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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00141


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Full Text
















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Revoista de la r F
Biblioteca Nacmional Jose Marti










Director anterior: JUAN Pf..RjEZ DE LA PLIVA (1964 m. 1976) Director: JULio LE RrVMND Consejo de Redacci6n: OLINTA ARIOSA, )RAm(5N DE ARMAS, ENRIOUE CAPABLANCA, CARLOS IFARIAAS. MANUEL L6PEZ OuvA, ENRIQUE SAfNZ Jefe de Redaccl'6n: SALvADOIR BuENo Re&cci6n: 4CARwx SuAREz Lox Canje: Revista de ]a Biblioteca Nacional Josd Marti
Plaza de la Revoluci6n Ciudad de La Habana
Cuba


T61ex: 511963


Primera 4poca: 1909-1912 Segunda 0.poca: 1949-1958 Tercera 6poca: 1959 La Revista no se consider obligada a revolver orliginales no solicitados.








Cubierta: Grabado, en metal, 13 cm x 10 cm. Mapa de Piri Reis (1513).
(Fngmento.)






ISM OOD6-1727



Revisto de la


Beblioteca Nacgional Jose' Marfi


Anho 79 3ra. ipoca-vol. XXX Enero-abril 1988
Ndmero I
Ciudad de La Habana Cuba

Cada a'Utor se responsabiliza con sus opimones


TABLA DE CONTENIDO EN EL BICENTENARIO DEL NATALICIO DE FELIX VARELA OLIVT-A MiRANDA FRANCISCO La bibliografia sobreFdlix Valera .................... 5

Rom MARfA DE ILAmAYE GuPRRA Para una, valoraci6n de la obra de Manuel 'Gonzdlez Prada. 35 ELINA MIRANDA CANCEL
A+
Pedro Henriquez Urefia y el mundo griegp,- El nacimiento de Dionisos .......................... 65
MAYDA BUSTA]"NTE POMPEY0 PINO Giselle: paradigma de la. concepc16n de Alicia Alonso sobre los ballets romdnticos ......................... 79
MAYRA HmNANnm MENtNDEZ Rafaela., una poetisa. sin, frontiers 95
OLGA MomTALvAN LAMAS La Campafia de Alfabetizacton. SU significacidn en -1a -revolucl6n educational m jv I lp I. w 1 I. lp 0-- W- 113








ARACELI OARCiAtARRANZA Aproximaci6n biobibliogrdfica at doctor Elias Entralgo,
10
Vallina. En el 85" aniversario de su nacimiento

HACIA EL MEDIO MILENIO DEL ENCUENTRO DE LAS CULTURES AMERICANA Y EUROPEA YUSUF AKCuRA
El mapa, de Piri Reis .... ........... 175

PARA UNA NUEVA LECTURE DEL PASADO OMAR PERWM0
Boris Polevo 4t, corresponsal de guerra. Introduccidn W.d 187 BoRis Pouvoii
El cartel general de Hitler .............. 189
CRONICAS
JVLio LE RivF.RiEmD
Salvador Bueno.- vocamn firme, trabajo acucidso, servicio sembrador ................. 191
SALVAWR BuENo
Patabras de Salvador Bueno en respuesta a las
de Julio Le Riverend b A & b a -1 11 -F W 9 10 195 Luis ANGEL ARGUELLES ]ESPINOSA IV Jornada Bibli-otecoIdgica 197
PmRo OscAR GoDtNEz
Cronica de Las Cr6nkas 201
AURELio H. HoRTA MESA Carpenter y la 6tica artist w*a 208
RESERAS
SALvADoR BUENO
Biblifograffa de temas afrocubanos ....... 217
CARMEN SuAREz LH6N
La Revoluc16n. en el poder. Triunfo de la Poesia .... 218 LIBROS ADOUIRIDOS EN EL EXTRANJERO ...... 221
COLABORADORES ....... d. .6 * a a 0 F * * 0 0 'k d m 4 W, 9 # 223






Revista, de la
Biblioteca Nacional
lost Marti
(1) 1988



La bibliograf M sobre Filix Varela


OLIVIA MIRANj)AFRAmcisco

Las obras escritas sobre la. vida y la obra varelianas pueden agruparse en various moments centrals, de acuerdo con las fechas en que han aparecido:
a) segunda mitad. del siglo XIX, cuando sus contemporAneos, sobre todo sus discipulos, enjuiciaron su figura;
b) alrededor de 1911, en occasion del traslado a Cuba de
en moments en que sus obras adquirieron la sus cenizas I
categoria de hbros rarosP
c) desde 1935 hasta fines de la d4cada del cincuenta, penodo en que se redescubre El Habanero y se reedlitan los Wulos fundamentals de Varela;
d) a partir del triunfo de la. Revolucio"n Cubana, cuando por primer vez, de mantra oficiaJ, interest divulgar su actuad6n en la vida cubana. como punto de partida de lo mejor de las tracticiones revolucionarias del pueblo, No falta en nuestros dia-s el intent de enfrentar el ideano vareliano a la Revolud6n --como ocurre tambien en el. caso de Jose' Marti-,, y de ahii que en los Estados Unidos aparewan trabajos sobre el tema, que terpversan u ocultan las aristas ma's radicals de su pensamiento.
Este intent no es nuevo. Un studio mi-nucioso de la bibliograffa pasiva sobre el presbftero habanero descubre que, tanto en la colonial como en la repdblica neocolonial, se cvidenciaron siempre dos tendencies principles --que no excluyen posiciones intennedias,
a) la de quienes con mayor o menor profundidad, destacaron la radicalidad de su ideario;
b) la de quienes, con marcada posici6n tendenciosa, hija de 'su propla fihacl& filos6fica y political, pretendieron dar

5









a concern solo a1gunos aspects de su vida y de sus "ideas o francamente las tergiversaron.
En la segunda mitad del siglo xix, en medio de una aguda lucha ideol6giica., surgieron los primers intents por histonar la culture cubana y dentro de ella el pensanuento filoS "fie'o. En filosofia esta. confrontation se express, sobre todo, a fines de la d6cada del treinta, en la conocida poldmica que 1 A6 polite o, el
i otagbhizaron' various -: discipulos- 4e: Varela," En .: Ic
enfrentanu*ento se incremenO sobre todo en el period de las guerras de independencia. Varela fue objeto de atenci6n entonces, y correspondio' a Josi de la Luz y Caballero ser de los primers en destacar el papel que habl"a desem'peno""a'do en el desarroflo del pensamiento cubano; al tempo que se declaraba su discippulo y continuador'[38], Luz sefialo" el antiescolasticismo radical de su maestro, enderezado contra el,'principio de autorlidad., su preocupacift por introducir en nuestro Ambito la fibertad filos6flica de pensar: el verdadero sent'do del eclec'tocismo del que Varela se habla de6larado seguidor
-bien different del couslinismo, que ambo discipulo y maestro, consideration como anticientifico. Luz considerktambi6n a Varela el introductory de la filosofia como element I*ndi*spensable para el studio com "leto del hombre en el campo de

Nos referirhos a las pol6mlcas que se suscitarbn en"Cuba 'entre 1838 y 1840 que ver'saron, entre otros temas, sobre el problema, del miftodo de enseflanza en cuanto a si debian. lirnpartirse pritnero las ciencias naturales o la 16gica; sobre la moral uttlitaria y la moral religiosa, y sobre todo-en relaci6n co'n el eclecticism de Victor.Cousin. Para mAs Wformacift sobre estas, poldmicas pueden verse los, traba4
jos de Carlos Rafael Rodriguez, Zaira, Rodriguez Ug*dos' y la biografia de Luz escr*ta por Manuel Sanguily. Nos mte'resa Onicamente aho r*a destacar que la figurtt'devarela saH6 a rehicir en, las'mismas, profagonizadas en definitive por various de sus discipulos, entre los cuales se desta66 pnncipalmente-Jos,6 de la Luz y Caballero., Se hicieron entofaOes vlanteamientos como eaos:
Es necesario saber si las'doctrinas 'y mdtodos f ilos6ficos son buenos o malos torque Ilevan la autorildad'de Altieri,' o de Varela o de Juan Pardero, o torque son el res'uttado, de, la experience, del anAliisis complete de las facultades fisica's y
morales. del hombre. [39, p.' 347]
Y si no, seflor Lugarefto, Zha visto, Ud,'afk6n. preoppto divine o human que mande explicar solo (...')'la'flloseffa de Varela
Hasta D. Jose"de la Luz y Caballero no sigue su filosofia. (39, P. 3543
Esto provoc6 la conocida Intervenci6n de Luz [38, P. 381-3881 en la que proclaxna su iden'tificaci6n con la concepcidnes varelianas y el anticousinismo de su maestro.









la ciencia,- destac6 el at
ciencia, de nombres. aque varehano a la ontologfa como y no de cosas, segr&n la escoldstica, y la importance que Varela habia. atribuido a las ciencias fisicas para dingir y robustecer el entendimiento y, muy especial. mente, el progress, de la filosoffa- por filtimo, enfat*z la posi c "6n de Va i izacrela contra la utili i6n del latn en la ensefianza.
En esta misma. direcci6n, aunque quiza's menos identificados con Varela, se mostraron Jos,4 Manuel Mestre y Antonio Bachiller y Morales. El pr4mero [41] destac6 el carActer activo que Varela otorgaba a! entendimilento, la idea como imagen del ob jeto, el papel de la raz6n en la conduccli 6n de la actuaci6n moral de los hombres y-'el studio vareliano sobre las. passions. Bachiller y Morales [36] isistio", ademis, en la difusi6n por parte de Varela de las concepciones de Descartes, Newton, Gassendi, y otros pensadores moderns, y en las concepciones 6ticas. varellanas, orientadas --se In la opinion de este autor- mas bien a diri *r la actuac16n de los hombres en la sociedad que a descubfir el origin de ambos.
Con excepc16n de Lij la mayorfa de aquellos, comentaristas insistieron con mds o menos fuerza en demostrar el carActer orthodox de las ideas varelianas y arenas se ocuparon de sus concepciones filosorico-sociales. Aparece, si L41 ], la d*$tincl'6n de la *gualdad legal como la dnica possible y el rechazo vareliano a la propiedad comim. Bachiller y Morales [37] -es quien hace referrmcia. direct, a El Habanero, en un articulo, en el que trata de exonerar al primer gran te6rico de la independenclia cubana, de toda responsabilidad en cuanto a la violencia revo luc*ona*a con que el pueblo respondO a la. dominacion colonial en la primera de nuestras guerras contra Espafia.
Corresponding a Jose' Marti' [40], qui"en al parecer no conoco0 El Habanero directamente, destacar desde las p4giinas de Patria el antianexiom"Smo y el independentismo radica I I varelianos.. alIf estin, en la caplilla a medto caerse, los rests de aquel patriots enter, que cuando vio incompatible el goblierno de E-spaha con el character y I-as necesidades criollas, dijo sin miedo lo que vio, y V*o a irnorir cerca de Cuba, tan cerca de Cuba como pudo, s'
alocarse o apre-surarse, ni confundir el justo respect a un pueblo de institudones. nores con la. necesidad
* .*ird
injUSTincable de agregarse al pueblo extra-no y distin..
to que no posee sino, lo mismo que con nuestro esfuerzo y nuestra callidad probada podemos Ilegar'-a poseer.- los rests del Padre Varela. [40, P. 961








Vna vez mas Jos6 de ]a Luz y Caballero -aun. cuando no
*.f "' dependentismo de su maestro- se encarg6 de compartio, ej in
hacer notar que eartas a Elpidio constlitufa. algo rnAs que un texto dc moral teo16Wca.----opini'6n extendida en la epoca, y con poster l'oridad-, sena16 su hnportancia para politicos, gobernantes y gobernados:
Este libro, va encaminado a cantos blasonan
de pensadores y patriots. En 6 1 se demuestra.
la necesidad de los vinculos interiors para conseguir la feficida.d. eternal y aun la temporal (...) en 61 se. trata de former hombres de concienclia en lugar de farsantes de sociedad; hombres que no sean soberbios con los d6blles, ni d6biles con los poderosos. En 61 ballarA el politico abundance material de graves meditaciones Los impostors y los ddspotas en
vano se esforzaran de hoy mas estos perversos en profanar el sagrado asflo de la. iglesia para softener sus siniestras miras (. ..) aqul' se descubren has'ta sus U"Itimos escondrijos los sofismas y cadenzas con que pretenden embaucar y aherrojar al miserable pueblo (.. .) aqui se trata de hacernos a todos, gobernantes y gobernados, cristianos y consecuentes y no crisfianos
contradictions. [38, p. 95-96]
La biografia de Varela escrlita por Jose" Ignacio Rodriguez, de obl*gada lecture para todos los estudiosos del tema por los datos biogrfficos e hist6ricos que ofrece, y por la. recopiladon de documents y comentarios de otras figures de la dpoca sobre Varela; es, sln embargo -como han sefialado otros autores-....", la vx's16n mas marcadamente tendenciosa. del profesor de San Carlos en el siglo xix. En lo que. a filosoffa se refiere, se fimlfta a I*nsertar, dentro de la narraci6n general, a1gunos comentarios y citas de las obras- varelianas; insisted principalmente en la actuation del biografl"ado en las Cortes y como sacerdote en los EstadosUnidos,, mientras soslaya El Habanero. Su objetivo escncial es presenter a Varela como un fil6sofo y un politico moderato, equidistant de extremes radicales y reaccionaios. Es Rodriguez quien mas insisted en destacar una supuesta adhesl6n de Varela a la escolAsfica., que despu6s serfa repetida por otros comentanistas. [421
Poco aport6 lo escrito sobre Varela en- 1911. Se. trata de una serie de discursos apolog6ti'cos., pronunciados en actos pfiblicos, que evidencian el. desconocirniento de obras como ElHabanero y el proyeeto de abolicio'n de la esclavitud. Estos discursos repiten en tirminos generals los datos aportados








Por I la bibliografia de la anterior century a. Lo mAs interested. quizAs es el hecho de que cada orador enfoc6 la figure a partir de los propios, mtereses.
Enrique Jos6 Varona [51], autor, como se sabe, de Jos nuevos planes de studio uni'verslitarios finliseculares, orientados hacia las disciplines vinculadas con el desarrollo te"cmco', sefialo en Varela al educator interesado en difundir las ciencias naturales. Su conviccq6n de entonces de que solo evitando conflicts de clase se podha impedir la intervention norteamericana en Cuba, lo hace fijar su atenci6n en lo que supone el Ilamado vareliano a la cordialidad national, que tambidn adjudica a Jos4 Marti.. El ateo:!SIVarona sefiala tambie'n la oposicift vareliana al fanatismo, religioso.
Rafael Montoro [47], por su parte, insisted una vez mAs en la ortodoxia cat6lica del fil6sofo cubano, aun cuando, sefiala
-como, la mayona de los comentaristas del momento- la influencia sensualist y tambi6n menciona el antiescolasti 0 cismo, acorde con la orientaci6n de la filosofl'a classic alemana que sigue el, orador. Pero fundamentalmente le iteresa apun. tar la importance del proyecto de gobierno auton6rm*co presentado por Varela en las Cortes de 1823 que consider -a nueve anos de instaui-ada la repAblica neocolonial-, hubiera salvado a Cuba de !as gradess desd ichas", "favoreciendo su desenvolvimiento en el seno dc la paz". [47, p. 335]
No falt.6 en 1911 quien tratara de identificar a Varela con las 1. concepciones del escolastico Bahnes y con el espintual ismo ecle'etioco de Victor Cousin. Rodolfo, Rodriguez de Armas
---continuando la finea generalizada en el sliglo xxx- nego a Varela cualquier relaci6n, con el materialism del si glo de las luces [491 Y tairnbli6a insist*6 en afirmar que la influence cartesiana y del empinsmo y el sensualismo inglds y franc6si, que admit en las ideas, varelianas, jamas implico una separation del pensador cubano de la orientacii6n, esencialme ate cristiana, pesto que se apart de la linea que en CondiNac, conducia, segAn este autor, al materiallismo:
El padre Varela. encaja dentro de.las corrientes espiritualistas, que siguieron en Francia en la dpoca en que viv! o, Royer Collard y Vfctor Cousin victor, Cou.sin, el jefe de la escuela ecl6ctica, se empeno en empresas mas vistas que las de nuestro Varela, pretendiendo unir las ideas de Descartes, Kant Y de la escuela esco'esa Yo encuentro, seruejanzas entre
Varela y Cousin. Ambos son espiritualistas, perseguffar, los dos un eclecticism filos6fico, Y sentian al entasiasmo por las 1doas renovadoras de Descartes. Victor








Cousin Ilego a defender la allanza de la filosoffa y la relig16n, pnincipio que tenia que ser acogido con calor por el Padre VarelaY y al cual demostro" render devodon el ffl6sofo cubano. [49, P. 3141
Como t6nica general de estos discursos, en lo que a *Ideas polifficas varelianas se reftere, arenas se menciona El Hahnnero, mientras se destaca la initial orientadOn reformis-t-a de Varela.
En 1906 se public en Cuba el articulo de J. M. Guardia [461, cr"to a fines de la anterior centuria- que es, sin duda, el mas complete e intcresante de aquel moment. Sigue en general el rumbo de Luz y Caballero, en el sentildo de destacar los aspects inds radicals del pensamiento vareliano. No obstante,, este autor afirma erroneamente a ue el filo'sofo cu. bano no debe nada al moviniiento filosofico liberico y latinoamericano, y apunta la posibilidad de cierta influence del pensamiento nortearnericano, la cual consider, debe ser investigada.
Este articulo se public' originalmente en una revista fran. cesa. de fines del siglo pasado. Guardia sen-al 6-' c6mo "los exhumadores de herejes G..) no le perdonan a Varela haber sido colega o co"mplice de aquellos sacerdotes ilustrados de la IgleSia espanola que buscaron asilo en Inglaterra. o Francia Como sus predecessors del siglo xvi que escaparon a los autos de fe de Sevilla y Valladolid" [46, p. 414]. Reprocha a los comcntaristas cubanos que los. juicios de este tipo se discutan en Cuba, pues, (I es hacerles demasiado favor". Planted, que Varela es precursor de la filosoffa raoderna; sen-ala su antiescolasticismo, su adhesion a la duda meto'dica, el hecho de que Varela pensara que la teologia no arraigaba en realidad en algo positive, mientras la filosofia si, a travel de las ciencias nawrales; ademds de la proscripcio"n vareliana de los milagros y misterios. Dice Guardia que las ideas de Varela se vinculan con las del eclecticism del siglo xviii en el sentido de la condena a la sumi'sio'n a cualquier maestro, contradiciendo su anterior afirmacion, con la que niega la influence ib6rica en el pensamiento latinoamericano. Hace hincapi6 este autor en la ascendencia sensualist lockeana de Varela, pues, "rehabilitaba a los sentidos, desvanecia los fantasmas de la metaffsica realist, traia la sicologia a la. observaci6n de la naturaleza, el anAlisis de los mechanisms, de las funciones. de la vida spiritual" [46, p. 2421. Made que "Los fen6menos de la sensibilidad rigurosarnente anaiizactos Ilevaban la sicologia a la fisiologia, y la ciencia del hombre adquirfa desarrollo, aproxian Anicas"'. [46, p. 2421
m dose a las ciencias org









El period en que tienen lugar las crisis econ6micas Inundiales de 1920 y 1929 repercutio profundamente en, Cuba y fue causa de acontecimientos interns que contribuyeron a radlicalizar el pensamiento filoso-'fico, politico y soc I al. El liberalismo burgu6s, que en sus figures mds avanzadas habia Ilegado a posiciones antmperialistas, perd*6 la primada ante corrientes nacionaustas e ideas democrAtico-revolucionariag 4 '611
anfimperialigtas. La difusi6n. del marxismo-lenimsmo recipe un considerable impulse con la fundaci6n en 1925, de la CNM y el Primer Partlido Comunista.
El a'O 1935 marc:6 el inicio de una nueva etapa en los studios varelianos en Cuba. Int0ectuales marxista-leninistas comenzaron a ocuparse de la interpretation scientific de la historic de Cuba y de las ideas de sus principles pensadores. Al mismo tempo, historiadores progresistas se acercaron a esta problemafica, desde posicioncs antliclericalesy antimperialistas, y buscaron en nuestras tradiciones los aspec-tos 'deo16gicos ma's radicales. En otra direcclon, comenzaron a difundirse en el pais las corrientes m6s actuales de la filosofia burguesa contempordInea, en oposicio"n a la ideologia de la clase obrera; sus exponents se interesaron tambien por el estudlio del pasado filos6fico desde posiciones irraclionalistas y espiritualistas, sin que faltasen influences de otras corrientes como el positivismo,, el neopositivismo y el neotomismo.
Entre los trabajos de orientation imarxista-leninista que abordaron entonces la figure de Varela se destaca el breve. pero interested artfculo de Carlos Rafael Rodriguez, de 1937 175], en el cual se refiere de mantra general a I-a vinculadon del fdeario filos6fico y el politico en Varela:
No cs por una ocurrencia casual por Io que en sus texto-s se elimina el denso problema sobre el origin de las ideas (.. .). Preferfa ( ... ) dirligir los entendimilentos. Y los agravios colonials de Cuba eran ya entortces (...) demasiado cuantiosos, para qtie al dirigir entendimientos cubanos no se mezclara en el magisteno
cierta inconformidad. [75, p. 12]
,No escape -rd autor, por supuesto, la relaci6n entre las nuevas concepciones filos6ficas que pugnaban por abrirse paso, de las cuales fue Varela un radical exponent, y ]a siituacli6n socioecono"mica del moment en que este inlicia su actuac116n en Cuba, por ello planted:
L.a adolescent burguesia de Cuba que olvidaba su ternura cristiana en holocaust al crecim*ento Industd-cil, exigiendo que se permitiese el cornercio de esclavos no









pudo avenirse ya m -a's con el arrastre medieval de la
escolAstica. La ciencia contravenfa a Arist6teles.
V- -'I e At
Y nuestra Filosorta no podia ser remozada. smio bajo
la advocaci"n de lo europeo. [75, p. 123
Tambi6n aparece en estos trabajos la reference. a la ubl16n clas'sta. de Varela vista desde concepciones marxistaleninistas. Carlos Rafael Rodriguez alude al problema cuando enjuiciia la posicli'n del sacerdote cubano, en las Cortes Espafiolas de 1822-1823:
Cuando se le recuerda alzando la. mano estrecha y fir.
me, Para votar la destitudon del rey absolutist, aparece el verdadero sentido de las lecciones [de Varela] en que condenara la mezquina alianza de la ligleslia y el -trono. Y nos parece tocar uno de aquellos oscuros sacerdotes de provinda, sentados en la Convend6n entre Robespierre y la Gironda, mlientras los obispos.
ostentadores y arnbiciosos compartian con la nobleza.
el desprecio a la "pleble". [75, p. 16)
Sergio Aguirre, al hablar de las razones. por las cuales Varela deja de publicar El Habanero, se refiere tambie"n a su po c on clas s ta en estos t rhinos.:
Mas, Varela no tardo' en comprender a ue los hacendados cubanos. no estaban dispuestos a lanzarse a una lucha armada por la lindependencia- y temi6 que su.
propaganda solo sirviera, en definitive, para provocar
10
inutiles y costosas intentions de la juventud cubana,
( ... ) (23, P. 791
El redescubrimiento de El Habanero y la. d*vulgaci6n de'l idearlio lindependentista expuesto por Varela en esta publi*6n, Ilevados a cabo por Emili Roig de Leuchsenring en 19351 r761 puso de manifesto el carcicter revolucionario de este aspect de las 'Ideas del professor de San Carlos, cuyos elements, esenciales fueron sintetizados por Rolig en tres puntog principles: a) certeza de que nada podfan esperar los cubanos de Espanwa; b) la justicia y la libertad tenflan que ser conquistadas por los cubanos mediate una revoluci6n; c) esa revohicion debia hacerse con el solo esfuerzo de los cubanos. Rolig cons*der6 a VareLa comio ""maestro de maestros, maestro

2 Las ideas principles de estos articulos fueron incluidas por el autor en la conference sobre Varela ya mencionada [761 que ha servida de fuente a esta investigation.









