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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00142


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Full Text


1. T





A3
AL~

M A 'A EZM/


EZAMA LEZAMALEA

EZAMAMLZAA 2
\M A EZAM
O
LEZAA LE0
0(0 4m%)
LEZAMo 2o (1)4









Revista -de la Biblioteca Nacional Jos e4F Mart&10












Dimctor anterior: JuA'N' PEREZ DE LA RrVA 1076)

bireccion: Jt)Ljio U. Rkvyju--%o



-AWK or, AOM s, EN WUE CAOAiLANCA, CARLOS FARI&AS, MANUEL UjPI5Z OLIVIA, ENRIQUE SONZ



Jefc do Redacci6n: SALVAI)OR BUENO ftcdacclon: CARMEN SUAREZ LEON


Canje: Revista cle la Biblioteca NaQlonal Josd Marti
Plaza de la RcvoluclWn
Ciudad de La Habana, Cuba. T61ex: 511963

Primer a 19019-1912
Segunda Opoca: 1949-1958 Tcrcera c"poca: 1959 La revista no se cousidena obligada a revolver orilginales no Solicitlados. Ilustracioncs interiores.- aut6gi-afus tomadus dcl Libi-o de ainigos dc Ju5c' Lezama Ltf"Ia (Coleccion Jose" Lczaxna Lima, Fondo de ]a Bibliacca National Jose" Marti).








ISSN 0006-1727


Revista de la

Biblioteca Nacional Jose Marvf
Afio 79/3ra. c'poca 'vol. XXIX Mayo-agosto '1988 Ndmncro 2
Ciudad de La Ilabana
Otba
Cada autor se responsabiliza
Coll Sus Opifl()fls
TABLA DE COKiTENItDO
JOSIE LEZAMA LIMA. TEXTOS Jv:iio Ln RivEREND
Pa/abras iiiroductorias ........ .... ......... ...+4 7
PROSA
Mar.ian.......o
Coiiversacio~n sobre Paul Vakery .................... 16

Los zeirdos ..... 23
Rectcrdos.- Guy Perez. Cisner'os ...................24
Los ma's ant igttos aquietamficiitos sabios ........ 38
La posiblidad .. ....~.......................... 41
Tritinfu de la, Rcvoluvkii Cuban...... 4 ..... 44
[ii la mueric tic. sit iadr~e] .. ................. 47
POESfA
JPaaito .6...... .. ... .......... ......... 5t
C'atedra/ (Paseo de domingo) ...................... 52
,Bah~ia de La Hlabana ......... ., ...* 53
Paseo (l Prado. Sombrllbhs de Media noche ..................... 54
Pi's o la capa ...........................9.....9........4 5*S* 55
(La Lcostumbre) ................ ......... "',' 56
Para Lydia Cab rera, regaldndole un Iibr0 ..4 ........57
Para las ddcimas de Nicolds Guillhdn .... .*. ..........58
Poe mi illa .. . .. . .. ... .......9 Ui 4 44*SS ........... 59
Liquidas esenci ...........jb. ..............+ q61
Fdbida dc Apolo y Narciso S........................ 62
Para mis dos heria nas, que mc regalaron un pat- dc
Zapatos 9....4.. 9.... 9494 944. 9944 .. .. 66
EPISTOLARIO
Carta a Rairnundo Menocal .............. 71









C'arta. a sus famztidires .. . .. ** 4*** *. Carla a Carlos )3arral .. 81
c'arta a Ji*Iio Cortdzar ... ...4*4*.444 82

Cart d Cisar Fcrndndez Moreno 8 4
darta a C2isar Fern~ndez,.Morejto 4 '- 5011 8$
Carta a Maria Zambvano -olo-4. 41.40 p 1 86
Carta a J. E. Pa~ch1eco ..... . I4FIFIIF. . 88
Carta a Julio Cortdzar 90
Carta a C'arlos Meneses i.................... 91
Carta a Maria Zarnbrano .,.... .............. ......... 92
Carta a Armando J1. Piedra .............. 94
DIARIG
CARMEN SuAIEz LI'N
Ob~servacioites . . p 44 6 II*.......I4.** d I 1 4 99
Diario de Jose" Lezana, Limna ...........3........... 101
AcELi GARCIA-CARR~AA
Lezarna Limia en las pub licaciones periddicas cubanas. Aproxirnacidn bib/iogria......16 CRONICAS
JuLjo LE RiVEREND
El crecimiento de nuestra actividad cientifica exige criterios orientadores objetivos .....................fo664 183
CARMEN SUAREZ
75 afios de Julio Le Riverehid: merecimiento6 y cornprorniso 189 MIRNA CUERIA
NQtas sobre un hornenaj~e ......... a 6 .41444 044 191 FRANcisco REY
Gran Teatro de La Habana: 150 aniversario 4 ........ 192 Jost. ANTON 10 GARCIA MOLINA En el XY aniversariu dc fa desaparicidn fisica del doctor Rene' H-errera Fritot ... .43E.......4 6b*4*a 196
XONIA JIMENEL
La Biblioteca Nacional Jose Marti y los servicios 6t idiouza rtuso ................ h ... .. .. 3 3IFFFFFF...... . 200
SALVADOR BurNoI Jose Lezarna Lima entre mis recuerdos ... .......... 205
ANDRnitS CASTILLO ]BERNAL
Ftacit IINJ1O'88 .........4.. . . . . . ... 4664444UIIFIFFFFFF -646 212
RESE1RAS
FRANCISCO ftRE-z GuzMAm
Un/ ibro nuevo yenjund"oso .......... 217
C. s. L.
PAra# "Ie a!Leaanesr ..f.............. 2














JOSE LEZAMA.
LIMA Texto.13












Palabras introductorias

La Revista de ta B&Iioteca Nacioual Jose" Marti se ha propuesto dar a los lee'tores una'parbe del tesoro de Papeles *n C ditos o parcialmente indditos* que posee. Sol bien 'a lo''largo do los afios ha I'ncluido en sus pAginas otros documents desconocidos o de limitada Circulacli6n, esta es'Ia ocas*6n en que fleva a cabol tal labor, difusora de una. mantra si no exhaustive, a Io menos en una cuand'a que seguramente trascenderA ]a pura y
-simple curiosidad. Tanto o m -a's cuanto que se trata de un au tor formado en flempos de corrientes y bu"squedas muy diversas que, sin entrar en'disquisiciones %-obranceras. en estas Palabras introductorias, surgileron a] comp4s del giro histlrico detenido, Polemico. y promisovio, que nacio de ]as antyustiosas interrogaclones de los anhos 1925 a 1933. La obra de Jo.%6 Lezam;a Lima e-s una de ]as mAs personals, de las mus cargadas de tonos expresivos, revividos e incorporados durante.los an"os que preceden a la Revolucion. (1937-1958).
Serd fAcil comprender el empen"oso camino de Lezama en su indagar y su escritura literaria -poesfa, narrative, critica-, que alcanza hasta los moments finales de su Ada, cuan.do se aprecie en esta revista lo que 61 mismo no public o confinuo o solamente esboz6, desde tnuchos anhos atras. Lo que un creador entrega., se mide tatnbli6n por aquello que permanecio en su propio olvido o su insatisfaccio"n.
En Isu caso, Ia criffica escrutadora hallard en estos texts claves y sentidos que vienen desde un horizonte a veces centencirio, a occasions muy cervano, de inspiraciones o de pesquisas, como un alud de conocimiento y de figuraciones propias.

* El trabajo de selecc*6n de Jos materiates se ha realim4o con ]a colaboraci6n limprescindible de Cintio Vitier; como imrte del ti-abajo Lie
-edlc*6n, hemos consultado todas las bibliograffas di.sponibles publicadas en tUversos trabajos, asi como la que en estos moments fiene cn pre*' la biblidgrafa Araceli Garcia-Carranza, para aseguramos del CarActer in6dito y en. algfin caso, parclialmente in6dito de estos document0s. Siempre con la salvedad de que puedan haberse publicado en aig'll
-6rgano de la prensa cubana, no localizado, o que parties de esos texto.s, reelaborados o Ifteralmente, bayan pasado a otras obras. Slempre qije
'I d' 1L T .2 I 1- -1









No es precise, siquiera fuese en apretado haz, recorder Io publicado, pues se conoce y avala aquella brega por proseguir su camino singular. Debatida y debatlible, esa obra no se apart de la suerte que cabe a todo hacer human. Cada moment, cada promotion cultwrAltrae 10:SUyq, que brota, subyace, rebro. ah'to de' preguntas y de afirmaciones. ta y siempre estara ahf I I
Es que los tempos hist6rico-sociales en sus confluencias y en111 .0 If
trechoques, no -haii de borrat que and en'lo hondo -siempre esta el r6 tro de la patna.
. La diferencia entre unos-y'citros de los que han presenciado las'desgarraduras y el espirlitu de rsu fuente mitricia, es qxic
se revela plenamente, decisiva'y duradera, esa images, los hay, que tio miran a n-orantes hacia las no--'Pa-trias, sino a la que les dio aliento, espacio y respect. Lezama es uno-de estos.
En sumemor ia, la-.Revista da la Biblioteca Nacional Jose Martiagradece especialmente la colabpracion indispensable de Cintio Vitier, su amigo y colega durante todos los dias de -muJULio Lis RiVE"ND









"04






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Mariano*


Despue's que fijamos unas figures y desenvolvemos una gamA, cuyo conocimiento tiene que estar ren-ido con su costumbre, empiezan a hervir las pruebas segundas, Las pruebas segundas son las de la secularidad, donde se piensan unos recursos de apreclaci6n, que hasta ahora, presuntuosamente, se mostraban como entregados por el mis teriio y la adivina.60n, Cuando un pintor va mostrando las pruebas segundas, oblige a su espectador a indiferenciarse violentamente y a requcrir una. vision donde puedan participar much's alegri-as. Pcro pensemos qu6 son esas pruebas segundas, Las primerasi, son las, exceslvas, donde el artist intent expresarse por su Haneza, deseando que cuando el espectador extienda la mano, tropiece con un fruto, ulitarras y mantels; sospechando que cuando la mano del esA'
pectador se extienda. sin tropiezo con esos obstaculos maflosos, su resistenda disminuya y su org-mllo tundra que gguareC r
No queremos soslayar que esas pruebas segundas, ba sadas en
(I .
una. rigurosa exclusion, tengan que pire'sentarse con manitestaclones de crisis, actuando funiosamente sobre sf, prescindiendo de lo plural de'las nutricivones de lo exterior. Pero despue's (quel un artist ha utilizado las exclamaciones, la fuerza direct, o al .
tin regusto que pueda ser unilateral y maliciosamente 6ptlico, buscarA un tipo especial de amistad en sus exigencies para el espectador. No querria despertar la adm Ii racio'" n, mal de mucbos, que preparan sus tramps con ]a mAs florentine. de las pacienclas. Buscard un espectador que no se desperate entorpecido por una admiiraci6n tempestuous. Hecho especialmente para repas,4irt para comprobar gracias sudles., y esa spiral deliciosa que van emanando las obras de perdurabilidad y que se van desenVolviendo en nosotros como una propiedad extract, misteriosa,

RceRfGur z ALvARE-z, MARIANO (La Habam, 1912). Uno de los mAs altos exponents de la plAstica. cubana. Gran amigo de Lczama, partic" 5 en la direcei6n de Espuela de Plata (1939-1941), ilustr6 su poemarlo Enemigo rumor (1941), y form6 parte del Coml*W editor de Ortgenes (19441956). Ha desempen-ado diversos cargos que el Estado le ha confiado cn, el perlodo revoluclionario, tales como, agregado cultural en la India, presidente de la, secci6n de artes phisticas de la Casa de las Am6ricas y director de esa institucidn hasta fecha reciente. En la actualidad se encuentra dedicado a su producci6n artistic. [N. del E.]








cuya peligrosa, fluidez acabard' destruyendo las distancias q1-16despertaba aquella. admiraci6n, que auntentaba los obstdculos de cada cuerpo frente al aieno. Las pruebas segundas, que no disparaban sobre el espectador la obligad6n admirativa, sino la necesidad de un conoclimiento.par esencias. FIjaba la necesidad. de un arte, y la necesidaa de que se le ame lentamente. Que se convierta en un alimento para el conocimiento y la critica. Y sl* es cierto quc el paisaje, como una sierpe, se cuela por los ofdos, o como la linea. del hor zonte se'nos adentra por los ojos; una. obra hech a, tiene un destiny, mas decisive, S'I' el espectador no se nutre de ella, deviene tan solo un animal polfMot Y Su destiny se converted en program, y se aleja de aquella impuls'*6n que la express 6-n y sus deseos comunican al hornbr e par-t dejarle no tan solo e-I residue, del soberano bien, tan buscado. por los egtoicos, sino esa -decision del arte para penetra r Q crear un arte, antes que la etnog raffia, y crear las -posibilidades de un estado,;much6- antes que la viisift tosca de los estadistas. Estos podredn actual con una preclisli5h mas'-venturosa en sus, decisions, cuanto mas el aefista penetre en una. zona oscura o de buen femollino.1 El alimento brindado pior el arte tendrA que tener una manufadtura tan, deliciosa pesto que serA el. finico c4paz de nutfir al hombre con volun'tad de estado y al que
aridose, en las Complicaciones de s 'lo quiere desligarse adiestr'
la zampo fia.
La misma artesani"a adquiere ahora en Mariano su segunda pefigrosa mascara. De oficilante se v.a trocando en sustan'da' homogc'nca apta para ser trocAda. por un Ienguaj*e,'convirtiC"'ndose paradojalmentg de A u'minaciwones. Quizas
en un. me
sea en ]a pintura donde la artesanfa se present en. mayor forma de cuidado Y riesgo. Ascgurar, y. asegurar una movilidad. Fijar, y fijar algo yade suyo tr-Agicamente MO. Los violets que antes rodaban por sus cuadros, bien como masas en SUs fondos o como, trazos para resolver el colo'r por ]a plurallidad de plartos, ceden a un. amarillo, interpuesto con tat still destrcza,- que es mis que tin lenguaje liquido'entregado por los imprcstonf'Stas, es la precilsi6n de una poesia que ahora. rodea a sus cuadrbs, como el cuerpo grave y libre en su bnsa o el pez
t Que no hemos tcnido estadisfag agudos' ert la interpretaci6n de los instances o de los fen6meno' de hs polis: bueno, tampoco hemos tenido artastas capaces de comunicarle al hombre de estado una jrniisi6n, o de enviarlos a iina tierra" descubierta por su extrafieza, pero que el hombre de Jo linmediato podrA converter en acto por su mayor evidencia Para senior Io externo del mu-ndo exterior, rNota'del autor.1








Superficial Y esclavo en la masa de agua. En realidad su arte empieza a altar de aquellas limitaciones del csp" qtu preven'do o no prevenido, para estar dichosamente ceffido por lo que se I sabe v no sabe, p tra crear s"tempre dentro de'una atmo"sfera
que era la que, necesitaba la. aventura que iba a ofrecer si! henzo. La luz, si antes se utifizaba como una proyecci on' que subrayaba un f 4gmento, 4hora se ha constituido en un* volume que cine. en la recepci6n iotalde la obra'.. (Ganan asi los azules de fond sobre tina c'olina, el amarillo cobrd mas fluencia
anaranjada hu m'cda- ly recipe en S'U bmtro un blanco de lu'z ad'vinada.) La luz no se lanza' sobre la distancia o, profundidad de una figural si no que es la' misma casa que tbdos tieneh que habitat y- que estA toda illa sumergilda e'n esa luz grave.
En dos de los u1iffizad'os'para as pruebas segundas, palisajes wayores que muestraj, el proced*miento de exclusion se'. acentua. Si antes composer era para 61 detener la mirada, dejar cuantas Figu"ras, ii objetos.pudie'ran iir circulizan0se, ahora mas dedSIL VO ien sus destrezas para.componer, los spacious se adensan y se abren desmes'uradadnentej, nutriendose de la e'*trafieza de S*U
1 .0 a
respiracl16n natural, de las cosas was Simples Y pri'migenias que pueda mos'trar un paisaje: airboles, cohnas, nubes v toros que miran de arriba abajo a los Arboles. No'se piense por eso que Mariano intent caer en la musculosa. reto"rica. del V'itallsmo, nI por asomo quiere pe der la sucesiva gracla de su' pncelada quc tiene Oe Mchar con las diferencias que se desprenden de dos toques que no pueden reinclidir y con lo que hay que lograr los anlillis de una palm'a, la piel de un toro o de un fruto cuya substance se corrompe mientras su forma se prolon'ga. Toda ]a angustia del tratamiento de un lenguaje que se vuelve 'contra si" mism'o, doblewindose, al fin, ante, la's graclias m4s normales de la saludi. Por eso ahora, Mariano no tiene que empenarse en dar distlin-to tratamliento al arlequl'n y t la 'palma sino un azul segu*do de -n blanco que la luz flumina en forma tal, qtie al tacto de la rmrada parece como material Viviente de sc(,srcg,LiCion azul o blanca. Llevar sus colors a una carnalidad, resolver como un ritmo que actila sobre ]as masas coloreadas, repiWndose en ciclos necesarios; haber entreabjerto una riqueza: de oficio en spiral ya que cada cuadro continfin las'aventuras, del azu],violeta o bTanco amarillo, oue el anterior hab'a esbozado. Y el haber trabaiado el azu], el blanco, y el violeta, en una forma prop'*a del knetta" on
je en nuestro paisaic con tina irrardialci tan inauebrant blc oue ntiestro 'aisaic Re V.1 viendo Y sintiendo $1, 11
-con mds claridad v A Wega de sus Arbnleq vq formando sl ams









A
y sombras de un suefio mas armoni P oso, men.os hostile, y aflebrado.
Mariano se va alejando de aquellos dfas, ma's festinzados aunque mAs simplistas, en que intentaba para mezelar colors y lean I I aerea,
,I fas resolver en un paisaje de ciudad en perspective ahora premiere el 'Oltlimo rincoln donde se encuentra con ]a nl'fidez Mas fresca de los cuatro elements. Ese U'llimo rincon, significaba mas sutileza en el tnatamiento del cielo y la reduecio'n de la invasift vegetative. Pocos pintores nuestros han captado ]a variabillidad de nuestros clementos botanicos, observen ]a gama. que se utilize para resolver los broncos de palms; los crises, los azuIes, los rosas, intervienen en el cuerpode una Palma como si el prima al descomponer la luz hubiese entresacado los mas esenciales y los hubliese fiijado definitivament., en aquella carne vegetatliva. Ese dltimo rinco'n donde se dan cita I-os arenales, unos cantos a-rboles o un torerillo, con su gran calle por nadie transitada, marcan, compel pintor se ba enfrentado con las segundas -pruebas. En uno de sus cuadros intent como en un friso de cuatro tapas acercarse al motive
2
cubano,, aunque tratados dentro del tema de la ofrenda. Allf, sin. acercarse a escarccos tempo espaciales, resuelve cn Puro pintar Jo sucesivo con 10 Simultaneo, pero evitando, su carnalidad se lolimplde radicalmente, ]a figlidez del esqueleto cubist. El Puede atacar con recursos cezannescos nuestro paisaje, con la segurlidad de que el resultado no ha de ser un mosque de ]a Auviernia. Los n.aranjas y los verdes aportados por ]a lintensidad de Van Gogh, le siren para encontrar un rincln de nuesA
tras playas, y devolvernoslas con una intensidad voluptuous donde el Ihombre se refugia en su paisaje sin, necesidad de arrancarse la oreja. Este U'Itimo rl*nco'pn esta. recorrido Por una energfa voluptuous, donde no se situ"a Jo que un esteticista Ilamaba ha extran-eza del drbol, sino por el contrar'o, animado por la sombra segregada. por el, drbol, como una tinta donde se desilizan los enemi"gos =A's invisible. No hay una transici6n del
&*,I
-amaritio al blanco, Sino -la luz al hincarse sobre los -amarillos

E-n ese friso, en que se van desenvolviendo la of j Pro que pinta el Wrdero, segWdo de otro'plimo por otra figure en rc jo de desenvuelta contemplation, a lg que a su vez sigue el guajl*ro piritandu rownas, Y a este la mujor con el hijo aCm en los brazos, dan. ]a media de c6mo Mariano se acerca al motive nuestro, pero.descartando 10 mAs diferenciado y, superfichA Para acercarse a sus virtues; iffinicas, parn resolver a cada figure en la ind'viduaci6n de su piano, pero en la rnAs







los. va aventando en la cristalizacion de un blanco deshecho en una transparencla liquida.
El terna primer, si* ma's dibujo, que color, esta ricamente sea I
obviado, por Maniano. -Recordais ja frase de Van Gogh: "'C(")MO hacerlo con ma-s dibujo que color, Cumo no hacerjo, con mas color que djibujo"? Su dibujo ha dejado de ser ]a abstraction del contomo,, Para concentrarse en las pruebas del cuerpo ante la luz. El nacimlento de un cuerpo tenia que interesarle mas quc la lifnea que separa un cuerpo de su vado. Si en algunos de sus fienzos ]a sierra es azu) y Jos broncos rosas no es como muestra de relativism impressionist, sino como muestra ardorosa de crear criaturas que tengan una justlificacii6n. en un nuevo absolute en el cual sabe que va penetrando, ya que encuentra en cada ausencia un eco. Si se sola7aba. en voluptuosas destrezas, recuerden aquella gama vertical que va ascendiendo, desde un gato, negro, y azu], a un vestlido femenil. amarillo y rojo, a un cielo de carnosidad blandamente azu]. Destrezas no tan solo de puro oficiante, de regodeo una y otra vez sobre el mismo paladar, a1gunas suertes de mayor gracia -y adivinaci6n: de ]a copa pequefia de un arrbol se desprende un pAjaro que ahora tiene mayor tamafio que su aposento antenor. Gracia de eco miisteri oso, en que el creator de la sustancia de arte desaparece y goza de su trabajo como la. con-finulidad misterliosa en que ya la obra esta'-hecha, pero espectador que repair, co-mo la evidencia de un sentido que se f *ja y a] que solo nutre el propio ferment de su crecimiento.

