La mujer peruana a traves de los siglos;

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Material Information

Title:
La mujer peruana a traves de los siglos; serie historiada de estudios y observaciones
Physical Description:
2 v. : illus., plates, ports. ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
García y García, Elvira, 1876-
Publisher:
Imp. americana
Place of Publication:
Lima
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Women in Peru   ( lcsh )
Biography -- Peru   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )

Notes

General Note:
Cover dated 1925-26.
Statement of Responsibility:
por Elvira García y García.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04059680
lccn - 32012862
ocm04059680
Classification:
lcc - F3405 .G25
ddc - 920.7
System ID:
AA00019316:00001

Full Text
1v /






















































































VAc













la jtujer 3eruana



a trab&^ be 1os 'tislo


por -

^lmr<~ aitrrilta Vaei
Ex-Directora del "Liceo Fanning", para sefioritas.
Reorganizadora del Colegio Nacional de Edncandas del Cuzco.


UNIVERSITY Or FLORIDA L'-
UNIVERSITYOF FLORIDA LIBRARIES
.. \ :.


'A








OBRAS ESCRITAS


POR

Elvira Garcfa y Garcfa


PUBLICADAS

"El Alma del Nino"
Esta obra estA prologada por el Doctor Manuel Vicedte Villarfin, Rector de
la Universidad Mayor de San Marcos.
Contiene una series de observaciones sobre la psicologia infantil, estudiando
el despertar del alma del nifio, y la manera como nacen y se forman sus distin-
tas facultades" asi como, la direcci6n, que debe darseles.
"La Educaci6n del Niflo"
Obra prologada por el Doctor Oscar Mir6 Quesada.
Contiene una series de studios pedag6gicos y de Metodologia especial, sobre
la ensefianza que corresponde a los distintos ramos de Primera Ensefianza.
"Actividad Femenina"
EstA dedicada a enaltecer la obra de la Mujer en general, y a interesar al
mayor nfimero, a favor del Feminismo bien entendido. No tiene character bata-
llador, y esta apoyada solamente en la justicia y el Derecho. que se tienen con-
quistados, sin recurrir a medios'violentos.
'"La Mujer modern en su casa"
Contiene una series de advertencias, consejos y studios, sobre el papel que
corresponde a la Mujer, como dueio y dircctora de su hogar. Gran nimero
de formulas y recetas, sobre medicine, tocador, pasteleria, roposteria y co-
cina.
"La mujer peruana a travys de los siglos"
Pr6logo del Sr. Emilio Gutierrez Quintanilla.
Galeria general de las mujeres que mAs se han distinguido por su
talent, su cultural superior, su filantropia, y en general, por las grandes
obras que ha realizado: Tahuantisuyo, Colonia, Virreynato, Independencia. Re-
pfiblica, en la Guerra con Espafia y con Chile, y la mujet contemporfinea.

POR PUBLICARSE
"Diario de una maestra".
Memorias de una vida consagrada a la educaci6n del nifio. con anotaciones,
sobre las distintas fases de la cducaci6n de la mujer, lo que conviene hacker, y
los errors que se han tenido.
"Discursos y Conferencias'.
Estudios de character educativo sobre la mujer, el nifio, y otros t6picos de
character general.
"Lo que se llevan los dias".
Colecci6n de articulos variados, dedicados a estudiar los hechos mias notables,
en el corner de los dias, basados en la Historia, las Ciencias, las Artes, las Bellas
Letras; los personajes mias notables del mundo, en relaci6n con el moment, y so-
bre distintos acontecimientos" de actualidad.
"Tuicio Critico".
Centiene mAs de trescientos studios sobre distintas obras. Tiene por obieto,
preparer par la buena lectura, fijando la atencion, de manera tal. que sea faicil
hacer luego, un lipero comentario. sobre el libro que se ha leido.
"MonografiFa del Cuzco".
La Ciudad Imnerial esta tratada e'l sus distintas fases: preincaica, incaica, co-
lonia. virreinal. independiente y cpnternPorainea. En cada ipoca, esta conside-
rado lo mias important; todo aquello qt:e pueda interesar, para llevar a cabo es-
tudios hist6ricos de importancia.











la Jifuier jleruana


a trabCg be log g5igto


-par-


Miknbro da la Sociedad Geogrifica, del Instituto Hlst6rico
y del Ateneo de Limia.








'i
SLIMA
Imp. Americana.-Plazuela del Teatro
1924
































Propiedad reservada y registrada.







COMITE INTERNATIONAL DE UNIVERSITARIAS
GRADUADAS PERU


MOCION

El Comit6 Internacional de Universitarias
Graduadas, somete a la consideraci6n del Co-
mite Ejecutivo de la Conferencia Pan America-
na de Sefioras lo siguiente:
Deber patri6tico imperioso es, el procurar
que en la Conferencia pr6xima a reunirse en
esta capital, se present a la mujer peruana
en todo su valer moral intellectual y social,
a travos del tiempo transcurrido desde los
albores de la civilizaci6n.Incaica hasta nues-
tros dias; y nada puede llenar mejor este in-
cuestipnable prop6sito, que la publicaci6n del
libro fitulado La Mujer Peruana, escrito por la
notable educacionista y talentosa escritora
sehorlta Elvira Garcia y Garcia, que a la im-
porta~cia y amplitud con que trata ese asunto,
une el indiscutible m6rito de ser obra eminen-
temerte national, tanto por el tema como por la
auto*.
Ej just anhelo que nos domina de dar a co-
nocei al mundo la acci6n inteligente y valiosa
ejerjida por la mujer peruana, muy bien esboza-
da el la citada obra, nos alienta a presentar
est moci6n, seguras de que el Comit6 Ejecuti-
vo, ormado por cultisimas damas, que sincera-
mene desean ver siempre, bien puesto el nom-
brede la Patria, la aceptaran undnimemente,
pat/ocinando y procurando su inmediata publi-
ca46n.
lima, a 29 de octubre de 1924.

I ESTHER FESTINI DE RAMOS OCAMPO
I Presidenta

EIIRA RODRIGUEZ LORENTE
S Secretaria










TERCER CONGRESS CIENTIFICO PAN AMERICANO
SEGUNDA CONFERENCIA PAN AMERICANA DE MUJERES
COMITE EJECUTIVO


Lima, 3 de noviembre de 1924.



Sefiora doctor doia Esther Festini de Ramos
Ocampo, Presidenta del Comit6 Internacio-
nal de Universitarias Graduadas.

Ciudad.

Hemos tenido el agrado de recibir su apre-
ciable comunicaci6n, y adjunta a ella, la mo-
ci6n en que solicita ese important Comit6, la
publicaci6n de la obra de la distinguida educa-
sionista y escritora sehiorita Elvira Garcia y
Garcia, titulada "la Mujer Peruana''; y nos
es muy satisfactorio manifestarle, que su pe-
dido ha sido aprobado por unanimidad, y que
este Comit6 prestara decidido apoyo a todas
las iniciativas, que como 6sta, esten encamina-
das a revelar los meritos de la mujer peruana.
Aprovechamos esta oportunidad para ofre-
cer a Ud. los sentimientos de nuestra conside-
raci6n.

MERCEDES GALLAGHER DE PARKS
President

FRANCISCA PAZ SOLDAN MARGARITA ALAIZA P.
AMPARO A. DE GALVEZ
Secretarias




















DEDICATORIA




A ELENA ORTIZ DE ZEVALLOS Y TAGLE, dedico este
trabajo, reconociendo en ella, a una de las mas ilustres dantas, que con
su cultural y talent, consolida esa especie*de lazo misterioso, que une el
pasado con el present.

A la buena amiga, con cuya esquisita y delicada conversaci6n, he
podido adquirir buen nmimero de referencias, las que, sin ese auxilio,
habrian quedado sepdultadas, en las tinieblas del olvido.

Con todo mi cariio y agradecimiento, le ofrezco este libro.


ELVIRA GARCIA Y GARCIA.




















OBJETO DE ESTE LIBRO

La Psicologia de la mujer peruana, es de todo punto descono-
cida, y es que, nada se ha escrito, entire nosotros, acerca de ella, po-
niendo de relieve cuanto de noble y de bueno se alberga en su al-
ma, preparada para todas las virtudes.
Tampoco se sabe, de que medios se bs. valido, para p'oner en
acci6n todos esos tesoros, que forman la esencia ,de su espiritu, en
el moment mismo, en que, grandes intereses generals, asi lo han
demandado.
Podemos asegurar, que a trav6s de toda nuestra historic, no
se conoce a la mujer peruana; se ignora lo que ella es, porque na-
die se ha detenido a profundizarla. Se la ha juzgado, en el mayor
nuimero de .casos, tras un prisma engafioso, sumando entire sus fac-
tores psiquicos, otros que, no le son ingenitos, y que, si alguna vez,
han dominado, es porque lo imponian las solicitaciones imperiosas
e invencibles del medio, en que ha gravitado su actividaid.
Esta sencilla obra, lleva el sincere prop6sito de hacer desapa-
recer las sombras, y que se haga la luz de la historic.
Es toda ella, de estricta justicia. Nada se encontrarA a travis de
sus piginas, que march en oposici6n, con lo que, la verdad de los
sucesos, se encargue de demostrarnos.
Es necesario si; es indispensable; que se conozcan esos grandes
ejemplares de nuestras damas pret6ritas y presents, que en el si-
lencio ide su hogar han sabido llevar una vida empapada de actos
meritisimos, que deben ser conocidos para que se las quiera y re-
verencie.
La mujer peruana, en el correr de los siglos, de nuestra vida
hist6rica, no siempre tuvo oportunidad de actuar de manera espec-
table, conformandose casi siempre, con la pasividad de la vida del
hogar, donde fu6 a cada paso, la consejera prudent y atinada del
esposo, del hijo, del hermano o .del amigo; o laborando a su lado,
cuando circunstancias especiales asi lo imponian, en las grandes em-








-6-


press de nuestra vida ptblica, con sacrificio a veces, de su tranqui-
lidad, de su fortune y hasta ide su vida.
A la mujer contemporanea, se le conoce menos auin. Se la juz-
ga equivocadamente. Se la supone con actividad apenas, para gas-
tarla en las frivolidades sociales. Se le niegan sus derechos civiles
y politicos, temiendo qua, en el ejercicio de ellos, descienda a ser
la eterna nifia. Se limita su cultural intellectual, cortindole las alas
mnuy temprano. Se sostiene que, con la ciencia rudimentaria que be-
be en aquellos centros cultural;,s, que la moda y la costumbre impo-
nen, tiene suficiente, pensando que, es peligroso dejarla marchar
muy alla.
En el breve deslizarse de estas piginas, hemos procurado pre-
sentar los mejores exponentes de nuestra actividad femenina, dete-
niendonos en aquellos, que pueden servir de modelo, contribuyendo
a levantarla, en el sitial que merece estar colocada, considerada co-
mo inseparable compafiera del hombre.
Al recorder los ejemplares mas connotados de nuestra nmjc-,
hemos querido considerarla, desde los tiempos mas lejanos, presen-
tando los casos mais dignos de ser conocidos, en los siguientes pe-
riodos: Tahuantisuyo.-Colonia.--Virreinato.-Lucha por'la Inde-
pendencia.-Primeros afios de la Repfiblica.-En la Guerra con Espa-
fia y con Chile.-La Mujer contemporAnea.
Si estudiamos imparcialmente, cada uno de estos moments his-
t6ricos, jllegaremos a negar la influencia, que ejerci6 siempre so-
bre el desenvolvimiento politico, social y familiar?
Sin la intervenci6n direct e, inmediata de Mama-Occllo, es sc-
guro que Manco-Capacc, no habria alcanzado a dar cima a su obra
civilizadora. Las fiustas, que unieron su sangre con la de los hijos
de Castilla, contribuyeron poderosa y energicamente, a que fueran
mas suaves los lazos, con que los conquistadores pretendian atar a
sus conquistados. Rosa de Santa Maria, con el suavisimo perfume
de sus virtudes, lleva sin imponerles, a tantas mujeres de su 6poca, al
margen de la vida contemplative, y de la perfecci6n spiritual.
Es la mujer quien direct y valerosamente influye en la reali-
zaci6n de la grandiosa obra emancipadora, y sin temor al castigo,
ni intimidarse ante la amenaza de la muerte, se yergue y march
de frente. Cumple con su deber de patriota .y no se arrepiente ni se
muestra d6bil nunca. Maria Parado de Bellido, p'aga con su vida
,el amor a la patria. Brigida Silva de Ochoa, sufre encarcelamiento
con otras patriots, que vivian convencidas die que, habia llegado








-7-

el moment de former una patria grande y libre, ajena a tutelas ex-
trafias.
Al constituirse la repuiblica surgeon otras mujeres admirablks.
Dofia Mariana Echavarria de Santiago y Ulloa, Marquesa !de To-
rre Tagle,fiel a sus principios democrAticos. todo lo pierde, todo
lo sacrifice voluntaria, y muere entire las mazmorras del Casti-
llo del Real Felipe, prisionera victim de Rodil, la que no claudic6
jams, de sus principios de adhesion a la causa de la patria.
Repetimos, lo que expusimos al comenzar: esta obra es de es-
tricta justicia, para que, la generaci6n que se levanta, sepa todo
lo que la patria debe a la mujer, que ha brillado, en todo instant,
por su preclaro talent, por su cultural espontanea superior, por su
abnegaci6n y filantropia, por su patriotism nunca desmentido, y por
todas las manifestaciones de su espiritu superior.

