Citation
Como vio Jacobo de la Pezuela la toma de La Habana por los ingleses

Material Information

Title:
Como vio Jacobo de la Pezuela la toma de La Habana por los ingleses cuatro capitulos de su Historia de la isla de Cuba y un fragmento de su Diccionario geográfico, estadístico, histórico de la isla de Cuba
Series Title:
Colección del bicentenario de 1762 ;
Creator:
Pezuela, Jacobo de la, 1811-1882
Roig de Leuchsenring, Emilio, 1889-1964
Pezuela, Jacobo de la, 1811-1882
Place of Publication:
La Habana
Publisher:
Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (232 pages) : illustrations. ;

Subjects

Subjects / Keywords:
1762-1763 ( fast )
Siege, 1762 -- Havana (Cuba) ( lcsh )
History -- Sources -- Cuba -- British occupation, 1762-1763 ( lcsh )
Historia -- Fuentes -- Cuba -- Ocupación inglesa 1762-1763 ( qlsp )
Cuba ( fast )
Cuba -- Havana ( fast )
Sitio, 1762 -- La Habana (Cuba) ( qlsp )
British Occupation of Cuba (1762-1763) ( fast )
Ocupación británica de Cuba (1762-1763)
Genre:
History ( fast )
Sources ( fast )
Historia ( qlsp )
Fuentes ( qlsp )

Notes

Bibliography:
Includes bibliographical references. / Incluye referencias bibliograficas.
Statement of Responsibility:
nota preliminar por Emilio Roig de Leuchsenring.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
Copyright, Cuba. Permission granted to University of Florida to digitize and display this item for non-profit research and educational purposes. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions requires permission of the copyright holder.
Resource Identifier:
651752650 ( OCLC )
036286758 ( ALEPH )
Classification:
F1799.H3 P4 ( lcc )

Full Text



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..CUATRO
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DICCIONARIO OxEOGRAFICO,,.ESTADISTICO,
HISTORIC DE- LA ISLA DE CUBA







COLECCION DEL BICENTENARIO DE 1762
COMO V10 JAC OBC) DE LA PEZUELA
f
LA TOMA DE LA HABANA
POR LOS INGLESES,
CUATRO CARITULOS de su
HISTORIC DE: LA ISLA DE CUBA
Y
UN FRAGMENTS
de su
-DICCIONARIO, GEOGRAFICO ESTADISTICO,,
HIS TORICO DE LA ISLA. DE CUBA
Nota preliminary por
EMILIO ROIG DE LEUCHSENRING Historiador de la Ciudad de La Habana
Gobierino Revolucionariw
Consejo, Provincial de Cu'ltura de La Habana
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NOTA PRELIMINARY
En nuestro empeno de divulgar entre el pu'blico actual, con motive del bicentenario de la toma de La Habana por los ingleses, las different versions antiguas, y por lo tanto mucho menos conocidas, de c6mo se desarrollaron aquellos excepcionales acontecimientos, a fin de que los lectures puedan, con su cotejo y la comparacio'n con studios ma's moderns, formarse la idea mas complete possible de aquella realidad violent y dolorosa, mas a la vez prenada de trascendentales consecuencias, que hubo de sufrir nuestra cajoital, ddmos.en el presented volumen la ma's genuinament6espanola de todas aquellas.
En effect: Antonio J. Valdes, elprimero en refgrir los hechos fuera de los contemporaneous a v.9ces actors en ellos- es cubano, hijo de La Haband; y aunque ignoremos cuales fueran sus rec6nditos sentiments respect de la Metropoli, necesariamente da, la nota native, y con mucha viveza, en la porcio'n que en su historic general de Cuba les consagra. Pedro J.' Guiteras,, que describe especialmente una Historia de la conquista de La Habana po'r los ingleses, es ya -a pesar de sus alusiones, a veces hasta pathetic al 44patriotismo" de- los habaneros sitiados un su'bdito relelde que, despues de conspirer contra la dominacio'n espanola, premiere el destierro a suffer pacificamente el yugo colonial; y en sus correeciones a datos y juices del mismo Pezuela, cuyo relate contiene el presented libro, se revela. ya un senior muy contrario al del historiador peninsular. Antonio Bachiller y Morales, con toda su apacibilidad de character y de estilo, es otro Guiteras, si no de profiles tan




JACOBO DE LA PEZUELA
ciado, a position, honors y riquezas en aras del patriotism, y ha ardido la Guerra de los Diez Anos, y el ha perdido en ella a un hijo: su cubania, pues, es cosa muy viva y doliente. .
12nn..Jacobo de la Pezuela, en cambio, es hijo de la Peninsula Y vasallo fidellSimo de los reyes borbonicos, aunque su
criterlo.. -to ra r (Tr
buen. _9 DO
ticos, militares o administrations del sentantes. en Cadiz en 181Ly e e le ido 1 a
e a r r e r a, d e- I a s _arm,- J 1 i I i -Cu ca. Pi tdn general Gerontmo Valdes Uivio en nuestra S1,
todo el resto de su vida en La Habana en. 1882. Ademas de military fue literate e hisLo iaVar,_AabLendo sidoq! nado mlembro de la Academia de la Historia de Espana. Pero estas 9,t,_*m--uomffgro caW exclus"tvamenti a
nuestrd-Mnlrr- a a es su as ae investigation,
y el afio 1868 edito' en Madrid su. Historic de la Isla e u a, tada ad --Ias-,-g.cdlaz-basLa-xntonces.
q _e _:4,partf de su acendrad"
simo sent1mien'to espafiol y de los concepts que le inspiraba su profession, teni 0 a tambien, por to visto, temperament ordenancista, que se revela en su desden por los milicianos y los combatientes voluntaries de aquella occasion de 1762, si bien no deja de reconocer la valentw' y hasta el hero'smo que en muchos casos mostraron y que, mucho hacen resaltar los historiadores hijos de Cuba -, ni oculta. los merits de cubanos como Luis de Aguiar y Pepe Antonio, aunque, acaso, por mal entendido patriotism y esptritu de clase, no esclarezca el maltrato de que este U'ltimo fue. victim a manos de un colonel espafiol, military de carrera. Et cambio, es el que se ensania con mayor encarnizamiento con los do-s hijos muy conocidos de La Habana, Recio y Penalver, que ma's notoriamente colaboraron con el conquistador singles.
Para dar en esta coleccio'n la vision de los hechos de 17621763 por el espan'ol Pezuela, hemos preferido, entre las tres ..obras donde trata el tema, la segunda -,la primer es su En-




COLECCION DEL BICENTENARIO DE 1762 9
en este volume los tres capitulos, XVI, XVII y XVIII del tomo segundo del libro, el I del tomo tercero, y uno, de los Ape'ndices, el V, del'. segundo tomo, todos los cuales estan consagrados al sitio y toma de la ciudad, a la domino' ing ion lesa en. ella
a la restitucto"n de La Habana a Espafia. En ellos pitede apreciarse la extensa documentation procedente de fuentes espan-olas, especialmente de archives de la Peninsula que utilize SU auto r, a quien es justo reconocerle extraordinarias cuall-dades de laboriosidad y acuclosidad. Aunque no podamos asentir a todos ms juiclos, es innegable que, por ejemplo, su Dlccionario Geografico, Estadistico e Histo'rico de la Isla de Cuba, en nutridisiraos vo u nzene-,s, es, por la riqueza de datos de 11-f oda clase que contiene, obra de valor inappreciable para el conoctiniento de nuestim historic colonial. Precisamente de ella hem.os tomado, para completer este uolumen, el Diario M-11itar de las operations ejecutadas en- la ciudad y campo de La Habana, por disposition de su gobern'ador D. Juan de Prado y de los dema's spi ores de Jun'ta de Guerra dol tomo TT1 (le su Dicclonario.
Digamos, para termin-ar', que en esta Coleccio'n del P13icentenario de 1762 no esta au .elnte, tampoco, /a versfm do los hechos desde el punto de Vista contrario, es decir, del invasor y conquistador singles, pues en las principles de las obras que component se hallan incluidas coplas del. doewnentos, officials o privados, de marines y militaries britanicos Y extensp,'s citas d4e ob-as hist6ricas anglosajonas.
Emmo RoIG DE LEUCHSENRING Historiador de la Ciudad de 14a Habana







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PITULO DECIMOSEXTO
DEL TOMO Il
Fundadas presunciones de un rompimiento, con la Gran Bretana.-Gobierno del mariscal de campo D. Juan de Prado Portocarre'ro. Encargos que trajo. Estanca absolute, de la v2nta y cultivo del tabaco. Reparos de las fortificaciones. Emprende el ingeniero D. Francisco Ricaud la de la, Cabana; muere y s-9 abandon la obra Ref uerzos navales y terrestres en Cuba. Primera invasion del v6mito negro en La Habana. Caracter y estragos de esta enfermedad. Perjudicial tratado conocido con el nombre de
A
Pacto de Familia entre Espan~a y Francia. Declaracion de guerra de, Espan-a a Ingl'aterra. Organizacio'n de una Junta de Guerra en La Habana. In'til patriotism de D. Martin de Arana. Pr2parativos de Inglaterra en las Anti11as. Fuerzas destinadas a atacar a la capital de Cuba. Temeridad del almirante singles Sir Jorge Pocock. Se apodera de dos buques espanoles en el canal viejo de Bahama. Aparicio'n del armaments ingle's delante de La Habana. Anecdota'con Arana. Atropo..lladas disposiciones de Prado y de la Junta del Guerra. Desembarca una division inglesa en Cojimar y Bacuranao. Encuentro de D.
Carlos Caro y su caballeria con los ingleses. Ocupan a Guanabacoa y luego a la Caban~a. Incendio de los caserlos exteriors de La Habana. Salida al campo de gran, parte del vecindario. Desembarca otra division inglesa en La Chorrera. Don Juan Ignacio de Madariaga es nombrado




16 JACOBO DE LA PEZUELA
escuadra inglesa. Se apodera en el Mariel de la fragata Verfganza y del bergantin Marte. Hazan~as del'guerrillero
Pepe Antonio.
Con la mudanza del monarch insensiblemente mudo luego de political el gabinete espan-ol. Si la idea dominate de Fernando VI hab'a sido, la paz, la de su sucesor, ma's sometido, a los effects de raza y de familiar y a una antigua antipatia(" a la Gran Bretan-a, tenia que producer la guerra. Por inminente la tenia ya Carlos III, cuando al saber la muerte del virreyde, Mejico y su internal sustitucio'npor Cagigal, se apresuro' a reemplazar a este U'ltimo con D. Juan de Prado Portocarrero(2 a quien a su despedida le aviso' con reserve,
que la' conduct de aquella potencia podna obligairle, a un rompimiento; y asl e'Stuviese con tal precaucio'n como que podria, cuando menos se lo pensa-Lia, ser invadida y atacada
la plaza de La Habana.
Prado, despu's de recibir su nombramiento en 13 de mayo de 1760, desperdicio" tin tempo precloso en entregar sus dependencias de subinspector de la infanteria de Arag'n, Valencia y Murcia, y en solicitor y obtener su ascenso a mariscal de campo. No se embargo en Cadiz en la fragata San Cristobal., de la Real Compail'a, hasta el 24 de noviembre. Dilato' ma's su viaje y'la Ilegada a su destiny principal, tocando en Santiago de Cuba el 6 de enero, detenie*ndose veinte y un dias en este puerto con su antiguo compan-ero, de guardian espanolas Madariaga, y desembarcando en el de Batabano" el 5 de febrero; cuan do se hizo cargo de la capitania gene ral, era ya el 7, siendo, tantos, tan urgentes y tan arduous los encargos que traia, Como, escasos, lentos y aun, ideals los medics que hallo' para- cumphrlos.
. Nada menos eran que reorganizar todas las troops de la
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COLECCION DEL BICENTENARiO DE 1762 17
el ramo de tabacos, y conferirselos por cuenta de la Hacienda a una factoria general de nueva planta".
Empezo" Prado por la menos urgent sus, areas, convocando una diputacio"n de los labradores vegueros de la jurisdiction de la Capital y de Matanzas. En la junta que celebro con ella el 27 de febrero, se fijaron de comun acuerdo las cantidades, las classes y los precious respectivos, del tabaco que habia de recibir y pagar la factoria. Ya en 5 del siguiente marzo envio" testimoniado-- aviso de ese. acuerdo al ministry de Hacienda, marques de Squilace; y cuando eSperaba su confirmation, se lo desaprobo en 20 de julio aquel arbitrista inexorable, fundandose en que habia contratado solamente la compra de las cuatro mejores classes de aquella hoja, y que, abandonandose asi al expendio particular las classes inferiors, podrian los traficante '.s ocultar entre el tabaco malo el bueno y perjudicar los. derechos del estanco. Este, con tan exigente resoluc16n, se hacia tan absolute, que, cumpliendose esa nueva providence con rigor, ya no podria nadicv cultivar tabaco que no se destinase al Fisco, que se reseivaba exclusivarnente a si mismo el derecho de venderlo. Bien a despecho de los traficantes, se dio punctual cumplimiento a este mandate, tanto en el territorial occidentaL. como en el del centre y de levant, bajo pautas minuciosas, que form' el contador D. Manuel Garcia Barreras, a quien se cometio la factoria hasta que le sucedio" luego en su manejo D. Nicola's Jose' Rapun. Los comisionados de Barreras en Santiago de Cuba, Mayarl', Holguin, Bayamo, Trinidad, Sancti- Spiritus, Puerto -Principe y San Juan de los Remedios, a ejemplo de los de la Capital y de Matanzas, contra taron y aseguraron cuantas siembras de medio pie arriba habia en los campos. Desde el siguiente aflo 14) tod.a esa rica. produccio'n de la Isla se aglomero' en las factories y quedo absolutamente excluida del mercado particular.
Entre tanto, aunque de importance tan superior entonces a la de la factoria, progress' Prado mucho menos en las empresas de las obras, bien por career de maestranza sufficient
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JACOBO DE LA PEZUELA
colonel D. Francisco Y D. Baltazar Ricaud de Tirgale. Tenian de "ubalternos a otros dos officials que ni habian sAlido del pals, ni estaban a la altura de los adelantos hechos en el arte; y no contaban con ma's peones disponibles que unos trescientos entre negros, esclavos del Rey y presidiarios. Como en otros casos anteriores, por mas que hubiese agriado entonces. a, los hacendados una dis-nosicio'n tan arbitraria como la que acabamos de citar sobre el tabaco, el inter's comun habriales animado a contribuir a las obras con brazos y materials de las fincas. Pero ni empleo' Prado la maha que sus antecesores para atraerlos a que le ayudaran, hi al principle se fijaron tampoco sus proyectos en la obra preference, que era la fortificaclo'n de la Cabaha; desanimandole tambie'n para emprendeila la. exten0 IF
sion del plan de Cagigal a que tenia que sujetarse, la poquedad de sus recursos y la obstinada dureza del terreno, mezclado con pefia viva casi todo, que quince, ahos, de un trabajo asiduo y' mw gular en el sosiego de la paz podrian haber. vencido, desde que demostro' G**emes la importance de aquel pesto. Apresuro'se sin embargo el Capitan General a reclamar de Cagigal a Veracruz aux'hos de forzados, y a comisionar a D. Juan Miralles"51, comerciante de La Habana y muy conexionado con las colonias extranjeras, para compare esclavos en Jamaica con condos del Erario. Pero Veracruz, diezmada entonces por una epidemia desconocida y formidable, limit' su socorro aunos setenta presidiarios; y Miralles no encontrando esclavos de venta en las Antillas, paso a contratarlos en Londres y en Holanda, tan infructuosamente como en esta narracio'n veremos. La intellgencia de los ingenieros Ricaud. y los bra.zos de su mezquina maestranza tuvieron que aplicars.e, pues, a objets secundarios: a former un cartel para doscientos dragons que debian venir de Espana, sobre muros y solares cedidos por el conde de CasaBayona, a incompletos repairs del recinto, a reforzar la arti-Ileria en los castillos de Matanzas y Jagua, en los torreones de Bacuranao y la Chorrera, en las bater'as de la caleta. de San Lazaro y de la rada de Batabano'.




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mitio a Madrid el proyee-to del celebre Pacto de, Familla. Aceptado ese m.onstruoso acuerdo, en el cual se posponian los, intereses de una nacio'n a los de una estirpe real, cuando la Inglaterra victorious arrebataba a su rival sus dominion de, America uno a uno, -la Espafla, que se habia preservado. con Fernando V1 de combatir por la defense ajena, y que tanto progress' con tres lustrous de paz, iba ahora a sacrificar su sangre y sus tesoros para llenar las miras o remedial los contratiempos de un pueblo extranjero. Conjure sin embargo, el gobierno espafiol la tempestad hasta el regreso de D. Blas Barreda. a Cadiz con tos caudales de Veracruz y Cartagena.
Por no disminuir las fuerzas navales de, Cuba, estando la guerra ya anunclada, este general se los 11evo" tcdos a Cadiz en un solo navio, el Diligente, y dej6 en La Habana al experimentado D. Juan Antonio de la Colina"') con e.1 niando interino de la escuadra anclada en aquel puerto, y compuesta de seis navios de guerra, los llamados Neptuno, Rebw, Europa, Africa, Ame'rica e. Infante, todos de a setenta y sesenta; de las fragatas Flora, Ventura, Tetts, y el paquebot Marte, de a veinte y cuatro, veinte y dos y diez y ocho. A estos buques se incorporaron luego la fragata Venganza y la urca Fenix. Pero sabedor el gobierno espan-ol de los inmensos preparal''ivos del ingle's, desde abril despacho" de aquel. puerto peninsular para La Habana, una segunda escuadra a protege a las Antillas, mandada por D. Gutierre de Hevia, marques del Real Trasporte, el mismo a quien Carlos III premio' con ese titulo por traerle de Napoles a Barcelona, cuando vino a tomar posesi'n de su segundo trono. Llego' Hevia a su destiny en 29 de junio de 1761, despue's de dejar en el puerto de Santiago tres compa-0,
nias enfermas e incompletas de los regimientos de Espana y Arago'n. Esta segunda escuadra, que se incorporo' alli a la primera, se componia de los navies Tigre, Soberano, Vencedor, ConquLetador y Asia, sin contar el Tridente, que luego llego' tambie'n de Cadiz. Reforzaron a la guarnicio'n los buques de Hevia con setecientos veinte y cuatro hombres, del segundo bataH"n de Esioan-a: cuatrocientos veinte v cinco del segundo, de




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obras de fortificacio'n, que en lugar de server de auxilio para acelerarl-as, afligieron a la ciudad con una plaga inextinguible. Inficionados. con la peste alli reinante en'tonces, difundierQnla con rapidez por la poblaci'n, la escuadra y los cuarteles. No sabia la medicine que terape'utica aplicar a un mal que se propagaba por el aire y el contact; que inauguraba su funesta march con postracio"n, dolores de cabeza y de cintura, y ]a Prosegula con fiebre aguda, para terminarla con delir'os y Vomitos de sangre corrompida y negra. Por lo comu"n duraba cinco dias; y si la Facultad no la atajaba en el primer penodo o en el segundo, en el tercero la -muerte del enfermo era infa-51 lible. La India Oriental, cuna funesta de las epidemias mds destructoras de la species humana, habia hecho a America desde 1713 tan cruel presented, trai'do de Siam a la Isla de Granada por un buque merchant. Trasmitio'se. despue's a ot..gq A'ntillaq extranjeras un azote llamado en general "fiebre amarilla", que, aunque prefiriendo para su instalacion y desarrollo los p'witos bajos, pantanosos y litorales de la zona t6rrida, dilat' hasta el verano de 1761 su aparicio'n en una isla tan viC1cinal, y ademas tan enlazada con las otras por sus contrabandos. En 1740 la capital de Jamaica esAaba ya infestada, cuando el eje rcito exmdicionario de Sir 'Wentwortn se reunion a Vernon nara atacar a Cartagena de Indias; y tanto co-rno el valor de la guarnicion le ayudo' a Eslaba la peste nue consumia a los invasores, para rechazarlos y quedar triunfante. Huyeron de aquellos muross los ingleses, si; pero favorecida ror su ardiente ci.1o y su torografia, se avecindo' en aquel recinto desde entonces Ica fiebre amar-Ma, para per-petuar alli la venganza de sus, imrortadores. Desde- Cartagena se comunic' en los. anos sucesivos a los runtos mas poblados de la coqta tropical, y hista Veracruz, desde donde: la trajo ahora a La Habana un mezquino refuerzo-de galeotes.
Entre mariners y soldados perecieron ma's de mil y ocbocientos hombres en aquel verano; y fue tangraro el natural del pals atacado por la enfermedad como, el europeo que sobrevivio' a su acometida. Como en compensation de la humildad de su




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-1 n"
los enfermos los hospitals de San Juan de Dios y de BeI161L. ni Otro que establecieron para Ios de marina, junto a la factoria, Hevia y el ordenador Montalvo, acabo de acreditar el obispo Morell su humanidad y desprendimiento, habilitando a sus expensas las casas necesarias para recibirlos. Felizmente aflojo por octubre, compa's que el ardor de ICL temperature, una epideml cida en la isla, como en etras part,-- -s desde entonces, Con el estigmdlt-ico nombre de "vo"mito negro".
La pron.titud con que salio' de C.'Adiz 1Tevia no habia permit'do que tambien sne embarcaran en sus buques dos escuadrones del regimiento de dragons de E'dimburgo, destinados a montarse en la Isla y aumentar su corta fuerza de caballeria, formando un escaso regimiento, amaI0,1-2"n .1dos con las antiguaS compamas de la misma. arma.
El marques del Real Trasporte entire() a Piado, con otros
0
papeles instructors del Gobierno, una authorization para variar el antiguo plan que habia remit,ido a la Corte Cagigal para fortificar a, la Cabana, segun sus observations y recursos se lo aconsejaran. Animado con esta facultad, aumento' su corta maestranza ,con algunos negros adquiridos y otros alquilados a los propietarlos, logrando el ingeniero director D. Francisco Ricaud dar grincipio a la traza y clmlentos de aquella obra, mientras se ded-icaba su hermano a. otros trabaJos accessories en ]a plaza. Debie'ronse, sin embargoo, consagrar a aquel objeto preference todos':los esfuerzos y todos los brazos. D. Francisco,, bajo un cielo de fuego, desmonto y limpio' en pocas semanas la meseta en que remata aquella altura; redujo a un regular poligono el anterior proyecto; y a principios de octubre tenia ya, trazados los cimientos de los frentes del. este y sur, cuando Un a(fudo ataque. de la enfermedad reinante, en pocos dias le arrebato" a las esperanzas que su eficacia y sus luces inspiraban. Pero cuando ya la temperature 'rermitio" activarlos, paralizaronse en mal hora unos trabajos tan urgentes, ya por los quebrantos de salud que el D. Baltasar quedo' sufriendo, como por la resistencia a la zapa y a la pica de aquel indo'cil suelo,




