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Cuba y la opinión pública, por Carlos Amer

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Title:
Cuba y la opinión pública, por Carlos Amer
Creator:
Amer, Carlos
Place of Publication:
Madrid
Publisher:
[H. Cómez]
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (64 pages) : ;

Subjects

Subjects / Keywords:
1895-1898 ( fast )
Politics and government ( fast )
Política y gobierno ( qlsp )
Politics and government -- Cuba -- 1895-1898 ( lcsh )
Cuba ( fast )
Genre:
non-fiction ( marcgt )

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
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Resource Identifier:
954282459 ( OCLC )
36100488 ( ALEPH )
Classification:
F1786 .A51 ( lcc )

Full Text
q72-9105
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UNIVERSITY OF FLORIDA
LIBRARIES







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X, propiedad, Queds brobo ol dep"to que inarca La f ey.
71
HWnio G6mev., Concepi611 jer6n[ma, i KI.




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PRELIMINARY
s procedimientos cmplea ]a Providencia. para. castigar al ambicioso: unas velces hace que fracasen sus planes
mejor combinados, y otras colma sus deseos por modo tal, que la misma satisfacci6n le produce quebrantos.
Algo mAs sustancioso que el manA dese6 el
pueblo hebreo durante su peregrin'aci6n por el 4% desierto, y tal abundancia de codornices le
concedi6 Dios, que el mismo pueblo lleg6 A
consider el beneficio corno una calamidad.
Desmedida f66 la ambici6n de Jos Reyes I', Cat6licos; y aqu6I que esti sobre las Potcsta-




4'
dta, dispuso las cosas de tal modo, que A ellot toc6 en suerte el descubrimiento del Nuevo Mundo, con lo cual qudaban colmadas sus ansias de engrandecimiento y poderfo.
Dominios tan reducidos como los de Castilla y Le6n, acl en Europa, extendi6ro nse deJ otro lado de los mares, hasta entonces conoctdos, en t6rminos tales, que jamls ning6n imperio lIeg6 6 superarlos.
No registrar la Historia ambici6n mejor satisfecha, pero tampoco sefiala resu1tados mAs desastrosos; para. colonizer aquella inmensidad de territories descubiertos, hacia falta una po blaci6n muy superior A la de los reins casteIlano y leon6s, y por eFta causa no se pens6, por entonces, sino en explotar las tierras que se iban descubriendo. A ellas se trasladaron adventurers, Avidos de acaparar riquezas; y de los medics empleados para realizer sus prop6sitos, dan idea las mfiltiples disposiciones que desde el principio se dictaron y que constituyen ese monument Ilamado Leyes de Indias, testimony irrecusable de que, mientras los soberanos espaffoles ponian especial empen~o en asentar sobre bases de moralidad y de justicia.




su dominion en los preciados descubrimientoe, los liamados 9 secundar sus planes s6lo se cuidaban de amontonar riquezas, convirtiendo i los raturales de aquellos passes en instrumentos para. conseguir sus prop6sitos de lucro.
- Fernando 6 Isabel sinti6ronse am2irgados en los filtimos dfas de su vida por aquella pesadumbre que les prcdujo el logro de sus ambiciones; las Pragmdticas suyas, que pueden leerse en la Recopilaci6n antes citada, son como laments que brotan del coraz6n at tener noticia de las atropellos y de las depredacioncs cometidas con los indios por aquellos que, inpulsados por ]a codicia, abandonaban estas ticrras de Espafia trasladAndose 6 las reci6n descubiertas, en donde se crefan con derecho'd todo.
Nadie pensaba, por entonces, en colonizer los nuevos dominion, i excepci6n de los Reyes Cat6licos y e algdn magnate dotado de claro, juicio y de ideas elevadas, y sin hacer cosa de provecho para. el porvenir del Nuevo Mundo, pas6 ]a 6poca del emperador Carlos V de Alcma:nia. y I de Espafia.
Del tempo de Felipe 11 datan las primers




6
disposiciones encaminadas I dar forma y estabilidad A ]a colonizaci6n de Am6rica; at monorca que tan opuestos juicios ha merecido d la Hist,,ria, le depart el destiny comenzar A entire los effects de ]as ambiciones de sus predecesorei, y no puede negarse que hizo por sus dilatados dominion en el Nuevo Mundo cuanto era dable hacer, rodeado como se encontr6 de dificultade,3, con el Erario exhaust, las tierras de sus Estidos en Eurcpa medio despobladas
en lucha constant con los demAs reyes y con la cote roman.
No hbia.quien at trabajo se dedicara en Espifia; las guerras sostunidas por el C69ar alemdn habian convertido en soldados 6 los hijos de esta tierra, y jos nuevos descubrimientos, en adventurers I los que no sentfan inclinaci6n 6 las armas. Un historiador ha dicho que Fclipe It, at subir at trono, se encontr6 con un pueblo compuesto de batalladores sin ocupaci6n y dt- genes dispuestas para toio menos para dedicarse at cultivo de los campos 6 A las areas productive dn la industrial y de las artes.
A la reconstituc16n de sus Estados en En-




ropa y A organizer los dominion que la Providencia le babfa deparado en Am6rica, dedW, en parte, sus afanes el fundador de El Escorial; y cabe pensar que la obra por 61 comenzada, hubiese dado muy buenos resultados, si los que le sucedieron en el trono siguieran sus kuellas; pero los desaciertos combinados y los desastres sufridos hasta el advenimiento de Ca r1os III, llevaron 6 Espafia A su mayor postraci6n 6 hicieron de Am6rica algo A como una mina explotada por genes desprovistas de toda idea noble y elevada.
No podia darse castigo mayor A la desmedida ambici6n de los Reyes Cat6licos; ellos vieron extendidos sus dominion alld del otro lado de los mares, pero tambi6n comenzaron senior los effects de la despoblaci6n de aqueilos otros que en la Peninsula lb6rica heredaron de sus mayors y habian conquistador por ]a fuerza de las armas.
Todas las ambiciones se dirigf an 6 las tierras nuevamente clescubiertas; en ellas se obtenia oro sin grande esfuerzo; aflf no encontraba keno la codicia, y mientras Espafia quedaba despoblada, Am6rica se convertfa en granjerfa.




Ineficaces las disposiciones, reales para remediar el mat que sc extendL por los dominion del Nuevo Mundo, sin dotes de gobierno los representatives enviados por los monarchs, y con la vida ca las nuevas posesiones mat organizada, los conflicts se reproducfan y el malestar aumentaba, contribuyendo 6 que fueran mayor las discordias que entre si suscitaban los mismos gobernantes.
De este modo se fu6 preparando la emaliclpaci6n del inmenso imperio de Espafia en Am6rica, quedando 6ste reducido A las isla : de Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico, y mis tarde, y despu6s de a1gunas vicissitudes, A. estas dos filtimas, I las cuales convene dedicar atenc-i6n preference en los moments actual. I aste fin se encamina la publicaci6n de estc foilcto.




WUba Puerto nko leaves &L zspaaa
De ]a deslealtad de ambas islas han hecho una leyenda aquellos A quienes convene que en Espafta se tenga por verdad inconcusa que cada cubano y cada portorriqueno es un enemigo mAs 6 menos franco, no solarnente de la soberania espaftola, sino que tambi6n de los espafioles; y como en esta tierra son muy conWas las personas que se paran 9 meditar acerca del fundamento de lo que se les da como cosa cierta, la species ha pasado 9 ser artfculo de fe, y muyraro serA encontrar quien deje de creer I pufio cerrado, qne hijo de Cuba 6 de Puerto Rico, equivale A decir desleal .1 la naci6n, de la cual forman parte una y otra Isla.
Como una fatalidad inherent i ]a naturalexa de los que en aquellas tierras han nacido,




viene considerAndose desde hace algunos afios, la rebeli6n contra el dominion espafiol, de cubanos y portorriqueftos; tal rs el resultad6 de una labor constant, sostenida por quienes tuYieron y siguen. teniendo interns en que s ean mirados con recelo por los Gobiernos y por la masa peninsular, todos los insulates, sin distinci6rx; a6f se explica, por esa fatalidad que se da como cosa cierta, que un insular, mis ingenioso que amigo de la verdad, transformara en otro muy ofensivo, un' adagio aceptado de buena fe en Cuba y Puerto Rico, y seg6n el cual, el pulpero (1) de hoy verl en su hijo 9 un caballero, y morirg en la seguridad de que su. nieto ha de pirar en. pordiosero.
cPadre espafiolhijo elaborate, nieto filibusterojo; esta es la gradaci6n que mal6volamente se ha estaNecidosin. raz6n ni fundamento.
Ni por fatalidad ni por otra causa cualquiera que en ellos pceda considerate como ing6nita, son desafectos I Espafia ni los cubanos ni los portorriquefios.
(1) Pulperia e.,3 una tionda en ]a cual i9e halls de 14do: comestibles, telas, morcerfa, quiiicalla, perfuinei7* Qtckpra,




