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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00134


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Director alltCrior: JUAN N-REZ DE LA RIVA (1%4 m. 1976) Director: JULio LE RiVEREND




Consejo de Redacc16n: OLINTAARJOSA, RAWN DE ARMAS, ENRIOUB CAPABLANCA, MANUEL COFIRO, CARuos FmIRAS, MANUEL LdPFz OLIVA, ENRIOUIR SANZ.


Redacc*6n: CARMEM SUAREz LON


Canje: Revista de la Biblioteca Nacional Jos6 Martf
Plaza de la Revolucl'6n
Ciudad de La Habana, Cuba.


T61ex: 511963

ISSN 0006-1727 Primera 6poca: 1909-1912 Segunda dpoca: 1949-1938 Tercera 6poca: 1959La Revista no se consider obligada a revolver originals no solicitados.



CuBuiRTA: Ciudad de Venecia. Xilografia fragmentso). En... HARTMANNUS
SCHEDEL. Liber cronicarum. Augusta (Augsburgo) Johanne
Schesperger, 1497.









Revosta de la


Bobi'oteca Nacional Jose" Marti'

AjjO 76/3ra. e poca-vol.XXV11 Septiiemb.re-diciembre 1985 Wimero 3
Ciudad de La Haba.nna Cuba
Cada autor se responsabiliza con sus opinions.


TABLA DE CONTENIDO

VIRTUDES IFELiu HERRERA
Juan Paris, sucesor de Esteban Salas en la Capilla de
Music de la Catedral de Santiago de- Cuba (1805-1845). 5

SYLVIATRUXA
Texto y context de Del Cautiverio de Manuel Ciges
Aparicio ......................................... 27

Jost MiGum GoNZALEZ JIMANEZ
Las covas flamigeras colaniales cubanas de cerdmica
vidriada 45

ELINA MIRANDA CANCELA AMAURY CAtw6N SIERRA
La educac16n cldsica de un. joven habanero de [a segunda mitad del siglo XIX ....................... 79

RAOL MARTNEz RoDRi(;UEZ
Apuntes sobre la vioda y la obra. del misico cubano Guillermo M. Toma's (1868-1933) 95

DAVID CA]BRX-RAARAOjo
El libro en Hotguin. Siglo XIX ......... 119

TAMARABLAmrs MARTfN PmRo A. HERRERA UpEz
Tnc inrfiiirnrintioc pcr)n"-n1nc Acl rnriho









ISRAEL ECTIEVARRiA
Medio rn ile n io de, la *mp res idn de un lib ro 140

ALExis RivEs
Los instruments de piedra tallada y su reflelo en las
manifestaciones superestructurales indoantillanas 157

CARMEN SuAREz LE6N
Sorpresa y mediacidn ir4nica en la poesia de Luis Rogelio Nogueras .............................. 171
JTJLIo LE REVEREND
Problems de la formaci6n agrarian de Cuba (Siglos
XVI-XVII) (Capitulos XIII y XIV) ................. 179

CRONICAS
CLEVA SOUS
Para Roberto Friol en la noche de la lecture de sus
versos ........... 201

losg PiFmiRo DIAZ
Recordando al Maestro Rodrigo prats ........... 202

RENE ZAVALETA MERCADO IN MEMORIAM .............. 203

RESERAS
SALVM)OIZ BUEM
Edicidn critical de la poesia complete de Josef Martl 205

ANA CAIRO
Vialeras y pirates en el Carimbe ................... 207

LIBROS ADQUIRIDOS EN EL EXTRANJERO ...... 211
COLABORADORES 213









Juan Par's:, sucesor de Esteban Salas en la
W
Capilla de MfLswa de la Catedral de
Santiago de Cuba (1805-1845)




ViRTuDEs FELIu HiaRRERA

Despuds del falleclimiento, en 1803, del Maestro Esteban Salas (y auln cuando solia enfermarse) le suede linterinamente en la Capilla de M'*sica de la Catedral de Santiago de Cuba, su a I scipulo, Francisco Jos6 Hierrezuelo. Todo hace pensar que Hierrezuelo no era compositor, ya que hasta el moment no costa en inventanio, ni se ha encontrado obra a1guna, con su firma. El mismo ejerciO6 su magistenio durante dos afios, y cuando convocaron a oposici6n la plaza, provoco' una desagradable polemical al cuestionar los derechos que tenia o no como extranjero el sacer-dote de origin alemAn Juan Nepomuceno Goetz. Despues de retractarse Hierrezuelo el asunto quedo' zanjado, continue ocupando, la plaza y Goetz se retir6- a la cludad de La Habana.
En el aft 1805 se susclita de nuevo el tema de la oposicion, y es cuando aparece como aspirant en el panorama santiaguero el presbitero espanhol Juan Paris. Un mes antes de efec0 4 16
tuarse los ejerciclos positions, Paris sustituye interinamente a Hierrezuelo. quien present su renuncia, con fecha 12 de febrero de 1865.-Con esa misma fecha aparece tambi6n el nombramiento interior de Parfs.
Hierrezuelo hace una primera tentative como oposlitor pero, luego se retire alegando poco, tempo disponible. Evidentemente, ello no fue mAs que una excuse y queda pendiente encontrar el verdadero motive de su dejac116n.
Pan's realize el examen el 12 de marzo de 1804 en presencia de todos los miembros de la Capilla de Mfisica y mereci6 grades elogios por la habilidad demostrada. Esta es la primera reference de la calidad de Paris Como mu'slico, sobre todo si tomamos en cuenta que el cuerpo de la Capilla era el mismo de tempos de Sal-as, m6sicos de un nivel tecn*co Io suficlientemente alto como para aprecliar si sus valores eran inferiors a los de su antecesor. Con anterioridad, el 12 de








febrero de 1805, se reali'zo el inventario y traspaso de los pa. peles de la Capilla de Hierrezuelo a Paris, el documents esta firmado por los. dos Maestros y el Secretario, Jos6 Patricio Fuentes.
Nada sabemos de los inicios de Paris n* de su traslado a Santiago de Cuba, solo que naci6 en Catalufla, Espana, en 1759 y muri 0-1 la noche del martes 10 de junio de 1845 en Santiago de Cuba. Al encontrar Pablo Hernandez Balaguer la partida, de defunclift de Paris, subsan6 un doble error repetido en todas las publicaciones hasta la fecha. Se trata del lugar donde naci6 este compositor y el dia, exact de su. muerte. Slempre se ha. dicho que era natural de Barcelona, pero en la partida de defunci6n costa que era natural de Catalunha, a secas, sin especificar la. cludad o pueblo en cuest1*6n. En cuanto a la fec);a de su. fallechniento, ocurrio' la noche del 10 de junio y no el dia I I como se ha afirmado hasta ahora. En el acta levantada. al effect aparece el I I de junio como el dia del enterramiento.

a)' Paris, maestro de capilla
Juan Paris desempefi6 la plaza de Maestro de Caplilla de la Cathedral de Santiago de Cuba durante cuarenta an"os, uno Mas que su antecesor, 'Esteban Salas. En el transcurso de ese flempo muchos fueron los sacrificlios y disgustos que surrio el Maestro Por conservar la actividad de la Capilla de M6sica. La lecture de parte de una carta enviada por Paris al cablildo nos da una idea de lo que apuntamos:

3 de Noviembre de 1812 En conformidad a
lo que V. A V. me manda en Acta de 24 d-e Abriff, acompano el quaderno de falls de los dependientes de mi cuerpo. En quanto a lo que se nos ordena allf mismo, sobre faltas de subordinaci6n debo decir, que esta sigue del mismo, modo, especialmente en el P.D.
Manuel Miyares, quien no hace otra cosa que meraramente lo que le da la gana; toca quando quiere los responsonos, se levant con precipitation antes que se concluyan las visperas nii la misa, y se va dexando can.tar y tocar las voces y los instruments. solos, sin el apoyo dcl bajo. A mi me es muy sensible tener que hacer en esta material el navel de fiscal, o acusador precisamente de unos sujetos de quienes soy tan odiado, no








mereciendolo ciertamente, Pero lo hago impel lido del
precepts de V.M.V.

Sid penoso le era al Maestro Paris ser fiscal o acusador de uno de los miembros de su Capifla, mds le era pedir su separacion, como sucedio en el caso de Manuel Caminero,, tenor segundo del gremio.

He aquI algunos p-Arrafos reveladores de las Diiligencias obradas al effect con fecha 31 de agosto, de 1810.
D. Juan Parls, Presb. y Maestro de Capilla con el debido respect: Que el lance acaecido en el ante coro el quince del que rige entre D-. Manuel Caminero y el Presb. D. Manuel Miyares, es,. entre otros muchos, un comprobante, el mayor, de lo pernicious que es la permanencia del primer en la Capilla. lbale a la mano D. Manuel Miyares a Caminero sobre -1a den-iasfa tan acosturnbrada en 61, de producirse.. quando de repented veo entrar a Caminero en el Coro, echando b matas, y apretando los. dientes, lo mismo que sli estuviera en la carnicerla. Sorprehendido por el pronto y flenAndorne de zelo por la santidad del lupr, lo hube de reprimir, diclendo que estaba en la casa de Dios, y se reportage.

Yma's adelante agrega:
El lance fue ruildoso y a presencia de todos los que estaban arriba v aun creo que los de abaxo no dexarian de apercibir algo. A este se afiade el baberse Producido con inaudita insolencia, no solo contra mi (como acostumbraba para bacerme odioso), sino contra la sagrada persona de su Sria. Ilma. con apodos que borroriza la pluma y se corre la tinta de expresarles, segdn me
han dicho.
Sr. V. Sria. M. Ve. puso un decreto el qual me encarga vele sobre la conduct de Caminero, para que a la. primera se le heche del gremio de la Capilla. Muchas le he pasado, muchas, he suffido; Pero es enteramente

Carta de Juan Pari's at Cabildo eclesiastico, fechada el 3 de noviembre de 1812. Archive de ]a Catedral de Santiago de Cuba, Capilla, de MU$ica, fol. 1.








incomegible; es impossible tener paz; me compromete,
compromete al sacerdociio.
Estos fragments son suficientes para valorar la paciencia y entereza de cardcter demostradas por Paris en el desempeflo, de su ma terio. Deseoso de mejorar la callidad de los oficlios y de contar con una orquesta adecuada a las nuevas necesidades, Paris instrumental una. reform en la Car pilla & Musica. La xnisma contemplaba cambios del personal y aumento de instruments. Ello. ocum" 0' en el a-no 18(Y7. A tat effect eleva un informed al cabildo, con fecha 13 de enero del mismo ailo. Veamos. uno de sus pArrafos:
0 1. 6 A mi ver la Capilla se verta completa-, en su ordcn teniendo un buen tenor pn*mero,, como tiene contralto,, naAs que los segundos fuesen medians y excluyendo una voz absolutamente inservible como es la de contralto segundo al presb. Dn. Josef Antonio Portuondo voz cansada, enferma y continuamente se desentona con notabilisimo desconderto, de la mfisica, y dan-0, de
su propia salud
Y no se .1imitaba el Maestro a dirigir la Capilla y escribir las compoisiciones de rigor, en ocasliones hada, las parties de cantante y ejecutante., corno nos revela el fragments de un informed fechado el 26 de abnwl de 1807: El presb. Dn.
Josef Anton10 Portuondo, excluyese por voz enferrniza,, cansada y hablitualmente desentonada..." Y agregaba despu6s:
en su lugar col6quese a Dn. Matfas Alqueza, cuando no sea necesario y toque baj6n o flauta, y en los casos de ser, yo SUplire... 114
De acuerdo con la dpoca en que vivia, con la nueva m6sica
4
que se -imponia y con su propia Wiosincrasia, Paris no podia ser un Maestro de Capilla al estlilo de Salas. Esto produjo un

D'Hgencias obradas sobre ]a plaza de 2do. tenor de. la Capilla, de Wsica de esta Santa IgIesia, vacant Por la exclusl6n que se hizo de ella a D. Manuel Caminero. Septiernbre 4 de 1810. Archive de la Catedral de Santiago de Cuba.
3 Expediente, obrado sobre el nuevo plan para ]a reformacio'n de la Capffla de Mylsica de esta Santa Yglesia. Metropolitan de Cuba. Abril 3 de 1807, Arcbivo de la Catedral de Santiago de Cuba, Capilla dc Wsica, fol. 1-1 V.
4 IbideM.








natural malestar entre algunos miembros de la Capilla, espeicialmente en Manuel Caminero, tenor segundo hasta 1800 y mAs tarde tenor primero, hasta la reforina de 1807. Este expres6 al cabildo sus citicas exageradas y calumniadoras en una carta que reproducimos en parte por su importance.
* la tal reform, ni ha sido para utillidad de la Iglesia ni para aumentar rentals ni M fisicos, sino para, botarlas por un Maestro que no to entiende, que ha. dejado la.
Capilla. en el esqueleto filtimo, pues la Santa Iglesi*a lo que necesita son de voces que canton Salmos y las divines alabanzas, y no violins para tocatas de Sinfonias, y Arias Francesas, con i*rri*cion y esc.Andalo del pueblo: por otra parte V.S.S.M.V. se hallan enteramente engafiados, pues el Padre Paris es buen Mfisico, no podr6 negar, Teatral de Fortepiano mAs no para Maestro de Capilla de Catedral, no tiene genio, ni me,*todo para la ensefianza; se le notan muchos defects, tampoco es compositor, gracias a las muchas obras que nos dej6 aquel venerable anciano Dn. Esteban de Salas. "
La carta de Caminero es sumamente reveladora, por ella. podemos formarnos una images de la mlsica, que sonata en la Catcdral at mismo fiempo que litdrgica, m'sica si*nf6ni*ca y
Jtica t ida por los emigrados dominicanos e impress en Francia.
Paris, ademas, se destaco por su labor pedagogica slin fronteras, convirtio' ]a Catedral en academia, sala de concertos y local de ensayos; alentando toda manlifestacon musical. Estrelas principles obras de la epoca y form6 toda unot genera2
ci6n de mu'sicos; contri buyendo en gran media al dcsarrollo cultural de Santiago.
b) Paris, compositor
En su libro Las Aries en Santiago de Cuba, Laureano Fuentes afirma que Paris no era compositor. Esta aseveraci*6n es sorprendente ya que Fuentes studio' con Par's composici6n y debi+a constable lo contrario. Quizas se bas6 at hacerlo en el pdrrafo de Caminero que clitamos anteriormente.
Alejo Carpentier desmiente a Fuentes en su libro La M4,sica en Cuba, al sen-alar que Pari's compuso mucha mu"sica, de

5 Dillgencias obradas sobre el nuevo plan, para la reformacioln de la Capilla... doc. cit. Archive de la Catedral de Santiago de Cuba, Capilla de Mthica, fol. 1-1 V.








la cual 61 hall 0' alguna. Posterlormente, Herna"ndez Balaguer encontro buena cantidad, especialmente villancicos.
At mismo, tiernpo se ha dicho que Paris modifficaba los
4
villancicos de Salas, pegando tiras de papel sobre la letra primiti*va,, con el fin de utilizarlos. HernAndez Balaguer, al estudiar las obras de Salas, descubrio' que este acostumbraba a utilizar una misma composition transformdndola partial o completamente, seguramente por premura, lo mismo hada Paris, adaptando la mu"sica a la nueva letra.
En n1ngun caso Hernind-ez Balaguer not6 que se tratara de una practical desleal de Paris. Sin embargo, encontr6 muchas. obras de Salas copliadas, por Paris, siendo una de ellas, Las Cuatro Pasiones, que segu"n ef mu'sico santiaguero Rafael Salcedo constitufa "la obra m4s, perfecta y mas acabada en material de mdsica religious".
La preocupacl"O"n de Paris por la conservaci6n de las obras de Salas ha quedado en la realizaci6n de copies de parties de sus villancicos y portadas; seguramente torque se hiciera dificil la lecture de ellas ya que el uso, y el tempo, hacen que la tinta penetre el papel, o quede limpia de ella. Gracias a las coplas del Maestro han Ilegado a nuestras manos muchas obras .0
de Salas en perfecto estado de conservation.
Las primers composiciones escritas por Paris al comenzar sus functions como director musical de la Capilla fueron cua&II
tro villancicos. Alejo Carpentier alude a dichas obras en su libro ya citado. Dice textualme.nte:
Paris entro' en functions en marzo de 1805., despue"s del incident Goetz. El mismo a-no entregaba a Matias Alqueza, trompe y fagot de su orquesta y por mAs ofiCio impresor del Colegio de San Basilio el Magno, unas letras de villandcos a quatro, con violins, violas, bajos, oboeses y flautas y otros instruments pastoriles que se han de canter en las solemnes Maytibes de Navidad
de N. S. Jesu-Cristo.
Este U"Itimo pasaje Io extra Carpentler del inencionado libro de Don Laureano Fuentes. La descripcio"n de la obra, sin ser err6nea, no correspotide exactamente a la verdad, pues en realidad en la portada d-e una de las particellas del primer
0 4
Iv illancico, que es el unico que conserve las particellas pues los otros las han perdido, se dice Villanclicos de Kalenda, a 4, con vlolines, violas, baxo, oboe", flauta. Ese signo al final y sobre las palabras oboc y flauta, indica sin duda alguna, de








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-ningun modo que es para flauta. y oboeses corno, ha. escrito Laureano Fuentes en su fibro, sino que la parte que corresponde a dichos instruments puede hacerse con uno o various instrumentos de la misma clase, (dos seguramente como, es habitual en ]as orquestas de finales del siglo xvin y principios del xix). Este dato lo habri"a tomato, don Laureano, de otras fuentes, pues e 1 seguramente no conocla el original o copia de la ob'a. De esta series de villandcos de Juan Pari's se conservan como Ya hemos dicho, las particellas de solamente uno de ellos: Cautivos de Israel. Adernas se conservan, que es lo mAs important, la partlitura general con los cuatro villancicos esCntos por Pan's para esa solemnlidad. Tenemos por tanto que el villancico -esta escrito scon anuncia la. portada manuscript a 4 voces: 2 tiles (Ira. y 2da.), un alto y un tenor. Y para 2 parte s de violl"n (I ro. y 2do.), una de V iola, una de baj o y dos parties de madera (una de oboe y una de flauta). A continuacion cito el nombre de los cuatro villancicos por orden numeralel primer ya. nombrado lleva por titulo Cautivos de Israel, el segundo Albricias paslores, el tercero Vamos y el cuarto A que f in van los Vastores can tanta prisa a Bele5n.
Esta serie- de villancicos fue hallada por Pablo Herndndez Balaguer en noviembre del aflo 1956, y es uno de los docuuaentos mas importance de la obra del compositor Juan Paris, en tanto Rena un vado exitre las Altimas composiciones, de Salas y las obras mas tempranas de. Pan's que se conocian hasta el moment de ser encontrados los villancicos fechados en 1805. Ellos eran la Misa a 3 voces y el Villancico de Kalenda a 4 con violins, viola, bajo, oboeses a flautas,, Hasta cuando... santo cielo? Ambas partituras fechadas en 1806 (CARPENTIER, Oph Cit.).
I El primer villancico, Catitivos d(,,.) Israel, comienza oon un preludlomaestoso en compa's de cuatro por cuatro y enja tonalidad de do mcnor. Despu6s de todo un process modulator'10, que va hasta la tonalidad de la dominate o sea sol mayor, torna en los filtimos 6 compass del preludio tras una breve modulacion al tono in'c*al de do, pero esta vez no en menor Sino en mayor. En el acorde final de do mayor entrant las voces enlazando pr---rEctamente el preludio coti cl cuerpo del printer movimiento.11
1; A[ referimos a las secciones del villancilco llamAndolas mowimlentos se ha querido expresar ]a real independence mel6dica, y arm6nica de dichas parties. s1n afirmar por ello que scan movimicntos en el verdadero sentido dc la palabra, ya que su extenst6n es mucho menor que la de los mismos.








A este primer tempo slgue un segundo muy corto que es un larghetto en fa mayor o sea que se encuentra en la tonallidad de la subdominante. Por ithimo, -el villancico conclude con un allegretto en comp6s de seis por ocho que le comunica un aire de ligereza, como un descanso despuds del sombrio lar6etto, Comienza esta tercera acc116n o tempo en la tonalidad de re mayor, o sea, la de la dominante-dominante de la tonalidad initial en una breve introduction de 8 compass para dar entrada al coro, que va alternando en respuestas con la orquesta. Tras un process modulatorio que se prolong hasta los Altimos compass del mov'miento termlna en re menor. Como puede verse claramente la dlisposici6n de la obra es ternarlia se gdn la forma alkgro-lento-allegro que es la formula habitual del concerto y que lo fue antes que de este, de la obertura y de la sinfonla primltiva, tenliendo como breve introduction al pr*mer allegro un pasaje lento y mesurado como preparando Io que ha de venir.
Esta forma ternaria se sigue en los demas wllandcos que constituyen la primer experience de Paris en el ge*nero con variantes, que van de la inclusion de un recitative hasta el agregado de una pastorella cantada y acompan-ada.
A la primer serie de cuatro villanclicos fechados en 1805 siguen. los pertenecient-es a 1806, son ellos: el ya nombrado e Has ta cuando santo cielo? escrii to para. la Kalenda a 4 voces con violines, viola baxo, oboeses, flautas. Costa de 4 partes o movimientos: andantino, expreslivo, recitado, aria y cAntico. Se conserve el original y la copia de la partitura.
Este villancicoes de grades proporciones, po-see. 297 compases. Solo el andantino expresivo en do menor cuenta con 160 compass, de ellos 23 forman un prewwo, comenzando, despu6s la parte vocal represented por un alto, para luego afiadirseles las demds voces. Terminal el movimiento con un, preludlio de 7' compass. Este andantino puede ser considered como un Adagio Sinf6nico. El recitado es de menos proporciones, consta de 34 compass. Cornienza ea la tonalidad de mi bemol mayor, termlinando en sol mayor.
En el aria vemos un cambio de compAs que la hace muy attractive, comienza en dos por cuatro y el compass 39 cambla a seis por ocho. Termlina en la misma tonallidad que comienza, en sol menor. Tiene una duraci6n de 71 compass.
El cdntioco en mi bemol mayor y compis de seis por ocho es el movirniento mds corto can 32 compases, logrando asi un equilibrio de la obra en. cuanto a duracliOn. de las different









parties o m-ovimient"os. A traces de la obra se produced moduJaciones a la dominwite y tonos relatives.
Los demas villanclicos, de 1806 son Qug raro portanto, para. el Jer. Nocturno, Muchachos hay una escuela, para el 2do. Nocturno, Escala diatonica aleg6rica, tambien para el 2do. Noctumo y Oh mister1*0 adorable, para el 3er. Nocturno.
De 1807 se conservan los villancicos- Pues ya el deseado, L 4 voces: (2 tiles, alto y tenor) con dos violines, viola, V b *
ajo, conservAndose. 8 parties onginales: y Respirad mortals keste ultimo fleva -el mismo nombre de otro v'llancico escrito por Salas en 1799). Este villancico es para 4 voces.: tiple, alto, tenor y bajo con dos parties de violin., una de viola y una de bajo, 2 de oboeses o flautas, puede utilizarse uno u otro instrumento, una de fagot y 2 parties de trompas. De todas ellas no se conservan mcis que las particellas de las 2 parties de violin, una parte de oboe y otra de bajo: la partitura ha desapareclido. Si comparamos ambos, v'llanclicos (el de Salas y el de Paris) vemos que poseen un tratamiento y structural harto different, Pues .-.1 villanc.41co de Paris tiene pretensions, realmente sinf6n*cgks.
Comienza con un allegro maestoso a modo, de intrucci6n o preludi"o de 39 compass en compasillo antes de que hagan entrada las voces. La introduction esta en la tonali"dad de sol ,mayor asi# como en el cuerpo del primer movimliento, en el que se desarrolla toda una serie de modulaciones hasta. concluir la secci6n en la tonalidad de do mayor. A este tempo s I gue un andantino en compass de seis por ocho en la. tonalidad de do menor que es un canon que costa de 30 compass con repetici6n.
A este canon y como prolongac16n del flempo lento s*igue un Recitado en la mayor y en compds de cuatro por cuatro. N6tese como el andantino, o sea el segundo tiempoi, comienza como en los villancicos anteriores de Part's en la tonalidad de la subdom*nante, en este caso do, mayor o menor., en contrast con -el primer tempo allegro en sol mayor, contlinuando el tiempo lento con el Recitado en la que es segundo grado de la, tonallidad ini"cial y que tanto, oficia como subdominante en las obras. de los composlitores clAsicos.
Por U" lt*mo, la obra conclude como ha. comenzado, en sol mayor pero, esta vez en. compAs de seis por ocho que hace que el aire tenga mucho de esa fluidez y lozania que caracteriza los tempos finales de las obras de los, compositors vienese's & IR RPOF11MIA MitAd de] qiOln YVIrIfT. In nitprnntiun mip qP "ro.








duce entre el motive in"clal del movimiento y las dos coplas que se intercalan entre sli Como sus repeticiones le dan al movimiento un franco carActer de rondo", rasgo que lo acerca. mAs aun a los cldsicos vienews y en general al resto, de los compositores del Ilamado estilo, galante.
Nos referiremos brevemente a los restates, villancicos de Par-i's cuya musical ha sobrevivido. Son ellos: Cesen tus gemidos y Duerme nin-a hermoso, de 1808. Old cielos, Para Ia Kalenda, Acentos armoniosos, Para el ler. Nocturno y Produzca Ia tierra, para. el 3er. Nocturno. Estos 3 "Itimos del afto 1809. Produzca Ia tierra es un bello villancico a tres voces, (tiple, alto y tenor) con violins, Gboe y bajo. De 61 se conservan
7 parties y Ia partitura, todos originals.
Escrito Para Ia Kalenda de 1811 es, el villancico De un profundo seno, marcados con el afto 1812 0 cuando santos cielos, Para Ia Kalenda Y Tierno infante, Para el 2do. NocturnoM De 1813 se conserve No 11oreis mis ojos, Para et 2do. Nocturno y de 1814 Cante en sonoro acento, para Ia Kalenda. Del a-o 1814-1816 ba quedado el villancico Decidnos buenos pastores escrito Para el 3er. Nocturno de Ia Navidad. La doble fecha indica que una parte ha slido agregada mas tarde por necesidades de Ia Capilla. La portada dice a cuatro y a seis, no indica los instruments, solo se lee instrumental. MAs abajo vemos anotado: 2do. Nocturno 1816 y Ia indicaci6n entrando que senala comia ha de ejecutarse, o sea, el -comiienzo de dicho 2do. Nocturno. Como se ve, Pan's, aprovecho* el villancico COMpuesto dos afios antes hac*e'ndole solamente algunos agregados. No hay partitura de esta obra pero se conservan las. particellas de las voces (2 tiles, Ia. 2a., un alto y un, tenor) asi como las parties de 1ro. y 2do. violin, viola, flauta y bajo.
Continuando el orden cronolo'gico, pasamos, al afto 1815, del que se conservan cuatro villancicos: Ay mi bien, ay mi Dios, Una zagala hermosa para el ler. Nocturno Pide el cieto a Ia tierra Para el 2do. Nocturno y Temblando estaba de frio. De esto's se guardian parties originals del Iro. y el u"Itimo, asi como de Una zagala hermosa, villancico a 2 voces (soprano y tiiple) con 2 violins, alto y bajo. De 1816, Hoy el hielo nace, se conservan las parties de bajo, alto, violins. Iro. y 2do. y flauta.
Al aho 1817 pertenecen Por fin 11eg6, Del' empire brilliant,, Al par de 1i dichosa y Quien mds que yo dichosa, hermosa pieza escrita Para el 2do. Nocturno de esa Navidad. La portada indica recitado y aria a dAo sin a-nadir nl'ngCtn tipo de








Ar a 8
acornpanamiento instivniental,, no obstante eflo, conservamos las particellas I' nstrumen tales, de 2 parties de violin una de viola y una de bajo asi" corno pasajes vocals que aparecen en la partitura. Costa. esta obra de introducc16n, ada Y recitado para concluir con un andante en sol menor. Culmina la composici6n en dos por cuatro de un allegro en sli bemol mayor. A continuaci(5n tenemos various villancicos pertenecientes a Jos fechados, ellos son: Soberana deseo, Ya del oc&no y Ariho Dios., mwno en BeIgn del a-no 1818. Como ha de luchar y Ya la aurora esmalte el Oriente (1819), eQuien podrd mandar al que manda tierra, mar y cietol-, del 3er. Nocturno de 1821, eQuien llama? del 2do. Nocturno de 1824 y Cumpliose pueblo santo de la Kalenda del an"o 1829.
Los folletos impress con las letras de los villancicos escritos por Pari's durante los anos 1806, 1809, 1811, 1812, 1813, 1815, 1816 1817P 1818P 1820p 18210 1822 y 1824 dan a concern a1gunos villancicos ma's de este compositor, manteni5ndose ine'dita la muhica. Fueron impress en Santiago de Cuba para las solemnidades religious efectuadas durante esos aftos y constituent ejemplares excepcionales de los inicios de la imprenta en la provincial. oriental.
Para concluir, relacionaremos los villancicos que hasta ahora no se nos ha revelado la fecha pero se conservan en originals o fotocopias. Son doce: Pario' Maria en Belen, para el ler. Nocturno a 4 y a solo (2 tiles, alto y tenor) con 2 violins, viola, y bajo. De 61 se conservan 7 parties originals. Abre BeIgn tus puertas para el ler. Nocturno,, Cante el celeste coro para el 2do. Nocturno, Valor pueblo escogido tambi6n para el 2do.. Nocturno, Vengan tus destellos, Vamos presto a Bel6n, Dime dingel para el ler. Nocturno, Un espliritu, celeste., Cesse ya, Pues para nuestro, consuelo, Pide al cielo que desclenda, para -el 2do. Nocurno. y Pastores venturosos, para el ler. Nocturno.