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Pan's el 15 de agosto su deplorable Pacto de Familia; y cuando ya se esperaba que Ilegaran de un dia a otro a Cadiz, Barreda y los caudales, en decreto del 16 de enero de 1762 declare" el monarch espanol el nuevo, rompimiento con la Gran Eretahla'. El 26 del siguiente mes recibio" Prado esta important, nueva; y cumpliendo con una prevention determined anterionnente para el caso, convoco' y constituyo' en aquella misma nochf,,-, una Junta de Guerra, que, presidida por el Capitan General, debia formarse .con los generals de mar y tierra que se ha-, Ilaran en la plaza, el ordenador de marina, los coroneles de los cuerpos y ios comandantes de los navies anclados en ell, puerto.
I Desde un principio concurrieron a ella el niarque's del Real Trasporte, el ordenador honoraria de marina don Lorenzo Montalvo, el colonel del Fijo de La Habana don Alejandro Arroyo, sucesor del enfermizo brigadier Alonso en ese cargo, el m'ge*tanes de los nav'os, actuando
niero D. Baltasar Ricaud y los cap.L 1 '
como secretary D Jos(' Garcia Gago, a quien por io atezado de su rostro y ser capital del reg-4niento de Airica, le apellidaba el vulgo "el Africano""). Poco despues condujo su men.guada estrella a ocLipar en e'Sa juiita asientos preferences a dos personages de Importancia: 'un virrey salient, del Peru y un gobernador que ven-,,a de ser relevado en Cartagena. Eran e stos el decrepit y achac(.-,,so teniente creneral D. Jose' Manso de Velasco") primer conde de Superunda, y el mariscal de campo D. Uego Tabares tarr ,,,Joco escaso en ai).os, -,_-tunque de mayor
robustez y fortaleza.
D.esde'las primeras conferences acordaron quo suspendiera sus construcciones Ja maestranza del arsenal y s .-., incorporate. a las funrzas de la plaza, y que se reformaran y reemplazaran las militias, formandose ptadrones de cantos individuals hubiese en estado de tomar las a-Ymas. Mientras Prado Dedia a la Corte con urgencia mil hombres de fuerza veteran para reponer las bajas del anterior an-o, y cuatro mil quintales de p01vora, tanto en el recinto como en los, castillos se ramon Y
il MISO v Rivaud. disnon'end(' de
re-uso el cure aic do, Ins hnte I




COLECCION DEL BICENTENARIO DE 1762 23
Con los condos que de Veracruz hab'a traido por noviembre el capital de navio D. Juan Antonio de la Colina, se pagaron sus atrasos a todas las classes, a las troops, a la escuadra, a los destacamentos y a las guarniciones de Santiago y la Florida, y adema's a D. Lorenzo de Madariaga le envio' Prado caen mil pesos para las urgencias de su distance territorio.
Habianse hecho en La Ha4-ma i yuales o inuy parecidos preparativos ds::, defense. en los casos de guerra. precedents, y aun mayors para la de 1.739 a 1740. Ah.f_-),Ya el vecin6loario, la guar-A
nicion y los raarinos suponian al pue-Ato muy aser-rurado con )a presencia, de la escuadra. No pirr_.I.Mia. nadie q1U4 r,A Intent.aran, los armainentos enemic-,os Io auie en (--,us epocas -,no osaron con medics poderosos, Iii Hosier, ni Vernon, ni Knowles. En'todas las guerras anteriores hubo, pues, en aquella, caPital mas temores de invasion rue entonces, por mas qu. se la anunciasen con repeticic'n a Prado y a I-levia. el goberm'-Aor (le, la paxte francesa de Santo Domingo, el, jefe de la e ',Icuadra de la misma nacio'n, anciad-a en caquellas agwqs, M. de Blenac, y au"n el mismo gobernador de Santia, 0', Madariaga.
El 21 de mayo por la tarde, aleyando tener que conlunicar al Gobernador tin aviso de important -u-lgencia, un hornbre cubierto de sudor y fango penkro has;ta ica antesala de Prado, que habitaba. en el eastillo de la Fuerza. No eran horas de audiencia, y te despidio' con el secretary Garcia Gago,
que, al oirle Iriombraxse D. Martin d..---,, Arana, traficante de Santiago con Jamaica, sin'ni-n-io entonc ,_:- s de contrabnndista, desestirno" el valor de sus noticlas. ESforzaronse con Prado, para que le oyese aquella misma noche, el sesudo auditor de guerra. D. Martin de Ulloa'10) y el capital de navio D. Julan de la Colina, que, conociendo a Arana. le responding de su veracidad. Ni ojeo Prado siquiera. sus papeles y las Gxacetas de Jamaica, suponiendo aquc-I gobernado. incompatibles la lealtad y el patriotismo con los haoitos del. contraband. Arana, que se haHaba en Kingston dos semanas antes, observando alli acopios de viveres y municiones para grades fuerzas, oyendo que iban




24 JACOBO DE LA PEZUELA
de San Antonio. Vino desde alli cabalgando noche y clia en potros, sin montura, con Iluvia y sol, sin descanso y aun sin aliniento, para prestar a su pais, con la oportunidad de su aviso, un gran servicio para que se lo inutilizase la incredulidad del mas obligado a agradecerselo.
La declaracio'n de guerra ballo, a la Gran Bretana esta vez Mas preparada que en los anteriores rompimientos. Hacia cinco anos que sostenia una lucha feliz contra !a Francia. Despue's que con la conquista del Canada' co mpleto casi la de la parte septentrional del nuevo continente, su marina, sin rival en las Antillas, se apoderaba en .1761 sucesivamente de la Dominica, la Martinica, de Granada y sus islotes adyacentes, de Tabago, Santa Lucia, la Guadalupe y San Vicente. Al principiar el siguiente an-o no conservaban otra colonial los franceses en el Arcb1pieflago que su parte de Santo Domingo, en cuyo's puertos se acogia una escuadra muy de*bil para hacer rostro a la inglesa, a la sazo'n mandada por Sir James Douglas-.
Asi que se la declare Carlos 111, dete-Imino" el gobierno ingle's inaugural la guerra contra Espan~a con un golpe que la conmoviese lo bastante para solicitor la paz, y nada menos era que la conquista de la Ilave principal de sus Indias, de La Habana. Fueron sus providencias tan activas, que ya en 5 de marzo cinglaban de Spithead para Jamaica sesenta y cuatro buques. de guerra con el almirante Sir Jorge Pocock"'), y mas de diez mil hombres que mandaba Lord Albemarle (12) amigo y favorite del duque de Cumberland, si bien menos general que cortesano. Expidio' al mismo tempo el Almirantazgo prontas 0rdenes para que Sir Douglas se incorporate a Pocock en Jamaica; y que sir Jeffery Amherst, gobernador general de la America del Norte, reuniese en Nueva York y Charleston los refuerzos de municiones y de gente que Albemarle necesitase. El 26 de abril se verifico' en la Martinica tal reunion de fuerzas navales y terrestres de la Gran Bretan-a, que ni antes, ni rara vez despue's, ni en calidad ni en number se vieron ni han
a ver en America mayors.




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gatas, de 'a cuarenta, dos de a treinta y dos, cinco de a veinte. y ocho,'unA de a veinte y cuatro, cuatro de a veinte; y ademas otros. buques menores entre beTgantines, trincaduras y brulotes. Sumaban todos estos buques dos mil doscientos noventa y dos pieZ.as de artilleria de bronco, con un repuesto inmenso.
Adema's de la artilleria, con parqu I e de campaida y tren de s *to, de un cuerpo de ngenieros con considerable acopio de tiendas, herramientas y pertrecho::3 contabanse en la expedicio'n hasta veinte regimientos, repar-tidos en cinco brigades, todos veterans y probados en, cinco aifios de gul-,--irra y de victorias en AlemaniA, en el Canada' y en las Antillas. A la insuficiencia
ilitar de Aibemafle suplia ventaiosamente su segundo el tell I I 1j
niente general Sir Jorge Elhot'", que tanto se flustro despues defendiendo a Gibyaltar en otra guerra; y rayaban entre los cabos principles de tan imponente exredicl.10n, lo-",, brig adheres Lord Rollo y Francis Grant, conequ"stadores de la Martin' otras islas, 3 sobre todo Sir Guille'rmo Howe, M111tar esclarecido y el U'nico caudillo -Ingle's que luego supiese recover laurels e.-Li la lid entre la Gran Bretafia y sus colonies.
Sin contar los refuerzos que A;be'ynarle esp,-1,raba de Jamaica y Charleston, ni sesenta individuals del ramo de sanidad military, Ilegaban a doce mil cuarenta y un hombres los de desembarco que, reunido-S a ocho mil doscientos veinte y seis que contaban las tripulaciones y tropa de la escijadra, y a dos mil peones negros para los trabajos, formaban un total de veinte y dos mil trescientos veinte y siete.
Toda esta armada sali', dle la Martinica el 6 de mayo navegando con lentitud pero reunida. Era ya el 17, cuando despues de acorralar a la escuadra francesa de M. dn. Blenac en el Guarico, marco el cabo, de San Nicolas, y pudo avistarse desde Baracoa.
Surcando ya, esas aguas, tom' Pocock una resolution que habria sido su ruina, si 11eg8kndo a tikempo a La Habana y al Guarico noticias de su rumbo, se hubieran concertado Hevia y Blenac para obrar con valentia. Guiandose por carts espa-




26 -JACOBO DE LA PEZUELA
Canal Viejo de Bahama. Si durante las siete cinglar],uras que tardo en Fasarlas Pocock avanzando siempre con Ia Sonda Y con sefiales, le hubieran embestido a Ia vez por wanguardia y retaguardia, a Ia entrada y salida del canal, los diez naNilos espanoles de Hevia y los siete francesesde Blenac, mds:; que practicable, verosimil era que marines como D. Lu' 's de Veiavsco,, el marqu."-s Gonzalez y D. Juan Postigo, official antigi-7,o del Glorioso; que maniobreros como Colina, Blenac, y afta e-4 misrllo Hevia, desagravAaran alli conesplendida hecatornbe Ia memorial '17. do
de Ia gran armada de Felipe II, y se vengaran loll) agrawio ; Ia usurpacio'n de Jamaica y de otros golpes. Pero au-n no se hablian fijaedo los generals de las armas ahadas en Ia ventajla de combiner sus operations antes de empreenderlas, y .,enia que cumplirse lo que estaba escrito.
El gobernador de [Santiago de] Cuba, Madariaga"," no supo
10 1 p unidad
to. direcc;"n de 1,a escuA.a1-_11-a in(yleqa hasta Tasada ia w)ort( para 1, _, 'A. 1 1
T 7--A-,Via y Ble) ia(-, fo-r7vados a observer d'st*ntas instruccionQsl cuando Pocock en-iprendio' su movii-niento, ni se, 11 ill-G. Tanto como Ia
habian puefto .(Dr.) cor,,espont.I-encia uno con oi., inaction de los al"iados favorc!ci al in-'-' I's --in tienipo bonancible en el canal. El 2 al desembocar ya su vanguardia, avisto" por e I N 0, -a t espafiol, .,s que a cargar ,it'rtadera a Sa(yua e scoltadas ror Ia fragata Tetis, de a trelinta v dos can-ones, Y Ia urce Fe"nix, de a diez y ocho. Alcanz,91ronlas, despue's de una eaza de seis horas, las fragatas inglesas Echo y Alarm, de veinte y ocho y treinta y dos, trabandosr.-,, por Ia. tarde una refriega que termino" con Ia rendici(5n de los dos buques espanoles, con diez muertos y catorce hericlos, aunque solamente Ia Alarm period' diez y siete hombres; percance este que arrebato" a Ia defense de La Habana unos trescientos. El 5 se reconcentro con su inmenso convoy toda Ia escuadra, por el horizonte de Matanzas; y los primers resplandores del dia G ensenaron en los limits del suyo a los habitanties de aquella capital, los cincuenta. y tres buques de guerra y los doscientos transported de aquella formidable armada.




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tras cundia el desasosiego por un pueblo desacostumbrado por eatorce an-os de paz a estas alarms, tomaban-Prado y Hevia por cavilaciones las juiciosas conjeturas de Colina; y a las doce se retiraban a la plaza, persuadidos de no ser aquel airmamentG Inas que la flotilla que regresaba todos los anos de Jamaica a Europa. Supusieron ambos que, si era en esta. ocasic"M mas numerous, explicaba esa circunstancia la necesidad de Ilevar los buques merchants reunidos y escoltados porla escuadra en una epoca de guerra. Al volver de aquel castillo y al. altar en tierra, vio Prado a D. Martin de Alrana hablando con Ullw), y otras personas: %Que' es esto, senor Arana?" le pregunto" el got, ey: tador, "IQue ha de ser, seflor!" le respondio' el. interrogado "lo que yo vine a anunciar a V. S. quince dias ha7ce atro-nellando toclos los peligros, co--no buen vasallo del Rey
Uen esraftl"'. No t-rd' en esengafliar a Prado Ia ma's evid e n tca do, esta respuesta, Apenas hab'a ent-1-ado en
_j 1_1 --, e el misyno Mom oue viraban la Fuerz-ga, cuando 'Ie avisa'l' ')n desi, ell--" lor"
todtas las embarcaclones navegando en dil del
puerto.
Multitud. de vecinos y farnilias atropellaron erNitonces S".111.
al campo, mlentras, se agrul)aban o tros en los umbrales de la Fuerza a, pedir armas, y corrian los capitulares a ofrecer a Prado para la defense su sangre y sus caudales. Mando este vober!iador con toda diligence reforzar los cast Hos y puestos de !a entrada.. AFcerJi6 en nombre del Rey a coronelps- a los regidores y capitanes de militias D. Luis de Aguiar y D. Laureano Chaco*n, aspirantes a ese cargo en ocasio'*n tan ardua como honrosa.
Hacia ocho dias que, despue's de dejar en Santiago de Cuba unos cincuenfia a ]as 0'rdenes de Madariaga, habia Ilegado por t-.*.erra -a GuanahacoSA con clento cincuenta jinetes desmontados el colonel de dragons de Edimburgo D. Carlos Caro, active y entendido escuadronista, a quien cometio' al instance aquel general el complicado encargo de recover los caballos y monturas que cedieron los municipals y pudientes para habilitar, aquella




28 JACOBO DE LA PEZUELA
ambas armas que se le presentaran en Guanabacoa; y marcher luego a cubrir,.,el literal entre Cojimar y Bacuranao., Aguiar y Basave que le acompahaban, cumplieron su mission con gran presteza, allegando en aquella misma tarde considerable propel de baisanaje y milicianos y trasladandose al anochecer a las plays indicadas.
No anduvo Hevia menos diligence en poner todas sus naves en franquia, a excepcio'n del Conquistador, que se estaba carenando. A] commandant de este navio, D. Pedro Castejo'n, le confio'. Prado el manejo de las fuerzas que quedaban de rete'n, despue's de haber destacado a ]a Chorrera al colonel del Fljo", Arroyo"", con las compahias de granaderos de su regimiento y de los dos batallones de Arago'n y Espafia y doscientos soldados de marina que mandaba el captain de fragata D. Ignacio Poncell" segundo de Castejen en el Conquistaor. Como al pa,,. ,o qiie ei armaments ingle's se dirigia a la costa, se extendia su larcra Hnea de E. a 0., eran de recelar s*multaneos desembarcos por ambos flancos de la plaza, y era tambien por Io tanto imperiosa la madida de cubrir aquel surgidero, tan expuesto corao Ijos de Cojimar y Bacuranao., encomendados a D. Carlos Caro.
Muy adelantada estaba ya la tarde cuando avanzo' Pocock a dos tiros del ,,\4orro; y como una fuerte brisa. levatara resaca por la playa, de actierdo con Albemarle, determine' suspend der basta el siguiente dia la opelacion del desembarco. Pusieron todos sus buques a la capa, y esa demostracio'n infundio a muchos la esperanza de que no Ilegarian a ejecutarlo.
Sin que nada se hubiese prevenido para la subAstencia de su gente paso Caro la noche en la playa de Cojimar, levantando parapets en el surgidero, mientras el ingeniero Calderiny sus trabajadores habilitaban en aquel torreo'n las defenses necesarlas. Supe'rfluas precauciones. En las primers horas del, dia 7 saltaron las troops inglesas en las lanchas, mientras la artilleria de- las corbetas Mercury y Bonetta reducia simultaneamente a escombros los torreones de Cojimar y Bacuranao,




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logro' asi verificar sin resistencia el desembarco, saltando en tierra por Cojimar la primera brigade expedicionaria, una numerosa column de granaderos y otra aun mayor de infanteria ligera que acaudillaba Elliot, mientras el mismo Albemarle desembarcaba por Bacuranao con la mayor parte de sus fuerzas. Entretanto, viendo a Pocock correrse hacia el 0. con la mayor parte de la escuadra, dispuso Prado que marchase Castejon a reforzar a Arroyo en la Chorrera con la mayor parte de la infanteria que en la tarde anterior habl'a quedado en el recinto.
Observando Caro que a las tres se ponian en movimiento los desembarcados hacia Guanabacoa, ordenados en dos columnas de camino parallels, obligaronle a retirarse la inferioridad de number, condition y estado de su gente, labriegos sin ensenanza military, armados los que mejor con malas escopetas y desde la taMe anterior sin alimento.
. Al amanecer del 8, antes que las columns de Albemarle, dirigidas por su jefe de estado mayor Carleton, se incorporasen a las de Elliot, destaco' aquel jefe a la Cabana a Su mal arreada y desfallecida infanteria; y, mantenie'ndose en reserve con cincuenta drago'nes, los U'nicos de su regimiento habi'litados entonces de caballos, ordeno" que D. Luis BaSave acometiese a la vanguardia ing lesa con doscientos lanceros.de militias y cincuenta veteranos de las antiguas compahias. Quiso ensay-ar con esa prueba, el jactancioso ardor de los jinetas milicianos, o justificar aull mas, su forzosa refirada. Pero se estrellaron entonces en la disciplina y en la fuerza el enthusiasm y el valor. Mienfras los dragons de Edimburgo'tiraban desde un platanar sobre las rojas masas invasoras, los colecticios escuadrones de Basave, sin que su superioridad les arredrara, al grito de "IViva la Virgen!", cerraron sobre el enemigo. Pero recibidos con vigor, huyero fi en desorden. Veinte y nueve hombres perdieron en ese momentaneo. choque, entre ellos a D. N. Castillo, uno de sus mejores officials, ofendiendo solo al ingle's alauna rara herida. Un su'-I bito aguacero, y- el career los desembarcados de caballeria, preservaron de su persecucio'n y de un, degUello a los campesinos fuLlitivos.




30- JACOBO DE LA PEZUELA
tar a los dragons, y con las sills y f renos que tenian, improviLsaron sin demora un escuadro'n, que Albemarle dio' a gobernar al captain Huttie,
Caro, despue's de sitar para observarlos, una avanzada. en el Luyano', y de establecer en Jesu's del Monte a su restate fuerza, mandando que se reconcentraran alli los milicianos, corrie a participar a Prado y a la Junta de Guerra lo que vabian ya por los pro^*fugos.
La Junta, desde el dia anterior, habia sido convocada por, el Capital General, cuando manifesto' sij. intencio'n de desembarcar el enemigo. Formalronla por orC, en de graduaciGn Y antigiiedad: Superunda, Tabares, Hevia, el Teniente Rey, el colonel D. Dionisio Soler, y los capitanes de navio D. Juan de la. Colina, D. Francisco Garganta, D. Juan del Postigo, D. Francisco Medina, D. Juan Ignacio d Madariaga, D. Francisco Bermudez, D. Jose' de San Vicente('20) y el marque's Gondlez, ejerciendo el empleo de secretary Garcia Gago.
Military disciplinista y de valor, ma's sin inspiracicn, fu' desde su principio Prado en aquellas conferencias un do'cil instrumento de Hevia, cuyo ascendiente domin,-") tambie'n al presidente Superunda y a Tabares. Aunque despejados ambos, y de experience consumada, se consideraban miembros tan incidentales de la Junta, como su desdichado arribo al puerto; y asi esquivaron estos generals la iniciativa en toda providence, por Mas que siempre se la sometimes con estudiada. deferencia los dema's vocals y au"n el man-ero montafte's Colina. Postigo, que fue segundo del bailio Lacerda en las heroics y postreras jornadas del navio Glorioso, incapaz de ceiar en el peligro, lo era tambien para oponerse a las ideas de su superior, el jefe de escuadra; y tan sumisos como 61 eran sus companerosexcepto el argumentador Colina. y el marque's Gonzalez, navarro independiente y de altos pensamientos, aunque de poca afluencia en el discurso. El Teniente Rey sometio' su parecer al del capita'n general, y los coroneles de los cuerpos tenian que em.plearse en las operations; luego menester fue' que en la junta dominasp. la influpnrin r1p] mqrnnP',q dP1 Rpnl Trqqnnr.p- ven-




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las providencias de la Junta, se resintieron desde luego, de los apuros de la plaza donde funcionaba, y de la desproporcio'n de los medics de defense con los de una. agresio'n tan ponderosa.
La fiebre amarilla. del aflo anterior, que se habia reproducido en i-nayo con fiereza, al presentarse el armamenho ingle's tenia. ya dC:.1vorada la mita'd de las fuerzas de la guarnicion y de la es)cuadra, que au"n incluyendo. a los enfermos de los hospitals, no ascendian sino a dos mil setecientos ochenta y un hombres' 21) Este guarismo desanimador se cmn poniia. (I-e cuatrocientos ochenta y uno del batallo'n de Espafla, y doScientos sesenta y cinco del de Aragon, gente bisofia, rnas lu.cida y dura, toda de aragoneses y alcarreh.os; ochocientos cincuenta y seis del de la Habana, cuerpo fijo compuesto de .12.aturalles de CanariaS, menos inclinados al serviclo rnihtar que a industries; ciento y' cincuenta dragons &-3- Edimburpro que. acababan de desembarcar y de ponerse por primer vez uniforme- 6ento y cuatro artiileros de la plaza y cimetiten'ta do. marina,
que eran excelentes.
Al saberse el 7 donde desembarcaba &'i. (i-qCM- I Yr)l Q(' juzgo con tino que seria la Cabafla, el. preference objeto de su ataque, uella altura.
fl-61 la primer medieti de la Jimta enviar a aq,
los increnieros Ricaud y D.. J'Uan Cotilla, con toda la mae-stranza, ael arsenal y de la plaza a former y artiihar v,_'Irlos reductos, COM1.0 Si se pudiese improviser en un dia solo Ile- que se tuvo olvidaOI-o tantos a-os. En pocv-_s homs fabrictll la ma.rinena en el. arsenal una gran balsa para tras.-Iadar de urva parte a otra de, la bahl'a troops, trabajadores y eaftone;S' y, cual pronto sobresaliente para las urgencias, se traslad' Castej')nI:I--" ia CabanNa con la misma fuerza que habla Ilevad.o a la Chorrera, a donde vino a reemplazarle Agular con quinientos milicianos. Agota'ronse en treinta horas las fuerzas de aquelloss officials, y un miller de obreros, antes de trazar otro reducto fionterizo al Morro en aquel suelo tan terco y resistente al hierro. lVana faena! Al anochecer del 8, Carleton, con dos mil hombres destacados de Guanabacoa, se dirigio' a examiner la posicio'n; Y,
_:_ ___ I- __ Z A.,A fNII.2r4 vvi"en