A la rebel16n abierta han Ilevado 9 un gran nfimero de los primers causes muy numerosas, y por las mismas, manti6nense no pocom de los segundos en reserve estudiada, que se traduciria en rebeldia si las condIciones de la isla lo permitieran.
Sin ]a existencii de aquellos motives, acaso no se hallara ni un separatist en Cuba ni em Puerto Rico. Abonan esta creencia los antecedentes, y no hay que ir muy lejos para encontrar en la historic de ambas islas hechos briflantes que ponen de relieve su affect A Espana.
El grito de independence lanzado por el vasto imperio colonial, no haI16 eco ni en CubR ni en Puerto Rico; y la constituci6n, en Repfiblica independiente, de los Estados Unidos de la An)6rica del Norte, no contribuy6 tampoco, ni en poco ni en mucho, I que se relajara el affect A Espafia entre cubanas y portorriquefios. Unos y otros resistieron con denuedo y realizando actos de verdadero heroism, A las escuadras y A las troops de dcsembarco envia, das por Ins enemigos de Espafia para que se apoderasen de aquellas islas.




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Constitute una p5gina de las mis 'brillan tes en la historic de los pueblos que Fele m contra un invasor la defense. hecha por la Habana, en el reinado de Carlos III, y no fu6 menos heroic el comportarniento de los habitaatea de Puerto Rico ante la insistence del almirante Drake.
No; la idea separatist en Jos territories que de su irnperio le quedan d Espafia en Am6rica, ni es ing6nita en sus habitantes ni nace de la fatalidad; es la consecuencia, segdn mAs arriba queda apuntado, de causes muy complejas; es el resultado q= forzos;,mente 4abian de dar hechos que se enlazaa unos con otros; males que, lejos de ser remediados, se han ido agravando con el tempo.
Convenient serg, para el fin A que este foIleto va encaminado, examiner, aunque nd sea con gran detenimiento, aquellas causes, y poner de relieve estos males, concretando d Cuba la atenci6n, ya que en mis reducida esfera y con menor intensidad, se han presented y desenvuelto unos. y otros cn Puerto Rico.




Cuba explotada
No hay para qu6 repetir que Espafia no ha sido naci6n. colonizadora; ha explotado los territorios que descubri6 y no en beneficio proPio, sino en provecho de unos cantos. Por cada onza de oro que, procedente de Am6rica, ha ingresado en las areas del Tesoro espao 1, los particulars se han aprovechado dc un centenary. Las 6rdenes religious y los funcionarios p6blicos encontraron siempre en aquellos dominion medics ficiles de adquirir fortuna. El gobierno de la Metr6poli, muy rara vez prest6 atenci6n 6 los asuntos del Nuevo Mundo, fuera de los casos en que 9 sus representantes les pedfa dincro. iBuena estuvo. Espafia para colonizer, durante los reinados que suce! dicron al de Felipe II, huta el de Carlos IIV




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La memorial de este monarch ierg imperecedera en Am6rica, aun emancipada de la madre patria; despu6s de 61 volvi6 A reinar el caos, Espafia, unas veces para tender i su propio territorio en Europa, y otras, empeflada en luchas civiles como ha estado, jamAs pudo ocuparse en lo que i sus colonies pudiera convenir.
Cuando, terminada la primer guerra civil, comenzaron los espaffoles 9 vivir la vida moderna, a1gunos se acordaron de Cuba, de que los products de aquella tierra valfan mucho dinero, de que eran muy solicitados en los mercados extranieros y de que existiendo, como existia, la esclavitud,,con po--o gasto pothan obtenerse considerable ganancias.
Se inici6 entonces algfin movimiento en la. iala, fundAronse buen nfimero de inge ios, y del comercio de esclavos se hizo uno de los trglicos principles, amas6ndose de este modo muy considerable fortunes ',de que hoy di4rutan genes que supieron aprovechar entonces In circunstancias y ahora. ostentan titulos nobiliarios y hacen cuanto pueden para rebasar el @splendor de la nobleza hereditaria.




De aquella 6poca arranca la actual mantra de ser de la isla de Cuba; quien ha dispuesto de algun influence entre los politicos espafiolea, alit ha ido como empIeado, vi,6ndosele regresar A los pocos aftos con un caudal que en modo a1guno pudo reunir, ni aun hacienda las mayors economies en su sueldo; allf fu6 permitido todo, con tal de permanence sometido I la autoridad omnimoda del Gobernador general, rey absolute, que desde su palacio se ha refdo del Gobierno de la Metr6poli y de las Lcyes votadas en Cortes.
Como ]a isla lo produce con facilidad, de alli se ha sacado dinero I manos Ilenas; de fomentar la natural riqueza nadie se ha cuidado; obras pfiblicas arenas podrin sefialarse; Mas dd comunicaci6n no existent, sino mny contadas y de muy courts trayectos; las poblaciones, en su inmensa mayoria, no estAn urbanizadas, y la capital de la isla, la misma Habana, dista mucho de corresponded 9 las inmensas riquezas que por ella circular.
Si Espaila fuera. naci6n colonizadora, la isla de Cuba no estaria como estfi, solamente pobWa en un tercio de su territorio y no h;,brfa




en ella sino habitantes muy adictos 9 Ia sobcranfa espafiola; pero --", Ia conduct observada por Jos gobernantes enviados por ]a Metr6poli han seguido las naturals consecuencias, y asf ocurri6 ]a pasada guerra y ocurre ahora que se sostiene potent Ia insurrecci6d iniciada en Baire, sin que se vislumbre su. tdrmino, pues ya se esti viendo que/por Ia raz6n de Ia fuerza no se alcanza y no se halla raz6n que tenga fuerza bastatte para contender A Jos insurrectos.
Natural parecfa que Ia pasada guerra hubiese enseflado algo A nuestros gobernantes; pero no fu6 asf por desgracia, para Espafia y para ]a isla de Cuba.
- Aiites de estallar aquf Ia. reyoluci6n de Septiernbre habfase formado allf un estado de derecho deficit de definir; Ia isla, sin auxilio alguno de Espafia, alcanz6 un grado de pfosperidad asom.broso; con capitals exhanjcro y con cr6dito venido del extranjero, se habian instalado las maquinarias m6s perfeccionadas para Ia extracci6r. del az6car; el cultivo del tabaco se habla perfeccionado y extendido, y el del caf6 daba rendimientos muy pingUes; pero ef comercio, ese lazo de uni6n entre los pueblos,




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era casi nul con Espafia; Cuba lo sostenia. con otras naciones, figurando en primer t6rmino los Estados Unidos.
De la renta de Aduana's y de las drags rentals, todas muy considerable, no se destinaban sino muy exiguas cantidades 6 obras de utilidad para la isla; sobre ella cafan genes Avidas de riqueza y no se reparaba para conseguirla en g6nero aIgpno de negocios. Los naturales del p2fs comparaban el r,_, odo con que eran administrators y gobernados con el gobierno y la administration de los peninsulares, Como ellos espaRoles, y de la comparaci6n sacaban Ia consecuencia de que no se les trataba Como 6 s6bditos sino Como 6 serves, sujetos A la dura condici6n de ser explotados. Qu6 m9s? Vefanse continuamente menospreciados por los mismos peninsphires, que iban alif A enriquecerse y asi lo pregonaban, maldiciendo 9 cada moment de aquella tierra, de aquel sol y de aquella gente.
. La. Ifnea divisoria entre insulates y peninsulares no tard6 en establecerse; agrigronse ]as relaciones entre unos y otros, y el propio espiritu de conservaci6n no tard6 en former dos




