Citation
Cuba en 1860

Material Information

Title:
Cuba en 1860 o sea cuadro de sus adelantos en la población, la agricultura, el comercio y las rentas públicas ; suplemento a la primera parte de la Historia política y natural de la isla de Cuba
Creator:
Sagra, Ramón de la, 1798-1871
Place of Publication:
Paris
Publisher:
L. Hachette y Ca.
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (282 pages) : ;

Subjects

Subjects / Keywords:
Economic history ( fast )
Travel ( fast )
Description and travel -- Cuba ( lcsh )
Economic conditions -- Cuba ( lcsh )
Statistics -- Cuba ( lcsh )
Cuba ( fast )
Historia económica ( qlsp )
Viaje ( qlsp )
Genre:
Estadística ( qlsp )
statistics ( marcgt )
Spatial Coverage:
Cuba

Notes

System Details:
System requirements: Internet connectivity; Web browser software.
General Note:
Errata: p. 282.
Statement of Responsibility:
por d. Ramón de la Sagra.

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Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Special Collections
Rights Management:
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Resource Identifier:
035640919 ( ALEPH )
904957582 ( OCLC )
Classification:
HC157.C9 S3 1863 f ( lcc )

Full Text



Biblioteca de
ALBERTO PARRE&O




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CUBA EN

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186)

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CUADRO DE SUS ADELANTOS
EN LA POBLACION, LA AGRICULTURA, EL COMERCIO Y LAS RENTAS PUBLICAS
SUPLEMENTO A LA PRIMERA PARTE
DE LA HISTORIA POLITICA Y NATURAL I)E LA ISLA DE CUBA POR
D. RAMON DE LA SAGRA

EDICION AUMENTADA CON EL CENSO DE LA POBLACION EN 4861
PARIS
EN LA LIBBERIA DE L. HlACHETTE vYO
BALUARTE SAINT-GERMAIN
MIDCCLXIII
PAn(t, mpRALLE DE E RFURT Aq@Y, I
CALLE DE ERFURTH, I







INTRODUCCION
besde que publicdmos, el afio de 1842, los datos relativos 4 la historia econ6mico-politica de la Isla de Cuba, este pais, notable por su posicion y riqueza, no ha cesado de prosperar en todos los ramos de que esta se compone. La extension que tomaron los cultivos, la progresion que ha ofrecido su comercio, el incremento que han presentado sus rentas, forman realmente un especticulo admirable y hasta cierto punto sorprendente, cuando se consideran los obsticulos contra los cuales ha luchado. Pero en esta parte, los pueblos en el curso de su civilizacion, se parecen 4 los cuerpos desprendidos desde una altura; cuyo movimiento se acelera en progresion creciente por el propio efecto de su caida. Asi como la atraccion terrestre es la cauha del fendmeno fisico 4 que acabamos de aludir, parece que una inmensa y desconocida atraccion moral acelera el movimiento de las sociedades, una vez lanzadas en la via del progreso, sin que sean suficientes 4 detenerle los obsticulos mas poderosos que hallen en su camino.
Dificilmente se mencionari, en la historia, otro pueblo que ofrezca, de un modo tan notable como la Isla de Cuba, el hecho interesante 4 que venimos de aludir; y por esto es que, considerando detenidamente la naturaleza perturbadora de las causas que se reunieron para su retroceso, no puede uno desprenderse del sentimiento de sorpresa que engendra su victoriosa lucha.
Entre aquellas figuran cuatro de naturaleza muy diversa, pero tal vez de muy semejante accion paralizadora; procedentes respectivamente, de su poblacion trabajadora, de la natureza de su mas valiosa produccion, del estado politico de la metr6poli y de las tendencias invasoras del pueblo emprendedor vecino.
La primera de estas causas, inherenie en cierto modo i la constitucion social de aquel pals, viene de antiguo anunciando 4 sus cultivos y 4 su industria, una transformacion econdmica, garantia de su estabilidad futura. Engendrando temores y zozobras continuas, ha precisado 4 hacer esfuerzos incesantes de aplicacion y de perseverancia, de ciencia y de economic, sustituyendo el cilculo
I




2 INTRODUCION.
previsor i la rutina paralizadora, la fuerza mecinica ilimitada de las mniquinias a la precaria de los brazos, la perfeccion de los aparatos modernos ( la irregularidad costosa de las manipulaciones antiguas. Por estos medios pudo la Isla de Cuba, no solo conservar su produccion azucarera, sino aumentarla en una proporcion asombrosa, no obstante ver disminuir diariamente el element trabajador con que intes contaba de un modo ilimitado.
La segunda causa, procedente de esta misma produccion azucarera excitada en cien partes del globo por un consumo progresivo, suscitaba ila Isla de Cuba otros tantos rivales y concurrentes poderosos, mas favorecidos que ella por las condiciones sociales de la poblacion y por las mas fecundas aun de la ciencia aplicada. Hubo momentos critics, en su reciente historia, en los cuales parecia incontestable la pr6xima decadencia del cultivo de la caTia de az'icar en el suelo cubano, al verle amenazado por rivales activos e inteligentes en la India, en el Brasil, en Europa, y estrechado de cerca por la grande transformacion del trabajo forzado en trabajo libre, en las vecinas colonias de la Gran-Bretafia. Pero en este como en otros muchos fendmenos econdrmicos y sociales, el hecho ha protestado contra los calculos previsores de la teoria, no porque esta sea realmente menosexacta que aquel, sino porque de ordinario el hombre elimina de sus raciocinios una porcion de elementos desconocidos 6 mal apreciados. Lo cierto es que la produccion azucarera cubana, ha luchado con ventaja contra todos sus poderosos rivales, sin que hubiesen sido capaces de detenerla, ni la baratura de los jornales en la India, ni la fertilidad y abundancia de los terrenos en el Brasil, ni los sorprendentes adelantos de la ciencia en Europa, ni las pretenciosas y filantrdpicas reformas introducidas por la Gran-Bretaia en sus colonias.
La tercera causa, de un 6rden mucho mas elevado y complexo, tuvo su origen en las continuas perturbaciones politicas de la metrdpoli, que impidieron varias veces al Gobierno, el ejercer la activa proteccion y el ilustrado fomento que la Isla de Cuba reclamnaba. Los cambios ministeriales fueron tan frecuentes, las opiniones tani variadas, las tendencias tan contradictorias, que era dificil for. mular un plan bien combinado de reformas tiles y mucho mas el que en Madrid se fijase la atencion requerida, en los asuntos de una posesion lejana. Asi result debilitadhI la mision protectora del Gobierno supremo. Pero eran tales las condiciones vitales de la Isla de Cuba, tan vigorosos los elementos de su prosperidad, tan ilustrado el zelo y el criterio de sus habitantes, que el movimiento progresivo continue su marcha accelerada independiente del lejano impulso que faltaba y que suplieron las mencionadas circunstancias y cualidades.
La cuarta causa, que podia haber sido funesta paralizadora de la prosperidad cubana, tuvo su origen en las pretensiones ambiciosas de un pueblo nuevo, cuya conduct contradictoria parece impulsada por la fiebre de un progreso afortunado mas bien que dirigida por la prevision de un tbrmino tranquilo i su aturdida carrera. Sin haber siquiera ensayado resolver los dificiles problemas sociales que abriga en su seno, y que tienden i complicar su mismo prodigioso desarrollo, aspira a dar mayores proporciones al coloso federal de sus Estados, despreciando los derechos adquiridos por los vecinos, y mostrindose mas desp6tico que democratic en sus pretensiones invasoras. Empero las asechanzas que osadamente dirigi6 contra la Isla de Cuba, no alcanzaron tampoco ai perturbar en esta el curso de sn natural progreso, al paso que la ofrecieron una nueva




INTibOIDUCCIN.

ocasion de probar al mundo el vigor tie su existencia, cuando en medio de tantas contrariedades adelanta y prospera..
La enumeracion y la determinacion-de las cuatro causas que pudieron influir en la decadencia de la Isla de Cuba, y 4 cuya funesta influencia ha resistido, puede sugerir materia para muy serias reflexiones; pues la prudencia aconseja 4 los pueblos, garantirse contra los accidentes paraliza(lores 6 destructores que puedan amenazarlos. Tal es el deber de los Gobiernos previsores y la mision de los hombres pensadores 6 impar'ciales que, en sus meditaciones sobre la marcha desigualmente acelerada de las naciones en la ancha via de la civilizacion general, distinguen las causas p)erturbadoras que pueden desviar su curso de la 6rbita racional que deben seguir.
Considerando bl adelan o intelectual que ha alcanzado la Europa, los medios minateriales que posee, los cambios que exige el sistema politico y econ6mico de las naciones que la forman; reflexionando en ia falta de armonia que ofrecen las instituciones y las necesidades de la generacion presente; el progreso intelectual de los pueblos y la satisfaccion de los derechos que han proclamado; los medios podilerosos deproducir y los medios exiguos de gozar; y comparando con este estado, estas condiciones y estos elementos, las circunstancias correspondientes en la America en general, no es dificil preveer y vaticinar grandes y prdximas perturbaciones ocasionadas por la diversidad que ofrecen ambos pauses, en minedio de tendencias semejantes inspiradas por el espfriti comun de la epoca.
En efecto, apinas se hallen en contacto mas frecuente 6 inmediato las dos fracciones de la humanidad que habitan la America y la Europa, no podr4in menos de accelerarse los cambios reciprocos que mutuamente necesitan, dando la primera los elementos materiales para la vida de la poblacion y de la industria, que alli abundan, y recibiendo con las conquistas de una civilizacion antigua, el principio vivificador de las creaciones humanas. De este modo, las dos regiones cooperarin unidas a resolver el inmenso problema del trabajo, dependiente de los dos elementos, mrateria e inteligencia, desigualmente distribuidos hasta ahora en los pueblos de ambos mundos.
Cuanto mas se reflexiona en los rApidos fendmenos que se suceden, mas se convence uno de que los pueblos americanos en general, y mas particularmente los de origen espariol, se hallan invitados 4 tomar una parte activa, para dar un nuevo y vigoroso impulso al movimiento civilizador que hasta ahora siguieron con lentitud. Asi podrin sacar partido de sus inmensos y naturales recursos, adoptando en su completa unidad transformadora todo el' vasto sistema de produccion aglicola y manufacturera que ha descubierto la ciencia, y para cuya introduccion integral se hallan mil obsticulos en las viejas naciones de Europa. Esta, al propio tiempo, derramard sobre aquellas desiertas cuanto f6rtiles regiones, el exceso de poblacion, que no puede alimentar su suelo depauperado por un antiguo 6 incesante cultivo que la enviard despues los frutos variados de su productivo trabajo.
Estos grandes cambios entre las creaciones naturales intelectuales, recibir4in su completo desarrollo con las comunicaciones directas que, en direcciones paralelas y por distintas latitudes, se proyectan entre los mas apartados continentes; de las cuales la mas central, que de una




INT lODUCCION.

manera desigual y costosa se verifica ya por el Istmo de Panama, encuentra en su camino la interesante y rica posesion espailola, objeto de nuesitros predilectos estudios.
Pero no son las consideraciones solas de su posicion geogrifica las que destinan la Isla de Cuba figurar de un modo notable en las fuituras escenas comerciales, pues las resultantes de las consideraciones politicas y econdmicas que dejaimos indicadas, la sefialan tin lugar todavia mias importante en el drama social que preveemos. Desgraciadamente las evoluciones de la ley hist6rica de la humanidad, tanto en el progreso material como en el intelectual de las naciones, no se operan de un modo regular y tranquilo, independiente de la accion perturbadora de las pasiones humanas; y las dominantes en una porcion considerable de la America, ai que intes hemos aludido, hacen temer que el curso de aquella ley se compliqtie con una lucha entre los grandes intereses econrdmicos y las tendencias polfticas del viejo y del nuevo mundo. La Isla de Cuba, colocada entre ambos, estai, pues, Ilamada figurar bajo los diversos y complexos aspectos que toda cuestion adquiereinecesariamente en el dia, y hicia los cuales conviene llamar la atencion de los pueblos europeos mas inmediatamente amenazados de los resultados de semejante lucha.
No es este, sin embargo, el fin que nos hemos propuesto en la Seccion politica que publicimos en el afio de 1842, ni en la obra que redactimos ahora. Nuestro objeto es mas modesto, mas proporcionado i nuestras fuerzas, mas andlogo con nuestra posicion social; pues se concreta a reasumir y 6 presentar los datos indispensables para los cilculos y las decisiones mas trascendentales y previsoras, a que acabamos de aludir. Pero como el destino 6 fin capital de un trabajo debe influir en su redaccion, no dudamos que el nuestro ofrezca los caractdres de esa tendencia previsora y organizadora, que creemos tan necesatia como urgente en las deliberaciones y providencias que reclaman 6 la vez el estado econ6mico-polftico l intelectual de la Isla de Cuba. Blajo este aspecto, creemos cooperar 4 un resultado itil, que, esperamos, nos asegurari el aprecio del pais a que se refiere.




HISTORIC
ECONiiOMICO-PO0LITICA
DE
L.A ISLA DE CUBA
CAPITULO I
POBLACION
El trabajo que vamos d presentar, sobre la poblacion cubana, no sera una repeticion del que publicimos en la primera edicion de 1842, adicionado con los datos posteriores, sino una refuindicion completa de todos los elementos numdricos antiguos y modernos en un solo capitulo; pues se puede comprender que debemos eliminar de 41 todas las proporciones que ent6nces deducimos, para reemplazarlas con las nuevas que nos suministren los recientes guarismos de la poblacion.
Para la mayor claridad en la exposicion de lo que nos proponemos decir, lo dividiremos en dos partes; presentando en la primera las reflexiones que nos sugiera la comparacion de los Censos entre si, y en la segunda los resultados principales del lltimo. Abreviaremos todo lo posible, para no ocupar en el Capitulo presente mas espacio del indispensable, y dejar todo el mayor posible para los siguientes.
Como se veri por los Censos de la poblacion cubana, cuyos reslmenes nos servirain de punlo de partida, la actual division de la Isla no es la misma que existia hace pocos afios. En lugar de los tres Departamentos occidental, central y oriental, que 6ntes formaban la primera gran division dcl territorio, se conocen en el dia solo dos, denominados occidental y oriental, ai los cuales, por lo tanto, debemos referir todos nuestros cdlculos y reflexiones.
Pero no ha sido solo la division primaria 6 capital de la Isla de Cuba, la que tuvo variaciones, sino que estas se hicieron extensivas, y con cierla frecuencia, i las divisiones mas subalternas de segundo, tercero y cuarto 6rden, que constituyen las jurisdicciones 6 partidos, los distritos y los cuartones. Despues de muchos y variados arreglos, la division civil del territorio cubano no se halla definitivamente constituida; pero sabemos que en el dia, esta necesidad es una de las que han fijado mas la atencion de la ilustrada primera autoridad de la Isla.
Los principios 6 consideraciones que, en los pauses de antigua civilizacion, sirven de base para establecer una division territorial, carecen, en su mayor mnimero, de fijeza en los pauses nuevos, donde la marcha de los progresos diversos, sigue progresiones de una rapidez enorme 4 incesante. Exceptuando




0 POBLACION.
las circunstancias topograficas y orogrificas, que son permanentes, pero cuya importancia es modificada tambien por los caminos de hierro, que borran del mapa administrativo las divisiones naturales, todas las demas se encuentran, en los pauses A que aludimos en general y en particular en la Isla de Cuba, en un estado tal de cambio incesante, que no permite conservar, por un largo periodo, a una determinada comarca 6 porcion de territorio, utin grado igual de importancia por su poblacion, su agricultura, su comercio 6 su riqueza. Parajes hay en dicha Isla, cuya importancia era, hace pocos afios, enteramento nula, y que en el dia el progreso agricola y comercial ha precisado a 'subdividir en varias ricas jurisdicciones de primer 6rden.
Estas reflexiones sobre la dificultad real que existe en laI lsla de Cuba, para constituir definitivamente su division territorial, en nada disminuyen la importancia y la necesidad de hacerla; para lo cual nos parcce que pueden stiministrar suficiente luz, el desarrollo obtenido ya en la poblacion y el cultivo, el conocimiento que se tiene del futuro sistema de comunicaciones fdrreas, que facilitan la administracion y el gobierno de jurisdicciones extensas, populosas y lejanas de Las capitales, y la larga experiencia, que debe haber dado Ai conocer, todo el mecanismo de las relaciones que existen entre ellas y dichios centros.
Pero no es solo su falta de fijeza y los defectos que todo el mundo conoce en la division territorial civil de la Isla de Cuba, lo que hace preciso un cambio, sino ademas su falta de armonia con las otras divisiones que, por la diversidad de las atribuciones sociales, se reconocen en la Isla. Tales son, la division militar, la maritima, la judicial, la eclesidstica y la administrativa de la hacienda pidblica. Todas estas divisiones territoriales son diversas entre si; y no como i primera vista pudiera sospecharse, por la extension absoluta de las fracciones y la mayor 6 menor subdivision de ellas, sino por la falta de coincidencia en los limites; de tal suerte que hay juzgados que entran en fracciones de las civiles, y parroquias formadas de porciones de distritos diversos.
En los capitulos respectivos do esta obra, tendremos que dar noticia de esta diversidad de divisiones territoriales, cuyos limits, desgraciadamente, tampoco son geom6tricamente precisos: y comenzaremos ahora por enumerar las jurisdicciones en que actualmente se considera subdividida la Isla de Cuba, en cada uno de sus dos Departamentos. Omitimos, en el estado no VI de esta edicion, el indicar los distritos en que cada jurisdiccion estaba dividida, por que han variado en estos iltimos tiempos. Habiendo de hacer uso, en el curso de esta obra, de los datos relativos i la poblacion de las jurisdicciones, la indicamos, en sus tres grandes condiciones, de blancos, libres de color y esclavos, conforme al tltimo Conso de 1861.
Dejando para luego la exposicion de los datos numdricos relativos i la poblacion cubana, que nos suministraron elementos para muchos cdlculos y reflexiones, creemos convenient hacer preceder el trabajo estadistico que hemos redactado, de algunas reflexiones sobre la naturaleza y las condiciones de las diversas razas que formnan aquella. Estas reflexiones, como se veri, son un indispensable preliminar para discutir los complicados problemas de la prosperidad cubana.
En efecto, la resolucion del que ofrece la poblacion, en los paises nuevos donde la tranquilidad y la riqueza dependen de ella, es una de las mas dificiles y complicadas que pueden presentarse A la mente del filosofo observador y del hombre de estado. Esta dificultad y esta complicacion aumentan por efecto de las condiciones nocivas que la imprevision, y d veces la necesidad, introdujoron on los tdrminos de la ecuacion social que formula el problema; clementos funestos que no es dado climinar y con los cuales, al contrario, hay que contar, en el curso de todas las combinaciones que preceden A la resolucion.
Concretando estas generalidades, para hacerlas mas perceptibles, al pais que en esta obra nos ocupa, hallamos desde luego el problema de su poblacion complicado con el elemento esclavo, eminentemente perturbador de toda combinacion racional en favor de un progreso estable y duradero : y no obstante, hay por desgracia que contar con l61, no solamente porque existe y no es posible suprimirle de la noche i la mailana, sino porque ha creado intereses enormes, ha arraigado costumbres y praicticas constantes, que tampoco es dable cambiar de repente, puesjustamente en ellas y no obstante los vicios de que adolecen, estriba el gran principio productor del pais :.el trabajo.
Desde luego la cuestion se presenta bajo dos fases diversas, como todo aquello que, en el 6rden social,




POB L ACION.

es progresivo hicia el mejoramiento, i saber : L lo que en el dia es la poblacion cubana; 20 lo que debe ser.
La primera faz de la cuestion comprende dos partes : una puramente estadistica, de constatacion de hechos; otra de deducciones de ellos, bajo todos los aspectos de origen, de fuerza, de inteligencia, de aptitud y do moralidad, como la poblacion puede ser estudiada.
La parte estadistica, podemos estudiarla, y ya en otra dpoca la hemos estudiado, en los Censos de la poblacion y en los estados de su movimiento anual. Despues de la 6poca en que publicamos varios resfmenes, se han verificado otros trabajos en la Isla de Cuba, de los cuales vamos a dar cuenta, comparindolos con aquellos. Desgraciadamente no podemos fijarnos mucho y como deseariamos, en esta parte de nuestra obra, por la escasisima confianza que nos merecen los datos oficiales publicados hasta el dia. Todos los Censos, exceptuando el iltimo, adolecen del defecto capital, y fecundisimo en errores, de su formacion durante largos periods, cuando esta debe ser simulti nea en una misma hora; aparte de los consiguientes A la diversidad de agentes empleados y i la falta de idoneidad en los mas.
De estos vicios han resultado defectos tales, que no han podido siquiera explicarse; destruyendo asi la confianza parcial que esta clase de documentos inspira siempre, en los pauses poco adelantados en la prActica estadistica.
La poblacion cubana, como es sabido, esti formada hoy dia de tres razas, muy distintas; a saber : la europea-latina, la africana y la asidtica. La condicion social de la primera y de la tercera, es la LIBERTAD; el mayor nfimero de individuos de la segunda se halla aun en la ESCLAVITUD.
De la mezcla de estas tres razas, entre si, han resultado razas mestizas, que la sucesion de los cruzamientos tiende A fundir en una raza media, cuyos caractdres no estin todavia fijados. Los dos elementos europeo y africano habian dado, hasta hace pocos afios, la serie mulata, en todas las graduaciones de color intermedias entre el blanco y el negro, y cuyos caractdres de matiz y de forma, y hasta de inteligencia y aptitud, era ffcil seguir; pero desde que se ha verificado la introduccion de varones asiaticos, el cruzamiento tiende i complicarse y suministrarA datos para nuevos y curiosos estudios fisiol6gicos y etno16gicos. HIasta ahora son aun poco numerosos los que ofrece este nuevo clemento introducido en el cruzamiento de las razas, que so halla limitado al de la asidtica con la africana.
Conforme A las indicaciones primordiales que dejimos hechas, vamos a presentar los resimenes de la poblacion cubana, en varias 4pocas pasadas, para despues fijarnos en la presente.
I. RESUMEN DE LA POBLACION CUBANA EN DIVERSAS EPOCAS.
BLANCOS. LIBRES DE COLOR. ESCLAVOS. TOTALES.
AROS.
VARONES. TIHEMBRAS. VARONES. HEMBBAS. VARONES. HEMBRAS. VARONES. IIEMBRAS.
1774 . . .. . 55.576 40.864 16,152 14.695 28.771 15.562 400.499 71.121
1792 . . . . 72.299 64.260 25.9114 28.941 47.424 57.166 144.954 427.567
1817 . . . . 150.519 109.511 58.885 55.175 124.524 74.821 515.728 239.305
1827 . . . . 168.655 442.598 51.962 54.552 185.290 103.652 405.905 500.582
1841 . . . . 227.444 191.147 75.705 77.455 281.250 455.245 584.097 425.527
1846 . . ...... 250.985 194.784 72.655 76.575 201.011 4122.748 504.645 394.107
1849 ... . . . 245.695 211.458 79.621 84.787 199.477 124.720 524.495 420.945
1861. . . . . .. 468.087 525.392 115.806 118.687 248.722 151.851 '800.615 595.910




POBLACION.

11. RELAC1ONES ENTRE LOS SEXOS EN DIVERSAS 9POCAS.

BLANCOS. LIBRES DE COLOR. ESCLAVOS. TOTALES.
ANOS.
VARONES. HElIBRAS. VAROES. HENMBRAS. VARONES. IHEMBRAS. VARONES. IEMBRAS.
1774 . . . . . 57,6 42,4 52,5 47,7 64,8 55,2 58,5 41,5
4792 . . . . . 54,4 45,9 48,0 52,0 56,0 44,0 55,2 46,8
4817 . . . . 54,0 46,0 51,6 48,4 62,4 57,6 56,7 45,5
1827 . . . . 54,2 45,8 48,7 51,5 64,2 35.8 57,5 42,7
1841 . . . ... 51,5 45,7 49,5 50,5 64,4 35,6 58,0 42,0
1846 ........... 54,1 45,9 48,6 51,4 62,0 58,0 56,4 43,9
1849 . . . ..... 55,7 46,5 48,4 51,6 61,4 58,6 55,4 44,6
1861 . . . . . 59,0 41,0 49,9 50,1 59,5 40,5 57,5 44,7
Los dos precedentes estados, nos suministran datos para apreciar gran nmero de los fen6menos que ha ofrecido y que ofrece actualmente la poblacion cubana, en su desarrollo progresivo, en los elementos que la forman y en los sexos de cada condicion.
Bajo el primer aspecto, podemos reconocer desde luego que despues de la dpoca del primer Censo en 1774 basta el itimo, 6 sea en un periodo de 87 afios, la poblacion general ha obtenido un aumento de 1.224.905 individuos, que fud proporcionalmente diverso en cada una de las clases de que esta se compone. Asi, la blanca adquiri6 un incremento de 697.059 individuos, sobre la que era, la libre de color el de 201.656 y la esclava el de 526.220. Estos guarismos, expresivos de las diferencias que ofrecen los nimeros de la poblacion respectiva en ambas dpocas, no nos hacen apreciar debidamenle la intensidad 6 tamailo del aumento, y lo mismo diremos de todas las diferencias que hallamos entre los mimeros del segundo estado. Mas para esto, es preciso determinar intes, la relacion que existe entre los dos tdrminos de cada comparacion, y asi lo hicimos para formar los siguientes estados III y IV.
Do la comparacion entre los nimeros de los Censos resultan las diferencias que de un afio a otro han ofrecido. Debemos considerar estas diferencias ya en las castas y condiciones, ,a en los sexos de cada una ya en los totales. Asi lo hicimnos, por medio de tUn trabajo muy minucioso, del cual solo presentamos los principales resultados.
Lo primero que salta i la vista, al comparar los totales de dichos Censos, es que en algun periodo ha habido disminucion. Tal fud el de 1847 a 1827, en la condicion libre de color, y el de 1841 i 1846 en la misma condicion y en la esclava. La primera disminucion resulta ser de 7564 individuos, en la mencionada clase, y es tanto mas inexplicable ,cuanto que examinando la que procede de cada sexo, se ve la desproporcion enorme de 6925 varones y solo 641 hembras. Qud causa, pues, pudo haber reducido la poblacion libre de color, en la Isla de Cuba, en proporciones tan diversas en cada sexo?
Las disminuciones en las poblaciones libre de color y esclava, en el periodo siguiente, de solos cinco aiios transcuiridos entre 1841 y '1846, son mucho mas considerables, puesto que ascienden, en ambas closes, i un total de 116.548 individuos, y como el aumento compensador en la clase blanca, solo fud de 7466 individuos, aparece, entre los aios extremos del period, una disminucion de 108.872 individuos
6 sea el Ii por 100 do lo que la poblacion total era en el primero.
Ni los autores del Censo de 1841 ni los del de 1846 se apercibieron de estas notables diferencias; solo en e1 primero se hallan algunas reflexiones relaIivas al nAmero considerable de poblaciones que




PO) BLACION. 9
daba el Censo de 1827, el ndimero d1e habitantes de cada una, etc., pero lo mnas notable se les pasa por allo. Hay, no obstante, una indicacion curiosa, en la introduccion del Censo de 1841, cuando al hablar del de 1827 revela, que se iqnora el paradero de los originales que sirvieron para formarle.
Las proporciones entre las castas ofrecieron, como se ve, diferencias de alguna consideracien en los distintos periodos de los Censos. En la 6poca mas remota, era menor la proporcion de los esclavos, que adquiri6 un notable incremento desde 1817 hasta 1841, para descender despues a la proporcion de cerca de un torcio de la poblacion total que presenta ahora. La clase libre de color parece conservarse estacionaria, no obstante que el ndimero anual de las libertades concedidas, deberia tender i aumentarla; y esto sucederia si la mortandad no destruyese los efectos de dicho aumento, como veremos luego. Por illimo, la pi'oporcion en que esti en el dia la poblacion blanca con la total, excede de la mitad; pero, como se puede ver, es poco mayor de 1o que fu6 en las dpocas de 1774 y Las proporciones de aumento, en los totales de la poblacion, procedicron, como se acaba de ver, de aumentos diferentes en cada condition de ella, es decir, que las tres de blancos, de libres de color y de esclavos, no presentaron proporciones de aumento iguales ni siquiera semejantes. Esto se puede ver claramente demostrado en el estado nmero Ill, expresivo de las diferencias absolutas y relativas que, do un Censo al otro, ofrecieron las tres poblaciones indicadas y la total.
Comparando las 6pocas extremas, se advierte que la poblacion blanca ha progresado en la razon de 100 i 724, la libre de color en la de 100 i 655 y la esclava en la deo 100 a 587. Asi, la total de la Isla resulla aumentada en la de 100 714. Comparando entre si las proporciones del aumento en cada clase, se
advierte que, solo en los dos iltimos periodos de 1846 6i 1849 y de 1849 i 1861, la poblacion blanca ha crocido en mayor proporcion que la esclava, gracias i la represion del trifico negrero, sin el cual verfamos reducirse mas aun esta poblacion peligrosa, por las condiciones mismas de su existencia, y procedentes de la desproporcion centre los sexos, la menor fecundidad de las madres, el mayor incremento de la mortandad y el progreso de las manumisiones.
Cuando se examinan, en el estado respectivo, los n6meros ya absolutos ya proporcionales, expresivos de los aumentos de poblacion en cada periodo, debe tenerse en cuenta la duracion 6 extension de este; pues es claro que un mayor incremento aparente, en un periodo, pasa en la realidad i ser menor, si el periodo es mas largo. Haciendo estas comparaciones en cada uno, es decir, dividiendo el aumento que ha ofrecido por el nimero de afos de su duracion, se hallan las proporciones de la diltima coluimna de los estados precedentes.
III. DIFERENCIAS QUE HAN OFRECIDO LOS AUMENTOS DE LAS CASTAS Y CONDICIONES EN DIVEIRSAS EPOCAS.
DIFERENCIAS NUMIERICAS. PIROPORCIONES.
EPOCAS. LIBRES LIBRES
BLANCOS. de ESCLAVOS. TOTALES. BLANCOS. de ESCLAVOS. 'JOTALES. ANUA LES.
COLOR. COLOR.
lie '1774 :A 1792.. ....... 57.19 25.505 40.257 100.684 58,4 75,5 90,6 58,6 5,2
1792 Ai 1817. ...... 106.271 5.9906 114.555 280.752 95,5 410,6 155,4 105,0 4,1
1817 A- 1827 . . 71.221 -7.564 87.797 151.451 29,6 -6,6 44,4 27,5 2,7
1827 Ai 1841. . . 107.240 46.544 149.555 505.157 54,4 45,5 52,1 45,0 5,1 1841 A 18406 ....... 7.466 -5,612 -112.756 -108.872 i1,7 -2,5 -25,8 --10,8 -2.1
1846" 1849. ....... 51.566 51.184 158 46.668 7,5 10,1 0,4 5,2 1,7
1849 :1 4861 . . . 536.546 68.085 46.656 451.085 75,5 41,5 14,4 47,2 4,0
De 1774 i 4861 ... 697.059 201.646 262.220 1.224.905 724,0 655,0 587,0 71 ,0 8,2




POBLACION.

IV. DIFERENCIAS QUE HAN OFRECIDO LOS AUMENTOS EN LOS SEXOS Y EN LOS TOTALES EN DIVERSAS iP-OCAS.
DIFElENCIAS NUMfERICAS. PROPO1CIONES.
EPOCAS. EN CADA
VARONES. IIEMBRAS. TOTALES. VARONES. IIEMBRAS. TOTALES.
ANO.
DIe 1774 :1 792...... .. .44.455 56.246 100.681 44,2 79,0 58,6 3,2
1792 i 1817. . . . 168,794 111.958 280.752 116,4 87,9 105,0 4,1
1817 A 1827 . . . 90.177 61.277 451.454 28,7 25,6 27,5 2,7
1827 :i 1841 . . . 180.192 122.945 505,5137 44,6 40,9 45,0 5,1
1841 t 1846. . . .. -79.452 -29.420 -108.872 -15,6 -6,9 -10,8 --2,1
1846 :'1849. . . 19.850 26.588 46.688 5,9 6,9 5.2 1,7
1849 Ai 4861. . . . 276.420 174.965 451.085 52,6 41,5 47,8 4,0
De 1774 it 1861. . . . 700.116 524.789 1.224.905 696,1 858,0 715,7 8,2
Fen6menos semejantes 6 los que acabamos de exponer sobre las castas ofrecen los aumentos sucesivos de la poblacion por sexos; pero hay varias diferencias en ellos, dificiles de explicar. El estado IV de los aumentos absolutos y proporcionales de la poblacion cubana por sexos, semejante al III relativo las castas, fu6 extractado de otro mas extenso que formimos para apreciar las diferencias dcl dicho aumento de los sexos on cada casta. No le reproducimos, porque no entra en el plan de esta obra un ex6men tan minucioso de los Censos de la poblacion.
Aparece en 6l, reasumida en una clasificacion por sexos, la disminucion del periodo entre 1841 y 1846, que, como dijimos intes, asciende 6 cerca del 1 por 100, resultado procedente de dos disminuciones, diversas en cada sexo, 6 saber : 25,6 por '100 en el masculino, y 6,9 por 100 en el feminino; pero, como dijimos intes, estas disminuciones no se relieren A la clase blanca, sino i las de color, asi libre como esclava. En aquella, parece que hubo un aumento de 7466 individupos, en proporciones casi iddnficas en ambos sexos. De 1774 i 1792 la proporcion del aumento aparece mayor en el sexo feminino que no en el masculino, y semejante fendmeno viene i repetirse en el periodo de 1849 6 1860, sin que pueda descubrirse ]a causa. La inmigracion, asi blanca corno esclava, es mucho mas numerosa en varones que en hembras, y la mortandad no es tan excesiva en los primeros que pueda dar origen A ]a diferencia sefialada. En los demas periodos, las proporciones de aumento, siempre mas favorables 6 la poblacion masculina, hallan su natural explicacion en ]a causa dicha de las inmigraciones. En el aumento total desde 1774 i 1861, los sexos ofrecen los aumentos diferentes de 696 por 100 en los varones y de 858 en las hembras; lo cual, como queda indicado, no es ficil explicar. En cuanto i las castas, se vi6 ya que los respectivos aumentos, en aquel largo periodo, fueron de 724 por 100 en los blancos, de 655 en los libres de color y de 714 en los esolavos.
POBLACION ACTUAL; RELAC[ON ENTRE LAS CASTAS, LAS CONDICIONES, LOS SEXOS Y LAS
EDADES; DISTRIJBUCION RURAL Y URBANA.
En los resimenes precedentes de esta segunda edicion de nuestro trabajb, hemos podido hacer uso de los guarismos del 6ltimo Censo, relativo al afio de 1861, sostituy6ndolos ai los del precedente de 1859-




PO0BLACION. 4t
1860. Este nuevo documento oficial, es parte del Censo general de la poblacion y riqueza inmueble, mandado formar de 6rden del Sr. Intendente Conde de Armildez de Toledo. Segun aparece de su titulo, el cuadro de la poblacion que nos ocupa en este momento, fu6 el resultado de un empadronamiento general que se hizo, en toda la Isla, eon la noche del 14 al 15 de marzo de 1861, con vista de los datos suministrodos por la Junta especial de la Habana, departamental de Santiago de Cuba y locales de las demas jurisdicciones e que se divide la Isla, por la Comision ejecutiva delegqada de la provincial creada al efecto. Fud impreso en forma de un grande eslado, y despues en cuadros separados en la Gaceta de la Habana, y Ileva al pid los nombres de los individuos de la Comision directiva, i saber : Presidente, el Conde de Armildez de Toledo; Vocales, D. Antonio Zambrana y D. Jos6 Maria de la Torre; Secretario, D. Prospero Massana.
El modo uniforme y simultineo con que fud formado el empadronamiento, no empleado en ninguno de los precedentes, y la idoneidad de las personas que acabamos de nombrar, son garantias de exactitud que nos impiden analizar este trabajo bajo el punto de vista critico y no obstante los fen6menos que presenta, ya se examinen de un modo absoluto, los nimeros y sus mutuas relaciones, ya se los compare con los de los Censos precedentes. Presentardmos, sin embargo, no las reflexiones que nos ocurrieron sino los dichos fen6menos en las proporciones de las castas, de los sexos y de las edades, para que los hombres estudiosos, aficionados ai este ginero de investigaciones, puedan entregarse con mas facilidad i hacer las que sugiere el documento que nos ocupa.
Los estados de la poblacion cubana la presentan separada en los dos grandes grupos de blancos y de color, que figuran en los precedentes Censos: pero advertimos en los dos iltimos, que son los inicos que ofrecen guarismos relativos i poblacion diversa de origen europeo y africano, que estas nuevas categorias, resullantes de la reciente introduccion de asidticos y yucatecos, se han comprendido en el grupo de la poblacion blanca, donde nos parecen mal incluidas. La diversidad de sus razas y de su color, autorizaba mas bien i unirlos al grupo mas general y variado que lleva este nombre, dejando en el de los blancos solamento los individuos de origen europeo.
Semejante observacion hicimos en la primera edicion de este trahajo, y relativamente al Censo de 1859-1860, que comprendia ya 17.101 asiiticos y 786 yucatecos. Estos guarismos aparecen, respectivamente mas crecidos, en el Altimo Censo de 1861, ofreciendo 34.825 asiiticos y 1047 yucatecos 6 mejicanos : ndinmeros poco considerables, para que su union en el grupo de la poblacion blanca influya de un modo notable en las proporciones reales de los sexos y de las edades, pero suficiente para alterar el principio de la exactitud.
Como en el estado general, que transcribiremos luego, de la poblacion blanca y de color por jurisdicciones, no se hallan separadas las clases do asiiticos ni yucatecos, creemos cogveniente consignarlas en'el siguiente resiimen:
V. RESUMEN DEL CENSO DE LA POBLACION DE LA ISLA EN 1861.
CLASES Y CONDIGIONES. VARONES. IIEMBRAS. TOTALED. PROPORCIONES.
Blancos. . . 452.627 524.985 757.612 57,1 a 42,9 Libresdecolor.. 109.027 46.816 225.845 47,8 a 52,2 Emancipados' 4.779 1.871 6.650 71,8 A 28,2
Asiiticos.. . . 54.768 57 34.825 99,5 A 0,5
Mejicanos ..... 712 555 1.047 68 A 52
Esclavos.. . . 218.722 151.851 570.555 59 A 41 TOTALES. . 800.655 595.895 4.596.550 57,3 A 42,7
SEsta denominacion se dfi, en la Isla de Cuba, A los negros procedentes de Africa, que son apresados por los cruceros ingleses 6 de olro modo, y que conforme A los tratados, deben quedar completamente libres, despues de siete aiios de aprendizaje los adultos y cinco los nifios.




42 POBLACION.
Hd aqui ahora, el cuadro mas general dte las diversas clases de la poblacion, por jurisdicciones, indicando la extension superficial de eslas:
VI. POBLACION CUBANA EN 1861, POR CASTAS Y CONDICIONES.
IEGUAS DE COI.OR. TOTALES
JURISDICCIONES. BIANCOS. TOTAtES.
CUADRADAS. LIBRES. EMIANCIPADOS. ESCLAVOS. DE COLOR.
DEPARTANIENTO OCCIDENTAL.
Pinar del Rio ....... ..... 512 41.466 10.094 157 14.590 24,841 66.507
San Cris!6bal... . . 76 47.888 5.161 129 7.760 11.050 28.958
Bahia Honda.. . . . . 64 4.552 792 47 5.890 6.729 11.081
Guanajay.. -..... 48 18.998 5.451 222 17.708 21.561 40.559
San Antonio.. . . . . 13 49.648 2.443 48 11 189 15 680 55 528
Bejucal. . . . . 16 15.410 2.152 59 7.052 9.245 24.659
Santiago . . . . . 18 11 226 2.242 515 4.897 7.452 18.678
Habana 6 isla de I'inos.. . . 75 140.261 55 578 2.411 29.495 67.482 207.743
Guanabacoa. . . . . 14 16.278 5.885 113 4.775 10.775 27.051
Santa Maria del Rosario .. . 16 5.3568 840 44 2.507 5.191 8.559
Jaruco. . . . . . 53 25,085 3.062 241 11.509 14.612 37.697
Giiines . . . . . 152 52.630 4.530 167 24 817 29.290 61.920
Matanzas . . . . .. 85 47.677 7.757 215 52.181 40.155 87.810
Cardenas . . . . . 52 28.555 1.9532 282 27.418 29.65032 57.987
Colon.. . . . . . .. 54 26.476 2.574 552 55.699 56.405 62.881
/
Cienfiueg)s . . . . . 215 29.714 7.720 92 16.985 24797 54.511
Sagua. . . . . . 125 50.420 2.072 544 19.150 21.566 51.986
Villa Clara.. . . . . 115 55.455 10.764 853 6.921 17.768 53 225
Santi Espirilu. . . . 238 29.698 7.257 O61 8.828 16.146 45.844
Trinidad. . . . . 75 18.471 9.188 165 10.141 19.494 37.965
Remedios.... . . .. 244 27.855 5.443 209 7.182 12.854 40.689
Puerto Principe.. . . ... 505 42.245 10.840 588 12 875 24.275 66.516
Nuevitas . . . . . 190 4.105 476 29 1.608 2.115 6.278
TOTALES. ...... 2.729 667.145 159.7069 0.521 518.775 464.865 1.132.010
DEPAIRTAMENTO ORIENTAL.
Tunas.. . . . .. 223 4.549 2.692 2 464 3.158 7.707
Mlanzanillo.. . . . . 116 12.900 11 253 18 1.184 12.455 25.555
Bayamo.. . . . . . 110 17.046 13.899 1 2.727 16.627 55.675
Jiguani.. . . . . . 59 12.475 4.734 620 5.554 17.827
Holguin..... .......... 212 41.592 7.220 25 4.591 11.654 55.026
Cuba ... ........... 267 27.745 55 842 188 52.255 68.285 96.028
Guantanamo ........... .3154 5.551 5.645 84 8.561 14.288 19.0619
Baracoa.... . . . . 125 4.905 4.791 15 1.576 0.580 11.285
TOTALES. ... ..1.244 126.3559 80.074 529 51.778 138.181 264.520
TOTALES GENERALES . 5.975 793.484 225.845 6.650 570 555 603.046 1 596.550
Comparando los ndmeros proporcionales de la idltima columna del primer restimen no V con los que hallamos al analizar el Censo precedente del 1859-60, no dejan de sorprendernos las diferencias que ofrecen, en tan corto period. Ent6nces las proporciones entre los sexos, eran, 54 y 46 para los blancos, 52,7 y 47,53 para los libres de color y 60,4 y 39,6 para los esclavos. Diriase que tienden a equilibrarse los primeros y los 6ltimos, al paso que en los segundos aparece invertida la proporcion entre los sexos, excediendo ahora los varones A las hembras en mas de 5 por '100, cuando hace apenas dos afios, resultaba lo contrario.




POBLACION. 15
Pero, no hagamos comparaciones con los censos anteriores, porque nos perderiamos en la multitud de anomalias que resultarian. Fijdmonos en el iltimo, considerindolo como el mas exacto, no obstante que nos sea dificil de explicar la causa del crecido niimero de .mujeres en la clase libre de color, y de la tendencia A la igualdad que empieza 6 ofrecer la relacion, en los eselavos. En cuanto.A los emancipados, si el nuimero que se presenta de los existentes nos parece muy reducido, la relacion entre los sexos es anloga A la que efectivamnente ofrecen las introducciones clandestinas.
La disproporcion en los asiiticos, donde apinas figuran las mujeres, es un grave mal que revela un vicio radical en este medio de aumentar la poblacion y que anuncia consecuencias deplorables, bajo todos aspectos. Preferirdamos ver suprimida completamente la autorizacion acordada por el gobierno, A que continue bajo tan nocivo sistema.
Reuniendo las tres clases de la poblacion de color, A saber los libres de color, los emancipados y los esclavos, hallamos un total de 603.046, inferior de consiguiente, al de 795.484 que representan los blancos, asiiticos y yucatecos: y aun cuando se eliminen estas dos Ailtimas castas, para no comparar mas que la poblacion realmente blanca a la de color de origen africano, hallaremos la primera excedente.
Para estudiar la distribucion de la poblacion en los campos y en las ciudades, tenemos dos g6neros de datos que poder examinar. El mas reciente procede del iltimo censo, que nos d6, en la clase blanca, una poblacion labradora (Ie 156.051 individuos yen la clase de color 214.517. Pero estos datos no son suficientes, putes no comprenden las otras categorias de la poblacion que habitan en los campos. El grande estado de 1861 no presenta esta distribucion, pero si la de los habitantes por profesiones, y cuyo resi6men creemos deber consignar aquf.
VII. ESTAI)O DE LA POBLACION POR PROFESIONES.

El otro documento que poseemos, pero que solamente se refiere la poblacion esclava, son las listas de c6dulas de seguridad expedidas en los filtimos afios del mando del Excelentisimo Sr. D. Jose de la Concha. El restlmen siguiente procede de un grande estado, por jurisdicciones, que ha impreso en los Anales de la Isla de Cuba, 1855 (palabra Esclavo, pigina 1487) su laborioso y entendido director D. Felix Ereuchun. Para nuestro objeto no eran precisos los detalles que aquel ofrece, ni tampoco los datos del afio precedente, que sirven de t6rminos de comparacion para deducir los aumentos y las disminuciones. Hd aqui el resfimen

PROFESIONES. BLANCOS, DE COLOR.
Eclesiisticos. 779
activos.. . . . . 4.95533
Empeados cesanrites.. . . . . 226
activos.. . . . . 22.517
Militar'es
cesantes. ...4.50
Propietarios.. . . . . . . 16.544 1.502
Labradores. . . . ... .... 156.051 214.517
Comerciantes . . . . . 26.204 506
Fabricantes.. . . . . . . 905 180
Industriales.. . . . . . . 99.688 77.72
Profesores de todas clases.. . . .. 5.658 500
Jornaleros . . .. . . . 20.125 359.865
Pobres de solemnidad.. . . . . 1.476 854
TOTALES. . . . 355.564 555.055




P 0BLACION.