de fil6sofos, maestro de mitelectuales,. maestro de revoluctonar1os" [76, P. 2171, y situ"' justamente su pensamiento politico como el aspect mAs relevant de su idearlo, al mismo tempo que calific6 a El Habanero como la primer publication cubana dedicada integramente al combat ideolo'gico en favor de. la plena liberac116n, national.
En 1942, Por iniciativa de Emilio Roig de Leuchsenring
'I be
tamwen, se. celebr6 un cliclo de conferencias sobre Varela
-publicadas mAs tarde-, en. el que se reflej6 plenamente la diversidad de posid 5 ones en la interpretation de la obra vareliana. Roig de Leuchsenring [76],, Enrique Gay-Calbo" [58, 59, 60, 611 y Manu.'el B *sb,6 L 53 y 541 se encargaron de destacar, como aspects mAs Importantes de la obra vareliana, sus concepciones pol + ticas y socials. En various articulos de estos authors aparecieron resumenes comentados de las aristas mAs relevantes del ideario independent iista vareliano plasmados en, El Habanero, e ignorados por la bibliograff"a precedent. Tambien se mencion6 por primer vez la posici6n abolicionista de Varela y se refutaron las acusaciones que varlos authors dirigieron contra el filosofo habanero en el, sentido de que este fue partidano -en algdn moment de su vida- de cierta suerte de anexionismo [30, 52, 67, 69). No se propusieron Rolig, Bx*sbe* y Gay-Calb6 un estudlo de carActer filos6fico del pensamiento varellano, sino unicamenle un enfoque poll"fico, encaminado a denunciar el temor official en torno a que las radicals ideas de Varela sirvieran para enjulicliar la actualidad sociopolitical de entonces; raz6n por la. cual, a juiciio sobre todo de Roig de Leuchsennng [761, este I*dear*o se eludi'a intencionalmente.
Entre las ideas varelianas que mAs se destacaron en estos articulos -y en otras publications de aquellos autoresaparece en primer lugar la reiteraci'n del antianexiontismo de Varela, que Manuel Bxsbe planted en estos t6rminos:
Pero esta idea de Varela no puede apreciarse aishadamente. Parte de que toda la doctrine polftica de El Habanero es separatist, el pensamiento que anima las dos carts de Poinsett tamwen es separatist. Varela trataba de ganarse para la causa cubana a quien era un decidlido partidario de la anexion de Cuba a los Estados Uni'dos. De todos modos su concepc116n no era la de los anexionistas de la epoca, y el mismo Portel Vila" lo admit al consider que Varela planteaba itgun tipo especial de anexioln que (...) Identifica como un inicio de "Zollverin", ya que Varela reconoce que entre los lindependentistas tarnbidn se. aceptaba la posi-









bilidad de "una union political y mercmitil de Cuba con los Estados Unidos, sin entrar a former parte una
naclon de otra". [53, p. 19-201
Corresponding" a Gay-Calbo" destacar el valor politico radical de los planteamientos varebanos en Observaciones sobre la Constitution political de la monarqui 4 a espano f a:
A los, que pregonaban la intangibilidad del derecho de los reyes les hacia observer de modo serene que esos grades, sen-ores se hab'an hecho duehos por la fuerza de lo que Ja j usticia no les habia. concedido, o que sus conciudadanus hablan renunciado voluntariamente en ellos a una parte de su libertad para otorgarles el poder
que ostentaban. [58, p. 119]
Hubo tambien en cste ciclo de conferences interpretations reacclonarias de la vida y la obra de Varela. Entre ellas se destacaron especialmente las que -siguiendo la 11"nea abierta en el siglo. xix por Jose"' Ignacio Rodriguez- intentaron presentar a un. Varela se 'dor de la escolastica tomista, nada original en filosoff"a, errado en su posicii6n, empirista. sensualista, cuyo vcrdadero valor como pensador debia ser buscado
0 .
en sus 1ideas teologicas, y no en lo "sensista par accident; empirico miconsecuente y contrad" torio" [77, p. 214].
En la misma linea, pero con arguments menos burdos, otros authors. pretendieron conciliar la-s posiciones mas radiicales. del pensamliento flilos'fico vareliano incluso con los documentos officials de la Iglesia cat6lica, obliigada por el imdel propio desarrollo client'fico, a aceptar teorias plenamente comprobadas por las ciencias naturals, que exivan'a su vez, la reinterpretacio"n de la concepci6n escoldstica del mundo a la luz de las nuevas corrientes del pensarniento filo,, el*
sonco. [71
En estos casos se accept el antiescolasticismo varell"ano solo en lo que se refiere a los aspects mas evidcntemente anticlentfficos; se adinite la influence. racionall'sta. y empliristasensualista -insistiendo en el, carActer moderato que csta adquiere, segun esos authors, en el pensamilento de Varela.-; se niega una vez inas toda influence del materialismo y se insisted en una posture eclectic en el professor de San Carlos al estilo del siglo xvia en Iberoamdrica. Se afi*rma, por ejemplo, que es eckctico el ifiter6s del filo'sofo cubano en encontrar los nexos entre el conocimiento sensorial y el rational, opuestos artificialmente en su epoca al desconocer que se trataba de dos moments del process cognoscitivo. En el plano









no, se insisted en que el rechazo varefiano a la a-Litoridad divine de los reyes se basaba en el tomismo. [57, 65P 781
Tambi6n a este perfodo de los studios varelianos pertenecen las obras de authors que en 1946 lintegraron la Sociedad Cubana de Filosofia, -aIgunos de los cuales tomaron parte en el ciclo de conferences ya. mencionado. Roberto Agra.vnonte,, Antonio Herndndez Travieso, Humberto Pin"era Llera, Rosario Reach, junto a otros miembros de esta institution. abandonaron el pal's at triunfo de la Revoluci6n Cubana.
El carActer irraclionalista y espiritualista de la orientacio'n filosofica de estos authors, y en algunos casos la. influence Positivista o neotomista., los Ileva. como linea general, a:
1. iognorar o minimizer el papel condiclionante en ultima instancia de los interests, v la structural clasista de !a soclicdad en el desarrollo ideolftico;
2. a negar el cardaer scientific, suieto a leyes, de la hi.-3toria y a concebirla como consecuencia de la acclon de los grades hombres o de elites privilegiadas que actlan de acucvdo con una invariable tabla de valores desvinculados de ]a realidad, de indole 16gica, dtica, estetica y reli iosa, de la cual se vale tambi6n el histor'ador para seleccionar los hechos histo"ricos (son frecuentes, por ello, las referenclas y citas de los representatives, de las concepciones burguesas de la historic: a la escuela de Badem, especialmente Windel.band, a Dilthey, al instrumentalismo de Dewey, a existenciallistas como Ortega y Asset, etc.)3. a absolutizar el carak-ter relativamente autonomy del desarrollo de las ideas.
Por todo ello, aun cuando se bagan refercncias ocasionales a los interests de los hacendados., se empenen en sitar la obra vareliana en el context de los acoritecirnientos historicos de la epoca, se aluda a la influence, del emplirismo y el sensualismo, y hasta se menciona cierta. relacio'n entre la e"tica vareliana y sus ideas sobre la fundamentacio"n fisiol6gica del process del conocimiento,, al estos aspects. son ob ieto de atenc116n primordial, ni las conclusions a que se arriba pueden ser corrects.
Generalmente se busca acercar a Varela a las concepciones idealists subjetivas que constituent el fundamento de las posiciones de sus comentaristas. Se le present como un mistico [521- como alguien que, conociendo las bases "hed6nicas" .e la Constitud*o'n de la sliquis humana, pretend transformarla valiendose de principios morales. que. el propio Varela posee de mantra exceptional, vinculados estrechamente a su sace1docio que lo slit&a, en opinion de esos authors, por encima








de los intereses de clase de su C'*Poca [67, 68, 69] o se plantean resales o parents contramcciones en el ideario vareliano, originadas --en opinion de sus exponentes- como Anica, causa, Por el interns del sacerdote de no contradecir sus creenclas religious.
-El resultado, es casi siejnpre presenter a Varela como un pensador ecle'*ctico, moderato, equidistant de extremes peligrosos, sefiaUndole punts de contacto.con peasadores de. la linea subjetivista como Berkeley y Hume., o buscando en sus fuentes te6ricas la relaciOn con el intul"Cionismo bergsoniano, tal como ocurre al exponer la. adhesion de Varela a la teoria de las dos vidas, de Bichat [67, 68, 69]. TambiOn se trata de mantener en nuestros dfas la tajante oposicion entre racionalismo y empirismo, para desconocer la legitima, preocupacio-'n die Varela por otorgar a la razon,,y la expeirienclia su respectlivo lugar en el process de cognici6n. Se Ilega, en casi todos, los casos, a negar una vez mis al antiescolasticismo vareliano en lo, que a l'gica y teona del conocirniento se refiere -sigu*endQL la linea menos burda ya senalada en otros, momentos-, pero, tambl6n en sus concepciones rilosorico-sociales, so pretext de sus references a Santo Tornis, sin queer engender que Varela no defended, como sl' el "'Dr. Angelico", la supremacia del Papado sobre los nacientes estados naclonales, sino el derecho de los pueblos a sustituir gobi*ernos que no cumplan con lo que senalaba. el contract social t6citamente establecido entre los hornbres -aspecto esencialmente moderno aunque se valga de viejas form-as para expresarlo.
Por supuesto, hay un marcado intends,, en todos estos autores, en velar o tergiversar (especialmente en el caso de Hernandez Travieso, que hace referenclia a cierta inclinaci6n de Varela. hacia el materiafismo) los elements materialists en la teorfa del conocimiento del fil6sofo cubano, y muy especialmente los atisbos realists en sus ideas filosofico-sociales
-sobre todo el papel del intere's en el condicilonamiento ideologico. Va 6os de estos authors se hicieron eco de las acusaciones de anexionismo lanzadas contra Varela [52, 67, 68, 69].
Se puede hablar de la importancia del hombre para la filosoffa del silglo xviii y para Varela por ende; enumerar algunos clementos que forman la base emp rica de sus concepciones filos6fico-sociales, y afirmar lincluso que las ideas sociales, Morales, rel* iosas, etc., de Vgrela tienen una base empirica, sin que por ello se entre a desentran-ar siquiera. someramente el problema [67, 68, 69, 701. Pues se parte de eludir que para. el f*16sofo cubano la fuente de los conocimientos, es la naturaleza, que a] mismo tempo constitute el principal medio de








comprobar la verdad. De poco sirve tambie".n incluir los ractores economics. en el andlisis, si estos se sitilan en el mismo nivel que otros elements lideol'gicos o politicos, de los cuales, son aquellos, causes y condlictonantes en ultima instancia*, como ocurre con la -conocida trilogfa positivista de medio, invocacion del suceso, individualidad. del agent [781.
Se puede viincular acertadamente la fiflosofia con la historic del pals [79, 95], y hablar incluso, del desarrollo de los hacendados, como, clase y del papel de sus interests, mencionado, como de pasada; pero sl se ha partido de una conception iinstrumentalista, que recuerd& a Dewey, las conclusions a que se arriba tendran necesariamentd que presenter la cabeza vuelta hacia, abajo, [77, 951,
Entre Jos trabajos que abarcan de mantra general el pen. samiento cubano, escritos en esta 6poca, mcrece especial menci6n el. libro de Medardo Vitier [78] cuya extensa informac16n sobre la ,*poca- lo bace texto obligado, para todo invesfigador de esta temkica. De orlientaci6n, poslitivista en lo esencial, aun cuando se hace evidence. tarnbi6n la influence de la escueta de Badem a trav6s de las reiteradas references a Windelban, en Vitier se ei.emplifica el enfoqlue que incluye Jos factors socioecon6micos, pero con cliertas restncci p ones, hij as de la on*entacio"n idealist y de la interpretation err Onea del marxismo:
. los movimientos de ideas aparecen como factors concomitants, cuando las realidades socials y economicas, en desequiffibrio, suscitan, fa crisis (...) Por eso, el l1amado materialismo hist6rico" (...) confine mucho de cierto, pero yerra si pretend explicarlo, todo.
Los valores espirituales ( ... ) afin cuando los affect o modifique el medio econo"mico, en que aparecen, son fuerzas vitals muy determinants. El pensador no ha de adherirse a teorfas totalitarian. Tampoco puede desecharlas. [78, P. 721
En lo que al ideario de Varela se refiere, Vitier sen-ala la importance de fas concepciones del derecho en las 'Ideas polificas del filo"sofo, cubano, con Io que sin duda Ilam6 la atend6n hacia sus ideas filosofico-sociales; en esto radical su mayor aporte a los studios varellanos (78 y 791.
Entre los miembros de la antigua Sodedad Cubana de Filosoffa. que abandonaron el pai0s a partir de 1959, Antonio Hern a'ndez Trav ieso es quien fiene una obra mas extensa sobre Varela y tamblidn, quien alude atinque de pasada, a la rclacion











entre las concepciones filos6ficas y las socials, basada en la influencia sensual I ustaO [67, 68s 69].
Rosario Rexach, pertenecliente a este grupo, aboard tambien esta problemAtica, pero central su atencion en la tesis del eclecticism varellano tanto en Io filos6fico como en lo poliftico. Consider a Varela a la mantra existenciallista, presa de la angustiosa tension que, segun la aurora, se original por ser este pensador, al mismo fiempo partIcLario del racionalismo en el plano cientiff ico, y de la fe en e.1 religioso; por ser Simult -a' neamente sensualista a media e innatista a media; por defender, de un lado, los principios liberals y democraificos y tomar partido, de otro, en favor de la monarquia contra la republican. En una palabraj, por ser, a su j I mcio, un pensa.dor de transition [741.
La aurora ofrece una explication en, extreme superficial en torno a estas contradicciones en los plans filos6fico, f*los6fico-soclial y politico, en el pensamiento varefiano y Ilega a la

3 Hernaindez Travieso, sen'ala al respect:

El hombre fue el tema. grato de la filosofia del sigto de las, luces y la reflexi6n preferida por nuestro pensador. Por el temal, Varela permanence dieciochesco, pero por sus anifisis en torno a la conduct humana ya se caracteriza como el investigador met6dico, del'sigto xix, que en los datos frescos que le ofrece la ciencia quiere derivar la inteligibilidad del
bombre y su escenarlo.
(I -)
Todo lo que estudia y aprecia [en la, sicologial es para exponerlo condicionando, la conduct final del hombre en march
hacia su destino...
Si queremos conocer al hornbre, prosigue, debemos buscarlo, por sus interests y en la observacion de esos interests no se
escapan ni las mujeres...

La raft hed6nica que impulse at hombre Ic interest para condicionarla -rectificarla, como se decia. entonces-, a sus motivos morales. Igual con el. equilibrio biol6gico que sc establece entre la vida vegetative u orgainica y la vida animal o
de reaction.
C..)
*C6mo concebia la afectividad? ZC6mo las metitforas de que la sicologia tiene que valer-se para expresar los cstados animicos? ZEI dolor fisicO y psfquico? e-.-Si eran anticipadas sus teorias sobre la influence del clima en el hombre, o la teoria de los complejos ya la vislumbraba con clafidad? Y todo como suma y fuente de conocimiento empirico para sustentar sus explicadones mAs adecuadas y humans conclusions mo-- 11 - - -i IV - -- - I -I -.i - - Ir.*f" -- .4 ZA .9.0ow's









conclusi On de que no fue revolucionario en ninguno de ellos. Afirma que solo muy indirectamente, puede considerarse a Varela como precursor de la independence, y en general del pensamiento mAs radical en Cuba. Todo ello, se relac*ona con la dicotornia. que establece entre los hombres inclinados a la contem.Placi6n pura --entre quienes ubica a Varela-, Y los destinados a la acci0n; diviisli6n. por encima de la cual tuvo. que pasar el filosofo cubano obligado por las drcunstancias, segun esta aurora.
Un andlisis de esta naturaleza, sustentado -seg m Rosario Rexach- en Dilthey y Ortega y Gasset, entre otros, exclude todo cl contextosocioecon6mico Y politico en el que se desarrolla el pensamiento vareliano, y conduce a ver su ideario finicamente en consonancia con la evoluci o-n absolutamente autonoma de las ideas; asi Como a lidentificar el pensamiento del presbitero, con el de figures del sensuallismo de corte idealist subjetivo como Berkeley y Hume, antecedents del irraciona., lismo contempordneo. Por este camino, adem, als, se niegan los elements materialists inherentes al sensualismo vareliano, y se trata de acercarlo principalmente a la Ideologia (vinculada con el espintualismo, eclt ctico cousiniano en sus representantes mas tardios) y al racionalismo cartesiano. El objetivo 61timo es alejar el ideario vareliano de las posiciones idealists objetivas, en la media en que esto es possible.
Como la mayona de los seguidores. de esta tendencia, la aurora. accept solo a media el antiescolasticismo, vareliano, y trata de vincular al fil O-*sofo cubana con Santo TomAs, Escoto y Occam acentuando, en el caso, de estos dos dtimos, los elementos cxistentes en sus, concepciones que abrieran brecha. respectivarnente, a posiciones norninallistas moderadas, y -a la teorl'a del lenguaje como, sli'mbolo, antecedents del actual neo. Positivismo.
El libro, de Humberto Pin-era Llera [94], es sin dudas el que present una mayor coherencia entre las obras de este grupo. Se propuso una periodizaclo"n lo'gica de las ideas filosoficas, la cual basa en el predominio initial de la. escolastica, y el process de introduction del pensarniento modern. El autor aboard tambien el context h*sto-'rico en el cual se desarrollo" el pensamiento filoso"fico. Pi-era Llera divide la etapa initial de la filosofia cubana en:
1. filosofia y teologfa-0
2. reacci6n. contra la escola'stica;
-I- ]a noleimirn fflo.q6f _









Entre los aspects abordados por este autor, se destacan: a) el entrelazamiento de la filosofia con el resto de las ideas y con la historic en general, basado en el cardicter instrumental que. concede a la filosoffa; b) esa. linstrumentalidad consis66 en. la adaptacio"n de las ideas europeas que favorecian el progress. Pero aun cuando el autor include entre los elementos que conforman el context. hest6rico, el desarrollo, econ6mico de los criollos, su agrupaci6n en un movirniento encabezado por Arango y Parrenho, frente a los peninsulares, y el proceso, de surgimiento del sentimiento patri6tico (a ma's de hechos como la torna de La Habana por los ingleses, la Revoluci'n de Haiti y la linfluenclia, de la Revolucion Francesa en lo ideol6gico), su ideallismo le implide establecer un adecuado orden jerdrquico en estos fenomenos basado en el cardaer determinate de los factors de. Atima instancia; por ello, plantea que las ideas del pensamiento filos6fico national:
son la consecuencia -en su epoca- de la adhesiOn por parte de quienes, en nuestros passes amencanos, se dieron a la tarea de comentarlas (...) hasta ahora la filosoffa americana C. .) ha sido ante todo "instrumental"P es. decir, que ha servido para impulsar grades idcas dc las cuales, a su vez ha desprendido en consliderable media, pongamos por caso la independence,
o fas organtizaciones political y sociales. [94, p. 9]
Con respect al ideario de Varela, se'ala Pin-era Llera. el carActer tambi6n instrumental de su filosofia y, por end,6, su vinculacio'n con las ideas politica&P su esencial carActer episternol6gico basado en la influencia del sensualismo- pero conra que el fil6sofo cubano asumiJ esta. corriente, solo Como resguardo contra el innatismo cartesiano, y para ello toma como Ciemplo el conocido "Ensayo sobre el origin de nuestras ideas" de Varelal en el cual dice advertir un cierto y r.-iesurado innatismo.
En definitive tanipoco este autor explica el nexo, que dice encontrar, entre el pensamiento filoso'fico y el politico-social en el ideario varchano. Es asf que, al analizar Cartas a Elpidio [72], aboard su contenido desasido del context socioecon6mico que, en U"Itima instancia, lo condiciona, se. limit a sen-alar algunos aspects de las concepciones socio-polfticas que aparecen en esta obra, junto a las religious, sin desentrafiar las mAs profundas motivaciones de este lideario en su relac'16n con los interests clasistas que se mueven en la 6poca, y de los cuales, en 'Oltima instanda, tambien la obra de Varela es exnre-sion.








Carlos Rafael Rodriguez apuntaba en su articulo El teso'10 a f.-F 11
ro de nuestras tracmiones" (1949), el. peligro que significaba el esnovismo filos6fico:
Por otra parte, en nowbre de la "novedad filos6fica"' como se hizo antes en los tempos en que Ortega y GaA
sset regl'a nuestras modas ideology I cas, ahora se trata de introducirnos subrepticliamente el irracionallismo, la exaltacio'n de lo vital, traye"ndonos ese encenegamiento que responded al titulo de lit exiistencialismo"' en que se ocupan estimable cabezas j ovens de la intelectuafidad cubana, Sin comprender todo el riesgo que entrafia semejante teorl'a. [35,'p. 5031
Algunos de aquellos intellectuals integral. el grupo de la 11amada Socledad Cubana de Filosoflia (en. el "exiiho"). El articulo de Pifiera Llera., publicado en 1979 en Nueva York, bajo el titulo de "Varela y Marti', o la dignidad del destlierro" (95]j, puede server de ejemplo para mostrar hasta donde podia Ilevar la posicio'n burguesa de ese grupo, asumida tambien en el. plano filos6fico. En el mismo se planted una identificacii6n entre ambas figures de nuestra historian, bajo el rubro de un espiritualismo a ultranza, y se Ilega a afirmar de Marti, quipeste espiritualismo lo hacia interesarse por
... Dios, el alma y la vida eternal ( ... ). Pues bien, en el Ilibro que sobre eI prepare ahora, hago ver, con pruebas irrefutable, hasta que punto estuvo atraido siempre por ellas. Y por lo mismo su acendrada espiritualidad le impidi" incurrir en. chabacanerfas como
el positivismo. [95, p. 83]
Se Ilega a opener el ideario de Varela ---como tambien se hace con el de Marti- al actual process revolucionario cubano, hacienda abstraction de las diferencias epocales, que explican plenamente pqr qu6 la defense de los derechos del hombre y del ciudadano enarbolados por la Revolucio'n Francesa (con los cuales Varela enfrento a los defensores de los rezagos feudales existences en la sociedad espahola y cubana, en los moments en que aquellos resultaban revoluclionar'os) han dejado de tener en nuestros dias esa significant; pues en la Cuba de hoy, la igualdad y la 11"bertad de los hornbres, al desaparecer la propiedad privada capitalist, encuentran su complement en la ligualdad economic, y por ello son patride las grades masas antes explotadas. Pero ademaS en dicho articulo se Ilegan a expresar cosas como estas:
Tampoco durante la RepAblica falto' el motive para el destier-ro, nunca, por supuesto, como el de ahora, en








4
qtie una masi r va emigrad r 6n de casl* un millo"a de cubanos se ve despoiada del sagrado derecho a vivir y mor1r en el suelo natal Pero, en el siglo pasado, el destierro contnibuy6 dec-ISivamente a la. libertad de Cuba, y volvera- a hacerlo, ahora, pese a cantos vaticinios se hagan en contra. [95, p. 74]
Para el pueblo cubano que construe la nueva. sociedad, y estA dispuesto a defender la independence. por la que lucharon Varela y Marti, sin linjerencia extranjera, de ning-an tipo, pArrafos como esos no necesitan comentario.
Despu6s del triunfo de la Revoluci6n Cabana, Varela ha vuelto a ser objeto de investigation. La importancia que se otorga en nuestro pais a la figure del prhnero de los, t-(1.0ricos de la independence naclonal, puede medirse por el hecho de que la dii-stincio"I nvis alta que se otorga en el pals, a los trabajadores de la culture lleva precisamente su nombre-, la A
Orden Mix Varela. Isabel Monal ha sido la primer impuir sora dc estos studios entre nosotros, no solo por los traba. jos ya publicados sobre el pensarnliento cubano y latinoamericano [27 y 871 sino ademasR por su. labor curusora en las aulas
*tafl la direcc*6n de interesar a los, jovenes
universe ias, en I Studiantes en la investigation de estos temas, Sobre 'los cuales se describe numerosos trabajos de diploma y tesis de candidatura, en todos los centers universitarlos del pals. Entre ellos Varela ocupa un Jugar important.
Fue Isabel Monal quien primer aboard las ideas filoso"ficas de Varela, despu6s del triunfo de la Revolucl16n, con mayor profundidad desde una. concepci6n marxiista-leminlista. [881.. Con intendon integradera, analliza los aspects m6s relevantes de AP go
la l6glica y la. teorla del conocimiento varelianas en su direccion esencialniente antiescoldstica, y establece 'los, nexos internos e influencias entre ambas. Ademds, apunta certeramente la relaci on entre la teoria del conocimiento, la dtica y la filosofia. social que destaca por primera vez en toda su i*mportanciiia al se n'alar que Varela parte de la sensoriedad o sensuandad para concluir que el hornbre, por naturaleza, busca el placer y buye del dolor:
Varela establecio" el nexo entre esta conception sensualista. de la naturaleza hurnana, y la. teoria 6tica que estaba interesado eh" estructurar. El- hombre busca el placer. Por cso afirm6 el presbitero que el placer es producido por la posesi6n de todo bien (. .). De esta mantra el placer y la pena quedaban converti"dos en los Mo"Viles de la conduct humana ( ... ). El problema








ha quedado referido, al hombre, a c6mo es y a c6mo satisfacer el reclamo de lo que le benef licia. [88, p. 121 )
Consecuentemente, esta aurora destaca la Wfluencia que Varela recipe del "lumm'ismo, el sensualismo y el materialismo france's del siglo xvin, y del utill"tarismo singles. Su. trabajo apunta hacia dos direcciones principles que. abren nuevos casinos a la investigation sobre el tema: el nexo e interinfluencia, entre la teoria del conocimiento, y las concepciones Oicas, y el papel del concept vareliano del hombre en, la confonnacio'n de su ideario filos6fico-social, visto por la aurora como un todo coherent.
En resumen,'Isabel Monal pon- en evidencia los aspects esencialmente radicals de la teoria del conoclimiento vareliana, sin que por ello deje de sen"alar las hmitaciones l'gicas del mismo en su moment. Sefiala acertadamente que el punto de partida de Varela fue dar respuesta a la pregunta de s' las sensaciones cran producidas por un. mundo exterior existente objetivamente, y defirmta. las conditions en que henen lugar el conocimiento cierto de esa realidad. problema que determine su principal posidon antiescolastica., tanto en el metodo, como en la problematic que aboard; y los rasgos Princivales de su 16gica y su teorla del conocimiento, alejada. de los desvan'os subjetivistas del empirlsmo ingle's de la primera mitad del siglo xvin y mucho mAs cercanos al frances.
Ademas del ardCuto que acabamos de comentar, Isabel Monal es aurora de una antologia del pensamiento filos6fico, politico y social latinoarriencanos [27] cuyos primers dos tomos acaban de ser publicados por Casa de las Am6ricas. En breve aparecerd otra antologia, esta vez del pensamiento cubano, en la cual la aurora de este articulo, es colaboradora. En ambos texts, sobre todo en el Primero de ellos, Isabel Monal ubica el pensamliento cubano en el context latinoamencano, y por ende tambiOm las ideas de Mix Varela, ademas de abordar la influence del reformlismo elective, o, eclecticismo, del siglo xvin ibe"Aco, y su influence en este continent; aspects ignorados o negados por la blibliografia precedent,
13nicamente Jose" Antonio Portuondo, entre nosotros, habia estudiado con anteriorlidad [73], en 1942, la influence que en Varela tuvieron pensadores espanoles. como Benito Ger6nimo FeldoO.
Ma's, reclienternente se publicaron en ef pais otros libros que abordan el pensamiento y la vida de Mix Varela, Gustavo Serpa [91], autor de uno de ellos, se interest especialmente en las influencias europeas en el pensamiento filos6fico CUbano en lo que a .16gica y teorfa, del conocimiento se refiere,









para defender su tesis de que Varela es un pensador ecl ctico en cuya obra se advierten., ademAs de elements racionalistas y empiristas, concepciones idealists y materialists que expresan, a su juicio, la indole reformlista. de la burguesia cubana de la 6poca, esclavista por su base.
El investigator sovi6tico 0. C. Ternovoi, autor de otro estudi*o que abarca* la filosofia cubana entre 1790 y 1878 [921, ofrece un important analysis de la obra vareliana que, include la logica, la teorl"a del conodmiento y la vision scientific (fisica) del mundo del professor de San Carlos, en relaci6n con el pensamiento europeo inds avanzado del moment, el andlisis parte de las limitaciones del desarrollo de la filosoffa y las ciencias naturals cn Cuba, por entonces.
Por lltimo, queremos hacer mention a la biograff"a que sobrd Varela ha escrito el peri*odi*sta Joaquin G. Santana [1001
-autor tambie"n de una compilaci6n de texts po I icos y sociales de Varela-, entre cuyas virtues se encuentra la de ubicar certeramente la actlividad political. del ide6logo cubano en su etapalindependentista. I
Es necesario hacer notar, finalmente, que en la Cuba revolucionaria, la difusio"n de la obra de Varela ba si'do objeto de atenci6n a partir de la reed-ici6n de dos de sus obras mds importance, Lecciones de filosofia y El Habanero, a ma"s de otras compilacioDes antol6gicas.
Al proponemos corno objeto de studio, hace ya algunos anos, la obra de F61ix Varela, tuvimos muy en cuenta las diversas linterpretaciones de sus ideas contends en los numerosos articulos, ensayos, bliografias, etc., que desde el siglo pasado se han ven'do publicando en nuestro pais y en 0 extranjero. Particndo, de los indudables aportes, realizados por muchos, de estos authors, nos trazamos como linea de tra. bajo abordar los aspects que no habfan sido desentrafiados con anterioridad y tratar de esclarecer aquellos que, intencionalmente o no, hablan slido tergiversados o eludidos por histonadores y filosofos burgueses. Pero sobre todo, nos 'Mitereso, el abordaje del pensamiento varelliano tomando como punto de partida, las concepciones filosofico-sociales, como eje. central para la b U-1 squeda de los nexos e, interinfluencias entre la l6gica y la teoria. del conocimiento del fil O*'sofo cubano y sus ideas political y sociales.
Nos interesamos tambMn por el studio de las ideas de Varela en relaco6n con el moment hist6rico-concreto en que le toc 00' vivir y actual, especlialmente. la structural econo'mica y socloclaslista y las concepciones politico-ideol6gicas, por ellas
fpnipneln Pn riif-ntn In inMipmrin extraniera- Un









