Citation
Cuba

Material Information

Title:
Cuba política, guerra, autonomía
Creator:
R. S. P
P., R. S
Place of Publication:
Madrid
Publisher:
Imp. de los hijos de J.A. García
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (79 pages) : ;

Subjects

Subjects / Keywords:
1895-1898 ( fast )
Politics and government ( fast )
Política y gobierno ( qlsp )
Politics and government -- Cuba -- 1895-1898 ( lcsh )
Politics and government -- Cuba ( lcsh )
Cuba ( fast )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Notes

Statement of Responsibility:
por R.S.P. ...

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
This item is presumed to be in the public domain. The University of Florida George A. Smathers Libraries respect the intellectual property rights of others and do not claim any copyright interest in this item. Users of this work have responsibility for determining copyright status prior to reusing, publishing or reproducing this item for purposes other than what is allowed by fair use or other copyright exemptions. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions may require permission of the copyright holder. The Smathers Libraries would like to learn more about this item and invite individuals or organizations to contact Digital Services (UFDC@uflib.ufl.edu) with any additional information they can provide.
Resource Identifier:
903218279 ( OCLC )
36100477 ( ALEPH )
Classification:
F1786 .P12 ( lcc )

Full Text



1Ti1S VOLUME HAS BEEN
miCROF ILED By THE UNIVERSITY OF FLORIDA LIBRARIES.










CUBA
POUTICA-GUERRA
AUTONOMtA'
R. S. P.
G- 0 J--, 17r A = 0 -lZ C 77 Z,
MADRID
INIP., FUND. Y F B. DE TIN'rAS Dj LOS HIJOS DE J. A. GARCiA
Calle de Campomanes, nAm. 6.
1897




Queda hecho el dep6sito que marca la ley. LAIM AMERICA




PROLOGO
Ni aun ciTi6adose al aspect national 6 interior del problema politico antillano, es possible quo quien jamds estuvo dentro del gobierno, ni ha estado un moment en el secret de la political, pueda contar con references exactas y con fundamentos s6lidos para describir el curso de los success, deseatraTiando su origin y sus finalidades verdaderas, ni tampoco para apreciar, con garantfa, el verdadero estado de lo que 6 todos los espaiioles preocupa.
Solamente d los que estdn dentro del Gobierno les es dado conocerlo con datos y antecedeates do irrecusable autenticidad. Si cabe admitir gradaci6n ea lo impossible, mds impossible es todavia f1jar la soluci6n. indefectible y oportuna que se impon-a en. el actual moment politico.
Desdo hace mucho tempo falta la informaci6n oflcial. La quo el Gobierno quiere publicar es deficiente, nada inaparcial, y responde 6 los fines quo su intenei6a persigue. La suministrada por la prensa result, las mis de las veces, en coatradicc;.6a manifiesta con la official, hasta el extreme do que hayan Ile-ado d ser incompatibles; otras veces coincided tras de negatives y regateos. Ea general, suede que de la combinaci6a do ambas resulta confusi6a perfecta, que vela la verdadera situaci6n de Cuba, lo mismo on lo military quo ea lo politico, en lo econ6mico y en lo administrative.
Do la informacl6a confldencial 6 reservada, no se puede tratar en pdblico. Circular de oido ea ofdo y con caatelosa reserve, impressions, hechos, cifras, protests, quejas y monstruosidades




A
de todos linajes, quo no puedea ni deben decirse ea alta voz, ni aun menos escribirse 6 imprimirse, sin desaflar ries-os morales (5 materials. Quizds la indiferencia y ]a fatiga, que la opinion pdblica senate ya, resulted de la. confusing formada por los cotejos do la verdad ofIcIal con la que la pronsa ha. ptiblicado y con ]a que han traido millares 6 millions de carts y de informed, testifleales.
Al ver quo, aun en circunstancias tan interesantes corno las actuales, parece ignorado en EspaTla lo-que pasa en Cuba, y desconocido todo lo que impoeta. para resolver un problema tan vital para la. Naci6n; y que esta defleiencia, ya sea elemental y concrete al conocimiento de la verdadera situaci6n, ya. balance d ]a convicci6n y d la fe necesarias para salvarla, Ilegan, no tan s6lo d la masa general de la opinion pdblica, sino tambi6n d los hombres politicos, que estdn en conditions 6 en la obligaci6a de beber en buenas fuentes 6 la. vez que de estudiar el problorna y de aportar ideas y ener.-fas para su re soluci6n, se explica. el modo como Cuba perdi6 su. paz material y no aflrm6 su paz moral, sin que en EspaRa. fuese conocida ]a march de aquella. political, nj se impusiese otra necesidad quo la de no variar de rumbo, ereyendo, de acuerdo con los beneficlados por la prosecuei6n del sistema durante diez y sieto aRos imperante, quo la paz se debla :1 6ste y d aqu6llos, y no-ando que la guerra pudiese venir por otra. causa. quo por el intent do iaodiflcar nuestra polftica colonial en las Antillas.
Las vacilaciones, la contradieci6n y la desconflanza haD sido las funestas caracterfsticas de nuestra polftlea en Cuba, especialmente d p,,irtir de 1893. Lo peor es que sigan si6ndolo, y serd que sigan oponiendo formidable dique al paso de una resoluci6n cuya corriente arrastre, en direcci6n salvadora, 6 la opini6a pilblica de la Penfnsula, de ]as colonies y de las Naciones que presencien el espect6culo de nuestras guerras colonials y estda interesadas on su fin.
Do. seguro quo en el extranjero no se admirard menos la grandeza do nuestro empeTio y la patri6tica abne-aci6n de nuestro, pueblo, que ]a cepiedad de sus -obernantes para no ceder ante ]a evidencia. Ningdn' pafs extraqjero pone, 6 puede poner, en tela do juicio nuestros derechos de soberanfa, ni tampoco dis-




cutir la raz6a que nos conduce al sacriftio ea aras de la integridad national. Pero todos tienen voto y lo emiten en contra de la irresoluci6n de nuestra political colonial, siempre subjetiva, siempre recelosa de peligros y creadora de otros mayors, siempre destructora do los resultados quo debieron obtenerse por virtue. de las con,,esioaes otorgadas durante la paz y do las victorias alcaazadas por nue'stros heroics soldados, enviados d Cuba con fines mucho inds altos y fecuados que la demostraci6n de su indiscutible superioridad sobre la rebeldfa que ibaa d castilgar, 6 la destrucei6a de la riqueza, cayo foment es deber anexo d nuestro derecho de donainio.
En vano han sonado en nuestro ofdo los consejos desinteresados 6 j ustarneute interesados de las Naciones que, con arreglo d las fases preseatadas por el problema de Caba, indicaron. la neeesidad de eatrar francameate en Ja vfa de reforms auton6micas, y, despu6s, de implantar ua r6gimen. dei-ual cardcter bien fuese semejaate A otros, bien original exclusive nuestro 6 calcado en el program del partido liberal cubaao. Nuest.ro Go bierno ha resistido, preteadioado que la acci6a railitar fuese la. exclusive triunfante y pacifl3adora; olvidando que, de tal empoRo, pudiera resultar desacreditado un ej6rcito incomparable en. esp;ritu y on valor, y perdidos aFlos, ocasioaes y tosoros imposibles de recuperar, y no creyendo que pueda Ilegar un dfa en quo la realidad se imponga, paro en que todo sea indtil y para todo sea tarde.
En tal estado las cosas; en-aTiada la Naci6a con la verdad oflcial, y engaTidndose d sf misma con hala-adores poro funestos optimismos, hemos Ilegado al pendltimo moment de la campa.Fia, al instance en quo el velo so aclara y se dibujan los contornos del desengailo, de la realidad y del error desnudos. Todos vemos lo que hay tras de este cuadro y: -n
, sin embargo, persisted
las fluctuaciones, las dudas, los amailos, las teorfas especulativas, las improsionabilidades y las obstinaciones.
Las opinions eraitidas en el peri6dico, en la interview 6 en cualquier parte, menos ea el cerrado Parlamento, s6lo denotan el grupo d que pertenece 6 se dirige cada personalidad, nunca. los effects queen sus entendimientos produced las pleas de convicei6a y lo escrito en las pdginas del process antillano. Ni si-




6
quiera son permanentes las ideas como profesadas d conciencia y obligadas por ]a profesi6n.
Estos advances y retrocesos son el peor peligro para. el porvenir de EspaTia. en las Antillas, y en este peligro, viviremos hasta. que la. catdstrofe Ilegue, si i s que antes no prevalence 6 son ya est6riles las convicciones y ]as energfas de los hombres politicos que en 1893 vieron con claridad (sin haberla olvidado un punto ni dejado, de proclamarla, y demostrarla) la. inutilidad. de todo esfuerzo, mientras no se entre de Ileno en la. nueva. vfa. political. sin hipocresfas, sin debilidades, sin reserves, como so va cuando no so ignorant Jos resorts que ]a acci6n polftica debe encontrar, ni el 6xito seguro de un acci6n military tan en6rgica. como bien combinada. con aqu6lla. Si el amor y respect al regimen parlamentario no vedasen perisar que, en algtin caso, convenga queel Poder ejecutivo sustituya. al legislative, ninguno serfa. m6sapropiado que el actual moment polffico, pues ello evita ]a discasi6n sobre asuntos cuya delicadeza y gravedad corron parejas, con el apasionamiento y la. ligereza con que son estudiados y discutidos. El Gobierno y los contadfsirnos hombres de Estado, capacitados para. concern el problema. en toda. su magnitude, deben estar convencidos de que es para. resuelto afrontando la impopularidad, mejor quo para tratado en discussions poligrosas y casi s6lo Itiles para. eludir responsabilidades.
Pero esta. consideraci6n A otras que hayan determined, ]a clausura del Parlamento (al menos por estos effects) durante los dos Altimos'aTios, bien fuera. que hubiesen prevalecido cuatro aRos antes y que el partido liberal hubiese podido resolver el problema de Cuba cual se lo propuso previsoramente en la. paz y sin los obstdculos que el partido conservator ha. querido y logrado, esquivar. En 1893, como en 1897, el problema antillano era para resuelto m6s quo para discutido. Entonces fu6 lo segundo, y durando aft ]a discussion, surgi6 ]a guerra. (1); ahora. ha de ser lo,
(1) Pocos deben ser ya los espailoles quo no reconozoan y lamenton el fanesto error cometido con la oposici6n al proyeeto Mau ra: para los reinisos & no persuadidos convene copier ]as siguientes confasiones hechas en Un folleto recientemente publicado por Trujillo, el director del peri6dico Separatista El Porvenir, de New York. El voto no puede ser m" autorizado, y dice:




7
primero, y do la resoluci6n dopende que acaben un estado de guerra y una situaci6n political, acerca de los cuales s6lo el Gobierno sabe la verdad, on la Penfnsula. En Cuba se sabe la verdad, aun cuando so calle por discreci6n, por patriotism 6 por terror; fuera do Espada se sabe, por desgracia, la. verdad, pero se dice y se propaga, por mayor desgracia, mucho mds que la verdad; torque los extranjeros no tienen el deber de ser discretos y patriotas para las cosas de EspaTla, ni temen castigo 6 perjuicios por ser indiscretos, exagerados 6 calumniadores.
No es raro que todo hombre pAblico important se haya visto obligado 6 decir lo que piensa, lo que sabe 6 lo que cree lfcito declarar acerea del giro que debe darse 6 conservarse 6 la polftica y 6 la guerra de Cuba; y es que de las consecuencias de ambas dependent ya el porvenir de EspaTaa y el advenimiento 6 la conjuraci6n de otro peligro euvo advance preocupa, con sobrada raz6n, d la Naci6n enter.
Esta se ha dejado Ilovar, sin protest, al sacrifice, y ninguno
i6i las reforms do Maura se implantan, el partido rovolucionario perece
-npor complete an Fernandina en Enero do 1895. ........ ... .... .. .... ... ... .... .... .. .. .. .. ............. .. ......... ... .
i7Hubieran bastado las reforms do Maura para angular ol prop6sito do
-nMarti. No hubiera tenido faerzas vivas al pais quo apoyaran al partido irevolacionario, si las reforms do Maura so implantan. ..... .. ... .. .... ... . .... ... ..... ... ..... ....... ... . .. ......... ....... .
ii& mediados do Novi embre bubo otra crisis partial on'el Gabinete Sargasta. Abarzuza, posibilista, se hizo cargo de la carters, do Ultramar. ,iMaura qued6 on al pesto do Gracia y Justicia. ?or las reforms do 6sto imadie dabs, ya un coming.,,
Nada extraro es que Trujillo se express ahora do o ito modo, siondo asi que on Julio do 1891 (3scribi6 6, un rovolucionario do primers, fila, residents en la Habana, lo que sigue:
tcEl pals tampoco ha responded y el reformismo es, sin dispute, el prinmer obstAculo quo ha encontrado la guerra.7i
La Uni6n Gonstitucional, su leader el Sr. Romero Robledo y cuantos les, acompaFaron on Is. jornada ob3tracoionista, pueden estar satisfeahos do su obra. Si ol sopiratismo vivi era (qua no vivirA,) les estarfa oterna y profunda, mente agradecido.
El Sr. Silvela ptiede convencerso ahora, aun cuando sea algo tarde, do que lasoluci6n al problema colonial no fu6 presentadabdestiempo y & deshora, sino muy & tempo y muy & hora pars, evitar los males ocasionados por una imperdonable oposici6n.




ha omitido de los que se le ban pedido tras do cada. agravaci6n de la desventura: hoy nada. pide, al parecer, y cualquiera creeria que i nada espera; mas pudiera suceder que un dfa esperase la Iiquidaci6n para. entregarse al mejor poster, pesto que no faltan codiciosos de hacerse cargo do nuestra. desgobernada. administraci6n, antes 6 despu6s de la catdstrofe.
Los profframas de gobierno; las opinions personals 6 coloctivas; las campaRas de lal prensa; los optimismos officials, etc., etc., atraen la. curiosidad un punto y luego son mirados con desd6n por nuestro pueblo; 6ste no se estremece sino ante la idea de que se le pidan nuevos sacrificios; y esto es, torque tome que seau tan est6riles 6 tan malversados como los anteriores. Tan s6lo se regocijarfa si, en breve plazo, se conquistase la. paz 6 surgiese algo que diera. fin d la guerra; para todo le han preparado los acontecimientos, menos para olvidar lo quo se debe al decor national.
Se ha. visto c6mo todos los groups politicos y los estadistas eminentes y no eminentes salvess muy contadas y honrosas excepciones, d cuya previsi6n, serenidad y constancia. hace ya j usficia la opini6n pAblica y la hard mayor la historic) han tenido que reetificarse d sf mismos en un espacio de tempo, corto, sf, para la vida de un Estado, pero demasiado largo en relaci6n con ]as responsabilidades que d cada minute contrafan luebando por el triunfo de sus errors, retrasando el obligado desenlace y ago,tando las fuerzas quo la Naci6n necesita para prosperar.
Pocos partidarios debe de tener ya la teorfa, fracasada en el Gobierno, de que la insurrecci6n de Cuba ha de sofocarse 6 terminar, exclusivamente, por medio de la guerra. y d fubrza de soldados. Rectificada. por el Gobierno, su ferviente mantenedor (aunque con reserves 6 conditions que esterilizaa la. moditicaci6n), no habrd quien se resigned A otros dos ahos do experience, y merits adn si se consider. que lo que, hubiese pasado en Cuba, si s6lo hubi6semos Ilevado allf 50 6 60.000 soldados, no serfa. nads que lo ocurrido habiendo enviado cerea de 200.000, pesto que la. rebeli6a no hubiera podido hacer mds que extenders por toda la isla, arrollando y destruyendo cuanto encontrase sobre su marcha, hasta que, pasada la sorpresa y adoptado un plan de campafta, sintiese los effects do las operations. Tampoco habrd ya




.muchos que creau en la tan decantada como adulterada political de la guerra.
Basta ahora ni en Cuba ni en el e-aranjero han sido sensible los resultados de que la ley de bases de 15 de Marzo de 1895 y sa ampliatoria de 21) de Abril do 1887 se publicasen en la Gaceta, ni siquiera medianto el decreto para su aplicaci6a con todas sus consecuencias. Algo debe de oponerse 6 los effects de este medicamento, mucho mds en6rgico que los que el actual m6dico do cabecera, el partido conservator, combati6 y rechaz6 durante cuatro aTios, como peligrosos y atentatorios d la soberanfa de EspaRa. Ese algo no puede ser mds que el modo, el pop quMn, el papa quMn las reforms se conceded y adtuiuistran. Se puede sospecliar que algo falta y algo sobra en el nuevo tratamiento.
Lanzada al viento por el lustre jefe del partido liberal su en6roica resoluci6a de plaatear la autonornfa preparada en Oaba desde 1879 por el partido liberal cubano, aparece un grupo polftico, cuyo jefe, el Sr. Silvela, despu6s de afirmar que las reforinas del Sr. Cdnovas represents la dimisl6a de nuestra soberanfa, anuncia que tended fe en que la autonomy a sea soluci6a para el proble-ma cubano, si su implantaci6n pacifica la isla; pero que la juz-arA ineficaz 6 contraproducente (cual Ilevan trazas de serlo las avanzadas reforms del Sr. Cdnovas), si no la pacifica. No es possible quo haya a1guien capaz de rebatir, 6 siquiera de objetar algo 6 dicha coaclusi6n: lo dnico que cabe pensar es que d su autor faltan convicciones y fe para la soluci6n ajena, y esto es tan natural, como que sin ellas no pueda haber orieataci6a poIdica ni inspirar conflanza al pafs.
La precedent conclusion recuerda otra expuesta en el Parlainento por la raisma digufsima 6 lustre personalidad, cuando estaba en tod.o su ardor la lucha entablada en Cuba entre el partidode Uni6a Constitucional de oposici6a, y los partidos reformist y autonomista, adictos al proyeeto del Sr. Maura. Lamentdbase el seRor Silvela do que en Cuba se hubiese credo un perfodo constitayente; consignaba sus iududables peligros6invitaba alGobierno libe ral que lo terminate. Umo habfa de torminar mientras no so iniciase y se admitiese una transacci6n rational por los quo impodfan ol 6xito del proyeeto? El Sr. Silvela era uno de-ellos, por qa6 no practice la sa-ludable teoria que predicaba? Por lo




10
visto esperaba tambi6n para juz-ar el resultado de unas reforms
6 su fracaso, sin que fuesen ley (1).
(1) El Sr. Silvela so-9tuvo qua la transacci6n nocesaria para terminal aquel estado constituents, dobia ser impuesta por at Gobierao liberal presenthndola A las Wmaras como obra suya.
aCon qui6n habia de transigir? Sin duda con la intransigence, torque at autonomismo y at reformismo aceptaban at proyeeto y atacaban to quo on las Cortes so transigiese. Lo sub3tancial do la obra del Sr. Maura era at reconocimiento de personalidad & la colonial, y este fu6 rotundamente rechazado por la intransigence do Uni6n Constitucional. Hasta tanto qua 6sta acopt6 aquel principio an una 6 otra forma, at Gobierno liberal no pudo prosentar la transacci6n: to qua la aceptaci6n tard6, fu6 to qua dur6 at ostado constituyente, y luego ha dorado y dura todo at tiompo qua la ley Maura ha estado sin aplicar y to qua tarde an regir la ampliaci6a C ,novas.
Qua at Sr. Silvela cooper & la resistencia contra la transacci6n, se com prob6 at oirle decir on at Congreso (sesi6n de 12 do Fabrero de 1895) quo, con la formula entonces adoptada, se iba demasiado lejos y dernasiado pronto d'la nueva orientaci6n del regimen colonial. Ya puede ir observando to sucedido por no haber Ilt3gado antes, y hasta d6nde vamos Ilegando por no haber aplioado aquello tempo.
Finalmente: 6croia, on ofecto, at Sr. Silvela qua el roble secular, Za aiiwa eveina, elpartido que, en dias tristisimos no related 8angre, concurso y Irecur8os d la Nacih., fu6 exclusivamento la parte intransigents de la Uni6n Constitucional? 6Ignoraba quo on aquellos dias tristisimos s6lo existia at antiguo partido asparaol, reorganizado on 1878, clesprondi6ndose de 61 un partido intermedio con at nombra do Uni6u Constitucional? 6No sabia quo una gran parte de 6sto, tan descondiente coino at todo del partido espallol, fu6 la qua constituy6 at reforraismo, 6 sea el partido adicto at proyeeto pre'sentado & las Cortes por at Gobiorno do S. M.? 8Da d6nde creia at Sr. Silvela quo habia, salido at reformismo? Pues procedia direct y legitimamente del roble secular, de la afiosa encina del partido espaRol, to mismo qua la otra party 6 sea la intrawigencia de Uni6n Constitucional.
Esta (nunca el reformismo) fu6 la qua degener6 an r6volucionaria (an at sentido quo at Sr. Silvela di6 & asta. palabra an la sesi6n del 26 de!Febroro do 1895), esta fu6 la au tora de la agitaci6n political lamentada por at Sr. Silvela an la misma sesi6n, con el error do atribuirla at reformismo, A cayo partido sin saber to quo era, ni do d6nde procadia, se pormiti6 dar at noinbre de obra de un moment, menuda 6 insignificant creaci6n. Si at partido adicto incondicional at ponsamiento y h ]a obra del Gobierno do S. M. respect de la oriaataci6n political, marece del Sr. Silvola los calificativos de rovolucionawrio y perturbador, qu6 nombre roserva par& at do oposici6n violent, mientras no trans;jan 6 so modern? Asi ban discutido y ast so ban informado nuestros prohombres: asi hemos recogido los frutos.
Asi se ascribe la historiayasi sehace political, cuando no se hace otra poor.




Queda, por lo tanto, en pie, como Anica soluci6n seria, meditada y viable para el intent honrado y patri6tico de resolver (31 problema de Cuba, disipando antes ]as sombras quo lo envuelven, ]a presented, dentro del program del partido liberal, por su lustre jefe el Sr. Sagasta, rnuy Men acompaRado en la inspiraci6n de talprop6sito por los hombres cuya previsi6n tendi6 6 evitar las actuales desdichas do la Patria: la inmediata, franca, leal y conflada implantaci6n de ]a autonomfa, tal cual la ha deflnido, propagado y defendido el partido liberal de Cuba; la que destierre exclusivismos 6 intoleranclas; la quo, conservando f ntegra la soberanfa de EspaTia, beneficie por igual I los elements insulates y peninsulares de aquella sociedad, de la cual todos los hombres de arraigo tongan igual derecho 6 intervenor en los negocios pAblicos, y en la cual sociedad no en el partido autonomista (ni en otro a1guno) debe vincularse, torque ella ofrece, de sobra, elements para un regimen de gobierno stable, flel y respetado, digan lo que quieran, on sus detracciones convergentes, la reacci6n y la revoluci6n.
La discussion de este punto quedard hecha con s6lo recopilar y comentar la march do la polftica desarrollada on Cuba desde que la insurrecei6n esta116. Es historic archisabida por todos los espaRoles que hayan seguido el curso de los success y se hayan fijado en ellos; mds sabida es de los que han dirigido la campaha del Gobierno, la han secundado 6 la han sufrido. Pero reunida, aunque concentrada, facility la Ilegada al punto donde, no sin raz6n, se halla f1ja la atenci6n naicional.
Que nadie lea ofensas en las censures, ni agravios 6 respects vivos 6 d memories sagradas en la apreciaci6n de los errors; pues d 6sta y d las censures no puede menos de ir siempre unida la falibilidad. Que 6sta, y no la mala ii3tenci6n 6 el contact con la calumnia, est6 siempre d mano del lector para aplicarla y dispensar los errors de juicios 6 las deficiencies de la informaci6n.