VIII. DISTRIBUCION DE LA POBLACION ESCLAVA EN LAS POBLACIONES Y EN LOS CAMPOS.

EN LAS POBLACIONES. EN LOS CAMPOS.
EDADES.
VARONFS. HEMDRAS. TOTALES. VARONES. HEMBRAS. TOTALES.
MAlenores de 12 afios . . . .. 7.512 8.115 15.445 55.751 531.599 65.550
Entre 12 v 60 naos. ......... .21.459 26.400 47.859 147.725 79.751 227.456
Alayorcs de 60 arios .......... 1.082 1.155 2.255 42.747 5.692 18.459
TOTALES........ 29.855 55.686 65.559 194.223 147.022 511.245
La tolal poblacion esclava que da este censo difiere en 9454 individuos, en exceso, de la que ofrece el Censo general de 1859-60 que intes mencionimos; pero esta diferencia no nos parece muy considerable atendiendo al muy diverso origen de los elementos que sirvieron para ]a redaccion de los estados. Las relaciones entre los sexos aparecen casi iguales en ambos documentos, siendo por el censo de j 860, de 60,4 varones para 39,6 hembras en 100, y en el precedente resinmen n VIII de 59,4 i 40,6 respectivamente; isimilitud notable en guarismos procedentes de diversas fuenles, que rara vez hallamos en los documentos estadisticos de las oficinas de la Habana!
En la primera edicion de este Capitulo, que se referia al censo de 1860, hicimos muchas observaclones sobre los resultados que nos dieron ent6nces los guarismos de la poblacion por castas y sexos en las diversas jurisdicciones de la Isla, haciendo ver como en cada una de ellas se hallaba compuesta la poblacion que la habitaba. Para ello formAimos primero un minucioso estado de la poblacion cubana por jurisdicciones, indicando separadamente las castas y los sexos en nimeros absolutos y relativos, partiendo de la hip6tesis de representar por 100 la poblacion total en cada jurisdiccion. Hecho este trabajo, formmos luego series por jurisdicciones, colocando en primer lugar 6 punlo de partida, las que ofrecian una proporcion mayor ya de blancos, ya de libres de color, ya de esclavos, ya de ]a clase do color en general, y descendiendo i las jurisdicciones que presentaban las menores proporciones. Estas series permitian apreciar, bajo una sola ojeada, la diversa distribucion de las castas y condiciones en las poblaciones y en los campos. De este trabajo, que no nos merecia gran confianza por las inexactitudes de que adolecia el censo, tomaimos y presentAmos algunos ejemplos en las piginas 15 y 16 de la obra.
Empero, silo excesivamente detallado de las comparaciones entre los sexos de cada condicion, en los poblados y en los campos, no nos ha permitido reproducir aquf los estados que las expresan, i los cuales aludimos intes, reemplazindolos con las cilas 6 extractos precedentes, no debemos hacer igual omision de lo relativo i la distribucion de la poblacion, en las jurisdicciones de la Isla, bajo el mismo punto de vista de las castas y de los sexos. Un resiimen semejante se presta Ai consideraciones de mas de un gdnero, tie las cuales privariamos Ai nuestros lectores, si no le insertAisemos. Rl, ademas, completa, en cierto modo, los datos del estado niimn. VI, relative i la poblacion en general, por castas y condiciones, pero sin expresar los sexos. Ofrece, pues, las tres clases de blancos, libres de color y esclavos, bajo el aspecto de los sexos distribuidos en las diversas jurisdicciones de la Isla. Omitimos, para que nuestro estado pueda entrar en la pigina, las columnas de los nimeros proporcionales en cada clase; pero teniendo los nmeros absolutos, cualquiera podrti hallar las relaciones. Creemos deber presentarlas para los totales de las clases blanca y de color, porque esla consideracion se presta Ai reflexiones importantes que exigen lener Ai la vista los n6meros proporcionales.
Puede advertirse, que en la clase blanca, el sexo masculino es siempre superior al femenino, en todas las jurisdicciones sin excepcion. En las de Santa Maria del Rosario, Colon, Jiguani y Barac6a, los ndimeros respectivos de los sexos se aproximan ai la igualdad. En la clase libre de color, que en algunas jurisdicciones ofrece la preponderancia indicada del sexo masculino, en otras es al contrario y en el total es el femenino el que domina. Los casos de igualdad en los sexos son tambien frecuentes. Finalmente, en




POBLACION. 15
la clase esclava, solamente la poblacion de la Habana presenta un nfimero de mujeres algo mayor que el de hombres; en las demas jurisdicciones, en general, el sexo masculino es el dominante, apareciendo pr6ximamente iguales en las de San Antonio, Bejucal y Bayarno.
IX. POBLACION POR CASTES, CONDICIONES Y SEXOS.
BLANCOS. LIBRES DE COLOR. ESCLAVOS. PROPORCIONES.
JURISDICCIONES.
VARONES. HEMBRAS. VARONES. HEMBRAS. VARONES. IIEMBRAS. BLANCOS. DE COLOR.
Pinar del Rio . . . . 25.910 17.556 5.594 4.657 9.865 4.727 62,5 57,5
San Cristobal . . . . 9.965 7.925 1.755 1.555 4.618 5.442 62,0 58,0
Bahia Honda. . . . . 2.676 1.676 444 595 5.411 2.479 59,2 60,8
Guanajay... . . . . 11.087 7.911 1.824 4.829 10.185 7.525 47,1 52,9
San Antonio. . . ... 40.568 9.080 1 .169 1.522 5.878- 5.511 59,0 41,0
Bejucal . . . . . .. 8.409 7.007 1.078 1.415 5 915 5.437 54,4 45,6
Santiago . . . . . 6.556 4 890 1.566 1.189 2.955 1.944 "60,1 59,9
Habana . . . . . 91.625 47.270 16.984 20.784 1 4.450 14.565 67,5 52,5
Isla de Pinos . . . . 867 499 118 105 519 161 66,0 54,0
Guanabacoa. .... ...... 9.592 6.886 2.586 5.612 2.582 2.195 62,2 57,8
Santa Maria del Rosario.. . . 2.897 2.471 457 427 1.541 966 62,7 57,5
Jaruco . . . . . . 12.743 10.545 1.655 1.648 6.550 4.759 61,2 58,8
GiIines . . . . . 18.900 13.750 2.285 2.488 14.583 10.254 52,6 47,4
Matanzas . . . .. .. 29.504 18.175 5.784 4.168 18.862 15.519 54,2 45,8
Cfirdenas . . . . . 19.429 17.804 1.145 1.071 16.615 10.805 49,0 51,0
Colon . . . . . . 8.926 8.672 1.471 1.255 20.761 12.958 42,1 57,9
Cienfuegos.. . . . . 17.558 12.576 4.087 5.725 10.505 6.480 54,5 45.5
Sagua . . . . . . 18.578 11.842 1.575 1.045 12.250 6.920 58,4 41,6
Villa Clara . . . . . 19.028 16.427 5.450 5.417 4.116 2.805 66,4 55,6
Santi-Espiritu . . . . 15.959 15.759 5.579 5.759 5.801 5.027 64,7 55,5
Trinidad . . . . . 410.135 8.556 4.248 5.105 6.875 5 268 48,7 51,5
Remedios . ... . . .. 15.647 12.208 2.840 2.812 4.754 2.448 68,4 51,6
Puerto Principe . . . . 25.405 18.858 5.678 5.720 8.902 5.975 65,5 56,5
Nuevitas . . . . . 2.510 1 655 295 212 1.200 408 66,5 55,.7
Tunas.. . . . . . 2.412 2.157 1.554 1.540 251 215 59,0 41,0
Mlanzanillo.. . . . . 7.014 5.886 5.745 5.528 667 517 50,8 49,2
Bayamo. . . . . . 9.068 7.978 6.710 7.190 4.515 1.212 50,6 49,4
Jiguani . . . . . 6.510 6.165 2.584 2.550 554 266 70,0 50,0
Holguin.. . . . . 22.200 19.192 5.740 5.505 2 579 1.812 78,0 22,0
Cuba. . . . . . . 46.506 1.257 17.466 18.564 16.668 15.587 28,8 71,2
Guanthinamo . . . . 5.205 2.126 5.095 2.652 4.602 5.959 27,1 72,9
Barac6a.. . . . . . 2.680 2.225 2.295 2.511 845 735 45,4 56,6
TOTALES..... ..468.107 525.577 113.806 118.687 218.722 154.851 56,8 45,2
La relacion entre las clases blanca y de color, particularmente el aumento do la esclava, nos revela, en cierto modo, el desarrollo que ha tenido la agricultura en diversas y marcadas jurisdicciones. Asi se presentan en prinmera linea, los distritos agrfcolas de Colon, Cirdenas, Babia Honda y Guanajay en el Departamento occidental, yen el oriental Guantinamo y Cuba, donde los cultivos han tornado un grande incremento. Es tambien numerosa la poblacion de color en otras jurisdicciones donde domina el cultivo, y tambien en aquellas en que la actividad industrial 6 inercantil, se han desarrollado de cnalquier modo. La jurisdiccion de la Habana presenta, por causas muy diversas, una crecida proporcion en su clase blanca, como es ficil comprender que suceda atendiendo i la atraccion que ejerce una capital; y eso que el considerable nimero de libres contribute i aumentar la proporcion de ]a clase de color : de un modo semejanle A lo que sucede en las poblaciones orientales de Cuba, Guantinamo y Bayamo, en las cuales el muy crecido nimero de la clase de color procede de la libre, alli considerable, como puede verse en el estado precedente.




46 POBLACION.
Despues de la aglomrneracion, mas 6 minos densa, de la poblacion en general y de las castas y condiciones en particular, en las jurisdicciones de la Isla, conviene conocer las mas densas reuniones que constituyen las ciudades y las villas, separadamente, y de las cuales puede dar idea exacta el siguiente resimen:
X. POBLACION EN LAS PRINCIPALES CIUDADES Y VILLAS DE LA ISLA DE CUBA EN 1861.

POBLACIONES.
llahana . Cuba Matanzas.. Puerto Principe ... Guanabacoa.. . . Trinidad . . C rdenas.. Santi-Espiritu .. Villa-Clara Cienfuegos . . Sagua.. . . .
Remedios . . Bayamo . . . Manzanillo . . Guines.. . . .
San Antonio .....

IIABITANTES.
205.676 36.752 36.102
50.685 46.402 14. 465 12.910
12.850 40.511 10 538
9.632 6.818
7 410 5.645 5.538 5.224

POBLACIONES.

Ilolguin . . . Guanaiay.. . ..
Santa Maria del Rosario. Bejucal.........
Santiago........
Pinar del Rio... .
Barac6a . . . Nuevitas.. . . .
Tunas... . .
Guantinanmo . . Colon . . . .
Jiguani. .......
JAiruico..........
Bahia-Hlonda ..... San Cristobal ..

Seo ve pues que hay una ciudad que comprende, con la poblacion transeunte, cerca de 206.000 almas, lo cual le da una importancia notable; que hay tres ciudades de mas de 30.000 habitantes, seis de mas de 10.000, siete entre 10 y 5000, ocho con mas de 2000 y cuatro con mas de 5000.
Habiendo hablado de la condicion esclava, su nimero y distribucion, no estari de mas consignar aqui un estado de las carts 6 cddulas de libertad concedidas en la Isla en los 6ltimos afios, y al cual deseariamos poder agregar el de las coartaciones 6 libertades parciales: gdnero de manumision que autoriza nuestra bendfica y previsora legislacion, y que no fu6 practicado en colonia alguna extranjera, que sepamos. Las concesiones que la coartacion hace al esclavo, lo preparan suavemente al trinsito a la condicion libre, que mas do una vez rehusa adquirir completamente; mixime cuando la dependencia de un buen amo, le garantiza un protector y un amparo para la vejez, 4 expensas de una dependenricia mas aparente que real. En efecto, el negro eselavo, con satisfacer puntualmente al amo el interes convenido del capital de su valor, reducido por la coartacion, goza de la libertad de trabajar, donde y como le parece, conservando la beneficiosa tutoria de aquel.
XI. ESTADO DE LAS CEDULAS DE LIBERTAD EXPEDIDAS EN TODA LA ISLA EN LOS ANOS8UE SE EXPRESAN.

ANOS. VARONES.
1854. .......... 852
4852.. . ......... 964,
1855 .. . . 947
4854. .......... 785
1855........ . . . 844
1856.. .962 4857.. . . . .. 984
1858 . . . .. 847
TOTALES..... 7.185

9.052 16.257

HEMBRAS.
996 1.201 1.470
1.072 1.078
1.221 1.211 1.1035

IIABITANTES.

5.205 5.989 5.829 5.752 3.558 5.059 2.876
2.248 2.017 1.681
i i51 1.592 1.273
604 600

TOTALES.
1.848 2.165
2.117 1.857 1.992
2.185 2.195
1.950




.POBLACION. 17
Se vd.pues, que en los ocho ailos do 1851 i 1858, se haii otorgado 16.257 manumisiones, en una proporcion mucho mas favorable para ]as hembras que para los varones, por efecto de causas'muy interesantes, ique tal vez'tendremos ocasion de exponer en otra section de nuestra obra general, puesto que se refieren i condiciones de moralidad, de afectlo, de simpatias, ya de parte do las familias blancas h6cia sus sirvientes, ya de parte de los eselavos hicia sus mujeres d hijas, dignas de ser mencionadas.
Es tiempo ya que nos ocupemos de la poblacion cubana bajo el aspecto de las edades, sobre el cual nada hemos podido decir en nuestras precedentes publicaciones, porque en la formacion de los censos se habia descuidado siempre esta consideracion esencial. Presdntala el de 1861, aunque d la verdad no alcanzemos i comprender, como ha sido posible obtener los datos relativos A la poblacion esclava y d la clase Ilamada de emancipados, particularmente en periodos de cinco afios, a no haber recurrido a simples apreciaciones. De todos modos, vamos A aprovecharnos de esta primera ocasion que se nos presenta de examinar las proporciones de las edades en las diversas clases de la poblacion, mas bien con .la mira de poner i In juventud estudiosa de aquel pais, en la via del analisis, que no con la de hacer la critica del censo de 1861, por los singulares resultados que la comparacion de los guarismos nos revela. De paso aprovecharemos tambien la ocasion, para ofrecer un ejemplo de las representaciones grificas, en materia de estadistica y de poblacion, cual lo hicimos ya en el capitulo respectivo de nuestra obra general.
El censo de '1861 presenta la poblacion-blanca, asi como las tres clases en que considera dividida la de color, por periodos de edades, en cada sexo. Por no extender demasiado los estados de cada clase, que pueden ser examinados en el censo, nos concretamos A presentar los nimeros proporcionales, que para los sexos y.las edades hemos deducido, suponiendo iguales A 4000 los totales de cada uno.
XII. POBLACION PROPORCIONAL POR EDADES, EN LAS DIVERSAS CLASSES Y SEXOS EN 1861.
BLANCOS. LIBRES DE COLOR. EMANCIPADOS. ESCLAVOS. TOTALES DE COLOR.
EDADES. ."
VARONES.' HEMBRAS. VARONES. HEMBRAS. VARONES. IIEMiRAS. VARONES. HIEMBRBAS. VARONES. HEMBBRAS.
De menos de 4 aSo . 25 3355 55 52 5 10 18 26 25 28
De 1 A7 abos . 161 214 208 189 67 79 100 145 155 461
8 45 . 145 184 185 165 247 212 159 158 454 164
16 i 20 1 404 116 99 105 242 228 112 '15 110 112
21A '25 . . 156 102 86 96 155 457 100 96 96 96
26 50 . .. 158 101 94 104 121 151 118 118 109 142
51 40 . .. 445 111 112 120 105 124 174 158 155 141
41 50 .. 79 69 79 82 42 42 116 94 105 88
51 A 60- 45 42 54 56 14 45 66 50 61 55
61 70 . . 19 18 52 29 5 2 55 25 55 27
71 80 . .. 6 7 15 15 16 i 15 1t
81 85 . . 4 5 5 5 5 5
86A90 .... 5 4 5 2 5 2
911 95 ...
2 2
96 100 -- .. 2 2 2 2 2
Denimsde100 . ,
TOTALES..... '1.000 41.000 1.000 1.000 4.000 1.000 1.000 1.000 1.000 1.000
Para las personas habituadas con los guarismos y calculos estadisticos, las precedentes columnas ya examinadas cada una, ya comparadas entre si, expresan clararmente las proporciones en que, segun el censo de 1861, se hallan las edades en cada sexo de las diversas clases y condiciones de la poblacion; pero no sucederl Io mismo i los individuos que no hayan adquirido tal costumbre. Aun para los primeros, es indudable que lah relaciones represenladas por medio de' guarismos, no hablan tan claro como las




PUBLACION.

mismas expresadas por minedio de curbas, y por esla razon hemos adoptado este segundo, en varios de los trabajos esiadisticos que hemos publicado en diversas epocas'.
La traduccion de los guarismos proporcionales por medio de curbas, se obtiene Tormando una escala convencional, cuvas partes corresponden A unidades del millar que representa los tolales de individuos de cada sexo y condicion. La line horizontal, 6 eje de las abcisas se divide en porciones correspondientes i las edades, y sobre las vertidales, que son las ordenadas, se marcan las extensiones de la escala equivalentes 6 los guarismos del estado y correspondientes i cada edad. Por estos puntos se hace pasar una curba, que para mayor claridad hacemos continua en el sexo masculino y de puntos en el femenino.
Fijindose en examinar estas represenlaciones geomdtricas de las proporciones de las edades en cada sexo y condicion, se perciben ficilmente las diferencias absolutas y relativas que ofrecen, y se abre un campo inmenso. i deducciones altamente importantes, que pueden servir para dos objetos enteramenle diversos. (Vanse, mas adelante, los cuadros de las:curbas.)
El uno es, ascender, de la diversidad de las proporciones 6 la averiguacion de las causas de ellas, parliendo del principio que el censo por edades ha sido obtenido y redactado con la mas rigurosa exactitud. En efecto, viendo por ejemplo, dominar enlas curbas relativas 0los blancos, las hembras 6 nifias de I i 7 aflios, y luego los nitios de las mismas edades; descender ripidamente las proporciones en las edades de 16 6 20 afios; ascender lentamente en los perfodos adultos de 21 A 40, con especialidad en los varones, se pueden investigar las causas de estas diferencias y hallarlas, ya en fen6menos constantes de la generacion (lo cual exigiria el conocimiento de los datos precisos de nacidos y de muertos por edades), ya en circunstancias necrol6gicas por efecto de enfermedades determinadas, ya en los hechos de la inmigracion varonil, eltc.
El eximen de las curbas representatives de las proporciones de las edades, en las clases de color, nos conduciria igualmente 6 investigar las causas de las perturbaciones notables que las primeras ofrecen en su curso 6 trazado; y ent6nces descubririamos (suponiendo siempre la exactitud del censo) la influencia de causas tisiol6gicas, morbificas, econ6micas y sociales, dignas de fijar nuestra atencion.
El segundo punto de vista bajo el cual pueden ser estudiadas las representaciones gr6ificas, es para descubrir los errores que contenga el censo, porque si las proporciones de las edades presentan variaciones, ya constantes en condiciones diferentes, ya s6bitas y enormes, bajo condiciones regulares y normales, deben atribuirse, 6 errores 6 arbitrariedad en la formacion de los grupos de edades, las anomalias que no es posible explicar de otro modo.
Empero este seguindo objeto critico, que puede obtenerse del eximen de las representaciones grificas, requiere otros 6rdenes de datos exactos, do los cuales desgraciadamente carecemos; 6 saber, los del movimiento anual de la poblacion y los de la inmigracion de blancos y de africanos.
El eximen comparado de las curbas nos revela fen6onienos anormales cuya causa no es dado fijar, por falta de los datos indicados; y en el estado de duda en que nos dejan, preferimos dejar al lector esludioso, libre delante de nuestros estados proporcionales y curbas geomdtricas, i entrar en una serie fatigosa de investigaciones y de cilculos numdricos. El resijmen del censo por edades, que dejamos hecho, puede poner en camino, al observador provisto de los datos que nos faltan, de complelar nuestro trabajo.
De la consideracion de las castas y de los sexos, pasaremos a la del estado civil en las diversas clases de la poblacion cubana; consideracion de la mayor importancia y sumamente fecunda en consecuencias expresivas de la moralidad de las mismas, en particular, y del pais en general.
Para deducir algunas consecuencias sobre esta importante consideracion social, examinamos y comparamos, hace dos afios, los daolos de 1846 y de 1860. No presenlaremos aquf ahora, los nimeros absolutos, sin6 solamente los proporcionales que, para cada una de las dos dpocas resultaban.
Ademas de las leyes de la generation de la minuerte y, las del movimiento mereantil en la Isla de Cuba. presentadas griticamente por este medio en nuestra grande obra sobre aquel pais, te adoptamos tambien en un tiabajo que hicimos sobre el movimnieto de la poblacion de Madrid. insertado en nuestra Revista de Intereses materiales y morales en 1845.




POBLACION.

CONDICIONES. SOLTEROS. CASADOS. VIUDOS. TOTALES.
Blancos . 70,4 22,6 7,0 100
1846 / Libresde color.... 81,5 13,8 4,7 t100 Esclavos . 87,6 10,5 4,9 100
Blancos..s.. . 69,2 26.,0 4,8 100
1860 Libres de color.. . 74,5 20,I 5,6 400
Esclavos .. 90,0 8.2 1,8 100
La proporcion de los solteros, siempre mas considerable, como es natural, puesto que comprende la fraccion numerosa de la nifiez, es ademas mayor en la clase libre de color y mas aun en la esclava, donde hay pocos nifios. Por lo tanto, la proporcion de los matrimonios ofrece una serie inversa decreciente.
Comparando los resultados en las dos 6pocas, se advierte la proportion de ls ceasados de la clase blanca, y de la libre de color, mas favorable en 1860 que en 1846, y al contrario en la clase esclava. Apenas pasan, en esta, del 8 por 100 de la poblacion, cuando en los blancos Ilega.al 26 y en los libres de color excede del 20 por 100. Las proporciones de viudos, en las tres clases, ofrecen 16gicamente, la misma serie decreciente que los casados.
No obstante la proporcion mas favorable de casados, en la claseblanca queen las libre de color y esclava, dista mucho de la que deberia ofrecer en una poblacion semejante. Pero no hay que olvidar la desproporcion en que se hallan los sexos en la clase blanca, que ya dejamos citada y que se ve reproducida en ndmeros absolutos en los estados precedentes. En la clase libre de color, donde las proporciones que ofrecen los sexos se dividen en total en dos proporciones casi iguales, existe una desproporcion mayor entre los casados y los solteros; y por Altimo en la clase esclava, el ndmero representativo' de los primeros, es como un once-avo del de los segundos, 6 sea 8.2 por 100 de la poblacion total, donde los solteros forman los nueve d6cimos. Esta exigtidad en el ndmcro de los matrimonios esclavos, es una de las causas de su escasa multiplicacion; y no cabe duda que el nimero podia ser aumentado, atendida la gran proporcion de edades adultas que esta clase presenta y de la cual hicimos mdrito hace poeo.
El censo de 1861, hecho con mas rigor que los precedentes, nos permite examinar las proporciones que ofrece, y si se quiere, compararlas 6 las precedentes; pero sentimos que el iltimo no presente el estado civil en cada una de las dos condiciones, libre y esclava de la clase de color, como le ofrecian los otros censos. El confundir las dos, bajo la denominacion comun de poblacion de color, hace refluir contra la libre, una parte de la desproporcion de los matrimonios que caracteriza la condicion esclava.
XIII. ESTADO CIVIL DE LA POBLACION CUBANA EN 1861.
BLANCO. DE COLOR. PROPORCIONES.
ESTADO CVIL. VAIONES H19BRAS. TOTALS.
VOARONES. HEIBRA. TOTALES. BLANCOS. DE COLOR.
Solteros.... ... 362.842 21.5.947 578.750 304.854 237.244 542.068 73,0 90,0
Casados.. . .. 94.523 86.588 181.111 25.989 24.751 48.720 23.0 8,0
Viudos ..... . 10.6590 22.975 35 614 3.675 8.585 12.258 4,0 2,0
TOTALES. . 467.974 525.540 795.484 352.516 1270.550 603.046 100,0 400,0
La clase blanca no parece haber aumentado la proporcion de sus matrimonios. Reuniendo los libres de color i los esclavos, en el censo de j859-60, hallamos las proporciones de 84,7 por 100 para los solteros,




POBLACION.

y 12,2 por 100 para los casados y 5,1 para los viudos. El 'lltimo censo de 1861 da pues tambien una disminucion notable de cerca de 4 por 100 en la proporcion de los casados.
Como .se puede deducir de los resdmenes que presentamos, no es dable obtener el ndmero de matrimonios existentes de el ndmero de individuos casados de la poblacion cubana. En los blancos aparecen mas hombres del estado casado que mujeres y lo contrario en la gene de color.
Proponindonos completar las observaciones sobre el estado civil de las diversas clases de la poblacion cubana, mencionando los matrimonios existentes, en cada una de ellas, buscmos este dato en el diltimo censo de 1861 y no le encontrimos. Recorriendo, bace dos afios, los estados del censo precedente de 1859-60, encontramos tales errores, particularmente en la clase esclava, que renunciamos a hacer uso de ellos. Mencionaremos, sin embargo, las proporciones que hemos deducido, para las clases blanca y libre de color, donde los errores eran mdnos considerables.
Pero Antes, reproduciremos otro reshmen que hicimos del estado civil de 1846. La Isla se hallaba entonces dividida en tres Departamentos, y por lo tanto presentamos tambien los guarismos de sus matrimonios respectivos, comparativamente a la poblacion absoluta en cada uno.
XIV. PROPORCIONES ENTRE LOS ,IATRIIIONIOS EXISTENTES EN 18406 Y LA POBLACION DE CADA CASTA Y CONDITION.

Por no acrccentar el ndmero de los estados complicados, tomamos solo las proporciones del que redactamos con los nimeros absolutos del censo de 1846. De ellas se deduce: t0 que el total de matrimonios en toda la Isla, no excedia, en aquella dpoca, del 8 por 100 de la poblacion; 2" que el de blancos so acercaba al 11 por 100 do su clase respectiva; 50 que la proporcion era mas favorable en los Departamentos del centro y occidental, que en el oriental en que no llegaba al 9 por 100; 4" que el Departamento central era tambien el que ofrecia la mayor proporcion de matrimonios, en la clase libre de color; 5" que por el contrario, la esclava, mas escasa en matrimonios que ninguna, Io era aun mas, proporcionalmente en dicho Departamento central.
Veamos abora en 1860, de cuyo censo solo presentaremos los nulmeros y las proporciones relativas ] la poblacion blanca y libre de color de las dos grandes divisiones departamentales, no extendiendo ahora nuestras consideraciones 6 localidades de un 6rden mas subalterno, como son las jurisdicciones, porquc este trabajo mas minucioso, corresponde la estadistica moral, que no nos ocupa en este momento mas que de una manera secundaria.
Advidrtese desde luego, que el nimero de los matrimonios existentes, comparativamente i ila poblacion en todas las clases as comno en cada una de elias separadamente, es mayor en el Departamento oriental que en el occidental. Las diferencias aparecen iddnticas en las clases blanca y parda libre, es decir, 1,4 por 100 mas de matrimonios en el primer Departamento que en el segundo; pero en los morenos libres, ascendiendo en aquel la proporclon a 11,4 matrimonios en cada 100 individuos, y i 7,2 en el occidental, resulta mayor en aquel, en la proporcion diferencial de 4,2 por 400.
Es curioso y no deja de prestarse 6 reflexiones, este mayor nmero relativo de malrimonios en la clase morena libre, comparativamente a la parda de igual condicion. Al hablar de los matrix monios efectuados cada afio, tendremos ocasion de fecordar este fen6meno.

LEPAIRTAMENTO DEPARTAMENTO DEPARTAMENTO
CLASES. TOTALES.
OCCIDENTiL. CENTRAL. ORIENTAL.
Blancos....... 11.0 14,2 8,7 10,7
Libres de color. . 5,0 8,0 5,5 6,5
Esclavos. . . 5,8 2,0 5,2 5,0
T6TALES. . 8,5 8,4 ', 8,0




POBLACION.

XV. PROPORCIONES ENTRE LOS MATRIMONIOS EXISTENTES EN 4860 Y LA POBLACION D)E CADA CASTA Y CONDICION.
DEPARTAMENTO OCCIDENTAL. DEPARTAMENTO ORIENTAL. EN TODA LA ISLA. CLASES.
PO- PRO- PROPOBLACION. MATRION[OS POBLACION. MATIRIMONIOS POBLACION. IATRIMONIOS.
PORCIONES. PORCIONES. PORCIONES.
Blancos . . . . . . 464.292 55.444 11,9 140.548 18.756 15,5 604.610 74.477 12,5
d Pardos . . . 50.479 4.578 8,6 56.617 5.825 40,0 107.096 10.201 9,5
Libres colorMorenos . . 54.925 4.002 7,2 27.827 5.268 41,4 82.752 7.270 8,9
TOTALES DE LIBRES DE COLOR. 105.404 8.580 7,9 84.454 9.091 10,7 189.848 17.474 9,0 TOTALES GENERALES . . 569.696 65.821 11,2 224.752 27 827 2,4 794.458 91.648 11,5
MOVIMIENTO ANUAL DE LA. POBLACION.
Desgraciadamente tenemos pocos datos disponibles para apreciarle debidamente. La resolucion moderna, de confiar i las autoridades civiles la reunion y la clasificacion de los datos relativos 6i los nacimientos, defunciones y matrimonios, ldjos do producir el resultado que se esperaba, parece que solo ha servido para hacer descuidar la publicacion de los restimenes de los registros parroquiales, los cuales, aunque Ilenos de defectos, ofrecian alguna luz.
Despues de la publicacion de nuestra primera obra sobre la Isla de Cuba, hecha en la Habana en 1851, y con mas motivo, luego que sali6 i luz la segunda, mucho mas completa y detallada en el capitulo Poblacion, que actualmente nos ocupa, debiamos esperar que en lo succesivo se publicasen los resfimenes expresivos del movimiento anual de la poblacion, corregidos de varios defectos, que denunciamos, y sobre todo, del capitalisimo de presentar los bautismos, en la clase esclava, en lugar y como equivalente de los nacimientos. Tambien es censurable, que despues de haber demostrado la importancia de los estados por meses, para todos los fen6menos del movimiento, y por edades para los fallecidos, cuando mdnos, ya que no tambien para los matrimonios, se hayan desatendido completamente aquellas indicaciones, cual si no se hubiesen jamas hecho. De todo esto resulta, que no solo carecemos hoy dia de datos suficientemente exactos para apreciar el movimiento de la poblacion cubana, sin6 que, los escasos que han llegado i nuestras manos, prueban muy poco en favor de las oficinas de la Isla.
Aparte de algunos resfimenes, que ha solido dar la Guia de la Habana, cuyo dudoso origen no inspira la confianza debida, solo tenemos impreso un resfimen de bautismos, entierros y matrimonios, verificados en la Isla de Cuba, en el quinquenio de 1842 6 1846, pero sin indicar siquiera los sexos y considerando la poblacion solamente dividida en dos clases; blanca y de color : lo coal, como cualquiera podia conocer, mdnos los redactores de semejante trabajo, introduciendo en toda la segunda el elemento err6neo de los bautismos en lugar de los nacimientos, que es privativo solo de la esclava, destruye todo el valor de los datos 6 inutiliza su empleo. Sin embargo, haremos mencion de ellos, en lo que pueden ser tiles.
Hemos podido procurarnos otro trabajo mdnos defectuoso, pero afectado de la irregularidad de referirse 6i dos periods diversos los totales que presenta. Es un estado, por clases y sexos, del movimiento de la poblacion en cada aftio del quinquenio de 1849 6i 1855, para la Di6cesis de la Habana, y de 1855 : 1857 para la de Cuba. Procurando sacar el mejor partido posible de los datos reunidos en estos estados, que debemos, como otros varios, i la ilustrada cooperacion de Monsefior D. Pedro Sanchez, Secretario del Obispado de la Habana, hemos dedicido los t6rminos medios anuales en cada quinquenio y on cada di6cesis, los reunimos y luego los comparamos, resultando el restimen siguiente, 6nico que nos parece conveniente presentar, para hacer sobre 61 algunas reflexiones.




POBLACION.

XVI. RELACION ENTIRE LOS BAUTISMOS Y LOS ENTIERROS.

PROPOBO ION
CLASES. BAUTISMOS. ENTIERROS. DIFERENCIAS.PROPORCION
DE LA MORTANDAD
Varones . . . 41.085 7.268 5.815 65,5
Blancos ........... Hembras . . . . . . . 10.557 5.355 5.202 50,7
TOTALES . . . . 21.640 12.623 9.017 58,0
Varones... . . . . . 3.770 2.707 1.063 71,8
Libres de color . lembras 5.582 2.741 841 75,4
TOTALES . . . . . .. 7.352 5.448 1 904 74,0
Varones .. . . . . .... 4.719 5.845 + 1.124 + 124,0
Esclavos Ilembras 4..757 3.419 1.358 71,8
TOTALES............9.476 9.262 214 98,0
Varones ............ 14.855 9.975 4.878 67,4
Blancos y libres do color Ilembras . . 14.159 8.096 6.045 57,2
TOTALES . 28.992 18.071 40.921 65,5
Bien hubidramos deseado extenderlas ai establecer relaciones entre los nacidos, los muertos y la poblacion de las clases blanca y libre de color; pero como los datos,de esta son del afio 1860, y los del movimiento de la poblacion, tirriinos medios de dos periodos, nos ha parecido indtil el entretenernos en este gdnero de cdlculos, sobre datos no rigurosamente comparables. Sin embargo, pudiendo ser tiles para futuros estudios, algunas indicaciones comparalivas deo lo que pasa en Europa, vamos A hacerlas, como de paso.
Siendo de 604.610 el nimero de habitantes blancos, que da el filtimo Censo, y de 21.640 al minimum, el de nacimientos anuales de la misma clase, segun los datos y las combinaciones que hemos presentado, puede inferirse que, en la Isla de Cuba, ocurre un nacimiento por cada 28 individuos de la poblacion blanca. Consultando los documentos mas recientes, publicados en Europa, y lomando de ellos los nacidos vivos, con exclusion de los nacidos muertos para poder comparar los resultados con los que ofrece la poblacion blanca cubana, hallamos en el 6rden de la mayor i la menor fecundidad, 1 nacido por cada 25,98 habitantes, en Sajonia; por 26,50 en Prusia; por 26,18 en Austria; por 27,82 en Cerdefia; por 29,22 en Baviera; por 50,0 en Holanda; por 50,06 en Inglaterra; por 51,64 en Noruega; por 32,28 en Dinamarca; por 52,66 en Hanover; por 52,59 en Succia; por 54,55 en B6lgica; por 57,16 en Francia. (Extractos de la obra Populationistik de M. Wappoeus.) Como se v6, la minos fecunda de las naciones europeas parece ser la Francia y la mas la Sajonia. La Isla de Cuba parece hallarse en esta part, entre la Cerdefia y la Baviera, y so acerca mas i las mejores proporciones que a las mdnos favorables, puesto que las maiximas y las minimas que venimos de citar, son pr6ximamente de un nacido en cada 26 y en cada 57 habitantes.
En la Relacion de nuestro viaje illimamente hecho A la Isla de Cuba, que hicimos preceder i la publicacion de la presente obra, consignamos muchos casos notables de fecundidad de matrimonios cubanos, particularmente en las poblaciones de Trinidad, Villa-Clara y Santi-Espiritus. Tambien mencionamos casos de nacimientos multiples, pero sin haberlos podido referir al ndmero total de que formaban parte ni i un period de afios determinados. A haber podido verificarlo, nos seria ficil establecer ahora comparaciones muy curiosas, sobre fen6menos semejantes acaecidos en diversas naciones de Europa, y cuyos resultados, comparativamente al n6imero do nacimientos simples acaecidos en determinados periodos, presenta la obra alemana, que citamos 6nles, y que reproduce el Diario de la Sociedad estadistica de Paris. En ellos se v, que en B6lgica, en un period de 10 afios, hubo 288 nacimientos triples y 15 cuidruplos,




POBLACION.

en Prusia, en 25 afios, 575 y Il respectivamente; en Noruega, 440 triples en 10 afios; en Hanover, 552 id. en 3 aios; en Sajonia, 516 triples y 10 cuidruplos en 10 afios; en Holstein, 575 y 24 respectivamente en igual period; en Wurtemberg, 558 y 45 en 10 aihos tambien; en Austria, 511 y 21 en solo un afio; en Suecia, 554 triples, 5 cuddruplos y 4 qumntuplos en 10 afios; en Dinamarca, 724 triples en igual period; en Islanda, 977 de igual gdnero en 5 afios, y en Schleswig, 558 id. en 10 aios. Por tdrmino medio se ha deducido, que de 100 nacimientos verificados en Europa, 98,85 son simples y 1 ,17 multiples. Hemos echo mencion particular en estos, de los triples y cuAdruplos; en cuanto i los casos de gemelos, son sumamente numerosos, puesto que influyen sobre los totales hasta ofrecer n6meros proporcionales de nacimientos multiples de 1,50, 1,40 y hasta 1,50 por 100. Citamos estos hechos para que si en lo succesivo se publican en la Isla de Cuba registros de fecundidad, pueden hacerse comparaciones.
De la comparacion, pues, de los nacidos i los muertos, como los da el restimen precedente, resultan las crecidas proporciones de mortandad relativa, de 58 por 100 de los primeros, en la clase blanca, y de 74 por 100 en la libre de color. Examinando separadamente la mortandad en cada sexo, se nota mas crecida en los varones blancos que en las hembras, y el fen6meno contrario en la clase libre de color. Este exceso de mortandad varonil blanca procede, en parte, de su mayor nimero relativo y en parte de la inmigracion anual, en individuos del sexo masculino; cosa que no tiene lugar en la clase libre de color, cuya mortandad feminina es casi igual i la masculina, conforme ai la proporcion que ofrecen tambien las poblaciones de cada sexo en ella.
Comno dejamos indicado y tenemos repetido de muy antigno, no siendo el ndmero de bautismos expresivo del de nacimientos en la clase esclava, resultan proporciones monstruosas, cuando se comparan con los primeros, los nfimeros de las defunciones. Asi es que los presentamos solo como comprobantes de un error; y para evitar el que resultaria de incluir los esclavos en el total del precedente estado, le hemos formado solo con los guarismos relativos A los blancos y a los libres de color. De 61 resulta que, tomando los bautismos como exponentes'de los nacimientos, y comparindolos con la mortandad, dsta se Ileva cada afio en niimero equivalente a mas del 67 por 100 de aquellos, en los varones, del 57 por 100 en las hembras, y del 62 por 100 en el total. Los aumentos anuales, pues, por la generacion, quedan reducidos A mdnos de 55 por 100 en los primeros, de 435 en los segundos y de 58 por 100 en el total.
Aiinque no podemos sacar consecuencias importantes para el estudio, del resfimen de bautismos y fallecidos,, en cinco afios, impresa al fin del Censo de 1846, por las razones intes indicadas, puede ser consignada la comparacion de los guarismos relativos A la clase blanca. H6 aqui los tdrminos medios del quinquenio:
Bautismos . . . . 17.408
Entierros.. . 10.296
D)iferencia . . 7.41,2
Es decir, que segun este documento, la mortandad se habia llevado anualmente un ndmero de individuos equivalente al 59,2 por 100 de los nacidos; proporcion algo mayor de la hallada Antes por los numeros del resdmen que insertamos.
No es preciso advertir que estos nuimeros equivalentes de mortandad no proceden exclusivamente de la acaecida en individuos nacidos en la Isla de Cuba, entre los blancos, ni en individuos nacidos en la condicion libre, entre los de color de esta categoria; pues, la poblacion blanca recibe anualmente un contingente extranjero, por la inmigracion que paga su tributo, y no ddbil, A la muerte, y en el de la clase libre de color, se hallan individuos que ingresaron en ella, procedentes de la esclava. Conviene tener piesentes todas estas consideraciones, para no equivocarse en las apreciaciones de la mortandad relativa A los nacidos, las cuales exigen, para ser precisas, otras varias indicaciones, y particularmente las de la edad de los fallecidos, desgraciadamente descuidadas, pues no aparece en documento alguno oficial de los que
hemos podido procurarnos.




POBLACION.

Ademas de los datos presentados, por medio de los cuales puede formarse aproximadamente idea, del movimiento de la poblacion de la Isla, hallamos en los Anales cubanos, un resimen del afio de 1856 relativo a la Capital, que comprende ademas de las ocho parroquias intra y extramuros, las cuatro inmediatas de Carragoao, el Cerro, Jesus del Monte, Casa Blanca, con los hospitals y parroquia Castrense. En los totales de los resimenes de 1855 6 1859, transcritos 6intes, tambien se incluyen los fallecidos en los hospitales civiles.
El estado 4 que nos referimos, y que procede de la Secretaria de Junta Superior de Sanidad, ofrece los lotales siguientes, para 1856, en todo el conjunto de las parroquias y hospitales.
Bautismos blancos. . . . . . 2.587
- de color. 1 .597
TOTAL.. . . .. 184
Mortandad total.. . . . . 6.775
Exceso sore los bautismos.. . . . 2.589
La mortandad en las doce parroquias fud de 4757, que excede 6 los bautismos en 555 individuos, agregando 6 los cuales 2056 fallecidos en los hospitales y parroquias Castrenses, resulta el total exceso anterior de 2589.
Pero estos datos no bastan para apreciar la mortandad en la Habana, pues seria preciso tener en cuenta la inmigracion anual, que es considerable, y que paga 6 la muerte un contingente mucho mayor que la poblacion sedentaria, por causa de las enfermedades enddmicas que ]a atacan.
Los datos reunidos por el Sr. Erenchun, 4 insertados en el mismo articulo Hlabana de los Anales cubanos, ofrecen varios restimenes de los pasajeros entrados en el puerto de la Habana, ya para domiciliarse en la Isla ya de trinsito, relativos 6 los afios de 1854 6 1859. Estas noticias serian importantes si fuesen exactas; tanto mas cuanto que las entradas estin referidas 6 los meses de cada afio, lo cual permitiria hacer comparaciones y deducir consecuencias curiosas. Empero, como el mismo Sr. Erenchun lo indica, las diferencias considerables que ofrecen aquellos resimenes, en los mismos a-ios, segun el origen do donde proceden, patentizan las inexactitudes padecidas, no se sabe en cuales. Hd aqui, sin embargo, los nDmeros totales, que habr6 que someter 6 un severo criterio.
Afio de 1854. Total entrados 25.865, de ellos 5285 de trinsito. (Segun la Gaceta de la Habana del 10 de enero deo 1855.) Afio de 1855 : total 56.871, de ellos de trinsito y de la Isla, inclusa ]a tropa, 18.556. (Segun un estado oficial, inico publicado de este g6nero.) En el mismo afio, total entrada, 27.116, inclusa la tropa, de ellos 8560 de trAinsito. (Segun la Gaceta de la Hlabana.) Afio de 1856 : total entrados 55.152, tambien inclusa la tropa, de ellos 10.948 de trinsito. (Segun la Gaceta de la Habana.) Afio de 1857 : total entrados 46.212, inclusa la tropa, de ellos 17.457 de trinsito. (Segun la Gacela de la Habana.) Otro estado relativo al mismo afio y en el cual se expresa detalladamente la procedencia de los pasajeros entrados, el nimero total aparece de 44,5053 y en ellos 17.250 de trAinsito. En ei mismo afio, en un total de 46.112, 16.854 de trinsito. (Segun la Prensa de la Habana.) Del mismo afio 1857 public6 otro estado el Diario de la Marina, que da un total de 58.787 pasajeros, inclusa la tropa, de ellos 17.635 de transito. Afio 1858: total entrados 41.289, de ellos 9591 de trinsito, y en el de 1859 en uin total de 58.474, 15.204 de trAinsito. (Segun la Prensa de la Habana.) Los estados publicados por la Gaceta, relativamente A estos dos 61iltimos afios de 1858 y 1859, ofrecen en el primero una entrada total de 28.094, en ellos 9569 de trainsito, y en el segundo, en un total de 57.021 pasajeros, 15.077 de triAnsito.
Como el dato de la entrada anual de tropas peninsulares en el puerto de la Habana sea interesante, lo mencionamos por separado, aunque no sea de la exactitud requerida. 1854 : tropa, 4719 individuos. 1855, segun el estado olicial, 5286, y segun la Gaceta, 4602. 1856, 4624. 1857, 7024, segun otro estado, 6660 individuos de tropa, segun un res6imen del Diario de la Marina, 7100, y segun la Prensa, 7027. 1858, 5905, y segun la Prensa, 5905. 1859, 5871.
Excluyendo la tropa, de la inmigracion general europea, la peninsular y de las Islas Canarias aparece




POBLACION. 25
ser la mas considerable, como se puede conocer por los nimeros siguientes que extractamos de los diversos y precedentes estados : i saber, 6401 individuos, de dichas procedencias, en 1854; 7855 en 1855; 9517 en 1856; 6876 en 1857; 5852 en 1858 y 8464 en 1859. Fijando la atencion en los meses de arribada, vemos que la emigracion peninsular aprovecha la 'estacion favorable del otofio y del invierno, para liegar 6i la Isla de Cuba en los meses de noviembre, deciembre, enero y aun en marzo; pero nos sorprende hallar, por el contrario, 'las mayores llegadas de tropa de reemplazo para la guarnicion, en los calurosos mesos deo junio i setiembre, especialmente en los afios de 1854, 1855 y 1857.
Del dato del mimero de los matrimonios existentes en cada clase de la poblacion, y de el de nacidos legitimos en las mismas, podriamos deducir la fecundidad media de los minatrimonios en la Isla de Cuba. De la poblacion de la Habana, presentamos en nuestra obra los resultados de las investigaciones minuciosas que hicimos en los libros parroquiales; despues aci, nadie, que sepamos, nos ha imitado. Carecemos del movimiento de la poblacion en 1860, del cual solo tenemos, para el problema que nos ocupa, el nimero de matrimonios blancos y libres de color. Para hacer alguna comparacion, es preciso recurrir al Conso de 1846 y tomar de 61 los ndimeros medios de los nacidos legitimos en el quinquenio, para compararlos 6 los de matrimonios existentes. Hd aqui estos nfimeros y las proporciones que resultan :
MATRIMONIOS. NACIDOS LEGiTIMOS. PROPORCIONES.
Blancos.... ..45.714 14.425 1 en 5,2
De color ..... 2.5.295 4 014 1 en 6,5
TOTALES. . 71.009 18.159 1 en 4
No es preciso mucho conocimiento de los hechos reales, para conocer que estas proporciones do focundidad en los matrimonios cubanos, son err6neas. El error procede : P de la falta de exactitud en los nfimeros absolutos que se comparan; 2o de la inferioridad probable del nimero de nacidos, tomado de un quinquenio, en lugar del verdadero en el iltimo afio de 61.
Aunque los datos, pues, que acabamos de transcribir, no sirven para la comparacion que buscamos, no los despreciaremos del todo, pues unidos a los de nacimientos ilegitimos, que consigna el mismo resimen de donde los tomrnamos, pueden servir para otro 6rden de consideraciones.
Del resimen del quinquenio de 1842 6i 1846, resultan como t6rminos medios de nacimientos y de fallecidos, ya legitimos ya ilegitimos, los nimeros siguientes :
BLANCOS. RE COLOR. TOTALES.
Legitimos. . 14.125 4.014 18.1359
llegitimos. . 5.284 12.841 16.125
'OTALES .... 16.409 16.855 4.264
Pueden hacerse reflexiones importantes sobre estos ntimeros, no obstante la inexactitud de que adolecen y que dejamos indicada. La proporcion de los ilegitimos, en, la clase blanca, se aproxima A la cuarta parte de los nacimientos do esta clase, y en la de color excede de los tres cuartos del total de sus nacidos; porque no es probable que al anotarlos bajo el titulo de ilegitimos, se comprendiensen los adultos Ilegados de la costa de Africa. Lo que aparece pues, de mas probable es, que anualmente se amalgaman, en la poblacion total, un nfimero de nacidos ilegitimos ascendente i mas del 47 centavos del total.
En 6poca ya algo remota, de 1825 i 1829, habiamos hallado en la ciudad de la Habana las proporciones siguientes, deducidas de los totales del quinquenio, y obtenidas por una investigacion mas exacta :
BLAN COS. DIE COLOR. TOTALES.
Legitimos ..... 8.432 2.780 11.212
Ilegitimos. . 2.570 5.469 8.059
TOTALES.. 11.002 8.249 19.254
Sobre estas proporciones, hicimos ent6nces reflexiones que sentimos no poder referir ahora i trahajos




IOBL A ClON.

mas recientes redactados con igual precision; pero, asi sobre este dato interesante de la estadistica moral, como sobre los demas de la civil, ha habido un descuido lamentable.
Con respecto i matrimonios celebrados cada afio, carecemos tambien do datos relativos i la iltima 6poca, y esla carencia es notable. Solo hemos podido procurarnos un resiimen de los celebrados en la di6cesis de Cuba en los afios deo 1855 A 1857, tan sorprendente por los resultados, que nos abstenemos de publicarlo. Vese, en efecto, una progresion decreciente en los matrimonios, asi de gente blanca como de color, tan grande que se aproxima a las tres cuartas partes en la segunda y A la mitad en la primera. Este hecho de estadistica moral es sumamente notable, y si es exacto mereceria ser estudiado en sus causas.
El resiimen dado, para cinco afios, en el Censo deo 1846, omite desgraciadamente los nimeros anuales. Los tdrminos medios resultan ser 16.565 matrimonios anuales en ambas di6cesis; do ellos 12.390 en la clase blanca y 5975 en la de color. Estos ndmeros comparados i los de las poblaciones total y respectiva i cada clase, en el afio de 1846, dan las siguientes proporciones de matrimonios relativamente en la poblacion total, en la blanca y en la de color :
15. 20.-7 en cada 1000.
Careciendo de datos exactos, sobre el movimiento de la poblacion, sea on toda la Isla sea en la Capital, on estos 61timnos afios, solo podemos referirnos i las quo hicimos en los de 1825 A 1829, publicadas en la primera edicion de 1842.
ESTADO DE LA INSTRUCCION ELEMENTAL EN LAS DIVERSAS CLASES DE LA POBLACION CUBANA.
Aunque esta consideracion intelectual de la poblacion cubana no corresponde 6 Ila presente seccion, puramente econ6mica 6 material de nuestro trabajo, creemos deber mencionarla aqui por dos razones de algun peso. La primera es su novedad, pues el Censo do 1861 es el inico que hasta ahora ha presentado a poblacion considerada bajo este aspecto; Ia segunda procede de la triste duda en que estamos, de poder dar a luz la seccion intelectual y moral de nuestra obra sobre la Isla de Cuba, y en la cual serian tratados este y otros problemas no m6nos interesantes.
El Censo, pues, do 1861 presenta la poblacion blanca y de color distribuida en dos grupos, en cada jurisdiccion de la Isla, segun que sus individuos, en cada sexo, se hallan 6 no instruidos en los conocimientos elementales de la lectura y de la escritura. Haremos uso de los guarismos publicados sobre la clase blanca, sin alteracion alguna; pero en cuanto 6 la de color no nos es permitido, en buen criterio, referir las dos categories do instruidos 4 ignorantes al total de dicha clase, porque no hallindose ninguno de los primeros entre los individuos de la condicion esclava ni entre los emancipados, las comparaciones que se hiciesen darian resultados monstruosos. Para evitarlos, y acercarnos lo mas posible 6 la exactitud, referiremos los guarismos de ignorantes 6 instruidos que da el Censo deo 1861 entre la gente de color en general, solo 6 la clase libre, que es la finica dotada en parte de la instruccion elemental en lectura y en escritura. De otra manera, es decir, comprendiendo los dos categorias de esclavos y de emancipados, que carecen de toda instruccion, resultarian proporciones de instruidos tan minimas como crecidas las de ignorantes.
Examinando primeramente las proporciones de instruidos 6 ignorantes en cada uno de los dos sexos doe la poblacion blanca y libre de color, hallamos los ndmeros y proporciones siguientes :




POBLACIOtN. '27
XVII. ESTADO DE LA INSTRUCTION ELEMENTAL EN LAS CLASES BLANCA Y DE COLOft EN 1861.
INDI VIDUOS. PFROPORCIONES.
CLASES.
SABIENDO NO SABIENDO SABIENDO NO SADIENDO
TOTAL ES, TOTALS.
LEER Y ESCRIBIR. LEER NI ESCRIBIR. LEER Y ESCRIDIR. LEE RNi ESCRIBIR,
BLANCOS.
Varones. . ........... 156.365 31 .724 468.087 53,4 66,6 400
Ilembras.. . . . . 85.094 240.503 525.597 26,1 75,9 4100
TOTALES ..... 241.457 552.027 795.484 50,5 69,5 400
LIBRES DE COLOR.
Varones.. .... . . 145.5319 95.708 109.027 12,2 87,8 100
Ilembras.. . . . . 13.461 105.555 146.8416 11,5 88,5 100
TOTALES ... 26.780 4199.065 225.845 11,8 88,2 100
V6se pues que la instruccion elemental no comprende, en la clasa blanca, masque 50,5 por 100 de ella, es decir m6nos del tercio, cuando el n6mero de los ignorantes excede de los dos tercios. El exAmen de los sexos da, en los varones, un nimero mayor de individuos instruidos; algo mas de 7 por 400; ascendiendo, de consiguiente, el nfimero de mujeres sin instruccion elemental alguna, 4 cerca de 74 en cada 100. Un estado semejante es realmente deplorable, y reclama la mas activa solicitud de parte del gobierno. Luego veremos que esta situacion es aun mas deplorable cuando se la examina en las diversas jurisdicciones de la Isla.
En la clase libre de color, la proporcion de los individuos instruidos sube al 11,4 por 100 del total; y en cuanto i los sexos se observa el fen6meno curioso, que el nfimero absoluto de mujeres instruidas excede en algo al de los hombres.
Para apreciar con todo rigor las proporciones entre los individuos instruidos 6 ignorantes, que cada sexo ofrece en la totalidad de la poblacion en una clase, no sirven las deducciones que obtuvimos para formar el precedente estado. Lo que debe hacerse es hallar los ndmeros proporcionales con el total de la clase, suponiendo este igual 4 100. Haci4ndolo asi hallamos :
VAlONEs blancos instruidos . . . . . . 9,8 por 100
- ignorantes . . . . . . 9,2
MUJUEES blancas instruidas . . . . . .4 0,7
- ignorantes . . . . . . 50,5
TOTAl. . . . . 100,0
VARONES libres do color instruidos.. . . . . 5,9 por 400
- iginorantes . . . . 42,5
MOJEnrES librcs de color instruidas............. 6,0
- ignorantes ... . . . .45,8
TOOTAL. ........ 100,0
De aqui se deduce, que el n6mcro real de hombres blancos conociendo la lectura y la escritura en la Isla de Cuba, no lega al quinlo de la poblacion blanca, y que el de mujeres, con igual grado de instruccion, excede poco del ddcimo. En la clase libre de color, los varones y las mujeres instruidos so hlallan casi en la misma proporcion de 6 por 100 en cada sexo. En resdmen, resulta de m6nos de 26 por 100 cl numero de individuos instruidos en la clase blanca, y doe m6nos de 42 por 100 el de ila libre de color.




