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Estudios coloniales con aplicación a la isla de Cuba

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Title:
Estudios coloniales con aplicación a la isla de Cuba I. De los efectos de la supresión en el tráfico negrero
Alternate title:
De los efectos de la supresión en el tráfico negrero
Creator:
Sagra, Ramón de la, 1798-1871
Place of Publication:
[Madrid?]
Publisher:
[publisher not identified]
Manufacturer:
D. Hidalgo
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (88 pages) : ;

Subjects

Subjects / Keywords:
Slaves -- Emancipation ( lcsh )
Slaves -- Emancipation -- Cuba ( lcsh )
Slaves -- Emancipation ( fast )
Cuba ( fast )
Esclavos - Emancipación ( abne )
Temporal Coverage:
Abolition of the Atlantic slave trade ( 1836 - 1867 )
Abolición de la trata de esclavos en el Atlántico ( 1836 - 1867 )

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System requirements: Internet connectivity; Web browser software.
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por Ramón de la Sagra.

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Source Institution:
University of Florida
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UF Special Collections
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Resource Identifier:
035641023 ( ALEPH )
669332906 ( OCLC )
Classification:
HT1048 .S25 1845 ( lcc )

Full Text



Special Collections
PAREBOOKS
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ESTUDIOS COLONIALES
CON APLICACION
A LA ISLA DE CUBA
Po1
nD amon be la l0agk
DE LOS EFECTOS DE LA SUPRESION
EN EL TRAFICO NEGRERO.
MADRID.
Imprenta de D. Dlonilo Uidalgo, calle de la Flor baja, nomero 24.
1846.







ESTUDIOS COLONIALES.
Las reflexiones que vamnos 6 dar ahora i luz. en nuestra patria, son el resumnen, coordinado en razon i las circunstancias, do una parte del largo examen que hace mas de veinte aiios emprendimos, de las condiciones econ6micas, politicas y sociales de las Antillas en general y de la isla de Cuba en particular.
El resultado de nuestros estudios, ha visto sucesivamente la luz pdblica, ya durante nuestra larga residencia de doce afios en aquella posesion espafiola, ya despues de nuestro regreso AEuropa. Mas por hallarse diseminados en distintas obras, y por ser la principal




de ellas de un costo mnuy crecido y de escasisima cir culacion enEspafia, yace aquel ignorado de la generalidad y hasta de los hombres estudiosos de la peninsula.
El interns que Ilegaron A dar las circunstancias A los asuntos coloniales, nos ha sujerido la idea de publicar un resumen de nuestros estudios, met6dicamente coordinado y bajo una forma economica; con el objeto de que puedan servir en la resolucion de graves problemas, que hace afios deberian haber ilamado la atencion del public y del gobierno.
Decretada la supresion del trAfico negrero, y en los momentos de discutirse las leyes penales para hacerla efectiva, no parecera intempestivo ni indiferento la publicacion de un escrito destinado A examinar los efectos de la tal medida, con el auxilio de la esperiencia de otras colonias, y la luz de la razon aplicada al examen de lo que sucede en lasnuestras. Por esta causa damos el primer lugar i este grave objeto, entre los varios quo lo fueron de nuestras meditaciones. Si cl pidblico le acoje con interns, continuaremos dando A luz ressmenes semejantes, sobre las demas cuestiones coloniales.




CAPITULO I.

SUMARIO. Condiciones naturales de los paises intertropicales. Condiciones del cultivo. -Introduccion de esclavos.-Caracterde l raza africana.-Sistema del trabajo colonial.-Sus defectos, procedentes del vicio de la esclavitud,
La agricultura de las colonias se present al estudio del observador como un objeto de triple -interbs, por las circunstancias del terreno y del clima, por su organizacion y por la naturaleza de sus produetos. Bajo el primer punto de vista ostenta su belleza con todas las dotes de la fecundidad y fertilidad prodijiosas que las regiones intertropicales poseen, como depositarias de un vigor juvenil que el cielo desarrolla; bajo el segundo aparecen los triurnfos sorprendentes de la naturaleza sobre una organizacion viciosa y en medio de las contrariedades de un arte mal aplicado; bajo el tercero, en fin, podemos ver los efectos do esa misma produccion en la existencia politica y comercial de las naciones, que cambian los productos de su laboriosa industria por los exclusivos de una naturaleza pr6diga, poco secundada aun par el ingenio humano. Cualquiera do estos aspectos ofrece materia para profundas reflexiones, bien se considere aquella region en si misma, bien se refiera A los demas paises del globo; porque alli si las causas de progreso y desarrollo son activas y vigorosas, sus efectos son muy vastos y trascendentales.
Las regiones intertropicales parecen ser el laboratorio de la naturaleza, y las templadas y frias las manufactureras del arte. En aquellas, la especie humana constituye una parte poco perceptible en el conjunto inmenso de producciones expontAneas, effect del vigor que caracteriza A los agentes naturales de la




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vida del globo; en estas, una larga mansion del hombre sobre el suelo le ha conquistado un poderio que todo lo domina, sometiendo la naturaleza A su albedrio y la misma produccion 6 las leyes dictadas por sus necesidades sociales. Alli la fertilidad y la abundancia, unidas A la benignidad del cielo, piden al hombre pocos esfuerzos para conservarse y multiplicarse; aqui un suelo empobrecido y un clima rigido y severo. exijen de la actividad 6 inteligencia humana un mayor tributo de aplicacion y de constancia. De la diversidad de estas condiciones, pues, parece depender el destino natural y respectivo deambas regiones; la una para ser agricultora 6 productora de materias primeras para la subsistencia fisica y social de la especie humana, la otra para ser manufacturera 6 transformadora de aquellas en productos artificiales, necesarios en el estado actual de las sociedades para la vida de los pueblos civilizados.
El predominio de la naturaleza sobre el arte en las regiones intertropicales del globo, es tan f.cil de percibir, como el inverso en las regiones frias: las templadas parecen ofrecer el intermedio donde la naturaleza, vigorosa y active aun, domina alternativamente con la especie humana. Recorriendo aquellos vastos paises, o10 que llama la atencion del viajero son las masas inmensas de vegetacion, de perenne verdor y lozania, al paso que las poblaciones y los cultivos ocupan una minima porcion del territorio. Lo contrario sucede en Europa, donde la habitacion del hombre, sus empresas y los campos que riega con su sudor, ocupan la mayor parte del teatro de sus conquistas. Esta desigualdad ofrece una proporcion muy notable entre la generacion humana y las subsistencias para la misma proporcion ventajosa en las regiones intertropicales, donde los medios de subsistir crecen en una progresion mayor que la de la especie; desventajosa en Europa, donde el incremento extremado de 6sta hace aquellos escasos 6 insuficientes. Considerando asi las dos proporciones en ambos paises, parece que su reciproca prosperidad depended del restablecimiento del equilibrio en las eyes que se ofrecen perturbadas: mas como no sea dable, por la naturaleza y constitucion de cada uno, el variar del curso




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que ha tornado la produccion do unos objetos en Europa y la de ciertas materias en Am6rica, la tendencia natural de esta produccion respectiva parece ser el que uno de estos paises, conservando y mejorando sus medios propios, surta al otro de cuanto de ellos necesitar pueda, y reciprocamente. Y pesto que las regiones del Nuevo Mundo se muestran tan preponderantes de produccion agricola como las de Europa de productos industriales, el cambio respective, facilitado por los medios de comunicacion rApidos y expeditos que la ciencia ha descubierto, asegurara la prosperidad y la riqueza de amnibos continentes. Asi el exceso do produccion de la tierra no serA est6ril para el agricultor, ni la inmensa produccion fabril un g6rmen de miseria para las clases industriales. Ambos excesos irAn respectivamente A satisfacer las necesidades del pueblo americano, escaso de industria, y del pueblo ouropeo, escaso de subsistencias.
Las dotes naturales del suelo intertropical, sorprendieron justamente A los primeros descubridores, cuyas relaciones si parecen po6ticas por el estilo que emplearon, no satisfacen, sin embargo, para representarla verdaddel cuadro quebosquejaban. Mayor debi6 ser sin duda su sorpresa, cuando reconocieron quo aquel vigor expontAneo de la tierra no contrariaba los deseos del cultivador, sino que los faciitaba enalto grado, siendosuficiente el elejir regiones adecuadas por su mayor 6 menor altura, para obtener toda la variedad posible de producciones necesarias en la existencia. Asi fue como A poco tiempo de verificada la conquista pudieron los primeros pobladores obtener, bajo unas mismas latitudes, el plAtano y la patata, la cafia y el trigo, el maguei y la vifia, la pita y el lino, la caoba y el pino. Las cosechas anuales son alli dobles y triples, al paso que los bosques jambs dejan de presentar cubiertas de sazonados frutos las cimas de los drboles, que no siendo suficientes A ostentar la fecundidad de una tierra lRena de vida, brota 6sta en el aire mismo en innumerables plantas parasitas y enredaderas vigorosas que apenas piden al terreno apoyo para producir frutas delicadasy suculentas.




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Al reflexionar sobre esta admirable fertilidad del suelo intertropical, no se concibe como los primeros pobladores, acostumbrados 6 las rudas tareas que forman el patrimonio del hombre en Europa, creyeron insuficientes sus fuerzas y fueron A mendigarlas A una raza salvage, fomentando los crimenes y la guerra en una parte poco conocida del Mundo Antiguo, para poblar otra parte del que venian de descubrir. Tan fatal pensamlento tuvo algo de su origen en un principio de noble esperauza de mejorar la condicion moral de unos pueblos ignorantes en las verdades del cristianismo; pero el celo que A este resultadocondujo fue demasiado ciego, puesto que emple6 para convertir y moralizar, un medio reprobado por la misma religion.
El sistema de cultivo, egercido por esclavos en las feraces regiones de los climas intertropicales, no habia sido bien estudiado hasta hace pocos afios: porque esceptuando algunos viajeros modernos adornados do vastos conocimientos cientificos, los mas eran mejores observadores do usos y costumbres que no shbios ni agricultores. Sin embargo, merecia llamar la atencion de todos ellos, un sistema do cultivo tan diverso del europeo, puesto que 9i en este todos los esfuerzos que exige la produccion son efectos de la constancia y de la laboriosidad del hombre, en aquel son debidos unicamente al vigor expontanco de la naturaleza. Practicado ademas sobre terrenos virgenes, de una fertilidad prodigiosa ybajo un cielo tan benigno que jamas atormenta al labrador con los rigores de la estacion invernal, presenta como leyes constantes, los caract6res dela facilidad en los medios, de la abundancia de los productos que forman solo escepciones en las regiones frias, y engran parte de las templadas. La reciproca influencia de esta feraz y ficil produccion en el atraso de los m6todos agr6nomos y de estos en la decadencia de aquella, merecia ser reconocida y determinada, porque A aquellos paises espera un porvenir no independiente de las prActicas actuales.
Al detenerse A estudiar las condiciones del cultivo en aqueilas regiones, aparece A primera vista la delos individuos que le practican, 6 sea de la poblacion que las habita. En efecto, hA-




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lianse alli en contacto forzado dos castas mas distintas por el color que por la inteligencia, que la naturaleza no hizo onemigas, pero quo conserva en lamentable oposicion una desigualdad mostruosa de dorechos. Basta decir parajustificar esta calificacion, que la una es libre y la otra esclava. Esta segunda condicion social no menos contraria A las leyes de la naturaleza, que A las de la humanidad, ejerce efectivamente en la poblacion que la sufre un imperio de contrariedad cuyos resultados aparecen on el desarrollo de las leyes de la generacion y do la inteligencia, de una mantra digna de Ilamar la atencion del fil6sofo y dellegislador: porque aquel demuestra y confirma que jamas se pueden atacar los principios providenciales en quo se funda la existencia moral do]las sociedades, sin que la perturvacion ocasionada por semejanto desvio de las leyes de la naturaleza, no aparezca de un modo desastroso para la misma vida de los seres y la tranquilidad de los estados.
Bajo este punto de vista, el objeto mas importante quo debe Ilamar la atencion al estudiar el cultivo en las colonias, es determinar la influencia que en sus resultados ejorce, la condicion forzada do los operarios quo le practican. Este estudio podia ser do simple y curiosa investigacion en el siglo pasado, cuando se consideraba como estable y permanent el principio de la esclavitud de los negros; porquo entonces todos los vicios del sistema eran compensados con un aumonto on la introduction de brazos cultivadores. Pero desdeque los esfuerzos de una potencia poderosa, secundados por una opinion casi unAnime, tienden 6 poner un t6rmino al tr~ico africano, adquirieron una importancia vital todas las cuestiones relativas al trabajo ejercido por operarios esclavos.
Pero antes do estudiar aquella notable influencia reciproca, examinemos cuales son las circunstanciasque ofrece la razaafricana, en su misma natura!eza y despues do haber sido trasportada A las colonias europeas.
La raza africana, originaria do regiones ardientes dotadas de on vigor do produccion sorprendente, tiene el carActer de todas las poblaciones de climas meridionales, cuando la civiliza-




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cion no ha excitado los resortes de su actividad. Ocupando un terreno fertilisimo y rodeada de prodicciones naturales abundantes, desdefiaba el trabajo, que no es preciso para asegurar una existencia exenta de necesidades facticias y fAcil de satisfacer con los goes do la ociosidad. Bien considerado, el trabajo es una condicion imprescindible para el habitante de las naciones cultas, y por esto es tanto mas necesario y urgent cuanto mas civilizada es la sociedad. Los pueblos atrasados 6 medio salvages, que no sienten el aguijon punzante de los estimulos socials, se entregan frecuentemente al reposo conveniente para la vida animal que hacen; y les seria tan dificil concebir la causa de la ajitacion intelectual y fisica de los hombres civilizados, como era imposible de comprehender A ciertas hordas perezosas de America el objeto que lievaban los europeos al pasearse, andando varias veces un mismo espacio de terreno.
Los hombres observados en las varias sociedades que forman 6 en las diversas circunstancias en que se encuentran, ofiecen distintos grados de actividad. Los que comienzan A separarse de la vida simple de la naturaleza, ejercitan mas 6 menos sus fuerzas para satisfacer las necesidades que ha creado y de que les hizo dependientes la sociedad A que pertenecen; pero estas tareas son simplemente corporales y ventajosas para el desarrollo de la fuerza fisica, cuando no traspasan clertos limites. Los que han unido su existencia con relaciones sociales de ua 6rden mas complexo, tienen que redoblar sus trabajos y consagrar A ellos una parte del tiempo necesario al reposo. Los que en posicion mas elevada ban hecho depender su vida de un conjunto de necesidades en que toma parte la inteligencia, tienen que imponer A sus facultades mentales un tributo de trabajo que por lo comun no es ventajoso para la salud del individuo. Por i61timo, los que han complicado de tal suerte su modo de existir que solo obtienen de los goces morales el complemento de condiciones sociales para la vida que se han propuesto, 6stos atormentan las fuerzas de su espiritu y desconocon por lo comun el reposo fisico y mental. Asi presenta la




especie humana todo genero de grados de actividad, desdela apatia del salvage hasta la fiebre intelectual del hombre pensador.
En el primer estado se encontrab an los africanos que hasta el dia fueron conducidos A las islas Antillas con el fin de ocuparlos en los trabajos del campo y en las tareas de la servidumbre. HallAronse alli con las circunstancias de un clima benigno, pero bajo el peso de una condicion forzada de trabajo, opuesto 6 su indole perezosa y poco atractivo por la remuneracion que los procuraba. De consiguiente, faltando el Ainico estimulo que podia veneer la natural desidia del negro, continu6 siendo indolente y obedeciendo solo A Ila ley de la fuerza para cumplir los nuevos deberes que contra su voluntad se le imponian. No hay, puos, que extraiar si su conducta ofrece constantemente este carAeter, ni que procure disminuir el peso de la tarea, ya practicAndola mal, ya sustray6ndose A ella. De esfo ha resultado tambien la imperfeccion de los trabajos que se le exijieron. simples productos de la fuerza humana empleada on masa con tan poco celo 6 inteligencia por parte del que los egecutaba, como con sobrada indiscrecion por parte del que los dirijia: y y de aqui tambien la necesidad en que se hallaron los propietarios de adoptar un sistema de cultivo el mas simple, el mas material posible, puesto que no era dable exijir de los operarios ia cualidad del discurso, contrario A la condicion esclava y pernicioso por la aplicacion que de su ejercicio podian hacer empleAndole en mejorar su suerte.
Asi se fu6 formando una especie de c6digo prActico de principios absurdos, ei el cual so establecia la estupidez de los cultivadores como garantia de la seguridad de las fincas, la fuerza material como 6inico elemento para el cultivo, la rutina como sola ley agricola y la abundancia de los productos como exclusivo resultado de la administracion econ6mica do las propiedades. La educacion de los operarios empleados on ellas, la introduccion d(o m6quinas e instrumentos para aliviar sus tareas, la adopcion de procederes que supliosen con la aplicacion de la intoligencia al empleo brutal de la fuerza fisica, la susti-




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tucion de los principios racionales de la ciencia al empirismo do una pr6ctica oiega, y las consideraciones previsorias para asegurar una constante produccion del suelo sin depauperarle 6 inutilizarle, conservando perenne el valor intriaseco de los terrenos, no solo fueron desatendidas sino que A consecuencia de creerlas realizables fueron caracterizadas do est6riles y vanas teorias: al paso que se erijian en dogmas las mAximas contrarias, elevando asi el edificio de la agricultura tropical sobre las bases absurdas de la fuerza, de la ignorancia y de la imprevision.
Entre tanto los esclavos obedecian A la ley de la necesidad, sumidos en la ignorancia que ninguna institucion corregia, conservando su apatia que ningnn estimulo remediaba, y desmoralizAindose con vicios que ningun ejemplo ni educacion precavia. Sin embargo, es preciso decirlo en justo elogio de una raza infeliz, constantemente vilipendiada; sila inferioridad intelectual del negro de las Antillas corresponde exactamente A la condicion en que se le ha tenido, su corrupcion moral dista infinito de ser la que debiera esperarse de aquel monstruoso estado. Examinando con ojos filos6ficos 6 imparciales el caracter y los hechos de los africanos trasportados en aquelas islas, so reconoce fAcilmente su indoleicia, su letargo intellectual, el imperio de las pasiones animales, el contagio funesto de los vicios de la sociedad en que viven, mas no la depravacion del corazon. Para algunos ejemplos lamentables, hijos de la ignorancia y de la exasperacion momentAnea que han ensangrentado los anales coloniales del crimen, pueden citarse mil acciones virtuosas donde brilla la bondad del alma, la afeccion desinteresada, el amor filial, la abnegacion y la generosidad. El despecho, los colos, la injusticia han impelido algunas infelices victimas A cometer acciones brutales y sanguinarias; otras veces, la desesperacion y la venganza pusieron la tea incendiaria en manos que acababan de romper sus cadenas; pero los casos de crimenes premeditados, hijos do un cAlculo frio y de una ambicion tenebrosa, dificilmente podr6n ser citados. Se dirA A esto quela condicion dela esclavitud constituye una especie




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de garantLia contra el desarrollo do esos crimones espantosos en su modo y on su accion, cuyos tipos se hallan solo en los pueblos muy civilizados; pero Jo cierto es que el negro no los ofrece, y de consiguiente que en medio de su ignorancia so halla en mejor posicion para adquirir todas las virtudes sociales, que muchas clases de nuestra sociedad tan pervertidas como ilustradas.
Las circunstancias morales del pueblo africano de las AntiHlas, en cuya defensa elevamos la voz, deberian haberse estudiado y apreciado justaimente, antes de conducirle 6 un nuevo mar sembrado de escollos, dondo fAcilmente zozobraria por su ignorancia y la enerjia de sus pasiones. Entonces se hubiera reconocido que si la primera le hacia susceptible y d6cil para conseguir bien una. calculada impulsion virtuosa, las segundas podian tambien favorecer el desarrollo de los vicios que antes no habia conocido 6 h cia los cuales no habia sido excitado. Luego veremos que nada de esto se ha practicado, y que el gobierno de la poderosa nacion que acometib la empresa mas recomendable del siglo, descuid6 el Ilevarla i cabo por los medios que aconsejaba la razon y la humanidad.
El error de mas trascendental influencia que han cometido nuestros ascendientes al establecer la esclavitud en las colonias, fu6 el de constituir el cultivo de sus campos en dependencia inmnediata de una condicion social, que no hallando apoyo mas que en el egoismo, erijia todo el edificio de la produccion agricola sobre una base precaria que tarde 6 temprano habia de exponerloe A oscilaciones y sacudimientos. Mientras tanto que la fertilidad de las tierras, la ventajosa venta de los frutos y la fAcil adquisicion de los esclavos, contribuian A acrecentar el interns del capital invertido, las fincas tropicales pudieron sostenerse sobre sus d6biles cimientos; mas luego que comenzaron las tierras A depauperarse, el cultivo A estenderse por otras regiones, Ia remolacha 6 hacer una concurrencia peligrosa y el trAfico negrero A ser reprimido, la diferencia entre el costo de los productos y el precio de las ventas fu6 disminuyendo A medida que crecia el temor de carecer de brazos africanos, si sO




realizaban los designios de la Gran Bretalia. Muchos hacendados pensaron entonces en favorecer la multiplicacion en Ins dotaciones de negros do sus fincas por medio del matrimonio y de un mejor sistemna higi6nico y econ6mico; pero esta medida, sustituyendo solo sus. efectos i los del comercio africano, no variaba la organizacion del trabajo que era justamente el vicio capital del sistema de las colonias.
Por efecto de este vicio capital, yace en las colonias asi el cultivo de los campos como todo el sistema econ6mico de las lincas, en un lamentable atraso, no obstante las circunstancias felices con que el cielo las ha dotado. Nuestro convencimiento sobre esta causa paralizadora de todo progreso trascendental en las Antillas, no data de una 6poca reciente sino que ha comenzado desde el dia on que, admirando los oness del cielo en aquellas privilejiadas regiones, notamos el contraste que ofrecian con la institucion mas degradante para la humanidad, cual es la esclavitud. Llegado el caso de exponer nuestras doctrinas en esta grave cuestion, no sentimos ningun recelo si tenemos la fortuna de que nuestras razones sean leidas y meditadas; porque no guia nuestra pluma tanto un sentimiento de odio i la esclavitud, cuanto un ardient e deseo por a mejora social de las razas comprometidas igualmente por esta fatal condicion; A saber, los blancos y los negros que hanitan en las Antillas.
La observacion y el estudio prActico que durante un largo periodo de doce aTios hicimos on la isla de Cuba, nos han dado el intimo convencimiento (1) (que es de todo punto imposible la
(1) Informe particular dado al Exmo. Sr. intendente de ej6rcitode la labana on O1 de mayo de 1831, on el Expediente sobre repartimiento de tierras para el cultivo del tabaco. Hemos creido convenient consignar aqui nuestros principios, ya porque son necesarios para la cuestion quo examinanos, ya para que so conozca que aquellos no son hijos deo un convencimiento reciente sino de on convencimientoantiguo, jamAs desmientido, como tampoco lo serdn las reflexiones quo en 1835 Shicimos en los Estados Unidos sobre la libertad concedida A los negros. V6ase sobreesto la obra quo publicamos en Paris en 1836, bajo el titulo do Cinco meses en los Estados Unidos, pbgina, 153, y on la edicion trancesa de 1837, pfigina 163.