POLITICAL Y GUERRA
Asi cot-no la situaci6n creada ea EspaTla despu6s de la restauraci6n. hal16 inds facilidades que la sobrevenida en los Altimos ahos del perfodo revolucionario, para sofocar la insurrecei6n carlista, torque esta prosper d favor de las quejas que el. espiritu conservator de ciertas provincial tenfa contra los excess de la revoluri6n, la cual adquiri6, pocod poco, uri sentido antimondrquico y anticat6li( o que resultaba autipitico al pueblo espahol, asimismo cabe raciocinar que la instauraci6n en Cuba de tin r6gimen liberal sin distingos, hasta la igualdad de derechos y de leyes; caracterizado Vor la deseentralizaci6n.. hasta la antonomfa administrative, y por el reconocirniento do la personalidad d la colonial, todo sin menoscabo de la unidad national espaTiola, encontrarfa mayors facilidades para sofocar, por medio de !as arrnas, una insurrecci6n separatist cuyos fautores han sacado criminal partido y provecho do las quejas que el espfritu' liberal de Cuba tenfa contra los excess del grupo polftico favorito de los Gobiernos metropolitan, contra ]a resistencia de 6stos variar el. rurabo do la polftica colonial, y contra el error (perdurable al. parecer), do 6sta, de softener lo que, si te6ricamente parecia el mAs firme sost6n do la integridad national, en realidad era oscuela monopolizadora, agotada, fracasada y antipdfica al pafs, por mds que tin dfa hubiese sido salvadora y oportuna para inaugural la era comenzada en 1878.
Ante la insurrecci6a pareci6 siempre necesario unir la acci6a political d la acci6n. military: en el estado d que las cosas han Ilegado, es ya indispensable que, 6 la fuerza material do las armas se una la -ran fuerza moral do las ideas, de las radicals y saludables reforms.
Se impono una realidad polftica y administrative que destruya, en lo possible, todos los g6rmenes de descontento, de desconflanza: y de posimismo; que haga. v6r palpablemente, hasta 6 los




mds obeecados, quo la causa do Espalia y de la. legalidad es, al mismo tempo que la causa de lealtad d la madre Patria, del orden y de la. ley, la del progress moral y material, la do la libertad, la del derecho, la. de la justicia, la de igualdad entre espaholes investidos de la misma ciudadanfa, y que to haga ver tan palpablemente, que nin.-dn sofisma, ninguna declaraci6n, ninguna hip6rbole pueda obscurecerlo.
Estas afirmaciones son autonomistas. tPor qu6 negarlo? Proceden, on espfritu y en letra, del campo de la autonomfa, do ese ideal politico cuyos adversaries y detractors, lejos de cuidarlo y resistirlo, simultdneamente, como una soluci6a del porvenir y do preparer d Guba y d la. opinion pdblica de Espafia para. que marchasen hacia 61 con la may.,)r lentitud possible, han dejado crear circunstancias en las que se imponga como soluci6n nacional urgent para restablecer la normalidad.
Suede hoy, en gran escala, to que aconteci6 at flrmarse el pacto del Zanj6n, cuyo espfritu (mds amplio que su letra) fu6 el germen de la idea autonomista legal y basada. en las garantfas de una sincere defense de la paz y de la. integridad national. Sobre esta idea so fund6 un partido que flaba su triunfo d la evoluci6n, nunca A la revoluci6a; que propagaba sus ideals del modo que mayors fuerzas y voluntades pudiese restart d la causa. separatista, y que los explan6, d partir de 1879, en los programs, manifestos y exposiciones dados at pafs y at Gobierno por la siempre leal Junta directive del partido liberal de Ouba.
En 1878 se persigui6 y logr6 el Ormino de una guerr a do diez alios d cambio de que comenzase uaa era de aproximaciones sucesivas d ]a igualdad polftica, coastante aspiraci6a de las precedentes generaciones cubanas; triunf6 definitivamente el principio de laespecialidad en el regimen de gobierno y administration consignado en las Gonstituciones de 1837, 1845 y 1876; en una. palabra, qued6 conflrmado y legalizado el criteria colonial definido en el predmbulo del decreto de 25 do Noviambre de 1865, obra. del Sr. Gdnovas, on el cual so ratinc6 en 1895.
Gierto es que el general Martinez Campos intent, en 1878, introducir reforms en aquel r6gimen administration, torque las crefa convenientes, aun cuando no habfan sido estipuladas en el convention, y que, sogdn ha manifestado dicho general, no se implantaron torque la opinion p0lica no estaba bastante preparada, en Cuba ni en la Peninsula, papa tales empe;-ios, y era preciso contar con el factor indispensable del tiernpo. Pero son muchos los que saben 6 piensan quo el fracas de aquel proyeeto reformist se debi6 d que su autor M vencido por la. intrausigencia, mal llamada asimilista. 6 integrista, d cuyo frente so hallaba el Sr. Cdnowas, d despecho de su criteria colonial specialist.




Los diez y siete aRos de paz material trascurridos desde 1878 d 1885 parece que debfan ser tiompo suflciente y factor de preparaci6n en la opinion pdblica, de progress politico y social en Cuba y de m6ritos para recibir lo que antes se consider inoportuno.
De todo hubo, except de preparaci6n en la opinion peninsular, de Convicci6n y de desinter6s para iniciar el cambio de r6gimen proyeetado y propuesto por el Gobierno liberal en 1893.
Por fin, en 1895, ante la honda perturbaci6a polftica reinante en Cuba, ante el peligro de una pr6xima 6 irremediable perturbaci6n material, y con el buen fla de terminal el aciago perfodo constituents quo la isla atravesaba desdo 1893, se votaron unas reforms, congregdndose todos lPs partidos liberals de la Peninsula y todos los legalese de Cuba para aprobar, unos satisfechos y otros resignados, la ley destinada 6 inaugural un r6gimen antillano de cardeter auton6mico. Aquellos reforms, A otras andlogamente inspiradas, hubieran sido, en 1893, un advance politico capaz de precaver el mal que amenazaba; en 1895 vinieron 6 ser un convention con el pais ante una insurrecci6a que estaba estallando, cuya conspiraci6a y estfmalo se habfan hecho explotando las desconflanzas nacidas por virtue do la harto visible resistencia que la political espaiiola ofreefa siompre que se trataba de reformer lo que las necesidades administrative, econ6micas y arancelarias de la colonial exicfan ea direcci6a hacia la amplia descentralizaci6a 6 autonomia administrative.
Del mismo modo que en 1878 fracas el pensamiento reformista del general Martinez Campos, fracas on 1894 la realidad reformist sancionada el 15 de Marzo de dicho dltimo aio.
Cay6 6sta en manos del partido conservator, coavertido en Poder ejecutivo. El propio jefe de b-ste, que dijo considerarla ccorno un medio de aquietar los espiritus y haberla votado _por patriotism, papa la unidn de los que andaban divididos, Y Porque con ella se rendid tribute al espiritu de estos temposs) el inismo Sr. Cdnovas era el que con estas palabras daba cardeter de pacto A la concesi6a otorgada, reservaba su aplicaci6a para el uso future y exclusive del partido insular que se habfa opuesto tenazmente d la reform.
Qu6 valor habfa de tener 6sta, ni qu6 esperanzas habfa de infundir al pueblo de Cuba, que veia. c6mo pasaba el tempo, sin que la ley sancionada se aplicase, 6 -la colonial, de la cual cinco provincial disfrutaban absolute y perfecta paz, y que se couvencfa do que era segura su mixtiflcaci6n en manos de un partido insular nada undnime en aceptar como buena la ley de bases, y que decfa, sin recato, que 6sta consagraba un sislema qu e se acercaba d la aulonomid, despu6s de haber consigaado millares




de veces, durante diez y siete aflos, quo la autonomid es el separatismo, la deshonra de Espa;M y la ruina de Cuba?
Sucedi6 To que 16gicarnente habfa de suceder: la publicacl6n de la ley do 15 do Marzo de 1895 en la Gaceta, y la declaraci6ri del jefe del Poder ejecutivo, favorable d su implaniaci6n inds expansive, despv0s del sowtimiento incondicional 6 del venci,wi nto de la rebeldia pog- medio de las armas, resultaron contraprodacentes, d pesar de la conflada y serena calma de las Juntas directives de los dos partidos liberals cubanos; torque las masas, lejos de ver despejarse el horizonte de sus aspiraciones legalas, vieron comprobados los posimismos y las desconflanzas propaganda por los incitadores d la robeldfa armada. Convencidos hasta la evidencia, de que no serial planteadas, 6 To serial deslealmente y mixtifleadas por mano y para el desacreditado uso exclftsivo del partido Uni6n Constitucionah intervenidas por la falsedad polftica imperante durante diez y I sieto aTios y con amaTios qae irnpidiesen la entrada de los elements liberals insulares y peninsulares en los organisms de nueva creaci6n i rectificar procedimientos. sin atajar codicias en la adnainistraci6n, ni menos disponerse d realizer la reform arancelaria, se persnadierou de quo To positive era que se hallaban condenadas d no poder esperar otra oosa qun la. prosecuci6n del stOu quo poIffico-administrativo y do la famous teorfa de la realidad nacional en To econ6mico.
Del pacto del Zanj6n habfaso cumplido la Tetra, torque el insigne caudillo que To fIrm6, aceptando la capitulacl6n de lo, rebeldes, al cabo de diez afios de estarso dicienclo qm, la _Naci6n no pod;a trata con inszr)-r(,ctos, fu6 respetado como cumplidor de To estipulado y lo cumpli6, asentando las bases para que so cumpliese igualmente todo; aquel pro 'grama politico, aplicando 6 Cuba las libertades que se gozaban en la Peninsula, si bien aproveohando ]a especialidad autorizada en ol art. 89 de la Constituci6n, para restoring las leyes del modo que so estimate convenient al interns national y adecuado J las conditions especiales do aquella sociedad y de aquel torritorio, y 6 su estado de culture social y polftica.
Si estas restrictions, 6 el modo corno la especialidad sigui(5 siendo interpreted, faltaron, sobraron 6 dejaron de ser oportunas en los Altimos aRos do paz; prolongando demasiado el perfodo de recelos y de suspicacias, 6 refrenando la march progresiva que se impose como ley natural para las sociedades pr6speras y cults, no fu6 culpa del pacifleador, sino de los Gobiernos quo se esclavizaron. 6 una polftica doterminada y no vieron el absurd en que cafan, al creer que podia ser stable el equilibrio de una sociedad polftica, en la cual hublese un partido legal,




17
casi totalmonte compuesto de hijos del pafs, active y decidido en su propaganda, conflado (por la experience de su decisive. inter-* venci6n on el t6rmino de la gueg-ra chica) en. la eficacia de su influence sobro el pueblo do Cuba, y obligado d nutrirse, casi exclusivamente, de las masas liberals y de los elements que habfan guerreado por la conquista de libertades; iy que 6ste partido fntegro se resignase d vivir indefinidamente en. la. oposici6n, fuese cual fuese el matiz do la polftica metropolitan, sin esperanza, inspirando siempre las mismas desconflanzas que el separatismo, y sin de.jarle ver siquiera deseos nacionales francs (ya que no empeTios), para Ilevar la polftica colonial en direcci6n. de su program legal 6 irnpregnado en el espiritu de, un pacto de paz, d cuyo establecimiento el autonomismo habfa contribufdo, eficaz si Do decisivamente, cuantas veces habfa sido turbada, despu6s do 1878, por la. minorfa obeecada, impenitente y especuladora del separatism!
Lo que qued6 incumplido del pacto del Zanj6n, fu6 su espfritu' lo que no estaba oscrito; aquellas reforms que el general Martfuez Campos quiso implantar desde luego, en. cuyo empefio fracas6, no torque comprendiese haber padecido error de oportunidad, sino torque fu6 vencido y arrollado por el intei-6s opuesto del entonces naciente partido de Uni6n. Constitutional, afiado del conservator peninsular, para quo la polftica colonial no saliese del molde de un program tan vago 6 indefinido como lo es la formula do la. asimilaci6n rational y possible. QuizJs el insigne paciflcador guardase in pktore aquella idea reformist. Ayuda A pensarlo la circunspecci6n. con que presenci6 ]a lucha polftica iniciada en. 1893; pero no tan s6lo no guard rencores para los quo le vencieron. on el campo de la polftica, sino que accept otra vez el mando superior de Cuba sin mirar peligros ni dificultades; flando el 6xito en la indiscutible conflanza que su levantada. y caballerosa polftica habfa inspirado d los hombres de la pasada guerra y d los elements liberals, y en la no inenos indiscutible que 6stos so habfan ganado en el dnimo del caudillo por su conducta. desde 1878.
Por qu6 fracas en 1895?
La. campaiia, military de caudillo tan acreditado y conocedor profound do Cuba y de la guerra que iba d hacer, no es para analizada pDr los que no conocomos al detalle todo el plan de organizaci6n y do operations, su desarrollo, la raz6n y el resul2




tado de sus 6xitos y do sus desastres. Menos podemos former juicio, conociendo tan s6lo la parte prudential que ol Gobierno, di6 6 concern, entresaedndola de la verdad total comunicada con honrada franqueza y buena, fe por el general Martfaez Campos on sus parties de campa5a.
Sin embargo, onlazando lo, que se sabe acerca de algunos episodios culminates de la primer otapa de su mando, puede sospecharse 6 deducirse cudado y d6nde fracas el pensamiento pacificador del general Campos, como, general en jefe.
Todo acab6 en Peralejo, aun cuando ni entonces ni luego hubiese raz6n para que menguase en lo mds mfnimo la alta reputaci6n del general Campos. No parece probable que el lustre general deje escritas las Mmeorias sobre la que, hasta el presented, es sti Altima campada. Si lo hiciese, y nada absolutaynente ornitiese, bien seo-uro es que nina-una sombra empaiiarla. la celebridad do su nombre y ei brillo de sus m6ritos militaries.
Pero bubo un fracas polftico, del cual fueroa effects el desarrollo y la invasi6a insarreccional por toda la isla. De este fracaso, si bien el general puedo ser considered irresponsible, como mandatario de un Gobierno, no puede serlo totalmente, torque su autoridad, su historic y sus prestigious le colocaban en conditions excepcionalmente favorable para negarse d ser ins trumento do errors 6 de bastardfas, fatales y contraproducentes para realizer ]a misi6n que d Cuba le Ilev6.
Lle-6 d la Habana d flnes de Abril y pregunt6 si habfan Ile-gado ya el decreto y el articulado para la inmediata aplicaci6n do la ley do bases de 15 de Marzo de 1895. jrafa el prop6sito de. implantarlas? Puede afirmarse con toda seguridad. iSe ratifIc6 en tal prop6sito, al hallar cinco provincial en paz absolute y la insurrecci6n d6bil, desorganizada y localizada en una parte do la de Santiago de Cuba? Indudablemente que sf, pesto que cuando Ileg6 6 la Habana habfa visitado el Anico foco, de la que ya todos tenfan por fracasada rebeli6n, y conocia el estado general de la. isla. Pues si anhelaba implantar pronto el nuevo regimen, por qu6 no lo hizo como su coraz6n se lo aconsejaba y cual sa autoridad le permitia exigirlo y realizarlo? Por ventura ignoraba antes de Ilegar, 6 no vi6, desde el primer instant do su mando, que ]a aplicaci6a de aquella ley era lo que esperaba de 61, exclusivamente de 0, y lo que pedfa el pafs liberal, con cuya fuerza y apoyo habia de contarse en primer t6rmino para sofocar la insurrecci6n?
Todos sabemos que en el partido conservator y on el de Uni6a Constitutional radic6 la fuerza de resistencia contra la reform proyeetada on 1893: el autor y los partidarios de 6sta. fueron tildados por aqu6llos, cuando menos, do ciegos, de locos 6 do per-




turbadores, y, cuando m6s, de aliados con el separatism, por iniciar y defender, respectivamente, el principio de la concesi6n de personalidad d las Antillas; por reconocerles el derecho d intervenir en el manejo do sus interests, con la responsabilidad consiguiente A este manejo; y por intentar romper los molds que la Uni6n Constitucloaal querfa conservar para monopolizer indefinidamente el gobierno y la adrninistraci6n antillana, so pretext de ser el irremplazable y linico defensor de la soberanfa de Espaiia.
Las fuerzas political quo segufan d los anaternatizadores del proyeeto no constitufan, ni con mucho, mayoria en la opinion pdblica de Cuba, ni aua con los amaTios y falsedades del censo electoral subsisteate despu6s de la reform he(,,ha en 1893; porque la formaci6n del mercer partido, 6 sea el reformist, habfa restado grades fuerzas ]as electorates que en dichoano votaron la diputaci6a 6 Cortes, antes de la presentaci6n del proyeeto Maura. La aliariza entre reformists y autonomistas era natural entre agrupaciories interesadas en que el proyecto faese ley-, los unos, torque el espfritu des central izado r do 6sta constituia el nervio y el punto de arranque de su program; los otros, torque ella abrfa camino para que la political antillana marchase hacia su ideal. Aquella alianza fa6 Ramada contubernio escaudaloso y antiespahol. La raz6n de recurso y de juicios tales era la persuasi6ri, por experience, de que unidos los dos partidos liberals
sustitufdos el favor y el privilegio official por la neutralidad (d lo, cual la intrausigencia antirreformista Ilamaba violencia y atropello), la victoria serfa slempre segura y definitive para los adictos al proyeeto de ley presented d las Cortes por el Gobierno del Sr. Sagasta.
Y ahora d cualquiera le ocurre pre-untar: 06mo, dominando, ,en Guba la idea reformist, no domino en la Peninsula, ante la representaci6a national y la opini6ri pdblica?
Porque el partido autonomista portorriqueilo estaba retrafdo; torque la reprosentaci6a de Cuba en Cortes distaba mucho do ser ]a encarnaci6n del ponsarnioato y del deseo generalmente dominantes d la saz,5n, en raz,,)a d que habia sido votada antes de la presentaci6n del proyeeto Maura y de que se soparase de la Uni6n Constitucional para former nuevo partido, la gran masa de sus adictos.
Hecho esto, faltaba d la reci6a con-regada agrupaci6n la organizaci6n que la Uaija Constitufional tonfa despu6s de quince aios de vida y do protecci6n. S61o dos Diputados so habfan adherido al reformismo; las daicas elocciones parciales verifleadas en Cdrdenas y la Habana en Junio de 1893, pocos dfas despu6s de presentarse d las Cortes el proyeoto de reform, y en Col6n




20
en 1894, dieron tres Diputados, reformists, de los cuatro elegidos, y de aqu6llos s6lo dos juraron on 1894. La reprosentaci6n autonomista en Cortes era brilliant y digna; pero su defense del reformismo era contraproducente ante la reacci6n, torque entonces 6sta tildaba de sospechoso y do separatist todo cuanto era mirado con simpatfas 6 defendido por el autonomismo.
El resultado era quo, por este conduct, ni la representaci6n national ni la opinl6n pAblica podfan medir el peso do cada una de las fuerzas political de Cuba, ni saber la verdad acerca do la situaci6n allf creada, y de los peligrosos effects y del probable fruto de sostenerla y prolongarla. El fruto de esta prolongaci6a era ]a guerra. Pero la reacci6n pseudo-integrista, con su autoridad de mayoria apareate y con alardes de espaholismo, decia i voz en cello, quela guerra seria consecuencia de los obstdculos que la idea reformist ponfa 6 la expedite y privilegiada dominaci6n de la escuela mal Ilamada asimilista. Gkno habfa de dudar la naci6a mientras viese quo tal tesis era apoyada por el partido conservator, con los Sres. Romero Robledo y Cdnovas d la cabeza; por una gran parte, si no una mayorfa del partido liberal; por algunos dem6cratas, y en general por todos los que. nada hacian para tocar la realidad, aferrados d ]a retina del pasado; engaTiados por ]a especulaci6n y la patrioteria, voceadoras del patriotisino; y que no vefan, en suma, que la guerra podfa resultar de la explotaci6n de desconflanzas y pesimismos acerea del interns de Espaha para sus colonies; y en dltimo t6rmino, que podfa darle combustible ]a desesperaci6n de masas en ]as cuales habfa arraigado el anheto de reforms instauradoras do un r61-imende justicia, moralidady progress, al verse atropelladas poruna minoria codiciosa de imposiciones, do explotaci6a y de dominion?
En una palabra: se fabric la decepci6n, el mds active veneno que puede beber un pueblo conocedor de su culture, de su raz6n, de su derecho y de sus interests, despu6s de esperanzarle con ofertas de pro(,resos bacia sus ideals.
Pocos meses antes de estallar la insurrecei6n, ol general Martfnez Campos confesaba estar poco enterado 6 algo desorientado acerca de ]a political antillana. No debfa atribuirse d esta afirmaci6n otro dietado que el de la modestia que caracteriza 6 dicha alta personalidad, aun cuando su silencio y su actitud la hiciesen aparecer distraida 6 alejada del carso de los success duranto los dos aTos de lucha polftica; torque es evidence que recibfa constant informaci6n, si bien procedente de criterion com-




21
prometidos 6 apasionados por el predominio de la Uni6n Constitucional y contraries al reformismo.
Fdcilmente se comprob6 sa contagion de parcialidad, al verle embarear acompaiado de algunos elements reconocidamente iatransigentes; Ilevar al Gobierno general otros de igual fndole, y, mds tarde, poner la Iglosia en maaos de Lutero, que no otra cosa fu6 consentir quo todos los resorts del gobierno y do la adrainistraci6n, acompaRados de la inauencia, fuesen al poder y I beneficio de una intransigence rpaccionaria, insatiable y dvida. de recuperar en un dfa de monopolio todo lo perdido en tres aiios de igualdad legal.
El general Campos de 1878, el del Zanj6n, era id6ntico al Senator que, en 1895, pocos dias antes de embarcar para Cuba, proclamaba y demostraba quo no cabfa otra polftica que la de imparcialidad, atracci6a y conflanza para todos los partidos legalese. de aquella Antilla; y era id6utico tambi6n al goberaante que desembarcaba diciendo traer la espada y la rama de oliva para hacer la paz.
Pero este general Campos en nada se parecfa al que, bajo la influence 6 las 6rdenes del Gobierno conservator, rehufa hablar 6 no tonfa inter s en hacerlo, con su antecesor en el cargo quo iba d desempeTiar; iater6s que parecfa natural, ya que no faese para recibir directamente el mando, y esouchar de los labios del quo en 61 cesaba los utilfsimos informed y antecedents que 6ste habfa de poderle, dar y facilitar, y quo tan necesarios 6 tiles parece que debian ser on tan criLicas y diffeiles circuastancias al nuevo gobernante, 6 lo inenos como atenci6n que correspondiese d la deferencia del general que gustoso le esper6, d ruegos del Gobierno, si-,q quo olvidase corisignar la satisfacci6n que le cabria si se le desigriaba un pesto para server d las 6rdenes del nuevo general en jefe y combatir coiltra los enemigos do la patria.
Tampoco era semejante al. general Campos que se avenfa d gobernar rodeado de un juego do autoridades y do funcioaarios, algunos impopulares y odiosos, otros desacreditados, todos comprometidos en favor de la reacci6n intransigence y ansiosa do venganzas polfticas.
Tampoco se pareefa al general Campos que se conformaba con protege una demora, que el recelo habfa do interpreter como, oposici6a d irnplantar la ley de reforms sancionada por S. M.
Finalmente, el general Campos, fiel y conflado cumplidor do lo pactado con los elements liberals on 1878, aunque cauteloso y hdbil para dictar disposiciones provisoras al. aplicar las libertades y el regimen constituciorial, distaba mucho del general Campos quo, d mediados de 1895, autorizaba 6 se dejaba imponer una. perturbadora y peligrosfsima renovaci6a general gubernativa do




22
los Ayuntamientos do la isla, contraviniendo los terminates. precepts del art. 92 de la ley electoral y de los 45 y 46 de ]a municipal, con el deliberado y alcanzado flu de dar exclusive preponderancia d la Vni6n Constitucional en las corporations municipales, con excepci6a do las contadas en quP ningda esfaerzo, hubiese bastado para hacer la total transformaci6n y lograr el fia perseguido. Casi todos los Ayuntamientos que tenfan mayorfas reforrnistas 6 autonomistas, quedaron dominados por mayorfas. constitution ales merced al artificio.
Este ray6 en esedndalo, cual se imponfa para lograr el deseado objeto. Fu6 precise en various punts designer para concejales d personas que carcefan de capacidad legal por falta de vocindad, por no ser contribuyentes 6 por tener, mAs 6 menos encubiertamente, contracts y negocios con el municipio, con la provincia 6 con el Estado. Se Ileg6 al extreme de que la designaci6a recayese on difuntos, donde hubiera sido forzoso designer reformistas -d autonomistas, por no oxistir constitucionales para constituir la corporation.
Los Aytintamientos, constituidos despu6s de ]a expulsion gubernativa de aquellos dos partidos legalese, votaron terns reaccionarias para alcaldes; y 6stos, sornetidos d la direeci6n do la Uni6n Constitucional, completaron el atropello y el despojo del derecho, excluyendo, d niano airada, del censo electoral d todos los electors reformists y autonornistas de capacidad antigua, notoria y le.-al, y otorgando el voto d cons titucion ales que carecfan de derecho para obtenerlo.
Asf se hizo la. rectificaci6a del censo, y result uno fundado, en el fraude, en la ilegalidad y en el abuso. Asf quedaron iiusorias 6 irrisorias la normalidad y la justicia con quo el general Carnpos quer a, sin duda, y ofreefa lealmente, quo estos trabajos se realizasen.
Consentida y consumada tan funesta obra, se logr6 que fuese, verdad ofIcial lo quo el lustre jefe, del Gabinete conservator ha repetido hasta la saciedad al hacer el balance de las fuerzas que cada uno de Jos partidos cubanos tenfa y podfa prestar para la. paciflcaci6n; estas fuerzas debfan deterrninar en cu6l de ellos, como preponderaDte, habfa de apoyarse la polftica del Gobierno.
Mientras 6ste no habfa adn excluido do ]a representaci6n popular y del censo electoral d los reformists y autonomistas, se privilegiaba d la Uni6n. Constitutional con el tftulo y ]as consideraciones de partido incondicional espaTiol, exclusive para 61, con ofensa y daRo para. los otros dos. Al reformistno se le tildaba y trataba. coino a-rupaci6n artificial, insignifleante y constituida




