se le parte la cabeza, saliendo de ella muchas cucarachillas. La familia de los mosquitos infesta toda la isla, pero principalmente en las costas y cayos y en todos los terrenos pantanosos de la isla; se conocen varias clases, pero de las mas incmodas son, el lancetero, el coras, el zancudo y el pequesimo jejn. Es muy abundaute la polilla, mucho mas destructora en Cuba de papeles y telas que en Europa. Hay varias especies de araas y ninguna enteramente venenosa. La, peluda, que es enorme, no produce con su picadura mas efecto que el natural dolor y alguna fiebre, y lo mismo el alacrn. Al orden de los pteros masticadores pertenecen en la isla la langosta, el camarn, de agua dulce y salada, el cangrejo, entre los que se distingen el moro, que es de mar, y el gallo, la jaiba, que es tambin parecido un cangrejo y es de agua salada y dulce; varias especies de cucarachas y dos de ciempis; el mancaperro gusano meon; 'A alacrn prieto y el colorado; muchas especies de araas; el alguacil de moscas; la cochinilla de tierra y la cochinilla de mar. Corresponden al orden de los Neurpteros, el caballito mulita del diablo, la bibijagua, la hormiga leona, trada de Puerto-Rico, el comejn y el soplillo. En el rden de los Himenpteros se encuentran la abeja de Europa {apis millifica), la cual se ha propagado estraordinariamente y produce una cera esquisita; la abeja criolla, de la tierra, 6 cubana (melipone cbense, vel meliponia sive trigonia fulvipes), indgena, sin aguijn; su cera es negruzca y blauda, dndosele en el pas el nombre de cera virgen y lacre de colmena; la avispa; hay dos especies, una domstica, que hace sus panales en los techos de las casas y no daa como la del campo^ cuya picadura es bastante sensible; la avispita; la dorada, parecida una mosca que se encuentra generalmente en las costas y cinagas, y la familia de las hormigas, de las cuales se conocen la llamada loca, la bibijagua, la boticaria 6 satnica, la brava, la cabezona, la ponzoa, que cortada la cabeza conserva aun su vitalidad dos tres dias, la huyuya 6 muerde-huye, y la de ala. Pertenecen al rden de los Colepteros el cocuyo 6 cucuyu, parecido una cucaracha voladora, con dos discos luminosos fosfricos detrs de los ojos y en el vientre, que iluminan bastante cuando al anochecer empieza cruzar por los aires; se mantienen en jaulas, y hasta sirve su luz para alumbrar, contando el Sr. oda hasta seis especies de este curioso animal, muy comn en todos los campos de Cuba, principalmente desde abril junio. Al mismo orden pertenecen el cocuyo ciego, la cotorrita el chichi, el picaculo, la aljorra, el guagua, el gorgojo, la polilla, la carcoma, el aguacero animita, y la cantrida de la tierra En el orden de los Orthpteros solo se cuentan el

PAGE 80

64 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. grillo y el cigarrn; en el de los H^mpteros la cigarra, la chinche y la cochinilla de nopal. En el orden de los Lepippteroa hay mas de 300 especies de mariposas, que pueden verse en el particular y rico tratado del Sr. Poey, sin que se distingan con nombres vulgares mas que la sanjuanera de alas amarillas, que dicen luce en los dias de San Juan Bautista, y la que en la parte oriental llaman tatagua y en la occidental bruja, que es nocturna de color oscuro, la mayor de todas, y pertenece al gnero felena. La palomilla (cramlus sacharelis), tambin pertenece los lepippteros; es nocturna y la que deja el germen en las plantas de tabaco del bicho verde 6 veguero. Adems de unas 300 especies de moscas, entre ellas la llamada yolofe, negra y algo venenosa, pertenecen al orden de los Dpteros la guasasa, el rodador, el jejn, mosquita casi imperceptible y muy abundante en los cayos y costas despobladas; los mosquitos y el tbano. Del orden de los pteros chupadores se conocen la pulga, la nigua, el piojo, el arador, la garrapata, la ladilla, el aluje 6 labuje, y la mazamorra, infusorio que vive en las aguas llovedizas estancadas, y se introduce como la nigua en la piel de las personas y animales, produciendo una comezn atormentadora. Entre los gusanos se distinguen el conocido con el nombre de gusano blanco 6 de palo podrido, que los negros del campo estiman como un manjar esquisito y dicen sabe tutano; el primavera, el cachazudo (sphin carotina), el cogollero y el veguero, que daan el tabaco; la lombriz de hgado, comn en el de las vacas; la sanguijuela, escasas y pequeas en el territorio de Guisa, Bayamo y Camarones; la lombriz de Guinea, que aparece comunmente bajo la piel de los negros, y las lombrices ascridas de todas clases. La isla de Cuba puede considerarse como uno de los pases clsicos de los zofitos, especialmente de los litfitos. En el orden de los equinodermes, aparecen pegados las peas como en el castillo de la Punta de la Habana, las asterias 6 estrellas de mar y los erizos. En el orden gelatinoso los plipos ortigas de mar, cuya familia pertenece el llamado ajuamar ajuamala. Hay muchos que parecen vejetales en el orden de los zofitos propios; en el escaro los que habitan en celdillas distintas, etc.; en el ceratfilo, el coral, que es muy apreciado; en el de los litfitos los numerossimos de base ptrea, entre los que se encuentran las madreporas, y en el de los esponjosos abundan las esponjas, que ya apenas participan de las facultades vitales. DIVISI"N TERRITORIAL. Por espacio de dos siglos permaneci la isla sin que tuviesen lmites claramente sealados las demarcaciones territoriales de sus primeros pueblos, ni aun cuando en 1607 fu dividida en dos gobiernos independientes uno del otro en el mando poltico; el de la Habana y Santiago de Cuba. Acreditamos este aserto con multitud de pleitos que ocasion esta divisin mal deslindada cuando autoriz la corona los municipios mercedar tierras en usufructo. A veces hicieron estas concesiones suponiendo en los lmites de sus distritos terrenos que radicaban fuera de ellos. No empezaron corregirse esos errores hasta que en 1772 dispuso el marqus de la Torre que se levantara el primer censo de poblacin. Al publicarse dos aos despus aquel censo apareci la isla dividida en tres departamentos, compuestos cada cual de territorios que eran jurisdicciones de los centros de poblacin que contenan. Diez y ocho nicamente se determinaron en el censo de 1774, y no ofreci ninguno mas el de 1792. En el de 1817 solo se aument la jurisdiccin de San Antonio de loa Baos, y en el de 1827, el mas ordenado y amplio de los que hasta entonces se haban formado, se present ya la isla distribuida en 22 jurisdicciones, habindose tomado el correspondiente territorio de las antiguas para dotar algunas de las poblaciones que se habian formado y adquirido bastante importancia para ser cabeceras de estos nuevos distritos. Ninguna novedad se introdujo en el cuadro estadstico de 1842; pero en el de 1847 se habian elevado ya 28 el nmero de las demarcaciones territoriales de la isla, y suprimido despus el departamento Central, qued la isla dividida en dos departamentos solamente, asimilados en su gobierno poltico y militar las dicesis eclesisticas. As permaneci muchos aos con alguna ligera "alteracin, hasta que recientemente se ha vuelto dividir en tres departamentos denominados Occidental, Central y Oriental. El departamento Occidental, del que es capital comodetoda la isla laHabana, se divide en quince jurisdicciones militares y civiles que, empezando por el O., son las de Pinar del Rio, Baha-Honda, San Cristbal, Guanajay, San Antonio de los Baos, la Habana, Santiago de las Vegas, Bejucal, Guanabacoa, Santa Mara del Rosario, Gines, Jaruco, Matanzas, Colon, Crdenas, y la adyacente isla de Pinos, que est declarada seccin ultramarina de la demarcacin de la Habana. El departamento Central cuya capital es PuertoPrncipe, se halla dividido en las nueve jurisdicciones de Sagua la Grande, Villaclara, Cienfuegos, San Juan de los Remedios, Santi-Espritus Trinidad, PuertoPrncipe y Nuevitas. La capital del departamento Oriental es Santiago de Cuba, y est distribuido nicamente en las ocho jurisdicciones de Manzanillo, Holguin, Bayamo, las Tunas, Jiguani, Santiago de Cuba, Guantnamo y Baracoa. Estas 31 jurisdicciones se subdividen en los siguientes partidos territoriales, y estos en cantones 6 cuartones, como se los denomina en la isla. DEPARTAMENTO OCCIDENTAL. Jurisdiccin de Pinar del Rio. NOMBRES DE LOS PARTIDOS. Clases. Cuartones ea que se subiivideu. Nmero de habitantes. El distrito ile la cabecera. Consolacin del Sur. San Juan y Martnez. Consolacin del Norte. 1. a 1. a 1. a 3 a 3. a 2. a 3. a 7 5 7 4 4 7 4 18,634 16,378 12,592 3,924 3,588 8,728 1,994

PAGE 81

ANTILLAS. 65 NOMBRES DE LOS PARTIDOS. Clases. Cuartones en que se subdividen. Nmero de habitantes. Jurisdiccin de Baha-Honda. Distrito del pueblo cabecera San Diego de Nuez. Las Pozas . 3. a 3. a Jurisdiccin de San Cristbal. Distrito del pueblo cabecera San Diego de los Baos. La Candelaria Las Mangas Los Palacios Santa Uruz de los Pinos. 2 1. a 13 2. a 8 2. a 6 2 a 4 2. a 6 Jurisdiccin de Guanajay. Distrito y partido del pueblo de Guanajay Cabanas Mariel Puerta de la Gira Cayajabos Guayabal 3 a 2 a 2 a 2 a 2 a 2 a 5 7 10 9 3,323 5,496 3,954 1,411 9,461 4,585 4,481 4,578 4,461 7,177 8,766 6.411 7,264 5,550 4.659 Jurisdiccin de San Antonio de los Baos. Distrito de la villa cabecera Gira de Melena Alquizar Vereda Nueva Ceiba del Agua 2. a 2. a 2. a 2. a Jurisdiccin de la Habana. Distritos de la ciudad, siete distritos Isla de Pinos Los Quemados Arroyo Naranjo Puentes Grandes Calvario 1. a 2. a 2. a 2. a 2. a 10,685 8,141 6,979 4,980 3,095 17.993 2.069 4,902 1.935 1,951 1,498 Jurisdiccin de Santiago de las Vegas. Distrito de la ciudad cabecera Bauta El Cano Guajay 3. a 3. a 3. a Jurisdiccin de Bejucal. Distrito de la ciudad cabecera Quivican La Salud Bataban San Antonio de las Vegas. 5 2. a 8 2. a 8 2 a 6 3. a 5 Jurisdiccin de Guanabacoa. Distrito de la villa cabecera y partido de Buenavista San Miguel del Padrn. Pealver Pepe Antonio. Bacuranao 3. a 3. a 3. a 10 8 9 5,949 4,491 3,282 2.2S7 5,678 5,488 4,825 4 720 3,031 17,790 3,190 2,940 2,293 Jurisdiccin de Santa Mara del Rosario. Distrito de la ciudad cabecera La Managua ANTILLAS. 6 10 3,805 4,241 NOMBRES DE LOS PARTIDOS. Clases. Cuartones en que se subdividen. Jurisdiccin de Gines. Distrito de la villa eabecera. Alacranes Nueva Paz Madruga San Nicols Melena del Sur Guara 1. a 2. a 2. a 2. a 3. a 3. a 4 9 6 8 5 7 Jurisdiccin de Jaruco. Distrito de la ciudad cabecera San Jos de las Lajas. Tapaste Bainoa Casiguas Jibaeoa San Antonio RioBlanco del Norte Guanabo 2. a 2. a 3. a 3. a 3. a 3. a 3. a 8 7 6 11 6 6 7 7 Jurisdiccin de Matanzas. Distrito de la ciudad cabecera Corral Nuevo Gnamacaro Sabanilla Santana Cabezas Ceiba Mocha Jurisdiccin de Colon. Distrito del pueblo cabecera Las Jiquimas Macuriges La Macagua Palmillas La Hanabana 1. a 1. a 8 1. a 3 1. a 8 3. a 2 Jurisdiccin de Crdenas. Distrito dla villa cabecera. Guamutas Lagunillas Gunajajabo Cimarrones Camarioca 1. a 1. a 2. a 2. a 3. a 2 6 4 5 12 Nmero de habitantes. > 30,539 1. a 10 9,909 2. a 8 9,685 2. a 6 8,364 2. a 7 8,012 2. a 8,011 2. a 8 5,615 DEPARTAMENTO CENTRAL. Jurisdiccin de Sagua la, Grande. Distrito del pueblo cabecera Ceja de Pablo Quemado de los Gines. Santo Domingo El Calabazal Amaro Ranclio Velez Alvarez 1. a 2. a 2. a 3. a 3. a 3. a 3. a Jurisdiccin de Villaclara. Distrito dla villa cabecera. La Esperanza Malezas San Juan de las Yeras. Niguas Manicaragua Seibabo Baez 2. a 3. a 3. a 3. a 3. a 3. a 3. a 10,619 16,690 8,591 7,554 6,066 4,252 3,573 6 142 6,007 5,597 5,618 4,129 3,458 3,428 3,172 2,207 22,796 16,911 12,498 6,405 3,400 12,401 12,858 8,171 9,566 7,829 6,918 9,632 8,168 6,883 6,735 8,301 5,364 5,239 1,664 10,131 8,424 8,540 8,314 6,088 5,365 3,823 1,950 9

PAGE 82

66 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. NOMBRES DE LOS PARTIDOS. Clases. Cuartones en que se subdividen. Nmero de habitantes. Jurisdiccin de Cienfuegos. Distrito de la villa cabecera Cartagen i Cumanayagua Camarones Padre las Casas Taguaramas Santa Isabel de las Lajas. > 2. a 8 2. a 6 2. a 6 2. a 4 2. a 5 2. a 4 9,950 9.222 8,436 8,386 6,526 5,950 5,564 Jurisdiccin de San Juan de los Remedios. Distrito de la villa cabecera Morn Caibarien Taguayabon Camajuan Geiba.. • Guaracabuya Mavajigua Taguajay 4 2. a 4 2. a 4 3. a 4 3. a 9 3. a 6 3. a 9 3. a 8 3 a 4 Jurisdiccin de Santi-Espiritus. Distrito de la villa cabecera Jatibonico Jibaro Tuinic Iguar Ciego de Avila Neiva 4 3. a 10 3. a 8 3. a 5 3. a 7 3. a 5 3. a 4 Jurisdiccin de Trinidad. Distrito de la ciudad cabecera Casilda Sipiabo Rio de Ay Palmarejo Ginia de Miranda San Francisco Cabagan Guaniquical 2. a 2. a 3. a 3. a 3 a 3. a 3. a 3. a Jurisdiccin de Puerto-Prncipe. Distrito de la ciudad cabecera Santa Cruz Cubitas Caunao Maraguan Sibanicu Guaimaro Camugiro Magarabomba Porcayo Urabo 2. a 21 2. a 6 2. a 3. a 9 3. a 11 3. a 14 3. a 8 3. a 8 3. a 5 3. a 9 Jurisdiccin de Nuevitas. Distrito de la ciudad cabecera Mayanabo 3. a DEPARTAMENTO ORIENTAL. Jurisdiccin de Manzanillo. Distrito de la cera Yaribacoa. Gu Yara villa cabe^'icana. Portillo. 2. a 3. a > 3. a 3. 3. a 10,004 4,507 3,078 9,319 5,634 4,29 3,973 3,291 3,172 15,115 5,160 4,521 4,329 4,284 3.026 2,775 15,655 3,700 3,595 4,490 3,130 2,858 1,669 1,375 1,042 30,585 3,039 2,689 2,572 6,490 4,826 4,336 3,720 1,828 1,363 1,062 2,208 4,168 5,643 7,615 4,194 4,168 2,396 869 NOMBRES DE LOS PARTIDOS. Clases. Cuartones en que se subdividen. Jurisdiccin de Holguin. Distrito de la villa cabecera Jibara Mayari Cuabasiabo Maniabon Fray Benito Bariai Yarigua Yareyal Tacamara Cacocum 2. a 10 2. a 8 3. a 11 3. a 7 3. a 7 3. a 5 3. a 11 3. a 5 3. a 5 3. a 7 Jurisdiccin de Bayamo. Distrito de la ciudad cabecera Barrancas Guisa Dtil Caureje Cauto el Embarcadero. Horno 2. a 14 3. a 5 3. a 13 3. a 10 3. a 6 3. a 13 Jurisdiccin de las Tunas. Distrito del pueblo cabe¡ cera Oabaniguan 3. a Unique [ 3. a 10 9 Jurisdiccin de Jiguani. Distrito de la villa cabecera Baire Santa Rita s> 2. a 7 3. a 7 Jurisdiccin de Santiago de Cuba. Distrito de la ciudad cabecera Jutinic El Cobre Palma Soriano La Enramada Las Yaguas El Caney 1. a 8 1. a 8 2. a 6 2. a 6 2. a 6 2. a 6 Jurisdiccin de Cfuantnamo. Distrito del pueblo cabecera Tiguabos Sagua de Tanamo Yateras 2. a 3. a 3. a Jurisdiccin de Baracoa. Distrito de la ciudad cabecera Cabac Giniao Mabujabo Jojo Mais 3. a 3 3. a 2 3. a 4 3. a 3 3. a 2 Nmero de habitantes. 4,954 8,307 5,802 7,697 5,528 5,105 3,888 3,721 2,596 2,527 1,998 6,119 8,700 4,534 3,396 3,085 3,084 2,418 1,840 3,293 1,690 1,347 9,780 6,445 36,491 15,446 13,654 9,325 6,691 5,723 4,021 1,735 8,352 4,784 4,530 2,364 3,081 2,251 1,751 780 573 El gobierno civil y poltico de toda la isla est cargo de nn gobernador superior qne lo es el capitn general, hallndose adems subdividida en otros cinco gobernadores civiles que son: el del departamento Occidental, el particular de la ciudad de la Habana, el de Matanzas, el del departamento Central 6 de PuertoPrncipe, y el del departamento Oriental d Santiago de Cuba. Las jurisdicciones estn gobernadas en lo civil por tenientes gobernadores, que son jefes militares, y

PAGE 83

a. Ik [¡Mll [Fa. ¡D MMM 1MM Y

PAGE 85

ANTILLAS. 67 los partidos por capitanes pedneos, de la clase de paisanos, que nombran su vez delegados para vigilar los cantones de sus respectivos territorios. Para la jurisdiccin eclesistica se divide la isla en dos mitades casi iguales, corriendo irregularmente su lnea separatoria por el meridiano que se estiende desde la desembocadura de la caada de la Yana, en la costa setentrional, hasta el desembarcadero llamado Sabanalamar en la costa meridioual, correspondiendo la parte oriental al arzobispado de Santiago, del que es sufragneo el obispado de la Habana, al que corresponde la parte occidental de aquella lnea. Esta segunda dicesis escede la de Cuba en poblacin, riqueza y nmero de parroquias, comprendiendo tambin la isla de Pinos. El arzobispo y su cabildo eclesistico residen en Santiago de Cuba, y en la Habana, el obispo y el cabildo eclesistico de la iglesia catedral de la jurisdiccin, de la dicesis del mismo nombre. El arzobispado tiene un juzgado eclesistico, una vicara general y 9 forneas, 8 parroquias de trmino, 11 de ascenso, 34 de ingrese, y adems 2 conventos de monjas y varias capillas y ermitas. El obispado tiene otro juzgado eclesistico y vicara general, 13 forneas, 17 parroquias de trmino, 29 de ascenso, y 94 de ingreso. Para la divisin militar constituye la isla una sola capitana general y 6 comandancias generales. La de la Habana comprende las comandancias militares de Guanabacoa, Guauajay, San Antonio, Bejucal, Gines isla de Pinos, y las comandancias de armas de Santa Vista de la alameda de Paula, en la Habana. Mara del Rosario y Santiago de las Vegas. La comandancia general de Vuelta Abajo, cuya cabecera es Pinar del Rio, tiene la comandancia militar de San Cristbal y la de armas de Baha-Honda. Comprende la comandancia general de Matanzas, adems de la ciudad cabecera de este nombre las militares de Crdenas, Colon y Jaruco. La comandancia general de Puerto-Prncipe, cargo de un mariscal de campo, como las de la Habana y Santiago de Cuba, se compone de las comandancias de armas de las Tunas, Nuevitasy Santa Cruz. Adems de la ciudad de Villaclara, donde reside el brigadier comandante general de la que lleva el nombre de su cabecera, comprende esta comandancia general las militares de Cienfuegos, Trinidad, Santi-Espritns, Remedios y Sagua la Grande. Componen la del departamento Oriental Santiago de Cuba, que es su ciudad cabecera, las comandancias militares de Guantnamo, Baracoa, Holguin, Bayamo y Manzanillo, y las de armas del Cobre, Mayari, Gibara y Jiguani. El departamento Central consta del gobierno de Puerto-Prncipe y de las comandancias de armas de Nuevitas, Santa Cruz del Sur y las Tunas. El del departamento Oriental se compone del gobierno de Santiago de Cuba, y de las comandancias militares de Baracoa, Bayamo, Manzanillo, Guantnamo y Holguin, y la. comandancias de armas de Jiguani, el Cobre y Mayari. Para la administracin de justicia se ha procurado cuanto ha sido posible la divisin judicial la poltica y la militar, desde que fu declarada independiente de los dems ramos de gobierno. Pero habiendo impedido un deber de economa que fuese igual al de las jurisdicciones civiles y militares el de los partidos judiciales de la isla, forzosamente se formaron algunos con territorios independientes en lo civil y militar de las jurisdicciones, en cuyas cabeceras radican los juzgados, y de esa combinacin realizada sin perjuicio alguno de las poblaciones rurales, ha resultado que solo haya 25 partidos judiciales en toda la isla, que tienen por centro directivo la Audiencia pretorial de la Habana'y la de Puerto-Prncipe. El partido judicial de la capital, por su pobla-

PAGE 86

68 CR"MICA GENERAL DE ESPAA. cion y riqueza, ha tenido que dividirse en seis alcaldas mayores de trmino, que comprenden adems de los distritos de la ciudad, los partidos territoriales de Arroyo-Naranjo, Calvario, Puentes Grandes y los Quemados. El partido judicial de Santiago de Cuba se compone de dos alcaldas mayores de ascenso, cuya jurisdiccin se estiende adems de la ciudad de Santiago, los partidos que componen su demarcacin poltica. Abrazan las dos alcaldas mayores de igual categora en que se divide el de Puerto-Prncipe, no solo al territorio de toda su jurisdiccin poltica, sino todo el de Nuevitas. Tambin se divide en dos alcaldas mayores de ascenso el de Matanzas, que comprenden los distritos de la ciudad cabecera y los dems territorios que forman sus demarcaciones poltica y militar. Solo tiene el de Crdenas nna alcalda mayor de entrada, que se estiende los partidos de su jurisdiccin poltica. La alcalda mayor de ingreso de Colon comprende los partidos de su jurisdiccin civil, lo mismo que las de igual categora de Cienfuegos y Baracoa. El partido judicial de Bayamo se compone de otra alcalda mayor de ingreso, que absorbe todo el territorio de las tres jurisdicciones polticas de Bayamo, las Tunas y Jiguani. La alcalda de la misma clase de Bejucal, adems de su territorio poltico, comprende al partido ultramarino de la isla de Pinos y toda la jurisdiccin de Santiago dlas Vegas. El partido judicial deGuanabacoa, estiende su jurisdiccin la poltica de su nombre, tola la de Santa Mara del Rosario, y la poblacin de Regla, que pesar de su situacin ultramarina, est considerada como un barrio de la capital de la isla. Comprende la jurisdiccin de su nombre y la de Baha-Honda, la alcalda mayor de iugreso de Guanajay; y la de Holguin, adems de los partidos que forman su demarcacin poltica, al de Yarigu, segregado de la jurisdiccin de las Tunas. Las dems alcaldas mayores de ingreso de Guantnamo, Gines, Jaruco, Manzanillo, San Antonio de los Baos, San Cristbal, Villaclara, San Juan de los Remedios, Santi-Espritus y Trinidad, administran solo justicia en sus respectivas jurisdicciones polticas y militares. La de Pinar del Rio se divide en dos alcaldas de la misma categora; la de la ciudad de cabecera, que se estiende los partidos de Consolacin del Norte, Consolacin del Sur, Pinar del Rio y San Juan y Martnez, y la de Mantua, que funciona en el partido de su nombre y en los de Baja y Guanes: y por ltimo, al judicial dla misma clase de Sagua la Grande, adems de la demarcacin poltica de su nombre, est agregado el territorio de Ceja de Pablo, que pertenece la jurisdiccin de Crdenas. Por la diferencia de su objeto, la distribucin de las costas de la grande Antilla no puede guardar ninguna analoga con la divisin militar y eclesistica. Despus de muchas variaciones dictadas por las circunstancias y las pocas, acab de fijarse la martima en 1827, dividindose las costas en cinco demarcaciones provincias, que son: la de la Habana, Trinidad, San Juan de los Remedios, Nuevitas y Santiago de Cuba. La provincia de la Habana, en cuyo puerto reside la autoridad superior martima, no solo de Cuba sino de Puerto-Rico, abraza toda la zona que est comprendida por el N. y S. de Cuba, desde el meridiano del rio de la Palma y la punta de Don Cristbal, hasta la estremidad occidental llamada Cabo de San Antonio. Divdese esta provincia en nueve distritos, que se subdividen en subdelegaciones y alcaldas de mar. El primer distrito, que es el de la Habana, comprende las tres subdelegaciones de la Chorrera, Guane y Bacuranao; el de Matanzas, se compone de. las dos subdelegaciones de Jaruco y Canasi, y el de Crdenas, de la de la ciudad de este nombre y la del rio de la Palma; el de Bataban contiene tres subdelegaciones, la de Gines, Guanimar y Sabanalamar; el de Pinar del Rio se divide en varias alcaldas de mar; el del Mariel cuenta la subdelegacion de Cabanas, y los de BahaHonda, Regla, Mantua y la isla de Pinos estn divididos en alcaldas de mar. La provincia de Cienfuegos cargo siempre de un capitn de navio que reside en la ciudad cabecera del mismo nombre, se estiende toda la costa meridional comprendida entre la punta de Don Cristbal y el estero del Junco. Se divide en tres distritos, que son el de Trinidad, que tiene las cuatro subdelegaciones de Casilda, Rio Agabama, Manat y Vertientes; el segundo distrito, de Saota Cruz, se dividide en varias alcaldas de mar, y el tercero, el Zaza, se compone tambin de algunas alcaldas. La provincia de San Juan de los Remedios abraza la costa setentrional comprendida entre el rio de la Palma y la punta Curiana, y lo componen los dos distritos de Remedios, Sagua la Grande y Morn, subdivididos en alcaldas de mar. Se forma la provincia de Nuevitas con el litoral que se estiende por el Norte desde la punta Curiana hasta la desembocadura del rio Mayari, y consta de tres distritos, que son los de Nuevitas, la Guanaja y Gibara, subdtviios en alcaldas. La provincia de Santiago de Cuba la forman igualmente otros tres distritos tambin subdivi !i los en alcaldas, que son los de Cuba Baracoa y Manzanillo. El mando de estas provincias lo ejercen siempre jefes de la armada, y el de ¡os distritos tenientes y aun alfreces de navio que mientras desempean ese cargo se designan con el nombre de ayudantes. La administracin econmica de la isla est hoy cargo de una Intendencia general de Hacienda, de un Consejo de Administracin, de un Tribunal de cuentas, varias administraciones principales y subalternas de rentas, de receptores y recaudadores para los diferentes derechos que percibe el Erario, y comisionados para el espendode billetes de loteras en todas las poblaciones de alguna importancia. En 1853 se confirieron al capitn general las atribuciones de superintendente de Hacienda, revistindose as al primer funcionario de la isla con el triple carcter superior que le dan el gobierno civil, el de las armas y el administrativo. FIX DE LA PRIMERA PARTE.

PAGE 87

SEGUNDA PARTE. HISTORIA PRIMERA Y SEGUNDA POCA (DESDE 1492 A 1607.) DESCUBRIMIENTO. — CONQUISTA. — COLONIZACI"N. Cuba, la mayor y mas estensa de las Antillas, fu tambin la primera del grupo de las islas conocidas hoy con este nombre que descubrid el gran Colon en su primer viaje las ludias, aunque despus de reconocer otras del archipilago central de Amrica y del grupo de Bahama, como las de San Salvador, Rimini y varias que ahora llevan otros nombres. Los movimientos de la navegacin del famoso descubridor del Nuevo-Mundo estn tau detallados en sus mismos diarios, que public con escelentes notas y disertaciones D. Martin Fernandez de Navarrete, en la erudita crnica de D. Juan B. Muoz, en la de Washington Irving y tantos otros libros, que nada queda por averiguar ni decir sobre los accesorios del acontecimiento mas notable de los siglos modernos. Al acercarse su litoral al anochecer del 27 de octubre de 1492, con sus tres inmortales carabelas, la Santa Mara, la Pinta y la Nia, supuso el insigne navegante que perteneciese Cuba las regiones mas orientales del gran Khan de las Indias la grande isla de Cipaugo, con caprichosa confusin descritas muchos lustros antes por los viajeros Marco Polo, Mandeville, Toscanelli y Martin Behem. Con esos nombres designaban en el mundo entonces la China y al Japn; y Colon se creia en sus trminos, porque si adivin antes que nadie la forma esfrica del globo, no alcanz su genio comprender la estension de su circunferencia. No hubo medida que la demostrase, hasta que muchos aos despus la recorri el famoso Magallanes y la acab de fijar luego en otro viaje de circunnavegacin el clebre corsario ingls Francisco Drake. En su primer viaje las Indias Occidentales, que as llam la Amrica central, tomndolas por trmino de las Orientales donde muri Alejandro el Grande, y por donde llegaron la China Sir Mandeville y Toscanelli, Colon no venia con elementos para conquistar tierras ni colonizarlas; tuvo que limitarse reconocer y esplorar. Desde la boca del rio que hoy se llama Mximo, sigui por la costa setentrional de Cuba hacia el O., penetr el 31 de aquel mes en el del Caonao Grande, que llam rio de Mares; examin el gran grupo de cayos islotes que llam Jardines del Rey; volvi ceir la costa penetrando y anclando durante algunos dias en las ensenadas de Santa Catalina y del Prncipe, que design en sus diarios con las mismas denominaciones, y se puso eu esos puntos en amistoso contacto con los indios indgenas. Pero sus informes y confusas noticias no le animaron continuar su esploracion naval, ni tampoco las de Luis de Torres y Rodrguez de Jerez, que enviados por l lo interior de la isla Lablar con un cacique de la regin central de la isla llamado Camagey, le confirmaron la pobreza de sus habitantes, trayendo algunas muestras de algodn y de resinas en lugar de los cascabeles, cuentas de vidrio y baratijas que llevaron. Colony sus compaeros no deseaban solamente descubrir tierras, sino los metales preciosos y las pedreras que seguu Mandeville y Toscanelli abundaban en el Catay la China, y en Cipango el Japn. Los indios de San Salvador les haban indicado que hallaran en Cuba riquezas, lo menos esa interpretacin habian dado los navegantes espaoles sus signos con su buen deseo. Viendo que no las haba en Cuba, indicndoles su vez los naturales que las hallaran en una isla muy prxima haca Oriente, que llamaban Baho, tomaron ese rumbo, saliendo del puerto del

PAGE 88

70 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. Prncipe precedidos de Pedro Pinzn, que con su carabela Nia se adelant aprovecharse de los tesoros que supona en ella, sin consulta ni aun conocimiento de Colon. La indicada isla de Baho tenia el nombre indgena de Haiti, y Colon la apellid espaola de Santo Domingo, como habia llamado Cuba primero Juana, en honor de la princesa de Castilla, y como luego la llam Fernandina, en obsequio del rey D. Fernando el Catlico. Despus prevaleci, sin embargo, el nombre indgena de Cuba sancionado por el uso hasta en los documentos oficiales. Por parecerle mejor el aspecto de la tierra y porque recogi all muestras de oro y ricos minerales, Colon se decidi levantar en el centro de la costa meridional de Haiti un castillejo y algunas viviendas, que luego sirvieron de principio la ciudad de Santo Domingo, la antigua capital de la Espaola. Encarg su cuidado su hermano Bartolom, y desde all regres Espaa, admirndola como toda Europa con la relacin de su famoso viaje, y con las muestras de productos desconocidos y de una raza nueva. En su segundo viaje el gran descubridor reconoci la costa meridional de la isla desde la punta de Maisi; se detuvo en los puertos llamados hoy de Guantnamo y Santiago, y en el de Jagua, donde en presencia de multitud de indgenas de un pueblo vecino hizo celebrar el santo sacrificio de la misa, y le felicit un sacerdote indio por haber adorado al Todopoderoso. En aquellas aguas ya habia reconocido otro gran grupo de cayos adyaceutes la costa, al cual determin en su viaje con el nombre de Jardines de la Reina, as como habia llamado Jardines del Rey los que miran la costa setentrional y estrechan el canal de Bahama. Despus sigui penosamente su viaje luchando con malos tiempos, con las averas de sus carabelas y sobre todo con el hambre. Ya habia entrado en mar mas franca y libre de aquel laberinto de bajos y arrecifes, rebasando de la rada de Bataban, cuando acab de persuadirle la longitud de aquella costa, que en lugar de ser una isla, la de Cipango,con la cual soaba siempre, era un estremo del nuevo continente. En este sentido hizo estender por el escribano de la espedicion un acta en forma, certificando que aquella regin perteneca al nuevo hemisferio. Habra salido de ese error en que continu todo el resto de su vida, si continuando tres cingladuras mas el bogeo de aquellas costas, llegara la estremidad occidental de la isla, al Cabo de San A.ntonio, le hubiera doblado y seguido la vista de la costa setentrional hasta reconocer los mismos accidentes que al descubrir Cuba al venir de la isla de San Salvador en su primer viaje. Despus ya no fu Cuba visitada ni por su insigne descubridor ni por mas espaoles que los nufragos de Ojeda que una tempestad arroj en su litoral viniendo del Darien. Hambrientos y desnudos perecieron muchos bajo un sol abrasador al vadear la larga cinaga de Zapata, dirigindose por tierra aproximarse la Espaola. Los indios de Macaca, pueblo cercano al Cabo Cruz, luego los ampararon bondadosamente, y pudieron en sus piraguas trasladarse su destino. Pocos entonces los espaoles para colonizar las tierras descubiertas, fijaron sus primeros esfuerzos en las islas de Santo Domingo, de Puerto-Rico, de Jamaica y costa del Darien, cuyo territorio continental tenan tambin por isla como tenan por continente Cuba. No se desengaaron hasta dos aos despus de la muerte del gran Colon. Uno de sus compaeros, el navegante Sebastian de Ocampo, en virtud de repetidas rdenes de los Reyes Catlicos y con instrucciones del gobernador de la Espaola Nicols de Obando, sali del puerto de Santo Domingo en 1508 esplorar todas las costas de la grande Antilla. Como Colon, empez su reconocimiento por la costa setentrional, y lleg al puerto de la Habana con sus dos carabelas averiadas. La bondad de su paisaje y un betn petrleo natural que hall junto un riachuelo del fondo de la baha, le animaron detenerse en aquel lugar y emplear aquella sustancia en lugar de brea para carenar sus dos embarcaciones, y esa causa se atribuye que se llamara aquel puerto hasta muchos aos despus de su descubrimiento, puerto de Carenas. Despus dobl Ocampo el Cabo de San Antonio y dej aclarado el hecho de ser isla la regin que se supona continental. Sin embargo, hasta tres aos despus y en fuerza de rdenes repetidas del gobierno, no se dio principio su ocupacin y colonizacin, tomando su cargo la jornada de la Fernandina, que as llamaban los conquistadores la empresa de tomar posesin de toda tierra nueva, el capitn Diego Velazquez, antiguo compaero de Colon en su segundo viaje y uno de los mas acreditados y ricos pobladores de la Espaola, donde habia fundado cinco villas y adquirido cuantiosas encomiendas de indios indgenas. De los trescientos espaoles que le acompaaron, ha perpetuado la historia muchos nombres que brillan en sus pginas: en primera lnea los de Hernn-Corts, Al varado, Portocarrero, Cristbal de Olid, Velazquez de Len Juan de Grijalda, Bartolom de las Casas, y otros muchos. Doblada la punta de Maisi, las tres carabelas de Velazquez echaron anclas en el primer puerto de buena apariencia que reconocieron en la costa setentrional, que las ventajas de su asiento anadia la de su proximidad la Espaola, de donde haban de sacar sus recursos sus primeros pobladores. All se fund fines de 1511 la primera poblacin de Cuba, que asociando al indgena nn nombre religioso, se llam Nuestra Seora de la Asuncin de Baracoa. Adems de la cuna de su colonizacin, aquella fu su capital, hasta que dos aos despus se traslad al puerto de Santiago, en la costa meridional, con baha mas interna y abrigada, y mejor abocada aun para comunicarse con la naciente ciudad de Santo Domingo, residencia de una Audiencia y de la gobernacin general de los pases descubiertos hasta entonces en Amrica por los espaoles. La fama de los progresos de Velazquez en Baracoa atrajo muchos pobladores mas de Santo Domingo, de Jamaica, de Puerto-Rico y aun del Darien CostaFirme, conquistada por el infeliz Vasco Nuez de Balboa, y colonizada la sazn por Pedrarias Dvila. El primero que se vino entonces domiciliar en Cuba, j

PAGE 89

ANTILLAS. 71 acompandole treinta castellanos mas, fu Panfilo de Narvaez, amigo de aquel conquistador y desavenido con el de Jamaica Juan de Esquivel, y no tardaron en seguir su ejemplo el mismo conquistador de PuertoRico, Juan Ponce de Len, bien que no vino este poblar en la grande isla, sino preparar desde su costa setentrional su desgraciada espedicion la Florida; y en fin, el temerario Francisco Fernandez de Crdova, que, partidario de Balboa y huyendo de la tirana de Pedrarias, trajo de Costa-Firme Cuba cien nuevos pobladores. No haba Velazquez necesitado de refuerzos para anonadar en una campaa de tres meses la resistencia de los naturales, que benvolos y hospitalarios antes con Colon, Ocampo y Alonso de Ojeda, le resistieron flechazos, animndoles con su ejemplo instigaciones un cacique prfugo de la Espaola, llamado Hatuey. Este indio, vencido y prisionero con la mayor parte de los suyos entre las asperezas del territorio oriental cercano Baracoa, fu quemado vivo. Aunque cruel justo, este ejemplar apag" la rebelin en su principio. Los dems indios prisioneros fueron distribuidos en las encomiendas repartidas los pobladores de Baracoa. Solo Guama y algunos otros indios de los alzados lograron refugiarse hacia las sierras Maestra y Cuchillas de Santa Catalina, para acechar desde all las ocasiones de asesinar algn espaol desprevenido. En estas circunstancias, principios de 1512 fu cuando se present Narvaez y fu para Velazquez el de mas confianza. Encargle que acompaado del clrigo Bartolom las Casas, y con cien castellanos y treinta ginetes, recorriese todo lo interior de la isla, su poblacin, sus recursos y los puertos y localidades mas propias para fundar pueblos. Tard Narvaez en desempear su comisin cerca de un ao, y eso sin pasar del territorio donde hoy existe la Habana y que llevaba ya este nombre indgena. El ilustre D. Manuel Jos Quintana, mas poeta que historiador, para dar mas relieve las virtudes de su protagonista, exagera las imprudencias y aun las crueldades de Narvaez en esta marcha. Atropello una vez cuchilladas los indios de Bayamo, suponiendo que le venian sorprender mientras dorma, y luego embisti otras tribus tomando por indicios de hostilidad algunos ademanes. Recorri despus sin notables incidentes las comarcas de Camaguay y Cueiba, donde hall poblaciones indias. Despus de llegar la costa setentrional por donde hoy se asienta Sagua la Grande y el casero de Carahata, le indicaron los indgenas que cerca de la baha, hacia el O., habitaban dos mujeres castellanas que haban sobrevivido all un naufragio y la matanza de sus compaeros. Narvaez reconoci aquella baha, sac de su cautiverio las dos nufragas, y design aquel puerto con el nombre de Matanzas, en memoria de la que habia presenciado de algunos espaoles. Despus se adelant por tierra la provincia de la Habana, cuya voz en el dialecto indgena significaba llano grande, visit el puerto llamado de Carenas por Ocampo, y atraves la isla desde aquel punto hasta la ensenada de Bataban, desde cuyas cercanas regres incorporarse con Velazquez, quien impuso de los hechos y observaciones de su larga y penosa esploracion. De su reconocimiento no han quedado en ningn archivo mas pruebas escritas que algunas referencias de las lacnicas cartas de Velazquez al virey D. Diego Colon, los oidores de la Espaola, al Consejo de Indias, y aun al rey. El que se estiende mas sobre los cibuneyes indgenas de Cuba, y la divisin territorial de sus tribus provincias, es Gonzalo de Oviedo, historiador de la3 primeras conquistas en Amrica, y cuya autoridad como contemporneo de los sucesos que refiere, es superior la de Herrera y las que le siguieron. Los indios de Cuba eran idlatras, viciosos, indolentes y pacdcos, aunque mas tarde cuando reconocieron la incompatibilidad de hbitos de la raza invasora con los suyos, se mostrasen crueles. Su constitucin fsica era en todo semejante la de los indios de las dems islas de su archipilago y aun los de la zona central del vecino continente, del cual indudablemente procedan; y tan verosmil era esta congetura, cuanto que navegaban largas distancias en canoas labradas en troncos de rboles ahuecados. Vivan de la caza y de la pesca, empleando para la primera flechas terminadas en agudsimas espinas y pas, y para la segunda redes muy parecidas las europeas. No conocan el matrimonio ni mas vnculos de familia que los naturales sus aficiones personales. Sus sacerdotes adivinos se llamaban behiques. Eran de corta estatura y enjuntos de carnes, giles, de pelo cano y de color cobrizo, pintndose el rostro y otras partes del cuerpo como los dems indios de otras regiones. De los usos inclinaciones de las razas americanas ya se ha escrito tanto, que no hablaremos mas de esa materia por evitar al lector repeticiones. Se divida la isla masbienque en provincias en comarcas sin lmites marcados, donde residan las diferentes tribus de sus habitantes. El gegrafo D. Jos Mara de la Torre que se dedic mucho su averiguacin, elev su nmero hasta treinta, entre las cuales las conocidas en los testos de la primera colonizacin se llamaban: Maisy, Bani, Bagua, Maniabon,Barajagua, Bayamo, Mayve, Quaynaya, Baiquitiri, Macaca, Boyuca, Cueiba, Cayaguaya, Quaymaros, Camagey, Ornafay, Cubanacan, Quamuhaya, Mangn, Jagua, Sabaneque, Hanabana, Habana, Marien, Guaniguanico y Guanacabibe. No hallaron los esploradores en todo su viaje por lo interior ni un solo animal venenoso ni feroz. nicamente en las costas y lagunas litorales descubrieron cocodrilos pequeos, los llamados caimanes con la forma y los instintos carniceros de la familia de su procedencia. Ni fieras vieron, ni mas animales que pequeos perros que no ladraban, llamados guaniquinajes por los indgenas que los domesticaban, y unas ratas grandes habitadoras de troncos en las selvas, que eran el manjar favorito de los indios. Las viviendas de estos eran chozas agrupadas que componan sus pueblos rsticos. Su agricultura se reduca pequeos predios la inmediacin de sus cabanas, donde recogan las raices alimenticias conocidas con los nombres de ame, boniato, malanga, yuca y otros. Abundaban en la isla las palmas fecundas en co-

PAGE 90

72 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. C03, y los pltanos, creciendo espontneamente las guayabas, los mangos, y otros muchos frutales comunes aun en el pas. Chupaban los indgenas unos rollos de unas hojas secas y de fuerte olor llamadas tabac, observacin que consign el gran Colon en los diarios de su viaje cuando por primera vez se puso en contacto con los naturales de la isla. En eso luego les imitaron los conquistadores, propagando el uso y el cultivo de la planta productora de aquellas hojas, hasta constituir hoy un importante ingreso para muchas potencias europeas. Durante el reconocimiento de Narvaez por la isla, la colonizacin de su parte oriental camin pasos presurosos. Sabiendo que habia arribado Sebastian de Ocampo hacia el puerto llamado hoy de Casilda, se encamin en esa direccin, y una legua tierra adentro, junto un frondoso valle, fund la villa de Trinidad; y mientras Vasco Parcallo de Figueroa con muchos castellanos echaba los cimientos los nuevos pueblos interiores de Santi-Espritus y Santa Mara de Puerto-Prncipe, marchaba el mismo gobernador formar cerca de Macaca, antiguo pueblo de indios, el de Bayamo, cuyo verdadero fundador fu Manuel de Rojas. Despus al mismo tiempo levantlas primeras casas, las rsticas viviendas del primitivo pueblo de Santiago de Cuba, en cuyo fomento se ocup con inters, estimulado por la belleza del paisaje, por lo resguardado interno de su puerto, y pDr su abocada situacin para comunicar con Santo Domingo y toda la Espaola. A este nuevo puerto traslad desde 1514 su residencia mas ordinaria, y la fundicin que habia establecido en Baracoa para derretir los muchos granos de oro que se hallaban entre las arenas de los rios y algunos filones; l se trasladaron itnitijdole los vecinos de mas cuenta de la primera villa, entre otros el famoso Hernn-Corts, que antes que conquistador de Mjico fu alcalde de Santiago. Todas estas fundaciones tuvieron lugar en los tres primeros aos de la ocupacin, siendo por entonces la ltima la de la Habana, que tuvo lugar en 1515, no sobre su actual asiento, sino sobre uno mas mediterrneo y vecino, como tres leguas al N. de la playa de Bataban. Pero por los insectos y las hormigas tuvieron dos aos despus sus pobladores que trasladar su residencia la localidad donde la nueva villa se engrandeci mas que otro pueblo con sus ventajas singulares para el comercio y la navegacin. Se admirara aquella facilidad en formar pueblos si muchos edificios rstieos que aun afean las ciudades mas importantes de Cuba no nos la esplicaran con la pobre sencillez de su construccin; lo mismo que las casas fabricaban los conquistadores las iglesias, con algunos maderos cubiertos con techos de la paja que en el pas se llama guano, y con algunas tablas, cuando no con cortezas de los rboles. Los ganados de Europa y muchos granos y semillas de Castilla se propagaron con uua abundancia estraordinaria en las primeras siembras inmediatas Baracoa, y luego en los campos de los alrededores de las dems villas. Cerca de aquella primera, los tres aos de fundada, solo de ganado de cerda se juntaban mas de treinta mil cabezas; donde quiera que se coloniz, los productos del cultivo no tuvieron Otros lmites que los del consumo, y tanto esta razn como los descubrimientos que se continuaban, nos esplican que los primeros pobladores de Cuba, gente osada y de aventura, prefiriesen los azares de espediciones que les prometan novedades y prontas ganancias, las montonas y modestamente retribuidas tareas del campo, y al lento y escaso espurgo de los granos entre las arenas de los rios. De las colonias establecidas en Cuba, el primero que hasta costa suya, aunque con inmensos resultados para los dems, se lanz nuevos descubrimientos fu Francisco Fernandez de Crdova. El 8 de febrero de 1517 sali del puerto de Carenas con dos carabelas y y ciento diez hombres armados, ^llevando por pilotos Antn de Alaminos y Juan Alvarez, y por capelln al clrigo Alonso Gonzlez. Se dirigi al O., inclinndose despus al SO., descubri la isla de Cozumel y luego la costa del Yucatn. Aunque intent penetrar tierra adentro por tres puntos, otras tres veces le rechazaron flechazos los indgenas, hirindole l y tantos de los suyos, que apenas le qued gente ilesa suficiente para la maniobra de las carabelas. Volvi con ellos al puerto de Carenas, donde muri de sus heridas, siendo gran fortuna que se salvara de los riesgos de tan contrariada espedicion para dirigir luego otras con mas suerte el piloto Alaminos, que desempe aquel oficio conGrijalvay Corts. Grandemente estimulada la curiosidad y la codicia de los pobladores de Cuba con las relaciones de los que haban descubierto Yucatn, sus templos y casas de cal y canto, y muestras de ricos metales, ya ni Velazquez ni sus administrados pensaron mas que en llevar adelante los descubrimientos por aquella parte. Mientras con el ttulo de procuradores por la Femandina enviaba la corte Panfilo de Narvaez y al clrigo Benito Martin, para que all le agenciasen sn independencia de la autoridad del virey, y el ttulo de adelantado de las regiones que loa suyos descubriesen, organiz una segunda espedicion de cuatro embarcaciones y doscientos hombres, acaudillndola el joven Juan de Grijalva, natural de Cullar. Con l fueron el piloto Alaminos y tres mancebos, luego muy nombrados, los capitanes Alonso Dvila, Pedro de Alvarado y Francisco Montejo. Este armamente sali de Santiago el 8 de abril de 1518 y naveg con el mismo rumbo que el de Crdova; toc en Cozumel, reconoci toda la costa del Yucatn lleg al rio de Tabasco, donde con indios mas pacficos que los de Yucatn, cambi cascabeles y dijeras por ricas chapas y muestras de oro. Despus, rescatando siempre, descubriendo fbricas de cal y canto en algunos pueblos del litoral, lo reconoci todo hasta el rio de Panuco, desde donde regres para Santiago de Cuba, precedido por la carabela de Alvarado, quien despach Velazquez desde el puerto que se llama hoy de Veracruz, llevarle las muestras de las riquezas de aquella tierra y las primeras noticias de sus descubrimientos. Tal alborozo causaron en Santiago las noticias de Alvarado, que al tocar Grijalva en el puerto de Matan-

PAGE 91

ANTILLAS. 73 zas, supo ya que se organizaba en Santiago una tercera espedicion mucho mayor que la suya; y que al regresar ese puerto en 15 de noviembre de 1518 la encontr casi prevenida. Pero en lugar de gratitud y albricias por lo que haba descubierto, solo hall reconvenciones en Velazquez por no haberse asegurado de algn punto de la costa azteca mejicana, es decir, por haber cumplido con sus instrucciones que eran descubrir, rescatar y no colonizar. Por estar Narvaez ausente y no pretender Vasco Porcallo sugeneralato, despuesde muchas vacilaciones, le cometi Hernn-Corts Velazquez, el de esta espedicion Mjico, en cuyo armamento emple el caudillo elegido todo su caudal y crdito. Sabiendo el 18 de noviembre hacia el anochecer que ya estaba Velazquez arrepentido de su eleccin, y discurriendo con quien habia de reemplazarle la callada y prevenidos todos los suyos sigilosamente, sali del puerto aquella misma noche con todas sus embarcaciones, tres dias despus de la llegada de Grijalva. Como no habia completado aun los vveresde sus navios, tuvo que acabar de tomar los vveres en Casilda y Trinidad, cuyo alcalde Francisco Verdugo habia recibido de Velazquez una orden para despojarle de su maudo y apresarle, que no se atrevi cumplir; y lo mismo le sucedi en la Habana, que ya se habia poblado, con su primer teniente de guerra Pedro Barba. Lejos de hostigar este Corts, le ayud all disponer todo lo que le faltaba para su espedicion, con la cual sali de aquel puerto el 10 de febrero de 1519. Se compona de 11 naves de 60 80 toneladas y 617 combatientes, que luego derribaron con sus lanzas un imperio secular, y convirtieron en realidad una epopeya. La conquista de Mjico por Coi-ts, uno de los episodios mas estraordinarios de la historia, ni pertenece esta narracin ni tendra cabida en sus estrechos lmites, siendo asunto muchas veces referido por los historiadores, y recientemente por Guillermo Prescott. Solo hablaremos de una empresa tan estraordinaria al referirnos sus consecuencias con respecto Cuba. Vindose tan burlado Velazquez por su lugarteniente, j tanto mas cuanto que poco de su salida para Mjico recibi el nombramiento de adelantado de todas las tierras que descubriese hiciese descubrir, donde en realidad ya mandaba otro, para su saa y su resentimiento con Corts ya no hubo lmites. Emple todos sus recursos en armar una espedicion capaz de reducir Corts, y se la dio mandar al de toda su confianza, Panfilo de Narvaez, que habia regresado ya de Espaa. Once carabelas, siete bergantines, 1,000 combatientes, de los cuales 80 montados y otros tantos con armas de fuego, y 12 caones, salieron de Santiago para Veracruz en marzo de 1520, dejando la isla sin armas, sin dinero y apenas sin gente para las labranzas. Sabido es que despus de desembarcar en Veracruz el 23 de abril, fu sorprendido una noche durmiendo el descuidado Narvaez por su vigilante adversario, y que aquel supremo esfuerzo de Velazquez solo sirvi para ayudarle conquistar Mjico y elevar su gloria su apogeo. Pronto supo Velazquez adems de la derrota de ANTILLAS. Narvaez en Zampoala, que Montejo, uno de los capitanes del conquistador, habia tomado aguada y carnes en una hacienda cerca de la Habana, en el Marien, y que all los ganaderos habian entrado en su carabela y la habian visto lastrada de oro: que eran las primicias enviadas por Corts Carlos V de lo opulento del imperio que habia conquistado. La vida de Velazquez ya no fu mas que una serie de decepciones y amarguras, ocupndose poco en adelante de la organizacin de unas colonias donde todo estaba por hacer. Solo Porcallo reanim por el centro de la isla la colonizacin, fundando en la costa setentrional la villa de San. Juan de los Remedios. Pero, leve esfuerzo, la saca de oro de los arroyos y minas disminua, y los pobladores se marchaban. Para contener la despoblacin de Cuba y reemplazar los indios de las encomiendas que se suicidaban huian los montes por no trabajar vinieron de la Espaola procedentes de una contrata celebrada entre el rey y un mercader flamenco, trescientos negros africanos, que no fueron los primeros de su raza que pisaron Cuba, cuando es un hecho que Corts al salir de la Habana para Veracruz se llev tres negros. En la Espaola los habia desde la poca de Obando, los pocos aos de su descubrimiento. La raza indgena del archipilago americano era casi intil para las faenas que exige la colonizacin, y su progresiva sustitucin por la africana era una medida natural y de progreso segn las ideas de la poca. Ni aun con tantas contrariedades y lecciones de su mala suerte se desanim Velazquez en su afn por vengarse de Corts. Sabiendo que Cristbal de Olid, uno de los lugartenientes del famoso conquistador de Nueva Espaa, venia la Habana reponer aguada y vveres para emprender despus con su armamento la conquista de Hibueras, se encamin sin demora aquel lugar, aunque ya endeble de salud y espritu, y no perdon medio para aconsejarle que hiciera con Corts lo mismo que habia hecho este con l. Olid se rebel en efecto contra el conquistador, pero le cost su desobediencia la cabeza, y otro mas afortunado capitn, Francisco de las Casas, recogi en aquella comarca el fruto de sus proezas. A este ltimo golpe, unido la noticia de haberle ganado Corts todos sus pleitos con l ante el Consejo de Indias, ya no pudo resistir Velazquez. Muri en Santiago fines de setiembre de 1524 principios del siguiente, porque hay documentos en el archivo de Sevilla que mediados de aquel mes le mencionan como vivo, y otros de mediados del siguiente que ya le mencionan como muerto. Para ordenar mejor la cronologa de los sucesos en esta resea general de la historia de Cuba, la vamos distribuir en sucintos captulos separados, de los mandos de cuantos corrieron con la gobernacin desde la muerte de aquel conquistador hasta hace pocos aos. II. Al morir Velazquez, se encarg interinamente del mando de la isla el alcalde de Santiago Manuel de 10

PAGE 92

74 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. Rojas que se acredit* de prudente en su manejo, si bien en los primeros meses quien corri" con todo lo importante fu el licenciado Juan Vadillo, como juez enviado por la Audiencia de Espaa residenciar las actas y conducta del difunto adelantado. Por eso se llamaron desde entonces esa clase de procedimientos juicios de residencia. Los engendr la justa desconfianza del gobierno supremo para poner raya funcionarios que gobernaban gran distancia suya, y no fu Vadillo el primer juez de residencia que viniese la isla. Le haba precedido con el mismo encargo para residenciar tambin Velazquez cuando aun estaba vivo, el oidor Alonso Zuazo, y vino Vadillo no solo residenciar al difunto sino al mismo Zuazo. Los herederos del primero tuvieron que pagar por l multas y condenas, y la pureza del segundo qued" plenamente comprobada. Rigiendo las mismas leyes que en Castilla, los municipios de la primera poca de la colonizacin de la isla se constituyeron en la misma forma que los de la Pennsula, aunque asumiendo sus individuos todas las atribuciones administrativas, porque con las espediciones del continente y la traslacin de muchos de los primeros pobladores regiones que les prometan mas porvenir, no haba quedado gente de mas caenta que los regidores de los Ayuntamientos para desempear los cargos de contador, tesorero, veedor y factor, que corran con la recaudacin de diezmos y derechos de aduana almojarifazgos y quintas reales que se pagaban por la propiedad territorial, por las introducciones martimas y por las sacas de oro, al fundirse en la casa que para ese objeto estableci Velazquez en Santiago. En lo eclesistico, con el afn de asimilarlo todo lo de Espaa, se habia ido mas all de lo debido. Para siete villas aun sin riqueza territorial creada, donde tenian que vivir de industrias, habia siete prrocos de templos de madera y paja, estaba decretada dicesis, erigindose cabeza episcopal en Baracoa en virtud de las lisonjeras cartas que envi Velazquez sobre sus primeros adelantos en la colonizacin y otros mayores que se prometa. La primera catedral se decret para aquel primer pueblo en 1518, honrndosele entonces con un ttulo de ciudad, que ni aun ahora despus de mas de tres siglos merece todava. Tan pobre era la nueva silla diocesana, que no vinieron ocuparla los dos primeros religiosos nombrados para la mitra de Cuba, los Padres Bernardino de Mesa y Juan Garcs. Cuatro aos despus, por obra tambin de informes de Velazquez y la Audiencia de Santo Domingo, obtuvo Santiago una justa preferencia sobre Baracoa, y se traslad su nica iglesia parroquial el asiento diocesano por bula pontificia de 28 de abril de 1522, y aunque admiti entonces la mitra el flamenco prior Juan de Wite, continu en Espaa desempeando sus funciones de confesor de la reina doa Leoaor, hermana de Carlos V. Dur poco el gobierno interino de Manuel de Rojas, principalmente empleado en aquietar discordias en las illas y perseguirlos indios que se alzaban huyndose los montes. En 14 de marzo de 1525 vino tomar juicio de residencia Vadillo el licenciado Juan Altamirano, que tom su cargo tambin toda la accin gubernativa, hasta que en 27 de abril de 1526 se present ejercerlo en propiedad el regidor de Santiago Gonzalo de Guzman, que se hallaba en Madrid como procurador de la isla al saberse all la muerte de Velazquez, pretendiendo y obteniendo su vacante en real provisin de 15 de enero de 1525. Ni en su poca ni en la anterior hubo paz ni orden en los siete pueblos de la isla y menos en Santiago, donde resida. Discordias entre los vecinos, malas cuentas en la corta recaudacin del pas, injusticias en la distribucin de indios de las encomiendas que vacaban (as se llamaban los nmeros mayores menores de indgenas que se adjudicaban los pobladores para sus cultivos granjerias en tal cual demarcacin de tierra). Hubo mas; se complicaron los alzamientos de los indios encomendados, crecieron las quejas contra el descuido de Gnzmau en su persecucin, y en l.de marzo de 1532 tuvo el almirante D. Luis Colon desde Santo Domingo que nombrar para reemplazarlo Manuel de Rojas, que volvi ejercer el mando con sealado tino, serenando los vecindarios de las villas y reprimiendo en toda partes los indios alzados. Gran idea debe de formarse de este Rojas, si se atiende que sali inclume sq crdito en los muchos juicios de residencia en que anduvo interesado desde la muerte de Velazquez, hasta que dej por segunda vez el mando en 20 de marzo de 1537; y se confirma el juicio en su favor, cuando se leen las sentidas y bien fundadas comunicaciones que dirigi al rey sobre el estado de la isla, las causas e su despoblacin y los medios de remediarla. Gonzalo de Guzman le sucedi de nuevo en aquel dia, sacndole de su residencia como mejor pudieron sus padrinos en la corte. Habiendo hacia dos aos renunciado su mitra y muerto poco despus el obispo Wite, se le oblig aceptarla al padre dominico fray Miguel Ramrez de Salamanca, que se present en Santiago fines de aquel ao. Tal era la pobreza de sa dicesis, que el rey tuvo que sealarle mil pesos anuales. Aun as tuvo que recurrir granjerias para vivir, donde con la escasez de brazos todo era carsimo. Este primer prelado solo es conocido en la historia de Cuba, por sus discordias con los dems funcionarios y sus abusos de jurisdiccin. A los dos aos renunci su mitra y regres Espaa, viniendo sucederle en 1540 el monje de la Cartuja de Sevilla D. Diego Sarmiento, que pocos aos despus imit el ejemplo de su antecesor. En esta segunda poca de su mando no anduvo mas acertado Gonzalo de Guzman que en la primera, aunque s mas cauto en su conducta con los pobladores. Sin embargo, muchos trasladaron entonces su domicilio Mjico y al Per, qae ofrecan mas prespecpectiva de fortuna, y entre ellos el mismo Rojas, pesar de ser en la isla de los mas acaudalados. Descubiertas desde aos atrs las costas setentrionales del continente por Cartier, Verazani, Cabar y otros navegantes estranjeros, para los corsarios mas bien piratas franceses ingleses, no sirvi de obstculo que desde 4 de mayo de 1493 una bula pontificia confiriese al rey de Espaa la soberana de todas las regiones que le componan, conescepcion del Brasil, ad-

PAGE 93

ANTILLAS. 75 judicado tambin por la Santa Sede al rey de Portagal. Mientras el de Francia sin respetar mas los decretos pontificales que sus subditos, permita que en la comarca mas setentrional del Nuevo-Muudo, el Canad, fundasen colonias bajo su bandera, otros franceses, estuviese no su nacin en guerra con Espaa, se lanzaron atacar y robar las embarcaciones espaolas que volvan entonces aisladas de Veracruz, de TierraFirme y de Cuba, Santo Domingo y Puerto-Rico. La desprevenida y naciente villa de la Habana, cuyo puerto era ya el mas frecuentado de la isla por las ventajas que su colocacin geogrfica le daba sobre los dems, fu insultada impunemente por dos buques franceses que principios de marzo de 1537 se apoderaron dentro de' la misma baha de tres barcos cargados de corambres y otros gneros, sin poderlo estorbar el teniente--guerra Juan Velazquez, sin armas y sin gente para mauejarlas. Otra nave francesa de tres gavias se apoder en 4 de abril de 1538 de un bergantn que salia de Santiago para la Espaola, y su capitn, cuyo nombre no apunta ningn testo, se entr al dia siguiente en aquel puerto, casi tan desprevenido como el de la Habana, aunque con poblacin algo mayor, y acometi la carabela de Diego Prez, venido all completar con fardos de cueros el cargamento de azcar que traia de la Espaola. Sin la bravura de este Prez, habra hecho Guzman entonces en Santiago el desairado papel de Velazquez en la Habana. Despus de una lucha de tres das que el inca Garcilaso de la Vega detalla con los mas poticos colores en su semipoema semihistoria titulada Conquista de la Florida, el francs tuvo que huir dejando victorioso su contrario. III. El mal xito de tres espediciones que sucesivamente se estrellaron en la Florida desde 1512, las de Ponce de Len, Vzquez de Aillon y Panfilo de Narvaez, que all perdi la vida en 1527, era un estmulo en el carcter de los espaoles para insistir en la conquista de aquella regin brbara y poblada de delicias naturales. Entre los que aspiraron esa empresa, fu elegido por el emperador, teniendo en cuenta su riqueza y sus pasadas proezas en Amrica, Hernando de Soto, uno de los consquitadores del Per y estremeo como Corts y los Pizarros. Una de las clusulas del asieuto contrato que se pact para su jornada, fu, que tendra bajo su jurisdiccin la isla de Cuba, que sali entonces de la de los descendientes de Colon, para terminar en sus puertos todos los preparativos de la empresa. El adelantado de la Florida, que ese ttulo le dio el monarca Soto, sali de Sanlcar de Barrameda para su destino el 6 de abril de 1538, y despus de detenerse en Canarias y Santo Domingo, fonde en Santiago el 7 de junio con siete galeras de las mayores de aquel tiempo, dos carabelas, un bergantn, y mas de mil hombres entre marineros y soldados. En aquel mismo dia entreg Guzman el mando Soto, que no proponindose demorar en la isla mas que lo indispensable para sus preparativos de conquista, se lo cometi despus un letrado que le acompaaba, el licenciado Bartolom Ortiz. El aspecto de aquel armamento mas imponente que por el nmero de sus tripulantes por el tamao y belleza de los buques y la calidad de sus cabos y oficiales, escit gran entusiasmo en la isla. Hasta Vasco Pascallo, pesar de sus aos y su independencia, quiso tomar parte en l y admiti el cargo de segundo jefe de la espedicion, aunque luego se cans de penalidades eu Florida y regres Puerto-Prncipe. A los pocos das de desembarcaren Santiago, supo Soto que un corsario francs, el mismo quien de all ahuyent poco antes Diego Prez, habia desembarcado gente en la Habana incendiado la poblacin iglesia, porque huyeron sus moradores por no pagar rescate. Sin demura comision uno de sus capitanes inteligente en obras y natural de Talavera de la Reina, Mateo Aceituno, que saliera para el incendiado pueblo coa fondos y maestranza en una de sus embarcaciones para reedificar all lo mas preciso, y levantar un pequeo fuerte que le defendiese en adelante de insultos de aquel gnero. Aunque por tierra y con cincuenta ginetes, fines de agosto el adelantado tom el mismo camino, mientras su infantera, muy aumentada con voluntarios de Santiago y de Bayamo, tambin se traslad aquel puerto en las embarcaciones ya perfectamente reparadas de su travesa desde Sanlcar. Siete meses y dias permaneci Soto en la Habana esperando que volviese de reconocer las costas de Florida su piloto mayor Juan de Aasco, reunir bastimentos y recoger para su campaa todos los caballos tiles que hall en la isla. Dejando el gobierno superior de Cuba encomendado su esposa doa Leonor de Bovadilla, y el de la Habana uno de sus vecinos mas estimados, Juan de Rojas sali Soto del puerto para aquella tierra el 19 de mayo de 1539, llevndose en sus diez grandes buques 507 hombres de mar, 513 de infantera y hasta 337 ginetes de otros tantos caballos, que eran la flor de la cria de la isla. Solo Vasco Porcallo se llev 31 para sa servicio y comitiva. La ganadera caballar de Cuba, que era entonces uno de sus pocos renglones de comercio con los dems territorios de Amrica que se colonizaban, se resinti de aquella requisa repentina, tanto, que cuando pudo reponer la saca, no logr por eso recobrar el trfico habindose tambin fomentado aquella cria con gran celeridad en Costa-Firme y Nueva Espaa. Sin que despus de su salida ocurriera en la isla en tres aos novedad importante, Soto desembarc en la baha del Espritu Santo, hoy Campo-Bay, el 26 de mayo. O porque no se conformara su opinin con la del adelantado, porque le desanimase la perspectiva de sufrimientos que esperaban los espaoles en aquella tierra, Vasco Porcallo se volvi los pocos dias para no salir ya mas de sus encomiendas de Puerto-Prncipe y San Juan de los Remedios; y Soto con el aliciente de sus fciles victorias en sus primeros pasos, cometi la inmensa falta de internarse sin direccin ni objeto fijo en una regin desconocida sin formar antes siquiera sobre su litoral alguna fortificacin que le resguardase de un revs, y donde le lleva-

PAGE 94

76 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. sen ausilios sus embarcaciones. El inca Garcilaso, con mas poesa que fidelidad y buenos informes, forjo" una epopeya con su narracin de las batallas de Soto contra los indomables indios floridanos. Trabaj y pele s, mucho, pero sin conquistar mas tierra que la que pisaba. All, en el actual Estado de Missouri, le arrebat una fiebre el 30 de junio de 1542 orillas del gran rio Mississip, descubierto por l y por los suyos, y no un siglo despus por viajeros franceses como se ha supuesto. La epopeya verdadera se realiz despus de la muerte de Soto. Su diestro sucesor en el mando de su gente, Luis Moscoso de Alvarado, con incidentes, obstculos y trabajos superiores los de la clebre retirada de Jenofonte con sus 10,000 griegos, la condujo triunfante siempre travs de mas de 1,000 leguas de comarcas ignoradas y enemigas; se labr buques, y la hizo navegar por el Mississip corriente abajo hasta desembarcarla en la boca del Panuco, en la jurisdiccin ya de Nueva Espaa. En cuanto supo el rey el infeliz resultado de la espedicion de Soto, y aun la muerte de su esposa, arrebatada por el dolor de la de su marido, nombr para el gobierno de Cuba al joven licenciado Juanes Dvila, que tom las varas de Ortiz en Santiago el 2 de febrero de 1544. Vino de Sanlcar hasta Santo Domingo con la segunda flota enviada de la Pennsula las Indias: que ya por aquel tiempo estaba prevenido que no verificasen aislados su navegacin trasatlntica los buques que iban y venan de Amrica espuestos las tentativas de los corsarios estranjeros sino que se reuniesen y salieran juntos de aquel puerto por las primaveras. Dvila fu portador de las primeras ordenanzas que se recopilaron para los nuevos establecimientos de Indias, que suprimieron las encomiendas servidumbre de los indgenas, y que tantos descontentos y tan ruidosas sediciones produjeron, como era natural, entre los pobladores de muchas provincias, particularmente en el Per. En Cuba quedaban muy pocos indios en las encomiendas, y tratados ya con mas benignidad se quedaron voluntariamente en muchas. Otros permanecieron alzados en los montes, y al saber su emancipacin, los de la parte occidental se empezaron agrupar no lejos de la baha de la Habana, donde mas adelante se organiz despus con ellos una nueva poblacin que se llam Guanabacoa. Despus de encargar del gobierno de Santiago otro abogado llamado Juan de Aguilar, que all cometi muchos escesos irregularidades, se dirigi Dvila la Habana. Observando la dificultad de abastecer de agua los buques que ya regularmente recalaban en el puerto al ir y retornar entre Veracruz y la Pennsula, propuso la Audiencia de la Espaola y la corte un proyecto razonado para traerla para el consumo de la poblacin y de las flotas, desde el rio Almendares de la Chorrera, por medio de una zanja. Pero por sencillo que fuese el pensamiento, su realizacin exiga gastos que la pobreza de la villa no sobrellevara, y para algunos aos despus qued aplazada. Acusado de abusos injusticias fu residenciado Dvila por la Audiencia poco despus de regresar Santiago, en abril de 1546, siendo su juez el licenciado Antonio Esteve, que luego sali tan malparado del procedimiento como el que lo haba causado. La gobernacin de la mayor parte de las provincias de Amrica andaba entonces en manos de abogados. La Audiencia de Santo Domingo relev Esteve con otro licenciado llamado Antonio de Chaves, de mejores condiciones que los otros dos, y en quien el rey confirm despus el nombramiento. Chaves empez funcionar el 5 de junio de 1546, concitndose desde luego con su justificacin la enemistad de tres banderas en que se dividan entonces las Tillas de Cuba; una de doa Giomar de Guzman, esposa de Dvila y de gran ascendiente para muchos, otra la de los deudores al fisco, y otra de los opuestos cumplir lo prevenido en las Ordenanzas. Haba Chaves remitido preso Dvila disposicin de la Audiencia, hacia pagar rezagos debidos la Hacienda, y se esforz en cumplir lo prevenido en aquellas disposiciones generales para toda Amrica. No habiendo sido, sin embargo, tan escrupuloso en su observancia con algunos colonos como con la generalidad, los mal avenidos con su justificacin le acusaron de parcial ante la Audiencia; vinieron residenciarle, se le puso preso, y aunque luego sali solamente multado de la causa, fu relevado principios de marzo de 1550 por otro licenciado Gonzalo Prez de ngulo, natural de Valladolid, perdiendo mucho entooces los pobladores de Cuba con el cambio de gobernador. Aunque empez marcarse su poca con la primera esplotacion de las abundantsimas minas de cobre descubiertas cerca de Santiago aos atrs por Hernando Nuez Lobo, tuvo ngulo discordias y cuestiones con los municipios de aquella ciudad y de Bayamo, donde gobernaba entonces como teniente--guerra un encomendero de los de mas crdito, el capitn Francisco de Parada; en lo primero que pens fu en la instruccin publica de un pas donde hasta haba regidores que no saban leer ni escribir. De orden de ngulo relev Cristbal Gmez Juan de Rojas como teniente--guerra de la Habana, que empezaba tomar alguna vida con la permanencia de barcos y pasajeros entre Espaa y Mjico. A principios de aquel ao zozobr y se perdi la entrada del puerto una embarcacin de Veracruz con grana, ail, dinero y barras de oro y plata. Se aprovecharon de la desgracia el maestre y marineros de la nave para fugarse en los botes con el oro y la plata, despus de sobornar Gmez, y para entender en esta causa sin rescatar por eso nada apenas, se dirigi ngulo aquella villa, cuya residencia prefiri la de los dems pueblos en el resto de su mando. Los pocos papeles que de este tiempo y con respecto Cuba existen en el Archivo de Indias, nos pintan aquella poblacin frecuentemente inquieta con los abusos de autoridad de ngulo, entremetindose en las elecciones municipales, repartiendo caprichosamente el derecho de sisa de la zanja para costear la obra de la trada de aguas del Chorrera, discurrida por Dvila, propuesta por Chaves, y aprobada desde 16 de mayo de 1548 por el rey, y en fin, dictando rdenes contradictorias para poner fin al desorden muy comn

PAGE 95

ANTILLAS. 77 entonces en todos los puntos de arribada de flotas, de que los traficantes obligasen los compradores admitir el real tostn como llamaban, no por su valor intrnseco de 34 maravedises, sino por el de 40 que ellos le impusieron su conveniencia. Muy disgustadas seguan las villas de Cuba con Angnlo, con la prdida de una rica flota en los bajos de Florida, y las noticias de naves francesas que corseaban por sus costas, cuando en junio de 1554 acometieron Santiago dos corsarios de aquella nacin con doscientos hombres, acaudillados por Jaques de Sores. Los mas de los vecinos andaban en las minas del cobre en la campia, y todo lo rob all el francs sin resistencia, hasta que despus de un mes de hostilizarlo, le oblig Parada reembarcarse. Pareca que semejante aviso animase ngulo vivir en la Habana prevenido, mayormente contando el castillejo fabricado de orden de Soto por Mateo Aceituno, aunque reducido y defectuoso, con algunos caones, y con un centenar de vecinos de corazn, que no faltaban, pudiera rechazar una invasin como la de Santiago. Sin embargo, sucedi al contrario. Sores desembarc el 10 de julio del siguiente ao con sus doscientos hombres por la playa de San Lzaro; ngulo se fug con la mayor parte de los moradores, y aunque el castellano del pequeo fuerte, Juan de Lovera, se resisti con energa con cuatro pedreros y una docena de valientes hasta capitular dos dias despus por hallarse sin municiones y sin vveres, los invasores todo lo destruyeron tomaron, llevndose por mas de ochenta mil pesos de despojos al abandonar la arruinada Habana el 5 de agosto. Pocas semanas despus otras embarcaciones francesas entraron en el puerto, y no emprendieron nuevas hostilidades, satisfechas con un rescate que les pudo reunir el vecindario. Habiendo dispuesto el rey al ocurrir estos desastres que los vireyes de Nueva Espaa ausiliasen Cuba con gente y con dinero, vino suceder ngulo el gobernador y conquistador de Chiapa Diego de Mazariegos, trayendo veinte arcabuceros, algunos fondos, y alguna maestranza para restaurar el maltratado fortin y algunas casas de la poblacin. Empez gobernar el 7 de abril de 1556, y encontr la isla perdida, con pocos y desanimados habitantes en sus pueblos, porque las arcas de oro estaban estinguidas, y la esplotacion de las minas del cobre no rendan lo prometido por el fundidor alemn Juan Tezel, que habia empezado esplotarlas por un procedimiento nuevo. No habia indios ya para el trabajo, y no eran suficientes para fomentar los cultivos que el consumo domstico exiga unos trescientos negro3 trados haca 1549. La poblacin de la isla, conjeturada por el historiador Urrutia eu unos ocho mil habitantes de toda edad, sexo y condicin, en la poca de Soto, apenas ofreca entonces algo mas de la mitad de aquel guarismo. Y sin embargo, fueron aos de mas paz los que dur la administracin de Mazariegos con la creacin de la armada de la guarda de la carrera de las Indias, con la tremenda persecucin que hizo corsarios y piratas estranjeros su general Pedro Menendez Barca, con el ttulo de asesor y teniente gobernador general, quedando anejo ese cargo desde entonces el privilegio de ejercer el gobierno en casos de vacante del gobernador propietario. Adems qued fijada en la Habana desde entonces la residencia de los gobernadores. El malogro de la infeliz jornada de Soto la Florida, no entibi en los espaoles el deseo de sujetar aquella tierra. El virey de Mjico D. Luis de Velasco, organiz en 1558 una espedicion mas numerosa aun, acaudillada por el maestre de campo D. Tristan de Luna, que sali de Veracruz con aquel rumbo el 14 de julio del ao siguiente con mil y quinientos combatientes, un segundo jefe, doce capitanes, varios alfreces, y una escogida misin de dominicos, dndose rdenes Mazariegos para facilitar bastimentos y ausilios de la Habana. Pero mal dirigida aquella gente, con sus torpezas, sediciones y discordias, se malogr tambin la empresa. Muchos y entre ellos algunos religiosos la abandonaron, vinindose la Habana en las barcas que Luna despach en busca de vveres, y apenas la mitad de los espedicionarios pudieron regresar Mjico en el verano de 1561, siendo singular que tan desafortunado ejemplo lejos de retraer del mismo intento, estimulase mas repetirlo, y no solo loa nacionales sino los estranjeros. O por deshacerse de ellos cuanto antes por ceder los deseos del almirante Coligny, dio permiso el rey de Francia para que se trasladasen varias espediciones de protestantes, la mayor parte malhechores, un pas cuya invasin anadia los obstculos de su esterilidad y de su clima la ferocidad de sus indomables habitantes. Los armamentos salieron de Francia: uno de Dieppe el 18 de febrero de 1562, con dos navios bien tripulados cargo del corsario luterano Juan Ribaut; y otro mayor del Havre en 22 de abril de 1564, mandado por Rene de Laudonniere. Se establecieron sin penetrar tierra adentro sobre el mismo litoral del actual estado de la Carolina, y desde all, adems de fortificarse y adelantar su colonizacin, emprendieron sus pirateras contra los buques aislados que encontraban de los espaoles, cuando dej Menendez de mandar la Armada de Indias. No se contentaban con robarlos: hasta echaban pique las tripulaciones. IV. El 19 de setiembre de 1565 sucedi Mazariegos en el gobierno de Cuba Francisco Garca Osorio, natural de Ocaa y antiguo navegante de los de la espedicion de Soto la Florida, cuando los piratas protestantes establecidos en esta regin, andaban mas audaces en sus escursiones sin saber aun que se hubiesen presentado all los espaoles destruir sus fuertes y colonias. Apresada fu por ellos cerca del puerto del Mariel la carabela en que Mazariegos regresaba Nueva Espaa con sus hijos, y mal lo pasara el veterano en poder de Fornoux y Lacroix, sus aprehensores, si su maa no le sacase del aprieto. Habindosele permitido enviar la Habana una carta con un propio pidiendo su rescate, y como no entendiesen su letra los franceses, mas que dineros pidi fuerza que viniese sorprenderlos y librarle. En efecto, as que recibi su mensage Garca Osorio, despach al Mariel dos embarcaciones de las que acababan de llegar con destino la Florida. Ven-

PAGE 96

78 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. cieron aquellos piratas, les mataron apresaron mas de sesenta hombres, y redimieron de cautividad Mazariegos. Pedro Menendez de Aviles, que por cuestiones con el tribunal de la contratacin de Sevilla llevaba ya cuatro aos separado del mando de la armada de la Guarda de Indias, habia sido elegido por Felipe II para esterminar los protestantes franceses de Florida, doblemente criminales los ojos de aquel rey como enemigos de la f catlica, y como usurpadores de sus territorios. Sin esperar aquel marino otras fuerzas que se le debian incorporar de la costa de Cantabria, sali de Cdiz el 29 de junio de 1565 con un galen, otras ocho embarcaciones y novecientos hombres. Toc en Tenerife y Puerto-Rico, y aunque le dispersel armamento un temporal, lleg con el galen y otros tres buques el 28 de agosto al lugar donde luego fund la ciudad de San Agustn de la Florida. Tan audaces, prontos y felices fueron all sus movimientos, que el 22 de octubre ya era dueo de dos establecimientos fortificados de los franceses, habia degollado mas de seiscientos, no salvando la vida mas que los que declararon ser catlicos, las mujeres y los nios, Laudonniere, un hijo suyo, y algunos pocos mas que en una embarcacin pudieron huir Francia. Se ignoraban estos triunfos en la Habana, y aun se daba por perdida laespedicion de la Florida lo mismo que su jefe, cuando se present Menendez en el puerto con dos naves el 14 de noviembre de 1565. Venia buscar bastimentos y socorros para I03 establecimientos que acababa de fundar en aquella costa, y buscar la armada de Cantabria que no habia podido incorporrsele antes de su salida de Cdiz, y que se hallaba hacia dos meses en la Habana las rdenes de su sobrino Pedro Menendez Mrquez. Kn lugar de apoyo y simpata, solo oposicin y malquerencia hall el conquistador de la Florida en el gobernador de Cuba Garca Osorio, agente de la contratacin de Sevilla, que se condujo como apasionadsimo instrumento de los" odios de aquel tribunal aquel guerrero: le dificult la adquisicin de vveres, le priv de toda jurisdiccin en tierra, y hasta apadrin y encubri sus desertores. D. Andrs Rodrguez de la Barcia, en su Ensayo cronolgico dla Flor 'ida, publicado bajo el pseudnimo de D. Gabriel de Crdenas y Cano, anagrama del nombre y apellido del autor, designa escandalosos altercados ocurridos en aquellos dias entre Osorio y los oficiales de Menendez; y aquel funcionario no mud de parte con los floridanos en todo el tiempo que sigui mandando. Habiendo regresado la Pennsula Menendez, demostr que no se podra consolidar la conservacin de su conquista si no se le conferia el gobierno de la tierra mejor adecuada para socorrerla, que era Cuba. Obtvole en efecto con autorizacin para dejar en su lugar delegados tenientes suyos mientras tuviese que ocuparse en la organizacin y fortificar all las nuevas colonias de San Agustn, Tequesta y San Mateo. As que lleg la Habana, el 24 de julio de 1568, hizo relevar y residenciar Osorio por el licenciado Francisco de Zayas, que se llev su encausado preso Espaa con los autos en 14 de febrero de 1569. Mientras dependi el gobierno de Cuba de la jurisdiccin de Menendez, lo desempearon despus de Zayas los siguientes delegados suyos: el capitn Diego de la Rivera y Cepero hasta 12 de junio de 1570; el capitn de mar y guerra Juan Alonso de Navia hasta 14 de julio de 1571; Pedro Menendez Mrquez hasta 21 de abril de 1572, y Sancho Pardo Osorio hasta 29 de octubre de 1574, al saberse en la Habana con la llegada de su relevo que habia muerto en Santander el insigne adelantado de la Florida, cuando se afanaba all en organizar de orden de Felipe II la famosa armada apellidada la Invencible, que dej pronto de serlo cuando la dirigieron manos menos diestras y firmes que las de Menendez. En los seis aos que, presente ausente, corri Cuba bajo su direccin, se limpiaron sus aguas de piratas y corsarios estranjeros, se estudi cientficamente la navegacin de sus cestas, canales y cayos adyacentes por marinos entendidos, como Menendez Mrquez y Pardo Osorio; y en fin, Rivera empez levantar, en lugar del ruin fortn fabricado en 1540 por Mateo Aceituno, el castillo llamado de la Fuerza, bajo el mismo plan que ha conservado en la Habana hasta hace pocos aos. Otro beneficio recibi esta villa en la misma poca, el de la fundacin de un hospital donde se ampli despus el de San Juan de Dios, que destinado en un principio la curacin de los enfermos y heridos que venan de Florida, sirvi tambin en adelante para los enfermos pobres de la poblacin. No porque residiesen ya siempre los gobernadores en la Habana, aun simple villa, renunciaba Santiago como ciudad sus aspiraciones como capital de la isla y de supremaca que le inspir su mismo fundador Velazquez. El capitn D. Gabriel Montalvo, caballero de Santiago y alguacil mayor de la inquisicin de Granada, nombrado sucesor de Menendez, recibi orden de ir tomar all las varas, de residir en aquella poblacin siempre que su presencia no fuera indispensable en la otra; y en efecto, hasta 2 de junio de 1577 en que fu depuesto y encausado en su juicio de residencia, all permaneci lo mas del tiempo. De esta poca libre de peligros de piratas y escasa en incidentes que no fueran las eternas discordias entre muuicipiosy gobernadores, solo merece mencionarse la comisin conferida por la Audiencia de Santo Domingo uno de sus ministros, el licenciado Alonso de Casares, para formar las Ordenanzas municipales, las que en adelante sirvieron de legislacin especial los ayuntamientos. Aunque las ley y promulg aquel magistrado en el de la Habana en 15 de enero de 1574, no empezaron regir hasta el siguiente ao, y con muy leves alteraciones han regido hasta principios del presente siglo. Abusos de autoridad, abandono en la obra de la Fuerza de la Habana y en otros asuntos de gobierno, ocasionaron el relevo y formacin de causa de Montalvo, quien reemplaz en aquella fecha el capitn de mar y guerra Francisco de Carreo, natural de Sevilla, y tan activo como bueno. Las rdenes principales que trajo eran: adelantar aquella fortificacin, conservarla siempre guarnecida con cien soldados y algunas plazas de maestranza y artilleros, que el vi-