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bands; en uno Jos peninsulares, crey6ndose faertes para todo, como dominadores; en otro, los insulates, consider6ndose vfctimas del despotismo y de la rapacidad de los espaftoles. Asf denominaronA los naturals de ]a Metr6poli, sin tender A que, por su origin 6 por tradici6n, tan espafioles eran los unos como los otros.
Aqui, en el mismo punto en que la divisi6n qued6 establecida, emprendi6 su obra ]a diplomacia de los Estados Unidos de la Am& rica del Norte, que desde mucho tempo se habia encariffado con la idea de anexionarse la isla de Cuba.
El partido anexionista cont6 en sus filhs 9 [a gran mayoria de los insulates, y los traba:jos de propaganda se hicieron durante alg6n tempo en plena plaza pfiblica y 9 la luz del sot; poco despu6s, cuando las autoridades y el n6cleo peninsular se dieron cuenta de to que sucedfa, el partido aquel cambi6 de tActica y de nombre, continuando sus areas para preparar la emancipaci6n de la isla, contando siempre con el apoyo de Jos Estados Unidos.
Se Ilam6 reformist y no dej6, ni por un




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moment, de mostrarse adicto A Espafia; pero comenzaron i mostrarse desconfiadas las autoridadcs de ]a isla y recelosos los pefiinsulares, y la division qucd6 bien marcada, en los momentos mismos en que en la Peninsula se preparaba la revoluci6n de Septiernbre y cuando los hombres que la organizaban se habfan entendido con los cubanos haci6ndoles ofertas de radicals reforms para cuando triunfaran.
Alcanzaron el triunfo, en effect, y como las reforms no vinieran tan pronto corno las deseaban los insulates, se di6 el grito en Yara, que tanta sangrc y tanto dinero cost6 6 Espafia, hasta el moment de la. paz del Zanj6n.
Aunque I grades trazos, ha sido necesario indicar c6mo y de qu6 modo se ha ido elaborando en Cuba el process del separatism, para que con los antecedents necesarios pueda juzgarse, por modo aproximado, del estado en que el asunto se halla entre aquella isla y la soberanf a de Espafia.
De Io expuesto se desprende que en la paz del Zanj6n se convino de una y de otra parte, en olvidar lo pasado. Espafia se comprometi6 A velar por el bienestar y ]a prosperidad de




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Cuba, y 6sta borraba sus agravios con tal de que la. Metr6poli cumpliera sus compromises. Cuba permanecerfa fiel A Espafia, y -spafia serfa para Cuba una madre solfcita. Insulares y peninsulares serfan iguales en territorio cubano y en las tierras de la PenfnsuIa; el gobierno y la administration responderfan al modo de ser de Cuba, y la prosperidad y la paz en la isla responderfa 9 la idea del bien deseado por los hijos de Cuba y por los hijos de la Metr6poli.
lHermosa idea la que sirvi6 de base al convenio del Zanj6nI Comenzaba desde aquel punto nueva era para la Metr6poli y para Cuba. El pasado servirfa de enseflanza 6 los de acg y A los de allg; ]a experience. de lo acaecido quedaba siempre ante la vista de unos y otros para separarse del error y para avanzar con paso firme por la senda del progress.
Los hechos han correspondido A los prop6sitos de aquellos que celebraron el convention del Zanj6n?
Con ponerlos de manifiestb se verd claramente que los Gobiernos de 1) Metr6poli ban faltado A los compromises contrafdos.




ZI mayor de 103 errCres
Cuando Irglaterra se propuso cambiar de raiz el estado de derecho y la forma administrativa en el Canad6, envi6 A un estadista notable, investido de amplias facultades para que, ilustrado por aquellas personas que por Ilevar largos affos de residence en aquel pafs 6 por haber nacido en 61, sometiera al Gobierno de la Metr6poli las leyes que hubieran de implantarse. El resultado de esta media no pudo ser ings satisfaction, y hoy, aquella colonial, que estuvo 6 punto de sacudir el dominion de la Gran Bretafta, vive muy I gusto sometida A la soberania inglesa y prosper por modo tal, que produce asombro entre los mismos yankees.
Parecfa natural que la experience de Io que ha ocurrido en el Canadd sirviera. de algo




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en Espafia; pero no fu6 asf. Los gobernantes de por acA, sin tener en cuenta el cambio tan radical que habfa de experimental la isla de Cuba, quisieron legislar desde Madrid, sometiendo la tarea 9 ministers que saben de la existencia de aquella. isIa. torque la ven en el mapa, pero que desconocen por complete su mantra de ser y no pueden formarse idea de la vida. intima que allf se Ileva y de las necesidades A que es precise acudir.
Todo iba 9 sufrir profundas modificaciones en el organism cubano; la propiedad, por-consecuencia de la abolici6n de fa esclavitud; la producci6n, como resultado de quedar transformado en libre el trabajo forzoso de los exclavos; el comercio, por la. diferencia que habfan de experimental en los precious las producciones; la. familiar, como resultado de su nueva organization; las leyes,. para responder I las exigencies de la personalidad nuevamente adquirida por los libertoz 6 manumitidos, y el C6digo, en fin, por la raz6n de que habia de formarse para que 161 se ajustaran los tribunales cuando, ante sn juicio, se presentaran ciudadanos de tan diverse indole como habfan




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de serlo los nuevos libertos y aquellosque slempregozaronde los derechosinherentesi la naturaleza humana.
El fracas on esta obra de reconstituci6n no pudo ser mayor; sin plan fijo, atendiendo hoy A los consejos 6 6 las indicaciones de unos, aceptando como patri6ticas maftana, las demandas 6 los consejos interesados de otros, se legis16 on todos sentidos y siempre mal: pueblo do tan diverse fndole y compuesto do individuos pertenecientes A razas tan distintas, quiso gobernarse como 6stos de la Peninsula en que la unidad, prescindiendo do ligeros matches, es la nota caracterfstica; de ahf naci6 la idea de la asimilaci6n, formdndose una teoria por todos concepts absurd, pero muy de la conveniencia de aquella agrupaci6n polftica que tonfa acaparado el espafiolismo.
Por aquel m6todo do gobierno quedaban excluidos do los m6s elevados cargos en la gobernaci6n y administration de la isla los hijos de la misma; y si bien se les reservaba el derecho de ser ofdos en Cortes, sabido es c6mo, se han hecho las elecciones de diputados en la gran Antilla, y c6mo la voz de Jos muy conta-




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dos que train la verdadera representaci6n de sus connaturales se perdfa en la barahunda de las discussions, A que sin provecho para el pafs se ha entregado casi siempre el Parlamento espaEol.
La prensa libre de la isla quiso reflejar el pensamiento y las naturals aspiraciones de los insulates, y la que allf mismo se hallaba sostenida por el Gobierno y por el grupo de los que para sf pretendian la exclusive de espafiolismo lanzaba contra aqu6lla los mis terrible anatemas; de elaborate era calificado quien mostraba estar mal avenido con aquel estado de cosas, y de separatist quien tenfa el atrevimiento de hablar de autonomfa.
Cuando las autoridades superiors de la isla intervenfan en la contienda, cosa sabida es que siempre se inclinaban del lado de quienes se habfan abrogado el derecho de expedir patentes de espafiolismo. Para ellos estaba reservada la explotaci6n de los pingUes negocios, para ell6s las altas prebendas, para ellos, en fin, la influence decisive en la direcci6n de todos los ramos de la piablica administration.
Hablar de autonomia fu6 considered como




delito de lesa patria durante mucho tempo; los peri6dicos que por modo m6s 6 menos claro exponfan en sus columns las ventajas que A la isla habrf a de reporter este sistema de gobierno, sufrieron los rigors de la Ley, y sus partidarios fueron tachados de separatism.
Y mientras en !a esfera del entendimiento sostenfanse luchas tan encarnizadas, de la Metr6poli Ilegaban las leyes y los decretos m6s contradictions, formando m6s bien que un estado de derecho un verdadero laberinto; y allA segufan arribando 9 la capital de la isla, gobernadores generals, siempre complacienies con el grupo de los definidores de espaflolismo, empleados con el prop6sito de defraudaral Fisco, juices y magistrados dispuestos A interpretar el C6digo y ]a Ley segrin su convenience, todos los protegidos de los hombres politicos que alllegar 9 los Consejos de la Corona, dAbanse prisa por satisfacer el ansia de dinero continuamente manifestada por aquellos sus paniaguados.
Tal es el cuadro que puede trazarse de Cuba en lo que, si bien se mira, constitute su parte moral: en la material ha de considerdrseUnIversit) of Florida, Libraries