c). Catilogo preliminary de los villancicos
En este epigrafe trataremos de reflejar los villancicos escritos por Juan Paris guardando un orden cronol6gico. Esta primer tentative la hacemos a modo de ensayo, por lo complejo que se torna dadas las fuentes a consular.
En primer lugar hay que tomar en cuenta que partimos de cero, ya que no existed niffiguna catalogacion u orden de sus villancicos. Recue'rdese ademAs, que el Catailogo de Mt1sica de los Archivos de la Catedral de Santiago de Cuba y del Museo








Bacardi realizado por Hernandez Balaguer solamente conteni.. plaba las obras de los composlitores cubanos que se guard. ban en dichas instituciones, no asi la de los extranjeros Como es el caso 4e Pans y otros. Para ofrecer una images complete de los villancicos que escribio este compositor es imprescin8ible tomar en cuenta los que han sobrevivido sin la mu'sica. Nos reterimos a los folletos ante:riormente'aludidos que se conservan con las letras de sus villancicos escriitos para los aflos 1806, 1809, 1811, 1812, 1813, 1815, 1816, 1817, 1818, 1.820, 1821, 1822 y 1824. Fueron impress en Santiago de Cuba Para ]as solemnidades rell"giosas efectuadas durante esos afios y se conservan en el Museo de la Catedral de Santiago de Cuba. La Biblioteca Nacional Jose" Marti guard un exemplar del aflo 1817. Estos folletos constituent un testimony de incalculable valor, ya que nos ponen en contact con la mayoria de los villancicos escriltos por Paris, al mismo, tempo que bn*nda la oportunidad de estudiar desde el punto de vista. literario una copiosa fuente del siglo xix.
O
Sobre este tema esta confeccionado, nuestro. trabajo Los villancicos cubanos de los silos xvin y xix impresos,;ganador de mention de historiografia en el Concurso Pablo Hernindez Balaguer, convocado por la Direcci6n Nacional, de Milsica en 1974.
En. Santiago de Cuba se cantaban en total 4 villandcos, uno Para la Kalenda y 3 Para la Navidad. La costurnbre, era pues, escribir 4 para cada aho, sin embargo, en el folleto perteneciente al an'o, 1806, encontramos 5 villandicos, uno Para la Kalenda, uno para el ler. Nocturno, 2 para el 2do. Nocturno y uno para el 3er. Nocturno.
Los del 2do. Nocturno Ilevan por nornbre Escala diatonica aleg4rica y Muchachos hoy una escuela. Del mismo modo, contamos con 6 villancicos escritos Para el aflo 1815, cu atro de ellos aparecen en el folleto de dicho dflo y los dos restantes en forma de partitura, ademAs de los, del folleto, los, nombrados Una zagala hermosa y Pide et cielo a la tierra. En el villancico de 1822 Alegrese la tierra venturosa para el 2do. Nocturno hay un fragments de la letra utillizada en el villancico de 1815, Una zagala hermosa, Para el ler. Nocturno. Del mismo modo, el villancic-o Que esidn en el coro los serafines del 3er. Nocturno del mismo afio (1822) notamos. que es, una vers16n del que Ileva el mIsmo nornbre para el an"o 1815. La difference estriba en la rcducc'*O"n de parte del- texto.
Los villancicos de Paris que se conservan son 80. De-ellos 52 tienen musical y 28 solarnente el texto gracias a los- folletos








publicados. Existent a1gunos que se han conservado de las dos forms, estos son 25. La mayona de estas obras se guardian .0
en el Museo Eclesiastico de la Catedral de Santiago de Cuba, en el Archi'vo de M'sica de la Universidad de Oriente y en el Seminario de MU'sica Popular, don-de hay varies copies fotostiticas. Esta institucio'n nos facillito' a1gunas de las fotocopias
4
que lidustran este trabajo.
A continuad6n intentamos ofrecer un bosquejo de catalogacion de los villancicos de Juan Par f s. En e"I constarA el nombre del mismo, la festividad para ]a cual fue compuesto y el a-no. Indicaremos con una F los que aparecen, en los folletos y con una M los que conservan la m6slic.a. Los que Ilevan ambas letrus (F y M) son los que se conservan en las dos forms.





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VILLANCICOS DE JUAN PARIS (bosquejo de catalogaci n)
Nombre Fecha Festividad Conservacio'n
1) Cautivos de Israel 1805 Kalenda m
2) Albricias pastors 1805 ter. Nocturno m
3) Vamos 1805 2do. Nocturno m
4) +A quif f in van los pastors
C
con lanta prisa a Belen? 1805 3er. Nocturno F y M
5) eHasta cWnda santo cielo? 1806 Kalenda F y M
6) Que raro portent 1806 ter. Nocturno F Y M
7) Muchachos hoy una escuela 1806 2do. Nocturno F Y M 8) Escala diat6mca aleg6rica 1806 2do. Nocturno F y M 9) Oh misterio adorable 1806 3er. Nocturno F y M
10) Pues ya el deseado 1807 ter. Nocturno m
11) Respirad mortates 1807 m
12) Cesen lus gemidos 1808 ? m
13) Duerme niflo hermoso 1808 2do. Nocturno m
14) Oid cielos 1809 Kalenda F y M
15) Acentos armaniogos I SD9 ter. Nocturno F y M
16) Duerme nin-a 1809 2do. Nocturno F
17) Produzca /a Hem 1809 3er. Moct-urno F y M
18) De u. profundo seno 1811 Kalenda F y M
I -)) Amor inmenso 1811 ler. Nocturno F
20) Lia Y Rachel 1811 2do. Nocturno F
21) Nifto dorado 18,11 3cr. Noc'turno F
22) Oh quanda sanlos cielos 1812 Kalenda F y M
23) 0 justos patriarchs 1812 ter. Nocturno F
24) Tierno infante 1812 2do. Nocturno F y M
25) Al ver e-1 mundo el gozo
Ya cumplido 1812 3er. Noctumo F y M
26) Venga de lo alto el justo 1813 Kalenda F
27) Pastores escogidos 1813 ler. Noctumo F
28) No llorel's mts O)OS 1813 2do. Nocturno F Y M
29) Las pajas del pesebre 1813 3er. Noctumo F
30) Canto en sonoro acento 1814 Kalenda m
31) Decidnos buenos paslores 1814-16 3er. Noctwm m
32) AY mi bien, AY mi Dios 1815 m
33) La tierra estaba alligida 1815 Kalenda F
34) Una zagala hermosa 1815 ter. Nocturno F y M
35) Temblando estaba de frio 1815 11)& m
36) Pide el ciela a la tierra 1815 2do. Nocturno F Y M 37) Que estdn en el com
los serafines 1815 3er. Nocturno F
38) 0 aurora deseada 1816 Kalenda F
39) Hoy el hielo nace 1816 ler. Nocturno F y M









; j
VILLANCICOS DE JUAN PARIS (bosquejo de catalogacion)
Nombre Fecha Festividad Conservaci O'n

40) Entrante en el portalitto 1816 2do. Nocturno F 41) ePorque vio en sus brazos
otro sot mayor? 1816 3er. Nocturno F
42) Del empire Willante 1817 Kalenda F y M
43) Por fin lleg6 1817 ter. Nocturno F Y M
44) Quien md's que yo, dichosa 1817 2do. Nocturno F y M 45) At par de ti dichosa 1817 3er. Noctumo F y M
46) Soberano deseo 1818 Kalenda F y M
47) Ya del ociano 1818 ter. Nocturno F y M
48) -Posible es que ha Ilegado.? 1818 2do. Nocturno F 49) Nift Dios, nz'n-o en Beldn 1818 3cr. Nocturno F y M 50) Como ha de tuchar 1819 2do. Nocturno M
51) Ya la aurora smaller
el Oriente 1819 M
52) Sacude, o virgin la cadenza
asirosa 1820 Kalenda F
53) Ya la virgin su espiga
rutilante ostenta 1820 ler. Nocturno F
54) -Quien decide est4 dor4
mido? 1820 2do. Nocturno F
55) Tirilando flechas me
arr0l*a 1820 3er. Nocturno F
56) Orad cielos piadosos 1821 Kalenda F
57) Recibe amoroso 1821 ter. Nocturno F
59) Dormid cordero, santo 1821 2do. Nocturno F
59) eQuieft podrd mandar at
que manda tierra, mar
y clelo? 1821 3er. Nocturno F Y M
60) El nalalimo cant6 1822 Kalenda F
61) Salvate, Dios o principio
deseado 1822 ter. Noctumo F
62) Aligrese, la sierra. venturosa 1822 2do. Nocturno F 63) Que estdn en el caro
los serafines 1822 3er- Nocturno F
64) Ya en fin llego 1824 Katenda F
65) Que luces tan divines descubro en et Oriente 1824 ler, Nocturno F
66) *Quien 11ama?'
1824 2do. Nocturno F y M
67) +Que et que no perdon6 al
dngel quiso al hombre per.
donar? 1824 3er. Nocturno F
68) Cumpliose pueblo santo 1829 Kalenda M
69) Par1*6 Maria en Belin ler. Noctumo M
70) Abre Betin tus puertas 1) ler. Nocturno M








VILLANCICOS IDE JUAN PARIS (bosque'o de catalogaci6n)
Nornbre Fecha Festividad Conservadon
71) Cante el celeste coro 2do. Nocturno M
72) Valor pueblo escogido 2do. Nocturno M
73) Vengan tus destellos M
74) Vamos presto a Bele"n M
75) DI'Me dngel ? ler. Nocturno M
76) On espiritu celeste ? M
77) Cesse ya ? ? M
78) Pues para nuestro consuelo ? ? M
79) Pide al cifelo que desclenda ? 2do. Nocturno. M
80) Pastores venturosos ? ler. Nocturno M



Conctusiones
Todo lo. que a continuaci6n af irmamos, no debe tomarse con character definiti'vo. El trabajo investigative, por sus caracterl'sticas, puede suffer camblos o variants a trav6s del tiempo y en. este caso estamos convencidos de que asf ocurrira al continual el studio de las fuentes.
A Juan Paris le toc.6 vivir y desarrollarse musicalmente durante el classicism, raz'n por la que SU M'*S*ca al ser analizada nos recuerda los maestros del ochocientos avanzado. Nada sabemos acerca de su formaci6n musical. Todo parece i ndicar que sus conocimientos fueron adquiridos en la peninsula, donde seguramente trab6 conocimiento con las, obras de' los, grades; maestros de su epoca, como Haydn y Mozart. Se afirma que las partituras de estos compositors eran estudiadas por sus, dlscipulos, asi como las de Po rpora y Palisiello. De estos Atimos se guardian varies partituras, en el Archivo de la Catedral de Santiago de Cuba.,
Resumiendo podemos decir que sus, villanclicos fueron escritos a partir del an'o 1805 y hasta 1829. Esta afirmaci6n podria variar en un future si apareciese al9fin villanclco con fecha antenq'or o posterior a las mencionadas, sobre todo si' tenemos en cuenta que existent doce de'ellos, sin fecha. Por los. folletos impress con las letras de sus villandcos, sabemos que la musica de muchos ha desaparecido. Es el caso de uno de 1809, tres, de 1811, uno de -1812,, tres pertenecientes a 1813, dos de 48-15, tres de 1816, uno de 1818, los cuatro de 1820, tres, de 1821, los cuatro del aho 1822 y tres de 1824. Por el, 'ismo medio, hemos:








podido ubicar cronot6gicamente algunos que no ostentaban la fecha, como por ej'emplo el dtulado cQuien podrd mandar al que manda sierra, mar y cielOp escrito para el 3er. Nocturno del afio 182 1.
Los villandcos de Paris conscrvan durante breve tempo la forma ternarl"a (allegro-lento-allegro) pero nunca, utilizan la forina usada Por Salas (estr'lblllo-coplas-est.r*ib'l'llo). En los fe4 *
chaos en 1805 el primer movimiento es un' largo preluctio instrumental. A partir de 1806 comienza a escribir sus villancL cos con cuatro movimientos. o secciones, formadas por adagiorecitado-andante-allegretoo; aunque a veces utilliza otras combL naciones, como por ejemplo, andant'l'no-recitado-aria-cantico. Es decir que en cuanto a la forma general del villancico, esta se ha ampliado con Paris al extreme de que el breve trozo introductorio. de los villancicos anteriores ha sido cambiado por 61 en un verdadero preludio. Made tambien un movimiento mas a la forma ternaria como hemos visto; adiclionando movimientos desusados hasta el moment.
Con Pari's los villan.cicos comienzan a ser a cuatro voces., dejando atras las 3 tradicionalmente utillizadas por Salas.
La combination de voces mcis usadas por Pari's son: 2 tiles (1ra. y 2da.)., un alto y un tenor, aunque a veces utilliza, 3 y
.0 'to
mds esporadicamente 2. Los ddos aparecen en los villancicos Una zagala hermosa (1815), y en los fitulados Hoy el hielo nace (1816), Qut*en inds que yo dichosa (1817) y -Qui6;n llama? (1824) donde Paris concibli 0' un dA o. de tenors.
En cuanto a la instrumentation. notamos sensible cambios pues la orquesta exclusivamente de cuerdas se nutre ahora de instruments de viento-madera (oboe, flauta), aden-as de sumarle una viola en las cuerdas completando el cuarteto. S61o en los villancicos fechados en 1815 y 1817 asi como en algunos carentes de fechas no utl'l'l'za instruments de vlento, content6ndose con las cuerdas, aunque esta af*rmaci6n s6lo debe ser tomada provislionalm.ente, ya que se conservan a1gunas parties, las demas cabe la posibillidad de que aparezcan en un future.
En la mAs reciente b6squeda, efectuada en el Museo, EcleSiastico encontramos, para nuestro asombro, parties de-trihingulos y timpano de uno de los primers villancicos de Paris, Albricias pastors, de 1805. Tambien parts de cimbalo y tl,'mpano del vifflancico Vamos presto a Belen (sin fecha).
Es digno de observation que en obras posteriors a 1805 no utifliza estos instruments, lo que indica que pudo ser un Uso fortuito, product de d0terminadas circuristancias. No de-








bemos descartar, sin embargo, la posibilidad de que le a-adiese estos. instruments posteriormente a las obras mencionadas, aunque result rnenos probable. Asi mismo, en toda la documentation relacionada con la reform de la Capilla de 1'807 no hay reference alguna. de estos instruments.
Lo que A' denote este dato es que Paris es un precursor en el uso de estos I*nstrumentos y que no vaciflaba, en utillizar todos los medics instrumentals. que pudieran lograr un mejor effect sonoro. He aqui el con a unto vocal-instrumental que constituy6 Pan's a part-ir de la reform de la Capilla en 1807,

4 sopranos (niifios)
VOCES 2 contraltos (hombres)
2 tenors.

1 flauta u oboe
3 violines (2 primers y I segundo)
INSTRU- I viola (o cuarto violin)
MENTOS I bajo (violoncello)

L I fagote
2 trompas

El fagot y la trompe aparecen indicaaos solamente en la instrumentation del v*llanci*co de 1807 Respirad mortales.
Notamos como Pan's presta mayor atenci6n al tratamiento instrumental que al vocal, sin lograr el equilibrio magistral Obtenlido por Salas entre ambas parties. Este, con menos elements. obtiene un effect sonoro mucho mas puro y r I ico -a la vez.
En las tonalidades usadas vemos un estilo en plena correspondenda con el de los clAsicos, basAndose en la tonica subdominante y dominate; sin marginal los tonos relatives u homd)nimos. Escribir el segundo moviimiento de las obras en la suhdominante es casi riguroso en las composliclones, de finales del
.b
siglo xvin y principios del xix, son ejemplo de ello las obras
4
de Mozart, Schubert y otros cuYas sinfonfas, conclertos, sonatas., etcetera contaban con un segundo tempo en la tonalidad de la subdominante, contrastando con el primer tiempo, que se desenvolvfa en las tonalidades de la t6nica y la dominate. Ademas, la subdominante posee un tono sombrio mis recop o en oposicion al brilliant de la dominant, por lo tanto, Mas propio para el alre lento que ocupa siempre los segundos, tiem-









Pos, de todo el perfodo clAslico y de buena parte de la e*poca romAntica.
La caligraffa musical the Juan Paris present characteristics proplas. Su trazo, es firme y seguro. Result inconfundible en relaci6n con la caligrafla de los demAs compositors de la Capilla.
Pan's inicia. en la Capilla de Mfisica la pralctica de escribir en partlitura general los villancicos, cosa que nunca hada su predecessor Salas, quien se conformaba con escribir las particellas solamente. Sin embargo es de notar que en las partituras solo escribla las parties fundamentals, o sea, las cuatro voces y las cuerdas, formula traditional, mientras que las otras partes fundamentals existfan dni*camente en las partlicellas.
Esta no es la finica innovation en su haber. Revisando su
44
Ascenait Deus, parte de violin 1ro., encontramos la siguientte indi*caci 6-n: "BAjese la cuarta a fa"". Es el mico ejemplo que conocemos de scordatura,,'T entre toda la m6sica de la Catedral de Sanfiago.
Compositor meficuloso, pref'ri6 en occasions reformer sus proplos villancicos, por falta de tempo, como es, el caso de Decidnos buenos pastors fechado en 1814 al que dos aflos mis .rde le agrega algunos detalles. Su musical. evidencia. gran ofido y en occasions linfluencias del teatro. Prueba de ello son los villandcos escn4tos en 1817. Sus texts pertenecen al famoso librettist Pietro Trapassli, conocido por Metastasio y fueron traducidos por Par's del italiano. Este poeta escribi6 alrededor de 35 librettos para 6pera y or-atorios. La Oda que sirve de texto al villan6co del ler. Nocturno de 1818, es tambidn de Metastasio, traducida y musicalizada por Paris. Su composici6n se asemeja mas a la de los, cla'si*cos que a la de los compositors espanoles.
Fue fiel continuador de la acfividad musical en la Caplilla. de Mhica durante cuarenta afios, lintroduciendo innovadones en su funcionamiento, asi como en las obras destinaclas a ser interpretadas en ella. Se conserve, la. letra. de 53 villancicos en los -folletos publicados, de ellos 28 no conservan la milsica, 25 en folletos y mds*ca y 52 se guardian en parties o, partituras y en originals, copies o fotocoplas. En total contamos con 80 villancicos de Juan Parfs.

7 Scordatura. Es ]a afinacio"n de un instrument de cuerda en forrna distinct a ]a nornial, con el objeto de obtener del instrument notas
I.
desusadas para asi facilifar ]a ejecuel6n de un pasaje determined, o a fin de cambiar el effect sonoro general.









Murio" a los ochenta y selis ahos, sin decker su. animo y espiritu de trabajo, formando mu'sicos que le sucedieron en el oficio.
Por lo que conocemos de la. historic. de la, Capilla de MAsiica de la Catedral de Santiago de Cuba durante los silos xvxr, xviii y xix, Ilegamos a la conclusion de que costo gran esfuerzo crearla v mantenerla, pero fue de inappreciable beneficlo para la mfisica cubana. Esta instituci6n, la primer en la, isla., s*rvi6 de punto de partida a una actividad musical serial. Esta. es la raz6n fundamental que nos gui 0 a a continual ahondando en la VIda y obra de todos los que de un modo u otro tuvieron. participation en esta empress.
Para la mejor comprens16n de todo lo expuesto ofrecemos a modo de conclusion un Resumen Analitico, de los villandcos de este compositor. Tomamos como punto de partlida las i pri
meras obras pertenecientes al a-no 1805, continuando con las

VILLANCICOS DE JUAN PARIS

Afio 1805 4 voces (2 tiles, alto y tenor)
AflOs subs* a) 4 voces (2 tiles, alto y tenor)
VOCES guilentes- b) 3 voces (ti les, alto y tenor)
IP
c) a ddo, (alto y bajo, tiople y soprano)

*W4 An' o 1805 Cuarteto de cuerdas, flauta y oboe
H INSTRU.
MENTA- Af'Os suhs a) Cuarteto de cuerdas, fagot y 2
A< guientes trompas
4 CION
cc %, b) Cuarteto de cuerdas
z
An"o 1805 Preludlio-larghetto-allegro,
FORMA Affos subsi- Adagio-recitado-andante-allegretto
guientes

An"o 1805 Tonalidad o inal con modulaci0rig
nes a la subdominante
TONA. Aflos subsL a) Tonalidad original con moduLIDAD guientes laciones a la dominant.
b) Tonal*dad original con modulaciones al tono relative u ho-








derrn's por orden cronol6gico; considerandto la combinaci6n de recursos 0 tecnicas mids utiflizadas por Pan's.



B IBLIOGRAFIA
CARPENTIER, Aix,,jo. La nit~sica en Cuba. Mexico, FGE, 1946. FELiu HERRERA, VIRruDEs. Los villan-cicos cubanos de los siglos
xviII y xTx. (inddito)
FUENTES MATONs, LAUREANO. Las artes en Santiago de Cuba,
apuntes hist~ricos. Santiago de Cuba, EstablecimItento tipogr~fico de Juan E. Ravelo, 1893.
HIE-RNANDE~z BALAGUER, PABLO. "La capilla de mu'sica de la Catedral de Santiago de Cuba". Rev ista musical chilena. (Santiago de Chile) (90) 1964.
Catdlogo de mfisica de los archivos de Ia Catedral de
Santiago de Cuba y del Museo Bacardi. La Habana, Biblioteca Nacional Jose Martf, 1961.
1Los 'illancicos, cantadas y pastorcias de Esteban
Salas. (indito)




Documentacidn general

1) Villancicos de Juan Paris que guarda el Seminario de Mdsica Popular.
2) Vilflancicos de Juan Paris conservados en el Archivo de la Catedral de Santiago de Cuba.
3) Obras religiosas de Juan Paris conservadas cn el Archiyo de la Catedral de Santiago de Cuba.
4) Villancicos de Juan Paris que obran en el Archivo de Milsica de la Universidad de Oriente.
5) Actas capitulares de la Catedral de Santiago de Cuba. Afios 1803,p 1804 y 1805.
6) Certificaci6n del entierro de Juan Paris, Santiago de Cuba, junio 15, de 1845.
7) Folletos impresos con las letras de los villancicos escritos por Juan Paris. An'os 1806, 1809, 1811, 1812, 1813, 1815, 1816,
1817p 1818o 1820, 18210 1822 y 1824.








If
8) Carta de Juan Pans al Cabildo Eclesiastico, fechada el 3
de noviembre de 1812. Archive de la Catedral de Santiago
de Cuba, Capilla de Mu'sica, fol. 1.
9) D'ligenclias obradas sobre la plaza de 2do. tenor de la Capilla de MU'sica. Septliembre 4 de 1810, Archivo de la Ca
tedral de Santiago de Cuba.
10) Expediente obrado sabre el nuevo plan para la refonnado'n
de la Capilla de Mu"sica, Abrlil 3 de 1807. Archlivo de la Catedral. de Santliagm de Cuba, Caplilla de Mulsica, fol. 1-1 V. 11) Diligencias :obradas sobre la provision en propiedad de
Maestros de Capilla de Mu*stca de esta Sta. Yglesia por falledmientos de Don Estevan de Salas su U"Itimo posehedor. An"o 1803, Archivo de la Catedr-al de Santiago de Cuba,
Capilla de Mdslica fol. 2.












0 6
Texto y context de Del cautiverio
0 0
de Manuel Ciges Aparx.to




SyLviA TRuxA

La primer vez que debfa ser fusilado, le salv6 una justicia todo lo arbitrania y brutal que se quiera, pero con ciertas normas que A permitian protege la vida de un acusado; la. segunda vez, exactamente cuarenta an-os despuds, los fusiles se adelantaron a process e indultos.. .
Para Manuel Ciges Aparlicio los, a-nos que van desde 1896 a 1936, desde la guerra de Cuba hasta la guerra civil, son un aplazamlento de la pena de muerte que le amenaz6 cuando tenia solo veintitrds anos. Para Espana,. son los cuatro decenios, de un desairrollo --o falta de desarrollo y estancamientocuyos detalles significativos esuin captados en la vasta obra narrative y periodistica de aquel valenciano ""grave, serene y pulcro (...) con algo de envang6fico"" y "alma diamantina y herc'lea capaz de sufrirlo todo sin torcerse" que limpresion6 a Cansinos Assens.1 Bien necesitaba tales cualidades Manued Ciges, cuyos sufrimientos -cdrcel, process, penurias
'Ho- eran consecuencias dkectas de sus escr*tos. La vide

I CANS[Nos AsSENS, RAFAEL. La nueva, literature. 2da. ed. Madrid, Editolrial Pdez, 1925. (Colecci6n de studios criticss; La evoluci6n de la novel, Madrid, PAez, 1927. p. 170.
2 Para datos bio-bibliogrAficos mAs completes, ver ALONSO, CECILIO. 41 Manuel Ciges Aparicio.- +el final de un eclipse?". Camp de I'arpa,
C
(Barcelona) 34, (1976), p. 12-15 y 18; ver tambie'n: FuENTEs,, VIcTOR. "La literature comprometida de Manuel Cisyes Aparicio". Insula. (Madrid) 305, (1974)0 p. 13; ESTEBAN, JOS9. "Cliges Aparicio en su centenario. Un reaItsmo militants". Triunfo. (Madrid) 558, (5-1-1974), P. 36s, reimpreso con ligeras variants como pr6logo de CIGEs APARICIO, M. Los caimans. Madrid, Turner-, 1976; SAINZ DE ROBLES, F. C. La promoci6n de "El cuento seminal". 1907-1925, Madrid, Espa-sa Calpe, 1975. p. 160s.








If
de este contemporaneo de los noventaiochistas es ejernplar para la problemafica del perlodo que atraviesa Espafia, a los veinte aflos debe ir a la guerra de Marruecos; a los veintitre's, a la de Cuba. Es all1i donde, tras haber publicado un articulo contra el general en jefe Weyler, es, detenlido, acusado de tralicion y encarcelado, en espera. del process, durante mAs de dos
-0 it
anos. El final de la guerra, la derrota espanola, y la consigu*ente mezcla de clemencia y dejadez de la justiclia military en aquel moment le salvan de la pena de muerte., y es condenado a veinflocho meses (exactamente el fiempo de su detention preventiva) de prisi'n en Espafiall de los cuales se libra inesperadamente gracias a un ampho indulto. Ueva, luego, una vida, agitada y precaria en varies dudades de Espafia y en Francia. Pocos dias despu's de la sublevac16n, los franquistas fusilan a Ciges Aparlicio en Avi'la, donde es entonces gobernador civil
-y estA casado con la hermana de su padsano Azorin* otro ejernplo de la brutal esciisi6n creada por la guerra en el pueblo espanol. Y precisamente este bombre que caia vfctima de una guerra civil habia advertido, a propo'slito de la guerra de Cuba, cuarenta ahos antes y mientras la mayoria. de los espan-oles todavfa se estremecifan en entusiasmos patrioteros:
Las luchas entre passes unidos por estrechos lazos, como las luchas entre hermanos, por triste antinomia. resultan las m6s cruelest: a prevenirlas antes de es-tallar o a conjurarlas cuando ya. son inevitable deben convertir Jos gobicrnos todos sus esfuerzos (...) Las heridas
que en el coraz6n abren las armas tarde se curan. 4
Es el proplo Ciges Aparlicio el que, con orgullo, llama la atenc16n. sobre este articufo suyo (revelando el peri6dico, el seud oni*mo con que firm6, Escipi6n, pero no la fecha de su publicaci6n), que el consider. -erro'neamente- off nmer artfculo que en la liniciacio'n de la guerra pide en Espafia la autonomfa para las Antillas".11

3 Ver: Del cautiverio. Madrid, La Ed. Modern, 1903. p. 394.
4 "Pro autonomfa". El Pais. (Madrid), I de enero, 1896.
5 Ciges Apariclo en Del cartel y de la guerra, (Madrid, Lib. F. Beltrin, s. a. (1906 ?), p. 265) describe que 61 p1de la autonomia inclusive antes de qiLte se publtcara "aquel articulo en defense de la autonomi'a" del "eximio PI y Margall". Supongo que se refiere al artfculo de PI, publicado, en El Ntievo r ginzen el 14 de marzo de 1896, "Explicaciones por lo visto lgnoraba Ciges que el partido federal preve"'a la. autonamia cubana desde 1873 y segufa propugnando su implantact6n tras haherse inictiado )a guerra. Ver: SE;RRANO, ICARLos. Final de imperio. EspaRa 18951898. Madrid, Siglo XXI, 1984. p. 113s.








