Citation
Memorias sobre el estado politico, gobierno y administracion de la isla de Cuba

Material Information

Title:
Memorias sobre el estado politico, gobierno y administracion de la isla de Cuba
Creator:
Concha, José de la
Place of Publication:
Madrid
Publisher:
Jose Trujillo
Publication Date:
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (ix pages, 1 unnumbered leaf of plates, 362, 41 pages, 2 unnumbered pages) : map ;

Subjects

Subjects / Keywords:
Management ( fast )
Politics and government ( fast )
Spanish colonies ( fast )
Politics and government -- Cuba ( lcsh )
Colonies -- Administration -- Spain -- America ( lcsh )
America ( fast )
Cuba ( fast )
Gobierno -- Cuba ( bidex )
Politica -- Cuba ( bidex )
Colonias -- Administracion -- Espana -- America ( bidex )
Temporal Coverage:
Abolition of the Atlantic slave trade ( 1836 - 1867 )
Abolición de la trata de esclavos en el Atlántico ( 1836 - 1867 )
Spatial Coverage:
Cuba

Notes

Bibliography:
Includes bibliographical references and index.
Citation/Reference:
Sabin,
Statement of Responsibility:
por el Teniente General Don Jose de la Concha.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
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Resource Identifier:
034204574 ( ALEPH )
183095934 ( OCLC )
Classification:
AC1 .S225 ( lcc )
972.91 H114 ( ddc )

Full Text
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MEMORIAS
SOB13RE
EL ESTADO POLITICO,
GOBIERNO Y ADMINISTRATION
DE LA
ISLA DE CUBA.
POR
EL TENIENTE GENERAL DON JOSE DE LA CONCHA.
/
MADRID:
ESTABLECIMIENTO TIPOGRAFICO DE D. JOSE TRUJILLO,
CALLE DEL FOMENTO, 15.
1855.







INTRODUCCION.
LA Isla de Cuba es una de las provincias mas importantes de la Monarquia. Natural era por lo mismo que su conservacion hubiese de mirarse como un objeto del mas alto interns por todos los espafioles. Sin embargo, nada mas contradictorio que las opiniones que acerca de ella existen en la Peninsula. Mientras no pocos, de una parte, sin darse cuenta de las ideas que emiten 6 prestando ligeramente cr6dito d los vaticinios de la prensa estranjera desesperan del mantenimiento de la Isla unida i la Metr6poli, muchos de otro lado, la inmensa mayoria acaso, oyen con indiferencia tales presagios y muestran absoluta incredulidad, como si se tratase de un hecho completamente imposible. Y no obstante, por triste que el decirlo sea, hablando de un pais, lejano si, pero con el cual tiene la Peninsula relaciones tan vastas y comercio tan activo, causas suficientes para que su situacion debiera ser aquf clara y distintamente conocida, ambas opiniones adolecen del error mas grave y pudieran conducir d iesultados igualmente desastrosos. Porque en el descorazonamiento de los primeros se olvidan los grandes elementos de conservacion que Cuba encierra; porque en la ciega confianza de los segundos se prescinde de que no hay elementos de conservacion bastante poderosos, cuando no se aprovechan con celo 6 inteligencia, sobre todo si se los espone al constante roce de causas de destruccion, capaces por si solas de disolver los imperioh en la apari6ncia mas bien asegurados; y porque, en fin, el olvido de ambas verdades pudiera dar lugar i que no se procurase estudiar la situation con todo el esmero y urgencia que 6 voz en cuello reclaman ya los intereses nacionales mas sagrados.




No es del momento ni A mi objeto conduce el investigar ahora A qu6 se deba la ignorancia harto comun que en la Peninsula se advierte sobre las cosas de Cuba: bdstame que sea un hecho representado en las opiniones dominantes; bAstame el riesgo que de ellas nace, para que yo, que he debido A la confianza de S. MVI. el mando de la Isla por un periodo corto, aunque suficiente para conocer su posicion y necesidades; yo que creo firmemente en la posibilidad y aun en la seguridad de conservar A Cuba tranquila, pr6spera y feliz, no vacile en presentarme A combatir aquellos peligrosos errores, diciendo la verdad en toda su desnudez y tal cual importa que sea universalmente conocida.
Cuba por su posicion geogrifica, su riqueza y sus relaciones comerciales, estAi lamada A ejercer grande influjo en el porvenir de la agricultura, industria, comercio y marina peninsulares, y es ya hoy el mercado mas importante que alimenta y ensancha esas fuentes de la prosperidad nacional. Como que es el pais que mas activa y cuantiosa parte toma en el comercio y navegacion esteriores de la Peninsula, no solo por sus cambios directos, sino por las numerosas operaciones que con estos se enlazan, mediante las cuales tiene gran participacion en el comercio de Espaila con todos los paises estranjeros de Am6rica, con el Asia y mas especialmente con las islas Filipinas, y por illtimo, aun con las mismas naciones de Europa. Pues si, no obitafite, hay muchos que tratando de la conservacion de la grande Antilla, parecen preocuparse tan solo de la mayor 6 menor cantidad de los sobrantes de aquellas cajas que vienen A ingresar en la masa comun del Tesoro nacional y contribuyen asi i los gastos generales del Estado, es ese otro de los errores apenas conlcebibles en nuestro pais. Aun sin salir del terreno de los interests materiales, debiera no olvidarse que Cuba contribuye tambien A la fecundacion de nuestra riqueza pidblica con la remesa constante de grandes capitales, representados ya por cuantiosas fortunas alli formadas en el ejercicio del comercio y diversas industrias, ya por asignaciones con que socorren 6 sus familias gran nlmero de peninsulares que A ese loable objeto destinan. una parte de sus ahorros; circunstaucias una y otra que valen ciertamente el que para apreciar la importancia de la conservacion de la Isla, ni aun deba recordarse esa que forma, digtmoslo asi, la inica preocupacion de los que solo tienen en mira los ingresos directos del Tesoro. De modo que, aunque A tan valiosos intereses




no reuniera Cuba la mas preciosa condicion de ser una provincia espanlola, su suerte seria en todo caso para Espana la cuestion mas grande y mas vital que en estos tiempos pudiera suscitarse al instinto de conservacion y al sentimiento de la propia honra.
Y asi es que, si yo creyese que la p6rdida de Cuba era ya irremediable; si no juzgase que hay en esa Isla elementos tales de conservacion, que aprovechados por un gobierno justo, ilustrado y previsor, pueden sacarla ilesa de los graves peligros interiores y esteriores de que por largos aflos vienen rodedndola la imprevision y los errores mas funestos, tenaz y oportunamente aprovechados por la ambicion y la codicia propias y agenas, no menos que por el enojo estraftlo; si eso no creyese, digo, siento mi corazon animado de bastante patriotismo para no haberme apresurado 6 anunciarlo desde luego al Gobierno y al pais, indicando los medios oportunos de prevenir una catAstrofe, en que al sacrificilo personal de millares de espanoles, y al de inmensos ciapitales, iria unido el deshonor de mi patria; porque baldon eterno seria para Espafia, si pot su impericia y abandono llegase A consumarse la p6rdida del iAltimo y tan brillante resto del imperio espatlol en el nuevo mundo. Pero la posibilidad, la seguridad de salvar A Cuba es para mi una verdad de.entimiento y una conviccion profunda; y cuando creo al mismo tiempo que no se trata de una obra dificil ni para la inteligencia, ni para el patriotismo, porque conocida la situacion y los males de que Cuba adolece salta A la vista su remedio, pienso que es deber mio no detenerme en presentarlos, sean cualesquiera las dificultades que para ello pueda ofrecerme la necesidad que esa tarea me impone de ocuparme tambien de mi administration, y de ciertas cuestiones que por mi intervencion personal olvidaria, si el mismo interns con que se ha pretendido estraviar la opinion acerca de ellas no hubiese revelado de antemano su importancia.
No s6 si A pesar de los motivos que me impulsan, si i pesar de la gravedad de la situacion, estari mi trabajo destinado A sufrir la suerte de tantos otros, cuyos avisos en tiempo utilizados hubieran evitado A Espafia mucha parte de tantos males como sobre ella vienen lloviendo desde principios del presente siglo. Pero no es esa unD idea que haya podido arredrarme nunca del cumplimiento de un deber. Si mi trabajo fuese indtil, en medio del dolor con que no podr6 menos de ver las nuevas desgracias de mi pais, quedarime el consuelo de haber agotado el iltimo recurso A que




podria apelar para impedir una de las mayores que ahora sobrevenir pudieran.
Voy, pues, 6 esplicar la situacion de Cuba en cuanto tiene relacion con su gobierno, porque 6 su mal gobierno en tiltimo resultado se atribuyen los peligros do que se encuentra rodeada; pero como esa situacion no so comprenderia bien, si antes no examinase y destruyese los errores de aquellos que en su ciega confianza olvidan c6mo Espafia perdi6 en un breve periodo todo el conrtinente hispano-americano, sin embargo de que al tiempo de su revolucion era general la creencia en su contento y bienestar, forzoso me serd dar principio 6 mi tarea por una rApida ojeada sobre la marcha que Cuba ha seguido en el desarrollo de su prosperidad material, para entrar luego en el eximen del verdadero origen de ella, de su influjo en el bienestar social, y de las garantias que haya ofrecido y ofrezca para el mantenimiento de la union 6 la Metr6poli. Este exdmen me conduciid naturalmente al estado politico y administrativo en que hall la Isla al encargarme de su mando; y una vez presentada la situacion, me serd ya dable entrar con desembarazo ,A esponer c6mo yo la concebi, c6mo empec6 por aplicar los remedios que se hallaban en la esfera de mis atribuciones, y propuse en lo demas al Gobierno cuanto en mi conciencia crei mas imperiosamente necesario para robustecer alli el poder de la Monarquia, labrando simultineamente la dicha del pais. No concluiri, sin embargo, con esto mi trabajo: el escaso tiempo de mi administracion y los various sucesos y dificultades inmensas con que en ella tuve que luchar, no pudieron ofrecerme ni espacio ni ocasiones oportunas para desarrollar todo mi pensamiento. Preciso me seri por lo mismo esponer este tambien de una manera mas complete y en forma que pueda ficilmente decidirse de su virtud para salvar los peligros del presente y asegurar el porvenir de que ya tantos desesperan.
Mi plan es, como se v6, demasiado vasto para entrar en pormenores; ni el tiempo de que dispongo, desde que he liegado 6 convencerme de la imprescindible necesidad de escribir estas memorias, me permite dar en ellas toda la estension que desedra i cada una de las diversas partes de que habrin de cbmponerse. PIero, reunidos como tengo cuantos datos pudierannecesitarse para alejar la menor duda sobre la intensidad del mal que deploro y de los vicios que condeno, sencillo me serAi mas adelante publicar




los en una s6rie de ap6ndices que no vacilar6 tampoco en dar i luz, si lo juzgase indispensable.
Hubo un tiempo en que A la lealtad personal y A consideraciones de elevada conveniencia puiblica pudieron cumplir la reserva y el silencio sobre males deplorables, pero ficiles de evitar, y que consigo trajeron el abatimiento de la Monarquia y la postracion de todas las fuerzas productivas del pais. Pero en estos dias de Amplia publicidad en que la prensa, ora por aviesos fines dirijida, ora Avida de dar pdbulo A la curiosidad 6 de hacerse propicia A las escuelas y sectas politicas, busca en todas partes medios de ocuparse escitando el piblico interns, siquiera por falta de noticias y exactos conocimientos se yea obligada A no escrupulizar en sus' aseveraciones, el misterio y la reserva en materias de gobierno y administracion no pueden producir sino resultados enteramente contrarios al objeto que con ellos se pretendiera. <






Prosperidad material de Cuba, so verdadero origen 6 inhencia en el
bienestar social y errores dimanados de su falsa apreciacion.







CAPITULO PRIMERO.
RAPIDA OJEADA SOitE LA SITUACION ECON6MICA DE CUBA DESDE MEDIADOS DEL SIGLO XVII..
LA Isla de Cuba era todavia i mediados del siglo filtimo una de las posesiones do Amkrica que menos ocupaban la atencion del Gobierno metropolitano, al cual sobrAbale en verdad demasiado campo en que espaclarse con el gobiei'io y administracion de los vastisimos paises espatioles del Continente. Mirada la Isla solo como un establecimiento penal, aunque desde los primdros tiempos del*descubrimiento no so hubiese ocultado la impOrtandia de su posicion geogrAfica y de sus escelentes puertos, el Gobietno so mostraba mas solicito de proveer A las necesidades de ella con situados de Nueva-Espaia, que de dar impulso al aprovechamiento de los recursos naturales de la tierra. Sin que pueda decirse que no le hubiese merecido la agricultura protection alguna, puesto que gozaban ya do ciertos privilegios varios cultivos, su sistema econ6mico en el conjunto era poco favorable al desarrollo de las fuerzas productivas, mientras que por otra parte la emigracion seguia rumbos adonde la llamaban mas atraetivos, fAciles y seguros medios do fortuna.
Ni fu6 mnotivo bastante A producir un cambio sensible en esa situacion ia toma de la Habana por los ingleses en 1762. Si bien al alo siguiente, oen que conforme al tfatado de Versalles recobrd Espatia su completo imperio en Cuba, el Gdbierno envi6 all como Gobernador y Capitan general al Condo de Riclay revistidndole de facultades para el arreglo de los diversos ramos de la administration, 'inclttsos los de la Hacienda, en los cuales hizo muy importantes .reformas: si bien al mismo tiempo se aument6 la guarnicion del pais y di6 principio A la construction de la gran fortaleza de la Cabana; para atender A estas nuevas y graves necesidades, no se pens6 tampoco s6riamente en aprovechar los recursos que. do seguro proporcionaria el fomento de la Isla. Las cajas de Mijico eran suficiente-




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mente ricas para que de ellas pudiera destinarse a Cuba la asignacion anual de 1.200,000 pesos, que se continue remitiendo, aumentada 6 disminuida segun las circunstancias lo permitian, hasta los primeros alios del presente siglo, como que solo en los trascurridos desde 1766 A 1806 recibieron las cajas de la Habana en ese concepto la enorme suma de ciento ocho millones de pesos.
La creacion de la Intendencia en 1764 y el permiso para comerciar con los puertos principales de la Metr6poli no hubieron de proporcionar tampoco mejoras inmediatas, A que oponia un obstaculo casi insuperable el enorme recargo con que de la Peninsula liegaban los articulos de consumo; y asi so esplica que aun en 1774 no escediese la poblacion general de la Isla de 171,620 habitantes, ni los productos de las rentas pfiblicas de poco mas de 500,000 pesos.
No estaba ya lejos, sin embargo, el principio de una nueva era; y ese fu6, segun las personas mas competentes, el dia en que tuvo alli aplicacion el llamado (Reglamento del comercio libre) espedido por el senior D. CArlos III en 4778, no tanto por los beneficios que la Isla debi6 derivar desde luego de la abolicion de los monopolios y de su comercio y navegacion con los puertos mayores del reino, cuanto porque desde entonces empez6 A tolerarse y aun se consinti6 por el Gobierno que los buques estranjeros entrasen A hacer el comercio en la Hiabana; permiso que, si fu6 despues con insistencia retirado, hubo de influir mucho en que nunca tuvieran cumplido efecto las disposiciones prohibitivas. Asi es que la poblacion habia aumentado ya en 1791 a 272,501 habitantes, esto es, un 58 por 100 sobre la de 1774: las rentas de la Isla se acercaban A un millon de pesos y la esportacion de azficar, quo en 1771 no habia escedido de unas 500,000 arrobas, era ya casi de 1.400,000.
Indicaciones son estas de un visible progreso en el desarrollo de las fuerzas productivas, y A juzgar por ellas y por las medidas protectoras que sucesivamente fueron obteniendo del Gobierno los agricultores de Cuba, la produccion hubiera tornado mayor vuelo en el filtimo decenio del sigio pasado y primero del presente, A no haber tenido que resentirse de las grandes contrariedades que el comercio de la Isla sufri6 en esos mismos afios. En efecto, A proporcion que velan abrirse ante sus ojos el porvenir de prosperidad con que les brindaba la feracidad de la tierra y sus especiales condiciones para la produccion de frutos privilegiados, avivibase en los habitantes de la Isla el natural deseo de obtener una proteccion mayor de parte del Gobierno; y de ahi que redoblaran sus gestiones tanto mas cuanto mejor dispuesto hallaban el Animo del Monarca. Una larga s6rie de ben6ficas concesiones premi6 dignamente sus esfuerzos.
Faltaban A la agricultura brazos, y so conceded libertad A los buques espafioles y estranjeros para introducir negros de Africa, ampliAndose




luego esta gracia & la libre introduccion de los adquiridos en los mercados estranjeros. Los nacientes cultivos del caf6, algodon y aril requerian alivio en las contribuciones, y se les dispensaron los derechos de alcabala y diezmos por diez alios desde la primera cosecha. El azficar, que a la sazon dejaba ya conocer el gran porvenir & que el cultivo de la cafa estaba liamado, sin embargo de disfrutar del beneficio de devolucion de derechos A su reesportacion de la Peninsula, obtuvo la exencion de los diezmos en los nuevos ingenios, al paso que una gran rebaja en los derechos do esportacion; y por filtimo se cre6 al mismo tiempo quo el Tribunal del Consulado 6 de Comercio, una corporacion popular con fondos propios, facultades deliberativas en unos casos y consultivas en otros, pero con iniciativa siempre, para (procurar por todos los medios posibles el adelantamiento de la agricultura y del comercio, la mejora en el cultivo y beneficio de los frutos, la facilidad en la circulacion interior y en las espediciones mercantiles fuera de su distrito: en suma, cuanto pareeiera conducento al mayor aumento y estension de todos los ramos de cultivo y trAfico. )
Mas las guerras de fines del siglo pasado y primeros afios del actual no permitieron a la Isla aprovechar de lleno los efectos de esas concesiones, aun A pesar de haber ocurrido la terrible desgracia de Santo Domingo, que llev6 A ella poblacion, capitales 6 inteligencia probada en sus especiales cultivos. Sin embargo, mientras que el trdfico con los neutrales no fu6 interrumpido.por el bloqueo continental de Europa, agravado luego por el injustificable embargo decretado por el Gobierno de Washington en 1807, no solo so sostuvieron los cultivos, sino que fueron progresando hasta que por consecuencia de esos filtimos sucesos ocurriO la crisis de 1808, que no sin 6xito se esforzaron en combatir las autoridades locales, adoptando, aunque en calidad de transitorias, medidas de tanta trascendencia como la del ( Comercio libre bien que justificadas, ya por la revolucion de Nueva-Espafa, que privO Cuba, ast de los situados, como de los cambios con esa interesanto parto de los dominios espaholes, ya por la guerra sobrevenida entree los Estados-Unidos 6 Inglaterra.
Vino, empero, la paz de 1814, y no mas tarde que al afio siguiente empezd para la agricultura y comercio de Cuba un periodo de verdadera bienandanza, en el que puede decirse adquirieron uno y otra las garantfas mas positivas de un no interrumpido progreso.
Si ]a Real c6dula de 1815 sobre montes y plantios, por la cual so derogaron las leyes existentes respecto d los de posesion particular, facilit6 el repartimiento de haciendas y la roturacion de tierras para ingenios, cafetales y potreros, sin embargo de que los poseedores eran todavia meros usufructuarios por eltiempo que fuese del agrado de S. M., A quien estaba reservado el dominio; la nueva cdula Real de 1819, que declared




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titulos legitimos de dominio las mercedes por las cuales estaba autorijada la posesion, no podia dejar de ejercer un influjo mas decisive en la agricultura; porque al fin los poseedores en usufructo so habian convertido ya ea propietarios, eran dueios de disponer libremente de las tierras, dedicAndolas al cultivo sin temor de verse inquietados, como solian serlo antes, y velan por fin abierto un manantial de crddito de que anteriormente no gozaban, para dedicarse con calor A las esplotaciones agricolas. Si el Real decreto de 25 de julio do 1817, por el que se abolieron los privilegios de la Factoria de Tabacos so alz6 el estanco en la Isla, y se declararon libres el cultivo, venta y trafico de tan rico producto, debia derramar sobre el pais grandes beneficios; no menores eran los que habia do traerle la Real cedula de 21 de octubre del mismo aiio, llamada do (po, blacion blanca a, por cuanto no se limit A estimular la emigracion do espafioles y estranjeros, concedi6ndoles exenciones de los tributos mas gravosos por quince afios, y rehajando estos A una cantidad minima para los sucesivos, sino que hizo estensivas esas gracias A los antiguos habitantes que so dedicasen A la roturacion y al cultivo de las tierras eriales y valdias; concedi6 tambien por la venta de estas la libertad de los dereohos de alcabalas; redujo 4 una las que so pagaban per veata A censo reservativo y libert6 completamente de estos dereohos las ventas de esa fitima clase correspondientes & terrenos que distasen veinticinco leguas de la capital, Si, por filtimo, un alivio idntico, concedido A los cultivadores de ciertos productos, si la exencion de dereohos de esportacion doclarsda en beneflcio de otros, debian conspirar igualmente A los fines indicados, ftocil es comprender cuanto hAcia estos impulsaria la definitive concesion del (tComercio libre ) hecha en 10 de febrero de 1818, puesto que, segun ha podido ya deducirse, sin esa condicion de que mas 6 menos legitimamente y en mayor 6 menor escala habia disfrutado la Isla en los veinto afios precedentes, apenas so hubieran afirmado los vacilantes pasos de su agricultura. Por donde se ye que en el breve periodo de 1815 A 1819 se verific6 en la Isla una verdadera revolucion econdmica, A que puso dignamente el sello la ejemplar liberalidad del Monarca con la concesion dela propiedad territorial.
Asi, pues, dado el movimiento impulsivo, ni pudieron detenerlo las revoluciones de los paises espafioles del Continente, ni aun los acontecimientos de la Peninsula A que se siguieron cambios politicos en la administracion de la Isla. Por el contrario, A los primeros sucesos debi6 esta una nueva emigracion do capitales y pobladores, y si por consecuencia de ellos hubo de soportar luego algun recargo en sus impuestos, porque la recaudacion de las Reales Cajas, privadas ya de situados, no fuera suficiente A cubrir las atenciones anumentadas con el refuerzo del ej6rcito y con el de la marina de guerra destinada A la persecucion de los piratas y




corsarios; tambien recibid otros beneficios el comercio con ~el establecimiento del dep6sito de la Habana, y todos los ramos de su riqueza geperal con la completa regularizacion del sistema econdmico, cuyas prinoipales bases vimos sentadas desde 1815 A 1819. El aumento prodigioso de la agricultura y comercio y el que la poblacion revela dan el mejor testimonio que de esa asercion pudiera presentarse, sin que por eso so deje de reconocer que A tamaila prosperidad hayan debido contribuir tambien otras causas, nacidas por cierto algmunas de ellas del estimulo que en el interns individual hubo de ejercer la necesidad de evitar A todo trance los tristes efectos de una competencia abrumadora.
El ripido desarrollo de todas las fuerzas productivas en el Brasil, en donde la producion del caf6 decupl6 en muy pocos auos, abaratando el precio de este fruto hasta un punto que vino A hacer casi insostenible la concurrencia para el caf4 de Cuba en los mercados estranjeros, y sobre todo en los de los Estados-Unidos: el crecimiento de la produccion del azAcar, no solo en ese mismo imperio, en la Luisiana y en la mayor parte de las colonias estranjeras, sino tambien en Europa, en donde el cultivo de la remolacha iba estendidndose prodigiosamente: el mayor precio del trabajo originado por Ia escasez de brazos: el grande interns del dinero, nacido de la falta do instituciones de orklito y aun de los mismos privilegios un tiempo concedidos para el fomento de los ingenios: la carencia casi absoluta de caminos interiores y la consiguiente enormidad de los trasportes desde las fAbricas de azdcar A los puertos; estas y algunas otras causas, cuya enumeracion es innecesaria, porque apenas podria recargar la negra perspectiva que A L los hacendados ofrecia la situacion que acabo do indicar, hubieron de persuadirles de que serian inmediatamente vencidos en la lucha, si procurAndose nuevas fuerzas en las economias, y arriesgando sacrificios, no so lanzaban resueltamente on ella. Los grandes auxilios prestados por la ciencia & la industrial, los progresos de la qulmica y la mecAnica habian sido y eran el auxiliar mas fuerte con que contaba el azdcar de remolacha, y sin abrir vlas de comunicacion fciles y econ6micas, seria en vano apelar al fomento de terrenos virgenes para el reemplazo do los ya por largo tiempo esplotados y empobrecidos.
Decidibronse, pues, los hacendados A lamar en su apoyo los adelantamientos de las ciencias, buscando en nuevos procedimientos de fabrication y en nuevos trenes de maquinaria una produccion mayor y de mejor calidad; y poniendo en juego los recursos de la asociacion, apresurAronso A formar compa lias para la construccion de caminos de hierro, ouya estension, cada dia creciente en la vecina Union Americana, les ofrecia motivos bastantes para esperar que en la Isla tuviesen un favorable 6xito, aun aparte de que para no ponerlo en duda. habia ya en el mismo pais




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una demostracion palpable on los resultados que empezaba A dar el ferrocarril de Giiines construido por la Junta de Fomento, A pesar del inmenso costo de esta obra hecha por administracion y con todos los inconvenientes de un ensayo. Y asi es que al estraordinario abatimiento que los precios del azilcar tuvieron por los aios de 1840 y 41, puede decirse que es principalmente debida la revolucion verificada en el 6rden econ6mico de los ingenios, las grandes introducciones do maquinaria hechas desde esa 4poca, la creation de fincas colosales en tierras hasta entonces no roturadas, y por fin la formacion de las empresas de los caminos de hierro que atraviesan ya esas comarcas. El gobierno y la administracion do la Isla favoreoieron indudablemente esa revolucion que di6 A la produccion del azAcar un empuje sorprendente; pero ese favor consisti6 antes bien en la libertad absoluta en que se dej6 al interns individual, aventurando quiz& lamentables consecuencias; consisti6 mas en la libertad de derechos concedida A la introduccion de la maquinaria y de todos los materiales indispensables para la construccion de los ferro-carriles, que en el apoyo directo que el gobierno 6 la administracion hubiese dado & los particulares y empresas.
1tH ahi, pues,, brevemente esplicada la marcha econ6mica de Cuba desde mediados del siglo anterior, y h ahl las verdaderas causas de que procedi6 ast el aumento de su poblacion como el de su agricultura, comercio y rentas; y c6mo se esplica quo la primera hubiese tenido desde 1792 & 1817 tun aumento de 105 por 100: que desde ese fAltimo aio al do 1827 hubiese crecido en un 27 por 100 y que en el postrer censo verificado en 1850 haya aparecido tambien aumentada en un 58 por 100: que la esportacion del azAficar haya crecido desde 1.400,000 arrobas en que la dejamos en 1792 hasta 25.000,000 de arrobas esportadas en 1851: que el movimiento comercial haya subido en idntica proporcion y que las rentas de la Isla, por fin, hayan llegado tambien en este filtimo afio A la considerable suma de 12.643,289 pesos.
CAPITILO II.
LA PROSPERIDAD DE CUBA NO ES DEBIDA A LO QUE SE ENTIENDE POR LEGISLACION DE INDIAS; NO PRUEBA EL BIENESTAR SOCIAL DE LA ISLA, NI LA BONDAD DE SU ADMINISTRACION.
LA resefia econ6mica que precede descubre ya con toda la sencillez.de una simple esposicion de hechos elverdadero origen de la prosperidad material de Cuba, y A ella sola confiaria la destruccion del error pque la atribuye A otras causas, si ese error no se hallase tan generalizado y no sir-




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viese de fundamento A otros, demasiado trascendentales para no procurar que desaparezcan hasta sus filtimos vestigios. Porque cabalmente en la prosperidad material de la Isla se fundan muchos para dar como una verdad inconcusa la necesidad de mantener en ella lo que suponen el antiguo regimen indiano, esto es, el mismo regimen politico, administrative y econ6mico aplicado A la gobernacion de las provincias espafiolas del continente americano: esa misma prosperidad es el argument capital de los que entre nosotros se esfuerzan por restablecer en el gobierno central dela Peninsula hasta las formas de las disposiciones legislativas dictadas por nuestros Monarcas; y esa prosperidad, por filtimo, considerada como una prueba absoluta de bienestar social y de buena administracion, es la razon mAxima que se opone A todo pensamiento de mejora, A toda idea de satisfacer necesidades no atendidas, de destruir errores y abuses envejecidos, de robustcer el poder debilitado por una organizacion viciosa y de prevenir, en fin, los peligros creados por esas y otras causas merced A la inercia A que se abandon el Gobierno de la Metr6poli, deslumbrado por las mismas engahosas apariencias que tan seguro le hacian creer a principios de este siglo el vasto imperio de las Indias Occidentales.
Ora porque Espaha hubiese creido deber ajustar su legislacion econdmica A las exigenoias del pensamiento religioso y politico; ora porque obedciera Alas ideas A la sazon preponderantes en Europa, es lo cierto que el comercio de las provincias de Am6rica fud desde los primeros tiempos objeto del mas esolusivo monopolio aun en la Metr6poli; y no es por lo mismo de admirar que las leyes dictadas para regirlo fueran tambien completamente prohibitivas respecto A los estranjeros. Sobrelo cual es sin duda de notar el estremo A que se Ilevaronlos rigores de la prohibicion, no ya en la legislacion mas antigua, sino aun en la mas moderna, posterior todavia Alas primeras concesiones hechas A Cuba para la admision de buques estranjeros en sus puertos. ((En ningun puerto, ni parte de las Indias Occia dentales, islas y tierra firme de los mares delNorte y Sur, dice una ley (1), ) se admita ningun g6nero de tratos con estranjeros aunque sea por via de nrescate 6 cualquiera otro comercio, pena de la vida y perdimiento de ) todos sus bienes 4 los que contravinieren. Y una Real 6rden de 14 de julio de 1796, esto es, diez y ocho ahos posterior A la primera admision de buques estranjeros en la Habana, dictaba la misma prohibicion, pero reduciendo aquella terrible pena A la de seis afos de presidio.
Pues volvamos ahora la vista A la reseha econ6mica antes hecha. En ella observaremos que mientras bajo el imperio de la legislacion prohibitiva aparecen del todo ineficaces cuantos privilegios y medidas protectoras se dictaron con el fin de promover el desarrollo de la agricultura de Cuba, apenas empezaron A aflojarse las fuertes ligaduras con que el monopolio
(1) Ley 7., titulo 27, libro 9 de la Recopilacion de Indias.




