Transcriptions and Notes by Lillian Guerra on Orto : Revista de Difusion Cultural

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Title:
Transcriptions and Notes by Lillian Guerra on Orto : Revista de Difusion Cultural
Series Title:
Lillian Guerra Collection
Physical Description:
Transcriptions
Language:
Spanish
Creator:
Guerra, Lillian ( Transcriber )
Guerra, Lillian
Publisher:
Biblioteca Nacional de Cuba José Martí
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
History, Research Data
Spatial Coverage:
Cuba

Notes

Content Advice:
Notes from 1997 on Orto, an important literary magazine in Cuba (published Orto, revista de difusion cultural, 1912-1956). These primary sources are included in scholarly analysis in: Lillian Guerra "The Struggle to Redefine Martí and 'Cuba Libre' in the 1920s" in The Cuban Republic and José Martí: Reception and Use of a National Symbol. Edited by Mauricio A. Font and Alfonso W. Quiroz. New York: Lexington Books, 2006: 34-52.
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University of Florida
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University of Florida
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AA00019995:00008


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Full Text

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1 BIBLIOTECA NACIONAL TOMADO DE: ORTO:REVISTA DE DIFUSION CULTURAL "Acta de la Noche Buena Martiniana". 18(1):pp.[8] 9,Marzo 1929. Juan Francisco Sariol y el Culto a la Noche Martiniana. Acta de la Noche Martiniana. En Manzanillo, ciudad del benemrit o Mas, la noche del 27 de enero de 1926, reunidos los firmantes, devotos admiradores de la obra patritica, inmortal del Apstol de la patria cubana, Jos Mart a invitacin y en el local de la Revista Literaria "Orto" que en esta ciudad es un gallardo paladn de los viejos e inmarchitos ideales de libertad y redencin cubana, acordamos levantar la presente acta para que perpete, como un recuerdo imborrable el 73 aniversario del natalicio del glorioso iluminado de "Dos Ros" en e ste acto, que a semejanza de la tradicin cristiana, por el considerable parecido que tiene la epopeya de la independencia de Cuba con la redencin del mundo pagano hemos acordado llamar La Noche Buena Martiniana. Y en fe de ello, como ungidos del ideal y cruzados en la paz del amor a la memoria de nuestras reliquias patrias, invocando el nombre del Maestro, la firmamos, ofreciendo perseverar en el empeo que la Revista "Orto" nos ha trazado. Angel Caride Aberardo Perera Julio Girona Miguel Galliano Cancio Antonio Lira (y otros cuya firma es ilegible) Este ao, debido a la eficaz propaganda de la Delegacin de Manzanillo, por virtud de su presidente Navarro Luna, se celebr en todo el territorio nacional La Noche Buena Martiniana, nuevo culto al Apstol de nuestras libertades, instaurado por Juan Francisco Sariol. Mas como quiera que con la celebracin de tan majestuoso acto, calificado de "sublime acierto" por ilustres pensadores, ha querido discutirse la paternida d de la iniciativa, un compaero estimado, el Sr Nemesio Lavi trat el asunto en su pgina "Fruta del Lunes" del diario "la Tribuna" publicando el Acta de la Noche Buena Martiniana, que por suerte fue dictada esa noche por el Dr Aguirre a feliz peticin del Comensal Juan Miguelito Faxas. "Como un homenaje de reconocimiento y de justicia al grupo de intelectuales, obreros y ciudadanos que celebraron en la redaccin de la revista literaria "Orto" la primera Noche Buena Martiniana en Cuba, h ace tres aos, doy cabida en el espacio de esta "Fruta del Lunes" al texto del acta levantada en recuerdo y para garanta de acto tan trascendentalsimo, con mayor motivo ahora que ya empieza a instituirse en las ms importantes ciudades cubanas esa demostracin de cario y devocin al redentor de los cubanos.

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2 Es oportuna y conveniente la publicacin del "certificado de nacimiento" de la primera Noche Buena Martiniana" Es justo reconocerle la paternidad de la iniciativa al Dr. de la Revista Orto. El que aqu habla tuvo la satisfaccin de apoyar y calorizar hasta llevarla a la realidad emocional que no brillante, que es como deben tributarse los homenajes al Apstol, la feliz idea que naci en la mente y floreci en el corazn del estimado amigo Juan Francisco Sariol. Los dems fuimos comensales con la categora de iniciadores de ese festn asptico del sentimiento cubano que semeja en el concepto al festn de la tradicin cristiana. Como en "La Demajagua" primero, y en "Bayate" despus, Manzanillo, ha escrito una nueva pgina en la historia de las grandes iniciaciones. Y es justo que as se reconozca". Y nosotros se lo agradecemos muy sentidamente, en nombre de nuestro director, dejando aqu sentado, de una vez y para siempre a quin se debe la satisfaccin de haber instaurado ese culto al Maestro. "Noche Buena Martiniana". 20(2):pp 36, febrero 1931. La Redaccin Nuestro estimado colega "La Tribuna" se hizo eco del acto celebrado en la redaccin de Orto para conmemorar, una vez ms, el aniversario del Nacimiento de Mart, con los siguientes comentarios, que sinceramente agradecemos: En la casa de "Orto" y en recolecto recinto de su redaccin, se conmemor una vez ms, como todos los aos, la Noche Buena Martiniana", instaurada en Cuba precisamente por dicha revista. El acto fue celebrado con la sencillez y la pureza de siempre dentro de la norma cordial e ntima con que se inici el 27 de enero de 1926 y cuya finalidad no es ni puede ser otra que la de recordar y de sentir en grupo de espritus afines y camaradas identificados en la misma ideologa el acontecimiento extraordinario que para todos nosotros significa el nacimiento de Jos Mart. Y, como siempre, la flor de la evocacin volvi a abrirse en los jardnes de las almas, para poner stas en lo alto y en la ms alta luz, como ofrenda votiva ante el alma inmortal de aquel que fue el divino Galileo de la redaccin cubana. Volaron los pensamientos en torno al apstol y mrtir de Dos Ros, mientras se cumpla de nuevo el rito pascual a semejanza de la otra Nochebuena que el cristianismo consagr a Jess. As cumpli Orto, as cumplieron los animadores y los amigos de Orto, la Revista que es gala y honor de Manzanillo y que precisamente en estos das conmemora su veintenario, con el deber que es ya tradicional en su existencia, desde que la idea felizmente patritica de Juan Francisco Sariol p rendi en los corazones y qued consagrado tambin el 27 de enero para festejar en forma que bien pudieramos llamar de alegre y puro recogimiento, de cordial y regocijante intimidad La Noche Buena de Mart. Volvi a leerse el acta original de 1926 y se ratific la profesin de fe hecha en aquella oportunidad por los firmantes de tan interesante documento, "como ungidos del ideal y cruzados en la paz del amor, a la memoria de nuestra patria, invocando el nombre del Maestro". Y e ran casi todos los mismos concurrentes de entonces: Dn Modesto A.Tirado, Dr Benigno Aguirre, Angel Caete, Ercilio Escala, Manuel Aparicio, Epi Sanchez Quesada, Juan Francisco Sariol, Horacio Arrieta, Filiberto Aguero, Argimiro Perez, Antonio Sir y adems los Dres Gilberto Ante, Miguel Benavides, Marcelino Vazques, Ernesto Rodrguez, y los Sres Arturo Fernandez Castellanos, Elpidio Lapinel, Siman Boret, Luis Escala Costa, Helmut Mastboum,