PAGE 97

ANTILLAS. 79 rey de Mjico haba de estipendiar; enviar Cdiz con destino la suntuosa fbrica del monasterio del Escorial que se estaba alzando entonces ocho leguas de Madrid, remesas escogidas de las mas preciosas maderas de la isla; surtir de carnes y vituallas las flotas trasatlnticas que se detenan dos veces al ao en su viaje de Sanlcar y Veracruz la ida y la vuelta; y en fin, socorrer los nuevos establecimientos de Florida, con cuya tutela corri Cuba como con la de esta corri tambin en adelante el virey de Nueva Espaa, atendiendo los pagos de su poca tropa y y cubrir sus cortos gastos pblicos siendo aun casi nula la recaudacin en el pas para costearlos. Todos sus encargos los cumpli Carreo con celo y desinters; termin la obra de la Fuerza de la Habana con arreglo al plan de Menendez; arregl el nmero, presupuesto y servicio de su guarnicin compuesta de cien arcabuceros, un capitn, un teniente, dos alfreces y veinte artilleros y bombarderos como entonces les decan, sin contar una corta maestranza para la obra y su entretenimiento. Envi Sanlcar mas caobas, cedros, banos, guayacanes y sabinas de las que le pidieran; y tanto, que todos los relieves y entallados que ostenta aquel magnfico edificio se ejecutaron sobre troncos procedentes todos de los montes de las inmediaciones de la Habana. La ganadera tom incremento con el consumo de las flotas que solian traer mas de tres mil individuos entre pasajeros, marinos y soldados, detenindose mas de tres meses en el puerto en sus dos permanencias, la de ida y la de vuelta, y dejando grandes ganancias su vecindario. En esta poca, mientras hubo regularidad en los envos pecuniarios de Veracruz, tampoco la hubo para trasladar los que les correspondan los presidios de Florida, que empezaron surtirse para todo de la Habana. A pesar de los esfuerzos de Carreo para que se fijasen en el pas mas nmero de frailes de los muchos que pasaban Indias por entonces, del que fuese necesario al culto y las misiones, aunque ya se habian fundado dos conventos de franciscanos, uno en Santiago y otro en Bayamo, y este ltimo en tiempo de Montalvo, tambin se fund en la Habana otro de la orden de Santo Domingo en virtud de real cdula de 17 de julio de 1576, cuya obra se levant sobre los solares que aun sigue ocupando, bajo los auspicios de su primer guardin Fray Diego de Carvajal. Antes se haba fundado el primer mayorazgo conocido en la isla con licencia que dio el rey Antn Recio, uno de los vecinos mas ricos de la Habana y regidor de su Ayuntamiento, que como todos los dems municipios de la isla ya usaba ampliamente de las facultades concedidas por sus ordenanzas, y confirmadas despus por el rey, de mercedar tierras pobladores que contasen medios para labrarlas esplotarlas con ganados. Hizo venir Carreo todos los pesos y medidas que regan en la Pennsula para que tambin rigiesen en la isla, y se estinguieranlos abusos que solian cometer vendedores y mercaderes en la venta de sus artculos y gneros. Por esto y por su empeo en impedir manejos inmorales se concit aquel gobernador no pocos odios, y muri consecuencia de un veneno combinado en un plato de manjar blanco, con que le obsequi el dia de su santo (abril 1579) la esposa del maestro de obras, obligado restituir ¡il fisco mil ducados que usurp en sus cuentas. Por faltar teniente gobernador asesor cuando muri Carreo, ejerci el mando de la isla, aunque sin desempaarlo en realidad el alcalde de Santiago; y la Audiencia de Santo Domingo se lo cometi interinamente al licenciado Gaspar de Torres, que no se present en la Habana hasta principios de enero de 1580, cuando desde agosto estaba conferido en propiedad por el rey aquel gobierno al capitn Fraucisco de Lujan, hidalgo madrileo. Adems de los abusos, cohechos y contrahandos cometidos en el breve tiempo de aquel licenciado con su participacin con su ejemplo con su tolerancia, se introdujo entonces una de las mas perniciosas trascendencias, el de adoptarse la medida circular para la fijacin de las mercedes de tierras que concedan los municipios porfa, origen luego de pleitos y discordias seculares. En mayo de 1581 lleg Lujan hacerse cargo del gobierno, habindose huido Torres al campo y luego Espaa, temiendo las condenas de su residencia. Dio el nuevo gobernador la ltima mano en la obra de la Fuerza, aunque con la desdicha de que sin escuchar el rey sus justas reflexiones, nombrase castellano alcaide de aquella fortaleza al capitn Diego Fernandez de Quiones, declarando ese mando independiente de los gobernadores, y ponindole as tan pequeo cuerpo dos cabezas. Result que Lujan, aunque apareciese con el ttulo de gobernador con independencia, no podia gobernar nada. Las pocas armas que habia en la isla se reconcentraban en la Fuerza, cargo de Quiones: la Audiencia dominaba en todo lo judicial y mucha parte de lo gubernativo, y el vireinato de Nueva Espaa en todo lo que no concerna ni la Audiencia ni Quiones. Ni en muchos casos qued Lujan libertad ni para los actos mas comunes, sucediendo que los generales de las flotas aspiraban conservar su jurisdiccin sobre los pasajeros lo mismo cuando bajaban tierra que en los buques. Pero esa exigencia no cedi Lujan, y por oponerse tambin los excesos de Quiones y del contador Pedro de Arana, le calumniaron ambos la Audiencia, que orden su prisin y formacin de causa, enviando residenciarle Garca Hernndez de Torrequemada, que se hizo cargo del gobierno poltico en 1583. Este funcionario insult, arrest y mortific Lujan con toda clase de atropellos. El encausado despus de mucho padecer, as con el espectculo de los pblicos desrdenes como por el sentimiento de sus propios males, logr salir para Santiago y Bayamo, en donde se le consinti que gobernara, hasta que la misma necesidad de cumplir con un gran deber puso fin su ostracismo. El famoso Francisco Drake, que de temible corsario y hbil navegante ascendi caudillo de las fuerzas navales de Inglaterra, con veinte bageles y mas de trea mil hombres de desembarco, despus de sorprender y saquear las islas de Cabo Verde y Cartagena de Indias, ciudad naciente entonces, acababa

PAGE 98

80 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. de obtener el mismo resaltado en la ya antigua ciudad de Santo Domingo, que no se libr en enero de 1586 de ser destruida, sino con un rescate que la empobreci durante muchos aos. Antes de saber esa catstrofe, al tener noticia de la de Cartagena, el virey de Mjico socorri la Habana con dos compaas de sesenta hombres, y luego con otros trescientos mas, y armas y municiones, que llegaron aquel puerto dias despus que Lujan dio la vuelta de Bayamo, el 21 de abril, con Hernn Martnez de Rojas y otros doscientos treinta hombres bien armados que de aquel y otros pueblos le siguieron para defender la capital de la isla. Levantronse reductos en todas las riberas de la entrada de la baha, y por primera vez recibieron el nombre de milicias las compaas de gente armada que form entonces Lujan con voluntarios de la Habana, y hasta con indios y mulatos de los residentes en Guanabacoa. El peligro comn puso fin las discordias. Nadie le disput ya ninguna atribucin al gobernador, absuelto adems por la Audiencia de todas las acusaciones que le haban forjado. Al fin asom Drake la vista del puerto, por la tarde del 29 de mayo, con 16 naves y 14 grandes lanchas, pero no encontr all los espaoles tan despreciados como en otras partes. La vista de 700 arcabuceros y de otros 300 hombres armados de picas y ballestas, le disuadi de todo proyecto de agresin formal. Despus de bordear algunas horas, fuese retirando hacia Matanzas, pero no sin ser seguido por algunos barcos con gente destacada por Lujan que le arrebataron una lancha. Los insultos cometidos por Drake y otros corsarios estranjeros en los establecimientos espaoles de Amrica, decidieron Felipe II ordenar que se fortificasen varios puntos litorales del nuevo continente que llamaban ya la atencin por su importancia, dando esa comisin al maestre de campo Juan de Texeda, al clebre ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli, y otros oficiales ya probados por su competencia para aquella clase de obras en las campaas de Flandes. Dispuestas en mas de dos aos de tareas por esa comisin las nuevas defensas de Santo Domingo, PuertoRico y Cartagena, se traslad emprender las de la Habana, donde cumplido ya por Lujan su tiempo de gobierno, entreg el mando Texeda el 31 de marzo de 1589. Como no se prevea entonces que la Habana pudiera ser acometida por armamentos mas considerables que el de Drake, ni que ningn ataque por tierra la amenazara en mucho tiempo, las ideas de Texeda y Antonelli se fijaron en defender la entrada de su baha. Aunque pronostic el segundo que todo enemigo que fuese dueo de la altura de la Cabana lo seria tambin de la poblacin, los recursos sealados por el virey de Mjico para las obras se limitaron las de dos castillos. El mayor se levant con tres baluartes y cortinas sobre la gran roca en que limita la orilla derecha de la baha, y se llam desde entonces el Morro, como la misma localidad donde se alzaba; y el menor, simple y reducido cuadriltero con fosos y estacada, se llam de la Punta, como tambin llamaban aquel estremo de la ribera de la baha donde se asienta. Con sus nuevas fortificaciones esteriores, menester fu que se aumentara para custodiarlas la corta fuerza de la guarnicin de la Habana. Desde 1591 su planta militar qued compuesta de un gobernador, tres alcaides de los tres castillos, un sargento mayor, tres capitanes, seis alfreces, un condestable, 21 artilleros, 10 cabos de escuadra, 390 soldados, cuatro ministriles, un trompeta, dos tambores y dos pfanos, destinndose dos capellanes para hacerles cumplir sus deberes religiosos. Los sueldos que las diferentes clases militares se sealaron entonces fueron los siguientes: o Gobernador de la Habana y de la isla, sia sus emolumentos. 26,400 rs. plata fuerte. Alcaide castellano de la fuerza. 6,601 dem del Morro 6,600 dem de la Punta 4,400 Sargento mayor ( tenia otros gajes) 3,765 Capitn 3,765 Alfrez 2,860 s> Cada capelln 2,440 Sargento 1,865 Condestable 1,865 Armero 1,865 Cada artillero 1,440 Cada cabo de escuadra 1,440 Cada soldado, cada tambor y cada pfano 1,265 Sobre estos sueldos se distribuan adems 32,000 reales de plata en gratificaciones los artilleros, condestable, soldados montados y otras plazas. El total del presupuesto militar de la plaza no pasaba de 61,543 pesos fuertes anuales, ni de 100,000 con el de todos los dems servicios civiles. Declarado ya el puerto de aquella poblacin escala imprescindible de todas las flotas y armamentos que de Sevilla, Sanlcar y Cdiz se dirigan Veracruz y regresaban de esta plaza aquellas, concedise la Habana desde 20 de diciembre de 1592 ttulo y armas de ciudad con tres castillos y una llave, signos alegricos de sus tres fortalezas, y de reconocerse ya su. puerto como entrada de la navegacin del golfo Mejicano y de toda la Amrica central. Segn fundadas congeturas de muchas referencias de escritos de aquel tiempo, su vecindario y su casero aun distaban mucho entonces de corresponder ni su nuevo ttulo ni su futura importancia. Unos tres mil habitantes de unos quinientos edificios, la mayor parte de pobres.materiales, apenas ejercan otras industrias que la de un caro hospedage los pasajeros de las flotas, y la venta de carnes saladas, frutas y legumbres del pas para el consumo de las tripulaciones. El uico rengln de agricultura que prosperase era la ganadera. En cuanto plantaciones, la de la caa, ya comn en Santo Domingo, no se conoca apenas en Cuba, y las primeras semillas de caf, ni haban llegado su archipilago ni aun al continente. Templos no habia entonces mas quedos; una rstica parroquial sobre los solares que ocupa hoy la casa de gobierno, y la conventual de Santo Domingo que se conserva aun. La de San Agustn con su convento no empez alzarse hasta 1599, y la de San Francisco, aunque principiada antes en mayor escala, no se termin sino muchos aos despus. De obras pblicas no existia mas que la acequia principal de la Zanja. Las

PAGE 99

ANTILLAS. 11 dos acequias accesorias no las termin Antonelli hasta principios del siglo xvu. Terminado su tiempo de gobierno, no sin cuestiones de jurisdiccin con los generales de las flotas, cujas pretensiones sobrepuso siempre su autoridad con entereza y con el obispo Salcedo, que le escomulg, el maestre de Campo Juan de Texeda fue' relevado en julio de 1594 por D. Juan Maldonado Barnuevo, natural de Salamanca y acemilero mayor de la reina. Marcse el mando de este Maldonado con novedades muy notables; siendo la mas ventajosa, la de lograr que se estendiese la isla de Cuba la proteccin que daba el fisco en Santo Domingo los que emprendiesen ingenios de fabricar azcar. Esa proteccin consista en dos estmulos tan importantes, como el de adelantar cuatro mil pesos bajo fianza, y conceder privilegios de exencin de contribuciones y hasta de diezmo, en los primeros aos, esa clase de fincas, con el privilegio de no poder ser rematados por deudas sino sus productos. Grave mal fu desde entonces que se hermanase el cultivo de la caa con la elaboracin de sus jugos, obtenidos por medio de un mecanismo de presin que se llamaba ingenio, y dio su nombre los fundos rurales donde se establecan. No existan mas que unos tres cuatro ingenios en el espacio comprendido entre la ciudad y el rio Almendares por el punto mas inmediato de su orilla, y despus de declarada aquella concesin en cdula de 30 de diciembre de 1596, se form su ingenio todo vecino de la Habana que se encontr con elementos para adquirir un campo, Vista de Matanzas. construir un trapiche y comprar algunos negros, que se vendan entonces por cien pesos. Los contratistas portugueses introdujeron en Cuba unos dos mil desde aquel ao hasta el ltimo del siglo. El 11 de marzo de 1596, la escuadra inglesa del famoso Drake, que habia muerto de calenturas en las orillas del istmo de Panam, y que mandaba su segundo Baskerville, fu alcanzada y batida entre las islas de Cuba y Pinos por el bailo D. Pedro Delgadillo Avellanada. Les tom un buque, les ech pique otro, y ahuyent los dems, y los 16 espaoles vinieron reparar sus averas en la Habana y regresaron Sanlcar. A pesar de este incidente ventajoso, como la marina espaola hubiese perdido mucho de su prestigio y superioridad desde la destruccin de la famosa escuadra llamada Invencible en el canal de la Mancha, con el incremento que tomaron desde entonces las fuerzas navales de Inglaterra y de los rebeldes holandeses, ya no pudo proteger suficientemente sus vastas posesiones ANTILLAS. de Ultramar y mucho menos las Antillas. Se plag el mar central de Amrica de corsarios de aquellas dos naciones, que pronto se convirtieron en piratas. Cuando no hostilizaban los buques espaoles, se entendan por medio del contrabando y de trficos ilcitos con los pequeos pueblos de las costas de las Antillas. Este comercio fraudulento habia tomado grandes creces en Puerto-Rico, Santo Domingo y Cuba, cuando sucedi en la Habana Maldonado el general de galeones D. Pedro de Valdi, en 20 de. junio de 1602. Al final del primer tomo de la Historia de Cuba por el mismo autor de esta crnica, se encuentran curiosos detalles sobre los contrabandos de aquella poca y las exageradas medidas represivas que acarre su pasajera correccin. Valds, al mismo tiempo que con algunas galeras y algunos centenares de hombres ahuyent los piratas, impuso penas estraordinaria3 los contrabandistas de Bayamo y otros pueblos. Por otra parte, aunque con pobres medios, organiz en la Habana una fundicin de artillera con las remesas de 11

PAGE 100

82 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. cobre que le enviaban de Santiago de Cuba, estraidas del pueblo del Cobre, que ya se habia formado con el atractivo de la esplotacion de sus abundantsimos veneros entre unas lomas dos leguas de aquella ciudad. Tanto por la inmediata vigilancia que exiga all la estraccion de mineral, como por la necesidad de atender ala gobernacin de los pueblos mas distantes de la Habana, pesar de la oposicin de Valds esa medida, por real ce'dula de 8 de octubre de 1607, qued la isla dividida en dos jurisdicciones civiles, aunque en lo militar siguieron ambas dependiendo de la autoridad del capitn general que resida en la Habana. La primera jurisdiccin aneja la capitana genaral, estaba comprendida entre el Cabo de San Antonio hasta una lnea imaginaria de la costa del N. la del S. cerca de Puerto-Prncipe, y la segunda con toda la mitad oriental desde los mismos lmites de PuertoPrncipe, y comprendiendo esa poblacin hasta la punta Cabo de Mais. Se la denomin desde entonces gobierno de Santiago; y el primero quien se confiri su mando fu al capitn D. Juan de Villaverde Uzeta, trasladado esas nuevas funciones de su cargo de castellano del Morro de la Habana. Tanto este castillo como el de la Punta, que tambin tenia ese nombre, aunque por su exigidad y poca altura no lo mereciese, quedaron ya en estado de defensa en tiempo de Valds, que fu el primero que recibid el ttulo y las facultades de capitn general de la isla, abusivamente llevado tambin por algunos de sus antecesores. TERCERA POCA (DESDE 1607 A 1762.) ORGANIZACI"N. Del mismo modo que los vireinatos, los gobiernos y las capitanas generales de Amrica no se confirieron siempre militares. Como en Yucatn, Costa-Firme y otras partes, en Cuba ya hemos visto que haban sido gobernadores algunos letrados; y ahora en lugar de Valds, en 16 de junio de 1608, se confiri su nueva capitana general con la jurisdiccin civil del gobierno de la Habana, al caballero de Santiago D. Gaspar Ruz de Pereda, antiguo comisario en los ejrcitos de Flandes. Para regularizar la persecucin de piratas y corsarios, y asegurar las remesas del cobre de Santiago, prepar dos pequeas galeras bien armadas que obtuvieron ventajas en las aguas de la isla, apresando algunos barcos de estranjeros, que fueron ahorcados sin misericordia. Segn clculos someramente formados por Pereda de orden del rey, en 1610, la isla no contaba entonces mas que unos 20,000 habitantes de todas clases y sexos. De su reducido nmero, la mitad resida ya en su capital, cerca de 3,000 en Bayamo, como 2,000 eu Santi-Espritus y Puerto-Prncipe, poco mas de 1,000 en Santiago, siendo ya esta ciudad, aunque con ese ttulo y cabecera de una vasta jurisdiccin, la preferida vctima de los piratas y de los temblores de tierra. En el nuevo pueblo del Cobre, entre amos, operarios blancos, indios mineros y esclavos africanos, se juntaban pocos mas de 300 individuos; en cada uno de los tres pueblos de Baracoa, Trinidad y San Juan de los Remedios, apenas 1,000 moradores de todas clases. Algunos grupos de cabanas de pescadores y contrabandistas aparecan junto los puertos de Matanzas, Bataban, Mariel y Baha-Honda, que luego se convirtieron en pueblos. Pero pesar de ser tan escasa la poblacin, existan ya seis conventos en la isla, tres en la Habana, los de las rdenes de Santo Domingo, San Francisco y San Agustn; el de la Merced en Trinidad, uno de San Francisco en Santiago, y otro de la misma orden en Bayamo. Mas de una vez haban estallado agrias discordias entre los gobernadores y los obispos; pero despus de trasladarse el conciliador D. Juan dlas Cabezas de la mitra de Cuba la de Guatemala mediados de aquel ao, y sucederle el dominante carmelita D. Alonso Enriquez de Armendariz, con furor retoaron las antiguas competencias con mayor incremento, desde que la inquisicin empez tener en la isla un comisario, representante de la de Mjico, en 24 de febrero de 1612, el cannigo de Santiago Francisco Ortiz. Ofendido Armendariz de que Pereda gestionase con el gobierno supremo para que los obispos de Cuba no residieseu en la Habana, sino en su catedral de Santiago, no perdon ocasin de mortificar aquel capitn general y sus subordinados. Eu una fiesta en la iglesia parroquial, sin adverteucia previa, les despoj en pblico del asiento que siempre haban ocupado el gobernador y el municipio; y por saber que Pereda consecuencia de aquel agravio escandaloso habia producido al rey sentidas quejas, le escomulg en 2 de febrero de 1614, haciendo estampar los edictos de su anatema en todas las puertas de las iglesias. El nico castigo que luego por su atentado se impuso al imperioso obispo, fu mandarle alzar la escomunion y que se trasladase su catedral por algn tiempo.

PAGE 101

bra. b.1? mm^amm i wm

PAGE 103

ANTILLAS. 83 Eq 7 de setiembre de 1716 relev Pereda el gobernador de Caracas Sancho de Alquizar, antiguo capitn de galeones, cuyo breve mando fu solo notable por el incremento que en los pueblos y costas de la isla tomaron el contrabando y los corsarios, y por la catstrofe que aniquil Bayamo. A fines de setiembre de aquel ao una formidable avenida del rio Cauto y sus afluentes destruy todas las fincas de su rico llano, sumergiendo mas de 30 buques en el cauce de aquella corriente, la mayor de la isla, que no fu ya navegable desde entonces, incomunic Bayamo con el mar. Alquizar dio algn fomento los ingenios con varias introducciones de negros de los contratados por el rey con el negociante portugus Antonio Rodrguez de Elvas, sobre todo en el territorio de la Vuelta Abajo que despus llev su nombre. Muri en la Habana en 6 de junio de 1619, encargndose del gobierno interino su asesor el licenciado Diego Vallejo y el castellano del Morro Gernimo Quero. Hasta 14 de agosto de 1620 no lleg reemplazarle en propiedad el general de galeones D. Francisco de Venegas, cuyo asesor auditor Damin Velazquez de Contreras form un minucioso juicio postumo de residencia Alquizar, persiguiendo justamente por sus contrabandos al portugus Jos Furtado, favorito del difunto, que logr fugarse del castillo de la Fuerza. Venegas persigui con afn los piratas y contrabandistas, organizando una armadilla que ahuyent las urcas inglesas y holandesas de las aguas de la isla. El 22 de abril de 1722 estall en la Habana un incendio que en dos horas redujo cenizas una tercera parte de su poblacin, y no la devor toda, porque componian un barrio aislado entre el casero mas antiguo que se levantaba mas al N., y el que se formaba entonces hacia el Medioda. Muy ocasionadas eran tales siniestros las techumbres de la paja llamada en el pas guano, que por mas barata y fcil de adquirir se aplicaba la mayor parte de los edificios, no estando aun propagada en el pas la industria de los tejares. Con ausilios del rey se reedificaron prontamente las casas destruidas. Mayor quebranto aun sufri el Estado no lejos de la Habana con el naufragio que en 5 de setiembre del mismo ao padeci la flota de galeones de Veracruz, que con su general el marqus de Cadereita habia salido de aquel puerto para Cdiz el dia anterior. Un repentino temporal del NE. la estrell la entrada del canal nuevo de Bahama contra los arrecifes de los Mrtires. Adems de tres galeones, se perdieron porcin de buques mercantes muy interesados, y mas de mil vidas en las olas. Pero la mayor parte de las embarcaciones y la gente, aunque con muchos descalabros, retorn la Habana. Muri Venegas en 8 de abril de 1624, ocasionando su prdida mayores desavenencias entre los gobernadores interinos de lo civil y militar que en ningn caso anterior de la misma naturaleza, por mas que su asesor Velazquez de Contreras se sobrepusiese con firmeza sus opositores. La Audiencia de Santo Domingo se estralimit de sus facultades, nombrando gobernador interino de la jurisdiccin dla Habana al licenciado Juan de la Riva Martin, que se present en la ciudad con su despacho en febrero de 1625. Cedi entonces Contreras, aunque el ayuntamiento insistiera en sostenerle; pero el castellano del Morro, Juan Esquivel, quien corresponda el gobierno militar, no quiso reconocer al nuevo funcionario, y ocurrieron entonces frecuentes alborotos originados por las dominantes tendencias de aquel tribunal superior, y mas aun por no estar todava bien deslindadas para Amrica las atribuciones de unos y otros en casos de interinidades y vacantes. Y tales discordias ocurran en la isla, cuando mayor unin aconsejaba la preponderanca de la marina holandesa en el mar de las Antillas. Hasta 16 de setiembre de 1726 no pudo empezar funcionar el maestre decampo D. Lorenzo de Cabrera, nuevo capitn general propietario, que con su fuerza de carcter se hizo al instante obedecer por todos. Ocupse desde luego en reformar varios defectos de los tres castillos, y poner pronto trmino todas sus obras accesorias, adelantando algunas bateras bajas por sus frentes hacia el mar. A la guarnicin que aun no pasaba de 300 plazas, la reforz con cuatro compaas de milicianos, escogidos entre los mas aptos para lances, y confi su mando I03 vecinos de mas cuenta. Abasteci las fortalezas, iguales aprestos dispuso para Santiago y otros puntos. Hizo mas; sin noticia del virey de Nueva Espaa, y sin previa licencia de la corte, por autoridad propia hizo venir de Cdiz 36 bombarderos y artilleros. Cabrera no sufri contradiccin de nadie, ni de los castellanos de las fortalezas, ni de los oficales reales y municipales, ni del obispo; bien que ya no lo era Armendarz, dos aos antes promovido la mitra de Mechoacan. Para poca de tantos peligros y amenazas de los armamentos holandeses, cuadraba bien en Cuba el temple de aquel veterano de Lepanto y Flandes, por mas que algunos escesos y estravos contrastaran con sus grandes condiciones. Desde principios de 1628 volvieron los holandeses dirigir nuevas espediciones sobre Amrica, pero ya no tanto hacia el Brasil como para cruzar entre las Antillas, esperando el retorno de las flotas. Aunque no se descuid Cabrera en avisar Veracruz y Cartagena la presencia del clebre almirante Pitt Hein en las aguas de la isla, con 20 grandes urcas y otros buques menores de guerra, y con mas de 3,000 hombres de desembarco, intercept el enemigo sus avisos. Sin presuncin ninguna de peligro grave, los galeones de Honduras cargo de D. Alvaro de la Cerda avistaron las costas de Cuba, y ya no lejos del Mariel, reconocieron navegando apresuradamente hacia ellos una divisin de nueve urcas holandesas. La Cerda aprovechando un Oeste favorable, intent ceir la costa corriendo en su paralela y atravesar la lnea de los holandeses descargando su artillera por ambas muras para refugiarse en la Habana. Las naves mercantes que por su porte menor cean la costa, lograron fondear en el puerto en la tarde del 1. de agosto, aunque muy maltratadas por los disparos de los holandeses. Pero alcanzado y abordado el galen de D. Alvaro, cuando no le quedaba ya ni arboladura ni gente ilesa

PAGE 104

84 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. con que defenderla, tuvo que rendirse, mientras su almiranta menos averiada, lograba embarrancar aquella noche bajo los fuegos del castillo de la Punta, y aun all hubiera caido en poder del enemigo, no acudir Cabrera con presteza socorrerla embarcando en lanchas parte de la guarnicin y las milicias. Mejor logro consigui luego Pitt Hein. La flota de Veracruz, bajo el mando de D. Juan de Benavides, asom por las mismas aguas al anochecer del siguiente setiembre, siguiendo el mismo rumbo que la de Honduras los cuatro galeones y once buques mercantes que la componian. Como los de la Cerda, procuraron tambin arrimarse la costa todo lo posible; pero se lo estorb el holands interponindose tiempo entre ellos y la costa. Unos y otros pasaron en la maana del 6 al frente de la Habana navegando en dos lneas paralelas y con las proas hacia el canal. Pero prximo ser alcanzado Benavides, entr peleando ya en el puerto de Matanzas, entonces deshabitado y sin amparo, donde ardi la almirauta y cayeron en poder de Hein dos galeras y la mayor parte de los buques de comercio de los espaoles. Benavides, quehabia entradoel primero con su galen, el mas interesado, se esforz en desembarcar en las lanchas sus barras de oro y plata; pero perseguido muy cerca, tuvo que acojerse tierra ya de noche. Solo tres naves mercantes se salvaron de su flota, virando refugiarse en la Habana con el favor de la oscuridad y del terral. En aquella recalada infausta perdieron los espaoles 300 hombres, contando doble nmero de heridos, cuatro galeoues, de los cuales tres cayeron en poder del enemigo, y ocho embarcaciones del comercio con ricos cargamentos. En fin, el quebranto material que sufri la nacin con tan aciago lance, se comput muy moderadamente en cuatro millones de ducados de once reales de plata cada uno, sean ciento diez millones de reales. Y habra sido mayor, sin la diligencia con que de la Habana envi Cabrera hacia aquel puerto dos compaas de mosqueteros y otras dos de milicianos, que con sus tiros impidieron los holandeses de las lanchas buzear los capones de plata que los de Benavides arrojaron all al agua por no podrselos llevar tierra. Solo los galeones de Cartagena mandados por el general Toms de Larrazpuru, oportunamente avisados por Cabera, no alcanz la desgracia de los de Veracruz y Honduras. Por la primavera del ao siguiente volvieron los holandeses las aguas de la Habana tambin para esperar el regreso de las flotas, que avisadas entonces con oportunidad, no salieron de sus puertos. Cansados de esperarlas el general holands Cornelio Jolls, se present el 29 de agosto sobre el puerto de aquella capital con poderoso armamento y designio de atacar la plaza. Una compaade mosqueteros y 260 milicianos con cuatro caones, alejaron dos naves holandesas que se acercarou la vecina embocadura del Chorrera, y reconociendo la costa tan bien prevenida, Jolls acab de desaparecer de aquel horizonte el 8 de setiembre. Sus enemigos y sus mulos acusaron en la corte Cabrera de muchas demasas, entre otras de haber dirigido cargamentos de tabaco Canarias por su cuenta, y trado en retorno vinos de aquellas islas, y de haber introducido negros de contrabando y fuera de registro. A consecuencia de esas quejas, mand el rey en 22 de junio de 1630 que le residenciara el fiscal de la Audiencia de Santo Domingo D. Francisco Prada,y el 7 del siguiente octubre fu depuesto, encausado y remitido luego preso Cdiz. En el mismo dia le sucedi en el mando superior de Cuba el almirante de galeones D. Juan Bitrian de Viamonte, quien no habiendo desaparecido aun los peligros de holandeses, acab de organizar las milicias de la capital, Santi-Espritus, Puerto-Prncipe y otros pueblos, disposicin tomada por su antecesor. poca de escesos y desrdenes fu la suya, no tanto por la debilidad de su carcter, como por la violencia con que persigui Prada en sus procedimientos los parciales de Cabrera, tan desatinada, que su vez tuvo el Consejo de Indias que ordenar que le prendiera y le formase causa por sus demasas el licenciado Juan de Ribera. Aumentse en esta poca la guarnicin veterana con dos compaas de 100 hombres cada una. Ocho urcas holandesas con 800 hombres de desembarco aparecieron el 17 de abril de 1631 la vista de la Habana, y permanecieron en sus aguas mas de un mes bordeando sin intentar ninguna seria hostilidad. Para preservar de insultos y ataques Santiago de Cuba se alz entonces un castillo ala entrada de su puerto que se llam del Morro como el de la Habana, siendo su gobernador el capitn D. Pedro de la Roca Borja, y se dot aquella ciudad de una guarnicin fija de 90 hombres. Como en la Habana, todo se hizo all con anticipos y ausilios del erario pblico. En 5 de octubre de 1634 relev Bitrian de Viamonte en la capitana general de Cuba el maestre de campo D. Francisco Riao y Gamboa, caballero de Santiago, quehabia naufragado en el Mariel su venida. Trajo eucargo de perseguir con rigor el contrabando que se habia reproducido con fuerza en todas las Antillas, fomentndole en los pueblos de sus costas con amigos y enemigos, no solo los vecinos, sino hasta las mismas autoridades. Pero Riao sin medios para contenerlo, tuvo que limitar sus miras tomar cuentas atrasadas los empleados de Hacienda, variar su personal, y establecer nuevos aranceles de importacin y de consumo sobre las mercaderas que de nuestras posesiones del continente americano entraban en la Habana y Santiago y las que se despachaban de ambos puertos en retorno para los del mismo continente. Por la moderacin de sus tarifas esta novedad fu recibida sin disgusto, y con mayor motivo quedando sus productos destinados al sosten de una armadilla de galeones guarda-costas para la proteccin y servicio de las Antillas espaolas. Arrojados aos atrs del Brasil los holandeses por la escuadra de D. Fadrique de Toledo, pareca ya libre de su presencia el mar de Amrica, cuando Cornelio Jolls, llamado Pi de Palo, porque usaba una pierna de madera en lugar de la que habia perdido de un balazo, asom en junio de 1638 con 10 grandes galeones reforzado con seis buques mas de los piratas de las pe-

PAGE 105

ANTILLAS 85 quenas islas que ya se llamaban flibusteros, y en el siguiente mes se present por el horizonte de la Habana. Su designio era acechar el regreso de las flotas, pero la mas rica de todas, la de Veracruz, avisada tiempo por Riao se detuvo en aquel puerto. Los siete galeones de Cartagena gobernados por D. Carlos Ibarra no tuvieron tauta suerte. Con esos buques y otros cinco de comercio se esforzaba el 30 de agosto apresurar su movimiento hacia la Habana, retardado por un tiempo de SE. cuando le sali al encuentro Pi de Palo sobre la costa de Cabana. Aunque la gran responsabilidad de los caudales que llevaba le prescriba Ibarra evitar todo choque con fuerzas superiores, no se lo permitid la prontitud con que supo tomarle la vuelta Pi de Palo. Este combate naval fu tan reido como sangriento. Ibarra y su almirante Urzua, despus de ocho horas de combate, desde el amanecer del 31, rechazaron con sus certeras descargas los ataques del mismo Jolls con doble nmero de galeones enemigos, y to los los holandeses que en su abordaje saltaron en la capitana espaola fueron degollados. Casi del mismo modo castigaron los galeones del marqus de Cardeosa, D. Pablo de Contreras, Urdanivia, Melendez y Campos, los dems buques holandeses que los atacaron aunque superiores en porte, gente, nmero y calibre de sus piezas. Gravemente herido Jolls, y con cerca de 1,000 bajas, tuvo que retirarse por la tarde sin evitar que le persiguiese Ibarra hasta cer. rar la noche. Los espaoles despus de perder como 150 hombres, con mas de 300 heridos y grandes destrozos, no pudieron por la contrariedad del tiempo refugiarse en la Habana. Aprovechronle para regresar Veracruz, menos el galen de Sancho de Urdanivia, que por sus mayores averas se acogi Cabanas, de donde luego le remolcaron la Habana dos galeras de la armadilla que con ese fin despach Riao con crecida escolta. Mas de treinta millones de pesos que llevaba se salvaron en aquel dia por el valor de Ibarra y de sus capitanes. Sucedi Riao en 15 de setiembre de 1639 el maestre de campo D. Alvaro de Luna y Sarmiento, hermano del conde de Salvatierra que pas entonces de virey Mjico, de quien obtuvo pronto el nuevo capitn general de Cuba que remitiera los situados atrasados que deban las cajas de Nueva Espaa la isla. Siendo aun muy frecuentes las apariciones de armamentos holandeses, Luna levant torreones fortificados en las inmediatas playas de la embocadura del Chorrera y de Cogimar, donde no haba mas que reductos y puestos de vigas, y asi que supo la sublevacin de Portugal, hizo espulsar de la isla cuantos portugueses se hallaron en sus pueblos. Cornelo Jolls, con una armada muy superior la que habia trado anteriormente, se present dos tro3 de la Habana en 4 de setiembre de 1640 y permaneci una semana entera amenazndola, hasta que el 11 un temporal le dispers las naves y le estrell algunas en la costa. Cuatro embarrancaron entre la Habana y el Mariel, donde de orden de Luna acudi el sargento mayor D. Leas Carvajal con gente y prevenciones, regresando los pocos dias de los lugares del naufragio con 261 prisioneros, 67 caones y muchas municiones. Nueve dias d -spues, el 20 volvi presentarse Jolls delante de la Habana y envi una lancha de parlamento para canjear aquellos prisioneros. Tales fueron los principales incidentes del gobierno de Luna, quien relev en 27 de setiembre de 1647 el maestre de campo D. Diego de Villalva y Toledo, cuando ya la plaga de flibusteros de varias naciones anidada en la isla de la Tortuga, estendia sus pirticos atentados casi todas las costas de las Antillas. Pero cada flibustero que caia en manos de los espaoles, irremisiblemente moria ahorcado. En la primavera de 1649 vino consternar la Habana una epidemia de fiebres ptridas que habia inmolado muchas vctimas en Veracruz, Cartagena y Panam. De la documentacin que en el Archivo de Indias de Sevilla y otros centros de papeles, y que nos detllalos estragos que caus entonces en aquella ciudad, no resulta que aquella enfermedad tuviese los mismos sntomas y marcha que la que mas de un siglo despus empez luego en el pas tan endmica y permanente como la conocida con los nombres de fiebre amarilla y vmito negro. Arrebat entonces una tercera parte del vecindario y de la guarnicin, y estuvo el mismo Villalva las puertas de la muerte. A ltimos de agosto de 1652 una espedicion de piratas de la Tortuga penetr sin resistencia en el indefenso pueblo martimo de San Juan de los Remedios y lo saque, cometiendo todos los desmanes que acostumbraban en sus invasiones. Cuando las galeras de la armadilla acudieron castigarlos, habanse puesto ya con su botn en salvo. Villalva, que antes de terminar su mando habia ya sido residenciado por abusos, fu relevado en 28 de marzo de 1653 por el maestra de campo D. Francisco Xelder, uno de los mas distinguidos oficales de la campaa de. Portugal, pero mas propio para mandar tropas que para gobernar pueblos. En el verano de aquel mismo ao se volvi desplomar sobre la Habana la misma peste de fiebres que en 1649, aunque no con tanta furia. Xelder estableci un cordn sanitario para que no se propagase los dems pueblos la epidemia, hizo imitar el mismo ejemplo por todos los de la isla. Viendo la inutilidad de reclamar de Mjico recursos para la obra del recinto amurallado de la Habana, aunque decretada por el rey desde 1635, concibi para mas pronta seguridad de su vecindario un proyecto mas practicable y menos costoso; el de aislarla por medio de un canal, que arrancando de la playa de San Lzaro terminara en el fondeadero interno de la baha, defendido hoy por el castillo de Atares. Xelder muri de apoplega en 23 de junio de 1664, sin que se librase su memoria de los cargos que le resultaban por concusiones, abusos y contrabandos en los autos postumos de su residencia. Lleg ejercer la capitana general en 8 de junio de 1655 el maestre de campo D. Juan Montano Blazquez, despus de una interinidad casi tan alborotada como las anteriores y cuando la ocupacin de nuestra isla de Jamaica, alevosamente perpetrada en plena paz por un armamento de 10,000 ingleses contra col-

PAGE 106

86 CR"NICA GENEKAL DE ESPAA.. nos indefensos, aumentaba los peligros de la grande A ntilla, harto serios ya con el desarrollo de los flibusteros. En Santiago, Bayamo y Baracoa, en la parte oriental de la isla y la mas espuesta los intentos de los conquistadores de Jamaica, escit el espritu pblico y distribuy armas todos los que podan manejarlas su gobernador D. Pedro Bayona Villanueva, mientras Montano organizaba en la occidental nueras compaas de milicianos, prevena los castillos contra todo ataque, y hacia observar con vijas la costa meridional. Aunque luchando con la poquedad de sus recursos, ambos jefes no se contentaron con sus prevenciones defensivas. Con ausilios de Cdiz, del virey y de Santo Domingo, dirigieron Jamaica espediciones, que quiz h .brian espulsado de aquel pas al enemigo, si cons'aran de alguua fuerza mas. Pero la muerte sorprendi Montano en 19 de junio de 1656, y en mal hora Bayona que responda la corte del completo recobro de Jamaica si se le enviaban siquiera 2,000 hombres, fu trasladado del gobierno de Santiago la comandancia general del Paraguay. La interinidad ocasionada por el fallecimiento de Montano no fu turbulenta, merced al juicio y buen acuerdo de D. Diego Rangel, asesor del difunto, que corri con lo civil, y del castellano del Morro Aguirre. Hasta 5 de marzo de 1658 no empez gobernar la isla en propiedad el maestre de campo D. Juan de Salamanca, antiguo prisionero de Rocroy, que despus de aprobar las prevenciones militares que encontr tomadas, se preocup mucho con la licencia de costumbres y desrdenes de los moradores de la isla. As consta en varias comunicaciones oficiales suyas en el Archivo de Indias de Sevilla; y segn su testimonio, debe creerse que D. Juan Manuel Montiel, promovido un ao antes de su canonga de Calahorra la mitra de la isla, por haber intentado corregir muchos pblicos escndalos, haba muerto los pocos meses de veneno. El cannigo de Puebla D. Pedro Reina Maldonado que sucedi Moutiel, no vivi tampoco lo bastante para realizar sus ideas reformadoras. Lo que consigui Salamanca fu propagar el cultivo del tabaco por las orillas del Arimao y otras localidades propias para su fomento entre Trinidad y la baha de Jagua, todava desierta en aquel tiempo. En 18 de octubre de 1662 una espedicion de 900 ingleses de Jamaica desembarc en la embocadura del riachuelo de Aguadores cerca de Santiago, donde en lugar de Bayona, pero sin condiciones para reemplazarle, gobernaba entonces D. Pedro Morales. Con mas valor que juicio se alej del Morro para acometerlos con sus 200 soldados y como otros tantos emigrados de aquella isla. Pero su corta hueste fu desbaratada y dispersa al da siguiente en la llanura llamada de las Lagunas, y el oficial que con solo 30 hombres haba dejado en el castillo evacu el puesto. La ciudad de Santiago fu saqueada sin defensa por los invasores; y ya tarde los oblig Morales evacuarla, reuniendo sus dispersos y hostilizndolos por todos los medios sin empear lance formal. Hizo despus lo que debi hacer antes. Salamanca, as que supo la invasin convoc las milicias de la Habana, y con los 500 mejor armados y 200 soldados de la guarnicin, sali para Santiago el 15 de noviembre, el mismo dia en que les ingleses la evacuaron, y sabedor en Trinidad de su reembarque, retrocedi la capital. Dej el mando de la isla para ser empleado en Espaa como sargento general de batalla en la ltima campaa contra Portugal, y le reemplaz en 15 de junio de 1663 el maestre de campo D. Rodrigo de Flores Aldana, que solo lo desempe hasta 30 de julio de 1664, pasando entonces al gobierno de Yucatn. Su brevsimo gobierno fu notable por sus cuestiones con los empleados de hacienda y sus intiles esfuerzos para emprender la obra del recinto amurallado de la Habana. Sucedile en aquel dia el maestre de campo don Francisco Dvila Orejn, uno de los gobernadores mas activos y advertidos que ha contado la isla. Indignado con los insultos de los flibusteros en las costas y su impotencia para castigarlos, sin esperar ya los caudales de Mjico mil veces prometidos l mismo traz el plano del futuro recinto amurallado, y haciendo trabajar en la obra todo el vecindario con la guarnicin, rode la Habana de reductos de tierra y fosos provisionales, hasta que pudiera emprenderse su fbrica permanente. Y fu tal su acierto en el trazado, que los ingenieros que vinieron mucho despus dirigirla, coa muy ligeras modificaciones respetaron su proyecto. Por la parte de Santiago, Bayona Villanueva, que por segunda vez habia venido gobernarle, ampli la reedificacin del primer castillo del Morro, y levant sobre las tres posiciones mas propias para la defensa de la estrecha y larga entrada de la baha de aquella ciudad otros tres castillos llamados de la Punta, la Estrella y Santa Catalina. El virey de Mjico, marqus de Mancera, envi los primeros ausilios pecuniarios para aquellas fortificaciones y para la obra permanente de las murallas de la Habana, que luego se emprendi; y ayudaron tambin costearla todos los pudientes, como muy interesados en adquirir con ella seguridad para sus personas y haciendas. El mar de la isla estaba plagado de piratas, que aos atrs ya haban penetrado sin oposicin hasta la mediterrnea villa de Santi-Espritus, saquendola con toda impunidad. Dvila espidi hasta quince patentes de corso capitanes de nave que se presentaron con nimo y con armas paraperseguir las de los flibusteros, y tanto los de Tortuga como los de Jamaica les arrebat entre cargados y de armas, mas de veinte bajeles con muerte de sus tripulantes. Distinguironse en aquellas empresas Felipe Geraldino, Tom Rodrguez, los hermanos Vzquez, y sobre todo el valeroso sargento mayor de la plaza de la Habana Marcos de Alcal.Pero habia tomado tales creces la piratera, que la severidad de la persecucin de Dvila con medios inferiores los que tenan los flibusteros, irritaba sus iras y su encono contra los subditos espaoles. A pesar de su mayor nmero, no solan esperar en buena lid nuestras naves; pero alguna vez las sorprendieron como los indefensos pueblos de la costa. As el

PAGE 107

ANTILLAS. 8^ feroz Lolonnois, el mas terrible de ellos, que luego en Nicaragua muri quemado vivo, se ocult por agosto de 1667 con dos barcos remeros entre los cayos fronteros San Juan de los Remedios, se apoder de noche por sorpresa de una galeota de la Habaua, y asesin los 32 hombres que la tripulaban. El famoso pirata ingls Enrique Morgan, en 28 de marzo de 1668 desembarc en la caleta de Santa Mara al S. de Puerto-Prncipe con 700 foragidos, venci al dia siguiente en campo raso a unos 300 vecinos mal armados que se le presentaron defender la poblacin, la entr saco, y hubie'rala incendiado si sus moradores no se la rescataran con reses, con pieles y con lo que les qued de su peculio. Al saber la invasin de Morgan acudi Bayona Villanueva con la guarnicin de Santiago, que contaba entonces 400 hombres, y con la gente armada que pudo reunir de aquella ciudad y de Bayamo; pero mucho antes de que pudiese llegar Puerto-Prncipe se haban ya los flibusteros reembarcado. En medio de esos sobresaltos pudo Dvila dotar la capital de la isla de un hospital de mujeres, el llamado de Paula, estimular la enseanza pblica, y mejorar las fbricas del casero. Proponase colonizar el puerto de Matanzas cuando fu nombrado capitn general de Venezuela y reemplazado en 6 de mayo de 1670 por el maestre de campo D. Francisco Rodrguez de Ledesma, que dio gran impulso la obra de las murallas de la Habana con los 45,000 pesos anuales que de Mjico recibi para costearla, y otros arbitrios discurridos por su antecesor. En agosto de 1673 solo de Mjico se haban ya aplicado al mismo objeto mas de 300,000 pesos, emplendose tambin crecida cantidad en los castillos de Santiago. Habindose los flibusteros algn tanto humanizado con las terribles represalias que Dvila ejerci sobre ellos, menester fu que los espaoles les trataran tambin con mas clemencia que antes. Muchos que cayeron en poder de la escuadra que organiz por este tiempo el presidente de Panam D. Antonio Fernandez de Ordova, fueron destinados con cadena las fortificaciones de la Habana y de Santiago. En sus fechoras haban renunciado asesinar, se contentaban con saquear, escepto un pirata criollo llamado Diego Grillo, que con una fragata de 15 caones tripulada por ingleses y franceses logr en 1673 algunas presas, y degoll los peninsulares que cayeron en sus manos, dejando ilesos y hasta en libertad los que no lo eran. La ciudad de Santiago, entre nueve y diez de la maana del 11 de febrero de 1678 padeci un terrible terremoto, aunque con pocas desgracias personales. Su primera catedral haba sido destruida por otro sacudimiento de aquel suelo, y ahora se desmoron parte del nuevo templo alzado por el obispo D. Gabriel Vara Caldern tres aos antes. Seis meses despus, los antiguos piratas de la Tortuga y de la costa de Santo Domingo, declarados ya subditos franceses, desembarcaron en la noche del 21 de agosto en la playa llamada de Justicia una espedicion de 800 hombres, guiada por Franquesnay, segundo comandante de aquella colonia que se propona sorprender y saquear la ciudad; pero bast una alarma falsa para que, frustrado su proyecto, se reembarcaran y alejaran los espedicionarios, siendo gobernador de aquel territorio D. Francisco Guerra de la Vega. El caballero de Grammont, que aunque francs de noble alcurnia no desde el oficio de pirata, con un cuerpo de 600 flibusteros desembarc en el puerto de la Guanaja al N. de Puerto-Prncipe en 21 de febrero de 1679. Pero aquellos vecinos, mejor prevenidos esta vez y ausiliados por un piquete veterano, le hostilizaron en su avance con tal bro, que cuatro diaa despus le obligaron reembarcarse apresuradamente, degollando 70 de los invasores hiriendo mucho mayor nmero. Este fu el ltimo intento de los flibusteros en la isla, mny acosados ya por los corsarios y buques de guerra espaoles. Sucedi Ledesma en 31 de agosto de 1680 el maestre de campo D. Jos Fernandez de Crdova, que tambin aceler la obra del recinto amurallado de la capital, agregando sus recursos un impuesto sobre la introduccin de vinos y aguardientes. Pero cada exaccin nueva era un estmulo mas para los trficos ilcitos que retoaron con gran fuerza desde que mengu el poder de los flibusteros, sucediendo as el contrabando la piratera. L03 holandeses, aunque ya aliados de Espaa, fueron los que establecieron mas tratos con los vecinos de los pueblos martimos de las Antillas y de la Amrica central. En Cuba, sin temor de ninguna represin, introducan sus gneros en Trinidad y Baracoa, y en Bayamo por Manzanillo, y hasta en el mismo puerto de Santiago con manifiesta tolerancia de su gobernador Guerra, contra quien hubo que proceder, aunque pudo salir absuelto de su causa. La aficin al lujo se estendi por todos los pueblos de la isla, con la facilidad de adquirir por aquellas vias prohibidas muchos artculos que no podan proporcionarse por las permitidas. Vanos fueron todos los esfuerzos de Crdova para castigar el contrabando. Su resultado apenas fu otro que el de concitarle la animadversin de los tratantes de la Habana, que eran los mas pudientes y muy numerosos. Con dos goletas guarda-costas les sorprendi muchos alijos, cuyo valor aplic todo las fortificaciones. Pero por lo mismo que no ofreca la rectitud de Crdova ningn flanco la calumnia, suscitronle sus enemigos todo gnero de contrariedades y amarguras. Volviendo la espalda esas miserias, y no satisfecho con haber limpiado las costas de corsarios, fu el primer gobernador que tom contra ellos la ofensiva, enviando en mayo de 1684 una espedicion de 200 hombres que se apoder de la isla de Siguatey en las Lucayas, donde muchos malhechores franceses se tenan formada una escelente madriguera para combinar sus empresas. Habiendo las piraguas de Crdova sorprendido un contrabando de negros trados por el comisario del Santo Oficio Jos Garaondo y otros dos cannigos, sus procedimientos irritaron contra l el encono de aquellos sacerdotes, que ya en 28 de marzo de 1673, en la ceremonia de la publicacin de los edictos de la F, le haban rehusado el puesto y los honores sealados en

PAGE 108

88 CR"NICA GENERAX DE ESPA.A. aquel acto los capitanes generales. Garaondo, como inquisidor, le opuso despus una viva competencia en ]a causa de un criminal quien maliciosamente habia facilitado un ttulo de notario del Santo Oficio estendido con antigua fecha. Muri C<5rdova despus de una breve enfermedad, que atribuyeron muchos veneno, en 2 dejuliodel685. El castellano del Morro D. Andrs Munive y el auditor D. Manuel Murguia, que se encargaron entonces del gobierno, caminaron muy de acuerdo en las cosas de sus respectivos cargos, faltando aun mucho para la terminacin de las murallas y viviendo todos sin cesar amenazados por el poder y la audacia de los flibusteros, que poco antes haban sorprendido y saqueado Veracruz, y que en aquel mismo mes, con su principal capitn Grammont, incendiaron Campeche. El temible pirata holands Lorenzo Graff, por la pequenez de su estatura llamado Lorencillo, lograba por otra parte en las aguas y costas de la isla presas muy frecuentes de barcos y personas, que ponia rescate. Sabedor Munive de que se propona apoderarse de la Habana introducindose de noche por su canal con barcas chatas y remeras, se apresur en cubrir sus dos orillas de reductos y trincheras provisionales, y adems estimul la emulacin de los corsarios habaneros. Uno de estos, Blas Miguel Corso, hermano de otro asesinado por los flibusteros, los persegua con tal encono, que sin atender que la costa oriental de Santo Domingo, aunque usurpada era ya colonia de Francia, se dirigi en julio de 1687 con dos piraguas y solo 85 hombres bien armados hacia aquel litoral, y esperando sorprender all al mismo Lorencillo, desembarc antes de amanecer el 10 de agosto en Petit-Goave. Despus de ocupar con un corto reten un fortn que los franceces tenan abandonado, penetr al instante saco y degello por el casero, matando sin piedad cuantos encontr, hasta al mismo gobernador, cuya esposa muri tambin de un tiro. Pero despus de recoger despojos que escedian sus mismas esperanzas, se detuvo en aquel lugar mas de lo que aconsejaba la prudencia, hasta que cayeron sobre l los colonos armados de los logares comarcanos. Aunque al dia siguiente asegur sus presas en los barcos, llevndose tambiea dos docenas de mujeres para que luego se las rescataran, con la poca gente que le qued no pudo socorrer su destacamento del fortn contra mas de 500 hombres; solo consigui ponerse en salvo toda vela. En 19 de noviembre de 1687 se encarg del mando superior de la isla el general de artillera del reino de Sevilla D. Diego de Viana Hinojo3a, con quien vino el insigne obispo D. Diego Evelino de Compostela. Uno de los primeros actos de Viana fu encarcelar y remitir Cartagena al cannigo Garaondo para que le castigase all el mismo tribunal de la Inquisicin, de cuya representacin habia abusado tanto. Pero permaneca en la isla para vengarle el resentimiento de algunos sacerdotes influyentes, y por otra parte habia Viana trado consigo otro elemento de discordia en el joven y presuntuoso auditor D. Francisco Roa, quien desde que entr en funciones, se permiti mayores facultades que las sealadas su cargo. Viana continu como sus inmediatos antecesores adelantando la obra del recinto, aunque con mas celeridad que solidez. Con 200 reclutas nuevos que le enviaron aument la guarnicin de la Habana con dos compaas; y regulariz los precios de los principales artculos del abasto pblico, cuando mediados de 1688 se reconcentraron en la Habana la mayor parte de los buques de la compaa de Guipzcoa, recien creada entonces por una sociedad de constructores de aquella provincia para suplir algn tanto la falta casi total de los buques de guerra del Estado. Habindose el inquieto Roa casado los pocos meses de llegar con una de las principales doncellas de la Habana, tampoco tard en ponerse de concierto co-i los desafectos de Viana, contra quien suscit exageradas acusaciones sobre contrabandos y logros abusivos. No supona el acusado que fueran atendidas, caando en la maana de 30 de octubre de 1689 se present relevarle el maestre de campo D. Severino de Manzaneda; y el oidor D. Gernimo de Crdova le form una causa que, pasando luego otras manos en Espaa, dur mas de diez aos para terminar con la absolucin del acusado. El gobierno de Manzaneda fu notable no tanto por la fundacin de la ciudad de Matanzas en el otoo de 1693 y de la nueva villa mediterrnea de Santa Clara Villaclara, donde se trasladaron la mayor parte de los vecinos de San Juan de los Remedios, como por la grau estension que dio al culto en la isla el obispo Compostela. En las dos jurisdicciones civiles departamentos en que estaba la isla dividida entonces, fund mas de 20 parroquias nuevas, junto las cuales se fundaron otros tantos pueblos. Adems de los de Matanzas y Villaclara, as nacieron luego los de San Miguel del Padrn, Jess del Modp, Rio Blauco, Santiago de las Vegas, Guamacaro, Macuriges, Guamutas, LaHanabana, Alvarez,Guanajay, Consolacin, Gines, Regla y Bataban. Hasta en los despoblados de Guane y Pinar del Rio, donde algunos negros dispersos cultivaban el tabaco de mas estimacin, levant el celoso prelado dos rsticas iglesias, con arbitrios de la caridad, por ser muy pobres todava las rentas de su mitra. Cre adems en la capital dos parroquias nuevas, la del Santo Cristo y la del ngel, otra en Puerto-Prncipe, la Soledad, y en la parte oriental las del Caney y Jiguani. Fu el verdadero promovedor de la instruccin pblica con la fundacin de los colegios de San Ambrosio y de San Francisco de Sales; y no menos atendi la beneficencia pblica ampliando espensas del rey el antiguo y descuidado hospital de San Juan de Dios, creando con una estensa fbrica el de Balen, que cometi los religiosos de San Juan de Dios. Tambin se instituyeron bajo su episcopado los conventos de monjas de Santa Teresa y Santa Catalina, organizando adems varias misiones que lograron gran fruto entre los indios salvajes de la Florida, comprendida la sazn en la dicesis de Cuba, tan vasta como tan despoblada todava. Desde el 20 de mayo de 1690 gobernaba en Santiago el sargento mayor D. Juan de Villalobos, que termin en aquel puerto las defensas que emprendieron sus antecesores, y se granje all, pesar de su geDiaL

PAGE 109

ANTILLAS. 89 violento, la voluntad de 3us gobernados por tolerante con sns contrabandos y tratos clandestinos. Asi por denuncias de sus condescendencias, como porque se escedi de sus facultades separando en Bayamo la jurisdiccin poltica de la militar, sin previo acuerdo del capitn general ni de la Audiencia, comision Manzaneda al auditor Roa para que pasara deponer y encausar en Santiago Villalobos. Cuando en la noche del 22 de diciembre de 1690 se lleg aquella ciudad el imprudente juez sin ninguna notificacin previa, despoj al acusado de su autoridad, se apoder del gobierno en una sesin pblica del municipio, y envi algunos alguaciles sorprender en su domicilio Villalobos. Pero prevenido este tiempo de lo que pasaba, trasladse al punto al Cobre, guarnecido entonces por una compaa. Desde all orden los pueblos y funcionarios de su jurisdiccin que no reconociesen mas autoridad que la suya, como recibida directamente del rey, llam s la dems fuerza de la guarnicin de Santiago, y ausiliado por las milicias de Bayamo, sorprendi en aquella ciudad cabecera el 5 de enero al juez Roa, que al intentar fugarse qued preso. Despus de asegurarlo en el castillo de San Pedro, Villalobos, con la relacin de los hechos y bien escoltado, le envi Sevilla disposicin del Consejo de Indias, y no mucho despus muri en la crcel de Madrid el altivo Roa. Poco disfrut Villalobos de su triunfo. Por reclamaciones de Manzaneda, anheloso de desagraviar su autoridad, la Audiencia de Santo Domingo envi D. Diego Baos arrestarle y encausarle, sustituyndole en el mando en 12 del siguiente febrero. Tambin muri Villalobos preso el 8 del siguiente mayo, llegando el 20 reemplazarle en Santiago en propiedad D. Sebastian de Arancibia, desde mediados del ao anterior nombrado para aquel gobierno. Dio Manzaneda impulso las fortificaciones de la Habana levantando el torren de la Caleta de Bacuranao, y desmontando los terrenos intermedios de aquella playa hasta la altura de la Cabana, como si instintivamente adivinase que una fortificacin en esa altura seria la seguridad mayor de la ciudad. La victoriosa guerra que los espaoles de Santo Domingo emprendieron desde 1690 contra los franceses de aquella isla, proporcion la Habana y Santiago la ventaja de que mas de 400 prisioneros fueran destinados trabajar en sus fuertes y murallas. En 2 de octubre de 1696 reemplaz Manzaneda el general de galeones D. Diego de Crdova, marqus del Vado, que logr terminar el recinto amurallado de la Habana y aun estender parte de sus caras la baha aunque no con solidez. Aument las milicias de la capital hasta completar 20 compaas, incluyendo cuatro de caballera; y con la autorizacin del virey de Nueva Espaa espidi muchas patentes de corso los marinos que encontr mas aptos, y entre otros al intrpido regidor de Trinidad Juan Vzquez, que se distingui por su audacia y por el nmero de presas de embarcaciones de los franceses y flibusteros. Tantas fueron por esta poca las conseguidas por los espaoles, que Luis XIV para contenerlos, envi ANTILLAS. las Antillas dos escuadras en el otoo de 1696. La que mandaba el almirante Pointis reforzada en Santo Domingo con 1,300 flibusteros, se apoder el 3 de mayo de Cartagena, donde sus feroces ausiliares se entregaron todo gnero de escesos. Aunque Pointis perseguido por la escuadra inglesa de Lord Nerville pudo salvarse en Francia con los despojos arrancados la infeliz ciudad, el almirante ingls logr sorprender los piratas, echndoles pique sus mejores buques, y destin cadena perpetua casi todos los que no murieron de sus tripulantes. Solo dos buques, los deDucasse y Graff, lograron refugiarse en Petit-Goave, cuyo pueblo sorprendido tambin poco despus por Neville, fu incendiado. Tal fu el trmino de la feroz asociacin pirtica llamada de los flibusteros, que constern las Antillas y puertos de la Amrica espaola durante mas de medio siglo. Por su parte, los corsarios de la Habana y de Santiago vengaron el saqueo de Cartagena cometiendo en las colonias francesas de las Antillas los mismos escesos mayores que los de Pointis y Ducasse en aquel puerto. Mataron junto Baracoa al conde de Boyssi, segundo de Ducasse, y llevaron 200 de los suyos trabajar con cadena en las murallas de la Habana, y se aprestaban destruir todos los pueblos costerizos de los franceses de Santo Domingo, cuando la paz general de Riswick, firmada en 20 de setiembre de aquel ao, puso fin sus empresas. Un mes antes haban entrado en la Habana la flota y los galeones de Chagre3 y Veracruz con cerca de treinta millones de pesos. Su general D. Ignacio de Barrios Leal y D. Diego de Crdova, esperaban noticias del estado de los mares para determinar su viaje Cdiz, cuando se present la escuadra de Neville, pretendiendo este almirante entrar en el puerto como aliado y manifestando que habia recibido rdenes de su gobierno y del embajador de Espaa en Londres para escoltar aquellos caudales del erario espaol hasta que llegaran en salvo su destino. Aquellos generales obligados cumplir las reiteradas instrucciones del rey y de la contratacin de Sevilla, incompatibles con las ofertas de Neville, al mismo tiempo que repusieron de vveres sus buques, tuvieron que rehusarle sus ofertas. La isla de Cuba tuvo un perodo de respiro y aun de prosperidad en el breve intervalo que medi desde aquella paz hasta los nrincipios de la guerra de sucesin en 1701 ; y sus mayores ventajas las obtuvo entonces por el medio que mas prohiban las leyes metropolitanas, por el contrabando con nacionales y estranjeros. Cuando no tuvieron ya enemigos contra quienes combatir, los corsariosespaoles seentretenian en traer gneros de Jamaica y Curazao, careciendo Crdova de guarda-costas que impidieran sus introducciones; y hasta los pueblos de la isla mas mediterrneos reciban alijos ingleses y holandeses en los fondeaderos y playas de sus mas prximas costas. Dio Crdova cuanto fomento pudo al cultivo del tabaco y de la caa, y tambin se desarroll algn tanto la ganadera. Por primra vez entonces el capitn general de Cuba pudo socorrer sin dificultad las pequeas plazas 12

PAGE 110

90 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. martimas de San Marcos, San Mateo y San Agustn de la Florida, cuya proteccin desde muchos aos atrs corra su cargo. Elevado al trono espaol fines de 1700 el prncipe francs duque de Anjou Felipe V, por voluntad y muerte de su to Carlos II, Cuba, lo mismo que las dems posesiones espaolas, le reconoci" por su legtimo monarca, contribuyendo grandemente la conducta de su capitn general y la influencia del obispo Compostela, que no se pronunciaran divisiones polticas entre sus habitantes, esclusivamente dedicados sus trficos y haciendas. Crdova respondi noblemente en junio de 1702 las apremiantes pretensiones de las autoridades de Jamaica para que sometiese la isla al archiduque de Austria, que apoyado por la Holanda y la Inglaterra, y con el nombre de Carlos III, se preparaba disputar el cetro de Espaa y de las Indias con las armas de cuatro naciones. Sucedi Crdova en 20 de setiembre de 1702 el maestre de campo D. Pedro Benitez de Lugo, cuando las escuadras francesas de los marqueses de Coetlogon y Chateau-Renau facilitaban la salida de los caudales de Chagres y Veracruz y protegan las Antillas. Una pequea espedicion inglesa de Jamaica cuyo capitn fu Carlos Gant, en ocasin de hallarse ausentes Blasquez y los atrevidos corsarios de Trinidad, desembarc en Casilda y saque la poblacin por los mismos dias del relevo de autoridades en la Habana. Los agresores sacaron poco provecho de su empresa, habindose huido al campo los desarmados vecinos con sus efectos de mas valor. Orden Lugo al saber aquel insulto que se organizaran en Trinidad dos compaas de milicianos, y muri de calenturas en 4 del siguiente diciembre. Su vacante fu cubierta interinamente en el gobierno poltico por el auditor D. Nicols Chirino, y en el militar por el gobernador del Morro D. Luis Chacn este ltimo de distinguida familia de la Habana, y natural el otro de Santiago. El almirante ingls Graydon se present en 20 de junio de 1703 con 35 buques de guerra la vista de aquel puerto, donde Chacn despus de ocuparlos puntos de la plaza con la guarnicin puso sobre las armas las milicias y reanim con su ejemplo y sus palabras el espritu de la poblacin que temi ser invadida en aquel dia. Pero el armamento ingls despus de enviar en una fala los gobernadores de la Habana un oficial parlamentario, proponindoles que proclamasen rey al archiduque, y de recibir su valiente negativa, se alej del puerto sin acometer hostilidad alguna. Por el mismo tiempo D. Juan de Chaves, gobernador de Santiago, despus de embargar all las propiedades de los asentistas portugueses encargados de la introduccin de negros en Amrica, prepar una espedicion de 450 espaoles y franceses que cargo de D. Blas Moreno Mondragon y Claudio Lachesnaye en dos fragatas bien armadas se apoder en el archipilago Lucayo de las islas de Providencia y Siguatey, donde destruyeron dos colonias inglesas, mataron mas de 100 hombres, cogieron 100 prisioneros, 22 caones, muchas armas, y hasta tres embarcaciones, regresando Santiago con sus presas. En recuerdo de aquel hecho tan aud-tz confiri despus Felipe V el ttulo de muy noble y muy leal aquel antiguo pueblo. Hasta 13 de mayo de 1706, por la dificultad de comunicaciones en aquel tiempo, no pudo encargarse de la capitana general el sargento general de batalla brigadier D. Pedro Alvarez de Villarino, que desapareci mas brevemente que Lugo dla escena, falleciendo el 8 del siguiente julio cuando dispona una espedicion contra las colonias inglesas de la Carolina. Chacn, que en su vacante volvi por segunda vez encargarse del mando de las armas continu activando su salida. Componanla cinco buques de guerra franceses, 300 granaderos de la misma nacin, y 290 voluntarios de la Habana, todo bajo el mando del capitn de navio M. Lefevre, quien retardado en su marcha por contrarios vientos, solo consigui saquear algunos caseros de aquella costa. Al aproximarse superiores fuerzas navales enemigas, tuvo que desistir de su ataque al fuerte San Jorge, regresando la Habana tres semanas despus de su salida. En 19 de marzo de 1707 se present por segunda vez ante la Habana la escuadra inglesa del almirante Walcker con 22 navios de guerra y con ideas ahora de obtener por fuerza lo que antes no alcanzaron las ofertas y las insinuaciones. Chacn, muy prevenido para la defensa, no quiso admitir parlamento, y rechaz caonazos varias lanchas con gente que se dirigieron hacia el puerto. Observando el enemigo sus preparativos se retir con rumbo hacia el canal de Bahama aquella misma tarde. En 18 de enero de 1708 tom el mando el brigadier D. Laureano de Torres Ayala, antiguo gobernador de la Florida, que dos aos despus recibi el ttulo de marqus de Casa-Torres en premio de sus esfuerzos para enviar la Pennsula grandes remesas de tabaco compradas los labradores de Cuba por cuenta del gobierno. Cuando las brisas de la paz, mucho antes de que cesara !a guerra en la metrpoli prometan la isla una era prspera, causas inesperadas la aplazaron. El asesor D. Jos Crdova reprodujo con Casa-Torres el antiguo y pernicioso ejemplo de Roa con Viana, acusando poj la va reservada al capitn general de interesadas tolerancias con el trato ilcito. El 18 de febrero de 1711 el oidor de Santo Domingo D. Pablo Cayero, con poderes de aquel alto tribunal depuso Casa-Torres, que se traslad Guanabacoa, y comenz la residencia de sus actos. Pero sin haber terminado sus procedimientos, que infundieron al vecindario de la Habana gran desasosiego por ser muchos los complicados en los contrabandos, muri el juez pesquisador y gobernador interino el 10 del siguiente junio de una apoplega fulminante, que muchos supusieron envenenamiento. Por tercera vez Chacn se encarg entonces del gobierno, asumiendo tambin el poltico, sin oir las pretensiones de los alcaldes ordinarios que lo reelamaban. Ocurrieron en el gobierno de Santiago incidentes parecidos por el mismo tiempo. Denunciado tambin all D. Jos Canales por abusos de los que atribuy su acusador Casa-Torres, Chirino, la sazn oidor de Santo Domingo, le suspendi y residenci en 30 de oc-

PAGE 111

ANTILLAS. 91 tubre de 1710, entrando luego suceder al encausado el castellano de la Punta de la Habana D. Luis Saudo, cuyo nombre corresponda perfectamente su carcter. Habiendo desobedecido el alfe'rez real de Bayamo un mandamiento suyo, se traslad personalmente aquel pueblo atropellarle, le golpe en el rostro, y en el acto muri el agresor de una estocada. Pudo fugarse Jamaica el matador; pero las exageradas providencias que dict el oidor de Santo Domingo D. Toms Hernndez en la causa que form sobre un incidente mas imprevisto y desgraciado que criminal, causaron casi tantos daos en Bayamo como en el siglo anterior las avenidas de sus rios. Estingui el oficio de alfrez real de aquel municipio, hizo demoler la inocente vivienda del huido, y que sembrasen sal eo su solar. Despus de interminables escritos y controversias, pudo justificarse Casa-Torres y ser repuesto en el gobierno superior en 14 de febrero de 1713. Las flotas de Veracruz y Costa-Firme, muy interesadas, salieron de la Habana para Cdiz el 16 de febrero de 1716 cargo de D. Juan deUvilla. El 19 en las angosturas del canal que corre entre la costa de Florida y los bajo3 de Bahama sobrevino un recio temporal del NE. que estrell contra los arrecifes muchos bajeles y dispers los dems. Entre aquel dia y los dos primeros de marzo desaparecieron all uu millar de vidas y 22 buques entre galeones, fragatas y bergantines. Golpe terrible, que cuando renaca nuestra marina arruin muchas casas de Cdiz, Veracruz y Mjico, ocasionando tambin muchos daos en la Habana. Casa-Torres al saberlo arm y flet cuantas embarcaciones encontr en el puerto, y encarg al sargento mayor D. Juan del Hoyo Solorzano, osado corsario en la pasada guerra, que acudiese buzear los cascos anegados en el grupo de arrecifes llamado el Palmar de Aiz. Al virtuoso obispo Compostela, que dos aos antes habia muerto en opinin de santo, habia sucedido en majo de 1706 D. Gernimo Valds, de la orden de Santiago y catedrtico de Alcal, que sigui estendiendo el culto, la enseanza y la colonizacin en muchos territorios con ardiente empeo. Por inspiracin suya form D. Juan Castilla seis leguas de la capital en su hacieuda de Bejucal, el pueblo de este nombre con privilegio de seoro, mayorazgo y ttulo de San Felipe y Santiago, porque casi al mismo tiempo y no lejos de aquella localidad form otro, el de Santiago de las Vegas, repartiendo solares muchos labradores. Fund tambin aquel prelado mas de veinte parroquias nuevas en la isla, y una mas en la capital, la de Guadalupe, y el hospital llamado de San Lzaro. Con 16,000 pesos de su mitra y 22,000 que obtuvo del rey, fund adems en la Habana la casa de Maternidad, cuyos espsitos llevan desde entonces el apellido de su fundador. A ese nombre se unieron algunos aos despus los dos primeros centros de enseanza de la isla, el seminario de San Basilio en Santiago, y la universidad de la Habana. En 26 de mayo de 1716 relev Casa-Torres el mariscal de campo D. Vicente Raxa, llegado con una comisin que encontr grandes obtculos: la de establecer el estanco del cultivo del tabaco en la isla. Para ese fin le acompaaron el intendente principal del ramo en la Pennsula D. Salvador Olivares, y D. Diego Daza, primer visitadordel mismo nombrado parala isla. Pero al principal autor de aquel proyecto, el ministro Orry, se le olvid la principal precaucin para que se realizara su designio, la de reforzar las guarniciones de la Habana y de Santiago, por lo menos completarlas, porque en aquella poca de paz estaban casi en cuadro y muy descontentos los cumplidos que seguan sirviendo. Aunque reanimado entonces el comercio con el xito de los buzeos del Palmar de Aiz y varias presas que con Hoyo Solorzano lograron los buques de la Habana sobre los contrabandistas ingleses que intentaron tambin buzear los cascos anegados, los que se interesaban en la estraccion clandestina de tabaco se concertaron para frustrar el proyecto del gobierno. Cuando se estrellaron sus representaciones y sus splicas en el tenor de una orden, cuya ejecucin no podan suspender Rasa ni los comisionados, recurrieron al criminal medio de sublevar contra la autoridad los labradores. Su candor fu sorprendido con la falsa ¡dea inspirada por sus instigadores de que en adelante los comerciantes les pagaran mejor sus cosechas que el fisco, cuando precisamente este les ofreca ahora mejores precios que los comerciantes. Raxa, al observar muchas seales de descoutento entre los traficantes y los labradores, aunque Olivares y Daza desde luego informaron muy favorablemente en favor de su aplicacin, aplaz la medida y consult al gobierno. Pero el ministerio le respondi con un decreto de 11 de abril de 1717 acompaado de su reglamento, y mandando establecer en la Habana una factora general para la compra de tabacos con sucursales en los dems pueblos cuyos territorios producan esa hoja. As que se tomaron las primeras disposiciones para cumplir ese mandato, el descontento de los vegueros de los contornos de la Habana y de los nuevos pueblos de Santiago y del Bejucal estall casi instantneamente. Un tropel de 500 sediciosos, que los mas eran milicianos y venan con armas, en la maana del 21 de agosto se apoder en Jess del Monte de las reses del consumo de la capital, mientras en su recinto prorumpieron muchos grupos en denuestos y voces contra los comisionados del tabaco y contra el mismo Raxa. Era este de gran pecho, como antiguo coronel de caballera muy sealado en la guerra de sucesin, pero se vio sin fuerzas para reprimir la sedicin. La tropa de la Habana no llegaba 300 hombres, de los que mas de la mitad se empleaban en aquellos dias en los buques del buzeo; un destacamento habia en Matanzas, y los dems estaban repartidos en el servicio de los tre3 castillos. Desde el de la Fuerza, donde resida, convoc al Ayuntamiento aquel general, y cediendo consejos pusilnimes, permiti que fueran en su nombre dos regidores delegados anunciar los sediciosos que se suspenderan las operaciones de la factora hasta que, sabedor el rey de la repugnancia que les inspiraba decretase nuevas rdenes. Esta concesin acre-

PAGE 112

92 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. cid la tormenta en vez de serenarla. Los amotinados solo se detuvieron en aquel lugar para aumentar su nmero, y sin que les embarazase la entrada en el recinto el teniente de rey D. Gmez de Maraver, empleo que acababa de ser creado entonces, equivalente al de segundo de la primera autoridad, penetraron en la capital el 22 gritando: ¡Viva Felipe V y muera el mal gobierno! y bloqueando por ltimo Raxa en aquel fuerte. Indignado este general con la visible connivencia de muchos del Ayuntamiento y aun del mismo Maraver con los sediciosos, no pudiendo castigarlos, se embarc aquella misma tarde con los comisionados en uno de las dos galeones en que la sazn iba el capitn de navio D. Nicols de Zelaya hacerse la vela para Cdiz. Muy intilmente salieron despus de ellos dos regidores con el doble encargo de atenuar en la corte el atentado y de solicitar la revocacin de la medida que habia sido su causa. Aunque al saberse en Madrid un acontecimiento tan escandaloso el gobierno habia nombrado sucesor de Raxa al brigadier D. Gregorio Guazo Caldern, hombre de gran firmeza por las nuevas hostilidades que entonces ocurrieron con la marina inglesa, no pudo aportar la Habana con los 1,000 hombres y cuatro buques que le acompaaban hasta el 23 de junio de 1718. Habiendo el rey concedido indulto por la sedicin, Guazo despus de separar Maraver de su puesto, se ocup al instante de la instalacin de la factora de tabacos, y de reformar, segn le estaba prevenido, las guarniciones de la Habana y de Santiago. En la primera arregl con el nombre de Fijo de la Habana un batalln de siete compaas de 100 hombres, otra de artillera del mismo nmero, y una fuerza de 30 giuetes mandados por un capitn, acercndose el total con jefes y oficiales 900 hombres; y la plaza de Santiago destin 300. Separ de las compaas de milicias los de la sedicin del ao anterior y los oficiales que la haban permitido, reemplazudolos con los que le inspiraron mas confianza; y nombr capitan--guerra para Trinidad D. Gernimo de Fuentes, encargndole de reorganizar tambin las milicias de aquel pueblo y las del centro de la isla. Igualmente aument con otras nuevas las que habia en Santiago. Habiendo tenido que ausentarse Espaa Hoyo Solorzano, y llegado odos de Guazo que aprovechndose los ingleses de su falta se haban apoderado de las estracciones que en uno de los cayos prximos al lugar del buzeo iban depositando, dispuso que cargo de don Manuel Miralles salieran siete balandras y un bergantn con gente armada, que mediados de setiembre de 1718 arrebat los contrabandistas cinco embarcaciones, mas de 80,000 pesos, 98 esclavos y 86 prisioneros. Luego los corsarios de la Habana tambin les apresaron otras tres balandras armadas y otros 100,000 pesos. Informado Guazo poco despus de que se haban posesionado de nuevo de la isla de Providencia los ingleses, proponase armar otra espedicion para espulsarlos, cuando supo el inesperado rompimiento de Francia con Espaa y dio otro giro sus proyectos. Previno para todo evento los fuertes de la capital de Santiago y de Matanzas, pidi Mjico ausilio de gente y de dinero, y determin tomar la ofensiva hostilizando las colonias pueblos que la embocadura del Mississp y en su vecina costa del golfo Mejicano, formaban desde principios del siglo los franceses: Mobila y Nueva-Orleans eran las principales. Pero se adelant el enemigo sus proyectos. Mientras los corsarios de la Habana que empezaron sus cruceros logrando varias presas, se reunan en aquel puerto, el capitn de navio francs M. de Serigny, se present el 14 de mayo con cuatro fragatas de guerra y mas de 600 hombres de desembarco intimar la rendicin al gobernador espaol de Panzacola, poblacin uaciente que poco antes estableci el general D. Andrs de Arriol para recala y resguardo de la navegacin de aquel golfo. No estando aun sus fortificaciones terminadas, Matamoros, con menos de 200 hombres, no la pudo defender mas que tres dias, porque un tropel de indgenas y otros franceses de los nuevos pueblos de aquella costa, acudieron reforzar al enemigo. Capitul honrosamente obligndose Serigny trasportarle la Habana con su gente. Se aproximaban ya ese puerto las dos fragatas parlamentarias en que venan los capitulados de Panzacola, sin que tuviese Guazo ni la menor noticia de la prdida, ni aun del ataque de aquel punto, cuando el 4 de julio se encontraron con la espedicion de 14 buques y 1,200 hombres, la mayor parte voluntarios, que de orden de aquel general se diriga acometer las colonias francesas. Su caudillo D. Alfonso Carrascosa regres con los capitulados la Habana, donde cometi Guazo el desafuero de apoderarse de las dos fragatas parlamentarias. Reforzada con esos dos buques volvi salir el 29 de aquel mismo mes con direccin Panzacola, que fu recobrada el 24 de agosto, quedando prisioneros de Carrascosa 400 franceses con su comandante M. de Cateaugu, dos embarcaciones, porcin de pertrechos y repuestos, y mas de 200 esclavos. Despus de este suceso, mientras los buques espedicionarios se entretenan con poco resultado en hostilizar Mobila y Nueva-Orleans, y sin que acudiesen proteger sus empresas los galeones de Veracruz, aunque avisados por Guazo con urgencia, el 17 del siguiente setiembre, viniendo del Guarico se present ante Panzacola el marqus de Champmeslin con cinco navios de guerra y mas de 2,000 hombres de desembarco intimando la rendicin Carrascosa. Aunque .contase este jefe con suficiente fuerza para la defensa, las fortificaciones no estaban terminadas, faltbale la necesaria artillera, y una tercera parte de la guarnicin estaba postrada por las fiebres. A las dos horas de refriega acept las condiciones de rendicin que le propuso Champmeslin. Todos los voluntarios y milicianos regresaron la Habana con Mendieta, y los jefes y oficiales con las dos compaas veteranas sacadas de aquella capital, fueron trasportados Francia por el vencedor. Despus de este revs, se vali Guazo de un medio que le permiti continuarlas hostilidades con ventaja.