2I POBLA CION.
Estas deducciones, mas exaclas para apreciar el grado de la instruccion elemental en la Isla de Cuba, que no las precedentes del estado de la pagina precedente, son aun mas tristes que aquellas.
Habi6ndonos llamado seriamente la atencion, y creyendo que deberian Ilamar tambien la del gobierno supremo, asi como de las autoridades de la Isla, y esperando prestar un servicio con nuestro trabajo, continuamos el analysis estadistico, aplicindolo A los guarismos de la poblacion instruida 6 ignorante en eada jurisdiccion, segun el Censo, y haciendo con los guarismos de cada una, comparaciones semejantes i las precedentes con el total.
iabiendo comenzado por comparar, en cada jurisdiccion, el nimero de individuos de las dos categories de instruccion, con el total, asi en la clase blanca como en la libre de color, formamos utin estado expresivo de los nimeros absolutos del Censo y las proporciones deducidas.
En 41 hallamos que en la clase blanca, las pro.porciones de la instruccion varian en las diversas jurisdicciones de la Isla, entre los limits 55,4 instruidos y 44,6 ignorantes en 100, y 12,9 instruidos y 87,1 ignorantes en 100; siendo la jurisdiccion de Santiago de Cuba la que presenta el maximum de ]a instruccion elemental y la de Jiguani el minimum.
A la jurisdiccion de Cuba siguen la de la Habana con 52,3 por 100 instruidos, la de la Isla de Pinos con 40,1, la de Guanabacoa con 59,5, la de Puerto Principe con 38, la de Trinidad con 56,2, la de Nuevitas con 33,8, la de Guantdnamo con 32,5, y la de Matanzas con 50. Viene despues una serie de diez y seis jurisdicciones, en las cuales la instruccion elemental de los habitantes continua descendiendo desde las proporciones de 28 por 100 a 20 por 100 instruidos; y son, en 1l 6rden de progresion decreciente, las de Bahia Honda, 28,0; Santiago de las Vegas, 27,9; Cdrdenas, 27,4; Guanajay, 27; SantiEspiritu, 25,9; Baracda, 25,6; San Antonio, 25,5; las Tunas, 24,9; Manzanillo, 24,8; San Juan de los Remedios, 23,7; Giines, 25,4; Colon, 25,2; Bejucal, 22; Cienfuegos, 21,4; Villa Clara, 20,5 y Santa Maria del Rosario, 20; siendo sorprendente que en jurisdicciones en tanto progreso material como algunas de las mencionadas, la poblacion ofrezca n6imeros tan escasos de individuos instruidos y proporciones de ignorantes de los rudimentos del. saber tan crecidas como 72 y 80 por 100.
Por iltimo, un tercer grupo es formado por las jurisdicciones donde las proporciones de los instruidos bajan mas todavia, desde m6nos de 193 hasta cerca de 15 por 100. Estas son, en 6rden de inferioridad sucesiva, las de San Cristobal y Bayamo, 18,8; Pinardel Rio v Sagua la Grande, 18,5; Holguin, 18; Jaruco y Jiguani, 12,9 : i algunas de las cuales es aplicable la observacion que hicimos 6intes, pues han tenido un incremento notable en su riqueza.
Haciendo igual g6nero de investigaciones en los guarismos proporcionales que hemos deducido, y que expresan los diversos grados de instruccion elemental en que se halla la clase libre de color, en las jurisdicciones de ]a Isla, formamos de ellas una serie progresiva descendente, en la cual las de Puerto Principe, y Guanabacoa ocupen el primer lugar y la de Pinar del Rio el filtimo. Los ndimeros proporcionales de individuos instruidos en la lectura y la escritura, desde el miximnum 29 por 100 bajan hasta 4,1 por 100, y examinindolos en detalle 6 en grupos, se hallan solamente cinco jurisdicciones que ofrezcan proporciones superiores 6 20 instruidos por 100 y son : Puerto Principe, 29; Guanabacoa, 26,5; Santi-Espiritu, 23,2; Nuevitas, 22,3 y Trinidad, 20,6. Siguen siete jurisdicciones con proporciones descendentes hasta 10 instruidos en 100, i saber: Cuba, 15,5; Isla de Pinos, 12,5; Hfabana, 12,2; Matanzas, 11; Remedios, 40,2; Santiago, 10,1; Bayamo, 10. Por Altimo, las siguientes veinte jurisdicciones ofrecen nfimeros proporcionales aun mas bajos que 10 por 400. Las Tunas, 9,1; Baracda, 9; Holguin, 8,8; Guantdnamo, 8,4; Bejucal, 8; San Antonio, 7,8; Villa Clara, 7,3; Guanajay, 7,2; Manzanillo, 6,8; Cienfuegos, 6,5; Jiguani, 6; Giiines, 5,1; Santa Maria del Rosario, 4,4; Jaruco, 4,1; Colon, 4; Sagua, 3; San Cristobal, 2,8; Bahia Honda, 2,5; Cdrdenas, 2,1; Pinar del Rio, 1,'1.
La serie y las proporciones precedentes se prestan i reflexiones importantes y en cierto modo ofrecen anomalias notables. La instruccion, en la clase libre de color, no parece estar ni en razon de la importancia de las comarcas, ni en la del niDmero de habitantes de la clase, ni en la de su civilizacion 6 cultura general. Si la jurisdiccion de Puerto Principe, con 10.840 individuos libres de color, ofrece la mas ventajosa proporcion de 29 instruidos y 74 ignorantes en 400, la de la Habana con un un6nero triple




POBLACION.

6 55.584 presenta la proportion muy inferior de 12,2 instruidos y de consiguiente 77,8 por 100 ignorantes. Por el contrario en los 476 habitantes libres de color de la jurisdiccion de Nuevitas, se cuentan 106 instruidos y 507 ignorantes, es decir 22,5 por 100 de los primeros y 77,7 por 100 de los segundos; y la Isla de Pinos en solos 194 individuos libres de color, ofrece 24 6 mas de 12,5 por 100 instruidos, cuando la del Bayamo con cerca deo 14.000 habitantes de dicha clase, presenta tan solo 10 por 100 instruidos, la de Villaclara con 10.764, 7,5 por 100, y en fin Pinar del Rio en 40.094 individuos libres de color, solo cuenta 112 instruidos 6 sea poco mas de I por 100, resultando cerca de los restantes 99 por 100 no instruidos en la lectura y escritura.
Si puede ser 6itil al gobierno supremo y i la administracion local, el conocer las precedentes y variadas proporciones que la instruccion elemental ofrece en las diversas jurisdicciones de la Isla, no lo scri m6nos un igual conocimiento de la parte representada por cada sexo en la mencionada instruccion. El Censo de 1861 nos procura los mimeros absolutos, como dejamos dicho; nosotros hemos calculado los proporcionales, ya relativamente al nfimero de los individuos de cada sexo ya con relacion al total, ast en la clase blanca como en la libre de color. Formamos dos grandes estados, por jurisdicciones, que expresan todas estas diversas proporciones, y que, en la clase blanca, nos presentan los resultados principales siguientes.
La mayor proporcion de varones de la poblacion instruida, la ofrece la jurisdiccion de San Cristobal, que nos di un nimero proporcional de cerca de 85 varones en 100 individuos instruidos. Siguen luego, descendiendo las jurisdiccionies de Cdrdenas, 76; Bayamo, 75,6; Guanidnamo, 72,5; Sagua la Grande, 72; Pinar del Rio, 71,6, y Baracda, 74.
Viene despues la segunda serie, compuesta de quince jurisdicciones, que'ofrecen las proporciones de varones entre 70 y 60 por 100 en la clase instruida, la cual comienza con la de la Habana, 68,9 por 100, siguiendo en progresion descendente la Isla de Pinos, 68,5; Colon y Bahia Honda, 68; Matanzas, 67; Cienfuegos, 65,8; Nuevitas, 65; San Juan de los Remedios, 64,5; Guanajay, 64; Jdruco, 62,2; (Giiines, 61,8; Holguin, 61,4; Sant Antonio, 60,4, y Cuba, 60,5 por 100.
Por tiltimo, forman una tercera serie, diez jurisdicciones, donde las proporciones son aun mas bajas, i saber: Santa Maria del Rosario, 58,8 por 100, varones en 100 individuos instruidos; Santiago, Manzanillo, y Trinidad, 58,5; Jiguani, 58; Villa Clara, 57,7;, las Tunas, 57,5; Santi. Espiritu, 57,l; Guanabacda, 66,5, y Puerto Principe, 56,2.
El lector atento puede descubrir fen6menos bien curiosos, como son los de aparecer las proporciones mas crecidas de varones de la clase instruida, en jurisdicciones tales.como las de San Cristobal, Bayamino, Sagua y Pinar del Rio, que ofrecieron intes los grados mas infimos en la instruccion; que la jurisdiccion de la Habana, venga solo en segunda lfinea, y que en fin, Puerto Principe, Guanabac6a, Trinidad y otras que estaban en la primera categoria en la instruccion, deban esle grado mas bien al nimero do mujeres que al de hombres instruidos en cada una de ellas.
Muchas mas apreciaciones podriamos hacer, que nos llevarian muy 1jos, obligindonos A salir de los limites de estas piginas.
Los estados que formamos nos permiten apreciar, no solamente las proporciones de instruidos y de ignorantes, y el de varones y de hembras que componen cada una do estas dos categories, sino tambien las proporciones de estas categories en cada sexo suponiendo igual A 100 cada total de un sexo. 114H aqui el resfimen de este largo trabajo, tambien relativamente ai la clase blitnca.
PROGRESION DESCENDENTE DE LAS JURISDICCIONES SEGUN LA MAYOR 0 MENOR PROPORCION DE VARONES INSTRUIDOS EN CADA 400 VARONES.
Cuba, 57,2; Habana, 55,2; Isla de Pinos, 45,2; Guartdnamo, 59,5, Puerto Principe, 58,7; Guanabacda, 58,5; Trinidad, 58,4; Nuevitas, 56,4; Matanzas, 54,7; Barac6a, 55,2; Bahia Honda, 50,9; Santiago, 50,6; Guanajay, 29,1; San Antonio, 28,6; Sauti Espiritu, 27,5; San Juan de los Remedios, 27,2; Manzanillo, 26,8; Tunas, 26,9; Bayamo, 25,9; Giines, 25,0; Bejucal, 24,8; Cienfuegos, 24,1;




POBLACION.

Colon, 25,5; San Cristobal y Pinar del Rio, 22,9; Saguay Villa Clara, 21,8; Cdrdenas, 21; Santa Maria del Rosario y Holguin, 20,8; Jdruco, 19,2; Jiguani, 14,8.
Vise aqui, que exceptuando las dos jurisdicciones de Cuba y de la Habana, donde so hallan las capitales de los dos departamentos, cuya proporcion de hombres instruidos en la lectura y escritura excede algo de la mitad, en todos los demas la proporcion es menor, i semejanza de lo que hallamos al examinar la proporcion general entre los individuos instruidos y los ignorantes. Tambien son bastante semejantes estas proporciones en las jurisdicciones, examinindolas ya en la generalidad, como hicimos Aintes, ya solamente en el sexo masculino, como acabamos de hacer ahora; en ambos casos el mAximum de los individuos en las jurisdicciones privilegiadas, 6 mejor dicho, en sus capitales, excede poco de la mitad; en el mayor n6imero las proporciones oscilan entre el tercio y el cuarto, y el resto ofrece nuimeros aun menores de individuos instruidos.
Pasemos al iltimo cuadro de nuestro anilisis, relativo a la
PIIOGRESION DESCENDENTE DE LAS JURISDTCCIONES SEGUN LA MAYOR 0 MENOR PROPORCION DE IfETMBRAS INSTRUIDAS EN CADA 100 MUJERES :
Cuba, 54; Ilabana, 52; Manzanillo, 41,7; Guanabacda, 40,5; Puerto Prtncipe, 57,5; Isla de Pinos, 54,9; Trinidad, 55,5; Nuevitas, 29,6; Santiago, 28,6; Barac6a, 28,5; Matanzas, 27,7; SantiEspiritu, 25,5; Cdrdenas, 25,5; Bahia Honda, 25,2; Guanajay, 22,9; Colon, 22,6; Tunas,, 22,5; Guantdnamo, 22,1; Giines,.22,0; San Antonio, 20; Remedios, 19,5; Bejucal, 18,7; Villa-Clara, 18,5; Pinar del Rio, 18,1; Cienfuegos, 17,5; Santa Maria del Rosario, 17; Holguin, 15; Jdruco, 14,5; San Cristobal, 15,7; Sagua, 15,4; Jiguani, 11,0; Bayamo, 10,0.
Obs6rvase el mismo fen6meno, indicado Aintes, en favor de las capitales de los departamentos. En ellas, las mujeres participan de la instruccion elemental, masque en las otrasjurisdicciones; pero debe Ilamar tambien la atencion el corto nimero que la reciben en otras, y que deja en la ignorancia de los rudimentos del saber, entre 70 y 89 por 4100 del sexo femenino.
Los cAlculos y combinaciones que acabamos de hacer, nos han permitido apreciar : 10 las proporciones de individuos instruidos en la lectura y la escritura, y el de ignorantes de los mismos rudimentos en toda la Isla y en cada jurisdiccion de ella; 20 las proporciones entre los varones y las hembras instruidas, en general y tambien en cada jurisdiccion; 50 las proporciones de instruidos 6 ignorantes en cada sexo, ya en toda la Isla ya en cada jurisdiccion; todo esto relativamente A la clase blanca y bajo algunas consideraciones A la libre de color.
Una apreciacion mas completa y adecuada i las aplicaciones de mejoramiento en la ensefianza, hAicia las cuales la destinamos, requiere otro exAmen, tanto 6 mas minucioso que el precedente, y que supone la comparacion de los nimeros expresivos de los individuos instruidos 6 ignorantes de cada sexo, con el total de la poblacion en cada jurisdiccion.
En la pAigina 27 hemos dado ya las proporciones, a que actualmente nos referimos para toda la Isla, y ahora procederemos a exponerlas relativamente i cada jurisdiction y sexo separadamente. Pero debemos advertir, que sirvi6ndonos de t6rmino deo comparacion, no los totales de cada sexo en ellas, sino el general de los habitantes, debemos mencionar al lado del nimero proporcional de varones 6 de mujeres instruidos en los rudimentos del saber, el nimero proporcional de los ignorantes y el que resulta para el total de instruidos 6 ignorantes en cada sexo. Hacidndolo asi, tendremos un conocimiento exacto de las proporciones en que se hallan las dos categoiias de instruidos y de ignorantes, en cada sexo, con el total de individuos 6 habitantes de las jurisdicciones. Para no variar el sistema que venimos siguiendo, presentaremos estas en series progresivas :




POBLACION.

VARONES INSTRUIDOS E IGNORANTES EN 100 IIAlITANTES DE LA. JURISDICCION.
Iabana, 55,5 50,7 66,0; Cuba, 53,4 + 26,1 59,5; Isla de Pinos, 27,4 -+- 56, 65,5; G;uantdnamo, 25,6 36,5 = 60,1; Nuevitas, 22 +-4- 38,2 = 60,2; Matanzas, 21,5 -+- 40,4 = 61,9; Puerto Principe, 21,5 54,1 = 55,4; Trinidad, 21,1 -j- 55,8 = 54,9; Cdrdena.s, 20,5+--48 68,5; Bahia Honda, 19 .+- 42,5 = 61,5; Baracda, 18,1 -4- 56,5 54,6; Santiago, 17,4 59 56,4; Guanajay, 17 -- 41,5 -58,5; Colon, 15,8--51,4 67,2; San Antonio, 15,4 -+-- 58,5 55,7;
Remedios, 45,5)--40,8= 56,1; Santi Espiritu, 14,7 +59=53,7; Manzanillo, 14,6--50,8-54,4; Gi1ines, 14,5 5,4 -57,9; Tunas, 14,3--58,7= 55; Cienfuegos, 14,1 ---44,2- 58,5; Bayamo, '15,8 +59,4 -= 553,2; Bejucal, 15,5 +--41 54,5; Sagua, 15,5 -+ 47,8 -= 6,1; Pinar del Rio, 15,2 +44,5= 57,7; San Cristobal, 12,7-+-45=.55,7; Villa-Clara, 11,7 +-- 41,9 553,6, Santa Maria del Rosario, 11,2 + 42,8 = 54; Holguin, 1l,1 + 42,5= 55,6; Jdruco, 10,6- + 44,6 55,2; Jiguani, 7,5-- 45,1 =50,6.
La proporcion media, para toda la Isla, que en la pigina 27 vimos que era de cerca de 20 varones instruidos en cada 100 habitantes, reconocemos ahora que procede de grandes diferencias en las proporciones que presentan las jurisdicciones, desde los miximos de poco mas de 55 y de 55 instruidos en las de la Habana y Cuba, hasta las minimas de poco mas de 10 y de 7 instruidos en las jurisdicciones de Jdruco y Holguin. Cirdenas y Bahia Honda representan, aproximadamente, el t6rmino medio, indicado intes; pero es triste ver 21 jurisdicciones en grado inferior, y solo 11 con las proporciones superiores, cuyo miximum sefialado, corresponde solo i un tercio de la poblacion total en las dos jurisdicciones privilegiadas.
El segundo t6rmino de las ecuaciones precedentes hace variar la progresion descendente de los varones instruidos en cada jurisdiccion, relativamente al total de varones, que es tambien diferente; pero, ya hemos presentado las proporciones seriales en cada sexo, de un modo riguroso, suponiendo igual i 100 el total de 6i en cada jurisdiccion. En la precedente demonstracion se trata de patentizar las proporciones con la totalidad de habitantes varones en cada jurisdiccion. Ahora vamos a presentar ecuaciones semejantes para las hembras, en el mismo 6rden de progresion descendente en las instruidas.
IIEMBRAS INSTRUIDAS E IGNORANTES EN 100 ITABITANTES DE LA JURISDICCION.
Cuba, 22 18,5- 40,5; Guanabacda, 17,1 -- 25,2- 42,5; Puerto Principe, 16,7 -- 27,9 = 44,6; Habana, 15,8 -j-18,2 54; Trinidad, 15,1 50 =45,1; Baracda, 12,9 + 52,5 = 45,4; Isla de Pinos, 12,7 -+- 25,8=56,5; Santiago, 12,4 5 1,2= --45,6; Nuevitas, 11,8 28 = 59,8; Santi Espiritu, 11,1 -- 55,2 = 46,5; Tunas, 10,6 56,4 =-- 47; Matanzas, 10,5 + 27,6 -= 58,1; Alanzanillo, 10,2 55,4 45,6; San Antonio, 10,1 +-- 56,2 46,5; Guanajay, 9,5 52,2 =41,7; Bah'a Honda, 9 -+-29,5= 58,5; Giiines, 8,9 - 55,2 =-42,1; Guantdnamo, 8,8 -- 51,1 -= 59,9; Villa Clara, 8,6 + 57,8 = 46,4; Remedios, 8,5 -- 55,4 =45,9; Bejucal, 8,5 -- 57 = 45,5; Santa Maria del Rosario, 7,8 --+ 58,2 -46; Colon, 7,4 +--- 25,4= 52,8; Cienfuegos, 7,5 3-- 54,4- 41,7; Cdrdenas, 7,0--+ 24,5 51,5; Holguin, 6,9 -- 59,5 -46,4; Jdruco, 6,4 -+- 58,4 -= 44,8; San Cristobal, 6,1 58,2= 44,5; Jiguani, 5,4--44; 49,4; Pinar del Rio, 5,5-+-57 =42,5; Sagua, 5,2 3+55,7 -58,9; Bayamo, 4,9 --41,9 -46,8.
Se reconoce por la precedente serie de ndmeros proporcionales de hembras que saben y de las que ignoran los rudimentos de la instruccion escolar, que las primeras, es decir, las instruidas en ellas, representan, cuando mas, un 22 por 100 de los habitantes, y.esto solamente en la jurisdiccion de Cuba, gracias a los ndmeros mas crecidos que ella ofrece, en la categoria instruida, sobre todas las demas de la Isla, cual queda demonstrado en las series transcritas en las piginas precedentes. Despues de Cuba, las proporciones de la instruccion bajan i ser m6nos del quinto y del d6cimo de la poblacion, comnprendid6ndose. en estos grados 15 jurisdicciones, y luego bajan todavia mas desde un d6cimo hasta solo un vig6simo, por una serie




POBLACION.

de 18 jurisdicciones, siendo la illima la de Bayamo, que ofrece m6nos de 5 mujeres instr'uidas y 42 ignorantes en cada 100 habitantes.
Hasta aquf nos hemos ocupado de analizar los nfm'imeros del Censo de la poblacion instruida 6 ignorante, solo de la clase blanca, habiendo presentado no mas que algunas generalidades relativamente ii la libre de color, no obstante que hemos hecho sobre esta los mismos cilculos que sobre la otra. Mas como las medidas que exige el difundir la ensefianza elemental en esta clase y condicion, dependan de un 6rden de ideas, que no estd generalmente acceptado, no nos extenderemos mas presentando los resultados curiosos que hemos hallado, y que tal vez publicaremos si Ilegamos ai presumir que pueden excitar algun interes en las personas llamadas por su posicion social i oficial, 'i apreciarlos en algo.
No pudiendo extendernos mas en el estudio y anilisis del censo de 1861, bajo el aspecto de la instruccion, terminaremos presentando, reasumidos en un estado, los datos absolutos que ofrece y los proporcionales que hemos deducido.
XVII. ESTADO DE LA INSTRUCCION ESCOLAR EN LAS CLASES BLANCA Y LIBRE DE COLOR EN LAS DIVEBSAS JURISDICCIONES DE LA ISLA DE CUBA

JURISDICC[ONES.

Pinar del Rio .. San Cristobal..... Bahia Honda . . Guanajay.. . . .
San Antonio......
Bejueal.........
Santiago........
Habana... . . .
Isla de Pinos . . Guanabacoa.. . . Santa Maria del Rosario. Jaruco.. Gilines.. Matanzas.. . . .
Cirdenas.. . . .
Colon.. . . .
Cienfuegos . . . Sagua la Grande... Villa Clara . . . Santi Espiritu . Trinidad. .......
Remedios.... Puerto Principe . Nuevitas.. ......
Las Tunas . . . Manzanillo . . . Bayamo . . . .
Jiguani.. . . .
Holguin . . . Cuba..... ......
Guantinamo......
Barac6a . . . .
TOTALS MEEDIAS.

BLANCOS. NUMEROUS nioLUTyros.

TRUIDOS.

7.659 5.566
4 .216 5.041 5.005 5.404 3.344 70.7053
549 6.404 1.024 5.958
7.646 15.284 7.787 6.148 6.565 5.658
7.201
7.689 6.692 6.627 16.0753 1.406 4 .130 3.255 5.196
1.609
7.465 15.559 1.752
4.524

INO
IANTE.

PJIOPORCIONES.

TTAL INS- IGNO.
TOTALES. TRUIDOS. IBANTES. TOTALED

55.807 41.466 14.522 17.888 3.156 4.352 15.957 18.998 14.643 19.648 12.012 15.416 7.882 11.226 68.192 13&.895
817 1.566 9.874 16.278 4.344 5.568 19.147 25.085 24.984 32.630 32.393 47.677 20.568 28.55 20.528 26.476
235.349 29.714 24.782 50.420
28.254 55.455 22.009 29.698 14.779 18.471
21.228 27.855 26.170 42.243 2.759 4.165
3.419 4.549 9.667 42.900
15.850 17.046 10.864 12.4735 55.927 41.592 1t3.584 27.7453
3.599 5.3351 5.581 4.905

LIBRES DE
NUMEROUS ABSOLUTOS. INS- 1050- TOTALE,.
TIIUIDOS. RATES.

- I'-...-.....-.- I -...........JI.-***--.--*~*--*-I I

18,5 18,8 28,0 26,5 25.5 22,0 29,8 51,1
41,1 39,5
19,0 17,0 25,4 52,0 27,5 25,2 24,4 18,5 20,5 3 25,8
56,2 25,8 58,0
35,8 24,9 24,8 18,7
12,9 18,0
55,4 52,4 31.0

81,5
81,2 72,0 75,5 74,5 78,0. 70,2
48,9 59,9 60,7 81,0
83,0 76,6 68,0
72,5 76,8
78,6 81,5
79,7 74,2 65,8
76,2 62,0 66,2 75,41
75,2 81,3 87,1
82,0 44,6
67,6 69,0

244.4571552.0271795.4841 50,4 I 69.6 {

400 100
400 100
400 100
400 100
100 100
100 400 400 100
100 100
400 400 100100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100
400

112
94 18
249 490 170 228
4.337
24 1.550
57
128 224 845
44 92
500
64 786 1.689 1.890
556
5.145
106
245 770 1.589
286 607 5.514
475
429

9.982 3.070
774
5.182
2.253 1.962 2.014 31.047
170
4.535
805
2.954
4.085 6.892 1.891
2.282 7.220 2.008
9.978 5.568 7.298 4.887
7.697 570
2.447 10.483 12.510 4.448 6.615 50.528 5.170
4.362

10.094 5.161
792
5.4513 2.445 2.152
2.242 35.584 194
5.885
840 3.062 4.506 7.757
1.932 2.574
7.720 2.072
10.764 7.257 9.188
5.445 10.840
476 2.692 11 .253 13.899
4.734 7.220 55.842 5 645 4.791

100 26.7801199.06531225.84351

COLOR.
PROPORCIONES. INS- I1GNOTRUI0 RANTES. TOTALED
1,1 98,9 100 2,8 97,2 100 2,5 97,7 100 7,2 92,8 100 7,8 92,2 100 8,0 92,0 100 10,1 89,9 100 12,2 87,8 100 12,5 87,7 100 26,5 75,7 100 4,4 95,6 o00 4,4 95,9 100 5,1 94,9 100 11,0 89,0 100 2,1 97,9 100 4,0 96,0 100 6,5 93,5 100 5,0 97,0 100 7,3 92,7 100 23,2 76,8 400 20,6 79,4 400 10,2 89,8 100 29,0 71,0 100 22;5 77,7 100 9,4 90,9 100 6,8 93,2 100 10,0 90,0 400 6,0 94,0 400 8,4 91,6 110 15,3 84,7 .100 8,8 94,2 400 9,0 91,0 100
1,8 88,2 400

P,




POBLACION.

MORTANDAD EN LOS HOSPITALES CIVILES Y MILITARES.
El titulo del trabajo, cuyos resultados principales vamos 6 presentar, revela su importancia, no obstante que la circunstancia de ser el primero de su g6nero que sore la Isla de Cuba se publica, le prive de las cualidades de la precision y de la rectificacion que solo ofrecen las largas y reiteradas series de observaciones. Sin embargo, por esta misma razon de su novedad, esperamos que inspirard algun interis en los lectores.
No se crea que tenemos la pretension de redactar la historia sanitaria de la Isla, en la cual se hallaria naturalmente comprendida la de cada una de las enfermedades, mas 6 midnos enddmicas, que atacan a su poblacion indigena e inmigrada. Un trabajo semejante no puede ser redactado en el dia, por falta de documentos precisos para hacerle; pero si puede ser comenzado, si se traza el plan de. las observaciones que deben formarle de un modo conveniente para el fin deseado. Lo que inicamente podemos hacer en este articulo, es examinar y comparar las que nos fueron procuradas, y deducir de ellas las consecuencias que nos han parecido mas 16gicas 6 interesantes.
En los articulos precedentes hemos presentado el restimen de los datos que nos son conocidos, relativos A la poblacion cubana, sus castas y condiciones, sus proporciones, las.que ofrecen los sexos, y el movimiento anual aproximado de ella; pero no nos fu posible deducikt'trminos medios y aproximados 6 la verdad, de los dos fendmenos expresivos del movimiento de la poblacion, ni en su totalidad anual, ni en las diversas dpocas del aio, como hicimos para la poblacion de la Habana en los aflos de 1825 6 1829. Mucho midnos nos es dado descubrir las proporciones en que, cada edad de la poblacion cubana, paga su tributo anual A la muerte; pero gracias A una inteligente oficina, recientemente organizada en aquella ciudad, nos es posible presentar datos interesantes y nuevos, sobre la parte que, en la mortandad total acaecida, tienen las enfermedades en general y las principales en particular.
El trabajo que hemos podido formar, con los datos de detalle que nos fueron procurados en la oficina de Sanidad militar, dirigida por el muy ilustrado y zeloso Sr. D. Ramon Pifia y Peiuela, comprende no tan solo la estadistica sanitaria militar, que exclusivamente concierne 6 aquella oficina, sino ademas la civil, porque en ella se reunen tambien las noticias remitidas de todos los hospitales de este 6rden que hay en la Isla de Cuba.
Este cilmulo de datos, que por primera vez tuvimos 6 nuestra disposicion, nos decidieron A extractar de ellos, durante los dtirnimos meses de nuestra residencia en la Isla, la multitud de elementos con los cuales podia formarse un cuadro interesante de estadistica sanitaria cubana, asi civil como militar, sino tan completo como el que probablemente redactarA algun dia la mencionada olicina, suficiente para dar una idea de los principales fen6menos que aquella ofrece, del modo que pueden entrar en el plan de este libro. Empero, sus reducidos limits, nos imponen la condicion de la brevedad, debiendo concretarnos solo a presentar los mas esenciales resultados de nuestro minucioso trabajo.
Tenemos que reducir aun mas, en la reimpresion que ahora hacemos, muchas de las reflexiones que presentamos cuando por primera vez dimos 6 luz este trabajo; porque la intercalacion que hacemos en l61, del 61timo censo de la poblacion cubana, nos priva de parte del espacio de que Antes dispusimos. Nos concretaremos, pues, A presentar los principales elementos numdricos de nuestro trabajo, purgado de varios errores, que,por descuido en la correction office el anterior, impreso durante una ausencia que hicimos 6 Madrid en los meses de noviembre y diciembre de 1861.
Lo que podemos hacer, en vista de estas circunstancias, es indicar las fuentes de donde heamos tomado los materiales que poseemos, presentar el resdmen de estos y deducir algunas consecuencias mas esenciales; dejando A los hombres estudiosos la tarea de deducir todas las demas A que se prestan, mid6ntras lanto, 6 lo midnos, que por nuestra parte no tenemos ocasion propicia de hacerlo, publicando un trabajo mas completo.
El primer 6rden de datos que podemos presenlar, procede del analysis de los estados de enfermos y




POBLACION.

fallecidos en todos los hospitales, asi civiles como militares de la Isla de Cuba, durante los cinco aios de 1855 A 1859, enfermos y fallecidos procedentes de toda clase de enfermedades, en general, y de la fiebre amarilla 6 v6mito negro en particular. Restando los mimeros de los segundos de los correspondientes A los primeros, hemos hallado los que proceden de las enfermedades ordinarias y de los cuales hacemos uso en nuestros estados.
Los registros que reune la oficina de sanidad militar, sdn formados en vista de los estados mensuales que la refniten los hospitales, y esto nos ha procurado apreciar las invasiones del mal y los fallecidos en cada uno de los diverses meses de cada afio.
En los restimenes que dimos Ai luz en la primera edicion de este trabajo, inscrl imos los ndimeros correspondientes 6 cada mes, tales como nos los daban las sumas de los estados parciales, y de la misma manera los resultados medios para cada mes, dividiendo por cinco los totales de los relativos i los cinco afios. La premura con que redactimos ent6nces este capitulo, no nos permiti6 detenernos en hacer una operacion exigida por la exactitud estadistica, y que consiste en igualar la extension de los meses, como los presentamos ahora. Asi so advertiri, en los siguientes estados, que los tdrminos medios, por ejempo, de enfermos y fallecidos en cada mes, no son, en el estado no XXII la quinta parte de los totales de cada mes q.uie ofrece el estado no XXI, sino que aparecen ya menores ya mayores, segun que los meses son de 51 6 de 50 6 28 dias; porque hicimos una reduccion en los ndmeros de los primeros y una adicion a los ndmeros de los segundos. Las comparaciones entre muertos y enfermos fueron hechas con estas cantidades relativas a meses 4e igual extension.
Para apreciar la mortandad acaecida potr diversas y determinadas enfermedades diversas de la fiebre amarilla,:no hemos podido procurarnos mas que dos documentos; A saber : una obra del Sr. Pifia, titulada Topografia mddica de la Isla de Guba, imp.resa en la Habana en el aflo de 1855, que ofrece los primeros datos completos de todo el afio de 1854 en los hospitals militares de lI Isla, con distincion de las principales enfermedades, de las cuales trat6 el autor en capitulos separados, al fin de los cuales hay tambien resilmenes de la mortandad civil y militar. La serie de trabajos reunida despues en la oficina citada, permite extender el cuadro comprendiendo seis afios, desde 1854 hasta 1859, como le presentaremos luego; pero se refiere solamente i los hospitales militares.
Anterior i este trabajo del Sr. Pifia, es una memoria de nuestro querido amigo el Dr. D. Angel Cowley (cuya p6rdida en 1860 fud un sentimiento general para su patria) publicada en- .1845 bajo el titulo de Ensayo mddico de la mortandad en la Didcesis de la labana, durante el ano de 1845; y como se vd, no comprende toda la Isla. Luego extraclaremos este trabajo, primero y finico, tasta ahora, que se refiera i todas las clases de la poblacion.
La tercera serie de documentos 6 fuente que ha alimentado nuestros restimenes, procedi6 de los estados que forma cada cuerpo del ejdrcito de la Isla de Cuba, en sus revistas mensuales, y en los cuales se expresan las bajas que aquellos han tenido por enfermedades y muertes. Cuando los datos que hemos reunido y clasificado, recorriendo y analizando la multitud de partes de revistas mensuales de todos los cuerpos durante cinco afilos, sean comparados con los que obtuvimos analizando y extractando los estados de los hospitales militares, se notarAin diferencias que proceden de que a estos no van uinicamente los enfermos del ejdrcito terrestre, sino ademas los de la marina, de los presidios y de las circeles.
Los datos deducidos de los estados de Revistas, serian mucho mas interesantes si pudidsemos distinguir en los nilmeros de sus bajas mensuales, por enfermedades y por mueries, los mimeros que proceden de cada enfermedad principal y de la fiebre amarilla en particular. Desgraciadamente no podemos hacer esta distincion, y de consiguiente los resiimenes que damos bajo los nfimeros XXIV, XXV y XXVI comprenden A todo gdnero de enfermedades y de consiguiente las proporciones y deducciones se refieren 6 la mortandad del ejdrcito en general.
Vamos i comenzar la exposicion de los principales datos por el resfimen general de los cinco afilos observados.




POBLACION. 55
XIX. ESTADO DE LOS ENFERMOS ENTRABOS Y FALLECIDOS EN TODOS LS HOSPITALS DE LA ISLA BE CUBA, EN LOS CINCO AiNOS DE 1855 A 1859.
ENFERMEDADES ORDINARIAS. FIEBRE AMARILLA. TOTALES.
AOS."
PRO- PRO- PROENTRADOS. MUERTOS. ENTRADOS. MUERTOS. ENTBADOS. MUERTOS. .
PORCIONES PORCIONES.PORCONES.
HOSPITALS CIVILES.
1855. . . . . 97.206 6.566 6,7 4.939 957 19,0 102.145 7.5053, 7,3
1856. . . . . 107.945 6.944 6,4 8.510 1.779 24,4 116.255 8.723 7,5
4857 ... . . . 117.592 '1.587 6,4 9.062 2.621 28,8 126.654 10.08 8,8
1858 . . . . 95.555 7.851 8,4 8.555 2.544 27,4 102.020 10.195 40,0
1859........... ..104.865 6 651 6,5 6.5321 .770 28,0 1I1 186 8.421 7,5
TOTALES . 521.441 55.709 6,8 37.87 9.541 25, 558.528 45.050 8,0
HOSPITALS MILITABES.
1855. ........... 28.190 959 3,2 1.481 561 24,4 29.671 i.500 4,8
1856.......... 350.958 908 2,9 2.122 451 21,2 3355.080 4.559 4,1
4857... ... .. 53.237 974 5,0 4.877 1.582 52,4 58.114 2.556 6,7
4858. . . . 37.75 1.112 5,1 4.297 1.256 29,2 40.054 2.368 5,9
1859. ........... 45.564 880 2,0 5.709 759 20,4 49.075 1.659 3,5
, TOTALES. . 1.75.506 4.815 2,7 16.486 4.409 26,7 189.992 9.222 4,8
Se v6 que en los hospitales civiles, la mortandad general media anual, no excede del 8 por 100 de los enfermos admitidos, ofrediendo un miximo de10 por 100 el afio de 1858, por las enfermedades ordinarias, que sobre un nimero menor de casos que en los otros afios, fueron mas mortiferas. En el V6mito, la mortandad media anual resulta algo mayor del 25 por 100, habi6ndose acercado i 9 por 1 00 en el afto de 1857.
En los hospitales militares, la mortandad media anual no lleg6 & 5 por 100. El mayor incrementoi 6,7 por 100 que present el aflo de 1857, procedi6 del ofrecido por la fiebre amarilla, cuyo miximo 52,4 por 400 ocurri6 en dicho afio. Resulta, para las enfermedades ordinarias, una morlandad media anual de m6nos de 5 por 100 y que vari6 poco en los cineo afios. SHd aqui ahora los rinicos datos que podemos presentar relativamente A determinadas enfermedades, y solo en los hospitales militares.
XX. ESTADO DE LOS ENFEBMOS ENTRADOS Y FALLECIDOS EN LOS HIOSPITALES MILITARES DE LA ISLA DE CUBA, POR EFECTO DE LAS ENFERMEDADES QUE SE EXPRESMAN, EN LOS SEIS ANOS DE 1854 A 4859.
EN LOS SEIS AROS. EN ANO MEDIO. PROPORCIONES
ENFERMEDADES. DE LOS
ENTRADOS. MUERTOS. ENTHADOS. M ERTOS. MUERTOS.
C61era (5 afios) ... . . . . 1.199 494 400 465 41,2 en 100
Fiobre amarilla. . . . . . . . 19.471 5.122 35.245 852 26,2
Fiebresdiversas. .... ....... 66.620 1.968 it.1035 528 5,0
Tisis pulmonar.' . ......... . . . 1.880 788 5315 315 41,8
Viruelas.. . ............ 857 93 440 16 41,4
Efectos de oftalmia . .. . . ... 15.227 8 2.558 5 0,i
Sifilis....... ........ ...... 18.062 71 5 010 12 0,4
Varias enfermedades... . . . . 78 581 1.759 15.097 291 2,2
TOTALES. . . . 201. 877 40.543 5.846 1.798 5,5 en 100
~I




56 POBL A CION.
El precedente estado revela un hecho interesante, 5 saber : el de la preponderancia de la mortandad causada por la tisis pulmonar sobre las otras enfermedades dominantes en la Isla de Cuba. En efecto, en los seis aiios del period observado, esa dolencia condujo a la muerte cerca de 49 por 100 de los individuos que entraron en los hospitales militares afectados de ella, cuando se v6 que ni el c61era, en tres afios, destrujo una proporcion igual y m6nos aun la fiebre amarilla.
Si del estado militar pasamos al civil, los pocos datos que sobre este poseemos nos confirman el mismo fen6meno. Hd aqui las proporciones que ha ofrecido el afio de 1845 en la di6cesis de la Iabana, la mortandad por efecto de varias enfermedadescomparativamente 6 la total, segun el trabajo citadodel Dr. Cowley. Tsis, 13,5 por 100; tetanos de la infancia, 9,7; disenteria, 6,7; fiebre amarilla, 5,5; diarrea, 4,5; calenturas cerebrales, 4,5; pulmonias, 4,0; hepatitis y hepatalgia, 5,4; gastro-enteritis, 3,5 por 100.
XXI. NUMERO DE ENFERMOS ADMITIBOS Y FALLECIBOS EN LOS IIOSPITALES CIVILES Y MILITARES DE LA ISLA DE CUBA, EN CADA MES DE LOS ANOS DE 1855 A 1859.

MESES.
Enero.. . . .
Febrero . . . Marzo.... . .
Abril . . . .
Mayo . . . .
Junio . . . .
Julio Agosto ......
Setembre. .....
Octubre . . Noviembre. . . Diciembre . . .
TOTALS...

ENFERMEDADES
ORDINARIAS.
ENTRADOS. MUERTOS.
34.988 2.529 37.694 2.581 41,842 5.559 40.724 5.210 57.578 2.502 45.146 2.632 49.863 3.2935 51.734 3.862 45.170 3.527 49.565 3.136 45.293 5.090 41.544 2.808
524.141 55.709

[OSPITALES CIVILES
VOMITO.
ENTRADOS. MUERTOS.
956 321
605 196
567 125
1.119 598
1.604 425
4.362 976
7.667 1.607 7.658 1.668 6.226 1.716 2.891 791
2.152 711
1.585 409 57.187 9.541

TOTALES.

ENTRADOS. MUERTOS.

55.944 58,297
42.409 41.843 59.479
49.508 57.550
59.592 51.596
52.456 47.445 42.929
558.528

2.65( 2.577
5.464 5.608 2.725
5.608 4.900 5.550C
5.045 5.927 3.801
5.217
45.050

HOSPITALES MILITARES,
ENFERBEDADES
VOMITO. TOTALED.
ORDINARIAS.

ENTRADOS.
18.774 10.972
41.945 11.221 12.96 15.27
16.400 17.525 45.650
15.447 15.019 16.529
175.506

MCERTOS. ENTRADOS.

556
274 262
250 269
275 443 718
498 543 476 449
4.815

601 578
321 448
902 1.761 3.118
5.506 2.710
1.445 779 465
16.486

MUERTOS.

ENTIIADO~i. MUEBTOS.

19.575
11.350 12.266
11.709 15.868 15.0553
19.518 20.834
16.360 16.892 15.798
16.992

561
402 378 3598
490 645
1.158
1.504 1.500 981 751 654

4.4091189.992 9.222

XXII. TRRMINOS MEDIOS MENSUALES DE LOS ENFERMOS ENTRADOS Y FALLECIDOS Y PROPORCIONES ENTRE UNOS Y OTROS, EN LOS
IOSPITALES CIVILES Y MILITARES DE LA ISLA DE CUBA, SUPONIENDO LOS MESES DE IGUAL EXTENSION.

MESES.
Enero.. . . .
Febrero. ......
Marzo.. ........
Abril ........
layo... ...
Junio .......
Julio ........
Agosto........
Setiembre.....
Octubre . . . Noviembre .. Diciembre.....
TOTALES.

HOSPITALES GIVILES.
ENFERMEDADES ORDINARIAS. VOMITO.
ENTRADOS. MUETOS. PORCIONETO ENTRADOS. MUERTOS. PORCIOES. 6.869 458 6,7 188 66 55,5
8.191 518 65 153 A5 523

8.215
8.2641 7.576
9.456 9.785 10.149
9.159 9.728 9.187 8.156
104.250

657 8,0 ill 652 7,9 228
452 6,1 3516 554 5,8 888
646 6,6 1.512 757 7,5 1.511 675 7,4 1.268 615 6,5 570
627 6,8 458
551 6,8 275
7.142 6,9 7.456

1441

2136
55,5 26,5 22,4 21,0 21,8 27,5 27,4 52,9

80 29,3 1.868 25,1

HOSPITALES MILITARES.
ENFERMEDADES ORDINARIAS. VOMITO.
PROPRO ENTRADOS. MUERTOS. PO ENTADOS. MUERTOS.
I IRCIOP11 .

3.690 70
2.500 59
2.550 55
2.280 51
2.552 553
2.697 56
5.226 89
3.405 140 2.772 401 5.037 106 3.053 97
3.249 88
54.701 965

2,0
2,2
2,2 2,1 2,1 p2,i 4,84
3,6 3,5
3,2 2,7
2,8

121 82 653
100 177
359 616 691 555
285
459 92
5.298

41 28 22 50
S 44 75 140
155 165
87
56 41
882

34,0 34,1
35,0
50,0
25,0 2t,0 22,7 22,4 29,5 50,5
- 35,2 44,6
26,7

I I I I I I I I I I -W.L-

2,8

I i I I I

I




POBLACION. 57
El primero de los precedentes estados nos di i conocer la totalidad de los enfermos admitidos y los que de ellos fallecieron, durante el period de cinco afios, en los hospitales civiles y militares de la Isla de Cuba, ya por efecto de las enfermedades ordinarias ya por el de la fiebre amarilla. La reunion de imbas clases, nos daria las entradas y los muertos en totalidad, que ya ofrecimos en el estado no XIX que ascendia 6 558.528 de las primeras y 45.050 de los segundos, en los hospitales civiles, y respectivamente 189.992 y 9222 en los hospitales militares. Nuestras observaciones, clculos y comparaciones, se refieren pues 6 un total general de 748.320 casos de enfermedad y de 54.272 fallecidos en el periodo de cinco ailos.
Los nimeros 6 cantidades relativas 6 cada mes, se prestan 6 interesantes observaciones, que procuramos hacer mas patentes en el estado no XXII que ofrece los t6rminos medios mensuales referidos A meses de igual duracion, como explicamos 6intes, Sus columnas de mortandades relativas a los casos de enfermedad, en las enfermedades ordinarias, y al nAmero real de individuos atacados por la fiebre amarilla, permiten apreciar la mayor 6 menor intensidad necrol6gica relativa de los diversos meses del afio. Empero como estas proporciones no dan idea de la intensidad mayor 6 menor de las invasiones y de las mortandades en ellas, y como por otra parte, tampoco en los nimeros 6 cantidades absolutas de cada mes, so yen claras las oscilaciones 6 las progresiones que las unas y las otras presentan en realidad, hemos calculado y formado, para conseguirlo, el estado siguiente donde presentamos los ndmeros proporcionales que en cade mes corresponden, 6i un nidmero fijo de 1000, ya en los casos de enfermedad, en las dolencias comunes, ya en los individuos diferentes atacados del v6mito, ya en los fallecidos en Ambos casos.
XXIII. NUMEROS MENSUALES PROPORCIONALES DE LOS ENFERMOS Y FALLECID)OS EN CAI)A 1000.
HOSPITALES CIVILES. HOSPITALES MILITARES. BAJAS
EN
MESES. ENFERMEDADESVO ENFERIEDADES VOMITO. EL EJARCITO.
ORDINARIAS. ORDINARIAS.
ENFERMOS. MUERTOS. ENFERMOS. MUETO ENFER0S. MUERTOS. FINFERMOS TOS E FEIO. MIUEgRTOS.
Enero. .. ...... 66 64 25 345 406 75 57 46 65 70
Febrero............. 19 75 18 25 69 61 25 52 84 54
Marzo. ........ 79 92 45 15 68 55 19 25 75 55
Abril.. . . . . 79 91 51 45 66 53 50 5 75 45
Mayo.. . . . . 71 65 42 44 74 ,55 54 50 77 55
Junio.... . . . 88 75 119 107 78 58 109 85 95 82
Julio.. . . . . 94 90 205 170 95 92 187 159 97 128
Agosto.. . . . .. 97 106 205 176 98 145 209 176 95 469
Setiembre........ ... 88 95 171 187 80 105 168 185 84 99
Octubre............ 95 86 77 85 87 110 86 99 82 102
Noviembre. . . . 88 88 59 77 88 101 48 65 95 90
Diciembre.. . . 78 77 57 45 95 92 28 46 85 80
TOTALES ..... 14000 1000 1000 1000 41000 4000 41000 4000 1000 1000
Exarnminindolo con cuidado, veremos que, tanto en las enfermedades ordinarias como en la fiebre amarilla, las mayores intensidades en las invasiones 6 casos de enfermedad y en las mortandades que ocasionan, tienen lugar en los meses ardorosos del estio tropical, es decir, desde junio 6 setiembre, lo mismo en los hospitales civiles que en los militares, bien so observen los guarismos de las enfermedades ordinarias, 6 bien los de la fiebre amarilla. Tal es la ley constante y de todo el mundo conocida relativamente i esta ultima dolencia. Si las otras la siguen tambien, es porque el mayor n6mero de las enfermedades mas comunes en la Isla de Cuba, se acrecientan en intensidad durante el verano, por su caricter inflamatorio.
Empero si fijindonos en los guarismos de la fiebre amarilla, examinamos at lado de esta ley de incremento en las invasiones y en el n6mero absoluto de los fallecidos, la ley de las mortandades relalivas al




58 POBLACION.
nimero de los enfermos invadidos, tal cual la ofrece el estado no XXII en sus columnas de proporciones, podemos deducir que no son los meses ardorosos del estio los que ofrecen nimeros mas crecidos, sino por el contrario los meses de invierno. Asi se v6, que en los hospitales civiles, la fiebre amarilla se ha llevado mas de 52, 553 y hasta 55,5 por 100 de los enfermos atacados en algunos de los meses de noviembre A abril, al paso que en los meses ardorosos dejulio y agosto, las proporciones no liegan i 22 por 100. En los hospitales militares de la misma manera; las maores mortandades relativas A los enfermos, que son las de 54 hasta 44,6 por 100, ocurren en los meses frios, y las menores de 21 i 50 por 100 en los meses ardorosos. Estos hechos, que no sabemos hayan sido certificados hasta ahora, nos parecen de sumo interes y dignos de la meditacion de los facultativos.
Al fin del estado precedente hemos puesto dos columnas de las proporciones que con un total de 1000, ofrecen las bajas del ejircito de tierra de la Isla de Cuba, ya por efecto de enfermedades ya por el de la mortandad. Estas bajas proceden de todo g6nero de enfermedades, y los guarismos que nos han servido para el cdlculo, fiueron tomados de los estados que presentaremos luego, y que formamos, como queda dicho, con presencia de todos los partes mensuales de revista. Dichas columnas nos ofrecen, como las de los hospitales civiles y militares, la misma ley de incremento en los enfermos y fallecidos durante los meses del estio.
Conviene advertir, para mejor comprension de lo que precede, y como indicacion esencial para evitar falsas deducciones, que los nfimneros proporcionales de fallecidos Aenfermos, solo son rigurosamente exactos en los casos de fiebre amarilla, por cuya enfermedad no entra jamas un mismo individuo dos veces en el hospital; lo cual no sucede en las otras enfermedades, que pueden afectar 6 un mismo individuo varias veces en un afio, engrosando asi las cantidades expresivas de enfermos, que en realidad no deben tomarse sin6 como erntrados en hospital, lo que no es lo mismo. Resulta de esta observacion, que los nimeros proporcionales de fallecidos a enfermos, son bajos siempre que se refieren a enfermos ordinarios, y exactos en los casos de fiebre amarilla. En esta dolencia, en efecto, como solo ataca una vez en la vida, el mismo individuo no puede entrar dos, tres ni mas veces afectado de ella en un hospital, y de consiguiente las proporciones deducidas de los nimeros de fallecidos A los de entrados 6 enfermos, son de todo punto exactas.
Pasemos ahora a examinar, en sus pormenores abreviados, el segundo 6rden de datos que nos ha servido para nuestro estudio : datos que condensaremos en tres estados, A semejanza de lo que hicimos con los obtenidos de los hospitales en la oficina de sanidad militar de la Habana. Los estados de Revista expresan, con separacion, los jefes y oficiales, que hemos reunido en una misma categoria.
XXIV. ESTADO DE LA FUERZA MEDIA DEL EJARCITO EN LA ISLA DE CUBA Y DEL NlMERO DE ENFERMOS Y DE FALLECIDOS EN LOS CINCO ANOS DE 1855 A 1859.
FUERZA. ENFEIMOS. MUERTOS. PBOPORCIONES.
AROS. -------OFI- SOL- TOOFICIALES. SOLDADOS. TOTLES. OFICIALES. SOLDADOS. TOTALES. OFICIALES. SOLDADOS. TOTALES.O- L- TOCIALES. DADOS. TALES.
1855.. . 1.045 46.687 17.750 155 15.999 14.154 28 890 918 2,6 5,5 5,2
1856. . 4.015 16.501 17.516 192 12.227 12.419 21 994 4.015 2,0 6,1 5,8
1857. 971 U8.584 19.555 206 15.670 15.876 49 1.424 1.475 5,0 7,4 7,5
1858.. . 944 16.586 17,550 455 15.859 15.994 52 1.852 1.884 5,4 41,4 10,7
1859. 1.040 18.175 19.2135 166 14.774 14.940 30 1.228 1.258 2,8 6,8 6,5
TOTALES. 1.005 17.227 18.250 854 68.259 69.585 460 6.588 6.584 5,1 7,4 7,2




POBLACI ON.