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3 Jose Antonio Garca, Orestes Tamayo, Alfonso Leyva, Alcibiades Rodrguez, Rafael Peralta y Braulio Caete Viv. _________." Jess y Mart ". 19(2):pp 59 61, febrero 1930. JESUS Y MARTI JESUS Y MARTI: Dos apostolados que escaparon de la pluma de Plutarco. El reinado del Mesas no es de este mundo. El reinado de MARTI es de este mundo y se basa en el Amor, la Libertad y la Justicia. Mart como Cristo_ fue vctima de su luminoso apostolado: de su cuna a Dos Ros como Jess de Beln al Glgota luch, padeci y se sacrific por el triunfo de la Libertad y del Derecho, esparciendo sus postulados de amor, de olvido y de absoluto renunciamiento. Mart no tuvo solamente un Monte desde donde hacer oir su voz como la voz mesinica que habl de la bienaventuranza de "los pobres de espritu, de los que lloran, de los que tienen hambre y sed de justicia sino muchos: la prensa, la tribuna, el club, el peridico, el folleto, la epstola, la Amrica toda, para decir: Sin Pompa y sin odios se hacen las c osas verdaderamente grandes"; Siempre con la Justicia, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa"; "En la Cruz, muri el hombre en un da; pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los das"; "Las estrellas no estn ms altas que la ambicin y locura de los hombres; "Las ideas de baja ley, aunque hayan comenzado por brillar como ley buena, no soportan el trfico, el vapuleo, la marejada, el duro tratamiento"; "El Hombre pierde en beneficio de los hombres"; "Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios intiles, y otra para quien no les dice a tiempo la verdad". S, como monte la Amrica entera para predicar la independencia de su patria y para que su lira dijera toda la ternura de su alma: de aquella alma sensible a todos los dolores, dispuesta a todos los afectos con cabida para todas las grandezas y con repulsin para todo lo pequeo. S, aquella lira que cant as: "Yo he puesto la mano osada, de honor y jbilo yerta, sobre la estrella apagada que cay frente a mi puerta. "Oculto en mi pecho bravo la pena que me lo hiere: el hijo de un pueblo esclavo vive por l, calla y muere. "Todo es hermoso y constante, todo msica y razn, y todo como el diamante, antes que luz es carbn". Y en PATRIA Y MUJER

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4 "La vida es inmortal: all se acaba El cuerpo que l uch por patria y gloria, y el vicioque se va, vivo se graba De la adorada patria en la memoria. Y brillarn los soles de fortuna, Y besarn los aires nuestras palmas, Y en cada copa mecer una cuna El invisible genio de las almas. Sus cuerdas una robusta lira, Y el corazn sus tomos perdidos, A un solo amor mi corazn aspira, Para un solo dolor guarda latidos. De imagen de mujer memorias pierda, Que es poco un cuerpo cuando el alma es tanta Ni el alma ni el lad ya ms cuerda, Que la del sueo que la patria canta. Y EN ESTAS RIMAS "En la falda del Turquino La esmeralda del camino Los incita a descansar El amante campesino En la falda del Turquino Canta bien y sabe amar. Guajirilla ruborosa Callar fue mejor que hablar. JESUS Y MARTI tienen discpulos que los siguen: los cristianos ortodoxos que esperan su vuelta; los hispanos americanos que admiran la obra del mrtir de Dos Ros, y estn dispuestos a tenerla como estmulo para que sto sea el mejor homenaje que se le rinda a la memoria del poeta, del pensador, del tribuno, de aquel hombre extraordinario, que fue y ser el orgullo de Amrica, de esta Amrica por cuya grandeza se pronunci siempre. JESUS Y MARTI tuvieron fariseos que los persiguieran y Pedros que negaran. Pero la obra del Mesas tuvo un Pablo para que la cimentara, mientra s la obra de Mart no ha encontrado el Pablo capaz de llevar sobre sus hombros el apostolado sublime, solo hecho para ser portado por espaldas de Hrcules, por brazos de gigantes de la palabra y de la idea. JESUS crea una doctrina; MARTI crea un pueblo. JESUS tiene discpulos que escriben sus prdicas; MARTI escribe su obra, la perpeta para provecho de los hombres, para bien de su patria. EL TESTAMENTO POLITICO, el MANIFIESTO DE MONTECRISTY, sus artculos periodsticos, su producci n entera, he all los EVANGELIOS de quien renunci a todo por la patria, de quien llam !HERMANO! a todo el que amaba a Cuba: objeto de todos sus sacrificios, de todos sus anhelos y de su constante bregar por todo nuestro Continente.

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5 DOS RIOS Y CALVARIO: he all los Glgotas que sealan el trmino de dos apostolados: el que marca la ruta a seguir para la liberacin de un pueblo; el que aspira a que se conquiste el reino del Padre, siendo el verbo del primero clarinada qu e despierta las conciencias dormidas y el ltigo flagelador de los espritus equivocados; y el segundo, es smbolo de mansedumbre y sinnimo de pobreza, pero tambin dispuesto con un ltigo, para echar a los mercaderes del templo. Y hoy conmemoramos llenos de recogimiento el natalicio del cado en Dos Ros, jurando, en el altar de nuestras conciencias, que la Patria no ser pedestal para levantar sobre l nuestros egosmos, que no ser fuente en donde saciar nuestras ambiciones, sino "AGONIA Y DEBER", como lo fue ella para quien levant a un pueblo con su prdica llena de belleza y rica en su fondo para quien ense como el Cristo con la palabra y el ejemplo. En esta misma edicin aparece: En mal estado En NOTAS EDITORIALES: LA NOCHE BUENA MARTIANA: Siguiendo su ya tradicional costumbre, Orto reuni en su redaccin al grupo literario y algunos amigos, la noche del 27 de enero, para celebrar la Noche Buena Martiana. Junto a Juan Francisco Sariol, se sentaron D. Modesto Tirado, Comandante del Ejrcito Libertador y amigo ntimo de Mart en los gloriosos precursores das de la Revolucin; Donatilo Jaime, Presidente de la Cmara Municipal; Epi Sanchez Quesada, nuestro gran humorista, Filiberto Aguero, Dr Juan S. Fajardo,Angel Caete Viv, Dr. Gilberto Ante Jimnez, Alberto Aza Montero, Dr. Miguel A. Benavides, Miguel Galiano Cancio, Presidente del Rotary Club; Alfonso Sanchez Quesada, director de La Tribuna"; Capitn Don Luis Alvarez Nemesio Lavi, Enrique Ferrer, Argimiro Perez Veranes, Juan Len, Siman Baret, Horacio Arrieta, Dr Marcelino Vsquez Aces, Rafael Peralta Sagrera, Jos Escala Espinosa, Manuel Aparicio Surez, Autberto Fras, Jos Mallar, Arturo Fernandez Castellanos, Miguel Nilo Tamayo, L. Cancan, Gastn de Lauros Sariol; y por el personal de la Editorial "El Arte", Raul Pascual, Horacio Tellez, Ramiro Garca, Antonio Norma, Inocencio Molina, Alcbiades Rodrguez y Orestes Tamayo Ochoa. Unos bocadillos de pavo, unas lasquitas de jamn, aceitunas, futas del pas, cerveza del pas, sidra del pas.... fueron exquisito "men". Durante la cena, Juan Francisco Sariol, ley el homenaje de Armando Godoy al Apstol: Rafael Peralta Sagrera. Donatilo Jaime, y el Dr. Marcelino Vsquez Aces, pronunciaron sentidos discursos acerca del Maestro; Nemesio Lavi ley un captulo de "Mitologa de Mart", y Filiberto Aguero con esa brillantez de su palabra, desgran centenares de pensamientos de Mart, abie rto en sus manos el libro Granos de oro" de Rafael Argilagos. La mujer cubana, representada por Georgina Garca de Tirado,Blanca, de la Iglesia de Galiano,Lucita Tirado de Treserra y Francisca Carpio, puso su ternura en nuestra obra, decorando con flores y banderas el local. Boti, Regino E. "Mart" 15(2):p[1]enero 30, 1926. Mart es el hroe cubano que ms honores ha recibido de su pueblo y de nuestras naciones hermanas. Sus obras no s lo se editaron, sino que se reeditan. A la coleccin de Gonzalo de Quesada sucedi la de "La Prensa". En Costa Rica y la Argentina se hicieron selecciones de sus

