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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00132


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Full Text





























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Cmdt44'. F'I'del Castro

DISCURSO PRONUNCIADO EN EL RESUME DE LA VILADA CONMLMORATtVA Ot LO$ CIEN ANOS Dt LUCHA






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Re avista de la BI'lbl'*oteca Nacnional Joseo Marto














Director anterior: Ju" PO= Im iA RrvA (19" m. 1976) Director,. JuLTo Le Awns"


Consejo & Redaccift OUNIrA AXMA, RAWN DE Am"o ENMOIM CAPABLANCA, MANOEL CAWV O, CARLas FAnfUs, MANium L6mz OLTVAp E MOU18 SAISL


Jefe do Redacci6n: SALvAmR Bumo


Redaccion: CARMEN SUAREZ 1.96N




Canje- Revista de la Biblioteca Nacional JosO. Martip
Plaza de la Revolucift,
Ciudad de La Habana, Cuba.
Tdlex: 511963

ISSN 0006-1727

Primer 6poca: 19D9-1912 Segunda i6poca: 1949-1958 Tercera dpoca: 1959La Revista no se consider obligada a revolver on"ginalft no solicitados..




CuwmA: XXV aflos de historigrafia cubana.










Rev*ista de la


BiblioteCC) NacionaI Jos eo Ma-rt'1'*

Afw 76/3ra. dpoca-vol. XXVII Enero-abxil 1985 Ndmera I
Ciudad de La Habana Cuba
Ca& autor se responsabiliza cm sm opinions.


TABLA DE CONTENIDO

XXV AROS DE HISTORIOGRAFIA CUBANA (1)

OWAR ZANMI I=UONA La historiogr4f[a de temdtt*ca social (1959-1984) ......... 5

NhLmm im LA Tomm Apuntes sobre la historiografia del pensamiento cubano
del siglo XIX (1959-1984) 19

FRANCISOD PAREZ GuzmAN Ia historiograffa de las guerras de independenctma en vein.
tic inco aflos de Revolucidn a 41 '1 a .6 h a A 't, A. A 41
THURfm HIDAU;o PAZ Notas acerca de la historiografia mariana ett et perfodo 19594983 ........ 63
ALINA PtREZ MEN9NDEZ LILIAN V1ZCAfN0 GONZALEZ Breve studio histortoogrdfico sob re el movimtento iuvenil cubano (1959-1983) 79
ANA CAIRO
U Revoluci6n del 30.- una aproximacion historiogratitca 91

ALWANDRo GAmcfA ALvAREz









OLGA PoFrruoNDo UkGA
Liz historiografta cabana acerca del period 1510-1868 en XXV affos de Revolucion * a 4 w % a 9 w -P -P 119

RI FLEXIONES HISTORICAL Y LITERARIAS

LuiSA CAMPUZAND
Quir6n o del ensaya (Notas sobre la ensayisttca de la Revolupcidn-)- 0 & v w w A. P. W.. w v w v 0 0 w 141

Jui.io L, RiVEIREND
Problems de la formaci6n agrarian de Cuba (Siglos XVIXVII) (Capitulos IX y X) ................... 177


CR(5NICAS

RoBERTo FwoL
Impromptu por la primera expo stcidin de Clara G6mez de M otina ................................. 203
Luis ANGEL ARGUELLES
130 aniversarl*o del nacintiento de Juan Gualberto Gomez 204 ALBERTo MUCUERCIA
Se apag6 la sonrisa de Electo Rosell (Cheplfyi) .......... 208 CARMN SvAREz Lu6K
Profundizaci6n de'la gestfioin cultural revolucionaria,. Camr pa41anaclonalporlalectura 209
HECTOR P. AGOSTI IN MEMORrAM 210


RIESERAS

ANA CAIRO
Carpefttffer en tres nuevas obras ........ A 213

SALVAWR Bu-E.No
Los Ensayos etnogrificos de Fernando Ortiz 217
T.TRRn.q Alrl()TTTRfr)n.q RK RT- PYTRANTIPPfl *)IQ











0,
La histonograf wO de tentaptiwa social

(1959-1984)


OSCAR 7ANFTTi LEcUONA





En las d1fimas d0cadas, la iinvestiffigaci6n de los fen6menos de ]a esfera social ha ganado cada vez un Mayor espialeio 4entro
Ik
dc ]a producci6n historiogr6fica mundial. Ante la creciefite importanclia y sistematicidad de los studios histon6cos relauvos a classes y groups socials, al modo'dc vida, las costumbres, etcetera, se ha proclamado -principalmente en Francia Y'' los passes anglosajones- el nacimiento de la "Historia Social"
da 'I'm
como, una nueva disciphria, hist6rica especializada. Se trata de un nacimiento incierto, al menos por su equivoca par'ddtt de bautfsmo, pues siendo toda la historic humana, Por''natural&za,
0
historl*a social, la den *naci6n propuesta lejos de precisar, confunde Ids mamos del objeto de investigaci6n. Ello ha suscitado naturalmente un enconado debate al cual esta Ponencia no intent en modo alguno asomarse.1 Nuestro prop6sito es s4lo resefiar el avatice de- la hilstoriografta cubanaim u-n ambito specific --el de los fen6menos sociales en sentlido estricfo -que. junto al econ6 'co, el pol it ico y el cul t'Ural con, s tlituye una de )as wrtientes fundamentals de nuestra historian naclomfl.
La historiogTaffa del period revoludonario no ha. estado hudifana dc antecedents en este terreno. Investigators como Elfas Entralgo, Fernando Ortiz yfo&6 Rivero Muffiz -por solo mencionar al.gunos-.., dedicaron parte de sus'esfucrzos al estudio de los problems de ]a composicii6n dtnica de ]a socieJL Los Puntos de vista fundamentals de esta pol6mica puedew eil. contrarse en F. H. Cardoso, H. Cardoso y H. P&e, Brignoij, Los metoden de la historic (M6xico, Gnialbo, 107 ), en L"Histolee social. SourCes et methods P. U., F. (Paris, 1967), ast -como en el h mero especial del Jownal of Soci t History, publl* ;do en 1976.








J# 9
dad cubana, la presencia negral, la actWidad histonca del proletar'bado y otros temas sociale&2 Se conform asi una base que, aunque muy desligual y endeble, sirvi' de punto de partida a los trabajos que habremos de consider. Al desarrollar nuestro anatisis heinos'prefenido, no constrehimos a la consideraci6n de los studios hist6nicos sobre la structural social y las classes --que confon-nan la matenia esencial de esta area de investl*pci6n- sino, ampliar nuestra perspective, incluyendo las obras sobre la historic de la poblac16n y otros fen6menos sociales con el objefivo de ofrecer un panorama mis complete de lo hasta ahora realizado.

Historic de la pobtavi,6n
Pais de inmigracion Y, afin m4s, de esclavitud, los problemas de poblaci6n han ocupado siernpre un lugar relevant en nudstrii historlografia. Sin embargo, rara vez los fen6menos h*St6rico-demozrAf'Icos fueron objeto de studio specific, 's'ino que se les aho & en el context de indagaciones mfis amplia's y generalizadoras. La historic demogr-Afica, cubana, es pues resultado del quehacer de los U"Itimos veinticinco aftos, y su apAriciq6n se social intiniamente a la obra de Juan Pirez de la Riva.
Los.movimientos migratorios y, partlicularmente, la inmigraCion han tenido la prunacia, dentro de este campo de estudlos. En el haber personal de Pdrez de la Riva se. cuenta una voluxn*nosa monograflia, adn in6dita, sobre los culfes chinos, de la cual s6lo han visto la luz algunos capitulos y secciones! Se trata de un estudlo integral de esta corriente inigratoria, -una de las pincipale's en el siglo xxx- que no s6lo aboard su as, pecto estrictarnente dernogrAfico en cuanto a aporte human a nuestra poblace6n, sino, que se extended en la conslideracli6n del status social del ininigrante que. en virtue del sistema de con........ W"04
2 Emilio Rolg de Leuchsenring y Enrique Gay-Calb6 incursionaron
tan7bidn en este terreno, asf como Jos6 Luciano Franco, pero a, este Ultimo hernos preferido no considerario entre los antecedents pues su obra afortunadarnente se prolong, hasta nuestros dfas.
8 "Demo-grafia, de los culies chinos en Cuba '. Rev4ta de la Biblioteca Nacional Josd Marti. (La Habana) Aflo 57, n6m. 4, 1967; "Aspectos econ6micos, del ti-Afico de cWies chinos a Cuba, 1853-1874"'. Universidad de La Habana. (La Habana) Mayo-junio, 1965. Estos dos trabajos asi como "U sjtuaci6n legal del culi en Cuba" se encuentran comP ilados en El barraodn y otros ensayos. La Habana, Editorial Ciencmi Socials, 1975.








.tmta, quedaba reduclido a una condicift sem i* servil."Forma fun&menw .. de imigraci6n forzadao la tratanegrera ha mereat1do la atenci6n de un mayor n4mero de investigators. Josd L,=*
iano Franco bajo el titulo de Comercio clandevino de esdavos, present en rewidad un.estudio hist6rico genend de este siniestro Oifico en lo"relativo a Cuba. Abarcando tanto su etapa legal como la ilegalfranco fija su atenc116n en lo's factores involuerados en el comercio esclavista,' sus procedimientos y nexos con la polffica colonial, asi como en su condicionamiento international. Otros authors han incidido sohre diversos, aspectos'de este' fen6meno. Moreno Fraginals, que dedica un capitulo de El ingento a la principal 6poe'a de la trata, propose
a 1B* #
una subpenoanad6n, de li rmsma y fundamental el, papel decisivo, de los comerclantes hispano-cubanos en su desarrollo. La e inconclusa poldmica. on tomo al m'onio demogx*&
fico de Ia m*gmci6n esclavista, ha sido reav'ivada por Nrez de la Riva quien dedic6 alguno' articulos a la estimaci6n del ndmero de africanos,-trafdos a.'Cuba.' mediate la apliceici& de las tknicas del anAlisis denidgrifico.-fi
La principales corrientes inmigratorias del perfodo republicano, la espafiola Y la andllana., fueroh objeto de sends estudios por parte de Pdrez de la Riva.11 El segundo de e1los, 'Cuba Y 14 im"igracidn antillow, puede considerarse un verdadero d4sico en su, gdnero, no s6lo por el virtuosismo con que labors. el aspect estrictamente demogrifico de'la inmigraci6n'de bra. ceros,, sino por la profunda y esclarecedora considerad6ri de sus concticionante de sus impficapiones soclocultuTaks. 11 problem'de los eytos de la' inimigraci6n antillana sobre lbs iniveles salaries del Pais y la integraci6n de sus components en el Proletariado, es discutido tambidn Por Jorge lbarka y exakninada por los authors de Un'ted Fruit Co.- un caso del dom' nio imPeridista en Cuba en el context 'art Una pkintacift imPerialis.' tn, este sentido, las diversas pesquisas

Xudn'O$ africanos fueron traidOS 4 Cuba? La Hab=a, Editoria Ckmdas SOciales, 1977 y "El monto de 1i ininigracift forzada im ei sWO XIX" Revista de la Biblioteca Nacional Josd Marti. (La Hgibi=) Afto 65, ndin. 1. enem-abril, 1964.
6 4. LDS recursos humans de Cuba al comenzar ei sigio. Inmigraci6u,
economica y. nadonaliaae. (En: La repOlica neocalonial. Anu de studios cubanos. La iiabana, Editorial Ciencfas arw
So .Wes, 1979." t.
IBANUO JORM La inmigraci6n antillana: edesproleta 'ZacMn defproierarkdo cubano. ? -Ponencia presented en el IV 10eadores latinOamericanOs Y del, C 'be Encuentro de his.
Co.,- un caso... La Habana, arl p Dayamo, 1983- Unfted Fritit Editorial Oencias Sociales,.'1976. Cap. IX









c9incidentes en el criterio de,, que.. la his-toriografia anterior Pt-7pr=tpalm, ente .-. Ramiro Guerra-: --tendi6 a sobrestimar .1o's effects depresivos de la, inmigracio' n antillana. en material salarial.
Mi radones menures- como, la de -Ios frinceses salidos', de Haftf durante la revoluci6n de hidependenctia, los gallegog' 'On-'tratddos a mect a ados del sliglo nx, los 'ndostanos y los puert6-mquefios, han captado tambidn Ia' atenci6xi de distintos hi! toriadoreST Por todo ello 6 f*,f rik icamente
pueae, atirmarse que P Cd
ning-ima. inmigraci6n sligniflicativa ha. slido pasada por alto'du'rante- este cuarto de siglo. El tema.,'sin embargo, esti a4n MY istante de quedar agotado y espera'' tanto monogranas maik 4 xhausfivas, esfuerzo,---de-sfn*tesis que establewa'eni
to& -su A i m''e'nsi6n hist6r-ica -* 61 ' ntes "' "
papel de Ios compone- M.
miotorios en la formad6n' de n*ues tra: P'Oblac On".
I .
Unaslftuacio'n distinct presentan los studios sobre pobla0
Miento. ia histo.4a de la distnbuci'n ff-sica de la. pobla.ci6n en nuestro marco geogrAfico, viculada con la.explotaci6n econ6mica de este y su cambiante division poliffico administradva, arenas se ha comenzado.'Un ambicioso proyecto de P6rez de .1a Riva en este sentido qued6 trunco en una fase ter-nprana de realizaqi6n.8 Aunque Ia. idea parcel I haber.,encontrado si gtxidores., todavia. no se han presented resultados que acusew una .Coinprensi6n de Ia Problemitica con sentido totalizator. Algo se ha avanzado, no obstante, en el conodmiento del process urbanizador Im-ediante. los trabajos --disimides ensu concepdon- de Hortensia Pechardo y Carlos Venegas y las contrL

BmzENGum CAiAj, J. La i.nmigrad6n francesa de Ia Jurisdicci6n de Cuba Santiago' de Cuba, Edlitor'al Oriente, 1980; P9MZ DEILA kIVA, 1. "Ta implantaddn francesa en.la cuenca superior del Cautb". (En:'Et ba" Wft. ..., Op. cit.,, p. 361, LdPFz VALD9s, R. "La inmigraci6n indostana a Cuba". Santwgo. (Santiago de Cuba) nfim. 25, inarzo 1977; P.EmzA. N. "Esclaves 'gallegos' en Cuba". Revista de Ia Biblioteca Nacional fosJ Mird. ('La Habana) An'o 71, 'wim'* septiernbre-didernbre, 1980; FERNAMEZ SmANo, A.RMANDo. La lnmigraci6n puertorriquefia a Cuba, Pbn'encla presenteda al IV Encuentro de historiador.es de lattnoamerica y el Caribe, Bayamo, 1983 (Iffiddita)'.
:9 "'Ta conquista del espacio cubano". Algunas ideas, b"icas sobre este proyecto pueden encontmrse en el conversation del mitnio tituld publicado en, Universidad de La Habana (La Habana, nfim. 207, eneromarzo, 1978), asi como en el articulo ]E1 pals de La -Habana' en. Jos alboret -.del siglo. XIX segtln Antonio del Nalle Hemindez" (Economfa v desarroflo.- La Habana. m1m. 23. mavo-iunio.- 1974).








buciones de Camien Gavira*9 El iimporUmtc'problema hiWrwwjD del I, -h ad exige una
..poblamiento, qtp p or su amplitud. y complqid -4orinvtlst'l'gaci6ii'rooltidi'scip'li'na'na, P:uede re'cibir un notable 'te &I'desarrollo del" histonas regionals, en' la media. q i :
nd 1SMO.- de contribuir.a
e 4i's'ea-n capac-es,-- scapa o al local' la: elaboraclOn de una visiondellodo''des-de las parties.
El.tem;% por antonomasia de 1a demografla hist6rica, -Ja
4
evoluci6n del rd&nmen demogrAfico-- ha sido parad6jlcamente
mos. aten4ido. Aunque las estadisficas vitals republicanas proven lenses del regis tro civil son pricticamente i nservid.
bles y a1gunos registers parroquiales se han perdido, la investfpci6nestA muy por debajo-de las posibifidades q4e ofrecen :Sus f enies. 'Solo un estudio, 'sobre la Parroquia de' SantaMaiia del Rosario --dcb*do a un historiador visitante--, fimitad'o
h -sit 00,11C *'i6n y m4tod6, havisto laluz e*n estos anhos'O.
vestigadores de la Universidad de 'La Habana explotaron jos regi't'os Parrpiquiales'(fe' El Cano c Isla de.Pinos -Len el pri mer.'caso por el mifto& de reconstruccioIn de familias-, pprQ ios resultados'de su tmbaj o nunca fueron pub I licad os., Eln consecuenciap seguimos ignorando ]a evolucion historic de nuestras variables demogrAficas fundamentals, asfcomo el PaPPI del movimiento natu ra I e n el cred m i e nto de la p6bl ac i dn'. cubana Y su correlac16n con' A procesdo econ6zni*oo y Polftico, las epideniias"Ctcdt ra. lb'abandono de iesta material es tanto mis prvocupante, torque la historiograffa regional, que en Otros .scntidos ha dado s6lidos pasos en su modernizaci6n y desarro. 1.10, Permanece de espaldas al studio de esta question, siendo ella precisamente, la que mayors posibilidades flen'e para,. su realizaciOn. La eiplotaci6n de la potencialidad informative de IOS registers Parroquiales ofreceria una comprensi6n mais c-OraL Pleta- del desarrollo, hist6rico regional,, a la vez que sentarfa, ]as bases para la detcrtninaci6n de jos patrons hist6ricos de comportam iie ntO detnogrAffim, de la. poblaci6n cubana.

0 VEINEGAS, CARLO& DOs OaPas eq ta colonizacidn y, la expansia" urbana. La Hahana 1 #4
Editor Pol'tica, 1979; Piciikkw, HoitTENSIA. L fundac']Wn de las Primeras villtas de hi Isla". Revista de Ja Bf-bl.-Ote-Ca Nacionaz jase Afarij. (La Habana) Afto 74, nfirn. 3, septiembrt.,--diclembre, 1983; GAvTPA, CARMEN. "Ta configurad6n del espac-10 colonial urban Pof en. fbid. (La Babana), Afto 73, nu- M. 1-2, eneroagosto, 1982.
BURK G. "Fuentes y m6todos de la historic, demogr6fica en. Cuba'% Rev ta de, ta Bibuoteca N jc h4d .. j
ts orsi MartLf (La Jiabana) A-no 65yl
num. 1, encro-abrfl, 1974,








.1a structural social y las dases
Las invest ligaciones e.n torno a las structures somO-ClAst'stAs revisten una importancia-trascendental para el desarroUo '80 conocimiento hist6rico, a la'vez ue constituyen'un elemento indispensable en cualquier opemcioln de sintesis. Sin embargo, forzoso es reconocer que nuestro progress, histodo Ico en este terreno manifiesta Un relat'vo retraso. No et atribuible ,esta situaci6n a incomprensli6n o descuido por parte de nuestros_ Mstoriadores, sino mAs bien a dificultades objetivas provementes de la complei'dad real, te6rica y empirical, de esta ProblemAtica.
Las tapas tempranas. de nuestra historic (siglo xwn), corresponden a ujna socledad en fonnaci6n, caracterizada'por la. superposici6n y entrelazamiento de diversas relaciones de, PrID, ducci6n y un agrupami'lento social-clasista, francamente embrionano. El posterior predominio de las relaciones, esclavistas de producci6n Vinculadas en su context mundial al modo de producci6n capitalista, lejos de slimplificar, complica a m mis ]a realidad social, cuyos rasgos fundamentals se ven ademAs. oscurecidos por la incidencia de factors raciales *y nacionales. Por Altimo, cuando la formacift social capitalist queda claramente definida, es como resultado. de un" desarrollo capitalist insufidente y deformed, que affect el grado, de difusi6n y penetraci6n de la relaci6n de producci6n e'enciwal'del s'iste -ma-y distorsiona'su structural socioclasiMa. Al abordar esta compleja realidad con el fecundo mstrumento'que para su studio ofrece-la teona marxista.-leninista delas classes socials, el, historiador tiene que aplicar su aparato -conceptual y simuldneamen'te ajustarlo a las particularlidade' del fen6meno investigado. Tender al fundamento dial4ct lico de la concepci6n material i'st 'de la host
oria., result pues condicift necesania para'develar la esencm* del inextricable fen6meno hist6rico de nuestra es,tructura social, Io cual entrafia un arduo esfuerzo para el investigador.!'
A la elevada exigencia te6ica de esta indagacion, deben afiadirse los 'requerimlientos que jimponen en el plano enapffico las fuentes hist6ricas. Los padrones y cen'sos -fuente pri 66Un buen ejemplo. de. este; esfuerzo puede enoontrarse en el trabajo de Carlos Rafael Rodriguez 41 Cuba en el trAnsito al smWismo" (En-,, Letra. con fito. La Habana, Editorlial Ciencias Sociales; 1983. t. 2) donde traza los contomos fundamentals der la estructura so6odwista de la etapa prerrevolucionaria.








pal de estos estudios- no 010 son, insuf licientes y, en -muchos casos, de ba*a calidad, sino que por lo general utilmin agrupacio41 *916
nes estadisticas Poco signiticativas desde el Punto de vista sode transformer las icatecloclasista. Elio planted la necesida gorfm censales -de structural ocupacional, por ejemplo-,, en categorfas analfticas, Para lo cual la fuente no'siemPre ofrece I* cc*6n han
10-S rownios infonnativos indispennbles. Enesta dire 1 desplegado su actividad a1gunos investigators cuyos resultados, no por modestos, dejan de ser prometedores.1
LADs studios hiist6ricos particulars sobre classes socials, han sido Incornparablemente mis numerosos que las investigaclc on generals. sobre structural social. El caso mis evidence es el de la clase obrera, en torno, a la cual se ha desairrollado una intense labor historiogrAfica cuyos resultados justifican. que se le haya tratado como un tema particular en el balance de este
-cuarto de siglo, por lo cual no abunda-remos en dicha material. La investipcift historic 'a del fen6meno clasista ha pesto su acento en los aspects de la organtzacift, luchas y proyeeciones ideo16gicowpolfticas de las class, quedando relativamente rezagado, en camblio, el pesquisaje de sus characteristics socio-econ6micas. El proletariado result nuevamente un buen ejemplo. En contrast con los. mAltiples trabajos sobre organizacilones sindiicales,, huelgas., prensa obrera, corrientes ideol6gicas, organic. zaci6n political, etcetera, las investi actions, sobre la distribucidn secton*al de la clase obrerat su composicift ocupaclional, la evoluci6n hitt6rica del salario Y las condiciones. de vida, ML veles de instrucci6n. y otros temas son realmente muy escasas. Existent -sin duda notorias dificultades en mate*a de fuentes pero estas no Began al extr-emo de bloquear ''Ornpletamente las Posibilidades de linvestigacii6n. Entre los, esfu erzos, desple.
9 ad6s en
esa direcci6n debe mencionarse, por su mayor ampli tud la obra de Carlos del Torop Algunos aspects econ6micos,
1* 00
SOCiales Y P01hicos del movimiento obi-ero cubano,, donde se sistematizan Jos escasos, datos Ofrecidos -por la estadistica oficial sobre la estruct'ura ocupaicjonal, salaries, segurlaact social y otros elements de la situaci6n de la clase obrera en la 41tiIna etapa neocolonlal. Junto a este intent de Sintesis, los restAntes consistent en pequeflos studios o artfculos dedicados a

12 F-1 trabajo de Fe Iglesias "Poblad6n Y classes socials en la sevmda' nutad del sigio xjX*,_,(Revista, de la BibUoteca Nacional Josd MaM La Habana, Afto 74, n6m 2, may*-Wsto, 1993) constitute una inx4stra de este tipo de esfuerzo..Hay otros trabajos particulars de la misma aurora sobre ios census de 18U y 18774









'Sectores o-,etapas especificas, o capitulos de- obras con mAS amP1 lio, Objipto.13En' comparacio-n con el proletarliado, los studios sobre ,otras classes socials, 're ultan fn4s es'asos. Paria el campesinado Ja valiosa obra de Antero' Regalado', Las hichas catnpestnas en eu a, f-'s adh'la, pieza bibliogrAfica fundamental,'Pero por su carALcter''e intend6n se tr ita de una sifit6sis 'Preli k, minar, una dO.., cuyas virtues fundamentals es- la' & 'pfesentar en toda su amplitude y riqueza un important campo de invesfigai-66n. Jusi*o s reconocer -q'ue en 61 se han adentrado a1gunos estudi"'SOSP Pero se trata Por lo general de pequenos trzibajos alislados.- cliyos resultados fragrnentano-s no Began a conformer un v I eMeA-de"O frente'en el wance cognoscitlivo.14 Un cuadro similar sentan las pesquisas sob*e las capas me"dias urbanas,---pr.Act1.camente abandonadas, ton excepc16n del sector estud!,Antil. En est-a Area se han ejecutado a1gunos studios de notablelxoportancia., Como la obra de Ladis1a'o'Gonza ldz Ca-rvajal sob 6 el. Ala lzquierda Estudiantil, aunque, a'qui --corno en el caso del proletan"ado-7- el 4 nfasis descausa lambie'n en los. aspect organiizativos y pollfticos.1-5 Los studios publicados. sobre la


El articulo de E. Tr*m*fio Ma clase obrera en vpsperas de la ke'%FO1uci6n" (Islas. Universidad Central de Las Villas, n6m. 54, Mayoagos.lo, 1976) realize un serio intent de caracteOzzaci6n sodoeconorr-ica del proletanado sobrc la base del censo de 1953, fuente que tarnbl6n aprovecha Sara Chwatez'en su studio "Condiciones de vidgi de, ]a clase obrem -en el period, prerrevolucionario" .(Islas. UniversicUd Central de Las Vililas, n6m. 69, tnayo-agosto, 1981).
14 Puede 'verse: AKULAI, V. Y P. Roi)xfGurz FRAcoso. "La situad6in suduccondmica del campesinado en vispcras del triunfo de la Revolu66n". Islas. (Universidad Central de Las Villas) Nlni. 54, mayo-agosto, 1976; CHAIILMUX, GjuciEm "El movirniento c.nmpesino 1950-1975". RoDRfGuEz FRAGo6, P. "Anoisis de dos tipos sociopolifticos de organ*Zacidn agrarian en Cuba prerrevolucionania". MUENw, L. "Estudio de Ja tran sformac iones opera da s en el campesinado de 1898 a 1918". To d- 'Os en la sene: Clases y lucha de classes en la socied'ad neocolonial cubana
(3). La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1981. Us transformacioncs mas reciCiites del campesinado han sido abordadas por Jos,6 Acosta en distintos artkulos, entre ellos "Las leyes de reform agralla y el sector privado campesino" (Economia y Desarrollo. La Habana, num. 12, julio-agosto, 1982).
'"t UGNZALEZ CARVAJAL, UDISLAO. El Ala hquierda Estudiantil y -S U ci'poca. La Habana, Editorial Cienclas Sociales,49176; NRr.z RwAs, Nivitk& El movinfiento esludianlil nniverstlari6 de 1934 a 1940. La, Habana, Editorial C'encias S06ales., 1975.








