Revista de publicaciones navales

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Revista de publicaciones navales
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Buenos Aires; Servicio de Inteligencia Naval ( Argentina )

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serial   ( sobekcm )

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aleph - 20934447
oclc - 26200495
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AA00019461:00029

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MINISTERIO DE MARINA


REVISTA
DE

PUBLICACIONES NAVALES

Tomo XXX. Ndim. 247.- Afio XIV. Buenos Aires, Mayo de 1916





EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL
POR
J. A. HALL, L. B., B. A.
(Of the Inner Temple, Barrister-at-Law.)

ADVERTENCIA

Este interesante libro del professor Hall, fue escrito antes de
la guerra con el objeto de habilitar los oficiales de la Marina Bri-
tAnica para resolver 6 interpreter, de acuerclo con los purntos de
vista ingleses, las diversas cuestiones de Derecho Internacional
Maritime, en 1o que se refiere particularnmente ia la guerra inaval.
La conflagraci6n europea. en su faz maritima, ha venido A.
poner de manitiesto el valor relative de todo este edificio de pa-
peles; pero este libio, indudablemente, hia dc haber prestado nimuy
buenos servicios a los oficiales de marina, que proceden, necesa-
riamente, con una independencia de criteria s6lo limitada porlas
eyes de la guerra y las 6rdenes de su gobierno, en general, sin
medio possible de consult.
Al poner esta tiaducci6n en manos de los oficiales de nuestra
marina, se hubiera deseado que ella fuese abundantemente










2 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

anotada, puesto que la forma en que se Ileva a cabo la gue-
rra maritima estA muy lejos de ser la que esta explicada, A tal
punto que seran pocos los t6picos tratados por el professor Hall,
A los cuales no se les puede anotar al margen: 6ste 6 aquel beligerante, 6 denunciada para obrar mas libre, 6
interpretada con criterio acomodaticio. Pero hasca este moment
ni los oficiales de marina, ni los profesores de derecho irteinacio-
nal, ni los mismos gobiernos neutr~les, tienen datos suficientes
y fidedignos para ejecutar tal trabajo, y hasta se podria decir
tambi6n que los beligerantes no estaran en esas condiciones has-
ta conocerse todos los fallos de los Tribunales de Presas que ac-
tian en los diversos puertos ingleses y de otros pauses beligerantes.
Esa obra se hara mas tarde; entretanto el lector, al recorrer
estas pAginas nutridas de las doctrinas que tanto vuelo adqui-
rieron antes de la guerra, podra ir haciendo las anotaciones que
le sugieran los hechos conocidos.
Esta publicaci6n y la efectuada en el aio 1912 pot este
Ministerio titulada
forman un todo homog6neo complementAndose mutuaminente.
LA REDACCION.


PREFACIO

Este libro ha sido escrito primeramente en la esperanza que
pueda ser de utilidad para los oficiales de marina. Con excepci6n
de un capitulo de introducci6n sobre los plincipios generals
del Derecho Internacional y un capitulo final sobre los procedi-
mientos de la Coite de Piesas br'tAnicas, todo el libro esta dedi-
cado mnica y exclusivpmente a las reglas que se refieren A la gue-
rra maritima. La ley ha sido tratada tan dogmaticamerite y con
poca argumentaciin como ha sido possible; pero, se dan notas
muy completes paia los que deseen profundizar mas la material.
En la part de la material que corresponde a la Declaraci6n de Lon-
dres de 1909, en la media que me ha sido possible, he tratado de
seguir el ord, n de ese documenco. Mas como no ha sido ratificada










EL DERECHO DE LA GUTERRA NAVAL


jams, no la he considerado como sujicientemente autorizada.
Sin embargo, dispuesta al final de obra, en forma de apendice, y
siguiendo las referencias que A ella se hacen, el lector podrA ver
por si mismo, cudles son los cambios que en la prActica britinica
se proponen por su intermiedio. Particular atenci6n deberfa pres-
tarse h las cuestiones de la destrucci6n de las press neutrales y
A la'remoci6n de 6A bordo de los buques neutrales de pequeios
paquetes dc contrabando 6 de miembros individuals de las fuer-
zas enemigas. La Declaraci6n ha sido respetada por ios italianos
en su reciente guerra con Turquia y bien puede ser que la Gran
Bretaia, en cualquiera guerra naval futuia, siga esta misma ruta.
Desearia expresar mi gratitud al Contador de la Flota Gerty
R. N., por sil bondact en leer mi manuscriuo y haberme sugeiido
vaiia, ideas muy valiosas que no pueden haber dejacto de agrega r
much utilidad a la que el libro pueda tener para aquellos 6 quie-
nes fu6 dedicado; los oficiales de la Marina de Su Majestad Bli-
t6Anica.
J. AL. HALL.
Inner Temple, octubre 1913.


CAPIfTULO I

INTRODUCCION

Los sujetos del Derecho Internacional

sE1 Derecho Internacional,-decia Mr. W. E. Hall,-consiste
en ciertas reglas de conduct que los modernos estados civiliza-
dos se consideran como obligados A someterse A ellos en sus rela-
ciones reciprocas con una fuerza comparable en naturaleza y en
grado, 6A las que obligan 6 la persona consciente A obedeccr las
leyes de su pafs; y que tambien consideran como reforzables por
medios apropiados en caso de infracci6ns. El Estado es la mas
elevada forma de sociedad en que se ha organizado el hombre y
con raras excepciones todo hombre civilizado se consider 6A si
mismo, como, miembro de tal sociedad. El Estado puede ser de-
finido como una sociedad de hombres ligados entire si en una or-










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ganizaci6n pe-manente para cumplir fines politicos. Pero toda
comunidad asi organizada no estA necesariamente sujeta al De-
recho Interinacional; se requieren various otros atributos. Asi
para que un Estado est6 sujeto al Derecho Intemrnacional debera
tambi6n estar munido de soberania, esto es, libre de todo contra-
lor, ejercer l6 el contralor sobre sus propios miembros, cierto.te-
rritorio definido, algiuin tamaSio 6 importancia, algun grado de ci-
vilizaci6n y finalmente su reconocinliento como miembro de la
sociedad de los Estados. El sujeto normal del Derecho Internacio-
nal tal como es la Gran Bretafia 6 los Estados Unidos de Ame-
rica, se encuentra en posesi6n de todos estos atributos.

Sujetos anormales

Del mismo modo que bajo las eyes de un Estado hay per-
sonas que estan en una situaci6n especial 6 irregular, tales como
los inenores y los insancs, asi tambi6n en el Derecho Irternacio-
nal existen personas que en algfin respect carecen de los atribu-
tos necesarios para ser consideiados como miembros de la so-
ciedad de los Estados. EP lugar de estar en posesi6n de la comple-
ta soberania exterior, esto es, de ser independiente, un Estado
puede ser soberano s6lo en parte y estar dependiendo de la pro-
tecci6n de otro Estado, en cuyas manos haya puesto algmios de
sus atributos de sobeiania, como por ejeliplo: el derecho de con-
cluir sus relaciones exteriores con otros Estados. Asi, Tinez, es
un protectorado de Francia, y hasta 1912, Zanzibar ocup6 una si-
tuaci6n semejante con respect a ]a Gran Bretafia. Otro ejemplo
de la imposibilidad de alcanzar el tamafio y ]a importancia sufi-
cientes es el que ofrece el pequefio Estado de M6naco, en un
tiempo bajo el protectorado de Italia, pero, actualmente indepen-
diente. Tambi6n un Estado mniembro de ]a sociedad de los Esta-
dos puede no ser complete para llenar todos los fines; China, por
ejemplo, esta ain en vina situaci6n de Estado que es incomplete,
y algunos incidents de la guerra rusojaponesa demuestian en
particular que ella dej6 de cumplir, 6 se sinti6 incapaz de llerar
por complete, todas las obligaciones de la neutralidad, que por










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


el Derecho Internacional se esperan y requieren de los sujetos
normales. Turqufa, tambi6n, i pesar cle que por el articulo s6ptimo
del Tratado de Paris, firmado por las seis grandes Potencias cde
Europa, fu6 admitida, en 1856, a pdrtioipar de las ventajas del
Derecho Pub!ico y del sistema de Europa, (1) permanece aim
en una situaci6n que indica la falta complete de su calidad de
Estado en varios respects. El Jap6n, por el contrario, ha avanzado
paso A paso a una posici6n de reconocimiento complete. En
1886 se adhiri6 A la Convenci6n de Ginebra de 1861; ha formado
parte de las Convenciones de La Haya y de varias convenciones
internacionales referentes a Correos y Tel6grafos y a otras cues-
tiones comerciales; ha sido librado por las Grandes Potencias de
la obligaci6n de pernfitir dentro de su territorio la jurisdicci6n
consular q]ue anteriormente le impusieran. En sus guerras con
Clhina (2) y con Rusia, se ha adhenido estrictamcnte a las eyes de
la guerra; y por los terminos de la alianza anglojaponesa de 1902
es tratado como miembro completamente reconocido de la fami-
lia de los Estados.

Beligerantes reconocidos

Adenids de las comunidades va descriptas comno sujetos del
derecho international, en) las leycs de la guerra se reconocen otra
case de sujetos que surgeon i ]a vida al acordarse d una coniu-
nidad lo que se llama el reconocimiento de la beligerancia. Cuando
en un Estado tiene lugar una rebeli6n 6 guerra civil, cuyas conse-
cuencias no son puramente internal sino de magnitud y extensi6ni
suficientes para afectar considerablemente A los suibditos y al
comercio de otros Estados, la situaci6n de la comunidad en revo-
luci6n se hace material de interns no solainente del Estado tutor (3),
sino tainbicn de todos los otros Estados cuyos intereses se ven
afectados por esta causa.- A pesar de lo bien organizada y pode-
rosa que sea ]a comniidad en revoluci6n y cualesquiera que sean

(1) Annual Register, 1868, pag. 313.
(2) Excepto cuando la capture de los fuertes (Ide Taku en 1894.
(3) Sc reficre al gobierno national del Estado en revolucion.-N. del T.










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las perspectives de los ultimos sucesos en su rebeli6n, hasta que
le sean acordados derechos de beligerante, seguirA siendo conside-
rada como una mera horda de rebeldes y criminals. El Estado
tutor es tambien responsible de los actos de sus subditos rebel-
des y tampoco puede traerlos A la sumision ejerciendo contra ellos
aquellos derechos de beligerancia qu< involucra la interferencia
con otros Estados 6 que imponen sobre aquellos Estados los de-
beres de la neutralidad; puesto que solamente un estado de gue-
rra puede dar origen A esos derechos y deberes. El reconocimiento
de la beligerancia puede ser acordado. por lo tanto, ya sea por
el Estado tutor 6 por cualquier Estado extranjero el cual por
contigiiidad territorial con el Area en lucha, 6 porque la lucha
se extienda sobre alta mar, vea sus intereses tan afectados que le
hagan efectuar tal reconocimiento, razonable como media de
propia defense. Una vez acordado el reconocimiento por el Esta-
do tutor, 6ste deja de ser responsible de los actos de sus sfibdi-
tos rebeldes; ambos, el Estado y ellos, adquieien todos los dere-
chos de los beligerantes y quedan sujetos A todas las reglas de la
guerra; quedando, por su parte, el resto del mundo, sujeto a to-
das las reglas de la neutralidad, hasta que Ih lucha termine.
En esta forma se coloca bajo el domino de las leyes intemacio-
nales de la guerra 6 un nuevo sujeto, la comunidad rebelde. El
reconocimiento por un Estado extranjero tiene el mismo efecto,
pero solo con respect A los contendientes y al Estado que ha
acordado el reconocimiento.

El Estado de Derecho Internacional

La posici6n ocupada por el Derecho Internacional con ies-
pecto A sus sibditos, es muy analoga A la ocupada, de todas ma-
neras, hasta en sus formas mas primitivas, por la ley de un Es-
tado con respect A los individuos que lo componen. La ley in-
ternacional, asi como la del Estado, ha sido fundida en un moldc
legal, basada estrictameDte en precedentes, y desenvuelta y apli-
cada 6 las nuevas condiciones por medio de razonamientos lega-
les, por escritores de textos y especialmente, en los utltimos cin-










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


cuenta afios, entire las potencias civilizadas. Finalmente, sus
reglas son distintas de los dictados de la moralidad international,
en que mientras que una violaci6n de esta iltima, aun cuando
merezca desaprobaci6n, no proporciona un terreno formal de
queja, las primeras son aprobadas por Estados civilizados, no
inicamente como ideales hacia los cuales se ha de apuntar, sino
como reglas que se adaptan para ser esforzadas pot todos los me-
dios que sean eficaces
Cuando preguntamos cuales son estos medios es cuando fa-
lla la analogia con la ley del Estado; pues hoy dia, el atributo
m6s llamativo de la ley de un Estado civilizado es su (compulsi-
vidad,. Tal ley se present como un sistema de reglas de conduct
impuestas por la corporaci6n soberana del Estado sobre el sdb-
dito, cuya obediencia A aquella se ve esforzada poi medio de al-
guna penalidad, que el Soberano puede y hace exactamente pa-
ra la obediencia. Pero los sibditos de la ley international son,
como se ha dicho, Estados independientes y por lo tanto no pue-
den estar sujetos A ella, 6 sean obligados A la obediencia por nin-
guna corporaci6n soberana. Sin embargo, la ley de Estado mas
primitive, debido A la debilidad de ]a corporaci6n soberana, de-
pendia, en gran parte, para su cumplimiento esforzado de medi-
das de ayuda plopia adoptadas por el individuo injuriado bajo
tales circunstancias como fueran aprobadas por la opinion pfi-
blica de comunidad. De la misma manera, la fuerza obligatoria
de la ley international descansa en el hecho de que el Estado
ofendido puede, como media final de ayuda propia, buscar su
lemedio, contra el que obra mal en IF guerra. en que la simpa-
tia moial del resto del mundo que ningun Estado por mas pode-
roso que sea puede ignorar con impunidad, puede en su mayoria,
apoyar al injuriado contra el injuriante.

Su actitud hacia la guerra

De acuerdo con la definici6n dada mans arriba, la fuerza que
impone la iey international es igual A Ia que obliga 6 la persona
consciente A obedecer las leyes de su pais. Pero la persona incons-










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ciente s6lo obedece esas leyes porque es obligado d ello por la
existencia del policia y de ]a cArcel; y ain asi inismo hay muchos
que quebrantan ]a ley. Ahora bien, los hombres no son inas es-
crupulosos 6 cumplidores de la ley Cel) sus relaciones los unos con
los otros comno comnunidades que como individuos. Sin embargo,
mientras tenganios individuos que obren inal, tendremos tambi6n
Estados que obren nial y h 6stos ufiltimos no hay policia que los
detenga ni juez que los castigue. Luego, si un Estado trata de
llegar a. sus fines por medio de ]a guerra, la ley international
nada puede liacer con el origen 6 proposito de tal guerra 6 con
los derechos 6 errors de las parties. No tiene poder para casti-
gar al que obra mal. S61o le es dado reconocer el hecho de que
hay un Estado de guerra existente v trata dCe dictar reglas ta-
les para su condueta que nierezcan la aprobaci6n general de la
civilizaci6n v tener asf una perspeetiva razonable de ser obede-
cidos.
Las reglas de la guerra

Por lo tanto, el estallido de la guerra pone de mianifiesto uina
condici6n de asuntos enteramente nueva y pone en vigencia una
series de reglas del todo nuevas, conocidas con el nomibre d'& reglas
para Ia guerra. Estas reglas son divisibles en dos parties princi-
pales, i saber: las (tie rigen las lelaciones de los beligcrantes eln-
tre sf, v las llamindas leves de neutralidad, que gobiernan los de-
rechos v deberes de los beligerantes con respect al resto del
n1ulido.
Est46 su violaci6n justificada por la neceildad?
A menudo se argunienta (quie es inktil hliacer reglamentos
para ]a conduceion de la guerra porque nadie admitiria su inter-
venci6n en las necesidades de la cainpaiia. <(La necesidad military>
se hlia dicho, ((no conoce ley,. Sin embargo, con respect A las re-
glas de la neutralidad. todo el ntindo tiene intere; en su vigen-
cia, y, a la par de la influencia (Upie ]a opinion pdblica puede te-
ner sobre 61, un beligeraunte tiene siempre por delante la posi-
bilidad de quoe si se le carga demasiado, un neutial ouede con-
vertirsc en otro enemigo; pero, con iespecto d las relaciones neu-










EL DERECHIO DE LA GUERRA NAVAL


trales de los beligerantes la position es miuy distinta. E'l inico
remedio ique queda d la part ofendida es el de vengarse de sit
ofensor. De ahi ([ie para la creaci6n de un espiritu de obediencia
a las reglas de Ia guerra sea de la mayor importancia la no exis-
tencia de ninguna restricci6n indebida al uso pot u1n beligerante
de todos los inedios eficaces para conseguir la destrunccin de su
enenumigo. S61o deberan ser prohlib'dos los miedios de pelea ([uie
merezean ]a dlesaprobacioin general de la civilizacion, 6 aquIellos
cuva utilizaei6n no contribuva en nada, 6 prActicamente en na-
da, al 6xito doe ha canipafa Una prohibici6n1 do ]a primiera clase
es la que condena el asesinato do los prisionero: indefensos, aun
cuando su presencia ocasione serious embarazos al ([lie los haya
capturado. Comio ejemplo de la illtiml clase puede citarse la pro-
hibici6n sobre el uso de ciertos proyectiles, tales conio balas ex-
plosivas 6 envenenadas que causan sufrimientos iinecesarios sin
aumentar el inimero de las bajas; 6 tambien la prohliibi6n aquella
de bombardear ciudades costaneras indefensas s6lo ad (errorem
popldi. Si las piohibiciones contenidas en las reglas do la guerra
son regidas por estos principios, no queda alli espacio alguno
para la doctrine de dla necesidad no reconocee ley*.
Por otra part, uinglin pais que pueda alcanzar sus fines
por otros medios irna A la guerra. ((La guerra,-dice ('lausewitz,
-es solo la contiinuacion de la polftica de! Estado llevada A cabo
por otros inedios)) (1). Los inedios de paz han fallado, 6 se creo
que lian fallado, pero el fin es considerado tan vital (que vale la
pena pelear por alcanzarlo, ya sea solamente hliasta un grado li-
nhitado, 6 hliasta el mayor extreme de la tolerancia national. Por
lo tanto, ]a guerra ell si esta basada en una necesidad real
6 imaginaria y todo acto de hostilidad en la campana es asi-
mismo considerado conmo iun paso necesario hacia un filn feliz.
La necesidad aplasta toda regla. Por lo tanto, si en ]a excitaci6n
del moment se dejara A ]a discreci6n de tn jefe beligerante, el
decidir si cable 6 no obedecer i una regla determinada, no habia
de faltarle seguramente alguna de necesidad que justificase su

(1). Ver Corbett, (Algunos principios de Guerra Maritinma, pag. 23.











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desobediencia a ella. Pero todo el prop6sito y la raison d'etre de
las leyes de la guenia es establecer reglas de conduct, de las cua-
les, en la opinion de la civilizaci6n, no puede hacerse ringuna
violaci6n bajo ninguna circunstancia, salvo cuando sea en repre-
salias y como castigo de una violaci6n previa por el enemi-
go aunque no sea necesariamente analoga. Que esto es asi,
por lo menos hasta donde concierge al C6digo de reglas para la
gueira terrestre, dictado por las Conferencias de La Haya de
1899 y 1907, estA claro en las palabras del preAmbulo usado de
'ambas conferencias, donde se establece que (las palabras (de las
provisiopes del c6digo) han sido inspiradas por el deseo de dis-
minuir los males de la guerra, hasta done lo permitan las necesi-
dades militares (1). La necesidad military, ya ha sido considerada
y se han adoptado las presciirciones para afrontarla. No puede
por tanto ser argumentada para justificar la violaci6n de 6stas.

Fuentes de las reglas de la guerra

Las reglas de la guerra y de la neutralidad deben ser busca-
das en los Tratados, en los precedentes derivados de la prActica
.de las naciones y en las decisions de las Cortes de Presas. Los
Tratados que abarcan las reglas de la guerra y 6A los cuales la ma-
yor parte del mundo civilizado ha prestado su adhesion, comien-
zan con la Declaraci6n de Paris, en 1856, 6 incluyen la Conven-
ci6n de Ginebra, las conclusions de las Conferencias de La Ha-
ya, en 1899 y 1907. Las reglas de la guerra alli establecidas no
tienen la intenci6n de constituir un c6digo complete. El preAm-
bulo A que nos hemos referido anteriormente, dice: ((No ha sido
possible, sin embargo, llegar a un acuerdo con respect A las pres-
cripciones que abarcan todas las circunstancias que ocurran en
la prActica. Por otra part, no podia entrar en las intenciones de
las Altas Partes Contratantes que los casos no pievistos fuesen
por falta de una estipulaciin escrita, librados al juicio arbitrario
de los comandantes militares. Hasta que pueda dictarse un C6di-

(1). Papeles del Parlamento, Miscellaneous, N.0 1 (1899), pig. 316,
y N o 1 (1900), pAg 72.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


go m6s complete de las leyes de la guerra, las Altas Partes Con-
tratantes juzgan oportuno declarar que en los casos no previstos
en las Reglamentaciones adaptadas por ellas, las poblaciones y
los beligerantes quedan bajo la protecci6n y la regla de los prir.-
cipios de la ley de las naciones tales como resultan de los
usos establecidos entire las naciones civihlizadas, asi como de las
eyes de la humanidad y las exigencias de la conciencia piblica).
Adem6s, con respect A las leyes y costumbres de la guerra naval,
la Conferencia de 1907, en su Acta Final, express el deseo de que
dlas potencias aplicaran, en lo possible, 6 la guerra por mai, el
principio de la Convenci6n relative 6 las leyes y costumbres de
la guerra terrestre). Entonces, las reglas de la guera, cuando
no son regidas pot estos acuerdos internacior'ales, s6lo pueden
set dictadas examinando la pr6ctica general de las naciones.
Sin embargo, en algunos puntos, la pr6ctica no es uniform,
y los diversos Estados mantienen miras diferentes. Donde esto
sucede, ]a ley enunciada en los capitulos siguientes es la adoptada
por la Gran Bretaila y la dictada para sus Cortes de Presas. Este
Fais ha sido por much tiempo ]a m6s grande potencia maritima.
tanto military como commercial, y, por lo tanto, hablando en t6r-
minos generals, en la promulgaci6n de las leglas de la guerra na-
val, su pr6ctica deberia tener mayor peso que la de cualquiera
otra potencia. Ademas, esta pr6actica suya, es seguida en casi to-
dos sus puntos por el Jap6n y los Estados Unidos de America.
Tambi6n sus Cortes de Presas, junto con las de las naciones Alti-
mamente nombradas, han desempeiado una part principal en
[a disposici6n de las leyes de la guerra referentes al contrabando,
al bloqueo y a la capture ae la propiedad privada en el mal. Nos-
otros, en particular, debemos A aquel gran juez, Sir William
Scott, que fue despues Lord Stowell, la pureza y ]a equidad de
nuestra Ley de Presas. Este fu6 nombrado juez de la Alta Corte
del Almirantazgo en el otofio de 1798, (1) cuando hacia ya umos
cinco afios que est6bamos en guerra con Francia, continuando
en la misma situaci6n durante todas las guerras napole6nicas.


(1) Naval Chronic.e, T. I., pag. 87











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Los principios que Ie animaron en sus decisions no pueden ser
mejor descriptos que anotando la siguiente pagina de su juicio
en el caso del Maria (1). Al former tal juicio,-decia,-confio en
que no habra escapado un memento de mi memorial, cual es el
deber que de mi require mi condici6n, esto es, considerarme A
mi mismo como puesto aqui, no para expedir opinions ocasiona-
les y manosas tendientes a servir a prop6sitos actuales de interns
national determinado, sino para administrar con imparcialidad
la justicia que la ley de las nacioncs muestra sin distinci6n A los
Estados independientes, algunos de los cuales resultan neutrales
y otros beligerantes. El asiento de la autoridad judicial estA,
indudablemente, situado aquf, en la potencia beligerante, del
acuerdo con la ley conocida y la prActica de las naciones, pero
la ley en si misma no tiene localidad. Es el deber de la persona
que aqui se siente el de determinar esta cuesti6n exactamente
como si tuviera que emnitir juicio sobre la misma cuesti6n si
estuviese sentado en Estocolmo, para no otorgar A la Gran Bre-
taiia pretensiones qne no perniitiria A Suecia comno pais neutral,
que no impondria A la Gran Bretafia en el mismo carActer. Por
lo tanto, si equivoco la ley en esta material, errar6 lo que yo con-
sidero, y lo que yo entiendo que debe ser considerado como ley
universal sobre la cnesti6n -cuestiin referente a uno de los mas
importantes derechos de las naciones beligerantes con relaci6n
A los neutrales.s
De las decisions de Lord Stowell, su colega americano Mr.
Justice Story, ha escrito: ((He tenido cuidado que ellas former
las bases de ]a ley maritima de los Estados Unidos, y no tengo
reparo en afirmar que se deberia de hacker lo propio en cada uno
de los passes civilizados del mnndo.s

S61o se ha de considerar la guerra inaritima

En los capitulos siguientes se expose todo lo referente A
las reglas de la guerra y neutralidad en lo que so relaciona con la


(1). 1799, 1 C. Rob. 349.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 13

guerra naval. Y ]a discusi6n, en lo possible, es conducida desde el
punto de vista del official de marina y en la esperanza de que le
sea de alguna utilidad. Para l61, aplicar las reglas de la guerra es
una tarea much mas dificil que para su colega del ejercito. Los
problems que se le presentan son much mis variados, mns
frecuentes y estkn mas sujetos A las soluciones rivals ofrecidas
por los diferentes Estados en diferentes periods de la historic.
Finalmente, sus obligaciones lo ponen mas en contact con el
comercio y territorio de los Estados neutrales, cuyos sdbditos
deben ser imposibilitados de ayudar al enemigo, mientras que al
mismo tiempo, deben tomarse todas las precauciones necesarias
para evitar la enagenaci6n de las simpatias 6 provocaci6n de hos-
tilidades por parte de sus gobiernos.)