Jose Lezarna Lima Sept./ 1943












Ar
Conxer swkion sobre' Pard VaMry*

Rechazo la abomiffiacii On del ejerciclio, oral, y.por eso me.voy a-limitar a exponer brevemente mis PuntosAe vista. acerca del hecho poeftico de Paul Val;i6ry, de acuerdo con el proyerbio.!chino que nos dice.:. ','si no eres orador, procure que tu arena sea breve como sila pronunciase un enano.
Q Uno de los U-1 I t imos representatives de un. estilo, que con vertia A poeta en cen tro y dominion de un sisitema de inmensas coordenadas. Cultiva las formas-. n!As several del hermetisn-10 Y de I a cl ausura, y ya en, su, madurez. venerable e soi do, con absoAuto, acatamiento en Ginebra y em L ocarno. en Q1 Colegio de Francia y en -la Sorbonno.
W En, Parn-fe" n ides, en Lucrecio, -en Goetheja funci6n crea.0 4
dora de poesia aparece como consecuencia de1a sabiduria, no de la soberani'a de la sensibilidad o de la Precision del intellect'.
c) Se ha perdido la sustancla de ItL unanlynidad. Ell, pueblo no manifiesta. fibrernente -sus zceptacioncs o sus rechazos, sino
Ies forzadopor las, formulas inverosimiles, que en nuestro, tienipo tienen las agencies de propagAnda,.. El pueblo penetrando en lo. oscuro lievado por el heroe, o por el sabio. Chesterton habla
delic" Ir* '7 ia. que cundI6 p or toda I a
on ia y prorun-didad de la alegr'
Europa cuando don Juan de Austria asumi6 la mayor responsabilidtid. 0 Bussuet predicando unas cuaresnias, ofdo por Luis. xTv y por el pueblo de Dios. Es dectr, la creencia de que el pueblo. es una sustancia. que se proyecta en el Tiempo.
d) Ese criliterio de la unanimidad es el que ha formado nuestra tra-dici6n de que el s,-,ibilo o cl be"roe es el interpreted, el lector dc ]a march del pueblo de Dios. Si el pueblo ha dejado de creer en el sabio se debe a la imposici6n de los foolish peacock impuestos por las bolsas y por las agencies de propaganda. Por eso Vale'ry despue"s de muchos a-os de silencio y do atesoramiento., cuando hablo fue oido y su exito fuc omnicoma
prensivio. Asti Ic permitfamos que nos hablara de Jos encajes de Marie Mounier, del pensamliento por recurrencia cn po*'COMO sufricre el titulo, se trata de, aptintes bechos en h *ns de carpet, que conformaron la gula de a1guna conference limpartida por Lemma. rVIT -11 -11 TN ft








lemica con Poincare', 0 refutar veladamenLe a Proust ell SU COnCepto sobre Ia novel y'lo qu6 C"I'llamaba Ia. Coincidencial sagraaa. Hay que ascender ha'sta Go'ethe Para encontrarse con un caso parecido de venerad o" n y 4e total acatamien'to. Asien poCo's dias,16 Vemos cieslizar en el ofdo, de.Eckermann ideas sobre Ia belleza del joven cons I ejero von Spiegel, reclibir u'nas I*tografias'de StuAtiari,'estudlar elvapor. violeta que se desprende del .yodo quemado, el descubrimiento de Jos U-'Itimos. manantiales .salinos J, o, revisar golosos de sabiduria,, rodeado de sus amigosp una medalla'4ue' le han enviiado de' Bohemia.
C) Po r que' nace en el 'ueblo Ia v eneracion por Ia sabiduria? EI antiguo ideal del sabio ciomo interpreted de Ia vida, que culr. 4 '' 'ha refugiado., tal
mina en 4 Ia Orecia periclea, se Vez por un
s'eqglerianohechohomd logo',' en Ia culture. delpoeta, en que debe saber el poeta.,
f) La gran tradition -francesa:- La Fontaine se Ilamaba Myphile, el amateur de todas.las cosas, y Val6ry (dicel que el artist es el Condottiero, de las.nueve musas.
cy) En esas condiciones en nuestra. adolescencia cuando nos preguntabamos que debio saber un poeta, en que' forma se manifiesta.-en el..poeta -Ia sabiduria, nos encontramos con "El Cementerio Marino", que ejerdo sobre todos nosotros una. influencia, deslumbradora.
h) El studio de, ese poema venia a poner, fin a las siguientes cosas: A Ia poesla Como Copi del disefto del sueiio. Pesadilla de Proust, A los pastiches Wiles del folklorismo a Ia espan-ola-. A tanto. verde que te qu I ero verde, v a tanto verde, verderol, endulza Ia puesta del sol. A las acumulaciones super icicles del surreali-smo.
A Ia forma de -mandarin de algunos maestros del simbolisnio
quc Ofrecian como, respaldo, de su obra ]as impulsiontcs de Ia
., en una especi I I wo que prolonmilsica ie de impresionismo sinf6ni
gaba indefinidamente lasfrases del.-corno singles en una fermata de arl-)a y no en una cosmovisi6n,, en una penetracio'n. eTi un combat entre el devenir y -Ia duraclt'Al.
i) Los glosadores. Sus excesss, 'Ta Joven Parca 00 es el camNo de una, condencia durante ]a duraci6n de una El
"Narciso" es el ser tomando posesioln del werpo. Las "Granadas", Ia crcaci6n, Y "El Cementerio Marino"' enla interpretad6n de Co en, planted los probleinas del ser, no ser, moTnentos
'ticos, bromas 16glicas de Jos me "ricos, moments pascaRanos do tin cartegiano y el :m'urm"Wio progresivp ae jos muertos
A*% A 1 10% A-








Se presentaban asi estos glosadores, en forma de discipulos para, los cuales Monsieur Teste tuvo un constant desprecio, ya que sllo, buscaban sensaciones abstractast figures deliciosas, de todo lo, amado.
cOu6 engendraba ese error? Los grades poets franceses buscaban valores complementarios. Se apartaban del faire le. contraire, faire autre chose. Asi en Hugo y Baudelaire, Baudelaire y Mallan-n e-, Mallarm6 y Val**ry,
Hugo se, perdia en apostrofes infinitos, se doblegaba ante el sentido, com'n, la parciallidad, de sus destellos marchaba acorde con la banalidad del conjunto, coqueteaba con las multitudes y dialogaba con Dios. Baudelaire y la voluptuosi-dad particular:* Frase de Thibaudet: "Baudelaire es Sainte-Beuve mAs la inspiraci6n". Sus prosaimos. Mallarme y la chinolisertwe tackle, sus enigmas-de crystal. Hugo y la orquesta. El mAs hermoso, el mds resonate poema de Hugo se sentia, desfallecer ante ]as
*bilidades de, la orquesta, la soberan'a de sus recursos y la forma suntuosa con que presentaba sus menfiraS.
Malla=6 y ]a orquesta. Establece las relaciones con la orquesta no a travel del cameri"no, como Baudelal"re y Nerval, sino que decide ir a los concliertos Lamoureux. Baudelaire el mismo all's dos del Tanano que contempla imperturbable los p: rimbros ON hausser present su candidature a la Academia. "Si la orquesta cesara. en su influenclia, el gesto se convertiria en estatua."
Val6ry accept el murmullo, el, eco, de Mallarme; "Entre el vaclifo y el sueho espero 61 eco de mi grandeza. internal "
La poesia pura es hiperbollica, como Descartes a la duda primer la'ha Ilamado hlperb6lioa. Es decir el Monstrup que no puede Ilegar a ser.
Reparos quc se le ban becho a Mallarme". buscaba el oro sInt( Stico.
Sum6 cristales multicolored, extremadamente tensos, pero &simifles.
Basarse en el, tema, del eco y sitar su. poesla en, una, lejania impossible. La lecc116n de Valery:
E41 Agor intuicional del poeta depended de su acumulaci6n, de ]a presion. nos dice un tanto, groseramente Eliot, con que se ha hecho la mezcla.
Su concept de la duraci6n, en se'ntido estoico mfis que bergsoniano (Vale'ry Tieg6 siernpre la influenclia de Bergson). Eso le sirve para, definir la forma en la poesfay el conocimiento.
At margin del manuscript se lee: "Baudelaire cuando iba a buscar a
w
laexqtusita mulata Jeanne Duval y Nerval a Jeanny Colon"'.








Asi la forma es una difficult C'Ciien linstantes divinos, nos dice, no constituent un poema, el cual es una duraci6n de crecimiento y como una figure en el tempoo.". I Si tila el conocimiento entre ell devenlir y ]a duraclo'n. Cuando Se igualan se engendra et cero qbsiluto &, reconocimlliento.
El studio esforzado de Val6ry nos iba sumiendo en duda.s.
(a) Teste es ungermen que vive por 1/4 de hora. -C6;no es posible cue la poesia en su inicio sea un germen y en su desarrollo un instrument de artesanfa, una obra de mi paciencia, como decia Mallarm6?
N Las ideas monstrous: el ejercicio inoportuno de nuestras facultades interrogates. "La razon s'10i debe preguntar lo que !a verdad puede responder." Lucba un poco'ligera entre las convenciones y lo, arblitrario.
(c) Conocer para construir. Ideal de arquitecto, nos lleva al. androide, al automata de Leonardo o de La Mettr'I'C, a Monsieur Teste.
(d) Urno es possible que la obra del espiritu sollo cxista en acto, la poesia es acto puro, y liablar despue's de las mdquinas transportadoras del fuego.
11.0
Llegaba asi Val6ry a ser pars toda nuestra generation un maestro doblemente venerable. En nuestra adolCseencia nos habia flenado de inquietud, nos Ilevaba al paso del tempo, a rendirie el mavor de los homena"es: el de nuestra inconformidad con su obra.
(a) La Poesia es una manifestaclio'n hipert6lica, del espi"ritu. Salta su, finalidad y la destruye. Semejante a a1gunos insects destruye al maebo despu6s de la c6pula. (El dc'ctico de frente blanca.)
(b) La Poesia es una manifestation protoplasmJtfica del bombre, busca los ctierpos, primers, puros.
(c) La tradicio'n de Maurice Sc6ve, aparentemente contlinuada, en el fondo la interrumpe.
El. verso de Scbve:
Esenclia plen-t en si de hiflnittid latent,
.pv
qiie solo en si, se goza y sola se content. trae el recuerdo de otra estrofa de Va]6ry:
Mediodfa sin movimiento
consi.9-0 se en-simisma y se abandon.
Pero qu6 differencia. mfis exemplar. En Maurice Sc6ve, esa esencia. era Dios: en Val6rv. IaDerfecei6n. De actierdo con su








verso demonfaco: itlos menorels I ;novll'm*ejitos vigilant mi orgullo".

Ahora que' s'e pa$ea en compania de Pedro y de' Eupahnos, de Socrates y de Es"tC" biA como en* el m*to de Arifi6n quo la arquitectura. nace de las progressions de la mflsi*ca ---el ern eja,.ya sih su caga, ya sm cuert 'lo que canta- y que la ab" po, se aleja para co'muiiicarle-, coffin en -nu'-'estras adokscencias, ]a aurora de un deseo inmottal.

[sin fecha. Procede de una carpet con manuscritos fech, dos en 1943 y 1944. Cv, SO]











La egtpttz"t*on di'"erica4d

Los decididos por una America muy segura de deffiii6ones V perfiles olvidan que es muy premature hablar de una alqul'Mia transmutadora y que Io [quel van alcanzando es una sintesis de tres elements simplest y un pcrfl*.l premature que puede confundirse con Ia canahide. Una sintesis anticipada e inoportuna puede darnos Ia eff iptizaci n actual amcricana, que el hombre renacentilsta no entrevel41 Como sintesis. sino como lcjani'a y Como presunta. encarnacion de Ia inocencia. EgiptizeaI
cion conio honing "dad de )as forms, como preludio de )a inuerte v c6mo el trabajar'con materials endurecidos que rcfractin incessant Ta. i4maginac*16n. Lo indio contemplative, Io negro trans6lantado y'el europeo emigrate, forman una sinw8lis 4ue hasta ahora por su lingenuidad y su. impotencia histo"rica, no ba. podido sino ofrecer urt product frio, voluptuoso y dcsterrado. La siptesis rnedi4errAnea hab'a rendido innumerables aportes q'ue hacia'n que de una cau'salidad sanguine y oscura se proyectase en una. impulsio"n decisive. Socrates, Criisto, Ia imcintacio"n de Ia planicie del Este, los vagidos del Obispo de Hipona y Ia danza nietzscheana, Ia prudent conseja del perjeccionanfiento individual.aportado por el banquet pasivo de Goethe, habian, complicado, con tan, delicadas tensions aquella agua oscura que terminaba cn forma do transparentes esquem.as. Pero el hornbre americano se. quicre lanzar premattwamente a su rn'sterio, a romper Ia vision renacentista de Ia Jqjania,' y se va. congelando. en Ia. egiptizacidn consecuente a
-Lin. solo sentido de Ia muerte o a Ia sintesis alejandrina quc opera s6lo con una duallidad. Para no caer van Ia cgiptlizaci6n 11%13
tundra que unir el aporte de Ia cuenca mediterranea. con el. concept de libertad c-omo riesgosa, voluntad de elegir. No libertad en el sentido del subjetivismo kantiano, absolute dcsprenctido, de ]a lltima interloridad, slino fibertad objetiva en cl senfido de escoger al penetr-ar en el paist, jc. Esa fibertead pretended a1gunos retrotraerha a ]a inocencia., donde Ia libcrtad se autodestruye a) no verse en- ]a obligation de, clecrir. Esa
L
inocencia ya tambie-n nace tefflda de pasividad. Paslividad. que se desprende del no lintentar nada del mundo espan-ol. ameriAft It









cano, o la pas ividad que se desprende como residue del haberlo intentado todo norteamericano.
De ese modo de la egiptizaci Oln se desprende un fikil. paralelo entre un rascadelo I piramide
y la pirAmidc. Micntras .1a
intcnta incrustw el fragments, de la muerte cgilpelia al ctcrna renacer del limo, el raseacielo se converted en. una iluminacion momentabiea de Ja vida dentro ya de la muerte. Pcro ambos intentan retener, poster ya por modo pasivo, converfir en una. ente1equia. el grano de In muerte o el de la vida. El voraz apetito de verticalidad del rascacielo -antitesis de )a verticalidad. del 'tico (anhelo infinifto que alienta en un caos cle 11"licas: Worringer)- olvida lo que habia sido cl sue -no de todos Ios grades curopeos, llenar la tierra dc una sustancia conocida
-1a material. signata de los tomistas- Pero en una dimension de 'horizontalidad. Era el hombre que vivia en. dimension de un, solo dfa que desmids proyectaba como escalera diabolical. Uzi gran tradition del artesano viv'*a la cotidianWad en dimcnsion de humiddad horizontal, aunque sabl"a. quc la suma de sus. dias iba. a trans-mutarse en ]a Aurea verticalidad. de la partidp *6n en la. esenclia, divine. Asi Como
ac el angloamericano vive
]a frene"fica. cotidianidad vertical de su rascaceelo, en la falsa actiAidad del presented total, el hispano americano vive la. pasi"dad voluptuous, el inert e- seflo de la mans"n del virre" nato. Angelus de sombra., brisa para el suen'o. passes, de -un humanismo discrete. Es tambien. a su. modo una piramide donde la blandura de la base, donde el regodeo de la sombra. ha eliminado la enjutez del Apice y su cercania al devenir de I.-Lis nubes. E! barroco trabaiado en plata bland ofrecida C'01110 una espalda cariciosa, ha ellminaido todo rccuerdo gotico' S1quicra sea como angustia de las forms, como muerte oculta detrAs de fas proporciones pitag6rlicas..
Un mundo frio e inerte, recuerdo de la egiptizacio"n de fibr mas insisfidas y hierdficas, empieza a resbalar como las escamas de la serpiente que se enrosca a la sombra del Arbol. Prouto tendral que hablar, que tentar,, conduciendo de nuevo de la vida al conocimiento y de 'ste a ]a muerte. -Sera' ese camino recorrido por el hombre de la cuenca del Mediterraneo el U'nico que tundra que volver a recorder el hombre amcricalio?

[Sin fecha. Procede de una carpet con rnanuscritos fechados
en. 1943 y 1944. C. S. ] -











Los zurdos

Como el rfo hace flempo trae sucio revuelto, estAn ahil ya los cazadores de U"Itinia hora. Dicen que traen cuchillo y con tatuaje virfloide. Son fieros, incilsivos (lincisagueados). Como es earactenstica de estos zurdos Ilegar tarde a todas parties, flenen que detonar, insular y --costurnbrosos en el dempo perdido- hacer perder tici-npo y alegria. Se empenan en dar una batalla, que sllo a ellos interest, por buscar posidones y nombradfa. Son Io,% que naciieron tarde, los que tornan eA agua cstancada, los que fienen un aguado veneno que no saben d nde depositary. Quieren ser guapos, cuando eso se ha convertido cn nuestro palfs en una profession de tres al. cuarW y en un di.sfraz que ha termlinado en el actual, carnival de la n6mina y el suelto pepismo. Les Ilegaron los treinta afios sin haber hecho intelectualmente "niuna nuez foradada", y mientras buscan becas, quieren ser professors y darse viaJeclitos, a Nueva York "para aumentar su. pai*sa*e cultural,", tra*cionan la poca juventud. que ya les queda, pues estos linocentes bravucones creen que tener menos ano;s significant sermAs joven. Calados de hablitantismo conge'nito, le han entregado su alma al tertulio'n inocuo y al caf6 con leche prof6t*co e incessant. Viejos sodomites, ahora que esta de moda en Cuba cobra el. barato, acusan -t los deinas de recibir la visifta del Angel extcrmlinador. Products dc ]a ixtual desintegracio'n polffica, pasan a la cosa intellectual en su. terrorism pornograffico y su viveza de tropical perezoso. Son los zurdos, combaten a aquellos que por natural jerarqu)a les pueden ensefiar de todo y a los que envidian con celo ain as, torque no se han podido colar
c i ita. Hablan de capillit
en ninguna, ya que esas genes s'lo se unen por el bostezo,. la comision de arnedrentar o 61 brazalete copro"fago. Habra que
& 0 1
surrirlos unos cantos meses. ma's.. despues irin a la provinCia, en comist'ones agricolas, a vender vefitas, de novias o requcrjran la gualdrapa de agents, de pompas f6nebres. Estaba escrito en las profecfas de Nostradarnus: en el an"o 1948 un grupo de medliocres le hara un homenale a los escritores cubanos, con coces e injunas, con coces y mala prosa..