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d -fi- t 'buen, 6. W7 ,a -hW.6"adq s,,, una- polite de
cuyos resultados pued6 apreciarst .on los'.' *a ajqs presenti0q,., r 4".
al seminario scientific convocado P -or la Academia'de Ciiencias' en ocasi6n del centenario de la abolicio"n, askeomo en elniimero que por igual raz6n dedicara. al. tema la Revf*sta de la Biblioin pairt estecw Naciand Jo ;d Marti 'S dmbs&g6,1aii!ayor-" e-detas,' wdagaciones se concentran. en Ios aspects, econ6mlico ** polittcos e ideol6gices -del slistema- esclavista, mientras los es, clavos, wmo' clase', permanccen. relativamente poco- evudia(los. No 'Pueden- pasarse pcn alto- en- este dlfilno' Se' Wido tiabajos como el capitulo dedicado por.'Moreno Fraginals en -su -bra ya:citada, a la condi6i6n social del esclavo de lingenio. El et-u-; dia de Ias. rebellions de esclavos. tiene uh antiguo y apaMonado cult'vador en Josd Luciano Franco, a quien se han sumado otros antorft con t rabal'o's -de sabor mAs bien local,"7
PArrafo'aparte inerece la sistematica dedication de Pedrb Deschamps Chapeaux a I a' ig on
a invest aci de la pequefia burgue. sla negra de ]as ciudadest cUY0 resultado mayor,'El negro'en la economic habanera del sigio xix, constitute un singular aporte at me]01- cOnOcin-defito de la realidad social & la colo.
ia. Llegando a] plano de lo anecd6floo, algunos de -,est03 tm-bajos se enlazan con, los de Nrez de ]a Riva sobre 1019 culfes cAhinos Para conformer un testimony vfv*do, y' en occasions patdtico, de la trayectoria vital de hombres cuya existenda ba, escapade a las palginas de la h 4 ri isto i0graffa burguesa tradicioRevista de la Biblioteca Ivactonal Josi Marti. (La Habana) Afto 71, rt 4rn '. 3, septiernbre-diciembre, 1900. Este ndmero contiene trabalos de J. L Franco, J. Le Riverend, 14. Pichardo, Ma. del C. Barclia, 1 WeSiaS Y otros authors.
17 Wase, entire otros: Los Palenques de ilegros cimarrones (DOR, 1- Habana 1973) y Las tninas de Sallt, go del 16s abrero' sa Prado Y'ta rebeli6n de
s (La Habana, Editor*al Ciehmas Sociales,, 1975). Entre los trabajos partic-ulares pueden verse Triun *rato: historic. de un c6n attwarera, de. R. VAzquez (La, Habana vz rin
sublevacion" y DORO 1972) Y "Noticias sobre
cOnsPiraciones Ae e
sclavos: cafetal El Salvador,, 183300,' de J. Iduate (Revista de & $iblwteca Nacional losd Marti. La. Habana, aKo 73, ndms. 1-2, ionero-agosto, 1982).
DwUIAUPS, PEDRO Y JUAN PgREZ
historic de la.gente sin historic. La DO LA RIVA. Contribuci6n a la Habana,, Editorial Ci a Socles, 1974. encias ia-








T
Las incursiones en el tema de las cases dominantes del po. riodo, colonial (lesde un punto, de vista estrictamente socioclaalsta --no asi en los d6iiairu*os de Ia econonua, Ia political y Ia ideologia-'han sido realmente escasas, aunque las publicacio& So
.nes en revistas especially sugieren que no se trata de un termmo totalmente abandonedo.'
01ros temas socides
El amplio Amblito de Ia vida social da cabida a una pwblemAtica que no se agota en los aspects smioclaslistas o demogrificos, aunque estos --emecificamente los primeros- ac. Wen como sus condicionantes generals. Tal es el easo de Ia conclici6n, social de Ia muFer contemplada en su perspective, hist6rica, asunto que atrue hoy dfa Ia atenci6n de numerosos investigadores en todo el mundo. No puede consliderarse este un tema ausente de nuestra mis reciente historiograffa, aunque su elaborac116n quede bastante por debajo de su important, Estudios sobre el empleo femenino, Ia slituacift social de Ia mujer -en moments hist5ricos particulares, apuntes sobre Ia evoluc1*6n del movuniento femenino, biografia de sobresalientes personalidades fexnenwas aunque esporAdicos y fragmentarios, indican las posibilidades de un tema que amerita un esfuerzo investigative de mayor slistematicidad y rnAs largo aliento.20 Los- problems de ]a evoluci6n de las condiociones materials de existence Y el modo'de vida, no han recibido una atenci6n que correspond a su importance. Algunos studios hist6nicos sobre Ia v'vienda o tipos hist6ncos de, vivienda. -- el barrac6n, por ejemplo-, intents por atrin der
2 P* ir tos contornos de Ia vida cotidiana en un moment specific, apreciaciones acerca de-1modo de vida. en obras cuyo objefivo, central es otro, tal es Ia

19 SmiiErxi, A. "El surgirniento de una aristocracia colonial en el occidente de Cuba durante. I el sliglo XVIP'.' Santiago. (Santiago de Cuba) Mimi 37, marzo, 1980.
20 Pueden verse, entre otros, los sigiiientes trabajo-s: PAvdx, E. 4JEI empleo femenino en Cube., Santiago. -(Saiatiago de Cuba) Mm. 20# dictembre, 1975; MARiINF-z GuAYANEs,, M. ."La situaci6n de Ia muier en Cuba en 1953"d Santiago. (Santiago 4p-,Cuba)"Nilm. 15, septiernbre, 19"74. ALvAmzi R. La.'reeducad6n' de Ia muier cubana-en Ia colon' La Habana, Editorial Ciencias Sociales,- 1976; SAmwuo NimA. Ana Betancourt. [La Habana] Editon*al. Ciencias Sociales, 1970. Se viene desarrollando igualmente unnoltable esfuerzolinvestigativo sobre Ia. histonia del movimiento juvem artic armente por Ia cornisWn de historic i de Ia UJ.C. pero no lo inclulmos en este recuento- torque seri objeto de una ponencia apart en este mismo fonnn.









magra cosecha que obtendrA quien escarbe en este terren0l
cerca-de I .0 JrM I
No, hay Audas a la trascendencia historiogratica de esia
material. Aunque alguno's'-de:sus temas dem'tandah qnvesfigacio nes complejas yengorrosas, sut resultados constituirian aportes inestimables al canocimiento del pasado colonial. Piens'epse solo en 16 que significaria. poder dispoper de scenes de indices del costo de lavida, aunque Wo f4cra para el period repubi I-I& cario ne=lonial.
bw studios hist6ricos de carActer sociocultural, no han carecido de cuffivadores, Pero en esta esfera el peso se carg-A map ribien hada. Io estrictamente cultural. La cuesti& de las races socio-hist6ricas de nuestra culture ha ofrecido temas Para di-. Vers" cities, tanto institu'Clionales, realizadas en la'dCsdW sesenta y parte de la del setenta por el Instituto de Atnologta y Folklore, como ind liv I'duales wi I los casos -do, JosO Luclam Fiwwov EnAque Sosa y Rafael LApez VaIdds, entre otrm, Taimpeco ban escapade a la investipcWn algunas sociedadese ibstitudones socials como la masoneria. o la igicsia cat6llca.211,
Tin tma'& indiscutible signifficacift social como el de las enfen"edades y la salud -a'enas ha sido abordado. Aunque el MWbterio de Salud Pdblica.mantiene una, oficina trabajando en la historic de este sector, sus laborers han estado enfocadas

ftRNAN= N69n, I M. La 4 fenda en Cuba. LA Habana, Edito-al Arte y Utemtura, 1976; Saw, R. La viwenda en Cuba en d sigla XIX: repjjMM Y revolucidn: de esta obra existed una edici6n mexicana de, )a EdltorJal Concepto, la edici6n cubana, cew I d6 Imprisidn. Una In niAs amplia, se haya. en pro.
xtspectiva teresante, rnAs particular, desArrolk Pilar, FernAndez en "La 'vivienda. obrem durante el machat I
datO: el r"A"O Lutgardita" (Universidad de La Habana. La Habana, Mum., 217, 1902). Wase tambidn: Poumr=,, M. Apun tes sob re 14 vhta caddiana en Cub4 en 1898. La Habana, Editozial Cvenclas Smiales, 1975.
FUNCO, J. L La didspora atricana en el jvuevo mundo. "'Habana, WtOrW Ciencias Sociales, 1975- SOSA, E. Los Adfif La Habana, Casa do !as Am6dcas, 1982 Ldpn "Problernas del studio de to&
COMPonentes afficanos en la, historic 4tnica de Cubapp. Revista de la 13ib"Oteca NadOn4l AW P44M (La Habana) Afto 71, ninn. 3, 1980; AILINt 0. "'Las smedades de tumba francesa". Santiago. (Santiago de, Cuba) NtIm. 25, marzo, 1977.
Hay varjos tmbajos sobre ainbos temas de E. Torres Cuevas, entre efts "Tormaci6n de las bases sociales.e ideol6gicas de la iglesia MtWca criolla en el siglo NVIII.". (Sant48P diciiimbre''1982) tago. Santiago de Cuba, ndmy 'Ticente'Ant;Dnio de Castro, el Gran Oniente 'de Cuba Y las Antillas y ]a ruPtura. del 68" (Sanfiago. Santiago de Cuba:, nfUM. 32, diciembre, 1978).








V
hada los a:spc:ctos professionals o cient & H I cos de ]a medicirm, resultando muy escasos los jrabajos dedicados al conocimiento hist6rico de la incidencia, de a1gunas enfermedades y,-en wtipular, de las epidemias, de tanta importancia en, la vida. social de la colonia.2' El teina de las patologfas socials, es. decir, el bandoterismo, la dehncuencia y asuntos conexosno ho c I'do mejor suer
orr te. Al9un articulo, perdido en las paginas
o alus* as generates, cs el.po re
de una revista iones en texts m J b
resultado de la escasa atenclOn a un tema de notable significa"to en nuesaa ePoca colonial, -sind'' tambidh'Cif
Cron, no so algunas elapas del pre-sente siglo,
La rev'sio"n temkica podnia extenders aun mis, Pero lo hasia -aqui rese'n-ado result. sufficient para la caracterizac116a, que se prewnde. Cierto es que la bilsqueda apresurada.en un campo de hinifes inciertos, no's oblige a confesarnos de antemano reos de olv*dos in'voluntanos.-Tampoco han podido evaluairse los aportes de colegas a cuyo esfuerzo no le 'cupp en suerte flegar -a este Wahce convert 01'
ido en letra- hzipresa. vi-.
dos o desconocim I ento asignan, por tanto, un inevitable margin do, error a nues tras apn c liaciones, p ero no Al extreme' de invalidar.una condusi6n que es de-por 9i evidence.
La historiogr4fia cubana -ha conseguido en los 61timos. veinficinico aflos, im ost6nsi6le progress en el conochniento de los aspects socials de nuestra historic, sobre todo si se fiene en cuenta su menguado punto departida. Se trata, sin embargo de un advance irregular, que si bien Icanzo a penetrar con cierta. profundidad en algunas materials, arenas bt)rdea otras de eftorme Jm'poirtaicia. Ld dispeisi6n del esfuerzo inveitligativo es, -a5i misTno, notonia, y se evidencia entre, otras cosas por la alta proporc116n de articulos que integral la base de este Miventario", La ausencia de sistematicida& constiltuyel por tanto, la,'nota dominate, en nuestros estudids hist On"cos sobre la esfera social.
En-- cierto sentido, este recuento, ma's que balance de lolo es de 'nsuf* iencias, pesto que ellas deben aictuar ros., I Ic

24 LdpEz SArwfirz, J. La medicine en La Habana. CrpnologiA de los hechos qiidicos consignados en las actas capitulares 1550-1799. La Habana, Minsap, 1976.
26 CAMERAS, JULro A. "El bandolerismo en Las Villas (1831-1853)"t. Mas, (Universi'dad Central de, Las Villas) Mims. 52-53, sep.-Abr., 1976; "Los bandolems de la Tr'egua* en Santa Clara". Islas. (Universidad Central de Las Villas) Ndm. 60, mayo-agosto, 1978.











te del trabajo future. Cualqwer progress ulterior como acica %W1
en este sector del- conocimiento hist6rico require -para ser
. Is
realmente slignificativo- de un mayor ri or en la elaboraclio'n metodo,16glica de las investigations, tanto en el plano conceptual como en el de )as tdcnicas aplicadas. En la iindagacift de Jos fen6menos socials --como en las dernAs direcciones del trabajo, historfogrifico- urge superar la insularidad, el al'slamlenio, que aCm caracteriza el anwisis de nuestra historic, na0 0
clonal. Una clara perspective. de la correla i n entre Io part t *
lar y lo general en el process histonco, cubano, harA znAs eficiente y fructffera la aphcacidn del aparato conceptual de la ciencia hist6rica marxista a nuestras realidades, Del mismo modo, se hace necesaria una consideraci6n mAs ampha. y frecuente del Ambito latinoamericano y caribeho al cual Pertenecemos, y que ofrece el marco para un anAlisis comparative que proporcionat-A un s6liido fundamento a la generafizacii6n.
En lo relative a las tdcnicas de anilisis, debe atenderse rwis a Jos progress de W ciencias afines a esta esfera -sociologia, demografia, etnogriffla, etc6tera- para benefliciarnos del perfeccionamiento de su instrumental. La ampliaci6n del empleo de )a cuantificaci6n, contribuirA -slin sobrestimar sus posibilidadesp- a] mejor aprovechamiento del potential information de las fuentes.
Pero, sobre todo, es necesario concentrar y orgamzar meJor los esfuerzos. Todos los temas fncluldos en esta resefia son de indiscutible importancia para el conocimiento de nuestro pasado. Mas es preciIso reconocer que si la historliografta cubana no experiment en IOS Pr6ximos ahos, un advance significative en el studio de las classes sMiales Y, part icularmente, de la evo.. lucl'6n de la structural socioclasista las f"I -1 .1 10 P posibuidactes de una
sintesis realmente cientifica de nuestra historic national se verfin notablemente reducidas. Fue por ello lovable la ineciativa del department de Educac16n Interna del Partido Comunista de Cuba cuando convoc6, en 1976, un seminano scientific so. bre el tema. "'Las classes y la lucha de classes en la sodiedad neo. colonial cubana". Este tipo de -reuni-6n deblera repetirse, atin. que sea en forma de coloquios 0 simpos-os dedicados a temas nAs particulars. Ellas promoverAn el intercambio de criterios entre especliallistas y contrfbuiran a la xnaduracl4n de 'Ideas sobre questions que, por su naturaleza, requuieren de elaboracift collective,













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P or
Apuntes sobre la historiogratta
&I pensantiento cubano del siglq XIX (1959-1984)

MILDRED DE LA ToRRjE


No pretendemos. que el contenido de esta ponencia aboard n1i & respuesta a todos. los. aspects que han Sido objeto de studio por parte de nuestros actuales historiadores. Nuestro dnico prop6sito es, el de destacar el empefio historiografico actual en ]a soluc16n. de a1gunos problems que han sido, del
p
tntcr6s.de la histon"ografia antel"lior al triunfo de la Revolucion y de otros que responded al desarrollo presented de la investiL gacion scientific. Al. hacer un balance, teniendo en cuenta nuestra produccii6n. editorial desde 1959 hasta la. fecha, hemos podido pematarnos de que nuestro esfuerzo, se ha dixigido mU a dar respuesta a viejos problems que a abordar los nuevos. Eso naturalmente responded a la inevitable necesidad de ofrecer una nueva v1si6n. interpretative. de lo ya tratado sobre la. base del marxismo-leninlismo, la exigencia scientific de acumular infor. maci6n con el objetivo de arnpliiar el horlizonte investigation y al hecho Indiscutible de que la inmensa. mayoria de nuestros. historiadores son el fruto reciente de nuestra Revoluci6n. Por otra parte, corno el ntmo editorial, por razones obviias, no puede ir parejo con los resultados inmedfatos de la. investigation
0 *
historic, no se hace possible que la nueva. masa de problems. sea del r6plido conocimiento pu'bl*co.
Siguiendo los, pardmetros, establecidos por Jos organlizadores de este event, nos hemos limitado a la lecture de los textos y folletos, sin desconocer el conjunto de articulos public.a. dos por ]as rev-stas especlializadas.
Result convenience recorder que la polftica editorial, en nuestro campo esPecifico, ha estado dir' ida tanto a reeditar un conjunto de valiosos trabajos de imprescindible utiflidad para el desarrollo de nuestra ciencia., bien sea testimonies, en4
saYOSP etc,4tera, Como a publicar obras que., escritas o no despuds del triunfo de la Revoluci6n, dan. la media del desarrollo
actual de ]a Cipnrin UktAri t% 4-1 AM" A F.I. dft Irft W .3. '1 IL -.& -!,-, -j -










Cuba. Nosotros nos limitaremos a la historic pol'tica en lo mlati*vo a aquellos aspects, que en la esfera. del pensamiento cubano dd.-a siglo.xix, han Sido y son de interns.
Como todos conocemos, carecemos de un texto que sintedce la. historic del pensamient& cubano. Sabernos que ese es un prop Oslito latent y estd contemplado en los planes perpectivos de a1gunos -I ig'tori adores y filo"sofos, empeno que por justo y necesario recibira indiscutiblemente el apoyo official de nuestras institutions. fNo obstante, ya hay una se.rie de trabajos que nos permiten, slin grades esfuerzos, valorar en su conjunto nuestra production editon*al historiogrAfica.
Remos crtido convenience, para facilitar ta expos h on y Pos. terror discuston de las ideas centrals de este trabajo, agrtipar temAticamente- fos aspecto'o problems que generalmente han sido motive de inter6s por la actual historiografia. Esto no resP A
ponde a ningun empefio personal por establecer premises que conduzcan at replanted de questions relatives a la cronologi-a historiografica, sino simplemeinte al intends de hacer factible cualquier debate. En"aras de esto, hemos agrupado las fuenW' bibliografflcas awndichdo a tres grades asuntos: las que abqrdan o surgeon d'rante la esclavitud, las especialilzadas en mo. vimiento obrero y campesino, y aquellas cuyo objeto de interes es el movimiento de liberation national desde 1868 hasta 1898. Esta propu'esta no deja de tener sus inconvenlientes. El mas evidence C's la cuestiOn cronolo'gica, que aunque no res.ponde totalmente a las exigencies de una valorace On global del process histl6ico cubano, facility la comprens'O"n cualitativa y cuantitativa del conjunto de problems que hemos abordado.
No conocemos hasta el moment n1ingu"n texto que persiga el prop#sito de sintetizar el bregar historliogrAfico. Hay empefios logtosqueseinfieren de la lecture de algunos trabajos, tamic'n hay ideas e iniciativas que dan la media de que todos estamos consciences de esa necesidad, pero lo cierto es que esa empress no la hemos emprendido sistematicamente. Lovable ha sido y es el. quehacer de la doctor Hortensia Pichardo cuya obra compilatoria. de varlos tomas ha contributed al conodi tode la histo i pat
mien na ria y que merece ser continued. No
Menosimportantes son' los resultados que se apreclian derivados de'la docencia historiogriffica que se imparted en la Universidad de La Habana,
Otra cuestiOn que queremos mencionar es que au'n eAAn por abordarse en su totallidad, medliante investigations y disI it
m-minnem- Init nrnhipmn-c inhorpntpv n in







Estamos consciences de que emprender ambas questions no es tarea f6clil por lo polemics que resultanfan, sobre todo en el caso de la segunda, pero tambidn estamos seguros de que coustituyen exigencies que no podemos eludir y que como, empresa le cormsponde Iffitegramente su realization a nuestra actual historiografla.
Al detemernos en Ja problema'dca mstoriogr4fica no' resulta innecesario Flamar la atencion, sobre a1gunas questions* Sli examinamos el cunjunto de ]a production anterior a Ja .Revolucio"n debcraos dilstinguir tres, corrientes que Parten de Jas posiciones ideolo"gicas de, los blstoriadores. Esto naturalmente estA al margin de cualquier consideracio"'n de cardeter especializado que tienda a profundizar en las different ve'rtientes histonogmts Una de esas corrientes es la conservadora, rcaccionar*a, fie] servidera del imperl'alismo, y de la oligarquia burguesa en el poder. Carlos Rafael Rodriguez la defini6'en estos t6nninos: "'La tradlici6n cubana que se pretend ofrecer es, una en que., segOn parece, dcbemos igual acatamiento femoroso al anexionista que al fo Jador de la nacionalidad, al reac. cionario esclavista y nearer que al abolicionista, convencido a] autonomlista que al mambf."
Y agrega m4s adelante:

El hecho no es nuevo. En toda naci6n se intentan afianzar cn el decurso histoHwo dos tradicliones bien disfmIL les. Dc una parte los, groups doininantes aspirant a afianzar como tradiclional todo el pasado, de la nad6n.
Para ello, mlentras convierten las grades figures revolucionarias, --combatientes que fueron de las causes m6s aranzadas de su tiempo- en seres ideals y abstracts, castrando su doctrine y su ejemplo, y privAndolas de toda eficacia actual, exaltan a los representatives de las comentes roaccionarias y concilliadoras del pasado, buscando, justify icaci6n a sus attitudes y nimbdndolas cn un
falso halo patrl6fico.'

Tambi6n Carlos Funtanellas, quien twito empeno deposit en el campo historiografico, nos dijo que dicha I iistoriografia constlituyo tina expres.1'6rt cultural e ideol6gica de los sec-tores socials dominates, que razonaba. y cohonestaba sus acciones

RomfGUEZ, ICARLos RAFAEL "El marxismo y la historian de Wba".
Cuadernos de Historia. U Habana, Facultad de Historia, 1964.)

21









y concepciones"'. AdernAs, la calif lico" de inepta para realizer un andllisis clasista de la sociedad colonial, no pudo fundamentar Posturas, attitudes, ideologies de clase, sectors sociales',
*COSII.2
por no abondar en los elements socio econ6mi
A
Nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro se refirio, en mas de una oportuaidad, alos falsos valores de esa corriente historiografica. Baste por ahora recorder lo expresado en su discurso resume de la. velada conmemorativa de los Clien A-nos de Lucha el diez de octubre de 1968:

Y tal vez tan pocas cosas nos puedan ayudar a ser revolucionarlos como, recorder basta qu6 grado de infamia.
se habia flegado, hasta que" grado de falseamiento de la verdad, hasta qu6 grado de cinismo en el prop6sito de destruir la conciencia. de un. pueblo, su cam- i4no, su destino; hasta que' grado de ignorancia criminal de los me"ritos v las virtues y la capacidad de este pueblo -pueblo que hizo sacrificios como muy pocos pueblos hicieron en el mundo- para arrebatarle la confianza en Si
InIsmox Para arrebatarle la fe en su destiny."

La segunda tendencia es la liberal y progresista que no abrazo las ideas del marxismo-lenlinismo pero que contribuy decisivamen'te a crear valores morales patrioticos que fueron safisfactoriamente utilizados, tanto por los luchadores marxistas como por todos aquellos que de una forma, u otra se enfrenv '10
taban al imperialisruo y a la oligarquia gobernante. Fue en esencia patfi6tica y antimperlialista, laica. y antic lericalista. Mds que un empefio fue un fruto que contribuy6 a crear, pese a sus Ii. mitaciones, una conciencia poll"tica nueva. Sus races esta'n en las generaciones mambisas que no se doblegaron ante el limperialismo yanqui. Sus exponents, entre otros, fueron Ramiro Guerra y Emilio Roi1g. El propio Carlos Rafael Rodriguez nos indica que fue: "un aftin de leglitimar nuestm condition de pueblo libre y de afirmar la personalidad y el prestigious hist6rico del cubano".4 y tampoco pasa por alto su consustancial defiFUNTANIMLAS, CARLOS. "Pr6logo"'. (En: AGuiRRE, SERM. Eco de camUlos. La Habana, Editorial Clenclas Sociales, 1974.)
3 Historta de la Revolucidn Cubana. La Habana. Editor Politica, 1980. p. 63.
4 RoDRfGvEz. CARLOS kWAEL, Op. dtj, p. S.









iciencia: ""Pero han sido en. cambio incapaces de mostrarnos las causes verdaderas del process hlist6rico de nuestro pal's y en ellos el papel y las motivaciones de las distintas classes sc ciales -burguesta, terratenientes,, capas Populares, etc- permanece oscuro,
Como filtima tendencia, harems referenda a la histo *ogra. fla marxista. No es necesario hablar de sus reprrsentantes porque su obra es tambWn un legitimo fruto de nuestra Revolud6n triunfante y torque su quebacer adquiere en estos momentos actuales su legitima y verdadera dimension: ser nuestros, maestros y guias. Carlos Funtanellas, tomando de ejemplo a Sergio Aguirm, escr*bi6: "' . Los historiadores revolucionarios marxis tas. no buscaron mejores circunstancias para su. trabajo intellectual, sino para products las conditions que permlitieran el advance revolucionario, la prktica political, militant devino la pritnera tarea; y despu6s,, como consectiencia,, la histo0 P*
nografica,
En la historiografia cubana, incluyendo ]a actual, hay disL miles propuestas de periodizaciOnes hist6ncas. Algunas veces responded. a una concepci6n global y de conjunto del process hist6rico cubano, otras estin acordes con una deterTninada especialidad hLstoriogrAfica, o se prrsentan como resultado de una specific valor-acift del comportamliento de ]as classes soia les, del desarrollo de las formaciones econ6mico-sociates o, de cada una en especial, o slimplemente respondiendo a hechos y figures notables del acontecer politico, social v econ6miCo.

i Las bases metodol6gicas Para el logro de una adecuada per1odizaci6n hist6rica no son arenas a los historiadores. El genial Lenin logr6 sintetizarlas en su conocido artfculo "Bajo una bandera ajenal" escrito en febrero de 1915, en el que entre otras cosas express
El mdtodo de Marx consiste,, ante todo, en tomar en cuenta el contenido Objeti-vo del process hist6rico en un moment dado y en una situation dada, a fin de com.
Render, en primer lugar, cudl es la clase cuyo movim ento es la p indpal fuerza motriz del process hist6nico en un moment dado y en una historian dada.r


Idem, p. 12.
FUNTANELLAS, C. Op. C-t.
7 LIMINo V. 1. Obras complejas, t. XXIO p. 139*






- en toda dpoca habrA y hay movimientos pardales parficulares, dirligildos tanto hacia adelante como hacia atrAs; hay y habrA desviaciones con respect al tipo miedio y al ritmo -medio del movimiento.'No podemos saber con qu6 rapidez y con qu6 6x*to se desarrollarAn los different inovirnientos hlist6ricos de una',6poca dada.
Pero sf podemos saber y sabemos cuAl es la clase que se encuentra en el centr'o d'e tal o cua*l 6poca y determiner su contenido fundamental, la tendencla principal de su desarrollo, las Particulan'dades esenciates'de su situac 16n, hist6rica, etc..'
Aphcar adecuadamente esos principios es lo que nos corresponde a todos sli pretendemos elaborar una obra de sfnteSis que recoja esencialmente las part lcularidades de nuestro process mst6rico sea cual sea la esfera que invesfiguemos.
A esta, altura la historiograffa cubana. ho puede plantearse, por joven que aun sea, que no domma los lineam'entos esenci*ales del marxismo-lenlinismo. La cuesti6n radical en. que nos hemos preocupado mucho mAs por determinadas particularidades, sobre todo los especializados en !a historic, poliffica, que por la soluci6n de aquellos problems generals que destaquen o revelen las pecull'aridades de nuestro process poltiI ICO.
No result desconocida la limportancia que tiene ]a investigaci6n y el studio de la histona prolific en generally en particular la de Cuba. Tampoco se desconoce el. especial intere's que progresivamente adquieren en nuestro pafs, y en el mundo enter la valoraci6n de los problems ideol6glicos. El studio del pensamliento ya sea polftiCo, social o economic es y seguirdi siendo objeto de preocupaci6n por parte de nuestros histon"adores, fil6sofos, etc6tera. Eso no responded a interests personales, vocaciones particulars, o a cualquier otra cosa, sino torque su propia limportancia y Justa. valoraclio'n fue dada. por los, clAsicos del marxismo y por sus m4s flieles, seguidores. Recordemos el legado de Carlos Marx en obras. tales como El 18 Brumario, de Luis Bonaparte, La Guerra Civil en Francia, Historia de ta Comuna de Paris,, el conjunto de articulos redactados junto a Fedeico Engels sobre la Revoluc116n, espanola, y la. sustanciosa correspondence. sostenida por Engels con J. Bloch (21-22 de septiembre de 1890), K. Schmldt (27 de octubre de 1890) y con F. Mehring (14 de julio de 1893). A modo
---I
rdetm, P. 141.