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la pasando por una crisis econ6mica cual jam6z pueblo alguno la atraves6.
Con las conditions de su producci6n y de su comercio profundamente alteradas; con el cr6dito mermado en sus establecimientos bancarios, hasta el punto de sufrir el papel en circulaci6n una depreciaci6n que rebas6, en'algunas temporadas, el tipo de un cincuenta por ciento; -con dificultades en los mervados en que podfan encontrar salida sus products, por causa de los Tratados; con una deuda enorme y sin esperanza de auxilio de la Metr6poli.
Pues 6 la suma de estos males aun ha de afiadirse otro mayor, el que forzosamente habfa de traer la formaci6n de families constitufdas de repented, sin preparaci6n de ningfin gdnero, sin gufa, sin campo de acci6n para sus actividades; torque ha de tenerse en cuenta que la sociedad, estA de tal modo constitufda en Cuba, que alli no tiene esfera de acci6n la clase media; que los oficios no se ejercen, como no sea en sus manifestaciones mds toscas y que las artes no hay quien las cultive; lo cual da como resultado la existence de una poblaci6n harto numerous, que no estando en aptitude de




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aplicarse 9 las areas del campo, vaga por los poblados, arrastrando una existence miserable y formando para el porvenir los planes m1a deicabellados.
Se quiere terreno mejor preparado para que en 61 fructifique la semilla, sin interrup66n esparcida. p6r los anexionistas de los Estados Unidos y por la de independence, que no dejaron de arrojar los jefes sometidos de la. pasada guerra, asf que vieron que se faltaba 6 lo pactado en el Zanj6n?
Pues una y otra semilla fuerongerminando entre los insulates, que hallan todos los horizontes cerrados y las razas de color, A las cualea la blanca no ha sabido atraer por la dulzura del- trato y la elasticidad en las relaciones.
Oui6n serl osado 6 negar el antagonism, que bien pudiera traducirse en odio, entre las classes de color y la raza blanca?
Pues un problema de tamafia trascendencia, ni se ha intentado resolverlo por parte de la Metr6poli.
A nuestros ministers de la. Guerra no se les ka, ocurrido former, con lo m6s select y m6s ilustrado de las classes de color, a1gunox cuer-




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pos que hubieran sido un poderoso auxiliary para un ej6rcito colonial; en las dependencies del Estado no hallan cabida individuals de aquellas classes que prestarfan sefialados servicios y serfan firme sost6n de la lealtad 9 la madre patria; y como nunca hubo idea de colonizaci6n, allf no se han transported los g6rmenes para la implantaci6a y desarrollo de tantas industries y & tantas-artes de utilidad inmediata 6 indispensable como podrian dar ocupaci6n 6 buen n6mero de brazos.
6Qu6 han de hacer 6stos, cuando estin sin ocupaci6n, sino transmitir su actividad al cerebro disponidndolo para elaborar los proyectos mAs descabellados?
Las classes de color abandonadas A sus propios instincts, reconcentrando su atenci6n en sf mismas, trayendo d la memorial el trato casi siempre inicuo 9 que estuvieron sometidas, presintiendo que de cualquier modo que la isla se organize haa de quedar como exclufdas del concerto entre los blanco, Omo no han de prestar atenci6n al caudillo de su mismo matiz que se les presented asegurdndoles que por su n6mero y por sus conditions fisicas pueden




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triunfar del element blanco y alzarse con el territorio de la isla y con los bienes que los blanco poseen?
Y si el caudillo demuestra que cuenta con el apayo de una ponderosa naci6n, que de ella han de ser enviadas las armas y las municiones y aun Jas vituallas necesarias para softener una lucha que ha de conducirles indefectiblemente i la victoria, penm-xA d6 modo razon able quien crea que aqu6i no ha de ser ofdo y que sus planes no han de verse secundados por. los mismos 6 quienes tanto halagan?
Pues vease como se ha ido fomentando la lucha de razas, que es uno de los aspects que la insurre.-cci6n cubanA ofrece en los actuales moments.
El peligro puso en guardian 6 los mismos blanco que prosegnian sus trabajos para conseg6ir un cambio radical en las forms de gobiern o y administration de la isla, y salvo, muy contadas excepciones no se repiti6 la palabra independence entre aquella poblaci6n insular, mAs ilustrada de lo que en la Peninsula se cree y que se pasa la vida formando castillos en el aire por no encontrar ocupaci6n mIs lucrative




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A que dedicarse. Para los insulates que poseen bienes de fortune, el problema se iba complicando, pues la anexi6n 9 los Estados Unidos ofrece ventajas muy problem6ticas, y la independencia, una vez conseguida, convertiriase para ellos en causa de su ruina y probablemente de su muerte.
Para salir del atolladero se busc6 un t6rmino medio y fu6 aqu6l la implantaci6a de un sistema de gobierno auton6mico para la isla, el cual, andando el tempo, bien podria colocarla en conditions de proclarnar su independencia.
Pero este cisterna de gobierno, mal podfa ser aceptado por los que en Cuba quieren A toda costa conservar su influence ocultando sus miras interesadas con el manto del espatiolismo mds puro.
Interviniendo en la direcci6n de sus destinos y en la administration de sus rentals los naturals de la isla, se acababa el monopolio por espacio de tantos afios ejercido. Los protegidos enviados por los Consejeros de ]a Corona no Ilegarian I Cuba para improviser fortunas por modo escandaloso; los juices y ma-




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gistrados no tendrian interns en dictar sentencias y falls I gusto de los personages que lea siren de padrinos y no podrian realizarse tantos negocios, que siendo ruinosos para la isla, se lle ran A cabo para que se enriquezcan unos cuantos favorecidos por algunos gobernantes y aquellos gobernantes mismos.
lAutonomfa!-gritaron los fariseos del espafiolismo en Cuba.- jamAs! -Tanto valdrfa proclamar la independence de la isla y eso. no lo harfL Expafia, torque forzosamente ha de conservarla era su dominion.
Y desde el punto mismo en que se lanz6 aquel grito, emplegronse todos los medics para hacer sospechosa la idea autonomista y para dirigir el odio contra los que se atrevieran A propagarla y defenderla.
Traj6ronse A cuento los destines que Espafia ha de cumplir en Am6rica, se aviv6.cl amor propio, jam6s adormecido, de los peninSulares, y trat6se de Ilevar al Animo de las gentes el convencimiento de que la p6rdida de la isla de Cuba traerfa en pos de si la ruina y, lo que ev peor, la deshonra de Espafia.
En pleno Parlamento lanz6ronse terrible




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anathemas contra los' autonomistas y se comeHeron muchos desmanes y atropellos antes de que el mis alto tribunal de la naci6n declarase que la idea de autonomia no envuelve ]a de un delito y que se puede ser muy partidario del regimen auton6mico sin dejar de ser espaffol muy perfecto.
Como se ve por lo que expuesto queda, cl error de los gobiernos peninsulares, negAndose durante largo tempo 9 reconocer en la autonomia una virtualidad que no tuvo ni podfa tener la Psimilaci6n, fu6 de los m6s graves que se han cometido en el transcurso de la dominaci6n de Espafia en Am6rica; y el reconocimiento de la compatibilidad de aquel siFtema de gobierno con la sQberanfa efectiva de Espafia en 1P. isla de Cuba, el fracas m9s tremendo de la political desacertada que por largo espacio de tempo se mantuvo.
i12 UOD




y
Proclamada la legalidad de la autonomia, no per eso cesaron las persecuciones contra Jos autonomistas; alld, en Cuba, eran mirados con recelo y se les trataba con la mayor desconfianza; desde la Peninsula se hacfa cuanto era dable para que la idea no prosperase. Aqui, Jos gobernantes 5--egdbanse 9 que se les hablara de regimen auton6mico; en Cuba, Jos escritos publicados por la pr ensa autonomista eran siempre interpretados por modo mal6volo.
EnconAbanse allA las passions y aqui mantenfanse cruzados de brazos Jos que al mal podfan y debf-an aplicar pronto y eficaz remedio; y en tanto que el Gobierno de la Metr6poli permanacia indeciso entre aceptar uno G otro
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partido despu6s del fracas de la asimilaci6n, sus representatives en la isla inclinAbanse mis del lado de aquellos que, alardeando constantemente de espa'fiolismo, realizaban sus negocios muy c6modamente.
Hl malestar cundia entre los insulates acaudalados y aquellos otros que component Ia poblaci6n instruida que no halla esfera en la cual deseavolver sus actividades; la idea de preparar un nuevo movimiento separatist volvi6 6 iniciarse una vez mAs y f66 acariciada por el partido anexionista de los Estados Unidos; pero surgi6 nuevamente ]a difficult que habrian de ofrecer las classes de color.
Seguramente que secundarfan el movimiento que se iniciara y mAs, contando con el apoyo de los norteamericanos; 'pero ise dejarfan someter por la raza blanca? I
Ellos contaban con sus jefes que dieron pruebas de pericia y de bravura en la guerra pasada; por qu6 habfan de cambiarlos por otros en la que se preparaba? Ademis, iban i luchar ellos, los hombres de color, por aquellos que los esclavizaron?
Estas considerations contuvieron el mo-