aspect important, a nuestro juicio, era abordar las ideas de Varela en el context fifloso"flico, politico y social europeo, iberoamericano y cubano con el objetivo de dellim-litar esencialmente el modo en que adecua la influence que recipe; y como fundamental en ella, te6ricamente, las soluciones inas All
corrects, a su ouliclio, de los pro I tolemas del pals, como via para poner de relieve en toda su proftindidad el aspect critico y creator del ideario varefixio, y la indole radical y revoiuc I onana del mismo corno un todo cohe-rente y sistc'mico, asl como sus nexos con los interests de los hacendados cubanos y con otras capas y classes de la socliedad de su e"poca. Las conclusions a que logramos arribar han quedado expuestas, en el libro Mix Varela, su pen.samiento Politico y Su idpoca, [83] publicado ca 1984, a ma's de a1gunos articulos en revistas, especiallizadzis [82, 84, 85, 86].
Numerosos aspects de la obra de Fefflix Varela guardian., no obstante todo. lo que se ha escrito, por estudlos liechos desde una conception marxista-leninista. Entre ellos, por ejemplo, estAn la relation entre fiflosofia social, dfica y re-liglon, entre las concepciones teologicas y las ideas filosfficas, el Pavel que le correspond-io". a Varela en cl context del pensamiento latinoan-iericano; la repercussion del pensamiento varefiano en el desarrollo posterior de las ideas en Cuba y la forma. en que estas ideas superman en n-tievas conditions hist6ricas, los moments mas relevantes del pensamiento del f416sofo cubano.
Mix Varela. sigue. siendo una fligura de actualidad. Baste mencionar varies razones fundamentals para ello:
Una serie de principi.os contends en su lideario mantienen vigencia en las condicAones actuales, de Am6riva Latina, y la tuvieron en Cuba hasta 1959: la lindependencia econ6 i-mica Como fundamcnto de la independence political; el andanexionismo, que constitute una de las rafccs del anti mperialis.-mo inartiano y el de nuestros di'as; .1a libertad plena del hombre de cualquier trabi-a religious para organilzar adecuadamente la A& en este mundo; la oposici 6-In a las reaccionarias pretensions. eclesia'sticas de defender 'to vicjo y caduco tanto en el plano scientific natural y f *los6fico como en el socio-econ.6mico y politico; la. confianza plena en el progress del bombre y de la sociedad; la defense de los derechos humans, -a lo cual la Revolucio'n Cubana ha dado soluci6n, en las nuevas condiciones del mundo actual, no para, una minor + a, sino re almente para todo el pueblo. Esto u"Ifirno limplicaba, la desaparicion de la division en classes an'tacr6nicas de la socliedad originada
I A A - - -- I I I - --- I L -t -t A .-I I- IL








por el hombre, objetivos ambos inalcanzables en la dpoca. de Varela, y por ende, inabarcables en su ideario.
Muchos. de los que en el pasado neocolonial omitieron o tergiversaron intencionalmente lo mAs radical de su pensaMiento revolucionario contindan hoy su labor. F1"16sofos burgueses, que abandonaron el pais al tniunfo de la Revoluci6n Cubana, intentan tomar la. figure de Varela -y pnncipalmente la de Jose" Marti-, para justificar sus pretensliones ilusas de destruir la obra revolucionaria. Para ello utilizan, por ejemplo, clitas de texts de Varela, en las que se condena duramente la dominacift colonial, haciendo oml*si6n del context hist6n*co en que fueron escritas. Intentan tambi6n enfrentar la.defensa de los "'derechos individuals del hombre" que Va. rela enarbolara en su 6poca justamente, no obstante su caricter burguds, para, enfrentarse a los rezagos feudales de ]a sociedad cubana, con el objetivo de oponerlos al actual proceso revolucionario cubano.
La actual crisis econ6r*ca. political, y social por la que atraviesa Axn6ric JI
,a Latina, una de cuyas manifestaciones mas ostensibles es, el problema. de la deuda externa y el injusto orden econ6mico international, ha dado origin a la creciente incorporacio'n de las masas y, en su seno, de numerosos cristianos a la lucha por la liberaci6n national. La aguda lucha de classes que tiene lugar en el contiffiente se ha expresado, una vez mals en el seno de las mstituciones eclesiales. La teologia de la liberaclion es la expresi6n de la torna de conciencia, de la actual problemiaica del mundo subdesarrollado por parte no solo de los creyentes, sino, ademas, de a1gunos eclesidsticos.
La obra de Varela es la expresi6n revolucionaria de un process de radical iizacii6n del pensamiento latinoamen"cano que
p & a 'd 'I '1 11
se inicio a mecuactos del siglo xvin en el mundo iberoamen'canoj, entonces desde posiciones reformists, cuyo objetivo fundamental fue el enfrentarniento a la escolAstica medieval, al que la Igleslia cat6lica como institution, responaxo con la persecuci6n mas o menos abierta contra los voceros de las nueIp T IF .F
vas ideas a quienes la Santa Inquisicion trat6 de acusar de berejes. Tambli6n Varela represents en Cuba ideas similares, a las que movieron a sacerdotes como Morelos e Hidalgo a luchar por la independence contra la dominaci6n colonial espaflola. MiJentras los sacerdotes mexicanos fueron condenados por la Iglesia, el professor de San. Carlos fue victim de una manifiesta hostilidad por parte de su alta jerarqufa hasta el punto de impedirle ocupar la slilla oblispal de Nueva York.
Tanto las ideas que exponent hoy numerosos te6logos de la liberaci6n en el sentido de defender el derecho de los cristia-









nos -incluidos los sacerdote&-- de optar por el compromise con el pueblo oprninido (que en algunos casos Ilega a la expresion de las simpatfas por el socialismo); como la bfisqueda en las ciencias socials moderns (en occasions tambi6n en el materialismo historic concebido como ciencia social err6neamente separ-ada del materlalismo dlial&tico en tanto concepcion del mundo) de los elements te6r*cos necesarios para interpretar, racionalmente la sociedad capital-ista y por ende las causes de, la miseria y la explotaci6n a que estan sometidas las masas populares; denen, sus antecedents hist6ricos en el similar movimiento que precedio" a las guerras de independence en el continent en la centurlia pasada..- el 11amado eclecticism del siglo xvin o reformlismo elective y en su raclicalkaci6n posterior. No es casual que los te6logos de la liberation se consideren sus herederos director. El studio a fondo de las ideas varelianas y de la corriente que le preced1*6, ayudana a comprender c6mo en passes donde el capitalismo (y, por ende, la burguesia) presentaban considerable retraso en su desarrollo, las ideas moderns se expresaron bajo el ropaje religioso y uti. & I'* I Pm Ib
lizaron categories y principtos filosoucos de comments anteriores. Del mismo modo se evidencia c6mo el acercamiento a las nuevas corrientes se produjo como, consecuencia de la necesidad de buscar soluciones a los problems mas acuciantes que presentaba la sociedad, tanto, en el plano t,6cni"co clientifico, como polftico-socialp Io que condujo a una nueva concepcion del mundo en el plano filos6flico. Se evidencia tamblen que una situacion de esta naturaleza Ileva a los teo"logos que toman conciencia de. ella a la bu"squeda, en las propias races del cristiamsmo, de arguments te6ricos en los que fundamental su opC16n por lo nuevo,,- tanto en lo que a transformaciones socio-econo"micas se refiere, como en lo relative, a cambios politicos e ideol6gicos, en filtima instancia condicionados por aquellas.
Slin dudas, un abordaje de esta, indole contribuirA a desentrafiar en toda su profundidad el actual fen6meno de la teologia de la liberation, y la oposlici6n que sus concepciones han desencadenado por parte de sectors de la alta jerarqufa eclesi'stica, de la Congregace6n para la doctrine de, la fe -heredera, contempora"'nea del Santo Ofic*o- y por parte del impenialismo norteamericano.
Por todo ello, se hace evidence que aun queda mucho por investigar y divulgar en torno a la obra de Mix Varela, y se exPhca por qud la misma es objeto de studio en nuestro pais en la actualidad.









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Revista de la
Biblioteca Nadowl
Jos6. Marti
(1) 1988


Para urm valoracton de la obra
de Manuel Gonzalez Prada

ROSA MARfA DE LAHAYEGuERRA


INTRODUCTION
El studio de la. obra de Manuel Gonzalez Prada, considerado como uno, de los precursors fundamentals del desarrollo de las ideas revolucionarias en Perd, puede arrojar luz sobre importance capitulos de la historic. de ese pais andino, y en particular, sobre los complejos camlinos de un debate supraestructural que marc.6 gran parte del siglo xix y varies decades del xx, para extender sus repercussions, incluso, hast;a aflog relativarnente cercanos al presented. En un plano mals general, la tarea de destacar los mejores aportes d-6 los m6s significativos pensadores latinoamericanos, a pardr dc una perspective consecuentemente cientiffica que explique aciertos y errors dentro de una superaclio"n en. nuevas condicioms hiist6ricas, permit comprender' de una. mantra mas nift1da. la dificil senda, a veces hasta con expressions aparentemente contradictorlas, de distintos movimientos ideol6gpcos del continente, lo quc equivale a una 6ptica mas honda de 1w; rafices de la lucha ideological en la actualidad.
Como veremos, Precisamente los alcances y las limitaciones de Gonza*'lez Prada brindan ana medlida de comparaclon que, con un empleo adecuado, contribuyen, tanto al enfrenta.miento contra los vestliglos de un pensamiento archirreacclionario vinculado a la huella de la colonial, como a la crftica y el desenmascaramiento de la conciencia b-arguesa, que se rnuestra tanto en los terrenos mas visible, como a trav6s de formas encubiertas y sutiles, reclamadoras de oportuno' sebalamiento. La slignificacio"'n de este andlisls cobra mayor relieve cuando,'partiendo de un abordaje teorico del que podemos tomar ej emplo en la. pro Jpia. valoraci6n de Gonz4lez Prada hecha por lose' Carlos Marlaltegui, nos dirigimos a situar,'a un mismo fiewo. lo que es esencial intend' clasi ta en rela.Cion con -infraestructuras socioeconomics, y lo que con rasgos

35








diversos., debe tender a un desamllo, cientifico-cultural que se spare para siernpre del intelectualismo ret6rico y carente, de sustancia, incapaz de comprender,, para su. transformaci6n, la m6dula de las realidades continentals. Porque, en effect, xio basta con la caracterizacift del entomo, por brilliant que esta pueda ser, sino que se nos planted, en las urgencias del moment, extraer del pensarniento -de la denunciia y la crftica, de la defliniclion y el, avizoramiento- la energia para superar el atraso y terminal, en toda la Amdrica nuestra, con los mechanisms, de la explotaci6n econ6mica, la, dependenclia neocolonial y el vasallaje ideol6gico, fomentado por el, enemigo imperialista.
Ahora bien, dmcamente el instrumental de anilisis, del mapuede conducir con seguridad y firt n'al'ismo hist6rico nos
0" ' *deol6gi*c:a
meza por todos los vericuetos de una complepaaa i que, como en el caso de la de Manuel Gon7AIez Prada, obedece a determinaciones e influences de distinct corte, asi como a contexts imprescindibles de caracterizar. No puede ser de otra fonma, pues suede tambi6n aqui, como ha ocurrido en otros moments con otras figures, que tanto la, ausencia de una metodologia como, la presencia de un interds deformador han tornado para fines reformists, con un rejuego ahist6nco y de verbalismo que trata de hacer pasar por nuevas a1gunas muy viejas ideas, ciertos elements extraidos de la figure en cuestl6n, no vinculados ni explicados de modo consecuente, despoiados, por tanto, de su i*mbricaci6n con el marco hist6rico., el desarrollo conceptual y la adecuac1*6n a especificidades. concretes. Un crifterio verdaderamente dial6ctico se opone a la deformaci6n reformista del pensamiento de Gonzidez Prada, analiza con rigor sus postulados dentro de los contexts debidos, y extra, de la critical, de estos,, con profimdidad cicntiffica y espinitu revolucionano, lecciones vAlidas para las areas y las luchas del moment actual. Una de estas cardinals. lecciones debe ser, naturalmente, la necesidad de actual en cada e"poca hist6rica de acuerdo con sus requerimientos, que trasclienden el plano te6r!co para ubicarse dentro del andar transformador de las masas del continent, para las cuales existed hoy el ejemplo de lo que Pablo Neruda lIam6 'gal fin una victoria verdadera": La Revoluc*6n Cubana.
Solo el marxismo4eninismo, al penetrar en las esenclas de la realidad lati-noamericana, puede flevar adelante las areas de esclarecimiento i'deol6gico que se exiigen en el anAllisis hist6rico del pensamiento latinoamericano, expresado en sus fIVras mas relevantes y en periods cuya -significaci6n, en muchos








casos, aun debe ser revaloizada, a partir de la mejor perspectiva y la mformaci6n con que actualmente se cuenta.
La 6ptica marxista puede ver lo que en un moment dado escape para un intellectual latinoamericano que, si bien se desprendia de ataduras del pasado, --contribuyendo con ello al advance hacia una liberaci6n de superiors alcances-, no acertaba a identifficar con su naturaleza esencialmente de clase, fenokpenos que se presentaban con otros ropajes, deblido tanto a una incorrect caracterizac*6n de especificidades corno a la carencia de un. trabajo conjunto de indagacl6n en diversos terrenos; el de la structural agrariA y el de. la slituaci6n. de las mayorias nadiona'Ies, tanto como el de las vidsitudes de una Literature que, para acercarse a la autenticlidad, debia alejarse a toda costa de lo espanol -vale decir en el caso peruano,. de lo colonial-, adn a riiesgo de apoyarse ocasionalmente ma's de lo debido en otros. movimientos culturales europeos, amigos a su modo de un. lustre de la palabra, como en el caso de los, l1amados parnasianos, con los que Gonzalez Prada contrajo mas de una deuda.
El drama de la figure alislada, que. llibra batallas individuales cuando pudo haber sildo gufa consecuente. de un movimiento national de renovacii6n, se explicard con claridad, si entendemos, ante todo, las leyes del desarrollo hist6nco, que actdan slempre alcccionadoras, en cada moment y cada lugar.

El Perti de Mantiel GonzdIez Prada
Quizis fue Peru", el antiguo hogar de una de las civiliozaciones aut6ctonas xriAs desarrolladas del continent, el impenio incal"co, el lugar de la Am6riica meridional donde con mds tropiezos y contradictions tuvo que enfrentarse el process independentista, el cual debi6 pasar por retrocesos, traidiones., # IN
intents restauradores y diferencias intestines de variada fndole, hasta arribar a una especlie. de compromise entre nuevas apariencias -las de una repdblica enferma de caudlllismo y gamonalismo- y el ranclio espintu de una ar*stocracia colonial, que ba116 la mantra de sobrevivir e incluso consolidarse, sobre todo en las ideas y costumbres predominates en Lima, cludad Ilarnada. "la horrible" por Augusto Salazar Bondy,
Particularmente agudos fueron los. choques entre un localismo aferrado a las tradiciones legadas por el conquistador y los afanes sollidarios que en uno, u otro instance trataron de uniir a los peruanos con los movimientos renovadores que, con suerte diverse, iban produci6ndose en las repidblicas vecinas. Sin embargo, tales choques Ilegaron a parecer en










comparaci nefastas xnani*fe ,16n benignos cuando, cedliendo
taciones de chovinismo y a los manejos baio cuerda de las potendas interesadas en establecer su hegemonfa en el. Area, eyftcitos del Perd, Chile, Argenfina, Bolivia y Ecuador se enfrentaron en guerras fratricidal y sangrientas, donde a los costs en vidas humans hubo que surnar las destrucciones materials, la detenclio"n de caminos hacia. el progress y, en lo interno, el fortalecimiento de e"Iftes militarists, aportadoras de tiranuelos y verdugos. Otro saldo, de estoi conflictos, con el que se contaba de antemano en varies capitals europeas y en Washington, fue el de la. creciente penetrac116n de capitals extranjeros, cuya explotacl16n de los recursos naturales y la fuerza de trabalo nanva no era menos, benigna que la de los encomenderos en otros sliglos, y resultaba Incluso mas dan-ina, por la extensift de sus posibillidades.
Partidos politicos, tendencies, groups y gobiemos constituyeron en el accideritado siglo xix peruano, expressions de la ambicio"n exterior y de lo que fue prActicamente una ininterrumpida guerra civil, que se Ilevaba a cabo hasta en a-os de relative, calma, bajoo los cuales se acurnuhaban tensions y nuevas semi 1 nas de violencia. En todo caso, no limporta
-s-I n gobi mo "c*vil"" o Ira f-drula de un espa-d6n surgido de !as guerras contra hermanos, recibfan si.(=Pre los pores tratos las mayorl'as nadonales, productoras de las riquezas que disfrutaban solo unos cantos. Esas mayorias estal)an compuestas fundamentalmcnte por 'In-dios y mestizos, explotados socialmente, opr'midos por las institudones political, discriminados en la vida diaria de inil maneras y slimplemente desconocidos cri tanto que culture, pues los supuestos herederos del independentisn-to -en ricalidad, los, enemigos de su esencia- se senti"an mAs cerca de la sombra de Pizarro citte de la grandeza que. erigio asombrosas ciudades entre los El Cuzco, al crCcerros y sirvi6 de soporte, en las piedras de cer de los sliglos posteriors. Se traidonaba asf a los propo*si'tos que proclam.nba el coro del himno national peruano, letra de Jose" de la Torre Ugarte: "ISeamos libres! i-Sedmo-sIo siempre! / Y antes niegue sus luces el Sol / que faltemos al voto solemn / Oue la Patria al Eterno elev6."
Es a fines del -Pasado siglo cuando se produced determinados cambios en !a situation del pals, que, por imperatives de estabilidad muy Iligados a la ambicio'n. lecon6mica yanqui, deja atrAs muchos de los aspects sallentes de ]a etapa cauP
dillista. Capitals ing]-eses se unen a los norteamencanos en el dominion de sectors claves, como el. del comerclio y la
4 P. I .
industrial extractive. Sin embargo, el desarrollo capitalist es








nexos con I os dueflos de extensos latifimdios antes que permitir un timid creclmiento de la burguesia national. Al poder omni'modo que reina en. las haciendas, donde el peonaje es brutalmente esquilmado, se une ahora la autorldad indiscutida de un monopolio como el de la tn*stemente c4lebre Cerro de Pasco Cooper Co. Hay un desarrolto de la:s comunicaciones --el que se require, en especial, para el de., senvommiento de la actividad comercial-, y los transported van aparemendo en la media que se neceslitan las nquezas de uno u otro rinc6n.
De estas actividades econ6micas, que solo tienen una irnportancia real en la Atima d6cada del xix, durante el goblierno de Nicolis de Pidrola (1895-1899), al que suede en 1899 Eduardo L6pez de Romafia, surge, aunque con fuerza. que solo mas tarde -habrA de incrementarse, una clase, obrera pentana, ligada a laborers. industrials de alguna relevancia. Ya desde antes existfa un peonaje agricola, necesitado y temido a la vez por los latifundistas, pero que carecla de con. diciones, en este perfodo, para su vertebrac116n como un poder organizado dentro de la vida rural. La relative tardanza en la aparicion de la clase obrera peruana, y el gradualincremento de su papel. en las decisions del pal's, explican, entre otras cosas, los brotes de ideas reformists, combatlidas por Jose" Carlos Mariategui (1895-1930), quien un afto antes de su muerte logr6 fundar la Confederacli6n, General de Trabajadores del Perd, y que a trav6s de la revista Amauta Ilevo a cabo una insustituible labor de concienfizaci6n democratic y arl* V .
timperialista.
Los nombres de Josd Pardo, Guillermo Bi"Hinghurst, Oscar R. Benavides y Augusto B. Legufa Ilenan el acontecer politico de las primers d6cadas del siglo xx. Aunque con matices diversosi, los gobiemos, de estas figures se caracterLizan por la corrupci6n y el entreguismo, asif como por la represio'ki a los trabajaaores. Contra el peculado y el autorlitarismo, asi como contra la explotac16n de las masas indigents (cierto que vistas ma"'s en cuanto a etnias que en cuanto a classes opnmi*das) dirige sus vibrates ataques el escritor Manuel GonzAlez Prada (1848-1918), quien se distinguira' tambidn por uq apasionado anticlericalismo, el combat contra las huellas del colonialism en la culture peruana y el favorecimlento de un Progreso "cientffico"" en el que un positivism sometido parcialmente a critical, habla dejado su impronta. Preocupaciones. socials no consecuentemente encauzadas harda que Gonzalez Prada opte por las ideas bakuninistas y manifested una incomprens'6n por aspects fundamentals del marxismo, en particular los referidos a la misift hist6rica del proletariado








y la necesidad de su dictadura en un perl'odo de transicio11. Pero, aun con estas limitaciones, el intellectual peruano sigifica el aporte de una voz de denuncia. e incitad a las acci 0 ones transformadoras que flevanan a cabo las generacliones posteriors. Hombre de pensamiento caudaloso y contradicton*o, no es extrafto que de eI tomen ejemplos y concepts moviuatentos different e lincluso opuestos. Asf, Gonzalez Prada, fragmentaria e interesadamente seguido en aspects de su pensainicato -como el del indigenismo- flega a ser considered un antecesor ideol6gico del APRA, fundado eii 1929 por Victor Raull Hava de la Torre, y que solo cuatro ahos. despues de esta fecha es denunciado en su esencia oportun'lista y divisionista por nuestro Julio Antonio Mella, quieii en el trabajo "C-Oue es el ARM?", sen-ala la necesidad de it Precisar el carActer de clementos p-equen-oburgueses y burgueses, divorciados del proletariado, que fienen los arpistas y de los cuales es representative su ideologia",' no sin olvidar que la tarea central era "Luchar activamente por la clase proletarian, sus orgmizaciones, partiaos y indicators -y su doctrine: el co.-nunismo-,, denunciando toda desviacion oporPartlicndo de. suptiestos different a los de Haya de la Torre, es decir, asimilando para las nuevas facets de la lucha popular la me'dula revolucionaria de Gonz*'lez Prada, una vez someti'do a cn-*tica su ideario, lose' Carlos Mariditegui, fundador en 1928 del Parddo Socialista, manifliesta en su trascendental obra Siete ensayos de interpretaci6n de la realidad peruana que esta figure, pese a lo que no pudo Ilegar a ser,. pese a lo- que no hizo, representsa, de toda suerte., un instance
--el pimer instance I'*Cfdo de la concienclia, del Pe-ral integral".1 y que, aun mds,'(1 En la prosa de 'Paginas Libres', entre sentencias alambicadas y ret6ricas, se encuentra el germen del nuevo espiritu nadonal".1
ZDe qud se trata? Marlategui, que ofreci6 conferences en una universidad Ramada con justicia. Gonzcilez Prada por les estudiantes revolucionarios del Peru', lo comprend16 de ma.
MEIJA, JuLio ANTONIO. "*Qud es el ARPA? En: Documentos y arlitilos, La Habana,, Instituto de Historla del Movimliento Comunista y la Revolucio"n Socliallsta, de Cuba, Edlto.-Iial de Ciencias Sociales, 1975. p. 402.
2 Ibidem.
3 MARIAT-Gei, JOS9 CARWS. "Proceso de la literature". ED: Siete ensayos de interpretaci6n de la realidad peruana. La Habana, Casa de fas Americas, Coleccj6n Literatura Latinoamericana, 1969. p. 232.
4 Op. cit., p. 232-233.








nera temprana y cabal: era precise salvar de sus enemigos (que M"cluso podfan, como tActica, elogiarlo p6stumamente) a una figure que en su moment, entre otros aciertos, tuvo el de percibir con intelligence "el nexo oculto pero no Ignoto que hay entre conservatism ideol6gico y academicismo lite rario"I a la par de ser un denunciador del colonial*smo y un puente de contact con otras literatures, en particular la francesa. Y explicaba el gran polerista de Amauta.
Los j6venes distinguen lo que en la obra'di_-i;6 Zgez Prada. hay de confingente y temporal, de lo que hay de perenne y eterno. Saben que no es la letra. sino el espfritu lo que en Prada' represents un valor dura.dero. Los falsos gonzalezpradistas repiten la letra, los
verdaderos repliten el espfritu.6
w
Los casinos de un escritor, en un pais atrasado y dependent
Como informal el crffico Raimundo Lazo en su Historia de la Ititeratura hispanoamericana, Manuel Gonzilez Prada, "Hijo de la clase acomodada, procedente de una familiar conservadora de tradic116n cat6fica"PI se prove de una amplia culture que, unida a sus dotes, le permiten ir N r -fien la vida polffica -del Perd, despu6s de la guerra con Chile, como una protest viviente contra el regimen politico culpable de la rotunda crisis national que parecia intensificarse en el dramdtico ir y venir del pais entre la dictadura y la anarquia', y tanto o rnAs que contra aquel re'*gimen politico, contra el orden social y las instlitudones en que dicho regimen se sustentaba"".
Por su parte., otro hostoriador de la Iliteratura hispanoamericana, Enrique Anderson Imbert, precise que si blien "ya hab'a escrito versos en sus veinte ahos, Manuel Gonza-*lez Prada ( ... ) surgi6 a la hteratura. con su robusta talla de demoledor despues de 1880",' y que hasta su muerte fue "el escritor mAs genial de su pal-*s,, temlido y odiado por muchos,

5 Ibid, P. 234.
6 Ibid, P. 235.
7 LAzo, RATNIUNDo. Historic de 14a literature hispanoamericanw. La Habana, Pueblo y Educaci6n, 1963. t. 2, p. 132.
8 Idem.
9 ANDERSON IMBERT, Emmm Historia de la literature hispanoamericana. La Habana, Edici6n Revolucionaria, 1967. t. 1.