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6 versos. Rafael Argilagos hizo una de pensamientos que titul "Granos de Oro" Joaqun Garca Monge public una segunda edicin de "La edad de Oro". Actualmente, Alberto Ghirardo dirige otra edicin, desordenada por cierto, de sus obras completas. Y Godoy y Garca Caldern planean una cuarta, mxima, desde Pars. Todo ello quie re decir que el tronco renueva sus hojas. Los versos, los artculos, los discursos, las correspondencias de Mart son ya motivo de controversias y discusiones. Cada quien quiere encontrar en el pensamiento de Mart la interpretacin `ne varietur' Mart es pues un cuerpo vivo para la crtica y la exgesis. Su casa natal se ha convertido en museo iconogrfico y biblioteca. Obra milagrosa que, en estos tiempos de iluminaciones y trepidaciones, se debe a la constancia y el amor que Arturo R. de Carricarte tiene encendidos por Mart. Realizado, ese es un hecho que debe levantar los corazones cubanos. Y es bastante para que su propulsor est satisfecho de s mismo. Mart es el hroe cubano que tiene en el territorio nacional mayor nmero de estatuas y monumentos. Y el nico a quien se consagra una revista: "Revista Martiniana". Mart es el nico hroe cubano de quien se puede repetir su marcha guerrera porque ha sido replanteada desde Playitas a Dos Ros. Rara es la vill a o ciudad de la Repblica que no le haya puesto el nombre de Mart a una de sus calles. Y Mart, que es el hroe cubano que tiene sembrados ms recuerdos en hispanoamrica, ha sido honrado al ponerse su nombre a diversas calles o plazas de ciudades hermanas. Mart es el hroe cubano que tuvo la suerte de vivir en el corazn de Espaa y en el de los Estados Unidos de Amrica; y a quien le cabe el galardn de no haber denostado nunca de aquella nuestra enemiga ocasional ni de stos n uestros naturales enemigos por una ley de gravitacin geogrfica. Si Occidente est sembrado de cadveres de orientales, Oriente guarda los restos de Mart. Habanero, mereci ser oriental.Porque en Oriente desembarc para la guerra. Porque en Oriente pele. Porque en Oriente muri. Porque en Oriente se inmortaliz. Desembarc en el lugar conocido como Playitas, tres pequeas caletas inmediatamente al este del surgidero de Cajobabo, del que las separa la punta de "EL Sombrero". El sitio es rido, erizado de fragas, limitado, frente al mar, por alteroso paredn calcareo. Es costa brava tpica de nuestro sur. Y el mar porceloso, duro, declamador. En noche tempestuosa, de lluvia, en el prelunio, lleg a aquel altar la "mano de patriotas". Es el escenario a propsito para la tragedia: silencio, soledad, agua, piedra y cielo. Cay en Dos Ros, sitio tpicamente oriental. All, en ilustres malezas, entre corrientes que enriquecen el caudal de nuestro gran ro, al dorso azu l de la enorme mole de la Sierra Maestra. No cabe duda de que Mart es el hroe cubano escogido por el destino para unir a los cubanos y recibir en l todas las glorificaciones, todas las consagraciones que Cuba merece por sus sabios, sus escritores, sus poetas, sus oradores y sus guerreros. Regino E. Boti Guantnamo, Cuba, 12 de Enero de 1926. Aristigueta, J. "Jos Mart" 13(2):p.3, enero 1924. Hay seres q ue nacen con un imperativo terminante y fatal en sus conciencias; ni la adversidad, ni el ambiente son capaces de torcerles el rumbo que tienen trazado, y tarde o temprano habrn

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7 de manifestrseles las tendencias de su destino; tal podra mantener Rod una vez ms puesto el pensamiento de Mart. Todos los pueblos y todas las razas se manifiestan orgullosas de sus hombres representativos, que dejaron al pasar por la vida, algo inconmovible y definitivo, y as Mart es verbo vibrante, perm anente y vivo, smbolo no solamente de la libertad de su pueblo, sino de las grandes facultades de toda una raza, la nuestra, pues a su personalidad universal, sera estrecho el marco de su obra revolucionaria, por muy grande que sea en la conciencia nacional cubana. Mart ha sido carne viva de las gigantes potencias de los hombres de nuestro origen, destacados eternamente, a travs de la Historia, como los alentadores de los ms sublimes fanatismos. Fanticos de la libertad, nuestros trasabuelos, de Viriato a Mart, este ha sido una montaa ms de la cordillera histrica; fanticos del amor nuestros hombres, entendido en cada poca de diverso modo, desde la manifestacin religiosa hasta la crueldad en los contactos de la Edad Media y la Moderna, al misticismo ultracarnal de la moderna pedagoga, Mart alent el amor por temperamento, por funcin fisiolgica y se convirti en un verdadero mstico.Y como todos los grandes fanticos del ideal, desdeoso d el bien propio, visionarios de la gloria, como si tuvieran conciencia de gustar en otra vida ms intensa las mieles del premio, Mart fue tambin un voluptuoso del sacrificio, que cultiv el propio dolor con verdadero deleite. As fue Mart; mstico por sobre todas las cosas. Y por dar aromas ms puros su espritu, por ofrendar en forma quintaesenciada las ricas esencias que destilaban sus rosales espirituales, fue poeta. Mstico del amor mstico del dolor, mstico de la p oesa. Borbolla Rosales, Manuel."Mart" 13(9):p.4, mayo 15, 1924. Creci con el alma forjada en los quejidos de la patria esclava. Adolescente an, sinti pasar por su corazn todas las cleras de su pueblo oprimido. Un grito de libertad lanzado por hombres y montaas al son de unas campanadas y apagado 10 aos ms tarde en las negruras de una noche apocalptica, le dejara un eco imborrable, que se mezcl a sus sueos. Y sus sueos no fueron desde entonces, ms que sueos de lib ertad. Y desde entonces fue tambin para la patria, su profeta, su apstol y su verbo. Levant una tribuna en cada sitio que se detuvo y desde ella levant su voz, por el derecho de sus conciudadanos, como los vuelos de los cndores; su voz que melanclica o colrica tena en la tribuna la majestad del Ocano apacible o desencadenado. Pero de su tribuna no salieron sus prdicas por la libertad envueltas en rugidos de len sino en cantos de poeta. Frente a ella, pendientes de s u verbo inflamado y avasallador y bajo la influencia de su genio sonoro, cuentan las fieles que ante ella se fortificaban, que senta a la patria, que venan a la memoria, el canto tierno de las palmas enamoradas, las bellezas incomparables de sus bosques sin par, los colores de sus cielos y los quejidos de sus mrtires inmolados. Todos despus de Hatuey hasta Cspedes, desfilaban en caravana hacia la libertad, por su tribuna irradiante. Sobre sus hombros, sac a su amada Cuba de la humill acin para levantarla hasta la gloria. Y pas, pas por donde quiera con su cabeza cargada de sueos, para dejarlos caer por donde quiera como las hojas de los rboles...

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8 De su apostolado, surgieron ms fulgurantes que los rayos de Jpiter, los rayos del 95, y a despecho de las orgas y de los Coquelines, el botn que cuidaran sus dedos entre las nieves de su destierro voluntario, abriera sus ptalos lozanos en la maana esplendorosa de un 20 de mayo. Fracasaron contra l todas las la nzas de sus enemigos, porque no fue ni siquiera vulnerable por un taln como Aquiles. Lleno de nostalgias como un Ariosto y visionario de la pica contienda que al conjuro de sus prdicas divinas surgan en su patria, escuchando sus odos las clarinadas que llamaban al combate, y sintiendo el galopar incontenible de las homricas legiones; sinti las ansias irresistibles de poner su pecho al peligro de las balas, de ser l tambin una palabra de la epopeya gloriosa que con letras de sangre empezaba a escribirse en el fabuloso Oriente. Y fue a l, enamorado de su propio gesto con el ltimo deseo de "morir en un combate y acabar de cumplir con su deber". Cuando sus plantas tocaron a la tierra de la provincia indmita se estremecieron sus montaas, era que anticipaban un salve a su ltimo gesto, el gesto de ofrecerle al rojo tringulo de su bandera entonces hermosamente orgullosa, el rojo de su sangre.... Y as fue, un 19 de mayo precisamente la vspera de la fecha del da de las realizaciones como si el destino hubiese querido que fuese El, el ltimo peldao para escalar las cimas de la libertad predicada por El con palabras de profeta; aquellos campos sempiternamente se tieron de rojo con la prpura de sus venas. Ginete, en un caballo ligero y hermoso como un Pegaso, en un galopar desenfrenado y rutilante, con todo el furor contenido hasta entonces en su pecho, acribillado por las balas, cay entre los estampidos de la gloria, en los brazos inconmesurable s de la muerte, legando su nombre sobre las alas del martirio, para ser escrito con letras de fuego en las pginas inmensas de la historia. Roa Garca, Ral. "Divagaciones sobre el poeta Jos Mart"18(6): pp.6 9, agosto 1929. II Afirma Unamuno que la leyenda es la raz de lo histrico. Incierto? peligrossima la afirmacin, por lo pronto. La leyenda nubla, deforma, corrompe a veces destie el suceso histrico. En nuestro lenguaje, tan suceso histrico es una huelga, como un pronunciamiento poltico y un hombre genial. Mart es un suceso histrico. Y por serlo se han de precisar su proyeccin y contornos que fue y hasta donde fue con la nitidez posible. De otra suerte, nuestra visin de Mart sera medularmente falsa y falsa tambin nuestra interpretacin de la Historia de Cuba. Puestos a valorar, la frmula ideal sera: a cada cual segn la calidad y virtualidad de lo que hizo y segn sus peculiares merecimientos. Mart superior esfuerzo inc omprendido por nuestros mediocres profesores de Historia precipit el movimiento revolucionario del 95, ulteriormente fallido en la prctica republicana Mart es nuestra ms universal cabeza pensante y anchuroso espritu y certero taladrador de lo que acontecera "maana". De lo que que hoy est aconteciendo sin que le advierta hasta ahora, para evitarlo, una viril movilizacin de la fuerzas productoras e intelectuales. Mart en suma fue un hombre genial. Pero los genios t ambin tienen limitaciones. Las tuvo Mart. Sealarlas, enjuiciarlas, no es revivir el negro gesto de Judas. (No comparto la opinin de Renn cuando habla de la generosa necesidad de traicionar a nuestros maestros para ser buenos evangelistas.