PAGE 113

ANTILLAS. 93 Indult en nombre del rey todos los contrabandistas y antiguos piratas ingleses de las Antillas que incapacitados por sus delitos para regresar Jamaica ni Inglaterra, se le presentaron alegando que los perseguan por sus creencias catlicas. Aceptando aquel general sus servicios, admiti algunos de sus buques en la Habana, y permiti Fuentes que abrigase tan dudosos arrepentidos en Casilda y Trinidad, desde donde Fennings, Winter y Brown, antiguos flibusteros que los acaudillaban, despojaron sin piedad cuantos buques mercantes ingleses y franceses encontraron en las aguas de Cuba y aun mas lejos. Habiendo llegado principios de enero la osada de los dos ltimos arrebatar varias negradas sobre la misma costa de Jamaica, el capitn de navio ingls Vernon, que luego fu tan clebre, destac su segando Laws con tres buques de guerra reclamar de Fuentes en Trinidad la restitucin de las presas y la entrega de los delincuentes. Pero aquel teniente gobernador se neg sus pretensiones con firmeza, respondiendo sus reiteradas amenazas con sus preparativos para rechazarlo con las armas. Laws tuvo que regresar Jamaica desairado. Ocurri este incidente entre el 7 y el 19 de febrero de 1720. Mientras tanto Guazo, que con los voluntarios y barcos vueltos de Panzacola y de la costa del golfo Mejicano habia organizado otro nuevo armamento, luego que se vio reforzado con los galeones que trajo de Veracruz D. Francisco Cornejo, le destac espulsar los ingleses de las posesiones que habian usurpado en las Lucayas. En la isla de Providencia que les servia de asiento principal, Cornejo se apoder del pueblo y un castillo defendido por mas de 400 hombres, cayendo todos con sus caones, su material y muchos negros esclavos en poder del armamento espaol, y fugndose las Bermudas los dems ingleses de las otras islas de aquel grupo. Celebrada la paz con Francia en 27 de enero de 1720, Guazo fu promovido mariscal de campo. Despus de la espedicion de Providencia, una parte de los marineros de Cornejo reclam tumultuariamente sus pagas atrasadas en el puerto; y para sustraerse las penas que las Ordenanzas de la Armada imponen los sediciosos, desembarcaron por el Luyan,y se acogieron sagrado en la nueva iglesia de Jess del Monte, que una hora despus qued cerrada por dos compaas de la guarnicin que destac Guazo, desentendindose de las advertencias y aun amenazas de escomunion del obispo Valds. Los desertores salieron de su asilo cuando Cornejo les prometi perdonar los menos culpables el castigo; pero no consintiendo Guazo que quedara completamente impune aquel delito, despus de una breve sumaria hizo el 13 de setiembre que fueran los principales autores del motin pasados por las armas. Con las factoras que con arreglo al tratado de Utrech establecieron los ingleses en los principales puntos de la Amrica espaola, se fomentaron su navegacin y sus contrabandos con nuestras posesiones, bajo el pretesto de introducir los negros contratados. En 1720 llegaron tal estremo, que el rey de Espaa mand los gobernadores de las Indias que los persiguiesen muy activamente, y aument las fuerzas de aquellos cruceros con muchos buques de guerra y guardacostas. No se descuid Guazo en el cumplimiento de esas rdenes. Los antiguos y valerosos corsarios Cordero, Manzano, Mendietay Gonzlez, en los dos siguientes aos y con mayor menor resistencia, se apoderaron cerca de los puertos de Cuba de mas de 20 buques de guerra ingleses armados del comercio, que se empleaban en el trfico ilcito. El espritu codicioso de los vegueros y de los traficantes de tabaco que los instigaban, se habia atemorizado pero no estinguido con las medidas de Guazo y el establecimiento de la factora. Ya ltimos de junio de 1720 se habian vuelto reunir mas de 1,000 isleos armados de machetes y hasta con escopetas en los partidos inmediatos la capital, reclamando que se les pagaran sus cosechas al contado sin esperar que llegaran de Veracruz las sumas consignadas para esa atencin pblica. Logr entonces serenarlos con su ascendiente y sus promesas D. Jos Bayona y Chaves, rico hacendado de aquellos contornos, que imitando el ejemplo del primer marqus de San Felipe, acababa de fundar en tierras suyas tres leguas al SE. de Guanabacoa y con ttulo de ciudad, la poblacin de Santa Mara del Rosario, y por aquel servicio le declar el rey conde de Casa-Bayona. A principios de febrero de 1723, habindose la flota rehusado cargar para Espaa varias partidas de tabacos de clases inferiores, cuja venta era aun todava permitida al comercio, los especuladores hicieron creer los vegueros que se habia ya decretado el absoluto estanco de la hoja sin escepcion de ninguna de sus clases. Coincidi esa impostura con malos manejos de algunos subalternos de la fbrica, que adelantaban muchos labradores el valor de sus siembras precios mucho mas bajos que los contratados. El 18 se amotinaron formalmente casi todos, empezando destruir algunas vegas en Santiago y Bejucal, reunindose all en buen nmero armados y caballo. Pero al amanecer del 21, de repente fueron sorprendidos por D. Ignacio Barrutia con la fuerza montada de caballera y dos compaas de infantera, que se adelant intimarles entregaran sus armas de fuego y se retiraran sus casas. Le contestaron con tiros que le mataron el caballo, hiriendo al ordenanza que le acompaaba, y en el acto cayeron espada en mano sus ginetes sobre aquella sediciosa turba, que pasaba de 500 hombres. La celeridad con que se dispersaron los vegueros no permiti que resultaran de aquel choque de un instante mas que un muerto, algunos heridos y 12 prisioneros. Estos ltimos, sin que le ablandaran Guazo empeos ni clamores, fueron algunas horas despus ahorcados en los rboles de Jess del Monte. Relev Guazo en el mando superior de la isla el 29 de setiembre de 1724 el brigadier D. Dionisio Martnez de la Vega, pocos meses despus de haberse encargado tambin del gobierno de Santiago el brigadier D. Carlos Sucre, natural de, Venezuela. Fu notable esta poca por la fundacin del astillero de la Habana, que sirvi de principio su clebre arsenal, y por haberse terminado mal bien su reoin-

PAGE 114

94 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. to amurallado. El nuevo astillero emple desde luego un gran nmero de brazos estipendiados por el fisco, y en menos de tres aos, con las escelentes maderas de la isla, vendidas por los hacendados, produjo nueve escelentes navios de guerra hasta de 64 caones, y 20 buques mas de menor porte. Los continuos esfuerzos de los ingleses para introducir sus gneros en la Amrica espaola, cuando mas se observaban las doctrinas prohibicionistas en todas las naciones, ocasion en 1726 un nuevo rompimiento de Espaa con la Gran Bretaa. Aunque una poderosa escuadra inglesa mandada por el almirante Hossier se present en las Antillas antes de recibir Vega noticia oficial de la declaracin de guerra, sus oportunos avisos impidieron que salieran de Veracruz y Cartagena las flotas de uno y otro puerto, que nunca haban cargado tan importantes valores como en aquel ao. Hossier, cansado de esperarlas eu las aguas de Cuba, se dirigi hacia Cartagena proyectaudo reconocer sus nuevas fortificaciones, y si su estado se lo permita, apoderarse all de los buques por un golpe de mano. Aprovechndose de su ausencia, pudo el 13 de agosto de 1726 llegar de Cdiz la Habana la escuadra de D. Antonio Gastaeta, de la cual desembarc con 2,000 hombres el general D.' Gregorio Guazo, con el cargo de comandante general de las Antillas. Pero habiendo enfermadoen la navegacin, falleci en 29 de aquel mes, recayendo su mando en el brigadier marqus de Villahermosa. Gastaeta eludiendo diestramente con sus inferiores fuerzas navales la persecucin de Hossier, logr recoger las dos flotas detenidas y asegurar cuarenta y nueve millones de pesos en la Habana. El burlado Hossier, despus de reforzar sus tripulaciones en Jamaica, se present sobre aquel puerto en 27 de abril de 1727 con un armamento formidable y con el designio de forzar su entrada y apoderarse de las flotas. Pero encontr prevenidos para defenderla, entre milicias y soldados mas de 5,000 hombres, tres castillos y un recinto con buenos caones; y despus de una semana de crucero tan intil como el que antes haba empleado ante Cartagena mucho tiempo, se retir con sus esperanzas nuevamente defraudadas. Estando enfermo hacia algn tiempo, la mortificacin de no haber sacado ningn fruto de una campaa con tantos medios emprendida, termin sus dias antes de que regresaran sus buques Inglaterra. Desembarazado Vega de las inquietudes de aquella breve guerra, se dedic la persecucin del contrabando, exagerndola hasta decretar muchos procedimientos cuantos vecinos de la isla andaban en tratos de comercio con los estranjeros. Descubriendo que resida la agrupacin principal de los tratantes en la mediterrnea y ya numerosa poblacin de PuertoPrncipe, regida solamente por sus alcaldes ordinarios, estableci en ella para reprimir aquellos escesos, un teniente gobernador. Poco despus de haber fundado en 5 de enero de 1728 la universidad de la Habana, y antes de que se inauguraran sus ctedras, muri de ochenta y nueve aosD. Gernimo Valds, reemplazndole mas adelante en la mitra de Cuba el de Ceuta, Laso de la Vega. El gobernador de Santiago de Cuba Sucre, que gozaba de gran popularidad en aquella jurisdiccin y en todas partes, aburrido con la monotona de aquella residencia, permiti gustoso que le relevara en el gobierno de Santiago el coronel D. Juan del Hoyo Solorzano, el antiguo sargento mayor y corsario de la Habana, que despus de haber salvado en los buzeos del Palmar de Aiz mas de cuatro millones de pesos, habia estado ausente en Sevilla y en la corte mucho tiempo defendindose de acusaciones que le acumularon, suponiendo que se habia apropiado considerable caudal, independiente del que habia entregado. Logr jastificarse y que le recompensaran con aquel gobierno. Sin saber acaso que Vega habia representado oponindose su nombramiento, consecuencia de otra causa que se le form en la Habana, present su ttulo en Santiago en 10 de mayo de 1728, dndole Sucre inmediata posesin del puesto. Muy protegido Hoyo por el ayuntamiento de una capital, cuyo comercio habia prestado en otros tiempos grandes servicios en el corso, se lisongeaba de seguir all mandando, cuando el general de los galeones de Cartagena entr con ellos en el puerto de Santiago aprisionarle con una realcdula, en la que por la causa que se le segua por la jurisdiccin de marina se revocaba su nombramiento y le entregaba disposicion de su juez. Hoyo, lejos de obedecerla, atropello caballo y espada en mano los marinos que de orden de Escudero fueron all prenderle, y se fug de la ciudad la carrera, llegando los pocos dias Puerto-Prncipe, que aun dependa de su gobierno. Con su genio gallardo y desenvuelto se gan la voluntad de aquellos vecinos, hasta el punto de que el 24 de agosto apedrearon la compaa de caballera de la Habana que de orden de Vega march prenderle y le trajo al Morro cargado de prisiones. Dos aos permaneci en aquella fortaleza, hasta que sali preso en los galeones para Cdiz. Habiendo tenido que arribar Cabo Francs el que le conduca, Hoyo, que en todos los puertos tenia amigos, logr fugarse all en la noche del 17 de febrero de 1732, trasladndose pocos dias despus Costa-Firme en una balandra corsaria que mandaba un hijo suyo. Se circularon las mas estrechas rdenes para sn captura y envo la crcel de Sevilla. Pero hasta se dudaba ya de su existencia, cuando el 6 de marzo de 1734 fu descubierto y sorprendido en Venezuela en una hacienda aislada. Despus de nuevos encarcelamientos y sinsabores, sucumbi Hoyo algunos aos adelante, habindole reemplazado desde octubre de 1629 en el gobierno de Santiago el coronel D. Pedro Jimnez. Era este un antiguo capitn de guardias espaolas, de genio inflexible, aunque de gran pureza. Viendo que en las minas de cobre, en diferentes pocas abandonadas por los contratistas, vivan muy desordenadamente unos 300 individuos de color que haban sido ya declarados esclavos del rey, se propuso organizarIos de repente bajo un reglamento de trabajo y vida algo severo. Sobrellevando mal esa mudanza se sublevaron el 24 de julio de 1732, retirndose al monte con sus armas. Pero los pocos dias logr Jimnez redu-

PAGE 115

ANTILLAS. 95 cirios, as por las persuasiones del cannigo de aquella iglesia, D. Pedro Morell de Santa Cruz, como con algunos medios de vigor. Jimnez hizo fabricar el primer muelle de comercio qne tuvo el puerto de Santiago, y reconstruy en el antiguo convento de San Francisco el castillo del mismo nombre y la ca6a de su Ayuntamiento. Por el mismo tiempo se abri al culto en la Habana la capilla de San Ignacio, cuyo anejo colegio de padres jesutas, con una estensa fbrica, se habia empezado levantar desde fines de 1721 con legados y voluntarios. En el verano de 1733 sufri la flota de Veracruz, mandada por el jefe de escuadra D. Kodrigo Torres, tristsimos siniestros, y no lejos del puerto donde en 1716 los habia sufrido la de Uvilla. Habiendo salido el 13 de julio de la Habana para Espaa, el 15, junto los bajos de los Mrtires, se le torci el viento al Sureste con violencia tanta, que muchos buques hubieron de cortar los palos, otros los perdieron, y algunos naufragaron aquella noche entre los escollos de Matacumbe. Pero de las tripulaciones y pasageros todos menos 55 se salvaron. Las disposiciones de Torres en lo mas recio del trance libraron del desastre tres navios de guerra y la mayor parte de las embarcaciones mercantes. Trasladado Vega la capitana general de Panam y ascendido general, le relev en el mando de Cuba en 18 de marzo de 1734 el mariscal de campo D. Juan Gemes Horcasitas, que al mismo tiempo que por el acierto de sus disposiciones, se distingui desde un principio por la severidad con que las hacia cumplir. Reorganiz el regimiento Fijo de la isla en tres batallones con los refuerzos que logr de Espaa, y la antigua fuerza de caballera veterana un escuadrn de dos compaas de 60 hombres. Las milicias de ambas armas recibieron tambin considerable aumento. Todos los fuertes del recinto que miran al puerto fueron tambin reconstruidos en su tiempo; y tres aos despus, las fortificaciones del apartado pueblo de Baracoa y el castillo de los Angeles de Jagua para defender la entrada de aquella vasta baha. Deseando el previsor Gemes preservar la capital de un gran desastre si segua creciendo el poder naval de Inglaterra y sus aspiraciones invasoras en Amrica, solicit con ahinco autorizacin y medios para fortificar la altura de la Cabana, que dominando por la derecha toda la baha de la Habana, era reconocida ya como posicin maestra y llave de la plaza. Pero siguiendo el gobierno su fatal sistema de reparar los males antes qne precaverlos, remiti para mas adelante acceder los deseos de aquel general. Le retrajo la perspectiva de un gasto estraordinario, para que tuviese luego el erario que sufrir mayores desembolsos. Sus cuidados militares, en un tiempo en que un nuevo rompimientocon la Gran Bretaa era previsto, no le impidieron Gemes ocuparse tambin de muchos ramos de la administracin civil en toda la isla, secundando eficazmente sus miras en la jurisdiccin de Santiago el coronel D. Francisco Cagigal, que habia sucedido Jimnez en aquel gobierno. Los primeros bandos de buen gobierno que se publicaron en la isla datan de ese tiempo, as en cuanta polica como en cuanto los artculos del abasto pblico. Se persiguieron los vagos y mal entretenidos, los juegos de azar, y procur corregir muchos defectos de la vida social. Reconociendo el comercio de la Habana que de frente no podra atacar el monopolio del estanco del tabaco en la isla, interes en la Pennsula algunos hombres influyentes, para que con la demostrada perspectiva de mayores logros accediese el gobierno la formacin de una compaa mercantil, que despus de obligarse enviar Espaa grandes remesas de tabaco y la construccin de bajeles en el astillero, surtiese la isla de los principales renglones de su consumo. Fuerou los informes de Gemes muy favorables aun proyecto muy bien amoldado las mximas econmicas que regian entonces; y en 13 de agosto de 1739 qued aprobado en Madrid, constituyndose la Real Compaa de Comercio de la Habana, que en compensacin de algunas cargas, monopoliz entre algunas docenas de individuos la estraccion de todos los frutos de la isla y la introduccin de todo lo que necesitaba. Empez desde luego la asociacin funcionar con un capital de 900,000 pesos, distribuido en doble nmero de accioues que pertenecan casi igualmente interesados residentes en la Pennsula y los de la Habana, y no sirvi de obstculo para sus prontas ganancias la declaracin de guerra con la Gran Bretaa que ocurri en los mismos dias. Ya en 2 del siguiente octubre hizo embargar Gemes en la Habana y Santiago las propiedades y caudales del asiento de negros que aun corra por cuenta del gobierno ingls, y ya el 11 una escuadra inglesa obligaba refugiarse en el puerto algunos corsarios espaoles. El aspecto de los fuertes y mas de 4,000 hombres distribuidos en puntos convenientes, obligaron entonces al enemigo renunciar hostilidades serias. Muy previsoramente se habia manejado en Santiago Cagigal estableciendo parapetos, trincheras y aun torres artilladas en las playas de Aguadores, del Aserradero y Guaijabon, prximas al puerto de aquella ciudad. El 18 de julio de 1741 el almirante Vernon con 17 buques de guerra y g; an nmero de trasportes que conducian 5,000 hombres de desembarco, tom posesin del desierto puerto de Guantnamo en aquella misma costa, proponindose colonizarlo y fortificarlo para que luego sirviera as de base su proyectada conquista de la isla. En aquella breve campaa, la conducta de Cagigal fu un modelo digno de imitarse. Primero con los 350 hombres de la guarnicin de Santiago y 700 de sus milicias, y luego con 200 soldados mas que le envi Gemes, y un millar de las milicias de Bayamo y Puerto-Prncipe, sin empear lance formal, bloque perfectamente al enemigo, intern todo el ganado comarcano, y cort todos los pasos por donde podia avanzar el ingls sobre Santiago, distribuyendo con pericia singular sus cortas fuerzas. Las fiebres y los insectos del clima feroz de aquella ensenada com-

PAGE 116

96 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. pletaron su obra. Vernon, despus de haber visto sucumbir en sus orillas mas de 2,000 hombres, tuvo qu8 abandonarlo y reembarcarse para Jamaica en la noche del 27 al 28 de noviembre. Promovido Cagigal por tan sealado servicio brigadier, le reemplaz all mucho despus otro militar notable, D. Alonso de Arcos Moreno. Y en aquella poca de prueba por la gran superioridad de la marina inglesa y el corto nmero de tropas de la isla, Gemes no se content con defenderla. Con los buques de la compaa de comercio de la Habana envi mediados de mayo de 1742 una espedicion de cerca de 1,000 hombres, que despus de obligar los ingleses levantar el sitio de San Agustn de la Florida, les tom en las costas de la Carolina algunas embarcaciones cargadas, muchos esclavos negros y un centenar de prisioneros. Por su parte los corsarios matriculados en la isla en el perodo que medi entre aquel ao y el de 1745, sin haber perdido mas que 13 buques en gran nmero de encuentros, apresaron al enemigo entre fragatas y bergantines 88, casi todos armados y casi siempre tomados al abordaje. Adems de la valiosa adquisicin de tan importante nmero de vasos, entraron con ellos en los puertos de la isla mas de 600 negros esclavos y de dos millones de pesos en que se vendieron los cargamentos apresados, quedando tambin unos 1,200 ingleses prisioneros. Ascendido Gemes cuatro aos antes teniente general, y elevado principios de 1746 al vireinato mejicano, le relev en 22 de abril del mismo ao el mariscal de campo D. Juan Antonio Tineo, que enfermo ya al llegar, muri en 21 del siguiente julio, sin que pudiese llegar sucederle hasta 9 de junio del siguiente ao el mariscal de campo D. Francisco Cagigal, el que con tanta destreza rechaz la invasin de Vernon en Santiago. Fuera de algunos encuentros ventajosos en las vecinas aguas, ningn notable incidente habia ocurrido en la Habana mientras dur aquella vacante, gobernada por un teniente de rey, el brigadier D. Diego Pealosa, y la sazn protegida por la escuadra del teniente general D. Antonio Reggio. El almirante Knowles, sucesor de Vernon en el mando de las fuerzas navales de Inglaterra en las Antillas, se esforz tan intilmente como l para ser mas afortunado en sus empresas contra Cuba. Presentndose el 8 de abril de 1748 sobre el puerto de Santiago con ocho navios de lnea, otros cinco buques de guerra de menos porte y 3,000 hombres de desembarco, fu duramente castigado por Arcos Moreno desde aquellos fuertes, perdi uno de sus navios, y con mas de 300 bajas se tuvo que retirar en la noche del 11 hacia Jamaica. Despus de reforzarse y reparar sus averas en Kinstown, sali esperar en las aguas de la Habana la flota de Veracruz. Encargado Reggio de proteger su venida, comunic oportunamente avisos para detenerla, repleg sus cruceros y reconcentr sus buques en aquel puerto, donde se reforz con los navios que condujo de Cartagena el teniente general D. Benito Spnola. Aunque inferiores Knowles en el nmero de buques y mucho mas eu el de los caones y los tripulantes, salieron buscar la escuadra inglesa el 2 de octubre. Pero hasta el medioda del 12 y dos leguas de la Habana, no pudieron trabar combate con ella, empezando este por apoderarse al abordaje la fragata Galga de un bergantn ingls de 22 caones. El resultado de aquella larga y encarnizada lucha de seis navios contra otros seis qued indeciso, cuando lleg la noche impedir que la batalla continuara. Dos navios de los de Reggio quedaron fuera de combate, y otros dos de Knowles, aunque perdi este tres de sus capitanes y mas de 400 de sus tripulantes. Los espaoles tuvieron tambin dos capitanes y 150 hombres muertos, quedando algunos mas heridos; siendo tanto mas de deplorar aquellas prdidas de las dos escuadras, cuanto que la paz general se habia firmado desde el 20 de abril en Aqusgram, y las rdenes para poner fin las hostilidades no llegaron la Habana sino dos das despus de aquel combate. A pesar del tino con que gobern Cagigal la isla, no report de su largo mando las ventajas que le prometan los logros y las victorias obtenidas por sus corsarios en la anterior guerra. Las paralizaron los monopolios de la Compaa de Comercio, la enormidad de los aranceles, y el rigor escesivo con que persiguieron al contrabando sus jabeques para que no pudieseu hacer los dems lo que hacan sus accionistas. A escepcion del estraordinario impulso de las contribuciones del astillero, que con justicia fu elevado entonces la categora de arsenal y asiento del apostadero principal de Amrica, en aquel perodo de trece aos crecieron poco los cultivos, y pesar de las demostraciones de aquel general, no se emprendi la indispensable fortificacin proyectada por Gemes para la Cabana. En cuanto prevenciones militares, solo se gan que se aumentara con un batalln mas el Fijo de la Habana, y con una compaa la artillera de los castillos. Limitronse las reformas civiles al establecimiento de un servicio semanal de correos, emplendose quince dias en las entregas entre las dos ciudades principales. Interinamente destinado Cagigal virey de Mjico, por muerte del marqus de las Amarillas, hzose cargo el 17 de marzo de 1760 el brigadier D. Pedro Alonso del gobierno de la isla, hasta que el 7 de febrero de 1765 lleg desempearlo como capitn general propietario, el mariscal de campo D. Juan de Prado Portocarrero, con multitud de instrucciones militares de la corte y muy escasos medios para cumplirlas, cuando se presenta ya un nuevo rompimiento con la Gran Bretaa. Desacreditada ya la Compaa de Comercio de la Habana por torpes manejos de sus directores y el afn por distribuirse dividendos de sus accionistas, y no habiendo cumplido con regularidad su compromiso de surtir de tabacos de Cuba las fbricas del reino, qued entonces despojada por el gobierno de ese privilegio. Tuvo Prado que iniciar su gobierno renovando el antiguo estanco del cultivo en todo su primitivo rigor, con no poco descontento de labradores y comerciantes. Otra desgracia mucho mayor, por ser irreparable, ocurri poco despus. Un refuerzo de presidiarios que le enviaron de Veracruz para las obras de la plaza, in-

PAGE 117

ANTILLAS. 97 trodujo en ella la fiebre amarilla sea el vmito negro, enfermedad implacable y epidmica, que veinte aos antes habian traido los ingleses de Vernon al atacar Cartagena, y se propag despus por el litoral de Nueva-Espaa, siendo su peor condicin la de no abandonar jams los puntos martimos de la zona trrida que invade. Para que fueran mayores sus estragos cuando no acertaba aun la ciencia contenerlos, coincidi su primera aparicin en aquel puerto con la de seis navios de guerra y de 1,200 hombres enviados de Cdiz aumentar la guarnicin, cuando se presuman ya nuevas hostilidades con los ingleses. Entre marineros y soldados perecieron en aquel verano como 1,800 hombres, y mas aun de los peninsulares residentes en la capital, cuya poblacin contaba ya sobre 10,000 vecinos. Aquel azote hasta el otoo, en qu afloj, paraliz las obras que se habian emprendido en la Cabana y aun en el recinto. Por falta de brazos y aun de tino en dirigirlas, estaban muy poco adelantadas, .cuando muchos meses despus de declarada la guerra, el 16 de enero de 1762, se present sobre la plaza el 6 del siguiente junio un formidable armamento ingls compuesto de 26 navios de lnea, 11 fragatas de guerra y mas de 300 trasportes, conduciendo 14,000 soldados, con un gran tren de batir y mas de lo necesario para un formal asedio. Con las bajas ocasionadas en al anterior verano por el vmito, que ahora se reproduca por esos dias, no Vista de Trinidad. quedaban para la defensa de la plaza mas que 2,700 hombres, apenas 2,000 de las tripulaciones de los navios encerrados en el puerto, no llegando otros tantos los de las milicias del pas, desacostumbradas por un largo perodo de paz al peligro y los ejercicios. Sin embargo, fu la defensa honrada y vigorosa, aunque tan mal dirigida como los ataques. Solo la toma del Morro, heroicamente defendido por los capitanes de navio D. Luis de Velasco y el marqus Gonzlez, que perecieron en su asalto el 31 de julio, cost las tropas del conde de Albemarle mas de 2,000 hombres. En las dems hostilidades perdieron otros tantos, y con el vmito y las fiebres y el abuso del aguardiente doble nmero. Si no se hubieran reforzado con mas de 6,000 hombres de Nueva-York y de Jamaica, si I03 reductos de la Cabana no hubieran sido abandonados desde los primeros dias del asedio por orden de la junta de generales que corri con la defensa, y si no se hubiera cerrado la entrada del puerto, impidiendo la ANTILLAS. escuadra espaola toda accin, habria tenido el enemigo que desistir con grandes prdidas del sitio. No mas quedaban que 900 soldados espaoles en la plaza, y no ya en estado de seguir peleando, cuando aniquilada por las bateras de Albemarle en la Cabana, capitul el 12 de agosto con las mas honrosas condicio • nes. Los generales, la oficialidad y aquel corto nmero de bravos, conservando sus equipajes y aun sus armas, fueron trasladados Cdiz por sus mismos vencedores. Pero Prado y el marqus del Real Trasporte, el jefe de la escuadra, no se pudieron justificar ni de otros desaciertos, ni de sus culpas evidentes por no haber salvado los crecidos intereses del Erario, ni incendiado la escuadra que qued en el puerto. Fueron luego condenados muerte, pero la clemencia de Carlos III solo permiti que perdiesen sus empleos. Diez aos despus le devolvi el suyo al segundo y no Prado, porque ya haba sucumbido aquel valiente soldado su humillacin y sentimiento. Quebrantaron los ingleses muchos artculos de la 13

PAGE 118

98 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. capitulacin. Despus que lord Albemarle y el almirante Pokok tomaron posesin de la plaza el dia 14, no respetaron todos sus acuerdos, aunque les tocaran cada uno 122,697 libras esterlinas en el enorme botin distribuido los 28,442 combatientes de mar y tierra que haban tomado parte en el asedio. Albemarle dispuso gravsimas derramas pecuniarias sobre el clero y los hacendados, apoderndose tambin de las existencias halladas por imprevisin y descuido de sus directores en los almacenes de la Real Compaa de Comercio. Por oponerse con vigor las exigencias del general ingls sobre las rentas de su dicesis el anciano obispo D. Pedro Morel de Santa Cruz, fu arrancado de su domicilio por una manga de granaderos y embarcado sin recursos para San Agustn de la Florida, sin evitar que estrajeran de su dicesis mas de 107,000 pesos y hasta las campanas. Cuando el Ayuntamiento sin temor los mandatos de Albemarle se habia opuesto noblemente reconocer otro soberano que el de Espaa, de los notables del pas solo dos se prestaron servir de instrumentos al codicioso vencedor con sus viles complacencias, el alfrez real D. Gonzalo Recio de Oquendo y el regidor D. Sebastian de Pealver, anciano inquieto y lleno de deudas, que se habia distinguido en todas ocasiones por su aparente amor la metrpoli. Creyeron que la Habana no volveria ya al poder de Espaa, y rivalizaron en su celo por inspirar exacciones y descubrir los medios de realizarlas. Pero no fu menor el del ordenador y el comisario de marina D. Lorenzo Montalvo y D. Nicols Rapun, en sustraer la avaricia de los invasores las sumas que les dej Prado para que atendiesen los enfermos y heridos que quedaron en la plaza. Bien servidos uno y otro en su noble objeto por sus subalternos, y eludiendo con sagacidad compromisos y amenazas, salvaron tambin en los campos los esclavos del rey, las boyadas y cuantos tiles pudieron sustraer del arsenal. Despus de la salida de Albemarle para Inglaterra el 22 de enero de 1763, condjose con mas templanza en el gobierno de la plaza su hermano Sir Guillermo Keppel, cuyas intimaciones despreciaron todos los municipios de la isla, sin esceptuar los vecinos pueblos de Santa Mara del Rosario, Santiago y Bejucal para que le prestasen obediencia reconociendo por su rey al de Inglaterra. Y no saliKeppel de su comedimiento con las muestras de hostilidad que prodigaba el vecindario los ingleses. Solo hizo castigar con el ltimo suplicio dos isleos confesos y convictos de haber envenenado la leche que traan para la tropa. En diciembre apenas quedaban 5,000 hombres y algunos navios ingleses en la Habana. La debilidad de los invasores anim al brigadier y gobernador de Santiago, D. Lorenzo de Madariaga, proyectarla recuperacin de la capital reuniendo en aquel puerto cuatro navios de guerra que de Cartagena llegaron ausiliarle con alguna tropa, 300 granaderos franceses enviados del Guarico, y como 4,000 hombres con los de milicias. Ya habia destacado hasta el castillo de Jagua la mitad de aquella fuerza, contaba con la ayuda del destacamento que se haba fugado de Matanzas, habiendo volado su castillo, y con la cooperacin de los coroneles Aguar y Chacn y del auditor de guerra Ulloa, que fugados de la Habana, juntaban en Villaclara muchos milicianos, cuando principios de marzo de 1763 recibi aviso oficial de la paz de Versalles, en cuyo artculo 19 se obligaba la Inglaterra restituir Espaa la plaza de la Habana en el mismo estado que se hallaba cuando la conquist. Tuvo pues Madariaga que desistir de todo proyecto hostil, aunque los ingleses aun continuaron en el mar logrando algunas presas, y despus de tener conocimiento del tratado arrasaron completamente el arsenal de la Habana, que habian conservado hasta entonces esperando utilizarle. Si por una parte su dominio de nueve meses acarre al Erario espaol muy grandes prdidas, con la de los caudales y la de una escuadra de 10 navios de lnea, por otra indemniz con gran ventaja al pas de lasque habia sufrido con la invasin. En aquel breve perodo mas de 800 buques tanto holaudsses como ingleses introdujeron cargamentos de artculos de Europa, artefactos para los ingenios y multitud de negros africanos en un puerto solo visitado antes dos veces al ao por las flotas que reservaban limitada cabida su movimiento comercial. Cuantos se hallaron en estado de aprovecharse de aquella pasagera facilidad de adquirir negros y efectos tiles para los ingenios, se ocuparon desde luego en aumentar el nmero de sus fincas, cuyos productos eran entonces de un valor inmenso; y con las palpables ventajas de aquella franquicia aprendi la administracin espaola moderar despus sus reglas prohibitivas, aflojando gradualmente las trabas que en sus posesiones de Ultramar y sobre todo en Cuba ahogaron al comercio y la agricultura. CUARTA POCA (DESDE 1763 A 1801.) CIVILIZACI"N. Encargado por Carlos III el teniente general conde de Riela, grande de Espaa, de la toma de posesin dla capital de Cuba, entregsela Sir Keppel en 6 de junio de 1763, emprendiendo desde luego aquel general las complicadas tareas de su restauracin con su segando el mariscal de campo D. Alejandro O'Reilly, el entendido brigadier de ingenieros D. Silvestre Abarca, y muchos jefes y oficiales escogidos. Despus que el re-

PAGE 119

**-'/ >'; : •'* SW i? mimh 11 mwi

PAGE 121

ANTILLAS. 99 gimiento de infantera de Crdoba, de mas de 2,000 hombres, tomCi posesin de los puestos militares, emprendi la reedificacin del castillo de la Punta, que qued casi arrasado en los ltimos dias del sitio, y la del Morro bajo un plano mucho mas amplio que el ideado por Antonelli fines del siglo xvi y el mas propio para enlazarse cou otra fortaleza de muy superior desarrollo, la cual habia de servir de fuerte destacado. En efecto, asi que Riela recibi I03 caudales y los brazos de Veracruz cousignados para la obra, entonces, y para que no se repitiese la reciente catstrofe, se emprendi la construccin de la gran fortaleza de la Cabana, que hubiera impedido la prdida de la plaza si se levantara algunos aos antes, como lo reclam tan intilmente Gemes. Con el nombre de castillo de San Carlos de la Cabana meda 420 varas de lado esterior con sus frentes la baha, coronando con sus cortinas y baluartes toda la estensa altura de aquel nombre que domina desde su orilla derecha al puerto y la ciudad. Poco despus emprendi tambin el brigadier de ingenieros D. Agustn Crame la construccin de otro castillo sobre la meseta de otra altura que al fondo de su orilla izquierda domina tambin al puerto, dando gran proteccin las cortinas mas meridionales del recinto de la plaza. Psosele el nombre de castillo de Atares, en obsequio del hermano mayor del conde de Riela titulado con el mismo. Mas tarde se emprendieron, como ya diremos, las dems fortificaciones esterioces comprendidas en el vasto plan reformado por Abarca. Mas de 200,000 pesos mensuales y de 3,000 peones entre blancos, negros libres y negros esclavos, se emplearon un ao con otro en las nuevas defensas de la Habana, hasta que las principales quedaron hacia 1771 terminadas con una actividad que nunca declin ni cuando se retardaban las remesas pecuniarias para tales gastos, rivalizando en celo los pudientes para aprontar los necesarios anticipos al gobierno. Entre tanto el general O'Reilly se ocup con suma diligencia en la reorganizacin militar del pas. Con los destacamentos llegados de la Florida, entregada los ingleses en rescate de la Habana con 900 hombres del regimiento de Crdoba y 1,200 reclutas recibidos de Cdiz en los ltimos meses de 1763, reorganiz el antiguo regimiento Fjo en tres batallones de 800 plazas. La dotacin de artillera as en Santiago como en la capital y el castillo de San Severino de Matanzas, que luego se restableci con mas amplitud y solidez que anteriormente, se elev 300 hombres, fuerza escasa aun para el servicio; y 200 piezas de bronce del mayor calibre enviadas de Espaa desde luego se colocaron en el recinto y en la Punta. El antiguo escuadrn de caballera se aument con otro tambin de reclutas andaluces, recibiendo los dos el nombre de Dragones del regimiento de Amrica. Tambin formaron nuevos regimientos las compaas de milicias de ambas armas que figuraban antes sueltas, como si fueran unidades tcticas independientes unas de otras. O'Reilly compuso con ellas y los muchos milicianos que se les agregaron, un regimiento de dos batallones de 800 plazas, que se llam de Voluntarios de la Habana. Otro cuerpo misto se form en Matanzas con un escuadrn de 150 dragones y un corto batalln de 450 plazas, que nutrindose en aquel territorio, se denomin regimiento de Dragones de Matanzas. Se cre entonces en la Habana otro de milicias mas homogneo y numeroso que, con el nombre de Voluntarios de Caballera, se nutria en los partidos comarcanos y constaba de tres escuadrones mximos con 650 ginetes. En lo dems de la isla y durante el invierno de 1763 1764 reorganiz tambin O'Reilly las antiguas compaas de milicias en tres batallones numerosos, el de Santiago, comprendiendo las de esa cabecera y de Bayamo; el de Puerto-Prncipe y otro llamado de las Cuatro Villas, Santi-Espritus y San Juan de los Remedios. Omisin fu no dejar cabida en esos batallones para la gente de Baracoa y Holguin, cuya villa contaba ya como catorce aos de existencia, habindola fundado el gobernador de Santiago, Arcos Moreno, en feracsimos terrenos como 20 leguas al Norte de Bayamo; pero O'Reilly, que visit personalmente los lugares, la cometi mucho mayor con no organizar milicias de caballera en comarcas mas fciles de dominar por esta arma que por la otra. Riela, despus de obtener ttulos y otras mercedes para los naturales y residentes que se distinguieron mas durante la invasin inglesa y su dominio, organiz algn tanto la administracin de justicia en la isla, aunque con mas distintos juzgados que los necesarios, por ser muchos los que gozaban de diversos fueros; y no logr, pesar de reclamarle muchas veces por s y con poderosos amigos en la corte, que se dotara la isla de una Audiencia para que los negocios de sus habitantes no siguieran sujetos los fallos en segunda instancia de la ultramarina de Santo Domingo. Para negarle esa pretensin iufluyeron dos grandes razones: la natural resistencia de la antigua Audiencia de la Espaola que con su jurisdiccin disminuyese su prestigio, y se fund la segunda en la poquedad con que segua la poblacin de Cuba. Mas afortunado anduvo Riela consiguiendo en los ltimos meses de su mando en comisin, que se crease en la isla una Intendencia, aunque la novedad de su institucin por la pequenez de sus rentas relativamente sus gastos, fuese mas prematura que la del tribunal que habia propuesto. Despus de conseguir tambin el conde que se aumentaran y organizasen las comunicaciones de la isla con los principales puertos de la metrpoli y de Amrica, logr que se disminuyesen los aranceles de importacin y esportacion, interviniendo en estas reformas principios de 1765 el primer intendente don Miguel de Atarriba, y el primer administrador general de rentas D. Jos Armona, que entr serlo tambin de los correos martimos. Desde 5 de febrero de 1765 quedaron constituidas la nueva intendencia y administracin con 97 empleados de rentas en toda la isla, donde no llegaban antes

PAGE 122

100 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. 40, y no bastaba la recaudacin general para sostener la mitad de las tropas que ya la guarnecan. Deplorable inspiracin fu la de Riela, cuando al dividir las dos jurisdicciones de la isla en multitud de partidos rurales, cometi su vigilancia otros tantos representantes de su autoridad llamados capitanes-guerra, nombre que llevaban hacia cerca de dos siglos los que mandaban en los pueblos. Los nuevos capitanes de partido, casi todos sin carrera ni merecimientos anteriores, entraron servir sin sueldo aquellas plazas, pero en general librando mejor con sus manejos y exacciones. Terminada la comisin del conde con la restauracin de la Habana y la inauguracin de sus obras de defensa, se hizo cargo en propiedad de la capitana general en 30 de junio de 1765 el mariscal de campo D. Diego Manrique; pero trece dias despus muri del vmito, y entr desempearla interinamente el brigadier teniente rey D. Pascual Jimnez de Cisneros, que acababa tambin de suceder O'Reilly en el nuevo cargo de inspector de las tropas de la isla. A pesar de los frecuentes retrasos que sufri la llegada de caudales de Veracruz desde que falt la autoridad de Riela, obtuvo Cisneros del comercio los anticipos que necesit para que no se paralizasen las obras de la Habana. Cuando el teniente general bailo Frey D. Antonio Bucarely se encarg del mando de Cuba en 18 de marzo de 1766, quedaba ya levantado el nuevo castillo de la Cabana con toda su importante mole, reconstruido y agrandado el del Morro, recompuesto el de la Punta, y terminado lo principal del de Atares. Tambin se haban abierto los cimientos de otra fortaleza esterior, que por su magnitud habia de ser la primera despus de la Cabana, la del Prncipe, colocada sobre la altura de Arostegui, como 400 toesas al O. de la plaza para protejer la aguada principal de sus contornos impedir un desembarco de enemigos por la embocadura del Chorrera. A pesar de la rigidez con que persigui Bucarely el contrabando, y sobre todo, el que hacian los mismos buques que llegaban con materiales para las obras, dise pronto conocer por sus virtudes y grandes prendas de gobierno. El 11 de junio de 1766 un horrible terremoto destruy la mayor parte del casero de Bayamo y de Santiago, donde sacaron casi aplastado de entre los escombros de su vivienda al brigadier gobernador, marqus de Casa-Cagigal, que muri poco despus. Las atinadas medidas de Bucarely remediaron pronto esos desastres con los socorros que obtuvo del Erario y el ejemplo que dio los pudientes de toda la isla con sus desembolsos personales. Los ingresos de ese empleo eran muy inferiores los que ahora tiene. Al primer gobernador declarado capitn general le fijaron 4,000 pesos de sueldo anuales principios del siglo xvn, sindolo D. Pedro Valds. Se aument hasta 10,000 don Gregorio Guazo en 1718, y en una residencia tan cara como la de la Habana, aunque ya con muchos gastos de representacin, solo los mismos 10,000 percibieron sus sucesores durante mas de un siglo. Riela, que disfrut de 18,000 y estraordinarios gajes por su carcter de comisionado estraordinario, habia sido una escepcion. Un suceso inesperado ocurri en la isla en 1767 como en todos los dems dominios espaoles. El correo que entr en la Habana el 14 de mayo trajo para Bucarely con el sello del gobernador del Consejo de Castilla un pliego cerrado que no debia abrir sino en un dia y una hora sealada. Contenia una orden autgrafa de Carlos III para la espulsion de los pocos jesutas que habia en la isla y su envo bajo partida de registro Espaa, instrucciones para reunir en el puerto y dar igual destino los que llegasen despus de las dems provincias de Amrica. Bucarely las supo cumplir hermanando el rigor de la disposicin con la mas delicada humanidad. Por castigo de tan injusta disposicin tomaron muchos el terrible huracn que asol en 15 de octubre de 1768 casi toda la parte occidental de la isla. En la Habana se anegaron perdieron 69 embarcaciones, cuatro en Bataban y mas en Matanzas, donde la iglesia parroquial se vino al suelo. En la capital y algunos pueblos se hundieron resquebrajaron muchos edificios. Solo las nuevas fortificaciones, aunque no sin algn deterioro, resistieron al furor de un temporal que en una dilatada zona tronch seculares rboles y arranc las siembras. A las acertadas providencias de Bucarely ayud muy eficazmente con las suyas el jefe de escuadra don Juan de la Colina, que desde el 22 del anterior julio habia llegado ejercer el recien creado empleo de comandante general del apostadero de la Habana. Cinco aos antes los ingleses habian dejado arrasado el arsenal. Aunque Colina lo encoutr ya casi restablecido para funcionar, por los capitanes de navio D. Jos Sapiain y D. Manuel de Flores, psolo en aptitud de construir en los cinco aos escasos que dur su mando, hasta 15 buques de guerra, entre ellos cuatro navios de los mayores y mejores que hubo luego en la Armada nacional. Bucarely en 1769 prepar en la Habana la espedicion que en julio del mismo ao y las rdenes del teniente general D. Alejandro O'Reilly se posesion de Nueva-Orleans y laLuisiana, cedida por la Francia Espaa en el tratado de Versalles. Lo dems del gobierno de Bucarely se redujo sus esfuerzos para arreglar el foro, dirimir cuestiones en el vecindario de la capital perfeccionar las obras de los castillos y del recinto, y adelantar las del castillo del Prncipe, en cuya direccin relev Abarca don Luis Huet. Promovido aquel general al vireinato de Nueva Espaa en 24 de mayo de 1771 por segunda vez se encarg interinamente del mando de Cuba el mariscal de campo D. Pascual Cisneros, hasta que en 18 del siguiente noviembre lleg desempearle en propiedad el teniente general marqus de la Torre. Uno de los perodos mas pacficos de nuestra historia nacional permiti que su inteligente iniciativa propagase por los pueblos mas importantes de la isla los principales grmenes de su futura riqueza. Al mismo tiempo que se terminaban la fortaleza del Prncipe, todas las obras accesorias de la Cabana y de Atares y el nuevo castillo de San Severino de Matanzas, discurri muchos arbitrios ingeniosos, que sin gravamen del fisco ni de los pueblos bastaron para

PAGE 123

ANTILLAS. 101 empedrar por primera vez una parte de la capital, construir las primeras calzadas y los primeros puentes de alguna solidez para comunicarse con sus territorios y pueblos mas vecinos. La dot de su primer coliseo y de sus dos mejores paseos pblicos; y de aquella poca datan los edificios de la Capitana General, la Intendencia, la Factora, la actual Aduana, la Comandancia general de Marina, la Plaza de Armas y los primeros muelles de piedra, crendose al mismo tiempo la casa de Recogidas proyectada muchos aos antes. La ciudad de Matanzas tuvo su primer puente sobre el Yumur. Se crearon paseos importantes obras pblicas en Santiago, Trinidad y Puerto-Prncipe, y hasta nuevos pueblos en la parte occidental, como los de Gines, Pinar del Rio, San Antonio, el Mariel, Baha-Honda, Jaruco, Guanajay, San Jos de las Lajas, Jibacoa, Nazareno, y otros muchos grupos de viviendas en los campos. Entonces fu cuando la Habana, limpia ya de los escombros de su asedio y de sus obras, empez parecer una poblacin civilizada y semejante las ciudades de segundo orden en Espaa. Al mismo tiempo que regulariz el marqus las contratas de la factora de tabacos con los vegueros, obteniendo mutuas ventajas para ellos mismos y para la renta, emprendi y llev trmino un trabajo que le recomend mucho la corte, el de la primera estadstica de la isla. De sus prolijas investigaciones result que en 1773 solo contenia 172,620 habitantes de toda edad, sexo, estado y color; residiendo en la sola Habana 75,618, en Matanzas 3,249, en Puerto-Prncipe 14,332, en Bayamo 12,250, en Santiago de Cuba 19,374, en la villa de Guanabacoa 7,998, en Villaclara 8,108, en Trinidad 5,614, y en Santi-Espritus 8,215. El vecindario de los dems pueblos era muy corto todava. Existan en toda la isla 29,588 casas de toda fbrica y clase, 90 iglesias, de las cuales 52 eran parroquiales, 484 eclesisticos seculares para su servicio, 20 conventos con 496 religiosos, y tres con 145 monjas. Pero los hechos mas notables de aquella escasa estadstica fueron que en aquel guarismo total figuraran solamente 75,180 individuos de color, naturales originarios de frica; y que de ese nmero mas de una tercera parte fuesen libres, cuando en Jamaica en la parte francesa de Santo Domingo y en las antillas de la misma nacin, se habia exagerado ya la esclavitud hasta contarse en todas ellas por trmino medio para cinco blancos 25 individuos de color, y de estos ni la dcima parte emancipados, cuando ya en Cuba gozaban de su libertad mas de la tercera parte, por la misma proteccin y paternales usos de sus dueos. Aunque ya con marcadas tendencias su aumento, con la rebaja de derechos, las rentas del pas apenas pasaban entonces, un ao con otro, de medio milln de pesos, al paso que las cargas pblicas de la isla, cubiertas en mas de sus cinco sestas partes por el Erario nacional, escedian de tres millones de aquella moneda. En 17 de agosto de 1772, lo mismo que lo habia sido la Florida, fu declarada dependencia de la capitana general de Cuba la nueva posesin continental de la Luisiana, cuando ya se disponan las vastas colonias inglesas de la Amrica del Norte que haban tomado un inmenso desarrollo, sublevarse contra su metrpoli. En 11 de junio de 1777 relev al marqus de la Torre en el mando de la isla el teniente general don Diego Navarro que todo lo encontr ordenado, as lo civil como lo militar. A fines del siguiente ao una novedad muy importante prometi que creceran el comercio y la agricultura en la isla. El reglamento de 12 de octubre de 1778, habilit todos los puertos espaoles para traficar con todos los de Amrica, reduciendo considerablemente los derechos de importacin y esportacion en ambos hemisferios. Pero en Cuba los adelantos que tan acertada disposicin aseguraba, se paralizaron casi desde su principio con la nueva guerra que mediados de 1779 estall entre Espaa y la Gran Bretaa, ya desde muchos aos atrs la primera potencia martima. Como el vmito hubiese cruelmente disminuido en el verano anterior la guarnicin veterana de la Habana, que pesar del aumento de su servicio con el de los nuevos fuertes solo consista en cinco batallones, cuatro compaas de artillera y dos escuadrones, desde principios de 1779 fu Navarro reforzado por el regimiento de Navarra. Pero como apenas alcanz su fuerza efectiva para remplazar las bajas causadas por la epidemia que desde la siguiente primavera empez reproducirse antes de recibir nuevos refuerzos, imposible le fu desde el 21 de julio, cuando recibi aviso oficial del rompimiento, despachar socorros para la Luisiana, la provincia ultramarina de Espaa mas amenazada, siendo la sola limtrofe con la Florida y los territorios que pertenecan los ingleses. Pero el genio y la fortuna de su gobernador el joven D. Bernardo Galvez, se sobrepusieron las dificultades de su situacin. Con una temeridad solo justificable por el xito, tom all la ofensiva con menos de 700 hombres de varias naciones y colores, seis caones, y un solo oficial de artillera. Con una galeota y tres lanchas caoneras remont el Misisip el 27 de agosto y despus de muchas marchas penossimas sorprendi en el mes siguiente los fuertes de Manchack y Baton-Rouge, cogiendo al enemigo muchas armas y mas de 600 prisioneros. Ya se habia apoderado tambin de los puestos de Panmure y de ocho embarcaciones del enemigo, cuando pudo llegar Nueva-Orleans desde la Habana socorrerle un batalln del regimiento de Espaa, que le envi Navarro en cuanto recibi de Cdiz en agosto un refuerzo de 3,500 hombres, dos batallones de aquel cuerpo y dos del del Prncipe. Galvez, con toda su suerte y su audacia sin segundo, tvola prudencia de suspender para cuando reuniese mayores medios, los ataques contra Mobila y Panzacola, que ya eran por este tiempo verdaderas plazas. Con la mas viva impaciencia reclam refuerzos de Navarro; pero la contrariedad de los Nortes no permiti que hasta fines de diciembre saliera de la Habana el marqus de las Amarillas con 1,432 hombres; y tan lenta fu su travesa Nueva-Orleans, que el

PAGE 124

102 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. impaciente Galvez no esper que se le incorporara la mayor parte del convoy que los llevaba. Con 1,091 hombres se embarc para Mobila el 6 de febrero de 1780. Pero apenas habia desembocado el Misisip, cuando un furioso temporal precipit su navegacin y oblig la mitad de sus 16 embarcaciones varar en los bajos de la misma ensenada de Mobila. Luchando contra las rompientes y el mal tiempo, la espedicion hubiera perecido sin el ausilio de cuatro bergantines de guerra y dos compaas destacadas de la Habana. Pudo Galvez el dia 1. de marzo abrir trinchera 100 toesas de la plaza. Despus de rechazadas dos salidas y de abrir brecha los 10 das, pidi capitulacin el gobernador ingls y la obtuvo de las mas honrosas. La guarnicin reducida 307 combatientes, fu enviada la Habana, quedando aquel puesto militar asegurado con sus 56 caones y un batalln. Por la escasez de las fuerzas que quedaban en la isla, se hubieran paralizado las ventajas de Galvez en la Florida si principios de agosto no aportaran la Habana, despus de cubrir con la mitad de esa fuerza Santo Domingo, Cuba y Puerto-Rico, 8,000 hombres conducidos por el teniente general D. Victorio de Navia, en la escuadra de D. Jos Solano de 12 navios de lnea, tres fragatas, cuatro bergantines y 82 trasportes. Pero el vmito castig con tal violencia los recien llegados, que en menos de dos meses postr mas de la mitad y arrebat 939. La espedicion contra Panzacola no pudo salir de la Habana hasta marzo de 1781. Hasta el 20 de abril tampoco pudo Galvez formalizar sus paralelas. Despus de muchos combates y vivsimos ataques, vol el 8 de mayo el almacn de plvora de los sitiados, derribse una cortina, y aquel general aprovech con viveza tan feliz oportunidad para asaltar la plaza. Aunque con cerca de 300 bajas, se apoder dePanzacolay de 1,400 prisioneros que como los de Mobila trasladaron la Habana. En 29 de mayo de 1781 y en comisin sucedi Navarro el teniente general D. Juan Manuel de Cagigal, el que habia acaudillado el asalto de Panzacola, que apenas se ocup mas que de los cuidados militares. Impaciente con su inaccin cuando Galvez incorporado en el Guarico mas de 10,000 franceses reuna all cerca de 20,000 hombres para emprender la conquista de Jamaica, Cagigal, con mas suerte que juicio, se embarc el 20 de abril de 1782 con la mayor parte de las fuerzas de la Habana atacar y apoderarse con poca resistencia de los fuertes y embarcaciones que tenan los ingleses en Providencia y otras islas de Bahama. Ignoraba al emprender esta espedicion que ocho dias antes una formidable escuadra de aquella nacin habia batido y destrozado la de Francia en las aguas de la Guadalupe, obligando as la inmovilidad al ejrcito de Galvez, y que el vencedor lord Rodney se propona emprender la conquista de la Habana. Al saber tan importantes novedades despus de haberse apoderado ya de aquellas islas, se apresur el general espedicionario regresar la capital de Cuba, no sin que un temporal dispersara su flotilla. Oportuno fu su regreso. Rodney se present el 6 de agosto la vista de la plaza, con 37 navios de lnea infinidad de otros buques menores con crecidas fuerzas de desembarco. Pero la Habana con sus fortalezas esteriores era entonces la primera plaza de Amrica. Cagigal con un campo volante de 4,000 hombres observ con la mayor vigilancia todos los movimientos del enemigo, hasta que los pocos das desapareci la escuadra inglesa, habiendo perdido toda esperanza de xito de cualquier ataque las nuevas fortalezas. Menos acertado en la gobernacin poltica que en la militar, Cagigal habia puesto su confianza en uno de sus ayudantes, D. Francisco Miranda, natural de Caracas y tan conocido despus en la primera sublevacin de Venezuela contra la metrpoli. Este oficial comprometi el nombre de su general en una causa que le form la Intendencia por un contrabando que habia desembarcado en Bataban al volver como parlamentario de cangear prisioneros en Jamaica. Miranda logr fugarse Europa dos dias antes que llegara una resolucin del rey, en virtud de la cual se traslad Cagigal fines de 1783 al cuartel general de Galvez en el Guarico. Tambin en comisin y con el carcter de interino le relev en el mando de la isla el mariscal de campo D. Luis de Unzaga en 29 de diciembre de aquel ao. Galvez, despus de la toma de Panzacola y del relevo de Navarro y como general en jefe del ejrcito aliado que se habia reunido en aquel punto, fu quien reuni el mando superior de todas las antillas espaolas, de la Luisiana y de las dos Floridas, aun despus de terminarse la guerra y regresar Espaa con las tropas. Por eso desempearon Cagigal y Unzaga la capitana general de Cuba en comisin. Aunque la guerra hubiese entorpecido su comercio por la constante superioridad de la marina inglesa, la isla y sobre todo su capital ganaron mucho con la constante permanencia de un crecido nmero de tropas por espacio de cuatro aos; con las contratas para sus suministros; con los fletes para sus trasportes en frecuentes espediciones, y en fin, con la circulacin estraordinaria de cerca de 20 millones de pesos que ocasionaron con sus gastos al tesoro nacional. Por otra parte, el arsenal de la Habana que Colina dej en gran movimiento al morir de repente principios de 1773, tuvo que emplear gran nmero de brazos para construir mas de 40 buques de guerra desde aquel ao hasta que en 1783 se celebr la paz de Pars. Como entre el estruendo de la guerra se apartara la vigilancia de las autoridades de asuntos interiores, el contrabando con los nuevos Estados norte-americanos, que entonces se acabaron de emancipar de su metrpoli la Gran-Bretaa, tom en Cuba un desarrollo estraordinario, prometiendo por su proximidad el mercado de la nueva nacin, ser el mas natural para el comercio de la grande Antilla. Tanto ese hecho palpable como los abusos cometidos en la factora general de tabaco, sustrayendo las remesas destinadas la Pennsula grandes envos para los nuevos Estados-Unidos, ocasionaron rigorosas medidas de la corte que tuvo que cumplir Unzaga, destituyendo muchos empleados de aquella dependencia y haciendo formar causa no pocos notables de la ciudad de Santiago y otros pueblos, hasta que entreg el mando en 4 de febrero de 1785 al te-

PAGE 125

ANTILLAS. 103 niente geueral conde de Galvez, que pesar de su popularidad en los dos me3es y tres dias que lo ejerci antes de trasladarse al vireinato de Nueva-Espaa, lejos de suavizar los procedimientos, los complic coa la deposicin del brigadier gobernador de* Santiago D. Nicols de Arredondo, y otras medidas represivas contra algunos de los mas caracterizados en aquella ciudad. Recay interinamente el mando de la isla, en 7 de abril de 1785, en el brigadier D. Bernardo Troncoso, cuando ya los nuevos Estados-Unidos de la Amrica del Norte comenzaban bacer uso de su independencia y de la absoluta libertad de su constitucin poltica, permitiendo ingratamente que sus aventureros hostilizaran las posesiones limtrofes de los espaoles, de los que mas les babian ausiliado para su emancipacin. Un cuerpo de 2,300 advenedizos organizado en el Estado de Georgia, aparentemente contra la voluntad de su gobierno, pero en realidad con su ayuda positiva, intent apoderarse de nuestros puestos avanzados sobre el Misisip. Pero D. Esteban Mir, gobernador de Luisiana, con algunos refuerzos enviados por Troncoso form una columna de 1,200 hombres, que bast para ahuyentarlos y restablecer all la tranquilidad por algn tiempo. Tambin con el carcter de interino el brigadier D. Jos de Ezpeleta, muchos aos despus conde del mismo nombre y capitau general de los ejrcitos, relev en 28 de diciembre de 1785 Troncoso, trasladado entonces al gobierno de Veracruz. Durante su interinatura que dur casi tanto como un gobierno en propiedad, tom excelentes providencias de buen gobierno, persigui el juego y la vagancia, aplic las obras pblicas muchos de mal vivir, introdujo el alumbrado pblico en la Habana y otros pueblos, y demostr la conveniencia de que gobernase el pas quien ya le conoca muy detalladamente, habiendo.llegado la Habana diez aos antes como coronel del regimiento de Navarra. Por repetidas representaciones en que espuso los grandes elementos de riqueza del pas si pudieran desarrollarse con acierto, vino por primera vez estudiar las reformas que su administracin necesitaba con el carcter de visitador, el intendente D. Jos Pablo Valiente, que la sazn pasaba con justicia por una de las mejores capacidades econmicas. Aument Ezpeleta la dotacin militar de la isla creando con el nombre de Fijo de Cuba un nuevo regimiento de mas de 2,000 plazas, y puso la ltima mano las fortificaciones de la capital. Ascendido general y al vireinato de Santa-F, Ezpeleta dej el gobierno interino de la Habana en 20 de abril de 1789 al coronel y luego brigadier don Domingo Cabello, que era el teniente rey subinspector, cuya autoridad no quiso someterse por ser de superior graduacin, el excelente gobernador de Santiago D. Juan Bautista Vaillant. Durante esta interinidad, la dicesis de Cuba, ya muy vasta con la reciente anexin de la Luisiana y las Floridas, fu dividida en dos; la de la Habana y la de Santiago, que fu declarada arzobispado y revestida de autoridad sobre la nueva que fu declarada su sufragnea, pero limitndose su jurisdiccin territorial la mitad oriental de la isla. La de la nueva dicesis de la Habana, se constituy en la mitad occidental con inclusin de Santi-Espritus, estendiudose los territorios ultramarinos de la Florida y la Luisiana. Su asiento catedral se estableci en la capital del mis mo nombre y en la antigua iglesia de San Ignacio, que ampli y hermose con muchas y costosas obras desde que lleg hacerse cargo de su nueva mitra el obispo de Puerto-Rico, D. Felipe de Tres Palacios. En 8 de julio de 1790 se hizo cargo del gobierno superior de la isla el teniente general D. Luis de las Casas, que desde el primer dia se propuso caminar por las huellas que dej trazadas el previsor y laborioso marqus de la Torre. Espidi un escelente bando de gobernacin y polica, que hizo observar en todos los pueblos; acab la reforma emprendida por su antecesor Ezpeleta, dando til ocupacin los vagos y mal entretenidos; fund la sociedad patritica de Amigos del Pas de la Habana con algunos arbitrios y donativos que fueron aprobados, y en ella se agruparon desde entonces los hombres mas distinguidos inteligentes para discurrir mejoras en los ramos de comercio, agricultura industria. Levant en el lugar donde aun contina, la casa de Beueficencia, que destinada en un principio recojer y educar nias hurfanas y pobres, estendi muchos aos despus los beneficios de su instituto otras clases desgraciadas de la poblacin. A pesar de los estragos con que azot en 21 y 22 de junio desde 1791 la parte occidental de la isla y sobre todo los contornos de su capital un temporal de aguas formidable, no se limit Casas repararlos con la actividad de sus providencias. Ampli y hermose los paseos pblicos; restableci puentes destruidos; construy otros en diversos puntos; aument considerablemente las calzadas que ya comunicaban la capital con sus partidos rurales; y en fin, con su perseverancia complet las obras de la Intendencia, de la Aduana y del palacio que habia destinado el marqus de la Torrea servir de morada los capitanes generales, con departamentos accesorios para el municipio; la crcel de la ciudad, y los oficios pblicos. Persigui el contrabando con tales resultados, que la recaudacin general que en el ao anterior su llegada no habia pasado de 738,851 pesos, lleg ya en el de 1792 1.118,324 pesos, aunque habia destruido muchas fincas el temporal que dejamos indicado. Al estallar en 1793 en las Antillas la guerra con la repblica francesa, vindose Las Casas sin otras fuerzas que siete batallones veteranos para cubrir Cuba, la Luisiana y la Florida, hizo respetar estos vastos territorios de las disimuladas y frecuentes agresiones de los norte-americanos, mantuvo la isla en paz y floreciente, y la preserv con vigilancia suma del contagio de la revolucin social que trastorn la vecina parte francesa de Santo Domingo, en donde, despus que los declar libres un decreto de la famosa Convencin, los negros se insurreccionaron contra los blancos y se convirtieron los esclavos en verdaderos amos de sus dueos. Las Casas hizo aun mas desde que el virey de Mjico Revillagigedo le reforz con cuatro batallo-

PAGE 126

104 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. nes. Destac seis socorrer la parte espaola de aquella isla, vivamente amenazada entonces por los franceses y los negros sublevados. Desgraciadamente se opuso la errada direccin de aquella campaa que obtuvieran nuestras armas, muy inferiores en nmero las enemigas, todas las ventajas que prometieron la toma de Fuerte Delfn Bayaj, y la cooperacin de algunos buques y tropas inglesas. Pero la isla report" despus beneficios infinitos con la destruccin de aquella opulentsima colonia, desde cuyo suelo empez trasladarse desde entonces al de la grande Antilla la supremaca de la riqueza azucarera. Con la catstrofe de Santo Domingo y la libre introduccin de africanos en Cuba, creci el cultivo de la caa, se elev el azcar precios fabulosas, y casi monopoliz la isla el privilegio de surtir de aquel rengln los mercados europeos por la va de los puertos nacionales. Desde su entrada en el gobierno se habia ocupado Las Casas en levantar el seguudo censo estadstico de Cuba. El de 1793 la declar habitada por 272,301 individuos de todas clases, saber: 82,299 varones blancos, 71,260 mujeres blancas, 15,845 mulatos libres, 18,040 mulatas libres, 9,366 negros libres, 10,900 negras libres, 5,769 mulatos esclavos, 6,366 mulatas esclavas, 41,955 negros esclavos, y 10,500 negros de la misma condicin. Cuando en los ltimos aos anteriores haban preparado la Francia y la Inglaterra la destruccin de sus Antillas exagerando la esclavitud que las fecundaba hasta presentarse sus guarismos en la proporcin de 20 individuos de color para cada blanco y de 15 esclavos para cada libre, Cuba segnia presentando siete blancos para cinco individuos de color, y de estos dos libres para cada esclavo. El dia 7 de diciembre de 1796 el teniente general D. Juan Procopio Bassecourt, conde de Santa Clara, sucedi en el mando general de la isla Las Casas, sin igualarle mas que en probidad y buenas intenciones, cuando celebrada desde el ao anterior la paz con Francia, desde muchos meses atrs se haban ya roto nuevas hostilidades con la Gran Bretaa. Santa Clara se apresur realizar un proyecto de su antecesor, estableciendo sobre el litoral que media entre el castillo del Prncipe y la Punta al O. de la baha de la capital, dos bateras cubiertas denominadas de Santa Clara y San Nazario. Como con el alcance de los caones de aquella poca los fuegos de aquellos dos fuertes no alcanzaban cruzarse, las nuevas bateras corrigieron esa falta, quedando tan importante espacio de la costa cubierto de toda hostilidad. Repetidos avisos oficiales anunciaban que se disponan los ingleses emprender contra la isla algn ataque serio, siendo muy considerables sus escuadras en los mares de uno y otro continente. Pero nada habia que temer por la plaza de la Habana, casi inespugnable entonces para los medios de ataque de aquel tiempo, mientras uo la embistiese por tierra un ejrcito mucho mayor que el que la habia tomado en 1762. Ya estaba terminado el fuerte llamado de San Diego coronando con sus 150 varas de polgono esterior la meseta de una altura de igual elevacin que la Cabana y cruzando sus faegos con loa de esa fortaleza. La isla de la Trinidad, mucho mas desprevenida, fu la nica presa del poder ingls en aquel tiempo, perdiendo Espaa en ella una escuadra y una colonia floreciente; y solo por el valor de sus milicias, por el tino y la pericia de su capitn general D. Ramn de Castro, no lograron hacerse dueos mejor y se salv del dominio enemigo Puerto-Rico. Pero Cuba no logr evitar del todo los insultos de un enemigo tan poderoso. En 10 de julio de 1797 amenazaron Trinidad desde su cercano embarcadero de Casilda tres buques de guerra ingleses. El coronel D. Luis Bassecourt, sobrino de Santa Clara y muchos aos adelante valeroso general en nuestra guerra de la Independencia puso al momento sobre las armas una escasa compaa veterana y las pocas milicias del distrito, improvis una trinchera con tres piezas, y logr rechazarlos muy maltratados despus de tres dias de hostilidades. Desde el 10 hasta mediados de octubre del siguiente ao, las tripulaciones de otros tres buques de guerra asaltaron algunas haciendas litorales hacia el Cabo de San Antonio, antes de ser rechazadas por el valiente mulato Ramn Noroa, que se puso la cabeza de algunos campesinos. Los dems incidentes hostiles de este tiempo no merecen mencionarse en este histrico resumen. En 27 de marzo de 1798 llegaron la Habana tres prncipes franceses emigrados el duque de Orleans Luis Felipe, y sus dos jvenes hermanos el de Montpensier y el conde de B^aujolais hospedndose en la Opulenta casa de los condes de Jibacoa y siendo objeto de las mayores atenciones de todos los notables de aquella capital; pero solo dur su permanencia el tiempo necesario para que recibiese Santa Clara la respuesta de la corte la noticia de su arribo. Se encaminaron cuatro meses despus las posesiones inglesas. En 13 de mayo de 1799 lleg hacerse cargo del mando de la isla el teniente general D. Salvador de Muro Salazar, marqus de Someruelos. Los hechos de este gobierno, el mas largo y fecundo en acontecimientos que ha tenido la isla, los iremos indicando por su orden cronolgico. Cedida la parte espaola de Santo Domingo la repblica francesa desde la paz de 1795, y trasladados la catedral de la Habana los restos del gran Coln, que ni despus de morir ha descansado, la Audiencia de aquella isla, el mas antiguo tribunal de Amrica, no pudo trasladarse su nueva residencia fija en Puerto-Prncipe de Cuba, hasta enero de 1800, cuando en la grande Antilla se aglomeraba la emigracin de colonos franceses y espaoles de una isla que aunque cedida nominalmente la Francia, solo perteneca en realidad las salvajes hordas de sus antiguos esclavos ya libertos. As Cuba gan en brazos y riqueza agrcola casi todo lo que Santo Domingo habia perdido, gozando luego de un breve perodo de tranquilidad desde la paz de Amiens en octubre de 1801, hasta que dos aos despus estall otro rompimiento con la Gran Bretaa.

PAGE 127

ANTILLAS. 105 Una poderosa espedicion francesa reconquist en 1802 aquella isla desgraciada, para sucumbir algunos meses despus al rigor del vmito y del clima que arrebat tambin su caudillo el general Leclerc. En aquel suelo homicida de la raza blanca desaparecieron en menos de un ao entre sus triunfos 13 generales, 2,250 oficiales, 8,009 marinos y 25,000 soldados. Rocbambeau, sucesor de Leclerc, vindose sin fuerzas que oponer los ingleses que se aliaron los negros y haban vuelto declarar la guerra Espaa, determin evacuar simultneamente sus puestos militares y salvar en Cuba lo que restaba de un brillante ejrcito. La flotilla que le trasportaba con el grueso de sus tropas cay en poder de la marina inglesa; pero sussubalternos, losgenerales Lavalettey Noailles, lograron trasladarse Santiago de Cuba y Baracoa con mas de 2,000 hombres y una infinidad de colonos y familias que les siguieron hasta en botes. Someruelos adopt la prudente resolucin, al mismo tiempo quede prodigar los ausilios de la hospitalidad aquellas tropas aliadas, de preservar al pas de la imprevista carga de una fuerza estranjera que se le present despus de sus desastres con la misma altivez que si hubiera conservado su conquista. Su permanencia, aunque onerosa, fu muy breve. Lavalette sali para los Estados-Unidos y se ahog al trasbordarse de un buque otro. Noailles sostuvo con intrepidez un desigual combate, al trasladarse desde Baracoa la Habana, despus de tomar al abordaje la corbeta de guerra inglesa que le habia atacado. En los aos corridos desde que empez la guerra con la Gran Bretaa hasta la reconciliacin con esta potencia mediados de 1808, varias haciendas litorales de la isla, alguna vez sufrieron sorpresas y saqueos de tripulaciones inglesas, y no pocos encuentros presenciaron sus aguas entre buques y corsarios de las dos naciones, ventajosos la mayor parte para nuestras armas. La Gaceta de Madrid consigna los mas notables. En 1806 y 1807 sobre todo, fueron los enemigos valerosamente rechazados de Bataban, de las bocas de Jaruco y por el castillo y reducto de Baracoa. Pero en 23 de agosto del segundo ao de aquel bienio, dos i fragatas de guerra inglesas muy cerca de los fuegos del Morro de la Habana obligaron la espaola Ponmona embarrancar en la playa de Cogimar, logrando al fin rendirla despus de una viva resistencia aunque despus que puso salvo en tierra los caudalez que traia de Veracruz. Pero en aquel perodo, y aun desde antes, muy superiores fueron las prdidas que ocasionaron en sus costas las hostilidades, las ventajas que Cuba obtuvo para el desarrollo de su agricultura con las numerosas emigraciones de Santo Domingo. Recibi un aumento de cerca de 200,000 almas en su poblacin blanca, estendindose considerablemente los cultivos del caf y del algodn, antes casi desconocidos en su suelo. La recaudacin general de sus rentas se acercaba ya tres millones de pesos, aunque muy distante todava de cubrir las cargas pblicas. Empezaron por este tiempo propagarse muchas mejoras sociales, entre otras la vacuna y el establecimiento de cementerios en todos los pueblos, que desterr la caduca y peliANT1LLA.S. grosa prctica de los enterramientos en los mismos templos. En mayo y junio de 1808 la noticia de los atentados que cometi Napolen I en Bayona con la familia real de Espaa, dejando hurfana la nacin de sus reyes y sus prncipes, arranc en todos los pueblos de la isla el mismo grito de indignacin que en los de la Pennsula. Someruelos, que habia escitado su espritu contra los ingleses, ahora los declar aliados; y sabiendo que la sazn se gobernaba la Pennsula por juntas provinciales, nterin se estableca un centro de accin comn, tambin tuvo el proyecto de crear en la Habana una junta de gobierno que no se sujetara los decretos de las de la metrpoli. Pero le disuadieron de ese pensamiento los patriticos y leales consejos del brigadier teniente rey D. Francisco Montalvo y del conde de Casa-Barreto, muy poco despus justificados con la noticia oficial que en 17 de julio de 1808 trajo la Habana su nuevo intendente D. Juan de Aguilar, de haberse establecido en Aranjuez y laego en Sevilla la Junta Central para el gobierno supremo de Espaa y de las Indias. Su autoridad fu inmediatamente reconocida y acatada por el capitn general y todas las autoridades de la isla. El patriotismo de sus clases populares fu tan ciego, que confundiendo los franceses tiles y desamparados que habia en el pas con los que lejos causaban tanto dao la metrpoli, estall contra ellos en la Habana un imponente alboroto popular en 21 y 22 de marzo de 1809. Las vctimas fueron solo tres cuatro; pero se hubieran repetido all entonces los inicuos ejemplos con que escandaliz meses antes la ciudad de Valencia al mundo culto, sin las enrgicas y entendidas disposiciones de Someruelos, aunque luego tuvo que posponer la justicia la esplosion del sentimiento nacional. Mas de 6,000 franceses, emigrados la mayor parte de Santo Domingo que no haban tenido la precaucin de pedir carta de naturaleza y residencia, fueron espulsados de una isla que estaban enriqueciendo con su industria. poca muy turbada y trabajosa fu la que sigui despus que en 1810 la mayor parte de las posesiones del imperio colonial de Espaa se sublevaron contra su metrpoli, aprovechndose vilmente de su impotencia esterior con la formidable invasin que repela en su suelo y de la prdida de la mayor parte de sus navios de guerra. Aunque vencida casi en todas partes al principio llegaron sus ideas y agentes hasta Cuba, donde se empez trabajar por ese tiempo por distintas manos intereses, ya por la independencia, ya para que se reconociese la soberana del intruso rey Jos Bonaparte impuesto Espaa por los invasores ejrcitos de Francia, y ya en fin, para promover la sedicin de la raza de color contra la blanca. Tuvo tambin que precaverse contra otro serio peligro que surgi de los imprudentsimos discursos que por puro prurito de exhibir sus dotes oratorias para crearse posicin y fama, lanzaron algunos diputados en las Cortes, que despus de la supresin de la Junta Central se hallaban desde 1811 en Cdiz, decretando luego una Constitucin poltica tan estensiva las provincias 14

PAGE 128

106 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. de Ultramar como la Pennsula, por ma3 que tan diferentes fuesen entre s las condiciones de unas y otras. De aquella serie de escollos triunf la lealtad de Someruelos dirigida por consejeros y funcionarios como Montalvo, Arango, Kindelan, Filomeno y otros muchos. Algunos medios de vigilancia bastaron para alejar los agentes separatistas. Qued muda la propaganda afrancesada en 30 de julio de 1311 con el suplicio de su principal emisario D. Manuel Rodrguez Alaman; y un procedimiento diestramente dirigido y algunas ejecuciones de varios negros y mulatos de los mas culpables en algunas sediciones de fincas, impusieron saludable respeto todas las clases de color principios de 1812. Reuniendo la capitana general el mando del apostadero de la Habana, relev Someruelos, en 14 de abril de 1812, el teniente general de marina y ejrcito D. Juan Ruiz de Apodaca. Aunque por las alteraciones de Mjico estuvieron entonces indefinidamente detenido el envo de los situados Cuba, se hallasen hacia aos paralizadas las tareas del arsenal y casi todas las clases de la isla sin pagar, poco tiempo despus de la llegada de Apodaca se jur en la isla la nueva Constitucin poltica con todo el entusiasmo que suelen escitar las grandes novedades antes de que sus consecuencias se den conocer. Una repentina libertad de imprenta, donde la instruccin pblica segua siendo muy escasa todava, engendr casi instantneamente hojas peridicas y sueltas que con raras escepciones, solo acreditaron la ruindad de miras de sus ignorantes y oscuros autores. Lo peor de este tiempo era el incremento que tomaban los corsarios norte-americano3, que para renovar con sus depredaciones el ejemplo de los antiguos flibusteros, se haban lanzado al mar sin otra autoridad que la de algunos centros insurrectos de los sublevados en los territorios del continente, como los de Venezuela y Buenos-Aires, que dando ya por lograda su independencia se apellidaban repblicas. Dio Apodaca gran preferencia al cuidado de su persecucin. Despus de armar algunos buques en el arsenal, espidi muchas patentes de corso los mercantes que se las pidieron con condiciones para poder utilizarlas. Adems, con sus ausilios de barcos y de tropa, consigui que se mantuvieran en sus puestos las guarniciones espaolas de la Florida, con frecuencia hostilizadas entonces, aunque nos hallramos en plena paz con los Estados de la Union Americana, por agitadores mercenarios y aun por fuerza armada de aquella potencia. El real consulado de la Habana que Las Casas logr crear en aquella capital con fines provechosos poco despus que su Sociedad Econmica, dio en este tiempo los mejores frutos, interesando los comerciantes y hacendados en el armamento martimo que con el nombre de consular organiz, as para la persecucin de corsarios como para 13 vigilancia de los puertos y los trasportes de tropas; cuando faltaban los buques de la Armada. A principios de 1814 vencidos y espulsados de Espaa los ejrcitos franceses, volvi de su cautiverio de Valancey y se restableci Fernando VII en un trono que solo habia ocupado muy pocas semanas antes de caer en la red que le tendi en abril de 1808 el emperador de los franceses. Como de un soplo y con un solo decreto derrib la Constitucin promulgada por las Cortes, en lugar de reformarla reflexivamente con un nuevo Congreso; y con tan atropellada medida, engendr todos los bandos y partidos que aniquilaron despus una nacin merecedora de otra suerte. En Cuba, donde por las condiciones de su poblacin y de su suelo era aquel cdigo el mayor peligro, se verific sin la menor alteracin y sin que con l se preocupara nadie de aquel cambio de rgimen; y mucho menos habiendo Apodaca conseguido con loables esfuerzos que el gobierno supremo tolerase, cuando ya reinaba la paz, las introducciones comerciales con el pabelln de los Estados-Unidos y de otras potencias, que solo para marcadas necesidades se haban consentido antes en pocas de guerra. QUINTA POCA. DESDE 1816 HASTA NUESTROS DAS. PROSPERIDAD. Trasladado Apodaca al vireinato de Mjico en 2 de julio de 1816, en el mismo dia le sucedi en el mando de Cuba el teniente general D. Jos Cenfuegos Jovellanos, casi al mismo tiempo que con el carcter de superintendente lleg administrar la Hacienda de la isla D. Alejandro Ramrez, uno de los mas distinguidos funcionarios que se hayan conocido en las provincias ultramarinas de Espaa. Las constantes y bien razonadas demostraciones de uno y otro, revelando coa nmeros y hechos las ventajas que reciba Cuba con

PAGE 129

ANTILLAS. 107 el trfico estranjero y sobre todo con la vecina Union Americana, acabaron de arrancar la venda del prohibicionismo y obtuvieron nn xito completo, cuando decret el rey en 10 de febrero de 1818 la libertad mercantil de los puertos de la isla con todos los mercados eatranjeros. A tan feliz medida, desgraciadamente tan tarda para otras posesiones, acompa con poca diferencia de tiempo otra tambin muy provechosa en la isla, la supresin de la factora, del estanco del cultivo del tabaco y de su laboreo, que aumentando en gran cuanta los ingresos del Erario nacional, generaliz entre todos los habitantes de Cuba una industria reservada antes muy limitado nmero de brazos. Desde su entrada en el gobierno, dispuso Cienfuegos que solevantara un nuevo censo de poblacin, resultando la isla en 1817 con 553,028 habitantes, de los cuales 239,830 eran blancos, 114,058 libres de color, y 199,145 esclavos. Desde 1791, y cuando las potencias introductoras repudiaron bajo humanitarios pretestos ese trfico, y en realidad, porque no les convenia ya continuarlo, se habia permitido los espaoles traer esclavos de frica. Naturalmente tuvo que crecer su introduccin en Cuba y Puerto-Rico, desde que desapareci el rico mercado de azcar y caf de Santo Domingo, y fueron llamadas ambas islas reemplazarlo con sus productos en el comercio ultramarino. Aquel nuevo censo vuelve demostrarnos que segua siendo en Cuba la poblacin blanca mas numerosa que toda la de color, y que en esta el guarismo de los emancipados se acercaba mucho al de los siervos. Habindose posteriormente repetido en otros censos la proporcin que arrojan aquellos nmeros, su moderado y racional equilibrio, siempre mantenido despus, es en todo tiempo la mejor respuesta para los que teman la superioridad de la raza de color en la isla y para los que con caprichosos argumentos pretendan asimilar la esclavitud de Cuba la que en sus islas conservaron los franceses, hasta que un atropellado cambio de ideas y de principios les oblig violentamente emanciparla. Aunque forzados conservar mas tiempo la esclavitud los propietarios de Cuba y Puerto-Rico y sin legislacin especial que se la gobernase solo por la suavidad de su trato y el hbito constante de proporcionarles medios de manumitirse, han emancipado en Amrica mas esclavos que la Francia y la Inglaterra juntas, mientras los conservaron esas dos naciones. Los espaoles tuvieron que adquirir por necesidad los que los estranjeros les vendan, y los estranjeros exageraron el trfico que han anatematizado despus tan justamente por el solo afn de lucro y mas de lo que la esplotacion de sus territorios requera. Entre las acertadas reformas de Cienfuegos, hay que observar una omisin funesta y mucho menos imputable sus predecesores, que gobernaron en tiempo de constantes guerras, que quien desempe su maudo en paz con leves amagos interiores de turbacin. Segn el censo de 1817, aunque la poblacin blanca fuese superior en nmero, eran ya muy importantes los separados guarismos de la esclava y de los libres de color. Se presentaban habitando un misI mo suelo tres pueblos entre s tan distintos como las i condiciones del origen del uno y del estado social de j los otros dos. Hacase por lo tanto sentir ya la previ| sora conveniencia de legislar con acierto, para que las clases de color libres, con sus tendencias la ociosidad y la vagancia, no constituyeran un pueblo de parsitos, y sobre todo para que buenos reglamentos, convirtiendo en leyes de observancia necesaria los mismos hbitos de humanidad de los dueos para con los esclavos, con el amparo de aquellas, defendieran estos en casos, por fortuna tan escepcionales en Cuba, de toda sevicia, de toda arbitrariedad dominical. Conseguirase as que tuviesen que sujetarse los menos los buenos ejemplos de los mas. Algunas buenas disposiciones que dict aquel general en un bando de buen gobierno y polica para la persecucin de malhechores y los vagos y mal entretenidos, distaron tanto de llenar en la legislacin de Cuba aquel interesante hueco, como las que tomaron despus sus sucesores en tiempos mas serenos; y de tan sensible, larga y ciega negligencia ha derivado la cuestin social que mas preocupa la isla al presente. Adems, una gran novedad internacional muy prevista por muchos, sobrevena la sazn aconsejar en las Antillas espaolas prudentes precauciones con respecto la esclavitud y las clases de color. Desde que en 1814 se concertaron las paces generales de Europa, la Inglaterra, la mas eficaz aliada de la Espaa en la pasada guerra de la Independencia, empez exigir como recompensa debida sus ausilios, que se suprimiera en nuestras provincias de Ultramar el trfico de negros. Aunque Espaa, seora todava de vastos territorios fecundados por la esclavitud, no pudiera ceder tan prematura exigencia, sin declarar sus subditos redentores de un error durante tres siglos cometido por las mas cultas naciones y muy principalmente por la mas interesada ahora en estirparlo, acab por acceder en 7 de mayo de 1817 los preliminares de un tratado que en 23 del siguiente setiembre ratificaron las dos potencias. Por su tenor debia cesar el trfico de negros en 30 de mayo de 1820, aunque luego se prorog ese plazo otros tres aos. Por este tiempo estaba muy lejos de corresponder el estado militar de la isla a los peligros esteriores que podan amenazarla, habiendo casi desaparecido la marina nacional de guerra. Cienfuegos habia venido con el encargo de reorganizarlo, aunque sin traer otro refuerzo que dos escasos batallones del regimiento de infantera de Navarra, que apenas pasaban de 1,000 hombres. Luego llegaron tambieu otro de 700, el llamado Ligero de Tarragona, y partidas sueltas de cuerpos que beligeraban en el continente, reteniendo aquel general en los puertos de la isla las que pudo para completar los cuerpos de su dotacin. Adopt muy juiciosas precauciones reparando todas las fortificaciones aisladas de la costa y construyendo nuevas bateras en las bocas de Jaruco y en los puertos del Mariel, Cabanas, Baha-Honda, San Juan de los Remedios, Sagua la Grande, Jibara y Nuevitas,

PAGE 130

108 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. cuando ya se fomentaba la colonizazion de los tres ltimos. En cuanto la reorganizacin militar, cuando con gran intensin arda la guerra en el vecino continente y pululaban en el mar los buques armados norteamericanos corseando con bandera de los insurgentes, se limit reconstituir en uno solo los dos escasos batallones del regimiento de Cuba y en otro los dos de Navarra, crear cuatro compaas llamadas de Voluntarios de Mrito con cumplidos y reengachados de muchos regimientos de Nueva-Espaa y Costa-Firme, y elevar la dotacin de artillera una brigada de cuatro compaas, tres de pi, y una montada con algunas tiendas de campaa. En cuanto al arma de caballera, ausiliar en Europa y preferente en Cuba, como en todas las regiones clidas, hmedas y llanas, continu en la misma nulidad, reducida dos solos escuadrones, lo mismo que cuando se limitaba la riqueza agrcola del pas los escasos radios de sus pueblos y como si no le amenazaran muy serios peligros. La totalidad de las fuerzas veteranas de todas armas, incluyendo las planas mayores de las plazas y fortalezas y los cuadros de milicias, no lleg 5,000 nombres, ruin guarismo para la defensa de un territorio de mas de 600 leguas litorales. Pero el valor de nuestros corsarios y de las tripulaciones del armamento consular, que animaba la sazn el doble estmulo del valor nacional y el del inters material de las presas, con la suerte de sus encuentros y recientes triunfos, supli en 1816, 17 y 18 lo mucho que le faltaba la grande Antilla en su errado plan de defensa permanente. En los lmites de esta crnica no damos cabida la relacin de mas de treinta encuentros ventajosos que en aquel trienio ocurrieron en el archipilago antillar. A la sombra de esos triunfos y de la vigilancia de Cienfuegos conserv el pas la tranquilidad indispensable para empezar recoger los provechosos frutos de la libertad mercantil y del desestanco del cultivo y elaboracin del tabaco. Sus rentas generales llegaron ya en 1819 4.105,355 pesos, encaminndose ya bastar para sus propias atenciones. Creronse en este tiempo en la isla nuevos pueblos, entre otros el de Cienfuegos Fernandina de Jagua en la gran baha de este nombre, desembocadero hoy de un opulento territorio, y en la de Nuevitas, que abre en la costa setentrional de la jurisdiccin de PuertoPrncipe y que muy impropironte recibi desde gu nacimiento el ttulo de ciudad de San Fernando de Nuevitas. Al repartirse sus solares y predios reconoci la administracin que no se podia ya contemporizar mas con las perjudiciales consecuencias de la facultad concedida los primeros municipios de la isla para mercedar en usufructo haciendas y terrenos de sus demarcaciones, cuyos lmites ignoraron ellos mismos largos aos. Cuando siglo y medio despus se revocaron, eran ya irremediables las cuestiones que haban engendrado entre los muchos herederos de los concesionarios con la imperfeccin de la antigua medida circular adoptada al concederlas. La Audiencia instalada en Puerto-Prncipe hacia diez y seis aos, cuando se decret la colonizacin de Nuevitas no podia ya con la carga de litigios y reclamaciones que se desplom sobre ella, y mas desde que se revel aquel pensamiento. El superintendente Ramrez, para allanar los obstculos que entorpecan su ejecucin, propuso y obtuvo del gobierno supremo en 19 de julio de 1819, que las antiguas mercedes se declarasen propiedades absolutas, reconocindose como nicas reglas para adjudicarlas la posesin de los ltimos cuarenta aos. As se desarraig un mal tan aejo, despojndose la Hacienda pblica eu beneficio de algunos centenares de naturales de Cuba, de las propiedades de baldos y realengos que goza en todas partes. Al paso que preludi Cuba en la era de su prosperidad bajo el gobierno de Cienfuegos, y hacan respetar sus aguas sus corsarios, tambin hizo respetar aquel general el pabelln nacional en la Florida donde el general americano Jackson se habia apoderado de los fuertes de San Marcos de Apalache y Panzacola. Despus de muchas satisfacciones del presidente de los Estados-Unidos Quincy Adams, una espedicion de mas de 1,000 hombres enviada de la Habana volvi tomar posesin de aquellos puntos principios de febrero de 1819. En 29 de agosto del mismo ao relev Cienfuegos el teniente general D. Juan Manuel de Cagigal, deudo inmediato de los dos generales del mismo apellido que haban ejercido la capitana general anteriormente. Lleg con un convoy de mas de 3,000 hombres, de los cuales pasaron cerca de 2,000 Costa-Firme, y solo permaneci en la Habana un batalln con algunos reclutas que reemplazaron los cumplidos. Forzado Fernando VII por la rebelin triunfante del ejrcito reunido en la costa de Cdiz para pacificar la Amrica espaola, jurar la Constitucin de 1812 en 7 de marzo de 1820, llegaron la Habana estraoficiales avisos del suceso en la maana del 16 del siguiente abril. Como Cagigal, disciplinista y obediente, aplazase la proclamacin de aquel cdigo hasta recibir por la va oficial la orden y las instrucciones que correspondiesen, una turba acaudillada por dos oficiales y sostenida por el batalln de Mlaga, que era el recien llegado, hollando todos los respetos, oblig, sin dar tiempo ni vestirse al achacoso anciano, jurarla en la plaza de armas inmediatamente, y ordenar que tambin se jurase en todas partes. La historia de este segundo perodo constitucional en Cuba, es la de los mayores desrdenes, desafueros y escndalos que conoci jams. Aunque por fortuna, sin sangre ni atropellos, porque aun no se haban arraigado odios de raza y naturalidad, al sosiego y al orden anterior sucedieron instantneamente el desprestigio de las autoridades, continuos alborotos y discordias atizadas por los papeluchos, que, condenados al silencio en 1814, volvieron con la libertad de imprenta reproducirse con otros nombres con los antiguos. Cagigal renunci su cargo reiteradamente, habindolo en dos ocasiones ejercido, cuando le postraron sus males, su segundo D. Juan Chavarri. No lleg reemplazarle en propiedad hasta 3 de marzo de 1821 el teniente general D. Nicols de Mahy.