rodeado por unos pocos discipulos"10 a lo que se debe agregar et necho de que posteriormente "su figure ha venido agigantAndose: sus libros siguen hade"ridole discipulos"."
Una valorac*6n aun mAs alta de GonzAlez Prada puede hallarse en cse Jimportante libro que es Las corrientes 11teraHas en la Amdrica hispdnica, donde Pedro Henriquez Urefi-a subraya que.-
Las primers campanulas de Gonzallez Prada (1886) fueron estrictarnente pol'ticas; las u"Itimas, socials prifficipal.0 It
mente. Justicia social, suficiencia econ6imca, y educadon para las masas: tales fueron sus demands.
Su defense del indio es la primera., desde que las naicioncs de Ia Arnerica hispana ganaron su independencia, que adopt una forma slistematica y- se convier-Le en un program. La recliente literature de protest contra la opresi6n del indio, version modern de la larga campana del siglo, xvi, se inicia con 61, lo rnismo en prosa que en verso: Manse sus Baladas peruanas.,
y, especialmerite, El mitayo. 12
A lo que Henriquez Uren'a anade enseguida esta caracterizacion fiteraria de la figure:
Rebelde cn fiteratura corno en poliftica, huyO de la sintaxis enredada y del per'odo ampuloso, que pasaban por estilo en los circulos acadernicos, especlialmente en Espafia, y busc6 la concision y la clarlidad, consiguiendo una species de eleganclia matem6fica. Sin dejarse arnedrentar jamas por los valores establecidos,
0
por m-Lty cimentados que estuviesen en la opinion publica, se mostro tan agudo e inctsivo en la critical. literaria como en sus polemics socials. Cultivo asiduamente la poesia, e fiizo innumerable experiments en tipos de verso, y estrofa, ya inventaindolos, ya adoptando models griegos u orientals, medievales o del Renacimiento, como el pantum o la gacela, la estrofa arcaica o la spenseriana. Ningdn otro poeta ha eniprendido tal variedad de experiments en nuestro idioma.
La nota mls persistent en sus pocinas es una amargura suave, una vision desilusionada del mundo y de
10 Ibidern.
11 Ibid.
12 ENRfOUr-Z UIRERA) ftnpo. Las corrientes literarias en la Amirica








la vida humana; aqui y allA, el escepticismo deja paso
w 13
una justa idignaci6n.
A la luz de estos y otros crifterios, cabria preguntarnos: ZHasta que" purity Manuel GonzAlez Prada podri'a ser consioderado corno uno de los precursors, 0', en todo caso, como una de las vertientes del movimliento literario de origin hispanoamer I cano conocido como modernism .)
Clertamente, las combinations formales, que resultant frecuentes en el verso de GonzAlez Prada, la presenclia de elementos. ex6ticos en a1gunas de sus producciones, la separaci6n de molds y esquernas de la viegia ret6rica, la bdsqueda de nuevos horizontes para la palabra como parte de un esfuerzo renovator en various terrenos, permiten que, en nuestra opini6n', el gran escntor peruano pueda ser ubicado como temprano representative del cambio que, a finales del siglo xix, con una u otra denomination, se produce en todo el IC*Tubito de la literature. hispanoaTnericana -ya no solo en la poesiacomo se haral visible mAs tarde en la. obra de Ruben Dario.
Pero este cardcter de antecesor tendrA un peso aun mayor, ya no solo est6t'co sino tambi6n ideolo'gico, cuando, siguiendo un criteria que va imponie"ndose en la criffica de este pcIp .j%A
riodo, identincamos a Manuel Gonzalez Prada dentro de un context que a la vez. se amplia y se precise, ya que 611, se hallaHa entre los precursors de algo que conceptualmente super al modernism, pues seria, a partir de las d6cadas sefialadas, "la nueva unidad literarlia de Espafia e Hispanoamdrica, que ya no es propia de metr6poli y colonial (dAndose incluso cl caso de que esta nueva literature no arranque de Espana,, sino de Hispanoamdrica)", se 'n ha explicado el ensayista Y critic Roberto Fernandez Retarnar. 14 Se trata de una nueva literature destinada a pueblos cuyas reallidades, corno naci*ones dependientes, y atrasadas, son fundamentalmente distintas de las que stain presents en las metropolis y en otros amblitos de un nivel superior de desarrollo. Y en relac16n con esto, cabe suscribir lo que subraya Fernandez Retarnar:
En el filtimo cuarto del siglo xi.x, afirmadas ya e incluso en vias de expansion imperialista las potencies
ap'talistas de Europa y los Estados Unidos, se hace
evidence que no solo los passes hispanoamericanus,

13 Ibidern.
14 FERNANDEz Rr-TAMAR, RoBERTO. "Modernismo, noventiocho, subdesarrollo". En: Para el peril definiltivo del hombie. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1981. p. 208.








smo la propia Espana no se encuentran entre esas potencias-, han sido marginados de la linea mayor de la historic, y constituent lo que, entrado el siglo xx, se llamarAn passes subdesarrollados. Esta tragediia hIst6rica que vi P ven simultAneamente, en esa e"poca, Espanda y sus ex colonies ainericanas, es el sustrato coffin de que va a dar testimony el modernism Iliterano e
"d uerdese, por otra pairte, que tal hecho
eologico. (Rec *'
contribute a mantener en cierta forma unidos a los mfiltiples passes de la propia Hispanoamdrica). Ests condiclo'n de subdesarrollo no es por supuesto la misma para Hispanoaua4nica que para Espaba; tampoco se borran del todo las distinctions entre unay otra literature. Pero, por debajo de esas distinctions, una structural comdn las unifica: no una entidad poll"fica, sino una desventura econ6mica que no tardank en revelarse casi at mismo tempo, en desventuras polfticas
y en una compleja obra literairia.11
Con esta ubicacion, la que le corresponded hist6ricamente por razones literarias y conceptuales, Manuel GonzaIez Prada Ilega a acerearse en a1gunos sentidos a quien va a ser el antecesor mis traseendente y enriquecedor de lo que se ha con. venido en Ilamar la modernidad en las letras hispanas: Josi Marti. No por casualidad el Maestro, informado y actualiza.do siempre, atento a todo me*ri*to que surgiera. y se desarroflara en la Am6rica nuestra, menciona en dos occasions al escritor peruano: en un fraimento dedicado a reseffar intelectuales y artists hispanoamericanos,"' y en uno de sus cuademos de apuntes," donde, sigmficativamente, se hace referencia al Circulo Literano de Lima, cuyo president era
W
Gonzalez Prada. Y ello es revelator, torque esta instituc on tenia otros alcances, que revel6 Mariftegui, en su valorac16n de GonzAlez Prada:
El propio movimilento radical aparece, en su origin, como un fen6meno literario yno como, un fenomeno politico. El ernbr16n de la Un116n Nacional o partido radical se Ilam6 Circulo Literario. Este grupo literario se transO
formo en grupo politico obedeciendo at mandate de su 10
6poca. El process biologico del Perfi no neceslitaba, liteIs op. cit., P. 209-210.
16 MARTf, JOS'9. Obras completes. La Habam, Editorial Nadonal de Cuba, 1965. t. 22, p. 17.5.
17 Ibidem, p. 380.








ratos sm-0 Politicos. La hteratura es lujo, no es pan. Los literates que rodeaban a GonzAlez Prada sintieron. vaga pero perentoriamente la necesidad vital de esta nation
desgarrada y empobredda."
Mariategui clita las palabras del propio Gonzdlez Pmda, en su famous discurso, del Ollimpo de 1888:
El Circulo Literario, la pacifica sociedad de poets y sonadores (...) tiende a convertirse en un centre militante y propagandist. eDe do'nde nacen los impulsos de radicalism en literature-0 Aqui Regan rdfagas de los huracanes que azotan a las ca F tales europeas, repercuten voces de la Francia republican e incredula. Hay aqui una juventud que lucha abiertamente por matar con muerte violent lo que parece destinado a sucumbir con agonia inoportunamente larga, una juventud, en fin, que se impacienta por suprimir los obstdculos y abrirse camino para enarbolar la bandera roja en los desmantelados torreones de la hiteratura nacional.19
En este lenguaje, inseparable de una actlitud, se halla el modo de pensar de un escritor que se niega a regirse por los patrons consagrados, y que intent explorer la huella de una conciencia iconoclast -Ia de Europa liberal, cuya avanzada parecia ser Francla- en un pai 0 s donde las celosia del ambiente senorial y enquistado continuaban cerradas y solo podnan ser abiertas por el dinamismo y la osadia, por el cuestionatniento de los valores consagrados, tanto en la literature como en otras expressions de la Vida national.
Sin embargo, aun cuando el Ilamado es vibrant y autentico -en tanto que reflejo de necesidades socliales y political que traselenden lo artistlco- la rebellion se queda, por el moniento, en mera violencia de la palabra, que solo repercti.0 0
ti*ra en acciones. concretes mucho rnAs tarde: con otras generaciones, con los que seguirfan a esos otros j6venes clitados por Gonzalez Prada, pues los primers, como hornada necesaria del cambio, se mostrarfan incapaces de realizer una tarea superior a sus, fuerzas, vale decir: a su hora, aun no Rena de afanes solidanios. Tendria que germinar la semill a en con* rI.F .1
diciones dificiles, y con ma's lentitud de lo que parecia probaA
ble en instances de enthusiasm renovator, por desgracia no consecuente, no calzado por una tenacidad y una discipline
Is Op. dt-j, (3), p. 236.
19 fbidem.








que podrian aportar U'nicamente los luchadores proletarios, guiados por una doctrine cientlfica del camblio social.
Por otra partc, no era fdcil, ni mucho: menos, la empress que en instances ardorosos se plantearon los integrates de aquel Circulo Literario, el cual se v*o en la disyuntiva de creer en algo mucho mAs important y no hal16 la mantra de responder adecuadamente al reto, palabras al margin, ya que en si mismo el e-sfuerzo cared de sistematicidad y apoyo, fuera de un estrecho c + rculo de impugnadores y critics: no de rebeldes.
No basta, asf, que el Orculo, Literario inaugu re tonos y contenidos., o que se proyecte con profiles politicos muy peculiares, en el Partido Un*O-'n Naclional o Partido Radical. Habria que haber presionado con mucha mas energia y mucha mayot constanda en los punts vulnerable, del sistema, acfitud preferable a la simple condena verbal de *j'usti*cj*as,, inefectividades y errors demasiado obviios.' El mism I o presidente del Circulo tuvo, responsabillidad en ello (y es algo que como ejemplo ncgativo debemos recorder, en evitacion de conducts similares dentro de la intelectualidad latinoamericana), pues justamente cuando, parecfan alcanzarse a1gunos resultados, los de la denuncia y la pal-abra corrosliva, Gonz;dlez Prada, l1amado por Raimundo Lazo "Jefe normal de una.
0 P 120
revolution sin revolucionarios se retir6 del ruedo politico y march hacia Europa, donde por supuesto que se podia olvidar el alre virremal y las medlocridades aldeanas, pero, tamIm .
bi6n se podia morir un poco diariamente, lejos de los jugos vitals de la tierra propia y los reclamos terrible de millions. de oprimi"dos. Cuando el inevitable retorno se produjo, la situacion era diferente: subsistilan las imquidades, perohab'a desaparecido el fervor y no se vefa. juntos a los que antes habian hablado de emprender, hombre con hombr'o. areas de saneamiento en el entorno national, quizas comenzando por el c-aplitalino.
A diferencia de Jose" Martf, que fue mis grande corno escritor cuanto ma's fiel. abanderado de la" causa de su pueblo, Manuel Gonzalez Prada no claboro' una estrategia para sus seguidores, y ni siquicra les dej*6 recursos tactics para subsistir en un medio adverse, el que tratarfra de ahogar o, en to caso, cellar sus impulses de rebeldia. MariaItegui lo explica de este modol,
Gonz Alez Prada no resisti6 al limpulso hist6rico que le empulaba a pasar de la tranquil especulac16n parna20 Uzo, RmMUNDo. Historic de la literature hispanoamericana, dt., p. 132.







Is
siana. a la Aspera batalla political. Pero no pudo trazar a su flange un plan de acclon. Su espiritu individualista, andfrquico, sotitario, no era adecuado para la
direcci(hi de una vasta obra colectiva-11
ZEnsenanzas? Serdn vailidas si formulamos la problemAtica no solo a la luz de especificidades y contexts, sino a parfir de los principios del materialism hist6rico, que explican cabalmente las regularidades del progress social y el papel que en este pueden desempen"ar los intellectuals, como aliados de la clase mas revolucionaria de nuestra e"poca, la clase obrera, y en acciones consecuentes con las areas que se plantean a las colectividades a que pertenecen, en cada marco epochal.
SI: ya desde hace flempo, en Latlinoamerica. como en otras parties del mundo, los intellectuals honestos, los no comprados ni domesticados, han pasado de la apaclible reflexio"'n y los desaffos exclusivamente de forma, a enfrentamientos m4s, importance, ma's formadores,, y tambien, desde luego, mAs draMAticos y peligrosos. Es de encomiar cada extension de la idea en energl'as an-adidas al torrent social: hoy existed una polarlizaci6n de tal naturaleza en el continentej, que parece un absurd el intellectual que no se define, ma's que como antiret6rico. como dem"crata y de izqu* rda: corno antimperialista y persona atenta a los ecos de la entrant popular.
Y sin embargo, hace tamb ie n mucho que no basta lo anterior. Las rebeldfas alisladas, impregnadas de un individualismo pequenoburgues, o burgu6s a secas, se hogan cn estdrides asonadas, de las que el enemigo com m -el bloque del imperialism y la reacci"'n nativa- puede incluso sacar provecho, en medidas dosis de peslimisino, irracionalismo, Movimientos hacia las margenes, donde en definitive no imporLa lo que se haga, o por qui&, ya que no estarAn alli los que verdaderamente cuentan: los que hanan tambalear las estracturas con un. esfuerzo com in y decidido, en el linstante preciso.
La historic de nuestra culture, por ello mismo, urge de revision: los latinoamericanos hemos de aprender de todo lo esclarecido, de todo lo logrado, de todo lo que en un momento dado se pudo asir, o al menos rozar, en la comprensi6n de nuestras verdades, en la asimilaci6n de nuestras esencias, vitals siempre, aun bajo la deformacion de models impuestos: los del colonialismo y el neocolonialismo.
21 AIARIATEGUI, JOS9 CARLOS. Op. cit-j p. 237. El subrayado es nuestro.

A'7









Pero tambien podemos aprender, y bastante, de Io que en unos u otros h1tos del camino no fue possible conseguir, de Io que se qued6 a media, de Io que se ahog6 antes de tempo por causes tanto propias como external. Hoy, los intelectuales de nuestra Amdrica, gracias a un caudal acumulado de esfuerzos y certezas, fienen, sobre todo, una formidable poslibilidad: la de alzarse, mas alld de sus proplias Iftnitaciones, en la voz y en la sangre de sus pueblos: en, su inarcha indetcnible hacia el future.

Para una caracterizado'n ideological de Manuel Gonzalez Prada.- apuntes sobre influences, connotaciones, terrenos de su actividad y concepts enarbolados
Gonzdlez Prada es un heredero del idearlio independentista -pensarnos que principalmente de la sintesis entre culture y hbertad que late en la obra de Bolivar-.' y en el piano conceptual debe su initial basamento a la filosofila de la flustraci6n, que en Perd tuvo diversas expressions en un process visible ya a fines del siglo xvin e inacallable para los censores y esbirros de la Colonlia, en las primers d6cadas del xix. Se cita como exponents de un pensamliento ilustrado exaltador de la razon -y por tanto enemigo de la escoldstica, del dogma mAs impuesto que sinceramente defendido- a organos como el Mercurio Peruano, Y a figures como, entre otras.,

22 El Bolivar no solo anticolonialista, no solo guerrero tenaz contra el yugo opresor de pueblos hermanos, sino el Bolivar que es como Un universe sin el cual no podriamos explicarnos los. latinoamericanos, y que en su profundidad humana brinda la posibilidad del engarce hist6rico con la. otra figure exceptional del continent Que to conflnua y complete: el que 11=6 a la lucha por la segunda. independence, Jose" Marti.
Hablamos del Bolivar q ue en ur)a ocasi6n crucial, cuando, se temia la intervenci6n del poder reaccionario europ(-.,o, coaligado en la Ilamada Santa Alianza, declare tajantemente: '"Que los hombres nacen todos, con derechos iguales a los biencs de Ja sociedad, esta sancionado por la pluralidad de los sabios", y tambidn, en prof6tica advertencia; "Las reliquias de la dominaci& espahola, perinanecerdn largo tiempo antes que Ileguemos a anonadarlas; el contaglo del despotism ha Ifinpregnado nuestra atiu6sfera, y M el fuego de la guerra, ni el specific de nuestras saludables Leyes han
urlificado el aire. que re-spirarnos. Nuestras manos ya estAn Ubres, y todavfa nuestros corazones padecen de las dolencias de la. servidumbre. El hombre, at perder la fibertad, decta Hoinero, plerde la mitad de su espiritu..'" (En: Bod"it, SiWN. La vigencia de su pensamiento. Selec, ci6n y pr'logo de Francisco Pividal. La Habana, Casa de las Am6ricas, 1982. p. 112 y 113.)








las de Juan Pablo Viscardo, Vicente Morales SuArez, Toribio Rodriguez de Mendoza y Jos6 de la Riva Aguilero.
El Mercurio Peruano, especialmente, con un mensa I e naclonal y por ende ajeno a los valores mAs. caros del colonialismo hispano, Ilev6 a cabo una important labor de concientizaci6n. entre los aftos de 1791 a 1795, de tal modo que dej6 una. huella luego retomada, ya en conditions distintas., por un ndcleo de intellectuals que habfan lefdo oculta. y provechosamente a los enciclopedistas, a Rousseau y a Voltaire, a los polermistas de Europa y a personalidades descollantes de la Amdrica 1*nqu.*eta o francamenterebelde, una America en busca de autoconoclimliento primero y Ae andar solidano despuds.
Debe observers que la. qnflu ncia de la ilustracift arrib6 por las vfas. mAs inesperadas, y que incluso un 6rgano enemigo de la revolucl16n. y lacayo de los interests colonials, La Gaceta del Gobierno, de Lima, deja filtrar, a pesar de la voluntad de sus directors, *tn'*Cios y noticias que no tenlian otra vfa de diffusion, en el convulse y contradictory Perd de 1810 a 1821. No obstante., la ilustraci6n se vincula por comprensibles razones hist6ricas, ante todo, a una culture francesa heterodoxy, critical, que ponfa en. duda un mundo ---el an*st6crata-feudal, con sus relacliones de producci6n y sus mistituciones e ideas- Para proponer en su lugar nuevos slsternas de actividad economic y nuevas expressions ideol6glicas, las que convenian a la burguesia. en ascenso., dispuesta a consolidarse en el poder politico, no limporta su ropaje o sus matices. Gonzgez Prada, de esta suerte, adquiere con la leche nutricia de la ilustraci6n. un gusto a la. culture. francesa que le- acompanarfa por largo tempo, puede dedrse que priLcticamente toda. su Vida, con impli P cadones pos b tivas en cuanto apoyo Para el. alojamiento de la ret6nca y el. academicismo 110gados a lo espan-ol-colonfal, pero con la possible tentacion de tender mAs de lo convenience a models tambidn foritneos.
Otra corriente de Influencia. en GonzAlez Prada, adverticla agudamente por MariAtegui, es. la del liberalism. Frente a un cerrado panorama national, frente a prejuidos de extensas r-afees., frente al autontansmo de caudAfflos y casts militaries,
dw Or *
frente al. egofsmo limeno que sacnricab al resto del pais, frente al atraso'defendido como tradici6n inamovible y belleza"' anstocrAtica, GonzAlez Prada buscaria. en ejemplos como el de Manuel Pardo, fundador del Partido Civil en 1871 y precursor del fiberalismo -no import que no fuera el rnlsmo exactamente que el del autor de Pdginas libres y Horas de lucha-,, con punts de contact en el culto por la libertad, la. demand de progress en ]a fonna en que este pudiera ser entendido, la px-ddica de renovaci6n en las institutions de go-








bierno y el retorno a ideals, de la lindcpendcn6a, a una cercania con los interests populares, aunque dentro de los 11**mites de un democratismo que solo podna profundizarsc mucTwo mas tarde. Ahora bien., authors como Eugenio Chang-Rodnguez precisan que,
El liberalism anterior a GonzaIez Prada no prodtkio un solo hombre de la categorfa de Sarmiento en Argentina, de Francisco Bilbao en Chile., Montalvo del Ecuador o Benito JuArez de Wxico Ni*nguno
pudo establecer escuela ni consollidar el pensamiento liberal del pafs. Fueron figures alisladas, segmdas a lo sumo por reducidos groups, que combatieron una mala tendencia ( ... ). Con la possible excepci6n de Francisco de Paula Gonza'lez Vigil y Flora TristAn Tambi6n Manuel Lorenzo de Vidaurre, los hermanos G61vez
G. -) Y Palma.,"
La escasa altura M"telectual de esas figures del liberalismo peruano -y es o on I gado convenir en las excepciones de Vi il y Palma- explican que muchas ideas surgidas con mayor o menor desarrollo en otros lugares, adquieran en la obra de Gonza-'lez Prada una signifficaci6n transcendent, no solo por la mayor elaboration, sino Por la brillantez de su presentacio* n y el tono afectivo de su defense, en un escritor que prefiere, mas que la reposada asimilacl& de concepts, una incessant labor de Propaganda y ataque, conio se titular felizmente uno de sus libros mas apreciados.
Filosoffa de la ilustrac116n, liberalismo... Con estas influenclas entronca otra cornente de pensamiento,, al parecer inevitable en 61 y en otras figures de la culture hispanoamericana de la dpoca, pero, en el caso de GonzAlez Prada, asimilada solo parcialmente-, se trata del positivismo. E! escn*tor peruano no lo asume de un modo fntegro y, en la media de sus
Ret .'t- ib
poswindades, acn*tico., Sino que, por el contrario, vincula la acfitud antirrelligiosa y atenta a la experience y a la raz6n, a lo aparentemente demostrado por las ciencia-s de su i6poca, A *
una bu"squeda que no podia ser satlsfecha unicamente con las obras de Comte, o, como puntualiza Jos6 Carlos Mariate. guil Ircon las mediocre y pdvidas conclusions de una razo'n y una dencla burguesa [pues] en Gonzallez Prada subsisted, intact en su osadfa, el- j acoblno".14

23 CIrAxcRoDRIGuuz, EucTmio. La literature political de Gonzdlez Pra,dq,, Maridtegui y Haya de la Torre. Mdxico, Ed. Andrea, 1957. p. 41.
24 MAwITEGui, Josig CARLos, Op. clt.,, p. 239.








Claro esta, no nos hallamos aqul', atemporalmente, con un cuerpo, te6rico rigid. e inmutablemente formado, sino, que es necesario tender a las lines de una evoluca6n que en Manuel GonzAlez Prada --en unas occasions con manifestation efectista. y en otras como natural constataci6n de lo que cree o estima creer- se produced en una relaci6n compleja con lecturas, Polemicasi, experiences anteriores y posiciones cambiantes,, tanto en su pais como en el extranjero, y lo mismo en terrenos politicos que art fs tico-literarios y filos6ficos. Ha de observers que, a pesar de sus grades de parti"cipaci6n en otros debates, seg'n las clircunstancias., se express en G. P., opos itor de Bergson tanto como impugnador de Berkeley y Hume, la. constant de un rechazo a la metaftsica, con la contrapartida de una fuerte creencoa en las posibilidades de la raz6n
P
para comprender lo ignoto (no se le podrA consider agnostico) y una muy alta valoraci6n -por no decir sobreestimacion- de los alcances de la ciencia dentro de su moment historic (particularmente en el campo de las ciencias naturales). Eflo cuando, sin embargo, la ausencia. de una metodologia verdaderamente cientlifica., la que solo podria bridar el materialism dialechco e hist6r*co, conducen con frecuencia, en esos aflos, a absolutizaciones, tergioversadiones e mcluso callejones sin sanda, que no se superaran para. determinadas materials sino hasta muchas ddcadas mAs adelante.
Ejemplo elocuente de tales retrocesos al laberinto, cuando la evolution del saber human habla alcanzado importance victorias, acercadoras de la. luz, se puede encontrar, precisamente, en la aceptaci6n por Gonzilez Prada de una coniente de pensamiento muy en boga en algunos circulos de su 6poca: el Ilamado darwinismo social, que el intellectual peruano Vincularfa de un modo especial con sus criterios poslitivistas, los cuales -apunt6moslo- podian enfrentar a un afamado expositor de ideas con la supuesta. prolongaclion de sus concluslones en la obra propia, o en las de sus segtu*dores, como hizo el limeflo mds ati'pico cuando escribi6, en Horas de lucha.- si Augusto Comte pens6 hacer de la sociologia. una clencia. eminenternente positive, algunos de -sus herederos la van convirfiendo en un clmulo de divagaciones sin fundamento scientific -1 J 25
El autor de frase tan lap'daria para proceder de una formacion cn gran parte positivista, accept sin la debida. reflexi6n que las corrects aseveraciones de Carlos Darwin en el nficleo fundamental de su teorfa sobre la evoluci6n de las

25 GONZALEZ PMAj MANUEL. Horas de 1wha. Wxico, 1978. p. 9.









species, fueran groseramente mezcladas con las concepciones reaccionarias de Thomas Malthus, economist. ingli6s (parad6icamente con sus laeas, tmbidn cle'rigo), para el que la superpoblacibn del globo terr6queo, Ilevarl"a sin remedio a un sangriento triunfo de la barbaric y el instinct: al enfrentamiento general, en el que triunfarian solo los mejores -los
*1 1 ismo social, por cierto
mas fuertes- de la species. El darwin' que en un moment muy convenience para. el pensamiento burgue's que se hallaba en retroceso frente a la cientificidad del marxismo, iastaba a la interpretacift del desarrollo social no a partir de las leyes de la lucha de classes, sino partiendo de una terminologia absurdamente trasladada de lo biol6gico a un terreno -el de la sociedad- donde existing otras regularidades, apart de lo que, por otra parte, pudiera decirse de la mantra de caracterlizar adecuadamente conceptos como el de la Ilamada seleccio"n natural, todavfa en el siglo xix mcipientemente estudiada. Sea como fuere, la identificaci6n de la. guerra y la competencia como, mechanisms kse Ilegaba a decirse que necesarlios) del progress, abria una puerta a las ma's oscuras concepciones reaccionarias, las, que andando el fiempo -nuestrosiglo ha sido testing amargo de ello- conducirian at fascism y al neofascismo, al chovinismo genoclida y la amenaza mortal a !a supervivencia. de toda la humanidad, latent en el guerrerisrno imperialist: en el (.9 neogloballismo ry ases*o de la adminlistracio"n Reagan.
En el caso de Manuel GonzaIez Prada, la mezela de in,fluencias positivists y del darwinismo social con ecos de la flustraci'n, francesa y concepciones nverales, en un panorama national ya de por si complejo y poco, propiciador de una efectiva movilidad poliftico-soclial en esa 6poca, tendria coyno Is 20
corolarl"o una vision individualist cada vez ma's acentuada y un rechazo no solo del autoritarismo oligArquico, sino tarnbien, lamentablemente, de la necesaria discipline y la organizacion que reclaman el combat popular y las metas historicas de los trabajadores.
La no existcncia de un proletariado organized y con peso politico en el Perii de esta epoca, el conodmiento no director de las batallas de clase en, Europa y Norteamerica, incidian en la incomprenslio'n por GonzaIez Prada de tesis cardinals del socialism cientifffico., como la relative a la necesidad de la dictadura del proletariado en el perfodo de transici6n, tema que por su importance -'-de principios explicarfa ma' s de. una vez, con 6nfasis, V. 1. Lenin, particularmente en su obra El Estado y la Revoluci6n.
Crel"a Manuel GonzaIez Prada, impregnado desde otra vertiente de su pensamiento por huellas de la utopfa anarquista,








Ilegadas a trav6s de la lecture de Bakunin, que el problema, social pedia. como soluci6n. ""la independenclia del individuo".1* y, confundiendo criterion con estados afectivos (pues su pesimismo se acentuaba con el agravamlento de la crisis del pals) declaraba, en afirmaci6n, extreme, que solo el hombre individual ha podido perfeccionarse', pues el hombre colectivamente "'no ha pasado hoy de un idlota o de una fiera. La elevaci6n moral no parece un rasgo caracter'stlico de la especie, sino mas bien el don exceptional de unos cantos indtviduos",,17
No es contradictorlio con lo anterior que una preocupaci6n por el des t iino de las masas de su pueblo -masas fun damentalmente indias y mesti[zas, explotadas Por mecanismos econ6micos differences dentro de la structural de classes de la socicdad Peruana-, se acoinpanara no del hamado a las transformaciones pouticas, sino de la recomendaci6n a. una evoluc*on por las reforms socials. El rechazo a la politica es explicado torque, segun Gonz&Iez Prada en la confusion de su instance,, esta restoring la fibertad del individuo, porque represents los interests y preocupaciones, de la clase dominante... torque junto a la refig116n. protege "el r6gimen I'M*cuamente egol"sta del capital".;"
En los d1timos a-nos de su vida, GonzaIez Prada, indignado por la corrupci6n y las iniquiclades de que es testing, recalca la necesidad de acudir a la violencia, pues los derechos, estima, no deben ser mendigados a los go'biernos, ya que son bienes propios que se estA en la obligacion de exigir por la fuerza. Toda huelga debe ser general y armada, recomienda ahora este francotirador intellectual, que antes ha rechazado la action concertada. en o tros frentes. Y para que no quepa duda de sti nueva position, en la. que los esfuerzos por la organizaci6a de los obreros deben de haber desernpenado un papel important, el escritor se opone con soma a la falacia. de un ""acuerdo ainigable." entre ricos y pores, entre el patr6n y el obrero.
En fin, Prada terminal por declarar que la revoluci6n social es el medio unico, e inexorable de conseguir la eniandPaci6n del hombre como indivictuo. Tal revoluci6n, sm" embargo, no es la definlida por Mairx y Engels, pesto que GonzAlez Prada, inyectado de liberalism por un lado y de ideafismo

26 Anarq&&. Santiago de Chile, Ed. ircilla, 1940. p. 167.
27 Idem.
28 GoNzALEz FVADA, MANUEL Horas de lucha. Lima, Ed. por Libreda Distribuidora Bandezu, sa. p. 27.