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del comerciolabrumaba, empezaron tambien A sentirse los primeros sintomas de progress, y en proporcion que el comercio iba generalizindose, todas las fuentes de la riqueza pfiblica reoibian notable ysimultineo ensanche. No bien entramos en el presente siglo, nos encontramos ya con que Cuba progresa 6 retrocede inevitablemente segun que sus relaciones comerciales so estienden 6 disminuyen, ora por efecto de las vacilaciones de la legislacion, ora por consecuencia necesaria de las guerras. La declaracion del comercio libre y su no interrumpida prActica, vienen, por filtimo, A demostrarnos en los aios subsecuentes que este fu6 el principal y mas eflcaz agente de la prosperidad de Cuba. Sin que esto deba sorprendernos, porque ese mismo efecto encontraremos donde quiera se presente un pais nuevo dotado de grandes recursos naturales y sobre todo privilegiado para la produccion de cierto namero de articulos: para un pais semejante la libertad del comercio serA siempre el finico estimulo capaz de promover la actividad y el progreso. IQu6 hubiera sido de Cuba limitado el consumo de sus productos agricolas A los mercados de la Peninsula?
VY6se, pues, que no existe relacion alguna entre las verdaderas causas de la prosperidad material de Cuba y el r6jimen comercial de Indias. Pero, como de la reseia econ6mica antes hecha aparece claramente, en la reforma decretada desde 1815 A 1819, no solo se derog6 la antigua legislacion comercial, sino que por la Real cdula de poblacion de 1817, se admiti6 el domicilio de los estranjeros en Cuba, es decir, que so di6 entrada en la poblacion A un elemento hasta entonces rigorosamente esoluido en los principios econ6mico-politicos de la legislacion indiana, pues en esta so cuidaba con el mayor esmero de prevenir hasta la menor comunicacion y cambio de noticias con los estranjers, porque so creia que de ello dependia la dicha y prosperidad de las vastisimas provincias hispanoamericanas. En las nuevas leyes dictadas para Cuba, el augusto Padre de nuestra j6ven Soberana flaba por el contrario la dicha y la prosperidad de la Isla en una Amplia libertad econ6mico-politica; y lo que es mas, fu6 tan radical y tan estensa la mudanza, que los estranjeros vinieron A gozar en Cuba de favores y, privilegios de que en ningun otro pais disfrutaban, y que abrifndose las puertas at establecimiento de consulados, se estendi6 alli cada dia mas y mas la esfera de su accion y de su influencia, aun sin prevenir por medios adecuados las consecuencias politicas que,de conducta tan liberal pudieran seguirse mas tarde 6 mas temprano.
Pero no solo es comun el error do atribuir A la legislacion de Indias la prosperidad material de Cutiba, producida por la generalizacion de su comercio, y por las grandes medidas de quo esta fu6 acompaiada desde 1815 A 1819. Otrohay no menos grave y tamnbien por desgracia de no menos funesta trascendencia por sti influjo en la opinion y en la marcha




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del gobierno. Hase creido que la prosperidad de Cuba era butprueba irrefutable de su social bienestar, y de aqui el que no se pueda oir sin cierto escAndalo, que alli so necesitan reformas y que su administracion estd lejos de corresponder A lo que imperiosamente exijen las necesidades de un gobierno fuerte, bendfico y previsor.
La libertad comercial puede por si sola impulsar el desarrollo de los recursos naturales de un pals y rear en 6l una verdadera prosperidad material: puede mas, puede proporcionarle aquella cultura que nace del roce y constante trato de los pueblos entre si, del influjo que en ese roce tienen las ideas y de la fuerza de atraccion que ejerce una civilizacion mas adelantada. Pero, A pesar de la prosperidad material, esa cultura 6 influjo estraios llegarian hasta acabar con su nacionalidad, si una educacion interior propia, moral, religiosa 6 intelectual, si una legislacion conservadora y como conservadora progresiva, si una administracion protectora no acudiesen A neutralizarlos, robusteciendo el espiritu nacional y satisfaciendo las necesidades que la marcha del tiempo y la misma prosperidad material engendran y desenvuelven. No de otro modo contarA ese pueblo con bienestar social, imposible donde no estan cubiertas las necesidades materiales, pero mas imposible todavia donde so desatiendan las religiosas, politicas, morales 6 intelectuales: porque el bienestar social depende de esa armonia, de ese concierto que estan Ilamados A preparar hAbilmente aquellos A quienes se halle encomendado el elevado encargo de la gestion nacional.
Sin dificultad habra de comprenderse cuanto en todo esto hay de aplicable A aquellos pueblos nuevos, que, formando parte de naciones antiguas, so encuentran separados de ellas por largas distancias, y que no solo carecen para la conservacion de su nacionalidad de la cohesion que une A las demas partes, sino que estAn en condiciones diversas, por la diferencia de su situation geogrAfica, clima, elementos de poblacion, afinidad con otros paises, etc., etc. La mas simple reflexion basta para convencer de que en este caso la libertad comercial puede ilevar consigo los mismos beneficios, pero tambien riesgos aun mayores; tanto mas cuanto los encargados de la gestion social, por su misma distancia se hallan en posicion desventajosa para evitarlos con oportunidad, si ya suficientemente previsores no cuidaron de buscar la compensacion de esa desventaja en una delegacion adecuada.
Ahora bien: despues que la gran reforma comercial vino A dar un notable impulso al desarrollo de los intereses materiales, y A colocar A la Isla en la ancha via de su prosperidad, Iqu6 so hizo en Cuba para atender a las necosidades morales, politicas, religiosas 6 intelectuales que nacian del aumento mismo de la poblacion, de los progresos de la agricultura
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y del com~cio, no menos que del nuevo elemento que en la sociedad se introducia con la admision de los estranjeros?
Olvidando que tambien eran ricos y prosperaban los paises del Continente vecino, que desde 1810 se lanzaron & luchar por su independencia: olvidando que el espiritu revolucionario, que desde luego apareci6 en ellos vigoroso y pujante, aunque mas en unos puntos que en otros, no era una obra improvisada, sino que, mas 6 menos latente, preexistia y era fruto de un trabajo lento en que habian entrado A la parte las ideas filos6ficas del siglo anterior, las intrigas de los estranjeros y la poca prevision, errores y faltas del Gobierno y de sus delegados: olvidando que en Cuba ni aun existia la centralizacion de mandos y la unidad administrativa, base de la constitution del gobierno de las Indias, y que como condicion indispensable requiere la organization de un gobierno fuertemente constituido y que aspire a hacer el bien; pues sin la unidad en la administracion, no puede ser su accion tan uniforme y eficaz cual conviene, ast para protejer, como para reprimir, doblemente cuando se trata de una provinciatan distante de la Metr6poli: olvidando las lecciones de la esperiencia, que las mismas provincias del Continente le ofrecian en la p6rdida del prestigio sufrida por el Gobierno en proporcion que se disminula y rebajaba la autoridad depositada en el representante del Monarca: olvidando que la misma libertad comercial, y casi todas las medidas que mas influjo tuvieron en la prosperidad de Cuba, fueron verdaderas concesiones arrancadas en una larga y recia lucha entre el Ayuntamiento y Consulado de la Habana, apoyados por las primeras autoridades de la provincia, de una parte, y el Gobierno metropolitano, de la otra; lucha cuyos efectos perniciosos pudieron apenas atenuar los beneficios que dichas medidas envolvian: olvidando todo esto, y desconociendo que, en mayor 6 menor grado, tambien la Isla de Cuba venia participando de esa revolucion moral, A que el triunfo de los independientes habia de dar nueva fuerza; el Gobierno metropolitano crey6 haber hecho lo suficiente para conservar & Cuba y darle bienestar social con mantener la legislacion comercial sancionada en 1818, con aumentar las fuerzas del ej6rcito y del apostadero, y con conceder, por fin, al Capitan general, para casos estraordinarios, todas las facultades de que las Ordenanzas revisten & los gobernadores de plazas sitiadas.
Verdad es, que A pesar de las circunstancias antes enumeradas, A pesar de la honda huella que en el pais debieron dejar los tres ahos de r6gimen constitucional do 1820 & 1825, que fueron tres aios de agitacion y graves conflictos, y Apesar de las maquinaciones de los mas fogosos insurgentes de Costa-firme y M6jico, Cuba continue tranquila, sin que hasta 1856 viniese a interrumpir su paz profunda, ni a detener el rapido curso de su prosperidad ningun movimiento insurreccional 6 grano suceso




politico, si no queremos dar este nombre & algun otro levantamiento do negros y A alguna otra conspiracion de diverso g6nero, fAcilmente reprimidos. Todo esto es verdad, y 6slo tambien, que durante los sucesos A que en ese ftiltimo afio di lugar el mal aconsejado Gobernador de Santiago de Cuba, encontr6 en el pais el dignisimo General Tacon todo el apoyo que pudiera apetecer para que el 6rden se conservase inalterable y tuviesen cumplido 6xito sus acertadas y en6rgicas medidas. Pero ginfibrese de aqul que la Isla gozase de verdadero bienestar social, y sobre todo, que esa tranquilidad y esa aparente fuerza y prestigio del Gobierno descansasen en bases tan seguras como debiera apetecor quien aspirase A conservar la integridad de la Monarqula por otros medics que los de la fuerza material, y con otros lazos que los de la resignacion impuesta por una necesidad imperiosa?
No seconcibe bienestar en una sociedad en que la seguridad de las personas y la de la propiedad no se hallen garantizadas, no sean una verdad prActica: no se concibe estabilidad en un poder que lleva su inercia hasta descuidar esos primordiales elementos del 6rden y que, aun fiando su existencia en la fuerza, Ilega A olvidar que para esta es el 6rden la primera condicion de su eficacia. jConcebirdse prestigio en quien ni aun el (filtimo elemento de estabilidad puede contar en su apoyo? Pues bien: al dejar el mando do la Isla de Cuba el ilustre general Tacon en 1858, decia hablando del stado en que encontr6 el pais en 1854:
(Mucho se habl6 on los papeles nacionales y estranjeros del estado de desmoral~acion en que se hallaba la Isla antes de 1o de junio de 1854, y no era A la verdad exajerado el cuadro que ofrecian los papeles. Un nilmero crecido do asesinos, ladrones y rateros, circulaba por las calles de la capital, matando, hiriendo y robando, no solo durante la noche, sino en medio del dia y on las calls mas centrales y frecuentadas. (VWase en el nfimero . una disposicion de mi antecesor, que puede servir de triste comprobante de lo que aqui sucedia). Parecia que tanto nfimero de criminales, partian de un centro comun 6 de alguna asociacion ramificada y temible, que se habia propuesto sobreponerse A las leyes, atacar impunemente al ciudadano pacifico y destruir todos los vinculos sociales. Tal era el terror que habia escitado la cohorte de foragidos, que los dependientes de las casas de comercio no podian salir A hacer cobros, sin ir escoltados por gento armada.
,Existian igualmente compatifas de malvados, habidos y reputados por tales, que se hallaban dispuestos A quitar la vida bajo precios convencionales, A cualquier persona que se les designase. Muchas veces desde la cArcel misma sofialaba el criminal la victima....
) No bajaban quizas de 12,000 las personas que, sin bienes ni ocupacion honesta, se mantenian en la capital en las casas publicas de juego,




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asi de blancos como de individuos de color, libres y esolavos. Los vagos eran innumerables....
n Todos estos elementos tenian entre si una necesaria conexion, porque el juego y la vagancia formaban los criminales de mayor categoria, y todos estaban conjurados contra el 6rden pfiblico. a
Hablando luego de las medidas que su ilustracion y ardiente celo le sugirieron para cortar esos males, afiade el mismo General:
((Estas disposiciones, que se hicieron estensivas al resto dela Isla en la parte en quele eran aplicables, produjeron una mudanza tan rApida que tuvo mucho de sorprendente.
) De diferentes especies y emanados de diverse origen, eran los abusos que encontr6 en esta clase importantlsima (el ej6rcito), A mi ingreso al mando, y ellos fueron objeto de mi preferente atencion.
))El servicio no so hacia con la exactitud que previene la Ordenanza. Los continelas eran despreciados pfiblica y escandalosamente....
)) Habia un nfimero considerable de tropa destinada para las partidas liamadas de policla que al mando de oficiales estrafios so empleaban notoriamento on proteger aquello mismo que estaban mas obligados & impedir.
) Era ya un objeto de lujo tener en las casas particulares soldados en calidad de porteros, y aun en las haciendas de campo los habia dedicados A su custodia y A diferentes servicios particulares.
) Los escasos reemplazos que se recibian de la Peninsula no permitian espedir las licencias A los que Ilevaban tres y cuatros ahos de cumplidos. So les privaba de esta manera de obtenerla, 6 se les diferia indeterminadamente. Muchos, en tal estado de cosas, cometian un crimen, tomaban iglesia, y en sus declaraciones solian manifestar que su finico estimulo habia consistido en el deseo de que se les condenara A presidio, en cuyo caso se los nombraba de capataces, andaban libremente por la poblacion, se les dispensaban rebajas, y eran licenciados con mas facilidad que en las filas.
n Nada estrafio es que esto sucediera, cuando habia en los cuerpos elementos poco favorables A la disciplina. A solo el regimiento de la Habana habian sido remitidos de la Bandera de Cadiz, en menos de tres afos 757 sentenciados....
)) El arreglo del ejdrcito formado en 1828 no so comunic6 A esta Isla hasta el aflo de 1855, y en este intermedio de siete ahos no se concedi6 aqut un ascenso. )
Hasta aquf el General Tacon cuya respetable palabra nadie osarA ponor en duda. Los graves males que denuncia no eran ciertamente transitorios, tenian hondas raices; y sin embargo el pais prosperaba aun en medio de esa falta de seguridad personal, aun en medio de esa desmorali-




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zacion comun. Desde 1815 hasta 1854 se duplic6 el nfimero de habitantes de la Isla, aumentAndose el de las ciudades y pueblos principales y formAndose otros pueblos nuevos: adquiri6 gran desarrollo la agricultura hasta haber subido en 19 ados la esportacion de azticar desde 5.580,504 arrobas hasta 8.408,251, lo cual da un aumento de 155 por 100: el movimiento comercial esterior creoid desde 15.552,262 pesos hasta 55.051,255, es decir en un 115 por 100; y por fin los ingresos ordinarios de las Cajas Reales aumentaron desde 3.420,127 pesos hasta 8.945,734, esto es, en un 162 por 100. PodrA presentarse fAcilmente contraste mas sefalado que el que existe entre esa demostracion palpable de la prosperidad de la Isla y la tristisima pintura que la precede? SY c6mo esplicar la coexistencia de ambos hechos? Nada mas sencillo.
Si como hemos visto la libertad comercial basta por si sola para impulsar el desarrollo de los recursos naturales, la reforma hecha en este sentido en 1818 debi6 producir ese efecto en un pais de admirable fertilidad, en tanto mayor grado, cuanto sus productos privilegiados gozaban de escelente demanda y proporcionaban al productor grandes beneficios. AdemAs, el libre trAfico interior, la concesion de la propiedad territorial, la admision y domicilio de los estranjeros, la inmigracion de capitales que alli se refugiaron para evitar los peligros que les amenazaban en el continente hispano-americano, y por fitimo la suavidad y buena direction de la administracion fiscal, debieron contribuir y contribuyeron sin duda eficazmente A que la prosperidad material se desarrollase y creciese hasta el punto que antes queda comprobado. Porque, fuerza es decir que si el estado moral y religioso y el de los intereses materiales se nos presentan en sorprendente contraste, no es menor el que nos ofrece la bien entendida y regularizada administracion de la Real Hacienda, comparada con los demAs ramos de la administracion civil, cuya accion era completamente inefleaz en cuanto no contribuia A agravar los males que A la sociedad aquejaban, y de la cual no hubiera debido por consiguiente esperarse la salvacion de la Isla en caso de una revolucion, si circunstancias inherentes A la misma constitucion social, si los elementos de la poblacion misma no hubiesen establecido de antemano un contrapeso A la fuerza que en el pais pudieran ejercer la influencia estranjera y la propaganda revolucionaria. IC6mo si no A favor del desgobierno que con tan vivos colores nos pinta el respetable General Tacon, no hubiera intentado Cuba seguir el ejemplo de Costa-firme, Buenos-Aires, Chile, el Peri, M6jico y Centro-Ambrica?
lMas, preguntarAseme tal vez, si no es acaso cierto que bajo la administracion vigorosa del General Tacon desaparecieron ya para no volver los grandes males que lamenta en su Memoria: si no reaparecieron la seguridad personal y la de la propiedad y con ellas la conflanza phblica: si




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no se estirparon los juegos prohibidos, las estafas, los vagos y picapleitos, si no se reorganize el ej6rcito y si en fin no recibi6 el pais una verdadera regeneracion. Nadie mas que yo pudiera complacerse en dar A tal observacion una cumplida respuesta.
El digno General Tacon hizo en Cuba cuanto, en las circunstancias dadas, pudiera humanamente esperarse de las cualidades personales del Ilamado primer gefe de la Isla; y adonde quiera que estendi6 su autoridad, alll dej6 impreso el sello de su voluntad firme para hacer el bien del pais y consolidar el poder de la Metr6poli; pero el General Tacon no podia destruir el mal de raiz, cuando este se encontraba fuera del alcance de sus limitadas atribuciones, cuando el mal se originaba de los vicios de la constitucion administrativa y del abandono en que de largos alos se venian dejando las necesidades politicas, morales y religiosas.
El digno General Tacon restableci6 el 6rden pfiblico y con 61 el respeto A la autoridad, que segun hemos visto se hallaba en gran manera debilitado. (Cambi6, dice el senior Vazquez Queipo (Inf. Fiscal p. 77.) repentinamente en 1854, el estado de la Isla con la organization de una especie de policia, ayudada de la infatigable actividad y energia de carActer del ilustre General que la mandaba. Para ello no tuvo necesidad de recurrir & otros medios que al sencillo principio recomendado por todos los publicistas, de la eficacia de las pens. Sin derramar sangre, pero cuidando mucho de la pronta espedicion de las causas criminales, consigui6 contener A los malhechores, castigando & los culpables en breves dias, tal vez en el mismo en que habian delinquido. Algunos ejemplares de esta olase bastaron para restituir A la Isla la tranquilidad de que aun goza, gracias A la loable constancia con que han seguido igual marcha sus dignos sucesores. )) Ni otros fueron los medios que el General Tacon puso en juego para contener la pfiblica desmoralizacion: ((la reforma de las costumbres, dice el mismo General en su Memoria, no procedi6 de la frecuencia y multiplicidad de los castigos, sino de otras muchas causas que evitaban los delitos, entre las cuales figura el intimo convencimiento de que no era posible eludir la aplicacion de las leyes. El criminal perdia la esperanza de sustraerse A la accion de la autoridad y es initil recomendar la importaneia de un temor tan saludable. Asi did el General Tacon conflanza A las personas, A la propiedad y al trabajo, asi desterr6 de los tribunales de justicia gravisimos abusos.
El digno General Tacon discplin6 y mejor6 el ej6rcito bajo todos sus aspectos: para ello di6 nuevo vigor A la Ordenanza, espurg6 los regimientos, estableci6 un presidio militar, reemplaz6 muchas bajas con prisioneros del ej6rcito carlista; propuso y obtuvo, no sin resistencia por parte del Gobierno, un nuevo 6rden de ascensos desconocidos por muchos aios para aquellos cuerpos: resisti6 on fin algunas reformas que en ma-




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teria de sueldos y prest del soldado pretendia aplicar alli el Gobierno; y haciendo eficaces el castigo y el premnio, procurando fuesen cumplidamento atendidas las necesidades del oficial y del soldado, y aprovecliando, por filtimo, los elementos que las circunstancias de la Peninsula le proporcionaban, dej6 ((el ej6rcito de la Isla, segun sus mismas palabras, en el mejor estado de disciplina, subordinacion, armamento y equipo. )
Cort6 y reprimi6 oportunamente una sublevacion que hubiera podido tener lastimosas consecuencias; pues, si es verdad que la sublevacion de Cuba en 1856 fu un suceso que sorprendi6 al pals, para el cual no habia existido conspiracion prt6via, ni plan, ni concierto; si era en realidad un suceso circunscrito A la parte menos poblada de la Isla, es tambien evidente que hubiera podido tener consecuencias mas lamentables A poco que faltAran la actividad, energia, 6 inteligencia con que el General Tacon acudi6 A cortarlo y reprimirlo. Un acontecimiento semeoante, que no contaba con apoyo alguno organizado en el interior, ni en el esterior y que solo ofrecia ante el pals el negro aspecto de una guerra civil, infitil para sus promovedores, pero que, si se estendiese, podria atraer sobre la Isla grandes desastres, no estaba sin duda llamado A una larga duracion por los elementos mismos de que la poblacion de Cuba se compone; mas no por eso dejaba de ser importante el procurar su pronto t6rmino con la misma diligencia y esmero que tanto recomiendan la conducta del ilustre General.
Reform y mejor6 los establecimientos carcelarios y presidiales de la Habana y trasform6 completamente esta capital de la Isla en todo lo que pertenecia A los servicios municipales, A la salubridad, policia y ornato, dotAndola de muchos 6 importantes edificios pfiblicos; aprovechando al efecto recursos hasta entonces malgastados 6 perdidos y utilizando los nuevos que como en materia de brazos le facility la reunion del gran nflmero de prisioneros del ejl6rcito carlista que, segun dejo indicado, fueron alli destinados por el Gobierno.
Pero, si todo eso es cierto, y si llevado A cabo en menos de cuatro aros justifica A no dudarlo el merecido renombre de que el General Tacon goza entre nacionales y estranjeros, las distinciones que debi6 al Gobierno de S. M. y el iespeto y aprecio singulares que le profesan cuantos abrigan sentimientos espaioles, no por eso deja de ser igualmente exacto que mientras por una parte las circunstancias en que recibi6 el mando de la Isla se prestaban maravillosamente al empleo de sus relevantes dotes, por otra las necesidades que estaba llamado A satisfacer y satisfizo, 6 entraban de leno en el circulo de las primeras atribuciones y deberes de su autoridad, 6 aun no estAndolo por la legislacion vigente, eran do tal carActer y urgencia que al acometer la empresa de lienarlas, habia de traer en su apoyo no solo la opinion mas decidida del pais, sino tam-




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bien la aprobacion del Gobierno, que el General Tacon obtuvo constantemente en los primeros aios de su administracion, aun predominando en la Peninsula los hombres do ideas politicas menos conformes con las suyas. AdemAs de que gravemente preocupadoel Gobierno con las atenciones perentorias de la guerra civil; siendo escasas y tardias las comunicaciones oficiales entre la Peninsula y la Grande Antilla, y hallindose esta en la situacion en que el General Tacon la recibi6, ni el Gobernador y Capitan general podia dejar de creerse autorizado para salvar, en cuanto preciso lo hicieran las necesidades mas urgentes, las barreras que pudiera encontrar en la limitacion de las atribuciones ordinarias de su autoridad; ni el Gobierno podia tampoco dejar de tomar en cuenta las dificultades de la posicion de un gefe A quien tal vez no era dado prescindir en algunos casos de ciertas estralimitaciones. I Concibese por ventura que un pals, en que la seguridad personal y la de la propiedad faltaban, dejase de bendecir como & su bienhechor A quienfi con decision y energia se dedicaba A procurarlas? IConclbese que el Gobierno negase su aprobacion A cuanto para conseguirlo fuese indispensable hacer? Concibese que no obtuviese igual benepldoito y asentimiento cuanto fuese rectamente dirigido A contener la pfblica desmoralizacion?
Y asi es que aunque limitado el Gobernador y Capitan general de la Isla por la organizacion de los Ayuntamientos A ser un mero presidente de estos sin intervencion en su administracion econ6mica, dependiente de la Junta de Propios y Arbitrios y hasta 1856 de la Audiencia de PuertoPrincipe A cuyo lado existia aquella, las necesidades de la Habana en todos los servicios municipales eran tan estraordinarias, que el digno general Tacon no vacil6 en prescindir hasta cierto punto de aquella organizacion viciosa para crear un cuerpo do serenos, dar nueva forma A las contratas de aseo y limpieza, rescindir la del alumbrado y crear una administracion nueva para este servicio; arreglar la policia de los mataderos y rastros, organizar un cuerpo de bomberos y dar en fin una nueva y mejor direccion al empleo de los fondos municipales consagrados al empedrado de la ciudad. Ni de otro modo que aplicando la eficacia de su actividad incansable A la construccion de plazas de mercados y pescaderias hubiera podido obtener la Habana on tan breve tiempo los edificios que se construyeron en la 6poca de que me ocupo por medio de contratas y privilegios, que vinieron A resultar demasiado onerosas, pero que A la sazon debieron ser indispensables. Y para todas esas obras, como para las mas importantes de una nueva cAxrcel, cuarteles para presidio, campo militar, paseos, etc. etc.: ( Consegui, dice el mismo General, crear numerosas brigadas de albafiles, canteros, carpinteros, herreros y rozadores de piedra, de los confinados y prisioneros de la faccion de la Peninsula remitidos A esta Isla. Estos sacaron lo necesario de la intermi-