PAGE 131

ANTILLAS. 109 Con su tacto y sus condiciones de mando renacieron algn tanto el orden y la calma. Por una parte reorganiz en lo posible los batallones de la milicia nacional, que se habia creado atropelladamente, y con sus disposiciones restableci la disciplina en los destacamentos veteranos de Santiago, Bayamo y PuertoPrncipe. Por otra, el aumento que tomaron los ingresos permitid pagar con regularidad las tropas y aun los transentes rechazados del continente americano, que empezaba romper sus lazos con la madre patria y en algunas provincias ya los habia, roto del todo. Hubo un torrente que no pudo Mahy contener, el de una prensa feroz y venenosa, que en lugar de consagrarse cuestiones convenientes donde tanto habia que reformar y crear, solo se dedic, en general, vulnerar nombres y desprestigiar familias. No se recorren sin repugnancia los diarios y hojas sueltas que hasta con ttulos ridculos aparecan entonces escitar pasiones yestraviar la opinin pblica. Mahy, sucumbiendo al peso de su carga, aunque de fibra muy superior su edad septuagenaria, enferm en 18 de julio y muri en 23 del mismo mes de 1822, dejando recuerdos duraderos de sus virtudes y su pureza acrisolada. El Ayuntamiento y los cuerpos de la guarnicin le tuvieron que enterrar sus espensas. Interinamente recay el mando en el mariscal de campo D. Sebastian de Kindelan, que muy trabajado ya por los aos y las luchas de su larga carrera, no pudo oponer gran fortaleza los desrdenes que se reprodujeron con mayor violencia en cuanto Mahy muri. Las logias de masones, comuneros y otras agitadoras sociedades, lo mandaban y regan todo en la isla. El dia 7 de diciembre de aquel ao, en las elecciones para diputados Cortes del siguiente, una quimera de dos electores, uno peninsular y otro del pas, puso sobre las armas los batallones de la milicia nacional que se aprestaron pelear unos con otros, europeos y naturales, como si no procedieran todos de un comn origen. La escisin dur tres dias, y la sangre hubiera corrido en la capital, sin los conciliadores esfuerzos de los coroneles D. Jos Cadaval, D. Joaqun Miranda Madariaga, los comandantes de los batallones de milicia O'Farrill y Cuesta, y otros notables de entereza y de prestigio. Muy su pesar, y obligado por estrechas rdenes, lleg hacerse cargo de un mando tan comprometido en 2 de mayo de 1823 el teniente general D. Francisco Dionisio Vives, que no tard en sobreponerse las dificultades que le rodeaban con su sagacidad, su astucia y su prudencia. A. los escesos de la prensa opuso el correctivo de las plumas de varios escritores de los de mas luces que habia en el pas y que acaloradamente sostuvieron la causa del orden y de las leyes. Para vigilar y contrarestar las maniobras de los que fraguaban planes de independencia, no solo en sus secretos concilibulos sino en las logias, introdujo entre ellos agentes de confianza, que de todo le advirtieron, ponindole en aptitud de frustrar oportunamente sus proyectos. As fracas, sin llegar realizarse, la intensa conspiracin llamada de los Soles de Bolvar, por los mismos dias en que sucumbi por segunda vez el rgimen constitucional en la Pennsula, los concertados embates de un robusto partido nacional y de un numeroso ejrcito francs. El 19 de noviembre de 1823 lleg la Habana la noticia oficial de la restitucin de Fernando VII su antigua soberana. Con la esperiencia de mas de tres aos de trastornos y anarqua, en Cuba solo fu considerada como la de su terminacin. Le bast Vives publicarla en una proclama de algunos renglones para que se disiparan como el humo las logias, las banderas y los peridicos de todos los colores. Tanto en su capital y sus poblaciones litorales renaci de repente la calma en una isla que ya se dispona recobrar su bienestar y desarrollar la riqueza de su suelo cuando el imperio colonial de Espaa desapareca en el continente de Colon. Confirmado en el mando por el gobierno reaccionario que en octubre de 1823 habia reemplazado en Espaa al constitucional, pudo Vives frustrar con sus agentes y su maa las tramas que se urdian en CostaFirme y Mjico para separar de su metrpoli la grande Antilla, muy oportunamente reforzada entonces por mas de 3,000 hombres de excelentes tropas que haban tenido que capitular en Venezuela. Todo conato de sedicin fu sofocado con facilidad en 1824 y 1825, mientras por otra parte el brigadier de marina D. ngel Laborde, habiendo reconcentrado en el Apostadero hasta 10 buques de guerra, entre los llamados de otras estaciones y los que recibi de la Pennsula, hizo respetar de los corsarios enemigos, con repetidos y felices golpes, las costas y aguas de Cuba y PuertoRico. Poco despus (1826 y 1827) se esmer el gobierno metropolitano en conservar la mas importante posesin que le restaba de sus antiguos dominios de Ultramar. Reforz su dotacin militar, segn habia propuesto Vives, hasta garnecerla con 16 batallones de 700 plazas, aunque sin aumentar mas que con un solo escuadrn la mas necesaria de las cuatro armasen la isla, la caballera. Por equivocado que siguiera siendo el sistema de defensa, la tranquilidad que asegur en el pas la presencia de estas fuerzas, domicili en su. suelo infinidad de familias y capitales de espaoles espulsados de Mjico, Costa-Firme y las Floridas, traspasadas los Estados-Unidos desde 1822 por un tratado. Entonces fu cuando hasta los mas rehacios sectarios del prohibicionismo comercial salieron de su error reconociendo los grandes resultados que dio en Cuba la libertad mercantil decretada algunos aos antes. Menester es indicarlos aqu, hablando tambin concisamente del censo de poblacin levantado en 1827. En ese ao lleg la recaudacin general 8.508,679 pesos, un milln mas de lo que necesitaba la isla para cubrir todos sus servicios; y ese ingreso principalmente fu debido los derechos de esportacion de 5.878,924 arrobas de azcar, 2.001,583 de caf, y una enorme masa de tabaco elaborado y en rama, que salieron de los puertos de la isla para los de la Union y Europa. Procedan estos productos despus de cubrir con profusin el consumo domstico, de 1,000 ingenios de fabricar azcar, de 2,067 cafetales y de 5,534 vegas de tabaco, que haban doblado su nmero desde que

PAGE 132

110 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. en 1818 se suprimi el estanco del cultivo de tan rico gnero. Se contaron en la isla en aquel ao 704,487 habitantes, divididos en 311,051 blancos, 106,494 libres de color y 286,942 esclavos. La necesidad de aprovechar los plazos concedidos por el tratado que para mas adelante prohibi el trfico de negros en 1817, habia multiplicado su introduccin en la isla, y no bastaba el decenio trascurrido hasta la publicacin del censo, para que apareciese el nmero de emancipados en igual proporcin que en los censos anteriores con respecto al nmero de siervos. Pareca ya la isla en 1829 robusta base militar para un proyecto de reconquista de algn territorio ultramarino, la idea fija de Fernaudo Vil desde que recobr la plenitud de su soberana. Desde fines de 1828 se decidi emprender la mas difcil, la de la repblica de Mjico, sin atender los juiciosos informes que le dirigi Vives cumpliendo con sus rdenes. Si bastaban ya las fuerzas reunidas en Cuba para defenderla de cualquier ataque esteriorde unos Estados tan revueltos y dbiles como los de loa territorios de la emancipada Amrica espaola, no eran suficientes aun para reconquistar ninguno y mucho menos el de mayor riqueza y poblacin. Mal aconsejado en Madrid aquel monarca, encomend la empresa de su reconquista al brigadier D. Isidro Barradas, tan inesperto como presuntuoso. Al error del pensamiento luego correspondieron plenamente los desaciertos cometidos en su ejecucin, hasta en la estacin del ao en que tuvo su principio, en el rigor canicular. De 3,556 combatientes que en 5 de julio de 1829 salieron de la Habana con direccin al litoral mejicano, una borrasca oblig 786 refugiarse en Nueva-Orleans. Solo llegaron 2,770 pisar las mortferas playas de Tampico, y aunque torpemente dirigidos, se apoderaron de ese pueblo y los fuertes de su rio, venciendo en todos los encuentros un nmero cinco veces mayor de tropas mejicanas. Solo el clima venci all los invasores, obligando dos meses despus un millar de hombres que aun quedaba en pi y otro millar y medio postrado por las fiebres, exigir y hacerse conceder tan honrosa capitulacin que solo pudieron obtenerla como vencedores y con el natural anhelo de los vencidos por alejarlos de su suelo. Mientras su inhbil jefe marchaba ocultar su vergenza en suelo estrao, la valerosa y desgraciada espedicion regres la Habana en el siguiente octubre con sus armas, equipos y banderas, formando desde entonces parte de las fuerzas permanentes de Cuba con el nombre de Regimiento de la Corona. Lo restante de la poca de Vives fu una continuacin de los progresos materiales que se pronunciaron en 1825. Un gran acueducto en lugar de una antigua zanja descubierta, surti de aguas potables la Habana; la creacin de algunos escuadrones mas de milicias con el nombre de Rurales, el aumento de las calzadas, y algunas otras obras pblicas tuvieron lugar en el ltimo perodo de su mando. Por desgracia los riesgos esteriores entre los cuales lo ejerci, no le permitieron emprender tambin las principales reformas morales en el pas. La franquicia que toler los vicios y escesos de muchos mientras no comprometieran la quietud de todos, fu el arma poltica que emple con sagacidad para apartarlos de mas temibles pensamientos. No alter esa marcha el teniente general D. Mariano Ricafort que le sucedi en el gobierno general de la isla en 15 de mayo de 1832. Durante su breve mando, pesar de sus rectas intenciones ninguna reforma importante recibi la isla. Solo se sinti aquella poca por un gran azote pblico, el de la primera aparicin de la implacable enfermedad que vino consternarla principios de 1833. Esta epidemia de carcter opuesto la del vmito, se ceb con preferencia en las clases de color, habiendo entonces ¡Dgnios que por la mortandad de sus dotaciones no recojieron su cosecha. Solo en la capital murieron desde 25 de febrero hasta 21 de abril 8,315 personas, y no fu tan de deplorar aquel primer nmero de vctimas, como que despus de disminuir la intensidad del mal permaneciese avecindado en el pas para retoar despus en posteriores pocas. A sus ataques sucumbi un ao despus el general de marina D. ngel Laborde, en abril de 1834, cuando ya se crea haber desaparecido del todo aquel contagio. Muerto Fernando VII en 29 de setiembre de 1833, su hija primognita fu proclamada en Cuba con el nombre de Isabel II, habiendo sido derogada tiempo atrs la ley slica, introducida por Felipe V principios del anterior siglo para escluir las hembras del derecho de suceder la corona. Si en la Pennsula estall una formidable y larga guerra civil despus de morir aquel monarca, por el horizonte de Cuba no se present una sola nube que amenazase turbar su tranquilidad ni paralizar sus prsperos progresos. Muerta tambin con aquel monarca toda idea de reconquista, habia cesado la actitud hostil de las repblicas hispano-americanas, y hasta gestionaban ya para abrir tratos de comercio con su antigua metrpoli. El que corriese con el mando superior de Cuba no necesitaba ya tanto como Vives mirar por su conservacin como promover sus adelantos, reglamentar muchos ramos y hacer respetar las leyes. Tal fu la obra qae correspondi al teniente general D. Miguel Tacn, que relev Ricafort en 1. de junio de 1834 y era sin duda para emprenderla uno de los mas aptos que figuraban la sazn en el estado mayor general espaol. Inflexible corregidor de abusos, empez formar la polica, regulariz la persecucin de malhechores, cerr las casas'pblicas de juego, y castig todo delito sin reparar en la clase y en la condicin del que le cometa. Con algunos funcionarios hbiles y leales en el cumplimiento de sus instrucciones, consigui los pocos meses de su llegada un resultado que es la primera garanta de bienestar en todo pueblo culto, propagar en el pas la conviccin de que no se podra impunemente quebrantar las leyes. Se compusieron y alumbraron las calles en la mayor parte de los pueblos de la isla. Se dot su capital de una espaciosa y ventilada crcel; de dos hermosos mercados, como no los habia en ninguna ciudad de Espaa entonces; de un teatro, acaso el mejor que se conoca en toda Amrica, y se engrandeci el

PAGE 133

ANTILLAS. 111 aspecto de la Habana con multitud de reformas materiales, sobre todo en su parte estramural con el ensanche y los adornos de su alameda, construyndose adems otra desde el Campo de Marte hasta la falda del castillo del Prncipe. Ocurran ja en 1835 en la Pennsula sediciones y trastornos precursores de un cambio poltico en el gobierno de la monarqua. Mientras el infante D. Crlo3 enseoreado con huestes valerosas de Navarra, las Provincias Vascongadas y otros territorios disputaba el trono su sobrina y legtima propietaria, los exaltados del partido liberal alzaban rebeliones en varias ciudades y distritos. Previendo el general Tacn que llegasen sus intentos triunfar restableciendo en Espaa la Constitucin suprimida en 1823, demostr al gobierno en muchos escritos razonados la necesidad de impedir que se estendi'ese hasta Cuba un rgimen poltico que, siendo incompatible con las condiciones de su ser social, reproducira los peligros que la pusieron en 1823 al borde de un abismo y ahora infaliblemente causara su prdida. Reclam tambin Tacn que se declarasen inherentes al gobierno superior de la isla las mismas facultades discrecionales que algunos aos antes haba Vives recibido, aunque no llegase ejercerlas, para poderse sobreponer con convenientes medidas instantneas todo caso estraordinario que sobreviniese. Acababa de recibirlas y saber que todas sus proposiciones habian sido aprobadas, cuando fu la isla teatro de un suceso que sobrevino justificar la previsin de Tacn. La isla habia sido dividida en tiempo de Vives en tres departamentos igualmente sometidos ya en lo civil como en lo militar la autoridad del capitn general y gobernador superior y poltico, que conserv sus inmediatas rdenes el departamento Occidental, encabezado por la Habana, cometiendo los mandos de los del Centro y Oriental, cuyas capitales eran PuertoPrncipe y Santiago, dos oficiales generales. Hacia muy pocos meses que con la comandancia general del ltimo corra el mariscal de campo D. Manuel Lorenzo, acreditado mucho mas por su valor que por su perspicacia en las campaas de Costa-Firme y mas recientemente en la de Navarra. Desde que supo Tacn su llegada Santiago se apresur prevenirle que, cualesquiera que fuesen las noticias y comunicaciones que recibiera en aquel puerto, se abstuviese de publicarlas y mucho mas de permitir la menor alteracin en el gobierno de aquel territorio antes de recibir rdenes suyas. Como consta en autgrafo escrito que hemos leido del mismo Lorenzo, este general prometi conformarse con los preceptos de su superior y obedecerlos puntualmente. Era leal y buen espaol, pero sin el discernimiento necesario para resistir malas influencias y distinguir lo verdadero entre lo falso. Habindose jurado al fin la Constitucin de Espaa consecuencia de un motin militar en agosto de 1836, supo Lorenzo esta novedad el 29 del siguiente setiembre, dias antes que Tacn; y deduciendo que, como en los dos perodos anteriores debiese ser tambin restablecida entonces en las provincias de Ultramar, la proclam inmediatamente. Estableci una diputacin provincial compuesta por fortuna de personas de buen juicio y arraigo que preservaron de muchos males Santiago, arm la milicia nacional, y dio la prensa libertad absoluta. Ni l ni sus instigadores pudieron discurrir que en una sola opinin habia de estar de acuerdo con el de Isturiz el ministerio de Calatrava, elevado al poder despus de aquella sedicin, en la de preservar las posesiones ultramarinas de un rgimen del todo incompatible con el buen gobierno de su heterognea poblacin. El general Tacn, revestido ya de cuantas facultades habia solicitado y con toda la autoridad que le confiri un real decreto de 20 de agosto, prohibiendo en Cuba la menor variacin en su sistema poltico, envi al brigadier D. Juan de Moya relevar Lorenzo y restablecer en Santigo y el departamento Oriental el anterior orden de cosas. Lorenzo entonces desobedeci abiertamente las rdenes del capitn general y se emancip de su autoridad, ponindose la cabeza de toda la fuerza armada que cubra aquel territorio, mas de 2,000 de tropa y de un millar de milicianos. Pero por fortuna los vecindarios de Santiago y otros pueblos poca ninguna parte tomaron en la sedicin, y se aprovech Tacn con sagacidad de tan favorable circunstancia, comisionando muchas personas de ascendiente en aquel pas para que recordasen sus deberes unas tropas que solo los habian quebrantado sorprendidas por el insensato ejemplo de su comandaute general. Tan completamente cumplieron con su encargo los agentes de Tacn, que casi todos los destacamentos del departamento Oriental negaron Lorenzo la obediencia, y que tanto este general como los verdaderos autores de la sedicin, acosados por las amenazas y exigencias de la mayor parte de los jefes y oficiales, se embarcaron para Jamaica en la noche del 23 de diciembre. Hzose interino cargo de aquel gobierno al coronel de artillera don Santiago Fortun, hasta que los pocos dias entr en Santiago, procedente de la Habana, y acaudillada por el brigadier de la misma arma D. Joaqun Gascue, una espedicion de mas de 200 hombres que acab de restablecer la tranquilidad, aunque no sin procedimientos severos y algunas persecuciones innecesarias. Aunque por muy distintas causas, receloso de alguna orden de destierro, por entonces se fug tambin Jamaica para trasladarse luego Europa el arzobispo de aquella dicesis D. Fray Cirilo Alameda, partidario declarado del infarte D. Carlos. Fuera de aquel episodio de desorden, nunca conoci la isla prspera y feliz, cuando la guerra civil empobreca y desgarraba su metrpoli un perodo de mas quietud que el del gobierno de Tacn, que habra sido modelo de autoridades en Ultramar, sin algunas personalidades y sien varios casos no hubiese tambin pospuesto sus resoluciones las mismas leyes cuyo imperio procur restablecer. Al paso que los cultivos se estendieron, el precio del azcar tom un crecimiento estraordinario en el trienio de 1836 1838. Cuando en Espaa, cuyos progresos materiales paralizaba entonces una lucha fratricida, nadie pensaba aun en la posibilidad de construir ferro-carriles en su territorio, ya se introduca tan gran adelanto social

PAGE 134

112 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. en el de Cuba, emprendindose la va frrea de su capital la villa de Gines, mucho despus de ser navegadas las costas de Cuba por vapores que ponan en comunicacin entre s todos sus puertos. Tacn fu removido del mando por gestiones en la corte de los amigos del superintendente conde de Villanueva, con quien se habia desavenido porque se opuso este funcionario la direccin qae se dio al ferro-carril de Gines al arrancar de la capital. Hombre era aquel general y sujeto errores por lo tanto. Pero si la realizacin de sus grandes miras le indujo algunas veces cometer arbitrariedades, por su pequenez, desaparece este recuerdo ante el de los grandes adelantos que recibi Cuba en su tiempo. Cuando termin su mando pasaba ya su poblacin de un milln de almas y sus rentas de diez millones de pesos. En 21 de abril de 1838 le relev el teniente general D. Joaqun de Ezpeleta, que desde el ao anterior desempeaba en la Habana los cargos de subinspector y segundo cabo. Fu su mando prspero y tranquilo, siendo tambin muy escaso en acontecimientos. Ocurrieron sin embargo dos de no poca influencia en la isla, la creacin de la Audiencia pretorial de la capital, solemnemente instalada en 8 de abril de 1839 bajo la presidencia de Ezpeleta, por su primer regente don Fermn Gil de Linares; y el famoso convenio de Vergara que en 31 del siguiente agosto puso trmino la guerra civil de la Pennsula, sin serenar la mutua enemistad de los dos bandos de moderados y progresistas en que se divida el partido vencedor. Sucedi Ezpeleta en 10 de enero de 1840 el teniente general D. Pedro Tellez Girn, prncipe de Anglona, en cuyo perodo mas breve aun que el de su antecesor continu la isla prosperando. La recaudacin general, pesar del descenso que tuvieron en ese ao los precios del azcar, lleg en 1840 11.506,303 pesos, habiendo tomado gran desarrollo los cultivos, especialmente el de la caa, en los trminos de Matanzas y de Crdenas. Estos resultados se debieron principalmente desde la poca de Vives las numerosas introducciones de africanos en la isla, nunca mayores que despus de declararse la prohibicin del trfico de esclavos. Algn tanto introdujo en Cuba el prncipe de Anglona su gusto por las artes y las letras. Se foment mucho en su tiempo la segunda enseanza y se mejor bajo los auspicios de la Sociedad Econmica de Amigos del Pas la Academia de dibujo y pintura de San Alejandro que haba dejado el intendente Ramrez proyectada. En esta poca se dejaron por segunda vez sentir en la isla las consecuencias de la empleomana que acab de desarrollar en Espaa el dominio de los partidos liberales. A fines de 1823, despus de la'caida de la Constitucin cuando se apoder del poder la mas fantica reaccin, confirm sin embargo en el mando de Cuba Vives, aunque lo hubiese nombrado el gobierno liberal; ahora, despus que consecuencia del pronunciamiento ultraliberal de 1. de setiembre de 1840 tuvo que renunciar la regencia del Estado la reina gobernadora, viuda de Fernando VII, abalanzronse pretender ¡a capitana general de Cuba hasta caatro tenientes generales, como si no quedara Anglona tan autorizado representar all la regencia del duque de la Victoria como la de la reina. El duque, as que se encaram al poder tuvo el acierto de desentenderse de aquellas pretensiones confiando un puesto que era ya el mas importante de la monarqua al militar mas caracterizado en su partido, el teniente general D. Francisco Valds, que empez su gobierno en 6 de marzo de 1841. Sin introducir en el pas ninguna innovacin que le alarmase, aunque haciendo cesar con severidad el trfico de negros, gobern constantemente con dulzura. El preferente objeto de su poltica fu neutralizar los funestos efectos de la influencia inglesa, tan poderosa con el gobierno del nuevo regente cuanto que con sus manejos habia contribuido su elevacin en gran manera. Pretenda la Inglaterra abiertamente que se emancipara toda la esclavitud introducida en la isla desde que debi empezar regir la abolicin de la trata, y un almirante ingls eon algunas fuerzas navales lleg la Habana presenciar la realizacin de esta medida. Pero el general Valds no solo supo suspenderla, sino conseguir que la revocara luego el gobierno como ruinosa para Cuba. Este hecho harto puso en evidencia la necesidad en que luego se vio Valds de legislar para que se pudiese conservar una [esclavitud indispensable todava para la agricultura de la isla, cuando la oposicin de la primer potencia martima del mundo no permita ya que se aumentase con nuevas infracciones de un tratado internacional, ni con las deshonrosas tolerancias de las autoridades de la isla con respecto las introducciones clandestinas de africanos. Suceda adems por aquel tiempo, que era cnsul de Inglatera en la isla M. David Turnbull, que su carcter oficial reuna el de miembro de la Sociedad Negrfila de Londres y audazmente abusaba del primero para cumplir con el segundo hasta mas all de lo que permitan sus atribuciones, las leyes y la conveniencia del pas en donde funcionaba. Si su incansable actividad gan pocos proslitos, debise la vigilancia eon que hizo seguir Valds todos sus pasos y que despus de reunir fehacientes pruebas de sus maquinaciones y maniobras para seducir los negros de muchos ingenios, reclam y obtuvo su separacin del consulado. Pero ni despus de relevado por M. David Crawford desisti Turnbull de sus intentos. Disfrazado y con otro nombre recorri algunos distritos de la isla en el invierno de 1843 hasta que, denunciada su presencia en una finca cerca de Jibara, comision aquel general un jefe que despus de evidenciar sus tentativas para seducir negros con las mismas declaraciones de aquel apstol del abolicionismo le hizo embarcar para Inglaterra. Las solas consecuencias de sus gestiones entre las negradas fueron que se sublevase la del ingenio del Tringulo, pocas leguas de Matanzas, sin otras armas que los mismos machetes que servan para sus faenas. Doscientos negros se dirigieron los ingenios inmediatos, donde se reforzaron con muy pocos. Pero no

PAGE 135

ANTILLAS. 113 qued en los contornos labrador ni campesino blanco que no se lanzara sobre los sublevados como un rayo. A la primera sedicin salieron de la Habana disiparla dos compaas de infantera y 40 lanceros. So'.o estos ltimos lograron alcanzar los que el valor de los paisanos y las disposiciones del gobernador de Matanzas no habiau aun esterminado. Ya por muchas causas y razones era por este tiempo indispensableorganizar y conservar toda costa lo que no era posib e aumentar por los mismos medios que antes. Lo provechoso, lo til er.i seguir el ejemplo de los Estados-Unidos, donde principios del siglo contaba la esclavitud poco mas de medio milln de individuos que en 1840 haban sabido ser 2.485,138, habindose as quintuplicado pesar del rig-or con que fueron all perseguidas las introducciones y de un clima mucho menos favorable que el de Cuba para el desarrollo de la raza africana. Su espritu de previsin inspir Valds su bando de buen gobierno de 14 de noviembre de 1842 con un reglamento de esclavos que resumi en 48 artculos, todas las mejores disposiciones aisladas que sobre la esclavitud se hubiesen promulgado por las leyes de Indias en el espacio de tres siglos. Pero bast que ese breve cdigo, adems de determinar los deberes de los siervos para con sus dueos, consiguara tambin los de estos con aquellos, para que eu su irreflexin calificase la mayora de los propietarios al nuevo reglamento de una usurpacin su poder dominical hech;i por el gobierno. Eu cuanto obras pblicas, en la poca de Valds Vista de Guanabacoa. se completaron los grandes proyectos de Tacn tanto en la capital como en las dems ciudades, adelantando la prolongacin de las calzadas pblicas con mayor celeridad que en anteriores pocas. El ferro-carril de la Habana se complet hasta Gines y hasta el punto de Bataban en la costa meridional. Se emprendieron y adelantaron el de Crdenas al Jucaro para el trasporte de los frutos de una gran zona azucarera, y el de Matanzas, dirigindose buscar su entronque con la lnea del de la Habana que se prolongaba al E. del de Gines. Un nuevo censo de poblacin mandado levantar por Valds, poco despus de su llegada, fij la de la isla en 1.007,624 individuos distribuidos en 418,291 blancos, 152,838 libres de color y 436,492 esclavos. De estos nmeros, en su total result un aumento de 303,137 sobre el de 1827; pero tambin el paralelo de nn censo con otro demostr que en catorce aos de intermedio, estando prohibidas las introducciones, figuraba el guarismo de esclavos con 140,553 mas que en ANTILLAS. 1827. Aunque los progresos de la mecnica aplicados la industria azucarera estuviesen ya por ese tiempo tau adelantados como hoy y economizasen gran nmero de brazos, la gran facilidad de estender los cultivos en tierras feracsimas no podia detenerse ante los preceptos de ningn tratado para adquirir los nicos brazos propios en aquel clima para fecundarlas. Tambin fu muy notable la poca de Valds en las mejoras que recibi la instruccin pblica en la isla. Guindose por el plan vigente en la Pennsula, propuso la reorganizacin de la universidad de la Habana, que fu aprobada por real orden de 14 de enero de 1843. Se aument el nmero de sus ctedras, introduciendo la enseanza de muchos conocimientos y materias que habiaque adquirir fuera de la isla antes de que rigiese tan provechosa reforma. Por el mismo tiempo se cre una inspeccin de estudios para mejorar la primera y segunda enseanza en todos los distritos, nombraudo comisiones sucursales para organizaras y fomentarlas en los centros de poblacin. 15

PAGE 136

114 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. A fines de julio de 1843 fu derribado de la regencia del Estado el duque de la Victoria por la misma causa que le habia elevado tan alto puesto, una serie de sediciones militares. Naturalmente, cayendo el tronco habia de caer la rama. Valds fu inmediatamente depuesto por un decreto que lleg la Habana en 14 del siguiente setiembre disponiendo que entregara el mando de la isla al teniente general D. Javier Ulloa, la sazn comandante general del apostadero, para que lo desempease hasta la llegada del nuevo capitn general propietario, el teniente general D. Leopoldo O'Donnell. O'Donnell lleg en efecto ejercerlo desde el siguiente octubre, viniendo tambin poco despus reemplazar al conde de Mirasol en los cargos de segundo cabo y subinspector de las armas el mariscal de campo D. Vicente de Castro, que emprendi con tanta inteligencia como acierto la reforma reglamentaria de las tropas de la isla, que escedian por este tiempo de 17,000 hombres. Poeo despus de su ingreso en el mando estableci O'Donnell en el mismo palacio de gobierno un tribunal de justicia ordinario, consagrando dos horas diarias asuntos judiciales en una capital donde funcionaban una Audiencia pretorial, cuatro alcaldas mayores, otros cinco tribunales para las distintas clases de aforados, y los alcaldes de los ayuntamientos. A pesar de sus luces naturales, de la firmeza de su carcter y de otras escelentes prendas para el mando, apenas contaba aquel general treinta y cuatro aos entonces, y faltbanle conocimientos y esperiencia en el gobierno ultramarino, no habiendo mandado antes mas que tropas. Cierta denuncia de un dueo de ingenio de la jurisdiccin de Matanzas, semejante otras muchas dirigidas al gobierno en anteriores pocas, persuadi aquel general que, inficionada toda la raza de color de la isla por las sugestiones de Turnbull y sus agentes, se preparaba en un dia dado caer sobre la blanca. Como siempre en iguales casos, de las declaraciones recibidas en el ingenio de Oviedo, que habia sido el denunciante, result que aparecan negros de otros ingenios complicados en la.trama; y de ese descubrimiento result tambin que dispusiera O'Donnell que se trasladaran Matanzas, y aun Crdenas, secciones de la comisin militar de la capital que su vez delegaron en multitud de oficiales y aun en capitanes de partido el encargo de levantar procedimientos en la mayor parte de los ingenios de toda aquella zona azucarera. Muchos de los actuantes, sin conocimiento de la autoridad superior se estralimitaron de sus facultades, haciendo azotar brbaramente los infelices llamados declarar que denunciasen otros y otros; y por esos medios tan impropios del siglo de la civilizacin y de las luces, se comprende que duraran mas de dos aos los procedimientos, resultando mas de 3,000 sentencias de la comisin militar aprobadas por la capitana general, y no pocas de muerte. Multitud de individuos de color perecieron pasados por las armas, entre otros Gabriel Valds, poeta conocido con el nombre de Plcido, por inspiraciones muy felices y su facilidad como improvisador. No se sabe hasta donde habran llegado los procedimientos si, en ocasin de haberse O'Donnell ausentado una visita general de la isla, no se hubiera el general Castro encargado del gobierno. Una denuncia los habia hecho empezar y otra los termin poniendo en evidencia las infamias y coacciones del secretario de la comisin militar y buena parte de los fiscales y actuantes. Muchos su vez fueron encausados y presos; tres se suicidaron en sus calabozos, y el secretario con algunos mas, fueron condenados presidio. O'Donnell desengaado ya muy tarde, su regreso de Santiago de Cuba, del error que habia cometido por malignas sugestiones dando tan perjudicial elasticidad la primera denuncia, mand sobreseer en las cuarenta y nueve causas que se haban formado, pero sin revocar un gran nmero de sentencias, sin aliviar la suerte de los sentenciados. Las crueles consecuencias de unos procedimientos tan exagerados como innecesarios, se agravaron deplorablemente en la isla con calamidades inevitables. Con dos secas tan constantes que acabaron ellas solas con multitud de plantos en casi toda la isla, alternaron en la parte occidental los estragos de los terribles huracanes de 5 y 10 de octubre de 1844 y 1846. En los puertos de ambas costas se sumergieron hasta 116 embarcaciones de todo porte, averindose mucho mayor nmero. Perecieron 215 personas, quedando heridas contusas mas de 100; y en fin, se desplomaron, la mayor parte en los pueblos principales, hasta 4,418 edificios y viviendas de todas clases, entre ellos el teatro principal de la capital, quedando resquebrajados y en estado de ruina muchos mas. Adems de las medidas estraordinarias y urgentes que adopt de acuerdo con el superintendente conde de Villanueva para reparar las desgracias causadas por los temporales, dos hechos dieron conocer la firmeza y previsin del general O'Donnell. El primero fu la energa con que insisti con el gobierno para que desapareciese de la baha de la Habana el pontn Rodney establecido en ella por los ingleses desde que en 1835 arrancaron del dbil ministro de Estado espaol D. Francisco Martnez de la Rosa una ampliacin al primer tratado prohibitivo del trfico de negros con mas estrechas clusulas y mayores autorizaciones para sus cruceros, sirviendo aquel pontn de depsito para sus presas. El segunda fu el acierto con que rechaz las pretensiones y las ofertas de los dominicanos, que despus de separar de la repblica de Haiti todo el territorio de la antigua parte espaola de Santo Domingo, habian constituido en ella un nuevo Estado, solicitando su anexin Espaa lo menos su protectorado. Entonces, como despus, sus verdaderas miras no eran otras que remediar su miseria costa del Erario espaol, y adquirirse los jefes de aqu?l movimiento empleos militares y posiciones desahogadas. Fu relevado O'Donnell el 29 de febrero de 1848 por el teniente general D. Federico Roncali, conde de Alcoy, cuando ya algunas nubes empezaban oscurecer el horizonte poltico de Cuba, sereno en los veinte aos anteriores. Los Estados-Unidos, despus de haber usurpado con su espritu invasor la repblica mejicana el Estado de Tejas, habian vuelto romper con ella para apode-

PAGE 137

i¡p(ta¡P# EilE II WIUMMOm

PAGE 139

ANTILLAS. 115 rarse de nuevos territorios. Sus fciles triunfos contra una potencia desorganizada y empobrecida con sus perennes discordias y guerras civiles, sugirieron los Estados meridionales de la Union el pensamiento de apadrinar y promover la anexin de la grande Antilla la bandera federal, no porque sirviera para robustecer su poder un territorio ultramarino, pero si para aumentar con la agregacin de un nuevo Estado el nmero de votos en las Cmaras. Suponan que haban de ser los intereses y necesidades de Cubadel todo conformes con Ibs suyos, en razn de la esclavitud que unos y otros deseaban conservar. Aunque el proyecto hall pocos proslitos en la parte mas rica y poblada de la confederacin, en los Estados del Norte, cuyos intereses y miras eran muy distintos, los del Sur emprendieron desde luego sus manejos para realizarlo. Entendironse sus agentes con algunos proletarios de Cuba descontentos con el gobierno espaol, y sobre todo con los que rechazaba la prosperidad general del pas por su ineptitud, sus disipaciones y sus vicios. Aqu una breve digresin es necesaria. Sus desrdenes y deudas impulsaron al mariscal de campo don Narciso Lpez, natural de Venezuela, abrazar ese partido como su postrer recurso, como el de un flotante leo para el nufrago. La vida de Lpez habia sido una serie de miserias. Despus de arruinarlos habia abandonado una mujer virtuosa y un hijo en la infancia desde los primeros aos de su matrimonio. Cualquiera que su estado fuese, mas aun que cualquier peninsular debi ser fiel una metrpoli que, disimulando los estravos de su conducta personal, y pesar de su inferioridad intelectual, solo habia atendido su antigua lealtad para colmarle de honras y favores. Si en su juventud manifest valor en la guerra de Costa-Firme, despus, en la civil de la Penusula, apenas se dio conocer mas que por su inaccin en la batalla de Mendigorra, donde la cabeza de 14 lucidos escuadrones, habra podido dar cumplido remate la victoria, y por haberse dejado sorprender despus por la faccin espedicionaria de Gmez, en cuyo poder cay con toda la fuerza que mandaba. Luego de canjeado, ascendi general, y recibi sucesivamente las grandes cruces de Isabel la Catlica y San Hermenegildo, los cargos de segundo cabo de Valencia y gobernador militar de Madrid, confirindosele la capitana general de Galicia que en 1841 renunci para venir Cuba las rdenes de uno de sus protectores, el general Valds, tan exento de defectos como indulgente con los de los dems y muy propenso apadrinar los que en la antigua guerra de Amrica haban sido leales. Dile Lpez, primero la comandaucia general del departamento del Centro, y luego la presidencia de la comisin militar; y cuando muy descuidadamente desempeaba esas funciones, recibi un beneficio que no recordamos hubiese obtenido hasta entonces ningn general peninsular: se le abonaron por la Tesorera de la Habana y por completo, todos los atrasos de sus sueldos desde que empez servir, y de pocas de guerra, en que nadie habia recibido cabales sus haberes. Provisto de una importante suma entonces, adquiri plazos un ingenio cerca de Matanzas, no los pag ni supo administrar la finca, y hallbase arruinado, cuando las ofertas de los agentes del Sur le sedujeron, reconocindole los adeptos de la nueva causa, los hombres mas perdidos y desacreditados del pas como el mas propio para acaudillarlos. Roncali, enterado tiempo de lo que se tramaba en Nueva-Orleans, ya en julio de 1848 dio orden para prender Lpez y formarle causa; pero recibi aviso de esta providencia, y pudo fugarse los Estados-Unidos, imitando en aquellos dias su ejemplo algunos folletinistas de la capital y Matanzas, que luego desahogaron en NuevaYork su insensato odio contra Espaa, en un peridico titulado La Verdad, para servir de anttesis su espritu y su testo. Desde entonces se estableci all un centro de accin sostenido por algunos especuladores anexionistas del pas, que prepar hostilidades contra Cuba; y ya con sus correspondencias, ya con emisarios, hasta donde pudo propag con la pluma y la palabra el sentimiento de separacin de la metrpoli. Roncali mientras tanto, poco preocupado de sus planes, confiando adems en la leal cooperacin del general Taylor, en el espritu esencialmente conservador de los cubanos, y en la escelente disciplina de las tropas, pudo afanosamente dedicarse fomentar muchas obras pblicas en la isla, y sobre todo el alumbrado de sus costas, colocando algunos faros en las del Norte para facilitar lo mas peligroso de la navegacin del canal, plagado de cayos y arrecifes. En esos y otros muchos adelantos materiales trascurrieron los aos de 1848 y 1849. El de 1850 fu menos feliz. Tras de descargar de nuevo el clera sobre la isla fines de marzo arrebatando pocas menos vctimas que en 1833, algunos recursos de los especuladores auglo-americanos permitieron que el prfugo Lpez, contra todo lo que se esperaba y eludiendo la vigilancia de aquellas autoridades, organizase una espedicionde 500 aventureros de todas las naciones en un solo vapor y desembarcase al amanecer del 19 de mayo en la indefensa baha de Crdenas. En esta villa no habia mas que un corto destacamento de 17 hombres que despus de defenderse dos horas con denuedo en las casas inmediatas la crcel, tuvieron que rendirse con el teniente gobernador, envuelto ya por las llamas encendidas por los agresores. Ni un solo vecino de la poblacin se les habia unido, cuando la primer noticia del ataque acudi escape con un destacamento de 24 lanceros el alfrez Morales y carg intrpidamente los de Lpez acuchillndolos y dispersndolos. Con 30 paisanos bien armados corri tambin la pelea el comandante de armas de Guamacaro D. Len Fortun, que cayendo de nuevo sobre los piratas, les oblig reembarcarse aquella misma tarde, dejando en las calles y la playa muchos muertos. Aunque la invasin de los foragidos habia sido tan breve, su persecucin fu tan activa, que por minutos no cayeron Lpez y los suyos en poder del vapor de guerra Pizarro, antes de refugiarse en la rada de Cayo-Hueso. Tan general fu en la isla el sentimiento de indignacin causado por la tentativa de Lpez y sobre todo en la Habana, que mas de 13,000 nacionales y estranjeros, suponiendo que se repitiera despus aquel

PAGE 140

116 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. insulto, solicitaron ser armados para la defensa del pas; y correspondi Roucali su entusiasmo distribuyndoles fusiles y ordenando que se organizasen con el nombre de nobles vecinos cuatro batallones de 700 plazas en la capital y otros en los dems pueblos. Entonces fu tambin cuando por otra parte progres entre muchos naturales la idea de anexin que inoculada dos aos antes en muy pocas cabezas tom pronto cuerpo, predicndola en Nueva-York y otros puntos sus primeros apstoles Domingo Goicuria, hijo de un honrado peninsular comerciante de hierro de la Habana, Porfirio Valiente, abogado de la capital y natural de Santiago, y los periodistas Toln, Villaverde y algn otro. Los avisos de nuestros cnsules n los EstadosUnidos y muchas denuncias en lo interior, justificadas con sorpresas de correspondencias y misivas, ya probaron por aquellos dias que adems de los que estaban fuera, sustentaban aquella misma idea muchos de adentro. Exuberando pruebas de la culpabilidad y maquinaciones de muchos agentes separatistas, la comisin militar creada en la Habana en tiempo de Vives para entender en delitos de infidelidad y crmenes en despoblado, despus del descalabro de Lpez en Crdenas, tuvo que recibir algunos brazos ausiliares para seguir la vez en muchos puntos de la isla sus procedimientos, aunque no se ensa en ellos. Mas de cien personas huyeron del pas para la Union, y entre ellas una bastante notable, el hacendado y literato de Puerto-Prncipe Cisneros, que escriba bajo el pseudnimo del Lugareo. El restante tiempo del gobierno de Roncali se distingui por algunas reformas econmicas y administrativas; y el arsenal de la Habana, cuyos talleres por falta de recursos solo se haban ocupado en reparaciones y carenas desde que principios del siglo cesaron las construcciones por falta de recursos, lanz de sus gradas la baha, un vapor de guerra, el Don Juan de Austria, el primer buque de esa clase que se fabricara en los arsenales espaoles. El estado prspero de la Hacienda permiti ausiliar la administracin de Puerto-Rico y al gobierno mejicano de Yucatn, territorio amenazado entonces por una imponente sublevacin de indios indgenas. Al mencionar este incidente no debemos omitir que con motivo de aquella sedicin, vino la mano un escelente medio de dotar de brazos agrcolas la isla, por injusto y reprob do que fuese el que emple para poner en evidencia sus buenos afectos el general Barbachano, gobernador de la repblica en aquel Estado. Repugnndole pasar por las armas millares de indios prisioneros, redjolos esclavitud vendindolos como si fueran africanos varios especuladores de la Habana. Trados Cuba con sus familias y cedidos por contrata algunos hacendados, aquellos yucatecos resultaron ser tan aptos y vigorosos como los mismos negros para las tareas rurales del suelo de Cuba, muy anlogo al de que eran naturales. Pero oponindose el derecho de gentes de todo pueblo culto aquel abominable atropello, reprobse con indignacin por los gobiernos de la Pennsula y de Mjico. Lo conveniente hubiera sido que se concertaran para introducir en Cuba por contrata los trabajadores yucatecos que voluntariamente se presentaran cambiar do residencia sin cambiar de clima; y bien de sentir es que desde entonces no se facilitara su venida, mucho mas til que la de los asiticos que haban empezado traerse desde 1847 y que en posteriores aos se han acumulado en la grande Antilla, sin remediar su creciente necesidad de brazos y alterando su tranquilidad no pocas veces. La brevedad de su mando no le permiti Roncali emprender otras reformas que se propona de acuerdo con el conde de Villanueva y las dems autoridades en muchos ramos del servicio pblico. Supsose en Madrid que haba quedado alterada su razn consecuencia de una cada de caballo que le habia puesto al borde del sepulcro; y fu relevado el 11 de noviembre de 1850 por el teniente general D. Jos Concha, con quien llegaron en varios vapores muy cerca de 5,000 hombres de todas armas reforzar las tropas de la isla. Con la venida de cuatro escuadrones que luego compusieron un nuevo regimiento de caballera, algn tanto se corrigi el sistema de defensa de un pas que exige que sea esa arma la preponderante. En tiempo de Valds se haba completado hasta cuatro escuadrones el regimiento de lanceros del Rey, y en el de O'Donnell con el mismo nmero el de dragones de Matanzas, ganando mucho en organizacin el de milicias montadas de la Habana; y desde este tiempo se cont siquiera con 16 escuadrones, y hasta con 21 contando los siete de rurales cuya organizacin habia mejorado el subinspector Castro muy notablemente. Con todo, continu la caballera muy en desproporcin con las dems armas que contaban ya como 20,000 hombres entre todas; y como ha sucedido en Espaa eu todo tiempo, menester fu que una esperencia amarga ensease despus remediar lo que habra podido precaverse tan fcilmente donde abundan pastos y existen mas caballos que individuos capaces de montarlos. Atropelladamente y la vez emprendi el general Concha multitud de reformas en todos los ramos, y ofreci otras mas trascendentales que ni era oportuno proponer ni permita la discrecin del gobierno supremo conceder. Por entonces esa tendencia innovar le gan gran partido entre los muchos apasionados de novedades. Varias introdujo sin embargo buenas, aunque de antemano preparadas por sus predecesores; la creacin de un cuerpo de polica rural con el ttulo de guardia civil, de un cuerpo de salvaguardias para vigilar el orden pblico en la capital, Matanzas y Santiago, la creacin en varios distritos de juntas delegadas de la principal de Fomento y Agricultura de la Habana, y de algunas escuelas de primera enseanza. Entre tanto, en los Estados-Unidos insista la propaganda anexionista mas que nunca en sus proyectos de trastorno en Cuba. Por instigaciones suyas dos jvenes de Puerto-Prncipe, D. Joaqun Aguirrey don Isidoro Armenteros, levantaron en aquel territorio mediados de julio de 1851 dos partidas de seducidos proletarios naturales del pas. Pero, perseguidas con actividad por destacamentos del ejrcito, fueron disueltas los pocos das, una cerca de Nuevitas y otra en las inmediaciones del puerto meridional de Santa Cruz.

PAGE 141

ANTILLAS. 117 Armenteros fu pasado por las armas con algunos otros hasta siete, y los dems imploraron sn perdn y lo obtuvieron. El dia 11 del siguiente agosto y para l en hora harto menguada, volvi presentarse D. Narciso Lpez en escena, desembarcando en el fondeadero del Morrillo cerca de Baha-Honda 548 hombres, muy pocos de Cuba, la mayor parte luisianeses y de otras naciones. A la primer noticia de su desembarco acudi BahaHonda el general segundo cabo D. Manuel Enna, que al saber que Lpez se haba dirigido con 300 hombres al casero de las Pozas, dejndose los dems en el Morrillo, dividi tambin su corta fuerza dirigindose aquel ponto con cuatro compaas del batalln de Len. Todo el dia 12 lo haba aprovechado Lpez levantando parapetos y trincheras en la elevada y ventajosa posicin de las Pozas. Enna, sin una sola pieza de montaa y con mas temeridad que prudencia, los atac impetuosamente con grandes desventajas y logr desalojarlos de sus primeros parapetos. Pero refugiados los invasores en las inmediatas casas, tuvo que desistir de su ataque, y despus de contar entre muertos y heridos mas de 100 hombres de prdida, se retir ordenadamente con menos de 200. Alentado Lpez con esa retirada, destac toda su gente perseguirle; pero volviendo cara los de Len, por segunda vez volvieron las espaldas los de Lpez, refugindose aceleradamente en las aisladas casas de aquel pueblo, y aprovechndose despus de las sombras de la noche para ocultarse entre los quebrados de las lomas sierras del Cuzco, que hasta all cerca adelanta sus estribos. Costles este primer lance 30 muertos y 25 heridos, contndose entre los primeros el aventurero hngaro Pragay, segundo jefe de la espedicion,y perdieron los de Enna mas de 100, habiendo tenido que combatir cuerpo descubierto. Mientras tanto la columna destacada hacia el Morrillo las rdenes del comandante de la Reina D. Juan Villaoz, alcanz, bati y dispers junto la taberna llamada de la Tabla de Agua los 180 flibusteros que all permanecieron para recoger los equipos y repuestos de la espedicion y marchaban incorporarse al grueso de los suyos. Unos 50 que retrocedieron la costa, antes de proporcionarse bote, cayeron en poder del vapor de guerra Pizarro, y trasportados la Habana, luego fueron pasados por las armas. Adems de la de Enna, otras'dos columnas mayores salieron de la Habana reforzarle, una las rdenes del brigadier don Martin Rosales y del coronel Morales Rada, y despus se puso en movimiento otra que con gran diligencia organiz el coronel D. ngel Elizalde, reconcentrando los destacamentos del distrito de San Cristbal y Pinar del Rio. Lpez para subsistir y con la ilusin de ser socorrido por los naturales, desde las lomas del Cuzco se haba dirigido hacia el cafetal de Fras. El 17 le alcanz Enna en ese punto, cayendo mortalmente herido los primeros tiros. Dispersronse los piratas dirigindose hacia el S. para volver ser desbaratados por Elizalde en la hacienda de la Candelaria tan completamente, que Lpez para no ser cogido y fusilado como los dems en la persecucin, huy solo con siete de los suyos esconderse en las cavernas del Cuzco. Pero descubierto por los mismos hijos del pas con cuya cooperacin haba contado, cay el 27 en manos dlas tropas y sufri el ltimo suplicio en la Habana el dia 1. de setiembre. De los que le haban seguido en su temeraria tentativa, de mas de 500 solo 170 se salvaron condenados presidio, y perdonados luego del todo por la reina regresaron los puertos de la Union. Ocasionaron la destitucin del general Concha por el ministerio de Bravo Murillo multitud de quejas de generales, jefes y empleados arbitrariamente sin formacin de causa separados de sus puestos les informes mas contrarios sus proyectos que dio en Madrid el conde de Villanueva, quien habia sucedido en la intendencia de la isla D. Jos de Mesa la falta de cumplimiento la reforma general del foro y de la administracin de justicia intilmente decretada desde 21 de enero de 1851, los crecientes gastos que motivaban sus innovaciones, y mas aun su tendencia posponer siempre en sus actos el criterio del gobierno supremo al suyo propio. Le relev en la Habana el 16 de abril de 1852 el teniente general D. Valentn Caedo, que desde sus primeros pasos se afan en perseguir las introducciones fraudulentas de negros hasta mas all de los lmites que marcaban el tratado prohibitivo y su ampliacin de 1835. Mas de una vez, bozales recien desembarcados fueron estraidos de las fincas donde los ocultaban. No se detenia en sus proyectos la propaganda anexionista en la isla despus del esterminio de la espedicion de Lpez y del suplicio de este caudillo. Sin renunciar invasiones mas serias que las dos anteriores aunque aplazndolas para cuando tuviese medios de emprenderlas, la junta de Nueva-Yorck multiplicaba sus correspondencias en el pas y proponase ahora sublevar en l partidas que sirvieran despus de apoyo y ncleo nuevos enjambres de aventureros de la Union. De este sentido era una conspiracin descubierta en la Vuelta Abajo, donde algunos vecinos de San Cristbal y la Candelaria se eutendian con otros de la Habana, toda gente de poco arraigo, menos crdito y mucho que ganar en cualquier cambio. Una imprenta volante distribuy clandestinamente algunas hojas volantes, cuya lectura causaba compasin y que generalmente entregaron sus pocos lectores la autoridad. En la complicada causa que se form desde diciembre de 1852 los conspiradores, resultaron hasta 49 cmplices, insignificantes los mas por su posicin y por sos nombres. La comisin militar, presidida entonces por el honrado y concienzudo brigadier don Francisco Velasco inspirada por la templanza de Caedo, agot los arbitrios para hallar circunstancias atenuantes que librasen los encausados del suplicio. De tres condenados muerte solo uno la sufri, un inesperto joven llamado Facciolo, de ejercicio cajista de imprenta, de origen italiano, avecindado en Regla que fu sorprendido con los caracteres de fundicin de una hoja volante entre las manos. Los otros dos, don Juan Gonzlez Alvarez y D. Luis del Cristo, fueron indultados el 6 de abril de 1853 por el capitn general

PAGE 142

118 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. en nombre de la reina, cuando se hallab in ya al pi del patbulo. Con toda su rectitud y su pureza no pudo resistir Caedo las gestiones que disimulando su verdadero propsito, agitaron en Madrid contra l los iuteresados en continuar el contrabando de negros, que arrancaron del ministerio la deposicin de aquel general en 22 de setiembre de 1853. No corriendo con la Hacienda, hasta achacaron su indolencia los fraudes y sucios manejos en que participaban ellos mismos y se cometan en las aduanas principales de tiempo atrs, y sobre todo desde la enfermedad mental del superintendente D. Jos de Mesa. Lo mas singular fu que, destituido Caedo por cumplir con severidad las rdenes del gobierno supremo, nombraron en su lugar al teniente general marqus de la Pezuela que jams habia capitulado tampoco con su cumplimiento en todos sus anteriores cargos, y mayormente en la capitana general de Puerto-Rico que desempe muy cerca de tres aos. Para l la primera noticia de su eleccin fu leer el decreto que le nombraba en la Gaceta oficial de Madrid del dia siguiente; pero teniendo muy exactas noticias del estado de Cuba, no acept su mando hasta ponerse de acuerdo con el ministro sobre muchos puntos de gobierno y conseguir que se robusteciese su autoridad con la superintendencia de Hacienda de la isla y la direccin de las fuerzas navales del Apostadero. Con esos cuidados se detuvo en Madrid y no lleg tomar posesin de su cargo hasta el 3 del siguiente diciembre. Su primera atencin fu el arreglo de la aduana de la Habana y estudiar disimuladamente los manejos del personal de las dems. Despus de conocerlo separ todos los empleados cuyo porte permita dudar de su probidad, aunque valindose de formas que no mortificasen su amor propio. Ocupse despus en el arreglo de los negros emancipados de las pocas espediciones que haban sido aprehendidas desde que en 1821 espir el plazo concedido para la introduccin de africanos. Aunque existia una oficina para su gobierno y la administracin de las cuotas que pagaban los que se adjudicaban por cuatro aos esos negros para ensearles hacer uso de su libertad, vestirlos, alimentarlos y utilizarse tambin de sus jornales, muchos de esos emancipados ignoraban que deban ser libres porque se les trataba como esclavos. Su nmero no llegaba la mitad de los que haban sido aprehendidos. El general Pezuela promulg en 1. de enero de 1854 un reglamento de 19 artculos, en cuya observancia se descubri el paradero de 2,090 emancipados, cuyas cuotas y adjudicacin produjeron en pocos meses 17,772 pesos; y se adoptaron otras precauciones para evitar en lo sucesivo plagios y sustituciones de nombre y de persona de que mas de una vez haban sido vctimas aquellos infelices. La persecucin emprendida por el general Caedo contraas introducciones continu por su sucesor con una severidad que afect los contrabandistas tanto mas cuanto que, por una equivocacin fatal para ellos, uno de sus corresponsales les habia hecho creer desde Madrid que no seria el marqus opuesto un trfico que consideraba indispensable para el fomento de la agricultura en la isla. Escepto una cuyos bozales se distribuyeron aceleradamente y en muchos grupos en varias haciendas de la costa meridional, todas las espediciones de africanos que llegaron Cuba fueron aprehendidas, y castigada con su separacin la tolerancia de algunos tenientes gobernadores. El nmero de los emancipados aument con mas de 2,000, y para que no fuesen posibles nuevos fraudes, no tardaron los informes del general Pezuela en obtener del ministerio el decreto de 22 del siguiente marzo, disponiendo un empadronamiento general de todos los esclavos y emancipados. Habiendo precedido esta melida una contrata del ministerio con D. Urbano Feijo de Sotomayor para la introduccin en la isla de colonos gallegos, por favorables que fuesen sus condiciones tanto para los contratados como para los propietarios que los llevasen sus fincas, 'los interesados en el trfico de negros, viendo cerrados todos los caminos para continuar sus lucros, incompatibles ya con el espritu de la poca y la observancia de los tratados internacionales, trataron de ridiculizar en la prensa peninsular la administracin de aquel general con las suposiciones mas groseras. Segn ellas era abolicionista y preparaba la emancipacin, apadrinaba los siervos contra los dueos, iba permitir que se pudiesen casar los negros con las blancas. Los prohombres de la fraccin partidillo que se habia propuesto hacer imposible en la isla otra autoridad superior que la del depuesto Concha, pusieron en juego las mas villanas artes para levantar aquel general toda clase de tropiezos. Pero despreciando sus asechanzas, sigui adelante en las radicales y provechosas reformas que se propona. A sus instancias fu decretada por la reina en 22 de marzo de 1854 una amnista general para todos los que directa indirectamente hubiesen tomado parte en conspiraciones, rebeliones invasiones de la isla. Segn el art. 4. del decreto no podan los amnistiados regresar Cuba sin licencia espresa de su autoridad superior, dejndole arbitro de escluir de aquel beneficio los que considerase peligrosos. Pero como para el general Pezuela no lo era ninguno, al circular aquella disposicin los plenipotenciariosy cnsules de Espaa en Amrica les autoriz para que espidiesen pasaportes para Cuba, sin escepcion, cuantos se presentasen pedirlos. Hizo mas: aprob el pensamiento de una suscricion en la isla para facilitar los espatriados ausilios pecuniarios para su regreso. Volvieron sus hogares mas de las tres cuartas partes de los emigrados, y ape as se escluyeron del beneficio de aquella medida, aplicable solo los delitos de infidencia, solo los culpables de otros que no eran polticos. Aunque el mando del general Pezuela fu el mas breve de los que ha conocido la isla en el presente siglo, no por eso dej de ser uno de los mas fecundos en reformas verdaderamente provechosas. En esta crnica no podemos sino indicarlas muy someramente. Propuso y obtuvo despus la correccin de muchos defectos en la circulacin de la moneda. Despus de haberse reducido en 1842 su valor intrnseco el de

PAGE 143

ANTILLAS. 119 las pesetas de busto, continuaban valiendo las onzas de oro en la circulacin y pagos oficiales 17 pesos de 5 de aquellas, cuando en las casas de cambio y giro solo las aceptaban por 16. Logr" el general tiempo despus que las admitiesen por 85. Hacia aosque estaba prohibido fabricar en muchos puntos estramurales del recinto de la Habana al alcance de la artillera del Prncipe y Atares, aunque en la direccin de ambas fortalezas esistian muchos edificios levantados consecuencia de convenios nada honrosos. Existiendo mas poblacin fuera que dentro del recinto amurallado, discurri Pezuela que deberan derribarse las murallas y fijar la lnea de defensa por el O. y S. de aquellas fortalezas, y de la que haba de levantarse en su intermedio en la altura de las Animas. Con esta idea y para que pudiese desarrollarse libremente la poblacin por sus ensanches naturales, declar libre la edificacin en 22 de junio, satisfaciendo as una gran necesidad pblica. Cre el 3 de mayo de 1854 la Caja de descuentos de la Habana, que luego fu Banco Espaol, aplicando su fundacin un primer fondo de 800,000 pesos que luego se fu aumentando progresivamente. Proyectaba erigir en el Campo de Marte de la Habana un grandioso monumento en memoria del gran Colon, habiendo encabezado la suscricion para la obra con 1,000 pesos, y proponase corregir radicalmente el defectuoso sistema de defensa de la isla, promoviendo la prolongacin de su gran ferro-carril central, que avanzaba, mas all del meridiano de Crdenas, generalizando las milicias montadas todos los distritos, reemplazando cuatro cuerpos de infantera veterana con otros tantos de caballera y aumeutando la artillera de campaa, cuando la insurreccin militar de Viclvaro, cuya noticia lleg la Habana el 22 de junio, sobrevino paralizar todos sus planes. Luego el triunfo de aquel movimiento, ocasionando un cambio radical en el gobierno, despert las esperanzas de los muchos interesados en reproducir la trata, y en que se entorpeciesen los efectos del decreto de empadronamiento general que la hubieran hecho imposible en adelante, y no salieron fallidos sus deseos. El 28 de agosto ya se supo oficialmente en la Habana que el 2 del mismo mes se habia decretado el relevo del general Pezuela reemplazndole Concha, noticias que segn la espresion de un autor contemporneo, disgustaron los hombres pensadores de todos los matices. En el mismo da acordaron los partidarios del esperado general recibirle con grandes festejos, y para organizados nombrar una comisin que desde luego empez funcionar, presentndose al capitn general en solicitud de que le permitiese prepararlos. Aunque el objeto de los solicitantes se diriga aun mas mortificar la autoridad saliente que festejar la entrante, el general Pezuela no solo accedi su pretensin, sino que les cedi su mejor coche, que luego fu el mejor de aquellos preparativos. Pero en cambio de tan despreciable seal de desafecto, empez el general Pezuela recibir desde aquel dia calorosas y espresivas cartas de los hombres de mas valer del pas por su posicin y su independencia, y de los cnsules de Holanda y de Inglaterra. Los unos habian visto en sus medidas las primeras bases para una futura regeneracin administrativa y social de la isla, y los otros le reprodujeron las comunicaciones que habian dirigido sus gobiernos para que se esforzasen con el de Espaa en que permaneciese en Cuba el solo capaz de estinguir el trfico de negros y de preparar la emaucipacion gradual, sin ningn detrimento de los intereses creados, como ya lo habia conseguido en Puerto-Rico. Entre gran estrpito de aclamaciones de turbas preparadas por su desgraciado corresponsal D. Ramn Pint y otros amigos, lleg el general Concha el 21 de setiembre hacerse cargo por segunda vez del mando de la isla. Era el primer ejemplo de que volviese gobernarla quien ya la habia gobernado antes; y contra toda costumbre fueron tales y tanto los festejos que celebraron su venida, que la autoridad civil, el brigadier Velasco, tuvo que representar al general, que con el pretesto de las fiestas se estaban cometiendo mil desrdenes que necesitaban ser reprimidos por la fuerza. Por esta franqueza fu inmediatamente Velasco depuesto y desterrad). Para Pint y los que deseaban el torrente de reformas de todo gnero que habia ofrecido Concha desde los dias de su destitucin y en tres aos de correspondencias, habia llegado ya el momento de que cumpliera sus promesas: una ley de imprenta para Cuba, reforma radical de los ayuntamientos asimilndolos los de la Pennsula, creacin de arbitrios municipales, concesiones de nuevas empresas de ferro-carriles, facultad de elegir y enviar diputados las Cortes como antiguamente, y otras muchas que seria muy largo enumerar. Segn ellos, ningn obstculo se opona ya que se cumpliesen, cuando venia ahora representar en el pas la coalicin de progresistas y unionistas que habian triunfado en julio. Pero precisamente las que empez inaugurar el general se marcaron con un carcter muy contrario al que deban tener las que esperaban. La Junta de Fomento y Agricultura, la corporacin en que los mas influyentes del pas podan gestionar mejor en asuntos de pblico provecho., fu suprimida y reemplazada por una direccin de Obras pblicas compuesta de empleados, y la mayor parte de los cargos pblicos como en la anterior venida del general pasaron otras manos. No era eso lo que esperaban los reformistas; y en sus frecuentes idas y venidas palacio, cada paso preguntaban sobre este asunto y sobre el otro, y segn D. Dionisio Galiano (1), antiguo reo condenado la pena capital, que era uno de ellos, siempre se les contestaba con imperturbable cachaza: eso vendr por otro correo. Las reformas se limitaban aumentar el nmero y sueldos de los empleados civiles, y el de las dependencias pblicas, crear nuevas administraciones de rentas y receptoras, en puntos donde no habia que recaudar apenas nada; introducir en la isla la administracin militar, y hasta crear hospitales militares donde no habia guarniciones. Pint, el mas audaz de los innovadores y tambin el mas autorizado para tomar la iniciativa, reclam e (l) Pgina 1-21 de Cuba en 18T>3.

PAGE 144

120 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. cumplimiento de las promesas hechas, porque habia sido precisamente el mas favorecido con la correspondencia del general en el intervalo de sus dos mandos, aunque mediase ya enero de 1855, aun no habia podido conseguir esplicaciones claras. Asi andaban las cosas, cuando la una de una noche del mismo mes, sin ningn preludio anterior, fueron presos incomunicados Pint, el mdico D. Nicols Pinelo, encargado del hospital militar, y un don Juan Cadalso, que habia residido mucho tiempo en Trinidad. A los tres se les ocuparon un mismo tiempo todos sus papeles. Djose al dia siguiente que se habia tomado esa resolucin consecuencia de cierta detallada denuncia de un tal Claudio Gonzlez, natural del pas, sin conocidos medios de vivir y de antecedentes inaveriguables. Segn su acusacin, D. Ramn Pint desde mediados de 1852 era en la isla el principal agente de los anexionistas de los Estados-Unidos, y el que les enviaba los fondos que recojia en la Habana de los partidarios de la misma causa. Pinelo, y aun otros muchos que no fueron reducidos prisin como ellos, cooperaban sus planes, discurriendo medios para levantar partidas armadas en el interior de la isla, mientras en diversos puertos de la Union se organizaba una crecida espedicion de flibusteros que aparentando dirigirse Costa-Rica vendria en realidad Cuba. Otros muchos resultaron complicados en el procedimiento que se form en comprobacin de la denuncia de Gonzlez. Elevada la causa la Audiencia con una celeridad inusitada en esas materias en la Habana, el fiscal D. Miguel Garca Camba no hall suficientemente comprobados los cargos hechos Pint y sus consortes, y no pidi la pena capital contra ellos. Se decret la revisin de la causa, y entonces fueron condenados muerte, sufriendo nicamente el primero su sentencia, porque los otros dos se les conmut aquella pena por la inmediata. No permite esta crnica esplicar los hechos que determinaron la ejecucin del desgraciado D. Ramn Pint, natural de Catalua, y no menos notable que por su entendimiento, por el calor con que, lo menos al parecer, habia abogado siempre en artculos de peridicos y en conversaciones por los intereses de la bandera nacional en Cuba. Pero, perdonados los dems de la pena capital, y no habiendo asentido que se le impusiera Pint su primer juez, pareca caso bastante especial el suyo siquiera por su gravedad, para que se acabaran de aclarar los hechos, elevndose su causa al Tribunal Supremo de Justicia. El imperio de las leyes no habia de peligrar en el pas por esa moratoria, y la imparcialidad del capitn general habria quedado mejor demostrada. Otra causa de infidencia se sigui tambin despus con gran celeridad un joven de la Habana llamado Estrampes, que fu sorprendido en Baracoa al venir de los Estados-Unidos con algunos cajones de armas. Trasladado la Habana espi tambin su probado delito en el patbulo. Se ha escrito mucho sobre el segundo mando del general Concha en la isla; pero todo sobre aislados puntos, sobre sus muchas innovaciones y providencias, y sin narracin continua de los hechos. Procuraremos enlazarlos brevemente. Siendo ya muy conocida la necesidad de desarrollarel espritu de asociacin, tan influyente en las prosperidades de los pueblos, por real decreto de 29 de noviembre de 1853 habia sido autorizado el gobierno superior de la isla para aprobar las socie ladea annimas que se formasen con objetos de utilidad pblica. El siguiente ao se prest poco despertar en Cuba aquel espritu, siendo bajos los valores del azcar y su cosecha poco ventajosa. Pero aunque la Caja de descuentos, cuya creacin queda indicada, no estuviese comprendida en aquella autorizacin, era ya un hecho aprobado por el ministerio, y el plantel mas natural de otro Banco de mayor escala. Habia que elevarla una potencia que bastase libertar muchos hacendados de responsabilidad y de buen nombre de las garras de la usura, facilitando al mismo tiempo las operaciones del comercio. Determinaron estas razones, en tiempo ya mas abundante, que se aumentase su capital y se acabara de crear el Banco de la Habana en 7 de enero de 1856, con el de 3.000,000 de pesos dividido en 6,000 acciones de 500, y con una organizacin anloga la del Banco de Espaa en Madrid. Hacia tiempo que el principal ferro-carril, el de la Habana, que debia prolongarse al E. de la isla, se hallaba detenido en la estacin de la Macagua poco mas all del S. de Crdenas. Para promover su prolongacin, tan necesaria para el bienestar de la isla y muy principalmente para su defensa, habia resuelto el general Pezuela que se destinaran sus trabajos algunos gallegos de la contrata de Sotomayor, que desde su principio tuvo que luchar con las enfermedades endmicas del pas que le arrebataron mucha gente, y con otro obstculo aun mayor, la enemistad de los negreros, muy interesados en que no se aplicaran las tareas de la isla otros brazos que los que ellos importaban. Esa enemistad, despus de la salida del general Pezuela se manifest tan poderosa, que hizo anular la contrata de Feijo. La prolongacin de aquella gran va qued del todo abandonada, al paso que se emprendieron varios ferro-carriles de menos importancia. Tales fueron : el urbano de la capital, el de Regla Matanzas por la costa, el directo de Gines Matanzas con ramal Madruga, y otros ramales subalternos, cuya longitnd bien sumada y aadindose al detenido en la Macagua, habralo conducido hasta mas all de Puerto-Prncipe. Aunque las cosechas de 1855, 1856 y 1857 fueron escelentes, lo mismo que los precios del azcar, las sumas que se distrajeron de la circulacin para emplearse en ferro-carriles en aquel solo trienio, contribuyeron tanto la crisis metlica, que se determin fines del ltimo de aquellos aos, como el escesivo nmero de compaas de crdito que tuvo el general Concha la imprevisin de crear en poco tiempo. En la primavera de 1857 pasaban ya de 30, cuyas acciones, traspasndose rpidamente de unas manos otras, producan grave desorden econmico en un mercado tan vido de lucros como inesperto aun

PAGE 145

ANTILLAS. 121 en 'esa clase de negociaciones. Muchas de aquellas compaas se haban puesto asimismo hasta nombres ridculos como: la Chocolatera, el Fomento de Concha, Un horno de cal, el Fomento Pinero, la Sociedad general de Abonos, Aseo y Salubridad, una Fbrica de porcelana y loza, la Creacin de un mercado en la esquina de Tejas, localidad estramural de la Habana, y el Fomento del Calabazal, pequea aldea de sus inmediaciones. En materia de sociedades compaas annimas ocurri un hecho inesplicable. Para coutener un torrente que ya se desbordaba, el general Concha prohibid el 6 de julio de aquel ao que se suscribiesen acciones de nuevas sociedades, y cuatro das despus, el 10 del mismo mes, autoriz de una vez la creacin de 18 compaas mas. Tras este rasgo de tacto, dice Galiano, intil me parece decir que la prohibicin se convirti en espantajo que nadie atenda sino para mofarse de l. A fines del mismo mes empezaron ya estallar considerables quiebras, ocasionadas casi todas por la mudanza de curso de los capitales donde haban tenido siempre una aplicacin tan fija y tan remunerada. En 31 del citado mes, despus de mil vacilaciones, el general Concha decret que las sociedades annimas no aprobadas hasta aquella fecha sometiesen sus estatutos la aprobacin del gobierno supremo; y como muchas llevaban ya meses de funcionar por pura tolerancia del de la Habana, se vieron con esa resolucin anuladas sus operaciones, surgiendo mil litigios y tramoyas para la devolucin del capital de sus acciones traspasadas ya de unos otros. La crisis econmica estall los pocos dias; y habra engendrado funestas consecuencias no atajarlas el generoso arranque de muchos capitalistas que se apresuraron ausiliar al Banco Espaol con sus garantas y sus caudales. Mucho antes de la crisis econmica ocasionada por la ignorancia que demostr el general Concha en materias administrativas, haban dudado ya muchos de su tacto y discrecin sobre otras. En unas ordenanzas rurales publicadas en la Gaceta de la Habana fines de noviembre de 1756, al reglamentar la caza, donde ese ejercicio es muy poco practicado, prohibi cazar con hurn donde no existen esos animales, y habl de esterminar lobos y zorras donde tampoco se conocen esos cuadrpedos daosos. Ya pueden, dice aliano refirindose aquellas ordenanzas, mis lectores imaginarse la carcajada con que recibimos tamao prrafo de la sabidura oficinesca. Antes que con aquellas ordenanzas anduvo aquel general mas acertado al decretar en 9 de enero de 1855 una instruccin para que se formasen los presupuestos ingresos de los municipios, aumentando y regularizando sus antiges propios y arbritrios. El pensamiento era antiguo; pero empez tener verdadera aplicacin entonces, habindose principalmente retardado por la resistencia pagar todo impuesto directo por leve que sea, muy natural en una regin donde faltan brazos para el cultivo de sus muchas tierras y solo deben ser imponibles los productos y nunca los fundos. Una cuota mnima estensiva todas las clases propietarias industriales, permiti que no haANTILLAS. biendo llegado nunca antes un milln anual, despus la recaudacin de los propios y arbitrios de los ayuntamientos se elevasen ya en 1858 2.440,453. En aquel mismo ao, el ltimo de la administracin de Concha, la recaudacin general de todos los impuestos de la isla se elev hasta 18.259,200 pesos, resultado del enorme aumento que venia tomando desde 1849 el cultivo de la caa con el aumento tambin de introducciones de africanos, si se esceptan las breves pocas de Caedo y de Pezuela, en las cuales apenas entraron sino para ser ¡mediatamente emancipados. Pero casi tanto como los errores del general Concha las ilusiones econmicas que dominaban la direccin de Ultramar se opusieron lastimosamente que de ese aumento de rentas en Cuba reportara el Tesoro nacional las ventajas que tenia tantos derechos, despus de haberla colonizado, defendido y fomentado con sus caudales y sus hijos por espacio de mas de tres siglos, desde 1511 hasta 1823. En 1839, cuando ya se habia pronunciado el perodo mayor de su riqueza, todos los gastos pblicos de Cuba no pasaron de 6.866,367 pesos; su recaudacin lleg ya 11.240,433 pesos, y result una diferencia lquida de 4.374,076 favor del Erario. Ahora, sin que la fuerza armada de mar y tierra hubiese recibido un aumento proporcional al de las rentas, apenas llegaron los sobrantes de 1858 la mitad que los de 1839, demostrndose as que el sistema observado por el prctico y concienzudo superintendente conde de Villanueva daba resultados mucho mas positivos que el que habia introducido Concha sin panta fija ni esperiencia que lo acreditase. Fu este general relevado en 24 de noviembre de 1859 por el capitn general de ejrcito D. Francisco Serrano Domnguez, conde de San Antonio, en cuya poca siguieron creciendo los cultivos, el comercio y las rentas consiguientes, continuando igualmente la introduccin de negros, pesar de los deseos de perseguirla del espresado general y de destituir por esa causa algunos funcionarios. Cuando Serrano lleg la Habana ya iban Espaa, Francia y aun Inglaterra romper con la repblica de Mjico por muy graves motivos, y ya se meditaba reunir en el puerto de aquella capital un armamento franco-espaol destinado castigarla. Tanto por su elevada graduacin como por el gran favor de que gozaba con el gobierno y con la reina, se crey Serrano destinado acaudillarla. Pero por insinuacin del calamitoso emperador de los franceses Napolen III, precisamente recay ese mando en el teniente general don Juan Prim, nico senador que en la alta Cmara se hubiese opuesto toda intervencin armada en Mjico. La espedicion, preparada por Serrano en pocos dias, sali antes de la llegada de Prim las rdenes del general Gasset, segundo cabo de la isla, y se posesion del castillo de Ula y de Veracruz sin resistencia. Reforzse despus con otras tropas que llev Prim de aquella capital; pero por causas que no incumben esta crnica esplicar, regres la Habana pocos meses despus, sin haber siquiera roto las hostilidades con los mejicanos, aunque con grandes dispendios para el Erario. 16

PAGE 146

122 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. Y fu una felicidad que regresara sin derramar sangre ni apoyar la intervencin del ejrcito francs en la repblica; porque despus de la emancipacin de los Estados hispano-americanos y de reconocida por su antigua metrpoli su independencia, Espaa no debia observar otra poltica en Amrica que la que mejor le asegurase la conservacin de Cuba y PuertoRico, debiendo desenteuderse cautelosamente de toda otra cuestin. De esta verdad tan penetrados estuvieron todos los capitanes generales de la isla desde que en 1836 se empezaron ya celebrar tratados de comercio con algunos de aquellos Estados, que el general Valds, ya en los ltimos das de su mando, se haba negado prestar ausilio los dominicanos en sus primeros movimientos para separarse de la repblica de Haiti; y con no menos firmeza se neg sn sucesor O'Donnell apoyar su pretensin de incorporarse Espaa nuevamente, despus que lograron en 1844 emanciparse de aquel salvaje Estado. La misma conducta observaron luego con constancia los dems capitanes generales, cerca de los cuales reprodujo la misma pretensin el presidente de la nueva repblica de Santo Domingo D. Pedro Santana, mulato de sagacidad y valor que, no sin rivalidades, gobernaba uu territorio sin agricultura, comercio ni recursos, y hasta sin habitantes que por su origen mereciesen ser contados entre los subditos de Espaa, porque desde principios del siglo, apenas qued all ningn blanco. Su objeto verdadero para incorporarse la nacionalidad espaola no era otro que remediar su miseria, participando de un presupuesto que se cubriese con metlico y no con papel moneda sin valor como era el suyo. Anhelaban adems los principales interesados en la incorporacin crearse posicin y poseer en realidad grados militares, destinos civiles, sueldos efectivos y condecoraciones. Sus pasos y empeos fueron mucho mas felices que con los anteriores gobernadores de Cuba, con el candoroso y complaciente general Serrano, que ignorando acaso lo que haba ganado Espaa con la cesin de SarHo Domingo y con la perfidia con que en 1821 se habia vuelto separar de su metrpoli, apoy con el major calor las pretensiones de Santana, reiterando en sus comunicaciones la corte que en la poblacin de Santo Domingo era unnime el anhelo por volver al girn de su antigua metrpoli. Era un florn mas que se iba aadir la corona de Castilla, escriban los periodistas de aquel tiempo... y Espaa vencedora en frica, estendiendo as sus posesiones en las Antillas y hacindose por otra parte respetar de las repblicas del Pacfico... recobrara en Europa su antigua patente de nacin de primer orden. Movera risa el recuerdo de aquellos delirios si no hubieran ocasionado tantos daos. Despus de recibir y enviar Serrano la corte las adhesiones escritas de los principales pueblos, autoridades y funcionarios de Santo Domingo, la Gaceta oficial public en Madrid el 19 de mayo de 1861 un real decreto aceptando la voluntaria incorporacin de Santo Domingo la monarqua espaola, que fu seguida de varias instrucciones para asimilarla las dems provincias de Ultramar, con la sola diferencia de no existir ni permitirse esclavitud en aquella isla. Las inmediatas consecuencias de tan desdichada adquisicin, ponzoosa espina en vez de nuevo florn para la corona de Castilla, fu emplear mas de dos millones de pesos en aquel mismo ao en plantear all la mquina gubernamental, una capitana general, con las mismas dependencias que la de Cuba, una Audiencia con muchos tribunales inferiores, y fuerzas de todas armas. Desde un principio el presupuesto de gastos de Santo Domingo se fij en 1.759,332 pesos; pero como el total de ingresos calculados en un pas que siempre habia prometido mucho y dado poco no pasaba de 705,325, claro es que la tesorera general de Cuba desde luego tuvo que cubrir el considerable dficit de 1.054,107 pesos resultante entre la recaudacin y los gastos. Harto mas cara habia de salir despus, aunque muy breve por fortuna, la custodia de tan gravosa posesin. Si el general Serrano con promover la anexin de Santo Domingo tan funesta para la metrpoli dio palmaria prueba de su ignorancia de la historia de aquel pas y de los intereses del que gobernaba, no anduvo por otra parte con mas tino acrecentando los gastos pblicos de la isla sin remediar sus verdaderas necesidades, como si fuera suficiente razn paraese aumento el de las rentas, Concha al terminar su segundo perodo de gobierno en 1859, habia tenido el arte desdichado de elevar los gastos 26.795,335 pesos, es decir, 1.485,113 mas que los ingresos de aquel ao. Cierto es que durante el breve mando de Serrano no result dficit; pero nada se intent para reducir con discrecin las cargas pblicas y seguir compensando al Erario nacional con sobrantes considerables de los inmensos sacrificios que hasta 1826 llevaba hechos por la conservacin y desarrollo de la riqueza pblica de la isla. Con ingresos que fluctuaron entre siete y 10 millonesde pesos solamente, elcondedeVillanueva habia ausiliado la metrpoli con mas de dos millones anuales por trmino medio, desde 1828 1850. Ahora de una recaudacin de 52.402,319 pesos 11 cntimos obtenida en el bienio de 1860 y 1861, se gastaban 51.934,409 pe3os y 5 cntimos, quedando solo un sobrante de 967,908 pesos 6 cntimos, bien inferior al dficit de 1859. Y no fu el solo mal tan triste resultado de las rentas pblicas y que pareciese perpetuarse como por sistema desde 1855 el innecesario aumento de muchos gastos pblicos. Serrano, en la aparente franqueza de su carcter, en frecuentes conversaciones con muchos nada afectos al rgimen de Espaa, llev su imprevisin hasta reconocer con ellos la necesidad de reformarle. De que en geaeral se palpase la necesidad de muchas reformas administrativas, sacaron desde entonces gran partido los enemigos de nuestra bandera para propalar que se necesitaban tambin muchas reformas polticas en la isla y aconsejarlas hasta en los mismos peridicos de Madrid. Y sobremanera contribuy alentarlos para esa primer cruzada en la prensa, indefectible preludio de la que luego emprendieron con las armas, el mismo ministerio de Ultramar, dando una provincia las mismas formas autonmicas que correspondieran un Estado independiente. Adems de muchas dependencias intiles en los dems

PAGE 147

ANTILLAS. 123 distritos, se crearon en la Habana un Consejo de Administracin y oficinas generales, cuja necesidad no se haba sentido nunca. La secretara del gobierno poltico, por el nmero de sus em oleados y sus sueldos, recibi todo el carcter de un ministerio de cualquier potencia de primer orden; y casi la misma altura se elev el Tribunal de Cuentas, aunque siendo ya tan frecuentes y tan rpidas las comunicaciones con el de la metrpoli, el mas legtimamente llamado corregirlas, se suprimiera los dos aos como notoria superfluidad. Se necesitara un grueso volumen para detallar los injustos y crueles perjuicios que recibi en Cuba el Erario nacional desde 1855. El uico beneficio, aunque sea para muchos muy dudoso que recibi el pas por aquel tiempo, fu la introduccin de cerca de 100,000 asiticos concedida por decreto del 12 de julio de 1860 una compaa para remediar la creciente falta de brazos de labor que se senta en la isla medida que iban creciendo los cultivos. Esos asiticos que en el reducido nmero de apenas seis millares ya existan en la isla, no eran la verdad comparables con los africanos por su sumisin, sus hbitos y su robustez; pero les eran superiores en inteligencia y en tareas que no exigiesen gran fuerza corporal. Habiendo Serrano renunciado el mando, y admitida su dimisin en 14 de agosto de 1862, lleg relevarle en el siguiente octubre el teniente general don Domingo Dulce, quien sin conocer la ndole del gobierno ultramarino, pesar de su natural sagacidad y sus deseos de corregir los manifiestos defectos de la administracin de la isla, ni emprendi la obra de su correccin siquiera. Y si gobern con desisters y justicia, no evit las asechanzas que le armaron para que propusiese muchas reformas polticas juntamente con las econmicas. A los reformistas de Cuba no les satisfacieron las que tenia combinadas en Madrid por este tiempo una junta de propietarios de Cuba, presidida por el habanero D. Jos Alfonso, marqus de Mntelo, porque dominando en ella sentimientos de lealtad y conservacin, se limitaban disminuir los aranceles entre Cuba y su metrpoli, estudiar la rebaja de los gastos, y restituir la isla su antiguo derecho de enviar diputados al Congreso, en virtud de un proyecto de ley con el cual solo los mayores contribuyentes fuesen electores. Aunque no lo manifestasen las claras, pretendan mucho mas los que inspirabau en Cuba los proyectos. Uno de ellos era cambiar radicalmente el antiguo sistema tributario que con todos sas defectos haba dado grandes resultados durante la administracin del conde de Villanueva, por otro que, no pudiendo dar ninguno, disgustase igualmente los hacendados insulares que los peninsulares, y facilitase as la separacin de la metrpoli. El sistema antiguo, el mas propio para un pas donde siempre sobraban tierras y faltaban brazos, se fundaba en la recaudacin indirecta de las aduanas sobre los frutos que salan y los gneros que entraban, dejando libre de gravmenes una agricultura que creca sin trabas aumentando sin cesar sus rendimientos. El plan de los reformadores era paralizarlos todo el tiempo que conviniese sus propsitos, sustituyendo la recaudacin indirecta la directa, la que principalmente gravitase sobre la propiedad. Constndoles que el alto personal del ministerio de Ultramar se inclinaba introducir en Cuba el mismo sistema tributario que regia en Europa, contaban para realizar su designio con la cooperacin de muchos poderosos inocentes cmplices. El mismo general Dulce fu el primero de ellos, al proponer en los ltimos meses de 1865 la supresin de la mayor parte de los derechos indirectos y las cuotas de contribucin territorial de cada distrito con arreglo al censo de 1862 que habia revelado una poblacin de 1.396,530, entre ellos 370,553 esclavos, y una renta rural de 110.173,181 pesos fuertes, sin contar los 16.260,060 que produjo la riqueza urbana. Un acontecimiento tan natural como previsto sobrevino durante el mando de Dulce estimular los esfuerzos de los separatistas que se confundan entonces entre los reformadores para influir sobre ellos y manejarlos como sus fines convenia. La insurreccin de la isla de Santo Domingo estall por causas muy relacionadas con las de su anexin. Como el presupuesto que se fij para aquella isla no alcanzaba distribuirse entre tantos necesitados, los muchos que no pudieron participar de l tomaron las armas en Santiago de los Caballeros y otros puntos contra el mismo pabelln que con tanto anhelo haban enarbolado. Aunque el antiguo presidente Santana y los mas de los autores de la anexin permanecieron fieles, no constituan ellos solos la representacin de un pas, cuya hostilidad Espaa se desemboz entonces con sama claridad para desmentir los pretestos en que se haba fundado la reincorporacin de aquel territorio la metrpoli. Su repentino levantamiento ofreci una oportunidad inapreciable para que facilsimamente se desprendiera Espaa de una carga que solo era gravosa, intil y comprometida. Si los dominicanos que con tanto empeo haban solicitado volver ser espaoles se sublevaban ahora por no serlo, despus de reconocida por ese hecho la impostura de la espontaneidad alegada por los interesados en la anexin, claro era que lo justo, lo provechoso y lo poltico habra sido abandonar pacficamente la isla con todos sus habitantes, lo mismo los infieles que los fieles. Pero las autoridades superiores de las Antillas, inspiradas por un equivocado sentimiento de amor propio nacional consideraron la cuestin de otra manera, porque desconocan hasta los mas modernos sucesos de la historia de la tierra que se sublevaba. Qu seria del prestigio que habia recobrado en Amrica el pabelln espaol si no se sofocara la insurreccin de algunas hordas de salvajes? El capitn general de Santo Domingo, D. Felipe Rivero, pidi al instante refuerzos al de Cuba, que sin demora le contest embarcando en cuantos buques encontr dispuestos para navegar, la guarnicin entera de la Habana. Aunque desbaratados los dominicanos en todos los combates despus de dos aos de guerra, la ferocidad de aquel clima que habia destruido principios del siglo un numeroso y aguerrido ejrcito francs, fu tambin superior los esfuerzos de las tropas espaolas. Despus de 20,000 vidas sacrificadas y

PAGE 148

124 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. de 10.000,000 de pesos absorbidos en aquella lucha intil impoltica, el gabinete presidido por el general Narvaez, con acuerdo de las Cmaras y aprobacin de todos los espaoles pensadores decret la evacuacin de un suelo incapaz de civilizarse hasta que la accin del tiempo no traslade al de su origen, al de frica, sus habitantes. Pero los enemigos de Espaa en Cuba sacaron gran partido de una evacuacin que afectaban achacar la impotencia de los espaoles. A su sistemtica tenacidad nada decia que hubiesen vencido los dominicanos en todos los encuentros, sin escepcion del mas insignificante, y lo mismo siendo ciento contra diez que diez contra ciento; porque si el ardor del sol y las enfermedades los haban diezmado en aquella Antilla, tambin los diezmaran en Cuba, siendo su clima tan anlogo. Redoblaron pues sus insidias y maniobras, cuidando mucho de disimularlas con grandes apariencias de lealtad y con pretestos de mutua conveniencia para la isla y su metrpoli, para que se emprendieran las reformas proyectadas, y sobre todo el restablecimiento del derecho enviar diputados las Cortes y la adopcin del sistema tributario que se elaboraba ya en el ministerio de Ultramar, suponindose en ese centro de empleados inespertos en cosas de Amrica que reemplazara muy ventajosamente el impuesto directo sobre la propiedad, al indirecto, la recaudacin de aduanas. Hallaron los reformistas aunque por desgracia muy pasajero, un tropiezo inesperado en la previsin y circunspecta sensatez de D. Manuel de Seijas Lozano, que habia entrado en el ministerio de Ultramar al volver Narvaez al poder con el partido moderado en 17 de setiembre de 1864 y refut con firmeza en ambas Cmaras las razones del general Serrano, del apasionado anciano D. Andrs Araugo, y de otros oradores que con la mas candorosa buena f se constituyeron, sin saber que lo eran, en gestores de los que meditaban la prdida de Cuba. Habiendo vuelto elovarse la Union liberal en el postrer ministerio de O'Donnell en 16 de junio de 1865 y reemplazado Seijas en aquel ministerio el joven D. Antonio Cnovas, de grandes luces, pero de mucha menos esperiencia abri mas mano los reformadores. Ya en 18 del siguiente julio, cayendo en la red que les tendan firmaron en la Habana con muchos notables asi naturales como peninsulares y con gran buena f, infinidad de personas de todas clases y tendencias una felicitacin al general Serrano, duque de la Torre, pidiendo la reforma poltica de la isla, y encomiando los imprudentsimos discursos que en 20 y 26 de enero anterior habia pronunciado en el Senado. Esta manifestacin apoyada en Madrid por agentes poderosos, tuvo bastante influencia para que adelantara Cnovas la elaboracin de algunas de las reformas proyectadas. Pero manifestse prudente y previsor, aplazando su sancin hasta despus de consultar una numerosa junta de comisionados nombrados por los ayuntamientos y gobernadores de Cuba y Puerto-Rico, que habia de convocarse en Madrid para concurrir con sus tareas contestando cuestiones concretas para ilustrar mejor las resoluciones proyectadas. Despus de recibir el general Dulce la orden para la eleccin de los comisionados, y cuando aun no estaban elegidos todos los de la isla, tuvo que dejar su mando por el deplorable estado de su salud, reemplazndole en 10 de abril de 1866 el teniente general D. Francisco Lersundi, que se hizo cargo del mando superior de Cuba el 30 del siguiente mayo, y complet el nmero de comisionados, con el disgusto de saber despus que no eran aceptados todos los peninsulares que propuso, cuando lo haban sido, entre muchos naturales leales, algunos que se declararon despus irreconciliables enemigos del pabelln, como los abogados Morales Lemus, Bramosio y otros. Lersundi, con una perspicacia y un sentido que suplieron lo que le faltaba de esperiencia en gobernacin ultramarina, represent vehementemente contra todo proyecto que tendiese menoscabar las atribuciones de la primera autoridad de la isla cuando mas deba robustecerse, y sobre todo contra un proyectado sistema de recaudacin directa sobre la propiedad. Aunque volvieron caer el 10 de julio de 1866 O'Donnell y la Union liberal de su postrer ministerio, volviendo reemplazarles Narvaez y ministros del partido moderado, no se aplazaron ahora las reformas. Se puso la cartera de Ultramar en manos de D. Alejandro de Castro, quien poco prctico aun en asuntos de ese ramo, se dej arrastrar desde un principio por las doctrinas econmicas y el espritu de innovacin que preocupaban, como ya dijimos, los altos empleados de su departamento. Despus de recoger las respuestas de los comisionados de las Antillas I03 curiosos interrogatorios que les circul sobre los principales puntos de administracin y de gobierno, los sorprendi todos, aunque en sentido muy distinto unos de otros, con la publicacin de un real decreto de 12 de febrero de 1867, elevando hasta un 10 por 100 de impuesto directo sobre la propiedad el 5 propuesto por la mayora de aquella junta. Con tan precipitada resolucin, aquel ministro descontent todos sus habitantes, asi peninsulares como naturales; pero llen de gozo los fautores de la sublevacin que 17 meses despus estall en la isla, duplicando sus esperanzas y sus medios, como habia duplicado el tipo de recaudacin propuesto. Haban credo suficiente un 5 y les habia concedido nn 10 por 100. El ministro Castro se coloc entonces en la misma lnea de fatalidad que los ministros ingleses de Jorge III al decretar en 1776 los clebres impuestos que rompieron los lazos que haban unido con la Gran Bretaa sus principales colonias de aquella poca. Las razones que se alegaban en el ministerio de Ultramar para justificar tan funesto enjendro como el de aquel decreto, eran: que los mismos comisionados haban solicitado la sustitucin de la contribucin indirecta por la directa; que con ese cambio desaparecieran los agios y los abusos de las aduanas; qne ya que pretendan los de Cuba asimilar sus derechos polticos con los de la metrpoli, tambin habian de igualarse ellos en deberes, pagando por su propie-

PAGE 149

ANTILLAS. 125 dad lo que se pagaba en Espaa; quo la contribucin directa sobre la riqueza pblica era la mas unnimemente preferida por los economistas por su mayor limpieza y facilidad de recaudacin; y en fin, que segn todos los clculos informes, rendira mayores ingresos al Erario que su errado y caduco sistema tributario discurrido en atrasados tiempos. Se desvanecan, sin embargo, tales utopias ilusiones con recientes hechos y argumentos sencillsimos. Si la mayora de los comisionados opt por la contribucin directa en una cuota tolerable en lugar de la indirecta, suponiendo que disminuyese as la corrupcin en las aduanas, influida por los Lemus, Bramosios y otros enemigos de Espaa abrigados en su seno, fu porque el general Dulce y otros altos funcionarios de Cuba, tambin trabajados por aquella misma perniciosa influencia, se mostraban partidarios de aquel cambio; y en fin, porque hallaron al ministerio de Ultramar tan determinado ya aprobarlo, cuanto que lo decret, como hemos visto y por su cuenta, ya que no su riesgo con doble cuota que la convenida. Si porque se cometan fraudes en las aduanas deban suprimirse, en ninguna potencia existiran esas dependencias indispensables para recaudar gran parte de la Hacienda pblica. Lo practicable y lo justo era reformar los reglamentos para la recaudacin en Cuba, interviniendo mas de cerca las operaciones de sus funcionarios, y que en adelante solo se confiriesen esos puestos empleados de aptitud reconocida y justificada probidad y no protejidos de los ministros, de los senadores y de los diputados. La desigualdad de derechos y deberes entre los de Cuba y los de Espaa, deplorable absurdo era manifestar que dimanase de ninguna diferencia fsica ni moral de los unos y los otros, cuando esclusvamente consista en las muy distintas condiciones de poblacin y de ser de los muy diferentes suelos que habitaban. Asi como habitando en Espaa los cubanos disfrutaban de los mismos derechos que I03 espaoles, siendo algunos senadores y hacindose nombrar no pocos diputados en los colegios electorales de la Pennsula, asi los peninsulares al habitar en Cuba se sometan al mismo rgimen que aquellos. Pero aun cuando no fueran iguales en derechos los cubanos los espaoles, el suelo, su heterognea poblacin desproporcionadsima con la ostensin territorial que habita, los productos de su agricultura y de su clima, asi como los medios que se emplean para obtenerlos, no pueden ser mas distintos de los de su metrpoli, y siendo tan diferentes, forzoso es que el estado poltico de una y otra regin no pueda ser el mismo. Esa diferencia tan marcada que en la alta administracin solo podia desconocerse por la mas profunda ignorancia por la mas ciega insistencia en el error, manifiestamente se opona aplicaciones econmicas, que por ventajosas y admitidas que fuesen en Europa, en Cuba infaliblemente haban de ser desastrosas y fatales. Por eso, si desconocieron esta verdad Castro y los empleados de su ministerio, solamente aplaudieron su decreto los enemigos de la causa nacional en Cuba que se disponan ya aprovecharse de sus consecuencias en la primera ocasin propicia para sus intentos. Donde sobraban tierras y faltaban brazos para fecundarlas, haba que librar la propiedad rural de toda traba. Solo se podan gravar con impuestos sus productos, por mas que rija un sistema totalmente contrario en pases cuya poblacin se proporciona la superficie territorial que la mantiene y cuya temperatura ayuda todos los esfuerzos industrias del hombre. El decreto de 12 de febrero produjo en la isla tal esplosion de descontento en todas las clases propietarias industriales, que por las correspondencias y la multitud de artculos y protestas que lo interpretaron en la prensa, podan ya adivinar sus autores las ventajas que su nuavo sistema tributario reportara sobre el antiguo al tesoro nacoual. Opsose con firmeza plantearlo el general Lersundi, demostrando al gobierno los peligros de su adopcin con razones tan sentidas como lgicas. Perofueron vanos sus esfuerzos, que, como los de todos tenan que estrellarse en la frrea tenacidad con que en Espaa en todas pocas han sostenido sus errores los que los cometen. Lersundi solo pudo entonces aplazar el cumplimiento de aquel fatal decreto. Disgustado con esa medida, y resentido con otras que tendan disminuir sus facultades, hizo renuncia de su cargo y fu nombrado para sucederle en 22 de setiembre de 1866 el teniente general D. Joaqun del Manzano, que muri los pocos meses de llegar la isla, mas estimado por su caballerosidad y prendas de carcter que por las que mostr para un gobierno tan arduo y delicado. Con la firmeza del suyo ocup su puesto interinamente el mariscal de campo y segundo cabo de la isla don Blas de Villate, ejercindolo hasta que regres el general Lersudi, nombrado en 12 de noviembre de lSeT para volver ejercer tan alto cargo con todo el lleno de sus facultades, y mas desde que el 11 del mismo mes la capitana general de Puerto-Rico qued sometida la de Cuba en todo lo relativo su armamento y defensa. Vencidos los del Sur en su lucha colosal con los del Norte, despus de una guerra de las mas sangrientas que consigna la era moderna y declarada libre la esclavitud en los Estados-Unidos, la junta cubana de NuevaYork sin mudar de designios habia cambiado ya en su bandera el lema de anexin por el de independencia, esperando ahora con tan cmodo asidero como el descontento propagado en Cuba por el nuevo sistema tributario. No desmayaron sus esfuerzos porque se malograra una insurreccin pasagera en Puerto-Rico. A.1 contrario, sus agentes principales les sirvi de estudio aquella leccin para combinar mejor sus medios y aplicarlos con acierto andando el tiempo, y la coyuntura mas oportuna para ponerlos en juego no se hizo esperar mucho, pesar de la vigilancia de Lersundi. El verano de 1868 con su excesiva abundancia de aguas y la severidad del vmito, fu tan cruel para las tropas de Cuba como las secas del invierno y de la primavera lo haban sido en la Pensula para sus pueblos. Despus de la muerte de Narvaez ocurrida el 23 de abril, los lastimosos desaciertos de su sucesor Gonzlez Brabo, en lugar de reprimir los intentos revolu-

PAGE 150

126 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. conarios los precipitaron. Las asquerosas traiciones perpetradas en el siguiente setiembre en Cdiz y Sevilla, sorprendieron un ejrcito que se habia conservado fiel sus deberes, y la espontnea emigracin de la reina derribaron un trono de catorce siglos. Mucha parte de los reclutas destinados Cuba siguieron la misma suerte que las dems tropas, suspendindose as lastimosamente su salida para reemplazar las bajas de las tropas. A principios de octubre la dotacin militar de la isla que debia pasar de 22,000 hombres, no llegaba 14,000 en efectivo. Nadie esperaba all que pudieran los cuerpos completarse, cuando instantneamente sabidos los sucesos de Espaa por el cable elctrico todos suponan que estallara una guerra civil en la Pennsula que no permitiese los beligerantes atender las provincias de Ultramar con refuerzos ni medidas de ninguna clase; y en tan natural error incurrieron en la isla lo mismo los enemigos de Espaa que sus defensores. Por aquellos dias en algunos pueblos del departamento Oriental y en Bayamo sealadamente estaban ocurriendo discordias y disgustos entre las autoridades y los propietarios con motivo de la recaudacin del inpuesto del 10 por 100 sobre la propiedad territorial, que con la renta municipal del 2 por 100 quedaba gravada en el 12 por 100 de sus productos. Una gravsima imprudencia del teniente gobernador de aquella ciudad escitando las iras de varios hacendados, sirvi de mecha la mina que ya de tiempo atrs estaba cargada y prevenida. El 11 del misno mes, junto al vecino casero de Yara, mas de 3,000 campesinos caballo con escopetas y machetes congregados por D. Carlos Manuel Cspedes, inquieto abogado de aquella ciudad, por un coronel de sus milicias, el arruinado propietario D. Francisco Aguilera y algunos otros descontentos, sin otro porvenir que el que les ofreciese en la isla un cambio de bandera, lanzaron el grito de independencia contra Espaa. Desde aquella soledad acudieron con presteza sorprender y desarmar los cortos destacamentos de la poblacin que no contaban ni 100 hombres, y preludiaron en sus hostilidades cometiendo con infelices soldados sin defensa las alevosas mas indignas y feroces. La historia de la guerra de Cuba, tan pequea por sus incidentes y la cobarda de sus autores como grande y funesta por su espritu de destruccin y sus errores, propia es de un libro separado, nterin podamos averiguar mejor sus episodios, terminamos esta crnica despus de indicar su principio y las deplorables causas que la produjeron. FIN DE LA SEGUNDA PARTE.