24







de refrescar lo que todos conocemos y torque nunca result innecesario leerlo de nuevo, deteng6anonos en la lecture de estos pirrafos de la carta de Engels a J. Bloch.,
Seguln la concepcio"n mater'lialista de la historic el factor determlinante es, en Wtinza bistancia, la producc."ton y reproducc16n. de la vida r(-*al,. Ni Marx n1' yo hemos afirmado nunca mas de esto. S'I', por consiguiente, alguien quieve deformarlo convirtli'ndolo en la afirmaci6jj de que el factor econohnico es el dnico determinant, transform la proposici6n en una frase vacia, abstracta y absurd.
La situaci'n econ6mica es, la base, pero los diversos elementos de la superstructure -1as forms political de la lucha de clases,'las, constituciones establecidas por la clase victorious despue"s de ganar la batalla, etc, las forms de la Icy- y ademAs hasta los reflejos de todas estas luchas en el cerebro de los combatientes; la teor1as polfticas, legalese y filoso I icas, las ideas religj*osas y su ultenor desarrollo en slistemas dogmaiticos- ejercen tambi6n su influenza sobre el curso de las luchas hist6ricas y en muchos casos fienen preponderanda eTi
detenninar su forina.'O
Fidel Castro, fiel int6rprete y consecuente abanderado de reiterado no pocas veces la
]a lideologia de la clase obrera, ha i necesidad de, que se emprendan studios e invest igad ones ideo16gicas. En esa misma. di-recci6n se han pronunciado la Plataforma Programitt' a del PCC y las Teslis y Resoluciones de los congmsos partlidlistas.
Indiscutiblemente que la histoniografta actual se ha dirladdo, en el campo especffico que nos toca abordar, hacia el restate de nuestras trad* CIOneS revolutionaries, hacia una nueva valor-aciOn de los Priffidpales rePresentantes de esas tradicliones, Profundlzando en la lucha de classes y sobre esa base ha enfocado las manifestacionesp Pronunciami-entos, corrientes o conjuntos de ideas, confrontac#iones y movimientos politicos y revolucionarios. Tambi6n ha hurgado en las contradi'm*ones soclaks.p y en sent do general ha tratado de valorar en S U j US L4A dimenslift las pecul-aridades de nuestro process hist6rico proIf,
fundizando en su genesis sobre la. base de las reladones potiMARXF CAO"X Y FEDERICO ENGUS. Obras escogidas, t. np p. 520-23.

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ticas y de propliedad entre la metr6poli espafiola y los productores o propietarios cubanos en el caso especiffico del sliglo xix. Independientemente de penodizaclones discutibles o no, o del uso de un t6rmino u otro., nuestra historiograffa. se ha dirigido a ubicar hist6ricamente el rol de las different, classes socials. senalando los por qu6 y los por cuanto de sus, attitudes. En ese sentido ha roto con los viejos esquemas. de buscar las causallidades del acontecer hist6rico en las proyecciones de las individualidades'. en supuestos y falsos. ongenes raciales, en questions. .P
etnicas, etc4tera. En resumen, hay esfuerzo, inter's y logos, en el campo de la investigaci6n hist6rica marxista-lenimsta.
Los trabajos publicados que abordan los, different problemas durante el Predominio de las relaciones esclavistas de produccOn son inferiores cuantitativamente a los que tratan sobre el. moviml*ento de liberaci6n national. Desde ese punto de vista este uItimo aspect ha sido, de mayor interns para nuestros. historiadores.
Diferentes period iizaci ones se han estableddo por connotados historiadores. No es, necesar'o detallar esta cuestio"n torque es del dominion Pfiblico, solamente debenios, recalcar que ello ha contn'buido a sistematizar la. cornprensii6n del comportamlento poliffico-ideologico de las classes socials, de ellas las fundamentals y dentro de estas la que en un moment dado ha. slido la portadora o la interpreted de la realidad hist6nica concrete y ha encabezado el. devenir historic irumediato. Realmente el grueso de nuestros studios se ha centrado en esto, Generalmente, hasta la publicado"n de la. Platafon-na ProgramAt Iica del PCC, a esa clase se le ha denomli nado inc i4p iente burguesia, burguesfa esclavista, etcetera, arn6n de otros. terminos tales como Propietarios criollos, esclavistas, propietarios nati vos, etcetera. A la clase poseedora contnincante se le ha. l1amado comerclantes espafloles, insulates, metropolitan, etc.4tera, pero en definitive lo que se ha tratado es de valorar el enfrentamiento politico-ideol6glico sobre la. base de la lucha de clases y las contra dicc iones o contradicci6n- predominate. Lo clerto, es que, hasta el presented no se ha publicado un studio sobre la structural socio-clasista de nuestro pal"s. Ello ha motivado imprecisiones y vanedad en el uso delos tdrminos. Un ejemplo claro de esto lo tenemos en el caso de los ongenes de la. burguesia cubana. Otra cuestl16n radical en el anadisis de las. contradicciones, fundamentals, o no, durante la esclavitud. Desde el punto de vista del enfoque de la. historian political o del estudlio del pensamiento se ha tratado de different, forms.








se ha hablado de que la contradiccl16n fundamental ha sido entre esclavistas y esclavos, y burguesia, y esclavos, burguesia y comerciantes espaftoles, se hahablado tambi6n de la doble explotacion que ha. pesado, sobre los esclavos, burguesfa y metro'pojq- espaijola, productores cubanos y metr6poli espaAola. Por 41timo, se ha llegado al, consenso de que la contradiccio"n, fundamental es metr6poli contra colonial, planteaniliento recogido por la Plataforma ProgramAtlica del PCC. En cierta media esas imprecisiones, que no son formales, no han fadllitado una mayor prorundizaci6n en las proyecciones ideol6gicas caracteristicas de ]a 'poca. Se han delimiftado las corrientes ideol6gicas predominantes: refor-mismo anexionismo, independentismo hacidndose dnfasis, naturalmente, en la, rvallidad socio-po.litica, que las engendr6 y temendo en cuenta la influence que el mundo exterior ejerci 0' sobre ellas.
Tema tratudo y a nuestro juicio no solucionado, ha sido el de nac*6n y nacionalidad. Hay trabajos incluso especializados en esa cuesti6n Y creemos que no hay historiador desinteresado en abordar y en profundizar en ello. Aunque prictlcamente es un tema que fundamentalmente ha. sido investigado por la histo. iriografta marxista no hay al respect unidad de criterion. En occasions no se delimlita la nacionalldad de la naci6n., o se habla de personallidad cubana, pensamiento cubano, culture naC*0nal, etcetera, cuando se examine prop M amente la, nacionalidad, es decir, hay un uso indiscriminado, de te'rminos y terminologias. Igualmente la prna de periodLzaCiOnes existence ubica los ortgenes de la nacionalidad o bien desde los fiinaIes del wirf o a pnnci*pi*os del xix o amediados del pro lo. En estos moments el criteria genera pio Sig
lizado es que e-1 process de conformad6n de la, nacionafidad cubana se inicla a partir de 1868, Para entonces madura, y que la naci6n como tal so'lo, es possible. a partir del desarrollo y madurac-, de las relaciones de producccaPitalistas. De todas forms este es un aspect que mevece mds anfilisis Y profundlizaciOn.
No poco ha sido objeto de interest el studio del fracas del flaniado temprano independentismo de principios del siglo XIX En cierta media ha slido relaciOnado con los problems de la naci6n y ]a nacoonalidad y atribuido. al predominio de las relaciones de producci6a esdavistas, a que la esclavitud const-tuf el problerna cardinal de ]a 6poca, a que las contradkxione, con la, metr6poll' no hab + an. alcanzado el nivel de antagonicas y al einPen'o de las classes dominates de avanzar sobre los peldaflos colonials hasta afianzarse econ6mica. y socialmente. Igualmente se han ublicado coil 0 justiclia las classes portadoras







del ideal independentista. En esencia, lo que se ha pretendidu resolver es la causa o las causal idade s de nuestra, ausenc'a -In el movimiento independeritista latinoamericano. Tambi6n se ha hurgado en la influence que dicno process, continental cji rcii 0' en nosotros.
No creemos que esteproblema haya sido totalmenLe solucionado a pesar de la riqueza factual que poscemos. El por que" no se dio en. Cuba una slituaclion revolucionaria es algo que debe Investigarse aplicando adecuadamente dicha categoda a nuestras condiciones linternas sin obviar el paralelismo con el resto de Am6rica.
Otro objeto de interest ha slido el moviniliento politico y las ideas procedentes de los sectors populares. Obviamente la historiografia burguesa no se preocupo por esto. Los frutos de la labor 'Invest liga t Iiva de JoseLuciano Franco, Pedro Deschamps, Perez de la Riva y otros mas han permlitido incorporar nuevos elements information que hacen possible liace'r una. valoracio'n
-P I 'm 'I 'V
global de la lucha de classes y sus expressions laeologFicas. En
., han contribuido a darnos una. nueva vis*6n sobre aquella sociedad esclavista o sobre el niviel de compression que estos sectors tenian sobre aquella sociiedad. Pr-Actlicamente pop fle
demos decir que ellos abren un camino historiograrico. Esta linea de studio merece que se continue trabajando, investigando, de otra forma no podriamos valorar en su conjunto el papel hist6rico del pueblo, que como tat abarea a todas las masas Lrabaiadoras y a todos los sectors que conLribuyen al progress social, independientemente de su ongen racial.
El andHsis del pensamiento cubano durante la esclavitud ha incluido el estudlio, de las figures ma's representatives que vivieron cri ese momezito hist6rico. La scleccion no es novedosa. Desde antes de la Revolucio"n, sometida a variadas interpretaciones, pensadores como Jos,6 Agustin Caballero, Mix Varela, Jos6 de la Luz y Caballero y Josd Antonio Saco fucron analiza0'*
dos dest.-acando sus, valores filosoficos y politicos. Naturalmene,, ja his tor'ograffa actual no se ha conforniado con las viejas valoraciones y ba emprendldo nuevos studios. Resultados notables de esta 11"nea de trabajo, se observant en el andlisis que sobre Saco hicieran Eduardo Torres Cuevas y Arturo Sorhegui, y que sobre Jos6i Agustin Caballero reallizara Julio Le Riverend, por mencionar s6lo alganos. En estos y en Otros mas se ha tratado de poner al descubierto la locfica- internal del pensamiento predominate en estrecha reaction con las conditions histo'ricas concretes existences y de esa forma se han valorado las
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A
limitaciones del portador o exponent & una corriente ideo I togica determined asi como sus aportes y realizaciones.
Hay tambien un intent evidence como es el de rescatar o incorporate a nuestras tradiciones Politicas a figitras que por el alcance de sus ideas marcaron moments en nuestro devenir hist6rico.
SI hacernos un balance de lo investigado sobre figures, pensadores, ide6logos, coffientes ldeol6gicas, cuerpos de'ideas y verticn.tes del Pensamiento, tanto en lo filos6fico, lo, polifticoo econ6micor y, social, veremos que el peso recae en el andlisis. de sus exponents y portadores. Poco hemos trabajado la pol6mica ideol6gicn y ]a atm6sfera political. i I que la rodeaba., Se ha enfatmiado en los pronunciamlientos y en las valoradones que estas figures han hecho del mundo y las circunstancias pred, mi nantes y poco, o no suficientemen te se ha es tud liado c6mo p'rocedian o actuaban Para solucionar Jos diversos problems de [a dpoca, o como dijo Lenin, 'Aco mo se conducen en lo que tioca a Jos interests vitals de las diversas classes de la. sociedad"."') Esto, por supuesto es un sedalamiento de cardoer general.
Por otra Parte tampoco se ha pmfundizado en la possible insercidn del pensamiento cubano en el pensamiento uniVI!rW, mis bien se ha visto a la inverse. Seria convenience dellimi tar tapas o moments en que la influenclia exterior se hace mAs fuerte o m" d6blil.
El movimiento obrero y campesino es lndiscutiblemente de, interns historiogr-Afico. Am Jo prueba la. reedicioOn del libro de Josd Rivero -Muffiz titulado Tabaco, su h'storia en Cuba; los trabajos compilatorios realizados por el Instlituto de Historia del Movimiento Comuista y de la Revoluci6n Socialista de Cuba, un ensayo de Sergio Aguirre que ofrece una sintesis de carActer general, los studios realizados por Jose' Antonio Portuondo y Mariana Serra sobre La Aurora y El Productor respectivamente, y la valoraci6n que en torno a la figure y a la dpoca de Carlos Balinno realizara Aleida Plasencia. Esto, naturalmente, no ha satisfecho la actual demand histonlognifica que sobre el pensamiento obrero se tiene. Poseemos una idea global en relaci6n al surgimiento y desarrollo de este pensa. Iniento desde la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestrol-i dfas. Todavia no Se ha podido ubicar con exactitud el surgimtento de ]a clase obrera. Realmente carecemos de una historic a teIrPretativa. del Proceso de desarrollo del pensamiento obrero,
40=400









question vital para enriquecer la explicaci O"n del Proceso que conduio a la ciase obrera a la toma del poder politico a partir de 1959. Creemos que el primer paso se ha dado: dar a conwer todas las manifestaciones, vias de lucha y pronunciamientos de la clase obrera desde sus origenes hasta los finales de la neocolonlia, la interpretaci6n y la valoracion de todo ese-proceSo. No dudanios que el empenOo existe y que se trabaja en esa direction.
Salvo la publicaci6n del Ilibro de Antero Regalado titulado Las luchas campesinas en Cuba no Poseemos otra fuente que nos permit valor-ar la existence o no de un pensarnientowyo origin clasista sea el campesinado. La propia obra de Regalado
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nos da ja medida de esa ausencia historiografflca cuando e*'l enmarca sustancialmente la temAtica a partir del surgimiento de la neocolonia. Con toda, sinceridad no conocemos las causes de este vacio en nuestra historiograffa. No sabemos si realxnente obedece a una realidad hist6n'ca el hecho de que no hubiese. salvo la sublevaci6n de los vegueros y otras manifestaciones contra el Poder colonial, ideas, proyeeciones ideological, vias de lucha, etcetera, cuyo portador fuera el campesinado. Conocemos superficiialmente su presencia, en el movi'miento de Iiiberaci6n national durante la colonial, pero, nos preguntamos si no hubo otro t*po de reaction frente a la explotaci'n a que eran sometidos los campesinos durante ]a dominaci"n colonial. Es este un campo que debe explorarse e investigators en nuestros condos documentaries.
Tanto el movimiento obrero como las guerras de indepeadencia son objeto de estudlio en este event, eso explica que hayamos tratado ambos aspects de forma muy general.
Al hacer un balance general podemos pereatarnos de que los problems iideolfticos de la Guerra de los Diez An"os han s Wo mucho m6s tratados que los de la contienda de 1895. El interns en esta U'Itima ha estado generalmente centrado en el studio del pensamiento y la obra de Josd Marti', tema que -serA abordado en esta conference.
Muchos, de los problems que han desperado interns inVestigafivo por parte de nuestros historiadores actuales fue. ron abordados por la historlograffa anterior a la. Revolution. Por una parte poseemos la obra no superada de Ramiro Guerra. con su gran riqueza factual que pone a nuestra disposicion todo un universe de elements valiosos, y tambidn la de Fernando Portuondo con sus Precisos e fficontables datos sobre
.. % 4.









tri6flcos, y por la otra, contamos con el inagotable esfuerzo de Emilio ROT por probar., lo cual logra a plenitud, el sentimiento e ideal andyanqui y antimperialista de, los principles Wercs de aquella gloriosa gesta. Esfuerzos y yesultados sin premdentes, dadas las, circunstancias de'la 6poca, fueron log logrados por nuestra entonces incipliente. historiografia marxista represented por figures tales como Sergi Agu'rre, Carlos Rafael Rodriguez, Blas Roca, Julio Le Riverend y otros., qtnenes han trazado todo un camino a seguir en el campo de ]a interpretaci6n clasista de nuestro movimiento de liberacidn national, y cuya labor en la Cienclia Hist6rica, continflan con nuevos logos y resultados.
Objeto. de inter,63 ha sido el carActer de la Revolucl16n iniclada en 1868. Elio ha obligado a profundizar en la structural de classes prevaleciente en Cuba desde la segunda, mitad dcl MOO XtX Y sobre esa base explicarse el process, ideol6gico que antecede a la Revoluci6n. A partir de estas premises se ha exaMinado al comportamiento ideol6gico de las different classes durante el process revolucionano, sin obviar que una. rex-ro. luci6n de este.tipo modifica la correlaci6n de ]as classes. Salvo a1gunas diferencias en el uso de tdrmffios, en la ub icaci -00 n cronol6gica y empleo del material factual, los histo i dores han coincidido en definir el caricter de la Guerra de los Diez Aftos como burgu6s, democrAlico y antliesclavista y como urr process conducente a la consollidaci6n de la naci6n cubana.111 01 1 queeStC aSpecto no es pol6mico sin que por ello Jimique la no necesidad de que se continue trabajando en la estructum de classes y en el pensamiento rector de dicho movilmiento revolucionanio.
Las contradictions Ideol6gicas en el seno de la Revolu66n cOnstituyen una antigua temAtica. Esencialmente la, hisr" grafta, actual ha revalonzado las 'as interpretaci
Antes de la Revolucidn muchos VILej tones*,
historl'adores las utiffizaron
Para desvirtuar los valores patri6ticos de Jos representatives de una u otra tendenc-M Y PrObar falsamente la incapacidad de los cubanos para asumir ]a direcci6n del future naclionalOtros -las Ilevaron al plano de rencillas personals, fruto de, una inmadurez political. cr6nica, o las ut"1* it ifb
1 i =ron para detenderdiferentes Posiciones con el flin de probar frustraciones ideo11 PARTM COMUNISTA IDE CUM. Plataforma Programdaca del pCC., La Habana, DOR, 1976.










IP
10gicas o por el mero heeho de cambatir a sus rivals polifticos y de profesi6n.
Como parte de Ia necesidad de interpreter objetivamente y desde el punto de vista marxista el process revolucionan"O cubano, estos problems, no results por Ia vieja hestorl-0grafia, han sido revalorizados no solamente aportando iele. mentors interpretations sino tambidn factuales.
.,I
Es voluminosa. Ia masa de cn*ten*os verfidos en torno, a Ia personalidad y cl pensamiento de Uspedes, Agramonte' Antomo Maceo, GO'Jrnez,,etCdtera, en relaci6n a )a asamblea de'Guiimaro y sus tendencies; en torno A poder civil y miflitatsobre Jas posiciones regionalists y caudillistas; sobre c'uestloneg relativas a Ia unlidad political; las causales del Zanj6n y Baragual, y Ia trakendencia que todo ese conjunto de problems tuvo diwante Ia Revolucion y posteriormente. Es decir; puede ser aun polemical pero en general las contradictions ideol6g*cas y Ia experienclia historical dejada. por el 68 han sido analizadas e interpretaidas hasta Ia saciedad. SO'*1o falta abondar, a nuestro juicio, en el tema de en, que media estas contradicciones afectaron a los groups combatientes, no d-irigentes, de Ia Revoluc0n, que razonamientos se hicieron, qud pr6nuncl"ami-entos hubo y que-' attitudes se asumieron. Este aspect generatmente ha sido tratado a tiav6s de los representatives o lideres de los sectors populares ejemplificados en Maceo y MAximo G6mez, pero no creemos que sean los Aini"CO's y tampoco es posible afinnar categ6rica y tajantemente que el radicalism fue Ia finica tendencia abrazada por"la masa combatiente16 0 1
Las tendencies political en Ia emigracion merecen mucba mAs atenci6n al igual que Ia influence e*erci*da sobre Ia Revolucl16n, por las ideas. predomlnantes en el' mundo europeo y continental.
Poco ha sido tratado el pensamliento de Ia reacci6n espan-oIa. Conocemos Ia polftica metropolitan pero poco hemos pro. fundizado en el conjunto de ideas que avalaban esa political. Nos hemos centrado en las contradictions de Ia Revoluci6n y no asf en el combat ideol6gico entre Ia Revoluci6n y el poder colonial, cuesti6n, que no solamente hay que verla en el enfrentamiento military. Estos uItimos aspects no son solamente vd11dos Para el 68 siffino Para todo el process liberator. Una prue. ba fehaciente de esto Ia encontramos en los studios reatizados
-,I A- -fi^VVf% 4nf%" 1"'1 11 .6 11 Is &







IF 0 kor
de Josd Martf por razones mis que justiricadas, y que no nos corresponded abordar en este trabajo,
El enfrentamiento 1*ndependentismo-autonom-ismo-l'ntegri-sjino- anexionismo merece mis aalislis, mucho mis s! tenemos en cuenta ]a continuidad de ese enfrentamiento durante los iniclos de la neocolonia en la lucha contra el plattismo y el impeiialismo, y torque de una forma u otra se refleja en ]as contradicciones del 95, ]as que tampoco, en toda su media, han sido esclarecidas.
La liquidaci6n ideolftica de la burguesia y su papel fi-ancamente contrarrevolucionario durante la reanudaci6n de ]a gesta libertaria. ha sido ampliamente demostrado. El caricter democritico-mvolucionario y de II*beraci6n national del 95 y )a unidn del ideal independentista, anticolonialista con el antimpenalista, como fuerza metom en este process, no ofrece la menor duda. AM corw tampoco la continuidad hist6nica de cstas Primeras luchas con todo, el process posterior conducente a] triunfo revolucionario actual, valoracidn hecha magistralmente Por nuestro Comandante en Jefe en rnAs de una oportunidad. I
El campo de la invest' i6n del pensami to cubano se ha ampliado considerablemente despuds del triunfo de la Rev'olu. Ic idn. Es tambidn una trinchera do combat ideol6gico contra los que adni defendiendo las ideas caducas -del pasado capi ta. lista, Pretmden desvirtuar nuestros valores pat-nos y revoluci() narios. Es arma insuperable al servicto de la. clase obrera y de lax conquistas del socialism.