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anarquico por otro, recliaza. toda iinterpretaci6n econ6mica de la histona, humana, y, simplificando, tesis de un socialism scientific que no ha conocido suficientemente, declare que "el hombre no se resume en el vientre, no ha vivido guerreando etemamente para comer y solo para comer". 29
En 1907, al exponer los aspects fundamentals de su pensamiento andrquico, Manuel GonzAlez Prada revela la derivacio'n hada una nueva meta ideal, ya que el anarquismo se le present como un nuevo "Cristianismo, sm Cristo.,
Rcveladora es la expres16n, pues aunque Gonzdlez Prada suele tener como uno de sus aspects definlidores al anticleric-alismo -solo hay que reparar en la vehemencia de a1gunas PAginas de Presbiterianas- su manejo de la. religliosidad es en a1gunos mornentos arnbi*guo: unas veces es aparentemente naturalista, mientras que en otras se present como panteista. t I parece creer en un. difuso anlimismo, y en todo caso no se con s idera a si m ismo ateo, va que, en la confu s *10" n de sus criterios, estima que "no Cabe ateismo, cuando en lo, intimo del alma se rinde culto a la justicia: no hay escepticismo cuando se tiene fe en la redenci6n de la humanidad por la Ciencia so -V
De esta irnanera., se coloca en la ambiguiledad de una no derinicion, adecuada a su individualism. an.Arquico y a su
ro
rechazo a la ciencia en aras de la "ciencia para expresar que se&n entiende, "tan metafisico, y teologo es un hombre -al afirmar la exi'stencia de Dios como al negarla. La verdadera
-filosofia consisted en -dudar .P) 31
Gonzailez Prada cree que si Dios en definitive existed, se encuentra en los poderes creadores y en la posibilidad de mejoramiento clue tiene el hoirnbre. La influence del darwinismo social se ha adaptado a un manejo conceptual propio, con frecuencia contradictory, y es por ello que este hombre de culture cercana a la de la descreida Francia, es capaz de esir que "el summon de la moral'dad, tanto para los individuos como. para las sociedades, consisted en haber transformado la lucha del hombre contra el hombre en acuerdo mutuo para la vida.. Donde no hay justicla, misericordia ni benevolencia no hay civilizacio'n".11

29 op. cit. (26). p. 3 1.
30 G. NEAD, ROBERTO. "Manuel Gonzilez Prada: el prosista y el pensador". ReWsta Hispdnica Moderna, 21(t),-8, enero 1955.
31 Idem.
32 GONZALEZ PIZADA, MATUEL. Op. Cit. (28), p. 209.








A pesar de su escepticismo con relaci6n a las religions tradicionales., Manuel Gonza-dez Prada nunca ataca a los que parecen profesar su fe con sincerlidad, torque una de sus conVicciones. centrals es la libertad absolute de pensar. Solo se irrita ante los que quieren imponer su credo por la fuerza 0 ante los insinceros que Onicamente usan la religion para files particulares.
La religion traditional no slirve de gufa para la vida moral. Entonces, Zd6nde se deben buscar los precepts que sqrvan a tal prop6sito? La respuesta es: en lo que nos ensen-a la ciencia. Pero esto no significa, para Manuel GonzaIez Prada (corno signiflicaba para Hobbes, S inoza y Locke, aslip Como mAs tarde para Diderot y Rousseau) que hay en la naturaleza misyna un sistema de leyes de la moral, y que la ciencia puede deducir tales leyes. Tampoco se une Gonzidez Prada a los hurnanistas del sigjo xvin, quienes concebl'an a la moral en tdrminos de humanidad y no de las acciones del lindlividuo. Para el pensador pertiano la moral es un factor de la inteligencia.
Ahora bien, a partir de sus concepciones, anarquistas, precisara' que en su criteria los dos grades enemligos del hombre, que obran contra su libertad moral, son el Estado y la religi6n.
El Estado, estima GonzAlez. Prada, es, product de la violencia ejercida por los poderosos, y un instrument destinado a perennizar la servidumbre de los d4biles. El orden que el Estado represents no es una reallizaci6n del derecho, human.
Si i ndo ese razonamiento, las leyes que dan forms a ese orden no constituent sino tramps armadas para someter a las masas. Para lograr la felliddad huniana habria, entonces, que abollir al Estado, conclude GonzAlez Prada, y del mismo modo se han"a pre6so supnm p r a la. IgIesia, que -61 lo observe claramente en la linjusta sociedad peruana- es c6mploce de la opresl16n.
La propiedad, a partir de este ancifisis, es, la base del poder opresor, torque toda apropiacio"n implica un acto de violenclia, una agres!6n permanent contra la conciencia. Prada suscribe la conocida frase de Proudhon: "La. propiedad es un robo. Aip
Las classes socials, surgeon de la propliedad- de ahi que, eliminando e'sta, se pueda restablecer la comunidad humana.
Lo positive de buena, parte del enfoque anterior se echa a perder, sin embargo, cuando Gonza'Iez Prada rechaza a ha revoluclio'n obrera y al gobierno proletarlio., torque, sin seguir un criiterio cientifico, consecuente, Ilega a consider que si se
Md ME








colocara. el destiny de la humanidad en manos de una clase, se perpetuarfa la division social.
Por todo eflo, se Puede concluir que Io que propane este pensador peruano, como el pensanuiento anarquista en general, es una reform. political, mas que una verdadera transformaci6n social.
Al respect, Jos6 Carlos MariAteguli escibe en Siete ensayas de interpretacidn de la realidad peruana.- "Gonzalez Prada no interpret este pueblo, no esclarecio sus problems, no 1eg6 un program a la generac16n que debla veniir despue"s."" Pero tambidn el destacado criftico marxista. consider, que, a Pesar de todo, Manuel GonzaIez Prada, constituyendo el germen del nuevo espirlitu national, aquel que deben'a ser fievado adelante por otras generaciones de luchadores, obra como un antecedents importand'simo, ya que le toc6 "enuncliar sola.mente Io que hombres de otra generac16n deb'an hacer"'.-" Enn 'ese sentido, lo destacable era que Gonz Alez Prada, a1guien que no desdefio jamas a la masa sino que por el contrarlo "rel-;Andic6 siempre su gloria oscura".' en el marco de la. confusion de su flempo "'Predico realisi-no. Condenaniclo los gaseosos verbalismos de la ret6rica tropical, conjure a sus contemporAncos a asentar bien los pies en la tierra, en la material". 16
Fue por tanto la actuacio'n de Manuel GonzaIez Prada, aun con sus altlbajos, sus incomprensiones y sus incapad Jes
--explicables por causes propias y de su contexto- un intento de profundizar en los problems. de:. su pais, aunque la. ca0 Is
rencla de una. metodologia Como la del materialismo historic le impidiesen Ilegar a las conclusions que si pudo, alcanzar Marikegui,, por ejemplo.
Destacable es un credo democrAtico, positive a pesar de sus limitaciones, en un moment en que militaries, latifundistas, oligarchs de viiejo y nuevo cuno, jerarcas de la. iglesia y otros lucradores del esfuerzo de las masas, se juntaban en un paso que bar'a mds terrible la. opres*6n internal: vender la na66n, al designio hegemonico yanqui, que incorporaba el Per-&, desangrado y arruinado, al conjunto de press ya conseguidas.
Encomiables son, a, partir de estas circunstancias, los ataques de Gonza"Iez Prada a institutions caducas y nuevos rostros del poder opresor, que desenmascar6 en mAs de una

3 MARfATEGUI, JOS9 CARLOS. OP. Cit. (3)t p. 232. 34 Ibidem, p. 238.
35 Ibidem, P, 233.
36 Ibid., P,. 238.








oportunidad. No se ha de olvidar, por ejemplo, que esta figura pole"mica y slernpre en ebullicion, nunca comparable n! propicia al amedrentamiento, atac6 tanto at Partido Civil (el dnico que estaba organized antes de la guerra. de 1879) como al Partido Dem6crata (fundado en 1872, para ser to opuesto a su nombre) y por filtimo al, Partido Constitucional (en el que militaries y cliviles trataban de lograr, con el apoyo del clero y los sectors de poder econo"Mico, los mismos, fines que pretendian sus rivalss).
Pensamiento democraffico, antiautorl'tario, anticlerical: era esto to que buscaban de e"I los rnas llcidos, Jos rnas honestos, en el Peru' de ese moment hist6rico. Es la denuncia del pasado to que se le aplaude por los que realmente qulieren el progress (no la aparliencia extranjerlizante del mismo) y los que, como, el escritor de Propaganda y ataque, desean terminar, entre otros males, con los de un gobierno corrompido que no puede preparer para la renovation, ya. que gira alrededor
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de los "est6nilcs dogmas cat6llcos'. La instruccift laica, una de sus propuestas, debe garantizar que se liberen las mentes, juveniles de una opreslion lideol'gica que forma parte de los resorts y artiman-as de un sistema injusto.
Libertad de pensar, 11bertad de escribir, libertad de actuar en la vida national sin temor a la repression de los U'Itimos en haber arribado at gobierno centralista de Lima, lo Mismo en uniform que con las costosas ropas del civi 1 1, tam-bie"n oligarca y servldor del imperiallismo.
Pero, para rnifflones de peruanos, ademas, 11"bertad de vivir, antes que todo. Los indios, explotados en las haciendas, arrinconados en ciudades y pueblos, marginados en sus comunidades del resto de la nacio"n, deben ser defendidos, en primer terminoi, torque entre todas la-s forms de opresio'n y explotaci"n, esta es, observe GonzaIez Prada, la mas terrible.
El indigenisino del escritor y polffico peruano, es. una de ]as facets mds importantes de su pensarniento, ya que expresai, por una pal-te., la voluntad de comprender a las masas y hacer suya su lucha, mientras que, por otro lado, es terreno donde se manifiesta una confusion que luego aprovechanan los reformists: la de. no encarar con una perspective. de clase una problematical que trascliende Io Onlico.
Aun con esta 11"Mitacion -precisamente la misma que intesa tanto a Victor Ra'l Haya de la Torre para. objefivos que nunct habri'a apoyado Gonzdlez Prada-, el pensador que hemos estuL;_.i._r) en algunos de sus aspects rnAs sobresalicntes, Al. Propaganda y ataque. Buenos A* es, Edii
37 GoNzALEz PRmA Ir
clones ImAn, 1939. p. 45.








constitute, tambien en este campo de actuacii6n y reflexx6n, un antecedents de lo que hoy se Ileva a cabo, cierto que con mayor claridad, en las tierras del Per& y de otras parties de nuestra America,., la incorporation, de centenares de miles y aun mulones de indios a un process liberator, que. habri de terminal con todas las forms de explotaci6n, con todas las forms de vasallaje, con todas las forms de discrimination. con todas fas linjusticias e indignidades. La. lucha consecuente, el combat sin concessions ni ambiguedades, ahora se sabe bicn, es la i1nica salida. Para todo.s.

CONCLUSIONS

Manuel Gonzalez Prada (1848-1918), cscritor y pensador peruan-o que se apart de los interests. de la farnifia acomodada Y conservadora en cuyo seno nacio, para. predicar un credo antiauton'tario, anticlerical e indligenista,, asf como, una. renovacio"n en la culture, la educacl16n, la vida. administrative Y otros aspects de la sociedad de su e Poca -una sociedad deformada par las reminiscencias del espirlitu colonial y las nuevas ex-igencias de explotacion y opresion derivadas de la allanza entre los imperialistas yanquis y la olligarquia. latlifundiaria., respaldada por casts mititares y corrompidos funcionarios civiles- es considered, con justicia, como un important antecesor del posterior desarrollo de las ideas revolucionarias cn su pals, como puede apreciarse par la valoraci6n que hace de eI uno de los princ.ipales exponents del marxismo en AmOrica Latina, Jos6 Carlos Mariategui (1895-1930), editor de Amauta y fundador en 1928 del Parti'do Socialista, asi Como en 1929 de la Confederacion General de Trabaiadores, principaln-lento en el importantisfino libro titulado Siete ensayos de interpret"idn de la realidad peruana.
Prccisamente, la. critical. que hace Mariategu' de la actua66n v la obra de GonzaIez Prada, constitute un ejemplo de como destacar en esta figure -y en otras de un pensamiento latinoarnericano urgido de linvestigaci6n y revalorizac116n, a Ia luz del materiallismo histo'rlico y la in-formaci6n que hoy poseemos-, lo positive de una conduct renovadora y una 6tica, asi como de una intention de vincularse con las preocupaciones de su moment y fas aspiradones de las masas, separandose de este modo de las tradiciones obsoletas, los esquemas, las falsedades acufi-adas, los prejuiclios politicos y religious y el tipo de actuaclion que los reaccionanios natives y forAneos desearfan ver en los intelectuales del patio: la margmaci6n, la cornplicldad, el ellitlismo.








Con sus aclertos y limitacliones, Gonzdlez Prada es, en efecto, un interested exponent de contradictions y debates en el moment hist O-*r*co y los contexts en que hubo de desarroIlar su. ideario, y no debe olvidarse que en ese process influ10 IF 5 .0
y6 negativamente la tardia aparicion de un proletariado capaz de influlir en la vida national, lo que no fue possible sino hasta que result' necesario un cierto auge industrial -S*empre en las conditions de un pal's atrasado y dependientepara server a los interests commercials del imperiallsmo y las classes aliadas a 6, en el saqueo de la riqueza peruana.
La filosoffa de la ilustrac16n. con su inevitable huella cultural francesa, el liberalism quese hablia desarrollado sobre todo despu's de la consolidation de la burguesia en el poder poll-fico de Francia y otros lugares de Europa, el. positivismo parcialmente adoptado pero casi inevitable entre muchos intelectuales hispanoamencanos de la. epoca, la deformation cientifica que constituyo el Ilamado darwinismo social, los ecos de uu progress que con sus contradictions e implicadones de todo tipo iba manifestaindose en. los lugares de mayors posl*b1flidades econo"micas (por supuesto, en las metr6polis que se enriquecian a costa del saqueo colonial y la explotacl6n de las masas propias y arenas), las 'Ideas socials no siernpre entendidas cabalmente-, y dentro de estas no las verdaderamente justas del socialism cientiffico, sino las del anarquismo
A
de Bakunin, que reforzabean una deformation. individualist siempre padecida por Gonzdlez Prada en mayor o menor medida, fucron, las influencias que, marcaron, en un sentido o en otro, a cste hombre de tantas facelas, a1guien, que a pesar de sus errors --el principal de ellos no haber esclaredido los problemas fundamentals de su pueblo y no haber legado un program a la gencraclio"n que dcbfa sucederle, Como explica Mariategui- Ilego' a representer "el primer instant l6cido de la conciencia del Per-6 integral." y, aun mirs, "el germen del nuevo espirlitu national"', corno tambi6n escribio' el director de Afnauta, para quien habia que tender al ejemplo de Jos ovens (los Mismos que fundarfan una universidad popular a la que darian el nombre de Gonzalez Prada), pesto que estos, significativamente, hablan sabido distinguir, en la obra de esta figure, lo que era contingent y temporal de lo que era perenne Y eterno, atentos al espiritu. de GonZallez Prada y no a la letra, repetlida por los falsos seguildores del pensador.
Los reformists de este sliglo, -representados por Victor Rafil Haya de la Torre, fundador del APRA descaracterizado va tempranamente por Julio Antonio Mella- trataron de hacer sT.1ya )a herencia de Manuel GonzaIez Prada, al que en mas de una ocasi6n han proclamado como su antecesor, apo-








y mdose para ello en los moments menos felices y las confusiones mas elocuentes dentro de la obra de esta figure. Sin embargo, lo esencial del legado lideolo"gico de Prada es predsamente su credo de justicia, y por ello mismo las misuficiencias y falacias del reformiismo se desprenden del caudal al que han querido adherirse, una vez que se realize el imprescindiible y sano trabajo de restate. Son aprovechables para las luchas y areas actuales muchas, de las Paginas de GonzAlez Prada, sobre todo aqueIlas en que buscaba una expression propla, apartada de la reto"rica. ligada al conservadurismo y la optical estrecha para encarar las reallidades autoktonas.
Como escritor, a travel de una prosa vibrant y un verso Ileno de brillantez, que ensalzan critics como Pedro Enr" quez Urefia, Manuel Gonza"Iez Prada. se ubica como un antecedente de la renovaci6n en las letras hispanoameri 6 canas, y, Mas que en el sentido traditional de lo que ha sido considerado como modernism, en el nuevo criteria criftico de una modernidad en las letras hispanas, donde nuestros pueblos y la atrasada Esparia de fines. del x.tx y principios del xx muestran una identidad no solo formal, sino en aspects sociocconomicos unificados por el fenomeno del saqueo imperialist y la marginaci'n de extensas Areas del mundo, como bien ha destacado el ensayista cubano Roberto Fernandez Retamar.
El an aIlisis. del pensamiento y la obra de Gonz Alez Prada permit apreciar una vez ma's, en tarea que siempre enriquece, el camino complejo, a veces en apariencia contradictorio'. de las ideas en America Latina. Rescatar lo, mejor de nuestros pensadores -como nos ensefia con su ejemplo MarEitegui- y avanzar en la superado"n de ellos en nuevas condiciones hist6ricas, es una labor de primer orden, que se vincula entraffablemente a lo que nos prepare. cabalmente el marxismo-Icninismo, la transformation a fondo de las realidades.
Para los latino-americanos todos, y entre ellos los intelec.tuales honestos, se planted inaplazablernente la lucha por un desarrollo verdadero, lo que implica, ant imperial 14srno y con.secuencia en las, batallas por la liberacio'n, el socialism y la paz. Important es el advance cultural, pero este solo se logra con la separacio"n del lintelectualismo ret6rico y el alejamienio de las priori'dades continentals.
El restate de los valores del pasado, -rescate que limplica
1 .1 V
la critica- contribute a un mejor enfrentamiento contra las deformaciones del refori-nismo y el 'Individual ismo, alentadas, desde luego, por el enemigo hist6rico dc nuestra Am'rica: el imperialism yanqui.







Luchamos. hoy, guiados por el marxismo, en, aras de una verdadera fibertad, para hombres y para pueblos, aparta-Jndonos de toda forma de nihilism, p esimismo e irracionalismo, que desarman en el combat. En la labor de desenmascarar la ideologf"a enemiga en todas sus man ifes taci ones, partimos de una perspective de clase.

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Fevista de la
Biblioteca Naclonal
load Marti
(01988


Pedro Henriquez Urena el mundo griego:
El nacuniento de Dionisos

ELINA MIRANDA CANCEL


Referirse a la significacii6n que Para Pedro Henriquez Urena tuviieron los. antiguos griegos, no es una empress dificil en absolute, no solo en la media en que CA mismo nos lo hace explicito en reiterados testimonlios, sino tambi6n torque esta presencia cobr6 tanta vida en 61 que sus arnigos y compan"eros, de faenas no encontraban t6rmino mejor.para describirlo que el callficativo de socrdtico.l
Desde que, al decir de Horacio, la Grecia venclida cautiv6 al romano conquistadors' las distintas manifestaciones, culturales de los, helenos, se transformation en arsenal artistic Y literario, punto obligado de reflexi6n te6riica e micentivo de creadores posteniores que ansiaban emular y superar estos patrons, como tambl6n. postulara el citado poeta.
Mas, si como afirinara el propio Henriquez Urenha, "desde el Renacimiento hasta nuestros dias. . no transcurre cuarto de sliglo sln que en la Europa itelectual se suscite la cuesti6n heldnica'%' cada 6poca y cada autor se ha servido y la ha linterpretado en fund6n de su propia 6pfica, condicionada por las circunstancias hist6ricas del moment y por el nivel de conocimiento existence sobre los antiguos gnegos.

I Cf. A. Reyes, "'Evocaci6n de Pedro 14enriquez Urenha". En: Pdginas escogidas, Wxico, 1946, p. VII y, entre otros, los testimonies de Swnuel Ramos y de hrn6nez Rueda citado por J. J. de Lara: Pedro Henriquez Urenla: su vida y su obra, Sto. Domingo, 1975, p. 216, 217. Tambii6n Max Henrl'quez Urefia nos dice en Hermano y maestro, Rep. Domilmicana, 1950, p. 37: "entr6 a former parte de ese mov'miento juvenile dentro del cual Pedro era callificado cari"Osamente como el S6crates del grupo".
2 "Graecia capta ferum victorem cepit et artes intuli agresti LatV% Epist. 2, 1, 156-7.
3 'Ta nioda griega" (MC-xico, 1908). En: Obra criffica, Wxico, 1%0., P. 159.

65








De estc modo, los primers humanists buscaban la perfecc116n formal; emperor, cuando los neo-cla'sicos con sus prescripciones y recetas hicieron senior la tradition clAsica, fundada principalmente en el studio, de los latinos, como una .0 flosada, la H"Iade devino simbolo de rebels'
remora anqui e I ia y
libertad, gracias al ambience generado en la esfera intellectual por la revoluclion burguesa. El redescubrimliento de Grecia como entidad est6tica, intellectual y 6tica iniciado por Wilamowitz y otros investigators alemanes, gana en amplitude yprofundidad de modo que un sliglo despu6s, a fines del xix, prolifferan los studios especifficos' auspicliados por los descubrimientos arqueologicos, el desarrollo de la cienda en, las distintas ramas del saber, y en especial en el campo sodal y humanisticol, asi"' como por el interns que en particular despertaban las obras de la Antigdedad consideradas como cirna irrecuperable en oposiclo"n at chma asfixiante en el cual se sentian inniersos artists y pensadores ante la absorc16n do la esfera del arte y la ctiltura por el mercantilism capitalist de la 6poca.
El dirigir la mirada a la antligua Grecia fue tambien sino'nimo de renovaci6n para el ]oven Pedro Henriquez Urefia y sus amigos mex ? czinos, qui h enes, como expresara el priomero, sentfan "la opres116n intellectual, junto con ]a opresio'n pollatoca y econ61nica de que ya se daba cuenta gran parte del pals
Plat6n, lefdo con delelite, fue considered "imestro mayor MaeStro"I't 6 pero tambien se apuraba las traducciones de Lc.conte de Lisle y de Gilbert Murray;' el replanted de Nietwhe de la tan celebrada serenidad apollnea bajo la cual detect la
4 Cf. G. Higuct, La tradici6n cldsica,, Mdxico, 1954, t. 11 p. 259, quter, resume el cambio cuantitativo operado en los studios dAsicos con estas ilustrativas palabras:
,A lo largo de todo el siglo, los crudites estaban descubriendo mAs y mAs datos acerea cle la Antigdedad grecorromana, y el acervo cada vez mayor de conocimientos se reunia en obras de conjunto y se had'a cada vez mAs asequible. Hada 1914 la bibhoteca del clas*ldsta professional medio era diez veces mayor,
y 'los libros quc tenia. a su disposid
6n en la biblioteca de su universidad eran cincuenta veces mds numerosos que los que
un predecessor suye podia consular en 18,14.
"'La influencia de lalrevolucift en La vida intellectual de Wxico".
n: op. cit., p. 612..
6 Ibidem.
7 Cf. 'Justificaci6n". En: El nadmiento de Dioniscs, Nueva York,. 1916, p. 6 y en "Alfonso Reyes"', En: Oh. crit. p. 294








ebullici6n dion'siaca-' los tratados de investligadores y estudiosos que develan uua nueva dimens16n de la culture griegaJe mo'do que, como nos dice el prop h o don Pedro, "enterrada la Grecla de todos los clasicismos. hasta la de los parnasianos, habl'a surgido otra, la Helade agonista, la Grecia que cornbati-dq, y- se esforzaba buscando la serenidad que nunca pose JI) .9
Era,,pues, esta nueva images de los gr*egos que emergia de los studios, orientados. a su vez por las necesidades de la dpoca, aquella con la cual se podian senior identificados estos inquietos j6venes y que, en consecuencla, marca su quehacer intellectual. Se preparan cliclos de conferencess" se describe articulos, seIacen traducciones," gomo f6cflmente comprobamos al revisar la actividad de Pedro Henriquez Urefia por aquellos a-nos; y lo que es mas, al releer sus escritos, sin Jimportar el asunto de que se ocupe, nos asaltan las references y las imAgenes del mundo cla'sico, a veces en funclo"n tan poco frecuente como, la evocaci6n de una experience vivida.11
S* embargo, a pesar de este context, no deja de llamas laatenci6n y suscitar interrogates una obra que como El na.. cimf*ento de Dionisos, por su caraicter nico, queda aislada dentro ctell conjunto de la extensa production de Pedro Hen riquez Urefia.
.Conocemos por I.os comentarios de su hermano Max, las dotes versfifiles de don Pedro, el cual se destacaba tanto, en las distintas actividades emprendidas, cuando era casi un n1fio, que hacia a la famlifia sucesivamente auguirar, at ver su dedicadoln y los i6xitos alcanzados en la ocupaci6n del moment,