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))organizacion en aquellos paises de un sistema agricola y de seconomia rural fundado en principios cientificos, mientras que ))el cultivo se verifique con brazos esclavos, y de consiguiente ))que solo siendo desempeilado por brazos libres serA cuando )pueda adquirir un rApido y feliz incremento. Esta opinion pa))recer6 ilusoria A algunos y simplemente consoladora otros; )apero los que sepan considerar la ciencia de los campos bajo sus averdaderos puntos de vista; los que conozean la influencia que ))ella ejerce en la moral privada y en las costumbres do un )pueblo agricultor, y losque conociendo estas sanas doctrinas usancionadas por la experioencia en las naciones mas eultas de )Europa, fijon su consideracion en el triste cuadro que ofrecen ))alos campos cubanos, confesarbn 1o absurdo de aquel sistema )y 1o precario de una existencia que estA en oposicion directa ))Conf las eyes do la humanidad y de la justicia, fnicas bases ))s61idas de toda institucion duradera.
a La introduccion de un sistema de agriculture perfeccio))anada, es dificil de establecer en las grandes fines de calia y
-de caf6 cultivadas por esclavos, porque es imposible conseguir ))esmero, inteligencia y amor al trabajo de unos seres degra))dados, que un sistema absurdo hace considerar tanto mas 6iti>les cuanto mas est6pidos son. Si, pues, el embrutecimiento y la degradacion moral se consideran como cualidades preci))sas en las grandes negradas para tenerlas en paz y obediencia, ))no es esto privar A la agricultura de los mas esenciales ele))mentos de su prosperidad, que son la intelijencia y la aplica))Cion? Silos excitantes del castigo se sustituyen A los estimulos ))delpremio, ,podrA esperarse jambs amor al trabajo de unos )hombres quo hallan en 61 su tormento y su desgracia? Por otra parte, la introduccion de los esclavos en las fincas cubanas )hizo necesaria la do otros hombres mas notables por su crueladad que por sus conocimientos, los cuales constituidos en ))mayorales ejercen una autoridad absoluta, abusain de la que lAes conceden los amos, pervierten las dotaciones, malogran ))as coseehas y hasta saben intimidar i los propietarios y man))tenerlos en la necesidad de tolerar remejantics males, por to-




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nmor de otros mayores 6 irremediables en cambio de tales em))pleados. De todo esto resulta que las cualidades que general,mente los earacterizan hacen imposible la introduccion de ))ninguna reforma racional, pues inventan toda clase de medios ,para desacreditarla y cansan la constancia del hacendado mas ))decidido en favor de las mejoras.))
Tales fueron las observaciones que consignamos hace mas de once alios, en un informe destinado al gobierno para ilustrar una grave cuestion econ6mica, que toda via no se ha resuelto. En el dia podiamos ailadir otras muchas reflexiones propias, hijas de la continuation de nuestros estudios te6ricos y prActicos sobre las condiciones del trabajo en general y del agricola en particular; pero afortunadamente nos parecen innecesarias, porque de una parte el progreso que entre muchos habitantes de la isla de Cuba han hecho, desde que dejamos aquel pais, las opiniones que profesamos, y de la otra el convencimiento aun mas go. neral que tienen de que el t6rmino de la introduccion de negros africanos se aproxima, les hicieron pensar en la sustitucion de estos brazos por los de cultivadores, no de la misma raza negra (como en busca do otro error semejante al de la esclavitud se empeian los propietarios de las Antillas inglesas y francesas) sino de colonos blancos, activos, honrados, laboriosos y capaces de resistir al clima mas benigno de aquellas regiones.
Semejante obstAculo para variar y perfeccionar las prActicas han hallado los colonos de las Antillas francesas, no obstante la necesidad que conocieron era urgente, de renovar y de aumentar la poblacion de sus fincas, desde que fu6 decretada la supresion del trAfico en 1818, realizada en 1830. Pero nada ha alcanzado para producir un cambio en los antiguos habits del negro y en la porfiada rutina de los mayorales. Por iltimo, este poder invencible do las costumbres arraigadas con la esclavitud, influye tambien come una tenaz fuerza de inercia en las colonias inglesas, asociada A otra causa de lamentable y fatal efecto para el cultivo de la cafia: causa de que hablar6 mas largo, procedente del mismo principio de la esclavitud, que degradando y envileciendo el trabajo mas generalizado en aquelas islas, le




marc6 con un sello de vilipendio que retrae de 61 la nueva generacion negrera, nacida en la era de la libertad, queen vano procura ennoblecerle. Esta herida social, que la esclavitud ha dado al cultivo de la caia, preveemos que serA mortal para el mismo en todas las posesiones de las Antillas.
Entre tanto aquellos praises, poseedores de un suelo de los mas f6rtiles del mundo, pedia A regiones menos favorecidas y compraba A precios crecidos un sin anmiero de objetos para la subsistencia y para la industria, que los campos podian suministrar casi exponthneamente; el comercio habia fijado sus factorias solo en los puertos, huyendo del interior que no le ofrecia objetos para un trAfico activo; la agriculture, ejercida en grandes y costosas fincas de produccion especial, separadas por desiertos, absorvia capitales inmensos, que diseminados y activamente trasformados hubieran podido fertilizar todas las comarcas; y el sistema de los cultivos, exijiendo mas de la fuerza que de la inteligencia de los cultivadores, prefiri6 los brazos forzados 6 los libres, introduciendo en el pais una poblacion ex6tica, sujeta A una condicion degradante para la humanidad.
Ya queda indicada la influencia perniciosa que ejerci6 la esclavitud, oponi6ndose al progreso racional de las prdcticas agr6nomas 6 imposibilitando la introduccion de los sanos y comprobados principics de la ciencia. Este obstAculo fue tambien uno de los motivos mas poderosos que conservaron limitada y circunscrita la esfera de la industria rural cubana A un corto nimero de plantas, cuyo cultivo en grande podia ser ejercido por la fuerza est6pida cuanto mal dirijida de los esclavos africanos embrutecidos. Trasforinada asi la ciencia de los campos en una prActica material ,los operarios fueron considerados como mAquinas cuyos products estaban en razon directa de su fuerza motriz; y de consiguiente la ambicion de los empresarios de este g6nero de industria debia concentrarse en aumentar en lo posible aquella potencia bruta, puesto que el otro elemento donde se la aplicaba, que era el terreno, le poseian en excesiva abundancia. Semejantes principios har
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seguido y siguen los empresarios fabriles de Europa cuando convocan las poblaciones infolices. que fija el hambre en los talleres; con la diferencia que para el negro recien salido de una vida.casi salvaje, el influjo de la esclavitud, reducido al letargo de la inteligencia y al atraso de la educacion, le es infinitamente menos funesta que la vida del taller comun al j6ven operario europeo, que degrada en 61 su constitution fisica, su actividad inteligente y su pureza moral. Nuestro objeto al presente no es el censurar ni anatematizar los cAlculos del interest privado, cuyos vicios tienen su fuente en la misma organizacion industrial, tolerada y fomentada por los gobiernos, sine enumerar los hechos concernientes A la agr6noma en las AntiIlas para deducir las consecuencias.
CAP ITULO II.
SUMARIO. Lecciones de la experiencia.-Cambio de la opinion, sobre
el trabajo colonial.~=Supresion del trifco negrero.=Resultados que de ella so esperaban.=Doble objeto A que debi6 ser dirijida
la emancipacion.
La poblacion esolava en aquellas islas lleg6 A hacerse necesaria por el sistema y la extension de las fincas establecidas. Con la ayuda do tan robustos brazos adelant6 indudablemento la produccion, crecieron las fortunas particulartes, y la pdblica obtuvo el fomento que un comercio activo le ha proporcionado. Los gobiernos do Europa que veian crecer esta produccion, Sitil para favorecor los cambios por las manufacturas del continente y para formar 6 instruir una marina respetable, mirando a las sociedades humanas bajo el 6nico punto de vista de su progreso y riqueza material, continuaron elevando el edificio do semejante prosperidad, sin examinar las bases en que so fundaba y la impresion que hacia sobre el terreno que le sustentaba.




Las p6rdidas frecuentes de brazos africanos, ocasionadas por el trabajo violento de la fabricacion del azucar y por el exceso de la mortandad sobre los nacimientos, que parece inherente A la condicion de la esclavitud (1), eran fAcilmente reemplazadas por la introduccion de nuevas negradas, cuyos abundantes productos en cafia y en caf6 cubrian pronto el costo de su adquisicion. Asi creci6 la poblacion de orijen afric ano en las colonias de las Antillas, creando un estado social monstruoso y absurdo, en contradiccion directa con los progresos de la civilizacion y de la misma tendencia de aquellos pueblos, hbAcia un 6rden politico que les permitiese el libre ejercicio de los derechos que disfrutaban sus metr6polis. Palentes eran A todo el mundo los resultados pingUes de la aplicacion de una fuerza humana vigorosa al cultivo de aquellos campos; pero lo que no podia verse ni observarse tan fhcilmente, eran los g6rmenes corrosivos que el sistema de esclavitud sembraba en el corazon delas instituciones y en las entrafias mismas de la sociedad, y de cuya perniciosa influencia se resentian la educacion y la moralidad p6blica y privada, la economia general y particular. de las fincas la administracion interior y las relaciones mercantiles.
Sin embargo, podia haberse inferido A priori, y sin que una amarga experiencia viniese A demostrarlo, que tarde 6 temprano habian de recojerse amargos frutos de un sistema econ6mico que, dando una preferencia exclusiva A los productos materiales de una parte numerosa de la poblacion, descuidaba de todo punto los interests morales de la misma: asi como en Europa es fAcil predestinar una catAstrofe espantosa si por largo tiempo se dejan los intereses morales del pueblo subordinados A la lucha violenta de la ambicion y del egoismo, y se olvida la mejora social de las clases por atender A la riqueza y
(1) En el capitulo Poblacion tratamos de este fen6meno interesante, asi como de la menor feeundidad de los matrimonios esclavos sobre los libres.




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al poder de los estados. No obstante, el progreso del vicio de la organization colonial no seguia sendas tan ocultas que fuese desapercibido por la ilustracion de los hombres observadores y de los gobiernos mas ilustrados, pues de consuno procuraron remediar el mal proveyendo 6 la enseianza de la poblacion esclava y predisponi6ndola al cambio que reclamaban la razon, la justicia y la conveniencia pdblica. Pero como toda medida partial seria ineficaz, interin no se cegase el canal por donde aquella poblacion recibia un continue incremento, se pens6 en verificarlo suprimiendo el trAfico de negros en las costas africanas.
Esta gran medida, para la cual se preparaban hace alos las colonias ocidentales de la Gran Bretafia, era precursora de la reforma social A que nos vamos refiriendo y que constituye,. como dijimos (1) la cuarta 6poca de la historia de lasAntillas. Despues de haber pasado por los periodos de una larga 6 insignificante infancia y de una corta y activisima juventud, durante la cual el desarrollo fisico fu6 conseguido A expensas del progreso moral, parecen entrar aquellas posesiones en la virilidad de los pueblos modernos, con un vigor no disminuido, siempre favorecidas del cielo y con el prop6sito de correjir los defectos de la edad pasada. Al estudiar los earacteres y las circunstancias de esta cuarta 6poca en favor de la isla de Cuba, que comienza A entrar en ella, nos vemos precisados A examinar el conjunto de islas sometidas Alas condiciones de esta nueva existencia social. Emprendemos este estudio con gran recelo, ya por el temor que nos inspira la gravedad del asunto, ya por lo dificultoso que serA el tratarlo sin herir algunos intereses y contrariar algunas opiniones. Mas por otra parte nos parece un crimen ocultar por mas tiempo nuestras observaciones, y ahogar por vanos eserdpulos la expresion franca y sincera de una conviccion profunda y antigua, fruto de la ex-

(1) V6ase la introduccion general 6 nuestra grande obra.




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periencia y del estudio, y i la cual han venido A dar apoyo reciente los hechos notables que estA ofreciendo la historia de ahi emancipacion en las islas britnicas. Consagrados hace atos al exAmen y apreciacion de los intereses de la isla de Cuba, queno podemos separar nunca de los de la humanidad y de los de nuestra patria; despues de haber reunido todos los datos quo nos ha sido posible para darla A conocer bajo diversos aspectos, y procurando su adelanto por cuantos medios estuvie'on nuestro alcance, creemos haber adquirido algun derecho para dirijirla nuestras observaciones sobre el porvenir, prescindierr do ya de censurarla por faltas pasadas, de que no es responsable, mas si previni6ndola contra los riesgos de la reforma que se verA obligada A introducir en la economia interior de sus cultivos y en la organizacion de la poblacion que vive sobre su suelo. Esta mudanza nos pareceunhecho inevitable, sobre cuiyas ventajas 6 inconvenientes no discutiremos; porque nuestros raciocinios de nada servirAn para retardar ni impedir el cambio A que nos referimos. Pero habiendo creido reconocer graves defectos en el modo como se ha operado en otras colonias, nos parece, repetimos, un deber imprescindible el dar los oportunos avisos para evitarlos, dirijiendo la resolucion te6rica del problema de la libertad de los negros hAcia un t6rmino diferente al que se encamina en la prActica, por juzgarle mas conforme con las verdaderas bases morales de las sociedades humanas.
La empresa que vamos A acometer es tan dificil como delicada, ya por el gdnero de intereses que podemos contrariar, ya por la severa censura que tendremos que ejercer. En cuanto A 1o primero, la urjencia del remedio disculparA nuestro empeio; en cuanto A la segunda, la misma nota de gran poder 6 influencia del gobierno que censuramos, harA disculpablela enerjia de nuestros raciocinios contra el estableciniento de unos priacipios que de antiguo reprobamos. La doctrina social que seguimos es una 6 indivisible, bien la apliquemos en Europa contra la organizacion industial para mejorar la situacion del hbombre libre, 6 A la organization de las Antillas para realzar la condi-




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cion del hombre esclavo. Puestos en la necesidad de condenar la segunda no 1o haremos con menos vigor del que empleamos contra la primera; y conflando en el convencimiento que nos asiste, Jo 6nico quo exijimos es que con ia misma imparcialidad se medite el exAmen que vamos A hacer de una de las cuestiones mas graves y trascendentales de la 6poca presente.
A dos grandes resultados deberia ser dirijida la emancipacion de los esclavos de las Antillas: el uno econ6mico, el otro moral. Establecer la agricultura de aquellas regiones bajo principios cientificos; reorganizar la propiedad rural sobre la base s6lida del valor del territorio y no sobre la precaria de los brazos que le cultivan; extender la esfera de los cultivos, aplicando A nuevas empresas el capital tan paralizado como expuesto invertido en aquellos; reducir los costos de la produccion, aliviandola del interns enorme de 6ste y sustituyendo el premio A la compra; dilatar el circulo comercial por el aumento que obtendrian los consumos con la reintegracion de una raza entera en los goces sociales, y aumentar la actividad del trafico interior por el nuevo 6rden de existencia dado A la poblacion regenerada, deberian constituir el objeto exclusive del primero. Y con respecto al segundo la tendencia de la emancipacion deberia encaminarse A realizar los sentimientos morales en esta raza envilocida; ai procurarla los bienes de la educacion y de la ensefianza; A hacerla participar de las ventajas de la civilizacion estrechando los lazos de la familia; A constituir su existencia sobre la base del trabajo, no como una pena, sino como una condicion inherente A la naturaleza social del hombre; A proveer a su porvenir para que no recojiese la miseria y la desgracia por premio de su laboriosidad; A establecer, en fin, esta nueva poblacion bajo principios tales que, al salir de la situacion esclava que proveia A su subsistencia no perdiese ]a esperanza deo conservarla a] obtener la libertad.
En nuestra opinion estos dos fines diversos deberian procurarse a la vez y no por medios independientes, por caminos separados y por agentes diversos. Considerando la existencia y el destino deo las sociedades bajo un punto de vista elevado, no po-




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demos separar sus intereses materiales de sus condiciones morales, y solo uni6ndolos estrechamente y haciendo depender los primoeros de las segundas es como concebimos la vida de los pueblos, libre de desastres y calamidades engendrados por los mismos vicios de su constitucion.
Desgraciadamente, en la grande empresa de laemancipacion de los esclavos, la mas notable ciertamente que ofrece la era social A que pertenecemos, no se miraron con igual atencion estas dos condiciones de la existencia de los pueblos, y mucho menos so ha encargado un solo poder de darle la direccion competente, como explicaremos luego. Las consecuencias de esta falta de unidad y de esta diversidad do tendencias en los medios de establecer la libertad de los negros, lleg6 A ser lo que una despreocupada prevision podia anunciar.
CAPITULO IHI.
SUMAhRIO. Emancipacion delos negros, decretada por la Gran BretaiiaErectos "que ha producido: resistencia al trabajo: paralizacion de los cultivos: prevision y aplicacion de algunos negros: tendencia al pequeio cultivo: repugnancia al cultivo de la caia: efectos en las cosechas-Medios directos 6 indirectos empleados para reanimar
el gran cultivo en general y el de la ca~ia en particular.
Al fin el gobierno de la Gran Bretafia consigui6 atraer A su dictimen el voto de las principales potencias europeas para suprimir el trAfico de esclavos en la costa de Africa, y decret6 despues la emancipacion de los do sus colonias, bhaciendo preceder esta gran medida de otra provisional 6 preparatoria, tan mal calculada como defectuosamente establecida. En efecto, el sistema de aprendizaje no pudo ser sostenido, y asi los mismos propietarios fueron los que aceleraron la emrnancipacion absoluta, ya realizada en el dia en todas aquellas posesiones.