Elvira Garcia y Garcia.






























































































S.



















PROLOGO



SQu6 es, qu6 puede y que debe ser la mujer, si es la mitad de
la especie humana? Mil veces, dicho, estA; pero su acci6n la pro-
clama, en todas las situaciones de la vida, mAs altamente, que la
mejor palabra. No es ella el capitan, que manda; pero es el piloto,
que por entire escollos, y arrecifes, conduce el barco a buen puerto.
Es hija, y guard en si la pureza de su future sacerdocio. Es
madre, y del hijo hace ciudadanos. Es esposa, y de su hogar hace
an semillero de virtudes, destinadas a florecer en la vida publica,
como sentimiento y pureza de la patria; como acci6n que triunfa en
el trabajo y en la defense.
Ella no es la espada; pero es el escudo que no ataca, y que en
la defense no conoce el castigo de la derrota, sino el glorioso y
santo sacrificio del deber cumplido.
En donde la mujer no est6 preparada a ejercer el triple minis-
terio de su hogar, no habra ciudadano verdadero, sino actividades
egoistas y tirbulentas, opuestas a todo legitimo interns, indiferen-
tes ante los conftictos de la causa pfiblica. No habra fuerza capaz
de triunfar, sino debilidad siempre vencida.
La material tratada por la autora de este libro, abraza todas las
6pocas de nuestra historic. Comienza con la pureza ejemplar de la
fiusta recluida. para el Viracocha y el Inca, y acaba ap'reciando con
mesura y tino, la amplitud que en los dias presents, alcanza el
movimiento feminist, serio y itil, acaso la mas formal influencia
reconstituyente, el mas fecundo factor, aportado a la reacci6n social
y political, que el pais necesita, para que, las normas de la verdad,
la justicia y el bien, recuperen su imperio, y nuestra amada patria,
pueda derivar, de estos principios, las fuerzas ide su poder y engran-
decimiento.








- 10-


El carActer de esas 6pocas diversas, aparece sefialaido en este
libro, por la obra inteligente, virtuosa y energica de muchas damas,
en quienes la f6 religiosa y la f6 civica, se adunaron, fortaleci2ndo
su acci6n; ya sean ellas, la mama cuna, o la virgen de la edad in-
kana; o bien, aquellas varoniles mujeres, que produjo el tiempo he-
roico de la conquista, ya sean ellas, las que embellecieron el cua-
dro apacible, regocijado y sefiorial del coloniaje; o bien, las que, en
ese otro tianpo heroico, de la revoluci6n libertadora, supieron te-
ner poderosos brazos, para postrar las armas del rey, al pi6 de nues-
tra gloriosa insignia republican.
La sefiorita Garcia y Garcia, trae a su libro sentimientos, que
form en sus alumnas durante largos afios de magisterio, p'ara in-
filtrarlos en la vida publica, fuera d2 la ensefianza reglamentaria y
privada. En 61, complete la doctrine moral y social, que la civilizaci6n
profesa, con el glorificado ejemplo de numerosas damas, que culmi-
nando en saber y virtudes civiicas, trajeron el process hist6rico de
nuestra nacionalidad, lo mis valioso de la cooplraci6n femenina, des-
de la influencia literaria y artistic, ejercida en multiples aspects,
hasta la acci6n heroica y memorable, del voluntario sacrificio.
En suma, este libro vivifica el recuerdo, y centraliza en el
amnior patrio, naciodo de la f6, la much obra realizada por la mu-
jer peruana, en el extenso scenario que le toca. Con ejemplos me-
recidamente ensalzados, en honra y gloria, manifiesta el, cuan di-
versos son los ideales, a que puede dirigirse la actividad de la mu-
jer. Su discreta reserve; excluye 21 desvario del feminismo, que pro-
pende a dejar en vacancia, la funci6n fisiol6gica, conservadora de
la especie, para invadir 6rbitas absolutas y permanentemente mas-
culinas. Reserva discreta, justificada, porque la parte de la mujer,
en la obra comfin de los sexos, no podri ser efectiva, mientras ella
no sea el delicado sentimiento, de la virtuosa acci6n, ya que de-
be ser coraz6n amoroso; brazo, no que ordena, porque en tal caso,
desconoceria el deber y la 6rbita del sexo fuerte, abandonando la
esfera social, que le es propia en la cual, le corresponde former las
virtudes d A porvenir. Por otra parte, siendo ella, la llamada a dejar
sentir las delicadezas, que hacen llevaderas las amarguras de la
vida, no le e stan bien, las acciones de la fuerza bruta. Ni a la mu-
jer, ni al hombre, le es licito, dejar de ser los tipos arm6nicos, que
hizo la naturaleza, y definidos en la bella frase de Napole6n Bona-
parte: "La mujer es poesia: eJ hombre la prosa".








11 -

Tampoco podrA ser realidad, la parte femenina, en la obra co-
mfin, mientras que el sentimiento masculino no comprenda, que su
primer deber es respetar lo bello; y su primera obligaci6n, defender
la debilidad.
Este libro, es obra de justicia, y de necesaria ensefianza social.
Vigoroso esfuerzo de sintesis hist6ricas y de Antologia literaria,
digno de aplauso efusivo.y ganeroso estimulo.

Lima, a 7 de noviembre de 1924.

Emilio Guti6rrez de Quintanilla.

















PRIMERA PARTE

















INDICE


.L-La Mujer en el Tahuantisuyo.
2.-Mama-Ocllo.
3.-Coya-Chimpu.
4.-Anaguauqui.
5.-Chimpu-Urma.
6.-Coillor.
7.--Chimpu-Ocllo.
8.-Micay.
9.-Ipawaco.
10.-Cusi-Coillor.
11.-Ima-Suman.
12.-Ragua-Ocllo.
13.-Chuqui-Uspay
14.-Chuquillauto.
15.-Cumbillaiya-Cusicoillor.
16.-Carwuaticlla.
17.-Nansa-Cuco.
18---Mama-Runter.
19.-Chimpu-Urma II.
20.-Anaguauqui II.
21.-Sumacc-Tticca.
22.-Kenti.
23.-Pillco.
24.-La Bella Paccha.
25.-Quilla.
26.-Yanatilde.
















La Mujer Peruana en el Tahuantisuyo
nS3











La Mujer Peruana en el Tahuantisuyo

















LA MUJER EN EL TAHUANTISUYO


Muy pocas referencias tenemos, acerca de la condici6n social
de la mujer, antes de la fundaci6n del Imp'erio por Manco-Ccapacc
Todo es tan vago, que lo finico que puede afirmarse es que, su ac-
tividad se p'erdia en el farrago de las costumbres, quedando conv-r-
tida, en la verdadera sierva del hombre.
Al fundarse el Tahuantisuyo, entr6 la mujer, a former parte
principal en todas las manifestaciones de la vida en general; unas
veces, como esposa del Inca (Coya), con-quien compartia el gobier-
no; otras veces como princess (fiusta y palla) ; como virgen consa-
grada al culto del Sol (escogida); como mama-cuna (guardadora);
y en general, como compafiera del hombre.
De todos modos, siempre estuvo la mujer sometidcla al -poder y
a la autoridad del hombre. No faltaron casos excepcionales, de al-
gunas mujeres, que han dejado a la posteridad e) recuerdo de sus
hazafias, derivadas del poder, que ejercieron; sea por la fuerza de
su talent, por su belleza, o por el papel que les corresp'ondi6 dz-
sempefiar, en determinado moment.
La ignorancia reinaba entonces en el mismo grado, para el
hombre y la mujer, notAndose si, que se procuraba relegar a 6sta, a
las funciones dom6sticas, creyendola apta finicamente, para los ser-
vicios mas sencillos, y para las funciones mAs elemnentales.
Por la misma raz6n, que el medio en que actuaba, no favorecia
a la mujer, hemos de sorprcndernos, de encontrar algunos ejempla-
res excepcionales, que la historic no debe olvidar, y que es un de-
ber de justicia, el presentarlos a la posteridad, como un caso d2 auto-
educaci6n, que les permiti6 distinguirse entire todas las mujeres de
la 6poca, brillando por su valor, p'or su espiritu de sacrificio y de
abnegaci6n.
La obediencia, que la mujer de esos tiempos, prest6 siempre al
hombre, lleg6 a ser proverbial, y su sometimiento era de tal ma-

















LA MUJER EN EL TAHUANTISUYO


Muy pocas referencias tenemos, acerca de la condici6n social
de la mujer, antes de la fundaci6n del Imp'erio por Manco-Ccapacc
Todo es tan vago, que lo inico que puede afirmarse es que, su ac-
tividad se p'erdia en el farrago de las costumbres, quedando conv-r-
tida, en la verdadera sierva del hombre.
Al fundarse el Tahuantisuyo, entr6 la mujer, a former parte
principal en todas las manifestaciones de la vida en general; unas
veces, como esposa del Inca (Coya), con quien compartia el gobier-
no; otras veces como princess (iusta y palla) ; como virgen consa-
grada al culto del Sol (escogida); como mama-cuna (guardadora);
y en general, como compafiera del hombre.
De todos modos, siempre estuvo la mujer sometida al poder y
a la autoridad del hombre. No faltaron casos excepcionales, de al-
gunas mujeres, que han dejado a la posteridad e) recuerdo de sus
hazafias, derivadas del poder, que ejercieron; sea por la fuerza de
su talent, por su belleza, o por el papel que les corresp'ondi6 d,-
sempefiar, en determinado moment.
La ignorancia reinaba entonces en el mismo grado, para el
hombre y la mujer, notindose si, que se procuraba relegar a 6sta, a
las funciones domesticas, crey6ndola apta iinicamente, para los ser-
vicios mas sencillos, y para las funciones mais elemnientales.
Por la misma raz6n, que el medio en que actuaba, no favorecia
a la mujer, hemos de sorprendernos, de encontrar algunos ejempla-
res excepcionales, que la historic no debe olvidar, y que es un de-
ber de justicia, el presentarlos a la posteridad, como un caso d2 auto-
educaci6n, que les permiti6 distinguirse entire todas las mujeres de
la 6poca, brillando por su valor, p'or su espiritu de sacrificio y de
abnegaci6n.
La obediencia, que la mujer de esos tiempos, prest6 siempre al
hombre, lleg6 a ser proverbial, y su sometimiento era de tal ma-









































MAMA-OCLLO,

enseffaba a las mujeres el hilado y el tejido.






