- 23 -al calor de la protecci6n oflcial. Al autonornismo se le segufa presentando ante la opinion pdblica como agrupaci6n nominal, cuyos directors podrian ser mds 6 menos sinceros espaKoles; pero sus masas, y la mayoria de sus hombres, eran considerados como separatists vergonzantes 6 mal disfrazados con el ropaje de una autonomfa cuyo program era atentatorio 6 la soberanfa y 6 ]a iategridad de EspaTia.
Las consecuencias de la exclusion gubernativa fueron, en primer lugar, que el reformismo no apareciese oflcialmente representado en el conso electoral ni en los municipios. Adernds, como era natural, el desafuero sufrido lo puso en actitud de queja y de protest contra el despojo. El Gobierno conservator, autor y responsible de 6ste, dedujo, de su primer consecuencia, que el reformismo no constaba in s que de cuatro caballeros, que no podfa aspirar 4 representaci6n en Cortes, que su petici6n y su fe en favor de la inmediata aplicaci6n de la ley de bases no eran appreciable, ya que el partido incondicional espaftl opinaba lo contrario y aseguraba que serfan nulos los effects de la aplicaci6n sincere de la ley sancionada para Cuba y Puerto Rico.
De la se.-unda consecuencia, el Gobierno so esforz6 para deducir que el reformismo se colocaba eu actitud violent, considerdndola antipatri6tica 6 facciosa, en las eircunstancias creadas d EspaTia por la insurrecci6n. De esta afirmaci6n, d establecer el principio absurd de que los no inscritos en el registry de la Uni6n Constitucional eran ipso facto separatists, no habfa mds que un paso... y se di6, quedando, desde entonces, los partidos liberales fuera de toda capacidad y utilidad dentro de la polftica imperante. A despecho del general Campos se cumpli6 el programa del partido conservator en lo tocante d la anulaci6n de aqueIlos partidos, y d la consagraci6n del do Uni6n Constitucional como Anico destinado d seguir ejerciendo soberanfa sin rdormas 6 con reforms, pesto quo las de 15 de Marzo do 1895 le quedaban entregadas para que decidiese, segdn su antojo 6 conveniencia, el tiernpo y modo en que hubieran de aplicarse.
Dice el general Martfnez Campos que siempro disinti6 del seiior Cdnovas en la tesis responder d la guerra exclusivamente con la guerra. Esto argue que, pues lleg6 d Cuba y so encontr6 sin esperanza do ayuda por la acci6a polftica de las reforms, y sin voluntad para resister la polftica do rbacci6n que habia de distanciarle de los elements liberals, conflaba que su prestigious




personal bastarfa para destejer, en un dfa y s6lo por acci6n de presencia, toda la trama revolucionaria.
De esta march de las cosas en Cuba; de la polftica que la dirigfa y de la contradicei6n evidence entre la toorfa gubernamental hist6rica del general Campos y la prdetica imprudentemente temeraria que el Gobierno conservator le imponfa, los resultados oran de esperar.
En Abril de 1895 (cuando el general Campos se encarg6 del mando) se calculaban 3.000 rebeldes on armas, localizados en la provincial Oriental; en Junio so hacfa subir su ndmoro d 8.000 y existfan partidas on el Camagdey y las Villas; en Agosto so decia que ascendfan d 15.000, extendidos mds liacia Occidente; on Diciembre se suponfa que pasaban de 25.000 y habfan invadido la isla enter. El Gobierno eaviaba, en igual proporci6n, los refuerzos que, pedidos 6 no pedidos por el general Campos, iba considerando m6s necesarios quo la rectificaci6a de procedimientos y do polftica, para atajar una explosi6a insurreccional contra la cual s6lo considerable efleaz y honrosa para Espa ia la formula de la querra con la guerra, sin tomar en cuenta quo en Cuba: ardfan dos guerras, una military y otra polftica, y que la acci6a do ]a fuerza no podfa ser eflciente contra ambas, y menos adn si, lejos de ayudarla con las reforms ofrecidas y anheladas, se la neutralizaba con el combustible suministrado por las decepciones, agravios, despojos del derecho, en una palabra, con ]a desatentada prodigalidad do imprudencias, temeridades, trd-alas y provocaciones cayos frutos habfau do ser, forzosa 6 irremisiblemente, los que fueron: la exasperaci6n y la resoluci6n do millares y millares de iadirerentes y expectantes de adherirse d la rebeldfa en armas, aceptando el reto que en tales circunstancias y tan ciega 6 locamente se les lanzaba.
El estallido de la insurrecci6D llev6 d Cuba, en Marzo de 1895, los primers refuerzos consistentes en 8.600 soldados, mds los 11.900 quo el general Campos Ilev6 en Mayo para comenzar su campaTa; en Junio embarcaban 9.600 hombres mds; en Julio, despu6s de Peralejo, fueron otros 29.000 hombres; en Octubre otros 29-600, 6 inmediatamente fuerou otros 9.000. Resume: para la campaTia military 100.000 hombres de refuerzo; los que, si bien distaban miicho de ser 100.000 soldadog, eran otros tantos valientes y sufridos hijos de padres espaRolas; hombres capaces do todo, menos do saber (ni de pensar aunque lo superman) que su superioridad en ndmero y en calidad habfa de estrellarse contra obstdculos, rigors y deficiewias sin cuento; pero, sobre todo, contra el espfritn excitado do un pafs provocado insensatamente d la guerra y aterrorizado por hordes cobardes, salvages y sin mIs bandera quo la del exterminio de cuanto trascendiese d Es-




1 2
pana; torque esta era la dnica doctriua que podfan aprender de sus directors, tan empedernidos enemigos de la patria como afortunados explotadores del error politico imperante y de los pesi,-iismos que dicho error habia por fuerza de en-endrar.
Mas ni el error se detuvo aquf, ni tampo( o sus consecuenoias. Ello era natural, dada la species del error mismo, su procedencia, sus provechos, sus fines, los Wnculos adquiridos durante su imperio y las responsabilidades que habfan do gravitar sobre los partidos politicos croadores de una opinion pdblica tristemente engaiada, lar.-amente explotada y justamente alarmada por la impotencia del poderoso esfuerzo national. Writes de que Ile-ase at furor, era precise darle vfctimas y culpar del fracaso politico al mal uso que de. los elements militaries se hubiese hecho; I la oposici6a que d la polftica imperante hiciesen los quo tocasea el rual y tuviesen convicciones y fe: para el sistema diametralmente opuesto; on suma, d quienes la oposici6n pdblica dolorida y excitada pudiese tachar de debilidad, de tibieza 6 do laborantismo.
A la mano estaban, y de antemano condenados d la muerto en ignorninia, los partidos liberals cubanos. En el examen de este calvario se tropieza con grades divergencies entre los criterion y prdcticas del general Campos y los de la a-rupaci6n conservadora acaudillada por el Sr. Cdnovas.
No podfa ser y no era del agrado del general Campos la donominaci6n exclusive do espaTiol para ninguno de los tres partidos cubanos legalese, torque ello implicarfa que los otros no fuesen tenidos por espaTaoles. Sin embargo, el Sr. Cdnovas la prodig6 al de Uni6n Constitucional, y 6ste la sostuvo y la explot6. No es imputable al general Campos el deliberado prop6sito de aniquilar los partidos liberals, ni aua despu6s de que bajo su mando se cometiesen los atropellos y los despojos antes consignados; solamente 6 su alejamiento do la polftica, A su despreocupaci6n y d la conflanza que deposit en sus servidores puede atribuirse aquello, lo mismo que cierto concept, reTaido con el senior del pacificador, y consignado en una circular del Gobierno general de Junio de 1891 (no firmada por el general Campos), on la cual se sembr6 la rnala semilla, al dejar engender que, en opinion del Gobierno, habfa desi-ualdad en la adhosi6n do los partidos d la legalida4 y d la causa national. Ni los desafaeros ni estas intemperancias interesaban d nadie mds quo al partido de Uni6n Constitucional, patrocinado 6 inspirador de la polftica colonial simp6tica al Sr. Cdnovas.
Nadie fu6 ca'paz de suponer al general Campos en ignora7acia




26
de que los partidos cubanos lejos de estar fundados sobre la base do la procedencia 6 del nacimiento, la cual constituiria principio de division y de discordia, lo estin sobre el fundamento de doetrinas quo son principio de atracci6a y de uni6n fntima. Sin embargo, se le vi6 funcionando de poder moderator en una entrevista que los jefes del reformismo y de la Uni6n Constitucional tuvieron en su presencia, on cuyo acto promovi6se discussion sobre la fusi6n de ambos partidos, y result, cual era do esperar, quo el segundo no hall6 formula para que los buenos espaiioles se uniesen como no fuese abdicando el reformismo de sus priacipios y restaurant la funesta division do ]a political cubana en una agrupaci6n peninsular dominadora perpetual y en otra insular condenada d eternal oposici6a. Tal fa6 slempre el pensamiento acariciado por el Sr. Cdnovas y su empefio durante toda la jornada.
A pesar del fracasado intent do fasi6n (el cual debi6 hacerse por sorpresa, torque no era possible que tan entendido gobernante pretendiese reconciliar elements incompatibles, ni unir partidos sin aflnidad, ni menos distaaciar partidos aflnes), jamds el general Caffl'pos conden6 la existence de tres partidos legales, ni su voluntad se encamin6 hacia la disoluci6a de alouno. Sin embargo, el partido de Uni61a Constitucional (siempre inspirado por el Sr. C6novas), decia en Agosto de 1895 que ya ninguna vaa6n abonaba la existence del reforn?,is -no. Llegados d un acuerdo todos los pavtidos y converlido en ley, que co nenzard d regir oportunawente, el reformisino ha quedado sin pi-ograma I y sin bande)-a. El parlido de Unidn Conslitucional que acepM las 9-eformas, las preslard concurs leal y decidido, sin que le sea necesaria la garantia deleznable que pudiera ofrecer la existence de un mercer partido.
Con estas soflsmas se justifleaba la sentencia de muerte do un partido triunfante ante las Cortes con el Rey; de un partido cuyo program progressive tenfa por origin el espfritu del proyeeto Maura (mantenido integro on ]a ley de 15 de Marzo de 1895), y por finalidad de aspiraciones ]a deseentralizaci6n 6 autonomfa administrative, conservando la convention centralizaci6n polftica y la unidad national. Tal sentencia era dictada por la agrupaci6n conservadora, que, bajo la direcci6n del Sr. Cdnovas, rechaz6 6 imptign6 abiertamente (en acuerdo do 9 do Junio de 1893), como atentatoria 6 poligrosa para la soberanfa de EspaTa, tod4 reforma que concediese parto elective al Consejo de administraci6a, y toda deseentralizaci6n administrative que fuese mds alld de otorgar mayors facultades al Gobernador general. Esta agrupaci'n conservadora quo acababa do abdicar de su program asimilista.. al votar el principio aut6nomo, administrative en ]a ley de 15 do




27
Marzo de 1895, era precisamente la que pugnaba por convencer 4 la opinion pdblica do que era obligada y natural la desaparici6n del reformismo cuando su program empezaba d former parte del regimen antillano.
El general Campos, al ver career la ola separatist, cuyo devastador paso arras6 la isla, pudo pensar con pena, y arrepentido do su debilidad '6 complacencia con el Gobierno, que aquello era el fruto del error polftico cometido, tanto 6 mds que del fracas de sus planes militaries 6 de su pensamiento paciflcador; pudo deplorar que ya no faese applicable, con esperanzas de 6xito, ol reclarnado remedio do implantar las reforms; pudo tomar parte de la responsabilidad que d la polftica seguida cupiese por haber permitido que se excitasen passions y dnimos de las masas hacia el olvido do deberes sagrados y de discipline de partidos, hacia el delito de traici6n d la patria y hacia cuantos excess son arrastradas ]as turbans, cuando hay un Poder ejecutivo que yerra y se desacredita hacienda letra muerta de los mandates supremos del Poder legislative, y cuando hay un agent revolucionario que labor con ardimiento para explotar errors y daTios 6 impedir que Ilegue ]a normalidad del regimen constitufdo.
El general Campos jamds tendi6 d marcar los partidos autonomista y reformist con notas de sospechosos 6 do desafectos d la. causa national, cual lo hubiese hecho suponiendo que habian desertado d la manigua. Sabia muy bien, y nadie podfa dudarlo, que los tales desertores no eran constitucionales, ni autonomistas, ni reformists, siao rebeldes que, al romper con ]a le-alidad, habfan roto con los partidos legalese. En esto, ningda partido habfa sido mejor que los demds; todos habian permanecido flees d su patria y d sus doctrines.
Ninguna personalidad del reformismo; nin-una que fl-urase en pesto do conflanza, habfa hecho traici6n. No puede decirse otro tanto del partido de Uni6n Constitucional.
Cuanto al autonomismo, de su masa director, convencida por experience de que Cuba s6lo puede ser pr6spera bajo la soberanfa do Espaha, Hena de fe en sus principios y esperanzada on el triunfo do sus ideals por la evoluci6n progressive, nunca por la revoluci6n; de aquellos hombres que desoyeron y desaflaron durante diez y siete ahos las acusaciones de traici6n y de apostasia que les lanzaba el separatism fandtico 6 impenitente ; de aqueHas plans mayors que, durante igual lapso de tempo, no desmayaron en su empress de atraer elements 6 la doctrine legal y restarlos d la propaganda revolucionaria, prestando, entretanto,. positives servicios d la causa do la paz; de la agrupam6n polftica que asi se conducia, d pesar de los recetos con que era mirada en el Parlamento, en las esferas del Gobierno y en la




28
opinion pdblica, impregnada de error y aferrada d la idea de quo la autonomfa era sospechosa y debia ser sospechada y consider rada como nido de perfidia y de deslealtad, desde el cual se acecliaba todo moment propicio para herir la soberanfa espaRola en Cuba; de aquella masa, en fin, de autonomistas verdaderos y afiliados, todos estaban en sus puestos, salvo levfsimas excepciones.
La Junta central y los Comit6s permanecian fieles d su bandera; aun en las provincial invadidas por la rebeli6n, el partido se sostenfa y prestaba d la paz pdblica servicios cuyo valor s6lo podia desconocerse por ingratitude 6 por insensatez, y cuya importancia jamds se ocult6 al separatism, cada dfa mAs ansioso de una reacci6n que debilitate el gran obsLdculo que el autonomismo le oponfa en nombre de la conciencia y de la voluntad del pafs.
Las masas dirigidas, contenidas dentro de la agrupaci6n legal durante los tempos de esperanza, y concitadas contra Espalia y contra el siompre fiel partido autonomista durante los tempos de decepci6n, de desengafio y de desesperaci6n, era mucho pedir que fntegras permaneciesen fleles 6 una organization polftica quo, en realidad, s6lo permitia. que la masa director, culta 6 ilustrada, ligase y sujotase d la dirigida, inferior bajo todos concepts, con otras cadenas que la fe en un porvenir lejano, y las promesas para un future inmediato, que no tenfan trazas de cum.plirse.
Y, sin embargo, el Sr. Cdnovas padecM el error politico de decir y obrar como si las filas reformists y autonomistas se hubieran desbandado para engrosar la insurrecei6n y s6lo quedasen pequeTios groups de doctrinarios junto d las banderas. Escritos estdn los dichos del eminent estadista, cuyo acendrado patriotismo s6lo pudo errar con buen fin, por causa. de engano o por distracci6n impropia de su intelligence previsora; pues no conaprendi6 que la realidad de aquel aserto era la que mds debia complacer y aprovechar al separatism armada. Las masas de Cuba tenfan ya un punto de deserei6n seialadopor ol Sr. Cdnovas del Castillo; en concept del. jefe del Gobierno, los partidos liberals cubanos habfan muerto; aquel que los considerate vivos no jugarfa papel en el regimen de ]a gran Antilla.
Qui6nes los consideraban vivos? Sus directives, sus representantes en Cortes y el general Martinez Campos. No habfa de tardar el dfa en que ningdn estorbo quedase 6 la proyeetada political colonial del partido conservator.




IV
Pareefa empress diffeil la de arrancar de cuajo elements tan trabados 6 los cimientos de la Soberanfa, y mds diffeil era conseguir su desaparici6n. Pero nada habfa de resister 4 la fuerza del poder: el fuego del patriotism conventional aplicado d la rotorta de la polftica podfa fundir y vaporizer la material que nads resistiese d un cambio de estado.
Las directives reformist y autonomista ni un moment dejaron su pesto de honor al lado de la sagrada ensefia de la patria, ni han omitido palabra 6 hecho en beneficio y defense de la integridad. del territorio.
Ni un instance ha cesado 6 se ha entibiado su apoyo incondicional al Gobierno y d las aut'ridades. Ningdn esfuerzo national ha pasado inadverfido para su aprecio y gratitude. Ningdn sacrificio, ninguna preterici6n, ni aun la persecuci6n political y el advenimiento de la reacei6n, fueron sufleientes para debilitar su acatamien to y su adhesi6n d lo que de EspaRa iba 6 Cuba, ni 6 hacerles olvidar que la paz y la honra national deben ser los intereses priLneros de los ciudadanos y de los partidos politicos.
Mas todo esto no impedfa que defendiesen su honra y su existencia de los ataques y do los golpes quo el oncarnizado adversario imperanto les asestase; que mantuviesen sus doctrines y los compromises contrafdos por su propo.craada; que defendieran, honrada y cons tante mente, su opinion y su deseo de que el Poder ejecutivo curnpliese su deber, poniendo en prdctica, expansive y sinceramente, la obra del Poder legislative.
Ambas directives miraron siempre lo porvenir sin descuidar lo presented, convencidas de que el ingreso decidido y efectivo en un r6girnen de seen tralizador para la administration 6 iniciador del reconocimiento de personalidad d la colonial, darfa al poder p ibfico irresistible fuerza moral para combatir el separatism, y base firmfsima para consolidar ]a paz. En ningdn caso hubieron de doclinar responsabilidades, torque d nadie podia ocurrirsele exigirles la del incendio que otros prendieron, y que ellos ayudaron 6 extinguir.
Podia darso correcei6a mds esmerada, abnegaci6n mds grande y patriotism mds ferviente quo los do aquellos dos partidos, convencidos y provisores del error politico que hacia fracasar el esfaerzo do 100.000 espaRoles ante hordes salvages 6 incendiaries, d cuyo empuje s6lo la naturaleza daba ventajas ffs1cas, y cuyo paso s6lo podfa ser franqueado por la indiferencia 6 la complicidad de un pafs desalontado 6 desesperado por el mds inoportuno de los desen-ahos? Diffeilmonte; torque aquellos partidos liberals, lejos




- 30
de vacilar ante el 6xito de la. invasi6a rebelde; lejos de creer que el caudillo y sus huestes hubieran sido arrollados y vencidos per la turba separatist; lejos de pensar ante el espect6culo del incendio que rodeaba. la capital do la. isla, en formula cargos y en lanzar anathemas, Ilamaban al partido de Uni6n Constitucional, d su enemigo despiadado, d su verdugo, para que juntas todas las fuerzas vivas de Cuba fuesen en manifestaci6a solemne d robustecer el prestigious y d aclamar la autoridad del gran caudillo cuando regresaba de Coliseo. El general Cawpos debfa pensar entonces que, si el Gobierno no le habfa. regateado hombres sin or,anizaci6n 6 instrucci6n military, le habfa hecho vfctima de sus propias honradas conflanzas, de errors ajenos y de interests bastardos.
No en los campos que ardfan, sino sobre aquella manifestaci6n, pudo ver c6mo flotaban su fracas, una. decopei6a cruel y su relevo. Allf vi6 al partido de Uni6n Constitucional do 1878 ahito de los favors, de ]as vengauzas y del predominio gozados durante su mando; receloso de que el escarmiento Ilevase su vista hacia los partidos liberals y de que hubiese acabado el fil6n tan afortunada como ciegamente explotado.
Si la despreocupaci6a del general, Campos no hubiese sido tanta, habrfa. advertido los vuelos que, en la. Peninsula y en Cuba, habfa tomadoladiscusi6n sobre aquella. peregrina teerfa de la poUtica de la guerra; asunto tan fdcil y claro cuando se le ve definido en los tratados de arte military; tan diffeil y oscuro como ha aparecido al presentarlo como parte principal de la acci6n. paciflcadora, retrotrayendo nuestra. sociedad, nuestros ej6rcitos y nuestras campafias; 6 las prdeticas asoladoras y exterminadoras del feudalismo y de las incursions fronterizas de la. 6poca de la reconquista, como si no tuvi6semos frescos los ejemplos de todas las guerras civiles sostenidas per la. infortunada. Espaia. durante el presented siglo.
Hubiera. advertido que las palabras political y guerra habian side combinadas para. acabar con su mando y determiner su sucesi6n, mediate comdn acuerdo entre el Gobierno y la opinion; la cual, para. quo dejase de ser caballeresca, romdritica y partidaria. de la victoria. d costa de la. ruina, y se convirtiese en positivista. 6 interesada. por la paz con economfa de sangre y de dinero, era precise que dejase de ser espaTiola.
No habi6ndosele permitido hacer la. guerra. de la. polftica. contra el separatism, y oblig6ndole d hacerla contra los partidos liberals, se hablan retirado las bombs del incendio y so enviaban brisas para. quo ardiese un levantamiento en masa; la. invasi6n insurroccional do Oriente d Occidente era la. respuesta. al grito de la guerra exclu.sivamente con la gue?-va; y no era para




M
el primer moment, sino para el porvenir, el caso de vantaja para nuestras armas; tanto mds si se duplicaba el ndmero de soldados espaftoles.
El insigne caudillo no advirti6, quizIs, que aquella elevaci6n de miras con que en medio del fragor de los combats no vacilaba en decir: Los insurrectos tal vez vuelvan dser mariana nuestros hermanos, fu6 ]a que, desde mucho antes del 27 de Diciembre de 1895, habia pesto sobre el tapete la discusi6n de la political de la guerra; exigi6ndose con ahinco y clamored crecientes que el general en jefe olvidase las humans y rationales mdximas, en las quo los tratadistas de arte military condensan los principios, se-dn los cuales la political de la guerra auxilia la conquista de un pafs por medio de las armas, para los advances, conservaci6n y vida sobre el territorio conquistador, 6 para su ruina, si sobre e'l no ha de vivir el ej6rcito, 6 interest su destrucci6n. Y no s6lo esto se le exigfa, sino que se preteadfa ua impossible, 6 saber: quo el general Campos so aviniese d ser sobre el suelo espaTiol, en medio de una sociedad y de interests 'espaiioles, caudillo de un ej6rcito al cual se hiciese olvidar ]a nobleza de los leones espaholes, para que imitate 6 superase de crueldad feroz y el desenfreno de las hordes spparatistas. cuyo primer paso para Ilegar al crime national, al asesinato Y al incendio, era ponerse fuera do la ley y romper lazos con la sociedad civilizada.
Ante la gravedad y el peligro de la situation, era undultne aquf y alld el grito de guerra y el ansia del castigo para el crimen de devastaci6ri cometido por la rebeldia desdo Punta de Maisi hasta el Cabo de San Antonio; pero la interpretaci6n y el balance que d este gfito de vea-anza y de defense daban el Gobierno conservator y su representative la Uni6n Constitucional, eran muy distintos de los que le daban los partidos liberals cubanos y las contadfsimas personalidades polfticas que les acompahaban en convicciones y en antielo de reform, d trueque do ser tildados de simpatizadores con la rebeldfa, de liristas 6 de malos patriotas. Todos pensaban que se imponfa un cambio de sistema; pero era muy diverse el rumbo que cada- cual esco-fa 6 juz-aba mds indicado.
La reacci6n, capitaneada por su leader el Sr. Romero Robledo, pedfa la guerra de exterminio y que se realize el programa contenido en los fai-nosos articulos Echese la Ilave y Ert mangas de camisa, publicados por el 6rgano doctrinal del partido do Uni6n Constitucional. Esto en cuanto d la guerra; en cuanto 6 la polftica, quedaba proscripto todo intent de implantar reforms,