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tejon le abandonase con su fuerza veteran, dejando alli tan SO"lo a trescientos milicianos para claver la artilleria, tan penosamente subida a aquella altura el dia anterior, y para evacuarla tambie'n, cuando los atacase con number superior el enemigo.
Al mismo tempo que con el precipitado abandon de la mas important position quedaba la plaza descubierta, adoptaba la Junta un singular arbitrio para conservarla. Recelando, que intentara Pocock forzar la entrada de la bahl'a, mando barrenar y sumergir en ella a los navies Neptuno y Asia, y al Europa luego. Tal consejo inspire' a Hevia y aun al sensa to Colina la memorial del e*xito con que veinte anos antes le siguieron Eslava y Lezo defendiendo a Cartagem, sin examiner ni la diferencia de configuracio"n de entrambos puertos, ni la'desigualdad de circunstancias y de casos de uno y otro asedio. Se subordino' con esa providence una escuadra excellent y numerous a corner igual suerte que la plaza; se sacrifice la cuarta parte de sug buques al temor de uDa oreracio'n impracticable con los naturales tropiezos de la entrada y los fuegos de los dos castillos; y se malograba de una vez toda oportunidad para que combatiese acoderada al Morro o que tomara el largo. Ya no pod'a salvarse sino con La Habana, y con la insensate evacuacio'n de la Cabana, la salvation de La Habana era dudosa.
Origin' tan desatentadas providencias un com'n deseo de reconcentrar en el recinto y los castillos todas las fuerzas veteranas. En effect se reforzaron con unos seiscientos mariners, desaparejan dose los buques a exception del Aquilon, del Ame'rica, mandado por Colina, de la fragata Perla, de la Companla, y de otros dos o, tres apostados en los punts conveniences, de la bahla para protege lais'avenidas y approaches de la -plaza. El balerio, la po'lvora y las mejores pizzas de los navies se trasladaron con prontitud a los castillos y a varies bater'as, to mismo que los pertrechos y. los viveres.
Por Batabano', por Jagua, por Cabo Corrientes y por lo interior de la Isla, se apresu'raron Prado y la Junta a avisar la situacio'n de La Habana al virrey de Mejico, a los gobernadores
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y destac Asen a socorrer a la capital a cuanto-s pudieran prestar ese servicio. Curioso es recorder que cuando firmaba Prado el pliego en solicited de auxilios de los franceses del Guarico, le presentaron otro en que, tambien se los pedia a e'l su gobernador Bory, muy persuadido de que descargaria sobre e'l la tempestad que descargo' en La Habana.
Mientras los jefes militaries, el cabildo y los notables exci taban al levantamiento en masa contra los ingleses, tambien enardecia con sus discursos a la gente el obispo Morell, a quien sorprendio' la invasion po'r Bejucal y Santiago de las Vegas. De su orden predicaron al moment los parrocos ardorosas platicas contra los herejes, afanandose en robustecer con la intolerancia religosa al patriotism. No pasaba de sesenta mil almas la poblacio"n de la Capital y sus, partidos, ni de siete mil toda la parte masculine capaz'de empunar armas; pero fu'eron de entre ellos muy contados los que no se presentaron a pedirlas por evidentes y fundadas causes. A todos los, que no eran milicianos, fuesen blanco, mulattos o negros, un deber que no exceptuaba a nadie los convirtio' de ret-ente en voluntaries. Los hacendados comarcanos, unos por forzosa imitation, los ma's por celo, imitaron el generous ejemplo del ordenador Montalvo, que abandon la recoleccio'n de dos ingenious para emplear todos los brazos de sus negros en las op eraciones exteriors o en las faenas de los fuertes y el recinto.
La defense de sus f renters a tierra se dividio' en cuatro secciones, encargadas a Garganta y Castejo'n, al colonel Arroyo y al teniente colonel D. Jose' Pane's Moreno; Jl A
ponie'ndose tambien cada bacteria en particular al cuidado de different officials de tierra y de marina, con los artiIleros y gente necesaria. Y semejantes, disposiciones se tomaron asimismo para la custodial y defense de la parte interior del puerto, desde la puerta de la Punta hasta la de la Tenaza; en la intelligence de que, por falta de tropa reglada para cubrir la mayor parte de la muralla estaban las cortinas y los baluartes guarnecidos de negros, mula
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Obligado a permanence dentro de la plaza, no podia Prado dirigii las operations en el campo, ni tender tampoco a lo dema's de la Isla. Por acuerdo de la Junta nombro' comandante general al capital de navio D. Juan Ignacio de Madariaga, hermano del goberndaor de [Santiago de] Cuba y jefe aventajado, revistie'ndole de sus atribuciones y poderes, para mandar troops y militias, administrator justicia, gobernar el pais, y organizer la defense en la camping, operando bajo sus auspicios Caro con la caballeria veteran y voluntaria, Aguiar y Chacon con los milicianos y gente de color de a pie'. Madariaga Hamo' a las armas, ofreciendo el enorme hab.er de un peso diario, no solo a los voluntaries del palis, sino hasta a los desertores de tropa y aun a los presidiarios huidos que se presentaran a tomarlas. Para que no se escaseara de recursos los primers. dias, destiny' Prado a sus 0'rdenes, con noventa v ocho mil pesos y el titulo de tesorero de campo, q- don Juan Tomas de Jauregui, que recibio' despues mayors sumas (24)
jos y cansados los castellanos del Morro y de la Punta, las posiciones mas amenazadas en aquel asedio, desde luego los reemplaz' Prado, tambien por acuerdo de la Junta, al prie-,
k.0 _'ta alma cuya
mero con D. Luis Vicente de Velasco, ind"m-i intrepidez crecia con el peligro; y el segundo con el de igual clase D. Manuel Bricen-o, acreditado tambie'n por su intrepidez y experience en lances be'licos.
Coincidieron con estas dis'posiciones otras tan dolorosas como necesarias. Mando'se salir de la ciudad, antes que los movimientos del enemigo lo e-storbaran, a cantos pudiesen aumentar su consurno sin contribuir a su- defense; y se despejaron los approaches. del recinto incendiando los mezquinos casenos de afuera, que se llamaban ya barrios o arrabales de Guadalupe, la Salud y Jesu's Marla.
Al amanecer del 10 todas las monjas en tapadas calesas, las comunidades religious, y una sobresaltada grey de anclanos,
0 0
nin-os y muieres en carruajes, en caballerias, en carrots y aun a pie, salieron de la capital con la escolta de una compan-i'a de




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clon general se repair' que, cuando la Real Compan-ia y los particulars extraian su numerario y sus mas portaffiles valores, de una plaza ya asediada, el Gobernador y la Junta considerasen mas seguros dentro de la Fuerza los caudales que hab'11 trai'do, Colina con destiny a Espafia, las cajas resales y los fondos de la Tactoria. De los del Erario entonces no, salieron otros del recinto que quinientos mil pesos puestos luego a disposicio,n de Madariaga y a cargo del tesorero de campo Jauregul, el que hab'a elegido Prado para pagar los suministros, y estipendios a los milicianos.
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Entre tanto, Arroyo, Aguiar 1 Y Chacon, ensordeciendosl-. por con tan violent deber a imprecaciones y protests,
incendiaron en la misma man-ana del 10 todo el caserio de lo s suburbios que estorbaba a los fffegos de la plaza. Era de maderajes, techados de guano casi todos, y en menos de doz, horas se convirtieron los ILamados arraba"ies en pavesas. Con la misma prontitud se volvieron barrizales y laguna los campos circun-dantes de la muralla, rotas las diversas acequias de !a zanja por los milicianos. Esta media, sin privar de aguas potables a unx plaza, surfida por aljibes-, imped'a a los enemigos abrir trinchel-las contra sus cortinas, mal resguarcladas de fosos y Gin camino cubierto ni estacadas.
No fueron los defects del recinto. la prueba U-'nica del abandono con que en el largo y paciffico gobierno de, Cagigal se habl'a desatendido a las obras de defense. Por haber cesado entonces, las consignaciones a tan esencial objeto senaladas,
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ank.es, no se encontraron en estado de server ni la mitad de los tres mil y quinientos fusiles de los almacenes_ para distribuirselos a las militias. Apenas se pudieron completer dos mil armas de fuego entre los pocos U'tiles de la sala de armas, algunas. carabinas que pronto' Hevia de la escuadra, y las escopetas de caza de particulars. Por eso, todas las fuerzas, las solas. fuerzas armadas y capaces de oponerse a las huestes de Albemarie, se redujeron a dos millares de peninsulares veterans, de los batallones de Espafia, de Aragon, y de marina, a otro de




36 JACOBO DE LA PEZUELA
porcionados a los del ataque, entre muchas probabilidades contrarias, solo de dos se podia esperar que triunfase la defense, del rigor de la estacio'n y de la impericia del caudillo ingle's.
Permanecia Albemarle con el grueso de sus fropas en Guanabacoa, sin suponer que careciera de fuerzas veterans una posicio"n tan important como la Cabafla. Cuarenta horas despues, de evacuada por Castejo'n, fue' cuando dispuso que se dirigiese su jefe de estado mayor, con dos mil hombres, a ocuparla. Ante ese number y cumpliendo con sus instrucciones, se replegaron los milicianos sobre el Morro en la tarde del 11, hacienda fuego a gran distancia; y despue's de tan irreflexiblemente abandonada al enemigo la precious altura, para los errors que en la defense se cometieran despue's, ya no quedaba enmienda.
No contando Pocock con que lograse el ataque de la Cabana un exito tan breve, mientras Carleton se dirigia a ocuparla, intent' distraer a los sitiados, destacando simultaneamente a la embocadura de la Chorrera lo-s navies Nottingham, Belleisle y otros, con las fragatas Mercury y Bonetta, que al mediodia reconcentrayon sus descargas sobre el debil torreo'n de aquella playa. Habia reparado sus defeDsas con premura D. Antonio Trevejo, jo'ven habanero de conocimientos, que servia de ingeniero voluntario, y abierto una trinchera para abrigar a la fuerza de militias acaudillada por Agular que cubria aquel surgidero. Como alli no permitian las inflexiones de la costa que fuera batido el torrec'n sino oblicuamente desde el mar, mas de dos horas estuvo contestando a los fuegos de la escuadra con los de su bacteria de seis pizzas de a ocho. Pero quedando luego desmotadas y parte del fortin derruido, Aguiar, con poca y mal armada gente para oponerse al desembarco, se retire' hacia. la plaza por la- costa, dejando a los ingleses duen~os de la sola aguada potable de las cercani'as, y a'n de los approaches occidentales del recinto, para ensenorearse tambien alaunos dias despue's de la loma de Arostegul, coronada hoy por una soberbia ciudadela, y descubierta entonces, por de3gracia.
Mientras tanto, Madariaga y Caro no conseguian ordenar J. a
ni reaimentar a las militias. ni aun suministrando el Deso diario,




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nabacoa D. Jose' Antonio Gomez 12,11 conocido en todo el pal's por Pepe Antonio, y a pesar de sus anos, por su agilidad y su destreza como cazador, tambie'n obrara por su cuenta, con porcion de monteros escogidos; y que formara adema's otra partida el official veteran D. Jose' Bernet, llamado el Jerezano, y tirador cumplid'. Con su popularidad entre los labriegos de un pals en todo tempo libre de sujecio'n military y de sorteos, los pudieron emplear con ma's provecho- que la discipline y la. severidad de Caro, que los miraba con desden, y a quien tampoco miraban con aficio'n ellos.
Fue ocupacion preference de este jefe organizer y mortar en Jesu's del Monte a sus Dragones, sinque le inquietaran los ingleses, concretados entonces a proveerse de agua en la Chorrera o rio Almendares y a acarrear sus repuestos y sus. trees desde Cojimar hasta la Cabana, mientras se acreditaban de infatigables y audaces aquellos guerrilleros, mayormente los dos dtimos.
Ya el 9, Ruiz y Diaz envolvieron un piquete en Corral Falso, en los ejidos de Guanabacoa. Matron a ma's de veinte de los invasores, y habrian exterminado a los. dema's de aquel destacamento, si nd acudieran a librarlos otras avanzadas, aunque
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perecieron tambien en el encuentro aquel official y algunos de s u gente.
Ma's feliz Pepe Antonio, despue's de sacrificar muchos ingleses, se apodero' en los siguientes dias de otro piquete destacado a busear reses. y forraje, y el 13 introduclia en la plaza ochenta y tres prisoners enemigos. A los tiros del Jerezano sucumbl'an cantos marines y officials penetraban rio adentro de la. Chorrera, y en aquel mismo dia el imprudent capitAn Walker quedo' hecho prisionero.
Si la primer operation de Albemarle, el desembarco de las troops por Cojimar, ya hablia sido una falta, era aun mayor la de acarrear su tren de sitio por. el mismo punth, embarazado de espesuras y malezas hasta la Cabana. Duen-o del desembarcadero, la superioridad de sus fuerzas bien le permitia la con-




38 JACOBO DE ]:A PEZUELA
sus bacteria, aunque de transit mas agri o, y suelo todo de monte cerrado y pen-a viva.
Aun menos justifiable desacierto cometio' Albemarle emprendiendo sus operations por la expugnacio'n del Morro, de cuyo ataque se encargo' desde el dia 13 con un cuerpo de troops, su hermano el mariscal de campo Sir Guillermo Keppel. Demuestra una sola ojeada sobre el mapa, que por indispensable que su position se conceptuase para facilitar la entrada de la bahia, el atacarlo por tierra desde la Cabana, position mas ventajosa au'n para apoderarse de la ciudad, era superfluo. No dependia la plaza del castillo, sino el Castillo de la plaza, de donde recib'a viveres, armas, materials, peones y refuerzo's. Con una sola division que emprendiese sin pe'rdida de tempo el ataque de la ciudad desde una localidad que la domino tanto como aquella altura; con otra distribuida entre el Horco'n y la toma de Soto o de Atare's, y una tercera en la de, Aro'stegui y en la Chorrera para interceptor sus communications principles, su destruction o su rendition era dilemma de contados dias; y sin er
tus'lon de sangre se obtenia despues lea, de'aquel aislado fuerte. Podia ser para Albemarle el exito de tan sencilla operation tan fijo, que cada', una de las tres divisions, por s' sola, seria superior en number, calidad y discipline a todas las fuerzas, tanto veterans como colectivas, mal armadas y bison-as con que Prado pudiese entorpece'rsela.
Mientrats Keppel, en el descenso de la altura que mira a aquel castillo, abria sus parallels en una atmo"sfera de fuego y expuesto a sus disparos empleaba el invasor todos sus. medics de traccio'n en acarrear desde Cojimar la Cabana sus, almacenes y su tren de s-Itio. Quien conozca el clima y el lugar, calculard todo el esfuerzo con que los ingleses picando pie-.dya y monte con la zapa y con el hacha, arrastraron a brazo hasta las faldas y mesetas de aquella eminencia casi todas sus enormes pizzas en poco ma's de una semana. Perdieron ma's de
_.trescientos hombres en la faena heridos unos de fulminate




COLECCION DEL BICENTENARIO DE 1762 39
habn'ales impedido o entorpecido cuando menos tail lenta y trabajosa operation a los ingleses.
Pero no inspire, a Ia Junta de Guerra una sola.idea estrate"gica, ni un martial arranque para dominar ni a communes accidents. No ma's se ocupaba Madariaga. que del abasto de
'aro, despu's de tener ya monta
Ia plaza, y C e da su caballena,
sin decidirse a emplearla. con vigor, excusaba su inaccio'n con Ia. indiscipline, Ia desobediencia y los deso'rdenes de las militias. A juzgar por el tenor de las carts de este jefe a Prado, las que se juntaban, desertaban y se volvian a presenter por las inmediaciones 127) 4 C eran inu"tiles con cualquier species de armas, en cualquier pesto y de todos modos".
Luego que con el voluntario encierro e inutilizacio'n de los nav os espanoles se descargo Pocock de un gran cuidado, establecio' con una parte de su escuadra dos cruceros, uno entre La Habana y el cabo de San Antonio, en acecho de los socorros y refuerzos que pudieran venir de Veracruz; y otro en Ia ,costa meridional que interceptara los que podian Ilegar de Cuba de las Antillas y de Tierra-firme. Habna infaliblemente caido en su poder Ia flota de aquel puerto, a no haber retrocedido, hallada muy a tempo por un aviso oue desde el primer dia de Ia invasion despacho' Prado por Batabano'. Por ambas aguas se ensefloreo Ia- marina inglesa desde luego de toda Ia costa occidental de Ia Isla. El 11, el mismo dia en que desembarcaba Howe (2S I en Ia Chorrera, y que Albemarle ocupaba a Ia Cabana, tres balandras atacaron a Ia bacteria de faginas que def.hdia el surgidero de Batabano' con seis canoes a cargo del teniente D. Carlos DIcNaux y algunos artilleros. Recibieron tiros acertados, y luego se alejaron, pero apoderdndose de una goleta que venia con frutos.
El captain de fragata D. Diego de Argote, que del Continente se dirigia a La Habana sin Ia ine-nor noticia d.,,:.4 asedio, perseguido por dos navios de guerr-, el D_ lance y el HamptonCourt, y hasta nueve bergantines y fragatas, tuvo- que refugiarse en el Mariel el dia 28 con Ia fragata Venganza y el
129)
1paquebot Marte Sirvio de roco Ia prontitud con que echo'




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siderando su capture inevitable, dio' barren a sus embarcaciones y apresurose a echar su gente en tierra. con la. po'lvoray las armas, despue's de perder treinta y un hombres inclusos algunos. que se ahogaron. Luego impidio' a fuerza de diligencia, el. enemigo que los dos buqueS se anegaran, logrando reforzar con ellos'a su escuadra; pero no que fuese tambie'n a reforzar Argote a los defensores de La Habana con doscientos soldados y mariners bien armados.
Otro crucero permanecio" todo ese tempo en frente de la plaza lanzando projectiles con poco exito, interim de ambos campamentos de la izquierda y derecha de la bahia se dirigian varies columns a recover reses y caballos por Santa Mana del Rosario y campos aledanos, el Cano, el. Guajay y Marianao. Frusto' la prevision de Madariaga estos intents, obligando a los estancieros a internal en el pal's sus ganados y sus frutos. Los destacamentos enemigos no sacaron otros de sus correnas, que lidiar por su. frente, blanco y retaguardia con las partidas de Aguiar y Chaco'n, de Bernet y Pepe Antonio; saquear la parroquial de aquella aldea, que alzaron y adornaron sus patrons los condos de Casa-Bayona, y a-nadir algunas bajas ma's a las. arrebatadas por el vo'mito, la desercio'n J. itp
y la fatiga. Cuando el nun ero menor de combatientes perm. ia que la agilidad y el valor suplieron a la taktica, [no] bacia la fortune maps que alternar entre unos y otros triunfaba muchas veces la desordenada. prontitud de las guerrillas de la posada
0 p
solidez de los ingleses. Pepe Antonio se distinguio entre los demas, cogiendoles o matandoles mas de trescientos hombres en solo el mes de junio. Significaba cada disparo de su escoPeta un enemigo menos.
Las hostilidades, aunque vivas, se entablaron desde luego con un character de humanidad y cortesia honroso para los jefes de ambas fuerzas, tratando a los heridos y prisoners como si pertenecieran a sus propias filas. Albemarle Ilev" los, miramientos hasta poner a disposici'n. de Prado(301, para que
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suerte de una plaza para Ia cual nada habia obtenido su efieacia.
Afandbase entretanto Madariaga en abastecerla y reforzarla A A
con las armas y los peones de militias que parecitan mas propios para defenderla, interim procuraba Caro mantener sus comunicaciones expedites. Llevaba aque'l menuda cuenta de los caudales que distribulian en los gastos exteriors, su secretary Elos'a y los tesoreros Jauregul y Vertiz Verea. Vigilaba Ia lealtad de los pueblos y Ia conduct de los milicianos. En su correspondence con el Capitan General compitieron los elogios sobre Ia. primer con sus censures sobre Ia segunda. Llevaban catorce an-os de desorganizacio'n y de abandon las antiguas militias, todos los transcurridos desde Ia paz con Aquisgran en 1748; y no podia ser obra de contados dias el convertir su propel en fuerzas ordenadas y U'tiles. Los milicianos tan precipitadamente convocados el 6 de junio y los que Ilegaran luego a reforzarlos, sin respect a los toques ni a-las voces, solianse dispersal para compete en las fincas mil desordenes, so pretext de remedial necesidades; y volvian luego a reunirse y compete los mismos desafueros. En cuanto a Ia lealtad political, ni en Ia misma Metro'poli Ia hubo mayor en igualdad de casos. Quiza' a seis no lleg,- ron los traidores entre los, sesenta mil individuals comarcanos. Por secret aviso de uno de ellos falto'le poco al enemigo para sorprender al guerriIlero, Pepe Antonio en una estancia. De los muy raros que cometieran tan odioso crime, y el U'nico quiza' que lo expiase, fue Mateo Reyes, vecino acomodado de Guanabacoa, que al entrar en su pueblo. el invasor, se le ofre.cio' a servile de agent y a comunicarle avisos que ma's de una vez fueron U'tiles; y desempeno tan vil mission con un valor muy digno de otra causa. Pero sorprendie'ronle las avanzadas de Ia plaza, y M,,Idariaga, despue's de darle sumariamente por" convict, mand'le colgar'31) de un arbol en Jesu's del Monte, ya fat'dico lugar de esa clase de suplicio.
Muy en balde se afanaba Caro desde mediados de junio ,a-n rlnv- nlarrna an!nr;Pnv;n m;l;-fnr n1 frnnpl r1p rnmnia.sinn.q v




42 JACOEO DE LA PEZUELA
con orden ni suletarse a discipline. Como los presentados con cabalgaduras pasaron de seiscientos, intent' aquel' jefe organizarlos en un regimiento con el nombre de Lanceros de Santiago de Cuba, torque Prado no consintio' que le pusiera el suyo..
J.
Pero por su number no mas merecia esa denomination aquella abigarrada turba- de isleft-os y mulattos, sobre aparejos de carga y con rocines, de toda martial aplicacio'n indignos, sin ma's traje que un camison y unos calzones, ni otras, armas que chuzos y machetes. Adema's, si aparecian entre eRos a1gunos hasta temerarios, pecaban en general los otros por lo opuesto, y todos sin distinction eran inobedientes. No mejoraron de orden por distribuirseles a un centenary, entresacado en los, de mejor traza, casacas amarillas con vivos rojos, lanzas y morriones; ni torque confiase Caro su manejo, con el titulo de colonel, a un antiguo military del pais, D. Diego de Bringas que les dio' buenos ejemplos awdiendo siempre al peligro y a su pesto. Muy al contrario, otro veteran, capital de militias montadas, D. Francisco Gutierrez, a ouien ascendio' Prado a teniente colonel de tan indo'cil cuerpo, deseparcio' a los pocos dias con parte de la gente, y le reemplazo' D. Dlego Ruiz, otro del mismo nombre que el que en los primers dias murio peleando. El cargo de sargento mayor de los Ilamados. lancers se cometio, a propuesta de- Caro, a un caballero de Santiago de Cuba, l1amado D. Esieban Palacios, sorprendido por la invasion en la Capital, y que, como Bringas, lo desempen-o con honra y con constancia 1321 Los capitanes de aquella fuerza fueron D_ Vicente- del Castillo, siempre destinado con su compaffi'a a las 0'rdenes de Chac6n; D. Juan de la Luz, apostado con la suya en el paso del no Luyano'; D. Jose' Miranda, D. Juan Dominguez, D. Bernardo Diaz Y D. Pablo P6rez Mancha. Las dema's compafi'as las mandaban personalmente los- tres jefes.