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DOCUMINTOS PIRA Ll RISTORIA BE CUBA hortensia picharde




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La histortograf mO de las guerras

de independerwin en vetnuanco

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anos de Revoluctol't


FRAxcisco PftEz GuzmAN



Las tcmas relacloonados con las guerras de independence contra el colonialisino espan01 durante el siglo xix han cautivado Por casi cien anos a histonadores cubanos de different idcolo&s y tendencies polfficas. El anAlisis de las bibliograHas publicadas al respect, avalan la aseveraci6n. Esa atraccionesti sustentada Por las characteristics singulares del Procesa de fiberaci& national con su repercussion en las esferas sociales, econ6nu*cas y Politicas.
Hasta el I de enero de 1959, fecha de nuevos casinos para. las ciencias sociales, debido al triunfo revolucionario, la produccift historiogrifica estuvo climentada por diversos. matiqps tanto en el conten'do como en la forma. Las tendencia-sque saltan a la vasta del linvestligador cuando se adentna en et anAllisis de las obras y sus authors, est;fin regidas por los pcil"Odos que fue necesario atravesar. Etapas que abarcan la lucha por alcanzar ]a independence, el lintervenctionismo y ocupacion de ]a bla Por el ejdrcito de Estados Unidos, la implantaci 0 11 de la ReptibRca mediatizada que abri6 el experiment nortea-mericano del neocolonialismo en Amdrica Latina y el Caribe, la experiencla de la revolucift del 33 y el relinicio de las accio_nfteombativas que tuvo su alba en el asalto al cartel Mon,&j4 y revivi6 nuevamente la traded 6 n Insurrecta en Las monuLfias inambisas.
En eI context anterformente resenado, hallamos una historiograffa heterog4nea en sus objetivos. Esos fines estaban









condicionados por interests muy espedficos en correspondencia. con la oca vivida e ideologfa. En la filtima deCada del siglo xix se forj6 una hteratura patriotica cuando Jos' Marti' desarrollaba ingentes esfuerzos durante la. tregua fecunda. por flevar adelante la Guerra necesaria. A esos afios pertenecen Desde Yara hasta el Zanjin (1893) j de. Enrique Collazo; Wroes humildes, de Serafin SaInchez, pubficado en Rvrza (1894) y Episodios de -a Revolucion Cubana (1893)., de Manuel de la Cruz por citar las obras que con mas frecuencia consultant los bistorl"adores cubanos.
La continuidad patri6tica. de aquella historiografia realizada por Jos pirotagonistas de la guerra, con sus passions y valoraciones subjetivas, se acrecento" a lo largo de Oincuenta y ocho ahos de Repu'blica frustrada. La seleccio'n rigurosa e injusta a causa del espado nos o I bliga a remitimos a mantra de lilustraci()n, a Enrique Collazo, con sus llibros Cuba independent (1900) y Cuba heroica (1912); La Revolucion de Yara 18681878 (1902), de Fernando Figueredo Socarra's; Crdnkas de la guerra (1909), de Jose' Mir6 Argenter; Mi diario de la guerra., salido de la pluma del honest, BernaW Boza, en 1924; Calixto Gakcia: su campaha. en al 95, de Anibal Escalante Beat'n; Pdginas de la hifstoria (1929), de Manuel Sanguily; Mis primers treinta ahos (1943), de Manuel Pliedra Martel; M*guvl Varona Guerrero con su voluminosa obra La. Guera de IndeWndencia de Cuba (1946), y el humilde soldado negro mambi, Josd Isabel Herrera (Mangoche), quien dio a concern en 1948 sus Imprestones de la Guerra de Independencia.
Claro esta que estas y otras obras publicadas en el, largo perlodo expuesto, se diferenclaban de las que le precedieron a finales del xTx.. La realidad cubana, generada por el neocolo*afismo impuesto por Estados Un'dos de Norteam6rica, en colaboracio'n con las classes, dominates, inddio, para que esa historiograffa patri6tica tratara de demostrar, en. pnmer termino, que la guerra estaba perdida para Espanfla v la intervention vanqui legitimlizada con el pretext de la ayucia solidaria, ocultaba el viejo anhelo anexionlista reftejado en la Ramada political 4de la fruta madura.
El nuevo orden. establecido a partir de los afios de la o'*U-paci6n norteamenioana (1899-1902) y de la. linstauracii6n. de la Rep6blica mediatizada, desencaden' una lucha ardua entre los I 1p I #
mismos protagonists de la guerra que anora esciaman. sobre ,ella. De un lado se ubicaron- 16s despoisefdos econ6micamente,









I'StAtos crt Jos conffictos politicos que con freoficiales y envue ientos armados. Oft"Os. iniclaban o
cuencia es tallaban en alzam
profundizaban su trayectoria i revolucionana desde posiciones
I I s afistas y hasta communists. En
raciicales antimperialistas, OCI
.. IF les. del Ej'drc*to Libertador y doccontraposiCion, algunos oncia
tores. de trayectoria independentista, ocuparon puestos importantes, en las institutions mil'tares establecidas y en los go. biernos que se instalaron en el poder durante los prlimeros treinta y un aflos de vida institutional. Incluso generates como Jose' Miguel G6mez, Mario Garcia Menocal y Gerardo Machado, Ilegaron a ser presidents, de la RepAblica. Muchos de ellos en su afin de lucro personal y de agenctarse merits militaries
-aigunos los poseian-, escribieron, alentaron y cubrieron los Pstos de trabajos sobre la iftitima guerra contra el coionialism I o espAfiol. Cosffie de la Torriente y Orestes Ferrara, por no hacei extensa la relaci6n, devi6nen en eje los harto elocuentes.
Dcspuids, en ]as decades posteriors, surgieron los Primeros historiadores no comprometidos direct o indirectarnente con el procew emancipator, pero si con el ideal martiano-mambi o con las classes dominates del pais. Los hechos y personaj*cs de la Guerra de los Diez Aflos, en menor media la Guerra Ch IL quita, y prolijamente el conflict b6lico de 1895-1898, fuer6n interpreq"os en concordancia con la ideo'logla que profesaban, intetvsCs politicos y personals. La historiografla e 0 ment6 un salto astron6mico. XPffP
Fue asi como en los. cincuenta ados despue's del 20 de mayo de 1902,P testimoniantes. de nuestras gestas de liberacio"n e historia(IOres, se enfrascaron en una batalla sin tregua en la expo. sxii6n de ]as guerras de independence de Cuba. Las desavenen. cias entre los, mliembros del Ej4rc*to Libertador al escribir las incidencias militares. y Politicas de los conflicts b6li-cos, las. POIdEnIcas con los histonadores* las disidencias entre los pro. iP10-S inve-stigadores en sus interpretations, propiciaron una infDrrnac!6n capaz de reconstruir, en to fundamental, los acon. teciMientos que se extienden del 10 de OCtubre de 1868 hasta las operadones, p i
de 189s-1898. 010 tico-mili tares que pusieron fin a la guerra
Naturalmente que IDS enfoques de las obras referidas a las gestas emanc*T)adoras fueron diversos. El POSitivismo tuvo una influence que le perxnit16 existir hasta el I de enero de 1959t aproximadamente. La idealizaci6n., ]a apologfa, las exageraciones, eA culto a los h&oes cinn nrnnAq*tr%-a T"I'VIT T









A
las classes dominates, que los apartaban de su pensamiento v acci6n, coexistieron con aquellos que se esforzaban por dar la verdadera historic de los hechos y hombres que hicieron pusible las tres guerras independentistas.
La Guerra de los Diez Aftos (1950), de Ramiro Guerra, marc6 una nueva etapa Para la histon*ografia cubana. Su metodologia, aunque hmitada, en el balance, flilosffico, introdujo perspectivas de anAlisis que ensancharon el borlwnte de ]a investigaci6n historical en Cuba. El insigne bistonador emple6 los factories econ O mico y geograffico que le posibili taron esclarecer a1gunus hechos reludonados con las causes y el desarrollo de la primer contienda emancipadora.
No puede dejar de mencionarse la. active labor de Emilio Rolig de Leuchsenring. Sus fibros de carActer antimpeialista, como Cuba no debe su independence a los Estados Unidos (1950) se transformation en armas de combat que estimularon
* interpreter una historic. que era distorsionada por Jos seridores de las classes dominates.
En el panorama dellineado ocupan un lugar significatliNTO por su proyecci6n cilentifica en las Ciencias Sociales, a1gunas obras marxiistas que comenzaron a interpreter las guerras independentistas de un modo, novedoso. Indudablemente que El marxismo y la hifstoria de Cuba, redactado por Carlos Rafael Rodriguez en 1943, reflej6 la clarinac U, de romper lanza contra la. metodologia imperante propulsada por el positivismo y el idealism. En ese ensayo liallamos las bases de la concepcio n materialist de la historlia. aplicada a Cuba y, especialmente, el pmceso de fiberac116n national en el cual ]a primer guerra ocupaba un lugar cimero. Un afio antes de la publicado'n de ese ensayo revelator, Sergio A irre daba a concern su Seis actl*tudes de ta burguesia cubana. En este trabajo marxista que lo sitfia entre los' pioneers, el, autor define la quinta actitud de la burguesfa cubana, dada Por el conflicto b6lico de 1868 a 1878. Afirma que su posicio'n es francamente 'Independent lista MAs adelante punttudiza. que con el fracas de la Junta de Inforrnaci6n en 1866 el camino reformist quedaba cerrado y ni el anexionismo M" el refonnismo podfan ser soluciones, para despu6s subrayar que la burguesia cubana probo, con el Grito de Yara, la filtima via que le quedaba disponible: la. guerra por la independence.
Sergio Agulire, al adentrarse en la sexta actitud de la burguesia, puntualiz6 su desesperado forcejeo por recuperar, en
w v v A* A a w








guesia intentaba Ilenar el ciclo que se extendia de 1880 a 1895, esfuerzo 4que logran a rnedias. En su criterto es la etapa del autonomismo, heredero de las luchas reformistas Y sugiere que deb4* ser considered como la cuarta etapa rdonnista. En las hip6tesis. planteadas en el trabajo, ]a n6mero nueve de sus conclusions express: "La revolution del 68 es, en sus comienzos, una revolucii6n burguesap de liberacift national. MAs tarde se transform en revoluclio n democrAti-co burguesa. Arran C-a con C46spedes y terminal con Maceo., que simbolizan ]as distintas classes sociales que lintervienen en su direcci6n. La revolucidn del 95 tiene en todo moment una franca proyecci6n democt-Atica burguesa Y de liberaci& national".
Aunque a cuarenta y dos a-os de publicado 8eis attitudes de la burguesia cubana, algunas de sus, hip6tesis pudieran haber sido superadas a .1a luz de nuevos documents o ratificada su validez por el dempo decursado, pensamos que el acierto mayor radical en la interpretaci6n marxista. con unas persrwctivas que difertan de Jos esqucmas establecidos.
En 1948, la historiografia que se interesaba. por ]a problo mAtica de la Guerm de los Diez Aflos se convulslion6 sensiblemente. En ese afto, RaW Cepe'ro Bonilla publicaba su fibro Avicar y abolici6n. Esta obra que tuvo su tercera. edition corregida y aumentada en 1963 revoluciono las concepciones de no pocos histoniadores. Julio Le Riverend, al referirse a Cepe. ro Bonflia, ha escrito que "'aporta muy importance, elements pam I& nueva historiograf fa cubana. En primer t4nninop SU total desposesi6n de critcrios subjetivos en el anidisis de los personaJes". Este trabajo prueba que Morales Lemus y la Junta de Informacidn de La Habana frenaron cuanto pudieron ]a Revolud'16n, antes y despuds de incorporarse a ella. Y continda Le Riverend:

Afirma que la guerva no caus 11a ruina de los hacendados, por Io Contrario, fue la ruina de 'stos, su cnsis sin salida colonial, ]a que dio origin a la guerra. Un MAS, podriamos diecir que esa crisis ruinosa la. sinfleron mas ciertus hacendados de zonas retrasadas (CamagueY Y Oriente) que los plut6cratas del Occidente, lo que explicarla su different actitud, impulsora en aque.
IF
110S y frenadora en 6stos, respect de la guerra. Los capitulos XI y XII dilucidan ]a posici6n de los different








.gmpos respect del papel de ]a. esclavitud dentro de ha situation insurreccional, creada desde el 10 de Octubre de 1868. Y, como terna. ffidisoluble, aboard. tambl6n el analysis de las, ideas sobre el anexionismo en los primeros moments de la. Revolution.

Cepero Bonilla en su escueto pro"logo a la primer edition. nos ha dejado sus concepts q'uc le poslib Iffitaron 'a esta obra ubicarse en primer plano de la histortogmfia cubana. El investigador alert" a sits Jectores acerca. de que "en este 11bro se advierte fAcilmente el &nfasis que el atitor da a la influence dedsiva de la economic en fos acontecimientos pollifficos e hist6ricos. Al. hacerlo confin6o Io' mejor de la. tradici6n de los pensadores cubanos del siglo pasado. [ - .- I Cuando destaco que los cambios Politicos responded a cambios econ6micos, tengo en cuenta. el claro pensamiei-ito del Padre Varela: 'Los hombres mudan de 'Idea, torque mudan de interests'"'. Y en la. segunda edic*6n, cuando la Revoluci6n entraba. en su. onceno mes Vi"cto. rioso, subrayaba:

Si los reformlistas (1862-1868) y los autonomistas (1878.1895) fueron racistag, -por que" #IF & It -A S.
e. no escribi-do. i la revoluci6n. de 1868 no fiquid6 el, trabajo forzado basta 1871, c-por qu6 decir que Uspedes decret6 en la Demajagua, la abolici6n de la esclavitudl.) Si muchos pro'ceres del 68, c. omo Uspe-des, Agramon te, Cisneros Betancourt, etc, se manifestaron por la incorporacl16n, de Cuba a los Estados, Unados, en los primers tempos de la re11 *.p
volucion, 4 por qu6 afirmar que la. revolucift del 68 eraUD movimiento que buscaba. desde el mismo 10 de octubre la 11 *
independence absolute, como meta finica. y exclusive?

AvIcar y abolict'6n como obra. interpretative corre. el riesgo ineludible de que sus criterios nutran las disidenclias. Adn m4s., cuando se hiperboliza, las posliciones extremes y economicistas pudicran estar presents. Pero lo que no pueden nepr sus detr-actores es que las. conclusions ma istas de Cepero Bonilla no, se fundamentaron s6lo sobre la bibliograffa de la 6poca. Sus anAlisis los efectu6 con nuevos documents, lo cual le posibil*O ensanchar el conocimiento hist6rico. En esto radical, el valor historiogWico del libro. Su trascendencia, estA, precisamente, en que ha reslistido durante d6cadas la. critical, con resultados positivo.s. Por lo cual, es una-referencia elemental para los histon"adores que estudien la. Guerra de los Diez Afloso








:iado por las cuartillas que debe A grades rasgos y pres'01,
te= una ponencia 0 hemos pretendido I esbozar el legado de la Wstonografia cubana relacionada con las Guerras de Indepen&ncl*a antes del 1 de enero de 1939. Ese puente que no se puq10
de interrumpiT, torque mariana ua proceder anticientifficoy no enienderiamos entonces'la respuesta., la pmbleniAtica, los Interests, la ubicaclio'n y los aportes de Ws historiadores cubaintic'nco aTaos de Revoluci6n.
nos du'runte los 41timos ve I
Los resultados que se exponent someramente en este trabajo se derivan del examen realizado a las obras Bibli grafia de4a Guerw de los Diez Aftos (1968), de Aleida Plasencia; Bibliografta de Historia de Cuba., del MINFAR (1970); Bibliografta do la Guerra Chiquita J879-1880, elaborada por Miriam Hern"dem (1975); Bibislogralla de la guerra de independence
AM 1 -Carranza y ar(1976) enjundioso libre de Aracell Garcia tkukis especializados publicados por la Revista de la Bibfiatem NacionW Jostf Martf, Santiago, Isla, MiNersidad de La'Habaw, Anuarid -Wrtianv, Cuba- Socialista y El Oficial. Adem" se consult.6 la producci6n de a1gunas editoriates como Ciencias Social, Editora Polffica, Orbe, Gente Nueva, y premios- nacionales de los Concursos, de Historlia Primero de Enero y 26 de Julio de lu FAR*
El acoPio de infomaci6n de las fuentes men nadas nos MwWaron qm* la. histon 6graffa surgida y desarrollada -con la RCVWuci6n Se ba sentido motivada por la Guerra do los, Diez Afts. Esa preferendia estA generada por la probleniAtica del Pri Procew libertador como, acontecimicnto pblitico, railitar Y sulelaci& internal con los aspects socials y econ6micos, Interft muy vinculado a la necesidad de dar.'una rescues. ta a las tificaciones, distorsiones lagtmas y nebulosas here, dad" y a la lucha ideol6gica emPrendida como con- secuencia del t *UnfO Molucionario. Tamblidn la conmemoracicin del cen,tenado de nuestra primer guerra independentista estimu.16'a los investipdores a estudiar diversas facietas del conflidto be"11" C 0. 1
csfuc=O ha incidido en el volume de trabajos dedi. cidos a la gesta emanclipadona ji-liciada por Carlo's Manuel de Codspedes.
AJ hacer una comparaci6n con ]a histo
I riografia anterior,
obtendremos el r)esultado siguiente: La nueva histonografia le ha Prestado mAs atenc116n a la Guerra de los Diez Ahos, desPuds a la de 1895-1898, y por Wtimo a la Guerra Chiqui-ta. Por Otro lado los historiadores, que han publicado libros, follows Y artkulos antes del triunfo de la Revoluc116n) registraron una







a t a b
tendend4a a escribir sobre la Guerra necesarta, relegaron a un segundo lugar el process independentista iniciado en Demaja gua y casi no se ocuparon de la Guerra Chiquita, Sobre este conflicto b6lico exi*ste una cofficidencla de toda la historiograffa cubana que se sintetiza en los exiguos studios efectuados al respect. En cuanto al interns desperado en ]a hiistorliograffa anterior por la guerra de 1895-1898 es comprensible si tenemos en cuenta el crecido n4mero de conibatlientes que le sobrevivieron y el hecho de tratarse de un hecho cercano y relacionado con la realidad cubana,, entre otras causes, i'ncent*v6 esa atracci6n. 0
La Guerra de los Diez Afios, como acontecimiento politicom "litar, econ6mi
ico y social, alienta la tentacidn de los historiadores. Oulza"s a1gunos eruditos de nuestras gestas emancipadoras se inclinen a pensar que las investigations estrictamente militaries sean las mas des arrolladas. Sin embargo, no es asi. Los trabajos dedicados a los. conflicts politicos, econ6micos y socials han predominado. -Cuiles han sido las causas? Indudablemente que abundant, y entre las primers deben figurar la contradliccli6n metr6poli colonia, la prx)ducc*6n azucarera como mercancia basica de exportation y. el slistema eschavista imperante. La composidon. de clase del sector indepen&ntlista que ech6 a andar la guerra. El enfrentamliento ideolo'Zico librado en el seno de fas fuerzas revolucionarias y los pen: amientos dislimides para hacer la guerTa tanto en los militaries como en los civiles.
Esos y otros problems, !cientifficos han, slido Wgerentes para los historiadores cubanos. Temas que., en parte, fueron heredados de la historiografl'a anterior. Algunos r-asgos de esa influence estAn dados en la reiteracio'n temAtica de las contradiccionesentre Carlos Manuel de Uspedes e Ignacio Agramonte. La Presencia del anexionismo en los primers a-nos de la Revoluci6n. La asamblea de GuAimaro y las concepciiones quc abarcaban desde el mando unico, los Poderes de la CAmara, el gobierno y el Ejerclito Libertador, la actitud ante la abolition de la. esclavitud. La deposici6n y muerte del Preslidente de la Repfibfica en Armas, Carlos Manuel de Uspedes; la invasio"n
idente y la tea incendiaria; las sediciones de Lagunas de Varona y Santa Rita; el pacto del Zanj6n con sus interpretaclones de ]a necesidad de cesar la guerra o de continuarla y ]a Protest de Baragua. Asombroso cumulo de problems clientificos que haii onginado o destrozado decenas de hlip6tesis.
Los investigadores especializados en la historic econ6mica. de Cuba, al abordar la Guerra de los Diez Aflos, se han interesa-









do por temas que han contribulido a incrementar la oerspectiva de interpretaci-n. Articulos pUbliCados en 1968, como "La industha azucarera: factor de lucha de 100 afiospr y "Az war, esclavos y Revoluci6n Pt p de Manuel Moreno Fraginals* "Pape] de la crisis econ6mica de 1857 en la economic cubana de Gloria, Garcia, y "Perspectivas y significacio'n dc la revolucioln de 1868pp de Julio Le Riverend, entre otros,, se destacan por su vigor,
En cuanto a la historic social, Salvador Morales con su articulo "'Ch"s socials y culture political en el 68"' (1971), profundW sobre las 'Ideas dominates. en Cuba y la guerra de 11bemcift national. No obstante la publicaci6n de otros interesmtes trabajos que han investigado las classes sociales, en los cuales se registraron grades progress por diiscernir es a problemitica,, au"a adolecemos de lnvestigaclones que nos reveJen las posiclones clasistas de los dirigentes de la. Revoluci6n no solo por su posici6n ante las relaciones de producc116n., sino por su forina de pensar y actual. La tendencia de utilizar ihdicadores como Carlos Manuel de COspedes, Francisco Vicente Aguilera, Salvador Cisneros Betancourt, Ignacio Agramonte, Mondes Lemus y Miguel Aldama,, para no hacer excesiva, la re'Ind6n, no refleJa en si ]a participaci6n claslsta real en el pro. ccso liberador.
Igual suede con los campesinos, labradoresp artesanos, es. clavOs Y Otras capas sociales. La ausencia de investigaciones,
-sobre ftlentes documentaries que pudieran, concretar la composici6n de claws del gie'rcito Libertador y de las c6lula' revolt. ClOnalias Cn PueblOs Y ciudades de hi isla y la emigrac' Is MOtIvadO generallidades, pero sin bases s6lidas tanto en los aswtos cuantitativos Como cualltativos. Recordemos que a diferesicia de la. guerra de 1895-1898, la. de los diez a -nos no ha de. Jado dOcumentacidn a1guna relacionada con las hojas de ser. VICJO de los mlembros del FJ*6rc*to Libertador. Quiza en el Archivo Hi t6rico Nacional de Espafia., en la. documentation Ali dePosltadaa sie esclarezcan los problems expuestos. Incluso ja Cifrit MCta de los, oficiiales y soldados se desconoce.
A190 similar suede con los esclavos. Se ha escrito sobre la in(WPOracii6n inasiva de los esdavos a la guerra en las regio.. nes CU cOnflicto. Pero Zqu6 fuentes se-han utifizado para esas "Mraciones? Cualquier afirmaci6n -P imprescindiblemente, ha tCWdO que basarse en referem4as tomadas de los protagonistas de .1a guerra. Um no sabemOs qU6 por clento de esclavos,
n Icc
en ks Ju msd* i0neS envueltas en, la contiendap decidieron com.









batir con el E i6rcito Libertador y cuaintos fueron los que sirvicron a la corona espanola.
Sergio Aguirre y Jorge lbarra han sido dos historiadoros. que han planteado diversas hipo"tesis en sus interprelaciones acerca de la Guerra de los Diiez Afios. Para Aguirre en la asam. blea de Gua imaro "no hubo controversial sobre questions de forma para fievar la guerra., sino de fondo, de mayor o, menor radicalizaci6n. ideological, siendo superadas las mas moderadas orientaciones. Y otro Lcriteriol, que en fiempos posteriors, pero i tac j p.
cercanos, otras orien iones moderadas quedaron detras Mas adelante puntualiza: "No parece ocioso repetir que por encima de las diferendas de criteria prevalec1*6 -en deflnltiva, a4n despWs de terminada. la guerra, el ideal de independencia, cl gran denuminador comun Dos anos antes de la publicaci6ii en 1970 de este articulo "Problemas de interpretac"n de la Guerra de los Diez Abos pp (revista Islas), Aguirre, en su trabajo "En torno a la Revolucion de 1868" expuso su criteria sobre Cinoo errors basics al priinciplio de la contienda Mica, debido al lastre y el impetus initial. Esos desaciertos fueron el mando. ,Cinico, abolicionismo timido, no aplica6'n de la tea incendiaria, acercamiento a la liglesia cato'llica y hasta un breve y peligroso, anexionismo militant. Para esos cinco errors b6sicos tuvieron. que ir quedando atris para que la lucba mambisa tomase sus verdaderos rumbos.
La Protest de, BaraguA, 15 de marzo de 1878, tambie'll ha sido tema de interest para Sergio Aguirre. El ha sugerido que no pueae naber interpretacift satisfaction de ese hecho si no se analizan dos questions capitals: la primera, que estratos socialesse movieron en el campo mamblf, hacienda armas contra la. soberaffla espafiola de 1868-1878, y la segunda, a cua*l de estos estratos socials cubanos represents* Maceo, en las fflas. revolutionaries.
Por su parte, Jorge lbarra en sus libros Historia de Cuba de la Direccli'n Politica. del MINFAR (1967), Ideologifa mambisa (1967), Y en ponencias leidas en events dentifficos, ha sus-tentado hipotesis novedosas que han contribuido al desarrollo de la discusift scientific. De ellas la mis attractive y relacionada con la Guerra de. los Diez Ahos, es que la naci6n comienza a formarse durante la confienda Mica. Esta conclusiOn dt*fiere en el. concept a las planteadas antenormente.
El pacto del Zanj6n ha -sido un tema en el cual no se ban podlido poner de acuerdo los historiadores cubanos en sus interpretaciones. Algunos considering que la capitulad16n de las
-MT4Mn& arle jmvt lft4% w4viF#%TvAexAjthm









en el caudill ismo regionalism, la deposition de Carlos Manuel de 06spedes en 1873, y en las sediciones de Lagunas dc varona y Santa Rita, dirigidas por Vicente Garcia. A lo an tcriur se aftaden el agotamiento dc diez. anos de combat, la carencia de recursos militaries y las desavenencias surgidas en la einigraci6n con el resultado negative de no cumplir satisfactoriamente ell el auxitio. de expediciones. Otraso como Jorge Marra, entlellden que ]a traicion no estuvo exenta del pol6mico pacto.
Jorge lbarra sostiene la hipotesis de que el pacto del Zanj *6n es resultado del surgimiento de compromises de tipos 4M ftA 0jaistas o, refonnistas por un grupo de insurrectos encabc
por Marcos Garefa, Spottorno, Pdrez Truiillo y Aurelio Pdrm Su argumentaci6n se fortalece con )a actitud asurfuida por em promotores de la p= sin independence que fue la de apartarse y combatir cualquier esfuerzo Por la liberaci6n naclonsJ.
investisaciones realizadas en torno al Pacto del Zanjaon no han podido dar una respuesta a una interrogate que perma. nece latent en los historiadores cubanos y ha sido causa de md1tiples polfticas. &odfa o no continual ]a guerra en 1878? Si maminamos ]a relacl*6n Guerra de los, Diez Aftos y temas investisados, nos daremos cuenta de que la respuesta cientiffica no la hallaremos. La histonograffa le ha dedicado a 105 Primeros seis aflos de la guerra sus mayors energies. En esos se. tenta y dos meses mencionados, los invest 1"gadores han Podi'do reconstnAr y analizar facets diversas en lo military, polftlico., econ6mico y social. Mientras que se registrar traba' 109mdos Como El dnexion jos muy bien
tsmo en el pnmer afto de la guerra
j *1 10 poldo Horrego, Es
grande, de Oscar Loyola- Prim y el 68 de Leo tuch- La revoluc16n cubana en la prensa norteamericana JOS6 LuciahO Franco; La revolucidn de 1868 en el panorama mandial, de Julio Le Riverend; Apuntes relatives a los Primeros SUCeWs de la guerra de Cuba, de Nicolis Heredia.; Versidn del WrOnef Beniamin Ramirez Sobre la. muerte de Carlos Manuet de C&Pledeis; Ahamiento del 9 de octubre en Macaca
P de Adol.
fina Cossio, y Las heridas de Antonio Maceo en la guerra de IW# de Luis Felipe Le Roy, un vado historiogr4fico es nota. ble a partir de 1876. Entonces como hallar las causes del, Zanj6n s-i no hemos prestado inter6s al desarrollo Politico military de Ilk guerra durante esos aflos. Claro est4 que una guerra se Plerde a veces desde sus inicios y hasta en la forma de conce. birse. Pero eso no quiere decir que no eliminemos las laguna ex'stente-5 y asi la fragmentaci6n del conocimiento le daria
0
Paso a la c0herenclia. Incluso ha existido, la tendencia en la his-