"Tomamps en scrio (joh blasfernia!) a Nietwhe", "1-,a rev-. y la
ida ntelec. en Mex.". Er): Ob. crit., 612; Nieuche public El origin de la tragedia en 1886, aunque escrito en 1870-1871.
"Alfonso Reyes". En: *t., p. 294.
10 Cf. "La ctiltura de las humanidades". En: o.P- cit., p. 599 y en otros articulos, ya citados.
11 Por ejemplo, en 1908 se public en ed. de Revista Moderna, Mexii. Co. tirWalter Pater. Studios griegos" con trad. de P. Henriquez Urefia.
12 En El mundo eldsico en el pensamiento espaiiol confempordneo, 1966 Diez del Corral en el capituto "El mundo chisico de Ortega" contrapone la. evocaci6n erudite y la recread6n vivencial. como attitudes
asumidas ante los clAsicos, pues encuentra que esta 41tima es la que earacteriza a Ortega: "No se trata, en el caso de Ortega, de una evocad6n erudite. El joven pensador, mientras pasea meditation por CI mosque adyacente al'Monasterlo de El Escorial, se senate rodeado de forinas miticas. Las imAgenes clAstcas acuden contmuamente a su pluma." (p. 111)
Una actitud semejanto hallamos en P. Henriquez Urefia en, para citar un ejemplo, su articulo "Dias alcidneos"'.








que esa y no otra seria su campo de acci6n definitiveo" El mismo, Max nos informal sobre el enthusiasm, con que ambos frecuentaban el teatro, en sus dias de estudiantes en Nueva York, y no son pocos los comentarios, ardculos y aun poems en los cuales el joven escritor da fe de su afici6n teatral*
No obstante, en su polifacklica obra, El nacimiento de D10nisos constitute su dnico acercamiento al teatro como autor, aunque, al parecer, nunca pensara en su representaci6n. Mas el hecho de que, escrita y publicada. en !a Revista Moderm de M6xico en 1909, la editara siete anJos, despua en Nueva York, nos hace pensar que no se trataba de una empress occasional y de paso, sino que le conferfa cierta signifficacii6n especial o que al menos era una de esas obras con la que el autor se senate identificado en a1guna media.
Esta idea se corrobora con la afirmac16n que hace el humanista dorninicano en relacift con, Ifigenia cruet, al saludar el reconocimiento pu'blico de Alfonso Reyes como poeta. Postula entonces: "Con los afts, todo poeta Ifrico, cargado de
*da contradict "a, de emoci friend a poeta
I ri iones compipjas,
dramdfico."'I Aseveraci6n en que parece recover su experiencia, pues si len es verdad que cuando describe El n nto
de Dionisos solo contaba veinticinco anos, no es menos cierto que su dpoca de poeta Ifrico quedaba atrfis, pesto que despu6s de 1905 en realldad cultivar muy poco la poesia y Co46nza a publicar su, prosat apart de que, si la citada pleza teatral no estd compuesta en verso., "d6bese: a la dificultad-de emplear metros casteHanos que sugieran las forms po6ticas de los griegos,"'11 como advierte en la "Justificad6n." con que present su obra, aunque al rMsmo flempo constant la esencia po6tica del gdnero en el cual se aventura.
Asf pues, como, testimony de "vida contradlictoria, de emoMones, complejas" y no como, mero ejercicio intellectual, hay que enfocar este ensayo, de reconstruir la tragedia antes de Esquilo, cuyo asunto, sin embargo, entendia Pedro Hennquez Uren-a a la mantra de los tres grades, trAgicos &Tiegos,, pues13 Cf. Max Henriquez Ureha, op. cit. supM especialmente p. 274 "Cuando Pedro contaba pocos aflos. hubo qwenes declararon que su porvenir estaba en las matemAticas; despuds pareci6 que las dencias naturals. Io atraian mAs que todo otro orden de conocimientos; mfis tarde vefamos en 61 a unpoeta; solo pasado alg4n flempo pudimos clasificarlo como humanist y ensayista,.."
14 "Alfonso Reyes". En: op. cit., p, 293.
Is El nac. de Dion, P. 6.








a
to que en el mencionado articulo sobre Alfonso Reyes, despuds de evocar lo que fue la Hdlade pana los. jovenes fundadores, de la Sociedad de Conferencias, conclude: "'Aquel alimento VIVO se convertfa en sangre nuestra; y el mito de Dionlsos, el de Prometeo, la leyenda de la casa de Argos, nos servinlan para verter en ellos concepciones nuestras."I Por tanto, El nacimlento de Diont*sos, lejo-s de ser un alarde de erudid6n, es la mejor prueba, a nuestro engender, de c6mo Pedro Hennquez Urefia comprendia, sentfa y hacia suyas las creaciones de la vie r a H61ade.
Al fijar nuestra atenclion en este intent de plasma el g)6nero tni o tal como fuera en sus primers manifestaciones artl'sticas inevitablemente hemos de preguntarnos la razon de esta elecci6n. Son numerosos los authors que han retomado las anti uas tragediias para darnos su propia version
-Alfonso Reyes entre ellos-, o que han procurado hacer resurgir el g6nero; pero, hasta donde conocemos, es este el. fintco ensayo de tragedla pre-esquiiea. Habral que detenerse, por tanto, en el context en que se produce.
En el sigto x-ix -no solo proliferan, las disciplines en torno al mundo grecorromano, sino que los eurolpeos, como consecuencia de la expansion caplitallista, conocen nuevas cultures y no Wdan en. surpr los studios comparados. En 1890, con la publicaci6n de La rama dorado, de Frazer, se desarrolla en Inglaterra una tendencia a buscar la expllicaci6n de los hechos de las reli iones antiguas mediate la confrontaci6n de datos provenientes de distintos pueblos, y pronto esta co mente se ocupo tambien de los. orfgenes del teatro en rela6on con los rituals de los cults agrarios. Ya los trabajos de Ridgeway andaban por esta direccio"n, la cual alcanza gran boga en la d6cada inlicial de este siglo con los studios de Jane Harrison, de quien Henrliquez Uren"a comment que rejuvenecfa con acetate de "evoluc-ion creadora' las vi*e*as maquinas del mifto Y del rito,"t 17 y, sobre todo, con el is Excursus on the ritual Forms preserved win greek Tragedy", de Gilbert Murray, cuyas versions de tragedies griegas electrizaban al
'blico, se 'n el testimony citado."
Aunque el "Excursus" sali6 publicado en 1911 en el hbro Themis, de la Har*son, la analog 0 a existence entre la teoria

I's "'Alfonso Reyes"'. En: op. cit., p. 294. 17 lbidem.
Is "En los pueblos de lengua inglesa, el pdbl'co se electrizaba con el sagrado temblor y el irresistible oleaje coral de las tragedies, en las extraordinaxias versions de Gilbert Murray."'








del investigator singles y la structural del drama dcl dom.4Itcano nos hacen pensar que este U'Itimo estaba bien al tan,#.o de la march de esos estudlios, los cual..-.s le limpresionabaii vivamente.
Murra supone en la base de la tragedia griega un rittial que costa esencialmente de los siguientes clemcnLus: iin ag6n entre los dos Ahos; 2) un P'thos o pasion,,,a weces com sparagm6s o muerte por laceracl16n del Ano Viejo; 3) un mensajero que trae la noticia; 4) un treno o lamentac116n por su muerte; 5) una anagno"risis o reconocimliento del Afio Viejo, que es el rnismo que el Nuevo, seguiao ae la teofania de Osi-0, y la alegria general."
Estos mismos pasos hallamos en El nacimiento de WOHLL sos, representados por: 1) la situation de contlienda, agon, entl'C Semele y sus hermanas; 2) la ftilminacion de la prunera; 3) la presencia de Hermes e Iris corno mensajeros, aunque cl, coro tarnbie"n cuniple parcialmente esta fmic16n; 4) los lamen. tos del coro en el segundo stdsimon y de Cadmo al principle del mercer episodic, y 5) la apanci6n de Dioniso, su recono-, cimiento como dios y la alegria final con. que el coro lo saluda y reverencia.
Posiblei-nente Ilearliquez Urefia conociera de estos liabajos por articulos o comentarlos publicados con anteriori.dad, Recordemos que al cerrarso en 1907 el primer ciclo de sesiones de la Sociedad de Conferencias, sus miembros, con el prop'sito de organizer una nueva serie con temas exclusivairriente fTiegos, se entregaron al studio de las letras y el pensarnienIF 20
to hel6ni*cos asi como de sus comentadores y que eii 1908 Urueta pronunciaba en la Preparatoria de MeWco sus conferencias sobre los pocnias home'ricos y la tragedia akica.2' Aiinquc el cliclo proyectado no Ileg' a darse, "con esas lecturas ". afirma-don Pedro. "renacio el espfritu de las humanidades clAsicas en Me"xico".
Si en tapas antet-iores las forms classics de un siglo v a.n.e. habian acaparado toda la admiracio"n, el replanteo del 11amado "milagro griego" -pro.movido por las excavadoties. de 'Schliemann y el conocirniento de las cultures de disti ntos

19 Sebre esta teo-Ha y su critical actual Cf. Rodriguez Adrados.. Fiesta, comedian y tragedia, Barcelona, 1972, p. 74-75.
20 Idem, nota 10.
21 CL Ma moda grie.ga". En: op. cit., p. 159.
22 "La cult. de las hum.". En: op. cit.; P. 598.








pueblos, entre otros factores-, desplaza el foco de inter's hada los orfgenes.
Mas para comprender la eleccio"n de Henrl*quez Urefia no bastan ni el amblente intellectual devenido moda griega que se apoderaba hasta de las paginas de los peri6dicos," n1i et possible entusiasino desperado por los studios elnologicos c1tados.,si no tenernos en cuenta el papel desempenado por las teori 0 as de Nicuche sobre la tragedia, pesto que como asevera don Pedro, at referirse a aquellos aflos. en que junto a sus amigos mexicanos procuraba un respiro ante la sofocante atnlosfera generada por el poslitivismo y por la ii-mitacli6n survilL de los salons officials europeos: "Soplaba todavi"a cl viento ternpestuoso de Nietzche, henchlido, de duelo, entre el espiritu apohneo y el dionisiaco."I
Extaslados ante la perfecclio"n de las obras griegas, fue un lugar comu'n entre critics y te6ricos el considerarlas, jun-f(.) con el pueblo que las produjo, Como la expression, swinna de la serenidad, la. claridad, la racionalidad. Nietwhe descubre que tal aparliencita eriderra el otro polo emoclional: la turbulencia, to dionisiaco. Para el pensadur aleina n., Como bien dcfine Alfonso Reyes, lo apolineo, es "la ley de la forma Y el principle de individuado"n", rnientras que Dionlso represents "'la sumersit''n en el todo, la contorsio"n ep*ldpti*ca que es un salirse de las formss""
La tragedir.t griega seria, por tanto,, el, resultado de tal
s 16n, en la que el orden intellectual de Apolo logra sobreponerse Y "domesticar" al desenfrenado Dioniso. La perfecdo'n es, en con-secuencia,'una aspiraci6n, la recompense. at esfuerzo y a la lucha denonada. Y 6 acaso no es es te un id-Cal predicado por Pedro Henriquez Uren'a? Ya en fecha temprana, cuando describe Lo inasequible o, el pocinita dedicado a Guyati en Hacia la luz,111 la confianza en el trabajo y en el bataltar por el bien y la verdad es el Camino postuladu para alcanzar la concreci'n de los anhelos. Idea sobre la que volvera' -ana. Y otra vez, desarrolldndola' en su prosa.
AM' pues, aunque era logic, que si se querl"a reeditar la
a -M
tragcdi*a en ios, el asun.to fuera DiumSO, en c-Liyo ctilto
babi.a enraizado la representation teatral, la selecciki obed-.-.-,-93 Cf. 'Ta moda griega". En: op. clt. p. 159-162. 24 "A. Reyes 4 En: op.- cit., p. 294.
25 A. Rcycs. "'Mitologia griega". En: Obras completes de Alfonso Reyes, Mdxjco, 1964. t. XV1, p. 525. 26 Citados Por De Lara, P. H. U., su vida y su obra, p. 103-105.








ci F a a las. posibilidades sem a-* nticas del mito para ex oner las concepciones del autor. Aun ma's, cabe preguntarse hasta queA' punto no traducliria. un conflict Iffitimo del creator en cuanto a su propia expression literaria, el dilemma raz6n-emoci6n.
Suele sebalarse por CrIticos y amigos el abandon de la On y de cierta exuberancia po6tica que se adviser en los primers anos del quehacer Ifterario de don Pedro en pos de un estilo predso. Para Marti"nez Estrada el sofiador de "linsmo inquieto y ambicioso acaba en la destreza de un operano reali'zado".' La dejaci6n de la poesia, de la expresi6n emotional, podria ser fruto de esa voluntad de racionalidad encerrada. en su defini'do'n del estilo nuevo: "'deja de ser el hombre para ser m4s deflinidamente su intelectuall"dad, aislada de su, personallidad en cuanto esta sea un obstaculo para la. justliclia y la pureza de la express on".11
Escrita en los anos en que, no obstante su forTnulaci*on e.n favor de la transparencia intellectual en el estilo, aun se dejaba ganar por el entusliasmo en sus escrl"tos, eel inter6s por lo d*onisiaco no reflej"'ar-a su ffifima contradiccion? Evidentemente tambien 61 era un poeta 11'rico (C cargado de Vida contradictor*a, de emociones complejas".
Profundo conocedor de la tragedia griega, Pedro Heniquez Urenha intuye aspects fundamentals del genero que solo se expondrAn te6ricamente muchos ano"os despues., y no sin po16micas.
Para una reconstrucci6n verosimil del drama arcaico contaba7 con unas cuantas noticias que summistraban un pobre asidero. De la tragedia antes de Esquilo arenas puede asegurarse que eran largos c4nficos de lament, con una acci6n muy restrigida y un solo actor. Por tanto, su fuente de informaci6n principal teni"an que ser las mismas tragedies, apart de las teonas etnol6gicas ya cicadas. De este modo en la pra-cfica Ilego a conclusions semejantes a las que resununa. Thomson en 1941 en su Esquilo y Atenas, a partir de los mis.mos, presupuestos:-"

27 C*tado por De Lara, op. cit... p. 116.
28 "Atiel." (1904). En: op. cit, p. 24.
29 PrActicamente estas noticias estan resurnidas por el proplio P.H.U. en la "Justificad6n" con que encabeza la edici6n de El nac. de Dion., p. 5-7.
30 G. Thomson, Esquild y Atenas, La Habana, 1982, p. 246.







U_ n examen de los dramas existences, sugiere que, antes de Esquilo, comenzaban y terrmnaban oon un pasaie de coro mlientras este entraba o salfa de la orchestra. En estos dos elements podemos encontrar los u., Itimos vestigios de la pompe y el komos, y por la misma raz6n llegarnos a la conclusl6n de que la representaci 6n que cornenz6 y tennin6 de ese modo era en su esencia y origin un ago'nY una prueba o certamen,
una purga o purificaci6n que renovaba la. vida.
Desecha Henriquez Uren-a el pr6logo, a la mantra de Esquilo en Los persas y Las suplivantesi y comienza con la entrada del coro, el. cual. nos reftere los antecedents y ubica en el conflict. En la casa de Cadmo, a quien el core present mediante una genealogia de sus cualidades, valoradas en relac116n con el beneficio aportado a Tebas, se ha suscitado la discordia. Mlentras Semele anuncia que darA a Iuz un nuevo dios, protector y honra de la tierra tebana, sus hermanas la acusan de sacrileglio. El coro, preocupado por la repercusi6n que ello tundra para la ciudad,, no sabe qu6 partido escoger."
Siguiendo de cerca el patron esquileo, mAs que. el desarroIle de una acci6n, nos enfrentamos con una situad6n conflictiva que affect a la com-unidad y que habrA de lirse desentran'ando mediate la aparicion de sucesivos personaJes y los comentarios del coro.
La presencia de Semele en el primer episodio pone en primer plane les m6viles de envidia, orgullo, la no sabiduria de las hijas en contrast con el padre. A diferenclia del mito no es Hera, sino la envidia de las hermanas lo que enciende la. Hbris de Semele; cambio en el que nos parece advertir una nota muy personal en la media. que id6nnico motive se encuentra en su poema "'En la cumbre"', dedicado a Mercedes Mota: ""Ay de la sociedad envileclidal Ay si niega, sarca'stica, homenaje al genio, la virtue, a ]a belleza. . y pone en su camino... el lodo de escarnios y calumnies y el lazo linfame de la envidia alt'lival"32

311 Rodriguez Adrados en su studio publicado en 1972 ver-A una constante en el teatro griego, tanto en la tragedia comp en la comedian del siglo V. en ]a presentaci6n de una situacii& conflictiva que ataiie a la coirnun'dad y cuya soluci6n se propane el h6roe y la fnterpreta como un remanente del antiguo ritual agrario, de la fiesta. Cf. Nesta, Comedtfa y Tragedia, p. 85 ss.
n Citado por De Lara, op. cit., p. 98. El poema fue escrito entre 1900 y 1904 junto con otros que agrup6 bajo el titulo de "Pesihnismos".
71








A Semele no le basta la conciencia de su superloridad que aconsejara el poeta a su conipatriota, sino que el orgullo la arrastra a procurer una prueba. cn que traspasa su condiclon de mortal. Como en los heroes tra-1glicos de SUocles, la h bris radical en el car6cter, aunque el hecho que se subraye en la parodos la sabidurla de Cadmo en contrast con la discordia traida por las passions de sus hiijas, hace recorder la lucha entre Ja razon y la passion en que Euripides hada residir el colifficto tragic.
El coro en el segundo stdszomon define la actitud de Semele y president los males que pucde acarrear. En effect, el ca.Stigo ocupa el segundo eplisodio, cuya magnitude es dada por los effects quo Began hasta el coro y por la llegada de Hermes, que anuncia la muerte de Semele y ]a salvation del aun no nacido dios.
En las palabras de Hermes, en los laments del coro y de Cadino, mAs que censure resuena la compassion por la desventurada rnadre muerta "sin concern la gloria de su hilo". Tambie"n Salome" Urcn'a mur16 joven y solo pudo presenter lo
hiios2l Asi pues, de El nachn'ento de Dion'
que serial sus 1 1, ISOS
podria afirmarse, como hiciera don Pedro con Ifigenia cruel, que esta escnta "'con hilos de historic fntima".'
Sli a1gunos elements parecian evocar la concepc116n tragtca de S6focles y aun de Eunipides, el nAcleo del drama estd lejos no solo de estos authors, slino tambi4n del dilemma. esquileo, cuya lintroducci6ii como centre, de la tragedia le valiera el tituto de creador idel, g6nero conferido por Murray en su libro de 1940. Mds bien responded al tipo de ag4n al que hace reference Thomson: De la prueba, de catAstr6ficos resultados para. Semele, sale purificada, renovada, la vida en su hiijo Dioniso, salvado por la voluntad de Zeus. De ahi que el mercer episodic y el mercer stdsimon sirvan de transici6n para la presentacip6n del dios, cuyo nacirniento anunclia Iris en el cuarto episodio, ralientras clue el quinto present su epifania. El proplo Diotilso, a la mantra de esos deus ex machine a los que tan adlicto se mostraba. Euriplides para cerrar sus tragedies, predict sus futures trabajos y la significaci'"n de su reinado.
De nuevo en el &xodo el model de Los persas reaparece. Indudablemente, a pesar de la opinion generalizada. en su epoca de que Las suplicantes era la obra maisanfigua conservada de Esquilo, el poeta sentia el peso de lo arcaico en la finica
33 'Recordemos el poerna que Salorn6 Urefla dedic6 a su hiijo Pedro.
14 "Alfonso Rcyes". En-, op. ch., p. 294.









tr-Agedia, esquilea de asunto histo" rico." Y en consecuencia adopt un gran canto alterno entre el coro y el actor, pero, de signo contrarlo al de Jerjes y-los ancianos conse h eros. No cierran la obra los laments por la derrota, sino la alegria por lo porven-ir Y la exaltaci6n de la vida.
Toda la pieza esta conformada sobre la base de la vision polar, contradictor lia, tan propia de los tragicos griegos, Pero que en su tempo solo el ojo avizor de' fil6sofo alemin hab"a detectado y contribulido a apreciar. Mas para Pedro Henriquez Urefia esa lucha de opuestos reafirma la vida misma,. y asif lo 10
hace explicit en boca de Dioniso,, "'el defirio dionisfaco sera la obra de las ocultas voluntades ascendentes y elevard a los mortals por sobre el dolor hacia la v*da plena".M
a
Ello explica la elecci'n del pasaje del nacimiento, donde JF W.0
se sintetiza este trdns*to, pero tambien la necesidad de un quinto episodio en el cual, luego de aslistir al triunfo de la vida una vez purificada, se evidencla la naturaleza dionisfaca en su sentido, creator, unida -a Apolo, como bien se represents en la images de 6ste cediendole una de las cimas del Parnaso al nuevo dios y por la alternancia del canto ntual de uno y otro en el 6xodo. Dioniso, no ha venlido a oponerse a los antiguos doses, sino a acrecentar su sign *1 ficacio"n. cuando por sus multiples trabaJos. arrive a la madurez."

Durante mucho fiempo se crey6 que en Las suplicantes, con et coro corno protagonistai se tenfa ]a mas antigua de ]as obras de Esquilo; conviecii6n que en, los, aftos cincuenta fue sacudida por el hallazgo de un nuevo papiro (Ox, Pap. 2256, 3), el cual, rests de una didascalia, mostraba que la trilogia a la que pertenece esta obra'se represent6 conjuntamente con obras de S6focles, es, decir, despue's del 468. Por tanto, Los persas, del 472, es realmente la mAs antigua tragedia conservada.
El nac. de Dion., episodic V, p. 43.
37 A. Reyes, en sus considerations generates sobre el mito de Dioniso, tambl'6n nos ofrece una explicaci6n semejante apoyalndose en palabras de El nacimientio de Dionisos. Nos dice:
Entretanto, la sacudida dionisi'aca no habrd sido est'ril para Grecia. Deja, por los sliglos V a IV, una contribuci6n m6s at sentimlento del misterio divine, y una concepci6n mAs profunda del alma humana y sus definitions anhelos. "Porque los doses nuevos no vienen a luchar con los antiguos, smo a acrecer el sentido refigioso de la. tierra" (Pedro Henrfquez Urefla, El nacimiento de Dionisos, 1909). El Dioniso que Ilega a amistarse con Apolo., como con un sabio, tutor,, no es, ya el mancebo desorbitado que lleg6 de Asia. Dioniso madur6, y aprend16 muchas cosas en estos nuevos suclos bendficos. El que era dios de placer y -desenfrenos ha venido a ser un protector de ]a poesia. y la rnfisica, un maestro del Teatro. (Mit. gr. "En: OP.
# cit., P. 524.)








Si k Euripides, amargado, y decepcionado, abdica en Las bacantesj, *'n*ca tragedia conservada de asunto dionlisfaco, de su Vieja fe en la ilustraci6n, en el hombre, y busca una respuesta en los mismos elements irracionales cuyo sornetimiento a la razon tanto habia predicado, el joven escritor dominicano que se esforzaba y se afanaba "para veneer las presiones amblentes"t18 no desconocia el valor del impulse dionisfaco, pero aspiraba a la vida superior que "habla de alcanzarse por la solrosine"-" y sofiaba con el disfrute de los "dias alc116neos"', aquellos dias de tranquilidad y serenidad en medio del fragor de los combats en que podia senior palpitar el r*tmo de la v ida
D*on*so y Apolo comparten las cimas del Parnaso en la pieza dramatic y esa sfntesis de sensiblillidad e intellect, a la que se suma el es-uerzo y el amor a la verdad, forma parte de la definicio'n de Walter Pater sobre el espiritu plat6ni*co que Pedro Henrfquez Urenda adopt como propia .41 Asf pues, aunque mucho habrxa que decir sobre la atracci6n que el fundador de la Academia ejerciera en don Pedro, son precisamente estos aspects presents en El nacimiento de Dionisos la clave para justipreclar tanto el porqu6 como la profundidad de la huella plat6nica en el flustre "socranco"', y tambien, cabrfa an"ad I r, para. comprender su aprecio por1a antigua H& lade en general.
Su admiraci6n por Grecia se fundamental en que la estiima, nos dir" en 1914 en "La culture de Ias humanidades", no "solo mantenedora de la M*quletud del espiritu, del ansia de perfection, maestro de la discussion y la utopia, sino tambien ejemplo de toda disciplinea". Conclude entonces, lapodariamente, que para. el griego "'Dionisos mspirana verdades supremas en ocasiones, pero Apolo debia gobernar los actos cotidiaP#42 a
nos sentencia en la cual, al ti"empo que resume su posid6n, el significado del dios parece reducirse en tanto se le asu*nlto '41 -esla al delir mientras que en su ensayo de tragedia pre


M "Dias alcifteos" (1908). En: op.. cit, p. 51.
39 "La cult. de ]as hum.01 En: op. ci*t.,, p. 601.
40 Cf. en su articulo "Dias alc16neos".
41 Cf. "El espiritu plat6nico". En: op. cit., p. 154.
42 V
"'La cult. de las hum." En: op. cit) p, 600.
43 Ibidem: '"El. griego. no neg6 la importance de la intuici6n misfica del delino."








quilea la polisemlia dei mlito le permit presenter a Dionliso como el h6roe cuya suerte es "siempre tn*unfo y sacrificio"041 como representative tambien del esfuerzo human.
Al i al que S'crates, Pedro Hennquez Uren"a cree que el conocimiento del bien conduce a su pnictica. De ahi su convicci6n de que "'las humanidades, cuyo fundamento necesario es el studio de la culture griega, no solamente son ensefianza intellect y placer esbftico, sio tambidn. fuente de disc* fina moral. Acezvar a los espinftus a la culture humanistic es empress que augura salud y paz 41
Grecia como re-presentante del advance del hombre, de la inquietud por &Or mejores tanto, en lo *Individual como en lo social, del ansia de perfecci 6 n pero a la media del esfuerzo humano,46 es fuente y estfinulo para una mejor comprens16n de otras culturas,4' de ]as propias circunstancias e ideal de conduct. Asi lo entiende Pedro Henriquez Urefia, y ello, explica el papel que le asigna como portadora de aires renovadores para los i6venes organlizadores de la Sociedad de Conferencias. No se trataba de crear un nuevo estereotipo, sino de descubrir la HdIade tal como fue y aprovechar su leccion.
Mas, aunque encon-tramos. tales concepts diseminados en su larga obra o expuestos en articulos dedicados, a esta, tematica, fue en El nacimiento de Diontfsos donde Henriquez Urefia, con facultad semejante a la que celebra en Platon., en Lucrecio, en Dante, en Goethe, en Shelley,41 plasma tales ideas en images po&ica.
No escribM tratados sobre la tragedia, pero aun el somero andlisis realizado, nos muestra el grado, no de conocimiento, sino de ashniflad6n, de lo que fue el genero entre los griegos, de tal mantra que ello, junto con su iintuici6n pcH6t*ca. le permlite discemir elements fundamentals y adelantarse en la prActlica a la compression teorica de questions adn debatidas.