OAPITULO DECIMOSEPTIMO
DEL TOMO 11
El eastillo del Morro.- Hostilidades contra el. Vigifancia
de su commandant. Primera salida de las f uerzas de la plaza contra el campamento enemigo de la Cabana. Es rechazada. Simultaneo ataque por mar y tierra contra el Mo'rro. Intrepidez de D. Luiz de Velasco. Por ambas parties son rechazados los ingleses. Diario del ingentero singles Mackellar. Inaccion del virrey de Meyco y de. otras autoridades de America. Conducta del gobernador de Santiago D. Lorenzo de Madariaga y de los tenientes gode Puetro Principe y Remedios. Ref u, Przos de
militias enviados a La Habana. Campamen to de los ingleses en la loma de Ar6stegui y su. opertacloVWS, Valor
de, D. Luis de Aguiar. -- Muerte de P.,
-)pe Antonio. Se4_ '
gunda salida de las fuerzas de la plaza contra el campamento singles de la Cabafia y su mal exito. Minas preparadas contra el Morro. Ventajas obtenidas or alaunos buques de guerra franceses contra otros in,,qrl'_,:)ses- -- Esta"tan los in'loses
11an las minas contra el Morro. Lo asat,
por sorpresa. Valor de una- parte de su guarnici"n y fuga de la otra. -- Heroismo de Velasco y muerte del marques Gonzalez. -Noble conduct dl -? Sir Guillermo Keppel al apoderarse del Morro. Muerte de V-4asco. Escaramuzas exteriors. D9bilidad de la plaza. Reducto de la Loma de Soto. Niegase Prado a capitular. Tremendo canonao del 11 d-9 agosto de 1762 contra la plaza. Admit




44 JACOBO DE LA PEZUELA
Era la toma del Morro el-objeto principal de los esfuerzos y fatigas de los sitiadores de La Habana. Alzado ese castillo a fines del siglo XVI por Antonelli para rechazar ataques de otro genero que el de Sir Keppel, abrazaba en un recinto, de ochocientas cincuenta varas de circunferencia toda la superficie de un pen- on salient de veinte y dos pies de alto sobre el nivel del agua, remote de la bahl'a por la gorilla fronteriza a la ciudad, que antes de fortificarse ya teni'a aquel nombre. Elevadas sus cortinas a la misma altura que el- pen- asco sobre el mar, formaban un poligono de frentes irregulars y- adaptados a la. configuracio'n solar, menos el del sur, defendido por buen foso, con puerta principal de rastrillo y rebellion al centre, y flanqueado en sus extremes por dos baluartes o caballeros triangulares, el Ilamado, de Mar o de Tejeda al. E., y el de Austria al 0. Tanto en estos puestos mirando a la Caba fia, como en las demas bater'as altas y bajas de la marina, contaba la fortaleza sesenta y cuatro cafi ones de bronco y algunos de hierro 'tiles: es decir, men0s que algunos de los navies del enemigo. Defendiala -una guarnicio'n de trescientos. veterans, cincuenta soldados de marina y cincuenta artilleros, con doscientos trabajadores negros. y mulattos. Esta fuerza se relevaba deAres en tres dias, no por la, puerta principal, en el centre del frente a la Cabana,. y que mando' tapiar Velasc6, sino por dos pescantes, que sobre los lienzos del frente a la ciudad se establecieron.
.Si no dirigidas sl"empre con acierto, jamas se emprendieron. hostilidades con mas prevision y precauciones que las del sitio de La Habana para asegurar su resultado. Tres transported trajo Pocock, cargados todos de pacas. de algodo'n y de faginas hechas. Solo as' pudieron las columns' y zapadores de Keppel, a pesar del vivo fuego de los baluartes. meridionales del castillo, establecer desde- el 13 hasta el 28 una bacteria de can-ones de veinte y cuatro sobre el de Austria, batiendo por la 'espalda a la. Pastor, otra de ocho del mismo calibre sobre el de Tejeda y sus cortinas intermedias con aque'l, y ademas una nueva ba-




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ques espanoles-- Pero Je frusto' Hevia ese designio, hacie'ndolos mudar. de fondeadero, y situando al Aquilo'n, al Infante y al Tigre de mantra que incomodaran con sus fuegos a- los trabajadores enemigos.
No esperaron Keppel ni Pocock a que las. batenas estuvieran terminadas, aque'l Para contester con vigor a las del Morro, y e'ste Para arrojar en esos dias mas de dos mil bombs sobre la plaza, aunque con poco estrago, detenidas sus bombards a distancia por la artilleria de la Punta, del baluarte de San Telmo y a'n del mismo Morro. Este castillo, solo de las Paralelas de la Cabafia, recibio' otras tantas que le causaron multitud de bajas y la destruccio"n de sus almacenes el 23, sin que bastaran sus disparos alternados. de fusileria, metralla y bala rasa, ni los de la Fuerza, ni los, de la bacteria de San Telmo y de la fragata Perla, para impedir que adelantaran sus trabajos los zapadores y negros de Keppel, bien resguardados de unos y otros fuegos por un enorme parapet triangular de pacas y sacos de arena.
Cansado Velasco de reparar de noche el daho que suffia de dia, reclamo" con insistence afan que se dispusiera en la plaza una salida para destruir los trabajos de Keppel. SOlo a favor de una sorpresa general y concertada era semejante objeto practicable contra fuerzas tan superiors y bien establecidas. Cedio' la Junta a las exigencies de aquel jefe, disponiendo que salieran seiscientos cuarenta hombres a destruir cuatro bacteria defendidas por ma's de cuatro mil. Se dividieron los dest;,nados a la salida en tres destacamentos, todos a las 0'rdenes del coronel del Fijo de La Habana, D. Alejandro de Arroyo, nue se reserve la direccion inmediata del primer. El segundo fue" conducido por el teniente colonel D. Ignacio Moreno, y el tercero por el capital de granaderos de Espafia D. Nicola's Amer. Como si, udiera ser la operacie'n obra instantanea y no debiese
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estorbarla un enemigo tan aventajado en position y number, discurrio" la Junta que mientras las dos prim-eras columns sorprendieran a las guardian inglesas de las batenas a_ las dos de




4 JACOBO -DE LA TEZUELA
de Arroyo y de Moreno, que, a las doce desembarcaron en el punto Ilamado el Cabrestante, atracadero intermedio de la Pastor y el castillo. Alli se mantuvieron a la escucha, hasta que a las dos de la mahana y simultaneamente con Amer atacaron a los primers puestos de los sitiadores, poniendo sobre
A
las armas, como era natural, a los dema's. Aunque preludio el COMDate apresando trece negros trabajadores del Morro a una avanzada de doce hombres, y ahuyentando Arroyo a- las'primeras guardian, la consecuencia de su temeridad fue' una derrota. Gravemente herido Moreno, que ataco" por la extreme derecha de los sitiadores, su column se disperse' al moment por el monte, y tuvieron que imitar su ejemplo. las del jefe, principal y Amer, que se apresuraron a ampararse bajo los baWa-rtes. de Austria y Tejeda-, cuyos fuegos ev;Itaron su enter destruccio'n. Adema's de Moreno, tuvieron I os agresores, a tres capitanes estropeados, uno prisionero, treinta y ocho muertos,
- d las dem's classes y sesenta y cinco heridos. Pero no fu' este el U'nico revue's de los sitiados en aquella noche. Prado y Hevia habian crei on
'do protege a Arroyo y distraer Ja atenci' del enemigo dirigiendo otro ataque simultaneo sobre la bacteria que desde la falda meridional de la Caban-a hostilizabaal puerto. A pesar de la resoluci.o'n con que subieron a aquella hora,,su pendiente cuatrocientos veterans de Arago'n y de otros cuerpos, y del denuedo con que -a -come tieron a las primers avanzadas a la bayonet, recibio una grave herida su commandant el teniente de navio D. Francisco del Corral. Su compan-ero,, D. Juan de Lombardo'n, rechazado por fuerzas superiors, antes que acudieran otras a envolverle retrocedio' con orden sobre el embarcadero, perdiendo entre muertos y heridos treinta y siete hombres. En los various choques de aquella infeliz noche, la artiIleria del Morro, que socorrio' con oportunidad a Amer y a Arroyo, occasion' a los ingleses mayor pe'rdida que los-primeros golpes recibidos por sorpresa.
No sin'lanzar sobre la pla I za en ese dia un miller de bombs, emple" Keppel todo el 30 e n dar remote a sus trincheras, muY




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Castle Cambridge, Malborough y Dragon, con doscientas
ochenta y ocho pizzas de grueso calibre entre los cuatro, es decir, con doscientas veinte y cuatro ma's que las sesenta y cuatro del castillo. Velasco, encomendando entonces la defense de los baluartes meridionales al sargento mayor D. Bartolome' Montes, se traslado' a resister el ataque de los navies desde el Ila mado Santiago, que miraba a la entrada de la bahla con diez y ocho pizzas, y una bacteria baja con doce. El Stirling, desentendie'ndose de las senales del commandant de aquella division naval, M. Hervey, se-- reiiro' sin combatir; pero, como a las ocho, rompieron los demas horrendo can-oneo contestado por los e'spaRoles con constancia, y aunque con menos bocas de fuego, con mas tino. Asemeja'base, el Morro en las seis horas que duro esta lucha a un volcano arrojando destruccio'n, rayos y muerte de- su
'ter. Aunque muriera su valeroso capit"n Goostrey de los primeros tiros, el Cambridge, de a ochenta, conducido por su sucesor Lindsay, pago' cara la audacia de acercarse a- vemup varas de la bacteria y baluarte de Santiago. En moments se vi' sin tim6n ni arboladura, inundadas de agua sus, bodegas y de sangre sus cubiertas.. Ya se iba a pioue, -cuando se arresuro a socorrerle el Malborough, remolcandole lejos del peligro, y entro' a sustituirle el Dragon, esforzandose como e'l en asaltar por mar Ia. fortaleza. Le costo' su temeridad tantos destrozos como al Cambridge, aunoue meno's perdida de gente y cons.guiendo desmontarle a Velasco muchas, pizzas. Si no tan pronto, por Ia firmeza. de las trincheras que tenian al frente y Ia debilidad de los. parapets de sus plataformas, tambien los dos baluartes de Austria y de Tejeda impusieron silencio aquella tarde a -las bacteria de Keppel, mayormente cuando, rechazados los navios,
Velasco a- reanimar sus fuegos.- Revel' alos. ingleses el doble y sangriento combat de este dia que dirigia Ia defense
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del Morro un genio heroic y oblige' a su jefe de ingenieros
Patrick Macke-flar a confesar en su diario, "que de.-)de el princi io de aquella guerra jama's habia encontrado su. valor ma's




48 JAGOBO DE LA PEZUELA
el capital de artilleria D. Jose" Crell de la Hoz; pero no lo lograron los espanoles sin el sacrifice de ciento treinta muertos y heridos de lo ma's granado de su corta hueste. Aunques'lo en el Cambridge sufrieron sus enemigos mayor p'rdida, diendo en todo's los punts de trescientos de una y otra clase, esta baja, en la superioridad de las fuerzas sitiadoras, era *mperceptible.
Relevada la guarnicio'n del Morro aquella noche, la fatiga de tantas horas de combat no le impidio' a Velasco pasarla toda enter remontando en curenas de repuestos las pizzas desmontadas durante la refriega; en reemplazar los parapets destruidos de las plata.L-Iormas con troops de madera adaptados -a sus dimensions, que Montalvo le rornitia del arsenal; en fin, en reparar todos los estragos de la fortaleza. Keppel dispuso el 2 que se trazaran nuevos reductos, redoblo' con vigor su cafloneo, hizo caller desmonto y aun destrozo' a la bater'a intermedia de los dos baluartes; pero sin impedir que los proyectiles y ollas de fuego de Velasco prendieran en todos los combustibleS de la segunda y tercera parallel, ya'muy dispuestos a inflamarse por catorce dias de sequoia; y que se convirtiera en cenl'zas en menos de dos horas la labor de un millar-de hombres en mas de tres semanas.
Funesto. gol-ne, "dice Mackellar en su diario de este sitio", y mas sensible cuando las penalidades han Ilecrado a'hacerse insuperables. Las enfermedades traidas de la Martinica, y visiblemente aumentadas por la inralubridad del clima y lo penoso del servicio, han reducido al eje'rcito a la mitad de su number y redoblado por- consiguiente la fatiga de los pocos que conservan fuerzas -para cumplir indispensable deberes. Cinco mil soldados y tres mil marineros estan postrados por diversos males, al paso quela falta de buenos alimentos desespera a los enfermos y retarda su curacic"n, siendo, de cantos males sufren, la escapes de agua el que ma's agrava sus padecimientos. El tener que ir a buscarla a tanta distancia y en tn.n mezquina cantidad agota las fuerzas del soldado. Disminu-




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Excitados, sin embargo, por la voz y el ejemplo de sus jefes, restableciron sus bacteria con incredible celeridad los sitiadores. Desde el 4 redoblaron con tal vigor los fuegos, que por la tarde solian quedar apagados casi siempre los de los frentes, y baluartes meridionales del castillo, derruidos sus parapets y garitas, y heridos o muertos de ochenta a ciento de sus defensores. Tenia Prado que reforzarlos diariamente con gente Y materials, para que pudiera reponerse de noche lo que el can-o'n ingle's destruia de dia.
El 15, Velasco, casi sin poder movers, con una fuerte contusion que el 14 recibio' en la espalda, el capital de fragata D. Ignacio de Orbe y el sargento mayor D. Bartolome' Montes, rendidos de fatiga, sin haberse desnudado en ma's de un mes, tuvieron que retirarse a la ciudad a tomar alg'n descanso. Provislonalmente fueron relevados pcrr D. Francisco de Medina, capital del navio Infante D. Diego de Argote, y el capital de Espana D. Manuel de Cordoba. Pero Montes, que era despues de Velasco el alma principal de la defense volvio' a los tres, dias a desplegar toda su intrepidez y vigilancia en aquel pesto de. honor y de peligro.
Entre tanto,,6en do'nde estaban los socorros con tanta urgencia reclamados por Prado y por la Junta a todas parties, desde las primers horas del asedio? Que hacian el virrey de Mejico, marque's de Croix, el gobernador france's del Guarico, el commandant de la escuadra francesa, Blenac, los gobe'adores de Santo Domingo y Cartagena, el :comandante de las fuerzas navales de este puerto D. Luis de Cordoba y el gobernador do Cuba Madariaga Todos recibieron nuevas officials del desembarco de Albemarle en differences di'as de junio; todos, menos el U'Itimo, contestaron con promesas vagas o con evasivas; y cada cual se limit a resguardar su propio territorio de un peligro que uniendo sus esfuerzos. pudieran disipar en el ajeno, prolongando con tanta gloria el Morro su defense, y aniquilada por el vo*mito, las armas y las fiebres la mitad de las hueste' invasoras.
El egoismo fue el u nico origin de su inaccio"n, el afan de




OU JAGOEO DE LA PEZUELA
Exceptuando la de Madariaga, su conducLa durante el sitio de La Habana fue una prueba de su falta de instructions y d%.O la im.previsio'n del minister de Indias en no comunicarselas. Esa omisio'n del anc.*&ano y rutinario Arriaga, que m.anejaba entonces aquel deprartamento, no podia producer ma's quo, desastres.
Por su dependencia del gobierno de La Habana y amena zarle el peligro mas de cerca, contrast' la conduct de Madariaga, gobernador de Santiago, con la de los otros. desprendie'ndose por socorrer a la capital de Ia mayor parte de su fuerza veteran, de su armaments y de sus municiones. Trescientos cincuenta hombres de Aragon, de La Habana y de Marina, con dos mil seiscientos fusiles, alguna po'lvora y pertrechos Ilegaron a Jagua en el nav'o Arrogante el 22 de ulio. Temeroso dc crucero de la costa meridional, habia dispuesto Prado que desde alli continuaran a la Capital por tierra. Perdieron muchos dias en reunir acemilas atravnsai campinas y senders anegados por las Iluvias; y'su tardia ll.egada a las in mediaciones de la plaza, mas que para contribuir a su defense, habria servido para agravar aun mas las pe'rdidas, si no contramarchara luego oportuname nte para Jagua aquel destacamento.
La menor distancia y el celo de. los, tenientes-gobernadores de Puerto Principe y San Juan de los Remedios, D. Juan de Landa y D. Antonio de la Torre, permitieron que se presentasen desde 'el. 8 de julio siete compan-iias de militias, de Villa-Clara y Sanctf- Spiritus, con regqlares armas y algunos caballos. Mandabanlas sus capitanes D. Juan Benito Lujan, D. Jose' Guijarro, don Jose' Quesada, D. Esteban Varona, D. Gregorio Velasco, D., D-*ego de Velasco, y D. Pascual Guerra, antiguos, milicianos que por acudir a la defense de la Capital lo abandonaron todo;. Aunque sin Ilegar a setecientos -hombres, con esta gente mixta de tres razas, aclimatada, agil y sobria, formo el lugarteniente Madariaga un cuerpo de ochocientos. completed con milicianos escogidos para el servicio del recinto; torque a sus defensores con alarmante- celeridad iban arrebatandolos las bombs, las enfermedades y la tenaz defense que sostenia, el Morro.




COLECCION DEL BICENTENAIRIO DE 1762 51
sangre y municiones, apostando la gente detra's de las cortinas. y baluartes, no permitiendo que los artilleros disparasen sino bien cubiertos y despue's de reparar los parapets. Asi, ciertamente no pasaron de doscientos cincuenta las bajas de aquella
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Oruarnicion en los nueve dias que Medina defendio" aquel fuerte; C)
pero Keppel, menos embarazado por sus fuegos, reforzo" Sus parallels con dos bacteria ma's de buses y can-ones, y el ingeniero Mackellar adelanto con menos riesgo los trabajos de dos minas. Sus cavidades, abiertas desde- el pie de una canter le.mida por el mar a barlovento de la fortaleza, se encaminaban a labrar hornillos en los cimientos mismos del angulo del baluarte de Tejeda. Nunca descubrie-..-n los sitiados otra que emprendio' Mackellar desde los reductos de la i.quierda de su linea y en direcciG"n del angulo salient del baluarte de Austria, siendo'apenas su objeto practicable con la dureza de aquel suelo, todo de pefia viva desde la estacada al foso.
Si' por el mar y la Cabana tan vivamente se estre%--Ihaba al Morro, concurria tambie'n a ofenderle mas de lejos el cuerpO 0"
desembarcado en la Chorrera. Doesde la eminencia de Ar 0tegui, con un campamento* atrincherado sobre su meseta, y otro tambien fortificado en San Antonio Chiquito por su falda, reforzado diariamente, menos castipdo por la sed y por los soles entre las arboledas de aquO lugar, y a veces solazado en la vecina cuinta de Ju'stiz, desde alli su c-xnandant'e Howe destaco partidas y a'n columns a los lugarejos del literal de sotavento. Impidie'ndole la inundacio'n causada por las roturas de la zanja estudiar lo-s aprocbes de la plaza, reconocio' la procedencia de la corriente en el Husillo y la causa del derrame en las inmediaciones del recinto. A fines de junio logro' desaguaiias, rerresando por -ma's arriba las acequias; y a primer's del siguiente extendio' su campamento a la caleta de San Laizaro, sin que se lo estorbara su mezquino torre6n abandoned. Desde tan avanzada posicio'n se propuso Howe dos objets tan importantes como mantenerse apoyado por la escuadra, y hostilizar ae cerca a los baluartes del Angel y la Punta, y al castillo- de este nombre. Establecio' alli en effect una bacteria de gruesas




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barazarla, avivando, los disparos; y asi consiguio' tainbien este mercer objeto el 15, el 16 y el 17. Madariaga, con su indo"cil propel de milicianos, distra'dos en sus miras preferences de abas tecer y ref orzar a la guarnicio'n con viveres gente, a ninguna de las operations de Howe opuso estorbo, aunque con frecuencia escaramuzeasen con sus destacamentos, y au'n los. rechazaran, Caro, Chaco'n y algunos guerrilleros.
Inspirado por su intrepidez, Aguiar formo' el proyecto de destruir el nuevo padrastro de San Lazaro; y cediendo Prado a sus instancias, le permitio' intentarlo con una compafila de miqueletes, recie'n creada con pulperos y paisanos catalanes, y capitaneada por el teniente de Espana D. Fernando Herrera, y con otra de negros escocridos por su agilidad y su vigor. Dos horas antes que el 18 amaneciera, esta partida, entre las sombras de la noche, se deslizo' con el mayor silencio desde la puerta de la Punta hasta San Lazaro, y realize' su fin con tanta suerte, que sorprendio' a los centinelas de la gran guardian apostada en el reducto, degollo' a ma's de veinte hombres, hizo prisionerosa su commandant y a dieciz-e-*Ls mas,- y poniendo en huida a los re ; states, tuvo tempo para claver dieciseis pizzas de a treinta y seis, y cuatro buses, y' de incendiary o desbaratar la bacteria. Cuando audio' el airado Howe a castigarlos, estaban ya los expedicionarios de Aguiar distances de su balance.
No pudo caber parte en este lance heroic a Pepe Antonio, que sucumbio' poco, despue's, el 26 de julio, en Jesus del Monte, en el cartel general de Madariaga, a males agravados por su afanosa vida en el asedio.
Viendo la Junta que Howe restablecia sus fuegos en San Lazaro el 19; que Keppel acercaba mas y mas los suyos sobre el Morro con poca oposicio'n de su casi desmoronadas bacteria; y que 10's desertores y los movimientos del enemigo presagiaban su cercano asalto, todavia tuvo esperanza de impedirlo, volviendo, a emplear el mismo medio tan perjudicialmente ensayado un mes antes por Arroyo. Aun presumia que algunos centenares de hombres. destruyesen lo que defending algunov miles de excelentes goldados con viailancia v con -denuedo. Pero no




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de sen-alarse en la sorpresa de San Lazaro, unos ochocientos hombres, desembarcaron en la madrugada. del 22 al pie de la Pastor, treparon silenciosamente por la cuesta, degollardn sin ruido a algunos centinelas, y acometieron con ma's valor que orden a los destacamentos avanzados. El teniente colonel Stewart, que mandaba uno, dio' con su vigorous resistencia tempo para que-acudiese Carleton con los dema's. Minutes no mas lucharon el enthusiasm y el valor contra el number y- latactica, hasta que Carleton, aunque gravemente harido, ordeno' que dos batallones en masa cerraran sobre sus contraries a la bayonet. Intentando detenerlos la compan-i'a de miqueletes, casi toda se abri" honroso supulcro entre sus filas. Pero con todo su. heroismo, no era de los ma's proplos est e ejemplo para que le mitaran campesinos que ol'an por primer vez de cerca el silbido hoinicida de las balas. Sus companies se dispersaron como el humo, y desaparecieron por distintos, rumbos con una agilidad que evito' que las -exterminaran. A pesar de la. viveza con que. para protegerlos jugaron desde el amanecer sobre la llnQa mglesa las bacteria de la Punta, de San Telmo, de la Fuerza y de los buques apostados, quedaron de los de Lujan sobre el campo mas de ciento, otros tantos. se precipitaron y ahogaron en la bahia, unos cuarenta fueron recogidos por los eneTnigos mal heridos, y los dema's se fueron sucesivamente presentando, salvados en balsas que hizo apostar Hevia, y otros, en fin, dando la %ruelta al puerto. La pe'rdida de los. ingleses fue tan grave, que por mutuo acuerdo de Prado y Albemarle se suspendieron las hostilidades todo el dia para sepultar a los cadavers.
Se sostenia firme a'n el Morro, activamente aprovechada aquella corta tregua por Medina para restablecer parapets y remontar pizzas, cuando, mejorado de su golpe, torno' Velasco el 24 a defenderlo, trayendo al marque's Gonzdles de segundo. La guarnicion celebro' el regreso de su heroic jefe con estuslasta clamored, y la viveza con que de repented empezaron a disparar las bacteria se lo nuncio' tambie'n al campo ingle's. Velasco y el ingeniero Cotilla que le acompanaba. reconocieron




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interiormente aquel baluarte con la fortaleza. La suponian capaz de resister aun un mes mas; velan que los refuerzos que esperaban los sitiadores, no Regaban,' que los iba aniquilando el clima, que se adelantaba, el equinocio; y contando con su auxilio formidable,, discurrian que no tardarian en reembarcarse o en sucumbir privados de la escuadra. Ioruales conjeturas que a Velasco lisonjeaban'a Prado, y a la'' Junta, sin exceptuar ni al incr"C"'dulo Coli*na, a quien-inspirat on los desaciertos de Albemarle un rayo de e'sper'anza, Por mas que vieran a la Cabana coronarse de, reductos r los fre' t s' de la plaza, a la fragata Perla echada a pique el .25, y los estragos sufridos por la Punta, el baluarte del Angel y au'n'por el mismo castillo de la Fuer-. a, de donde tuvieron, la Junta y aquel, gobernador que trasladar sus sessions, y viviendas a--San*,Isidrol. 31 1. No solo de afiuella emineneia recibia- dan-os I-a plaza, sino--de las bater'as de Howe en San Lazaro,.y de las trincadu'ras armadas de obuses-o bombardas que sin cesar cruzaban frente al Puerto.
En 10's dias 25, 26, 27 y 28, -Velasco dirigio' sus disparos con tal tino sobre los groups de'trabajadores avanzados, que el 29 ya aflojaron mucho los del los ingleses, mas esperanzados en los progress de sus minas que en la fir- meza de sus parallels. Ma's de doscientas baias les sacrificaron en tan breve espacio los frescos, las granadas' de mano y el acierto de los tiradores oue distribuvo' aque'l jefe por.las, bacteria meridionales del castillo.
Sucedio' sin embargo lo'' contrario de lo oue se imagrinaban los "sitiados. Se reanimaron las esperanzas de los sitiadores al ver desembarcar en la Chorrera, al aclarar el 29, Jos refuerzos que.,al mando del brigadier Burton aportaron de Nueva York
A
tres btiques de guerra y un number considerable de transported. Sin la inaccio'n inexplicable de las fuerzas navales de Blenae, el triu'nfo de Albemarle fuera dudoso, sin embargo. El convoy de Burton, q ue habia salido de aquel puerto el 9 de junio, despue's de'luchar muchas semanas contra un fuerte S.E., fue reconocida s6bie Cayo Confites el 24 por el capital Fabre, gundo de Blenac,, que con su navio y dos fragatas cruzaba por