[1948]











Recuerdos.s Gu P'rez Cisnetos"

La casona, un ala del castillo del period de la liustracio'n, se esconde en la sombra. de sus provocacidnes,' un tanto en la bisagra secular de dos est*los: la espadosidac i de la piedra parece acercarse al 6'reunspecto, extendido y solemn herreriano, v la b6meda sumbra'grabada en una di'latada angulosidad entreabre unas hojas historladas minuciosas; viene a recordarnos ese romanticism, severe do, espadachines y desterrados, de embajadores otomahos I y ajedrecistas vienese's, d-C matemidficos. conspiradores y' de 'botAnicog prote tastes, que entre nosotros represents mejor qu& nadle jos6 Antonio Saco, con su levit6n Montecristo y sus bolsillos Ilenos de estadisticas, que* despu& disfrutar' comb bombones el Bat6n e
a -d' Humboldt. Es
la casona de Prado y Trocadero, con su yedra 'raspada en los ar hipfe'lagos verd 1'nosos de una gran tajada &, piedra, Per6 entonces, por fos. alrededore's de un 1935, que como es cla'sica obligaci6n comienza ya a parecernos un poco ingenue, los moradores de k casa, e'n unos balances para las dem6radas conA
versaciones, el bolillo o el macrame,, el relate misurrado donde la chismosa nueva vdrsi*6n enarca sobre el ponds del sucedido., se repliegan' a una esquina del Portal O',h,' dej ando biezi subrayado un espado, que se'regala, sobrante, que todavi"a el orgullo no se decide a merear, pero que subraya su indolencia, su vad h edad. v un tanto su innoble falta de aprovechamiento. S* nos detenemos un poco mas, levantando el -regusto de la observaci6n por sombreadas persianas o sigilosos ronroneos, precisamos que las caballerizas estan vadas, y que por Io menos alliel alazan caramel no ha sido reemplazado por la realeza del Rolls. Y cuando nos alejamos, sin creernos ot)Iigados a dejar caer el goter'n de un jui, 4 j icio, acomoda la espesura

Pf. Rr--z CvN-r..Rm. Guy (Pap's, 1915-La Habana, IT"53). figure intclmtucal de gran relieve en el panor-ama cultural cubano de Jos aAGS treinta v cuwvnti, sobre todo c'otno animator apasionado v crit icn de, gran tal c nto del movimiento pldsaico cubano. Fue gran amigo de' Lezarna, codirector de Espuela de Plata, y colaborador de Verbuyn y Origenes, entre otras publicaclones. Escribi6, cntre otros: La obra det pintor Ravenet (La Habana, 1944); Pintura y escultura en 1943 (La Habana, 1944); y Caracteristicas de [a evolucidn de la pintura en Cuba. Si 7os XVI, XVH y XVIII, y pdmera mitad del XIX (La Habana, 1959). [N. del Ej








de la sombra en el brocal. central de la casta Venus, que como siempre, frente a la Constelaci On de los hinetes, ha cornenzado a rjelar.
Los moradores renuentes a render el espacio sobrante, o tal vez fueran ellos Jos sobrantes frente a un espacio que no Sabian incorporar,,se defending de1a invasion de alfombras, tumul.tuosas cristallizacliones del pisto manchego, jaulas con tortugas, o de las agendas de prospects para giras internacionales. Pero apegados, a su. orgullo los fantasmas verbosos creen poder, sin mengua de su estelar dignidad, con1levar ]as ruins y. la Ilustraci6n, los pr6stamos a plazo fijo con la Aulklarung, y para ello han alquilado ]as p ezas de la azotea a unos Amigos de la.cultura italiana, donde en el incipi ente crepdsculo se transmit una de las forms mas universales de la latinidad: la GramAtica. -Acaso en )a lucb.a entre el orgulloso celta y I.a. .gramatica latina, la influence de ]a prosa italiana, no babla ganado el cantabile maestoso y vivace de Cervantes? Habia verincaw el oficlo de la presentation de un amigo a quien 11amarlamos, el Licenciado Torralbas, que parecia mostrarse content. En el balco'n corrido, que se interrumpe por a1guna grata espera para la ociosa pasamaneria, ]as parejas, Jos coros, descifran un sentido o comprueban una vocal izad.-O"n. Despuds de la presentation, que era tan s6lo en este caso un alegre ritual, pues el Ilicenciado. amistoso nos conocia, a cada uno por su parte, desde had'a bastante tempo, comenzamos con muy escasa vaciiaci6n a conversar, con una. maiestuosa. escenoarafia, la de memorizer el soneto del Dante: La donna mia.*" rotundidad aguda de su pronunclacl6n gala se prendia del verso parece una cosa venuta de celo. in terra a miracola mostrare y mi, apresurado canturreo de criollo adolescent, se demoraba en que va diciendo alanima sospira. La conversation Se extenclipa, pues cl prof-esor, muy latino, se echaba a Cronos a la espalda, demostraindonos que a e'-l tambb6n le interesaba mds el parloteo que el comlenzo de ]a x1ase, y muy pronto me sorprendia el ballestazo de una cita de Descartesi muy bien situada en Ia natural zozobra de un primer. encuentro: "el hombre no puede crear, SOlo Dios puede crear, pero puede pensar, y todo Io que Dios ha credo, el hombre lo puede pen. sar". Era un encantamiento, un delicioso conjure, una amistad que en nuestras latitudes comenzaba por dislmular la simpatia en una cita cartesiana. Cartesio presented asi", tan gradosamente,, Podia comenzar a aturdirme,,y cuando me refuse sin
*'I I- agrado de la. cita
vacilaciort del I le cont 'std con la sentencia
de Tortufiano:, "'es clerto 'Porque es impossible. : Nos miramos








ra 0
rijamente a travds del momentAneo antifaz de nuestras CI'tas,, y el timbre del comienzo de la clase reemplazo a los gorgoritos de ]a vocalizacii6n y a las risas de las parejas que movilizaban sus agrupamientos a lo largo del balconcete.
Al alcanzar nuestra amistad su desarrollo y su necesidad, Guy vivia en la calle de Consuladoyo, en la de Trocadero. Lo recuerdo tan s6lo -para sen-alar que estcibamos en un cl'ma soreliano. -No records el pasaje en que'Ju IiAn Sorel, en Le rouge et le noir, adelanta sumano en el inic*0 de, una infidelidqd, para encontrarsecon la'de Madame Renal?, Despuds cuan,do, Madame Renal le. extended la -mano, Sorel consider tin deber, no extender''la suya. Estabamos, pues en el clima de la. Voluntad, nos proponi-amos inetas, sutilizdbamos nuestras vueltas para penetrar en lo hist6rico, buscidbamos el relieve de una confluenei'a donde-el arte, a] alcanzar su satdraci6n, lograse ]a posIbIlIdad de un nuevo estilo en Io hist&iico nuestro. Crefamos que cada foryna.alcanzada artisticamente tenia que lograr, por una nobleza m4s evide-nte,, una -clAridad para el estado, entoncv;, Como ahora, indeciso,, i'luctuante, mediocrisimo. No confundiamos ]a naci(')n,, que es acarreoi -trabajo madreporallo formado por el bandazo, de la marca, donde el azar extra un destiny y Io evidencta, con el estado, que es toma de poder, I Ch 11, &*
irrupciln, estreno, de.una generaci6n ispa energ ica que contrae la masa y la cruje, denvando nuevas radiadones par-a enarcar ]as zonas indolentes hacia suforma y su ejecucioln.
La primer consecuencia de esa actitud, en un paradoj'al reobrar era que trafa una primer calidad en lo artistic. Lo que era la nac116n, para las linserciones de la conduct en lo hist6rico' era 10 popular para las-mis -coTnodas resoludones de fon-na y de signo. Quenamos un arte,'no, a la altura de la nation, indecisa, claudicante ramorfa, sinode un estado posa*ble, constituido en meta, en. valores. de finalidad que uniese !a march de las generaciones hacia un. punto lejano pero operante, futuridad entrafiada p'or un presented tenso con el arco poblado por una elistiva energy 0 a,. Al detenernos en el acarreo lentfisimo y vegetative, de la nac!6n, al queer subrayar valores populares en eI arte, nos subordinAbamos, a1o hispfinfco. ZNo hemos visto acaso, en colecciones-de.versos popijlares negros, el. A Pedro, mi hermano el santo que tengo. en la mano roto y descosio que, no se sabe nif el santo que ha sido, que era en realidad una. coplifla burlescaAel.xvi hispano? Surgian si tratados en.octosilabos romanceados y
a los, temas negros
los cuentos malcriados, donde.nuestros guaiiros hablaban como,








I
un campers I no nuestro, que merece penetrar en una novel, es un hombre sobrio, sentenciosop que mira con ojos g7igantes, manchados, calrnudos, de muy lenta rotac*6n. Como creiamos, que el estado debe ser la meta para una generacio'n. era tamb*6n el buscado un arte viril, voluntarioso, como la una silguiendo los hilos' del diamante, a la altura del hombre y de Dios. Oue tomala material, y la besa con sus dedos, y le hace ]a garganta. y le calcula el rumor de sus entrafias. Un arte que asimilase el universe, torque incorporar es; la function de la salud; que operate torque ahi esta el destell-o de la sobreabundancia, y que fuese resistente, porque- solo el Esph-litu Santo circular a travel de los canales del fiempo su'bito.
S* temiamos, a los integrates nacionales, a lo que es el arte ctiando se parte de la bu'squeda de la Tiaci Ion, que en definilixa venia a rendirnos a lo hispanico, precisabamos ya que so eticidad resistente de lo hispinico, podr'a lograr ]a unidad, no partiendo de los elements pasivos o nacionales, sino cle las violentas imposiciones de lo estatal logrando sus ordenanzas para ]a condu'cta. Sabiamos ya que lo hispanico no podra ser la ndi-ma parn logmr la universalidad de nuestra expresk'M artfsficzi, pero si esta se lograba, ]a etic*dad his-palniica alcanzarfa la rottindidad de su pleno. Ya tenemos la provocacitin pritnera cle aquella genCTaCion, que por mi parte lo mismo puede IlaMarsc de Espitela de Plata o de Origenes. Espuela de Plata, si nos atenemos a 'las primers escaramuzas y.narupamientos, I'll los descos que se proyectan o a los rechazos que nos consumen. Y de Ort"genes, a la plenitude que recepta durante diez anos a Jos diez poets cubanos. Yo la Ilamarfai, por contrast i rri 6 tante con el medio cubano, que desptiels de 1940 se endurece, logra su punto gele'e., le molest, por saturniana y errante, la expression espirlitu, aunque enfatiza con tozudez tecnica cuando. habla de espiriltu de empress, y si abomina tambien de lo claisico, por' cbapucera y -ebrilmente linmediata, accept la expression tener clase, para aplicArsela a un desdichado que sale a ]a calle a vender; yo ]a flamaria, implemented, por hostilidad a ese milieu carcinomoso, ]a generaci6n de la poe.siia, cuya primer visible consecuenclia er.-t brindarle al cubano Una )evadura mas alta, ma's nobles preocupaciones de vida y de forma, Procurar levitarlo artisticamente, para engendrar un eco de noble resistencia en ]a conduct. Oue viese en algfin coro de artesanos, bunflador de vihuelas, o de escrituras musicales, nobles dictados que derivasen su conduct a una menestralia ffierte y bechizada. El que piensa Io mAs hondo, senate
1- --4- -1!--








realmente aparecida entr e,. nosotros, buscaba en la bondura, en los venidicos, planteamientos estil.Wicos.., senior el caudal mayor de lo hist 6Mco, sin partir Je. la configuraci O-*n actual de lo primigenio, que es la b isqueda de Io artist"T-zino por el contrario confluia hacia metas donde se clarificase nuestro destino hist"rico. Poresp Yo,.en mi "Coloquio con Juan Ram.6n Jim6nez ano 1937,propuse la, expresi'n, teleologia insular. Desechando abora el desarrollo de esa expresi6n, bastenos subrayar que le daba a. su generaci6n un sentido hlmnico, whiitmaniano, buscaba el cantabile optimista,, Para -diferenciados afluir a lo universal si se ahondaba era para, lograr un centre de operations diakctico o sensorial-. Rabla huido de peligros solapados o rotundos, vocingleros o soterrados, y sefialaba con sus hirientes fascinaciones, arremolinados metagramas. Si habia desdefiado lo popular turistico- las fAciles onomatopeyas del negrismo musical o po4ftico,, que eran dii9fraces de lo hispanico menor Y del cosmopolitismo des'angrado; huia tamb*6n del
I,--. I .
hieratismo enratico mexicano, de'su rbtundidad m. uralista, para libramos dd ]a -poe'fa diplomltica, "Fina" bnfrecomillada y como en- marco de dorddilla; Y lo que es m as irreemplazable v periodicamente valioso;: de la inidginacion haitfan4, del terror visto a lo france"s, donde a frav;e's de lo's c''ristales de refraccion del surrealisnio, nuestros gracliosos fantas'mas cornudos se convierten en los sudorosos, campesino s muertos en las granjas de Haiti Si habia buscado ts 10
a-generk"n para lo cub'ano una levadura mi&,alta, era natural que acfua se por saturac116n, Oor una lenta acumulaci6n de Io occ'lidental y el s6bito inte'rviniendo en ese lfeno,' omo pinthazo terdporal de ]a circuh.qtanciai de, lo hist6rico a que' ge obligabd.
En medio de csa tui-ba'nulta de replicas' y provocac-IOTICS,
hora, tky, e1i L T r Sp
veo, como a c ecuerao -en el de''ilieguc' del segundo fiempo matLinral, flegar a mi casa a Guy'Pe"rez- 0snerosi Y mientrqs preludia-m"o el oro-crioll''de'l crujido silendoso de una torta de, lang6sta, pbnernos a saborear las- Aabas de "'Notre Dame de h e'rre".,* de Nauruy (Quy Ifablaba con frecuenci -a Ln
de un tio snyq, hezrmano de su mad*r a. Ti R -Sc'wora Bouvel, que
habia sufrid.o: heroicamente en el.asaho a'Verdfin), y avanzar lentamentc en la selwa filol 60ca de aq jel divertidia Y endemoniado capitulo dle Ma..se Akofribas, el doctor Rabelais, tan del gusto de Joyce. Es a mapera. de amistad, que hemos Ilamado soreliana, muy alejada. I Charm ides., o del Lys" platoon
de riesgos, se alimenta de dificultades y espectaclonp,,s. Su nrnnin rntnhzIQtihIP. nn Av In unhintimridnrl o4p_ 15% i-mvirpreaAAn








0. Ae ia cbmipa ffia," sin6 la il icudtad' a ven'cer,'Ia momentdneA I hosi" 1, en una divinidad
energia Para penetrar en o I negada,
Cada presenda es Omd uini secret peliogro, pues parece nutrirse de una. mutua exigenicia, de uti complementario ondulante y esqulivo. Si la'hemos Ilainado soreliana, es. para eviltar el dnfasis de califficarla deignaciana; aleja"'ndola de nuestra rbilta por su rigor destemplado y su. diega, entreaa a un absolute teocratico. No e's la amistad entre la's-abidunia y el adolescent host* ado por el Eros del conocimiento, sino entre dos adolescentes, que creen. con dec*d*da ingenuidad, que su energiia o su novedad pueden produclir comienzos o alterac*oncs en la masa indolente, extendida o rencorosa.
Pero aun en su resultant hiswrica, rwis allf"I de la voluntad que se traza metas y se consume, pensamos sicmprc que Stendhal ha desconocido a Sorel, cuando lo, hostiga con el dt'ctum de hip6crita, la amistad. ignaciana se funda. en el milite, en la militia., No s6lo en dar pruebas.mostrando si*gnos, inulta signa facit, en hacer obras, sitno en reclutar, por el processional, para no extinguir. Po'r eso, lo mas fascinate en ]a s ci "n de Origenes', no ha sido tan s6lo 'su cerrada vocacion, sino el haberse lbtegrado -con una panibola de todo Io que ha sido creaclonal entire nosotros- a 16- largo de una veintena de aftos, que desechando lo marginal allical"do, vagaroso e important, comunicaba sanguine y continuo a ]a culture cubana. -No eran todos nombres dinamicos como verbo, clavileno, espuela de plata, la fuerza ind'visa de los.orfgenes', los que parecen arremolinarla?. Y que aun, en una revista como Grafos mostraba a Thibaudet refutando a Spengler sobre el concept del flempo en los, griegos, a Ia hija de 3'6vce descubriendo un vie h o poema irlande's, Y aquella "Lettre ?t la Etoillept 1, de SupervicIle, y los encticntros de Thibaudet y Ernest' Robert Curtius en Heid0berg. Dollic'ndosc Thibaudet de'la ause.neia demu'ebles tantiguos- en los grandes palacio's del Palatinado, -acaso no emple'aban le respondfa Curtlius, los cocinero en tournus, para cubrir los pastels dc boda, pergaminos antip'os? Y texts completes de Alain y de Valery, que ]a general I on de Espuela de Plata daba para transformar una revista cortesana en. una expression de generacilo'n.
Guy fue uno, de los propulsores de esa inicial formation v rcclutamiento. No lo sII.gu'6 en el extenso de su parAbola, tal vez por los menesteres adminxstrativos a los que tuvo que entregarse en su totalidad. Fue aquella una generation a la que se le negaron y se. le niegan muchas cosas y que tuvo que ahondar su trabajo a la primer oportunidad rendida por un azar CIP Qqlunrin'Ti V mip nnrn nntpq rip rnnrir dpqmiAQ de haher








refseoirriAO mucho affilinoi 'Y 6berbe cansado en, iunc'onts Ubalternas de quiencs, le cran muy linfer'liores, repasaba. dc nucvo las cafeterias donde habia estallado la verba generadonal de sus primers amigos, comprendia con.cierta tristeza que no se liabi'a jugado la carta a ]a totallidad de su destiny, y se abrazaba con una misterilosa deciiisi6n patetica, a los ejernplos mayores, que como Van Gogh. habian ocupado fandficamente su anank6 en medio de la miseria y la enfcrrnedad. Convietiendo, segdn el conse"o de los gnegos, al enemigo en auxiliary En los aforismos de Van Gog4, que recogta'como una ex-gencila. de su ensayo, volvia a'subrayar Ja Insistencia. fabulous del arfista ante el destm*o que le niegan los E&nos inservibIcs. Insistenda que es Ya de por si artizamiento;. fanatismo que cs Dios. acompanante. Vocac16n, que es .11amado, que es, buena' obra. Vocacidn que artiza; arte, que es Ilamado, como la vista y el oido, en su altura humana y su rumor horizontal, Mesa escrituraria de Santo TomAs de.Aquino, y adolescent que de'scubre una cascade. y se lo cuenta al gallo, en Rimbaud. Como el puente levantado por un rumor.; como la marea de la con-, version recogida por las- escaleras de la escritura, que es visible, que es vocacion. Y Guy, que sabia. todo esto, sc deses-. peraba.
Estdil ya por los canilinos, flamencos, hacia Roma, en busca de la bula de la. autoridad. El fundador, el CAPitan, cuida y enumera. Rivadeneyra, que lo cuenta, el ma's joven, comienza a sangrar, se desvanece, SU juventud le hace inc6moda ]a retaguardia. Se lamenta, se empequefiecei, y quiere rectificar la mis*6n. Dism'I'nuido, corre al captain, y de un cmp '6n suelta su terror ante Ignacio, el escudo. "'Me m*r6 como un. detnonio" dlice Rivadencyra, Y siguld en ]a march roman hasta recibir la autor'dad comunicida para la, fundacion. Ay. antc nuestras vacilaci*ones, ya no hay santos que miran como demonios. Sino unas palmaditas y el pasaporte de regreso,





Admirable, en su proverbial conjeturta, el despIlieegue de ]as dos cuadrados, repletos de obras significativas,, al coincidir en un ]ado batiente en torno al nombre de Guv Peprez Cisneros.








Aquf 0 podemos fiegarlo.en sii rotunda conclusion, n"O O'ftcontramos con aquella laetitia, la alegria, que es la juventud, liberada de sus exigencies temporalest Para alcanzar las consagraciones de las esencias. MuY abundado de frustraciones, Omo no subrayar esa alegria, queno nos debe de, HeNrar al enfasis de las attitudes sobrepasadas, los logos, las sorpresas, habidas ent c nosotros para la plintura y la poe.sia. En los U timos afios, no. solamente las salidas. que se verifican Para ahondar una. sorpresa o, para comprobar el reavivamiento de los est'jilos got*cos o barrocos, slino tarnbie"n en ]as cosas que venjan a buscamos, quc ahor-a veiamos, en nuestra propia casa,, sm sobresattarnos ni regular prasmos de maravillas, nos daban al par confession de pccados y esplendorcs. Pcrl6dicamcntc,' con ondulantes motives, se articulan estas exposiclones, corales, con noble ritmo, se entrcabre esa brecha oue penetra en nuestro paisaje de culture, para aportar el honibre al ]ado del Arbol, con luz batida y different. De tal man+---ra que ]a continuidad de ese ritmo de-visibilidad nos permit tambien precisas notaciones d'e SUS 311nturas Y resquebra.laduras, de sus apovos y de sus rectificaciones. Pero cualquiera, que sea la suerte que tenga que atravesar esta extensa teoria de lienzos,
fte un punto de confluencias en el 6 " y la alanos perml jerCICIO
banza. Sabemos sus indecisiones, sus demora-s, sus ignoranCias ctiando debia mostrar-sabiduria, sus astucias cuando debl'a regalarnos una como irrebatible salud. Pero ana nota no se le puede negar, una suerte Ta acompaila y la define: sit es.-plendor comparative. Pues en el Madrid actual, con el Prado a ]a vista y tin centellep en el carro excursionista de ]a triple noche de Toledo, Y cn un cafd cercaDO Va*zquez Diaz, Zabaleta y Eduardo Vicentc, tostando las anguilas con un jerez operation, no superan a nuestros Amelia Pehiez, Portocarrero o Mariano. Ni' el Mexico del sa.16n vien4s de Maria As"nsolo, donde el coyote con los. ojos aran-adost -o los payasos fantasmagoricos cubriendo las cathedrals ondulantes de Tamayo, no tenlan mAs esplendor telunco, rnds soterrada mina, que Wifredo Lam, con sus caballos hundiendo su energia en. Ia sombra y en la hurnedad de las cubas frutales. Nli en la recepcio"n cosmopolitan de la siesta, del descanso abstract, del bonaerense restregarse los ojos para descubrir mAs que para inicorporar., precede o rebasa la calidad de la caligraffa minuciosa. y gobemada de un Milian, de un Consupgra o de un Llinas. c*C6mo se ha ido integrando esta rep6blica de las artes figurativas? Este continuo sucesiv'o.. que durante rn" de vemite y C linco an'- OS., ha definido, aclarade, incorporado la b U-'squeda con e'I logrg, Ia bleroica frustraci6a









con el splendorr, la. alegriA de la's nuevas playas la fatilga de" los laben*ntos con mucho hilo y atrabancadd toro durrniente.
La marca superflic'al de Io generaclional n el subrayado de ]a rupture, los valores de inte"nsidad y la energia qtie no se ejercita en Ila ocupatto de la totalidad. Fatre autre chose, faire le contraz*re, otra cosa. lo contrario de la generado"n. anterior, es la primerapliel de lo generacidna'l. Asf, por ejemplo, en la actualidad hAblase en poesfa, de la vucIta a la sencillez, al hilito de agua frandscana. Contra una generac16n que se consideraba compficadisima, barroca y extrernadamente carga&, como escaparate de tres lunas replete de todos los ensures ancestrales, famil"Ares y personals. Pero una parade en iercia, C'OMO dicen los esgrimistas: una. wncillez lograda a vol'ntad, escalada a S'oga gimnastica, conseguidzi en',marcha opues.tA a la anterior structural Zes acAso una sencillez? Sendllez como, opuesto a recargio barroco, no es una arit)tesis generational, en una gener-ad6n prepotente ambas coincided y'se f6cundah en. sus reencuentros. Francis Jammes, sencillo complicado, al lado de Valery, que funda sus premises en pocos apoyos de la, fradici o-n de la intelligenda frente a lo linmedliato. Una generaci6n voluntariosa de I-a sencl"llez, pqrque la anterior fue lujo'sa y barroca estrena una complicaci*6n mas pefigrc>sa y secret que la anterior I iga
y mucho rne te *o que esa decantada sencillez cai
en. lo simple del recuento o en la disfrazada complicadon Mtermedia.
La ralz qtie prolifera e'n. el extenso, desfile de estos lienzos,, no es ]a marca generational de lo antit4fico, de lo intensive deshecho sobre su propio .0 4 0 i apice, sino un estado suces'livo, Y i6sta es ]a alabanza que -se gana una nwestra coral de nuestra PlAstica, un continuo que penetra en lo oscurol, en los entresj.Ios de la futuridad.. En esa dimension, las influencias, como Id s citas se vuelven creadoras; las relaciones con la. Esc'uela de Par's tienen entre nosotros motives primigenios y fatales, pues una influence se puede volier m;is creadora que cl miismo ente influenciador'. eOu6 nos puede precisar la influence de Gauguin en, Victor Ma"nuel, cuando sabemos que logr6 unps arquetipos., unos cntes que se hieratizan en el mundo de las
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categorfas esencliales? O'la de Juan Gris en la. primer Amelia Pel4ez, cuando sabemos que nuestra pintora habla logrado esas definiciones de contorno adquiridas por la luz linterviniendo como un. plano que detiene nuestras frutas y nuestros vItrales, para definiflos por detencio'n o acariciarlos en su d'Mrica plen itud. Gusto del s'efiorlo*de las foirmas, no mostrarse'esquivo