It
Un escritor dilicil de encasillar
Los trabajos sobre Ciges Aparicio no son numerososI pero no hay ni uno solo que no examine sus relaclones con la Ilaniada generation del 98., Siendo particularmente dificil la claslificacio'n de esta, no es asombroso que lo sea aun m4s, el encasillamiento de un marginal en cuanto a g6neros y estflo Como Ciges.
Este public diecliocho volfimenes entre 1903 (Del cautiverio) y 1932 (Espana bal*o la dinastia de los Borbones), cuatro novels cortaso y un sinfion de arti"culos periodisticos en "hojas pores y populares 'IT como El pat's, Vida Nuevaj, Espafia Nueva (y tambi6n en el prestigious Imparcial) de Madrid, El Progreso de Zaragoza Y El Pueblo de Valenda.11 Hemos dicho marginal en cuanto a generous: entre los libros hay algunos, como Los vence-dores (1908) o Los vencidos (1910), que el autor subtitula (4rnovela"; los Crifticos, en camblo, los Haman "libros de vi*a*e-p (Vuentes, Esteban) o "libro, reportage" (E. de Nora). Las vaci0
laciones Para definir el ge'nero son aun mayors en el caso de los cuatro hbros que van desde Del cautiverio a Del peri6dico Y de la political (1907), sobre los cuales, volver6 mds adelante.
Otra variedad de *U'C*0 la encontramos en cuanto al estiflo de Ciges Aparliclio. Hasta hace algunos a-nos, la critical se mostraba undnime no solo en lo reference al valor moral, civic Y testimonial de su obra, sino tambf6n, a su valor litera*o. Lo alaban con verdadera paslio'n (;viendo en e'l nada menos que el Dostolevski y el TAcito espa.fioles!) sus contemporaneous Valle InclAn', Azorin, Araquistaiph9 y Canslinos Assens"I y.. ya en

,U OsLa venganza", El cuento seminal, (Madrid) 114, (1909); "" houra del Pueblo", La novela mundial, (Espaiia) 2, (1926); "El principle de Trapisonda", La novel mundial, (Espafia) 53, (1927); "Prosperidad y ruina de un nuevo rico", La novcla mundial, (Espafia) 110, (1928). Tomo es tas informadones de C. Alonso, p. 14 y 18 y Sainz cle Robles, p. 120 respectivamente. En los demAs studios donde se enumeran las obras de Ciges Aparicio nadlie las menciona.
7 CANSINos AsSENS, ob. cit., p. 172.
.8 L6pEZ DE ZUAZOt ANTONIO. Catdtogo de periodisfas espaholes del siglo XX Madrid, (autor), 1981. p. 125. Dice quc Ciges fue director de La voz de Arago'n, en 1925.
0 Ver estos juicios reunidos en el articulo de J. Esteban, Triunfo. (Maddd) 589, p. 37.
10 CANSINos ASSENS, ob. cit., P. 170-180.








t
nuestros di"as, E. de Nora Cescritor excepcionalmente vlivo Y aute"titico", "obra cuya vall"dez y significado"n estan muy lejos de haber caducado y que posee cualidades. est6ticas -y tambidn morales- que le aseguran clierta perdurabilidad"), V. Fuentes, C. Alonso y F. C. Sdinz de Robles ("Del cautiverio esta admirablemente trabaiado Y escrito"; [Ciges] "'es un prosista recio Y sincere")." Otras voces, en cambio, y desde luego autorizadas, como las de P. Gil Casado y Andres Amoro's. aun cuando aprecian. mucho el valor ideol6gico y testimonial de Ciges, ademas de su capacidad de construcc16n. artistic, j*uzgan su estilo completamente anticuado, reton*co e hinchado.1 2 Quiza ef Problema estriba no solo en la diferencia de gusts sino en que, apoyandose en. la unidad moral e ideol6gica de la obra, se la juzaue "en bloque", Min reparar en los camblos que experiment su estlilo con el tempo. Se trata de una. interesante depuracl16n estillistica de la narrative: en Del cautiverio (1903) y El vicario (1905), el. joven Ciges agobia a los lectures con su voluntad (desesperada, d'rfa) de estilo, sus cultismos, el uso del hiperbaton, los vocablos antlicuados, y librescos, sus rdfagas de adjetlivos. En Del cartel y de ta guerra (1906) y Los vencedores (1908) estos defects no desaparecen pero s + se di'luyen y hay ya pasajes de este estl*lo Aglil y tenso que se encuentra en las obras ulterliores. La prosa artistic de Ciges se aprovecha claramente de la actividad periodistica y la maduraci6n personal del autor: asf es como encontramos 4 0 1h *
en la novel Los caimans (1931) Pocos adjetivos, pero onginales, frames breves y claras mas no triviales' y una actitud ironic y en ciertos moments de serena superiorlidad del narrator, que ya no es el joven. se-orito buenfs*mo desarmado ante la maldad del mundo que fue en Del ca-utiverio. Se observa, ademas, a lo largo de toda la obra una gran diferenchi estill'stica entre las parties. narratives y descn*pt*vas de un lado, Y las dialogadas del otro, convenciendo estas U"Itimas desde siempre por su viveza y naturalidad mim6ticas. De todos modos, para bien o para mal, los estilos de Ciges no se integral en escuelas ni -ismos literarios.

11 NORA, EUGENIO Du.. La novel espahola contempordnea (1-898-1927). Madrid, Gredos t. 1, p. 300s- Fur..NTrs, V., ob. c*I.; ALONSO, C, Ob. Cit+p p. 17 y SAINZ DE RoBLEs, ob. U., p. 122 y 36 respectivamente. 12 GIL CASADO, PnLO. La novel socl*al espahola. Barcelona, Seix Barral, 1968. p. 88; AMOR6S, ANDRtS, "Literatura y critical social en El vicaria de Ciges Aparicio"'. Homenaic universitario a Ddmaso Alonso, Madrid, Gredos, 1970.








Algo similar puede decirse de su actitud intellectual. Por la fecha de su naclimiento (1873) y por colinclidenclias editorials, es companero de camino de los noventaiochistas (si los hay..,.): describe en 'Vida Nueva, revista fundada en junior de 1898 con claros objetivos renovadores en el plano cultural y Politico, cuando lo hacen tambi6n Unamuno y Maeztu, y en Electra (1901) donde, ademis de estos dos, colaboran tambidn iDaroja, Azorln y los Machado. Con Unamuno, tiene contacts ,epistolares entre 1920 y 19221;1 y mAs tarde tres, novels courts suyas aparecen en la colecci6n La Novela Mundial (1926-1928), que acoge tambli6n obras de Valle Incl4n y Ba 'a. E. de Nora enfoca a Ciges como promoter de la generaci6n del 98, mientras SAinz de Robles lo ve como un epigono. Por s'u parte, Jose Carlos Mainer lo destaca como el mils interested entre un grupo de coetineos que presentan cliertas characteristics noventaiochescas y al mismo tempo, rasgos de realism deciimon,6nico.14 Debo dejar el examen detenido de esta cuesti6n a personas mAs calificadas que yo. Pero cabe mencionar que quizAtambi6n aquil, como en la question del estilo de Ciges, valga la pena diistinguir entre 6poCas -en este caso, las de los 41 noventaiochistas". ApoyAndose en los studios sobre su juventud.15 Se ve que el punto de partida es casi lid6ntico para los j"Venes Unamuno, Maeztu, Azon-n y Ciges. En este An embargo, no se da Ia posterior inflexi6n hacia poslicliones lintimis.tas, desengafiadas o conservadoras cuando, como los derrAs, debe.percatarse despues de 1898 (y no digo a raiz del "'desastre ) que la redencio"n., el cambi n
lo con que so aba no se efectda. Al contrano, Ciges va reforzando esta critical social basada en los h6chos, sin idealism pero con tes6n y un cierto sabor regeneracionista.Ya- Ve.- las carts publicadas en: G6MEZ MOLLADA, MARfA DoLoR.Es. El soctalismo espailot y los infelectuales. Carts de IIderes del movimiento obrero a Miguel de Unamuno. Salamanca, ed. Universidad de Salamanca, 1980. p. 435-439.
14 MAINER, Jost CARLm. "El naturalism en, la novel y el teatro'p. Modernism y 98 (vol. VI do F. Rico, ed., Hisforia y critical de la. literatura espahola). Barcelona, Critica, 1980. p. 191; ver tambi6nMAINER, I C. Literalura y pequeft burguesia. Madrid, Edicusa, 1972. p. 87. SAINZ DF RoIDLES, ob. cit., p. 121; E. DENORA, ob. cit., p. 299,
8LANco UuINAGA, CARLOS. Juventud del 98. Barcelona, Critica,
Ver. 1
1978; P9REZ DE LA Dr,11BA, RAIFAEL. Politica y sociedad en el primer Unamuno (18944904). Madrid, Ciencia. nueva, 1966. "I No es casual*dad que escribiera uno de los ntis vAlidos y comprensivos studios sobre J q Costa que se publicaron en el pnmer tercio de nuestro siglo: Joaquin Costa. El gran fracasado. Bilbao-Madrid, Espasa Calpe, 1930. (Reeditado con el titulo Joaquin Costa. Siglo XIX Madrid, Aguilar, 1934).








6 *If
Y si" verdaderamente queremos, realizer obra civi izadora, no empecemos por el Rif, sino donde verdaderamcnte comienzan los aduares marroqules, algunos grades de Tatitud al Norte de Africa: allf hay pueblos sin maestros, regions desiertas, campos son abono, cow 4 & 1-7
maracas sin communications.
Semejantes considerations situan la voluntad reformadora de Ciges Aparicio en un context impregnado por el afiin "'regeneracionista"'., Pero sin que con esto quepa callificarlo como tal. Y en su Itinerano literario, el punto de partida es la denuncia del modell" cubano-espan-ol, visto desde la c4rcel y titulado Del cautiverio.
2. Las dos versions de Del cautiverio
Solo tres obras de este escritor poco afortunado flegaron a ser reeditadas. Son, curiosamente, la primer y las dos 61ti, mas que, como ya se ha visto, tienen poco en comln estill'stlicamente,. De esto se deduce una vez m6s que no existed el Ciges que atrae el favor del gran pCtblt*co -a no ser que este filtimo, como mantiene Amor6s, en sus lectures atlienda de todos modos mucho mas a los valores humans, socials, -etc6tera que a los literarios.18 Los caimans se volvi6 a pubIlicar cuarenta y cinco anos despu6s de su primer edicift" Del cautiverio 4( solo" tard6 veintisiete aftos. Pero, Wen m*rado, son en deflt* a tres las edidones de Lo rzo., ya
I 1V I s caimans y Del cautive
que "Prosperidad y ruina de un hombre r1co es un embri6n de Los caimanes;O y torque Ciges, dos meses despu6s de su indulto, public, entre el 27 de agosto de 1899 y el 4 de marzo de 1900, en Vida Nueva un folleton fitulado "Impresiones de
1121
La Cabana (Memor'as de wintiocho meses) Esta ""caban"a" no es ning6n lugar idifico, sino el fuerte military espaffol, de La Habana donde Ciges estuvo encarcelado; no veintiocho sino veinticuatro meses, ya que Jos 'Itimos cuiatro los Paso' en una prison military barcelonesa que, en Comparaci6n con La Cabana, le pareci6 "refuglodc paz y consolaci6n cuando, (pensaba) en las borras del castillo asesino'.1 22

17 Ewre la paz y la guerra. Madrid, Pueyo, 1912. p. 226. is Ammft A., ob. cit., p. 180.
19 Ver nota 2.
20 1 Ver: AwNso, C. ob. cit., p. 15.
21 Vida Nueva, n4meros 64-91; los ndms. 70, 73, 75, 780 83t 88 y 90 no incluyen episodios de estas "Impresiones. 22 Del cauli'verio, P. 383.








Sego n se deduce de un editorial de Vida Nueva del 7 de enero de 1900, la s I impression es. tuv lieron un 6xi to notable entre los suscriptores del sernanario -tanto que e-stos piden informaciones sobre el autor, todavia. desconocido.
La lecture de los articulos de Vida NuevO permit por una parte corregir la irnpres116n de que la plasmac16n literaria del cautliverio en Cuba solo se produjo de forma tardia respect a los aconteci mien tos, como hubiera sido el caso de no existir m6s que el libro de 1903. Por otra parte, da la posibillidad de confrontar las dos versions y de proporcionar algunas indi*caciones sobre el genero, de la tetralogfa-. Del cautiv'erlb, Del hospital (1906), Del cartel y de la guerra (1906) 14 y Del peri6dico y de ta polhica (1907).
La diferencia mAs evidence entre A y B211 es de tipo cuant*tat'vo. Cerca del cuarenta por ciento del relate de B no aparece en A. Esta version, adernals,, se distingue por su explicit afdn de brevedad: "Seria proll"jo referlir (A 69); "sena trabaj*o par derna's prohjo e impropio de un perlo'dico seminal detenerse mucho fiempo para analizar la inmensa variedad de tipos que convirtieron el feroz castillo en scenarioo, (A 91); y, a modo de conclusion de la serie de estas "Memon*as", ahade Ciges,
AI.w
MAs linteresante que proseguir la enumerac116n de nnas y querellas ( ... ) fuera estudiiar detemidamente el lamentable process seguido, por muchos. desgrac.lados que ]a fatalidad de su sino y el abandon de las autorida'des
precipit6 en la delincuencia...

23 Agrademo cordialmente a Carlos Serrano, de la Casa de Veldzquez de Madrid, haher Ilarnado mi atenci6n sobre ellos y haberme proporclonado ademds Itiles indicaciones bibliografficas. Por el mismo inotivo, agradezco igualmente a Eloy FernAndez Clemente, de la Universidad de Zaragoza.
24 Los ejemplares que de estos dos se conservan en la Diblioteca. National de Madrid no Ilevan fecha; reproduzco los afios que indican E. de Nora y C. Alonso. Para la comprensi6n de lo que sigue es 4til tener presented que en Del cuarfel, C!,ges se refliere al tempo inmediatamente anterior a su pris16n, es decir, a su servicio military en Barcelona, su vi je y los primers meses en Cuba hasta que es detenido; de forma que Del cuartel, aunque escrito posterliormente, prActicamente terminal con ]a frase initial de Del cautiverio.
Llamo A la Primera versl6n y doy a continuation el Imero de Vida Nueva en que aparece entre pardntesis; B es la version de 1903,
6
a la que remiten las indicaciones de palgItnas que se incluyen entre par6ntesi"S.








Ahora bien, de las muchas an"adiduras que contiene t;, ninguna obedece a una elaboraci6n de esta perspective de andlislis socio16gico; se mantienen los pasajes de corte, lombrosliano (por ejemplo A 89 que se reproduce en B 248), pero sin ahondar. Lo que el texto no gana en. profundlidad, sli lo gana en amplitude: en B es donde, el autor converted verdaderamente el castillo en un scenario de teatro naturalist, hacienda, que se sigan, escena tras escena, uno-3 ti-Pos tan horripilantes como pintorescos. de matones y violadores, o bien pateticos, como press milltares y politicos. He contado veintid6s de -estos casos que todav'a no figuran en A. El ma's important es quizi el anarq uista que aparece por primera, vez en I B 254 y juega. un papel, important hasta B 330. Es un martin de sus ideas, una de las pocas figures positives del castillo (no ha cometodo los crimenes de que se le acusa) y supongo que su introduccl6n en el relate corresponded a la, voluntad de relacionarlo con el prDceso de Montjuich al que, dicho sea de paso, se refiere Cliges mAs tarde en Del euartel. .2" En este 'Itimo libro aparece, por lo dernAs, una figure con characteristics casi id6nticas a las del anarquista, ligual de adventurer, practicante de mil oficlos, estratega military excellent y polliglota, pero marcado, con signo negative: es Juan Vives, alias Mario Vittorio Divlzzia.:"7 El mismo Ciges, en una nota de Del cuartel... aclara que es el, mismo personaje que Juan Roig, alias Mario Vittorio, mencionado ya en Del cautiverio (B 88, en la escena del interrogatorio j+ v
de Ciges, que no Aparece en A) Se trata de un cinico conde italiano, que en Del cuartel... tiene la funci6n de inciter a Ciges a escribir la cr6nica, para elperiodico varisino LIntransigeant.211 En este caso, Ciges se sirve probablemente de este personae libresco, a todas luces inventado, para no tener que reveler la identidad de su verdadero, enlace con LIntransigeant.
En otros casos, las figures nuevas de B tienen por func116n la de arrojar una luz.positliva, sobre el, narrator, mostrindole corno un hombre querido por los d6biles y por sus ex subordinados, como el inwili'do SAnche' (B 70-75) o el viejo, soldado valenciano que le trae el meftsaje de que todos los veteranss soldados de su tierra por quienes tanto se habia interesado


.26 It.Qui es Montiukh ante La Cabafia durante los tempos de Weyler?" Del cuartel....,p. 421.
27 Del cuartel ... A p. 422.
28 Hablare' rnAs adelante de este neri6dico,








(. . ) estaban Prestos a ( ... ) arrancarle del cautiverio y hui*r al monte pr6ximo!' (B 20). En otros casos todavia, la introducci6n de un nuevo, personal e en B obedece a la voluntad de suscitar afin mas que en A las emociones del lector. Un buen
*emplo es el terrible verdugo negro, presidiario Miffigo.,29 que abrevia su condena dando garrote a otrx)s, y con el cual un Ciges, entre miedo, y repulsion, debe pasar una de sus prineras notches en La Cabafia (B 104-110). Ulterior ejemplo de una mod*ficaci6n que friend a provocar las emociones del lector es
P
la conversion de un anonimo "'tipo farandulero, tan hablador como cobarde" (A 91), en el Alicanti, personae ya conocido del
-lector de Del cautiverio. -Asl'*, tratandose de una figure familiar, su crisis de locura homicide que se acaba con su propia. muerte (B 346) adquiere mayor valor dramAtico.
Es en general esta tendencia a aumentar la dramaticidad del relate lo que deterinina. la mayor parte de los camblos. M a-* s all a de los macrosc6picos, como la introduccii6n de nuevos personajes. o de replanteamlientos de la acci6n (por ejemplo, el independentista cubano que en A 68 es deportado a Ceuta, en B 56 es, fusilado), he notado multitude de casos de iintensificac!6n estilistica ("miserable cuartucho", A 64, se converted en "horrible cuartucho" en B 9; "en el peor lugar imaginable, at lado de una playa sucia, e infect estaba la mansion de los reconcentrados"' A 64, pasa a ser "At lado de una playa sucia de aguas livi, s e inmovifles que exhalaban miasmas hom*c* das, estaban los so"rdidos barracones..." en B 14). A nivel de la. construcc16n, Ciges Aparicio jincre-menta la dramaticidad mediate: 1. la conversion de parties narradas en diAlogos (A 68, B 53; A 82, B .194) 2. el cambio de orden de los acontecimientos de forma que a veces se inviertan causa y effect para que este Atimo resulted mas impresionante (vdase por ejemplo el episodic de la vuelta a la cArcel del joven corrompido, A 74-75, B 132s-168s) Y I la inserci6n de escenas o6micas,
-que faltan en A, entre las tragicas y que, salvando las distancias, tienen la funci6n del comic relief del drama shakesperiano (por ejemplo B 288-290, la historic del Tenorio pfcard en La Habana, o IB 326-338, las ambiciones musicales del anarquista y la orquesta del calabozo),

:2 9 La secta secret de los nUffigos era objeto de toda clase de sospechas y temores por parte de los espaftoles y cubanos. El mito los veia como violentos y sedlientos de sangre.? pero pareoe que se trataba sobre todo de un problema social y de racism. Ver: SosARoDRIGuEz. ENItiouE. Los hidiNgos. La Habana, Caqa de las Am6ricas, 1982. p. 307-341.









Mientras la frccuencia de alusiones hist6ricas contretas cs mas o menos 1gual en A y B, se observe por otro, lado una tendencia a pasar de lo explicit a lo impli"cito o hasta a lo amblguo, lo que require mayor intuiclon por parte del lector-. este (falgo muy bland y repugnant, que exhalaba estridentes chilli. dos" y "quedo" aplastado, en la cara (del narrator dormido) (B 59), es en A 69 muy claramente una rata. A paredda tendencia dc disminuir la precision correspondent las modificaclones debidas a la pretensi'"n de lograr universalidad mediate el Paso de, lo concrete a lo general: asi es corno "ese complaciente asentimientoi, tan comu"n en el military" (A. 64), se transforma en un asentimiento comiln ahora "a todo subalterno" en B 10.3"
Si a estas consideraciones se an-aden las numerosas circunlocticiones con Iffifulas pokicas ("mii espiritu meditative que ama los inefables fantasmas que moran entre las hojas impresasp), B 13) y la mayor frectiencia, de inserts de subjetividad reflexive sobre los efic ctos del inferno de La Cabafia, horruicidios, violaciones, rinas Y tedious ("Al barruntar vacia el alma y muerto el sentimlienta, quise indlgnarme contra mi mismo; th
Pero hasta la fuente de las antiguas passions senti agotada. Deseos larvados, ansias incoherentes, vagas aspiraciones: a esto se reducla toda m1i vida psiquica"", B 325). podemos. resumir: de A a B?Ciges se empena en aumentar actualizar, intensificar, universalizar y adornar su texto. Con gran vanedad de recursos y a costa de unlidad y concentraclon- pasa de una version a otra. Ahora bien: los cuatro volftmenes que van de Del cautiverio a Del periodismo... han sido l1amados autobiografia, memories literarlas, reportage, tetralogia. novelesca, literature documental .31 Esta claro que Ciges no se oculta detrds de lo que cuenta, sino que se compromete mucho. -Pero no sen"a una limitaci"n y hasta una falsificaci6n Ilamar autobiografia a cr6n*ca una obra donde el orden y el carActer de los, hechos estAn claramente "'manipulados" en relac116n con su primer version, donde los personaJes se funded, en uno o bieri uno se escinde er! dos', etcetera? Desde luego, la base y el hilo


-30 Uno de los eJemplos contrarlios, puede ser la critical expliclita de ]a corrupci6n de a1gunos guardian que se afiade en B 305s. Ciges, desde luego, no deja de interesarse por los hechos concertos. 31 E. de Nora es quien los califlica de reportage y autoblograffa, Casinos Assens de mernoilas 11t6rarlas, V. Fuentes de fiteratura documental V SMM7 HP RAMPIR dp te-traInain nnvpI&.wa








0 0
conductor del relate es lo vivid y como motive principal del narrar aparece lo suffido. -Pero es que las novels que tienen corno tema las obsessions y vivenclas dolorosas de su autor (pongarnos por caso un Goytisolo) dejan de ser por esto novelas? -0 dejarfamos de Ilamar asi obras de Blasco lban- ez como
C
La cathedral (1903) o La bodega (1905) torque incluyen ciertos
0
elements periodisticos? No es imprescindible poner el r6tulo de novel a Del cautiverio, pero sif parece uti*l tener en cuenta que hacia el final de siglo empieza la contemporaneidad para la literature espan-ola, y con ella la indeterminacion de los g6neros literarios, el que los'autores ya si-entan demasiado estrechos los molds tradicionales, -basta pensar en la nivota de
32
Unamuno o los relates disgregados de Azorin. Yo dirla que Ciges sencillamente rompe canoes como otros escritores de
T 4. 1&
su 6poca -aunque de modo different. Mezcla novel, testirnonio y toques de confesi6n Intima, para Ilegar a lo que 61 mismo denomina -con un r6tulo nuevo (o medieval, segun se mire)"fibro": Del cautiverio es asi El libra de la vida trdgt*ca; Del hospital, El libro de la vid'a doliente; Del cartel y de la guerra, El libro de /a crueldad y Del per16dico y de la potitica, El libro de la decadencia.

3. Del cautiverio en su context ideol6gico
De las muchas alusiones Y references a los motives de la detenci6n de Ciges que se encuentran en B (19, 76, 86, 363), s6lo una figure, y de forma muy poco explicit, en A. Pero Vida Nueva se encarg"' de supfir esta deficiencila y en el ya mencionado editorial del 7 de encro de 1900 puede leerse:
Cliges Aparicio se encontraba en Cuba cuando desembarco el general Weyler en la isla33 y comenzo alli" el reinado del terror (Ciges) escribio una cr6nica que
envi6 a L'Intransigearrt de Paris y arenas Ilegaron

3" Ver: MAINER. J. C. "La crisis de firt de sigio". En. Modernisino y 98, ob. cit., p. 8.
33 Hay unalincoherencia en la "documentaci6n" dela cronologia, que hace dudar de esta temprana presencla de Ciges en la isla. Se 'n describe en Del cuartel..., antes ya de embarcarsc corno soldado para Cuba habl'a crucado a Weyler (p. 287), y lo bab'a vuelto a hacer durante el mismo viaje (p. 295); ademalis en A 64 dice que vis10 a los reconcentrados a poco de estar en L-t isla. Ahora bien: la Teconcentracl6n de ]a poblaci6n civil rural cubana en pueblos ocupados por los espaAoles, por lo que me costa se in-st-Itud"'onaliza por orden de Weyler del 21 de octubre de 1896. Ver: SERRANO, C., ob. cit., p. 29.









a1gunos ndmeros del batallador peri6dico francs a La Habana y el general Weyler la leyo, mand6 detener y
sumarlar al osado, con prop'sito de fusllarle.
Ahora bien: H. Rochefort, el director de este per*6dko pari. sense, no solo estaba en relacion con sectors anarquistas (franceses y espan-oles) en Pan's, sino que tambii6n. con el Comite, "Cuba 11"bre", dirigido desde la capital francesa por el Doctor Betance04 Este comite reunia. a los independent istas cubanos y organizaba su propaganda en Francia y Espan"a. Por estos mot'vos, pumi 0 car en LIntransigeant alg4n articulo contra las autoridades colonials espaffolas debla aparecer como, acto de "filibusterismo" (asI" se Ilamaba el "complotar" a favor de la lindependencia) y caer ba o lo, especlificado por la. legis-lac116n. Esta, en lo que a Cuba se refiere, qued.6 definida por el mi*smo general Weyler, pocos dfas despWs de Ilegar a la isla; un primer bando, fechado el 16 de febrero, de 1896, de-cfa:
Hago saber
Quedan sujetos a la jurl'sdicci6n de guerra los que se hallan comprendidos, entre otros casos marcados por la
ley, en los siguientes
1?) Que intenten o propalen por cualquier medio, noticias o species direct o I ndircaamente favorable a la rebeli6n, debiendo cons liderairselos como reos, de defito
contra la seguridad de la Patria
En fecha algo posterior, Weyler promulgaria nuevo bando reference a problems de prensa; el 27 de ab*l de 1896, en effect, se publicaba este, en que se lee:
Ordeno y mando ( ... )
1? No se publicara' en los perio'dicos ninguna noticia
4
sobre [a guerra que no est6 previamente- autorizada por
las respectivas oficinas. de Estado Mayor.