~2







S-21-


MAMA-O CLLO


Ha sido 6sta, la mujer que mas culmin6 en toda la vida pfiblica,
que alcanz6 el Tahuantisuyo. A principios del siglo XII, s" cuienta,
que Mama-Ocllo, hermana y esposa de Manco-Ccapacc acompafi6 a
6ste a fundar el nu2vo Imperio, poniendo la primera piedra, en el
cerro de Huanacaure, sitio en el que, la tradici6n, refiere, que se hun-
di6 la celebre barreta da oro, que el padre Sol, les habia dado, co-
mo simbolo de la autoridad.
La actividad de Mama-Occllo fu6 ejemplar, en todo moment, y
su abnegaci6n tan grande, que puede decirse, que hizo de su im-
perio, una vasta familiar. Reuni6 a todas las mujeres del Cuzco, y ha-
blindoles de la posibilidad de encontrar una vida mejor, de la que,
hasta entonces habian llevado, distribuy6 las dfstintas ocupaciones,
a que era ficil, se, pudieran entregar, sin mayor esfuerzo. Unas se
perfeccionarian en hilar la lana y el algod6n; otras tejerian las telas
para confeccionar los vestidos; no faltarian, quienes se dedicaran a
preparar los vestidos, distinguiendose entire 6stas, algunos grupos,
clasificados segun sus aptitudes, pues, mientras las mas expeditas,
se ocu paban de las vestiduras, dedicadas a la familiar real, otras
dejaban listas las finisimas telas, que habian de servir de lujoso or-
namento en los templos.
Esta fuera de duda, que Mama-Occllo fue una mujer superior,
p'or mas que, la carencia de documents escritos, no permit afir-
mar toda la verdad de los sucesos en esa 6poca, que se pierde asi,
en la noche del p'asado. Lo que si, puede asegurarse, es que siempre
y en todo moment, estuvo dotada, de un caricter esencialmente or-
ganizador. S61o a esta condici6n, puede explicarse, que haya con-
tribuido a generalizar los trabajos femeninos, y que alcanzara a con-
solidar la formaci6n de la familiar, creando los ayllos, en que se di-
vidi6 toda la poblaci6n.
A Mama-Occllo se debe, el que la civilizaci6n de esa epoca se
hubiera cimentado, en forma correct y tan disciplinada, que se
podia averiguar en cualquier moment, la ocupaci6n de cada ayllo.







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Este merito es muy saltante, si se tiene en cuenta, que t6do cuanto
hizo y puso en prActica, no era sino, la obra espontinea, de quien
preveia para su pueblo, una modalidad superior.
No disponiendo de models que imitar, no contando con maes-
tros, que la hubieran orientado, sobre, lo que mas convenia hacer,
es forzoso el declarar, que su poder de intuici6n fue muy grande, y
s6lo a esa alta cualidad, se debi6 el progress, que se extendi6 en todos
sus dominios.
Reunia, por agrupacioncs, a las mujeres, segtin su clase, y ex-
plicAndoles entonces, la diferencia de creencias, entire la idolatria en
que vivian engaiados los pueblos, y la religion del Sol, que ella acep-
taba, por inspiraci6n propia, les aconsejaba, que reconocieran al
Sol como Dios y alma del Imperio.
Mediant2 esas ensefianzas, consigui6 Mama-Occllo, que se dedi-
caran algunas Virgenes, al culto del Sol, y les mand6 construir un
palacio especial, en el que vivirian encerradas y siemp're bajo la
celosa custodia, de algunas mujzres de edad, que se hacian notar por
sus virtudes, y a las que, ..se les llam6 Mama Cunas.
Eduo6 a su hijo primoginito, que debia ser el heredero del tro-
no, en los principios austeros de moral y de justicia, sostenidos en el
gobierno de su esposo. De esa manera, pudo alcanzar, que Sinchi
Rocca, fuera el digno sucesor de quien fundara ese Imperio, uno de
los mAs importantes de la antigiiedaid.
Mama-Occllo, estableci6 un sistema de etiqueta en el que, no fal-
taba la delicadeza mAs esquisita: tenia a su disposici6n cerca de cin-
cuenta mujeres, muchas de ellas, hijas de los grandes sefiores, y pa-
ra las cuales, era verdadera educadora.
Las cr6nicas de la 6poca, aseguran que era hermosisima, lo que
no se puede ya, poner en duda, porque era la caracteristica de su
raza, como lo han probado los ejemplares posteriores.
Tenia gran refinamiento para los vestidos que debia usar, consi-
guiendo, despu6s de muchas experiencias, que se tejieran telas tan
delicadas, que tomaban todo el aspect de la mas fina seda.
Por todos sus sfibditos, fue muy querida y respetada, reputAn-
dola en todas parties, como mujer de gran talent.







-23-


COYA CHIMPU

Hered6 de su madre Mama-Occllo, toda la majestad suave y se-
vw2ra, con que siempre trataba en todo moment; asi, como la pom-
pa y la suntuosidad, que ponia en sus actos pfi'blicos. Casada, segfin
la costumbre de la 6poca, con su hermano Sinchi-Rocca, tuvo cinco
hijos, a cuya educaci6n se consagr6, con sin igual empefio.
Todas las mujeres, que formaban su corte, usaban grandes are-
tes y hermosas gargantillas de oro con perlas. Tenia especial cui-
dado, p'ara escoger que fueran muy hermosas y j6venes, las muje-
res que la acompafiaban, y asi llegaban a former un lindo cuadro,
digno de la emperatriz que reinaba.
Cuando recibia en su palacio, lo hacia siempre, sentada en una
espacie de trono o altar; y las fiustas, alcanzaban a los visitantes,
unos banquillos de palma negra, muy bien labrados, en los cuales
podian tomar asiento, guardando cierta distancla, y dando en todo
moment, muestras de respeto y de humildad.
Siempre se hizo notar, por la magnanimidad de sus acciones y la
grandeza de su coraz6n, tomando nota inmediatamente, de cualquie-
ra queja, que se le presentara; en ocasiones, se le hacian pedidos, so-
bre puntos, que se relacionaban con el gobierno del imperio, y a
todos atendia con la mayor cortesia, correspondiendo a los servicios
demandados, si los consideraba justos.
Por primera vez, se introdujo la costumbre de hacerse servir la
comida, que fu6 muy frugal, con acompafiamiento de mfisica y al-
gunas veces, se agregaba el baile.
Procuraba que en su corte, todos estuvieran contents, y pro-
digaba, cuanto p'udiera conquistar la felicidad.







-24-


ANACGUAUQUI


Tal fu6 el nombre, quz se le di6 a la Coya Mama-Cuna, herma-
na y esposa de Lloque-Yupanqui. Se hizo muy notable, por su dis-
creci6n, gravedad, y sobre todo, por su gran inteligencia.
Cada vez que debia salir de su palacio, lo hacia rodeada de una
magestad extraondinaria, introduciendo la costumbre de resaltar sus
actos, con gran pompa, para acrecentar la cual, se hacia acompafiar
de los Curacas, de los principles sefiores, de los orejones y de mu-
cha gente de su servicio. Todos debian asistir ricamente vestidos.
Introdujo la moda de las chaquiras (pequefias cuentas),
las que, se empleaban para adornar los trajes, y tespecialmente
para rodearse el cuello, los brazos y la cabeza, a manera de dia-
dema; tambi6n tuvo el refinamiento, de agregar p'rendas de oro
con perlas y esmeraldas, muchas de ellas, de gusto esquisito.
Siemp're se hizo querer de sus vasallos y el respeto que se le
tenia, no estaba excluido de la confianza, con que se solicitaban
sus favors, que pocas veces negaba. La etiqueta se llev6 entonces a
limits exagerados, y todas las personas, que habian de hablarle, lo
hacian doblando la rodilla, al.acercarse, y hablando en voz tan baja,
qu2 apenas se le alcanza a sentir lo que decian y no debian tampoco
levantar la cabeza, para mirar de frente.
Ofrecia frecuentes banquetes en su suntuoso palacio, a los cua-
les asistian de preferencia, todos los miembros de la familiar real,
los amautas, y las autoridades.
Aseguraban, que esa sociedad, constituia una especie de lugar
de aprendizaje de, buenos modales y de conversaci6n sabia y distin-
guida.
Al mismo tiempo, que sabia sostener la conversaci6n en el te-
rreno de la seriedad, se burlaba con gracia extraordinaria, de cuanto
merecia reproche; y criticaba con causticidad, pero sin desvergiien-











































CHIMPU URMA,

rodeada de animals que gustaba domesticar.











_-- -25-


CHIMPU-URMA


Se hizo distinguir, desde su niniez, por la suavidad de su ca-
ricter, circunstancia que contribuy6 a que fuera muy amada, de
todas las personas que la rodeaban. Mostr6 una afici6n extraordi-
naria por los animals, y se dedic6 a criar juntos, algunos ejempla-
res de species contrarias, como pumas, venados, tigres, leopardos, ja-
balies, puerco espines, monos, huanacos, vicufias, iguanas, etc. etc.,
los que, pot haber crecido juntos, no se hacian dafio entire si, y obe-
decian sumisos, la 'voz de su dulce domadora.
Asi lleg6 a comprobarles, a sus suibditos, que los hombres de las
distintas tribus, podian asociarse, sin hacerse dafio, y que debian
tender a alejar la guerra, que llevaba el duelo y la tristeza a todas
parties.
Una vez casada con Mayta-Ccapac, y convertida por ese ma-
trimonio, en la Coya del imperio, se dedic6 de preferencia a prote-
ger el trabajo, poniendo asi, en evidencia, la actividad de su espi-
ritu. Hizo cultivar el mayor nfimero de chacaras, en las que di6
labor a muchas mujeres, haciendo sembrar Arboles, qu2 todavia no
se conocian en el Cuzco, como guayabos, pacaes y algunos otros.
Los instruments de mfisica, que orden6 para que se generaliza-
ra, entire todas las classes, debian ser trabajados, con huesos de ve-
nado; ademas introdujo, el uso de las bocinas hechas con grandes
caracoles; tambien, hizo arreglar grandes manojos da conchas, que
se ataban en las piernas, a manera de cascabeles, y que p'roducian
muy agradable efecto, durante el baile.
Era muy sensible y cultivaba las artes con especial esmero, en
medio de la limitaci6n, con que todo correspondia, en esos tiempos.
Muri6 de pena, al ser dolorosamente sorprendida, con la muer-
te violent de su esposo, quien se aseguraba, que habia caido ful-
minado, debido a la influencia nefasta, de un veneno, que le pro-
pinara su envidiosa hermana Cusi-Chimpu, que le disputaba el amor
del Inca.
















COILLOR


Esta hermosa fiusta, naci'da en la comunidad de Uskamaita, era
la hijo predilecta de Maita-Ccapac, el cuarto soberano del Tahuan-
tisuyo, y que se hallaba empefiado, como sus antecesores, en el so-
metimiento a su gobierno, de todas las tribus rebeldes.
Paucar, principle real a quien el Inca habia confiado el coman-
do del ej6rcito, y Cusipuma, guerrero terrible e infatigable, se ha-
bian presentado al Inca, solicitando la mano de la princess Coillor.
El inca di6 respuesta negative a los dos pretendientes, dicien-
doles que Coillor, seria premio de guerra.
Cusipuma y Paucar, se la disputarian, por la mis grande acci6n,
que realizaran significando verdadera gloria para el Imperio,
a juicio del Inca y de Coillor, que seria quien idecidiera la petici6n.
Los dos rivals partieron a la guerra. Cusipuma iba a la ca-
beza de los Huaracks, mientras que Paucar era el jefe de la Huaranka
Uskamaita.
Coillor llor6 desconsolada a la partida de los pretendientes, con-
fiando en que, el Sol les devolveria salvos y pudiera entonces decidir
su suerte.
La victoria de los generates fu6 complete.
El Inca y su Corte, esperaban a los vencedores en el palacio de
Carmenka, mientras que la muchedumbre se repartia por las co-
linas.
Se acercaba el moment, que habia de decidir la suerte de Coi-
llor.
Cusipuma, el mas entusiasta, fue el primero en llegar y en anun-
ciar sus acciones 6picas, crueles y sanguinarias.
La princess se sinti6 horrorizada, ante esa descripci6n, y ase-
gur6 que nunca entregaria su mano, a quien tuviera la suya, tinta
en sangre.
El Inca ratific6 lo que su hija decia y dijo al guerrero: tu ha-
zafia no merece como premio, esta flor delicada. Eres puma; ve y
vence a los Antis.