Las miradas de la Europa so dirijieron hAcia tamaila empresa para observar sus resultados mas inmediatos que muchos vaticinaban como desastrosos. Las otras colonias se mantuvieron en la espectativa de la inmensa reforma que se ensayaba y h6cia la cual eran convocadas. Las de la Francia, predispuestas de antemano 6 verla llegar, aceleraron las medidas con buen criterio decretadas: las de la Espaia, confiadas en la prosperidad de sus cultivos y en la abundancia de sus recursos para continuarlos, vieron en la libertad concedida a los esclavos de las islas inglesas, mas bien que un ejemplo do imitacion un amago de ruina, del cual procuraron resguardarse. Considerando que en nuestras posesiones no se habia tornado aun medida alguna encaminada al t6rmino de la emancipacion general de los esclavos, el temor de un trAnsito era tan fundado como prudente el procurar alejarle. En esta parte los deseos de los habitantes, secundados por la en6rgica decision del gobierno de resistir A un cambio repentino, merecerAn de todos los hombres sensatos 6 imparciales un voto unAnime dictado por la razon y lajusticia de la causa.Pero al mismo tiempo no puede ocultarse que el porvenir de nuestras posesiones se hallaba amenazado por las consecuencias inevitables de un tratado que las comprendia, y que si era prudente y racional resistir a una mudanza repentina para la cual no estaban predispuestas, no lo era el continuar tenazmente el sistema antiguo sin prepararse para cuando Ilegase A ser realizable, ya por la falta de brazos importados del Africa, ya por la disminucion progresiva de los introducidos, ya por el efecto inevitable del progreso de la opinion pdblica que condena el rejimen de la esolavitud. Pero volvamos nuestra vista A contemplar los efectos que ia resolucion del gobierno britinico ha producido en sus colonias.
De dos generos eran los que so esperaban: unos relativos al 6rden p6blico, otros concernientes al 6rden econ6mico. Las personas que se habian formado ideas equivocadas del caracter do los negros y do la influencia de la eselavitud en la naturaleza y onerjia de los sentimientos morales, recordando ademas los trAjicos sucesos de Santo Domingo, no podian concebir la




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reintegracion de cerca de setecientos mil individuos al ejercicio de la libertad de que habian estado privados, inseparable de un trastorno general on las bases de la sociedad, y en el cual peligrarian la vida y las fortunas de los antiguos amos. La experiencia ha demostrado que estos temores eran infundados, y que tanto el gobierno ingl6s al decretar la libertad, como los propietarios y las autoridades locales al acelerar la 6pooa de realizarla, conocian perfectamente la indole del pueblo al cual la concedian, y el valor de las medidis preparatorias que con tiempo habian tomado. La historia de la humanidad no tiene felizmente que archivar hecho.alguno desastroso, producido por la reintegracion en los derechos civiles y politicos de los esclavos de las posesiones britAnicas, y es de esperar que la sabiduria y la sensatez de los demas gobiernos conseguirba imitar este honroso ejenplo.
Es dificil asignar un carActer general A los fen6menos que ban ofrecido en dichas posesiones las primeras consecuencias de la emancipacion, porque fueron muy variados en razon de las circunstancias y condiciones en que cada una de las islas so hallaba. Estudiaindolas separadamente en cada una, pueden citarse ejemplos de todos g6neros, que presentando diversos caracteres imposibilitan el dar uno general al todo. En unas partes la emancipacion absoluta solo hizo variar las condiciones del aprendizage; en otras, los negros manifestaron el deseo de continuar en las antiguas fincas, pero bajo bases excesivamente ventajosas para ellos; en otras, se negaron A los trabajos de las haciendas que les recordaban su servidumbre, y buscaban en otros independientes los recursos para sostenerse, asociindose para ello; en las mas, enfin, se resistian A la continuacion delas antiguas tareas, que les parecia contradictoria con el egercicio de la libertad otorgada. Este 61iltimo sentimiento de independencia y de alejamiento de toda ocupacion penosa, parece ser el carActer mas decisivo de la resolution de los negros recien libertados, y asi deiia de ser en la naturaleza do su posicion y circunstancias. La vaguedad, la inconstancia, la imprevision misma de las determinaciones do aquel pueblo, debian parecer-




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so A los movimientos do un animal dom6stico repentinamente desencadenado, que no sabe c6mo manifestar su contento, c6mo emplear sus fuerzas, c6mo gozar do su libertad. Ilabran sido ciertamente digtios de observarse los fen6menos que ofrecia la poblacion negra de las Antillas inglesas, en aquel primer periodo de la emancipation, en el cual al mismo tiempo deberia haber comenzado la accion ilustrada y tutelar del gobierno A dirijir indirectamente aquellas fuerzas, aquellas pasiones, aquellos sentimientos, en beneficio de los individuos y do la sociedad. Luego demostraremos ia imprevision con que se ha procedido y los vicios que so han inoculado al nacimiento de la nueva sociedad emancipada.
Con la misma tendencia general A la vagancia, que parecia observarse en algunas masas de negros que abandonaban las haciendas, se notaron en otros efectos sorprendentes de cAlculo y provision, hijos de las buenas prActicas establecidas de antigno, que habian enseiado A los eselavos el m6rito del trabajo libre y las ventajas del peque~io cultivo, quo en su beneficio so les permitia haeor el domingo en las huertas de las habitaciones. (1) En Antigua emplearon una parte de sus economia s en comprar tierras y en construir viviendas (2); en Trinidad, en un corto periodo, un gran n6mero de familias negras adquirieron porciones de cuatro A seis acres de terreno (3); en la Guyana se asociaron para comprar fineas viejas que se han repartido entre si para cultivarlas. De este modo fueron comprados los antiguos cafetales Middlesex y Beausejour por unos treinta negros, que pagaron el valor al contado con el fruto de
(t) Todos los hechos signientes son extractados de las declaraciones tomnadas en las colonias inglesas por 6rden del parlamento, y las citas se refieren la interesante publication que de ellas hizo el ministerio de la marina y deolas colonias de Francia.
(2) Tercera publicacion, pb6g. 2tI.
(3)k Idem, p6g. 217.




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las economias hechas durante el aprendizaje (1); la hacienda Northbroock, antigua finca do algodon abandonada, fue adquirida on 1839 por sesenta y tres negros per la suma do 2,200 libras esterlinas, 6 12,000 duros do nuestra moneda, y pidieron al gobierno brithnico que la tomase bajo so proteccion y les autorizase Ai lamarla IIabitacion Vitoria; la finca Beter Vermagling, abandonada tambien, donde no habia mas que algunos pies de caf6 y de yuca, fue adquirida por 25,000 duros; la lamada Orange-Nassau, que aun conservaba un plantio do algodon y de yuca, lo pagaron otros negros en 52,500 pesos fuertes; la denominada Belair, en Berhice, fue adquirida del mismo modo por 20,000 pesos (2), y cartas recibidas en Londres en 18Ui anunciaban que otra sociedad do negros acababa de ofrecer 40,000 duros por la habitacion Plaissance en el Demerari. En la Barbada y on otros parajes, si los negros recien .libertados no hacen adqui5siciones do tierras, es porque 6 no las hay vendibles 6 no quieren los duefios ced6rselas (3), pero en todas partes se ha desarrollado activamente el espiritu de adquisicion y el amor A la propiedad, dignos de observarse y recomendarse. Lord M. Metcalfe inform6 al parlamento en 1i de diciembre de 1840, que el n6fmero de propietarios do peque-ias porciones de terreno menores do treinta acres que en 1838 era en la Jamaica de 2,014, habia crecido hasta 7,848 en 1840; es decir, un aumento de 5,834.
Estos hechos son domasiado expresivbs para que no merezcan quo nos detengamos un poco 6 disourrir sobre las causas A que son debidos, y que creemos poder reasumir en dos: el deseo do la independencia personal y la degradacion del gran cultivo. La primera, tan natural como inherente al ejercicio de la libertad individual, se halla favorecida en las Antillas por las felices condiciones del china y del terreno; benigno el uno en
(1) Idem, p6g. 221.
(2) Idem, pAg. 222, 22i, 22;.
(3) Idem, prg. 211.




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las necesidades que impone, f6rtil el otro en producir medios de lenarlas. Cuando se reflexiona sobre el corto n6mero de cosas que en aquellas regiones son necesarias para la habitacion y el vestido del hombre, y se examina la corta extension de terreno que provee A su alimento, no alean.a la imajinacion A comprender la revolucion que deberAn sufrir las costumbres de los negros antes que Ileguen 6 aumentar sus necesidades, de manera que exijan u trabajo asiduo y constante para satisfacerlas. En el dia, en las colonias donde tienen terrenos A su disposicion, ya cedidos por la filantropia de los duefios, ya adquiridos con el fruto de sus economics, les basta trabajar uno 6 do.; dias A la semana para obtener lo que desean y necesitan. Los informes publicados por los gobiernos de Inglaterra y de Francia, mencionan que en la Jamaica existen aun vastos distritos que por ser propiedad de la corona A nadie pertenecen, en los cuales los negros que no quieren trabajar en las hacien-das, hallan medios de subsistir y una remuneracion superior A todo salario, solo con levar Al mercado unos haces do yerba 6 de lefia (1). Las pequefias huertas que cultivan les dan una utilidad mucho mayor que el jornal de los propietarios (2). El Hlegar los negros A serlo tambien, es el objeto de su ambicion, que un poco de constancia y laboriosidad satisfacen f4cilmente, pues un acre de tierra, cuyo precio no excede de 15 A 30 pesos fuertes, se adquiere con el producto de solo algunos meses de trabajo (3). Ademas el titulo de propietarios no les impide el ocuparse como jornaleros, si quieren, durante dos 6 mas dias de la semana que les quedan libres, y ann en ellos la tarea que sel es impone es tan reducida, que generalmente la dan concluida A la una 6 las dos do la tarde (Ii). Esto les procura en la Trinidad y otras islas un duro diario (5), sin contar la dis(1) Obra citada, cuarta publicacion, pAg. 72.
(2) Idem, id., prg. 4 42.
(3) Idem, tercera publicacion, pig. 207.
(I) Dicha obra, cuarta publication, pig. 125.
(5) Idem, id., prg. 276.




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tribucion que se les hace de media libra de bacalao y un quinto de botella de ron. Los simples jornaleros de la Guyana, que no poseen terrenos para cultivar, ganan para su subsistencia con solo ocuparse dos 6 tres dias por semana en las grandes fincas (t). En todas partes donde el terreno es abundante y los brazos escasos, consigue el negro todo cuanto le es necesario para la vida, con una facilidad desconocida en otras regiones, prefiriendo siempre el trabajar por su cuenta prestarse A las condiciones de los antiguos amos y reusAndose A aceptar ningun contrato duradero.
La oposicion de los negros libres d comprometerse de modo alguno para lo futuro, ademas del principio de indolencia 6 imprevision que la fomenta, tiene origen en el aborrecimiento que sienten hbicia todacondicion que puede recordarles la de la esclavitud. Un contrato no deja de ser una sujecion, y aunque sea voluntaria, de un momento A otro pueden variar las circunstancias que le hacian ventajoso y entonces es penoso su cumplimiento. ((No hay que esparar que los negros se obliguen )nunca por medio de contratos anuales, dice justamente7M. De))jean en su informe al gobierno francs sobre las islas de Bor))bon y de Mauricio, porque tienen una ventaja evidente en ))conservar su liberiad. Por el eontrario, los que al principio ))se contrataron por un aio se arrepintieron despues, y asi en ))lo sucesivo conservaron con su libertad el privilegio de traba))jar cuando los pareciese, en la expectativa de un onorme sa)lario en el momento de la cosecha, cuya ventaja no habian ))previsto pero que les hizo conocer y envidiar el ejemplo de ))los compafieros que habian permanecido exentos de contra))tas (2).) Ademas existe otra causa del alejamiento que muestran los negros h6cia el gran cultivo de la caiaa, procedente del mismo principio en contra de los recuerdos de la esclavitud,

(1) Obra citala: cuarta publication, pig. 572.
(2) Idem, id. peg. 425.




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porque durante ellas fueron envilecidas las tareas de los ingenios. No tan solo por haberlas constituido como exclusivas de los esclavos, por ser las mas penosas, sino por haberlas impuesto como una pena, obtuvieron en la opinion de la raza que las sufria un concepto de oprobio y degradacion que aleja de practicarlas A los negros libres que aspiran A la dignidad y nobleza de su nueva condition. En esta parte es unAnime el dictAmen de todos los viajeros, pues es patente en aquellos paises el sello de ignominia con que desgraciadamente se ha infamado la base fundamental de las sociedades, el trabajo. ((La servidumbre, dice un escritor que comienza ya su noble carrera distin))gui6ndose por la elevacion de sus ideas y la dignidad de sus ))sentimientos (1), la servidumbre ha impuesto el selio de la ))infamia A la tierra; el que la cultiva es vil, y este trabajo es )tarea del esclavo y del esclavo de la 61tima condicion. Los ))propietarios han contribuido por si mismos a degradar la agri)acultura, porque su comun amenaza hAcia un criado torpe 6 ))inobediente, era la de enviarle A trabajar al campo.)) Hace mas de cuarenta aiios el Sr. baron de Humboldt consign este hecho fatal, observado por 61 en la isla de Cuba: Se amenaza al negro del servicio dombstico con el trabajo de cafetal, y al.de Waste con la ruda tarea del ingenio (2). Cuando el ilustre viajero le publicaba, preveia ya las consecuencias lamentables de tan absurdo sistema, que en el dia da frutos amargos en todas las Antillas recien emancipadas. En buen hora se ocupan en las construcciones civiles, en el corte de las maderas, en los cuidados que exije el caf6 6 el cacao, pero trabajar en la tierra, manejar la azada, instrumento habitual y peculiar del eselavo (3) !..... Largo tiempo y circunstancias bien imperiosas deben pasarse antes de hacerlos consentir. Los niios no van
(1) M. Victor Schoefher, de las colonias francesas: Paris, 4812, p6g. 277.
(2) Ensayo sobre la isla de Cuba.
(3) Informes: cuarta publication, p6g. 213.




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ya 6 trabajar A los campos, porque los padres los alejan do laI tierra (1); su juventud la pasan en los hanmos de las escuelas comentando la idea que las tareas rurales, recuerdo incesante de la esclavitud, no deben series menos humillantes (2). Semejante oposicion so nota ya en las mujeres negras, y la mnisma se habia advertido de antemano en los habitantes de la isla de Puerto Rico liamados lberos, raza procedente de la union do indios y europeos, que se prestan A ocuparse accidentalmente 6 cortar la cafia en las cosechas, pero so niegan -6 manejar la azada aun cuando se les ofrezea un duro diario (3). Conviene, pues, advertir que si por lo general los negos son poco amigos del trabajo, tionen ademas una decidida aversion 6 aquel g6nero de tarcas, que por haber sido exclusivamente ejercidas por los esolavos, esthn mareadas con una especie do sello do ignomfnia.
De lo dicho puede inferirse, sin necesidad do recurrir 6 la exposition d atos prActicos, que dos causas tan poderosas come las que dejamos explicadas, A saber, las ventajas y la facilidad que obtiene cl negro on satisfacer su deseo de independencia personal ocupdndose en el pequeiio cultivo, y la aversion que profesa al grande, especialmente al de la calia, deben haber influido de una part en el aumento y extension del primero, do la otra en la disminucion en los productos del segundo. No queremos referirnos A la natural 6 inevitable paralizacion de las tareas de las grandes fincas, en la Cpoca do transicion del antiguo sistema do trabajo forzado al libre que le ha reemplazado, sino 6 la decadencia sucesiva que so ha notado como un efecto constante debido 6 una causa permanente, cuya naturaleza y caracteres creemos haber indicado. En el capitulo correspondiente de esta obra (1s) presentamos la serie do esla
(1) Idem, id., pag. 127 y 487.
(2) Informes: cuarta publicacion, paigina 20i.
(3) Schoelcher, obra citada, pAigina 278.
(4) Agricultura, p6gina 265 y 240.




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disminucion, desde 3,642,712 quintales ingleses de azdcar en la 6poca de la esclavitud, hay 2,210,226 en la de libertad, y desde 26,490,620 quintales de caf6 en la primera hasta 12,797,210 en la segunda; y alli tambien manifestamos que el cultivo do esta planta, reuniendo condiciones favorables para el trabajo libre, parecia elevarse de su decadencia, al paso que el de la calia de azdcar continuaba ofreciendo resultados calamitosos. (1)
Todos los informes estin de acuerdo en indicar y demostrar estos resultados de la emancipacion. El contra-almirante Arnous escribia desde Trinidad A fines de 18'0: ((La experien)cia prueba hasta el presente una disminucion continua en los ))grandes cultivos de caria y de caf6; y si estos frutos lIlegan >A perder el favor de que ahora gozan en los mercados de la )Inglaterra, no siendo posible pagar un jornal mas elevado A los ))trabajadores, la decadencia liegaria A ser mas sensible. Pre,firiendo los negros el pequefio cultivo, el estado de las coloS))nias inglesas asemejaria entonces al de Santo Domingo, y so ))nota ya que la Jamaica sigue esta r6pida pendiente de una ))manera alarmante (2).>) El capitan M. Leyrle daba en el mismo alio los siguientes pormenores al almirante de la estacion naval. ((El beneficio que sacan los negros del cultivo do sus huertas ))es tan considerable, que los salarios que les ofrecen los pro))pietarios son nada para ellos. La Granada, por ejemplo, provee )>)A la poblacion creciente de Trinidad con frutas, raices y le))gumbres, y se hacon exportaciones considerables de 6stas pro))cedentes de los peque~ios terrenos que la bondad de los amos aba dejado entre las manos de los negros (3)., Luego expondremos las consecuencias: ahora continuaremos la demostracion rApida y sencilla de los efectos inmediatos de la libertad concedida A los esclavos.
(1) Idem, ptig. 281.
(2) informes: cuarta publication, phg. 215.
(3) Idem, id., p6gina 156.




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En el que vamos i indicar se advertirA como en los anteriores, que nada ofrece de extraordinario ni de improvisto, si no que constituye otros tantos resultados precisos 6 inevitables de la misma emancipacion, dejada al libre y natural curso que debian imprimirle las pasiones humanas, cuando la prudencia y la prevision no han sido empleadas para moderarlas. En efecto, el negro recien salido de la esclavitud se entregb A la feliz independencia como A un ejercicio prActico de la libertad que se le concedia; desdei6 6 huy6 del gran cultivo que le recordaba sus sufrimientos y su antigua condicion de ignominia; prefiri6 el pequeiio cultivo porque le era mas c6modo y provechoso, y al mismo tiempo acrecent6 sus necesidades porque esto era tambien consiguiente A su nueva posicion. Para satisfacer A este deseo de goces, hasta entonces reprimido, recurri6 A sus economias y en poco tiempo, en la sola Jamaica, la considerable suma de siete millones y medio de pesos, que formaban sus ahorros, fue invertida locamente en objetos de lujo, aprovechindore los comerciantes para especular sobre esta circunstancia y conseguir beneficios enormes (1). Los objetos que los negros prefieren, no son ciertamente los que les procuran una utilidad mas real 6 inmediata, sino los que satisfacen sus pasiones antiguas y las nuevas de la vanidad y de la ambicion, que comienzan A adquirir de una manera sorprendente. El consumo del ron ha aumentado de tal modo en las colonias inglesas, que no solo se ha reducido la exportacion que se hacia para Inglaterra, sino tambien la de las melazas desde unos 600,000 quintales en 1838 A poco mas de la mitad en 1840; al paso que las introduccioneg de brandi en aquellas islas han aumentado desde 152,486 galones en 1837 hasta mas de 212,000 en cada uno de los siguientes, y las de ginebra desde 40,000 en 1838 hasta 81,000 en 1839 y 63,000 en 184T0. La isla Mauricio, que en 1837 recibi6 32,419 veltas de aguardiente

(4) Inforinmes: tercera publicacion, pAg. 210.




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y ginebra, vi6 aumentar estas importaciones hasta 82,914 en solo un afio, y ademas la fabricacion del ron es tan importante que produce al gobierno, por derechos, de 60A 80,000 pesos(i). En semejante proportion ha crecido el consumo de los demas licores y particularmente de los vinosde lujo 4omo el Champagne y los meridionales de Espaia; de estos iltimos la introduction desde 60,000 galones en 1837 ascendi6 a 115,855 en 1840 (2). Luego explicaremos la causa de esta particularidad. Recorriendo con este espiritu de investigacion, los estados particulares de la inportacion en las islas inglesas recien emancipadas, se descubre en los articulos cuyo consumo ha aumentado con mas rapidez, la confirmacion del hecho sentado antes. Los objetos do adorno mujeril, los tejidos de fantasia, las infinitas menudencias que el lujo y la moda har echo necesarias, continuan ofreciendo una progresion creciente, al paso que no sucede lo mismo con los consumos de primera necesidad en la pasada existencia del negro. La consecuencia material de este aumento de consumos ha sido el incremento correspondiente en las exportaciones do productos de la Gran Bretaia, 6 de los que del mundo entero recibe en sus inmensos dep6sitos.
Hasta aqui hemos examinado los efectos principales 6 inmediatos de la emancipacion de los esclavos, como consecuencia natural y precisa del cambio operado, y sin tomar en consideracion los medios mas 6 menos director que se han empleado, ya por activar y acelerar 0l progreso de unas, ya para contrariar 6 impedir el desarrollo de otras. Esta diversa impulsion, dada unas veces por el gobierno brithnico, otras por los propietarios de las colonias, ha tenidopor orijen un cAlculo de utilidad material, excluyendo toda consideration moral y humanitaria. Bajo este punto de vista vamos A ver complicarse el problema
(1) Estados decenales del comercio de la Gran Iretaia: Londres 1842. pbginas 49, 79, 84 y 82.
(2) Idem pbg. 406.