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9 Es sencillamente, ver los hombres como son. Situar a Jos Mart en su verdadera perspectiva histrica. Pues toda exaltacin extrahistrica deidificacin engendra la supersticcin y el error. Por eso, la nueva generacin cubana que siente a Mart con amoroso estremecimiento, que no oscurece, empero, su sentido crtico se solidariza con la honrada actitud de Juan Marinello en su encendida interpretacin del poeta Jos Mart. Aclaremos, encendida, no obstante el rigor puesto en ella; rigor. Afn descriminativo. Y adems comprensin global. Comprender a Mart. Sentir nuestro propio espritu inmerso y como empapado de estelares efluvios en el suyo abisal: he aqu el logro magno. El logro de Juan Marinello. Quizs si ste sea por hoy y por aos el ms frutecido acierto de su ya rica granazn intelectual. Ms que "liberacin" Con marcar "Liberacin" un hito en la evolucin potica de Cuba. Lavi Nemesio."Impresionismo mitolgico en torno a la mitologa de Mart".19(1):p.97 102, marzo,1930. De todos los cubanos MARTI ha sido la seleccin para con su fe y en su nombre presignarnos cada da. Sus prdicas son nuestro pan cada da. Su ideal es el ideal que perdura en el corazn de todos los cubanos. Sus aforismos son las orientaciones ms seguras que puede seguir el ciudadano conciente. Porque profetizan la verdad y flagelan la mala fe. Porque sienten los mejores dogmas y establecen la moral como rutas de gobierno. Y porque es la palabra del sembrador de la democracia y la fe republicanas : smbolos de igualdad, fraternidad y legalidad. El arte literario cubano ha difundido a todos los vientos la obra martiana. desde su gran discpulo Gonzalo de Quesada hasta las ms eleme ntales enseanzas de Historia en la Escuela pblica, el nombre de Mart ocupa el mayor volmen y hasta se advierte bienestar en el maestro o el escritor que asume esa labor de beneficio comn. Ninguno de sus libros publicados, sin embargo, llevan ms novedosamente la forma de expresin literaria que esta "Mitologa de Mart" escrita por Hernndez Cat. Es un acierto extraordinario. Expresa el mito, no obstante ser Mart quien habla con sus propias palabras e ideas. Que hasta para eso sir ve el apostolado de quin al decir de Arguello, era un hombre que pudo ser Dios, y no fue Dios porque era hombre. En torno a la Mitologa de Mart, la crtica ha desdoblado sus mejores conceptos y la popularidad se ha extendido con aires de bienestar. Nunca una obra de sabor biogrfico en Cuba ha alcanzado mayor preponderancia ni predileccin. ? Por su originalidad expositora? ? Por su forma novelada? ? Por su fondo educacional? ? Por simpatas al autor? Por lo que sea. Lo cierto es que se ha ledo y se lee por la seoritas "bien" de nuestro mundo social y por las seoritas del pueblo; por el rico y el pobre, por el hombre de guerra y el hombre de la paz; por el gobernante y el obrero; por el hombre de arriba y por el hombre de abajo y por todas las clases sociales. Se ve en esto la facultad del autor, que ha sabido hacerse comprender como los pblicos del maestro lo comprendieran cuando en peregrinacin de ideales inverta lo mejor de sus inquietudes.... Al pronto hemos aprisionado en las lminas de acuciosas observaciones el panorama bello de esa realidad y como regalo original vamos a exponer seguidamente los tres cuadros que en forma de dilogos en el seno de las noches estrelladas vivimos con el espritu en charlas amenas con una seorita de sentido esttico, con un viejo roble libertador y con un crtico de avance.

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10 FUE UNA NOCHE EN EL TENNIS Dos bandos que contendieron en el deporte que mundializara a Susana Lenglen, celebraban un baile caso tpico criollo para hacer entrega al team ganador del trofeo conquistado. Un danzn y otro, ms sin llegar a saber cuantos fueron venciendo nuestras energas hasta reclamar algunos minutos de tregua de descanso material. Y fue entonces cuando originamos el dilogo ?Cmo? Muy sencillamente. Mi amiga expone: estoy leyendo ahora mucho. y leo libros interesantes, de mdula, de novedad y de valor literario. ?Sabe usted que estoy terminando en estos das? Algo de mucha actualidad. ?" La vida manda"?, de Ofelia Rodrguez le interrogu sbitamente de ms actualidad todava. Leo a Henndez Cat. Su Mitologa de Mart. El libro fcil para llevar a conocimiento de la mujer, siquiera en bosquejos, una parte de la obra gigantesca del maestro. Porque de otra manera es dura la tarea para espritus no muy afines a esa religin del sentimiento patritico. Ese libro le dije no ha llegado an a mi poder y por esa causa lo desconozco aunque no totalmente. he ledo algunos de sus captulos sueltos. Pero tengo buenas referencias. El Dr Max Enrquez Urea lo acredita en carta suya que tengo de esta manera:" es interesante" y me basta con esa breve apreciacin para dejarlo ya considerado. Pues lalo cuanto antes y ver qu encanto de pginas.Yo no me he cansado de leer y releer el captulo "La Nia de Guatemala" .Que belleza el asunto y con cuanta originalidad expone y determina el autor, punto por punto, el drama que esb ozara en versos magnficos el propio Mart. Cmo me he familiarizado ahora con aquel dolor de la nia que se muri de amor. Y hasta en los momentos ntimos, cuando he opinado por afinidad femenina en torno al proceso histrico, lo he hecho en desacuerdo con el que no quiso comprender todo el fuego que haba en aquella alma que se escapaba lentamente en las notas sentimentales del piano. ?Por qu l sera en el amor como los otros hombres? Acaso no habra sido ms humano haber trocado a quella "pasin y muerte en ritmos de felicidad? Precisamente porque para Mart hasta el Amor fue "agona y deber" ,no hizo de aquella pasin un cuadro vulgar. Si razonamos un poco veremos el gran sacrificio que fue para l llevar al sacrificio a la que era su novia espiritual. Sin aquella determinacin violenta Se habra escrito acaso el captulo que tanto te ha entusiasmado? Pues la vida es as en todas sus manifestaciones. La belleza se forja a golpe de sacrificio. Aquel g ran sacrificio trajo esta gran belleza. Y el motivo sentimental por el cual encuentras encantador el libro de Hernndez Cat. LA VOZ REDENTORA Habamos celebrado en la noche del 27 de enero la cena martiana. Fue un acto puramente mstico, a tono con la fe y el amor que instaurara esa clase de homenajes al redentor del pueblo cubano. Yo pude leer el captulo del libro "Mitologa de Mart". Y cuando hubimos terminado con aquella fiesta del espritu, un soldado glorioso de la libertad me dice ; "Yo fui amigo y compaero de Mart. Lo conoc como a mis manos. Supe de su inmenso cario por Cuba y de su empeo en jams debilitado por sacarla del caos colonial. Y puedo decirle que ese lenguaje que emplea Hernndez Cat en el dilogo que lo hace sostener con Mary Gonzles es el lenguaje de Mart, son sus mismas palabras, casi he credo encontrarme junto a l en aquellas jornadas que en el extranjero nos uni fraternalmente y que fueron, bueno es decirlo, el motivo por el cual yo, q ue no nac en Cuba, pero que soy cubano de firme convicin, vine a dar mi sangre por la libertad de esta tierra y a quedarme en esta tierra que amo y quiero