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dose muy debil para oponerse a toda la escolta del convoy, se dirigio' a Ilevar al Guarico, con 1-0 fortune de' este -encuentro, un testimony de la gloria que aquel jefe con su vacilacio'n se hab'a perdido. Pocock, al saber este accident, destaco' algunos buques y transported a poner a flote a los varados, empleando un mes enter en tan lenta operation, y en traer losf tres mil y quinientos hombres restates de la division de Burton.
Entretanto, Mackellar, con su perseverance y multitude de peones, termino' los trabajos de la mina al anochecer del 29, labrando un vasto hornillo dentro de. la pefia misma que servia de asiento al angulo del baluarte amenazado. Por el movimiento de los trabajadores y las embarcaciones que se arrimaron casi a tiro de sus bacteria por la man-ana, sospecho' Velasco que se preparase el enemigo a asaltar simultaneamente por tierra y por mar la fortaleza. Los scrupulous de su conciencia military un moment superaron a las inspiraciones de su brio, y consult' a la Junta sin demora sobre
cual de los tres partidos deberia tomar: si resister o no el advance si es'perar a que estuviesen perfeccionadas las
brechas para capitular, o evacuar con tempo al Morro.,
D.P.spues de reconocidas las cortaduras y las bacteria por loss comandantes de ingenieros I y artilleria Ricaud y Crell, decidio' la Junta que se preparase a resister el asalto y a prolonger una defense en cuya duration se(Yuia cifrando el triunfo de la plaz,-,-i y el descalabro de los. sitiadores.
No cab'a determination ma's adecuada a los derseos del que habia de ejecutarla. Pero ya pasaba de la una de la tarde del dia 30, y nada an-anciaba en el campo ingle's ma's que repose y sueno. Bajo la influence de los fuegos que desde el cenit y en lo ma's ardoroso de la estacio'n lanzaba ej sol del tropics, sometian al parecer la spya los que para aniquilarse inventor' la species humana. Alguna granada, algu'*n disparo que lanzaban sobre las obras avanzadas de Keppel los adarves, arenas era contestado por sus bacteria. Exceptuando los destacados en las




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a tiro, cuando se oyo' de repented una explosion extran-a, y se
tambi' ruido confunsintio en un temblor sordo. No podia ese
dirse con el de las descargas; y Velasco, recostado a la sazon con el marque's Gonzalez en la sala de armas, envio' al moment a averiguar su causa. Todo descuido, aun el que ma's leve parezca, puede en la guerra acarrear funestas consecuencias. 'EI official que recibio' este encargo, D. Manuel de CO"rdoba, o, torque le impidiese su temor o su pereza alargarse a cumplirlo hasta el baluarte, o torque realmente nada oyera o descubriera, volvio' a los dos minutes a decirle que no habia novedad en el castillo, y Velasco permanecio' tranquil con Gonzalez.
Pero el quietismo del campamento ingle's era el del tigre que se esconde para inspirar a su presa mas confianza. Ya listas y cebadas las dos minas por Mackellar., Albemarle, con tando con su effect, hab'a dispuesto que, sin toque ni Ilamada, se aDrontaran a trepar por las brechas que causaran, dos compan1as de granaderos del regimiento Real, tropa soberbia y gigantesca, cinco escogidas en los otros cuerpos, y otras cuatro de zapadores, todas conducidas por el intrepid colonel Stewart. Llevaba una hora de esperar formada detra's de los blindajes y reductos esta fuerza, cuando Mackellar dio' fuego a las minas, estallando ambas a un tempo. La que iba dirigida sobre el foso y contraescarpa hacia el baluarte de Austria, no hizo efecto; y tampoco correspondio' a sus esperanzas la que amenazaba al de Tejeda. So'lo produjo en e'l una rotura de tres pies de ancho y poco ma's de diameter, desde el z'calo hasta la crest de la cara -que empezaban a lamer las aguas. Dos centinelas volaron para sepultarse con los escombros de sus garitas en las olas, sin que lo advirtiera. el sofioliento piquete que cubria la cortadura entre el minado baluarte y el paso a lo interior, y sin descubrirse tampoco desde alli la ruina toda exterior causada por la mina. Tanto Mackellar como el jefe de artilleria Leith, que sucesivamente emplearon muchos minutes en reconocerla, convinieron en que la-brecha, aunque dificil, no era impracticable. Pero el U'*Itimo, que observe' el baluarte ma's de




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pocos minutes, en sus puestos el caT)itan de Aragon D. Antonio Zubiria y D. Marcos Fort, su alfe'rez; los tenientes de navio D. Andre's Fonegra y don Hermenegildo Hurtado de Mendoza; los officials subalterns de marina D. Juan Pont O^*n y D. Francisco Esquerra, y los del Fijo D. Martin de la Torre y don Juan de Roca Champe, complaci'ndose la historic en recorder sus nombres al referir aquel desastre. D.2. los postreros sacrificados, pero el mas lustre, fue el marque's Gonzalez, que antes de quedar sin vida dej6 algunos enemigos sin la suya. Ya habia espirado", y aun seguia su cadaver empunando el honrado acero con la diestra y el asta del pendo"n national con la sin-.,,estra. Gravemente heridos D, Bartolome' Montes, el tinniente de navio don Juan de Lombardo'n, y ya fuera de combat ciento cuarenta y seis de todas classes, fue' cuando la guarnicie'n reducida a menos de la mitad de su nu'mero, y acaudillada por A caritan de granaderos de Aragon D. Lorenzo Milla, *zo'* bandera blanca.
0 P 0
Keppel, despues de avenirse a sus, proposiciones en terminus honrosos, se precipito' a la sala donde curaban a Velasco. Antes que se le indicaran le reconocio' entre los dema's por la expression noble y guerrera de su rostro; le abrazo' y le dejo' libre de pasar a curarse en la ciudad, o por los mejores cirujanos de sus troops.
D-.-A tan lastimosa. suerte remat', a los cuarenta y cuatro dl'*q s d, e trinchera abie-rta, y cuando mas puiante, se le creia, una. de las defenses ma's gloriosa que recuerden los fastos del pasado sigllo. Habia costado ma's de mil vidas a los espan-oles, y mas de tres mil a los sitiadores &.11, castillo, en cuyos lienzos, y recinto se estrellaron en aquel period ma's de veinte mil bombas, balas rasas y granadas.Causo' en La Habana la -pe'rdida del Morro una sensation inexplicable; pero no reanim-' la helada sangre de los principales miembros de la Junta, ni les inspire' rosoluciones propias de un noble y fogoso patriotism, las unicas ca-paces de dorninar a lasurgencias del aprieto. Guiados por esos, imT)ulsos, y abiertas a'n las comunicac;ones del recinto, se pudieron fiiar sus




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jefes, ordeno que un piquete poco numerous se encaramase por la brecha a comprobar si el calculo de Leith era o no exact. En effect, lograron subir en hombros-unos de otros hasta la, platafon-na con trabajo, pero sin ser vistas, y por consiguiente sin oposicio"n de los sitiados, el teniente Carlos Forbes y unos veinte granaderos ma's del Real, animandoles adema's de su valor las recompenses que les ofrecieron. Stewart se precipito' detra's de Forbes con las troops destinadas al asalto, y solo el panic que sobrecogi' a la guardian de la cortad.ura al ver la crest del bastion cubierta de repented de gigantes, les permitio a los agresores asaltarla sin tirar un tiro y sin perder un hombre. Sobrecogidos de espanto y de sorpresa, y hasta sin dar la voz de alarm, los pocos marines que la componian corrieron t descolgarse por los pescantes a la bah'a arrastrando en su huida vergonzosa a los apostados en la cortadura d.1 baluarte de Austria. Losque pudieron embarcarse en las lanchas y balsas atracadas Ilegaron a la plaza sin honra, aunque con vida, y los dema's perdieron ambas en las olas, prefiriendo a sacrificarse por su patria ser vil pasto del carnicero pez que las habitat.
Luego que los ingleses se apoderaron del bal'arte y de la cortadura, lo demas dei asalto fu.". un relampago, E.1 capital de husileros de Arago'n. D. Fernando de Parraga, que fue' el prLmero que Jos descubrio', se precipito denodadamente, con aoce hombres, a defender' la rampa por donde habian de subir paroa penetrar en la plaza y cuarteles del castillo. No fue' del todo inu'til el sacrifice heroic de sus. vidas, tras de inmolar tambien a algunos enemigos. Al ruido de sus tiros se lanzo' Velasco con atronadora voz y espada en mano a detener el Ilujo de los asaltantes con dos compan-i'as de Aragon y una del Fijo, ayudandole Montes y Gonzalez. Volo' a detenerlos ocupando las avenidas rimera
de la plaza de armas, pero a la
035carga inglesa le penetro' el pecho una bala entre los dos pulmones. Cuando postrado por la herida y el dolor lo trasladaban al cuerpo de guardian, la sola recomendacio'n que le (tictaron su despecho y la pusilanimidad de algunos de los, suyos, tarn t4mip n nirimin vnhqrr1P IP vnnfinrnn In rlpfpnqn r1PI nqhplln',n




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sin respiro al enemigo con todas las del campo y las fuerzas veterans que au'* n restaban y que iban a aumentarse con socorros que de lo interior y de afuera se esperaban. Pero si alguna indicacio'n de estos partidos salio' de la vulgar esfera, aventurada por Postigo o por Colina, por Montalvo o por Garganta, ahogaronla. sin discussion el desde'n o la sonrisa de los generals.
Minutes no mas habian mediado entre divisar desde la plaza la serial de socorro en el castillo y tremolar la bandera enemiga sobre sus almenas; y se redujeron las providencias de la Junta a ordenar que Caro, con la caballeria veteran. y de milic-ias, se. situara a tiro de la puerta de Tierra para protege los approaches del recinto, y que el castillo de la Punta, donde por enfermedad de D. Manuel Briceho, gobernaba el capital de fragata D. Fernando de Lortia, dirigiese sus fuegos sobre el Morro. Este jefe y los comandantes de las. bacteria de la Fuerza y de San Telmo obedecieron con tal empeflo y tino,,- que a las seis de la tarde no era mas que un monto'n de escombros el castillo que se habia perdido. Hubieron, sin embargo, de suspender.a esa hora sus descargas, torque en el atracadero de la Pastora enarbolo' una lancha senal de parliament. Venian en ella Velasco y Montes cuidadosamente tra'dos a morir o salvarse entre los SUYOS.
No presentaban sus heridas sintomas de muerte. Montes, despue's de largo padecer, logro curarse. El balazo de Velasco no comprometia el pulmo"n ni a las'entran-as principles; pero, su fiebre era tan ardiente como 'Su desconsuleo y su delirio; se consider' la extraccio"n de la bala indispensable; hubo que sondear y profundizar demasiado para extrae'rsela, y sobrevino a la operation un tetano que a la siguiente tarde priv*' de uno de sus mas torsos adorns, a'la Armada. Expire" a las cuatro de.1 dia 31, rodeado de sus amigos y en los brazos de su joven sobrino, el alfe'rez de navio D. Santiago Munoz de Velasco, ar quien hab'a costado un mes antes una herida el peligroso honor de combatir junto a su tio. Sin aparatos con Ia' situation de la plaza incompatibles, fue enterr4do el 11.1 de agosto en el con-




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Aunque una granada de la Punta convirtiera en pavesas tin reducto de sacos y de pacas que Keppel adere/zaba junto al Morro, y alua les faltara mucho para terminarse. a. las baterias que levantaban su hermano y Mackellar en los frentes de la Caban-a hacia la plaza, alzada esa, eminencia a ciento veinte y dos pies de la supeIficie de las olas, y separada. arenas por ciento cincuenta varas de la plaza, en.fillaban los projectiles alslados, pero repetidos, del ingle's las cables de La Habana, Ilenandolas de espanto y ruinas. Aquel castillo y los lienzos septentrionales del recinto, que segu'a cubriendo con constancia y oelo D. Pedro Caste 'n
jo tenian adema's que padecer los fuegos Incesantes de las bater.19*as, YR reforzadas, de San, Lazaro y los de las bom, bardas de la escuadra. Con el- solo estruendo de la aetilleria st.1 res r_,,Luebrajaba por aquella parte la obra ins'lita y precipitada que noventa aflos antes emprendio Ledesma.
If
El enemigo, como desde un balcony, examinaba hasta el mas feve movimiento de la plaza. Vio' con frecuencia a Prado recorriendo los punts, mas expuestos, colmo para rescatar su irresolucion y sus errors con una cuahdad que no suplia en su pesto a las que le faltaban, o para que una gloriosamuerte le librase de la cruel responsabilidad que le esperaba. Inmolaron a1guna vez a los que le seguian las granadas que reventaban a sus pies sin ad-vertir los dema's ni alteracio'n en su fisonomia. No le talto rn.as que decision, iniciativa, para salvar el honor de las Armas y los interests puestos a su cargo, Para evacuar a ]a cludad con ellos, para seguir guerreando en la camp ifia, y aun f'rocar acaso por el character de Sitiador el de sitiado.
Por moments se iba entenebreciendo el horizonte. Al paso. que las fragatas Echo y Thunder, escoltando a un nuevo convoy de Nueva York, desembarcaban en la Chorrera otro refuerzo de rnas de dos mil hombres, el brigadier Burton con una cofumna de otros tantos y dos pizzas, de a lomo se encaminaba a Jesu's del Monte y las lomas de Luz el dia 19 de agosto. Caro, suponiendole el designio de interceptor las communications de la plaza', reforzo su rete'n establecido en una casa aspillerada y




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ranzados la orden que expidio' la Junta el 2 para que entraran a defender la plaza las partidas de D. Fernando Herrera y del valiente Aguiar, las que con ma teso'n se consagraban a mantener sus avenidas libres., En acemilas, o como pudieron, todos se apresuraron a sacar de la ciudad sus equipajes y porcio'n de effects que aun no habian salvado. Solo Superu.nda puso' ma's de ciento sesenta mil pesos a recaudo; y no por asegurar sus interests, como Tabares y otros miembros de la Junta, no propuso nadie forma para que se salvaran tambie'n los nacionales. Sobrepujaronlos a todos en la indiferencia por lo ajeno los direetores y gerentes de la Compan-i'a, tan previsora para asegurar Io que era suyo, como negligentes y tibios en extraer las',existencias de sus almacenes y salvar lo perteneciente a los accionistas Ausentes en Espana.
Luego de terminada una bacteria de doce morteros en el Morro, Albemarle encargo' a Elliot las operations de la derecha de la bahia, y se traslado en la manana del 5 al campamento de San Lazaro para extender por alli sus paralelas.
Caro, que habia ocupado las lomas de Luz cuando las evacue" Burton, intent" el 5 arrojar a sus avanzadas de a1gunos caseA
nos. El jerezano Bernet, con unos trescientos tiradores de miHcias, consiguio'- desaloiarlos con algi-ina T,-%e*rdida, aprovechando tambie'n a1gunas cuchilladas Jos -pocos dragons que el cansancio, los en-flermedades y la deserci'n dejaron a anuel-liefe. Pero Burton reconcentro" sus fuerzas, asomo' una nueva column inglesa a protegerle, y, tuvo Caro que contramarchar a su anteln'or posici'n la misma tarde. Se probo con este encuentro que empezaban el miliciano y el labriego a ser soldados, pero se acredito' tambien aue ya no podrian contrarrestar la discinlina y el valor de los sitindos al number excesivo de los sitiadores.
No le restaban a Prado fuerzas suficientes Para cubrir todas las caras del recinto. Viendo que por un lado extenrl'a Albemarle su 11nea atrincherada por San Lazaro, y que Elliot. reconcentrando sus troves en su altura, terminaba todas-las bateA
nas de la Cabana, introduio el 6 en ]a plaza las fruerrillas de
Bernet con seiseientoq ffisilerns- nliprInniln nvI,* qnlnq fiiprn tip




'2 JACOBO DE LA PEZUELA
Junta, a ocupar la loma de Soto, la llamada hoy de Atare's por su castillo. Se esforzo' este marine en coronarla. con un cuadrilongo atrincherado con canoes en dos dias de facna sin respiio durante la cual ni a'n al sustento de sus trabajadores, se atendid, y se le rindieron de inanicion muchos., Algunas pizzas las coloco' alli' con sus propios.brazos aquel montafle's gigantesco y vigorous. Con estas pfevenciones y remontar otros, canones de la.'.Punta, en San Telmo,'el Boquete y la Fuerza en las gorillas de la*bahia, se lisonjeaba a'n la mayor'a de la Junta con la idea de que pudiese contester la plaza con superioridad a los fuegos de la Caban- a y prolonger una defense a cuyo triunfo iban tambie'n a -concurrir el equinoccio y los socorros que se habi 0 an pecticto a tantas parties. Engan-aba a los vocals la aparente inaccio'n de las principles bacteria' del enemigo en Sus dos campos, como enganan esos dias serenos. que sullen preceder a los huracanes y torments.
El 1.0 de agosto habiendo dado ya la U'ltima mano a sus trincheras, tocaron las avanzadas de San Lazaro a parliament, y presentose a Prado. un ayudante de Albemarle, exhortandole en nc,-f--nbre de este general a library a la ciudad, con" un convenio honroso, de los horropes de un asalto y de un saqueo, 44porque tal vez no podria impedir a la tropa que sacrificara al filo de la espada a cantos hallara con las armas en la mano Las diez eran cuando se recibio y empezo a discutir en la Junta este mensaje; y ya las dos sonaban cuando contesto" el Gobernador a Albemarle con el mismo mensajero,
que sus obligaciones, heredadas y juradas de emplear en la defense de la plaza los esfuerzos que le dictaban el honor y la fidelidad a su soberano, no le Permitian condeseender con sus proposiciones., y que a-un contaba con
medics para prolongarla y esperar un feliz exito.
Esforzada respuesta, si hubiera podido sostenerla; pero que, desmentida pronto por los hechos, solo fue' ridicule, suspirando ya los sitiados por el descanso ma's que por la gloria.
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sion especialmente, diez bacteria con cuarenta y cinco pizzas de a veinte y cuatro y treinta y dos, y otras cuatro de treinta y dos buses y morteros, repartidos por su falda, todo lo reduCian a escombros a su frente. Desde el castillo de la Punta,
A
se esforzo su animoso commandant Lortia hasla los U'Itimos limites de lo hacedero en contestarlos, pero vanamente. A lasdiez no se vel'a ya en aquel castillo ni un can- on, ni un artillery en bacteria, ni un parapet que no fuese una ruina. Tuvieron los rests de su guarnicio'n que abandonarlo. Igual aspect presentaban una hora despue's, los baluartes septentrionales del .recinto, deshechos o cuarteados, donde perecieron algunos de sus defensores junto a Castejo'n, ciego, de furia con la imposibilidad de corresponded al enemigo con igual-ofensa. Cuando vio' desbaratadas las bacteria del Boquete y de San Te.1mo que tenia a su cargo y tendidos alli a muchos de sus artilleros, tambien el capital Crell, a pesar de su firmeza, se amparo, con los dema's detras de los vecinos edificios. No quedo, viviente en pie por la gorilla de la bahlia. Enfilaban las balas rasas todas las calls de E. a 0. El homicide volea'n de la Cabafia vomitaba sin respiro sobre la ciudad metralla, carcass, granadas, bct.1bas, ollas de fuego y hasta otros artificios de destruction, ontonces poco conocidos. Ya no se respiraba sino salitre y p'O;lvo en el recinto. Con el crujir de las techumbres, los po-cos que quedaron custudiandolas, vagaban despavoridos y como sombras por sus casas. Cenizas se iba a volver La Habana enter, a no ceder luego la Junta al elocuente argument de su Tuina. Mando" enarbolar a las dos, bandera blanca; -envio' a convenir las bases de una capitulacio'n con Albemarle al sargento mayor D. Antonio Ramirez EAe'noz; y se apresuro' entonces el sitiador a surrender sus fuegos 'con una humanidad que ennoblecia a su triunfo. 0
Como si no fuera mucho library algo donde tanto se hizo por perderlo todo, sostu'vo Hevia la extran-a pretension de que
I
se Ae ]permitiera tr'asladarse a Espana con la escuadra, con el resto de la guarnicio'n y con los condos y propiedades del Erario. Pidio' a'n mas: aue se declarase el Duerto neutron hasta la Daz.