XXV. ESTADO DE LOS ENFERMOS Y FALLECIDOS EN LOS DIVEBSOS MESES DE LOS CINCO ANOS DE 1855 A 1859 EN LAS TROPAS DE LA GUARNICION DE LA ISLA DE CUBA.

MESES.
Enero.......
Febrero . . Marzo... .
Abril . . .
Mayo... ...
Junio . . .
Julio. Agoslo . . . Setiembre .....
Octubre......
Noviembre......
Dicienbre . . .
TOTALES . .

1855.
ENFER MOS. MIIERTOS,

1.097 7 880
924
1.090 1.095
1.526 1.588 1.585
1.202 4.258 1.585 1.128
14.154

1856.
ENFERMOS. I UEIRTOS.

1.126 1.016
905 874
918 1.155
1 .3526 1.161
840 952 1.191
997

967 990 805
745
750
978 1 .167
1.520 1.455 4.451 1.648 1.406

918 12.419 1.015 13.876 1.4753

1858. 1859. TOTALES.

1 ENFERMOS. I MUERTOS.

4.287 1.278
1.050 1.412
1.5853
1.598 1.288 1.176
1.029 1.075 1.278
13.994

266 175
24 84
106
245 567 564
121 95 88
49
1.884

ENFERIMOS. MUERTOS. ENFERMOS. IMUERTOS,

1.256 1.234 1 .285 1.564
4.255 1,541 1 .48
1.244
1.090
.1235 1.106 1.256
14.950

55
41 72
126 159 119
149 164 122
89
76
107
1.259

4.426
5.407 5..195
5.121 5.428 6.561 6.897 6.596 5.761 5.7953
6.405 5.985

464 311
214 275 349 527 857
1.123 642 677 578 552

69.35753 16.549

XXVI. ESTADO DE LA FUERZA MEDIA MENSUAL, DE LAS BAJAS POR ENFERMEDADES Y MIJERTES Y DE LAS PROPORCIONES
ENTRE LOS ENFERMOS, LOS FALLECIDOS Y LA FUERZA DEL EJERLCITO DE LA ISLA DE CUBA; DEDUCIDO DE LOS CINCO ANOS
DE 1855 A 1859.

MESES.
Enero ......
Febrero ......
Marzo. . . .
Abril ... ....
Mayo ...... .
Junio Julio Agosto . . . Setienmbre . . Octubre . . Noviemnbre. Diciembre...

FUERZA MEDIA. OFICIALES. SOLDADOS.

1.005
996 977
995 998 995
4.005
1.006 1.001 1.018
I .019 1.019

16.965 17.174
17.156
17.165 17.247 17.4253
17. 453
17.582 17.111 17.151
17.445 17.594

TOTALES YMEDIAs.l 12.0501206.722

ENFERMOS.
OFICIALES 5OLDADOS,

12 16
15 11
15 17
17
14 12 1435
15 18
1735

874
1.066 1.025
1.0135 1.072
1.256 1.5635 1.506
1.140 1 .146 1.266 1.180
15.705

MUERTOS.
FICIALES SOLDADOS.

TOTALES.

FUERZA. ENFERIIMOS1S. MUERTOS.

17.966 18.170 18.1153
18.158 18.245
18.416 18.458
18.588 18.112 18.169
18.164 18.415

869
1.174 1.018 1.058
1.064 1.290
4.554 1.294 1.467 1.157 1.298
1.175

31 4.279 18.229 15.878

91
67 45
56 69 108 168
221 150 154
118 105
1.510

PROPORCIONES.
ENFEIRMOS MURiTOS MUERTOS A LA A LA A LOS
FUERZA. FUERZA. ENFERHOS.
4,8 0/0 0,5 0/0 10,5 0/0
6,5 0,4 5,7
5,6 0,2 4,2
5,7 0,5 5,4
5,8 0,4 6,5
7,0 0,6 8,4
7,5 0,9 12,4
7,0 1,2 17,1
6,4 0,7 1t,1
6,5 0,7 11,8
7,2 0,7 9,1
6,4 0,6 8,9
6,5 0,6 9,4

Se han hecho los meses iguales para los enfermos y fallecidos.
Los tres estados precedentes ofrecen datos numerosos para hacer muchas mas comparaciones que las presentadas en ellos, pero la falta de espacio nos obliga a omitirlas. Una sola indicacion aclaratoria presentaremos, porque nos parece esencial, y es concerniente a los nimeros absolutos de casos de enfermedad .y ndmero de fallecidos, que aparecen diversos de los que nos ofrecieron los estados de los hospitales militares. Esto procede, de la diversidad de clases, no militares, que envian A estos sus enfermos.
Ademas de las proporciones generales de las mortandades anuales, que para toda la Isla ofrecen los anteriores estados, hemos reunido tambien los guarismos relatives A cada hospital civil y military, cuyo resimen de los cinco afios, presentamos A continuacion.

1857.
ENFERMOS. I MUEITOS.

I

I

1-

O




40 POBLACION.
XXVIl. ESTADO DE LOS ENFERMOS ENTRADOS Y i'ALLECIDOS EN CADA UNO DE LOS HOSPITALES CIVILES Y MILITARES DE LA ISLA
DE CUBA, DURANTE LOS CINCO AOS DE 1855 A 1859 Y PROPORCIONES DEL NUMERO DE MUERTOS PAR CADA 100 ENFERMOS.

JURISDICCIONES.
Habana.... . . .
Puerto Principe..... Cuba...........
Matanzas.. . . .
Trinidad.. . . .
Villa Clara . . . Pinar del Rio. . Hlolguin . . . . Bayamo . . . .
CAirdenas y Colon . Santi Espiritu.. . . Cienfiegos. ........
MarielI Guanajay . . . San Antonio.. . . Saltadero 6 Guantnamo.. Baracoa . . . .
Nuevitas ... . . .
Manzanillo . . . Sagua la Grande .. Isla de Pinos ....... Remedios..........
Santa Cruz.. . . Guanabacoa.. . . Santiago . . . . Gaines.. . . . .
Santa Maria del Rosario. Las Tunas. . . .. Bejucal.. . . . .
San Crist6bal ...... Jiguani... ......
Bahia Honda... . . Artemisa.. . . .
Candelaria . . . Jibara.. . . . .
Cabaias . . . Jaruco. . . ..

HOSPITAL
ENFERMEDADES ORDINARIAS.
ENTRADOS. MUERTOS. clONES
141.559 15.021 10,6
9.728 574 5,9 23.588 1.806 7,7
76.759 2.564 5,5 25.566 584 2,5
8.265 280 5,4 8.154 825 0,1 2.670 108 4,0 6.507 470 7,2 58.596 1.255 5,5
4.822 502 16,6 6.188 260 4,2 7.156 894 12,5
2.981 212 7,4 9.481 687 7,2
5.008 291 5,8
908 81 8,9
4.552 52 5,9
52.257 891 2,8 6.122 455 7,1 8.864 750 8,2
5.149 148 5,7 10.805 589 5,6
4.095 446 10,9 17.187 664 5,8
5.880 555 8,6 1.856 177 9,5 7.827 458 5,6 2.245 t10 4,9
1.695 128 7,6 8.455 925 10,9
4.549 65 4,1
2.528 172 6,8
2.5281 172 6,8''

S CIVILES.
VOMITO.
PROPOr ENTRADOS. IIUERTOS. ClONES.

25.678 1,015
4 .467 2.167 798 4116
85
405 289 605
27
522 528
n
64
254 106
82 107
215 67 591 18
106 75 245 24
7
98 10 1
27
67
67
n >

1.500
258 268 591
211
65 25 142
90
127
19
46 89
a
19
52 20 21 25 88 50
127
6
27 10 66
8 7
11
1 7
n n
22
a >

5,41 25,4 18,5 27,5 26,4 56,0 29,4 55,1 531,4 21,0
70,4 44,5 27,1
n
29,7 22,2 18,9 25,6 25,4 40,9 44,8 52,5
55,5 25,5 15,7 50,7
55,5
)
11,2 10,0 400,0 25,9
52,8
52,8

HOSPITALES MILITARES.
ENFERMEDADES ORDINARIAS. VOMITO.
p o P0O50nENTRADOS. MUMERTOS. P E" TRADOS. MUERTOS.Ios
ClONES. CLONES.
75.765 2.550 6,0 9.168 2.468 26,9 15.075 515 2,4 4.185 271 22,9
25.248 454 4,9 4.188 5318 26,8

7.051
4.580 5.076 4.466 5.051 4.544 1 .921 5 028 1.917
615 2.925 1 .240 1 605 4.156 1.045
901
1.429 4.651 4.570
245 1.528 5.267 1.826
1.541
a) a a)
527 122
45
449 150
I)

402 194 50 147 457 105 27 42 21 20 107
52 54 26 58 21 59 142 45
a)
26
54 52
n)
40
5
0
2
0

9741 288 80 446 524 429 120 255 152 65 507 89 54 50 76
74 81
117 267
9
60
254 152
0
8
n)
2 4
17
4
58

561 85 57 415
151 104
27 66 44 25 75 52 12 14 22
5
57 55
85
2
17 52 58
2
2
a n n a 2 6 4
14

57,2 29,5 46,2 25,5 28,8 24,2 22,5 26,1 10,6 55,4 24,4 56,0 22,2 28,0 28,9 6,8 45,7 50,0 51,8 22,2 58,3 15,7
38,2
25,0
50,0 55,5 100,0 56,8

SLos hospitales civiles de estas dos localidades fueron reunidos en una sola, en abril de 1855.
Hfillanse aqui mortandades proporcionales 6 relativas al nimero de enfermos, sumamente crecidas; pero debe notarse que en general se refieren i hospitales que recibieron muy corto nimero de enfermos cada aio, lo cual disminuye el mdrito de la apreciacion proporcional. En los grandes hospitales, 6 sea en los que recibieron muchos enfermos, las proporciones no son las mas crecidas, aunque hay algunas, como en Sagua la Grande, Gaines y Guanabacoa, donde la mortandad relativa i los casos de enfermedad, ascienda i 46 y 58 por 100 de estos.




POBLACION.

REFLEXIONES SOBRE LA POBLACION CUBANA.
Ademas de las circunstancias politico-econ6micas y sociales, que dominan en la Isla de Cuba, el estado de la opinion piblica en el imundo civilizado, la formalidad de los tratados y cl espiritu del siglo, exigen imperiosamente el cambiar las condiciones del trabajo en aquel pals; puesto que ha llegado el caso de ser urgente la renovacion de los brazos trabajadores, que .no serA posible ni permitido conseguir por medio de la trata.
Esta urgencia viene ya anunciindose hace afios, y sino una sabia prevision ai lo menos el propio interds de conservar i la preciosa Antilla la importancia agricola y comercial, que despues de mil obstaiculos y sacrificios ha conseguido, deberia haber inspirado un sentimiento mas activo y eficaz, en favor de una reforma dictada por la necesidad y aconsejada por ]a razon y la conveniencia propia.
Desgraciadamente, un sentimiento de habitual apatia, una infundada confianza en conservar un abuso condenado por los tratados, una esperanza ilusoria de que no llegaria jamas el iArmino del tralico, hicieron desatender los avisos y los consejos mas imparciales, y lo que ha sido mas injusto 6 indisculpable todavia, tomar en mala parte los motivos sinceros que los inspiraban.
Es verdad que la dificultad del problema podia sino disculpar, servir de pretexto i la funesta indiferencia hicia el porvenir, que se fortalecia con las lucrativas ventajas que procuraba lo presente. Pero este sentimiento de egoismo individual no deberia jamas haber hallado un vigoroso apoyo, ya en la tolerancia inmoral de las autoridades en un tiempo, pasado por fortuna, ya en la apatia y desden del gobierno, que dej6 transcurrir preciosos afios sin tomar medida alguna represiva del mal y previsora del remedio.
Pensando constantemente en 61, como indicarimos luego, nos arriesgamos i exponer nuestras leales opiniones, desde que el estudio do las condiciones y circunstancias del trabajo cubano, nos prest6 ocasion para fundarlas en hechos y en principios irrecusables.
Despues de las consideraciones num6ricas, deben venir las reflexiones sociales sobre el estado presence y las consecuencias a que naturalmete conduce el studio de una poblacion compuesta de los elementos heterogdneos que acabamos de presentar.
I illanse, en efecto, hoy dia en la Isla de Cuba, tres razas en contacto forzoso y natural, de origen, de hibitos, de intereses diferentes : Ai saber, 10 la raza latina, duefia del pals, inteligente, laboriosa, y participando no solo de la civilizacion europea, sino aspirando y contribuyendo al gran porvenir econ6mico, politico 6 intelectual de la. gran familia a que pertenece; la raza africana, introducida por la precedente para servirla de auxiliar material para los trabajos que en la Isla emprendia, trabajos analogos a sus aspiraciones ambiciosas pero desproporcionados para sus fuerzas y hasta cierto punto incompatibles con el clima tropical. La raza africana, hija de l61, pose en grado eminente aquella cualidad material, que para ser mas fecunda solo le falta la participacion de la voluntad, la comunidad de tendencias, la elevacion de las aspiraciones, la identidad, en fin, de intereses. Mas por desgracia su condicion esclava la mantiene privada de tan nobles y esenciales condiciones para el ejercicio dcl trabajo libre, cuyos atributos peculiares, asociindole con la inteligencia, le darian las cualidades de que el forzado carece, y que no obstante son de todo punto indispensables para el progreso y la civilizacion de los pueblos modernos; 5o la raza asidtica, procedente de la China, recientemente introducida para suplir la escasez de la africana, cuya introduccioni prohiben los tratados. Esta raza china, por sus cualidades naturales y las que debe A su civilizacion respectiva, estA dotada de inteligencia, aptitud y destreza notable para el trabajo. Aunque no es tan vigorosa comno la africana, suporta igualmente-los rigores del clima y suple con su actividad ila falta relativa de fuerza. Ademas, la condicion libre da i su trabajo los atributos de que carece el de aquella, y si el contrato de su inmigracion estuviera basado sobre bases mejor calculadas, adquiriria las que le faltan para ser asimilado completamente al de la raza latina. Pero hasta el dia no se ha pensado, 6 no so ha podido pensar, en la inmigracion de familias asibticas, y do




42 POBLACION.
consiguiente hallindose solo constituida por individuos del sexo masculino, rechazados generalmente por las otras razas, la china no puede ser aun considerada masque como un auxiliar transitorio, midntras que su inmigracion no se halle organizada sobre diversos principios.
La introduccion de trabajadores chinos en la Isla de Cuba comenz6, comola de africanos, por concesiones 6 permisos parciales, dados i particulares 6 compafiias, para introducir, por via de ensayo, un determinado nimero. La idea fud sugerida por la necesidad de procurarse brazos para el cultivo y demas tareas industriales, vista la imposibilidad. de continuar el trifico de esclavos, y los obsticulos que de otra parte se ofrecian, para la introduccion de colonos libres africanos. El ejemplo de algunas colonias extranjeras, que hace ailos introdujeran chinos, fud asi imitado en la Isla de Cuba.
La primera introduccion data del aiio de 1847, y fu6 hecha por cuenta de la Real Junta de Fomento, antigua promovedora de cuanto su ilustrada iniciativa ha juzgado fitil al pais. El Gobierno Supremo, de quien se impetr6 la aprobacion, hall muy plausible el pensamiento, porque lo creia un medio eficaz de suplir ]a falta de brazos para la agricultura de la Isla, y porque ademas reunian los chinos condiciones recomendables, que en la ReaL6rden de 5 de julio de 1847 se enumeran. (( Mas por lo mismo, afiade, que, a tales colonos han de encontrarse en esa Antilla, tan distantes de sus hogares e imposibilitados de a poner por si remedio a los males que puedan sobrevenirles, S. M. encarga i V. E. que cuide muy (( particularmente de hacer que sean distinguidos con todos los miramientos, consideracion y bhuen a trato, que la religion y la humanidad exigen, desde la llegada a ese pais, cumpliendoles con exactitud Scuanto se les haya ofrecido en sus contratas, etc. )) La Real 6rden recomendaba igualmente,.a que en-las a introducciones so incluyese siempre un ndmero proporcionado de mniujeres, de la edad y robustez a propias para fomentar matrimonios entre la misma casta, sin perjuicio de que estas se empleen en ((los servicios domdsticos propios de su sexo. ) Por 6ltimo, este documento, altamente previsor, no obstante su concision, aconseja al Capitan General de la Isla, que piense a si podrAi ofrecer inconvenientes ( el mezclar esta gente con la de color, para los trabajos rurales, 6 si sera preferible designar A aquella a terrenos separados. )
La concesion, i que nos referimos, fud solamente para 600 chinos, que fueron contratados i su llegada por diversos hacendados de la Isla. Sucesivamente se hicieron otras concesiones, habidndose introducido hasta el aio de 1859, en que nos hallamos en la Isla, el nimero total de 42.501 como consta de un estado que ent6nces sali6 6 luz en el Diario de la Marina (ndmero del 18 de setiembre de 1859) y que en resfimen reproducimos aqui, con la adicion mas reciente.
XXVIII. EIMIIGRABOS CHINOS A LA ISLA DE CUBA.
AROS EMIORADOS. LLEGADOS. NUERTOS, PROPORCIONES.
1847 ..... 642 574 41 6,7 p. 100
1855..... 5.450 4.507 845 13,57
1854 ..... 1.750 4.741 39 2,25
1855....... 35.150 2.985 145 4,65
1856..... 6.152 4.968 1,484 19,24
1857 ..... 10.46 8.547 1.589 15,51
1858.. .. 6.414 13.585 3.029 18,45
1859..... 6.799 6.127 772 11,55
1860..... 6.112 5.675 -457 7,45
TOTALES. 56.255 48.476 8.159 45,79
La introduccion de chinos en la Isla de Cuba fud combatida en principio, por hombres cuya posicion social deberia hacer sospechar en ellos, mas instruccion y mejor criterio del que en sus escritos manifestaron. Pedantes economistas, ansiosos de ostentar una erudicion vulgar, no vacilaron en recomendar para aquel pals los principios de Malthus, censurando que se pensase en Ilevar pohlacion, cuando el




POBLACION.

progreso de las subsistencias bastaria para hacerla hasta exuberante. Asi rechazaban todo proyecto do colonizacion y el que se pidieson gruesas sumas y privilegios, que eran un anacronismo en la dpoca en que vivimos, para estimular lo que, sin mas auxilio que remover obstdculos, ha de crecer en breve mas de lo que acaso convenga. ca Si la poblacion, decian los tales, no solo crece en razon de las subsistencias, a sino mas alla todavia; si es esta una verdad que solo pueden desconocer los que ignoran los progresos (( que ha hecho en nuestros dias la economic political; consagrense los desvelos y cuidados del gobierno A A promover la produccion, y la poblacion crecerd sin que de ella cuidemos. ,
Desconociendo completamente las condiciones v las necesidades de la Isla de Cuba, y no viendo siquiera el gdrmen esterilizador de la poblacion, que encierra ]a esclavitud, magistrados de posicion eminence no dudaron afirmar (( que la especie humana, cualquiera que sea su raza, no solo se reproduce lo bastante a para subsanar las pdrdidas que la muerte ocasiona, sino que hay siempre un exceso, si no se opone A q ello algun obstAculo que lo impida. Renuivanse estos y la poblacion esclara se multiplicard, 4 pesar a( de la escasez de hembras con relacion al nimero de varones. w
Perola oposicion, tanto pilblica como privada, ya ostensible ya oficial, que hicieron varias personas, no era solo conira el principio absoluto de la inmigracion en general, sino contra la asigtica en particular. Segun aquella, los chinos recientemente introducidos por la Real Junta de Fomento, a ldjos de ser aptos a para los recios trabajos del campo, daban.con su flojedad, insubordinacion y perversas inclinaciones, Sun ejemplo pernicioso A la eselavitud. )) CitAbanse hechos, sefialibanse lugares, invocibanse los nombres de personas distinguidas, y para mayor confirmacion c( se mencionaban la multitud de procedimiena tos criminales que iban Ai las Salas de la Real Audiencia, y en los cuales, no pocas veces, hubo que c desplegar todo el rigor de la ley para el castigo de atroces atentados, subiendo en el patibulo algunos a asiAticos.
Aunque estas opiniones variaron despues, como lo veremos luego, conviene citarlas por la nociva influencia que ejercieron en eli Animo de la autoridad superior y hasta en el del Supremo Gobierno, cuyas ideas paternales, ilustradas y altamente previsoras, elogiamos intes. En l]a Habana, se adoptaban con suma facilidad en algunas oficinas, principios de severidad arraigados con el h ibbito de la esclavitud; y asi no habia reparo en asegurar, par ejemplo, que sin correcciones aplicadas domdsticamente, era de todo punto imposible la acertada direccion de los trabajos A inevitable la (( indisciplina; y que ellas no a empeoraban, por cierto, la situacion de tales colonos con respecto A la que ocupaban en los pauses de < su procedencia. )) Raciocinio id4ntico al que se ha empleado, para excusar las rigores de la esclavitud, como mas suaves que los padecimientos de la raza en Africa. Semejantes principios dictaron el primer reglamento para el regimen y gobierno de los colonos asiAiticos, del cual, por una necesidad repugnante,
tendremos que ocuparnos luego.
Tambien, como acabamos de indicar, ejercieron una nociva influencia en las altas regiones del poder,
las err6neas apreciaciones que al principio se hicieron, sobre la raza asiAtica, sus hbAbitos y trabajo; influencia que revela el mu y distinto lenguaje de la Real 6rden de 2 de marzo de i850 comparado al de la primitiva de julio de 1847. Por efecto de las razones que de la Habana le habian sido expuestas, Su Majestad reconocia inconvenientes en reconocer a las razas asiAtica y yucateca, nuevamente introducidas, ciertas preeminencias que podrian alterar la subordinacion de ]a raza africana, tan indispensable para la tranquilidad de ]a Isla; en vista de lo cual S. M. habia tenido a bien aprobar el reglamento 6 bando para el trato y correcciones domdsticas de los referidos asibticos y yucatecos. Antes de hablar de este reglamento, conviene tener presente queen las contratas con los chinos que emigraban i la Isla de Cuba, y que ellos firmaban en su pals, no se hacia mencion de las reglas que el tal reglamento prescribia. Los chinos so obligaban simplemente i dedicarse, desde su Ilegada A la Isla de Cuba, i cualquiera clase de trabajo A que se les destinase, ya en los ingenios, ya en otras fincas, durante las horas acostumbradas en las mismas, ya fuera de ellas, etc.; so fijaba el tiempo de su servicio, el salario que se les debia dar, asi como la manutencion compuesta de ocho onzas de carnet salada, libra y media de plitanos, boniatos 6 otras raices.alimenticias, asistencia mddica, dos mudas de ropa y una manta cada afio.
No hay, pues, en dichas contratas, una sola palabra sobre castigo : pero, h aquf 1o que les esperaba al
legar.




POBLACION.

Art. 11. El colono que desobedezca la voz del superior, sea resistiendose al trabajo, sea i cualquiera de sus obligaciones, podrdi ser corregido con,12 cuerazos. Si persiste, con 8 mias; y si aun asi no entrase en la senda del deber, se le pondri un grillete y se le harA dormir en el cepo.
Art. 12. Si dos 6 mas veces se resistiesen al trabajo, no obstante los mandatos y las persuasiones, se les impondr d el castigo de 25 cuerazos, y dormirin tambien en el cepo durante dos meses.
Art. 17. El castigo ai que se refieren los articulos 11 y 12 (que solo podri ser impuesto por los mayorales) no deberi ejecutarse 6 vista de los negros.
Este reglamento fud impreso en la Habana el 10 de abril de 1849; y hablando demasiado por si mismo, nos evita entrar en g6nero alguno de reflexiones.
No obstante sus deplorables efectos, acrecentando las faltas que queria corregir, y produciendo en los chinos una excitacion terrible hbicia el suicidio y el crimen, era tan patente la utilidad de sus servicios, que las empresas para su introduccion no podian mdnos de aumentarse. Una considerable para 6,000 chinos, en favor do la casa Villoldo Wardropp y C' do la Ilabana, fu6 aprobada por Real 6rden de 16 do abril de 1852; y en este documento se previene la revision del reglamento de 10 de abril de'1 849, y que se ( proceda A la formacion de otro nuevo, en que se fije todo 1o relativo al buen trato que deberd Sdarse A los colonos chinos, desde la salida hasta su regreso, como tambien sus obligaciones y las Sdemas particularidades concernientes i su mejor regimen. n En aquella epoca, aparece ya completamente modificada la opinion sobre los chinos, ast en el Gobierno, como se v6 por este documento, como en toda la Isla. Un distinguido nagistrado de la Real Audiencia, tuvo la noble franqueza de confesar su primitivo error, al emitir su nuevo convencimiento. (( No ci'eia, Slice, que el resultado del primer ensayo correspondiese 6ilas esperanzas y deseos, que todos tenemos, ( de proveer de brazos i la agricultura de la Isla. Pero ahora pienso de otro modo, porque jueces que Sreconozco como mas competentes en la materia, esto es, los hacendados, aseguran que si bien en un Sprincipio dudaron de su aptitud para los trabajos del campo, asi como de la sumision y docilidad tan a necesarias en las fincas, conocieron mas tarde que la falta no estaba en los colonos, sino en los proSpietarios que, desconociendo su indole y caricter, erraron el camino que debian seguir, respecto al a comportamiento que con ellos convenia. Hoy, lodos por unanimidad los declaran con mayor inteligencia a que i los negros, con no menor aptitud y constancia en el trabajo material, y airman que se dejan Sconducir y gobernar ficilmente, siempre que se haga uso de mn sistema razonable y en armonia con Ssu inteligencia y condicion. Y no solo lo aseguran en sus informes, sino que dan una prueba mas Sprictica todavia de su intimo convencimiento, comprometidndose i recibir el n6mero de colonos que la Scompafifa iba introducir. ,
El ilustrado Fiscal de la Audiencia de ]a Habana apoyaba sus razones con las de varios autores que han escrito sobre las cualidades de los chinos para el trabajo, sobre los resultados de su introduccion en varias colonias, durante mas de 16 afios, y, por iltimo, los de la Isla Mauricio, en donde, gracias a ellos, la produccion de aziicar, decadente por la emancipacion de los esclavos, habia duplicado en cinco afios.
Este sabio dictimen, empero, no obtuvo una aprobacion unnime, lo cual es sensible; pero tampoco lo era ent6nees aun la de los hacendados consultados. No falt6 alguno, que preludiando ya el sistema que mas tarde le di6 una triste celebridad para sus compatriotas, contestaba asi A una de las preguntas del Gobierno. ( Que siendo los chinos gobernados por el palo, en su pals, solo este medio reconocen. Bechazaba de consiguiente toda idea de premios I de estimulos, afirmando que (( por medio alguno pudo Sformar en su ingenio una dotacion digna. )) Lo que estamos lejos de negar.
iCuin diverso es este lenguaje del empleado por el Sr. D. Fernando Diago, en las respuestas con que procur6 ilustrar la opinion del Gobierno! Ellas sirvieron para reformar el reglamento, fundindole en las bases que habia establecido el Fiscal de la Audiencia, y de las cuales puede formarse idea, por ]a siguiente cita que 61 mismo hace de una memoria que motiv6 la inmigracion china en la Guyana inglesa. (( Los chinos, dice, son de caricter dulce y comprenden la necesidad de una autoridad discipliSnaria para la direccion de los trabajos ; pero se obtendria mal resultado si se empleasen medios de rigor Scon ellos. Los malos tratamientos los predisponen 6 la resistencia y 6 la insubordinacion. La dureza y




POBLACION.

Slos golpes los hacen rebeldes; pero so someten gustosos A los reglamnentos que tienen por base la benea volencia y la justicia, y cuyas ventajas se les haga conocer. )) Esta cita retrata fielmente lo que pas6 en la Isla de Cuba en los primeros ailos de la inlroduccion de asiticos; mas, como hemos dicho, la opinion ha cambiado, declarAndose unAinimemente en favor de la libre entrada de asidticos, bajo reglas racionales de proteccion y de prevision, de moralidad, de justicia y de religion.
Tal fud tambien el dictimen de los ilustres Magistrados de la Audiencia, con una sola excepcion que es probable no sea persistente. No obstante, una resolucion inesperada del gobierno, mandando suspender la introduccion de chinos en la Isla de Cuba, autoriz6 an momento a sospechar un cambio en las ideas y principios que Ainles habia emitido. Mas esta alarmna, producida cuando estAibamos en la Habana, en 1860, fud de corta duracion, y luego se conoci6 que la Real 6rden habia sido expedida, solamente para cortar vicios que otra resolucion mas duradera, corregiria mejor, sin cerrar la iTnica puerta abierta ent6nces al reemplazo de brazos trabajadores.
Las reclamaciones dirigidas 6 Madrid y los numerosos antecedentes que alli debian existir, provocaron un nuevo eximen y una nueva discusion en el sono de las oficinas del gobierno; de la cual result6 el Real decreto de 6 de julio del afio pasado, permitiendo la libre introduccion de asiiticos, pero sin prefijar ni nimero ni tiempo, y reservdindose la facultad de prohibirla, cuando lo juzgase conveniente.
Estas condiciones, poco estables como garantia de las empresas, excitaron una parte de la oposicion que hicieron varios peri6dicos de la c6rte, al citado decreto. Pero habia otra parte, may considerable, de censura injusta, puramente dictada por el espiritu de partido, que merecia y podia haberle atraido una rdplica victoriosa, si la defensa de la medida hubiese sido confiada a personas mas id6neas.
Hay, en efecto, en los peri6dicos de la oposicion, aserciones tan extraordinarias, que debieron haber sorprendido 6 los mnismos habitantes de la Isla de Cuba, cuyas supueslas preocupaciones se proponian tal vez halagar. Por ejemplo, las siguientes : ( Si el objeto del gobierno ha sido concluir con la esclavitud, Sdebemos confesar que el decreto es eficaz pero falto de franqueza. )) (( Ese decreto sera, la antitesis Sde 0lo que dice su preimbulo; el empobrecimiento, la ruina de la agricultura, la pdrdida de la joya ( de las Antillas. )) ( Los esclavos que hay oen la Isla de Cuba han sido arrancados a la mas abyecta a miseria, ya la barbarie y 6 la idolatria; son tratados con la humanidad que nuestras leyes imponen 6 J los patrones y que tan propia es del generoso corazon espafiol. Razones son estas que nos mueven A a desear ardientemente, que la esclavitud se respete en Cuba, midntras no arbitramos un medio seguro a de no lastimar los intereses de la 1sla y de hermanarlos con el principio cristiano. ) ( El gobierno ( sabe tambien que la finica medida segura (para impedir la ruina de la Isla) seria autorizar otra vez la a trata de negros, bajo bases mas humanitarias que intes. ,
Esto 'iltimo es digno de consideration. La invocacion de bases mas humanitarias para la futura trata, supone que no dejaban de serlo las de la pasada. Aserciones somejantes no son tan solo deplorables en la dpoca en que vivimos, sino penosas para todos los que con ardor desean la organizacion deo un sistema estable y pr6spero en la Isla de Cuba, muy dificil sino imposible de esperar, mn1idntras que dominen en la madre patria y cerca del gobierno, principios tan err6neos y maximas tan absurdas comno las que acabamos de citar, publicadas alli sin quo hubiesen excitado el asombro que debian y la indignacion que merecian.
La introduccion do trabajadores chinos en la Isla de Cuba, fu6 inspirada por la necesidad y aconsejada por la conveniencia pfiblica. La supresion de la trata, aunque no severa en varias dpocas, debia disminuir la entrada de brazos africanos, no ya en la proporcion que los requerian las dos causas activas y crecientes de las p6rdidas anuales por la mortandad y las exigencias del progreso del cultivo, sino tan solo la primera. No obstante la opinion te6rica de los discipulos de Malthus, las bajas enormes por la mortandad africana, no so llonan cultivando plitanos y yuca en mayor escala. El exceso de muertos sobre los nacidos, el reducido nimero de estos, por la escasez de mujeres y su menor fecundidad reconocida, y las manumisiones anuales, dan forzosamente A] la progresion de la mortandad de esclavos un exponente elevado muy superior al de la generacion. Por lo tanto, la extincion 6 solo la limitacion del trifico negrero, ha de traer en pos de si, progresiva y naIuralmente, ia extincion completa de la esclavitud en la Isla de Cuba.




46 POBIAC1ON.
Sentado asi cl principio, era una neccsidad urgente el ocuparse de dos problemas esenciales que de 61 surgian; A saber, el de los brazos, y el del sistema de trabajo que deberia introducirse en las nuevas condiciones en que iba i quedar la isla, despues de la celebracion del tratado con la Inglaterra.
Y no se diga que, des chando desde el principio, como peligrosa y hasta como ruinosa, la emancipacion integral de la esclavitud, Cuba se reservaba el conservarla indefinidamente; porque esta esperanza era imposible, conociendo las circunstancias en que se hallaba la poblacion esclava en la Isla, opuestas como hemos demostrado, i una reposicion por si misma, como se obtiene en los estados del Sur de la Confederacion americana.
El tamafio y la gravedad de los dos problemas apremiantes, que venian A caracterizar la nueva dpoca, parcce que, desde la 6poca de la supresion de la trata, habian intimidado al gobierno, que escudindose detras de un fantasma de peligros de la discusion, no solo la abogaba sino que no se aLrevia i tomar la menor iniciativa. Entretanto el trifico clandestino continuaba bajo la proteccion de la necesidad y una tolerancia mas 6 mdnos oculta; y de este modo precario y peligroso, se iban medio llenando los vadios causados por la mortandad y las demandas de las nuevas empresas agricolas 6 industriales.
Empero, semejante estado de cosas, no podia ser de larga duracion. El fin legal del trifico negrero, debia acarrear, mas 6 m6nos tarde, su tdrmino verdadero, y con 61, en un perfodo subsiguiente, el de la esclavitud, pues ya dijimos que la raza esclava no se repone, solo por la, generacion, de sus p6rdidas anuales. La escasez de brazos para el cultivo y demas tareas industriales, era una consecuencia inevitable de aquella medida, de la cual igualmente se desprendia la necesidad de proveer i su reemplazo inmediato.
Asi lo escribimos y asi lo expusimos en diversas ocasiones, tanto que seria aliora sumamente largo no ya el reproducir, sino tan solo mencionar los diversos articulos que hemos .impreso y las muchas ocasiones en que procuramos Ilamar con ellos y con notas privadas, la atencion de los diferentes ministerios, que se han sucedido en Espafia, desde nuestro regreso de la Isla de Cuba, hace ya veinte y seis aifios. En el de 1845, y cuando se agitaba la cuestion negrera en el Parlamento, publicamos en Madrid las reflexiones que ella y la situacion cubana nos sugerian. En octubre de 1850, nos dirigimos, con una sucinta memoria, al senior Presidente del Consejo, present6indole el urgente dilema que, la imposibilidad de continuar el tr6ifico y la necesidad de proveer a la poblacion trabajadora, hacia ent6nces indispensable resolver. Nuestra excitacion fud estdril, y la misma suerte cupo a la reproduccion de la misma nota, que mas de cualro afios despues, en enero de 1855, presentimos al Presidente del Consejo de aquella 6poca politica, iniciada con tendencias altamente reformadoras. Uno mismo fud el lenguaje que empleamos con los dos gabinetes, que, como se sabe, las profesaron muy diversas; porque estamos convencidos de que los medios de revolver la cuestion de la prosperidad y de la paz cubanas, no deben variar con la politica peninsular. A ambos deciamos que c la gravedad y la complicacion que podian Sadquirir las cuestiones relatives al mantenimiento de la preponderancia espailola y d la tranquilidad a y existencia political de la Isla de Cuba, nos decidian a romper el silencio que habiamos guardado a durante quince afios. Que nuestra larga residencia en aquella rica Antilla y el estudio detenido a que hicidramos de las condiciones org6nicas de su vida politica, econ6mica y administrativa, nos habian a dado a conocer a un tiempo mismo, las causas 6 elementos de prosperidad que posee, y las de atraso y a futuros trastornos. Nos lamentibamos de que (( estos co'nocimientos adquiridos por un estudio asiSduo, que daban nuestras indicaciones y deducciones un caricter de imparcialidad garantizado por nuestra posicion excepcional y puramente cientifica, no hubiesen obtenido la acogida que merecian, y Ssi una especie de repulsion, oculta en los mniotivos, ciega en las decisiones, y que sin declararse critica se a limitaba a ser temerosa de nuestro voto en las cuestiones cubanas. > Por resuimen, despues de presentar la question tal cual era (y tal cual es en el dia) manifestibamos que no la sometiamos al ex6men del pdblico, por ser peligrosa, y asi nos concretibamos a ( lamar la atencion del gobierno licia los (( t6rminos del complicado problema, cuya resolucion podia ser imperiosa, dentro de poco. Y en seguida los formulibamos en tres articulos separados: i saber: 1o Elementos del problema relativamente 6 la Isla de Cuba; 20 causas de las tendencias invasoras de los Estados-Unidos; 50 conducta probable que observaria la Europa en general y la Inglaterra en particular.




POBL A CION.

Empero, y no obstante la importancia del asunto, nada absolutamente so discuti6 con interes y eficacia, nada se decret6, nada se ensay6 siquiera, que fuese encaminado a resolver tales problemas. Su dificultad parece que 6 intimidaba A los hombres que mandaban, sin pensar en los deberes del porvenir, 6 que reconocidndose incapaces para resolverlos, rehuian, por vanidad, recurrir al estudio y A la perseverancia de otros. Asi ha quedado pendiente y amenazadora la cuestion cubana, habiindose perdido un tiempo. precioso, sin introducir siquiera los preliminares que podian facilitar ahora su resolucion. La responsabilidad contraida por los indolentes, es sin duda sumamente grave, y algun dia se reconocer la justicia de la severa censura que les dirigimos y que esperamos fundar en documentos mas irrecusables que las simpies indicaciones hechas hasta aqui.
Entre tanto, las autoridades de la Isla de Cuba sostenian, con mayor 6 menor energia, la dificil lucha comenzada desde la celebracion del tratado, entre el deber de respetarle y las necesidades y exigencias del pais, comprometido en todos los elementos de su riqueza; lucha desigual y penosa para la autoridad, quc de ordinario se quedaba sola con sus medios de vigilancia y represion, que hacia estdriles la unaniipidad de los interesados en proveerse de brazos africanos, en favor de cuyas tendencias y endrgicas empresas, se presentaban las condiciones naturales de la extension de las costas despobladas y de la ticita proteccion que los habitantes les concedian. Asi fud, como algunos Capitanes generales, Ilenos de zelo y decision contra el trifico negrero, vieron vencidos sus esfuerzos que se estrellaban contra dificultades insuperables; y asi fud tambien como mas de una autoridad local, vi6 comprometida su reputacion y su carrera, temiendo siempre que las victorias del interns privado, se atribuyesen a connivencia criminal 6
6 falta de vigilancia y energia.
Entre tanto, la Inglaterra, no detenidndose en pesar estas graves consideraciones, y empefiada en probar, con hechos y raciocinios exagerados, que el ministerio espafiol y las autoridades cubanas, eran infractores del tratado; la Inglaterra, olviddndose de que habia sido la mas activa y poderosa protectora del trifico negrero, hasta desempefiando la mision de especuladora con las demnas naciones; la Inglaterra, tan indulgente para con el descuido de sus cruzeros, como severa y exigerte contra los espaioles, no cesaba de quejarse, de acusar y de reclamar ante el Gabinete de Madrid, como si la represion absoluta del trifico negrero dependiese solo del gobierno y de las autoridades cubanas. Recientemente, la Europa y la Amdrica fueron testigos de las injustas 6 indecorosas acusaciones que se ha permitido un ministro de la Gran Bretafia, en pleno parlamento, asi como de la refutacion vigorosa que recibieron en las C6rtes espafiolas; refutacion capaz do anular la fama mas vocinglera, si en estos tiempos de pasiones political pudiesen la razon y la justicia prevalecer contra ellas.
Pero dejando i un lado este aspecto de la cuestion, relativo al tdrmino del trifico negrero (que ni es de nuestro objeto ilustrar con una discusion detenida, ni hace ya al caso para el problema, subsistente siempre y de todos modos, de la necesidad de la reposicion de brazos para el cultivo y la industria), no podemos m6nos de deplorar, repetimos, queen tantos aiios como han transcurrido ya, desde que pudo Spatentizarse que aquella era necesaria, ninguna medida fundamental y decisiva se haya adoptado ni siquiera ensayado, para conseguirlo; y nos expresamos de este modo, porque no creemos que se caracterizen de tales, ni las desgraciadas empresas de colonizacion blanca, ni la misma de asiiticos, quo se fomenta en el dia, no obstante que intes ia aplaudimos. Mas nuestra aprobacion no podia ni puede ser absoluta, sin6 relativa a las circunstancias, considerando el medio de la inmigracion china, como puramente supletorio y provisional, Atil en el momento actual, pero que no creemos deba servir de base A un gran sistema de poblacion.
La reposicion de la esclava (que irremediablemente tiene que desaparecer por sus propias condiciones de vitalidad efimera) es un problema complexo que necesita ser resuelto con vista de todas las condiciones econ6micas y sociales que debe satisfacer, y de todas las consecuencias que debe producir; porque no se trata solamente de llevar gente a la Isla de Cuba, sin6 de dotarla de una poblacion activa, inteligente y moral, cuyos intereses se identifiquen con la paz y la ventura del pals. A la administracion actual de los negocios de Ultramar, que tan tiles y trascendentales medidas de fomento y prosperidad, ha propuesto y obtenido de S. M. en estos i'ltimos liempos, y al zolo patri6tico de la nueva corporacion creada en la Isla, para promover los grandes adelantos del pals, toca el resolver el grave y esencial problema




48 POBL ACION.
que en cortas lHneas venimos de formular. Por nuestra parte, no creemos necesario insistir mas en lo que tlanas vecos hemos dicho y demonstrado. El reemplazo de la poblacion esclava por otra libre en la Isla de Cuba, depende de un nuevo sislema que debe in troducirse en la explotacion agricola; porque asi como el actual era anilogo y consiguiente con las circunstancias de la esclavitud, anilogo y consiguiente con las del trabajo libre tiene que ser el sistema futuro. De la falta de analogia y de correspondencia entre el trabajo libre dtie los chinos y operarios asalariados, con el rtigimen actual y antiguo de los fincas y de las empresas cubanas, nacen todos los inconveniences, todos los obsticulos, todas las complicaciones y todas las desgracias que so deploran, Dicho regimen equivale en sus efectos, 4 los que produce en una maiquina ikeja, de rodaje gastado y defectuoso, la introduccion de una rueda nueva perfecta, que porturba mas hien que ayuda al movimiento irregular pero habitual de aquella. La experiencia ha confirmado los incon4iOuenest de la asociacion de los dos 6rdenes de trabajo en las fincas y en las empresas; inconvenientes sabiamenwe provistos en la Real 6rden primitiva de permiso para la introduction dtie operarios chinos. Las difieulhades serin cada vex may)'ores, pero tendrAin la ventaja de convencer de la necesidad de introducir la reform intoigral on el trambajo cubano.
No corresponde %i esta obra, sino 4 una especial, el examinar y resolver como puede establecerse aquela, y sobro todo, las nuoevas condiciones de unidad, dtie inteligencia, dtie economia, dtie iprevision, de moralidad quo exige, p ara que sea no solamente rica en resultados materiales sin6 fecunda en conseuencias do estabilidad y de 6rden politico, dtie prosperidad mercantil y tide influencia social en la nueva era que so ainunitia Ipam la Isla de Cuba. Por lo taulnto debemos concrelar nuestras indicaciones i las basta aqui expuostas, esperaudo que esta ve sean bendvolamente aogidas, asi per el Gobierno Supremo, decidido per la prosperidad cubana, come por los ilustrados habitantes, que lanlo pueden cooperar i 1la. Sin embargo, creemos convenience el terminal este capitulo, extractando las frasi con que concdulames l 95 de octulr do I 84, la inutroduccion de la oAhm i la cualm Ia presence sirve de complemento, ropitieondo que el ultivoe per medio de brazos blauces, organizadoe sobre las bases indicadas, es el ancla a de sahation que tienen las An illas ospafiolas y de que mas 6 minos careen las extranjeras. Pere no Sdesconocoies la difrtcil position on que so encuentran, a per la vecindad de isas pobladas con la raza (& africaa, a per no hallarse dispuestas paira el camhio de organization, que exige ademas, el convenciSmiento la energia de los habiantes, la eicacia, los aumilies una decidida cooperation de parte de a Smetrdpoli. Empero tambie e umos que I coeocimiento mas intimo que pueda lenerse de esas a cicansianias, aconseja an esfuerto decision ara sair de an precario est ado, vendendo Ia indolenScia quoe fme~samne sione u, de una part, esperans vanas en la continuation del siseema de la ~ eaviind,, do La ora, un teoer intundado de ruina, pter conseencia de ia liberad. Reconocida la Siposibilidad de mantoner el primer, Dos a ec urgene el ocupars en fiundar Ia segunda, anto mas SeCUanto las d s islas que restan ala Espaia de sus antiguas posesiones americ anas, ofrecen condiciones las mas fi~s 4v aerauense exwepeionaes, para inviroducir a reforma. Ya la dejamnis en pari e inSdicada,, o a mlargarenes ms ha generation i do aqu1llas, p orque no entra en el plan de I presente
Soh, a deonsltmio dd sistema que debe adoptar la Espoi pai o erar, sin inoonvenienies, a cama lie social quo prei ramnense so ra extendiendo per todas las Antiillas.