salidad de intenciones. Asi nos -liberamos del terroristno de las influences, de la fobia de la europeizacion, de jas soarlcillas provincianas frentc a la universalidad, -rnanejadas con malevola astuda. por los agents macabros del resendmiento verindculo. No basta lo vernacular de la sequoia, corno Io quieren los falsos pretendlientes, sino del zumo s U-Ibito de rezu.mos lentiosimos.
Imagined La Habana de 1935, licticMda de liolitiquoi-J'a. con un inutil, Y rainpante subcoiwiente alborwado dc pcsadilla coiectiva. El pseudo vitalismo desdenki Icer entre lincas, el defini r pilra incorpor-ar, el. Eros coatiosceme, ]a stispcird6l') que recorre el campo de operations y se acoge al romanticismo de ]a inmediatez y la intensidad. La linteligencia no aspire en aquellos moments, y verdad que entre nosotros -n ninguln moi-nento he visto con mucha claridad el perimewo de sus concdntricos de linfluencias y exigcncias, no asplira a dorminar por la saturation ejercida por sus obras, silno grita cn las esquinas de ]a polis, career de var-onlil energl'a para enfrentar o espumar el demo.5, v saborea el perfume de hi guand-lbana, lentos cnvios del eco del subconciente siboney en Jos juegos dc pelota. Prefieren Rornain Rolland, en el limbo sul*zo, antes que a Proust naclendo en la puesta de sof de sus polvos fumigatorios. Les molest Vale"ry o Claudel, torque despiertos intentaban incorporar ]a gran tradicioln occidental, ]a tradid"n de la alianza entre los dos mundos del hombre y de Dios, de lo exterior y de lo invisible, y ellos querian Io onirico, lo mesia5mco, lo con.fesional. Querian la poesia surgiendo del suendo, pero cl suefto era tan prolongado, que arenas les quedaba fiempo para ]as notadones de la escritura poefica. Y en medio de toda esa turbamulta el horrible rechinar de los tarjeteros del Bajo Imperio. Los tornos de ]a erudici(In apilando bol-if-as, siguiiendo Jos estanquillos del alfabeto fenicio. Y el anual fabliaux profesoral. "Los opositores" creando en la imaginacio'n una Edad Media musicalizada por Offenbach, castlillos con CA maras bajo el rio, ruido de cadenzas, imploraciones, aparecidos, hachas de yeminas clavadas en el torreon. que se desmorona. Y la comisio'n estudliantil que vista a una alta autoridad universitaria para. pedlir el honorable recinto y ol-'r la poesila dicha por Juan Ram6n Jimenez. Y el Sen-or Pipelet, que se enfrenta con !a Comision, y se oye: "Miren muchachos, bay que tener cuidado con quien viene a hablar aqui -es conocido ese Senor Jime"nez?" Y la prensa, tronada de incultura, que en la insign1ificancla de a una column nos previene-: "'ban Ilegado los dos lilustres
'DT-ATIP NI I -I- -I.&-








segun el incessant susurro de sus corifeus, que declAh 0 una gracia, que no le gusta la musical y que no comprende a Valc'ry". Habl'an propiciado, ya en toscas ordenanzas o con
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rejuegos de malicia'. una zona pesimista, necrosada, indecisa, I y el perfunic
donde frustrac16n era ]a norma de acatamiento, de las ruins intentaba sobreponerse a la colada brisa. universal, dorado y conlo prolonglIIndose en la luz, que nos vcnia naturalmente dc I-as. kspiertas collins de Cojimar.
Pero llcgaban coil los bisonhos nuevos. salts de la sangre a la Universidad de aquOlos afios. Mis buenos amiciros de s'empre Rene' Villarnovo y Manuel Mene"ndez Massana, n-le habi'an flamado, siendo yo tan solo un estudiante de derecho, Para haccr ]a revista Verbum. Surgian nuevos nombres para ]a 0 P .0 &
110", J'a que pcrfilaban la gcneraci6n, y aparecian, segun ,,;u unico pouna publicado, los Angeles saxofonlistas de Portocarrero. Era el rnomento de descargar la polemical generational sobre la p'Intura. Yo babia sido comisionado para inaugural la pr*rnera exposed 6n universitar'a de pintura, pero al frecuentar a Guy y captar su fervor por nuestra pla'stica (el recuerdo de los. Goya en el Museo de Burdeos habia awVado desde la infancia la curiosidad plastica, le cedi muy gustosamente, al descubrir su vocadon esencial de critics de pintura. las palabras inauguraics. En el. local de la association de estudiantcs de derecho, se colgaron los Ii*enzos de cinco de los plintores ma's significativos dc aqud moment. Detener la avalanche, hacer su antologia, cribar la tolvanera, fue siempre buscada esencia de aquella gencracil6n. Las palabras de Guy en aquella ocasi6n fucron revisionists, hist6ricas, de exacerbada cnitica. Al inisrno timpo que se dolia de professors cubanos que en oaqucIlus inomentos dictaban en el extranjero. Creo que Guy, anos Ma's tarde, integro su aprecjaci6n de la pla'stica cubana en MI'Saloin. En otra direcdon pero en la unlidad de ide ntico fervor generaclonal, Jose" Ardevol, presentaba I.a pri'mera orquesta de ca,"wara en la. Universidad, y desde entonces su classic decision, la ene fla. de su discipline, no ha dejado de acompan-arnos. Y
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comenzaba al margin de la frustration de la historic external de tambour et trompette, la historic. secret, soterrada del espiritu, que :silenciosamente aquella generac116n habia inaugurado. La conferencia de Guy se daba con total ausencia dc pdblico, pues si recuerdo sus aslistentes, todos eran amigos curiosos, de la. expression y del culto viviir. A-nos mAs tarde en unas conferences que Guy daba, siendo au"n. estudiante de
117 T 'fM+W*O"kC r^" m;sit.5 vp .1 IhOLT"r%" 4%,51"ralla A jay-n








ffitiy Aevoto 8e R adne, se- daba ctlefita qtie pari Lqdellos primeros momefttos dc una gencracion la herolica, voluntad de Corneille ara mej*ojr coinp.Aniiifa. Pero ninguna nota dc claro y evidente.opt'Tnismo fue, at Iintl ugUtlAv e en la Utilversidad Izi Escuela de Peda(yogia, tan potent como )a priniera ek oMd "A retrospective de pintura que sc bacla en nuestro pat I s. Y desJV
pues las mismas salascon la pintura c()nteniporane,-.i reafirunaron la permanencia de la gran fradicio"n. Guv traba*'10 ell SU organization Y, ]a legitima alegyria quc podia mostrar por aqticIla evidencia, por aquel relieve adqu]rido por una de las fases esenciales de nuestra cult:ura, Justifica la pIcnitud dc estos dos cuadrados batiendo y asegurando su nombre.
En Mf* Sal6n habia Guy enfrentado el problema de n-totivo v sRjeto, paisaje y hombre, ancestral problerna que venia rodando desde Jos spinocistas v los kantianos: sujeto v naturalcza, que ]a plintura extrala de la metaffstica para cumplimentarlos. Guy a] acercarse a este gordiano reafirmaba "la mirada, no lo mirado". Es decir, el sujeto fiene que crear telos y paisale. Problem que se planted cn cultures incipientes, pues ]a mirada, en Cezanne por ejemplo., fleva a la culture, al bombre, el palisaje de ]a Auvernia. Error por error es preferlible, los dominion varoniles del suieto, y no la dliferenciaci6n del pailsajismo. La mirada cuando es legiftima y crea palisaje de cultura, Togra crear en la coordenada tie su segunda naturaleza, los objets que ofrece lo extenso como sujcto artizado credo por 4a i-nirada.
En'el siglo iv, en el grzin niolnento de la plenitude heldnica, la plin tura y la dial6ctica, forniaban parte de lo que pudie'ramos Ilarnar La culture del ojo. El o jo ascguraba el coritorno y tamblic'n lo que Arist6teles flamaba la superficie internal de lus cuerpos. Sen-alo esos comiienzos en los problems dc la luz y de la visibilidad, pero las variants de ese continuo de la culture griega se altera en nuevos ti s de culture v en ]a cuttura dc los epfgonos. En Francia, a pesar de ]a 4,yran Vadick5n clasica hele'"nica, Poussin estA cerca dc los coros dc la Atahe de Racine, como Delacroix de Berlioz., Pew cnttc nosotros la avcntura de la plastic, en lo que ine atreverla a llamar la cultura del rumor al lado dc ]a pocsfa. Dos fuei-zas cntre nosotros que despues de un largo viaje han afirmado su. universalidad.
Me detengo wi poco mAs v termino. Hc dicho ruinor v convendr*a fijarlo y definlirlo. para la pintura. El rumor cs como
la MWIVOiftboa f1x% If% fIvIAM "r% Ozz %r.0 TT" -.** ^,a &vv,*v^Azx It%








plaza. En 16 alto., el cuadraao que define. Y allf la mira8a, -el sujeto que arti.za. Muy prontol sobre aquel rumor el monstruo silenclioso, el sidencio, el vacio, luchan por imponer su realeza, ,su nuevo objeto, que apuntala el silencio pot encima de aquel rumor. En aquel rumor, de no edible longitude, logra S'us calmosas nubes el sentido, y el sdlencio establece su mundo relacionab4e, y cuiiio su'acorde, sus c* ordenadas, logrando su deciston en ese par6ntcsis del lienzo, que Gu ve y ia en cada cuadro
como Ja diagomfl del paralelogramo dc las fuerzas. Rumor 'de ese paralclogramo, an-ado y'o, que evapora su sentido, relacionando las interrupciones, los oblietos., de ese cuadrado, en cI acorde silencioso captado por los agrupamlientos, segln la expression algebraic, de la tela rodada, tal como la weron los fe, 'h '0
Chinos, inmo"vil lnagotable segun la gran traoicion plaIstica.
*dental. Por eso Guy cerraba su salmon, uniendo el sentido, derivado de una frase de Marti, con el acorde, de otra. dc Claudel, sentido del rumor y mundoxelaclionable del silendo, del acorde, que despiertan a la alegria de las intimciones Y los secrets, de la frustracio"n y el splendor queen estas, salas se reemplaza y mlisteriosamente se restituye.
Exegetas andaluces, tener 6ngel, pedia Ruben Dario. Tener angel. Yo propondria tener novel. Prolongarse de lo visible hacia lo invisible, gravitar de lo invisible a lo visible, es decir, tener novel. Ahora, 6 1 estA muerto y transcurre fibremente por las pAglinas de la novel. Recuerdo caplitulos, tenia. novela. Guy, nifio, Pregunta en Bardeos. por que Goya tan eispan-ol. esta enterrado en un pueblo franc6s.- Oye los cuentos de su tio acerca de como Se Ilenaban las notches en Verdfin. Guy scout sale a cazar liebres, en un domingo muy meridional, cuando regrosa su padre'acaba de pintar el retreat dib un. amligo. Yo due'rmo, goloeo el muro, lo traspaso y estoy en un catd dO La Habana Vieja. en la tarde de una, nochebuena, tomando Vino chileno con OUY, con Portocarrero, con Lozanoy con Mariano. Lo veo en una exposicio"n acercarse a los grupos, y decir con una gran risotada: "Walt Diisney'es un artist acad6mico. P No sabl"a si era una mariposa que se habila convertido en un filo"sofo chino, o era un fil O-*sofo chino' que se habia convertido en una mariposa. Repasamos un libro que no's era muy querlido y vamos leyendo:
('AI caer ]a tarde, dos desco'noci-dos se encuentran 'en los oscuros corredores de'una galena de cuadros. Con un, ligero, escalofrio., uno de ellos ai-io*.









xEl lugar es siniestro. Usted cree en fantasmas? wYo no -respondio' el otro- ZY usted? I)YO sl' -dijo el Primero v desapareck')." Emero 1956












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Los Intis an-turuos aqui-etanuentos sabi.os.
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Los m4s andguos aquietarnientos sablios se impregnaban de lo oscuro al ir cortando los fragments, de sus metamorfosis;
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en el mundo cato"lico la dormitionem recibia to oscuro para hacer mas asombroso el parto sobrenatural. Cuando la descoocida razon celeste le querl'a hablar a un pastor, para enviarle el dictado de to oscuro, lo, rnandaba con poderoso suenho a los pies de un 4rbol de amistosa pesadumbre. Los jugos de fas races, proporcionalmente 6xtendid6s, pasaban ai sueno del pastor. Asf, at descargarse el temble lenguaje de lo oscuro, encontraba en aquellas prestadas rafees.1hilos condquores de la nueva energifa que se desplazaba, comets donde lo melodinso de nuevo aguardaba.
El bornbre actual olvida que si no-fiene oscuro, no puedc tener Ouminaciones. Su terra aliena, la extraniwa. tierra, que aparece en uno de los psalms de David, tiene sus dormidas torres enceguecidas por presagios. oscuros, de pronto, una fulguraciont y describe una tiza invisible, fosforan sentences de frente hendida.. Se recoge entonces una claridad que-tliembla. Su temblor la Ileva a ocultarse y entonces, desapare'e. Si en el valle abiperto a la man-ana regalada, se soltase un comet escritura1 .5 1 10
rio, los Ojos encandilados en la grasa de' la luz, pudieramos decir, no percibir 'Ian la desigualdad creadora de las dos. dens Iidades. El hombre de hoy suelta su rat'd en un valle demasiado encandilado, Pero lo oscuro, viene a nuestro sueno, el sueno camina hacia el Arbol, y el Arbol cuadra su magical, racion de nocturne estelar,
]h Is
Algtinos burlones burlados creen que lo sencillo se enemista con lo oscuro. Salgamosle a] paso en una fabullilla. El ruiseflor y el cuclillo, decidieron remontar su canto en 6ompetencia de apdas dehicias. Sca ef asno el met-or Arbitro, dijeron ambos; esperando ellaudo slin mallignidad protestaria. "El ruisefim, dijo eT asno, canta bi*en,, pero Para una, cancion sencifla prefioro a] cuclillo." El asnocomo szempre, aumentando ]a confusi6n en su ah"anza con ]a sencifflez, public su fallo contra el
-ruisefior. Malintenci6n que en s" misma se enreda y decae, pues, el canto del ruisefior comprende at del cuchllo, las notas graves commended las aeudas: nada I*zuala un divertimento








bachiano sobre el cafe- o sobre el tempo de ta alegre I ncorporacio"n. La cabezota de Polifemo, o ht totalidad de los sentido-S en las grades fiestas de ]as Soledades, entraftan las letrillas zumbantes, que conlo abejas regordetas escupen miel rosada.
SI* unimos a Guido Cavalcanti, Maurice Sce've, John Donne, Ausias March o el Petrarca, ell lo que pueden ser motejados de oscuros, con distintos gn .-_tdos di-6. densidad, precisamos que sus lectures pueden ser los mils disfinguldos cortesanos, o estudiantes que versifican, cuando ]a hlija del posadero inaugural "Isino de Duns Scotus unos zarcillos, los distingos de wi silo sobre "la razo'n desai-reglada". Con una apresurada lecture de ]a MetafistCa de A "st6teles, sobre todo su genial concept del tempo que pasa a Hegel y a Heidegrger, con cuatro diailogos Platonicos, donde desde luego no falta el Parmenides; con algunas ahadiduras de Plotino sobre la sustancia y el uno- con Jos si-mbolos de Homero, pasados despu6s a ]a tragedia grietya: con el Livra du tresor de Brunetto Latino, cun el Speculum Malus de Vincent de, Beauvais, ya esta el afanoso, de In voluptuosidad meftfica, en placentera potencialidad para. szif)orear una canci'n rnedieval., un soneto del, renacirniento florenfli-io
una in nua aolonleracion escolastica que se quiere sensibilizar, o una s6mula de delicioso sabor infantile regida por un pulso que no so abandon a la placidez oficiosa, en Maurice Sc've. Nuestro catador de poesia medieval o renacentista podrd saborear esos parents, calembours o confetti torque estaba en posesi6n de veinte librillos, incorporados a una memoria creadora, que acompahaba, las silabas misteriosas, como el diseho de un perro en una constellation.
Esos tesoros que acompafiaban al buen lector de aquellas eras., en la nuestra se han sumergido en uti lector impetuoso, 11 11 1 q
d*VLrso, con un-a vanable corrictite -nerviosa, que le limpide seauir la linea. del vuelo de un punto conceptual. Se abandon ese lector a una curioslidad desacordel donde la an-ogancia, de la variacift no se acompan"a de un mirador, de una. perspective central que le permit integrarse en 'las intct-rogaiites c i Tes de una perdiz. El pequeflo arsenal de ci.-ud*ci('n voluptuosa, pose'do por aquel lector prerrenacentista, en el hombre de nuestros dias, se ha pv-ardido en lo extenso %in .signo, y las extraflas emanaciones de su saber tienden a volatilizarse (an pronto se enfrenta con la sentencia poe'tica,
Si acudimos a un texto contempordneo de poesia, peculiarmente sefialado por los vulgares como oscuro, lus- Cuarfelos, de T. S. Eliot, lo primer que nos prcg untarnos es -,t qu "e 's C A_'L I- A __ I - I ---A _.. I_ - A Oil hi








mas copiosos glosadores sen-alan alguna lecture de Bergson, de San'Agus'i"n, de "Ta Noche Oscura" o de "La sulbida at Monte Carmelo" del San Juan de' ]a Cruz, el Bhagavad-Gita, y todas A 11
las demas curiosidades y disciplines que cualquier gentilhombre debe conocerl amar y repasar, aunque no 'sea parti'cularmente un letra:do, en. total, los mismos veinte libros conl que aquel donoso catadoe'de versos prerrenacentistas dis&utaba de un soncto amoroso, torque habla leido en su adolescencia el Pedro. Si un. lector' apresurad6 de nuestros dfas no quiere demorarse dignarnente en esas pruebAs, que no son muchas, pero si tal vez imprescin(Jibles, puede dedicarse entonces a las excrecencias dejadas por un treno de prof6ticb individualismo, o a los mas benignos ly arcadicos disfrutes de ]a inocencia o de otros products inaturales.