CAPIfTULO II

LA DECLARACION DE GUERRA

Que constitute un estado de guerra

Se ha demostrado que las leyes de la guerra y la neutralidad
han sido hechas con la intenci6n de regir en todas las circuns-
tancias la conduct de todos los Estados civilizados sujetos al
derecho international y las comunidades beligerantes recono-
cidas, siempre que exista un estado de guerra entire dos 6 mas
de ellas. ((La guerra es el estado 6 condici6n de los gobiernos con-
tendiendo por la fuerza> (1). Pero todo acto de fuerza no estable-
ce necesariamente un estado de guerra, aim cuando 6ste sea el
acto de un gobierno. Los actos de fuerza de un gobierno rebelde
serkn simplemente violencias fuera de ley, hasta que su autor
haya sido reconocido como beligerante, y por lo tanto, reconocido
el estado de guerra. Existen, ademks, ciertos medios de obtener

(1) Westlake, ((International Liw)>, Parte II, p6g. 1.


ft -*^










.REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


sus objetivos por otra fuerza que la de la guerra y que el derecho
international reconoce como perteneciente a los Estados; tal es,
por ejemplo, el b]oqueo pacifico (1). Pero una vez que un Estado'
haya decidido establecer un estado de guerra entire l61 y otro Es-
tado, y haya dado A conocer su intenci6n, 6 que A una comunidad
rebelde se le haya acordado el reconocimiento de beligerancia,
el estado de guerra existe y las reglas de la guerra entran en vi-
gencia (2). Es, por lo tanto, de la mayor importancia, que la exis-
tencia de un estado de guerra y la fecha de su comienzo sean cla-
ramente dados A conocer en todo el mundo. En el pasado se ha
argumentado frecuentemente que para este fin el derecho inter-
nacional imponia sobre los beligerantes el derecho de hacerse uno
k otro una formal declaraci6n de guerra antes de comenzar las
hostilidades, y los Estados, que han iniciado las hostilidades
antes de la declaraci6n, han sido acusados de traici6n por sus con-
trarios. (Nunca,-dice Lawrence,-una afirmaci6n ha tenido me-
nos fundamento) (3). Al revisar la practice de los Estados en esta
material desde 1700 hasta 1872, se ha encontrado que no en menos
de diez casos la declaraci6n ha precedido la iniciaci6n de las hos-
tilidades (4). La practica establecida ha sido la de fijar la fecha
del comienzo de un estado de guerra por la fecha de la declaraci6n
de guerra, si es que 6sta viene primero y sino, desde que se pro-
duzca el primer acto de hostilidad 6 de fuerza que lleve 6 cabo un
Estado y que el otro consider como casus belli.

Declaraci6n de guerra

Por la tercera Convenci6n de la Conferencia de La Haya,
de 1907, se acordaron las siguientes reglas a este respect, y 6
las cuales se adhieren hoy todas las potencias signatarias:

(1) El bloqueo pacifico, no siendo un acto de guerra, no se discute'
en este libro. El ejemplo mas reciente es el proporcionado por el bloqueo
de Montenegro por las potencias, en abril de 1913.
(2) S61o se require la intenci6n de una parte de producer un estado'
de guerra, y (de ninguna manera es necesario que ambas parties declared 1a,
guerra.
Nayade (1802) 4 C. Rob, pag. 253.
(3) Lawrence, (War and Neutrality in the Far East)), pkg. 27.
(4) Maurice, (Hostilities without a Declaration of War,,.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 15

1.0 -Las Potencias Contratantes reconocen que las hostilidades
entire ellas no deben comenzar sin un aviso previo 6 inequi-
voco, que debe tener la forma ya de una declaraci6n de gue-
rra razonada 6 de un ultimatum con una declaraci6n de
guerra condicional.
2. -El estado de guerra debera ser notificado sin demora a las
potencias neutrales y no producira efecto alguno con res-
pecto a ellas hasta despues del recibo de una notiticaci6n,
que puede ser hecha hasta por tel6grafo. Sin embargo, las
potencias neutreles no podran alegar la falta de notificaci6n
si de un modo indudable fuera establecido que en realidad
tenian conocimiento del estado de guerra.
Aunque ahora sea el deber de un Estado hacer una declara-
ci6n con razones 6 un ultimatum antes del comienzo de las hosti-
lidades, nada hay en la Convenci6n, y en realidad se vi6 que era
impossible insertar nada para evitar una sorpresa 6 requerir up
intervalo de tiempo entire la declaraci6n y el primer acto de hos-
tilidad. ME1 uso de una declaraci6n no exclude la sorpresa, pero
al menos hace que el aviso sea dado dentro de un espacio infini-
tesimal de tiempo antes de asestarse el golpe (1). Una declaraci6n
podria ser hecha por telegrafo en una tarde de invierno 6 inmedia-
tamente en cuanto obscureciera ir seguida por un ataque de des-
troyers sobre la flota del enemigo, antes que esta pudiera ser no-
tificada por su gobierno. Se debera notar tambien que los neutra-
les no podran alegar falta de notificacion para justificar actos
hostiles, si la existencia de la guerra es tan notoria que tengan
por fuerza que haber estado advertidos de ella. El conocimien-
to de la existencia del estado de guerra adquiiido no importa c6-
mo impone a los no beligerantes los deberes de la neutralidad.
Esta ha sido siempre la ley, y en 1896 fu6 aplicada por una Corte
de Presas italiana contra un buque holandes el Doelwik. s.te fu6
capturado conduciendo a un puerto francs un cargamento de
armas y municiones destinadas al enemigo durante la guerra
entire Italia y Abisipia, que no habia sido declarada, pero de la
cual los duefios del cargamento tenian conocimiento perfect (2).

(1) Hall, (International Law(, pag. 384.
(2) Ver Journal de Droit International priv6, Vol. 24, 1897, pig. 128.










REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


La marina mercante enemiga en el moment de la declaraci6n
de guerra

La guerra da al beligerante el derecho de capturar la propie-
dad privada perteneciente A su enemigo y hallada en el mar.
Y por ello, era antes la practice frecuente que un beligerante se
apoderase de todos los barcos de su enemigo encontrados en el
mar 6 en sus propios puertos inmediatamniente de estallar la gue-
rra; 6 sino en previsi6n de la guerra y para evitar la partida de
aq(luellos de sus puertos les imponian un embargo que, si la previ-
sion se realizaba quedaban convertidos en capture hostile efecti-
va (1). A este respect se adoptaron las siguientes reglas por la
sexta Convenci6n de ]a Conferencia de La Haya, de 1907, estando
las parties ternacional contra las sorpresas de la guerra y deseando, de acuer-
do con la practice modern, proteger en lo possible las operacio-
nes emprendidas de buena fe y en vias de ejecuci6n antes de la
ruptura de las liostilidades.
(l.).--Cuando uin buque mercante perteneciente A una de las po-
tencias beligerantes se encuentre al iniciarse las hostilidades
en un puerto enemigo, es de desear que se le permnita partir
libremente, ya inmediatamente .6 despu6s de un periodo de
gracia suficiente, y proseguir directamente, despu6s de ha-
ber sido munido de un pasaporte, a su puerto de destino
6 A otro puerto que se le fuese indicado.
(2.) -Un buque mercante que debido A circUmistancias de fiterza
mayor, se haya visto imposibilitado de zarpar del puerto
enemigo durante el perfodo que se menciona en el articulo
precedent 6 cuya partida no haya sido autorizada, no po-
drd ser confiscado.
El beligerante s6lo podri detenerlo con la obligaci6n
de devolverlo despues de la guerra, sin indemnizaci6n, 6 reque-
rirlo con la condici6n de pagar indemnizaci6n.

(1) Bodes Lux (1804), 5 C. Rob. pag. 216.


16










EL DERECHO DE LA OUERRA NAVAL


3.o -Los buques mercantes enemigos, que dejaron su iltimo
puerto de partida antes del comienzo de la guerra y que
son hallados en el mar ignorando las hostilidades, no podrAn
ser confiscados. S6lo son susceptibles de ser detenidos cou
la obligaci6n de restituirlos despues de la guerra sin indemn-
nizaci6n, 6 de ser requeridos y hasta destruidos con la con-
dici6n de pagar indemnizaci6n y con la obligaci6n de proveer
a la seguridad de las personas asi como a la conscrvaci6n
de los papeles de A bordo.
Despu6s de haber tocado en un puerto de sn propio
pais o en un puerto neutral, tales buques estan sujetos A
las eyes v costumbres de la guerra naval.
4-.0 -La carga enemiga a bordo de los buques mencionados en los
articulos 1 v 2, es asimismo susceptible de ser secuestrada
y devuelta despues de la guerra, sin indemnizaci6n, 6 de
ser requeridas a condici6n de pagar indemnizaci6on junto
con el buque 6 por separado.
Lo mismo se procedera en el caso de carga a bordo de
los buques mencionados en el articulo 3.
5.0 -La present Convenci6n no afecta A los buques mercan-
tes cuva construccion indica clue han sido hechos con la in-
tenci6n de ser convertidos en barcos de guerra.

Dias de gracia

Desde la guerra de Crimea se hizo practice corriente que un
bcligerante concediera ciertos dias de gracia dentro de los cua-
les todos los buques enemigos que estuvieran en sus puertos, 6
llegaran A ellos ignoraudo la guerra, pudieran zarpar sin molestia
alguna para cualquier puerto, afin de su propio pais siempre que
no estuvieran bloqucados. Asi la Gran Bretaina y Francia, cuando
cstall6 aquella guerra, concedieron un period de seis semanas a
los buques rusos (1), y en la guerra rusojaponesa, Rusia otor-
g6 A los buques japoneses que se encontraban en s.us puertos un

(1) Westlake, (International Law)>, Parte II, phg. 39.










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period mAximo de cuarenta y ocho horas desde el moment de
la proclamaci6n de la guerra en cada localidad, mientras que el
Jap6n exoner6 de la capture A los buques que estaban dentro 6
arribaban del exterior A los puertos japoneses, siempre que hubie-
ren partido el 16 de febrero de 1904 6 antes, esto es, concedi6 un
period de gracia de siete dias (1). Aun cuando la prActica modern
ha sido invariablemente la de conceder algin period de gracia,
la extension de este period es material librada inicamente A la
discreci6n del beligerante, y asi el representante britAnico en la
Conferencia de La Haya tuvo buen cuidado de hacer notar que la
-concesi6n do los dias de gracia no era considerada como obligato-
ria por su gobiemrno (2). For lo tanto, tal es la ley al present; los
buques y la carga enemigos hallados por un beligerante en sus
puertos al estallar la guerra, 6 que entren A ellos despu6s, 6 son
-encontrados en el mar, ignorando las hostilidades, podrAn, si no se
les han concedido dias de gracia, ser secuestrados en caso de ha-
llarse en el mar, y hasta destrufdos. Pero desde esta Convenci6n
no pueden seguir siendo condenados como presa y deben ya ser
-devueltos al final de la guerra 6 pagarse por ellos una indemni-
*zaci6n.
Es completamente licito que un official de marina, ejerciendo
el derecho de visit y pesquisa, envie para ser condenado como
presa cualquier buque mercante enemigo, con el cual pueda ha-
llarse fuera de aguas territoriales neutrals, despues de la decla-
raci6n de guerra 6 despu6s de la expiraci6n de los dias de gracia
que su gobierno haya concedido, A menos de tener la seguridad,
-de que el barco dej6 su filtimo puerto de partida antes de que la
'existencia de la guerra pudiera ser conocida alli y que afin la ig-
nore, 6 de que zarp6 de un puerto enemigo munido de un pasa-
porte y que materialmente no se ha desviado A prop6sito de la
ruta de destiny marcada en ese document. En el primer caso,
el hecho de la visit y la existencia de la guerra deberAn ser ano-
tados en el libro de navegaci6n. Despu6s de 6sto, si el barco en-
tra 6 trata de entrar en un puerto enemigo, podrd ser susceptible

(1) Laurence, (2) Higgins, #Hague Peace Conferences,), phg. 302










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


de capture. Si su destiny fuera un puerto de su propio pais, sera
necesario enviarlo A algtin otro puerto, en cuyo caso el official que
realize la visit deberA tambi6n anotar el nuevo destino en el li-
bro de navegaci6n; y si en seguida de 6sto y sin excusa razonable,
tal como averias 6 mal tiempo, se le encontrara realizando cual-
quiera desviaci6n material dc la propia ruta de destino, sera sus-
ceptible de ser capturado como presa. Y si se consider necesario
podr& tambien prescribirsele su ruta. Ninguna circunstancia sera
vAlida para eximir de la capture a buques enemigos que sean de
construcci6n tal que sea manifiesta la intenci6n de convertirlos
en buques de combat. Las palabras embarcaciones de guerra
del articulo 5, yo creo que deben ser tomadas con el fin inico de
referirse A buques de combat y no para incluir en ellos a los bu-
ques auxiliares. Pero afin asi, es dificil, decir en terminos gene-
rales cudles detalles de construcci6n podrAn ser tornados como
indicio de prop6sito military. eLos experts estan perfectamente
habilitados para distinguir los barcos construidos originariamente
para ser usados en la guerra.. Pero pasa una cosa diterente con los
barcos que ban sido originariamente adaptados al comercio.
Quizds muy pocos los barcos rApidos que sean de todo punto in-
servibles para ser empleados en causar dafos al comercio... Los
vapores-paquetes de gran tamafio por su fuerza y su construcci6n
se prestan para recibir, sin precisar much adaptaci6n especial,
uno 6 dos cafones de calibre suficiente para hacer de estos buques
peligrosos cruceros contra los barcos mercantes* (1). Las cubier-
tas reforzadas especialmente 6 el descubrimiento de cafiones 6
montajes de cafiones en sus bodegas deberia ciertamente involu-
crar la condena de los buques y aim el mero hecho de gozar de un
gran subsidio de parte del gobierno no deja de ser sospechoso.
Toda adaptaci6n especial de aparatos para pescar minas 6 el he-
cho de que cualquicr buque figure en la lista official de la Armada
de su gobierno deberian ser razones naturalmente concluyentes.
Sin embargo, como cualquier buque enemigo puedes er legalmen-
te detenido, un official de marina estd autorizado para enviar,

(') Hal!, op. cit., pig 616.










REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


a puerto, A pesar de los dias de gracia, a cualquier buque que a
su parecer pueda servir al enemigo para fines de guerra; y corres-
ponde A la Corte dc Presas y no A e1, establecer si el buque es de
una naturaleza guerrera como para ser condenado como presa 6
pertenece A esa clase de inocentes por los cuales debe pagarse in-
demnizaci6n, si son aprehendidos estando en la ignorancia de
comienzo de la guerra.
Debe hacersc notar aqui que Alemania y Rusia se negaron
a aceptar el articulo 3, en lo referente al pago de indemrizaci6n
por barcos encontrados en el mar estando en la ignorancia de la
ruptura de las hostilidades y destruidos por un beligerante, por-
que imponia injustamente (cargas financieras sobre aquellas Po-
tencias que, a falta de estaciones navales en diferentes parties del
mundo, no se encuentran en situaci6n de poder internal en un
puerto los buques que hayan apresado y que por lo tanto se yen
en la obligaci6n de destruirlos* (1). De ahi que estas dos Potencias
retengan para si el derecho de destruir, sin pagar indemnizaci6n,
los buques enemigos encontrados en el mar, aun cuando estos
buques estAn ignorantes de la existencia de la guerra. Como el
articulo 6 de la Convenci6n establece que las disposiciones de
la present Convenci6n son solamente aplicables entire las
Potencias Contratantes, y inicamente en el caso que todos los
beligerantes formen parte de la Convenci6n), este derecho de des-
trucci6n sin tener que pagar indemnizaci6n pertenecerA igualmen-
te A todos los beligerantes en cualquier guerra en que esten emnpe-
fiadas Ruaia 6 Alemania.

Comercio entire beligerantes

El estallido de la guerra pone fin A todo intercambio comer-
cial entire los sfitbditos de los beligerantes contrarios. Esto, s6lo
concierne A las fuerzas navales de un beligerante, en lo que pueda
ser de su deber para evitar el comercio maritime entire sus propios
ciudadanos y el enemigo. En 1749 se estableci6 sque un sAbdito

(1) Higgins, op. cit., pag. 202










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 21


britAnico no podria comerciar con el enemigo, pero que el finico
castigo que el Almirantazgo podia inflingirle era el de la confis-
caci6n de las mnercaderias (1). Este caso y various otros fueron
considerados y la ley asi reconocida en este pais fu6 claramente
establecida por Lord Stowell en 1799 en el caso del Hoop (2),
en que fueron confiscadas ciertas mercaderias embarcadas con
destino 6a comerciantes brit6anicos de este pais, en Holanda, con
quien est6bamos en guerra. te una regla general en la jurisprudencia maritima de este pais,
por la cual se prohibe todo comercio con el piblico enemigo, A
menos que sea con el permiso del soberano. No es un principio
peculiar al derecho maritime de este pais; esta establecido por
Bynkershock como un principio universal de derecho... Por la ley
y la constituci6n de este pais, s6lo el soberano tiene el derecho de
declarar la guerra y la paz. Es 61 solo, entonces, quien tiene el po-
der de hacer cambiar (nteramente el estado de guerra, tiene el
poder de cambiarlo en parte, permitiendo, alli donde lo crea pro-
pio, ese intercambio commercial que es una suspension partial de
la guerra)). Tampoco puede un extranjero enemigo recurrir ante
las Cortes de este pais, ni menos pueden los sfibditos de uno de
estos paises obtener la ayuda de los tribunales del otro, para la
obligaci6n forzosa de los derechos contractuales que puedan te-
ner contra los sfibditos de aquel pais. ,Sobre este terreno y otros
semejantes-ceontinuaba-ha sido la regla establecida de la ley de
esta Corte, confirmada por el juicio de la Corte Suprema, que el
comercio con el enemigo, salvo que sea con licencia real, sujeta
la propiedad a confiscaci6n.i

Responsabilidad de los buques britfinicos

For lo tanto, 6a menos de recibir 6rdenes en contrario, uri
crucero britanico tendria el deber de evitar para ser condenado
por una Corte de Presas, A todo barco britAnico sobre el que hu-
biera raz6n bastante para suponer se hall" comerciando con el

(1) Eli-zabeth of Ostend, 1 C. Rob., pig. 202.
(2) 1 C. Rob., pig. 196.










22 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


enemnigo, salvo el caso en que el buque y la carga estuvieran pro-
tegidos por una licencia vAlida (1), que el capitnii estuviera en,
la ignorancia del comienzo de la guerla (2), 6 que el comercio
fuera ejercido en benefieio de ]a flota britanica (3). El hecho de
que un barco britAnico hubiera salido de un puerto enemigo 6
tocado 6 tratado de tocar en 6l 6 Ilevase a su bordo un cargamento
con destino final a] enemigo, aunque sea por la via de un puerto
de transbordo neutral, habria raz6n suficiente para su capture (4).
Los buques britanicos y tambi6n los cargamentos britanicos en
buqu s de Ia misma nacionalidad 6 enemnigos empeiados en tal
comercio, seran condenados conio presa. ((La mismna corriente de
decisions que ha establecido que la propiedad de un sfibdito
britanico tornado comerciando con el eneinigo incurre en con-
fiscaci6n, ha establecido tambien que ella sera conficada conmo
presa. El punto en que se basa la confiscaci6n es que ella ha sido
tomnada como perteneciente al enemigo, y por lo tanto, el propie-
tario debe ser pro hac vice considerado como enemnigo (5). Pero
cuando, aunque alguna part ael cargamento tuviese un desti-
no ulterior para el enemigo que no tenia la intenci6n de comer-
ciar con el enemnigo sin una licencia, s6lo el cargamento era confis-
cado, siendo el buque restitufdo al hacerse efectivo el pago de
las costas A los apresadores (6).
En) la misma forma seria enviado para su condena cualquier
barco britanico que fuera hallado prestando ayuda al enemigo,
por el hecho de actuar como transport 6 en desempeilo de algiin
otro de esos servicios que son prohibidos entire los neutrales (7).
Las mismas reglas son aplicables a cualquier enemigo que la Gran
Bretafia pueda tener en la guerra (8).

(1) Hoop (1799), 1 C. Rob., 196.
(2) Abby (1804), 5 C. Rob., 251.
(3) Madonna delle Gracie (1802), 4 C. Rob., 195.
(4) Jonge Pieter (1801), 4 C. Rob., 83; Mashona (1900), 10 Cape Times
L. R. 163.
(5) Nellie (1800), 1 C. Rob., 219.
(6) Mashona (1900), 10 Cape Times L. R., 163.
(7) Ver al final del Capitulo VIII.
(8) Ceres (1800), 3 C. Rob., 79; la propiedad no fuW condenada porque
la situaci6n political de los diferentes paises era incierta, Nayade (1802),
4 C. Rob., 25;T"%iguiendo al Enigheid, mencionado en el Cap. I., C. Rob.,
210, Neptunus, (1807), 6 C. Rob. 403.











EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


El Hoop era un barco neutral; pero desde que la Declaraci6n
de Paris (1) ha librado de la capiura a las minercaderias enemiges
conducidas en barcos neutrales, A menos de ser contrabando de
guerra, y desde que las niercaderias destinadas A un puerto ene-
migo 6 compradas en l6 sonl condenadas como equivalentes A
mercaderias enemigas, no seria licito condenar las mismas
mercaderias en un barco neutral. Deben ser libradas de la captu-
ra como presa (2), y por lo tanto, ningfin buque neutral, puede
ser ahora enviado para su condenaci6n uinicamente por haber
tenido A bordo un cargamento de mercaderias britAnicas (A menos
de tratarse de contraband) durante su paso hacia 6 viniendo del
enemigo.

r
CAPfTULO III

DERECHOS Y DEBERES MUTUOS DE LOS BELIGERANTES

Diferencias entire fuerzas armadas y ciudadanas

Tail pronto como se declara la guerra de un Estado contra
otro, cada uno de ellos queda inmediatamenTe en libertad para
emplear contra el adversario todas las formas de violencia que el
ingenio humnano ha inventado para, la destrucci6n de sus semejan-
tes; exceptuando aquellos prohibidos por el derecho internacio-
nal. La mas important y fundamental de las prohibiciones del
derecho international, esta basada en la diferenciaci6n que en l61
se establece entire las fuerzas armadas de un Estado beligerante
y su poblaci6n civil. El objeto final de la guerra es el de obligar
al enemigo A sujetarse a nuestros thrminos. Para llegar A ese
fin, es precise hacer impossible su resistencia active destruyendo

(1) Ver Annual Register, 1856, phg. 322.
(2) Si, sin embargo tales mercaderias son internadas en algdn ((puerto,
caleta o radas de los dominios de la Corona, sernim susceptibles de confis-
caci6n en favor de la Corona como un derecho del Almirantazgo; Ver Or-
ders in Council, 1665, citados en el Rebeckah, 1 C. Rob., 227, y Rescoe,
AImiralty Practice)>, Pfg. 8 nota. Pues es material de ley municipal.


23










REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


6 tomando prisioneras sus fuerzas armadas. Muy poco so ganaria,
en este sentido, valiendose del asesinato 6 del nial tratamienonto
do la poblacion civil que no toma parte efectiva en la lucha. [Por
lo tanto, es prohibido matarla 6 inaltratarla deliberadameunte V
con (1 prolposito uinico de su intimidacion, (1o obstante star
expuesta A. todos los dafios porsonales resultantes indi rectanimente
de ]as operaciones militaries 6 navales dirigidas contra las fuerzas
armadas del Estado) (1). Ella esta tainbien expuesta i todu(s las
prdi(ldas y suifrimnientos (que emnianan do la paralizaci6n del tr6L-
fico y del comniercio de su pais; desde (que la mera destrucci6n de
las fuerzas armadas del eeeiimigo n, es sufieiente, d menos de des-
truir al nisniio ti(,mpo todos los menidios (de que disponga para reno-
varlas. Es la prosperi(lad nacioujal (pie piroviene del trafico y del
comercio ]a que prove inuevas fuierzas en la, guerra. DestruIYendo
estos es comnio se logra cortar d(e raiz los mnedios de opener una
larga resistencia. Mals ain, dlas naciones no pueden ser sonietidas
por moros conflicts de ejercitos nmAs de lo qiue pueden serlo por
un combat singular entire reyes. Lo quo vale es lo (ue sigue A
la victoria-la sofocaci6n de la vi(la national por el process de
ejecuci6ni sobre la propiedad y el estancamiento producido por la
paralizacion de las comunicaciones civiles)) (2), hasta quc la sumi-
sion A. los terminos del enenmigo se hliace ms tolerable. Por lo tan-
to, adeonhs de Ia sofocaci6n dc toda resistencia armada, se hliace
presitn sobre la poblaci6n enemiga no por medio del asesinato
indiferente de ciudadanos indefensos, lo quo probablemente trae-
ria como) resultado el nacimiento de esfuerzos desesperados, mas
bien que conformidad a la sumisi6p, sino por el mnitodo much mias
efectivo aunque much menos inhumano d( aplicar la extrangu-
laci6n lenta d toda ]a vida industrial de la naci6n. Tal es el efccto
de la invasion de la guerra terRstre y es el prop6sito y la justifi-
caci6n de las operaciones de bloqueo y capture de ]a propiedad
en la guerra maritima. Estas operaciones involucran la interrup-
ci6n no solamente del comercio enemigo sino tamibi6n el del neu-

(1) Hall, op. cit., pigg. 398.
(2) Corbett, ((La capture de la propiedad privada en el miar: The ni-
neteenth Century and Alter, Junio, 1907.










EL DERECIIO D)E LA TERRAA NAVAL -5


tral. Dejando para las consideraciooes sore este uiltinimo aspect
de la guerra naval, por ahora vamos A liniitar nuestra atencion
a los derechos que asisten A un beligerante priniero contra las
fuerzas navales del enemigo y luego contra su propiedad conlduci-
da por mar.

Qu6 son buques de guerra

Plero antes de entrar a con.s'.i(lerar los mniedios permnitidos pa-
ra la destruiccion en el minar de las fuerzas arniadas dcl encmigo
v de la estancacion de su comlercio, debemos considerar por qui6n
p)ueden ser ejercidos esos miedios. En otras palabras, iqu6 es lo
(quie se llama buque de guerra? Los buques de guerra, caisseaIIx
(Ide .ierre, en el amplio sentido del tehmino pueden ser divididos
en dos classes, A saber: buques de guerra en el sentido mas extric-
to al referirse A buques de combat, raisseamx de combat, v bu-
ques auxiliares, vaimse(i(x a ixiliairces.
Las hostilidades son generalmnente conducidas por la ma-
rina regular de un Estado, esto es, buques construidos v equipa-
dos Amica y exclusivamente para los fines de la guerra. Estos
einiarbolan una bandera distinta- -en la armada britAnica la insig-
nia blanca. Estan autorizados s6lo A atacar al enemigo, A ejercer
el dereclho de visit v a buscar 6 tomar press. Estos son los bu-
ques de combat.
Los otros bareos, talcs como los transportes, carboneros, bu-
ques tanques de p)etroleo, remolcadores y otros, requeridos pa-
ra los numerosos servicios subsidiaries no militares que deman-
da la conducci6n de una gran escuadra, constituyen la segunda
clase conocida en la flota britanica, con el nomnbre (de buques
au.xiliares de ]a flota. Ya sea que hayan sido tomados de la marina
mercante para los prop6sitos de la guerra simplemente en arrien-
do 6 que hubieran sido sicmpre de pertenencia 6 empleados por
las autoridades navales, no les esta permitido empefiarse en actos
(de guerra, iii tampoco ostcntar la niisma bandera de los buques
de combat. Ann cuando enarbolen una bandera especial 6 la de
su servicio mercante, su situaci6n, y sus dereclios v dcberes si-










26 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALE.q

guen siendo sienipre los mismos. Con respect al encmigo cstdn
en la situaci6n de buqucs mercantes, esto es, que pueden ser cap-
turados 6 destruidos y pueden tambi6n resistir si es que son ata-
cados, pero les esta prohibido comenzar ellos mismos un ataque.
Sin embargo, con respect A los neutrales y a] uso de sus puertos
y aguas se eneuentran en la mismnia situaci6n que los buques de
combat (1).