CAPITULO II
AGRICULTURA E INDUSTRIA RURAL
Despues la publicacion de nuestra obra, ha transcurrido un period, bastante largo para los pueblos nuevos, y durante el cual se han succedido los adelantos en la agricultura 6 industria rural cubana, sin6 con toda la rapidez que seria deseable, a lo mdnos con la suficiente para constituir, por ellos, una 6poca muy notable 6 interesante. Esto fu6 debido no tanto, la naturaleza de las mejoras, cuanto al impulso vivificador y general que las ha distinguido.
Sabido es, como lo demonstramos en nuestro precedente trabajo, que la agricultura en la Isla de Cuba, no obstante ser ejercida bajo un clima feliz y sobre terrenos de una feracidad incomparable, se hallaba circunscrita, cuando regresamos A Europa en el afio de 1835, dentro de limits muy estrechos, asi por la extension que ocupaba, como por el ndmero de plantas que comprendia. En el periodo de treinta afios transcurridos, este no ha variado, pero aquella se ha ensanchado invadiendo nuevas comarcas, intes desiertas y ap6nas conocidas.
Lo primero que ocurre examinar, es como se ha verificado esa invasion y los medios adoptados en ella: porque no es indiferente ni para la economia general del globo, ni para las condiciones sociales de los pueblos, el enisanche de los cultivos y la naturaleza de las producciones por ellos conseguidas.
Estudiando el mismo fen6meno del progreso agricola, en la region fdrtil y feraz que nos ocupa, conviene tambien saber, si se ha verificado adoptando los medios poderosos que boy dia puede suministrar la ciencia, 6 si por el contrario se ha seguido la antigua senda de ia rutina; si se ha mirado bien A lo futuro y 6 lo pasado, al emprender la via reformadora, 6 si propendiendo solo a. obtener pingdies resultados, no se ha tenido en cuenta el asegurarlos sobre principios de vitalidad constante; si, en fin, se han tenido presentes, las complexas condiciones no solamente del 6rden material 6 econ6mico, sino del moral 6 intelectual, a que deben ser sometidas todas las empresas del hombre.
Si de la consideracion del cultivo de los campos, pasamos a la economic rural, deben ocuparnos cuestiones muy semejantes 6 las que dejamos indicadas, para apreciar, como es debido, su extension, su importancia, sus medios y sus res.ultados. Finalmente, si comparamos los progresos obtenidos en aquel y en esta, veremos surgir otro nuevo problema interesante, procedente de la mayor 6 menor proporcion en que ambos adelantos se hayan verificado.
11H6 aqui, en breves lineas trazado, el programa, no del presente capitulo, sino solo de su introduccion general, para entrar despues en materia. Esta la suministrari el estudio y la exposicion abreviada del estado en que se hallan las diversas fincas cubanas, lo cual nos conducir6 a hablar succesivamente, y como 1o hicimos ya en la pasada obra, de las Haciendas de crianza y ceba de animales, de los Ingenios y Cafetales, de las Vegas de tabaco y de los cultivos menores; dando, sobre cada una de ellas, las nociones mas exactas que nos haya sido posible adquirir sobre sus respectivos productos.
Por complemento i nuestra relacion de los progresos obtenidos en treinta afios, en la agricultura 6




AGRICULTURA.

industria rural cubana, nos permitiremos raciocinar sobre aquellos que aun no se han realizado, y que si no han formado parte del plan general y previsor, i que antes hemos aludido, deben necesariamente ser en 1dl comprendidos, i fin de que el porvenir de la produccion y del comercio cubanos, se halle fundado sobre bases mas estables que las presentes, poniendo a contribucion para ello, asi las lecciones de la experiencia adquirida como los consejos prudentes y luminosos de la ciencia moderna.
En el exdmen y discusion de los complicados problemas que comprende nuestro programa, habremos de tocar, forzosamente, puntos muy en contacto con los intereses individuales, los cuales, desgraciadamente, no siempre estin de acuerdo con el interes general. Las condiciones transitorias de los primeros, los ponen, muchas veces, en contradiccion con las permanentes y trascendentales del segundo; pero es deber del escritor tener en mira el fomento de este, demostrando la conveniencia que resultard de ello, los mismos que le anteponen el peculiar de sus fortunas : porque Ilega un tiempo en el cual, aparece la homogeneidad de los resultados, cuando i la exigencia de condiciones brillantes de prosperidad en los pueblos, vienen a unirse las mas s61idas y necesarias de su ventura.
lechas estas advertencias, podemos ya comenzar ]a exposicion de las consideraciones generales que hemos ofrecido; y lo haremos dando una idea del modo como en general se practica la agricultura en la Isla de Cuba, 6 hablando con mas rigor, de las tendencias imprevisoras que han dominado hasta abora.
Damos A la palabra agricultura un sentido mucho mas lato que el generalmente acceptado; porque no nos limitamos a hablar solo del cultivo de los campos (agri-cultura) sino ademas de sus condiciones, de sus bases, de sus elementos constitutivos y fundamentales. Mas no se crea, tampoco, que vamos A ocuparnos con extension de todo esto, redactando un tratado geopduico. No: hacemos solo indicaciones generales, cual corresponde i la indole de este capitulo, detenidndonos algo mas en aquellas que por su naturaleza merezcan lijar la atencion del pfiblico ilustrado. ,Cuales son los elementos constitutivos de la agricultura asi considerada, bajo este punto de vista complexo que reune todo lo concerniente a ]a explotaciou del terreno para la produccion vegetal? Seis principales : A saber : poblacion, 6 fuerza inteligente; fuerza material; clima; terreno; plantas y animales.
Eliminemos desde luego la poblacion, la fuerza material, los animales y las plantas, porque no nos proponemos tratar de esas cosas en este momento : concretdmonos al clima y al terreno, que no es poco, y veamos primero las circunstancias que ofrecen estos dos elementos de la produccion vegetal y animal.
A poco que se estudie, con poco que se viaje, 6 que por medio de la lectura se adquieran nociones algo detalladas, es ficil convencerse de que los dos. elementos indicados reunen en la Isla de Cuba condiciones reahlmente admirables. En dos palabras puede decirse, que la feracidad de los campos corresponde 6 la fecundidad del clima; y atribuimos a esle la accion vital y procreadora, porque, sin las circunstancias que pose, el suelo permaneceria estdril.
,Luego, se dird, existe una relacion de actividad constante entre el terreno y las condiciones atmosfdricas, que en general constituyen el clima; y de consiguiente la fertilidad de aquel depende de la conservacion en las cualidades de este?
Indudablemente; y por eslfa razon conviene tanto estudiarlas, apreciarlas y trabajar en conservarlas.
Abora bien; jcuiles son las condiciones esenciales de ese clima feliz cubano, que hasta el dia ha conservado la admirable feracidad de sus campos y de sus bosques? Una humedad considerable, una temperatura elevada permanente dentro de limites muy estrechos de la escala termomdtrica, una luz intensa, de accion quimica poderosa, y probablemente corrientes eldctricas desconocidas en so direccion, su fuerza y sus efectos.
IDe qud manera, 6, mejor dicho, en qud estado, confi6 Dios hace tres siglos y medio i la raza europea pobladora, la superficie de esta bella porcion del mundo? Cubierta en su mayor extension de una vegetacion arbdrea corpulenta, espesa y mas densa aun por la multitud de plantas Irepadoras y de plantas parisitas que Ilenaban los huecos entre los troncos y las ramnas de aquella.
Esta rica vegetacion, hija de siglos, habia formado, con sus despojos anuales, una capa espesa que entregada despues por partes i un cultivo descuidado, patentiz6 una feracidad prodigiosa.
iQud relacion existia, en aquellos remotos tiempos del descubrimiento, entre la extension absoluta de




AGRICULTURA.

la vegetacion arb6rea y la herbicea de las sabanas 6 Ilanuras? Se ignora; pero la tradicion y cl aspecto mismo de las comarcas aun incultas, inducen 6 creer que la primera era muchisimo mas extensa que la segunda.
Pero jesta proporcion, 6, mejor dicho, esta desproporcion, era ent6nces adecuada para la vida de la raza europea? No es posible responder con una seguridad absoluta; pero si puede presumirse que el predominio de la vegetacion forestal, si bien era correspondiente A las condiciones climatol6gicas de la zona intertropical, donde se halla situada la Isla, no seria propicia para la salud humana; porque Dios deja siempre al cuidado del hombre, el mejorar su residencia y su morada material sobre la tierra, asi como deja i su libre albedrio el mejoramiento de su alma para una morada mas duradera.
Y I qu6 hizo hasta alora ese hombre, en cumplimiento de esta mision social de predisponer, para ser sanamente habitada, la superlicie inculta y feraz que, en el bello mar de las Antil!as, le di6 la Providencia en la Isla de Cuba? ,Qud plan traz6Opara su explotacion agricola, para la introduccion de cultivos permanentes y adecuados para entretener. la fertilidad de las tierras virgenes, y si fuese dable, para mejorar las pobres 6 anegadizas, para facilitar las comunicaciones y los riegos, para dar c6moda salida a los productos, y todo esto sin alterar en lo mas minimo las condiciones naturales de la fertilidad, que indicamos al principio, y que poseia la Isla de Cuba en un grado eminente y admirable?
Responderemos con una sola palabra, sin recelo de ser desmentidos. Ninguno. Y afiadiremos que no podia ser de otro modo.
Las condiciones que muy en compendio acabamos de enumerar, y que deben formar la explotacion agr6noma de un territorio, constituyen hoy dia la iiltima palabra de la ciencia geop6nica, y por lo tanto no eran conocidas, y mucho mdnos apreciadas, en las 6pocas i que nos referimos. Ni los particulares ni el gobierno sabian las reglas de una explotacion i la vez sabia y previsora, por cuyo medio pudiesen resolverse todos los problemas del cultivo y de la produccion al mismo tiempo que se mejorasen las condiciones higidnicas para la salud de la especie humana, y se conservasen las pconvenientes i la vida y fecundidad vegetal.
Empero si el gobierno y los particulares no trazaron ni siguieron este plan sabio y previsor, porque ni le conocian, ni la ciencia le habia aun formulado, icuil fud, a lo mdnos, el que siguieron, 6 adoptaron? Qu 6 caracteres peculiares ofrecia? ,Qud resultados ha dado? ,A cuiles consecuencias ha conducido?
Contestar debidamente a cada una de estas preguntas equivaldria i escribir la historia de la agricultura cubana, la cual no es dificil liacer, porque data de ayer, y aun nos presenta muestras diarias de ella, en reducida escala, cada explotacion parcial de una nueva comarca entregada al cultivo. So talan 6 queman los bosques; se establecen los plandlos en relacion, no con las necesidades del pais, sino conforme a la demanda comercial; se continmia la explotacion midntras que es productiva, y luego se abandonan los terrenos como cansados, buscando otros nuevos, que ponen al descubierto el hacha y el fuego, destructores de la vegetacion forestal 6 permanent.
La primera pregunta que desde luego debi6 ocurrir A todo hombre previsor y algo entendido, era la siguiente:- Puesto que la Providencia, al coordinar las condiciones admirables de fertilidad que posee este suelo, ha establecido una frondosa vegetacion perenne y arb6rea, tel destruirla seri indiferente para la conservacion de aquollas condiciones? Parece que no. Ent6nces ,hasta qud punto podr6 ser indiferente el talar los bosques cubanos, y desde qu6 punto cesari de serlo?
Si del problema de la proporcion entre la vegetation arb6rea y la herbicea, pasamos A examinar elde la posicion respectiva que debe oupar la primera, atendida la configuracion de la Isla, su constitucion orogrifica, la direccion de los vientos dominantes y la del curso de los rios, ent6nces las consideraciones para el examen y la resolucion se complican, y piden auxilio i los distintos ramos de las ciencias 6 que cada una de ellas se refiere.
[lasta aqui no hemos hecho masque indicaciones muy generales, para dar una idea de los importantisimosproblemas que de ellas se desprenden, y que tambien dejamos formulados.
Entre las bases que para un sabio y previsor sistema de explotacion agr6noma hemos indicado, sobresalia, digimoslo asi, de una mantra mas dominante, la utilidad de conservar la debida proporcion entre la vegetacion arb6rea y la vegetacion herbicea, para que no decaigan 6 se alteren




52 AGIICULTUiA.
nocivamente, las condiciones de salubridad, de fertilidad y do fecundidad que necesitan el clima y el terreno.
La necesidad de conservar dicha proporcion resulta de los hechos que ha suministrado la experiencia en todas las naciones civilizadas. Pero no recurriremos i ella en este momento para hacer ver y demostrar que el clima de las regiones se altera, que la salubridad se pierde, que la fertilidad disminuye cuando el egoismo imprevisor lleva la tala de los bosques fuera de los limites que hacen cambiar la proporcion racional debida entre las dos clases de vegetaciones que, por lo general, cubren las superlicies fdrtiles y cultivables del globo. La experiencia y el buen sentido bastan para convencer de ello, sin necesidad de los datos y raciocinios cientificos.
Empero, ademas de estas razones, deducidas de las simples eondiciones que ia salubridad y el cultivo exigen, hay otras que tomar en cuenta, porque los bosques no influyen solo fisicamente por su masa y extension, puesto que en si mismos ofrecen ventajas inmensas y relativas, no ya a la economia general del globo sino A la que procede de las necesidades de la especie lhumana. Si considerados en general, como necesarios al mantenimiento de las leyes vitales sobre la superficie de nuestro planeta, merecen conservarse, la conveniencia de ellos aumenta cuando se miran como almacenes perennes de materiales para la construccion, para la combustion, para la medicina, las artes y mil industrias, por la variedad inmensa y preciosa que sus productos ofrecen.
Convengamos, pues, en que la conservacion de los bosques es una necesidad imperiosa de cualquier modo que se consideren; pero una necesidad de un 6rden elevado, puesto que se refiere 6 las condiciones do vitalidad y fertilidad de las comarcas, i la existencia de las artes, i los adelantos futuros de la medicina, de la industria y del comercio.
A estas poderosisimas razones en favor de la conservacion de los bosques, puede afiadirse otra deducida, ya de la dificultad que su reposicion exige, ya do ciertas analogias que existen entre las especies vegetales en ellos dominantes y la constitucion geol6gica de los terrenos donde se hallan. En Europa, que es dondo se hicieron estudios mas profundos sobre estas materias, se ha reconocido, por una triste y repetida experiencia, que el arte humano no alcanza 6 repoblar bien los bosques destruidos, y que las relaciones naturales admirables establecidas por la Providencia, entre las especies arb6reas y los terrenos, constituvendo lo que se llama zonas de la vegetacion primitiva, no vuelven 6 restablecorse despues que el hombre imprevisor las ha alterado.
En todo to que dejamos indicado hasta aqui hemos considerado los bosques bajo el aspecto elevado de la utilidad general y colectiva, que es el aspecto que merece fijar la atencion de los gobiernos provisores y de los escritores ilustrados 6 imparciales que se proponen ayudarlos con el fruto de sus observaciones y estudios.
Esta atencion, fijada durante siglos sobre los fen6menos fisicos y las condiciones econ6micas, ha procurado, en las naciones cultas de la vieja Europa, y particularmente en las del Norte, una riquisima cosecha de datos, de los cuales han salido los c6digos forestales, fundados on principios de sabia y previsora legislacion quo mas de una vez resultan no solo contrarios al interes individual, generalmente egoista, sino tambien opuesios 6 los principios de la escuela que proclama este interes como regla segura de prosperidad y adelanto para los pueblos. La teoria de dejar hacer, que naci6 en las sociedades modernas de dos hechos simultineos que se entrechocaban, a saber; la actividad natural de los que deseaban y necesitaban obrar, y la ignordncia de los que deberian dirigir; amenaz6 i la explotacion forestal de algunas naciones, con la anarquia asoladora que es su consecuencia mas frecuente. Algunas eyes antiguas, muy previsoras, conservaron, por una parte, inenajenable la propiedad forestal colectiva, y de oIra parte, los c6digos pusieron coto lIa destruccion arbitraria de los bosques particulares. En esa misma Francia, donde los adelantos de la administracion y de las ciencias datan de muy lIjos, no existiria hoy dia un solo irbol, si los principios de la libre explotacion, proclamados como conquistas de su gran revolucion, no hubiesen hallado un dique en las antiguas ordenanzas, respetadas en parte, y en el nuevo c6digo de Napoleon, que sigui6 6 aquel cataclismo como el moderador de los destrozos decretados. Aun recientemente, en 4 856, la reduccion enorme del uso de las maderas y de la lefia, reemplazadas por el hierro en las construcciones, y por el carbon mineral como combustible, al lado del gran valor qne adquirieron




AGRICULTURA. 55
los terrenos destinados al cultivo 6 i los pastos, sugiri6 4 los propietarios la idea de pedir la abolicion de los articulos del C6digo Civil que coartan su libertad, en materia de bosques. Ent6nces presenciaron Paris y el mundo entero, el curioso espect6iculo de una enardecida discusion en el seno mismo de la Sociedad central 4 imperial de agricultura, para obtener el fin indicado, y en la cual la voz mas endrgica, en favor de los bosques franceses, fud la de un espaflol imparcial que ama la verdad sin preferencia de localidades'.
Sin quererlo hemos venido i iniciar un dificil y delicadisimo problema, que reservamos para el fin; pero habiendo sido conducidos 6 61 por una digresion, no debemos seguir sus consecuencias sino volver al punto que dejamos pendiente.
Era este el de las conquistas hechas en Europa por la observacion y el estudio, que sirvieron de base para los c6digos modernos, y para regularizar las explotaciones forestales de manera que satisfagan 4 todas y i cada una de las condiciones que dejamos expuestas, asegurando, ademas, a los estados, una pingie, constante y crecida renta para atender con ella 6 una parte considerable de las erogaciones pidblicas.
Mas por ventura, se dird, y concediendo la necesidad imperiosa, racional y justa que hay, de mantener sobre las superficies habitables esas proporciones convenientes i la vegetacion forestal, ,se encuentra la Isla de Cuba en condiciones y circunstancias pr6ximas i perderlas? ,Acaso la tala de los bosques ha sido tan enorme que se hayan variado por ella las condiciones de salubridad y fertilidad de sus campos?
- Y bajo el punto de vista de los productos forestales ,faltan acaso, 6 comienzan ya 6 escasear?
No responderemos nosotros 6 estas pregunlas, ya contestadas por escritores entendidos, cuyas respuestas, dictadas por la experiencia de todos los dias, deberian moderar la prictica de los interesados individualmente en la destruccion que censuramos, y que ellos mismos deploran cuando contemplan sus consecuencias funestas fuera del radio de sus haciendas. Sabido es de todos, que inmensas extensiones de terreno se han abandonado por faltarles los bosques, que en ellas entretuvieron durante algunos alios industrias lucrativas : sabido es que la tala imprevisora hace carecer hoy dia, asi 6 las poblaciones como a las fincas, de las ricas maderas de construccion, que 6ntes se prodigaban lastimosamente en las cercas de los potreros : sabido es que si la perfeccion do los sistemas de elaboracion, no hubiese permitido utilizar el bagazo de Ia cafia, para evaporar su agua de vegetacion y concentrar su jugo, el mayor ndinmero de los ingenios nuevos no exisliera, y todos los antiguos hubieran desaparecido: sabido y sentido es de todos, el precio exorbitante, del carbon vegetal, por lo lejanos de las poblaciones que se hallan los bosques : sabido es, porque nadie intenta realizarla, que seria hoy dia estdril, por costosa, una explotacion cualquiera industrial, de las que podian alimentar, los bosques cubanos con sus variados productos de maderas, resinas, gomas, sustancias textiles, etc., etc. : sabido es, en fin, que si la construccion civil se encuentra ya encarecida en los pueblos y en las fincas, por la escasez de madras en sus inmediaciones, la construccion naval seria de todo punto imposible, 4 minos de no recurrir A medidas mnuy sabias y previsoras, para llegar 4 resucitarla. Todo esto se sabe, y todo esto contesta suficientemente A las preguntas formuladas intes.
La excursion que hicimos, en el invierno de 1859 a 1860, por algunas riquisimas y feraces comarcas del interior de la Isla, nos ha proporcionado la confirmacion de los hechos que de muy antiguo venimos deplorando. En nuestra primera obra econ6mica y estadistica sobre la Isla de Cuba, que publicdmos. en la Habana en 1 8531, describimos y anatematizimos las talas salvajes que se hacian en bellisimas comarcas, que del aspecto seductor de ricos jardines pasaron i ofrecer tristes horizontes desnudos y solitarios. Afilos despues, en el capitulo Agricultura de nuestra obra grande, repetimos los mismos lamentos, denunciando, con mayor extension, los vicios que se oponian al adelan'to y progreso cientifico de la agricultura cubana.
El largo periodo trascurrido fu6 itilmente empleado por la poblacion inteligente, como diremos luego, en extender el cultivo de un modo prodigioso; en mejorar algunas pricticas; en perfeccionar los
SNuestra memoria, leida en medio de frecuentes interrupciones en la Sociedad imperial y central de agricultura, fud insertada en el 6mero de setiembre y octubre de 1851 del Diario de la Academia nacional, agricola, etc.. de Paris.




AGRICULTURA.

procedimientos de la fabricacion del azucar; pero las bases y condiciohes para la gran reforma, la que deb sentar el cultivo y la industria rural sobre principios fecundos 4 la vez que previsores, continuaron siendo descuidadas y desatendidas. El ardor de las empresas particulares, sostenido por el aliciente de los bd*feficios que redituaban, no permiti6 4 los particulares detenerse un instante 4 contemplar, en un, no lejano horizonte, lo que habian dejado sus predecesores sore el terreno, siguiendo la misma via.
Pero tambien es preciso conocer que no podia pedirseles otra cosa. Los intereses colectivos de la humanidad, la conservacion del patrimoriio comun en bien de las generaciones futures, no es mision de los individuos aislados, que bastante hacen en fomentar su riqueza individual. La sabia direccion, la paternal tutoria, la previsora coordinacion de los intereses particulares en beneficio del bien comun, corresponded 4 otro agente, y los medios, las reglas y los principios para conseguirlo, i una teoria mas elevada y trascendental, que nos parece es ya Ilegado el tiempo de aplicar en la Isla de Cuba, porque creemos que necesita entrar en un nuevo periodo que Ilamaremos de explotacion previsora.
Disculpando 4 los particulares que hasta el dia desatendieron los principios racionales y previsores de la explotacion geop6nica, porque estos se refieren 4 los intereses generales del pais, que salen de la esfera individual para entrar en a gdbernativa, establecemos una distincion capital y esencial que, como habri de servirnos de base en mas de una ocasion, juzgamos conveniente insistir algo sobre ella. Ademas, la doctrina de la accion tutelar y elevada de los Gobiernos para la conservacion, el desarrollo y el progreso de los intereses colectivos de los pueblos, merece y n'ecesita ser claramente demostrada, para destruir la nociva influencia de otra doctrina econdmica que le es opuesta, la cual si no considera mas 4 los individuos que la sociedad, opina que los adelantos de esta estin subordinados, 6 5se desprenden de los que aquellos obtienen en sus respectivas esferas do accion. i Teoria altamente empirica y egoista, contraria 6 la ley o16gica de-los principios, y cu os i'esultados, por consiguiente, no pueden ser otros que la anarquia!
En el, mundo fisico, lo mismo que el mundo moral, no hay masque leyes 6 principios y aplicaciones. En ambos, las primeras dirigen i las segundas, por la razon sencillisima de que 1o particular debe estar subordinado 4 lo general. Haciendo la aplicacion do esta mixima 4 la cuestion que nos ocupa, resulta inconcusa la consecuencia de que los cultivos y las explotaciones individuales deben hallarse subordinadas 4 las condiciones vitales de la explotacion general, 4 fin de que cooperon 4 ella como parties, y no la contrarien ni perturben.
Refiriendonos ahora al caso especial de la explotacion geop6nica que nos ocupa, diremos, aplicando los principios precedentes, que dependiendo sus aplicaciones del plan racional que para aquella se adopted, ocurren desde luego varias cuestiones o problems, cuya resolucion preliminar parece indispensable para el acierto. De los muchos que en este momento nos ocurren, indicaremos solo Ios principales, que formularemos del modo siguiente:
1 iQuidn determinari la proporcion conveniente en que debe existir y conservarse la vegetacion arb6rea 6 forestal, sobre el suelo de la Isla de Cuba, con la mira y el fin ventajoso y previsor de que satisfaga constantemente i las condiciones higidnicas y 4 las econ6micas?
20 iDe qu6 manera, 6 por cuales medios se hari practicable este gra nde y beneficioso resultado?
50 &,Quign y por donde deberi comenzarse?
Los examinaremos sucesivamente, aunque con suma rapiddz, para no salir de los limites que nos hemos impuesto.
I. .Desde luego ocurre que hallindose, 6 debiendo hallarse, la proporcion forestal indicada, en relacion inmediata y complexa, Ia con las leyes del clima, ya con las condiciones de salubridad y de la vegetacion, ya con las necesidades de la poblacion, ya con las condiciones ecoi6micas de la industria cubana y del comercio en general; debiendo hallarse, repetimos, la solucion que se busca, dotada de condiciones que satisfagan 4 todas estas necesidades fisicas, econ6micas y sociales, su haillazgo no puede ser fruto 6 resultado de una legislacion especial, si de antemano la ciencia, que es la legisladora universal de esta clase de problemas del 6rden material, no investiga y determina con exactitud, las condiciones complexas intes enumeradas. De esto se deduce que los estudios y las exploraciones cientificas, son el preliminar indispensable para resolver el primer problema.




AG RICULTURA. 35
IfI Interin se buscan, por medio de la ciencia, las leyes 6 condiciones prgcticas de la nueva explotacion i que debe aspirarse, hay que adoptar medios para realizarla, y estos no pueden ser otros que los resultantes de una cooperacion activa, simultAinea, colectiva y desinteresada por parte de los hombres de ciencia, de los hombres de riqueza, y del gobietno que necesita de todos. En los pueblos nuevos y de gran porvenir, como la Isla de Cuba, casi todo se halla potr hacer en el 6rden de ideas que venimos exponiendo, y tambien existe mucho malo que es preciso cambiar. Esto malo, nocivo para el progreso racional, jo trajo la prictica an6rquica 4 imprevisora de los precedentes periodos de ignorancia, en los cuales, la falta de reglas, que no habia dado aun la ciencia, autorizaba en cierto modo el empirismo individual y gubernativo. Repetimos que fu asi porque no podia ser de otto modo, pues todas las naciones del mundo siguieron el mismo camino, con la diferencia de que ellas se detuvieron en l61 durante siglos, y la privilegiada Isla de Cuba lo corri6, con suma velocidad, en un cortisimo periodo.
De la ilustracion incontestable de sus habitantes, del entusiasmo ardiente de la juventud estudiosa, del zelo patri6tico y tutelar del Gobierno, debe esperarse esa feliz, enirgica y simultinea cooperacion para resolver el segundo problema.
IlI. La resolucion del tercero puede desprenderse de lo que dejamos indicado. -;,Quiin debe comenzar? Indudablemente el Gobierno, pues 41 solo puede reunir los datos necesarios; determinar las yentajas respectivas i las Iocalidades y las colectivas de toda la poblacion; mirar a lo presente y al porvenir en favor de los intereses de esta; ser en una palabra, sabio y previsor, sin que pasion alguna individual le engafie, sin que ambition alguna personal le alucine 6 seduzca, sin que cilculo alguno egoista le domine. Con estas dotes, con estas cualidades, con estas miras, puede emprender la gran reforma, sentando las bases de la explotacion general del territorio cubano, comenzando... gPor ddrede? La respuesta se desprendo tambien de lo que dejamos expuesto: comenzando por inquirir y por determinar cientificamente, lo que ex.riste, relativamente a las varias partes del vasto problema que nos ocupa. De algunas, las estadisticas formadas contienen ya datos preciosos, y la ciencia de algunos profesores no ha permanecido ociosa para determinar ciertas leyes y muchas producciones naturales. Pero en lo relativo a la relacion que actualmente ofrece la superficie de la Isla, entre las partes cubiertas de vegetacion arb6rea y las demas, no poseemos ni mapas, ni relaciones. Sin embargo, mucho nfimero de los geogrificos que existen publicados fueron en su mayor extension formados por la union de mapas parliculares, ya de comarcas, ya do haciendas, donde han sido indicados 6 consignados por los agrimensores 6 ingenieros, los datos relativos i que aludimos, y por lo tanto creemos que, confiando 6 algunos de aquellos, muy entendidos y pricticos, la revision de todos los trabajos existentes, tal vez se consiguiera, sin gran costo ni exploracion alguna territorial, la confeccion de un gran mapa cadastral, indispensable .preliminar para resolver los importantisimos problemas que han formado el objeto de nuestras antiguas y modernas reflexiones. Los hombres inteligentes comprenderain desde luego la tendencia de nuestras ideas, en favor del mas s6lido fomento de este hello pais, que no hemos cesado de estudiar, aplicando con gusto las luces que primero nos ha suministrado 61 mismo, y ahora, cuarenta afios despues, la observacion de los adelantos cientificos y administrativos europeos.
En lo dicho hasta aqui nos hemos referido a los grandes intereses de la poblacion y de la agricultura cubanas, consideradas en su totalidad colectiva. El desarrollo que van tomando las ciudades de la Isla, y la nueva via en que va i entrar la administracion de estos intereses locales, nos sugirieron algunas reflexiones, hijas de la misma idea fundamental y de los mismos principios de prevision, 6 los cuales subordinamos todas las que exponemos, como se verd6 confirmado mas adclante.
No corresponde a esta sucinta obra, la exposicion de todo el sistema de organizacion y fomento que reclama la agricultura cubana, poniendo i la vista la serie de medidas que ambos exigen, y la progresion de resultados que serian sus consecuencias necesarias; pero en el curso de los articulos especiales de este Capitulo, indicaremos algunas medidas parciales. En cuanto alas generales, i que aquf aludimos, debemnos recomendar una que desde luego fijara la atencion generIl por su importancia, asi como merece excitar la piblica gratitud potr su incontestable utilidad. Es la relativa al establecimiento de una escuela especial de agricultura en la Isla de Cuba; institucion fundamental y fecunda que ha preocupado mas de una vez la mente de nuestros Soberanos, cuyos ilustrados deseos fueron claramente expresados ya




AGlRICULTURA.

do un modo general, siempre que dictaron providencias para el fomento do la poblacion y de la agricultura, va de una manera especial recomendando y hasta prescribiendo la creacion de tan 6itil como necesario esiablecimiento.
En efecto, y como lo expresimos extensamente en el capitulo Agricultura de nuestra obra, ya en el afio de 1829, por una Real 6rden perfectamente meditada, se autoriz6 6 Ila Superintendencia de la Isla para el establecimiento de una Institucion agr6noma 6 Escuela pr4ctica de agricultura, cuyas bases, condiciones y reglas generales de administracion y de ensefianza, expusimos latamente en las Memorias que con el mismo titulo de aquella Institucion, comenzimos publicar en la HIabana en 1854. Lo que ent6nces se pudo hacer no fu6 masque un lijero ensayo, cuyos recuerdos ha cuidado de conservar, en una de sus interesantes obras, el muy ilustrado habanero D. Antonio Bachiller y Morales. Despues aci y en distintas ocasiones, la Sociedad econ6mica y varios distinguidos patricios recomendaron y promovieron la misma idea, cual pueden certificar las actas de aquella zelosa corporacion y los escritos del citado Sr. Bachiller y Morales, el muy interesante del Sr. D. Jos6 de los Angeles Morillas, y las referencias exactas del Sr. D. Felix Erenchun (Apuntes para la Historia de las letras en la Isla de Cuba; Memorias de la Soc. econ., noviembre, 4848; El Artista, peri6dico, t. 1 y II, 1848-1849; Anales de la Isla de Cuba, 1856; Diario de la Marina, 1, 5 y 15 diciembre 1859).
Todas estas excitaciones, unidas 4 la antigua y favorable disposicion del Gobierno Supremo, dictaron 6 este la illtima providencia de 1860, que desde luego se ocup6 en Ilevar 6 cabo el recomendable Capitan general Sr. D. Francisco Serrano. Reflexionando sobre ella y teniendo i la vista los complicados intereses que la tal institucion debe crear y fomentar, indicamos la idea de que se estableciese, no en las inmodiaciones de la Habana, donde A la mala calidad y condiciones topogrificas de los terrenos, so agregarian los inconvenientes del alejamiento de los distritos rurales y de la proximidad nociva de una capital lujosa y elegant, sino en alguno de los fdrtiles distritos centrales de la Isla, mas propios y adecuados, bajo todos aspectos. Dindoles as una actividad y vida de que carecen, la futura Escuela de agricultura seria el foco de luz que iluminase las prActicas agr6nomas y que 6 la vez difundiese sobre todas las partes de la ciencia geop6nica, en Cuba, la multitud de conocimientos que ha conquistado on otros paises, y que elevarin su agricultura y su industria rural a ]a altura que necesitan y la cual estin, indudablemente, destinadas.
Hablando de adelantos en la agricultura 6 industria rural cubanas, no es losible prescindir de mencionar la incontestable influencia de la nueva, aunque escasa poblacion asibtica, introducida en la Isla en estos filtimos afios. En la nueva edicion que publicamos actualmente, de nuestra grande obra, nos detenemos en explicar las cualidades y las circunstancias de estos trabajadores libres, destinados, 6 lo mdnos por ahora, 6 comenzar el cambio tan deseado en el sistema grosero adoptado intes.
El problema de la inmigracion asi tica, bajo este punto de vista considerado, es en extremo complexo para que puede ser aqui tratado debidamente, porque hay que remontarse al estudio de las condiciones de la nueva raza, al examen de los contratos, i la indole del trabajo cubano, y 4 las costumbres que este ha introducido, y de las cuales no se ha prescindido al someter 6 61 trabajadores libres. Ademas de estas cuestiones, hay que discutir otra muy nueva y curiosa; 4 saber : la de la aptitud natural y de la instruccion adquirida, de muchos siglos atras, por este pueblo, que participa en grado eminente de la destreza y de la inteligencia industrial de las razas orientales, y cuyas cualidades sobresalientes vienen a ponerse en contacto, en la Isla, con la raza de los esclavos africanos y con sus adecuados mayorales. No nos es dado examinar en este momento, tan arduos 6 interesantes problemas, que reservamos para la obra que hemos anunciado. En este articulo solo.podremos consignar algunos hechos, acompatibndolos de reflexiones que esperemos parecerin oportunas.
Desde luego debe convenirse que habiendo entrado en la via de las reformas, asi agricolas como industriales, reformas que requerian instrumentos perfeccionados, m6quinas y, sobre todo, esmero y raciocinio en los trabajadores, no era posible esperar estas cualidades, de los embrutecidos por un sistema que elimina completamente la inteligencia del operario, para que predomine exclusivamente su fuerza muscular.
Estas reflexiones no son nuevas en nosotros. Datan ya del ailo de 1854, en que las emitimos, con mas




AGRICULTURE.

energia que buen (Xito, en un informe dado ai la Superintendencia general de hacienda de la Isla, y del cual hicimos despues mencion en el capitulo Agricultura de nuestra olra. Pero ent6nces, nos concretibamos solamente al mejoramiento agricola, y no aun 6 la reforma industrial, que vino despues. Si para aquel eran indispensables otras condiciones y cualidades, en la poblacion trabajadora, Zcuinto mas grande debe ser ]a exigencia, tralindose de reformas industriales, con mdquinas y trenes complicados, que todo lo piden 6 la inteligencia del operario y poco 6 nada a su fuerza material?
Estas consideraciones son suficientes para apreciar, en su justo valor, no solo la utilidad y la imporlancia de la inmigracion asiitica, sino tambien su oportunidad, cuando por efecto de causas poderosas 6 imperantes que asi lo prescriben, los hacendados cubanos tienen que recurrir al mejoramiento integral de sus cultivos y elaboraciones.
Ya he dicho y explicado c6mo lo han hecho, y ahora indicard hasta qud punto Ilega la aplicacion prictica de las mejores teorias cientificas.
El trabajador libre asidtico, inteligente, diestro, activo y sobre todo nada propenso 4 la rutina y si 4 la innovacion, vino 4 secundar las ideas de los hacendados instruidos y previsores, ejecutando con admirable precision y criterio, las tareas del cultivo con nuevos aperos, y los de la fabricacion con nuevos aparatos. Es preciso haberlos visto, .ya en los ingenios de Cienfuegos y Villaclara, que he visitado particularmente como la Angelita, San Pelayo, Santa Susana y otros, ya en la Conchita, ya en los grandes que le rodean, la Flor de Cuba, San Martin, la Ponina, para concebir la identificacion del trabajo inteligente del chino, con la regularidad constante de las operaciones industriales sometidas al golpe incesante del piston, 6 i la tension del vapor, 6 al grado fijo del term6metro. Es preciso ver, en el filtimo de los ingenios citados, la Ponina, una doble fila de chinos, ripidos en su movimiento como una correa de trasmision, operar el leno de las hormas, con la regularidad matemitica de un p6ndulo.
Consultados por mi todos los inteligentes administradores de estas fincas, no sobre el trabajo de los chinos, pues ya lo veia, sino sobre su character, conducta y exigencias, todos me manifestaron hallarse completamente satisfechos, conviniendo en las reglas que deben observarse con ellos, i saber : una estricta y rigorosa justicia y suma vigilancia sobre los encargados de conducirlos y mandarlos.
LY cu4l no puede ser la influencia progresiva y bienhechora de este regimen justo y racional, Ainico compatible con el progreso material y el mejoramiento moral en las fincas cubanas? Pero el ex6men de esta cuestion me arrastraria 4 tratar de todas las otras que he indicado intes, y que no corresponden AI la indole y al fin de esta obra.
ConcretAindome, pues, i considerar la gran reforma que se opera en los ingenios cubanos, bajo el punto de vista del trabajo, y de su influencia trascendental Ai las demas fincas; siendo incontestable que ]a Isla acaba de entrar en el perlodo del trabajo inteligente auxiliado por ]a maquinaria moderna, debo creerm autorizado i afirmar, que la introduccion de la raza asiitica (independientemente de otras cuestiones de politica y de moralidad) ha sido un elemento precioso, y sin el cual no se concibe c6mo se hubieran oblenido las mejoras ya conquistadas.
La investigacion de noticias estadisticas sobre las fuerzas productivas del pais; la reunion de descripciones y de datos estadisticos sobre la produccion y la riqueza; la publicacion de escritos encaminados ai mejorar las priclicas agr6nomas, i introducir inventos, i destruir rutinas inveteradas, fueron medios eficaces que se emplearon con feliz 6xito en Cuba, durante la 6poca que recorremos. Desde 1855, la Seccion competente de la Sociedad econ6mica, di6 nuevo imptilso i la reunion de noticias de las jurisdicciones y partidos, que se piiblicaron en sus Memorias, y esta preciosa coleccion, que honraria a cualquiera pais civilizado de la vieja Europa, contiene multitud de memorias de las cuales no podemos citar en esta obra mas que las principales. No m6nos celosa 6 ilustrada se mostraba la Real Junta de Fomento, que en 1849 so suscribi6, por cien ejemplares, 4 la obra de Agricultura de Mr. Wray, traducida al castellano por el Sr. D. Jos4 Maria Dan, patricio entendido y laborioso, que citamos varias veces en nuestra primera obra, y que no ha cesado de ofrecer motivos para renovar su mencion, siempre que se escriba sobre adelantos cubanos. Ya ent6nces se habia publicado la serie interesante de articulos sobre los ingenios de azdicar, por el memorable Sr. D. Andr6s de Zayas, una cartilla rdstica cubana, en el tomo XII de las citadas Memorias, y otros muchos sore ramos especiales, que tendremos a la vista en los articulos i ellos concernientes.
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AGRICULTURBA.

Por aquella 6poca, di6 a luz el Sr. Casaseca su Memoria sobre la calia de azdicar y las diversas especies de terrenos adecuados 6 ella. (Anal. y Mem. de la Real Jtnta de Fomento, enero 1850.) Tres afios despues, varias reflexiones sobre los abonos (Id., 1853, entrega 8"), aparte de sus luminosas publicaciones sobre los ingenios y la elaboracion del azdcar, que mencionaremos en su lugar respectivo. En cuanto 6 terrenos apropiados para Ia caria, hay una memoria en el tomo III de la Revista de la Habana, que merece ser leida.
Las citas que acabamos de hacer, de dos escritos del Sr. Casaseca, nos conducen a decir dos palabras de ia creacion del Instituto de investigaciones quimicas, con que el zelo previsor de la Real Junta de Fomento dot6 i la Isla de Cuba, y que luego obtuvo la sancion del Gobierno Supremo. Instalado i fines de 1848, ya habia dado en mayo de 1851, 6 sea i los treinta meses transcurridos, resultados notabilisimos 6 importantes, que reasumi6, en un luminoso informe, su ilustrado Inspector el Sr. Conde de Pozos Dulces. De paso diremos, que dificilmente pudiera haber confiado la Real Junta, a persona mas id6nea, la inspeccion del nuevo establecimiento, pues el Sr. D. Jos6 de Frias ha dado siempre pruebas de ilustracion general y de zelo especial por los adelantos de su pais. Los que deseen formarse idea de los trabajos emprendidos y desempefiados por el primer.Director de aquel establecimiento, el Sr. D. Jos4 Luis Casaseca, deben leer el informe que sentimos no poder transcribir completo en estas piginas, y en 61 ver6n no solamente los servicios especiales que aquel establecimiento prest6 al adelanto de la agricultura, sino la opinion que en favor del pais ha difundido en las academias de Europa. Sin embargo, el imparcial Inspector echa de minos en 61 a un plan previamente discutido que hubiera debido presidir i las invesa tigaciones que se iban i emprender en 61, y formar el programa de sus trabajos, para no verse la Junta Sexpuesta A ver marchar las tareas del Instituto, sin aquel concierto y unidad que son prendas del acierto a en toda clase de proyectos. e Con este motivo, el Sr. Conde de Pozos Dukces hace algunas indicaciones luminosas sobre varios problemas urgentes, que convendria estudiase y resolviese el Director de aquel establecimiento, y de los cuales debemos creer que habr tomado nota el digno sucesor del primero, el Sr. D. Alvaro Reynoso, a juzgar por los articulos que ha publicado en el Diario de la Marina durante los dos 61iltimos afios de 1859 y 1860.
Nombrando al Sr. Reynoso, citaremos su Memoria sobre una sustancia mineral fertilizante, por la gran cantidad de fosfato de cal que contiene (mas de 62 por 100), y no por sus materias azoadas amoniacales, hallada en varios Cayos de los Jardinillos del sur de la Isla de Cuba. Atendida ]a gran cantidad de fosfato, cree el entendido quimico que puede esa sustancia, impropiamente lamada huano, ser mezclada con el verdadero del Perd, tan rico en amoniaco, y que asi impedird que esta sustaneia se volatilice, 6 la vez que, el amoniaco combinado con el icido fosf6rico, formando una combinacion soluble, determinari una absorcion mayor de fosfato por las plantas.
El analisis del huaro de jardinillos, ha proporcionado al Sr. Reynoso ocasion para emitir, en la introduccion de su informe, excelentes ideas sobre el papel que desempefian en la vegetacion los principales agentes fertilizantes, fundando en ellas un programa de investigaciones praicticas, cuyo desempefio seria un tesoro parala agricultura cubana. (Gaceta de la Habana, de 12 de octubre 1858; Anales y Mem. de la Real Junta de Fomento, t. i, 1858; Cuaderno separado, imprenta del Gobierno, 1858.)
Aun cuando no hubidsemos nombrado al Sr. D. Josd de Frias, Conde de Pozos Dulces, informante en 1851, sobre el Instituto de investigaciones quimicas, no podriamos m6nos de hacerlo como escritor y promovedor zeloso de los adelantes tiles A su pais. En el articulo relative a las Haciendas de crianza, tendremos ocasion de mencionar su interesante memoria sobre la industria pecuaria en la Isla de Cuba: Ahora, y refiridndonos en general i la agricultura, debemos decir que ese ilustre habanero se distingue por la variedad de sus conocimientos y Ila sensatez de sus apreciaciones sabre todos los problemas de interes cubano, por su diligente esmero en sacar partido de sus viajes para enriquecer i su pais con noticias interesantes, que vieron primero la luz piblica en el Diario de la tarde de la Habana, al cual las remitia desde Europa, y recientemente en Paris, en una obra que merece ser leida por todos cuantos cooperan al progreso de la Isla. Per separado ha reunido varias cartas 6 capitulos de aquella, titulandolos, con suma exactitud y oportunidad, la Cuestion del trabajo agricola y de Ia poblacion en la Isla de Cuba (Paris, 1860), donde son examinados y discutidos los problemas que mas interesan para su porvenir.




AGRICULTURA.

Las exposiciones pdblicas de los productos de la agricultura y de la industria, fueron otro de los medios de fomento que adopt la Sociedad econ6mica de la Habana, y que sentimos no ver constituido de un modo permanente. Hallamos ya el primer proyecto, en mociones hechas en 1855 por el Sr. D. Manuel Gonzalez del Valle; pero, hasta 1844, no se tom6 un acuerdo formal, aprobindose el informe dado por una comision.especial, I en 1845 y 1846 fud discutido y aprobado el reglamento, y por iAltimo la organizacion de la primera exposicion, que tuvo efecto el dia 7 y siguientes del mes de diciembre de 1847. Verific6se la solemne distribucion de premios, el 7 de noviembre, siendo presidente el Exmo. Sr. D. Leopoldo O'Donnell, Gobernador superior civil, con asistencia de todas las autoridades y corporaciones de la capital. Por el catilogo de los objetos presentados y premios distribuidos, vemos que en aquella primera exposicion, no figuraron los productos agricolas, exceptuando el tabaco, y pocos articulos de la industria rural. Las artes y los oficios, en general, fueron los que suminisiraron mayor contingente.
La segunda exposicion, auxiliada con los fondos de la Real Junta de Fomento, tuvo lugar, tambien en laHabana, en el mes de mayo de 1852. Tampoco figuraron en ella las producciones naturales, exceptuando el tabaco y algun sombrero de yarey; pero hallamos consignado un premio extraordinario, concedido 6 1). Alejandro Bauzan, por el descubrimiento de un carbonato de cal que, calcinado, suministra el mejor alcali conocido en la Isla para la depuracion del guarapo, y de cuyo eximen se habia ocupado ya el Sr. Casaseca.
Para hallar objetos relativos a la agricultura 6 industria rural del pais, es preciso consultar los catilogos y los informes de otras exposiciones pfiblicas promovidas en ciudades y pueblos del interior, tales como la Feria y Exposicion de Puerto Principe, verificada del 10 al 1 5 de setiembre de 1857, y las del mismo titulo, en el pueblo de Colon 6 Nueva Bermeja, en los aiios de 1859 y 1860. La primera contenia casi solamene ganados, y ascendid al nimero 5085 los animales presentados en ella, i saber: 4978 de ganado de feria y 107 de exposicion, algunos.animales de raza de cerda y productos pecuarios, como quesos, muestras de tabaco, de algodon y de paima yarey. La presentacion de bellos animales vacunos, de razas extranjeras, suministr6 materia para hacer interesantes reflexiones, en su informe, al muy entendido cubano Ldo. D. Manuel de Monteverde, cuyos tiles y variados estudios y amistosa cooperacion a nuestras investigaciones botinicas, mencionamos en nuestra obra.
La segunda feria-exposicion, que tuvo lugar en la Nueva Bermeja los dias 24 a 28 de abril de 1859, fud promovida por su Junta municipal. Su programa de convocacion comprendi6 todos los animales de razas vacuna, caballar, mular, asnal, cerduna y lanar, las ayes domdsticas, los productos pecuarios, queso, mantequilla, carnet salada 6 ahumada y cueros, los productos agricolas y-los de la economia rural. Como se vd, fu6 Ja mas variada en objetos, de cuantas hubo en la Isla de Cuba; pero no nos es posible extendernos describiendo, ni siquiera enumerando, los mas notables que merecieron premios y menciones honorificas. El fin que nos hemos propuesto en estas indicaciones queda realizado, consignando las exposiciones verificadas entre los medios de fomento adoptados por las corporaciones cubanas.
Empero no fud solo por estos concursos piblicos, que eran excitados los hombres laboriosos y aplicados, hicia el progreso de los ramos fitiles de su pais: en distintas ocasiones, asi la Sociedad econ6mica como la Real Junta de Fomento y la Diputacion permanente de Cuba, propusieron premios para promover estudios importantes y adelantos ventajosos. Los Anales y las Memorias de estas dos corporaciones, hacen frecuentemente mencion de ellos 6 insertan ademas las memorias premiadas. Su catilogo, que reservamos para otra obra relativa al adelanto intelectual de la Isla, dard mas completa idea de tan nobles esfuerzos, de tan bien calculadas inspiraciones. Ahora debemos concretarnos solamente a hacer una lijera indicacion de este gdnero de medidas de fomento y proteccion, que han producido resultados evidentes y otros que, si no lo son tanto, ejercen un influjo mas eficaz y constante sobre las tendencias generales hicia el progreso, desarrollado con notable energia en estos Altimos afios. Este resfimen sera tambien un tributo pagado por la justicia del historiador, i las ilustradas corporaciones y zelosos patrieios, que con tan feliz dxito cooperaron al notable adelanto que ahora ofrecen muchas comarcas cubanas.
Los premios ofrecidos por la Real Junta de Fomento, en diferentes 6pocas, y particularmente los comprendidos en el programa de agosto de 1844, deben llamar la atencion, no solo por sus objetos sino




60 AGRICULTURA.
por las recompensas asignadas. Doce mil duros a cada uno de los tres primeros amos de haciendas sin repartir, que durante los aros de 1844, 46 y 47, establezcan en ellas poblaciones mievas de cincuenta familias blancas; seis mil duros A cada uno de los tres primeros amos de ingenio que, durante los mismos aios, presenten veinte y cinco familias blancas, establecidas en sus ingenios, en suertes de tierra de media caballerfa; veinte mil duros, pagados en t6rminos, al primer hacendado que, durante los dichos aios, establezca un ingenio donde el cultivo de la caia y tambien la fabricacion, se hagan por treinta familias blancas, de manera que en tarda alguna se emplee un solo hombre de color; seis mil duros para premiar la fabricacion en el pals, de un tren al vacio para elaborar dos mil quinientas cajas de azricar en cinco meses; igual suma para recompensar la introduccion de un aparato para purgar por el vaclo, dando mitad blanco y mitad quebrado, i las veinticuatro horas de sacar las templas; doce mil duros para el establecimiento de una caballeriza apropiada a mejorar la raza de caballos; seis mil duros para la introduccion de un toro y seis vacas de las mejores razas inglesas; seis mil duros para la introduccion en la Isla, de docientas cepas de cafia de azdicar de la India, en buena vegetacion; dos.mil duros para la multi.plicacion de cerdos de gran tamailo, de nuevas razas; mil pesos para la crianza de gallinas nuevas, para la mejor labranza con el arado americano, el cultivo del tribol, etc., etc. (Extracto del programa.)
Esta lijera enumeracion puede dar i la vez idea del carAicter generoso de la corporacion y de la naturaleza de sus tendencias, siendo mas bien esta segunda circunstancia que no la primera, suficientemente comprobada, la que nos decide ai mencionar los objetos de las recompensas prometidas.
Mas no fu6 sola la respetable corporacion, especialmente encargada del fomento cubano, la que se distingui6 por sus previsoras tendencias, pues en un programa de premios, ya antiguo, puesto que se refiere al aiio de 1856, propuesto por la Diputacion patri6tica de Santiago de Cuba, hallamos asuntos no mdnos dignos y trascendentales, ya relativos a la introduccion en general, ya i ramos de industria rural, ya al cultivo, ya al fomento del trabajo libre. Al excitar la atencion hicia este iLtimo punto, la ilustrada corporacion se proponia (( destruir las preocupaciones que no solo se oponen i los progresos de las artes y a oficios mecAinicos mas precisos A i la vida civilizada, sino que alejan tambien i los individuos de la clase a blanca, y la hacen mirar con desden todo gdnero de ocupacion en que tengan que alternar con otros a de diverso color y condiciones, prefiriendo Ai veces los menesterosos, vivir en la escasez miserable, que a despreciar las ideas ridiculas de un orgullo infundado. )) Eslas palabras revelan, por si solas, el vicio que se deseaba y que debe aun desearse corregir.
No se contentaron las corporaciones cubanas con promover los adelantos por los medios hasta aqui indicados, sino que creyeron itil ir a4 buscarlos a los pauses activos, donde la agricultura y la industria se desarrollan maravillosamente. A los viajes especiales, para mejorar la fabricacion del azicar, que la Real Junta de Fomento confi6, en 1828, a los Sres. Arrozarena y Bauduy, y en 1850, al Sr. D. Alejandro Olivan, que mencionaremos en el articulo respectivo, hay que afiadir el mas reciente de exploracion que confi6 en mayo de 1848, al distinguido y zelosisimo patricio el Sr. D. Jos6 Maria de la Torre, uno de los cubanos mas ilustrados y perseverantes, cuyo nombre se halla siempre unido i todo cuanto se proyecta de fitil en aquel pals. Los estrechos limites de esta obra no nos permiten extendernos i enumerar las preciosas adquisiciones que, en corto tiempo y con reducidos medios, hizo nuestro amigo en los Estados-Unidos, y que rcmiti6 i lIa Habana; consistiendo en general en animales de las razas vacuna, lanar y cerduna; on ayes dombsticas, semillas de todo gdnero y multitud de instrumentos de cultivo, de fitiles y aparatos para la industria fabril y domdstica, y en ricas colecciones de obras, de catlogos, de notas y de noticias provechosas para promoverel adelanto, excitar la curiosidad y Ila aplicacion, facilitar los encargos y las adquisiciones, despertando, haicia multitud de nuevos ramos, la aficion de los hacendados y el estudio de los escritores. Acompai6 al Sr. La Torre en parte de su viaje, otro habanero estudioso, el Sr. D. Jacobo de Villa-Urrutia, que lieva con honor este apellido alli recomendable.
Aparte de las ventajas que en el fomento general produjeron todos los medios enumerados, y a los cuales cooperaron de consumo las corporaciones, los hacendados zelosos y los escritores ilustrados, la prAictica agricola las obtuvo patentes por la adquisicion que hizo de instrumentos y de mAiquinas ai ella adecuados, y sobre los cuales debemos detenernos un poco. La introduccion de las mAiquinas, en la explotacion agr6noma cubana) i semejanza de la que, con tan buen 6xito, se ha generalizado ya en Ia industria azucarera,