18 Agosto 1958











La posibihdad*

Retrocede el colmilludo hasta Ia filtima encina, donde el fulminante de sus rnfisculos rastrilha, saltando sobre Adonai o t&re [ef 4 tenza
] jovenzuelo Carlos IX. Cuando Ia triffla com"
a Anonadarlo, se fija un punto,, traza el Atimo circulo que reciblini su energfa. Y allif se va, querellindose con los m'ScUlos del diosecifflo o hacienda sudar los entablami"entos de Ambro*se Par6. Llcvado el hombre a Ia iltima encina, brusco pared6n o multiplicada jaurfa, Zc6mo organize los ligaments de su resistencla, qud nuevas facultades surgeon entonces, MAs all.4 de su aliento y de su piel? Utilikemos el ejemplo de Thomas Mann, en El escogido, donde entresaca un ente de- fficestos, sangres aviriagradas v destiny situado en una cdmara -de hierro que se 'estrecha.; Remficbanlo en lo alto de un peflasco, en medio de una corriente urgent, con Odenas y grills, que le hacen acost.arse o arrodillarse. Rodeado de una pedrego'ldad laminosa, de un rio que no le puede 11evar a minguna parte, es aun dificll -'que vaya por am a compartir, no Ia vision hurda-, na,"sino lamanual centellita de Ia perdiz.** Asi, fieiie que pasar 1d*ei Y sieti an"'Os. reducidos por Ia somnolencia a una cuarta de, esa'medida temporal, el marmotismo del invierno lo reforzaba, pui s ya sabemos que en el sue-no el tempo s & borra en'la extens1*6n'' que se contrae para el m6vil,,Va encontrando cri el centre de la. penfla, como, el lento manar nocturne, de un hgiua ferruglino-ka,, que le resuelve ]a fatalidad de estar por el aliento en el espacio aslimilado. Esa situaci6n hi extremis lo fleva casi a torn'arse en un animal de cerdillas defensivas, cublierto por un tegurnento que era casl un humus qul*t*noso. Sus dimensions se"han reducido, a piernas y brazos, Jos oias y Ia boca itran ya tan s6lo un punto. Pero es entonces.,
Este artfculo con su titulo aparece manuscript en hojas de c-arpeta y se ha publicado, con variants, como parte de una "Lecturas" hecha por Lezama eki Ia. Federac116n Estudiantil Unliversitarla de Ia Universidad de.La Habana. ver: LEZAMA LimA, Jost. imagen y posibilidad. Seleeci6n, -pr6logo y notas de Oro Bianchi Ross. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1981. (N, del Ej

La "manual centellita de Ia perdii', es metifora. con que Lezm-na sustituye su primer escritura, tachada en el U=Uscrito: "ej gr&CJOSO ojo de la perd1z". [N. dol A.]
I








CILando el Espfritu Santo, la luz, busca ese punto, que se mueve debajo de una caparaz6n. La Iu-z precisabusca. el punto errante debalo de esa extension reducida hasta la absurdidad, y ya entonces proclaim, dice el nornbre y sopla por la boca, conjurando de nuevo ]a plenlitud de los cuerpos. -Ou6 ha sucedlido? C6mo lo impossible, volvamos a lo nuestro, ha obrado sobre Io possible, organizando el relipo de la posibilidad en ]a linfin itud?
E n la relac*6n del sujeto con el espaclo, se tomaba este alumo como ]a otra region, Ya lo divinal, lo invisible, lo *rreal, era el sujeto el que predominaba, como en el period cartesiano se hacia de cualquier cuesti6n "'una especie de figure partic.ular del espacio intelligible". Hasta en a1gunos. exta-.qis soflaban los santos en ver su nombre escrito en el cielo. El bombre'se avalanzaba sobre su espacio con virtues proporcionales, posesivas o implemented nominativas, El repair de lleidegver: "nIi el espacio es en el sujeto, ni el mundo es en el
0
csp,,ido". Al flegar a esa meditation heideggeriana, basta con senior kis resonancias de 'las palabras que 61 emplea, viviente trasfondo de su dialktica, "parale" Y "'a ]a mano", Para darnos cuenta que estamos muv lejos- del espaclio cartesiano. Pero no llegUemos a ese extreme, sin recorder con temblor a Pascal: ,4 Por el espaclio el universe me abarca, por el pensamiento, yo

lo abarco." Es, pudidramos decir, una actitud favorable al pathos romilintico que se entreabre. La reac-cl*6n heideggeriana frente a Cartesio, en lo espacial, se puede referir tambli6n a Pascal, es decir, si el espacio no estal en el sujeto, menos podr6 ser pensado. Pero adn suponiendo esa negatividad de Io espac 1, o la situaci 14 L N'
ia I ion angustiosa pascaliana, aunque el espacio
ppede no estar, ni aun ser pensado, en el hombre, cabe la posesi6n de lo que Ilamamos el espaclo gn6stico, el que busca al hombre. como unico y filtimo instrument de configurac*6n y forma. El espacio tiene tanta ascenclonal formal como lo terrenal, v tenemos que pensar que el afAn de Io especial de hipostasi"Ltrse, de hacerse carnal y posibilidad de forma, es tan ardiente como en los mistic-os el asegurar la opuesta flecha, de ir a lo desconocido a trav6s del conodmiento transfigurativo Hay, pues', una dimens*6n U'Itima en el hombre, donde ya se le regalia el espaclio gnostico, donde va se le vuelve favorable "'lo otro. sagrado"', es decir, Io. invisible, lo *rreal,'I,,i *nf*n]itud, buscan su momentAnea transparencia, el signo en ]a material, o ya ]a posibillidad en la infinitud. El hombre que. estd diez y ocho'-[afIqsjsobre una pliedra de excepci6n, recibe
ww '& '1 -- '1 -2-11 -f-








fico. A media que el hombre es mAs hijo de la resurrecci6n, estA mAs dentro del circulo protection del espacio gno"stico. Si el hombre v*ive para el jui'*c*o despues de su muerte, para, la resurrecci6n dentro de la eternidad, el espacio gn6stico, el que ya tambf6n es toreador y que opera dilrectamente en el hombre, abre su cur*osidad, tan necesaria, y la fija en el hombre, acariciando su destiny, proteglendo al. declid'do perdedor terrenal. [Sin fecha. Procede de una carpeta coh manuscripts fechados en. 1958 y 196 1. C. S.]


4











Triunfo de la Revolucion Cubane

Comi=a ahora la etapa podtica cubana, central, creadora inmensamente affirmative. Nuestra tierra fue bcsada por Marti, eso quiere decir, que nuestra tierra fiene el-aliento, le hA sido insuflado un soplo, tiene aire transfiguration. Canter como el gallo, el sen-or alboso, el que anunclia. Aquella tiierra transfigurada entra ahora en el misterio de su. porvenir. Ou6 graciat ue fuerza en Maceo, el remplazo de Dios mediate por Dios delante. Tener la images, la tierra insuflada o creadora, la anunciacii6n del porvertir americano, onligan a hablar a Dios. Volvemos a los periods mitol6gicos, Dios delante del hombre, en sus cosecbas y en sus hijos, en su conversad6n v en la mesa de todos los, dias.
De cierta mantra, el poslitivismo y el cienclismo, habian traido ese pcsirnismo cau.salista, donde ]a historic carecia de simbolos y del tu6tano de sus ensalmos. Pero ahora, por ese retomar de nuestra era mito,16gica, sabemos que hay un Martf que hizo en vida y el mismo, que engendr6 despuds de muerto, "Tengo miedo de morirme, sin haber sufrido, bastante", nos dice. Sufflo" mucbo Marti". sascenaio purificado por la escala del dolor, dice Rub6n Dario. Despu6s de muerto, fiene que baber sufrido au"n m6s. Germinativo en la tierra que transfigur6, ahora es una images fecundante, como el Hdrcules prenador de su veiez.
Comenzaban asi a hervir los prodigies, desde )a suerte del Almirante misterioso, que sorprende en las cabelleras de ]as indias, como una seda de caballo. Aquf lo sutil se hace fuerte, 010
lo ah'Iflado viste como una resistencia acemda, refugiandose'en la convocatoria para lo secular eterno. Sorprende despuds, un perro grande, pero sin habla, que 11eva en su boca una madera, donde el Almirante jura que ve letrals. La imantzacift de lo desconocido es, por el costado americano, mAs inmediata v deseosa. Lo, desconocido es cas' nuestra A nica tradici6n. Apenas una slituacift o palabras se nos convierten en descono*Este trabajo forma parte, por fragments, del ensavo ""A partir de la poesfa", publicado como sigue: Islas (Santa Clara) -3(2): 229-245: en.abr. 1961 -, en su La cantidad hechizada (La Habana, UNEAC, .1970. p. 31. 51; y en su Confluen i s. Selecci6n y pr6logo de Abel E. Prieto. La Haba. na, Editorial Letras Cubanas, 1988. p. 386-399. [N. del Ej








ems, not pu-nzan Y arrebatan. La atraccift de veneer las colurrmas de la limitation o las leyes del contorno, esta en nuestros orfgenes, parece como si cl misterioso Almirante, sigulese desde el puente nocturne, el traspaso cntre la sexta y la s6ptima morada, donde yici no hay- puertas, segln la mistica teresiana, y ganase como la regalia de la aventura en el misterio. Sorprende adem.As, la diferencia extreme en el pe. queflo circulo maigico. Un arbol quc fiene ramas como can-as y otra rama que tiene lentiscos. Lios peces fienen forma de calls azules, amarillos, colorados. Toda, esa riqueza de forms produce espera y dcscanso, En medio de esa diverslidad, el hoinbre se nutre como de una espera, que fiene algo del arco y de la flecha.
Con esos, hcchizos acumulados en su centre, la revoluci6n cubana ha vuelto- sobre el, poder de lirradlacion que hay en la pobreza. El siglo xix nuestro, fue ercador desde su pobreza. Desde los espejuelos modestos de Varela hasta ]a levita franciscana de las oraciones solemnes de Marti, todos nuestros hombres esenciales fueron maestros pores. Despuds, el mono de Hollrvood, con sucl&zo de quinientos pesos semanales, fue el final apetecido de los cubanos negatives, 110 creadores. Claro, que hubo hombres r1cos en el siglo xix, que parficiparon de la integracio"n. national. Pero comenzaron por quemar su r*queza, por morirse cn cl dcsfierro, por dar en toda la extension de SUS. campimas una campanada que volvia a la pobreza YnAs esencial, a perverse en el mosque, a lo errant, a ]a lejania, a comenzar de nuevo en una forina primigenea v desnuda. Sentirse i-ni."Is pobrc es pcnctnir en Io desconocido, donde la cerjera se extingui6, donde el fiallazgo dc una Itiz o de una fulminea intuition, se paga con la muerte v la desolaci6n primera. Ser m.
is pobre cs estar mas rodeado por el milagro, es prccisar el animismo de cada forma, es la espera, hasta que se bace creadora la distancia entre ]as cosas. Las 'inmensas lentitudes de ]a extensl'6n, quc se hace creadora por la ley del arbol, es sorprendida por el estiflo de ha pobreza en una fulguracion, donde la realidad y la images estAn pcivnnemente a la altura de la mirada del hombre pobre. La suerte quc se echa sobre los pores, visto por quilen rnas tenia que ver, gana de antemono el number sagrado y las batallas con ]a tumultuous prole plut6niica.
La vigilli"a y ]a agudeza del p6bre Io Ilevan a una posiblilidad infinite. Como tantas veces, esta frase mi'a me vuelve a rondar: to impossible al actual sobre To possible, engendra tin. potent, misa Pe in nnQ*I1kIP mnv*Andnse en ]a *nfinitud. Ahora se ba ad-







quiridu ese potent, esa posibilidad, por el cubano. Toda images
I I . I qw ,
tiene dhora el altitude y la fuerza de su p9sihillidad. Todos los Possible atraviesan la puertai de los hechizos. Todos Ios hechiZIDS ovfflati esa posibillidad, como una energia que I en un instance es un germen. La tierra transfigurada recipe ese germen y lo' hincha al extreme de sus posibilidades. Son asi ahora afcgr s nuestros campesinos, A sentirse muy adentro en la melodia de nuestro destiny.
La Revoluchin Cubana significa que todos los conjures negafivos ban sido deiapitados. El antllo caido cn el estanque, como en las antiguas mitologfas, ha sido rcencontra&. El heroc entr6 en la ciudad. Comenzamos a vivir nuestroihechizos y el reinadode la images se entreabre en un flempo absc4uto. Cuando el pueblo estl habitado por utia imagim viviente.-el estado alcanza su figure, Pues fa pIcni-ftid de un cstado cs la coincid'ncia de images y rigura. El hombre que muere en la images, gana la sobreabundan-ia dc la resurrection. Martf, como el hechi-, zado Hernando de Soto, ha sido enterrado y desenterrado, hasta que ha ganado su paz. E41 cstilo de la pobreza, las inauditas
ibilidades de la pobreza, ban vuefto entre nosot 's a akanzar su Plenitud efliciente. La Revolucion Cubana no cs otra cosa, que ]a creac16n. del veridico cstado cubano. Albricias, aqui Mvoluci6n es creac116n. No revoluc116n dentro de un estado ante-' rior, que nunca exist16i sino creaci'n de un. nuevo ordenamierj to estatal,, justo y sobreabundante.

[Mccanuscrito sin' feclia. C. S.1










(En la muerte de su madre)
I
Voy ingurglitando, lentamente,,mli hodquillo golpea, retrocede. Esti frente a la limina espesa de'la redoma.
Descend a las profundidades, Junto con la tortuga taoista, a la que le fue arrancada, una pata, colum-na del mundo.
FuO
i, acompa-ando a mi madre al centre dc la tierra. Despuds cornprendl' que ya ella queria, como en La OdlMa, que yu ascendiese de nuevo a la luz. H ijo, ve otra vez con la luz.. To. dav a este no es tu reino, aunque bien, se" yo que tu para estar conmigo serfas capaz de escaparte de la pradera dotide pace el antflope y el aiguifla traza c & rculos dentro de la Naturaleza.
Mi rnadre mur1'6 con la grandeza de las mujeres del Antiguo Tcstamento. Dos dias antes de su muerte, me dio sus Atimas instructions. Su enfermeclad dur6 16 dfas, estuve'con ella 9 dfas en la- cAinica, que fueron espantosos.-La A morir instance por'Instante, la, etern idad que se expresaba en goterones de sufrimiento. La IlPv4 a su morada de repose sin ver en torno a' uno de mi sangre, a uno dc mi sangre que me oyera hablar interminablemente de nuestra sangre. Pero sf, vil la delicadeza cubana que me acompan-aba, que me resguardaba de ew conAacto demasiadio brusco con ]a noche pegada a mi pellejo.
[19641


























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papalto*
tengo muchas ganas de verte pues me parece que hace un
ano que no te veo
te echa la bendicion

lose" Lezamik



























Escrito en una Dostal de na-vidad sin fechar. EN. del E-1








Cathedral
(Pasco de Dontingo)



En un pie la alondra.
Ronda el a*lre las fresas.
Entra el mar por una flauta,
scrplente de ]a sabidurfa.
En el aire en las fresas, labios;
dukfiles islas ilcsas levantan la sonfisa
hasta. el asi-na de.la. sonrisa ilesa.
El VI"ento, grallo, ramazon de proverbi*os y espadas,
de nai-iz a la luna,
abuycilta a la tnezidnigada en Im camiffios polvosos.
Sobre la piedra sangrante,
flechas y cornetines,
ahuyenta a los bandoleros
v atracbn la pleamar.
Pedcia del despertar,
ni su cuerpo, nli Su Sombra,
noche para nocbe casta,
sinsuspiru y luna amarga,
a] desvanccerse berida, esperan sin despertar,
entre las bojas de piedras.
Lengua de azu'car y junco
sobre otro junco esperando.
Estd ]a torre durrniendo sobre el agua sin sombra
que ]a rnoleste n* viento que la despeline.
Ileso. Pluma del cuerpo vaga,
]as piscinas arden riendole a la luna.
Pavo-real es ]a vl*da de sardines slon famor-?
Estrella traspasada
es ]a sien latiendo en corcel liberada.
Oud lenta v*enc ]a noche por detrAs de ]as espadas.
[19341








Bahia de La Habanti

I
At pie de las murallas
el aire tartamudo
desliza sus sireqas, plata mansa sin boy
mana sus lunares
entre lunas. cansadas
sin balconies. ZQue sera".
que sera? Baju el arco
y pestabas, la tarde,
-codorniz de CeiIAnrompe en flechas sus colors.
Desculdas las islas
pie ligero y concha reciente,
de sonrisas y flaws,
sobre faldas t-tn lindas
pasajeros mi cintas y mahanas redondas!
Verdinegros inc6gni.tos
los celos de la noche Oue' ser6, que serd?
El affiter del rocio
redobles dcl aire tierno,
Se extingue en ay, ay, ay, ay.
La sorpresa de la rusa en el agua,
vida entre vidas,
]a rechazan las ofas
con herld,,is sin giltoss.
Las estrellas, se mecen
al compds que no existed
del agua amanedda,
y asi puede mccer
a Jos niflos de Arabia, con heridas y gritos.
Y loca entre balconies
]a tarde recurvando,
empina entre algodones su voz que ni se escucha
Perdida entre latidos:
Qud serd, qud sera"? Abril 1934









Paseo del Prado
Sombrillas de Medianoche


La rabia del sol
arana las palmeras
como un gato de seda.
La galga rusa y el tapIzI
inelegant diAlago
en la mudez del guante.
Y el buzo sacando de las aguas
un pez de cinco colas
por el arco raptor
de sedas destrozadas.
Doncel serafinado.
en la concha sin eco
opulentos asisten,
entre enjambres de flechas,
esculpen sus suspIIqOS
en cuervo de coral
con el oido al chopo huyendo al disputar.
La sombra se doraba, su aliaba se ha Itenado
de insects trastornados;
ocre rosado y polvos de arroz,
locura de Jos adorns
sediments de cristal
a-fina sus muchos dedos,
labor de ]a mat-iana;
en la noche
larga plata en pereza, balanceando sus risas tornasol de aguas iris
sonrisa voladora
de la a-lundra a la estrella por el c6sped 0 maflanas
de azul desnivelado,
Sombri"Ilas de Medlianocht. r19341








Puso la capa


Puso la capa sobre las ramas.
Penetr6 mas en, otro cuerpo,
sus oidosle siren como resina.
Sl* se llora dentro de )a torre,
la torre mim delicadamente al rio.
"No puedo S'altar, tengo que Ilo"ar,
la torre impulse al mar,
Como -nadie me oye, tengo que canter."
La caballeria ya no se extingue en el rio,
ni nos encierran en ]a torre para Ilorar,
No habla'mfis con su caballo.
Descansa de las espuelas y la pla ta posada.
Lentamente, un irbol,
La sombra de ese Arbol le extended los brazos,
azulea en sus pirpados
y dispara tin halc6n tonto, concdntrict .

Con exquisite, sdmbrh, en to ho de ese Arbol
cada uno va ex'clatnando la' lecci6n de su'rnuerte.
Acarician su muerte
antes de caer en el suefio, alredeclar de un drbol.
Relatan, pero 61 se aleja
antes de oir la evidence clarldad de su muerte.
El labali extended el grito
de su boca torcida.
Ha entreoldo el envio de su muerte,
pero envia las doce flechas de sus horas
sobre la pliel que no sc escoge
y unos dientes que mastican la ralz
del rio y de la torre.
Oct. y 1944











(La costumbre)





Si Io descubre para siempre el uso, si con golondnna una cornisa.gime
malbaratando su pensar [ ....... I Intruso de la nube y no de ]a noche que persi i gue.
Si del uso entra ilumlinar, difuso
un acorde6n donnido que pdmpanos desligUe
del arco vegetal, del marisco linfuso
que Sin cabellos su girar prosigue.
Oud altaneria, su topete el cello
desinfla un color que vierte oscuro,
caminando haciia polvo y remolinos.
Mientras la grulla en. valva de entrecielo
prepare en mdo huecopor maduro ]a desaz6n de nuestros inquilluos.

Enera 1945










AV
Para Ly-dia. Cabrera, regaltindole int libro





Dentro det suefio, rapidt'sima, sabl"as colocar la medula del cocotero en ]a raiz de fa revolve des frondeurs o en la rt'vohe des anges, o las arnistosas tarjetas del origin que curan el beri-berl; junto con los estudiantiles paiaros de Bombay, sudorosos por las pesadillas de su t-ran sin igrac io"R. Rapidisima, aptintabas: "]a 1,IMa OSCUrq del primer lagruna.1o
1.2 ociosa conspilraciOn que transew4re por los peldafios de ]a casa, oltwosa ,al niarfil crudito del aban*co en la silla roman, dictaba [a lecci('n inaugural de una Piel recorrida por I-as lloviznadas variants de ]a sabidtirla criolla. Los re*idores ejercicios del ceremonial dictaban ]a entrada y despedidade los -coperos, piies, ya W hablas adquirli'do 41 la poza de aguas preparadas".*


1951












Las erases destacadas son de Lydia, en sit libro Por cuentos negros de Otba (La Habana, Eds. C. R. L 19481. 263 p. del E.]










Para las deocim as de, Nicola's Guilleon


Sin aumentar su podor, Ju'piter ya no merienda,
y que el. instance comprenda
]a lucidez sin ceder
el. rasguilo de la vcndra.
La naturaleza fasclna
la escama que se inching
tanto al. aire que al cristal, cuando hilende 01,calouilar
n In cipriota divine.
Pregunta,'deja el reverse el cumpleafio del verso,
s sonrisa de ]a toronja
la amarilla luz esponp.
Fiesta y final de la luz,
brillan los huesos en cruz.
AzuI oscuro la trampa,
la tapa sopla y levant.
Salta hasta los mismosojos,.
classics va stis antojos.
Viene corno los cantors, taburete, Comp0's y fines.
Silencliosa la sitieria,
crumple la orden dia poi- c1lia.
Felimnente su papeleta r
tiem la fecba y la glorieta
cle los cantons en la nochc,.
condecorado va en un coche.
Las mulas con cascabeles
mascan mosquiRos y papeles.*
[19611


A conflnuaci6n, se lee- "Hacer cuatro d6chnas mAs", y el Comienzo de una: "La muerte por log caminos". [N. del. Ej











Poenjilla
Para Nicolds Guille'n, at cumplir 64 afios

El tatuaje de un pescado o los castigos de un yes, Nicolais sigue cricaraniado en el pitag6rico tres. Fiesta, Hego' el convidado. Sincopas de Papa" Wntero, el iav! del melonero, CT matiz del amarillo desde el escolar sencillo a [a onda del rio prifflero.
El espiritu sin libru v el fibro con espirittI ;con el. daimon me libro, y los manes de Manit(fl El ro fiance sin eligro sigue ]a serventia. Se prontincia como el dia ef nublo de dos prietes, el curtado en jarretes v el triunfante Mediodia.
Nicola's, que buena luz. Sin sierpe hay melodifa? No es eI farol, es el dia sin antifaz ni capuz. Su anfifaz, la celosfa. su capuz, ]a noche arata. Ut horrnif.va de cada mala acrece como un frijol, anchn como el guar.widof de un airasol escarl-ala.
En la remik"M nocturne, pidan Ja palabra, schorcs, no bay Jechuza ni embadurna, sl flautines, ruist-fiore.s. collars de cundiarnores v el bafto de azul turcuaL








Dole San Antonio a Maim'
NicolAs traza su Eros,
et ch*no de los santeros.
con la sabidurl'a del ants.
El queso con la guavaba
0 virreves del rocio, ki pulabra deslizada
en ]as escaramuzas sin f rio
de ]a gr4nja aljamiada.
Muelle plumon y ventana,
el vendor de ]a rana
en la madera pulida, asalta Ja entromedda
de la. n'oche' a ]a rnafianz .
De ]a noche a la maiiana se interpone ]a neblina,
pero este pez scraf ina
con anchura de campana
ya traSUda nrena fi na Derriba como Anfioll,
con larghetto de acorde(')'n, como no tenemos invierno
ni descenso al inferno
del no., topo, al yo', flor6n'
Disiestos del caracoll,
chupa flerrzt y suelta hiijo,,
no peluca en coliflor,
el arcoiris cn vilo
4 1
qahe rezum*rcn ]a flor.
Robando los melocotones,
&O'n his mAs sabias fecciones,
do la ch"stica longevidad
y el f1lo'sofo Ting San-To.
Un palmeral y mi yo,
respite con hi eternidad'.
16 de julio, 1961












Liqui da s imonci as,



Liquidas esencias y el sin fliti diaman-fino, ef reloj vitzitutino fantasmea las ausencias, Corporiza el uniiiinu el cspadu (let salto, de diorita en basalto perdurable sorpresa. Es la misma represa, 3r nueva voz de conti'alto.
AM la poesia, ya no esta, se divisa o se irisa, se borra en la s onrisa, o anchurosa en. el mas. Lo oscuro se precise en la noche de acantur desconcierta en cl canto, o el gallo del sikvicio Vagas
en ra presoicio
y dobla mi quebranto.
21 dc a,gosto, 1966











I,'abula de. -..I -)(.,)Io Aarcfso



Narciso apart juncos. EstA lejos y helado. Bcbe 'juncos en el suefio, coino llaiiiada de ay.ficar v Iciigua. que sc cstiva acat-idando gaIggs. Otlicto, sudado crystal, fines cmPana cn ]as 1wittlas torciadas en. plumo-n soplado. Vienen o se apresuran dolidos vendrcos planets, juncos qx.jemados ya cn el suc-o sudoroso. Suenan planets zumbantes. Juncos se estiran v e*l cello entra en un hAlito helado. J 10upiter, mesa de hierro
v un barco que si* marea iiricntes barcos salpica, ; 116 1
I-rcivando su flor mordiaLa. Nardiso, tic los espejos liastliados, fabricatite de inil'espq*05. hila It-es nid cspejos demas. Jadhito, insc-do murder azuccnas. J Upker otvida el carnlin de lus delfincs, inipvovisando las Ilautas pechazo de caracoles. Flauta sembrada cn mis siencs resucita en. las an nas dc los labios, flanuandu al anior errant, 4as"Slado inarificro pidiejido agua -v azukar
IF
v cola azul de dOCIII. Zarciso, f6sforo y raya de meve. Jacinto, diininuto r(o en la ilcuba, jardfn con flecha enterrada, jardfn sin h0jas ni manos, jardin en blanco.