I
1017iogrrafia. qpe.sc ha dedlcado al pacto del Zanjon, de ver, su consumacion desde la 6ptica internal., Ese marco es muy estre. cho para problenia scientific tan complicado. Lo anterior es v 'lidor tambien, Para todo el desarrollo de ]a Guerra de los Diiiez Aflos. Para comprender la complejidad de nuestro prime process liberator, es vital su Interrejacion con la. Espafia convul.sionada Y Estados Unidos. Ese trifingulo con sus proyecciones iniernas y external, inclidi6 en el desenlace final de la inswl-reccion jnai-nbisa.
La historiograff"a inifitar durante los uAtimos veinticinco aw
anos no ha sido pr6diga en hipo-'tesis que pudieran confirmer., reNalorar las conocidas o enriquecer esa especiallidad. La invasion a occidente ha devenido en el tema central de las investigaciones de proyecciones mAs amplias. La estrategia invasora en la revolucio"n de 1868 (1972), de Salvador Morales, es un trabajo en el cual el autor demuestra la necestidad de Ilevar la guerra at extreme occidental como estrategia fundamental para consolidarla y alcanzar la victoria. La batalla de Las Guaisimas (1975), del autor de esta ponencia, ha planteado en sus hip"tesis que esa trascendet-ttal batalla, no fue la causa fundamental que frustr6 la invasion a occidente en marzo, de 1874. Antes de., la publicaclio'n de ese libro, el criterion mAs arraigado conslistia
Jr *
en que Las Gluasim, as habia sido, una victoria tActica, pero una derrota strategic. Nosotros fundamentamos nuestro zind1lisis en las.condicioncs concretes de la. guerra en Camaguiley. Por un
A
lado la. concentraclon de fuerzas mil"itares, desplegadas por los espafloles hada *Inevitable el enfrci-itaniiento b6hco de Las GuAsimas, por el otro, exponemos co"mo la march invasora se efectuo en 1875 con menos recursos militaries que en 1874. En resume el fracas radio en la t6al"ca err6nea que se em. pleaba. y la suboriinacii6n de esas operadones militares a la aprobaci6n del gobierno de la repilblica en armas.
Recientemente, en Julio de 1984, el Centro de Estudios de Historic, M'litar ha pubIlicado un libro cuyo titulo Mdximo Gomez Bdez. In-vasi6n y campaila de Las Villas 1875-1876 ha
*do, a Renar un vac"o en la historhograf "a military. El teniente colonel Enrique Buznego y el mayor Gustavo Pedroso, entre otros aspects, exponent la presencia de la. idea invasora como, ofensiva strategic de las fuerzas revolucionarias durante toda la Guerra de los Diez Afios. Conception que se cumpl*6 exitosamente en la guerra iniciada en 1895. Los authors plantean que la idea de ]a extension del teatro de operations militaries, forina de acrecentar la intenslidad de la guerra, -se mantuvo vlgente en el pensamiento del general. G6mez mediate la organizacioil








A
y preparaci6n dc la reserve combative con las -ma's expcrimentadas troops de caballerfa: los regimientos Honorato, Expediclonarios del Camaguey, y Agramonte. Finalmente- los linvestigadores militaries puntualizan las consecuencias dcl desarrollo incomplete de la nacionalidad cubana ---en pleno process de formaci6n- proyectados en has te'ndencias al caudillismo Y al a Urrea disciplWa
regionalism. Tendencies que socavaron I v, m*l*tar alcanzada en los primers a-nos de la revoludi6n e influyeron en el desarrollo de las operaciones belicas. Se frustro" la jinvasift y se pcrdio' la unidad revolucionaria, factors de extraordinaria importancia Para la consecusion de la victoria.
La invasion a uccidente por su impurtancia estrat6gica p'ztra alcanzar el tr*unfo definltlivo frente al colonialismo espanol continuarA siendo tema para los historiadores cubanos. Las hip6tesis que han surgido no han logrado aunar criterios entre los investigators de ]a espcciahdad. Sin embargo, esas di'scrcpancias han facilitado la via Para que se prosigan -los anAftsis Y In bu" squeda de nuevos documents. OujzA un estudlio minucioso de Espaba con Sus guerras carlistas y c6mo repercup(5 esa conflagraci6n Mica en el desarrol.Jo de las operations rnzlitam en Cutw pudiermi dar luz con nuevos enfoques de vision
A global.
Cdsar Garcia del Pino ha destinado parte de su prolija ta. bor, investigative a ]a hip6tesis de que el occiderae no pernianeci6 al marfen de la guerra. En contraposid6n a stis colegas que sostifenen la paslividad de esa. region de la Isla., Garda del Pino ha tratado de demostrar facets atractNas de forms de fuchao principalmente en La Habana y Pinar del Rio. Esto de por st deviene en una novedad. En sus articalos publicados, en la RMsta de kBiblioteca Nadonal Josd Marti, ha m1lizado Un esfuerzO Sobre la base de fuentcs Primarias por reconstruir
SMIOnes revoludionariaS, A esa linea de trabajo correspw'tden ""El Primer invasor. Luis de ]a Maza Arredondo", (an-o 61. n6m. 1, 1970); "Ta Habana en los dias de Yw-a", (aho 69, nuni. 20 1978); ""Un documents linddito sobre ]a guerra de los d1 CZ aflos en Occidente: el testlimonio de Gonzalo Casti k1lo" (afio 59, nl6m. 3, 1968). Debido al hallazgo de valiosas documents, Gatda del Pino ha escrito Sobre conspiraciones y alzamientos en la provincia de La Habana y Pinar del Rio en 1869, combats Y acc*Ones de d*versos I
tiPOs. Sobre todo ha acopiado informaci6n amrca de Jos vinculos existente,.s entre 10s revolucionarios de La Habana y Pinar del Rio, donde el discutido Carlos Garda tuvo una destacada participacli6n.









La production historiograffica de la historic military de la Guerra de los Diez Afios muestra una fragmentation que le ha imposibillitado, lintroducir hip"teslis mas generals. Desde 1967 cuando Jorge Ibarra escribi6 en la ya clitada Hisloria de Cuba sobre las tapas de la guerra y periiodiz6 al Eje"rcxto Libertador en sus Ucticas de guerra de guerrillas y guerras de posi a ones, no se ha vuelto a exammar esa hipotesis. Cierto es que para entrar en un replanteamliento Como ese result. imprescindible abordar temas que aiin permanence inexplorados.
En los Pro"Ximos aftos los historliadores cubanos no so"lo de. ben plantearse problems cientiticos parciales, sino mirar esa etapa con prima rnals extenso, y critics. Ramiro Guerra, Cepero Bonilla, Francisco Ponte Dominguez, Enrique Collazo, Fernando Figueredo, Francisco de Camps y Fel'u, Emllio A. Soulere y Antonlo Pirala. Criado, entre otros, han, sido agotados. SO"lo con la. interpretaci6n no podemos solucionar las grades laguna de nuestras gestas emanclipadoras. Es necesario iincrementar la b4squeda de informaci6n sobre la. base de documentos para que las interpretaclones adquieran nuevas Perspectivas y quiebren las limitaciones de una. bibRograffa que ya no se sabe c6mo situarla. para extraerle sustancia. Una fuente poco utilizada. por los linvestigadores de las guerras lindependentistas, ha sido la prensa de la. i6poca. Sin embargo, el. historiador que baya trabajado los perli'dicos sabe del valor de esa fuente. Su importance es de tal magnitude que seria muy dificlit interpretar el Proceso liberator de Cuba desecbando esas informaciones que, posiblemente, no se hallarain en documents.
A la. Guerra Chiquita se le deben"a modificar su nombre por el de guerra olvidada. Ese acontecimiento pollt1co military que abarr6 desde el 24 de agosto de 1879 hasta finales de 1881 ha slido subestimado por la historiografia cubana. ZPor que? Realmente no tenemos la respuesta para esa interrogate. No obstante la. contienda befica. referida por su ubicac16n cronolo"gica, gestation, desarrollo y objetivos, contnibuye. a engender algunos pasajes de la Guerra de los Dlez A-nos y de la gesta iniclada el 24 de febrero de 1895.
En la obra. La Guerra Chiquita: una experience necesarl'a (1982), Rodolfo Sarracino y el autor de esta ponencia, plantean hip6tesis como ]as siguientes: La Guerra Chiquita fue una respuesta de los sectors revolucionarios a los postulados y propulsores del pacto del Zanjon. Ese conflict b6lico, aunque en cicrtos aspects es una prolongac16n de Ia Guerra de los Diez Aflos, por sus pertiles adquiere una proyecci6n propia. La *DImcnsa mavorla de los miembroq del Fieircitn Llibnrtador nue









depusieron las armas lo h-icieron por adversidades coyuntura. les y:su pensamiento era confinuar la lucha en conditions mis favorable. La guerna marcu' definitivamente el cardcter popular de ]a misma,, cuando las classes econo"micamente poderosas rechazaron, censuraron y presionaron para que no se reiniciara el process independentista. AdemAs, el desarrollo y las concepclones Para hacer la guerra evidenciaron que las finntantes del ,caudillismo, la visldn personalista y discrimlinatoria por el color de la plel, minaron la unidad Para consolidar la lucha. En el libro se subraya la experliencia asimilada por Marti y c6mjD contrlibuy6 en su concepcioln para preparer la guerra necesariia que culmino con la. fundacio'n del Partido Revolucionaio Cubano,
La obra. La Guerra Chiquita, de los authors mencionados, no ha agotado el tema. Esto no debe aceptarse como una elemental modestia forzada, sino, como el resultado 16gico de quienes han trabajado esa etapa. Aunque la. valoraci'n definitive le corresponded a los colegas, posiblemente todos estemos de acuerdo en que sli tiene al&n mdrito ha slido el de l1enar un vacio en )a histonograffa cubana.
Jos6 Marti, el Partido Revolucionario Cubano, las concepciones political y militaries del Maestro sobre la guerra, sus ideas acerca de los poderes -y functions del gobierno en la. manigua. insurrecta y el E*drcl*to Libertador- las differencias al res ecto con Antonio Maceo, simbolizada. en la hist6rica entrevista de La Mejorana; la permanencia, del Delegado del Partido en la Cuba mambisa y su ideal antlimperiallista frustrado con la Rep4bll*ca mediatizada, crearon el centre de las linvestigaciones alrededor de ]a guerra de 18954898. Numerosos libros y cente. nares de articulos y ponenclias abordaron temas disimiles en las cuales el idea 1 9
no martian ha slido el eje fundamental.
M.41tiples h*p6tesl*s hicieron trizas valoraciOnes aflejas que distorsionaron el pensamiento de Josd Marti' y su actitud ante Jos deberes contraidos con la patria colonlizada. Trabajos de las proyecciones analfticas de Jose' Mart'z: pensamiento y acci6n (Centro de Estudilos Martianos, 1983), de Julio Le Riverend.- "Marti y el Partido Revolucionario Cubanopp (Islas., 1968) p de Fernando Portuondo; Marti., dirigente polit' e I 1CO ide6logo
re-volucionarzo (Editorial de Ciencias Sociales, 1983) de Jorge lbarra; "Frustraci6n y reconquista del 24 de febrero" (Cuba
Is .0
SOCial" ta., 1962), de Sergio Aguirre, La Revolucton pospuesta (Editorial de Ciencias Sociales, 19 5), de Ram6n de Armas; IdtOlOgia y luchas revolucionarias de Josi Mard (Editora Pohtica,. 1984), de Salvador Morales. "Ideolog, I' y prd
ta otica. en








7- 1 la liberaci6n
-Jusg MartzO de Lulis Toledo Sande; y "La idea de national en Jos6 Marti" (Anuario Mart iano, n I in. 4, 197 1), de Pedro Pablo Rodriguez, evidencian indicadores stificlientes de la fabulous producclio'n histo'riografica de la. relaci6n Josd Marti-guerra de 1895-1898.
Pretender exponer hipo'tesis y authors, es una labor que traspasar'a los requisites de extension de la ponencia. No obstante, vamos a subrayar un hecho capital del aporte realizado por, la historiograffa mariana, de este uAtimo cuarto de sigio rev6lucionarfo. A pesar de !as PoI'micas de inter-pretacion acerca de algunas problematical vinculadas con la obra de Martit ha. existido un consenso unanime entre los hist oriadores por revelar en sus dimensions el pensamiento antimperialista y antianexioista. del Maestro. Y muy especialmente la Coherencia. entre Isu teorf"a y practice. Consecuente actitud que nos propprclona a un Jose" Martf dt*l por la vigencia de sus concepciones, revoldcionarlas que defendit-o" con las armas, mambisas.
El levantamiento armada del 24 de febmvro de 1895 y el desarrollo de la guerra, hasta la muerte en combale del mayor ge. neral Antonio Macco, e 1 7 de diclembre de, 1896, cronologica. mente ha desperado el intends de los investigators. En los anos mencionados ubicamos ""Raices del 24 de febrero: la economia y la, sociedad cubana de 1878 a 1895" (Cuba Socialism), de Julio Le Riverend. Este artfeulo', publicado cn 196-5, Cs extremadamente raro. La definition proviene de que los investigadores de historic econ6mica, no se han decidido a trabaiar la economic desde el pacto del Zanj6n hasta la guerra de 1895-1898. Deficiencia, que ha limitado ef conocimiento y, la interpretaci6n de la tercera gesta, independentista. Sltuacidn similar registrar, la historic social, en el perfodo referido. Invesfigaciones sobre fuentes documentaries o publicisticas contribuirfan a enriquecer ef conockniento de temas tan importance como ]as diferencias sustanciales entre el panorama economic. co de la isla durante la guerra de 1868 y 1895 y la composici"11 social de las fuerzas revolucionarias y el Ej6rclito Libet-tador. Concebir que una guerra. es asunto exclusive de los historiado, res m ilitares es un error. Los process bdlicos y, especialmente de liberaci6n national requ*leren del concurs de otras especialidades. Sin ese auxilio serfa muy diffml anallizar la. estrateigia y la tdctica empleadas en la conducclion de las operacio-t-les militares.
Al respect los vallosos trabajos del historiador Juan P6rez de ]a Rliva, relacionados con la geografia, la demografia y la, guen-a, contribuyeron a profundizar y ampliar las perspec-









tivas de investigation, acerca de ntiestras gestas emancipadco'. ras.
Relacionado con Io anteriormente expuesto sobre una comprensi6 n mAs arpplia y profunda detina guerra estA la historic regional. eC6mo interpreter y bacer una sintesis de la guerra de 1895-1898 cuandodesconocemos et desarroUo de la contain da bdIl"ca. en las provincial.) La situado'n se agpAdiza con el afio de 1897 y los primers meses del aho siguientek inclusive durante la entrada. de Estados Unidos a la guerra. Los trabajos hist6ricos han sido linsuficientes. Durante estos veinticinco aftos han abordado ia gesta lindependentista con Cnfasis regional Julio Le Riverend, Juan J. Pdrez Villarreal y Francisco Jose' Ponte Dominguez, Estos authors, por su orden, hicieron una si-puteslis de la guerra en las provinces de La Habana, Oriente y Matanzas. fisos libros la obra de Le Riverend es la mis so'bresaliente- publicados entre 1959 y 1960 lo ubican dentro del perfodo revolucionario por su edliclio'n., pero la concepcio'n, investigacio'n y vedacci6n, logicamente pertenecen a la etapa anterior. Despu6s con obi I etivos mAs limitados se produjeron obras como Crdnicas histdricas de San Antonio Abad dc los Ban-os (1959) de Julia-n Vivanco y Diaz; La invasion en La Habana (1973), del Comitd Provincial del PCC de esa provincla; Antecedentes de la gueera de 1895 en Oriente (Santiago., 1975)., de Dolores Besny Ojeda; Juan Delgado y su regimiento Santiago de las Vegas (Editom Polffica, 1975), de Eladio I. GomAliez Ramos. El combale de Marianao: su important hist "r* tora, Pofitica, ma 6 rca (Ed*1 0 1978)t de Fernando Inclan Lavastida; y La Gue. rra en la HaWna: desde enero de 1896 hasta el combat de San
Pedro (Ediftonal de Ciencias Sociales, 1974), de Francisco P& rez GuzmAn. En esta relac116n, posiblemente, no este"n.
a,
los trabajos the la temitica mencionada, pero la cifra incompleta no modificarla. en lo sustancial el C-riaterio expuesto.
w
Otra temiaica que incidirfa en la profundizaci6n det conocimiento hist6rico serfa ]a historic de los regimientos, brigadas y divisions del Ejdrcito Libertador. Algunos histonadores., antes del I de Enero de 1959, se dedIcaron con empefto a esa tarea, La "Pe i ia sugiere que obras como El Regimiento Ca. lixto Garcia, de Benigno, Souza, se ProYeCtan de uti'llidad extrcma al estudiar la guerra en una region. Puntualicemos que las caracterlstlicas del terreno, las Was de colmun1p I dad de poblacj'n, Icaci6n, la densi.
6 desarrollo Industrial y agrario, y la multipliCaCi6n de pueblos y cliudades hicieron que la guerra tuviera un desarrollo desigual. Por su fmportanc 0
wj m I m ia es necesario recum
rar la tradition de historian los regime p,,
IentOS SI* en el future pre-









tendemos incrementar nuestros conocimientos acerca de las pec ianaades de nuestras guerras.
La gesta de 1895-1898, al igual que la de los diez afios, ha sido investigada de forma fragmentada. Esto estA en concordancia con los, interests especiflicos de los investigators que, a veces, desempefian laborers professionals arenas a las ciencias histoncas. Algunos de ellos han realizado una labor descomunal, sl consideramos que sus linvestigaciones las han efec, tuado en las jornadas de descanso. Sin n*ingu n txpo de compromiso institutional, seleccionaron los temas por interests personales o curiosidad scientific. Ahora bien, en Jos historiadores que pudi6ramos, denominar "francotiradores" su prodmci*6a historiogra"fica contempla logos notables. Sin embargo, por otra parte, si pensamos en el future, Ilegamos a la conclusion de la necesidad de aunar esfuer-zos. Los probleinas cientificos que todavia quedan y quedaran por resolver, devienen en una tarea gigantesca a la que aisladamente no daremos soludon. TaYea dificil que require la voluntad de todos. El que piense que personalmente podral darle respuesta a los numerosos problemas clentifficos que se derivan de las guerras por la lindependenda esta sumido en la ignoranda o, la embniaguez de la *lus 06n lo hace irrealista. Porque cuando, anafizamos el desarrollo historiogrAfico cubano, con sus advances men'torios, el nivel cientffico, alcanzado en la interpretaci6n. de las gestas independentistas, nos damos cuenta que las obras colectivas jugarfin un papel detenninante e impulsarAn vertigmosamente a la historiograffa revolucionaria a plans superiores.
Lo anteriormente expuesto no invalida, desde luego, el eficiente papel hlistoriogrdfico desempen-ado Por trabajos aislados apareddos durante el period. Entre ellos, Pudiera citarse la ya menclionada obra La revolucidn pospuesta, de Ram6n de Armas, que aboard de mantra ori inal el anAlislis del posible balance de la revoluc116n radical por la independence organizada por Jose" Marti, y valora las posiciones polifficas antindependentistas adoptadas por la burguesia azucarera de Cuba en relation con la misma. El trabajo destaca, igualmente, la incapacidad de los sectors potencialmente nacionalistas de la burguesia para conducir la guerra a verdaderos objetivos, de libemci6n nadonal, una vez desaparecido el prindpal dingente de la revoluci6n de 1895..
Retomando el examen de las invest. actions militaries no podemos soslayar El Ejdrcito EspaRol de 1895-1896. Structural y organizad6n; El Ejercito Dbertador en las guerras de 1868 y 1895; El Ejdrcito Libertador de Cuba. 1895-1898 y la obra








A
mayor, Asafto a convoys; estrategia del Ejercito libertador, trabajos pertenecientes al. Centro de Estudio, de Historia. Miditar. En Asalto a convoys* estratega* del Ejercito libertador, los autoresp tenliente colonel Enrique Buzncgo, mayor Clara Diaz, capian Sergio Ravelo Y Andrds Castillo, aportan facets inter. states acerca de esas operations Inflitares y su. significado para el acoplo de armas y otros recursos para los mambises. Tema inexplorado desde una perspective hist6rico-militar.
Usar Garcia del Pm'o ha sido uno de los pocos. historiadores que han. linvestligado acerca de la guerra durante la intervend16n norteamericana. Su extenso articulo, aparecido en la revista Santiago con el titulo "La batalla naval de Santiago de Cuba", planted entre otras hipo"tesis que "los hombres que en aquel moment g9bernaban a Espaila veian en una guerra con '0 & Im I
Estados Unidos la unica salida para la dificil slituacii On political en que se encontraban, provocada por el fracaso military sufrido en la Islal por lo que para. justificar la derrota despacharon al alminante Cervera, pese a sus justiflicadas protests; con una d6blil y anticuada escuadra para las. aguas cubanas."
En sintesis, mu"Itiples, aportes ha dado la historiografia cuban-a en veinticinco aftos de process revolucionario. Si enurneramos a1gunos de ellos, la interpretaci6n basada en la. metodologia marxista es uno de los ma's significativos. A muchos de los problems que la histoniografia anterior no pudo dilucidar o explicar cientifficamente, los historiadores bajo el. proceso revolucionario les han dado respuestas esclarecedoras. Tambi6n el restate (o profundizac116n) de irnportantes personalidades de las guerras de independence, ha contribulido a ennquecer la historiografia. Deblido a la ardua labor linvestligativa de Fernando Portuondo y Hortensia. Pichardo, Carlos Manuel de Uspedes. se nos present en su dimensii6n. hist6rica. La incessant b6squeda de documents sobre hechos, y personalidades por parte de la doctor Pichardo, como el general en jefe Maxin-to Gomez en Carfas a Francisco Carrilla (1971), nos Muestta parte de su pensai-niento polftico-militar que era Pow conocido por esos aflos. ]Fernando Portuondo con De la colonial' a la colorzia. La gran recurve de nuestra historfa (1960)F hace Un aporte mentorilo a la historiografia cubana.
Nunca. antes un historliador cubano hab'a trabajado a Ignacio Agr-amonte desde el aingulo documental como lo ha hecho Juan Jiml6nez Pastrana. Ese mismo camino ha sldo recorrido por Abelardo Padron Valde's con sus libros El general Jose' Maceo. Apuntes biografficos (1973), El general Flor. Apuntes hist6ricos de una vida (1976); Guillerm6in Moncada, vida y ha-









zana de un general (1980); y Juan Bruno Zayas: elgeneral inds joven (1984). Estas obras han sacado del olvido a patriots que pen-nanecieron ignorados. En esa d1irecci6n han laborado tambii6n, Mery Ruiz de Zdrate con Federico Fernandez Cavada bajo el titulo El general candeta (1974); Nydia, Sarabia conHis. toria 4e una fanulia mambisa: Mariana Grajales (1975) y Ana Betawourt (1970), Gilberto Toste Ballart con Reeve: el inglesho (1976) Rafael Cepeda, con La vida agt5nica de Eusebio Herntindez, getreral y doctor (1976); S6ntolo Ribalta SwArez con Esbozo blogrdfico del colonel Cecilio Gonzadez Blanco (Islas,
1968) e Hiram Dupotey con la. publication en cuatro tomos
-falta el quinto-, del Diario de Soldado de Fermin Valde's Dominguez. Cerramos esta relation extensa, Pero necesaria para evaluar el aporte en este sent'do., con ]as obras plablicadas por Raul Roa, Aventuras, ventures y desventuras de un mamb1f (1978); Rolando Alvarez, Carlos Roloff (1980) y El general Lacret Morlot (1983), y Usar Garda del Pino con Leoncio Prado y la Revolucio'n cubana (198Q).
Claro esti que la personallidad polftico-militar de Maceo en la etapa revolucionaria se proyect6 hacia nuevos horizontess. El pensamiento vivo de Antonio Maceo (1960) de fosd Antonio Portuondo; Hombradia de Antonio Maceo (1967) de RaW Aparilcio, y La vida heroic y exemplar de Antonio Maceo (1963), de Jos6 Luciano Franco, confirman la concepci6n de un Antonio Macco que revoluclionaba, el esquema en que lo liabian sumergido, para darnos a un hoi-ribre de pensarniento que, al decir de Jos6 Marti, tenia tanta fuerza en el brazo corno en la mente.
No obstante debemos sugerir que hornbrcs de la talla y part*cipaci6n en auestras guerras independentistas tales como Francisco Vicente Aguilera, Vicente Garcia, Mdx*mo G6mez, Salvador Cisneros Betancourt, Bartolome Mas6, Eduardo Machado, Serafin SAnchez y Donato del Marmot, entre otros., esperan por los historiadores cubanos.
En este cuarto de siglo de hi"storiograffa revolucionana, los investligadores han tenido que desplegar su producci6n baj*o los effects del bloqueo de Estados Unidos,- Este hecho ha repercutlido en ]a obtencion de infonnadiones sobre obras de car4cter general que hubieran contribuido a profurodizar, au"n Mas, sus conocimientos.
Sin embargo, lo anteriorinente expuesto no ha sido 6bice para que los historliadores reali7aran esfuerzos gigantescos para sobreponerse a esa limitante y desarrollar investigations de acceptable calidad cientffica. En este trabajo no esta' toda
]a rli f-cfnc Altir-nne IC ft "k -1k 1 9,









caciones como Bohemia, V,(;,,rde Olivo, Gramna, Juventud Re.. belde, y Moncada, entre muchas otras se insertan cl'!,.'bntos de ,articulos que. en ocaslones,, traspasan el peril divulgativo.
No deseamos concluir c.ste trabajo sin mencionar un aporte quees uno de los logos mas significatlivos de nuestra historic. grafia sobre las guerras de independence. Este m6rito ha sado el de la introducci'n -en ]a sociedad cubana de una histoiia vIva que se ha convert
do en arma de combat por su carga
4
Ideol6gica, por lo cual la relation pasado, Pres% ,nte y future ha adquiri Wo continuidad- para ]a Revolucion.















A Ono i



EL INGENIO
owvIeJo economtco, social
cubano delaz6cer
















K COMAI Sft%%WM LA KA"M. W4r











On T OF 40
Iyotas acerca de la historiografta nmrtuuta
en el pen 0' odo 19594 983

IBRAHIm Him&wo PAZ

Como su titulo, lo indica, estas. son so'lo notas sobre un
b
asunto que require el trabajo de un equipo de -estudio,, capaz de procesar la masa de informacioOn siempre creciente de la producci6n historiagrafica mariana, a la que se suman nuevos titulos y authors ano tras a-no. El lector de estas cuartiHas debe tener en cuenta el character de esbozo de lo que presentamos, y dlisculparA la ausencia del analysis adecuado de los different temas.
Desde mucho antes del Primero de Enero de 1959, las 14deas y el ejemplo de Josd Marti fueron esgrimidos por los di'versos 10 A
contendientes en la lucha polffico-ideologica que tenfa lugar en nuestro pai p s. Puede. truzarse una linea divisoria entre los sectors fundamentals que se enfrentaban, y slituar de un lado las tesis ylos arguments de los groups mas reaccionarios de la sociedad, y del otro los de sus antipodes, que responthan a Jos interests de las. masas populares y de la nacl6n cubana., y. por supuesto, a la honrada b6squeda de la verd-ad. Asf sc manifestaba una de fas forms de la lucha de classes.
Al triunfar la Revolucidn, sus dirigentes ratlificaron la fidelidad al ideArio del Maestro, a quien el maxi*mo lider del 26 de Julio habia proclamado Autor Intelectual de la gesta que se inicia-ra en 1953. Pronto se esfumaron )as esperanzas de ciertos sectors de la burguesia, de que aquellas palabras no fueran mas que una nueva fase del demag'gico abuso del nombre del Ap6stol, y, por tanto, se recrudeci6 el enfrentamiento entre los verdaderos martianos y los individuos que durante anos se habl"an dedicado a desvirtuar a nuestro Hdroe Nacional. Esta modalidad de la lucha ideol6gica entre revoluci6n y contrarrevoluci6n se ha desplegado a lo largo de los Altimos,
I *
veintliclinco anos, y si Dien los elements andCubanos siempre han contado con el respaldo del imperialism, en la actualidad este puso a disposici o"n de un grupo de los autodenominados
-Of martlWatras" (verdaderos "marticidas"), no s6lo recursos monetarios, becas y facilidades editorl'ales, sino que proyecta lanUr al aire una emisora con el nombre de quien fuera el mAs








consecuente luchador contra el sistenia de avasallamiento po. lftico-econ6mico yanqui, lo cual es, flagrant contradicei6n, que refleja la crisis general que corrode la base del capitalismo molt & 0 1
nopolista. "'Alla"', esos. indivichaos se agr ipan y se organizan en sus posiciones inmorales. Aca nos crecemos ante las difficult. tades materials y subjetivas, y nos imponemos voluntania Y conscientemente del deber y la necesidad de pasar revista a lo reallizado, superar deficliencias y consolidar una estrategia de trabajo que nos pemita el lintercambi"o, de critenios y de information, la pol6mica fraternal, la collaboration amplia entre los invesfigadores, la ayuda a los* nuevos valores, que se for-man y que se destacan a 10' largo de la Isla; en fin, poner en prActica las ensen"anzas del Maestro en este quehacer arduo y de frutos a veces poco seductress que es la historiograf i a.
Hoy existed una part licii paclo"n international en el studio de la obra mariana: nos Ilegan ensayos, articulos, trabajos investigativos, ponencias, tesis, traducciones, desde los passes socialistastla Ilamada Europa occidental, Asia, Africa, Canad 10
a, los Est-ados Unidos y nuestra America. Hay un intercambio de' inforrnacio-n' que permlite el acercamiento de las ideas, dentro de los principlios revolucionarios. Se ha reconocido, plenamente la estatura universal de Jose" Marti".