- ZO -

















7P~O~' --
~:


COILLOR,


escoge entire sus pretendientes al que no habia
manchado sus manos con sangre.












-27-


Paucar, se acerc6 timidamente al soberano y habl6 asi: Sefior,
las gentes del llano se morian de sed; cerca de la cordillera encontr6
una fuente de agua fresca y deliciosa; he construido un gran canal,
y antes de la luna nueva, corria el agua por todas parties, salvando
a los hombres y fecundando las tierras.
Coillor, enternecida volvi6 a mirar a su padre, como para con-
sultar su voluntad y le dijo: padre mio, esta hazafia es la mAs gran-
de y merece ser premiada.
Cusipuma quitaba la vida a tus siibditos, porque asi lo imponia,
la dureza de la guerra, y 61 cumplia, como buen soldado; pero Pau-
car, ha salvado la vida de tu gran ejercito, no p'ermitiendo que mue-
ran desesperados por la sed.
El Inca, abraz6 a su hija, despu6s de escucharla, y dijo a Pau-
car: tfi eres el simbolo del nuevo Im'perio, civilizador y constructor
por excelencia. Digna cs de ti, la estrella, tierna florecilla de los
cielos. T6mala por mujer.
Coillor simboliza asi al mismo tiempo, que la constancia para
esperar, al compafiero que el Padre Sol, lo depusiera, la decision a
favor de una causa humanitarian, que es la que siempre gana terre-
no en el coraz6n de la mujer.

















CHI M P U-OCLLO 0


Esta Coya se distingui6, entire todas las del Tahuantisuyo, por-
que qued6 gobernando el imperio, cuando su esposo Ccapac-Yupan-
qui, sali6 a la guerra, asolando a los pueblos a sangre y fuego. Se
presentaba el curioso y admirable cuadro, de que mientras el Inca
destruia a los hombres, para vencerlos, la Coya atendia a las fami-
lias pobres, reparti6ndoles limosnas, y no descuidaba ningon deta-
lle, que significara el interns, que todo le merecia.
Implant los mejores hAbitos en la vida de familiar y generalize
costumbres -de limpieza, orden y con.fort, dando ella el mis hermo-
so y educador ejemplo. Se bafiaba todos los dias, respirando asi,
un ambiente de bienestar, que la hacia tan atrayente. Por un refi-
namiento en sus costumbres, hizo cubrir con esteras tejidas espe-
cialmente, todos los suelos de su palacio, y se tapizaron las paredes
con primorosas telas y adornos de plumas.
La mesa en que se servian los banquetes, era admirablenente
labrada y la engalanaba con manteles y pafiuelos tejidos con algo-
d6n blanco y de colors, formando artisticos y simb6licos dibujos.
Usaba vestidos elegantisimos, los que solia cambiar con la ma-
yor frecuencia, hasta tres veces al dfa; los que se quitaba, en el
moment de cambiarse de ropa, para asistir a alguna fiesta, no los
volvia a usar, y los regalaba en seguida a las fiustas y a las
genes de su servicio.
Tuvo predilecci6n especial por la mfisica, que cultivaba con es-
mero, dirigiendo ella misma, la ensefianza a las nifias, procurando
hacer obra de perfeccionamiento y de selecci6n.
En todos sus actos, di6 siempre muestras de poseer un espiri-
tu artistic, muy superior a lo que podia y debia esperarse de una
6poca tan remota, y en la que, no tenian nada mejor que imitar,


-"-!28, -








-29-


MICAY


Era hija de un Cacique vecino a los quechuas, que gobernaba
una p2quenfia tribu, llamada Patahuaycallai. Contrajo matrimonio
con Inca-Roca, sexto inca del imperio. Este matimonio fu6 hecho a
raiz, de la promesa que su padre hiciera a Tocay-Ccap'ac, el cacique
mAs poderoso de los alrededores, y que presidia la tribu de los Aya-
marcas.
Este matrimonio, que no fu6 decision .de Micay, pues segun cos-
tumbre, las hijas aceptaban el esposo elhgido por sus padres, trajo
graves trastornos, encendiendo el odio entire las dos tribus, y siendo
Micay, la mujer inocente, el blanco de todos los odios y el centro
d2 las venganzas, que fermentaban en silencio.
Despues de various afios de luchas encendidas y que parecian no
extinguirse, se firm la paz, y aqui comienza la venganza contra la
infeliz Coya, que nunca pudo sospechar lo que se fraguaba contra su
amor maternal.
Vali6ndose de engafios, y siempre en nombre d2 la paz, atra-
jeron al principle heredero, que cay6 en poder del implacable Tocay-
Ccapac.
Micay estaba penetrada de que su hijo sufriria en poder de los
enemigos, y aunque el Inca cedi6, en el deseo de mantener la paz del
imperio, la Coya, con su previsi6n maternal, esperaba nuevas des-
gracias que acabarian de acibarar su vida.
Asi sucedi6, y pocos fueron sus afios de vida, para llorar a ese
hijo amado, at que sus enemigos lo.s Ayamarcas, sometieron a toda
clase de procedimientos, hasta convertirlo en urn imb6cil, y asi fue
devuelto a sus padres, al cabo de un afio, cuando se contaba de l61
un prodigio que aterr6 a sus enemigos, y es que, en un moment de
indignaci6n, cuando les imprecaba su conduct, teniendo afin, ape-
nas ocho afios, le sali6 sangre de los ojos, por lo que fue llamadci
Yahuar-Huacac nombre con el cual rein6 a la muerte del Inca Roca.
Micay, fu6 una Coya muy desgraciada, a raiz del rap'to de su
hijo, al que sacaron del Cuzco, nifio, hermoso, inteligente y alegre,








30-

para devolverlo enfermizo e idiotizado, viindose obligado a abdicar
el trono, en favor de su hijo Viracocha.
La Coya, se mostr6 en todo moment, madre abnegada y soli-
cita, y se cuenta qu, se sustrajo a la etiqueta y a todas las fiestas
imperiales, para consagrarse a los cuidados infinitos, que ese nifio
demandaba y que s6lo una madre era capaz &l prodigarle.
No me valen, decia, los honors y el oro de que disfruto, sino
consigo volver a mi hijo digno sucesor de su padre.
Casi, poco tiempo despu6s de haber sido coronado Inca, Yahuar-
HuAcac, se consumi6 la existencia d 2 Micay, que pas6 por la vida, s6lo
para llorar y sufrir, porque no se consolaba de la desgracia ocu-
rrida en su primogenito, las gracias y hazafias de sus otros hijos.













































IPAWACO,


muy generosa, atendia a las necesidades de
sus vasallos.












- 31 -


IPAWACO

La esposa de Yahuar-Huicac llev6 al mas grande refinamiento,
la vida fastuosa d&el palacio de los incas. Dispuso todo, de man-ra
que se prestara la mayor suma de comodidad, al mismo tiempo, que
se consultaba la fastuosidad de que le gustaba rodearse. Hizo abrir
en palacio veinte puertas, destinadas a los distintos sarvicios;.: cua-
tro grandes patios, con distintos ornamentos y con aplicaciones es-
peciales; en uno de los patios, se levant una lindisima fuente, que
lanzaba el agua constantemente; muchas salas, bastante amplias, y
que se comunicaban unas con otras; cincuenta bafios, dedicados a los
distintos servidbres; y en suma, cuanto hasta entonces, no se habia
podido imaginar.
El edificio, comenzado por los antecesores a su esposo, puso
gran empefio en que se terminara, y se hizo en medio de grandes
fi-2stas, que pusieron una vez mias, en relieve el buen gusto de Ipa-
waco. El material empleado era a base de piedra, alternada segun las
exigencias de los constructores, con jaspe, mArmol, p6rfido y otras
piedras de gusto y muy delicadas.
Esta reina, muy rica y generosa, repartia mercedes entire sus
vasallos, atendi6ndoles en cuanto necesitaban.
Hizo construir ademais, en su palacio, una magnifica cap'illa.
que fu6 luego dedicada al Sol. Las paredes quedaron revestidas d.
oro y plata, con gran cantidad de perlas y piedras preciosas. Alli
se postraba la Coya en oraci6n, durante muchas horas, pidiendo por
el triunfo de las armas del Inca y Sefior.
A los costados de la capilla, hacia colgar todas las armas toma-
das a los prisioneros, y eran la ofrenda que hacia al Padre Sol, para
que, mediante ellas, pudiera vencerse al enemigo, daindbole la victo-
ria al Inca.
En extreme mistica, y dotada de una sensibilidad demasiado
exquisite, dej6 de existir en plena juventud.









-32-


CUSI-C 0 ILLOR


(Princesa Alegre)

Puede considerArsele, como a la fiusta mis infeliz del Imperio.
Hija del gran Inca Pachacutec, en cuyo tiempo se hizo muy nota-
ble, por el esplendor de sus innumerables hazafias, el general Ollan.
ta. La grandiosidad que revistieron los triunfos *de Ollanta, colo-
caron a ese valinte soldado, en un nivel muy superior, al que co-
rrespondia a todos los defensores del period clisico de la unifi-
caci6n.
Contrariado en sus amores con la princess predilecta, por per-
tenecr a una familiar humilde, y ser prohibido en la legislaci6n in-
caica, que las fiustas contrajeran matrimonio en forma desigual, tu-
vo-que marchar a la guerra, dejando a la mujer amada, expuesta a
la c61hra paterna.
Ollanta despues de un nuevo triunfo, que devolvia al Cuzco, la
tranquilidad y paz, por algdn tiempo, y sacrificando su soberbia al
amor de la fiusta, se postr6 ante Pachacutec, y no queriendo dejarla
sola, I habl6 como filtimo recurso, suplicando al Inca, que olvida-
ra su origen oscuro, y que s6lo tuviera en cuerta, la abnegaci6n con
que le habia servido, y le concediera la mano de su hija.
Pachacutec, sin tomarse el trabajo de escuchar nuevas razones,
y sin dejar que imperara la voz del coraz6n, se dej6 arrebatdr por
su indomable orgullo, y extrafian-do que un General se atreviera a
tanta osadia, le arroj6 de su lado, presa de la mas violent ira.
Ollanta huy6, resutlto a vengarse del Inca, mientras que Cusi-
Coillor, era encerrada y emparedada en Acyahuasi (palacio de las
escogidas).
Asi trascurrieron muchos afios, sin que nadie tuviera clemencia
para la infeliz fiusta, quien s6lo pudo vivir, gracias a los cuidados
furtivos, que le prodigaba la pequefia Ima-Suman, que habia cre-
cido en esa casa, y que descubri6 una noche, el encierro de la pri-
sionera.







































^'. ,. ._,

CUSI-COILLOR,

se apasiona con los triunfos de Ollanta.