- 32
por imposibilidad, dado el estado de la isla; por decor, torque de nada, ni aun do lo votado en Cortes y sancionado por la Corona, juz-aba merecedora d la sociedad cubana; por oportunidad, torque sa influence debfa ya ser nula. y seguro su fracas.
Los partidos liberals no perdieron su serenidad y seguian abogando por la energfa de ]a guerra y por el castigo hasta la sumisi6n mediate las legftimas victorias de un ej6rcito siempre heroic y sufrido, pero siempre generous. La experiencia de la guerra de los diez ahos desechaba la guerra sin cuartel, y aconsejaba la de justicia y onorgfas templadas, la de rigors modificados por el respect A la poblaci6n paefflca, constituents de una inmensa mayorfa sobre los alzados, y d la cual no era justo ni politico hacerla sufrir otras consecuencias que las que iodeclinablemente se derivan de la guerra, y no las que la ofuscaci6n. reclama como desahogo de la ira quo lia engendrado. La replica del rnds f2tiste M, d las acusaciones 6 cargos extranjeros, es arguraento en desuso, est6ril para la jus tifleaci6n 6 inoportuno, por ]a diferenecia de 6poca y de circunstancias.
Sobre todo, los liberals iban 6 ]a manifestaci6n juz-ando que el nuevo rui-abo 6 seguir era la uni6n de la. acci6n polffica mds expansive y progresista, semin los success se precipitasen, con la acci6n military, aprovechando la conjunci6n del espfritu pdblico y del dnimo del general Campos para que el Gobierno se decidiese d intentar que I s conoesiones oLorgadas iuterviniesen de hecho en la pacificaci6n; pensaban 16.-icamente que, aun cuando las reforms no restableciesen sAbitamente la paz, tampoco propenderfan d softener ni d agravar la guerra, pues 6sta. no habfa de recrudecerse torque la mayoria paeffica del pafs estuviose mejor gobernada y adininistrada. Ninguna reform comprometerfa. el 6xito de la campaTia, pesto que no habfa. de privar al Gobierno de las facultades inherentes al poder en tiernpo de guerra. La uneva organization de Jos servidios piAbliros no habfa de perturbar el ejercicio del poder military en toda. la extension necesaria para el restablecimiento del orden. Cuanto al procedimiento para establecer rdpidainente 6 improviser los nuevos organisms, la autoridad polftica del Sr. Cdnovas, su inteligoncia y su iniciativa. aseguraban una soluci6n gubernativa pronta y efleaz para constituirlos con equidad en la representaci6n de todos los partidos locales, hasta que el pafs estuviese en paz y en normalidad para ejercitar todos sus derechos.
No debi6, sin embargo, pasar inadvertida para el general Campos ]a diferencia de characters con que, a naodo de condicio-




33
nes, le fueron ofrecidos apoyo y conflanza por cada uno de los bands cuando recibi6 la manifestaci6n, y es de presumir que alguna exterioridad delatase el impulse de su coraz6n honrado, si 6sto le record que 61 no hubiese aceptado el mando superior de Cuba 6 sabiendas 6 temeroso de que, al tomar posesi6n, no estarfa decretada ]a inmediata, expansive y leal aplicaci6n de la ley de bases. Es probable que en Madrid se supiese, por arte mdcrico, 6 se dedujese que el digno general volverfa los ojos y tenderia las manos hacia la polftica liberal de Cuba, El movimiento de hostilidad visible en ]a mayorfa del partido de Uni6n Constitucional, pocos dfas despu6s de la manifestaci6n, ciertos cablegramas cruzados entre Cayo-Hueso y Madrid, y ciertos rumors gravisimos para quien ejerce mando y autoridad por la confianza de ]a patria, fueron la preparaci6n para declararle fracasado y determinaron el juicio d quo se someti6 ante la representaci6n do los tres partidos, precursor de su regreso d ]a Peninsula por decreto del Gobierno de S. M.
Gudl respuesta 6 juicio podia esperar al someter la situaci6n, su mando y sus convicciones al partido de Uni6a Constitucional? Puesto que conoefa algo 6 mucho de Io que pasaba, y los hechos con que esto se exterioriz6 le hab(an. Ilevado d aquel solemn trance, no podia esperar otrarespuesta qqe la que oy6.' Aquel partido ya nada esperaba de 61, y en cat-abio los sentiments y las flames convicciones del general se oponfan d los designios de la polffica conservadora. La Junta Directiva habfa acordado pedir su relevo, antes de la reunion.
Qu6 aontestaci6n debfa esperar del reformismo, para el cual, apart de las atenciones y de la correcei6n puramente privadas y personals, s6lo habfa aparecido pr6digo de desdenes, cuando no de consentimientos (nunca de voluntad manifiesta) en prdeticas que condujesen d su menosprecio y a su preterici6n?
El reformismo, que rechazaba la idea de que los partidos pudieran pedir relevos ni confirmaciones en el mando, por fuerza habfa de caracterizarse por su resisten.cia 6 emitir un voto que no se considerable con derecho d dar, y que, por lo tanto, no podia tener pensado 6 preparado de antemano, como lo tenfa el partido do Uni6n Constitucional. No podia te-ner fe en la polftica del general Campos, ni creer que recobrarfa su libertad de acci6n polftica despu6s de haberse dejado conducir al fracas. S61o podia consignar su respetuosa conflanza en el caudillo poseedor de prestigious y m6ritos militaries sobrados para salvar una situaci6n cuyo peligroso advance no debfa continual. Para que el Gobierno acordase el remedio urgent y eflcaz, habfa expuesto el estado de los dnimos y la gravedad de la situaci6n.
Y del partido autonomista? 1Ah! aquel dfa se r-nostraron dig3




34
nas unas de otras, la lealtad y la fe del caudillo y las del partido liberal cubano; de aquel que durante los diez y siote aTios do paz no olvid6 que al hombre del Zanj6n era debida, y que de 61 parti6 el impulse en favor do concessions que matasea para siempre el separatismo. Juzc,6 al general como era, capaz hasta del sacriticio por la Patria; cumpli6 una vez mds su deber y su voluntad de patriota; y icosa singular! aquel partido desbandado y desertado, on opinion del Sr. Gdnovas; aquel partido que, segdn la opini6a conservadora, estaba fracasado y vencido, torque no querfa la guerra, y la guerra habla estallado; cuyo ocaso era la insurrecei6n, por haberse 6sta impuesto d la propaganda, y la independence. d la. autonornfa; indtil en ]a vida pdblica, por ser estado mayor sin soldados, d cuyos hombres no quedaba otro recurso que retirarse d sus casas 6 incorporarse d la insurrecei6n (todo segda la 16-ica especulativa y fatal del criteria conservator), aquel partido fu6 el que menos consider 6 no estim6 fracasado al general Campos. Y era, entre otras muchas razones, inspiradas por el espaholismo, torque, asf como el autonomismo negaba, lleno de raz6n, el vencimiento y el fracas de su program que ni en principio habia empezado d regir ni d influir sobre la. vida political do Cuba, negaba, con 16gica irresistible, el vencimiento del caudillo por un eAemigo que no combatfa, y negaba el fracas de su polftica, torque no se le habfa permitido desarrollar la de sus convieciones y de sus sentiments.
Enterado el Gobierno de lo acaeoido on aquella solerane sesi6n, la consecuencia. era segura: de un lado la. agrupaci6n polltica cuya vocaci6a era decidida y favorable d Oa guerra exclusivamente con la guerra>), no admitiendo que los vuelos de la rebeldfa so cortasen sino con la guerra de exterminio y sin cuartel; no admitiendo la legitimidad del grito do oiviva Espaftl)), si no era proferido por quien negaso on firme la. conveniencia. de implantar reforms. Este era el bando affect al Sr. Romero Robledo, cuya salida del Gabinete hizo co-star la condenaci6a quo el partido de Uni6n Constitucional tenia para la polftica do la guerra seguida por el general Campos.
De otro lado, los partidos liberals, ponsando todo lo coutra rio en lo tocante d procedimicatos, como patriots verdaderos, ni en la adversidad ni en la ruina pusieron conditions para apoyar los principios de gobierno y do autoridad, y para acatar cuanto poseyese la conflanza del Trono y del Gobierno.
La eleeci6n no era dudosa; para. el Gobierno conservator el partido de Uni6n Constitucional era el dnico poderoso, influyante




- 35
y vivo; el exclusive para que su prodominio encajase en la polf.tica dominate. De una plumada desparecia el general Campos del lugar donde ya estorbaba; de otra le sustituirfa el Ilamado d realizer, en todo y por todo, el pensamiento del Goblerno; las directivas de Jos partidos liberals quedaban desahuciadas; el resultado del juicio celebrado en aquella inesperada y solemn sesi6a allanaba el camino y conjuraba el peligro de quo el fracaso y la cafda del pacificador motivasen los del Gabinete. El 46xito de la co-rabinaci6n habfa sido complete; asegurada la vida del Gobierno y sustitufdo el general Campos, quedaba preparada la disoluci6n de las Cortes; podia esperarse, como cosa fdcil, la 4exclusi6n 6 derrota de los reformists y autonomistas on las futuras elecciones, y asf quedaria suprimida la representaci6n de los elementss politicos quo, segdn el Sr. Cdnovas, eran indfiles 6 perjudiciales para. la polftica antillana y para la pacifleaci6n.
V
El general Campos no dimiti6; no sabe hacerlo al frente de un ej6relto on campaiia y cuando la patria esti en peli.-ro. Fu6 sustitufdo con muchos objets: 1.' Acentuar la polffica antillana ,en sentido antir reform ista: 2.' Dejar triunfantes la influence del Sr. Romero Robledo sobro el Gabinete y el dominion do la intransigencia en Cuba. V Evitar quo el general Campos dtiese desde Cuba y empujado por las circunstancias y por su espfritu de conservaci6a, lo que por patriotism callarfa en la Peninsula; V Variar el rumbo de la, acci6n military en lo reference 6 la Ila rnada polftica de la guerra, poniendo en prdetica Jos procedimientos on favor do los cuales la opinion se habfa pronunciado espontdaea 6 artificialmente.
Que el Gobierno podfa temer una reacci6a reformist en e I daimo del general Campos s! continuaba en su puesLo, es indudable, torque el Sr. C-1novas conocta de aaLiguo su criteria bien express en el siguiente pirrafo do una. carta que el pacifleador d1rigi6 al eminent estadista en 19 de Mayo de 1878:
< >>el no haber dedicado nada al ramo do Fomeato, la exclusion de >>todos los natarales en todos los ramos de la Administraci6n y >otra porci6a de faltas dieroa lu,-ar d la insurrocci6n.>> ((El creer los Gobiernos que aqui no habia m4s inedio qzte el terror y sep cuesti4n de dignidad no planter las reforma3 hasta que no sonase un Gro, la han continued; I)or ese camino nunca hubi&arnos conchtido, aunque se'cuajv la isla de soldados; es ne




- 36 -cesavio, si no quereynos mrruinag- d EspaAa, entvar ftancamente en el terreno de las libertades...>>
Tgn6rase si el Gobierno tenia derecho d esperar 6 d exigir del general Campos que entonase el yo pecadar, en lodo. Asf To hizo, 6ste cuando telegraf!6 acatando la resoluci6n de su relevo, si bien consign6 que no habfa dimitido.
Pero lo cierto es que se sale de To human la confesi6n de un fracas propio discutible, para salvar A un Gobierno hibil, pero, responsible, en primer t6rmino; todo d costa del prestigious propio. Con el recuerdo de la frase: tanto va. el edntaro d la fuente..., el general se puso, en paz con sus agresores hasta nueva vista 6 hasta que el flempo hiciese luz, ya quo 61, conteniendo sus arranques y consoldndose con su conciencia, no quiso 6 no pudo, decir To que hacfa al caso.
No sali6 de Cuba reforruista ni autonomista; pero saIi6 convencido de que la campaita debi6 empezar como 61 querfa: aplicando ]as reforms. Tambi6n To estaba do que, al punto que las. cosas habfan Ile-ado, el retraso de la aplicaci6n obligaba 6 pagar interests do demora, y ya. se imponfa algo asf como tin r6gimen auton6mico 6 el votado en Marzo de 1895 ampliado, mds expansivo, o siquiera expansivamente aplicado.
La idea asom6 6 sus labios en la Coruha, y fu6 inAtil recogerla, torque estaban va dichas por 61, el dfa. que entreg6 el mando al general Mari;n, las siguientes palabras:
< El concept es grave; y To es m s torque no podfa dirigirse d los tres partidos cubanos legalese, pesto que ellos constituyen ]a poblaci6n enter de la isla. Si so ref1ri6 6 uno solo, no se puede dudar cu6l fu6 el aludido.
Esta sentencia puede ser corolario de las siguientes impresiones que el general Marqu6s de ]a Habana, tres veces gober-nador general de la isla de Cuba, consign on las Memorias de sus mandos:
((Si la inmensa mayorfa de los espaTioles peninsulares habfan dado siempre tantas pruebas do su ardiente y desinteresado amor d la patria, un corto nfimero, de personas de aquel partido, haciendo alarde de exagerado patviotismo, se renian sobveponiendo, con mig-as personalse, al libre ejercicio de la autoridad piblica, en toda ]a escala de la jorarqafa administrative. ...............
>Hace bastantes ahos que, con el mismo espfritu que hoy los anim a, estdn causando grades males d la causa de Esj)a;ia en aquella isla.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .




31
>>Es el otro element, do que pueden seguirse no menos males, el patriolismo, exaltado, pepo falto de sinceridad, do algunos, aunque por fortune pocos, que, bojo la apariencia de aquel noble sentimieWo, aspirant d ejercep clerto influjol)ara hacer triunfar bastards ilegiffinos interests. En Cuba no h ay espadol peninsular que sea mds espaRol que otro al-uno. Todos aman con pasi6n d su patria; tal vez sdlo la aman nzenos los qne, pop aquella causa, hacen constantemente alarde de su _poco sincepo patplotis
,,no. La historic contempordaea present tristes y dolorosos ejemplos de esta verdad que no deben olvidav los que gobiernan en Cuba. Todas las consideraciones que merece hasta la exacreraci6n on los buenos espaRoles, deben desaparecer tratdndose de los que 1)9-etenden especular, en provecho propio, con ese senffiniento., pesto que tanto mds da;io hacen d Espa,;ia estos y los malos funcionarios p0licos, que los que abiertainente conspiran contra el Gobiepno torque contra estos Otimos estdn las leyes y la fuerza; que no sienipre pueden aplicapse d los que, de aquel nzodo, disfraza sus malas passions.
..........................................................
>>Esos elet-nentos do porturbaci6n son los que expulsaron al general Dulce, capitdn general de esta isla; los que, despu6s de atacar indi-natriente on un libel al general Peldez, model (to honradez, habfan promovido escenas tumultuosas contra el misTno general Peldez, contra el general Letona, brigadier L6pezPinto y a1gunos otros jefes tambi6n de las troops peninsulares, asf como mds tarde promovian los des6rdenes que, en un dfa de tristfsima memorial, Ilenaron de espanto y luto d la ciudad do la Habana, y que, invocando siampre su patriotism, predicaban, una political de venganzas y de violencias. >>
Ahora bien; d cuddles m6viles puede atribuirse en el general Campos la aceptaci6n de todas las culpas y responsabilidades, y de otra parte la prodigalidad de favor para todos los actos del Gobierno? Es dMcil adivinarlo, y mds adn. si se recuerda quo al aoeptar el mando rocibi6 carta blanca para obrar en material de reform, d la vez que compromise 6 promesa verbal del Gobierno para apoyar sus iniciativas. La caballerosa conflanza del general olvid6 que entre amigos con verlo basta, y que lo menos expuesto
continceacias era Ilevar consigo el decreto para la ejecuci6n de la ley de bases.
Pero hay mds: admftase que teleoraflase, como lo hizo al recibir la orden para entregar el mando, en raz6a d que a in no poseia la prueba del origin de la actitud del partido do Unl6n




- 38
Constitutional, cuyas manifestaciones dieron lugar d la rouni6n, al juicio y d sus results; pero a]-unos meses despu6s, cuando en ei Senado se Iimit6 d conflrmar y ampliar su propio telegram; cuando abandon el sal6n de sessions para evitar el examen do aquellos traseenderitales episodios, entonces el insigne patriots y caudillo poseia ya copia de documents, instracci6n 6 consejo transmitido por el cable desde Madrid d la Habana, tan reservado 6 interested, que no habfa pasado por la revision del Goblerno, general 6 se habia sustraido d ella; y tan ejecutivo como para determiner la actitud que luego acab6 con su mando. Entonces el general Campos, enterado de lo que antes ignoraba, resulted asombroso en generosidad; pero es discutible que cumpliese todos sus deberes humans, ya que no dijo d la Representaci6n national lo que era y qui6nes eran los que imposibilitaban la pacifleao.6n 6 la dificultaban.
No lo hizo, y di6 el tono d una discusi6n est6ril, d una exposici6n amanerada de los orfgenes, causes y fuerzas irnpulsoras de la. guerra: dijera 61 sus verdades, y todos hubiesen dicho las. suyas; hubi6rase hecho la luz, y quizds se hubiesen ganado ajo y medio de acei6n polftica efloaz, muchas vidas y muchos millions; se hubiesen evitado una ruinosa y amarga decepci6n y muchas, heridas que la Patria ha recibido en dicho tempo, no siendo la menos grave la sufrida por ceder tarde y con dafio.
Sean, sin embargo, respetadas las altas razones que el lustre caudillo tuvo para ser generous: su merecido tftulo de primer patriots oblige al respect de su raz6n lo mismo que al de su persona; y; d falta del tftulo, lo merecerfan por haber sido 61 la primera y mayor vfctima de su prudencia, cuyo ejemplo sirvi6 para el sacri5cio de otras personalidades dispuestas d' no ocultar ]a verdadera historic de la inurrecci6n.
Inmolado cruel y villanamente en Santa Agueda el Sr. C6novas del Castillo, las razones que el general Campos haya tenido para levanter una punta del velo con que dos ahos antes cubri6 Io pasado, no pueden habor sido de fndole personal, sino otras mds altas y que mds imported al porvenir de la Naci6n y de las. institutions.
VI
El general Weyler W nombrado gobernador general de la isla de Cuba y general en jefe de aquel ej6rcito.
Y Ocurre allora proguntar: realize el Gobierno tal nombramiento cediendo A la prosi6n que, para la designac!6a de sucesor al general Campos, hizo la opin!6n pdblica? Fu6 obra del Gobierno ]a manifestaci6n de esta opinion?
Lo primer no es probable, torque ]a campaha conservadora




- 39
se ha caracterizado por su divorcio de la opinion pdblica y por la resistencia absolute d ceder ante las manifestaciones do 6sta acerea de negocios pAblicos trascendentales y do triste recordaci6n. Mds probable parece que haya algo de lo se-undo, si no todo. Lo abonan los precedontes de la polftica del Gobierno en la cuesti6n de Cuba.
Un detalle interested hubo, que arroja bastante luz para resolver la anterior duda: el primer effect del nombramiento fu6 anunciado por una noticia cable-rdfica, posteriormente confirmada, segAn la cual, al circular por la Habana la del nombramiento, cerca de 2.000 personas pidieron pasaporte para emigrar d los Estados Unidos; es decir, que 2.000 habitantes do la isla crefanse expuestos 6 dejar de estar seguros y respetados, y emigraban d la Naci6n donde radicaba el foco del laborantismo, con el cual y con una sociedad interesada, por negocio 6 por simpatfa, en favor de la revoluci6n, iban d vivir en contact y con trato, on conditions de emigrants por terror, de maldicientes de EspaTa, y do perjudicados en sus interests; circunstanclas propicias para converter, cuando menos, en elaborate active aquella masa que, 6 juz-ar por la tranquilidad y el respect que hasta entonces habia disfrutado y merecido, habria observado en la isla una conduct atemperada d ]a gravedad de las circunstancias, al rigor de las leyes, :1 la excitaci6n del sentimiento espahol y d la vigilancia de las autoridades..
Pero hay m6s: aquellos 2.000 ciudadanos debian ser los que, queriendo sustraerse d lo que venia, tenfan recursos para trasladarse d los Estados Unidos y para vivir en la emigraci6n.
Cudntos serfan los que, segAu el c6mputo mds probable, pensarfan lo mismo, espontdneameute 6 por trasmisi6n del pdnico, y no tuviesen recursos para emigrar, 6 considerasen mAs natural, menos pasivo y mds adecuado, como respuesta d lo que el nombrarniento signiflcaba, marcher d la mani-ua, tomar la ofensiva y reunirse con sus paisanos, descargando previamento sus con.ciencias del peso de cuanto pudieran hacer corno rebeldes, con la c6moda jLishficaci6n de que no era su voluntad, sino el espfritu de conservaci6n, lo quo los lanzaba? Se ignore el ndmero: pero muchos serfan. Ni por diferencia puede deducirse, torque el Goblerno jamds precise cudntos eran los rebeldes (seguramente por no saberlo, pues al propio general enjefe le es impossible fljarlo); pero deefase que en Diciembre de 1895 eran unos 25.000; y los. c6mputos ascendfan d mds de 40.000, d mediados de 1896 (1).
(1) Si al nAmoro do bajas definitivas causadas & la insurrecei6n, segfin. los parties officials del general -Weyler, so agrega el de los robeldes actualmente en armas, do soguro quo la suma excede, con mu-ho, de la cifra de40.000 hombres.




110
Si el nombramiento del general Weyler hubiera resultado do la imposici6n popular, pareefa natural quo el Gobierno se hubiese detenido ante aquel primer terrible effect; y se debe presumir que no le hubiera sido impossible modificar la opini6a pCiblica con s6lo presentable el cuadro y el porvenir aterradores de una duplicaci6n en el mimero y en los alientos de la rebeli6n. armada que se trataba de sofocar, ademds de la hostilidad del pais en. masa. Por supuesto, que mds acertado hubiese sido prefer las consecuencias de un -nombramiento peligroso por virtue de causas, r4uerdos y quizds exageraciones, dichos y sabidos por todos.
Mds f6cil habrfa sido aquella empress, si el general Weyler, inspirdndose en su patriotism, se hubiese considered en. el deber do hacer presented al Goblerno y d la Naci6n. la inmensa gravedad de aquel primer effect, y su disposici6a d evitarlo, evitando la causa sin perjuicio de somoterse y aceptar el mando y el pesto de honor que se le conflaban, si el Gobierno de S. M. juzgaba, d pesar de todo, que su gesti6a y sus servicios en Cuba eran necesarios d la Patria. En forma andloga podrfa haberse dirigido el Goblerno al general Weyler, como impuesto por la opinion p6blica, y d 6sta, en calidad de designadora, si al ver el resultado primer 6 inmediato, bubiera considered prudent volver sobre su acuerdo y hacer lo possible por evitar sus consecuencias.
Pero nada de esto hubo: el general Weyler dijo (si fueron exactas ciertas cr6nicas no desmentidas) que le importaba poco
que le satisfacfa que emigrasen Jos quo tuviesen. algo que temer. Por lo visto, su clara intelligence apreci6 el justo valor de este effect y de los que se pudiesen derivar de su nombrarniento; pero le parecieron peque5os en relaci6n con los 6xitos y con la cosecha de gloria que de sus propios procedimientos esperaba. En Altimo caso pudo pensar que, una vez posesionado del mando, serfa diffcil que en EspaRa se supiera lo que fuese inconvenience y que ]a negative official disolverfa. las noticias de la informaci6n, si 6sta se lanzaba d derroteros sospechosos, revelando d la Ndci6n lo que 6sta no tondrfa necesidad de saber. Despu6s de todo, nada debfa arredrarle, torque, por encima de Jos peligros, gravedades y desdichas que pudiesen sobrovenir, no habia de faltarle la conflanza del Gobierno; y 6sto, 6 su vez, sabfa cudatos y cu6les servicios podia esperar del general Weyler. Y como, al pare cor, de todo ha. habido, l6gico es deducir quo su designaci6n, nombramiento y conservaci6a d toda costa al front de aquella administration y de aquel ej6rcito fueron laicia:tiva, obra y empoTio del Gobierno, siempre mds propicio d imponer su voluntad quo d dejarse imponer la pilblica.