3? Queda prohibida la publicacio"n de sueltos, articulos o grabados que direct o indirectamente tiendan a menoscabar el prestigious de la Patria, del Ej6rcito o de

34 En el intcrrogatorio, B 88, se le pregunta a Ciges si conoce tanto a Rochefort corno a Betances, cosa que e"I niega, pero en Del cuartel.. p, 305 y 420, sabe ya antes de su detencOn quien es Rochefort.








tas Autorlidades, a exagerar las fuerzas y Ia limportancia de Ia insurrecci6n o a favorecerla de cualquier modo; a Producir alarms infundadas o a exclitar las pa'sio'I les 0 -:as

Es tanto ma's notable Ia posture adoptada en estas drcunscias par Ciges Aparicio, cuanto que por otra Parte,, y a pesar de su dureza -recuerdese el bando de reconcentraci'n- Ia figure de Weyler fue objeto de exaltacio'n por parte de Ia mayorfa de los republicans espan-oles, por contraposici6n oportunista con su antecesor en Cuba, el blandnd" Martinez Campos, uno de los authors de Ia Restauracion. Concordando en esto con los carlistas, mucbos republicans hasta Ilegaron a esperar que Weyler, a su regreso en Espafia, pudiese server de respaldo military a las tentativas de derrocamliento del gobierJ+ 0 :36
no, cuando no del regimen..
En este sentido, el joven Ciges Aparicio, republican sin fillaci'n durante Ia mayor parte de su vida, aparece ya en 1896, cuando, impugna ]a figure de Weyler, Como representative de una. actitud mas eftica. de Ia que adoptan gran parte de sus O'Correligionanios", diferencidn dose en particular de las tradiclones insurreccionales a lo Ruiz Zorrilla. 'Esta temprana independencia de juicio caracterlizard a Ciges hasta su muerte, Como bien lo demuestraP en otro orden de ideas, su actitud en questions de relligi'n. Habiendo criticado duramente Ia Iinto87
lerancia de neocatolicos y jesuitas en 1899, seis andos mis tarde, en El Vicario, dorige reproaches al dogmatlismo de librepensadores republicans, y hasta se ha Ilegado a ver en esta obra elements de una. defensesa velada de los groups cat'licos que hoy llamariamGs 'Progresistas"O.:111 Esto, sin embargo, no impede que en Ia misma obra, como, ha analizado G. Sobejano,


3.5 WoyLr-R, VALL-RIANG. Mf maudo en. Cuba (10 de febrera 1896 a 31 de octubre 1897). Hisforla military y polhica de Ia. Wtifina giterra -separatisfa durante dicho i-nando.) Madrld, Felipe GonzAlez Rojas, 1910, 3 t, t I.P p. 177 y 321.
313 Ver: Sr:RRANO, C.. ob, cit., cap. 2 d y 3 c. ,3-7 'ilSagrados corazones", Vida Nueva. (Madr'd) 63, (20.8.1899). Como siernpre., parte de bechos concertos: los des6rdenes de Castell6n, Valencla y Salamanca, p,:-ovocados por fanalticos... del culto del Sagrado corazon,
38 Ver (]a interpretaci On de A. AmOAS, ob. ch., p. 174-176. La cita en P. 176.)








se divulguen con eatusmsmo rasgos del vitalismo y "superhombria" nietzscheanos, que se oponen tanto a la resignaclon del cristianismo como a la del nlihilismo fin.lisecular. .30
La indepeDdencia de Ciges en questions propliamente polfticas no es menor. En 1906, poco despues de haber sido uno v I w
de los fundadores y director del primer diario republican de Zaragoza, describe en Del cuartel...
11 a,& T to
Tambien los racticales matron a Meco*Q y no deben de eludir la parte de responsablillidad que les corresponded.
-P
Y, en otro lugar, remacha.
Han pasado los a-nos... y solo la ineptitud'ha recibido premio. Algunos dicen que en 1899 (sic) fracas un regimen.
ZQuie"n le ha Pedido cuentas? Los rep*ubl4canos fueron
los encargados del ajuste, y nada han. hecho.
No es un r6gimen, es toda Una Espan"a que ha fracasado.
Hay que empezaOl

Se 'n refiere Cecilio Alonso en su Wicido andhsis del republicanismo cn*tico de Ciges, este uAti'mo se afiloa, despu6s de k.
1925, a Acci& Republicana, partido fundado por intelectuales t'VF
cri'ot*cos frente a cierta demagogic republicana.42 Lo que no mencionan C. AlonsG ni otros que se han interesado por Ciges Aparicio., es que tanta critical a principios de siglo conlleva tempranas consecuencias en la trayectorlia poliffica del escritor vale-nd'ano: durante al 'n flempo se. apart de los republicanos, y en 1909 se afliliia al Partido socialist obrero,, 4:1 contra el


Ver: SODEJANO, GONZAw. Nietzsche en Espana, Madrid, Gredos, s/a. p. 439, 472-474, 481 y 483.
40 Personaje de un cuento gallego mediate el cual Montero Rios, ex mini-stro de Gracia y Justic-lia y futuro"negociador del Tratado de Paris flustra la responsabilidad colectiva de los partidos en la guerra y la derrota. Ver: SOLDEVILLA, F. El aflo politico, 1899. Madrid, Imp, E. Fer.1
nandez de Ro.jas, 1899. p. 413s.
41 Del cuartel..., p. 265 y 424.
42 C. AwNso, ob. cit., p. 12.
43 Ver: GdMEZ MOLLEDA, MA. DOLORES, ob. cit., p. 78, que rewrite a MoRA-ro, JUAN lost. El Partido Socifalista Obrero. Madrid, Biblioteca Nueva, s/a p. 259.









cual, pocos anos antes, manifestaba todavia notables prevenS 44 d. 4 #
cione No se sabe con precision cuando abandon el PSO, pero en 1915 todavia es delegado, por Escuela Nueva, al X congreso de aquel partido; sin embargo, en 1917, a juzgar por sus articuloS en El Impard 1, habra dejado ya a los socialists
Las bases de esta posture intermedia entre socialism, y republicanism posiblemente datan de los an-os en que O'ges, colabora en "Vt*da Nueva. Precisamente en este semanario i'ntervenian socialists del PSO (Pablo Iglesias, Juan Jos6 Morato various intellectuals socializantes (Felipe Trip, Joaqufn
Dicenta. repub I i ca n os (V. BI asco, Ibanez J. Nakens ... ) o
incluso escritores cuya tendencia political. es ya mas dificil de definir, por oscilar y cambiar segun los mornentos o los asuntos (por ejemplo Unamuno y Clan"n). Entre estas figures de reforn-iadores, se hallan adema's Pedro Doradia, jurist, uno, de los mds avanzados eiitre los especiallistas en penalismo y ciencia penitenciaria de aquella epoca, y otros, como A. Posada, catedrafico, de derecho en Oviedo.
Estas son a1gunas de las figures que contribuyeron. a dar a los debates reformadores de finales de siglo su marcado corte juridioco, con las consiguientes prolongaciones criminalist, y de cienclia penitenciaria.
De hecho, en el U"Itimo tercio del siglo xix, por influjo de Concepci6n Arenal y otros, se va pasando de una concepci6n retributive. del derecho (el criminal ha infringido las leyes de la sociedad, y por tanto le debe un resarcimiento) a otra
q 411
correctional. Por consecuencia, se dispute intensamente de


44 La fundaclo'n de El Progreso sc re-Aliza en 1903, con la pretension de "salir con valentia al encuentro del socialism para dirigirle. Si se le abandon a su propio esfuerzo y no se le dota de un cerebro proporcionado a su potencla, sera' un monstruo horrible". Vcr: FERNANDU CLEMENTE, E. Y FoRCAnVU. CAIU.os. Studios de historic contempordnea de Arag6n. Zaragoza, Fac, Ciencias econolmicas y empresariales, Univ. de Zaragoza, 1978. p. 230.
45 Ver: GOMEZ MOLLE-OA, MA. DoioREs, ob. ci.t., p. 79. Segun E. de Nora (ob. cit., P. 300), Ciges fue candidate liberal a diputado en 1923. Considerando su evoluci6n anterior y posterior a estas elecciones me parece paco probable dsto y supongo mAs bien que le designaria para candfidato, algdn part1do o grupo republican.
40 Para una hisioria detallacla del correcdonalismo espafiol, entre kraus'lsmo y Positivism, ver: FERNANT)F-z RoDRiGUEZ, MA. DOLOREs. El pensamiento penitenciario y criminoldgico dc Rafael Salillas. Santiago de Compostela, Uni'versidad, 1976. p. 55-72.









problemas de repres!6n, penales, presidlios, etcetera. En esta discussion, destaca la obra de Rafael Salillas, cunioso con alo.merado. de mddico, literate Y alto funcionario de la Direcd6n general de Establecimientos Penales, que denuncia desde finales de los aflos 80 el indianante estado de los presidios espa47
noles. Un ejemplo part licularmente 14lustrativo es el capitulo XVIII, "La Paz armada", de su fibro La vida penal en Espan"a.111 Aquit, con estadisticas -tant o- officials, como de elaboracio'n propia- a la vista, y muy conscience de que en ellas. "s Ao aparece lo que cs impossible de ocultar"," demuestra clmo las conditions materials (hacinamliento dc los press, clima .. ) y la mewla arbitraria de tolerancia y rigor abusive, por parte del personal de vigilancia, hacen que los presidios produwan delitos en vez de enmendar a los defincuentes.
Si SaMlas debe lamenter que en la prictlica de los, penales de Espana no ha entrado todavia el correccionalismo, menos afin podia regir este Ultimo los establecimientos penales espanoles situados fuera de la Peninsula. El C6digo penal de 1870 (que es el que esta' en vigor durante la detenc116n de Ciges en La Cabafia) establece que la pena de cadenza perpetual ---que es la pena mayor despu6s de la de muerte- debe cumplirse en cualquiera de los punts destinados a este objeto, en Afri) 150 a
ca, Canarias o Ultramar Esto viene a significar que los pores criminals, los, que, en muchos casos, ya han hecho un largo aprcndizaje en las c6rceles espanolas, son los que van a parar a los penales y presidios, de las colonies. En estas condiciones, deja de asombrar que la prisift de Barcelona pueda parecerle a Ciges, corno se ha visto antenormente, un 'retugio de paz". Sin cntrar en detalles, quiero tan solo subrayar algunos punts en que el relate de Ciges Aparicio denuncia unas conditions at lado de las cuales lo criticado por Salillas en la Peninsula parece casli insignificant, (y me refiero, a la primer version del relate, Para evitar en lo possible las interferencias que puede comportar la intensificacii6n literaria que. caracteriza Del cautiverio de 1903).

47 Ver por ojempto La vida penal en Espahla. Madrid, Imp. de la Revista de Lcglslacio'n, 1888.
4.8 Ibid., p. 171-191.
49 Ibid., P. 191.
so Cdcligo penal reformado, (edici6n official Madrid, Imp. del Ministerio de Grac*la v Justiclia, 1870. Libro 1, tRulo 111, art. 106, p. 34.








ias estadisticas de La vida penal... muestran que durante Jos meses mas clients aumentan los delitos de sangre en i-as careless donde Jos press v'ven hacinados. Ahora bien: en La Cabana, seon describe Ciges, solian ""vivir" unos, 50 homIt Is
bres en calabozos destinados a unos 20- el chma cubano y de las derna's colonies donde babia penales y presidios, Como Ceuta o la isla de Fernando Poo, no se distinguen precisamente por su frescura, agrava"ndose de este modo una. de las Prin icipales tar-as denunciadas por Salillas. A esto se aflade el hecho de que en La Cabafia, armas y alcohol no son una excepcion -aunque frecuente- corno en las c.firceles descritas por SaIfllas, sino que constituent la regla, hasta el punto de quelos proplios officials de guardian los venden a los press (ver por ejernplo A 67). Estos, por su parte, se procuran dinero en el interior del penal mediate el juego, el robo, el chantaje o la prostituci6n.
Pre6sarnente este Wfi'mo punto, esto es, el de la hornosexualidad, es el que ma"'s indigna e hiere la sensibilidad de Oges. Aun tenjendo en cuenta que con mucha probabilidad las violencias homosexuals no eran denunciadas por quienes, las habian paaecido, llama la atenci6n que segun las estadisticas de Salillas, len un total de 134 delitos cometi'dos en careless espafiolas entre 1881 y 1885, solo se mencione una tentative de violac*0"n.61 En la obra de Ciges, en cambio, violaclones brutales, o corrupciones sexuales por wedlio de la. intimidadon aparecon con harta frecuencia (ver,, entre otros, ejernplos. A 79, 80, 82, 84).
Aunque el autor no advance propuestas para el mejoramliento de las condiciones carcelarias, result claro que el. cuadro alucinante que pinta muestra -y dirfa. mejor que cualquier ensavo juridico- la urtyencia. de reforms profundas, tanto del cisterna judicial como de las prdatcas penitenciarias. Las "'Memorias de La Caban-a". cuya excepcional largura para un follet6n perliodistlico de aquella cpoca es tal vez un lindicio mAs dcI interns que suscitaron, ocupan asf un pesto destacado en las disctlsl'ones reformadoras de 19M, Esta publication, en todo caso, so insert en un Momento y un context specifics. Por un lado, en effect, penalistas, jurists, etcetera, procuran Ilevar al gran pulbliwo, a travel de 6rganos como Vida Nueva., sus Plantearnicntos innovadores, enfocados a menudo desde una filosoffa del derccho. Pero, por otro la crftgca del sistema I'MSALTLIA-Q, R., ob. cit., p. 184.








operate pasa tambien por la denuncia, no ya abstract. de la flilosoffa, sino muy concrete de la experience del funciona.miento arbitrario y brutal de la justicia. Esto es posiblemente lo que mot1"v6 que Vida Nueva publicase las "Memorias..." de Ciges, en un moment en que, en su campana. a favor de la revislibn del process de Montju*ch, informaba sobre las torturas practicadas en la fortaleza de Barcelona y daba entrada en sus paginas a algln texto de P6re Corominas, el ex condena. do a mu%!1.rte de aquel ce'lebre process, que publi'co' poco despues las memories de su estancia en la cancel, ba*o el titulo de Las prisoners imaginarias.'12
Esta preocupaclio'n reformadora se prGlonga en los primeros aflos del siglo xx. Sus principles portavoces, como Salillas, continuaron su obra (hasta conseguir hacia 1907 la supresift de los presidlios del norte de Africa), to que puede expllicar que interesase la publicaci6n, en libro ya, del relate de Ciges en 1903. Desde otro punto de vista, la experience presidiaria, que relate Del cautiverio demuestra que hasta el U"Itimo instante de la domination espanola en Cuba se perpetu6 un sistema represivo que habl**a descrito ya Jos6 Marti m4s de veinte
53
anos antes, con mAs profundlidad political desde luego que un Ciges, cuya capacidad en este campo se limitaba, a to inmediatamente observable. Como quiera que sea, no deja de ser un exemplar azar historic que Del cautiven'o se reeditase por la Editorial Espana, dir'ligida por M. Azana y Araquistain en visperas de la proclamaci6n de la Segunda Repitblica, y Los catmanes en 1976, cuando Espana vuelve a la vida democratic.


1j2 PtRE COROMINAS. Las prisoners imaginarias. Madrid, adm. B. Rodriguez Serra, 1900.
.D3 MARTf, Jost. El presidio politico en Cuba. Madnd, Imp, Rarnon Ramirez, 1871. Reproducide en MARTf, J. Obras completes. La Habana, Editorial Nacional dc Cuba, 1963. t. 1. p. 43-74.











Las copas f lam-igerms colonials 40 0
cubanas de ceranuca vidriada



JOSA MIGUEL GONZALEZ JIMt-NEZ

introduction
Este ardculo pudiera considerarse como el esbozo de un capitulo del libro que hace anos tenemos en. proyecto el autor de este trabajo y el investigator del Centro naclonal de conservacion, restauracion, y museologia del Mlinisterio de Culturaj, el compaderoy amigo Pedro Antonio Herrera, sobre las copas colonials de cerAmlica vidriada usadas cn la arquitectura colonial cubana a lo largo del siglo xix. El libro pretend abarcar todos los, tiopos de copas de cerAmica usados en los pretiles de azotea a todo, lo largo de la 'Isla en la etapa colonial espanola. Hasta ahora hemos hecho el levantamiento y el dibujo a dnta y color a escala de 20 cm 1 .00 m de mas de 20 copas que se usaron principalmente en La Habana, Guanabacoa, Regla y Cardenas. Aunque en este articulo se habla de otras copas situadas en ed*fl*cios de Matanzas, Jovellanos y otras cliudades de la isla no hemos podido proceder al levantamliento y dibujo, de las mismas por mot'vo, de su dificil emplazamiento y princlipalmente por falta de tempo disponible y medics. de diversos. tipos para realizarlo. Por esto creo conveniente la publicaci6n en parte de algo de lo ya estudiado para divulgar estos, elements arquitect6nicos q ue tanta gracia y color le dieron a nuestra arquitectura colonial, que desgraciadamente van destruy6n.dose lentamente con el ti"empo transcurrido desde su colocacion, por el fr-Agil material con que fueron hechas y su emplazamiento a la lintemperlie, suietas -a todos los agents atmosfericos y algunas veces al descul"do y menosprecio, del hombre.
Muebas de estas copas no duraron Integras. 50 an"os despuds de haber sido colocadas, pues en fotos. antliguas hemos observado copas flamigeras slin el remote de llamas desde los aftlos 80 del sliglo pasado.








Las capas flamigeras de cer4mka vidriada co-mo parte del panorama histirico y arquitectdnico cubano del siglo xix
En los albores del siglo XIX en Cuba, la juventud de la 6poca, aunque descendiente de espandoles en su mayor F a. en gran parte era negra o mestiza. Esta juventud se send'a criolla, no irnportaba el color o la clase social a que perteneciiera. Los cubanos querian ser independents y gobernarse ellos mismos. Este sentimiento patri6ti*co va desarrollAn dose rnAs y mis
I I s i glo. xix, La cuban .0
segun avanza el 1 fa no negaba el origin racial,
que era accesorio, lo que afirmaba era la idea de la patria. Ya desde el primer cuarto de siglo eran libres varies r'epfiblicas americanas, pero Cuba continuaba siendo "la siempre fidell'sima" colonial espaffola en contra de la voluntad de sus hi.jos. En las luchas libertadoras a lo largo del siglo xix partticiparon blanco, negros y chinos.
La esclavitud del negro ya pesaba demasiado y despuis del triunfG de la revoluci6n haitiana y el dxodo a Cuba, Estados Unidos y otros praise's, de los colons franceses', el gobierno espafiol en Cuba empicza a temer en la isla la repeticift del
4 10
ejemplo de Haiti, En Cuba, tanto las razas blanca como la negra estaban hermanadas. por el ideal de liberaclio'n y desde el punto de vista politico todG el siglo XIX. es una eternal lucha entre el criollo y el espanol ma's o menos encubierta pero siempre presented hasta el logro final de la independence a fines del siglo xix con las firnitaciones que desgraciadamente conlleVO'F la intervention norteamen"cana y el aborto de la libertad que signific' este sticeso para el establecimiento de un goblerno revolucionario realmente independliente y due-no de sus destines.
Algo antes del comienzo del siglo xix, o sea, en 1795 el gobierno espatiol, obedeciendo en parte el desco de la burguesia criolla, crea la Junta econo"mica del real consulado, que fomenta la creaci6n de casinos y puentes con los cuales los products agncolas de tierra adentro podfan llegar con mds facifidad a las cliudades y los puertos de embarque. En esta 6poca, ya casi mercedada la totallidad de la superficie de la Iisla en forina de hatos y corrales y los controvertibles realengos, fue en aumento ]a creacio"n de los ingenious a'zucareros por la demoli'ci(")n de las haciendas, ya que la mayor parte de ellas paso" at culth o do la cafia de azucar con la consecuente creaci6n de ingenious principalmente en la zona occidental y central de la isla.
At instalarse el primer tramo del ferrocarril en 1837 con el consabido, 6xito clue represents vara el transoorte de ]a








poblaci6n con rapidez, at igual que el de los products del campo, principalmente el azdcar, el nuevo camio de hierro
ie ste de la capital por todo el territo io
se ext" nde a este y oe 1 171
Ijacional y se constitute en el mediio 'd6neo de transported para el azi6car desde los ingenious a los puertos, de embarque hada el extranjero. Todo esto conllevo* una mayor producci6n. de az6car a mediados de siglo. A esta situation se unio el libre cultivo del tabaco y la creaclion de nuevos cafetales tanto en la zona occidental como en la oriental de la lisla que se traduj*o en el desarrollo de una burguesia criolla y extranjera que foment6 notablemente la arquitectura en diversos programs. pero lo principal de este auge econ6mlico W vez sea la creaA
d6n de nuevas pobladones por la donaclion de la sierra requepara las mismas por los propietanos de las haciendas, como es el caso de la Nueva Bermela, hoy Col6n, en 1836, en Ia zona que Tranquillino Sandalio de Noda, aflos mAs, tarde, bab'a de definir como la ma's rica de Cuba. En estas nuevas ciudades, levantadas al inicio con casas en forma de bohlo,. empez6 a usarse paralelamente la madera en casas con portal al frente sostenido por pies derechos y zapatas, con techo a dos aguas y cubierto de tejas criollas. Esta madera se obtenfa principalmente de nuestros, mosques, sobre todo para pies derechosy columns, pero en gran parte provenia de los Estados Un'dos, de donde podia importarse la rnisma con relative, economia.
Este factor del Wo costo de la madera en las nuevas poblaciones, unido a la inteligenda y el sentlido construction del criollo, habria de dejarnos, posteriormente esos deficiosos pueblecitos matanceros de portables, corridor con pies derechos, mensulas, guardamalletas, y frisos que sentaron las bases de nucstra tipica arquitectura popular de Ynadera que ya se va perdiendo por el paso del tempo, la impossible sustiftuci6n de los viejos elements y sobre todo el desprecio de algunos mi"embros, de las actuales generaciones y su evidence preference por un mal efitendido "modernismo". En la arquitectura popular cubana de madera se mezclaron influencias mudejares, espafiolas y norteamericanas que produjeron una original concepci6n de la casa cubana de madera del siglo xix.
Pero las classes pudientes criollas que educaban a sus hi"JOS en Europa o Estados Unidos, preferlian para sus. casas, la pliedra o el ladr*llo con los que podfan ajustar ma' s f6dImente sus residencies a los 6rdenes clAsicos y traer a la isla algo tardiamente, como sucedi6 con los estilos de los silos anteriores, el neoclassicism, preferentemente italiano, a conformer nues-









tros delegates portables arquitrabados sosten-'dos, por columns o Pilares can el empleo preference del toscano corno orden principal. Sin embargo nunca se abandonaron las arcades sobre algunos portables y galefas interiors.
En las fachadas de estas casas neoclAsicas de piedra o ladrillo, acentuando la vertical de las columns en los portables o el eje de los macizos entre los vanos en otros casos, se levantan'an en las azoteas sobre profiles so"lidos o sobre pilares de secc16n cuadrada rematados por cornisas, con todo su colo,rido y dignidad, las copas colonials de cerdmica v1driada.
Estas copas tenian un ampho uso entre las diversas classes de nuestra sociedad del xix. El tamano de las mismas est ba en relaci6n con su costo, que parece no haber sido muy elevado, pues asif vemos que se usaron en las grades mansions de la Calzada del Cerro, de largos portables arquitrabados, Como en una modest casita de La Habana Vleoa o de extramuros de 4.00 m de ancho y techo de madera con cubierta de tejas cnollas. Muchas de estas casas pequefias, que flevaban sobre sus profiles s6lidos de 3 a 4 copas, por sus portadas esquernificas, sus re b as de ventana donde alternan las barras redondas lisas con las curves de prigen vegetal en sus extremes, sus
-salientes y curvados guardapolvos, a veces rematados por esferas u otros adorns, y sus repisas inferiorss, impanfan, en pleno neoclassicism burgu6s, ya fuera prlivado o civil, el toque del espintu barroco criollo. Esta es la.arquitectura popular de PI'edra, ladrillo o, mampuesto que se Ievant6 tanto en La Habana corno en casi todas las ciudades del interior de la isla durante el siglo xix.
Las copas decorativas de cerlmica vidriada se usaron. en casi todos los programs arquitect6nicos del siglo xix., ya fueran de tipo civ*l, 'Industrial o eclesidstico, pero como este articulo se circunscr*be a las copas flamigeras-solamente,, ciftaremos fini"carnente los edlificios que las Ilevaron. El mayor nfirnero de ellas se emplazaron en residencies. Podernos citar el caso de un edificlio clivid que las Ilevo" que es el de la antigua Aduana de Urdenas, que estaba alolada en 1900 en un edificio de dos plants que en su parte superior Ilevaba un pretil s6fido, aniinado por fuertes rombos sallientes que contrastaban en texture y color con el fondo. Entre estos rombos se situaban cuatro altos pedestals sobre los que se levantaban cuatro hermosas copas flamigeras. No sabernos s* este ediffliclo fue constrai'do especialmente para el alojamiento de la Aduana. De todos Modos Ilevaba todas las characteristics de una construccl16ri de mediados del siglo xix. Tampoco hemos podido localizer el








terreno donde estuvo ubicado. Posiblemente estuviera cons*do en una calle frcnte al fitoral en uno de los various solares, que hoy se encuentran yermos. La fotografia que poseemos parece proceder de un Harper's Weekly de dicho afto que no hemos podido localizer en ninguna de las tres, mejores biblioecap'blicas de La Habana.
Edificios commercials se ornamentaron con copas flamfgeras a mediados del sliglo XIX, como es el caso en La Habana de la tienda de, ropa La Filosofia cuando se inaugur6 en Neptuno y San Nicolds en un edificto de una plant, segdn puede verse en antiguos grabados.
Tenemos pruebas irrefutable de que estas copas usadas en Cuba en la etapa colonial procedian de Espan-a. Aunque en Cuba existlan tejares en a1gunas ciudades importance e ingenios, 6stos produdan tejas criollas, hormas para. destllar azflcar-y alfarena domestic comG cazuelas. porrones Y macetas, El barniz so"Io se usaba, interiormente en las. cazuelas. Pero no podemos pensar en engobes blanco y esmaltes coloreados para la cera"mica cubana de esta epoca. En Camagiuiey, zona de una antigua tradicio"n alfarera, es possible que se tornearan algunas copas de las que se usaron en esta caudad, torque las que hemos observado en fotos antliguas de Camaguley no se parecen al resto de las copas de la isla, al menos en cuanto a su forma. Pero ponemos en duda que en el siglo xix se hayan podido engobar y esmaltar en colors esas copas en Cub4. .Este es un tema que pudieran abordar los jovenes. investigadores camagdeyanos, y tratar de encontrar rests de copas con maracas de fAbrica de la region apoyadas si es possible con una prueba documental,
Sin embargo, las copas flamfgeras colonials usadas en Cuba tienen elements ornamentals de orilgen gnego o romano. No hay nada del rico e intrincado ornaments mud6jar enellas. El uso de estas copas en Espafia. florec16 en las provincias con solares alfareros por excelencia como Andalucia y Valencia. Ya hemos dicho en <)tra parte de este articulo, que hemos encontrado maracas de fAbrica malaguen-as en las. bases de a1gunas copas de ceralmica usadas en Cuba.-Pero en pueblos .0
Tequehos, andaluces como Jerez de la. Frontera, aun se ven copas. de ceramic vidriada a color, seg m hemos v1sto en monografias- artisticas sobre esta ciudad., Si bien no hemos visto una copa rematada on llama en las fotograffas que present este libro que puede verse en la Secc!6n de arte de la Biblioteca, National Jos6 Marti.2
Cuad'ernos de Arte., Jerez y los puertos. Institute do Cultum HispiIIL Ar .- A A _M 4 el AMF









En las copas flamigeras colonials cubanas aparece pot primer vez en la cenimica arquitecto"nica colonial, en forma de relieve escult"rico, la representac16n, de cada una de las caras de los hombres que integraron nuestra poblac:116n en la etapa colonial: el indio, el espafiol y el negro. En ellas se unen singularmente el arte y la etnografia.
No tenemos evidencia de estas copas con caras humans en la peninsula. Con toda seguridad las hubo, pues de alli provenian las, copas. Pero la presencia racial islefia nos hace pensar que los disenos eran enviados desde Cuba y las copas se debian a interpretaciones mas o menos files de los artesanos penlinsulares.
Pero la cerdmica arquitect6nica colonial cubana no se lim*O solamente a la elaborac16n de copas para pretiles. Desde siglos anteriores se traieron de Espa*wa azulejos vidriados de diversos taman"os que se usaron preferentemente en z6calos y tambi6n formando parte de cuadros de cerAmica de temas hist6ricos o religliosos. Desgraciadamente fue demolida. junto con el Convento de Santo Domingo la cu'pula de la Iglesia, que estaba recubierta exteriormente por azulejos blicolores blanco y verdes, segdn pueden verse en v*e*as postales coloreadas de principios de este siglo.
Quedan todavia en la zona de intramuros algimos edifficlos con rests suficientes de a1gunas copas de cerdmica que deben conservarse. Esta labor de restate, ahora que La Habana Vieja ha. pasado a ser patrimonio de la humanidad, estimamos que debe hacerse manteniendo cada copa. en su locaci6n original, al igual que la numerous serie de z6calos de azuleJos en zaguanes pintados a mano o confeccionados a plantilla que se conservan de la etapa colonial, dentro y fuera de intramuros y que deben pasar con el menor deterioro a las generaciones futures.,
Hoy el estado socialist es el propietario finico de los edificios, plazas, solares,, y otros elements ambient. 11 ies de la ciudad y el campo Ya nunca in -a's volver-An a repetirse las demoliciones, especulativas de los antiguos propietan"os de los terrenos y edificios citadi"nos de la etapa republican que no oyeron entonces las pocas voces c A Vicas que se levantaron dentro del Colegio de arquitectos y se reflejaron en a1guna prensa de la dpoca, y que permiti"eron, por citar solo el ejemplo MAS valioso, la demol4ci6n del antiguo Convento de Sanw Domingo, edificio que apart de sus valores arquitect6nicos tenfa el enor4 1 11 IF
me valor historic de haber alojado en 61 a pn'ncipios dei siglo
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xvin nuestra pnmera Universidad.