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nable cantera que estA pr6xima al castillo de la Panta. La piedra y los materiales nada costaban: la mano de obra, costosisima en este pais, no causaba erogaciones y estas quedaban reducidas A pequefias gratificaciones A los operarios, compra de maderas, hierro, acero, ladrillos y algunos otros efectos. )) De cuya manera y contando ademAs con los donativos voluntarios por consignaoion de negros emancipados, con algunas suscriciones y con ciertas obvenciones de la Capitanla general que generosamente cedi6 en beneficio pfiblico, pudo finicamente el General Tacon dejar en su gobierno A la Habana tantas y tan grandes pruebas de sus. fervientes deseos de colocar la capital de la Isla A la altura que ya reclamaba su civilizacion, si por otro lado no lo exigiesen la salubridad y la comodidad de sus habitantes.
Larga es sin duda la digresion A que me ha traido el exAmen aunque rApido de la administracion del digno General Tacon; pero forzoso era entrar en ella para determinar el verdadero influjo de esa administracion, porque soliendo presentarse come modolo, cual debiera sin duda serlo en mucha parte, dadas las mismas circunstancias, era indispensable fijar la atencion sobre estas, A no dejar en pi6 laposibilidad de que se formase un juicio desfavorable de los gefes que sucedieron en el mando, los cuales legando en una situacion completamente diversa, estaban lamados A encerrarse en el estrecho circulo A que la organizacion administrativa limitaba sus atribuciones. Consideracion que merece atenderse tanto mas, cuanto ya en los filtimos tiempos del gobierno del General Tacon so ven minorar sensiblemente el vigor y la preponderancia que el poder militar y civil obtuvieron en un principio, merced al campo vasto que A sn endrgica accion ofrecia el estado del pais. Restablecido el 6rden, contenida la pfiblica desmoralizacion y criminalidad, mejorada la fuerza pfiblica y desterrados del foro algunos de sus mas graves abusos, hechas, en fin, grandes mejoras que la policla local de la Habana reclamaba con la mayor urgencia, no bien el General Tacon, obligado seguramente por graves consideraciones, hubo de intentar algun paso en un terreno espuesto a un conflicto de autoridad, so le vi6 sucumbir inmediatamente, sin embargo de que se trataba de un asunto de pura administracion militar, en la cual el buen sentido debe creer imposible un suceso semejante, dado que no se concibe c6mo el Gobernador y Capitan general de una provincia, situada A tan larga distancia del Gobierno central, y de cuya tranquilidad y conservacion es responsable, pueda compartir con otto la autoridad superior de un ramo que tan de cerca interesa al bienestar y buen servicio de la fuerza con que debe contar para llenar~ cumplidamente los mas graves 6 importantes deberes de su responsabilidad. ZY no serA de recordar aqul, que A pesar del estado en que encontr6 la Isla y de los resultados tan importantes como bendficos que para toda ella, aunmque mas especialmento
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para la Habana, produjo el mando del digno General, so vi6 este sometido a una de las residencias mas laboriosas que han sufrido los gobernadores de Cuba, en la cual no cupo ciertamente la mejor suerte A su primer asesor de gobierno, respdnsable de los actos ejecutados con su dictAmen?
El 6rden, pues, se restableoid y continu6 luego con la ((especie de policia) creada en la Habana por el General Tacon; pero ni el General Tacon, ni nadie, podia tener un derecho A esperar, que una institution indotada y destinada A un servicio tan asiduo como penoso dejase de viciarse A muy poco tiempo: ni el General Tacon ni nadie podia creer que esa misma institucion, segun so hallaba organizada en el resto de la Isla, dejase de tener que buscar en el abuso lo que los derechos lejitimos le negaban: ni el General Tacon ni nadie debia esperar que una administracion civil y unos tribunales, organizados en forma que pudiera hacer posible la renovacion de un estado de cosas semejante alen que se hallaba la Isla en 1834, no exigiesen grandes y prontas modificaciones: ni el General Tacon ni nadie, en fin, podia imaginarse que aunque la eficacia de laspenas y la ostentacion de fuerza material fuesen suficientes A contener la piblica desmoralizacion y criminalidad, pudiesen mejorar la moral pfiblica y el espiritu religioso y politico, continuando en el abandono en que se hallaban la instruccion pfiblica y sobre todo la primaria y secundaria; el culto de que carecia unabuena parte de la poblacion; el clero cada dia mas disminuido A pesar del aumento de habitantes: creciendo estas necesidades en proporcion de la prosperidad misma de la Isla: siendo cada dia mayor el nnimero de estranjeros establecidos en ella y grande el progreso de sus relaciones comerciales; y cuando, por tiltimo, lejos de disminuir, crecian sucesivamente los elementos que debian contribuir A dar impulso A la revolucion moral, de que, como dije ya en otro lugar, habia participado Cuba con las provincias del vecino continente.
Verdad es, empero, que la prosperidad material de la Isla, que el grande empuje que su poblacion, agricultura y comercio recibieron en los filtimos veinticinco ahos, ofrecian un cuadro deslumbrador y capaz do engafhar A quien para juzgar del estado de un pais atienda solo al aspecto fisico, y A causas fisicas fle fmicamente el bienestar social y la general tranquilidad; mas de que esto haya podido suceder, y sucoda todavia respecto de los que creeoon 6 afectan creer que Cuba ha prosperado por la legislacion, bajo cuyo absoluto imperio perdi6 Espatia el continente americano, y que pues esa prosperidad existe, se correrian graves riesgos en acometer la menor reforma y en aspirar k las posibles mejoras, no hemos de inferir que el Gobierno deba abandonar el estudio de la situacion moral y de las necesidades de este carActer que mas decisivo influjo ejercen en el porvenir de los pueblos. Si la ciencia del gobierno, si la propia conveniencia, silos sucesos mismos que de algunos ahos A esta parte han fljado en Cuba




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la atencion de la Europa, no fuesen suilcientes A impelerle A ello, bastariale en mi entender la demostracion que creo dejar hecha, de que
ni la prosperidad de Cuba es debida al regimen indiano, tan preconizado por los defensores del statu quo:
ni esa prosperidad prueba el bienestar social de la Isla;
ni, por filtimo, de esa prosperidad so inflere que aquel pais se encuentre administrado del modo que corresponde A la ilustracion del Gobierno, y que se hallen atendidas sus necesidades en la forma que mas importa A los reciprocos intereses de la provincia y su Metr6poli.
CAPITULO III.
LA CONSERVATION DE CUBA NO HA DEPENDIDO DE SU PROSPERIDAD, RI DE SU BUEN GOBIERNO.
PoR triste que el decirlo sea, es una verdad patente que apenas entre nosotros se conocen las causas verdaderas de la temprana separacion del imperio que Espahia posela en el continente americano; de donde principalmente nace el que la conservacion de Cuba, en medio del desquiciamiento universal, no so haya esplicado de otro modo que.por el bienestar social atribuido A su prosperidad y progresos materiales. Siempre el tamalo de la p6rdida contribuy6 A aumentar la importancia de 1o conservado, y aunque esa prosperidad y esos progresos fueran ya en efecto grandes al t6rmino de aquel doloroso acontecimiento, es tambien indisputable que contribuyeron A exagerarlos, por una parte el estado de angustia en que quedaban los Animos, y por 'otra el atraso y abatimiento en que la misma Peninsula A la sazon seaencontraba. De ahi ,~, pues, la alucinacion A que el oreciente desarrollo de la prosperidad y progresos de Cuba vino A dar nueva fuerza, y de ahi el que aun hoy, despues de lo que hace cuatro afios estA ocurriendo, ejerza esa alucinacion un influjo tan grande comp tunesto.
SNo cabe duda de que en la Isla de Cuba se reunieron casi todas las causas que produjeron la revolucion del continent hispano-americano; pero es tambien no menos cierto que, como antes he indicado, Cuba tieneen su misma poblacion un gran elemento conservador de que aquellas provincias carecian.
((La conquista, dice el historiador mejicano Alaman, introdujo en la poblacion de la Nueva-Espafia y epn general de todo el continente de Am6rica, otros elementos que es indispensable conocer, tanto en su nilmero como en su importancia y distribution sobre la superficie del pais, pues todas estas circunstancias, y aun todavia mas, la distincion que l as




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leyes hicieron entre las diversas clases de habitantes, fueron de grande influjo en la revolucion y en todos los acontecimientos sucesivos. Estos nuevos elementos fueron los espaholes y los negros que ellos trajeron de Africa. Distinguibronse poco tiempo despues los espaioles, en nacidos en Europa y en naturales de Amrica, quienes por esta razon se di el nombre do criollos, el que con el trasourso del tiempo vino & considerarse como una voz insultante, pero que en su origen no significaba masque nacido y criado en la tierra. De la mezela do los espaioles con la clase india procedieron los mestizos, asi como dela do todos con los negros, los mulatos, zambos, pardos y toda la variada nomenclatura que so comprendia con el nombre gbnerico de castas....
n Regulabanse en 70,000 el ndmero de los espaholes nacidos en Europa que residian en la Nueva-Espaha en 1808....
)) Aunque las leyes no establecian diferencia alguna entre las dos clases de espaioles, ni tampoco respecto A los mestizos nacidos de unos y otros de madres indias, vino A haberla de hecho, y con ella se fu creando una rivalidad declarada entre ellas, que aunque por largo tiempo solapada, era de temer rompiese do una manera funesta cuando so presentase la ocasion....
))En cuanto A su nfimero y proporcion en la totalidad do la poblacion de la Nuova-Espafia, no es posible determinarlo. Creo que la poblacion blanca ni era, ni es en la actualidad mas do la quinta parte de la total del pais. Los otros cuatro quintos pueden considerarse distribuidos por mitad entre los indios y las castas, y en esta razon, de los seis millones A que podia ascender la poblacion total de la Nueva-Espafia en 1808, ua millon y doscientos mil eran de la raza espaiiola, inclusos setenta mil espafioles europeos; dos millones y cuatrocientos mil indios, y otros tantos de castas.
)) La clase espafiola era la predominant, y esto no por su nfimunero, sino por su influjo y poder. Ella posela casi toda la riqueza del pais: en ella se hallaba la ilustracion que se conocia: ella sola obtenia todos los empleos y podia tener armas, y ella sola disfrutaba de los derechos politicos y civiles. Su division fu6 la causa de la revolucion de que voy & ocuparme....
a Las leyes habian hecho de los indios una clase muy privilegiada y separada absolutamente de las demas de la poblacion: y como no obstanto sus privilegios eran vejados por todas las demas clases, A todas las miraban con igual 6dio y desconfianza.
)Los mestizos como descendientes de espafioles debian tener los mismos derechos que ellos, pero so confundian en la clase general de castas. De estas, las derivadad de sangre africana eran reputadas infames de deteIh%. .y todavia mas per la preocupacion general que cAtra ellas




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prevalecia. Estas castas infamadas por las leyes, condenadas por las proocupaciones, eran, sin embargo, la parte mas fitil de la poblacion. Los hombres que A ellas pertenecian, endurecidos por el trabajo de las minas, ejercitados en el manejo del caballo, eran los que provelan de soldados al ej6rcito, no solo en los cuerpos que se componian esolusivamente de ellos, como los de pardos y morenos de las costas, sino tambien en los de linea y milicias disciplinadas del interior, aunque estos segun las leyes debieran componerse de la raza esparola: de ellos tambien salian los criados de conilanza en el campo y on las cindades.
)Esta diversidad deiabitantes, su nfunero relativo y su distribution, han tenido el mayor influjo en los acontecimientos politicos del pais; y el no haber parado suficientemente la atencion en estos puntos, ha sido ocasion de graves errores en los escritores que han tratadoestas materias, sobre todo en Europa, etc. )
Ahora bien: sin perder de vista ese claro analisis que el sehor Alaman hace de la poblacion de M6jico y que es aplicable a casi la de todas las provincias antiguas espaiholas del Continente, entremos en el de la poblacion de Cuba.
Entre los habitantes de esta Isla no se conocen masque dos razas, la europea y la africana. La introduccion de unos pocos indios de Yucatan en 1848, ni la anterior de cierto nfimunero de chinos, no me parece puedan merecr aqul consideracion alguna. Aquellas dos razas vienen desde el primer censo de la Isla que conocemos en las siguientes proporciones.

Es decir, que prescindiendo de la mayor 6 menor exactitud de los censos, y considerando que en los totales de estos no so comprende el ejdrcito y la poblacion flotante, pueden darse como equilibradas ambas razas en el nnero, que no en la fuerza, porque ademAs de hallarse de parte de la europea casi toda la propiedad, los capitales, industrias, empleos, ilustracion y cuanto puede contribuir & dar en una sociedad asi

CENSOS. ANOS. RAZA RAZA EUROPEA. AFRICANA.
Censo de.. 1774 96,440 75,180
Sn 1792 13355,559 158,742
) 1817 259,850 313,205 S, 1827 311,051 595,456
n n 1841 418,291 589,555
) 1846 425,767 472,985
S)) 1849 457,1335 488,507




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dividida la mayor fuerza moral y aun la material, milita todavia en contra de la raza africana la esclavitud de su inmensa mayoria, condition que disminuye aun mas estas mismas fuerzas moral y material, pues que aun dada la capacidad de organizacion, habrian de faltarle siempre los medios y recursos para realizarla. Sin embargo, esta circunstancia tiene tambien por otro lado alguna compesacion.
En la Isla de Cuba, por lo menosen la mayor parte de los esclavos dedicados al servicio dom6stico y I oficios y trahajos diversos de las poblaciones, no existen aquella disciplina y hAbitos de ciega obediencia que la eselavitud supone y que nacen de la eduoaciAmoral y religiosa del esclavo y do una respetuosa circunspeccion en los duefios. La falta de esa educacion, la dulzura de carActer y el trato demasiado franco de los amos, han originado sin duda esa relajacion A que tal vez ha contribuido algun tanto el abuso de la intervencion protectora que por nuestras leyes se concede A los procuradores sindicos de los Ayuntamientos.
Esa consideracion, que bajo cierto aspecto disminuye la fuerza moral de la raza europea, adquiere aun mayor importancia aplicada A la gente de color libre, con la cual estA aquella clase en razon de 2, 78 A 1, y la esolava de 2, 97 a 1. Dedicanse los libres en general A oficios mecAnicos en las poblaciones y & la labranza en los campos:'gozando de casi los mismos derechos que la clase blanca, alternan con esta en la iglesia, en los paseos, visten el mismo trage, disfrutan de las mismas comodidades desde el momento en que la herencia, la industria 6 la fortuna les favorece; y son, en fin, tratados con las mismas consideraciones que los blancos so tienen, segun que en su trabajo 6 posicion independiente, no se hacen desmerecedores de ellas por sus costumbres 6 conducta. Y asi es, que el hombre de color libre en Cuba, si no so confunde enteramente conlaclase blanca, estA mas cerca de ella, se la aproxima masque en otro cualquier pais do esolavitud, en los Estados-Unidos, por ejemplo, on donde igualado en derechos civiles y politicos con los ciudadanos de la raza predominante, es, sin embargo, mirado por esta con tal desden, con tal antipatia, que ni aun en el templo es admitido A tributar con sus convecinos el culto A la religion. De donde nace que en Cuba no tenga la raza europea, sobre los hombres de color libres, todo aquel ascendiente que da una superioridad bien determinada, que tampoco ha podido conquistar en cambio por esa misma suavidad en eltrato, merced A las maquinaciones del abolicionismo, el cual no sin fruto trabaj6 para esparcir, en esa clase y aun entre los esolavos de las poblaciones, la semilla de la subversion y de las aspiraciones al mando y al gobierno de la raza por st misma.
Pero, masque las precedentes circunstanoias, contribuye A minorar la natural superioridad de la raza europea sobre la africana la fatal rivalidad entre los espaioles europeos y americanos, rivalidad por desgracia




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no menos declarada y patented en Cuba que lo era eon M6jico y otras provincias del Continente. Mas 6 menos viva y sobrescitada, segun que prevaleco 6 no' una politica conciliadora y los consejos de la prudencia, lo ha side sin embargo lo bastante en algunas 6pocas para que de ella pudieran apercibirse los hombres de color, y claro es, que habiendo de suponerse A estos con sentimientos y aspiraciones contrarias A los blancos, es l6gico deducir que en un caso dado fuera facil no se les ocultasen las ventajas de apoyar cualquier proyecto dirigido A provocar unrompimiento contra los que conceptuan sus opresores, y & tomar en 61 la parte que pudiera conducirles A id icos resultados que los que por casi iguales medios obtuvo la misma raza en la vecina Isla, cuyo imperio negro debe servirles do incentivo, como es natural haya servido 6 los blancos de vivo ejemplo para guardarse de acometer empresas en que por final resultado no podia ofrec6rseles otra perspectiva que la de su completa destruccion.
Es por tanto cierto, que si A pesar del bienestar material en las provincias espafiolas del Continente, una vez dada la revolucion moral, so aprovech6 el primer momento favorable para la insurrection, en lanzarse A ella no se jugaba la existencia de la clase revolucionaria. Aunque menos numerosa que en Cuba la raza blanca, con relacion A las demas, pues que formaba solo ufa quinta parte de la poblacion total, en los indies y en las castas, sobre todo, debia contar con auxiliares poderosos. Los indis se hallaban protegidos por la legislacion mas humanitaria de que pueden presentar ejemplo los pueblos conquistadores, pero no siempre en la prActica tenian cabal aplicacion los ben6ficos deseos do nuestros Monarcas; y ya por esta razon, ya porque mal puede apreciarse el bien que no se conoce y que ellos no conocian, puesto que su educacion so haliba estremadamente descuidada; era porque come raza esceptuada habia de ser fAcil alucinarlos con lisonjeras promesas, y ora porque del clero parroquial, que tanto pudiera influir para contenerlos, nacian las escitaciones mas fervorosas, era 16gico y los hechos no lo han desmentido, que en mayor 6 menor funmero y mas 6 menos A la larga, los indies so inclinasen al lade de la revolucion, hAcia el cual ilamaban de un mode mas determinado todavia Alas castas sus especiales condiciones. De suerte que en Mdjico todo debia sonreir A los que A la revolucion so lanzaban para sustraerse del gobierno espahol y constituir un gobierno propio. Tenian, es verdad, que luchar, primero con su propia debilidad, hija de la falta de organizacion que no se improvisa, debilidad que de suyo aumentaba la fuerza y recursos del Gobierno; tonian que luchar contra los instintos conservadores de aquella parte de su misma clase no contagiada per las ideas revolucionarias, y contaban en contra suya con toda la poblacion europea, en la cual come en su riqueza, comercio 6 industria, so




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representaban no solo una fuerza material respetable, sino un grande influjo moral; pero, en cambio, no puede desconocerse que las ideas que proclamaban, que la bandera que levantaban, debian aumentar de dia en dia sus conquistas, y sobre todo, arrastrar en pos de si la masa del pueblo, Avida de novedades, y en M6jic6 por su especial condicion, no menos Avida del botin con que la revolucion le brindaba.
(Por una parte, dice el historiador Alaman, estaba la masa del pueblo fuertemente movida por un poderoso, aunque bastardo inter6s; por la otra, un corto nfimero de soldados y todos los europeos, para quienes era esta cuestion de vida 6 muerte: esta contaba con el alto clero haciendo tronar los rayos de las escomuniones, aquella era favorecida en gran parte por el clero inferior mas en contacto con el pueblo: la primera hallaba en todas partes una predisposition favorable, mientras que la segunda tenia que invocar principios que las circunstancias, el amor propio y la ambicion habian ido muy de antemano socavando.) Ni de otro modo pudiera concebirse, que A los dos meses de dado el grito de Dolores, hubiesen podido dirigirse ya los caudillos Hidalgo, Allende y Aldama sobre la capital del Vireinato al frente de cuarenta mil hombres.
I Seria ese el 6xito que pudieran esperar los individuos de la raza blanca que en Cuba se arrojasen A encender la revolucion ?l n la. masa popular de las poblaciones, no encontrarian en general otros seeuaces que hombres de color libres y esclavos, precisamente aquellos entre quienes mas han cundido las ideas subversivas, esparcidas por los abolicionistas ; y las diversas conspiraciones de esta clase en varies 6pocas descubiertas, no debian ser la mejor garantia de disciplina y organizacion bajo la nueva bandera: en los campos podian reQlutar A hombres blancos entre los dedicados A los pequefios culItivos 6 los esclavos de las fincas; mas aun aparte de que estos, aglomerados en ciertos distritos, una vez puestos en soltura tratarian de obrar por su cuenta desde luego, formando mesa comun entre las numerosas dotaciones, y por consecuencia un ej6rcito que no reconoceria otra bandera que la negra, todavia hay que considerar la imposibilidad de la amalgama entre esta clase de gentes y la de los blancos de los campos, por la marcada antipatia que los separa. Los guagiros ft hombres del campo de Cuba han sido siempre la primera y principal fuerza represiva en los levantamientos de negros: de ellos salon los mayorales de las finucas, A cuyo cargo estd el gobierno de los esclavos y a quienes por consiguiente incumbe la imposicion y ejecucion de los castigos; y conservando como conservan viva la tradicion, no muy antigua A la verdad, de los tremendos sucesos de Santo Domingo, facil sera comprouender de qu6 manera podrian considerar la reunion y armamento de la que estAn habituados A mirar como una raza enemiga. Por otro lado,




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entre los mismos labradores que algo poseen, es la primera aspiracion la de adquirir un esclavo; y una revolucion en que los hombres do color tomasen parte seria la seal segura de su p6rdida.
La situacion que en Cuba esperaria A los revolucionarios era pues, demasiado clara para que los hombres qite mas dispuestos pudieran estar A segpir alli el ejeliplo del continent hispano-americano, hubidsen sacrificado sus deseos y aspieaciones Ala tranquilidad delpais, en que se cifraba su propia conservacion; y solo per esa situacion so esplica c6mo en medio de la agitacion del periodo constitutional de 1820 a 1825, cuando solo podia disponer alli el Gobierno de tres regimientos de infanterla, en cuya mayor part no predominaban acaso los mejores elementos de 6rden ydisciplina, no se hbiese Ilegado a dar en la Isla el grito de independencia; porque para nadie es un secreto, que esta contaba ya con no pocos y fervientes partidarios. Solo por ese estado do cosas a comprende c6mo rodeada la Isla de corsarlos de las nutevas repfiblicas, y escitados aquellos desde Mbjico y Costa-firme, no hubiesen trascendido los conatos do revolucion do alguna que otra mal encubierta conspiracion dereducido nftmero de conjurados, en los cuales quizA todos los planes no pasaron de ser la efimera obra do algnos mementos do entusiasmo, on que la imaginacion exaltada se sobrepone A toda clase de dificultades y peligros.
Y he aqul por qu6 con la franqueza de quien manifiesta convicciones sincoras y profundas, no vacilar6 yo en decir que, habiendo participado Cuba de la revolucion moral que prepare la separacion de la prdvincias hispano-americanas del Continmento, si dej6 do seguir el ejemplo de estas, fu6 debido no A su bienestar, ni A su buena administracion, sino A los elementos mismos do que su poblacion estA formada, y. Alas condiciones A estos peculiares; y que ningun otro pensamiento contrario a la union con la Metr6poli hubiera tenido mas fortuna que el de la'ndependoncia, reconocido como impossible, si por el Gobierno y sus delegados se hubiera obrado con mayor prevision y mayor tino, aprovechando oportunamente las duras lecciones do una tristisima esperiencia; si lejos de haber pretendido arraigar en Cuba una politica de abierta desconflanza, y do abandonar A si mismas cuando menos las pasiones do la poblacion rival, so hubiese aspirado A la conciliacion y la armoni a por medio del convencimiento de los intereses mfituos, politica que on nada se opone A la organizacion do una administration la uas vigorosa y propia para reprimir y protejor; y si por iltimo, lejos de graduar el bienestar social de Cuba por los valores de sus transacciones comerciales, por los productos do su industria y per los ingresos de las Cajas Reales, se huibiese cuidado con esmero de evitar fundados motivos de queja y de disgusto, originados los unos del desconcierto de la administracion civil y fundados




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otros en abusos hijos de la inmoralidad, y no menos perjudiciales al pais que al prestigio del Gobierno y de la Metr6poli.
CAPITULO IV.
CAMOBIO DE LA SITUACION POLITICAL DE CUBA CON EL PROYECTO DE ANEXACION.
IIEMos visto ya que Cuba no pudo menos de participar y particip6 en efecto de la revolution moral que prepar6 y produjo la separacion de las provincias del Continente. Hemos visto ademAs quo mientras en la legislaclon econ6mica el Gobierno pas6 casi de un estremo A otro, destruyendo por sus cimientos el regimen indiano, en cuanto d la comunicacion y roce con los estranjeros, nada hizo respecto de la administracion political y civil, dejando en completo olvido las necesidades morales y religiosas. Y acabamos de ver, por fin, que si Cuba se mantuvo no obstante tranquila, fu debido, no A su bienestar social ni & su buena administracion, sino A los elementos mismos de que su poblacion estA fonada y Alas condiciones A estos peculiares, 6 lo que es lo mismo, al equilibrio de las dos razas en que se dividen los habitantes del pais, y a las diversas tendencias que separan entre si A la europea. D e modo que, segun todos estos antecedentes, nada deberd admirarnos, y por el contrario habremos de deducir como una consecuencia rigorosamente 16gica, que el dia en que viniese A faltar ese equilibrio, 6 que asi se juzgase por to menos de parte de los mas ansiosos do un cambio politico habrian estos do trabajar por obtenerlo con una decision y esfuerzo de que todo les aconsejaba antes retraerse. Mas claro: la situacion debia cambiar naturalmento el dia en que los que ansiasen sustraer la Isla al gobierno de la Metr6poli pudiesen contar mas quo con las fuerzas propias, 6 de possible adquisicion en el interior, con un poderoso auxiliar esterior.
Ahora bien: las maquinaciones de los abolicionista s, las intrigas do los agentes britAnicos y los sucesos de 1844, en que se juzg6 descubierta una gran conspiracion do negros, haciendo creer al Gobierno que en Cuba no habia que temer otros peligros que ilos que pudieran venir do esa parte, le mantuvieron en un todo impasible ante lo quo pasaba en el vecino Continente, y asi es quoe preocupado solo do aquella idea, acab6 de disolver la poca fuerza que existia aunorganizada con gentes de color, que tanto se habian distinguido siempre por su espiritu espatiol, y que en mi opinion, dado el caso de una invasion estranjera, volverian A ser un fuerte apoyo para el Gobiorno; y pens6 (micamente on provenir si no de




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do un modo acertado, cual hubo do parecerle, los accidentes quo pudieran surgir de ese lado.
Entretauto, verifloadbase la anexacion do Tejas A los Estados-Unidos, desarrollbase en estos el espiritu de conquista, empezaba la prensa americana A nombrar A Cuba entre los paises de agregacion posiblo y aun probable, y se emprendia la guerra contra M6jico, no solo para sostener la anexacion de Tejas, sino para estender los limites de este Estado hasta las orillas del Rio Bravo. No era un secreto que esta guerra lievaba ademAs envuelta la idea de obtener la concesion forzosa do Nuevo M6jico y sobre todo de las Californias, que ea vano habian tratado antes los Estados-Unidos de adquirir pacificamentoe; ni menos dejaban de ser igualmente pfablicos los clamores do la prensa porque el espiritu b6lico del Presidente Polk no so contuvieso en esas conquistas. Las fAciles victorias quo al ejbrcito americano proporcionaban el estado do completa desorganizacion del Gobierno de M6jico y la postracion A quo hliabia conducido al pais una larga s6rie de rovoluciones, enorgullecian de tal modo A la demagogia anglo-americana, que eran ya para ella estrechas todas las barreras; y como en la posicion geogrAfica de Cuba so les ofrecia siempro A la vista un obstdculo insuperable para el engrandecimiento en quo sofaban, la anexacion'de Cuba durante la lucha de M6jico y mas en proporcion que los triunfos crecian, fu6 con frecuencia objeto de apasionadas manifestacionesno solo entre los 6rganos do la democracia exagerada, sino aun dentro del mismo Senado americano. No habia aquella guerra terminado aun, y ya El Sun de Nueva York, cuyo editor acababa de hacer un viage A la Isla en el verano do i1847, proclamaba como un pensamiento do egecucion inmediata la anexacion do Cuba, para la cual,decia, no necesitaban los cubanos masque el apoyo de fuerzas auxiliares, apoyo que los Estados-Unidos no podian negarles, ast por el deber do contribuir A la estension del area do la libertad, como por su propio interns, puesto quo la adquisioion de Cuba les importaba altamente, ya como medio de agregar un estado poderoso a la Union federal, ya porque una vez apoderada esta de la reina de las Antillas, tendria fli~nemente asegurada la mas important e base do un absoluto predomino en aquellos mares y sobre laAm6rica del Sur.
Preciso seria cerrar los ojos ante lo quo en el mundo viene ocurriendo en nuestros tiempos, para no comprender hasta qu6 punto llegan A sobroponerse A veces las ideas mas estraviadas A la razon, A los sentimientos nobles y hasta al mas claro y positivo interns. ~ CausarA, pues, admiracion quo algunos do los quo con mayor anhelo ansiaban la independencia, convoncidos de la imposibilidad de 6sta, at surgir el pensamienito de anexacion, se hubiesen dejado arrastrar do su brillo seductor? Educados los uanos en los Estados-Unidos, habituados los otros A oir y d leer cons-




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tautemente las maravillas que la demooracia presentaba como obra de su propia virtud en el pais vecino, y deslumbrados todos por el mAgico poder del Aguila, que tan libre y desembarazadamente iba estendiendo sus alas, y cuyo apoyo, merced a la proximidad, les fingia una victoria de, cisiva, adhiridronse al pensamiento anexionista con tanto mas fervor, cuanto en la inmovilidad del Gobierno, en su imprevision y en la viciosa organizacion administrativa del pais, igualmente que en la instabilidad de las cosas de la Peninsula, creian deber encontrar menos obstaculos A la realizacion de sus designios.
Por de pronto juzgaron habia ya desaparecido para ellos el doble peligro quo de aspirar A un cambio violentamente les ofreceria la raza africana. A tres dias de Nueva-Orleans, y con comunicaciones cada vez mas frecuentes con los demas puertos de la Union Federal, nada hubo de parecerles mas fdcil quoe, como por encanto, cayeran sobro la Isla ejbrcitos americanos, que no solo bastasen a destruir las fuerzas del Gobierno, sino tambien A sujetar las grandes masas de gentes de color; y como suponian el pais dispuesto A recibir con los brazos abiertos A sus lamados libertadores, nada mas hacedero que cambiar en muy pocos dias el gobierno y la constitucion de la Isla.
La revolucion de Francia, ocurrida en febrero de 1848 y las conmociones de todo el continente europeo, hubieron de parecerles como providenciales para sus ideas. La abolicion de la esolavitud en las colonias francosas, y la sugestion de que estendi6ndose la revolucion en Espaha pudiera esta adoptar una medida semejante, eran medios de eficaz propaganda en el pais, mientras que por otro lado, en lo que acontecia en los Estados-Unidos respecto A la misma institucion, veian nuevos motivos para que los Estados de esclavos se apresurasen A buscar un recurso de salvacion en la anexacion de Cuba. SH6 ahi, pues, el origen del proyeeto de anexacion; de la conspiraoioa, descubierta en Trinidad en 1848, y que tenia & su frente al no mucho antes Comandante general del mismo departamento, D. Narciso Lopez; de la fuga de este y algunos de sus c6mplices y deo la emigracion de varioA hijos de Cuba k los Estados-Unidos; de los trabajos anexionistas en estos organizados y de la espedicion de Isla Redonda, desbaratada en agosto de 1849 por la lealtad y energia personales del General Taylor; de la espedicion que entr6 en CArdenas al mando do Narciso Lopez en mayo de 1850; de las partidas rebeldes levantadas en Puerto-Principe y Trinidad en julio de 1851; de la espedicion que en agosto siguiente invadi6 el torritorio de Bahia-Honda; y de eso estado, on fin, que para muchos aparece boy tan critico, que les hace desesperar de que Cuba pueda mantenerse por mucho tiempo unida A la Metr6poli.
Slabrd A por tanto, razon para decir que la situacion de Cuba ha