Buques mercantes convertidos en buques de guerra

A ras de sus naves regulars de combte, los Estados en el
pasado hacian uso de los llamados corsarios. Estos eran barcos
particulares, cuyos duefios obtenian patente de corso del gobier-
no beligerante, autorizando al barco A empefiarse en operaciones
de guerra, limitadas por lo comdn a ]a destrucci6n del comercio.
Los barcos estaban al mando de oficiales nombrados por sus due-
fios, y, aun cuando estaban obligados A obedecer las 6rdenes de
los comandantes de la marina de su naci6n, sus empresas eran
puramente privadas. Las captures redundaban en proveeho de
sus dueios y su prop6sito era la ganancia privada. Pero por el
primer articulo de la Declaraci6n de Paris, de 1856, ((el corso es.
y queda abolido( (2).
Sin embargo, desde esa fecha se ha adoptado una prActiea
por la cual en lugar del viejo sistema del corso, los beligerantes
suplementan su armada regular transformando algunos d' los
buques de su marina mercante en buques de guerra. Todo bu-
que mercante de un beligerante puede asi ser transformado en bu-
que de guerra con todos los deberes y derechos inherentes A ta-
les buques; y en la mayorfa de las marinas mercantes existen
buques especialmente construidos para este prop6sito. Su exis-
tencia ha sido reconocida en la Convenci6n relative a la situaci6n
de los buques mercantes al comienzo de la guerra. Estos buques

(1) Ver al final del Capitulo V.
(2) Accedieron A ella todas las grandes Potencias, salvo los Estados
Unidos de America, y la mayoria do los pequeiios Estados. En la guerra
Hispano-Americana, ambos contendientes signieron esta regla, aun cuan-
do ninguna de las dos habia prestado su adhesion.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


pueden variar en sus relaciones con el gobierno national, desde
la situaci6n de los buques de ]a Flota Rusa Voluntaria que prac-
ticamente son de propiedad del gobierno y empleados por 61,
hasta la de aquellos vapores mercantes que por UD acuerdo entire
el gobierno britdnico y sus propietarios son especialmente adap-
tados para montar cafiones, y en tiempo de guerra deben estar
sometidos 6 la disposicion del Almniirantazgo. Las reglas relatives
i la transformaci6n de buques mercantes,-sean 6 no de esta clase
especial,-en buques de guerra, estan, hasta donde el acuerdo ha lle-
gado, contenidas en ]a s6ptima Convenci6n de la Conferencia de
La Haya, de 1907. ((Sin embargo, como las Potencias Contratan-
tes no han podido llegar A un acuerdo, con respect A la cuesti6n
de si la transformaci6n de un buque mercante en buque de guerra
puede tener lugar en alta mar, queda entendido que la cuesti6n
del lugar donde tiene efecto la transformacion permanece fuera
del alcalce de este Acuerdo, y en ninguna forma es afectado
por las reglamentaciones siguientes:
Art. 1. Ningfn buque mercante transformado en buque de
guerra puede tener los derechos y obligaciones inherentes k es-
ta calidad, si no se hlialla colocado bajo la autoridad direct, el
contralor inmediato y la responsabilidad de la Potencia cuvo
pabell6n ostenta.
Art. 2. Los buques mercantes transformados en buques de
guerra deben llevar los signos exteriores que los distingan de los
buques de guerra de su nacionalidad.
Art. 3. El comandante debe estar al servicio del Estado y
debidamente comisionado por las autoridades competentes. Su
nombre debe figurar en ]a lista de los oficiales do la flota military.
Art. 4. La tripulaci6n debe star sometida las reglas de la
(isciplina military.
Art. 5. Todo buque mercante transformado en buque de
guerra esta obligado a observer, en sus operaciones, las leyes y
costumbres de la guerra.
Art. 6. El beligerante que transformie un buque minercante
en buque de guerra, deberA, lo antes possible, anunciar dicha trans-
formaci6n en la lista de los buques de su flota military.










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El corso fu6 abolido a causa de quite la persecuc6ion de la ga-
nancia privada y la falta de contralor publico y discipline naval
llev6 a cometer abusos en el ejercicio de los dereclios de visit,
registro y capture contra los neutrals. Esta Convenci6n se expre-
sa completamente en contra de su recrudesecncia en la practice
mnioderna. Un buque mercante transformiado debe volverse buque
puiblico y ostentar la bandera de la flota de conibate antes de
ejercer sus dereehos comoi buque de guerra. Su comandante de-
be estar debidamente nomibrado coino official de marina v su tri-
pu]aci6n sujeta 6 la discipline naval aim cuando esto no signifique
que el primero deba ser capaz de producer una comisi6n escrita
6 que ya 61 6 la tripulaci6n necesitan haber formado parte de ]a
armada regular 6 de las reserves antes de haber tenido lugar la
transformaci6n, estipulando que de ahi en adelante serAn miem-
bros de las fuerzas navales del beligerante. Con respect al sitio
done tal transformaci6n pueda tener lugar, no hay duda de que
es licito hacerlo en las aguas territoriales del beligerante que rea-
lice esta operaci6n, de sus aliados en la guerra si los tuviese y en
los lugares de su 6 sus ocupaciones militares. Es igualmnente cier-
to que tal transformavi6n en aguas territoriales neutrals es li-
cita (1). Pero lqu6 puede decirse de tal transformaci6n en alta mar?
En esto no hay regla establecida, y las (,randes Potencias siempre
han fracazado al tratar de acordar una (2). La (Gran Bretania con-
sidera que tal transformaci6n en alta mar es ilicita, y en 6sta
estan sostenidos por las opinions de los Estados Unidos, Jap6n
6 Italia, asi como de las lPotencias mAs pequefias (3) v este pais
se reserve el derecho de tratar como ella piensa que conviene A
los buques asi transformados.
Los buques mercantes, una vez transformados en buques de
guerra, no pueden reclamar inias el empleo ventajoso de los puer-

(1) Ver carta do Mr. Jefferson a Mr. Gcnet, junior 5, 1793; Papeles del
Estado Americano, I. pig. 67. Tiamnbi6n XIII Convenci6n dc lLa Haya,
articulo 8."
(2) Parliamentary Papers, X.0 4, 1909, pig. 35.
(3) Parliamentary Papers, X.0 5, 1909, pAg. 108-111. Italia propuso
permnitir la transformaci6n en alta mar de buques que est6ni fuera de las
aguas de su patria al estallar la guerra. Austra-Hfungria propuso permitir-
lo bajo cicrtas condiciones. Francia, Alemania y Rusia insisten sobre el
derecho absolute.










EL DERECHO D)E LA (IUERRA NAVAL


tos neutrales, que se acuerda A los buques mercantes de un beli-
gerante, pero que es negado A. sus buques de guerra. Por lo tanto,
es de ]a mayor importancia que el estado de los buques suscepti-
bleos de ser transformados sea perfectamente aclarado. No debe
perniitirseles proceder como buques de guerra en un moment
dado v como buques mercantes despues, como podrian deman-
darlo las necesidades de la campaha. La mira alemana es que tales
buques una vez transformados en buques de guerra, quedan en
la misma situaci6n durante toda la guerra (1); y ciertamente, si
se pernite la transformaci6n, deberia ser ]a obligaci6n de Ics
neutrales vigilar tales cambios bien de cerca. Por lo menos, esta
transformaci6n no deberia ser permitida janims fuera de las aguas
ten'itoriales nacionales y deberia tambien ser acompafiada del
desarme complete (2).

Derecho de los buques mercantes i resistir a la capture

Pero aun cuando s6lo nlos buques debidamente autorizados
incorporados a las marinas de combat y que enarbolen su mismo
pabell6n scan los que puedan ejercer los derechos de la guerra,
los buques mercantes beligerantes puedan tratar de escapar y
ain de resistir por la fuerza cuando sean llamados A. rendirse.
Tambien su tripulaci6n, si j)o ha empefiado su palabra, puede tra-
tar de llevar A cabo un restate de su buque, cuando es capturado,
vencieido ai la tripulaci6n apresadora (3). En todos estos casos
deben conformarse con las leycs de la guerra y en retorno se les
otorgardn todos los derechos de los combatientes; y si llegaran a
alcanzar lo que en estos dia es casi inconcebible, esto es, volver-
se contra sus enemigos capturdndolos, la captura seria tan vAli-
da como si hubiese sido llevada A cabo por un buque de guerra
debidamente autorizado (4). De ahi que, los pasos dados reciente-

(1) Parliamentary Papers, N.0 5, 1909, pag. 108.
(2) Ide1n; ver posiciones austriacas, pag. 109
(3) Catharina Elizabeth (1804), 5 C. Rob., 232. Ver tambien al pie
do Ia patg.
(4) Aun cuando el product no sea considcrado para los apresadores
como una presa: Ley sobre presa Mlaritima, 1864 (27 28 Vict. C. 25), s. 39.










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mente por el Almirantazgo Britanico en cooperaci6n con los ar-
madores de la misma nacionalidad para el armamento de los
buques mercantes, est6 perfectamente de acuerdo con estas re-
glas. Los buques son armados solamente para la defense y resis-
tencia a la capture y no con la intenci6n de que vayan a cometer
actos de hostilidad no provocados. Mientras sea este el caso es-
tos buques permanecen exactamente en la misma situaci6n que
cualquier otro buque mercante. Si en cualquier tiempo se decide
emplearlos agresivamente en la destrucci6n del comercio del
enemigo, deben ser formalmente transformados en buques de guerra
y debidamente autorizados de acuerdo con las reglas expuestas
ifas arriba.


Medios de atacar las fuerzas armadas del enemigo

La marina de guerra de un beligerante tiene, como se ha di-
cho, un double objetivo: las fuerzas armadas del enemnigo y su co-
mercio maritimo. Entonces, hablaremos primero de las fuerzas
armadas del enemigo y de los medios para obtener su destrucci6n.
La mayor parte de la ley en esta material esta contenida en various
acuerdos entire las Potencias, los cuales prohiben el uso de cier-
tas armas y tambi6n el ejercicio de ciertas prActicas aparte de
los m6todos de destrucci6n. La cuarta Convenci6n de la Conferen-
cia de La Haya, de 1907, trata de la guerra terrestre, pero recor-
dando el deseo ya expresado de (1) que sus principios fueran
aplicados en lo possible, a la guerra en el mar, haremos uso de
ella, asi como tambien de las Convenciones y declaraciones que
mas especialmente se refieran a la gurrra maritima. El articulo
vigesimo segundo de esta Convenci6n, establece la regla general
que ((el derecho de los beligerantes al adoptar medios para perju-
dicar al enemigo, no es ilimitado). Consideremos cuales son los
limits existentes.


(1) Ver phg. (9).










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL :51


Balas explosives, etc.

La primera prohibici6n en esta material A ser formalmente
acordada es la contenida en la declaraci6n de San Petersburgo,
en 1868 (1), que dice asi:
(Considerando, que los progress de la civilizaci6n de-
ben tener el efecto de aliviar en lo possible las calamidades d&
la guerra; que el -inico objeto legitimo que los Estados debe-
rian tratar de cumplir durante la guerra es el de debilitar
las fuerzas militares del enemigo; que para este prop6sito
es suficiente incapacitar el mayor nfimero possible de hombres;
que este fin seria excedido por el empleo de armas que agra-
varan infitilmente los sufrimientos de los incapacitados, 6
que hagan su muerte inevitable; que el empleo de tales ar-
mas estarian en+onces contra las leyes de humanidad.
((Las Partes Contratantes se comprometen 6 renunciar,
en caso de guerra entire ellas, al empleo por sus tropas mi-
litares 6 navales de todo proyectil de un peso menor de
400 gramos (2), que sea, ya explosive 6 cargados con susbtan-
cias fulminantes 6 inflamables.*
Ademas existen otras tres prohibiciones contenidas en las
tres Declaraciones acordadas en la primera Conferencia de La Ha-
ya; y siendo la primera de ellas por s6lo cinco afos, fueron reno-
vadas en la Conferencia de 1907. La Gran Bretafia forma ahora
parte de todas ellas, pero diez y siete Potencias, incluyendo to-
das las Grandes Potencias militaries de Europa, salvo Austria-
Hungria, se han negado 6 convenir en la primera (3), que, por lo
tanto, no las obligaria en una guerra que envuelva 6 cualesquiera
de ellas como beligerante. Por las tres Declaraciones ((Las Partes
Contratantes convienen en:
1. -Prohibir por un period que se extienda hasta la clausura
de la Tercera Conferencia de la Paz, la descarga de proyec-

(T) Parliamentary Papers (1869), Vol. LXIV, pfg. 659.
(2) Algo mhs de 14 ozs.
(3) Los siguientes Estados no firmaron: Alemania, Francia, Espafia,
Rusia, Italia, Jap6n, Montenegro, M6xico, Nicaragua, Servia, Paraguay
Suecia, Venezuela y Dinamarca.










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tiles v explosives desde globos 6 por otros metodos iuevos
de naturaleza semejante.
2.-Abstenerse del uso de proycetiles cuvo solo objeto sea la
difusi6n de gases asfixiantes 6 deletcreos.
3.o-Abstenerse del uso de balas que se ensanchani 6 achaten
facilmentc "n el cuerpo humnano, tales conio las balas con
forro duro q(lie no recubra p)or comnpleto el cuerpo 6 (que es-
ten ravadas con incisiones.)>
Todas las Potencias presents en ]a Conferencia de La Haya,
de 1899, firmaron la segunda y tercera Declaraci6n salvo los Es-
tados Unidos, que se neg6 a firmar la primera de estas dos,
por la muy 16gica raz6n, entire otras, del capitAn Mahan, (1ue no
era necesariamiente human ser tiernos con respect A asfixiar
hombres con gas cuando era permitido volar un bu(que con torpe-
dos v lanzar la tripulaci6n al agua done s6lo les tqueda la niAs
remota de( las probabilidades de escapar (1).

Minas y torpedos

Potr Ie VIII Convenci6n de 1; Conferencia de La Haya, de
1907, se impuisieron ciertas restricciones al uso de iminas subniari-
nas y torpedos, principalmnente con la nmira de p)roteger In navega-
ci6n pacifica, que las experiencias de la guierra ruisojaponesa ha
demosTrado estar expuesta a peligros considerable por el descui-
dado emnpleo de tales armnas por los beligerantes. Los terminos de
la Convenci6n son los siguientes:
Articulo 1.0 Esta prohibido:
1.0-Colocar minas automiaticas de contacto no ainarradas, a
menos (lue ellas sean construidas de imanera a hacerse in-
ofensivas una hliora al maxinio dlespitus (lie la persona que
las hubicra colocado haya perdido suit contralor sobre ellas.
2. --Colocar minas automaticas de contact amiarradas que no
se vuelvan inotensivas en cuanto hayan roto suits anatrras.
3. -EnEmplear torpedos cque no se hagan inotensivos despu6s de ha-
ber errado suit blanco.


(1) Parliamentary Papers, cuaderno N. 1 (1899), pAg. 81.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


Art. 2. Queda prohibido colocar minas automAticas de con-
tacto frente a las costas y puertos del enemigo con el solo objeto
de interceptar la navegaci6n mercante.
Art. 3. Cuando se emplean minas automfiaticas de contact
amarradas, todas las medidas de precauci6n possible debcn ser
tomadas para la seguridad de la navegaci6n pacifica.
Los beligerantes se comprometen a tratar en lo possible, que
estas minas se vuelvan inofePsivas despues de transcurrido un
tiempo limitado, y, en el caso en que dejan de estar sometidas a
vigilancia, A sefialar las zonas peligrosas, tan pronto comb lo per-
mitan las exigencias militares, por un aviso A la navegaci6n,
que tambi6n debe ser comunicado A los gobiernos por via diplo-
matica.
Art. 4. Se refiere A las Potencias neutrales.
Art. 5. Al final de la guerra, las Potencias Contratantes se
comprometen A hacer todo lo que estW de su parte para retirar
las minas que hayan colocado, quitando cada una sus propias
minas.
Con respect A las minas automAticas ae contact amarra-
das colocadas por uno de los beligerantes frente A las costas del
otro, su posici6n debe ser notificada A la otra parte por la Poten-
cia que las coloc6 y cada Potencia debe proceder con la mayor
demora possible A retirar las minas de sus propias aguas.
Afin hasta la mAs modest protecci6n A la navegaci6n pacifi-
ca proporcionada por estas reglas, se ve totalmente contradicha
por el sexto articulo, segimn el cual las Potencias Contratantes
que Fl present no dispongan de minas perfeccionadas, como son
las prescriptas por la present Convenci6n, apenas si se compro-
meten A transformar sus minas al modelo requerido lo mas pronto
possible, reteniendo implicitamente, por lo tanto, el derecho de ig-
norar estas reglas hasta que la transformaci6n tenga lugar. Afin
asi, tanto Francia como Alemania reservaron su consentimiento
al articulo 2.0. Pero, por otra parte, la Gran Bretafia, mientras
aceptaba la Convenci6n por corsiderarla mejor que nada, decla-
r6 formalmente que, ((el mero hecho de que esta Convenci6n no
prohibe un acto 6 procedimniento particular ro significa privar










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al Gobierno de Su Majestad Britanica de contestar su legitimidad.
Segi'n sus miras deberia prohibirse del todo A los beligerantes el
uso de niinas amarradas y tambien el de minas no amarradas.
Salvo en las aguas territoriales propias 6 en las del enemigo y
dentro de las diez millas de sus puertos fortificados. Sin embargo,
la Convenci6n estA en vigencia por s6lo siete afios, y por el articulo
12, las Potencias Coitratantes se comprometen A reabrir la cues-
ti6n seis meses antes de expiraci6n de tal period.

Veneno y traici6n

Los articulos 23, 24, y 32 A 41 de la Convenci6n, referentes A
la guerra terrestre A que ya nos hemos referido, son aplicables
casi por complete A la acci6n naval contra las fuerzas armadas
del enemigo. Por lo tanto, ellas se especifican a continuaci6n omi-
tiendo las plates que no tienen aplicaci6n A nuestra material.
Art. 23. AdemAs de las prohibiciones establecidas por Con-
venciones especiales, esta especialmente prohibido:

(a) Emplear veneno 6 armas envenenadas;
(b) Matar 6 herir A traici6n a individuos pertenecientes a
la naci6n 6 A los ej6rcitos hostiles;
(c) Matar 6 herir A un enemigo que, habiendo depuesto sus
armas 6 careciendo de mAs medios de defense, se haya
rendido A discreci6n;
(d) Declarar que no se darA cuartel;
(e) Emplear armas 6 proyectiles 6 material de una naturale-
za tal A causar dafios superfluos;
(A) A un beligerante le estA ignalmerte prohibido obligai
A los individuos del partido adverso A tomar parne en las
operaciones de guerra dirigidas en contra de su pais, aun
cuando ellos hubiesen estado en el servicio antes de la
guerra.
El empleo de veneno 6 de armas envenenadas siempre ha
sido considerado como ilicito por las naciones civilizadas. La
prohibici6n de proyectiles destinados A ocasionar dafios super-









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


iluos es solamente una aplicaci6n general del principio contenido
en la Declaraci6n de San Petersburgo. Ella excluye el empleo
del vidrio roto 6 pulverizado 6 tales piezas y fragments como
los que, en 1814, fueron disparados contra los botes del Planta-
genet por el corsario americano General Armstrong, que emple6
clavos, botones de bronce y hojas de cuchillo (1). Cuando una par-
te de las fuerzas enemigas se rinde, ella debe ser tratada como
prisionera de guerra, y si sn presencia implica estorbo para los
victoriosos, s6lo pueden ser desarmados y luego puestos en liber-
tad. Nada justificaria la ultimaci6n de prisioneros 6 el actor de
continuar haciendo fuego sobre un buque que se haya rendido y
dejado de defenders. Toda matanza, salvo la causada por la pe-
lea regular 6 la inflicci6n de una penalidad en la cual se haya
incurrido debidamente, tal como ]a de cspia, 6stA prohibida por
el derecho international. Por lo tanto, seria ilicito intentar dispo-
ner de algin jefe plominente del enemigo por medio del asesi-
nato 6 poniendo A precio su cabeza, para instigar las tentativas
traicioneras contra su vida 6 libertad por medio de renegades de
entire sus mismos conciudadanos. Era quiza en parte inspirado
en el sentimiento expulsado en sta regla que en 1806, Mr. Fox,
SEcretario britAnico de Relaciones Exteriores, inform A Napole6n
de un proyecto para asesinarlo que le habia sido sugerido a, 6l
por un francs aventurero que se hacia llamar Guillet de la Ge-
vrilliere, y a quien Fox en un principio dle hizo el honor de tomar-
lo por espia, (2).
Otro incident de esta 6poca ilustra la regla de que es ilicito
(incitar a las tropas enemigas A la traici6n 6 a la deserci6n, regla
que fu6 probablemente introducida para la mutua conveniencia
-de los comandantes, y por una especie de caballerosidad entire
ellUos y deberia llevar aparejada la ilegalidad de enrolar deserto-
res como reclutas, (3). El 14 de marzo de 1814, la fragata Danae,
empefiada en el bloqueo de Brest, fu6 apresada por su tripulaci6n,

(1) James, (Naval History, II, pag. 283.
(2) Russell, (The life and times of Charles .Tames Fox), vol. III, pag.
373. El motivo real parece haber sido el de hallar una via de access paxa
iniciar la negociaci6n de la paz entire Francia y la Gran Bretafia.
(3) Westlake, op. cit. p.g. 76.









3J REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

]a mayor parte de la cual se amotin6, y fu6 llevada a aquel puerto,
donde el Comandante Lord Proby, se rindi6. #La tripulaci6n, in-
cluyendo los amotinados fueron todos enviados a la prisi6n de
Dinan, con gran asombro de los iltimoss (1). Pero una observan-
cia tal de las reglas parece haber sido desgraciadamente rara en
aquellos tiempos, y quizas fuera finica y simplemente debida al
deseo de utilizar los prisioneros para el canje; pues, en contrast
con lo expuesto existe un cierto monto de evidencia respect de
que algunos de esos motines tan espantosamente generalizados
dehtro de la marina britanica, por el aio 1797, fueron ayudados,
sino efectivamente fomentados por agents franceses (2). MAs
afin: en la guerra con los Estados Unidos, en 1812, millares de in-
gleses desertores, afin despues de estallar la guerra fueron volun-
tariamente enganchados en barcos americanos, y entire las tripu-
laciones inglesas habia tambien, indudablemente, cantidades de
americanos genuinos como sujetos voluntariamente enganchados
6 impuestos por la fuerza para las guerras europeas (3). En la
acci6n entire el buque de los Estados Unidos Constituci6n y el
de S. M. BritAnica Guerriere, el capitan Dacres, permiti6 a diez
de la tripulaci6n del ultimo, que eran americanos, que bajasen
al sollado v que no tomaran parte en la lucha contra sus conciu-
dadanos. Sin embargo, cuando se hizo un pedido igual por parte
de algunos americanos en el Macedonian, antes de comenzar
su acci6n con el United States, fu6 rehusado vi6ndose compelidos
A pelear (4). Tal compulsion estA ahora formalmente prohibida
por el Art. 23 inc. h), mencionado anteriormente.

Banderas de parlamento

Art. 23 (f). Esta prohibido hacer uso indebido de la bandera
de parlamento, dcl pabell6n national 6 de las insignias militares
y uniform del enemigo, asi como de los signs distintivos de la
Convenci6n de Ginebra.

(1) Ver (Naval Chronicle), vol. III, pAg. 293.
(2) Laird Clowes, ((The Royal Navy> a History*, vol IV, pag. 167, nota.
(3) Ybid, vol. VI, pag. 12, 43 y 44.
(4) Laird Clowes. (The Royal Navy* a History)), vol., IV, pAg. 36 y 44.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 37

Art. 24. Los ardides de guerra y el empleo de los minedios
necesarios para obtener informaci6n con respect al enemigo y
al campo de operaciones, son considerados licitos.
Por el primero de estos dos art 2ulos queda prohibido, con el
prop6sito de engafar al enemigo, el uso de ciertos signos A los
que se ha dado un significado especial en la guerra. La bandera
blanca denota al enemigo el hecho de que los que la izan se han
rendido 6 desean parlamentar; la bandera de la cruz roja signi-
fica que a su abrigo no se oculta ninguna tropa combatiente, y
si finicamente enfermos 6 heridos y los encargados de su asisten-
cia; los pendones rectangulares divididos diagonalmente en mi-
tades negras y blancas indican ciertas classes de construcciones
que deben estar a salvo del fuego de los cafiones, hasta donde las
circunstancias lo permitan (1). En todos estos casos debe obser-
varse la buena fe y todos estos simbolos no podrAn ser empleados
para otros fines que los indicados. Alli donde no se hiciere tal
cosa, ningfin respeto podria prestArseles, y su utilidad resultaria
vana. Asi, por ejemplo, queda prohibido el envio de mensajeros
bajo bandera blanca, al parecer con la mira de parlamentar, pero,
en realidad, para averiguar la condici6n del enemigo. Tambien
la acci6n de avanzar como si fuera A parlamentar con el enemigo
y disuadirlo de tomar precauciones de propia defense, aseguran-
dole que ya se ha concertado 6 se esta a punto de concertar un
armisticio y obtener asi alguna ventaja a la cual el contrario po-
dria haberse opuesto, es ciertamente una violaci6n de aquella
buena fe que debe ser observada si se ha de realizar algfin inter-
cambio no hostile entire los beligerantes. Asi la conduct de Murat,
antes de Austerliz, quitando arteramente a los austriacos, por
estos medios, el puente que ellos mantenian sobre el Danubio,
fu6 un gran abuso de las costumbres de la guerra, (2).
Con respect A bandera de parlamento, capitulaciones y
armisticios, la Convenci6n que regular la guerra terrestre estable-
ce las siguientes reglas; ellas son igualmente aplicables A la gue-
rra naval:

(1) Ver al pie de la pkg.
(2) Ver Rose, (Life of Napoleon,, vol., II, phg. 32.