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vimiento de insurrecci6n que comenzaba 6 intciarse contra el dominion de Espafia; y en el punto mismo en que los trabajos revolucionarios quedaron paralizados, comenz6 9 dibujarse la lucha de razas que se preparaba.
El hecho no pas6 inadvertido para las autoridades de ]a isla y el Gobierno de la Metr6poli; Como media salvadora, cre6 ]as colonies agrfcolas militaries, de las que se prometfan sus promovedores beneficiosos resultados, pues habian de contribuir i la prosperidad de la isla y d-crear lazos de affect entre las classes de color y la raza blanca.
Murieron aquellas colonies arenas nacidas; y c6mo no babia de experimentarse el fracas que produjeron, cuando -los que fueron A formarlas desconocfan los medics de cultivo qua habfan de emplear y carecieron de todo lo necesario para la explotaci6n que intentaban?
En ]as empress de colonizaci6n, la experiencia tiene demost rado que el Estado hace mucho sirviendo de auxiliary entendido en unos casos, dc fiador solvent an otros; pero qua puede muy poco. cuando las dirige por sf MISMO.




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Un pueblo rico y emprendedor como el' francs, ha colonizado, en muy corto n(imero de ailos, la. vasta. colonial argelina, al mismo tempo que la conquistaba por las armas; pero ,qucedi6 en Argelia, que .1 media que la conquista se realizaba, Ilegaban brazos para hacer productive las tierras incultas, y la iniciativa particular, el comercio y la industrial, apoyados por el Estado, facilitaban cuanto era menester para. !a obra de la colonizaci6n.
Allf se han construfdo cuantas obras p6blicas se han considerado necesarias y los capitales han afluido para contribuir al foment de la riqueza en la. nueva. poscsi6n.
Ha hecho la. Metr6poli a!go de esto en Cuba ni estaba en conditions de hacerlo?
Bien administrada la isla y manteniendo allf una poblaci6n peninsular que se interesara por el desarrollo de la natural riqueza, cl ro cstg que aqu6lla serfa hoy, al cabo de los afios de dorainaci6n espafiola, acaso la. posesi6n mg.,; rica del mundo. Pero allf, los peninsufares que han arribado, en su inmensa mayoria, no han ido guia*dos de otra mira que la de hacerse con una fortunita para disfrutar de ella en los filti-




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mos afios de su vida en la tierra que los vi6 nacer. Lo demAs, de que la isla prosperase 6 no, se les importaba 6 ellos un ardite.
Los mismos funcionarios pfiblicos han ido allf, m6s que 6 cumplir con los deberes do su cargo, A di,.frutar del mayor sueldo que se las tiene sefialado y con la espqanza de regresar 9 la Peninsula con a1gunos ahorros que hicieran Ilevadera la cesantfa 6 m6s agradable la jubilaci6n. Cuanto 6 la buena march administrati*a de Ja isla pudiera referirse, les tuvo siempre sin cuidado; su mira estaba puesta en el regreso 9 la tierra en que nacieron y ansia ban de continuo por el viaje anhelado.
Ou6 g6rmenes de espafiolismo habfan de dejar en Cuba unos emigrants y unos funcionarios como los que allf fueron? Ninguno, seguramente. Mgs bien pudieron dejar, y han, dejado, en effect, motives de desvio 6 la madre patria. f
Inglaterra tambi6n ha podido colonizer y ha 'olonizado; ahi estgn su imperio de la'India, SUS colonies del Cabo y tantas otras posesiones que son hoy emporios de riqueza; pero Inglaterra ha sabido aprovechar las conditions de




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los naturals de aquellos passes, auxiliAndoles c6h todo aquello que les ha hecho falta.
Por cualquier lado que se mire, la dominaci6n de Espafia en Am6rica, y particnIarmente en la isIa de Cuba, ha sido un puro fracas; y como si la Providencia se c6mplaciera en castigar con sus desaciertos su ambici6n desmedida de dominion, cuanto mayors son e8tos y mris caros le cuestan, m6s se aferra d la posesi6n de aquella isla.
Ni el quebranto enorme que le produjo la pasada guerra ni los miles de bajas sufridas por su ej6rcito, han servido para hacerla cauta y para que sus gobernantes mirasen bien lo que hacian antes de afrontar otra insurrecci6n que habfa de ser forzosamente m9s formidable que la anterior.
Se la sentfa avanzar como o1a devastadora y cuando la prudencia aconsejaba opener fuerte dique, se dej6 sin defense el terreno, y la revoluci6n pudo ensefiorearse de la isla de Cuba en cuatro dfas, no bien fu6 iniciada.
S61o dos patriots, cuyos nombres deben ser conservados en la memorial, los Sres. Gamazo, y Maura, auxiliados por otras personalidades




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de valfa, peninsulares unos 6 insulates otros, intentaron contender la insurrecci6n. Al effect, el Sr. Maura, que desempefiaba la carter de Ultramar, present un plan complete de reformas para la isla de Cuba. El proyecto habia sido aceptaclo por elements poderosos que podfan contender 6 Jos insurrectos; las nuevas leyes habian de Ilevar la tranquiliclad 6 los gnimos y de robustecer el dominion de Espafia en los rests de su poderfo en Am6rica; la administraci6n se harfa en el pais y para el pafs; comenzarfa, para decirlo de una vez, la era verdadera de la paz y de la prosperidad en la isla de Cuba.
Pero ya se ha dicho que Dios ciega A Jos que quiere perder, y ceg6 6 Jos representatives en Cortes para que Espafia se perdiera: el proyecto presented por el Sr. Maura y apoyado por personalidades de tanta significaci6n en la vida antillana, no se aprob6: las reforms propuestas sufrieron tan radicals modificaciones, que de ellas no vino 6 quedar sino el recuerdo.
Ambos patriots, Jos Sres. Gamazo y Maura, y cantos aceptaron las rechazadas refor-




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mas, facron Ilamados separatists m6s 6 menos encubiertos, y contra unos y otros se movi6 la opinion hasta conseguir que dimitiese el cargo de Consejero responsible el autor del proyecto.
A los pocos dias, por los flancos de la manigaa asomaron los primers insurrectos lanzando los grits nefastos de jMuera Espafia! jViva Cuba libre! que tanto dinero y tanta sangre costaron aun no hace veinte aftos, y que Ilevaron la desolaci6n y el luto de uno 9 otro confine de la Peninsula espaftola y de un extremo A otro de la isla de Cuba.
iTristes destines los de EspaRa! Mal repuesta de los quebrantos producidos por dos largas y sangrientas contends en el interior y por una guerra colonial porfiada, los desaciertos de sus gobernantes la Ilevan I nn conflicto tremendo en el que ha de hab6rselas con dificultades que bien pueden considerarse como insuperables, pues en el problema cubano, segfin se verg m" adelante, cada factor reprementa algo que para los espafloles equivale 9 un impossible.