- 33 -


Con el correr de los afios, esa nueva mirtir del despotismo de un
padre, pierd2 la noci6n del tiempo y de la vida, y no hac2 sino llo-
rar y gemir y consolarse apenas, con las caricias de la pequefia.
Termina el gobierno de Pachacutec y es elelido Inca, Tupac-
Yupanqui, quien entra inmdiatamente -'n arreglos de paz con Ollan-
ta, y vuelve el general vencedor al Cuzco, donde es colmado de ho-
nores.
En una de las fiestas, con que s, celebra la vuelta de Ollanta, .des-
pues de su triunfo sobre los Tampus, se present al Inca, pidiendo
gracia, la pequefia Ima-Suman, y arrojAndose a sus plants, le
cuenta que en Acyahuasi, se tien2 a una mujer emparedada, por es-
pacio de muchos afios, cumpliendo una condena impuesta por Pa-
chacutec. Yo, Ile dice, burlando la vigilancia de sus carceleras, le
llevaba todas las noches, agua y alimentos, y asi, he podido imp:-
dir, el que muera desesperada.
Dominados todos, por terrible emoci6n, se dirigen presurosos al
lugar indicado. La antes, tan hermosa princess, estaba conv_:rtida
en un espectro, sufriendo su castigo con entera resignaci6n.
Cuenta entonces su historic, y deja sorprendido a su hermano
el nuevo Inca.
Al reconoc~r Ollanta a la mujer a quien tanto amaba, y cuya
existencia ignoraba, descubre su secret al clem.nente Tupac-Yup'an-
qui, y record.ndole sus desgracias anteriores, lo mismo que sus
victorias, le pide perd6n por todo Io trascurridlo y que consi'nta en
que, se legitime esa uni6n, premiando al mis-no tiempo, la piedad
filial de Ima-Suman, que prodigaba cuidados a esa mujer, sin sa-
ber, que era su madre.
















IMA-4UMAN


El heroismo y la abnegaci6n, que dominar-on el espiritu de esta
princess, sobrepasan a cuanto es possible esperar en una mujer de
pocos afios. Hija de Ollanta y de la fiusta Cusi-Coillor, fu6 conde-
nada apenas naci6, al abandon, dadas las condiciones en que hizo
su entrada al mundo.
Encerrada en Acyahuasi, descubre de manera providencial, que
existia una mujer emparedada, y sin saber de quien se trataba, y s6-
lo por un espiritu de misericordia, se dedica a facilitarle cuanto po-
dia necesitar en medio de esa vida de tormento. a que estaba con-
denada.
La pequefia Ima-Suman, burlaba la vigilancia de sus carceleras,
y aprovechando las horas de la noche, en que todas dormian, en el
convento, se levantaba ligera como una sombra, y se dirigia sin
vacilaci6n, al sitio donde yacia Cusi-Coillor, separaba la piedra que
cubria el sitio en que le habia colocado, y alli no s6lo le llevaba ali-
mentos y bebidas, sino lo que es Inis precioso, le ofrecia el bilsamo
consolador de su compania.
Cuando Tupac-Yupanqui sube al trono incaico, por fallecimien-
to de Pachacutec, resuelve el Inca perdonar a Ollanta, teniendo en
consideraci6n, las innumerables victorias, que le debia el imperio.
En una de las conferencias, que celebraba el Inca con el gene-
ral, 9se present Ima-Suman, que tenia acceso al palacio imperial,
y arrojindose a los pies del Soberano le pide gracia para la em-
paredada de Acyahuasi.
Sin la bondad infantil de Ima-Suman, habria perecido la in-
feliz fiusta, a quien la c6lera paterna, castig6 con rigor tan grande.
La pequefia implora y no teme ser castigada, hasta que consi-
gue ser escuchajda, y guia entonces al Inca, hacia el lugar donde se
encu2ntra su hermana, cuya existencia ignoraba.
Es una piedad filial, que no tiene nada que le exceda. Como na-
die se cuidaba de la nifia, vagaba por la casa, y asi podia, con
entera facilidad, guardar todo aquello, que le parecia mejor, y en









































IMA-SUMMAN,

salva a su madre de la muerte.
























































ii








35 -

seguida esperaba el moment de cumplir la augusta misi6n, que vo-
luntariamente se habia impuesto.
La princess fu6 perdonada, y al hacerse el matrimonio de Cusi-
Coillor con Ollanta, Ima-Summa, pas6 a ocupar el puesto qu2 le
correspondia en la Corte, siendo querida y reverenciada por todas
las personas, que conocian hasta d6nde habia ll'2vado su abnegaci6n
salvadora por la prisionera de Acyahuasi.








-36-


RAGUA-O C L L 0


La esposa de Huaina-Ccapac, puede considerarse como una de
las mas bellas princess de la corte incaica, uniendose a ese poder
sugestivo, la bondad de su alma, que la incline a trabajar activamen-
te para conservar la armonia entire los dos hijos del Inca: Huas-
car y Atahualpa, y de cuyo rompimiento, deriv6 la destrucci6n del
Tahuantisuyo.
Despues de las intrigas .de Urco-Calla, cacique de los Cafiaris,
se mandaron por Atahualpa, emisarios a Huascar, que significaban
una declaraci6n de guerra, si se toma en cuenta, el carActer con que
venian. El enviado de Quito, llamado Quillaco-Lupanqui, era muy
querido por la Coya, por haberse criado en el palacio del Cuzco, y
ser hermano de leche de la princess Chuqui-Usp'ay.
La reina quiso recibir al embajador, de tal manera, que se
borrara toda idea de guerra, y form una comisi6n d2 las doncellas
mas hermosas del imperio, para que fu.tran hasta Siquillibamba, a
dar la bienvenida a los embajadores; y las nifias fueron adornadas
con sus mejores joyas y sus mas ricos vestidos.
Las medidas conciliatorias de la madre de Huascar, no produ-
jeron efecto, y la guerra fraticida se desencaden6, teniendo que salir
el Inca al frente de sus tropas. Vencedoras las fuerzas de Atahual-
pa, tom6 posesi6n del Cuzco, el general Quizquiz, quien apel6 a los
medios de crueldad mas refinada, con toda la familiar imperial. La
Coya Mama-Ragua-Ocllo, al presenciar actos tan dclictuosos, dijo:
"Jamas el Creador de todas las cosas, Ticci-Viracocha, ha dcjado
el crime immune".
Estas palabras, pronunciadas con dignidad, entereza y energia,
no hicieron cambiar la determinaci6n de los vencedores, quienes die-
ron muerte a las mujeres, que le acompafiaban.








- 37 -


Se mostraron valerosas hasta el filtimo moment, recibiendo la
muerte sin protests. Estaban vencidas, y sabido es que, los Incas
apelaban a formas extremes, con los enemigos de. guerra.
La Coya predilecta, soport6 todo el rigor del infortunio, con una
fortaleza digna de ser loaid'a.
A la partida del Inca, a la conquista de los Sciris, q-i le tomn
tantos afios de lucha, qued6 Ragua Ocllo, frente al gobierno del
Cuzco, disponiendo todo con habilidad y tino admirables. La paz
se extendi6 en todos sus dominios, y apenas se tenian las noticias
de la guerra sostenida por el Inca, en la region setentrional hacia
dlonde habia impuesto su dominaci6n.
La muerte del Soberano, despues de haberse unido en matri-
monio con la bella Pacha princess de los csiris, y por cuyo medio con-
b'gui6 definir la alianza, lacer6 el coraz6n de la Coya, sin que pro-
testase, ni tomara determinaci6n airada.
Se dedic6 a la educaci6n de su hijo primog6nito HuAscar, quien
seg6n la legislaci6n del Imperio, habia de ser el future Inca.
Sin embargo, la semilla de la discordia habia quedado s.im.-
brada y Atahualpa, hijo de la Pacha, se consideraba con id6nticos
derechos a los 'de Huascar, prendiendo la guerra civil fraticida.
Mama Ragua, quiso retener a su hijo, sin conseguirlo, p'orque
la direcci6n de la guerra, lo llamaba hacia el norte, volviencdo a que-
dar, frente al gobierno del Cuzco, ciudad que no podia abandonrar,
sin exponer a sus hijos a terrible males.
En esta. noble mujer se ceb6 el infortunio, para que sufriera to-
das las desgracias, que herir pueden el coraz6n de la esposa y de la
madre.
Aparte de la serenidad llena de nobleza, con que soport6 las
infidelidades de Huaina-Ccapac, tuvo que sobresaltarse a cada paso,
con los distintos pasos de la guerra, hasta que supo, que Huascar
habia caido prisionero de Atahualpa, y que encerrado en una forta.
leza, no habia como hacerlo gozar de libertad.
Id, donde el general vencedor, les dijo Mama Ragua, y decidles,
que estoy pronta a poner a sus pies, todo el oro que me pida, si a
ese precio me concede la libertad -de mi hijo.
Otros acontecmiientos se interpusieron, y tal vez si, la genero-
sida-d reconocida en la Coya, contribuy6 para que Atahualpa descon-
fiara de su prisionero, quien podia encontrar facilidades en los es-
pafioles, si la oferta subia en la misma forma, en que le fui presen-
tada a 61,








38-

Era un enemigo peligroso, que debia desaparecer, y se consume
el crime fraticida, envolviendo a la Coya en el mas grande de
los dolores, quien al saber lo ocurrido huy6 del Cuzco, a un castillo
solariego, donde no hizo sino llorar y sufrir, hasta que Dios com-
padecido del dblor de la esposa y maidre, infeliz cual ninguna, le
permiti6 descansar para siempre, habi6ndole dado sepultura sus ami-
gos mas fieles.








-- 39--


CHUQUI-USPAY

A la muerte del gran Inca, Huaina-Ccapacc, los consejeros del
nuevo rey, Huiscar, se propusieron butscarle una esposa, y se deci-
dieron por la hermana del nuevo Soberano, y se nombraron comi-
sionados, para que hicieran la petici6n a la Coya, Esta neg6 su con-
sentimiento, alegando, que estaba p'rofundamente descontenta y mu3
afligida, ante las crueldades cometidas por su hijo, y que ante st,
criterio nada podia justificar, esos actos que reprobaba todo senti-
miento de humanidad. Sin embargo, el amor de la princess por su
hermano, era tan grande, que estaba resuelta, a arrostrar toda clase
de sacrificios, y a intervenir, por todos los medios imaginable, has-
ta suavizar la negative de su madre.
La influencia de Chuqui-Uspay fu6 de tal manera dominadora,
sobre el Inca, que consigui6, que este sacara .del tempo los idolos,
que ofendian a Viracocha. En seguida uni6 sus ruegos cerca de la
Coya, de las Sacerdotes y grandes del reino, y pudo asi, celebrars2
su matrimonio, ceremonia que se hizo con gran pompa, preparAndose
luego a la festividad de primavera.
Puede decirse, que este caso ha sido el p'rimero, en que, la
mujer intervino de manera direct, en la petici6n para el matrimo-
nio, y en que, bajo su influencia spiritual, el Inca suaviz6 sus cos-
tumbres, disminuy6 su crueldad y se ap'art6 del camino de la ido-
latria.
Dotada de un caricter esencialmente conciliador, intervenia en
cuanto significaba rompimiento o separaci6n, entire los miembros de
la familiar imperial. Cuando afios mAs tarde, llegaron los enviados
de Atahualpa al Cuzco, con el objeto de hacer una visit, y llevan-
do valiosos presents, para la Coya, fueron bien recibidos por Chu-
qui-Uspay, quien alcanz6 a convencer al Inca, de que no llevando
los visitantes intenciones hostiles, no se les debia rechazar, no
obstante, lo que en contrario, habia afirmado Urco-Calla, cacique y
senior de los Cafiaris.








-40-

La suavidad y dulzura de la princess, s6lo pudo aplazar por un
tiempo, el* desencadenamiento de la guerra entire los dos herma-
nos, desgracia inevitable, y que tarde o temprano, cual una plaga,
se cernia sobre. el imperio.
Vencida en una de las jornadas, que el ej6rcito de Huiscar,
sostenia sobre el soberano de Quito, y no pudiendo el Inca defender
a su hermana y esp'osa, 6sta cay6 prisionera de Quizquiz, el general
quitefio. El vencedor fue tan cruel, que Qblig6 a que todas las mu-
jeres de la corte, incluso la Coya, se postraran de rodillas con el
rostro hacia Quito, y declararan en voz alta, que Atahualpa era su
verdadero senior.
Como la princess se negara a practicar esa cobardia ver-
gonzosa, fue degollada juntod con otras princess. Este acto
se realize en la plaza pfiblica del Cuzco y en presencia de la fami-
lia real.