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11 entraablemente porque ya es ma por derecho propio y porque esa es mi voluntad. Yo he ledo el libro de Cat. Y porque conozco toda la obra de mart, puedo asegurar que los conceptos que compendian su "Mitologa" son apuntes del natural, pinceladas de un artista que reproduce a satisfaccin los lienzos clebres del gran artista pensador. Es muy plausible, sin embargo, el esfuerzo. Y muy encomistica la obra y muy digna de toda ponderacin. LA OPINION CRITICA Las 12 de la noche en los bancos del"Grupo Literario". El alumbrado a media luz forma la penumbra propicia a la funcin de pensar. Surge al plano de la crtica el libro Mitologa de Mart Y dice un amigo: "El libro es importante, pero la modalidad no es absolutamente nueva. Gabriel Mir hizo algo que se le parece mucho en "Figuras de la pasin del Seor". Y henri Bar busse cultiva el mito en su libro Jess. No obstante creo que Hernndez Cat ha escrito una obra trascendental y que su gran prestigio literario ha crecido y se ha multiplicado en Cuba al dar a sus compatriotas un estilo para leer y comprender maravillosamente a Mart. Porque al maestro no lo pueden comprender siempre, a pesar de que siempre habl en el corazn de su pueblo y al odo de la humanidad. Peralta Sagrera, Rafael. "En el natalicio del Apstol". 15(2):pp.11 12, enero 30, 1926. Setenta y tres aos hace que naci en la capital de nuestra Repblica, en plena dominacin espaola, Jos Mart y Prez, el cubano que levantara el alma de su pueblo con su verbo fascinador, sonoro y convincente para que, con un nuevo gesto herico y con valor y decisin, se rebelara contra los viejos dominadores del Nuevo Mundo, intransigentes y reacios con sus colonos, a fin de que saliese del ltimo reducto del Gobierno hispano en la joven Amrica, como A ve Fenix de sus propias cenizas, la Repblica soada donde el reinado del derecho fuese una realidad y no una vaga quimera, donde el amor a la patria estuviese siempre por encima de toda conveniencia y de toda preocupacin, y fuese para nosotros, como lo haba sido para l, "agona y deber". Mart es la figura cumbre de nuestros tiempos contemporneos. Poeta dotado de un alma sensible que vibraba al menor contacto con las impresiones del mundo exterior, produciendo cantos tier nos y delicados o bien llenos de vehemencia al referirse a la causa de la patria, poniendo ellos de manifiesto la grandeza de su estro portentoso. Orador fogoso, cuyo lxico ejerci una influencia poderosa en los que se deleitaron al oir las prdicas del Apstol en pro de la emancipacin de su tierra esclavizada, ideal de toda su vida y objeto de sus carsimas actividades y de su glorioso sacrificio en la refriega de dos Ros, cuando se entrega en los brazos de la muerte, de cara al sol", para ascender, nimbado por la fama, a la inmortalidad. La labor patritica de Mart es inimitable. La independencia de Cuba fue el fin que persigui con tenacidad, con voluntad y con constancia asombrosa durante toda su existencia. Ni el ser hijo del militar espaol retirado, Mariano Mart; ni el ser condenado a presidio; ni su deportacin a la Isla de Pinos, nada, absolutamente nada amilan a aquel patriota sincero, firme en sus convicciones, lapidador incesante de la situacin espa ola de la poca, desde la prensa y la tribuna, en Cuba como en el extranjero, laboraba contra dominadores hispanos,

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12 preparando ms luego el plan de levantamientos que fueron el comienzo de la Guerra del 95, para lo cual cont con el auxilio desinteresado de los obreros que le secundaron eficazmente a fin de enviar expediciones a la tierra tan amada por el maestro esclarecido; pero su obra colosa atestiguadora de sus condiciones de consumado organizador, fue el Partido Revolucion ario, nexo que uni a todos los cubanos para la consecucin de las aspiraciones del Apstol de nuestras libertades. La labor literaria de Mart es reveladora de su enorme talento y de su espritu selecto y delicado. As lo comprobamos al leer sus discursos monumentales y sus inspiradas poesas, frutos de su lira sonora y armoniosa. Sus discursos pronunciados en "Masonic hall" de Nueva York, en 1887 y el 10 de octubre de 1888; el pronunciado en "Hardman Hall", en la citada ciudad norteameric ana, en octubre de 1889, as como el que pronunci, en la ltima fecha citada, en la Sociedad literaria Hispano Americana, y cada vez que ocupaba la tribuna para hablar de Patria o de otra materia admiramos al orador ora romntico e idealista, ora conceptuoso, ora vehemente, sobre todo cuando se refera a los dolores y martirios que agitaban, como horrenda tempestad, su alma delicada y sensible. Y al conmemorar el natalicio del apstol sublime, como Cristo predic con la palabra y el ejemplo, hagamos un alto en nuestro camino y ante su tumba, que sera como un templo de paz y recogimiento en donde confesar nuestros pecados de lesa patria y digamos: !Maestro perdona nuestros yerros! !perdona nuestros desvos, que como si fuesen envenenadas espinas, hemos clavado en tu memoria !Perdona cuantos actos hayamos cometido contra la repblica por cuya formacin ofrendaste la vida! !Ten presente Maestro que obraremos desde ahora con arreglo a tus doctrinas, para de ese modo consolidar la independencia de tu amada Repblica, de esta tierra que fue tu cuna y es tu sepulcro venerado.! Manzanillo, 28 de enero de 1926. Ramrez R., Arturo. "Mart". 14(3)pp.2 3, febrero 15, 1925. Esa melancola y esa tristeza de la frente amplia y los nostlgicos ojos de Mart, seguramente eran dolor de ver a su patria, este pedazo de tierra que besa el atlntico, sumida en la esclavitud. Mart encarn el sentir de un puebl o que, sintindose fuerte, deseaba encontrarse libre y entregado a la conciencia de sus propios actos, y era mantenido en cadenas por quien lo haba procreado. Mart, alma condor, gigante de nuestra patria, con su verbo clido y vibrante donde palpitaba la conviccin de los deberes a cumplir, hizo florecer en los pechos cubanos el mismo santo deseo, la misma sublime ansia que mantuvo, en homrica cruzada, 10 aos de cruenta lucha, a un grupo de hroes de la manigua brava. C onsigui, en la magna obra predicadora de la santa redencin, que el cubano volviera a sentir la necesidad de independencia, como la sintieron, en magnfica maana de octubre del 68, los que esgrimieron el machete libertador e hicieron ondear la bandera tricolor. La figura magnfica de Mart, evoca la de Jess, pues como ste fue apstol y mrtir. Porque si Cristo convirti en apostolado su fe, y en martirio su apostolado, Mart hizo de su patria apostolado y cruz.

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13 Mart so con li berar a la patria, para, independiente, establecer en ella una Repblica Modelo, inspirada en los ms elevados principios democrticos, una Repblica donde fueran una verdad real y positiva los fueros de la Virtud, de la Justicia y del Civismo. Esa repblica que el so sera con todos y para todos, debamos hacer de ella un altar y no un pedestal para engrandecernos, a su costa; deba ser para todo cubano, agona y deber, entendiendo como debe hasta el sacrificio consumado para conservarla. Cay en Dos ros; el caballo encabritado, el pecho generoso frente a las balas, y como bueno, de cara al sol. Ya habra rendido su misin en la tierra. Haba dado a un pueblo esclavo en luchas por su libertad, el ejemplo de su apostolado, y de su martirio. Ense a ese pueblo, el camino de la felicidad ciudadana, de las virtudes cvicas, de las instituciones democrticas. Y todo ese bello programa de civismo, como estandarte de triunfo, encabezaba las legiones que el titn de Br once condujo, en marcha triunfal, en epopeya inmortal, a travs de toda la isla. Menos de 5 lustros de Repblica, de aprendizaje poltico llevamos. !Cuantas duras pruebas, cuantos errores, cuanta concupiscencia!. Es verdad que el programa del maestro est incumplido. Ms es que los hombres que han regido la nacin, tienen el mismo sistema que los hombres pblicos de la Colonia, ansiosos de medro personal aun a costa del equilibrio social, poltico y econmico .! Tenemos todava muy cerca la influencia atvica de la administracin espaola. Garca Pavn, Miguel. [Discurso] 13(2):p.10 enero 31, 1924. Alocucin en el da de su nacimiento. Alocucin del nico sobreviviente de La Demajagua en el da aniversario del nacimiento de Mart. Sea el venerado recuerdo del sublime Apstol en este da de incertidumbre sobre el porvenir de Cuba el que haya revivido el sentimiento de amor a la humanidad, a todo lo justo, a todo lo enaltecedor; ofrendand o toda su vida de sacrificio por la libertad e independencia patria. Al influjo de su propaganda que como vidente vislumbraba el triunfo de la obra que en bases firmes comenz a levantarse el prcer augusto Padre de la Patria Carlos Manuel de Cspedes recogi la bandera de la estrella solitaria, que haba cado con honra cuando el Pacto de El Zanjn, en que se consignaron promesas de libertades que disfrutara esta colonia, ofrecidas por el General Arsenio Martnez Campos, cuyo pacto fue sellado con el lema "ni vencedores, ni vencidos".... Lo que sirvi de tregua por varios aos. Y guiado por esa luz esplendente que iluminan: la razn, el derecho, y las virtudes, Mart, el gran Mart con su verbo elocuente, su predicacin incesante, su actitud insuperable, iba de nacin en nacin despertando a los antiguos legionarios que tenan cerrados los clubes patriticos, soportando las cuitas, pero siempre pensando en !la virgen Cuba cargadas de cadenas! y bajo un Gobierno, deleznable de oprobio y de baldn, entregado a manos inexpertas, de mandatarios que venan con omnmodas facultades de la Metrpolis. Loado sea el Siglo XX que nos ha entregado el Gobierno propio poniendo en manos del integrrimo ilustre patricio Toms Estrada Palma el poder ms delicado, y el que haba de demostrar la capacidad de los cubanos para poder regir los destinos de la nueva nacin: como tambin, tan portentoso siglo, derroc instituciones arcaic as, autocrticas funestas,