PAGE 151

TERCERA PARTE. DESCRIPCI"N TOPOGRFICA Y ESTADSTICA. JURISDICCI"N DE LA HABANA. Esta jurisdiccin se halla situada entre los "76 5' 50" y los 76 17' de longitud occidental de Cdiz, y entre los 24 2' 8" y los 24 10' 5" de latitud boreal. Limita al N. con la costa que baa el Ocano desde la desembocadura del rio Marianao hasta la playa del Chivo; al E. con la jurisdiccin de Guanabacoa, desde la espresada playa hasta la taberna de la Ginata, y con la demarcacin territorial de Santa Mara del Rosario desde la misma taberna hasta el paso de la Catalina; y por el S. y el O., desde ese paso, con la jurisdiccin de Santiago de las Vegas, hasta terminar en la desembocadura del citado rio Marianao. Su circuito no abraza mas que unas nueve leguas provinciales, pero es la mas importante de todas las jurisdicciones de la isla, porque es la mas poblada y opulenta por su comercio industria. Pocas perspectivas se hallarn en las dems regiones del mundo mas pintorescas que las que ofrece el aspecto general de este territorio contemplndolo principalmente desde las alturas donde se asientan los castillos del Prncipe y la Cabana. Adems de la belleza de sus paisajes naturales, las numerosas fincas de recreo y otros predios rsticos, los alegres pueblos de Jess del Monte, el Cerro, Puentes Grandes y Marianao, y la vista de la populosa ciudad de la Habana y su baha, convierten esta jurisdiccin en la mas esplndida flor del gran jardn de Cuba. Apenas se descubre en todo su nivel algn rincn sin cultivo 6 movimiento, recrendose la vista con el incesante de los ferro-carriles que arrancan de la capital, y con el de las calzadas y caminos que la ponen en comunicacin con los territorios circunvecinos. El de esta reducida jurisdiccin es llano en general, accidentndolo nicamente algunas lomas, que hace dos siglos se hallaban cubiertas de impenetrables y seculares bosques de cedro y caobas, y hoy las mas elevadas y prximas la capital, de imponentes fortificaciones. Segn las Noticias Estadsticas de 1862, que han sido las ltimas publicadas oficialmente sobre la isla, el nmero de los habitantes de la jurisdiccin de la Habana en aquel ao era de 205,676 de toda edad, sexo y color; el de sus fincas urbanas de 17,184, y el de las rsticas de 507, calculndose en aquel documento la renta anual de las primeras en 13.777,420 pesos fuertes, las de las segundas en 176,003 pesos, y los productos de su industria y comercio en la enorme suma de 93.442,648 pesos. Adems de los siete distritos de la ciudad de la Habana, los que estn agregados los pueblos y caseros delCerro, Casa-Blanca, Jess del Monte, Luyan<5, el Pescante, Pueblo Nuevo de Pealver, Puente Nuevo, Regla, Requena, San Antonio Chiquito, el Vedado, la Vvora y Arroyo Apolo, se divide el territorio de esta jurisdiccin en cuatro partidos que contienen en sus respectivas demarcaciones I03 pueblos y caseros que continuacin se espresan: Al partido de Arroyo Naranjo corresponde el pueblo cabecera de este nombre y los caseros del Puente, San Juan y Almendares. Comprende el partido del Calvario al pueblo de esta denominacin y los caseros de la Chorrera, Mantilla y San Agustn. El partido de Puentes Grandes contiene en su demarcacin al pueblo de su mismo nombre, la aldea de Mordazo y los caseros del Carmelo, Cantarranas y Ceiba del Quemado. Por ltimo, al partido de los Quemados los pueblos de Marianao y el de los Quemados y los caseros de la Isabela, Quemado Viejo y Playa de Marianao. La siempre fidelsima ciudad de la Habana tiene su asiento en la costa setentrional de la isla y en la ribera occidental de su gran baha sobre una semi-pennsula calcrea ligeramente accidentada en los 23 9' 26" de latitud boreal y los 76 4' 34" de longitud occidental de Cdiz. La entrada de su puerto, que fu visitado por primera vez en 1508 por Sebastian de Ocampo y es uno de los mas hermosos del mundo, est defendida por las fortalezas del Morro y de la Punta. Este castillo empez

PAGE 152

128 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. levantarse en 1590 por el ingeniero Antonelli, sobre ia ribera izquierda de la baha, y arruinados sus baluartes y cortinas por las bateras de los ingleses cuando sitiaron la Habana en 1762, inmediatamente que evacuaron la plaza, lo repararon y ampliaron los ingenieros Abarca y Crame, continuando sus mejoras en pocas posteriores hasta quedar en el imponente estado que hoy se encuentra. Su lado mximo esterior mide 120 varas y el mnimo 70; dista 250 del antiguo recinto de la ciudad, 500 del Morro y 900 de la Cabana, y contiene todos los edificios necesarios para una larga defensa, y 20 piezas de bronce de grueso calibre en batera. El castillo del Morro se levauta al estremo de la ribera derecha del puerto en una roca de unas 20 varas de altura sobre el nivel del mar, y se empez construir por el mismo ingeniero J. B. Antonelli, tambin en 1590; perono quedaron sus obras completamente terminadas hasta 1630, por la irregularidad con que llegaban de Mjico los fondos asignados para los gastos de su fbrica. Fu este castillo la llave de la conservacin de la Habana y el punto principal de ataque y defensa cuando la acometi en 6 de junio de 1762 el poderoso armamento ingls que la oblig rendirse el 13 de agosto. Por espacio de cuarenta y cinco dias estuvo siendo el Morro el blanco de las bateras establecidas por los ingleses en la inmediata altura de la Cabana y de los ataques combinados de la escuadra, perdiendo los sitiadores mas de 1,000 hombres en sus diferentes ataques, hasta que en la tarde del 30 de julio, Sir Jorge Keppel logr asaltarlo casi de rebato y por sorpresa, quedando herido gravemente su heroico defensor el capitn de navio D. Luis de Velasco, muerto su segundo el marqus Gonzlez, y arruinada la fortaleza. Recuperada la plaza en julio de 1763, fu la primera atencin del conde de Riela la restauracin deV Morro, cuya reforma trazaron y dirigieron los brigadieres don Silvestre Abarca y D. Agustn Crame, encargndosela al oficial de ingenieros D. Antonio Trebejo, uno de los que contribuyeron la gloriosa defensa del castillo. Sus actuales fortificaciones, acomodadas necesariamente la figura del pen
PAGE 153

ANTILLAS. 129 media entre la referida ensenada de Marimelena, y otra mucho mas reducida que podra llamarse de Regla. Entre el muelle de los vapores de esta poblacin y el de Luz, que forma parte de la orilla opuesta, donde se asienta la poblacin capital, vuelve estrechar la haha unas 1,120 varas. Al S. de Regla avanza otra pequea pennsula ocupada toda por vastos almacenes de depsito, entre ellos los conocidos con el nombre de ese pueblo y por la ostensin de su ferro-carril Matanzas. Otra ensenada mas profunda y determinada que las anteriores abre al S. de los almacenes del citado ferro-carril, llamada de Guasabacoa, que mide una longitud de 1,500 varas castellanas desde su entrada entre los almacenes del ferro-carril y el de plvora de San Antonio, hasta la desembocadura del arroyo de Guasabacoa; pero aunque es el recodo mas espacioso de la baha, solo pueden fondear en ella lanchas y pequeas goletas. En sus orillas internas aparecen sucesivamente los referidos almacenes del ferro-carril, la desembocadura de tres arroyuelos, el edificio llamado Sierra de Vapor, el de la estancia de Alvarez, los almacenes de plvora de San Antonio y San Felipe que pertenecen la marina, entre los que se forma un arco por donde desemboca el rio de Luyan. Otros dos mas pequeos irregulares forma la ribera entre el almacn de San Felipe y los de depsito de la compaa de hacendados, que sirven de estremo NE. la pequea ensenada de Atares, en la que solo pueden fondear lanchas, y se estiende 650 varas desde este Invista de Puentes Grandes (Cuba). gar hasta su fondo, prolongndose por la mayor parte -de su orilla izquierda la elevada loma de Soto, que corona el castilllo de Atares. Esta fortificacin, dirigida tambin por los ingenieros Abarca y Crame, proteje la entrada y salida de la Habana y domina el fondo de la baha. Es un exgono irregular con su foso y camino cubierto, aunque sin flancos de obras esteriores; tiene un amplio cuartel con bvedas prueba de bomba, y en batera mas de veinte piezas de grueso calibre, algunas rayadas. Al N. de este castillo forma la ribera otro arco interno y mas abierto que el de Atares, llamado ensenada de Tallapiedra, cuyo N. se stiende la vasta poblacin que despus del derribo de las murallas de la capital no hace muchos aos, sigue llamndose estramural todava, distinguindose sucesivamente, adems de su casero, el gasmetro, parte de la prolongacin del muelle general, el vasto irregular edificio de la antigua factora de tabacos, convertido hoy en hospital militar, y la espaciosa ribera del arsenal, que con sus diques flotantes y muelles ANTILLAS. salientes, ocupa un espacio de mas de 400 varas que termina en los almacenes de San Jos. La pennsula que resulta entre la ensenada Tallapiedra por el S. y la ribera setentrional que baa el mar, est toda ocupada por los edificios de la ciudad de la Habana, sirvindola sucesivamente de remate desde los citados almacenes de San Jos, el paseo de Roncali, el hospital de mujeres de Paula, la antigua y hermosa alameda del mismo nombre, los muelles de Luz, el de los vapores y el de la Machina, que es el reservado los buques de guerra, la plaza y convento de San Francisco, el muelle de este nombre y el de Carpineti, la aduana y su muelle, el edificio de la capitana de Puerto, el muelle de Caballera con la fuente de Tacn de Neptuno, el cuartel de la Fuerza, la maestranza de artillera, el paseo llamado Cortina de Valds, el cuartel de San Telmo, el baluarte de la Punta, y finalmente el castillo del mismo nombre. Incluyendo en esta medida las inflexiones y arcos 17

PAGE 154

130 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. entrantes y salientes de la ribera, puede asegurarse que la baha de la Habana se estiende unas 20,000 varas castellanas prximamente, sean unas cuatro leguas espaolas; su mayor longitud es de mas de 5,200 varas desde la punta del Morro hasta la desembocadura del riachuelo de Guasabacoa en la ensenada de este nombre, y 4,700 desde la de Atares hasta la de Marimelena. El canal de entrada que termina entre los muelles de Casa-Blanca en la ribera derecha, y el de Caballera en la izquierda, mide desde su boca entre el castillo del Morro y de la Punta, 1,400 metros de largo y 300 de ancho. A 'pesar de las excelentes condiciones de este puerto, no deja de tener algunos defectos naturales. En varios sitios, la sonda de la baha es muy baja, y no est limpio tampoco de bajos como los del Morro, Cabrestante, Pastora, Marimelena y Piedra de Regla; los de Valdespino, Sur, Espritu-Santo y Santa Clara, que estn en el mismo centro de la baha, y los de Cruz, Galindo y Galindito, al abrir la ensenada de Atares, hallndose todos sealados con boyas bien colocadas y aparentes. Tambin contiene algunos cayos, siendo los principales el de Cruz, entre las ensenadas de Guasabacoa y Atares, y en el interior de esta ltima Cayo France's, pocas varas del antiguo cementerio de los marinos: los dems solo son motas de tierra que apenas se descubren sobre la superficie de las aguas. En tola su estension no se encuentra ninguna profundidad que esceda de diez brazas, y sus fondeaderos mas frecuentados por los vapores y buques de vela de mayor porte, que son los que aparecen entre los almacenes de San Jos y el muelle de Caballera, varan desde cuatro siete y media brazas. Apenas puede inspirar una idea aproximada del esplndido paisaje que presenta este puerto, la ligera descripcin que acabamos de hacer. Otras plumas mejores podrn pintar el risueo y bellsimo cuadro que presentan la animada poblacin de Regla, el ferro-carril que se dirige Matanzas, las soberbias fortificaciones de su orilla derecha, las pintorescas del Morro y del castillo de Atares, el alegre casero de Luyan, la populosa ciudad que se estieade por toda la ribera izquierda, y los numerosos buques que forman una prolongada cintura sus muelles, ostentando entre el apiado bosque de sus mstiles y vergas los variados colores de todos los pabellones conocidos. Contrasta, por ltimo, con el movimiento y vida que se advierte en las dems orillas, el aspecto tranquilo de la llanura que se descubre al fondo de la baha, en la que solo aparecen algunas aisladas palmeras. Desde los primeros albores de la maana, una multitud de personas se agita en los muelles y embarcaderos, donde al comps de sus cantos, centenares de negros hacen la carga y descarga de las embarcaciones. Por todas partes se tropieza con numerosos grupos de comerciantes, capitanes de buques, corredores y dependientes de las casas de comercio que se ocupan en sus transacciones mercantiles, en tomar nota de las mercaderas que entran y salen en la aduana, de las que se embarcan. Los carros, cajas de azcar y de cigarros, sacos de caf, fardos de tabaco, etc., forman una especie de muralla, siendo muy difcil la circulacin por aquel laberinto. Los que han podido admirar en algunos puertos de Inglaterra y Francia, menos importantes que el de la Habana, los soberbios diques y magnficas drsenas que los embellecen deploran que en un puerto de tanta riqueza y movimiento como el de la capital de Cuba, subsista un muelle de forma y obra heterognea de distintas pocas y planos como es el general, despus de haberse invertido en su construccin mucho mas de un milln de pesos. Se prolonga unas 850 varas, y todo l est cubierto con tinglados sostenidos por columnas de hierro conocindose la parte de mayor fondo que es de madera, con el nombre de muelle de Caballera, y el resto que es de piedra, con el de muelle de San Francisco. Tambin es de piedra el llamado de la Machina, contiguo al anterior, y destinado los buques de guerra, que se estiende hacia el S., y le siguen el de los vapores, y otro destinado para los buques de cabotaje. Adems de estos muelles y al S. de la ciudad, se hallan el de los almacenes de depsito de San Jos, el del Arsenal, y el muelle de Tallapiedra, destinado embarcadero de carbn. En Casa-Blanca y Regla hay otros muelles particulares. Mantienen limpios los fondos del puerto dos dragas de vapor, y una de ellas es de las mayores dimensiones y capacidad de las que se fabrican en Nueva-York; profundiza hasta 30 pies cbicos, y puede estraer hasta 10,000 cbicos de sedimento por hora. La poblacin reunida de la Habana, sin incluir los. pueblos inmediatos que se le han agregado como distritos y barrios, se divide en dos grandes mitades. La mas antigua importante, y en cuyo litoral se asent la primitiva poblacin, es la que se designa con el nombre genrico de intramuros por estar comprendida toda dentro del recinto que se hallaba amurallado. Su permetro poligonal mide 5,770 varas cubanas (1) de circuito; su mayor longitud 2,370; su anchura 1,172, y toda su superficie 1.931,000 varas cuadradas de aquella medida. La otra parte que se designa vulgarmente con el nombre de estramuros, se estiende desde el paralelo O. que media entre el castillo de la Punta y la ensenada de Tallapiedra, hasta el que media desde la costa N. en el antiguo torren de San Lzaro y el cementerio general, hasta la esquina de Tejas. El permetro de esta parte de la ciudad tiene en su mayor anchura 2,000 varas cubanas, y en su mayor longitud 3,125. De estas medidas, que son las que sealan los planos mas autorizados, resulta que el circuito general de la Habana es de 2 '/ leguas y 150 varas cubanas. Se divide, incluyendo sus barrios ultramarinos y loa de Jess del Monte, la Vvora, Arroyo Apolo, el Cerro, Requena, San Antonio Chiquito y otros grupos de viviendas, en seis distritos. Los dos primeros, llamados dla Catedral y del EsprituSanto, abrazan, aquel, la mitad N. de la ciudad intramural y su litoral paralelo al otro lada de la baha, y este, la mitad meridional de la misma ciudad. El tercero y cuarto distrito, que son los de la Salud y la Factora, estn casi formados por (4) La vara cubana equivale 0,848 metros.

PAGE 155

i? mm mm™ ilS.

PAGE 157

ANTILLAS. 131 la demarcacin que comprenden las parroquias de Guadalupe, Monserrate y Jess Mara. Se estiende el quinto distrito llamado del Horcn desde el principio del antiguo barrio de este nombre hasta el casero de Luyan por el E. y el de Arroyo Apolo por el 8., abrazando su espacioso mbito desde las faldas del castillo del Prncipe hasta las del de Atares, y los dos pueblos del Cerro y Jess del Monte con sus campias aledaas. En fin, el sesto distrito es el de Regla, poblacin bastante importante y separada de la capital para formar uno solo. Para el rgimen de polica se hallan tambin comprendidos en este distrito los cuatro partidos rurales de la jurisdiccin. La parte interior de la poblacin sea la mitad que estuvo amurallada, cuenta 10 plazas, 33 calles y callejones de E. O. y 21 de N. S. Estas calles as como las de estramuros, cortan generalmente en ngulos rectos, corriendo casi todas de NNO. SSE. y de ENO. OSO., cuya direccin permite haya sombra en ellas el mayor tiempo posible. Las de la ciudad intramural son generalmente estrechas, variando su anchura de seis doce varas, y aunque no son rectas no forman tampoco recodo. El piso de todas las de la ciudad es malo, pesar de las crecidas sumas que se han invertido por el Ayuntamiento para mejorarlo, y se hallan empedradas la mac-adams, porque aunque se ha ensayado en algunas, de una manera ventajosa por su duracin, el de adoquines de granito, su escesivo costo no ha permitido estenderlo toda la poblacin. El constante movimiento de carruajes destruye en poco tiempo las reparaciones que continuamente se hacen; y las basuras de los animales, amalgamndose con la tierra forman una costra que al menor aguacero se convierte en grandes lodazales, siendo tambin bastante incmodo el polvo que se levanta en tiempo seco. Las calles de la ciudad de intramuros, segn su orden de colocacin se denominan Pea Pobre, callejn dla Leche, Cuarteles, Chacn, Tejadillo, la Bomba, lo Empedrado, callejn del Chorro, callejn de San Juan de Dios, O'Reilly, Enna, Obispo, callejn de Justiz, Obra Pia, callejuela de Carpineti, Lamparilla, Amargura, Teniente Rey Santa Teresa, Paso de Churruca, Muralla, Sol, Samantana, Cerrada de Santa Clara, Luz, Acosta, Jess Mara, la Merced, Paula, callejn de Bayona, San Isidro, Nueva de San Isidro, Nueva y Sola, de los Desamparados, y callejn de la Sigua. Las calles de N. S. se conocen con los nombres de Monserrate, Bernaza, Curazao, la Picota, calle • jon de Bayona, Nueva del Cristo, Villegas, Aguacate, Compostela, Atahud, Habana, Aguiar, Cuba, San Ignacio, Mercaderes, Damas, Inquisidor Tacn, de los Oficios, Baratillo y San Pedro. Son las mejores y mas concurridas las de la Muralla, que tieneuna longitud de 1,084 varas castellanas y una anchura de ocho diez varas; est adoquinada, y sus aceras aunque estrechas son regulares; es la que cuenta con mas establecimientos, especialmente de ropa, lienzos y otros gneros, as como plateras y el mayor nmero de libreras de la ciudad: las del Obispo, O'Reilly y Mercaderes tienen tambin tiendas una y otra acera, donde se hallan todos los productos de la industria manufacturera. Durante el dia estn casi cubiertas por los toldos de los establecimientos, y por la noche, despus de abandonarlas los estrepitosos y molestos carruajes del comercio, presenta su trnsito un atrayente aspecto con las innumerables luces de gas y los quitrines abiertos de las elegantes damas que a%den hacer compras. Entre las plazas de la poblacin interior, la de Armas es la mayor y la mas correcta, pesar de la imperfeccin del paralelgramo que la forma. Su mayor longitud de E. O. es de 146 varas desde su ngulo con la calle del Baratillo hasta el de la casa palacio de Gobierno con la calle del Obispo, y su anchura general de N. S. es de 112. En los primeros tiempos, y as que se empezaron alinear algunas casas por su3 lados, se llam plaza de la Iglesia, porque enfrentaba por el E. con la fachada del antiguo templo parroquial. Estindense por sus cuatro lados otras tantas calles rectilneas, embaldosadas, con verjas de hierro sobre basamentos de piedra. Interiormente aparecen cuatro cuadros igualmente enverjados, con rboles y plantas que dejan paso otras cuatro calles, tambin con piso de baldosas que conducen una espaciosa glorieta circular, que es el verdadero centro de la plaza y en medio de la cual se alza la estatua de Fernando VII, mediana obra del Sola, erigida en este sitio ea 1828 instancias del conde de Villanueva. La figura de aquel monarca, que entre las calamidades de su infeliz reinado mereci la gratitud de Cuba con las acertadas providencias que aseguraron su tranquilidad y su riqueza, es de mrmol blanco de Carrara, de tres varas de altura, sobre un pedestal cuadrangular de igual elevacin y materia, y est representado con cetro, toisn, manto y traje de ceremonia, circuyendo este monumento un enverjado de lanzas de hierro de dos varas de alto. Cada cuadro de los cuatro en que se subdivide el recinto tiene tambin en su centro otra glorieta circular, adornada con una fuente octogonal sin surtidor, y mucho mas amena seria si la dotaran de agua abundante. El lado O. de la plaza est ocupado por la fachada principal de la casa de Gobierno y los nueve arcos de su vestbulo; el lado N. por el edificio de la Intendencia igualmente arqueado por su planta baja, el muro de su jardn, y el de las dependencias del castillo de la Fuerza que hoy es cuartel de infantera. Su patio principal, con el templete que en 1758 se levant para recuerdo del sitio donde se cele^ br la primera misa al fundarse la Habana, ocupan en el lado E. de la plaza un espacio de 45 varas de largo y 23 de ancho. Abre en su centro la corta calle que conduce la Capitana del Puerto y al muelle de Caballera, la que se llama de Enna, en memoria del valeroso general que muri en 1851 defendiendo el territorio, y termina por ltimo este frente la casa del conde de Santovenia. El del S. est formado con medianos edificios, cuyas plantas bajas ocupan tiendas, almacenes y cafs, y corresponde la lnea de la calle del Obispo, abriendo por su centro la de los Oficios. Aunque esta plaza aparece un estremo de la poblacin, es el principal centro de su movimiento. Desd3 las primeras horas del dia, sirven de trnsito sus cuatro calles esteriores las carretas que portean los efectos que se reciben se embarcan por el inmediato mu-

PAGE 158

132 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. lie de Caballera y los pasajeros que salen entran en el puerto. En la plaza de Armas forma diariamente la parada de las tropas que cubren el servicio de la plaza y sus fuertes, y estacionan todas las maanas las muchas personas que tienen asuntos en las oficinas del Gobierno y la Intendencia. Desde las cuatro, fior las tardes, "empieza moderarse la circulacin de este lugar J aparecen mas tranquilos actores en la escena; los que van pasear pi en la inmediata cortina de Valds, al ya citado muelle y aun en la misma plaza respirar las brisas. En fin, cuando se encienden al anochecer las numerosas luces de gas que alumbran su recinto, cbrense la3 calles esteriores de elegantes quitrines y carruajes abiertos, ocupados por damas casi todos, que acuden escuchar las msicas militares que desde las ocho las diez de la noche recrean los concurrentes que pueblan las calles interiores del recinto, donde la suavidad de la temperatura suele consolarlos del calor que han sufrido por el dia. Antes de las once toda la concurrencia se ha retirado paulatinamente, apganse la mayor parte de las luces, y se queda tan solitario este sitio como todos los dems de la ciudad. La plaza de la Catedral es un cuadrilongo que mide 100 varas de largo de N. S. y 80 de E. O. Todo su lado N. lo ocupa la catedral; en el lado O. la casa mas notable es la del marqus de Aguas Claras, con portales de sillares y arcos que sostienen seis columnas, siendo de un solo piso y de antigua y nada elegante construccin; el frente E. lo forma la casa de los Penal ver, reformada fines del siglo pasado por su heredero el marqus de Arcos para establecer las oficinas del correo general, as que las de la Intendencia tomaron posesin del edificio que hacia 1790 se estableci en la plaza de Armas. Es un vasto edificio de solo dos pisos y de siete huecos en su fachada, sobre portales con ocho arcos de sillares, sostenidos por nueve columnas, siendo su arquitectura mezquina y de mal gusto. Tambin el frente meridional est ocupado por una sola casa particular y por el hueco de la calle de San Ignacio. La plaza de San Francisco la forma un espacio irregular entre el muelle principal del puerto, separado de su recinto con altos enverjados de hierro sobre sillares que forman su lado del E. y la lnea de la calle de los Oficios, desde cuya salida por el lado N. mide 150 varas hasta su terminacin por el S. en la esquina de San Francisco. Esta plaza no tiene un solo frente que sea regular: el del O., que es el mas poblado y el nico recto, lo ocupan varios edificios de particulares con tiendas y almacenes hasta la esquina de la calle de la Amargura, continundole desde la otra esquina estrema de la referida calle, las do3 casas contiguas de los marqueses de San Felipe y de Campo-Alegre, que son de moderna construccin y de buen gusto; pero las dems, aunque tambin modernas, son desiguales y de medianas fachadas. El lado S. lo forma todo el costado de la antigua iglesia y convento de San Francisco, destinado hoy almacenes y otras dependencias de Hacienda y del servicio pblico; el del O. est marcado nicamente por el enverjado que queda referido, con dos puertas abiertas para el trfico del muelle contiguo; y el frente del N. es el mas irregular de los cuatro, oblicuando desde la esquina de la calle de los Oficios y sin guardar ninguna alineacin los dos nicos edificios que lo componen, que son la antigua casa de Armona, que termina la manzana entre la citada calle y la del Baratillo, y la de los Arsteguis, mucho mas vasta y antigua que la anterior, y donde residieron los capitanes generales de la isla desde 1764 hasta 1794 en que se termin la actual casa de Gobierno. En el centro de esta plaza hay un edificio cuadrado de piedra y manipostera y de buena arquitectura, que fabric" el cuerpo de ingenieros para alojamiento de la guardia principal de la plaza, por lo que se llama vulgarmente el Principal. En el estremo O. del distrito de la Catedral aparece la plaza del Santo Cristo, que es un espacio irregular de 180 varas de O. E. entre las calles de Bernaza y de Villegas, y d3 unas 170 de N. S. en su mayor anchura, entre las de la Lamparilla y del Teniente Rey, entre las cuales termina por el O. de esta plaza la calle de la Amargura. En el centro se levanta la iglesia parroquial del Santo Cristo del Buen Viaje y una. lnea paralela de mezquinas y defectuosas casillas, donde estaba el mercado que devor un incendio'. Las cuatro fachadas de esta plaza las forman casas de particulares de dos y aun de tre3 pisos, siendo la mejor de todas la que hizo construir D. Rimon Medina y Rodrigo, que por el E. termina la manzana entre las calles de la Lamparilla y de la Amargura. La mayor parte de sus frentes son aportalados, con arcos y columnas desigualas entre s, unas de piedra y otras de mampostera, y los pis03 bajos de la mayor parte de las casas son tiendas de mercaderes y bodegas, presentando esta localidad un aspecto que, por su ordinario desaseo, no es nada agradable. En esta plaza se estableci un mercado en 1836. La plaza Vieja, donde hay establecido otro mercado llamado de Cristina, es la mas antigua de la ciudad, empezando formarse poco despus de su fundacin mediados del siglo xvi, y despus de la plaza de Armas es la mas regular de todas. Est comprendida entre la alineacin de la calle del Teniente Rey de Santa Teresa por el lado N., la de San Ignacio por la del O., las de Mercaderes y el Inquisidor por el del E., y la de Riela la de la Muralla por la del S. Mide 150 varas de E. O. y 165 de N. S. Componen sus frentes casas de dos y tres pisos, casi todas de particulares, con portales y arcos con columnas de piedra, los cuales no guardan uniformidad en sus cuatro fachadas. Casi todos los pisos bajos y entresuelos de los edificios estn ocupados por tiendas de ropa, vveres, quincalla, ferretera y otros efectos, y de dia los mismos portales lo suelen estar por vendedores ambulantes de multitud de artculos. En el centro de la plaza y formando un paralelgramo irregular, se construy en 1836 y 37 un hermoso mercado, compuesto de 60 casillas de espendo. El poco inters que ofrece la descripcin de las dems plazas, denominadas de San Agustn, Beln, Mouserrate, Puerta de Tierra, San Juan de Dios, y las plazuelas del Espritu-Santo, Santo ngel, Santo Domingo, San Felipe, la Merced, de Paula, San Isidro,

PAGE 159

ANTILLAS. 133 Santa Clara, Santa Teresa y las Ursulinas, nos relevan de cansar al lector con intiles detalles. Se componen solamente de algunos ensanches que forman la alineacin de las respectivas calles en que estn situadas, los de las iglesias, conventos y otros edificios, sin presentar ninguno de eso3 espacios frente equilateral, ni mas construcciones notables que los mismos templos. Amenizan esta parte de la ciudad las alamedas y paseos de Paula, Roncali y Cortina de Valds. La alameda de Paula la forma un espacioso y bien nivelado terrapln que se estiende en una longitud de 415 varas con mas de 20 de anchura entre el antiguo muelle de Luz y el baluarte de Paula, abriendo una glorieta circular sobre el parapeto de este baluarte. Por la parte del N. se asciende por una ancha escalinata al saln embaldosado en toda su longitud y ceido por asientos de piedra con sus respaldos de hierro labrados y termina con otra escalinata igual, cerca del ngulo del hospital de Paula, que dio su nombre este paseo, aunque despus de la reforma que se le hizo en 1845, se le conoce tambin con el de Saln de O'Donnell. Se ilumina por las noches con luces de gas, y adorna el centro del paseo una fuente circular de piedra, cuyos surtidores proceden de un pedestal cuadrilongo que sirve de base una columna cubierta de bajos relieves alegricos de regular mrito. En 1841, entre las muchas obras de ornato pblico que dispuso durante su corto mando el capitn general D. Gernimo Valds, fu una de ellas el paseo llamado Cortina de Valds. Traz su plano y dirigi la ejecucin, como la reforma del anterior, el subinspector de ingenieros D. Mariano Carrillo de Albornoz. Ocupa un terrapln de mas de dos varas sobre el nivel del suelo, todo embaldosado, que se estiende entre el espacio que media desde la batera de San Telmo hasta el parque de artillera, en una longitud de 200 varas castellanas. Se asciende por dos anchas escaleras de piedra que tiene en sus do3 estremos, y cien su anchura, de unas 30 varas, una barandilla de hierro, asientos de piedra equidistantes, y una hilera de rboles. Adems de disfrutarse en este paseo de las brisas del E. en toda su plenitud, es muy preferido por los que andan pi, as por sus preciosas vistas la entrada de la baha, al Morro, la Cabana y todo el puerto, como por su proximidad la plaza de Armas y los puntos principales de la poblacin. El paseo de Roncali se encuentra entre el baluarte de Paula y el muelle de los vapores costeros, con nna longitud de 560 varas de N. SO., y una anchura que se estrecha hasta el baluarte de San Jos, y desde este punto ensancha 40 varas en todo su trayecto rectilneo, hasta terminar junto al baluarte del Matadero. En 1848 dispuso el capitn general de la isla, conde de Alcoy, que se limpiaran los fondos mas inmediatos esta ribera, emponzoada con sus emanaciones pestilentes, que se nivelara con nuevos terraplenes el piso de las cortinas, y se plantaran dos hileras de rboles con bancos de piedra intermedios en toda la estension de aquel espacio. Desde 1850 qued formando una continuacin del saln de O'Donnell alameda de Paula, de la cual nicamente la separa el hospital de mujeres de este nombre. La reforma de esta localidad y la desinfeccin de su ribera empezaron promover la fbrica de algunas casas de buen gusto y que las habitasen muchas familias, atradas por la tranquilidad, buena ventilacin y excelentes vistas que se disfrutan en todos los edificios que dan frente esta alameda. Las fortificaciones que defienden esta parte de la ciudad, son: por el N. de la baha, la batera de la Punta, el baluarte de San Telmo y la batera de Santa Brbara; y por el S. los baluartes de Paula, San Jos y el Matadero. La parte de la ciudad que antes se estendia fuera de las murallas y que sigue denominndose de estramuros, empieza, como anteriormente hemos dicho, desde el paralelo que media entre el castillo de la Punta y la ensenada de Tallapiedra, hasta el que se prolonga por la costa del N. desde el antiguo torren de San Lzaro y el cementerio general, terminando en la esquina de Tejas. Contiene cuatro plazas, 39 calles y callejones de todas longitudes y anchuras de E. O., y 31 de N. S., sin incluir sus caseros adyacentes. Los nombres de las primeras, segn su orden de colocacin, son: de la Chorrera, calzada de San Lzaro, calle de la Crcel, de los Genios, del Refugio de la Merced, de los Vidrios, de las Lagunas, Seca de las Canteras, del Trocadero, de Bernal de los Perros, de las Animas, de las Virtudes, de la Concordia, de Neptuno, de San Miguel, de San Rafael, de San Juan, de Cristina, de la Zanja, del Cuchillo, de Dragones, de la Salud, de la Reina, de la Maloja, Cerrada de los Sitios de San Jos, de Pealver, de los Pinos Antn Moco, San Juan, calzada del Monte, calle de los Corrales, de Vives la Habana, Apodaca, de la Gloria, de la Misin, calzada del Arenal, calle de la Esperanza, de la Alcantarilla, calzada de Vives, calle de Puerta-Cerrada, de Diana y de Tallapiedra. Las de N. S. se conocen con los nombres del Morro, Economa, Prado, Consulado, de la Industria, del Diorama, de Crespo del Recreo, de la Amistad, del guila, del Blanco, Cienfuegos, Someruelos, de Farruco la Factora del Palomar Suarez, de Galiano, del Rayo, de San Nicols, de Manrique del Campanario Nuevo, del Campanario Viejo, de la Perseverancia, de la Lealtad de Escobar, Cerrada del Paseo, de Gervasio las Animas, de Cnavez, de Gutirrez, de los Angeles, de la Florida, de Pea-Blanca del Indio, del Alambique, de las Figuras de la Caada, de la Merced del Carmen, y del Cangrejo. Las del casero Uamido de Pueblo-Nuevo, que actualmente se halla confundido con el de esta parte de la ciudad, tienen los nombres de Interiau, Jess del Monte, de Cervantes 6 del Psito, de la Merced, de las Delicias, del Jardin del Obispo, y de la Soledad. La calle de la Reina calzada de San Luis Gonzaga es la mas regular y amplia de todas las de la capital, prolongndose 1,140 varas en lnea recta, con una anchura de 50. Se divide en tres vas perfectamente terraplenadas, hallndose la de en medio formada por dos hileras de rboles, y terminndose las dos laterales por los edificios que se levantan sus costados, que no son de la arquitectura mas propia del clima y se asemejan los de las poblaciones europeas. La mayor parte de ellos son de dos pisos, muy pocos de

PAGE 160

134 CR"NICA. GENERA! DE ESPAA. tres, y el mejor de todos es el de D. Domingo Aldama, careciendo sus plantas bajas de esas galeras acolumnadas tan propias para el clima d? la gran Antilla. Las dems calles de estramuros dignas de particular mencin, adems de las de San Rafael y de la Amistad, que son bastante anchas, rectas, con buenos edificios y de mucho trfico, son sus calzadas. La de Belascoain, que abre en la estremidad O. de la de San Lzaro y termina en la estremidad SO. de la calle de la Gloria, tieDe dos hermosas hileras de arbole?, una anchura de 65 varas, est perfectamente terraplenada, y es una de las localidades mas frescas y risueas de la capital, desde donde se disfruta de excelentes vistas, y sus edificios mas notables son la casa de Beneficencia, que se levanta en su costado derecho, y la plaza de Toros. La calzada de Galiano es la calle mas hermosa de la Habana. Abre por el N. cerca del mar en la playa de San Lzaro, y termina por el S. en la calzada de San Luis Gonzaga calle de la Reina, con una estension de 1,062 varas castellanas y una anchura de 25. Aunque no es rectilnea, determina su supremaca sobre las dems calles de la capital, la belleza de casi todos los edificios que componen las 24 manzanas que ocupan sus lados. Muchos son de dos pisos y de esmerada construccin, y entre esos y los de planta baja, apenas aparecen algunos que no estn adornados con portales de columnas y barandillas, en donde las familias que los habitan se sientan por la tarde disfrutar de la brisa y del espectculo de los carruajes que la cruzan en todas direcciones. Cerca de la misma orilla del mar y de la batera de Santa Clara empieza la calzada de la Infanta, ancha va recta, perfectamente terraplenada y nivelada, que termina en el barrio de Carraguao, hacia la esquina de Tejas, midiendo mas de 3,000 varas castellanas de longitud, toda orillada de rboles, y cortando oblicuamente el paseo militar y el ferro-carril. La calzada del Monte, que primeramente se llam de Guadalupe, es la gran arteria de los arrabales de la capital y la va de mayor movimiento en toda la isla. Principia en el lado meridional del Campo Militar con el nombre de calzada del Oeste, y termina en el barrio estramural del Cerro. Su longitud es de 1,160 varas provinciales hasta su prolongacin con la llamada del Horcn, y su anchura de 40 varas en casi todo su trayecto. Entre sus edificios, en general de mal aspecto, se distinguen algunos muy buenos de manipostera, princip lmente hacia su entrada por el Campo Militar; pero la mayor parte son bajos y ocupados por posadas, tiendas de tabaqueras, zapateras y talleres de todas clases. Esta calzada es el trnsito directo y natural de las comunicaciones de la Habana con la Vuelta-Abajo y con los barrios pueblos del Cerro y Jess del Monte. La calle Ancha del Norte calzada de San Lzaro es la mas setentrional y forma un arco adaptado la costa, en cuya paralela corre desde la esplanada campo del castillo de la Punta en una longitud de mas de mil varas, hasta terminar en la esquina de la casa de Beneficencia. Su anchura vara de 16 30 varas, siendo por consiguiente una de las mas anchas y espaciosas de la capital, como seria de las mas alegres si no fuera el trnsito mas frecuente para el cementerio general. Todo el casero de la derecha entrando por el campo de la Punta, da la espalda la playa y arrecifes de San Lzaro, y por ambos lados aparecen casas de regular construccin y algunas de buen gusto con portales sostenidos por columnas de piedra, siendo los mas notables la casa de Beneficencia y la que hizo construir el difunto D. Lorenzo Sarrazabal. Hay adems otras calzadas que cruzan la ciudad estramural se estienden por sus alrededores, como la del Arsenal, que primeramente se denomin de Puerta Nueva, y solo tiene una longitud de 340 varas y una anchura de 40 desde su ngulo con la calle de la Economa hasta las calles de Cienfuegos y Someruelos; la de Vives, que arranca de la plaza de Jess Mara y despus de atravesar el casero del barrio de este nombre y de orillar la baha, termiua en el canal de desage, donde se halla el puente de Chaves; la de Luyan, que empieza en la de Jess del Monte en la esquina de Toyo y termina en el puente de Alcoy, aunque aparecen todava en su trayecto bastantes solares yermos; la de Concha, que principia en la de Cristina; y por ltimo, la del Cerro, de mas de media legua, con numerosas quintas de recreo, donde pasau la estacin rigorosa muchas familias de la ciudad. Las plazas que abren en la parte estramuros de la poblacin, son: las de Colon, Tacn y el Campo Militar, porque no merecen este nombre los muchos espacios descubiertos que resultan entre la playa y las espaldas de las casas de la calle de San Lzaro, Beneficencia y Cementerio, en el rea del ferro-carril que arranca de la estacin de Villanueva, ni el vasto cuadrilongo que aparece al S. del paseo de Tacn y de la calzada de Belascoain, llamado Campo de Pealver. El Campo Militar, que es la plaza mas estensa de la Habana, compreude en su recinto enverjado todo el espacio descubierto que aparece entre los estremos orientales de las calles Real de la Salud Reina, Estrella y calzada del Monte, y termina junto los terrenos ocupados antes por los fosos y cortinas del recinto, entre los baluartes de San Pedro y Santiago. El lado N. de esta plaza lo componen la manzana de casas que forma ngulo con la calle de la Amistad, y la estacin principal de los ferro-carriles de la capital, llamada de Villanueva; y su lado meridional, las manzanas con que terminan por el N. las calles de Palomar, Factora, Someruelos y Cienfuegos. La figura de su recinto es un trapecio de 250 varas en el lado mayor y 150 en el menor. Est cercado en sus cuatro frentes por un enverjado de lanzas de hierro con moharras doradas cuyas varas se apoyan sobre un muro de manipostera de un solo metro de elevacin, para no privar los transentes del espectculo de ¡os ejercicios militares, que est principalmente destinada esta localidad, interrumpido por pilares equidistantes de tres varas de altura, coronado cada uno por una bomba. Junto al vrtice de cada ngulo del recinto aparece una garita octgona y almenada de mas de cinco varas de elevacin, con tres caones de hierro que se apoyan verticalmente sobre su base. En el centro de cada uno de sus cuatro frentes hay una gran puerta de hierro enverjada y adornada en su parte superior con trofeos militares, y una inscripcin

PAGE 161

ANTILLAS. 135 que recuerda los nombres histricos del gran Colon, Corts y Pizarro, y el del general Tacn bajo cuyo mando se emprendieron y terminaron todas las obras de esta plaza en 1835. El paralelgramo que cien las verjas est enteramente descubierto, y los costados de la plaza no tienen otro adorno que la fuente de la India y los rboles del paseo de Isabel II, que se estiende por la paralela de todo el lado oriental del Campo Militar, que tambin se designa con el nombre de Campo de Marte. La plaza y mercado de Colon es un corto cuadrilongo de recinto descubierto entre las calles del guila y Crespo y frente la de los Vidrios, cuyos costados ocupan algunos puestos de espendo de frutas, legumbres, etc. Compnese la plaza y mercado de Tacn, llamado tambin del Vapor, de un vasto cuadrilongo de 145 varas de longitud de E. O., alineada por el S. con la espaciosa calle de la Reina, y 110 de anchura entre la misma calle y la Real de la Salud. Cada frente, as interior como esterior, consta de una lnea de edificios uniformes de dos pisos que por sus respectivas fachadas las calles del guila, Real de la Salud, calzada de Galiano y de la Reina, presentan ana serie de establecimientos de todos los artculos, industrias y oficios, que abren galeras cubiertas y sostenidas por columnas de piedra. Por los lados interiores de este cuadrilongo de edificios aparecen con la mayor regularidad los puestos de toda especie de comestibles abiertos tambin bajo portales acolumnados y con pavimento de baldosas. Por todas partes se descubre el espritu de orden y buen gusto del general que le dio su nombre y que proyect hizo empezar construir principios de 1835 esa gran mercado, uno de los mejores que se conocen, pues aun en Pars y Londres hay muy pocos que le escedan. Se provee de agua para su limpieza y el consumo de su numeroso vecindario, de una elegante fuente de piedra con cuatro caos, colocada entre las galeras y la Carnicera, que consta de un piso bajo tambin con galeras por sus dos frentes y sus dos costados, pero sin arquitraves y sostenidas por columnas circulares. Este mercado es uno de los principales ncleos del movimiento de la poblacin estramural. Debemos tambin hacer particular mencin, como uno de los centros principales del abasto pblico y diario de la Habana, de su Pescadera, que se construy y termin en 1836 por iniciativa del general Tacn. Es un edificio cuadrilongo de 50 varas de longitud de E. O. y solo 20 de anchura, situado en la ciudad intramuros paralelamente la batera de San Telmo, 45 varas de la baha, muy cerca de la estremidad E. de la cortina de Valds y de la catedral. Su fachada, que mira al S., alinea con la parte E. de la calle de lo Empedrado. Su planta baja est toda dividida en casillas para el espendo, y la alta en aposentos y otras dependencias. Adems de sus calzadas, amenizan la ciudad estramural la alameda de Isabel II y la de Tacn, que es la mas notable de las de la Habana. La primera, que con el nombre de Nuevo Prado traz y empez formar en 1773 el marqus de la Torre, se termin primeramente con una forma mas estrecha, y su longitud no escedia de 770 varas, desde el paralelo de la salida del recinto por ¡a puerta de la Punta y el de los baluartes del NO. Despus se prolong este paseo hasta la glorieta actual de la fuente de la India, ensanchndolo y mejorndolo los generales Las Casas, Someruelos, Vives y Ricafort. Pero la antigua alameda desapareci, as por el ensanche que la hizo dar el general Tacn desde 1834, como por la predileccin con que era frecuentado el espacio que en tiempo del general Valds se terraplen y nivel entre la antigua puerta de Monserrate y la crcel. La Habana tuvo entonces un paseo correspondiente al crecimiento que habia tomado su vecindario y su riqueza en la poca de aquel dignsimo general, cuyo plan complet su sucesor el duque de Tetuan. El subinspector de ingenieros, quien habia encargado la ejecucin de esta obra, form un plan de paseos enlazados por el O., cuya primera seccin de N. S. fu desde luego esta alameda, que tiene una longitud de 1,880 varas provinciales de N. S., con una anchura de 125, abierta entre el costado O. de la crcel y la entrada de la calzada de San Lzaro. Contina en lnea recta hasta pasar al espacio comprendido entre las dos manzanas laterales que atraviesa la calle de las Virtudes, donde forma una especie de rotonda orillada de rboles, en cuyo centro se coloc en 1857 una estatua colosal y pedestre de doa Isabel II, ejecutada en mrmol blanco. Desde esta rotonda, la lnea del paseo oblicua hasta llegar alinearse en su estremidad meridional con el enverjado del costado S. del Campo Militar. Al terminar su seguadi seccin, que empieza en el espacio comprendido entre el teatro de Tacn y la puerta de Monserrate, aparece otra bonita rotonda en el costado E. de aquel enverjado, cercada de rboles, y en su centro aparece una sencilla fuente rodeada de un octgono de barandas de hierro, y que se compone de un pedestal cuadrado de mas de dos varas de altura, sosteniendo otro menor, sobre el cual est sentada una estatua de tamao natural, que figura la india que da nombre este monumento, en el cual aparece tambin en cada ngulo del pedestal la cabeza de un delfin, cuya cola se eleva hasta el mismo asiento de la estatua. En la entrada setentrional del paseo hay otras dos fuentes con figurus mas modestas, la una dentro de una primera rotonda pequea, y la otra, mucho mayor, en el espacio atravesado por la lnea de la calle de los Genios. El orden y trazado principal de esta alameda se compone de dos calles paralelas con cuatro lneas de rboles que forman dos calles contiguas y empedradas, una por cada lado de las casas que son de moderna construccin, hasta llegar la gran rotonda central del paseo que se llama calle del Prado. Mide 950 varas de longitud rectilnea y ocupan todo su centro las cuatro lneas de rboles de la alameda, levantndose en la estremidad setentrional de esta seccin el edificio de la crcel Nueva. En su segunda seccin, comprendida entre la rotonda donde se levantaba la estatua de la reina y el ngulo de la estacin de Villanueva, donde tiene su salida el ferro-carril de Gines, aparece por su costado derecho la elegante manzana de casas de Escauriza y Abris-

PAGE 162

136 CR"NICA GENERAL DE ESPAA.. queta con el caf principal de la ciudad, el de Escauriza, y una de las mejores fondas-hoteles. Ed la esquina paralela est el gran teatro de Tacn. Forma esta alameda una reunin de cinco calles paralelas en su primera seccin: dos empedradas la mac-adam, contiguas los edificios de sus dos costados; otras dos terraplenadas entre, las hileras de los rboles para los que pasean pi, y una central mucho mas ancha que las otras para el trnsito de los carruajes y ginetes. Junto las hileras de rboles hay bancos de piedra, y frente al teatro de Tacn se colocan sillas por las tardes, siendo ese habitual mente el sitio mas concurrido del paseo. La alameda de Tacn, que este general hizo empezar construir en 1835 por la necesidad de abrir una ancha va de comunicacin entre la ciudad y el castillo del Prncipe, mide 1,425 varas provinciales de longitud desde la salida de la calle de la Reina, con una anchura general de 60. Se compone de tres calles, divididas por cuatro hileras de rboles; las dos laterales, con bancos de piedra en sus intermedios, estn destinadas para los transentes pi, y la central, de triple espacio que las otras, para el paso de los carruajes. Adornan este paseo cuatro plazas <5 rotondas distancias desiguales unas de otras: la primera, que es la mas notable, se encuentra casi la salida de la calle de la Reina y del crucero de la calzada de Belascoain, y en su centro se alza una hermosa estatua de mrmol blanco, de poco mas del tamao natural, que representa al buen rey Carlos III pi, con manto y cetro, sobre un pedestal cuadrangular de sillera de tres varas y media de alto, cuyos cuatro lados adornan bajos relieves de bronce y una inscripcin dedicatoria aquel monarca. Este pedestal se asienta sobre un cuadro con tres gradas, rodeado de una verja de tres varas de alto y de una cadena de hierro, sostenida por ocho postes de piedra. Esta primera glorieta abre continuacin de la calle central de la alameda con dos obeliscos de piedra de 13 varas de altura, que rematan cada cual con una urna. A una distancia de poco mas de 200 varas est la segunda glorieta que cruza la calzada de la Infanta, y est adornada tambin en su centro por una fuente sencilla, aunque labrada con gusto, y que llaman de la Columna, porque sobre su pedestal cuadrangular, de cuatro varas de alto, descansa una columna istriada por su base y que remata con una figura. En los ngulos descubiertos del pedestal hay otras cuatro alegricas de piedra, de menos que mediano mrito, y la pila figura cuatro curvas, enverjadas por la parte superior. Aparece la tercera glorieta 522 varas de la anterior, y en su centro se encuentra sobre un pedestal tambin cuadrangular un sencillo monumento de cinco varas de alto desde el zcalo hasta el estremo de la mayor de las cinco urnas que le sirven de remate, y que adems tiene cu itro estatuas alegricas de piedra tosca y de ordinaria ejecucin, y se halla rodeado de un enverjado circular. La cuarta glorieta dista de la tercera unas 200 varas poco mas menos, descollando en su centro otro monumento de cinco varas de alto, que representa un templo griego con columnas cuadrangulares y relieves, rematando la columna central con una urna de mrmol: se le conoce con la denominacin de Fuente de las Frutas, porque adornan su pila, donde vierten ocho caos de agua, cuatro hermosos vasos etruscos que parecen contenerlas, hallndose tambin ceida por un enverjado. Eu la quinta y ltima glorieta, mucho mas fresca y sombra que las dems por los altos rboles que la protegen, ocupa el centro la fuente llamada de Esculapio, cuya estatua, de tosco mrmol y peor ejecucin, se levanta solitaria sobre un pedestal cuadrangular de dos varas de alto, que vierte sus cuatro surtidores en una pila octogonal. Aqu termina el paseo de Tacn con otros dos obeliscos semejantes los que se elevan su entrada en la primera glorieta y confluyen en los terraplenes de esta estremidad de la alameda, amenizada por ambos lados con frondosos lamos blancos, pinos y bambes, tres avenidas principales, que conducen: la del O. al castillo del Prncipe, otra al S. al casero de San Antonio Chiquito, y la que por el N. conduce la misma casa de recreo quinta de los capitanes generales. En el rea de la ciudad estramuro3 se hallan, adems de las fortalezas ya indicadas de la Punta y Atares, el torren de la Chorrera, que defiende uno de los fondeaderos mas inmediatos de la Habana y el nico punto de sus cercanas en que puede hacerse aguada. El castillo del Prncipe, que se asienta en la loma de Arostegui, se levant para cubrir los aproches de la plaza por la parte mas espuesta, y proteger las tropas que hubieran de oponerse un desembarco. Dirigieron sus obras D. Agustn Crame y D. Silvestre Abarca, aunque no fu terminado por ninguno de esos dos ingenieros, sino por el brigadier D. Luis Huet, que mejor su primitivo plan con importantes obras accesorias. Es un pentgono irregular con dos baluartes, dos semi -baluartes y un rediente, con profundos y anchos fosos, vasta galera aspillerada para la fusilera en la contra-escarpa, camino cubierto, dos excelentes rebellines y galeras para minas; alojamiento embovedado prueba de bomba para una numerosa guarnicin, almacenes, algibes, todas las oficinas necesarias para una defensa indefinida, y 90 piezas de artillera. A 750 varas de este castillo, y dominando la costa en direccin de la plaza aparece tambin la batera de San Nazario, y como la inmeiiata de Santa Clara, con la cual cruza sus fuegos, su objeto militar es batir la pendiente de la altura en que est situada y que termina por la costa y est artillada con cinco piezas de grueso calibre. Por ltimo, la batera de Santa Clara, que es un dilatado y slido parapeto de 227 varas de ostensin situado sobre la costa 14 varas sobre el nivel del mar, cruza sus fuegos con los castillos de la Punta y del Morro, y sus 20 piezas de grueso calibre rayadas no solo defienden la costa y dominan muy de cerca la caleta de San Lzaro, sino que coadyuvaran perfectamente impedir la entrada en el puerto. En esta descripcin que acabamos de hacer de las calles y vas pblicas de la ciudad, no hemos sealado mas que las pertenecientes los dos grandes grupos que realmente la componen. Las poblaciones separadas que con el nombre de barrios le agregan los documentos oficiales, ocupan topografas muy diferentes para

PAGE 163

ANTILLAS. 137 que podamos amalgamarlas en esta resea, porque esos que se apellidan en el lenguaje oficial suburbios de la Habana, como Casa-Blanca, Regla, el Cerro y Jess del Monte, son otros tantos pueblos muy distintos que el de la capital. Los dos primeros, separados de su masa por todo el espacio de la baha, en ningn tiempo podrn figurar como arrabales suyos, y los dos ltimos durante muchos aos, por muy rpido que sea el crecimiento del vecindario de la ciudad, tampoco podrn confundirse con su cuerpo unido, porque aun los separan grandes espacios despoblados. Con mas razn figuran entre los suburbios de la Habana los pequeos grupos de poblacin de San Antonio Chiquito, Caraguao el Pescante, el Vedado, Requena, Arroyo-Apolo, la Vbora y Luyan. El de San Antonio Chiquito, que la actual divisin urbana designa con el nombre de barrio del Prncipe, se subdivide en tres distintos grupos y varios edificios dispersos que no forman calles regulares. Entre todos cuenta con mas de cien viviendas, y poco mas de treinta son de manipostera, aunque algunas de excelente construccin, entre ellas la casa de recreo de los capitanes generales, la de planta baja del antiguo capitn de este barrio, Morales, y el edificio donde estuvo situado el colegio del Prncipe, que con sus dependencias ocupa una superficie de cerca de 11,000 varas, y los tres se hallan al pi de las faldas orientales del castillo del Prncipe. Sigelos en importancia el pequeo grupo de edificios de la casa sanitaria de Garcini, separado de la casa de Morales por la calzada de la Infanta, y mirando los dos por sus costados la inmediata alameda de Tacn. Las dems viviendas comprendidas en este barrio del Prncipe de San Antonio Chiquito, son en su mayor parte de tabla y teja y otros humildes materiales. Hacia el trmino de la referida calzada de la Infanta, y despus de pasar por el puente de Villarin y la antigua tenera de Xifr, se entra en el barrio de Caraguao del Pilar, que es muy estenso, y con el cual se confunde otro barrio llamado oficialmente de Villanueva, aunque en realidad no formen los dos mas que un solo grupo. Se compone de cerca de 900 edificios, pero de ellos solo unos 200 son de mampostera, comprendiendo la iglesia de Nuestra Seora del Pilar, la mencionada tenera de Xifr y sus dependencias, dos regulares quiutas, y la bien construida casa de recreo del difunto conde de Villanueva, que cou su vasto jardn ocupa todo el ngulo derecho de la salida de la calzada de la Infanta la del Oeste del Horcn, y que es el mejor edificio de este barrio, ocupando con el jardn enverjado unas 12,000 varas cuadradas. Los trminos meridionales y occidentales de este barrio se confunden la vista muy fcilmente con los del Cerro y Jess del Monte. No hace muchos aos que junto las faldas del castillo de Atares y frente la calzada de Vives se ha ido formando otro pequeo barrio casero todava disperso, llamado de Cristina, de poco mas de 100 casas de mampostera de buena construccin y de unas 200 de tabla y teja, siendo el mejor de sus edificios la estacin del ferro-carril. Cerca del mismo castillo de Atares, y bajo el alANTILLAS. canee de sus fuegos, por el SE. se presenta otro barrio mucho mas antiguo, que se llama de Luyan por el rio de este nombre que baa su campia y desemboca, como hemos dicho, en el fondo de la baha. Se estienda en distintos pero escasos grupos de viviendas por ambos lados de la calzada de Vuelta-Arriba, no pasando de una docena las que presenta de buena construccin y de unas 70 de pobres materiales, siendo la quinta de Pedroso la mejor de todas, y su construccin mas notable el puente de piedra de Alcoy, construido en 1849 durante el mando del conde del mismo nombre y bajo los auspicios de la junta de Fomento. Ya que dejamos esplicadas las localidades que componen el conjunto de la poblacin de la capital de la isla, haremos ahora una ligera resea de sus edificios mas notables. El mejor de sus templos es la catedral, que primeramente fu el oratorio que construyeron los padres jesutas cerca de su convento, y despus fu ampliado y trasformado por el obispo D. Felipe Jos de Tres Palacios, que invirti en estas obras no solo las renta3 de la mitra, sino las de su casa, que eran muy crecidas. Su sucesor D. Juan Espada y Landa, muy aficionado las artes, procur corregir varios defectos del templo, reemplazando cierta profusin de adornos que le sobrecargaron con la noble y majestuosa sencillez en que hoy aparece todo su interior. El cuerpo del edificio forma un cuadrilongo perfecto de 65 varas castellanas de longitud de N. S. y de 40 de anchura de E. O., introducindose su espalda por el N. y parte de sus lados en la fbrica del seminario de San Carlos, que fu el convento de padres jesutas. Su fachada, que no se engalana ni con las minuciosas labores del estilo gtico de los templos antiguos ni con la correcta sencillez de los modernos, mira la plaza de la Catedral, con una altura de 22 varas y dos torres equilaterales en sus ngulos de unas 30 de alto. Abre con tres puertas comunes, una grande y otras dos menores, un atrio embaldosado y enverjado, al cual se sube por dos escaleras iguales de seis gradas de piedra. Le comunican adems este templo la luz por su frente cinco huecos ojvicos, que abren dos en cada lado y uno sobre la puerta central, y 14 pilares sencillos con pretensiones al orden drico aparecen entre la altura de las puertas, y otros seis adornan toda la estension del frente. El interior del templo, cuyo pavimento est todo embaldosado con mrmoles blancos y negros, se divide en tres naves compuestas de series de cinco medias naranjas embovedadas con cedros cortados en aristas de medio punto, siendo de teja comn la parte esterior de esta techumbre. Rematan las dos naves laterales e cuatro capillas espaciosas y simtricas con altares de caoba labrada, como los dos pulpitos, el coro y las dems obras de madera. Con la aficin del Sr. Espada la sencillez y las lneas regulares, desaparecieron en los primeros aos de este siglo los antiguos altares de los jesutas y algunas imgenes colocadas en la catedral por el Sr. Tres Palacios, quo eran en general de muy escaso mrito. La misma suerte tuvieron casi todas las antiguas pinturas que habia en este templo, que fueron reemplazadas con otras tradas de Europa espensas del Sr. Espada, y 18

PAGE 164

138 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. son copias de las de Rubens, Murillo y otros grandes maestros, las cuales fueron hechas por D.Juan B. Vermay y sus mas aventajados discpulos. Como todos los dems, que fueron sustituidos por obras de caoba istriadas y de relieves dorados, tambin se cambi entonces el antiguo altar mayor por el que hoy constituye el principal adorno de esta catedral, colocado al N. de la nave central y en medio de los elegantes asientos del cabildo eclesistico. La mesa es toda maciza y del mejor mrmol de Carrara, con zcalos de la rica piedra llamada africana y con retablos de alabastro oriental. Ostenta una faja de medio palmo de anchura del escogido jaspe que denominan los escultores verde antiguo. Con los citados mrmoles alternan en las composiciones y ornatos del altar los llamados pecorela roja, rosa florido y flor prsica, resaltando otro mas raro aun, el amarillo antiguo en la cornisa que se destaca horizontalmente entre la faja y I03 alabastros del zcalo. El cimacio de la mesa es del mismo mrmol que su cuerpo, levantndose sobre su centro un elegaute templete sobrepuesto. Compnese de una base octgona del raro jaspe llamado ojo de pavo y de mrmol de Carrara, sosteniendo cuatro columnas de alabastro con zcalos de prflro rojo y verde antiguo. Sobre ese cuerpo destacado, que encierra el tabernculo destinado sagrario, se levanta otro coronado por una graciosa rotonda en forma de templete con aristas y artesonados de amarillo antiguo, y sostenido por ocho columnas de granito rojo oriental. Las obras de escultura de este precioso monumento fueron ejecutadas en Roma hacia 1820 por Banchini, bajo la direccin del famoso artista D. Antonio Sola, y las de ornamentacin de bronce y doradas, que son de las mas ricas, por Luis Tallage y Guillermo Hontgarten. A pesar de los esfuerzos del Sr. Espada, no puede compararse la catedral de la Habana con cualquiera de las de Espaa Italia, porque no contiene ni una figura de talla que sea correcta, ni apenas un lienzo que sea original. Pero compensa esta falta de riquezas artsticas y arquitectnicas el insigne depsito que encierra de una de las mayores glorias de la tierra; el sepulcro del gran Colon, pobre y mezquino monumento, indigno de contener unos restos tan famosos. Se halla la derecha del altar mayor, y solo se compone de una sencilla losa de mrmol con un busto en bajo relieve y una inscripcin que, por lo ridicula, nos abstenemos de insertar. La parroquia aneja la catedral, llamada su Sagrario, es una capilla contigua y con entrada separada. El convento iglesia de Beln es otro de los edificios mas slidos y espaciosos de la Habana. Se empez construir fines del siglo xvu por el insigne obispo D. Diego Evelino de Compostela, que lo destin refugio de los convalecientes pobres que salian del hospital. Cuando se estingui la comunidad de betlemitas que le ocupaba, se destin todo el ngulo que mira la calle de Acosta y plaza de Beln para cuartel de infantera; pero su iglesia permaneci abierta al culto. En 1854, en cumplimiento de las rdenes del gobierno supremo, fu instalado en este convento el colegio de padres jesuitas, que desde entonces casi lo han trasformado. Este colegio, desde su instalacin, ha contado por trmino medio mas de 250 alumnos, y los espaciosos salones de su planta principal, los amplios y ventilados dormitorios paralelos la entrada de la calle de Acosta y la Picota, y el grandioso saln que en la planta baja junto su entrada est destinado refectorio, los exmenes pblicos y distribucin de premios, donde pueden estar con holgura mas de 1,000 personas, llaman la atencin de cuantos visitan este establecimiento de enseanza, que por las ventajas de su localidad, como por la multitud de ramos de la bien dirigida instruccin que en l reciben los alumnos, puede competir con los mejores de su clase en Amrica y en Europa. La iglesia de Beln, que sin ser de las mas capaces de la ciudad es acaso la mejor concluida, ocupa el ngulo meridional del E., tiene la fachada al O., y le precede un atrio de balaustres de piedra con enverjado de hierro. Carece de prtico y de todo adorno arquitectnico, y es de una sola nave que se ensancha en dos alas iguales derecha izquierda desde la lnea del presbiterio. Despus que se hicieron cargo de servir su culto los jesuitas, se ha enriquecido con cuatro altares de mrmol de gusto moderno, con preciosas figuras de talla relieves, retablos y lienzos de bastante mrito, y hoy es uno de I03 primeros templos de la isla por la elegancia de su estructura interior y la riqueza de su ornamentacin. Despus de la parroquial mayor, la del EsprituSanto es la mas antigua de la Habana, y se empez edificar en 1648 en el mismo sitio que muchos aos antes ocupaba, bajo la advocacin del Espritu-Santo, una capilla de negros y mulatos libres. Este templo, de una sola nave, tiene una longitud de 38 varas castellanas con costado la calle de Acosta, sobre una anchura de 20, que es la de su fachada, que mira por el E. la plazuela de su mismo nombrey la calle de Cuba. Tanto en el interior como en el esterior revela su modesta obra que no ha sido ejecutada por un plan uniforme, sino que han sido un conjunto de construcciones adicionales y sucesivas. La nica particularidad que ofrece su sencilla arquitectura es una torre de tres cuerpos que, despus de la del convento de San Francisco, es la mas alta de la poblacin y est adornada con un buen reloj. La iglesia de Jess y Mara se edific en 1756, y fu erigida desde luego en parroquial de las chozas que formaban el antiguo barrio del Manglar y luego de Jess y Mara. Consta de una sola nave que se estiende do E. S., con arquitectura sencilla pero slida, y forma un cuadrilongo irregular de mas de 70 varas de longitud, con fachada y costado la plaza y calle de su mismo nombre. Mide 13 varas de altura mayor por el ngulo de la nave; dos mas con corta diferencia que la torre cuadrada de un solo cuerpo y de tres huecos en el segundo piso, que forma ngulo por la calle Real de Jess y Mara con el frente de la fachada referida. Esta es un simple lienzo de manipostera con un solo hueco bajo hacia su centro y una sencillsima puerta con cinco gradas escalones de piedra contiguos por la izquierda con el correspondiente lado de la nica y pequea torre de este templo. Su interior corresponde con la pobreza de su fbrica,

PAGE 165

ANTILLAS. 139 y adems del altar mayor solo contiene otros dos con imgenes de talla de muy escaso mrito. El templo de Nuestra Seora de la Salud de Guadalupe es de una sola y vasta nave de unas 16 varas de alto, y ocupa uu cuadrilongo de unas 25 de ancho y poco mas de longitud en el ngulo de las calles de Campanario y de Dragones. El prtico, que es la mejor de sus obras accesorias, abre la primera de esas calles con tres arcos de columnas de sillera, interrumpidas en el centro por la entrada principal, cerrndolo un enverjado corrido de hierro. Esta iglesia, enteramente descubierta desde el zcalo hasta el techo, carece aun de las dos torres indicadas para completar el plano de su fachada, y solo tiene un campanario bajo con tres huecos sobre el mismo ngulo. Lo interior del templo es decente, espacioso y simtrico, aunque sin ninguna particularidad digna de mencionarse. Todos sus altares son de caoba con adornos dorados imgenes de talla sin ningn mrito, y sus mejores lienzos se reducen una regular copia del famoso cuadro de Rafael del Pasmo de Sicilia, otra de un nacimiento del clebre Meugs, y una pintura de la Patrona, hecha por Vermay, el mas notable de los pintores estranjeros que han trabajado en Cuba. Este templo, que en las primeras dcadas del siglo pasado fu solo una modesta capilla erigida por el devoto Miguel Antonio de Rodas, fu incendiado en 1762 con otros edificios estramurales para despejar los aproches de la plaza cuando la sitiaron los ingleses; volvi reedificarse por disposicin del diocesano D. Santiago de Echavarra, y principios de este siglo por el obispo Espada; pero no se termin hasta 1839. Casi en el centro de la manzana ocupada por el cuartel de artillera rodada y la escuela de maquinaria en la calle de San Isidro, aparece la iglesia de este nombre, que es toda de piedra y se conserva poco mas menos en el mismo estado en que la dej fabricada el obispo D. Jernimo Vaids. Es de una sola nave d 26 varas de longitud de N. S., con una fachada muy modesta al N., en la cual abre un sencillo mirador, donde por carecer de torre estn colocadas las campanas. En medio de la espaciosa plaza y mercado que de l toma su nombre, se levanta la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje. Figura un crucero con dos torres iguales en los estrenaos de su fachada, que mira al Oriente, y aunque de arquitectura muy sencilla, es de vistosa perspectiva. Este templo lo empezaron construir los padres franciscanos en 1640, no siendo al principio mas que una ermita llamada entonces del Humilladero, hasta que en 1690 el obispo D. Diego Evelino de Compo3tela ampli su fbrica. La iglesia y convento de San Francisco se fund poco despus de haberse establecido en la Habana en 1554 los padres de aquella orden mendicante. Es acaso el edificio mas vasto y costoso que se halla en toda la isla, y est situado en uno de los mejores puntos de la poblacin, dando su espalda al muelle de Caballera, su costado N. la plaza de su nombre, y llega por el S. hasta la calle de San Juan de Orta. Su sencilla fachada, que se levanta O. por la calle de los Oficios, sin gradas ni vestbulo, porque lo estrecho del lugar no lo permite, tiene tres grandes puertas qne dan entrada al interior del templo. Consta de tres espaciosas naves, siendo la del centro casi doble mas ancha que sus colaterales, y las techumbres de cedro. El coro, con sillera toda de caoba, tiene techo de cantera abovedado. Sobre el arco de la puerta principal est cons truida con sillares la mas alta torre que se conoce eu la isla, y cuya solidez hasta ahora ha salido victoriosa de tantos torbellinos equinocciales como han bramado su alrededor. L03 antiguos claustros de este convento, despus de la supresin de las comunidades, han sido destinados para almacenes y oficinas del Estado. El convento iglesia de las carmelitas descalzas de Santa Teresa de Jess est situado en el ngulo meridional de la calle de Compostela con la de Santa Teresa, ocupando la mayor parte de la manzana que se halla entre esas dos calles y las de la Muralla y Villegas. Su iglesia se compone de una sola nave techada de cedro, con algunas capillas accesorias, coro y excelente rgano. Este convento, que debe su fundacin desde 1680 D. Francisco Moreno y su esposa doa Ana Tadino, no tiene tanta esteusion ni tantas comodidades como los de Santa Catalina y Santa Clara; pero no carece de un buen jardn y celdas cmodas y ventiladas, con las dems oficinas necesarias para el buen servicio de su comunidad. La iglesia de la Merced se levanta con una regular fachada la calle de Cuba, en uno de sus ngulos con la de la Merced. Mide unas 50 varas de ancho y 100 de longitud entre la espresada calle de Cuba y las Damas, y entre las de Paula y la Merced. Consta de una sola nave, espaciosa y de regulares proporciones, con capillas. Esta iglesia y su convento, aunque empezaron construirse en 1637, tuvieron interrumpidas sus obras hasta 1774 en que consigui las licencias necesarias para continuarlas el religioso Fray Manuel Ogan y Cepillo. El templo de San Agustn empez fundarse en 1608 con el convento de religiosos ermitaos de esta orden monacal, por el obispo D. Alonso Enriquez de Armendariz; pero estuvieron interrumpidas sus obras hasta el ao de 1633. Esta iglesia, de buena altura y dimensiones regulares, se levant bajo un plano correcto y sencillo en el centro de la ciudad, con la fachada al E. y una pequea plaza, la que da su nombre. Tiene el costado la calle de la Amargura, y su Sspalda, en dond? est la capilla particular del santo patronmico, la calle de Aguiar, por donde se entra en ella. Ocupa el convento iglesia de Santo Domingo el vasto espacio contenido entre las calles de Mercaderes, San Ignacio, O'Reilly y el Obispo; es decir, una manzana entera en el punto de mas movimiento de la poblacin. Estiadese la iglesia de N. S., y su fachada principal, sencilla y sin ningn gusto arquitectnico, mira por el E. la calle de los Mercaderes y la espalda de la casa de gobierno, teniendo tambin puerta, pero sin atrio, por la calle de O'Reilly, en donde se levanta por separado el edificio que fu convento y hoy es universidad. Forma este templo, que se empez fabricar en 1578, una vasta nave con te-

PAGE 166

140 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. cho entablado de cedro por lo interior, y de un solo orden de capillas embovedadas la antigua. En 1700 se abrid al culto la iglesia de las monjas de Santa Catalina de Sena, fundada, como el convento, espensas de D. Juan de Arechaga, oidor de Mjico, y de sus hermanas doa Ana, doa Francisca y doa Teresa, que con otras tres, fueron las primeras que lo habitaron. Est situado en uno de los mejores puntos de la ciudad, ocupando un vasto cuadrilongo entre las calles de lo Empedrado, del Aguacate, de Compostela y O'Reilly, por la cual se entra en la iglesia, y en el convento por la de Compostela. Consta de una sola nave bien proporcionada el templo, que es de regular y sencilla arquitectura. El recinto conventual contiene numerosos aposentos y un estensojardin. Se encuentra el convento iglesia de monjas de Santa Clara en el centro de la poblacin, ocupando otro vasto cuadrilongo entre las calles de Cuba, Habana y del Sur. Mira la fachada de la iglesia por el E. la plazuela de su nombre; pero todas sus puertas abren la calle de Cuba. Compdnese de una sola nave, y se estiende de N. S. por mucha parte de la longitud del edificio, que adems de un gran nmero de celdas, refectorio y enfermera, tiene un jardn muy espacioso. El oratorio de San Felipe Neri se edific espensas del presbtero D. Francisco de Sotolougo, y se abrid al culto fines de 1693. Se compone de uua nave correcta y elevada, con seis capillas laterales y todos los accesorios para su servicio. Su fachada principal la tiene la calle de Aguiar, y su costado la calle de Obra Pa, por la cual recibe sus luces principales. Por ltimo, indicamos el convento y capilla de las Ursulinas, que se halla la estremidad occidental de la calle del Sol, y la parroquia de Nuestra Seora del Pilar de Caraguao, que radica en el barrio estramural de su nombre, y que como los dems templos que quedan mencionados, no ofrecen ninguna particularidad que merezca sealarse, ni en sus obras ni eu sus adornos interiores. En los solares donde estuvo edificada la primera iglesia parroquial de la Habana, que hubo que derribar despus de la voladura del navio Invencible, que incendid un rayo el 30 de junio de 1741 cerca del muelle de la Machina, se levanta la casa d palacio de Gobierno, que aprovechando los escombros de la iglesia, se empezd edificar por el capitn general marqus de la Torre. Pero pesar de la actividad y destreza de aquel gobernador en discurrir arbitrios para esta y otras obras, su salida del gobierno de la isla en 1777 apenas quedaban ya mas que rellenos los cimientos del palacio. La guerra con la Gran Bretaa desde 1779 1783, preocupd harto las autoridades de la Habana con caidados esteriores que absorban todos los recursos pblicos, para que pudieran continuarse las obras empezadas por el marqus, y pesar de que los gobernadores D. Luis de Unzaga, D. Bernardo Troncoso y D. Jos Ezpeleta pusieron luego el mas constante esmero en adelantarlas, no quedaron completamente terminadas sino en 1792, con la eficacia y los recursos del capitn general D. Luis de las Casas. En ese ao establecid aquel general la residencia de los gobernadores en las habitaciones altas de la nueva casa de Gobierno que miran la plaza de Armas y la calle de O'Reilly. Todo el frente que corresponde la de Mercaderes se dispuso para servir de crcel pblica en lugar de la insegura y antigua casa que en la citada calle servia para este objeto. El frente de la calle del Obispo se destin salas y oficinas del Ayuntamiento, y tanto sus entresuelos y piso bajo como los de los frentes de la plaza de Armas y de la calle de : Reilly, se pusieron en alquiler, subdivididos en multitud de localidades, ocupadas la mayor parte desde luego por las escribanas y oficinas de contratistas de algunas rentas pblicas. El edificio es un cuadrilongo de 80 varas esteriores por cada uno de sus lados, todo de zdcalos granticos, y en su mayor parte de gruesa y solidsima manipostera, de 22 varas de alto y terminado por una espaciosa azotea circundada de barandas de hierro con almenas intermedias. El frente de la plaza de Armas cuenta nueve elegantes huecos, de los cuales son miradores loa dos mas inmediatos los ngulos, y por el p3o inferior presenta una galera 6 portal de diez columnas de piedra bien labradas que sostienen nueve arcos iguales, aunque irregulares en sus intermedios. A la entrada principal del edificio, que abre la citada plaza de Armas, se halla derecha izquierda la localidad para la guardia de la capitana general. Pasada esta entrada se encuentra una vasta galera de arcos y columnas que se estiende por la mayor parte de las lneas que corresponden los frentes de la plaza de Armas y la calle de O'Reilly. A la izquierda de esta galera, desde su entrada, abre entre columnas una espaciosa escalera de mas de cuatro varas de ancho y de escalones de mrmol, que conduce los entresuelos ocupados por la secretara militar, y mas arriba al piso principal, todo cerrado en lo interior por una simtrica galera que so estiende por los cuatro frentes de un vasto patio. La habitacin que se reservaron desde luego los capitanes generales, compuesta principalmente de piezas de recibo y aparato, no era sobrada para el que tuviese familia algo crecida, hasta que fines de 1834 desaparele la crcel, que ocupaba todas las habitaciones de la espalda, trasladndose los presos la Cabana nterin se terminaba el espacioso edificio de reclusin, que es hoy uno de los principales de la ciudad. El capitn general D. Miguel Tacn, que fu quien tom tan acertada providencia, dispuso al mismo tiempo que se ampliase la vivienda de la primera autoridad del pas y sus familiares con el espacio del piso alto ocupado antes por la crcel, y las piezas destinadas al Ayuntamiento tambin se estendieron hasta el ngulo que esquina con la calle del Obispo y Mercaderes. Ejecutd esta obra el coronel de ingenieros D. Manuel Pastor, que en todo el ao de 1835 dejd asimilado el antiguo frente de la crcel todo lo dems del edificio, subdividiendo toda la planta baja en departamentos para tiendas con sus correspondientes entresuelos. A consecuencia de esta radical reforma, los productos de las localidades alquiladas, que pasaban de 7,000 pesos, se reservaron la amortizacin de varias obligaciones que hubo que contraer para la obra. En 1838 sobrevino una inesperada circunstancia que volvi estrechar