-41-


CHUQUILLAUTO

Entre las esposas del Inca Huisc.r, esta era la elegida, por
ser la mas hermosa, la mis discreta y valerosa. Guardaba esmero es-
pecial en su manera de vestir, por lo que puede asegurars2, que se
se convertia asi, en un modelo de buena educaci6n y de gusto esqui-
sito, dirigiendo personalmentn, la indumentaria, que debian llevar
todas las mujeres de su palacio.
Cuando salia, a cualquiera parte que se dirigiera, nunca lo ha-
cia sola, y al contrario, se hacia acomp'afiar por buen nimero de
fiustas y de nobles.
Cuid6 much y dirigi6 con esm ro, la decoraci6n del palacio,
cuyas paredes hizo pintar de manera tal, que tuvieran un aspect
alegre y ,delicado, notindose en las decoraciones, profusion de oro,
plata, perlas y piedras preciosas.
Para con todas las personas se mostraba suave y apacible, ha-
ciendose querer, much mAs, por haber quedado viuda cuando era
tan joven, sin mas compafia que su hija, la hermosa Cusi-Varcay.
En sus principles fiestas lucian servicios de casa, mesa y co-
cina, de oro, en que sobresalian los grandes aparadores de la vaji-
lla, que solian ser tambien de plata.








-42---


C HUM B IL LA IYA-C USICO ILL 0 R


Cuando se celebr6 en el Cuzco, la coronaci6n de Huascar, el
Cacique de los pueblos de Ica, Pisco y Lima, sz hizo rep'resentar
mediante Embajadores, por encontrarse en moments, en que
no podia abandonar su cacicazgo. La Embajada del suntuoso Caci-
que era portadora de magnificos presents, entire los que, ocupaba
el primer rango, una lindisima oven liamada Chumbillaiya, dotada
de una belleza tan perfect y maravillosa, que cautivaba a cuantas
personas tenian ocasi6n de contemplarla.
Era hija de un nobl2 del valle de Ica, llamado Xullca-Changa-
lla y cuya esposa, obedecia al nombre de IllayocoychM.
Al llegar la joven al Cuzco, como era natural, caus6 la admira-
ci6n de todo el mundo, inspirando una vivisima pasi6n al mismo
Hua-car, quien le agreg6 el nombr2 de Cusicoillor (estrella de oro).
El nacimiento de una hija, aument6 de tal manera, la pasi6n de
Huascar, por la nifia esclava, que se desentendia de sus otras mu-
jeres, las que llenas de celos, se propusieron vengarse en la nifia
preferida. No discutieron much para hacerla beber un veneno, en
la preparaci6n de los cuales ,eran muy diestras, y una mafiana la
encontraron muerta, en el departamento, que en palacio, se le habia
destinado.
Huascar hizo embalsamar el cuerpo ,de la mujer amada, y re-
deado de honors, fu6 devtielto el cadaver a sus parientes, por ha-
berlo pedido con insistencia.








-43-


CARWATICLLA


Verdadero modelo de amor fraternal, se sacrifice, como que era
la Inica amiga de la infeliz Chumbillaiya, y desafiando la c6lera de
todas las mujeres de la corte, se llev6 secretamente a la nifia, que
habia nacido, y que debia ser conocida mis tarde, con el nombre de
su madre.
Todos lo abandon Carwaticlla, para consagrarse al amor de esa
infeliz criatura, que asi pudo crecer sana y feliz, rodeada de amor y
de grandeza. La educ6 con el mayor esmero y su belleza alcanz6 a
ser tan esplendorosa, que la llamaron como a su madre, Cusicoillor.
La lealtad de Cawaticlla sali6 de lo normal. Cuando Quilaco
quiso hacer su esposa a Cusicoillor, se pr2sentaba amenazante el
fantasma de la guerra, por cuva raz6n, esta abnegada mujer, se
comprometi6 bajo juramento, a ser la fiel guardadora de su sobri-
na. por todo el tiempo que 'fuera necesario, hasta que esa uni6n pu-
cdiera realizarse, sin tener ante su vista, el fantasma de la destruc-
zion de los hombres.
Al fin, abrumada p'or la vejez, y en espera, siempre, de mejores
dias, expire esa mujer toda bondad, sin recibir siquiera el consuelo,
cde ver coronados sus deseos, de dejar casada a su sobrina con Qui-
laco-Yupanqui, que fu6 el primer elegido de su corazon.
La vida de esa encantadora mujer puede reducirse en esta pa-
labra: sacrificio. Fu6 tan buena como noble.
kl .:. .- -.: .. .... .....








-44-


NANSA-CUCO


Valerosa, entire las mas valerosas mujeres del Tahuantisuyo,
acompafi6 a Atahualpa, en toda la guerra, que sostuvo contra el
ejercito imperial, que dirigia el mismo HuAscar. Nada le arredraba,
ni retrocedia en ningun moment, por grandes que fueran los peli-
gros que la rodearan. Sigui6 esa dura peregrinaci6n, primero en la
march y despues en los peligros del combat, hasta ser ella, quien
recibiera y cuidara el cuerpo del Inca, caido al fin, en la contienda
fraticida.
No termin6 alli la acci6n de Nansa-Cuco. Todo habia perdido,
por cumplir la alta y noble misi6n, que su coraz6n le habia dictado y
que llevaba a cabo, sin temor a nada de lo que pudiera sucederle.
Desaparecian para ella, en medio de su agitada vida, comodidades
y honors y asi sigui6 avanzando, hasta llegar a Cajamarca, lu-
gar en el que, debia reposar el Inca vencedor. Alli cantaba la prin-
cesa el triunfo de su Sefior, sin pensar ni lejanamente, que se opa-
caba ya la estrella, que habia marcado la ruta de sus triunfos.
Nansa-Cuco recibi6 con serenidad todo el golpe, que el infor-
tunio depar6 sobre su Sefior. Cuando afios mas tarde, y vencido
Atahuallpa por los hombres blancos, Nansa-Cuco, que no quiso ser
juguete de los nuevos dominadores del Imperio, pag6 con su sacri-
ficio ahorcAndose, la resistencia que presentara a ser el escarnio y el
juguete de los castellanos.







- 45 -


MAMA RUNTER


Esta Coya. que tuvo que asistir al desplome del gran impe-
rio fundado y sostenido p'or sus antepasados, fu6 la ma'dre de Manc.,
TT y de Paullu.
Al saberse la llegada de los hombres blancos a los confines dcl
Tahuantisuyo, la inquietud se esparci6 por todas parties, y apenas
si, podia preveerse todo lo que habia de suceder.
Presto llegaron, sin embargo, al Cuzco las noticias inquietdntes,
de la tragedia ocurrida en Cajamarca, y de que, los conquistadores,
se aprestaban a marchar hacia la capital imperial.
Fu6 entonces que la Coya, se comport6 con toda la fiereza de su
raza, y la prudencia que caracterizaba a la peruana de esos tiempos.
Reuni6 a la familiar imperial, y penetrindolas de los grandes p'e-
ligros, a que todas se hallaban expuestos, sugiri6 la idea de salvar
los mas valiosos ornamentos del Coricancha, y se asegura que a su
previsi6n se debi6 el que muchos de los ricos vasos, piezas de oro v
de plata y finisimos tejidos, se ocultaran en sitios inaccesibles a las
pesquizas d2 los hombres blancos, y que no han podido ser hallados
hasta este moment, porque en el gran drama que se desencaden6
entire todas las families de la nobleza, se convino en guardar silen-
cio, sobre los lugares en que se ocultaron los mas valiosos tesoros.
Parece que no se encontraba en el Cuzco, Mama Runter, cuando
hicieron su entrada triunfal los espafioles, y que prefiri6 retirarse
a Yucay, para esperar alli, las 6rdenes de su hijo, quien debia asu-
mir el gobierno, segun el derecho que le asistia.
El papel que desempefi6 en los primeros meses, fue pasivo, hasta
cierto p'unto; desde que, no era permitida la entrada y salida del
Cuzco, a los miembros de la familiar de Manco II.
Sin embargo, tan luego como el nuevo inca, consigui6 burlar a
los espafioles, cuando 6stos levantaron su secuestro, permitiendole
que fuera s6lo a Yucay, cay6 en brazos de su madre, quien se ase-
gura que le habl6 con amor y entusiasmo patri6tico, sobre la le-
yenda de sus antecesores, y que debia seguir ese ejemplo, decla-
randQ la guerra a los extranjeros.







-46-

Cuando Manco II, siti6 el Cuzco, poniendo en alto peligro la
situaci6n de los espafioles, era ayudado valprosamente por su ma-
dre, quien nunca dej6 de estar a su lado vigilando el menor de sus
movimientos, y procurando librarlo de todos los peligros. Derrota-
do Manco II, en la fortaleza de SacsayhuamAn y obligado a buscar
un refugio =n las montafias de Vilcabamba, sigui6 Mama Runter a
su hijo al destierro, y llor6 junto con 61, la p6rdida de su poder y de
su fortune.
En ese destierro sigui6 mostrindose grande y valerosa, tocAn-
dole l1orar al hijo amado, que cay6 victim de un amigo infidente.
Los iltimos afios de Mama Runter, no son conocidos; pero es
casi seguro, que no abandon esas regions, donde habia visto exha-
lar el filtimo suspiro a su hijo, dedicAndose a laborar a favor de sus
compafieros de infortunio, proporcionando lo que les era menester a
los infelices indios, que huian del rigor con que eran tratados, en
todos los pueblos ocupados.








-47-


CHIMPU-URMA II

Este nombre que significa en quechua, aureola caida, estaba en
relaci6n con Ia vida de, reclusi6n a que se vi6 obligada, p'or seguir
a Tocay-Ccapac, y refundirse, en uni6n de sus parientes en la tribu
de los Ayamarcas, que merodeaban por Anta.
No fu6 inidiferente, no obstante su gran amor al Cacique, a las
desgracias de la Coya, que no c2saba de llorar por su hijo Cusi-
Hualpa, que gemia bajo la f6rrea venganza de Tocay-Ccapac.
Pudo m6s en ella, la compasi6n por la madre y por el nifio, y
hablaron esos sentimientos tan alto, en su coraz6n, que todo lo sa-
crific6 para devolver a ese nifio a su madre.
Se puso al habla, con los parientes mas allegados, que le res-
taban en la tribu, y aprovechando de una ausencia del Cacique, en-
tr6 en negociaciones con el Inca y la Coya, que al fin rescataron a
su hijo, quedando Chimpu-Urma en el palacio imperial, y siendo
considerada tanto ella, como las parientes, que la habian ayudado
en esta arriesgada empresa, como parte de la familiar imperial,
y ocupando puesto preferente en el palacio de los Incas, no obs-
tante su origen plebeyo.








-48-


ANAGUARQUI II


Valerosa y prudent, pudo hacer frente al gobierno en todos
los moments, en los que, las exigencias de la guerra, inevitable en
utn imperio, que puede decirse, estaba en formaci6n, obligaba al Inca
a abandonar la ciudad imperial. Siempre se hizo notable, por el or-
den y el concerto, que en todos sus actos, sabia inspirar. Mas no-
table fu6 a6n, su actitud decidida y sin precedent, cuando la ciu-
dad se vi6 asolada por el terrbile terremoto, que muy pocos edificios
respet6.
Aseguran, que sin la serenidad de la Coya, habrian perecido
la mayor parte de los liabitantes, Dict6 sabias y prudentes medi-
das, para evitar la destrucci6n complete de las casas, y personal-
mente acompafi6 a su pueblo, a fin de que, sufriera lo mmnos posi-
ble, en esa especie de flagelo pfiblico.
Dispuso que se ofrecieran sacrificios a los idolos, en todos los
temples y ella personalmente ascendia hasta la torre mAs alta del
Coricancha, de donde se distinguia toda la ciudad y los pueblos cir-
cunvecinos, y alli se postraba a hacer oraci6n, p'idiendo esa reina,
el auxilio dil Sol, para ese pueblo castigado.











































SUMMAN-TICCAC,

contempla con tristeza sus tierras est6riles.