I Cloblerno Y la OP111116n publlica
Es defect, que parece inherent I los Gobiernos espafioles, el vivir siempre alejados de la, opinion pfiblica. Verdad es -que 6sta, propiamente hablando, no usa de los medics que tiene i su balance para manifestarse, y deja que se expresen en nombre suyo, individuals que siempre hablan Ilevados de algfin interns particular.
Dfcese por ahi que la, prensa es el eco de la opinion, y que aqu6lla en 6sta se inspire, pero esto no es verdad: los peri6dicos no reciben ningfin g6nerode inspiraciones del pfiblico; y si son mAs 6 menos lefdos, consisted en que unos continent mayor ndmero de noticias que otros, en que la informaci6n es m6s fresca, segfin la frase empleada en el cal6 de las redac ciones, 6 en que publican cr6nicas mAs vivas 6




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composiciones mAs arenas. Es de advertir, asi mismo, que en esto de la lecture de los peri6dicos, la moda, el buen. tono y la costurnbre entrant por mucho. Tftulos de peri6dicos pueden citarse que muchas personas repiten. para que se las considered de buen gusto; algunos que no es possible nombrar, sin dafio para el que los trae 6 cuento, y otros que se repiten hasta con carifio, torque vienen. 6 constituir algo de la naturaleza propia. El que llam6 A La Correspondencia de Espafia cgorro de dormir3 dijo acaso algo mds de lo que quiso expresar.
Los peri6dicos de partido son unas hojas redactadas por personas muy respectable, que tratan de ahorrar A sus lectures el trabajo de discurrir, y lo consiguen en algunos casos, no en todos; torque cuando el asunto i que el discurso se contrae no lo resuelven, segfin el sentir del que lee, dste, unas veces 6 voces y otras entre dientes, protest de aquel!a soluci6n. y no se apart, por m6s que le diga el peri6dico, de la idea que se ha formado. Son, pues, los tales peri6dicos de partido, en so parte doctrinal, como los sermons, que muchos oyen, sa-




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biendo de antemano lo que han de oir y no estando en todo conforms con lo que se les dice.
Ahora son various los per!6dicos que han dado en Ilamarse independents, para dar A engender que no tienen compromises adquiridos con ningfin partido y que, con serenidad de juicio y con ]a mira puesta en el interns general, aplauden 6 motejan los actos del Gobierno, segfin que lo que se propane bacer 6 lo que ha hecho, haya de redundar 6 redunde en bien de la naci6n. Tales peri6dicos son la peste'MAs devastadora que puede desarrollarse, torque con ellos no se va nunca seguro A ninguna parte. Donde hoy dicen blanco, no es diffcil que maffana digan negro, segfin le pique el humor al que describe, 6 del lado I que se sienta inclinado aquel que dirige la publicaci6n.
Result, pues, que los peri6dicos de partido, torque han de aujetarse A un criteria que se lea da hecho, y los independents torque sin responsabilidad pueden cambiar de senior, son malos gnias para el pueblo y pores 6rganos de la opinion pfiblica para el Gobierno.




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Fuera de la prensa peri6dica, pudieran. saber los que gobiernan, del estado de la opinion. por los representatives en Cortes; pero basta tener presented c6mo se hacen las elecciones en .Espafia y 9 qu6 van, con raras excepciones, I las Cgmaras los Diputados y Senadores, para que salte la evidencia de que tampoco por aquel lado han de ilustrarse Jos gobernantes acerca de lo que piensa y de aquello i que aspira ]a mayorfa de sus gobernados. Todo esto, sin contar conquer en Espafia A los hombres de gobierno les preocupa muy poco 6 nada lo que los derngs piensan 6 quieren, torque la costurnbre ha establecido que cada Gobierno, cuando Ilega al poder, desarrolle su plan propio para recabar ]a gloria que le corresponded, si los resultados son buenos, y para quedar irresponsable si los effects son dafiosos.
Concretando ahora, despu6s de esta digresi6n necesaria para ]a mejor intelligence de lo que sigue, fuerza Ferg afirmar que si la opinion pfiblica prestara atertci6n 6 lo que le interest y se manifestase como debe, la insurrecci6n de Cuba no se hubiera production.
Los preparations pata lanzarse los insu-




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rrectos 6 la wanigua no se hicieron tan en secreto que de su realizaci6n dejaran de tener conocimiento el Gobierno, sus amigos y los personages mAs conspiLuos de la oposici6n. Ahora mismo estd fuera de duda que la insurrecci6n qued6 aplazada varies veces; tantas como se les dieron I los que la preparaban 6 patrocinaban, esperanzas de que se implantarfan las reforms necesarias para que la isla de Cuba pudiera movers con desembarazo A la sombra de Espafia. Del dominion p6blico fue', en gran parte, lo q'ue tramaban los descontentos cubanos y los trabajom que se preparaban para evitar que el grito de ri-beli6n se lanzara. Como de paflada, casi con desd& y cual si de asunto de escasa monta se tratara, decianse las genes entre sf que en Cuba se preparaba a go muy grave, y que las consecuencias, de realizarse los proyectos de que se tenian noticias bastante exactas, podfan ser fatales. Pero nadie pa96 de ahi.
Claro esti que la opinion pfiblica, por si misma no se manifiesta; para que se U i conocer, necesario es agitarla; y eso fu6 Io que no se hizo mientras las ;nsur.-ectos se prepara-




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ban, ccmo tampoco se, habfa hecho en otras naciones.
Si'los representatives del pais que forman. en la oposici6n hubiesen dado la voz de alert exponiendo el riesgo que se corrie, ciertamente que ia opinion pfiblica se hubiera manifeEtado, contraria 6 favorable A softener una guerra 6 6 conceder aquello que los cubanos solicitaban.
Pero no se procediO de esta mantra, sino de modo muy distiato; mirando, no por los intereses del pais, sino por los propios, se dijo en. las Cortes: cNo hay reforms para Cuba, tales como los cubanos las solicitani,. Y no bien dicho esto en el Parlamento espaRoI, reason allA en las soledades de la manigua el grito de lViva Cuba libre! La queja no atendida quedaba convertida en rebeli6n.
Una vez m6s se trat6 de contender 9 los insurrectos, pero no dieron resultado las gestiones. Todo el patriotism del general Martinez Campos, el tacto empleado, su voluntad y su vida puestos en juego para conseguir que los rebeldes Iepusieran las armas, trajeron un tremendo fracas, dando mayors alientos 6 la insurrecci6n.




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Crecieron las exigencies de los rebeldes y pedfan ahora mAs de lo que se les habia negado; y en este punto el Gobierno se vi6 en el caso de no saber qu6 partido adopter, seg6n se desprende de las declaraciones solemnemente hechas por el Sr. C6novas del Castillo en las Cortes: &Llegar6, vino A decir en sustancia, hasta donde me empuje la opinion Lo cual vale tanto como decir:,cNo s6 en d6nde me detendr6, torque no s6 9 d6nde voy.z.
Y en effect, ni el Sr. CAnov as ni nadie sabia eptonces A d6nde iban, como no saben ahora tampoco A d6nde van.
A la opinion invocaba en aquellos monaentos de apuro el president del Consejo de Ministros, siendo asf que como hombre de gobierno siempre la desprec 6; sirvi6se de ella como de un baluarte, y parapetado detrAs de 61 proclaim, que por mediaci6n del general Weyler pondrfa fin 6 la guerra con la guerra; y lo proclaim asf sin tener la seguridad de que habfa de cumplirse lo que ofrecfa, sin que se le ocultaran las complications que habfa de traer consigo aquello de poner t6rmino por las armas 6 una insurrecci6n como la de Cuba, en




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la cual todas las ventajas estdn de parte de los insurrcctos'y todo el dafio del lado del sufrido y valeroso ej6rcito que contra ellos pelea.
No; la opinion pfablica no se manifesto en aquel caso como no se ha manifestado afin; de manifestarse, hubiera pesto de relieve que para terminal la guerra por la guerra habrfa necesidad de hac6rsela, m6s bien que I los insurrectos que se refogian en las escabrosidades de !a manigua, 6 los yankees que les facility, hombres, municiones, vituall'-'s, mdquinas destructoras como no se usan en ninguna guerra sostenida entre genes civilizadas; 6 los yankees, que cubriendo las forms diplom6ticas, sv venden como muy amigos de Espafia y tratan de saquearla preparando reclamaciones quo han de alcanzar sumas fabulosas; A los yarkees, en fin, que tienen la garra siempre di,,, puesta para anexionarse 6 Cuba.
Y entonces la opinion pfiblica habiese pt-eguntado al Gobierno si contaba con mediop, para hacerse fuerte con los Estados Unidos; si disponia de una escuadra tan poderosa. com,) se necesita para empress de tal indolle y si tenia reservados en las arcas del Tesoro los mi-