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variado en efecto con los proyectos de anexacion? Puede y debe considerar el Gobierno que la situation de Cuba ha cambiado, y no solo hace ya imprescindible y urgente el atender A necesidades antes descuidadas, sino el estudiar y proveer d las nuevas, que tampoco sin peligro pudieran olvidarse ? En 1850, despues de la invasion de Cardenas, el Gobierno demostr6 de un modo evidente, que crela, como yo creo que la situacion habia cambiado efectivamente, y que era preciso a todas luces obrar con actividad para fortalecerse en todos conceptos y resistir A nuevas invasiones, dado que lo alli acontecido no era motivo suficiente para juzgar que los anexionistas desistiesen de sus proyeetos. La invasion de Cardenas no habia hecho mas que probar una vez mas la incapacidad de su caudillo, puesto que en ningun otro punto menos que alli debia encontrar simpatlas, refuerzos y elementos que asegurasen su subsistencia, para que otras espediciones pudiesen ir en su apoyo.
Es Cardenas un pueblo de los mas recientemente formados en la Isla, como que su fundacion data de 1828 : su verdadero fomento es todavia mas moderno, pues que empieza en 1858 con la organization de una compahia para la construccion del camino de hierro de su nombre; pero sin determinarse bastante, hasta que despues de establecida alli en 1845 una tenencia de gobierno, se habilit6 su puerto, entonces reducido A la mera navegacion de cabotaje, para la esportacion de frutos 6 importacion de algunos articulos del comercio estranjero. En 1850 tenia CGArdenas una poblacion de 4 A 5,000 alms, en la cual predominaba la clase blanca; asi gpmo en esta la dedicada al comercio y trdfico del puerto, la peninsular y estranjera. Dista Cardenas de la Habana unas 30 leguas y 14 de Matanzas, y se hallaba ya unida en aquella fecha con estas dos poblaciones por un camino de hierro, teniendo ademAs en direccion de la itltima una buena calzada, en la cual A pocas leguas termina el ferrocarril del Coliseo, que arranoa del mismo Matanzas. Poco distante del puerto, y en su misma bahia, empieza otro camino de hierro, el Ilamado del Jicaro, que se dirige al Sur; y es, en fin, CArdenas el puerto hoy mas pr6ximo a los grandes centros de la fabricacion de azflcar, y por consiguiente A los ingenios que reunen las mayores dotaciones de esclavos.
iQu6 iba Lopez A buscar en Cardenas con sus 500 hombres? ASe proponia dirigirse sobre Matauzas 6 la Habana, 6 tomando el camino de hierro del Jcaro, seguir la direction del centro de la Isla, 6 marchar sobre Cienfuegos? La poblacion del puerto debia serle naturalmente hostil y por donde quiera que se dirigiese tenia que encontrarse con igual acogida por part de los habituates del campo y operarios de los ingenios, muchos do ellos habituados al manejo de las armas : aparte de que en cualquiera direcion debia calcular su encuentro con las tropas de nues-




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tro ejdroito, para cuya rApida traslacion de Matanzas 6 de la Habana, ofrecian los ferro-carriles la mayor facilidad. La misma proximidad A los grandes centros de fabricacion de azficar, y per consiguiento A las grandes dotaciones de esclavos, debia sor un motivo mas para que la poblacion blanca se pronunciase compacta contra la espedicion; y asi es que, aun habiendo sorprendido al pueblo en su desembarco, tan pronto como los habitantes de CArdenas se aperoibieron de la clase de sus hu6spedes, apresurAronse A abandonar sus casas, sin que ni uno solo se uniese A los espedicionarios; de modo quo la espedicion y su caudillo vinieron A encontrarse en el aislamiento mas complete, aun despues de haberse apoderado de los pocos soldados que, oencerrados on una casa, les hicieron larga y en6rgica resistencia. Desembarcados A las tres de la mafiana, y sin haber intentado movimiento alguno durante el dia, empezaron A reembarcarse Alas seis y media de la tardo; y aunque atacados en ese momonte con singular arrojo por algunos soldados y paisanos, continuaron su reembarqueo, con el objeto, al decir de su oaudillo, de ir A buscar en MAntua, puntoe de la parte mas occidental de la Isla, una acogida mejor que la que en CArdenas habian tenido y quo no liegaron A probar; porque, con motivo do la varada de mas de ooho horas que el vapor sufri6 A la salida do la bahia, los indisciplinados espedicionarios se negaron A continfar en la aventurm'a y se empeiaron en volver inmediatamente al territorio americano.
Aunque esperada la espedioion desde dias antes, recibida la noticia de su desembarco en la tarde del propio dia, produjo gransensacion en la Habana, en donde despues de haberse dispuesto la salida de los bataliones, que emprendieron su camino hacia CArdenas per el Real de la Costa, y veinte y cuatro horas despues retrocedieron a tomar el ferrocarril, se determine entregar las armas A cuatro batallones de paisanos alistados poco antes; armas que so los entregaron en la maiana siguiente del 20 de mayo. Hablasoe hecho este alistatniento A instancia de los peninsulares, quienes formaban las cuatro quintas partes per lo menos de aquellos cuerpos. Con autorizacion competent se arm6 tambien el paisanage, y sobre tedo los peninsulares en Matanzas y en varios puntos del interior. ZQu6 significado pudiera darse A este armamento, y sobre todo al espiritu con que fu6 solicitado? ZEra este solo el de prepararse A combatir A los invasores, 6 temiase mas bien, como peligro mayor, que la espedicion 6 espediciones fuesen bien acogidas y secundadas per movimientos insurreccionales del pais?
Per doloroso que sea, es precise 6, indispensable decir la verdad y toda la verdad. Mientras quo Narciso Lopez y los suyos so figuraban quo habian de ser acogidos como salvadores y que, at poner su planta en la Isla de Cuba, un grito de insurreccion general resonaria en ella, los pe-




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ninsulares habitantes de esta temian sinceramente que no fuesen equivocadas las esperanzas del caudillo invasor, porque solo asi acertaban a esplicarse la osadia de su empresa. Pero ni Narciso Lopez ni los peninsulares conocian realmente el verdadero estado de la opinion, ni la disposicion general del pais en cuanto & lanzarse en Una revolucion anexionista. Unos y otros juzgaban de los elementos de esta por el espiritu y conducta de cierto nfimero de individuos; pero unos y otros tambien convenian instintivamente en dos ideas completamente exactas: 1.~a La de que con el auxilio de espedicionesw, en que se representaba el apoyo de los Estados-Unidos, habia desaparecido ya aquella garantia de, tranquilidad que ofrecia el equilibrio de las razas, 6 lo que es igual, aquel temor que hasta entonces habia contenido 6L los partidarios de un cambio politico: 2.' La de que el pronunciamiento general del pais, dificil de sofocar en pocos dias, dando tiempo A la llegada de nuevas y numerosas espediciones, podria hacer decisivo el triunfo de la revolucion. Narciso Lopez se habia dejado seducir del prestigio que atribula d su bandera y de la popularidad que le fingian sus corresponsales, mas ansiosos de realizar sus deseos,, que atentos A la verdadera significacion que el nombre de Lopez tenia en el pais. Los peninsulares, dominados por su antigua desconfianza y arrastrados por ella A la exageracion tan natural en presencia del peligro, desconocian que con esa minsma exageracion podian 6ausar un grave dafio A su causa, apartando de si y del Gobierno elements conservadores. Ni Narciso Lopez ni los peninsulares, por fin, conocian en realidad la verdadera situacion, porque ni el uno ni los otros contaban con el buen sentido general del pais, ni con que, aunque este estuviera poco satisfecho del 6rden de cosas existente, no podria dejarse arrastrar con facilidad de un pensamiento que entonces debia serle poco conocido, sin abandonar sus habitos de 6rden; ni dejar de temer las consecuencias de un trastorno de que podria aprovecharse la raza africana, ni prescindir tampoco de que la bandera bnarbolada por la revolucion levaba el se1lo del estranjero, a que lo comun de nuestra raza en Cuba como en todas partes conserva la instintiva aversion de sus mayores.
Pero tal era la situacion de Cuba en los itimos moses de 1850, por cuya exacta esposicion podrd comprenderse el disgusto y hasta la irritacion que entonces so nos anunciaron como predominantes en los peninsulares, por consecuencia del desarme de los batallones formados en mayo. Hombres de trabajo y de negocios no ansiaban sin duda aquellos conservar las armas, gastando su tiempo en ocupaciones enteramente agenas A sus industrias; pero estaban persuadidos de que armados constitulan una fuerza imponente para los trastornadores y que cooperando con las del ej6rcito imposibilitarian todo movimiento insurreccional; mientras que en el estado A que las cosas habianllegado, esa persuasion constitula un gra-




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ve motivo de disgusto para los habitantes del pais no contagiados por las ideas revolucionarias, disgusto que, es fAcil concebir, habrian de aprovechar con esmero los decididos por el pensamiento de anexacion. No podia, pues, ser mas sensible y patente el cambio de la situacion politica de Cuba desde que, traslucido el proyecto de los anexionistas empezaron A avivarse de una parte los temores de trastornos ,y A ensayarse de otra el sistema de espediciones. El pais se habia mantenido hasta entonces tranquilo; 1pero dejaba por eso do hacerse necesario tin studio detenido de su gobierno y administracion, no ya solo con relacion d sus necesidades, sino bajo el aspecto de la defensa y conServacion, para reconocer la verdadera position del Gobierno en las nuevas circunstancias? Apenas podrd dudarse; y he ahi porque nombrado para el mando de la Isla en medio de una situacion tan dificil, necesito exanminar, al menos ligeramente, lo que eran A la sazon el gobierno y la administracion de Cuba, antes de ocuparme de c6mo comprendi mi mision y de lo que, despues de terminada, creo todavia absolutamente indispensable para que Cuba pileda salvarse de los peligros que la rodean.




Organizacion del gobierno y administration de Cuba.







CAPITULO PRIMERO.
IDEA GENERAL DE LA ORGANIZACION DEL GOBIERNO SUPERIOR DE CUBA.
LA simple narracion de los progress que Cuba hizo desde el siglo anterior y mucho mas la necesidad de destruir aquellos errores que dieron lugar d que la opinion se estraviase respecto al verdadero estado moral, politico y econ6mico de Cuba, debieron obligarme A aludir mas de una vez en la part anterior no solo & la viciosa organizacion adminis-: trativa de la Isla, sino tambien A la insuficieoncia 6 inefloacia de su gobierno. Pero, habi6ndome limitado en esos puntos A meras indicaciones, mal podria juzgarse por lo quoe he dicho del gobierno superior y administracion de Cuba si no deseendiese A hacer un andlisis de ellos, tan completo como puede necesitarse, para demostrar cuanto yerran los que creen que el gobierno de Cuba se halla organizado conform A alguno, de los sistemas reconocidos en la ciencia de la administration.
En la primordial constitucion del Gobierno Indiano se reconoci6 indudablemento la conveniencia y aun la necesidad de crear para las nuevas provincias de la monarqul a una autoridad robusta, cuya accion pudiera ser tan general como pronta y en6rgica. El poder concedido A los vireyes de (( hacer en todas las cosas, casos y negocios etc. quo se ofreeieren lo que les pareciese y viesen convenirle, proveyeando todo aquello que S. M. mismo podria proveer, de cualquiera calidad y condicion que fuera, en lo quo no hubiese especial prohibicion)) ; ese poder casi omalmodo, pero al cual so hacia al propio tiempo responsable, revela la elevada capacidad con que el Monarca supo apreciar las condiciones de un gobierno en paises tan distantes adonde su accion no podia alcanzar del modo activo y eficaz que requieren las necesidades ptblicas. Y hasta tal punto so mostraba de esto convencido el Monarca,, que, al conceder su autoridad A los vireyes, prevenia que fuese de todos acatada y obedecida, sin consulta ni escusa alguna, ofri'eciendo tenesiemipre por firme, estable y valede-




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ro cuanto ellos hiciesen, ordenasen y mandasen en su nombre, poder y facultad. ))
Con el tiempo, y medianto la influencia de corporaciones celosas de ensanchar el circulo de sus atribuciones, no menos que por otras causas largas de enumerar, fu perdiendo much la autoridad de los vireyes hasta el estremo tal vez de haber llegado casi A desnaturalizarse la institucion, aunque cierto sea quo no por carecer de atribuciones legitimas, so dejase de consentirles con frecuencia el use de las mas latas y arbitrarias; que no a otro tOrmino se va A parar cuando, por desconocerse las necesidades de la posicion de una autoridad, so pretende circunscribirla A limites dentro de los cuales forman ridiculo contraste la accion legal y la dignidad fastuosa del empleo. La premura, no obstante, con que en 1787 so restituy6 at virey de Nueva-Espaia la superintendencia de Real Hacienda de que so le habia privado por la Ordenanza de Intendentes do 1786, y el haberse conservado aquel mismo cargo A los vireyes por la Ordenanza de 1805, son hechos qua demuestran codmo el Gobierno so apresurd A retroceder en un paso que perjudicaba altamente no solo al prestigio, sino al pensamiento do accion representado en la institution de los vireinatos. De suerto que, aun en los filtimos tiempos reunian los vireyes la autoridad suprema en los diversos ramos de la administration, porque A ellos competia no solo el gobierno civil y econdmico y aun el ejercicio del patronato eclesiAstico, en lo no reservado al Soberano, sino tambien el mando de las fuerzas del ej6rcito y marina, pues de estas las destinadas A las costas de las distintas provincias dependian de ellos on cuanto no porteneciera al gobierno interior y personal de los buques.
El mismo pensamiento de unidad domino en el Gobierno y capitania general de la Isla de Cuba hasta el filtimo tercio del siglo pasado: los oficiales reales reconocian la autoridad superior del Gobernador para la administracion de la Hacienda y los buques que hasta la creacion del apostadero estuvieron especialmente asignados A la guarda de las costas de la Isla dependian para ese effect de la misma autoridad. Pero desde que en 1764 so cre6 la Intendencia, ypor la situacion geogrdfica de Cuba, asl como por la importancia del astillero de la Habana, so constituy6 alli una comandancia general, la autoridad antes fmica vino A dividirse, resultando de ello que son hoy tres las superiores de la Isla, aparte la de los diocesanos y la do los regentes de las Audiencias, que no considerar6 independientes, ya por que el Gobernador capitan general es, como los antiguos vireyes, vice-real patrono, y ya porque tiene tambion el cargo de presidente de aquellos tribunales superiores, squiera sea nominal 6 de mera representacion en mucha parte.
Como antes hemos visto, las fuerzas maritimas destinadas A las costas de los vireinatos quedaban A las 6rdenes de los vireyes, ast para




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guardar dichas costas,. como para cualesquiera operaciones, de tal modo que el articulo 94 del tratado 6.0, tit. 7.' de las Ordenanzas de la Armada, dice: (( Los comandantes de estas escuadras 6 bajeles obedecerin las 6rdenes de los vireyes en todo lo que mire A los destinos en que se hayan de emplear, sin que les sea facultativo despachar embarcacion con fin alguno fuera del puerto en que hagan su ordinaria residencia sin su 6rden 6 consentimiento, ni variar sin preciso ni urgente motivolas instrucciones que hubiesen recibido de ellos para las espediciones A que se destinaren, pues si hallaren algun reparo 6 inconveniente en la ejecucion segun su inteligencia deberAn manifestdrseles oportunamente para el logro mayor del acierto en todaslas operaciones.)) Bien entendido que asiel gobierno interior de los buques como la eleccion de los que hubiesen de salir A campafha segun las 6rdenes de los vireyes y la de los sugetos que hubiesen de mandarlos pertenecerian siempre A los comandantes 6 gefes de las escuadras. Unas y otras determinaciones son fAcilmente comprensibles al simple comun sentido. Siendo los vireyes los eacargados y responsables de la defensa de los paises que les habia encomendado el Monarea, natural era que A su disposicion estuviesen todos los medios de defensa que en ellos y en sus costas pudiesen haberse.
Mas en Cuba, como la Comandancia general del apostadero, se estableci6, no para la defensa de la Isla, sino para aprovechar la ventajosa situation geogrAfica de ella, y la escelencia de sus puertos, con el fin de subvenir A las necesidades de la defensa maritima de las provincias del Golfo de M6jico, do las de Costa-firme y del comercio y la navegacion espafiola en las Antillas, igualmente que para utilizar de un modo conveniente en la construccion de buques las maderas del pais, de que en pocos abos se hicieron en el astillero de la Habana innumerables do todos portes; esa Comandancia general vino siendo independiente, y loes todavia, sin embargo de haber cambiado enteramente las circunstancias, do haber cesado la construccion y de estar, en fin, concretadas las fuerzas que en Cuba se reunen A la defensa de la Isla y al envio de algun otro buque A Puerto-Rico, Alas costas de M6jico y A las de Nueva Granada y Venezuela, adonde puede destinarlos el gefe del apostadero, sin entenderse para nada con el Gobernador de la Isla. A todo lo cual es aun de agregar, que con el establecimiento de la Comandancia general, juzgados de marina y matriculas, etc., no solo se ha creado una autoridad independiente, sino que por medio de los fueros se ha colocado tambien en este caso A una buena part de la poblacion, que aspira A serlo no ya en los negocios civiles, sino aun en los puramente municipales y politicos.
Lo que es cierto hasta tat grado, que mi antecesor el senior Conde de Alcoy se vi6 obligado A entrar en una competencia suscitada por la Comandancia general d causa de una multa impuesta por faltas de policia




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(materia en que no se reconocen fueros) A la mujer de un barbero, sargento retirado del ej6rcito, pero aforado de marina merced A uno de los muchos titulos de subdelegado esparcidos en la Isla. Y aunque la lucha que esas competencias provocan viene en realidad A establecerse entre los auditores 6 asesores de las autoridades respectivamente, en cuanto ellos son quienes las suscitan y sostienen, no por eso suelen dejar de producir disidencias lamentables para el prestigio de los gefes superiores que las autorizan, y sobre todo para el principio de autoridad y fuerza moral del gobierno. En el caso mismo que acabo de indicar, consult6 el Gobernador Capitan general, no solo con su asesor, sino tambien conla Audiencia, y aunque esta sostenia segun era de esperar sus derechos, como para evitar un conflicto acaso grave fuese indispensable acudir al Gobierno de S. M., e, lo cierto que la multa no lleg6 A hacorse efectiva, quedando en el hecho victorioso el aforado de marina y abierto un ancho campo A la continuacion de abusos del mismo g6nero.
La Intendencia, convertida no muy tarde en Superintendencia general, no solo constituye otra autoridad en un todo independiente del gohierno superior civil, sino que vine absorbiendo hace muchos a-ios una porcion de atribuciones de las mas legitimas y propias de este; porque, segun he tenidoya occasion do indicar, como al regimen econ6mico, y sobre todo al mercantil, se debieron los resultados observados en la prosperidad de Cuba y en el progreso de sus rentas, el Gobierno hubo de fljar su atencion con preferencia en lo que A su parecer mas inmediatamente contribula A la felicidad de los habitantes de la Grande Antilla, sin reparar en lo que podria perderse con el desprestigio y desautorizacion del Gobernador Capitan general. Y ast es que, siendo ya por su posicion el Superintendente el dispensador de las gracias, digamoslo asi, todavia en 1852 so le confIri6 la presidencia de la Junta de Fomento, privando de ella al Gobernador, A quien por su naturaleza pertenecia, y se le habia encomendado desde la creation de aquel cuerpo, error que no se corrigi6 hasta 1841; y desde 1836, tiene A su cargo con la junta directiva del ramo todo lo relativo A los Propios y Arbitrios, que A tanto equivale, en la form en que esto so halla reglamentado, segun veremos, como disponer de todo el gobierno y administracion municipal, que es precisamente uno de los ramos mas peculiares de la gobernacion civil.
Si, pues, A todo lo precedente so agrega que el Gobernador Capitan general en casi todos los demas ramos del gobierno, como en los de Fomento, Obras p(blicas, Instruccion pfiblica, Sanidad y Beneficencia no es masque mero presidente de corporaciones dotadas de facultades administrativas y en cuyas determinaciones no le es dado influir masque con su voto; y si se afiade que para adoptar cualquiera resolution estA obligado d oir pr6viamente el dictmen de alguno de sus asesores, y ademAs,




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en no pocos casos, el del Acuerdo de la Audiencia, la cual es Arbitra por otra parte de anular muchas de sus providencias, aun en lo puramente gubernativo, se podrd formar una idea bastante exacta del estrecho circulo A que se halla reducido el Gobernador y Capitan general de Cuba.
Pero hay todavia mas. Despues de una larga prdctica de reunirse las autoridades principales independientes, en los casos que crelan estrabrdinarios para tomar de acuerdo ciertas medidas, vino A constituirse legalmente esa Junta para aquellas circunstancias en que juzgasen convemniente su reunion, asi el Gobernador Capitan general, como el Intendente 6 Comandante general de marina; siendo de advertir, que el primero se hallaba ya facultado desde 1825, para reasumiir todas las atribuciones de un gefe de plaza sitiada en el momento que lo juzgase indispensable. Mas como si los sucesos que vienen ocurriendo hace aios y los peligros que amenazaban A la Isla pudiesen exijir la minoracion de esas facultades, todavia sin relevarle de consultar A la Audiencia, so ha querido obligarle A no proceder en cualquiera situacion estraordinaria, nacida de sucesos interiores 6 esteriores, sin oir antes A las otras dos autoridades; y aunque considerindole como primer funcionario en el 6rden gerArquico y como tal responsable del 6rden y seguridad de la Isla, se previene A las otras dos autoridades que cooperen al cumplimiento de sus disposiciones, se les encarga no obstante cuiden ((de mantener el servicio de su instituto especial en el He ah1, pues, en su verdad la organization de lo que se llama gobierno superior de Cuba: he ahi d lo que se enouentra reducida la omnipotencia quo nacionales y estranjeros atribuyen al Gobernador Capitan general




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de la Isla; y h6 ahi, por (ltimo, la lastimosa situacion en que se coloca al hombre llamado a responder de la tranquilidad y conservacion de aquel pais, tan rodeado por desgracia de peligros y asechanzas.
Pero, he dicho mal, no es aimun ese el aspecto mas lamentable de la posicion en que so halla el Gobernador Capitan general de Cuba. Preciso serA para conocerla en toda su desnudez, que la examinemos en los diversos caract6res quo en esta autoridad concurren y recorriendo con algun espacio los diversos ramos de la administracion en que entiende.
CAPITULO II.
FUNCIONES Y ATRIBUCIONES DEL CAPITAN GENERAL.
EL mando militar es el que determina las condiciones que han de concurrir en las personas Ilamadas & desempehar el gobierno de Cuba, y deberia ser por consiguiente el primero de que hubiese de ocuparme, aunque su importancia misma no reclamase este lugar de preferencia.
No es el mando militar que ejerce el Capitan general de Cuba el que en otro tiompo tenian los Vireyes y Capitanes generates, por mas que este sea el que las leyes de Indias le confieren. Ni aun son tampoco sus atribuciones las del Capitan general de Filipinas, quien apenas mantiene relaciones con las direcciones generates de las armas, porque se entiende directamente con el Gobierno de S. M., por considerdrsele Inspector nato de las tropas de aquellas Islas; carActer de que se ha despojado al Capitan general de Cuba despues de la supresion de los cuerpos fijos. Los Subinspectores de las diferentes armas en la Grande Antilla so entienden con los directores deo las mismas en la Peninsula; y el Capitan general ni interviene en las propuestas do ascenso, ni en el reemplazo de las vacantes, ni en las cuestiones, en fin, mas importantes de la administracion interior de los cuerpos, que los directores de las armas resuelven sin su conocimiento.
Asi es que rebajdndose, por una parte, la autoridad y prestigio del Capital general sele priva por otra de los medios de estimular el colo de los gefes y oficiales con oportunas recompensas al verdadero m6rito, que nadie como 61 esti en el caso do apreciar en aquel ej6rcito. Pero, si esto es en lo general de gran trascendencia, son si cabe mas graves los inconvenientes que al servicio pueden resultar en lo relativo al cuerpo de Ingenieros, el cual, rigi6ndose por los mismos reglamentos quo, en la Peninsula, viene A ser casi independiente de aquella autoridad, a menos que 6sta, por la cuestion mas insignificante, haya de hacer uso de las facultades estraordinarias, en realidad solo concedidas para los casos de




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sitio. De donde precede que hasta ahora no haya intervenido el Capitan geiheral en la formacion del presupuesto del material de ese cuerpo, que el Subinspector remite directamente al Ingeniero general, como si el cuerpo de Ingenieros pudiera determinar por si la preferencia que merezcan estas fortificaciones 6 aquellos acuartelamientos, sin contar con el Capitan general, A quien estA cometida la defensa de la Isla, y de cuyo plan ha de depender necesariamente la conveniencia y oportunidad de las obras qte se emprendan.
De otro lado, la Intendencia de ejarcito se halla en Cuba unida A la Superintendencia de Hacienda; y una vez dada la independencia y elevada posicion de esta, fAcil es comprender quoe el Capitan general so encuentre embarazado en sus relaciones con aquella, que debe ser, como lo es en el ejdrcito peninsular, una institucion con atribuciones propias, pero dependiente y subordinada A la autoridad del Capitan general, con tanta mas razon cuanto alli es necesario que todo lo militar dependa esclusivamente de esta alta autoridad, si no se ha de amenguar su prestigio, 6 crear muy graves conflictos: porquo las relaciones sobre el servicio militar con el Intendente de ejbrcito no pueden separarse de las que con el mismo ha de tener por su carActer de Superintendente delegado de Hacienda. Pero si esto crea desde luego en Cuba para el Capitan general una posicion embarazosa y contraria al buen 6rden y disciplina, tan indispensables en cuanto A la milicia se refiere, hay todavia una circunstancia quo haco mas dificiles sus relaciones con el Superintendente de Real Hacienda, habiendo de vigilar cual le corresponde, sobre una de las atenciones mas importantes del servicio, la de los hospitales militares.
Desde que por Real decreto de 1856 se organiz6 8l Cuerpo de Sanidad militar en la Peninsula, so encomend6 A este el regimen interior y facultativo de aquellos hospitales, quedando la parte administrativa A cargo del cuerpo especial de Administracion. De este modo pueden ejercer libremente su inspeccioan los Capitanes generales y los gefes de los cuerpos, por si y por medio del capitan de visita y los oficiales subalteraos, con arreglo A lo que determinan las Reales Ordenanzas. Pero aun cuando 6n Real 6rden de junio de 1857 se nombraron dos Subinspectores de medicina y cirugla para Cuba, A fin de que procediesen desde luego a cumplimiento de lo que en aquel Real decreto so prevenia; formado un largo espediente, vino por Oltimo a dictarse en 1846 una Real 6rden, que anulaba alli toda intervencion del Cuerpo de Sanidad militar, pues disponia queo los hospitales continuasen bajo la inmediata dependencia del ministerio de Hacienda, dejando ftnicamente al Cuerpo de Sanidad militar el servicio de los hospitales de campaia en tiempo de guerra. Por consecuencia, el Superintendente de Hacienda en Cuba establece los hospitales militares por administration 6 por contrata, segun cree conveniente; for6




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ma sus reglamentos y cuida de su administracion, y del regimen facultativo por medio de profesores civiles, cuyo nfunero y sueldo designa; y A quienes nombra, asciende 6 remueve, sin que en nada de esto tenga el Capitan general la menor intervencion. De suerte que el Superintendente de Hacienda es el que tiene A su cargo todo lo relativo al importante ramo de los hospitales militares, vi6ndose privado el Capitan general de la natural, la precisa, la indispensable autoridad para ejercer libremente la superior inspeccion que en ellos le corresponde.
Se comprende bien quo en Cuba, donde no existe la Administracion militar, so encargue la Hacienda, A que estA unida, de la parte administrativa de los hospitales militares; pero no so encontrard una sola razon que justifique so le encomiende tambien el regimen interior, que tanto importa A la disciplina de las tropas, y se inhiba al Cuerpo de Sanidad militar, alli representado por un gefe y los profesores de los regimientos, de las funciones A que naturalmente estA Ilamado.
Solo por consentimiento del Superintendente de Hacienda es permitido hoy al Gefe de Sanidad militar visitar cada quince dias el hospital de la Habana; y esta visita peri6dica no puede producir efecto alguno, porque no asistiendo diariamente 6 con mucha frecuencia A los enfermos, mal pueden hacerse observaciones para adoptar con estos una determinacion que altere 6 modifique el m6todo establecido por el facultativo de la sala; fuera de que para semejante caso estd determinado que haya precisamente de manifestarse el fundamento por escrito A dicho facultativo. De modo que, 6 el resultado de la visita es infitil, 6 tiene que dar lugar A que so susciten polamicas cientificas, para cuya decision no hay competencia ni en el Superintendente de Hacienda ni en el Capitan general, sin que en ningun caso obtengan provecho alguno ni el enfermo, ni el servicio.
No pretendo yo ciertamente negar A los m6dicos civiles de los hospitales militares de Cuba la necesaria suficiencia: hay entre ellos facultativos muy distinguidos; pero el hecho es que mientras, para asegurar la capacidad, el ingreso en el Cuerpo de Sanidad militar se hace por oposicion, aquellos son nombrados sin esa circunstancia. Por otro lado, aun dada la suficiencia cientifica y concedido que puedan tener el mayor interns en el cuidado de los enfermos, son naturalmente para ellos de poca consideracion todas las cuestiones que se refieren al mantenimiento de lamoral y do la buena disciplina de las tropas; por lo cual los reconocimientos de inItiles que han practicado por si mismos durante mucho tiempo, sin intervencion del Cuerpo doe Sanidad militar, no se han hechosiemprecon laseveridad y justicia indispensables; observacion que milita asi mismo respecto de los enfermos en general, que por el hecho do encontrarse bien asi.tidos desean continuar en los hospitales y prolongar sus estaucias de un