64 JACOBO DE LA PEZUELA
pocos buques del comercio anclados en la bah'a. Se asocio a sus pretensions Prado, creyendo tambien forjarse con ellas un escudo que los cubriera a entrambos de futures cargos. La tenacidad con que las sostuvieron dilato" la rendicio'n ma's de treinta horas, amenazando romper los tratos entablados y aun la complete destruccio'n de la ciudad, que no podia, ser otra la consecuencia de otro ataque semejante al del dia 11. Pero les costaba a Albemarle y Pocock muy cara la victoria para satisfacerse con la simple ocupacio'n de una bah'a obstruida y de un pueblo arruinado. Se ensordecieron a proposiciones tan inadmisibles, y tanto por generosidad con los vencidos, como por dar descanso a sus huestes, se avinieron ya en las U'Itimas horas del dia 12 a conceder una capitulacio'n de veinte y tres articulos, (-uyo resume fue' el que sigue 135)
Que la guarnicio'n veteran. de infanteria, caballena y artiUena, saliera el 20 por la puerta de Tierra con todos los honors militaries, arma al hombre, tambor batiente, bandera desplegada y dos can-ones, pudiendo conservar los generals, jefes, officials y soldados todos sus e,",Uipajes y effects de su propiedad parficular; y qpe los milicianos y voluntaries entregasen su armamento a los comisarios ingleses;
Que la religion cat'lica. quedaria mantenid.a sin la menor restriccio'n ni impediment, y conservadas todas las corporaciones religious en el pleno goce de sus derechos, rentals y atribuciones, con la reserve de que hab'a de ejercer el gobernador ingle's el vicereal patronato, en lugar del espan-ol, sometiendo el obispo a su aprobacio"n los nombramientos de parrocos y dema's empleados eclesiasticos;
Que la escuadra, la artilleria, los almacenes, los caudales, los tabacos y to-dos los effects pu'*blicos serial entregados por inventario a los comisionados nombrados por los generals inglestos para recibirlos; 11
Que todas las troops de mar y tierra comprendidas en la capitulacio'n serial transportadas a Espafia a expenses del gok;prnn ;norIAaQ- xy gain n. cri torlnrl x7 n1in ;PrnrnviIn




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. 0
conviniera con sus families, criados, equipajes y caudales particulares;
Que serial respetadas las propiedades de todos los habitantes del pal's, y mantenidos en sus derechos y privileges los que los- tuvieren, perm.iti'ndose salir de la Isla por su cuenta al que quisiese, enajenando, o no sus bienes;
Que todos los empleados civiles que lo desearan serial trasladados a Espana bajo las mismas conditions que los militaries, a excepcio'n de; los que tuviesen cuentas que render, cuya ausencia se dilatar'a hasta que dejaran cubiertos sus respectivos compromises;
Que a nadie se persiguiria por su conduct pasada, y que se canjearian los prisoners de ambas parties;
Que los jefes, oficialeS e individuals de tropa y de marina que por sus heridas y dolencias no pudieran embarcarse, permanecerian en sus casas y en los hospitals bajo, la protection de los ingleses, pero a expenses de un comisario espanol.
De esta mantra se rindio La Habana a los dos meses y seis dias de ser sitiada, y despue's de sacrificados cerca de dos mil de sus defensores, sin incluir los esclavos, y los presidiarios arrebatados por la fatiga o por las balas, y no restandola ma's que unos novecientos veterans, que, segun expression de Hevia en su defense ( 3 6 "solo por la respiracion se diferenciaban de los muertos". El honor military se hab'a salvado, pero todos los, interests de la nacio'n se habian perdido.
Tan dificil es fijar con enter exactitud las perdidas de gente como las fuerzas que los sitiados beligeraron desde el principio del sitio hasta la rendicic'n de la plaza. Por exagerar la gloria de su triunfo, las exageraron los ingleses con una indiscrecio'n tan desusada en ellos como impropia de la concise exactitude con que sullen distinguirse sus relaciones militaries. Pero no vacilara' el juicioso critics entre las caprichosas C-Onjeturas de un vencedor que para enaltecer el merit de su victoria abulta los medics que se, le opusieron, y las pruebas que luego present' el vencido para justificar en un procedimiento, hasta la nimier1nd rn;nvir,;non o nrua Ina rnoiircna r1o In Anfoncn




66 JACOBO DE LA PEZUELA
lQue' mucho que divagaran al expresarla sus contra rios, cuando Prado y Hevia, incluyendo sus respectivos diaries de operations al dar cuenta al minister de todos los pormenores del asedio, tampoco con'cordaron completamente en el guarismo de la perdida! El primer la fijo* en mil ochocientos diez, hombres, comprendiendo en este nu"mero las bajas sufridas por la tropa y la marina, las militias, los voluntaries y los negros sacrificados, asi peleando, como en las faenas y en los hospitales, asl' en las operations de Ia plaza y de su radio, como en el apresamiento de 'a fragata Tefts y 'a urca Fe'nix, en. la perdida de la fragata Venganza. y el bergantlin Marte. El segundo la redujo a mil muertos y unos mil quinientos heridos, de los cuales s'lo desde el 13 hasta el, 27 de agosto murieron ciento siete en los hospitals. NosotroS, con deducciones de sus mismos diaries, fijamos el number de los muertos en mil doscientos noventa y siete, inc'uyendo a tres jefes y dieciseis officials de todas classes y armas. El de los heridos, aunque en los choques militaries subi-6 a mil novecientos seseenta y nueve, deducida la tercera parte que murio', quedo en mil y trescientos trece. A las militias aunque ma's numerosas que la tropa veterana y gente de la escuadra, no jes cupo ni una decimal parte de la pe'rdida.
Recapi*tulemos ahora cuddles fueron las fuerzas de'ensoras que principalmente la sufrieron; y detallaremos despues las de los agresores.
Sin deducir unos trescientos Individuos postrados en los hospitals, las fuerzas. veterans presents en el radio del ataque, al principiar las operations, no pasaron de dos mil sete'cientos. ochenta y un hombres. Agregaronseles despues hasta mil entre condestables, mariners y aun grumetes que se sacaron de la escuadra., Como mil negros y esclavos se reunieron, comprendiendo unos doscientos, propiedad del fisco y destinndos desde antes a las obras, siendo, los dema's procedentes de los ingenious y fincas inmediatas a la Capital, enviados para contribuir a la. comun defense por sus duen-os. Doscientos tripulantes U'tiles se




COLECCION DEL BICENTENARIO DE 1762 67
11ex-i"a que permanecieron armados y disponibles un dia con otro para las operations, exteriors. El socbrro enviado por Madariaga de Saniago de Cuba no Ilego' a presentarse. Reuniendo, pues, todos, los, numerous expuestos, segregando un miller de enfermos y de heridos, que constantemente hubo postrados y no podian ser combatientes, y ma's de setecientos, esclavos aplicados a faenas y' no a lances, nos resultaran unos cinco mil hombres escasos. Este guarismo se aproxima tanto ma's a la verdad, cuanto que el de los fusiles que, entre U" tiles e in'tiles de los veterans de las tres, armas y de las militias, se entregaron .0 01
al vencedor, no paso de cuatro mil y los, mil hombres ma's que escasamente combatieron estaban armados con tercerolas, Ianzas, chuzos, y au"n solo con machetes. Fueron, pues, estos cinco mil hombres, escasos, los que, sacrificandose hasta perecer cerca de la mitad en sesenta y siete dias de asedio, hicieron rostro a un enemigo que los, abrumo'* con las siguLentes, fuerzas: quince mil hombres de eje'rcito veteran y excellent, an-adiendo a los, doce mil cuarenta y uno que se presentaron el 6 de junio, los, tres mil que recibio' con los refuerzos, de Nueva York y de Jamaica: cuatro mil peones negros y mas de quince mil tripulantes, de una escuadra que contaba mil ochocientos cuarenta y dos caflones, adema's de otros, doscientos que se desembarcaron; es decir, tres, veces mayor number de pizzas que el de la plaza y de la escuadra uni'das. El mero cotejo de los, numerous nos prueba, que por torremente que la dirigieran, la defense de La Habana fue' gloriosa para los, que a ella concurrieron.
Heinous reunido y consultado detenidamente cuantas
noticias de buen origin podrian esclarecer los hechos, del sitio y toma, de La Habana, desde el 6 de junio hasta el 13 de agosto de 1762; y el indices. explicado de las principales es el quo sigue:
"Proceso formado de orden del Rey nuestro seflor por
la Junta de generals que S. M. se ha dignado nombrar a este fin, sobre ta conduct que tuvieron en la defense,
- - x_ 7 -7* -7 _. 1- -7:;,: __ -7 I 7 - __ -7 __ T T 7 L - -




68 JACOBO DE LA PEZUELA
escuadra; el teniente-coronel conde, de-Superunda, el mariscal de campo D. Diego Tabares, el coroner D. Dionisio Sol--r, teniente, rey de la plaza; el capital de navio D.
Juan Antonio de la Colina, el colonel d.-Iregimionto Fijo de ella D. Alejandro de Arroyo, el colonel D. Baltasar Ricaud de Tirgales, el ingeniero en jefe, el colonel de Dragones de Edimbourgh D. Carlos Caro, commandant de las troops del campo; el teniente-coronel D. Antonio Ramirez de Est--noz, sargento mayoim de, la plaza; el capital de artiIleria D. Jose' Crell de la Ho';-z, y e,, capital de infanteria D. Jose' Garcia Gag'o, secretary del gobernador y de la referida Junta de La Habana. Impreso en Madrid en virtue de real orden en la imprenta de Juan de San Martin.
Ahos -de 1773 y 1774".
Este Proceso, cuyo titulo se debio' expresar en plural,
es una reuniGn de los doce process que separadamente se formaron solo a los generals y jefes expresados; torque Montalvo, Castejo'n, Garganta, Medina, San Vicente y otros, que por su graduation concurrieron a a1gunas conferencias de la Junta, no votaron ningun acuerdo que les comprometiese, o no asistieron a la mayor parte de sus
sessions por tender a puestos de peligro.
Ca'da process costa de un detallado interrogatorio, de
los documents presentado-s en apoyo de sus declaraciones por los acusados, de las acusaciones fiscales y de las defensas. Las principles se hallan copiadas en la Coleecio'n del Autor, menos la de, Prado, torque se public' en las Memorlas de l'a Sociedad Patrio'tica de La Habana,, ocupando las pags. 408-443 del t. VI, correspondent a 1838; las 5-33, 81-87 224-227, 291-309, 352-363 432 433 del
t. V112 y 60-68 105-124 del t. VIII.
La defense del Real Trasporte fue' aun ma's larga; y de
poca menor extension la de-Tabares, que la complico' con una detallada censure descriptive de todas las fortificaciones de la plaza.
Plenamente aclarados los hechos. del sitio con declaraciones de testigos, con documents a favor y en contra de los acusados, para e-'I)cribir la verdad era superfluo investigarla en otra parte. Fuera del voluminous process, todos los dema's texts consultados, d6spue's de hecha la debida eliminacion'de los errors que continent los, ingleses, solo siren para ponerla ma's en evidencia.
4,-)l J,- /,% ft 0




COLECCION DEL BICENTENARIO DE 1762 69
de la orig. que existe en el Arch. general de Simancas. Legajos. Siglo XVIII. 1762.
Cartas de D. Juan de Prado a D. Lorenzo Montalvo en 25 de junio, 27 de junio, 13 de julio y 4 de agosto de 1762. -Cop. de los orig. que existfian en 1853 en poder del Sr. D. Ram6n de Montalvo.
Carta original- y confidencial de D. Juan Antonio de la Colina a D. Lorenzo Montalvo. Eate documento no tiene fecha, ni ma's que media firma. EstA cop. en la Colec. del A. del orig. que se hallaba en poder del Sr. Montalvo.
Carta de D. Pedro de Castej6n a D. Lorenzo de Montalvo en 20,de junio de 1762.- Id., id., id.
Carta de D. Juan Ignacio de Madariaga al ministry de Marina Arriaga, ddndole cuenta de las operaciones en que se hall empleado durant el sitio de La Habana. Este docum.,, fechado en Cadiz en 26 de octubre de 1762 se halla cop. en la Colec. del A. del orig. que existe en el Arch. de Simancas. Legs. Marina. Siglo XVIII. 1762.
Carta de D. Lorenzo Montalvo al ministro Arriaga en 18 de octubre de 1762. Cop. en la Colec. del A. de la orig. del Arch. de Simancas. Marina. Siglo XVIII.
-1762.
Apuntes para la Historia de la Isla de Cuba. Bajo ;
este epigrafe publican los tomos III y IV de las Memorias de la Sociedad Patridtica de La Habana, correspondientes a 1837, tres extractos con algunas copias de los documen tos oficiales de los ingleses relatives al sitio y toma de La Habana. El tomo III ocupa con esta materia desde la pag. 364 hasta la 376; y en tre la 440 y la 460 inserta un Diario del sitio de La Habana, extractado del oficio original remitido al gobierno britdnico por el primer jefe comandante de ingenieros Patricio Mackellar.
Acompaian a este Diario los siguientes datos oficiales:
Estado de la guarnicin del Morro el 30 de julio de 1762.
Estado de los espafioles muertos, heridos, prisioneros y ahogados en el asalto del Morro.
Estado de las fuerzas al mando del teniente-coronel Ste ward en el asato del Morro. .
Relaci6n de los of iciales, sargentos, tambores, soldados y families correspondientes a Ia guarncin de La Habana que pasaron a bordo de los buques de $S. M. britdnica.
El tomno IV de aquellas Memorias, entre las pigs. 4 y< 20, reproduce el texto cle Ia anitulacidn dle la nlaza, ya




4w
70 JACOBO DE LA PEZUE LA
impress en varies publicaciones; el parte oficia'! de su en-, trega com-unicado pur Lord Albemarle al conde de Egremont en de "agosto de 1762., y el de Sir Jorge Pocock
al secretary del Almirantazg-o en 19 del mismo mes, a-a diendo una relacion de la distribution y movim-entos de las fterzas naval es inglesas desj)iuks de la toma do, Ia. plaza,
segui'da de las dos siguientes noticias:
Relucioji de los individuals inu,--).rtos y heridos, fallecidos
por herlidas y por enfermt?dades, y estrawados desde que se desembarco -ei ejecito ingle's en Ia isla de Cuba hasta
el 13 de agas to d-2 1762'*'
RFStribucton del botin de La Habana al (>Jereito d( ,
S. M. Britamea.
RO'T-, ert Beatson. Naval and .111.1dary Memo-irs 0' the,
Great Birl-tain from'1727 to 1783. London. 1 3'04.
nti(,- - Gener(,t isto-ry of the Late War. -- Lon~
doh. 1772.
Tumbull. -In Me Wi:-St: Cutoa.
NVilliam Coxe. -.-- L'Espagne sous les Io;s de 2111aistwi
de Bour0o?,'.
Ferrer del Rio. 1--fistoria. del reirmao de Carlio"S .111,
c', F e r n an N U' AT e m o r a s d (-, 1 7- e *
Clatrlos ILT. (O'Ora in,;'Aita, de Ia cual e-N--kste_ti diferenti1-!s copia ;, bai.-i-aric-luse un:, ,i en Po '-Ar de-i S-Y-. D. Anfon-9. Ferrer
del R'-'o, de la Espariola y s-1.1i biblX11147CCar'30).
Historta general 'de Emai a, por D. Mode',sto de 14afuente.
ATo ticir,s privaclaS casulo por D. Antoni,-,) (IC'.
Armona.
Carta que en 12 d) d"c'embire de 1763 escribi' ui-ri P,
Jesuita de Lu Habumu el Pfefecto Jewbqi, Bonilla, de Se.III( C.1 11 ii-cuns-1-anclada. de Ia, -tofna etc.. Met, d ndole cum-ca e'
Morlas ale Ia, Patrio'tlca de Lat Habarzal, t
paorrs, 298 y 323.
Relation del sitio y toma de la piaza por WS single; o,',
r I I a a_')
publicada or las m smzas.Mteinor"as t. V1, p'g's. 3 -2 y 375,




OAPITULO DECIMOOCTAVO
DEL TOMO 11
Entrega de La Habana a los ingleses. In'tiles esf uerzos de
los generals espafioles pa- ra mejorar la capitulacio'n. Do%#molicion del castillo de Matanzas. -Salida de los capitulados para Espafia y de la mayor'-parte de las fuerzas invasoras para diferentes destines. Acusaciones contra Prado
y H,_Xia. Fidelidad del ayun tamiento de La Habana.
Deslealtad del alferez real D. Gonzalo Recio de Oquendo y del regidor D. Sebastian de Pefialuer. -Son nombrados sucesivamente tenientes gobernadores de los su'bditos espanloles.-Niegan todos los pueblos de la Isla la obediencia a las autoridades inglesas. Honrosas co missions de D. Loren..!,,o Montaluo y D. Nicolas I?apu'*n. Caudales y effects quP entregan. Masa de botin que reunen los ingleses y su desproporcionada distribuci'n. Polemica entre el conde
de Albem:7rle y el obtspo Morell. Firmeza del prelado.
Su expulsion para la Florida. Injustas exacciones contra el clero y los propietarios. Embargo y enaj ?naci'n de los condos y bienes de ausentes. Perjuicios inferidos a la Real
Compania de Comercio. -- El general Giiemes en Madrid.
,Disposiciones del gobernador de Santiago de Cuba. Marina national anclada en ese puerto. Pequen-a reunion de fuerzas en el We Jagua. Nu"cleo de resis.tencia en el castillo de los Angeles. El Auditor Ulloa. Contratiempos y perdidas de la marina inglesa. Debilidad de los invasores en La Habana. Odio del pueblo contra ellos. Proyectos de




72 JACOBO DE LA PEZUELA
nos Aires. Infringen la paz los ingleses en las Antillas.
Excess de Peftluer. Regreso del obispo Morell a La Habana. Primeros buques espan~ol.gs que fondean en este puerto. Correspondencia entre Madariaga y Keppel. Comunicacio'n de D. Lorenzo Montaluo sobre la destruction
del arsenal.
En la man- ana del 14 entraron en la plaza los ingleses, con mas orden del que se esperaba de quienes habian sufrido tanto para conquistarla. Los contenian su discipline y la promesa de un reparto igual por classes de los despojos conquistadors, en lugar de un botin a mano airada. Sir Guillermo Keppel con un batallo'n se posesiono de la puerta y castillo de la Punta que, aunque muy maltratado, no present brecha. Franquearonle aquellos puestos D. Pedro Castejo'n y D. Fernando de Lortia, mientras el Teniente de Rey D. Dionisio Soler y el sargento mayor Ramirez Estenoz relevaban con ingleses los dema's cuerpos de guardian. Como M'11 infants y a1gunas compan-'as de artilleria permanecieron acampando en la Cabana y sus reductos, sin cuya ocupacio'n no se consideraban seguros los invasores en La Habana; quedando ya muy reducido su number y debiendo la escuadra dirigirse pronto a otro destiny. Los rests de la guarnicio"n capitulada marcharon a las 0'rdenes de D. Alejandro Arroyo a acantonarse en la Chorrera y Puentes Grandes, mientras se disponia su embarque para Espafia. Lo que quedaba de la fuerza de marina que para la defense se habia sacado de la esc"uadra regreso- a sus buques en aquella misma manana, mientras se recogian las armas a los milicianos, despachados para sus domicilios, aunque muchos. del campo no se presentaron.
El almirante Pocock y Albemarle, que entraron por la tarde en la ciudad, alojaronse con Hevia en el edificio de las dependencias de marina, el mejor entonces de la poblacio'n, aunque con injuries muy recientes de los can-ones de su nuevo huesped. Alli todos los recursos de reDetidas conferences v de alaunos




COLECCION DEL BICENTENARIO DE 1762 73
bl"an adquirido para. su nacio'n, para sus troops. y u escuadra.
Ordeno' algunos dias. despue's Albemarle la ocupacio'n de Matanzas y de su castillo de San Severino. Pero en las postrL merias de su autoridad dejo' dispuesto Prado que su comandante el capital D. Felipe Garcia Solis, despue's de inutilizar su artilleria, demoliera aquella fortificacio'n haciendola volar, y se retirase a Villa-Clara con el destacamento que la guarnecia en cuanto tuviese anuncios de ser atacado. Cumplio con esta disposicio'n Solls el 26, encaminandose en aquella direction con unos cuarenta hombres del Fijo y artillerps y algunos. funcionarios de la poblacio'n adema's groups de milicianos y voluntarios que, sin saber la perdida de la Capital, se dirigian aun desde lo interior de la Isla a socorrerla.
Un destacamento de dos6ientos ingleses que en dos fragatas audio' el 27 a posesionarse de Matanzas, se encontro a aquel fuerte demolido y abandoned el pueblo por sus principles moradores. Las lanchas armadas y algunas embarcaciones inglesoas cue recorrieron en esos dias la costa intermedia entre La Habana y aquel puerto fueron rechazadas a balazos de ]a embocadura del rio de Jaruco y del surgidero de Jibacoa y)or campesinos y milicianos de estos sitios que, sin entrar en la Capital despues de su capitulacio'n, se fugaron con sus armas: -esercio'n honrosa y bajo ningun aspect censurable.
A pesar de lo quese procure' abreviar la salida de los capitulados para Cadiz, hasta el 30 de agosto no pudieron emprenderla las veinte y ocho embarcaciones inrylesas. destinadas por el Almirante para transportarlos con bandera parlamentaria. Eran cuatro gene rales, iete jefes del elie'rcito, ounce de marina, diez y siete capitanes,, sesenta oficialcr subalterns y ochocientos cuarenta y cinco individuals de tropa y de la escuadra, alin incluyendo en ese number a muchos heridos y convalecientes, oue, al anunciarseles la posibilidad de regresar a Espana,- saltaron de sus lechos. El dia 30 salieran Su-rerunda y Tabares solos en una fragata con sus families, criados y equipajes. Prado y las troops de tierra en nueve embarcaciones, y con




74, A G,')BO DE LA PEZUELA
a Jamaica y sus cruceros, ordinaries, y reclamada por Lord An-11-i.erst I.a. restitucio'n de la brigade auxiliary de Burton, fue' la atencic'n primer de Albemarle apresurar el reparto del botin entre unos y otros, la entrega de Jos caudales pertenecientes al Erario espafiol, y la realization de los valores de los ramos de marina, hacienda y guerra ma's susceptible de- cambiarse brevemente por dinero,
Nombrados por aquel general como comisionados para reelbirios el teiniente coronel Cleveland, el comisario de guerra Kennyon y M. Durand, agiotista de Jamaica, tuvieron que cumplir con lo capitulado y entregarles) los de sus cargos respectivos elcomisario de marina Montalvo y el de la misma, clase Rapun, *que corrie con Ias existencias de la plaza.
Para abreviar su, realization, enajenaron los ingleses, por con.tratos alzado.s con algunos especuladores de Jamaica y agents de casas de' tondres, todo lo que la e-cuadra no pod'a embarear; torque, peninsula ayes y _haban eros que se deshonraran comprando los desrojos de su propia"atria, no los encontraron.
Hechos los ajustes, y r I ealizados aceleradamente y con probada gananc'*a de slus tomadores', la suma total de los effects vendidos y el metdlico, sin contar el valor de los navio', de la artillena y de las municiones U'tiles de guerra, cuya propiedad era la sola com.pensacic"n del gobierno incyle's por sus enormes gastos en la expedicio'n,--Ilego' a setecientas treinta y seis mil diez y nueve libras esterlinasy tres chelines; o sean tres millions cuatrocientos noventa y seis mil setenta. y ocho y medio pesos espanoics. Antes e ir a responder de pe'rdidas tan graves, anticipa'ronles% sus vencedores a Prado y Hevia parte de su pena, presenciando la distribution de lo que no supieron conservar. Cupo en aquel gran despojo participio a veinte y ocho mil-cuatrocientos cuarenta y dos ingleses, a los que concurrieron desde el principio basta el fin a las operations del asedio por'tierra y mar, militares y mayinos,11egados antes y venidos luego.
Albemarle y Pocock recibieron cada uno ciento veinte y dos mil seiscientas noventa v siete libras esterlinas., diez chelines v




COLECCION DEL BICENTENARIO DE 1762 75
gadieres mil novecientas cuarenta y siete; a los coroneles y capitanes- de navio, mil seiscientas, y a las dema's classes de jefes y officials de tierra y de la escuadra, quotas proporcionalmente disminuidas de grado en grado, reduciendose las de los marin.eros y soldados, las de los que mas habi'an sufrido, a cuatro li-, bras, un chelin, ocho p'eniques y medio para cada uno de los ultimos, a tres libras, catorce chelines y nueve peniques las de cada cual de los primers. lQue' distribution! No hubo de inspirar en La Habana la codicia de los dos caudillos gran idea del espiritu de justicia de su nacio'n, ni del desintere's con que pudiesen gobernarla luego.
D..',.stribuido asi' el primer despojo, como la realizacion de lw dema's hab'a de ser mas lenta, determirio" Albemarle perma-necer en la ciudad--hasta ultimar su liquidacio'n, dominando, su afan de oro a sus anhelos de retornar triunfante a Iondres.
Daspues de desembarazarse de lo,--) capitulados, no era necesano, para la conservaci'n de la plaza, la permanencia de los numerosas Puerzas navales y terrestres que arenas habian bastado rara conquistarla.
La brigade de Burton, cuyo regreso a Boston y Nueva York c.%.Ig--,,a vivail;.-Lente Lord Amherst, salio en various transportes paTa aquellos puertos a fines de arfosto.
D.o.spuk',c_-,, de encargarse del mando superior de toda la marina inglesa destinada a America el vicealmiranto Augusto Keppel, salio' para K.--ingston con una parte de las troops y once buques de guerra entre -mayores y menores el dia 13 de octubre.
El ah-nirante Pocock c-nglo para Inglaterra cinco d'as des pues con los nav.!.os Namz.,.fr,' Culloden, Temple, D2uonshir*e,
I
Malborough, Infan-le, Sai',?. Grwaro, la fragata Tetis y cincuenta trans.ortes entre los cuales figuraban siete buques merchants espafioles apresados en distintos punts a la Real Compaffila. de Comercio de La Habana y otros duen-os. Termino su navegacion infelizmente. Como a doscientas leguas de las costas de Irlanda, y despue's de las calms que la dilataron, un temporal del E. dismrso' las naves. El Temple v doce trans-oortes