Delimitaciones
1. Estas notas solo contemplan los trabajos publicados en nuestro Pais, de authors cubanos, o de otras nacionalidades. La information que presentamos conclude en junior de 1983.
2. No incluimos en esta valoraci6n los materials reedita6
dos que aparecieron por primer vez antes de 1959.
3. Tampoco se enjuician los articulos periodisticos que, por su extension y el tratamliento del tema que abordan, cumplen una. valiosa funci6n divulgativa, pero que se hallan fuera de los marcos y proposition, de estas notas, y para abarcarlos se requerida de un tempo, mayor.
4. Consideramos. como studios 1 V1
i:hist6ricos de Ja ida
la obra de Jose' M-arti aquellos que se proponent la interpretaci6n de sus ideas y de sus actos en el marco de las drcunstancias concretes --economicas, political e ideol6gicas- en que vivio, valorando la influence que ejercieron en su formaci6n y su desarrollo tanto la, herencia cultural de que 61 se apmpi*a como las ideas y los acontecimientos que le son contempordneos, lo que impfica una. determined pred'sposici6n Para el estuaw, que exciuya la tibicacift arbitrarlia, de los texts mar.








tjanos.p Y, por el contrario, reclama. Ia m4s rigurosa precision .01
asible en este sentido, de modo que Ia exdgesis sea avalada por Ia realladad de Ia 6poca.
5. Para comprender mejor Ia evolucilo'n de los studios
A#
vaartianos.r dividiremos estas notas en cinco penooos, sefialando las characteristics generals de cada, uno- y a continuaci6n expon remos Ia fornu en que a nuestro engender se han de. sarrollado ]as hneas tem4ficas. Citaremos trabajos y authors, pero con las 11iLmitaciones, que necesanamente impose el carkter de este event, es decir, sin relacionar todos los que to merecen, sino s6to unos pocos, los impresclindibles para ilustrar nuestras opinions.
Periods
1959-1961. La Revoluci6n es continuadora de las valoracic nes mjs progresistas y avanzadas del pensamiento martian, y cuenta con estas armas en uno de los frentes de Ia lucha ideo16gica: el que fiene al Maestro como centre. Es el moment en que se edita Marti. .. communist? (La Habana, 1959), y en que Ia revista La Quincena, recuerda Ia existenct'a del Hdroe cubano para tomarlo como pretext en las campafias antinaclonales Y provocadoras de Ia alta jerarquia cat6lica. La palabra anticlerkal, patriot" tica Y revolucionaria del Ap6stol destrtiye las patraflas reaccionarias al ser pronuncliadas por los labios de. Fidel, RaW, el Che., Y otros dirigentes de Ia Revoluc16n, y encuentra particular expression en Ia Primera Declaraci6n de La Habana. En esta etapa, el Martz" antimperialista de Emilto Roig de Leuchsen-ring (La Habana, 1960; libro que el autor elabom a partir de un pequen"o folleto editado en 1954 y cuya genesis se halla en El internadonal'i'smo antim & -1* .
,rriaiisra en Ia
obra politica-revolucionaria de Jd5d Marti.. de 36) sale de las prensas para apovar las ideas y Ia acci6n del Gobierno Revoluclionario. Prolifferan los art-iculos penodisticos y Ios ensayos & D's *
breves en Ios cuales se define posiciones; escrinir sobre: Marti era una de las forms de apoyar o rechazar el process de transformacl66n national.
1961-1967, Con Ia. declaracio"n del car-Scter soctallista de Ia Revolution, Y tras Ia victoria de Playa G14r6n, se recrudederon los ataques del enemigo imperialista, a ue coloc" al borde del holocaust nuclear a Ia humanidad en los dias tensos de octubre de 1962. En process dial&tico genuinamente cubano e i'_nternacionalista, el pensamliento martian, tiene para el marxismo-leninlismo el sitial de honor que le corresponded, y contain" Siendo gufa de has grades batallas del pueblo. La Segunda








Dedarwi6n de La Habana es el mejor ejemplo de esta valiosa sintesis. De 1963 a 1966 se editaron los veintisliete tomos, de las Obras completes (La Habana, Editorial Nacion'al de Cuba'), lo que pemiliti' que se generallizaran los studios hist6ricos del pensamiento del Maestro. Esto hizo que la tarea de desvirtuar su mensaje revolucionario -flevada a cabo por los antimar. tianos-que se fueron de Cuba, principalmente hacia los Es. tados U4dos- asumiera una nueva forma, y que a los ata. ques burdos se incorporara una via sutil: ciertos estudiosos radicados en el exterior intentaban tramar pautas, de modo quQ el dnfasis principal de las investigations alejara su centre del pensamiento politico martian, y se dirigliera hacia mas en los cuales fuera mcnos evidence su prop6sito de dar
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una images distorsionada de Marti, como un incompren Hdo, como on individuo sumido, en la mAs angustiosa soledad, rodeado de vileza y traicii6n, que se sulicida en Dos Rios pam eviitar ser un j I ugue-te en manos de los, jefes de troops. Las alusiones al carActer pollitico-militar de los dirligentes de la Revoluci6n eran evidentes,, y se transparentaba. la coincidencia con las campan-as det imperialism, a las que se les daba acertada respuesta.
19684971. Ning m otro acowecimliento naclional puede consi increments de los estudios
iderarse mais important para el
hist6ricos en general, v acerca del Maestro en particular, que el discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro en la velada. cor.umemorativa de Los Cien An"os de Lucha, el 10 de Octubre de 1968, y en el cual exhort a la bu'squeda de las races de nuestro pasado, y llama a Martf "el mAs genial y universal de los politicos cubanos". 1968 es tambien el afio en q, ue se crea la Sala Martf de la Biblioteca Nacional, con lo que conuenza una nueva etapa en la organization e linstituclionallizaci6n de los studios acerca del Maestro, los que se generalizan afin niAs mediate las Jornadas Nacionales Martianas y los Encuentros Provinciales sobre el Pensamiento de Jose" Marti. Se realizan nuevos enfoques de temas ya trabajados, como, el Partlido Revolucionan"O Cubano, el antimperialismo y el internacionalismo del gran dirigente politico, sus ideas socials, sus vinculos con la clase. obrera, el carActer continental de su lucha, la dd. ca revolucionarlia que lo caractertz6.
1972-1976# La conference del commandant. Radl Castro, El diversionismo ideol6gico, arma sutil que esgrimen los enemigos contra la Revoluci6n, pronunciada a pnncipios de 1972, J+
marea el 11ruicio de una etapa en que la investigation y la dlivulgacli& mariana central su atenc16n, en el combat contra








Jos arguments uti"lizados por los elements anticubanos que desde el -extranjero intentan deformer el contenido esencial ,jel pensamliento y Ia acc116n del Maestro, y escamotear-su vl"A k
gencia en Ia Cuba y Ia America actuales. La valiosa y clarISIM21 orientation del segundo secretary del Partlido Comunista, de Cuba no se 11"br6 d-c ser, lamentablemente, objeto de a1gunas lnterpretaciones err6neas, que se manifestaron ---entre otras formas --- en lintentos de presewar a Marti como un marxiista, 1(no declarado como un complete materlialista o como un dineente proletario. Estas desviaciones extremists encontraron
IA.
corrective Y rectificad6n o-portunos en los anAlisis integrates del pensamiento martian hechos por Carlos Rafael Rodriguez en josg Marti, contetnpordneo y compahero (1972), por el Comandante en Jefe Fidel Castro en occasion de Ia velada solemn por el centenano de Ia caida en combat del Mayor General ignado Agramonte (11 de mayo de 1973) y en Ia conmemoraci6n del XX Aniversario del 26 de Julio (1973), en el ensayo, de Juan Mannello "'Sobre Ia interpretation y el entendirniento de Ia obra de Josd Martl" (1974), y en el discurso de Ar-rnando Hart en el acto central por el 80 Aniversario de- Ia caida en combat de nuestro Hdroe Nacional (19 de mayo de 1975).
En 1972 se celebro" el Primer Seminario Juvenil de Estudios Martianos, cori Io que culminaba un process iniclado tioempo, atrds, y cuyo objetivo era generalizar entre los i6venes Ia. lecA 12
tura e interpretation de Jos texts fundamentals del Maestro, lo que include sobre Ios professors y todos aquellos que se vinculan a esta actividad, cuyo carActer maslivo influye sobre las bdsquedas de mayor vuelo, incentive dindolas. Los esfuerzos. de linvestigadores, professors. y estudiosos en general determinan que haya un saldo positive que se express en trabalos de mayor extension y profund'dad en Ia mayorfa de los terns, y en particular sobre Ia vis1*6n mariana de Ia historic de Amdrica y de los Estados Unfdos, y del pensamiento social de Martip asf como en el tratamiento de temas poco estudiados anteriormente, como su vision de Ia Guerra de los Diez An-os, el
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pensamiento econo"mico y filo46fico, sus concepcionies muitares, Y las coincidencias de su ideario con el de Jos dem&r-atas revolucionar'os.
1977-1983. La creaci'n del Centro de Estudlios Marflanos es un nuevo paso en el desarrollo de Ia investigation dentifica de Ia v*da Y Ia obra del Maestro, objetivo central de Ia nueva Instlitud6n, que se funda en moments en, que, como Amos, Ia historiograffa mariana entraba en una etapa. de profundizad6n. La labor del Centro ha estado dirigida a auspiciar y pro-








-mover las blsquedas en los temas menos estudliados, y a alen.
01 -1
tar el ahondamiento en aquellos para cuyo conocinuentoya sc cuenta con una mayor 'of'ohograffa pasiva. Su contribution se ha materialized, entre otras forinas, en los Simposios Intemacionales Jose' Marti y el pensamiento deniocraitico-revolucionario, celebrado en 1980, y Pensamliento politico y antlimperialismo en Jose' Marti', realizado -en 1983. En el primer se debati*eron criterion que han contribuido a definir las semejanzas y differencias del pensamiento y la accl'n entre nuestro Wroe Nacional Y otras personalidades polfficas que enfrenta.
S"t
ron condiciones simitares en su epoca y posteriormente; los criterion Y las tesis expuestas mostraron las amplias poslibillidades de investigation, de un tema de interns universal. El. simposio del pasado a-no tambien tuvo resultados positlivos, Y evidenci6 la necesidad de realizer investigations sistemAticas y a largo plazo, en las que se unan los esfueIrzos de espedallistas de diversas ramas de la historic.
Como todos sabemos, paralelamente con las actividades del
A
Centro, y con frecuendia en planes de colab oration con cStep otras organizaciones y personas dingen su atencion sobre la 1# .4
ol>ra mariana, de modo que en los ul I mos- afios se ha ampliado considerablemente el resultado del trabajo de todos. A esto ha contribuido la labor organizatliva y de coordlinaci6n qiLi&-,J*
se reahza en tomo al Problema Pnincilpal de Investigacion Fundamental Vida Y obra de Jose' Marti, con el que estA responsabilizado, el Centro dentro de los, planes que atliende la Academia de Oendas de Cuba. Por otra parte la reciente creacilo'"11 de Caftedras Martianas en various centers; de ensen"anza superior anuncla perspectives de trabajo que estin en definlici6n, y que resultant mtiy alentadoras, sobre todo torque ]as caitedrzis- sc, proponent impri'mirles organization y coherencia a todas las tareas que se vienen realizando, desde tempo atras, e impulsar otras nuevas, a las que se incorporan professors y alumnus. de un alto niNrel acadcImiCo.

Des-arrollo teniduco

Fue larga ]a lucha por rescatar Y mantener en alto el i-nensaje revolucionario de la obra y la vida de Josi Marti.- desde la caida en combat del organizador de 'a Uerra. necesaria, se alzaron voces honestas, vallientes, que d fendie la memorial, los principios; y el ejemplo de quien expresara que "la muerte no es; verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida".









Appear de qw- el control de los principles medics de difusi,6n siempre estuvo en manos de la clase domimante, los; mAs esclareclidos estudiosos del Maestro lograron que ]a verdad se abriera paso entre ]a tupida red de palabreria bueca. y falsedades convencionales con que se trat6 de opacar ]a imagm dcl fundador del Partido Revoluclionario Cubano, quien. Ndvia en el seno amoroso de su pueblo, en buena media grades al trabajo an6nimo de milos de maestros humildes o, ignorados, quicnes durantela seudorrepfiblica alentaron entre los nifios y adolescentes el respect a la historic patria y sus h6roes. Tampoco
'I -a 1 0 w Va
se olvidan los esfuerzos de qwenes, como Julio Uw GandanIla, tomaron las ideu martianas como arma de combat contra la penetraci6n, impeniallista, ni Ios aportes al studio integral de la Obra del Maestro realizados por Julio Antonio Mella, Emilio Roig de Leuchsenring, Manuel Isidro Wndez, Juan Marine11o, Ra6l Roa, Blas Roca, Carlos Rafael Rodriguez, y otros que entregaron sus esfuerzos en medio de conditions dificiles para el studio y ]a creaciln. Ellos trazaron el camino de la correct interpretac16n de Jose" Marti, en sus m dtiples manifestaciones: dirigente politico, organizador, escriftor, poeta, pensador, y revoluclonario siempre.
La obra de esta avanzada Ilega con Su tradici6n luchadora hasta el Primew de Enero de 1959, y se integra. a ]a obra de la Revoluci6n victorious. Son los gufas de los nuevos lnvestigadores y estudiosos, quienes, agradecidos, toman su e-jernplo y sus logos, para seguirlos y enriquecerlos -para lo cual, en muchos CaSO.S., contamos adn con la valiosa conWbtwi6n do, Ios mentores-, en esta inacabable bilsqueda historiogrffica que tiene como objetivos la viday la obm del Autor Intelectual del 26 de Julio.
El pensamiento politico martilano es uno de los mis ampliamente tratados, pero en este, como en. otros temas,, son pocos los trabajos hist6ricos gue por su extension y uni'dad temafica han alcanzado el rango de libros. Entre estos, se halla el abarcador ensayo de Ram6n de Annas La Revoluci6n pospuesta': contenido y advance de la revoluci6n martiana por la indepmidencia (Editorial de Ciencias Sociales, 1975) j y que habia aparecido Por primer vez, con un tftulo semejantei, en Pensamiento Critico de febrero-marzo de 1971. En 61 se reahma una interpretation integral del pensamiento politico del Maestro, en la cual se estudian las condiciones en las que surgeon y se desarrollan sus ideas, se valoran las different tendencies lideoldgicas de la dpoca en relaci6n con la base econ6mica que las sustenta, y se ana] i zan las causes v las consecuencias del fraca_ zn dp) imrnupi-tn mnr-










Un esfuerzo por,2,stablecer una periodizac116n Para la basqueda de las relaciones entre pensamiento politico y condiciones his-t6ri co-soc 'a les J, Se halla, en "La- idea de liberaci6n national en Jose' Marti""' (Pensamiento Critico, La Habana, febrero-marzu 1971), -de Pedro Pablo Rodriguez, quien a lo largo de este trabajo sustenta la tesas de que el Maestro express una actitud crifica frerite. al liberalismo- desde sus meros esentos, para su perar esta. concepci6n burguesa. y acranzar definiciones ideol,6gicas, originals, en correspondence con un proyecto de liberaclon, national y una estrategia antimperialista para el continente. -El Acance universal de estas concepelones queda. amphainente arguinentado en "El bil-storitismo martian en la idea del e ilibrio del mundo" (Anua i del Centro de Estudi s Marti qui rto to Ia, La, Habana, nLl.m. 2. 1979). de. Julio L,_- Ri -,,,rend, quien analiza las distintas formulaciones del concept de equilibrio en el cwtexto de las tensions entre las potencies del orbe.
El libro de Jorge Tbarra Josd Marti: dirigente politico e ideOL logo revolucionario (La Habana,, Editorial de Ciencias Sociales, 1980) ,sc- stinia;i la. cwta ,'rr'na ec obras qw -n f3m-ia unitaria, tratan extensamente un solo tema central. El autor analiza en su context los planteamlientos martianos acerca de Ia estructura de Ia organization revoluclionania, y del goblierno apropiado Para nuestras repallicas, desde Ia estancla del Maestro en Guatema-la hasta Jos dias mambises del Delegado, y da soludon acertada, a various temas de inter's planteados a Ia investigation historic, como el de las causes que explican el ascenso de Maiti al liderato del -xnov1*n1*ento revolucionano, y el controvertido asunto de una supuesta decision del dirigente de retirarse del campo de Ia guerra. Diferi'mos de Ia opinion del autor acerca del grado en que est -a' presented el liberalism en el pensamiento martian, y a su criteria de que Ia clase media ejercii,6 Ia hecre. moni 0 a 1 9 deologica y polinca, en el Partido Revolucionario Cubano.
Se han hecho multiples intents para dar en forma sinte'tica un panorama de Ia vastedad del pensamiento politico del Maestro, por presenter una v1si"'n de sus ideas acerca de Ia multiphc idad de aspects. de los problems internos de Ia vida de su patria y de su America, de los enemigos de estas, de su labor como intellectual revolucionario, del cardeter anticipador de su obra. A este objetivo se dirigge Ia conferenclia de Carlos Rafael Rodrfguez "Jose" Marti', contemporaineo y compaftero" (Universidad de La Habana, La Habana, n m 196-197, 1972), donde se lo ara de modo brilliant el prop6sito que Ia oriental. 0
La s di'scusiones en tn-rnn n la vn1irl" n iir% AA A.0-









clonal ban contribuido a los empen-os por ubicarlo ideol6gicamentej, tarea a la que se han. dedicado varies authors en'disiin1P
tas epocas, y de los cuales quien logro una mayor aproximaci6n al concept del cual tratamos en este Parrafo es Isabel Monal, A +
on su "Del l1beralismo al democratismo antimperialista" .(Casa de fas Amdricas, La Habana, an-o, XIII., n4m. 76, enero-febrero 1973). Uno de los primers en apreciar la coincidence del Iideario martiano con los rasgos esenciales que caracterizan a los, democratas revolt arios de. fines del siglo XIX y, principi 4el XX es Roberto Ferndndez Retamar en "Desatar a Am4rica y desuncir al hombre; notas sobre la ideologl'a del PRU' (Universidad de La Habana, La Habana, n4mero especial 202, 1975) con posterioridad se ban realizado interesantes blsquedas que sirvieron de base al simposio internaclional acerca. de este- terna., y que bajolds ausplicios del Centro de Estudios Martianos. se celebro" en 1980. En este evento'se presentaron vallosas ponenciast como la de V. Stolbov, "JosdMarti, dem64rrata revolud"Onario" (Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, -ndm. 3F 1980), en la que se califica al hdroe cubano de Predecesor de la doctrine leninista acerca del imperialism y la fiberacion nacional. La consideration de Marti' como dem6crata revolucionario no es aceptada de. igual manera por la generalidad de los ,estudiosos,, y, es objeto 'de reflexiones muy atinadas, entre las tales. una de las uAtimas publicadas es, el ensayo de Luis Tole4o Sande "Jos6 Marti de mis a m4s. Acerea de su evoluci on ideol6gica" (Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habanay ndo m. 6P 1983), en el que el autor aporta opinions coinclidentes con la tesis de que el revolucionarw cubano solvepasa tempranamente los JUnites del liberalism, y argument que las perspectives ideol6gicas del Maestro son mds avanzadas 4ue las de la generalidad de los demo"cratas revolucionarios. Esta, como tantas otras, es un drea de investigactio"n ablerta a la b .0
usqueda y a la polemica fructffera. El tema que abordamos en el paIrrafo anterior ha ablerto
*If 0,14
nuevas posiDnidades para establecer paralelismos entre elpoIffico cubano y personalidades de otros pailses, como, Ya babian realizado atinadamente various authors, de los que mencionarems a Jos& Antonio Portuondo con su "Dos vidas parafelas: Marti' Y Lenin" (Uni6n, La Habana, nlm. 2, aho IX, junio de 1970). En el simposio de 1980, ya mencionado, se presentaron aportes
-a esta modal-idad terriatica, y el de Manuel Maldonado Denis, "'Marti Y Hostos: Par-alelismo en la lucha de ambos por la in dependenda de las Antlllas en el siglo x-ix"" (Anuario, del C%,qtitro









,I 0 4 6 0
ta dimrencias y semejanzas,, ct e4; y vinculos ideolfticos que toman como base las conditions hist6ricas en que Jos hoin. bres realizaron su obra.
Debemos destacar, a modo de subtema, los esfuerzos dvMg idos al studio de la continued esendal de la obra. del Libertador en qui*en lo considerable. como padre de Am6nca. El pasado afio se celebr6 en nuestro pafs el XV Encuentro de Histuriadores Latinoamericanos y del Caribe, y muchos de sus partlicipantes expresaron cuAnto queda a Bolivar y Marti por hacer todavia. en nuestro continent. El teina fiene a m aspects no abordados, Por lo que ha de ser motive de nuevas. indagacione s, CUyOS frutos serviran para ronocer meior a ambos heroes. A ella han. contn'btm'do Manuel Galich con su "'Pr6logo" a una selecc16n de texts de Jos6 Martf: Stftn6n Bolivar. Aquel hombee solar (La. Habana, Centro de Estudios, Martianos y Casa de las Amdricas, 1982) y Jul*o Le Riverend con "Bolivar y Marti,. dos tiempos,, una. Histoda" (Ponencia presented en el IV Encuentro de la ADHILAC, Bayamo, 1983, y publicada en Santiago, n6m. 53, 1984).
Conocer mAs profundamente las bases hist6ncas del lideario: martian es lo que'se persiogue en los trabajos, mAs recientes de uno de Jos primers temas que. estuvieron en el centre de la lucha ideol6gica, que afin se mantiene como punter, y q ue tiene en Marti antimperialista, de Erni*fiao Roig de Leuchsennng (La Habana, 1960) un tratamliento amplio. Sin dudas, "Fuentes y races del pensamiento antimperialista de Jose" Marti" de hian Marinello (Granma, La Habana, 19 de Mayo de 1972, P.- ed.) nos, indica, tambi6n, una vfa a recorder para el. mas arnplio conoclmiento de esta. column central de la obra mariana. Es necesario, actualmente) continual las inves tigaci ones en tres verticiites principles: a) los. studios te6ricos del impertialismo, para. establecer Jos acerramientos de la denuncia mariana a la precis.i6n. scientific. de studios posteriors, realizados en primer lugar por V. 1. Lenin -en este sentido ha trabajado Angel Augier en "Antic ipaciones de Jos 6 Marti a la teoria leninista del imperi'alismo" (Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, nfim. 3,1980); b) la investigation. minuciosa de los. fe n6menos sen-alados por el Maestro en sus er6nicas, en las quemuestra ]as milltiples fortuas. de la penetrac116n econ6mica y politi-ca del impeniahismo en nuestra Am6nca, para valorar dien-tificamente ]a profundidad y el basamento de sus juiclios --esto lo han hecho entre otros, v centrando la atenc116n en un acontecimiento de gran trascendencia, Augusto E. Benitez, en "Jos.O
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del Centro de Estudios Mardanos, La. Habana, nlm. 4,1981), y Maria C. Santos Labourdet, en "Sobre la Primera Conferenelki International Ameni cana" (Universidad de La HAbana, num. 311, abril 1979-diciembre 1980); y c) la b4squeda en sentido similar al expuesto en el m"Ciso antenor, en la historic. de los Estadws Unidos, Io que permitiria, ahondar en el enjuliciamiento martlano de la sociedad en medio de la cual vivid los aflos m6s intensos de su ex-listencia -hacia lo que apuntan los ensayos de Ana Cairo, "Visi6n de los parddos Republicano y Dmnokruta en Escenas norteamerkanas" (Unlve:Ksidad de La Habana, n4m. 220, mayo-agosto, 1983), y Phillip S. Foner en "Visi6n mariana de los dos rostros de los Estados Uniodos" (Anuario del Centro de Studios Martianos, La Habana, nfim. 1 1980).
Nuestra Amidrica ocupa en la obra. mariana. un lugar de P114-mer orden, por lo que result fAcilmente comprensi7ble la am-, p1litud de la bibliografia pasiva sobre este temaj, en cuyo trutamiento no pueden, eludirse. amplias references al lnternacionaI*smo del Wroe, mi a su posici6n contrail imperialism, por Io que nos ceffiremos mfis a Io que a nuestro engender falta por desarrollar, que a Io que ya se ha hecho. Aqui es wifido insistir en lo apuntado en el inciso b) del pArrafo anterior,. pues hav temas concertos de amplitude continental que merecen la ateniiln de los investigactom, y que son novedosos y vigentes, como reflejan el libro Jose" Marti., la Ame'rica precolombina y la conquista de America, de Leonardo Acosta (Casa de las Am6ricas, 1964) y el ensayo Historia y biologica" en la, 'Amiftica mes tiza' de Jose," Mart"", de Jean Lamore r1o
(Anua del Centro de Estudios Martianas, nu"m. 2, 1979), trabajos que nos presentan la vision del Maestro sobre problems de caricter hist6rico que a m hoy son objeto de pol6micas desde posliciones ideol6gicas discrepantes.
Otra via para dar curso a los esfuerzos de los estudiosos es-. el tratamiento monograffico de la vislift del Maestro de los pafses, y 6rea geogr6ficas, visitados por 61, y de aquellos en. los cuales nunca estuvo fisicamente, pero que conocia y amaba. En este sentido han. trabajado, entre otros, Ramo"n de Armas, en 09 A-Puntes sobre la presencia en Marti del Mdxl'co de Beru" to Juarez ps (Ca.9a de las Amdricas, La Habana, afio XX, n6m. 115', jufio-agosto 1979), y Salvador Morales, en su "Introdum6n" a los .0 -1 19
texts de Jos6 Marti compuaws en Sobre las Antillas (Centra de Studios Martianos y Casa de las Am6rllcas, 1981).
El Partido Revoluc*onario Cubano es la sinteslis del pensamiento y la accihn de Josd Marti, y en 61 se conjugal la capacidad del organizador, la previsi6n del estadista, las dotes perso-









svohintades, las ideas del d1rigente politico. Por todo elld, Joan Marinello lo calific6 como, 'Ocreaci& ejemPlarto del AAaestr'O. (El Partido Revoludonario Cubano, creaci6h exemplar -de Jos4 Marti., La Habana, DOR, 1976). En este tema se resume la. esencia del quehacer y el pensar de Marti, por lo que en general los, trabajos acerca de su idea rdo politico incluyeh andlisis sustancliales de los objetlivos del Partido, sus rafces- y proyecciones. La hWoriografia ha centrado su interns en muchos de los aspectos princii-pales de la orkanizaci6n partidista, pero'adn se nota la'ausencia de un studio integral Y exhaustive que abarque la totalidad de la organization, y sintetice y super los awillislis existentesp que han conttibuido en mucho al conocimiento de la obra mayor del Maestro, como los trabajos que examinan as. pectos y characteristics generals de la agrupac*-n,,entre los cuales figuran el de Diana Abad, ""El Partido Revolucionario Cubano: organizac116n, funcionamiento y democraclia" (Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, nlm. 4,1981) y el de Salvador Morates, El- Partido Revoluciowrio Cubano y la organizacio'n de la guerrW revolucionaria de 1895 (La Habana, Tafleres dcl CC del PCC, 1980).
A6n puede profundizarse: mucho inds en los antecedents del Partido, Y unir a -C-tna'li'sis como el de Sergio Aguirre, "Alard y las expi2-riencias revolucionarias del 68" (Anuario Martiano, La Habana., nu"m. 6, 1976), otros que abarquen todo el period desde finales de la Guerra Grande hasta 1892, no solo, en cuanto a los fracases del movimiento revolucionario, sino tamblie"n acerca, de la evoludo"n del Partido Autonomista y del anexionismo, Y la campan-a mariana. contra sus nocivos effects.
Es necesario, iguaImente, abondar en el studio de las ca. racteristicas que astimi*6 la. organizaci 6 n revolucionaria en la Isla -donde, por razones obvias,- no se structure el Part'do Revolucionarlio Cubano-, y en las relaciones de los distintos territories con los, jeres radicados en la emigraci On. Para superar los trabajos existences acerea de las actlividades political de los cubanos, del exterior se requieren monu6rra',:?.is sobre los diferentes clubs ---como la realizada por Juan Carlos Mirabal, "'Acerca del club Los Independientes" (Anuarl-0 del Centro de Studios Martlanos, La Habana, nulm. 4, 198 1) y Cuerpos de iConsejo, a fin de concern ma's detalladamente la composition social del Pa-rtido, cuantificar sus fuerzas, y deflinir con pre I
16n as tendencies ideol6gicas que encontraron cab""
seno. Alrespecto, tambie"n se tarece, en general, de las 'biogra. flas, con un enfoque-acorde con las tendencies historiogr-Aficas