Por lo deinds, el nuevo gobernante trat6 de neutralizer la primer mala impresi6n 6 hizo cuanto pudo para calmer los dnimos de los pocos que en la Peninsula fuesen asustadizos ylos de los muchos que lo eran en Cuba. Se proclam6 liberal, y dijo, respecto de sus procedinaientos militaries, lo que hubiese dicho el hombre mis en6rgico, mas justo y inds human, con objeto de desvanecer recelos y coatrarrestar los effects que los espfritus mal intencionados hubieran conseguido sobro los temerosos. Ofre66 neutralidad, imparcialidad y justicia para todos los partidos, consignando su absolute ne-aci6n d hacer polftica- en lo cual fu6 muy sincere, torque no era 61 quien la habfa de hacer, sino el Sr. Gdnovas, y, por lo tanto, la oferta estd cumplida. Dijo que iba d hacer guerra; poco 6 nada habl'6 de administration; pero ambas cosas ha hecho, y nadie lo duda. No iba 6 hacer reforms, torque el Sr. Cdnovas no pensaba en ellas, pero no ne-6 que podia darse el caso de toner quo hacerlas, si pacifleaba el pafs antes del plazo de dos a os, durante los cuales Ilevaba el prop6sito de administrarlo segun sus conocidas prdeticas.
Fu6 recibido y ha sido constantemente apoyado con entusiasmo leg(timamente espaiol; con aclamaciones, con promesas sinceras y fielmente cumplidas de adhesi6ri, de obediencia y de cooperaci6n; con todo, en suma, lo que merecfa y era debido d quien necesitaba tantos prestioios como fuerza 6 intelligence, para hacer frente d una situaci6a -ravfsima bajo cada iino de los conceptos constitutions del problema d resolver. El Gobierno concedi6 al sucesor del general Campos otra nuova y generous expedici6n de refuerzos militaries, y luego otra y otras, se-da las consider6 necesarias para abrir operations en grande escala en September, Octubre, Noviernbre... 6 cuando el tempo lo permitiese; 6 bien cuando hublese reunido los ciento ochenta y tantos mil hombres de ej6rcito quo Ileg6,6 tener, y cuando hubiese dado organization d sus huestes; para lo cual habia do empezar por ponor en orden lo que (sogda manifestaciones atribufdas al general Weyler y que dieron lugar d justas quejas y d explicaciones necesarias) su antecesor lo habfa dejado en perfecta y lastimosa desorganizaci6n. Este cargo adquiri6 gravedad tanta, corno para Ilegar noticias de haberse extraviado aly-unos millares de soldados, con cuyo paradero no podia dar el Estado Mayor general.
I Sea la verdad cual fuere, lo cierto es que hubo una acusaci6n
grave acerca del punto citado y que no fu6 recatada para el pilblico, hasta el extreme de que el Gobierno recibi6 la queja del agraviado.
Fuerza es deplorar el caso, torque la Naci6n gana poco con que tal se diga, y pierce mucho con que haya en ello algo de
-verdad; pero el hecho tuvo no p6co de providential y mucho de




42
confirmaci6n do las sentences contenidas en los refranes: Donde las dan las toman, y Quien d hierro mata, d hierro muere. No so Ile-ard al final de los comentarios do este incident, sin doducir algo que evidence la altura de miras y ]a direcci6n de la polftica conservadora.
En pleno mando del general Campos, various peri6dicos de ]a isla, adictos al partido de Uni6n Constitucional, iniciaron y llovaron :1 cabo sin novedad una campaTia... (no puede aplicarse adjotivo) de censures y acriminaciones contra su antecesor, mucho inds violentas, mds injustas y mds... (otra vez se resisted el califleativo) que lo habfan sido las hechas contra el mismo general Calleja durante el desempefio de su cargo. No faltaron caballerosas protests y juicios honrados por parte de la prensa ajena 6 estos excess, ni tampoco invitaciones para que cease una labor que bien merecia haber cafdo bajo la acci6n de los tribunals.
Lo extraho y grave era la sospecha de que algunos de los peri6dicos agresores recibfan inspiraciones del Gobierno general; y d pensarlo daba lugar la diaria presencia de sus directors efi. dicho Centro. El general Campos era gobernador general, y aLinque su cardcter y la campaha le alejasen de estas minucias, no debi6 ignorar las agresiones ni sus effects. Mas ello no termin6 hasta que el asunto qued6 agotado.
Como contrast convene recorder que, al terminal la guerra do los diez ailos un peri6dico trat6 con cierta dureza d a1gunos antecesores del general Campos. El director fu6 Hamado d presencia del pacificador, do quien oy6 lo siguiente: no lo fusilo d usted, torque 16s actos de violencia contrarian mi political; pero le _prohibo terminantemente que prosiga su campaii-a, pues gne rebajaria d mis propios ojos si asintiese con mi pasividad d los cargos que usted forynula contra inis dignos antecesores.
Este era el general Campos de 1878 ante las durezas de algunas censures; aquel ha sido el general Campos de 1895 ante imputaciones falsas y horrendas contra el antecesor, el compafiero, el subordinado y el amigo. Habfa sufrido transformac.i6n el coraz6n inmenso del general Campos? Todo hombre honrado puede jurar mil veces que no. De modo quo las causes de su pasividad debfan ser vientos que llegaban de Madrid, recogidos en las velas de un Goblerno general entregado los enemigos de cuanto no fuese 6 no hubiese sido reacci6n, injusticia, privilegio 6 intransigencia. Con las mismas armas esgrimidas d su presencia contra. su antecesor, le hiri6 su sucesor. La orden de herir procedfa del mismo origen. El general Campos no evit6 que se hiriese; su sucesor hizo 6 dej6 hacer lo propio, no s6lo con el general Campos, sino otra vez con el general. Calleja, aun cuando cabe sospechar que esta repetici6n tuviese otro origin mds cercano.




El general Calleja nada tendrfa que contester hoy d estos hechos, torque la mejor respuesta estd dada. con el cambio radical que la opini6n ha experimental en el modo de ver y juz-ar las cosas de Cuba, y con las rectifleaciones de criteria gloritleadoras de su gesti6n polftica y de sus 6xitos militaries. Pero entonces, cuando los provisores eran los combatidos, pudci contester que se honraba siendo reformist y en seguir si6ndolo (de coraz6n, no en sus procedirnientos mientras ejerciese autoridad y las reforms no fuesen ley), en cuyo campo esperaba A sus detractors. En cuanto d su gesti6n administrative y military, pudo decir que. de nadie habfa menester ejornplo, aprobaci6n 6 defense; 6stas las tenfa en su conciencia propia y on la CODciencia ptiblica, alli donde la verdad y ]a calumnia se concern, lo cual basta para quo nadie tenga que eavidiar y d nadie coda en honradez, en rectitude y en diligencia.
Vil
Todos los errors politicos padecidos por el partido conservator, se suman y se condensan en el relevo del general Campos por el general Weyler. Basta que el program do 6ste Ilevase, el visto bueno del Sr. Romero Robledo y fuese simpdtico d la intransigencia, para ase-urar que implicarfa un. retroceso en la pacificaci6n, aun cuando el ej6rcito so duplicate, cual se duplic6, y los 200. 000 hombres consiguiesen quebrantar la insurrecci6n. El general Campos dijo bien que, para hacer la guerra d sangre y fuego, eran menester lo 'enos 150.000 hombres, y resolverso d contraer la responsabilidad de border la mitad. Lo primer se ha hecho para hacer francamente ]a guerra y ]a polftica. de la guerra d gusto del Sr. Romero Robledo; y encubiertamente, political de exclusivismo en favor de la intransigence. El quebranto de la rebeli6n armada podrd ser clerto, pero no promote paz. Los hombres quo perderemos los contaremos al liquidar.
Todos los que creemos quo por mucho quo la guerra de Cuba tenga de separatist, y d pesar de las fases quo dicha guerra ha presented, el problema do la pacificaci6n ha sido siempre mds politico que military, presentimos un total fracas desdo el mismo dia que el general Weyler accept, con el mando, el encargo do ser instrument d6cil del Gobiorno que se lo di6; y ni tin punto hemos perdido tal convencimiento, torque, 4 rnds do ser fundado, tenemos d la vista la realidad, mds s6lida que el apego d nuestras ideas, y por descracia, contra uesta 6 nuestros deseos, el mAs fervoroso de los cuales era, yes, ver fallidos nuestrosjuicios. T6ngase en cuenta que fracas serfa la imposibilidad de lograr ]a paz, y fracas es que se retrace.




La opinion pdblica, 6 por lo menos una parte de la que d fines de 1895 y d principios de 1896 culpaba al general Campos do dobilidad, y tenfa d 6sta, con exclusion de otra causa, por determinante del crecimiento y de la invasion insurreccional con todos sus horrors, pide ahora el relevo del general Weyler como fracasado en toda su gesti6n, siendo asf que 6sta ha sido totalmente contrarian d la del general Campos en lo quo d la guorra se refiere. El examen detenido de ambas, y en especial de la del general Weyler, puede demostrar que no es justa la adjudicaci6n de dicho fracas d 6ste, ni 16oico su relevo por el Gobierno conservador, torque al dltimo correspondent las glories y las responsabilidades de la campaRa. Atendidas las cirounstancias en que el general Weyler ha ejercido el mando, s6lo merece la clasiflcaci6n de executor 6 c6mplice de, la gesti6n fracasada.
tLo estd la military del general Weyler?
En favor de la aflrmaci6n declaran muchos peri6dicos peninsulares, inclusos al-unos de gran circulaci6n bien informados; una gran parte do la opinion pdblica niega los 6xitos y la pacificaci6n partial, 6 no los cree; gran parto de las cartas que do Cuba vienen dicen lo propio; y son pessimists las references de muchos testi-os, aun cuando no hay unanimidad en apreciar la situaci6n, sus causes y sus remedies, Los partidos de oposici6a creen que el general Weyler ha fracasado, que su presencia en el pesto que ocupa es un obstdculo para la pacifleaci6n, y piden su relevo.
El Sr. Cdnovas era, y sus Ministros son, ciegos creyentes on los 6xitos y on la pacifleaci6n. Los predmbulos de la ley do 29 de, Abril y del bill de indemnidad lo certiflean; sus optimismos y la insistoncia en confirmer la contianza al general Weyler lo comprueban; la prensa insular y la peninsular ministerial estdn al lado del caudillo 6 no toman parte en la contienda. Lo propio hacen la opinion pdblica y la representaci6n de las faerzas morales y materials de Cuba; lo proclaman insustituible en el n2ando de aquel ej6rcito, ensalzan sus 6xitos y* aseguran que es ol Ilamado d bacer on breve, pero ya i-auy prorrogado plazo, la paz material por medio de las armas.
No hay que tomar en cuenta la opinion ea el extraujero. Hay por allf muchos laborantes, y no desentona el estribillo de. decir que lo son cantos maltratan al fdolo del Gobierno.
Resumiendo: que hay ernpate y es de sospechar que, hasta que el caudillo est6 de regreso, no se dird en. voz alta lo que ha pasado en Cuba. Es fdcil que entonces recobren la palabra los




A5
que ahora son mudos y, reuniendo pareceres, sabremos si el que. branto de la insurrecei6n con 200.000 hombres es un milagro, un resultado natural, una obra del genio 6 una supercherfa.
Pero como hay la cuesti6n magna do la polftica de la guerra y la. del general Weyler Ilevaba marca de fAbrica y patented de invenci6n registrada, lo que interest saber para deducir si el problema estd resuelto 6 por resolver, es el verdadero resultado y sobre qui6a pesa. la. responsabilidad de esa polifica de la. guerra. que muchos han credo salvadora y otros fatal.
La responsabilidad del fracas de la gesti6n military desarroIlada desde Febrero de 1896 y la malversaci6a de vidas y de recursos pesan sobre el Gobierno, conservator y estd aceptada por el mismo. Cabe demostrarlo, aun rehuyendo la. cr6nica y comentario do success, cuyo recuordo hiere al sentimiento patriot y pagna con ineludibles respects.
El andlisis politico da. para todo, sin necesidad de entrar en ol escabroso y resbaladizo terreno de la erftica military. Convene, eso si, tomar como punto do partida el modo como, el general Campos fracas 6 juicio del Gobierno. En que fracas no hay duda, pesto quo lo relev6.
Ni un instance hubo acuerdo entre ol general Campos y el Gobierno, pesto que en 6ste estaba el Sr. Romero Robledo, separado do aqu6l por un abismo de iacorapatibilidades y por otro, de diferenclas de criteria acerca del modo como habfa de hacerse administration, polffica, guerra y political de la guerra. Es sabida. la decidida y dominadora influence del Sr. Romero Robledo sobre el partido y sobre el Gabinete, formara. 6 no parte de 61. El general Campos cedi6, de bueno 6 de mal grado, en lo concermente d administration y political, dejando hacer las predilectas del Sr. Romero Robledo; mas nohabfa de ceder, y no cedi6, en lo tocante 6 guerra y J polftica de la guerra. El ex-Ministro do Ultramar s6lo admitfa guerra sin ouartel y rechazaba con indignaci6n cuanto trascendiese d pacts 6 convenios; cuanto d procedirnientos, solo admitfa el exterminio de vidas y haciendas.
La historic del general Campos y sus declaraciones acreditaban su resolnci6n inquebrantable de bacer todo lo contrario en todo. Si hay dudas acerea de estas divergencies, so disipardn mediante la lecture de lo que cada uno dijo en el Congreso y en el Senado, respectivamente, en Febrero y Marzo de 1895.
Que la disidencia con el Sr. Romero Robledo era disidencia con el Gobierno; que 6ste abandonaba al caudillo, para que aquel disentimiento hiciese pesar sobre 61 toda la responsabilidad de lo




- 46
que aconteciese, cuando se vi6 venir la avalanche iasurreecional; que la consecuencia del fracas habia de ser el relevo preparado por el Gobierno; y quo el general Campos veia venir la torment en. Octubre; todo estd indicado, si no comprobado, on los siguientes fragments de una cover aci6n con el Sr. Asset. Decia el general:
((S que se me censure torque concede indulto d los rebeldes y por que t wto de conciliar los dnimos y apagar las discordias, presentdndome ante el enernigo como hombre de Paa.
) No pienso variar de sistema; primer, torque lo consider, excellent, habiendo ya probado sus efeclos en dos occasions gravisimas para la vida de EspaAa; y, adeynds, torque, para hacer una political de guerra violent, harian fa Ita elements de que no disponemos.
)Se consigui la paz (dijo refiri6ndose d la guerra anterior) y no quedaron sangrientos recuerdos de esos que jarnds olvidan los pueblos.
)) Tan convencido estoy de la bonded de mi plan, que por nada del mundo habr de variable; y si el Gobierno de spa;ia estima ra o1ra cosa, puede enviar un general que me relieve. Yo abandonaria este cargo sN arnarguras y seguro de haber cumplido mi deber. Otro sisterna, el de la lucha sin cartel; el de consider eternamente como enernigos d los que un dia lo fueron, Ileva d los combatientes d la desesperacidn, y prolongaria indefinidamente la guerra.
))Estimo que esta political de perd6n es muy compatible con la energia military, y asi es como se precede en la actualidad y se procederd en lo sucesivo.>>
Finalmente, qu6 result do la violent campafia do oposici6n hecha en la prensa contra los procedimientos del general Campos d flnes de 1895, proclamando su fracas y pidiendo su relevo? Result el relevo, como conflrmaci6n y declaraci6n official del fracas. Qu6 result de la campaiia hecha en 1897 contra la gesti6n del general Weyler, con fundamentos y acusaciones mucho mds graves? Resultaron el procesamiento de los periodistas; denuncias y providencias contra lo que se consider enable; el desd6n para la insistence no enable; y para general Weyler la aprobaci6n mAs absolute y perdurable. Este contrast no significa que el Gobierno asume ahora la respousabilidad del fracaso, si lo hubiese, asi como no asumi6 la del fracas del general Campos y permiti6 la libre expausi6n de la erffica? La diferencia
-no consisted en que entonces creyese que hubiese fracas y ahora no lo cree, d pesar de que lo denuucian y piden el relevo en Es paiia los mismos quo entoaces denunciabaa y pedfan: consisted en que, eutonces acusaban y ahora defienden el Sr. Romero Robledo




- A7
y el partido Uni6n Constitucional. Estos son los que acompafian at Gobierno en responsabilidad.
Y no puede ser de otro modo que radicando la responsabilidad en el Gobierno. El plan de campaiia, su. ejecuci6n, el orden de operations; to concerniente d organization, trochas, mandos, Estado Mayor general, recompeasas, etc., etc., han sido oportunameute conocidos y aprobados pHori por el Gobierno, el cual ha reconocido como buenos los 6xito, contratiempos y esperanzas. Cualquiera interrupc!6n en la aprobaci6n y en la conflanza hu biera production el desacuerdo (como en tempo del general Campos, que debi6 reembarcar para la Peninsula el mismo d(a que desembarc6), y 6ste el relevo 6 la dimisi6n inmediata.
Cierto es que han venido militaries de todas graduaciones, paisanos de todos los colors y millares de noticias de todas procedencias, que no se han recatado de propalar en todas parties que el plan de campaTia, la orgaiiizaci6n, las trochas, ciertos 6xitos, las pacifleaciones, etc., etc., son otros tantos vnitos 6 cosas pores, hacienda oir at pdblico y at Gobierno to que no puede decirse; es ciorto que arenas hay quien lea los parties ofleiales, cuya depreciaci6a se maniflesta en el epfgrafe con que la prensa los encabeza: Lo que dice Weyler (! j), y que el leerlos produce seasaci6n extraTaa. Pero todo esto, ea buena 16-ica y por fuerza, debe sor falso, absolutamente falso y calumnioso; el Gobierno ha dado explicaci6a satisfactory 6 todo, previo informed 6 sin 61; ni una vez ha funcionado corno fiscal, siempre como defeasor de su. propia causa y de hechos que, de conflrrnarse, atraerfan sobre 61 la responsabilidad. Puede careers que el Gobierno, sabiendo todo esto y siendo cierto, hubiera continued un dia mds en el poder desde el cual conflrma mando, facultades y confianzas sin limits d su elegido, d su protegido, at caudillo que mejor puede interpreter su. pensamiento y su obra? Hubi6rase declarado impotence por haber fracasado en todo to concerniente d la parte military del problema cubaao, que es to principal on concept del partido conservador. La confesi6n de su. impot6ncia era to dnico que podia franquear el paso 6 un cambio politico; el nuevo Gabineto veria que deb(a relevar at general Weyler; nunca el dimisionario convencido de que, mientras sea Gobierno, el fracas de la acci6n militar en Cuba no ha de pesar sobre el general Weyler.
Todo to razonado respect d la direcci6n de nuestro ej6rcito terrestre es applicable d nuestra marina de guerra, cuyo esforzado




personal confirm su buen nombre, ganado 6 costa de bravura, intelligence y trabajo; poro este personal, dignisimarnente representado y bien mandado por su jefe, obedece. El buen empleo del material y del personal de la armada depended do las 6rdenes quo reciba. del general en jefe; y mediando como median ]as cuestiones internacionales, nadie mds que el Gobierno puede marear If nea de conduct, limits de servicio y modo do imposibilitar las ya, al parecer, inevitable expediciones.
Tampoco varfan los razonamientos para establecer quo la responsabilidad de todas ]as graves y traseendentales disposiciones, bands, etc., etc., emanados del Estado Mayor general 6 del Gobierno general, y references d concentraci6n de campesinos, prohibici6a de la exportaci6a del tabaco y de las zafras del tabaco del azdcar; zonas do cultivo; restricei6n d la prensa insular y al servicio peninsular de informaci6n; deportaciones y prisoners de sospechosos; destrucci6n do caseri6s, cultivos y ganados; conduct en los casos que pudieran original questions inter nation ales; en una palabra, todo lo que pueda ser considered corno parte integrate de la polftica de la guerra, es obra hecha de acuordo con el Gobierno, aprobada 6 suavizada con este mismo acuerdo; y, con el hecho de que su conocimiento no ha provocado el desacuerdo 6 la desautorizaci6n, quedan aceptadas la paternidad y la responsabilidad del fracas (si lo hubiese) por el Gabinete.
Ert la gosti6n econ6mica del general Weyler hay una parte cuya responsabilidad pesa sobre su autoridad, ya sea por lo que depended de sus iniciativas, ya sea por la quo el general gobernador asume como jefesupremo de la administration econ6mica, ya sea por las relaciories del poder (siempre peligrosas, pero mds en las excepcionales eircuustancias de tietnpo de guerra) con entidades y colectividades sobradamente frd-iles en material de escrtipulos y e-ofstas en material de negocios.
La insurrecei6a estaI16 cuando las producciones azuearera y tabacalera estaban. en su. apocreo: mas estaba por conjurer deflnitivamente una crisis economic, cuyo an lisis y process no son para explanados en este lugar: pero que afectaba d las industries, al comercio 6 institutions de cr6dito y, por ende, d la circulaci6n monetaria y d la fiduciaria, sin que la Hacienda y el Tesoro escapasen d los effects del desequilibrio.
En circunstancias normales la guerra habrfa determined grave crisis en aquel pafs esencialmente production; en 1895 agrav6 la existence, ya explotada por el separatist-no desdo 1893, aprovechando, para el alzamiento de la rebeldia, el malestar y los brazos que la crisis industrial dej6 libres. La mejor y mds




horrible victoria de la revoluci6n fu6 su vertiginosa march de Oriente d Occidente, torque imposibilit6 ]as zafras, lo destruy6 todo, y arrastr6 en pos do sf los hombres que la catdstrofe dej6 sin trabajo y sin hogar.
El general Weyler se encontr6 ante una situaci6n gravfsima. Faltaba el numerario, torque la exportaci6n arenas si cubrirfa el valor de la importaci6n, quedando el oro corno base nominal, pero indestructible torque destruirla significarfa despreciar la riqueza del pafs; el cr6dito particular 6 personal herido de muerte; los Bancos Espafiol y de Comercio incapacitados para prestar auxilio al Tesoro, d las industries y al comercio; sin instituciones de cr6dito agricola 6 hipotecario; la emisi6n de billetes-oro casi recogida, porque su ampliaci6n representaba deprociaci6n y descr6dito seguro, recogida, en mal hora, la emisi6n flduciaria de la guerra anterior y su repetici6a imposibilitada por el escarmiento. Pero tambi6n es cierto que, con todos estos obstdculos gobernaron sus antecesores; y, si bien no tuvieron ol enorme coeflciente do gravedad de la guerra, tampoco tuvieron el pozo sin fondo de millions que la Naci6n ha facilitado para souvenir, sin limitaci6n de facultades, d la guerra de Cuba, una de cuyas atenciones mds importance era la gesti6n econ6mica, torque de su. acierto y moralidad dependfa la buena administration civil y militar de la isla.
La gesti6n econ6mica del general Weyler ha sido acrtada y provechosa? Las noticias particiilares la condenan; las ofleiales revelan el desorden, por la gravedad y continuidad de los conflictos y dafios. En asuntos de esta fndole, la falta de f1jeza en los principios, la inestabilidad de las disposiciones y las debilidades do las soluciones atestiguan ]a ineptitud 6 la falta de buena voluntad; 3r cuando so cuenta y se propala que el agio domino mds cada dfa, entonces no es raro que la malicia recele, que ]a convicci6n debate y que la opinion condone.
Muy bien podrfar, especificarse los conflicts credos en Cuba 6 consecuencia de la gesti6n econ6mica, torque con exhibit las vicissitudes sufridas por las emissions fiduciaries; su modo de ser, los bands y circulares que han dado lugar para la circulaci6n. forzosa, cotizaci6n y admisi6a en los pagos del Tesoro y del Municipio; los proyeetos de recogidas y de sustituci6n; carencia de billets fraccionarios, etc., etc., habrfa material suflciente para deducir el fracas; y todo esto sin aludir A otros extremes, acusaciones y rumors graves que la opinion. p-dblica comprobard si, pasada la guerra, se ven las numerosas y pingiles fortunes realizadas por el agio, d oxpensas do la NaC16n y de los que cobra del Tesoro.
4