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modo que no puede evitarse, ni por sus gefes, ni por el Cuerpo de Sanidad militar, que en el desempeio de sus funciones mira siempre con especial interns cuanto concierne A la disciplina del ej6rcito de que forma parte.
Semejante sistema tiende A establecer una lucha constante entre la Sanidad military los gefes de los cuerpos con los profesores civiles y con los empleados de Hacienda; lucha que se convertird en conflicto centre dos autoridades tambien independientes, el Superintendente de Hacienda y el Capitan general, siempre quoe este quiera tomar disposiciones para evitar cualquier abuso porque si importa la buena asistencia de las tropas, no interesa menos la regularidad en el reconocimiento de los infitiles y el evitar que los soldados hospitalarios rehuyan indebidamente el servicio buscando A veces el apoyo de los empleados de los hospitales on gracia de someterse A ser sus asistentes a ordenanzas; todo lo cual es no solo contrario A la disciplina, sino a los mas claros principios de economia, pues sin temor puede asegurarse que por esas razones se aumenta considerablemente el presupuesto de gastos de los hospitales militares.
Si ahora estAn bien asistidos los enfermos, y si, merced al celo del digno Superintendente de Cuba, la asistencia es esmerada, no hay motivo para creer que lo fuera menos si los hospitales se organizasen como lo estAn en la Peninsula. La superior inspeccion del Capitan general, la direccion facultativa del Cuerpo de Sanidad, y la intervencion de la Hacienda, por si 6 por medio de la Administracion militar, conseguirian elmismo resultado, asegurando ademAs la moral y la disciplina de las tropas, asi como una importante economia para el Erario en tan interesante ramo del servicio, cuyo presupuesto de gastos es hoy considerable.
Por donde so ve que el Capitan general de Cuba ejerce hoy solamente las atribuciones que sefiala la Ordenanza A los Capitanes generales de provincia, como cualquiera otro de la Peninsula, pero amenguadas en el ramo dj los hospitales y en su posicion con respecto al Intendente do ej6reito: pties si bien en circunstancias estraordinarias puede hacerusodelas facultades que para tales casos determinan las leyes de Indias, y 6rdenes posteriores del Gobierno de S. M., tambien se halla al arbitrio de losCapitanes generales de provincia, en caso de declaracion desitio, tomar bajo suresponsabilidad en el distrito de su mando las providencias que estimen convenientes, para volver las cosas A su estado habitual y ordinario. Pero laposicion de los Capitanes generales de la Peninsula no puede compararse de modo alguno, ni bajo ningun aspecto, con la del Capitan general de Cuba, quien, en el aislamiento en que se encuentra, con una ecindad turbulenta y peligrosa, rodeado de asechanzas, y separado por el Oc6ano de la residencia del Gobierno Supremo de la Madre-Patria, necesita por lo mismo de mayor suna de facultades y atribuciones, para que su accion no on-




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cuentre por donde cjuiera una remora al buen 6xito del servicio.
Mas A pesar de la posicion creada en la parte militar A los Capitanes generales de Cuba, en lo que han podido ejercer libremente su accion, los resultados han correspondido en un todo al celo por ellos desplegado en obsequio del servicio. Ni de otro modo se comprenderla c6mo las tropas de aquel ej6rcito se hallaban, A mi legada A la Isla, en un estado de subordinacion, instruccion, disciplina y brillantez que en nada desmerece al del ej4rcito de la Peninsula, escedi6ndole todavia en el buen personal de sus soldados, pues aunque cierto sea que haya podido liamar la atencionla estadistica criminal military de Cuba, nada significa esto en realidad contra la subordinacion y disciplina que en aquel ej6rcito he reconocido, porque depende de las condiciones especiales en que las tropas se encuentran respecto a los habitantes de la Isla.
Como en todo pais de diferentes razas, la blana forma en Cuba una especie de aristocracia colocada en posicion muy superior Ala de los soldados del ejrcito, y estos no tienen con ella el roce y las relaciones que en Europa los ligan Alas clases del pueblo; mientras que A su vez son ellos muy superiores Alas de los individuos de color para que les sea permitido tener con estos el menor contacto. De suerte que el soldado se encuentra en Cuba completamonte aislado y pasa su vida entera enlos cuarteles, porque seguro de no encontrar distraccion alguna en la poblacion, reauncia frecuentemente A salir Alas horas en que le es permitido; de donde resulta que concentrado en ese aislamiento, crezeanen su imaginacion escitada por la influencia del clima las menores contrariedades y disgustos, tan naturales y frecuentes en ]a atareada y estrecha vida militar, y que se comean tantos asesinatos y suicidios premeditados dentro de los mismos cuarteles. Por mucho tiempo hubo de creerse que esos crimenes observados en el ej6rcito de Cuba, y no en el de la Peninsula, dependian de la calidad de los soldados del primero, reclutados en las banderas de las compahias de dep6sito; pero lo ocurrido ya en los cuatro batallones formados en 1850 con quintos todos muy j6venes, entrelos cuales se ha visto perpetrar crimenes de igual naturaleza, es la prueba mas evidente de la equivocacion de ese concopto. En el mnio, esa lamentable criminalidad del ej6rcito de Cuba depende, segun acabo do indicar, de las condiciones en que el soldado so encuentra respecto A la poblacion; por lo cual erco que deberAn estudiarse con particular detenimiento los medios de procurar distraerle y hacerle menos posada la vida monotona del cuartel.
Pero en cambio esa misma condicion en que el ej6rcito de Cuba so encuentra tiee A su vez la ventaja de Alejarle de asechanzas y es adorems una garantia s6lida de su lealtad. Alli donde el sentimiento nacional es tan fuerte on el corazon de todos los espatioles, el soldado que no tiene contacto ni relacion alguna que en 6l pueda influir 6 dominarle, solo sieun-




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te la necesidad de volver al seno de su familia, y nada hay capaz de hacerle olvidar lo que debe A su patria. Asi es que A pesar de la indisciplina que no pudo menos de introducir en las tropes de aquel ejrcito la Constitucion del afio 12, Ilevada A Cuba en 1820, con su libertad de imprenta, con su milicia naoional y con sus elecciones populares, no hubo caso alguno de infidencia; y por eso durante mi mando he despreciado constantemente los esfuerzos de los anexionistas de dentro y fuera de la Isla, para corromper su lealtad, seguro como estaba de que teniendo que trabajar los enemigos en la seduccion de individuo por individuo, inmediatamente legaria A mi conocimiento cualquier paso que on este sentido so intentase, pues sus palabras 6 promesas no encontrarian eco alguno en el corazon de nuestros soldados.
Hasta el afio de 1825, el ej6recito de Cuba componiase solo de tres batallones fijos, una brigada de artilleria yun regimiento de caballeria, aunque ademAs existian los regimientos de milicias de infanteria y caballeria, y escuadrones rurales, todos del pais. Pero posteriormente, A medida que creci6 la importancia de la Isla, y fueron concibi6ndose recelos por >su tranquilidad y conservacion, se aumentaron las fuerzas de aquel ej6roito, de modo que con las enviadas en 1850 consta hoy de 16 batallones dos compafias de mdrito, 12 escuadrones 2 brigadas de artilleria de A pi6, una de 4 baterlas de A lomo, y una rodada y una compaf1a de zapadores obreros, adems de las milicias disciplinadas y escuadrones rurales. No es sin embargo bastante el haber aumentado las fuerzas del ejdroito para asegurar la buena defensa de la Isla. Para esto, eareci~ndose de fuerzas de mar, capaces de evitar una invasion 6 un desembarco, es preciso que ademAs de las fortificaciones que aseguren los puertos mas importhtes, tenga el ejbrcito puntos fortificados en el interior, en que apoyar sus operaciones y establecor sus almacenes y hospitales; son necesarios caminos por donde puedan moverse faoilmente las tropas y de no menor inter6s un buen sistema de tel6grafos militares para la actividad y buen concierto de las operaciones.
Antes del ataque de los ingleses en el siglo pasado, apenas habia mas fortificaciones que los castillos del Morro y la Punta en la Habana. Despues fu6 cuando se aumentaron con el de la Cabaila, Atares y el Principe, el Morro de Santiago de Cuba, y otros castillos, fuertes y baterlas para la defensa de los puertos de Matanzas, Mariel, Cabafas, BahiaHonda, Cienfuegos, y algunos otros, construidos mas bien para cubrir esos puertos contra piratas, cuando la defensa de la Isla se cifraba antes en los habitantes del pals, quo ean las escasas fuerzas del ej6roito; pues todos aquellos castillos y fuertes no estan en relacion con la defense que del territorio pudieran hoy hacer las tropas que lo guarnecen y que en el caso do una guerra de invasion sentirian ademAs, segun ya he indica-




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do, el mal estado de los caminos, casi todos intransitables en la estacion de las aguas, y la falta absoluta de tel6grafos militares. Lo cual seria tanto mas sensible cuanto no podria decirse quo la necesidad de que me ocupo so hubiese ocultado de largo tiempo & la prevision del gobierno de la Metr6poli.
Ha ya mas de treinta aflos, en los dias mismos en quo debia hacerse entrega de las Floridas, cdidas A la Union anglo-americana por el filtimo Monarca, declase de Real 6rden al Capitan General de Cuba:
R Debe Y. tenor presente que, verifleada la cesion de las Floridas, la importancia de esa Isla de su interino mando crece A un grado may elevado por la cercaria de una potencia maritima que aproxima A ella la base de sus operaciones ulteriores. Por tanto, la defensa de la Isla merece la mayor atencion y es preciso prepararla desde el memento que se puoda. Dos periodos deben ofrecerso A la consideration de V., uno presente y otro remoto, y las medidas que so adopten en el segundo deben ser una continuacion de las que so tomen en el primoro de que dependen. Este periodo debo contarse desde el momento en que so verifique la cesion, hastar quo los anglo-americanos principien sus establecimientos en la costa occidental de las Floridas, y comiencen los progresos que meditan; y el segundo desde esta 6poca en adelante. La defensa do la Isla de Cuba cuando lilegue el caso de quo pueda temerse una tentativa por parto do aquollos, preparada en los puertos do las Floridas, debe hallarse ya combinada y dispuesta y dAndose principio desde luego, so conseguirA Ilegar & un estado de defensa, que los progresos de prosperidad que adquirira ese pais con nuestras instrucciones, mejorarAn y aumentarAn sucesivamente hasta llegar A un grado respetable que equilibro y supere, si convienoe los medios do ataque que hayan acrecentado y reunido en sus nuevas adquisiciones los Estados-Unidos... Para que est6os objetos so consigan, concede S. M. A V. Amplias facultades A fin de que desde luego se principien las obras mas urgentes, que proponga el ingeniero general A consecuencia de la 6rden quo al efecto le comunico, dirigida a cubrir la Habana de un golpo de mano, y poner los fuertes y baterlas en buen estado, y aun construir otras .nuevas, si conviene, interin propone V. las medidas y recursos quo sucesivamente convenga adoptar hasta completar el sistema general de defensa, y que dando lugar A su exdmen y aprobacion, so ejecuto con la madurez necesaria para asegurar el buen 6xito. S. M. quiere que el Intendente de ej6rcito de esa Isla auxilie A V. en cuanto tenga relacion con el ramo de su cargo, concurriendo con la mas eflcaz cooperacion A la ejecucion de las espresadas medidas de seguridad y defensa; y A este fin lo digo asi con esta fecha al Sr. Secretario del despacho de Hacienda. ,
Pero tan justas y oportunas consideraciones, A que so agregaban 6r-




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denes terminantes, no tuvieron resultado alguno en la 6poca en que se diotaron, ni aun en tiempos posteriores, acaso porque con los progresos que Cuba iba haciendo, lleg6 A olvidarse que no era este sino un motivo mas para queo se tomasen en cuenta las anteriores previsiones.
Z Pudiera, pues, aparecer estrafio que en ese asunto fijase muy particularmente su atencion el gefe que Ilegaba a Cuba d fines de 1850, cuando A la anexacion de Tejas se habia seguido la guerra de los Estados-Unidos con la replica mejicana y como consecuencia la agregacion de California y de Nuevo-M6jico A los primeros; cuando con esa ffcil adquisicion habian adquirido gran impulse las pretensiones de los que en la vecina Union anglo-americana clamaban por nuevas estensiones de territorio; cuando fuera ya de sus posiciones del Continente los mismos Estados-Unidos se hallaban fortificando & Cayo Hueso, punto avanzadisimo sobre Cuba, de cuyas costas dista solo algunas horas, y que acababa de servir de refugio A la espedicion que capitaneada por Lopez desembarc6 en CArdenas; y cuando en fin, la Luisiana y las Floridas con los demas Estados del Sur de la Union eran precisamente el campo en que los anexionistas de Cuba preparaban la realizacion de sus planes, y organizaban sus fuerzas invasoras?
Mas habiendo quedado sin cumplimiento las disposiciones de la 6poca citada y retirada la autorizacion que se habia dado para emprender desdo luego las obras de fortificacion mas convenientes, si & losCapitanes generales les fu dado poner alas tropas en el mas brillante estado, nada podian hacor para remediar aquellas necesidades, con la escasa consignacion detallada anualmente para el material de ingenieros, con la cual debia atenderse no solo a las mas indispensables reparaciones de las fortificaciones existentes, para que apenas basta, sino tambien al acuartelamiento del ej6rcito.
Y qu6 admirar si ni aun respecto de esta filtima part so han tenido presentes las necesidades que consigo trajo el aunmento progresivo y considerable de las tropas. Fuera de algunos cuarteles como el de la Fuorza, y la Cdrcel de la Habana, el construido por la ciudad de Matanzas y algun otro para corta fuerza de infanteria 6 caballeria, no hay en la Isla sino los que tienen los fuertes, y los habilitados en algunos de los pocos conventos quoe alli existian; pero ninguno de ellos reune las condiciones indispensables para asegurar la salud del soldado. Por otra parte, para distribuir las fuerzas de un modo conveniente ha sido preciso establecer guarniciones, que deben considerarse como permanentes, en diferentes puntos, y so ha recurrido al medio de alquilar casas particulares, medio sumamente costoso, y que causa grandes males a la salud y A la disciplina de las tropas, porque esas casas no tienen las condiciones necesarias para el acuartelamiento. A mas de 50,000 pesos sube anualmente lo que




se paga por la Real Hacienda en este concepto, habiendo que celebrate muchas veces contratos onerosos, como sucedi6 en Trinidad en donde per el alojamiento de 400 hombres se han pagado anualmente 6,000 pesos.
Creo que lo que, aunque ligeramente, acabo de esponer sobre las atribuciones del Capitan general de Cuba, sus relaciones con el Intendento militar, especialmente en cuanto al ramo de los hospitales, sobre el estado del ej6rcito, igualmente que sobre el de las fortificaciones y cuarteles de la Isla, es masque suficiente para probar estas dos cosas: l.a Qre la posicion del Gobernador de Cuba como primera autoridad militar se halla rebajada, difiere much de la que un tiempo tuvieron los Vireyes y Capitanes generates de Indias y tiene aun hoy el Capitan general de Filipinas; le espone con frecuencia d lamentables conflictos y enerva considerablemente su action; y 2.? Que alll donde la accion de la autoridad militar de Cuba ha podido ejercitarse libremente, como en la disciplina 6 instruccion de las tropas, los resultados corresponden A las mayores esperanzas y demuestran que en el uso de las atribuciones propias ha hecho aquella autoridad los mas recomendables esfuerzos. De lo cual se infiere que, si se sienten males y faltas en los demas ramos del servicio military, es porque este no so halla organizado del modo conveniente, no ya para circunstancias estraordinarias, pero ni aun para las ordinarias quo por largo tiempo vino atravesando la Isla.
Mas adelante podr& juzgarse de lo que yo por mi parte hice y de lo que para proveer A esa situacion propuse al Gobierno de S. M. Por ahora necesito continuar ocupdndome de las otras partes que constituyen el gobierno de la Isla y de cuestiones en general menos conocidas, para cuya apreciacion he menester de presentar mayores datos.
CAPIT LO II.
DE LA ORGANIZACION DEL GOBIERNO Y ADMINISTRACION CIVIL.
Los Vireyes, Gobernadores y Capitanes generales, Presidentes de las Audiencias de las provincias de Ultramar, ejercieron siempre en ellas el gobierno superior civil; y aunque por la creacion de las Intendencias se hubiesen sustraido de su autoridad algunos de los ramos que hoy comprendemos en esta parte de la administracion pfblica, devuelta como luego les fu6 la Superintendencia de Real Hacienda, vinieron A continuar en la suprema autoridad que primitivamente se les confiri6, por lo menos on la apariencia. Porque, fuerza es deckir que con las atribuciones dadas A los Jueces letrados y Audiencias en las materias de gobierno, nunca pudo




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ser tan real como aparente la autoridad civil de aquellos gefes en lo que no hubieron de apartarse de la legislacion que para las Indias so tom6 de la vigente en Espaila.
En Cuba f tambien primitivamente esa misma la legislacion y la constitucion de las autoridades civiles; pero, como hA poco he demostrado, hablando del gobierno de la Isla en general, si bien se conserve allf hasta hoy la inmixtion de la administracion de justicia en la civil, desde el siglo tltimno fueron variando las condiciones do la constitucion, no solo con la creacion de la Intendencia, de la Comandancia general de Marina, y con la de varias corporaciones dotadas de facultades administrativas, sino con la misma revolucion econdmica que el pais esperiment6 con motivo do la apertura de los puertos al comercio estranjero, do las concesiones hechas para la admision do nuevos pobladores, con el establecimiento de Consulados, etc., etc.; ann aparte de la especialidad de las medidas para Cuba como para Puerto-Rico dictadas en atencion Alas condiciones particulares de su poblacion y de su posicion geogrAfica. Sin embargo, precise es confesar que todas las variaciones sobre lo antiguo hochas no han conducido A masque ( rebajar la autoridad del Gobernador, como gefe de la Administracion Civil, sin que haya bastado A subsanarla la tentativa que al crearse el ministerio de Fomento en la Peninsula so hizo para organizar aquel gobierno bajo las mismas bases aqul dadas A los de las provincias, aunque con el pensamiento,, A mi entender, de no verificar la soparacion de mandos, alli mas quo en parte alguna perjudicial A todas luces.
Per Real 6rden de 18 de febrero de 1835 so declararon al Capitan general de la Isla las funciones y atribuciones de Gobernador Civil de ella, disponi6ndose que so entendiera con el ministerio del Interior, nombre dado al antes de Fomento, en todos los asuntos designados por los Reales decretos de creacion de este; pero si so esceptfia una Real 6rden de 5 de diciembre de 1857, en que se comunicaba un pretendido deslinde do atribuciones entre el Gobernador Civil y el Intendente, nada so hizo que en realidad so dirigiese A promoter alli los resultados que se buscaban en la creacion de los gobiernos civiles.
En la parte civil como en la militar so halla la Isla dividida en tres departamentos: el Occidental, que tiene por capital A la Habana; el del Centre, que la tiene en Puerto-Principe, y el Oriental, cuya capital es Santiago de Cuba. Aunque el Gobernador sea Gefe superior Civil de la Isla, ejerce mas inmediatamente este cargo en el departamento Occidental en que reside; pues A pesar de su dependencia y per lo mismo do sus menores atribuciones, lo desempeian tambien los Gobernadores Comandantes generales de los otros dos departamentos. Estos so dividen A su vez en distritos 6 jurisdicciones, denominados Gobiernos 6 Tenencias de Gobier7




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no, A cuyo frente se hallan Gefes y aun Capitanes de ejdrcito, con el titulo de Gobernadores 6 Tenientes Gobernadores, en quienes concurre el mando de las armas y el civil, puesto que son Presidentes de los Ayuntamientos y tienen A su cargo la policia y gobierno de os pueblos de su comarca; de modo que se asemejarian mucho estos empleados A los Gefes Civiles do distrito filtimamente creados en la Peninsula, uniendo A este destino el de Comandante do armas, si existiese ya alguna analogia entre el regimen administrative de aquella y el de la Isla. Por filtimo, las Tenencias de Gobierno so subdividen en Capitanias de partido, compuestas generalmente de la poblacion rural, y con mayor 6 menor estension, habieondo alguna formada de un solo pueblo en que no hay Ayuntamiento ni corporacion alguna municipal. Los encargados de esas Capitanias y que de ellas toman el nombre, son nombrados libremente por el Capitan general, quien solo interinamente puede nombrar A los Gobernadores y Tenientes Gobernadores, cuya eleccion pertenece a S. M. Los Gobernadores y Tenientes Gobernadores no gozan por sus empleos otro sueldo que el de sus grados militares; pero cobran como jueces ordinarios los derechos que les corresponden en los negocios civiles y criminales. Los Capitanes de partido, que vienen A ser en estos una especie de Corregidores, con atribuciones mistas civiles y judiciales, bajo la dependencia del respectivo Gobernador 6 Teniente Gobernador, no tienen sueldo alguno, y gozan solo de ciertas obvenciones, entre las cuales figura la tercera parte de las multas que imuponen.
El Capitan general, Gobernador superior Civil, es Presidente del Ayuntamiento de la Habana; puede presidir todos los de la Isla, y entiendo por consiguiente, respecto A la administracion municipal, en cuanto se lo permite la de los Propios y Arbitrios, agregada A la Real Hacienda. Es tambien Presidente de la Junta de Fomento, encargada de las obras pfiblicas; lo es asimismo de las Juntas de Sanidad y Beneficencia y de la Inspeccion de Estudios, con el carActer do Vice-protector en este filtimo ramo; es Superintendente de Correos, y tiene, en fin, A su cargo los prosidios, como Juez de rematados, aunque esta parte de la administracion se halla dependiente todavia del gobierno militar.
Tal es, muy brevemente presentado, el esqueleto de la organizacion civil de la Isla, por el cual puede fAdilmente verse la analogla que existe entre ella y la de la Peninsula. En cuanto A su suficiencia 6 eflcacia para la administracion de los pueblos, cosa es que mas detenidamente podrA estudiarse en el exAmen particular de los diversos ramos A que voy A consagrarme.




ARTicULo I .'-SANIDAD.
PARA dar una idea exacta de la organizacion que en Cuba tieno este ramo, tan propio de la competencia del Gobierno Civil en cuanto hace relacion al pais en general, bastarA citar algunos do los artloulos del reglamento formado en 1848.
Empieza este reglamento dando por sentado que la policla sanitaria pertenoce no al Gobierno, sino a. ciertas Juntas, y oefipase en primer lugar de la organizacion de estas, de sus deberes y fueros. ((El objeto pi'in))cipal de estas Juntas, dice el articulo primero, es la conservacion de la ))salud pfiblica, A cuyo fin procurardn impedir on sus respectivos distritos )la introduccion por mar 6 por tierra de las enfermedades contagiosas 6 ))pestilenciales, empleando las medidas mas eficaces y oportunas para so))fooarlas en su origen, evitar su propagacion 6 atenuar su intensidad ))cuando inesperada y desgraciadamente se presentasen.)) AdemAs so declara como asunto de competencia de las Juntas el promover lo conveniente A disminuir las consecuencias de las enfermedades simplemente epid6micas y estacionales: el examinar ((todas las necesidades 6 mejoras que reclame ))una buena policia de salubridad : el cuidar de proponer a las autoridades ))locales las medidas concernientes A la mayor limpieza y salubridad de las ))poblaciones, y el cuidar do la conservacion y propagacion de la vacuna.)
El articulo 9.o dice: ((Siendo la salud del pueblo una ley suprema, las ))Juntas do Sanidad, como encargadas de su conservacion, tendrA res))pecto & su instituto, absoluta jurisdiccion sobre todas las clases, sin renoonocer fueros ni exenciones, que harian ineficacos sus acuerdos.)
El articulo 18 agrega: (la Junta superior serA tenida y considerada ))como la autoridad primera y principal del ramo en la Isla, de))biendo ser sus resoluciones, luego que hubieren mereeido la aprobacion ))del Gobierno superior Civil, ex&ctamente acatadas y obedecidas por todas )las subalternas.))
El articulo 29 afiade: ((para el mejor 6rden y exacto desempeio del ))servicio del ramo, so establece por regla general, que las Juntas TerriMtoriales, ya sean del litoral 6 do lo interior, dependan inmediatamente de ))las de su provincia, asi como 6stas lo estarAn de la superior, la que so )entenderd directamente con las mismas dirigi6ndoles tanto las comuni))caciones que esclusivamente los correspondan, como las que por sa con)ducto deban trasmitirse A las subaltornas comprendidas en el distrito de )su jurisdiccion.n
El articulo 55 dice tambien : ((Toda solicitud que proyecten dirigir los ))subalternos al Gobierno Superior Civil de la Isla 6 A mi Real Persona lo )harin precisamonte por conducto de la Superior, sin cuyo informe no se )le dard curso.)