Anteeedentes hist&Z'Cos de las copas flamigeras de cerdmica vidriada

Aunque la cerimica arquitect6nica fue usada Por los asin*os y los chinos en forma de murals escultorlicos enchapando edificios en revestimlientos azulejeados y coloreados con gran riqueza imaginative, creemos ver mejor el antecedents arqtu*tecOnico de las copas de ceraImica colonliales cubanas usadas en Jos pretiles a todo lo largo del siglo xix o tal vez con anterion idad, en las. acr6teras y metopas, que usaron los griegos en material cerAmico vidriado y coloreado en sus temples, durante su etapa ma's brillante. La copa flamigera de cerAmica viddada, en su uso, ornamental en Prefiles de edificios, la encontramos Primeramente, en Francia en tempos de Luis xiv decoramdo la balaustrada del Palaclio del institute de Versalles. Esta copa es de proporciones mAs esbeltas. que las cubanas. Su base es circular y career de tapa o cubierta, rematAndose el cueirpo central en la base por tres molduras de secci6n curva de la que arrancaba. una alta llama. Slin, embargo la base del cuerpo central tiene elements en relieve en forma de hojas o p6talos y en su Parte superior Ileva una robusta guirnalda de flores y frutos. En el siglo, xviii, en otros passes como en Inglaterra y los Estados Unidos, se usaron copas flamigeras pero esculpidas en piedra y no de material cerimlico. Ya hemos dicho que a1gunos elements aislados de las copas, cubanas colonials de cerimica, como, las rosetas y las sartas de perlas son de in;spiracion griega, aunque este U"Itimo, element no aparece en las copas flamigeras. Las mAscaras o caras parecen proceder de los sAtiros tocados con palmetas del est'lo Luis xiv. De Francia Posiblemente pasaron a Espafia donde abundaron tambi6n copas de piedra coronadas con llama en, various edificios del renacimiento.


Lo extran"o result ser el uso de la llama coronando, una copa. con funci6n'eminentemente decorative ya. que hasta. e'ntonces, y siempre, ha sido la llama un simbolode la. v*da eternal, y solo se habia usado en los cementerios y monuments funerarios. Sin embargo esta copa flamigera, tallada en piedra, se us6 como, motive, decorative en sardines franceses renacentistas. En Cuba tenemos antecedents en pliedra. con, characters aparentemente decorations en nuestra. cathedral barroca del siglo, wair que rematan en lo alto su portada pnncipal.








Of
Descripci'n de ]as copas flamigeras colonials cubanas de ce.F
ramica vidriada
Las copas cubanas de cerArnica vidriada rematadas en llama fueron las mAs usadas a lo, largo de toda la isla en el siglo xix. El material con el cual estaban hechas no era m4s que una arcilla roja natural de procedencia. espan-ola. En buena. parte estaban torneadas a mano por el alfarero y en parte estaban confeccionadas a molde a presio"n o de barbotina. Se torneaban el cuerpo central y la tapa o cublierta. La base, cuando era cuadrada, y la. pairte basica del remote se hacian a molde, asi co.mo los detalles ornamentals aplicados en relieve. La cubierta del barro bizcochado Ilevaba exteriormente, una capa de engobe blanco que con el tiernpo se ha tornado amarillento. Los motives en relieve se esmaltaban a pincel en un color contrastante con el fondo, en el caso de estas copas, I-levaban. Siempre un esinalte a base de 'xido de cobre que daba un tono verde esmeralda en diversos tonos. El espesor de este esmalte de color erayariable y cuando se apll*caba en una capa muy espesa solla chorrearse en el cocido sobre el esmalte blanco lo, que sin embargo le daba el toque human que solia. a-mortiguar la r1glida colocaci"n de los elements en relieve. Algunas veces hemos encontrado ejemplares con el chorreado hacia arriba, lo que evidencia que las parties de la misma donde sucedi6 esto fueron quemadas en poslicion inverse a la que iban a Ilevar at montarse la copa con todas sus parties, La copa. fleyaba finalmente una capa de barniz transparent generalmente de base estanniffera.
Las llamas de dichas copas, que formaban el remote de las mismas, generalmente no se engobaban y se barnizaban directaniente sobre el bizcocho por inmersi J+on en esmalte transparente lo que las hacia aparecer con un color terracota -y a veces con matches dorado. Pocas veces las hemos vi-sto con vetas blancas, que parecen haberse producido al mezdarse el barniz con el engobe. Esto lo hemos visto, con mucha gracia por cierto, en la copa. que se exhibe en el Musco hist O-'M*co de CArdenas. Tal era el brillo de estos rebates flamigeros que vistas desde la calle hubo, de parecerles a algunos de nuestros historiadores de la arquitectura. colonial que estaban hechos de bronco.
De estas copas de llama hemos encontrado hasta ahora cuatro t*pos que se usaron en Cuba, diferenciados tanto en la proporci6n y el tamafio corno en la. forma y colocaci6n de sus elements en relieve. Estos cuatro, tipos aparecen dibujados en Ia lamina que lustra este tirabajo,








A estas copas flamp geras las Itamo' urnas Ia delici"osa escri F tora sueca del siglo xix- Fredrika Bremer, cuando estuvo en Cuba en 1851, con algo de raz6n tal vez, pues seguramente las hall 0" parecidas a las urnas funerarias que desde mucho flempo
A
atrits se usaban con fines votivos en marmol, bronco o hierro fund'do -on los cemcnterios o monuments funerarlos. Decifa Ia viiajera escAndinava que un grupo de estas copas decoraban el pretil de Ja, azotea de una casa de Ia calle Obrapia que ella ha' it entonces. Estas son sus palabras: "por Ia. noche, despues del IL subo al techado de Ia casa, que es, plano, como todos los techos dc aquif, se llama azotea y esta rodeado de un bajo.parapeto sobre el cual hay unas urnas generalmente
Z
crises, con adorns verdes en relieve y pequen-as y doradas llamas, encima ".2 Evidentemente el fondo blanco lechoso liubo de parecerle gris a Ia luz do Ia luna. En el mismo libro, que aparece ilustrado con dibujos a lapiz de Ia aurora. hubo de di'bujar una casa matancera, frente a Ia antigua Plaza de Armas, que tenia una sola plant y Ilevaba un pretil con pedestales quo coronaban cuatro copas flarnigeras que nos muestra con gran delicadeza de detalles al final del libro. La casa dice que perteneda entrances a dofia Fabliana Hernaindez. No hemos pa, dido identificar esta casa en las visits que hemo:s hecho varies veces a Matanzas.' Tambie"n dice haber visto en esa epoca en Guanabacoa casas con "las mismas azoteas adornadas con u rnas .YY 4
Las copas flamigeras que se usaron en Ia arquitectura colonial cubana en el siglo x0c, en el perfodo que el professor Joaquin Weiss califica como neochisico, por su forma, por sus colors, y por Ia riqueza y movimiento, de sus. elements omamentales son mas bien copas de estido barroco, y corno Ia her'eria de esta 6poca, por ]a libertad y fluidez de sus elementos, deben considerarse dentro de este e'tilo.
No sabemos de Ia existence de otras copas semejantes a nuestras copas flamigeras en otras cliudades americanas, si bien, atinque de otro Upo, se usaron copas de cerArnica vidriada en Mcxi*co en el period neoclassic, dato que nos refirio' personalmente el arquitecto Manuel Gonzailez Galban en 1980. En

2 BREMER, FREPRIKA. Carts desde Cuba. Habana, Editorial Arte y Literatura, 1980. p. 26.
Op. ci I., P. 140.
01). cit., p. 51, Posib.i:mcnte las de ?a calle Arainguren.









Argentina, cn los libros del arquilitecto Vicente Nadal, hemos visto a1gunos rebates de pretiles en forma de copas que estAn al parecer hechos de piedra, aunque el autor no specific los materials. de los mismos.
Sltuaci6n de las copas flamigeras de cerdmka vidriada en el periado neocIdsico de ta arqut"tectura colonial cubana
Se situaban las copas flamigeras en los pretfles de diversos edificlos generalmente sobre pedestals de secci6n cuadrada que remataban en la mayor parte de los casos en tres molduras tipicas: dos fisteles con un cuarto bocel intermedio. A veces el cuarro I bocel se sustitula por una gola. Estas moldqras se superponfan unas sobre otras a modo de cornisa. Sobre el listed superior casi siempre habia, una superficlie apiramlidada, con peril de gran caveto, invertido o de paredes linclinadas con el objeto de que no se depositaran sobre ella las aguas pluviales. Sin embargo algunas veces. esta Area era Plana, sobre todo cuando la base de la copa era circular, por el problema que, present la intersecci6n. de una. piramide de base cuadrada con un cilindro, aunque noshemos encontrado con superficies alabeadas con mortero que resuelven este problema. Las copas se espaciaban rIftmicamente sobre los pretiles., ya fueran exteriores o Interiores. Estos pretiles podian ser s6lidos y estar rematados por diversas molduras. En estos casos podian ser lisos completamente al exterior o Ilevar salientes bajo las cop-as con recuadros de forms. variadas. Cuando habla pedestals bajo, las copas, entre estos se extendia un barandaje de blerro foriado, con balaustres en forma de S, de lazo, o de otras variadas formss. En los Angulos de las azoteas por lo general se usaba una sola copa. Raramente se usaban dos, como, en el caso de las copas flamfgeras que tuvo el Teatro Tac6n. en los angulos de la fachada, como, se observe en el primer t6rmm'*o de una foto del artist hfingaro Pal de mediados de siglo en u-n album existence en la Sala cubana de la Biblioteca Nacional Jose' Marti.
El uso, de las copas flarnigeras, si wen prolifer' en la iCIU M A de La Habana, tanto en lintramuros como en extramuros, se extendio at mismo, fiempo por toda Cuba.

Elements que forman la copa flanuigera
Los elements que forman la copa flamigera son cuatro,
* saber, de abajo a arriba: la base, el cuerpo central, la tapa.
* cubierta y el remote o coronamiento. Estas iDartes se hacian








independientemente ya fuera en el torno alfarero o por medio de molds.
La base, que es siempre de Planta cuadrada en los ejemplos que hemos podido ver integros hasta ahora, ya. sea en. la realidad o en fotograffas, costa de dos elementos-I el mAs bajo, de forma -Prisma"tica de poca altura, al que l1amamos dado o pinto, y el supenor de secci'n circular, con peril generalmente c6nico con generatriz curva, que debi6 ser tornado a mano por el alfarero y uni'do. en crudo a! dado, aunque no hemos observado la uni6n entre estos dos elements en las copas que hemos visto, por lo que es possible que la base complete sehiciera a molde con barbotina.
El cuerpo central y la cubierta eran de plant circular y se hacian evidentemente a torno.
La base. c6nica. del remote, sobre la cual se aplicaban las distlintas lengu"Jetas de la. llama, tambien se hada a torno. Las distintas forms puntiagudas que simulaban las lengo"etas de fuego se colocaban en hiladas horizontales, en forma niAS 0 inenos imbricada y estaban retorcIdas con libertad y soltura.
La copa se fijaba al pedestal por una. barra de hierro, que ademAs servia de guia como eje para la colocaci6n de las diiversas parties que se rellenaban con ripios y mortero. Tipos de copas flamigeras que se usaron en Cuba
Las copas flamigeras que se usaron en el period neocldsico de nuestra arquitectura colonial, segdn la clasificaci6n del profesor arquitecto Joaquin Weiss, y que abarca casli todo el siglo XIX, pueden agruparse en cuatro t-pos, uni-dos todos por el motive del remote en forma de llama,, pero, que se diferencian entre si en a1gunos detalles, no solo en los elements ornamentales, sino que alcanzan tambi6n a las proporcliones, la forma y el tamafio de las mismas. Estas copas son cuatro y aparecen dibujadas en la Idmina que flustra este trahajo. S61o la filtima, de ellas career de remote pero por la coincidence en cuanto a forma y motives en relieve superpuestos nos vemos incllinados a aceptar la muy probable posibilidad de que este tl*po de copa ostentase una coronac'o'n en forma de llama.
El orden en que aparecen d*bujados los distintos tipos de copa esta determined por la frecuencia en que fueron usadas y no por la mayor o menor antigU"'edad de las mismas. Asi' el tipo n6mero I es el mas comun. y el 4 es el, menos usado y el dnico de esta forma que hernos encontrado con casp todos sus elements components Y motives decorations.
Todas estas copas ficnen la superficial blanca y los motives decorations superpuestos esmaltados en verde,








Copa de tipo 1
Es el model de wpa de ceralmica vidriada mis usado a todo lo I argo de la isla. Se carac ten' za, por Ilevar en el cue rpo central de la copa. cuatro caras. de indios con cabezas emplumadas que sostienen una. guirnalda textile que Ileva. en su parte mas baja un ramo de flores, hojas y frutas. De la barilla. de las caras pende un pano ondulante. Este pafto siempre aparece tcrminado en punta. I
La base de este tipo de copa, que es cuadrada y tiene como promedio 27 cm, de ancho fleva en la cara 'Inferior de la section cuadrada o pinto, dos rosetas circulars en los extremes y un cabujon alargado central de extremes curves. El roset6n del tipo 1 estA formado por tres, bands conce"ntricas: la. central estd formada por una. pequen-a roseta de p6talos arrollados en spiral, la intermedia es lisa, y la exterior, al ual que la central, sobresale sobre esta y estal formada por un haz de fibras sujetas por una banda lisa que la- envuelve y que la rodea aparentemente en seis vueltas completes.
El cabujo"n central tiene una pequena moidura al extenor.
El resto de los eTementos sup'erpuestos de este- t*po de copa, al 1gual que los de la superficle en la que se apoyan son similares o con muy hgeras diferencias en los cuatro tiipos de copas dib Jadas.
Uj
Este tipo 1 de copa flamigera. -puede verse debidamente restaurado cun todos sus elements, a excepcift de la llama que la coronaba, de la que carecia desde hace muchos. afios, en dos copas -que se conservan en una sala del Museo de la ciudad de La Hab a* n a, p rese rvada ya para las gene raciones ven lideras po r gestiones de su director, Licenciado Eusebio Leal. Estas copas procedian del pretil de la casa de Calzada del Cerro 1608 esqui. na a Pinhera, en parte de un portal que tuvo que ser demolido. Esta casa, s&gdn nos inform el arquitecto, Weiss, pertenec*6 al hacendado azucarero don Francisco Diago.
Terminaremos por describir todos los elements de que costa este tipo de copa, que son similares en los cuatro ejemplos ilustrados.
La parte superior de la base de la copa tiene secclion circular y esta formada. por dos elements: el inferior, de superficle conical. con generatriz curva, con una ligera moldura 'Inferior de tninsito al dado.
La section superior de la base esta formada por dos molduras superpuestas que se ensanchan hacia arrilba, las dos con Perfil de caveto. La mas alta de las dos es la mayor y es la que se abre recibiendo los tres cuerpos superiors de la copa.








La supefficie curva intermedia que forma la, parte conical de la base Ileva cuatro hojas de acanto que se apoyan en Jos cuatro Angulos de la base prismaltica o pinto. Las hojas arran"A 'I
can ae ia. parte inferior del caveto revolviiendo en el extreme.
El cuerpo central en todos los casos esta formado por una sola pieza que estA definida por dos superficies de plant circulAr con la mitad inferior convexa y la mitad superior concave. Aanbas superficies esta"n separada;s por una moldura estrecha de peril convexo.
Este cuerpo central es el que define claramente el peril de la copa. La parte convexa inferior del mismo esta ornamentadbt con una serie 'variable de hojas de acanto generalmente de. 8 o 9, superpuestas, que parecen brotar de la. parte superior de la base y se ensancban hacia arriba, revolviendo hacia afuera en la parte superior, donde cs mas ancho el. dl'Ametro de la parte convexa.
Las hojas de acanto, tanto las de [a base como las del cuerPo central, -varian figeramente de forma en los distintos tipos de copa.
La parte superior convexa del cuerpo central, ya descrifta, es, junto con ]a base, la que define la identidad de cada uno de los cuatro tipos. de copa, que en el nidmero 1, como hemos dicho Ya, esta caracterizado por la prescncia de las caras de Jos indios.
La tapa o cubierta de la copa tipo 1, como las de Jos tipos restantes,,estA formada por tres cuerpos, todos de plant circular, que van superpuestos de mayor a Tnenor.
La zona inferior fiene perfil de cuarto bocel invert'do y es la que se apoya, resaltando algo, sobre el cuerpo central de la copa. Esta" decurada con 20 cabujones en- relieve en forma. de pe'talos. La segunda zona, que es la central, esta levantada lige,mmente sobre ]a primer zona baJa por una moldura plana inclinad'a. La superficie de ella cs concave y el peril es. Conico con generatriz curva, algo semejante al cuerpo central de la base. Esta zona esta arnarnentada con 6 hojas de acanto d*Spuestas con el extreme hacia abajo corno en la base. La tercera zona, que es la mas alta y estrecha de la. cubierta, tiene forma de toro y es de poca convexidad en su perill, Estd separada de la zona intermedia por una pequena moldura plana. El toro aparece en este tipo de copa decorado con 7 pequen-as rosetas, ell"pticas cn relieve con un pequen-o centre con 13 p6talos y un estrecho borde que la rodea.
El female, que es flamigero corno en cada uno de los 4 tipos de las copas estudiadas, noaparoce como ya dijimos antes, en








las copas existentes en el Museo de la diudad, pero le hemos dib *ado uno similar al de la copa que existed en la actualidad en el Museo hist6rico de CArdenas, que pudimos ver y dibuj*ar,,
que es una variance de estas copas de ti o 1.
14 If
La nam a que forma el remote de la copa 1, esta formada, por un cuerpo interior liso., parcialmente c6nico, que no se ve, sobre el que se colocaron a mano y con gran soltura, los pedazos tr'angulares de barro bland, algo retorcidos en forma de llamas pequen-as dispuestas mAs o menos en hiladas horizontales superpuestas en forma imbricada. La llama estaba cu.. bierta con un barniz transparent, que de lejos, por su b*llantez y tonalidad las hacia. parecer de bronco por su matiz carmelita claro con reflejos dorado.
Distribucio'n de las copas del upo I en la Ista
Este tipo de copa, fue muy usado en la zona de La Habana Vieja o intr-amuros. Una como esta se conserve en el pretil de la casa sernl*derruida de Oficios 355, que. career tambi6n del remote de llama desde que la Amos por primer. vez. Las otras tres copas que present esta casa tienen un disenbo different, que es el que estudiaremos a continuation de este y que hernos denominado tipo 2. Tambien en la zona de intramuros, exiisfi-eron copas de este tipo en la casa que existi6 en la calle O'Reilly 324 entre Monserrate y Villegas, segr(n hemos. observado en fotos antiguas de esta calle.
Las casas que existieron en la calle de Obispo entre Baratillo y Oficios, exceptuando la mas cercana a esta Jfima calle, llevaron copas de este tipo seg m hemos observado en una fotograna que poseemos de 1913. Tambidn tuvo copas flamigeras de este tipo una casa, construlida en la calle San Ignacio entre Obrapifa y Obispo.. muy cercana a esta d1tima calle. Esta. casa puede observers en fotografias antiguas que he'mos viisto en la ser-ci '*n correspondiente de la Sala Cubana de la Biblioteca National Jose Martf.
En fotos antfizuas de la citada Sala hemos visto copas de este tipo, o sea, flamigeras, pero no puede precisarse si pertenecen a las copas de t'po I o 2 en una casa de tres, plants que se levantaba -en la calle Obispo entre Habana y Compostela. Igualmente tuvo copas de llama de uno de los dos tipos ya citados la casa de Obispo 113 y 115, entre Oficios -y Mercaderes, hoy restaurada y que en vez de las copas flam A geras onginales Ileva copas de fundicion de cement ante la imposiblillidad de conseguir copas simlilares a las que tuvo. Esta restauraci6n se hizo dentro del plan general de reanimaci6n de la Plaza de








Armas emprendido, con el enthusiasm que le caractergza, por el director del Museo de la ciudad.
Conservamos en nuestro Poder una antigua fotograffa coloreada de la calle Cuba, mirando hacia el mar en direction al Morro donde puede observers una casa de dos plants en la acera izquierda, cuya localization no hemos podido verificar., que Ilevaba un tipo raro de copas flamigeras, de proporciones inas gachas que las de los t1pos I y 2.
Ouedan rests de bases de copas de este ttpo en un mirador que existed en la casa de Villegas entre Lampariffla y Aguacate, frente a la IgIesia del Cristo. Este edificio, que parece estar formado Por dos casas, una con entrada por la calle Lampariffia
IF
y la otra por la de Aguacate, tal vez pertenecientes onginalmente al mismo propietario, tuvo copas en el pretil del frente de la calle Villegas segln hemos podido observer en antlivos grabados.
En extramuros se usaron mucho estas copas. EI Teatro Tac6n las tuvo a mediados del siglo pasado, segqln hemos visto en fotos tomadas por un fot6grafo hdngaro de la epoca existentes en la Sala cubana de fa Diblioteca Nacional Jos6 Marti. Por grabados anteriores de esta misma Sala estimamos que estas copas fueron colocadas en el edificio. en su inauguraci6n. en 1838..
Tambien tuvo co-pas de este tipo la casa que exist*6 en la calle Galiano esquina a Concordia, en cuyo terreno se levant hoy un edificio dedicado a parqueo de autom5viles. Esta casa perteneci6 a, la Condesa de Buena Viista."
En el Cerro, por grabados que se conservan del sliglo pasado, podemos afirmar que tuvieron copas flamligeras las casas que pertenecieron a la Marquesa de Pinar del Rio y la situada frente a ella que fue propliedad del Conde de Fernandina.
Ya dlijimos que la casa commercial conoclidapor La Filosofia, situada en Neptuno y San Nicolds, que en la 6poca de su apertura en el siglo pasado era de una plant, tuvo un preti'l, ornamentado con copas flamigeras al parecer del tipo 1, seg4n se ve en grabados de la epoca.
En la zona de Marianao existio' hasta hace algdn tilempo una casa quinta de estilo neochisico muy puro, a menos en su frente, que Ilev6 sobre el prefil de su portal corridor de fachada varies copas de este tipo. y de la que se conservan fotograffas. Esta casa fue conodda por la Ouinta San Josd y estaba slituada
-5 En un grabado de la Iglesia de Monserrate existence en ]a Sala cubana puede verse que todas las casas que la rodeaban tenian copas flamigeras. Este grabado apared6 en la Revista de La Habana.








en una manzana de terreno a la eiitrada del barrio de Pogolottli y daba el frente a la calle 51. En esta casa. hubo de hacer Finlay sus studios sobre la fiebre amarilla.
No queremos finalizar la serie de lugares de, emplazamliento de estas copas con caras de indios, sin hacer menci6n de dos copas que bemos encontrado en la zona de La Habana VI'eja, ambas, incompletas, pues careen de tapa y remote, y se encuentran'situadas en el pretil de azotea, de la tercera plant de una casa existence en la calle Aguliar 155, entre Tejadillo y Empedrado. La casa fue reconstruida a principios de este siglo y no puede determinarse si las, copas, pertened'an a la pnmitiva casa del siglo xix que extstio' en el lugar o fueron construidas con dos parties de copas de different disedo. La copa present un cuerpo central con la guirnalda, texti'l sosteni'da por caras de, indios y posee una base con tratamiento singular del phnto que no- se ajusta a la ornamentaci6n que Ileva la base de la. copa del tipo 1. Cada una de las cuatro caras plans de la base de esta copa present tres cabujones alargados terminando en los extremes con semiesferas y -dos rosetas circulars lintermedias con petalos arrollados en spiral, Si esta base no procede de otra copa de -forma different en su parte superior nos obligarl'a a consider esta copa como, otra variance, del tipo 1.
Otra copa que es-timamos debe incluirse en este tipo 1, aunque su Integridad es dudosa, pues. pudo haberse compuesto con elements de copas different, pero que present en su cuerpo central la guirnalda sostenida por cabezas de indios con characteristics different a la de los. cuatro tipos que hemos ilustrado, en ]a larnina de este trabajo, es, una copa de tipo pequeno -pudo haber tenido unos 80 cm de altura- que existlo hasta. hace algunos ahos en el mirador de la casa del Marque.5 de Aguas Claras, frente a la Plaza de la Catedral, que parece baber tenido remote flamigero segun se observe en algunos grabados antliguos de la Plaza. Esta copa tenia la part icularlidad de poster una base circular, toda blanca. No podemos asegurar c6mo haya sido el transit de esta base circu.lar a la superficie cuadrada de la parte superior del pedestal que ]a sosteni"a que en este caso parece haber sido resuelto con una, superficlie, alabeada. En otros casos. esto se, salucionaba hacienda, plana la superficie superior del pedestal.
Nos limitaremos a describir en este articulo la section correspondent al cuerpo central de la copa en el levantamlento que hemos hecho con algunos rests de la misma encontrados en ]a casa. La cabeza, de este indio, que estaba situada como has ya estudladas del t*po 1, en la parte superior








4 1
c6ncava del cuerpo central, tenia una corona de siete plumes en la cabeza, suietas por la banda characteristic de las cabezas + .0
indianas ya estudi"adas de la copa del tipo 1. Tenia una pequena melena y los rasgos de la cara parecian mds de la raza blanca que de la india. Entre las cabezas, y como apoyAndose en ellas, colgaba una guirnalda floral, y de la barbilla pendia una hoja Ilbulada de contorno aproximadamente lenticular de borders ondulados. La parte inferior del cuerpo central de esta copa, que estaba separado, del superior por una moldura lisa. iinclinada, tenla contorno mas o menos esterico, y Ilevaba en su # TV
parte m-?Ls baia una serie de hojas paripinnadas que negaban hasta la mitad de su altura. El fondo de ]a copa era blanco y los elements decorations en relieve tenian'un suave color verde
A
esmeralda. La cubierta que se encontro en el lugar parecia ser algo grande para cste tipa de copa. Estaba incomplete, era blanca y su superficie era completamente lisa, sin ornamentac 16n aplicada en relieve, como la base.
Sli este tipo de copa estaba remat-ada en llama, repetimos, como parecen*atestiguar grabados de mediiados del siglo xix, como el que se reproduce en el interior de la contraportada de la edicio-n del libro de Alejo Carpentier La ciudad de I'as columns, recientemente editado por la Editorial Letras Cubanas, ven dria a ser., de acuerdo con la claslif icaci On que hemos hecho, el tipo 1-b.
Otras casas de intramuros que Ilevaron copas pequen-as de base circular similar a e'sta de Aguas Claras, son la de la calle Habana 759 entre Luz y Acosta, que conserve una base bastante complete que ha sido converdida en maceta por cl inquilina, y Cinco que 11evaba la segunda plant de la antigua casa que tenia su enLrada por Cuba 74, y que esta" at final de la misma, con una azotea que da a la calle Cuarteles, y que abarca actualmente los nu'meros 4b, 4c, 4d y 4d, de esta 61tima calle. Copas del tipo I del interior de la isla
En otras ciudades del interior de la isla se colocaron con liberalidad estas copas de: tipo 1. En la provincial de La Habana hemos encontrado rests de copas de este tipo en Regla y en, Guanabacoa.
Regla. En esta ciudad de la provincial habanera, por citar solo un ejemplo, tuvo copas flamigeras del tipo I la casa situada frente al antiguo parquet en, la calle Marti", muy cerca del Emboque. Esta es la casa que Ileva el ndmero 109 de esta calle y I parece que tambien tuvieron estas copas las casas vecinas que hoy Ilevan los numerous 111 y 113 contiguas a esta. En, la casa que lleva el nu"mero 109 puede observers ain una base









t1pica de copa del tipo I con dos rosetas lateraled y un cabujo,n central en cada una de las caras del pinto y cuatro hojas de acanto en el cuer.Po intermedio que descansan en los, Angulos de este. El color del fondo de esta copa es blanco verdoso originado por los vapors del cobre en el horno que da el esmalte de color verde esmeralda en los ornaments de relieve.
Guanabacoa. En Guanabacoa queda un tipo de copa en la casa de la calle Aranguren 313 que puede considerarse del tipo, 1- si" bien su llama es mis oscura que las que hemos Asto en las copas de este t*po. Es. de color carmelita, similar en tono, al que Ileva la llama de la copa del t*po 3 de Regla. En su cuerpo central Ileva las cuatro caras de indios; de las que penden guirnaldas textiles con un ramo de flores y frutas al centro. La base cuadrada Ileva en su pinto dos rosetas con un cabuj6n intermedio. El fondo, como todas las copas de este tipo de blanco, con la ornamentaciOn aplicada en relieve de color verde esmeralda. Lamentablemente se encuentra en bastante mal estado la que rnejor se conserve, que es; la. que Ileva todavia a1gunas parties de la llama original. Estimamos, que
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debe restaurarse antes que los, rests de la llama se pierdan del todo.
Sanfiago de las Vegas. No hemos encontrado en esta ciudad ni en Bejucal casas con este u otro tilpo de copas de cerArnica en los pretiles, de sus casas. Pero como detalle curloso, y Posiblemente por la poslicio"n modest de su propletano, original queremos dejar constancia de una casa situada en Santiago de las Vegas, en la calle 2, n4m. 259, entre las calls 11 y 13, que tiene techo de madera y cublerta de tejas y que present un prew s6lido, en su fachada con cuatro pequehos pedestals que sostienen unos pinficulos formados con las llamas de una copa flamigera de ti*po pequeno con sus molduras miferiores apoyadas sobre un azulejo vidriado color terracota.
Matanzas. En Matanzas existent cinco copas. del tipo I en la casa de la calle Contreras 85 antiguo, esquina a la calle 294, dos en el pretil de ]a casa por la calle Contreras y 3 por la calle 294.
La casa que est -a' en la calle Manzano esquina a la del General Guillermo Acevedo, mantiene aun en el pretil s6lido de su tercera Planta. bases de copas de este t*PO.
En la casa de vivienda del Central Conchita quedan a m en un pretil, del portal de su fachada varies copas flamigeras de este tipo en, excellent estado de conservaciOn se 'n nos ha referido el compaftero arque6logo Ram6n Cotarelo. Estas copas aparecen en el Suplemento del hbro Cultura Cubana, de Adol-









fo Dollero, en su volume dedicado a la provincial, de Matanzas. puede verse en la. foto n U-Imero 7 del Suplemento, publicado en La Habana en 1919.
En grabados del si lo xix que se conservan en la Sala cubana de la Biblioteca Nacional Jos6 Marti hemos podlido ver que las copas de cerAmica se usaron con profusion. en la ciudad de, Matanzas.
Cdrdenas. En esta ciudad todavia pueden verse a1gunas casa:s con copas flamiaeras, si bien incompletas la. mayor parte de ellas. En el Museo hist6nco de la Ciudad, emplazado en la Antigua Casa de Gobierno, se exhibe una de estas copas en muy b uen estado de conservation. Tal vez sea el tnico museo de Cuba donde Puede encontrarse una copa flamigera con su llama tan integra y brilliant que parece reci en salida del hDrno. Lamentablemente ]a copa career de su base original, que debi6 ser cuadrada, similar a la de la copa del tipo 1. En su lugar esta copa tiene una tapa o cubierta como base, igual a la que tiene la misma pieza, lo que hace aparecer a primer vista este vaso como una copa de base. circular. La base original, como las de. las restates copas de este tipo, debi6 haber sido, de Plant cuadrada, similar a la del tipo 1. Debemos agregar sin embargo que esta copa difiere en algunos elements decorativos de la copa que estamos estudiando. En primer lugar las caras del cuerpo central no son de indios, slino, de espafioles, pues estas caras mascull"nas tienen bigots y barba, si bien llevan el penacho de plurnas. En este aspect se asemeja a la copa de tipo 4, que aparece al final de la liumlina. Por otra parte el element de superflicie t6r*ca de la tapa tiene 4 abujones en forma de rombo y no de forma ellipsoidal, como, los que Ileva !a. copa del tipo 1. Por estos dos motives debe considerarse esta copa como una varlante de copa flamigera no considerado en este studio por no llevar su base onginal. Esta copa, segCin nos dijo el director del Museo, compan"'ero lAzaro Miranda, que nos permiti6 hacer el. levantamiento, de la misma, estuvo situada en el pretil de azotea de la casa de una plant de la calle Coronel Verdugo nlm. 54, hoy calle 12 esqui na a Laborde.
Una casa cardenense que conserve. cuatro copas del tipo I sin el remote de llamas en la que esta situada en la casa de la calle Uspedes nlm. 466 y 468, en el pretil de la segunda planta, donde hoy se encuentra situado un supermereado.
En la calle I I n6m. 36, antiguo 60, existed una casa de una plant con cuatro copas incompletas de este tipo 1.
Tambidn tuvo, este tipo de copas la casa de dos plants.