A
ngentes de las agrupaciones locales y de las organizations de base. En este sentido se destacan Rafael Serra y Montalvo, obrero incansable de nuestra independence (Ed. UINEAC, 1975) de Pedro Deschamps Chapeaux.
Por esta via nos encaramos auno de los problems que la his'toriografia mariana debe abordar en forma exhaustive: la participacOn de las different classes sociales en el Partido ReVolucionario Cubano, la ublicaclo"n clasista del-Delegado, y la definicio'n de la ideologia dominant en la organization. No CreeMos sufieliente, en estos moments, sefialar que, como por sus objetivos el Partido, ne respondia a los interests de la. ofigarquia, pero tampoCo se subordin6 a los del proletarlado -poco desarrollado en la Cuba de entonces-, la hegemonta fue ejercida Por la flamada clase media, pues este concept es de tal amplitude e imprecislio'n que en eI caben todas las capas media de la sociedad indistlintamente, sin ge"nero alguno de matiz entre los differences sectors y groups, existences en ellas. Un fen6meno de tal complejidad exige una respuesta teorica. s6lidarnente fundamentada en investigations como las que hemos, sen-alado en Jos pairrafos anteriores. y en muchas otras, que nos permitarl concern la structural de la propiedad agrarian y urbana, y dentro de esta, las caracterisficas de las industries, las manufacturas y los medlios. de transported. Sobre este tema consideramos que el trabajo mals. abarcador es el de Eduardo Torres-Cuevas, "Las classes socials en Cuba y la Revoluci6n Martiana" (Revista de la Biblioteca. Nacional Jose' Marti., La Habana, afio 74, vol XXV., n"rn. 1, enero-abril 1983).
No hemos incluido en el parrafo anterior el libro de Jose" Canton Navarro, Algaunas ideas de Jose' Marti en relact6n con laclase obreea y el socialismo (Editora. Political y Centro de Studios Martianos, 1981) torque' consideramos que este debe encabezar el tema del pensamiento social del Maestro, en el que los linvestigadores tienen amplio campo de trabajo, pues aiin tenemos periods de la vida de nuestro H6roe Naclional que requieren de atenci6n inds penetrate, para lograr el conocimi to de detalles que puedan con-1pletar la information disponlble, y darnos una. vision ma's. complete de asuntos poco watados, o abordados sin suflicientes elements, de juiclio. Un ensayo que nos muestra resultados alentadores en este sentido es "Un 'socialista' mexfcano: Jos.6 Marti"', de Paul Estrade (Ca-sa de, las Americas'. nu'm. 82, enero-febrero 1974). No solo se require m6s labored en el an aflisis e interpretaci6n, de los texts y los contextos histoncos del dirigente cubaso, slino tambien -y-relaciona-









la elaboraciOn de las biografias de los obreros anarquistak y marxistas vinculados a i6l. Al resPecto contamos con el fibro Carlos Balifto. Documents y arficuIos, compilacion realizada Por el Instituto de Historlia del Movmiento Comunista y de la
2 &.0
Revoludon Socialista de Cuba, y que recoge a modo de lintroduccii6n el valiente discurso de Blas Roca "El recuerdo de Carlos Bal*fiG", y. por otra parte, con la informaci6n. que contiene el trabajo "Diego Vicente Tejera: vida y obra", de Carlos del Toro (en Diego Vicente Tejem'- Textos escogidos, La Habana, EdItorj*al de Ciencias Sociales, 1981).
No serA possible avanzar con paso firme en el conocimiento cada vez mAs ainplio del terna que seflahumos, sii no se estudia sistemiticamente el pensamiento econ6mico del Maestro, lo que nos permitiri precisar con mayor exactitude el balance de sus ideas acerca de la repfiblica a fundar en Cuba despue's de la independencia, asi como los beneficlios. probables que esa nueva situation traeria aparejados para las naciones de nuestra Am erica, los Estados Unlidos y Europa. De los pocos. trabajos dedicados en su totalidad a analizar este aspect del pensainiento martian se'alaremos el, de Graciela Chailloux, "El pensamlento econ6mico de Jose" Marti" en Universidad A La Habana: Monogralia del pensamiento econo'mico Y Filosofia, La Habana, 1976.
En los U'Itimos aflos ha recibido rnayor atencion que el tenia anterior -aunque todavla es insufficient lo hecho-, la investigacio"n del pensamiento filosffico martliano. Por las caracten,;ficas de esta ponencia, no trataremos en toda. su magnitude un asunto quc no se ascribe estrictamente, a la historiografia, pues, corresponded ., Por la maSnitud y especificidad de sus contenidos
-ontologia, gnoseologia, l6gica, Oka, estdfica- a otras Areas de studio. S61o nos referiremos a aquellos ensayos en los que se intentan ap roxi mad ones a los criterion de A4arti acerca de la Historic, como cl de Luis Toledo Sande "Pensamiento y coinbate en la. conc+-.Ipc'O n )iaa rtiana de la historic" (Anuario del Centro de Studios Martianos, La Habana, num. 3, 1980), pues este es un campo de studio, que result parficularmente interested Para todos nosotros, Y que aun tiene aspects inexplorados. en los que podemos incurs*onar.
Hasta hace pocos afts, la historiografia mariana, no prestaba atenc16n es *aI a las ideas del Maestro en torno a la guerra, por lo que este tema quedaba un tanto diluido en otros, como el de La preparaci6n del alzamiento revolucionario de 1895, por ejemplo. Pero actualmente various especiallistas se re-








del Partido Revolucionario Cubano. Franc*sco P6rez Guzman. en "Algunas ideas militaries de Marti" (Anuatqo Martiano, La Habana, nlm. 5, 1974),, revela las primers manifestaciones de estas en. los amilisis acerca de la strategic a y la tictica empleadas durante la Guerra de Secesl6n en los Estados Unidos. La generalidad de los authors que han trabajado en esta Ifnea destacan ]a interrelacion. entre las concepciones militaries y poIfficas del dirigente -no podia ser de otro'modo-, aspect qtie desarroll.6 Joel Sosa en 'hConcepciones te6rico-millitares en el democratismo revolucionario de Jos6 Marti" (Anuario del Centro de Estudios.Wartianos,, La Habana., ni6m. 3., 1980).
Puede incluirse en este tema un aspect tambi6n novedoso en La investigation inartiana: el. espionage que -agentes yanquis y espafioles, pagados por el gobiemo de la Peninsula., ejermieron sobre el revolucionario cubano. El tmhajo de Paul Estrade ft La Pinkerton contra Martf"' (Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, nfim. 1, 1978) ab esta canter inexplotada que promote resultados sor-prendentes, de. gran valor para fa historic del movimiento independentista y de nuestras, guerras cte liberaci6n.
En estos afios ha habido algunos aportes en cuanto a la precisi'n de datos de la vida de Mank. deb'do a la publicaci6n de documents que pennarie A an ignorados, y de *vestigaciones que han esclarecido aspects que, por su apparent intrascendencia, no hablan recibido amplia divulgacio'"n. Son los casos, por ejemplo, de la documentation aparecida en el Anuario del Cen1ro de Estudios Martianos nlm. 2 de 1979, la cual nos ayuda a esclarecer aspects relacionados con la etapa juvenil'del patriota; y Otras cr'nicas de New York (Iinvest igamon, intr6ducci6n e indices de carts de Ernesto Mejia SAnchez, Centro de Estudios Martianos y Editorial de Ciencias, Sociales, 1,983-- la prIL mera edlicii6n apareclio" en 1980, en Me k co, con e I I tiftulo Nuewv carts de Nueva York), que contribuvc al conocimiento de la labor perlodistica mariana durante los, ados 1886-1892; en otro sentido, sen'alaremos ]a infonnacion que aparece plasmada en el Atlas historic biografico Jose" Marti (Instituto Cubano de Geodesia y Cartograffa y Centro de Estudios Martianos, 1983).
Pero hemos de reconocer que un g6nero de tanta importanCia para la diivulgaci6n del conocirmento de la. vida y la obra del fundador del Partlido RevoIucionario Cubano, como es la biograffa, no ha recibido la atenci6n que deberfa dArsele, en la bilsqueda del equillibrio entre Ia reconocida insuficienda de infonnacio"n sobre a1gunos perfodos de la VIida del Hdroe, y la ne-








Wad de Ilenar el vacio bibliogTAficoo Tras lel t. 41unfo de la Revolucl6n, no habla sido editada una obra biogrAfica que Ile. gara hasta la masa. juvenile y los lectures que se inician en el COnommiento del autor intellectual deI asalto al Moncada, Y el. 11or P
bro de Mercedes Santos Moray, Martz,, amigo y compahzero (La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1983) aspire a llegar a un p6blico amplio, fundamentalmente juveml, mediiante la combmiaci6n del lenguaje ameno y las flustraciones.
Min no se ha realizado el studio biogrffico erudite, que ofrezca un anAlisis pofundo de las different tapas de la trayectoria vital del dirigente revolucionario, en estrecha relation con el conjunto de los factors socials que influyeron sobre 61.. y conaimonaron su pensamiento y sus actos, su quehacer polltko Y su labor Intelectual. Las Ifneas metodol Ogicas para un trabajo de tal. magnitude. las sefiala Roberto FemAndez Retamar en "AJgunos problems de una biograffa ideolo"gica de Jose" Marfl.po' (Anuario del Centro de Estudios Martianosi La Habana, niAw. 2p 1979). La obra se harfi.

La. Habana, 12 de jul"O.,de 1984
AAo del XXV Aniversario del Triunfo de la Revoluc16n










107% a a
tfreve estudw historiogr4*1 wo sobre
el movimiento. juvend cubano
(1959.1983)
ALINA PgRUZ MENtNDEZ
LILIAN VizcAfNo GONZALEZ

Este trabajo, en el %ue Se sefialan .1as principles obras que a nuestro juicio se han publicado a partir de 1959 acerca del movimiento juvem*1 cubano, s6lo persligue alertar sobre la ne'cesidad de Henar los vaclos existentes en este sentido, es decir, hacer un Hamado a los historiadores Para.,que tomen conciencia de la importancia que dentro del quehacer histonoogrAfico tiene el investigator y divulgar la labor de la juventud cubana a lo latgo de nuestra historic.
Por la brevedad del flempo en que fue elaborado consideramos, que pueden existir algunas omisiones involuntarias, pero estimamos que a pesar de ellas no varla sustanciaImente su senfido.
La juventud cubana ha parti i ado activamente en las lupueblo por su Uberaci6n nal y ha protagochas de nuestro nado
nizado herolicas hazaha que le han hecho ganar un destacado lugar en nuestra. histori;a,
Desde las primers d6cadas del sliglo xix se observant manifestaciones de rebeldia entre los j6venes contra las arbitrariedades del rd U"en colonial espafiol imperante en Cuba, sittiad6n Que se agudiza en la. segunda. mitad del siglo.
Las filas mambisas, durante las Guerras de 1868'y 1895, estuvieron compuestas, mayoritanamente,, por j6venes procede'ntes de difere tes sectors de la sociedad cubana. de la 6poca, entre los que se destacaban los estudiantes universitanwos; baste mencionar a Ignacio Agramonte y Rafael Morales (Moralit0s).
La intervenci6n norteamericana. de 1898 en la confienda entre cubanos y espafioles, arrebat6 el triunfo irumlinente a las troops mambisas y frus tr6 todos los. anhelos de I libertad del pueblo cu bano; el pafs pas6 amanos de una nueva metr6poh: los Estados Unidos de Norteam&ica.
Al concluir en 1902 el perlodo intervenor quedaba supuestanwnte establecida la Repdbli"ca'- en el pafs,- pero 6sta, lastradzy,








desde la cuna, abrW Para Cuba la etapa neocolonial, Y s6lo se realizaria el Primero de Enero de 1959 con el tiunfo de la Revolud6n,
Durante el neocolonialismo y en las pnmeras d6cadas del sliglo, el movimiento revolucionario perdi6 figures de la talla dv Julio Antonio MelIa. lfder estudiantlil y uno de los precursors del communism. en. nuestro Pais, Rub6n. Martinez Villena, guia del movimiento obrero y communist v Antonio Guiteras, destacado luchador antimperlialista.
La Wtima etapa de nuestras luchas por la fiberaci 6In. nacl(>ual aport6 numerosos ejemplos de abnegaci6n juvenile; la Generaci6n. del Centenan'o, hadendo gala de desprenditniento y sanHficio, asumi6 con heroism, la hist6rica. tarea de liberal a la patria del r6 *men tirAnico de Fulgencio Batista Y a la vez del dominio yanqui.
Desde los heroics asaltantes al Cuartel Moneada, hasta. los intr6pidos combatientes del Ilano y de a Sierra, entre los que podemos mencionar al inolviodable Frank Pais, jefe de acci6n y sabotage del Movirmento 26 de Julio Y a Roberto Rodriguez (EI Vaquerito), digno representative del Ejdrcito Rebelde, ha s'do cuantioso el predio en. vidas 36venes y vallosas que ha tenido que pagar el pueblo de Cuba por sulibertad.
No obstante, despue's del triunfo popular, no han dejado de sumarse nombres de j 6venes al martirologio de la patria a consecuencia del acoso, del imperialism yanqu P que no cesa en su aftin de aplastar nuestras victorias y detener el proceso'revolucionario cubano. BrIndando, cada dia un ejemplo de decision y de coraje, nuestro pueblo, v como parte esencial de & la*juven. tud, avanza mas firme -por el camino hacia el social"Smo, seguros de que el future pertenece por enter al 6omunlismo.
Las acciones de los j6venes a lo largo de nuestra historic han sido, tratadas en distintas i6pocas por diverse' authors y en different forms.
En esta. breve incursion por la. historliograffa cubana acerca del movimiento, juvenile nos referi'remos a las obras editadas a partir del triunfo de la. Revoluci6n en 1959, ya que, a nuestro juicio, es en esta etapa, debido al interns, y a las facillidades brindadas por el -Gobierno Revolucionanio para el desarrollo de hi culture national en general, que los authors pueden analizar con mayor objetlividad los hechos y personalidades de nuestra historic, por lo que la actividad investigative. en. este sentido ad quiere un verdadero r1gor dewifico, avalado, por el desarrollo que. paulatmiamente, alcanzan la ciencia y la. tdcnica en el pais y. consecuentementej, nuestros especialistas.








Sin embargo, no queremos restarle valor a aquellos eser Iitores que en otras tapas supierion sobreponerse a las dificultades del moment, a las hmitaciones de clase y de todo t*po y lograion hacer histona con un C'aricter verdaderumente nacignal, destacandoque constituyeron dignas excepciones entre la generalidad de Intelectuales y professionals vendidos at regimen imperante en el Pais y-, en A ltima instancia, at amo extranjero; cabe mencionar, entre estas. 'lustres, figures de las letras cubanas, a Emilio Roig dleg Leuchsenring y Fernando Ortiz; aunque no dedicaron su actividad al studio del movlmiento juvenile en particular, adenaAs. de otros, prestigios'os, historliadores, que, por suerte,, aun contamos entre nosotros.
Entre las obras publicadas a partir de 1959 acerca de la aca
tividad de la juvenfud estAn las que se refieren al MOVAmiento juvenile revoluclionario en general, las que abordan el movimiento estudiantil. y las que tratan, el movimiento Juvenlil comunlista en espeeffico.
Antes de entrar en el anAlisis de estos libros queremos hacer reference a los discursos de dirigentes, del Partido Comufilista y del Estado cubanos sobre la juventud, los; cuales por su, iMportancia son impret-sclindlibles; para el anAlisis de cualquie'ra Zfe'os moments de la historic del movimiento juvenile cub-n'.
En primer lugar estAn, por su va-lor hist6rico y educ#tivo, los, discursos de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro. En 1978 fue editado en, Sofia, Bulgaria, con motive del X! Festival de la Juventud y los Estudiantes, una compilaci6n de fragmentos de discursos pronunciados por nuestro ma*ximo Uder, desde 19:59hasta, 1976, a ]a que se le dio el titulo Acerca de lajuventud.
Posteriormente se han seguido, publicando peri6dicamentee por las Ediciones OR del Departamento de Orientacion Revoldcionaria del Cwnitc' Central del Partido, otros discursos en los que el Primer Secretario de nues tro Part 14do ab orda problem- as de los j6venes, sus areas. concretes., etcetera.
En 1970, bajo el titulo de Obras, fueron editadas, por -1a Casa de las Aindricas, las intervenciones, del Comandante Ernesto Che Guevara desde 1959 hasta 1967 y sus escritos durantejodos estos a -nos recopilados en dos vol6menes. Especial importancia tiene para nuestru trabajo el segundo torno, do-tide se*recogen discursos en los -que se sedalan las pnncipales. areas ae ia juventud en la, Revolucift, el papel del estudi'antado en el'proceso revolucionario, las cualidades y deberes de un joven coMunista, asi Como tambien las functions y areas fundwnentales de la, militancia j uvenil en nuestra sociedad.








Igualmente importance son los discursos del Segundo S ecretario del Partido, compafiero Rafil Castro; del compan-ero Carlos Rafael Rodriguez, miembro, del Bur6 Politico del Comit6, Central de nuestro Partido, y de otros dirigentes de la Revo. luci6n,'por constlituir una extMordinaria, fuente de enseftnza para la juventud, estos trabajos aparecen puDucados en los dis, tmitos 6rganos de prensa del pals.
Entre los libros publicados sobre el movimiento juvenile rek.
ib #
volucionano en la etapa colonial estA la obra A cien aflos del 711* el fusilamiento de los estudifantes (1971) de Luis Felipe Le Roy y GAIvez, editado por Ciencias Sociales.
En esta obra el autor brilinda, una detallada informaci6n sobre los hechos en torno al fusilamiento de los ocho estudiantes de medicine ocurrido el 27 de noviembre de 1871. Ofrece: una valiosa documentaci6n que recoge los antecedentes del fusilamiento, las consecuencias y signiricacii6n de este crime. La obra plasma fundamentalmente la secuencia de los hechos ocurridos y los criteios de different personalidades de la 6poca.
Sobre Ja etapa neocolon'al, exiisten diversos trabajos que reflejan las luchas libradas por el pueblo contra los gobiernos de tumo al servicio de los interests del ji-Mperialismo norteamericano. Dentro de estas obras queremos referirnos primeramente a aquellas que abordan las acciones desarrolladas por ,las masas y en particular por el movimiento obrero y comunista, que tratan en a1guna. medIda, aspects limportantes de la. actividad juvenile de aquellos dfas.
Este es el caso, por ejemplo, del libro, del doctor Sergio Agul*rre,- Eco de camino F, publicado en 1974 por el Instituto Cubano del Libro. En 61 se recopilan una seiie de articulos entre 10's que figuran "Algunas luchas sociales en Cuba Republicana (11 Parte)Pr en el cual se analiza el perl"odo de 1915 a 1925 en cuanto a la situac*6n econ6mica, political y soctai del--pafs. En este context, el autor valora la actividad de Mella y la creac116n del primer partido marxista-leninista en nuestro pais. Este articulo nos b:rinda una vall'osa iffiterpretaci6n marxista de los hechos ocurridos en estos afios, su concatenaci6n, consecuencias y significaci6n.
El doctor Julio Le Riverend cuenta entre su producclft historiogrdfica con la conocida obra titulada La ReptibUca: dependencia y Revoluctf6n (1960 primer ediclift), en la cual se recogen de mantra general los pnncipales hechos de nuestra historic, patria, desde la intervencli6n norteamencana en 1898 hasta el tnunfo'de la Revoluci6n, v en este








marco regi-S Igunos aspects important de ]a actividad Juverul. Esta obra no agota las characteristics de los diferentes periods hist6ricos que describe, no obstante nos brinda una visli6n general de todos estos a-nos y sienta las bases para. un studio mAs detallado, constituyendo un primer intento, Por sistematizar el studio, de la etapa neocolonial hasta 1959.
Otro libro de gran iinportancia para el conocimiento del period que desarrolla es La Revoluci4n del 33 de Lionel Soto, publicado por el Instituto Cubano del Libro en 1977.
Este trabajo, aunque tiene por objeto el studio, de las luchas revolucionarias contra el dictador Gerardo Machado en Ia d6cada del 30, analiza. la situation econonlica, politica y social del pais en, esos anos, y hace reference en sus paginas a importance acontecimlientos, de la historic del movimiento *Uvenil cubano. Esta obra tanto por la abundance information que ofrece como, por el riguroso tratamiento que da a los hechos, y acontecimientos politicos, econ6mlicos y sociales del pais constituye un libro de obl* ada consult para. el conod"iniento, de la historic de esos anos y en particular de la Revoluci6ty del 33.
En Q su autor ademAs nos office un valioso testimony, crItico de los hechos que narra, elaborado sobre la base de una defini'da concepci6n marxista-leniniista que, trascendiendo los Iftiftes del intellect, constitute la puesta en prActica de sus, Princivales postulados.
Entre las numerosas publicaciones de Ra d Roa, en las que se ofrece abundance informac116n. y un andlisis exhaustlivo del perio do neocolonial, se destaca su libro Retorno a la alborada, editado por Ciencias Sociales en 1979, e integrado por artioulos que por si mismos constituent fuentes documentaries; en ellos el autor logra plasma, en forma testimonial, las principales luchas estudliantiles y juveniles desde 1920 hasta 1950. Sus escriftos se destacan por el anAllisis, la valoraci6n y los criterios certeros que emite, con un lenguaJe mordaz y clocuente.
Dentro de la historliograf t a del movimiento Juvenil ocupan un important lugar los, trabajos de carActer biogratico, donde se destacan la personalidad y la v*da de destacadas figures de nuestra historic, participants erk las Guerras de Independencia y lideres del movimiento estudiantil y Juvenil en general, Que desempeharon un active papel en el movimiento obrero y communist o tuvieron una meritoria actividad revolucionaria en su 4poca.