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de la libertad de los negros, y ofrecer en sus fen6menos una serie de circunstancias contradictorias para el doble objeto que indicamos al principio, que deberia haber sido mirado como final de la emancipacion. Ahora entraremos en este delicado ex6men para apreciar en su justo valor las medidas empleadas y los resultados obtenidos.
La tendencia de los uiegros en favor del pequefio cultive era perjudicial A los intereses de los antiguos colonos, couyas fincas se veian privadas de toda la cantidad de fuerza que aquel absorvia. Ademas, la irregularidad del trabajo de los jornaleros, la inexactitud en cumplir sus contratos, la misma incertidumbre en obtener su ayuda en las 6pocas en que era urjente e indispensable, comprometia la suerte de los propietarios y el 6yito de los grandes cultivos. Su inter6s particular los dictaba, pues, correjir este mal de la emancipacion, con el cual parece no habian contado. Es verdad que la sustitucion del pequefio cultivo al grande y la trasformacion de los negros jornaleros en pequefios propietarios, era para esta raza regenerada la base de un porvenir feliz, sobre la cual no era dificil imajinar para el pais un 6rden de ventura y prosperidad; poro en la opinion de los colonos 6sto no podia ser comprado A expensas del sacrificio total del antiguo sistema. Trataron, pues, de oponerse al progreso del primero y someterle A condiciones tan dificiles de obtener, quo el negro se viese obligadoA eneadenar su existencia libre Alas mismas fineas donde habia gemido durante la esclavitud. Al mismo tiempo el interns de la metr6poli consistia en acrecentar mas y mas los consumos en la poblacion que habia emancipado, aumento que se conseguia biencon la aplicacion de los negros al cultivo de sus huertas, con el ejercicio de los oficios mecAnicos y con la vida en las ciudades que preferian al aislamiento y soledad de las grandes haciendas. Los colonos, no pudiendo contrariar los deseos de la Gran Bretaia, y sacando tambien una ventaja del aumento en las necesidades de los nuevos libres como un estimulo para el trabajo que de ellos exijian, trataron do hacer conciliables los dos interieses, 6 saber: el propio de la produccion de frutos y el metropolitano de la




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exportacion de las manufacturas. Habi6ndonos propuesto no sentar proposicion alguna aventurada 6 gratuita que no se halle apoyada en los hechos, sentaremos los principales que confirman nuestro aserto.
Ya desde los principios en que la emancipacion comenz6 A dar resultados diversos de los que se proponian, los colonos so hallaban preocupados buscando medios con que paralizar los cultivos particulares de los negros, y para ellodieron un grande aumento A la produccion de viveres con la mira de inundar los mercados, y con esta superabundancia disminuir de tal modo el precio que los negros no hallasen interns alguno en producirlos (1). Ya se preveia entonces que semejante resolucion seria preliminar de medidas mas eficaces. En efecto, en el dia se prohibe A los negros, en algunas islas, el cultivo de las plantas que constituian su principal alimento (2), y en otras no se les conceden tierras para los cultivos menores (3) que eran su gran recurso contra la necesidad de trabajar en las haciendas. En ia Guyana se han nombrado ciertas autoridades locales para impedir que los negros se situen sin permiso especial en los distritos de aquel inmenso te'ritorio, y como las tiei ras todas pertenecen 6 la corona 6 A los antiguos colonos, aquellos no hallan donde establecerse. Ademas, se han publicado reglamentos muy severos para prohibirles que de una colonia pasen 4 otra, realicen contratos para dirijirse A aquolla quo mayores ventajas les ofrezca, y ordenanzas de policia contra la vagancia, dictadas con el mismo espiritu, impiden indirecta pero eficazmente ique los libertos puedan pasar de una finca A otra 6 del campo A las ciudades sin una licencia dificil de conseguir. De este mode no les ha quedado otro arbitrio que sujetarse A la condicion del jornal para adquirir con su producto

(1) Informes: cuaria publicacion, prig. 143.
(2) Idein, id. pbg. 155.
(3) Idem, id. p~g. 331.




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los viveres de los Estados Unidos, que naturalmente han subido de precio. Semejantes medidas, adoptadas por la administracion colonial y aprobadas por el gobierno, toman su orijen en las mismas miras do interns material que sancionaron las de la esclavitud y hacen ilusoria la libertad, alli donde se han establecido. Como dice tambien M. Vidal de Lingendes, delegado de la Guyana francesa 6 la inglesa (1) (dos nuevos libres ingle))ses son hombres A quienes se han cortado hs piernas y que para no morir de hamibre tienen que trabajar con sus brazos.n Reciben en aquella isla el escaso jornal de ocho duros y medio al mes, con lo cual no estan satisfechos; pero la necesidad les obliga 6 consentir. En Antigua, dondo la escasez del terreno y la irregularidad del clima han imposibilitado la introduccion del pequefio cultivo, que en otras islas ofrece al negro tantas ventajas, de consiguiente no sacando de sus fuerzas individuales medios de subsistir, recurre aljornal-del antiguo amo y tiene que trabajar cinco dias completos y medio sabado y a veces el sAbado entero, para ganar el alimento. Alli, al contrario que en Jamaica y Trinidad, el cultivo de la cafia ha atraido los brazos diseminados en el de los viveres, y asi continua el antiguo 6rden de cosas favorable A la produccion exportable (2) pero desfavorable al negro, que de tener cubiertas todas sus necesidades cuando era esolavo, ha pasado 6 la condicion forzada de trabajar para vivir, no hallando compensacion alguna 6 sus p6rdidas y vi6ndose amenazado por un porvenir funesto cuando el colono tenga necesidad de disminuir los salarios (3). Luego mencionaremos otras consecuencias mas lamentables.
Este cuadro de la existencia de la poblacion libre en las islas que han conseguido asimilar al antiguo el nuevo 6rden de cosas, es de todo punto diverso del que presentan las demas donde la emancipacion ha ofrecido sus naturales efectos. Asi es
(1) Informes: cuarta publicacion, pfig. 331.
(2) Idem, id. pdg. 197.
(3) Informes: cuarta publicacion, p6g. 201.




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aque el negro de Antigua contrasta con el de las islas vecinas: )se halla desgraciado, mal vestido, mal alojado, porque apenas )gana con que vivir; mientras que en las otras colonias el li))berto encuentra, ademas del trabajo bien retribuido que presta ))al propietario, tierras que le dan abundantes cosechas y le ))aseguran la continuation del lujo y de las comodidades que le ))rodean desde que es libre (1).a) H6 aquila primera contradiccion que se advierte en el exAmen imparcial que vamos haciendo. La tendencia econ6mico-social de la emancipacion es en el dia extender la pequeila produccion y disminuir la grande. Obedeciendo el negro libre A todos los incentives con que se le seduce para que aumente inmoderadamente sus goces, satisface 6 esta condicion de progreso material dedicAndose al cultivo de su huerta 6 jardin, mejor que alquilando sus fuerzas para las tareas de las grandes fincas. Siguiendo este camino, empero, perjudica A los intereses metropolitanos y coloniales, que parecen estar en contradiccion con su bien estar y su mejora. Por otra parte, se le excita al trabajo. mas bien que como condicion social de la existencia, como medio de satisfacer necesidades facticias que se le imponen, discurriendo medios ingeniosos para aumentArselas; y cuando cede A esta sujestion y A aquella excitacion, se intenta desviarle del camino que elije para ejercer sus fuerzas como mas andlogo A sus hAbitos y mas c6modamente productivo. Parece quo la misma voz que le prescribe ser laborioso y productor, le somete A la condicion de desgraciado y vicioso..... 1 Singular sistema de sociabilidadl Si seconcibe de otro modo el bien estar del negro que bajo el regimen del pequeio cultivo, es bajo un sistema precario que nmantiene por algun tiemnpo los salarios elevados, pero que no puede ser duradero. La desgracia amenaza al operario en cuanto esta condicion efimera varie y el jornal abtenga la cualidad fatal que en Europa, de ser insuficiente para las necesidades y de ser desproporcionado el trabajo que exije con las utilidades que

(1) Idem, id., p g. 230.




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retribuye. Entonces el negro libre serA desgraciado con su supuesta civilizacion, su mejoramiento material, sus necesidades y sus vicios., Qu6 hay que esperar, pues, de un pais como la decantada isla de Antigua, donde sobre un terreno fertil el negro moijira de hambre el dia que el propietario no pueda fabricar azdcar? ZQu6 nombre merece una emancipacion que ha dejado al negro mas sujeto & la propiedad del antiguo dueiio por la ley imperiosa de la necesidad, que cuando recibia en ella el alimento y el vestido por una condicion de trabajo forzado si, pero cuyo 6xito le era indiferente?
El pequefio cultivo se ve sustituir al antiguo, porque el negro le prefiere por mas anblogo A sus habitos, mas conforme a la vida de familia, mas o6modo tambien y mas productivo. Esta propension y preferencia es natural en el negro, y por esto se manifest6 en Santo Domingo lo 'mismo que aparece ahora en Trinidad, Jamaica y demas islas inglesas., Pero cuando Ias circunstancias particulares de algunas no le permiten adoptar esta preferencia y obedecer 6 esta propension natural; cuando la constitucion territorial es tal que no existen tierras que adquirir y que es necesario trabajar en las grandes fincas para subsistir, entonces aparecen en el trabajo las condiciones de necesaria constancia y escasa retribucion, orijen de las miserias que aflijen al obrero europeo y cuya severidad impera ya en algunas Antillas. Por esta ley de coaccion forzada, bajo cuyo imperio tiene que ceder alli el negro libre, los propietarios hallan su Yentaja y el gobierno de la metr6poli el t6rmino que se proponia. Pero el resultado de la emancipacion ,es acaso la ventura del negro?
Entre tanto que las doctrinas econ6micas y los principios comerciales se discutan en el parlamento, ilustrando ya una ya otra de las resoluciones que so propusieron al dificil problema de los azicares, las colonias tocaban los efectos materiales 6 indudables que dejamos mencionados, y no haci6ndose ilusiones sobre el porvenir que les espera si continuan por el mismo camino, parecon decididas A seguir otro hicia el cual so muestra tambien favorable la opinion del gabinete. Ya dejamos indica-




das algunas de las medidas adoptadas para excitar A los negros al cultivo de la caia 6 impedirles el complemento de la libertad que obtuvieron, encadenando indirectamente su existencia i una especie de trabajo que los aleja de la condition de propietarios y los condena A la de jornaleros. Estos medios estin apoyados en una base injusta que no puede ser duradera, y lejos de ser favorables al adelanto de las colnias, deben influir contra los progresos de la poblacion alli tan necesaria, ya para la sociedad en general, ya para los interesesdelos colonos en particular. En efecto, si es dable esperar alguna disminucion en el costo de la production, solo podrA ser efecto de la concurrencia de brazos, que restituyendo al cultivo de la caia los muchos que ha perdido, ponga un t6rmino A las exigencias que se Hlaman exajeradas de los negros libres, y satisfaga mejor losdeseos de los colonos. Para-favorecer, pues la emigracion A aquellas islas de operarios de otros paises, han cooperado de consuno el gobierno con sus 6rdenes y autorizaciones, y las mismas islas con recursos cuantiosos y medidas do todo g6nero. Apenas se hizo conocer, de una parte la escasez de brazos por efecto de la emancipacion, y de la otra las ventajas que obtenia el trabajador libre 6 independiente emigraron de otras colonies no tan favorecidas, un nimero mas 6 menos considerable de operarios libres. Las islas Bahamas, T6rtola, Antigua, la Dominica, la Martinica y la Barbada procuraron asi muchos brazos A la Guyana inglesa, y Trinidad los recibi6 de la Granada, de San Vicente y San Crist6bal. Despues se organizaron compatias para costear y sostener las emigraciones de varios puntos mas distantes, porque las autoridades de las islas citadas empezaron 6 tomar medidas para impedir la salida de operarios que tambien necesitaban. Unas legislaturas votaron sumas determinadas para costear y premiar las empresas y proveer 6 los gastos de los nuevos colonos, otras destinaron al mismo objeto los excedentes de las rentas sobre los gastos. Se fijaron asi las condiciones de la emigracion, pagando la colonia los gastos de trasporte de los emigrados y estableciendo un precio A la tarea que debia exijirseles. Entonces otros paises concur-




rieron A suministrar sus excedentes de poblacion, y pasaron A las Antillas trabajadores y familias, ya de la raza libre de color de los Estados Unidos, ya de la India, ya de Europa. La Jamaica recibi6 rouchos de los primeros, porque la nueva organizacion establecida concede derechos y garantias de que estA privado el negro libre de los Estados Unidos, masque por la legislacion, por una repugnancia prActica que parece invencible alli en los blancos, ap6stoles egoistas de la libertad y de la igualdad. En la Guyana trabajan los indios Ilamados Coulis, que son expedidos de Calcuta y que parece so han habituado perfectamente con todas las tareas del cultivo. Pero en lo goeneral en las Antillas inglesas son preferidos A todos los demas los emigrados negros, ya procedan de otras islas, ya de los Estados Unidos, ya de las presas hechas por los buques del estado, ya en fin de la misma costa de Africa. Al, principio el gobierno se manifest6 opuesto A la eigracion de este iltimo origen, receloso de que no degenerase en un trifico tirAnico para los mismos negros (1). Pero el deseo que manifestaron de emigrar, los residentes en la colonia de Sierra Leona, y las reclainaciones incesantes que de brazos africanos hacian-los propietarios y las autoridades locales de las Antillas, decidieron al fia A autorizar la emigracion de dicho punto por despacho de 20 de marzo de 181, al cual fueron unidas todas las instrucciones concernientes, ya para evitar el fraude, la tirania y el engalo, ya para asegurar el buen trato y la proteccion debida A los emigrados antes y despues de la partida.
A muchas reflexiones daria lugar el exdmen de estos documentos, donde si por unaparte se patentiza el laudable celo del ministro que los ha dictado, por otra se descubre la dificultad de su exacta observancia, que sin duda no se le ocultaba al mismo, como aparece en las precauciones que exije. Peroe no entra en nuestro plan semejante critical, porque nos hemos propuesto indicar solo las medidas adoptadas para suplir A la
(1) Ordenauza de 30 de setiembre de 1839: articuto adicional.




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falta de brazos en las posesiones britinicas, sin examnjinar los inconvenientes 6 las dificultades que podrn ofrecer en la prictica. Generalmente hablando, no somos amigos de este sistema de colonizacion en grande, que por el taomaTio de la escala en que es realizado, hace imposible el cumplimiento de las leyes humanitarias, bajo cuya tendencia fue concebido. y que por el contrario se presta A los abusos y A la tirania, asi en los medios como en los resultados, para los individuos forzados por la necesidad A adoptarle. Pero la paralizacion de una parte del gran cultivo en aquellas islas, hizo preciso recurrir A una medida poderosa, y la emigracion se ofreci6 naturalmente como la mas eficaz para conseguirlo.
En cuanto A los blancos, su trabajo ha prestado grandes servicios, tanto mas cuanto que el sistema de cultivo i que estaban hbabituados, y el conocimiento que tenian de los instrumentos aratorios, los bacian utilisimos para secundar la reforma que en esta parte exijen las colonias. Ademas su union con los negros, trabajando sobre un mismo terreno, ofrecia la inapreciable ventaja de rehabilitar, digAmoslo asi, las tareas rurales it los ojos de estos, y de mejorar y perfeccionar su instruccion en el arte de la agriculture. Asi es como se hallan ocupados en San Crist6bal, en la Guyana y otros puntos; pero el clima no les perminite ejercer los fuertes trabajos de la azada, por cuya causa se ocupan principalmente en los del arado y en cargos de direccion y vigilancia.
Pero en todas estas especies de emigrados, conduicidos A las Antillas para mejorar su suerte y obtener algunos ahorros, se advierte una repugnancia tan grande para someterse Ai las condiciones de un largo contrato, como es activa lait ambicion de vivir independientes. No siendo dificiles los medios de conseguirlo en las circunstancias presentes, el resultado de la emigracion para el problema colonial es semejante al que dejamos expuesto de la libertad, es decir; progreso sucesivo en los cultivos menores y en las profesiones y los oficios mecinicos quo estan en analogia con las tendencies sociales de la nueva poblacion. Bajo este punto de vista nos parece que los anti guos




colonos sacarAn mejor partido para conservar sus grandes propiedades de caia, de la introduccion del arado y de los m6todos perfeccionados de cultivo; es decir, de ]a economia de de brazos, que no del aumento de los inconstantes y costosos de la emigracion. A lo menos nosotros opinamos que asi debe de suceder, mientras tanto que la concurrencia de trabajadores no Ilegue A ser tal que cambile en favor de los propietarios las condiciones que ahora son ventajosas A aquellos, en cuyo caso variard tambien ]a suerte feliz que esperaban hallar en las colonies.
.Despues de la abolicion, de la esolavitud se formaron en Cayena y en Trinidad sociedades de agricultura y de emigracion, en cuyo seno se estudian y examinan las graves cuestiones relativas al porvenir de las Antillas. Una de ]as mas importantes es la que acabamos de indicar, ampliAndola no solo A favorecer la emigracion de la costa do Africa, sino A establecer la compra en aquellas regiones de negros quo hace eselavos el derecho de la guerra, para darles inmediatamente ]a libertad IlevAndolos A las posesiones inglesas. Dificil nos es mencionar este proyecto sin detenernos A exponer nuestros temores de que no degenere pronto en una especie de tirania semejante A ]a esolavitud, y de la cual solo se diferenciar en el nombre. Ademas, el incentivo de la venta servir de fomento A la guerra civil que destroza aquellas naciones atrasadas, y se opone -A los progresos de la civilizacion; y asi no concebimos como se podrA conciliar con la medida mencionada el deseo de procurarla. Sus autores se fundan en que la concurrencia de este nuevo triAfico con el que hacenlos mereaderes de esclavos, harA aumentar el precio de los negros, lo que al principio serA tan perjudicial A las colonias libres como A las otras. Mas conflando que los adelantos de los m6todos del cultivo y del 6rden de los trabajos en las primeras, producirAn grandes economias, mientras que las segundas permanezean estacionarias, el producto de los negros adquiridos para continuar en la servidumbre resultar menor y mucho mas caro que el de los comprados para ser restituidos A ]a libertad. Esta esperanza tiene por base




que los negros bajo esta condicion dichosa gozan, al cabo deun aio de haber llegadoA las Antillas, de toda laplenitud de fuerzas fisicas y morales que hace sus tareas mas econ6micas y productivas, al paso que los eselavizados se degradan cada vez mas y sufren p6rdidas notables por la mortandad. Los propietarios de Trinidad esperan, pues, producir doble cantidad do azioar que Cuba y el Brasil, con un nimero igual de brazos introducidos, que vivirAn mas tiempo y que les habran costado mas baratos, siempre que de antemano se establezean las condiciones del contrato que deberAn aceptar los negros (1). Este proyecto ha sido bien acogido por el gabinete britAnico, y produjola notable proposicion de Lord Stanley, ministro de las colonias, A las cAmaras de los Comunes el 22 de marzo iiltimo, que nos parece darA principio A una nueva organizacion de trabajo colonial, tan diverso del libre que se habia ofrecido A los negros como semejante al forzado que so proponia destruir la Gran BretaTia ea todas sus colonias. Para llevarlo A cabo recomend6 el ministro dos investigaciones dirigidas A asegurar el exito: la una sobre la situacion de las posesiones inglesas en la costa occidental del Africa, especialmente bajo el punto de vista de sus relaciones aetuales con las tribus que las rodean; la otra sobre las colonias inglesas en las indias occidentales, fijando particularmente la atencion sobre la naturaleza de las relaciones entre los propietarios y los trabajadores, precio de los salarios, diversos sistemas de cultivo, y en fin sobre las condiciones actuales del regimen agricola. El gobierno parece hallarse impelido hcia esta reforma, que recelamos sea contraria A la emancipacion por las consecuencias desastrosas que continua ofreciendo el sistema seguido hasta el dia, y del cual bace una pintura tan fiel como lamentable el peri6dico Guiana Times, extractado de la Gaceta colonial do 27 deo abril altimo. Dismi(1) Puede verse este informe, que ya hemos citado, en los Anales minaritimos y coloniales, junio, 1842.