44 P1 naci'm. de Dion., p. 13.
45 "La cult. de las hum.". En op. cit, p. 600. 46 CE Ibidem, P. 599.
47 "Cultura fundada en la tradid6n cla'sica no puede amar la estrechez. At amor de Grecia y Roma hubo de sumarse el de las antiguas tetras castellanas. y sin perder el lazo traditional con la culture francesa, ha comenzado, lentamente a dtfundirse la aficift a otras literatures."' En: "La cult. de las hum.", op. Cit. P. 598.
Cf. "El espiritu pfat6nico". En: op. cit., p. 155.








Sin embargo, rna's que su signify iicacloln intellectual lo que
-hace valioso yatrayente este lnlico intent teatral, apart de s fin-a bellez*es la mantra como el "oven Pedro logra apropiarse del mito, de modo que, sin traicionar el espi"ritu griego, se tome portador de sus intimas milquietudes, de sus re-flexiones, y de su propio senior. En ello, como en tantos otros asppctos.. se. corrobora 'el reconocimiento que ya le dieran sus coetaneos de verdadero humanlista y maestro.








Revista de. Ja
Biblioteca Nacional
Josd Marti



Giselle: paradiryma de la concepcio'n de
Alicia Alonso sobre los ballets
romanticos*

MAYDA BLYSTAMANTE
POMPEYO PINO


De modo general puede afirmarse que,, aunque cada epocavalora la tradicio'n de acuerdo con sus increases, la trascen.dencia de una obra de arte mas alla de su mornento histo-'rico, dependera de su mayor o menor acierto en la. plasmaclon, de valores humans permanentes. Algo similar ocurre citando una creaci6n artistic desborda el context naclional. que la geneJro. En uno y otro caso estamos rozando el tema de la uniiversalidad en el arte, es decir, -por que ciertas obras percent con su flempo y su medio, mi4entras que aIgunas -y tal es el. caso del ballet Giselle, titulo cumbre de la danza romantica- se proyectan haclia otros perfodos de la evolucio"n del hombre y otras circunstancias, con el sello de la perdurabilidad.
Giselle se baila hoy en todas parties del mundo, y sigue representando para sus lintiftpretes una prueba declisliva dentro del arte que nos ocupa. Lo curlioso, sin embargo, es quo, haya sido Cuba -un lugar tan distance geograffica y cultural. mente del Ambito france'"s del siglo xix, donde surgio este ballet i&l pals al que corresponderfa, en la persona de Alicia Alonso, el me'rito hist6rico de haber rescauado para nuestro
Este trabajo represents a Cuba en la Conferencia Tc6rica Tnternacional patrocinada por el Instituto Internaclional del Teatro y la Uniln de Mdsicos de Bulgaria, durante la celebration en cse pais del XII Concurso Internaclonal de Ballet de 'Varna, efectuado entre 6 12 y el 28 de julio dltlmo. En esta occasion ]a agenda de trabajo del event te6rico tuvo como terna central "Las tendenclas moderns en la interpretaci6n y la escenfficac*6n de la herencia del ballet clAsico", a prop6sito del cual Ios organizadores pidieron incluir como un punto especial "Los aportes de Alicia Alonso en sus versions coreognificas de 11a herencia clSsica romintica".








presented cuanto de valedero pervive en esta obra. Pero, Cque' hace de la Giselle cubana una de las ma's elogiadas por la. crftica international., Cpor que ha. Ilegado Alicia Alonso a convertirse en qudzds la m6s c6lebre iint&prete de Gliselle en el presented siglo?, Zc6mo ha logrado una nacion tan pequena y sin apparent tradition en este arte., producer toda. una pl6yade de figures, capaces de deslumbrar a los specialists y pfiblicos mAs exigentes de cualquiier latitude. donde se presentan? Estamos, sin dudas, ante un fen6meno est6tico Reno de iinc6gnitas; pero tam-bien ante un process plet6rico de signs descifrables, en el que se conjugal la historic, la. genialidad. y muchos develops artistlicos. Aceptemos pues el reto de penetrar en la tentadora madeja de la Giselle cubana.
Giselle es un product netamente romAntico; aunque su aparicio"n historic. -Paris, 28 de junio de 1841- lo inscribe en esa etapa del devenlr cultural europeo marcada por la coexistenclia de la sensibilidad romanaca. y la actitud reallista en el arte.
El romanticism, cstrechamente vinculado a las consecuencias espirituales del capitalism Ilegado al poder,, represent' una nueva conciencia ante la. inestabilidad. de un siostema social que no podia subsistir sin constants. camblios. Fue.,, at menos en una de sus vertientes fundamentals, un intent de idealizer la negaci6n del modo de vida burgues. aun cuando ello no presupuso una. actitud revoludonaria. La. rebeli-n de los romantics oper6 m4s bien al nivel de los sentiments.
A
En el arte, constlituyo una afirmacio"n de los valores m. edievales, dejando a un lado la herencia grecorromana, demasi'ado impregnada de equilibrio y concepts clAsicos para la men4alidad atormentada de aquellos hombres desengan-ados por la existencia burguesa. De esta epoca data el mlito del artist como un creator., como un ser dist*to, compulsado a la fuga de ]a realidad, la exaltaci6n de la Ynuerte, la. debilidad, la impotencia, lo sublime.
Cada 6poca --como apuntarla Alicia Alonso refiri
dose a la danza romaintica- produce forms artisticas peculiares que responded a un modo de vida y a un moment determined en la evolucl'n del lenguaje artistic. Es decirt reflejan en Altima, mistanda., una realidad econ6mica. y social, pero tambidn una tradie16n que esti determined por el desarrollo, bist6rico
de la. tecnica y los modos. expresivos.
Ninguna esfera de la, literature o el arte qued6 fuera de la influend"a romantic: la poesia, la novel, el teatro, la MU'*sica, la pintura... concertaron el ambiente intellectual y la








0
imagen de toda una o6poca., que tuvo precisamente en la danza esc6nica una de sus mas depuradas manifestacliones. El mManticismo marco, para la danza el punto mds alto de un. process de sedimentation expresiva., dado por sus logos artisticos y su presencia posterior. El ballet se consolid6 en ese period tal y como ha Ilegado a nosotros.
Grabados, cr6nicas, critics Y, descle luego, el repertorlo vigente en muchas companies actuales, nos dan cuenta del cam1no transitado por el ballet romaintico. Roberto el diabloP La sillide, Esmeralda, Natalie o la lechera suiza, La peri, Giselle y el Grand pas de quatre --cuya fama se social, a nombres. cumbres de esta etapa como las bailarinas Marlia. Taglioni, Carlotta Gn*si, Fann Elssler, Fanny Cerito y Lucile Grahn; los coreografos Filippo Tagliorui, Jules Perrot y Jean Corallii; y el poeta Thdophile Gautier-, testimortian, el splendor alcanzado por el arte del ballet en el estadio de su desarrollo que todavia hoy muchos considering su edad. de oro.
-0 *
Las nuevas concepciones artisticas se permearon del resurgimiento del dualisrno mistico medieval, que presentaba al hombre luchando entre el espfritu y la came: en la escena, criaturas sobrenaturales se enamoran de hombres mortals; doncellas muertas hechi"zan a amantes infieles; seres extraterrenales brindan la leccio'n moral de su. victoria sobre los espiritus vulgares; los doses del Olimpo pierden su dominion, desplazados por will's, silfides, penis... Con La silfidej Maria Taglionl, maxima exponent en. su epoca de esta. faceta romdntica, 1*ntrodujo un nuevo tipo de bailarina: ligera, fragile, et6rea, creando un protodpo que luego, ha. slido reencarnado por otras luminarias de la danza. como P.Avlova, Spessitseva, UIAnova, M4rkova y Alicia Alonso.
Pero dentro del prop*o romanticismo, se dio tambien el. reverse de ese mundo noctumo y esotdrico. Influlido por ideas mas democraWcas, el ballet se ocup6 asirnismo, de abarcar
a's amplios sectors soci iferaron las escenas rum iales. Prol*
rates, donde aldeanos y campesinos revivian en sus bales ]a culture popular traditional de los pueblos europeos. Es La cachucha bailada por Fanny Elssler, y, en no poca medlida., todo el prfi-ner acto de Giselle.
El auge del balle sobre las punts fue la respucsta a ima exigencia expresiva de los nuevos temas., con resultados tamblen estillsticos. La bailarina alcanzo tal grado de idealization
-adorada por los espectadores- que el bailarin dej6 de interesar y por mucho tempo quedo solo como porterur; incluso los roles masculb.-l.-ns flegaron a ser usurpados con frecuencia por bailarinas in travesty.








.0
El estilo se hace a6reo. Sugliere la elevation, lo intangible; con el apoyo de una te"cnica, que subraya la Irrealidad y el dominion de la atm O-Psfera. Y t ecnica en un doble sentido, Pues tanto la tramoya teatral -no pocas veces se vio a una bailarina volar fifteralmente sobre el escenari'o atada per un cable-, como la coreograffa -sustentada en la preferencia creciente por las punts y el virtuosismo-, se conjugaron para exaltar los valores. este'ticos que los nuevos p iblicos buscaban en el ballet.
La cabeza, cl. torso, las manos, todo el cuerpo se impregna de esta sensibilidad estifistica, a la que tambl*6n se suma el apoyo del vestuario de tarlatana blanco. La bailarina, atavlada con el tutd rorn6ntico, se converted en una nube fugaz. Este espectaculo visual recreado en mosques, arenas ilurninados, condujo at ballet blanco. Lastima que los pintores y arfistas plashcos mas talentosos de la 6 oca no hayan brindado su ingerio a la escena, con Io que dieron paso -al igual que en la musica- a toda una serie de figures menores bien conocedoras de su oficio, pero g ncapaces de un golpe maestro.
S* el romanticism -alertaria Alicia Alonso- puede concebirse no solamentc corno el estilo de una epoca, sine tarnbi'n como un estado de zinimo, una sensibi114dad o una necesidad emodonal que puede aparecer -Y de hecho ha aparecido- en toda cpoca o lugar, ziunque su forma de expresarse varla hasta el inflinito, la era romantic, histoHcamente considereda, trajo a la culture danzaria una serlie de valores perdurables que se integral en lo mds vallioso del acervo cultural
de la hurnanidad.
La uni,6n de estos, "valores perdurables" a los que se refiere Alicia Alonso, encuentra sin dudas su m6s. acabado exponente cn el immortal ballet Giselle, obra que desde hace mds de un siglo viene cosechando renovados LIxitos. Contribuyen a este universal y prolongado reconocimiento una coreograjwj
fia-historia perfectamente equi I R brada en dos actos, -el primere huniano, Ma's b*cn realist; y el segundo nllisterl"Oso, supraterren-al-; un argurnento de fdc*l comprensio"n; roles principles -especialmente el femenino- aptos para acItnifir (Ifferentes Aingulos de interpretaci6n; el que la heroine sea tin personae real con el que Ia audiencia se identifica, mientras que el h6roe result menos pasivo que lo usual en los ballets romantics; una musical que si bien por si misma no posee una relevanda particular, es, sin embargo, muy coherente con ]a coreogrnfla; y las grades diflicultades dramAticas y t6cnicas que ofrece a sus ejecutantes.








El 14 de febrero de 1849, a menos de una d6cada de su estreno mundial, el ballet Giselle fue represented, en el Teatro Tac6n de La Habana, por la compailia de Los Ravel, pioneers en despertar el inter's de los cubanos por la obra y, por supuesto, sin sosPechar los frutos que daria la semilla por ellos traida a estas fierras. En ese mismo coliseo, por entonces Ilamado Teatro Nacional, la c6lebre Ana Pa-*vlova reapareceria en Giselle, junto a su partenaire Volinline, el 8 de febrero de 1917, marcando asi un segundo hito en la. historic de Giselle dentro de nuestros angles esc6nicos. Anos mAs tarde, una baifarina cubana asciende vertiginosamente en las jerarquias arff'sticas de la compahia neo.yorquina Ballet Theatre: el 2 de noviembre de 1943, Alicia Alonso debut en el rol protago'nico de Giselle junto al bailarin ingl6s Anton Dolin. Esa noche se iri*lcia una nueva e*pora para Giselle: Alicia Alonso lograria, de forma maestro, conectar el pasado at presented, la tradici6n a la conternporaneidad.
A com*tenzos de los afios cuarenta ya la criffica hablaba, ademas, de un especial acento latino en la Alonso, quien por otra parte, tuvo oportunidad de adquirir una vision lobal del ballet Giselle desde roles como Las amigas y Las Willis, antes de asumir el papel protag6nico en 1943. Su genio haria, el resto. Nacida, como dirla otro experimentado critics, para que Giselle no muera, la Alonso ha logrado a to largo de su carreas que una rep
ra hacer de este personae rom;Antico, m' resentaci6n, un acto vital. Su haza-a es haber alcanzado una vasta reflex16n filas6fica sobre el mundo, en sus aspects mds humanos y trascendentes. Desde el punto de vista de su proyecci6n, la Giselle de la Alonso tuvo desde los inicios una impronta de cubanfa, que hoy ha sido lirradiada a las figures surgidas con el desarrollo del Ballet cubano y a la escuela misma. que las sustenta. Alicia Alonso ha atrapado, para brindarlo como sintesis artist icamen te elaborada, el talent natural del pueblo cubano para la danza. Por eso sus. interpretadOnes del ballet rom anfico y claMco, fienien tanto de tradido"n europea como de acento antillano. Ella ha logrado, nuevos, matches. de estilo en Giselle sin desvirtuar un solo detalle romAntico, imprirniendo su acento personal a todo to que encarna tanto desdc el punto de vista estill-stico como interpretation. Su sentido histrio'nico --de fuerte fibra dramAtica- posee la capacidad de trasmutacion para ser Giselle, Carmen, Odette, Odifle, Yocastea, Medea y todas las herofnas del teatro, el ballet o la literatura. Su interpretation de Giselle es prueba de su. sensibilidad estillstlica. La linea de sus p9siciones y la forma de efecutar los pasos n b ados por Corallii y Perrot para la coreografia, recuerdan antiguos grabados. En ella los pasos estin








subordinados, a la esencla IMca del bailey, con espontanelidad absolute de movirniento-s y attitudes. Pero tambii6n conoce el poder coinunicativo de una pose estitica. Demuestra que la
Wad Puede estar mis alla' del dominio tjknico mezclando sutilmente la. musicalidad con la actuacion.
A los dos aflos de haber hecho su pri-mera 1incursi6n en este personae en el Metropolitan Opera House de Nueva York., ya Alicia Alonso domino la obra en su integridad, lo que le permit ponerla en escena para el Ballet de la. Sociedad Pro Arte Musical de La Habana: el 5 de Junio de 1945 el pfiblico cubano asistio' al encuentro, de su propia Gliselle en el Teatro Auditorium de la capital, aun si en ese moment la Alonso ajustaria su montage a la version acortada que ella misma habia aprendi'do en el Ballet Theatre. Pow despu6s, el 30 de octubre de 1948, a solo dos dias de fundado el Ballet Naclonal de Cuba, ella encarna nuevamente el rol de Giselle, junto a Igor Youskevitch, uno de los mds famosos partenatfres su carrera.
Y so'bre todas esas cosas --escribiri'a el cnitico lingl6s Arnold Haskell al descubrir en la d6cada dcl 60 la coreografia de la Alonso-, ella tiene la primer pm ducci6n esc6nica perfecta de Giselle que yo haya visto
A
aIguna vez en mi larga carrera. Ahora, mas que siempre creo en el ballet; y sliento que no he perdido mi
tioempo tratando de servirlo.
Cuando la Alonso entr' en conocimiento de la structural coreognifica. de Giselle, ya la obra habia andado un largo caR. 4
Inino desde aquellos, tempos inxiciales en que Carlotta Grisi danz ba bajo las 6rdenes directs de Coralli y Perrot. Atra's habian, quedado los complejos me-Canismos de tramoya, que clevaban a las bailarinas iluminadas por la tenue luz de las lalmparas de gas. La te"cnica, danzaria habl"a continued su perfeccionamiento y has mismas zapatillas popularlzadas por el ballet romantic contaban, ahora con una factura mis so"lida, que permitia mayors proczas. Marius Pet* a tambi6n tomaria en sus manos esta coreograffa an-os m4s tarde para introducir la van*aclki de Giselle en el primer acto ---con mfisica al parecer de BurgmillIer, el compositor de La p'ri-, el pas de deux de los campesinos -conceblido para. dar luclimiento a una pareja de baiilarines preferidos. 'Para cntonces el core'grafo franc& habia reallizado una adecuad16n del ballet, el' minando algunos pasajes que ya comenzaban a parecerle obsoletos. Alicia Alonso, at retomar la coreograffa de Gfselle, demostro" no ignorar todo este process evoludivo; pero se tmzo desde. el pnindpio metas ma's altas, tratando de respetar lo








mAs puro del estilo y la tradici6n, ddndole, no obstante, el nuevo aliento que deben tener en nuestros dias las obras del pasado.
Desempolvar un classic, supone eummar lo superfluo y mostrar su esenclia slin traicionar el espiritu original. Para lograrlo la coreografa ha dedicado largos ahos de su vida a estudiar el period romAntico, la posture y los grabados de la dpoca, y las descriptions dejadas por los critics y escritores contemporaneous de esas obras.
En la coreograffa cubana se admire la intelligenda con que Alicia Alonso ha influido sobre el conjunto, su sign1rhicativa posture frente al tratamientoescenico, su excepciona 1, t riqueza danzaria, su integridad dramsitica. Ningu'n effect es gratulito; toda expres!6n tiene su razo*n de ser. La core6grafa aboard la tradici6n a partir de los sentimientos que corresponden a los different estados de ;Animo characteristics, tanto del pasado como de hoy, y la hace senior corno u-n process inmiterrumplido. Es evidence la atenci'n a los detalles, a las sutilezas reveladoras de cada gesto danzario. Su vers*6n es una reconstrucci6n de verdadero gusto, desp jada de vicious, clara, legible y apta para revolver el chmax emotional. Allocia Alonso ha concebido el ballet como un todo, donde la .anza fiene un sentido vital y cada movimliento muestra un significado precise, en cstrecha correspondencia con la M'sica. La intuici6n de la artist rechaz6 la rupture de atm6sfera provocada por el agregado pas de deux de los campesinos en el primer acto- e introdujo en cambio un pas de dix que encaja pcrfectamente con la concepci6n de la obra en su conjunto. No solo las bailarinas brillan, sino que tamblen se da occasion a los hombres de lucir su tknica y fuerza expresiva. Ahora bien, el principal m6rito de la labor reconstructora de la artista en esta, obra es tal vez la participacion absolute dcl cuerpo de baile en su conjunto. El manejo pla'sti4co, de Jos balilarines -solistas o, cuerpo de baile- en esta versl16n de GiseIle, no queda confiado solo a su intenclOn. dram-at6rgie-zi, sino que alcanza realce en si mismo por la belleza que logra como dibujo coreogr6fico; no hay que olvidar que en el arte el valor estetico es predominate con respect a otros: 6tico, comuni.catlivo, ideol6p4co...
Muchas compa-fas soslayan o subestl-Man la pantomime at
4
representer Giselle 0 ignorando que en obras de este period. beene una funci'n esencial,, en tanto que contribute a esclarecer la narracio"n y forma parte del estilo. Por eso tambi6n la versi6n cubana, donde por otra parte no se descubre separaci6n, entre teatro, y baile, a nuestro juicio se acerca mas que ninguna al model imaginario que todos tenemos de la Giselle orl-








ginal. La pantomime aqui es fiel al. pasado; pero slintiftica, fresca, concede" n dole un tratarniento hasta cierto punto rnoderno, y restituye"ndole la fuerza expresiva que tuvo en un principio, incluso con adiciones esclarecedoras dentro, de. las convenciones del siglo nx. Asi, en el primer acto, donde la danza estA ma's cerca de la actuaci6n por las exigencies draMAticas de la trama, se da gran importance a una escena pantomimica en la que la Madre de Giselle adelanta la tragedia y todo el argument del ballet es una suerte de. premonic16n, resuelta casi exclusivamente con gestos y ademanes.
Conscience de que un core6grafo es a su. vez un director teatral, la Alonso se planted el ballet Giselle como una puesta en escena, en la que consigue relacionar el estilo del bailey, los elements t6cnicus _y el argument. La anecdote se expre,.d%* We
sa con medics especiticamente danzantes. A partir de una direMon intelligent, logra una obra. de fdcjl lecture pero sin facilismos. Todo es l6glico, dram.ificarnente coherent e impregnado de un espi"ritu de sintesis, que no ni*ega su sentido a las convenciones escenicas del romanticism. Su acierto es reeditar para la gente de hoy la vieja historic por todos conodda, evitando el tono falso de que pecan muchos argument. tos romantics. La structural. coreografica y argumental de Giselle, roza la perfecci6n por la par bola que establece entre el primer acto y el segun entre el romanticism insuflado de savia popular y la irreallidad del ballet blanc. En la Alonso esta tension se agudiza, no solo en, la oposiclion estillstica, sino tambien en su continuidad argumental, enfatizada por la Willi que invoca la pantomina de la Madre en el primer acto.
Con todo esto la version cubana se reafirma como elab oraci6n teatral y no naturalist, aunque podemos considerarla realism en su mAs alta expresi6n. En la dpoca en que surge GISelle, el romanticism esta ya muy permeado del realism cri'Ptico, especialmente en la literature. Pero en la danza tamblen el arrobamiento romantic se colored con el gusto por los detalles de la vida cotidiana; y el primer acto de Giselle es un excellent ejemplo de ropaje realist sobrepuesto a un amor que por su desmesura y su irreal*zaci6n no podia ser sino romdntico.
Corno metodo artistlico, el realism aparece en los comienzos del siglo xix y abarca casli toda esa centuria con rainificaciones e influences que alcanzan hasta la nuestra. En.su sentido ma's amplio, esta corriente quiere captar la esencia de los fenomenos de la realidad, por medio de hndgenes artisticas. Como diria la pensadora cubana Mirta Aguirre, ""el rea-lismo no es dar las cosas de la realidad sino la realidad. de las cosas". Es sabido que, para Engels, el realism tenia la








icapacidad de ofrecernos u-na vIdsi6n viva del mundo, y que Marxaseguraba haber aprendido mas economic poli tica leyendo a Balzac que en los libros especiahzados en la matenia.
Algo shnflar ocurre en Giselle.- si atendemos a las causes que impiden la realizaci6n del amor, estas son de tipo clasista. Giselle y Albrecht no pueden materializer sus sentiments torque la vida los ha colocado en dos classes socials en conflicto. S* la version de Giselle realizada por Alicia Alonso permite al espectador mWtiples lectures.. es torque express variadas connotaciones; la core6grafa practice un studio sicol6goco actual 'que desborda. la mera convencw6n del melodrama, subraya la verdad dramAtica, alcanza una unidad, y garantliza. la integraci6n de todos los personaJes, ya sean protagonicos o secundani0s; incluso, los campesinos toman parte en la acc*6n: "Yo la observe, arrobado -maniffestar # a Arnold Haskell al vislumbrar el dominio de la Alonso de los hilos de la acci6n y de todos los, personages de la obra-, tomando un ensayo de Giselle, en el cual ella interpret todos los papeles explicdndole a sus bailannes el drama detras de cada movinu*ento."
En el ballet Giselle se crumple un precepts de la dramaturgia rorn4ntica: la accii6n pnncipal gira en torno a tres personajes: la heroine --Giselle--, el hdroe -Albrecht- y el factor contrario -Hilarlon en el primer acto y la Reina de las Willis en el segundo.
Lo, bello y lo feo en el arte fienen dos niveles: la expresi6n de una. actividad creadora cuyo resultado aparece como producclOn de structures altamente organizadas; y la reproducci6n de las characteristics esteticas de los fenomenos de la reafidad. En el ballet que analizamos aparecen ambos niveles.
Giselle, Personaje que encarna un amor desinteresado y pleno, se nos present tammen como un ser idealmente bello, tanto por sus cualidades fisicas como humans. Es una campesina, Pero a su vez con un espiritu complejo..y dotado de un especial charisma Para atraer al Duque de Silesia. Albrecht tambidn est:i planteado desde la perspective de la belleza fisica como reflejo de Io moralmente positive. Pero adem4s, este rol concebido Para un danseur noble, rompe el simple esquema sicol6gico y coreogrdfico del h4roe rom;intico. En un'principio, se comporta indolentemente ante el amor- Pero finalmente, el enfrentamiento con la tragedia le harA mostrar su verdadera estatura como ser human: en el segundo acto, el joven Duque actfia movidol mAs que por un sentimiento de culpa,- por la fuerza del amor.
La version de Alicia Alonso ha reintegrado al rol de Hila,n6n su character human. Aqui no es, como en otras produc-








a
clones de esta obra, un personae grotesco y visualmente rexpulsivo, segun una facil asoclacii 6-n de ideas entre lo feo est6tico y lo dtico de signo negative. Sin responder a un 'Ideal de belleza fisica y moral, ni por su caracterizac116n, ni por su coreografla, Hilar16n es,, no obstante, un hombre de carne y hueso que ama. Pero insertado en la trama art.1[stica permit resaltar la belleza por contrast. Su frustrac16n e impotencia seran los. resorts que lo Ilevan a desencadenar la tragedia.
En el segundo acto la oposlici6n al amor -un sentimiento de por si' ya impossible, pesto que Giselle ha muerto- es encarnada por el personae de Myrtha, la Reina de las Willis, y su s6qulito de espectros vengativos. Este espiritu del rnal, pese a su actitud inconinovible y dura, tambien cederA ante la ftierza del amor de GiselIe. La Reina. de las Willis en la. versi6n cubana, es un rol que exige a una primer bailarinaj, y en el transcurso de los afios sus principles int6rpretes han obtenido merecidos reconocimientos intemacionales. Es un personae sabiamente trazado entre una voluntad implacable y el remote recuerdo de la muj*er que ella misnia fue.
Las categorfas. este'ticas de lo sublime y lo bajo -encargadas de medir lo, cuantiftativo en relacio"n con lo e'tico- son lacontinuidad entre lo bello y lo feo. Lo sublime y lo bello son + ir*
valores esteticos positives. que se refieren a la proximidad del objeto con el ideal; lo bajo y lo feo son antivalores estenicos que represents la hostilidad, entre el objeto y el ideal. Subli'me es el amor incommensurable y casi supraliumano que Mente Gliselle por Albrecht; lo bajo es la. actitud irresponsible que asume H*lar*O"n al provocar el fatal desenlace del primer acto. En Giselle, lo sublime y lo bajo crean dos focos de tensio'n entre los cuales surge la tragedia.
A M
La categona est6tica de Io tragic design una dinamica entre el ideal -los mAs altos valores del hombre- y la realidad, que s6lo exlste en la vida. social, y tiene siempre un cardcter histofico y clasista. Se la social al sufrimiento y la muerte, pero solo cuando los personages que sufren o mueren son portadores del 'Ideal human con el que el espectador se identifica. AsI* ocurre en el ballet Giselle con el dolor y la muerte de la protagonist al final de la primer parte; pero al mismo tempo esta obra nos sitiia en lo que los estetas flanian una tragedlia optimlista, torque en este caso el ideal no se extingue con la desaparicio"n fisica de Giselle, sino que por el contrario, se reafirma. En este senticlo, el espectro de Giselle en el segundo acto pudiera considerarse lincluso -01as alla de la leyenda y lo anecd'tilco- como una objetivad'n del amor que sigue vivo, aun despu6s de haber traspuesto los