PAGE 167

.ANTILLAS. 141 las habitaciones destinadas al capitn general por falta de un edificio donde poder establecer la nueva Audiencia creada en 16 de junio del mismo ao, y volvi quedar segregado de las habitaciones de la primera autoridad todo el antiguo piso alto donde estuvo la crcel, que con dos piezas mas de las que ocupaba el Ayuntamiento, se destinaron la instalacin provisional de aquel tribunal, hasta que cinco aos despus se traslad una espaciosa casa particular. Actualmente, consecuencia del aumento que han tenido las oficinas del gobierno, se hallan establecidas en el piso superior de este palacio las habitaciones de la capitana general; en sus espaciosos entresuelos la secretara del gobierno superior poltico de la isla y las del estado mayor. Han desaparecido del frente principal los oficios de los escribanos, que atraan los portales de esta casa una turba de litigantes, y ahora est ocupada por el gobierno de la jurisdiccin de la Habana, su secretara y otras dependencias, entre ellas los archivos de la antigua secretara militar, del estado mayor y del gobierno poltico de la isla. Las habitaciones de la capitana general que dan la plaza de Armas son las piezas destinadas al despacho diario, las audiencias, la recepcin pblica en los dias de gala y besamanos, y la privada dlos funcionarios y personas que tienen libre acceso cerca de la primera autoridad. Compnense de dos gabinetes, uno cada ngulo del edificio y tres salas intermedias amuebladas muy sencillamente y con pavimento de mrmol. En la mayor de las tres se hallan los retratos de los capitanes generales marqus de la Torre, Las Casas, conde de Santa Clara, Someruelos, Apodaca, Cien fuegos, Cagigal, Mahy, Vives, Ricafort, Tacn, Ezpeleta, prncipe de Anglona, Valds, O'Donnell, conde de Alcoy y sus sucesores Los cuatro primeros, que como todos los dems son de medio cuerpo, son obra de un pintor habanero llamado Escobar, mas aventajado como colorista que como retratista y dibujante. Son superiores estos los tres que siguen, ejecutados por el pintor Vermay, y los dems estn hechos por Ferran, Rosales y otros artistas, que aunque no son de un mrito cumplido, representan con exactitud la semejanza de los personajes. En el saln destinado en los dias de gala la recepcin de los grandes cruces, generales, gentiles-hombres y altos funcionarios, est el dosel con el retrato real, y adems algunos otros retratos de personas de la real familia. En 9 de enero de 1862 se coloc en el patio de entrada una pequea estatua de Colon, encargada por el municipio Italia, pero ni por la exigidad de sus dimensiones, ni por la localidad interior donde est colocada puede servir de adorno. El vastsimo edificio de la aduana se halla situado entre el principio del tinglado corrido del muelle principal y los callejones de Justiz y del Baratillo, ocupando un polgono irregular de mas de 350 varas de circuito. Su slida fbrica en gran parte de su estension, porque no toda es uniforme, consta de pisos bajos, entresuelos y altos. Todas sus localidades estn ocupadas por la Intendencia y las dems oficinas principales de rentas martimas y terrestres y por las del Monje de Piedad. La arquitectura de este edificio tiene el gran defecto de presentar cerrada toda la planta baja de la fachada principal por los almacenes de reconocimiento de mercaderas, los cuales se entra por tres puertas desiguales. En el piso principal abren diez huecos simtricos con vista la marina, y por el ngulo NE. se destaca un pequeo cuerpo de viviendas separadas de dos pisos, con un hueco en cada uno y con vistas la baha. Junto la mas elevada de las dos ventanas hay un reloj, y sobre el centro de la fachada del cuerpo principal, junto la barandilla almenada que cie la azotea, est un escudo de mrmol con las armas nacionales. Sobre la puerta principal, la cual conduce un pasadizo abierto entre los almacenes, aparece una lpida de mrmol blanco, en la cual se lee el ao en que se ejecutaron las obras de ampliacin para establecer la aduana en este edificio, el nombre del superintendente que las inici, etc. A pesar de su capacidad, no pudo bastar su local luego para todas las operaciones que exiga un comercio tan creciente como el de la Habana. As es que, pocos aos despus, hubo que fabricar los almacenes de efectos voluminosos, que separados del cuerpo de la aduana, aparecen entre la salida de la calle de Enna y el muelle de Caballera; y mas adelante, en 1843, despus de haber sido estinguidas las comunidades de religiosos, se trasladaron al convento de San Francisco los almacenes del depsito mercantil. Solo mencionamos el edificio de la comandancia general de marina por su estension, y porque sirve de domicilio los comandantes generales y las principales dependencias del apostadero, establecidas en su planta baja y en los entresuelos. La alta la ocupan los alojamientos del general, del mayor general y de sus ayudantes. Este edificio tiene dos cuerpos, y en el ngulo que forma la unin de ambos aparecen seis huecos arqueados y acristalados sobre portales sostenidos por arcos y columnas de piedra; por el E. dan vista la baha otros cuatro huecos principales y otros tantos bajos. Las reformas y aun reconstrucciones que se le hicieron en distintas pocas, hacen su fbrica heterognea irregular en su distribucin como en su aspecto. Est situado entre el recinto del muelle de la Machina, la calle de San Pedro y la de los Oficios. La de Riela de la Muralla termina en los portales de la Comandancia, que la enlaza con el cuerpo destinado las oficinas de cuenta y razn de marina. Esta casa se conoci antiguamente cm el nombre de la Contadura, y desde que en 1763 se fij definitivamente en esta ciudad el mando superior de las fuerzas navales de la Amrica central, se establecieron en ella sus generales. En 1772 el gobernador marqus de la Torre hizo empezar ejecutar las obras de la Intendencia para que sirviera de alojamiento al primer funcionario da la real Hacienda en el pas, y las oficinas de su inmediata dependencia. Es un edificio de mediana arquitectura con frentes de sillares, abriendo varios arcos en el principal, por donde tiene su entrada, el cual mira la plaza de Armas formando ngulo con la casa de Gobierno. Se estren aposentndose en l, no solo el intendente y sus oficinas, sino la administracin de correos, cuya renta contribuy en mucha parte al eos-

PAGE 168

142 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. to de la fbrica; pero mas tarde tuvo que trasladarse otro edificio por el crecimiento que tom" este ramo en la isla. El piso principal, desde principios de este siglo, siempre se ha reservado para las habitaciones de los intendentes, y en sus dems localidades se hallan establecidas diversas oficinas del Estado. La crcel Nueva, que es uno de los mejores edificios de la ciudad, ocupa un vasto cuadrilongo de 80 varas de frente y 140 de fondo, capaz de contener 2,000 presos divididos en distintos departamentos, clasificados por sexos, clases y delitos. Tiene cerca de 20 varas de altura, terminado por azoteas sobre las habitaciones de la parte interior, ventiladas por un espacioso patio cuadrilongo y enverjado, donde cierta hora salen los presos pasearse y pueden ser vistos por sus interesados. La mitad del piso superior del edificio, con capacidad para 1,200 hombres, se destin cuartel de un batalln de infantera que constantemente lo ha ocupado, y cuya guardia de prevencin, establecida en la puerta principal, sirve al mismo tiempo de custodia al establecimiento. Todo lo dems est distribuido en los diversos departamentos de la crcel y sus dependencias, entre las cuales aparecen salas para talleres de varios oficios, en que se emplean con provecho propio y del establecimiento, los detenidos que tienen alguno. El mas elevado y mayor de los dos cuerpos de que consta el edificio, qued terminado mediados de 1836, en cuyos tres ltimos das se trasladaron desde el castillo de la Cabana, donde se hallabau establecidos provisionalmente mas de 700 presos. El segundo cuerpo, que no pudo terminarse hasta 1839 y se destin cuartel del presidio, est contiguo al primero por el O. en toda su anchura, y forma un cuadrilongo de otros dos pisos, pero menos elevados que los de la crcel. Abre en el centro de su fachada, que mira al castillo de la Punta, una puerta de buen gusto formaudo un arco entre dos columnas de sillares, teniendo adems otras cuatro sencillas, y hasta 64 huecos en su frente principal y sus costados. Contiene un espacioso patio embaldosado entre las galeras y cuadras, acomodadas para 400 presidiarios, y adems dos pabellones separados para alojar en cada uno de ellos un oficial y 31 plazas de tropa, que custodian el presidio. La fbrica de la crcel Nueva se debe, como otras muchas de utilidad y ornato pblico, la actividad inteligencia del general Tacn, que con el mayor acierto eligi el lugar en donde se levanta; en la esplanada descubierta que se halla entre el castillo de la Punta y el ancho espacio que media hasta el antiguo recinto amurallado, recibiendo la brisa por el E. y los aires del mar en toda su pureza. Solo mencionaremos los nombres de los cuarteles y los puntos de la ciudad en donde se encuentran, pues aunque por lo general son edificios espaciosos y bien construidos, la uniformidad de sus detalles haria montona y cansada para el lector esta descripcin. El de Artillera de montaa est situado al S. de la calle de San Isidro; el de Dragones, en la calle estramural de este nombre; el de Lanceros, de planta baja y moderna construccin, en la calzada de Belascoain y costado la calle de la Zanja; el de Milicias, llamado vulgarmente do Morenos, en la esquina setentrional de la calle de lo Empedrado; el de Pueblo Nuevo, en el barrio estramural de este nombre, siendo uno de I03 mejores y mas elegantes de la capital; el de San Ambrosio, en el estremo occidental de la calle de San Isidro; el de Ingenieros y su maestranza, en el espacio que comprendan las puertas de Monserrate y de Tierra; el Parque y Maestranza de artillera, en la estremidad N. de la calle de Cuba; y por ltimo, los dos cuarteles establecidos en los edificios de la crcel y de Factora. El arsenal, que es uno de los mejores de toda Amrica, ocupa un espacio cerrado de 500 varas de longitud y 400 de ancho sobre la ribera de la baha, al S. de la ciudad, entre los terrenos por donde se estendia el recinto amurallado hacia la parte del baluarte de San Isidro y toda la mitad meridional de la calle de Farruco la Factora. En su recinto aparecen dos edificios separados, con sus respectivos jardines, que sirven de alojamiento al comandante y al segundo jefe; la casa del interventor y guarda-almacn; el almacn principal y parque de artillera; el cuartel de marinera con dos localidades destinadas almacn de pertrechos y vveres; un vasto edificio con tinglados para los buques en carena y almacn de jarcias y otros efectos navales; otro edificio destinado cuartel del presidio, con alojamiento para los dependientes que lo tienen su cargo; un espacioso obrador de maquinaria, con herreras contiguas, donde se practican las composiciones de las mquinas de todas clases de vapores martimos; una fundicin donde se elaboran la mayor parte de las piezas de maquinaria naval; un vasto taller para aserrar maderas con sierras movidas por una mquina hidrulica; cuatro espaciosos tinglados para resguardo de las mader is de construccin, trabajos de carpintera de la maestrauza, y para la construc:ion de buques menores y preparar las operaciones de arboladura; una espaciosa grada inmediata al precedente tinglado para botar al agua los buques que se construyen, y que es la misma por la cual descendieron la baha las numerosas embarcaciones de guerra fabricadas en este arsenal en el pasado siglo; y en fin, un hermoso varadero con mquina de vapor, que admite buques hasta de 13 pies de calado. Las operaciones de arboladura no suelen practicarse en el arsenal, sino en el mismo muelle reservado para la marina de guerra, llamado de la Machina, por el nombre que se daba y aun se sigue dando en la Habana la mquina que hace mas de un siglo se estableci en aquel paraje con aquel objeto, y que despus ha sido repuesta y modificada con arreglo los adelantos de la construccin naval. Los buques que se han botado al mar de este grandioso establecimiento, desde 1724 hasta 1852, han sido 52 navios, dos de ellos, el San Hermenegildo y Prncipe de Asturias, de 120 caones cada uno; 22 fragatas, 10 bergantines, 7 paquebots, 14 goletas, una corbeta, un vapor y un chavetin, sean 108 buques de guerra, con un total de 5,021 caones. Adems se han construido 4 pontones y 6 gnguiles, sin contar las numerosas reparaciones hechas las escuadras y buques de la carrera de las Amricas. De los hospitales de la ciudad, el mas antiguo es el que primero se denomin de San Felipe y Santiago y

PAGE 169

ANTILLAS. 143 luego de San Juan de Dios, fundado desde la conquista de la Florida por el adelantado Pedro Menendez de Aviles, que alquil una casa para curar los militares enfermos y heridos en aquella espedicion. El hospital, con sus dependencias y la iglesia, forma un cuadrilongo irregular de 75 varas castellanas de longitud de E. O., sobre 60 de mayor anchura de N. S. entre las calles de lo Empedrado y la de San Juan de Dios y entre la de la Habana y Aguiar, y carece de las condiciones higinicas que se recomiendan para esta clase de establecimientos, no teniendo la ventilacin debida por hallarse rodeado de casas cuya elevacin le impide renovar en sus salas el aire con la facilidad necesaria. Se compone de dos grandes claustros con pisos altos, en los cuales estn establecidas las salas para blancos, una para ciruja, otra de convalecencia, dos de clnica mdica, otra donde se cura los enfermos por el sistema homeoptico, y adems las habitaciones destinadas para las hermanas de la caridad. La parte baja est dividida en dos salas de clnica mdica, una de ciruja, otra para presos, la botica, y dems oficinas y dependencias necesarias para su servicio. En el centro de cada claustro hay un patio con jardines para recreo de los convalecientes, uno frente la puerta principal que se comunica con la iglesia, y otro que sale la que tiene por la calle de lo Empedrado. Se sostiene este hospital con mas de 35,000 pesos de ingresos anuales por alquileres de casas, censos y otras imposiciones, y de las limosnas que recibe. La mortalidad en este establecimiento llega muchas veces hasta un 1S por 100, debida que ingresan bastantes heridos de gravedad; pero por trmino medio no pasa de un 8 por 100 anual. Aunque mas propio de la templada zona del Medioda de Europa que para la ciudad que pertenece, el hospital de San Francisco de Paula es uno de los mas correctos y regulares de los de la Habana. Forma con su iglesia y dems dependencias un cuadrilongo irregular de dos pisos, con 75 varas castellanas de longitud de E. O. sobre 60 de mayor anchura de N. S. entre la baha, la alameda de su nombre y la calle de San Ignacio. Su mejor fachada enfrenta la baha con siete ventanas bien intervaladas en su piso superior, y adorna al inferior un gracioso portal con seis columnas; la que mira la alameda solo tiene dos huecos en cada piso. Consta de dos salas altas para mujeres blancas, una de melicina y la otra de ciruja; dos bajas para las de color; la de enfermedades contagiosas, y la llamada del Palenque, destinada para refugio de negras y mulatas viejas. En 1854 el obispo D. Francisco Fiis y Solans invirti 6,000 pesos en la construccin de una sala alta para alojamiento de las hermanas de la caridad. Sus rentas por censos, alquileres, obras pas y arbitrios, ascienden unos 20,000 pesos anuales, y sus gastos 24,000, cuyo dficit suele cubrirse con limosnas. Al virtuoso den de la dicesis, Nicols Estevez Borges, se debe la fundacin de este asilo, para el cual dej en su testamento una suma de 45,000 pesos; y con algunas limosnas mas que recaudaron el obispo D. Juan Saenz de Maosea y el capitn general D. Francisco Dvila Orejn, hicieron levantar en 1667 un modesto edificio en los mismos solares que hoy ocupa, con un corto nmero de camas para mujeres y cierta clase de enfermedades, cumpliendo as la ltima voluntad del fundador. Un violento huracn que estall en 1730 arruin una gran parte del hospital; pero con las limosnas del vecindario se repar en todo el ao siguiente, recibiendo mejoras y ampliaciones, hasta que en 1797, reconocindose que estas eran insuficientes, la condesa de Santa Clara, esposa del capitn general del mismo ttulo, abri y realiz una suscricion que fu bastante para que se terminasen con el siglo la iglesia y el hospital, en la misma planta y forma en que hoy se encuentran. En la playa del N., en la parte estramuro3 y al NO. de la ciudad, se levanta el hospital de San Lzaro, que habindose empezado construir en 1714 con un donativo que en 1661 hizo un vecino llamado Pedro Alegre y con algunos otros recursos, no pudo terminarse hasta principios del presente siglo con los legados del gobernador Martnez de la Vega, D. Diego Marrero y algunos donativos del Ayuntamiento. Desde 1854 1859 recibi importantes mejoras y engrandecimiento con ausilios facilitados por el erario nacional. El cuidado de este asilo, situado en un punto muy propsito para que la brisa martima aparte de la atmsfera de la capital los miasmas de la horrible enfermedad contagiosa llamada elefantiasis se halla cargo de las hermanas de la caridad de San Vicente de Paul, que asisten los enfermos de tan temible mal con la admirable abnegacin que las distingue en todas partes. Las rentis de este hospital se elevan unos 24,000 pesos anuales, y su3 gastos ascienden mas de 38,000; pero la caridad pblica y otros arbitrios cubren el dficit que resulta. El hospital militar se halla establecido en el antiguo edificio llamado de la Factora, porque fu construido por la real Hacienda para depsito, elaboracin y clasificacin del tabaco, despus que se decret el estanco de esta planta en la isla. Se halla situado junto al muelle de Tallapiedra y en el barrio de Jess y Mara, y tiene su entrada principal por la calle de Farruco. A pesar de haber sido reedificado de nueva planta por disposicin del conde de Riela, despus que se hizo cargo del mando de la plaza cuando la evacuaron I03 ingleses, lo heterogneo de sus obras demuestra que fueron ejecutadas en distintas pocas. Es un edificio irregular de tres cuerpos, uno de dos pisos con azotea y portales formando arcos, con dos fbricas contiguas prximas al muelle, y un largo cuerpo que en forma de galera se estiende con 16 arcos de piedra y nueve varas de altura, sirviendo de ala al edificio principal. Presentaba un aspecto de abandono despus que ces el estanco del tabaco, cuando en 1841 el capitn general D. Jernimo Valds, de acuerdo con el superintendente de Hacienda D. Antonio la Ra, resolvieron utilizarlo para hospital militar de las fuerzas de mar y tierra de la plaza; y para este objeto dirigi inmediatamente las obras necesarias el general subinspector de ingenieros D. Mariano Carrillo de Albornoz, con la actividad, acierto y buen gusto que distinguen todas las dems que dirigi en la capital, trasladndose ya en setiembre de 1842 este hospital

PAGE 170

144 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. los enfermos del ejrcito y la marina que se hallaban en el de San Ambrosio. Actualmente pueden contener sus salas hasta 1,000 camas con las ampliaciones y mejoras que posteriormente ha ido recibiendo, y sus gastos anuales pasan de 277,000 pesos. No siendo suficiente este hospital para atender los enfermos que ocurren en la guarnicin de la plaza en las pocas en que se desarrollan las enfermedades endmicas, saelen establecerse adems uno dos provisionales. De varios estados de mortalidad de este hospital y otras indicaciones, resulta que de los atacados del vmito fiebre amarilla, mueren hasta mas de un 41 por 100; del clera un 21; las viruelas arrebatan mas de un 11; de las fiebres diversas, incluyendo entre ellas la mas maligna, el tifus, solo un 3, y no esceden de un 2 las defunciones eu los invadidos de las dems enfermedades, escepto en los de la tisis, que como en los del vmito, pasan de un 41 por 100 los muertos. Pero las mejoras urbanas que desde 1834 se emprendieron en la capital y continan desde entonces, van influyendo sobre sus condiciones de salubridad y disminuyendo de un modo notable la mortalidad de su poblacin y de sus hospitales. La casa de Bneficencia con todas sus dependencias, ocupa desde la terminacin occidental de la calzada de San Lzaro, freote la orilla del mar, unas 125 varas de anchura y unas 200 de longitud la entrada de la calzada de Belascoain. Forma un polgono casi cuadrilongo que presenta una fachada desigual al mar, con dos edificios unidos y de tan diferente construccin, que no guardan alineacin uno con otro. Entre ese cuerpo se conserva en su forma primitiva el que se construy en 1793, sin que las fbricas que se le han ido aadiendo hayan alterado sus lmites ni aun su distribucin. Es un correcto cuadrilongo de 63 varas de auchura con 100 de largo y 16 de altura en sus dos pisos, techados con azoteas. Su fachada, como hemos dicho, mira la ribera con su puerta principal, con once huecos arqueados en el piso superior y cinco en el inferior, contando hasta doce por sus dos lados longitudinales. En su prolongacin por el O. aparece la capilla con una puerta principal entre la antigua y otras dos abiertas posteriormente para entrar en la administracin y otras dependencias. Consta de seis departamentos, uno para nias, otro para varones, dos para mendigos y mujeres pobres, el de criados y sirvientes, y el destinado casa de Maternidad. Este ltimo departamento, desde que en 29 de febrero de 1852 se incorpor la casa de Beneficencia, se subdivide en otros tres, uno para refugio de las parturientas, otro de lactancia natural y artificial, y el de conservacin de los nios hasta la edad de seis aos. La fundacin de la casa de Beneficencia fu iniciada por el capitn general D. Luis de las Casas, secundado por la sociedad patritica de Amigos del Pas, por el obispo de Nueva-Orleaus D. Luis de Pealver, los marqueses de Crdenas y de Casa-Pefialver, que fueron los que facilitaron los primeros fondos, aumentndolos despus el vecindario de la Habana con cuantiosos donativos. De dirigir su construccin se encarg el comandante de ingenieros de la plaza D. Francisco Wambitelli, que bajo su plano muy sencillo, pero que no careca de elegancia, lo termin, inaugurndose con 34 nias hurfanas el 8 de diciembre de 1794. A pesar de los generosos esfuerzos de Las Casas para dotar este establecimiento con recursos bastantes para cubrir sus gastos, su mala administracin lo redujo tales atrasos, que en 1824 iba ya cerrar sus puertas. Pero el capitn general D. Dionisio Vives no solo hizo realizar mas de 32,000 pesos que se debian la casa por varios conceptos, realizando adems varias suscriciones y creando nuevos arbitrios fijos para su sostenimiento, sino que ampli el edificio para destinarlo otros objetos caritativos no menos importantes que el de su fundacin. Estableci una escuela de varones, un departamento para mujeres dementes, otro para la reclusin de mendigos, haciendo reparar adems el edificio antiguo y su capilla, y fabricar nuevas salas y habitaciones bajas con sus colgadizos, sumideros, algibes, un vasto patio adems del antiguo, y hasta un horno de cal para las obras que sobreviniesen en lo sucesivo. Los capitanes generales sucesores de Vives han puesto sin escepcion un especial esmero en promover los progresos de este asilo, y los pudientes de la capital han coadyuvado con la mayor generosidad ese objeto humanitario, haciendo crecer sus ingresos fijos con numerosos legados y donativos mas deJ^OOJ pesos anuales, de los que resulta un sobrante despus de cubrir sus gastos. Las rentas de la casa de Maternidad son mucho menores, pues no pasan de 22,000 pesos. Fundada primeramente por el piadoso obispo D. Diego Evelino de Compostela en los ltimos aos del siglo xvn, en una casa que haba sobre el mismo solar en donde hizj edificar poco despus el monasterio de Santa Teresa, cuya comunidad continu recibiendo algunos espsitos, se estableci luego en una casa que sus espeusas fabric el obispo D. Jernimo Valds en la calle de los Oficios, esquina la de la Muralla. La circunstancia de haber sido este obispo el verdadero fundador del primer asilo destinado los espsitos, fu el origen, de que desde entonces llevaran su apellido todos los que han ingresado en ese establecimiento de beneficencia. El mismo prelado leg su muerte la casa de Maternidad el edificio de San Isidro, ocupado por los padres franciscanos y algunas dependencias del gobierno; pero pesar de las reclamaciones de sus administradores para que se cumpliera la voluntad del donador, no lo consiguieron hasta que se puso dirigir la casa-cuna D. Mariano Arango, uno de los eclesisticos mas notables que han nacido en la isla. Su pluma y su energa recabaron al fin de la justicia una sentencia en 19 de febrero de 1830, que puso en posesin la casa de Maternidad de la de San Isidro, donde con toda solemnidad se instal algn tiempo despus aquel piadoso asilo. Uno de los principales beneficios que debi la ciudad al fecundo gobierno del capitn general D. Fraucisco Dionisio Vives, fu la casa de dementes de San Dionisio, que espensas de una suscricou voluntaria, se edific en 1826 y 1827. Este edificio de dimensiones menores entonces que las que hoy presenta, se inaugur eu 1. de setiembre de 1828 entre el costado E. del cementerio general y el ho3pitil de San Lzaro.

PAGE 171

ANTILLAS. 145 Su elegante fachada mira al S. adornada con un anteprtico de mrmol y orden corintio, con la puerta principal en el mismo centro del fondo, y que fu costeado con el propio peculio de aquel general. Precede ese prtico un vasto atrio rectaagular con bases de manipostera de mas de una vara, que sostiene un enverjado con pilares intermedios; y de igual construccin y forma que la de este atrio, es la cerca esterior del jardn. Por ambos lados de la entrada dan luz y aire las habitaciones de los departamentos de la casa y cuerpo de guardia, cuatro huecos bajos, guarnecidos con rejas de hierro. Consta la entrada de un corto corredor entre dobles puertas, de las cuales la una es la esterior, y otra que con una reja de hierro da paso al primer patio que 63 cuadrilongo, de 25 varas de longitud y 11 de anchura, con galeras arqueadas entre columnas corintias de piedra en todos sus cuatro lados. A. ese primer claustro abren quince celdas destinadas los pensionistas dementes, y tres calabozos reforzados con fuertes rejas. Otro claustro mas pequeo se construy despus, separado del anterior por un pasadizo entre do3 puertas, que abren dos salones corridos derecha izquierda; y mas adelante se construyeron otros dos departamentos con sus respectivos patios, destinados el uno para los dementes de color, y el otro lavadero, cocina y dems oficios. Sensible es que el vasto jardn que en un principio se estendia por su N. y tan necesario es para el estableciViata de Sagua la Grande (Cuba). miento, haya quedado reducido por cansa de esas obras. Aunque la casa de dementes del potrero Ferro no est situada en la ciudad, de la cual dista 10 kilmemetros, la incluimos entre sus establecimientos de beneficencia porque ha sido creada para su servicio. Ya desde 1848 se deploraba la insuficiencia de la casa de dementes varones llamada de San Dionisio, y se pens por el gobierno superior en los medios de crear esta segunda; pero no empez tener realizacin este pensamiento hasta que en 1854 se compr el potrero de Ferro, en el cual se fu formando un vasto parque de 23,000 varas de largo y 71 de ancho. Dentro de este recinto enverjado se levant despus un edificio de buen gusto, cuya mayor parte interior qued distribuida en ocho salones de 24 varas de largo y 7 de ancho, y veintiocho celdas de 7 y 5 varas de largo y ancho cada una, destinada cada cual al alojamiento de un pensionista demente y de un furioso de los que residen en este gran depsito de desgraciados. El departamento destinado las mujeres tiene el misANTILLA3. mo plan y distribucin que el de varones. La junta crala en 27 de setiembre de 1861 para su inspeccin y administracin, se ha ocupado asiduamente desde entonces en organizar la casa como un verdadero asilo curativo de la triste enfermedad de los pacientes recogidos, ponindolo bajo la direccin de un facultativo de conocimientos especiales, asocindole adems cuantos le son necesarios. El servicio interior y domstico est cargo de hermanas de la caridad. Aunque se han advertido en este local veutajas muy marcadas sobre el de San Dionisio de la Habana, al cual perjudica manifiestamente su contigidad al cementerio general, siendo las curaciones mas frecuentes y los accesos de furia mucho menos, sin embargo, la distribucin del edificio no es la que corresponde establecimientos de este gnero, ni la que se ha adoptado en I03 mejores de Europa y de I03 Estados-Unidos. Los gastos de este establecimiento, que pasan de 60,000 pesos anuales, se abonan por el Estado. En la estremidad meridional de la poblacin intramural, con sus vistas principales la corta calle 11a19

PAGE 172

146 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. mada Nueva y Sola, aparece la casa de Recojidas de San Juan Nepnmuceno. Es de un solo piso de manipostera, y tiene su asiento sobre solares de la huerta del antiguo convento de San Isidro, con una longitud de 125 varas y unas 25 de anchura. Tiene dos departamentos, con sus respectivos patios, uno para mujeres blancas y otro para negras y mulatas, una regular capilla y una enfermera. Aunque las rentas fijas de esta casa disminuyeron mucho desde que el huracan del 10 de abril de 1846 destruy el teatro principal y quedaron desde entonces reducidas poco mas de 5,000 pesos, es suficiente esta cantidad para la manutencin de las reclusas, que son pocas y la mayor parte de color. El nico edificio notable de recreo de la ciudad de la Habana, es el gran teatro de Tacn, que es uno de los mejores de Amrica. Hallndose el antiguo teatro principal situado en un estremo de la poblacin, y no teniendo tampoco localidades suficientes para sostener con sus productos una compaa de pera, cuyas funciones eran y son muy aficionadas las clases acomodadas de la Habana, el general Tacn indujo en en 1835 que emprendiese la obra de ese vasto y elegante teatro, al inteligente especulador D. Francisco Marty, que lo edific en el mas animado centro del paseo principal y en el ngulo de una de las calles de mas movimiento de los arrabales. El teatropropiamente dicho compuese de uh cuadrilongo de unas 40 varas de anchura y cerca de doble longitud, cubierto de una simple techumbre con varios ventiladores. La entrada principal es un prtico de elegante sencillez, con tres arcos al frente y uno en los costados con columnas de mrmol intermedias y tres de relieve sobre obra de piedra en ambos ngulos. Cbrele una azotea que sirve de techo al espacio de la entrada principal. Contiguo la derecha de la nave del teatro se estiende nn edificio bajo con el frente la alameda y el costado la calle de San Jos, de dos pisos por el fondo donde estn establecidas casi todas sus dependencias y talleres. Figura la sala de espectculo una herradura perfecta, cuyo mbito se distribuye en tres rdenes de palcos que contienen 90, sin incluir en este nmero los muy espaciosos y elegantes de la capitana general y de la presidencia, y en 22 filas de lunetas cruzadas por tres calles y una vasta orquesta. Estas localidades pueden ocuparlas 2,000 concurrentes; pero tienen capacidad para nna cuarta parte mas en las noches de funciones estraordinarias. Su escenario es tan vasto y est tan lujosamente servido y decorado como el de los mejores teatros de Europa. El teatro de Villanueva, llamado tambin Circo Habanero, que alinea por su espalda con la calle de la Merced. El sencillo edificio destinado reidero de gallos, situado cerca del ngulo que forman con su crucero las calles de San Nicols y Antn Moco. La plaza de toros, construida en 1850, con capacidad para unos 6,000 espectadores, al S. de la casa de Beneficencia, dando vista su entrada la calzada de Belascoain son las nicas fbricas pblicas de recreo, que adems del teatro de Tacn se encuentran en la ciudad de la Habana; y la sencillez con que estn construidas no ofrece ninguna particularidad que merezca mencionarse. El nico monumento que como recuerdo de un hecho histrico encierra la capital de Cuba, es el conocido con el nombre del Templete. Una antigua tradicin que no se encuentra justificada en ningn testo, recordaba la ciudad que la primera misa celebrada sobre sus solares lo haba sido la sombra de una ceiba secular que estendia su follage por el ngulo NE. de la plaza de Armas. Quiso en 1754 perpetuar este recuerdo con un modesto monumento el capitn general don Francisco Cagigal, y de acuerdo con el Ayuntamiento hizo elevar junto aquel sitio un pilar de tres caras de nueve varas de ancho sobre un zcalo de piedra de cuatro pies de altura y cinco de dimetro, sobre el cual se coloc una pequea imagen de Nuestra Seora del Pi, lar que se deterior con el tiempo, as como lo dems del pequeo monumento. Vindole muy deslucido el general Vives, resolvi eu 1827 restaurarlo con otro mejor que aumentase el embellecimiento de la plaza de Armas, y encarg su secretario D. Antonio de la Torre y Crdenas, sugeto de gusto y natural de la Habana, el trazado de la nueva obra. Qued terminada en 18 de marzo de 1828 en la forma que hoy se encuentra, sobre un cuadrilongo regular de 32 varas de E. O. y 22 de N. S., cercada de una elegante verja de hier ro que termina en lanzas de bronce apoyadas sobre globos del mismo metal. Entre esta yerja se hallan repartidos 18 pilares de piedra, de base y capitel toscano, siendo de cuatro varas de alto los dos de la portada de la verja abierta al O. y los cuatro de los ngulos, y de tres los dems de los costados. La portada de hierro que pesa 2,000 libras, rueda sobre ejes esfricos de bronce, de slido y buen trabajo, coronando al aire su mainel un escudo de cinco pies de altura con las armas de la ciudad doradas fuego. Terminan los seis referidos pilares mayores de los ngulos y la portada con seis grandes jarrones, de los cuales se destacan pinas de piedra de un pi de alto. En las caras esteriores de los dos pilares de la portada se leen dos inscripciones. El templete, que es la obra principal del monumento, est situado en el fondo del cuadriltero y centro de su lado del E. Mide 12 varas de frente y ocho y media por los dos costados, componindose de un arquitrave de seis columnas, capiteles dricos y zcalos ticos, siendo su altura desJe el pavimento hasta la clave del frontn, de 11 varas. En los costados aparecen otras cuatro columnas pilastras de la misma estructura que la del arquitrave, ique cuenta 11 metopas labradas en la piedra y 12 trglifos sobre la del piso. Adornan la parte superior del centro un relieve con las iniciales de F. VII, dos globos con una corona sobrepuesta, y otros accesorios que figuran una aljaba, un arco y flechas. En el centro del tringulo del tmpano, descbrese una lpida imitando al granito gris, con una inscripcin. El pavimiento del templete es de mrmol, y los frentes y costados esteriores reposan sobre tres grandes corridas con boceles de piedra de San Miguel. Entre los pilares del enverjado esterior median asientos de la misma piedra. No era natural que entre la arquitectura del nuevo mo-

PAGE 173

[cL 5MBQMKD &Wm\2 ME ^giMdh

PAGE 175

ANTILLAS. 147 numento quedara descuidado el sencillsimo de 1754. Despus de restaurarle todo lo mejor posible, colocse el antiguo pilar sabr cuatro gradas circulares de piedra rodeada de ocho marmolillos de 14 varas de alto, alrededor de los cuales pende una cadena sujeta por ocho esferas de bronce doradas fuego, sobre las cuales aparecen I03 nombres de varias autoridadee de aquella poca. Sobre la ltima grada se eleva el antiguo pilar restaurado, en cuya primera voluta al S. se ven en relieve las armas de la ciudad, y en la del N. los collares del Toisn y del Espritu-Santo dorados fuego. A la antigua imagen de la Virgen del Pilar sustituy otra tambin dorada fuego, de una vara de alto, sobre un pilar de tres cuartas, en cuyo centro est trazada la cruz de Aragn con otra inscripcin. L03 nicos objetos que con un busto do Colon adornan el interior de esta especie de santuario, son tres lienzos pintados por Vermay de mediana composicin as en dibujo como en colorido, representando el de la derecha la escena de la primera misa que se supone haberse celebrado la sombra de la ceiba, en el de la izquierda la instalacin del primer municipio de la Habana en el acto de prestar juramento los dos alcaldes y cuatro regidores que lo compouian, y en el tercero se reprodujo la escena de la inaguracion del templete verificada el 18 de marzo de 1828, apareciendo con casi perfecta semejanza las personas que concurrieron aquel acto, siendo ese el mayor mrito del cuadro. Adems de la casa de Gobierno tienen los capitanes generales de la isla otra residencia para su recreo, dondesuelen pasar laestaolon rigorosa y alojarse desde su salida del mando hasta su embarque para la Pennsula. En terrenos de la antigua estancia de Arostegui y muy cerca de la Zanja R-ial y de las faldas setentrionales de la eminencia que corona el castillo del Prncipe, se levanta un sencillo edificio llamado Quinta de los Molinos, porque sobre sus solares estuvieron los molinos del tabaco de la antigua factora. Cuando se empez la obra del paseo-calzada que desde la calle de la Reina conduce aquella fortaleza, la estacin del ferro-carril de la Habana que se estaba construyendo en esa localidad hacia desaparecer el ensayo de jardn botnico emprendido en el mismo lugar pocos aos antes por D. Ramn de la Sagra; y al ordenar el general Tacn la traslacin de sus arbustos y plantas al espacio que media entre los Molinos y la referida calzada-paseo, resolvi tambin que se fabricase all una pequea quinta compuesta de un cuadro de planta baja con azotea, huecos y tres galeras con persianas en los frentes de N. E. y comunicndose por el O. con una pequea casa que habia antes en aquel lugar y que se reform para habitacin de los criados, cuadra y cochera. El general O'Donnell reconoci despus que era demasiado modesta para su objeto esta casa de recreo, en donde muchos particulares tenan quintas mas vastas y hermosas que la destinada al primer funcionario del pas. Pero no queriendo ocasionar gastos al Erario, dispuso que con recursos de las muchas obras que diriga entonces en la capital el subinspector de ingenieros D. Mariano Carrillo de Albornoz, se fabricase un piso alto sobre el bajo, y con igual repartimiento de piezas, que se reducen cinco principales en cada piso, amplindose tambin al mismo tiempo las dependencias de los criados con una pieza para baos, y se reform el pequeo edificio destinado para cuerpo de guardia, que se halla unas 80 varas al E. de la casa-quinta. Una parte de los jardines que la rodean estn cerrados al trnsito pblico y ocupan el espacio descubierto que est al N. de la casa y del jardn Botnico, del cual se halla separado por un enrejado que corre al E. desde el mismo ngulo de la quinta. El jardn botnico desde que se traslad este sitio en julio de 1831, ocupa todo el espacio comprendido entre la quinta, su jardn reservado y la lnea de la alameda de Tacn, de la cual le separa de E. O. un largo enverjado de hierro sobre un zcalo de piedra con asientos. Su superficie figura un ngulo irregular de 500 varas en los lados, cuyo vrtice termina en la tercera glorieta de aquella alameda, atravesndolo de SO. NE. el rea del ferrocarril de la Habaua. Se ha enriquecido con casi todas las plantas exticas que pueden revegetar en aquel suelo. Su terreno antes erial y pantanoso, empez cubrirse desde 1837 de arbustos, cspedes, grutas y saltaderos de agua procedente de la Zanja Real, que corre muy cerca por su N. y surte tambin al estanque del jardn la quinta de los Molinos. Adems de las calles secundarias que cruzan por entre los cuadros sembrados, le atraviesan dos vias principales perfectamente terraplenadas y arenadas, que conducen desde la quinta las dos plazas glorietas circulares de la alameda de Tacn, que estn muy inmediatas. Este es el paseo mas frecuentado de la capital por I03 altos funcionarios y por el mismo capitn general. ntrelos edificios pertenecientes al Estado destinados la instruccin pblica, el mejor de todos e3 el de la Universidad, establecida desde su fundacin en 1728 en el convento de Santo Domingo. Su interior se divide, en tres claustros; el primero est labrado de columnas y arcos de piedra, y por todos ellos hay entrada las aulas. Tiene la principal por la calle de O'Reilly. En sus ctedras se ensean las asignaturas de filosofa y letras, jurisprudencia, medicina y ciruja, y farmacia. En un saln del piso principal que tiene sus vistas la calle de San Ignacio, se halla establecida la biblioteca, que cuenta unos 10,000 volmenes. El seminario de San Carlos se alza espaldas de la catedral y forma un estenso polgono irregular cerca de la orilla de la baha, entre la cortina de Valds, la calle de San Ignacio y la esplanada del baluarte de San Telmo, que le separa de la maestranza de artillera y la pescadera. Por sus lados oblicuos la calle de San Ignacio mide 102 varas; por el costado setentrional 28 solamente; por su espalda la cortina de Valds 160; por su lado la pescadera 44, y 40 por el que mira al ensanche, que con el nombre de ese espendo pblico sirve de continuacin la calle de lo Empedrado. Resulta, pues, que este edificio es uno de los mayores de la poblacin aunque de su arquitectura esterior no merezca mencionarse ninguna otra particularidad que su gran puerta principal que abre por la calle de San Ignacio frente la entrada de la del

PAGE 176

148 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. Tejadillo, ostentando en relieves de piedra las armas reales y las del obispo D. Diego Evelino de Compostela, fundador del colegio. Consta de tres pisos con muchas y espaciosas habitaciones. La parte baja forma un vasto cuadriltero de ventilados claustros, que terminan por columnas de piedra que miran al patio principal, el cual est adornado en su centro con una elegante fuente de varios surtidores. Adem3 de las celdas del rector, de los principales catedrticos y de los colegiales, que tienen sus vistas la baha con seis huecos en el piso principal y 16 en el segundo, tiene el colegio una buena capilla, salones para el aula magna, el refectorio, una modesta biblioteca de su uso particular, y las piezas para mayordoma y habitaciones de los sirvientes. Los recursos empleados enl689para esta fundacin, fueron los mismos que para casi todos los de la isla; los donativos del obispo Compostela y las limosnas del rey y del vecindario. Primeramente estuvo establecido este seminario en una casa de la oalle de Compostela; despus el obispo D. Jernimo Valds lo estableci en una casa que compr para este objeto; y por ltimo, despus de espulsados los jesutas dlos dominios espaoles, el gobierno permiti al obispo D. Santiago Echevarra que lo trasladase al edificio que qued vacante con la salida de aquellos regulares. Entre los prelados que mas lo han favorecido debe mencionarse D. Juan Espada y Landa, que lo dot sus espensas de un gabinete de fsica, surtido con las mejores mquinas y aparatos que conoca la ciencia en 1830. Se hallan tambin establecidos en este edificio el juzgado eclesistico y otras oficinas de la dicesis. La mayor parte de los dems institutos de enseanza costeados por el Estado, se hallan establecidos en el antiguo convento de San Isidro cuya descripcin hemos hecho. All estn reunidas la Escuela de Agricultura, la de Comercio, la de Maquinaria, la de Telegrafa, la de Nutica, la de Aparejadores, Maestros de Obras y Agrimensores, la de Dibujo de San Alejandro y la de Veterinaria. Adems de la citada biblioteca de la universidad solo existen otras dos pblicas de corto caudal de obras que son, la de la Sociedad Econmica de Amigos del Pas establecida en la misma sala donde celebra sus sesiones esta corporacin y que consta de unos 13,000 volmenes entre libros, memorias, opsculos y folletos, y el museo y biblioteca del antiguo hospital de San Ambrosio, que pesar de los esfuerzos del superintendente D. Alejandro Ramrez, de los del conde de Villanueva, y sobre todo del laborioso y entendido facultativo habanero D. Nicols Jos Gutirrez, son todava muy inferiores los que poseen en Europa y los Estados-Unidos algunos particulares. El Liceo Artstico y Literario fundado en octubre de 1844 en la calle de Mercaderes, tiene tambin una pequea biblioteca. Este establecimiento literario y de recreo es el amparo de todos los artistas as nacionales como estranjeros, que solicitan sus salones, en donde sin pagar nada por el alumbrado y el servicio, dan conocer sus talentos y sus facultades. Y no son estos solamente los que se aprovechan del constante culto que se tributa en aquel crculo las ciencias y las artes. Hcenlo generosa y gratuitamente estensivo todo el pblico por medio de diez y seis clases que desempean los profesores mas acreditados de la capital en las que ensean arquitectura, dibujo lineal elemental, lineal completo y natural, idiomas francs ingls, fsica, esgrima, grabado en madera, higiene, griego, literatura, historia natural, flauta y oboe, piano, piscologia y pintura de decoracin. En ciertas pocas celebra juegos florales y certmenes pblicos, en lo3 que consigna premios los autores de las mejores obras presentadas. Los dems edificios del Estado y municipales de la ciudad de la Habana adems de los espresados son, el matidero, el rastro de ganado menor, y el cementerio. El matadero ocupa una vasta localidad la derecha del puente de Chavez junto la calzada del Monte en el barrio del Horcn, y es un edificio irregular de manipostera y madera con todas las oficinas y dependencias necesarias para su servicio. El de ganado menor es muy adecuado su objeto por su forma y el sitio donde se levanta, que es el campo de Pealver, y 300 varas del anterior, alineaudo con la calle del Campanario Viejo, forma un cuadrilongo irregular que mide cerca de 90 varas de largo, unas 80 por su menor anchura que mira al Medioda, y cerca de 100 por la que est al N. Durante cerca de dos siglos se observ en la Habana la perniciosa prctica de enterrar I03 cadveres en las iglesias. El capitn general D. Luis de Las Casas intent desterrarla, pero tuvo que desistir de su proyecto de construir un cementerio por los obstculos que encontr para la adquisicin del terreno. Pocos aos despus cuando tom el bculo en 1799 el ilustrado obispo D. Juan Espada y Lauda propuso al cabildo eclesistico la realizacin del pensamiento de Las Casas, pero no pudo empezarse la obra hasta 1804 por la repugnancia y contradiccin de los vecinos, que aunque la deseaban ninguno la quera tener cerca de sus viviendas. Se halla junto la playa al NO. de la ciudad. Con los donativos de las familias acomodadas que quisieron comprar terrenos para sus sepulturas, con las rentas de la mitra y con poco mas de 12,000 pies que dio el primer contratista, pudo en 2 de febrero de 1806 bendecir aquel obispo el nuevo cementerio, donde hizo depositar las cenizas del capitn general D. Diego Manrique, enterrado autes en San Francisco, y las de algunos personajes importantes en el pas. Por los aos de 1845 viendo el capitn general D. Leopoldo : Donnell y el arzobispo de Guatemala, gobernador de la mitra, que pesar de su estension no era suficiente para las tristes y frecuentes urgencias de una poblacin tan crecida y tan mal sana durante una parte del ao, permitieron por algn tiempo que se construyeran paredones para nichos, contiguos las tapias esteriores y divisorias de los tres departamentos de que consta el cementerio. Se halla junto la playa al NO. de la ciudad y de su barrio estramural de San Lzaro. Su portada al S. se compone de cuatro pilastras de orden toscano, en cuyo centro abre la puerta bajo dos arcos balaustrados, y sobre ella hay varias figuras alegricas, entre las que sobresalen las que representan la Eternidad y el Tiempo. En tres l-

PAGE 177

ANTILLAS. 149 pidas sobrepuestas la puerta se leen los nombres del marqus de Someruelos y del obispo Espada, y una sencilla dedicatoria con el ao en que se termin la obra. A la derecha de la entrada est la habitacin del capelln, y la izquierda las localidades destinadas los dependientes. Divide el campo principal de los enterramientos una via de cuatro varas de ancho pavimentada con losas de San Miguel, que desde la puerta conduce rectamente la capilla por entre dos filas de almendros. En los ngulos de los osarios aparecen obeliscos, y la forma de la capilla es sencilla y de buen gusto. Se compone su frontispicio de un chapitel sobre cuatro columnas, y las paredes interiores de este pequeo templo estn pintadas al fresco representando la resurreccin universal, las virtudes teologales, y ocho dolientes matronas con nforas de aromas en las manos; pero su mayor adorno es un hermoso crucifijo de marfil sobre cruz de bano que domina al altar, que es de unasencilla hechura tumularia. Desde un priucipio se destinaron localidades separadas para las notabilidades y clases de la ciudad, designndose todas con inscripciones que por lo sencillas y modestas, contrastan con las armas y blasones con que algunos quieren ostentar su orgullo hasta en la tumba. La barriada del Cerro tiene un comenterio particular, lo mismo que la de Jess del Monte y del pueblo de Regla. La mayor parte de las casas de la Habana son de un solo piso, aunque tambin hay muchas de dos y tres cuerpos con buenas fachadas, anchos zaguanes, espaciosas escaleras y grandes patios rodeados de galeras en el primer piso y con elegantes pabellones, presentan ciertas particularidades en su arquitectura propias del rigoroso clima de la grande Antilla. Las puertas y ventanas son de gran magnitud, careciendo estas ltimas de vidrieras, colocndose solo en su parte superior medios puntos de vidrios de colores, para modificar la luz en las habitaciones, las cuales tambin estn pintadas de anchas franjas cenefas de colores, as como las paredes esteriores, para atenuar la reflexin de los rayos solares. Tambin es muy general que el comedor aparezca entre la sala y el patio, del que solo est separado por uno dos arcos que se cubren con persianas cortinas, para dejar que penetre el aire libremente. En la mayor parte de las casas antiguas, escepto en las principales, la puerta de entrada de la calle da acceso inmediatamente la sala, y como uno de los muebles que la adornan se encuentra en muchas el quitrn, que es un carruaje del pas. Casi todas las de nueva construccin tienen azotea y zagun. Se cuentan muchas casas de vecindad llamadas ciudadelas, que se componen generalmente de un patio largo callejn con pequeos cuartos derecha izquierda habitados generalmente por gentes de color. Las noticias estadsticas de 1862 elevaban el casero de la ciudad y sus distritos 1,554 casas altas y 10,124 bajas de manipostera, y 4,767 de tabla y teja y otros materiales, levantndose la mayor parte de estas humildes habitaciones en los arrabales de la capital y los caseros que le estn agregados. Entre los edificios particulares destinados al servicio pblico, son dignos de citarse las casas de Salui de San Leopoldo en la calzada de San Lzaro; la Nacional en la terminacin occidental de la manzana que media entre las calles de Escobar y Gervasio; la de la Marina en el barrio ultramarino de Casa-Blanca; la de San Rafael en la calle de la Reina; la de Santa Rosa en uno de los costados de la alameda de Tacn; la quinta sanitaria de Belot sobre el litoral de la baha, en la ensenada de Marimelena; y la del rey, en la calzada de Cristina, entre el risueo casero que se conoce con el nombre de Buenos-Aires. La estacin del ferrocarril de Villanueva aunque sencilla es un elegante y bonito edificio compuesto de dos cuerpos principales y separado uno de otro por el rea del mismo ferrocarril, que con los almacenes y dems dependencias ocupa el vasto cuadrilongo comprendido entre el Campo Militar, la alameda de Isabel II y las calles de San Jos y la Industria, y que est cerrado por una empalizada que parte derecha izquierda de la fachada del edificio principal. Los almacenes de depsitos para azcares, mieles y otros frutos del pas que se levantan en distintos puntos del litoral de la baha, como los de Marimelena, Regla y los de Santa Catalina 6 San Jos, por su gran estension y la solidez de sus fbricas, pueden contarse entre los edificios mas notables de la capital. Hay adems otros muchos de buen gusto y slida y amplia construccin, donde se hallan establecidos buenos hoteles, cafs y tiendas de toda clase de artculos de comercio. Entre las quintas de recreo de las cercanas de la Habana, las mas notables son las de los condes de Fernaudina, de Santovenia y de Villanueva. Todas las calles de la ciudad intramural estn alumbradas con gas, lo mismo que las principales de estramuros, y las dems con luces de aceite. El vecindario de la Habana que desde fines del siglo xvi se surta de aguas potables nicamente de una sangra hecha al rio Almendares, llamada Zanja Real, cuenta hoy para este primer rengln de consumo pblico, con el acueducto de Fernando VII y con el de Vento canal de Isabel II que aun no est terminado. El primero que se empez construir en 18 de junio de 1831 concluyndose sus obras en 1835, arranca con la citada zanja real del depsito llamado de los Filtros del Husillo al S. del pueblo de Puentes Grandes, y dos leguas al SO. de la capital en la orilla del Almendares Chorrera, desde donde empieza correr el agua por un cao descubierto de sillera con una compuerta en medio para verter en los estaques de decantacin que se hallan tambin descubiertos. Su obra dirigida por los ingenieros conde de Bigaes y D. Nicols Campos, cuenta con una longitud en su mayor parte rectilnea de 7,500 metros hasta el antiguo recinto amurallado, penetrando en la ciudad intramural por la parte donde se hallaba la puerta de tierra. Su tubera mide 18 pulgadas de dimetro hasta llegar al barrio del Cerro y la calzada del O., y solo 14 hasta el citado punto, por donde penetra en la poblacin de intramuros. Correa las aguas del Almendares razn de m 10 por segundo; pasan por dos rdenes de enrejados que sirven para contener los cuerpos flotantes, cayendo despus desde una altura de mas de seis pies en el primer estanque, en donde se filtran con movi-

PAGE 178

150 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. miento horizontal por tres capas verticales, compuestas las dos primeras de arena gruesa, y la ltima de arena fina mezclada alguna vez con carbn. Desde este primer recipiente se introducen en el segundo, dividido en cuatro partes para por la ltima divisin al NE., que es donde est la tragante del tubo de conduccin, llegar la Habana puras y cristalinas en la estacin de la seca, y turbias y con mal sabor en la de las lluvias. El volumen mximo de agua que recoje es de 0'80 metros cbicos por segundo sean 70,000 metros cbicos diarios; pero de esta cantidad apenas llegan la Habana 20,000 causa de sus numerosas sangras de riego, filtraciones, etc. No podia ser suficiente para el consumo de una capital tan populosa y que sigue creciendo en vecindario la cantidad de agua que suministra el acueducto de Fernando VII; por esto desde 1853 proyect el coronel de ingenieros D. Francisco Alvear dotar de una vez y para siempre la ciudad donde habia nacido del primer rengln de su consumo pblico. Aprobado su proyecto en octubre de 1858, se inauguraron los trabajos de esta obra colosal, que aun no est terminada, en 27 del siguiente noviembre. Arranca desde la caada llamada de VeDto, que es por donde, despus de haberse enriquecido con varias corrientes, serpentea el Almendares. Desde este punto son altas sus orillas, en las cuales brotan numerosos manantiales de claras y finsimas aguas y de salida tan violenta, que han discurrido algunos que procedan del continente americano. En todo tiempo y cualquiera que hayan sido los trastornos del Almendares, conservaron aquellos manantiales invariablemente su elevacin y las escalentes condiciones de sus aguas, que, adems de suministrar mucha mayor cantidad que la que pudiera necesitar el consumo del vecindario, dejan tambin la que pueda exigir el regado de todos los campos adyacentes la longitud del nuevo acueducto. El presupuesto general de sus obras para la conduccin del caudal de los cinco manantiales que se prefirieron, asciende 1.535,380 pesos fuertes. Aunque ya se han ejecutado muchas de las obras detalladas en la memoria que se public antes de empezarlas, nos abstenemos de reproducirlas en este artculo, no solo por no abultarlo innecesariamente, sino por las variaciones inherentes obras de tal magnitud. Solo diremos que la trada diaria de agua ofrecida es de 102,000 metros cbicos, de los cuales 42,000 son para el consumo pblico y particular de la ciudad, quedando los restantes para el regado de los campos, quintas y fbricas rurales. Las fuentes y surtidores que se encuentran en la Habana son de muy escaso mrito artstico, y adems de las que dejamos indicadas en la descripcin de sus alamedas y paseos, solo mencionamos como las mas notables la de Neptuuo, que aparece hacia el estremo setentrional del muelle de Caballera y se compone de una graciosa pila de mrmol de regulares dimensiones con un, pedestal ocupado por una figura que representa aquel dios mitolgico. El vecindario de la ciudad de la Habana en los siete distritos en que se halla dividida, segn los datos oficiales correspondientes al mes de junio de 1862, se compona de 116,646 blancos, 38,969 libres de color y 24,381 esclavos, elevndose un total general de 179,996 almas. Mientras dura el esto, una gran parte de las familias acomodadas trasladan su residencia los pueblos del Cerro, Jess del Monte, Calabazal, Puentes Grandes, Marianao y Guanabacoa, que por la facilidad de sus comunicaciones con la capital, es el mas frecuentado de todos esos puntos de temporada. En la de Navidad, que dura quince 6 veinte dias, se alejan hasta Bejucal, Santiago de las Vegas, San Antonio de los Baos, Guanay, y con preferencia Gines. Para juzgar bien de la posicin de la Habana, el mejor puoto de vista es la loma del Indio, que se levanta en el camino de Guanabacoa, y desde la cual se goza de la hermosa perspectiva que presentan la ciudad, sus arrabales, su puerto y sus fortificaciones. Casa-Blanca. — Casero y distrito ultramarino de la Habana, que se estiende por la orilla oriental del fuerte. Empez levantarse mediados del siglo xviti, cuando la Intendencia estableci en aquel punto un almacn y un carenero para I03 buques guardacostas, donde trabajaban gran nmero de artesanos y presidiarios. Este casero tiene un hospital, dos escuelas de primeras letras, y mas de 1,000 habitantes, y en su demarcacin se hallan el castillo del Morro, la cindadela de la Cabana, el fuerte nm. 4, y el casero del Pescante, tambin sobre la orilla de la baha, donde fondean las chalupas de los fuertes. El Cerro. — Pueblo una legua al SO. de la Habana, que se halla despus del barrio del Horcn, con cuyas casas se enlaza por el G. y parece una continuacin de la ciudad estramural. Est situado cerca de nn cerro, del cual toma su nombre. Se fund en los primeros aos de este siglo, cuando empez cruzar su actual localidad la calzada que conduce desde la capital Marianao y la Vuelta-A.bajo; pero ya desde principios del siglo xviu habia en este lugar un depsito de maderas para el arsenal de la Habana. Las dos primeras casas fueron construidas por D. Jos Mara Rodrguez y D. Francisco de Betancourt. Su primera iglesia, de madera, se levant en 1807 y fu destruida en 1843; pero despus s construy otra de manipostera. Una parte de la poblacin de la Habana, como ya hemos dicho, se traslada al Cerro durante el esto. Existen en este punto gran nmero de casas de campo; pero aunque las hay bastante capaces, ninguna denota, por la elegancia de su construccin, la riqueza de sus propietarios, siendo las mas notables las de los condes de Fernandina, Santovenia, Lombillo, marqus de Esteva de las Delicias, la de Peiralver y la de Herrera. La mayor parte de los edificios se estienden lo largo de la calzada, que est cortada por algunas calles muy cortas, siendo la principal la del Tulipn. Se cuentan 28 quintas casas de recreo, y otras 273 de diferentes materiales, siendo muy pocas las que carecen de jardin por la espalda, y pasa de 2,500 el nmero de sus habitantes. Este pueblo, aunque sujeto fiebres por la abundancia de su vejetacion y el paso de las aguas del acueducto de Fernando VII y la Zanja, es acaso el punto mas ameno y la mejor residencia de recreo que se encuentra en toda la isla. Pertenece al quinto

PAGE 179

ANTILLAS. l.M distrito de la capital, y tiene una escuela gratuita de primeras letras para varones. Jess del Monte. — Este pueblo se halla una legua al SO. de la plaza de Armas de la capital y continuacin del barrio del Horcn. A mediados del siglo xvn ya habia algunas pobres viviendas en esta localidad, que fueron despus aumentndose cuando se fund la iglesia en 1698 y cuando acudieron hacia 1708 algunos vegueros fomentar el cultivo del tabaco en las orillas de los arroyos de Agua Dulce y Mabca. Sigui prosperando despus que principios deteste siglo se convirti en calzada el antiguo camino de Santiago, aunque desde que empez esplotarse la va frrea entre la Habana y Bejucal perdi las ventajas que le proporcionaba el coutnuo movimiento de carruajes y arrieros. La pureza de su atmsfera y la amenidad de su paisaje atrajeron multitud de pudientes de la Habana este pueblo, que han ido sustituyendo con bonitas casas y quintas de recreo los pobres y defectuosos edificios que lo formaban. Hoy disputa al Cerro y Puentes Graudes la animacin y concurrencia de las temporadas de verano. Su casero se estiende lo largo de la calzada de Santiago y Bejucal, siguiendo las ondulaciones de un terreno plantado de palmeras, cocoteros y rboles frutales que recrean la vista con su perenne verdor y frondosidad. La iglesia se levanta sobre una eminencia la izquierda de la calzada; es de una sola y espaciosa nave con una torre cuadriltera, y tiene habitacin contigua para el prroco. Su vecindario pasa de 2,000 almas. Cruzan al pueblo dos pequeas corrientes que van desaguar la baha, las que con el acueducto de Fernando VII proveen de agua la poblacin, en cuyo centro hay una hermosa fuente. Desde 1765 fu este pueblo cabeza de un partido, hasta que hace algunos aos se le agreg el quinto distrito de la capital. Este pueblo sirvi de escena el 21 de febrero de 1723 un espectculo funesto. El capitn de caballos D. Juan Barrutia hizo ahorcar en los rboles del camino doce vegueros de los que armados se habian por tres veces sublevado contra las disposiciones de la real Hacienda para el estanco del tabaco. Durante el sitio de la Habana por los ingleses, como punto estratgico importante para asegurar las comunicaciones de la plaza y su abastecimiento, fu teatro de algunas escaramuzas entre los invasores y los dragones y milicias que mandaba D. Carlos Caro. En uno de sus albergues muri entonces el heroico guerrillero D. Jos Antonio Gmez, familiarmente llamado Pepe AntODio. Luyan. — Aldea situada poca distancia de la orilla mas meridional del fondo de la baha de la Habana, comprendida en la demarcacin del quinto distrito. Compnese de un grupo de unas veinte casas, alineadas la mayor parte en la calzada del E., unas 3,000 varas del barrio del Horcn y del castillo de Atares. El rio Luyan, del que toma su nombre, pasa por el O. de la calzada y de sus casas, cerca de las cuales cruza sus mrgenes el elegante y slido puente de Alcoy, que es uno de los mejores de la isla. Su vecindario no pasa de 100 individuos de todo edad, sexo y color. Pescante. — Casero unido al de Casa-Blanca, que corresponde al primer distrito de la ciudad, con unos 60 habitantes. Puente-Nuevo. — Casero en los barrios estramuro3 de la capital, y corresponde al cuarto distrito llamado de la Factora. Requena. — Grupo de casas situado cerca de la falda del castillo del Prncipe, contiguo las del casero de San Antonio Chiquito. — Es un numeroso grupo de edificios de manipostera y regular arquitectura que se encuentra media legua al O. del recinto que estuvo amurallado entre las calzadas de Tacn, Infanta y las faldas de la loma de Arstegui y del castillo del Prncipe. Antes de la divisin urbana que rige en la capital fu cabeza del partido de su nombre. Hoy, con el casero de Requena, compone el barrio llamado de Tacn, perteneciente al segundo distrito. El Vedado.— Casero de algunas viviendas establecidas en la cantera de este nombre hace mas de dos siglos, esplotada para la construccin de edificios de la Habana. Se halla unas 2,000 varas al O. de la batera de Santa Clara y casi igual distancia del estremo occidental del barrio de San Lzaro. Su vecindario se compone de los peones que trabajan en las canteras y se alojan en pobres chozas. Regla.— Pueblo situado frente la Hahana sobre el litoral oriental de la baha. En 1733 aparecan ya en la ribera de esa localidad algunas barracas de pescadores que se agrupaban cerca de una ermita que con el nombre del Santuario habia fundado en 1690 con limosnas un peregrino llamado Manuel Antonio, declarndose en 1708 la Vrg6n que hoy se venera en su altar mayor, patrona de la baha de la Habana, profesndole especial devocin desde entonces todos los mareantes. Es una de las iglesias mas slidas y bonitas de la isla, con pavimento de mrmol y tres altares. Celbrase el dia 8 de setiembre todos los aos la fiesta y romera de la Virgen de Regla, con gran concurrencia de la capital y de los puntos aledaos. En 1765 fu declarado Regla cabeza de partido; pero ya en el censo de 1817 apareca como uno de los barrios de la Habana. Forman este pueblo mas de 1,000 casas repartidas en once calles que se estienden de NE. SE., cortadas por otras siete de NO. SE. La principal ea la denominada Real, que divide al pueblo en toda su longitud en dos mitades, y que sirviendo de principio la carretera de Guanabacoa, es acaso el punto de mayor movimiento en toda la isla. Tiene una ancha plaza llamada de las Tres Cruces, que pasado el promedio de la calle Real, se estiende por su izquierda. Entre los edificios de esta poblacin se distinguen los vastos y hermosos almacenes construidos en la parte meridional de la ribera para depsito de frutos, un antiguo palacio construido en 1795, la estacin del ferro-carril Guauabacoa, la plaza de toros, donde acude esta diversin el vecindario de la Habana, y algunas casas particulares. Su vecindario pasa de 7,000 almas. En su litoral tiene, para su movimiento mercantil, cuatro slidos muelles de pilotaje y madera dura. En ciertos dias del ao puede decirse que la mayor parte de la animacin de la capital se reconcentra en Regla por las romeras que se celebran en el dia de San Rafael y de la patrona, y por las funciones de toros, volatines

PAGE 180

152 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. y ecuestres que suele destinarse el redondel alternativamente. Arroyo-Naranjo. — Pueblo cabeza del partido de su nombre, situado dos leguas y tres cuartos al S. de la Habana, cuya jurisdiccin pertenece, sobre un terreno accidentado al S. de las lomas de Guadalupe y Betancourt. Tiene una reducida ermita y dos escuelas de primeras letras, una para varones y otra para hembras. Su casero se compone de unas 60 casas, la mayor parte de madera y de embarrado y guano, habitadas por cerca de 300 individuos, aumentndose su vecindario en la estacin de los baos por la proximidad de las aguas medicinales del Cacagual. A principios de este sigio, algunos isleos de Canarias establecieron sus viviendas cerca de una bodega-parador llamada de la Portuguesa, donde se detenan los que transitaban por la calzada de la Habana Bejucal, y este fu el origen de este pueblo, que tom su nombre de una estancia que entre algunos naranjos se cultivaba junto la margen de un arroyo de escaso caudal que se rene al Almendares media legua al SE. de este pueblo. Arroyo-Apolo. — Casero situado la inmediacin del pequeo puente que cruza la corriente de ArroyoNaranjo cerca de la confluencia de los caminos del Paso de la Catalina, de Managua y de la carretera que conduce al Calabazal. Se compone de un grupo de 16 casas, la mayor parte de embarrado y guano, rodeadas de estancias y sitios de labor, y su vecindario asciende poco mas de 100 individuos. Dista una legua de Arroyo-Naranjo, cuyo partido corresponde. Los otros dos grupos de poblacin que se cuentan en la demarcacin de este partido no merecen este nombre. El casero de San Juan, 1,700 varas de la cabeza del partido, se compone de nueve chozas y una taberna-tienda mista la falda de una loma aislada, habitadas por 22 individuos; y el casero del Puente es mas pequeo que el anterior, pues no pasan de 18 personas las que en l se renen. El Calvario. — Pueblo dos leguas y media al S. de la Habana, cuya jurisdiccin pertenece y es cabeza del partido de su nombre. Tuvo en 1735 por principio las chozas que fabricaron algunos labradores de Canarias la falda de la loma del Calvario, que se eleva 500 pies sobre el nivel del mar. Devorado por un incendio en 1779 su pobre casero, volvieron en 1780 levantarse sus cabanas en dos cortas calles rectilneas y su iglesia, que hizo fabricar con limosnas y ausilios de la mitra D. Santiago Echavarra. El vecindario de este pueblo se compune de 500 individuos que habitan en 119 edificios de toda clase de materiales, sin contar un pequeo cuartel de manipostera para el cuadro veterano y los voluntarios forasteros de la compaa de rurales de Fernando VII, que se nutre cu esta poblacin. Sus vecinos se proveen de agua en un pozo que llaman del Mulato, y se dedican la labranza de los predios rsticos y la esplotacion de las inmediatas canteras de San Miguel, que producen las mejores losas de todo el pas para embaldosar patios y zaguanes. Tiene dos escuelas gratuitas de primeras letras para nios de ambos sexos, pero carece de mdico y botica. A 1,200 varas de este pueblo se estiende por ambos lados de la calzada que conduce Marianao el pequeo casero de Mantilla, que mas bien que poblacin separada es un barrio del Calvario. Se compone de 23 viviendas, la mayor parte de embarrado y guano, habitadas por 100 jornaleros y familias pobres. La Chorrera. — Forman este pequeo casero 15 pobres viviendas, habitadas por 60 personas de toda edad y sexo, y se alza orillas del rio de su nombre y del camino del Calvario, de cuyo pueblo dista una legua. San Agustn.— 'Es un grupo de nueve pobres viviendas, que forma una sola calle sobre el camino que desde el puente de Arroyo-Apolo conduce al vado del rio Almendares, conocido con el nombre de Paso de la Catalina, y en el lmite occidental de su partido de Calvario con el de Arroyo-Naranjo. El nmero de las personas que lo habitan no pasa de 50, y se dedican la esplotacion de las canteras de Osma, que distan unas 1,000 varas de este casero. Puentes Grandes. — Est situado este pueblo dos leguas SO. de la plaza de Armas de la Habana hasta el primero de los dos puentes que le dan su nombre. Se estiende por un bello paisaje junto la orilla del rio Almendares lo largo de la calzada que desde la capital por Marianao y Guanajay se dirige la VueltaAbajo. Empez fomentarse con el casero de uno de los primeros ingenios que fines del siglo xvi se formaron en las inmediaciones de la Habana, y donde despus de ser destinadas sus tierras otros cultivos, permanecieron los dueos y sus dependientes en el casero de la finca y sus bohos. Atradas por lo ameno de la localidad, se haban arreglado all algunas rsticas viviendas para veranear y baarse en las cristalinas aguas del Almendares varias familias de la Habana, cuando fu destruido todo el pueblo por el terrible temporal de 15 de octubre de 1768. Habindose establecido en este punto dos molinos para preparacin del tabaco, el marqus de la Torre reemplaz en 1775 los dos antiguos puentes con otros dos mas slidos y amplios, y desde entonces volvi fomentarse el casero. Pero volvi casi desaparecer de nuevo con el temporal de 21 y 22 de junio de 1791; y segunda vez estableci el capitn general Las Casas los dos puentes, y volvieron reconstruirse con la misma pobreza que antes sus viviendas, hasta que as que lleg este pueblo la calzada de la capital Marianao empezaron fabricarse algunas de mampostera, distinguindose entre todas por su elegante construccin y jardn la de los Sres. Diago. Puede decirse que Puentes Grandes no tiene mas que una calle por donde se prolonga la mayor parte de su casero que est unido al de la aldea de Mordazo, que se estiende formando tambin una sola calle los lados del camino que desde el Cerro va terminar en la orilla occidental del Almendares. El vecindario de las dos poblaciones reunidas se compone de poco mas de mil almas, aunque .durante el verano se duplica y aun triplica este nmero con los que vienen de la capital de temporada. La iglesia parroquial es de buen gusto y estension, y aunque se la designa como parroquial de MorJazo, en realidad pertenece Puentes Grandes. Tiene dos escuelas gratuitas de primeras letras, una para varones y otra para

PAGE 181

ANTILLAS. 153 hembras. Casi todos los vecinos de Puentes Grandes se dedican la esplotacion de cuatro caleras y yeseras, ocho canteras y dos sierras hidrulicas movidas por la corriente del Almeodares. Ceiba, del Quemado.— Al O. de Puentes Grandes, del cual puede considerarse como nn barrio, aparece este casero ambos lados de la calzada de la Habana la Vuelta-Abajo con unas 20 casas, la mayor parte de manipostera, habitadas por unos 80 individuos de toda edad, sexo y color. La Chorrera. — Pequea aldea martima la derecha de la desembocadura del rio Almendares conocida tambin con el nombre de Chorrera. Se agrupan sus 30 viviendas al E. del torren que defiende aquella playa una legua al O. de la Habana, y se confunden por el N. con pequeo casero llamado de la Playa y por el Scon las casitas de las estancias de Bongo y Gaviln. El nmero de personas que habitan estos tres grupos son 240 de toda clase y sexo, sin incluir el destacamento del torren. Es cabeza de una de las subdelegaciones en que se divide el primer distrito martimo de la capital. Junto esta aldea ha empezado fomentar un nuevo casero llamado del Carmelo y que se compone todava de muy pocas viviendas de madera y teja y otros pobres materiales. Canta Rana. — Pequeo casero que se encuentra unas 800 varas de la aldea de la Chorrera. En esta localidad hay un manantial de aguas minerales compuestas de hidroclorato de magnesia, cal y yeso, que, pesar de que causan muy bueuo3 efectos en muchas enfermedades, son poco concurridas. Los Quemados. — Pueblo situado dos y media leguas provinciales al O. de la Habana cerca de la costa en terreno alto, seco y pedregoso. Se compone de una sola calle que se estiende de E. O. por ambos lados de la calzada de la Habana Guanajay, y tiene mas de 500 habitantes. La iglesia parroquial es de buena y slida construccin de manipostera, edificndose principios de este siglo sobre los mismos solares de la antigua. Hay una escuela gratuita de primeras letras para varones y otra para hembras. En sus cercanas aparecen varias casas de recreo, distinguindose entre ellas la del conde de Fernandina, perteneciendo las dems vecinos de la capital, que las habitan solamente en el esto y pesar de la escasez de aguas potables, teniendo que surtirse de la de pozos. Desde mediados del siglo pasado consta que existan ya en esta localidad algunas pobres viviendas, las cuales desaparecieron en un incendio, por lo que se le dio el nombre de Quemados los rsticos edificios que las reemplazaron. Desde 1765 se le declar cabeza del partido de su nombre. Quemado Viejo. — Est situado este casero rodeado de potreros y otras fincas sobre la carretera de la Habana la Vuelta-Abajo y una y cuarto leguas de Puentes Grandes. Solo tiene cuatro casas de manipostera y algunas otras de embarrado y guano, habitadas por poco mas de 100 individuos de toda edad, sexo y color. Dista tan poco del pueblo de los Quemados que puede considerarse que forma parte del mismo. Marianao. — Sobre la costa setentrional y unas tres leguas al E. de la Habana aparece este pueblo ANTILLAS. asentado en una localidad alta y ventilada. Cuando la calzada de la Vuelta-Abajo pas de los Quemados, empez tambin hacia 1830 formarse casero reunido en Marianao, los dos lados del camino. Pero ya haba algunas viviendas en este sitio desde mediados del siglo pasado. Siendo su temperatura mas agradable que la de otros pueblos inmediatos la Habana, y habiendo adems nn escelente manantial de aguas potables en sus cercanas, fu desde entonces esta naciente poblacin uno de los preferidos lugares de temporada por los vecinos de la capital. El trnsito que creca por la calzada nueva determin tambin la construccin de un puente, que es el mejor de la isla. Tiene 280 varas de longitud y 15 de mayor anchura; es de un solo arco, cuya altura sobre el nivel de las mrgenes del riachuelo que atraviesa es de 20 varas. Desde este puente se descubre mejor que desde cualquier otro punto el paisaje de este pintoresco pueblo, que es un conjunto de unas 100 quintas viviendas de recreo que entre rboles frutales y jardines se alinea en una sola calle derecha izquierda por la citada calzada de la capital. Entre las casas mas notables que se distinguen por su elegancia, su estension y sus comodidades, merece mencionrsela del difunto Sr. Heviay la fonda. Una espaciosa y bien construida glorieta est destinada para los bailes que la mayor parte de las noches en la estacin de temporada animan Marianao con gente de la Habana, del Cerro, de Puentes Grandes y los Quemados. Para el culto religioso hay una ermita en la cual dice misa los dias festivos uno de los sacerdotes de las parroquias inmediatas. Segn las ltimas noticias estadsticas de 1862, el nmero de personas que residan en este pueblo, refrescado siempre por el terral por las brisas, eran 3,641, repartidos en 582 edificios, de los cuales 234 son de mampostera. Pero desde principios de mayo principios de octubre su vecindario es mucho mayor. El rpido fomento de esta poblacin hace esperar que dentro de algunos aos ser una prolongacin de la Habana cuando su casero se rena por el E. con el de Puentes Grandes, tan prximo por Mordazo al del Cerro, que ya es un barrio de la capital. Playa de Marianao. — Casero compuesto de 22 viviendas en la playa de su nombre con 113 habitantes. Isabel la Isabela. — Pequeo casero de reciente fundacin corta distancia y al NO. del pueblo de los Quemados y cerca de la orilla derecha del rio de Marianao. JURISDICCI"N DE SANTIAGO DE LAS VEGAS. Se halla comprendida esta jurisdiccin entre los 22 54' 48" y 23 1' 50" de latitud setentrional, y mide su longitud occidental de Cdiz desde 76 9' 3" hasta 76 17'. Es de las mas reducidas de la isla. Su mayor estension de N. S. entre los antiguos potreros de la Lima y de Zayas, no pasa de tres leguas provinciales, y su mayor longitud de E. O. desde el potrero de la Galera hasta la orilla occidental de la laguna Ahoga-Mulas, solo es de tres leguas y media, atribuyndole el gegrafo Pichardo una superficie de 12 leguas cuadradas. Generalmente es llano tolo el 20

PAGE 182

154 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. territorio, y solo por el E. y 0. aparecen las lomas llamadas Sierras de Bejucal, con algunos otros cerros aislados en el resto de la jurisdiccin. Sus terrenos, la mayor parte bermejos, produjeron la caa con que se elaboraba el mejor azcar conocido en los mercados de la capital; pero desde principios de este siglo se fueron destinando los cultivos menores del maiz, forrajes, raices alimenticias, frutales y otros productos. Aunque estuvo cubierto de frondosas selvas y bosques, apenas sombrean hoy este territorio algunos grupos de palmas y los pequeos rboles frtales y arbustos de los potreros y estancias que ocupan la mayor parte de su superficie, repartida en 464 caballeras de tierra dedicadas al cultivo de frutos, 1,181 pastos naturales y artificiales, 93 ocupadas por bosques y 108 de terrenos eriales. Lo riegan el Almendares, el Marianao, el Baracoa, el Gobea, el Bauta, el Jaimanitas, el Ariguanabo, y algunos arroyuelos como el Bachoni, el Jiboro y el de Quiebra-Hacha. Las fincas rsticas de todas clases en esta demarcacin son 685, la mayor parte potreros y sitios de labor, pues solo cuenta con nueve pequeos inge'nios. El producto bruto de estas fincas ascieude 404,197 pesos anuales. La ganadera que se cria en sus potreros y campos de pasto presenta 4,383 toros y vacas, 1,719 caballos y yeguas, 248 muios y asnos, 2, 117 cabezas de ganado de cerda, 648 cabro y 736 lanar, dedicndose adems las faenas rsticas y urbanas 3,674 bueyes, 1,829 caballos y 326 mulos. En toda la superficie de esta demarcacin se cuentanl,911 casas, de lascuales489 son de mampostera y las dems de tablas, guano y embarrado, cuya renta anual es de 164,862 pesos. Los productos de sus establecimientos industriales y comerciales, profesiones, artes y oficios se han calculado oficialmente en 981,000 pesos. La poblacin total de esta jurisdiccin en junio de 1863 se compouia de 15,850 almas, 8,946 varones y 6,904 hembras, de los cuales 9,302 eran blancos, 2,041 libres de color y 4,507 esclavos. Santiago de las Vegas. —Ciudad cinco leguas al S. de la Habana, cabecera de la jurisdiccin de su nombre y residencia de sus autoridades. En 1688 se empez" fundar este pueblo por una colonia de vegueros de tabaco establecida en lmites de los corrales Scalo-Hondo, Bejucal, Managua y la Chorrera. All hizo edificar, para atender sus necssidades espirituales, una iglesia el obispoCompostela. En 1725, habiendo crecido bastante el casero, se le dio, al mismo tiempo que una estensa jurisdiccin, el ttulo de villa, con la denominacin de Santiago de Compostela dlas Vegas, y con la obligacin de pagar al Estado cada quince aos 62,800 maraveds, de cuyo tributo se le eximi en 1824, la vez que se le dio" el ttulo de ciudad. En 1800 se reconstruy la iglesia, destruida por el huracan de 1766 y reedificada despus. Se le nombr cabecera de una tenencia de gobierno en 26 de agosto de 1836; pero en 4 de mayo de 1840 se suprimi para trasladarse Bejucal, quedando cargo del gobierno de su territorio un comandante de armas y su Ayuntamiento, hasta que en 1845 volvi nombrarse para el mando superior de su demarcacin un teniente gobernador poltico y militar. La ciudad, que forma un cuadrado perfecto, est situada en un llano unas 800 varas de la sierra de Bejucal, entre los 26 57' latitud boreal, y los 74 24' 10" longitud occidental de Cdiz y cinco leguas al S. de la Habana. Su clima es bastante sano; pero carece de aguas potables, surtindose sus vecinos de tres pozos .pblicos y algunos algibes. Tiene nueve calles de N. S., otras nueve de E. O., y dos plazas, la de Fernando VII, denominada as porque en medio de ella se levanta un obeliseo con el busto de aquel monarca, y la de la Iglesia. Sus edificios se componen de 275 de mampostera, 108 de tabla y teja, y 46 de embarrado y yagua, habitados por 1,200 blancos, 865 libres de color y 722 esclavos. Tiene dos cuarteles, uno para infantera y otro para caballera; un hospital militar, otro civil y una casa de salud; un teatro, una administracin de rentas, otra de correos, y dos escuelas gratuitas de primeras letras para varones y hembras. Para sus comunicaciones con la capital por la carretera del S., hay establecidas dos tres lneas de berlinas. El casero del Rincn de Calabazas, una milla, pertenece al distrito rural de la ciudad de Santiago, de la cual dista una milla al O. sobre el camino de la capital la VueltaAbajo, y lo forman algunas chozas agrupadas alrededor de una taberna-tienda mista, habitadas por 56 blancos y 29 esclavos. Tambin corresponde al mismo distrito rural de la ciudad cabecera otro casero denominado Rancho Boyero, media legua al N. de Santiago, con algunas casas de madera y de embarrado y guano, 190 habitantes blancos, siete libres de color y seis esclavos. Guajag Wajay. — Pueblo cabeza del partido del mismo nombre, cinco leguas al S. de la Habana y una de Santiago de las Vegas. Est situado en terreno llano, entre potreros y sitios de labor, sobre uno de los caminos que desde Santiago conducen San Antonio de los Baos. Sa origen es muy antiguo, y su i glesia, de mampostera, fu construida en 1774. Tiene una escuela gratuita de primeras letras para varones, un cuartel para la compaa de milicias que se nutre en su territorio, y unas 60 casas casi todas de embarrado y habitadas por 359 personas; 246 blancos, 96 libres de color, 17 esclavos. Como una y media legua al SO. de este pueblo se encuentra en la confluencia de varios caminos una taberna-tienda mista con algunas chozas habitadas por 18 personas, y se conoce con el nombre de casero de San Pedro. Calabazar Nueva Cristina.—' Aldea que tiene su asiento en la orilla izquierda del rio de la Chorrera Almendares, que por esta localidad se llama Calabazar, levantndose en la jurisdiccin de Santiago de las Vegas, la cual pertenece, con la de la Habana, de cuya capital dista cerca de dos leguas. Ha sido cabeza de un partido que llev su nombre, y hoy pertenece al de Guajay. Fu el origen de esta aldea una casa de baos que construy en 1830 D. Juan Illas, y su poblacin va creciendo con la facilidad que proporcionan para sus comunicaciones con la capital los ferrocarriles de la Habana y el O., hallndose uno de los paraderos de este ltimo llamado Aguada del Cura un cuarto de legua de esta aldea. Su vecindario es de 637 almas, 410 blancos, 95 libres de color, y 132 es-

PAGE 183

ANTILLAS. 155 clavos que habitan en nueve casas de manipostera, 87 de tabla y teja y tres chozas. Tiene escuela gratuita de primeras letras para varones. Por esta aldea se cruza el Almendares por un puente, y corta distaneia la derecha del camiuo estn los baos del Caca¡ gual, que son bastante concurridos. Hoyo Colorado Bauta.— Pueblo cabeza de partido de este ltimo nombre fundado hacia 1750 en terrenos del hato Ariguanabo, ocho leguas al OSO. de la Habana, sobre el antiguo camino central de la Vuelta-Abajo, que forma su calle central. Tiene una escuela gratuita de primeras letras para varones, una administracin de correos, una iglesia y 83 casas repartidas en siete calles. Su vecindario se compone de 487 personas blancas y 122 esclavos. Su temperamento es sano, pero es escaso de aguas potables, surtanse sus vecinos de un arroyuelo afluyente del rio Baracoa que pasa al O. y cerca de este pueblo, pero ¡secndose en la estacin rigorosa tienen que recurrir los pozos y algibes. El Corralillo. — Pueblo fundado tambin sobre las tierras del hato Ariguanabo, al N. de la laguna del mismo nombre. Habiendo sido destruida su iglesia por el huracn de 1844, se trasladd la parroquia Hoyo Colorado. Corralillo tiene unas 50 casas de pobres materiales y 90 habitantes, 48 blancos, 15 libres de color y 27 esclavos. Guatao. — Pueblo cinco leguas al SO. de la Habana, situado en terreno bajo y hmedo, pero de temperamento saludable, orillas del camiuo que conduce desde Arroyo Arenas al Corradillo y no lejos de la orilla izquierda del arroyo Armenteros. Se fund en 1750 y su iglesia en marzo de 1765, declarndola ausiliar de la parroquia del Cano. Fu cabeza del partido de su nombre, y hoy est agregado al de Bauta. Su planta es irregular y la forman cuatro calles de N. S. y otras cuatro de E. O., en las que se levantan unas 130 casas, la mayor parte de guano y yagua, habitadas por 129 individuos blancos, 61 libres de color y 51 esclavos. Tiene una escuela gratuita de primeras letras para varones, y una cartera. Camino Real 6 Cruz de Piedra. — Aldea situada orillas del camino que va desde Arroyo Arenas al Corralillo y poca distancia del Guatao con 17 casas y 123 habitantes de toda clase, edad y sexo. Portazgo 6 Punta Brava. — Pequeo casero que como el anterior pertenece al partido de Bauta, de cuyo pueblo dista poco mas de una legua sobre la calzada del O. con unos 30 habitantes de algunas chozas y una taberna-tienda mista. Santa Ana. — Aldea de 14 casas que se levantan por ambas orillas de la desembocadura del rio Buata, por lo que tambin se le da el nombre de Playa de Santa Ana. Est habitada nicamente por unos 50 pescadores. Cangrejeras. — Aldea en el partido de Bauta media legua al N. de este pueblo sobre el camino que por la costa conduce desde la Habana al Mariel, rodeada de hermosos cafetales y en tierras de realengo de Baracoa. Tiene una ermita, 28 casas de todos materiales, y 60 habitantes blancos y 53 libres de color. El Cano. — Pueblo cabeza del partido de su nombre rodeado de sitios de labor, estancias y huertas que proveen los mercados de la Habana de hortalizas y frutas. Tuvo su origen en 1723 cuando el dueo del corral de su nombre hizo edificar una iglesia y repartid una caballera de tierra en solares para casas. Esta iglesia fu erigida en parroquial en 1765, y declaradas sus ausiliares las del Guatao y el Corradillo. Este pueblo agradablemente situado en terreno llano y seco, por lo cual su temperamento es saluduble, est baado por el NE. y NO. por dos brazos del rio Maranao que proveen de agua su vecindario. Su planta es regular, y sus calles estn alineadas cordel en direccin sus cuatro puntos cardinales, en donde se levantan 30 casas de manipostera, 20 de tabla y teja, 94 de embarrado y 28 de yagua. Habtanlas 735 personas blancas, 122 libres de color y 19 esclavos. Tiene una administracin de correos, dos escuelas gratuitas de primeras letras, una para varoues y otra para hem bras, y un cuartel establecido en una casa particular, para la compaa de milicianos que se nutre en su partido. Cantarranas. — Pequeo casero de 15 pobres viviendas y 80 personas, una milla al O. del Cano. Toma su nombre de un pozo de agua mineral muy eficaz para la curacin de muchas enfermedades. Arroyo Arenas. — Tiene su asiento este pueblo orillas de la calzada de O. y del antiguo camino central de la Habana la de Vuelta-Abajo, en donde se desprenden otros dos de travesa, uno al ESE. en direccin del inmediato pueblo del Cano, y otro al O. que lo pone en comunicacin con la aldea de Cangregeras. Se fundd en 1790 y toma su nombre de un arroyuelo que desagua por su orilla izquierda en el rio Marianao.No tiene mas iglesia que una ermita edificada en 1811 y reconstruida despuesen 1840. Componen su casero 14 e uncios de manipostera, nueve de tabla y teja, y 53 de embarrado, guano y yagua, y sus habitantes 361 blancos, 53 libres de color y 25 esclavos. Jaimanilas. — Dista del pueblo anterior este pequeo casero poco mas de una legua, hallndose orillas del rio de su nombre hacia su desembocadura por la costa setentrional, donde forma un pequeo puerto. Se albergan en las 21 viviendas de pobres materiales que lo componen 55 blancos, ocho libres de color y cuatro esclavos. Cuatro Caminos de la Barandilla. — Es un grupo de 10 chozas habitadas por 31 blancos y tres esclavos, una legua al NO. del pueblo de Guajay y tres de Santiago de las Vegas. La Liza. — Aldea situada en la orilla izquierda del rio Marianao y en el camino que antes de llegar ese pueblo se desprende de la calzada del O. y conduce al pueblo del Cano, del cual dista una legua al N. Tiene esta aldea 32 casas de manipostera, 21 de tabla y teja, y nueve chozas. El nmero de personas que la habitan son 197 blancos, 61 libres de color y 39 esclavos. Santo Domingo. — Solo ocho viviendas con veintids habitantes forman este cas3ro del partido del Cano.