. .- 52Tratando del Presidente de esa Junta, que lo es el Gobernador, dice en otro articulo: ((El Gobierno superior de la Isla dirigird, por conducto ))del ministerio de la Gobernacion, todas las comunicaciones relativas A vlos negocios del ramo sanitario, debiendo siempre preceder el conociDmiento 6 intervencion de la Junta Superior, aun en los asuntos pro))cedentes de cualquiera de las provinciales 6 subalternas.)
El articulo 4.o dice ademds, aque el Presidente no anticipar jamAs )su parecer sobre ninguna materia ) do que se trate en la Junta; y al Presidente, por fin, se le concede en las votaciones voto decisivo en caso de empate.
Respecto al Secretario do la Junta Superior, se dice en el articulo 17 del capitulo 4~, que ( dirigird directamente A los presidentes de las Jun))tas provinciales de Cuba, Puerto-Principe y Trinidad, y Alos de las suA)balternas de la provincia de la Habana, las comunicaciones que & las )mismas so hicieren; entendi6ndose particularmento con los Secretarios do otodas las subalternas en los negocios de cuentas, y cuando, por remi))tir los dichos Secretarios las comunicaciones, tenga que acuskrseles el )recibo.))
A los Secretarios de las Juntas subalternas so les previene aque no ))podrAn dirigir por s ninguna comunicacion al Presidente do la Junta ))Superior, debiendo hacerlo tan solo al Secretario de la misma.n
Por filtimo, el medico de la visita de sanidad del puerto de la Habana debe ser ((nombrado por la Junta Superior A propuesta en terna, bomo spara los demas destinos de su clase, que le hard la Inspeccion de Estu))dios ... ddndose desde luego cuenta al Gobierno para su aprobacion.
V6se, pues, que mientras por una parte so establece que la Junta Superior do Sanidad serd teniday considerada como la autoridad primera y principal del ramo en la Isla, y mientras se le conceden atribuciones administrativas y una jurisdiction absoluta, por otra se someten sus resoluciones A la aprobacion del Gobierno Superior Civil, necesaria para que sean acatadas y obedecidas, al propio tiempo quoe se hace Presidente de la Junta al mismo Gobernador. No ya A la luz de los buenos principios, sino A la del simple buen sentido, Zqu6 significa el cardcter de independencia que se ha querido dar de un lado A esa corporacion, al paso que de otro so la imposibilita de obrar sin la aprobacion del Gobierno Civil ? Si, para que las resoluciones de la Junta sean ejecutivas, han menester de una aprobacion superior, IA qu6 se reduce su autoridadprimera y principal en el ramo?
So declara Presidente de la corporacion al Gobernador : se le prohibe anticipar su opinion en las sesiones : vota y tiene voto decisivo, y luego se le reserva la autorizacion para que los acuerdos se ejecuten, que A esto equivale la aprobacion del Gobierno Superior Civil. ZEs esto mas quo com-




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plicar las cosas de manera que so gaste el tiempo in(itilmente, A ocurran confliotos, que de algun modo habran de poner en riesgo el prestigio de la autoridad?
Pero no son esas solas las consecuencias do una organization semejante. Si las corporaciones todas son en alto grado colosas de sus atribuciones, no lo son tanto del respeto A las agenas debido, y todas tratan de estender en lo posible la esfera de su action, bastando frecuentemente que so les haya concedido la menor independencia, para que procuren ejercerla tan absoluta como los sea dado conseguirlo. De todo lo cual so inferirA ftcilmente que, si las prActicas introducidas en el despacho do los negocios no han sido bien meditadas, poco importarA que en los reglamentos so establezoan reservas de aprobacion, porque vendrdn A reducirso A vanas f6rmulas.
Ademis, concretAndome A la misma Junta Superior de Sanidad es de advertir que comuniotndose su Secretario directamente con los de las subalternas de la Isla y con los subdelegados de medicina, en asuntos que legitimamente pertenecen A la administracion civil, so establece una correspondencia administrativa fuera de la administracion, y por consiguiento contraria A todas las buenas doctrinas; sin que baste A legitimarla la conflanza que este 6 el otro empleado puedan merecer al Gobierno; porque no son solo de temer los abusos, sino las consecuencias de la falta de unidad en el drden administrativo y en la accion del Gobierno y administracion general.
Y necesitard yo flamar la atencion sobre la necesidad quo al Gobernador se impone do no dirigirso al Gobierno do S. M. acerca do ningun asunto de la policla sanitaria de la Isla, sin que antes preceda el conocimiento 6 intervention do la Junta Superior ?
Nada mas dir6 para demostrar hasta qu6 punto se hallan en eso ramo subvertidos los buenos principios administrativos; hasta qub punto so ha complicado en ese ramo el despacho y resolucion de los negocios, haciendo embarazosa, ocasionada A disgustos y conflicts, 6 completamente in-. eflcaz la accion del Gobierno Civil, del cual so enouentra en realidad en un todo separado contra lo que exigen a conveniencia phblica, la tecesidad de evitar prdcticas abusivas, la responsabilidad misma que pesa sobre el Gobernador, y hasta el cardoter y prestigio que A su elevada posicion convienen.
AITICULo 2.--BENEFICENCIA.
CUANTo concierne A la beneficencia pdblica fu siempre n objeto preferento para todos los gobiernos y para todos los pueblos y no han sido jamAs los espaholes los que menos so han distinguido por su ardiente ca-




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ridad. Por mucho tiempo han debido en Espaia su creacion y asistencia los establecimientos pfiblicos de beneficencia & la piedad de los particularesy A las diferentes comunidades 6 institutos religiosos, conservando el Gobierno en unos una prudente intervention, mientras que otros eran completamente independientes de l61. Mas en esta filtimna 6poca, reconocida la beneficencia pfblica como uno de los deberes sociales, el Gobierno entre nosotros no solo ha declarado una obligacion de los pueblos atender & esos establecimientos, sino que hasta se ha hecho cargo de su direccifn y de la inspeccion de los demas, bien sean sostenidos por los fondos municipales 6 provinciales, bien de fundacion de particulares.
En la Am6rica espafiola, sin que ese principio se hubiera reconocido en la gobernacion de aquellos reinos, la prosperidad que alli alcanzamos y la ardiente caridad de los espaioles que en ellos hicieron grandes fortunas, bastaron para que hubiese por todas partes muchos y muy notables establecimientos de beneficencia, ricos de recursos, que aun honran la memoria de nuestra dominacion.
Cuba, empero, escasa de poblacion y riqueza en aquellos tiempos en que el espiritu religioso desarrollaba y fortalecia los sentimientos humanitarios, ni tuvo elementos para la fundacion de establecimientos piadosos, ni mas tarde, cuando su prosperidad creci6 rdpidamente, ha sentido la mano del Gobierno para crearlos y sostenerlos por los medios que emplea para ello en la Peninsula.
Alli no se conocen los presupuestos municipales ni provinciales, y no se ha pensado por lo tanto en declarar esa carga obligatoria de los pueblos: asi es que en los gastos que hacen los Aytuntamientos, no hay una sola partida para establecimientos de beneficencia. Alguna vez los Superintendentes de Hacienda han venido con los recursos del Estado 6 con la concesion de pequefios arbitrios, A proporcionar cortos fondos a alguno que otro hospital 6 establecimiento de caridad; poro sonde tan poca consideracion, que no merecen mencionarse; bien que por mas interns que natural y justamente les mereciesen, no podian destinar grandes cantidades de las rentas del Estado A esas atenciones.
De donde nace que, A escepcion ae los hospitales y establecimientos de beneficencia de la Habana, de que me ocupar6 con alguna detention, por su mayor importancia, si se esceDtaa el hospital de Caridad de Santa Isabel, de la ciudad de Matanzas, que se instituy6 & espensas del Real Tesoro y con el ausilio del vecindario, A solicitud del Exemo. senior Condo deo Villanueva, y una casa de beneficencia en la misma poblacion, en que se da educacion A doco nifas, no hay en el resto de la Isla otras casas de caridad, A no ser algun otro hospital que no mereco este nombre, y alguna otra fundacion para dos, cuatro y ocho camas, en lo general mal atendidos y administrados. En prueba deo lo cual, podr6 citar la ciudad de




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Santiago de Cuba, con una poblacion que, aunque en el padron solo figura con 26,000 habitantes, asciende seguramente A mas de 50,000, y no tiene mas que un hospital dotado con cinco 6 seis mil pesos, todos de mandas pias, ouyos productos so emplean hasta ahora en la construccion del edificio.
En la Habana, pues, es dondo se encuentran los hospitales y establecimiontos de boneficencia mas importantes, 6 casi los Onicos de la Isla. Respocto A hospitales, cuonta con el de S. Juan de Dios, capaz para unas 240 camas, y el de S. LAzaro, en que se reciben los elefanciacos, onfermedad desgraciadamento estendida en la poblacion de la Isla. La Real Casa de Beneficencia tiene un departamento do educacion de nihas y otro do nihos, dos de hombres y mujores dementes, en los cuales so recojen todos los do la Isla, y do poco tiempo recibe tambien algunos mendigos. Sus rentas no escederAn de 90,000 pesos anuales, consistiendo la mayor part on legados hechos d aquel piadoso establecimiento y en algunos arbitrios quo le han sido concedidos.
Entre estos el de mayor consideracion, pues le produce sobre 12,000 pesos anuales, es el procedonte del dep6sito judicial do esclavos en litigio, que da en alquiler 6 emplea por su cuenta; poro esta concesion, quo ha sido origen do reclamaciones fundadas, y produce inconvenientes bastante graves para la buena administracion do justicia, no parece deba sor muy duradera.
Y aqui habrAn do sormo permitidas algunas importantes consideraciones que no deberian sor nunca olvidadas por el Gobierno.
En la Isla do Cuba no hay la masa de gente prolotaria y desvalida que Ilena en Europa los hospitales do caridad. Esta clase estA alli representada por la gente de color; poro los esclavos, que forman la mayoria, encuentran en sus amos quien los cuide y los asista on sus enfermedades, ast por interns propio, como porque es la asistencia obligatoria; do modo que aunquo vayan A los hospitales no son admitidos gratuitamente. La clase libro de color, mas reducida en su nImero, tiene en lo general un bienestar quo le permito ser atendida en la propia familia y como allla cama de los enfermos no necosita colchones, ni abrigos, y con el nfumero considerable de m6dicos se encuontra frecuentemente quien asista por caridad A los pobres, repugnan ir A los hospitales, y solo alguno que otro muy desvaldo pasa A ellos.
Estos, los espafioles peninsulares y los estranjeros que por su desgracia 6 mala conducta carecen do recursos, son anicamente los quo necesitan del ausilio do los hospitales de caridad en sus enfermedades, y solo asi se esplica el quo las 240 camas del hospital do San Juan de Dios do la Habana sobren para las necesidades de una poblacion de mas de 140,000 ahlmas, con una gran concurrencia do estranjoros; en t6rminos do ser so-




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bre 120 el nAmero de los enformos que ordinariamente permanecen en 61; aunque cierto sea que en ese nimero no esten espresados todos los que en la Habana son asistidos de caridad en sus enfermedades, porque hay algunas sociedades de beneficencia, como las de naturales de Cataluia, franceses y alemanes, que costean la asistencia de sus socios y aunm de muchos que no lo son, en el [propio domicilio 6 en alguna de las varias casas do salud privadas.
Pero si so comprende quo es fAcil atender en toda la Isla A la curacion de los enfermos pobres, no sucede lo mismo por lo que haco Alas necesidades que estin lamados A cubrir los establecimientos de beneficencia. La Isla de Cuba encierra, como todo pais de esolavitud, elementos de desmoralizacion que solo es capaz de contener una buena educacion y un espiritu religioso bien alimentado y sostenido por un clero no solo suflciente para acudir A todas las necesidades espirituales, sino bien instruido, preparado y dirigido. El aumento mismo y la variedad de la poblacion y riqueza vinieron a hacer mayores y mas patentes esas necesidades, que por desgracia se olvidaron de un modo lamentable.
Por otra parte, el grand numero de peninsulares y estranjeros, que en mayor 6 menor edad pasan A la Isla y permanecon en ella largos ahos, pensando siempre en regresar A su pais natal, contraem relaciones ilegitimas, y dejan A su muerte 6 su regreso enteramente abandonados multitud de nihios y j6venes. Ningun pais cuenta por estas circunstancias, en proporcion A su poblacion, mayor nfmero de nihos abandonados, tanto de la clase blanca como de las de color; los cuales, si no son recogidos en los establecimientos de beneficoncia, perecen 6 se convierten en esos elementos funestos para la sociedad, quo mas tarde pueblan las circeles y los presidios.
Consid6rese, pues, si teniendo Cuba una poblacion de mas do un miIlon de almas, compuesta como hemos visto, podrAm ser bastantes los establecimientos que encierra, no contando mas que con el de la Habana, en que solo pueden reunirse 200 nihos y otras tantas nifias, despues del ensanche que recientemente ha tenido su edificio; y obs6rvese, si no habiendo aWll ni en el resto de la Isla establecimiento alguno de benefloencia, en quo se recojan los numerosos nihos y j6venes de color que so encuentran abandonados, podria por mucho tiempo todavia dejarse desatendida una necesidad que tan imperiosamente reclama el ausilio de la sociedad y del Gobierno.
Injusto seria, sin embargo, hacer responsables del estado lastimoso en que so encuentra este interesante ramo de la administration civil A los Gobernadores Capitanes generals de la Isla. Nada han podido hacer en su favor, porque ante todo so necesitaria crear recursos, y ellos no pueden resolver nada que ocasione gastos a los pueblos, porque no tienen A




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su cargo los Propios y Arbitrios; no puedon disponer de losfondos del Estado, como algunas veces lo hicieron los Superintendentes de Hacienda; y no debe por consiguiente alcanzarles la responsabilidad, sino en cuanto a la situacion en que se encuentra la asistencia y la administracion de los hospitales y establecimientos sujetos A su inspeccion. En esta parte nada prueba mas su celo y el interns con que so han ocupado de llenar aquel deber, que el estado en que eso filtimos establecimientos so hallan, en proporcion a los fondos do que disponen. Los hospitales de la Habana asi lo acreditan, y mas particularmente la Real Casa de Beneficencia, tan notable por lo bien organizada y atendida, como por su adulinistracion la mas paternal y pura, si bien en ello deba tambien darse A su digno director don Tomas de Reina, la parte quo do justicia le corresponde.
Pero, si amenguada 6 insuflciente era la autoridad de los GobernadoreS Capitanes generales para hacer el bien y remediar el mal en un ramo tan propio del Gobierno Civil, dejabaseles al menos la intervention conveniente en el regimen y administracion de los establecimientos indicados. Mas h aqui que se crea en la Peninsula la Junta general de Caridad, y las subalternas con objeto de ausiliar al Gobierno, que habia venido A hacerse cargo de todos los establecimientos de beneficencia, dotando de fondos a los que no los tenian, y acudiendo para ello al presupuesto municipal y provincial; y comlo si el Gobierno de Cuba se hallase con idntico poder y circunstancias, so crea alli tambien una Junta general de Caridad, no facultada para levanter fondos, que era lo que se necesitaba, ni para ausiliar al Gefe superior Civil, sino para privar A este de las pocas atribuciones que tenia. Porque en adelante no sera ya aquella autoridad la que dirija y vigile los establecimientos de Beneficencia; pues en el reglamento deo Junta, aprobado de real 6rden en 1851, se estableci6, que esa corporation habrA de dirijirlos y rejirlos, y que si alguna vez Gobernador Capitan general, que es su presidente, no so conformare con sus resoluciones, deberA consultar al Gobierno de S. M. antes de apartarse de ellas.
Por donde so ve que mientras en la Peninsula se exajera el espiritu de centralizacion hasta en los asuntos menos importantes de los pueblos, en Cuba, donde se pretende mantener un gobierno fuerte, se priva al Gobernador Capitan general de sus mas naturales atribucione para trasferirlas A juntas numerosas, sin aptitud para hacer el bien, y cuya existencia, ean la forma en que se establecen, contribuye A desbaratar cada dia mas la administracion, con perjuicio visible del Gobierno y de los pueblos, y con inmediato desprestiglo de la autoridad A quien se encomienda el bien estar y conservacion de la Isla, y a quien se hade de esta responsable,

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ARTiCULO 3.U-INSTuccior PLucA.
No puede negarse que una de las cosas que mas engrandecen A Espaia en su conducta con los pueblos conquistados de Amrica es haber llevado A ellos su civilizacion entera, haber querido formar en el NuevoMundo provincias completamente iguales Alas europeas en cuanto con la poblacion de este origen pudiera relacionarse; y es igualmente una verdad que respecto A la poblacion indigena fu6 no menos grande y magnAnima la conducta de nuestros Monarcas, A quienes nadie ha podido acusar de que no hubiesen procurado con una piedad sin limites atraer al seno de la civilizacion espahola A esa misma poblacion por medios tan suaves, como las misiones y doctrinas. Sin embargo, es forzoso confesar que la piedad soberana fu&6 menos feliz en lo absoluto para con esa parte do sus sobditos, que para con la poblacion conquistadora; pues & pesar de cuanto hayan pretendido la envidia, la calumnia y la exaltacion politica, ni puede negarse la existencia de las universidades de Santo Domingo, M6jico, Lima, Santa F6 de Bogota, Guatemala, Santiago de Chile y la Habana, ni mucho menos la de una porcion de colegios y seminarios, en donde como en las primeras so han formado hombres muy notables en ciencias, letras sagradas y profanas.
La Universidad de la Habana fu creada por el Sr. Rey D. Felipe V, en 1721, con el careActer de Pontificia, que le did una bula de S. S., concedidndose su establecimiento A los religiosos del 6rden de Santo Domingo, A cuyo cargo estuvo hasta 1842 en que fu46 declarada establecimiento Real y so seculariz6 completamente. Existian en ella las facultades de filosofla, jurisprudencia y medicina, y como dependientes de ella habia tambien cAtedras de filosofla y jurisprudencia civil y can6nica en los seminarios conciliares de la Habana y Cuba, cuyos cursos so incorporaban, no anualmente, sino en la 6poca de recepcion de grados, en dicha Universidad. Y como si la carrera de jurisprudencia, la mas concurrida de la juventud de la Isla, se hallase poco facilitada, asi por el nfnmero de cAtedras como por la organizacion de los estudios sobremanera reducidos, todavia en los filtimos ahos precedentes A la reforma se habia establecido la misma ensefanza en dos colegios privados de la Habana y Puerto Principe, cuyos alumnos.hallaban tambien franca entrada a la incorporacion de sus cursos. De suerte que A un tiempo mismo existian en la Isla cinco establecimientos abiertos A la carrera de la abogacia, sin que on realidad tuviese el Gobierno en ellos otra intervencion que la muy ljana que daba al Gobernador y Capitan general su carAdcter de ViceReal Patrono de los estudios. En esta como en casi todas las demas partes de la administracion, fu6 con el tiempo desapareciendo el pensamiento de aplicar al gobierno de las Indias las reformas y mejoras que suce-




sivamente iban introduci6ndose on el de la Peninsula; y asi es que mientras aqui se formaban reglamentos generales de estudios, por los cuales se daba a estos una direcocion comun, y con ella la conveniente uniformidad, en Indias siguieron los establecimientos de instruccion sujetos A sus constituciones primitivas.
Ciertamente que en materia de instruccion primaria, tampoco en la Peninsula fueron grandes los adelantamientos hasta el presente reinado; pero ya desde 1858 empez6 A ddrsele un impulso que, fuerte y oportunamente dirigido, estd produciendo los mas felices resultados, visibles donde quiera, merced A la stbia institucion de las escuelas normales, seminarios de maestros, y d la inspeccion que mantiene en constante actividad el celo de los profesores, la observancia do los buenos m6todos de instruccion, la educacion moral y religiosa, y que cuidando do que las necesidades de las escuelas como las de los profesores, sean atendidas por las autoridades locales, conforme & lo prevenido por la ley, sirve de agente el mas activo y eficaz al espiritu ilustrado y protector del Gobierno.
Sin embargo, la instruccion primaria continu6 en Cuba hasta 1842 en el mismo abandono en que venia de largo tiempo, no precisamente .porque faltdra quien pudiese promover su desarrollo, sino por carecer 'de una direccion bien entendida, y sobre todo por no haber los recursos mas indispensables para la dotacion y sostenimiento de las escuelas.
HallAbase en general A cargo de las Sociedades Econ6micas y se gobernaba por una seccion de ellas titulada de Educacion; pero al mismo tiempo costeaban y cuidaban de la direccion de algunas escuelas la Superintendencia de Hacienda, la Real Junta de Fomento y una que otra autoridad de distrito, animada de suficiente celo para promover la adquisicion de un maestro y un local en que establecer la ensefianza de las primeras letras, cuya escuela duraba mientras los vecinos y propietarios de la comarca tenian la voluntad de contribuir con las cuotas A que se habian comprometido en una lista de suscricion. Porque aparte alguos cortos arbitrios destinados para este objeto, aun la instruccion primaria pfiblica 6 gratuita, que sostenian las Secciones de Educacion, dependia en general del recurso de las suscriciones, cuyos productos, asi como el de aquellos arbitrios so repartian por lo comun A las escuelas particulares, obligAndose los maestros A admitir en ellas cierto nfimero de niTios pobres.
En cuanto A la instruccion secundaria elemental, carecia Cuba de otr'os establecimientos que los privados, y respecto A la secundaria superior 6 A los estudios de filosofia, existian autorizados en varios de los mismos colegios privados de la Habana, Matanzas y Puerto Principe ademnis de los que antes indiqu6 como ,stablecidos en los Seminarios conciliares, y en la Universidad.




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Por 6ltimo, en punto A enseianzas especiales habia en la Habana una escuela de nAutica, costeada por la Real Junta de Fomento, con dos ctedras de farmacia A cargo de la Junta superior de este ramo y una de qutmica general, creada en 1837 con el objeto de estender los conoci mientos que mas podrian influir en la prosperidad de una de las principales industrias del pais, la de la fabricacion de azftcar; como algunos aos antes se cre6 una cAtedra de botAnica cuya duration, sin embargo de su utilidad, fun6 por desgracia muy corta. Tambien habian existido por algun tiempo dos cAtedras de economic politica, establecida la una como un agregado A la Universidad, pero sin formar parte del plan de sus estudios, y la otra por la Sociedad de Amigos del Pais 6 Real Sociedad Patri6tica, segun entonces so lamaba.
Estado de cosas semejante y sobre todo el de la Universidad, Ilam6 la atencion del Sr. Principe de Anglona en 1840, y por 61 fu6 nomnbrada una comision con el objeto de examinar el plan de estudios universitarios y proponer las reformas indispensables para evitar, no solo los males dimanados de los vicios de organizacion, sino los de los abusos que visiblemente so cometian. Relevado al poco tiempo el Sr. Principe, fu6 confirmado el encargo A dicha comision por el Sr. D. Ger6nimo Yald6s,. quien con la autorizacion competente puso ya en planta en octubreo do 1842 un nuevo plan general de instruccion pfiblica, por el que so pretendi6 cambiar radicalmente el estado de la ensebanza en todos sus ramos, concentrAndose su direccion en manos del Gobernador superior civil, 6 mas bien en las Ade un cuerpo colegiado que bajo su presidential, se ocupase de organizar y dirigir la ensebanza pfiblica.t
En cuanto d la instruccion primaria, el nuevo plan fu6 formado con arreglo las bases principales de la ley publicada en la Peninsula en 1838, y ast respecto de esta como de la secundaria se concedia la libertad de ensefanza, si bien con la intervencion y garantias que el Gobierno pudiera apetecor para asegurar su buena direction por los particulares; pero respecto A la secundaria, ast elemental como superior, se creaba un colegio agregado & la Universidad y en un todo dependiente del Gobierno. Por fin, A las ensehanzas universitarias que abrazaban las facultades de filosofla, jurisprudencia, medicina, cirujia y farmacia se les daba cuanto ensanche habian hasta entonces recibido en las naciones que se reputaban por mas adelantadas, porque, para valerme de las espresiones del Gobierno mismo, se trataba do que el plan Ilenase (las necesidades de la 6poca. ) De suerte que en la facultad de jurisprudencia, por ejemplo, los estudios que antes se hacian en dos ahos, asistiendo A la catedra de elementos de derecho pAtrio, se estendieron A seis ahos y A esa ensebanza se agregaron las de derecho romano y derecho pWblico internacional, di.gesto romano-hispano, instituciones can6nioas y derecho pfiblico colesiAs-




tico, derecho mercantil y economla politica, c6digo criminal y procedimientos de sustanciacion, derecho pftblico espaiol y derecho administrativo.
La Inspection de Estudios, provisionalmente organizada, se constituy6 luego definitivamente pero dotada de atribuciones administrativas, ha tenido que ser su accion tan lenta como embarazosa; y es honra que no puede negarse A la ilustracion de sus miembros la de que ella misma acudi6 tiempo despues proponiendo se la redujese A ser meramente consultiva. Esto no obstante, y aunque se pasaron mas de cuatro alos sin que entrasen bajo su direction, no solo las escuelas que dependian de la Sociedad Econ6mica, sino todas las demas que se hallaban A cargo de diversas corporaciones y autoridades; aunquo tardaron no menos aZios en establecerse las comisiones provinciales y locales, que el plan de estudios creaba en las capitales de provincia y partido; aunque los fondos destinados at ramo de instruccion primaria, lejos de aumentar, se disminuyeron al pasar A manos de la Inspecoion; A pesar de todo, es justo decir que A los esfuerzos de esta corporacion so debe el que la instruccion primaria haya hecho en la Isla algun progreso.
La primera estadistica que puede merecer este nombre fu hecha por la misma Inspeccion en 1845 sobre los datos de 1844 y sus resultados eran lamentables, Por ella se vi6 que habia A la sazon en la Isla 286 establecimientos do instruccion primaria pfblicos y privados, A los cuales asistian I1,055 alumnos de ambos sexos de los que 5,682 recibian gratuitamente la instruccion y 7,551 la pagaban; y como segun los mejores cAlculos A la poblacion libre de la Isla correspondia la existencia de 92,192 individuos en edad do necesitar la instruction primaria result que venian A carecer de esta hasta 81,159. Pero no bastaba que hasta tal punto apareoiese reducido el ntimero de los nifios do ambos sexos que asistian Alas escuelas. La calidad de estas en general hacia aun mas triste y lastimoso el cuadro.
Careciendo la Isla de seminaries de maestros, era preciso que las utilidades de la ensebanza fuesen notables para que, en un pais en que el trabajo material y los intelectuales, de este dependientes, se hallan bien retribuidos, concurriesen A servirla personas dotadas de regular aptitud; mas por desgracia, en los pueblos pequelos la dotacion es mezquinisima, y aun en los mayores no pueden calcularse medianas utilidades sin hacer de la educacion un verdadero negocio mercantil, que es lo que ha venido a suceder en las poblaciones principales. De suerte que 6 como en el filtimo caso la educacion estA sujeta A todas las condiciones morales de la especulacion comercial, 6 se halla desempeada, como en el primero, por personas que en su mayor parte se refugian d las escuelas buscando en ellas un medio de subsistencia que por otros lados no puede encontrar su




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ineptitud 6 dudosa moralidad. Todo lo cual depende precisamente de la falta de recursos, segun la misma estadistica A que acabo de referirme.
En 1847, todos los fondos destinados en la Isla & la instruccion primaria pfiblica se reducian A los siguientes: 17,175 pesos pagados por la Real Hacienda: 10,000 pesos per la Real Junta de Fomento: 4,659 por los Ayuntamientos: 4,848 produoto de suscriciones y 5,839 producto de censos 6 imposiciones hechas por particulares; cuyas cantidades dan un total de 40,499 pesos. Y sin embargo, todavia la Inspeccion de Estudios so vi6 privada posteriormente de una parte considerable de esta suma, porque la Real Hacienda redujo A 6,000 pesos los 17,175 con que antes contribula; de mode que si A esto so agrega que la Junta de Fomento hace tambien esfuerzos por retirar su subsidio, y si se toma en cuenta lo insubsistente de las suscriciones, se verd que realmente los recursos destinados A la instruccion primaria vienen a ser del todo nulos.
La instruccion primaria so costea en la mayor parte de las naciones, monarqulas como reptiblicas, por los pueblos mismos; pero en el plan de instruccion general de la Isla se parti6 de un verdadero imposible, cual es el de que A la instruccion primaria so atendiese con los fondos del Gobierno; y desgraciadamente hay aun on hombres muy notables bajo otros aspectos una gran preocupacion respecto & la instruccion primaria, por que creen que lejos de ser un elemento de drden y bienestar social, puede contribuir A la desorganizacion y A la intranquilidad. Para mi os este uno de los errores mas lamentables que pueden llevarso al gobierno de los pueblos.
Si es una necesidad del hombre la education, y ea esto convienen todos, ast respecto de la inteligencia como de sus sentimientos por medio de la instruccion moral y religiosa, no puede dudarse de que la instruocion de las escuelas primarias bien dirigida es lo que mas puede contribuir A dar y perfeccionar aquella educacion. Xdemis, si el trabajo es un elemento de moralizacion, tambien la instruccion primaria es un elemento de trabajo, y no debe negarse por ningun gobierno sobre todo A aqueHIlas clases para quienes es el trabajo el finico patrimonio.
Verdad es que la instruccion primaria puede dejar de ser un elemento de 6rden y bienestar social, ya porque se la exagere, convirtiendo las escuelas en academias cientificas en que solo puedan adquirir los nifios ideas vagas, incompletas 6 inexactas, ya porque lejos de introducir en ellas la buena moral y el verdadero espiritu y prAoticas religiosas, se las convierta en focos de inmoralidad y perversion. Pero si esto es cierto Z para qu6 tendrdn los gobieraos la direccion do la ensebanza? 4 CuAl es su mision respecto de la sociedad ? Los que suelen dejarse arrastrar por cierta especie de enagenacion siempre que de la legislacion indiana se trata, como si esa legislacion se hubiese practicado, habrAn de permi-




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tirme aqul una observacion. Z Se habran revolucionado las provincias espaholas del continente americano porque se hallase demasiado estendida en ellas la instruccion primaria? I So dejaron arrastrar las masas de indios y castas de las ideas revolucionarias, porque respecto A esas clases de la sociedad se hubiesen cumplido los deseos y mandatos de nuestros Monarcas respecto A generalizar esa instruccion, por medio de la cual antes que por otros debia adherirselas A la civilizacion 6 intereses espafioles? La ignorancia y la degradacion, su consecuencia legitima, dieron el triste fruto que nos demuestra la historia.
Mas en Cuba, como hemos visto no ha pecado el Gobierno por su exageracion respecto d la instruction primaria, antes bien ali el mal procede de un notable abandono en cuanto A ella; de haberla dejado en general por mucho tiempo y mediante una libertad ilimitada A merced de los que de ella quisieron hacer un trAfico 6 verdadera industria. En el plan general de estudios se reconocid ya ese mal; pero para evitarlo debi5 haberse principiado per la formacion de maestros, y esta primera necesidad se desateadid, come se desatendieron las otras, porque se carecia de recursos. En mi entender, todos los peligros, que los mas timoratos pueden ver en la estension de la intruccion primaria, estin evitados completamente con que el Gobierno cuide de formar buenos profesores y ejerza sobre ellos una esmerada vigilancia, despues de suministrarles los elementos necesarios para dedicarse con abnegacion y celo al cumplimiento de sus deberes.
Pero si en Cuba so desatendi6 la instruccion primaria, lo que respecto A la secundaria elemental ha acontecido y acontece es todavia mas lastimoso. Esta parte ha sido y permanece aun entregada A la industria particular, y el Gobierno ni antes ni despues del plan de estudios de 1842 cre6 ningun establecimiento de esa clase, pasando hasta por el descrddito de haber publicado como parte de aquel plan las bases de organization y reglamento del colegio universitario sin que se hubiese llegado A plantearlo.
De donde ha nacido que, ya porque los colegios particulares no corpondiesen A las exigencias de las familias, 6 ya porque les resultase demasiado cara la educacion de sus hijos, muchas han enviado y envian nun estos a los colegios estranjeros y especialmente A los de la vecina Union Americana con grave perjuicio de los sentimientos de familia y de nacionalidad, y con no menos daho del pais A que en general vuelven con nuevos hAbitos, ideas y afecciones peligrosas. En ilustracion del Gobierno, como en beneficio de Cuba, me ha de ser licito traer aqui el elocuento testimonio de los valientes oficiales de nuestro ej6rcito que acompahiaron al cabecilla Agiiero en sus filtimos momentos. Agilero se admiraba de las atenciones y generosos consuelos que aquellos A porfia le procuraban,