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nucion en las importaciones y exportaciones de aquella colonia, deficit en las rentas piiblicas, atraso en la perception de los impuestos, menosprecio de las propiedades, anuncio de una bancarrota general, que obligarA A negar las contribuciones al gobierno, si 6ste no se apresura A ir A su socorro.
Por t6rmino, pues, de una medida filantr6pica y humanitaria vemos entrar al gobierno de la Gran Bretafia en un sistema de providencias nada couformes con los principios proclamados, pero A nuestro modo de juzgar inevitables consecuencias de la prActica que desde el principio se ha seguido. El resultado serA tal vez, restablecer la produccion colonial, aumentar las exportaciones, asegurar A la Inglaterra un largo dominio on el archipiblago americano, mas no la inmejora moral anunciada como tOrmino y objeto privilegiado de la emancipacion. Sin embargo, un miembro distinguido del gabinete britknico, M. Roberto Peel, noba vacilado en adherirse ante la cAmara delos Comunes (sesion de 18 de mayo de 1841) A la opinion que varias corporaciones habian emitido, consecuencia probable de los hechos mejor observados; A saber: que si la poblacion negra de las Indias occidentales consigue emanciparse del trabajo A jornal y llega A establecerse en los terrenos vagos para vivir del producto de los cultivos menores, la esclavitud y el trifico habran recibido entones el mayor bstimulo que pudiera dArseles. Nosotros, empero, deduciremos otra consecuencia; A saber: que en el supuesto caso, la produccion del aucar desapareceria de las Antillas, Ilegando al t6rmino que le tiene sefalado la emancipacion de los esclavos. Porque aparece una contradiccion invencible centre la mAxima econ6mica de producir mucha azucar A bajo precio, y la social de ofrecer al trabajo que ella exije una recompensa proporcionada. Si, pues, Ilega un dia en que el azucar de las Antillas no puede concurrir en Europa sino A un precio que arruine al propietario y reduzca ,A la miseria al jornalero, sera preciso buscar 6 en otros metodos de cultivo y fabricacion, 6 en otras sustancias 6 en otros paises, los medios de obtener abundante y econ6micamente este fruto casi de primera necesidad. Tal es A lo menos nuestro modo de ver en




esta delicadisima cuestion, que expresamos con la duda propia de la prudencia. Causas diversas han preparado este t6rmino que para las Antillas tememos; pero no todas se hallan igualmente pr6ximas A 61, ni del mismo modo amenazadas de la desaparicion del cultivo especial quedi6 origen A su riqueza. Luego indicaremos cuales son las que pueden hallar en las circunstancias felices y escepcionales que las constituyen, basesseguras para una nueva organizacion del trabajo, que no excluya al de la caia, confiAndole A otros brazos que lo realcen de la degradacion impuesta por la esclavitud.
Considerando las restricciones que las autoridades locales han impuesto al uso de la libertad de los nuevos libres, no con la mira laudable del bien general, en cuyo caso no las condenariamos, sino para satisfacer una condicion de ventaja para los propietarios, 6 mejor dicho, para favorecer la subsistencia de las antiguas fincas, el gran cultivo y la produccion exportable, no so descubre la mira cristiana y filantrbpica que ha inspirado la idea de la emancipacion. A no conocer el origedt y la historia de este grande acto dehumanidady civilizacion, y mirando solo A las medidas adoptadas despues que ha sido sancionado, pudiera creerseque le'iabia dirijido una mira econ6mica y comercial fundada en el principio de que la produccion colonial ejecutada por negros libres habia de ser inas abundante y mas barata. En esto volvemos 6 encontrar las ideas y tendencias de la politica material 6 interesada del gobierno, en contradiccion con el principio religioso de la emancipacion en favor de la felicidad de los negros; pues si el pequerio cultivo, la posesion de un jardin, la v'ida simple exenta y de los incentivos del lujo y de los placeres, deben conducir positivamente A la regeneracion de una raza, al progreso lento pero seguro de su cultura, al establecimiento en fin, de un sistema de vida mas anAlogo con los hAbitos de aquellas gentes y con el clima y las condiciones de existencia de aquellos paises, ZA qu6 imponerles otras extraias y violentas que no produciendo ninguna de las indicadas ventajas tienden solo al resultado de la conservacion de antiguo sistema de produccion exportable? iPor qua6 ha de




dominar enlos planes de civilization esta idea de produccion y de cosumos crecientes, y no la de un progreso racional en la civilizacion de los nuevos libres en analogia con su felicidad?
CAPITULO IV.
SUMARIO. Efectos morales de la emancipacion: Eseuelas: sus efectos:
progreso intellectual: desarrollo dela vanidad: consecuencias del lujo: repeticion de nuestras aserciones en 1835.- Causes de los fen6menos indicados: la filantropia y el inter6s: lucha de las dos tendencias.
Pero pasemos ya A estudiar las consecuencias morales de la emancipacion, por los rnmedios que ha sido dada A los negros y las disposieiones que ban perturhado su propio movimiento para encaminarla exclusivamente A un t6rmino de utilidad material. Aqui el problema se complica, ya por efecto de estas mismas medidas, ya por el g6nero de la instruccion presentada de repente A una raza recien salida de la ignorancia y dela abyeecion. Sin embargo, es preciso decir que en medio de ella el negro, como todos los homibres, excitado per un instinto de curiosidad, deseaba aprender, y asi se le veia aprovechar las ocasiones que para ello se leproporcionaban, menos raras en las Antillas inglesas que en las dems colonias; pero al mismo tiempo no puede desconocerse que un sentimiento de vanidad le excitaba tambien hAcia la instruccion, este segundo patrimonio del hombre blanco despues de la exception del trabajo rural. Todo lo que tiende A asimilar la raza negra con la blanca, sea en las condiciones de sociabilidad, sea en las costumbres, sea en los mismos vicios, es un objeto incesante de ambicion para la primera, asi como vemos en Europa A las clases obreras imitar hasta los defectos de las que les son superiores. Separado el negro del blanco por la soial del color y por una preocupacion contra su entendimiento debia naturalmente ambicionar la adquisicion deo los medios de destruir esta segunda causa de




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diferencia, y las.escuelas se los ofrecian. En esta parte, su desee fu6 mas noble que la conducta de los blancos en imposibilitarles la instruccion. De todas las tiranias nos parece mas infame y bbrbara la que tiende A esclavizar la inteligencia del hombre, destello de la divinidad, que ningun poder sobre la tierra tiene derecho A eclipsar. Conforme A estos principios, no hallamos expresiones con que calificar los actos de algunos estados de la confederacion americana, que proscriben A la vez y castigan con severidad cruel, la tendencia natural de los negros A aprender y la sublime y cristiana vocacion de la enseianza (1).
Pero entre proscribirla y prodigarla sin inteligencia ni discrecion, existe un medio rational y conveniente, que por 10 comun se ha traspasado. Los mismos vicios de la instruccion piblica organizada en varias naciones de Europa, que censuramos en otra obra(2),se han cometido en las Antillas inglesas, sea limitAndola A la simple enseianza d escuidando la educacion, sea no aipropiando la primera Alas circunstancias y al porvenir de la clase a que se proporciona. Ya desde antes de promulgarse la cdlebre acta que concedi6 la libertad A los esclavos de aquellas posesiones, el gobierno britAnico por una parte, las legislaturas locales y los esfuerzos incesantes de las sectas religiosas por otra, habian establecido muchas escuelas para las gentes de color (3). Despues de la emancipacion su n6mero ha ido en constante aumento. Desde el 1. de octubre de 1836, en que yahabia
(1) La lejislatura de Luisiana de 16 de enero de 1>4830 condena A la prision, desde un mes A un aiio, A toda persona qu enseile 6 haga ensefiar A leer y escribir 6 un. esclavo cualquiera. Una Icy del estado de Virginia de I.* de enero de 4819 prohibe las escuelas para negros bajo la pena de veinte I atigazos sobre las espaldas desnudas.
(2) Lecciones de economia social dadas en el Atenco de Madrid: Madrid, 1840.
(3) Pueden consultarse para esta 6poca las tablas de la poblacion y del comercio de la Gran Bretaia en 1836. Suplemento a la parte VII, Colonvias: L6ndres, 1839.




en la Jamaica ciento ochenta escuelas bajo la vigilancia del clero hasta el 30 de setiembre de 1839, se ha gastado por la colonia para los emolumentos de los ministros de la iglesia episcopal y las escuelas quedirigen, la suma de 76,963 libras esterlinas 6 sea 384,815 pesos fuertes. En 1840 la asamblea colonial concedi6 1,000 libras esterlinas A las escuelas de la di6cesis. Toda la colonia se halla cubierta de ellas, pues cada iglesia tiene la suya. La mayor parte son gratuitas, y algunas muy notables por ia extension dada A sus estudios y la perfeccion de sus m6todos, mereciendo citarse la denominada Wolmers Free School. establecida en Kingston y A la coal concurren mas de quinientos alumnos. En Antigua, cuya poblacion total es de treinta y seis mil quinientos habitantes, muchas sociedades filantr6picas han egercido una poderosa influencia sobre la instruccion primaria desde hace treinta afios. El n6imero de escuelas que en 1834 solo era de veinte y nueve ascendi6 A cuarenta en 1836 y despues se ha acrecentado. Lo mismo sucedi6 en la Guyana : las escuelas de dia y de noche se han multiplicado; el clero y los magistrados municipales promueven la instruccion, y en muchas fincas e el modesto pero elegante techo de la escuela, se seleva al lado de los edificios consagrados A la industria., (1). Los nifios Ilevan los libros colgados del cuello, como gloriosos de ostentar este signo de instruccion que los distingue de los negros viejos. La sociedad Mico envia agentes y costea escuelas; obras especiales para la gente de color se publican por ministros celosos del evangelio y les son distribuidas gratuitamente, resultando de estos esfuerzos que en aquella colonia, donde ni un solo negro sabia leer, ya mas de un quinto de la poblacion asistia A las escuelas en 1838. Semejantes resultados se observan en todas las demas posesiones inglesas; el gusto de la instruccion se esparce con los medios empleados para difundirla, y el resultado serA tanto mas positivo cuanto mas

(1) Informines: tercera publicacion, pfg. 312.




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halaga la vanidad y el amor propio de la nueva generacion emancipada.
Hemos presentado el lado bello de la ensefianza p6blica en las colonias britinicas; pero el deber que nos hemos propuesto nos precisa A considerarla tatnhien por el lado de los defectos morales. Amantes decididos de la instruccion y de los progresos de la inteligencia humana, si somos entusiastas en elogiar los esfuerzos que se hacen para propagarla, somos igualmente severos en denunciar los defectos de que adolezca; porque Astos son de una influencia muy trascendental, que vaciando luego los mismos gbrmones de la ensefianza producen frutos amargos y envenenados para la sociedad. En la exposicion que vamos A hacer no nos guiaremos por nuestras propias reflexiones sobre los efectos de la simple instruction escolar prodigada A las masas, sino que buscaremos el fundamento y la comprobacion de aquellas en la imparcial manifestacion de los hechos. En esta part veremos tambien que la experiencia ha confirmado los principios de la sana teoria.
De la misma manera que la emancipation del negro debe-, ria tener por t6rmino mejorar su situacion y reorganizar ia sociedad A que pertenece, la enseianza deberia ofrecer por resultado los medios de adelantar en la nueva carrera que se le ofrecia y realzar los sentimientos morales de su alma. Desgraciadamente tales objetos no se consiguen, pues de un lado la enseiauza no provee de modo alguno con recursos para ganar la subsistencia por el camino ilnico del trabajo agricola que estA abierto al habitante de aquellas regiones, y del otro, falta en la direction de la misma eusefianza aquella unidad de tendencia, aquella uncion cristiana en los medios, aquella confianza sublime en los resultados, verdaderas y precisas garantias para el 6xito moral quo debe proponerse. Examinando la especie de conocimientos que se procura en las escuelas coloniales y la clase de individuos encargados del magisterio, es tan fAcil descubrir la insuficiencia de los primeros como el fatal predominio del espiritu de secta en muchos de los segundos. En la Jamaica los nihos de los negros libres van A las es-




cuelas, pero no adquieren en ellas el amor al trabajo, porque sus padres los alejan de 61 y el pais exije-poco para sostenerse (1). En Antigua, que por no haberse ensayado el sistema de aprendizage presenta una generacion mas adelantada que en las otras colonias, los j6venes llevan ya muchos afios de estudio asiduo y Ilegaron A los iltimos limites de la instruccion primaria. Preciso es aclarar las filas para dejar espacio A las nuevas exijencias, y asi cada dia son despedidos alumnos antiguos, ya para admitir otros nuevos, ya porque su edad y su talla harian ridicula su presencia en las escuelas. Estos j6venes saben, es verdad, leer y escribir, conocen las reglas de la aritmetica, aprendieron los mandamientos de la ley de Dios y a cantar alabanzas al Senor; pero no saben emplear el mas simple instrumento aratorio, y habiendo pasado su juventud en los bancos de las clases, sus padres les han inspirado una invencible repugnancia hAcia el cultivo de los campos. ZQU6 serA de esa juventud colocada por efectos de cuidados mal entendidos de una parte y de prevenciones injustas de la otra en un aislamiento que no conviene ni 4 su punto de partida ni A su fortuna? KEntre las cuestiones dirijidas todos los a'ios )por la autoridad de la isla Barbada A los majistrados de las ))parroquias, hay una que siempre es contestada negativamente; ))A saber: la que tiene por objeto averiguar si los negros infun))den en los nifios las ideas de amor al trabajo. Los documentos )mas fidedignos confirman que los padres alejan en todas parstes A sus hijos de los campos. La educacion presuntuosa que >)liberalmente se les proporciona, trastorna la cabeza de los ne))gros y les da ideas de ambicion que la prudencia prescribia ))contener dentro de ciertos limites. La moralizacion de un pue))blo Ilamnado a vivir con los trabajos de la tierra, debe verificar))se en medio de los campos. Las escuelas son buenas induda))blemente, pero sobre un teatro tan reducido como las colonias ))debe evitarse que den por resultado la dislocacion de las con-

(1) Informe: cuarta publicacion, p6g. 78.




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)diciones, porque esto seria desorganizar ia sociedad en lugar n)de constituirla (1).))
Unimos sinceramente nuestra voz A estas sensatas reflexiones, pues tampoco nosotros condenamos ni la instruccion ni las escuelas, sino la fAlta de analogia, de relacion y de dependencia entre el trabajo agricola y la enseianza que procuran, las ideas de vanidad y orgullo que desenvuelven y el t6rmine vago es decir, sin objeto determinado 6 existente A que conducen: pues la instruccion dada en las Antillas ni prepara ni inclina al trabajo agricola, mas bien puede decirse que aleja do 61 y que predispone A los alumnos para otras profesiones, que ni son las que interesan A aquella sociedad ni las que se propone fomentar el gobierno y las asociaciones britAnicas. Ya lo hemos dicho en otra obra: la instruccion popular debe ser adecuada al nimero y A Ia clase de las necesidades del pais; las colonias presentan un horizonte inmenso para los trabajos agricolas, y la enselanza escolar los desatiende de todo punto. Pero aun hay mas; las predicaciones do algunas sectas religiosas sostienen y fomentan en los negros libres este alejamiento de las tareas campestres, y excitan la vanidad y la ambicion en un circulo peligrosisimo para el 6rden piiblico. La tendencia de aquellas es demostrar A las clases negras a que el estado y la sociedad no ))han hecho bastante para ellas; que les es debida una larga compensationon del tiempe que han pasado en la esclavitud; que ) nada puede alterar la sumna de libertad que disfrutan; que ba))jo este aspecto todes son iguales, y que sus derechos como )dciudadanos no son inferiores A los de la misma Reina; que ))ellos son los verdaderos productores y que el trabajoes insu))ficientemente retribuido puesto que deja aun al colono una ))gran parte de los productos; que estos deben ser contenidos )dentro de ciertos limites, pues todo lo demas les pertenece
(2).)) No nos ocuparemos en rebatir estas mdximas que por ser
(1 Informes: cuarta publicacion, pbg. 487.
(2) Idem id. pAg 361.




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deducidas do la teoria de la libertad politica, no dejan de ser absurdas por la aplicacion que de ellas intents hacerse A un estad social que las rechaza como peligrosas. Nos limitamos A citar los hechos y A deducir las consecuencias. Una fu6 ya observada desde los principios, A saber: que la negativa al trabajo por parte de los negros labradores se verificaba por to regular el 1ines, bajo la impresion de las predicaciones de la vispera, y siempre despues que los misioneros se habian presentado en las haciendas.
Censid6rese ahora por un momento la posicion en que ha sido colocada la raza nuevamente libre, distante del trabajo per una repugnancia natural y los supuestos consejos de Dios dados por sus ministros, 6 impelida hAcia los consumos per la ambicion de parecerse A la clase blanca ypor mil medios de seduccion que emplearon los mercadores en particular y el mismo gobierno britanico en general. Por una parte influjo poderoso de t indolencia, del recuerdo de la esclavitud, del sentimiento de la vanidad, excitacion del lujo y atractivo de los goces de un 6rden desconocido; de la otra, pasiones ardientes, inexperiencia hereditaria, imprevision habitual, educacion mal dirijida. Impulsada por causas tan poderosasy con tan d6biles recursos para resistirlas, la poblacion nuevamente emancipada resbala por una pendiente peligrosa que puede conducirla al precipicio de la mas completa inmoralidad. Algunos sintomas alarmantes se notan ya, fatales precursores de un mal que debid6 preveerse. Primeramentees indudable que los medios ensayados para alejar al negro de sus antiguos hbAbitos, modificar sus costumbres primitivas y destruir la memoria de su 6rigen africano, producen ya sus efectos. Los nuevos libres se desdeiian dehablar la leagua de sus naciones respectivas y de bailar el estrepitoso bambuld que los distraia de ]as penas de la esolavitud (i). En el desden hAcia las costumbres patrias no hallamos nasotros el adelanto social, sino el progreso de la vanidad,
(t) Informes: cuarta publicacion, pbg. 176; Schoelcher, p6ig. 27S.




y si estos dos fen6menos resultan reunidos sera porque la direceion dada al primero no ha sido bastante prudente para impedir el desarrollo de la segunda. Consecuencia de ella es tambien la ostentacion del lujo en todos sus varies aspectos. A los alimentos sencillos han sustituido los negros otros mas delicados: para ]a bebida prefieren los vinos espirituosos del mediodia y de Champagne, que antes velan solo en las mesas de los blancos; para el vestido emplean las mujeres las telas mas fdtiles de la caprichosa moda. Como ya deja mos demostrado, el consume de los licores alcoh6licos ha aumentado extraordinariamente y con 61 la intemperancia. Las necesidades facticias de un lujo imprudente ban producido, para satisfacerlas, un fatal incremento en el robo y en la prostitucion. La isla Mauricio ofrece ya terribles consecuencias del primero y notables progresos de las de ]a segunda (i). ((En toda sociedad ignorante y ))pobre, donde existe una desproporcion notable entre los sexos, ]a posicion de la muger es inevitable. Los derechos del ))propietario habian mantenido antes una distribucion que hasta ))cierto punto corregia los inconvenientes de aquella despropor))cion; pero desde el 1.* de abril, habi6ndose roto los lazos que ))retenian A las mujeres en las fincas, todas las que no se creian )aformadas para el campo y las alianzas rdsticas, acudieron A las ))ciudades y A los parajes;donde podian esperar mayores venta))jas. Alli, rodeadas de una poblacion masculina numerosa, tra))fican A su modo con la libertad que se les ha dado (2).)) Pero en Antigua, que Ileva mas tiempo que las demas colonias en el ejercicio de la libertad, es donde la prostitucion ofrece el cuadro mas lamentable, pues las calles de la capital de San Juan pululan con nifias que especulan infamemente. Preguntados los habitantes de donde provenian aquellos enjambres de jovenes, obstruyendo las plazas, importunando A los transeuntes 6 insultando la moral pdblica, daban esta respuesta altamente signifi(I) Informes: cuarta publicacion, pig. 396. '(2) Idem, id. p 0g. 45.




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cativa: Salen de las escuelas (1). No nos detendremos i demostrar aqui la aparicion de un crimen social, fruto de la falsa civilizacion que se desarrolla en aquella raza recien regenerada; el infanticidio; que si aparece aun dudoso en Antigua, se muestra real en la Barbada, donde la prostitucion cubre tambien las calles y las plazas (2). Por iltimo, la estadistica criminal enriquece anualmente sus tristes anales, haciendo est6riles los esfuerzos de la legislacion, que construye cArceles con una celeridad semejante A la que emplea la religion en elevar temples y la filantropia en erigir escuelas. Recorriendo sus archivos se descubre no solo una mayor intensidad en la criminalidad de las gentes de color, sino un cambio en su caracter de brutal 6 irreflexivo que era en el negro esolavo, A cruel y calculado que se presenta en el libre.
Nada de esto nos sorprende, porque hace aios lo habiamos predicho, y asi nuestra opinion del dia no es mas que una ratiflcacian de Ila que emitimos hace siete aios, cuando el especticulo de las prisiones de los Estados Unidos nos hizo reflexionar sobre las causas que A ellas conducian un gran nmero de gentes de color, mal dispuestas para la libertad que habian disfrutado. No creemos inutil transcribir aqui lo que entonces dijimos, ya porque aquellas ideas entran perfectamente en el cuadro de reflexiones que nos ocupan, ya porque forman la base de la doctrina que profesamos en cuanto A la emancipacion de los esolavos.
((El n6imero de gentes do color en las prisiones de este pais, ))nos hace reflexionar sobre las desgracias de esta raza precipi))tada y sumida en todos los vicios y crimenes por falta de una Ahuena educacion. Hemos leido un gran nimero de escritos, ))Cuyos autores creen que para el esclavo la libertad es el su)premo bien. Nosotros opinamos por el contrario, que la liber)tad es el mas funesto de los dones que puede hacerse al afri(1) Informes: cuarta publicacion, p6g. 208.
(2) Idem, id., pig. 486.




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))cano infeliz que no ha recibido educacion alguna: mil veces ))peor que la fortuna para el j6ven inexperto y licencioso que ))vive en la disipacion de las grandes ciudades: mas fatal que ))todos los incentivos de la seduccion para la doncella inocente eque sigue la senda florida de los placeres de la sociedad. El esnclavo es una mAquina embrutecida por su mismo estado, pri)vada de goces morales y limitada en los fisicos A una racion )escasa, A un sueio interrumpido y A la posesion incompleta ))de una mujer. Ciertamente que esta existencia es miserable, my que su mejora es un digno objeto de la atencion del hombre ))filantr6pico ; pero se conseguirA lanzando al esclavo, al hijo )del infortunio y de la miseria, en el torbellino de la sociedad ))que no conoce, en contacto con todas las seducciones que ir)wremediablemente lo arrastrarAn al borde del precipicio? Mientras que no se pueda cimentar sobre una ducacjon moral, reA)ligiosa 6 in telectual ia libertad do los negros, mas vale no )pensar en ella. IPero es justo dejarlos en la infelicidad? nos ))preguntarbn los filAntropos. -,Y serA humano hacerlos crimi)nales? contestaremos nosotros (1).)
No entra, empero, en nuestros principios condenar la emancipacion de los esolavos, tendencia cristiana y filantr6pica, sociales y regeneradora que ofrece la opinion del siglo y que aceleran las mismas consecuencias de la esclavitud: nuestro anatema tiene por objeto reprobar la direction viciosa que so da A la civilizacion de la raza africana, porque fundada inicamente en el progreso de los intereses materiales aumenta los vicios y no fomenta las virtudes, excitando A los negros h cia los goces de la raza europea como un ejemplo que deben seguir y un t6rmino A que deben aspirar. No nos cansaremos de repetirlo: el negro emancipado ha side impelido hAcia un g6nero de existencia y lauzado de repente A un torbellino opuesto A su felicidad moral; porque el cAlculo de la emancipacion fu6, sino en los principios
(1) Cinco meses en los Estados Unidos do la Amdrica del Norte
Paris, 1836, p 6-g. 153.