-49-


SUMAC C-T TICC A


(Flor bonita)


Es fama generalmente establecicda, que esa princess sobrepuj6
en b-lleza y en talent, a todas las de su 6poca. Habitaba en un solita-
rio palacio, situado en las cercanias de Urcos, en medio de una que-
brada muy estrecha y cerrada, y tras cuyas empinadas cumrnbres, se
vislumbraban a distancia, los mas pintorescos picachos nevados.
A la muerte de su padre, qued6 sumida en la mas dolorosa tr's-
teza, de la que nada tenia influencia bastante para independizarla.
En estas condiciones, su mano fu6 solicitada por los princi-ale',
principles cde la corte imperial, asi como, los de las inmediaciores -.:e su
castillo. Siempre se neg6 terminantem mte a aceptar a ninjuno por
esposo.
Entre los muchos pretendientes, Oseja Maita, le ofrec'a oro e i
abundancia, asi como, la posesi6n de todas las tierras, que alcanzaba
a dominar su vista.
Oseja Paucar 1 brindaba los tesoros de su coraz6n enamora-
do, y la haria su esposa ante el Sol.
Ppacco Rucana, creia que 61 debia ser el preferido, por haber si(io
el compafiero de sus afios de la infancia.
Champi Sencco, le ofrece llevarla a la gran laguna, donde su
ayllo reina.
En medio de todas esas solicitaciones, Sumacc-Ttica, contest
con la misma negative, asegurando a sus pretendientes, que tenia re-
suelto consagrarse al Sol.
Los enamorados se screen rivals, unos de otros, y se prepare
la lucha entire los correspondientes ayllos.
Al saberlo la p'rincsa, llama desconsolada a sus amigos, y al
verles reunidos, les habla asi:
Nunca me casar6 con un principle, que haya manchado sus ma-
nos, con la sangre de sus hermanos.







-50-


S61o quiero la felicidad de mi pueblo, y que 6ste, no sufra nun-
ca, ni tenga hambre.
Quiero que haya paz por todas parties, y que todos trabajen y
vivan unidos.
Que el Sol haga madurar los frutos.
Que el cielo envie bastante agua, para aumentar las cosechas.
Al precisarle el Huillac-Umu (Sumo Sacerdote), que en esos
moments, habia llegado atraido por las noticias de una possible gue-
rra, que debia decidir de la suerte de esos principles, Sumacc-Tticca
se arrodilla y rompe a llorar desconsolada.
Obligada a dar una respuesta concisa y d2finitiva a los preten-
dientes, que se hallaban presents, se levanta como inspirada, y
dice lentamente y con un acento energico y de convicci6n pro-
funda:
Dar6 mi mano, en serial de matrimonio, a aquel que, haga bajar
el agua, hasta estas soledades, a fin de que se fertilice la campifia,
que hoy nada produce a sus habitantes, quienes corren el grave pe-
ligro de morir de hambre.
Para el amor no .hay imposibles, dice la princess, y el que me
ame con todo su coraz6n, sabri vencer a la naturaleza mismna.
Todos los enamorados se retiran desconsolados, porque el pe-
dido de la caprichosa fiusta, prtenece a la categoria de aquello, que
esta fuera del domino d'el hombre. No hay de donde aportar el agua
a esta region, inhospitalaria en el mas alto grado.
Sumacc-Tticca sufria cada dia mis y mas, cuando contempla-
ba, que en su jardin nada podia florecer, por falta de riego, y qu2
los campos sufrian tambien las consecuencias de la sequla, conside-
rAndos2 eso, como castigo del cielo.
Una mafiana, trascurrido mas de un afio, a los primeros albores
del dia, despierta Sumacc-Ttica, al sentir un ruido extraordinario;
sale como enloquecida, para averiguar lo que ocurre, y se encuentra
con la grata sorpresa, de admirar como un chorro, un hilo de agua,
baja serpenteando desde la cumbre de la montafia, sobre la cual se re-
cuesta en su base, el castillo de la fiusta y derramaba timidamente su
precioso tesoro.
Es Oseja-Mayta, quien realizaba ese milagro, mediante un tra-
bajo paciente y p2rseverante, sin descansar en las altas horas de la
noche, para traer el agua desde una distancia incredible.








51 -

Huillac-Umu, que fu6 llamado para que presenciara esa obra
grandiosa, lleva al vencedor a presencia de la fiusta, quien cumple
su palabra, ofrendandose como esposa.
Asi consigui6 esa valerosa y abnegada princzsa, que en su ayllu,
todos los hombres tuvieran trabajo, porque es el agua, lo qu. lleva
la abundancia y la alegria a los pueblos agricultores.
Todavia se admiran las ruinas del que fu6 castillo de Sumacc-
Ttica, y se advierte el traditional salto del liquid limpido y refres-
cante, que se resbala perezoso, entire las altas montafias.
En todos los pueblos de las inmnediaciones se respeta esta tra-
d.cion.















KENT I


Susta de sangre real, Kenti, era la alegria ,y el solaz de la
Corte imperial, cuando retirada a su castillo de Kasana, esperaba
las noticias que dlebian traer los chasquis del estado de la guerra.
Kenti era la alegria, y era ella quien con su linda voz cantaba,
en las horas en que el Inca s- mostraba mais preocupado.
Tambien era Kenti la que dirigia las danzas, (kashua) y nadie
la igualaba en gracia y hermosura.
En la gran terraza, iluminada, por el Sol poniente, se desenvol-
via con desusada y maravillosa solemnidad la Danza Maxima, de
la que era Kenti, la verdadera creadora, y que aliviaba la tristeza
y preocupaci6n del Inca y la angustia de la Coya y las fiustas.
Fu6 Kenti, el verdadero consuelo de la princess, y en el pala-
cio, se le consideraba entire las mAs hermosas, y como la primera
para difundir la alegria, en mcdio de los graciosos movimientos de
sus bailes, y con los dulces trinos, de sus sentimentales canciones.















m* m








KENTI,
bailaba las mAs lindas danzas.











- 53-


PILLCO

Era Pilico, la amiga y confidence de la princess Coillor, y a
quien se le habia confiado, por la habilidad de que siempre di6 muzs-
tras, en los tejidos mAs finos, que habian de servir, para el ornato
del Inca, de la Coya, y de los mantos del templo.
Pilico hizo una ver.dadera creaci6n, en los tejidos, y la delica-
deza de su mano era de tal manera esquisita, que excedian en finu-
ra y suavidad, las telas, que brotaban de sus igiles dedos, que los
fianejaba con sin igual destreza.
Casi pu:de asegurarse, que antes de Pilico, no se habia toina-
do entire las fiustas verdadera afici6n a los tejidos; pero cuando se
pudieron contemplar las muestras asombrosas, de su singular pe-
ricia, todas se pusieron a su lado, y solicitaron aprender, para igua-
larla y disfrutar de la satisfacci6n de cooperar a esa obra de ver-
dadero engrandecimiento.
Asi, pudo conseguirse, que todas las fiustas, las escogidas y has-
ta las mama-eunas, tomaran buena parte de su tiempo, para consa-
grarlo a ese trabajo, que con tanta raz6n, se le ha llegado a califi-
car, por quienes han tenido oportunidad de apreciar, las telas anti-
guas, extraidas de las tumbas de los Incas, como finicas por su cali-
dad, coloraci6n y flexibilidad, entire todas las que se haif encontra-
do en los restos de la antigiiedad americana.







-54-


LA BELLA-PACHA


Asi se llamaba a la princess del reino de los Sciris o Quitus,
debido a cuya influencia se hizo la alianza entire los quechuas y los
sciris, despues que Huaina-Ccapacc extendi6 sus conquistas hasta el
reino de Quito.
La resistencia entire las dos razas, igualmente poderosas, se
acentuaba cada dia mAs. La entrada triunfal de Huaina-Ccapacc, des-
pues de haber sojuzgado, a los pueblos ide la sierra y de la costa,
en el trayecto recorrido desde el Cuzco hasta Quito, no contribuy6
sino a hacer mas vivos los odios, y asi, todos se aprestaban para la
guerra.
Tan luego como el Inca vencedor, conoci6 a la Bella Paccha,
sinti6 que algo nuevo brotaba en su alma, y al ofrecerle su mano
en matrimonio, esa mujer abnegada y valerosa, la acept6, porque era
el iinico medio de fundii a esos dos pueblos, que debian constituir
un s6lo y poderoso imperio.
El matrimonio se efectu6 con gran pompa, no obstante que,
Huaina-Ccapacc tenia a su esposa legitima en el Cuzco, que era la
llamada Coya. La legislaci6n incaica, permitia la poligamia, como
el estado social mas perfect; y, en este sentido, los Incas podian
tener varias esposas.
Se convirti6, desde ese moment, Paccha, en la closa guar-
diana del orden y de la prosperidad del Imp'erio, y su influencia,
alcanz6 a ser tan grande, que la paz rein6, .durante todo el tiempo,
que se estableci6 el Inca en Quito.
La pasi6n que Paccha inspire a Huaina-Ccapacc, lleg6 a ser de
tal manera dominadora, que cuando este exhal6 el filtimo suspiro en
brazos de su abnegada esposa, habia dispuesto con antelaci6n, que
su cuerpo se trasladara al Cuzco, para que se depositara al lado
d2 sus antep'asados; pero, su coraz6n, quedaria en Quito, donde esta-
ba la mujer, que logr6 inspirarle la pasi6n mis viva y mis noble,
que el mas poderoso de los Incas, alberg6 en su alma.











































QUILLA,

vestal que es salvada de la hoguera por
Hernando de Soto.










-55-


QUILLA


*La mAis linda y ponderada de las acllas, o Virgenes del Sol,
se habia quedado en el tempo, como lo hacia siempre, a cuidar el
fuego sagrado. El espiritu puro y mistico de Quilla, la invitaba so-
licitamente, a guardar es" puesto de preferencia, a cualquiera otra.
Idos vosotras a descansar, les decia, yo quedar6.
No pens6, tal vez, una tarde, en que su soledad, en la severidad
del tempo, habia de cambiar en un todo, la fas de su vida.
Entregada a su profunda meditaci6n, no p2rcibi6 unos pasos,
que avanzaban hasta donde ella estaba, y que de pronto, casi alcan-
z6 a tocarla. Las Virgenes, seg6n el rito que imperaba, usaban s6lo,
un t6nica blanca, muy d&Agada, que apenas alcanzaba a cubrirlas,
y se cefiian los pies con finas jusutas de lana, mientras que,; ador-
naban la cabeza, en la que flotaba el cabello con diademas- de oro.
Habia penetrado sigilosamente un castellano, era Hernando de
Soto, el hermoso, que en misi6n especial, habia salido de Cajamar-
ca, para recorrer los publos, en los que se temia una insurrecci6n.
Quilla qued6 petrificada, ante la vision que se le presentaba; se
cree presa de terrible suefio; quiere huir espantada; pero Hernando
de Soto, la toma y le hace seiias, que no la profanara.
Huyen del temple, atraviesan el hermoso jardin y se van le-
jos, muy lejos.
Tan luego como las mamacunas, (encargadas del cuidado de
las virgenes), s- imponen de la fuga de Quilla, ordenan que se le
persiga, hasta encontrarla, escandalizadas de la profanaci6n co-
metida.
Quilla es alcanzada y traida por una de las mamacunas y no
obstante sus ligrimas, sus protests, sus lamentos en los que expo-
ne su vida integra de consagraci6n al culto del Sol, es cond2nada a
perecer abrasada por las llamas, que era el castigo que recibian, quie-
nes violaban los juramentos, hechos al entrar al palacio de las
acllas.