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Art. 32. Una persona es considerada como parlamentaria
cuando es autorizado por uno de los beligerantes a entrar en co-
municaci6n con el otro y se present con una bandera blanca
El tiene derecho A la inviolabilidad asi como el trompa, clarin,
tambor, porta-bandera 6 interprete que lo acompafien.
Esto. naturalmente, debe aplicarse A la tripulaci6n necesaria
si el parlamientario fuera enviado en un bote. Pero si se presenta-
ra durante una acci6n debe sobrellevar el riesgo de caer victim
accidental de cualquier disparo.
Art. 33. El comandante a quien le sea enviado un parlamen-
tario no estA obligado a recibirlo en todas las circunstancias.
Puede tomar todas las medidas necesarias para evitar que el
parlamentario aproveche su misi6n para obtener informaciones.
o En caso de abuso tiene el derecho de detener temporariamente
al pailamentario.
Art. 34. El parlamentario pierde los derechos de inviolabilidad
si se le prueba de una manera clara y concluyente que se ha apro-
vechado de su posici6n privilegiada para instigar 6 comneter al-
gun acto de traici6n.
Art. 35. Las capitulaciones acordadas entire las Partes Con-
tratantes deben estar de acuerdo con las reglas del honor mili-
tar.
Una vez fijadas, ellas deben ser escrupulosamente observa-
das por ambas parties.
Las capitulaciones son acuerdos bajo los cuales se rinde un
cuerpo de combatientes y los oficiales son competentes para con-
certarlas solamente en lo que concierne A las fuerzas que estAn
bajo su mando inmediato.

Armisticios

Art. 36. El armisticio suspended las operaciones de guerra,
por acuerdo mutuo entire las parties beligerantes. Si su duraci6n
no estA fijada, las parties beligerantes pueden reanudar las opera-
ciones en cualquier tiempo, siempre que el enemigo sea prevenido
dentro del t6rmino acordado y conforme a lo dispuesto en el ar-
misticio.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 39

Art. 37. El armisticio puede ser general 6 local. El primero
suspended todas las operaciones de guerra de los Estados belige-
gerantes; el segundo, s6lo aquellas entire ciertas fracciones de los
ej6rcitos beligerantes y dentro de un radio dethrminado.
Art. 38. El armisticio puede ser notificado oficialmente y
en buen tiempo a las autoridades competentes y a las tropas.
Las hostilidades son suspendidas inmediatamente despu6s de la
notificaci6n 6 A una fecha fijada.
Art. 39. Las Partes Contratantes deben establecer, en las
clausulas del armisticio, las relaciones que podran ser manteni-
das dentro del teatro de la gueira con la poblaci6n y los unos con
los otros.
Art. 40. Toda violaci6n grave del armisticio por una de las
parties da a la otra el derecho de denunciarla y hasta en caso de
urgencia, de reanudar las hostilidades en el acto.
Art. 41. La violaci6n de los t6rminos del armisticio por in-
dividuos que obren por su propia iniciativa s6lo confiere el derecho
de pedir el castigo de los culpables, y, si fuera necesario, indemni-
zaci6n por las p6rdidas experimentadas.
Mas aun cuando es requerida. la buena fe en todos los tratos
con el enemigo de caracter no hostile, como es la fijaci6n de los
t6rminos del armisticio 6 cartel, en la conducci6n efectiva de
las hostilidades es completamente lfcito que un beligerante di-
vulgue noticias falsas 6 que pretend tener una fuerza que no
posee, hasta con el prop6sito de inducir al enemigo, A rendirse 6
A concederle mejores t6rminos si es 61 el partido derrotado. Asi
cuando en mayo de 1797 Lord Duncan fu6 abandonado frente A
Texel, debido al motin en el Nore con s6lo dos barcos para vi-
gilar la flota holandesa 6ompuesta de quince veleros de linea,
su acci6n, al ordenarse hacer sefiales de tiempo en tiempo, como
si se dirigiesen al cuerpo principal de la flota, fu6 un ardid de gue-
rra perfectamente licito y fu6 el finico medio que tuvo de salvar-
se del ataque. Ain el izar la bandera del enemigo 6 una bandera
neutral es permitido; pero en tal caso a] dar principio al fuego
deben ponerse de manifiesto los colors verdaderos aunque sea










40 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

nun moment antes. (Porque navegar y dar caza con bandera
falsa es lo finico que la ley de este pais no permite> (1). Tam-
bi6n los espias pueden ser empleados con toda propiedad, aun-
que ellos mismos, si son apresados, diben pagar con su vida,
no s6lo come castigo por un crime sino comno prohibitive de la
corducta que los befigrantes miran como particularmente peli-
grosa para sus intereses (2).


Tratamiento de la poblaci6n civil del enemigo: bombardeos, etc.

Como ya se ha dicho, la poblaci6n civil estA expuesta A to-
dos los dafios personales indirectamiente resultantes de las opera-
clones militares 6 navales dirigidas contra las fuerzas armadas de
su Naci6n. Su propiedad 6 indudablemente sus personas deben sa-
frir si es que estan dentro de la zona de combat 6 encerrados en
plazas sitiadas 6 bloqueadas. No tienen ninguin derecho k dejar
una ciudad oprimida, y deben sufrir junto con la guarnici6n to-
das las privacioles que figuran entire los medios principles que
se utilizan para someter esas plazas A la sumisi6n. Pero, aparte
de eso, no pueden ser atacados por pura maldad, y aim donde
sufran por Ia contigiiidad k las fuerzas armadas 6 A los arsenales
6 plazas fortificadas, su sufrimiento es mitigado en todo lo possible,
por medio de ciertas reglas que deben ser observadas por las fuer-
zas atacantes. Las reglas referentes a las fuerzas navales estan
contenidas en la novena Convenci6n de la Conferencia de La Haya,
de 1907 y son las siguientep:
Art. ].0 Queda prohibido el bombardeo poi fuerza navales,
de puertos, ciudades, aldeas, viviendas: 6 edificios que no se ha-
llen defendidos.
(Una localidad no podrA ser bombardeada por el solo hecho
de haber fondeadas delante del puerto minas submaiinas automd-
ticas de contacto)

(1) Peacock (1802), 4 C. Rob., 187.
(2) Para las reglas con respect i los espias, ver al pie de la p.g.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


Art. 2. Sin embargo, esta prohibici6n no include las obras
militares. establecimientos militares6 navales, dep6sitos de armas 6
de material de guerra, talleres 6 instalaciones que puedan ser uti-
lizadas para las necesidades de la flota 6 del ej6rcito enemigo y
los buqucs de guerra que se hallet en el puerto. El comandante
de upa fuerza naval, despues de una intimaci6n fijando un plazo
lazonable, y si cuando todo otro medio sea impossible y las autori-
dades no hubieran procedido A su destrucci6n dentro del plazo fi-
jado, podrA destruirlas por medio de la artillerift
En este caso, no incurre en ninguna responsabilidad por
ningfin perjuicio inevitable que pudiera ser ocasionado por el
bombardeo.
En caso que las necesidades militares exigieran una acci6n
inmediata y no permitiesen conceder un plazo, queda entendido
que la prohibici6n de bornbardear la ciudad no defendida sub-
siste como en el caso previsto en el p~rrafo 1 .0,y que el comandante
adoptark todas las medidas necesarias para que la ciudad sufra
todo el menor daiio possible.
Art. 3. Despues de hecha la debida notificaci6n puede pro-
cederse al bombardeo de los puertos, ciudades, qildeas, habita-
ciones y edificios no defendidop, si las autoridades locales, reque-
ridas por una intimari6n formal, rehusasen cumplir con los reque-
rimientos de viveres 6 abastecimientos necesarios para el uso
inmediato de la fuerza naval que se hallare de la localidad en
cuesti6n.
Estos requerimientos estarAn en proporcion con los recursos
de lugar. S61o serAn reclamados con la autorizaci6n del coman-
dante de dicha fuerza naval y seran, en lo possible, pagados al
contado; en caso contrario, se dejar& constancia de ellos, por
medio de recibo.
Art. 4. Queda prohibido el bombardeo de los puertos, ciu-
dades, aldeas, habitaciones y edificios no defendidos, por falta
de pago de contribuciones en dinero.
En el articulo referente a la guerra terrestre correspondiente
al articulo 1. de esta Conveinci6n, queda prohibido el ataque 6
bombardeo de los lugares especificados (por medios cualesquiera*










REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


(1), previniendo asi el uso de aeroplanos 6 globos para arrojar
bombas. La misma regla se aplicarA por lo tanto A tales naves
cuando sean empleadas por una fuerza naval. La Gran Bretaia,
Francia, Alemania y Jap6n se han rescrvado su consentimiento
al segundo parrafo del Art. 1.0, poni6ndose en el muy adecuado te-
rreno de que una localidad con minas fondeadas a su frente esta
tan defendida como una que estuviera defendida por cafiones, lo
que en realidad represent un peligro much mayor para, una
fuerza naval que se aproxime (2). De ahi que este pArrafo no ten-
dra efecto en una guerra en ]a cual figure conio beligerante una cua-
lesquiera de dichas potcncias, y tal localidad estara sujeta al bom-
bardeo lo mismo que si estuviera defendida. Segfin el Art. 2.0, el
bombardeo naval serfa permitible no solamente contra los ar-
senales y astilleros de propiedad del gobierno enemigo sino con-
tra los diques secos y carena de reparaciones empleadas para la
navegaci6n mercante, si ellos fueran susceptibles de poder emplear-
se en la reparaci6n de buques de guerra; asi como tambiin los de-
p6sitos de carbon y combustible liquid, ya scan de propiedad del
gobierno 6 privada. Aun cuando el Art. 3. muy propiamente ad-
mite el derecho de una maria hostile a reponer sus almacenes en
las ciudades indefensas por medio de ]a amenaza de bombarded,
el Art. 4. ha prohibido, finalmnente el mateniminento de tales lo-
calidades en rehenes, prActica que la Gran Bretania ha mirado
siempre como ilfcita pero que Francia y Rusia, de todos modos,
han ya una vez intentado poner en piActica en la guerra (3).
El peligro de ser descubiertos 6 perseguidos y por su causa que
fueran preciosos todos los mementos 6 el hecho de haber buques
de guerra enemigos fondeados en el puerto, serfan circunstancias
suficientes para justificar un bombarded sin advertencia previa.

Otros actos de compulsion

Art. 44. Queda prohibida toda obligaci6n A la poblaci6n de
un territorio ocupado A que d6 informaciones con respect al
ej6rcito del otro beligerante 6 sus medios de defense.

(1) Conferencia de La Haya, 1907, Convenci6n IV, Art 25.
(2) Ver Higgins, op. cit., p&g. 357.
(3) Ver Hall, op. cit. pbgs. 433 y 434.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


Art. 50. Ninguna pena colectiva, pecuniaria f otra. podra
ser dictada contra la poblaci6n A causa de hechos individuals,
por los cuales no podrna ser considerada como colectivamente res-
ponsable (1).
La aplicabilidad de estos articulos a la guerra maritima es
obvia. Las informaciones no pueden ser pedidas por fuerza A los
sfibditos enemigos, con respect, por ejemplo, A los movimientos
de la flota enemiga 6 a la existencia 6 situaci6n de supuestos
campos ninados. Tampoco puede la poblaci6n civil ser obligada
a nada que signifique tomar parte en las hostilidades contra su
propia patria (2). Como ejemplo del articulo 50 la destrucci6n 6
multa de una villa pescadora no podria ser justificada -por el
hecho de que algunos de sus habitantes hubiesen abusado de sus
privilegios (3) como pescadores para obtener informes para su
propia flota; pero la confiscaci6n de toda la flota pescadora no
seria una penalidad demasiado several si hubiera en realidad una
fuerte evidencia de que eil lugar de uno 6 dos individuos estuvie-
sen complicados muchos de ellos.

Detenci6n del comercio enemigo

Pero uno de los principles medios de que dispone muna ma-
rina hostile para ejercer presi6n sobre la naci6n enemiga es su po-
der paia interrumpir el comercio y el traifico maritime de su ene-
migo. Esta interrupci6n es ejercida bajo tres tikalos distintos;
primero esta el derecho que poseen las naves de guerra de un be-
ligerante: de capturar y hasta de destruir, con ramras excepciopes,
todos los buques mercantes del adversario dondequiera que se
los encuentre fuera de las aguas territoriales de los Estados neu-
trales; luego, la ley del bloqueo confiere a los buques de guerra
beligerantes el derecho de detener, bajo ciertas condiciones, todo
inlercambio entire el litoral enemigo y los buques pertenecientes
a potencias neutrales, y por iltimo la ley sobre contrabando los

(1) Conferencia de La Haya, 1907, Cony. IV.
(2) Conferencia de La Haya, Cony. IV, Art. 52.
(3) Con respect & los privilegios de embarcaciones de pesca, ver
pag. 46.










44 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

inviste con el derecho de capturar todos los buques neutrales que
eleven al enemigo cierta clase de products destinados A servirles
en la guerra 6 que le presten determinados servicios de una natu-
raleza igualmente itil. Estos m6todos de hacer la guerra son apo-
yados por el derecho que el estado de guerra confiere A los buques
de guerra de un beligerante, de visitar y registrar en cualquiera
parte que fuera de aguas territoriales neutrales los buques paiti-
culares de cualquier naci6n con el fin de cerciorarse de su nacio-
nalidad y sus negocios (1). Este derecho de visit y registro y las
eyes de contrabando y bloqueo seran analizadas mas tarde cuando
entremos A considerar las leyes de la neutralidad. Aqui s6lo se
considerarA el papel de la ley con respect 6a la propiedad priva-
da del enemigo hallada fuera de aguas territoriales neutrales, es-
tando todas las parties debidamente enteradas de la existencia
de las hostilidades.

Susceptibilidad A la capture de la propiedad enemiga en el mar

La propiedad privada enemiga, hallada en el mar s6lo puede
consistir en buques 6 cargas pErtenecientes A sibditos del Estado
enemigo 6 (por la ley de la Gran Bretafia y los Estados Unidos de
America) A ciertas otras personas que por su resistencia 6 intere-
ses en negocios sean considerados, hasta donde concierna A su co-
mercio en tiempo de guerra, como de la misma categoria que
aquellos sfibditos. Existen ciertas excepciones A la regla general
de que dicha propiedad es susceptible de capture por los buques,
puiblicas armadas de un beligerante.

Excepci6n 1: Mercancias enemigas bajo pabell6n neutral

La excepci6n mags important estA contenida en el segundo
articulo de la Declaraci6n de Paris, de 1856.
0E1 pabell6n neutral cubre las mercancias enemigas, con ex-
cepci6n del contrabando de guerra.

i1) Marina (1799), 1 C. Rob., 340










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


Las cargas enemigas embarcadas en buques neutrales, estAn
por lo tanto libres de capture A menos de estar comprendidos dein-
tro de la categoria de las mercancias consideradas como de con-
trabando; y A esto deberia agregarse, salvo que el buque mismo se
hiciera susceptible de condena por alguna infracci6n A las leyes
de la ncutralidad. Pero aunque la bandera neutral proteja las mer-
cancias enemigas, las mercancias neutrales no son susceptibles
de capture por causa de su conducciin en un buque enemigo;
pues en el articulo siguiente, de la Declaraci6n que hemos hecho
referencia, se establece que dla mercancia neutral, A excepci6n
del contrabando de guerra, no es apresable bajo pabell6n enemi-
go*. Si por lo tanto un buque enemigo es apresado t(niendo A
bordo una carga inofensiva, de propiedad de un neutral, esta
carga no podrA ser condenada como presa; y esto es asi aun cuan-
do el buque capturado haya resistido por la fuerza 6 que su
tripulaci6n haya intentado el rescate (1), pero si el buque es un
enemigo armado, tal como un crucero transformado, el propietario
neutral de las mercaderias 1o tendrA protecci6n y aquellas serAn
confiscadas (2).


Excepciwn 2: Correspondencia postal


En los articulos 1 A 4 de la undecima Convenci6n de la Con-
ferencia de La Haya, de 1907, se establecen otras tres excepciones:
Art. 1.0 La corespondencia postal de neutrales 6 beligeran-
tes ya sea su caracter official 6 privado hallada en alta mar sobre
un buque neutral 6 enemigo, es inviolable. En caso de detenci6n del
buque, la correspondcncia sera expedida por el apresador con la
menor demora possible.

(1) Catharina Elizabeth (1804), 5 C. BRob 232.
(2) Fanny (1814), 1 Dods., 443: #Un asibdito neutral esta en libertad
.de poner sus mercancia- & bordo de un buqup mercante, aunque 6ste perte-
nezca & un b.ligerante... pero si pone sus mnercancias & bordo de uno armado,
.que tenga todas las presunciones de que se ha de defender contra el ene-
migo por medio de la fuerza, el caso se hace entonces muy diferente. El sera
pro hac vice considerado como enemigo.)>









46 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

Las disposiciones del pArrafo precedent no se aplican, en
caso de violaci6n de bloqueo, ( la correspondencia destinada 6
procedente del puerto bloqueado.
Art. 2. La inviolabilidad de la correspondencia postal no
substrae los buques-correos neutrales A las leyes y costumbres
de la guerra naval, referentes A los buques mercantes neutrales
en general. Sin embargo, la visit s6lo deberA ser efectuada, en
caso de necesidad y con toda la consideraci6n possible.
Estos dos articulos se aplican tanto a los buques neutrales
como A los enemigos. Ellos s6lo confieren la inmunidad sobre la
correspondencia postal misma, los buques siguen siendo como
siempre, susceptibles, si son enemigos: de capture 6 destrucci6n;
si son neutrales: de visit y registro A la sospecha de infracci6n
de las leyes de contrabando 6 de bloqueo. En vista del procedi-
miento con respect a los correos adoptados por Rusia en la gue-
rra rusojaponesa (1), deberia observarse que ese pais no ha for-
mado parte de esta Convenci6n (2). La Gran Bretafa se ha puesto
de acuerdo por medio de tratados, con los Estados Unidos, en
1848, y con Francia, en 1856 y 1890, sobre la mutua inmunidad
de los paquetes postales de las parties contratantes en caso de gue-
rra entire ellas (3).

Excepci6n 3: Ciertas embarcaciones menores

Art. 3. Las embarcaciones empleadas exclusivamente en
la pesca costanera 6 A servicios de pequefia navegaci6n local,
quedan exentas de capture, asi como sus redes, aparejos, apara-
tos y carga.
Esta exenci6n deja de series aplicable diLsde el moment en
que tomen parte, de un modo cualquiera, en las hostilidades.
Las Potencias Contratantes se obligan A no tomar ventaja
del carActer inofensivo de dichas embarcaciones para emplearlas

(1) Ver Lawrence, #War and Neutrality in the Far East*, pkg. 185 y
194 I 20.
(2) Parliamentary Papers, N.O 1 (1908), pag. 176.
(3) (tHertslet's Treaties), vols, 8 pig. 943; 10, pag. 111 y 18, pag..









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


con fines militares, conservAndoles su aparencia pacifica, (1).
(La pequefia navegaci6n local) no include al comercio costa-
nero, sino que se refiere A las embarcaciones que conducen los
products de la pesca 6 agriculture y que por lo general mantienen
el intercambio local; por ejemplo, las embarcaciones veleras de
las costas del Tamesis y de Essex y no los vapores que hacen el
servicio entire Londres y Newcastle. Tampoco las pesquerfius
de la costa incluyen A la pesca en mar honda y las industries de
pescado salado (2), aun cuando las embarcaciones no dejen de
ser pesqueras de costa por el solo hecho de encontrarse fuera de
las aguas territoriales. El principio en que se basan las diferencias
de ambos casos es que por cuanto la capture maritima general es
un arma de guerra muy fitil, y, empleando las palabras de Mr.
Dana, (no toma vidas, no hace peligrar las vivienda, y s6lo inter-
viene con las personas y propiedad embarcadas voluntariamente
en 6poca de guerra con prop6sitos de ganancia y con la protec-
ci6n del seguros, y la pesca costanera es por la otra parte (el
mnico medio de vida para un gran nimero de fainilias tan inofen-
sivos como cultivadores del suelo 6 mec6nicos, y el apresamiento
de botes, cuando trae aparejada la extrema necesidad para sus
propietarios, es una media de aplicaci6n general contra el Esta-
do hostile) (3). Esto se aplica con igual fuerza al apresamien-
to de buques empleados en la pequefia navegaci6n local.


Excepci6n 4: Embarcaciones empleadas en ciertos servicios
especiales.


Art. 4. Quedan asimismo exentos de capture los buques
encargados de misiones religiosas, cientificas 6 filantr6picas (4).

(1) Que esto se hizo en el pasado se ve por una noticia publicada en
el Naval Chronicle, vol. XVI, pag. 219.
(2) Ver juicio de Mr. ,Justice Gray en el Paquete Habana y el Lola (1900),
175 United States Rep. 677.
(3) Hall, op. cit. pag. 451.
(4) Siguen cuatro articulos mAs que tratan de las tripulaciones de los
buques mercaptes apresados; ver al pie de la pag.









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Por lo general se ha acordado la inmunidad a las expedicio-
nes de esta naturaleza, como, por ejemplo, al tercer viaje del
Capitan Cook, que tuvo lugar en 1775 (1) y una excepci6D araloga
se hizo tanto por parte de la corte britAnica como por los Estados
Unidos en los casos de tratarse de obras de arte 6 de ensefianza
pertenecientes A instituciones pfiblicas que formaban parte de
la carga de barcos capturados como press (2). Estas mercancias
fueron en ambos casos restituidas por la Corte A sus duefios;
y como todos los Estados civilizados han consentido en su inmu-
nidad al ser hallados en un territorio invadido (3), del mismo mo-
do deben ser ahora protegidas al encontrArselas A bordo de buques
capturados en el mar.

Excepci6n 5: Buques-carteles

Buques-carteles son aquellos empleados en el transport de
prisioneros canjeados -i otra clase de comunicaciones que los go-
biernos beligerantes puedan mantener entire si (4). Estan libres
de capture mientras se encuentren en desempefio de la obligaci6n
para la cual han sido contratados, asi como tambi6n durante el
viaje de regreso; tambi6n ban sido librados para cuando est6n
empefados de buena fe en un viaje de mun puerto A otro con el
prop6sito preconcebido de tomar a su cargo alli las obligaciones
de los buques-carteles aunque, oun buque que vaya 6 ser empleado
como cartel no estA protegido, en su viaje de un puerto A otro
de su propio pais, por la mera intenci6n del prop6sito de adoptar
ese caracter A su arribo al filtimo puerto)) (5). La distinci6p parece
ser la de que si ya estA de buena fe empefiado como buque-cartel
podrA seguir de un puerto otro en desempefio de su cometido,
pero sera apresable si es enviado en tal carActer con el fin inico

(1) Laird Clowes. (The Royal Navy; a History), Vol. IV, pag. 134.
(2) Marquis de Homerueles (1813), Stewart, Vicealmirante (Nueva
Escocia), 482; Amelia (1861) 4 Filadelfia, 417.
(3) Conferencia de La Haya, 1907, Coy. IV, Art. 56.
(4) Segdn los t6rminos de un parlatnento anglofranc6s hecho en 1805,
ver Naval Chronicle, vol, XVI, pag. 149.
(5) Dai/jie (1800), 3 C. Rob., 139.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 49

de ver si puede ser empleado en tal prop6sito. Una vez fu6 li-
bertado cierto buque capturado mientras estaba de buena fe em-
pleado en el desempefio de los servicios de buque-cartel; pero
fnicamente con la inteligencia del official encargado del mando
de esas aguas; aun cuando al mero hecho de navegar bajo la ban-
dera de parlamento 6 de las banderas de ambos beligerantes al
mismo tiempo, no constitute por si mismo una evidencia sufi-
ciente de su estado, para garantizar su libertad (1). Con respect
al hecho de tomar ventaja de tal empleo para empeniarse en el
comercio, se ha establecido que, (dos buques-carteles estaran su-
jetos a la double obligaci6n, hacia ambos paises, de no comerciar,
Todo comercio debe ser prohibido, y, solamente con el consenti-
miento de ambos gobiernos podran los buques empleados en tal ser-
vicio ser autorizados para tomar A su bordo las mercaderias que
seam (2). La penalidad por proceder asi consiste en la confiscaci6n
de las mercaderias y tambien del buque mismo si las mercaderias
son llevadas a bordo en forma tal que sea claro el conocimiento de ello por parte del
capitan, v. gr.: por estar sujeta a un flete diferente. Tambien es
ilicito que un buque-cartel conduzca despachos (3).

Excepci6n 6: Buques-hospitales

Los buques-hospitales que se distinguen por ir pintados
de blanco con una banda roja o verde, estin exentos de capture,
aun cuando est6n sujetos a recibir 6rdenes de cualesquiera de los
beligerantes, quienes podran ademds colocar un Comisario a su
bordo, para hacer que dichas 6rdenes sean cumplidas. Si asi lo
demandara el 6xito de las operaciones, tambien podran ser dete-
nidos temporariamente. Todos los sibditos enemigos hallados k
su bordo, y no pertenecientes al complement de los barcos mis-
mos, podr6n ser hechos prisioneros (4).

(1) La Gloire (1803), 5 C. Rob., 192.
(2) Venus (1803), 4 C. Rob., 355.
(3) La Rosine (1800), 2 C. Rob., 372.
(4) Conferencia de La Haya, 1907, Conv. X, ver al pie del cap. 4.