AGRICULTURA.

seria indudableinente el medio mas eficaz de sacar la primera, del estado de inferioridad relative en que se halla, con respecto i la segunda, y de ayudar ai resolver el dificil problema de la escasez de brazos que necesita el cultivo actual y su progreso futuro. Hay, en las pracLicas agr6nomas de aquel pals, muchas tareas que, por su naturaleza y grandes proporciones, se prestan perfectamente i ser desempenadas 6 por instrumentos perfeccionados 6 por miquinas de un 6rden mas complicado. Las locomoviles de vapor 6 de cualquiera otro sistema de los mas recientemente preconizados, prestarian grandes servicios, economizando tiempo y multitud de brazos y animales, en las operaciones de la labranza de los campos, de la cosecha y del transporte de las calias al bailey. Por los resuhlados que consiguen ya los arados americanos, puede inferirse los que darian los de vapor, aplicados 6 los inmensos terrenos que rodean los ingenios, para proveerle de la planta sacarina.
Pero, antes de recomendar estas grandes innovaciones, es justo consignar algunos hechos relativos i la historia de los progresos hechos hasta al dia, en este ramo de la industria agricola cubana.
Ya dejamos mencionados nuestros esfuerzos en los afios de nuestra primera residencia en la Isla de Cuba, para generalizar la introduccion, que hicimos en la finca de los Molinos del Rey inmediata a la Habana, de los buenos arados de Roville y del Norte-Am6rica, de los extirpadores, cultivadores y rastras perfeccionadas, que varios hacendados vieron funcionar, y que los negros conducian con mejor voluntad. que los mayorales y sitieros, que los miraban con desden y repugnancia. El principio de la rutina, encarnado en ellos, fud sin duda alguna la r6mora que hallaron los propielarios inteligentes para introducir, desde luego, en sus fincas, unos instrumentos cuyas ventajas eran incontestables, como lo demostraron algunos en sus escritos y recomendaciones. De este escogido n6imero fud, nuestro antiguo y zelosisimo amigo el Sr. D. Jos6 Pizarro y Gardin, que introdujo en su ingenio el Tridngulo, el uso del arado de ruedas, para sembrar la cafia, y cuyas ventajas demostr6 y recomend6 a los hacendados, en una nota impresa en las Memorias de la Sociedad econ6mnica, nimero de octubre de 1845. Con 61., en efecto, conseguia sembrar una caballeria de terreno, en diez i once dias.
Al mismo tiempo que el Sr. Pizarro y Gardin, se ocupaha un muy ilustrado habanero, el Sr. D. Antonio Maria de Escovedo, de la introduccion de los buenos arados en su ingenio la Providencia, en la jurisdiccion de Guines. La diputacion de la Sociedad econ6mica de la villa de este nombre, design6 una comision para que la informase de las pricticas en aquella finca adoptadas, y que. se referian, no solo al arado de Roville para la labranza y apertura de hondos surcos para sembrar la cala, sino tambien al arado de aporcar 6 de dos vertederas movibles, que se dirige entre aquellos para taparla. Puede verse el informe favorable y laudatorio en el n6mero de junio do 1846 de las citadas Memorias de la Sociedad econ6mica.
Se v6 pues que los primeros ensayos, hechos en los Molinos del Rey en 1854., no fueron perdidos; pues dos de los ilustrados amigos nuestros, que los presenciaron, tuvieron la perseveracion, tan rara como necesaria, de hacerlos repetir en sus fincas. A su patri6tico ejemplo y i la aplicacion de otros que nos son desconocidos, fu debido sin duda el incremento ripido que despues ha adquirido el uso de los buenos arados, que se von ya funcionar en gran nfimero de fincas, dando origen a una importacion anual considerable, de arados americanos y de algunos franceses.
Pero no basta el arado para operar el cambio racional que pide la labranza de los campos cubanos; se requiere la introduccion del sistema completo con los demas instrumentos perfeccionados, asociindolo con el uso de los abonos y de las estidrcoles. Sobre este iltimo, tambien se han hecho adelantos en algunas fincas. Se aprovechan los materiales para formarlos; se ha introducido el empleo del huano del Perd, y A nuestra salida de la Habana, en junio de 1860, un agente del gobierno de aquella Reptdblica se hallaba alli promoviendo la venta directa de tan beneficioso fertilizante.
La escasez de brazos y los inconvenientes de extender demasiado la rotura de campos para el cultivo, cuando una menor extension mejor beneficiada es suficiente para proveer el ingenio, ha activado la adopcion de los buenos mdlodos que dejamos indicados, los cuales necesitan, ademas, del complemento de las mquinas, para simplificar y accelerar las operaciones. Con tal mira, procuramos recomendar el uso de las locomoviles de aire caliente, que construye on Nueva York el inteligente y perseverante Mr. Ericsson, ast como recomendamos ahora los nuevos inventos, que se estin ensayando, de miquinas de igual to




AGRICULTURA.

fin, movidas por otros agentes mas econ6micos que el vapor; bien convencidos de que el dia que se haya conseguido labrar, por medio de mdquinas, los campos de la Isla, y transportar la cafia al batey, se habri dado un paso gigantesco en favor de la economia del trabajo.
Apinas nos queda espacio para hacer mencion de otros medios propuestos y recomendados para el fomento agricola, como fud el de un Banco agricola, cuyo expediente se halla en el ndmero de agosto do 1847 de las Memorias de la Sociedad econ6mica de la Habana; otro proyectado en Pinal del Rio, de que se hace mencion en la Revista de la Habana de 45 de diciembre de 1856; otro expediente para la buena distribucion de las aguas del rio de Guines, para.el regadio, impreso en el ni'mero de enero de 1850 de los Anales de la Real Junta de Fomento; y en fin. otra propuesta y recomendacion que, en beneficio de la crianza de animales y conservacion de las carnes se hizo, para obtener la libre explotacion y venta de la sal, ofrecidndose un premio de mil pesos fuertes al primer individuo que presentase mil toneladas. (Anales, id., id., id.)
Terminaremos esta ya larga introduccion, exponiendo algunas observaciones que hicimos durante el iltimo viaje Ai la Isla de Cuba, relativas i la labranza y al uso de los nuevos instrumentos aratorios, en una comarca notable por los adelantos asl agricolas como fabriles introducidos en sus fincas. Fud la de Banaguises, perteneciente A la jurisdicion de la Nueva Bermeja 6 Colon, una de las mas recientes conquistas del progreso cubano. Para conocer los medios que se bhan adoptado alli para transformarla, del inodo como se halla, destinamos algunos dias ai recorrerla y estudiar sus ricas y extensas fincas. Las circunstancias especiales que reune, nos presentaban tambien un interes mas vivo, como tuvimos ocasion de explicarlo en una serie de cartas que insertamos ent6nces en el Diario de la Marina de la Habana, de las cuales extractaremos ahora las reflexiones que conducen i nuestro objeto.
En efecto, la comarca de Banagitises, fomentada en general por hacendados inteligentes, activos, amantes de los adelantos, los buscaron'donde existian y los introdujeron en las nuevas fincas, constituy6ndolas si no en modelos (que no puede haberlos aun en este pais, por un motivo que diremos mas tarde) ai lo mdnos on centros de vitalidad agricola donde se ve reunido todo cuanto la Isla de Cuba ha adelantado en los aios que trascurrieron desde nuestra partida en 1855. De aqui la razon esencial por qud resultaba tan interesante y itil para nosotros el eximen de esta comarca.
Otra circunstancia local ha contribuido, y continuari todavia contribuyendo mas, i que las fincas de Banagfiises sean las mas adelantadas, no solamente en la fabricacion del azuicar, sino en el cultivo de la calia. El suelo que les sirve de base para la produccion, no es de una naturaleza tan sobresaliente ni su espesor tan considerable, que por si solo garantice al propietario abundantes y consecutivas cosechas. Pronto so conoci6 que, si las primeras obteni'das en los campos recien desmontados, donde el humus 6 mantillo predomina, eran considerables, no sucedia lo mismo con las siguientes, si no se recurria i los medios de la ciencia. Pot esta causa se introdujeron un gran nimero de instrumentos de labranza y de cultivo, so hicieron experidncias comparadas, se dedujeron reglas mas 6 minos seguras. Desgraciadamente todos estos ensayos datan de ayer, algunos no fueron bien dirigidos, y por lo tanto no ha trascurrido aun tiempo suficiente para que hayan producido el fin i que van encaminados;- esto es, la fijacion precisa de las reglas, la sancion prictica de los principios, la ciencia agrdnoma en una palabra.
De todos modos es sumamente grato ver ya, si no en todos en el mayor nimero de los grandes ingenios de Banagitises, initroducido el uso de los buenos arados de todas especies, de las rastras 6 gradas, de los cultivadores y extirpadores, instrumentos cuyo uso en la Isla de Cuba nos esforzAtbamos en introducir hace veintiseis afios, siendo ent6nces j6ven y poco experimtentado, comenzando por ensayarlos, como dejamos dicho, en la finca de los Molinos del Rey, donde so vieron funeionar por la vez primera.
Los principales instrumentos introducidos y bastante generalizados ya en estas fincas, son el arado subsuelo, el arado ameridano de una vertedera, cuchilla y ruteda delantera, y el arado para aporcar 6 de dos vertederas. Todos los que hemos visto de esta 61tima clase, las tienen fijas, formando una abertura 6 aingulo invariable, cuando en Europa se usan con vertederas que pueden abrirse mas 6 midnos, segun es la distancia que separa las plantas que se desea aporcar 6 el ancho del surco que se desea abrir.
Si el empleo de estpos tres arados, y particularmente el de los dos primeros (el sub-snelo y el de vertedera, que laman de Aguila), esti ya bastante generalizado, no ofrece todavia la uniformidad que debiera,




AGRICULTURA.

atendida la identidad del terreno y de la planta 6 que se aplica. En unas partes se rompe la tierra con el arado de vertedera y luego se pasa el subsuelo para remover el fondo, A que no ha Ilegado. En otras se comienza por el subsuelo y se continda con el de vertedera. Aqul se cruza con este el terreno que removi6 y volte6 aquel; alli siguen los dos instrumentos igual direccion. En fin, en unas partes creen el terreno suficientemente preparado con dos labores de los arados indicados; en otras se dan tres y hasta cuatro, Antes que se pasa la grada, para romper las motas, y queda dispuesto el terreno para ser surcado profundamente para sembrar la cafia.
Por ventura serA indiferente esta diversidad de pricticas, aplicadas en utios terrenos iddnticos, labrados en la misma estacion del afio, para sembrar en ellos una misma especie de planta? De modo alguno. Si el fin que se propusiese el cultivador en estas fincas, fuese solo el de desmenuzar la capa vegetal para operar la siembra, no habria inconveniente en dar una labor mas 6 minos, porque con el menor 6 mayor esmero de ella resultarian idnticos los resultados. Pero en el terreno de Banagiises, que he descrito Antes, hay graves riesgos, sea en multiplicar las labores, sea en emplear sin criterio una clase de arado aintes 6 despues de otro.
A estas indicaciones, impresas en la Habana, como ya dijimos, seguian extensas explicaciones critics sobre el sistema de labranza de aquellos campos, y que siendo mas propias para un tratado especial de agricultura cubana, que para su historia, las omitimos enla presente obra. Empero pueden servir para dar una idea de su estado en el dia, algunas otras notas, que con tal fin vamos tambien a extractar.
Parece que las gradas se usan en los campos de Banagiiises inmediatamente despues del rompimiento de los terrenos, con el fin de desmoronar las cepas y los terrones. Hemos preguntado en varias partes, si para este fin no empleaban los rodillos de hierro de discos dentados, independientes en su movimiento en torno del eje, y nos fud respondido que n6. Ent6nces manifestamos la opinion contraria A prescindir de este utillsimo instrumento, y a confiar i la grada una tarea que no puede desempefiar. En algunas ocasiones excepcionales, cuando una lluvia lijera, por ejemplo, haya ablandado las cepas y las motas, una poderosa rastra 6 grada de hierro, conseguira, tal vez, desmenuzarlas; pero en todos los demas casos, las motas y las cepas se quedarain como se estaban, y tales cuales se yen, es decir, enteras, en los terrenos que enr6nces se estaban ya surcando en Banagiiises para sembrar carla y aprovechar las pr6ximas lIuvias.
SDe esta falta de un instrumento indispensable para el gran cultivo, resultan defectuosas las labores, 6 sea la segunda serie de las operaciones que venimos describiendo. Los buenos arados americanos que poseen ya algunas fincas, lo mismo que los excelentes franceses que tienen la Flor de Cuba y otros ingenios, labran y voltean perfectamente la tierra; mas como sa vertedera encuentra motas y cepas enormes, quc esos arados no pueden desmenuzar, y que deberian estar ya pulverizados por otro instrumento, las voltean 6 dejan caer integras, al borde derecho del surco que va abriendo el arado.
Si los ingenios de esta comarea poseyesen, entre sus instrumentos de labranza, los grandes rodillos de hierro de discos articulados, que he indicado intes, recomendariamos el emplearlos inmediatamente despues de los arados sub-suelo, con el fin de quebrantar 6 romper las cepas y las motas arrancadas por este. En seguida de los rodillos vendrian las rastras, cuyos dientes de hierro, penetrando por entre las cepas y las motas, ya quebrantadas por los rodillos, las desmenuzarian, resultando asi separadas de su tierra, las raices, los tallos y las yerbas.
Empleando los rodillos y despues las rastras, quedaria el terreno 6 capa vegetal perfectattente dispuesto para ser labrado con el arado de vertedera, el cual, introducido hasta cerca del fondo de la capa vegetal, traeria i la superficie esta porcion subterranean, Antes privada de la accion vivificante atmosfdrica, reemplazAndola 6 enterrando en su lugar la costra superficial y las races, los trozos de vieja caia y las yerbas. Estos restos, solos 6 unidos con algun abono, irian A fertilizar Ia porcion inferior del terreno vegetal destinado a alimentar la nueva siembra, y de este modo, con grande economic de fuerzas y de labores, se conseguiria dejar perfectamente preparado el terreno, para set surcado y sembrado como queda dicho. Mas, ya que aun carecen estas fincas del surtido completo de instrumentos de labor que necesitan, pueden aprovechar sus arados de vertedera, cual queda explicado, utilizando despues las rastras 6 gradas, que algunos ingenios tienen, en romper las cepas y los terrones, si es que puede conseguirse




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con ellas. Luego surcarain, i dos varas de distancia, removerin el terreno arcilloso con el sub-suelo, y continuarain cual queda dicho anteriormente.
Coincidi6 con nuestra visita i aquellas fincas, la excursion que estaba haciendo el activisimo Sr. Ferrera, cuyo rico almacen de fitiles de agricultura y economia rural en la calle de la Ilabana, n 168, ha prestado ya grandes servicios A las fincas cubanas, y esti destinado A prestirselos todavia mayores. EI Sr. Ferrera, impresario de todo cuanto se refiere al cultivo, est. en relacion con las primeras casas constructoras del Norte Amdrica, y, segun nos dijo, se propone hacer pronto un viaje A Europa para traer de Inglaterra, Escocia. Francia y Bdlgica, surtidos de los instrumentos alli usados, y dejar establecidas relaciones con los fabricantes. Por este medio su almacen seri, no solo el primero de la Isla, cual lo es ya ahora, sin6 completo en todas las clases de instrumentos que la agricultura cubana pueda necesitar en toda la gran diversidad de sus terienos y cultivos.
El Sr. Ferrera comprendi6, desde las primeras diligencias que hizo para colocar sus instrumentos, que la mayor dificultad para hacerlos admitir estaba en la falta de conocimientos sobre el modo de usarlos. La ilustracion, el zelo y la perseverancia de los hacendados y administradores, no podian suplir a esta falta do gahianes 6 hombres prdcticos en el manejo de los nuevos aperos. Para allanar esta dificultad, trajo de su 61dtimo viaje al Norte, algunos labradores, los cuales, quedindose en las fincas por temporadas, ir6n ensenando A los negros y a los chinos, que al momento conocen la utilidad de los instrumentos perfeccionados y adquieren ficilmenteo la pr6ctica de su manejo.
Hemos dicho intes por incidencia, que no podia haber aun en ia Isla de Cuba lo que en Europa se Ilaman Haciendas models, y ofrecimos demostrarlo. Los lectores lo habrin adivinado ya, viendo que, no obstante los adelantos que indudablemente ha hecho el cultivo de la cafia, dista mucho de hallarse sometido a reglas fijas. Lo mismo sucede con otros muchos cultivos, exceptuando el del tabaco, con el cual, si no se observan en todas partes las buenas reglas para obtener excelentes calidades, se conservan las sabias tradiciones, hijas de una esmerada y antigua experiencia.
Empero, si hay atraso 6 incertidumbre en las reglas especiales para el cultivo de cada planta, mayor es aun la que reina relativamente al sistema general que convendria adoplar para la mejor explotacion agricola de las fincas cubanas, pues nadie hoy dia se empenari en sostener que sea racional el que se ha adoptado en las diversas categorfas de propiedades rfisticas, y particularmente el de los ingenios, consistente en cultivar una misma y sola planta, midntras el terreno lo permita. No habiendo, pues, reglas, no es posible adoptar su conjunto en una finca especial que sirviese de modelo, pues no es dable presentarlo de lo que se desconoce todavia.
Ia ciencia agr6noma cubana esti aun por formar, y desgraciadamente necesita de estudios preliminares de la quimica aplicada, asi orgAnica como inorginica, que aun no se han verificado. Pero est ya dado el gran paso, de haber reconocido su utilidad y necesidad, asi como es general el convencimiento de las ventajas incontestables de los nuevos instrumentos, cosas imbas qAe no existian en la remota 6poca de nuestra primera residencia en la Habana.
En esta parte de las mejoras agronomas, se advierte una mas en6rgica decision en los hacendados, que no en las otras. A la introduccion de buenos arados, en considerable ndmero, todos los afios, se ha unido recientemente ia de el de Fowler, movido por el vapor, que introdujeron los Sres. D. Domingo y D. Miguel Aldama en su ingenio Concepcion, y cuyos ensayos se hicieron el 24 de abril de 1865. Nos concretamos aqui a mencionar este hechlo, como comprobante de la feliz decision de los propietarios cubanos, sin proponernos examinar si, ya que se trata de introducir el cultivo de los campos por medio de la fuerza del vapor, y en vista de la imperfeccion que procura el arado comparativamente i la laya y la azada, no serian mas fitilmente dirigidos los esfuerzos de los innovadores cubanos, estudiando los ensayos hechos en Francia con estos instrumentos de cultivo unidos 6 la mdquina de vapor, para ver de introducirlos en la Isla, en lugar del costoso y complicado arado Fowler, cuyo uso es muy dudoso que lIlegue A generalizarse.




AGRICULTURA.

MONTES 0 BOSQUES.
Habiendo dicho ya que en la presente obra no consideramos la Amuc1CULTURA bajo el punto limitado del cultivo del terreno, sino como la ciencia del terreno, que tiene por fin el explotarle de la manera mas conveniente a las necesidades del hombre y de ia sociedad, no se extrafiari que cormprendamos 6 los bosques entre los objetos de nuestro examen. En efecto, como ya dijimos intes, su influencia fisica y su utilidad general y econ6mica, por la variedad de sus productos, son dignas de fijar la atencion de los gobiernos y de los particulares ilustrados y previsores. Asi sucede en el dia en las naciones mas cultas de Europa; pero desgraciadamente, esta inteligencia y esta prevision son de muy corta fecha, pues hasta hace pocos afios, si en el mayor ni'mero el interes individual no veia en la vegetacion forestal espontinea, mas que un obsticulo para los progresos del cultivo, los gobiernos, en vista del interes general, la consideraban solo como un objeto privativo de su monopolio.
En la Isla de Cuba, se han visto dominar e imperar estas dos tendencias en todo el largo period de su historia, desde que la poblacion comenz6 i hacer algunos progresos agricolas, hasta nuestros dias. Hubo, no obstante, un period primordial, en el cual, ni el Gobierno ni los particulares, se curaban mucho de la existencia de la feraz vegetacion secular que ocupaba la totalidad de los fdrtiles terrenos cubanos. Su extension y su vigor debian ent6nces imponer respeto i la nueva y escasa emigracion europea, que al invadir las costas incultas y frondosas, vi6 por doquiera alzado y vigoroso el gigante forestal, que amenazaba resistir, con el esfuerzo solo de la vida y natural desarrollo, a los efimeros y artificiales medios destructores. Por otra parte, el terreno itil era tan abundante para aquellas reducidas colonias de pobladores, que no debian siquiera sofiar en la tala forestal, que luego emprendieron. Tampoco la hacia aun precisa la industria pecuaria, 6 que en los primeros tiempos aquellos so dedicaron; Antes al contrario reconocieron que, si la sombra de los frondosos Arboles prestaba abrigo 6 los diversos animales compaileros de su emigracion, las hojas y las frutas les proveia de constante y nutritivo alimento, aun en las dpocas de mayor sequoia.
De esta manera y por efecto de condiciones mixtas procedentes del estado de la vegetacion forestal, dominante sobre el terreno cubano, y de la escasez.de poblacion explotadora, naci6 en la Isla la industria pecuaria, con sus singulares medios de crianza y de multiplicacion, explicados suficientemente en nuestra primera obra.
En cuanto al Gobierno, tampoco parece que comprendi6, en aquellos antiguos tiempos de ignorancia cientifica, el papel que desempefiarian algun dia los bosques, no solamente en la propiedad individual y colectiva, sino tambien en el presupuesto de las rentas pdblicas. Dominado por ideas eminentemente generosas on favor de los nuevos pobladores, caracterizadas por una excesiva liberalidad, que hace excusable la imprevision dominante ent6nces, cedi6 todos los terrenos de la Isla i particulares, tan poco apreciadores de lo que se les daba y de lo que recibian, que ni se curaron de garantirse con titulos claros y bien definidos de propiedad, y mdnos de conservar en ella seales materiales para poder hallarlay deslindarla algun dia. Agreg6ndose A esta indiferencia, el vicio monstruoso de la forma circular de las concesiones, no podia mdnos de resuliar despues la confusion y el des6rden, que dejaron plagada de males incurables la constitucion de la propiedad territorial cubana.
Pero nada de esto fud previsto ent6nces, y solo muchos afios despues el Gobierno en general y los propietarios de las antiguas mercedes en particular, comenzaron 6 apercibirse, no de la imprevision con que habian obrado sino de sus efectos mas inmediatos. En las primitivas concesiones de territories, como propiedades particulares de los nuevos pobladores y sus herederos, no habia disposicion alguna particular que reservase a la corona los moates de la Isla de Cuba. Las mercedes eran absolutas para crianza y labranza, y los favorecidos con ellas debieron considerarse como duefis absolutos de su propiedad, con todos los derechos que esta concede.
Afios despues, cuando las atenciones del Estado comenzaron crecer, con la importancia que adquirian




6i6 AGRICUJTURA.
los vastos dominios agregados A la monarquia espaiola y la preponderancia political y militar de esta, se pens6, como era natural, en el manantial fecundo que para las construcciones navales ofrecian los bosques cubanos; y ent6nces fu6 cuando procur6 hallarse en las lebyes 153 y 15, titulo 17, lib. IV de la Recopilacion de Indias, prescripcibnes favorables al monopolio de las maderas, que la marina ambicionaba. En efecto, se prevenia por ellas, A los Gobernadores y Capitanes generales, no solo que no consientan, pero que ni permitan cortar ninguna madera, si no fuere para cosas del Real servicio 6 fAibricas de navios. Empero, en lo sucesivo, cuando las pretensiones de la marina engendraron abusos intolerables, que promovieron la formacion de un voluminoso expediente, los propietarios de las antiguas haciendas, las Corporaciones de la Habana, y mas tarde el Consejo Supremo de Indias, declararon no existentes ni prescritas tales prohibiciones atentatorias al derecho de propiedad, opuestas i los deseos bendficos del Soberano, y absurdas en sus principios y aplicaciones.
No corresponde i esta obra el examinar detenidamente si el Estado tenia 6 no derecho A reservarse el uso de las maderas que necesitase para las construcciones navales, para lo cual seria preciso revisar, a la luz de la ciencia social, el antiguo expediente. Tal vez serd preciso hacerlo, cuando se trate de resolver el complicado problema forestal cubano; en este momento debemos concretarnos solamente i reasumir los hechos pasados, para deducir los que constituyen el estado presente de la cuestion que discutimos.
El Consejo Supremo de Indias, como acabamos-de decir, no vacil6 en Ilamar miserable rec urso, el apoyo que se pretendia hallar en las citadas leyes, para que los montes de Cuba fuesen del pairimonio real.
Debi6ndose considerar, decia, como parte de las tierras de que se compone la Amdrica espaiola, es a preciso que se entiendan comprendidas en las eyes y demas disposiciones que hablan generalmente Sdel dominio y propiedad de estas, A no ser que hubiese alguna particular que las exceptuase de las Sdemas. Pues lo cierto es que no la hay, y tambien es cierto que asi las leyes recopiladas como otras Smuchas determinaciones soberanas, no dejan la menor duda en que los poseedores do las lierras, con ( just titulo, son dueios verdaderos de ellos, sin reserva alguna en favor de la corona.
Segun la opinion expresada, las leyes que se citaban no eran masque providencias econ6micas, que se crey6 conveniente hallar en los aiios de 1 625 y siguientes, para que la marina real se aprovechase de las coabas, cedros y otras maderas que habia en los alrededores de la Habana; pero en manera alguna debia entenderse que aquellas providencias conistituian una prohibicion, A los duefios de las haciendas, para hacer uso de sus Arboles y de desmontar sus terrenos con el fin de extender el cultivo.
Las restricciones severas, expresadas en los reglamentos de la marina, fueron indudablemente inspiradas por la necesidad y conveniencia de reservar, para el Estado, una parte de los productos espontineos del suelo cubano, que la imprevisora liberalidad de las primitivas concesiones, habia transformado on propiedad individual y absoluta. El Estado, pues, loc6 en la praictica los inconvenientes que no habia previsto; y queriendo remediarlos, puso trabas nocivas, absurdas 6 insostensibles al ejercicio de los derechos que intes habia concedido. Asi, por ejemplo, no consentia, sin permiso especial de la Junta de maderas 6 del Subinspector de cortes, cortar un solo palo al propietario del 'terreno que lo necesitase para sus construcciones, no obstante que el Rey habia declarado conceder d los particulares cuantas maderas les fueran precisas. La Junta, empero, para conciliar estas contradicciones, y comprendiendo que era menester, al mdnos, dejar en libertad algunos puntos para el abasto priblico, sefial6 cuatro haciendas de la parte de barlovento de la Habana, y otras cuatro de la parte de sotavento, para el indicado objeto. Pero, como sus pobres bosques no podian durar mucho tiempo, sucedi6 que oA pocos afios quedaron aniquilados, y el plblico sin tener lugar alguno de socorro, obligado a mendligar las licencias particulares que queria dar la marina. (Representacion d Su Mahestad, de 22 de mayo de 1798. Anales de la J'untia de Fomento de la Habana, tomos III y IV.)
Recorriendo los documentos que c6mponen el expediente citado, se descubren ciertas raifagas de luz, en medio de las tinieblas producidas por opiniones absolutas y contrarias, dictadas por intereses opuestos mal definidos ypeor comprendidos. La marina tendia, indudablemente, a conservar al Estado el uso de las maderas que le eran precisas, y para ello se oponia al ejercicio de la libertad individual, que vejaba y atormentaba de mil maneras. Empero, emitia razones muy poderosas, deducidas del abuso en




AGRICULTURA.

que necesariamente caeria aquella, si se la dejase talar los bosques, sin prevision alguna, guiada solo por el interes particular, tolerando 6 no evitando las extracciones clandestinas de maderas, para el extranjero, que eran ya muy considerables. Todo esto conducia a un fatal periodo de carencia 6 excesiva carestia para la construccion civil y naval, cuando los frondosos bosques del litoral, donde la explotacion era mas ficil, se hallasen aniquilados.
De este temor, sin embargo, no participaban ent6nces los partidarios de la libertad. Los bosques cubanos son inagotables, decian. El caso de que el desmonte por los particulares, acabe con los bosques para las construcciones navales, es moralmente imposible que se verifique en el drdenn atural de las cosas, alirmaba el Real Consulado de la Habana, en 1798. Los bosques de la Isla son excesivos; se leia en una heal 6rden de 1800. Estas opirfiones prevalecieron, hallando un fuerte apoyo en las teorlas econ6micas de la moderna escuela, de las cuales no vacil6 en haeer alarde una corporation antigua y respetable, dleslumbrada por ellas. ( Aquel luminoso principio, decia, bien conocido y desenvuelto desde el siglo paSsado, que deposita y asegura la riqueza y la prosperidad de las naciones en el uso libre de los derechos Sde la propiedad y en los estimulos del interes individual, decide perentoriamente la cuestion. No hay a reglas, no hay autoridad, no hay vigilancia alguna con que se pueda suplir el desempefio del hombre ( interesado on su beneficio propio; y faltando 6 disminuyendo este, falta tambien 6 se disminuye en proaporcion el mismo empefio. Por esto, y porque el interes del particular es el mismo que tiene el Estado, Scualquiera reglamento piblico en que se coarta el uso de la propiedad, 6 se intenta dirigir el trabajo ( y sus productos para conservarlos, aumentarlos 6 mejorarlos, es mas 6 minos perjudicial A su mismo a objeto, segun la mayor 6 menor parte de libertad y de interes de que priva el inmediato interesado. ) (Dictdmen del Consejo de lndias, de 11 de junio 1815.) Es curioso observar, que en todos aquellos debates sobre el asunto que nos ocupa, solo se trataba de permitir 6 de moderar la tala de los bosques, y jamas se hablaba de un sistema de explotacion racional que, permitiendo el uso de las maderas, conservase los bosques cubanos. La cuestion discutida se reducia i saber quien, de la marina 6 de los particulares, tenia el derecho de talar y destruir la vegetacion forestal, que errbneamente creian todos indestructible por abundante y hasta excesiva. Esta singular expresion, que hemos citado dntes al intento, podia hacer sospechar que se habia estudiado el complicado problema de los bosques, de manera que hubiesen sido determinadas las proporciones en que debian subsistir, sobre el terreno cubano, las dos vegetaciones que le cubrieron es decir, la espontinea forestal y la debida al cultivo. Pero tal cilculo no habia siquiera ocurrido A los partidarios de la tala, ni m6nos hicieron caso alguno de una indicacion luminosa que merece ser mencionada, y que hallamos en el Dictdmen 6 voto, que sobre, los asuntos controvertidos en la Junta de maderas, di6 el Ingeniero Director de Marina, D. Miguel Fernandez de la Puente, el 2 de diciembre de 1805, pregunando, como uno de los problemas preliminares, digno de un maduro examen icuinta ha de ser la porcion de arbolados, con respecto i la tierra abierta, para que las Iluvias estacionales no escaseen con detrimento de las labores? Esta comparacion, afiadia, podra ensefiarnos si hay 6 no verdadera necesidad de abrir mas terreno en esta y las demas jurisdicciones, porque no hay duda que en los paises donde hay muchos montes poblados, las nubes se condensan con mas facilidad, y es mayor la cantidad de aguas que caen en determinadas estaciones del afio, y aqui, segun los naturales, parece que ya reinan las secas con exceso. (Relacion citada 6 impresa en los mismos Anales de la Real Junta de Fomento.) Empero esta no fu4 masque una de las fugaces rafagas de luz, A que antes hemos aludido. Ofreci61as tambien, el campo contrario, ya al oponerse con energia A que la marina fuese la idnica jurisdiccion relativa 6 los montes, ya cuando pedia libertad para obrar dentro de las condiciones acordadas. Asi aprobamos al ilustre patricio D. Francisco de Arango, cuando en su voto particular delo de diciembre de 1802 exclamaba: ( lYo me confundo cuando oigo al Soberano mandar en todas sus Reales 6rdenes, que se den a 6 la agricultura y al vecindario todas las tierras y maderas.que haya menester, y vco al propio tiempo a que, sin ninguna utilidad del Real Erario, con perjuicio, en mi opinion, se quiera quitar do aquellos a ramos una parte de lo que con propiedad pueden Ilamar suyo, para conceddrselo despues en ajeno tera ritorio, i doble distancia y con mayores costos! ,No era mas conform i razon, A las Reales intenciones, i los buenos principios del derecho de propiedad, de la economic civil, de la justicia y aun del mismo a Real Erario, que el Rey se hubiera situado, 6 al menor se situase ahora, donde no perjudicara, esto es,




AGRICULTUITA.

Sdonde on 80 6 100 afios no pudiera haber grande poblacion, y no que por contrario sistoma dejo quietos Slos despoblados, y quiera colocarse donde no hay lo necesario para la actual y pr6xima poblacion? H6 aquf otra rifaga de luz de la buena doctrina, en favor de la propiedad colectiva de bosques 6 terrenos montuosos, que debi6 reservarse el Estado al hacer la reparticion del territ6rio de la Isla a los primeros pobladores; reserva que hubiera satisfecho las necesidades futuras de la marina Real, evitado abusos y complicaciones, y preparado.para la mas lejana organizacion forestal, que verdaderamente no sabemos como habrd de verificarse. Pero continuemos la historia de los bosques cubanos.
Ya queda dicho que las tendencias generales, asi de la opinion como de las Corporaciones de la Isla, eran hicia la libertad absoluta; tendencias del interes individual, -favorecidas ademas, por los principios de la escuela econ6mica liberal. Habiase ya sentado que no,existia disposicion alguna particular que reservase 6 la corona el dominio de los montes do,Cuba, y en cuanto al apoyo que en favor de este patrimonio quiso buscarse en las reservas de los antiguos titulos y mercedes, queda dicho tambien que el Supremo Consejo de Indies le declared miserable recurso: y como si esta calificacion no fuese suliciente para reprobarla, le denomina, en el mismo informe, peregrina expedicion y cuestion decidida 6 despreciada en el expediente.
Cuando el Consejo hablaba asi, las C6rtes de Cadiz habian ya derogado, el 14 de enro de 1812, todas las leyes y ordenanzas de montes, en cuanlo era concerniente a los de dominio particular; y en su consecuencia los duefios quedaban en plena y absoluta libertad de Iacer en ellos lo que mas les acomodase, sin sujecion alguna A las reglas y prevenciones contenidas en dichas leyes y ordenanzas, asi como para cortar sus Arboles y vender sus maderas a quien quisiesen, sin que el Estado ni corporacion alguna, ni persona particular, pudiesc alegar, para estas compras, privilegio de preferencia 6 tanteo, i otros semejantes, los cuales quedaban tambien derogados, debiendo hacerse los contratos por -convenciones enteramonte libres entre las partes. (Extracto de decreto de las C6rtes de Cadiz.)
Puede imaginarse con cuanta ausiedad se aprovecharian los propietarios cubanos, do esa amplitud exagerada, que pronto di6 en la Peninsula los resultados quoe eran de esperarse, y que los legisladores espafioles no previeron. La Real 6rden- de 13 de setiembre de 1814, que restablece los asuntos de montes corhnunes y realengos de la compresion de la marina, al estado en que estaban en el afio de 1808, indica algunos de dichos resultados; pues la Real 6rden iba encaminada a proveer de pronto remedio a los males que sufria. el Estado, por las escandalosas alas, incendios y destrozos de toda especie que experimentaban los bosques del reino. Con respecto i los arbolados de propiedad particular, prevenia Su Majestad que no se hiciese novedad alguna, sin perjuicio de lo que adelante se resolviese, quedando derogados, en la part que se opusiese 6 aquella resolucion, el expresado decreto de las C6rtes y cualesquiera otras 6rdenes que se hubiesen expedido desde el afio do 1808.
Aunque esta Real 6rden revela ya el espiritu de racional reforma, precursor de la que, afios despues, constituy6 la nueva legislacion de monies en la Peninsula, el Consejo de Indias opin6 que no debia alterarse la pr6actica establecida en la Isla por el decreto de las C6rtes, y de consiguiente que debian quedar sus montes en plena libertad y sin sujecion 4 lees, ordenapzas y reglamentos, puesto que todos ellos oran do propjedad particular.
No obstante estas explicaciones tan categ6ricas, en favor de la libertad absolute, parece que oel Consejo de Indias recelaba algo de sus consecuencias, cuando so le v6 proponer la formacion, en la Habana, de la Junta que habia indicado, afios atras, el Sindico del Real Consulado, con el fin de observer los efectos que produjese la disposicion, y avisar i Su Majestad en cualquier tiempo, de los que considerase dignos de su Real noticia con los informes correspondientes; y por iltimo, ponidndose el Consejo en el caso inesperado, de que en virtud de estos mismos informes, 6 por cualquiera otro motivo, resolviese Su Majestad sujetaf otra vez 6 reglamentos los montes de Cuba, recomendaba el que habia propueslo el Sindico de aquel Consulado, porque lo consideraba acomodado 6 todas las circunstancias de la Isla, porque conciliaba los diversos intereses del Estado, y porque precavia los abusos y males que habia causado el del afi de 1789.
La Real cddula de 50 de agosto de 1815 reasume todas las providencias definitivas sobre montes cubanos, estableciendo la libertad mas absoluta para los de dominio particular, y mandando que, para observar los efectos que produjese aquella disposicion, se fotmase en la Hlabana una Junta compuesta del




AGRI CULTU 1A.

Gobernador Capitan General, del Comandante de Marina, del Intendente de Ejdrcito, del Ingeniero hidrdulico, del individuo llamado hasta ent6nces Subinspector de cortes, del Sindico de la ciudad, de el del Consulado y do dos hacendados respetables, nombrados 5 pluralidad de votos por la misma Junta, cuyo secretario seria el mismo del Gobjerno.
Aunque el Capitan General estaba autorizado 6 convocar la mencionada Junta, cuando lo creyese prociso, no hallamos mencion alguna de sus reuniones y deliberaciones hasta el afo de 1844. La satisfaccion de los hacendados, por verse libres de las antiguas trabas, y la indiferencia de nuestra marina ocasionada sin duda por la suspension de sus antiguas y afamadas construcciones, dejaron producir sus naturales efectos A la omnimoda libertad conquistada, que el Gobierno Supremo manifest6 desear conocer, en una Real 6rden expedida por el ministerio de marina, comercio y gobernacion, en 10 de diciembre del mencionado afio. Esta pregunta,.que venia 6 dar realidad al caso inesperado, que veinte y nueve afios intes apdnas se atrevia a anunciar el Consejo, inspir6 algunos temores de que se reprodujes en nuevas trabas contra el ejercicio de la libertad practicada. Con este motivo, y sometido el asunto A la Junta de Fomento, se acord6 contcstar ( que habiendo sido losresultados tan felicesy satisfactorios, como pudieran a medirse por el presente estado de la agricultura, sin ofrecer el menor inconveniente ni dar lugar a
la Ynas leve reclamacion, habia faltado motivo para que se reuniese la Junta mandada crear, limitinv dose 6 haber quedado instalada en mayo de 1816. SPor un decreto del Exc. Sr. Capitan General D. Leopoldo O'Donnell, se previno, en 1846, la instalacion de la Junta de montes y plantios; luego aparece que se reunieron las autoridades. de la Isla, con el objelo de promover la continuacion de los trabajos de la ordenanza de montes, que se habia encargado por S. M., pero nada sabemos de los resultados de estos trabajos, sino'que decidi6 i aquellas A ocuparse de tan importante asunto, la fraudulenta extraccion de maderas que se hacia por las costas cubanas; la cual unida 6 la extraction legal, que consta de las balanzas del comercio de la Isla, y 6 la formidable tala de bosques, ya para el establecimiento de nuevas fincas, ya para proveer de combustible A los ingenios, hacian preveer cercana la epoca en que so careciese absolutamente de maderas y de bosques. Cilironse con esle motivo, en los Anales de la Real Junta de Fomento, el mimero de varas de maderas de caoba, cedro y sabicd, exportadas en los dos afios de 1849 y 1850, ascendentes en el primero 6 95.500, y en el segundo 6 158.198. Los redactores de aquel periodico, despues de indicar la otra expor'tacion ilegal, el gran consumo ocasionado por las construcciones rurales y urbanas, el gasto enorme en combustible, y las extensas talas destructoras de bosques enteros, preguntaban: ,cuil es la suerte que nos espera, si continua esta horrorosa destruccion? Figurdmonos el transcurso de un siglo, tan animado por la industria agricola como estos Iltimos aios, en que se sacan tantas maderas de nuestros bosques, se destruyen tantos arbolados, sin pensar on reponer ni uno solo de los que divide el hacha y quema el fuego, 'qud puede resultar de semejante sistema, sino la ruina, la devastacion complete de nuestros montes y todas las consecuencias que trade consigo esta situacion? ,
Ya muchos afios intes, el ilustrado Conde de Mopox y Jaruco habia escrito una interesante Menioria sobre la Ruina de los preciosos mnontes cubanos, y la necesidad de reponerlos. (Reimpresa en la Coleccion de la Sociedad econ6mica, octubre 1845.) Despues de dl, otro benemdrito patricio, el Sr. D. Jos6 Ricardo O'Farril, levantara su voz contra el descuaje de los bosques de su pais, y predijo los males fisicos y econmicos que legarian a experimentarse, A proporcion que aquellos se fuesen destruyendo. Otro zelosisimo hacendado, nuestro antiguo amigo el Sr. D. Josd Pizarro y Gardin, recomend6, en una Memoria especial; la rcposicion de los bosques que se consumer ariualmente en el combustible de los ingenios. (Men. de la Soc. econ., diciembrede 1846.) Con este motivo cit6 oportunamente to que habia sucedido en la Isla de Jamaica, reducida i carecer de combustible por una causa semejante A la que dominaba on Cuba. Calcula al minimum, en 1400 caballerias, *a extension de bosques que anualmnente caen 6 los golpes del hacha destructor, para ser quemados sus 6rboles en los ingenios, y on doble, 6 lo mdnos, el n6mero de las que se talan para fabricar carbon y otras necesidades. De esto procedia el desmojoramiento y abandono de fincas valiosas, por falta do combustible, y la necesidad (ya ent6nces prevista y pocos ailos despues transformada en realidad) de depender del extranjero para el combustible de los nuevos ingenios. En el dia, la importacion anual de carbon de piedra, asciende ya 6 cerca de dos millones de 18




AGRICULTURA.

quintales. Para reponer las pdrdidas ocasionadas por el desmonte, el Sr. Pizarro proponia las plantaciones de palmas reales, de )as cuales puede contener 15.555 una caballerfa, suministrando al aflo 186.636 ramas 6 peneas 4 igual nrmero de yaguas, para combustible.
Un caballero extranjero, que viaj6 por el interior de la Isla de Cuba en el afio de 1847, hizo observaciones muy oporlunas sobre los arbolados y su conservacion, que fueron impresas en el nimero de noviembre del siguiente, de las Memorias citadas. Mr. Arturo Moselet se sorprendi6 de la desnudez que ya ent6nces ofrecian los alrededores de la Habana y otras comarcas mas lejanas, intes cubiertas de bosques, que Ia industria agricola hiciera desaparecer. Para poner un remedio, recomienda : I la intervencion de la autoridad en limitesjustos; intervencion inteligente, no para arreglar los derechos de los propietarios, sino para poierlos en armonfa con los intereses piblicos; 20 la prohlibicion de desmontar sin autorizacion; lo cual, creemos, que reproduciria los antiguos abusos de la marina; la de incendiar los bosques, prActica absurda que no puede tener lugar con una explotacion cientifica; 50 la publicacion do un reglamento que sirviese de base i las explotaciones del Estado y de los particulars. Recomienda, en fin, la creacion de un cuerpo especial encargado de velar sobre los bosques del Estado, y al mismo tiempo sobre los de los particulares. Con este motivo. Mr. Moselet reconoce la dificultad que habria en que la madre patria dotase A Cuba de instituciones que i ella misma le faltaban: Pew esta objeccion ha desaparecido desde que la metr6poli tiene la Direccion especial de montes y el distinguido cuerpo de ingenieros forestales. No es de nuestro objeto explicar aqui lo que resta todavia que hacer en la Peninsula y todo lo que hay que hacer aun en la Isla de Cuba para organizar la explotacion forestal, cual corresponde y cual redlaman los intereses psiblicos y particulares. En nuestra humilde opinion, nos parece que falta aun fijar los principios que deben servir do base i la legislacion relativa A bosques, pues aun cuando la ciencia suministra ya, reglas de segura y itil aplicacion para las prActicas de la explotacion y de la conservacion de los arbolados, no ha conseguido todavia introducir sus principios fundamentales y previsores en la teoria econ6mica de la existencia de los bosques.
Hlalldndonos en la Isla, en 1859, cuando recorrimos varias comarcas del interior, donde la tala de los frondosos bosques cubanos babia ya precedido al establecimiento de las vias f6rreas que las atraviesan, procuramos lamar la atencion del pilblico exponiendo nuesti'as ideas sobre el desnivel que ofreceri dentro de poco aquel bello pais, entre la vegetacion artificial, debida i los progresos del cultivo, y la vegetacion forestal,, destruida sin prevision. Con este motivo desenvolvimos las ideas expuestas intes en compendio, sobre lo nocivo que seria para el porvenir climatol6gico y hasta para ia misma agricultura, esa falta de armonia entre las dos vegetaciones, aparte de las otras cien consideraciones que recomiendan la conservacion de los arbolados y la itil explotacion de loIs productos de los bosques. Pero, desgraciadamente notamos, que nuestros articulos, insertos en el Diario de la Marina, hallaban poco eco en el public cubano, por cuya razon hemos reproducido intes, al hablar sobre la agricultura cubana en general, algunas de nuestra5 principales reflexiones.
Al- reflexionar sobre los principios que para la economia y la administration forestal suministra .ya la ciencia, y' de los cuales pueden deducirse reglas altamente racionales y previsoras para la conservacion, el beneficio y Ila explotacion de los montes; y at comparar con ellos, el estado de incuria y de ceguedad en que so yace en la Isla de Cuba, cuando, sin embargo, es tan ficil predecir lo que inevitablemente tiene que suceder, si no se opone un pronto y eficaz remedio, no podemos terminar de mejor modo este articulo, que repitiendo lo mismo que hace nueve afios decian los muy ilustrados redactores de los Anales de la Real Junta de Fomento, al terminar la interesante resefia hist6rica que ent6nces publicaron en ellos, de las disposiciones gubernativas referentes al ramo de montes, que aqui nos ocupa. ( Terrible cosa es a por cierto, que la presente generacion proceda con tanta injusticia, que quiera legar a sus descendientes a tan triste presente; pero todo cuanto vemos y tocamos nos autoriza A decir, que el egoismo es la invaa riable norma de su proceder en esta materia; y la parte mas amarga de esta triste verdad es, que las a advertencias mas oportunas, las reflexiones mas serias, las declamaciones mas endrgicas, son medios a vanos, initiles, cuando no se quiere remediar el mal. Aun hay todavia ,mas; el escritor que,. animado a de las mas puras convicciones y del mas laudable deseo de dar al porvenir todos los elementos de ena grandecimiento y prosperidad, emplea de buena fd sus esfuerzos para que todos procuren este bien,




AGRICULTURA.

ac( recibe cuando m6nos una sonrisa desdeiiosa, y sus escritos, sus observaciones, sus predicciones, la a verdad misma que procura ostentar 6 la luz de la evidencia, todo, todo se queda en el papel relegado a al eterno olvido. Bien lo sabemos ya; esta seri la suerte del pequefio trabajo que hemos emprendido y a del cual no pensamos sacar mejor fruto que otros que nos han precedido en la exposicion de estos graa yes males que, como un cancer roedor, nos consumirAn violentamente. El pensamiento que coneebimos Sal escribir estos articulos, fid el de dar 6 conocer la situation onerosa A que se vieron reducidos nuesa tros abuelos, para poder hacer uso de los bosques de su propiedad, y el acierto y la prudencia con que a han ido desapareciendo los inconvenientes que ofrecian al libre desarrollo de la industria agricola, a para dejar lugar d otros no m6nos graves y trascendentales, que no tendremos la necia presuncion de ( querer separar con. mano diestra, pero quoe a lo m6nos hemos logrado poner de manifiesto al zelo, 6 la a inteligencia y buen espiritu de los que profesan la saludable doctrina, de que el hombre no vive solo a para los breves dias que le toca hacer su papel; la posteridad tiene derecho 6 exigirle severa cuenta del Small que ha hecho 6 permitido hacer, y de los bienes que ha rehusado legar i su descendencia. n (Anales de la Junta de Fom., tomno IV, pdgina 544.)
Tales son tambien nuestros principios. Al periodo actual de madurez de la humanidad, enriquecida con las conquistas de la ciencia, 4 iluminada en sus empresas por el sentimiento moral, corresponde la grande y trascendental de explotar la superficie del planeta que habita, del modo mas fitil y convenient, no solo para la generacion presente sino tambien para las generaciones venideras, lo clal no se conseguiri jamas, si no se subordinan los intereses individuales, effmeros y transitorios, A los intereses generales y eternos de la humanidad entera.
HACIENDAS 0 SITIOS DE CRIANZA Y POTREROS.
Puede desde luego notarse una variacion en el titulo que damos i este articulo, comparativamente al que Ilevaba el correspondiente de nuestra obra sobre la Isla; lo cual requiere una lijera explicacion, que ademas no seri initil, para las personas extranjeras 6 aquol pals.
La primitiva division de las haciendas destinadas i la reproduccion animal, Ilevaban, como hemos explicado, las denominaciones de hatos y de corrales; siendo las primeras grandes haciendas 6 haciendas mtayores, de forma circular, de dos leguas de radio, y los segundos, 6 haciendas menores, do semejante forma y solo una legua de radio. Por el destino que respectivameate se las daba, se distinguian tambien con el nombre de haciendas de ganado mayor, las unas, porque so criaban en ellas reses vacunas, y haciendas de ganado menor, las otras, donde se criaban exclusivamente cerdos. La multiplicacion caballar se verificaba en fincas cercadas, Ilamadas potireros.
Pasando el tiempo y 'on mnotivo de las reparticiones y subdivisiones que experimentaron las haciendas de crianza, asi hatos como corrales, variaron lambien, en algun modo, el destino y aun las denomina. ciones. Las hasicndas, propiamente dichas, quedaron destinadas 6 la crianza de reses vacunas, pero la ceba de elias pas6 6 los. potreros, por ser fincas mejor cuidadas y generalmente sembradas de pastos artificiales; y la crianza del ganado menor, 6 sea los cerdos, se hizo y continua haciendose, en toda clase de haciendas mayores y menores, lo mismo que en los potreros.
Por efecto de estos cambios y modificaciones, no pueden en rigor conservarse las antiguas denominaciones de hatos, corrales y potreros; y pbservando la clasificacion que el nuevo uso ha introdueido y que vemos adoptada por escritores competentes, no vacilamos en hacerlo tambien. Por lo tanto preferimos dar i esle articulo el titulo que Ileva, y segun el cual entendemos, con el Sr. de Monteverde, por la palabra sitio de crianza, toda hacienda, grande 6 pequefia, exclusivamente destinada 6 la cria de ganados en dehesas 6 sabanas naturales 6 en saos (que son montes ,6 bosques aclarados por el fuego y la tala) y no delimitadas ni las unas ni los otros, por ninguna cerca i obsticulo material. Por la voz sitio de ceba 6 potrero entendemos, una extension de tierra, mayor 6 menor, cercada en torno y destinada 6 la produccion de pastos, en la cual, aunque se ceba particularmente el ganado vacuno, sacado de las haciendas 6 sitios de crianza, se reunen y multiplican ademas los ganados caballar, mular, asnal, lanar y de cerda.