76 JACOBO DE LA PEZUELA
Ia mayor parte de las dema's embarcaciones, cuya gente carecia de los abrigos propios de aquellas latitudes y au-n de viveres, torque nada habia previsto Pocock ni para las even-tualidades naturals, de tan complicada expedicio'n, luego naufragaron en el canal de la Mancha, donde ma's de mil hombres perecieron. El Malborough, separado del convoy a las pocas eingladuras, despues de arrojar los can-ones y aun las anclas, se anegaba el 29 de noviembre, cuando no lejos de las Azores, salvo*' a sus tripulantes la fragata inglesa Antelope, falleciendo dos dias despu's el mariscal de campo Lafaussille de enfermedad. Pocock, con el Namur, que hab'a perdido tambie'n doscientos hombres en la trevesia, no pudo arribar a Spithead hasta el 13 de enero de 1763.
D.n.spue's de la salida de Keppel y Pocock, las fuerzas inglesas de La Habana quedaron reducidas (311 ) a siete navies y menos de cinco mil hombres de todas armas, y de e'stos la mitad postrados por sus males. El ordenador D. Lorenzo Monialvo, que permanecio' en la plaza de orden de Hevia para hacer la entrecra de los buques('191 y effects, que, con arreglo a la capitulacio'n, pertenecian al vencedor, aviso reservadamente al ministro de Marina Arriaga que, si en tan buena oportunidad se presentaran ocho o diez buques espanoles con dos o tres mil hombres de desembarco, la recuperacio"n de La Habana seriLa Ara de contadas horas.
Despues de una larga y penosa travesia, hasta el 22 de octubre no Ilegaron a' Cadiz Prado y Hevia, permitiendo ese retard que les precediesen en la Corte acusaciones, verdaderas unas, falsas otras, y tremendas todas. Hasta un prelado1401 entre sus muchas virtues. no exento de passions, hasta las primeras damas 141 ) de una poblacio'n, donde tan indulgences y benignas fueron siumpre, achacaron, creyendo cumplir con un deber patriotic, a la incapacidad de dos solos individuals unacatAstrofe originalmente ocasionada por la imprecision del Gobierno, por la superioridad de, la invasion, y por la in-Perioridad r1p Inq morlinq do (Ipfpnqq- Miirlinq qpn-nrqq r1p T..q T4,qhqnn- nnr




COLECCION DEL BICENTENARIO DE -11762 77
desdenes de Prado por las ideas y ofrecimientos de los naturals.
El obispo Morell de Santa Cruz expuso amargamente, que para 'a capitu'acion no habia contado aquel gobernador con e 1, sin recorder que estaba ausente cuando tuvo que aceptarla bajo la presio'n de un vivo cafloneo y por evitar la destruccio'n del Pueblo.
Fue' aun ma's sorprendente que al Ayuntamiento 42 1, CUyOS miembros en la ma-ana del 11 reclamaron de Prado que aceptara la ley del vencedor, como U'nica salvacio'n en tan cruel trance, se quejase tambie'n al Rey, en 26 de octubre, de que aquel gobernador y la Junta de Guerra hubiesen entregado la ciudad al enemigo sin consult ni acuerdo de su municipio. Como si hubiera dado el cafi'M ingle's lugar para consults. y estuviera tampoco reunido entonces aquel cuerpo Para consultarlo. Cuatro de sus miembros, por sus achaques y sus aflos, habian tenido que refugiarse en sus haciendas: ef alcalde D. Pedro Santa Cruz, el alfe'rez real D. Gonzalo Recio, de Oquendo, los regidores D. Sebastian de Pefialver y D. Jose Cipriano de la Luz. El a1guacil mayor y alcalde D. Pedro Calvo, los regidores D. Jose' Fe'lix- de Arrate, el autor de La Dave de Indias, aunque ya anciano y doliente, su sobrino D. Fe'lix de Acosta, permanecieron dentro del recinto, mientras duro' el sitio, fatigosamente dedicados a la distribution de viveres, y al surtido y cuidado de los hospitals. El regidor conde de Casa Bayona habia ejercido el cargo de teninte colonel de las compafil'as, de militias cue la guarnecieron. Su hermano don Laureano Chacon y D. Luis de Aguiar, como vimos, pasaron con las an-nas en la mano en campana todo el tempo. El alcalde de la Santa Hermandad, D. Jacinto Barreto, e-stuvo desempen-ando con nombramiento de Prado el cargo de preboste y perseguidor de malhechores fuera de la plaza. Luego, diseminados asi sus individuos, nunca habia rodido durante el asedio aquella corporacio'n const,.tuirse Para deliberar; y estando dispersada, ocioso fuera tampoco consultarla cuando el brazo military tenia que dominarlo y resolverlo todo. <1
Habia cometido Prado desaciertos grades como jefe supe-




JACOBO DE LA PEZUELA
algunos.comerciantes, con la esperanza de justificar despueS tan negro cargole espiaron hasta en su misma posada los menores pasos. Interpr'etaron maliciosamente hasta sus, actos ma's vulgares y privados.
Do mas hidalga suerte ostento' despues el cuerpo municipal de La Habana su amor a. la Metr"poli. Cita'do, el 8 de sep tiembre a cabildo extraordinary, y entrando en la casa consistorial entre las filas de una company a de granaderos, y entre las centinelas colocadas en las' puertas y hasta en la sala de sessions, 'no le sobrecogieron estos aparatos. Por gran reserve que sobre'el objeto',de la convocacio'n hasta alli hubiese guardado el general singles que, detra's de ellos, entro' resplandeciente con sus insignias y ven eras, lo, adivinaron los municipals, cuyo patriotism, no, decay' ante aquellos, preludios de violencia. Albemarle abrio la discussion con un discurso que explico' el
mterprete D. Miguel- Brito, declarando al ayuntamiento, que
conquistada la ciudad por las armas del rey Jorge III, este era ya el verdadero soberano a quien debian jurar obediencia y vasallaje. A esta exigencia, un destello de altivez national briU' en los rostros de los regidores (441 y una intrepid voz se ,917,0' al instance a'..,interpre'tar sus, sentiments:
M-Ilordl exclamo' el alcalde D. Pedro Santa Cruz somos espanoles y no podemos ser ingleses: disposed de nuestros bienes, sacrificed nuestras vidas antes que exigirnos juramento de vassallaje a un pr ncip,,--_-- para nosotro.S e-.%-_tranjero. Vasallos por nuestro nacimiento y nuestra obligaciGn jurada del senior D. Carlos III, Rey de Espafia, e'se es nuestro legiti- o monprca, y no podriamos s;-.-n ser perjuros jurar a otro. Los articulos, de la cq.pitu1ac.V.n de esta ciudad no os, autorizan legalmente mas que a reclam,_-ir de nOQotros una obediencia pasiva, y 'sa, ahora os la prometemos de nuevo y sabremo-s observarla.
Por decidido que fuera el- Conde a la session a conseguir su objeto, hallaron tan nobles sentiments secret eco en el pecho del magnate ingle's, que alli representaba a tan gran pueblo. Deio" libres de iurar o no iurar q los M- unicinales! v Ins nala-




COLECCION DEL B ICENTENARIO DE 1762 79
gloriosa de su historic. Hasta dos regidores que se desentendian ya con su conduct de tan patrio'tica protest, se adhirieron al voto de los otros, si no con los deseos, a lo menos, con las firms.
440'
Estos eran el alfe'rez real D.-Gonzalo Recio de Oquendo
propietario del rico mayorazgo de su nombre, y aquel D. Sebastian de Pefialver Anoru 10(46) que de tanto patriotism, blasono treinta y cinco anos'antes en el Ayuntamiento al encomiar la conduct del gobernador Martinez de la Vega y sus preparativos contra los ingleses. Despue's de tomada la ciudad, en su estrecho engender se imagine" el primer que, como en Jamaica, se babia de perpetual en Cuba la bandera inglesa; y por ganoxsC., con sus nuevos metropolitan, un prestigious que nunca consicruio' con los antiguos, ni aun con su riqtieza no sintio" pSer pulo en mudar de nacionalidad.
Aunque iiiiis perspicaz, habl'a incurrido Penalver (47 en el M.j.smo error sobre la perpetuidad del dominion inorle's en la Isla, como si la political, los fines y los tempos fueron ahora iguales a los de la epoca en que se apoder 0' el famous Cromwell de Jamaica. Anciano inquieto y dominate, Pen- alver fue el que primer se esmero' deSde el mismo dia 14 de agosto en prodigal a Albemarle y a sus hermanos Augusto y Guillermo Keppel los a.c.Aamientos ma's oficiosos y services. Adema's de miras COMO ha-s de Oquendo, le guiaban ara ryfendigar su protection vivos deseos de satisfacer encores personals y rem ediar atrade su casa, ocasionados por sus desaciertos. D-Mostro a .A. oem, r1e las ventajas aue podia sacar de su experience de hombres y cosas en La Habana, Y vio su fin cumplido recibiendo en 31 de agosto un nombramiento de teniente gobernador de los espanoles, que ponia en sus manos la administraclon de ju'sticia y el gobierno civil de la ciudad.
En cuanto a justicia ordinaria no hubo arenas otra que la de los alcaldes en los primers dias siguientes a la entrada de los vencedores a cuya ley no quiso someterse el honrado audi(481
tor de guerra Ulloa fugandose al castillo qe Jagua, y tambien Aal daonorllr




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No le duro entonces, sin embargo, a Pen- alver su anhelada commission maS que ocho dias. Habil.'-'ndole ordenado Albemarle que oficiara a todos los pueblos de la Isla intimandoles que se sometieran al poder dominador de la capital, por concern la inutilidad de un encargo tan odioso, o torque su hijo D. Gabriel, y a'n Gamarra, le disuadieran de''cumplirlo, se lo
fir aquel general, con la tenencia de gobierno, el d'a. 8 de septiernbre a su rival en deslealtade- D. Gonzalo Recio, aunque sm excluir a D. Sebastian de su privanza.
D- spachdronse las circulars a los pueblos; ma's no solo los distances del territorio comprendido en la capitulacio'n, sino hasta los inmediatos. a la capital, las contestaron con desprecio"". fugandose los municipals de Santa Maria del Rosario y Bejucal.
Por lo arduous y comprometidos eran harto honrosos para renunciarlos los encargos que despue's de la rendition habian aceptado noblemente el ordenador de marina D. Lorenzo Montalvo y el comisario de guerra y factor de tabacos D. Nicola's Jos' Rapun. Permanecieron en La-Hqbana para cuidar de un mil-lar & militares, marines y milicianos heridos y enfermos, postrados entonces. en lo ; hospitals, y para entregar, como se dijo, las existencias metallics, la escuadra, la artilleria, el armam, erto y los almacenes, de municion.es y effects pertenecientes a la naci'n, deber bien doloroso Que les imnedia el articulo cuarto de ]a capitulacio'n. Solo entrepraron ambos lo oue absoIrit-mente no Dudieron preserver del noder de los dom-inadores. Rq,pun traslado' al del comisionado Cleveland seiscientos siete mil y cincuenta pesos en metallic; y Montalvo 511) novec.entos veinte y nueve mil trescientos treinta' y cuatro, pertenecientes a los ram- os de marinas, juntamente con los bunus y laq existencirPs de lo-. almacenes de tierra y del arsenal bajo los. invenrios- ma's prolijos.
Pero ni con la parte de leo'n que se habia a-proDiado. en el botin hnb ,a. cuedado sqtisfechq. !a co+cia de, Albemarle-, excitandosela los interesados, en satisfacer tambie'n la suya. En esa debiliflad del general inqle's hallo arbitrio Penalver Dara recon-




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Pedro Estrada, hombre de viso y de caudal, que sin aspirar
'blicos, se procure'
cargos pu o acomodar con el dominador para
hbrarse de los vejamenes que afligirian a un pueblo conquistado. Aunque fuera Estrada amigo y consultor de --Oquendo, le inicio' Penalver tanto a e'l como al brigadier Sir Francis Grant en el proyecto de una exaccio'n extraordinary sobre el estado c.,Lvil y el eclesia'stico, que con la sarca'stica calificacio'n de "donativo voluntario" duplicate a Albemarle la enorme suma que se habia reservado en el reparto. Una promesa de pronta reposicio'n en aquel ca rgo, que luego se le cumplio' en p'rimero I- del siguiente enero, fue' la primer recompense de su pensamiento. Los meldios de allanar los obstaculos que se opusieran a su realizacio'n pronto se discurrieron. La presencia, del obispo, Morell era ell mayor de todos.
Garantizada al estado eclesia'st-ico en tres, articulos de la capitulaci'n la plenitude de sus, goces y derechos, Morell, tranquilo por su clero, se limitaba a censurar las novedades, que introduce el conquistador. Pero, o torque se -arrepintiera de aouellas concessions, o le aconsejasen que no las respetara, o por consider a los eclesia'sticos mas ricos, que a los de otras classes, decidio' imponerles Albemarle mayors cargas. Las hostilidade's contra el Clero empe,7,aron presentandose al Obispo el teniente colonel y comisario Cleveland con una orden para que he mandate entregar las campanas de todas las iglesias y conventos, como gaje usual de los artilleros en las plazas tomadas en c.i.mpafla., aplicando maliciosamente este character a jina ciuocupada dez-5pues de una cap-*tulacio'n ritual y escrita. Descendio" el Obis no entonces de censor a suplicante para poderles rescatar por diez mil pesos, abonados el mismo dia a prorate T-or las com-unidades y parroquias; torque nunca existia en su casa mas moneda que la indispensable para los mas modestos gastos, absorbiendole casi todos sus ingress los pores, los hospitales y las fabrics de las. iglesias.
Pero no habian de limitarse a aquella cantidad las exigen-




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de Ia dioceses. Le exigio' tambie'n que destinara un temple para el, culto y prakticas religious de sus troops.
Sometiendo- s'' indignation a su impotencia, se esforzo' el Prelado, en conjurar Ia tem'pestad con carts, arguments, citas de sagrados textos, para el protestante Albemarle sin fuerza alguna. Termino. este general su polemical epistolary con el Oibsro intimandole obediencia absolute a sus mandates; y como si descubriera el firme, Morell en el t6rmino de su oposicio"n Ia. palma del martirio, no s lo ;Je nego' al singles las lists y noticias de las rentals, sino el temple que solicito pq-ra su culto. Habria :rrefer*do el uItimo, suPlicio a consentir Ia proffinacic'n de nin(runa casa de Dios, y a reveler "a los herejes" los haberes de los eelesidsticos para que se los arrebatasen despues con exacciones calculadas. I Su pres-encia en La Habana, corno queda dicho, era el obstaculo'ma's serio para realizer el rheditado derrame sobre el Clero* se conto con que su nei ativa facilitarl'a pronto pretext para castigairsela con ur-a orden de destierro, y le significo" Albemarle que se trasladase inmediatamente a Ia Florida, ha cie'n dole prevenir embarcacicn. Pero desestimo" Morell Ia orden, respondiendo verbalmente que en lo spiritual no reconocia mas superior que al Santo Padre, ni otro en lo temporal que al rey de Espafia. Afladi' i mbar y
11 0, sin e _,o, "que
estab'a su miserable cuerpo a Ia dis ' --n de los herejes"porque a los ingleses no les designaba jama's de otra mantra, Penso' Albiflomarle ahorcarle, en sus primers impetus; pero Sir Keppel y Penalver le suavizaron, disuadie'ndole de un atentado que,'para siempre enajenar'a al dominion ingle's Ia voluntad del pueblo. El dia 13 de noviembre, como a las seis de'la manana, un pi 0 quete de granaderos cerco' Ia casa del Obispo, y con una parte de Ia tropa se introdujo el official ingle's que lo mandaba en el aposento mismo del prelado,-desde el cual, segun testimonio de un jesulta que presencio" el hecho,
le baiaron('") cargado en su silla hasta Ia puerta, sin de-




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y fueron de acuerdo a suplicar a S. E. de tan several determinacion; pero se mantuvo inexorable, Y so!o Ile permiti.0' 1.1evar algo de su equipaje y dos do sus farnfliares.
El vicario'D. Santiago Jose de Echeverria, quo por la ausencia del Obispo se encargo' del gobierno diocesan, se resign' a las 6rdenes, de Albemarle, aunque bajo protest reservada, entregando, las lists y los estado's exigidos a Morell.--_ Sobre esos, documents calcularon y formaron los, authors del proyepto, con el nombre de "voluntaria", una exaccion forzosa & cien mi gose Pe alver de re
pesos sobre el Clero. "Encar A al'zarla con
una vlolencia", eser'ibio" luego Morell on carta. al minister, "indigna de un caballero espanol y cristiano, que no perdono' a individuo, desde el primer cura hasta el. U'Itimo monaguillo". A iresar de sus esfuerzos. no pas6 de setenta m*1 pesos la suma recogida; pero el comisionado Ilevo' la villania hasta reservarse Para si mismo una-tercera parte, no entregando al general ingleS 152) sino las dos restates.
Otra derrama (53) mayor, y I no menos, arbitraria, aunque' ma's Ileva'dera, por ser ma's los que habian d rtarla fu' la que Se impuso al -estado civil con vio'encias y desigualdades irritantes en la distribuci'n. Un testimony no menos, autorizado que.el de Morell nos acredita queRnhalver, tomando la representaci'n de los notables de La Habana si*n su anuencia, y aun sin consultarlos, hab'a ofrecido a Albemarle tin segundo donativo Ma's -,considerable que el del Clero; que despue's de resuelta la exacci'n, los convoco' a su casa en Junta Para acordar con ellos'su guarismo; y que Oquendo, su rival On complacencias con el dominador, solicit' y logr' del general ingle's la humi11antn preference de realizer los, doscientos, mil pesos en que se fijo", sin escrupulizar en las forms, ni en Jos medios..
Si* por la letra de la capitulacio'n se sujetaron los ingleses a respetar los biene8 de los residents en La Habana, sin esJuerzo le persuadieron a Albemarle que rodian exceptuarse de esa concesi"n los condos, effects y creditors de los interesados, ausentes en Esioafia. Halaao' al Conde la nerspectiva del arbi-




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en. un termino breve. Asi' resultaron ser dos las exacciones, pecuniarias del estado civil; e'sta, que debia ser mucho m--,'IS valiosa, y el Ilamado donationo voluntario". Aunque aparentando siempre ceder a la violencia para cumplircon esas comisiones, Penalver convoco varies veces a los principles interesados a su domicilio; y despue's de multiplicadas discussions y protests, se fijaron los dias en que se hablian de realizer las. dos derramas. De cuatrocientos mil pesos que les exigieron al principio, lograron. los- contribuyentes reducirlos a doscientos treinta mil, pero abonandole adema's veinte y siete mil para e'l, torque Iograra esa rebaja.
Como si se opusiera lo capitulado a que c'orriesen una misma suerte los interests particulars de una asociacio'n commercial, sin distinction de ausentes y presents, se puso desde luego en pracfica, con respect a la Compania de Comercio, la ejecuci'n del proyecto de despojar a los primers. Esta nueva exaccion, ma's inicua aun que las otras, occasion' luego la ruina de aquella sociedad en el apogee desu opulencia. An tes de entrar en. la plaza el enemigo, los directors y los accionistas presents en La Habana tuvieron la prevision de trasladar a Managua, donde se hallaba entonces Madariaga con a1guna fuerza, trescientos veinte y dos mil pesos que tenian en caja. Llevaronc;e tambie'n de los aim-acenes los valones y effects mas portatiles. Pero todos los dema's, incluyendo azukares, tabacos, Palos de., tinte. dos fragatas ancladas en la bahia y un, valioso acopio de ferreteria, se entregaron luego a Penalver y a otros comisionados de Albemarle, que realizaron por ellos, aun vendiendolos a los mismos especuladores ingheses de Jamaica por un valor minimo alzado, muy cerea de un million de pesos. De tan fuerte suma, una tercera parte se distribuyo' entre sus cobradores, y se aplica--ron las dema's al cuarto,,y quinto dividend de la masa general del botin aue dejamos indicada. No discurrie'ndose pretext para despojar de su propiedad a los accionistas comprendidos en la caritulaci'n, independientemente del numerario que tenian salvado, se les abono su parte en ropas y tejidos, pero con la
fnr7n.q.q onnrliriAn r1p mip vnmn1oI-nrnn Pin rl;-norn 1no- rlpmnoz un'-




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media extreme. Peftalver, como accionista, dl,--A loS fundadores, se hallaba tan impuesto de sus balances y detalles que so'lo se podia e,,udir su intervention comprando su silencio (54
S 'n fijarse en las violencias que trabajaron a -los de La Habana, un grito undnime de desesperaci'n salio' de los mercados de Cadiz y Sevilla, al saberse en esas plazas que, asociaaos los. penins.ulares a la Compafilia para compartir 'Con los idas, se hab'
accionistas ultramarines sus ganancias y sus perd ian
asegurado e'stos las primers, reservando'Les a ellos solamente las segundas. Representaban los de Espaha cerea de las dos terceras part-es del capital.social; las existencias que alli tenian en su -roder distaban mucho de alcanzar al valor de sus acciohes; s -spendieron sus pagos varies casas de ambas plazas; se
- *taron a1gunas de la riqueza en la miseria; y achacando toda su desgracia--a la desidia y al egoismo de lQs directors de L-a- Habana, suscitaronles en el Consejo de Indias uno de los mas lar os e in'tiles litigious que garden los archives. De los 1)eor Ii-brados en aquel despojo fue* el octoorena.rio conde de ReviJaff-*"ef-'o, G-demes Horcasitlas, el ma's active fundador de la
que aun vivia en la corte, ya elevado a la U-'Itima
I
...gnidad mili nos no le impi-car y en otros altos puestos. Los
dieron sonr el apoyo ma's active de los accionistas espafioles y obl-*Rgar ma's adelante a render cuentas a los de La Habana. R e f i e'n d o s e luego el obispo Moreli a que los manejos de Pehaiver y Oquendo hicieron ma's odiosos los despojos de los ausentes, y au"n de los rresentes, ordenados por Albemarle, se e,,tI-ITresaba en estos te'rminos.
Aseguro'se por los mismos ingleses que el Conde estaba b*en-al cabo de estos provechos, pero que los sufria, a truenue de que se le facilitasen los suyos por un agent
habil de la'misma nacio'n de-. donde habia de salir (55) 0
De otra commission tan repugnant como la que acabamos de indicar se apodero tambie'n Penalver a media con Oquendo: la de averiguar el Paradero de los esclavos, bueves, madevias v




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resultaran'' sus, gestiones, infructuosas, el comisionado extendio" sus desafueros ha'sta apoderarse, despieciando las protests de los dos, de algu* n ganado y varlos, acopios do madera de construccio'n que tenian en su poder. los contratistas del arsenal. AU'* n tendremos que hablar ma's adelante de los 'n slices Penalver y Oq*uen'do.
Invirtiendo algun tan'to, el'orden cronologico, retrocedamos a indicar-ahora cual era el estado 'rnilitar de Santiago y de su terr*torio' al despl6marse el poder" ingle's sobre La Habana, y las disposiciones de su-g'bernador durante la defense y desde la re*ndl*ci*"n de.1a.capital.
Meses- despue's de reforzarse a mediados dpl. 1761) con hado tan contrario, k es'uadra del. La---Habana, record' el minister la importance, que en, la. anterior guerra hab'an dado a aquel territordo 'los ingleses,' y destaco" desde el Ferrol a estacionarse en el puertode Santiago una division naval a cargo del capital de navio D. Juan Benito Erazun, que alli fallecio' en V de junio de 1762, reernplazandole el de la -misma clase D. Jose' de Agul-rre. Se componi 0 a esa division, que habia dejado refuer,,,os en Santo Dom*ngo y otros punts, de los navies de guerra Monarea, Galicia, Arrogante, bergantin TaWaro y jabeque Galgo.' El Monarea habia varado al entrar en la bahia, maltratandose do forma I" I
. que no pudo untili7arse ni al sobrevenir las hostiMades ni mientras duraron.- Llegaron esos buques con abundancia de armaments, municiones y pertrecho- que aprovechl) Madariap. con presteza para abastecer sus fortalezas y completer su artiHeria.
Pero, por desgracia, en junio de 1762, no Ilegaba a ouinientos hombres,..toda la fuerza vete-pana rerartida en la jurisdiction, habiendo arrebatado mas de trescientos las enfermedades en -alaunos meses, CU'ando La Habana fue embestida, solo contaba Madariaga en Sa'ntiago. (511 ) doscientos noventa y un hoffibras, inclusos los officials. y compuestos de ochenta y cinco del Fijo, veinte y cuntro de artilleria, seis draffones montados y ciento setenta y seis r1el soqundo batallo"n de Aratyo'n. Al exiarirle Prado refuerzos