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Excepci6n 7: Buques con licencia

Respecto de las licencias para traficar ya se ha dicho que su
otorgaci6n estA comprendida dentro de las facultades de un go-
bierno beligerante (1). Ellas pueden ser otorgadas a sus propios
suibditos 6 A los sibditos enemigos 6 neutrales. Las cargas embar-
cadas y los buques empleados estrictamente de acuerdo con ta-
les licencias estAn exentos de capture por los buques de guerra
de la naci6n que los A otorgado; y estaran protegidos tanto A la
ida como a la vuelta; y, ademas. todo buque podra regresar con la
carga que estaba autorizado A llevar fuera, cuando 6sta consista
de las mismas mercaderias y no mAs y cuando dos elements
6 proceder del enemigo> no le haya permitido entregarla en su
destiny (2). Los buques-carteles podrAn tambien ser autorizados
para conducir mercancias y entAonces estarAn sujetos a la misma
ley, A ese respect, que cualquier otro buque con licencia (3).
En los dias de los Decretos de Berlin y de las Ordenes BritAnicas
en Concejo (4) en respuesta A aquellos, las licencias desempena-
ron una parte muy important en el coniercio y en las cortes de
press A las que se recurri6 frecuentemente para decidir con res-
pecto a ellas. Sin embargo, la conduct por ambas parties al tra-
tar de prohibir el intercambio por mero decreto, era illegal y no
-es probable que en ninguna guerra futura estas licencias est6n
muy en uso, y, menos todavia en lo que concierne a los neutrales.
Una licencia s6lo puede ser otorgada por un gobierno beli-
gerante. ((Es completamente claro que ningan c6nsul (de un be-
ligerante) en ningin pals, especialmente en un enemigo, estA

(1) Ver al pie de la pig.
(2) Jonge Frederick (1810), Edw., 357; ver tambi6n Juno (1799), 2
C. Rob, 116.
(3) Caroline (1807). 6 C. Rob., 336.
(4) Por el Decreto de Berlin, de noviembre de 1806, Napole6n prohibi6
a los buques neutrales la importaci6n al continent de mercancias britani-
cas y que tocaran en los puertos de la misma nacionalidad. La Gran Breta-
fia contest prohibiendo la importaci6n A Francia de toda clase de mercan-
cias, salvo que fuera con licencia. De ahi que ambas parties trataron de es-
tablecer por decreto un bloqueo que no podian mantener efectivamente.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 51

investido con tal facultad en virtud de su 9ituaci6n. Tampoco
ningdn almirante en ninguna estaci6n, posee tal autoridad. Tie-
ne si en realidad una facultad relative sobre los buques puestos
bajo su mando inmediato, y puede prohibirles que eleven A cabo
actos de hostilidad, mas no puede pasar de ahi (1). Tampoco nin-
guin ministry ni enviado plenipotenciario tiene facultad para tal
cosa (2). Sin embargo, los pasaportes otorgados por el almirante
Britanico Sawyer A los buques ameiicanos (en aquella 6poca ene-
migos) de acuerdo con una orden en Concejo autorizando A que
dichos buques pudieran proseguir desde sus propios puertos a,
los de Espafia y Portugal conduciendo granos y hafinas, fueron
consideradas como licencias validas (3). Pero, no pas6 lo mismo
cuando se otoigaron id6nticos pasaportes para autorizar el co-
mercio con las indias Occidentales Espafiolas, excedi6ndose asi
de la Orden en Concejo (4). En estos casos los buques fueron con-
denados. Tambi6n pas6 lo mismo con un buque, que, teniendo una
licencia para comerciar con el enemigo, habia llegado hasta un
puerto prohibido con permiso del comandante de un crucero (5).
Los oficiales no pueden dar permiso variando 6 extendiendo una
licencia, aun cuando en cierto caso, un buque que tenia licencia
para comerciar entire Copenhague y Londres siempre que proce-
diera primero de Leith para tomar el convoy, fu6 justificado por
haber tornado convoy desde Wingo Sound, por indicaci6n del
almirante britanico (6).
Los terminos de una licencia, deben, con la excepci6n de que
si no hay fraude, el buque sera libertado al pagarse las costas del
apresador, cuando el viaje no haya sido completado dentro del
termino especificado en la licencia, debido A circunstarcias sobre
las cuales el capitAn no terga contralor, tales como embargos en


(1) Hope y otros (1813), 1 Dods. 226.
(2) Venus y South Carolina (1814), 1 Dods., Ap6ndice (D).
(3) Reward (1814), 1 Dods., Ap. (D).
(4) Charles (1814), 1 Dods., Ap. (D).
(6) Courier (]810), Edw., 249.
(6) Anna Maria (1813), 1 Dods., 209.










52 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

los puertos extranjeros 6 mal tiempo (1); y 6sto aup cuando el
gobierno se haya negado A renovar la licencia. (2) Pero la violencia
por parte del enemigo no es una excusa que autorice A tomar un
cargamento en contravenci6n con la licencia (3). Todo buque
que tal hiciera serfa condenado. Lo mismo lo sera un buque que
voluntariamente se hubiese desviado de la ruta para la cual se
le habia otorgado licencia (4). Cuando una licencia habia expi-
rado A bordo de un buque capturado, pero cuyos dueflos habian
obtenido una nueva que no estaba a bordo, el buque era libertado
previo pago de los gastos del apresador (5). Pero una licencia
otorgada despu6s de la fecha de capture no proporciona ninguna
protecci6n (6) aun cuando fuera dada en una fecha anterior (7);
si ha sido otorgada A un buque de una naci6n neutral protegerA
al buque perteneciente A otra similar; pero no A un buque ene-
migo (8) 6 a uno que navegue bajo el pabell6n neutral pero que
sea de propiedad de sibditos enemigos (9); si ha sido otorgada
para un barco extranjero, no ha de proteger a un britanico, 6 a
una parte de uno britanico (10); pues ]a Corte no va A investigar
en favor de los intereses britAnicos cuando tenga toda ]a aparien-
cia de ser un extrafio (11). Tampoco estA protegido un buque con
una licencia que no tenga aplicaci6n aparente para 61 (12). Con res-


(1) Goede Hoop (1809), Edw., 327. En el caso d&l Johan Pieter (1810),
Edw. 355, habian pasado casi dos ailos de fecha, debido A que el buque es-
tuvo detenido por un embargo.
(2) Aeolus (1813), 1 Dods. 300.
(3) Catherina Maria (1809); Edw., 338. Seyerstadt (1813), 1 Dods,
241.
(4) Manlu. (1813). 1 Dods., 257, dirigi~ndosc & un puerto de desti-
no diferente; Frau Maqdelena (1811), Edw., 367, tocando en un puerto in-
termedio que era prohihido: Minerva (1811), Edw. 375, con la condici6n
de tomar convoy en Leith, pero fu6 encontrado dirigihndose A tomarlo 6
Yarmouth.
(5) Carl (1810), Edw. 339.
(6) St. Ivan (1811). Edw. 376.
(7) Vrow Deborah (1811). 1 Dods. 160.
(8) Dankbarheif (1812), 1 Dods., 183.
(9) Bourse (1811), Edw., 370.
(10) Success (1812), 1 Dods., 131
("1) Gute Hoftnung (1813), 1 Dods., 251.
(12) Speculation (1810), Edw., 344: existian otras circunstaicias sos-
pechosas.











EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 06

pecto 6 la carga, una licencia para importar, hasta desde un puerto
enemigo, no protegeri las mercancias eneinigas a menos de lle-
var escritas las palabras A quien quiera que pertenezcan las mer-
cancias* (1). Las cargas serAn condenadas si difieren en calidad
de las que obtuvieron licencia (2) 6 que materialmente excedan
en cantidad. Si la diferencia es considerable el buque tambien
podra ser condenado, y en ningin caso ha de recibir de los apre-
sadores el flete de la carga condenada (3). Y cuando el buque sea
condenado, si los duefios de la carga estAn complicados en ]a in-
fracci6n del barco, la carga que en otro concept sea inocente
sufrira el mismo destino (4).

Excepci6n 8: Efectos personales en un buque capturado

Los efectos personales del capitAn y la tripulaci6n y de los
pasajeros si los hubiere, son considerados exentos de capture;
y este privilegio sc ha extendido tambien A los pequeios paquetes
de mercaderias que los capitanes estan autorizados para condu-
cir en su provecho propio; sin embargo (dondequiera que parez-
ca),--dijo Lord Stowell en el caso del James Cook (5),- que el ca-
pitan sea el principal agente del fraud, no le he de entregar su
propiedad privada, y le dejar6 A la merced de los apresadores).
Y en ningun caso tiene la Corte poder suficiente para restituir
la propiedad privada de un capitan enemigo, sin el consentimien-
to de los apresadores. Este privilegio estA limitado A los capita.-
nes de buques neutrales (6).


(1) Cousine Marianne (1810), Edw., 346.
(2) Cosmopolite (1801), 4 C. Rob., 8.
(3) Jonge Clara, Edw., 371. (1811).
(4) Dankbarhett (1812), 1 Dods., 183.
(5) Edw., 261 (1810).
(6) Aina (1854), Spinks, 12.










REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


CAPfTULO IV

TRATAMIENTOS A. LOS StBDITOS ENEMIGOS

Civiles

Este capitulo trata de la posici6n de los sfibditos enemigos
y del tratamiento que se les debe acordar. No todos los ciudada-
neros de un Estado enemigo son susceptibles de -er hechos pri-
sioneos de guerra 6 reciprocamente estan titulados para gozar los
privilegios inherentes 6A tal estado. El ciudadano particular or-
dinario, desde el moment en que no toma parte en las operacio-
nes efectivas de la guerra, es dejado en complete libertad para
seguir su camino, hasta donde lo permitan las nuevas condicio-
nes de vida. Pero, adem6s de los ciudadanos particulares por
una parte y de los prisioneros de guerra por la otra, existe otra
clase de personas con quienes tienen que ver los beligerantes;
tales son los enfermos, los heridos, los espias y las tripulaciones
de los buques mercantes. Nos ocuparemos primeramente de los
enfermos y heridos combatientes y de los medios provistos para
aliviar sus sufrimientos.

Enfermos y heridos

Las reglas relatives A los enfermos y heridos estAn contenidas
en la decima Convenci6n de la Conferencia de La Haya, de 1907.
En el aiio 1864, se estableci6 en Ginebra una XConvenci6n para
el mejoramiento de la condici6n de los soldados heridos en los
ejercitos en Campaiia'> y todos los paises civilizados, le han ido
prestando su adhesion por grados. En 1868, se hizo una tentative
para aplicarla A la guerra naval asi como tambien en la Primera
CoDferencia de La Haya; esta vez con 6xito. La Convenci6rn de
Ginebra, fu6 revisada en 1906; tambien las reglas de 1899 para
la guerra naV.al, fueron revisadas al aiio siguiente en la segunda










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


Conferencia de La Haya. La Convenci6n para la adopci6n de los
principios de la Convenci6n de Ginebra 6 la Guerra Maritima (1)
es como sigue:
Buques-hospitales

Art. 1. Los buques-hospitales militares, es decir, los buques
que construidos y adaptados por los Estados especial y finicamen-
te con el objeto de socorrer A los heridos, enfermos y nAufragos,
y cuyos nombres hubieran sido comunicados, A las Potencias be-
ligerantes al comienzo 6 durante el curso de las hostilidades y
en todos los casos, antes de ser librados al servicio, serin respetados
y no pueden ser capturados mientras duren las hostilidades.
Estos buques tampoco se hallan en el mismo pie que los na-
vios de guerra, con respect A su permanencia en un puerto neu-
tral.
Art. 2. Los buques-hospitales equipados en totalidad 6 en
parte A costa de particulares 6 de sociedades de socorro oficial-
mente reconocidas, seran igualmente respetados y estaran exen-
tos de capture, si la Potencia beligerante de que dependent les ha
dado una comisi6n official y ha notificado sus nombres k la Po-
tencia adversa al comienzo 6 en el transcurso de las hostilidades,
en todos los casos, antes de ser empleados.
Estos buques deben ser portadores de un document de au-
toridad competent, declarando que han sido sometidos A su con-
tralor durante- su apronte y su partida final
Art. 3. Los buques-hospitales, equipados en totalidad 6 en
parte A costa de particulares 6 de sociedades oficialmente recono-
cidas de paises neutrales, seran respetados y estaran exentos de
capture, A condici6n de que se hayan puesto bajo la direcci6n
de uno de los beligerantes con el copsentimiento previo de su pro-
pio gobierno y con la autorizaci6n del beligerante mismo y que
este filtimo haya notiticado su nombre 6 su enemigo al comienzo
6 en el transcurso de las hostilidades, y en todo caso, antes de ser
empleados.


(1) Conferencia de La Haya, 1907. Cony. X.









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Art. 4. Los buques mencionados en los articulos 1, 2 y 3
llevarkn socorro y asistencia A los heridos, enfermos y n6.utragos
de los beligerantes sin distinci6n de nacionalidad.
Los gobiernos se comprometen k no usar estos buques para
ningin fin military.
Estos buques no deberan entorpecer de ninguna manera los
movimientos de los combatientes.
Durante y despues del combat procederAn k su propio
riesgo y peligro.
Los beligerantes tendrin sobre ellos el derecho de cortralor
y de visit; podrAn rehusar su concurso, obligarlos A alejarse, im-
ponerles una direcci6n determinada y colocar d su bordo un co-
misario, y aim detenerlos, si asi lo exigiera la gravedad de las
circunstancias
En lo possible, los beligerantes dejarin constancia en el diario
de k bordo de los buques-hospitales de las 6rdenes que les hubieran
dado.
Sefiales distintivas de los buques-hospitales

Art. 5. Los buques-hospitales militares se distinguiran por
una pintura exterior blanca, con una banda horizontal verde de
un metro y medio de ancho, mas 6 menos.
Los buques mencionados en los aiticulos 2 y 3 se distingui-
r6n por una pintura exterior blanca, con una banda horizontal
roja de un metro y medio de ancho, mks 6 menos.
Los botes de los buques mencionados, como las pequefias
embarcaciones que pudiesen ser utilizadas en el servicio de hos-
pital se distinguiran por una pintura angloga.
Todos los buques-hospitales se harAn reconocer izando. con-
juntamente con su pabell6n national, la bandera blanca con la
cruz roja, prevista por la Convenci6n de Girebra, y, ademAs,
si dependieran de un estado neutral, enarbolando en el palo ma-
yor el pabell6n national del beligerante bajo cuya direcci6n es-
tuvieran colocados.
Los buques-hospitales que, segimin los t6rminos del articulo
4, fuesen detenidos por el enemigo, deberan arriar el pabell6n na-
cional del beligerante de que dependent.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 5l


Los buques y embarcaciones arriba mencionados que qui-
sieran asegurarse durante la noche la libertad A que tienen dere-
cho, deben, con el consentimiento del beligerante a] que acorn-
pa ran, tomar las medidas necesarias para que la pintura que los
caracteriza sea suficientemente claia.
Art. 6. Los sigpos distintivos previstos en el articulo 5.
s6lo podran ser empleados, tanto en tiempo de paz como en tienim-
po de guerra, para proteger 6 designer los buques en l61 menciona-
dos.
Lazaretos

Art. 7. En el caso de un combat A bordo de un buque de
guerra, los lazaretos serAn respetados en lo possible.
Estos lazaretos y su material quedan sometidos a las leyes
de la guerra, pero no podran ser apartados de su destiny en tanto
que sean necesarios para los heridos y enfermos.
Sin embargo, el comandante en cuyo poder hubieran caido
tiene la facultad de disponer de ellos, en caso de necesidad mili-
tar important, asegurando previamente la suerte de los heridos
y enfermos que se hallaran en 61.
Art. 8. La protecci6n debida a los buques-hospitales y A
los lazaretos de los navios, cesa, si se ha hecho uso de ella para
cometer actos perjudiciales al enemigo.
El hecho de que el personal de estos buques y lazaretos est6
armado para la conservaci6n del orden y para la defense de los
heridos 6 enfermos, asi como el hecho de la existencia a bordo de
aparatos de telegrafia sin hilos, no se consider suficiente para
justificar el retiro de la proteccion.

Socorro prestado por buques neutrales

Art. 9 0 Los beligerantes podrAn apelar al celo caritativo de
los comandantes de buques mercantes, yates 6 embarcaciones
neutrales, para recibir A bordo y cuidar heridos 6 enfermos.
Los buques que hubieran respondido A este llamado, asi
como los que espontAn)eamente hubieran recogido a los heridos,










58 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

enfermnos 6 nAufragos, gozaran de protecci6n especial y de ciertas
inmunidades. En ningiin caso podran ser capturados por el hecho
de tener tales personas a bordo; pero estando sujetos a cualquier
empresa que pudiera hab6rseles dado, salvo las promesas que
se les hubiera hecho permanecen expuestos A la capture por
las violaciones A la neutralidad que hubieran podido cometer.

Inviolabilidad del personal hospitalario

Art. 10. El personal religioso, m6dico y hospitalario de todo
buque capturado es inviolable y sus miembros no pueden ser he-
chos prisioneros de guerra. Llevan consigo, al abandorar el buque
los objetos 6 instruments de cirujia de su propiedad particular.
Este personal continuarA, en el ejercicio de sus funciones en
tanto sea necesario y podrA luego retirarse, cuando el comandan-
te en jefe lo consider possible.
Los beligerantes deben asegurar al personal caido en sus ma-
nos los mismos emolumentos y la misma paga que al personal
del mismo grado en su propia marina.

Tratamiento de los enfermos y heridos

Art. 11. Los mariners y los soldados embarcados y las demAs
personas oficialmente agregadas A las flotas 6 ej6rcitos, heridos 6
enfermos, cualesquiera que sea su nacionalidad, seran respetados
y cuidados por los apresadores.
Art. 12. Todo buque de guerra de un beligerante puede re-
clamar la rendici6n de los heridos, enfermos 6 nAufragos que se
hallen a bordo de buques-hospitales militares, de buques hos-
pitalarios de sociedades de socorro 6 de particulares, buques mer-
cantes, yates y embarcaciones, cualquiera que fuese su naciona-
lidad de estas embarcaciones (1).

(1) La Gran Bretafia al firmar esta Convenci6n, declare entender
que este articulo se aplicaria en el caso de combatientes socorridos durante
6 despues del empefio naval en que tomen parte. Parliamentary Papers,
Misc. N.o 6 (1908), pbg. 148.









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Art. 13. Si los heridos, enfermos 6 naufragos fuesen recogi-
dos A bordo de un buque de guerra neutral, se deber&n tomar
precauciones, dentro de lo possible, A fin de que no puedan tomar
nuevamente parte en las operaciones de guerra.
Art. 14. Los nAufragos, heridos 6 enfermos de un beligeran-
te que caigan en poder del otro son prisioneros de guerra. Corres-
ponde al apresador resolver, de acuerdo con las circunstancias,
si los conservarA como prisioneros, remitiendolos a un puerto de
su propio pais, A un puerto neutral 6 A un puerto del enemigo.
En el filtimo caso, los prisioneros, devueltos asi A su pais no po-
dran volver A servir mientras dure la guerra.
Art. 15 Los nAufragos, heridos 6 enfermos, desembarcados
en un puerto neutral con el consentimiento de las autoridades
locales, deberan, a falta de arreglo contrario entire el Estado neu-
tral y los Estados beligerantes, ser guardados por el Estado neutral
de manera que no puedan tomar parte nuevamente en las opera-
ciones de la guerra.
Los gastos de hospital y de internaci6n serAn sufragados por
el Estado de que dependieran los naufragos, heridos 6 enfermos.
Art. 16. Despues de cada combat, ambas parties beligeran-
tes adoptarAn medidas, mientras lo permitan los intereses mili-
tares, para recoger A los naufragos, heridos y enfermos y para
asegurarlos, asi como A los muertos, protecci6n contra el pilla-
je y los malos tratamientos.
CuidarAn de que la inhumaci6n, ya sea en tierra, 6 en el mar
6 incineraci6n de los mueitos est6 precedida de un examen minu-
cioso de los cadAveres.
Art. 17. Cada beligerante remitirA, tan pronto como sea po-
sible, A las autoridades de su pais, de su marina 6 de su ej6rcito
el escudo de identificaci6n military 6 documents hallados sobre
los muertos y una lista nominal de los heridos 6 entermos por 61
recogidos.
Los beligerantes se tendrAn recfprocamente al corriente de
las internaciones y transferencias, asi como de las entradas en los
hospitals y de los fallecimientos sobrevenidos entire los heridos
y enfermos en su poder. RecogerAn todos los objetos de uso per-










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sonal, valores, cartas, etc., que se hallardn en los buques captu-
rados 6 que hubiesen sido dejados por los enfermos 6 heridos fa-
llecidos en los hospitals, A fin de hacerlos transmitir A los inte-
resados por medio de las autoridades de su propio pais.
Art. 19. Los comandantes ep jefe de las flotas beligerantes
deberin proveer A los detalles de ejecuci6n de los articulos prece-
dentes, asi como A lo" casos no previstos, segin las instrucciones
de sus gobiernos respectivos y de conformidad con los principios
generals de la present Convenci6n.
Art. 22. En el caso de operaciones de guerra erptre las fuerzas
de tierra y de mar de los beligerantes, las disposiciones de la pre-
sente Convenci6n solo seran aplicables k las fuerzas embarcadas (1)
De ahi que por esta Convenci6n, los combatientes enemigos
hallados A bordo de los buques-hospitales 6 buques privados neu-
trales pueden ser capturados como prisioneros de guerra; pero no
asi, si hubieran sido recibidos A bordo de buques pfiblicos neutra-
les, como lo fueron las tripulaciones de los buques rusos Variag
y Korictz, por los acorazados neutrales en el puerto de Chemulpo (2).
Los buques-hospitales y sus complementos no podrin ser captura-
dos mientras se concretan 6 sus propios deberes de atender 6 los
enfermos, heridos y nAufragos; pero cualquiera participaci6n en
las hostilidades, harA susceptible al buque de ser condenado como
presa y A su dotaci6n de ser hecha prisionera de guerra Asf en
la guerra rusojaponesa el buque-hospital capturado Orel, fu6
condenado por la Corte de Presas japonesa a causa de que: (a)


(1) Por el Art. 20 las Potencias Signatarias se comprometen & tomar
las disposiciones necesarias para instruir a sus fuerzas navales, especial-
mnente al personal protegido en las provisions de la Convenci6n y hacerlas
conocer del piblico. Por el Art. 21 se comprometen A dictar eyes para obligar
estas provisions. Esta fu6 reservada por la Gran Bretafia, como lo fu6
tambi6n el Art. 6, en lo que se refiere a la legislaci6n especial para esfor-
zarlos.
(2) Ver Lawrence, En ese caso las tripulaciones fueron declaradas prisioneros de guerra por los
japoneses; pero por consentimiento de todas las parties fueron eventual-
mente devueltos & Rusia bajo la promesa de no volver & tomar mas parte
en la guerra. Ahora, seg(in cl Art. 13, expuesto mas arriba, el camino recto
para el neutral seria el de internarlos; y lo mismo con personas recogidas
por los barcos privados neutrales y no entregados de acuerdo con el Art. 12.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL bl

hab ia, transmitido las 6rderes del comandante en jefe ruso a,
los demAs buques; (b) conducido a bordo al capitAr y tres
tripulantes, que gozaban de buena salud, del buque britAnico cap-
turado por los rusos; (c) recibido instrucciones para comprar en
6 cerca de la ciudad del Cabo 11.000 pies de alambre conductor,
y (d) guiado al aproximarse al canal de Tsushima, A la escuadra
A la posici6n comfnmente ocupada por los buques exploradores,
((era completamente razonable sostener que este buque-hospital
ha sido constantemente empleado con fines militares y puede
ser legalmente confiscado de acuerdo con el derecho international>
(1). Por lo tanto, cuando haya raz6n suficiente para sospechar
que up buque-hospital tenga una conduct tal podra ser enviado
a puerto para ser condenado como presa, y como prop6sito pre-
ventivo un comandante beligerarte podra dar los pasos, A su res-
pecto, que crea convenientes aun hasta llegar a quitar de A bordo
el transmisor del aparato de telegraffa sin hilos. Igualmente el
personal religioso y medico de un buque de guerra debera concre-
tar sus servicios finicamente a las necesidades espirituales y m6-
dicas de las tripulaciones del buque; de otra manera serAn hechos
prisioneros de guerra.

Prisioneros de guerra

De los prisioneros de guerra se trata en los articulos 3 A 20
de la cuarta Convenci6n de La Haya. Los no combatientes, tales
como el personal del departamento del contador y el de servicio
y cantina estAn, igual que los combatientes, titulados para ser
tratados como tales. Los personales religiosos y medico estan,
como hemos visto, e .ceptuados y deben ser libertados.

Tratamiento de los prisioneros de guerra

Art. 3. Las fuerzas armadas de las parties beligerantes pue-
den componerse de combatientes y no combatientes. En caso de

(1) Takahashi, ((International Law in the Russo-Japonese War), pags.
620, 622. Para la opini6n rusa. con respect & la colocaci6n de algunos d&
los tripulantes brit&nicos A bordo, ver Semenoff, Rasplata), piLg. 476









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capture por el enemigo, ambos tienen derecho A ser tratados co-
mo prisioneros de guerra.
Art. 4. Los prisioneros de guerra estin en poder del gobier-
no enemigo, pero no en el de los individuos 6 de los cuerpos que
los hubicran capturado.
Deben ser humanamente tratados.
Todos sus efectos personales, except las armas y los docu-
mentos militares, permanecen de su propiedad.
Art. 5. Los prisioneros de guerra pueden ser internados en
una ciudad, fortaleza, campo u otra localidad cualquiera, y obli-
gados a no alejarse mas all& de ciertos limnites determinados; pero
s6lo pueden ser confinados como media de seguridad indispen-
sable y Ainicamente mientras duren las circunstancias que hagan
necesarias esta media.
Art. 6. El Estado puede emplear, el trabajo de los prisio-
neros de guerra, que no sean oficiales, de acuerdo con su rango y
aptitudes. Estos trabajos no seran excesivos y no tendrin ninguna
relaci6n con las operaciones de guerra.
Los prisioneros pueden ser autorizados fi trabajar por cuenta
de los servicios pfiblicos 6 de particulares, 6 por su propia cuenta.
Los trabajos efectuados para el Estado son pagados de acuer-
do con las tarifas en vigencia para los hombres pertenecientes a,
la armada nacional (1) empleados en los mismos trabajos, 6, si
no existieran, tales tarifas de acuerdo con una en relaci6n con el
trabajo ejecutado.
Cuando el trabajo es por cuenta de otros servicios pfiblicos
,5 para particulares, sus condiciones serap estipuladas de acuerdo
con las autoridades militares.
El salario de los prisioneros serA para mejorar su situaci6n
y el saldo les ser& entregado en el moment de su liberaci6n,
previa deducc16n del costo de su mantenci6n
Art. 7. El gobierno en cuyo poder se hallaran los prisioneros
de guerra, estA en la obligaci6n de mantenerlos.


(1) En 6stos y en todos los demos articulos he substituido la palabra
4arm6e*) original por (navy, (marina).










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A falta de un convcnio especial entire los beligerantes, los pri-
sioneros de guerra seran tratados en cuanto A, la alimentaci6n,
alojamiento y vestuario, sobre el mismo pie que las tropas del
gobierno que los hubiera capturado.
Art. 8. Los prisioneros de guerra seran sometidos A las le-
yes, reglamentos y disposiciones en vigencia en la marina del
Estado en cuyo poder hubiesen caido.
Todo acto de insubordinaci6n autoriza, A su respect ]a adop-
ci6n de las medidas de rigor que fueran necesarias.
Los prisioneros nuevamente capturados... son acreedores
A castigo disciplinario.
Los prisioneros que despues de haber logrado evadirse son
hechos nuevamente prisioneros, no son acreedores a ninguna
pena por la fuga anterior.
Por lo tanto, un prisionero, tornado al tratar de evadirse
puede ser castigado; pero si una vez logra ponerse al amparo de
sus propias fuerzas armadas, 6 buques 6 territorio en su ocupacion
y vuelve luego 6 ser hecho prisionero no podrA ser castigado por
su primera fuga con exito.
Art. 9. Todo prisionero de guerra debe declarar, si se le in-
terroga al respect, su verdadero nombre y grado y si infringiera
esta regla, se expone A una restricci6n de las ventajas concedidas.
d los prisioneros de guerra de su clase.