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14 haciendo surgir "La liga de las naciones" aunque con poca eficacia por ahora pero nuncio de prspero engrandecimiento en pro de un rgimen de mejor vida en las relaciones internacionales. Invoquemos el nombre de tantos mrtires con fervorosa fe, para que no perduren en el peligroso campo de la discordia encontrados elementos que se empean en intimar unos y en esclarecer otros, los ideales verdaderos que nos dieron el triunfo !hoy en decadencia! Saludemos este aniversario del Gran Mart con la visin del super hombre _Apstol y Maestro_ que di vida a esta Repblica con el tesoro de sus inmensos sacrificios, para que convivamos todos disfrutando de perpetuo bienestar. Laboremos por el progreso de Cuba, de cuyo enaltecimiento depende que pueda marchar a la vanguardia de la evolucin en pro de la pacificacin del Mundo. Miguel Garca Pavn. Superviviente de "La Demajagua" Enero 28 de 1924. Gay Galb, Enrique. "Apologa del Apstol". 15(2) :pp8 9 enero 30,1926. "Todo est dicho ya, pero las cosas, cada vez que son sinceras son nuevas". Mart. El Apstol es una luz. En las luchas diarias en que es preciso tener una energa serena y persistente, y en los combates rudos, en que el carcter se muestra en un solo gesto de heroicidad o de sacrificio, el apstol marca la orientacin, sirve de ejemplo; es el gua de sus conciudadanos y de las mu chedumbres. An en la pobreza de su vida, es multimillonario de grandezas, y se da, prodiga, en favor de todos y con un poder increble de multiplicacin. Vemos en el correr de los acontecimientos la sorprendente facultad de expansin del apstol. Sin recursos, perseguido y amenazado la mayor parte de las veces, congrega a los hombres y los arrastra hacia el peligro, hacia las infinitas peripecias y calamidades de la Verdad. Y su vida queda, y se hace ms grande. Y ya forma Escuela filosfica o Patria libre, va aumentando el radio de su luz, a pesar de las vicisitudes y de las contiendas humanas. ....En los momentos de gran crisis moral, de carencia de hombres, la exaltacin del apstol es necesaria. El apstol tiene siempre el porvenir. Todo su presente es para l dificultad, y casi nunca deja de terminar en sacrificio. pero los que se han sacrificado tienen en el futuro la glorificacin y la seguridad de la supervivencia. El apstol es necesario para la vida de los pueblos. Todos los apostolados son respetables. El apostolado de la ciencia favorece a la humanidad porque contribuye a garantizar o restablecer o defender la salud, a evitar sufrimientos. Y fomenta la industria con sus experiencias. En el desenvolvimiento social, los apstoles cvicos, los apstoles de la libertad, realizan una misin magna. Son como los faros que indican desde muy lejos, en el tiempo y en el espacio, los peligros de la ruta. *** La vida de un apstol es un ejemplario. Como un libro de alto valor moral, est siempre accesible a la observacin y al estudio de los hombres.

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15 Nuestra historia contiene numerosos ejemplarios. Desde Arango y Parreo hasta Mart, todo el siglo pasado es una sucesin interminable de apstoles. De todos, Mart es el ms grande, el ms genial por su cerebro, por su vida noble y sacrificada, por su fe resistente y por el poder de sugestin verdaderamente apostlico que tena. Su exaltacin nicamen te los grandes pueden hacerla con suficiente grandeza. Es un dolor que Rod haya muerto sin escribir el estudio de la personalidad de Mart, para el que estaba acopiando datos. Tengo la conviccin de que el insigne escritor habra puesto de relieve la grandeza del apostolado de nuestro hroe. Toda su vida fue una autoeducacin. Enrique Collazo nos da un relato moral de Mart, por el que podemos darnos cuenta de que el Apstol prob en s propio su mxima de que "el primer deber del hombre es reconquistarse". Era Mart pequeo de cuerpo, delgado; dice tena en su ser encarnado el movimiento; era vario y grande su talento, vea pronto y alcanzaba mucho su cerebro ; fino por temperamento, luchador inteligente y tenaz, que haba viajado mucho, conoca el mundo y sus hombres; siendo excesivamente irascible y absolutista, dominaba siempre su carcter, convirtindose en un hombre amable, carioso, dispuesto siempre a sufrir por los dems, apoyo del dbil, maestro d el ignorante, protector y padre generoso de los que sufran; aristcrata por sus gustos, hbitos y costumbres, llev su democracia hasta el lmite; dominaba su carcter de tal modo que sus sentimientos y sus hechos estaban muchas veces en contraposicin. ..." As lo vemos al travs de todo su largo martirio de veinte y seis aos. Desde su vida de presidiario fue un haz de nervios que se dominaba. y dirija sus impulsos, sus intenciones, sus ideas, hacia un solo fin. El apostolado fue la vlvula que di cauce a la potencia de expansin de este hombre, que aprovech sus excesos de energa y que lo hizo ms grande. En madrid logr impresionar a los directores de la Repblica espaola. Incansable y enrgico, escriba, visitaba a los estadistas, se esforzaba en despertar a los dormidos, en destruir a los complicados, y en aumentar a los partidarios de su causa. Nada ms edificante que el cruce de aquel hombre de madurez prematura, asombroso en sus veinte a os, por las columnas de gobernantes indiferentes y previsores. Naca el apstol, se consolidaba su carcter, se afirmaba y endureca para el dolor y las tremendas desventuras de su apostolado. Y en la tierra extraa del Norte su pureza y resistencia de diamante se aquilataron. Fue el apogeo de su apostolado. lo vemos darse todo, sin limitaciones, sin egosmos; dar su tranquilidad, su esfuerzo, su felicidad por el ideal; mover una columna humana y encaminarla hacia el sacrificio, fue su calvario. Slo un apstol puede realizar esta tarea enorme; un carcter puro, un hombre de vida intachable, una existencia dispuesta a la inmolacin. Y cumpli su propsito: llev a su pueblo a los sacrificios y a las cumbres del deber, siempre peligrosos. Y muri por su idea, por su patria, por su apostolado de cara al sol como bueno. ....Tal fue el cubano que cay en una carga heroica en el campo de Dos Ros hace ms de treinta aos. La Amrica lo ha incorporado con jus ticia al grupo de hombres representativos del Continente. Su gloria de intelectual y de apstol ocupa en la historia americana un puesto anlogo. Los cubanos tenemos el orgullo de ser paisanos de Mart. Un orgullo tal es una obligacin. La Amrica entera, la nuestra, nos mira. Levantemos nosotros la mirada hasta las cumbres por donde l anduvo siempre, y nuestras obras sern cada da mejores, darn mayor gloria al patriota y sern ms dignas del Apstol. Enrique Gay Galb. La Habana, 1926.