50
En cambio, seria injusto atribuir al Goblerno general de Cuba la responsabilidad del fracas 6 de las consecuencias del r6gimen econ6mico vi 'gente, torque la inciativa de esta obra corresponded al poder central. Todavia rige en Cuba el sisLema econ6mico que el Sr. Cdnovas defea&a hace ya muchos aTios como exigencia de lo que 61 Ilamaba entonces la realidad national. Ni los comisionados de 1865 ni los de 1890, ni la multitude de exposiciones, informes y Memorias presentadas por las corporaciones ecoD6micas de la isla, ni las conclusions del movimiento econ6mico, ni los programs de los partidos liberals cubanos, ni la unanimidad de los tres partidos legalese en la domanda de determinadas reforms (como, por ejemplo, la arancelaria consiguiente d la derogaci6n de la ley de relaciones mercantiles, ni aun la reciente conformidad de a]-unas corporations econ6micas peninsulares, han conseguido mAs que promesas; pero el statu quo ha seguido con provecho para contadas personas 6 interests peninsulares y con daLo para el Tesoro de Cuba (cuyos in-resos hubleran. podido reforzarse con mds de 6 millions de pesos), para nuestras relaclones commercials con el extranjero, para el coste de la vida en Cuba y para la actividad econ6mica de aquel pafs.
Rigen en Cuba los aranceles confeccionados por el Sr. Romero Robledo en. 1892 en colaboraci6n con represeatantes conspicuous de la Uni6n. Constitucional, y la protest del pafs ante aquella obra fu6 tal, que el Gobierno hizo promesa formal do enmendarla en un plazo de seis moses, dentr6 del cual habfan de informer las corporations de la isla. Las informaciones con las propuestas de variaci6n. Ile-aron al Ministerio de Ultrarnar; pero mientras se haefa obstrucei6n al proyeeto reformist del Sr. Maura (cuyo planteamiento entrailaba la reform arancelaria y otras econ6micas), se imponfan derechos casi prohibitions ea la Penfnsula d la producci6n. antillaaa. Insisti6se por los Diputados reformists cerca del Sr. Becerra para obtenor la deseada dero 'gaci6n de la ley de relaciones, y por todo 6xito aleanzaron. que el Ministro dem6crata les dijese quo era muy justa su petici6n, pero no habfa fuerzas para obtenerla. Venidoal poder el partido conservador, la reform econ6mica sufr16 la misma relegaci6a que la ley de bases, y en tal estado, sin resolver el asunto d pesar de nuovas insistencias, pas6 el tiempo hasta que la ley de 29 de Abril de 1897 lo sac6 del olvido, difiriendo el arre-lo de la deuda de Cuba hasta que se resuelva en Cortes, y otorgando al future Consejo de administrael6a la facultad de former nuevo arancel, d condici6a de dejar un margin. de 35 por 100 de protecci6n d la producci6n. national, que s6lo las Cortes podrfan. elevar hasta el 40 por 100.
Mas, como el nuevo Gonsejo de administration no funcionard




- 161
hasta 1898, la nueva ley dispuso que el Gobiorno redactase un arancel provisional, lo cual parece que habia de hacerso con urgencia, pesto qua estd decretada la implantaci611 de las reform as.
Por fla, lo le-islado en material arancelaria lia venido 6 cumplirse muy recientemente, quedando de hectic rectiflcado el error que en diclia material padeci6 durante muchos ahos la polftica conservadora. S61o falta saber si el nuevo r6gimen satisface las necesidades sentidas, y esto no se sabrd hasta que sean vistas sus effects por los quo produzcan las disposiciones generals dictadas, los aranceles do importacl6n y exportaci6n, el ropertorio y las valoraciones, todo como base para los aforos. Si otra vez se ha errado, no serd por falta de tempo ni de iuformaci6n.
Todo induce d sospechar que se ha tardado mucho en saber que todas las guerras se dorivan de un foado econ6mico, y que con medidas de esta clase pueden extinguirse para siempre.
Por consiguiente, la resistencia d reformer el r6-imen ocon6mico antillario ha radicadq en ol partido conservator, apareada con la oposici6a d las refort'nas polfticas y administrative. Con mds justicia puede decirse que los anti reform istas de este illtimo g6nero lo han sido tambi6n del primer. A ellos, pues, la responsabilidad, por no haber evitado d tempo el descontento, el malestar y las crisis econ6micas explotadas por el separatism.
Vill
Qu6 puede docirse acerca de la gesti5a admini trativa del general Weyler?
La frase vulgar lo que puede decirse, tiene dos acepciones. Primer: lo que el patriotism nos veda decir ahora, cuando todo ataque A la admiaistracidm espaTola y d la autoridad superior delegada de la Naci6n alienta d la rebeldia, ofende la soberanfa. ante su enemigo armada y la. denigra en el extranjero. Segundo: lo que, con fundamento y j usticia, puede ser denunciado por los perjudicados 6 por los 6rgarios de la opinion.
Bajo el primer punto de vista, son muy plausible y patri6ticos el criteria, los pro(,edimientos y la ener-fa del Gobierno conservador, pues que reprise y coadona toda inanifestaci6n deprosiva. para el prestigious de la autoridad, invesLida boy de doble y doblemente sagrada reprosentaci6n, al front de la administraci6n espadola y do un ej6rcito en campada.
Pero este criteria, estos procedirnientos y esta energfa son recientes y nuevos. El partido couservador. discutfa en elParla-




32
mento y desde la oposici6n en Febrero y Marzo de 1895, la gesti6n military del general Calleja al frente de su ej6rcito en operaciones; torturaba la realidad para procurer on vano el ridfculo y el deser6dito de una campaTta tan prudent y acertada coma on6rgica y afortunada; y dicho se estd quo no juz-arfa antipatri6tica tal condu, ta cuando la segufa.
Desde que el general Calleja dej6 aquellos mandos, y muy es.pecialmente desde que el general Weyler los desempefia, una en6rgica y honrosa reacci6n se ha operado en el Gobierno conservador; es una. saludable rectificaci6n. de principios de ]a que la Naci6n debe felicitarse; torque nada mejor que la enmienda puede dar fe del arropentimi6nto.
Bajo el segundo punto do vista, tambi6n. nada puede decirse sobre la gesti6n administrative del general Weyler; torque, asf coma los perjuicios materials ocasionados par el desbarajuste econ6mico han levantado voces pidiendo socorro 6 cuidado, y han sefialado los vicious productores de la especulaci6n agiotista y los quebrantos sufridos par el pafs vfctiRa de yerros y codicias, n6tase que ni una queja, ni una delaci6n s6ria, ni una alusi6n directa se han ofdo acerea de la corrupci6a administrative que la informaci6n reservada ha censurado con cifras, nombres, pelos yseRales.
Si el abuso hubiera sido una realidad, el silencio indicarfa que falta el valor para protester, 6 que aquel es un pueblo que vive bien on una atm6sfera saturday de inmoralidad, sin que le importe que 6sta se cebe en ]as recursos que la Patria envfa para salvar la integridad national, mientras los soldados sufren, peleaa y mueren en Jos hospitals 6 en el campo de batalla.
La prueba falta siempre para estos abuses: es axiomdtico quo, cualquiera que sea la jerarqufa del funcionario pilblico sometido. :1 informaci6n 6 expedience, 6ste da par resultado que el mds venal aparece ser el mds probo; el mds inept result ser id6neo y laborious.
El fraud tiene c6mplices, y, cuanto mAs al par mayor se haga y mds alto sea el defraudador, tiene mds amigos interesados en s-u. salvaci6n. y rehabilitaci6n. La sociedad. on masa sanciona este procedimiento. No s6lo en. EspaTia es donde ]a estimaci6a political. ofIcial y privada abruman al funcionario de quien se sabe, y cuyo modo de vivir deja comprender, que no ha perdido el tempo ni ]a ocas!6n que se le hayan presented para prevaricar y quo lo haya. hecho con 6xito.
Hay consoladoras y honrosfsimas excepciones en. casos do moralidad austere y de castigo para el delito; pero el mal es general y antiguo; Juan Bautista Say lo describfa hace un siglo en los siomientes t6rminos:




- 53
cLos empleados enviados d las colonies no miran al 7)azs como aquel en que han de vivir toda su vida y gozag- del descanso y considemci6n pAblica, y ning? n inter s tienen en hacei-lo feliz y rico, sino en eng-iquecerse d, si propios, torque saben que serdn ,atendidos d su vuelta d proporcidn del caudal que traigan y no de la conducla que hayan observado.>>
En casos como el actual, el patriotism debe ser consejero on, favor del silencio. Es innegable que 6sto seria ulta virtud, auaque resultarfa al 'go cara; pero, por mucho que lo fuese, mucho inds ruinosa serfa la publicaci6a de deshonras que nuestros enemigos agregarfan 6 sus insults contra nuestra bandera y 6 las calumnies de quo auestra dominaci6n es objeto en el extranjero.
Xlegue d Dios que tambi6a sea calumnia lo que la malicia 6 la enemistad atribuyaa d la Adrninistraci6a pdblica en moments tan angustiosos para la Patria! A ninguna escuela polftica le es provechosa la deshonra de su adversarial, torque la deshonra sorfa national; ningdn partido puede aspirar d un poder deshonrado.
La venganza y la justicia serfan sentinaientos demasiado nobles para emplearse en quienes bubiesen bebido la sangre manada por las heridas de la Patria; s6lo merecerfan ser execrados y malditos por la Naci6n enter.
Bien justifleado ostd que la escuela autonornista no ceda on la exigencia de arrancar al poder central la facultad de proveer los cargos pdblicos y de fiscalizar la administration. Serfa ilusorio conceder d los hijos del pafs 6 d los resideates mejores cualidades morales 6 intellectuals que d los peninsulares; su indole serfa igual 6 peor; pero establecida la responsabilidad de la coIonia, como consectioncia de su personalidad, las credenciales no. podrian ser cotizadas ni explotadas como patents de co -so.
Para terminal con este asunto, es de justicia hacer una protesta. Una parte de la prensa peninsular ha denunciado abuses 6 irregularidades que envuelven cargos terrible contra la Administraci6n military durante el mando del general Weyler. Es que no ban circulado rumors depresivos para la Administraci6a civil? Es que, en todo caso, se creerfa atacable al capital general y general en jefe, 6 invulnerable al gobernador generaR Es que las supuestas inmoralidades de la Administraci6a military eran do mds bulto que las do la civil? Es quo se cree que s6lo serfan Ia_mentables y funestas las consecuencias do la innaoralidad on el ej6rcito? Es que hay compaiierismos encublertos bajo el humanitario y patri6tico interns para el soldado?




Por fortune, y como era do esperar, ninguna de aquellas acusaciones ha resultado cierta ni probada, pesto que el clamor ha cesado; pero :1 su desvanecimiento s6to han contribufdo unas cuantas palabras, tan deficientes, para la tranquilidad pdblica y para el decor de nuestra Administraci6u, como la protest que en la Habana se opuso d las denuncias, d modo de certificado de, honradez, firmado, exclusivamente, por elements commercials, que mAs tienen dorecho de defense que voto de absoluci6n.
Por eso el Gobierno tiene sobre s responsabilidad inmensa, por no haber dado al pdblico cuanto interest para saber quo el dinero do la Naci6n ha sido honradamente administrator, y quo la Administraci6n antillana no es puerto de wrrebata capas, donde el saqueo se haga con tanto descaro como el reparto del botin.
No basta que el acusado declare locos 6 filibusters d los acusadores: habrfan de estarlo 6 de serlo muchos cuya raz6n y espaRolismo esOn probados. como buenos. El recurso no resuelve, el pleito en definitive y como lo deba desear quien sea acusado de traficar con sangre de la Patria.
Se resolverfa en parte, si en vez de publicarse cuentas de la guerra al por mayor, en. las que media docena de partidas de gastos imported 60 millions de pesos, se exigiesen y publicasen cuentas detalladas en las que el pdblico viese claros y determinados los. gastos correspondents d compras do utensilios para cuarteles y hospitals, medicamentos, iltiles, etc., compras de.ganado, subsistencias, vestuario, -titiles de campaila, construction de obras y trochas militaries, transported terrestres, marftimos trasatlAnticos 6 interinsulares; ingress y gastos para voluntarios movilizados, etc., etc., etc.; gastos extraordinarios de material en ciertas ofleinas eiviles; de las emissions, fiduciaries; quebranto de las recogidas y cantos extraordinarios han pesado sobre la administration 6 sobre el cr6dito de la guerra, sin olvidar la publicaci6n de los ingress diaries de Aduanas desde quo la guerra estaII6, cuya comparac16n con las anteriores y con lo recaudado durante ]a guerra pasada, darfa luz acerca de la bonded do nuestra administration (I). Tambi6n la darfan los datos, sobre la recaudaci6n de los demds ingress presupuestos, torque d todo alcanza la maledicencia, y ademds los que creemos que la inmoralidad ha sido fanesta deshonra de nuestra administration colonial 6 incentive para sublevaciones, pensamos que ahora serfa
(1) Nada so prueba coil p u bli car estados damostrati vos del desconso 6 d isPinuci6n do la importaci6n valorada, pues as bien sabido quo el fraud aduanero tione per base al. cambio do manifestos, arrojando forzosamento 103 SUW1003monor valor mercantile quo los verdaderos 6 su8tituidos.




algo inds que deshoura; seria crime perpetrado contra la soberanfa de EspaTia.
La d1tima ignominia serfa que se confirmed el fracas en toda la Ifnea, y que, al registrar las cuentas de la triste jornada, la Naci6n encontrase unos cantos renglones que pudieran sumarse en el siguiente:
Picos, palas ?y azadones ....... dos mil millions.
Ix
Hecha la exposici6n de la gesfi6a purarnente polftica del Gobierno conservator durante el mando del general Martfnez Campos; vista la misi6n que su sucesor Ilevaba; vistas. la excitaci6n general y la extension del levantamiento corno consecuencia de lo ocurrido hasta que el general Weyler Ile-6, es punto menos que oeiosa la reseha detallada del error polftico en su sbgunda etapa. Pero como hay tercera etapa, convene fijar algunos aceidentes para que se distinga bien la d1tima fase del extravfo. Esta fu6 in s lastimosa que las primers, torque ademds de haberse perdido en ella algunos meses, que represents otros tantos monotones do oro y otros tantos de eaddveres, se ha agotado por segunda vez el dep6sito de acci6a polftica sin usarla, pues la ley ampliatoria de reforms de 29 do Abril de 1897 puede darse por fracasada sin quo haya llegado d regir, sucediendo, en otra forma, lo propio que con la de 15 de Marzo de 1895.
Las ofertas de noutralidad, imparcialidad y justicia dieron el finico buen resultado de proporcionar d aquellas agrupaciones legalese, ocasi6n para manifestarse confladas y satisfechas y para tributary al general Weyler los elogios rnerecidos por el gobernante que efectivamente fuese d cumplir aquel halagador programa. Buena falta haefa al pats este retoque de la silueta polftica del general Weyler, torque en todo crefa, menos en quo digese lo que dijo en sus alocuciones y discursos, y menos aAn en que lo cumpliese. Per supuesto, quo la tranquilidad W relative
no general, torque, d partir de su Ilegada, no ha cosado el. dosflle hacia la Penfnsula, hacia el extranjero 6 hacia la manigua; apart de los desfiles por.disposici6n gubernativa.
Ciegos habfan de estar los que no viesen que si el general Weyler hubiese Ilevado per program el contenido en aquellas tres, palabras, hubiese credo que su misi6n primer era respetar las leyes, y encontrdndolas maltrechas y holladas por la renovaci6n gubernativa de Ayuntamientos y Diputaciones, y por la mixtifleaci6n del, censo electoral, su primer paso hubiese side restablecerla, restituyendo 6 cada partido lo suyo y disponiendo su




dnimo en favor de una nueva rectificaci6n del censo, precedida do la de las comisiones; torque de las que encontr6 y del juego do funcionarios existence, no pudieron resultar concejales y diputados que no fuesen de Uni6n Coastitucional. No pens6 en somejante cosa. G6mo habfa de pensarla, siendo asf que, para 61 y para el Gobierno que le enviaba, la dnica legalidad espaTiola legitima era el predominio exclusive de la Uni6n Constitucional?
Pero las circunstancias eran muy graves; ol peligro national habfa crecido tanto, quo j ustifleaba y exigfa, attitudes extremes y una situaci6n de fuerza; el general habfa dicho que para 61 s6lo habfa espaholes 6 inswrectos; el gobernaute estaba casi eclipsado por el general en jefe; el espaTiolismo quedaba sujeto A revisi6n, con todas sus peligrosas consecuencias, para todoaquel que so permitiese protests polfticas 6 reclamaciones de derecho y, por lo tanto, los partidos reformist y autonomista tomaron la. resoluci6n cuerda y firme de olvidar y hacer olvidar d sus masas que habfa political y partidos liberals, recordAndoles que en Cuba s6lo habfa espaTioles dispuestos d ayudar al Gobierno en todo, y muy especialmente en la. obra de pacifleaci6n, y quo todos debian seguir viendo en las autoridades de la isla representatives 6 delegados del Gobierno de la. Nation.
Los tres partidos batallaban entre sf en. la prensa, y claro es que el de Uni6n Constitucional Ilevarfa siempre ventaja, por ser ,el predilecto del Gobierno general; los partidos liberals se atrevieron, cuando mds, d consigner con extraheza que su. adversario comda ((gozaba de inexplicable proteccidn en elevadas esferas>>.
El general Weyler segufa su, camino, y se di6 el caso de que un funcionario muy honrado, muy digno, muy acreditado y muy respectable (y que era antoridad superior en su orden) bubo do embarcar para la Penfnsula por resultar incompatible con la primera autoridad, 6 causa de haberse resistido d que ciertos nombramientos, de su competencia y jurisdicei6n, recayesen exclusivamente en determinadas personas sin mds m6ritos que el do estar afiliadas d la intransigence de la Uni6n Constitucional, d pesar de estar p6simamente reputadas en el concept pdblico, y de existir otras del mismo, de otro partido 6 independents, que gozaban la buena reputaci6n 6 las conditions indispensable para el cargo. La energia del generalWeyler consisti6 en perder los inmejorables servicios de un alto funcionario model, antes do quo se dejase de hacerse uno solo de Jos nombramientos aludidos. Para el general no habfa otro partido espahol y atendible quo el de Uni6n Constitucional y, de 6ste, la, extreme. inds intransigente, d pesar de las promesas hechas en sus alocuciones y discursos.




57
Por raz6n de las Iluvias y para organizer el ej6rcito, quo tan desbarajustado dijo encontrar el sucesor del general Campos, A la vez que para esperar los refuerzos destinados 6 completer el contingent necesario para las grades operations proyectadas, la guerra qued6 algunos meses en actividad relative; pero la poIftica y la administration recibieron entonces los mejores empujes, y eso que el general no se proponfa hacer polftica.
El primer servicio de esta clase prestado por el general al Gobierno, fu6 la rotunda declaraci6ri de que podfan hacerse elecciones renerales para Diputados d Cortes. Como pre araci6n para esta sorpresa, hubo victorias ruidosas, descritas ea cablegramas kilom6tricos; reanimaciones instantdneas del espfritu plAblico; quebrantos repentinos en la insurrecci6n; hormalidad general en la isla, incluso en ol campo; en suma: una mutaci6n rdpida de la eseena final de la tragedia del general Campos. En 6sta era imposible, en absolute, hacer elecciones para los organisms credos por ]as reforms, y faltaba la normalidad en la vida del derecho, A causa de estar el territorio ocupado por las turbans rebeldes y por el ej6rcito, todo lo cual impedfa la iinplantacion de dichas reformas y el cumplimiento do la ley que las estableci6; y de repente nos encontramos, por arte mdgico, ante una escena apropiada para un sainete alegre y divertido, del cual resultaron elegidos 30 Diputados 6 Cortes y 16 Sonadores, con la mayor legalidad y normalidad conocidas en la isla desde que en ella existed el rMmen constitutional.
tA. qu6 recorder detalles 6 hacer comentarios? Treinta actas de Diputados de Uni6n Constitucional limpias, tan limpias, como que gran n imero de ellas fueron remitidas en blanco y luego se rellenaron convenientemente, y con detalles cuya relaci6n no es propia do este lugar ni del moment.
No pueden darse normalidad ni tranquilidad mayors, en la befa del regimen representative.
La buena fe national crey6 al 13obierno conservator despreocupado por su indiferencia ante el retraimiento de los partidos reformist y autonomista. Muy al contrario; 6ste fu6 el 6xito de aquellas elecciones passedz ffboi le rnot). El plan saH6 d maravilla, torque los dos partidos liberals, consecuentes y firms en su ,opini6n do que si el cuerpo electoral no estaba en disposici6n de votar consejeros de administration, tampoco lo ostaba para votar Diputados y Senadores, negaron que el estado, del pafs permitiese el ejercicio del derecho; el de, Uni6n Constitucional afirm6 que sf, y qued6 derrotado por los dos votos contraries; pero como aquellos partidos eran nulos en concept del Gobierno y, en dltimo easo, el Gobierno y el general Weyler votaban 4 favor de la posibilidad, la minorfa do la Ua!6n Constitucional qued6 con-




58
vertida en mayoria. El voto del general fu6 decisive para quo el Gobierno alcanzase el decreto de disoluci6n de las Cortes y siZ'
Oluiese en el poder. Habrd todavfa quien extrahe que al general no falte ahora ni nunca la conflanza del Gobierno deudor de su existence al caudillo?
Adn faltaba dar explicaci6n al pafs respect del retraimiento do los partidos liberals cubanos y de su oposi Mn j las eleeciones. Todo estaba previsto 6 todo venfa d la mano. No repetfan el Sr. Cdnovas y el partido de Uni6n Constitucional quo el autonomismo y el'reformismo estaban desbandados, sin fuerza ni peso en la opinion ptiblica? Pues su retraimiento demostr6, se-da el Gobierno, su impotencia para luchar en unas elecciones y, lejos de desautorizar la future representaci6n en Cortes, los daba do baja m la polftica cubana, y se evitaba que a1guno, lejos del general y al amparo de la inviolabilidad, dijese al pafs lo quo fuera del Parlamento no podfa decirse.
No es impossible que el Gobierno aflligi-anase su obra 6 que Igestionase la revalidaci6n de las elocciones, ofreciendo d los partidos liberals a1gunas actas: quizJs los partidos escuchasen la propuesta en obsequio d su instinct de evitar el bochornoso espectdculo que se iba d dar, y no la admitiesen torque el ofrecimiento de representa--i6a en Cortes, sobre ser 6sta Re 'gal 6 ilegftima, no represents la verdadera ponderaci6n de fuerzas de la polftica cubana. El caso fu6 que la honradez polftica qued6 sacrifleada, pero inc6lume, y quo los partidos liberals sostuvieron el retraimiento y no se vendieron por las migajas del festfa electoral que se iha 6 celebrar.
Podfa, despu6s de esto, el pais liberal cubano conservar fe 6 esperanza en que Ilegase el dia del triunfo para la justicia y para el respect al derecho? Restaba al-una posibilidad favorable A la sincere aplicaci6n de la ley do reforms? Del Gobierno, que respondi6 primer con la desestirnaci6n y luego con aqubllas elecciones 6 la exposici6n que el partido autonomista le dirigi6 en Septiernbre de 1895, podfa esperarso algo en que los habitantes do Cuba, satisfechos y conflados, viesen prenda segura de un r6gimen de sinceridad y de justicia que restase fuerzas d la insurrecci6n, precipitate su declinaci6n, librase 6 Cuba de ruina inminente, y atrajese d EspaTia la consideraci6n, cuando no el apoyo, de las Naciones extranjeras? Nada: no habia mds pro-rama verdad que la guerva exclusivamente con la guepra y el predominio exclusive de la Uni6n Constitucional.
Nada de rejoi-mas por ahora: hablen y pacifiquen las armas; entonces hablai-d el Gobier-no; este era el program politico del Sr. Cdnovas y de su delegado.
Nada de parlidos politicos; aqui no hay mds que espaftles