La palabra

Art. 10. Los prisioneros de guerra pueden ser puestos en li-
bertad bajo palabra, si las leyes de su pais lo autoriza, y, en tal
caso, est6n obligados bajo garantia de su honor personal, 6 cum-
plir escrupulosamente, tanto con respect A su propio gobierno
como con respect A aquel que los hubiera hecho prisioneros, los
compromises que hubieran contraido.
En el mismo caso, su propio gobierno esta obligado 6 no
exigir ni aceptar de ellos nipgiin servicio incompatible con la
palabra empefiada.










64 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

Art. 11. Un prisionero de guerra, no puede ser forzado A acep-
tar su libertad bajo palabra; asimismo, el gobierno enemigo no
esta obligado A acceder A la solicitud del prisionero que reclama ser
puesto en libertad bajo palabra.
Art. 12. Todo prisionero de guerra, puesto en libertad bajo
palabra y detenido nuevamente llevando otra vez las armas con-
tra el gobierno respect al cual habia comprometido su honor,
6 contra los aliados de ese gobierno, pierde su derecho A ser tra-
tado como prisionero de guerra y puede ser conducido ante los
tribunales.

Oficina de intormaciones.

Art. 14. Desde el comienzo de las hostilidades funcionarA
en cada uno de los Estados Beligeraptes, y, dado el caso, en los
pauses neutrales, que hubieran recibido beligeiantes en su terri-
torio, una Oficina de Informaciones sobre prisioneros de guerra,
siendo el deber de esta Oficina, el de responder 6 todas las pre-
guntas referentes A los prisioneros de guerra, debera estar provis-
ta de los diversos servicios relacionados con todas las indicaciones
relatives A intemrnaciones y A cambios, liberaciones bajo palabra,
canjes, evasiones, admisiones en los hospitals, y fallecimientos,
asi como 6 las demks informaciones necesarias para establecer
y tener al dia ura ficha individual para cada prisionero de guerra.
La Oficina debera registrar en esta ficha el niunero, nombre, y
apellido, edad, residencia, grado, cuerpo A que pertenecia, heri-
das, fecha y lugar de capture, de internaci6n, heridas y muerte,
asi como de todas las sefiales especiales. La ficha individual sera
remitida al gobierno del otro beligerante, despu6s de la conclu-
si6n de la paz.
Es tambi6n obligaci6n de la Oficina de Informaciones reco-
ger y corservar juntos todos los objetos de uso personal, valo-
res, cartas, etc., que fuesen hallados sobre el campo de batalla
6 dejados por prisioneros puestos en libertad bajo palabra, can-
jeados, evadidos 6 fallecidos en los hospitals y ambulancias, y
de transmitirlos A los interesados.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL b5

Art. 15. Las asociaciones de socorro para los prisioneros de
guerra, regularmente constituidas segfin la ley de su pais y con el
objeto de servir de intermediarios de la acci6n de la caridad, re-
cibiran de parte de los beligerantes, para ellas y sus agents debi-
damente acreditados, toda clase de facilidades, dentro de los li-
mites establecidos por las necesidades militares y por las reglas
administrativas, para la eficaz realizaci6n de su humanitarian ta-
rea. Los delegados de estas asociaciones podran ser admitidos
para distribuir socorros en los lugares de internaci6n, si van mu-
nidos de un permiso personal expedido a las autoridades milita-
res y comprometiendose por escrito A someterse a todas las medi-
das de orden y de policia que fuesen prescriptas por esta iltima.
Art. 16. La Oficina de Informaciones gozarA del privilegio
de libre porte. Las cartas, 6rdenes de dinero y valores, asi como
las encomiendas postales destinadas a los prisioneros de guerra 6
expedidos por ellos, estarAn exentos de toda tarifa postal tanto en
los paises de origen y de destiny, como en los paises de paso.
Las dAdivas y socorros en naturaleza destinados A los prisio-
neros de guerra seran admitidos libres de todo derecho de entrada
y otros, asi como del pago del transport en los ferrocarriles del
Estado.
Art. 17. Los oficiales prisioneros recibiran el mismo sueldo
que los oficiales del mismo grado del pais en que se hallen dete-
nidos, debiendo el total ser reembolsado por su gobierno.
Art. 18. Los prisioneros de guerra tendran complete libertad
para el ejercicio de su religion, comprendiendo la asistencia A
los oficios de su culto, bajo la sola condici6n de conformarse A
las medidas de orden y de policia prescriptas por la autoridad mi-
litar.
Art. 19. Los testamentos de los prisioneros de guerra son re-
cibidos 6 hechos en las mismas condiciones que para los milita-
res de la armada national.
Se observarAn las mismas reglas con respect A los certifi-
cados de defunci6n, asi como para la inhumaci6n de los prisio-
neros de guerra, teniendo debida consideraci6n hacia su grado y
rango.









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Art. 20. Despues de la conclusion de la paz, la repatriaci6n
de los prisioneros de guerra se efectuarA lo mas rapidamente que
sea possible.
Los prisioreros de guerra s6]o estAn sujetos a las restriccio-
nes que se considered necesarias para evitar su evasion; por lo
tanto, el confinamiento, como opuesto a la mera internaci6n de-
berA ser usado lo menos popible. Aun cuando los prisioneros pue-
dan ser libertados bajo palabra, no pueden ser obligados A empe-
iarla. Si, por lo tanto, un beligerante se ve forzado por las exi-
gencias de ]a guerra A poner en libertad sus prisioneros y ellos se
niegan A dar su palabra, 6stos estan en complete libertad para
volver A tomar parte -n la guerra. DeberA observarse que los nau-
fragos y los enfermos y heridos en el mar, 6, por otra parte, que
sean hechos prisioneros, y devueltos A su propio pais, pueden no
servir otra VrZ, aun cuando no hubiesen empefiado su palabra,
ni tampoco si son requeridos A hacerlo (1). Seguramente la dis-
tinci6D se ha hecho con el fin de evitar A los beligerantes que, vol-
viendo sobre sus sentimientos humanitarios al recoger tales per-
sonas, sean obligadas a estorbarse A si mismo con su retenci6n 6
A fortalecer A sus contrarios con su liberaci6n, Como regla, s6lo
los oficiales ejecutivos podrAn dar su palabra, pero puede incluir
a los hombres bajo su mando. Esa palabra no debera pasalr de una
promesa de no tomar mAs parte en la guerra que se sigue. Los
prisioperos hallados conspirando 6 tratando de evadirse, 6 vueltos
A capturar despuns de haber quebrantado su palabra, serAn so-
metidos al juicio, de una Corte Marcial y castigados de acuerdo
con su dictado. La pena podra ser hasta la de muerte. La repatria-
ci6n de prisioneros, que esperan sentencia por infracciones come-
tidas durante su cautividad, podran ser retenidos hasta que sea
pronunciada dicha sentencia. Los prisioneros de guerra jams
podran ser muertos, salvo que hubieranmineurrido en una infrac-
ci6n que hubiese sido considerada delictuosa por una Corte debi-
damente cpnstituida, 6 si ello fuera necesario para evitar UD le-
vantamiento entire los prisioneros 6 para evitar la fuga de un hom-
bre tornado infraganti (2).

(1) Conferencia de La Haya, 1907, Convenci6n X, Art 14; pag.
(2) Conferencia de La Haya, Convenci6n X, Art. 14.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


Funcionarios enemigos, tripulaciones de buques mercantes, etc.

A mas de los no combatientes pertenecientes A las fuerzas
armadas del enemigo, todas las otras personas capturadas con
Aellas, tales como los corresponsales y los oficiales extranjeros que
figuran como attaches, podran ser detenidas y si es asi, les asis-
te el derecho a ser tratados como prisioneros de guerra, siempre
que puedan exhibir un certificado de las autoridades navales del
Estado junto con cuyas fuerzas fueron capturados (1). Tambi6n
se permit capturar y retener como prisioneros de guerra debido
-a su importancia en el Estado del enemigo, 6 a su utilidad para 61
en la guerra a todas las personas halladas separadas de las masas
de los no combatientes (v. gr. la poblaci6n civil) (2). Bajo este
titulo estan comprendidos los soberanos y sus families, 6 el pre-
sidente del Estado enemigo, ministros y altos funcionarios y agen-
tes diplomAticos y ciudadanos empleados como telegrafistas, 6
pilots de aire 6 mar. Tambi6n comprende A los capitanes, oficia-
les y tripulaciones de los buques mercantes enemnigos las reglas
relatives A quienes estan contenidos ahora en los articulos 5.0 A
8. de la und6cima Convenci6n de La Haya, de 1907.
Art. 5. Cuando un buque mercante enemigo sea apresado
por un beligerante, los hombres de su tripulaci6n, sfibditos de un
Estado neutral, no son hechos prisioneros de guerra.
La misma regla se aplica cuando el capital y los oficiales
,son igualmente sfibditos de un Estado neutral, si prometen for-
malmente por escrito no servir en un buque enemigo mientras
.dure la guerra.
Art. 6.0 El capitan, los oficiales y miembros de la tripula-
,ci6n, sibditos del Estado enemigo, no son hechos prisioneros de
guerra, A condici6n de que se comprometan, por una promesa
formal escrita, A no tomar, mientras duren las hostilidades, servi-
.cio alguno en relaci6n con las operaciones de guerra.


(1) Conferencia de La Haya, Convenci6n X, art. 14.
(2) Hall, ob. cit. pbg. 406,










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Art. 7. Los nombres de las personas que obtengan su li-
bertad en las condiciones previstas en el articulo 5., parrafo 2.,
y en el articulo 6 0, son notificados por el beligerante apresador
al otro beligerante. Queda prohibido a este filtimo, emplear A sa-
biendas dichas personas.
Art. 8. Las disposiciones de los tires articulos precedentes
no se aplican A los buques que tomen parte en las hostilidades.
Segiin esta Convenci6n, cuando un buque mercante es captu-
rado, aquellas personas de la tripulaci6n que sean sfibditos neu-
trales, deben ser libertados; pero, los oficiales que son sfibditos
neutrales y tanto los oficiales como la tripulaci6n que sean sulb-
ditos enemigos, podran ser hechos prisioneros de guerra salvo que
den un compromise escrito; los filtimos, comprometiendose A no
tomar parte en las operaciones de la guerra, tanto en tierra como
en el mar, y los primeros, a no servir en un buque enemigo mien-
tras dure la guerra. Esto es refiere A un buque mercante enemigo;
pues los sdbditos neutrales tienen el deber, a mas de la promesa,
abstenerse de servir en un buque de guerra i otro servicio cuales-
quiera relacionado con las operaciones de guerra. Si, A pesar de
6sto, el buque en el cual servian las personas capturadas fuera un
auxiliar de la flota, 6 se hubiesen resistido A la capture, 6 de otro
modo, tornado parte en las hostilidades, los oficiales y tripula-
ci6n cualesquiera que fuese su nacionalidad, no podrAn estar ti-
tulados A ningfin otro privilegio que los concedidos A los ordina-
rios prisioneros de guerra. Claro es, que los pasajeros de los buques
capturados no podrAn ser retenidos mas que el tiempo necesario
para conducirlos A ellos 6 al buque A puerto, A no ser que perte-
nezcan A las fuerzas armadas del enemigo 6 est6n comprendidos
entire las categories de personas mencionadas anteriormente, que
son de utilidad al enemigo en las operaciones de guerra 6 como
servidores importantes del Estado.

Espias

Los espias no pueden reclamar ser tratados como prisioneros
de guerra. Como ya se ha dicho, son, una vez capturados, suscep-









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


tibles de la pena de muerte fi otra que el tribunal que los juzgue
crea convenient aplicdrles. Los articulos 29 k 31 de la cuarta
Convenci6n de La Haya, en lo que se refiere 6 la guerra maritima,
establecen las siguientes reglas con respect A los espias:
Art. 29. Un 'individuo s6lo podra ser tenido por espia cuando
proceda clandestinamente 6 bajo falsos pretextos obtenga 6 tra-
te de recoger informaciones en ]a zona de operaciones de un be-
ligerante, con la intenci6n de comunicarlas 6 la parte adversaria.
Art. 30. El espia capturado en el hecho no podra ser penado
sin juicio previo.
Art. 31. El espia que, despu6s de haber logrado reunirse
con la fuerza (armee) A que pertenece, sea capturado mas tarde
por el enemigo, es tratado como prisionero de guerra y no incurre
en Pinguna responsabilidad por sus actos anteriores de espionaje.
Mientras el combatiente vista uniform no podrA ser trata-
do como espia, tampoco podrin serlo los ciudadanos empleados
en el desempeio de su misi6n abiertamente, tales como los que
conduzcan despachos en dirigibles, 6 que hagan de pilots, aun
cuando ello sea en provecho de los enemigos de su pais (1). De la
misma manera, tampoco habrA pie para considerar como espias
A los combatientes que hagan uso de naves areas con el fin de
obtener informes; ellos son sencillamente exploradores; como hi-
cieron los alemanes en la guerra de 1870 (2) los civiles que hagan lo
mismo, desde que en su caso no puede haber fraude ni secret
en ninguna circunstancia. Todas esas personas tienen derecho 6
ser tratadas como prisioneros de guerra.
En ]a Marina Britknica el tratamiento A los espias esta re-
gido por la Ley de Disciplina Naval (3), secci6n 6, que establece
que (Todos los espias del enemigo seran considerados como per-
sonas sujetas A esta Ley, y sufriran la pena de muerte fi otra de
las que se mencionan mas adelante#. Por lo tanto, el juicio que el
Art. 30, anterior, require, seria de una Corte Marcial.

(1) Pero los sdbditos britAnicos asi empleados serin culpables de trai-
ci6n.
(2) Hall, ob., cit. p6g. 540.
(3) En 1866, 29 y 30 Vie., C. 109, enmendada por la Ley de Discipli-
na Naval de 1909 (9 Edw. VII, C. 41).










"IU REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES



CAPfTULO V

DERECHOS Y DEBERES DE LOS NEUTRALES

lQui constitute la neutralidad?

Tan pronto como llega A su conocimiento la existencia de un
estado de guerra, todos aquellos Estados que no se encuentran en
guerra con ninguno de los beligerantes, quedan sujetos a los de-
beres de la neutralidad y estAn facultados para adoptar contra un
beligerante ofensor todas las medidas que fueren necesarias para
permitirles el debido cumplimiento de aquellos deberes. La esen-
cia de ]a neutralidad significa, como la palabra misma lo indica,
]a imparcialidad en la abstenci6n de prestar ayuda a cualesquiera
de los partidos en guerra. Lo que es considerado como ayuda ili-
cita y que como mera hospitalidad y comercio legitimado podrk
verse mejor. considerando en detalle las reglas de la neutralidad
establecidas en la d6cima tercera Convenci6n de la Conferencia
de La Haya, de 1907. Estas reglas distan much en various respec-
tos, de lo que la Gran Bretaia, los Estados Unidos de Norte Am6-
rica y el Jap6n, por no mencionar muchos otros Estados menores,
consideran como necesario para la estricta neutralidad Pero
especiales para reglamentar las consecuencias del estado de neu-
tralidad adoptado por ellas;
(Considerando que estd de acuerdo con estas ideas el que
dichas reglas no deben en principio, ser alteradas durante la gue-
rra por una Potencia neutral, salvo el caso en que la experiencia
demnostrara la necesidad de tal cambio en salvaguardia de los de-
rechos de esa misma Potencia,; los Estados representados en la
Conferencia acuerdan los siguientes 27 articulos, dejando los ca-
sos no previstos por ellos librados ( dos principios generals de
la dey de las naciones') (1).


(1) Preambulo de la Convenci6n.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 71


Deber de los beligerantes de respetar las aguas territorlales
neutrales

Articulo 1.0 Los beligerantes estAn obligados a respetar los
derechos soberanos de las Potencias neutrales y A abstenerse,
en el territorio 6 aguas neutrales, de todos los actos que tolerados
A sabiendas por cualquier Potencia constituyan una violaci6n
de la neutralidad.
Art. 2. Todo acto de hostilidad, comprendiendo la capture
y el ejercicio del derecho de visit, cometido por buques de guerra
beligerantes en las aguas territoriales de una Potencia neutral,
constitute una violaci6n de la neutralidad y queda estrictamente
prohibido.
Las aguas territoriales de un Estado estan constituidas por
sus rios y aquellas parties de los mares que rodean sus costas y
sobre las cuales, por ser necesarias para su defense y seguridad (1)
el Estado proclama su soberania y contralor, en la misma forma
que sobre sus territories en tierra. La regla casi universalmente
adoptada (2) es, que todas las aguas comprendidas dentro de una
linea trazada A distancia de tres millas marinas, contando desde
la serial de la bajamar y desde la entrada de las bahias, cuando no
pasa de una anchura de scis millas,.junto con ciertas otias bahias
de entrada mayor (3) y que penetran much tierra adentro de un
Estado, constituyen el territorio de tal Estado. Dentro de estas
aguas un comandante beligerante debera tener el mayor cuidado
en no cometer ningdn acto de hostilidad. #Soy de opipi6n-decia


(1) Ver ley sobre jurisdicci6n de Aguas Territoriales, 1878 (41 y 42
Vic., cap. 73) Se adoptaron las tres millas porque en aquel tiempo (por el
afio 1700) esa distancia constituia el alcance mhximo de los cafiones.
(2) Pero Noruega proclama cuatro millas, y Espafia seis; Hall op.
cit. pag. 154.
(3) V. gr. la bahia de la Concepci6n, Terranova; ver litigio de la (Di-
rect United States Cable Co., Ltd.* contra ]a sAnglo American Telegraph
Co., Ltd)), 2 casos en apelaci6n, 394; Bahia Delaware, y hasta los estrechos
de Juan de Fuca al Sud de la isla de Vancouver estan divididos entire los
Estados Unidos de Norte Am6rica y el Imperio BritAnico por el tratado
de Washington, 1846, ver Annual Register, 1846, pAg. 453.










REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


Lord Stowll,-que no deberia permitirse uso alguno del territo-
rio neutral para prop6sitos de guerra; no me refiero A usos remo-
tos tales como el procurar provisions y viveres de refresco, y
actos de tal naturaleza que el derecho de gentes tolera universal-
mente; pero si que no debiera permitirse, de ninguna manera,
que en los territories neutrales se originaran actos de guerra de
cualquier clase)) (1).
Un Estado neutral no debera por si mismo tomar parte en
ninguna de las operaciones de guerra, 6 permitir 6 los beligeran-
tes las lleven a cabo dentro de sus territories 6 que hagan tal uso
de 6stos como para convertirlos en bases de esa clase de opera-
ciones (2). Los beligerantes por su parte, deber6n respetar la neu-
tralidad de tales territories. La lucha efectiva er aguas neutrales
es manifiestamente illegal. Si un buque de guerra beligerante,
estando en aguas neutrales tuviese sus razones para temer un ata-
que, deber6a acudir A las autoridades locales en demand de pro-
tecci6n; si fuera atacado despues de haber cumplido con este re-
quisito 6 antes de haber tenido tiempo de hacerlo, estarA faculta-
do para defenders y el hecho por hacer tal cosa no pielde el de-
recho 6. la protecci6n neutral. Pero si acudiera A la violencia de
pronto y sin causa grave, perderia todo derecho A la proteccion
neutral y el Estado neutral no tendria derecho A reclamo contra
el otro beligerante. Si el buquS que es en realidad el ofepsor, es
derrotado, debera sufrir las consecuencias de su propio acto err6-
neo (3). Es asimismnio illegal perseguir en aguas territoriales y ata-
car A un buque, que un beligerante haya comenzado A darle ca-
za en alta mar (4) 6 que haya logrado escapar despues de una
acci6n naval. Los destroyers japoneses, por lo tanto, obran ilici-
tamente al atacar y arrastrar fuera al destroyers ruso Rishitelni,
que se habia refugiado en el interior del puerto de Chefd despu6s
de la salida del almirante Whityeft de Port Arthur, en agosto de

(1) Twse Gebroeders (1800), 3 C. Rob., 164.
(2) Ver articulo 5, pig.
(3) Anne (1818), 3 Wheaton, 435; y ver el caso del General Armstrong,
pg () Anna (1805), 5 C. Rob. 385 d.
(4) Anna (1805), 5 C. Rob. 385 d.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 7:Y5

1904; y hubiera estado completamente justificado por las fuerzas
navales chinas, que entonces se hallaban en el puerto, hubiesen
repelido el ataque; y en realidai, no hubiera tenido necesidad de
hacerlo (1). El comandante ruso habia solicitado protecci6n y
su buque estaba aparentemente sin medios de defense. Ninguna
reparaci6n le fu6 ofrecida A China (2). En dos casos que surgieron
cuando la guerra civil amniericia, el ofensor, por el contrario,
di6 las explicaciones del caso. En 1864 el buque federal Wachtus-
sett, apres6 al crucero confederado Florida en Bahia, violando la
neutralidad brasileiia; y a solicitud de esta Potencia la tripula-
ci6n fue libertada y se dieron las excusas del caso; pero el Flo-
rida no fue devuelto (3). AnAlogamente. el aiio anterior a pedido
de la Gran Bretafia, el Chesapeake y su tripulaci6n fueron liber-
tados, por haber sido capturados por un crucero federal en aguas
de Nueva Escocia (4).
Otros actos de guerra que no involucran necesariamente co-
lisi6n entire adversaries armados son igualmente ilicitos cuando
se llevar 6. cabo en aguas neutrales; tales son, ademas del ejerci-
cio del derecho de registro mencionado en el Art. 2, la colocaci6n
de minas 6 el acto de cortar cables submarines, aun cuando 6stos
sirvan de uni6n 6 dos puntos de un territorio enemigo.

Los beligerantes no podrin quejarse de la violaci6n de un
territorio neutral por su enemigo

Las captures de buques mercantes efectuadas violando de-
rechos teiritoriales neutrales como entire apresador y apresado, son
buenas y serAn sometidas A juicio de la Corte de Presas para su ad-
judicaci6n. El duefo del barco capturado, ya sea beligerante 6
neutral, no puede recurrir ante la Corte para reclamar devoluci6n
basAndose en tal violaci6n. Cuando tiene lugar la violaci6n del

(1) Por el articulo 3.
(2) Ver el Times de agosto 12, 1571; 6, 1904. Se concede alguna excuse
al Jap6n en este asunto, por la debilidad de la China, que era entonces in-
capaz de evitar la continue violaci6n de su neutralidad por parte de Rusia.
(3) Dana, Wheatonw, nota 209.
(4) Dana, sWheatonp, nota 209.










REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


territorio neutral, s6lo aquel pais, cuya tranquilidad haya sido
perturbada, tiene el dcrecho de pedir la reparaci6n por la inju-
ria de que ha sido objeto (1). El neutral, por lo tanto, reclama
ante la Corte de Presas, generalmente por intermedio de su c6n-
sul, quien no puede obrar por su propia iniciativa sino que debe
estar debidamnente autorizado por su gobierno (2), y probar la
violaci6n por medio de eevidAicia clara 6 insosprchable (3).
La presa serA libertada no solainente cuando tal evidencia demues-
tre que la capture ha sido efectuada dentro d- las tres millas del
territcrio del neutral, y hasta, por ejemplo, de terrenos fangosos
inhabilitados del delta de un rio (4), sino tamnbi6n cuando un be-
ligerante rondando por aguas neutrales 6 fondeado en ellas haya
efectuado una capture fuera de dichas agues enviando sas botes
al efecto. Si tal capture fuese permitida, <,podria decirse tamnibi6n,
que un buque fondeado en una estaci6n neutral puedc hacer fue-
go contra otro que estuviera fuera del territorio neutral,. (5).
Un comandante, deberia, por lo tanto, evitar efectuar captures en
condiciones analogas A estos casos. Sin embargo, una capture no
sera invalida por el mero hecho de que el apresador haya navega-
aguas neutrales paraL efectuarla (6).

Deber del neutral de evitar y rectiticar tales violaciones

Art. 3. Cuando un buque ha sido capturado en las aguas
territoriales de una Potencia neutral, esta Potencia d be, si la
presa esta aii dentro de su jurisdicci6n, usar los medios de que
disponga para que la presa sea puesta en libertad con sus oficiales
y tripulaci6n y para que sea internada la tripulaci6n apresada.
Si la presa no estuviera dentro de la jurisdicci6n de la Po-
tencia neutral, el gobierno apresador debe, A petici6n de esta Po-
tencia, poner en libertad la presa con sus oficiales y tripulaci6n.

(1) Eliza Ann y otros (1813), 1 Dods. 244.
(2) Anne (1818), 3 Wheaton, 435. Pero un ministry pfblico puede ha-
cer tal reclamaci6n. si so pr. sume que tkin e utoridad para ello.
(3) Vrow Anna Catharina (1803), 5 C. Rob., 17.
(4) Anna (1805), 5 C. Rob., 373.
(5) Twee Crebroeders, (1800), 3 C. Rob., 162.
(8) Twee Crebroeders, (1801), 3 C. Rob., 336.










EL DERECIIO DE LA GUERRA NAVAL


Por lo tanto, si las autoridades de Estado neutral piden k
un comandante la devoluci6n de una presa alegando que ella ha
sido capturada violando su neutralidad, el comandante si ve que
la reclamaci6n esta bien fundada, debera al punto libertar su pre-
sa, y no enviarla para ser juzgada por una Corte de Presas. Si se
rehusara A la devoluci6n, esta justificado que el neutral la obten-
ga por la fuerza, y en realidad segiun reza este articulo, debera
usar de todos los medios A su disposici6n que sean necesarios pa-
ra hacerlo. Asi fu6 como los Estados Unidos, en 1793, obligaron
al c6psul francs, Mr. Genet, 6 devolver el Grange, barco britAnico
apresado por un corsario tranc6s en la bahia Delaware, por ser la
opinion del Piocurador General que era de su deber como neutral
devolver el buque A sus duefios, si ello cafa dentro de su jurisdic-
ci6n (1).
Cuando se hace una presa violando la neutralidad de la Gran
Bretafia y queda dentro de su jurisdicci6n, .6 cae luego en ella,
afin despu6s de haber sido condenada por una Corte de Presas be-
ligerante (2), podrA ser obtenida su devoluci6n basandose en la
Ley sobre Inscripci6n extranjera, 1870 (3), sec. 14, que dice asi:
sSi durante el curso de una guerra en la cual Su Majestad
fuera neutral, cualquier barco, products 6 mercaderias, captu-
rados como press de guerra dentro de la jurisdicci6n territorial
de Su Majestad y en violaci6n de la neutralidad de su reino, 6
apresadas por un buque construido, equipado, comisionado 6
despachado, 6 cuya fuerza haya sido aumentada, en contra de
las disposiciones, de esta Ley, fueren traidos por el apresador
6 por algfun agent suyo 6 por cualquiera persona que hubiese
entrado en su posesi6n k sabiendas de que se trataba de una presa
capturada segun se ha expresado anteriormente, dentro de los
limits de los domninios de Su Majestad, sera licito que el primitive
duefio de la presa, 6 su agent, 6 cualquiera persona autorizada
para este fin por el gobierno del Estado extranjero 6A que perte-

3.() Scott, XCases on International Law*, pAg. 690; Hall, ob. cit. phg.
603.
(2) Ver Hall, ob. cit, pag. 622; Westlake, ob. cit., pig. 199.
(3) 33 y 34 Vict., C. 90.