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y ellos le han oido lamentarse de la causa de su estravio y perdicion, eospresada en td6rminos tan claros como sentidos. Agilero se habia educado en los Estados-Unidos y habia aprendido desde niio A odiar A los espaholes; para 61 no habia ni bien ni dicha posibles, ni hombres honrados, leales y generosos, sino entre lo republicanos federales.
Y mientras asi se descuidaba la instruccion primaria y secuadaria elemental, y la secundaria superior existla solo en la Universidad, seminarios 6 institutos particulares, establecimientos todos no inspeccionados por la autoridad civil, eran cada dia mayores las facilidades para entrar en ima carrera como la de la abogacia, de la que no ha bastado A alejar A la juventud la reforma 6 plan de estuldios de 1842; pues d pesar de ella, el ntjmero de abogados ha continuado aumentAndose considerablemente fuera de toda proporcion con las necesidades del pais, tanto mas ouanto por fortuna no puede negarso que las mejoras introducidas en la administracion de justicia, poniendo coto A muchos de los antiguos des6rdenes, han tenido por resultado la disminucion de log negooios y por lo mismo la de los recursos de que antes no pocos letrados se sostenian.
ZMas A qu6 otras carreras pudiera consagrarse la juventud? ( So habia cuidado de abrirles algunas de las especiales de inmediata aplicacion A las industrias? Desde la introduccion de las mAquinas de vapor en los ingenios y de la construccion del primer camino de hierro en la Isla, empez6 A sentirse en ella la necesidad de maquinistas espafioles, porque desde luego se preveilan las consecuencias de dar entrada en los ingenios A una gran parte de los estranjeros A que era forzoso apelar, casi todos meros prActicos norte-americanos, que iban y van todavia A hacer las zafras, Ilevando de su pais hasta el calzado que pueden necesitar en esos meses. Sin embargo, hasta 1845 no logr6 un particular que se le permitiera establecer una escuela, para cuya direccion so brindaba, y esto merced A que en una lista de suscricion abierta por la Sociedad Econmica se comprometieron una porcion de hacendados y comerciantes A contribuir con dos onzas de oro durante cinco a5os. Y por este medio se abri6 la escuela dotada de un solo profesor, en un mezquinisimo local, parte de un claustro bajo del pequeio convento de San Felipe Neri, en donde era de todo punto imposible trabajar duranite los dias de fuertes lluvias; pero sin que hubiese tardado en ilegar la necesidad de acudir A la Junta de Fomento, A fin de que contribuyese con alguna cantidad para el pago de la asignacion del director.
La misma industria reclamaba el establecimiento de una escuela de maestros de azfcar, operarios de cuya buena direction depende en gran parte el 6xito do aquella y sobre todo la adoption de los m6todos cientificos; y aunque por S. M. habia sido creada en, 1837 una cAtedra de qufmica, para la que estaba mandado se comprasen todos los instrumentos y




--- 65-Atiles necesarios en un laboratorio; sin embargo do que por estos medios se hubiera legado fAcilmente A aquel establedintiento, en todo menos se pens6 que en acometer su formacion. En 1845 se dispuso que el distinguido profesor, A cdyo cargo so hallaba ajuella cAtedra de quimica, pasase A ensefiar en la Universidad fisica y quimica aplicadas A las arts 6 industrias del pais, y especialmente A la elaboracion del az(icar; y el profesor queo A la sazon se hallaba en Europa ft6 A Cuba mtay particularmniente recomendado por la Academia de Ciendias de Paris, para que so le facilitasen los medio de utilizar sds profundos conocimientos en lamateria; pero tuvo que empezar la ensefanza sin alumnos quo le comprendiesen y hasta sin medics de hacerde comprender en uuchos casos. Fialtaban los estudios prepatatorios: la asistencia A esa Atedra era voluntaria y fu6 precise derrarla. Verdad e que en seguida se cre6 por la Junta de Fomento don el titulo do ((Laboratorio do investigaciones quimicas) un establedinliento en quo el niismo profesor hubiera podido prestar grandes servicios; mas aunque tambien sea cierto que le son debidos algunos inrdportantes, mierced A su proverbial labojiosidad y conocimientos, no per eso es rienos lamentable el que estos dejen de utilizarse por el pais, A dausa del vacio casi absolute del ilamado laboratori, en que faltan los instrumentos indispensables para los trabajos mas interesantes A que estd destinado. Las memorias del prdfesor, quoe con particulaf aprecio acogen en Europalos hombres de la ciencia, dicen bien c6mo por el Gobierno pudieraaprovecharse su enseianza en beneficio de la prosperidad de Cuba.
Pero si ni aun respect de esas industrias se atendid6 A crear las ensefianzas especiales que tan premiosainto reclaniaban las necedidades del pais, tanipoco este lHg6 A participar del movimiento que se les di6 en la Peninsula con la creacion de escuelas industriales, de agricultiira, cmercio, arquitectura agrimnensura, de montes, etc. etc.; lo cual no es ciertanlente de admirar si so atiendo A que tampoco lleg6 A establecerse ni un solo institute de segunda esefanza, elemental ni superior, provincial 6 local, A semejanza de los nmerosos creados en la Peninsula de algunos aios A esta parte. 1 Y c6mo crear itistitutos, hi escuelas especia-; les en donde la carencia do recursos aun para la instruccion primaria llega al punto lastimoso que antes hemos visto?
En la Peninsula, en doade la flayor parte de las rentas del Estado provienn de edntribuciones directs 6 indirectas sobre los consumos, es decir en donde las rentas del Estado pesan grave y directamente sobrd los pueblos, porque las de las aduanas son respectivamente ninimas, se afiende por ios presupiestos municipales y provinciales A costear la instruccion prinaria con sus escuelas norniales 6 inspeccion y ademAds una buena parte do las escuelas especiales; mientras que por el presupuestd
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general del Estado se sostienen las enseflanzas superiores, las mas importantes de las especiales y los grandes institutos de ciencias y artes establecidos en la capital de la Monarquta. Poro en Cuba, ni en el presupuesto general hay la menor partida destinada A tales objetos, ni por los departamentos y localidades se atiende A necesidades de ese gdnero, porque ni unos ni otras tienen presupuestos organizados. Per donde se v6 que si esas necesidades no se encuentran atendidas en la Isla, no puede ser de modo alguno imputable A falta de celo de su primera autoridad, 6 de la Inspeccion do Estudios privados una y otra deo las atribuciones necesarias para proporcionarse recursos, y reducidas al ordinario y hasta ahora per desgracia bien ineficaz de la formacion de espedientes que vienen A sepultarse on las oficinas del Gobierno.
AUTiCULO 4.-0BRAS POBLICAS.
POR mucho tiempo se ha mirado en Espaia con notable indiferencia y descuido cuanto hace relacion Alas obras pfiblicas y A pesar do los inmensos caudales que vinieron de America, nuestros caminos, nuestros canales y nuestros puertos se hallaban en el mas completo abandono. Pero unala vez que lleg6 a ddrseles toda su importancia, como medios de promover el desarrollo de las fuerzas productivas del pais, forzoso es confesar que se hicieron laudables esfuerzos por todos los Gobiernos para remediar los males que de la anterior situation so seguian al bienestar y a la riqueza ptblica.
Las oircunstancias empero que la nacion vine atravesando desde los tiempos de CArlos III, en que esa clase de trabajos tanto ocup6 al augusto Monarea, y especialmente las de nuestra iltima 6poca, en que A una larga y sangrienta guerra civil se uni6 una estensa sfrie de convulsiones y trastornos politicos, no podian permitir so llevase a cabo ninguna reform important, ni ningun sistema complete por falta de recursos. Mas apenas la aurora de la paz habia brillado entre nosotros, los Gobiernos se apresuraron A mirar hasta como una necesidad politica el ocuparsoe con decidido interns de todo lo relativo A obras poblicas y la prensa peri6dica ha hecho de ellas el objeto preferente de su atencion y examen.
No habra podido realizarse indudablemente lo que todos desearian: algunas de las disposiciones adoptadas no habrAn satisfecho A muchos, y los resultados estan A la verdad muyl ejos de ser todavia satisfactorios para el pais; poro lo cierto es quo, en medio de las'dificultades con que los Gobiernos han luchado, hicieron cuanto les fa6 posible, porque veian en ello, no solo el interns general de la nacion, sino el de su conservacionri propia. Ast es que despues del aFaio 45, viendo que en el presupuesto ordinario no podia seialarse una cantidad sufficient A emprender grandes




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trabajos, se vot6 por las C6rtes un cmpr~stito de 200 millones para carreteras; y fu6 tanta la importancia que se did A esta parte de la administracion piblica, que se cre6 un Ministerio especialmente consagrado A su fomento.
Establecida una escuela especial para Ingenieros Civiles, se adoptaron medidas mas tarde A fmn de proporcionar los necesarios para la direcoion de los caminos vecinales: dibronse reglamentos para la clasificacion y construccion de estos, 6 hizose obligatorio A las provincias y pueblos el costearlos; y apenas ha pasado un corto periodo, sin que nuevas disposiciones y reglamentos viniesen A probar por lo menos el estudio constante, y el decidido interns con que el Gobierno se ocupa del mejoramiento y ensanche de las vias de comunicacion, del aprovechamiento de las aguas, y de la comodidad y seguridad de los puertos; hasta quoe llegando su 6poca A Ja construction de los caminos de hierro, puede decirse que es hoy el objeto esclusivo que ocupa la atencion del Gobierno de la prensa y del pais.
Examinando ahora en esta parte la marcha seguida en la gqbernacion de nuestras posesiones de Am6rica, se verA que antes de la revolucion del Continente so habia descuidado, como era natural, pues que asi sucedia en la Peninsula, todo lo relativo A obras pfiblicas; y si con el trascurso de los tiempos so realizaron algunas obras notables, y se abrieron algunas de las mas importantes comunicaciones, nadie podrA afirmar que se hizo cuanto se podia en paises on que tanto abundaban los recursos. Cuando alguno de los celosos Vireyes que gobernaban aquellas provincias, quisieron acometer mejoras sensibles en punto Alas obras pfiblicas, so encontraron con las dificultades de no tener ni buenos ingenieros civiles, pero ni fondos aplicables d esas atenciones; y en los dias en que vino A dArseles su verdadera importancia entre nosotros, formando ingenieros y estableciondo un verdadero sistemna, asi para las construciones comno para cubrir los gastos, ya el continente americano era independiente.
Mas la Isla de Cuba, casi siempre regida por disposiciones especiales, mereci6 en esa parte una muy importante de nuestros Monarcas, aunque desgraciadamente no haya producido el resultado que de ella debia esperarse, no solo por el modo con que se ha aplicado, sino porque no se han tornado en cuenta las modificaciones y reformas que el trascurso del tiempo hacia necesarias.
Por una Real eddula de 4 do abril de 1794 se dign6 S. M. acceder A la solicitud del Comercio y Ayuntamiento de la Habana para que se constituyese un Tribunal Mercantil; y de conformidad con un proyecto presentado por D. Francisco de Arango, se combine con aquel cuerpo una Junta Econ6mica, constituyendo ambas el Consulado do Agricultura y Comercio; institucion que se dividi6 en sus dos distintas partes, haci~ndose ambas




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independlentes, el dia en que so mand6 aplicar A Cuba el C6digo de Comercio formado para la Peninsula en 1829. De modo que desde esta 6poca (1832), vino quedar el Tribunal Mercantil reducido A las cuestiones contenciosas, y se encarg6 la Junta del gobierno econdmico, bajo el nombre de ((Real Junta de Fomento, Agricultura y Comercio, coonforme A las bases de la primitiva c6dula de croacion de 1794.
Los veinte primeros articulos de esta Real c6dula estableolan los principios bajo los cuales debia regirse el Tribunal, y en los siguientes fijabase la organization de la Junta Econdmica y de Gobierno, ouyo objeto, segun el articulo 22, era procurar ppr todos los medios posibles el adelanta-1, miento de la agriculture y el comercio, la mejora en el cultivp y benefloio de los frutos, la facilidad en la circulation interior, y en las espediciones meroantiles fuera de su distrito; en suma, cuanto pareciese conducente al mayor aumeqto y estension de todos los ramos del cultivo y traloo. AdemAs se l etcargab, de examinar las memorias que se presentasen acerca de las mejoras que pudieran recibir aquellos ramos, ofrecer premios para ellas y por los inventos tiles de maquinaria 6 instrumentos agricolas, y enviar personas de instruccion A los passes estranjeros. (oU)timamente, decia la c6dula para conocer en todo tiempo el fruto que ))produjoren estas investigaciones, cuidarf la Junta de averiguar A menu, )do el estado econdmico de las provincias de su distrito, por medio de los )diputados que tenga en ellas, y de otras personas 6 cuerpos con quienes ))entable correspondencia; y me hard preseate lo que considere digno de u)mi Real noticia, proponi6ndome las providencias que le dicte su celo en abeneficio de la agricultura, industria y comercio del pais. p
El articulo 25 ~iadia: oEncargo especialmente A la Junta tome desde p1uego en consideracion la necesidad de construir buenos caminos, fopmentar la poblacion, evitar la emigracion Alas ciudades y villas granAdes, abrir canales de navegacion y riego, limpiar y mejorar los puertos; o)para quo examinando y comparando con la debida atencion la importanpoia de estos objetos y el costo de las obras que exijan, las vaya em)prendiendo por el 6rden que se ofresca mas asequible y cdmodo, dAn))dome A su tiempo cuenta de lo que se acordare. Y los Ayuntamientos )y Sociedades econdmicas, las comunidades y cuerpos pfiblicos, los Gefes )y Tribunales de la Isla, prestarAn pV4r todo esto cuantas luces y auxi))lios necesitare y les pidio5e, guardando con ella la mejor armonia.))
Dadas estas atribuciones A la Junta, so le asignaba para fondos, do que podia disponer, un cuartillo por 100 sobre el valor do todos los g6neros, frutos y efectos comerciales que se estrajesen 6 importasen por mar en todos los puertos de la Isla; debiendo esta exaccion ejecutarse en las Aduanas al mismo tiempo que la de los derechos Reales; (bien pentendido se decia, que este ramo no debe comprenderse en ninguna




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))de lB cuentas de la Real Hacienda, y que las libranzas de la Junta se. ))rAn el justificativo de data y solvencia en esta parte.n
Los demas articulos de la Real cWdula de creation citada se refleren A la constitucion de la Junta y sistema de eleccion, que se modiflc6 en 25 de setiembre de 1797. Hoy la Junta so compone de un Sindico doce vocales, Ilamados Consiliarios, seis de la clase de propietarios y seis de la de comerciantes, que tienen sus tenientes para reemplazarlos como A tales en sus ausencias y se renuevan por mitad cada abo. La election so hace en la forma siguiente: so designan por la Junta cuatro sugetos para cada plaza que debe renovarse, y sacktndose por suerte, queda el primero nombrado Consiliario, y tenientes los demas por su 6rden. El Sindico se renueva cada dos ahos por elmismo m6todo. Las atribuciones de este, estendidas mas tarde en la prActica, son tan importantes, segun se le conceden por el articulo 55, que puede considerarsele como el regulador, director, y casi Arbitro de la Junta. Las obligaciones que se le fijan por ese articulo son, entre otras, las do promover el bien comun de la agrioultura y comercio, y defender la observancia de la Real c6dula do creacion, pudiendo protestar contra cualquiera determinacion quo se tome ea contra do estos obietos.




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Isla; poro como el estado del comercio en aquella 6poca era todavia poco floreciente, ascendian las rentas por afo A una cantidad de poca consideraoion, cuya mayor parte se invertia en sueldos de empleados; pero en 1815 se aument6 otro cuartillo con el objeto de auxiliar al ejorcito espedicionario de Costa-firme, y este impuesto sigui6 despues por acuerdo de la Junta para la continuacion y ensanche de los muelles de la HIabana y domas obras peouliares A sus atribuciones. En 1820 se la concedi6 el derecho de atraque, para atender A las mejoras de dichos muelles, y en 1832 se aument6, por acuerdo de la misma Junta, un segundo cuartillo sobre los derechos do Aduana para subvenir al pago de los or6ditos pasivos de la corporation, y para el fomento de los demas objetos do su instituto. En la propia fecha se le consign6 para la inmigracion de colonos blancos el 4 por 100 de las costas procesales, quoe subi6 en aquellos afos A mas doe 70.000 pesos., cantidad que cobr6 hasta que en 1850 se determin6 hdiese la Real Hacienda solo la de 16.240 pesos por cuenta de aquel impuesto. Con el ismo objeto de fomentar la poblacion blanca, se concedi6 A lalJunta la imposicion deo un derecho do capitalization sobre los esclavo~ destinados al servicio dom6stico; derecho que bies administrado hubiera pasado de 30.000 pfs. anualmente. Por filtimo, la Junta cobra la mitad del derecho impuesto sobre los privilegios de invehoion; el derecho de po~nton creado en 1857 para atender A la limpia del puerto de la Habana, y el producto de ouatro portazgos establecidos en sus caminos.
De este modo y con el desarrollo que tomaron la agriculture y comercio por efecto deo la libertad de este, fueron crecideado hasta tal estremo los fondos de que disponia la corporation, que habiendo ascendido la recaudacion desde I824 1855,) a 1.557,681 pesos, 6 0lo que es lo mismo A 144,554 pesos anuales, desde 1855 a 1850, se aumentarona las entradas hasta la enorme sumad 8.102,595 pesos, 6 sean 506,412 pesos anuales.
Natural parecia que variadas hasta cierto punto las condiciones con que se cre6 la Junta, se hubiera pensado tambien ea aumentar su personal, en former y modificar sucesivamente los reglamentos para su r6gimen interior, y sus relaciones con el Gobierno. Pero nada de estose hizo. La Junta no tiene ningun reglamento y con el aumento de sus fondos, lejos de disminuirse, soe han aumentado sus facultades, y se ha hocho mnayor su independencia, no teniendo otro norte para fijar su posicion con aquel y sus atribuciones, que las bases de su constitution, que he estractado.
Apoyada, pues, en la Real c6dula de 1794, quelponia su esolusivo cargo todos los ramos quo tienon relacion con el fomento de la agricultura y comercio, apenas hay cuestion de gobierno que no se haya sometido A so exdmen, una vez para representar A S. M., otras para resolver




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per si; y como por otra parte disponia libremente de grandes sumas, se ocupaba casi esclusivamento de su. aplicacion, viniendo A ser de hecho una verdadera direcion de Obras ptblicas, dotada de abundantes recursos 6 independiente del Gobierno. Asi es, que con una absoluta libertad en el empleo de los condos que le estdn asignados, determina los caminos, los muelles, los puentes y los faros que han de construirse, hn6mbra sus empleados, les sehala su sueldo y pensiones de retiro, vigila sobre la policia de los portazgos, de los muelles y de los faros, y como si todo lo que se construye con aquellos fondos fuese propiedad de la corporation, no so conocen en Cubani caminos, ni portazgosreales, s~ino camninos y portazgos, faros y muelles do la Real Junta de Fomento. Solo una que otra vez y por deferencia particular ha dado el nombre del Capitan general ~ alguna de las obras per ella construidas.
Para que pueda juzgarso del espiritu que ha legado A dominar ea esa corporacion pbr la independencia prAotica de que ha gozado, bastarA citar el acuerdo y la representacion dirigida A S. M. en setiembre de 1850, con motivo de una real 6rden de febrero de dicho aho, en que se prevenia que para redactar los presupuestos generales do la Isla, formase el suyo la Junta, y lo pasase al Superintendente delegado de Real Hacienda.Alarmada con esta soberana disposicion, se adhiri6 A una proposicion del Sindico y determin6 representar A S. M. Es tan notable su representacion que habrd de serme permitido copiar alguno de sus parrafos. ((Cuando, ))el augusto abuelo de V. M., de grato recuerdo, decia la Junta, insti))tuy6 este cuerpo por su Real c6dula de 4 de abril de 1794, encarg6 ))sAbiamente en uno de sus articulos (el 52), que los fondos que le siaalaba no debian comprenderse en inguna 'd las cuentas de su Real Hancienda, con 10 que quiso establecer una linea bion marcada de division )entre estos y los de su Erario, dando A aquel su administration libre y ))sin trabas para que pudiera atender A los importantes fines que le come))tia, y Ad que se debe tal vez el haberlos llenado con aplauso general. En ))este sentido ha estado siempre la Junta, y V. M. tambien al declarar en )Real 6rden de 27 de abril anterior, quo los servicios de los empleados )de a corporacion no podian. considerarse como hechos al Estado, sino ;eomo particulares A la misma, y pues que V~. M. se reflere en la Real Adsposicion sobre presupuestos A los caudales de la Hacienda, sin menciounar A aquella, ni concederle la conseouente representacion en la Junta Ade autoridades encargada de suo revision, claro es, que la exime testual)mente de la obligacion de presontarlos. Por otra parte, introducida esta ))innovacion en el sistema administrativo de la Junta, se alteraria esen))cialmente su ley orgAnica, basada en la libre aplicacion de sus fondos A ulos ramos que le estan demarcados.) En el mismo sentido continna esa notable esposiolon, que segun costumbre firman todos los individuos do la




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Junta y el Capitan general como su presidente, concluyendo por pedir que S. M. determinase, si efectivamente eomprendia 6 no A la Junta la Real 6rden para la formation de los presuptiestos.
ZNo es ciertamente singular que en una 6poca en que hasta el Gobierno de S. M. fornia sus presupuestos, y los somete A la aprobacion de las Cdrtes, y el Iribilal mayor de cuentas examina despues las que so les presentari con arreglo d ese tipo regulador, ulla corporacion popular que maneja condos pflicos para obras pfblicas, se negase A formar sus prestipuestos y a rendir stus otentas con arreglo A ellos? j Qu6 garantias podria haber contra la malversacion y el despilfarro con que esos fondos pudieran ser administrados ? Y por cierto que aqul deboahadir, que dificil hubiera sido A la Junta, cuando dirigia aquella representacion, esplicar satisfactoriamente su situacion econ6mica de que no hacia referenia; pues hubiera tenido que espresar, que anticipadamente habia ya comprometido y empefado los ingresos ftituros por mas do los dos afios stibsecuentes.
Mas el hedho es, que habiendo quedado sin resolver esa esposicion, el Gobierno de S. M. no tione mas conocimiento de todos los actos de la Real Junta de Fomento, qUie un estracto de stus sesiones qd6 cada seis meses se le remitia, y por lo cual solo podia enterarso verdaderamente en estracto de todos los acuerdos, sin conocer ni las obras que so ejecutaban, ni sts costos, y menos por lo tanto la situacion econ6mica de la corporacion, porque ningun espediente, ni cuentas se pasaban al Goblerno, quedando todo archivado en las oficinas de la misma Junta.
Pero si el Gobierno de S. WI. no tenia, ni mas conocinliento, ni mas intervencion que la que se deduce de lo que acabo de esponer, el Gobernador Capitan general y las autoridades subalternas de la administracion civil de la Isla, ninguna accion tenian tampoco sobre ctianto A obras pfiblicas corresponde.
Con respecto al Gobernador Capitan general, sus atribuciones so han visto ya por las que la Real cedula de creation de la Junta le demarca como president de la corpoiacion, y lo mas que puede hacer es mercer algun influjo en la resolucion de determinadas cuestiones. Hasta este punto estA rebajada la primera autoridad de la Isla, la que representa a S. M. en aquellos remotos paises, vi6ndose espuesta con freouencia A pasar por el disgusto de quoe sean contrariadas tenazmente sus opiniones por mas quo las considere encaminadas al mejor servicio de S. M., y aun por el de quedar derrotado con visible despr9stigio en el momento do votarse las cuestiones, si el inter6s del asunto le hubiese movido A tomar parte en ellas.
Como una prueba de esto Uitlimo, podria citar lo sucedido al Capitan general, Conde do Ltucena Ouya onergia y firmeza de carActer nadie pue-




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de poner on duda. En una disousion en que tom6 parte, y en que se trataba de si en una contrata para la limpia del puerto de la Habana debia ser preferida la proposicion de una casa de comercio, que reclamaba el derecho de tanteo, A la presentada por un particular, acord6 la Junta se consultase con tres letrados, porque se creyeron necesarios conocimientos del derecho para resolver. Se comision6 al mismo General para que designAra los abogados recogiendo sus pareceres, y se diese cuenta de ellos en la sesion inmediata, en el concepto de que la Junta resolveria con arreglo al dicthmen de la mayoria de dichos letrados. Pero la corporacion, faltando A su anterior acuerdo, resolvi6 la cuestion de un modo contrario at parecer de los letrados, en una votacion en que el Gobernador Capitan general qued6 solo con uno de los vocales. Sin embargo, tuvo que comunicar como Presidente el acuerdo de la Junta a las partes interesadas en esa cuestion, que, Ilevada luego A los tribunales por la que se crey6 perjudicada en el acuerdo, fu resuelta de un modo contrario A este.
Tal es, pues, por ese lado la position del Gobernador Capitan general de la Isla, en quien generalmente se cree un poder disorecional, porque los que ask piensan no conocen la complicada legislacion que en Cuba rige, y no saben (fe lejos de tener las facultades que se le atribuyen, no solo se v6 privado de atribuciones que legitimamente pertenecen A su autoridad, sino que encuentra aun frecuentes embarazos en el ejercicio de las pocas que le restan.
En cuanto A mi, puedo decir que nunca he sentido mas rebajada mi autoridad como Gobernador Capitan general de la Isla, que cuando presidia la Real Junta de Fomento; y que si no hubiera sido por consideracion A las personas que en la 6poca de mi mando la componian, no hubiera asistido jams A presidirla.
Por masque hiciera justicia al celo y A la rectitud de sus dignos vocales como del Sindico, los cuales se prestaban A tener dos y tres sesiones semanales para resolver la multitud de espedientes que habian quedado atrasados A la renovacion de la Junta, manifestAndose siempre animados del mejor deseo por sacar A la corporacion del estado angustioso en que se encontraba, A consecuencia de los empefios contraidos en el bienio anterior, A que se habia seguido un verdadero descredito, no podia sin embargo, colocar mi autoridad en la posicion que en mi entender le correspondia. Para ello era preciso amenguar las atribuciones de que gozaban por la Real c6dula de creacion, y sabido es c6mo en esta parte se sostiene el espiritu de las corporaciones. Asi es que tenia que pasar por el dolor de ver antepuesto A los intereses generales lo que se entendia por interns de la Junta y de presenciar resoluciones adoptadas en ese mismo concepto pero segun mi opinion contrarias A los mas claros principios de justicia y conveniencia piiblica; A la vez que en medio de apremiantes.
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ocupaciones me hallaba obligado A pasar largo tiempo en sosiones contflnuas, para que se discutiese si un empleado de la contaduria de la Junta debia 6 no ocupar una vacate que otro le disputaba.
Pero si rebajada estU la posicion del Gobernador Capitan general on todo lo que corresponde A la Junta de Fomento, ya podrd formarse idea de la que tendrAn los gobernadores y tenientes gobernadores A quienes estA encomendado el gobierno de los Departamentos 6 distritos en que se divide la Isla. Aquella corporation tiene en las principals poblaciones de esta unos delegados, que con el titulo de diputados nombra A propuesta de los salientes. Estos diputados estdAn encargados de la recaudacion y distribucion de fondos y la Junta corresponde directamente con ellos por medio del Gobernador Capitan general, quien firma las comunicaciones solo como presidente y acompatiado por lo tanto del secretario de aqueIla. De este modo los gobernadores y tenientes gobernadores no tienen conocimiento aguno de los fondos que so recaudan por los diputados en los distritos de su mando, y si la Junta toma alguna resolucion particular, 6 dispone la construccion de alguna obra pfiblica, carecen de toda noticia acerca de ello; porque los diputados son las verdaderas y es~clusivas autoridades locales en ese ramo. Para que se comprenda la independencia do estos delegados, me bastard solamente citar tn hecho ocurrido en 1850. Deseaba el Gobernador Comandante general del departamento Oriental tener conocimiento de las existencias que hubiese en poder del diputado de la Junta en Cuba, con el fin de Ilamar la atencion del Gobernador Capitan general sobre la necesidad de hacer una obra de poca consideration, pero de urgente necesidad y el diputado so neg6 de todo punto A proporcionar esa noticia.
No puede, pues, darse idea de una corporacion popular mas independiente del Gobierno, sin embargo de ser por su naturaleza una parte integrante de la administracion civil; pues aunque se quiera recordar que el Gobernador Capitan general estd revestido de facultades estraordinarias, facil es advertir que estas deben entenderse para casos estraordinarios tambien y de ningun modo para las cuestiones econ6micas de que ordinariamente se ocupa la Real Junta de Fomento. Una vez con todo cre! yo deher hacer uso de ellas y so consider poco menos que como un golpe de Estado. El Sindico saliente, que habia prolongado por seis meses contra el Orden legal el ejercicio de su cargo, present como de costumbre una memoria de los trabajos de la Junta durante su sindicatura; pero halldbase Ilena do inexactitudes, porque no tenia otro objeto que ocultar el estado lamentable en que se encontraban los fondos y el cr6ditode la corporacion. Esa memoria debia ser publicada en los Anales de la Junta, (porque esta sostiene tambien su peri6dico) y ya en este caso no me era dado permitir que el pais fuese mistificado, con tanta mas .razon cuanto que los censo-




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res habian de prohibir A la prensa ol exAmen y consura de ese escrito. Tal exdmen so hubiera considerado como un ataque A la corporacion y esta se oree A tal punto elevada, que no tolera aun en' las comunicaciones que se la dirigen por las autoridades nada que pueda parecerse A una censura de sus actos. Tuve, pues, en la misma sesion en que la Junta acord6 se publicase la memoria, que hacer use de las facultades estraordinarias de que estaba revestido para negar la publication y se revoc6 el acuerdo (1).
j Y si por lo menos tuviese la Junta en si misma elementos para sobrelevar el peso de los estensos ramos que estin A su cargo, y para hacer el bien del pals, correspondiendo A las ben6ficas miras de nuestros Monarcas, que sumas tan cuantiosas le consignaronI Comp6nese, come se ha visto, de un sindico y doce vocales, que cuando no pueden asistir, son reemplazados 'per sus tenientes, y unos y otros son solo de la clase de comerciantes per mayor y propietarios, sin embargo de que hay en la Isla intereses industriales, que principalmente en el ramo del tabaco merecen el auxilio y la protection del Gobierno; de que en este mismo case se encuentra gran nftmero do individuos de la clase mercantil, personas de grandes capitales poreo no comerciantes per mayor; y de que, en fin, no son tampoco escasas las personas consagradas a profesiones cientificas, ni es menor su coleo y aptitud que el de los propietarios y comerciantes para que no so aprovechn sus servicios sellAndoles las puertas de aquella corporacion.
Son los consiliarios personas demasiado ocupadas en sus negocios propies, para que puedan dedicarsoe con el esmero que so requiere A los muchoes y muy vastos que pesan sobre la Junta, y en que se enlazan y confunden la parte econ6mica y administrativa con la mercantil, la agricola, la cientifica, etc. Y ademis de que es forzoso convenir en que personas dedicadas esclusivamente al cuidado do sus haciendas, y de sus negocios mercantiles podrAn no siempre reunir los conocimientos y menos la esperiencia y prctica necesarios para resolver con el acierto apetecible en esa clase de cuestiones, todavia se aumenta la dificultad con la renovacion anual per mitad de los vocales, y la asistencia irregular de sus tenientes, pues estos son ilamados A veces A votar en asuntos de que no tienen el menor antecedente. Agr6guese A esto que la Junta no tiene reglamentos, bases, ni instrucciones que puedan servir de norma a los nuevos vocales, y se formarA una idea del caos en que se halla esta corporacion, de la imposibilidad del acierto en sus resoluciones y de las funestas consecuencias del actual 6rden de cosas.
Una sola sesion semanal debe toner segun sus estatutos, y si bien, pa(I) Sin embargo de ese aeuerdo, la Memoria A que me reflero ha sidp publicada en esta corte en forma de folleto. Forzoso serA pues que, segun vaya siendo oportuno, me ocupe yo A mi vezde restablecer la exactitud de los hehobos, siquiera para bacerlo me vea obligado A entrar en pomenores que en otro caso hubiera abandonailo.