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nola y Puerto Rico, de M. de Bory, gobernador de la parte francesa de Santo Domingo, y de M. de Blenac, commandant de las fuerzas navales. Antes de recibir los pocos que le enviaron, se apresuro a destacar, con el navio Arrogante, a la bahia de Jagua, para que desde alli por tierra continuaran a La Habana a cargo del captain don Vicente de Jhtiz, doscientos cuarenta y ocho, hombres casi todos veterans, menos los artilleros, ya harto insuficientes para el servicio de las fortificaciones de' Santiago. A ese corto destacamento agrego' Aguirre unos cien individuals ma's de tropa de marina, tres mil fusiles con sus bayonets y considerable porcio'n de p O*'Ivora y de balas. Despuec tambie'n salieron de Santiago sucesivamente para la misma bahia y con igual destiny el bergantin de gu'erra TaWaro, el jabeque Galgo y el navio Galicia, con tres companlas de infanteria de marina, doscientos cuarenta y nueve hombres de Aragon, algurios dragons y nuevosrepuestos, habie'ndose recogido todos los destacamentos ve-fEeranos distribuidos en aquel extenso territorio. Luego, esos auxilios fueron mas rerjudiciales que U'tiles, torque con su ausencia quedo' on descubierto el segundo, punto military de la Isla, y no alcanzaron a imnedir el desastre del primer.
Sin, embargo, designada la bah'a de Jagua por Prado como, punto de arribo para los refuer-Zos pe.didos q Santiago, Santo Domingo y Puerto Rico, natural fue que, no llegando a tempo a su destiny, y antes de recibir 0'rdenes, para retroceder al de su procedencia, se hiciesen alli firms. D.1spues que eapitulo' la Capital, se reforzaron las fortificaciones del castillo- de aquel puerto con trincheras y reducto-7) exteriors; y a su abrigo se formo'* entonces acquella primer base de resistencia en que aroyar mas adelante la que se organizara en el pal's contra los invasores. Ese proyecto sustentabanlo con c.q4or ef commandant del navio Arrogqante, D. Aleio Gutierrez de Rnbalcaba, el de la fuerza. expedic-*onaria, Ju'stiz, y el animoso D. Martin de Ulloa. correspondie'ndose para realizarlo con Montalvo, Ra nun y el enthusiast Aguiar, que, con otros files habane-.os., combinaba en la Canital una reaction muy semeiante a un delirio generous. Reunieronse
v7, XT-,Olln vr




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cadas, y con unos quinientos hombres de refuerzos franceses y espaholes que recibio' de Santo Domingo, con unos dos mil milicianos ma's que pudo armar, se puso a cubierto contra todo event.
Como primer representative entonces del poder national en el pal's, dirigio' repetidas circulars a los pueblos para que ninguno, ni a'la loscomprendidos en la capitulacio'n de la Capital, reconocieran' el domillio ingies, ni obedeciesen sus mandates, so pena de incurrir en el delito de traicion y mercer los U'ltimos, castigos. En todas parties fusion esas 6rdenes cumplidas con una espontaneidad tal que ni fueron necesarias.
Pero al odio de los habitantes y a !as precauciones de Madariaga. se unieron otras causes para retraer al ingie's de hostilidades. Ya vimos que se habia restituido la brigade de Burton a Nueva York en donde la crudeza del invierno se ensaho con tal rigor en soldados ya enfermo.s y abatidos, que llegaron muy pocos a la primavera; que Pocock habia vuelto a Inglaterra con
parte de la escuadra, y que tambi'n el contra -almirante Ke-,.)-rel so hab'a dirig-ldo a Jamaica con casi todas las dema's fuerzas navales. Al general conquistador y a su hermano y sucesor- Keppel, arenas les quedaron tres mil hombreS disponible. para conservar la posesio'n de la Capital de la Isla.
D2spue's de la toma de .1a plaza siguieron diezma-ndo a los ingleses sus excess, el vo'mito y las fiebres. Se eircunscrib'a la extension de su conquista en la Isla al territorio solo que pisaban, al escaso radio de su capital y al de algunos barracones junto a San Severino de Matanzas. El odio popular se pronunciaba contra ellos en todas occasions; y para evitar los frecuentes asesinatos y reyertas, prohibit' Keppel bajo, several pnnas 159 ) a las classes de tropa la entrada en los expendios de licor y pulperias, y a los duen-os deesos establecimientos. andlogos a los que se Haman tavernas en Espana, q ue vendiesen bebidas ni licores a a sus mariners y soldados. Ocurrieron tambie'n no pocos envenenamientos. Los "guajiros", vendedores de leche., solian empozonarla con el acre jugo de la plant. que se conoce vulgarmente orm in] nnmlirp r1p "n;nAn" Pn In T.Pln u Tin(zfn Pn In infnmin r1p]




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limarse los grills y escaparse. El otro, l1amado Jose" Notario, expio' en la horca su delito.
Siendo, las sen-aless del espiritu de la poblacio'n tan evidentes como la disminucio'n continua de las filas de la guarniclo'n inglesa, nacieron naturalmente pensamientos de reaccio'n en las cabezas mas determinadas; y aspiraba Aguiar a ser para su pueblo natal un nuevo Pro'cida que, con otras visperas, librase de extranjeros a La Habana, como a Palerri'lo aquel patricio insigne. Se concerto con el brigadier D. Pedro Alonso. a quien SUS males im-pidieron trasladarse a Cadiz, con D. Agustin En la de Cardenas y a1guias. otras casas seguras se escondieron armas. Pero temerosos los conspiradores de excitar sospechas, las txasladaron despues a lugares menos parents. No
-,,c -,o --le -onde ixispir'"selas a Albemarle que, cuanclc) mrnos A_ ir es jar a-,
se Io recelaban, hizo sorprender y registrar una noche a las dos de la madrugada el domicilio de D. Agustin, confiando esa comision a su mismo secretary, el colonel Hale"I'll. Afortunadamente hacia tres dias que habian trasladado a otro lugar las antnas; y so., 61o hall' Hale condescendencia y serenidad en aquel patricio, que desde entonces se supo insinuar con aquel jefe y aun atraerle sin esfuerzo a ser su huesped. Le bastaron rocos dias para granjearse su confianza y averiguar por su conduct cuanto convenia para que la-marcha y el fin de la conspiracio'n no fracasaran. La debilidad del invasor, el patri6tico sentido de la poblacio'n, y la aparicion de otro jefe de un valor como el de Aguiar, pero de mas pericia, presagiaba su cercano triunfo. Eya e'ste el brigadier marque's de Casa Cagigal que, al dirigirse de Veracruz a relevar en Santiago a Madariaga, habia sido apren r-I r% r% 1"I 1 11% r1l fl% "Illf% lei T r% TI cN




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ticia inesperada, apagando de repented el enthusiasm de los conjurados, tranquiliw instantaneamentelo's animos de todos. SUpo3e que en 22 de noviembre se habian firmado los preliminaries de un tratado de Paz, con el'cual y si*n reconquistar con las armas su naturalidad-. pod'a La Habana'seguir siendo espan-ola. No tardaron.enser ratificados en Versalles el 10 de febrero, y entonces rescato Ja E:span~a, a Itan fiel pueblo.
'InglatnYra sus in" tiles y ru'
-celio en compensaci6n a la u MOSOIS;
res*dios de Florida y los territories al E. y al 0. del Mississippi,, pero recibiendo'de la.Frahcia, I comouna inde- nizacio"n de esta sup uesta pe'rdida, todo el dee la Luisianaj que mas al sur fecunda aquel gran rio, y en cuya embocadura se alzaba Nueva Orleans'. su, cabecera.
Conoeidbs los preliminares-' de paz, y despues de' recover o asegurar su en.ormeparte. en los-despoj P os de La Habana, 10's objetos-de'la p"ermanencia' de Albemarle quedaban ya cumpli'dos. S,--,. enibarco Para Incrlaterra en el navio Rippon en 22 de enero de 1763,, dejando el- mando de Ia-s troops que re-Aaban en la Plaza a su -he'rmano I sir Guillermo Keppel, promovido poco despues a teniente general. Fun. el reareso a Londres del general en jqfe tan fel,*z Como el de Pocock habia sido desgraciado. Su triunfo elevaba en In(ylatoerra su revt)utacio"n m-Iflitar a una alturatan, superior a la realidad de sus dotes estrate'gicos, como 10 era su Provecho personal al recogrido por su nacio'n en la conquista.' Sirn sus violencias con el obispo fflocec;ano, sin avarfcias v atronellos para realizer las exacciones, dicto' provechosas providence'ss.
Al cum-plir con' el fin indeclinable en todo grobernador intyle's de Proteger los interests de sus nacion-Ales, aiuel general indem.ni70 a.La Habana de toios sus oue')rantos. Desde el mismo dia 14 0e, agosto sustituv 0* al probibicionismo esnanol una ilimitsda -libertar mercantile, con derechos moderadog Para todo buoU9 'con bondera 'de la Gran Bretan-A y procedente de sus poseqiones; y asi recibio',el puerto todo ge'nero de manufactures y art'etilos extran*eros, cle. uso y conqiimo. K,:)nrel, sin irnitar




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'lo hab' gado
desarrollar su agriculture. En La Habana so,. ian car products del Pai's hasta entonces unos. cinco o seis buques al ano. Ahora, en menos tempo, le visitaron, entre. unas y otras, cerca de mil embarcaciones. Si un gran number vinieron a recoger despojos militaries, todas important pan-os, lienZos, seJas, vi 7 veres, articulos de industrial y ma's de tres millares de e3cIavos africanos; pocos menos en algunos meses que los cue !a CompanMa privilegiada habia intyoducido en veinte y tantos anos.
Examinemos ahora con rap dez' ie
I Ios acontecim* ntos'y las
causes que motivaron la paz que acababa de celebrarse en VerConociendo 'el gabinete espan-ol, al declarar la guerral, lo despreven*do de 'muchas de sus posesiones ultramarines
-procuro equilibrar los reverses que prevela invadiendo instantaneamente a Portugal, aliado de' Inglaterra,. y donde nada
-tampoco estaba 'preparado para"el rompimiento. El marque's dn. Srrria jenetro con mas de veinte mil hombres por las 'Provincias de Tras-os-mon't-es y Entre -Duero -y- Mino apoderandoso, en menos de'dos meses de las plazas de, Miranda, deBras anza, de Chaves, de Valencia de Alcdntara y Moncorbo. Ot-orto iba
-.Ya a ser embestida, cuando por intrigas pa-lac*egas tuvo Sarria que-entregar el Mando al teniente general conde de Aranda. Desembarcaba en Lisboa al mismo tiemro un cuerpo de diez m 'I inorleses a protege a, Portugal, enearga"ndose tambien del mando de h)s tronas portupruesas un ba'bil estrat'pr*co, el conde de la LiT)-Pe Buckbourg. No obstante, prosiguio' Aranda los progresog de su antecesor, sitiando y toman(In a Almnida. CastelRodri!ffo y Casfel-Branco; y rechaz' en todas parties. a los T)ortufru&-es y a sus auxiliare.q. obligqndo a La UT)ne -a refirarse. Pero desinue's de Pasar el Taio asaltando a Villa-Velha, la vicfilancia de su adversario, la difficult de racionarse, el ardor de la estncio'n y la animosidad del paisanaje le obligaron a evacuar la Extremadura portuguesa y a suspender una campan-a mas ffloriosa aue U'til.




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India Oriental, al saber la declaraci'n de guerra, el contraalmirante ingle's Corn-Ish rounio" en Madras una flotilla de nueve bergantines, dos fragatas y un navio para acometer a la isla da Luzo'n, casi indefensa. Cerca de su po pulosa capital, Manila, desembarco' a fines de setiembre, con mas oposicion que pe'rdida, un cuerpo de dos mil trescientos hombres acaudillados. por el brigadier Draper, siendo su presencia la primer noticia que recibw.se aquella ciudad del rompimiento. Dc.fendianla solamente un de-bil recinto y un castillo con un miller de indigents. Draper logro' rechazar una salida vigorous de la- guarnicion y abrir trinchera y pronta brecha en uno de los 1henzoS1 mas descubiertos de la plaza. Dy.---sechadas sus intirfl'aciones, la casalto' el ingle's con el mayor denuedo, entregandola durante a1gunas horas al ssaqueo y..a las iras del soldado. TZ1 Arzobispo, que gobernaba 'In- erim1monte, y el oi 'or D. Sim'n de Anda, so refugiaron en el cw- Qtilflo, despue's de pelear con un ardor menos propio de su estado y profession que de su patriotism. Pero vi.e'ndose sin municiones y sin viveres, celebraron con el codicioso Draper un convention por el cual se rescato' a aquella ciudad y al astillero de Cavite por dos millions de pesos y una libran-?.a de igual suma, que luego se apresuro' la tesoreria metropolitan a protestar. Previendo Cornish el ning'n valor de un giro tan forzoso, se anticipo' a realizarlo con ventaia, destacando a su navio y a una de sus fragatas ma's veleras a interceptor P.1 gale-5n que de Acapulco solia venir anualmente a Filipinas. El requltado excedio a su pensamiento. Los capitane's Parker y Kincy arresaron en effect a la gran nao de Acapulco, la Santisima Trinidad, cuyo valor y carga se apreciaron en cerca de
-tres m, il-lones de pesos.
I
Afecto' aun mas al Erario es-nalhol la capture de la fralgata Hermione, que cayo' en poder de otro crucero, al conducir de Lima a Cadiz mayor suma aun que la Sgntisbna TrInidad en dire7o y m- ercancias. Hubo que sugpender los suministros al eje'rcito vencedor en Portugal; y Carlos TH se apresuro' a firmer la paz, sin saber que el genio y la -pericia de D. Pedro Cevallos,
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Conduciendo al Brasil sus, armas victoriosas. Salvo' -a Portugal la estrella de su aliada.
El brigadier Cagigal fue' el que, al saber la novedad de la paz, se esforzo ma's, en serenar a los conquistadores, despues, de ser quien los, animo mas en -el empeflo. Al renunciarlo, cuando la supieron, acab' de aquietar a Aguiar, Chaco"n y Aro'stegui la nueva de, su ascenso a coroneles efectivos del eje'rcito. Madanaga y su teniente goberrfador en Bayamo D. Jose Antonio Quiroaa se apresuraron entonces a licenciar los mificianos. y ca restituir al Guarico los trescientos granaderos frantceses que habian recibido de refuerzo. El auditor Ulloa y el gobernador del castillo de los Angeles de Jagua suspnndieron sus prevenciones militaries; los socorros enviados de Cuba, de Puerto Pnncipe y de otros lugares, a ayudar a los conspiradores de La Habana, y cuyas avanzadas venian ya por la Macagua y por Guam-Litas, retrocedieron a situarse con el capital Solis en Villa Clara.
Alegando que aun no estaban publicadas, los, ingleses. y sus autoridades no observaron las paces tan fielmente. Como afin las ignorasen ya entrada febrero, los cruceros del contra-almirante Keppel apresaron en el archipie'lago a la balandra dO guerra San Carlos, al berga'ntipn Emprendedor, de Santiago de, 0-iba, y a dos fragatas de la Guaira, sorprendidas cerca de la Mona con diez mil fanegas de cacao. Estos dos buques, contando con la suspension de hostilidades, lejos de mudar de rumbo al divisarlos, se habin acercado sin el menor recelo a los navies ingleses.
Sorpresa muy inesperada. fue para Pehalver, Oquendo y sus, adeptos la de saber que, por el articulo 19 de los preliminaries AV
firma-dos en Versalles, iba La Habana a restituirse a su metropoli, en higar de seguir igual suerte que Jamaica. El segundo, que so'lo habia. excedido al primer en la dureza para realizer los cobras de Jos eclesia'sticos, acomodo' desde entonces su corlducta al sentido que exigia aquella noticia; pero el insatiable Pen-alver no hizo mas que dar different rumbo a sus manejos.
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que no procediese de las posesiones' inglesas. Como si asi pudiera. Penalve'r recoriciliarse con los comerciantes y propietarioscuya voluntad se habia. enajenado para siempre, afanose com apariencias de trabajar por el bien general, aunque en realidad para provecho 'propio, por intr oducir en el puerto articulos de Verac-uz sin pago de derecho-s. -S'lo consiguio' con ese intent agravar su criminalidad a los ojos del Gobierno. El natural deseo, de. reparar sus pe'rdidas pasadas y la suposicio'n. de que trasearnese indefinido inte'ryalo entr%,---A. aqu%,nllo- preliminaries y la restitucio'n del puerto a. su metropolis movieron a various especuladores a. aconsejar a Penalver que escribiese a dos de las princIpales casas de comercio de Veracruz, pidiendo remesas de products meji*canos para vend'.rselas en La Habana a los ingleses y cAmbiarlas 'product
por os extranjeros. Si 'a restitu6on
de la ciudad a Esp'an-a se'retardaba, como lo suponian, dos o tres anos, los I beneficios que podrian reporter con ese tralfico forzosamente hab'an de ser',.inmen3os. No vaci-lo" Peflallver(11) ante esa perspective. Despacho -Ares expediciones de go'ne,ro., inorleses a aquel 'puerto; puso'sle en correspondence con la qsa Ramada de Saenz Rico, una. d e las pkincipales de Vemcruz, y se apresuro a tomar otras disposiciones para organizer un extenso contrabanclo'con Campeche y otros puorto- de la Ame'rica Central, llevando'o todo en buqfies-espanoles. El mismo Keppel, aunque conociendo el verdadero fin' de esas maniobras, tenia que protegerlas, por su mismal, obli'acio'n de favorecer al comercio de sus nacio'nales.
Fue su pasajero mando indulgence, impartial y comedido. Rabiendo desaparecido las causes poco honrosas que dictaron a su hermano.-el.estran-amiento del Obispo a la Florida, no opuso, Ke "pel oposicion a su regreso en cuanto lo solicitaron el proviso A clero, los principles notables de la ciudad y aun los mismos'Penalver y Oquendo. Durante su destierro estuvo siendo el venerable Morell el consolad6h de los. hambrientos, desnudos y desamparados vecinos de San Agust'n, privados de todo traffic y recurso durante la campan~a. Aplico' aquel prelqrln n qnenrrprlnq hqqt.,q A illflmn Ahnln rIP ln q vorfnq siimns




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Incluyendo sus courts guarniciones, no existing en la Florida mas que unas tres mil almas del to.do linaie y condition, que al saber por el mismo' buque que fue a buscar al 00ispo, que iban a defender de otra potencia con arreglo al tratado de Versalles, proirumpieron en un gemido' unanixne. Todos. quenan abandoner aquella este'ril playa cdn aque'l prola'do, que despue's' de recover en su embarcacion a ,os pocos eclesia'sticos IU'go (62
espanoles que alli habia, "para que e no sirvieran de
irrisiOn a los herejes", fleto' otras'dos embarcaciones para lle-,
-varse. tambie'n un centenary de los, veci*nos mas, mennstnro'3-os,
-en, cuy oranchlo y vestuario acabo' de consumer cantos rocursos le,, restaban. Asi salio' de San Agustin el 11 de abril. Pero la contrariedad de los vientos y oiros accidents le forzaron a ..'emplear veinteljornadas en una. trave, ua que puede hacerse en
".6 1 G 3 1 "a la
tre" Ya era el 2 de mayo. cuando. se vi' sado
testa de su reban'o", en medio' de aclamaciones y repiques de la poblaciGn., .ero con anirno' muy preparado
si no para I*d*-ir, otra vez a hn! ,zo p-vfido -m,
am -.c n, desrotiqulz y ferocidad en eq, a. u di -a 19
"Albemarle), a Jo mei para. ent".---ar en o-ro cainipo de. batalla si no Igual, infenor a la primer.
La imliferencia y la moderacIGn de S;r Kepp-c11 le libraron, sin embargo, do los sinsabores que esperaba- Quedo"le tempo para referir al Rey hasta los accident's ma's pequenos de la dominacion inglesa en. la. Isla, v prestarla un servicio todavia mas 10til, introduciendo las colmenas de Florida quese propagaron por las campin-as de la grande Antilla con una rapidez inesperada.
Al recibir las primers noticias de la I' primer diligencia del marque'A de Cruillas, xirrey de Mejico, fue* disponer que salieran de Veracruz los, situados Para las Antillas espan-o'las, habie'ndose de orden de Keppel. publicado en La Habana en 4 de marzo la terlinacio'n de las hostilidades. D-lspacho i nmediatamente sus remesas con las fragatas de guerra Palas, Aguila, n rcrVin-I v"n"rIn"Ae% n -" C",
'Ro7n"rf xy rlr'%o vivnaa A' A 7 *C"" 1-




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a sus destines, auxiliandolas Montalvo como pudo. Con avisos ya recibidos por este vigilante funcionario de que la restitucio'n de la plaza se realizar'a ma's brevemente de lo que los interea'n de estar autorizado para
sados en su retard suponi'an., y U recibirla el mismo Madariaga, gobernador de Santiago, como no permitio" Keppel que los buques de Veracruz prolongasen Su permanencia en el puerto de La Habana ma's que los di 0 as indispensable para repararse, salio' Spinola el 26 de mayo a esperar a aquel jefe, estacionandose en Matanzas y Bocas de Jaruco. Eran los caudales que Ilevaba a aquel gobernador un auxilio indispensable para que se cubriesen los. primers, gastos de la toma de posesio'n de la ciudad.
Madariaga, desde 28 de abril, habia comunicado a Keppel y a Montalvo la commission que habl'a recibido del gobierno espanol para esa toma de posesio'n en nombre de su soberano. Un mes hab'a tardado el inorle's para contestarle (65 en 28 del siguiente, nue con todos sus deseos de apresurar la avacuacion, aun no estaba au torizado para entregarle la Capital por ninguna orden del suyo; y esa respuesta le hizo demorar a aquel jefe hasta el 16 de junio su salida de Santiago. Hizose al mar en ese dia, calculando que cuando Ilegase a la Capital se habria ya reeiNdo orden del gobierno singles para evacuarla. No podia prefer que otro general espan-ol, de ma's representation y con mas medics, se le anticipate en La Habana- a cumT)Iir en su lugar la halagiiena mission de recobrarla. Un dia antes habia despachado Madariaga un bergantin con tl,-es officials y un destAcamento veteran para posesionarse de Matanms, a cuya enentrerra no habia opuesto Keppel nin una oposicion.
No se termino en La Habana la ocupacion de sus conquistadores sin destruir, con notorio quebranto de las paces, el ar1 Ilevarse. La
senal y todo el material de guerra que no pod'an narracio'n-de tales atropellos, semejantes a los que en iguales casos ha cometido esa nacic'n en tantas parties, se la cederemos al' mismo Montalvo, al verdadero fundador de aquel fecundo taller de naves espanolas. Expreso'se asi en oficio de 3'de ju-