L
131ando chime e Pfes ura,
rucda el linsecto por mantas tibia's
y piel de azueena charolada.
Teje una red en el alire
V en cl aire sultan. pecc.s.
Dcl oido nace !a Plata
y baila el. agua entre las ramas.
(Estatuas corren buscando-'
nubcs eniutas Y caracol iiblandas-lo,
y cn el jardin no dormitaiif
ni el agua vorde en oro,
oro mucrto, las Protege)
Muelc el uro, t-asa cl vidrio.
Vidrio, ojo de la desireza.
Cortan los dedos el fuego
cantando en la torrc mucria.
R"Witer, una sandalia de Ilierru.
Jacinto, algod6n mojado
en glacial saliva.
Jacinto, el planet entre Jos jullcus
se incendia de amor
tan breve, geornetrico cn erranl.e Itina, busca a Hermes Trimegisto.
Caracol o cameras errantes
por el aire que entra por los lablios tic, losJuncos. pot, el ettello cerrado del Vcz qtjc solloza *untu al junco
de makmol.

-Servido el mantel que es una nube rectislima, tiesa para impresionar fuertemente y hacer pensar que et cristianisitio no estA cc cano, Jupiter habla, un poco distraido, con Millerva, Diana, Venus, Urania. Entre la risas ha saltado una fruse cruel acerca dc la conduct y cl fiel csl)cjo dc Narciso.

Pocos dias dCSPLle*,S Ripiter le CUCIlia a Narciso k) uklo de sobreniesa cii el. m,-antcl de una nube, atribuyendosclo falsamente a Minerva. Jachito hace escueta referencia a la tra*ci(5n dc Minerva, pues si csta tiene sus claros Ojos CS graclas a Jacinto, que tenfa que peinarse, y mientras tanto le prest6 su espejo a la diosa durante una sola noche, esta fue acercarido a sus oidos cl espejo de Narciso a quien. pertenecia en r-oalidad y al ponerse en contact con el espcjo mayor de Selene, surgio" el secret de Hermatenea, diosa de Jos gimnasion. Narciso le recomienda









& Ydpiter qtte convierta la nie've ft -articulo de lujo y Juego ge vuelve a pasear cntre los juncos.

Van paseando por los juncos,
pasean sus manus tiesas
Por cl crystal que acome'te
y embiste entre dos olvidos, clen lenguas sin pies ligerus.
Si el junco no se al)art.-aba
se a1cjaba su cintura,
per(etiencia fiet dcl aive, del castillo, y remadorcs.
,Qui6n Pvcgunta al crystal
que se enterr6, malogrando
testa y verano crecido?
Qui'n es el manjar salobre
que en subterra"neo sciendc
como un lebrel que en el clielo
adelgaza sus recuerdos?
Apart juncos de juncos
muertos, en el borde de la tierra
recostados. va se inclina
mandando, que se dobleg'ue
al primer vuelo cansado.
Al insect de tres franjas
rcsbalando M respirar, manda que se doblegue,
1 0
y manda tambien enterrar tests por el oblicuo ruido y p6r la palpitacion capaz
de colocar a los chops,
torsos y mql dirigidos,
a resbalar entre cr't1das
rocas I Arnpagos.
y, diminutos rel'
eouien pregunta por los labios, por ]as bandurr I as que acuestan
wchillos y Whas ciegas y Por ]a. gang'rena
en ]a cola que se fug'
a las estatuas y a la risa enamorada'.)
couv6n pasa entre mi mano y las ch'spas
del vuelo que se posaba
en Ids agrestes cenizas y en las jarras dobles!adas nor un insult extentfidn








en persiste por los labios
y entre girovagos mapas,
en apuntalar a la sombra deb cuerpo q ue se p ta
entre pisadas ys'irenas
que van doblando hilanderas
muertas y sus delgadas
hujas sin oton'o, sin donaire,
en vuelo recto, manso y frio?
Un junco roza los labios.
Entreabiertos lus -latidos
eft la almendra y -en la abeja,
penctrando en el espejo los cabellos encendidos.
Negado ya paso-al rio,
se extended r,-,tl'z del agua
crescendo en un-t playa de nifios,
en un olvido desnudo.
Mustios gusanc)s fabrican
frio borue ae la bojas.
Entre chopo y otdo, entre lebrel
y cabellera, partida
sin z0calo o rib her"do,
Qui n devuelve en la marea
tina palabra escondida,
y un rumoi- que se'apresura
a no altar su peril,
a no destrozar ]as -torres
o agitar sus preferences?
La tarde se inchnn
ya enrollada c.n la marea,
prefijade su peril.
'Narciso nparta juncos.
Esta lejos y heladol,
muchachillo. que chill
entre los juncos, hundidndose
en la yerba que m1ra, en la arena del tacto.

(Mecanuscrito...sin fecha. C. S.]*

De acuerdo con una carta de Lezama a, Gast6n Baquero, que figure en la Colecci6n Jose' Lezarna Lima de la Bibiloteca Macional Jose marti., es un poema escrito' 'PGCOI & pui&s de "Muerte de'Narclso" (1936). 'E Noti
eia riritiet i I











vara mis dos hemianas,, que me regalaron
un par de zapatos



Ahora mis ojos Io cercan y mis manos Io pueden recorder, apretar. Es una navegacio-n para la'derra. y la escarcha, un zapato. Toco ]a piel, el brillo de Jos clavos ]a penetra alegre como un dios con ]a cara moiada, todo tan evidence corno mis her'manas en la lejania, como ]a man"ana--con su Ilegada para cl despertar. No- vienen al teldfono, no estA el. almuerzo dominical con su cine, )a flegada de Eloy al atardece*r, y la Ilegada de todos los famifiares de antafio y la. tr*bu de nuestra gangre, con sus mujeres altas y su prole bien guardada. Veo a mis dos hermanas dentro de los zapatos, como en una barca de juncos, saludar con un abanico habanero, saludar para reaparecer detrAs de las costas con los mismos zapatos, 11a misma barca, Renos de conchas, las bromas de nuestra infancia, Io que todos los dias nos regalaron corno si nos tirAsemos arena al rostro, con el recuerdo del Coronel que fue nuestro padre y cuya' 'muerte profundizarA siempre nuestros recuerdos, corno un antici-pa de) dest'i'erro.
Es el mismo zapato de. Jacksonville, de Penzacola, de Jos pnmeros afios de hue"rfanos, es el zapato que siempre espera para que Io conviertan en barca de juncoo es el zapato siempre desperado, es el cello, la carroza, ell gran pajaro. Veo ahora y comprendo desde la ralz que no es el cuarto sostenido
por Jos t 1rafites del que se'cor'W. la oreja. Veo el. pillar tropezado por las boinas azukar, y al centre, el par de zapatos como una fruta,








Pues a- mbos es tAn apoll' sma dos por el us o y la crueldad que. se rehdw pues las arrugas de esos zapatos parecem las carcajadas de un pescador viejo.
La cama del mo6n., en -1a Adea, que guard en su centre el par de zapatos., mientras el. sueflo, sale como una guadafia para degollar a Abs, espantapaojaros. El par de zapatos del hombre qtie sc cort(l) la oreja -los pitag6ricos, con sLts casas propicias a los incendios delEste, crefanen tin muslo de oro,y que ahora exigen el centre de sti cuarto, ]as apoyadas equivalencias estelares, entre ]a nada v el griflo que raspa sLis scenes. Mi hermana mayor recuer-das la UpItima Navidad qtie pasamos con ntiestro padre?; E101"Sa., Ormuerdas los Reyes en las madrugadas de Prado, en ell-rectierdo como los ras de j-na)-, con sus colecciones coralinas y sus algas rayadas? La ausencia, ]a ausencia del que se babi a ido en el mes de enero,
estremecia nuestra casa, desde el silbato del carter hastfi-fa vista. de las tfas. Todo eso volviendo como las-.,nubes que tropiezan en IQ& ran'dales retorcidos, reapareciendo en- el par de zapatos, be.sados por una ..ardi-Ba de nieve en el circulo de su retorno infi-nito. Ustedes por ]as tiendas, con las medidfis*, buscandol, yo apretando esos cordoned, abrillantaindolos, pasandoles la mano al par de zapatos, lentarnente, como dos anlimalejos c]tw salen de la console de 6bano.
Ascendiendo en el rrmnantial de las aguas del espejo, se sientan esas ardillas sobre su cola, con aqneflos muebles color de aceituna de nuestrat casona infantil de Prado, que Than de fa sata a] comedor., los. dias de ras de mar y el dia del velorlo de, floracio. Antes de que me rectifiquen: eran loq muebles que Pasaron del campamento a Prado, no Jos de color caoba, que cran los de Abucla, con sus banqueticas para los Plies, donde ahora veo el. par de zapatos que ustedes me han enviado desde Ias Navidades








del destferro, con su ardifla de nieve at tel6fono ,
-DI"os mio, qu' acoplamiento en torno del zapato vipjo, el Can, la Osa Mayor, la Lira, el Tercer Rey, fundador con su hocico de buty, y sobre su cabeza de diorita egipda,,el Gavildn. Los pasos, los verdaderos,,pasos en la espalda del cielo, el eco de cada paso., es una media. que se prolong en una huella, y en una penetracon que nos reg la ceguera de la marcha'' e.Qu6 medimos en cadauna de nuestras pisadas,, las hojas sonnentes en el ondular de ]a maflanai, o la penetraci6n invisible en la balanza de Proserpina.) S6 que mis hermanas me han regalado un par de zapatos, sd que cuidan mis. pisadas alrededor de ]as hojas, s6 que cuando yo duermo, ellas cuidan mis pasios, los preparan y los m1den. Estoy entrando eii la noche, oigo suavemente mis pasos prepar-ados por mis dos bermanas. Oigo la ardilla de nieve a] telefono, escucho el ruido de los muebles que retroceden de la sala al ciamedor. Miro mls zapatos, estoy tan alegre
como cuando vefamos extenderse la f fla de alrboles del Prado al di"a siguiente de un ras de mar;
[Mecanuscrito sin fecha. c. s.]




















E P I S 0 L A R I













La Habana, I I de septiembre de 1947*
Sr. Dr. Rai'mundo Menoca'l.
Director de "'EL SIGLO)j

Senior:
El dia 21 de noviembre de 1945, se insertaban bajo el r6tulo de "Tribuna Llibre", unos versions que apurecen firmados por mi. Hoy, en el nadmiento de un nuevo asombro, un arnigo me muestra la pagina totalmente desconocida. Se' trahri sit) duda, de un rcsentido desatado, que por carccer de lionibrc, ha tomato Ia visionn apresdrada dc' apodcrarse dcl mlo. Ia Iiistoria de esos parodists es slinicstra y nr c1los MI'SMIUS, ese es su castigo, pueden reirse la gracia.
Le ruego inserted en su perio'dico nii micilla negatliva ante la propiedad de esus verslitos, ya que es casi impossible que quien los hilzo sepa como firmarlos.
Atentamentv,
Jose-' Lezama Lima














*Esta carta, cuya copia firtnada y con el recorte adjunto, forma parte de la papelerfa de Lemma, se public en: El Siglo (La Habana) X1 (49): 9; septlembre 17, 1947.













EL SIGLO
La Habana, 21 de- noviembre de 1945,
Tribune Libre
Josd Lezama L'Ima
Noche en. el Puerto,
El mar la trajo en'su venture plomizo.
Los faroles flovil znaban h flos azuIes de:' luz.
Cameras on'dulantes, viskosidad de -cara61o'l.' Ouise penetrar en' s:u mistibrio; Pero ella,
penetr6 en mi.
Nardos, alquitrAn, cabellera que
cabalga p mi ilusi6n.
Termodinamialasciva -de un.'tango de vi"rol-a.
Ninfa esp6rea, salpicada de espuma tropical.
Deseos hechos risas, acecban en Ias sombras.
Medusa gligantesca, que crece linteriormente.
S41erpe gris qije gita, que murder su cola,
que anuda en mi alma un lazo funeral,












Mdxico, 18 Ort./949

Queridisima madre: Deficia sobre deficit y nieve verde. Estoy de sorpresa en sorpresa, del mucho agrado a] otro agrado en que todo se nos present como revelada maraviffla. Descubro por la maflana la calidad insigne de un restaurant y por ]a tarde en extasis de maravillas, otro que lo, super. Fui a Taxco, la ciudad de Ja plata y de la piedra rosada, y por primer vez sentf la emoci6n adecuada que debe tener un cato'lico americano para -mostrar su fe en. una forma alta y condigna.
Aqui se han construido las U"nicas 1glesias donde el hombre americano le ba dicho a[ europeo que 61 puede construir los motives y si'mbolos de su. Fe.
El camino de Cuernavaca a Taxco fiene los mAs hermosos paisajes. que se puedan sitar delante del ojo del hombre. Montahas y valleys bordeados en incesantes volt-ejeos. de la carretera.
Sin embargo, las extrafio, a ti en primer lugar. Como en la canci6n. popular puedo decir: mi madre estA stempre en mi frente.
Recuerdos a mis Rosita y Floisa, y A la fiel y buena Baldomera le sigo recordaPdo. su saz6n.
Mi madre buena ftiegue torque mi via I e d'e regreso sea venturoso. Le da un'beio en la frente
su -hijo
Joseito














[Carta a Alejo Carpentier]
La Habana, Oct. y 1958

Estaba. leyendo La guerra del liempo, mi muy querido Alejo, cuando recibi tu carta. Sorprendo entonces tus dos mundos, el otro, en que la realidad se nos entrega, como cuando en las excavaciones o en las trincheras apoyamos el espejo en un saco de arena para afelitarnos mejor, y c6mo los personages de, tus libros te los encuentras ya. por donde quiera que passes. Llegarnos a un moment en que la ley del azar sonrle y se nos entrega. Nos darnos cuenta entonces que lo que escribimos es tambWn realidad. Percibirnos que todo ha caminado hada la bolita' de papel, muy apretada, con ma i ficias de un peri6dico sin fecha, y que at abrlirla de nuevo, coincide, pasados cuatro silos, con las excavaciones egipcias.
Tu "Camino de Santiago" tiene algo, desde luego, de Hijo Pr6digo, de la. otra'familia, la 4 iel surge por el reconocimienlo de los griegos. Pero entre nosotros tarnbi(tn, se reconocen, con su milenario sudor, los irboles, Para la distancia, de la misma mantra que nos abanicamos aunque sople sobre nosotros el Eolo de un ventilador de submarine. El retorno y la pardda. Todo c1lo tiene la alegria americanap es decir, los, 6Clos de una vida se cumplen como las estaciones, en el hombrej, guerra, misticismo, Io discurrido terrenal. Se oye la misma canc16n, cuando a1guien regresa. y a1guien parte. Es la prodigious poblacift de lo temporal, donde unicamente se ensaya ese reco nocimien o 0, que no es en un sitio, sino en un tempo.
T estAs en ese moment cn que has construido una historia de los estilos. Cuando describes un instrument de sonar, una fruta o un capital, lo ganas con lo que has adquirido, es decir;, le das una naturaleza. Lo rastrillas y le prestas tin andantino. En tin moment te precipitas sobre un objeto, pero ya lo teniftets, ganado en otro tiernpo, en el reminiscent, en ]a inucencia o en el encandliamiento. Hay un gozo en la cacerfa, en esa persecuci6n. Parece como si hubieses ob-ten'do un Reno propicio, de pronto, surge la liebre, la qLIC se adormece ante tu red verbal, despu6s salta, con las orejas astutas y sangul'-







rieas. La ailegria de tu coraje verbal ha ganado una buena Jpieza. Obtiene 6rganos, una semilla de mamey, como dlces en "El viaie a la semilla ",. percibes entonces cl agi.ijero dejado por un rat6n, pero ahl" viene la semilla de mamcy que tu guardabas como un conjuro, y ya estA utilizada como una puerta del Vaticano, con ]a gracious oportunidad del escudo de Aquiles.
Tus pAginas estdn Ilenas de csos ademanes o inuestras de fuerza que regales con deliciosa sobreabundancka. Aunque sea tan s6lo, aiguien'que habla, tu" le regales cl tituto dc pregonero del Elixir de Oriente. Basta que nos denies cuenta de ]a magia de los nornbres en los of licios, parza que todos los nombres hiervan en su redoma, trasuden y nos regalei-i sus estambres de angular, que gimen, en antiffovias tentaculares, en un cuchar6n de la casa de Borgofia.
"Semejante a ]a noche" ofrece una muy sorpresiva casa en lo temporal, pues estamos polarizados entre Troya e Itaca. Toda historic verdadera es siempre ]a de Troya. Es claro, que como esa casa ideal Huye casli immutable en to temporal, la familiar tambidn fluye como un te'mpano en la eternidad. TU fijas esa calidad de familiar, "hijo del talabartero, nicto del castrador de toros". Eso rne ha parecido, Tlcarnentc admirable. Antepasados creadores, Lnertfades, los invocas en tu fuerza, tambien Joyce, pues es innegable que has sabido estAr slempre en la mejor compahia, desde Homero a V111alobos, desde Emp'docles a Robert Desnos, y en'la me ]or soledad germinativa, tu. cuarto de pensionista estudiante en la isla de San [Luis], los Ilanns del Orinoco, o el silencio del amanccer en Manzanillo, despuds de oir hasta la medlianoche los grades organs de los Borbolla. TILI has fijado, whinirablemente la fauna que pas.aba a tu barco, "habfia tina cantante. de la nueva compaffia del Cabo, cuya fonda habia sido quemada la noche de la sublevaci6n y a 11a que, s('Io quedal)a por vestimenta el traje de una Dido abandoned'
Tu acumulac*6n levant la sentenda, como si el vcrbo recorriera. toda la frase, y la levantaras en lo qtie los griegos flarnaban el logos optikds-, tambi6n como esos animals Meraticos cuya fuerza progress immutable dentro de los anillos de su energfa.
Cuando regress los caramillos jubilares trazan circulos Para el caballito del diablo, Pero cuando le vas, tencrnos tambien una especial a I jegria, pues sabemos que coming wr.i UtI CLIbano cuadrongo, dueflo de la cantata sabia y de la fogata primitive, que en su madurez tiene las tapas sen-aladas por San Buenaventura.