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16 Marinello Vidarreuta, Juan. "El Homenaje".15(2):p.2 enero 30,1926. La revista Orto alta ejecutora y empeo ejemplar quiere honrar, honrndose as misma (honrar honra, dijo Mart) al ms claro espritu de Amrica. Y es esta, buena oportunidad para decir, que estamos ya en tiempos de detenernos a meditar en la categora de homenaje que debe rendirse al cantor poderoso de Homagno. Porque el homenaje que para en m ecnica rememoracin, y es a ocasiones, terreno feraz al florecimiento de la mediocridad palabrera, empequeece la gloria del recordado. Y ese homenaje se va reproduciendo con frecuencia alarmante respecto de Mart. No es un hecho nuevo, este de la glorificacin desacertada del hroe. Deja tras de s toda luminosa energa, con los que interpretaron, los deslumbrados incomprensivos, no menos resueltos que los primeros en la exteriorizacin de su fervor admirativo. Importa que no sea n los segundos, quienes cegados por la luz canten sus excelencias. Porque ha llegado la coyuntura del homenaje hondamente amoroso, pero tambin, delicadamente orientado. Debe pasarse del discurso emocionado plebeyamente emocionado en que sale a plaza el carnavalesco desfile de los smiles picos, a la pltica fina y penetrante, que lleva su fuerza en su familiar sencillez Debe divulgarse ante todo la virtud del cubano genial, y con ella, las normas directrices de sus concepciones pol ticas. El general conocimiento de la obra de Mart, personalsima y fuerte, se intentar despus, con cuidadoso tacto. digamos tambin sin hipocrecas, que con xito escassimo. La labor literaria del gigante forjador de los versos libres, como la del autor de prosas profanas, slo es asequible y plenamente bella para los iniciados. El pueblo, el buen pueblo que l tanto am, ignorar por siempre las ms valiosas creaciones de su pluma de maravilla. Pero, como su genio alcanz a todo, hay muchos denarios en su legado intelectual, que pueden pasar por todas las manos; mucha agua pura que el pueblo puede y debe beber largamente.Esta parte de su labor, la de menos quilates artsticos (porque el maestro propiciaba en ella una fcil trascendencia) debe decirse en todo momento a los humildes. Meditemos calladamente en este da el mejor homenaje, y ante todo, amigos, que cese la exaltacin momentnea e intil:vcua palabra de un momento, para darnos al culto nt imo y vivificador de sus virtudes insignes. Juan Marinello Vidarreuta La habana, 1926. Henrquez Urea, Max. "!Mart no debi de morir! "6 (18):p.4, mayo 20, 1917. Existe en Cuba una cancin popular, quejumbrosa y doliente, que traduce al travs de los dejos melanclicos de su msica de arrullos, el secreto del dolor, la ntima congoja, el lamento recndito de un pueblo que no hubiera querido ver morir tan presto al egrerio apstol de sus libertades. "!Mart no debi de morir!" dicen las notas de esa cancin, que muchas veces omos, al pasar, cuando estalla, entre las fragancias y armonas de unos labios purpreos al tender la noche su manto de sombras sobre la perspectiva sinuosa de los caminos.... Esa frase tan sencilla y tan tierna, nos pone una vez ms frente a las amargas enseanzas de la historia !En cuntas pginas de la historia del mundo, engendradas por el error y por la torpeza

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17 de los hombres, encontramos escrita la sentencia que condena a los redentores al calvario, como si despus de que esos hombres extraordinarios han sabido alzarse sobre el pedestal de su propia gloria, las muchedumbres, volubles e inconcientes quisieran levantarlos todava mucho ms elevandolos hasta la cumbre donde se asienta la cruz simblica de las abnegaciones supremas y de los sacrificios estupendos. Mart nodebi de morir!" Es verdad. tod os a una sentimos latir ese grito dentro de nuestros corazones, porque veamos en l un ncora, un faro, un escudo, un gua, y, en fn, una garanta de grandeza y estabilidad para la Repblica. !Y quin sabe, sin embargo, si, de no haber muerto Mart, las ms tremendas decepciones hubieran sacudido su alma generosa y fundadora, con la misma furia con que las tempestades derriban los robles prceres y enhiestos! Zayas, Alfredo."Jos Mart,"6(18):P.8,Mayo 20, 1917. !Mart! Cerebr o y corazn; pensamiento y accin; idea y sentimiento; verbo y nota; pluma y lira... Su nombre solo, condensa y significa la suma de anhelos y de esfuerzos por el ideal de la redencin de la patria cubana, que su vida semeja la acumulacin en un alma, de todas las palpitaciones de los que la precedieron, y su muerte el manantial pursimo, cuna de la corriente desbordada del patriotismo cubano, que agit los corazones de un extremo al otro de la entristecida isla del mar de las Antillas. Argilagos, Rafael G. "Laurel". 6(18):p. 2, Mayo 20, 1917. Mart ha sido, es y ser, a travs de todos los tiempos, en la historia de la humanidad, la ms noble y sublime expresin del patriotismo en sus cruentas y largas cruzadas por la libertad. Al conjuro maravilloso de su palabra, invasora y fascinante al calor de su fe indomable y de sus gallardos ideales redentores, se estremeci todo un Continente y surgi vigorosa y sublime la Repblica de Cuba. La historia anti gua nos cuenta en sus pginas inmortales la suprema grandeza de sus excelsos Apstoles y Mrtires, y al exaltar nosotros a la cspide ms alta de la admiracin universal, la figura gigantesca del glorioso acribillado de Dos Ros, solo encontramos, all en los remotos albores de la Era cristiana, uno semejante a l, por su proftica sabidura, por su anglica mansedumbre y por la plcida y dulce sencillez de su alma fundadora: Jess. Como el Evangelista de palestina, tuvo, tien e y tendr Mart sus fieles y devotos discpulos; podr la patria que l fund con la savia de su genio y de su amor tambalearse al fiero empuje de la ambicin y de la perversidad de sus malos hijos; podr la ingratitud florecer sobre el surco enorme que l fecund con las fragancias de su espritu ala y luz; pero mientras un hlito de vida aliente el alma de uno slo de sus discpulos, los que consolidamos su obra espartana y heredamos el precioso legado de sus divinas virtudes cvicas, lucharemos con pujante denuedo porque Cuba sea eternamente libre y soberana, como fuera su sueo de toda la

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18 vida, y porque esa tumba, urna simblica de la Dignidad y el Honor, sea perennemente santificada con aquel su anhelo de patriota y de poeta. Yo quiero cuando me muera Sin patria, pero sin amo, tener en la tumba un ramo de flores y una bandera. Demcrito [seud]. "La patria debe ser...." 6(18):p.8 mayo 20, 1917. Para m la patria no ser nunca triunfo, sino agona y deber. Este sublime grito de Mart, que fue una de la ltimas llamaradas de su pluma de fuego, tiene hoy la fuerza del latigazo que castiga y traza surcos sangrientos en la conciencia de los que han transformado la patria en festn dionisaco. La voz del muerto glorioso truena desde la sombra del pasado y advierte a los que han hecho industria del ideal el peligro en que se precipita a la patria, que no debe jams ser triunfo, sino agona y deber. Bacard, Emilio."Loco, profeta y sa nto." 6(18);p.8, mayo 20, 1917. !Mart es un loco! y con esa frase reconocan al genio de Cuba gran nmero de sus contemporaneos. !Mart es un profeta! y con estas palabras lo obedecan, llenos de esperanza, las almas de los oprimidos en ansias de libertad. !Mart es un santo! y con este ttulo ha quedado consagrado el mrtir de Dos Ros por los cubanos redimidos. Mart, Carlos. "Mart". 6(18):p.6, mayo 20,1917. Se adelant a su poca? No se adelant? Fu un sac rificio prematuro el suyo? Al Continente Americano nicamente se le puede compensar de la prdida de uno de sus ms privilegiadaos intelectos, de uno de sus ms virtuosos repblicos, de uno de sus ms puros y esclarecidos hijos, con el sostenimiento, con el afianzamiento de esta repblica de Cuba. Perdi un hijo, pero gan una nacionalidad en su avanzada geogrfica del Atlntico. Pero si cuntos integramos la repblica no supisemos afianzarla ni sostenerla con amor, n i vivirla con fe, ni servirla con lealtad, la prdida de aquel hombre extraordinario, pensador, poeta, psiclogo, artista y repblico, la muerte de aquel trabajador intelectual insigne, no la perdonara nunca el Continente Americano a cuantos nos honramos con el ttulo de ciudadanos de la Repblica de Cuba, nativos o no nativos. Gonzalo de Quesada nos ha hecho amar a Jos Mart a los que no le conocimos en vida; falta ahora la accin de difundir, de vulgarizar, puede decirse, el ap ostolado cvico y republicano, preparar el da de Mart y