donde estuvo situada en el an-o 1900. la Aduana de CArdenas, que aparece en una fotografia del Harpar's Magazine de este ano. Hasta ahora no hemos podido locallizar el lugar donde estuvo situada la misma, pero dcb*' haber slido en alguno de los solares que hoy aparecen yer-mos frente al literal de ]a b a hia.
El antiguo Casino Espan5ol, situado en la calle Ce"spedes, 369, frente a' la Parroquial, tambidn tuvo copas flaniligeras cuyos. detalles no pueden reveler el tipo a que pertepecieron, sii at I o at 2, segun puede observers en antiguas foto-graffas que se conservan en la Sala cubana de la Biblioteca Nacional Jos.+e Marti. Puede verse bastante cerca una de estas copas, la del
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angulo izquierdo de la fachada, mirando el edificlio de frente, en una fotografl'a de la antigua Iglesia parroquial.
Adema's en esta. cludad quedan rests de copas flamigeras del tipo, 1 en los profiles de las casas de Ce"spedes 258 y 260 y los de las casas de Industrial 13 y 15 esquina a Avenida 1.
Jovellanas. En Jovellanos se hallan colocadas, en su ubicad6n original, las copas flamigeras del tipo que hemos denomlinado. 1, que son tal vez las. copas mejor copservadas de Cuba., colocadas. in situ, casi todas con sus elements Iffitegros. Esto tal vez se deba a to leiana aue se encuentra esta cludad del
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mar y a la poca, o ninguna action que ha ejercido la intemperie en un ambiente carente del salitre que actu'a sobre la barra de hierro. Estas copas se hallan situada's en dos edificios enfrentados. El principal de los dos, que es el edlficio donde se dice, que se alo"6 originalmente el primer AyuntaThiento de la villa, esta situado en la que es hoy la avenida 10 y abarca los n6meros 906, 908 y 910 de esta calle. El edificio es de una plant, de aspect, rnuy modesto, con techo de madera. a dos aguas y cublierta de tejas. Tiene nueve copas, tres de ellas completas, que se yerguen sobre un pretil s6lido. Esto lo observamos en una vista que hicimos a esta ciudad en 1973.
De igual construcci"6n es la casa de la acera opuesta, que Reva, el n dmero 927 y hace esquina a la calle Cespedes y tiene Varies copas semejantes.
Por una rara fotograffa delSuplemento del libro de Adolfo Dollero dedicado a la provincia de Matanzas, edlitado- en La Habana en 19191, podemos observer en una calle de Jovellanos que entonces se Ifamaba. Aleala, y que parece baber sido la que eshoy su calle principal, tres. casas de una plant. que llevaron copas flamigeras at varecer del tipo 1. Esta foto es la numero 23, o sea la' uAtima de las que aparecen en el Suplemento.








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rrinidad. El edif *c*o clone estuvo situada la CArcel de Trini.dad tuvo, formando parte del pretil, de su fachada, copas del tipo 1, si blen algo ma's gachas de proporcio"n que ]a representada en la Umina. Hubimos de medir rests de esta copa y
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dibujamos ffitegra la copa, en el taller de ceramic. que dirlige el doctor hian Miguel Rodnguez de la Cruz en Santiago de las vegas, adonde fueron I'levados para tratar de reproducirlas con la pasta que se trabaja en este taller.
Como no hemos podido recorder enteramente esta hermosa, r-indad, nc> sabetnos si se conservan en ella todavi'a otras casas qtie Ileven copas de este tipo.
go
-Remedtos. De esta ciudad hemos visto postales antlguas que muestran a1gunas casas con copas de Ilaunas cuyo tipo no puede Precisarse. Recientemente el compafiero Ilicenciado Leandro Romero en vista que bizo a esta cliudad pudo ver casas con copas flamfgeras.
HoIguin. En antiguas fotos de Holguin hemos visto una casa que tuvo copas flamigeras al parecer del tipo 1. Esta casa Parecia teiier copas de llama de tipo peque- Estaba at lado de otra semejante, con portal corridor at frente. Esta U"Itima te f a un puntal mayor y Ilevaba, copas different en el prefil. Parecfan ser dos casas quints contiguas que existieron en los alrededores'de Holguin y en ellas en 1900 estuvo, alojado el 'Cuartel general norteamericano de la zona durante la primera intervenci6n norteamerl'cana."
Copa del tipo 2
1 Este tipo 2 es una vanante de la copa de llamas. Sus elementos constitutions son los mismos de la. copa del tipo 1, as'l' como sus dimensions y proporciones generals. El color de la copa es blanco y los motives ornamentals en relieve son verde esmeralda de varies tonalidades.
Las caractensticas de este tipo 2 son las siguientes: primero, poster 4 aros o argollas en la parte superior del cuerpo central, en vez de ]as caras de los indiwos, por entre los cuales se desliza una guirnalda textile que carece en el centre de su catenaria d6l ramo de flores y frutos. Del aro pende un pedazo de pa-a en forma vertical similar at que cuelga de la. barilla de -la cara de los indios.
La segunda caracten'stica. esta en el dado o pinto de la base de la copa, que tiene una ornamentac116n, different. Esta
Ver: E. U. WAR DEPT. Annual Report. 1900, t. 11. Foto entre las paginas 286 y 289. Biblioteca Nacionat Jos6 Marti. Sala cubana.








consisted en tener tres medallions de forma eliptica con el eje mayor en sentido vertical., que tienen una zona central lisa. con dos tri'aingulos mixt*ll'neos opuestos por el vertices. La zona exterior del medall6n esta' formada por una faja que present un relieve rallado en forma de spiral. El resto de los elementos decorations de la base es similar a los de la copa de tipo, I., o sea, hojas de acanto, en la zona intermedia de la base y en la parte inferior del cuerpo central, en este caso con un mayor grado de detalle..
La tapa o cubierta tambo6n es similar en todos, sus elementos a la del tipo 1, o sea, posee cabujones. en fonna de p6talos en la parte baja de mayor didmetro, en un wimero aproxhnado al de la copa del tipo 1. En este tipo de copa, como, en la base, las holas de acanto aparecen m4s elaboradas.
Casas que Ilevan el tipo 2 de copa flamigera
En la zona de intramuros de La Habana hubl"mos de fotografiar y hacer el levantarniento de una de las tres copas de este tipo, en el mes de enero de 1973, en la azotea de la casa entonces complete, de Oficios, 355. Desde entonces y tal vez desde mucho antes las cuatro copas de pretil de fachada de esta casa de dos plants carecian de llama. La cuarta copa pertenece al tipo I que ya estudiarnos. Como ya dijimos antes, esta casa sufri6 un derrumbe partial en 1976. El desplome ocurri6 en la zona central de la misma. Aun se mantienen las dos cruji"as del frente de la casa en sus dos plants y una parte del fondo. Esta es una de las dos casas de La Habana Vieja que present, sus copas originals en mejorgrado de conservacio*,n y estimamos, que debe apuntalarse y restaurarse cuando pueda acometer esta labor el Centro national de canservac116n, restauraci6n y museologl'a del Ministek) de Cultura.
En una fotografia antigua de la calle Empedrado, mirando casi al final de la misma en direction al mar, se puede observar que tuvo copas del tipo 2 la casa de una plant que estuvo situada al lado del ed*flc*o de dos plants que hace esquina a la calle San Ignacio, al costado de la torre izquierda de la Cathedral, frente a la antigua casa del Marqu4s de Aguas Claras, hoy ocupada por el restaurant El Patio."
Matanzas. En Matanzas, en la casa ya clitada. de la calle Contreras esquina a la. calle 294, existen tres copas de este tipo, una en el a' ngulo de la fachada y las otras dos al final del pre7 WrIa en el libro de MURAT HALSTEAD, The story of Cuba, The Cuban Junta Publishing Co., 1896. p. 291.








til por cada una de las calls a las cuales tiene fachadas esta cam Son las A nicas copas de este tipo que conocemos que conservan todos sus elements constitutions incluyendo la llama. Larnentablemente hasta el moment no hemos podido fotografiarlas ni hacer el levantamiento de una de ellas. copa del ttpo 3
Esta copa es de tipo finico y s6lo la hemos encontrado en Re&,, en el pretli I de la casa de la calle Maceo I 10 y 112 esquina a Lapiedra, donde queda afin una copa complete con su llama), aunque en esta ciudad tiene otras copas de este tipo la casa de dos plants de la calle MAximo, G6mez 69 antiguo, hoy 209, entre Ambr6n y Pereira, aunque estas careen de la llama.
La copa que se conserve con todos sus elements, de la primera de las dos casas clitadas es una que da al final de la azotea de la Planta baja de la casa., en su fachada por la calle Lapiedr-a. El levantamiento de la misma lo hicimos en el afto 1973. Esta copa corno las anteriores ya vistas, tiene la base cuadrada siendo su fondo blanco y sus motives aphcados. en relieve de color, verde esmeralda claro,
La base costa de las tres parties tipicas: la zona inferior de forma prismahica o pinto, que es algo m6s pequen"o que los de las copas I y 2, y que tiene 20 cm de ancha. La altura, total de la copa, incluyendo la llama de remote es de 96 cm. Cada cara del pinto Ileva dos rosetas lateraled de 8 p6talos con un cabuj6n alargado central de extremes redondeados, que abarca toda la altura del pinto.
La zona intermediate de la base tiene una secci6n c6n*ca de generatniz recta en mAs de 2.3 de su altura, y haciia arriba se hace curva y se ensancha ligeramente hacia afuem para recibir ]a zona superior c*lindn*ca. La zona intermedia tiene cuatro hojas de acanto de disen'o mas simple que las de las copas anteriores descansando sus extremes sobre las esquinas, del dado inferior. La zona superior cilindrica Ileva dos zonas incisas en sus extremes.
El cuerpo central de esta copa es uWco por la fluidez de su contorno, que es continuo desde su parte baia mAs estrecha. de forma concave que se ensancha hacia su tope. La tranSici6n entre las dos curves no se bace por medio de algu'n Upo de moldura. intermedia y present una superficie continua. y fluid que recuerda mucho al talle femenino de la 6poca.Como las copas I y 2 la zona inferior convexa pres-enta hojas de acanto con el extreme vuelto hada abajo, de un disefio MAS simplifficado y de ejecuci6n mas tosca que las. copas anteriores ya vistas. En este caso su ndmero es de siete.








4 APero lo que diferencia especiticamente -a esta copa del resto de las copas flamigeras esuidizidas anterikvrmente son las cuatr6 cat-as negmi(fcs, de amplios y gruesus labios, y nariiz chata. y anclia, qtte sin embargo Ilevan el penacho de plumes de los, indios, menos definidas en este caso. A la altura de las orejas de estas caras negras nacen las 4 guirnaldas textiles arrolladas en forma de catenaria, mas ancha en su parte central ma's ba.ja. En este tipo de copa no existent ni flores ni frutbs al (;ent.ro de esta guirnalda. De las barbillas de las caras negras pende un pano, fiso que parece estar doblado en su extreme. Estas copas con caras. negras parecen decirnos que, con el tempo, estos hombres procedentes de Africa reemplazaron a los indios con su trabajo y con su culture. Posiblemente sea la primer y unica presencia de esta raza en la. ceramic arquitectonica colonial cubana.
La tapa de esta copa es muy simt lar en todos sus componentes a las de ]as copas 1 y 2. La inferior, que se apoya sobre el cuerpo, central es de perfil de cuarto bocel. invertido y esta cubierta por una serie de cabujones lisos en forma de petals. La-zona intermedia, muy pareclida a la lintermedia de la base, Ileva tambien hojas de acanto dispuestas de arriba a abajo sobre una superficie con pe'rfil de escocia. La parte superior present una estrecha zona de superficlie t6rlca intermedia exitre dos finas molduras lisas cilindrica.s. Por la poca altura del toro central en este caso la. c(>pa no Ileva elements superpuestos ornamentals a modo de cabujones pequen"os como en las copas anteriores, ya estudiadas.
El remote en forma de llama se apoya en una base blanca de un peril. aproximado de S que abre en su parte superior de la que arranca la llama de 5 hiladas de flames superpuestas de mayor a menor en forma imbricada, esmaltudas en este caso'delun',tono carmelita roj*zo. Copa del tipo 4
Esta pequen"a copa, que es la d1tima que ilustramos, se encuentra situada en un pretil, interior de una casa de Guanabacoa situada. en, la calle Lebredo, 105 al costado de la IgIesia, de la Candelaria del Co"nvento de Santo Domingo. No hemos podido averiguar en mantra a1guna la forma de su remote. En 1973 los vecinos de- la casa no recordaban como habioa sido pues decian, que no lo habian visto nunca, S* incluimos esta copa dentrodel grupo de Ias copas flam P geras es por !a coincidencia en forma, propord"'n y tipo de elements decorations en relieve que la integral con los del resto de las copas flamigeras estudiadas anteriormente.









Esta copa. es mas pequena en altura que. Ias ya vistas. Debl"O haber tenido una altura total de unos 78 cm, por el largo que present el tramo stiperior de barra de hierro de. aproximadamente 5/8 de diameter y 10.5 cm de altura, que hemos ornitido en el dibujo, y sobre el cual se f1j6 el remote. La base tiene 21 cm de lado, o sea, 1 cm mas que lade Regla. Sin ernbargyo los tres elements quc conserve, la base, el cuerpo central y la cubierta, son mas gacbas dc proporciones que los de la copa reglana.
La hemos incluido en el grupo de las copas flamfgeras, no solo PGr su forma, sino torque la base present en su dado en cada una de sus caras, tres cabujones, alargados, con extremos redondeados entre los cuales existent dos rosetones elipsoidales con el eje. mayor en posic16n vertical con un centre liso y doce petals cn el exterior. Estos motives decorations son mas peque-nos que los de la copa 2, Ademals, la cara que en ndmero de 4 se respite en el cuerpo central como, en los casos de las copas I y 3, que tambii6n tiene un penacho de plumas, no es la de un indlio ni la de un, negro, como tienen las copas anteriormente cicadas, sino la de un blanco, por lo regular de sus facciOnes y por Ilcvar gruesos, bigots y patillas. Por lo adusto de la expression de esta cara. creernos que represents la cara de un espahoI, muy parecida, a la que present la copa. existente en el Aluseo do Calrdenas, pero se diferencia de esta por career dc superficte t6rica en ]a parte superior de la-tapa y no Ilevar en ella ningu'n tipo de cabuj6n.
La base, ademas &2, los motives ornamentales del dado, ya descrito fleva en su zona central ]a superficie conical de generatriz curva con las cuatro hojas de acanto que siguen el plano de los a-Ingulos del pinto. La zona superior de la base que recibe el cuerpo central de ha copa esta formada por un listed y un peril de caveto de secci'n circular.
El cuerpo central costa de las dos zonas ti 0 picas de las copas flamigeras, la inferior de superf-icie convexa y la superior concave. Ambas estan separadas par una, pequen'a junta deperfil curvo. La parte inferior convexa ]a a&rnan 7 hojas de acanto qtie parten de la ZODa inferior mas estrecha y se voltean bacia arriba en sus extremes. La super icie superior convexa, tiCDe ]as cuatro caras de hombre blanco ya descrita,, con facciones finas, espesos bigGtes, barba y cen'o adusto. DeIr%
trds de las orejas, cumo en les ti'pos I y 3, parec.. surgir la guirnaida textile colgante que Ileva en el centre en su parte mas baja, un ramo de flores y frutas corno lo tliene la copa del









tipo 1. De la barba del personae pende un pano ondulante corno en el resto de las copas con cara humana ya estudiadas.
La tapa costa igualmente de las tres seccilones, conocidas. La inferior mis ancha, de plant circular y peril de cuarto bocel invertido, que est4 decorada por 24 cabujones en forma de pe"talos. La parte central es conica, y Ileva 5 hojas de acanto superpuestas. La zona superior que recibl'a la Ilania es muy paredda a la correspondent de la base, y la forman dos molduras circulars, abajo una con un fino perfi'l de listed y arriba un Perfil de caveto.
El color de la superficie de esta copa es, blanco con una figera. entonaclift de verde esmeralda por haber slido quernada en atm6sfera de cobre. El color de los ornaments aplicados es verde esmeralda claro.
De la parte superior de a1gunas, hojas de acanto del cuerpo central chorea hacia arriba el esmalte de cobre verde esmeralda sobre la superflicie blanca, lo que prueba que esta section
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de la copa se quem6 en position invertma torque conservaba asi en el horno una poslicio"n ma's stable.
Cronologia de las copas flamigeras
De las copas flamigeras y en general de todos los diversos t*pos de copas de ceramt*ca vidriada arquitect6nica usados en la Cuba colonial, ya dijimos en otra parte de este trabajo que procedian de Espaida, y espcCifficamente de sus dos proviincias mas dedicadas al uso del barro, como material Dasico de alfareria. Estas regions son Valencia y Andalucia. Esta filtima region es tal vez la que mas aport6 copas de barro vidnado
-y coloreado en forma de copas para su uso en los pretiles de nuestros, edlificios colonials. De Mallaga tenemos evidencias por maracas de Ribricas de esta provincial encontradas en a1gunas copas de base circular de tipo pequefio, que por estar incompletas no podemos consliderarlas como flamigeras. Un pedazo de este tipo de base debe conservarse en la plant alta del Castillo de la Fuerza donde pudimos observarla hace bastantes afios cuando, se alojaba alli la entonces Ilamada, Comision national de monuments. Esta copa, debi*o' proceder de la casa de la calle Cuba 74 esquina a Cuarteles y fue colocada en la segunda plant de esta casa, bacia. el fondo de la misma, dando frente a la calle Cuarteles, donde observamos hace mu.cho tempo rests, de copas similares a esta. Desconocemos si estas copas se colocaron cuando se contruy6 esta casa, que sabernos fue en el s*glo xviii, pero es possible que esta parte de la casa donde se encontraban, estas copas se haya levantado








.mw% el sliglo xix. Bases iguales a esta la tuvieron las pequefias copas que en. numero de cuatro remataban los. Angulos del pre, til del mirador de la tercera Planta de la casa del Marquds de Aguas Claras frente a la Plaza dc la. Cathedral. Estas copas aparecen en un grabado norteamenicano de la Catedral q4e fue escogido para ilustrar el reverse de la contraportada de la ultima edici6n que hizo recientemente la Editorial Letras Cubanas del libro de Alejo Carpentlier La Ciudad de las Columnas. Se conservan dos bases liguales de las tres que tuvo la antigua y pequefia casa de la calle Habana 759, entre Luz y Acosta, posiblemente construida a fines del siglo xvi-ii o comienzos del xix, pues su construction de dos plants es de puntales muy bajos y career de entresuelo. Estas bases se conservan todavia, Y la ma's complete de ellas ha slido transformada en maceta Por el 61timo inquilino, de la misma.
La casa de Oficlios 355, con elements muy antiguos, Como unos arcos, lobulados que se conservan en la plant baia, al fondo de la misma, parece haber sido ampliada o reedifficada en, el siglo, xix, lo que atestligua el estilo neoclAsico de su fachada. Por detalles de su herreria pensamos que se construy6 entre 1850 Y 1870 y que las cuatro copas que present su fachada fueron colocadas en esta dpoca.
Las dos casas que tuvieron copas con llamas, por bases que aun se conservan del tlipo I en el mirador de una de ellas, y que son las que se hallan situadas enla calle Villegas entre las calls Lamparilla y Aguacate, frente a la 1glesia del Cnisto, fueron tambien construidas en, esta epoca. De 1851 data la construction de la casa cuyo costado da a la calle de O'Reilly y que esta situada detras del Templete, llev6 copas flamigeras en el Prefil de su azotea en sus primers fiempos, se0n. demuestran antiguas fotografias existences en la Sala Cubana de la Biblioteca Nacional Jose" Martf.
De similar antiguiedad parece ser la casa que adn se conserva en la calle O'Reilly esquina a Monserrate, que tuvo copas flamigeras en el pretil de su segunda plant. Otras casas de La Habana Vieja que Ilevaron copas rematadas en llama han sido muy alteradas o no existent en la actualidad.
AV
En extramuros ]as copas flamigeras. mas antiguas parecen ser las que tuvo en su inauguracli'n el Teatro, Taco'n, estrenado en 1838. Estas copas del tipo I se conservaban todavia en buen estado en 1850 segun se observe en la fotografia de esta dpoca existence en ]a secclo"n de fotograffas de la Sala cubana de ]a Biblio[eca Nacional. Jose" Marti' y que fue tomada por el f-ot6grafo ht-ingaro Pal.








De mediados del siglo xxx debe ser la construction de la casa de Francisco Diago en la Calzada del Cerro esquina a Pi. fiera. Como Ya dijimos tuvo copas del tipo 1, dos de las cuales se conservan en casi su totalidad habilmente restauradas en el Museo de la ciudad de La Habana y que hemos podido dibujar y retratar con el consentimiciito de su director el compahero Licenciad-o Eusebio Leal. Nos linclinarnos por esta fecha por ser la del splendor de esta familiar de hacendados azuca.
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reros que tenian vari os ingenious por esa epoca en los alrededores de Colo'n.
La QU'linta San Jose' se asegura que se construyo originalmente en el siglo xviii, pero su fachada principal era neocfisica y estimamos que se levant en la cuarta, o quinta d6cadas del siglo xix. En 1872 esta casa la tenian alquilada los padres jesuftas y en 1883 hizo en ella nuestro sablio Finlay sus estudios sobre la fiebre arnarilla.
La Quinta Fernandina en los grabados de Mialhe de mediados del sigio pasado, aparece con copas flamigeras.
La casa del Marque's de Pinar del Rio tambie'n Ilevo copas flamigeras en la misma 6poca.
La Quinta Durafiona,, construida en 1880 en la actual Calzada Real de Marianao, tuvo copas flamigeras.11
La copa guanabacoense del tipo 4 parece ser por la casa en que -se encuentra situada, de mediiados del siglo xix, aunque existe una base igual a la de esta copa en la azotea de la tercera plant de la casa de Mercaderes 162, contigua por esta calle con la Casa de la Obrapia. Esta casa es muy antigua ycabe la posibilidad que )as copas que tuvo en su tercera plant, estuviesen colocadas en la azotea de la segunda plant de. la misma al construirse la casa origlinalmente.
La copa reglana que hemos clasificado como de tiopo 3 fue colocada, en 1852, por una reja de su zaguan que nos da la fecha de la construction de la casa.
Las copas matanceras que se conservan. en la casa de la calle Contreras esquina a la calle 294 asumlmos que fueron colocadas a mediados del siglo pasado, a pesar de a1gunos detalles mAs antiguos que present la casa.
Las copas cardenenses que hemos citado que flevan copas de llama de Opos varlados en casas de una o dos plants posiblemente se colocaron entre la cuarta y quinta, de"cadas del siglo xxx.

INC"N LAVASTIDA, FERNANDo. Hisiorta de Marianao. Mariana, Editorial El Sol, s/a. (Foto de esta casa en ]a pagina 124.)