- 59
insurrectos; sigan plegadas las banderas de los liberals, y ya veremos cudndo las pueden desplegar; esta era la formula de gobierno.
Las mal Ilarnadas elecciones y sus antecedents dejaron d dichos partidos en situaci6n muy diffcil para la seguridad individual; debieron comprenderlo asf, y resolvieron, con muy buen acuerdo, aunar las formulas de la conservaci6n de la integridad national y do su propia conservaci6n. Al ef6cto 'se constituy6 la junta national de defense, d ]a vez que manifestaci6n sublime del sacriflcio de todos los ideals 6 interests politicos por la Patria; media defensive mediate la agrtipaci6n en el regazo y al amparo do lo que representaba el poder y la conflanza; esto es, del partido Uni6n Constitucional.
Aqu6lla fu6 ]a d1tima prueba, el Altimo effect del terror, el dltimo m6rito que los partidos liberals les era dado contrary ante la Patria, no torque esperasen reconocimiento, sino torque los honchos habfan do evidenciar la realidad, rasgando el velo quo la cubrfa.
Como quiera que en 1896 habfa de incubarse la evoluci6n en material de reforms y en favor de quo, aunque tarde y mat, )a acci6n polftica se uniese d la acci6n military, convene precisar el criteria sostenido por los creyentes en que el problema de Cuba era mis politico que military, 6 en que, aunque military, tenfa un fondo esencialmente polftico.
Jamds dudaraos que las victorias do nuestro incomparable ej6rcito quebrantarfan materialmente, y en plazo mds 6 menos lejano, la rebeldia armada; pero jamds crefmos que, empujado y precipitado todo el. pais hacia la guerra bastasen 100.000, 200.000'ni 300.000 soldados para paciflearlo y acabar con el estado de rebeli6n; torque, en cualquiera de los estados por que 6sta ha pasado desde su d6bil comienzo hasta la invasion total de la isla, la pacifleaci6n verdadera, el restablecimiento de la normalidad y la campaTia que hubiese de privar d la rebeldfa del apoyo del pafs y del extraDjero (que ban sido sus principles sostones) era exclusive de ]a acci6n polftica y de la seguridad que 6 Cuba habia de dar la implantaci6n de las reforms.
El Gobierno conservator comenz6 6 senior necesidad de iniciar un cambio de principios cuando su lustre jefe dijo en las Cortes que para implantar reforms no era precisoque hubiese sonado el (tlffino tiro, pues bastaba que la dignidad national quedase d salvo, por deniostrarse la superioridad de nuestras




- 60
arenas. Parece natural pensar que dicha superioridad estaba demostrada d priovi; pero, al parecer, et.Sr. Cdnovas preferfa los effects d la convicei6n, aunque aqu6llos costasen dinero y sangre. Agreg6 que las reforms de 1895, aunque sin estrenar, estaban ya inservibles, y que seria forzoso ampliarlas, 6 lo cual se disponfa, torque al fin reconocia el derecho de Cuba d manejar sus interests corno ?nejor le acornodase, y creia conq enienle d FspaTia que las Antillas luviesen la re.yonsabilidad de aquel manejo.
Con esto, y con recorder que habfa recibido en 1895 una razonada exposici'n del partido autonomista, era fdcil aproximarse A ]a soluci6n. reformist que en su. dia habfa de ofrocer el j efe del Gobierno, no sin preparer antes los dnimos politicos y las cosas de la guerra, ni sin que previamente adoptase precauciones para conseguir que, el nuevo regimen results, d toda costa, hi.jo legftimo del partido conservator y de la Uni6n Constitucional, justifiedndose asf su entrega d 6sta -dltima para que siguiese explo:tando la autonomy (a, ya que no podfa continuar la explotaci6n del asimilismo. Era un mal trago que habf a de pasarse, pero la Uni6n. Constitutional comprenderia quo d buen bocado, buen grilo, y lo demds era sencillamente un problema de preparaci6n.
El primer paso en sentido de descenso de la pendiente d tanta costa remontada, 6 de empezar d navegar con el viento en lugar de ir contra 61, fu6 el reparto de unos cantos tftulos de Castilla y otras tantas gTandes cruces entre los directors del autonomismo y del reformismo, cubriendo las apariencias con la concesi6n. do iguales mercedes al partido de Uni6n Constitucional, y justificando el arranque de esplendidez con ]a justicia do premier los servicios prestados en la Junta national de defense. Fu6 el primer toque do Ilamada para evolucionar y la primer rectificaci6n, torque con ello el Gobierno devolvi6 el Utulo y la honra de partidos d los que antes considerable desbandados y desertados al soparatismo.
El patriotism -6 otras razones muy respectable determination la aceptaci6a do las mercedes. Los agraciados habfan. luchado rudamente en favor de la salvaci6n do Cuba; alganos jamds aspiraron 6 honors; otros los habfan rehusado: todos los merecian; pero antes merecieron y no tuvieron el aprecio y la atenci6n del Gobierno. Aquellos hombres eran los mismos 6 quienes el general Calleja trat6 con la consideraci6a dobida d los patriots honrados, d los hombres de valor y d los defensores do la integridad national, y esta conduct obtuvo consuras del Gobierno conservador.
Qu6 hubieran dicho en la prensa, en las Cortes y en todas parties el partido conservator, el do Uni6a Constitucional y los detractors del reformismo, si el general Calleja hubiese enton-




61
ces propuesto al Gobierno de S. MT. la concesi6n de honors d los jefes del reformismo y del autonomismo? Asusta pensarlo; pero d ello se puede contestar, desde lue.-o, que la propuesta hubiera. sido m6s justa; torque entonces aquellos hombres luchaban y apoyaban espontdneamente al Gobierno do la Naci6n para evitar d 6sta y 6 Cuba la ruina de la guerra que amenazaba. Entonces se hubieran recompensado, sobre todo y 6 todas luces, el m6rito y el civismo; ahora resalta rnds y se ve, en primer t6raiino, un intent de desagravio.
El aRo 1897 era el tercero de ]a guerra; los aprernios del dinero y de la opinion ya rehecha en favor de la acci6n polftica, y los peligros inherentes al cambio presidential en los Estados Unidos, empujaban hacia la evoluci6n. El partido liberal daba sehale de vida, y era forzoso variar los procedimientos. El accidente fortuito que acab6 con la vida del feroz Maceo abri6 el ca, mino para que fuesen bien recibidas las halagadoras nuevas de pacificaci6n partial y sucesiva de las provincial occideutales; la actividad innegable de nuestras columns, la rosistencia y el entusiasmo de nuestro ej6rcito, sucesivamente acumulado en cada. una do aqu6llas, vencM y aniqui16 al enemigo, cuando quiso 6 deb!6 combatir, determindndose el quebranto de la rebeli6n armada. 'No se puede negar al general Weyler actividad 6 interns por obtener 6xitos; su plan de, campalia no ha sido diffeil de comprender, pero mds bien se comprende quo con 200.000 hombres la rebeldia armada ha podido ser quebrantada mAs y mejor que lo ha sido, sin que un ej6rcito regular reprodujose las escenas de devastaci6n condeDadas en 1895.
Si ese era el plan de campaTia convention, cumplido estd; lo dif(cil serd quo maiiana haya justicias bastantes para cegar pozos de sangre y abismos de rencor.
Do paciflcaci6n en paciflcac!6n partial 6 total, nominal 6 efectiva, pero official, se Ileg6 al dfa 4 do Febrero, en que termin6 la segunda etapa del Gobierno conservator con la publica66n del proyeeto de at-opliaci6n d la ley de bases de 15 de Marzo de 1895, cuyo sentido auton6mico parece inspirado en algunas de las modificaciones propuestas por el autonomismo en la exposici6n de, September del mismo aTio, salvas deficiencies, omissions y retoques, probablemente destinados d facilitar la entrega de la nuova ley al partido de Uni6n Constitucional; cosa inveros(mil, pero no meDos hacedera que ]as elecciones.




62
x
Es muy sensible que la exposici6n que precede al decreto y el predmbulo del proyecto de ley presented d las Gortes pidiendo el bill de indeinnidad, sean largos, pues continent naultitud de adrniaciones discutibles, y su andlisis interesarfa para pronosticar el fracas: era necesario torturer muclio la verdad y la 16-ica polftica, parajustiftcar evoluci6a tan radical, y forinular proinesas de sinceridad que el partido conservator no puede curnplir.
Es fuerza renunciar al largo trabajo que tal andlisis inerece: basta consigner que <>; que, d su engender, ((la prosecuci6n de la guerra exclusivaniente por las armas, equiraldria d arruinar la colonial y la metv6poli, por lo cual era forzoso adopter un t rmino medio>>, que <>; que ccaminaba hacia la implantacMn de ese r gimen autondmico >; que <; que <.
Natural era que los partidos liberals de Cuba se felicitasen por el tardio, pero coinpleto, triunfo de sus ideas, muy ajenos de sospechar que dicho triunfo podfa sor complete, pero distaba mu.cho de ser deflnitivo; torque las refornaas estabaa consignadas para el partido de Uni6n Constitucional, no enterado todavfa de que la polffica conservadora se las dedicaba, sin mds exi.-encia, para salir de eso, que el abandon del lastre asirailista, y que armasen el casco de la Uni6n Constitucional con aparejo de autonomfa.
No pas6 mucho tempo en la oscuridad; la luz se hizo pronto; so declar6 el secret y se vislurnbr6 el fracas. El priinec tropiezo salvado M6 la evoluci6a del general Weyler al reformistno auton6mico, cien leguas mds avanzado que el proyeeto Maura y la ley Abarzuza. Hecha la protest de adhesion la promesa de sinceridad, eco de la del Gobierno, quedaba relevado el general Wey-




63
ler intransigence por el general Weyler reforinista. Los procedimientos de la. political. de la. guerra no habfa que cambiarlos, torque oftialmente no habfa. raz6n para. ello, y ninguna voz se hab(a. levantado en dominion espailoles para denunciar 6 rechazar los empleados, sin que fuese rectifleado el aserto por la verdad oflcial; tarupoco habfan de variar las relaciones del Gobierno y de sus delel--ados con los partidos cubanos, torque todos acababan de recibir mercedes como muestras de aprecio.
Canto d ]a veracidad de la iinplantaci6n, Do habfa duda estando publicado el decreto para aplicarlas en Cuba y Puerto Rico. S61o faltaba saber por qui6n, c6rno y para quMn habfa de, ser la. aplicaci6n; existed eu Cuba un partido autonomista. hist6rico, cuyo program. alcanza. hasta la autonomfa. colonial 6 parlamentaria; existed otro reformist, cayo program, tambi6n progressive, em.pezaba. en la. aceptaci6a del provecto Maura, coynoprenda segura y positive de uller opes concesiones, y acababa en la. autonornfa administration va; y existfa un partido de Uni6n Constitucional quo, al dictarse ]as reforms auton6micas por el Sr. Cdnovas, se vefa forzado d abdicar del dogma asimilista y quedaba. sin program, pesto que no podfa acercarse al reformismo, ni aun fuinigdndolo, y menos al autonomismo por considerarlo gravemente peligroso para la soberanfa. de EspaTia.
La embarazosa. situaci6n del partido de Uni6n. Constitutional puede deducirse de' las siguientes frames pronunciadas en. una. sesi6n solemn por el Sr. Santos Guzm n, verbo del asimilismo, cuando era combatido el proyeeto Maura:
((Lo que result grare, g)-avisimo, es que ese proyeeto nata el sisteyna de la asii iilaci6n, base esencialishna de toda nuestra polilica colonial y fundaniento ldgico inmanente de nues6-o parlido.))
Sin comentarios.
Ahorabien;la opinion impartial creed quo lo natural era estudiar en eudl de dichos tres partidos encaja un regimen autonomico, y cudl es el obli(rado d evolucionar, corno las circunstancias se lo p6rmitan, hacia. la legalidad establecida. PodrA suponerse convenience la formaci6n. de tin solo gran partido liberal cubano, cuyos extremes sean el autonoinismo suave, 6 sea el reformismo, y el autonomismo radical; podrd opinarse que la poIftica. cubana. quede constitufda con dichos partidos, reforzados con los elements que ]a disoluci6n. de la Uni6n. Constitutional deje libres, participando d turno en el gobierno y en la. administraci6n para regular la conservaci6n y el progress de la legalidad comdn. P.-ro diffcilmente tended partidarios la soluci6n. que consists. en que el reforinismo, al triunfar las reforms, se di-




64
suelva, retroceda 6 ingrese en el partido asimilista muerto 6 convertido en reformist del dfa siguiente y del Sr. Cdnovas; ni que los partidos reformist ni autonomista se fundau en uno que siga permanent en la oposici6n, mientras el ex- asimilista, convertido en flamante reformist, siga on su traditional y odiada posesi6n del gobierno y de la administration cubana.
Estas Altimas han sido las soluciones conservadoras: d trabajarlas fa6 (segda so asegura) d la Habana el Sr. Santos Guzmdn (do quien tambi6n se dice haber sido colaborador del proyeeto CAnovas), d cuyo effect enter del secret d sus correligionarios, y con una parte de la directive, tan exigua como la que en 1895 accept la ley Abarzuza, logr6 la aceptaci6n de la nueva ley, no sin protest de la parte orthodox del partido, que en 1895 protest tambi6n.
Si la polftica de Uni6n Constitucional no estuviese acreditada, lo estarfa hoy al intentar la conservaci6n de su feudo d costa del abandon de su antiguo credo, de su signiflcacl6n y fin hist6ricos, y del olvido do sus furibundas campanas contra el proyeeto de reforroas de Maura. Siguen pretendiendo que exist un partido de eternal oposici6n fuerte y respectable, cayo papel regalan al autonomismo y al reformismo, quedando el asimilismo (dos veces fracasado por virtue de leyes del Reino) como partido Inico de gobierno, dentro de un regimen auton6mico. Cu ndo puedeu, entonces, esperar el reformist y el auto nomista ser partidos de gobierno, si no se les concede que lo sean en pleno regimen anton6mico? Tal contrasentido s6lo cabe en una agrupaci6n euvo verdadero program sea predominar siempre, con asimilacion, con reforms, con autonornfa, y hasta con independence; torque, si 6sta fuese possible (que no lo es), veriamos al partido de Uni6n Constitutional pretendiendo en la Repdblica independent constituir un partido de gobierno, relegando d Mdximo G6mez y d Quintfn Banderas para que formasen un partido de oposici6n fuerte y respectable.
Al descubrirse el volo con que las nobulosidades de los predmbulos y las deflciencias advertidas en la ley ampliatoria de reforms mantenfan cubierta ]a transformaci6n operada en el criteria del partido conservator, se ha visto que 6ste cedfa d todo, y que en todo se rectifleaba d sf mismo, except en su em.poao por conservar el odioso prodominio de un partido local. Este monopolio de la influence y del poder asegura la anulaci6n do todo, el effect moral que pudiese haberse desperado de las reformas; su descr6dito definitive en Cuba y en el extranjero; su fracaso en flor, lo mismo que el de la ley do 15 de Marzo do 1895.




- 65
No puede dar otro fruto el retraimiento del reformisino ante la. pertinacia en sostoner la ilegalidad cometida con los Ayuntamientos y Diputaciones, las autoridades y funcionarios hostiles d los partidos liberals y las Comisiones del censo esclavas de la Uni6n Constitucional. Se ha decretado una rectifleaci6a extraordinaria del censo para elegir el future Consejo do administraci6a; mas, mientras subsistan la combinaciOnilegal v el despojo, el nuevo censo serd tan fraudulent y tan abusive c mo el anterior. Lo prueban las exclusions que impunemente se estdn hacienda, aun en estas eircunstancias, do millaresde electors indiscutibles bajo todos los concepts exioidos por la ley.
Por este camino no se va 6 la soluci6n, sino que se la dificulta. Hoy so impose algo definitive; una le,-alidad corniin inconmovible y meditada, apoyada por los elements del pafs fatigados de luchar con el amaTio y con la mentira, torque el tempo se piordo para la acoi6n polffica y lo ganan Jos enemigos de la Patria; una soluci6n cuya ejecuci6n se entre-4e confladamente al pafs liberal, dvido de acercarse 6 sus ideals, sf, pero m s dvido de Ilegar d la paz y de ver c6mo las codicias, los empeTios y los intereses bastards malversan los advances politicos y administrativos, anulan los esfuerzos nacionales y precipitan evoluciones que un buen sentido politico hubiera logrado retrasar.
El triunfo de nuestros soldados represents el quebranto de la insurrecci6n armada; mas queda remanente el estado de rebeli6n disimulado 6 escondido, pero latent, como d1timo recurso que es de las masas que, no pudiendo combatir contra nuestro ej6rcito, von que adn no ha sonado la hora de que la. legalidad salvadora sea un hecho, realize justicias, a mpare, d todos los ciudadanos y acabe con la dominaci6a de la intransigence. y del error, cuyas ceguedades los et-opujaron la rebeldfa 6 no supieron retenerlas dentro de la legalidad.
Para que la paz sea stable, es precise que todos los olementos de arraigo de aquella sociedad, sin distiaci6n do parLidos 6 de nacimiento, intervengan en los negocios pliblicos; que cese, en absolute, todo amago do exclusivismo en favor de miaorfas del pafs 6 de interests personals; torque como estos vicious no pueden ya conservar e m6s que 6 merced do las fuerzas del poder y de la le-alidad, ol pueblo acude alld donde le Haman los que viven tambi6n en la ilegalidad; y d la fuerza del poder opener la ,
fuerza do la rebellion.







AUTONOMfA
X1
Larga es la precedent exposici6a do la gesti6n polftica desarrollada en Cuba por el Gobierno conservator; mas todo es poco para hacer visible la mantra como ban fracasado sacriflcios materiales y concessions polfticas que, bien admitidas y combinadas, hubiesen proporcionado 6xitos rdpidos sin precipitar de un salto la-vida polftica de Cuba desde el regimen asimilista hasta el auton6mico.
La historic consignard que el partido liberal present d las Cortes en 1893 un proyeeto de reforms que concedfan personalidad d la colonial y un regimen descentralizador susceptible de avanzar, gradualmente y sin peligros, hasta la autonomfa; que la aceptaci6n de aquel regimen por el pueblo liberal de Cuba aseguraba paz moral y material; que la oposici6n del partido conservador y la lucha polftica consiguiente determination la sublevaci6n armada, cual se reconoce en el pdrrafo segundo del prelmbulo del bill de indemnidad; que en manos del partido coi3servador ban fracasado ya dos leyes de reforms con advances auton6micos, sin que una ni otra ayudasen con effect moral 6 ]a acci6n mUitar.
La guerra de Cuba es separatist; pero ann admitiendo esto en absojuto, la guerra no hubiese adquirido tan tremendo desarrollo, 6 no hubiese estallado, 6 no hubiese pasado de ser uiaa intention mds 6 menos seria que las fracasadas y sofocadas I partir do 1878 por nuestras fuerzas y por el espiritu paefflco del pafs, si no hubiese encontrado d 6ste descontento y excitado Por la rosistencia 6 hacer ley de reforms del proyecto presented por el Gobierno liberal. La opinion pdblica de Cuba proclaim que la ley Abarzuza de 1895, inmediata y expansivamente aplicada, hubiera contenido la revoluci6n, pues estaba probado hasta la evidencia lo que hoy no puede careers: que Cuba no queria la guar-ra. Los hechos han evidenciado que 6 cada decepci6n, 4 cada




retroceso, d cada alejamionto do ]a acei6n polftica, ha correspondido tin auinento de Ia rebeldfa armada.
De aquf se deduce que el error politico radic6 en ol partido conservator por su oposici6n d las reforms; ert 1895 acaeci6 Ia descyracia de quo dicho partido passe d sor poder cuando Ia insurecei6a, todavfa naciente, necesitaba mds las desconflanzas y Ia reacci6a para explotarlas y career; 6 esta des-racia sucedi6 un error politico constant, cuyas consecuencias se tocan al ver que hemos Ilegado hasta los lines de Ia autonoinfa, sin otro resultado que el conseguido por Ia fuerza de las armas, y sin esperanzas do consolidar Ia Paz. La deducci6n es que el 6xito do esta consolidaci6n no estd reservado al partido conservator '
Hay datos sobrados Para deducir que esta obra estd reservada d un Gobierno liberal. La tranquilidad de Cuba ya no depended del avaDee do las concesiones que se Ia otorguen, sino de las manos quo las hagan efectivas; torque de 6stas depended que previamente so confTe on Ia sinceridad y que, ante Ia realidad, resulted provechosas al pafs enter, no d una agrupaci6n determinada.
Es Ileeado el caso de que Ia Paz se logre curando los miem, bros enfermos do aquella sociedad polftica; separdudolos si Non perjudiciales 6 incurables, de Ia polftica liberal colonial; no rechazando nada ni 6 nadie que cooper 6 consolidar el nuevo r6gimen, Ia realidad national reformada.
No es esta ocasi6n de buscar al primer iniciador de las reformas antillanas. No lo fu6 el Sr. Cdnovas (como lo creen los que han tenido Ia dicha de ser amigos del eminent estadista) al deflnir en 1865 Ia tradici6n de nuestra polftica colonial en sentido de Ia igualdad polf tica y de Ia. especialidad administrative 6 de gobierno; tampoco lo fu6 el general Martinez Campos por el espfritu del pacto del Zanj6n. En 1811 apoyaba ya el gobernador general Marques de Someruelos un plan complete de organizaci6a auton6mica Para Ia isla con balance Para el re stable ci miento do Ia Paz en el continent hispano-americano. Al insigne D. Antonio Maura corresponded Ia gloria de haber explanado, desde el Gobierno liberal y con Ia mayor oportunidad Ia primer concepci6n.contempordnea prudent, coinpleta y arin6nica Para encaminar el regimen antillano hacia Ia autonoinia; no son envidiables los sinsabores que Ia ce-uedad y el empeRo de sus adversaries han proporcionado al lustre ex-Ministro de Ultramar; Pero lo es'el 6xito undnime y enthusiast que su proyeeto produjo en todo el pueblo cubano amante de Ia soberanfa de Espaila; excepci6n he-




- 69
cha de las dos intransigencias extremes: la separatist y la de Unidn Cons ti lucional.
Establ6cese hoy, como principio indiscutible, por todas las altas personalidades del partido liberal, que 6ste es el harnado, 6 hacer la pacificaci6n complete y definitive mediate la implantaci6n de una autonornfa que silver de legalidad com ln efectiva y prdetica d todos los partidos cubanos sin excepci6n; que diga la Altima palabra sobre polffica y regimen antillanos; que, no tan s6lo reste hombres 6 la rebeldfa armada, sino que robe tambi6n 6 la )-ebeli6n latent cuantas voluntades se reserve para ayudar 6 volver d la rebeldfa; y que corte, de una vez, esa corriente que Ileva aliento y vida J la rebeli6n desde la Uni6n Americana, porque, cortada esta corriente y reducida la insurrecci6n j los elementos fandticos 6 impenitentes, nuestro ejkcito y el pa(s hardn la paz en plazo tan breve como el fiempo que la insurreeci6a tarde en resolverse d capitular 6 d morin Dios sobro todo.
Tal afirmaci6n tione sobre sus propios fundamentos otros que se derivan del studio impartial quo la polftica conservadora merece @n su aspect colonial desde 1865 (fecha en quo el Sr. Odnovas confess haber sido reformist) hasta 1897, que es cuando el eminent y nunca bastante Ilorado estadista ha merecido, una vez rnds, bien de la Patria por abjurar de la fe asimilista para consagrar, por medio de un decreto-ley, la concesi6n de un r6gimen auton6mico d las Antillas. Sean tambi6a aplaudidos el entusiasrno y la gratitude que los partidos cubanos han demostrado, al lustre patricio conservator, A recibir de sus manos las reformas que han dejado fuera de combat la absurd escuela de la ashailaci6n national y possible. Pero s6ale tambi6n adjudicada la responsabilidad de los fracases, de las decepciones y do la obstrucci6n hecha 6 la reform por la political conservadora; conste tambi6n la incompatibilidad de las doctrines y procedimientos conservadores con ol espfritu do lo que, en trance tan arduo como el do la contrarrevoluciM pacifleadora, h menester el pueblo liberal de Cuba.
Ciertarnente que en 1865 el Sr. Cdnovas reuni6 una asamblea numerous 6 ilustrada de antillanos para modiflear profundamente on aquellas provincial el regimen administrative y el del trabajo; pero alguna concesi6n.W6 fruto de este paso? Aquella fu6, por el contrario, la primer decepci6n, y d 6sta sigui6 el grito do Yara en 1868.
El primer advance efectivo y aplicado por la lec-islaci6n descentralizadora fa6 Ilovado 6 Puerto Rico por el Sr. Moret en de creto de la Rogencia de 27 de Agosto de 1870, en el cual se esta-