AGRllCULTURA.

El terreno 6 es sembrado de plantas aprop6sito para los pastos, 6 se deja i la produccion espontinea, despues de haberlo rotupado y cullivado una 6 varias veces.
Por iitimo repetiremos, para la mas f(cil inteligencia de 1o que vamos A decir, que la medida agr6noma del pais, continua siendo la caballeria,extension correspondiente i un cuadrado de 18 cordeles de lado, siendo el cordel de 24 varas castellanas 6 sean 524 cordeles cuadrados, equivalentes 6 186.624 varas planas, cuya superficie corresponde 135 hectaras y 44 centiaras del sistema midtrico decimal.
Hcchas estas explicaciones preliminares, podemos entrar en materia.
La continuation de la existencia de estas fincas, en la Isla de Cuba, patentiza la del sistema que mantiene separadas, como si fueran hostiles, las dos grandes ramas de la produccion rural, procedente la una del cultivo de las plantas y la otra de la crianza de los animales. Esla separacion funesta, ha conlinuado dando los frutos que debian esperarse, y que pueden reasumirse en el atraso constante del primero yen la decadencia progresiva de la segunda.
Cuando hablemos de las tincas de cultivo, ya en particular ya en general, veremos que la falta de abonos animales,ha perjudicado y perjudica a su adelanto, y la casa esta, en el alejamiento 6 la separacion en que se tiene la crianza de animales, productores de las materias fertilizantes del terreno. Ahora que vamos i tratar de esta otra seccion de la economic rural, patentizaremos su atraso, y hallaremos una do sus principales causas, en su falta de cultivo. Reuniendo los dos 6rdenes de consideraciones para deducir una consecuencia general, la tendremos en la deplorable separacion del cultivo y de la crianza, que tantas veces hemos censurado y combatido.
El grande atraso en que siempre estuvo la segunda relativamente al primero; la necesidad de una inmensa transformacion econ6mica en el sistema del trabajo, de la industria y de la produccion cubanos, que hasta ahora no ha podido ni siquiera ensayarse; el aliciente de las ganancias procuradas por el cultivo de frutos destinados la exportacion, sobre las de la crianza de animales; y otras causas que seria largo enumerar aqui, dieron un grande impulso i aquel, atrayendo los capitales, la inteligencia y la ciencia, que parecian huir de esta. Por otra parte, exigiendo el primero, gran parte de los terrenos que nominalmente ocupaba.la segunda, vimos de estos Altimos tiempos sobre todo, hacer al cultivo invasiones de territorios considerables, adonde favorecido y secundado por las vias fdrreas de comunicaciones, Ilev6 las grandes miquinas y los poderosos trenes, para una industria prodigiosa.
No es de nuestro objeto describir y caracterizar ahora, como se oper6 esla transformacion de las grandes haciendas en fincas de gran cultivo, y mucho mdnos designar los graves y transcendentales vicios de juvenil imprevision, que la han caracterizado. No deploraremos to que se ha talado y destruido, ni nos gozaremos con el especticulo de 1o que se ha creado. Tales consideraciones no deben ocuparnos en estemomento.
El hecho que debemos consignar, es solamente el resultante de la invasion indicada, 6 sea la disminueion de las haciendas de crianza: pero como este nombre no sea sin6nimo de decadencia, y siendo, sin embargo, esta real 6 incontestable, deben haber influido en ella otras causas, ademas de las del progreso del cultivo en general, Ya las expusimos, aunque sucintamente, en nuestra obra sobre la Isla; y despues aci, patricios distinguidos y zelosos por el adelanto de. su pais, trataron las complicadas cuestiones.del atraso de las haciendas y polreros, de su decadencia lamentable, de la consiguiente de sus interesantes productos, y de la minoracion funesta de los consumos indigenas, que ellas producian, con una copia tant rica de datos pricticos, con un conocimiento tan exacto de los hechos, con una 16gica tan irrecusable en los raciocinios, con una claridad tan evidente en las deducciones; que en verdad puede decirse, que nada absplutamente han dejado por decir, de lo que puede ser preciso para conocer las causas y los remedios de los males que todos reconocemos.
Para no repetir las indicaciones y ls citas, que en nuestra obra hemos hecho, debemos concretarnos i la 6pota transcurrida despues de su publicacion; y en ella hallamos la de los interesantisimos escritos del Sr. D. J.J. Frias, bajo el titulo de ensayos sobre la cria de ganados ei la Isla de Cuba, que sus paisanos no acojieron con el interes que merecia, puesto que tuvo que regalar los ejemplares para mercer la distincion de ser leido, segun dice el Sr. Conde de Pozos Dulces en una nota de la mas afortunada Memoria que escribi6, en desempefio del programa del Liceo artistic y literario de la [abana.




AGRICULTURA.

Sentado cl principio, de que la industria pecuaria es de swmo inter& para la Isla, averiguar las causas que han influido en su actual decadencia y los medios que podian emplearse para darle el impulso que reclamna. Tal fud la cuestion propuesta por aquella corporacion en 1848, y cuya resolucion forma el objeto de la indicada Memoria, premiada en los Juegos Florales celebrados el 26 de noviembre de 1849. Este interesante trabajo fud leido y considerado, cual merecia, contribuyendo A la justa reputacion que disfruta el autor en su pais. El epigrafe del ilustre Sully : Le labourage et le pdturage ce sent les deux mamelles de l'Atat, indicaba ya, desde el principio, cual era el punto de vista luminoso en que el entendido cubano se colocaba. En el curso de la Memoria y despues de trazar la historia de las haciendas de crianza, examina las causas que han influido enla actual decadencia de la industria pecuaria, y que divide en tres clases, i saber : generales, econdmicas 4 internas y tecioldgicas. Pasando luego 6 investigar los remedios, los reliere respectivamente i las mismas tres categories indicadas en aquellas, concluyendo con on reshmen a del cimulo de consideraciones que le fud preciso tocai, pues no pudiendo a explicarse aisladamente, por los obsticulos puramente externos 6 econ6micos, el atraso de la ganaderfa a cubana, sino que tienen en ella un influjo muy marcado los errores y los vicios inherentes al sistenma a de la crianza, su fomento requiere poner en planta otros medios, de 6rdenes bien distintos y caracte-, a rizados.
Antes que el Sr. Conde de Pozos Dulces presentase la Memoria que fu corohada, otro de sus ilustrados compatriotas, el Sr. D. Antonio Bachiller y Morales, habia escrito en enero de 1846 la notable Memorial que se halla impresa en el n6mero del mes de junio de aquel afilo, de la coleccion do la Sociedad econ6mica, sobre el ni'mero y valor de los ganados de la Isla, obstdculos que se oponen d su 6roducto y medios de fomentar su consumo y el de las pesquerias. Principia diciendo, que habiendo sido encargado por la Seccion de Agricultura y Estadistica de indicar los medios de aumentar el consumo de las pesquerfas y carnes alimenticias, para libertarse, si era posible, del tributo que se paga al extranjero, importando sumas inmensas de Montevideo y otros puntos, tuvo presente el consumo que en las fincas cubanas se hacia del tasajo de Buenos Aires, del bacalao de Terranova, y demas alimentos para los esclavos; para todo lo cual le fud preciso ademas remontarse i examinar las causas de la importancia de estos consumos, y los obsticulos que se oponian a que fuesen reemplazados por los indigenas.
En busca do. estas soluciones, el autor de la Memoria presenta datos y cdilculos del mayor interns; examina el problema de si podrin los ganados y pesquerias de la Isla ser suficientes para el consumo del pais; con este motivo presenta la estadistica de este y v la de i 1produccion comparativamente; deduce que no ci posible, en el estado actual de las haciendas; y con este motivo pasa A exponer y i examinar los obsticulos que se oponen al progreso de los ganados y de las pesquerias en la Isla de Cuba; y al fin termina proponiendo los medios que cree conducentes para la remocion do tales obsticulos.
Se vi que en el period que vamos recorriendo, Ilamaba mucho la atencion de la ilustrada corporadcion patri6tica, el arduo problema de la reforma del sistema de crianza de animales, pues en los mnfimeros de 1847 de sus Memorias hallamos una serie de articulos interesantes, debidos a la inteligente pluma del Sr. D. Francisco de Paula Serrano, donde se examinan tan complicadas cuestiones. Expone, preliminarmente, el valor representativo de los ganados, en cada deparlamento de la Isla; indica la diversidad de condiciones, segun las localidades; aprecia, como puede, los productos anuales, y pasa a examinar los consumos. Ocupindose de tales pesquizas, no podia mdnos, el ilustrado escritor, que reconocer los defectos y vicios de que la crianza adolecia, y de ahi elevarse 6 proponer reformas capaces de sacarla de la nulidad en que existe. Al efecto propone, en primer lugar, la grande y transcendental medida de asociarla con el cultivo, ( para que auxiliindose mutuamente, se mejore la calidad de los Spastos y i la vez se engrandezcan el n6imero y las condiciones del ganado. ) Pero al hablar del cultivo, el Sr. Serrano no entiend cel cultivo actual, imperfectlo y reducido 4 un escaso ndmero de plantas, que no permite introducir el fecundo sistema de las rotaciones, sin6 el cultivo perfeccionado, en el cual entren i formar parte do ellas las cosechas de forrajes y ofrezca, por otra parte, mayor variedad de objetos, introduciendo cultivos nuevos de muchas plantas fitiles, necesarias y adecuadas al clima y 6 las circunstancias naturales y econ6micas de la Isla. En esta parte, debemos confesar que experimentamos 19




AGRICULTURE.

tanta satisfaccion en ver abundar al Sr. Serrano en nuestras mismas ideas, que desde hace muchos aios recomendamos, como sentimiento de no verlas adoptadas, con igual conformidad, por el Sr. Conde de Pozos Dulces (Mem. junio 1849) y sobre cuya opinion diremos algo mas adelante.
Por aquellos tiempos tambien, y con motivo de ilustrar la cuestion relativa al comercio y consumo de ganados en el rastro y en las carnicerias de la Habana, un estudioso peninsular, el Sr. D. Miguel de Escalada y Gil, que ya habia tratado y continu6 tratando despues otros puntos de interns cubano, public una extensa y curiosa Memoria, que se.halla extractada en los ndmeros de 1851 de la coleccion de la Sociedad econDomica, y que despues reprodujo, en 1858, la Aurora de Maltanzas. Como intimamenle relacionadas con su asunto especial, expuso, con spno criterio, las causas de la decadencia de las haciendas y particularmente de las destinadas A la ceba de ganados, 6 sean los potreros, y explica la reduccion de las peculiares 6 la crianza, por el reparto de numerosas y dilatadas haciendas para el cultivo de la caia. (( Imaginense los lectores, dice nuestro compatriota, una linea desde Sagua la Grande hasta a Trinidad 6 sea Puerto Casilda, 6 investiguen en el mapa geogrilico y topogrifico de las localidades, a que como el Rio dela Palma, Guamutas, Sagua, Banaguises, Macuriges, Artemisal, Cienfuegos, etc., etc., a constituyen hoy numerosos y colosales ingenios, y conocerin desde luego, que este grande aumento do a produccion 6 industria agricola, se ha verificado A expensas de la industria pecuaria. )) (Mem. citada, pig. 525.) De esLe y de otros hechos simultineos concluye, a( que del destino de los mejores potreros A a otros objetos, del arrendamiento y reparto de los halos y corrales, de la utilisima introduccion de las a miquinas en relevo de la fuerza animal, y sobre todo de la translacion de los capitales A la industria a azucardra, ha nacido el dcsden con que se mira el comercio de ganados, el abandono de las crias y l la falta de grandes capitalistas para la abundante provision del abasto de carnes; originindosy de todo a esto, pocas ganancias sin6 p6rdidas, en los productores, y perjuicios materiales al consumidor. > (ld., p6g. 524.)
Es verdad que el repartimiento de haciendas para fundar ingenios, no hubiera influido en la disminucion de las crias de animales, si en la enorme extension que aun quedaba y queda, destinado A ellas, se hubiesen introducido alguna de las infinitas mejoras que reclaman; consideracion en la cual fund6 el Sr. Conde de Pozos Duilces un aserto, que pudiera a primera vista querer indicar, que los mencionados repartimientos no han influido en la disminucion inmediata de la produccion pecuaria. Dice, en elfecto, haber observado todo lo contrario en los repartos que en los diez afios precedentes al en que escribia (1848), se hicieron de hatos y corrales en la vuelta de abajo; pues vi6 sin excepcion alguna, que al aifio de empezarse los demontes yv el cultivo de la tierra, todo el terreno estaba mas poblado de ganados de toda especie y con mayor provecho que antes de su desmembracion. (Nota de la p6gina ItI de su Memoria impresa en la Imprenta del Diario de la Marina.) Indudablemente este hecho prueba la introduccion de mejoras, sin6 en la crianza de animales, cuando mdnos en la disposicion de los terrenos para recibirlos, puesto que menor extension de este destinado A aquella ofrecia un mayor ndmero. Esto empero habia sido explicado Aintes, por otro ilustrado escritor, el Sr. D. Manuel de Monteverde, que mencionaremos luego, quien refiri6ndose A la transformacion de los montes en sitios de crianza y potreros, dice terminantemente : a(( Los montes que, sin embargo de ser los mejores terrenos de cada fundo, no servian intes A sus ganados sino de simple abrigo contra los frios del invierno y para suplirles, con sus bejucos, las a hojas de algunos drboles y los parisitos curujeyes, que pueblan los mas, algun forraje en las secas que a esterilizan y calcinan las subanas y los saos; estos montes, intes casi indtiles, abiertos y cultivados a despues en potreros, no solo aumentaron el area del criadero de la hacienda, 6 sea la extension de a pastos en cada una, sino que siendo sus producciones mucho mas alimenticias que las espontineas de a las superficies de antigno abiertas y cada afio mas agostadas, enduridas y est6riles, permitieron a aumentar las crianzas y estas fueron, mejores. )) En confirmacion cita el hato del Cahobabo, que era, casi en su totalidad, montuoso, y que por lo mismo tenia una crianza muy reducida, correspondiente al area de su subana, y que boy alimenta diez veces mas ganados que intes, porque todos sus montes han sido transformados en potreros, ya de pastos ai'tificiales ya del que naturalmente brotan despues de abiertos y labrados. Empero esto no destruye el hecho capital y general de la decadencia de las haciendas de crianza, hasta el grado que expresa el mismo escritor diciendo, que las dehesas que intes criaban




AGRICULTURA. 75
mil reses lotanes, no sostienen hoy trescientas ruines, y en diez aios no reponen los estragos de una gran sequfa.
Pero, no es nuestro objeto ahora el discutir y comparar opiniones, que por lo general se presentan con un carAicter de uniformidad notable en los escritores que trataron de esta materia. Uno, sobre todos los demas, merece ser consultado, pues 6 la especialidad reuni6 la ventaja de vivir casi constantemente en la comarca de la crianza por excelencia, que es la de Puerto Principe, donde, segun dice el mismo, existen en los ojos de todos (lo mismo del entendido criador que de la modesta doncella, como por una intuicion hereditaria), los tipos y el criterio de las formas que acusan un animal distinguido, ora en la raza vacuna, ora en la caballar.
El escritor A quien nos referimos es el ya citado Ldo. D. Manuel de Monteverde, digno, por cierto, de respirar una atinm6sfera mas intelectual que la de la estacionaria ciudad donde reside, luchando siempre contra los obstaicui6s de mas de un ginero, que nunca consigue destruir, y que se oponen al desarrollo por el cual su inteligente juventud suspira. Sobre la industria pecuaria, en aquella region central, tenemos dos escritos, casi de la misma dpoca, de nuestro entendido y antiguo corresponsal'. El uno es el Irabajo especial que alli public6, A principios de 1856, bajo el titulo de Estudios prdcticos de las condiciones econdmicas de la industria pecutaria, en el distrito de Puerto Principe; el otro es su Informe sobre la feria exposicion de 1848, que ya mencionamos Antes, y del cual tendremos luego que tomar algunas citas, compruebantes de las mejoras introducidas.
No nos atrovemos a calificar de severo el primero de estos escritos, porque la autoridad del autor anularia nuestro voto; pero si diremos que el sentimiento del dolor con que fud dictado, viendo la desastrosa decadencia do una industria que deberiay podria servir de mejor base que la azucarera para una prosperidad constante, excitando el vivo criterio de aquel, le oblig6 A reunir hechos tan notables y a combinar datos tan interesantes y poco conocidos, que aumentaron el valor de sdf trabajo. Segun ellos, la decadencia de la industria pecuaria, tarnto en las haciendas de crianza suelta 6 comuneras, como en las de ceba de ganado 6 antiguos potreros, abora destinados A ella, lIdjos de producir la menor utilidad a los duefios 6 arrendatarios, les ocasionan una pdrdida anual notable. Naturalmenle el Sr. Monteverde, nada difuso en raciocinios, se apoya mas bien en guarismos y en la simple cita de los defectos y de los vicios, que lievaron 6 tan lamentable situacion la mas antigua industria cubana. Implacable contra los impuestos, y en particular contra el diezmo, ya por su cuota, ya por la forma como se exige; l6gico contra el sistema de arriendos, que censuramos con igual energia en nuestra primera obra, hace treinta aflos; tan previsor en la denuncia de los vicios como ilustrado en la propuesta de los remedios, no solamente abraza todas las que pueden conducir Ai la regeneracion de la industria pecuaria, sin6 que presenta esta regeneracion unida i la prosperidad futura del pais, formando parte de un sistema nuevo y fecundo, comprensivo de la crianza de animales para el alimento, la industria y la produccion de estidrcoles, y el cultivo perfeccionado y variado, conforme A los principios de la ciencia. Finalmente, recomidndase tambien el trabajo de nuestro amigo, por haber ilustrado la teoria del cAlculo del capital invertido y de los gastos de la produccion, con reflexiones oportunas para hacerlos tan exactos como es posible; no descuidando eliminar, como suele hacerse, en la data de sus cuentas, ni la renta del capital raiz y semoviente, ni el jorual 6 salario de sus esclavos, como se haria si fuesen alquilados. Igualmente censura que se dd el nombre de utilidad y rendimiento A lo que no 1o es, sin6 una simple supresion en las cuentas de los gastos de produccion, y que en los gastos se omita la pdrdida progresiva de fertilidad que surren los terrenos de las haciendas, por las insolaciones, los vientos y las lluvias torrenciales de aquella zona, que arrastran toda la parte soluble y vegetal de ellos. Minora tambien su valor, la produccion de vegetales esponlineos, naciendo plantas mas duras y minos fitiles que las que poblaban las sabanas; i cuyas causas de deterioracion hay que afiadir las de los animales, por el vicioso sistema do arriendos que permite sacar los mejores al arrendatario saliente, el deterioro de los edificios, la caducidad de los negros, etc., etc. En resimen, creemos poder decir que, ademas de ia buena doctrina que contiene y de los interesantes hechos que
I En justa recompensa de la cooperacion del Sr. Monteverde ai la reunion de materiales para la Flora Cubana do nuestra obra, le fu dedicada una planta, tipo de un g6nero nuevo en hi fainilia de las CELASTRINAS t] la cual so ha dado el nombre de MONTEVERDIA. tlichlard.)




AGRICULTURAL.

revela, la femoria del Si'. Monteverde tiende i introducir en la contabilidad rural la luz que necositaba. Habidndose propuesto dar cuenta de la industria pecuaria, tuvo el sentimiento de ver que sus cAlculos no eran lisonjeros para el porvenir : Le quisidramos, dice, sembrado de flores, tapizado de oro y florea cido do esperanzas, vinculo y mayorazgo de la fortuna; pero los ntimeros no justifican tan lucido hor6sa copo, y el mayor de los males, asi en la economic piblica como en la privada, es desconocer su propia a situacion, todavia pear, imaginirsela feliz cuando esti minada.
La rdpida resefia que acabamos de hacer, comprensiva de las ideas de cuatro hombres entendidos y zelosos, quo on el period de nuestra ausencia cooperaron con sis talentos y experiencia ii ilustrar la complexa cuestion de las haciendas de crianza y de los potreros de ceba, asi como las que de ellas se desprenden relativas al consumo de las carnes, al fomento de la produccion indigena, por distinlos medios, I4 la introduction de nuevas razas, etc., no formarAi mas que una parte 6 seccion cronol6gica de la bibliografia cubana, en el asunto que nos ocupa. Despues que, en el afio de 1797, dos patricios dislinguidos, los Sres. D. Josd4 Ricardo O'Farrill y.D. Juan Bautista Lanz, presentaron al Capitan General de aquella gpoca, Conde de Santa Clara y i la Real Junta del Consulado, una interdsante Memnoria sobre la cria del ganado mular y caballar y las mejoras de sus castas, muchos mas escritos se publicaron asi sobre esta clase de ganado como sobre el vacuno. En aquel se daban consejos tan sabios y oportunos que, no obstante el tiempo transcurrido, podian may bien ser ahora adoptados; y sin duda g la influencia quo ejerci6 en la corte, fud debida la Real 6rden, expedida diez y seis meses despues, el 9 de junio de 1798, concediendo la libre entrada en la Isla, de caballos frisones de ambos sexos del Norte-Amdrica, que habia pedido la corporacion citada.
Cuando podamos escribir con mayor extension sobre estas interesantes materias, y tambien en la bibliografia cubana, que como seccion de nuestra obra nos ocupa, procuraremos completar las noticias A ellas concernientes : pero de todas modos debemos hacerlo relativamente al periodo que venimos tralando, inscribiendo siquiera los titulos de otros varios trabajos que nos son conocidos; tales son una Memoria sobre Errores y defectos que se advierten en las tasaciones rurales, y que se halla impresa en el ndmero de junio de 1858, de la coleccion de Ia Sociedad econ6mica de la lHabana; el capitulo Haciendas de campo; mensuras de hatos y corrales, de los Apuntes para la historia de la I la, insertos en el nmero de octubre de 18435 de la misma coleccion : una estadistica de los animales 'ttiles en Cuba, etc., impresa en los Anales de la Idla de Cuba, 1856, del Sr. Erenchun, pigina 281 ; la Historia de los abastos; precios de las carnes; consumo de ganado de 1848 d 1857, y tambien en 1859, afio de 1855, pigina '605; y en fin, un extenso y bien meditado trabajo, pubicado en las Memorias de mediados de 1847.
Leyendo y meditando esta interesante serie de publicaciones especiales, se puede apreciar fielmente el estado en que so hallan los distintos ramos de la industria pecuaria en la Isla de Cuba; y al mismo tiempo se pueden entresacar algunas notas, en obsequio de los hombres zelosos, que en medio de los vicios inherentes al sistema y que no estaba en sus manos corregir, procuraron ai lo mdnos mejorar en lo posible, asi la explotacion agr6noma de tales fineas como lai crianza de los animales.
No mencionaremos los esfuerzos hechos y coronados do buen dxilo, para introducir la siembra de pastos artificiales en lugar de abaidonar I la naturaleza el cuidado de poblarlos. A ellos fueran debidas las succesivas introducciones de Ia yerba de Guinea, ya may generalizada en los potreros, de la yerba de Brasil 6 de Pard y el arrocillo de Puerto Rico, lamado tambien yerba de Escocia. Con la mejora de los pastos se trabajaba tambien en introducir nuevas razas, asi de animales vacunos como caballares. De ia primera, menciona el Sr. Monteverde en una nota de su informe citado, que 6dl fud el primero que, formando para ello una pequefia sociedad, introdujo en 1846, en la comarca de Puerto Principe, un toro de 18 meses y una novilla de uin afio, ambas reses de la raza Durham, procedentes de los Estados Unidos y desembarcados on Nuevitas en el mes de enero. Fueron los restos de una exCpedicion mayor, de la cual perecieron, por un temporal en la travesia, seis mas, do las cuales dos iban destinados al Sr. Marquds de Santa Lucia. En el mismo tiempo recibi6 un ternero de la dicha raza, el Sr. D. Gaspar de Betancourt y Cisneros; y productos de estos tres animales, fueron casi todos los que de su raza se presentaron en la Exposicion de 1857. El mismo Sr. Monteverde introdujo, en el aio de 1855, un toro de la raza Durham y una




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vaca de la Devon, que dieron algiunas crias, que tambien concurrieron. Posteriormente, en 1854, los Sres. D. Juan Guzman y bhermanos importaron un toro, dos vacas y un ternero de tres meses, de la propia raza Durham, de los cuales solo sobrevivi6 el iiltimo, que con el nombre de Alejandro llev6 la palma en el concurso. En 1855, los Sres. D. Juan y D. Manuel Arteaga Borrero, hicieron traer de los Estados Unidos dos toros y una vaca Durham. Por el aiio de 1846 6 1847, un hacendado catalan, el Sr. D. Jose Gaily, introdujo en Santi-Espiritu un toro y dosvacas de la misma raza, y despues hizo nuevas introducciones que le dieron hermosas crias que hemos visto en la grata excursion que, en comnipaia de aquel activo individuo, hicimos a su finca en el mes de enero de 1860, como dejamos mencionado ya en la Relacion de nuestro iltimo viaje en la Isla.
En la jurisdiccion del Bayamo, y por los aios de 1853 6 1854, hizo la introduccion de una pareja Durham y de otra Devon, el Sr. D. Francisco Vicente de Aguilera. Por iltimo, repetiremos aqui la mencion.que dejamos hecha anteriormente, de las remesas de animales vacunos de las razas Durham, Devon y Herefort, verificadas de o16s Estados Unidos, en 1848, por nuestro amrnigo el Sr. D. Josd Maria de ]a Torre, comisionado por la Real Junta de Fomento.
Aunque en la exposicion citada, no pudieron verse masque animals j6venes, de uno i tres ailos, se ha reconocido la preponderancia que adquiere el mestizaje con las razas extranjeras, sobre la reproduccion de la sangre criolla. No es esto rebajar en lo mas minimo las buenas calidades de la magnifica raza cubana, comprobadas por el hliecho solo de su conservacion, en medio de tantas causas como se han reunido para deteriorarla y aniquilarla; pero el cruzamiento con la Durham ha dado resultados demasiado evidentes para negarse a preferirla. Es verdad, como observa muy oportunamente el Sr. Monteverde, que el fuerte clima cubano y ]a calidad acuosa y poco nutritiva de lo general de aquellos pastos, no parece deber prometer los prodigios obtenidos en Europa; pero si no se consiguiese tanto, sera cuanto, y cuando este cuanto se ha visto ,ya que equivale al 20 por 100 de aumento, a igual edad, con los animales del pais y con el propio gasto de forraje, no es prudente privarse de una ventaja tan efectiva que podr6 aumentarse, estudiando mejor de lo que se ha podido hacer hasta aqui, la influencia de los cruzamientos con otras razas, aun desconocidas en la Isla de Cuba. Con este motivo, y no obstante que existan publicadas multitud de obras interesantes sobre la materia, nos permitiremos citar las compendiadas reflexiones 4 indicaciones que public6imos en nuestro informe presentado al gobierno de Su Majestad, sobre la exposicion universal de 1851.
Con respecto 4 la raza caballar, solo pueden citaise en Cuba los resultados de esfuerzos individuales para mejorar la raza criolla. Ha faltado un establecimiento hipico, pues aunque hemos leido la mention de la primera casa de monta, comenzada en el barrio extramuros de la Habana, lamado el Cerro, con un caballo regalado por el Sr. Calderon y Kesser, el cual pas6 despues 6 una escuela do equitacion, nada mas sabemos del dxito de aquella; y en cuanto al que deba esperarse del fomentador impulso recientemente dado por el nuevo Capitan General, el Exmo. Sr. D. Francisco Serrano, no corresponde A la dpoca
6 periodo que describimos.
Referentes '61, hallamos mencionadas las introducciones del caballo Colon, hechas por el Sr. D. Miguel de Arostegui (padre), que di6 multitud de excelentes potros que extendieron la raza en el pais- el Sultan, por el Sr. D. Jose de la Cruz Castellanos, del cual sin duda procedia el semental Ali, dcl mismo cubano, pura sangre extranjera, pero concebido, nacido y criado en potrero y que fu i el rey del concurso meneionado.
Observacion semejante Ila que pocos renglones atras hicimos sobre la raza vacuna criolla, podemos repetir abora relativamente a la caballar, y apoyindonos en la misma autoridad de nuestro amigo. a De Sformas esbeltas y airosas, dice; escasa de linfa; de un espiritu y sufrimiento maravillosos, atendida la ( pobreza de su musculatura y tendones; sobrada de sangre noble y generosa y dotada de pasos 6 aires a tan suaves y c6modos, que i menudo nos presenta individuos que parecen una descendencia directa a de los famosos koclanes de la Turcomania, que mueren bajo el ginete, sin haberse rendido intes.
- Pero le falta la alzada, para proporcionar caballos para el tiroy para cl combate 6 el ejdrcito, de que carece la Isla. A procurarlos tendia la antigua Real 6rden de 1799, que citamos Aintes,. permitiendo la libre entrada de caballos frisones del Norte-Amdrica. Para restablecer la noble raza criolla, y aparle de 20




AGRICULTURA.

lo que seo haga por el cruzamiento con las extranjeras, el Sr. Monteverde aconseja una alimentacion abundance y rica en jugos nutritivos y madres mejor criadas. ( Cambiando el rumbo y el m6todo, 6 combinando los esfuerzos, dice, debemos dar A las hembras los mismos cuidados que prodigamos A los machos : esla sola mejora, habida consideracion i la parte principal que tiene la madre en la procreacion del feto y su influjo especial en ciertas pares de su organizacion, como los cuartos traseros, ejo y palanca de la miquina, y en el car6cter y los brios, ast como el voldmen del vientre en el desarrollo fetal, equivaldria i una renovacion de la raza. )) Todo el informe del Sr. Monteverde esti sembrado de consejos igualmente oportunos, pero que no corresponde al plan de nuestra obra repetirlos.
En la raza de cerda, se han hecho, hace tiempo, provechosas introduceiones y mezclas no minos importantes con animales de las Berkshire, China y Galitia : pero carecemos de datos precisos sobre las 6pocasde las adquisicinnes y los nombres de las personas i quienes fueron debidas. De otro modo no omitiriamos citarlas, como acabamos de hacerlo con las que ha Lenido la oportunidad de consignar el Sr. Monteverde; y lo mismo que habrAin visto, y reconocidlo de antiguo nuestros lectores, que hicimos siempro y continuamos haciendo con los escritores agron6micos cubanos. Es deber de justicia, del que no prescindiremos jamas, y con el cual coniribuiremos a que el pais les pague la deuda de gratitud que para con ellos y los demas ha contraido.
Por la serie, bastante numerosa, de indicaciones que dejamos apuntadas en el articulo relativo A las haciendas de crianza y ceba, se podri conocer cuan vastas y imultiplicadas son las cuestiones que esla materia abraza, que para ser tratada debidamente necesitaria lo mnos un voldmen. Pero aquellas de por si, y mejor aun ]a lectura de las diversas Memorias que hemos citado, pueden poner al tanto, asi al Gobierno como A los hombres estudiosos, de la situation en que actualmente se hallan las mencionadas haciendas, de los vicios y defectos de que adolecen, deo los remedios que, para corregirlos, proponen los autores mas id6neos, y sobre todo, de la necesidad urgente que hay de salir de tan precario y calam'itoso estad6. Estamos seguros que, meditando sobre el conjunto de datos que aquellos escritos presentan y sobre las reflexiones que los acompafian, se operara el convencimiento relativo 6 dicha urgencia; pero de to que no estamos igualmente ciertos es, de que se comprenda por todos, de una misma manera, el remedio que convieno adoptar. Decimos esto, ya porque hemos notado divergencia en las opiniones de los mencionados escritores, ya porque no hemos podido deducir, de la lectura de sus trabajos, el principio sint6tico, digdmoslo asi, de la reforma integral de la agricultura cubana, de Ia cual serA una parte, 6 mejor dicho una consecuencia, la que reclama la crianza y la multiplicacion de los animales reproductores y de carniceria. Asi por ejemplo, indicamos intes, que el Sr. Conde de Pozos Dulces no daba la misma importancia que el Sr. Serrano, A la introduccion de nue.vos cultivos, siendo asi que esta mejora influiria, ensanchando la esfera de la agricultura cubana, en permitir en la prAictica general del cultivo y en las especiales de cada finca, la adoption de los principios de la rotacion y la economa de tiempo, presentando tareas para todas las estaciones del trabajo mejor retribuido, por el valor relativo de las nuevas industrias rurales, con aquellas otras creadas, y de la mejor utilizacion del trabajo de la mujer pobre, de las hijas y hasta de los nifios, que no deben ser desatendidos ni eliminados, del plan general de Ia reforma. Con estoe motivo 6 incidentalmente mencionaremos un opdsculo que, con el titulo de Memoria sobre a hutilidad del trabajo de la mujer pobre, en la Isla de Cuba, ha publica4o ea 4857 en la Habana, el coronel D. Jos6 M. Gomez de Colon.
Volviendo a las haciendas diremos: que su reforma esti unida i los grandes problemas forestales, de conservacion y explotacion racional de los montes; de fomento de poblacion, no esclava ni proletaria, sin6 de otra suerte constituida 4 interesada en el progreso agricola y en la tranquilidad del pais; de la asociacion de la crianza de animales con el cultivo, creando asi la fecunda trinidad agrdnoma pastos animals y estidrcoles, que es completamente ex6tica en la Isla.de Cuba; de extender,, lo masque se pueda, la esfera de los cultivos, introduciendo el mayor nmero posible de los que sean ventajosos, sin por eso desatender los indigenas; porque de la grand variedad de cultivos, nacen la diversidad de industrias ya dom6dsticas, ya rurales ya fabriles, y la larga duracion de las rotaciones de cosechas intercaladas, garantia de conservacion econ6mica de fecundidad para los terrenos; de, la supresion de los ingenios, exactamente llamados monstruos, que no somos los linicos en condenar, pues ya en 1851 se ha tratado,




AGRICULTURA. 79
con suma lucidez y conviecion esta materia, en las Memorias de la Sociedad econ6mica de la Habana; finalmente, la separacion del cultivo de la calia y de la elaboracion del azicar, sobre la cual tendremos ocasion de decir algo, mas adelante.
De esta reforma integral, en todas las padres 6 elementos que constituyen la vida econ6mica de la Isla, y que abrazan la poblacion, la agricultura, las industrias geop6onicas y fabriles, el comercio y las cpmunicaciones, resultar6 como corolario, y sinocuparse directamente en ella, la mejora de la crianza de animales iitiles; porque la subsistencia de las haciendas y potreros actuales serA de todo punto imposible, como incompatible con las otras reformas que dejamos indicadas.
Pasemos ahora a decir algo de la estadistica de las fincas y de los productos que hasta aqui nos ocuparon; en lo cual vamos, A tropezar, i cada paso, con el obsticulo de la inexactitud y de la falta.,de datos competentes.
En el articulo haciendas de nuestra obra, mencionamos los datos relativQs a ella, segun el Censo de la riqueza publicado en el aiio de 1827. Segun 61 resultaban existentes 7350 haciendas y sitios de crianza, de todas clases y extensiones, en las cuales habia, en los tres departamentos en que ent6nces se consideraba dividido el territorio cubano, 4.058.752 toros y vacas, 140.559 bueyes, 829.708 cerdos, y 109.792 carneros y cabras.
Segun un C6lculo prudencial que hicimos quince aiios despues, al publicar la mencionada obra, fijamos los valores de las existencias de animales, en las haciendas, del modo siguiente:
1.058.752 reses... . . . .Ps.ftes. 17.797.595
160.000 bueyes. ................. 8.000.000
895.558 cerdos . . . . . .. 5.484.698
200.000 caballos y yeguas . . . .. 10.000.000
120.000 mulas y asnos . . . . ... 960.000
200.000 carneros y cabras. . . . . 200.000
TOTAL..... .ftes. 40.442.091
y la produccion anual, de las mismas haciendas, en animales de venta y los productos cueros y leche, en un total de, 6.778.164 pesos fuertes.
Advertimos que en los totales del valor de las existencias y de los productos anuales, en nuestra obra, aparecen las cantidades mas crecidas de 41.542.077 y 9.280.23355 pesos fuertes, porque en el primero estan incluidas las ayes domdsticas y en, el segunrido, sus productos en huevos y la cera y miel de las colmenas.
Estos datos parecieron bien justificados, por moderados 6 minimos, a los entendidos cubanos que escribieron despues y tuvieron la condescendencia de admitirlos y reproducirlos.
De los reunidos, veinte ailos despues, ya por el zelo de la Comision especial de la Sociedad econ6mica, que por la pctividad de la que, en 1846, form6 el Censo de poblacion y riqueza, y de los cuales se hace uso por el Sr. Serrano, en los articulos que intes hemos citado, resulta del modo siguiente apreciado el ramo de industria agricola que nos ocupa.
NUMEROUS DE FINCAS. NUMERO DE ANIMALS
DEPARTAMENTOS. MULAR CARNEROS
IIACIENDAS. POTREROS. TOTALES. VACUNOS. CABALLAR. CERDOS.
Y ASNOS. Y CABRAS.
Occidental.. . . . 4.654 740 2.594 161.615 55.977 4.195 96.726 15.199
Central.. . . . ... 1.826 5.002 4.828 409.958 50.068 5.570 242.290 25.414
Oriental. . . . . 97 1.370 4.467 155.267 56.190 5.248 294.457 50.545
TOTALES. . . 5.577 5.112 8.689 726.840 422.255 41.041 630.475 90.925




AGRICULTURE.

Haciendo varias prudenciales adiciones i los reshmenes obtenidos, la Memoria que extraclamosconcluye reasumiendo asi la estadistica de los animales existentes en 1846 en la Isla de Cuba en las tres razas que se expresan, con exclusion de los de carga y tiro, 844.247 reses vacunas, 207.576 de raza caballar, y 21.620 de la mular y asnal.
De la comparacion de estos nimeros, con los del Censo de 1827, resulta una disminucion en las reses vacunas, de 214.485, que todavia apareceria mayor,. tomando los nfimeros de la estadistica oficial, que acabamos de ver daban una existencia solo de 726.840 animales vacunos. Veamos ahora lo que resulta, de la comparacion con los i61timos datos, que recojimos en ]a Habana en 1860 en la oficina de estadistica y que parece se referian al.aio precedente.
INUMERO DE FINCAS. NUMERO DE ANIMALS
DEPARTAMENTOS.
CABALLOS MULAS CARNEROS
HACIENDAS. POTHEROS. TOTALES. VACUNOS. CERDOS.
Y YEGUAS. Y ASNOS. Y CABRAS
Occidental.. . . . 919 4.805 5.722 851.715 185.854 22.089 418.602 82.67
Oriental..... . . . 2.558 1.119 5.457 559.144 95.706 15.603 276.857 21.236
TOTALES. . . 5.257 5.922 9.179 1.210.859 277.560 37.692 695.459 105.903
De la comparacion de este resimen, con los presentados aintes relativos al afio de 1847, resulta en toda la Isla, un aumento de 566.612 reses vacunas, 69.984 caballos y yeguas, 16.072 mulas y asnos, 64.986 cerdos y 12.980 carneros y cabras. Estos guarismos no prueban decadencia 6 disminucion en los productos animales de las haciendas y potreros; pero debe advertirse que en el reshmen precedente se hallan probablemente incluidos los bueyes de labor y tiro que se excluyeron del citado para 1846 : pero de todos modos, tales datos no nos inspiran conflanza alguna para deducir comparaciones.
He aqui ahora, para terminar, el resimen de las fincas y de los animales que da existentes en la Isla, el I1timo censo de 1861.
FINCAS. GANADOS.
DEPARTAMENTOS.
HIIACIENDAS. POTREROS. TOTALES. VACUNO. CABALLAR. 3ULAR. CERDUNO. LANAR.
Occidental............ 2.034 5.269 7.503 244.578 27.707 4.955 285.009 27.907
Oriental.. . . . . 1.251 469 1. 720 59.420 7.403 1.587 64.951 6.906
TOTALES.*. . 5.285 5.75& 9.025 270.798 55.200 3.542 349.960 54.815
Cuy6s guarismo ofrecenii tales diferencias, ya en exceso ya en defecto, con los de los resfimenes precedentes, que serian precisas muchas piginas de discusion para analizarle y comprobarle. En efecto 1c6mo se puede explicar, que siendo por los censos de 1859-60*y de 1861, pr6ximamente iguales los nimeros de las fincas, el de caballos y yeguas haya no obstante disminuido de 277.560 a 55.200, el de mulas y asnos de 57.692 i 5.542, el de cerdos de 695.459 a 549.960, y el de carneros y cabras de 105.905 54.815? A los aumentos que aparecieron de comparar el censo de 1847 al de 1859-60, se habrian seguido d(lisminuciones sorprendenles.




AGRICULTURE.

INGENIOS.
Dejimos, "al partir de la Isla de Cuba, en 1855, la industria azucarera bastante atrasada, asi en la parte rural 6 relativa al cultivo de la cafia, como en la fabril 6 de la elaboracion del azicar. Generalmente hablando, puede decirse que.las labores se hacian con. el mal arado del pais, la guataca y el machete, y la fabricacion con los destructores trenes Pacheco, de fornallas separadas, exceptuando los ingenios que se habian apresurado a introducir los trenes jamaiquinos llevados 6 la Isla, por los SS. D. Ramon de Arrozarena y D. Pedro Bauduy, comisionados al efecto, i la Colonia inglesa de Jamaica, en el afio de 1828, por la Junta del Real Consulado de la Habana. Dicho sistema de fabricar el azicar, si bien muy superior al antiguo, nos parece que fud recibido con mayor enlusiasmo del que merecia, atendidos los progresos que ya ent6nces habia hecho el arte azucarera en Europa y h6cia los cuales nos habiamos esforzado en Ilamar la atencion de los hacendados cubanos.
La ilustrada corporacion habanera los conocia, y para certificarse mas de ellos, comision6, para examinarlos en Europa, pasando intes por Jamaica, i un sugeto estudioso que las circunstancias Ilevaron i aquel pals, cuyo talento claro y variada instruccion cientifica le pusieron en estado de comprender pronto los intereses de la Isla, y de secundar particularmente las reformas que se proyectaban en favor de la industria azucarera. El Sr. D. Alejandro Olivin, despues ventajosamente conocido por mas de un titulo, vino pues a Europa, donde convino la formacion de un tren sencillo, i fuego desnudo, lo mejor que en realidad podia obtenerse, no siendo los trenes de vapor. Adopt6 en 41dl los buenos principios de los fondos pianos, las grandes superficies evaporatorias y el sistema de biscula para los tachos de dar punto, en uso ent6nces en las refinerias de Europa. Por medio del peri6dico (Anales de ciencias, agricultura, comercio y artes) que en los afios de 1827 A 1851 publicdbamos en la Habana, didramos ya A conocer la forma, la disposicion y el manejo de dichos tachos 6 calderas Dubrunfaut. Introdujo tambien el Sr. Olivdn un molino horizontal, que por un accidente no pudo continuar trabajando; los filtros Taylor, el carbon animal y la sangre desecada, para obtener refinos.
El ensayode este tren se hizo en el ingenio S. Josd, a mediados de febrero do 1851, con caia verde; pues la de la zafra estaba ya concluida. Los comisionados de la Real Junta de Fomento y multitud de hacendados, maestros de azdcar y hombres de campo, vieron por la primera vez un sistema razonado y racional de elaboracion i fuego desnudo, cuyos resultados debieron sorprenderles, ya por la prontitud de las operaciones, ya por la sencillez del manejo, ya por la buena calidad de los productos.
No es dable presentar aqui todos los pormenores redactados y publicados despues en un cuaderno, que ademas de los informes de los SS. comisionados, contiene una clara y luminosa explicacion del mismo Sr. Olivin; pero no omitiremos decir que no comprendemos porque no se ha generalizado, -sino el uso del tren, tal cual le concibi6 y llev6 el entendido comisionado de.la Real Junta de Fomento, lo mdnos los principios en que estaba fundado y que dejimos indicados. So ha preferido continuar con los trenesjamaiquinos, sus absurdas pailas c6ncavas y sus perniciosos tachos, construidos, al parecer, con la intencion de destruir el grano, quemar el az6car y convertirla en mieles. En un luminoso informe, que mencionard luego, sobre la primera introduccion del aparato Derosne en la Isla de Cuba, se dice terminantemente, que fud poca 6 ninguna la utilidad que sac6 por ent6nces'la Isla de Cuba, de los grandes desembolsos que la Real Junta de Fomento habia hecho con el objeto de mejorar la industria azuearera. Meditando sobre esta anomalia, y procurando hallar la causa del desaire hecho al tren adquirido, no obstante sus incontestables ventajas sobre los jamaiquinos, creemos encontrarla en la direccion que ya tomaban ent6nces las tendencias reformadoras, hicia un sistema que ademas de prescindir del fuego desnudo, diese al conjunto de las operaciones la unjdaol de que carecian. Procuribase ya emancipar los ingenios del costo que originaba la fuerza animal aplicada A las trapiches, reemplazindola con la del vapor, y 6 esta idea se asociaba naturalmente la de confiar tambien 6 este nuevo agente las operaciones de la fabricacion, que con graves inconvenientes y pdrdidas, se hacia a fuego desnudo.




AGRICULTURE A.