La casa donde se. dice que radlico' el primitive Ayuntamiento d e- Jovc1laDos no hemos podido averiguar en qu6 fecha. se construyo", at igual que la casa de vivienda del Central Conchifta.
tn Remedios quedan algttnas casas con copas flamilgeras en bastantc buen cstado de conservation pero no sabemos en que epoca se colocaron.
En Santa Clara existio una casa en la calle de Independencia, de dos plants, que posefa en su pretil vari*as copas del tipo de llama, de los Opos I o 2, scgdn hemos podido observer en una fotografla que poseemos de esa ciudad de principios de este siglo.
En Camagtilley solo hemos podido ver casas con copas flaMigeras en la casa donde nacio el LugarenO.
En la antigua provincial de Oriente creemos que no quedan copas de ccra'mica vidriada. Solo hemos visto algunas de ellas en un edificio neocla'sico que existio en un costado de la Catedral de Santiago de Cuba en un grabado de Mialhe at que ya hicimos reference.
Resum*endo, podemos tonier dos fechas fidedignas que definen basicamente el perfodo en el que se usaron en Cuba las copas rematadas en llama: la de 1838, como la mas antigua., que es la fecha de linauguracio'n del Teatro Taco"n, que at pr1ncipio do su larga existence tuvo este tipo de copas. La fecha mAs reciente, 1880, es ]a fccha de construction de la Quinta Duraflona, que estuvo situada en la Calzada Real de Marianao, dato que nos suministro personalmente en la decade. de 1980 ef entonces historiador de Marianao, Fernando Inc]an Lavasfida.
Solo nos queda afiadir que cste tlpo de copa de cerdmica v idriada se getierali.6 en los, preti1cs de nuestros edificios en el siglo xTx, aunque existen otros ejemplos de disc-no different usados en la misma dpoca en la que se desarrolla en la isla nuestro pectiliar estilo neoclalsico. Hasta ahora hemos podlido hacer el levantamientof fotografliar y dibujar a la acuarela. mAs de 20. Todavi"a queda mucho trabajo por hacer y es muy la.0 *
mentable que muchas copas las conawamos, unicamente por antliguas fotografias.
Apart del aporte ctnografico y social que anhaden a nuestro arte colonial, estas copas dieron -y dan a1gunas todaviacon su presencia en nuestros pretiles del. siglo xix, el toque de gracia y color que contrast con el azul de nuestro cielo y anima bellamente nuestras casas neocla'slcas. Los pocos ejemplos que nos quedan debemos salvarlos y conservarlos para








-kA I
las generadones futures, siempre que sea possible en los proPios edificlos que los presentan todav P a. En el caso de que sea necesario demolerlos por cualquier motive, las copas deben ser retnovidas con culidado, destruyendo la parte superior del pedestal de ladrillo en que se asientan, cortando la barra Miterior que las mannene en poslcii6n, ya sea con un corta hiierro o con un equipo de soldadura aut6gena para salvarlas fntegramente y conservarlas en los muses.
No sabernos si actualmente en Andalucfa se conservan algunas copas flamigeras en pretifles de azotea de edifl*c*os del
Por deferencia del compan"ero, hcenciado Leandro Romero, que nos permitio ver a-Igunos Ilibros trafdos por 61 de Espafia en su reciente viaie, hemos podlido observer que en la cerfirni'ca, popular malaguefia actual de la. zona de Marbella contind'an empledindose algunos de estos elements, decorativos que Ilevaron las copas flamfgeras de cerAmica usadas en Cuba en el pasado s liglo, como son el aro y la guirnalda textile colgante, los ramos de flores y frutas, y las hojas de acanto. Estos elements se usan tanto en la parte central como en las bases y tapas de la alfarerfa popular.
Esto evidencia que estos moti*vos se conocian de antafto en
*j
la region donde debieron usarse en copas semejantes, a las que se trajeron a Cuba y los alfareros los siguen usando ahora que las copas. de azotea estan en desuso. Actualmente, los emplean en macetas, macetones con tapadera y copas sin tapa posiblemente para decorar sardines.
JF
El hecho prueba que procedian de Malaga, s*no todas, al menos gran parte de las copas colonials de cerdmica vid*ada usadas en Cuba en la etapa, colonial.
El libro donde aparecen estas pizzas, de alfareria dom6stica se llama Cerdmica Popular de Andatuda y fue publicado en Madrid en 1981 por la. Direccio"n General de Bellas Artes, Archivos y Blibliotecas del Minlisterio, de Cultura de Espana.
Las copas flamigeras y la Plaza Weja
Hoy quc comienza con nuevo brio y con respaldo mundlial a travds de la UNESCO la restaurac16n de la Plaza Vl*ej*a, creemos, convene i ente man *festa.r la contribuci 6' n que hicieron a la belleza de su entorno en el sliglo xix las %-opas flamigeras de cerdmica vidriada.
Queremos dejar constanda de dos casas que dan frente a la misma y que Ilevaron en sus pretiles s"lidos de segunda. plant pequeflos pilares rematados por copas flamfgeras. La mas antigua de las dos es la que se encuentra situada. en la








,momRe Mercaderes 315 esquina a Muralla, hoy en estado deplorable por su alto grado de deterioro debido al tempo que Ileva de construida, y por el abandon que ha sufrido a trav6s de los afios en su mantenimiento. Es la conocida casa. de Franchi Alfaro, Por el proplietario de este nombre que la poseyo en el siglo xix. En un grabado de Garneray aparece con techo de teJas y un balc6n corridor con pies derechos y tejadillo a mediados del sliglo xix en su segunda plant. Peru en d6cadas postenores el techo, inclinado de madera se sustlituy6 por uno, plano de azotea en cuyo pretil de ladrillo se situaron copas de cerAmica que por los rests de una de ellas que tuvimos la. suerte de v.-.r unos ailos antes que la casa. se derrumbara por su parte posterior, podemos afirmar Q-ue la casa al menos en su parte final lIev6 en su pretil de azotea. copas flamigeras de cerAmlca vidriada. En el mes de febrero del aflo 1973 esta casa.
w
todavia estaba hablitada en parte. Desde la esquina de Mercaderes y Muralla se vel"a entonces en el final del pretil de azotea Por esta U'ltIma calle una base cuadrada de copa, vidriada de ]a cual hicimos un croquis desde los portables de la casa de Arrate. La copa estaba incomplete y si mal no recordamos presentaba solamente la mitad de ella, pues estaba, situada junto a Ia pared medianera entre la. casa que citamos Y la contigua por ]a calle Muralla.
Este croquis nos muestra. una copa de base cuadrada con pinto y parte de ]a zona intermedia c6nica de la misma. La cara de la base visible, que era parallel. a la fachada. de la calle Mercaderes, tenia tres rosetas dmulares no bien alineadas, pues la central estaba situada mAs bai"a que las lateraled. El cuerpo c"Inico de peril curvo Ilevaba dos hojas de acanto
Wiendo con los dingulos del pinto inferior. Como en los tipos dc copas de llama estudiados no hay ninguna. con esta decoracio"n del Plinto, esta copa debio' ser una variance mis de ]as copas flamigeras, pues la base de esta copa bicolor es, la dnica que Ileva hojas de acanto en su base. En copas monocromas sl hemos encontrado ejemplos con este tl'po de base, pero en este caso, como en el resto de las copas flamigeras ya vistas el color del fondo de ]a misma. era blanco y la ornamentaci6n aplicada en relieve era del usual color verde esmeralda.
Dcs'pues del derrumbe de la parte posterior de la casa, y despues de haberse usado el bulldozer para remover los escombros, nuestro compa'ero Pedro A. Herrera encontr6 parte de la base de esta copa, una pequefia porc16n. de la parte central de ]a base que Ileva. parte de una kola de acanto que con-








servamos en nuestro poder para hacer un dibujo de la misma a escala natural terminado a la acuarela.
La base del pequen-o pedestal sobre el que se apoyaba Ja copa era como los usuales, de secc16n cuadrada, y tenia en su parte superior las tres molduras tipicas de casi todas las copas vistas en este traba Jo. o sea, tin cuarto bocel entre dos listeles, volando una sobre la otra. La transicio'n a la base cuadrada de la copa se hada por una superficie apiramidada de caras curvas con peril de caveto.
En una foto tomada cuando se estaba demoliendo el mercado que exist 6' en esta Plaza, despuds de 1912, aparece con dos copas flamigeras, de dnco que tenfa, la casa contligua por la calle Tenici-ite Rey junto al edificio donde estuvo alojado el Colegio del San-to Angel, que carec.fa entonces, como las restantes casas de esta cuadra hasta la calle Mercaderes, de portal. Las copas de esta casa se levantaban, al ligual que las de la casa de Alfaro, sobre unos peque-os pedestals de plant cuadrada apoyados sobre un pretil s6lido. Esta casa fue modiflicada en su estilo original al afladirsele el portal en este siglo.
O.f
Sli fuera possible, la reposition de estas copas flamigeras, al menos en el Pretil de ]a casa de Franchl Alfaro, encargaindolas a Espan"a, especif, c amen te a la provincial de Malaga, donde es osiible que exiista la arcilla mas parecida a la usada en las antiguas copas del siglo xix y horns similares en los, que estas J. III 'I &
se quemaron, estimamos que seria possible reanimar la Plaza Vieja con estas copas.
'Lo mismo pudiera bacerse en todas las casas de la zona de
D
la Habana Vieja donde se mantengan los edi*fi*c*os originals que Ifevaron copas de ceraimica vidriada en sus pretiles, y car rewan de ellas boy en dfa. Esto nos flevarfa a tener una images mAs parecida a La Habana de intramuros, que vieron Cirilo Villaverde y Fredrika Bremer.


Bibliograft'a
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Otras fuentes: Fotografi as y grabados de Ia Sala cubana de
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COPAS FLAM IGEFtAS
f,5CALA DOW















4












La education classic de un joven habanero
de la segunda miltad del si lo XIX* 19

ELINA MIRANDA CANCFLA
AMAURY CARBON SIERRA

La presenclia. cla'o sica. en las. letras cubanas del siglo, pasado es uno de esos lugares communes aceptados por todos, pero en cuva verdadera, significaci6n pocas veces se repair. De ahf que
a
en occasions, de mantra superficial, se entienda como particularidad de un autor o hasta, en uno, que otro caso, se englobe exclusivamente en cierto pretendlido mimetismo fr-ances achacable a alon literate.
Sin embargo, cuando se profundiza un poco y se comienza
P
a relacionar, por ejemplo, qui6nes cultivaron las anacre6nticas -bien en traducciones bien en imitaciones- IPinmediatamente advertlimos la gran boga que tuvieron entre nuestros hombres de tetras. Joaquin Lorenzo Luaces, PlAcido, Zequeira y Arango, Rubalcaba, Jos6 Maria Heredia, Enrique Jos6 Varona, Josd Marti, figuran entre los nombres de la lista menclonada. A su vez, Heredia, Antonio Guliteras y Font,, Felipe Poey, Carlos Manuel de Cespedes, fueron traductores de Virgilio. Ram6n Meza hizo, su tesis sobre La Viada, obra sobre la cual Marti escnbiera en La Edad de. Oro, mientras que Julhin del Casal, toma, flguras y motives del mundo clAsico como asunto de various de sus poems.
Bastenos, pues, estos ejemplos, tomados al azar, como pieza de convicci& de que si nos proponemos una comprensi6n cabal de nuestras letras, de nuestra culture, en el sliglo pasado, el tema de la presencia classic amerita que nos detengamos en 61, y ello nos Ileva inmediatamente a buscar el torque' en la formaci6n clAsica. que la. education de la 6poca deparaba, entre
.. a quienes tuvieran pos
otros factors ib"14dad de gozar de sus
beneficios.
* El Presente trabajo mered6 prernio en el Segundo Encuentro de la Cultural de ciudad de la Habana.








Rn los archives del Insfituto de La Habana, hoy Insfituto PreunWersiftario Jose-' Marti, y de nuestra algo rnds que bicentenaria Universidad, se hallan los expedients de un joven estudiante habanero dc la segunda. mitad del sliglo xix, Jose Jullan del Casa] y de Ta Lastra, de quien Monner Sans' subrayara, entre los modernists, su estncta forynacii On en el aimbifto ,, afirmaciln que podria cir,
de la entonces colonial espanola 0
cunscrib*rse a'"n ma-s a los limits de nuestra ciudad, pesto que, nacido en La Habana en 1863, solo saldra. de ella unos pocos meses, a los veinticinco anos, para su decepcionante vlaje a Espafia2 o para una corta estanda con su hermana en Yaguajay, en el 93, cuando la muerte ya lo rondaba. Por tantij, su h'storial acad6mico, representative de la. experlencia estudiantil a la cual, en forma mAs o menos semejante, se enfrentaba cualquier joven habanero, con medics econ6micos necesarlos'. en la segunda mitad del xjx, es un buen punto de part'da en nuestro empen"o.
Posiblemente el primer escrito conservado de mano del Poeta sea la carta con que se abre el expedience C-10 n tm. 478 del Instituto de La Habana, mediate la. cual, el 12 de sepfiembre de 1874, Julian del Casal, de diez aftos de edad y atumno del Colegio de Bel6n, se d1irige al director exponi6ndole que: 04 hallAndose suficientemente instruido de la Primera Ensen'anza,, suplica a V. S. se sirva admitirlo a examen de ingreso para la segunda ensefianza, gracia que no duda alcanzar"'. Dfas desel 30 de septliembre firma Angel Rosendo Gallo la solicited. de Casal de matncular las signatures que aparecen al margin y acompana, cerfificaci"6n d,.-. bautismo y various recibos de dinco pesos como parte de los derechos de matricula.
,A partir de entonces las disciplines que cursa el. joven estudiante y lo* resultados academics obten"dos, son los si guientes:


... fue Jufl, n clel Casa[ el primer 1'rico modernist de formaci6n cubana"I Citado de: MONNER SANS, JO:S9 MARfA. Julidn del Casal y el modernism hispanoamericano. Mexico, El Colegio de Mdxico, 1952. P. 118,
2 Re ientemente, por las carts pubilicadas por Sandra GonzAlez
-Anuario LIL. (La Habana) (7-8), 1976-1977- y por las investigaciones al respect de Alberto Rocasolano cxpuestas en su "Pr6logo" a Obra Poitica, de JuliAn del Casal (La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1982) se ba establecido la brevedad de la estancla de Casal en Espafia en contraposlicii6n a criterion antes existences.









curso 1874-1875:
Primer ano de Castellano ....... BuenckO Primer afio de Latin ............ Notablemente aprovechado
Doctrine Cristiana e Historia Sagrada ......................... Bueno
Principios de Arltme"tica ........ Median
Fecha: 15 de octubre -de 1875

Curso 1875-1876:
Segundo afio de Castellano y Latin ............ Sobresaliente
Geografta e Historia de Espaila. y Princlpios de Geometria ........ Notablemente aprovechado
Fecha: 30 de septliembre de 1876

Curso 1876-1877-.
Ana"lisis y traduccion de Latin y Rudimentos de Griego, Geografia e Historic Universal, Ariitmdtica y
2 *
Algebra, Rudimento de Religio"n ... Median (en todas)
Fecha: 30 de septiembre de 1877

Curso 1877-1878:
Reto-'rica y Po6tica ........... Notablemente aprovechado
Traducc*6n de Griego ......... Notablemente aprovechado Geometric y TrigonOmetria. . . ]Bueno Lengua Francesa ............... Bucno
Fecha: 15 de octubre de 1878

Curso 1878-1879 -*
Psicologlia, L6gica y Filosofia Moral ............................ Sobresaliente
Fisica y Quimica ... Notablemente aprovechado
Historic Natural Bueno
Fecha: 27 de junio de 1879

Recordemos que las calif 1caciones que se otorgaban eran las de Sobresaliente, Notablemente a-provechado, Bueno, Midiano y Rcprobado o Suspense.









Con la fecha de su u" lamo examen solicit Casal al director del Instituto obtener el Grado de Bachiller en Artes y suplica. que en tal. sentlido se sirva admitirlo en los ejercicios correspondientes, En elprimero, que tuvo lugar el 1 de Julio, obtuva, ante tres juices, la califlicacio'n de Sobresalientel- en el segundo, la de Aproba-do y en el tercero, Aprobado, por lo que es regi'strado, en el folio 251, vuelta 1003 del libro segundo de Grados de Bachiller en Artes.
Este curriculum de signatures aprobadas por Casal en su ensenanza secundaria superior (Bach iillerato) corresponded al plan general de studios, establecido en 1863 por Real Decreto de Isabel, II, y es, por tanto, el vigente prActicamente en toda
Ij *
la segunda mitad del siglo xix, pesto que, si Dien tiene su antecedents inmediato en el de 1842, primer ley general de instruccio'n publi*ca promulgada en Cuba, por la cual se secularizaba la ensefianza universitaria, solo en el 1863 se dispose que se independice la secundaria superior de la Universidad y se creen los institutes provincials. (distinci6n, por deals, que tenia, raz6n de ser en Espaha, pero no en Cuba donde habia uno solo por provincia). Mientras que, por otra parte, el aprobado en 1881 no era mas que u-na adaptac16n e: implantacio'n en todas sus parties del de 1863.
A su vez el. Real Decreto de Isabel II es una buena muestra del retraso colonial respect de la metr6polli y reflejo de los avatars de Ia pol-itica de Espan-a con relaci6n a su colonial. Con eI se instauraba en Cuba el sistema educational que regfa en Espafia de-sde el ano 1857, inspirado en el que redactara en 1839 Alberto Lista, quien estaba familliarizado con la instruccion ptiblica francesa Asf pues, este plan respondia a las i*nquietudes de los liberals espanoles en los cuales se apoyaba la reina. Sin embargo, como esta polffica se entend-a exclusivamente en los marcos de Espana y no para sus colonies, pesto que, senin estaba demostrado, su Anico linter6s con ellas era conserva-Aas y explotarlas, ef plan solo Ilego a Cuba cuando, alrededor de los an"Oos sesenta, el, gobierno metropolitan, ante ]a crisis econ6mica -posible detonante-de una respuesta violenta por parte de la burguesla esclavista cubana-, no-pudo soslayar la necesidad de alguna reform.
A pesar de que el plan de studios de 1863 era superior al de 1842 y de algunos esfuerzos aislados, diversos motives, Como
4 El plan de Lista introdujo en Espana como materials de ensefumza de contenido objetivo y me"todo experimental, las de psicologfa, f1sica, !quimica, historic e historic natural. Cf. VILLAR BucETA, GusTAvo, La segunda ensefianza en Cuba. La Habana, Impr. "La Ver6nica"',. 1941.









la falta de professors capacitados para cubrir todas las nece,. sidades, la carencia de buenos texts y el m6todo memonstico aplicado, dieterminaron, entre otras razones, que la ensen"anza de Jos pnmeros institutes fuera calificada de deficient desde aquella misma epoca.
No obstante, en 1868, aI producirse el estallido de la guerra, los institutes fueron considerados de inmediato peligrosos. Por ello fue clausurado ese mismo aflo el de Puerto Principe, y en 1871 el de Matanzas y el de Santiago de Cuba, quedand o ab"erto solo el de La Habana. En el propio afto, un decreto del Gobierno de la Isla prohibia la segunda ensefianza en co,legtos privados, con excepcio'n de los regidos por jesuitas y padres escolapios. Ouien refrendara esta disposici6n, Ram6n Maria de Araiztegui, recomendaba que se suprimieran la mayor
6
parte de Jas materials de ciencia y de arte y se pusiera la eduad6n en manos de religious, asif como abogaba por el retorno a ""Jos tempos que hoy se Raman oscurantismo", cuando "'desPues de Pasar muchos aflos en la escuela de instrucci6n primana pasaba el joven a estudiar latiffi, s6lo laton. y luego
11 11 1 .5
empezaba la, filosofia',.
A pesar del reclamo de tan recalcitrant funclionarlio, la consideraci'n del latin en el siglo xix tenia poco que ver con el medioevo.
Sli gracias a los develops non-nativos de los neoclAsicos, el latin y la hteratura de Roma, principalmente, devinieron cam*sa de fuerza contra la cual se volvi6 la rebeldia. romAntica, este rnismo espiritu renovator encontr6 en la culture clds*ca,, de forma particular en Grecia, una nueva fuente de estimulo y belleza.
Wilamowlitz y otros investigadores alemanes habipan iniciado en el siglo xvin una nueva dlirecci6n de los studios claskos, la cual no rinde ya tribute, por mera erudici6n, a la forma esteftica y a la correct expresli'n del latiffi, smo que busca la armonfa entre el interior y el exterior de los hombres y se esfuerza por enlazar la espiritualidad de los moderns con la belleza antigua. Esta nueva corriente, conocida en la historic de la f lilologia como neohumanismo en oposiclo n al humanismo 11iterari'l interior, se desarrolla paralelamente al romantic* con el que estA relaclionado de cierto modo, en la b6squeda de
'IV *1 1-,#
]a individualiciad,, Que es a su vez expresi6n del sentimiento

Citado porVILLAR BvcETA, GUSTAVO, Op. Cit. y por P ft:Ez ULLEZ, ENMA, en su Historia de la Pedagagia en Cuba (La Habana, Cultural, 1945).









national. Es por ello que reconoce ]a importanclia de la. instrucci6ii en la lciigua matcrna y valora ampliamente la propia literature national; mantiene aL 1n el latifn como lengua erudite, pero coloca en primer termino la lecture de las obras chisicas cGmo element de formacion cNstetica, moral e intellectual, al tiempo que defended y preconiza el studio del griego.
Segun avanza el siglo xxx esta. nueva vision. del mundo, clisico gana en amplitude y profundidad de modo que a fines de sigio proliferan, los studios particulars, promovidos por los hallazgos arqueol6gicos, el desarrollo de ]a ciencia en sus. aistintas ramas y en especial en el campo social y humanistico, asl' como el inter's suscitado por las obras de la Antigiledad en oposicion al clima asfixiante para pensadores y artists, generado por el mercantiffismo capitalist de la e5poca que convertia la obra de arte en una mercanda ma's.
Si Espafia, pais economic y culturalmente retrasado en relation con otras naciones europeas. c[ueda hasta cierto punto al margin de. esta dilrecclio"n de los studios classics," es de suponer que a Cuba flegarfan fund amen talented solo 10s, ecos.
Sin enibargo, dentro de las limlitadas posibilidades que ofre. a Ia colokiia, el desarrollo de la riqueza. de la Isla, azucarera principalmente, redurrida. en -1a. blsqueda de una educac'*6n adecuada a los requerimientos burgueses.
En el campo specific de los studios chisicos, el expediente de Casal muestra la importance que se les concedia corno base educaclional en Ia ensenanza media, ya que en ellos se cursaban tres anos de lencrua latina y dos de griega, incluyendo en los mismos la traducc116n. de texts litemn*os.
Esta estimac16n so ratiffica si tenemos en cuenta. que, al matricular la. carrcra. de Derecho en la Universidad de La Habana, un joven como Casal debia completer su formaci6n en
Pedro Henriquez Urena en "La culture de las hurnanldades" nos dice: "Las letras espafiolas no fueron ]as menos favorecidas por este renacimiento alem An; y de Alemania salieron los mdtodos que renovaron la erudicio"n espanola, dcspu6s de dos centuries de labor dificit e incohcrente, cuando Jos intraclujo el venerabledon Manuel MRA y Fontanals, para quo ILTCgO los propagaran don Marcelino Menelndez y Pelayo y su brilliant escuela". (Obra critical. M6xico, F.C.E., 1960. p. 603).
No olvidemos que don Marcelino comienza a realizer su obra en el 'Itirno tercio del sigto xix. So re los estudlos clAsicos en Espafla tamWn result muy flustrativa la* apretada siffitesis que ofrece Josd S. Lasso de ha Vega en "El mundo clAsico de Men6ndez y Pelayo". (En: Et mundo cldsko en el pensamiento espaim contempordneo. Madrid, 1960) donde conclude, refiri'ndose al siglo xix: "Espafia. daba Ia espalda a ]a Ciencia europea modern y, en el,;campo de la filologia cldsica, el desentendiIt v_,av%4,^ Void-% Ey Acb Irac- Y" .11 C. I Cz








un per'odo prep ara tori"O-am pl ac 6n, ofrecido en la Facultad de Filosofta y Letras, donde cursaba signatures referidas a la literature de los antiguos.
Asio' en el expedience n um. 2464 del Arrhivo general de la Universidad de La Habana costa que, Julidn del Casal, al matricular el 26 de septicmbre de 1879 en la Facultad de Derecho Civil y Cano"nico, aprueba en su perfodo, preparatorio, I-as siguientes -disciplinas:
Geogyrafia Universal ............................... Median
Historic General ................................. Notable
Literature Latina .................................. Bueno
Por tanto, aun Para un future abogado se consideraba necesario perfe-ccionar sus studios de Bachillerato can un curso de Literature latina. Por cierto que en cl caso del poeta asl" comenzo y termin-O su trayectoria uniNcrsitariaj pesto que, despue's de haber aprobado esta introducci6n, matricula, inmediatarnente el primer an"Jo de Derecho, cuyas signatures se ofredan en las Facultades de Derecho y de Fiflosofia. y Letras; perp no flega a presentarse a ningun examen ante su crecliente desinterds por la carrera eleglida.
El hecho de que ya no se tratara del conocimiento del latin per se, sino tambien del gn*ego y en ambos casos como iinstrumento cultural y vebi 0 culo literario, responded a la orlientacio'n iniciada en Europa desde finales del xvin con la obra de Wilamow*tz, 1..essing y otros investigators.
Es esta misma vision la que se advierte en los cambios ocurridos en la ensen'anza universitaria, a partir del plan del 42 Puesto que, sli con la secularizacio"n de la Universidad se limit los curses de lati"n a .1a recien creada Facultad de Filosofia y Letras, se incorporan, de mantra official, los de lengua griega, los, cuaTe.s hasta entonces estaban, desde 1831, en manos de coleglios privados, corno el de Buena Vista, el Salvador y el San Fernando; al tempo que, en -el 63, con la creaci6n de los institutes, se prev6 que la Facultad de Filosoffa y Letras asuma los studios hun-ianist*xcos con una verdadera perspectiva universitaria.?
7 Como se recordard' ]a ensenkwza secundaria o Bachillerato debia of-recerse en ]a Facultnd de 'Filosofia scgun el plan de 1848. En 1863, al crease los institutes se dispuso el cierre temporal de la Facultad de Filo-,;offa para instalar ]as ensen-anzas pertetieclentes a la Facultad dc Fflosofia y Letras. Por ello el Rector de la Universidad de La Habana, en su discurso inaugural del. aho aca&nilco, reclamaba cl establecimiewo de esta Facultad que, wg(in la ley sustiltuirfa a la antigua Facultad de Filosofha, ]a cual graduaba solo bachilleres. Sin ernb,,irgo, no fue hasta 1881 cuando se otorgaron por pnmera vez titulos de









En el 71 se supreme el griego en la Universlidad, pero se crea la aslignatura de Literatura clAsica, griega y latina; mas Pronto, en el 80, se repone la ensen-anza de la lengua gnega en la Facultad de Filosofia y Utras. Es decir que, a pesar de las oscilaciones que ponen de manifesto el desasosiego espafiol ante la repercussion en el Ambito universitario de la lucha. independent ista,:1 se vislumbra una tendencia hacia una comprensio"n de los'clAsicos que no se habla tenido con anterioridad cuando la preeminencia del latin estaba dada por el influjo, eclesi*49Lstico, maps bien, y por su utilizaci6n como lengua propia de las ciencias.9
Esta preocupac116n se hace mas evidence en lo reference a los mdtodos de ensefianza de las lenguas chisicas, y en los texts que con este fin se comienzan a publicar, en ndmero de cierta consideration, por parte de estudiosos cubanos.
Ya Domingo del Monte en 1838 haefa referenda al caso de advance que habia significado el, abandon de la vieja gramatica de Ne I brija, escrita en el mismo idioma que pretendia. ensefiar, y su sustitucion por las de Iriarte, AraAjo, Carrillo y otras escritas en castellano y en las cuales se adoptaba "en las mejores el misino me"todo con que se aprenden las lenguas vivas, es decir, ejercitAndose, desde que poseen a1gunas noc*ones de analogia y conjugac116n, en traducir y composer gradualmenve 0 610
Como concrecion de la. inquietud expue-sta por del Monte, ya en 1814 Josd M. Vald6s habia publicado en la imprenta de Balofia una Gramdtica Latina, en doscientas quince pAginas,


8 Cf AmTuRA, V. Y E. CALDUCH. "Resefia hist6rica de los studios clAsicos en la Uni'versidad de La Habana", ponencia presented en el event cientifico "250 aflos de la Universidad de La Habana".
91 Como blen dice Francisco Mota en. La lingiiistica en Cuba La Habana, 1968. P. 4):
El hombre que en los sigios xvi y xvii sabia bien "su" latin estaba muy arriba, de la generalidad de sus contemporAneos.
Quo dificilmente alcarimban a firmar con una cruz.
G -)
... liay que sobreentender, hasta principios del s1glo xix, que cuaiido se dice gramdtica, se dice latfn. La ensefianza de la filosofia, y hasta la de rnedicina, se impartial en latiffi. El espaflol
vcnia a ser el lenguaic del vulgo, de la calle.
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10 MONTE, DOA41NGO DEL. "La educaci6n primaria en la Isla de Cuba"'.
f v v It F"R-1 fv TV-2- __ & (Ob% 'I e A 'I - _1L_ - 1 C215 0








que, segun atestligua Francisco Mota," fue la. primer escrit-aen castellano Para la ensen'anza del latin.
A esta primer gramAtica latlina editada cn Cuba no tardaron en suceder otras., a las que se agregan las dedicadas al griego. Miguel de Silva fue el primer cubano que dedic6 sus esfuerzos en este sent'do para en 1839 dar a la impre Wa., en Madrid, su libroNuevo sistema, para estudiar la lengua, griega, mientras que el sabio Tranquilino Sandalio de Noda terminal en el 40 su Gramaitica griega, desdichadamente on6dita.
Estas iniciativas se acrecentardn. en la segunda mlitad del siglo de tal modo que el 11,2% de las publicaciones del xix recogidas en el censo de los trabajos linguisticos en Cuba,12 lo consti-tuyen los referidos al latin y al griego. Ello result. aun, mas notable si tenemos en cuenta que los texts utilizados en la ensenwanza eran t'*j*ados Por el goblierno. Asi, por ejemplo, en el n imero de la Gaceta de La Habana del 25 de agosto de 1871 se recomendaban para la ensefianza media, entre otros, los sigulientes:
En Latin: Wtodo para estudiar la lengua latina, por J. L. Bumouf- Gramdtica hispano4atina, de Raimundo Miguel; Arte de gramdtica latina, de Miguel, Avellana.
Para la version del latl*n: col-ecc116n de authors y de troops selects mandada a former por el goblerno y la. de los padres escolapiwos; mientras que para los ej'ercici*os practices y de anAlisis y composicion: Curso prdctica de latinidad, por Raimundo Miguel y Compendio de latinidad, de Pascual Polo.
En griiego: Gram"aftica, de Canuto Alonso Ortega; Gramd,tica, de Ciriaco Cruz.
Para la traduccilo"n del griego: Lectiones Graecae, de lAzaro Bard6n; Curso de andlisis y traduccidn griega, por Canuto Alonso Ortega, y Manual prdctico de Lengua griega, por Raiimundo Gonzalez Andres.
Para concern el tipo de ensefianza que oficialmente se proponia, elijamos algunos de estos texts. La Gramdtica hispanolatina de Raimundo Miguel, por ejemplo, se acomodaba al mdtodo gramatical, el cual consistia en proporcionar a los alum-. nos tin conocimiento abstract de las declinaciones y conjugaciones, las irregularl"dades del idioma y las complicadisimas reglas de la sintaxis, sin tener en cuenta que la gramatica no debe ensefilarse de una man.era formal, sino functional. ApareILI Mo'm FRANCISOO. Op. cit., p. 21.,
12 fbidem. P. 6.