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en la prActica, excesivamente econ6mico y comercial. En nuestra creencia, fortalecida todos los dias con el estudio y ia observacion nos parece absurdo el constituir el progreso y la ventura de un pais en el incremento de las necesidades de lujo; y sin embargo, este absurdo domina y bajo su falso imperio sehan sostenido las colonias inglesas despues de la emancipacion de los eselavos. La expresion sincera de la fe y de la esperanza en la dootrina de los consumos, que profesan los directors de la vasta empresa de la emancipacion, puede verse en las discusiones del parlamento britAnico sobre la grave cuestion del azlcar en mayo de 18We. Los unos trazan un cuadro alhagueio y seductor del bien estar adquirido por los negros, apreciAndole por los consumos que hacen de mercancias inglesas ; los otros esfuerzan sus raciocinios para poner en armonia el trabajo libre con la produccion del azucar; estos proponen medidas tirAnicas centra la importacion extrangera para favorecer la nacional, aquellos desdeian semejante medio mostrando el porvenir de la produccion de la India. Todos, en fin, representan con sus votos la doctrina de los intereses materiales, que la politica inglesa profesa hace tantos afios y aplica con igual teson en sus proyectos coloniales como en sus relaciones con todo el mundo para asegurarse consumidores, sin temer que las primeras sean impelidas A correr la s6rie de vicisitudes, que ha seguido la Gran Bretaiia hasta el periodo critico en que boy se halla.
Tan distantes estamos nosotros de profesar semejante doctrina, que por el contrario no recelamos emitir una opinion tan progresiva como social en favor del t6rmino de la gran medida ensayada por aquella potencia; A saber: que la emancipacion de los esclavos debi6 haberse mirado desde un punto de vista aun mis elevado que el de la reintegracion de derechos A una raza injustamente degradada. En efecto, puesto que el trabajo libre iba A ser ensayado con un pueblo recien salido de la esclavitud y de todo punto ageno de la viciosa organizacion que el trabajo tiene en Europa, era la ocasion propicia de establecerle sobre bases de justicia y fraternidad, de manera que no ofreciese los inconvenientes que tiene entre nosotros ni ame-




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nazase con un porvenir fatal A las nuevas empresas que iban A constituirse. Decimos que la ocasi6n era propicia: 1.* por que se aplicaban al trabajo una clase de individuos que no teniendo costumbre alguna del journal, adoptarian fAcilmente un sistema de participation en las ganancias, anlogo con los principios de la justicia; 2.0 porque las circunstancias de la produccion agricola en las Antillas hacian mas que probable un 6xito feliz de la adoption de este sistemna, pues es sumamente raro quo contratiempos inesperados destruyan alli todos los frutos de un cultivo bien establecido; 3.0 porque la nueva existencia A que pasaban los negros exijia como simultAnea la do un gran unimero de instituciones de educacion, de amparo y de prevision, cuya organizacion depende exclusivamente del trabajo libre. De este modo se Ilegaria A conseguir el veneer la pereza habitual del negro, transformAndola en actividad sin hacerla degenerar en tormento; no forzandole A continuar la especie de cultivo que aborrece, sino dejAndole preferir con libertad el que crea mas c6modo y lucrativo; no exijiendo de su trabajo la condicion de la baratura, sino proporcionAudole una recompensa competente; no, en fin, sometiendo at operario A la ley tirAnica de trabajar mucho para vivir mal, sino ofreci~ndole la ben6fica y seductora que recompensa en piroporcion A la fatiga que exije.
No es de extraiar que esta tendencia moral del trabajo no fuese comprendida entre las medidas adoptadas para la emancipacion por un gobierno que, siendo el que mas sufre de la viciosa organizacion industrial moderna, no acaba de renunciar at culto exclusivo de los intereses materiales que ban lanzado al pueblo britAnico al oceAno borrascoso de la produccion ilimitada y do la concurrencia universal. No es extrailo, en efecto, que la nacion invasora en los mercados del mundo para forzarlos al consume de los productos de sus fAbricas, crea asegurado el 6xito de sus planes cuando ve A la poblacion negra adquirir nuevas necesidades. Aumento de Astas; aumento de trabajo para satisfacerlas; transformacion deo este elemento de sociabilidad y de ventura en una tortura permanente; ignoran-




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cia, vicios, iumoralidad; h aqui la serie de calamidades que van recorriendo los pueblos que siguen los principios de aquella fatal escuela, y en la cual da ya los primeros pasos la raza negra de las Antillas.
Al denunciar estos graves defectos do la gran medida de la emancipation, no desconocemos lo que en sus principios y en muchos de los esfuerzos parciales para conseguirla ha habido de noble, de iristiano, de filantr6pico y altamente social. Sabemos, en efecto, que desde 1807, 6poca de la abolicion del trifico negrero en las Antillas inglesas, soe ha pensado en introducir varias modificaciones en el r6gimen de Ia esolavitud, que sin embargo, no empezaron a realizarse hasta diez y siete afios despues. Luego se ensay6 el aprendizage, cuyo principio',condenamos, pero cuya prActica iba eneaminada 4Aprocurar una educacion preliminar de la libertad. La ensefianza escolar, las prActicas religiosas, la destruction de preocupaciones absurdos, contrarias al resultado que so buscaba, modifcaron el carActer de los negros, predisponi6ndolos para el nuevo 6rden de cosas. Ademas, como explicamos en nuestra obra, grandes mejoras so han introducido en el cultivo y la fabricacion. Este concurso de medios produjo buenos resultados: primero, asegurar que el cambio se operaria sin desgracias; segundo, ventajas positivas en el bien estar de los negros; tercero, fusion de una sociedad antes dividida por las condiciones y los intereses; cuarto, alianza estrecha y sincera entre una raza antes sospechosa sino enemiga y la nacion A que debe su libertad. Todo esto se vi6 confirmado, porque era consecuencia natural de la emancipacion por los medios que la habian precedido. Los hechos que dejamos citados sobre el carActer que en el dia ofroce Ia nueva publicacion libre de las Antillas inglesas, debian preparar al lector para estas conclusiones favorables A la doctrina de la emancipacion, honrosas para la humanidad y seguros indicios de una mejora completa si en el proyecto no hubiese faltado Ia unidad de miras y de tendencias que hemos especificado on varias partes de esta memoria. Y no somos nosotros los imicos ni los primeros que lo decimos: los mismos ingleses, habitantes y co-




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nocedores prActicos de las colonias, se lamentan que el gobierno ingl6s, antes de decretar la libertad de los esclavos, no hubiese examinado y escojido el sistema de trabajo que convenia aplicar A lasnuevas colonias y los medios que podian darle una fuerza y un desarrollo tiles, partiendo del principio que el trabajo libre tiene otras eyes que la necesidady que so modifica segun las formas sociales y prActicas, y se recompensa en razon de las influencias del clima, de las localidades, del sistema de gobierno y de la naturaleza de los impuestos (1). Al salir de la esclavitud la poblacion negra debi6 hallarse bajo el imperio de un sistema perfectamente ordenado, establecido sobre los principios fundamentales de la emancipacion, y en el cual todos los intereses, todas las relaciones se hallasen claramente determinadas. Ninguna consecuencia debi6 dejarse A la ventura de los sucesos 6 al curso natural de pasioneos difciles de encarrilar cuando han sido excitadas; ningun resultAo debi6 ser imprevisto, ni menos sacrificado A miras secundarias de un 6rden inferior al grande y digne que se meditaba. Entonces ]a emancipacion prActica no hubiera ofrecido tan fatales contradicciones; el inter6s de los colonos no so hubiera puesto en pugna con el bien aestar de los nuevos libres, y el progreso moral se hallaria al fin del mismo camino que la prosperidad colonial siguiese.
Parece, pues, incuestionable que el trabajo libre, deeretado sin prevision y dirijido por mal camino, ha dado resultados contrarios al bien que se deseaba, porque del mismo modo quo la esclavitud no se podia sostener sino por medios opuestos A la humanidad, de la misma manera cuando ]a libertad es dirijida A un t6rmino 6 diverse de la mejora moral y religiosa, 6 se considera 6sta comb resultado secuondario, hay que
(1) Informe sobre et estado presente y el porvenir de la isla de Trinidad, presentado 6 la Sociedad de agricultura y emaincipacion de dicha colonia en febrero doe 18t: Anales maritimos y coloniqles, junio, 18.2




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recurrir 6 reglas contrarias 6 la justicia y A la razon. Para haber buscado no la reforma social sino la utilidad de los colonos y las ventajas de la metr6poli, no era preciso predicar la emancipacion sino imponer leyes mas severas A la esclavitud; pues hacer conciliable la mejora moral del negro con el aumento de la produccion colonial y de los consumes de la metr6poli, nos parece imposible.
Examinando con detenimiento el 6rden de cosas que se ha seguido en las Antillas inglesas, fruto de lasmedidas puestasen prctica para la emancipacion de los esclavos, no puede creerse que aquel sea resultado de un plan premeditado por uno de los gobiernos mas sagaces 6 instruido de la Europa: porque si negames A sus doctrinas la tendencia moral de nlas que profesamos, no le atribuiremos contradiction en los principios que ha decidido realizar; 6 mejor dicho, si no le disculpamos por la preferencia que da al sistema econ6mico sobre el social tampoco queremos concederle la parte que hicia esta segunda tendencia presenta el r6gimen oensayado en sus posesiones. Diocurriendo asi por no sernos concebible que en la situacion presente hubiese operado una sola fuerza directiva mas 6 menos ineficaz 6 incompleta para el fin deseado, nos ha parecido descubrir dos causas que si ban obrado simuli6neamente, lo hicieron en direcciones opuestas. En efecto, por una parte la sociedad de los amigos y otras sociedades cristianas, mas 6 menos ortodojas, mas 6 menos ardientes en su prop6sito de ver realizados los principios del evangelio han promovido y predicado la emancipacion de los negros, como t6rmino religioso de la carrera que con teson y perseverancia han seguido. A su modo de ver, la esclavitud era contraria A las leyes de la razon y de la moral, reprobada por Dios, proscrita por sus ministrros, y como tal entraba el abolirla en los deberes del cristiano sobre la tierra. Aquellas sociedades, pues, no consideraron mas que el resultado religioso de la emancipacion, y asi los medics que emplearon en sus predicaciones y ensefianzas fueron finicamente encaminnados 6 semejante fin, A lo menos segun los deseos que los dictaban. Este impulso dado per dichas sociedades, fu6




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ganando sucesivamente numerosos y decididos partidarios en la opinion pdblica europea, reuni~ndose bajo su bandera los amigos do la libertad politica con los adictos A las mAximas evang6licos. De esta manera sostenida la doctrina de la emancipacion de los esolavos, no recel6 penetrar en el santuario de las leyes y luchar de frente con los intereses opuestos reunidos en el parlamento britinico. Al principio fu6 rechazada, pero cada afio aumentaba sus triunfos, y una completa victoria coron6 despues tantos esfuerzos de celo y perseverancia. El gobierno britanico tuvo al fin que ceder A la fuerza reunida de la razon y del entusiasmo, sea convencido de la justicia de los principios, sea imposibilitado de resistirles por mas tiempo.
Tal fu6 el origen de la gran medida que honra A la naecion inglesa, y cuyo simple relato basta para desmentir la vaga acusacion de que en decretar la libertad para sus colonias obraba consiguiente A un principio egoista y A un plan vasto de ambicion, encaminado A la ruina de las extranjeras. Escritores distinguidos han demostrado to absurdo de esta asercion, quo bastaria A rebatir la incuestionable y desinteresada f(lantropia de los verdaderos promovedores de la emancipacion. El estudio imparcial que hemos hebho del origen de la historic de la emancipacion de los esclavos en las colonias occidentales de la Gran Bretafia, no nos permite creer que su gobierno al decretarla haya obrado consiguiente A un plan premeditado de destruirlas para xeconcentrar sus fuerzas y su poder en la India, y asegurar con la posesion de aquel vasto imperio el monopolio exclusivo de los frutos coloniales, comolo afirman y repiten los colonos franceses (1). Menos podemos concebir que el mismo gobierno se complazea en la disminucion de los productos de la cafia, como consecuencia del trabajo libre, cuando tan costosos sacrificios ha hecho y tan grandes medidas ha tornado y continda tomando para restablecer aquella produc(i) Discurso de aperture del Consejo colonial de la Martinicael 5 de encro de 182, otros muchosdocumentos. -




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cion. Lo que si nos parece incuestionable es que la Gran Bretaia, no habiendo previsto el resultado contrario que did la emancipacion, tendrA que recurrir A la India y no mirarh con disgusto en las otras Antillas el naufragio de la produccion azucarera cuando haya espirado en las suyas. Lo cierto tambien es que el gobierno obedeci6 6 un impulso que no nacia do sus principios, y per esto desde los primeros pasos dados para realizar el proyecto, conocio que sus miras y sus esperanzas erar diversas A las tendenciasde las asociaciones religiosas que le habian promovido. En esta parte no.vacilamos en comprender A muchos gobiernos europeos bajo la misma categoria que el britAinico, quo en la unidad social Ilamada pueblo, dejando la direccion de los interests morals al cuidado de la Iglesia, cuya influencia es mas individual sobre las conciencias que colectiva sobre las asociaciones humanas, se ocupan tan solo de los intereses politicos, descuidando mucho n6mero de los mismos materiales que entran en la vida de las naciones. En electo, lo que generalmente ha llamado hasta el din la atencion de los representantes del poder, fueron las condiciones constitutivas del poder mismo, A saber: la produccion, los consumos, la fuerza y la consideracion exterior nacida de estos tres elementos de la prdsperidad material de los estados. Pero aun prescindiendo de este defecto orgAnico en la constitution de los gobiernos, coucretandonos al asunto que nos ocupa, debemos conocer quo el gabinete ingl6s aun cuando se sintiese animado de los mismos principios filantr6picos do las sociedades que promovieron la emancipacion, tenia que dirijir sus providencias hbicia otros resultados politicos y econ6micos que no estaba en su mano desatender y que antes era un deer suyo activar. Estos resultados, proclamados anticipadamente por muchosenitu-siastas do la emancipacion, eran el aumento en los cultivos coloniales y de consiguiente en has producciones del territorio por la aplicacion de los estimulantes poderosos de la inteligencia, del interes individual libre, del premio, de la ambicion que hasta entonces habian yacido cootenidos con las mismas cadenas de la esclavitud. A su modo dever, un pueblo robusto, recien




salido de ella y protegido en el noble egercicio de la libertad, debia lanzarse al trabajo agricola con toda la vehemencia de un ardor comprimido y proporcionado A la esperanza de la recompensa, de la fortuna, de un porvenir, en fin, que antes no habia percibido. Las artes europeais y las conquistas todas de las ciencias acudirian como auxiliares de un pueblo regenerado, rejuvenecido con nuevos derechos, nuevos goes y nuevas ambiciones, para hacerle mas ficiles y mas pingues sus triunfos sobre un suelo f6rtil y bajo un cielo venturoso. En razon de este progreso de produccion interior, de vida y de aoividad social, se aumentarian tambien los consumos de objetos necesarios para la nueva existencia ; es decir, que por final resultado se obtendria la mejora de la raza negra, el incremento de la produccion colonial y de las exportaciones metropolitanas. Claro es quo el gobierno britAnico, para asegurar este 6xito, t6rmino econ6mico y mnercantil de la emancipacion, debia promover en las clases emancipadas el 'gusto hAcia los objetos que antes les habian sido extrafios, los hAbitos de la comodidad, las costumbres del lujo y cuantos usos pudieran desarrollar en aquellas la necesidad del trabajo, como medio de satisfacer al cimulo de necesidades con cuyo encanto y prestigio se les rodeaba y seducia. Hizose asi en efecto, y las consecuencias no podian minenos de corresponder A la energia y eficacia de los medios empleados. El pueblo negro aument6 repentinamente sus goces, adquiri6 instantAneamente nuevas necesidades, se hall6 poseido de la vanidad. En esta parte se mostr6 tan d6cil A la voz que le gritaba 1 adelante I como propicio A la no menos imprudente que inoculaba en su inteligencia las ideas de igualdad y de ambicion para las cuales no estaba preparado. Pero la pasion al trabajo, el amor A la familia, la moderacion en los deseos, la economia y la prevision para lo futuro no era posible naciesen de la misma impulsion que engendraba las otras pasiones; y asi fu6 como, A nuestro modo de ver, los negros recien libertados fueron dirigidos por dos fuerzas diversas procedente la una de la tendencia del gobierno hAcia los interoses materiales, nacida la otra de la vocacion de las




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sociedades cristianas htcia los intereses morales. Sintindose asi atraidos, ya por la primera, activa y material, fAcil de comprender, mas facil y grata de seguir; ya por la segunda, metafisica y mbral, incompatible con los principios de la otra, incomprensible en los goces, perceptible tan solo en las privaciones, formaron un monstruoso sistema mixto de la prActica de aquella con una perte de la teoria de esta, y de la cual parece ser exponente el actual estado de cosas en las Antillas. De este modo explicamos el nacimiento repentino del lujo y de los vicios de una falsa civilizacion en un pueblo recien emancipado, sin que en la atm6sfera material y sensual donde se le lanzaba pudieran hallar eco las miximas de la moral y de la religion que sus ap6stoles le repetian como inseparables de la libertad bien entendida. Tal vez debi6 parecer absurda esta predicacion ortodoja A unos hombres excitados por mil medios hAcia los goces mundanos, como recursos inicos para la produccion y los consumos. Tal vez debi6 parecerles contradictoria, come lo era, la'conducta que con ellos so seguia. No nos es dado penetrar en el torbellino de ideas A que semejantes m nximas y medidas debian dar origen en la mente de los negros resucitados para la libertad; nos basta consignar los hechos, 16gicos consiguientes de las causas puestas en accion por unos y otros agentes.
Pero alej6monos un momento de las Antillas, donde l~a lucha de dos causas tan opuestas, que bien pudierani Ilamarse los g6nios del bien y del mal para los negros emancipados, daba los resultados que eran consiguientes A la diversidad de sus tendencias, y vengamos A Europa A considerar como los efectos que produjo la emancipacion operaban en el mercado de la Gran Bretafia. Para este estudio quedan ya sentados muchos datos que harAn mas fAcil ]a cuestion econ6mica quo examinamos. En efecto, la baja que esperimentaron las cosechas del azicar en las Antillas inglesas, nica fuente de surtido para la metr6poli A causa de los enormes derechos que graban la extranjera (1) y el crecido costo de su production por las circuns(1) 63 chelines per quintal ingl6s (112 libras), mas 5 por oo100 de
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tancias del trabajo libre, hicieron subir los precios y reducir el consumo. Las clases jornaleras que antes empleaban los productos dulces de la cala y con particularidad las melazas para dlestruir la insipidez de las patatas, se vieron privadas deeste recurso y el gobierno A su vez de una parte proporcional en los ingresos que producia, valuada en 700,000 libras esterlinas 6 tres millones y medio de duros al aio. La emancipacion, pues, de los esclavos, lejos de procurar una ventaja positiva A la riqueza de la metr6poli, privaba A una gran parte de su poblacion del consumo del azdcar, la encarecia para otra y dejaba en el tesoro un deficit considerable. Justamente acontecia este triple resultado cuando las classes obreras, irritadas per la carestia do los viveres en razon A la mLzquindad do los jornales, lejos de poder sofocar la expresion de su largo sufrimiento la manifestaban con energia suspendiendo los trabajos y exijiendo una mayor retribucion. En tales circunstancias, el gabinete brithnico propuso A la cAmara de los Comunes en mayo de 18Mi, la reduccion en los derechos que imposibilitaban la entrada del azicar extranjera, A fin de que pudiese Ilenar el vacio que en el consume habia dejado !a colonial. La medida era tan natural comojusta, pues estaba calculada de manera A que dejase una gran ventaja al fruto de las Antillas inglesas para que pudiese concurrir con el de otras procedencias. AdemiAs, favorecia para ensanchar Las relaciones establecidas con los paises productores de azdcar, como la isla de Cuba y el Brasil, y de consiguiente las salidas de los artefactos do las fAbricas inglesas y el sostenimiento do las clases jornaleras. Estos intereses se pronunciaban con tal energia que hacian precisa la medida; y por otra parte, habiendo echo la metLr6poli para proteger las producciones coloniales cuantos sacrificios eran imaginables, no era posible el aumentarlos con el de la privacion del consume, quo tan fatales consecuencias producia al comercio de exporsobre inipnesto (unos 320 reales vellon). La colonial 2t chelines y 5 por 100 id. (unos 120 realtes vellon).