En efecto, cuando el Sr. OlivAnin liev6 Ai la Habana el sencillo tren de calderas planas, ya estaba en uso en Europa el de vapor para evaporar y cocer, como tambien el principio de concentrar i baja presion en el vacio. Valian, pues, la pena, tales adelantos, de darlos A conocer en la prActica cubana, no fuera masque como ensayo de los adelantos modernos. En nuestro peri6dico, citado intes, habiamos publicado cuantas noticias era dable, para darlos a conocer al pfiblico de la Isla, y asi pueden leerse ya, en sus diversos nfimeros, las descripciones y las laminas de los aparatos de Howard, de Roth, y otras innovaciones importantes, de las cuales se hizo tan poco caso, que hasta quedamos tAicitamente privados, del derecho do prioridad que nos correspondia, por haber dado, Antes que nadie en la Isla, semejantes noticias. Es verdad que ent6nces nuestras recomendaciones tenian poco peso : eran hijas de un buen deseo y de estudios puramente te6ricos; y asi aludiendo tal vez A nosotros, no falt6 quien intentase alzar su voz para imponer d los que acaso podiae ir d la Isla 4 aprender en lugar de tener pretensiones de enseiflar. Aun reconociendo ahora, que nuestra corta edad podia atraernos el desden con que muchos recibieron las noticias precoces que les dAbamos, no se nos negard que el tiempo ha venido A condenarle, dando razon en esto, come en muchas otras cosas, A nuestras tdoricas recomendaciones.
Por esto creemos que en aquella 6poca se perdi6 una ocasion muy propicia de introducir en la praictica de la fabricacion del azicar, los principios verdaderamente cientificos que no cesAbamos de recomendar. De este modo so habrian sentado mejor los preliminares para la gran reforma que luego invadi la lsla, por medios mal calculados, en los cuales los especuladores miraron mas A su provecho que al mejoramiento econ6mico de la industria azucarera. Una casa de Londres, denominada George y Burnell, parece que se propuso, en la misma 4poca en que dejAmos la Isla de Cuba, introducir en sus ingenios un aparato para convertir aIns mieles 4 el melado en azdcar, el cual, con mas exactitud deberiadefinirse, para separar el az4car cristalizado que se halla en las mieles; pues el pretender convertirlas en azficar, es proyecto ilusorio. Sacaron en la Habana privilegio, quecaduc6 en agostode 1840, sin que sepamos que se hubiese introducido. El mdtodo consistia, en trabajar las mieles, como se practice boy dia en los grandes ingenios modernos, tratAndolas y filtrdndolas per el carbon animal y cociendolas luego A baja presion. El privilegio comprendia ademas un sistema de purga por medio de la presion atmosfdrica, sobre grandes tanques, practicando el vacio bajo su fondo.
Como se puede imaginar, la pretension George y Burnell era precoz; pues mal podia introducirse an sistema perfeccionado en los medics de cocer i baja presion y purgar al vacio, ruando estos principios eran aun mera leoria en Ia elaboracion cubana.
La introduccion de los trenes jamaiquinos tuvo por principal resultado una economia notable de combustible, comparativamente A los antiguos de fornallas separadas. Gracias A ella, padieron conservarse muchos ingenios, que tal vez se habrian demolido por falta de lefia. Pero restaba mucho por 4acer, no solo en la economia del combustible sine en la elaboracion misma del azdear, cuya coalidad mas 6 imdnos buena, no estaba sujeta A reglas fijas, puesto que era resultado de tanteos 6 incertidumbres. La introduccion del tren combinado per el Sr. OlivAin, no resolvi6 estos problemas, como queda dicho; A otros ensayos posteriores hechos por los SS. D. Angel Bert6 y D. Jos6 Odde, aunque ofrecian ventajas sdbre el m6todo comun, les faltaba la de economizar el combustible; 6- iguales tristes r'esultados dieron, .4 otro hacendado emprendedor, las calderas de defecar por el vapor T las de cocer del sistema Pecqueur.
Al Sr. D.. Wenceslao de Vilia-Urrutia (itustrado americano que desde su ailegada A la Habana, acompafiando A su ilustre cufiado el Intendente Ramirez, de honrosa memoria, no ces6 de asociar su nuombre A todo ginero de empresas Uitiles), corresponde la gloria de haber introducido en la Isla &deCuba, el primer ren Derosne en 4i840. Comprendiendo desde luego la importancia de estostrenes, se propuso introducir uno, de mediano Itamaio,icon el solo obeto de concentrar y cocer las meladuras, desde los 15 ,6 14 grados de densidad, descachazando y melando en el mun d e Jamaica. Las zafras de 4844 y 14842 pueden llamarse los primeroseonsayos incompletos, iechos en la Isla con aparatos de Derosne. Deseoso este de introducirlos en Ia rica Antilla, comprendiendo muy bien que un tren incompleto no conveneeria de las ventajas del sistema, se apresur6 i enviar, por su cuenta,del resto de las:clarificadoras y defihtrosDl)umont, para que pudiese el Sr. Villa-Urrutia montar su ingenio completamente. El mismo Derose fu6 il AIa Ilsla




AGRICULTUR A. 85
de Cuba, a dirigir los trabajos; y debe copfesarse que i su inteligencia y perseverancia, y A los grades nmedios, asi en lo personal como eon 1Q material, de que podia disponer su casa, agociada despues cQn M. Cail, fud debido el rapido y formidable incremento que tom la fabricacion cubana, adquiriendo aparatos perfeceionados capaces de clever 1a prpda&gqion ixinm de p ingenio, que ont6nces apegis llegaba A la cautidad de dos mil cajAs, al qqintuplo y p! nextuplo.
En el luminoso informed quo el Sr, D. WenegloQ do Villa-Uprutia 4i6 d lq Real ,lnta de Fomento, pl 9 de octubre de 1845, rmfiere con suma claridad las operaciones dsl nqeyo ensayo, pomp rang sps resultados con los de su ingenio ep otras dpocas, cuando operaba con los trenes comunes. Proponidndonos ser mas extensos, en la nueva edicion quo estamos redactando, de nuestra primera obra, seremos ahora sumamente concisos, para no salir do log lir0ites quq pos er on presritos. Por este motive omitiremos todo lo relative 4 economia de brazos, de combusible, gasto do instal~ion, costos de reparapiorn y consrr, vacion, etc., y tnbieu porque, de toqdo qapto no puede dar una idea exta un primer ensayo, eiempre mucho mas Costoso.
En cuanto A los rendimientos, resulta de los resimnqs publicados por el Sr. de VillaUrrutia, que en los primeros site afios de la fabricacion comun e su ingenio con trapiche de bueyes, 1000 carrtadas de cafia i 80 mil arrobas, produjeron, per t'rmino medio, 241,57 pailas 6 40.086 arrobas de guarapo (50,1 por 400) y que estas dieron 2955,57 rrobas de azcar, de ellas 1245,57 de blano; 6 sea 5,69 por 100 del peso de la calia.
En la segunda dpoca de 4 aiios, con molino movido por el vapor y trends jamaiquinos, las mismas 1000 carretadas de cafia dieron 221,5 pailas 6 567,54 arrobaa de guarapo (45,94 por 100), y estas produjeron 2770,75 arrobas de azdicar, de ellas 1009,75 de blanco; 4 sea 5,46 per 100 do la cana.
En la 41tima zafra, con mAquina de vapor y aparato Perone, igual cantidad de cafia ha producido 229,2 pailas doe guarapo, 4750,42 arrobas de azdear, de ellas 5560,66 de blanco, y 1172,76 de quebrado; 64sea 5,91 per 400 del peso de la aia.
El autor del informe so extiende 6 varies pormpnores, explicativos de las circunstaneias de las dpoeas comparadas y que conviene tener a la vista para apreciar .con justicia el valor de los resultado4. D tambien, el de los readimientos deo azear per pailas d 4 guarapo de la 64lima zafra, comnparado.con el ipo de 4855, qu ha sido el mas pr6spero do equal ingenio, ~y hall un aum5nto de 7,3 por 100, que es Ja proporeion que hay de 45 6 20,65 arrobas obtenidas: :y, comparando con los productos medio de las dos dpocas anteriores, se v6 que el aumento fa de 68,95 por 400, respect do la primera y de 69,95 respecto la segunda. Advierte en fin, que no pudieron trabajarse lassegundas mieles, por falta de una casa de purga, y de consiguiente que es incompleto el resultado d e la zafra de 1842-45, por el nuevo sistema. De un estado comparativo, impreso al fin del informe, y formado con datos calculados sobre la experiencia del sistema antiguo y, del moderno, resulta quo un ingenio, por el primero, que produce 500 cajas en Jas proporciones de blano, quebrado y euurucho que daba uno bien conocido, ofrecia un product en azucares y mieles, valuado en 54.727 pesos fuertes; al paso que otro ingenio, gon l mismo campo de calia 6 iguales recursos, que diese 5000 cajas, ofrceria frutos por valor de 841.900 pesos fuertes. Deduciendo de 61, 41.499 imported del interds 6 12 por 100 del capital adiolonal, 6 per 100 de repara.cion y conservacion, y los aumentos por el carbon animal, sueldos y otros gastos, result aun una dife-rancia favorable, ascendente a 15.675 pesos fuertes,
Puede concebirse cual seria la influencia dOe este informe, en Ja opinion de los hacendados que, aunque deseosos de adaptar las mejoras conoeidas en Europa, temian lanzarse a ello. Pero la poderosa y emprendedora casa de Desrone y Gail estaba pronta :4 allanarles todas las dificultades, y asi fad6 que en poco tiermpo, e vieron instalados,en varias comarcas dela Isle, aparatos completos del nuevo sistoema, con poderosas miquinas de vapor, hornos para revivificar el carbon animal, excelentes alambiques para destilar los aguardientes, y sucosivamente, por la misma casa ,constructora A instaladora, los aparatos Rillieux 6 de triple,efecto, las mcentrifugas 6 t'urbinas pira prgar azficar, y en una palabra, todo ,cuanto la industria azuearera ha adquiridode was perfect y a4elantado.
En otra obra, mas extensa, procurarmos presentar was complete y enriquecida de curiosos.datos, la




AGRICULTURA.

historia de esta gran transformacion industrial, que fud tambien secundada, y continua sidndolo, por escritos luminosos y studios importantes. Merecen, en efecto, ser citadas, las Memorias que redact6 con este objeto, el primer Director que tuvo el Instituto de investigaciones quimicas, de que hicimos mencion Aintes. El Sr. D. JosA Luis de Casaseca verific6 un viaje a Europa en 1842 para enterarse do los adelantos que aqui se hacian, y i poco public6 una Memoria dando cuenta de ellos. Pero ya estaba (parece que sin saberlo puesto que no le cita), montado y en actividad el primer tren Derosne introducido por el Sr. de Villa-Urrutia; de suerte que los hacendados cubanos pudieron apreciarlo en 1841 y 1842 Antes de leer la Memoria, en que el profesor le describia en Paris en setiembre de este iiltimo afio. La Memoria, impresa en 1845 por acuerdo-de la Real Junta de Fomento, continue sin embargo, muy preciosos datos, sobre el rendimiento de diversas variedades de caila; en jugo y en bagazo. Aiios despues (en 1848) el mismo quimico di6 A luz otra Memoria titulada Sobre el lehoso de la cafta de la tierra, donde habla extensamente de la composicion de esta planta, propone el sistema de desecar la caia descascarada, y macerarla despues, en gran cantidad de agua, para separar el az1icar; mdtodo ya ensayado ent6nces y renovado despues por Bessemer, pero que no ha sido seguido.
En 1851, el Sr. Casaseca desenvolvi6 mas completamente los resultados de sus estudios, tratando del rendimiento en cana y en azdcar de los ingenios de la Isla de Cuba, y del estado de la elaboracion en ellos,
en una Memoria presentada A la Real Junta de Fomento, el 4 de marzo de dicho afio, e impresa en el tomo 1110 de los Anales de aquella corporacion. De los interesantes y nuevos datos que contiene, sobre el estado de la fabricacion de la caila, juzgada por sus rendimientos en varios ingenios de la Isla de Cuba, haremos uso mas adelante, porque son dignos de conservarse y puede ser necesario tenerlos d la vista, en diversas cuestiones que sobre la materia ocurran.
Mencionando trabajos del Sr. Casaseca, citaremos tambien una Memoria sobre las diversas especies de terrenos adecuados para la cafia, inserta en los Anales de la Junta de Fomento, niimero de enero 1850; otra sobre los adelantos qubmicos y mecinicos, obtenidos en la elaboracion, dada i luz en las Memorias de la Sociedad econdmica de la Habana, entrega cuarta del afio de 1855; un articulo sobre la cuestion de abonos, inserto en la entrega octava del mismo afio; y finalmente un supuesto didlogo tenido en;tre un tren jamaiquino y la ciencia, publicado en la entrega 24 de 1854, de la citada coleccion.
Dejando para luego citar otros escritos de diversos patricios ilustrados, que contribuyeron A difundic las buenas ideas y i facilitar las nuevas reformas, seguiremos haciendo la historia, 6 mejor dicho, la sucinta relacion de algunas innovaciones introducidas, al mismo tiempo que la adopcion de los aparatos Derosne se extendia por las principales comarcas azucareras.
Comenzaremos diciendo algo de un aparato lamado de Mourgue, por el nombre de su introductor en Cuba, descrito con bastante extension en el niimero de julio de 1847, de las Memorias de la Sociedad econdmica en los del Faro industrial del 15 de abril y 17 de junio, y ensayado por primera vez en el ingenio S. Claudio del Exmo. Sr. Conde de Villanueva, desde mayo hasta julio del citado afio. De la descripcion se deduce, que dichos trenes eran los de defecar y evaporar de Gimart, y el de cocer de Wetzell, introducidos hacia aios, con muy buen 6xito, en la Isla de la Reunion; en favor de los cuales abogan todavia muchos de sus colonos y particularmente M. Malavois, que en una reciente Memoria y en varios articulos insertos en las Revistas coloniales de Paris, ha dado i conocer los progresos obtenidos en aquella Isla. Como se puede ver en todos estos escritos, asi como en un modelo presentado en la Exposicion permanente colonial del Palacio de la industria on Paris, la defecacion se consigue en dos operaclones sucesivas; una en la caldera llamada calefactor, que es una especie de clarificadora, donde el guarapo sufre un grado de calor pr6ximo i la ebullicion, que permite separar una porcion de las materias mas espesas que se hallan en suspension en el liquido. Las cachazas son conducidas a un tacho separado, a fuego desnudo, donde son defecadas en union con las que produce despues la defecacion dcl caldo. Esta se opera, por medio de la cal, en otras vasijas Ilamadas decantadoras, y consisten en tanques de madera forrados 6 no de sobre y provistos de llaves. La evaporacion se obtiene, en una caldera muy sencilla, de hierro y mejor de cobre, de gran superficie, semi-cilindrica, dividida en dos partes por un diafracma; una grande lamada evaporadora, y otra pequeia, condensadora. En la primera adquiere el jugo, ]a densidad de 15 A 16 grados; en la segunda, se condensa hasta 29 A 50. En este grado se opera




AGRIClULTUllA.

la filtracion por el carbon animal, en los filtros de Taylor; pero esta operacion no es de todo punto indispensable.
El tr6nsito de los caldos se hace potr llaves y por vdlvulas, con la suliciente rapidez para evitar en lo posible, la caramelizacion. Un solo fuego, convenientemente dirigido por canales, desde el condensador hasta el calefactor, consigue todos los resultados dichos.
La cocion de los jarabes, para obtener el punto de azidcar, se opera, en el sistema introducido por M W Mourgue, por un medio enteramente nuevo y sumamente econ6mico, que constituye el invento Wetzell: pero en los ensayos hechos en la Isla de Cuba, parece que solo se aplic6 aquel aparato para hacer azicares moscovados. Se le calienta aprovechando el vapor de escape de la miquina motora del molino, y esto procura una baja temperatura de 60 a 70 6 mas grados. Este vapor es conducido por tubos, al doble fondo de la caldera 6 tacho de dar punto, y la evaporacion es facilitada, por medio de un molinete giratorio, que agita el jarabe, le eleva y deja caer muy subdividido, para que pierda, en su contact con el aire atmosfdrico, una gran parte del agua que contiene. Cuando no se posee un generador de vapor para el molino, puede oblenerse este agente potr medio de un pequefio generador 6 dep6sito especial, donde se recogen los vapores que procura la evaporacion del guarapo, que asi, en lugar de ser perdido en la atm6sfera, es utilizado para cocer 6 dar punto i las meladuras.
En el ensayo hecho en el ingenio del Sr. Conde de Villanueva, se cocieron mieles procedentes de la purga del azdcar, y la obtuvieron no obstante el estado de fermentacion de aquellas. Con ocho cuarterolas de miel, se elaboraron 1700 6 1800 libras de moscovado, que dieron de nuevo en la purga, dos cuarterolas de miel.
No estamos bien enterados del 6xito sucesivo que tuvo el ensayo hecho en el ingenio San Claudio, para decidir A otros hacendados i adoptar el nuevo sistema. Tenemos motivos para sospechar, que solamente se hizo uso del tren de cocer por el vapor A baja presion, para las mieles, pues le hallamos citado, como funcionando en 1850 en el ingenio Urumea de los herederos del Sr. D. Santiago Zuaznabar, y filtimamente le hemos visto, en la Conchita, de nuestro amigo el Sr. D. Tomas de Juara. Pero, en cuhnto al sistema completo, no sabemos que se haya establecido en ingenio alguno de la Isla de Cuba. Sin embargo, atendiendo a la sencillez, f~cil manejo, economic de combustible, minoracion de riesgos y ventajosa aplicacion de los vapores perdidos, nos parece que la introduccion del Sr. Mourgue merecia un estudio-practico mas perseverante, y ent6nces se hubieran confirmado en Cuba los resultados de la Isla de la Reunion. Pero, cuando aquella luvo lugar, se hallaban los espiritus preocupados con ia mas considerable de los aparatos Derosne; y aunque no pueda. negarse la oportunidad que hubiera tenido ent6nces, el contraponerle, digimoslo asi, un sistema sencillo y econ6mico, faltaron probablemente la energia, los medios pecuniarios y personales, la perseverancia en fin, de otra casa tan poderosa como la de los constructores franceses. Al cabo de quince afios de haberse echo el ensayo, que dejo explicdo, las noticias publicadas en Europa sobre los resultados de los aparatos Gimart y Wetzell, usados en la citada Isla de la Reunion, nos han decidido i recomendarlos A los hacendados cubanos; repiti6ndoles la frase que sobre dichos trenes, emplearon en julio de 1 847 los redactores de las Memorias de la Sociedad econ6mica de la Habana, dicidndoles (( que toda persona inteiigente en la elaboracion del azdcar, que (lilegue 6 penetrarse del sistema, no podri i m6nos de enconiLrar grandes alicientes en 61, principios ( rectos, verdades demonstradas y todas las condiciones que, si no sancionan su pronta adopcion, pregonan ( al mdnos su utilidad, su importancia y la necesidad de estudiarlo y ensayarlo. a
Aquilleg6bamos, de nuestra relacion hist6rica, creyendo haber terminado de escribir sobre el aparato introducido por el Sr. D. Federico Mourgue, cuando recientes noticias recibidas de la Habana vienen 6 excitarnos i continuar la parte i 61 relativa. En efecto, tuvimos la satisfaccion de ver, primero por los Diarios de la Marina dejunio 1861 y despues potr cartas, que los articulos que 6 61 remitidramos, y de los cuales el mas detallado se encuentra en el n6mero del 5 de aquel rmes, no hliabian pasado desapercibidos. El perseverante introductor se sinti6 como galvanizado por la recomendacion que haciamos, del aparato que, por mas de catorce afios, no ces6 de preconizar, como explica en una carta inserta en el nimero de 25 del citado junio, recordando las ofertas que hizo i los SS. hacendados, de presenlarles y explicarles los planes del sistema completo adoptado on la Isla de Borbon, abora de la Reunion, y del
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AGR ICULTUR A.

cual no ha conseguido introducir mas que el aparato dC Wetzell para cocer al vapor, al aire libre y :i baja temperatura. HAillase establecido en 25 ingenios donde funciona, ya para trabajar las mieles ya para dar punto i las meladuras.
Mas no parece que fud solamente el Sr. Mourgue, el que Iij6 su atencion en nuestras recomendaciones en favor del simple m4todo de cocer A baja temperatura, 6 sea el sistema Wetzell, pues hemos sabido que varios constructores, cuyos dibujos de supuestos nuevos trenes, tenemos A la vista, los han anunciado y recomendado, con la intencion, sin duda, de sostituirlos al primitivo, introducido por Mourgue, y que es el hasta ahora preferido en la Reunion.
En ellos, y partiendo de una hip6lesis ilusoria, que sedujo al mismo Wetzell, se aplica el calor del vapor i temperatura mas elevada, ya por medio de tubos, ya de discos, ya de una linterna de dos fondos, sobre cuyas superficies se condensan las miles 6 las meladuras. A esto estan reducidas las malogradas y ya abandonadas innovaciones, que ensay6 el primitivo inventor, y que hemos visto anunciadas, en los prospectos venidos de la Habana, con varios nombres de inventores 6 introdictores. Pero todos estos aparatos, ideados con la mira de obtener una evaporacion mas rdpida, tienen el inconveniente de alterar las meladuras, por el calor elevado que las comunican, originando asi mayor cantidad de mieles, que es justamento el mal que so desea evitar cociendo zi baja temperatura. En intentar elevarla, pues, Wetzell y sus imitadores, procedieron contra el principio mismo de su sistema; y las personas que seducidas por los anuncios, adoptaron tales modificaciones, tuvieron que abandonarlas, como ha sucedido al muy ilustrado M. Imbaus, hacendado de la Reunion, delegado recientemente cerca del gobierno francis, y ahora alto funcionario que confiesa su equivocacion con una franqueza que lec honra.
No sabremos recomendar suficientemente A los hacendados cubanos, que Antes de admitir una innovacion cualquiera, reflexionen detenidamente cual es el principio sobre el cual estai basada, y si efectivamento le desempeia en la prAictica. Esta regla de criterio, basta A veces para evitar ensayos initiles y ruinosos, que serian mejor aplicados buscando los medios mas sencillos y econ6micos do realizar el principio preconizado. Tenemos motivo para sospechar, que un nuevo aparato que con el nombre de M. Wright, se ha ensayado recientemente en una fibrica de aziicar francesa, y del cual da lijera y vaga noticia una carta inserta en el Journal des fabricants de sucre, nfimero de 24 de noviembre de 1861, sea tambien otra imitacion del sistema Wetzell, alejindose del principio en que este se funda.
En aquellos aihios comprendidos en la ddcada de 1840 i 1850, salieron A luz diversas Memorias tiles, como la premiada por la Sociedad econ6mica, sobre los ingenios modelos (Mem. febrero 1840), otra del Dr. D. Antonio de Morejon, sobre las buenas propiedades de la tierra bermeja para cultivar la caita (Id. octubre 1842); varias observaciones sobre la miel de purga de los ingenios (Id. junio 1846); sobre el aprevechamiento del guarapo que se pierde en las cachazas, por nuestro amigo el Sr. Pizarro y Gardin (Id. octubre 1846); sobre el uso y la administracion de la cal, por el mismo (folleto impreso en Matanzas en 1847); la interesante Historia del azicar, por el muy laborioso Sr. D. Antonio Bachiller y Morales, publicada ai trozos en. los peri6dicos la Semana literaria, el Faro industrial y el Prisma, en 1846 y 1847; otra sobre la interesante question de separar el cultivo de la caita de la fabricacion del az'car (Mem. febrero 1849); y varias masque merecen ser citadas y analizadas en la bibliografia cubana, que reservamos para la Seccion intelectual de la obra que redactamos.
Mientras que las Memorias se*multiplicaban, los hacendados inteligentes no permanecian ociosos. Ademas de los trenes Derosne, de las calderas al vacio de Benson y Day, del aparato George, Mourgue y otros, se hacian ensayos del mdtodo recomendado para defecar y clarificar, por medio del bisulfito de cal, ya ensayatlo hacia cuarenta afios, por el cilebre quimico Proust (1810, Journal de physique), pero-mejorado 6 introducido en la prictica por M. Melsens. Los detalles de esta innovacion fueron impresos por el Sr. Casaseca y otros, en las Memoriasde la Sociedad econ6dmica de la Habana de octubre y noviembre da4849 yen los Analesde la Junta de Fomento de marzo y junio de 1850. Esta ilustrada corporacion nombr6 una comision, para estudiar el nuevo mdtodo, que varios hacendados, entre ellos el Sr. D. Juan Poey, se apresuraron. i ensayar, como resulta de una carla que este Sr. escribi6 ailos despues y que so halla impresa en el tomo I del afio de 1858, de los Anales de la misma Real Junta y Sociedad econ6mica.




At ilCU LTU IJA.

El exito fud muy variado, porque so ignoraban las reglas y condiciones precisas pare emplear el nuevo clarificador.
Poco despuesso ensay6 (con hxito, no diremos igualmente dudoso, sine desgraciado para el inventor) la sustancia denomninada arcanirm de M. Stolid, quimico prusiano. De los ensayos hechos i vista del profesor D. Josd Luis Casaseca, en el ingenio S. Francisco, en Guanajay, g mediados de 1855, empleando comparativamente el arcanum y la cal, por el mdtodo comun, en un tren jamaiquino, result que la primera sustancia daba siempre peores resultados que la segunda, tanto en la cantidad de aziicar blanco obtenida como en su calidad. Habiendo analizado el Sr. Casaseca el misterioso ingredients, para conocer si contenia materias nocivas i la salud, hall6 que era una sal doble compuesta de sulfito de alumina v do amoniaco; y de los ensayos en el ingenio y de experiencias directas cn su laboratorio, dedujo que cuando la disolucion del arcanum hervia sola per mucho tiempo en- agua destilada, se descomponia poco A poce, desprendidndose insensiblemente gran parte del amoniaco y adquiriendo una reaccion Sicida, sin duda,-aiade, par la formacion de un equivalente proporcional de sulfato Aicido de alumina. Par esto se vi6 en los ensayos, que el guarapo tratado par l61, de neutro que aparecia al principio, pasaba i una acidez marcada y creeiente con el hervor; lo que precis6 ai neutralizar por la cal, para impedir que se formase mucha glucosa y acaso que se perdiese la templa. Tal vez deban atribuirse los malos resultados que di6 en Cuba el arcanum de M. Stoll, i la naturaleza defectuosa del tren donde se ha empleado, coma lo hacen sospechar las mismas reflexiones criticas del profesor Sr. Casaseea, en el informe que di6 ila Real Junta de Fomento y que se halla impreso en el nimero de diciembre de 1855, de las Memorias de la Sociedad ccondmica.
El hisulfito de M. Melsens fud mas feliz, y no contribuyeron poco i su buen 6xito en Cuba, el estudio que hizo el Sr. Casaseca y las explicaciones que ha dado, sobre su empleo, su entendido succesor el Sr. D. Alvaro Reinoso. Fortaloci6 sus consejos el conocimiento que luego se tuvo de los ventajosos resultados que habia dado en la Luisiana, donde salv6 cosechas amenazadas de destruccion, por heladas seguidas de recios aguaceros y de continues calores; cuyos hechos di6 a conocer en la Habana, el citado profesor, tomAndolos del Correo, peri6dico ingl6s y francs de la Luisiana, y publicindolos en el Diario de la Marina del 27 de febrero de 1860.
Sin quererlo, nos adelantamos al periodo de innovaciones que ripidamente nos ocupa, invadiendo el de la d6cada siguiente de 1851 i 1860. En ella, recibieron aun mayor impulso las mejoras asi agricolas come fabriles, facilitindolas en alto grado, ya la mayor experiencia adquirida en muchas fincas, ya la necesidad, sentida en todas, de suplir, con la perfection de los m6todos, ia penuria de brazes trabajadores, ya en fin el rAipido incremento que tomaron las vias fdrreas de comunicacion, que permitieron poner en cultivo comarcas lejanas y Ilevar i ellas los grandes y pesados motores de la moderna industria azucarera.
Otra series de escritos luminosos salieron Ai luz en este periodo de actividad incesante y progresiva. lHacendados y publicistas ilustrados y zelosos se ocuparon en discutir cuestiones de la mayor importancia, y en traducir y dar i conocer publicaciones extranjeras de sumo mdrito. Asi hallamos examinados los problemas del beneficial que deja el capitM.invertido en los ingenios, donde se recomienda la idea de separar el cultivo de la fabricacion, dejando i esta en grandes centros fabriles A i los cuales conducirian la cafia los pequefios cultivadores, coma se practica, con muy buen dxito, oen la costa de Andalucia (Mem. 1851). Esta innovacion ha germinado hace aros en la Isla deo Cuba, y ha venido creciendo hasta nuestros dias. Habia ya side objeto de nuestras antiguas recomendaciones, y se hallari desenvuelta en mas de un paraje y en mas de una cita de nuestra historia de ]a Isla. Ya dejamos mencionada la Memoria que se public6 en la Habana, en febrero de 1849, en que se trata de la misma idea; yen el nimero del mes de junio, de la coleccion de aquel afio, se inserf6 una carta del Sr. D. Jos6 de Frias, recomendando que al cultivo separado de la cafia, se agregase la crianza de ganado vacuno, lo cual ademas del beneficio de esta industria, daria esti6rcoles al labrador, para mejorar aquel, pudiendo utilizar la leche de las vacas para fabricar quesos. Estas y otras ideas fecundas y regeneradoras fueron reiteradas veces publicadas, en varies articulos del Correo de la tarde, per c1 mismo ilustrado y zeloso habanero Conde de Pozos Dulces, coma dejames indicado al principio de este capitulo.




AGRICULTURA.

Otros, igualmense ansiosos de elevar su pais al grado de prosperidad que merece, se apresuraron a traducir los interesantes informes de M. Culloch, sobre los ingenios de azicar y sus mejoras, y el de M. Ch. L. Feischmann, sobre el cullivo de la cafia y la elaboracion del azdcar en la Luisiana. El profesor de quimica D. Alvapo Reinoso di6 -6 conocer igualmente el sistema de fabricacion inventado por el ingl4s Bessemer, y que aun no ha sido ensayado en Cuba. El Sr. D. Josd Pizarro y Gardin public6 la description y la laimina del Calciometro de M. Maigrot; y los nuevos Anales de la Real Junta de Fomento y de la Sociedad econdmica, bajo la direccion inteligenle del citado profesor y de D. Pr6spero Massana, contienen en sus voldmenes de 1858, 1859 y 1860, multitud de datos y de noticias interesantes.
Hablando del Calciometro de M. Maigrot, justo es citar el Calimetro inventado por el habanero D. Felix C. Belot, hijo del distinguido mddico francis que dej6 renombre en la Isla, adoptado ya en muchos ingenios, y que construe en Paris M. Chevalier. Ofrece la ventaja de poderse aplicar i toda clase de trenes, como se explica en una noticia, con la l6mina, impresa en la Habana en el mes de julio de 1861.
En cuanto 6 la fabricacion del az6car, ha continuado desarrollindose, generalizindose el uso de los aparatos Derosne y Rillieux, como tendremos luego ocasion de explicarlo mejor, al hablar de.1a fabricacion y de Ia produccion cubana; pero, esa tendencia general en los hacendados i mejorar sus fincas introduciendo los aparatos al vacio, ni ha destronado aun el uso de los trees jamaiquinos ni ha paralizado los deseos de conseguir aparatos sencillos que, evitando los graves defectos de estos, no exijan el costo considerable de aquellos.
A esta beneficiosa tendencia debe referirse el proyecto de un ingeniero mejicano, el j6ven y muy entendido D. Juan Bautista Sanchez, que tuvimnios el gusto de conocer en una excursion que hicimos 6 la ciudad de Matanzas, en octubre de 1859, como dijimos en la Relacion de nuestro reciente viaje i la Isla de Cuba. Hablibamos ent6nces del indicado proyecto del tren de fabricar azdcar, por medio de la aplicacion del vapor desnudo, y de cuyo principio ya teniamos noticia por los trenes que M. Reid construe en los Estados Unidos, y tambien por la noticia que del ensayo del aparato del Sr. Sanchez, habia dado, meses Antes, la Prensa de la HIabana.
El ilustrado ingeniero tuvo la bondad de darnos un piano de aquel, donde todas las piezas se presenIan montadas, y de consiguiente forman un tren completo y no como el defectuoso que fud experimentado en el ingenio S. Ignacio, de la propiedad del Sr. D. A. de Ybarra. El aparato aprovecha, en un tanque de madera, el vapor de escape de la mdquina motora del molino, para calendar el guarapo, que pasa luego 6 dos defecadoras de doble fondo. La evaporacion se hace en una gran caldera cuadrada, calentada por tubos de vapor, y la concentracion, en otra menor, del mismo sistema, 6 bien de doble fondo. La generadora es alimentada por el agua caliente de la condensacion del vapor empleado.
Alas ventajas que una comision de Sefiores hacendados hall6 6 este tren, en comparacion de los jamaiquinos de fuego desnudo, con las que debian 6 priori esperarse y preveerse, del diverso elemento empleado en 61, a saber : grande economia de brazos, pues con dos fogoneros y dos peones de cualquier clase y calidad, puede dicho tren ser bien servido : que la defecacion del guarapo se consigue con mas perfeccion; que la evaporacion es mas rdpida, puesto que, de una parte, todo el liquido contenido en el tanque recibe a un mismo tiempo igual grado de calor, y que por otra, la superficie evaporadora es mucho mas extensa : y en fin, que la concentration 6 punto se consigue con suma facilidad y sin riesgo de quemar las mieles, puesto que, con cerrar la llave que conduce el vapor, queda interrumpida instantineamente la comunicacion del cal6rico; 6 estas ventajas, decimos, agregaban los informantes, la de poder continuar las operacionesi sin las interrupciones i que obligan los trenes i fuego desnudo, por la falta del bagazo seco, cuando las vicisitudes atmosf6ricas no permiten conseguirlo. Calentando los caldos siempre con el vapor, se esti seguro de tenerle, y esto evita las interrupciones y las pdrdidas de tiempo de los trenes jamaiquinos, y la mala calidad del fruto, que es una consecuencia de ellas.
No obstante todo, sea.que los accionistas no se convinieron para continuar los ensayos, sea que el Sr. Sanchez prefiriese consagrar su tiempo 6 una empresa de conducion de aguas, lo cierio es que ni durante la zafra de 1860 ni despues, nada oimos ni leimos sobre nuevos ensayos; lo cual es de sentirse,




AGRICULTURE.

porque si la aplicacion direcla del vapor no resuelve completamente el problema fabril.azucarero, Ileva incontestablemente ventajas al sistema comunmente usado. Empero sospechamos que so abandonase 6 desatendiese del todo la idea de emplear el vapor en lugar del fuego desnudo, pues recordamos que halhindonos en el ingenio Atngelita, jurisdiccion de Cienfuegos, nos dijo utin sugeto que venia del ingenio el. Hormiguero, del Sr. D. Elias Pombo, que en 61dl se habian montado dos defecadoras do vapor para purificar el guarapo; cuya innovacion era dirigida por el maquinista vizcaino Sr. Fagoaga, que adquiriera en Nueva-York un tren de Reid, con destino para un hacendado Ilamado D. Jos6 Santos.
Mencionando las mejoras introducidas 6 ensayadas en Ia Isla de Cuba, aunque de m6rito 6 importancia muy variada, debemos hacerlo de un tren que ni hemos visto funcionar ni conocemos tampoco por una descripcion conveniente. El autor, suponiendo, no sabemos porqu6, que todos los lectores cubanos tenian noticia de l61, se limit6, on un extenso articulo de la Prensa de la Habana (18 de mayo 1860), Ai eiimerar sus ventajas y i transcribir el diario de las experiencias hechas en el ingenio Echevarria de la Sociedad azuearera. Segun los asertos del Sr. D. Andres S. de Vizearrondo, que es el inventor, los resultados, que llama fabulosos, consisten en conseguir con uno de sus trenes, tanto azdcar de superior calidad como con cinco jamaiquinos, los cuales cuestan, por lo m6nos, 25.000 pesos, al paso que el suyo no excede de 8 i 10; con mas la ventaja de emplear solo 14 6 15 negros, cuando cinco de los segundos exigen 55; que el primero consume de dos A tres carretones de bagazo por cada templa, y los otros de ocho 6 diez. En los ensayos referidos en el diario, los resultados no fueron tan fabulosos; pero certifican que en 124 horas y media, se obtuvieron 150 templas, 6 sea mas de una por hora, y de ellas un total de 1782 panes. Haciendo los cilculos conducentes, resulta que los dichos panes elaborados corresponden a 556 por dia, que es el producto que darian tres trenes jamaiquinos, de los mejor montados. En cuanto al combustible, en efecto ha resultado consumida la cantidad media de dos y medio carretones por cada templa.
Por lo que podemos deducir del articulo impreso, el nuevo tren del Sr. Vizcarrondo correspond i la clase de los que trabajan i fuego desnudo, y de consiguiente permanece hajo la general censura que este sistema, modificado y alterado cuanto se quiera, merecerai midntras subsista.
Lo dicho hasta aqui nos parece suficiente para dar una ligera idea de las innovaciones introducidas y ensayadas en la fabricacion azucarera cubana; y habiendo hecho ya algunas indicaciones sobre el estado del cultivo en los ingenios, al hablar de la agricultura en general, podemos pasar ai exponer ahora algunos datos, que reservamos para el fin de este articulo, concernientes ,i la estadistica de la produccion y al rendimiento de la caia de azicar en las fincas.
Sobre este segundo punto dejamos citado un interesante y primer trabajo relativo 4 la Isla, debido al Sr. D. Jos6 Luis de Casaseca; y es el res6imen que ha publicado de las experiencias hechas por l61, en varios ingenios, habiendo tenido la prevision de referir los resullados de sus eclculos Ai pesos y medidas dcl sistema m6trico decimal, para las comparaciones que pueden ocurrir en lo sucesivo. H6 aqui un extracto do su trabajo:
DISTRITO DE BANAGUISES. Ingenio San Narciso del Exmo. Seior Conde de Pefialver. 110.955 arrobas do caila por caballeria, 6 sean 94.920 kilogramas por hectara, produjeron i razon de 256 c jias do aziicar de 17 arrobas netas por caballeria, 6 19,04 cajas por hectara; lo que equivale ai 4352 arrobas por caballeria, 6 5722 kilogramas por hectara. La zafra de este ingenio, en 1850, habia sido de 8300 cajas,
6 1.622.650 kilogramas, sin trabajar las mieles.
Ingenio Urnmda, de los herederos de D. Santiago Zuaznabar. 105.286 arrobas de caia por caballeria, 6 90.088 kilog. por hectara : 51.1 cajas por caballeria, 6 25,J3.4 por hectara; 5287 arrobas de azdcar por caballeria, 6 4525 kilog. por hectara. Cosecha de 8200 cajas, 6 1.603.100 kilog. Este ingenio sac6 partido del azicar de las mieles, por medio del aparato introducido por Mourgue, del cual queda hecha mencion mas arriba.
Ingenio Alava, del Sr. D. Julian Zulueta. 97.500 arrobas de caiia por caballeria, 6 85.426 kilog. por hectara : 500 cajas do azdlcar por caballeria, 6 22,52 por hectara : 5100 arrobas de azdcar por caballeria, 6 4365 kilog. por hectara. Rendimiento de la zafra, 10.500 cajas, 6 2.052.750 kilogramas. Este ingenio trabajaba con tres grandes aparatos Derosne.




AG ICULTUR A.

Ingenio la Ponina, ent6nces del Sr. D. Fernando Diago. 81.250 arrobas de calia por caballeria, 6 69.522 kilogramas por hectara : 250 cajas de azicar por caballeria, 6 18,60 por hectara : 4.250 arrobas de azicar por caballeria, 6 5656 kilog. por hectara. Rendimiento de la zafra, 8500 cajas 6 1.661.750 kilogramas. Este ingenio empleab:a dos aparatos Derosne y solo una vez sac6 azdcar de las mieles.
Ingenio la Flor de Cuba, ent6nces de los SS. Arrieta hermanos. Id4nticos resultados al precedente, pues trabajaba con dos aparatos de igual potencia 6 los de aquel; pero, las 8500 cajas que hizo, fu comprendiendo las mieles, que el otro benefici6 solo una vez.
Ingenio Progreso, del Sr. Marquds de Arcos. 81.250 arrobas de calia por caballeria, 6 69.522 kilog. por hectara : 250 cajas de azdicar por caballeria 6 18,60 por hectara. 4250 arrobas de azdcar por caballeria 6 5656 kilog. por hectara. Cosecha. 6800 cajas de azicar 6 1.529.400 kilogramas. Es notable el rendimiento que ofreci6 este ingenio, iddntico al de los ingenios Ponina y Flor de Cuba, no obstante que trabajaha con trenes jamaiquinos, pero cociendo y dando punto en un aparato al vacio, de Benson y Day. Si supidramos en cuanto tiempo fud obtenida su cosecha, menor que la de los dos mencionados, podrlamos apreciar mejor la influencia de los trenes en la celeridad de las operaciones. El Sr. Casaseca ha omitido este importante dato. Solo nos dice, que en el ingenio Progreso, se beneficiaron las mieles.
PARTIDO DEL ARTEMISAL. Ingenio Santa Elena, del Sr. E. Pedro Diago. 103.567 arrobas de cala por caballeria 6 88.617 kilog. por hectara : 259 cajas de azicar por caballeria 6 17,78 por hectara : 4065 arrobas de azdcar por caballeria 6 5476 kilog. por hectara. Cosecha, 6500 cajas de azdcar 6 1.251.650 kilogramas. En este ingenio no se trabajaban las mieles. Los plantios de cafia de Otahiti eran tan viejos, que algunos cuadros contaban mas de 20 afios y sin embargo suministraron, por trmino medio, la considerable cantidad de 105.567 arrobas de caia por caballeria, mayor que en los ingenios Alava, la Ponina, la Flor de Cuba y el Progreso, pero su rendimiento fu menor, pues solo resulta de 259 cajas por caballeria. Este hecho es curioso, y prueba mucho en contra de los viejos plantios.
Ingenio Belfast, de la ramilia de los SS. Pedroso. 54.667 arrobas de cafia por caballeria 6 29.662 kilog. por hectara :80 cajas de azicar por caballeria 6 5,95 por hectara : 1560 arrobas de azicar por cabaIleria 6 1165 kilog. por hectara. Cosecha 2000 cajas 6 5914.000 kilog. No se trabajaron las mieles. Este fur el ingenio, entre los citados, cuvas tierras dieron, proporcionalmente, mdnos catia, y un rendimiento menor de azdcar por caballeria. La planta ademis debia ser muy pobre, porque las 54.667 arrobas por caballeria, de una calidad como la del ingenio Urumda, hubieron dado mas de 102 cajas, cuando en Belfast solo produjeron 80.
Tan reducido rendimiento de las tierras de este ingenio nos:recuerda el dato, muy semejante, que M. Julio Duval menciona, como rendimiento medio en las Antillas francesas, pues no lo hace pasar de 1600 1700 kilogramas por hectara; y comrno un mAximo, la cantidad de 2500 kilogramas. Los plantfos parece que duran alli, 6 lo mas 4 aflos, durante los cuales se dan tres cortes 6 la caria. (Articulo de ia Revue des Deux Mqndes, t de setiembre 1860.) iQud diferencia en la fecunda Isla de Cuba!
Deduciendo ahora los tirminos medios de los resultados precedentes, hallamos los datos siguientes :
PRODUCTOS MEDIOS.
Arrobas de cara por caballeria . . . . ... 86.965
Kilograms de caila por hectara.. ........ 74.410
Cajas de azicar purgado por caballeria . . . 246
Id. id, por hectara.. ........ 18
Arrobas de az6car por caballeria. . . :. 4.144
Kilogramas de azicar por hectara . . . . 5.52
Sorprendido, el Sr. Casaseca, de la gran diversidad de produccion de cania y de rendimiento de azdcar, que le ofrecieron las cosechas de varios ingenios, en el total de la zafra, puesto que la vi6 variar entre 250 cajas i 50 por caballeria, no pudo atribuirla 6 una diferencia proporcional.6 correspondiente a Ian enormes diferencias, en la calidad de los terrenos, sino A la mezcla de productos de diversos terrenos




AGiIICUI;TU RA. 91
en distintos afios de produccion. De aquf dedujo, cuin 6til seria determinar exactamente la produccion de cada calidad de terreno y en cada corte 6 afio de cultivo de la cafia en l61; y al efecto propuso que se circulase un estado en blanco ai los SS. hacendados, rogindoles que lo lienasen con los resultados de sus observaciones. La influencia de los m6todos de fabricacion es sumamente grande en el rendimiento de azdicar de unas mismas cafias; pero seria este mucho mayor, si aquellas se obtuviesen de la mejor calidad posible, es decir, abundantes en jugo azucarado y rico, por efecto de un esmerado cultivo. En prueba de ella cita el Sr. Casaseca, que en el afio de 1847 obtuvo el Sr. Ayestarin, en el ingenio la Amistad, de una sola caballeria de tierra negra de aluvion, situada A la orilla del rio de Gifines y plantada por primera vez de caFia, que tenia 17 meses cuando se cosech6, 5500 panes de azdcar purgado y seco, de primera, del peso de 46 libras cada uno, que representan 575 cajas de azicar purgado, blanco, quebrado y cucurucho bien seco, de 17 arrobas cada una, y ademis 190 cajas de moscovado seco de primera calidad, en una sola templa de las mieles obtenidas. Tambien el Sr. D. Francisco Diago nos dijo, que una caballeria, de buenas tierras nuevas, en Banaguises, daba 8000 arrobas 6 500 cajas de azicar, pero que despues bajaba el rendimiento de la planta de soca, no dando mas de 150 6 200 cajas. Se convendr pues, que no en vano recomendamos las mejoras en iel cultivo, con las cuales, y ti poca muy costa, se podrianl conseguir rendimientos de la caia proporcionalmente mayores que los obsenidos por los trenes perfeccionados, pero en extremo onerosos. Si el hacendado puede conseguir, con solo mejorar el cfltivo, un rendimiento de 50 por 100 mas de sus cosechas, cuando descuidAndolo y empefidndose en mejorar sus trenes, solo obtiene 10 6 15 por 100, con enormnes desembolsos, ano sera infinitamente mas 16gico consagrar toda su aplicacion i lo primero, que comprometer sus capitales en lo segundo? -Tal es ]a cuestion que conviene -resolver, y tenidndola i la vista debemos deplorar la enorme desproporcion que ha ofrecido en la Isla de Cuba en estos i1timos aiios, el incremento dado i los mdtodos de elaboracion comparativamente al atraso en que se dejaba el cultivo.
Continuando el Sr. Casaseca sus esiudios sobre el rendimiento de la caia y partiendo luego del dato de su composicion para deducir consecuencias exactas, admiti6, como punto de partida, no los resultados de analisis de cahas excepcionales por su riqueza sacarina, 6 por la parte de elias analizada, sino un resultado medio mas conforme i la verdad, en los casos generales; i saber :
Agua... . . . . . .. 71
Azicar.. . . .. . . 16
Lefioso.... .. . .. .. 15,
TOTA. ....... . 100
Luego investig6 la porcion que de este 16 por 100 consigue extraer el hacendado cubano. Como se puede conocer, el problema es sumamente complexo, porque necesariamente deben variar los resultados con los mdtodos de predion y de elaboracion adoptados. Para mayor exactitud convendria presentar series numerosas de experiencias hechas en los diversos trenes conocidos y siguiendo las diferentes pricticas usuales, para deducir tdrminos medios relativos i cada uno, y despues, uno general de todos reunidos. No teniendo ai la vista una serie semejante de datos, nos limitaremos Ai citar los hallados por el profesor citado; y como sean de la mayor importancia, transcribimos literalmente su raciocinio.
lemos adoptado intes, dice, como principio bien reconocido por los mejores hacendados, que (( 1495 kilogramas 6 150 arrobas de cafia de azficar, no producen mas que tres panes de azticar en Sverde de 46 kilogramas 6 4 arrobas pr6ximamente cada uno, cuando no se trabajan las mieles, y es ( lo que comunmente sucede en el pais.; pero admitiendo igualmente que diez de estos panes purgados y Ssecos forman una caja de az'car de 195,5 kilog. 6 17 arrobas peso neto, resulta que cada pan purgado Sy seco no pesa mas que 19,55 kilog. y los tres panes juntos pesarin 58,65 kilogramas. Ahora bien S1495 :58,65-=100: 5,9. Pero con el fin de lijarnos en un nmero entero y de que no se tachen mis cilculos de exagerados, digamos 4 por 100 de azdcar. Asi, pues, comprendiendo el azdcar que se saca a de las cachazas, pero no el de las mieles, los hacendados de la Isla de Cuba, que trabajan el guarapo y Slas meladuras con trenes jamaiquinos (y son los mas numerosos, por no decir casi la totalidad), no




92 AGICULTURA.
, obtienen mas de 4 de azicar enteramente blanco, quebrado y cucurucho, sobre las 16 partes doe'azcar enteramento blanco y cristalizablec contenido primitivamente en la caia, 6 sea el 25 por 100, ascena diendo la pdrdida i 75. ,
Ahiade el Sr. Casaseca, que en realidad la pirdida es ann mayor para el hacendado, por varios abusos y desperdicios que enumera, resultados de la falta de vigilancia y esmero, en la estacion de la zafra.
Segun el mismo, parece que, por medio del aparato Mourgue para utilizar el azidcar de las mieles, puede calcularse un aumento en azdcar puryado y seco, pr6ximo al 28 por 100 del azicar primitivo que se obtiene directamente del guarapo, lo cual hace crecer el rendimiento A 52 por 100 y reduce la pdrdida 68. En cuanto a los aparatos Derosne y Cail, dice que el aumento suhe al 53 por 100, por el mdtodo mas perfecto de elaborar el azdicar y aprovechar las mieles, y atendiendo a' que de estas solo se suel. acar en la Isla, una templa, el rendimiento sera. de 35,5 y la pirdida bajara a 66,7. Ahora los lectores verin, si no podrian obtenerse aumentos de produccion mucho mas considerables, de un terreno dado, con solo mejorar el cultivo de la caia.
De la interesante serie de cAlculos A que se entreg6 el Sr. Casaseca, partiendo de los datos de 55 por 100 del guarapo obtenido por la presion general en los molinos de la Isla, aunque los haya que exprimen 68 y 70, resulta la siguiente distribucion de las 16 partes de azidcar contenidas, por tdrmino medio, en la caria.de la Isla :
41 Azicar purgado blanco de color, bien seco, obtenido primerarente del guarapo . . . . .. 4,0
2o Azicar del cual pasa una parte en las miles, en estado de aitcar cristalizable y otra convertida on incristalizable, 6 verdadera miel, esto es, p6rdida en la purga. . . . . . . . . . 5,5
50 Az6icar que queda en el bagazo . . . .................................. 5,9
4. Deficit 6 p6rdida por el desprendimiento de los hacendados, descuido v falta de suficiente vigilancia en los
ingenios................ .. .. ....... ......... ....... 0,6
TOTAL............. 16,0
Utilizando las mieles, con el aparato Mourgue, se conseguiri un rendimiento en azdcar de 5,12 en vez de 4; es decir que seo habria ganado un 28 por 100 sobre la elaboracion comun, y la p6rdida en mieles no seria ent6nces mas que de 4,58. Si se emplease, con el mismo fin, una sola raempla, y para la fabricacion los aparatos Derosne y Cail, se lograrian 5,55, pero de mejor calidad, y la pdrdida en mieles no seria masque de 4,17.
11Hd aqui, en reshmen, los resultados por cada uno de los tres mdtodos de fabricacion
Trenes jamaiquinos, 4 partes do las 16 contenidas en la caila. Aparato Mourgue, 5,2
Trenes Derosne, 5,5
0 lo que os lo mismo :
Trenes jamaiquinos, 25 por 100 del azicar contenidoen la cana. Aparato Mourgue, 28
Trenes Derosne, 55,5
Para ilustrar aun mejor, si cabe, la interesante cuestion de los rendimientos de la caia, en la Isla de Cuba, y aprovechando para ello las experiencias hechas por el Sr. Casaseca en los ocho ingenios que quedan mencionados, hemos calculado, en cada uno,- A cuanto corresponde el azdcar que han conseguido, i las 16 partes que contiene la caflia cosechada por caballeria, y fallamos las siguientes proporciones :
En San Narciso . . . . . . . . 24 por 100, 6 5,84 partes de las 16.
En Uruma...................... .51 4,96
En Alava, la Ponina, la Flor de Cuba y el Progreso. 55 5,28
En Santa Elena y Belfast . . . . . . 25 5,84
Io que hace,,para el total medio de cafia cosechada por caballeria, 29 por 100-del azdcar que contiene