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Hones necesarios para emprender una campaiia tan costosa.
Le bast6 al Gobierno escuchar lavocingleria de cuatro peri6dicos para adopter resoluciones tan extremar. como la de caviar doscientos mil hombres Cuba, con armaments y municiones que no se han pagado en su mayoria,, quedando A deber el pasaje, hipotecando las escasas rentals que tenfa libres, tomando nuevos pr6stames sobre las que ya terfa hipotecadas, gestionando en el extranjero un empr6stito que no Ileg6 I realizer por las conditions onerosas que se le imponfan, y verificAndolo A la posture en casa, dando en garantia una renta como la de Aduanas y con interns subside, para fomentar asi mAs y m6s Ja usara entre los capitalists espafioles, que'algunos quieren hacor pasar por grades patrWas, cuando en la ocasi6n presente trafican con la honra de Espafia y con ]a sangre de sushijos.
AIIA fueron, sf, en ]as conditions que quedan apuntadas, doscientos mil hombres y luego m9s; y despuds de pelear con bravura contra Jos insurrectos, allf van quedando sepultados Jos que no regresan consumidos por la fiebre 6
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infitiles por heridas que recibieron en combats empefiados.
Pero la guerra por la guerra no se acaba; Los insurrectos sultan de un punto 9 otro con facilidad que asombra; Ilevan su audacia A las puertas mismas de la capital de ]a isla; y territorio que hoy 3e da por pacificado, maftana diocese que sc halla nuevamente invadido por los Insurrectos y se corrabora la noticia, dando cuenta de Los filtimas combats con ellos sostenidos.
Los resultados de la campafia no son otros que la devastaci6n de la isla, disminuir en la Peninsula por millares el nfimero de brazos (Itiles para el trabajo, former aquf, con los soldados que regresan por enfermedad 6 heridos, una poblaci6n expuesta 6 perecer de hambre si en su auxilio no acude la caridad p6blica, abrumar al Erario con una dcuda exorbitant y extender la desolaci6n y la ruina por todas parties.
No se sabe ahora, ni se sabri en mucho tempo, Los millions que la guerra Ileva consumidos; de lo que sf se tiene noticia segura, CS de que el Erario espafiol no puede con carga




tan posada; que alli en Cuba se adeudan 6 las troops y 9 los funcionarios pfiblicos varies mensualidades; que aquf en la Peninsula se han aumentado los impuestos y que en el Ministerio de Hacienda, para salir del apuro de momento, no se sabe de qud echar mano.
Pues 6 un estadc, de cosas tan abrumadoras de suyo, aun han de ailadirse hs cornplicaciones que se ofrecen en perspective; las exigencias que puede traer el nuevo representative de los Estados Unidos, las amenazas de los partidos que mantienen la protest viva contra el regimen eUablecido, la zozobra y el malestar que cunde entre las classes productoras.
Perspectives mds negras se ofrecen afin; el abismo no se Ilena, y en el Palacio de Buenavista se hacen los preparations para nuevas expediciones; mds brazoa que se arrancan A !a producci6n. en Espafia, aumento en la deuda por transporter A Cuba esos soldados que servirdn para aumentar el nfimero de vfctimas, el Ilanto y la miseria en miles de hogares aquI, la desolaci6n y el exterminio aIlS.




Un 03ruarzo agramo
Ha Ilegado el moment de que la opin16n pfiblica se manifested por modo claro y potent y de que en ans manifestaciones halle norte seguro el Gobierno.
Los hechos quedan.prepentados escuptos, sin galas ret6ricas que aumenten las proporciones.
Del examen del pasado, salta A ]a vista que Ins monarchs espafioles legislarori sabiamente para Am6rica; en todas sus disposiciones 6chase de ver que sus miras fueron elevadas y que mls bien que interns sintieron verdadero carifio por Ins habitanbes del Nueyo Mundo; pero aquellos precepts fueron, con raras excepciones, mal aplicados; dejSronse Ilevar por su desmedida codicia Ins immigrants, desde su Ilegada A Ins nuevos territories, y el descubri-




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Miento de Am6rica f46 para Espafia un mal muy grave; sirvi6 para corromper las costumbres, alent6 el espfritu adventurer, motive la despoblaci6n de comarcas enters 6 hizo nacer la idea de que mds f9cilmente que por el trabajo constant y la continued labor, podfa. adquirirse el bienestar, cuando no una brilliant fortune, con la explotaci6n. de las riquiezas fabulosas que al. balance de la mano halldbanxe en las tierras que se iban descubriendo.
Llevado el examen A 6poca mAs reciente, salta d la vista que Espafia no pudo colonizer los territories que le quedaron despu6s de proclamarse independents sus principles posesiones en Amdrica; ella misma no estaba constituida y carecia de los elements que la obra de la colonizaci6n reclama.
Y (11timamente, ao ha sido necesario m" que recorder hechos muy recientes para Ilegar at convencimiento de que se han empleado todos los medics contraries para hacer Espafia en Cuba y para evitar at peligro, que ahora so present bien claro, de una lucha de razas.
Del pasado, no hay para qu6 hablar; la Historia dard su faIlo, y acaso los desacierton que




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sefiale sirvan de saludable enmefianza f otras generaciones 6 9 otros pueblos.
El presented, obra es de los que hoy viven. Esnafia no ha terminado su historic; en lom momentos actuales, acurnula hechos para que pueda escribirse uno de sus capitulos y serg en bien 6 en mal para los espafloles, seg6n 6stos procedan.
La honra y el porvenir de Espaia estgn en )itigio allg en las escabrosidades de la manigua cubana; en la contienda no me emplean razones; sacriffcan3e vidas y me consumer miPones que Espafia ha de pedir prestados, lo cual aumenta la ruina; es necesario, es forzoso que la lucha terrnine.- C6rno?-Eso es lo que ha de manifestar ]a opinion p6blica.
Dos politicos de valia, dos hombres. de fgcil palabra y de claro entendirniento, los seffores Silvela y Moret han iniciado el movimiento para que la opinion se manifested. Las reuniones en que uno y otro han hablado han sido cotno sacudidan al sentirniento p6blico que permanecia casi aletargado; ahora, el despertar scri f9cit y serene si al pueblo me le agita nuevamente con la prudencia necenaria.




Habla el primer como jefe de un partido qua se estg formando y que ha clesplegado una bandera por todo extreme simpdtica; l1eva como lema estas palabras: MORALIDAD ADMINISTRATIVA; SELECC16N DIE AQUELLOS POLfTICOS QUI DR LOS CARGOS PtBLICOS HACVIW UNA GRANJETtfA. El Segundo ha expuesto su perisar en nombre del particle liberal y en representaci6n de su jefe lustre, y ambos han coincidido en este punto: En que en necesario poner t6rmino A Is insurrecci6n de Cuba.
El Sr. Silvela, como procedente del partido conservaclor, trac dejos del pesimismo del que fu6 sti jefey se preguntasies Degada la hora de intentar una liquidaci6n en lo que A Cuba se refierepara poner en clarosiesconvenientequeCuba pierda A Espafia 6 clue Espafia pierda 6 Cuba.
No deja de .qer esto una soluci6n, deade el punto mismo en que el orador lustre desconfia de la eficacia de las reforms que ahora puedan Ilevarse A la isla.
Examinado el asunto dc este modo, acaso no -faltardn razones para aconsejar el abandon de IDS derechos que tiene Espafia A la soberania de Cuba.'




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Podrfa, en primer t6rmino, alegarse que la guerra, tal como so viene hacienda, no eg pAible prolongarla; cuatito mis Be extienda la devastaci6n, nifis dificil se harl la estancia de las troops eti el paf y no por eso disminniA eI nrmero de insurrectos; pues no es possible que la tala Be extienda de tal modo, que acabe con toda la manigua. Que no dispose el Gobierno de medics para mantener on pie de guerra mAs de doscientos mil hombres, alli on aquel territorio, en donde todo cuesta tan caro y que Be corre el riesgo de que, andando el tempo y en vista de la inutilidad del valor desplegado, y de los sacrificios realizados y de las penalidades soportadas, la discipline se relate y la moral del Ej6rcito sufra aIg(in qaebranto.
Quedarfan por examiner otras razones, dejipues que se hubieran expuesto los unteriores arguments.
Facilitaria por todo extreme la terminaci6a de la guerra, Be dirfa, impedir I los Estados Unidos que sigaa prestando auxilios I los insurrectos; mas, semejante exigencia, Be afiadirfa i continuaci6n, habria de traer forzosamente una rupture de relaciones con aquella poten-




cia, 6 import saber de antemano si F-spaffa puede aprestar en pacos dfas los elements de combat necesarios para declararles la guerra
9 los norteamericanos.
Asi, examinado el asunto, el Animo decae; si6ntegc calor en lag mejillas y ci6rran,,qe lo.i ojos para no ver la negrura de que se va cu briendo el horizonte.
Para practical una liquidaci6n en c9a, forma, scria menester que el pueblo espaffol fuese m6s reflexive de lo que ex y que pudiera olvidar lo que ha sido.
MSs confarme con la naturaleza de los espailoles ha de parecer la soluci6n pfesentada por el Sr. Moret, en representaci6n del partido liberal y en nombre de su jefe.
Yendo con el Sr. Moret ha de Ilegarse fL la paz por el major camino que se puede seguir; por el de la reconiciliaci6n entre, peninsulares 6 insulates, despu6s del abrazo, para el que se preparan el jefe del partido liberal y los cubanos que gozan de la influence necesaria para hacer que los insurrectos depongan las armas; la lealtad del Gobierno de la Metr6poli, secun-