cen, pues, Pen ella interminable lists de reglas y excepciones que el autor present en versos para faclillitarles el estudlio a los alumnos.18 De este modo limitaba la labor del maestro, en muchos casos, a sen-alar el numero de versos que los estudx*antes debfan recital de memorial en la pr6xima clase.
Por suparte, la Grainatica griega, de Canuto Alonso Ortega, professor &C. la Facultad de Filosofia y Letras de la Un'versidad de Nalladulid., se employ" en los Institutos desde 1863 hasta '1880- Pero su metodo no segul"a un procedimiento acorde con el nivel alcanzado por entonces en el campo Iiing-listico. De ahl' que Juan Miguel Dihigo, en El movimiento linglif Uco en Cuba, destaque la pobreza del tcxto de Ortega comparado con los de Maunoury, Motte, Curtius, Inama, Brugmann y otros. Entre los sefialamientos hechos por Dihigo esta en primer lugar la exposicion en doce Paginas de la fonetica, sin el debido orden y sin el inter's que se le concedia como mcdio Para comprender Jos canibios de los elements components de las palabras. Otro defect que se le atribuye es la ausenclia del me-*todo histonco-comparado, el cual habla tran.sformado la gramMica en una verdadera ciencia al dar explicaci6n a una serie de feno-'menos hasta entonces incomprensibles e inconexos.
El aspect meramente normativo de estos texts se procuraba compensar con la ejerclitacio'n y la traducc16n de fragmentos y obras de authors cla-Isicos recog a dos en selecciones, como las Lectiones Gra.ecas, dc Uzara Bard6n, o las Selectae ex classics auctoribus Graecis ad usum schotarum y la Selecta ex ctassicis latinitatis usadas por Jos jesu"tas en sus coleglios.
Sin en-ibargo, los texts de la'tfn y griego elaborados por authors cubanos no dejaron de hacerse senior aunque defonna limitada. Asiel Compendio de gramatica latina, de Rafael Sixto Casado, el primer maestro de Jos6 Marti' y director del colegio privado "San Anacleto Fif fue de gran utilidad en un primer acercamiento a la lengua latina. De la misma mantra sus ediciones y traducciones de las fabulas de Fedro, las carts de Cicer-n, las Odas deKloracio y la Epistula ad Pisones, la primera Catilinaria y el canto I de la Eneida, ponfan de relieve el lovable intere-s de Casado porque sus alumnus cono cieran tan valiosos texts. Sin embargo, como reconoc(-.- el doctor Dihigo, el niptodo de Casado estuvo rnarcado por su e"poca y- adolece

13 Cf. MIGUEL, RAIMUNDO. Grania"'tica hispano4atina. 14 ed. Madrid, 1875.
I-' Cf. DilITGO, JUAN WGUM. El movitniento lingUistico en Cuba. La Habana, Im-pr. El Siglo XX, 1916. p4 23.









de las mismas limitaciones en. el enfoque cientffico y en. apelar a un conocimictito de orden memorl'stico.15
Otras grama'ticas de authors cubanos', Como las de Navarro Y Febles, la de Matco Fiol y las Lecciones de latin del doctor Pu'lgaron,, son exponents del domino alcanzado en el conocL miento de la lengwa del Lacio, su difusi6n y del- valor que se le atribufa a su ensefianza.
Por otra parte, on cuanto a los studios universitarios ya en la prin-tera rnitad del skylo muchos professors y cientfficos se habian distinguido por su notable dominion del latin, entre los cuales cabria citar a Mateo de Acosta y Zenea, quien, dedicado al studio del sa"nscrito, verti6 obras escrlitas en esta lengua al latl'n; Manuel GonzaIez del Valle, professor de Ugica, Metafislca y Moral, qtie redact' en latin. -una leccion *inaugural e hizo de esta lem.Yua la official de su ca"tedra; Jos6i Zacarf 0 as GonzaIez del Valle, professor de FISICa. autor de Lecciones de Metc-orologj'a y traductor de la Encida; y Angel I Cowley, primer professor de Toxicologia, de quien se afirmaba que era el cubano que mejor hablaba latin,'cuyos studios sobre Ciceron, Virgilio y Takito provocaban admiration y por cuya iniciativa se ofreci'an en Medicina, dos curses dedicados especialmente al conoclmiento de ]as etimoloeias- -sin contar que el sabio -naturallista Fellipe Poey escriblio' eii latin su Enumeratio Fiscitim Cubensium.
Pero al inickirse la segunda mitad se destacan por su labor no solo profesoral, sj'no como authors de texts, el doctor Antonio Franchi Alfaro, considenado por Dibigo como "el. professor mas famous qtie ba tenido la Universidad en su 6poca pasada""" Y el doctor Antonio M-arla Tagle y Granados, quien realize grandes. esfuerzos por consolidar la enseftanza del griiego. Franchi Alfaro publicly en 1849 un Metodo te6rico-praictico para aprender la lengua latina y al aflo sliguiente un Diccionarl'o grt*ego espahol y viceversa. Tagl.-,*, I)or su partc, public 0' Cuadros sino'pt?CO.1 conipueslos para facilitar el studio de la lengua grt*ega (1857) y Lecciones de literature latina (1872) asi+ como una tradticci6fi de la Historia de la fiteratura roman, de F. Ficker (1876). A favor 01c Franchi A.1faro, puede recordarsc' una vez mas el exito obtenido en, ]a Sorbona por su alumni el doctor

lbidcni, p. 35.
WF-Tmr), JIVAN MT(;uFi,. '""Los studios clz'tsicos en Cuba. griego V latin"'. Reinsta de la Facullad de Letras y Ci( ,ncias. (La Habana) vol. xxxvii 1, 1928. p. 73.









Antonio Mestre, medico, traductor de Safo y colaborador de Felipe Poey en la formaci6n de voces tdcnicas.17
Aunque, como hemos visto, los methods de ensen-anza de las lenguas c1gisicas at uso, tanto en las gramalticas de onigen espaholrecomendadas por el gobierno como en las propuetas cubanas, no distaban de aquel basado en la memorial que hiciera a Lord Byron aborrecer las fastidliosas lecciones y perder el gusto por las odas de Horacio,18 se habia dado un paso de advance como advirtiera Domingo del Monte, al hacer las explicacioncs en espafiol, darle mayor importancia a la ejerdtaci6n Y, sobre todo, al considerarlas como portadoras de una literature y una culture, subrayando los valores est6ticos, ethics e intellectuals que estas ultiomas rep-resentaban.
A tal estimadon respondfan, al tempo que colaboraban, las numerosas traducciones e imlitaciones de authors del mundo ClAsico que por entonces se acometen y muchas de las cuales aparecen con relative frecuencia publicadas en las revistas y publications perio"dicas de la e*"poca, sin desdefiar los articulos que sobre asuntos grecolatlinos tambien eran condos en las paginas de nuestra prensa colonial. A manera de ejemplo, en la Revista de Cuba podemos encontrar la. traducc16n. de Antonio Guiteras de fragments de la Eneida y las de Felipe Poey en relac16n con el episodic de Aristeo de las Ge6gicas y la de la 1 gloga primer; la Revista de La Habana acoge. las traducciones de anacreonticas y de poenias de Safo debidas a Claudio J. Vermay, asi como algunas versions de Antonio Mestre; mientras que Pedro Santacilia public tambie"n anacre6nticas en la Revista El artisla y Tirso de Arregui traduce a Homero en El cesto de flores.
Esta difusi6n de la literature clasica a trav6s de la publicacion de traducciones realizadas por nuestros lintelectuales, no puede desvincularse de los requenmientos escolares. Ya hemos advertido co"mo los texts editados por Sixto Casado en este sentido estaban muy relacionados con sus afanes pedag6glicos. Por su parte, Claudio Vermay, a quien junto con el poll'glota Enrique Lecerff se le reputaba como uno de los mas profundos conocedores de la lengua griega, era professor del colegio El Salvador, el cual aunaba sus esfuerzos docents con

17 Mestre sorprendi6 agradablemente a un professor de la Sorbona, quien, para apreciar su culture, le habl"a dado a leer at joven una d.-. ]as oda.s de Safo, en griego.
18 Cf. BYRON, G. G. "Peregrinaci6n de Childe Harold"' J, IV, estrufas 75-76,









aquellos planteles, privados, que abrieran cathedra de griego desde el primer tercio de sliglo en respuesta a ja linquietud de la burguesia criolla de obtener una education acorde con su
M *,*
position.
Tambien es do tenerse en cuenta que los poets ma's traducidos e imitados, como Virglillio, Horacio, Anacreonte y Homero, eran estudiados en el Bachillerato-Y la mejor corroboraci'n nos la proporcliona el cuaderno num. 2 de apuntes de Jose' -Marti, donde con distintas notas sobre sus studios, de griego, aparecen traducciones de f4bulas y de pasajes, de Hesfodo y de Homero, asi como su version de nueve auacre6nticas que sorprenden por su excelencia. En el misrno cuaderno, en medio de anotaciones referidas a las disciplines de Fllosofia y Letras que por entonces cursaba, aparece "2do. a Griego Cabaficra, Villar y Bel. Anacre6ntica", 9 lo que a nuestro juicio confinna ]a motlivaclo'n cstudiantil.
Sin embargo, como se procure demostrar en el articulo dedicado a esta cuestion,20 las opinions de Martf sobre Anacreonte, el cuidado y belleza de las traducciones, su propia conservaci6n., son aspects, que indican el gusto e linterds con que nuestro heroe national Ilevara a cabo esta labor de estut _0
d*ante. Tambien el hecbo de que Enrique Jos6 Varona, con una edad semejante, publicara sus imitaciones y versions de los Poems atrl'buidos a Anacreonte, redunda en la atracc*6n que estos ejercian en los jo"Wenes, cuyos studios obligaban a trabar contact con la Ifteratura clasica;Anclinaci6n confirmed por la eleccio'n que suponen las tradticciones difundidas en las revistas y por cl recuento de authors clAsicos expresamente menclonados o aludidas on su obra por el propio CasalP El mismo Vermay atestigua, al presenter sus versions, que las mismas obedecian a su deseo de compartir con los lectures el placer experimental por el ante la belleza de estos textos-22

19 MART( JOS Obras completes. La Habana, Editorial Nacional de Ctiba, 1963-1965. t, 210 p. 74.
"() MIRANDA, Er-mA. "Una traduccion modern de Anacreonte". (En process de edlido'n.)
Cf. MIRANDA, EuNA Y AMAURY CA"dN. "Referencias cla sicas en Julhln del Casal". Revista do Lfteratura Cubana. (La Habana) nu'm. 5 (en process de edici(5n).
00
Claudio V(-.rmay en ]a presewaci6n de su traducclo"n de un poema de Safo (Rewsta de la Ilabana. (La Habana) 2a. Serle, t. 1: 50- octubrediciembrc 1856) a'irma: "Aunque esta traduccio'n no tiene otro irndrito que ]a de ser literal, creemos todavla, que bastard para poder adwinar [as bellezas del original ( ... ) Solo este desco (...) pudo habernos infundido el atrcvJm1cnto de intentar traducir a S a f o.









Fuera de las aulas e-stas inquietudes prosperaban entre los 10 +
jovenes con propensiones intelectuates y artisticas. Ramon Meza nos cuenta c'mo al acabar el Bachillerato eff y sus amigos
-Manuel dc la Cruz, Aurcho Majans, Enrique Herna**ndez MIyares, Julian del Casal- se entregaron febrilmente a la lecture: de tributamos, por segunda o tercera vez tos grades honors, la admiracio'n profunda que se merecen los genius, Esquilo, So"focles, Virgilio, Dantc, Goethe, Petrarca, Milton y Shakespeare..."; --3 para ma's adelante recorder la atencift y respect con que Casal escuchaba a Ricardo del Monte cuando este exponia sus ideales estdticos.
Aquellas sanas lecciones, de media noche y hasta de madrugada, cuan'do todo ruido y mivimicnto habia cesado en la redacci'n, en la imprenta y tambi6n en. ta cal1c, bicieron dirigir los vuelos del joven y ya desencantado pocta bacia lo antiguo, siernpre fresco y puro
pam-aso helenico."14(bis)
Lejos esta de nosotros el desconocer la influence de los
w
movimientos intellectuals y literarios que avivaban el interes por las grades cultures de la Antigaiedad, pues como apunta Fina Garcia Marruz.*2 4
Es verdad oue no s'lo en Cuba sino en toda la Am'rica y desde luego en Europa la poesia se amisto' en el penodo neochisico, con Io mas preceptive de laantigueclact grecolatina, y Baco y Ceres rebautizados, alternaban con el Horacio del beats We y su. elogio a la vida refirada y con el Virgilio amante de la agricultura, qUe ya canto' a guerreros y a pastors. Pero quizils la amistad de lo cubano con lo griego iba mis aTT-a" dc la Grc.cia romanizada del neoclassic y aun de la Grecia francesa que en toda la America revivieron
los modernists.
Mas precisamente esta diferencia advertida por la poetisa y critical, nos vu.,elve a nuestro punto de partida sobre lit, necesidad de una i-nejor compression de*este aspect en nuestras letras; rcclanio que sc,, torna mayor en la media en que si bien

MEZA, R.A \ ';N, "Jul iairi del Casal". Revista de ta Facultad de Letras y Ciencias. (La Habana) (2): 107; septiernbre, 1910. '23 Ns) Ibidem, p. 118.
GARdA NIARRUZ, FINIA.
24 'Tr6logo". En- Flor oculta de poes"a cubana.
La Fabana, Editorial Lctras Cubanas, 1978. p. 20.








4
belleza, ammonia gracia, vitalidad, son cualida-des resaltadas por distintos authors al refen*rse a Grecia y Roma, el sentido conferido varla desde posidoncs carno la de Casal, para-quien estas litcraturas represents el ideal estCetico ya perdido y cuyo retorno solo puede presenter 21 a aquella de acereamiento- al pasado corno medlio de mayor reconoclimliento del presented que ballamos, en Marti".2"
Disimiles podran ser los punts de vista y las macciones Ilk It
ante las distintas, influences, pero si I nay algo corndn a todos, es que estos jovenes habaneros parten de una formaci6n clasica. que, a pesar de sus firnitaciones, les. permit apropiarse de motives del mundo grecorrornano a mantra de vehiculo de su propia expression, pesto que, indudablemente, la tradition Cla'sica se enriquece a travel de las sucesivas interpretations hechas. en moments differences, pero el modo en que cada creator y cada epoca la hacen suya solo se explica por las propias drcunstancias.
Casal, cuyos expedients y experience estudiantil nos han servido de rnodelo e ilustracion en esta indagacion sobre la formaci6n classic de un habanero de la segunda mitad del xix, no se rnuestra en su obra, ni croo le interesana, corno un estudloso o profound conocedor de los cla'sicos, pero por su educai6n y por el mismo ambience favorable a la antigiiedad grecorromana presented en las--letras cubanas, contaba con la preparacion necesaria para. hacer suyas en este sentido, corrientes europeas y similar motives claslcos de tal modo que su Prometeo deviene expression del propio poeta.27

25 En el articulo de Casal sobre Francisco Icasa exclama el poeta: Ali! Cuando se encuentra, en el prescnte sialo, una repdblica grandiose, como la de Mexico, donde la literature se desarrofla a ]a sornbra del olivo de ]a paz, el alma del artist se consuela.
porquc president que lizin de pusar pronto estos flernpos dc inquiloud continua y de apetiltos desenfrenadus, (. ..) que han de vo[ver los dias serenos, los dias inolvidables, de la Antigiledad, en que [a Belicza era un culto, el Amor un sacerdocio y el Arte la rngis sublime de las religions. (Prosa. La Habana, Edi
trial Letras Cubanas, 1979. t. L P. 82.)
26 Ma rti resu rn e es ta acti tud cua ndo d j cc: No desdefiamos lo an ti guo torque acontece que Io antiguo refleja de modo pcrfecto Ip presented, pesto que la vida, varfa en forma, es perpetual en esencia, y en, lo pasado se ve sin esa "'bruma de familiaridad" o de preocupaci6n que ]a anubla Para los que vamos existiendo en ella." (Op. cit. t. XV, p. 385.) 27 MIRANDA, ELINA. "Prometeo en Casal"'. Univarsidad de La Habana. (La Habana) nu"m. 217, mayo-agosto, 1982.









Asi pues, la ensen'anza de las lenguas y fiteraturas de Grecia y Roma en la segunda mitad de nuestro siglo x-ix, con su tendencia neohumanista, adoleda de defects que ya a finales de siglo pcrsonalidades coma el doctor Dibligo, el doctor Arag6n y otros professors universitarios procuraron subsanar, seg4n
ibilidades, dentro del recinto, en el cual, laboraban, pero conoci6 un relative auge y propici6 un acercamiento fructifero a estas fiteraturas, por silos reputadas, por parte, al menos, de aquellos iovenes que, de una forma y otra, tenian. access a sus bondades.









Apuntes sobre la vida y obra del
Ar *
ntustco cubano Guillermo M. Tonta's
(1868..1933)*



RAIJL MARWNEz RoDRfGIJEZ
10 6
Afacimiento y /ormacion musical de Guillermo A Torn4s
En una hermosa casa de madera de dos plants, con su puerta principal ancha y un gran patio con su tradiclional pozo de agua fresca, situada segun una descripci6n, de la e poca en el barrio Marsillan a ]a salida de la carretera- de Caonao en la ciudad de Cienfuegos -actual provincial del mismo nombrenace el 10 de octubre de 1868 Guillermo Manuel Tomfis Bouffartigue, el mismo que Ilegaria a ser una de las figures mAs significativas de la historia de la m6sica cubana. Por una feliz coincidencia nace el mismo dia en qw- el patriots Carlos Ma,Duel de C espedes inicia, en el ingenio La Demajagua, La Guerra de los Diez Afios en la parte oriental de nuestra isla.
Sus padres fueron los cienfuegueros Antonia Bouffartigue Dupalaiis y Tomas Tomas D'Clouet, este U"Itimo, destacado, pianista, compositor y director de orquesta.
A finales de 1868, la ciudad de Cienfuegos se considerable una de las mas importance de Cuba por ser uno de los cuatro puertos de la isla para la exportac116n de az6car. Por lo tanto, sus adinerados comerciantes estaban en acecho creando bataHones de voluntaries que eran los fiamados a defender sus riquezas y las de la madre patria. Estas razones motivaron que la vida en la colonial para todo aquel que tuviera alguna idea anticolonialista fuera cada dia mAs dificil. En esta situaclon de zozobra se encontraba el maestro Tornas TomAs D"Clouet y no tardo' mucho tempo en verse acusado y perido por las autoridades espanolas as' como obligado ese mismo an"o de 1868 a marcher con su esposa y su reci6n nacido hijo a los Estados Unidos de Norteamenca, donde permaneci6 durante diez a-nos.

El autor agradece la colaboraci6n de los compafteros del Departamento de Masica de la Biblioteca Nacionat Josd Marti.








Terininada, la guerra con el Pacto del Zani6n, en 1878, y de regrcso a la. ciudad de Cienfuegos, Guillermo M. Toma's contaba con diez aflos de edad. Con la ingenuidad de sus ojos no se podia percatar de la atm Oslera dc ."rustracion que reinaba corno resultado de las proniesas fallidas de reforms del regimen espafiol.
En la ciudad de Cienfuegos Cuillermo M. Toma's, ingresa corno intern en el Colegio de Carlos Toledo donde terminal la primer y segunda enscilanzas. A la edad de doce aflos, recibe de su padre las primers lecciones de solfeo, y teoria de la m soca, y se despliertan en el adolescent sus sensible y heredUarias facultades inusicales y artisticas.,
En estos aflos flega- a la dudad el destacado, planista, cow, positor y director de oirquesta espan"ol Sebastian Gu"el, y organiza una academia de mu'sica donde el joven estudiante se converted en su alumni preferlido. AIgunos an-os despues, continda sus studios con otro recent flegado a la v*111a, el tambi6n espafiol Antonio LARubia que gozaba de un merecido prestigious Como millsico mayor de la Banda de MU-*sl'ca Isabel la. Catolica v mas tarde corno director de la Banda de M6s*ca del batallon e San Ouintih.
10
Otro mhico sobresaliente que hada aIgun tempo que se habl'a integrado al movimiento musical de la localidad, despues de sus grades triunfos en Europa, Brasil y en casi, toda la Am6rica, fue el flautista saguero Ram6n Solis (1854-1891). De inmediato el joven m'sico Guillermo M. Tomas comienza a recibir las Primeras lecciones de este instrument de forma sistemStica. Existed una version de que el maestro Soli's estaba tan impresionado por la musicalidad y los ralpidos progress de su alumni, que en 1885 compose un Dio Concertante, para flauta, para ser ejecutado por ambos.
& PI
Otro talentoso mu'sico que influye de mantra. determinate sobre Guillermo M. Tomas.eg el Pianista trinitario Jos6 Manuel Lico Jimenez (1851-1917) que habi'a regresado a su ciudad natal en 1879 despues de baber estado, rad*cado desde: 1867 en Alemania estudiando en los conservatolo1 1 de las ciudades de Hamburg y Leipzig y en el de Parls. Con la presencia en la ciudad de, C*enfuegos de estas dos figures de relevantes. instrumentistas que habian obtenido por su viirtuosismo, grades triunfos en toda Europa y en la America, se Ilenaba el va0o que existi"a en el ambiente musical con nuevos concepts est& ficos musicales, en especial los que provenian de los pat'se.1; europeos. El Precoz. flautista no s'lo, reclibeen fon-na de lecciones la te"cnica mas depurada de estos dos pedagogos, sino








& A
tambien gana la experliencia de mortar y actual unto a ellos infinidad de recitales, con lo, que obtiene un aumento de su sensibilidad interprctativa, y una ligazo'*n afectiva que duraria todo el resto de sus vidas. Con vasto provecho para su formaci6n, durante todos estos aflos Guillermo Manuel recipe de su padre Tomas Tomas D'Clouet no so"lo la discipline, de sus s "I"dos conocimientos musicales que le prepare, if 01 1 ria para su
segura carrera musical y artistical sino, tambie'n lo poslitivo de sus ideas patri'bcas e independentistas. A los veiinte a-nos de edad, el joven mCsico, a pesar de su reconocido talent musical, no habia podido lograr su sustento econ6mico por medio de la m6sica. Por estos afios se ve precisado a laborer como empleado en distlintos centers de trabajo en la ciudad de Cienfuegos, como en la Casa de Carlos Sans, apoderado de Sotero Escarza, con DAmaso Aja, y en la Casa de los Sres. Tomds Terry y Co. y tambie"n como corridor mercainifl.
Por el mes de abril de 1889, Guillermo M. Tomas es mal mirado por ]as autor'dades del regimen espanol y aligual que su padre durante la Guerra del 68 se ve forzado a marcher a los Estados Unidos, de Norteamerica., residiendo, en la cl*udad de Brooklyn. A los pocos meses de su Ilegada a est6 pals, contrae matrimonio con la soprano y tambien cienfuegue'ra, Ana Aguado. El enlace se produce el 19 de mayo de 1890, y la pareja residirall en 217 Fifth Avenue, Brooklyn, New York. Desde ese moment los dos artists se integral al movimiento revolucionario y musical de los emigrados cubanos de dlicha cliudad.
En 1894, el maestro Guillermo M. TomAs con solo veintisdis IP"
anos de edad se le considerable un hombre de solida formac16n musical v cultural. Por estos aflos inicia, sus studios de perfecc*6n en el Conservatorio de M*'sica adscripto a la Universidad del Estado de New York, la misma que en 1911 le otorgana el titulo de Doctor en MCislica. Conjuntamente, perfecciona el Ingle's y comienza a estudiar latin, frances, italiano y alemAn, idioms que Ilegaria a dominar.
En 1894, el maestro Guillermo M. TomAs es, nombradQ director artfstico de la Orquesta Sinf6n4ca de la Clionlian Musical Society, de Brooklyn. Con dicha organlizacio"n musical interviene como director en various concertos y de este modo fiehe la oportunidad de ponerse en contact, con partituras realmente sinf6nicas, especialmente de compositors representativos de la escuela alemana corno Handel, Haydn, Mendelsohn, Beethoven, y Mozart. Asimismo., absorbed las tendencies MUSL Cale$ existences en los Estados Unidos; de Norteamd'ca de
finnlpe AA "'UC!-AJeV tjm"Vor2" L Ivc% ^V%+ZRW.MAi3V%+ZdLR









en los in-dslcos alemanes, refugliados en ese pais durante la primer. mitad del siglo xjx. Entre ellos, las del maestro Anton Seidl (1850-1898) de ongen lifingaro, y a su vez conocido, como un destacadQoudante de Richard Wagner (1813-1883) du. rante una etapa de su vida en Alemania y en ese moment uno de sus grades divulgadores en. Norteamerica.
Cuando, en 1895, este gran director inicia sus, primers cliclos, de operas wagnerianas en el Metropolitan de New York, el maestro Guillermo M. Toma's logra relacionarse intimamente con el afamado maestro, quqen le permitird el estudlio y anaI*sis de sus valiosas acotaciones y partituras oriqnales relacionadas con el heroe de Bayreuth. Tambien entabla amistad y recipe reconocimientos de afamados critics musicales, norteamericanos como James Gibbens Huncker (1860-1921) y Henry T,. Finch (1854-1926) de lo, cual result que eStOS Dr0fesionales de la mfisica reconoci P eron y divulgaron ampliamente la labor artistic de los cubanos en el exilio, especialmen te en la, ciudad de New York. Por esta dpoca constitute una noveda'd desde el escenari"o del Metropol'tan Opera House, de New York, la puesta en escena de vanqas 6peras de Richard Wagner cantatas en su. idioma original y bajo la direcci6n de Walter Damrosch (1862-1950) (hijo). El piAblico norteamericano pudo disfrutar de operas como: 'Lohengrin, Tristan e Isolda y Sig-L frido. Con el flempo se ha' podido comprobar la gran lnfluencia, que ha tcn*do la mu"sica romantic del genial alemAn en toda la carrera de Guillermo M. Tomas como compositor y director de orquesta.
El compositor
En su formac116n como compositor es determinante la influencia ejercida por su padre Tom-as D'Vouet (18204,887). que habia, estudiado piano, armonia y composicift con Charles Grober en Jos Estados Unidos. de Norteam6rica, y donde compone a1gunas obras, entre ellas un Neptuno, (galop) para ser editado en 1844 en Filadelfia. Cuando regresa. a Cienfuegos en 1845, se hace mu' popular como plianista, director je orquesta y como autor de una danza titulada 01timo recuerda, consider% I ad6ra
rada como una de lis pr reridas entre la juventud bail de la 6poca. De 61 han' Ilegado. hasta nuestros dias iinfinidad de parfituras originals, reducciones y versions para, piano, flauta
violiffi, selecciones orquestales y vocals de clisicos y franceses, alemanes o italianos como: Meyerbeer, Mozart y 'los creadores de la escuela operl"stica italiAna como Donizetti, Bexy Ui3,vtl; TnrInc FLctnc innrtitilras








elaboradas por Tomds D'Clouet, le sirvieron a su hijo Gui4
Ilermo Manuel posteriormente como model para sus primers trabajos de instrumentacion y despu6s como compositor.
Con, la presenclia a finales del siglo xix en la cludad de Cienfuegos de los prestige' iosos musi*cos espafioles Sebastian Gfiel y Antonio La Rubia -composlitores y directors de banda, y orquesta-'el J oven Tomas I conoce como int6rprete la mdsica l1rica vocal y vern4cula de los maestros espaftoles de la dpoca, como, Francisco Barbieri, Joaquin Castambi'do, Pascual Arriete, Enrique Campano, y Romes y Valverdi.
Otro factor determiffiante en ]a vida musical de Guillermo M. Tomas, fue la estancia en la Villa de Jagua desde 1879 al 1889, en que march nuevamente a Europa, del pianist y compositor cubano Jose" Manuel Lico Jim6nez (1851-1917) y la del flautista y tambii6n. compositor Ram6n Solfs (1854-1891). Estos dos talentosos musicos de so'lida formad16n. europea, hablan Ilenado el ambience musical de la ciudad de las 41timas tendencias musicales dellviejo continent. Como es, 16gico, y por la relac116n professional y humana que tuvo TomAs con estos dos milsicos, es natural que el joven asimillara todos estos concepto's moderns, especialmente los del romanticism alemin.
Cuando por motives politicos se ve forzado -en 1889 a marchar a los Estados Unidos de Norteam6rica, se relaclona. con mdsicos como Walter Damrosch (1862-1950), Theodore Thomas (1835-1909), Henry T. Finch (1854-1926), James Gibbens Huncker (1860-1921) y de Anton Seidl (1850-1898)). Todos estos directores, composlitores y critics, influyen dii-rectamente o indirectamente sobre la future carrera de compositor de TomAs. Su sensibilidad absorbed positivamente todo el marco de la mfisica alemana-norteamericana muy ligada al modemismo romAntico, de Richard Wagner y que serfa determinante en. toda su carrera como compositor.
Por el mes de octubre de 1896, concise Tomfis en los Estados Unidos de Norteamerica su primer obra. En plena exaltac*6n de ]a guerra de independence cubana. y con letra del poeta Francisco Selb6n. compose el himno patri6tico titulado Canto de guerra, Para voz y piano. Dicha obra fue dedicada, al Club. Politico Cubano Los Independientes en la ciudad de 'Brooklyn, en el cual fungia como director artistic, y musical. Dicha'obra tuvo mucho 6xito entre los ex*ll*ados de la colonial cubana de New York A como en otros passes de habla hispana, entre ellos erj la Repfiblica de Color bia donde tambii6n. se public el 31 de enero, de 1898 en.,Ia revista Continente Americano de la dudad de Bogotd.




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