TT
-nay en tus u"Itlimos libros para mucho ma" s, pero -algo guard para decirlo en su oportunlidad. Ahora, s6lo quiero recover la alegria que prolifera, e'sa poderosA y deficiosa 'mezcla que
0
of-reces de amplexus latino y joie gala reciblendo ceremoniosamente al cubano ingel de la ffiribilla.
Abrazo felliclitante y los de siempre.
lose' Lezama Lima Para Madame Lilia. recuerdos y caniflos rcspetuosos. Vale, JLL*








phi jA



9








NO a




r r- Ar
C F I













La Habana, sept. y 1964

Mis hermanas, mis so I brings y a todos los families, que estamos unidos, por el mismo dolor de haber perdido una gran gufa familiar que sufno' mucho y que muri' evocAndolos a t6dos ustedes, cuya separacidn fue el dItimo gran dolor de su
..7
VI
Mis hermanas, despue"s de la muerte de los padres de Gaztelu, empezaron los presentimientos a inundarme. Pensaba yu que si me moria, la soledad en que quedaba Mama" y- si era ffiamii la q'Lle falleda, en la soIedad mas aterr-adora tendria que esperar hasta que se cumplieran mis dias. Mis carts les revelaban esc estado de Animo. La vcia todos los Was muy triste, la evocation de ustedes em constant y el temor de morirse sin tener a su lado- a sus hijos, y a la familiar que habia hecho, la Ilenaban de congojas.
Un viernes sall'o con Maria LLi*sa, al regreso se. sinti6 cansada y dijo que le dolian las piernas. Se dio unas fricciones de benjui y amanecio' sin dolores. Pero ya al dia sliguiente se levant 0' con de-scomp-osiciones y sin el menor apetito (durantc los diez y siete que dur" su enfermedad, su inapetenclia fue absoluta,- sentfa repugnancia hasta cuando tomaba agua). Su presion arterial durante el curso de ]a enferniedad era en extremo van*able, 180, 160, 140, un di"a tuvo 110 y el m6dico pens 0'
-apllcarle un estimulante, pero volvio" a tomarle ]a presion y ya tenfa 140, de presliln arterial mAxima. Paso' la primer semana del tratamiento de su gastroenteritis con la misma inapetencia
fiebres Irregulares. A la siguiente semana se le present" Uflu sistitis, sentia constantemente deseos de queer climinar los liquldos, sin poderlo hacer. Ella nunca habia padecido del r1fion. Ef m1"46rcoles Maria Luisa observe que su mano derecha bacia esfuerzo Pqr Ilegar a la cabeza. Mama" capto' enseguida la importance de ese becho. Y le d*jo Maynd a Baldomera que me flarnasen. Acudf al instance, pero ya habian pasado esos sintomas, y los movimientos de sus manos eran de nuevo reguIares. Paso una noche muy inquieta, y por la manana le aparecieron unas convulsiones, que hicieron que flamara al instante al Dr. Luis Aguilar, que la habla visto dia tras dia du-








rantc cl. curso de su enfermedad, indico un anAfisis de urea y arrojola cifi-a de 212. El Dr. Navas me indigo que la ingresara en una chnica, para aplicarle el tratamiento adecuado. AM lo hicinx.is por ]a tardc, la urea descendio de 212 a 88, 71 a 37 y 27., I-as convulitones habizin cesado, pero la no elimination de Rquidos era muy radical. La vio entonces el Dr. Pedro
Betancourt, el cual pesto de acuerdo con el Dr. Navast le pusieron el Irawniciati quejuzgaron ma's zidecuado. Le aphcaron como vcinte sucrose sin lograr veneer el cicrre del nnon. Durante los 9 dias que estuvimos ca ]a c1fnica, no me separ6 de ella un instant. Dia V 111edio anics de su muerte, fue cayendo en un estado de sopor, que me intranquilizaba. en extreme. Se le aplic6 oxigeno esa noche y pareda que dormla placidamentc. A fas 7 y 20 de la man-ana, h*ZO unos MOVimientos ligeros y se mando" a buscar a] medico de guardian. Yo, presentfa que hab f a muerto, pero me querfa enganar y le pregunte al m6dko iEstA me.1 or, doctor? Y su re-spucsta, no por esperada, dcjo' de belarme. Acaba de morin Asf terming la existence terrenal, una vi'da grande y nob1c, una maravillosa conseiera familiar, dejAndonos a todos nosotros, por el resto de nue-stra.s vidas, en un dolor desesperaido.
Las 7 y 20 de ]a man-ana, la hora de su muerte, el nAmero de la habitat" On do, la clfnica, 207, dos ni mci-os que me han quedado impress. corno aquellos cabalfsticos del Dante. Estaba a. su lado, a] ocurrfir S11 deceso. Marfa Luisa, que se ha portado con Marn6Y antes y durante su enfermedad como un .M
angel, Fina Garefa Ka'rniz, que estuvo trcs notches en vela
dndonos al lado de Marn' constanternente, y-yo. r-,,stuvirnos en ]a cliffi't-'a 9 dfas, los mis sombrios e: inolvidables de mi vida. Durante esos dfas'. nos acompanaron todos los amigos de la familiar, y el comportamiento dc mis amigos fue maravilloso.
La conduct de Queta M.eoqtii Lemma, fue extraorcitnaria, todas las notches J.-i acornpanaba, al ocurrir el fallecimiento de Mama' babfa sz?Vido para uscar unas medidinas. Mis hermanas, ayuden a Elofsa Lczama y Rodda, vC"anla todos los dfas, uxie ranla con el ri-ma. cs la u"nica mantra de agradecerle a la noble Oueta Memmi todo lo que hizo por nuestra madre. A fla Elofsa b6senla todos los dfas. Nos acomran"6, durante la estancia en la chnica, wdas ]as manhanas, Hilda Socorro Windez, que hacia dos meses babl"a perdido a su madre. Su conducia fue nobillsima con nosotros. -CuAnta bonded he Am!
En ]a funerar'a Caballero se. le hizo el mejor servicto, que
1 n 1%Tt, T vie f1rvq40jac% 4!vtjav1r%-n *%ftivwr T:1








jo en el cementerio fue imponente, discfptilos de PapA, numerosos-amigos, los farhiliares que' no quedan, GaztOu dijo u I nas palabras muy bells y sentidas. En laluneraria, tuvimos el alto honor de que el arzoblispo de La Habana, Monsefior Evelio Diaz, le diijera un response. Todos nuestros amigos nos acompanaron en su ultima nochc. Ramona Vega, la madre de Lorenzo, nos acompaho' durante 11a estancia en la clinical, me mandaba todos los dias el almuerzo a la clinica, estuvo toda la noche en el velorlio y le envio' una corona. Hilda Castro y Berta Martinez nos acompanaron en todos los moments y le mandaron tambien sus flores. Vicentina Antufia y Corona fucron a la funeraria y siguieron al cortejo en el cementerio. iPor todas parties delicadeza y la compression del moment tremendo qu( atravcsaba nuestra familiar, golpeada por la desolaci 0* n!
Su lucidez para la muerte fue asombrosit. Aun antes de enA
fcrmarse dccfa con frecuencia refiriendose a ustcdcs: ya yo no los vuelvo a ver. A] enfermarse no tuvo nunca csperanzas de salvarsc. Yo le preguntaba, Mamk c(''tno te sientcs, y inc respondia, la muerte, Mi llijo es la quc siento. Le decia: Mama".
fines fatiga? -y me contestaba* S", la faflga de la muerte. Decia el nombre de Papa" constantemente, cl de Eloisa y Rosita, Ernesto y Marta. Preguntaba refiri"ndose a Uds. ja flegaron?
&* ') Fue un moment solemn para ni" cuando mc evienen por tin I
dio SUS Wtimas 'Ins trucci o ties. Me dijo, que solo te quedas, hijo, U"nete con tus hernianas', crumple con todo el mundo, cuida a Baldomera, no la dejus nunca, me indigo d6nde estaban las bovedas, que la enterrara con Papa'. Me dijo t-ambic"n con una voz de infinite tristeza, mAndenme florecitas, ponme una c%quela, pon el nombre de Maria Luisa entre Jos hijos, despuds de haber heclio una familiar M"... mucro sin ella a nfl lado agonla mas larga, me mucro a la espafioha. En esos moments l1eg6 Gaztelu, que sc ba portado con Mam a-1 corno un hijo y conmigo corno un hermano, dijo entonces, rnamA: nijestro grao amigo Gaztelu, cuidemelo, 61 se queda muy s6lo. Ud. es el tutor de e'l (su constant preocupaclio'n final fue In wisencia de uste. des, y lo solo que yo mc quedaba, lo cual scrA una verdad ctcrna, mis hermanas, basta que me muera, me quedo en una soledad desesperada hasta que, si Dios quiere, las vuelva a ver a Uds., que espero sea pronto).
Su muerte fue como todos los actos de su vida, grave y solemne, resignada y con una extraordinary compirension, de la situacift que enfrentaba.








Fueron al entierro:,
Gaztelu, Cintio, EiIsco, Agustin, Octavio, Wlez, Revilla (7) Monet, Mari'anoi -Portocarrero, Lozano, Tomas Oliva, Rodrw guez. Le6n, Santo Ton~s, Ximeno, Manuel Mesa, Aguado, el esposo de Nancy, N. Guil11'n, V. Antuiia, Carone, Mario-, Lorenzo, Hilda, Queta, Maria Luisa, Fdez. de Castro, Locha, 7) Fina, Bella, Carnostich, Armando, el esposo de Hlilda, Jose Marfa Guerrero, Galindo.













La Habana,, 3 de octubre de 1967

Sr. Carlos Barral
Barcelona
Mi distinguido' amigo, qarlds Barral:
El tiempe ha ido pasando, los bronquios me han motestado terriblemente, y veo que ya usted sc linquieta al no tencr rvipuesta de las varies veces que se ha dirigido a mi. para conversar del Paradz50.
Desde ef primer moment me convened que no era posi I ble publicar Paradiso en Espaiia. Sabemos que la censure lo hubiera impedido, ya quc lo- ha hecho, con fibros menos conflictivos. Yo, en ningu'n moment estar'a dilspuesto a pubIlicarlo,
*IJ O *
mutilando a1gunas de sus paginas. Es pues impossible conciliar criterion. Ademas de que hubiera tenido, como consecuencia una perdida de tempo.
Quiza en otra, occasion, en relacio'n con otro fibro mto podamos ponernos de acuerdo,
Agradewo sus finas atenciones y sin mis quedo su amigo,
J. Lemma Lima













Ia Habana, 18 de marzo 1968
Sr. Julio Cortazar
En Parl"s
Ouencto Julio: He estado todos e9tos meses apegado a texts tuyos, procurando charter una lazada en un ensayete. Gracias a eso tuve el placer grande de leerme de nuevo la Aay4ela, y encontrar allf un monton de cosas que fueron de cabeza para el ensayo. Muy pronto Io leera's, pues te Io enviarO.
No hemos estado bien de salud, pues Maria LuIsa sigue hadendo un repose que se hace eternidad y yo con mi vieja asma a cuesta, que ya este inviernito nuestro juega con ella. El problema en las coronaries de Maria Luisa es serio, y por eso vuelvo otra vez a molestarte para que me envies de nuevo el PERITRATE 80, que es la medicine lindlicada para esa clase de dolencia. M.Andala por ]a Unesco, como ya has hecho, que es como Began ma"'s rApido y seguro.
La vuelta al dia en .80 mundos es magnifica y un esclarecimlento en lo possible de las cosas que has hecho. En mi ensayo 10 Utilizare con frecuencia, pues es como si Morelli hubiese ya publicado su obra, como si a1gunos personajes de Rayuela continuasen allf sus conversations. Cuando leas mi ensayo veris la mantra en (que) utillizo mis texts en direct relad6n con la novel. En Rayuela es asombroso la acumulaci6n y el rayo de lintensidad que la recorre, pero, en fin... espera el ensayo.
Por aqui estuvo Couffon y me dilo que ya habia traducido unas 400 PAginas de Paradiso, Pero no me ensen"6 ninguna, por eso pienso que lo de las 400 paginas tiene muy poca certeza. Severe Sarduy me escribi6 y parece que la editorial Seuld se va a ver obligada a utiflizar otro traductor.
A.
Tempo perdido, pues tampoco se-* sig se ganard por otro lado
[Aqu-'* terminal el borrador.]













La Habana, Noviembr't 12 de 1969
Sr. Rene" Maheu,
Director General de la Unesco, En Paris.
Muy estimado sen-or Maheu:
Desde que la Unesco me invite al conversation sobre Gan.,% dhi, eran m P s deseos saludarlo y darle ]as gracias por sus finas atenciones. Asi lo hice y ahora le escribo de nuevo para explicarle los motives de mi ausencia de ese conversatorio, donde me hubiera sido muy grato platicar con los otros linvitados.
Desde mi wfiez me aqueja un asma muy fuerte, que al paso de los afios se ha vuelto cro"nica. Llegd el invierno y se mc presentaron las pnimeras, crisis de mi* vipeja asma. Pense que trasladarme a Europa en. el invierno, despu6s de ofr el consejo de mi midico, era pura temeridad. Pero en la primavera, si me hicieran el alto honor de invitarmet me seria possible* estar con ustedes.
Le envfo por medio, del sen-or J. B. de Weck, el trabajo que me fue pedido, ""Tmagcn de Ame'rica".
Lo saluda con verdadero affect y queda su amigo,
Jose" Lezama Litna













La Habana, 14 de enero de 1970
Sr. Ce'sar Fernandez Moreno En Pari's
Queri'do amigo:
Habia pensado saludarle en Pan's, cuando fui invitado al conversation sobre Mahatma Gandhi, por la Unesco, pero comenz6 unirl"O deoctubre, demasiado intense para mis pores b'Onquios de asmfitfco, y tuve que replegarme. Pero yo pienso que' si ]a invitacion me la hicieran en la pritnavera, me seria mas convenience para *hacer el viajo.e.
Tengo notlclas de que se prepare un conversation sobre Ifteratura hispanoamericana. SI fuera possible me agradaria asistir. Yo envie. accediendo a la peticion de la Unesco, un trabajo, "Im'agen de Amdricatp, que quiza Ud. tenga noticiias- de 10
el. Sc planted ahf el te'ma de'la images y el espacio americano
i,
entrecrwados, la images antes del descubrimiento y ha i'magen nad'ente cn el nluevo esp'adio americano.
v
Espero. -sus. notidras, Su amigo,
Jose' Lezatna Lima














La Habana, 15 de abril de 1970
Sr. Ce'sar FernAndez Moreno.
En Paris.
Ouerldo amigO:
V if
Me alegr6 su valoracio"n de mis. p aginas sopre "Imagen de America". Ojala-" se haga pronto ese'libro que ustedes prepa-ran, serd sin du.da rnuy necesario para todos.
Con respect al pago de esa colaboracio"n, d c s ca rfa s i e -%
-osi I u ,azar, ya
p 4ble, que le fuera entregado a m* amigo I'lio Cort' .que -pienso ir a Paris y serfa convenience encontrarme con esos francs para m1i estancia en esa ciudad.
En relaci6n con el contract enviado, me pI ace informarle sobre dos extren-tos. Primer'. la p6blicad6n de csas obras deberd ser aludida por el contract tan solo en nuestt-o idio ma, Luego, el plazo de publicaci6n, que no debere-A pasar de dos aflos, pues en dicbo' contract no se especifica en q"uc flempo la empress editorial se compromete a publicar dichas ob a-s. Salvados esos dos extremes, firmarfa con I innegabl& agodo ]as estipulaciones contractuales. Es una editorial que prepare con mucho esmero sus edliciones y para un escrifor.-cs inny placentero verse incluido cn sus titulos y authors.
En cuanto al pro'logo de esas obras -cornpletas, opino que debera' solicitarse a Jullio Cortazar, Octavio Paz o Cintio Vitier. Ellos concern mi obra desde hace mucho tempo y son, cn mi concept. los mAs Indicado-s -para rvalizar es-a tarea. Cintio V*
itier, sobre todo, ha estudiado, mi obra desde sus iniclOs.
Slin mcis por ahora, le doy muchas arracias por todas sus finezas.
Su ami"go,
Jos6 Lezama Lima-













La Habana, 2 de febrero, d e 1974

Mi inolvidable amiga Maria Zambrano,,
Recibi sus respirantes lines en recuerdo de Araceli. La inolvidable evocaci6n que hace de. la doncefla muerta que aparece en el vaso griego, desesperada por el Ain de volvernos a encontrar con nuestros muertos, convcrtida en realidad por los egipcios en aquella isla a la salida del Nflo, donde ellos nos esperan, corno en una forma de durmici6n. Usted cvoca despues con una gran poesia a la luz, que viiene de lo desconocido y que se hace nuestra respiract16n, al hermanarse la Iuz coyi el aire, donde "ellos"' tambi6n participant y nos acompafian con tal sutileza que se converted de nuevo en una luz inalcanzable, pero que gravity en nosotros coTno provocandonos otra respiracion.
Pero Ud. es de las personas que sabnwn con gran precision que nacemos antes dc nacer v morimos antes de morir. Yo diria con derta temerldad que tanto el. nacimiento como la muerte de los que nos rodean y que qucretnos, nos es descooc*do y que nunca lo podremos precisar. Sm' duda Araceh sentira" c6mo Ud. la lia, rcvlvl'do en esas pAginas que parecen como, perseamrnos. Yo la recuerdo mucho, pero ella teni"a el sentido de su muerte y si no nos lo had"I'Ll saber, era por su gran bonded, por ]a poesia de su bonded. El secret de su vida era 4se, pero eso no exclude que ella, por los casinos de la purificaci6n, babla alcanzado de la mantra m6s senciffla ]a unl16n y In flutninaci6n. Por eso Ud., que era ella misma, la cornprendi"a y Ia. cuidaba corno una madre teresiana, A mi" me pasaba algo semejante con mi madre, league a ser su MOO y su padre. Era mi origin y yo a mi vez ]a orlginaba, Ia engendraba en ]a mernoria prenatal v en Ia memorial despu's de Ia muerte. La muerte nos vuelve a engendrar a todos de nuevo. Esa lnfinita postblifidad que estA en ]a muerte, al hacerse visiffile, cobra su espacio perecedero. El no tempo, es decir, lo eddnico, lo paradisiaco, nos hace pensar en una vida como linfinlita posibilidad que surge de Ia








Muerte. Pero Ud. an-ade en su gnosis alejandrina, derivada de los griegos, la irnagen, la emanacion, la luz, de donde surge de nuevo su hermana Araceft como una ofrenda, tal como Ud. la vio. Esas pa"ginas me han recordado por su calidad, las que hizo sobre Antigona, que vive ya como muerta.
En la beffisima carta que U"Itimamente recibi de Ud. alude a ]a revista Hora de Espaila, en el moment ma's violent de la lucha por la defense de la republican espan-ola, se hada con gran dignidad. Yu recuerdo que J. R. J*mOnez me obsequio" a1gunos n6meros que estin asociados en mi recuerdo con la estancia de ese gran poeta entre nosotros, Me parece verlo, descender con ]a vertlicalWad de las figures del Greco, por el elevator del modesto hotelito en que vivia. Trala casi stempre en sus manos los filtimos numerous de esa revista. Y yo, con mis veinticinco afios me asombraba c6mo en medio de la desolac116n v de ]a guerra, se luchaba tambi6n por mantener una calidad Ifteraria. Recuerdo que ya Ud. me hablaba de que (enj una de las U'Itimas pAginas escritas por Antonio Machado, estaba esa evocac16n que 61 hacfa de ]a muerle de su padre. Que alegria para Ud. esa amistad entre dos espaftoles de* la gran estirpe. Recuerdo en I R. Jim-c"nez, su aftin de soledad, pero tambidn los esfuerzos desesperados que hacia para salir de efla, entonces era peor. En uno de esos difas en que escapaba de la soledad, lo A flegar a mi casa. Oyendolo hablar con mi madre y con mi hermana, me convencf que la ral"z misma de ]a poesfa estaba en 61. Fue eso una lecci6n para ml: ]a soledad, huir de la soledad y volver a ella. La communication se iba volviendo ya extremadamente dificil.
Pero los am'gos que queremos para nosotros nunca estan muy lejos. La veo a usted siempre niuy cercana, diciendo una canci6n o, glosando. una sentencla se-nequista. Asombr6monos de esa cofficidencia, de que un dia nuestras voces se espardrdn Por nuestra Piet y favoreceran la sacralizaci"6n de la memoria,

La, quiere m4s y mAs













Laa Habana, 27 de agosto de 1974
Sr' Dn, I E. 'Pacheco.
En MeXICO
..Mi querido amigo:
Al fin ya estan los dos 11"bros en mi poder, dAndome fiesta y alegn"a. Fiesta, torque despues de la muerte de nuestro -queridisi'mo J. C. Becerra, lo vemos reaparecer en compania de sti Okq e
magnifica poesia, de In cual no se separaba tin Tnoment6, como querie'ndola, asir aun en el m6mento de su tremenda muerte. Pegada a su. cuerpo, a su muerte, levaittando de mievo su c4an4co, como una exhalacion perenn'e'de su. cuerpo, que le vuelve de nuevo a ofrecer la vida, en una sorpresa y'en un prodigio de los cuales ya parece uFanar-se para sliempm, Su poeslia, en todos sus libros, ofrece una exuberanckri exacta, como de un espacio no6tico disefiado, en el aire invisible por un arquitecto que sabe untr los detalles y el con unto en un temple de inextinguible murrntillo. Diftcilmente lo sorprendemos en un moment que no este" recorrido por un senl.ido de creaci6n y ternblor. Podfa recliblir todas ]as influenciias porque su horno transtnutativo sabia, elaborar una cer;knica ricamente coloreada como Jos mejores barros de su sierra. Cuando muere ya habla demostrado tener todas las conditions para f*
ser un magni r a co poeta, troicando lo extenso en un hilo incandesceite. Su poesia adbcr*dg a su ctierpo y a sU muerte colno un tatuaie sagrado.
A esa alegria se une ]a de haber recibido su libro Irds y no volverds. Su ironic, su Iogopeya, como dec'ki Pound, "la danza del intellect entre las palabras", su intelligence asociativa que nos depart continues sorpresas, nos hace leer sus poems corno si su escriftura se volviese sobre sl'* misma para encontrar un fondo de arenas de donde van surgilendo graciosos o sombrios animals. Sus traduedones excelentes, la del Vampi'ro de Baudelaire, me pareci6 insuperable. Despues de todo, como usteia sabe, metaffora pasa del griego al latin como transducase, Significa tanto traducir, como ir ma's alli. Y tantas y tantas cosas









como su poesia nos entrega con un silent va. colocando
X
sus letras .
Le agradczco sus dedlicatorias, su carta, el envio que me era tan necesar'o de la prolongation de Becerra entre nosotros. Ungame por su am*go,,































T













La Habana, Julio 1975
Muy querido arnigo Julio CortAzar: Me alegra que en su carta
It r-P 4
me diga que ha rijado su domicifflo en Lima. Crco que ahl" Su trabajo seraI muy necesario. Lo supongo trabajando en el departamento de culture, colaborando con la revolucio'n. Su ex0 a
perfencia critical, su talent valorativo seran muy necesarios en esos sectors. Ademas ya Ud. Revaba flempo de nomadismo, que deben haberle hecho mucho bien, Como ahora igualinente le hard bien su estancia en Lima.
ReCIN su fibro Ccre'monias que me fue rnny interstate. ES un intent de darle expresioIn a cada instance. Ese teatro de Io entrevisto, de la resonancla que tiene cada momcnto, cuando fijam'os en CI los ojos v nos vamos qucd-ando, perplcj*os v sorprenuiaos por una realidad que es ya una sobrenaturaleza.
Vamos a ver si cuando Ud. nos visited, conio nos promote, podarnos ver a1guna dc esas obras y sus relampagos que se fijan y desaparecen, dej6ndonos la sorpresa de que todo puede ser maravilloso, trAgicamente divertido y agarrarnas sian soltarnos.
La Alianza Editorial ha pubIicado Los tattreles se han corW6 de Dujardin, libro quo parece que ejercio' a1guna influenda sobre Joyc' Sli le es possible, mAndenielo.
Sifempre le agradewo las alusiones quc hace a mi obra en sus artfculos sobre poesla. Me da alegrfa pues tengo una gran
'I'D Ib
fe en sus condiciones de critics.
Una cesta de abrazosi
Jose" Lezatna Lima














La Habana, 3 agosto 1975
Ouerido amigo Carlos Meneses: No, adn no he recibido n*n&n exemplar de m1i Poesia complete, aunque mi ainigo Fdlix de Azfia me dice que me ha enviado, 8 jcmplares por distintos conducts. Ninguno Ileg6. Pero no se preocupe, ya yo tengo dos ejemplares ques ine trajo un amigo de Espafia.
Paso ahura a responder a sus prcguntas.
I? Creo que cometemos un error, usar vl"c*as calif licaciones para
If
nuevas forms de expression. La hybris, lo hibrido me parece la actual nianifestacio'n del Icnguaie. Pero todas las literaturas son un poco hibridas, Espanha, por eje-m.plo, (qucma?] conio siete civilizaciones.
Creo que ya Io de barroco va resultando un teirmlino apestoso, apoyado en la costumbre y el cansando. Con el cal'ficat'vo dc barroco, sc trata de apresar maneras que en su fondo tienen diferenchis radlicales. Garcia Marquez no es barroco, tampoco # P I
Io son Cortazar o Fuentes, Carpentier parece mas bien un neocla'slico, Borges mucho menos. La sorpresa con que nuestra literature flego a Europa bizo echarle mano a esa vicj*a mantra, por otra parte en extrenio brilliant y que tuvo moments de gran splendor. 2) La palabra barroco se emplea inadecuadamente y fiene su raiz en cl resentimiento. Todos los escritores agrupados en ese grupo son de Iinnegable talent y de caractcrifsticas muy diversas. No es possible encontrar punts de seme b anza entre Rayuela y ]as Conversaciones en ta cathedral, aunque lo ameriP
cano estA allf De una. mantra decidida en Vargas Llosa y Por largos laberintos en Rayuela.,.