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tacion, A los ingresos del tesoro y A la existencia misma de la poblacion industriosa.
El cuadro de ellas fu6 animado durante la discusion con la pintura alhaguefia de un porvenir para las colonias, que algunos miembros del parlamento veian aun pr6spero y feliz per medio del trabajo libre. Al fin de la lucha que 6ste sostenia contra el egercido por esclavos, no podia en su dictAmen dejar de obtenerse la ventaja del primero. Reconcentrando, pues, todos los esfuerzos ensayados para propagar la libertad de los negros, y estimulando hAcia los adelantos por medio de una concurrencia bien calculada, los colonos ingleses que habian abierto la carrera cojerian lambien los primeros frutos de la mas noble empresa intentada en honor de la humanidad. Pero aun cuando asi no fuese, el gobierno britAnico no podia ni debia sostener, como protector para los colonos, un monopolio ruinose para la metr6poli, ni esforzarse por mas tiempo en prestar d sus intereses una atencion exclusiva favoreciendo sin t6rmine el cultivo de la catia, cuando en la Gran Bretaia el pueblo sufria horriblemente careciendo de los objetos mas necesarios para la vida (1).
Perolas colonias, sus agentes y partidarios, como la sociedad colonial do L6ndres, la corporacion de las Indias occidentales, la direccion de la comparia de la India, sintiendo conmoverse el false terreno sobre que fundan sus intereses,, alzaron la voz protestando contra semejante medida, no solo como ineficaz para favorecer los adelantos y acelerar el 6xito de la emancipacion, sino como contraria A su progreso y destructora del cultivo de la cala en las regiones que le practicaban con brazos libres. Por el contrario, el sostenimiento del sistema rebtrictivo, permitiendo A los colonos el restablecerse de la perturbacion causada en las cosechas y aplicar al culivo y A la el'avoracion m6todos mas econ6micos y perfeccionados, cuya prActica era imposible por medio de esolavos, podria en su

(1) Discurso de lord Russell al presentar el proyecto.




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opinion luchar ventajosamente con la imperfecta produccion de 6stos, cada vez mas costosa por la supresion sucesiva del trifico, y presentar entonces sus abundantes y baratos productos en concurrencia vencedora con los extranjeros do igual naturaleza. Entre tanto, el incremento del cultivo en la India prometiaya Ilenar aminpliamente el vacio dejado por el de las Antillas, y el gobierno favoreciendo ambas producciones, como igualmente nacionales, veria al mismo tiempo realizados sus proyectos de mejora de las poblaciones desgraciadas que gimen en la miseria por falta de trabajo en inmniensos cuanto fbrtiles distritos, y procuraria el medio de cubrir con los productos de la caiia un enorme deficit de tres maillones de libras esterlinas que ofrecen las exportaciones de la India comparadas A las que le hace la Gran Bretaia. Por el contrario, de conceder la entrada A los productos obtenidos por un regimen reprobado por 6sta, se caeria en la contradiccion mas monstruosa fomentando lo mismo que intentaba destruir; puesto quo no podia on la actualidad ofrecerse un eslimulo mayor A ]a produccion forzada, poseedora de las ventajas quo le da la violencia y la antiguedad, que el permitirla alternar con la otra apenas restablecida de la conmocion propia de su nacimiento y d~bil aun en el ejercicio de sus juveniles fuerzas.
Esta Altima consideracion sirvi6 de fundamento al voto de los abolicionistas contra el proyecto del ministerio, hallando injusto y absurdo que una nacion que proscribia y condenaba la esclavitud admitiese para su consumo los productos de los esclavos. La Europa atenta al resultado de la medida adoptada por la Gran Bretaia, veria con sorpresa una prueba tan palpable de inconsecuencia y de debilidad, en ia cual aparecia la nacion aurora y promovedora do la libertad de los negros, mendigando un poco de azdcar A los que aun gimen en la servidumbre. Pero este ataque era mas especioso que fundado, porque la Inglaterra al decretar la libertad de sus esclavos y al promoverla en otros paises, no habia renunciado A continuar con ellos un ventajoso comercio, cerrando otras tantas salidas A sus abundantos manufacturas. Tampoco era el azdcar la 6nica produc-




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cion de esclavos que consumia el pueblo ingles, puesto que el caf6, el algodon y el tabaco se hallaban en el mismo caso sin que hasta entonces hubiese ocurrido A nadie el proscribirlos por tal motivo. No obstante todo, la opinion en6rgica de la sociedad abolicionista de Inglatirra, mas 6 menos modificada en cada una de sus distintas secciones locales, uni6 su voz A la delos demas contrarios de la medida propuesta por el gobierno, que al cabo de nueve dias de larga y combatida discusion fu6 desaprobada. De consiguiente, la Gran Bretalia continda sufriendo las terribles consecuencias econ6micas de la emancipacion, sin que por esto se vean satisfechos en sus deseos los amigos del progreso moral de la raza negra. Ambos resultados parecen, pues, alejarse de las esperanzas de los hombres imparciales y previsores, y sin duda el gobierno britinico participa de los mismos temores, si nos es dado j uzgar por las medidas que toma para no perder el fruto de la emancipacion.
CAPITULO V.
SUMARIO. Preliminares para la emancipacion en las colonias francesas.
Pasar6mos ahora 6 considerar lo que sucede en las colonias francesas, tambien productoras de azdcar, particularmente en las situadas en el archipiblago americano. En ellas, A semejanza de las inglesas, la produccion se halla sometida Alas condiciones del mercado metropolitano, con la diferencia empero que el de la Gran Bretafia puede ofrecerlas muy ventajosas al azfcar de sus islas porque no ha necesitado de otra, al paso que la Francia las impone muy severas porque tiene que admitirla en concurrencia con la de otras varias procedencias. En efecto, no alcanzando, en cerca de un tercio, la produccion de azdcar de las posesiones francesas 'A satisfacer las necesidades del comercio interior, Ilena este deficit por una parte el




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azicar indigena de remolacha y por la otra la extranjera de cafia. Para sostener el equilibrio conveniente entre estas tres fuentes del abasto piblico, tuvo el gobierno que recurrir A un sistema de continuas variaciones en los impuestos, ya gravando al fruto que habia ofrecido mas incremeito en un aio, ya disminuyendo la cuota del derecho al que habia sufrido en el mercado: sistema dificil de realizar con justicia, y nocivo siempre A la produccion que en lugar de una base en que descansarlohace sobre una balanza de incesantes oscilaciones. De aqui ban nacido las no menos frecuentes quejas de los propietarios coloniales y de los fabricantes de azucar de remolacha, porquelas ventajas y los adelantos de 6stos eran contrarios al interns deaquellos, resultando vanos todos los esfuerzos para poner en armonia dos g6neros de produccion que no podian prosperar sino A expensas uno de otro. Obedeciendo A causas locales favorables, la produccion colonial creci6 algunos aios, anunciando un bello porvenir Ai los propietarios; pero al mismo tiempo la aplicacion de los procederes cientificos A la fabricaciondel azucar de remolacha, beneficiabaigualmente sus resultados para ofrecerlos con ventaja en el mercado. En buenosl rincipiosecon6mico-sociales, este incremento en ambos paises debia ser favorable 6 todos los consumidores; mas como las mAximas fiscales son por lo comun contrarias al interns de estos, el gobierno intervenia para castigar, digAmoslo asi, la produccion que habiatraspasado el ridicule limite trazado por el monopolio. De este modo la vigilancia de la autoridad de protectora pasa A ser reguladora de intereses rivales y opuestos, imposibles de conciliar.
La causa de esta dificil y poco noble posicion que se ban hecho los gobiernos que mantienen el r6gimen colonial antiguo, procede de la tir6nica ley que ban impuesto A sus posesiones de no surtirse mas que de productos de la metr6poli, cuya condicion exije en el contrato la reciproca, de que la metr6poli presto consumo A toda la produccion colonial. Si 6sta es excesiva, el productor se empobrece por la misma abundancia de las cosechas; si aquellos resultan caros, el colono sufre un doble perjuicio del contrato. En un solo caso hallaria ventajas; A




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saber: cuando de una parte sus productos agricolas pudiosenser vendidos A precios crecidos, y que de la otra los produotos industriales le fuesen dados A precios c6modos. Pero este caso es imposible, porque no puede resultar sino de condiciones contradictorias.De consiguiente, en esta convencion la metr6poli por vender caras sus manufacturas sobrecarga los gastos de production de los frutos coloniales, y se ve forzada A pagarlos A un precio subido; de modo que por ambos extremes impone sacrificios dolorosos; esto es, al colono y al consumidor europeo.
Al misino tiempo el incremento que ha tornado Ia fabricacion del aztcar de remolacha en Francia y la concurrencia de las azdcares extranjeras, influyeron inevitablem nte en la baja de los precios, contra los cuales no podia luchar la colonial, ya por lo costoso de los medios de produccion, ya por 1o elevado do los derechos que pagaba al fisco. En tal situation, bajaron repentinamente los precios de yenta, al paso que la metr6poli, satisfecha con el surtido de las otras fuentes, no daba salida A los productos de sus colonias. Esto sucedia en 1839, cuando las autoridades locales de Guadalupe y do la Martinica, que conocieron la situacion lamentable de los propietarios en el mes de mayo, acordaron dar salida al extranjero A un exceso do production detenido en los almacenes, porque la metr6poli no la proporcionaba ni A un precio inferior al costo que habia tenido. Nada parecia mas natural yjusto que esta medida urgente para salvar, comne en efecto aconteci6, de una ruina inevitable aquellas posesiones; pero Ia motr6poli desaprob6 la providencia tomada por los gobernadores, y anul&ndola en el mes do junio recurri6, para favorecer la venta del azdcar colonial, A la reduccion en los derechos de entrada. Para hacer mas eficaz esta providencia grav6 tambien la produccion indigena, imposibilitAndola asi de concurrir ventajosamente 'con aquella, al paso quo moderaba el gravymen impuesto A Ia extranjera para que no se viese el piblico privado de la necesaria para su consurmo, por consecuencia de un sistema directo de contention A los dos productos nacionales. Es decir, como indicamos al principio, que la produccion no puede ser liberalmente protejida




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por el gobierno francs interin que de ella resulten graves perjuicios A, una de las partes concurrentes. Esto ha echo al fin conocer que si el sistema colonial ha de sostenerse, es imposible que subsistan las dos producciones de azdiicar haci6ndose una guerra incesante, en la cual pierden ambas contendientes.
Mientras tanto que tan singulares fen6menos presenta el mercado de azicar en Francia, sus colonias caminan hAcia el t6rmino indicado por la opinion del siglo y reconocido por el gobierno enl a aceptacion de los tratados. La supresion del trAfico, lo mismoque la libertad de los esolavos, se hallan ya decretadas, y de un momento A otro las cAmaras se ocuparin del proyecto de ley relativo al tiempo y al modo de operar la emancipacion. La experiencia hecha por la Inglaterra y los resultados desventajosos que ha presentado para la produccion de los frutos coloniales, debe servir de ejemplo A la Francia en las medidas que determine; pero sean las que quieran, nos parece muy dificil que consigan poner de acuerdo los dos principios 6 tendencias distintas que hemos examinado hasta aqui, como condiciones indispensables para el 6xito completo de la emancipacion; es A saber: el incremento de la produccion y la mejora moral de la raza negra.
No nos es dado penetrar en los arcanos de lo futuro, pero A lo menos nos serA permitido discurrir sobre el estado presente de las colonias francesas y los elementos que ofrecen para ]a gran medida que se proyecta. Bajo el punto de vista agricola, aquellas posesiones presentan los mismos vicios que hemos denunciado antes, consecuencia del r6gimen de esclavitud, y que con mas detencion explicamos en el capitulo Agricultura. Dichos defectos producen ya sus graves conseduencias en lo material del cultivo, pues la calia no vegeta bien en las tierras de la Guadalupe, generalmente hablando, sino con Ia ayuda de muchos esti6rcoles (1) costosos de hacer y dificiles de conseguir
(1) Notas sobre los cultivos y la produccion de la Guadalupe y la Martinica, impresas por 6rden del ministerio de la marina y de las colonias deFrancia: Paris, 1811, pbg. 14.




.-,73-bajo aquel sistema de organizacion rural. Ademas, los campos proporcionan solo dos 6 tres cortes de la misma planta, y de consiguiente este cultivo exije cambios y siembras frecu6ntes que lo hacen mas dispendioso que en nuestras feraces posesiones. Agriguese A esto la escasez y carestia de los animales de trabajo, el atraso en Ia introduccion de m6quinas que los reemplacen, los defectos en la fabricacion del azdcar
(1), lo costoso de las conducciones, el subido interns del dinero, el fuerte gravAmen de los impuestos, la situacion adeudada de las propiedades y la terrible incertidumbre de los dueios para emprender reformas radicales; y se tendrA una idea aproximada de las causas paralizadoras de todo progreso material en las Antillas francesas. Preciso es decir tambien que con ellas coopera el sistemna fiscal, en constante atalaya para gravar A su entrada en la metr6poli cualquiera mejora obtenida en el azdicar de las colonias, forzAndola asi A permanecer estacionaria para no ofender A ]a indigena.
Con tantos objetos y contra tales obstAculos, no solo la produccion del azdcar de la rica cafia fu vencida por la de la humilde remolacha, que pudo adoptar los procederes de ]a ciencia, sino que los costos de la primera resultaron mayores que su precio en el niercado colonial y mucho mas con los de trasporte al europeo. Ademas, la supresion del trAfico y el anuncio de la emancipacion tienen alarmados los espiritus, y los esfuerzos que debian emplearse en trabajar en la reforma, temerosos de un triste resultado, se malgastan en est6riles discusiones y en vanas amenazas. Entre tanto, aunque se ban decretado algunas medidas para disponer los negros al nuevo estado que les espera, no se ha recojido todavia el fruto que suponia una voluntad mas constante y una mas franca y decidida cooperacion entre la metr6poli y las colonias. Segun los informes reunidos por 6rden del ministerio de marina, si so observan en las fincas

(1) Idem, citadas en el capitulo Agricultura.




de la Guadalupe algunas mejoras en el sistema agr6nomo y en las de la Martinica algunos adelantos en los procederes de fabricacion (1), no sucede lo mismo con respecto A la educacion religiosa de los esciavos, A la instruccion y el cuidado de los niiios negros, A la policia moral de las haciendas y Ala vigilancia contra los des6rdenes nocturnos. Al mismo tiempo ((el ))6rden, la sumision A las leyes, el respeto A los magistrados, )observados admirablemente en las colonias inglesas desde >)antes de la emancipacion, no caracterizan del mismo modo >A las francesas, donde el espiritu revolucionario parece que ))ha dejado rastros de su paso, introduci6ndose en todas las ))clases de la poblacion, estableci6ndose.en el seno de las fa))milias y apareciendo hasta bajo las formas del gobierno cole.)nial. IallAnse aun presentes y enouentran apologistas los re)cuerdos de cierta 6poca, y tampoco faltan .ap6stoles de las doc)trinas dela igualdad. El ejemplo de los motines y de las con))quistas de derechos A mano armada, produjeron A veces una s)ciega y deplorable emulacion en hombres que nada tenian que ))conquistar, y sus mAiximas han inoculado en algunos esclavos pun virus de sedicion, A cuyo progreso sirvi6 de aptidoto hasta >)ahora el bien estar general (2).> La organizacion de los tribunales, calcada sobre la de la metr6poli, puede reprimir las funestas tendencias contrarias al 6rden que la gran medida decretada supone; pero deseariamos mejor que este fuse resultado de las costumbres y de los hAbitos ya establecidos, como en las islas hritAni-as, que no de la coaccion legal.
Si las colonias francesas presentan malos elementos para la emancipacion de sus esclavos por los vicios del sistema agricola dominant y el atraso de la educacion, lo defectuoso del rAgimen moral aparece en la estadistica de a justicia (3), asi civil como criminal. El eximen detenido de los bechos reunidos nos ha
( ) Los explicamos en otra parte de nuestra obra.
(2) Informnies: cuarta publicacion, pig. 433.
(3) Primer trabajo publicado por el ministro de la marina y de las colonias, y que se refiere A los alios de 1831, I835 y 1836: Paris, 1812.




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dado A conocer los mismos males que deploramos antes, y que si en todas partes son consecuencia de una mala organizacion social, en las colonias parecen aumentarse con el vicio radical de los intereses individuales y la mala tendencia de la civilizacion de los negros. En efecto, el ndmero de delitos civiles presentados ante los jueces de paz y los tribunales de primera instancia, aparece mucho mas considerable en las mencionadas islas que en ]a metr6poli, y el ndmero de crimenes no solo es mayor en la clase libre que en Ia esolava, comparativamente A la poblacion de cada una, sino que la primera ofrece tambieun una mayor tendencia A los atentados contra las personas. Estos elementos, como se puede conocer, son malos precedentes, repetimos, para realizarla'emancipacion de los negros, que va haci6ndose cada vez mas necesaria, mas urgente, mas apremiadora, no obstante los resultados incompletos que est& ofreciendo en las Antillas inglesas. jDificil y complicada posicion, por cierto, la constituyen para la Francia los vicios inherentes al sistema colonial que ha seguido, el adelanto de la industria rivaltque ha creado y el progreso de sus propias ideas liberales y filantr6picas, que coloc6ndola al frente de la civilizacion moderna y de la reforma social que esperan los pueblos, la sefialan, sin embargo, el porvenir mas glorioso A que puede aspirar una potencia ilustrada y generosa I El mundo aguarda con desconfianza el 6xito de la politica inglesa, de la nacion patrona de los intereses materiales, y traspasando los limites de ese horizonte dudoso, se complace en confiar mas en la intervencion de ]a Francia para regenerar los intereses morales. Entonces la humanidad se darA el parabien por Ia cooperacion poderosa de las dos primeras naciones europeas en hacerlos compatibles; la una, perfeccionando el cultivo y la manufactura para que la producciorl resulte barata, abundante y al alcance de todos los consumidores; la otra, organizAndola sobre las bases de la justicia, A fin de que la miseria y la desventura dejen de ser el patrimonio de las clases trabajadoras.




CAPITULO VI.