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ra facilitar el despacho de la multitud de complicados asuntos que tiene A su cargo, dispuso la creacion de comisiones, que se conocon con elnombre de calzadas, de puentes, de muelles, de faros, de instruccion pfiblica, etc. la creacion de estas, lejos de ser provechosa, ha sido frecuentemente funesta. Antes por lo menos se examinaban, aunque muy ligeramente, las cuestiones por todos los consiliarios; pero en el dia, solo dos 6 tres so hacen cargo de ellas, y la Junta resuelve casi siempre de conformidad con la comision respectiva.
De otro lado, la influencia de los vocales estd casi completamente dominada por la del Sindico. Al examinar las facultades que por la Real c6dula de creation so le concedian, dije quo podia ser considerado coma el Arbitro y regulador de la corporacion, y ast es en efecto. Como si no fuesen bastantes aquellas atribuciones, tiene la iniciativa para el nombramiento de las comisiones y de las que so crean para asuntos determinados, y on multitud do negocios de gran interns solo se resuelve con su informe y el del contador, de donde resulta que por las atribuoiones de su ministerio, y por la intervencion en aquellos nombramientos, su opinion prevaleco asi en las comisiones como en la Junta.
Gravisimos han podido ser los males derivados de tan poderosa influencia. Z Qu6 seria, por ejemplo, do los fondos de la Junta el dia en que fuese liamado al frente de sus negocios un Sindico proyeetista, hAbil, emprendedor, y poco escrupuloso en los medios de adquirir? Se sucederian las obras innecesarias, las contratas esoandalosas, la proteccion A determinados contratistas, los pr6stamos inoportunos, las ventas perjudiciales, las concesiones indebidas, el m6todo vicioso y oneroso en los pagos, los empr~stitos sin justificada causa, y como consecuencia, en fin, natural do todo, el descrddito do la corporacion, y el verse privado el pais de los beneficios quo esta fu6 Ilamada A procurar.
Y no se diga que las garantias ofrecidas por las oualidades de los demas individuos alejan todo temor sobre un caso semejante; porque los mismos errores ya cometidos ofrecen claras pruebas de lo que puede acontecer. Un hecho solo y sencillo me ha de ser permitido citar en perfeota comprobacion del sistema seguido por la Junta. HallAdbase con sus rentas de dos ahos empehadas por la multitud de obras que habia emprendido, sin examinar su importancia, y desde luego sin que aparecieran do apremiante y urgente necesidad para comprometer sus ingresos futuros, cuando en 1850 por consecuencia de la terminacion de un camino, quedaron a su disposicion los negros cimarrones (1), quo tenia por su cuenta el con(1) LlAmanse negros cimarrones los esclavos que fugitivos de sus duefitos recoge el Gobierno, y mientras son reclamados, so ponen A disposicion de la Junta para que los emplee en sus trabajos. En medio A la falta do brazos que se esperimenta en la Isla, ha solido la Junta alquilarlos gA particulares que daban por ellos nueve pesos de retribucion mensual.




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tratista. En tal estado, el Sindico fundAndose en la convoniencia de utilizar esos brazos dirigi6 A la Junta una motion para que se emprendiese la construccion de un nuevo camino, y bast6 ella sola para que la Junta sin mayor exAmen, y prescindiendo enteramente de la situacion ya indicada, se resolviese A entrar en nuevos gastos. La mocion Wfu6 pues seguida de un acuerdo de aprobacion. Y es tan notable esta determinacion de la Junta, y prueba tanto el sistema de gastos sin concierto seguido durante la sindicatura de aquella 6poca, que no puedo prescindir de copiar aqul la forma en que consta dicho acuerdo en las actas de la corporacion. Dice: ((Calza))da del Sur: ley6se una motion del Sindico, manifestando que habiendo ) quedado sin ocupacion la fuerza de los cimarrones empleados en la Calzada de Bacuranao por la pr6xima conclusion de esta, es de resolverse cual de alas calzadas ha de construirse, siendo de opinion que se prefiera la del Sur a hasta el Bejucal, sin que por ello so altere el presupuesto general del pre))sente aho en virtud de las condiciones que se establezean para el remate; ) y la Junta acord6 de conformidad, pasando el espediente A la comision ) de Calzadas, para formar las condiciones con que debe procederse A su re)) mate.)) Este acuerdo fu adoptado en 25 de abril yel 20 de junio so habia aprobado ya por la Junta el remate hecho en favor de D. Antonio Benitez, fimico licitador que se present, en la cantidad do 148,000 pesos.
No es posible resolver con mas prontitud obra de tamaha importancia por su costo. 1 Pero A cun tristes consideraciones no da lugar el exAmen de las condiciones de esa obra 1
El camino queo la Junta procedia A construir enlaza d la Habana con la poblacion del Bejucal, de unos 400 vocinos, pasando por la titulada ciudad de Santiago, que tiene poco mas 6 menos el mismo namerode habitantes. Estaba hecha una parte de aquel camino, pero posteriormente se habia construido el de hierro de la Habana A Gaines, que A muy inmediata distancia y en direccion easi paralela A aquel, pasaba A la vista de las dos poblaciones de Bejucal y Santiago. Todo lo mas por lo tanto que estos pueblos de escasa importancia necositaban era completar con un camino vecinal las tres y media leguas que faltaban para el primitivo que los unia con la Habana, puesto que podian servirse y se servian del ferro-carril indicado. IC6mo pues podrA justificarse que consumidas y empehadas, segun estaban ya, las rentas de la Junta en aquel abo y el subsiguiente, se apresurara tanto la Junta A gastar 148,000 pesos en tres y media leguas de A cinco mil varas, que eran las que debian construirse, dando una estension de doce varas de ancho A aquel camino ? I Ni c6mo justificar todavia que esto hubiera de hacerse tan solo para utilizar los negros cimarrones que se daban al contratista por una cantidad alzada, menor de la que hubiesen producido entregAndoselos A cualquier particular sin compromisoalguno para la Junta?




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Pero no deben pasarse en silencio las singulars condicioneos que so establecieron (con objeto sin duda de no alterar el presupuesto corriente, como se acord6) para el pago de aquel camino cuya construccion se empez6 inmediatamente. El contratista debia recibir 1,500 pesos men., sualmente, y abonar por su parte A la Junta 500 pesos por los negros cimarrones, debiendo hacerse en cada mes el avalfo de las obras que ejecutaba A su voluntad, en uyo acto solo intervenia un maestro mayor empleado de la Junta, y no el que se reconocia como su ingeniero director de obras, el honrado y distinguido teniente coronel del Cuerpo de Ingenieros D. Francisco Albear. Por filtimo, al contratista se daban por la diferencia entre el avalso hecho y los 1,500 pesos pagar6s con Un interds de 9 por 100 anual. De cuya manera venian A resultar las tres y media leguas de un camino hecho en un territorio sin accidentes y sin necesidad de puentes, ni obras de mamposterla, por la cantidad de 210,000 pesos; pues que, ademas de aquellas condiciones, habia otras igualmente ventajosas al contratista. Era tan enorme el perjuicio que se seguia A lo que so llamaban los intereses de la Junta y tantas las nulidades de aqueIla contrata, quo mas adelante se vi6 obligada la corporacion A hacer todos los esfuerzos posibles para rescindirla con consentimiento del contratista, docididadose A abonar A este lo que reclamaba por dahos y perjuicios.
No habria por lo tanto de estrafiarse que con tal sistema, en el perIodo trascurrido desde el aho 1848 hasta fines del 50, no solo se gastasen las entradas anuales que ascendieron & mas de un millon de pesos, sino tambien las siguientes: 105,612 pesos que tenia en caja en aquella primera ~poca; 75,000 pesos que habia on las diputaciones; 26.,575 pesos que pagaron algunos dendores; 5,700 pesos procedentes de intereses en los correos maritimos; 90,000 pesos de los dos ahos del ,derecho de linterna y 4 por 100 de costas procesales; 52,620 pesos de esolavos de la Junta que fueron vendidos; y por fin que despues.de haberse invertido toda la cantidad disponible de los ingresos de 1851 para el pago de los empeios contraidos, y A pesar de la rescision de la contrata de la alzada del Sur, hayan quedado paralos ahios siguientes deudas por valor de.278,555 pesos.
Y los caminos de hierro de Cuba, que tanta admniracion han causado en Espafia Z.4 c6mo se han hecho, podrA sin duda preguntArseme ? En otro lugar habr6 de ocuparme de este asunto y .de la parte que ha tornado en ellos el Gobierno, pues en cuanto A la Real Junta de Fomento, tan solo ha contribuido A ellos tomando acciones 6 haciendo pr6stamos sin interns de 100,000 y mas pesos, sin exdmenalguno y segun la mayor 6 menor influencia de las empresas particulares como lo acredita el haberlo hecho de 70,000 pesos al camino de Cienfuegos al que satisfacia




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la cantidad mensual correspondiente sin que la sociedad tuviese au hecha su escritura social.
Mas despues de todo, considerando las inmensas sumas quo invirtid la Junta de Fomento, podrA todavia creer alguno que la Isla se halla atravesada por caminos generales, y quo sus puertos tan ricamente dotados por la naturaleza, tienen anchos, c6modos y seguros muelles. Se han hecho en verdad magnificos y costosos puentes al rededor do la Habana, y algunas leguas de carreteras en la comarca de esa ciudad, tan innecesarias como la del Sur, A que me he referido anteriormente; pero si se tiendela vista sobre la costa de la Isla, se verd quo con esa escepcion no bay en toda ella sino los primitivos caminos, intransitables, que tienen en incomunicacion A la mayor part de la Isla en tiempo de las aguas, quo obligan A detenerse los correos, y que un dia podran interceptar la marcha do las tropas en operaciones las mas importantes, porque aun el camino central do tanta urgencia bajo este punto do vista, y justamentoe recomendado A la Junta de un modo apremiante por el Gobierno do S. M., so enouentra todavia casi sin empezar.
La organizacion misma do la Junta hacia quo toda su atoncion, todos sus gastos so fijasen sobre las necesidades de la labana y sus contornos; y so han gastado inmeonsas sumas en su puerto y en sus alrededores, mientras que el dopartamento Oriental, el rico territorio de las Cuatro Villas y el de la Vuelta de Abajo, no cuontan ni una legua de carretera, ni un pequofio puente, ni un muelle hecho por la Junta do Fomento; de cuya situacion nacen quejas muy justas al parecer contra el Gobierno, pues al fin los pueblos von que su mano bienhechora no ha ido A romediar los males que sobre ellos pesan, abandonados como lo estin por la Junta, sin pararse a considerar las causas de que procedon.
En suma, mieontras el gobierno de, nuestros Monarcas hizo en favor de Cuba el sacrificio do cuantiosas rentas, mientras destinaba alli sobre 10.000,000 do reales do vellon anuales para las obras pfiblicas, cuando por falta de 1.000,000 de reales so imposibilitaban las opoeraciones do nuostros ejbrcitos al frente de los enemigos de S. Ml. en las provincias del Norte, y al paso quo en tiempos mas bonancibles no podia disponer dep igual cantidad para todas las obras pfiblicas de la Peninsula, no ha conseguido hacer d Cuba el bien que deseaba, y se ha privado do la gratitud de aquellos habitantes por sus verdaderos sacrificios. Porquo ls pocas obras pfiblicas que so han realizado so atribuyen A la Junta, quo toma la iniciativa, lleva siempre la voz en todo, y so atrae las consideraciones y el agradecimiento do los pueblos, los cuales no von en ella la mano dol Gobierno, no so cuidan do avoriguar lo que esa corporacion represonta, ni de d6ndo sus condos proceden, ni si su inversion es la mas conveniente, sino que atribuyen mas bie n los beneficios que la Junta les dispensa al celo y patrio-




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tisnmo de los individuos quo la componen. De cuyo modo ha perdido el Gobierno de S. M. el prestigio y la gloria que las obras de utilidad pfiblica proporcionan, mientras carga con la odiosidad de las contribuciones que para ellas impone. Porque no son solos los rebeldes los que, aprovechando ese estado de cosas, calumnian al Gobierno: hombres de buena f6 y escritores estranjeros poco enterados, y guiados solo por apariencias, inculpan y zahieren al Gobierno por aquellas contribuciones, atribuyendo solo a la Junta los adelantamientos y mejoras que en beneficio del pais se bacen.
En cuanto al Gobernador Capitan general de Cuba, nada podrA remediar mientras no so cambie de sistema, y como por otra parte no puede disponer la construccion de obras de interns local, porque no est& en sus facultades el imponer arbitrios A los pueblos, y como las obras de interns de varios distritos 6 localidades, exigirian un sistema de presupuestos provinciales 6 de distrito que allit no se conocen, nada le es tampoco dable hacor por el bien del pais, ni por el prestigio de su autoridad, mientras que se v6, como yo me vi, obligado A luchar con dificultades tales como la de la detencion de un correo general en circunstancias difioiles por la falta de un puente que pudiera haberse habilitado con 600 pesos.
Nada mas dir6 ya respecto A la Real Junta de Fomento de la Habana, porque basta esa esposicion veridica, aunque compendiosa, de su historia y sus trabajos, para que mas tarde pueda comprenderse la justicia y la oportunidad de la reforma por mi propuesta al Gobierno, de las indicaclones que A la Junta hice y de las medidas que adopt. Pero antes de concluir esta parte y despues de haber manifestado lo quoe son la Junta de Sanidad, la de Caridad, la de Instruccion ptiblica y por fin la de Fomento lno me sera licito preguntar, A qu6 sistema politico pertenece una administracion basada en la organizacion de corporaciones administrativas casi independientes del Gobierno?
La revolucion francesa de 1789 cre6 para los diversos ramos de la administration esa especie de poderes colectivos, tambien casi en un todo independientes del Gobierno; pero la revolucion misma representada por la da Convencion, destruy6 esas ruedas de la mAquina, en que ((buscando medios, se encontraban solo obstAculos, y todos los obstdculos desaparecieron, para no volver, a pesar de los diferentes cambios de gobierno.
AdemAs, si el Gobernador Capitan general de Cuba, es ali el depositario del poder pfiblico; si de este ha de recibir la administracion su espiritu y su movimiento; si no se concibe, en fin, administracion sin la inmediata y general dependencia de aquel poder, 4 sera creible que ni la razon, ni la esperiencia basten para que la reforma se haga lugar por entre los errores, la ignorancia 6 el alucinamiento que hasta ahora con tanto 6xito y tan desgraciadamente para Espaia, so han propuesto combatirla?




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ARTICULO 5.---ADMINISTrAcION MUNICIPAL.
Es indudable la importancia de la administration municipal en la vida de los pueblos. No hay en verdad pais alguno que, por indiferente quoe se muestre A las cuestiones politicas, deje de mirar con la afeccion mas senalada cuanto atahie al mejor y mas acertado manejo de los intereses locales. Ni por otra razon se esplica que los gobiernos absolutes tan cuidadosos de concentrar en sus manos todos los elementos de fuerza, 4 cuanto A. la suprema direccion general, politica y administrativa, hayan querido A la vez dejar A. los pueblos una ainplitud que en los sistemas representativos ha solido equivocadamente negArseles. Ni menos so concebirla de otro modo que qui6nes poni6ndose al frente de la reaccion contra las ideas liberals abogan casi por la anulaolon del Parlamento, proclamasen hoy entre nosotros la necesidad de devolver A los ayuntamientos la libertad y atribuciones administrativas que sin razon so les limitaron al estremo per las filtimas reformas. Y no es de admirar. La nulidad absoluta de los ayuntamientos, como ruedas de la administracion, es en cualquier organizacion an verdadero contra-principio; pero en aquellos on que so pretende rodear al poder social de la mayor fuerza y prestigio, el privar A los pueblos de intervenir dentro de ciertos limits y con las reservas convenientes respecto de los objetos que mas inmediata 6 intimamente ls atafien, es ademAs opuesto A la probada conveniencia de apartarlos de mas altas pretensiones.
La introduccion de los cabildos, concejos 6 ayuntamientos en las provincias espaholas de Am6rica es tan antigua como la conquista, y por demas es ahadir que allA so introdutjeron en cuanto A la poblacion conqulistadora bajo las mismas bases que existlan en la Metr6poli, pues si bien en un principio ejercian hasta las facultades legislativas, fu6 luego estrechandose el circflo de sus atribuciones como en la misma Peninsula sucedi6. Estableci6se en aquellas provincias la venta de todos los oficios de ayuntamiento, escepto de los de alcaldes que fueron siempre anualmente elegidos por las mismas corporaciones reservAndose sun aprobacion A los Vireyes y Capitanes generales; se concedieron algunos oficios por juro do heredad, y so agreg6 mas tardo A los vendibles la calidad do renunciables, estando facultados todos los poseedores para servir sus oflcios por si 6 por tenientes, aunque desde algun tiempo se determine respecto de estos que no entrasen al desempefto de sus empleos sin el pr6vio examen y aprobacion de los 'Vireyes 6 Capitanes generales.
Todo esto aconteci6 tambien respecto A Cuba, en donde los poseedores continuaron sirviendo los empleos por si 6 sus tenientes, hasta que en 1844 determine el Gobier'no someter A la election del Gobernador Cqapitan general la sustitucion de los poseedores legalmente inhAbiles, y prevenir 11




la adquisicion por la Hacienda de los olioios que so intentase renunciar en favor de quienes no fuesen hijos 6 sucesores inmediatos, asi como la suspension del remato de todos los que fuesen eaducando. Y tal es hboy la constitucion org6nica de los ayuntamientos que existen en la Isla, ouyas ordenanzas estAn en relacion eon la antignedad do su organizacion, pues que las de la Habana no son otras quo las quo so dieron en 1574, aprobadas por la Audiencia do Santo Domingo en 1578, y sancionadas por S. M. eon 1640, si bien reformadas en punto A las mas importantes atribuciones.
Pero, al decir queo los ayuntamientos continian en su antigua forma, debe entendorse respect A los que cuentan muohos aios de existencia, pues on cuanto A las poblaciones mas modernas, solo hay en ollas y no en todas una 1amada Junta municipal, cuyas atribuciones son andlogas A las de las Juntas que con el mismo nombre so hallaban eneargadas de la administracion de los fondos en los antiguos ayuntamientos, compuestas de un alcalde, presidente, dos regidores, renovados anualmente y el sindico, como que solo difieren en que no habiendo en las primeras alcaldes, las preside el teniento Gobernador, si bien bajo la absoluta dependencia de la Junta superior de Propios y Arbitrios.
Considerados do antiguo los ayuntamientos como institucion peculiar de los pueblos elevados al rango de ciudades, aunque despues los hayan obtenido algunas villas, los tienen solamente en la actualidad 22 oiudades y villas; y la Junta municipal existe en 10 poblaciones; pero de estas algunas importantes carecen de uno y otro, distingii6adose entre ellas Guanajay, poblacion de mas de 2,000 alas, t6rmino del camino de hiorro do la Habana on direction de la Vuelta de Abajo, de cuyo distrito viono A ser como un dep6sito commercial; punto en que so consumen mas de 75,000 pesos mensuales, en que hay comerciantes cuyo capital escede do 500,000 pesos y que es, en fin, asi por el nomero de sus habitantes, cbmo por su riqueza, do mucha mas consideracion que la mayor parte de las antiguas ciudades quo tienen ayuntamiento. Lo cual so esplica perfectamente por la misma fuerza ~do inercia que por donde quiera so reconoce en el sistema do gobernar las posesiones do Ultramar. Pi6rdese A veces de una parte tn tiempo precioso en largos 6 intorminables espedientes destinados A resolver las mas claras y seneillas cuostiones, y hay por otra un. exagerado temor de hacer la monor innovacion; temor que impide tomar en cuenta las alteraciones y cambios que el trascurso de los tiempos, y hasta las mismas reformas parciales, sin plan fijo introducidas, hawn absolutamente indispeusables; y temor en fin, queo mal puede esplicarse on un gobierno que una y otra ves encuentra recomendada una misma roforma por autoridades y corporaciones elegidas por 61 y que deben por consiguiente merecer de su parte la mayor conflanza, pues no se concibe que sin esta




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condicion haya on Ultramar ningun empleado, cuanto mas de la elevada categoria que supone el gobierno y direcion administrativa.
Pero asi es como en Cuba se enouentran hoy ciudades como la de Santiago do las Vegas, de 2,007 almas, y en cuya jurisdicion no hay mas de 8,655; Santa Maria del Rosario, de 554 en la poblacion y 2,991 en la jurisdiccion toda; Jaruco de 566 en aquella, y 2,688 en esta, y otras, que pudieran citarse, ocuya poblacion y riqueza ha menguado notablemente por efecto de la completa decadencia del antes productivo ramo del caf6, y quo conservan aun sus antiguos ayuntamientos; mientras que hemos visto A Guanajay aun sin Junta municipal, y con solo esta corporacion para representarlas dos de las mas importantes poblaciones boy de la Isla, ouales son C Ardonas y Pinar del Rio: Cardenas con 5,000 almas, puerto habilitad para el comercio nacional y muoha parto del estranjero, cabecera do una jurisdiccion de mas de 64,000 almas, en la cual so halla hoy el centro principal de la fabrication del azfdcar y existent en esplotacion mas de 120 millas do ferro-carriles, y cuya importaucia es por filtimo infinitameoate superior A la de las ciudades que he nombrado: Pinar del Rio, cabecera de la jurisdicion de la Naeva Filipina, conocida vulgarmente por la Vuelta de Abajo, centro de la ~gran produccion del tabaco sin rival en el mundo y que seguin la estadistica de 1846 contaba en su distrito 39,726 habitantes, do ellos 21,693 blancos.
A ese estado se halla, pues, reducida en la Isla de Cuba la administracion municipal, en cuano a las corporaciones lamadas A ejorcer tanto influjo en el bienestar de los pueblos. Mas veamos ahora lo que aquollas corporaciones representan, la intervencion que tienen en los objotos que mas inmediatamente parece deben corresponderles ya qu soda A la autoridad revestida con el carActer de Gobernador superior Civil, y quo como tal preside los ayuntamientos, nombra los alcaldes, y cubre los ofloios vacantes.
Por diferentes leyes de Indias, so concedieron A los pueblos medios do subvenir con sus Propios 6 Arbitrios A losgastos de su policia interior, provision de agu'as, salubridad, comodidad y ornate piblico; so encomend6 la superintendencia de ese ramo A las Audiencias, y como presidentes intervenian on 61 los Vireyes y Capitanes generales. Mas, dictada la Ordenanza de Intendentes en 1786, qued6 al cargo de la Junta superior direetiva de Hacienda. Sin embargo, no tard6 mas tiempo que el trascurrido hasta el 14 doe noviembro de 87 en ser devuelto A las Audiencias, previni6ndose en 92 que las cuentas pasasen para su revision A la contadurla principal de la provincia y despues al Fiscal, para proceder con la censura de ambos oficios A la aprobacion en lo que lo mereciesen.
Este sistema so segula en Cuba, teniendo A su cargo la Aidiencia de Puerto-Principe, fica que en ella habia, el ramo de Propios y Arbitrios;




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.pues- si bien al aplicarse A la Isla la Constitucion de 1820 pasd A las diputaciones provinciales, que con arreglo A ella so crearon, volvid do nuovo A aquella Audiencia con el cambio ocurrido en 1825, y cuando se organiz6 el Tribunal mayor de Cuentas de la Isla so le di6 entre sus atribuclones la de fenecer en 61 las de aquel ramo.
Llegado el aio 533 en que so cre6 en la Peninsula el ministerio de Fomonto, no pudo ocultarse A la penetracion del ilustrado ministro que lo organize, como no se ocult6 A los inmediatos sucesores, que los principios fundamentales que so establecian para la administracion de la Peninsula eran aplicables A sus provincias de Ultramar, sin que fuese seguramente su intento introducir en ellas las reformas politicas que ya entonces so anunciaban y se plantearon aqui en 1854. Y asi es que despues de haberse resuelto que continuaso unido el gobierno civil al mando militar, en Real Arden de 21 de noviembre do 1835 preveniase al Gobernador Capitan general de la Isla de Cuba por el ministerio del Interior formase una comision para que propusieso el modo de plantear los Reales decretos de 25 de julio y 21 de setiembre sobre Ayuntamientos y Diputaciones Provinciales; y como todo lo relativo A Propios y Arbitrios de los pueblos habia pasado A dicho ministerio, se dijo luego en 20 de enero de 1836 al Gobernador Capitan general ((que hasta el restablecimiento de las Diputaciones Provinciales en la Isla, la administracion de Propios de la misma corriera A Cargo del Superintendente general y Junta superior de Real Hacienda, a que so entenderA en todo lo relativo a este con aquel ministerio por con) ducto de YV. E. (ahade en letra bastardilla) en concepto de Goberna) dor Civil.))
APudiera darse prueba mas palpable de que la intention, la mente del Gobierno fu6 en esos aios la de Ilevar A las provincias de Ultramar una organizacion de la administration civil andloga A la que se establecia para la Peninsula, y cuyos principios fundamentales son estraios A la forma de los gobiernos? INi c6mo puede esplicarso que habi~ndoso reformado en Puerto-Rico los ayuntamientos, en virtud de la Real drden que he mencionado, A semejanza de los establecidos en la Peninsula en 185, siga hoy Cuba, quo tiene identidad de caractbres con aquella Isla, con los ayuntamientos de hace 200 aios y con los simulacros de corporaciones municipales que he descrito?
Pero cosa aun mas notable que esto, para comprender la falta de pensamiento, 6 por mejor decir el desconcierto seguido en la gobernacion de Ultramar, son las consecuencias de la filtima Real disposicion que he citado anteriormente. 1Podria nadie imaginarse que cuando en ella se decia clara y terminantemento que interin la comision nombrada para aplicar & Cuba los Reales decretos de Ayuntamientos, Diputaciones Provinciales, y ramo de Propios no terminaba sus trabajos, y mientras las Diputaciones