PAGE 184

156 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. JURISDICCI"N DE BAHA-HONDA. Esta jurisdiccin es de las mas modernas y menos pobladas de las de la isla. Su clima, pasada la cinaga de la costa, es en general saludable, principalmente en sus dos partidos mas occidentales que disfrutan de la excelente temperatura casi general en el territorio llamado de la Vuelta-Abajo. Limita al N. con el mar, al E. con la jurisdiccin de Guanajay, al S. con la de San Cristbal y Pinar del Rio, y por el O. con esta misma demarcacin. El territorio de Baba-Honda es muy quebrado y est ocupado en mas de la mitad de su estension y por su parte meridional por altas y fragosas sierras poco conocidas aun, que forman parte del grupo de Guanico y de las tierras del Rosario, del Infierno y de los "rganos. Descienden por sus faldas multitud de ros, siendo los principales el Pan de Azcar, del Rosario, de la Jagua, Rio Puercos, Caimito, de D. Alonso, de V. Buenavista, Margarita Reduan, San Marcos, del Medio, de las Pozas, Manimani, San Diego de Tapia San Miguel, de Baha-Houda, Camarones, San Diego de Nuez, de Santiago, San Cristbal, Santa Cruz, Palacios, Rio-Hondo y el de Caiguanabo San Diego. Eutre las faldas de sus montaas, lomas y cuchillas, y la cinaga de la costa que tiene media legua, se estiende un estrecbo llano adems de los que aparecen entre las Pozas y el rio Manimani, el de San Marcos al S. del casero de la Mulata, el de Verracos, San Cayetano, el Rosario, y el del A ¡tico de San Bernab. Aunque tambin abren entre sus alturas numerosos valles, tampoco son en general muy amplios. Los principales puertos, ensenadas y embarcaderos que se encuentran en sus costas son las ensenadas de Puerto, Escondido, Verracos, RioBlanco, Palma Rubia, Hinojal y el Morrillo; el puerto de Baba-Honda con fondo para navios, que es el mejor anclage de la jurisdiccin, y los de Rio Puercos de cuarta clase, y la Mulata de tercera; los esteros y embarcaderos de la Misericordia, San Cayetano, Gucamayas, Fabin, Sabanalamar, Playitas, Playa de Pereira y Manimani. La superficie de este territorio se calcula en 6,967 caballeras de tierra, de las cuales solo 727 estn cultivadas, 628 son de pastos, 4,765 ocupadas por bosques altos y bajos, y 847 de terrenos ridos. El terreno cultivado se halla repartido en 10 baciendas de cria y cebo de ganados, 24 ingenios y trapicbes que producen mas de 50,000 cajas de azcar, y unas 200 bocoyas de miel, 97 potreros, 178 sitios de labor, 26 vegas de tabaco y ocho colmenares, produciendo estas fincas una renta anual de 655,159 pesos. En sus haciendas de crianzas, potreros y sitios de pasto, se encuentran 5,992 toros y vacas, 529 caballos y yeguas, 198 mulos y asnos, 11,150 cabezas de ganado de cerda, 129 cabro y 632 lanar. Tiene adems para los trabajos rurales, para los de las necesidades de la industria y del comercio 2,500 bueyes, 535 caballos y 195 mulos. Solo se encuentran en toda la jurisdiccin 14 edificios de mampostera, 63 de tabla y teja, y 214 de los pobres materiales de embarrado, guano y yagua; 221 de estas viviendas estn en renta, produciendo anualmente 25,952 pesos. La calculada oficialmente su comercio, industria, artes y oficios asciende 253,000 pesos. El nmero de almas que babitart en este territorio no pasa de 12,773, de las cuales 5,840 son blancos, 818 libres de color y 6,115 esclavos, siendo 7,750 varones y 5,023 bembras. Baha-Honda. — Pueblo cabecera de la jurisdiccin de su nombre situado media legua de la costa setentrionaly del puerto de igual denominacin cerca de las faldas de la sierra del Rosario, de la orilla derecha del rio de Baha-Honda y 28 leguas al O. de la Habana. Este pueblo empez existir en 1799, pero as el casero como el partido no empez fomentarse hasta que en 1718 se construy su iglesia que cuatro aos mas tarde se erigi en ausiliar de parroquia y despus curato de trmino, y la fortificacin de San Fernando que defiende la entrada de la baha, una de las mas vastas y mejores, fondeadero de esta costa. BahaHonda tiene un pequeo cuartel de caballera y dos escuelas primarias gratuitas, una para varones y otra para hembras. Se compone de siete casas de mampostera, 16 de madera y 32 de embarrado y guano, habitadas por 480 blancos, 83 libres de color y 152 esclavos. La estension de su distrito rural es de cinco leguas y media de N. S. y unas tres de E. O. Existen tres minas de cobre una legua de la poblacin llamadas BuenasAguas, Union y Recompensa, y otras tres de carbn de piedra. Las Pozas. — Pueblo 29 leguas O. de la Habana, cerca de la costa del N. sobre el camino de la Vuelta de Abajo, cabeza de partido del mismo nombre, fu fundado en 1685 sobre el bato de Cacara-Gicaras, donde existen los baos sulfurosos de este nombre. Tiene 14 casas y 250 habitantes blancos, 74 libres de color y 33 esclavos. Tiene una escuela gratuita de primeras letras para varones y una administracin de correos. Dependen de este partido el casero de la Mulata en el fondo del puerto de su nombre con 10 chozas y 90 personas; el del Morrillo, que e3 un embarcadero al fondo de una pequea ensenada por donde desagua el arroyo del Morrillo, junto cuya desembocadura se levantan ocho pobres viviendas habitadas eu general por pescadores; y el de la Vega del Farrar, que se halla auna legua de la desembocadura del rio de las Vegas como punto de algunas chozas que por este sitio estn agrupadas en las dos mrgenes del rio. San Diego de Nuez. — Pueblo cabeza del partido de su nombre situado sobre la orilla izquierda del rio San Diego en un terreno accidentado y rodeado de ingenios y potreros. Data su fundacin de 1805, cuando se erigi su iglesia. Compnenlo unas 60 casas, la mayor parte de madera, embarrado y guano, repartidas en la llamada calle Real, que es la carretera de la Habana la VueltaAbajo por la costa, y en la del rio y callejn de la Loma. Estn habitadas por 671 blancos, 99 libres de color y 72 esclavos, incluyendo los vecinos de las viviendas que se hallan en las fincas de sus inmediaciones. Tiene una escuela gratuita de primeras letras para varones y una administracin de correos. El partido de que es cabeza tiene unas 22 leguas cuadradas, es llano al N. y montaoso al S., con excelentes tierras para toda clase de cultivos. Pertenece

PAGE 185

ANTILLAS. 157 este partido el casero del Carenero, cerca de la costa, con una taberna-tienda mista y algunas pobres viviendas habitadas por 25 blancos, 18 libres de color y 23 esclavos. JURISDICCI"N DE SAN CRIST"BAL. Esta jurisdiccin es una de las mas modernas, habindose creado en diciembre de 1847 con parte de la antigua de la Habana. Limita al N. con las jurisdicciones de Bahfa-Honda y Guanajay, al E. con esta ltima y con la de San Antonio de los Baos, al S. con el mar, y al O. con la jurisdiccin de Pinar del Rio. El territorio de San Cristbal en general es llano, aunque al NE. y N. de su pueblo cabecera y del casero de Santa Cruz aparecen lomas bastante fragosas que forman parte de la cordillera de Guaniguanico, junto los baos de San Juan, las del Brujo, el Cuzco y algunas otras, y el partido de San Diego es tambin muy quebrado. Son muy numerosos los ros que fertilizan los campos de esta jurisdiccin, siendo los de mayor curso y caudal de aguas los de San Diego, Palacios Macuriges, Bacunayagua de Santo Domingo, Taco-Taco, San Cristbal Canto, Rio-Hondo, Sabanalamar, Bayateo de San Juan y Majana. Su costa describe generalmente un arco de NE. SO., orillndole un bauco cuyo veril al Oriente tiene tres brazas y uua Occidente baja y cenagosa, ocupada casi toda por un vasto manglar interrumpido por algunas playas. Los fondeaderos que en esta costa abren son: la ensenada de Majana, el estero de Sabanalamar, el del Rancho, el del Guasimal Viejo, el de MediaCanoa Media-Casa, el del Mangle Gordo, y los de Mamposton y Carraguao, el puerto de cuarta clase de Dayaniguas, y los embarcaderos de San Diego y de Corts. Calclase que su superficie es de 19,921 caballeras de tierra, de las cuales 786 estn cultivadas, 3,405 ocupadas por bosques altos y bajos, 11,530 de pastos naturales, y 4,200 de terrenos ridos. En sus 38 haciendas de cria y ceba de ganados y 200 potreros y prados, se cuentan 80,890 toros y vacas, 10,317 caballos y yeguas, 327 mulos y asnos, 20,378 cabezas de ganado de cerda, 644 de cabro y 891 de lanar. Hay adems para el tiro, carga y monta, 4,944 bueyes, 3,488 caballos y 199 mulos. Tiene adems 11 ingenios y trapiches, en donde se elaboran unas 9,000 cajas de azcar, mas de 400 bocoyes de miel y unas 800 pipas de aguardiente; sus 18 cafetales producen mas de 21,000 arrobas de caf; sobre 14,200 cargas de tabaco las 1,692 vegas que se estienden por las orillas de sus rios y arroyos; y en 62 sitios de labor y otras fincas se recogen adems abundantes cosechas de maz, millo, frjoles, hortalizas, races alimenticias y forrajes. El producto anual de estos frutos es de 987,365 pesos fuertes. La poblacin total de esta jurisdiccin asciende 28,977 personas, 16,345 varones y 12,632 hembras, de las cuales 17,917 eran blancos, 3,279 libres de color y 7,771 esclavos, que viven en 142 casas de manipostera, 83 de tabla y 122 de embarrado, guano y yagua, calculndose la renta anual de 358 de estos edificios en 60,511 pesos. El de su comercio, industria, profesiones y oficios se calcula tambin en 2.387,450 pesos fuertes. San Cristbal. — Pequeo pueblo 24 leguas de la Habana, que sirve de cabecera la jurisdiccin de su nombre y tiene su asiento en terreno elevado y seco, en una hermosa llanura con plantos de tabaco, al pi de varias lomas y orillas del camino real de la Vuelta-Abajo. Lo baa por su derecha el rio de San Cristbal, de cuyas esquisitas aguas se provee la poblacin. Su temperamento es muy saludable, y su casero no forma mas que dos calles con 45 casas de manipostera y 29 de pobres materiales, en las cuales habitan 379 blancos, 89 libres de color y 44 esclavos. Su mejor fbrica es la iglesia parroquial, la cual fu reedificada en 1843, con tres naves, abrindose al culto el 23 de febrero de 1845 con cmoda capacidad para 500 concurrentes. Su techumbre es de cedro y pino con un buen tejado, y lo dems de la obra de slida mampostera, con una torre la izquierda de su fachada que mira la calle Real. Contiguo este templo est el cementerio que se fabric en el referido ao de 1843 sobre un cuadrilongo de 72 varas de largo y 38 de ancho, con una cerca murada de mampostera de dos varas de altura, donde se penetra por una puerta de hierro y un prtico sostenido por columnas de ladrillo, con techo de teja y cielo raso, una capilla tambin con columnas y techos en forma de media naranja. Tiene una alcalda mayor de ingreso, un Ayuntamiento, una administracin de rentas, otra de correos, una junta de caridad, una escuela gratuita de primeras letras para varones, costeada por los fondos municipales, y es residencia del teniente gobernador poltico y militar de la jurisdiccin de que es cabeza. Este pueblo se fund principios del siglo pasado, cuando cedi el dueo de la hacienda de San Cristbal parte de sus terrenos cuatro familias, una de las cuales construy su casa en el punto donde hoy se halla la poblacin creada luego por las ventajas del trnsito del camino real. Santa Cruz. — Se conoce con este nombre en el distrito rural de San Cristbal y tres leguas de esta cabecera un grupo de cuatro casas y 20 habitantes. Guanacaje. — Casero que se compone de varias viviendas que se agrupan en las inmediaciones de la iglesia da su nombre y cuyo asiento est en la orilla derecha del rio de Bayate. Santa Cruz de los Pinos. — Anticuo casero que daba su nombre al partido que en 1844 se dividi en dos, formando los de Candelaria y Cristbal. Data desde el principio del siglo pasado, poca en que se fund la parroquia de su nombre trasladada desde 1818 San Cristbal. Est situado al pi de las sierras de San Bartolom, junto al camino real de la Vuelta-Abajo, dos leguas al O. de San Cristbal y la derecha del rio de su nombre, distinguindose por su saludable temperatura y excelentes aguas. Su mejor edificio es la iglesia que en 1701 edific el obispo Compostela y que despus ha sido reformada y declarada parroquia de ascenso. Forman este casero cinco casas de tabla y teja y una taberna-tienda mista, los dos lados del camino, con 23 blanco?, 12 libres de color y seis esclavos. La Chirigota.— Casero situado en terreno seco y abundante en ricas aguas potables la falda de la

PAGE 186

158 CR"NICA GBNEBALDB ESPAA. sierra de San Bartolom sobre el camino de la VueltaAbajo. Compnese de cinco casas de tabla y teja y cinco de embarrado, con 72 blancos, 25 libres de color y ocbo esclavos. San Diego de los Baos. — Pueblo clebre en la isla por sus aguas medicinales y cabeza del partido de su nombre. Est situado sobre un suelo accidentado de barro arenoso con vetas calcreas, 40 leguas de la Habana. Su temperatura suele variar entre los 16 y 24 de Reaumur, fluctuando sus vientos generalmente reinantes entre el segundo y el tercer cuadrante. Debe este pueblo su existencia esclusivameute la virtud de sus aguas hidro-3ulfurosas, que atrajeron gran nmero de enfermos desde que por los aos de 1775 empezaron ser couocidas por sus buenos resultados, sobre todo para mucbas enfermedades de la sangre. Durante muchos aos solo hubo en esta localidad unconjunto de chozas improvisadas para la temporada de los baos, hasta que en 1793 se edific y abri al culto una ermita que desapareci despus con un incendio y empezaron construir sus viviendas algunos colonos del hato de San Pedro de las Galeras. En 182G para facilitar el viaje los enfermos, se arregl nn camino que conduca desde el Jagey, y en 1833 habiendo muerto muchos del clera se form un cementerio provisional en el inmediato puerto llamado Sbanas de Aguas Blancas. Pero no empez existir poblacin ordenada, hasta que D. Luis Pedroso emprendi en 1844 la edificacin regular del asero por el plano trazado por el agrimensor D. Cristbal Gallegos. Se construy una iglesia, un buen cuartel para los baistas militares, y un cementerio y algunas de las casas que desde entonces se han ido levantando, pueden competir por su solidez y alegra con las mejores del Cerro y Guanabacoa. Hoy cuenta 77 de manipostera, 17 de tabla y seis chozas, con un vecindario de 769 blancos, 147 libres de color y 241 esclavos. Tiene seis fondas-posadas, un caf y una valla do gallos. Pero pesar del gran elemento de progreso que tiene este pueblo con sus aguas, no ha adelantado lo que era de esperar. Se estiende por la orilla izquierda del rio de San Diego, de donde derivan sus manantiales medicinales. Paso Real. — Aldea donde reside habitualmente el capitn pedneo del partido de San Diego, 38 leguas al O. de la Habana y sobre el camino real de la Vuelta-Abajo, entrambas orillas del rio San Diego sobre suelo firme y con temperamento saludable. Tiene seis casas de mampostera, 37 de tabla y 10 de embarrado, guano y yagua; 205 blancos, 58 libres de color y 321 esclavos; una receptora de rentas, una cartera, una escuela gratuita de primeras letras para varones, y alcalda de mar. Se opone los progresos de esta aldea la falta de parroquia y el no tener ningn edificio pblico. Dista tres leguas y media SSE. de San Diego, y tiene una buena fonda donde suelen detenerse los baistas que se dirigen aquel pueblo. Dayaniffuas. — Casero situado sobre la playa de la ensenada de su mismo nombre, en donde tiene un muelle al cual atracan las lanchas de los vapores de la costa del S. para el embarque y desembarque de pasajeros y mercancas, y al E. corta distancia de la desembocadura del rio San Diego Caiguanabo. Componen su casero dos grandes almacenes, una fonda-posada-tienda mista, una casa para el resguardo, y algunas chozas. La Herradura. — Casero de ocho casas de tabla y algunas chozas con 100 blancos, 25 libres de color y 25 esclavos, situado orilla del camino real de la Vuelta-Abajo y del rio de su nombre. Candelaria. — Est situado este pueblo 22 leguas 30. de la Habana en el camino real de la Vuelta de Abajo sobre terreno llano, arenoso y seco y dos leguas de la serrana de Manantiales. Es de planta regular y de alegre aspecto con cinco casas de mampostera, 27 de tabla, seis de embarrado y cinco de yagua y guano, distribuida en 15 calles. Su vecindario se compone de 165 blancos, 27 libres de color y 33 esclavos. Empez fundarse principios del siglo pasado este pueblo, pero hasta 1814 no empez formalizarse con la donacin de dos caballeras de tierra que D. Ignacio Pedroso mand repartir entre varios colonos que fueron agrupando sus viviendas alrededor de ana ermita que all se habia edificado de tabla y teja y hoy es parroquia de ingreso. Tiene una escuela gratuita de primera enseanza para varones, y una administracin de correos. Al S. de la aldea y casi paralelo al camino, corre el arroyo de la Candelaria, por cuyas orillas se estienden las renombradas vegas de su nombre que producen el mejor tabaco de Cuba. San Juan de Contreras. — Casero de 11 casas cerca del rio que le da nombre, junto el camino de la Candelaria Cayajabos, y sobre terreno llauo, arenoso y seco. A pesar de ser temperamento saludable, desde que no concurren esta localidad las personas que acudan baarse al rio de San Juan van quedando abandonadas sus rsticas viviendas. Baos de San Juan. — Tiene su asiento este pequeo casero de clima saludable sobre terreno llano, atravesndolo de N. S. el rio de San Juan y junto al camino de travesa que conduce Cayajabos. Se fund con parte de los vecinos de su cercano casero de San Juan de Contreras, cuando la gente que iba baarse ese casero prefiri esta localidad para tomarlos. Se compone de 15 casas y no tiene vecindario fijo. Bayate. — Casero una milla de San Cristbal en tierras del corral de su nombre y al NO. de un brazo del rio de Bayate, del cual se provee de aguas potables su vecindario compuesto de 33 blancos, nueve libres de color y 11 esclavos, que habitan en dos casas de mampostera, siete de tabla, dos de embarrado y dos de guano. Las Mangas San Marcos. — Aldea cabeza del partido de su nombre, en terreno del corral del rio Grande y no lejos del rio de esa denominacin, que por aquel punto toma las de las Mangas. Tiene sn asiento en terreno llano, bajo y arenoso, y empez fundarse por los aos de 1740 1750, aunque hasta 1806 en que se fabric una taberna-tienda mista y un alambique no existe en esta localidad verdadera poblacin reunida con la construccin de algunas chozas alrededor de aquellos edificios. Se compone esta aldea de cinco casas de mampostera, 27 de tabla, seis

PAGE 187

ANTILLAS. 159 de embarrado y cinco de guano, y su vecindario de 165 blancos, 29 libres de color y 33 esclavos. Dista 18 leguas de la Habana por el camino real de la VueltaAbajo, y cerca de seis de la estacin y pueblo de Ceiba del Agua, por donde pasa el ferro-carril de Guanajay. Guanimar. — Este pequeo casero de 11 cboza3y52 blancos, cuatro libres de color y 16 esclavos, est sita do en la playa y junto al embarcadero de su nombre. Mojanga. — Tiene su asiento este pequeo casero en terrenos del antiguo vnculo de Meireles, legua y media NO. de la ensenada de Majana de la aldea de las Mangas y el pueblo de Artemisa. Solo tiene una casa de mampostera y 10 chozas de guano, habitadas por 54 blancos, cuatro libres de color y siete esclavos. Adems se encuentra otro casero llamado de Pueblo Nuevo, en el partido de las Mangas, con dos casas de mampostera, seis de tabla y siete chozas, con 59 habitantes blancos, cuatro libres de color y nueve esclavos. Los Palacios — Pueblo de bastante trfico, cabeza del partido de su nombre, situado la orilla derecha del rio de los Palacios, en un llano estenso junto al camino central de la Vuelta-Abajo y de temperamento saludable. Aunque imperfecta, su planta se ha regularizado bastante estos ltimos aos, siendo sus calles dos de E. O. y tres de N. S., formando su casero cinco edificios de mampostera, 37 de tabla y 31 de embarrado, habitados por 394 blancos, 57 libres de color y 48 esclavos. Su iglesia, que dio origen al pueblo y S3 fund en la casa de la hacienda del Ciego, se quem antes de 1763, en cuyo ao las monjas de Santa Catalina de la Habana cedieron dos caballeras de tierra para que se fabricara otra nueva, la que en 1827 se reedific de teja y mampostera, siendo una de las mejores del territorio de la VueltaAbajo. Hay en este pueblo una administracin de correos, una casa de postas y una escuela gratuita de primera enseanza para varones. Adems de su pueblo cabecera, la nica poblacin reunida que se encuentra en el partido de los Palacios es el pequeo casero de la Isabela, con cinco casas y 20 habitantes en el camino central de la VueltaAbajo, en el corral de San Bartolom y al pi de la sierra de su nombre, 27 leguas de la Habana y una de San Cristbal. JURISDICCI"N DE MATANZAS. Este territorio, aunque de los mas reducidos, es uno de los ma3 ricos y poblados de Cuba. Se estiende entre los 22 50' 45" y los 22 59' 20' latitud boreal, y los 75 18' 50" y 75 19' longitud occidental de Cdiz. Limita al N. con el mar, al E. con la jurisdiccin de Crdenas, al S. con los rios Gonzalo y Hatiguanico, que la separan de los territorios de Gines y de Jaruco. El de Matanzas es bastante quebrado en su porcin setentrionaly media; entre las faldas de las sierras y la cinaga al S. se estiende un llano pedregoso, y su parte meridional es cenagosa. Sus principales alturas son los Arcos de Canas, la sierra de Camarones, el Palenque, el Pan de Matanzas, los montes de Oro, el de la Cumbre, sierra de Carobas, de Gonzalo, Limones, Santa Ana y las tetas de Canarioca, y entre esos accidentes montaosos abren algunos valles, entre ellos el del Yumur. Las principales corrientes que baan los frtiles terrenos de esta jurisdiccin son el rio del Canas, del Espinal Puerto Escondido, el Bacunayagua, el Yumur Rio-Grande, el Santa Ana San Juan, Caas, Canimar, Limones-Grandes Yait, Rio Blanco, Gonzalo de la Gira, Auras Cojotal, de la Majagua San Andrs, Quintanales de las Mozas, y Hatibonico. En sus costas abren los puertos de Canas, Puerto Escondido, Bicunayagua, el de Camarioca y el de Matanzas en el fon'do de la estensa baha de su nombre. Tiene de las 8,772 caballeras de tierra que se calcula forman esta jurisdiccin, 3,219 cultivadas, 3,047 de pastos naturales y artificiales, 1,038 de bosques altos y bajos, y 1,467 de terrenos ridos. Sus fincas rurales son 134 ingenios y trapichos, donde se elaboran mas de 200,000 cajas de azcar, 20,000 bocoyes de mieles y 16,000 pipas de aguardiente; 30 cafetales que producen mas de 18,000 arrobas de caf; 1,176 sitios de labor y estancias; 33 quintas donde se recogen abundantes cosechas de maz, arroz, frjoles, races alimenticias, hortalizas y forrajes, algn tabaco, cera y miel de abejas. Cuntanse en 215 potreros, 11,266 toros y vacas, 3,653 caballos y yeguas, 385 mulos y asnos, 22,904 cabez-is de ganado de cerda, 4,994 de lanar y 2,197 de cabro. La renta anual calculada d; sus producciones rurales, sin incluir la de la ganadera, asciende 950,000 pesos. La de su comercio, artes, profesiones y oficios, 9.449,501, y la de su riqueza urbana 1.267,438 pesos. Pueblan esta jurisdiccin 79,913 almas, 24,260 varones y 32,253 hembras, 40,627 blancos, 7,067 libres de color y 32,219 esclavos, que habitan en 4,092 casas de mampostera, 2,292 de tabla y 1,198 de embarrado. San Carlos de Matanzas. — Se halla esta ciudad 20 leguas al E. de la Habana, es capital de la jurisdicion del mismo nombre y residencia de sus autoridades. Est situada sobre la costa del N. en el fondo de una baha, los 23 2' 30" de latitud boreal N. y 75 15' de longitud occidental del meridiano de Cdiz, entre los dos rios San Juan al SO. y el Yumur al NO. El terreno donde se levanta perteneca al monasterio de Santa Clara. El rey Carlos II lo compr para fundar una ciudad, y promulg al efecto una real cdula el 25 de setiembre de 1690. Se escoji el solar donde habia algunas cabanas de pescadores, y en 1693 se fabricaron las primeras casas, repartindose solares 30 familias de Canarias, que se enviaron esta localidad para empezar poblarla. El capitn general D. Severino Manzaneda puso la primera piedra de la iglesia, que se edific frente la que hoy existe, y el obispo D. Diego de Compostela ofici y dijo la primera misa. La nueva villa tom el ttulo de ciudad, con los nombres de San Carlos y San Severino de Matanzas; el primero en honra de Carlos II, y el segundo en el de aquel capitn general. Al fuerte de San Severiano, construido tambin en esta poca, disele el nombre de Sao Severino. En 1694 se cre un municipio compuesto de dos alcaldes, ocho regidores y un sndico. En 1762, cuando la toma de la HabaDa por los ingleses, el comandante

PAGE 188

160 CR"NICA GENERAL DE E3PAA. del fuerte de San Severino, no creyendo poiria defenderlo con xito, lo hizo saltar, y se retir con su guarnicin Santiago de Cuba. Fu Matanzas declarada en 1815 cabecera capital de un gobierno territorial, tomando su iglesia como punto cntrico de un radio de seis leguas, para determinar la estension de su jurisdiccin. Su acrecentamiento data de 1808, en cuyo ao muchos capitalistas espaoles que se preparaban regresar su patria, renunciaron este proyecto causa de la guerra de la Independencia, y se establecieron en sus cercanas, las cuales se hallan hoy pobladas de valiosas fincas y de los mejores ingenios de Cuba. Tambin contribuyeron mucho su fomento los desembarcos clandestinos de bozales que desde la prohibicin de la trata trfico negrero, se han hecho por sus costas. Est llamada ser por su poblacin, como lo es va bajo el aspecto comercial, la segunda ciudad de Cuba. La villa antigua, es decir, la parte construida sobre un terreno elevado al O. est encerrada entre dos rios; tiene 20 calles de E. O. y 19 de N. S., casi todas bastante anchas, y ocho plazas, que son: la de Armas, la de Santa Cristina, de Colon, de Corts, de Gerona, del Ojo de Agua, de Fernando VII, la de la Iglesia y la del Mercado de Santo Toms. La plaza de Armas, que es sobre poco mas menos del mismo plano y disposiciones que la de la Habana, est rodeada de rboles y de asientos de piedra, y en su centro tiene una glorieta con una estatua de Fernando VIL La iglesia tiene dos torres, es de buena arquitectura y fu terminada en 1847. El mas bello y mayor de los edificios pblicos de la ciudades la Aduana; los dems son: la administracin de Correos, la de Loteras, la comandancia de Marina, el teatro Esteban y la Sociedad Filarmnica. De los particulares merecen mencionarse la casa de Junco, en la plaza de Colon; las casas de Oativia, que miran tambin la marina, y pueden servir de modelo de arquitectura tropical por su ventilacin y elegante sencillez; las deOaa y otras, en la plaza de Armas; la de Trnente, en la calle del Rio, y en la misma calle las que por su uniformidad y belleza se distinguen con el nombre de Manzana Cuadra de Oro. Los dos barrios estramuros situados fuera de los fuertes tienen tambin muy buenos edificios. El de Pueblo-Nuevo al S. de la ciadad, sobre la orilla del rio San Juan, se estiende 1,696 metros de E. O. y 1,187 metros do N. S.; comunica con la ciudad por medio de dos puentes, uno de madera con pilastras y arcos de piedra y el otro de madera, ambos de construccin moderna; los barcos de vela pueden pasar bajo el ltimo. Pueblo-Nuevo tiene dos buenas carreteras, la de Tirri, lo largo de la cual existen grandes alambiques, varias fundiciones y el embarcadero del ferro-carril de Matanzas la Sabanilla. Tiene 13 calles de N. S. y 16 de E. O., y tres plazas, la de la Iglesia, donde se levanta un modesto templo construido en 1834; la de la Cinaga y la de Villanueva. Entre su casero hay un cuartel de caballera, un pequeo teatro, y una plaza de toros que se edific en 1847. Sobre el malecn calzada de Buitrago, desde el puente de San Juan hasta la playa de los Indios, hay algunas cabanas de pescadores. La mayor parte de las casas de Pueblo Nuevo son de tabla y teja, y aun afean su aspecto otras mas pobres con techo de guano. El barrio de Versalles, que es la parte mas moderna y risuea en que se divide la ciudad, se empez fundar en 1835, del lado opuesto al N. del rio Yumur, comuni candse con la parte antigua por un puente de madera con pilastras de piedra. Su mayor anchura desde el Pan de Matanzas la calle de Laborde, de N. S., es de 1,272 metros y sobre 848 deO. E., estendindose primero lo largo del rio sobre un terreno unido, y se eleva despus insensiblemente en anfiteatro hasta el pi de la colina de la cumbre; tiene 36 calles bien alineadas, con buenos edificios; tres plazas, la del Hospital, la de Tacn y la del Mercado de Yumur. El cuartel de Santa Cristina, para 500 hombres de infantera, y el hospital de Santa Isabel, que se hallan en este barrio, son los mejores edificios de Matanzas. A la salida de este arrabal y dirigindose hacia la costa hasta el fuerte de San Severino, un kilmetro poco mas menos de la ciudad, se halla un hermoso paseo llamado tambin de Versalles, que mide 3,600 pies de largo con tres calles divididas por seis filas de frondosos pinos y otros rboles, con dos glorietas y asientos de piedra en sus calles laterales. El nmero de casas que hay en ia ciudad y los barrios del Pueblo Nuevo y Versalles son 3,640 de mampostera y 1,745 de tabla y teja. Su poblacin reunida se eleva 30,539 almas, siendo 18,583 blancos, 5,070 libres de color y 6,886 esclavos. Tiene cuatro hospitales; el militar, el de Santa Isabel, el de San Nicols y la casa de Beneficencia; tres cuarteles, uno para infantera y otro para caballera de tropas veteranas, y uno para las milicias de esta arma; una estacin telegrfica establecida en la casa de Gobierno. Residen en esta ciudad el teniente poltico y militar de su jurisdiccin y comandante general y el de marina. Hay cuatro escuelas gratuitas de primera enseanza para varones y una para hembras, costeada por los fondos del Ayuntamiento; una junta de aprendizaje, una administracin de rentas, otra de loteras, otra de correos, una diputacin econmica, un tribunal de comercio, una junta de caridad, y dos alcaldas mayores juzgados de ascenso. Defienden adema del castillo de San Severino la espaciosa y esceleute baha de Matanzas, las bateras de Peas Altas de la Viga y del Morrillo. No hay necesidad de acercarse la ciudad de los Dos Rios, como familiarmente se le llama, para que el viajero desde su buque de cualquier otro punto de la baha que la distinga, reconozca que es una poblacin moderna. Risueo es su paisaje: un litoral perfectamente verde, dos rios orillados por bonitas casas en las cuatro riberas de sus bocas, escalonadas eminencias cubiertas de quintas y estancias que por el N. dominan un estenso puerto, en donde siempre hay fondeados un centenar de buques de todas partes que vienen trocar los productos agrcolas industriales^de los Estados-Unidos y de Europa por azcares, mieles, aguardientes y otros frutos de su territorio y de otros inmediatos no menos feraces. Adems de la lnea de vapores de la empresa cubana de navegacin que la comunica con los dems puertos de la isla, favorecen el movimiento de viajeros y mer-

PAGE 189

ANTILLAS. 161 cancas cuatro lneas de ferro-carriles, que son: la de la Union, la del Coliseo, la de la Habana por la costa, y la de Gines, y los caminos carreteros del E. para la capital y toda la parte occidental de la isla, y el que conduce Trinidad y Oienfuegos. Puerto Escndalo Corral Nuevo. — Este pueblo es cabeza de partido de su ltimo nombre, y se halla situado tres leguas de Matanzas sobre el camino que pasa por esta ciudad y viene de lacapital por la costa. Se compone de cinco casas de manipostera, tres de madera y algunas chozas, las cuales se levantan en el llano que separa al Pan de Matanzas de la loma circular que cierra al valle de Yumur, y orillas del rio de Corral Nuevo. En 1815 se edific su iglesia parroquial. Habitan este pequeo pueblo 42 blancos, siete libres de color y 20 esclavos. Canasi. — Aldea situada cinco leguas de Matanzas sobre el camino de la Habaua, en terreno bastante accidentado y la orilla izquierda del rio de su nombre, con una iglesia, un pequeo cuartel, una receptora de rentas, una estafeta, y un subdelegado de marina. Habtanla 175 blancos, siete libres de color y cuatro esclavos, repartidos en dos casas de manipostera, 10 de madera y algunas chozas. Almacenes de Canasi Surgidero de las Caas. — Este casero dista legua y media de la aldea de Canasi y tiene su asiento en la desembocadura del rio de este nombre, que forma un abrigado y limpio puerto muy frecuentado por buques costeros en la poca de la molienda en sus cercanos ingenios. Tiene dos espaciosos almacenes de manipostera para depsito de frutos, 13 casas de todas clases de materiales, una tabernatienda mista, fluctuando su vecindario entre 90 y 100 individuos. San Antonio de las Cabezas. — Aldea con 16 casas de manipostera, 12 de tabla y 21 chozas en terreno quebrado orillas del rio Santa Brbara y sobre el camino de Matanzas los Palos. Tiene pequea y pobre iglesia parroquial de ingreso, y su vecindario se compone de 260 blancos, 33 libres de color y 27 esclavos. Sirve de cabeza al partido de su nombre, que no tiene otra poblacin reunida que la del casero de Vieja Bermeja, que se divide en dos grupos de 18 casas separadas por el ferro-carril de la Habana Gines que en esta localidad tiene uno de sus paraderos. Su vecindario se compone de 119 blancos, 30 libres de color y tres esclavos. El grupo de casas de la parte meridional que es la mas antigua, es la designada con el nombre de Vieja Bermeja y se estiende ambos lados del camino de Gines Alacranes. La estacin del ferro-carril llamada del Cojo se halla entre la de los Palos y la Union, y se alza en la parte setentrional, con un muelle descubierto y un pequeo almacn para frutos y equipajes. Dista 28 leguas de Matanzas y tiene su asiento en un terreno llano cerca de las lomas del corral de la Sabanilla. Limonar. — Cabeza del partido de Guamacaro que aparece en un valle que cierran al NE. la sierra de Guamacaro y al S. la loma de Domingo Alvarez y otras del corral de Caobas en el camino real -de Santiago de Cuba, entre ingenios y cafetales y ANTILLAS. corta distancia de la cuarta estacin del ferrocarril del Coliseo. — Data la fundacin de este pueblo de 1809, en cuyo ao la condesa de Buenavista cedi el terreno necesario para edificar su iglesia, que se erigi como parroquia. Tiene 30 casas, 89 habitantes blancos, 28 libres de color y 81 esclavos, una administracin de correos y uua casa de postas. Dista de Matanzas 16 millas inglesas por el ferro-carril y 25 leguas al ESE. de la Habana. Baos de San Miguel. — Casero orillas del arroyo Cupey entre las lomas de Jacan y en un camino de travesa que desde Bemba cruza por el centro del corral Rio-Nuevo y se entronca en el del Sumidero con el camino real de la Habana Santiago de Cuba. Estos baos son termales y muy concurridos por los vecinos de Matanzas, Crdenas y otros puntos inmediatos durante la temporada que empieza en abril, animando con este motivo la poblacin. Componen su casero 27 edificios de toda clase de materiales que habitan 88 blaucos, 15 libres de color y 50 esclavos. Coliseo. — Moderno y pequeo casero de 10 casas, con 40 habitantes blancos y 21 libres de color, situado en la lnea divisoria de las jurisdicciones de Crdenas y Matanzas, en terreno algo quebrado. Tiene una administracin de correos, y cerca del casero hay un cuartel para un destacamento de caballera. Santa Am. — Pueblo cabeza del partido de su nombre, con 30 casas y 157 habitantes, la mayor parte blancos, en terreno quebrado, orillas del rio de su nombre, y le atraviesa el camino real de Santiago de Cuba. Fundse esta poblacin por el marqus Justiz de Santana, en tierras que crey de su propiedad pero que pertenecan al corral de San Pedro. Comenzse fomentar el pueblo hacia 1794 en dos caballeras de tierra, teniendo los primeros pobladores una ermita para el servicio de su culto, hasta que en 1820 se construy una iglesia que fu reedificada en 1843 y hoy es parroquia de ingreso. Dista cuatro leguas al S. de Matanzas y 21 al ESE. de la Habana. Baos de San Pedro. — Se compone este pequeo casero de algunas pobres viviendas que se encuentran casi en el centro del corral de su nombre sobre el camino de Matanzas la Sabanilla y orillas del rio San Pedro, donde se alojan las personas que acuden tomar las aguas de los escelentes baos termales que hay en este punto. Guanbana — Casero poco distante al E. de la estacin de su nombre, donde se unen las lneas de ferro-carriles de Matanzas y del Coliseo. Est situado en una pequea llanura del antiguo hato de Canimar Caneymar y dos leguas al NO. de Matanzas. Fu cabeza de un partido que llevaba su denominacin, hasta que se incorpor al de Guamacaro, y hoy lo est al de Santa Ana. No tiene mas que 16 casas, casi todas de pobres materiales, y unos 100 habitantes. Canimir. — Est situado este casero 25 leguas al ESE. de la Habana y un cuarto de Matanzas, en el camino real de Santiago de Cuba y junto la confluencia del rio Moreto con el de Canimar. Llmase tambin del Tumbadero, nombre que tom de una antigua bodega que habia junto al paso del rio. El 21

PAGE 190

162 CR"NICA GENEBAL DE ESPAA. ncleo de este casero de ocho casas y unos 40 habitantes, fueron unos almacenes de depsito de frutos que all se establecieron, donde arribaban las goletas cargar las producciones de los ingenios y fincas de aquel territorio. Sabanilla del Encomendador. — Hllase situado al estremo de un llano que cercan varias lomas, no lejos de los nacimientos del rio de la Cidra, cinco leguas SSE. de Matanzas y 25 de la Habana*. Tuvo su orgen este pueblo en el siglo pasado, con motivo de un corte de maderas que se hacia para la marina en el corral de la Sabanilla, donde se erigi poco despus una ermita, que en 1818 se declar ausiliar de la parroquia del Limonar. Arruinada aquella pobre capilla, se edific no hace muchos aos un nuevo templo que hoy es parroquia de ingreso. Pero su fomento lo debe principalmente laconstrucciou del ferro-carril de Matanzas. Est rodeado de ingenios; su temperamento es sano, y es cabeza del partido de su nombre. Lo forman siete calles, en las cuales se hallan distribuidas cinco casas de manipostera, 54 de tabla y 24 de embarrado, guano y yagua. Viven en ellas 195 blancos, 49 libres de color y 14 esclavos. Tiene una administracin dj correos, y el paradero y almacenes del ferro-carril estn corta distancia al E. del pueblo. Ceiba Mocha. — Aldea cabeza de partido de su nombre, cuatro leguas al SO. de Matanzas y 18 de la Habana con 10 casas y algunas chozns; 744 habitantes blancos, 27 libres de color y 119 esclavos. Tiene su asiento en terreno llano, cerca de los pedregales del corral de Reyes y entre las lomas de Camasi, Pan de Matanzas y las que se levantan en los corrales de la Magdalena y la Bija. Son muy pintorescas las cercanas de esta aldea rodeada de cafetales; su temperamento es seco y saDO, y su casero est distribuido en dos calles en figura de martillo, por el recodo que con el camino de Santiago de Cuba hace el que se dirige Matanzas, que ha sido durante muchos aos la principal de las vas de comunicacin entre esta ciudad y la capital. Su iglesia, que se edific en 1797 como ausiliar de la de Matanzas, es bastante espaciosa y de regular construccin, y hoy es curato de ingreso. Tiene un cuartel, una administracin de correos y una escuela gratuita de primera enseanza para varones. La estacin del ferro-carril de la Habana Matanzas, contribuye los adelantos y mejoras de esta aldea. San Francisco de Paula. — En terreno quebrado del corral de la Magdalena, orillas del camino de Nueva Paz Matanzas, de cuya ciudad dista 33 leguas y media, se asienta esta aldea, atravesada por el rio de su nombre y dominndola al SO. y SE. varias lomas. Su casero se compone de 25 casas de pobres materiales con 199 personas blancas, 15 libre3 de color y 18 esclavos. San Agustn de Paso del Medio Baos de San Agustn — Es un grupo de ocho casas que tiene su asiento alrededor de los baos que hay en la orilla izquierda del rio de su nombre, de donde brotan numerosas fuentes y manantiales. Dista dos leguas de Matanzas, y se halla sobre el camino central de esta ciudad la Habana. Caas. — Es otro pequeo casero de ocho casas y 71 habitantes blancos, en tierras del corral de Matanzas orillas del rio de su nombre y en la confluencia de varios caminos, siendo su origen una taberna-tienda mista que se encuentra cerca del paso de aquel rio. Los Molinos. — Segn las noticias estadsticas de 1862, se compone este casero de 41 casas de tabla, y 261 blancos, siete libres de color y nueve esclavos, en el partido de Ceiba Mocha. Pero^debe ser su fundacin muy moderna, cuando ninguno de los planos ltimamente publicados de la isla determina su situacin. JURISDICCI"N DE CRDENAS. Limita esta jurisdiccin, que es una de las mas ricas y pobladas del departamento Occidental, al N. con el mar, al S. con la jurisdiccin de Colon, al O. con la de Matanzas, y al E. con la de Sagua la Grande. Su territorio es casi completamente llano, aunque algo quebrado por sus lmites con la jurisdiccin de Matanzas, hacia el S. del corral de Banagises y en las cercanas del casero de Hato-Nuevo, por donde se levantan algunas lomas. Riganlo numerosas corrientes, desembocando las principales en la costa del N. y formando otras en sus derrames pantanos hacia los confines meridionales. Los mas caudalosos y de mayorcurso son: el rio de la Siguagua, I03 de Sao Antn, del Jucaro, de la Palma y Piedras, que reciben multitud de afluentes, una gran parte de la costa setentriona la ocupa una cinaga manglar que en varias partes tiene algunas leguas de ancho. El terreno inmediato la cabecera es un tanto pedregoso, y el resto de la jurisdiccin se compone de estensas llanuras muy frtiles para la siembra de caaverales, y contiene tambin localidades bajas y hmedas. Sus costas estn llenas de bajos, arrecifes y cayos. De sus fondeaderos, el principal es la ensenada de Crdenas. Los dems son los embarcaderos de Camacho, de la Siguapa las Gusimas, delJucaro, de la Siguagua, de la Palma, de la Teja de la Rioja, el de Barrancas Santa Clara, y la baha de este nombre. La mayor parte de las tierras valiosas de este territorio estn ocupadas por 147 ingenios y trapiches, que son los mas productores de la isla, elaborndose en ellos mas de 220,000 cajas de azcar, 90,000 bocoyes de mieles, y masde 6,000 pipas de aguardiente. Tambin la enriquecen nueve cafetales, 104 potreros, 742 sitios de labor, y 51 colmenares, en cuyas fincas se cosechan sobre 8,000 arrobas de caf, unas 500 cargas de tabaco, algodn, aunque en corta cantidad, mas de un milln de arrobas de maz, 182,000 de arroz, 7,000 de frjoles, 22,000 de patatas, 6,000 de millo, 177,000 cargas de pltanos, 444,000 de races alimenticias, unas 4,000 de hortaliza, un gran, nmero de cargas de forrajes y otros frutos, y alguna cera y miel de abejas. De las 12,678 caballeras de tierra que componen este territorio, 2,941 estn en cultivo, 2,726 en prados artificiales y naturales, 2,254 ocupadas por toda clase de bosques, y 4,757 sonde terrenos ridos. Calclase el valor anual de sus productos rurales, sin incluir el de la ganadera, en 3.562,220 pesos fuertes. El valor total de sus ganados asciende 144,771 pesos, contando en sus numerosos potreros y prados 7,482 toros y vacas, 2,841 caballos y yeguas,

PAGE 191

i? MmiBi) raiD.

PAGE 193

ANTILLAS. 163 380 malosy asnos, 20,757 cabezasde ganado de cerda, 4,619 lanar y 1,417 cabro. Hay tambin destinados al tiro, carga y monta 20,259 bueyes, 7,155 caballos y 543 mulos. El producto de su riqueza mueble se ha calculado oficialmente en esta jurisdiccin en 3.024,708 pesos, y el de la urbana en 612,702 pesos. Habitan en este territorio, que mide s^gun el gegrafo cubano Pichardo 60 leguas cuadradas, 33,049 varones y 17,456 hembras, de los cuales 24,452 son blancos, 1,460 libres de color y 24,553 esclavos, en 5,880 casas de manipostera, 1,196 de tabla, 389 de embarrado y 1,234 de guano y yagua. Facilitan el activo movimiento comercial de esta jurisdiccin, el ferro-carril de la Soledad, que entronca con el de Matanzas; el de! Jucaro, los ramales de la Sabanilla y de la Agica, el camino carretero del Centro, el de Matanzas Trinidad, y multitud de caminos de travesa. Sostiene adems por medio de buques de cabotaje y las lneas de vapores de la costa del N., un trfico constante con la Habana, Matanzas, Sagua y otros puertos. San Juan de Dios de Crdenas. — Esta villa, cabecera de la jurisdiccin de su nombre y residencia de sus autoridades, est situada 30 leguas al E. de la Habana, sobre las costas N. al SO. de una baha, en un terreno unido y pedregoso, los 23 1' 89" de latitud boreal y 74 54' 46" de longitud occidental de Cdiz. Esta villa se fund en 1828 con dos caballeras de tierra compradas por la Hacienda, que se repartierou en solares. La ventajosa posicin de su baha determin al gobierno fuudarla cerca del erabircadero del antiguo corral de Crdenas, para fomentar el comercio de cabotaje y abrir una salida los productos de la agricultura. En 1843 fu declarada cabecera de una tenencia de gobierno, y en el mismo ao se empez construir su iglesia, terminndose en 1846. En 1. de enero de 1844 fu habilitado su puerto para el comercio estranjero crendose la aduana, habiendo tomado ya gran desarrollo su vecindario con el ferrocarril que una sociedad annima empez construir en 1838 desde su mismo puerto hasta el corral de Bemba, cruzando un territorio poblado de fincas valiosas. La correcta planta de la villa forma un cuadrilongo de 1,942 varas de largo desde la ribera hasta el fin de la calle de Isabel II, y de 1,300 varas de anchura ntrelas calles de Esprn y de Crdenas, que limitan el casero por el E. y el O. La superficie que ocupan sus edificios est repartida en 29 calles, que son las de Saez, Carrillo, Ceruti, Souverville, Calvo, Ruiz, Ayllon, Real, de Isabel II, que es la mas bella de todas, adornndola los principales establecimientos; las de Genes, Vives, Concha, Navarro, Anglona, y Esprn. Las 14 que se estienden de N. S. son la de Piuillos, por la cual pasa el ferro-carril; las de Cossio, Prez, Aranguren, Primera, del Obispo Espada, de la Industria, de la Gloria, O'Donnell, Velazquez, Cristina, Minerva, la Merced y la Salud. La anchura de la mayor parte de las calles es de 12 varas, y los vecinos han costeado sus sencillas aceras. Se van adems formando otra3 vas rectilneas, algunas con una amplitud de 30 varas. Cuntanse las plazas llamadas de Pinillos, del Oeste, del Este, de Fernando VII, de Souverville, de Quintayro3, de Isabel II, que es la mayor de tolas, y otra muy estensa frente al cuartel de infantera. L03 principales edificios de Crdenas son: la aduana, que est en uno de los ngulos de la plaza de Pinillos; el cuartel de caballera, en la calle de O'Donnell, en donde tambin se levanta la crcel, que es una fbrica espaciosa y bien construida para su objeto; el cuartel nuevo de infantera inmediato la crcel y al hospital de Santa Isabel; la iglesia parroquial, cuya fachada mira la plaza de Fernando VII, con tresnaves y de slida y elegante construccin; la casa de gobierno, que forma uu rectngulo on una superficie de 2,300 varas cuadradas, con 46 de frente y 50 de costado, con una espaciosa galera en su fachada principal de columnas toscanas y una hermosa escalinata: en el ala derecha estn las habitaciones del gobernador, en la de la izquierda el Ayuntamiento, y el centro est ocupado por la estacin telegrfica, la servidumbre del teniente-gobernador, las caballerizas, etc. El presidio, el teatro, una plaza de toros y la del Mercado, que por su elegancia y buena distribucin de localidades es la mejor de la isla, despus de la de Santiago de Cuba, son los dems edificios pblicos de esta villa. Crdenas es la primera poblacin de la grande Antilla que haya adornado su plaza principal con una estatua del descubridor del nuevo mundo. Es acaso el mejor monumento que posea Cuba, y represeuta al hroe con modesto traje, levantando con una mano el velo que cubra parte del globo, y con la otra sealando en su superficie las regiones que descubri con su instinto y su constancia. En el pedestal sobre que descansa la estatua, severo en sus perfiles y de formas griegas, aparece por el frente principal un bajo relieve de los mas C3rrecto3, representando la F triunfante, y al infierno abatido por la victoria que con sus tres carabelas consigui Colon con su descubrimiento: en el frente inverso aparece uua inscripcin latina. Se inaugur este monumento en 25 de diciembre de 1862, habindolo modelado en Madrid el clebre escultor don Jos Piquer, vaciando luego en bronce la estatua en Marsella M. Morell. En enero de 1853 un incendio devor el casero mas inmediato la marina, produciendo prdidas quj se calcularon en mas de un milln de pesos, sustituyndose luego las casas destruidas con las hermosas fbricas que miran al puerto. Pudieron practicarse entonces muchas correcciones para el arreglo de calles y construcciones de edificios. Tiene Crdenas un depsito astillero p rtioular, unos 17 almacenes para frutos, principalmente de mieles, bien situados para la carga y descarga, y un muelle de madera que en 1852 mand construir la junta de Fomento, de 150 varas de largo y 16 de ancho con un tinglado; y cuando se termine, segn el proyecto general de muelles, desaparecern de la ribera los irregulares arrimos que tienen establecidos para su servicio algunas casas de comercio. Segn el ltimo censo publicado en 1862, el vecindario de Crdenas se compona en aquel ao de 7,628 blancos, 461 libres de color, y 2,796 esclavos. Tiene para solaz de las personas mas notables un elegante casino y una sociedad filarmnica. Las corporaciones, autoridades y dependencias del Estado que radican en esta villa son: un Ayuntamiento, una administracin de correos, una capitana de puerto con

PAGE 194

164 CR"NICA. GENERAL DE ESPAA. ayudanta de marina, una administracin de rentas, un juzgado alcalda mayor de ingreso, una comisara de guerra, un espendedor de billetes de lotera, un registrador de hipotecas, una asociacin de beneficencia domiciliaria, dos escuelas gratuitas de primeras letras, una para varones y otra para hembras, y cinco establecimientos mas privados para la enseanza de ambos sexos, dos consulados, el de Inglaterra y los Estados-Unidos; dos tercios de bomberos, uno de blancos y otro de morenos, y una seccin del resguardo terrestre y otra del martimo. Como comandancia de armas tiene casi siempre una guarnicin de dos compaas de infantera y una seccin de caballera. Guamutas.— Aldea cabeza del partido del mismo nombre con 23 casas y 249 habitantes casi en el centro del hato de Guamutas 40 leguas al F^SE. de la Habana, en el camino real de Santiago de Cuba, sobre un terreno hmedo y anegadizo, donde se forman varias lagunas y que hace parte del gran llano de Banagises. Esta aldea rodeada de valiosas fincas se fund casi al mismo tiempo que Matanzas, instalndose su parroquia de San Hilario en el mismo ao que la de aquella ciudad, en 1693. Pero pesar de su antigedad y de la feracidad estraordinaria de su partido, siempre ha sido Guamutas pueblo de muy poca importancia. Su iglesia es de espaciosa fbrica de manipostera, y la nica dependencia que hay del Estado es una administracin de correos y la capitana del partido. Hato Nuevo. — Est situada esta aldea en una planicie de una loma baja, pero estensa, que ocupa una parte del hato de su nombre, junto los caminos que se dirigen Sagua la Grande y al embarcadero del rio de la Palma, 43 leguas al ESE. de la Habana y 12 de Crdenas. Data su fundacin desde 1770, y la componen 16 casas de toda clase de materiales, con 166 habitantes blancos, 23 libres de color y 14 esclavos. La Teja. — Moderno y pequeo casero con 279 habitantes blancos, 56 libres de color y 47 esclavos, que tiene su asiento en el embarcadero de la Teja de la Rioja, bastante frecuentado por buques de cabotaje y en una playa limpia que interrumpe la amplia y casi continua cinaga de la costa setentrional de la isla. El Recreo. — Este casero es cabeza del partido de Guanajayabo y el tercer paradero del ferro-carril del Jucaro, en donde se desprende el ramal de la Sabanilla. Tiene una iglesia parroquial de ingreso y una cartera. Cimarrones. — Pueblo cabeza del partido de su nombre, en el gran llano de Banagises, orillas del camino de la Habana Santiago de Coba y la derecha del ferro-carril de Crdenas que all tiene establecido uno de sus paraderos. Se compone su casero de los edificios y almacenes de la esfricion, y de 141 casas, la mayor parte de embarrado y yagua, con 580 habitantes blancos, 37 libres de color y 108 esclavos. La planta de la poblacin es regular, y est rodeada por el S. y el O. de algunas colinas. Tiene una administracin de correos; una iglesia de slida construccin, erigida en parroquial en 1821. Dista 32 leguas al SE. de la Habana y cuatro de Crdenas. Lagunillas. — Se levanta este pueblo de 54 casas de todos materiales, y 433 blancos, 40 libres de color y 501 esclavos, en el mismo asiento del corral de su nombre, sobre terreno llano y pantanoso en tiempo de lluvias, y sobre el camino de la Habana Crdenas. Se halla resguardado al N. por la loma de Triana, y al S. por otras mas elevadas; est rodeado de ingenios, cafetales y potreros, y cerca corre por su izquierda el rio de la Siguagua. Esta floreciente poblacin se fund hacia 1825 con 10 calles y una plaza. Depende en lo eclesistico de la parroquia del Limonar, tiene una administracin de correos y una casa de postas, y dista 30 leguas al ESE. de la Habana y dos y media de ¡ Crdenas. El Jucaro. — Casero con 10 casas y 177 habitantes situado en la orilla del embarcadero de su nombre y j en las tierras del antiguo corral de la Siguapa y al principio del ferro-carril del Jcaro, al que debe su I fomento. Dista por mar dos leguas de Crdenas. San Miguel de C 'amar oca. — Casero situado cerca ; de la orilla del rio de su nombre, en terreno bajo, con : 16 casas de mampostera y cuatro de tabla, donde se alojan 79 individuos blancos, 12 libres de color y 21 esclavos. En 25 de enero de 1861 se erigi su iglesia parroquial. Es cabeza del partido de su nombre, tiene una administracin de correos, y es residencia de un subdelegado de marina y del capitn p?dneo del partido. Conduce un camino desde este casero la playa llamada del Varadero y la ensenada de Maya, y dista cuatro leguas y media de Crdenas, por un camino que se dirige desde esta villa la ciudad de Ma tanzas. En las inmediaciones de la poblacin hay una caverna llamada del Muerto, que abre entre grandes peascos y que adquiri ese nombre porque cuando se descubri encontrse dentro de ella un esqueleto de un hombre vestido con hbitos sacerdotales y con un breviario abierto en la mano, por cuyo motivo este lugar es muy venerado, concurriendo como un santuario un gran nmero de habitantes de las cercanas. Boca de Camarioca de Maga. — Est situado este pequeo casero de cuatro casas de mampostera y 12 de tabla, con 79 blancos, cinco libres de color y 34 esclavos, en las orillas del pequeo y desabrigado puerto que forma la desembocadura del rio de Camarioca que es algo frecuentado por los buques costeros que hacen la travesa Matanzas. Loma Cantel. — Se le da este nombre porque tiene su asiento este pequeo casero sobre una de las lomas del grupo de Camarioca y por hallarse en terrenos del corral de la Siguapa; tambin se le conoce con esta denominacin. Est rodeado de ingenios y sobre uno de los caminos que conducen de Matanzas Crdenas. Data esta pequea poblacin desde 1817, y la componen solo 11 casas y 91 habitantes. Dista unas cuatro leguas al O. de Crdenas y 28 de la Habana. Las Gusimas. — Asintase este casero, que fu cabeza de un partido en 1846, en un llano inmediato la costa de la ensenada de Crdenas, de cuya villa dista unas dos leguas, y como media casi al S. del embarcadero de las Gusimas de la Siguapa. Tiene

PAGE 195

ANTILLAS. 165 14 casas de manipostera, siete de tabla y tres de embarrado, con 59 habitantes blancos. JURISDICCI"N DE COLON. Se cre esta tenencia de gobierno en 30 de abril de 1856, con parte de los territorios de Matanzas y Crdenas, y es la mas moderna de las de la isla. Se halla comprendida entre los 74 20" y los 75 longitud occidental de Cdiz y los 22 2" y 22 50" de latitud setentrional. Limita al N. coa las jurisdicciones de Crdenas y Sagua la Grande, al E. y S. con la misma y la de Cienfuegos, y al O. con la de Gines y un corto trecho con la de Matanzas. Mide 103 leguas cuadradas de superficie. El aspecto de este territorio es montono porque se compone de estensas y frtiles llanuras dedicadas al cultivo de la caa, interrumpidas solamente por algunos accidentes montaosos como las lomas de Quimbmbaras, las de Tinguaro, Guamutas, la pequea cordillera que se estiende dos leguas al NO. de Nueva Bermeja, y algunas de menos importancia y aisladas, perteneciendo todas al grupo central de las cordilleras de la isla. Riegan esta frtilsima jurisdiccin, el rio de la Hanabana, que se conoce adems con los nombres de Voladores, de las Nuevas, Santo Domingo y las Amarillas; el de Piedras, y otras muchas corrientes inferiores. Este territorio es esencialmente agrcola y uno de los mas ricos de Cuba, contndose en l hasta 113 ingenios, que producen mas de 320,000 cajas de azcar, unos 6,300 bocoyes de miel y 7,000 pipas de aguardiente. Sus dems fincas rurales son 16 haciendas de cria y ceba de ganado mayor, 129 potreros, cinco cafetales, tres algodonales, 895 sitios de labor, 95 vegas de tabacos, dos quintas de recreo y 198 colmenares. Abrazan una superficie cultivada de 9,717 caballeras de tierra, sin contar 645 destinadas prados artificiales. La estension de los pastos naturales se calcula en 3,521, la de los terrenos que ocupan sus bosques en 4,096, y solo 2,711 miden los ridos. Aunque no aparecen mas que cinco cafetales en toda su demarcacin, se recogen mas de 16,000 arrobas de caf, cosechndose tambin con mucha abundancia todos los dems frutos del pas. El producto de la riqueza rural de esta jurisdiccin, sin incluir el de su ganadera, asciende 3.575,569 pesos fuertes. El nmero de cabezas de ganado destinado la cria y ceba es de 17,003 toros y vacas, 2,577 caballos y yeguas, 215 mulos, 18 asnos, 24,590 cabezas de cerda, 2,523 lanar, y 755 cabro. El que est dedicado al tiro, carga y monta, se compone de 17,080 bueyes, 5,821 caballos y 759 mulos, cuyo valor total es de 1.083,053 pesos. La renta de su riqueza mueble se ha computado oficialmente en 1.322,720, y la de la riqueza urbana en 163,542 pesos. Pueblan este territorio 40,961 varones y 23,256 hembras, de los cuales 28,862 son blancos, 2,484 libres de color, y 33,871 esclavos, que habitan en 197 casas de mampostera, 827 de tabla, 170 de embarrado y 353 de guano. Las vas que facilitan sus transacciones comerciales son: los ferro-carriles de Crdenas y el Jcaro, la prolongacin del de Gines, la carretera de Matanzas Trinidad, y hasta 17 caminos de segundo orden. Nueva Bermeja 6 Colon. — Pueblo cabeza de la tenencia de gobierno de Colon, situado en un llano que corta distancia limitan por el N. varias lomas que se estienden por el corral de Nueva Bermeja, donde se fund esta poblacin en 1818. Su posicin cntrica en uno de los territorios mas feraces y cubierto de valiosas fincas, su estacin del ferro-carril central, y otras ventajas topogrficas, decidieron al gobierno dar el mayor impulso al fomento de este pueblo, estableciendo en l por real orden de 19 de agosto de 1855 un juzgado alcalda mayor de ascenso. Activaron mucho la construccin de casas el teniente-gobernador de Crdenas Andriani, y el de Colon D. Francisco Garca de Ziga, contando ya en 1857 cinco calles rectilneas, las que se les pusieron los nombres de Concha, Diago, Carretas, Laguna y Andriani, atravesando la poblacin por el centro de esta ltima de O. E. el ferro-carril de Bemba la Macagua. Despus han seguido tomando posesin de los solares repartidos un gran nmero de labradores y hacendados de las inmediaciones, que los van cubriendo con modestos edificios, todos con sus (jrrales y algunos con jardines. La antigua ermita que dependa de la parroquial de Palmillas se reemplaz con una slida y espaciosa iglesia bajo la advocacin de San Jos, erigindose en parroquial de ingreso. A mediados de enero de 1858 se fabric una slida y espaciosa crcel en un solar y con ausilios cedidos por el rico hacendado D. Fernando Diago, que ha promovido y costeado otras muchas mejoras en este pueblo. En marzo del mismo ao se cre una administracin receptora de rentas, y en julio de 1859 se estableci su Ayuntamiento. Tiene tres escuelas elementales gratuitas, costeadas por los fondos municipales, y una por el referido Sr. Diago; una administracin de correos y un espendo de loteras. Celebra una feria anual, y se ha establecido un hipdromo para el fomento de la cria caballar en las numerosas haciendas del territorio de Colon y limtrofes. Tambin hay un casino que sirve de solaz lo mas escogido de sus habitantes, que se componen de 1,037 blancos, 158 libres de color y 76 esclavos. Se publica una hoja peridica, y adems del paradero estacin del ferro-carril tiene tambin otra telegrfica. Dista de la Habana 42 leguas provinciales. La Macagua. — Este casero cabeza del partido de su nombre tiene su asiento en un estenso llano junto al riachuelo de la Macagua y se comunica diariamente con Colon Nueva Bermeja por el ferro-carril central, al que ha servido de trmino durante muchos aos. Adems de la estacin y almacenes de esa va, solo cuenta seis casas de tabla, que estn habitadas por 28 blancos y cinco esclavos. Hay una administracin de correos y un puesto de guardia civil. San Jos de los Ramos.— Casero y paradero en la lnea del ferro-carril del Jucaro compuesto de sus edificios y almacenes, de una taberna-tienda mista y cinco casas de tablas que habitan 37 blancos y seis esclavos. Banagises Managiiises. — Componen este pequeo casero una taberna-tienda mista, una casa de

PAGE 196

166 CR"NICA GENERAL 0E ESPAA. manipostera, seis de tabla, y los almaceues y dems dependencias del sesto paradero del ferro-carril del Jucaro, y una poblacin flotante de 30 40 iudivduos, segn lo requiere el servicio de la va. Tiene una administracin de correos de tercera clase. Pijuan. — Moderno casero que se empez levantar cuando lleg este punto el ferro-carril del Jucaro. Se halla situado en el gran llano de Banagises, interrumpido en este sitio por algunas lomas poco elevadas que se estienden al N. de este casero por las lindes del hato del Altamisal y de la hacienda Laguna Grande de San Francisco, por lo que se conoce tambin con este nombre. Ss compone de 11 casas, una taberna-tienda mista, los almacenes y edificio de la estacin, y 204 habitantes. Palmillas. — Aldea cabeza del partido que da su nombre, con una casa de manipostera, 27 de tabla y 31 de embarrado y yagua, que se estienden porel camino que desde los sitios de Palmillas conduce al hato de Santa Brbara. Estn habitadas por 210 blancos, 93 libres de color y 26 esclavos. Se fund en 1818 en terreno llano y muy frtil, cerca de la orilla izquierda del rio de su nombre y en el hato de las Guauimas, cuyos llanos son pantanosos en las e'pocas de lluvia. La iglesia fu erigida en ausiliar de la de Guamutas en 1819 y mas adelante en curato de ingreso; su templo actual no se edific hasta 1829. Caimito del Sur de la Hanabana. — Aldea cabeza del partido de la Hanabana, del cual es el nico grupo de poblacin reunida y en l reside su capitn pedneo. Est situada en un estenso llano muy cerca del rio de las Amarillas, 51 leguas de la Habana y orillas del camino que de esta capital conduce Trinidad. Desde que en 1832 un incendio hizo desaparecer el antiguo pueblo de la Hanabana, se traslad esta aldea su parroquia, que es de ingreso. Forman su casero una casa de manipostera, 13 de tabla y 22 de embarrado y yagua, en donde residen 58 blancos, 48 libres de color y 19 esclavos. Corral-Falso. — Est situado este pueblo en las tierras llanas y anegadizas del hato deMacuriges, siendo cabeza del partido de este nombre. Su fundacin tuvo lugar en 1833, en cuyo ao se traslad este punto la parroquia de Macuriges, que se hallaba en el corral Gonzalo, y cuya feligresa ha sido una de las mas esteusas y antiguas de la isla, construyndose de tabla y teja en la plaza el nuevo templo. Compnese su casero de seis casas de mampostera, 141 de tabla y 54 de yagua, y su vecindario de 1,021 blancos, 156 libres de color y 248 esclavos. A la entrada del pueblo se levantan los almacenes y una de las estaciones del ferro-carril de Matanzas, y siendo centro de un gran comercio de trasporte, que se hace principalmente por esta via, va tomando un rpido crecimiento. Los fondos municipales de la jurisdiccin costean en este pueblo dos escuelas gratuitas de primera enseanza, una para varones y otra para hembras. Adems de la capitana del partido hay una administracin de correos y un espendo de billetes de lotera. Dista cerca de 99 leguas de la Habana y siete de Colon Nueva Bermeja. Navajas.— Debe este grupo de ocho casas y 34 habitantes su creacin al entronque all inmediato de los ferro-carriles de Crdenas y Matanzas, y se halla situado en tierras del hato de Macuriges. A pesar de su poca importancia, tiene una administracin de correos. Los paraderos conocidos con el mismo nombre estn cerca de este casero. Bemba. — Pueblo que se halla situado en el antiguo corral de su nombre, en terreno llano y frtil, rodeado de ingenios, en el centro de varios caminos, y la derecha del ferro-carril de Crdenas, que aqu tiene establecido uno de sus paraderos. Su casero se ha fomentado en estos ltimos aos de una manera es traordinaria, elevndose su vecindario 2,152 blancos, 70 libres de color y 208 esclavos. El principal elemento que ha impulsado su desarrollo es una gran fundicin en cobre, bronce y hierro, donde se construyen todos los artefactos y utensilios para ingenios y otras industrias agrcolas. Sus edificios construidos en 1849, ocupan una superficie de mas de 7,000 varas cuadradas, y dau ocupacin y alojamiento numerosos obreros. Tiene varias mquinas de vapor y hornos que producen piezas de todos tamaos. En este pueblo se halla establecida una estacin telegrfica. Roque. — A la derecha del ferro-carril de Crdenas la Macagua, sobre un terreno alto, seco y saludable, y en el antiguo corral del Roque, tiene su asiento esta aldea. Data sq fundacin desde 1828 en que doa Paula Alvarez reparti una caballera de tierra varios colonos, los cuales costearon una iglesia de tabla y teja, que ha sido declarada parroquia de ingreso. Dista 44 leguas y media de la Habana, y las tierras de sus cercanas estu abundantemente regadas por escelentes aguas potables. El nmero de sus habitantes asciende a 226 blancos, 41 libres de color y 36 esclavos, que viven en tres casas de mampostera, 34 de tabla y 10 de embarrado y yagua. Tiene una escuela gratuita de primera enseanza para varones, y una administracin de correos. Jabaco. — Pequeo casero con 39 habitantes blancos, siete libres de color y cuatro esclavos que se alojan en algunas pobres viviendas de tabla, embarrado, y guano y yagua. Est situado sobre un terreno llano y hmedo del antiguo hato de su nombre, rodeado de lagunas, y entre el ferro-carril de la Sabanilla al N. y la gran cinaga de la costa meridional. JURISDICCI"N DE PINAR DEL RIO NUEVA FILIPINA. Esta tenencia de gobierno que se halla comprendida entre los 21 41' 30" y 22 51' 8" latitud boreal, y los 76 53' 40" y 78 41' 20" longitud occidental de Cdiz, es de un clima muy saludable, as por su temperamento como por sus aguas y aires. Limita por el N., el S. y el O. con el mar, y al E. con la jurisdiccin de Baha-Honda. Este territorio es en general montaoso, y puede dividirse fsicamente en dos vertieutes; la setentrional, que es la mas estrecha y spera, y la meridional, que ofrece llanuras bastante estensas desde el pi de las lomas y est bien regada, escepto en la porcin pedregosa de la pennsula de Guanacabibes. I En las dos vertientes aparecen tres clases de terrenos: montuosos, llanos, frtiles por lo general y cenago-

PAGE 197

ANTILLAS. 167 sos. La parte montuosa presenta los mismos caracteres fragosos que las sierras de los "rganos, del Infierno y la del Rosario, que pertenecen la cordillera de Guaniguanico. Estn interceptadas estas sierras en infinitas y variadas direcciones por los valles altos y superiores de los rios que bajan al llano, no aprovechndose esos valles y sierras para el cultivo, ya por la aspereza de sus alturas, ya por aplicarse la cria y ceba de ganados esta porcin del territorio; pero pudieran aprovecharse ventajosamente los primeros y muchas de las lomas de la sierra de los "rganos, que se hallan cubiertas de pinares y gruesas encinas, cuya bellota se beneficia para la cria de ganado de cerda. En los estribos y contrafuertes que adelantan las sierras del Infierno y de los "rganos en la vertiente setentrional, y hacia los partidos de Pinar del Rio, San Juan y Martnez y Guane, aparecen tambin muchos valles muy angostos. La parte llana de este territorio forma dos fajas, una en la vertiente setentrional y otra en la meridional, bastante apartadas por el gran espacio que principalmente al O. ocupa la cordillera de Guaniguanico. Los llanos de la parte setentrional son estrechsimos, muy ondulados, y aunque frtiles; solo tienen algunos plantos de tabaco en las orillas de sus corrientes; pero la vertiente meridioual es amplia, desarrollando algunas sbanas bastante estensas, y orillas de sus rios se cultivan un gran nmero de vegas de tabaco que son muy afamadas por la escelente calidad del que producen; y por ltimo, las dos citadas vertientes descienden hasta el mar por medio de un estenso pantano, casi cubierto de manglares y apenas interrumpido por algunas playas. Sus costas son acantiladas entre los cabos de San Antonio y Francs, y cenagosas al N. y S., hallndose por este rumbo la pennsula de Guaniguanieo, que pasado su istmo pantanoso y lleno de lagunas, presonta un suelo pedregoso. Sus principales fondeaderos en la costa del N., son: las ensenadas del Cajn, de Guadiana, de la Garnacha, el embarcadero de San Francisco, el de Mantua, la ensenada y embarcadero de los Arroyos, la ensenada de Santa Isabel con el embarcadero de su nombre, y el de Caas, la de Santa Rosa las de Baja y Santa Luca, el embarcadero de Malas Aguas, y parte de la ensenada donde desemboca el rio Pan de Azcar. En la costa del S., navegando desde el Cabo heiael E., se encuentran la ensenada de Corrientes <5 Juan Claro, la de la Grifa, la de Corts, el embarcadero de Garay, la baha de Galafre. la rada de Punta de Cartas, el estero de Guama, el de Colon, las ensenadas del Guanal y Roblar, y los esteros de Gaspar, Levisa, Corazas, de Gato, del Convento, Boquete, San Diego, Canoita, y el embarcadero de las Vegas. De sus sierras y cordilleras bajan numerosas corrientes que serpentean en todas direcciones y muchas se secan en la estacin rigorosa. Las de mas curso y caudal de las que corren hacia el N., son: los rios Guadiana, Santa Luca, Damuji, Buenavista, Santa Isabel, Navarro, Santa Rosa, Biajacas, Macuriges, Baja, Rio del Medio, Nombre de Dios, Malas-Aguas y Pan de Azcar. Los principales que tienen su curso al S., son: los de Cuyaguateje, el Salado, Galafre, San Juan y Martnez, de la Llanada 6 de Pinar del Rio, de las Ovas d Juan Felipe, Rio Hondo, Herradura y San Diego. La mayor parte de este territorio est dedicado la cria y ceba de ganado, por lo que la mayora de sus fincas son haciendas de cria y potreros, contndose 86 de las primeras y hasta 197 de los ltimos, y adems 18,262 caballeras de tierra de prados naturales, perteneciendo las 3,960 de pastos artificiales en su mayor parte esas fincas. El nmero de cabezas de ganado que segn las noticias estadsticas habia en 1862 en la jurisdiccin de Pinar del Rio, eran 179,558 toros y vacas, 2,397 caballos y yeguas, 295 mulos y asnos, 71,834 cabezas de ganado de cerda, 1,992 lanar y 479 cabro, calculndose su valor en 1.796,723 pesos. Hay ocupados adems en las faenas de tiro y carga y para montar, 16,720 bueyes, 8,235 caballos y 885 mulos. Las 5,608 caballeras de tierras que estn en cultivo, se hallan repartidas en ocho in-> genios y trapiches, donde se elaboran unas 7,000 cajas de azcar, 500 pipas de aguardiente y mas de 700 bocoyes de miel, en un cafetal y 3,616 vegas de tabaco, que producen cerca de 55,000 cirgas de esta planta. Se recojen adems en todas sus fincas 9,000 arrobas de algodn, 450,000 de maz, 154,000 de arroz, pltanos, races alimenticias, hortalizas, frjoles, patatas, millo y forrajes en grandes cantidades, y en sus 169 colmenares sobre 3,000 arrobas de cera y 700 barriles de miel. El producto anual de su riqueza rural es de 1.349,945 pesos, el de su riqueza inmueble de 1.816,900, y el de la urbana de 250,708 pesos. Cuntanse en esta jurisdiccin 104 casas de mampostera, 1,145 de tabla, 2,659 de embarrado, y 3,501 de guano y yagua. Su poblacin consta de 41,586 varones y 27,340 hembras, de los cuales 43,522 son blancos, 10,408 libres de color, y 14,996 esclavos. Pinar del Rio. — Este pueblo es cabecera de la tenencia del gobierno y del partido de su nombre. Est situado los 77 27' 33" de longitud O. de Cdiz y 22 22' 40" de latitud boreal, sobre un collado de 20 metros de altura y cercano al arroyo Yagruma que rodea al pueblo por el E., y de cuyas escelentes aguas y de las de otro arroyito inmediato llamado Manaca se provee el vecindario. Su temperamento es de los mas benignos de la isla. La poblacin ocupa 1,013 varas de largo y 648 de una anchura irregular, en medio de un llano sembrado de palmas y tabaco, con cuatro calles de NE. SO. que cruzan otras cinco de NE. SE de 10 varas de anchura, escepto la llamada Real y de Ros que tienen 18. Pero se levantan tambin bastantes casas orillas de los arroyos Yagruma y Galiano. En la calle Real estn situados los mejores edificios, como la iglesia parroquial, pequea, pero de slida construccin y buena arquitectura; el teatro, que es un reducido edificio de tabla y teja; la casa de gobierno, y la mayor parte de las dependencias del Estado. Desde la estremidad oriental de esta calle se prolonga una alameda perfectamente nivelada y ceida por ambos lados con dos filas de asientos de piedra con respaldos de hierro, y por su estremo occidental empieza el camino que conduce las vegas llamadas del Cangre. En el calle de Ros estn la crcel, construida en 1826, el cuartel y el hospital, y por su es-

PAGE 198

168 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. tremidad E. sale el camino que conduce la Coloma. El nmero de casas en 1862 eran 76 de manipostera, 21 de tabla y 41 de embarrado, pero con las que aparecen muy cercanas al grupo de la poblacin propiamente dicba y que pueden considerarse como formando parte de ella, se elevan unas 400. Muchas tienen anchos portales con columnas, son en general de planta baja con azotea, y por su elegante construccin pudieran figurar en las mejores calles de la capital de la isla. Pero la mayor parte del casero es de tabla y teja, y lo afean bastantes chozas de embarrado y yagua. El cementerio es un cuadrilongo ceido de manipostera con 40 varas de frente y 60 de fondo, que se termin en 1839, con su capilla y dems accesorios. Segn las ltimas noticias oficiales publicadas en 1862, su vecindario se compona de 2,000 blancos, 631 libres de color y 457 esclavos. Residen en este pueblo el teniente gobernador, de la clase de coroneles; un juzgado alcalda mayor de ingreso para la administracin de justicia; un Ayuntamiento, una administracin de correos, otra de rentas, dos espendedores de billetes de loteras, dos escuelas gratuitas de primeras letras para ambos sexos costeadas por los fondos municipales, y una junta de caridad. La situacin de Pinar del Rio, su importancia como cabecera de una jurisdiccin que hace riqusima el cultivo del tabaco que posee las mejores cualidades de color, sabor y rendimiento, dndole en todo el mundo una fama sin igual, ha dado gran impulso esta poblacin de 30 aos esta parte. Su activo trfico y otras circunstancias favorables la destinan ser una de las mas importantes de la isla. Su historia se remonta al ao de 1571, en que Melchor Rojas fund el hato de San Felipe, y seguidamente los corrales de Cangre, Guama, Pinar del Rio y Cabezas. Hacia 1710 se dieron atribuciones de parroquia una ermita que se edific en 1600 en el referido corral de Pinar del Rio. Pero no hubo all verdadero casero reunido, hasta que el capitn general marqus de la Torre, viendo que desde las cercanas de la Habana hasta el estremo occidental de la isla no existia pueblo ninguno, resolvi crear uno que sirviese de cabecera aquellos remotos partidos, ya renombrados por la escelencia del tabaco que en ellos se cosechaba. Comision D. Jos Birca para que designara los lmites de la jurisdiccin proyectada, y eligi el asiento topogrfico para el nuevo pueblo. Barca desempe su cargo con el mas detenido estudio, y por sus informes, los de la intendencia y junta de tabacos de la capital, el marqus orden que se estableciera sin demora la nueva tenencia de gobierno, estendindose desde el rio de los Palacios hasta el Cabo de San Antonio, y que se repartiesen solares y se formara el pueblo de la cabecera orillas del rio Cuayaguateje. Se le dio el nombre de Nueva Filipina en honor del capitn general cuyo nombre patronmico era Felipe, y se fij en 1774 la residencia de su primer gobernador el capitn de dragones D. Antonio Fernandez en el pueblo de Guane, hasta que se traslad en 1790 al de San Juan y Martnez y en 1800 al de Pinar del Rio. Sufriendo algunos daos los colonos de esta parte de la isla con las correras de algunos indios que en las lomas del Cuzco haban logrado escapar de generacin en generacin ala ruina de su raza en Cuba, se les persigui con actividad en repetidas ocasiones; pero en enero de 1803 aparecieron algunos muy feroces cometiendo muchos asesinatos en gente indefensa de las cercanas de Nueva Filipina, y el marqus de Someruelos dio la comisin de esterminarlos al juez pedneo D. Jos Lpez Gaviln, que principios de marzo la habia ya cumplido no dejando uno siquiera con vida. En 1841 se estableci la primera lnea de vapores y un pontn para limpiar las barras de los ros Coloma y Caiguanabo, por cuyos embarcaderos se estraen los frutos del partido de Pinar del Rio, que en el mismo ao de 1841 asol una espantosa inundacin. A pesar de hallarse distante de la Habana 45 leguas, aprovechando el ferro-carril de la Habana Guanajay, se puede llegar la capital en 20 horas. Punta de Cartas. — Est situado este pequeo casero en un surgidero que abre en el golfo de Guaniguanico, formndolo dos vastos almacenes de depsito de frutos, una taberna-tienda mista, y algunas pobres viviendas bastante separadas unas de otras, donde se alojan unas 68 personas de toda edad, sexo y color. Tiene un muelle en la playa sobre horcoues para facilitar la carga y descarga de los buques que concurren este surgidero, que es de los mas frecuentados del territorio de Pinar del Rio y en el cual hacen tambin escala los vapores y buques de vela que navegan por la costa del Sur. Baja. — Pueblo cabeza del partido de su nombre 60 leguas de la Habana y 12 de Pinar del Rio. Se halla situado sobre la orilla derecha del rio de Baja sobre una colina elevada, con hermosas vistas al mar y las faldas de la cordillera del grupo de Guaniguanico. Rodanla frondosos bosques y terrenos cultivados con escelentes y caudalosas aguadas, surtindose su vecindario del inmediato manantial llamado Pozo del Pino. Esta poblacin la fund D. Bartolom Miranda, que reparti una caballera de tierra en solares y construy tambin, ayudado con limosnas de otros vecinos, su actual iglesia, de rstica fbrica, la cual se traslad en 1827 la parroquia que desde 1767 estaba en la hacienda llamada Rio del Medio. Componen este pequeo pueblo cuatro casas de tabla y siete de embarrado y yagua, habitadas por 81 individuos blancos, seis libres de color y 52 esclavos. Los fondos municipales costean una escuela de primera enseanza para varones, y tiene adems una cartera. Los progresos y fomento de esta poblacin estn paralizados por la imposibilidad en que se encuentran sus vecinos de stender sus cultivos por los terrenos que le rodean, porque los dueos de la hacienda donde tiene su asiento no han querido repartir algunas caballeras de tierra para la agricultura, dedicndola esclusivamente la cria de ganados. Mantua. — Antiguo pueblo, cabeza de la feligresa y partido de su nombre, 66 leguas de la Habana y 22 de Pinar del Rio, que tiene su asiento en terreno quebrado, de arcilla y arena, al estremo del camino real de la Vuelta-Abajo y cerca de la orilla derecha del rio de Mantua. Esta poblacin, que es la mas occidental de toda la isla, es de bastante trfico, sirvindole para sus