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19 vigorizar, fortalecer, fijar las virtudes y los sentimientos republicanos: todava no se ha glorificado la memoria del inmaculado en holocausto a sus ideales republicanos como su vida, su accin, sus mritos y su superiorsimo talento reclaman. Ducazcal [seud]. Su alma y su palabra fueron de amor." 6(18):p.13 mayo 20,1917. Mart es, en Cuba, en Amrica y an en el mundo entero, una de las cumbres ms altas del patriotismo y del altruismo. Su alma y su palabra fueron de amor. Hasta cuando condenaba la infamia haba en sus frases un acento de conmiseracin. Santo, genial y heroico, en su compleja personalidad haba fibra y resplandores de Cristo, de Hugo y de Kossuth. Todava Cuba no conoce a su redentor postrero, ni se ha escrito an la pgina definitiva que Mart merece. Via, Ruy de Lugo."Tuvo poder para llegar a Dios". 6(18):p.13, mayo 20, 1917. Todos los libertadores han abierto las puertas de las crceles; Mart abri la de las escuelas. Todos los reformadores han contribudo a regenerar su pueblo; Mart salv al suyo. Por eso es el ms sublime de los libertadores y el ms herico de los reformadores. Yo lo admiro como un genio que tuvo poder bastante para llegar a Dios. Estrada Pantoja, A.N. "El Apstol". 6(18):p.9, mayo 20, 1917. De entre las ruinas de la colonia esclava, surgi la voz del Apstol proclamando la libertad. Peregrino de la idea, fue de pueb lo en pueblo, de aldea en aldea, prendiendo en los corazones de los ms indiferentes la llama sagrada, hasta convertir los dispersos huestes cubanos en formidable ejrcito que haba de destruir los eslabones de la cadena opresora, y hacer que surgiera, radiante y esplendorosa, libre y feliz, la bendita bandera de la Patria. El Apstol predic entre sus discpulos, y luego vino a dar su sangre por la libertad; vino a convertirse en Mrtir. A los 22 aos de la cada de aquel excelso, la patria cubana se agita convulsa en medio de un guerra civil que la arruina y la desola....!Cubanos!, pensemos en Mart; admiremos su obra, y sea el suyo el ejemplo que sigamos....! Henrquez y Carvajal, Federico. "Mart". 6(18):p.2 mayo 20, 1917. Yo puse un da, en la intimidad de mi hogar, mi corazn sediento de verdad y de belleza junto al magnnimo corazn de Jos Mart y, desde aquel da, mi alma soadora que tanto supo de la suya cordial y fundadora comulg para siempre con el mis mo ptimo ideal de patria trina y una, tal como fue el sueo de Duarte, la aspiracin de Hostos, el anhelo de Mart, y es an mi sueo, mi aspiracin y mi anhelo.

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20 Arenales, Ricardo."Mart y Bolvar". 6(18):p.7, mayo 20,1917. Era yo muy nio cuando le el discurso de Mart acerca de Bolvar. Declaro que no recuerdo, ni an evocando los ms grandes nombres de la poesa heroica, pginas ms soberbias, ms calurosas y ms llenos de sagrada emocin que esas pginas. Las ideas aparecen grabadas con trazos de oro ardiente: dijrase que la mano de un Dios desat los cordeles del rayo, y luego los inmoviliz para que perduraran en su brillo estupendo. Hay en esas clusulas algo del mpetu realmente boliviano; discurre por ellas el soplo de las pampas, que llega clamoroso y magnfico hasta las cumbres de los Andes en los das de Boyac, de Pichincha y de Ayacucho.... Nadie ha comprendido a Bolvar tan cabalmente como Mart; y es porque nadie ha tenido hasta hoy en l a Amrica Republicana, como no sea el hroe apostlico de Cuba, el ardor, la magnificencia, la fe y el don esttico del libertador de Colombia. Hernndez Cat, Alfonso. "A Mart", 6(18):p. 4, mayo 20, 1917. Se acerca ya para Jos Mart ese momento en el cual, prximo al fin la generacin que fue testigo de su gloria, comienza a perderse el testimonio carnal, y flotar, cada vez ms pura, la estela divina que sobrevive. Parece que ya la realidad no es bastante vasta y se aade n a los hechos histricos ancdotas, hiptesis, leyendas. no es que se falsea: es que se amplifica; acaso lo aadido no sea exacto, mas es real, porque ensanchando el nimbo de posibilidades, se completa la visin del Apstol, sin descentrar su figura, en el sentido que la vida a no ser truncada lastimosamente, se hubiera producido. fecunda es esta ficcin como otras muchas.... Se dice de los espritus que no vuelven : de espritus como el de Jos mart, valiera ms decir que no se van: mezcl ados a la tierra patria son como su aliento, flotan sobre sus rboles, cantan a lo largo de sus ros, se ciernen sobre sus hombres en esas horas decisivas en que el alma, angustiada, invoca de los dioses tutelares la idea madre de las acciones salvadoras. Acosta, Agustn. !Toda la tierra sera la inmensa lira que pudiera cantarte!" 6(18):p.7 mayo 20, 1917. Reclamo la gran lira que cante tu grandeza de prodigio y eternice el encanto mltiple de tu figura exelentsima. Ha de ser tu homenaje en la ms alta cumbre de la tierra, cerca del cielo que se abre en el misterio de sus smbolos augustos y graves, y ms arriba de las nubes que pasean veloces su ronca msica de truenos. Toda la tierra sera la inmensa lira que pudiera cantarte: las montaas diran tu orgullo rebelde; las florestas tu dulce aroma espiritual; los valles y los ros cantaran tu apacible y jovial tristeza, y el ocano lanzara a los espacios absortos el gran trueno pico de tus divin os furores. Y todo ese concierto, maestro; toda esa universal armona, solo hay un poeta capaz de producirla. slo hay un poeta:!Dios!

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21 Caete, Angel. "Dolor de Patria..." 6(18):p.12, mayo 20, 1917. .... fueron transcurridos muchos aos y, no obstante, perduraba fijo, inalterable, sereno en mi memoria, con la sencillez augusta de su grandeza, el sonoro e inmortal endecaslabo; pero sin comprender nunca la verdad angustiosa que en l vibraba como un himno.... .... Y siempre que alguien me hablaba del maestro, y siempre que en libros, revistas y peridicos lea pginas hermosas y sinceras consagradas a El y a lo que fu su paso por la tierra en la jornada gloriosa que constituy su apostolado y que habra de inmortalizar su nombre y su recuerdo universalmente, el verso inolvidable volva a ser oracin en mis labios.... .... pero, un da... un da, a pesar de mi insignificancia entre mis compatriotas llegu a sentir con El aquella pena que condensara EN 11 slabas son oras... ....fu cuando cmo escribirse esto, cmo? sobre la tierra que el Excelso reg con su sangre para que fuese libre, para que fuese de todos y para el bien de todos, sucedieron unas cosas enormes y absurdas, contradictorias y trgicas, concebibles slo en pesadillas incalificables, en desquiciamientos de conciencias y de mundos, en truculento laborar de locos, en un total olvido de Aquel Sublime sembrador de Patriotismo y de sus sacrosantos ideales.... .... entonces fu cuando mi pena y mi triztesa y mi desencanto, solemnizados por el silencio que prohibe exhibirlos ante la incredulidad del prjimo indiferente y egosta, tuvieron aquel sentir inmenso y atrevido, aquel gesto de osada y comprensin, y quisieron y lograron ser,no ms que un dolor, un nico dolor, igual a aquel dolor que vibr en el sonoro e inmortal endecaslabo del Poeta Mrtir..... .... y lo repet una vez ms, en alta voz, para que slo lo oyese mi conciencia: "dolor de patria, ese d olor se nombra". iDEM pg 9 Sus flores y su bandera Himno Escolar a Mart Letra de Ducazcal msica de Figueroa. VOCES PRINCIPALES: Al sepulcro de nuestro Mart Hoy debemos traer con amor La bandera y las flores que un da El patriota en sus versos pidi. CORO: !Gloria por siempre al redentor de nuestra patria del corazn! Por ella impvido, supo morir, de cara al sol,

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22 el gran Mart. VOCES PRINCIPALES: La bandera de C uba redenta Tremolemos sobre este panten, Y con flores de Cuba ofrendemos A Mart nuestro frvido amor. CORO: SE REPITE.