76 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

nezca tal dueiio, recurra ante el Tribunal del Almirantazgo recla-
mando del apresamiento y detenci6n de la presa, y el Tribunal
debera, una vez producida la prueba debida de los hechos, orde-
nar la devoluci6n de dicha presa,.
Esto s6lo se aplica a los barcos de propiedad privada. Pues
ningln procedimiento podria seguirse si el barco capturado hu-
biese sido transformado en buque p-iblico del Estado apresador
(1), aun cuando la Corte podrA requerir pruebas de que el barco
ha sido en realidad y en debida forma investido en tal caracter (2).
A pesar de que el segundo pArrafo del Art. 3, no impone sobre
el neutral, cuyo territorio ha sido violado, el deber de recurrir
al apresador para pedir la devoluci6n cuando la presa no se en-
cuentra dentro de su jurisdicci6n, es, naturalmente, el deber del
neutral hacerlo, dando al efecto instrucciones A su consul para
producer la reclamaci6n en su nombre y por los procedimientos
de la Corte de Presas. Analogamente, en el caso de cualquier otro
acto de guerra, tal como la capture 6 destrucci6n de un buque de
guerra enemigo en aguas neutrales, deberA pedirse por la via
diplomatica una reparaci6n al beligerante ofensor. Pues (se su-
pone que un Estado no admite abiertamente violaciones de su
territorio sin exigir una debida reparaci6n; por lo tanto, se pre-
sume entonces que se pide tal reparaci6n en interns del beligeran-
te que pueda haber recibido la ofensa de su enemigo dentro de
la jurisdicci6n neutral (3). Como ya hemos visto anteriormente
tanto el Brasil como la Grar Bretaia protestaron satisfactoria-
mente contra la acci6n de los Estados Unidos en los casos del
Florida y del Chesapeake. Pero, aunque el neutral ofendido pue-
da acudir y se presume que lo harA A la reparaci6n, no epta sin
embargo muy claro eso de si un beligerante estA autorizado pa-
ra reclamar indemnizaciones del neutral, si 6ste ha permitido una
violaci6n de su territorio en detrimento del primero y no ha dado

(1) Ver el Constitution, L. R. 4, P. D 39; el Parlem'nt Beige, L. R. 5,
P. D. 197; tambiVn en caso Americano, el Exchange, 7 Cranch, 116.
(2) L'invencible (1816), 1 Wheaton, 257. Un caso Americano, donde
el procedimiento es anb1ogo segOn su Ley sobre Neutralidad, 1818. Esta-
tutos Revisados, 5289.
(3) Hall, ob. cit. pig. 620.










EL DERIECHO DE LA GUERRA NAVAL 77

todos los pasos necesarios para obtener justicia del beligerante
ofensor. Probablemente estA autorizado para ello, porque en el
caso del General Armstrong, que fue finalmente resuelto por sen-
tencia arbitral del president francs, en 1851, el neutral, Portu-
gal, fu6 relevado de responsabilidad con respect a los Estados
Unidos, basandose en que la guarnici6n de Fayal era muy d6bil
y que el capitAn del corsario no habia ocurrido en un principio
al neutral, sino que habia utilizado la fuerza para repeler una agre-
si6n indebida de la cual afirmaba 61 mismo ser el objeto (1).
Parece como si hubiera otorgado indemnizaci6n en otra forma.

Cortes de Presas en territorio neutral

Art. 4. Ningfin beligerante podra establecer un Corte de Pre-
sas en territorio neutral 6 en un buque que est6 en aguas neutra-
les.
Si una de estas Cortes condenara press cualesquiera, sus
sentencias no obligarian, de ninguna manera, A personas que no
sean sfibditos del beligerante que estableci6 la Corte. Si un buque
de guerra britanico capturara un buque que hubiese sido conde-
nado por una Corte tal, si 6ste era antes britanico, serA restaura-
do A su duefio primitive, previo pago del salvataje A los apresado-
res (2), y esto estando en posesi6n de un neutral que lo habria
comprado de buena fe. Mas en este caso el comprador neutral
estaria facultado para recibir indemnizaci6n por los perfecciona-

(1) Moore, (International Arbitration* 1071-1132*; Artolan, Dip. de
la Mer,, II, 547). L6o hechos del caso eran 6stos: El 26 de septiembre dp
1814, durante la guerra de 1812, una escuadra britanica lleg6 a Fayal y
alli encontr6 al corsario americano General Armstrong. El capitan de este
idtimo se aprest6 a defenders. Poco despu6s de anochecer el capitan
Lloyd, del Plantagenet, 74, envi6 cuatro botes exprofeso A averiguar A
quien pertenecia el reci6n Ilegado. Fueron adveitidos por el capitan Reid,
para que se retirasen, y luego to les hizo fuego. A raiz de 6sto, A media
noche, ocho botes pertenecienteo A los buques britAnicos le llevaron un
ataque, pero despu6s de una lucha desesperada fueron repelidos. Al dia
siguiente el viento permiti6 que uno de los buques se acercara al ataque,
y siendo initil mayor resistencia. el bergantin fue ametrallado y quema-
do, escapando la tripulaci6n A tierra. (Laird Clowes ,The Royal Navy: a
Hihtory,. T. IV, pAgs. 155-7.
(2) Flad Oeyn (1799), 1 C. Rob., 135.









78 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

mientos realizados en el buque durante el tiempo que lo tuvo en
su poder, aunque no por las reparaciones oidinarias (1). Si,.
sin embargo, el barco era primeramente propiedad de un neutral,
]a validez de su condena no seria discutida, aplicndose entonces.
]a Ley de Presas ordinaria (2)

Empleo de territorio neutral como base de operaciones

Art. 5. A los beligerantes les esta prohibido usar puertos y
aguas neutrales como base de operaciones navales, contra sus ad-
veisarios, y en particular levantar instalaciones de telegrafia sin
hilos 6 aparatos cualesquiera destinados a servir como medios de
comunicaci6n con. las fuerzas beligerantes en tierra 6 en el mar.
Tampoco podr.n los beligerantes (hacer uso de ninguna ins-
talaci6n de esta naturaleza establecida por ellos antes de la guerra
en el territorio de una potencia neutral, para fines puramente mi-
litares y no librada anteriormente al servicio de mensajes puibli-
cos,> (3). Esto habia sido hecho durante la guerra rusojaponesa
por los iusos que habian erigido en el puerto chino de Chefi una
estaci6n receptora en comunicaci6n con Port Arthur, y recien des-
pues de larga demora fue esta demolida por las autoridades chinas
(4) y fu6 obedeciendo al mismo principio, que, en 1898, la Gran
Bretaia se rehus6 acceder & la solicitud de los Estados Unidos
pidiendo permiso para desembarcar en Hong Kong, con el fin de
utilizar en su guerra contra Espafia, un cable submarine de Ma-
nila, que entonces estaba ocupada militarmente por los Estados
Unidos (5). Por otra parte, <(una Potencia neutral, no esta obli-
gada A prohibir 6 restringir el empleo, en favor de beligerantes,.
de los cables telegrAficos 6 telef6nicos 6 de los aparatos de telegra-
ffa sin hilos pertenecientes A dicha Potercia, particulares 6 com-

(1) Kierlighett (1800), 3 0. Rob. 96, pero cuando las reparaciones eran,
de carracter excepcional se concedi6 derecho a ]a mitad de su costo; Perseve-
rance (1799), 2 C. Rob. 239.
(2) Cosmopolite (1801), 3 C. Rob. 239.
(3) Conferencia de La Haya, 1907, Cony. V, Art. 3 (b).
(4) lawrence, ob cit., pag. 2]18.
(5) Lawrence, phg. 219.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 79

paiias (1). De ahi que los beligerantes puedan hacer uso de estos
hasta para enviar mensajes de guerra, a menos que el neutral
imponga restricciones. Si estas son impuestas, deberan ser impar-
cialmente aplicadas; y el gobierno neutral deberA cuidar que psta
imparcialidad sea igualmente observada en los reglamentos dic-
tados por los propietarios privados de estos medios de comuni-
caci6n (2).

Provision de material de guerra proveniente de tuente neutral

Art. 6. A una Potencia neutral le esta prohibido entregar
A cualquier titulo, direct 6 indirectamente, 6 una Potencia beli-
gerante, buques de guerra, munmiciones 6 material de guerra.
Esto quiere decir que, el gobierno neutral, en contrast con
los sfibditos neutrales, no debe proporcionar tales entregas, A los
beligerantes, sin embargo los gobiernos neutrales no estan obli-
gados A rehusar todas las provisions y hospitalidad A los buques
de guerra beligerantes, siempre que procedan imparcialmente,
ni tampoco estAn obligados A prohibir & sus sibditos que los pro-
vean de cualquier cosa que puedan necesitar para la guerra y has-
ta que les presten ayuda personal a no ser que su conduct vaya
A infringir los articulos 8 A 20 de esta Convenci6n, esto es,
que lleguen hasta la formaci6n de una expedici6n illegal 6 A la
provision' de dep6sitos de guerra dentro del territorio neutral.
Pero todo neutral debe dictar reglamentaciones con respect 6 la
hospitalidad que ha de proporcionar y podra hacer estas lo mas
rigurosas que desee, hasta el extreme de decr( tar la exclusion
complete de sus aguas 6 los beligerantes. Los siguientes articulos
se refieren 6 lo que acabamos de exponer:
Art. 7. Una Potencia neutral no esta obligada A prohibit
la exportaci6n 6 el tr6nsito, en favor de cualquier beligerante,
de armas, munici6i, 6, en geDeral, de cualqiiier cosa que pueda
servir para emplearse en un ejercito 6 en una flota.


(1) Conferencia de La Haya, Cony. V. Art. 8.
(2) Conferencia de La Haya, Conv. V. Art. 9.









REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES


Pero todos sus sibditos empefiados en estos negocios quedan
sujetos a las penalidades que por la Ley de contrabando pueda
ezigir todo beligerante, Analogamente una Potencia neutral no
impide A sus sfibditos que traten de quebrantar un bloqueo 6 que
se empefien en el servicio hostile; deja al beligerante ofendido que
los trate de acuerdo con las reglas del derecho international,
La tripulaci6n de un barco mercante, puede, como la de un buque
mercante beligerante no oponerse por la fuerza a la visit y regis-
tro por un buque enemigo debidamente comisionado (1) y tambien
puede iptentar el rescate de su barco de la tripulaci6r que lo haya
apresado (2). Tal conduct hara a este buque susceptible de con-
dena. Pueden sin embargo eludir 6sto huyendo (3).
Art. 8. Un gobierno neutral estA obligado A utilizar los medios
de que disponga para impedir en su jurisdicci6n el equipo 6 arma-
mento de cualquier buque del que tenga motives razonables para
creerlo destinado A cruzar 6 A concurrir A operaciones hostiles
contra una Potencia con la que dicho gobierno est6 en paz. Que-
da asimismo obligado A, desplegar la misma vigilancia para impe-
dir la salida fuera de su jurisdicci6n de cu-:lquier buque destinado
A cruzar 6 A concurrir A operaciones hostiles, y que dentro de su
jurisdicci6n hubiera sido en total 6 en parte adaptado para usos
de guerra.
Cuando, por lo tanto, el contrabando que se sospeche que ha
de ser exportado sea un arma de guerra complete y represent"
un aumento considerable de la Potencia de un beligerante, como
de ser un buque de guerra completamente equipado 6 un barco
adaptado hasta cualquier grado para ese mismo fin, el gobierno
neutral debe impedir su salida, siempre que tenga razones para su-
ponerle destinado A uno de los beligerantes, Los buques de guerra
en construcci6n para alguno de los beligerantes en astilleros neu-
trales, deben ser detenidos de manera notoria, lo mismo que cual-
quier otro barco al que razonablemente pueda suponersele igual.
destino. Asi la Gran Bretafa al principio de la guerra hispano-

(1) Maria (1799), 1 C. Rob., 340.
(2) Dispatach (1801), 3 0. Rob., 278.
(3) San Juan Baptista y la Purisima Concepci6n (1803), 5 C. Rob. 33.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL .81

americana impidi6 la salida de lo acorazados brasileios Amazo-
nas y Almirante Abrew, que habian sido vendidos 6 los Estados
Unidos (1). Y esto se aplica igualmente a los buques mercantes
destinados a ser transformados en destructores del comercio,
tales como los paquetes vendidos a Rusia en 1904 por las Compa-
lias de vapores Hamburgo Americana y Lloyd Norte AlemAn (2),
y, sin duda, A todos los buques destinados 6. emplearse como au-
xiliaies de flotas. En el future un gobierno neutral deberi impe-
dir tales transacciones. De la misma manera, los beligerantes no
deberAn emplear las aguas neutrales para la transformaci6n de
barcos mercantes en buques de guerra ni enviar comisiones de
guerra & las mismas, como lo hizo el ministry frances en los Es-
tados Unidos, en 1793.
Los deberes impuestos por este articulo son llenados por la
Gran Bretaia por medio de facultades coDferidas al Ministerio
del Interior (Home Secretary) por la Ley de enrolamiento en el
Extranjero (Foreing Enlistmert Act), que lo habilita para ordenar
la detenci6n de los buques comprendidos en este articulo (3).
Pero los dueiios podrAn obtener la liberaci6n de los buques proban-
do ante el Tribunal del Almirartazgo que su destino 6 empleo
es inofensivo, 6, si el Tribunal lo consiente dando garantias 6
satisfacci6n (4). Cualquier official comisionado, 6 paga integra,
al servicio naval de la Corona, sujeto no obstante 6 instrucciones
especiales del Almirantazgo de su Jefe Superior, puede apresai
cualquier buque que infrinja este articulo (5). Fu6 basAndose en
esta Ley que se impidi6 a los barcos carboneros salir de este pais
con carbon destinado 6 la flota rusa del Baltico en su viaje al
lejano Oriente (6). Esto mks bien pareceria un exceso de requi-
sitos basados en el Derecho Internacional. El abastecer de carb6n
6 una flota beligerante es un comercio de contrabando manifies-

(1) Higgins, ob. cit. pfig. 466.
(2) Que fueron llamados Don, kuban, Terek y Ural y destinados & la.
flota voluntaria rusa: Ver Brassey, (Naval Annual)), 1904.
(3) 33 y 34 Vict., C. 90, Sec. 23.
(4) Id., id., y ver el International (1871), 3 Aspinal, 523.
(5) Id., id., Sec. 21 (4).
(6) Ver Smith y Sibley, (International Law#, pag. 444,










M REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

to y los barcos empleados en l61 son susceptibles de capture, por
los buques de otro beligeiante. Pero, como hemos visto, el neutral
no tiene ninguna obligaci6n de impedir tal comercio A menos de
estar 6ste comprendido en el present articulo; y en realidad, a
no ser que sean vendidos al beligerarte 6 absorbidos en su flota
de manera A estar continuamente bajo sus 6rdenes y direcci6n
como los propios auxiliares (1), los carboneros, de los cuales se
sirve una flota para abastecerse en el mar no podrAn considerar-
se como mAs (empefados en las operaciones hostiles* que aque-
llos barcos empleados para el mismo fin en un puerto beligerante.
Sin embargo, un neutral jamAs ha impedido la navegaci6n de los
carboneros destinados A puerto, y asi en la guerra francoprusia-
na, ]a Grail Bretana rehus6 acceder A la demand de Alemania
para que prohibiera la exportaci6n de carbon a Francia; peio si
prohibit la provision de carbon de la ilota francesa en el mar.

Los reglamentos deberAn ser aplicados imparcialmente por los
neutrales

Art. 9. Una Potencia neutral debe aplicar imparcialmente
A los dos beligerantes las condiciones, restricciones 6 interdiccio-
nes por ella establecidas, con respect A la admisi6n en sus puer-
tos, radas 6 aguas territoriales, de los buques de guerra beligeran-
tes 6 sus press.
Sin embargo, una Potencia neutral podrA prohibir al buque
*beligerante que hubiera omitido conformarse A las 6rdenes y pres-
cripciones establecidas por ella 6 que hubiera violado la neutrali-
lidad, el acceso A sus puertos 6 radas.
Asi un neutral estaria justificado si se rehusara A adminitir un
buque que, como el ruso Dimitri Donskoi, en 1904, empleado
par? todos los diversos fines del crucero, fiscalizando A la navega-
ci6n neutral, el carbon obtenido para permitirle alcanzar un des-
tino determinado.

(1) Un ejemplo de esa absorci6n puede verse en Burton versus Pin-
kerton, (1867), L. R. 2 Exch. 340. Tambien en el Gauntlet, 1872; 4 casos del
*consejo privado, 184, donde fu6 condenado un remolcador por haber remol-
.cado A un barco ruso capturado por los franceses.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 83


Los articulos que vienen A continuaci6n, mientras que en
algunos casos dan margen para conceder 6 los beligerantes un tra-
tamiento mas benigno, representan por otra parte el minimum de
los deberes neutrales, y los comandantes navales deben estar
preparados en tiempo de guerra A conformarse con reglamentos
much mais estrictos, que en algunos casos pueden llegar hasta
la exclusion complete de las aguas territoriales neutrales. En las
discusfnes de 6ste y el siguiente articulo, en la Conferencia, pa-
recia ser la opinion general la de que (un Estado neutral podria
prohibir aim hasta el pasaje inocente por sus aguas territoriales
hasta donde ello fuera necesario para el mantenimiento de su
neutralidad, pero esta prohibici6n no podia extenderse hasta los
estrechos que sirven de uni6n A dos mares libres) (4). Durante la
guerra rusojaponesa, Suecia, Noruega y Dinamarca ceriaron sus
puertos 6 los buques pdblicos de aqabos beligerantes, con excep-
ci6n de los buques-hospitales. Tambi6n como mejor media pa-
ra la protecci6n de su neutralidad anunciaron que a lo largo
de sus costas se habian colocado minas (1). Si esto se hace en
las guerras futuras (las potencias neutrales que coloquen minass
automdticas de contact frente 6 sus costas deberkn observer
las mismas reglas y adoptar iguales precauciones que las impues-
tas sobre los beligerantes por esta Convenci6n. La Potencia neu-
tral debe dar aviso a los navegantes, por anticipado, de los lu-
gares donde se hayan colocado minas automkticas de contact.
Este aviso debe ser comunicado en el acto A los gobiernos por
la via diplomdtica). (2)
Art. 10. La neutralidad de una Potencia no esta compro-
metida por el simple pasaje por sus aguas territoriales de bu-
ques de guerra 6 press pertenecientes A los beligerantes.
Art. 11.-Una Potencia neutral podrk permitir que los bu-
ques de guerra beligerantes empleen sus pilots patentados.
Esto s6lo debe significar cuando entran 6 salen de aguas neu-
trales y asi ha sido limitado en la Gran Bretaria, salvo el caso

(4) Higgins, ob. cit., pbg. 468.
(1) Lawrence, ob. cit., pag. 133.
(2) Conf. de La Haya, Cony. VIII, Art. 4.









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de buques en desgracia (1), Por otra parte, tambien estA prohi-
bido el paso de fuerzas beligerantes por el territorio de una Po-
tencia neutral (2).

Duraci6n de la permanencia en puertos neutrales

Art. 12. A falta de otras disposiciones especiales en la le-
gislaci6n de una Potencia neutral, queda prohibido A los Oiques
de guerra de los beligerantes permanecer en los puertos, radas 6
aguas territoriales de dicha Potencia, por mAs de 24 (veinticuatro
horas), salvo en los casos previstos por la present Convenci6n.
Art. 13. Si una Potencia informada de la ruptura de las
hostilidades llega a tener conocimiento de que un buque de gue-
rra de un beligerante se halla en uno de sus puertos 6 radas, 6
*en sus aguas territoriales, debe notificar A dicho buque que tendrA
que partir dentro de las veinticuatro horas 6 dentro del plazo
establecido por la ley local.
Art. 14.-Un buque de guerra beligerante no podra prolon-
gar su'estadia en un puerto neutral mas alia del tiempo permitido,
salvo que sea por causa de averias 6 del mal estado del tiempo.
Debera partir tan pronto como haya cesado la causa de la demora.>
Las reglas sobre limitaci6n del tiempo que tales buques po-
*dran permanecer en puertos, radas 6 aguas neutrales, no se apli-
can A los buques de guerra exclusivamente dedicados a fines
religiosos, cientificos 6 filantr6picos.
La regla que establece la limitaci6n de veinticuatro horas
para la estadia, ha sido ordenada para todas dlas aguas sujetas
.a la jurisdicci6n territorial de la Corona Britanica( en la Decla-
raci6n de la Neutralidad Britanica (3) y esta tambi6n impuesta
por muchos otros Estados. Aun cuando Alemania haya reservado
,su adhesion a los articulos 12 y 13 (4), la estadia de veinticuatro
horas se ha hecho ahora regla general, salvo alli donde un Estado

(1) Oppenhein, (Intemational Lawm Vol. II. PArrafo 353.
(2) Conf. dle La Haya Cony. V. Art. 2.
(3) London Gazette Extraordinary, febrero 11 de 1904.
(4) Higgins, ob. cit. pig. 537.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


dicte reglas especiales fijando algun otro period. El mal tiempo
6 la necesidad de reparaciones para darle condiciones mariners
son causes universalmente reconocidas para justificar la mayor
duraci6n de la estadia de un buque beligerante; y la regla bri-
tanica A estas causes agrega la falta de provisionss 6 cosas nece-
sarias para la subsistencia de su tripulaci6nm (3).

Nfmero de buques permitidos al mismo tiempo en los puertos
neutrales

Art. 15. A falta de otras disposiciones especiales de la
legislaci6n de una Potencia neutral, el nfimero mayor de buques
de guerra de un beligerante que podran hallarse al niismo tiempo
en uno de los puertos 6 radas de aquella Potencia sera tres.
Art. 16. Cuando buques de guerra de ambas parties beli-
gerantes se hallaran simultaneamente en un puerto 6 rada neutral,
debe pasar lo menos veinticuatro horas entire la partida del bu-
que de un beligerante y la partida del buque del otro.
El orden de las partidas estA determinado por el orden de
las llegadas, A menos de que el buque llegado primero estuviese
en el caso en que la prolongaci6n de la duraci6n de la estadia
fuese admisible.
Un buque de guerra beligerante no podra abandonar un
puerto 6 rada neutral antes de las veinticuatro horas despu6s
de la partida, de un buque mercante que ostenta el pabell6n de
su adversario.
Esta regla estaba comprendida dentro de las reglas de neu-
tralidad de muchos Estados, y ahora se ha hecho de aplicaci6n
general.

Limitaci6n de las reparaciones permitidas

Art. 17. En los puertos y radas neutrales, los buques de
guerra beligerantes s6lo podrADn llevar a cabo las reparaciones


(3) London Gazette Extraordinary, febrero 11 de 1904.


85









Oi REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

quo sean absolutamente necesarias para la seguridad de su na-
vegaci6n, no pudiendo aumentar de manera alguna su fuerza mi-
litar. Las autoridades locales de la Potencia neutral decidiran
sobre la naturaleza de las reparaciones A efectuarse y 6stas de-
beran ser ejecutadas 6 la brevedad possible.
Esto no impide que las reparaciones sean llevadas A cabo
en otras aguas territoiiales que los puertos 6 radas, ni tampoco
establece distingos entire dafios causados en combat y las averias
ordinarias debidas A la acci6n del mar. Pero, aun cuando un bar-
co beligerante tenga que limitarse solamente 6 asegurar sus con-
diciones mariners, nada hay en este artficulo que prohiba A un
neutral establecer que las reparaciones sean todavia menores
y que no pueda ser reparada ninguna averia ocasionada en corn-
bate. El beligerante tendrk entonces que afrontar la alternative
de hacerse a la mar en el estado en que se encuentre 6 verse in-
ternado durante el resto de la guerra.
Art. 18. Los buques de guerra beligerantes no podran
hacer uso de los puertos, radas y aguas territoriales neutrales
para renovar 6 aumentar sus provisions de material de guerra
6 su armamento 6 para completar sus tripulaciones.
Art. 19. Los buques de guerra beligerantes s6lo podrAn
abastecerse en los puertos 6 radas neutrals para completar sus
provisions normales en tiempo de paz.
Asimismo estos buques s6lo podran embarcar combusti-
ble para poder dirigirse hasta el puerto mAs pr6ximo de su pais..
Podran, sin embargo, llenar sus dep6sitos para combustible,
cuando se encuentren en pauses neutrals que hubiesen adoptado
este metodo de determinar la cantidad de combustible que podra
ser suministrada.
Si de acuerdo con la Ley de la Potencia neutral los buques
son abastecidos de carbon s6lo veinticuatro horas despu6s de su
arribo, la duraci6n admisible de su estadia podrA extenders
en otras veinticuatro horas mas.
Art.. 20.-Los buques de guerra beligerantes que hubiesen
cargado combustible en un puerto de una Potencia neutral, no
podrAn renovar su provision dentro de los tres meses subsiguien-
tes en un puerto de la misma Potencia.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


Los articulos 18 y 20, aplican universalmente las reglas
sostenidas por la Gran Bretaifia y algunos otros paises; pero Ale-
mania rehus6 su adhesion al filtimo. Por otra parte, la Gran Bre-
tafia y el Jap6n reservaron ambas su adhesion al Art. 19, en son
de protest contra la laxitud del segundo pArrafo al tratar del
abastecimiento de combustible A un buque de guerra beligerante
(1). Segui'm la regla 3 de los reglamentos britAnicos de 1904, sola-
mente seraa suministrado el carbon suficiente para que el buque
pueda llegar al puerto de su propio pais que est6 mas pr6ximo
6 hasta un destiny neutral determinado que este mas cercano*
(2). E indudablemente 6ste es el verdadero camino A seguir; pues,
4permitir obtener mas combustible que el que en el sentido ra-
zonable y liberal de la palabra pueda ser considerado necesario
para alcanzar a lugar seguro, es proveer al beligerante de los me-
dios de realizar una acci6n agresiva; y en consecuencia, ello sig-
nificaria violar los principios esenciales de la neutralidacb) (3).
Y de acuerdo con estos principios, y con motive del viaje de la
flota rusa del Baltico a] lejano Oriente, la Gran Bretafia, en agos-
to de 1904, estableci6 que, como sus reglamentos no eran desti-
nados a habilitar A los buques de guerra beligerantes A utilizar
directamente puertos neutrales con fines de operaciones hosti-
les-; la regla referente al suministro de carbon ((no sera conside-
rada como aplicable al caso de una flota beligerante que se dirija
al lugar de la guerra 6 a cualquiera posici6n 6 posiciones de la
linea de ruta con el objeto de interceptar buques neutrales por
sospecharlos conduciendo contrabando de guerra; y que A tales
flotas no les estarA permitido hacer uso de ninguna manera de
ningfin puerto, rada 6 aguas sujetas A ld jurisdicci6n de Su Majes-
tad con el fin de hacer carbon, ya sea directamente de tierra 6
de barcos carboneros que vayan en compafiia de la citada flota,
ya sea que todos los barcos de dicha flota se presented en el
puerto, rada 6 aguas al mismo tiempo 6 sucesivamente; y que
la misma prActica sera seguida con respect A los buques belige-

(1) Para las reservas, ver Higgins ob. cit. pAg. 537.
(2) London Gazette Extraordinary, febrero 11 de 1904.
(3) Hall, ob. cit., p&g. 606.