SUMARIO. Reflexiones sobre la Isla de Cuba.-Resumen de las causas de sa atraso.-Necesidad de una reforma. -Condiciones ventajosas que para obtenerla reune.-Conclusion.
El cuadro que dejamos hecho del estado de las colonias inglesas y francesas, que con las espaiolas comprenden casi la totalidad de las posesiones europeas en el archipidlago americano, nos servirA para apreciar ahora la situacion de las ifltimas, y particularmente de la principal que es la isla de Cuba, objeto exclusivo deo la presente merforia. Dotada do elementos de produccion y de circunstancias de localidad que no reunen las otras, acreditada por la excelencia de sus frutos y la cualidad privilejiada de algunos, favorecida por un sistema liberal de comercio que ha establecido lazos de interns reciproco entre su adelanto y los intereses europeos y americanos, ilustrada y previsora para conocer los suyos; si el circulo que la rodea le aconseja la prudencia, el conocimiento de los recursos y fuerzas que posee deben fortalecer su confianza. Reasumiremos en pocas lineaslas causas que constituyen el primero, antes de discurrir sobre la extension de los segundos; y para ello nos bastara reunir los resultados que en diversas partes de nuestra obra hemos deducido de la imparcial discusion de los hechos. Los reduciremos A tres:
1.0 El sistema agricola y econ6mico do la isla de Cuba peca por los mismos vicios que dominan en todas las Antillas y en las demas colonias donde impera el r6dgimen de la esclavitud, sin que hayan alcanzado A modificar sus efectos, ni la riqueza del suelo, ni la beignidad del clima, ni la humanidad de los amos para con sus esolavos: porque la condicion de Astos, trastornando las leyes orgAnicas y racionales del trabajo favorece los abusos, arraiga los errores y entroniza la rutina, con la misma




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tenacidad que se opone 6 las mejoras 6 imposibilita la reforma instalAndose en su propio origen.
2.0 La produccion del azdicar de caria, que constituy6 la mas rica fuente de su riqueza, sufre ya los efectos de la concurrencia activa que le hacen otros paises sin que la baja experimentada en las cosechas de las colonias inglesas haya podido influir en alzar los precios que arruinan A los propietarios. Tres g6neros de produccion luchan contra la cubana, directa 6 indirectamente: la asidtica, la europea y la americana. La primera se halla en via de gran progreso por las ventajasque le prestan, ya ia buena organizacion colonial holandesa en Java, ya la baratura de las tierras, de los jornales y un vacio en las exportaciones para la metr6poli, que estA destinada A lienar la de la India inglesa: la segunda, fundada sobre la sana teoria agr6noma y la perfeccion de los m6todos, resiste contra todos los obsticulos que el r6gimen fiscal le impone, y no pudiendo desarrollarse alli pasa al norte y se estiende ventajosamente por las naciones que [a favorecen; la tercera procede de dos fuentes diversas, es A saber; del continente americano y del archipi6lago, pero en el dia merece lamar la atencion mas que por los puntos de su origen por la diversa condicion de los operarios que la producen; es decir, esolavos y libres. En la nueva concurrencia abierta a estos dos g6neros de produccion, la segunda parece decaer por varias causas que dejamos explicadas, al paso que la primera so sostiene sobre una base combatida y cuya supresion estA decretada. Pero silas dos azdcares de origen americano se presentan en el dia en una lucha desventajosa para ambas por circunstancias del todo diferentes; si la produccion de los brazos libres africanos en las Antillas ha decaido contrariando en la prActica los principios de la teoria, este singular fen6meno debe atribuirse A una consecuencia de la esclavitud y no A vicio alguno inherente al trabajo libre. Con el tiempo ballarA 6ste en las regiones meridionales del continente de Amdrica terrenos y condiciones propicias donde podrA desarrollarse, para cornpetir con la tiranizada produccion de la India y con la europea dela remolacha. Bajo ningun aspecto, pues, nos parece lison-




jero el porvenir de la produccion de azdoar en la isla de Cuba.
3* El sistema diverso adoptado por la Gran Bretafia para sus posesiones occidentales, la sancion de los gobiernos y los progresos de la opinion pdiblica hacen cada dia menos probable la conservation de la esclavitud en los paises que la sufren, mas por necesidad que por convencimiento de ventaja alguna. La isla de Cuba es tal vez la que desde tiempo mas antiguo ha reconocido la que le resultaria de prescindir de semejante elemento peligroso de produccion, y por lo mismo sus mas distinguidos patricios cooperaron i su tbrmino, recomendando el aumento de los brazes blancos que hicieran innecesarios los africanos. Prohibida ya la adquisicion de Astos y haci6ndose efectito el cumplimiento de los tratados, su ndmero debe disminuir en aquella posesion, y con ellos la produccion agricola si otra clase de operarios no reemplaza las bajas de los esolavos. AdemAs de las dos causas poderosas que cooperan en todas partes su disminucion, es A saber, la prohibicion del trAfico y el exceso de los muertos sobre los nacidos, existen otras mas poderosas en la isla de Cuba que en las demas colonias, cuales son la liberalidad de los amos sostenida per antiguas costumbres inherentes al carActer espafiol, que proporciona la emancipacion de muchos esclavos; la facilidad que 6stos tienen, favorecidos por la legislacion, para obtener la libertad pormedio de rescates parciales, y la loteria que el gobierno sostiene como impuesto indirecto y que en sus efectos constituye un medio frecuente de emanciparse. El concurso, pues, de estas causas, disminuyendo sucesivamente el ndmero de los esclavos, seria suficiente para destruir toda esperanza de conservar el sistema de cultivo fundado en ellos.
Parece, pues, incuestionable que A la conveniencia esencial de variarle por los males que ofrece, se une la necesidad impuesta por las circunstancias de la concurrencia y de la eman.cipacion. Algunas personas, temerosas de un cambio para el cual no se hallaban preparadas, fijan su vista en una gran potencia quo ofrece el amalgama monstruoso de la democracia y de la esclavitud, y confiadas en que los intereses alli compro-




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metidos no permitirAn A su gobierno el adherirse A la grande alianza europea en favor de la libertad de los.negros, imajinan hallar un apoyo en el sistemrna de resistencia que el mismo puede oponer A las medidas adoptadas contra la esclavitud. Pero esta esperanza es tan ilusoria como peligrosa: ya porque la isla de Cuba se encuentra en circunstancias muy diferentes para resistir, ya porque su mismo interns le aconseja ceder, ya en fin, porque los estados del sur de la confederacion americana si en el dia so oponen A ila libertad de sus esclavos, al convenir en la supresion del tr6fico sancionaron todas ]as cansecuencias inevitables que hicia ella conducen. A las causes activas que dejamnos bien explicadas se agrega en los Estados Unidos otra, que no solamente pondrA un t6rmino A la esclavitud sino que tambien harA desaparecer de su suelo la casta de color; A saber.: el sentimiento de desden con q'ue es tratada por la blanca, que si parece confundido con el menosprecio que la inspira la condicion esclava, resalta con todos los caracteres de la preocupacion cuando se funda en el color. Los negros lo saben y los blancos no lo niegan. La separacion establecida entre ambos existe permanente desde la cuna al sepulcro, y la misma religion, tan poderosa en a luel pueblo, tiene que separar sus temples para que cada raza preste adoraciones al Dios de la igualdad y de ]a tolerancia. Consecuencia de esta preocupacion fu6 por una parte el entusiasmo con que se prestaron los negros libres A emigrar de un pais que los menospreciaba, tan luego como las colonias inglesas organizaron y ennoblecieron el trabajo de sus hermanos, y de la otra la indiferencia y hasta el inter6s con que los blancos vieron hacerse esta emigracion (1). De consiguiente, nos parece que si aquel pais puede resistir mas tiempo la medida de la libertad general de sus esclavos, so
( Dos americanos, MM, Peck y Price, fueron delegados i la Guyana para instruirse sobre las venlajas que oblecniayn ls emigra-dos, con el fin de lavorecer su salida de los Estados Unidos. Testimonios recojidos en las Antillas inglesas, tercera publication, pig. 381, 390, etc.




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prepara para ello y no piensa en conservar la poblacion emancipada.
Entre tanto, la sustitucion del trabajo libre al trabajo forzado verificada en todas las colonias inglesas, de ser una tendencia de la opinion pas6 A ser generalmente considerada como un tbrmino al cual es preciso legar. La Francia, que por el n6imero de los esclavos de sus posesiones en las Antillas y la importancia comercial de 6stas parecia hallarse en tercera linea para la emancipacion, ha avanzado A la segunda colocAndose en pos de la Gran Bretafia para llegar A igual resultado mejorando los medios; porque en todas partes la terminacion del trAfico africano va pareciendo tan inevitable, como precaria la existencia del sistema vicioso que el gobierno ingls trata de sustituirle. Si aquel fu6 proscripto cediendo los intereses contrarios que eran hasta cierto punto respetables por la sancion que les habia prestado la ley y la costumbre, el nuevo ensayo de arranoar A las regions africanas su poblacion ignorante para someterla sobre una tierra extraia A las condiciones de un contrato, se hundirA sin ser combatido, ante el horror que inspire A los pueblos amantes de la humanidad y de la justicia. Ademas, contra el proyecto de civilizar la raza negra seguido con empeiko por la nacion britAnica, debemos decir francamente que creemos pasarAn muchos Tios, y tal vez un siglo, antes que aquella consign hacer variar los hAbitos, la indole y el character del a raza negra, hasta organizarla y constituirla con todas las condiciones exijidas porel sistema moderno de la produccion y de los consumos: al paso que la raza europea las reune ya como normales y sin esfuerzo las devuelve en oualquier pais donde se halla. Meditando sore Is emancipacion, considerada bajo este punto de vista, nos parece que la verdadera rehabilitacion del cultivo colonial serA tan dificil de obtener de un cambio en la condicion de los negros, como fAcil de conseguir reintegrando en su egercicio 6 los blancos que le fundaron. Si se mira la misma libertad bajo el aspecto de la cultura y de la civilizacion africana, nos parece tambien que no es sobre un suelo extranjero donde debe ensayarse, sino en el pais que dib




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origen A la raza, porque alli encontrari las simpatias y los seatimientos de la patria, del cielo, de la familia, bases verdaderas para establecer la mejora social de un pueblo atrasado. Por el contrario, la circunstancia de haberle tiranizado en las Antillas nos parece un fatal precedente para funidar sobre el mismo suelo un pacto de alianza fraternal- con los antiguos amos, y esta idea, trasladAndonos al porvenir, debilita nuestras esperanzas sobre la union de los blancos y de los negros en las islas del archipi6lago americano. El sistema de emancipacion y de colonizacion adoptado por la Gran Bretafia, tiende directamente A asegurar d los segundos la propiedad de aquellas; el que nosotros recomendamos afirmaria el imperio de los primeros. Sometemos estas predicciones al ex6men imparcial de los hombres pensadores, con la esperanza de inclinar la opinion hicia el sistema que recomendamos en favor de las ricas posesiones espalolas en el mar de Jas Antillas. Pero al mismo tiempo no podemos dejar do insistir sobre la urgencia que hay de decidirse tambien on favor de la emancipation de los eselavos, para destruir en su raiz el g6rmen continuo de inquietud y zozobra que existe en aquellos paises, y que hace y harfi irrealizable toda medida trascendental de reforma. Declarado ya como transitorio el estado de esclavitud, todo serAn recelos interim ella subsista. Sobre una base de desconflanza no es posible f construir un sistema permanente; per el contrario, tan luego como la propiedad se halle afianzada sobre los s6lidos cimientos ^ de la europea, y que bayan desapareoido los temores de la esclavitud, acudirAn los capitales A emplearse en las vastas empresas de seguro 4xito con que brindan tan ricas posesiones.
La existencia politica y econ6thica de las Antillas no debe depender ni de la esclavitud de una raza ni de la aplicacion violenta de sus fuerzas. Pas6 felizmente el tiempo en que semejante error se hallaba constituido en principio, que derroc6 la experiencia dolorosa de la larga infancia colonial. En el dia debe promoverse el desarrollo adulto do aquellas posesiones por medio de una organizacion semejante A la europea, mejorada aun por las circunstancias ventajosas para el trabajo y la
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produccion que ofrecen unos paises, tan favorecidos del cielo como contrariados por el hombre. Nosotros que, en el odio que tenemos a la esclavitud y on la guerra que le declaramos, mas que el convencimiento de las penas que puede imponer at negro embrutecido, nos decide el horror A la degradacion moral A que arrastra los blancos; nosotros, que en el tArmifio de aquella, masque el bien temporal del corto nfimero de africanos que fueron trasplantados, queremos asegurar la prosperidad de los Antillas; nosotros, en fin, que en la situacion presente de les propietarios de esolavos vemos claramente un estado de zozobra alarmante, que solo puede terminar con la causa que le mantiene, que es la misma esclavitud, nos esforzamos en combatir esas vanas esperanzas de conservarla, tan enemigas del Sreposo de las colonias, como mal apoyadas en d6biles cimientos para que su existencia pueda ser largo tiempo nociva.
Creemos haber trazado el cuadro field de Ia posicion presente de las Antillas en general y de la isla de Cuba en particular, caminando todas A una nueva organizacion social, aunque por caminos diversos, pero venciendo el primer obstAculo. que es el trabajo forzado. Hemos visto tambien que no son iguales las condiciones en que todas se encuentran para operar el cambio, y que las primeras que le ban ensayado, no pudiendo satisfacer Sla vez las exigencias del mercado metropolitano y las reclamaciones del propietario colonial, tuvieron que recurrir A medios contrarios A la felicidad de la raza que se proponian mejorar, y A Ilevar el elemento preciso para la produccion del azdcar, de las mismas costas donde so hacia el trAfico proscrito, al paso que otras, temerosas de seguir un ejemplo semejante, retardan el momento de la libertad y esperan disminuir los inconvenientes con la dilacion. La causa de estos so encontrarA fAcilmente en la necesidad que parece haberse reconocido del anxilio de brazos africanos para cultivar la caila en las Antillas inglesas. No nosatrevemos A decir hasta qu6 punto sea imperiosa 6 imprescindible en aquellas posesiones; sus habitantes lo afirman y el gobierno lo ha reconocido. Sin embargo, esta opinion no es tan general en las Antillas francesas, como lo demuestra




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su misma historia, varios escritos notables (1) y un proyecto recientemente presentado al gobierno para la reorganizacion de aquellas posesiones, fundAndola en un grande aumento do la poblacion blanca aplicada al cultivo con mdtodos perfeccionados
(2). Las circunstancias del clima de la isla de Cuba, que determinamos bajo todos aspectos en un capitulo especial de nuestra obra, unidas a las que ofrece el origen meridional de los europeos que emigran 6 sus campos, hacen compatibles las tareas que estos requieren con la conservacion de la salud de aquellos. Al considerar las areas coloniales, deben distinguirse las que exigen una fuerza material considerable de las que imponen un trabajo constante, atento y esmerado. Las que son exigidas para los fuertes trabajos del desmontc, del desague del terreno, de las dificiles labores de un suelo inculto y de las cosechas de la caia, pueden ser ventajosamente desempafiadas, la primera por el 9rubbrer, mAquina inventada en los Estados Unidos, que tala los bosques y arranca los Arboles con una admirable celeridad; la segunda por medio del excavator, ideado en Demorari, donde se aplica para abrir zanjas de desagUe; las terceras con los instrumentos de gran cultivo y con el arado de vapor, ensayado ya en la Guyana, y las iltimas se operarain con sencillez con el auxilio del carro de trasporte (cane carrier), que mencionamos mas adelanto (3). Para los trabajos de la segunda clase, que exigen mas constancia 6 inteligencia que fuerza muscular, son tan A prop6sito los europeos aclimatados como in6tiles los esclavos y defectuosos los negros libres, que hasta ahora participan de la indolencia 6 inconstancia do su raza. La experiencia tiene confirmada en todas las Antillas esta distin(1) Vase con especialidad la obra citada de M. Victor Schoelcher, pbg. XXX y siguientes.
(2) Etudes et avant-projet d'une institution financibre, ayant pour but de d6belopper le commerce maritime et de faciliter la rdorganisation des colonies franvaises: Paris 1842. Este project fue redactado per M. Jules Lechevalier.
(3) Capitulo de Agricultura.




cion, pues muchos cultievos menores se practican alli por blancos, que cuando esthn aclimatados trabajan tres veces mas que un numero igual de negros (1). Los ejemplos son mas notables en las posesiones espaiolas.Puerto Rico debe so produccion, masque al corto nimero proporcional de esclavos, -A los ciento noventa mil descendientes de espaioles y esto explica por qu6 una poblacion de origenafricano tan reducida como la que alli existe, da seis veces mas productos que otra igual en las denas islas. Semejante 6 aquella raza europea y mezelada que parece ya indigena del suelo de Puerto Rico, es por su vigor y energia la de los campesinos de Cuba, quo heredaron de sus ascendientes, montalieses, gallegosy canarios, la fuerza, la constancia y la sobriedad, que les permite dedicarse al ejercicio material del cultivo y a las mas pesadas tareas del campo, resistiendo los rigores del clima con una energia que sorprende al africano. Las estancias y los potreros presentan infinitos ejemplos de trabajo activo desempeiado por brazos de origen europeo, y en mayor escala todavia las vegas de tabaco, que por exigir un \grande esmero y una atenta asiduidad reclaman del blanco estas ualidades, que no era posible desarrollar en el negro esclavo. esde los primeros tiempos, el interesante cultivo de aquella planta se present6 como asociado con la libertad del hombre, y desdefiando los auxilios de brazos envilecidos, pas6 por todas las Apocas fatales de su historia hasta legar A nuestros dias pr6spero y vigoroso. Guando un cambio social en la condicion de los cultivadores amenaza mas 6 menos los demas frutos de la produccion colonial, el tabaco cubano no solo no le teme, sino que espera encontrar en 61l elementos para mayor prosperidad. Centenares de leguas de terrenos yermos Alas mArgenes

(1) Informes: cuarta publicacion, pig. 84 y 148.
(2) Idem: tercera publicacion, pAg. 244.




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desiortas de los rios esperan este cultivo, en favor de ouya extension se reunen de un modo singular el gusto de los consumidores de todo el mundo y la avaricia del fisco, sin escitar quejas A ninguna industria ni reclamaciones de ningun productor.
La isla de Cuba, pues, mejor quo ninguna otra Antilla, debe esperar dela organizacion del trabajo libre un inmenso desarrollo para su agricultura y economla rural, pues no solo podrA conservar mucha parte de sus grande cultivos de caia y de caf6, y dar una inmensa extension al privilegiado del tabaco, sino tambien admitir en el nuevo sistema la produccion de carnes y la de materias primeras para la industria europea. El algodon y la seda (1) se hallan en este caso, sin contar con el producto de sus ricas minas, ya considerable y susceptible aun de mayor incremento.
La reforma que recomendamos supone el establecimiento de una bien calculada empresa de colonizacion con recursos adecuados para operar los fuertes trabajos del desagiue, la labranza y las comunicaciones, indispensables para dar valor A la propiedad territorial y predisponer el suelo para el sistema de cultivo perfeccionado. Una de las condiciones precisas para el 6xito del de la caila, debe ser su independencia de las tareas de la fabricacion del azicar, que ninguna analogia tienen con las agr6nomas, son excesivamente costosas para multiplicarlas en cada finca, complican su gobierno y administracion y obligan A cultivar siempre en grande una planta que se presta perfectamente A serlo tambien en pequeoio. Para ello, la isla de Cuba no tiene mas que hacer sino imitar la nueva organizacion del trabajo adoptado en la pr6spera colonia holandesa de Java, donde con corto ndmero de grandes ingenios 6 fAbricas de azicar, ricamente provistas de los c61ebres aparatos de Derosne, fabrican toda la caiia cosechada, que excede de cuatro
(1) En el capitulo Agricultura de la Historia general dams las razones de la importancia que podrA alcanzar este nuevo cultivo.




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millones de arrobas. Esta independencia del cultivo y de la elaboracion fue aconsejada en ]a isla de Cuba (1), donde se hallan muchoe ejemplos semejantes en los otros. ramos de su industria agricola. El cosechero de tabaco vende la hoja al fabricante, y algunos pequeiios productores de caf6 envian su grano al cafetal vecino, no obstante que las manipulaciones exigidas por estos frutos sean infinitamente mas simples y econ6micas que nlas de la caia y hasta fAciles de ser desempeiladas en la casa del labrador. Por ltimo, acabamos de leer propuesto el mismo sistema en el proyecto citado por las colonias francesas.
El cultivo por medio de brazos blancos, organizado sobre las bases que acabamos de indicar, es el anola firme de salvacion que tienen las Antillas espafiolas y de que mas 6 menos carecen las extrangeras: sin embargo, no-desconocemos la dificil posicion en que las enouentran, ya por la vecindad de islas pobladas con la raza africana, que en una de ellas conquist6 sus derechos y se erigi6 en nacion independiente, que en otras le fueron concedidos bajo el protectorado de un gobierno poderoso, que no se arrepiente de ello, y que en las restantes se acerca A obtener la misma ventaja; ya por no hallarse predispuestas para el cambio de organization, que exige, ademas del convencimiento y energia en los habitantes, eficacia, auxilios y decidida cooperacion de parte de la metr6poli, apenas restablecida de guerra. civiles y ocupada en los medios de Ilevar A feliz t rmino su larga y contrariada revolution. Pero el convencimiento mas intimo que pueda tenerse de estas circunstancias, creemos tambien que aconseja un esfuerzo de decision para salir de tan precario estado, venciendo ]a indolencia que funestamente sostienen de una parte esperanzas vanas de la continuacion del bistema de la esclavitud, y de la otra un temor infundado de ruina por consecuencia de la libertad. Reconocida, pues, la imposibilidad de mantener el primero, nos pa(i) Memorias de la Sociedad patri6tica de Ia Habana: segunda serie,




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rece urgente el ocuparse en fundar la segunda, tanto mas, cuanto las dos islas que restan A la Espaila de sus antiguas posesiones americanas, ofrecen condiciones las mas felicesy verdaderamente excepcionales para introducir la reforma.
El plan completo de reforma que naturalmente se desprende de las consideraciones precedentes, exigiria la exposicion detallada de todas sus partes, que estamos prontos A hacer si el pdblico y elgobierno acogen favorablemente 1o que dejamos escrito. Desgraciadamente, y porefecto ya de loscompromisos peninsulares, ya de un desden incalificable en los gobernantes, se ha dejado trascurrir mucho tiempo desde la 6poca en que debi6 comenzarse la reorganizacion econ6mica y social de nuestras colonias y la presente, en que la dificultad de verificarla es igual A la urgencia de hacerla. La supresion del trAfico negrero; el incremento que ha tpmado la poblacion esclava; las ideas de que se halla poseida; los temores que manifiestan los propietarios; las exigencias de una nacion sagaz y poderosa; las opiniones equivocadas que entre nosotros cunden; la falta de estudios profundos que debi6haber hecho el gobierno, y el desden con que el mismo ha oido las indicaciones prudentes de la experiencia ilustrada, hicieron perder un tiempo precioso, durante el cual hubiera sido ficil preparar los medios de salvar aquellas ricas posesiones.
Por nuestra parte, aunque castigados siempre con la indiferencia y el silencio, si no con la enemistad y la calumnia no hemos cesado de advertir, de aconsejar y de predecir, ya pfiblicamente por medio de la prensa, ya privadamente por medio de la correspondencia epistolar. Si algun dia se consuma la catistrofe, imprimiremos un resAmen de todos los esfuerzos que con tiempo hicimos para conjurarla, y se verh que de nuestra parte nada omitimos en favor de nuestros hermanos de ultramar.
Tantas advertencias infitiles, tantas exhortaciones est6riles, dejarbn A lo menos nuestra conciencia tranquila; mas no podremos impedir que un resultado tan lamentable, en cuya riste cooperacion han tornado parte, por su indolencia y deaden,




--88-hombres distinguidos de todas las opiniones politicas; no podremos impedir, decimos, fortalezca nuestra creencia de que asi como existe para los individuos un t6rmino providencial, el dedo de Dios tiene marcado otro para las sociedades humanas.
Madrid y febrero de 1845.
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