-56-


Las virgenes y mamacunas preparan la hoguera donde sera
sacrificada Quilla, quien presagia la llegada por el mar, de los hom-
bres blancos, y que todos los de su raza, tenian que morir.
En esos moments solemnes, llega un chasquis, al tempo y
anuncia que en Cajamarca, habia sido muerto a manos de los espa-
fioles el inca Atahuallpa.
Las Virgenes imploran al Apu Inti, su protecci6n, press todas
de inmenso pavor.
Penetraba el Huillac-Umu, que habia de hacer el sacrificio de
Quilla, y en el moment que entonan los coros finales, yen cernerse
por los aires, uIlchando en combat desigual, un c6ndor y un halc6n y
que, contra lo previsto, 6ste vence a aquel, que va a caer muerto
a las puertas del temple.
Terrible augurio, que anunciaba el final de esa raza.
Tantos sucesos se habian hilvanado, que Quilla esperaba la
muerte, con indiferencia. Casi la deseaba.
En el moment precise de su ejecuci6n, p2netra en el Corican-
cha, abri6ndose paso, Hernando de Soto, el Hijo del Sol, como lo
llamaba Quilla, y con ademAn solemne, separa a todos y toma bajo
su protecci6n a Quilla, que cae en sus brazos, y es llevada fuera del
temple.
Chaska, otra de las Virgenes, anuncia ante este suceso inespe-
rado, la extinsi6n del fuego sagrado, que tignificaba la muerte del
astro-rey y de su estirpe.
Todas las virgenes lloran desconsoladas y se retiran, en espe-
ra de nuevos sucesos.











































YANATILDE,

refiere al Huillac-Umo, los suefios que ha tenido.











-57-


YANATILDE

Esta preciosa Virgen del Sol, era de las mas inteligentes, y se
hizo notar, por la clara vision de su espiritu, que la llev6 hasta a
anunciar t6do cuanto habia de ocurrir al Imperio de sus mayores.
En el Coricancha, al relatar las filtimas catistrofes ocurridas en
el Tahuantisuyo, siente que una dolorosa zozobra invade su coraz6n.
y presiente los males que se avecinan.
Recuerda los suefios de Huaina:Ccapacc, y dice que ella ha te-
nido otro mis triste afin, que lo va a referir y a interpreter.
He visto la Luna (quilla) rodeada de tres circulos: rojo el pri-
mero como la sangre; negro el segundo, como las noches malas;
gris el tercero, como las cenizas que se pierden.
E! circulo rojo, les dice Yanatilde, es la guerra, que se avecina;
la caida del Imperio, estA representada con el circulo negro; y la de-
saparici6n de la raza, con el circulo gris.
El Sulno Sacerdote eleva una oraci6n al Sol, y hace que todas
las Virgenes, entonen himnos, para borrar un tanto las tristezas des-
pertadas por los augurios de Yanatilde.
Desgraciadamnente lo que Yanatilde anunciaba estaba realizan-
dose, y todos los ,dias llegaban nuevos chasquis, anunciando el domi-
nio en todos los pueblos, por los castellanos, que a pasos apresura-
dos, avanzaban hacia el Cuzco, donide todas las Virgenes, se con-
virtieron en sus prisioneras.
El suefio de Yanatilde se habia realizado. El Imperio se disol-
via, y la raza se convertia en el pueblo esclavo, que soport6 siglos
despu6s, tan dura cautiverio.
















SEGUNDA PARTE
















INDICE


1.-La Mujer peruana en la Conquista.
2.-Azarpay.
3.-Leonor Cusicoillor.
4.-Ines Huaylas Quispicusi.
5.-Ccori-Occllo.
6.-Beatriz Coya.
7.-Isabel Cimpu-Occllo.
8.-Angelina Yupanqui.
9.-Maria Betanzos Yupanqui.
10.-Isabel de Estete y Guievara.
11.-Isabel de Mendafia.
12.-Ines Bravo de Ribera.
13.-Ines Mufoz de Rivera.
14.-Ana de Rolla do Vedia.
15.-Huillac-S-usta.
16.-Maria Manrique Cusiguarcay.
17.-Beatriz Clara de Loyola.
18.-Ana Maria Garcia de Loyola.
19.-Manuela Tupac-Amaru y Arce.
20.-Francisca Pizarro.
21.-Maria Calder6n de Vallejo.
22.-Maria die Alvarado.
23.-Paula Tirado y Herrera.
24.-Catalina y Maria Ana Huanca.
25.-Maria Escobar,














La Mujer Peruana en la Conquista





















LA MUJER EN LA CONQUISTA


La mujer del Tahuantisuyo se asimil6 ficilmente a la raza es-
pafiola, y la fusion hubiera resultado mis perfect, sin los graves
abuses a que se entreg6 el vencedor. Fueron muchos los matrimo-
nios y 1as union s ilegitimas que se hicieron, en los primeros aids
de dominaci6n, y asi fue como result ese nuevo ejemplar 6tnico, que
da lugar al llamado nmestizaje, y en el que p'alpitan los rasgos carac-
teristicos de las distintas razas.
Desde el punto de vista intellectual y moral, la fusion produjo
excelentes resultados, porque la mujer no tard6 en recibir con anhe-
los d2 amor y de esperanza, la nueva religion que se le ensefiaba,
en la que. a base de igualdad y fraternidad, era dieclarada compa-
fiera del hombre; veia que el perd6n ocupaba puesto preference; y
se l2 pintaba una vida future, eterna, con premio y castigo.
En ese period hist6rico, lleg6 a convertirse la mujer peruana,
en el eterno e indestructible lazo, que habia de mantener la uni6n
centre los descendientes de Manco-Ccapacc y los hijos de Casti-
lla, despertAndose los sentimientos de amor, a los que nunca perma-
neci6 insensible, la india del Tahuantisuyo; pero, que supo en ocasio-
nes, sacrificarse, cuando el amor, queria ser imp'uesto, con la violen-
cia y la fuerza, que trae consigo el poder.
No faltaron en medio de ese cuadro de aparente concordia, actos
de rebeldia, en los que, la mujer supo mantenerse a la altura de la
leyenda, que de ella conservaba la tradici6n de su raza. Se levantaba
airosa, y sabia defenders, cuando se trataba de desconocer sus de-
rechos, o de mancillar su honor, que en tan alta estima guardaba.
La india peruana se volvi6 en ocasiones feroz; y, hasta lleg6 a
practical actos de verdadero heroisnio, cuando vislumbraba que se pre-
tendia abusar de ella, considerAndola como a la salvaje, de quien
podia hac2rse, todo cuanto quisiera el nuevo amo, o sea el conquis-
tador.








S66-

No lleg6 a ser ,debidamente comprendida, porque si bien es
cierto, que la mujer del Tahuatisuyo, se adaptaba a la nuva forma
de civilizaci6n, que se le presentaba, sus ideales eran otros, ocu-
pando un sentimiento delicado y tierno, el lugar preferente, entire to-
das sus modalidades de'sentir y d. pensar.
No lo creyeron asi los espafioles, y entonces no le qued6 a ella,
otro recurso, que prepararse a la defense, convirtiendose en la fiz-
ra indomable, cuando se contrariaron sus pasiones. En no p'ocos
casbs, fue la martir dulce y suave, que sigui6 tranquila el camino del
martirio, o frendindose voluntaria, en obsequio de una causa, que ella
presentia que era hermosa y just.
De manera general, la condici6n de la mujer, en la colonia,
avanz6 bien poco. Las escuelas no se le franquearon, con entera
generosidad; y si, algunas de las mas distinguidas, pudieron cultivar
los conocimientos aportados, por los nuevos maestros, que se intro-
ducian lentamente; en cambio, el grupo mas numeroso, el bajo put-
blo, continue sometido a un servilismo miserable, en el que, se os-
curecian sus sentimientos naturales, perdiendo los destellos de su
civilizaci6n, sin aprovechar de la que, se trataba de (ensefiarles.
Las luchas continues en que se agitaron los conquistadores en-
tre si, y las que, a su vez, sostuvieron contra los valientes defen-
sores del Tahuantisuyo, conserve determinada distancia, que no se
acortaba sino muy lentamente, entire la india y el espafiol, a quien
siempre temia, considerindolo como el portador de todas suis des-
gracias.
D2 manera general, puede decirse, que la fusion no lleg6 a com-
pletarse de manera espontAnea y el blanco vencedor, continue tra-
tando a la india vencida, como a la eterna esclava, ahondando cada
dia mas el resentimiento natural, que se trasmitia a trav6s de las g2-
neraciones sucesivas. Ese odio ha cristalizado, creando ese espiritu
de desconfianza, que ha llegado a ser ingenito en el indio, quien cree,
que en cuanto se le acerca un blanco, alguin mal ha de sobrevenirle.
Asi continue esa guerra desigual y de represalias, en todo el
tiempo que dur6 la conquista, destruyendose una civilizaci6n. para
imponer otra nueva, que no supieron sostener, y defender con el
ejemplo.
STriste condici6n, la de la mujer de la colonia, vencida en su
propio territorio y condenada eternamente a ser paria, en su propio
suelo!.....









































AZARPAY,


es condenada a muerte por negarse a ser prenda de
guerra y haber huido del poder de Navarro











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AZARPAY


Modelo de fidelidad y .de adhesion a la causa de su Inca y Se-
fior, no se apart nunca Azarpay del sitio donde su deber le acon-
sejaba estar, aunque ello significara un sacrificio. Al recibir noticias
de la muwrte de Atahualpa, y temiendo las represalias, que de ese
acontecimiento derivarian, se cas6 con el hermano d1 aqu6l, con Tu-
balipa, huyendo juntos hasta Jauja, para librarse de la c61:ra de los
hombres blancos.
Su desgracia estaba decretada, y en el camino cay6 muerto, el
otro hermano -del Inca, Toparpa, sobre cuyo fin, la historic no da la
iltima palabra.
En estas condiciones quedaba abandonada, p'orque su companfie-
ro deb'a dejarla, para seguir, determinada comisi6n secr2ta, que se
le confiara. El Conductor de S. -M. Navarro, conoci6 a Azarpay, y
queriendola para hacerla su entretenida, pidi6 al Marqu6s don Fran-.
cisco Pizarro, que le cediera a esa india, considerAndola como un te-
soro y un trof 2o de guerra.
Azarpay era considerada como una de las principles damas, de
ese reino, muy querida y estimada por los naturales de esas regio-
nes.
Tan luego, como Azarpay tuvo noticias, de que la entregarian
al espafiol, en calidad de obsequio, tal como si se tratara de un ob-
j to de oro o de plata, huy6 a media noche de la casa de Navarro.
y atravesando los mAs p2ligrosos caminos, se regres6 basta Caja-
marca.
Reconocida por los espafioles, y sabedores de lo ocurrido, por
los propios que se habian mandado en su persecuci6n, fu6 prendida
por un espafiol de apellido V.rdugo, devolvi6ndola en seguida a Li-
ma, donde la encerraron en casa del Marques.
Cuando los indios tuvieron noticias de lo que, habia ocurrido
con la hermana de su Inca, se sublevaron y cercaron la ciudad de
Lima. Es possible que las consecuencias de ese encuentro hubieran
sido muy funestas, para los espafioles, si una de las hermanas de









Azarpay, dofia Ines, no hubiera influido en el Animo del Marques, pa-
ra que le hiciera dar muerte, asegurindole que sino mataban a
Azarpay, los indios no se retirarian, y el ataque podia set de te-
rribles consecuencias.
Asi friamente, sin raz6n alguna que exponer, se practice el
acto cruelisimo y cobarde,, que nada alcanzari a justificar, de con-
denar a muerte, a la infeliz prinricesa, martir de la integridad de su
raza, que supo defender con su sacrificio.











































LEONOR CUSICOILLOR,

se une en matrimonio cristiano con
Hernando Yupanqui.