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rantes aislados que tengan los prop6sitos hostiles arriba citados;
estableciendo que esto no se aplicara en el caso de buques de arri-
bada A causa de mal tiempo efectivo. (1).
Los comandantes beligerantes pueden esperar encontrar
reglas analogas con respect A la operaci6n de hacer carbon en
el future, que sean dictadas por muchos Estados. Si toman car-
b6n para dirigirse A un puerto determinado, deberAn emplearlo
con ese fin, pero no podra considerarseles como quebrantando
la fe si atacaran 6 capturaran los barcos que cayeran A su alcance
mientras de buena te se dirigen al destiny marcado (2); y menos
todavia si son separados de su ruta por ser ellos mismos atacados
6 perseguidos.

Intemrnaci6n de press en puertos neutrales

Art. 21. Una presa s6lo podrA ser conducida A puerto
neutral por causa de innavegabilidad, del mal estado del tiempo,
6 de falta de combustible 6 provisions.
Debe partir tan pronto como hayan cesado las causes que
hubieran justificado su entrada. Si no lo hiciera, la Potencia
neutral debera ordenarle partir inmediatamente; y en caso de que
no accediera, la Potencia debera emplear los medios de que dis-
ponga para ponerla en libertad con sus oficiales y tiipulacion e
internal la tripulaci6n apresada,
Art. 22. Una Potencia neutral debe, asimismo, poner en
libertad la presa que hubiere sido conducida A sus puertos en
otras circunstancias que las expresadas en el articulo 21.
Art, 23. Una Potencia neutral podrA permitir el acceso
A sus puertos y radas a las press escoltadas 6 no, cuando fueren
conducidas alli para ser secuestradas estando pendiente la re-
soluci6n de una Corte de Presas. Puede hacer conducir A la presa
a otro de sus puertos.

(1) Parliamentary Papers. Rusia N.o 1 (1905), pag 5.
(2) Pero Westlake consider tal conduct como ilicita, como si hicie-
ra del puerto neutral de base de operaciones (ob. cit. pag. 211). Pero segura-
mente una intenci6n original ofensiva y su uso continuado son necesaria-
mente levados a cabo con el fin de hacker de 61 un lugar de operaciones-
Ver Hall, ob. cit pag. 604.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL


Si la presa fuera escoltada por un buque de guerra, los ofi-
ciales y la tripulaci6n apresada podrA pasar a bordo del buque
convoyante.
Si ]a prese no es convoyada la tripulaci6n apresada es dejada
en libertad.
La actitud correct en material de press estA contenida
en los articulos 21 y 22, pero el articulo 23 ha introducido una
excepci6n a los dos primeros que varia su utilidad casi por com-
pleto. Es verdad que no obliga A los neutrales A admitir press
para que ellas esperen la sentencia en sus puertos, y muchos
Estados se rehusan a hacerlo; pero la no prohibici6n de la prac-
tica hace que su esforzamiento por un neutral d6bil' sea tarea
mks dificil. La Gran Bretafia y el Jap6n han reservado su consen-
timiento A este articulo (1), y ellos junto con otros various Estados
prohiben la entrada de press a sus puertos salvo en las circuns-
tancias establecidas en el articulo 21 (2). Los beligerantes deberAn
estar preparados para conducir todas las press que puedan rea-
lizar A algfin puerto propio 6 al de algiun beligerante aliado suyo.
Las captures efectuadas por barcos britAnicos deberan siempre
ser conducidos A puertos britAnicos A no ser que est6n demasiado
faltos de Zondiciones mariners para poder realizar el viaje, que
los lleve al puerto neutral mAs pr6ximo que quiera admitirlos.

Derecho de los neutrales A obligar esforzar al cumplimiento de
sus reglamentaciones

Art. 24. Si, a pesar de la notificaci6n de la Potencia neu-
tral, un buque beligerante no abandon un puerto en que
tuviera el derecho de permanecer, la potencia neutral tiene fa-
cultades para adoptar las medidas que pudiera considerar nece-
sarias para incapacitar al buque de hacerse A la mar mientras dure
la guerra, debiendo el comandante del buque facilitar la ejecu-
ci6n de estas medidas.

(1) Higgins, ob. cit., pbg. 537.
(2) Los otros Estados son Italia, B61gica, Holanda y Dinamarca y pro-
bablemente Noruega, Portugal, Espafia, Suecia y los Estados UU.









90 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

Cuando un buque beligerante esta detenido por una Potencia
neutral, quedan asimismo detenidos sus oficiales y la tripulaci6n.
Los oficiales y la tripulaci6n asi detenidos, podrAn ser aloja-
dos en el buque, 6 en otro que no sea el propio, 6 en tierra, y pueden
ser sometidos a las medidas restrictivas que pareciera necesario
imponerles. Sin embargo, se debera dejar siempre en el buque
A los hombres necesarios para su cuidado.
Los oficiales pueden ser dejados en libertad si se comprome-
ten bajo palabra de no abandonar el territorio neutral sin auto-
rizaci6n.
Art. 25. Una Potencia neutral estA obligada a ejercer vi-
gilancia dentro de los medios de que disponga para impedir en
sus puertos 6 radas y en sus aguas cualquier violaci6n de las dis-
posiciones de los articulos antecedents.
Art. 26. El ejercicio, por una Potencia neutral, de los de-
rechos establecidos por la present Convenci6n, jamAs podra ser
considerado como un acto no amistoso, por parte de cualquier
beligerante, que hubiera aceptado los articulos que A 61l se refie-
ren.
Art. 27.- Las Potencias contratantes se comunicarAn en-
tre si en tiempo fitil, todas las leyes, proclamadas y otras dispo-
siciones que rigiese en sus respectivos paises el estado de los bu-
ques beligerantes, en sus puertos y aguas, por medio de una no-
tificaci6n dirigida al gobierno de los Paises Bajos transmitida
inmediatamente por este iltimo A las otras Potencias neutrales.

Neutralidad de los canales de Suez y Panama

La situaci6n especial de estas dos vias maritimas artificia-
les puede aqui ser mejor considerada. El Canal de Suez esta re-
gido por una Convenci6n firmada en Constantinopla, en 1888,.
por las principals Potencias europeas (1), que puede ser suma-
riamente resumida Asi: El Canal estarA siempre abierto en tiempo
de paz y de guerra A los buques mercantes y de guerra de todas.


(1) State papers. Vol. 79, pig. 19.










EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL U1

las naciones sin distinci6n no importando qu6 naciones est6n
en guerra. Los firmantes se comprometen a no hacer nada para
restringir el libre uso del Canal durante la paz 6 la guerra. No po-
drA ser bloqueado jams; su propiedad tendra que ser respetada
y ningin acto de hostilidad podra tener lugar en su interior 6
dentro de tres millas de sus puertos de acceso. Los buques de gue-
rra beligerantes lo atravesaran lo mAs rApidamente possible; su
estadia en l61 estA limitada A 24 horas, salvo en casos imprevistos,
y su abastecimiento se limitarA A las necesidades mas apremian-
tes.
Entre la partida de un buque de guerra beligerante y un ene-
migo se requiriri un intervalo de 24 horas. Las press estarAn
sujetas 6 las mismas reglas que los buques de guerra; no podran
atravesar por el Canal bajo la -inica escolta de un solo buque de
guerra de los apresadores, pero podran ser manejados por una
tripulaci6n apresada. El Canal de Panama esta regido por el
tratado de Hay-Pauncefote, firmado por la Gran Bretafia y los
EE. UU., en 1901. El Canal esta permanentemente neutralizado
y ese estado sera mantenido por los EE. UU. de acuerdo con el
Art. 3.o, de una series de reglas abarcadas substancialmente en la
Convenci6n de Constantinopla (que acaban de ser resumidas.i (1)




CAPfTULO VI

EL BLOQUEO

Derechos de los beligerantes contra el comercio neutral

En el capitulo filtimo se ha tratado de los derechos y de-
beres de los gobiernos neutrales. Ahora tenemos que considerar
ciertos derechos que la existencia de la guerra confiere A los en
-contra de los individuos neutrales. Como ya se ha dicho, salvo en


(11 Papeles del Estado. Vol. 94, pag. 46.









92 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

ciertos asuntos que caen especialmente dentro de su contralor,
un gobierno neutral no esta obligado A prohibir A sus sdbditos
prestar ayuda 6 comerciar, aunque sea en- articulos de uso exclu-
sivo para la guerra con cualquiera de los beligerantes. Pero un
beligerante, con el fin de atentar A la vida national de su enemigo,
no s6lo tiene el derecho de capturar la propiedad privada enemiga
en el mar, sino que tambi6n contra la propiedad de los neutrales
conducida por mar tiene ciertos derechos que le han sido confe-
ridos por lo que se conoce con el nombre de reglas de bloqueo y
del contrabando. Estos derechos estan fundados (no en ningun
derecho ilimitado para obstaculizar el comercio del enemigo con
los neutrales vali6ndose de medios eficaces al prop6sito 6ste;
porque estA admitido por todo el mundo que un neutral tiene el
derecho de mantener con cada uno de dos beligerantes durante
la guerra todo el comercio que le estaba permitido durante los
tiempos de paz, sujeto A las excepciones de traficar con merca-
derias de contrabando y comerciar con los puertos bloqueados.
Estas dos excepciones parecen estar fundadas en la misma raz6n,
A saber: que un neutral no tiene derecho A intervenir en las ope-
raciones militares de un beligerante ya sea aprovisionando 6
su enemigo con materials de guerra, 6 manteniendo intercambio
con una localidad sitiada 6 bloqueada (1).
Sin embargo, se deja 6 juicio del beligerante dictar las pe-
nalidades que el derecho international permit, por la infracci6n
de estas reglas. Porque mientras un gobierno neutral no quiera
comprometerse, 6 no puede exigirsele que lo haga, A impedir
que sus subditos quebranten el bloqueo 6 comercien contrabando,
no debe intervenir en protegerlos de las consecuencias que re-
caeran sobre ellos si fueren capturados por el beligerante perjudi-
cado. Para obtener la prerrogativa military proporcionada de acuer-
do con estas reglas un beligerante deberA ser lo suficientemente
fuerte para haccrlas respetar por si mismo; y mientras asi lo haga
estrictamente de acuerdo con la ley, los gobiernos neutrales de-
berAn acatarlas. Primero entonces como A la ley del bloqueo.


(1) Franciska (1855), 10 Moore, 50.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 93


Lo que constitute el bloqueo

El bloqueo consiste en la prohibici6n por un beligerante del
acceso al territorio de su enemigo 6 A alguna localidad que 61
est6 ocupando. No deberA extenderse hasta el territorio neutral,
no obstante cuan fitil pueda ser para el enemigo el hecho de man-
tener abiertas las vias de comunicaci6n neutrales. Asi durante la
guerra civil americana, cuando los federales establecieron el blo-
queo de la costa de los Estados confederados los buques no podian
ser impedidos remontar para traricar el Rio Grande que divide
A M6xico de Texas, siempre que su destiny fuera hacia el lado neu-
tral del rio. Su obligaci6n de mantenerse todo lo apartado posi-
ble del Area de operaciones de la escuadra bloqueadora, y de evi-
tar toda otra conduct sospechosa era, sin embargo, reforzada de
manera mas estricta (1).

El bloqueo debe ser efectivo

((Los bloqueos, para ser obligatorios, deben ser efectivos;
es decir, mantenidos por fuerza suficiente para prohibir realmen-
te el acceso al litoral enemigo) (2). Y mas afin, la fuerza bloquea-
dora debe valerse de sus mejores medios para evitar tal acceso.
Asi cuando un buque era capturado por un crilcero no pertene-
ciente A la escuadra bloqueadora y se demostrvba que este ultimo
habia sido muy d6bil en mantener el bloqueo; pues se decia que.
(si los buques estacionados en el punto para mantener el bloqueo
no emplean su fuerza con ese fin es impossible para un tribunal de
justicia asegurar que en el moment de la captuia habia en efec-
to establecido un bloqueo, con el tin de constrefiir al buque>. (3)
La cuesti6n de si el bloqueo es efectivo, es sencillamente
una cuesti6n de hecho. El nfimero y posici6n de los buques es
inmaterial, siempre que ellos sean suficientemente numerosoa

(1) Dashing WIave (1866), 5 Wallace, 170; Volant, ibid., 178.
(2) Declaraci6n de Paris, 1856. Art. 4.o
(3) Jut/row Maria Sahroeder (1800), 3 C. Rob., 156.









*14 REVISTA DE PUBLICACIONES NAVALES

y esten en tal form, estacionados de manera A hacer sumamente
probable la capture de cualquier buque que intent forzar el blo-
queo. En la guerra de Crimea, un buque estacionado en la boca
del golfo de Riga, donde el canal navegable s6lo tenia tires millas
de anchura, fu6 considerado suficiente para bloquesr todos los
puertos del golfo (1). Y en la guerra rusojaponesa el bloqueo de
Port Arthur era efectivamente mantenido por la escuadra japo-
nesa que cruzaba mayormente a unas veinte millas 6 mas de la
peninsula de Liao-tung. Los ntimeros y disposiciones necesarias
deben variar en cada caso y estarAn somrnetidos a las decisions del
comandante de las operaciones. Mas aun cuando no exista evi-
dencia en contrario, la Corte de Presas aceptara. la afirmaci6n del
comandante de la fuerza bloqueadora de que su fuerza era sufi-
ciente para mantener (2) el bloqueo y que debidamente asi lo
mantuvo (3). Y el hecho de que algunos barcos consigan forzarlo,
entrando 6 saliendo sin tropiezo, no prueba que el bloqueo no sea
efectivo en total. No es de esperarse que todos los barcos sin cx-
cepci6n sean detenidos. La posesi6n por un beligerante bloquea-
do de baterias en tierra dominando las inmediaciones de la lo-
calidad bloqueada debe considerarse al tomar en cuenta la pro-
piedad de las fuerzas empleadas (4). Sin embargo, jams deberan
emplearse las minas con el prop6sito de mantener un bloqueo
commercial general y de excluir los buques mercantes. Pero su em-
pleo fuera de las bases navales con el fin de impedir los movimien-
tos de los buques de guerra enemigos, como lo hicieron los japo-
neses en Port Arthur, es completamente licito (5).

Terminaci6n del bloqueo

Un bloqueo no se consider levantado si la escuadra blo-
queadora es temporariamente retirada a consecuencia de mal

(1)IFranciska, 1855, 10 Moore, 37.
(2) Nancy (1809) 1 Acton, 63.
(3) Franciska ob. cit.
(4) Circassian (1864), 2 Wallace, 149.
(5) Conferencia de La Haya, 1907, Cony. VIII; ver pag.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 95


estado del tiempo; y un buque, que intent aprovecharse de la
ventaja de tal retiro para entrar (1) 6 salir (2) del puerto bloquea-
do, es susceptible de condena. Pero si la escuadra bloqueadora
es ahuyentada por el enemigo 6 es retirada por otras causes,
el bloqueo habrA terminado. Su reanudaci6n, ain despu6s de corta
ausencia de esta naturaleza es una operaci6n enteramente nueva.
((En tal caso el mercante neutral no esta obligado A prefer 6 a
conjeturar que el bloqueo sera reanudado; y por lo tanto si es que
va A ser reasumido, deberA proceder de novo, por la via usual,.
y sin referencia al anterior estado de cosas, que haya sido tan
efectivamente interrumpido* (3). tin bloqueo es tambi6n. llevado-
A su fin por una declaraci6n al efecto hecha por el comandante
de las fuerzas bloqueadoras 6 por la ocupaci6n del lugar pot
las fuerzas de la Potencia bloqueadora.

El bloqueo serh imparcial

Por otra parte, el bloquco debera ser aplicado imparcial-
mente A los buques de todas las naciones. Asi como para conside-
rarse que un bloqueo no existe A causa de ser tan ineficazmente
mantenido que un gran numero de forzadores consigan entrar
6 salir, del mismo modo la otorgaci6n de permiso A algunos para
entrar 6 salir y no A otros anula el bloqueo. <'Por qu6, iqu6 es el
bloqueo, sino una exclusion universal de todos los buques no pri-
vilegiadcs por la ley? Si algunos obtienen permiso para pasar,
otros tendrAn el derecho de inferir que el bloquco ha sido levan-
tado> (4). Asi los derechos concedidos por ambos partidos beli-
gerantes en la guerra de Crimea A cierta clase de sus propios
buques para entrar 6 salir de los paertos rusos del BAltico se con-
sider6 que habian tenido este mismo efecto con respect al blo-
quco de aquellos puertos, y los neutrales fueron relevados de-
toda susceptibilidad de condena.

(1) Columbia, (1799), ] C. Rob. 86.
(2) Frederick Molke (1789), 1 C. Rob., 86.
(3) Hotffnung (1805), 6 C. Rob., 117.
(4) Rocla (1807), 6 C. Rob., 372.









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Esta regla tiene ciertas excepciones y los permisos acorda-
dlos en casos particulares basAndose en causes especiales no in-
validan el bloqueo. Asi el comandante de una escuadra bloquea-
dora podra otorgar permiso especial A un buque de guerra neutral
para que entire 6 salga de una localidad bloqueada, 6 A un buque
mercante en desgracia A causa de falta de viveres 6 tropiezos
de tal naturaleza que le impidan proseguir A cualquier destino.
Asi tambi6n serA probablemente permitido el ejercicio de los
derechos usualmente conferidos cuando el estallido de la guerra
otorgando dias de gracia, A los buques enemigos, dentro de los
cuales podrAn completar sus operaciones y zarpar sin estar su-
jetos 6. capture. ((Sin duda, los buques de un beligerante al prin-
cipio de la guerra encontrados en los puertos de otro, A los que ha-
yan ido con prop6sitos pacificos en la creencia de que la paz
continuari, constituyen una clase que tienen un fuerte moti-
vo A unm ejercicio indulgente del derecho de capture; y quizAs
un permiso expreso A dichos buques para que puedan entrar A
su puerto de destino, afin estando bloqueado, no afectari la vali-
dez del bloqueo. Tal caso es muy notorio de otro en que un be-
ligerante, teniendo en cuenta miras de interns para su propio
comercio, permit que buques enemigos le traigan cargamentos
de sus propios puertos, aunque l61 al mismo tiempo insist en
mantener un bloqueo en tales pueitos contra los neutrales)) (1).
En otras palabras: buques especiales en circunstancias especia-
les pueden obtener permiso para entrar 6 salir, pero no debe exis-
tir diferencia alguna en detrimento de neutrales con respect
A los beligerantes, 6 de un neutral con respect A otio. Pero no
podra ser considerado tal caso como de imparcialidad para in-
validar un bloqueo si debido al ndmeio de forzadores de bloqueo
un comandante s6lo se viera capaz de apiesar algunos, y solo
hacer retroceder A los demAs (2).


(1) Franciska (1855), 10 Moore, 56.
(2) Rolla (1807), 6 C. Rob.. 374.









EL DERECHO DE LA GUERRA NAVAL 97

El bloqueo serai declarado y notificado

El bloqueo debe entonces ser efectivo 6 imparcial. AdemAs
su establecimiento debera ser formnalmente declarado v noti-
ficado. Es un acto de un gobierno beligerante y estrictamente
s6lo puede ser declarado por el 6 por un official de marina que obre
segiin sus instrucciones (1). Pero un official que declare y que co-
mo hecho establezca un bloqueo efectivo se presume que tiene
la autorizaci6n de su gobierno para hacerlo. Ain si no tiene tal
autoridad, la subsiguiente aprobaci6n por parte de su gobierno
servirA de ratificaci6n A su conduct y lo hace desde la fecha del
comienzo del bloqueo (2). Tan pronto como un gobierno belige-
rante establece el bloqueo 6 adopta y aprueba uno comenzado
sin 6rdenes al efecto por un official de marina, deberA notificarlo
A los gobiernos neutrales por las vias diplomaticas usuales, dando
la fecha del comienzo y el area bloqueada, a fin de que 6stos pue-
dan informar a sus sdbditos Asf en la London Gazette, del 31 de
mayo, de 1904, apareci6 el siguiente aviso con fecha 28 de mayo:
(E1 Secretario Principal de Su Majestad en los Negocios
Extranjeros ha recibido una notificaci6n, al efecto siguiente,
del ministry japones en Londres:
WPor mandate del Gobierno Imperial Japones, el almirante
Togo ha declarado que el 26 del corriente toda la costa de Liao-
tung Peninsular, al S. de una linea recta tirada entire Pitservo v
Pulan-tien, ha sido bloqueada eficazmente por las fuerzas navales
del Imperio, y que el bloqueo continuara siendo mantenido en
estado efectivo(.

Deberes del official que establece el bloqueo

La primera obligaci6n de un official de marina al establecer
un bloqueo efectivo, ya sea por su propia iniciativa i obedecien-
do A instrucciones, es la de expedir una declaraci6n establecien-


(1) Henrick Marina (1799), 1 C. Rob. 146.
(2) Rolla, ibid.).










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do el Area bloquada y la fecha del comienzo de aqu6l. Esta de-
claraci6n sera dirigida A los ministros de su pais residents en los
pauses neutrales pr6ximos al Area bloqueada y tambi6n a su go-
bierno para su comunicaci6n A los neutrales. Este fu6 el proce-
dimiento adoptado por el almirante Napier en la guerra de
Crimea (1) y seguido, como hemos visto, por el almirante japon6s.
Es tambi6n su deber dar inmediatamente todos los pasos posibles
para hacer una notificaci6n anAloga A las autoridades y c6nsules
extranjeros residents en el Area bloqueada. En este caso la n)o-
tificaci6n debera ademas especificar la fecha dentro de la cual
podrAn zarpar los buques neutrals que entonces se ha llen en el
puerto, embarcaciones 6 n6, sus cargamentos respectivos. Estas
notificaciones deberan comprender estrictamente con la efecti-
vidad del bloqueo tanto con respect al area como A la fecha
de su comienzo. Porque si se anunciara un bloqueo mAs extenso
que el mantenido en realidad, todo el bloqueo, afin hasta el
efectivo, no es vAlido para efectuar la condenaci6n de los buques
capturados (2). Estas mismas reglas se aplican cuando un blo-
queo es extendido, 6 reanudado despu6s de haber sido levantado
(3). Y cuando el beligerante voluntariamente pone tin 6 reduce
un bloqueo que haya sido asi notificado, los gobiernos neutrales
deberan ser informados al efecto en una forma anAloga. (4)
Un comandante beligerante que haya establecido debida-
mente un bloqueo efectivo y haya expedido las notificaciones del
caso, harA que todos los buques que se acerquen 6 alejen de la blo-
queada sean visitados. Por lo tanto, todo buque hallado en la ig-
norancia del bloqueo debe ser ordenado de volverse y notificado
del bloqueo, especificando fecha y posici6n geogiAfica en su li-

(1) El procedimiento fu6. correct, pero la informaci6n de que 4La Flo-
ta de Su Majestad Britanica zarpar& hoy para el Golfo de Finlandia con el
fin de establecer un bloqueo en todos los puertos rusos del BAltico y en los
golfos de Finlandia y Bothnia)), era infitil para el objeto de hacer una notifi-
caci6n efectiva. Daba una area mayor de la que en efecto estaba bloqueada
y no establecia la fecha del comienzo. Ver la Franciska (1855). 10 Moore, 01.
(2) Betsey (1798), 1 C. Rob, 93; Henrick Maria (1799), 1, C. Rob.
146.
(3) Hoffnung (1805). 6. C. Rob., 112
(4) Vrow Gohama (1799), 2 C. Rob., 109.









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bro de navegaci6n, como evidencia de haber sido advertido.
Despues de esto el buque sera susceptible de capture, si entonces
6 mAs tarde intentara entrar al puerto bloqueado 6 anduviera
merodeando por sus inmediaciones (1). Los buques hallados en
conocimiento del bloqueo serkn apresados y sometidos A conde-
naci6n. Es suficiente que el conocimiento lo tenga el capitan;
como que es el agent de los armadores, su conocimiento es ex-
tensivo A 6stos. (2). El conocimiento sera efectivo y en algunas
circunstancias sera presumido (3).

La susceptibilidad a la capture dependiente del conocimiento del
bloqueo

La susceptibilidad de un buque neutral A la capture por
haber forzado un bloqueo depend de su conocimiento efectivo
6 presumibkl del bloqueo. Tal conocimiento sera presumible en
todos los casos en que se intent forzar el bloqueo para salir,
aun cuando el comandante de la escuadra bloqueadora haya
dejado de notificar a las autoridades locales (4). Pero en este fil-
timo caso al capitan sera permitido para que si le es possible pruebe
su ignorancia, lo cual sera sumamente dificil despues que el blo-
queo haya sido establecido desde cualquier lapso de tiempo que
sea. #En todos los casos, un buque que salga de un puerto bloquea-
do, es, en primer lugar, susceptible de capture, y para ser puesto
en libertad cl recurrente sera requerido para que present una
prueba muy satisfactoria de la inocencia de su intenci6n (5).
En segundo lugar, en el caso de un buque cuyo uiltimo puerto
de salida estuviera situado en el pais, cuyas mismas autoridades

(1) Apollo (1804), 5 C. Rob., 286.
(2) Columbia (1799), 1 C. Rob., 154.
(3) En las circunstancias modernas en que la informaci6n es difundi-
da por todo el mundo civilizado por la prensa y el tel6grafo electrico, es
sumamente dificil que pueda subsistir la ignorancia de la existencia de un
bloqueo establecido, Maine (International Law*, p&g. 108. Si esto era asi
en 1887, hoy dia la presunci6n del conocimiento es much mayor.
(4) Vrow Judith (1799), 1 C. Rob., 150; Adelaide (1799), 2 C. Rob.,
111, nota.
(5) Frederick Molke (1798), 1 C. Rob., 88.