umbrales, de la muerte. Esto parece pura metaftsica, pero es en realidad una met6fora de inobjetable elocuencia.
Lo tragic -y Gifselle lo, confirma- no solo provoca sufrimiento en el espectador, sino adema-'s goce est6tico por su influjo purificador sobre la conciencia del hombre -conmoci6n emotional que culmina en catarsis-, educa en el odvo contra las acciones malvadas, cont-ribuye al mejoramiento bumano y ayuda a la conformaclio"n de la personalidad.
En tanto que tragedia da-uzada, Giselle exhibe al mismo tempo los slignos de. otro feno"meno ya irreversivie en el teatro de su epoca. la democratizaci& de los conflicts tragicos. Alicia Alonso ha tenido sumo cuidado en acentuar la presencia popular en su coreografi 0 a y puesta en escena, para dejar claro que la tragedia ya no es patrimonio exclusive de doses
t6cratas. Gf elle es un drama de gente comuln, pues aunque Albrecht es un duque y su prometlda Bathilde es la hija de un prifficipe que tarnbi6n aparece en escena junto a otros personages representatives de la arlistocracia feudal, el resto de los, personages nada tienen que ver con la nobleza, La propia protagonlsta es una campesino. y su mundo social no es mds que un universe de aldeanos, donde la trama se desenvolverA baeo el signo de la. cotidianeidad.
Fuera de los cuatro, personages claves de la tragedva -Giiselle, Albrecht, Hiflari6n y la Reina de las Willis-, la mano de la coreo"grafa ha inctdldo con igual preocupact'n sobre el rest o- de los caracteres y groups que participant de la. trama: Bathilde, la Madre, Wilfred, las Am* as y los Amigos, las Dos WiHl*s, la corte, los campesinos y las Willis.
El desempendo, del cuerpo de balle en los grades tftulos
AP
romanticos y chiskos del repertorio un P verbal, se define por la cohesi6n, la unliformidad, la ritmica v la plastic, que brindan al argument, a la coreografia y l estilo. Alicia Alonso., con su naturaleza exigente, ha rebasado sin embargo esta. premisa en todas sus reconstrucciones coreograticas de obras del pasado, ya se trate de La fille mat garden, el Grand pa.5 de quatre, Coppeha'. El lago de tos cisnes, La bella durmiente del mosque o, desde luego, Giselle. Para muchos repositories, los cuerpos de baile solo aportan una atmo"sfera, casi como parte del decorado; pero, en las versions cubanas son un factor dinami*co e interactuante, Alicia Alonso los hace balilar y los funde con los protagonists. Cada uno de sus integrates tiene fuerza interpretati-va, una individuaRdad reconocible; todos, por separado, danzan y actdan plenamente a travePs del baile su rol por pequen-o que sea, cada bailarin o bailarina encarna un personajc que tiene su propia, historic., incluso cuando, se trata de un grupo de Willis como en Giselte: no bay








mecanizacio'n en su celebrada homogeneliclad. Aun si en conjunto dan un sentido de unidad, ordenamiento perfecto, armonia, justa expres16n y cabal euritmia, en la eseena palpitan seres de carrie y hueso. Con enthusiasm y precision en las intenclones, estos. cuerpos de baide conjugal, en fin, la t6cmca y el depurado estilo del ballet romaintico con el temperamenA*
to cubano. Una de las characteristics mas notables en la GiseWc coreografiada por Alicia Alonso es el balance absolute desplegado por todos en la escena, para lograr la definlici("M del studio de este ballet.
La creadora logra diferenciar las dos variants, quo definen al romanticism en la danza: la terrenal del primer acto y la aerea del segundo. De ello depended mucho la aproximacion de su version a la original: aqul' cl ballet decimonono no soles respetado, slno enfatizado medliante la hiperbolizacion
--evad"iendo toda car'icatura- de sus. propios rasgos. Como puesta teatral, esta. Giselle es una evocac*O-*n del pasado sliglo, con m6s. preocupacion por el estilo que por la mera pirotecnia. Quien haya asisfido a1guna vez a un ensayo de Giselle en el Ballet Nacional de Cuba, tomato por ha propia coreografa., liabra notado con que' grado de exactitude se perfeccionan todos los detalles dc expression, la posture del torso ---de acuerdf) al corset usual en la indumcntaria femenina de la 6poca-, ]a redondez de los brazos, los movimientos de cabeza, manos. v 1P
dedos, es decir, todos esos aspects infimos que. en su unidad conforman cl estilo. Asi queda perfectamente dellirieado el esd1o romdnfico con respect a cualquier otro, ya se trate del clasicistno de El lago de los cisnes o del neorromanti6smu fokiniano de Las stllides.. Sin embargo, la genial artist cubana no solo ha conseguido crear una images convincente del ballet romfintico, sino que, yendo mas alla, ha Ilegado a establecer -una. clara diferenciacio"n entre las distintas obras que conforman este estiflo. Para ella esta muy claro que no es lo mismo el bamle en Giselle, donde se cuenta una historic espedfica, que en el Grand pas de quatre, ballet en el cual se encarna a cuatro bailarinas del pasado. En cada. obra roniantica hay una historla particular a la que el estilo debc adecuarse, segUn ]as characteristics, ademals, de cadia persona" En el ballet Gi..Ole, por ejemplo, al concebir el trazado, COMO"Mico y la Unca f1sica --esta abarca toda la figure: la cabeza, los brazos, el torso. del cuerpo de baile en las w-illik, se evidencla la preocupaci6on por subrayar la agresividad de cstos personaJes, de acuerdo a un. profound conocimiento de la descripcion de Heine. Ello se nota en el acento del baile, en la linea del torso, en la posikci6n de los brazos y la expreslorl del rostro. No seria possible, en las versions cubauas, con-








fundir a este cuerpo de baile con. el de ninguln otro ballet blanco.
Casi cuatro decac las ban transcurrXdo desde que interpreW el ballet Giselle por primer vez -apunta la estilista Alicia Alonso-, y hasta el dia de hoy, cada vez que bailo esa obra descubro en ella nuevas posiblilidades, nuevos matches para desarrollar desde cl punto de
vista coreogrdfico, dramaitico y estilistico.
No seria possible analizar ninguna obra de las artes esce'iiicas sin tomar en consideracii6n la presenda. humana en ella. En la danza, el 6ailarifn es la piedra angUlar donde confluye-n la coreografia, el estilo, el drama. Contaba el critics norte.americano Walter Terry c lmo al acudir en cierta occasion a un ensayo del Ballet Nacional de Cuba en Giselle, se quedo' totalmente asombrado por la heterogenea composlclio'n racial del cuerpo de bai1e. El conocedor especialusta, no podia concebir que aquel grupo de bailarines con characteristics fisicas y procedencias 'mic-as tan diversas --entre los que habipa no pocos negros y mulatos- pudiera interpreter una obra surgida del romanticism europeo como Giselle. Poco despu6s, al ,isist*r a la funcift en el Gran Teatro de La Habana RQIJI: l )-nismo criftico exclamarfa entusiasmado que estaba ante el mejor cuerpo de baile del mundo. Y es que, tal y como afirmara el intellectual mexicano Alberto Dallal: "La escuela cubana de ballet ba roto cl m.*to de que el ballet, la danza classic, es. una Practice exclusive de cuerpos de fipo anglosaj On
Lo interested de esta integrad6n racial -donde Jos diferentes aportes culturales y dtniicos son reelaborados en lo cubano, actual- es que se logra, no obstante, una ho:mf)- e e*dad de estilo que poccas veces encontramos en otras comna.Mias.
Desde el punto de wsta interpretation, la Gh5elle cubana compendisa una buena parte de los rasgos que caracte.rizan su escuela. Asti ha afirmado en distintas aproximac 'tones al modo de interpretaclion de los bailarines cubanos., la critical Ann Rarzel, u-na de las, mis enthusiasts observactoras de esta escuela: "Algo, destacable en el balilarfn cubano lo constitute su felicidad de bailar, altar, de girar suavemente, realizando milagros anatomicos en forma sorprendente." Y hiego: "Un elemento definitoHo del estflo de los bailarines cubanos, es la conviccio'n con la cual expresan Weas dramdtiocas y emociones pr6fundas."
Estos aspects, asf como la coreografla mlsma, el estilo, ka structural narrative del argument y los diseflios de esceno-








graffa, vest uano y luces, integral los. components formales, del ballet Giselle aun si sabemos que todos ellos, no son solo fornia, sino que estdn determinados, por la valorac!6n de los sentiments que entrant en Mteracci6n en la puesta en escena en su. conjunto.
El contenido de una pileza artistic no es,, por otra parte, estAtico; parte de la conjunci6n entre lo valorati'vo y lo cognoscitivo, el tema y la idea, que solo se realizan en un determinado context sociohist6nco. Tengamos en cuenta que el contenido arti"stico es una informaci6n. que solo puede codificarse por medio del arte; y este posee, un objeto specific de conocimiento y valorac116n. Para distinguir, niveles dentro del contenido se introduce otro, concept que es el objeto de recreaci6n. El aludido objeto de conochniento y valorac116n es el sentido socio-espiritual y est6tico-moral del mundo circundante y de la actividad del hombre que se revela en la obra de arte. IEI de recreac16n abarca Io exterior, el modo de vida, el medio, tecnico, la naturaleza... ; es la realidad como material pri*ma, y el de valoraci6n es la perspective desde la cual se valcita esa material prima. El n6cleo de contenido artistico es el tema, por lo que este U"Itimo result el representante mAs director del anterior, y, por supuesto, tambi6n esta estrechamente vinculado a la forma en que se plasma. A partir de todas estas considerations podemos afirmar que la valoraci6n artfstica se relaciona a a cosmovisi6n presented en una obra, a los gusts e lideales est6tl"cos de una 6poca. o gru-. po social: aslif se insert Giselle en el romanticism europeo del siglo xix. La idea est6tica --otro components del contenido-, comprende el sentido ideo-artistlico integral dommiante. Esta introduce un element de ambi O'ledad -polisemantistno artistico-, aun cuando siempre tengamos un clerto margin de preclisi-In. Ello permit que en una obra como, Giselle podamos encontrar differences Angulos de lecture., desde el disfrute de una leyenda hasta la evidencia de un conflict de clases, desde la narration de un drama pasional hasta la iflustraclon en simbolos de la fuerza del amor.
El contenido no es algo estAtico. Su definici6n se da como un process asociado, ademds de a Io valorativo y lo cognoscitlivo, al tema, y la lidea; y solo se realize en un determined context social e individual de recepci6n. Los creadores --ya sean Coralli, Perrot, Adam, Gautier..., la core6grafa y bailarina Alicia Alonso, o las--nuevas generaciones de int6rpretes de cada. uno, de los personages de Gfselle- proponent un sentido,- pero la descodificaci6n, del contenido estA mAs aIlA del control de los artists. Cada nueva dpoca -y tarnbi6n cada nuevo medio social y cultural- se enfrenta a una obr-a de arte








R.
con su propla escala de valores, por lo que no toda realizacio n Puede salir airosa de esta prueba. Por otra parte, como, declamos al comienzo, eada period histo"rico revaloriza. el arte del Pasado de acuerdo a sus interests. Las obras que trascienden como universales. son aquellas que plasma valores hurnanos permanentes, con independence del context social, epochal o ideol6gico en que fueron creadas.
La torma es el modo de. expression y existence del contenido. Hay una forma internal que. es el aspect structural v
itivo, la. unidad es ritual y conceptual de la 6bra; compose 1 Pi
y una external, que son los recursos materials y expresivos utilizados. Es el aspect mas stable y conservator de los procesos creadores; pues el contenido art'stico sera siernpre el mas din4mico, por Io que -los cambios en la forma son productos de cambios en. el contenido, incluso en su esfcra valorativa. Elio explica por qudY a la luz de las nuevas concepciones de Giselle., la Alonso, no haya si'do remisa a respctuosas transforinaciones formales en la coreografia, consermido siempre Io considerado, un4versalmente como lo, original.
En el arte participant todos, los valores que la realidad genera de una forma especiffica. Los studios modernos de la est&ica marxista, con el instrument metodolo'gico del materialismo, dial6ctico e hist6rico, reconocen la objetividad de Io bello, pero ademds reconocen el papel active, del suieto en las relaciones est6ticas. Lo bello aparece pues. como un nexo concreto entre los hombres socialmente. condicionados, y la reallidad, sin ignorar que las relaciones estedcas siempre expresan una. contradicci6n entre Io real y Io ideal-, cuando se corresponden estamos ante lo bello; cuando, se alejan, ante lo feo. La belleza es elegida por el hombre, por lo que no existe un concept abstract de como, engender la maestri: esta Implemented se express por distlintas vias en c titerentes estilos artlisticos. Cada etapa h'I'st6rica j*uzga y represents este'ticamente la realidad, y posee sus models particulars, de mane.ra que no es licito absolutizar una. forma de crear en arte: serfa descabellado lintentar hoy la creaci6n de un nuevo ballet tomando, un model de la pasada centuria como, Giselle, aun cuando, en su moment, represents un acercamiento perfecto a un IWeal est6tico.
Si la escttela cubana, de ballet ha devuelto al mundo una version de Giselle rewtallizada en tantos y tan disimiles aspectos, ello ba sido possible por dos factors primordiales: uno, es el aliento creator de las. circunstancias socials con las que ha contado vara su despliegue y maduraci6n; el otro es la herencia insuflada por Alicia Alonso., considered por la critica international como una de las grades ballerinas, romAn-








ticas de todas las i6pocas. Giselle demuestra. que la. escuela cl.bara no es slino"nimo de folklorismo, ni de pintoresquismo; lejos dc esto, express, esencias universales con racial cubania. .Su base esta' en la danza. cla'sica, pero no es dogmatic, asi como, tampoco el Ballet Nacional. de Cuba es un conjunto claSico en la acepci6n orthodox. del t6rmiino. Es una escuela abierta y dialeefica frente al. mundo y la evoluci6n de las deinzis. Los elements que se han lido sumando a esta. escuela han Ilegado, deteni'damente pensados, escogidos. y combinados, en un process de depuraci6n y siffiteslis: la escuela cubana es solo ecle'ctica por sus origenes y no por sus resultados. AsIf se hca comportado tanto en los aspects t6cnicos, como en las
-pieemlsas este"ficas y de repertorio. La representaci n del baIlet Giselle por el Ballet Nacional de Cuba no ha. sido por tm to u-Fi hecho casual o gratuity. Ello queda. avalado por la repercusion international que esta obra ha obten*do en la ver.. sj6n cubana, tanto cuando ba estado presentacta por la compafiia -recordemos el Gran Prix de la Ville de Paris-, como cuando ha sido reclarnada para el repertori.0 de otras importantes plazas danzarias del mundo, como el Teatro CoI.6n de Buenos Aires, la Opera de Parfs -justamente la cuna de GiSelle--. el. Tentro de Bellas Artes de Mexico, el Teatro San Carlo de N6poles y la Opera de Viena.
Con su v.-,wrsi6n cle..% Gisella., Alicia Alonso, figure eminent (te la culture cubana, Iha confirmed que, como pensaba Lenin, una revoluci6n verdadera no destruve la tradicio'n artf.stica, sh-to que construe desde ella el. nuevo arte.







Revista de la
Biblioteca Nacional
JOSd Marti
(1) 1988


At
Rafaela, una poettsa sin frontiers*


MAYRAHERMANDEZ MEN9NDEZ

Rafaela pertenece -a' esa rara, rarisima estirpe de poets tan consubstanciales con ru obra, tan parte, de ella misma, que la pupils mds penetradora no acierta a. delftnitarles las frontiers.
FigLix PicTA ROuRfGUEZ


Cuando concluimos Viaje at sue h1q, Del silencio y las vocas y Ct)ral del aire, de Rafaela Chac6n Nardi, corroboramos una vez mas que .1a excellent poetisa es una de las voces mAs autepnticas de la Ifrica en nuestro pais. Y es que Rafaela de Cuba
--como bien la definiera la inigualable Gabriela Mistral-- ha sabido, expresar, a travds de diversas. forms m6tricas, la Poesia con ma 'scula, aquella que "'solo puede nacer de quien tenga anchurosa humanidad y saber de poeta grande", en expresion. de Mirta Aguirre?
Destacadas personalidades de las letras, tanto nacionales como extranjeras -Federico de Onis, Juan Chaba's, Jose' Juan Arrom, Nicolas Guifflen, Mirta Agulirre, Medardo Vitier y Manuel Navarro Luna, entre otras- han dedicado no pocas
inas de merecido elogio a su producci'n podfica.
De aquel primer libro de poeAUUS U I itado en 1948 (y reeditado en 1957), el Poeta Nacional ha dicho que it era lo nuevo, clesde la Avellaneda, la Zambrana y la Matamoros. El verso descarnado, la poesia a flor de palabra, expuesta a ]a intem* Este ensayo inddito esM incluido en la valoraci6n Acerca de Rafaela Chac6n Nardi, de la propia. aurora, a publicarse por la Editorial Letras Cubanas.
I En: Viale al sueno, 36 nuevos poems y una carta a Gabriela, Mistral. La Habana, Sociedad Colombista Panameicana. Department de Imprenta, 1957. 103 p.
AGurm, MiRTA. "Libre, fa sierra ma's pum". Muieres Cubanas, Oregano de Ta Federacli6n Democrittica de Mujeres. (La Habana) 1950.

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perie, como un simple acontedmiento de la naturaleza. Ya apuntaba en ella esa magia de la. sintesl*s,, ese don de la sobriedad verbal que nos da cernida la emoc*o*n y nos entrega de un gran bloque de espiritu solo el metal hmplio, 1,1,3
En cada estrofa -soneto, &cima, romance y tambi6n verso libre- la poetisa demuestra su maestr1a, incluso en el estrecho marco de'las dos primers. Y es bueno senalar, en este. e 3-ntido que fue predsamente Mirta Aguirre quien le ensen-6
A
que para cambiar Jos recursos expresivos, del lenguaje poetico, se debe similar y flegar a dominar las structures cla's*cas. 4 Por ello, en su obra confiesa, con medics Im"galisticos novedosos, sus mds intimos sentiments, sus dolores, pasliones, recuerdos: sus propias vivencias que Parten de su experiencia vital, de su apropiaclio"n de la realidad.
Hay en Rafaela una inconfundlible personallidad que sabe utilmr a plenitude su instrumental 11'rico. Un ejemplo de c1lo son sus magni imas, a las que ha recurrido asiduamente desde sus ya lejanos inicios como creadora. Junto a Fina Garcia Marruz y, sobre todo, a Carilda Oliver Labra, la aurora de Viaj*e at suen-o ha logrado darle a la esp*ela su merecido lugar de honor. En sus versos encontramos a la mujer vital, lirica, Intima, sensible. Afirma la obra rafaelliana el tono intlimista que en la poetisa se converted en clima recurrence.
jP a
Tanto es asi que,, en numerosas occasions, Ilega a ser autobiogrdfico., confessional. Pero Rafaela sabe. que -como bien sentenc16 Marti'- "Para hacer poesla hermosa, no hay como volver los ojos fuera: a la Naturaleza, y dentro: al alma"',,5 011 *
Por eso, sus intimas reflexiones adquieren un carActer univerI It
sal human.
Al leer sus poems, perciblmos con clari*dad el mensaje que ellos quieren dar y senthnos un placer que se aviva, como, una llama inextinguible, a media que nos hacemos participes. de su. Integra apropiiaci6n del mundo, reflejada lfricamente, a partir de sus vivencias est6ticas. De ahf que su poes f a sea perdurable, torque es obra de todos.

3 GUILL19N, NICOLAS. "'Palabras lefdas en el hornenaje rendido a Rafaela Chac6n Nardi en La Asoci-=16n de Rep6rters.. eon motive de ]a publicaci6n de su fibro de poeslas, Viaje at sueflo" Magazine del periddico Hoy (La Habana) jullio 4, 1948. Reproduclidas en su.- Prosa de prisa. La Habana, Editorial Arte -y Literatura, 1976. t. 1.
4 SANTOS MORAY, MERCEDES. "La poesfa estA en la v1da"'. Entrevista por su 60 aniversario. Bohmia (La Habana) 78(8); febrero 21,, 1986. 5 SANcHEz ROCA, MARIANO (comp.). Espiritu de Marti, La Habana, Biblioteca Martiana no. 6. Editonal Lex, 1959,









Con certeras palabras Juan Chabas apunt6 que Rafaela 14 111 -Pl. &
tiene sensi bili clad, gracia para ver, voz estremecida, y, dificlil virtual, angel verbal".'
Sus versos, en occasions, nos traen a la memorial lo ryiejor la poesia espanola. de la que se nutre la aurora para darles voz muy personal. Asi, parece estar presented la herna y querenciosa Sor Juana Ws de la Cruz en "'Pequeno amor w PP
"Muero de tu pequen-a y viva muerte 0 "A tu amargura opongo mi sosiego". Tambien concurred en Rafaela el influjo de G'ngora ("Reencuentro"), Quevedo ("Abri mi puerta al mundo" P "Margen ardiente", "Amor que n aoe con palabra. Pura"), Machado C"Poema") y, sobre todo, Lorca ("Navidad", "Paltnera", "Un Angel cont tres alas", "Lino"', "Estrella", "Soneto", "Cantar del campesino soldado", "Cautiva luna").
Innumerable temas aboard en sus creaciones, a trav6s de different forms 1-n6tn*cas que tienen una motivation comun: su gran carga. emotive. Vernos, c6mo, nos muestra distintos, estados de an-imo. En una d6clima, la "Solcdad", canta sus afioranzas y se present abiertarnente,, como concept, sin cortapisas ni regodeos:
Soledad. Callada estancia.
Reino del silencio. Cirio
desvaneci6ndose. Drio
que ya no es mds que fragancia.
Misteriosa es su sustancia.de olvido se hizo, de fina.
bruma en que todo terminal
Por borrarse. Casi muerte,,
largo suefio, extran-a stierte
a que este amor n6s destiny.
Pero tambidn la lejania le provoca nostalgia. Durante uno de sus vlajes de trabajo, en 1963, Rafaela afiora estar junto a su esposo y lo recuerda con amor; por eso, le "Duele la soledad": Aquf en Chile me muero, / me quiebro dulcemente bajo el fno / y esta Iluvia, lentisirna de acero.
Mi piel no es ya. la suave piel que ardia de caricia. en caricia, llama enter / que tu tacto encendia
Logra igualmente una. exacta definici6n de la ausencia, cuando dice que "es gris y duele como un hlio, / como una flor pequefla abandoned, / como un deseo lentamente fijo junto a la voz perdida y bienamada". Y adn mAs ---como con6 CHARAS) JUAN. Poetas de todos los fiempos. La Habana, Cultural, [195-1.








fiesa en el soneto ""Un afilado mairmol transparent" f'res casi muerte y casi olvido, / frdgil column y plata smi ventura, / 11anto en mi propio flanto, repetido"'.
Del propio modo, no escape a su agudisimo senior el olvido, cuyo himno entona, como expresara Samuel Feli6o! Es, en la poetisa, una ascens116n hacia la tranquilidad:
Duke pala-bra es olvido.
Triste tal vez. Gris acaso.
Pero yo la quiero, al paso
que desden-o Io vivid:
nad'a mds dulce que olvido.
Mejor que glories de amante.
Mejor que ansiada y quemante
Id"'grima, mejor que herido corazon y amor cambiante
prefifero tu paz, Olvido.
Es de destacar que, tanto en las d6ciemas como en los sonetos, Rafaela utlliza con brillantez el difficii recurso del encabal gamiento, smi forzar las ideas.
En una triflogia de d6cimas, la poetisa manifiesta tres estados emocionales que abarcan Io trAgIco de un hecho especifico: un accident. En su lecho de "Agonia" senate el temor a la muerte:
Agonizo, Sueno. Me hundo
en la pentimbra temida.
Desdendo lenta y vencida
hasta el 11i'mite profundo
de las tinieblas. Qug mundo
me cine. Dejo en la urna
de vidrio y de mdrmol frio mi corazon -ya sombrioy su rosa taciturn.
Largo flempo transcurre en las tristes salas de varies hospitales. Ya convaledente, comprende que ha vencido. a la muerte, pero sus piernas han quedado maltratadas. Y entonces afiora recuperar su "'AgIl ser"Ay amor, si yo pudiera
recien nacer de mi sombra.,
mientras la pena te nombra
7 FEii6o, SAMUEL. "'Breve d6cima culta". Signs (Santa Clara) 2(1); enerco-abril,, 1971.








desde.: mi voz pristonera.
Ay amor, yo, bien qu*sier4
volver a vivir, moverme transttar., estremecerme_,
10 ve 9
agit ser de pie y camera y rescatar de esta espera
la cruz de mi cuerpo inerme.
Con el retorno al "'Hogar junto al amado esposo., encuenI
tra nuevamente su raz6n de vivir en la atmosfera que rodea la entimidad del lar compartlido, en los pequeftos detalles del quehacer cotidliano que, tainblidn integral la vida:
Tti y la casa. Til y las flores.
TU' y los libros desmandados.
Y los papeles volados
por revueltos corredores. .
T6 y los limpios resplandores
del verano. Tu" y la huida
de la sole'dad". Sin brida
se van los miedos mortates,
Tz! y las cosas habfftuales
devolvigndome la vida.
Tan cerca estuvo de la creadora "'La. incredible dama", que penetr6 en sus misterios y Iogr6 describirla en sus rnffiimos detalles. Despu6s de veneer a esta dama fina como el aire, la poetisa. solo se duele de la inutiffidad de su cuerpo, y eleva, su YOZ Como un Imnento, en el soneto "'A mis huesos":
Dislocados., sin rumbo ni destiny,
rotos de acd hasta alli, de sur a norte,
& A+
dejando el cuerpo inutil -Szk soporhe'-negdndome el andar y hasta el camino.
Ast vino a mis huesos, asi vino este ser y no ser cruz o resorte,
esta ifnmovilidad, este mal porte, este conflar en yesos y en plati*no.
Solicit la muerte, v*ilante
anduvo tras de mi hasta mi caida.
Me. acompafi -solicita y amantemen los amargos dias y en la calma
del hospital... Mas regres4d a la vida con tigrquedad de sol o agreste palma.
Pero tambi,6n a lo bello le canta Rafaela. A la belleza de la flora y la, fauna dedica no pocas pdginas. IncursioDando en




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