La Habana, Mayo 1976
Queridfslma Maria. Z ambrano, Qu6 linda su evocaci" n del, nacimiento del alba, cuando la luz -comienza. a separarse de la Inches, con una gama seinejan-te at color de los moluscos. Sus emociones de La Habana, tan mfa -en Ud.., me Ilevan como un dempo -'slitl ti Trrpo, que -fue tal vez el mejor de todo-s- noso.tros, en alegrfa, en virtudes nacientes y en el 11amado quenos Ilevaba a cu m-pl-imen'tar casi sin sentirlo, como una misi6n qde se cum"Ple de ]a' manera mas sumergida. y misteriosa, pero la remini'scencia vuel- e' con'sus laberintos indescifrables al rincipio y que despuds se no$ regalan, como una fruta que p j, .'
en la noche* impenetrable c4' 'en nuestras manos. Pero me aj.cgra ver como, Ud. siempre Iresurge en b6squeda de una verdad!sellada'. Su e'nsayo, sobre La palabi-a perdida, nos h ce pensar I en el g!esto que, se v4. hacienda ya palabra, en ,palabra quc.se.hace' gesto. Y spbre todo el tragic intent del verbo fiberado. del. tjempo,'como si crease otro tempo. Porque he ahi Io tragic, cada palabra se Ilibera, recorre el flempo que ella se crea, se pulverize para reaparecer. Seguirlaen-su recuerdo como, -un relaimpago, es como un*a m1rada que avanza -hada.otras tierras o pa-labras como me'dulas- como -sremillas; como espinas que engendran goethiiana'mente nuevas especi&s-.'
Efi relaci6n'con la olecdon'de ffiarainados Heterodoxos, Te :di6y'-Ias gFradfavs p'u-es.'t rae muicba's de las cosas que me gustan. L6s temas de"dicados -a los moriscos y a las comunidades de Cal' Iiflla, tire parecen en extrerno ixiteresantes y vaNosos para concern esos problems tan'inter'esantes de Espafia.
.F I
La Floresta esparola me parecto una antologfa deliciosa. Los juegos del Sacromonte ensch-an muchas cosas olvidadas o tergiversadas.
Pero no rccibl" el Discurso de la figure catotica, que me interest sobremanera. Una mezcla de pitagorismo y budismo que cada dia vuelve a ensenarnos cosas nuevas. Las liagiografias me dieron buenas noticlias de algunos hombres sobre los cuales recay6 la graclia. La vida de San Pascual








gail6n, patron de los buenos comedores, me Ilev 6-' a recorder' la coplilla Balile en su fog6n San Pascual Bail6n. Oiga mi radon, mi santo patron y de mis pecados me de remission.

Con mi querido amligo Julio Corta'zar le envio Tiotidas niias. A Jos6 A. Valente le hc escrito d6s carta.s. sin, respuesta. -Le. mand6 unas paginillas sobre su obra y no sc si'las ha reclibido. Mi esposa, y yo le mandamos todo nuestro, carifio. Escribam'e.
Besos,
J. Lezarna, Lima













La Habana, julio 1976
Estimado amigo Armando J. Piedra: Mid gracias por su fineza spiritual de enviarme las fotograffas del sitio donde esta 0111 terrado mi flo, Andresito. Esa emodon, esos recuerdos nae traen una fina melancholia, pues desde los a-nos de mil nifiez aquel becho quedo' grabado en mi para siempre. Pienso qw tantos afios despu6s -sea un cubano como Ud. el que haya vuelto sobre su recuerdo, es para mf muy emocionante y pat6tico. Para 61, en su inmensa soledad, debe de darle alegrfa ,que Ud, vuelva sobre su Vilda, tan breve, destrulida por la fatalidad,
Su carta me Plantea a1gunos pmblemas 19terarl k os, cuya respuesta rebasa el limited de una carta.
1. Nacl* el 19 de diciembre de 1910.
2. Trabajo, en la continuac116n o segunda parte de Paradiso,
que se Ilarnarg Oppiano Licario.
3. Desde muy *oven, 24 o 25 aflos, reclibi los elo 'os de I R. Jim6nez y Karl Vossler. El desarrolto de una personalidad se hace en un flempo lento y ejerciendo hifluencia sobre los mejores espirlitus. Yo creo que antes de, ]a publication de Paradise, ya era conoddo por los que se preocupaban por el ensayo y la poesia. Claro que la publicad6n de una novel fiene m6s desarrollo en el p6blico, sobre todo-en el moment en que la mejor novel americana te a gyran exito, difus*6n no solo en Am6nca sino en el resto de Europa. En cuanto a an6edotas, detalles que se verificaron en torno a las revistas que yo, hice, principalmente Origenes, Pow o nada tengo que contarle. Los firabajos que allf sie publicaronO las colaboraciones que allf se linsertaron, lo que escog1*6 del pa.sado, lo que av*sor6 del porvenir, son sus U'nicas an6cdotas. Mi vida ha sido muy sumergida dentro de mi trabajo intelectual y Io confingente y anecd6tico arenas me ha rozado.
4. En Or' enes publicaron. con materials lindditos, escritores espanoles como Maria Zambrano, Josd Bergamfn, J. R. Jlim& nez, Lul's Cernuda, Garcia Bacca. Escriftores unliversales como T. S. Eliot, Wallace Stevens, Williams Ch. Wiffiams, Jorge








Santayana, Albert Camus, Octavio Paz, Alfonso Reyes, y otros muchos mis que harian- la lista muy extenSiva. Mi abuelo Andr6s Lima vivi*6 como 6 6 7 aflos en Jacksonville, en el perfodo revoluclonarto de Jose" Martf. AIR r formo" parte de los Clubs v ayud6 econ6micamente a distintas expediclones. Colabor6 en Patrid, el peri6dico de Jose' Martf. Mur*6 joven, de 42 6 44 aftos, a, principios de la rept'Iblica.
Le reitero, las gracias por sus flinezas y lo abraza como amligo,
J. Lezaina Lima





























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Obsetva ci ones

Una de las carpets que se encuentran entre la papelertfa de Jose" Lczama Lima, atcsorada en. la Biblioteca Nacional Jose' Marti", ostenta el slguiente rotulo, on tinta, de punho y letra del, autor.- "Diaio de J. L. L." Lo quo asf nombro son, sobre todo, una,.scriie dc anotaciones fechadas eii las que Lczama deja constancia de sus lectures, de su diaflogo incesante coil los libros. Esus apuntes so explayan. en considcracioncs, asociaciones v agudos comentartos toanto sobre Jos concepts filoso ficos cstudiados, como, sobre ]a personalidad de authors univcrsaics, 0 sobre la rafz de ]a. poeslo, a, as* conio acerca de otro.stantos temas que apasion-aron al poeta v que se encuentran en su obra una y otra vez, bajo una u otra fornia, con alucinante tenacidad. Se trata entonces de un diario tan intelectual como la personallidad del que Io Ilev* a cabo, sin dejar de e,.qtar transido aquf y alld por ]as dramalticas buellas de la existencia, cot b Mana, con el apunte dc ]as fechas do los "santos" y cumpleanos de los arnigos, o con las notas de las deudas contral"das con el librero, la anecdote de un sue-no dantesco o los versos de un poema que se frustr6 en su nacimiento.
Estos escritos aparecen fechados con different periodicidades desde el 18 dc octubre de 1939 hasta el 31 de Julio de 1949; una decent de aflos que se encuentran ubicados en la cuarta decade vivid por Lezama. Son Jos afios, en que se publican sus poemarios Enenit"'go ruinor (1941), Avenfuras sigilosas (1945), La Iiieza (1949), los afios en quc bace una intensa labor de promotion cultural al frente de las revistas Espuela de Plata (1939-1941), Nadie Parecia. (1942-1944) y lus prinieros fiempos de Orf.,__,enes (1944-1956).
Consideramos este documents. muy valioso porquc es un espejo donde se reflejan los process de analysis a los que Lezama sometfa sus lectures j interiorizando Jos conocimientos en ese diallogo continuo hasta que formaran parte natural de. sf, asimilados con una profundidad v una orliginalidad singulares, de mantra que en 61 esos conoc imientos eran incorporados como experience viv*da mis que como frio discurso academico, ast pasaban a la material de su poesia con natural validez. Parte de las anotaciones. que aparecen en cste diario constituent materials retomados por Lezama en sus obras,
nn









Asi, hemos dctectado, por ejemplo, fragmenio iterales o elaboraciones de esus apuntcs, sobre todo en Analecta del reloi (1953), en trabajos como: "X y XX" (1945), "Montaigne y sus mejores lectures" (1944), "Las irnagones pos'libles" (1948). "ExAmenes pt (1950) "Muerte de Joyce" (1950) y Tratados en La Habana (1958), en "Playas del Arbol" (1955) y "El 'no rechazar' teresiano" (1955).
AdemAs, cste dktrio es tambicn una pieza deliciosa para el. austo del Jector bene'volamente roclado por esa universal curiosiaaa del pocta -la "polifilia"' de que presumia La Fonta''nc-. que disfruta Intensewmente los matches de la correspondencla entre Federico II y, Voltaire, o las confessions de Benvenuto CcIlini en su autobiografia, tanto como los, movimientos de un verme bio,16gicamente impulsado po'r las m'areas: ]a lindaggaci6n del mundo en Lezama es vorazy descompasada, cn una ocasi 6-In apunta que. flime que 'awriguar por que el barrel de viino no ha variadosu forma. El diario no explica si lo consigui (o
Al tr,-:tnscr*blr el manuscrito se' ha respetado la ortografifa de Lezamzi, a veccs caprichosa, ligual que su gramatica, y en a1gunos c. tsqs sw anota con interrogaci 6 n una. palabra de la cual dudamos, eii contados casos no ha podido. linteligirse cl significado de la grafia. Hemos colocado noias al pie para dejar constancia de algurtos accildentes dcl manuscrito que consideramos prcclso aclarar.
CARMEN SUAREz L-'N












Diario do Jos('O Loftzatntl Lima

Dfa 18 de oct. 1939- Descartes creia, lie abi otra de las muclias rates Poe--ticas de [sul pensamilento, en la mayor calidad de aquellos passes que han tenido un Licurgo, que a priori le dictate sus ]eyes, ma's que en aquellos otros pueblos que han encontrado su legislaci6n social despues de haber construido su exp'eriencia sobre las agiltacio-nes de su intimidated social. Es decir, Descartes premiere aquellas ]eyes que c-w escribian eii versos, y que cuando venj"a el mornento del mal bumor, le flegaban, Para remedt"aflo en forma de canckffl.
rentylon seguido, se nitiestra no (an solo poeta s61o tamhie"n t-eligioso. Hablendo sidt) inventadas [as le ve.% por uno
-solo tendrian el misi-no fin,'dice, reconociendo ]a verclad (fel arbitrismo del cat(Ilico.
Cuando habla de ide.-ts claras y. distintas, nos desconcierw. Lo consideramos poco valedero para ser querido pot-tin puela. pero kin embat-ro cuando tt ata de la substance homog6nea vomos que la lnica salida es bautizar, distinguir una substance. Que ]a poesia ponga sus fversos?] en ese planet 11'rido v de tiw-i extension Arida y visitada Por Ltizbef. La intensidad, la carga el6ctrica de l1a poesta destruyendo la extensii6n luciferina.
Todo poeta construe. previamente su Discur.so dei nietodo. El Discurso poe'tico: una larga nadada, ]a piscina y el momento de suspension magical, por ej. Shelley. En occasions sti Poesia nos pai-ece de una. distinction un tanto burgLiesa, liberalorde, como si fuese el ciego que Iha construido pacientemente su Discurso del metodo poe"tico. A m1i siernpre rne ha pareeldo un tanto provinciano, Claro esta que de un delicioso provincianismo, inglCS, que un poeta como C'I que se declaraba B A
ateo.. hablase -de la inspiration como si csta fuese una (liusa. Hablar en.poesia d e lia Diosa Inspivacion es tan provinciano corno hablar de la Diosa Raz6n, Shelley, es tin Robespieri-e a] reves. No se ponga usted fu'rioso, gmarde usted su k1st("M. RO.bespierrc cs un Shelley al i-eves, 0 C01110 el-st








Dia 24 oct. 1939
-La correspondence entre Federico 11 y Voltaire representativa del siglo xviii? Ambos pierden constantemente la medida en el elogio. Hay algo que no se pierce, la vaharada del elogio que vuelve como una serpentine. Se Ilega fkilmente a momentos, al leer esas carts, en que nuestra risa se espesa, comprende que esta" ante lo grotesco irrernisliblemente. Federico le manda un busto a Voltaire. Voltaire a vuelta de co rreo: Mais le peintre aura-t-il pu exprimer dans vos traits ceux de cette belle aine,& laquelle jai consacre' mes homages. El Rey, suponemos que ocultando una sonrisa, le dice que no es SU busto, sino un huste [de] Socrate en guise de pommeau sur un canne. Voltaire no se amilana- por haber confundido al Sileno con el Emperador. Contest la carta, dice que detest. a Jos perseguIL dores de S6crates, pero sans me sounder infiniment de ce sage au. nez epate. Se apresura a lanzar un verso-, Socrate ne m-'e .- cY St rien, c'es? Frjd4 ric qui j'ahne. Extreme la nota, cosa que Goer Ibe -verdadero si gdo XVITT- no hubiera heebo nunca: Quelle diffOrence entre un hazard' athenien. avec son di;moir familiar, el un Prince qui fait le-q de"lices des homes et qtii en fera la feliche'.1
Sin embargo, no todo es sombrio. Hay un moment cn que parecc que le toca a Voltaire algo tan intimo, que Io hicre niuy
0 'is
de cerea, que se oNiga a una exquisite aignidad. En esas pruneras carts, a ptasar de Jos elogios superficiales, si sorprendeMos e-ste otro moment, revers. o del anterior, tenemos ]a clave de ]a desavenenda posterior. Federico a borcaladas sobre Las frontiers, los palaciegos registrfindole el ball, el rey acusalndolo de Plagio. La sierpe saI16 de un peligroso eloglio de Voltaiire-, Atendin a zilgo muy delicado, de que nunca se debe bablar cuando se habla a un pri 0 nci*pe muy )oven. En una. de las carts que primer se han crtizado cntre los dos, Voltaire se sventura: Onelle difference efilre les homes! Lottis XIV efait un grand roi, je respected sa in.6moire; mais il ne. parlait pas ninsi humainement que iwus, monseigneur, ei ne s exprimait pa de mime. Tai vu de ses leltres: il ne savait pas lortographe de sa league. El hilo cortc"s so'quiebra y el remolino empieza a: forMarse. Federico no vacila, sabe que hay mas relaciones entre el Y Luis XIV, que entre el y el i-ey Voltaire, su. estilo se hace Seco, como indicando silencio. Olvida que carts antes hzib'114 dicho, que si Corneille resucitase verrai avec envie, que la Iragique d6ese vous prodigue avec profusion les favetirs dont








verdaderamente magnify ico de Vultaire, el respect que exige toda persona de Ja que se h.a apoderado et espiflitu, y que lo sabe, haciendose fuerte. Federico contest: Louis XIV e'lai'l un prince par une infinite d'endroits; un solecisme, Une faute d'ortographe ne potivait lernir en rien 1'eclat de sa reputation e "tal tons qui lont *nmorlalis ". Il lu'
Vie par lant d'act I e i convetiait en iout sens dire: Caes,:.ir est super grammaticant. Mais if y a des cas parlicutiers qui tie soo it pas g4neralment applicclbles. Celulwl ci est de ce nowbre.- et ce qid etait un d9faut imperceptible en Louis XIV deviendrait tine ndgligence impefrdonable en tout attire.
Me acuerdo en una occasion en que yo observaba, conte-m. plando ]a exquisite piel de un principle, que esa calidad de epidermis, se daba Intcamente como gracia aleanzada entre cualquier francss; un amigo que me acompafiaba me contest(l) que todo era tener el dinero que tenia ese principle pana comprar cremas y esencias.
Olvidaba que hacia mucho tiem-po, que ese principle, por sus numerosas aventur-as, e-,staba radicalmente arniinado. Voltaire ha observado ]a pureza de la piel francesa, no se arredra v se lanzazil contrataque. Dans les lellres qui je reqoi.v tie volre altesse royale, parini bien de trails de prince et de philosophy, je rernarque celut ok vous diles. Caesar est supra grammaticam. Cela. est tres bien: il sied tre's bien a" un prince de Weire pas purlsle; mais it ne sied pas d' ecrire el d"ortographier comme une fem-ine. Un prince doit en tout avoir requ la n7eilleure education; et de ce qui Louis XIV ne savalt rien, de ce qu"il ne savait pas mAme, la lancyne de- sa prairie, je conclus qt-i 11 il jut mal igleve.
Demagggos de todos los passes: contemplad esa -,turova boreal. La monarquia vacilante hunifflada, por obra de Voltaire, frente a un gran rey como Federico, En realidad vosolros, pores demagogos, solo sab6s escupir al pohre alelado Lui's XVI.

25 oct.
Cutindo el gamoln va entornando los pa"'rpados, un ojo que Se posse en 61 con lentitud, podria observer c6mo va cerr,indo el Punho aunque ablandado por el rocio del sudor, La rnu.ier al dormir ouvrez les iambes. Toca a los metaft'sicos de ha Poesia unir esas dos actitudcs: cerrar el pufto cuando no se pue e Pegar v abn'r las viernas cuando no se nuede eneendrar.








El desacierto en poesia puede contribuir a la integration del -sentido, de paesia. Sin embargo, el acierto es mucho mAs peligroso, estd siempre atralido por la suma de los aciertos homogeneous. Eso lo observamos en muc'hos de los I poems de Neruda. Recuerdo que en uno de sus mAs populares ppenias no I s habla de "sabanas de ab-nid6n y concrete". Aunque ]a malicia con que esta colocado.el segundo de los adjetivos, tiende a debilitar la estrofa, se puede tolerar como final de pArrafo poetic, hecho, desd,-., luego, con derta astucia rlplda. Pero como el poema terminal, bablando, de palmss de acero y esperanza", vemos que hay un solo verso credo, y que el otro es un mero calco que osteiita la pobrcnza de no haber sido recorr]Wo y salvado por el acto de nacer.

La poesia so"lo es el Lestigo d.el acto I"nocente -unic 0 que se conoce- de nacer. En metafisica la continuidad del punto SIC., vuelve linealidad, visible sucedido. En poesia el punto nunca se contintKi. Es estt"Wida la frase madurez poe'tica. Es impostble encontrarle tin sentido.

28 octubre 1939
Voltaire bablando de Bayle: m'a paru d"ailleurs d'autant pliv; evin7able, qu'll etait de la secte des academiczens qui ne fesaient 4zie rapporteur -simplenient le pour et le coiltre> de.i questions, sans dclwider temerairetnent sur des sul-els dont nous ne twons decouvrir que le AN
PO a imes.
Parece como si Voltaire se adelantase al julicio que todo-s
-tramos hadendo de 61. Hace un largo cumplido como aquellos poets que notablemente influidos por otro, pone'n unos'versos epigrafliados en el poema donde es m4s visible esa influencia. Paracen decir-, "lo- que supon6is es falso, me he adelantado a vuestro pensamiento, esa, no es ]a pista como el, campesino que me.clado a un crime se apresura a decir, "todos los que estzimos aqui somos gente honest, dispuestos siernpre a prestir un bueji serviciopp

28 oct. 1939
He aqui una flagrant. muestra de esa actitud de Voltaire. En su carta Federico 11, afirmaba que un ser como. el hombre no puede ser finite e infinite a la -vez. Voltaire responded: puede ser fisicamente fi-nito y geoma -ncamente divisible hasta el Infinitoi Divide 0 infinite en izrande.v neaueflo infinite.




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