70
bleci6 la vida provincial on forma andloga d la pretendida, diez abos despu6s, por los liberals cubanos; pero este r6oimen s6lo estuvo vigente en Puerto Rico hasta 1874, en. que, bajo el mando del general Sanz, fu6 derogado, y por eso al capitular en el Zanj6n, Cuba s6lo recibi6 las conditions orgdnicas, polfficas y administrativas despu6s de 1874 en Puerto Rico, con'el regimen de la Constituci6n y de las leyes que se fuesen aplicando (todo restringido 6 modifleado, secrdn el art. 89 de la Constituci6n lo auto fizaba) y la representaci6n en Cortes, que desde 1860 pudo gozar el pafs por haberla proclarnado el general Dulce.
Qaeda dicho c6mo, por la oposici6a del partido conservator, fracasaron los prop6sitos reformists del general Campos en 1878.
No serfa necesario adjudicar al partido liberal toda la gloria de haber Ilevado d Cuba C6digos, leyes y libertades constitucionales desde 1878 d 1893: ambos partidos, liberal y conservator, han cumplido estrictamente su misi6n constitutional duranto aquel period, Ilamado d ser de studio y de m6ritos para que la Mantilla recibiese lo que para sus elernentos liberals era-esperanza natural y arm6nica con el progress de su culture social y polftica. Los que niegan la legitimidad de estas aspiraciones no litienen 'otro argument, para tachar de descontentadizos 6 los liberals cubanos, que el recuento de las leyes democrdticas, libertades y derechos Ilevados d Cuba desde 1878 d 1890, incluyendo la abolici6n de la esclavitud.
De qu6 servfan d Cuba todas aquellas concessions, si el r6gimen electoral, torturado d virtue del sufragio restringido por una elevada cuota, y de disposiciones favorable al exclusivismo, modifleaba todas las represontaciones cubanas an favor de un partido determined? De qu6 servia, si la centralizaci6n administrativa. impedia. la expansion commercial, por medio de tratados y de aranceles nocivos d las industries cubanas y defensores de la ley del ernbudo? De qu6 le servfan, si Cuba no era dueTaa do tender debidamente al ramo de Fomento, interesantfsimo para un pafs industrial? De qu6 le servfan, en fln, si la especialidad consignada era el art. 89 do la Constituci6n, en lugar de inclinarse hacia la deseentralizaci6a verdadera, se inclinaba hacia la asimilaci6n, detrAs de la cual se ocultaban el inonopolio y la ley de casts?
Todo esto que faltaba era el espiritu del Zanj6n; y, como ese espfritu -no estaba aprobado por ]a political con ervadora, por eso no era Ilevado al regimen colonial.
Si la memorial no es infield, hubo un dia en que del seno del partido liberal-dindstico sali6 una voz proponiendo que la polftica ,cubana se condujese hacia la. formaci6n de dos partidos correspondieates 6 los que en Espaiia turnan. en el poder: un. rujido




71
tempestuous aho-6 aquella idea, pronosticando dahos sin cuento para nuestra soberania, si on Guba habfa mds de un partido dominante, y ese partido daico debfa ser el descendiente. del antiguo particto espaTiol. 1Qjald hubiera prosperado aquella idea, que revelaba en su autor el coaorimiento de que en Cuba, desde, el dfa on que fu6 declarada le-al la propaganda autonomista, existfan dos partidos tan igaalmente legalese y espaTioles como quo aLnbos defendant la unidad del Estado y la inte-ridad de la Patrial Eran dos escuelas, una coaservadora y otra liberal; cuyas diferencias con las respectivas poninsulares eran qae el conservator insular no podfa conservar to que pretendia, y el liberal dobfa acercar sus ideals hacia la realidad colonial; mas todo era cuesWn de tempo y de buena volantad.
Apart de la formaci6n de la izquierda de la Uni6n Gonstitucional, cuya aparici6n fu6 la. primer disidencia. de los iaconformes con que dicho partido iaterpretase la. especialidad en sentido de una asimilaci6n especuladora, y con que esta formula protegiese el statu quo general, en una palabra, con que los procedimientos desfigurasen el program efectivo de la Uni6n Gonstitacional, at Gobierno conservator del Sr. Cdnovas toc6 en suerte recibir el fuerte empuje de los comisionados que en 1890 fueron 6 la corte para exponer en nombre de la Liga de comerciantes, industrials y agricultores y de las Corporaciones economics, un plan para resolver el conflict econ6mico entonces reinante.
De esto plan formaban parte pretensions references d tratados de comercio, 6 aranceles protectors, y en la. misma 6poca el partido autonomista di6 su ultimatum sobre la reclamada reform electoral. El fracas del Gobierno y la decepci6n para Guba no pudieron ser mayors. En 1891 so concert el tratado do reciprocidad con los Estados Uaidos, to cual, si bien era uaa- necesidad, por virtue do la ley de Mae-Kinley, entre-6 nuestra Cuba comercial d los Estados Unidos, sin obtener justicias, ya que no v entajas para ta industrial tabaquera, amenazada de muerte por la americana, ni procurer la conservaci6a de otros mercados. Ea 1892 so di6 d Guba el arancel contra el cual y contra la ley de relaciones comerciates, no ha cesado todavia el clamor de la Antilla en masa sin distinci6n do partidos, classes y colors; y, finalmente, qued6 desechada toda esperanza do reform electoral, resultando el retraimiento del autonomismo; paso grave y reprochable por igual at Gobierno y al partido.
Son 6stos triunfos, 6 son fracases y decepciones? Y no se center




- 72
con las reforms del Sr. Romero Robledo, que ni siquiera merecen que de ellas se hable, y puede a.-radecerlo.
Por si estas exactitude ofrecen resistencia al convencimiento, ahora que todos homes Ilegado hasta los Hades do la. autonomfa, se I uede ya hablar del movimiento econ6mico, combatido 6 muerLe por el partido conservator, desofdo y desatondidas sus manifestaciones d cambio de otros fracases y de ntievas excitaciones do la polftica antillana.
El movirnieato econ6mico, rosultante de las adhesions d las conclusions de los c61nisionados do 1890, no era polftico; pero estaba Ilarnado d serlo, y por eso feneei6 d manos del partido asimilista. Forinaban en 61 peninsulares y cubanos, antonomistas y constitucionales de la dereclia, y prin( ipalmente de la iquierda. d-el parfido; sus conclusions, puramente econ6micas y acordes con los interests y con los dereehos constituents de ]a 9-calidad gzacional, se dirigian d franquear la exportaci6n, d abrir competencia para la importaci6n, y d reforzar el presupuesto, cuyos d6ficits anuales aumentaban ]a deuda; propen&a d reducir Jos gastos, dentro de la mds juiciosa economf.a, no torque capciosa. y antipatri6ticamente intentase desarmar nuestra soberanfa en Cuba, sino torque, miraudo al dilemma de retenerla espaiiola pero arruinada, per Ja fuerza, 6 conservarla pr6spera estrechando lazos de reciprocidad coiiciercial y ercantil, vefan que Jo primero era ruinoso 6 impossible de softener, por impedirlo ol presupuesto; mientras que lo sogundo era possible, modifleando y moralizando la administration y el r6girnen econ6mico.
La decepci6a del pafs y el fracas del poder se manifestaron en las eleeciones generals de Diputados j Cortes verificadas bajo el mando del general Polavieja. Por primer vez en Cuba se vieron atropellos electorates; tires se impidi6 que los econornistas votaran d sus candidates; tales actas salieron, que los electors por ]a Habana no pudierou sentarse en el Congreso; ]as elocciones de Punta y Col6a fueron el brioche de esedndalo con que el partido conservator y el de Uni6n Constitucional triunfantes cervaron su campaha contra ]a regeneraci6n administrative de la isla de Cuba.
Despu6s de aquella fecha ya estda resefiadas ]as decepciones y los fracases: desde ]a oposici6n al proyeeto Maura ya se ha
-visto lo que ha cosechado el partido conservator, por haber sembrado decepciones y engaios.
iNo demuestra todo esto que dicho partido no estd hist6ricamante en conditions de convicci6n y d6 fe para. dar d Cuba so-




73
luciones auton6micas? Ad6mds, es natural que d sus soluciones falto la conflanza propia, torque jamds la tuvo para la polftica colonial que hoy se impose; tampoco puede haber sinceridad en su aplicaci6n, torque todavfa no ha podido arrojar el lastre asimilista, lo mismo de personas que de principios y de procedimientos; y el pueblo cubano no puede esperar su salvaci6n de quien le ha hecho vfctima de errors, obeecaciones y parcialidades.
El ambience politico y la constituci6a actual do aquellos partidos tampoco se avienen con los principios sustentados por el partido conservator. El error de 6ste alcanza todo, empezando por rechazar la existence de tres partidos, tan deflnidos, tan naturalmente credos y tan necesarios para la evoluci6n como lo fueron despu6s del Zanj6n los tres partidos que se presentaron en la arena polftica de Cuba. Qu6 fu6 entonces el partido de Uni6a Constitucional, mds que un tercer partido intermedio y colocado entre el orthodox espaTiol, defensor del antiguo regimen colonial, y el autonomista, defensor do soluciones radicals? Sirvi6 de base para la evoluci6n, y 6sta mat6 el partido antiguo, cuyos hombres formaron la derecha del de Uni6a Constitucional. Del mismo modo surgi6 la izquierda de 6ste; fu6 tomando consistencia, y cuando se present un r6gimen cuyo proyeeto le sirvi6 de arranque para su program, so determine el perfodo evolutivo y form6 partido. Si la. march polftica natural no hubiese sido obstrufda violentamento por ol partido, conservator, ]a political antillana hubiese marchado hacia el reformismo, cuya derecha correspondfa d las procedencias de la Uni6n Constitucional. Finalmente: no cabe teorfa (pues esto no es error) mds singular quo el do pensar que, avanzando el regimen, las fuerzas polfficas que lo propagaron y defendieron deban reple-arse sobre ]a derecha que lo resisti6 6 dejar su program triunfante para avaDzar mds hacia el radicalism; esto serfa la obsesi6n do ]a oposici6n 6 del descontento.
Faltan tambi6n al partido conservator el trato, la intimidated de relaciones polfticas, la comunidad de principios con los par-tidos liberals do Cuba, para que sean de esperar inteligencias que determined la soluci6n simpkica d los programs reformist y autonomista. Estos no pueden olvidar que hasta eyl dfa 4 do Febrero de 1897 los principios liberals y tarabi6n la existence de dichos dos partidos, ban pugnado con los prop6sitos y con las convieciones conservadoras, salvo los casos en que 6stas han negado el espafiolismo 6 aquellos partidos.




'7!
x1i
Gircunstancias enteramente opuestas y favorable al partido liberal dindstico se ofrecen para que 6ste sea el Ilamado d intervenir on las relaciones de la polftica national con la cabana, para resolver deanitivamente el problema. La political del Gobierno del Sr. Sagasta jartids excluy6 el trato y la atenci6n politicos con alguno de aquellos partidos locales; jamds procure el retraimiento 6 la desaparici6a de alguno de ellos; may al contrario, di6 base para que la indeflaida izquierda de la Uni6n Constitucional, saliese del retraimiento (no oflcial pero efectivo) en que la predilecci6n favorable d la. derecha la tenfa, y constituyese terror partido (sin que ol jefe del Gobierno ni Ministro alguno estimularan, ayudasen 6 siquiera indicasen nada, direct 6 indirectamente, en favor do su formaci6n). Esto tenfa raz6a de ser; es m6s, era necesario en aquella sociedad political, forzada hasta entonces d la inmovilidad, tanto para condonsar en un program liberal los advances seguidos por el espfritu do estos flempos (ya quo el partido de Uni6n Constitucional los habfa rechazado con el proyeeto Maura), como para restablecer el principio de igualdad y uni6n entre peninsulares y cubanos, olvidado y modificado por la Uni6a Constitutional, cuya fundaci6a se hizo coa quince personas de cada procedencia. El partido liberal se apresur6 d resolver el problema electoral, en cuanto fu6 Gobierao en 1893, dando un paso en la ainpliaci6n del sufragio mediate la disruinuci6n do la cuota do contribuci6n; reform que no W Ilevada Puerto Rico, gracias d la oposici6a de la Uni6n Constitucional y de los incondicionales de la pequeha Antilla. A dicho paso se debi6 el reingreso del autonomismo en la actividad polftica.
La sociedad polftica cabana jamds debe olvidar que el Gobiarno del Sr. Sagasta present en 1893 el proyeeto Maura: bastan este paso y la lucha que el Sr. Sagasta hubo de softener para mantenerlo hasta su consagraci6n ea una ley, defeadi6ndolo contra las corrientes de la opiai6n coaservadora, hostile y obstruccionista, y de los eserdpulos d hostilidad abierta do una. parte de la mayoria liberal en Cortes, para que la personalidad del senior Sagasta sea base segurisima y preada de conflanza y de buena intelligence entre an Gobierno liberal y los elements cubanos adictos d las salvadoras solucioaes autoa6micas. Y es evideate que con 6stos, hay que tratar estas soluciones, para que resulted ajustadas al fin que se persigue (y esto no puede hacerlo an Gobierno conservator), no excluyendo ni aun distanciando d ning ln partido local de la cooperaci6n d la obra, y d fin de que 6sta Ileve el sello de la conflanza recfproca, de la atracci6a, para que todos




fallen camino quo los conduzea hasta la nueva legalidad cotudn, tanto como comAn es el interns por la pacifleaci6n y por la normalidad.
Si la- imposki6n. de un partido cubano no hubiese impedido que cada uno de ellos se adaptase d cada uno de los nacionales. que turnan en el poder; si, d su. debido tempo, aquellas agrupaciones hubieran tornado en. la influencia sobre la polftica espaRola, con lo cual la opini6a pdblica peninsular hubiese estado bien informada acerca de la march verdadera de las cosas de Cuba; si no hubiera prevale(,ido la absurd y especulativa prdetica de que la polftica de la Uni6n Constitucional se ajustase, por igual y sirnultdaeamente, d las de los partidos conservator y liberal peninsulares, con el Anico objeto de constituirse ea perpetua dominadora, es bien seguro que, as( como el reformisruo qued6, desde su. nacimiento, conflado 6 incluido on al partido liberal dindstico, de cuyo proyeeto tom6 la savia, el partido autonomista lo hubiese hecho antes y, al effect, se hubiese dejado dominar por un ben6fico esp(ritti de transigencia, d fl.n de entrar inodestamente y seguir paulatinamente en. el camino que condujese al triunfo de sus ideals. Buenas pruebas de tal aserto son la adhesi6n sinmra del autonomismo al proyecto Maura, su. cooperaci6n d la transacei6ri Ilevada d la ley Abarzuza, y d1timamente, el ingreso del partido autonornista portorriqueTio en el partido liberal dindstico d rafz de la aplicaci6a de las reforruas Maura en 31 de Diciembre de 1896.
En suma: que la unanimidad de la opinion. ea favor de que el partido liberal sea el Ilamado d resolver en defluitiva el problema cubano, no result de aflrmaciones gratuitas, ni menos de ambici6n del poder en circunstancias que tan posada hacen la carga: result de la que pudiera Ilarharse f1losoffa de la historic de las relaciones polfticas contempordneas entre los partidos cubanos y los nacionales; result de hechos coacretos 6 incoutrovertibles, cuya desatenci6n implicaria la continuaci6a del error que tantos daKos ha causado.
Ouanto d la formula concrete en que el lustre y por todos respetado jefe del partido liberal, ha condeusado su pensamiento para resolver el problema que seguramente, hallard pendiente, serfa explicaci6n peril suponerla consecuencia iinica de quo el partido conservator haya Ile-ado y pasado cien leguas mds ade!ante de lo que desde 1893 d 1895 fu6 soluci6n del partido liberal. Ni el proyecto Maura ni la ley Abarzuza eran definitions; muy al contrario, eran pr6gresivos; sirvieron de punto de arranque A un




- 76
partido reformist, cuyo program aceptaba y amparaba la centralizaci6n polffica necesaria y que debiera corresponderse con ]a cantidad de descentralizaoi6a administrative que d la colonial se concediese, aceptando el advance do esta hasta la. autonomfa administrativa; y no hay quo decir que los tfmidos advances de la deseentralizaci6n pol(tica nunca so admitfa que pudieran desaflanzar los vfneulos de la unidad national.
Aquel proyeeto 3, aquella ley fueron. tarnbi6n aceptados con simpatfa y apoyados por el autonomismo, satisfecho entonces con que la legalidad comdn se empezase d nutrir con principios de su program, mucho mds amplio y pro-resivo que el reformist, pesto que la autonomia absolute alcanza hasta la deseentralizaci6n polffica y la independence administrative. Lo que de ning 'da modo puede hallar acomodo para. las soluciones, es el program de la Uni6n Constitucional, de la cual uu grupo pedia. la identidad; otro se oponia i conceder un dtomo mds de libertades d Cuba, resistiendo d perder el dncora salvadora de la asimilaci6n; y otro accept pritnero la ley Abarzuza y luego la ampliaci6a Cdnovas, con manifiesta poca voluntad y con tan escasa disposici6n d acreditarlas, como sobra de empeTio eia no solar el feudo durante tantos aRos disfrutado.
La verdadera solucl6n del Sr. Sagasta no consisted en la cantidad 6 calidad do autonomy I a, que su muy acertado j uicio y el constante studio que fiene sometido el problema cubano le presenten necesaria para quo surta effects resales y positives; el problema do ]a cantidad y de la calidad estd resuelto, torque tiene abiertos los casinos de la transigencia y del patriotism por los partidos liberals cubanos.
Para tener anticipadatnente dernostrado el buen fundamento de esta afirmaci6n, es por lo' quo qued6 consignada, al principio de este trabajo, la realidad hist6rica de la conduct siompro patri6tica y levantada do ambos partidos durante el azaroso perfodo que muy pronto debe torminar, y muy especialmente se ha hecho notar la del partido autonomista, merecedor de toda conflanza por parte de la metr6poli, y al cual el Sr. Sagasta habrd seguramento encontrado y encontrard siempre dispuesto para allanar obstdculos y concretar la formula oportuna, convenience, mesurada y political do una autonornfa hasta la cual puedan Ilegar todos los elements de aquella sociedad sin desdoros ni repugnancias, sin obstdculos ni humillaciones, torque el principio fundamental de la acci6a polftica defendida por el autonomismo y por el reformismo es que la le-alidad com-dn anhelada no excluya ni uno solo de los elements, ni siquiera uno solo de los hombres y de las fuerzas vivas de aquel pafs, cuya masa, sin excepci6n alguna, debe contribuir d la implantaci6n, interesars6 por el 6xito, ro-




77
bustecer su cr6dito, velar por su conservaci6a y, por fin, rep'u. I rn
lar patri6ticamente los progress de su expansion en la prdctica.
Precisamente la falta de este apoyo efertivo, undnime,6 de la mayoria del pais, ha sido la causa primordial del fracas pasado y de los futures de las soluciones del partido conservator; soluciones reformists, sf, pero dedicadas d la prdetica y al goce en favor de un partido politico determined.
Desde la m s amplia deseentralizaci6n 6 autonomfa administrada con la convenient centralizaci6a polftica, que era la aspiraci6n Ifmite del reformismo y de la jornada progressive, hasta la autonomia colonial parlamentaria, desarrollada on el program de 3 de Agosto de 1878, en el artfeulo Nuestra doetrina publicado por El Triunfo en Mayo de 1881, y en las declaraciones de la Junta magna en Junio de 1882, hay mucho campo accessible, no tan s6lo al reformismo, sino tarnbi6n 6 todos los elements politicos y socials do Cuba. Las facilidades que el autonomismo ha ofrecido en plena guerra para la evoluci6n, son garantfas de que
-no ha de falter ahora soluci6n viable, del mismo modo que la hubo en Septiembre de 1896; no otra cosa que despejos del camino fueron el memorandum y la exposici6ii autonomistas, desatendidas por la obstinaci6n en softener la polftica de intransi-encias.
Cuanto al 6xito de la soluci6a auton6mica para la pacifleaci6n, es precise empezar por recorder que la fe salva y que la fe ha faltado hasta ol presented; pero algo positive hay en favor de la probabilidad, si no seguridad, del 6xito.
La labor political ha sido, hasta ahora, de exacerbaci6n de males y de dnimos, de destrucci6n ciega y apasionada de los partidos liberals; de desd6n para sus directors salvess las condecoraciones y los tftalos de nobleza); de engarlo al pafs con promesas que nunca, 6 tarde y mal, habian de sor cumplidas; de menosprocio para los partidos Ilamados d ejercer la acci6n polftica, y de aprecio para el que habfa hecho y hard, mientras se le consienta, lodo lo contrario de lo que la acci6n polftica exige. El resultado ha sido la expansion de la rebeli6n, mediate el abandono 6 la excitaci6n de las masas, sobre las cuales Jos partidos liberals estaban Ilamados 6 influir.
Reconstrdyase la organization polftica do aquella sociedad, robusteciendo los prestigious positives y dando ocasi6n 6 quo la reacci6n espaiiola sobrevenga, por el estfmulo de realidades en la acci6n; por la labor diametralmente opuesta d la fracasada y conjusticia evidence para todos, los frutos no podrda ser sino favorable d la causa national.




- 79
Los effects do osta realidad dependent do ella misma, pero tambi6n del medio por el cual sea Ilevada aquel pueblo que ha visto el desprestigio y el fracas de todo, incluso do un esfuerzo, titdnico, pues los 6xitos militaries no parecen estar en. relaci6n con la magnitude de la fuerza. El medio de transmisi6a aludido puede ser lo mismo un conjunto de priacipios quo una sucesi6n de hechos politicos incontestable, que un conjunto de personalidades do todos los 6rdenes de la administraci6n 6 quo una indubitable reacci6n on favor de la moralidad. general, tan maltrecha. durante esta ffltima fanesta etapa del partido conservator.
Todos estos reactions, arrojados en modio de aquella lucha polftica y social, deben bastard y bastards. para que vacile y so desquicie el ediflcio de la rebeli6n armada, y lo que reste en estado latent y en disposici6n-de reincidir. Estos principios, estas. realidades, estas personalidades, s6lo el partido liberal puede, darlas; la conciencia pdblica atirmard esta conclusion, mejor que pudieran hacerto arguments d6biles por falta de las pruebas que, el patriotism prohibe exhibit.
Ademds es precise toner en cuenta lo que solamente en Cuba puede aprenderse mediate el trato con los elements directors, de la opini6n liberal autonomista: desde el Zauj6n hasta 1895, a1gunos de estos elements habian pasado por el desencanto do rechazar la independence por ser visible que representaba la ruina eternal de Cuba 6 su caida en manos do una Naci6a explotadora. cuando ((Cuba libre>> hubieso acabado con <>: luego hubieron do reelfazar el anexionismo, torque prometfa dominaci6n. menos digna, menos legftima, menos caballerosa y menos hist6rica que la espariola, bajo cuyo pabell6n habfan nacido y cuya sangre corrfa por sus venas. Fueron al autonomismo convencidos do que era la soluci6n para. todo y para todos, la unifleaci6n prdctica y stable de los interests insulates con los peninsulares, la paz y la evaporaci6n del separatism y del anexionismo, este 111timo s6lo acceptable para evitar la independencia.
Pero estos honabres vefan, claramente, que el error politico y la desconflanza dominaban en nuestra political de tal modo, quo se lleg6 d creer impossible todo alcance de autonomia sin lanzarso al campo. El separatism explot6 ]a excitaci6n; pero hay muchos hombres y masas numerosas, cuyo primer impulse serfa dejar 6 envainar el machete en el moment mismo que Cuba fuese aut6noma, lo cual no harfan por el mero hecho de prometerles la autonomfa.
Quedardn fandticos, sf; pero Espafia, con su ej6rcito valeroso, con el pais 6 su lado, con la no-aci6a extraniera d protege propagandas separatists, d consentir envfos de recursos y A dar




- 79
fuerza moral la rebeldfa, fiene todas las probabilidades d favor de la Naci6D, de su derecho y de su. soberanfa.
Mas si, d fuerza de demorar el cambio de procedimientos y de political, so Ilegase ya tarde para la favorable reacci6n; si, lo que no puede suceder, el error politico persistiese; si faltase lo que, fundadamente, puede decirse que resolverfa ol problema, y faltase por las mismas causes que falt6 lo que sin difficult pudo evitar su. agravaci6n, la guerra y todas sus horrible consecuencias, entonces, como antes y como ahora, el pueblo liberal de Cuba en masa y la sociedad espaRola que de buena fe, y por puro patriotism, luchO en favor de la rotura de los peligrosos molds en que venfa encerrdndose la polftica anthill ana, no pensarfan en su. origin. y en el final de tantos desastres sin volver la vista hacia un grupo politico fren6tico, y hacia el hombre polftico funesto que todavfa se deleita contemplando su. obra de destrucci6n, tanto quizds como hace gala de haber sido inspirador de una inscripci6n revolution aria, cuyas negras letras mancharon, durante algdn tempo, ]a fachada de un edificio pilblico de la corte, cuya inscripci6n. empezaba y terminaba como sigue:
Cayd para siem pre .....................................
........ I ........................... iViva la libertad!
Septieinbe de IS97.













UNIVERSITY OF FLORIDA
3 1262 04534 1855
DOES NOT
THIS VOLUME HAS BEEN MICROFILMED CIRCULATE
BY THE UNIVERSITY OF
FLORIDA LIBRARIESo