PAGE 199

ANTILLAS. 169 transacciones martimas la ensenada de sa nombre y los surgideros de San Fraucisco y de los Arroyos, siendo este el ltimo punto de escala de los vapores de la lnea de la Habana Pinar del Rio. Forman Mantua tres calles, denominadas Real, del Embarcadero y del Caimito, en las cuales hay unos 60 edificios de toda clase de materiales, en los que habitan 407 blancos, 5G libres de color y 74 esclavos. No se sabe la poca fija de la fundacin de este pueblo,de algunas referencias se deduce que sus primeras viviendas debieron levantarse hacia 1716 con el nombre de Guane del Norte, para distinguirlo del pueblo de Guane, cuyo territorio perteneci en un principio. En 8 de abril de 1821 sufri un incendio que lo dej completamente destruido, pero volvi luego levantarse su casero aunque en la misma forma irregular que antes tenia. Incendise otra vez en 9 de mayo de 1840, pero se repar este desastre con una suscricion que promovi el gobierno. Afligieron tambin este vecindario los corsarios columbianos, que hasta fines de 1827 permanecieron saqueando la costa NO. de la isla. La iglesia parroquial, que es su mejor edificio, estuvo en un principio en la hacienda de Sansueo, y dependa de la de Guane, hasta que el obispo Morell la erigi en curato independiente y la traslad Mantua. Esta poblacin, adems de la capitana de partido es residencia de un juzgado alcalda mayor de ingreso, de un subdelegado de marina una cartera y una escuela gratuita de primera enseanza para varones. Ha estado designada para cabecera de una nueva jurisdiccin. Montezuelo. — Casero del partido de Mantua, compuesto de ocho casas y 40 habitantes, con dos tabernastiendas mistas, llamadas del Morrillo y la Bullanga, situadas en el camino de Guane Mantua, y que dieron origen este casero. Hay una escuela de primeras letras para varones costeada por los fondos municipales. Chorrera Consolacin del Norte. — Casero cabecera del partido de su nombre, junto una iglesia rstica, trasladada hace muchos aos al casero de San Cayetano. Es uu grupo compuesto de un edificio donde hay establecida una escuela de primeras letras para varones, de una taberna-tienda mista, y algunas chozas diseminadas de los vecinos sitios de labor y estancias. Su vecindario no pasa de 30 individuos de ambos sexos. Hllase en una de las faldas meridionales de la Cuchilla de Gavilanes y en el crucero que forman varios caminos. Su temperamento es saludable y tiene su asiento sobre terreno firme y seco. La Palma. — Casero situado en el centro del hato y orillas del arroyo de su nombre al N. de la sierra de Guacamayas, cuyas estribaciones le rodean por el E. y N. Se compone de una taberna-tienda mista y de algunas pobres viviendas, con 120 habitantes blancos, 12 libres de color y 32 esclavos. Caiguanaio.— Este pequeo casero se levanta en el corral de su denominacin, orillas del rio de San Diego Caiguanabo, y en la falda de la sierra de este nombre, que cuenta solo 37 blancos. San Cayetano. — En el asiento del corral de San Cayetano, donde est situada la iglesia de la Pursima Concepcin de Consolacin, que es la parroquia del ANTILLAS. partido, y orillas de un ramal del camino real de la Vuelta-Abajo, aparece este casero, compuesto de una casa de manipostera, otra de tabla y teja, y algunas chozas de embarrado y yagua, con 26 blancos, cinco libres de color y tres esclavos. Guane. — Antigua aldea cabeza del partido de su nombre, la orilla derecha del rio Cuyaguateje, sobre una altura cercana numerosas vegas de tabaco, 60 leguas de la Habanay 14 de Pinar del Rio, en el camino de la Vuelta-Abajo, por donde se estiende su casero, que forma una sola calle con 12 casas de tabla y 10 de embarrado y yagua. Su vecindario se compone de 79 blancos, 8 libres de color y 16 esclavos. Hay en esta aldea una receptora de rentas, una subdelegacion de marina, una cartera, y una escuela gratuita de primera enseanza para varones. Su iglesia es de muy antigua fundacin; fu reedificada de buena fbrica en 1845, y es parroquia de ascenso bajo la advocacin de San Ildefonso. Cuando se cre la tenencia de gobierno de Pinar del Rio fu esta aldea su cabecera con el nombre de Filipina. Paso Real. — Hllase situada esta aldea sobre el camino real de la Vuelta-Abajo y no lejos de la orilla derecha del caudaloso rio Cuyaguateje. Se compone de dos casas de mampostera, 10 de tabla y teja y 12 de embarrado, con 50 habitantes blancos, 16 libres de color y 32 esclavos. Tiene una receptora de rentas. Sbalo. — Casero diseminado con varias casas de tabla y la mayor parte de embarrado y yagua, y cuyo vecindario se reduce 37 blancos y 13 individuos de color. Tiene una iglesia parroquial de reciente creacin, y una taberna-tienda mista. San Juan y Martnez.— Pueblo cabeza del partido de su nombre, situado junto al rio de su misma denominacin y cerca del arroyo de los Negros, en terreno llano y en medio de numerosas vegas de tabaco de las mas afamadas. Su clima es muy saludable; dista 43 leguas de la Habana y cuatro de Pinar del Rio por el camino carretero de la Vuelta-Abajo, que pasa por este pueblo. El casero, formado por una sola calle, comprende 15 casas de tabla y teja y 16 de embarrado y yagua, habitadas por 115 blancos, seis de color libres y 45 esclavos. Residen en este pueblo un subdelegado de marina, un receptor de rentas reales y una cartera. La fundacin de San Juan y Martnez data de mediados del siglo pasado, si bien hasta 1761 no se edific su iglesia por D. Juan Rodrguez y hoy es parroquia de ingreso bajo la advocacin de San Juan Bautista. San Luis. — Aldea cinco leguas de Pinar del Rio, en medio de un pinar entre rio Feo y el arroyo Pastoreo en suelo llano elevado y arenoso. Cuenta 24 casas de tabla y nueve de embarrado repartidas en dos calles llamadas Real y del Recreo, y un vecindario de 89 blancos, 11 libres de color y 31 esclavos. Tiene una iglesia bajo la advocacin de San Joaqun, que se edific en 1745 y es parroquia de ingreso. Acaso sea el mejor templo de la jurisdiccin, de buena fbrica, y se levanta en la plaza con una elevada y vistosa torre. Gala/re. — Se encuentra este casero en la playa de la costa del Sur la orilla izquierda de la desem22

PAGE 200

170 CR"NICA &ENEBAL DE ESPAA. bocadura del rio de su nombre, y lo forman tres casas de tabla y algunas chozas, con 13 habitantes blancos, siete libres de color y 20 esclavos. Consolacin del Sur. — Pueblo cabeza del partido de su nombre sobre el camino de la Vuelta-Abajo en una sbana estensa y rida donde apenas se encuentran algunos arbustos. Su temperamento es saludable, y las ag'uas de que se surte su vecindario de buena calidad Ocupa nna superficie de una y m^diacaballeras de tierra, repartidas en 138 solares edificados y 116 yermos. En los primeros se cuentan tres casas bajas de mampostera, una de tabla, 65 de embarrado, y las dems son chozas del mas pobre aspecto en las cinco calles, conocidas con los nombres de la Laguna, Real, de las Gusimas, del Sur y de la Iglesia. Su vecindario se compone de 635 blancos, 232 libres de color y 183 esclavos. Este pueblo no es muy antiguo, y como otros muchos de la isla, el origen de su fundacin fu mediados del siglo pasado una venta tienda-mista que habia en el sitio que hoy ocupa el casero, y sus inmediaciones se fueron agrupando algunas pobres viviendas. Pero la de su iglesia es mucho mas antigua, porque desde 1690 se edific en el hato Consolacin, donde permaneci unos 60 aos hasta que se traslad despus al punto donde hoy aparece, no muy distante del primero. Para la instruccin primaria de su vecindario costean los fondos municipales de su jurisdiccin dos escuelas, una para varones y otra para hembras. Las oficinas del Estado que radican en este pueblo son una administracin de correos y una receptora de rentas. Dista 40 leguas de la Habana y cerca de seis de Pinar del Rio. Santa Clara. — Casero situado sobre el camino real de la Vuelta-Abajo orillas del rio de Santa Clara de las Lajas y legua y media de Consolacin del Sur, con seis casas de tabla y nueve chozas habitadas por 44 blancos y tres de color. Alonso Rojas. — Este casero se ha formado hace pocos aos al NE. de la ensenada de Bija y cerca de la punta de Alonso Rojas, y no cuenta mas que algunas chozas, habitadas en su mayor parte por pescadores. Rio-Hondo. — Se estiende este casero por ambas orillas del rio de su nombre, cuyas mrgenes estn pobladas de las acreditadas vegas de Consolacin y RioHondo, que son las que producen el mejor tabaco de la Vuelta-Abajo. Lo forman ocho casas de mampostera, dos de tabla y algunas chozas, con 22 habitantes blancos, 17 libres de color y tres esclavos. JURISDICCI"N DE GUANAJAY. Se estiende el territorio de esta tenencia de gobierno en la parte mas estrecha del departamento Occidental, entre los 22 50' 30" latitud N. y los 76 22' 37'' longitud occidental de Cdiz. Limita al N. con el mar, al E. con las jurisdicciones de Santiago de las Vegas y San Antonio de los Baos, que tambin la limitan por el SE., al S. con la de San Cristbal, y al O. con la de Baha-Honda. Este territorio por su IsO. y SE. es quebrado, presentando lomas de alguna consideracin. Son las mas notables las sierras de Pea Blanca, Rubin, Anafe Mesas del Mariel, y las lomas del Malo, la Pelada, Papaya, Gobernadora, las del Jobo, las de la Vija, y la de la Yaya. Al N. de la sierra de Anafe hay un llano de alguna e3tension que llega hasta la costa, y al S. de la misma sierra y de las lomas del Jobo se estiende una planicie muy fe'rtil, aunque poco regada, con terrenos de escelente calidad para el cultivo del caf. No son menos frtiles las lomas y espacios comprendidos en' tre ellas y la costa setentrional, que estn algo mas regalos y que fueron puestos en cultivo desde el siglo xvn. Los rios mas caudalosos que riegan esta jurisdiccin son los de Santiago, Cabanas, de la Plata, los dos que llevan el nombre de la Dominica, del Mariel, Caas, Macagual, Mosquitos, Guaijabon, Baes Bani, Salado, y Baracoa. Dirigen su curso hacia el S. los de Limones, Capellanas Guajay, Cayajabos, que reunindose con el de la Tumba y el arroyo Pedernales toma el nombre de Majana y desagua en la ensenada de este nombre. La costa de esta demarcacin comprendida entre la boca del rio Baracoa y la punta de la Yana, es por lo regalar alta y acantilada, presentando sin embargo algunas playas y numerosos puertos. Hasta el de Cabanas es mas baja y forma una cinaga poco esteusa, cubierta de manglares, siendo tambin baja y cenagosa hasta la boca del puerto de la Ortigosa. Viniendo del O. hasta llegar la punta de la Dominica es limpia, y desde esta punta hasta la entrada del puerto de Cabanas presenta un bajo que se prolonga mas all del de la Ortigosa, sobresaliendo en las inmediaciones de la punta de este nombre numerosos escollos. Sus puertos, navegando desle Occidente son: el de la Ortigosa, el de Cabanas, estenso puerto defendido por el torren de la Reina Amalia y con numerosas ensenadas, entre las cuales son las mas abrigadas la de Rojas, Juan Toms, y Benet; el de la Dominica, el del Mariel, con las ensenadas interiores de Jacos y de la Angosta y con otro torren su entrada; el de Mosquitos, el de Guaijabon, el de Bines, tambin con un torren en su desembocadura, y el de Baracoa. La antigua parroquia de Guanajay, que ocupaba casi toda la ostensin de la actual jurisdiccin, fu hasta la cuarta dcada de este siglo el territorio mas rico y frtil de toda la isla, principalmente en caf y azcar, para cuyos cultivos son muy propsito sus terrenos. Despus han disminuido bastante los productos de estos frutos, habindose demolido una gran parte de sus hermosos cafetales, y cohtando hoy solo 24, donde se cosechan todava mas de 45,000 arrobas de caf. Ya son pocos tambin los ingenios que pueden llamarse valiosos, como se calificaban no hace mucho tiempo. Sin embargo, aunque se hayan demolido bastantes por haberse cansado sus terrenos, aun conserva 56 de todas clases, donde se elaboran cerca de 8,000 pipas de aguardiente, mas de 123,000 cajas de azcar y 23,000 bocoyes demiel. Pero en cambio de las fincas demolidas, cuenta con 163 potreros y 1,577 sitios de labor, que aunque no representan la riqueza absoluta que suponen los ingenios y cafetales, indican el bienestar de que disfruta la clase agrcola con la reparticin de la propiedad. As, pues, se cosechan en estas pequeas fincas unas 6,000 cargas

PAGE 201

ANTILLAS. 171 de tabaco, mas de 700,000 arrobas de maz, 110,000 de arroz, 11,000 de frjoles, 4,000 de patatas, 2,000 de millo, y un gran nmero de cargas de pltanos, hortalizas, races alimenticias y forrajes. De las 6,968 caballeras de tierra que se calcula abraza este territorio, 2,148 estncultivadas, 1,040 ocupadaspor bosques altosy bajos, solo 674 de terrenos ridos, y 3,106 de pastos naturales y artificiales, donde se fomentan 6,545 cabezas de ganado vacuno, 10,114 de cerda, y 210 cabro. Cuntanse adems para los trabajos de la agricultura, tiro y monta, 9,882 bueyes, 5,339 caballos y 1,099 mulos. El valor total de la ganadera se ha calculado oficialmente por la oficina de Estadstica de la isla en 689,067 pesos, y el producto anual de sus fincas rurales en 1.650,251. El de su riqueza urbana asciende 151,025, y el de la inmueble 1.053,850. A pesar de no haber realizado las esperanzas que se haban concebido sobre el movimiento comercial de esta jurisdiccin cuando se habilit el puerto del Mariel, sostiene sin embargo con la Habana un activo trfico de cabotaje por el mencionado puerto y el de Cabanas, y adems por el ferro-carril de Guanajay, por donde se conducen la capital sus azcares, la mayor parte del caf y otros frutos, y traen un valor cuantioso de provisiones, de gneros y efectos para el envasamiento del azcar y el caf. Tambin el comercio interior es muy valioso y activo, porque hace mucho tiempo que surte una gran parte del territorio occidental, y sus principales centros son los pueblos del Mariel y Guanajay. Facilitan este movimiento, adems del citado ferro-carril de Gu;;najay, la carretera de la Habana Pinar del Rio, y hasta 49 caminos de segundo orden. El nmero de almas que resultan de las ltimas noticias oficiales en esta tenencia de gobierno, es de 33,314 varones y 16,529 hembras, de los cuales 19,177 son blancos, 3,521 libres de color y 17,145 esclavos. Aparecen en su superficie 253 edificios de mampostera, 728 de tabla, 170 de embarrado, y 353 de guano y yagua. Guanajay.— Antiguo y floreciente pueblo no hace muchos aos elevado la categora de villa. Es cabecera de la jurisdiccin desu nombre, llamada antes del Mariel, y tiene su asiento en un terreno quebrado al pi de una colina que por el SO. se enlaza con la sierra de Anafe. Hllase los 22 57' 40" de latitud boreal y los 76 50' 50" de longitud occidental de Cdiz. Su aspecto es bastante regular, y su temperamento sano y fresco, con especialidad por las noches, en las que generalmente suelen soplar los terrales. Por sus condiciones fsicas es uno de los principales puntos de aclimatacin y convalecencia de la isla para las tropas que llegan de la Pennsula. Est rodeado de fincas de todas clases, y sus inmediaciones son muy frtiles. El casero est distribuido en 20 calles que se estienden de N. S., cuyo piso es muy incmodo en tiempo de lluvias, por no estar empedradas, escepto la llamada Real. Las dems se denominan de San Jos, San Salvador, San Juan Nepomuceno, Nicodemus, la Merced, San Rafael, San Francisco, San Fernando, San Antonio, Villalta, Amargura, San Joaqun, San Isidro, Santa Ana, Contreras, Arroyo Jibaro, San Dimas y Valds. Se cuentan en todas ellas hasta 482 edificios, de los cuales 182 son de mampostera, y los restantes de tablas, embarrado y guano. Uno de los mas notables es su iglesia, que, b;ijo la advocacin de San Hilarin, est construida eu el mismo solar que la antigua, se bendijo el 24 de julio de 1826, y es de bastante capacidad y buena arquitectnra. Existen en Guanajay un hospital de caridad con nueve camas de dotacin y una capilla; otro militar, establecido en un edificio de propiedad particular; un buen cuartel de infantera llamado de San Carlos, con pabellones para oficiales y otras dependencias, y un cuartelillo para el cuadro veterano del escuadrn de milicias rurales que se nutre en su territorio, alojndose el destacamento de guardia civil en una casa particular. Residen en esta villa el teniente-gobernador polticoy militar de la jurisdiccin, un juzgado alcaida mayor, un Ayuntamiento, una administracin de rentas, cuatro espendos de loteras, una administracin de correos, dos escuelas gratuitas de primeras letras para la instruccin de ambos sexos, una junta de caridad, un comisario de polica, y dos escribanas pblicas. El ltimo censo oficial publicado designaba Guanajay con 2,654 blancos, 881 libres de color y 451 esclavos. Una de las circunstancias que mas han contribuido al progreso de esta villa ha sido la facilidad de sus comunicaciones con la Habana. Est situada en el punto donde confluyen los caminos Central, del Norte y de la Vuelta-Abajo, y adems llegan esta poblacin la calzada llamada del Oeste y el camino carretero del Mariel; pero de todas las vas que la favorecen, la mas importante es el ramal del ferro-carril que por Seiba del Agua y San Antonio de los Baos lo comunica diariamente con la capital. Su estacin est la estremidad meridional del casero, tiene foada, y es uno de sus mejores edificios. El vecindario se provee de las escelentes y abundantes aguas de un arroyo que nace no lejos del pueblo, y que mas adelante se conoce con el nombre de rio de Guanajay y de Capellanas. Mariel Muelle de Tablas. — Est situado este pueblo sobre la costa N. 15 leguas al O. de la Habana y sobre la parte meridional de una baha, los 23 2' 5" de latitud N. y 76 34' 50" de longitud occidental de Cdiz. Fu fundado eu 176S, y en 1791 se establecieron almacenes de depsito para gneros ultramarinos de los habitantes del contorno. Est dominado por el E. por la elevada loma del Viga Meseta del Mariel, y al S. por varias colinas que interrumpen los vientos del E., haciendo que su clima sea muy caluroso y enfermizo. La planta de su casero es regular y se divide en dos arrabales: el mayor se llama el Pueblo, y el mas pequeo Coco-Sulo, y eu los dos se cuentan 150 edificios de todas clases. Su terreno, naturalmente pantanoso, se inunda en tiempo de lluvias, y sus calles se hallan entonces intransitables. Tiene una iglesia de bastante capacidad y bien construida en 1804, una crcel y un cuartel para una compaa de infantera y 25 caballos. Su veciudario se compone de 617 blaucos, 229 libres de color y 111 esclavos. Su puerto, uno de I03 mejores de esta costa, se halla protegido por un torren y una batera, y puede admitir embarcaciones del mayor porte. Aunque habilitado en 1820, no se abri al comercio estranjero hasta el 1. de ene-

PAGE 202

172 CE"NICA GENERAL DE ESPAA. rod 1844, volviendo cerrarse en 1854 al comercio internacional por no dar el resultado que se habia esperado de su habilitacin. Los fondos municipales costean en este pueblo tres escuelas gratuitas de primeras letras, dos para varones y una para hembras. Hayuna administracin de correos, una ayudanta de marina y una enfermera para la fuerza militar que se halla destacada en este punto, que e3 cabeza del partido de su nombre y tiene su asiento sobre la punta llamada de Pescadores, en la banda oriental del puerto. Quiebra Hacha. — Aldea una legua al SO. de la baha del Mariel, con cuyo pueblo se comunica, por el camino de Cabanas y tres leguas el NO. de Guanajay. Empezse formar su casero principios de este siglo con algunos lotes de la hacienda de Balbanera, propiedad del conde de Villanueva, que aunque protegi mucho este pueblecillo haciudole declarar cabeza de partido y su pequeo templo parroquial de ingreso, ha prosperado poco. Su casero, compuesto de unas 20 casas de tabla y algunas chozas, se levanta sobre un piso desigual, pero seco y de buenas condiciones higinicas. Cuenta con un vecindario de 109 blancos, 55 libres de color y 13 esclavos. Tiene una administracin de correos. Cabanas. — Pueblo sobre la costa t., 19 leguas al O. de la Habana y nueve de Guanajay, y cabeza del partido de su mismo nombre. Data su fundacin de 1818, en cuyo ao D. Bonifacio Duarte reparti 10 caballeras de tierra del corral la Dominica para sitios de labor, y reserv media caballera para formar una poblacin, que se empez edificar prximo al embarcadero de Cabanas, donde ya existan un muelle y almacenes de depsito de frutos. Su puerto, de los mas importantes de la costa setentrional, es muy frecuentado por buques de cabotaje, y est defendido por una batera colocada frente su entrada, llamada de la Reina Amaliay colocada en la punta N. del cayo de Juan Toms. Este pueblo se compone de cinco casas de manipostera, 56 de tabla y 45 de embarrado y yagua, donde habitan 382 blancos, 125 libres de color y 58 esclavos. Su iglesia parroquial es de ingreso. Tiene una administracin de correos, una escuela gratuita de primeras letras para varones, una subdelegacion de marina y una enfermera militar. Ensenada. — Las noticias estadsticas designan este pequeo casero en el partido de Cabanas, con 33 habitantes blancos y 19 libres de color, pero ignoramos su verdadera situacin por no sealarlo ninguno de los modernos planos de la isla. Cayajabos. — Pequeo pueblo 17 leguas de la Habana y cinco de Guanajay, situado en una llanura la orilla derecha del rio de Cayajabos y cabeza del partido de su misma denominacin. Lo forman cuatro calles, en donde se levantan 10 casas de manipostera, 11 de tabla y 28 de embarrado y yagua, habitadas por 171 blancos, 54 libres de color y 81 esclavos. Su iglesia parroquial es de ingreso. Hay establecida una escuela elemental para varones, costeada por los fondos municipales, y una administracin de correos. Cuayabal. — Tiene su asiento esta aldea cabeza del partido de su nombre, al pi de la sierra de Anafe, como dos leguas al E. de Guanajay y 10 al SO. de la Habana. Forma una sola calle, donde aparecen cinco casas de manipostera, tres de tabla y teja y 12 de embarrado. Su vecindario se compone de 110 blancos y seis esclavos. La iglesia parroquial bajo la advocacin de San Francisco de Ass y de Nuestra Seora del Rosario, se fund como ausiliar de la de Guanajay. Hay una escuela gratuita para varones. Baes. — Pueblo situado en un llano que desde el pi de la sierra de Anafe se estiende hasta la costa setentrional, la orilla izquierda del rio de Baes y en el camino que por la costa conduce al Mariel. Tiene cuatro calles, en donde estn repartidas nueve casas de tabla, 42 de embarrado y yagua, con 110 blancos, 90 libres de color y 24 esclavos. Reside en esta poblacin un subdelegado de mariua. El grupo de viviendas conocido con el nombre de Boca de Baes, que se halla la entrada del puerto de este nombre, dista como una legua de este pueblo. Puerta de la (futra. — Este pequeo pueblo cabeza del partido de su nombre, se empez fundaren 1806, en la poca en que tom fomento por sus inmediaciones el cultivo del caf, que decay luego y paraliz los progresos de esta poblacin. Est situado en una llanura cubierta de pequeas fincas rurales, dos leguas y media de Guanajay, formando ngulo sus dos nicas calles con el camino que conduce la Habana. Cuenta 12 casas de manipostera y algunas pobres viviendas de embarrado y yagua. Su iglesia parroquial es de fbrica muy moderna. Habitan en este pueblo 223 blancos, 17 libres de color y 20 esclavos. Tiene una administracin de rentas y otra de correos. Artemisa. — Este pueblo dista 16 leguas de la Habana y tres y media de Guanajay, su cabecera jurisdiccional. Alzase en medio de una risuea llanura cubierta de palmas reales y cafetos, entre los cuales aparecen multitud de bonitas casas, y se compone de cuatro calles que atraviesan otras cuatro, todas rectas, con 37 casas de manipostera, 13 de madera y 40 de embarrado y yagua. Su vecindario es de 787 almas; 693 blancos, 78 libres de color y 116 esclavos. El edificio mas notable de este pueblo es su iglesia parroquial, que es de regular fbrica y est bajo la advocacin de San Marcos. Hay dos escuelas elementales para ambos sexos, gratuitas; una administracin de correos, un cuartel para un destacamento de guardia civil, y una enfermera militar en edificios particulares. Las Caas. — Casero tres leguas y media de Guanajay, situado en la gran llanura de San Marcos de Artemisa en medio de los antiguos cafetales que se fomentaron en este territorio, con ocho casas de manipostera, nueve de madera y 13 de guano, en las que se alojan 124 habitantes blancos, 24 libres de color y 16 esclavos. JURISDICCI"N DE GINES. Hllase comprendida esta tenencia de gobierno eutre los 22 37' 10" y 22 56' 30" de latitud setentrional, y los 75 17' 3" y 76 0' 50" de longitud occidental de Cdiz. Al N. confina con las jurisdicciones de Matanzas, Jaruco, Santa Mara del Rosario y Santiago de las Vegas, por el O. con la de Bejucal, y por el S.

PAGE 203

ANTILLAS. 17S con el mar. El aspecto del territorio de Gines es muy risueo, siendo casi todo llano, sumamente fe'rtil, presentando sus campias an perenne verdor con sus variados cultivos. Las alturas mas notables que le accidentan son: al S. las montaas de las Castaeras, la loma de la Catalina, la de las Jiquimas, la gran serie de las de Cayajabo y la de Candela, cuya meseta que tiene como una legua de estension, se halla cubierta de potreros y sitios de labor, encontrndose en ella las notables cavernas de Maguan y de Cotilla, corriendo por el centro de esta ltima un rio de bastante profundidad. Los rios que baan esta comarca, adems de otras pequeas corrientes, son el de Gines, Viajacas, Mayabeque, Guanamon, y los arroyos de Cotilla, Fotuto, Culebra y rio Seco. Dssde la desembocadura de Mayabeque al surgidero del Caimito, que con el del Rosario son los puntos abordables mas importantes de su costa, esta se estiende unas siete leguas, siendo en general baja y cenagosa. Como este fu uno de los primeros territorios de que se apoder en el pasado siglo y principios del presente el trashumante cultivo de la caa, de unos 40 aos esta parte lo ha ido abandonando para buscar terrenos nuevos y mas feraces. Sin embargo, todava cuenta con 87 ingenios y trapiches, donde se elaboran cerca de 180,000 cajas de azcar, mas de 5,000 pipas de aguardiente y 26,000 bocoyes de miel de caa. El resto de las 2,799 caballeras de tierra que tiene en cultivo, y las 561 de pastos artificiales, estn repartidas en ocho haciendas de cria y ceba de ganados, 399 potreros, 16 cafetales, dos algodonales, y 2,177 sitios de labor y estancias. Coschanse en estas fincas 15,200 arrobas de caf, 2,000 de algodn, 828,000 de maz, 194,000 de arroz, 76,000 de frjoles, 1,000 de millo, 700 de sag, mas de 18,000 de patatas, cerca de 3,000 cargas de tabaco, 6,000 de hortaliza, 175,000 de pltanos, 260,000 de races alimenticias, una cantidad considerable de forrages, mas de 1,000 arrobas de cera, y 1,000 barriles de miel de abejas. Las noticias estadsticas de Cuba de 1862 computaban el producto anual de su riqueza rural en 2.267,565 pesos fuertes. En sus haciendas de crianza, en sus potreros, y en las 5.930 caballeras de pastos naturales que tiene esta jurisdiccin, se cuentan 32,891 cabezas de ganado vacuno, 18,749 de cerda, 4,355 lanar, 1,343 cabro, 4,844 caballos y yeguas, 3,256 asnos y 492 mulos. A las faenas de carga y tiro y para la monta, tiene adems destinados 18,507 bueyes, 7,421 caballos y 4,875 mulos. El valor de toda su ganadera asciende 1.781,930 pesos. Ocupan el resto de los terrenos de esta comarca, que segn el gegrafo cubano Pichardo tiene 42 leguas martimas cuadradas de superficie, 3,055 caballeras de tierras de bosques y matorrales y 1,627 de terrenos ridos. La renta de su riqueza inmueble asciende 2.546,000 pesos, y la de la urbana 195,470. En el territorio de Gines, que es nno de los mas poblados de Cuba, hay 35,946 varones y 26,516 hembras, perteneciendo 33,227 la clase de blancos, 4,138 la de color libres, y 25,097 la esclava. El nmero de casas de mampostera es de 658, las de tabla 1,568, las de embarrado 581, y las de guano y yagua 1,212. Fu esta comarca desde mediados del pasado siglo, una de las mas atendidas por la junta de Fomento en la construccin de caminos. Despus que el vecindario ya crecido de la capital empez contar para su subsistencia con los productos de la frtilsima llanura de Gines, prolong hasta ella el camino que conduca Santiago de las Vegas y Bejucal, y dpspues que se fund la villa de Gines, prolong tambin el que por la loma de Candela y San Jos de las Lajas se diriga al surgidero de Bataban. Este fu durante mucho tiempo su principal camino entre Gines y la capital, hasta que se construy el ferro-carril que atraviesa esta jurisdiccin deE. O. y que fu el primero que se esp'ot en la isla. Pero no es esta la nica va frrea que la cruza, arrancando otra desde la villa cabecera, que dirigindose por el NE., la comunica directamente con la ciudad de Matanzas y su puerto. Tiene adems de estas vas principales hasta 17 de segundo orden. San Julin de Gines. — Villa cabecera de la tenencia de "•obierno de su nombre, situada hacia la costa del S. en una hermosa llanura, dividida en multitud de fincas de todas clases, regadas por el Mayabeque, que se llama rio de Gines al atravesar esta amena y frtilsima campia, con un canal poco profundo, que se derrama en muchas zanjas naturales y artificiales. Se halla esta poblacin I03 22 49' 30" de latitud boreal y los 75 41' 30" de longitud occidental de Cdiz. Est dividida en toda su estension por una zanja que la separa en dos grandes barriadas llamadas del Norte y del Sur, que se comunican por siete puentes de mampostera. Su casero de planta irregular, est distribuido en unas 40 calles, las principales de 20 varas de anchura; pero la mayor parte sin empedrar, muchas sin terraplenar, y casi todas con zanjas. Tiene adems dos plazas, que son las del Mercado y la de Armas, sin contar otros espacios que impropiamente se les da este nombre. En el lado E. de la primera estn las mejores tieadas de la villa, y en el del O. los puestos de carnes y otros artculos de abasto pblico, con tanta variedad como pn los mercados de la capital, formando el frente NE. de la de Armas un cuadrilongo donde se levanta el cuartel de infantera y caballera, y el del NO. una gran casa de planta baja llamada palacio. Los mejores edificios de la villa son la iglesia parroquial, que tiene este carcter desde 1763, fu primero de tabla y teja sobre horcones, reedificse de mampostera con una sola torre en 1804, pero resquebrajada con los violentos huracanes de 5 de octubre de 1844 y 10 del mismo mes de 1846, fu preciso derribar el templo y trasladar el culto la reducida capilla del hospital, hasta que en 1850 se termin la actual iglesia con suscriciones y otros arbitrios. Su correcta y espaciosa fachada mira de N. S., consta de una sola nave muy elevada con una claraboya octogonal sobre el presbiterio, contiene siete altares, departamento para sacrista y una torre con su reloj. El hospital de caridad est en el centro de la calle Real, con su fachada al S. y cerca de la plaza del Mercado, y se construy en 1831 con donativos de varios vecinos pudientes y ausilios del gobierno. En sus ventiladas salas tiene establecidas 12 camas, y se halla dividido en dos departamentos, uno destinado hospital militar. Se

PAGE 204

174 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. sostiene con algunas imposiciones y rentas propias y con las cantidades qae para completar sus gastos le abona el Erario todos los aos. La crcel, que empez fabricarse en 1850 entre la poblacin y la estacin del ferro-carril, es un cuadrilongo de planta baja y de manipostera, y dividido en departamentos espaciosos. Ya hemos dicho que el cuartel se halla en la plaza de Armas ocupando uno de sus frentes: es un edificio sencillo de planta baja, con departamentos para la infantera y una seccin de caballera, y las pocas plazas del escuadrn de rurales de Fernando VII que se nutre en este territorio. Pero la mejor y mas elegante de todas las fbricas de Gines es la casa-gobierno, que se empez construir en enero de 1859 con el objeto de establecer en sus tres departamentos el alojamiento del teniente-gobernador, el Ayuntamiento y una escuela de instruccin primaria. Se levanta en la plaza principal, es de planta alta con prtico, y una galera con ocho columnas de piedra, ocupando una superficie de 5,463 pies. Los dems edificios de esta villa no ofrecen niuguna particularidad, siendo en su mayor parte como en los dems pueblos de la isla, de planta baja. Cuenta 317 de manipostera, 480 de tabla, 100 de embarrado, y 253 de guano y yagua. Para proveer de aguas al vecindario se emprendi la fbrica de un acueducto, poco antes que la de la casa de gobierno, el cual consta de un pequeo estanque de depsito y filtracin, y de 1,000 varas cbicas de escavacoues, donde estn enterradas en distintas direcciones 1,351 de caeras. Atraviesan adems la villa las acequias del rio Gines que la surten tambin de aguas en abundancia. Su vecindario se compone de 6,820 blancos, 1,413 libres de color y 2,386 esclavos. Las corporaciones y dependencias del Estado que radican en esta cabecera son adems del teniente-gobernador poltico y militar, una alcalda juzgado de ingreso, un Ayuntamiento, una administracin de rentas, otra de correos, una junta de caridad, cuatro escuelas gratuitas elementales para varones y hembras, y una comisara de polica. iNo hace muchos aos se cre un cuerpo de bomberos con dos brigadas, una de blancos y otra de gente de color. Hasta el ao de 1814 no fu Gines mas que cabeza de un partido y comandaucia de armas, en cuyo ao alcanz el ttulo de villa y la creacin de un Ayuntamiento. En 1S17 sufri un incendio que devor gran parte de su casero, y hasta que no lleg la poblacin en 1838 el ferro-carril que se construy desde la Habana, no volvi fomentarse y adquirir la importancia suficiente para que en 1843 fuese declarada cabecera de una tenencia de gobierno. Desde su fundacin en 1773 cerca de una ermita edificada por el indio Pedro Guzman, ha sido el ncleo de un comercio muy activo por el nmero de valiosas fincas que se establecieron en su frtilsima llanura. A medida que se fueron fomentando fueron creciendo su trfico interior y sus establecimientos de industria y comercio. La importancia del movimiento mercantil que sostena con Matanzas y la capital, que se verificaba por caminos muy malos, impuls la junta de fomento construir uno mejor y mas corto que los que habia. Pero lo que ha desarrollado mas su riqueza y poblacin, fu la va frrea que desde la capital se dirige entroncar con los ferro-carriles de Crdenas y Matanzas. Dista esta villa, que adems de la estacin del ferro-carril, en donde hay mesa redonda, tiene otra telegrfica, 12 legias de la Habana. San Nicols. — Aldea cabeza del partido del mismo nombre, 16 leguas de la Habana y cuatro de Gines; datt de 1827, est situada sobre la carretera de Santiago de Cuba y muy corta distancia del ferrocarril en un terreno llano y hmedo. Tiene una escuela gratuita para varones y una administracin de correos. Su iglesia, fundada como ermita ausiliar de Macuriges, es de ingreso. Su casero lo componen tres casas de manipostera, 31 de tabla y siete de yagua, que estn habitadas por 225 blancos, 52 libres de color y 104 esclavos. Caimito. — Este casero se form fines del siglo pasado al abrirse entre la laguna del Caimito y el surgidero de este nombre, una zanja canal para dar salida los frutos de las haciendas que se fomentaban entonces en el partido de San Nicols. Abandonada la obra sin terminarse, esta localidad fu durante muchos aos el punto preferido para el contrabando hasta que se fortific el surgidero con una batera que lo hizo desaparecer, y con l la mayor parte del vecindario del casero, que hoy solo cuenta 82 blancos y 41 esclavos en 26 casas de tabla y 12 de yagua. Melena del Sur. — Pueblo tres leguas y tres cuartos de Gines y es cabeza del partido del mismo nombre. Est situado al N. del camino de Bataban Gines, en terrenos del corral Melena de San Juan, entre la costa del S. y el ferro-carril. Data su fundacin desde mediados del siglo xvn. Tiene una escuela de primera enseanza gratuita para varones y es residencia de un subdelegado de marina y del capitn pedneo del partido. Forman su casero nueve casas de mampostera, 24 de tabla, 21 de embarrado y 50 de yagua, y su vecindario 820 blancos, 206 libres de color y 506 esclavos. Para celebracin del culto no tiene mas que una ermita que depende de la parroquia de Guara. Guara. — A.ldea 12 leguas de la Habana y cinco de Gines, cabeza del partido de su nombre, situada sobre el camino de Melena la Habana, en un terreno llano y rodeada de ingenios y cafetales. Su fundacin data de 1779. Tiene una iglesia parroquial de ingreso y su casero se compone de una casa de mampostera 25 de tabla y 54 de yagua, que habitan 314 blancos, 91 libres de color y 27 esclavos. Madruga. — Tiene su asiento este pueblo, que es cabeza del partido de su nombre, en terreno seco y estril del antiguo corral del Cuabal de Madruga, 15 leguas SE. de la Habana y seis de Gines y sobre la carretera de esta villa Matanzas. Su planta es irregular, tiene una plaza con un rea de 85 metros, y su casero se compone de 159 edificios de todas clases. El nmero de sus habitantes asciende 673 blancos, 178 libres de color y 147 esclavos. Ha perdido mucho esta poblacin desde que con la unin de los ferro-carriles de la Habana y Matanzas ha dejado de ser punto de trfico entre esta ciudad y la villa de Gines, y por el olvido en que han quedado sus oscelentes aguas minerales. Desde 1796 eran conocidos los escelentes baos sulfurosos de Madruga y frecuentados por nume-

PAGE 205

ANTILLAS. 175 rosas familias de todos los puntos de la isla, sin que se hubiera formado poblacin alguna en sus inmediaciones, alojndose los que acudan buscar alivio sus dolencias, en miserables chozas que eran quemadas cuando terminbala temporada de los baos. Al finalizar el mando del conde da Sinta Clara, D. Luis Bascourt, dispuso que se edificase una iglesia no solo para celebrar con mas decencia el santo sacrificio de la misa que se verificaba bajo una enramada, sino con el de atraer este punto colonos para formar una poblacin. Suscitronse inconvenientes para la ejecucin de este proyecto; pero al fin se consigui levantar la iglesia en 1802 bajo la advocacin de Nuestra Seora de Regla, declarndose ausiliarde la parroquia deMacariges. No se consigui sin embargo formar poblacin reunida hasta que el capitn general marqus deSomeruelos prohibi que se levantasen los provisionales bohos de temporada, y mand que se delinearala poblacin en caballera y media de tierra que dividieron en solares y vendieron inmediatamente los propietarios del terreno, empezando levantarse este pueblo en 1811. Desde entonces tom un rpido crecimiento, construyndose cmodas y espaciosas habitaciones, y vinieron gran nmero de familias avecindarse donde poco antes tan solo era un desierto. En 1818 se construy su cementerio, y tres aos despus las casas de los baos, entre las cuales sobresale la del manantial llamado de Castilla. En 1826 se le declar cabeza de una comandancia militar, y desde entonces nutren sus vecinos y los del partido una de las compaas de rurales de Fernando VII. Trasladse en 1828 este pueblo la administracin de rentas de Pipin, crese otra de correos, y eu 1833 se fund una escuela de primeras letras bajo los auspicios de los Sres. O'Farrill, que han seguido favorecindola. Pipan. — Aldea situada en terreno algo quebrado y no muy distante de la falda meridional de la sierra de Madruga, en tierras de la hacienda de San Felipe Neri y en el camiuo de Madruga Alacranes. Se fund en 1792 y se erigi en cabeza de un partido. En 179-1 se construy su primera iglesia de pobres materiales, que despus se ha mejorado y hoy es curato de ingreso. Pero hasta dos aos despus no se traz el pueblo, que sigui fomentndose, hasta que en 1824 atrajo el inmediato de Macuriges un gran nmero de los vecinos de Pipin. En 1812 se construy un cementerio con una capilla, y con los fondos municipales de la jurisdiccin se estableci una escuela elemental para varones. Forman su casero dos casas de mampostera y hasta unas 20 chozas, habitadas por 146 blancos, siete libres de color y 20 esclavos. Dista esta aldea 17 leguas al SE. de la capital y cinco al ENE. de Gines. Nueva Paz los Palos. — Esta ciudad, que usa este ttulo sin mas fundamento que la promesa de solicitarlo del rey hecha sus primeros colonos por su fundador el conde de Jaruco y D. Rafael Gmez, tiene su asiento sobre el camino de Gines Alacranes, cerca de la cinaga de Zapata, los 22 44' 20" de latitud boreal y 75 29' 40" de longitud occidental de Cdiz. Fund esta poblacin en 1802 el conde de Mopox y de Jaruco cuando demoli sus haciendas de Palos y Bagaes, cediendo para este objeto cuatro caballeras de tierra no lejos de una laguna. Esta ciudad que forman cuatro calles de N. S., seis de E. O. y una plaza, es de planta regular y cuenta 26 casas de mampostera, 76 de tabla y 12 de guano y yagua, casi todas de un solo piso. Habtanlas 662 blancos, 115 libres de color y 227 esclavos. La iglesia parroquial es de mampostera y se construy en 1828, costeando la mayor parte de sus obras el conde de Jaruco y con algunas suscriciones. Hay en esta poblacin una administracin de correos y una escuela de primeras letras gratuita para varones. Se halla la derecha del ferrocarril de la Habana la Union, y dista de la capital 20 leguas. Principe Alfonso. — Casero con 152 habitantes blancos, 30 libres de color y 39 esclavos, que se alojan en tres edificios de mampostera, 18 de tablas y cuatro de yagua. Alacranes. — Este pueblo fu cabecera de una tenencia de gobierno hasta 1850, y hoy lo es del partido de su nombre. Tiene tres casas de mampostera, 80 de tabla y cuatro de embarrado, con 414 blaneos, 131 libres de color y 87 esclavos. Se halla situado los 22 54' 40" de latitud boreal y los 75 0' 20" de longitud occidental de Cdiz, en terreno llano que limitan por el N. varias colinas y por el S. los terrenos pantanosos de la cinaga de Zapata y cerca de la orilla derecha del rio de San Andrs. Dista 27 leguas al SE. de la Habana y una la derecha del ferrocarril de esta capital. Se empez fomentar este pueblo en 1813, debiendo sus progresos la calidad de las tierras de su partido, muy propias para el cultivo de la caa. En aquel mismo ao se erigi su iglesia en ausiliar de la de Macuriges, arruinndose hacia 1846; pero despus se ha reconstruido con ausilio de algunos pudientes y de su vecindario, bajo la advocacin de San Francisco de Ass, y fu declarada parroquia de ingreso. Hay en Alacranea una administracin de rentas y un espendo de billetes de loteras. Gonzalo Bolo/idron. — Pequeo casero y paradero del ferro-carril de la Habana Matanzas, que tiene su asiento en un llano en el corral de su nombre, con 13 casas, mas de 600 habitantes y una escuela gratuita de primeras letras para varones. Union de Reyes. — Aldea y paradero con siete casas de mampostera, 46 de tabla y 21 de embarrado, que estn habitadas por 548 blancos, 94 libres de color y 111 esclavos. Tiene su asiento en terreno llano, orillas del rio de San Andrs, 25 leguas de la Habana, de temperamento saludable, siendo los terrenos bermejos de sus cercanas muy frtiles. Se conoca esto casero solo con el nombre de Reyes, que tom de una taberna que habia en este punto en el camino de la Sabanilla Macuriges, hasta que se entroncaron all los ferrocarriles de la Habana y de Matanzas, y desde entonces se empez llamar de la Union. Tiene un pequeo teatro, una administracin de correos y una escuela gratuita de primera enseanza para varones. Por su situacin est destinado tomar un rpido crecimiento. La Gira. — Casero y paradero del ferro-carril de Matanzas y la Sabanilla, distante 11 leguas de Gines.

PAGE 206

176 CR"NICA GENERAL DE ESPAA.. Se compone de una taberna-tienda mista, del edificio de la estacin y sos almacenes, y de algunas chozas, con 200 habitantes. JURISDICCI"N DE BEJUCAL. Se halla esta tenencia de gobierno casi en el mismo meridiano que la de la Habana, y limita al N. con las jurisdicciones de Santiago de las Vegas y Santa Mara del Rosario, al E. con la de Gines, al O. con la de San Antonio, y al S. con el mar. Forma este territorio una planicie hasta la rosta setentrional, la cual es cenagosa y forma un maDglar como de una legua de acho, interrumpido por algunas playas. Solo hacia sus lmites al N. y por el NE. aparecen alturas de alguna consideracin, como la sierra de Bejucal y la del rio Bayamo. Esta comarca es una de las mas pobres de aguas en la isla y est regada por los rios Govea, Rio-Hondo, Aguacate, Aguas Verdes," San Antonio de las Vegas y Cajio, que son los mas caudalosos. Los nicos fondeaderos que abren en su costa, casi toda orillada por una serie de baj js y por cuyo veril apenas navegan mas que lanchas, son el puerto de Bataban y el embarcadero del Cajio. La superficie de esta jurisdiccin la calcula el Sr. Pichardo en 12 leguas cuadradas martimas, repartidas segn las noticias estadsticas, en 875 caballeras de tierra en cultivo, 2,298 en prados naturales y artificiales, 378 ocupadas por bosques de todas clases, y 610 en erial. Hay en esta comarca 16 ingenios y trapiches, que producen unas 19,000 cajas de azcar, poco mas de 1,000 bocoyes de mieles y 600 pipas de aguardiente, 127 potreros, un algodonal y 909 sitios de labor, donde se cosechan 19,000 arrobas de caf, 200 de algodn, 318,000 de maz, 36,000 de arroz, 12,000 de frjoles, 24,000 de millo, 600 de patatas, 200 cargas de tabaco, 78,000 de pltanos, 100,000 de races alimenticias, 52 de hortalizas, cerca de 89,000 de forrajes, alguna cera, y miel de abejas. El producto anual de su riqueza rural se ha calculado en 565,686 pesos. Su ganadera est valorada en 713,219 pesos y consta de 14,822 cabezas de ganado vacuno, 237 mular, ocho asnal, 18,727 de cerda, 2,663 lanar, 1,000 cabro, y 2,708 caballos y yeguas, sin incluir 5,869 bueyes, 5.306 caballos y 1,177 mulos, dedicados al tiro, carga y monta. La poblacin de esta comarca se compona en 1862 de 13,110 varones y 10,638 hembras, de los cuales 14,738 blancos, 1,970 libres de color y 7,040 esclavos. El nmero de los edificios de manipostera en toda la jurisdiccin se reduce 345, siendo la mayor parte de tabla, de los que se cuentan 1,810, y de embarrado guano y yagua 505. Su producto anual en renta se ha calculado oficialmente en 124,608 pesos. El de su riqueza mueble se eleva 2.046,500 pesos. San Felipe y Santiago de Bejucal. — Se halla esta ciudad seis leguas de la Habana, los 76 6' 45" de longitud occidental de Cdiz y hacia los 22 54' 25" de latitud boreal, en una localidad llana, la falda meridional de la sierra de Bejucal y al pi de unas lomas mas bajas que se entroncan por el E. de la poblacin con aquella sierra. Sus aires son muy saludables, y sin duda han influido para que pertenezca esta localidad el mayor nmero de casos de longevidad que se conozcan en Cuba, habiendo alcanzado alguno hasta 130 aos. La planta de esta ciudad es rectilnea y correcta, componindose de ocho calles de N. S. y nueve de E. O. tiradas cordel, con una anchura de 10 varas. Tiene tres plazas; la de Armas, la de la Iglesia, y otra en su estremidad oriental. Est rodeada de fincas rurales de todas clases, y se hallan distribuidas en cuadras manzanas, hasta 431 edificios. Los mas notables son: la iglesia parroquial, edificada hacia 1722 espensas del primer marqus de San Felipe y Santiago, y se compone de una nave principal, y de dos medias naves capillas, 10 altares, baptisterio, sacrista y una torre con tres cuerpos y cpula, tododeslida construccin y mediano gusto. Su fachada principal, con tres puertas, mira uno de los lados de la plaza que de ella toma su nombre, frente un pequeo parque con pilastras. La casa de Ayuntamiento que se termin en 1794 en la plaza de Armas y en cuya planta baja se halla establecida la crcel; el cuartel junto al anterior edificio; el hospital fundado por el venerable obispo Espada, al O. de la ciudad, y el acueducto que costearon los marqueses de San Felipe para conducir las aguas de la sierra hasta el sitio llamado el Pocito. Su vecindario lo forman 2,562 blancos, 498 libres de color y 425 esclavos. El origen de esta ciudad se remonta al ao de 1710, poca en que empez reunira D. Juan Nuez de Castilla, dueo del corral Bejucal, que habiendo cumplido con las condiciones prevenidas por las leyes de Indias para las fundaciones de pueblos, obtuvo la dignidad de justicia mayor, y despus los ttulos de marqus de San Felipe y Santiago, el de Adelantado y seor de vasallos, que gozaron sus sucesores hasta la estincion de los seoros en la isla en 1811. En 1718 concedi el rey el de ciudad la nueva poblacin, celebrndose en el mismo ao su primer cabildo y eligindose los primeros alcaldes, que presidieron los marqueses como justicias mayores hasta 1840, en cuyo ao se cre la tenencia de gobierno. Residen en Bejucal, adems del teniente-gobernador poltico j militar, un comisario de polica, un juzgado alcalda mayor de ingreso, una administracin de rentas, otra de correos, un espendedor de billetes de lotera, una junta de caridad, y para la instruccin elemental de su vecindario, costean los fondos municipales para ambos sexos. Bataban. — Pueblo 13 leguas al S. de la Habana y ocho al SSE. de Bjucal y una legua de la cinaga de la costa del S. en un llano hmedo y de temperamento poco saludable. Es cabeza del partido de su nombre, y toma cada dia mas crecimiento desde que est unido la capital por un camino de hierro, siendo adems la estacin principal de los vapores de la costa del S. Est rodeado de cafetales, potreros y pequeos predios de todas clases que hacen sus cercanas muy pintorescas. En 1822 sufri un horroroso incendio que destruy su iglesia que acababa de edificarse y la mayor parte de su casero, volviendo sufrir esta calamidad en 1827 y 39,

PAGE 207

ANTILLAS. 177 de cuyas resultas emigraron muchas familias Bejucal. La planta del pueblo, que se levanta sobre un suelo de piedra que forma el piso de sus calles principales, es irregular, y figura un martillo con unos 143 edificios, la mayor parte de tabla y de guano y yagua. El mejor de todos es su iglesia parroquial, de slida manipostera y de moderna y regular construccin. Su vecindario se compone de 572 blancos, 211 libres de color y 94 esclavos. Residen en este pueblo, adems del capitn pedneo de su partido, un ayudante de marina, un administrador de rentas, otro de correos, dos destacamentos de guardia civil y carabineros, y una escuela elemental para varones. El vecindario se provee de ag-ua de tres fuentes, que estn unas 200 varas al NNE. del casero, y de algunos pozos y algibes. Desde tiempos anteriores la conquista hubo poblacin hacia este punto, conocido por los indgenas con el nombre de Mataman. Pero aunque despus de la colonizacin fu siempre muy importante para las comunicaciones de la Habana con la costa del S., con la isla de Pinos, Jamaica, Santo Domingo y otras antillas, hasta mediados del pasado siglo no se formaliz la fundacin de Bataban, para la cual cedi doa Mara Barreto 16 caballeras de tierra. Tiene una estacin telegrfica. Surgidero 6 playa de Bataban. — Pueblo orillas de la playa y surgidero de su nombre, con un buen muelle donde estacionan los vapores y las embarcaciones de cabotaje, hasta donde llegan los trenes del ferro-carril. Su casero se compone de unos 60 edificios de todas clases y de grandes almacenes de depsito de frutos y un vecindario de 541 blancos, 106 libres de color y 95 esclavos. Tiene una cartera, y es residencia de un subdelegado de marina. Defiende este surgidero una batera que se levant en 1762 durante el sitio de la Habana. Desde que se construy el ramal del ferro-carril de su nombre, se ha desarrollado rpidamente el fomento de este pueblo por su posicin, que es muy favorable como punto intermedio de comunicacin y trasporte entre la capital y toda la costa meridional. Dista de la Habana por la va frrea poco mas de 12 leguas y seis y cuarto de Bejucal. Quivican. — Este pueblo est situado nueve leguas al S. de la Habana y cerca de tres de Bejucal. Es cabeza del partido de su nombre y se levanta sobre el camino de la Habana Bataban, en un terreno llano y hmedo, pero de temperamento saludable, rodeado de ingenios y cafetales y cerca del arroyo de Aguas Verdes. Fu fundado en 1700 en la hacienda de su nombre por D. Mateo Pedroso. Su iglesia erigida en parroquia en 1759 fu construida de nuevo por entonces, y aos despus habindose arruinado, hubo que trasladar provisionalmente su culto una casa particular, hasta que en 1842 volvi edificarse de manipostera con torre, espensas del vecindario. Ya se habia tambin construido en 1818 un hospital. La planta de este pueblo es regular, y la componen 166 casas de todas clases de materiales, con 737 habitantes blancos, 218 libres de color y 237 esclavos. Hay una escuela gratuita para varones costeada por los fondos municipales, y una administracin de correos. Los progresos de esta poblacin se han paralizado desANTILLAS. de que se construy el ramal del ferro-carril de Gines llamado de Bataban, del cual dista como media legua. San Felipe. — Aldea que se fund no hace muchos aos despus de haberse establecido en este punto uno de los paraderos del ferro-carril de la Habana Gines, desde el cual arranca el ramal de Bataban. Compnenla 23 edificios de todas clases, la mayor parte de embarrado y guano, con 325 blancos, 30 libres de color y 37 esclavos. Tiene una administracin de correos. Buenaventura. — Esta aldea se halla situada sobre terreno llano del corral de Aguas Verdes, cerca del ferro-carril de la Habana Gines, una legua de Bejucal y una y media de Quivican, junto al camino que conduce estas dos poblaciones. La forma una sola calle con unas 30 casas, la mayor parte de embarrado y guano, habitadas por 136 blancos, 24 libres de color y 12 esclavos. Giro Marrero. — Tiene su asiento esta pequea aldea en terreno llano y seco pero frtil, del corral de Giro Boigal, tres leguas al SO. de Bejucal y una de Quivican. La componen 18 casas repartidas en dos calles, y la habitan 144 personas de toda edad, sexo y color. San Antonio de las Vegas.— Pueblo 10 leguas de la Habana y tres y media de Bejucal, cabeza del partido del mismo nombre que se cre en 1844. Se fund en 1806 sobre terreno llano y bien regado, principalmente por el rio de San Antonio. Tiene una iglesia de mampostera, tres calles con 117 casas, habitadas por 505 blaucos, 160 libres de color y 47 esclavos; una escuela gratuita elemental para varones, y una administracin de correos. Santo Cristo de la Salud Gabriel. — Aldea cabeza del partido de la Salud, ocho leguas al SO. de la Habana y dos de Bejucal, sobre el camino de Bataban, en terreno llano y rodeado de cafetales, y sobre las tierras del corral Gabriel. Empez levantarse esta aldea en 1802 en los terrenos cedidos para este objeto por los Sres. Crdova y Galve. Su primera iglesia se construy de tabla y teja, pero habindose deteriorado pronto, fu reedificada en 1824 de mampostera, y es una de las mejores que existen en los pueblos cercanos la capital. Tiene repartidas en cinco calles mas de 100 casas, la mayor parte de madera, habitndolas 622 blancos, 28 libres de color y 238 esclavos. Los fondos municipales de la jurisdiccin costean en esta aldea una escuela gratuita de primeras letras para varones. Giro Boninges. — Casero una legua de la Salud, cuyo partido corresponde, tres de Bejucal y nueve y media de la Habana, sobre el camino de Quivican Guanimar. Se compone de 19 casas, algunas chozas y una capilla medio arruinada, bajo la advocacin de ¡ Nuestra Seora de la Merced. Aunque las Noticias Estadsticas de 1862 le sealan 1,130 habitantes, no pasan de 100 los del casero propiamente dicho. Y debie1 ron incluirse en aquel total los del prximo casero de I Giro Marrero, del cual no hace mencin las Noticias, \ y las personas que se alojaban en las casas de las fin' cas rurales que hay en sus cercanas. 23

PAGE 208

178 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. JURISDICCI"N DE GANABACOA. Est comprendida entre los 22 y 23 de latitud setentrional y 75 y 76 de longitud occidental de Cdiz. Confina al N. con el mar, al NO. y O. con las fortificaciones de la derecha de la baha de la Habana y los egidos de sus barrios ultramarinos de Casa-Blanca y Regla; al S. con la misma jurisdiccin de la Habana y de Santa Mara del Rosario, y al E. con la de Jaruco. Su superficie se calcula en las Noticias Estadsticas de 1862 en 14 leguas cuadradas martimas, pero el seor Pichardo la reduce ocho. Sin que aparezcan en ella alturas muy elevadas, la accidentan multitud de lomas como las de San Pedro, de San Javier, de la Jaula, las que circundan y sirven de asiento la misma villa de Guanabacoa, y la sierra de Cojimar. Hacia la parte O. de esta comarca, sus terrenos son calcreos, arenosos inaplicables eu su mayor parte para los cultivos de la caa, el caf y el tabaco. Pero medida que van disminuyendo las cordilleras de lomas va allanando hacia el E. y S., mejora su calidad, y aun por el N. se encuentran espacios muy frtiles entre las mismas cinagas y arenales de la costa. Aunque riegan este territorio numerosas corrientes, todas son de escaso caudal y corto curso, siendo las principales los rios de Cojimar de las Lajas, Bacuranao, Tarara Cometute, Boca-Ciega Itabo, Martin Prez Guanabacoa, y el Luyan. Comprende mas de cuatro leguas de costa toda limpia para la navegacin, y sus mejores fondeaderos son los de Cojimar y Bacuranao. El cultivo de la caa se halla muy atrasado en esta jurisdiccin que solo tiene tres ingenios, no pasando su produccin azucarera de 5,000 cajas, de 700 pipas de aguardiente y 1,200 bocoyes de mieles. Las 258 caballeras de tierra que hay en cultivo estn repartidas en 18 potreros y 393 sitios de labor y estancias, donde se cosechan 32,000 arrobas de maz, 12,000 de arroz, 3,000 de frjoles, 100 de sag, 2,000 de millo, 30,000 de patatas, 2,800 cargas de pltanos, 32,000 de races alimenticias, 40,000 de hortaliza, y unas 25,000 de forrajes. Su riqueza rural se calcula que rinde anualmente 251,488 pesos fuertes. Tambin es muy escaso el nmero de, cabezas de ganado mayor que se fomentan en esta jurisdiccin en sus 1,165 caballeras de tierra de pastos artificiales y naturales, no pasando el valor de toda su ganadera de 192,447 pesos. Cuenta solo 3,415 toros y vacas, 10,114 cabezas de ganado de cerda y 210 cabro destinados la cria y ceba, y al tiro, carga y monta, 1,764 bueyes, 1,507 caballos y 192 mulos. Casi toda su superficie se halla desmontada, ocupando solo unas 42 caballeras de tierra sus bosques claros y matorrales y 221 sus terrenos ridos. El principal comercio de este territorio es la esportacion de sus ganados para la capital, de donde toma todos sus artculos de primera necesidad, y la mayor parte de la estraccion de sus frutos se hace por el puerto de Bacuranao. Se ha computado el producto anual de su movimiento comercial y el de los dems ramos de su riqueza mueble en 2.276,000 pesos, y el de su riqueza urbana en 813,425. Esta se compone de 1,056 casas de mampostera, 2,473 de tablas, 524 de embarrado y 137 de guano y yagua. El nmero de personas que habitan en esta tenencia de gobierno son 13,953 varones y 12,260 hembras, de los cuales 15,283 eran blancos, 4,096 libres de color y 6,834 esclavos. Adems de los cuatro ferro-carriles que la cruzan en su mayor estension, facilitan sus comunicaciones hasta 54 caminos de segundo orden. Guanabacoa. — Esta villa cabecera de su tenencia de gobierno se halla situada sobre la parte mas elevada de un grupo de colinas de una altura relativa de 60 metros. Su planta es irregular y la eomponen 29 calles de N. S. y 20 de E. O. con cuatro plazas. Aparece rodeada de frondosas arboledas, ostentndose con profusin en sus alrededores, regados por numerosos arroyuelos de aguas claras y saludables, la variada flora de Cuba. En las horas medias del dia es mayor el calor que se siente en esta poblacin que en la Habana, por la reverberacin del sol que produce la calidad de sus terrenos; pero las noches son sumamente frescas y agradables. Lo saludable de su temperamento, la virtud medicinal de sus aguas, sus pintorescas cercanas, y la facilidad de sus comunicaciones con la Habana, atraen muchas familias de esta ciudad Guanabacoa. La primera mencin de esta localidad remonta al ao de 1555. Sorprendida la Habana por el pirata francs Jaques de Sores, se refugiaron la mayor parte de las familias que la habitaban este punto, en cuyo actual asiento, muy prximamente, existia un antiguo pueblo de indios llamado como el de hoy Guanabacoa, voz que en el dialecto indgena significaba sitio de aguas. Desde 1556, el gobernador Diego de Mazariegos cuid de ir reuniendo en este sitio todos los indios que vagaban y hacan vida salvaje por los campos. Alzse all en 1576 una pobre iglesia servida por un misionero franciscano, que con algunos sacerdotes se dedicaron sacar de la idolatra aquellos infelices, que en 1574 eran unos 300, y fueron desapareciendo se amalgamaron con los dems habitantes las dos tres generaciones, existiendo solo una familia principios de este siglo con el carcter de la raza primitiva. En 1607 la antigua iglesia se elev parroquia, y el vecindario habia crecido con naturales de Canarias y emancipados de la Habana lo bastante para que en 1684 se le concediese una jurisdiccin de cuatro leguas cuadradas. Por la buena voluntad con que contribuy su vecindario las obras de fortificacin de la capital y acudi en todos los casos de alarma su defensa, fu en 14 de agosto de 1743 este antiguo pueblo erigido en villa, dndole escudo de armas, y mas adelante el privilegio de una feria en los 10 primeros dias de febrero de cada ao. El 7 de junio de 1762 fu incendiada y saqueada por el ejrcito ingls que puso sitio la Habana; pero sus vecinos, capitaneados por su valeroso alcalde D. Jos Gmez, llamado vulgarmente Pepe Antonio, que fu acaso el hroe de aquella campaa de tres meses, vengaron aquel desastre, peleando con denuedo y ocasionndole muchas prdidas al enemigo. Los cargos de justicia y gobierno los desempearon los alcaldes y el Ayuntamiento, hasta que en octubre de 1841 fu elevada Guanabacoa cabecera de una tenencia de gobierno. Los edificios mas notables de esta villa son: su iglesia mayor, fundada en 1814 bajo la advocacin de Nuestra

PAGE 209

W. 11S111 iill

PAGE 211

ANTILLAS. 179 Seora de la Anunciacin, patronmica tambin del pueblo, y terminada en 1821 sobre los mismos solares que ocupaba la primitiva iglesia de la Candelaria en el centro de la poblacin y junto la plaza principal, siendo todas sus obras, lo mismo que las mejoras que posteriormente ha ido recibiendo, costeadas con limosnas del vecindario y de la mitra, el convento iglesia de Santo Domingo, que es el mejor de sus templos y se alza en la calle de la Candelaria; el espacioso de San Francisco, quo era la antigua iglesia de San Antonio con su entrada por la calle de la Concepcin; la capilla de San Jos; la de Jess Nazareno, fabricadaen 1644en el paraje llamado Potos, donde en 1810 se estableci el cementerio nuevo de la poblacin y al cual le sirve de capilla; el Ayuntamiento, que tiene su fachada en el centro de la plaza de Armas; la crcel, contigua al Ayuntamiento; el hospital de caridad, que se fabric en 1856; la estacin del ferro-carril, que se levanta hacia la estremidad NE. de la villa, y la casa de baos, construida en el manantial llamado Santa Rita. El teatro, y la glorieta que para bailes se alza en uno de los ugulos de la plaza de Armas, no merecen mencionarse ni por su capacidad ni por su fbrica. Adems de los edificios pblicos citados, mas por su objeto que por su mrito, hay otros cuatro que sirven de cuartel de infantera, caballera, y los cuadros veteranos de las milicias disciplinadas de ambas armas. Los particulares, entre los que se distinguen los de Goiri, Crespo y Armentero, son 1,014 casas de manipostera, 1,839 de tabla y teja y 66 de embarrado, y estn repartidos en 29 calles de N. S. y 20 de E. O., siendo las de mas slida y regular construccin las que aparecen en la calle Real, que sirve de continuacin la calzada de la Habana y divide la villa en dos mitades hasta llegar la plaza de Armas. Cuenta Guanabacoa, adems de algunos espacios descubiertos que no merecen este nombre, con otras cuatro mas, llamadas del Mercado, Santana, Cuartel Nuevo y del Recreo. En el censo de poblacin que se hizo en toda la isla en junio de 1862, aparece esta villa con un aumento notable sobre los guarismos de los censos anteriores. Habia en aquel ao 8,817 blancos, 3,593 libres de color y 3,992 esclavos. Residen en ella el teniente-gobernador poltico militar de su jurisdiccin, un juzgado alcalda mayor de ingreso, un Ayuntamiento, una administracin de rentas, otra de correos, una junta de caridad, una escuela normal para enseanza de los que desean dedicarse al profesorado, y dos elementales para varones y otras dos para hembras, gratuitas, costeadas por el muuicipio. Hay organizadas dos secciones de bomberos, una de blancos y otra de negros. Cogimar. — Aldea con nueve casas de manipostera, 34 de tabla y teja y 13 de embarrado, con 247 habitantes blancos, 15 libres de color y 17 esclavos. Est situada en la desembocadura del pequeo puerto de su nombre, que defiende un torren levantado en 1646 en la margen oriental. Su temperamento es saludable y benigno, y sus cercanas son de un aspecto risueo, por lo cual, y por su caza voltil y abundancia de pesca y por sus baos de mar, no solo es un escelente punto de aclimatacin, sino que en !a poca de las temporadas y romeras, es frecuentado por multitud de familias de los pueblos inmediatos y de la capital. Este grupo de poblacin tuvo principio har unos 60 aos con algunas viviendas que se fabricaron algunos vecinos de la Habana y Guanabacoa para tomar baos de mar, pero desde entonces ha progresado poco. Tiene una escuela gratuita de primera enseanza para varones. Se encuentra por mar una legua al E. de la Habana y igual distancia de Guanabacoa. San Miguel del Padrn. — Pueblo cabeza del partido de su nombre que tiene su asiento sobre una pequea colina, rodeado de estancias que proveen de hortalizas y races alimenticias en gran parte los mercados de la Habana y Guanabacoa, con cuyas poblaciones, que distan poco mas de una legua, se comunica por dos buenos caminos. Se compone San Miguel de tres casas de mampostera, 27 de tabla y teja y 13 de embarrado, y su vecindario de 281 blancos, siete libres de color y 115 esclavos. Su iglesia fu en su origen un oratorio situado en uno de los primeros ingenios que se hallaban en las cercanas de la Habana llamado San Miguel, y en 1670 se le declar ausiliar de la de Guanabacoa, erigindose en parroquial en 1745. Era un slido y vasto templo embovedado, que habindose en parte derruido, hubo que separarlo en 1830 con dimensiones mas reducidas. Costean los fondos del municipio de la jurisdiccin en este pueblo una escuela gratuita de primeras letras para varones. San Francisco de Paula. — Aldea situada tres cuartos de legua de San Miguel, en la falda setentrional de la loma del Bacalao hacia I03 nacimientos del rio Luyan. Su aspecto es alegre, y la forman tres casas de mampostera, 32 de tabla y teja y 30 de embarrado, y su vecindario se compone de 272 blancos, 39 libres de color y 62 esclavos. Tiene una ermita de mampostera edificada con limosnas en 1795 por don Francisco Arocha, que don tres estancias para el sostenimiento de su culto. San Gernimo de Pealver 6 Pepe Antonio.— Este pueblo cabeza del partido de su nombre tambin se le conoce con el de Guadalupe, y est situado 25 leguas de la Habana y dos de Guanabacoa, sobre unas alturas en terrenoarenoso y seco, y su temperatura es sana. Se levanta en medio de palmares, sitios de labor y estancias. Su planta figura una Y griega formada por los tres caminos que e" ella se renen, que son los de la Habana y Guanabacoa, el de Jaruco, y el llamado de la Trampa. Las casas situadas en el ngulo obtuso que describen la primera y tercera de estas vas, forman la calle Real, cuyo estremo casi, se halla la plaza con la iglesia y cementerio nejo. Tambin se levantan alguuas casas diseminadas mas all de la iglesia y otras la orilla izquierda del camino de Jaruco la Condesa. El origen de esta aldea data desde 1780, en cuyo ao se erigi la parroquia de tabla y teja como ausiliar de Guanabacoa bajo ¡a advocacin de Nuestra Seora de Guadalupe, y en 1786 se edific de mampostera y fu luego declarada parroquia de ingreso. Pero hasta diez aos despus no se construy la primera casa por una parda libre llamada Mara Diaz, que aun vivia en 1846, no' siendo este el uico

PAGE 212

180 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. caso de longevidad que ha presentado esta poblacin. La componen una casa de manipostera, nueve de tabla y 20 de embarrado, habitadas por 115 blancos, 37 libres de color y 17 esclavos. Para la enseanza elemental de los varones de este vecindario costean los fondos municipales una escuela. Dolores, Bacuranao, la Barrera 6 Carraguao.— Con todas estas denominaciones se conoce este pequeo pueblo de tres casas de manipostera, 24 de tabla y dos de embarrado, con vecindario de 123 blancos, 13 libres de color y 65 esclavos. Tiene su asiento en un terreno llano, no lejos de la orilla izquierda del rio Tarar. Aunque sus calles son rectas, su planta es irregular. Se ignora el origen de este pueblo y su antigedad, debiendo uno de sus nombres la iglesia que fines del siglo xvu se fund con la advocacin de San Hiplito en el ¡Dgnio la Barrera, y se traslad en 1822 al pueblo bajo el patronazgo de Nuestra Seora de los Dolores. Construyse nuevamente en 1827 costa del vecindario sobre un solar aislado, teniendo por su frente y uno de sus costados una gran plaza. Primero fu ausiliar de la de Guanabacoa, despus de la de Guanabo, y luego se la declar parroquia independiente de ingreso. Dista Bacuranao cuatro leguas y media de la Habana y dos y media al ENE. de Guanabacoa. Playa 6 Boca de Bacuranao. — Se compone este casero de planta irrregular, de 22 casas de tabla y 10 de embarrado, y de 104 habitantes blancos, cuatro libres de color y tres esclavos. Tiene su asiento la orilla derecha del rio Bacuranao, y en la orilla opuesta se alza una batera con un torren que defiende al casero y su puerto. Dista unas dos leguas de la Habana y una escasa del pueblo de Dolores la Barrera. Calvo. — Moderno casero que seala en el partido de Bacuranao las Noticias Estadsticas de 1862 con una casa de manipostera, 15 de tabla, dos de embarrado y 10 de guano y yagua, y con un vecindario de 163 blancos, 13 libres de color y 65 esclavos. JURISDICCI"N DE JARUCO. Se estiende esta tenencia de gobierno entre los 22 58' 8" y 23 2' 26" de latitud seteutrional, y los 75 42' 30" de longitud occidental de Cdiz. Confina al N. con el mar; por el E. con" la jurisdiccin de Matanzas; al S. con la de Gines, y al O. con las de Santa Mara del Rosario y Guanabacoa. Tiene una superficie de 16 leguas martimas cuadradas, y las Noticias Estadsticas de 1862 la designan con un total de 4,920 caballeras de tierra, de las cuales 1,695 estaban en cultivo, 1,823 en prados naturales, 1,034 ocupadas por bosques de todas clases, aunque escasos de maderas de construccin, y 368 de terrenos ridos. Por la costa y hacia su linde oriental es quebrado este territorio, encontrndose por este rumbo muchos terrenos pedregosos que en la isla se conocen con el nombre de cuabaes. El resto es un llano muy frtil y bien regado, que limitan al S. las lomas de Madruga y la Jiquima. Sus principales alturas son las sierras de San Martin, de Cachn, Guanabo, Sibarimar, del Arzobispo de los Pobres, Canoa, las estribaciones occidentales de la de Camarones, Peas Altas, Majana Escalera de Jaruco, y las lomas de la Barrera, Ojo de Agua Blanca, Tumbadero, de la Trampa, San Francisco Javier, Arambarri, del Gallo, el cerro y loma de Managuaco, y la de Cotilla. Las corrientes mas notables que riegan esta comarca son: los rios de Jaruco, San Luis, Santa Cruz, Jibacoa,y el de la Catalina Rio Blanco del Sur. Es limpia y acantilada su costa hasta el surgidero de Rutinel; de3de aqu hasta la boca del arroyo Chipiona presenta un pequeo banco, y basta los lmites con la jurisdiccin de Matanzas, aunque sigue siendo alta, aparecen algunas playas. Sus fondeaderos mas notables son los puertos de Jaruco, Santa Cruz, Jibacoa, el surgidero de Chipiona, que est cerca de una rota que ofrece abrigo buques de 10 pies de calado, y el de Arroyo Bermejo. El nmero de ingenios y trapiches que hay en esta tenencia de gobierno no pasa de 28, elaborndose en ellos unas 42,000 cajas de azcar, 8,000 pipas de aguardiente y 6,800 bocoyes de mieles. Se cosechan en 14 cafetales, 2,488 arrobas de caf, y en 258 potreros, 1,683 sitios de labor y 14 vegas de tabaco, 325,000 arrobas de maz, 16,900 de arroz, 23,000 de frjoles, 2,500 de millo, 14,000 de patatas, 4,000 cargas de tabaco, 59,000 de pltanos, 180,000 de races alimenticias, 400 de hortalizas, mas de 48,000 de forrajes, y cera y miel de abeja en muy corta cantidad. Se ha calculado con datos oficiales el producto anual de la riqueza rural de esta jurisdiccin en 1.172,300 pesos, y el valor de su ganadera en 924,130. Esta se compone de 4,624 bueyes, 6,868 caballos y 1,030 mulos dedicados al tiro, carga y monta, y la cria y ceba 23,418 toros y vacas, 2,531 caballos y yeguas, 306 mular, 52 asnal, 27,068 de cerda, 4,379 lanar y 1,252 cabro. Pueblan este territorio 21,344 varones y 16,227 hembras, perteneciendo 23,431 la clase de blancos, 3,063 la de libres de color y 11,077 esclavos, que habitan 4,387 casas de mampostera, 1,311 de tabla, 1,190 de embarrado y 1,640 de guano y yagua, y se ha computado la renta anual de estos edificios en 90,853 pesos. El comercio de la tenencia de gobierno de Jaruco se hace principalmente con los puertos de la Habana y Matanzas, donde esporta sus frutos recibiendo en cambio vveres y otros artculos de primera necesidad. Sos beneficios auuales, incluyendo los dems ramos de la riqueza mueble, se han calculado, al tipo del 10 por 100, en 924,000 pesos. Facilitan su movimiento comercial, adems de los buques de cabotaje que la ponen en comunicacin con aquellos dos mencinalos puertos, el ferro-carril que enlaza tambin los mismos y que la cruza de O. SE., las carreteras de Santiago de Cuba y Gines, y varios caminos vecinales. San Juan de Jaruco. — Est situada esta ciudad entre los 23 30" de latitud seteutrional y los 75 44' 56" longitud occidental de Cdiz, sobre el declive de una pequea colina, en medio de un risueo paisaje, unas 12 leguas de la Habana y poco mas de tres de la costa setentrional y de la desembocadura del rio de Jaruco. Empezse fundar en la localidad mas baja inmediata al rio, pero hubo que trasladar su asiento para evitar sus desbordes al sitio que hoy ocupa, nivelan-

PAGE 213

ANTILLAS. 181 do el terreno de la cuesta que media entre uno y otro punto. Forman esta poblacin 137 casas de todas clases, repartidas en un crucero de unas 14 calles, la mayor parte rectilneas, pero las mas sin empedrar, y dos plazas, la de Armas y la del Mercado, ambas cuadradas y espaciosas. Sus mejores edificios son la iglesia parroquial, que es capaz y de buena construccin; la crcel; la antigua casa impropiamente llamada palacio de los condes de Mopox y de Jaruco, y un cuartel para la fuerza veterana destacada en esta ciudad y para el cuadro veterano de la fuerza de los escuadrones rurales que se nutren en su territorio. El vecindario que atribua Jaruco el ltimo censo publicado en 1862, se compona de 1,069 blancos, 270 libres de color y 260 esclavos. Radica en esta cabecera el teniente-gobernador de su jurisdiccin, el Ayuntamiento, un juzgado alcalda mayor, una receptora de rentas, una administracin de correos, una junta de caridad y dos escuelas gratuitas de primeras letras costeadas por el municipio, una para varones y otra para bembras. La fundacin de Jaruco fu promovida por el conde de Riela. Durante las vicisitudes del sitio de la Habana por los ingleses, se reconoci la necesidad de crear una poblacin intermedia entre Matanzas y la capital, que en caso de guerra pudiera servir de depsito resguardado de los ataques de enemigos y de llave para las comunicaciones entre la capital, el centro y el territorio oriental de la isla. Este pensamiento intent realizarlo dos aos despus el capitn general conde de Riela, induciendo doa Teresa Beltran de Santa Cruz levantar una poblacin en su corral llamado de Jaruco, en cuyo centro tenan ya sus viviendas algunos labradores. Pero varias circunstancias le bicierou suspender durante algunos aos el uso del privilegio que habia obtenido del rey para fundar en aquel punto un seoro con obligacin de repartir solares, basta que en 1770 se trasladaron esta localidad algunos colonos de Canarias y se traz un plano de calles rectilneas, y empezse formar la proyectada poblacin con cierta regularidad, aunque con casas mas propias de una aldea que de una ciudad. El capitn general marqus de la Torre solo pudo conseguir que aquella seora ya titulada condesa de Jaruco, terminase una iglesia que babia empezado construir sus espensas, trasladndose ella hacia 1775 el antiguo curato de San Matas de Rio Blanco. La primera condesa y aun su sobrino el mariscal de campo D. Joaqun de Santa Cruz y Crdenas, que hered su ttulo, murieron sin dejar realizado el proyecto sin que fuese Jaruco mas que un pueblo, aunque tuviese un cuerpo capitular desde poco despus de su fundacin. Fu atrayendo despus la amenidad de sus cercanas, la abundancia de aguas potables y lo sano de su temperamento, nuevos pobladores, cuya principal granjeria durante muchos aos fu tener casas de hospedaje para los hacendados que iban y volvan de sus fincas con sus servidumbres por el antiguo camino de la Habana Matanzas. Hoy pasa tambin por Jaruco el ferro-carril que comunica aquellas dos ciudades. San Antonio de Rio Blanco del or le. — Tiene su asiento este pueblo cabeza del partido de su nombre entre los quebrados de la sierra del Arzobispo y lomas de Jaruco, los 23 2' 35" de latitud boreal y los 75 42' 15'' de longitud O. de Cdiz. Su temperamento es saludable, y se estienden los 66 edificios que lo componen, por el antiguo camino central de la Habana al interior de la isla sobre un terreuoseco. El vecindariode esta poblacin es de 324 blancos, 60 libres de color y 60 esclavos. La iglesia actual, que es parroquia de ingreso, se empez edificar en 1808. Rio Blanco tuvo su primer asiento en el ingenio de su nombre, donde habia una iglesia denominada San Matas; pero los habitantes insensiblemente emigraron una legua mas al S. al actual sitio del pueblo, no habiendo quedado en el primitivo sino la iglesia, la casa del cura y otra que 3erviade hospital de caridad. Hay en San Antonio una escuela gratuita de primeras letras para varones, y dista legua y cuarto de Jaruco y 12 de la Habana. San Matas d Rio Blanco del Norte los Almacenes. — Destruida la antigua iglesia que se levantaba en el ingenio Rio Blanco, y despus de trasladar sus viviendas los vecinos del casero qne habia en sus cercanas para formar la nueva poblacin de San Antonio, en 1832 se erigi otro templo de tabla una legua mas al O. del antiguo de San Matas, orillas del rio de Jaruco, donde ya existan algunos almacenes de depsito de frutos, y por eso se le llama tambin de los Almacenes. Compnese este pequeo pueblo de 40 casas de toda clase de materiales, 385 blancos, dos libres de color y 189 esclavos. Bainoa Caraballo. — Este pueblo de alegre aspecto y amenas cercanas, est situado en terreno llano del antiguo hato de Bainoa y no lejos de un arroyo que corre al S. con el nombre de Quita-Calzones. Su temperamento es saludable, escepto en la poca de lluvias, que por lo bajo y horizontal del terreno se estancan las aguas en algunos quebrados. El casero, que se compone de 88 edificios de todas clases, se halla distribuido en cinco calles. Cuenta con 396 habitantes de toda edad, sexo y color. La fundacin de este pueblo data de fines del siglo pasado, y de 1803 la de su iglesia, que es de manipostera, con torre y capacidad suficiente para el vecindario. Hay una administracin de correos y una escuela gratuita de primeras letras para varones. Este pueblo es bastante rico por lo repartida que est la propiedad rural de sus cercanas, y es el punto principal de la isla para la venta de ganados y especialmente de caballos, concurriendo mucha gente en los dias de feria de la Habana y de Matanzas. Tambin tiene fama el esquisito dulce de guayaba de Bainoa, de donde se esportan muchas cajas para la capital, de la cual dista 13 leguas. Aguacate. — Est situado este pueblo junto al lmite de la jurisdiccin de Jaruco con la de Matanzas, en terreno llano y feraz, orillas de la carretera de la Habana Santiago de Cuba, y distante de la de Jaruco cinco leguas y 15 de la capital de la isla. Empezse levantar en 1796 con algunos colonos que se establecieron en el corral de los Siete Prncipes que se reparti en 1803, construyndose en este ao su iglesia de madera, que habindose arruinado, ha sido reemplazada con un pequeo oratorio

PAGE 214

182 CR"NICA GENERAL DE ESPAA. que es carato de ingreso. Tiene 53 edificios de todas j clases, distribuidos en una sola calle, habitados por j 303 personas de toda edad, sexo y condicin. Los : fondos municipales costean para la enseanza primaria de los nios varones de este pueblo, una es: cuela gratuita, y hay tambin en ella una administracin de correos. Jibacoa. — Tiene su asiento este pintoresco pueblo, rodeado de palmares y sitios de labor, en un terreno algo quebrado y seco, pero frtil, orillas del pequeo arroyo de su nombre, que en su desembocadura forma el pequeo puerto de Rutinel, que le sirve para sus transacciones mercantiles con la Habana y Matanzas. Su clima es muy saludable. Lo forman 117 edificios, la mayor parte de pobres materiales, distribuidos en tres calles de N. S. y cuatro de E. O., y su vecindario se compone de 549 blancos, 59 libres de color y 112 esclavos. Fundse este pueblo por D. Gonzalo Herrera, marqus de Villalta, en 1756, en terrenos del corral de Jibacoa. Se edific la iglesia en 1780, y se la declar parroquia y vicara forense en 1803. Tiene una escuela gratuita para varones, y es cabeza del partido de su nombre. Santa Cruz.— Casero situado en la orilla derecha del pequeo puerto de Santa Cruz, formado por la desembocadura del rio de este nombre, cuya entrada defiende un torren construido en 1800; desde aquel ao empez levantarse sobre terreno algo quebrado y seco este grupo de algunos almacenes de frutos y 29 edificios de todas clases, que forman una sola calle ancha, y en los cuales habitan 137 blancos, tres libres de color y 20 esclavos. San Pedro de Casiguas. — Aldea cabeza del partido de su nombre que se cre en 1797 y tambin se coj noce con el de Rio Blanco del Sur. Tiene su asiento • en un terreno llano rodeado de cafetales y potreros, orillas del arroyo Culebra y del camino de Gines Matanzas, por donde se estienden las nueve casas que la componen. Dista media legua al S. de Jaruco y 12 al SE. de la Habana. En 1803 se edific su pequea iglesia de manipostera, que es parroquia de ingreso. Habitan en esta aldea 32 blancos, dos libres de color y siete esclavos. Guanabo. — Pueblo cabeza del partido de su nombre, situado en un pequeo valle que riega el rio de su misma denominaciou, en cuya orilla izquierda aparece el casero resguardado al N. por la sierra del Canchn, al iS E. por la de Guanabo, y al E. por otras alturas. Siendo los terrenos de sus cercanas bajos y hmedos, su temperamento no es saludable. Data su fundacin desde el ao de 1800, en cuyo ao empezaron levantarse las primeras viviendas en el corral Guanabo de Jutias, crendose tres aos despus su parroquia bajo la advocacin de Santa Ana por el obispo Espada. La planta del casero, que se compone de 46 edificios de todas clases, es bastante regular, y forma un cuadrilongo que atraviesan en su mayor estension de O. E. dos calles anchas, cruzadas de N. S. por otras cuatro. Se compone su vecindario de 199 blancos, 26 libres de color y 27 esclavo^, y tiene una escuela elemental gratuita para varones. La primera compaa de los escuadrones rurales de Fernando VII se cre en este pueblo para contener las sublevaciones de las negradas, por haber ocurrido ya algunas en los ingenios de su territorio. Dista Guanabo siete leguas de la Habana, y tiene dos caminos carreteros que la comunican con esta ciudad y la de Matanzas. Boca de Guanabo. — Este pequeo casero de 13 casas y 55 habitantes blancos, 15 libres de color y 17 esclavos, se estiende por ambas orillas dla desembocadura del rio de su nombre en la ensenada de Sibanimar. Rincn de Sibanimar. — Dista este casero media legua del anterior, y tiene su asiento sobre la punta del Rincn y orillas del riachuelo que por este sitio desagua en la ensenada de su nombre. Boca de Jaruco. — Casero 10 leguas al E. de la Habana y cuatro de Jaruco, con 11 casas de pobres materiales, 52 blancos, 15 libres de color y 23 esclavos, y tiene su asiento en la orilla izquierda de la desembocadura del rio de su