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dada por los cubanos, no tardard en hallar b6lsamo que cicatrice las heridas abiertas.
La idea de la paz por el camino de las concesiones responded 6 los antecedents y al propio modo de ser del partido liberal. Cierto que sus hombres han cometido yerros, pero no lo es menos que son dignos de indulgencia cuando se disponea 6 enmendarlos. Quien reconoce su error lleva mucho adelantado para subsanarlo, y habiendo confesado sa equivecaci6n los que la sufrieron de entre los liberals, los effects no se han de hacer esperar si la opini6n presta su apoyo 6 este partido.
iLa paz! es decir, el t6rmino de esas correrfas que alM en Cuba Henan de cadgveres el suelo y extienden la devastaci6n por el espacio, y acA en la Penfnsula flevan el luto A los hogares y la ruina i la Hacienda p6blica; 11a pazI que ha de contender el vandalism de !as classes de color, que ha de someterlas 9 la vida ordenada del progress, convirtiendo A sus indiyiduos en seres fitiies A la obra dc la civilizaci6n; ila paz! en fin, que harl de cubanos y peRineulares una familiar sola, prestgndose mutuo apayo, y desbaratando los planes de esa naci6n




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que por verse rica se consider con brfos suficientes Para arrancar de la Punta del Morro, en la Habana, la ensefia de los castillos y de los leones.
U. hecho execrable hizo que la pluma se detuviera al sefialar el punto conquer terminal la Ifnea que antecede.
El jefe del Gobierno, Cgnovas del Castillo, acababa de morir, asesinado por un anarquista. La noticia paraliz6 el movimiento de la mano, y la intelligence del que esto describe perc 16 la xerenidad necesaria para seguir discurriendo.
Pasado el stupor, recobrada la calma, lo primer en que se fija el pensamiento es en cl desconocimiento absolute en que aquf se vive, en lo que 6 la opinion p6blica so refiere.
Ni la m6s leve serial habfa de que en un moment determined pudiera Ilegarse d la turbulencia, y el Gobierno, asi que tuvo conocimiento del atentado cometido en la persona de su jefe, adopt medidas extraordinarias, tcmiendo que la tranquilidad en las calves, el ordon pfiblico pudieran verse alterados.
El crime perpetrado allA en las soledades




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de an balneario, ha pesto de manifesto muchas cosas, pero ninguna con tanto relieve como esta del alejamiento en que vive de la opini6n p6blica el Gobierno.
Si dste contara con ef apoyo de la mayorfa de sus gobernados, seguramente no le hubieran asaltado los temores que turbaron su tranquiliclad asi que tuvo noticia del tr6gico fin de su jefe; firms cn sus puestos y sin Ilegar I lou extremos de precauci6n A que Ilegaron, hubiesen permanecido los Consejeros responsible, y los ciudadanos no se preguntarfan qu6 es lo que de ellos se temi6.
Y cuando se atraviesa una situaci6n tan complicada, cuando en uno y en otro hemisferio estl en litigio la soberanfa de EspaAa y sus hijos leaves percent alli vfctimas del plomo 6 de las enfermedades, aqui, los que se engalanan con el pomposo tftulo de hc=bres de gobierno, andan 6 la grefia par cuAI de ellos ha de alzarse con la jefatura de an partido, cargo que trac aparejada consigo ]a amnipotencia personal, y los gobernantes toman participaci6n en la contienda Ifevados del deseo de que




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salga vencedor aquel que pueda inclinarse 6 dejarles en los puestos que ocupan.
La prensa peri6dica, que podria ser fiel reflejo de la opinion, despu6s de haberse desmentido A si misma extremando, hasta convertirlas an ditirambos las alabanzas al que ayer combati6 en todos sentidos, abandon el trabajo de indicar los medics conducentes al restablecimiento de la paz y nutre sus columns relatando hasta los menores incidents de esa lucha por la jefatura del partido conmervadar.
La experience tiene demostrado, que siguiendo el plan trazado por el que f66 jefe de los conservadores, rL la PRZ no Se IlegR.
El partido liberal, por sus antecedents, por su significaci6n y por las relaciones que a1gunos de sus hombms rags importance mantienan con otros que pucden influir en favor de la paz, bien -puede ser el Ilamado A poner t6rmino fL la lucha que en Cuba se sostiene; an orador flustre de aquel partido, segfin anteriormente queda dicho, en mpresentaci6n del mismo partido, y en nowbre de su jefe, ha hecho pfiblicamente declaraciones que han sido bien acogidas por peninsulares 6 insulates; por qu6




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la creencia no se ha de manifestar, y por qu6 no se ha de pedir que las declaracionez, las promesas puedan. realizarse?
El camino para quc la opinion pfiblica se
manifested se halla expedite; la. ocasi6n es oportuna y perentoria la necesidad de la manifestaci6n; en todas las poblaciones de a1guna importancia cel6branse reunions, en las cuales quede acordado por unanimidad que el pafs no puede soportar por mis tempo esta pesadumbre que le abruma y que es Ilegado el momento de que cese en Cuba la devastaci6n que consigo trae la guerra y en la peninsula los quebrantos que 6sta occasion.
Cuanto mis n tarde en Ilegar 9 la. paz, mayores serin. el empobrecimiento- de la Hacienda espailola y las deudas que 6sta contraiga; ahora mismo asombra el aumento en 61 presupuesto de Guerra por consecuencia de los ascensos y de las cruces pensionadas que se han concedido; el nfimero de generals ha subido en m6s de un tercio, desde que com nz6 la guerra, y se han improvisado allA en Cuba las carreras como nunca se habfa visto; de aquel estado de cosas pueden surgir muy graves
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complications, pues ya se susurra que alift unos sufren. mientras otros realizan muy buenos negocios; que la campan-a sirve para que algunos se enriquezcan y que la desmoralizaci6n se haextendido por todas parties.
Del Ilamado partido constitutional ya se ha visto que poco puede esperarse; en -61 militant. los que han. hecho que el billeted sufra mayor depreciaci6n que en. la pasada guerra, los agiotistas que se aprovechan de las circunstancias, los que consiguen. las contracts lucrativas, todos, en fin, los que se aprovechan d-- la guerra para enriquecerse: qu6 interns han de tener los tales en. que la paz renazca?
Pero aqui estgn interesados en que la lucha termite todos los peninsulares, torque de aqui se arrancan brazos A la producci6n, de aqui sale el dinero-que se consume en la campafia, y hasta el moment presented, los resultados que se palpan no son otros que la vuelta de muchou generals recl6n. ascendidos, el gravamen que produce en el presupuesto la profusion de cruces pensionadas que se han. concedido y miles de soldados indtiles que regresan I sus hoga-




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res para aumentar en ellos la miseria que es ya insoportable.
El tempo que se pierda represents sangre y dinero; esto es to que se ha de hacer entender allf en donde convene que se sepa; y esta obra, las colectividades qne represents las fuerzas vivas del pais, deben realizarla.
Un esfuerzo supremo puede salvar 9 Cub,; seguir como hasta aquf equivale A labrar su ruina y ]a de Espafia- Cuba con un regimen auton6mico, lealmente aplicado, aer6 espaflola por convencimiento y por gratitude; empuje, pues, la opinion at partido que ofrece lievar alld esa forma de gobierno, en la seguridad de que en las m6s elevadas regions del Estado, allf donde se juzga con serenidad, no ha de ser desatendido el clamor p6blico.
Madrid, Agosto 1897.




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