De los libros que -tratan sobre los heroes. de las luchas contra el dominion espafiol queremos mencionar la obra de Juan huidnez Pastrana, Ignacio Agratizonle., documentss, publicada pur la Editorial Ciencias Sociales eu 1974. Este libro es una couple i Jn de documents que fiene como, principal propo' sito ofrece'r a historiadores y b16grafos un material veraz y 6scogido acerca de Agramonte, pero ademas en su pr6logo el autor en apretada sintesis nos brinda los principles elementos b rAficos del Mayor,
Sobre Julio Antonio Mella. (1903-1929), lider estudliantit y precursor del communism en Cuba, exiisten numerosas publicacionesmencionaremos en primer lugar el trabajo titulado Julio Antonio Melta. Docamentos y a?'Iiculos publicado eh 1975 por el Instituto de Historia del Movimiento Comunlista'y la Reirolucio*n Socialista de Cuba, anexo at Comlitcl, Ccntral dal Partido Col-nunlista de Cuba. ]EI libro constitute w-ia' valiosa selection de los documents miLs ilustrativos sobre Iq vida Y la actividad polffica' del. j oven c 11rigente communist, a) igual que de ac6xiteCIiMIieIIL0S importance ocurridos en el paiK
En mlacion con su vi'da v con el papel que desempen-6 en las juchas'de la 6poca, pode7mos mencionar tres li-bros, de sua' impbrtancia para nosotros, uno
del* companero Erasmo Dumpierre.. titulado, Julio Antonio Mella.- Blografta, publ,',cado por la Editoiial Orbe en 1975 y que es fruto de una investigaCi6n rnuy seria en la que, mediate documents y prensa del moment, se ofrecen los aspects fundamentales'de la obra y la-,.v*da de Mella. El otro, Julio Antonio Mella. Refornia estudiantil y antimperialismo, de la compan'era Olga Cabrera, anaIL'7a esta. linportante etapa del movimiento juvenile, especifficamente del. estudiantil y aborda, en. particular, los principles aspects de la actividad revolucionaria de Mella y de su.labor dentro de la Unlversidad de'La Habana. En, -ambos' tral')ajos hay.una bitena utilizaci o-n de las fuentes documenta Ik s Y Secundarias con las que trabajan fos authors.
Por filfirno queremos referlmos at libro de Pedro Luis Par dr6n, Mella Y el movil-niento obrero, en el cual a travel de un adecuado mancjo de las fuentes documentaries y pen-o"dicas el. author incuTsiona especi 0 ficamente en la actividad desempehada par Mella con el movimiento obrero y dentro de este, S Ai e planted el objetivo de demostrar el por qud de la radicalizadun y concientizaci6n de Jullio Antonio Mella.
Tambi6n abundan- las Publicaciones sobr6 -Ruben Martinez Villena, (1899-1934) que abordan las distontas facets de su interesante Dersonalidad tanto como into-lectual, coino- dirigev-









w
te obrero o como c-0munista, entre ellas- pademos dtar, de RaW Roa, El fuego de la semilla en el surco., editado por Le. tras Cubanas en 1983; en esta obra el autor realize un esiudio acerea de la actividad revolucionana de Vil a y la Importancia de su labor como di*gente obrero, adem6s, se analiza la epoca y la situaci6n exiistente en el pais. En Jos antecedent. tes se expose el surgimiento del proleta iado en Cuba. Maneja una abundance informaci6n sobre la base de test'monios y fuentes pnmanias y secundarias.
Otro trabajo sobre MartInez Villena, es El joven Rubin, de Ana N"ez Machin, editado por la Editoral Gente Nueva en 1981; en el libro la aurora expose diversos articulos publicados por el destacado dirigente obrero en la prensa'de la dpoca y lo ma's important de esta obra., a nuestro *U*cio, es que 'con un adecuado manejo de las fuentes primarlas y secundanas logra Ilevar a la juventud la verdadera personalidad de Rubdn.
Sobre Antonio Guiteras (1906-1935), joven revolucionario y antimperialista, contamos con-varios libros, entre los que podemos mencionar, 'de Olga Cabrera'.. Gulteras, la gpoca y I el hombre, publioado por la Editorial Arte y Literatura en 1974. El objetivo fundamental que persigue el fibro es regen rar la f ligura de Guliteras, mancifflada por la manhosa utilizaclift que de su memona hicieron bands y gruptisculos reaccionarios, para lo cual su aurora recopiI6 abundance linformad6n prDcedente de Per16dicos de la dpoca, documents y otras fuentes
s. I I
testimonlale AdemAs se analiza la s*tuac*6n en que se en contraba el pais entre 1900 y 1935.
Jos6 A. Tabares del Real analiza tambioe"n la figure de Guim teras en su IxDro Guiteras, editado por Ciencias Sociales en 1973; en el trabajo, Tabares del Real no s6lo expose la lucha del joven revolucionario sino la dpoca. en que se desamlla. El 114bro en s I consti tuye una important fuente documcntal.
.0 .
Pabto; paginas escogidas, publicado en 1973 por la Imprenta Universitaria Andre Voisin muestra Por inedlio de articulos y, escritos de Pablo de la Torriente Brau y de otras personallidades de la 6poca, la V*da y obra del destacado, revolucionario cubano que muri6 luchando contra el fascism en Espafia en 1936.
Zoe de la Torriente Brau, hermana de Pablo, ofrecetambidn en un folleto, una sintesis de la vida. del hdroe que tiene una especial slignificacio'n desde el punto de vista testimoniaL Este tmbajo fue publicado por ]a Cornisi6n de*Extensi6n Uni-










En cuanto a las obras que tratan sobre detenninadas eta. pas det movimiento juveml v.- en especifico, sobre la.actividad dc los. estudiantes podemos enumerar, entre otros, Las fuchas estudiantiles -unive'rsitafias entre 1923 y 1934, de Olga Cabrera y Carmen Almod6bar, publicado Por Ciencias Sociales en 1975, errel. cual. se trata una, etapa de. lucha del movimiento estudiiantilen nuestro palps muy important y se expenen clocumentos Y. articulos de. la 6poca que demuestran la, s*tuac*6n existente en estos anos y las posliciones -del estudliantado uni'versitario. El trabajo estd dividido por periods que constant de, una mfroducci6n valo ,4tiiva de sus authors y de una agrupaci6n de documents.
Ladislao GonzaIez Carbajal en El Ala Izquierda Estudiantil y su. poca, ed'tado en 1974 por Clencias Sociales, realize un studio exhaustive so'bre el papel desempenbado por elestudiantado cubano hasta 1937, y en especial por el Ala como la or-,
Ii i6n estudiantil ma's radical de la e"poca; ofrece ademaS importance valoraciones y testimoni-os asif como un buen numero de documents que avalan la. inforrnaci6n que present. El libro en su conjunto nos ofrece adem -a's un anAlisis marxista de la actividad de esta organization y de la epoca en que existi'.
Sobre una etapa posterior, el. libro de Niurka Perez Rojas: El movimiento estudiantil universitario de 1934 a 1940P Publi. cado Por Ciencias Sociales en 1975, realize un anAlisis detallado dil desarro'llo del movimiento estudiantil en esos a-nos lo acompaiia con una recoplilaci6n de articulos y documents. La. aurora pretend aquf dar a concern la important participacjo"n del movimiento estudiiantil en las luchas revolucionarias de una etapa de nuestra historian. Es un cuidadoso iestudio del papet -y el lugar que ocupan las luchas estudiantiles en tin process revolucionario, y en particular el estudiantado universitario.
Acerea de las luchas estudiantiles entre 1952 y 1957, lose' Antonio Echevarna: La lucha estudiantil contra Batista, de
Julio A. Garcia Oliveras., publicado por la Editora Polliffica en 1979,- brinda un valioso recuento cronol6gico de las acciones revolucionarias de ese Periodo, respaldada por documents y testimonies, y copiosa informaci6n sobre la figure de Echevarria, president de la Federaci6n de Estudiantes Universitar'Os (FEU), asesin ado el 13 de marzo de 1957 a consecuencia del Asalto al Palacio Presidencial y a la emlsora Radio Reloj, operaciones ejecutadas bajo su direcci6n. AdemAs el autor brin-









(le hecho, la obra constitute un important.e. testimony de Las luchas libradas'por el estudiantado cubano contra la tirania de BatisM y la actividad revoluclionarla de su principal dirigente en esta etapa. *nero de cronica, el libro de Marta Rojas,
Dentro del ge
La generbicidn del Centenario en el juicto del 'Moncada, -ba'ado en testimonies de los participants en los hechos, en las vivenclas personals de la aurora --.;-test*go del Juicio seguido"a los asaltantes-, el studio realizado por- ella de los -documentos, y escn1tos. relaclionados con' el movimiento constlituye uina <)bra de suma importance para el cono-climiento de este destacado suceso de nuestra histonoa. Adema's se brindan number. sos datos acerea del surgimiento y desarrollo, del movimiento revolucionario en este moment --hist6rico.
De gran slignificad.0"n tambi6n para el studio del movimiento juvenlit en la ddcada del 50, y en particular de uno de SUS hechos ma's relevantes es La pris1*0"n fecunda, de Mario Mencia, publicado por Editora Politica en 1980, en el cual. el Autor nos da una s6lida information acerca de las actividades desarrolladas Por Fidel Castro y sus.companfleros durante el. perA odo de encarcelamiento en Isla de Pinos a consecuencia del Asalto al Cuartel Moncada y, sobre la base de la documentacion-que trabaia hace un acertado anilisis, del desarrollo politico alcanzado por estos j o5venes, asi como de las, huellas que dei6 esta experience en sus vidas. El libro trata un tema que ha sido poco trabaJa o y contribute a concern Jos detalles de lo que pudiera considerarse. que constituyo" la escuela political delos asaltantes al Moncada.
Del period posterior a) triunfo de la Revoluc116n cabe tambidn mencionar El fibro de la juventud, editado por Imprenta National de Cuba en 1961 y en el cual se recogen los discursos de dirigentes juveniles de los anos 1960 y 1961 de la que fue la'organizacion rector de la Juventud en aquel moment, la Asociacio"n de J6venes Rebeldes (A.TR), adema's de importance. discursos de los ma' ximos d lirigen tes de nuest ra Revo I um 6-* n, po r medio de los cuales se dan algunas valoraciones acerca de la act"Wdad desplegada por la juventud en. general y los jo'venes rebeldes en particular.
Especificamente sobre la campan-a de alfabetizacio"n desarmllada en nuestro pafs, contamos con el trabaJo Cuba, terrz-forio libre de analfabetisino, de Olga Montalb6n., publicado por Cienclias Sociales en 1981, en el que la aurora analiza una de las ma's bermosas areas emprendidas por nuestra juventud.
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cuanto a la experience. que brinda de csta taroa para los paisq s subdesarrollados. Para su elaborad6n, la aurora trabajo con numerosas fuentes primanas. y secundarias que imprimieron un gran -valor al Jibro.
Reclientemente ba sido publicado el lidbro de Jos6 Mayo,, Los niftos heroes A Playa Gir6n, vallioso testirnonio dc esta IMPOT tahte participaci6n de nuestra, juvenitud cn la primer gran derr6ta del imperialism yanqui en Am'rica Latina.
Eia cuanto a folletos, queremos htxer reference al publicado por la EdRorial Orbe en 1978 en bomenaie al 50 aniversaof &
rio de la. fundacion de la primera organization marxista-leiiiLsta de ]a *uventud cubana, iga La L* Juvenil Comunista de
Cuba (Lic), fundada en 1928.
Este folleto csta integrado por tres articulos: "Ta primer organizaelio'n de los j6venes communists cubanos" de Fabio Grobart', "Apuntes sobre la Up Juven1l. Comunista" de Severo Aguirre, y "Recuerdos de la Juventud Comunista" de Flavio Bravo # 3
Estos escritos fienen un gran valor por constituir Io unico que se ha publicado despuds del triunfo de la Revoluci6n basta la actualidad en relac116n con la actlividad de la Liga Juveni'l Comunista. Los articulos que lo cwnponeii han slido el-Wooradus por participants en las luchas de ]a C'poca, los cuales, adenias de ofrecer sus vivencias personals, enjuician y valoran la actividad de las organizations juveniles anteniores.
Debemos aclarar que en este trabajo no hemos hecbo referencia. a la gran cantlidad de articulos publicados acerca do las d*versas organizations juveniles de different e0pocas de nuestras luchas, que aunque en occasions salvan lamentables omissions histonogrAficas, sin embargo tienen esencialmente un carActer divulgativo.
Para concluir queremos sefialar que. la. historiograffa acerca de la temAtlica juvenile, es bastante reducida y, en general, las obras existences no emprenden de forma sistemdtica el estu1 Miembro del ComK6 Central del Partido Comunista, de Cuba y President del Insfituto de Historia del MoviMiento Cornunista y de la Revoluci6n Sociallsta de Cuba*
.2 Miembro del Corniti Central del Parfido Comunista de Cuba y President del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberania de los Pueblos.
3 Miembro del Comitd Central del Partido Comunista de Cuba y
Aft to% A.&T









dio de la-historia del movn*ento juvenile cubano, por lo que Ao encontramos trabajos parciales sobre determined so o-s peit
riodos, sectors y figures.
Por Ciemplo, en el movimiento estudiantil son mAs numerosas las publications existences,, sin embargo, en lo que se refiere' a la actividad de la juventud -comu'jiista en especifico, notamot un gran vacio de wateriales, que urge Henar por la importance. que para la formacii6n de las nuevas gencraciones tienen las experiences y actividades de Jos j6venes communists a travel's de la histona patria.
Cabe' destacar que a partir de 1959 se abre, como seiialabamos anteriormente, una nueva dpoca para la histonografia cubana y que en general en el pais se observe una preocupacl16ii constant por el increments de las investigations hist6icas y por la publlicaci6n de sus resultados.
A partir del Pnimer Congreso del Partido Comunista,, eii 1975, se trazo' ]a political a seguir en reaction con las investigaciones y se linicio' la estimulac116n de ]a actividad investigative en general, aunque se puntualizaron 'las lines fundamentals. a desarrollar, acordes con las necesidades clentifico t&nicas del pafs. No obstante, el incentive de'esta labor se extended & la actlividad hist6rica, debido a la importaiicia que tiene para. fa ed u-aki On de la conciencia polit 'Ica del pueblo, el conocimiento de su historic. Sin embargo no creemos que podamossentimos satisfechos con los resultados alcanzados hasta este moment.
Firialmente queremos sefialar que en este trabajo no hemos. agotado la literature existence acerca del movimliento juvenil.. soto nos hemos referido a las obras que consideramos mds rePresentativas y que, por tanto, pueden server para comprender y valorar Ja Tnagnitud y caracterfsticas mas generals de esta historiografia y la necesidad e importance de plantearnos SU superaci6n tanto cuantitativa como cualitativamente.




























Cmdte. Fidel Castr-o
*0 -4Primer Secrefario del Par+*do y Primer M*tn*s+ro del" Gobiorno Revolucionario DI$CURSO PRONUNCIADO EN EL RISUMEN DE LA VELADA CONMEMORATIVA Of LOS CIEN
AF40S DE LUCHA












# AW
La Revoluctun del 30:
una aproximad-opn historiografwa

ANA CAIRO

Hace fatta una carga para matar bribones,
para acabar la obra de las revoluciones;
para vengar los muertos, que padecen ultra e#
para limpiar la costa tenaz del coloniaje;
para no hacer inutil, en humillaute suerte,
el esluerzo y el hambre y la herida y' la )nuerlepara que la Republica se nianterga de sify
para cumplir el suen-o de mairmol de Martif;
para que nuestros hfjos no mendiguen de hinojos
la patria que los padres nos ganaron de pie.
Desde aqu' te decimos Ruben: iEl 26 de jul*o fue la
carga que tu- pedfas!'
En los parrafos finales del magistral discurso pronunciado, en la velada conmemorativa del vigesimo aniversario del Asalto al Cuartel Moneada, Fidel Castro cIR6 los witeriores versos
a
del "Mensaie h '# rico-civil a Jose" Torres Vidaurre", poema de Rube"n Martinez Villena queeste 1ey6 por primer vez en una asamblea poll"tica, el 18 de septiembre de 1923, cuando era un diMgente blwson--o del Movimi"ento de Veteranos y Patriotas y se enfrentaba al desgoblerno de Alfredo Zayas (1921-1925).
El 26 de julio de 1973, Fidel Castro repetia los versos patrioticos de Rub'n, credos media centuria antes, con un nuevo, signiticado, torque eran el recurso sint&ico para la ratiflicaci6n de la continuidad hi'st6rl'ca del process revolucionarlo en la republican neocolonial. Porque. la vanguardia presented en los success de Santiago de Cuba y Bayamo el 26 de julio de

I CASTRO Ruz, FiDFi.. "En el XX aniversario del asalto at cartel Moucada!'. (En De la Demajagua a Playa Gir6n, Editonial de Cienclas










19531, no so"lo era heredera del ideario antimperialista martiar1o, sino de las concept h ones mds radicals de los combatientes contra el zgetyato y ]as satrap'as de Gerardo Machado y Fulgcnclo Batista entre 1923 y 1935, ahos que pudlicran delimiter uno de los periods mAs complejos e limportantes de la hx*storia de Cuba en el presented siglo.
La influence del combat antizayista, antimachadista y antibati'stiano sobre Fidel Castro y sus compaiieros, de la Generacift del. Centenario fuc examinada por este en el "Discullso en el acto de solidaridad y apoyo a la Revol or los *ntegraaites del Directorlio de 1930" (23 de juni'o de 1960), en el. que dijo:
Companies y compafteros del Directorlio Estudiantil
de 1930:
Debo confesarles que para mf y los compafieros de los que ustedes han Ilamado "la generaci6n nueva", estos minutes han sido de extraordinaria emoci6n, Por muchas razones; como cubanos, somos todos de ese temperamento emotive y -sensible que se conmueve cuando se nos tocan ciertas fibras. Y ast fue, Por ejernplo, cuando nos entregaron la ban&ra que Ilevaba la manifestaciln del an"o 1930 y que cubr1*6 el. fdret-ro de Rafael Trejo, para juntarla, en el Museo de la Revolucio'n, con
las banderas de nuestra lucha.
Es precise tener en cuenta que sobre nosotros I'nfltty-' grandemente la lucha de la generaci6n del 30; es preciso IIIener en cuenta que todos nosotros crecimos oyendo hablar de aquella epopeya y que, como estudiantes universiftarl'os, todos los afios nos reuniamos. en la Escafinata a conmemorar la. caida de Rafael Trejo; que en nuestros oidos resonaron muchas veces los nombres de los que cayeron en aquella lucha, desde Mella hasta Gufteras; de que fue siempre para nosotros una fuentc de mspiraci6n que la juventud del 30 habla desempenado en la lucha por la. fiberacion national, en la lucba por la fibertad y por los derechos de nuestro pueblo, y que por eso un acto como este, puede decirse que imprev1sto, porque en med&o de la fatigosa tarea en que nos hemos visto enfrascados. desde el triunfo de la Revolu66n pocas oportunidades hemos tenido como esta, en
a
que es como una recordac16n y como una species de encuentro con los que hablian sido protagonists de








% so, esa bandera
nos impression tan vivamente,, y por
eso tambien nos han impresionado las palabras que recordaban los sacriflicios de nuestro pueblo, no ya en los U"Itimos a-nos solamente, silno desde aquellos del 30 y los afios anteriores al 30 en que comenz6 aquella lucha, continuacio"n a la vez de las luchas de ]a independencia y que han culminado en esta viuorla de nuestro
pueblo.'

El nombre del pen"odo hist6nico comprendido entre 1923
1935 es, objeto de discrepancies entre los participants en e'l, los, especiallistas, los appendices de tales y los aficionados al
-t ema (entre los que me *ncluyo). Existed unanimidad de crite rios cn que en dicho pertodo se gesta, ocurre y fracas. una revolution. Hay diferencias de opinion, cuando de "apellidarla'; se trata: uevoluci6n antimachadista?, -del 30?, -del 33?
Revoluci 6-n antimachadista. Como nombre rest inge lo ocurrido, torque no s6lo se derroca al "asno con garras" sino quo, el period abarca el goblierno Grau-Guiteras (septiembre 1933-enero 1934% y la lucha para destruir la priniera tirania de Fulgencio Batista, "el conde del palmacristli".
I Revolucio"n del 30. Como denominadO'n tiene a su favor
que est -a' acufiada -al menos- desde 1934; que entre sus defeiisures esta Raul Roa (uno de los escritores ma's capaces para persuader y ganar segulidores de una. idea), quien --con lionestidad y buen humor- se atreve a decir con una original I I met afford que 4'se fue a bolina";- que, corno se aprecia en el discurso de Fidel Castro antes citado, se impose en el vocabulario de una herencia revolucionaria transmitida. por el habla y ]a Palabra escrita. Como terTnino, alude al anflo en que la batalla contra ]a dictadura del "Mussolini tropical" adquiere un primer nivel de relevancia national. Por otra Parte, se inscribemejor en la tradic116n de fecbas que marcan los moments

CAsTrto Ruz, FiDEL. "Discurso en el acto de solidaridad v apoyo la Revolud6li por los intecirpntes del Directorio de 193w'. Rei, oluci6n. (La Habana) 3(477):1, 14- jun. 24, 1960.
*1 RoA, RAOL, La revolucidn del 30 se jue a bolina. La Habana, ICL, yr, ff
1968. EI cor-n-plIador Anibrosio Fornet dice en "nota a ha edicon El titulo que el autor ha dado a esta seleccl6n es bastante eniamAtico. En ]a jerga del mar "irse a bolina" es algo asi como quedar al garete e ir dando bandazos. QuizAs en lenguaje de tierra adentro quiera decir ma's blen irse at carajo. Pero es possible que esa, frase tenga un matiz que no tiene la. otra. Adem.6s, si eso hubiera sido Jo que el autor quiso clecir, segurarnente lo hubiera dicho,"







ap f 41
de auge (piensese en los vocablos "Revolucii6n del 68", Revoluci6n del 95").
Revoluc16n del 33. Sus propugnadores resaltan de este modo, el a-no en que las luchas politico-sociales alcanzan, uno de los moments de maxima intensidad, aunque esto no slign ifica que desconowan la trascendencia de 1930. A modo de ejemplo: JuI40 Le Riverend en el sugerente articulo "La Revoluci6n de 1933 Y el nuevo giro hlst6ricol' suscribe que:
Dentro, del process que analizamos hay un moniento en que el giro historic haciia la political de masas se acentfia; un reforzamiento, un ascenso de las fuerzas populares, caractenza los meses que corren de marzo de 1930 a mediados de 1931, Huelgas obreras muy nil*liftantes, movimlientos estudiantiles como el del 30 de septiembre que sacude a toda, la. isla pues se extended a ciudades importance del Interior, farsas insurreccion.ales burguesas como la ya menclionada de Mendieta y Menocal que arrastran a una generous e iin itiil inmolaci6n al general Peraza, a Chacho Mdalgo, a del Pino Y otros; intents fallidos como el de la expedicio'n de Gibara, constituent los elements mas importance de
esa. agudizaci6n, de la IUChA.4
Para un andlisis sucinto de lo impress desde 1959 hasta 1994 sobre la Revoluci6n del 30, se comentarin cuatro t6picos, que son: primer, los texts in4ditos y desconocidos, que pudieran conceptuarse como fuentes primaries o secundartas, segundo, las reedicliones de articulos y ensayos de participantes, que ya eran fuentes antes de 1959; tercero, los testimonios e interpretaciones en articulos, entrevistas, ensayos y monografias de los combatientes, hechos despuds. de 1959; y cuartoo lios, articulos, ensayos, bi raffas y monograffas de interpretacl'6n hist6rica, realizados por la promoci6n de especiallstas que ha surgido y se forma en estos veinticinco, afios.

Los texts indditos Y desconocidos, que pudieran conceptuar9 1&
se. como juentes primari'as o secundartas
La publicaci6n, de compilaciones como:
Julio Antonio Mella: Documentos y articulos (1975), ejecutada por un collective de trabajadores de la. Editorial de

Ix. RiVEREND, JuLio. "La revolucl16n, de 1933 y el nuevo giro hist6rico". Bohemia. (La Habana) 63(30)-.26-31; Jul. 24, 1971.







Ciencias Sociales con la ayuda del Instituto de Historia del Movimiento Comunlista y de la Revoluci6n -Socialista
de Cuba; ,
Rubdn Martifiriez Villena: Poesta y prosa (1978), Rau"I Roa es
el cGmpilador de los dos tomos (en parti ular, el segundo redne los texts que mas interesan historlogrAficamente):
Antoni"o Guiteras: Su pensamiento eevolucionario (1974) hecha por Olga Cabrera-,
Pablo de la Torriente Brau-, Cartas cruzadas (1981), efectuada
Por Victor Casaus;
Hombre de la Revolucio"n. Pablo. Pdginas escogidas (1973), sin
autor Pero realizada por Diana Abad-0
enriquece las fuentes para el examen de Mella, Rub6n, Guiteras y Pablo, personalidades hist6ncas.. asi como de las agrupaciones political a las que pertenecieron. La devocio"n, el entusiasmo, el esfuerzo investigative caracterizan a los complladores de las mencionadas obras.
AdemAs, han aparecido selecciones tematicas. como. Las Iu,chas estudiantiles universitarias (1923-1934) (1975) de Olga Cabrera y Cannen Almod6bar, Luchas obreras contra Machado (1973) de Mirta Rosell y la coleccion de documents para la historic. del movftniento obrero, cuya publ*caci6n sisteniAtica ha emprendido el Instiftuto de Historia del Movimiento Comulusta y de la Revoluci Sodalista de Cuba.
Asf inismo, no puede obviarse el vahoso aportc de Horten sia Pichardo en los tomos tercero y cuarto (el U"Itimo dividido en dos parties) de los Documentos para la historic de Cuba.
En la imposibilidad de comentar la gran cantidad de textos in6ditos y desconocidos que han eagrosado las fuentes Para el studio del peri"odo, se escogen tres: Prestdio modeto
""Algebra y political de Pablo de la Torriente Brau y "Cubza, factoia. yanqui" de Rubdn Martinez Villena.
Presidio modeto (1968) fue escrito por Pablo en 1934 y corregida. la versl16n fl-nal entre marzo y junio de 1935. -A partir de esa fecha empez6 un largo via crusts para conseguir editor primer en Wxico y mAs tarde en Espafia. La extraordinary la denunciia del sistema penitenciario de la repAblica. neocolonial, en particular de los ocho afios de tiranfa machadista, qued('Y inddita torque la peligrosiodad del 11"bro segula wgente para Jos gobiernos postmachadlistas.







0
RaW Roa, albacea de. Pablo, entreg6 a la. Imprenta este. impactante testimony '(una de IIs' obras capitals de la. Lite. ratura Cubana durante ]a repfiblica neocolonial por sus, valores artisticos) en el a-no del centenario del alzamiento de Car.. los Manuel de Uspedes en La Demajagua. De este mpdo, la'Re. v616ci On Cubana rendia. el m-ejor de los homenaoes al heoroe cal'do en Majadahond;a, Espan"a. Del mismo modo, Roa faculm "Algebra y polificapp (1968), ensayo conteniWo en' una carta fechada el 13 de, junlo de 1936 en el que Pablo enjuici6 las contradiccIones de la all'anza Batista-Roosevelt-Miguel, Mariano, las de las fuerzas revolucionanas y la incapaci&d para una. acc*6n 0
unitan'a. QuizAs. sea el r6quien mAs audaz de la odisea revoluclonaria.
Roa, tambien cumpliendo un deber entraflable de amist'ad, logr6 obtener el manusen'to complete de "'Cuba, factoria yanqtUi7escrito por Rubi6n Martinez Villena en enero de 1927, para que Julio Antonio Mella 10 leyera en el Congres'o Mund'al Antimperialista de Bruselas. Esta original meditation 'sobre la dependencia economic cubana de los Estados Unidos s6lo se conocia parcialmente, por los fragments que el propio RuUn habia publicado en la revista Am&ica Libre (abril-julio de 1927). En el segundo volumen'de Poesia y prosa (1918). se inclu integramente el texto de uno de I 'm
Y6 os primers. anAlisis
econ6micos hechos por un'marxista4enilista sobre la 'repAbIL ca neocolonial.
Aunque es 16gico suponer que nuevas. fuentes enriquecerin las actuales, el sAdo de este t6pico result sati9factorlio.
Loos reediciones de articulos y ensayos de participants que ya eran luentes antesde 1959 -a
La aperture editorial inherent a la political cultural de la Re*oluci6n Cubana ha:"Permitido que obras ajota4as o de es. casa difusi6n en la, * 6blica neocolonial ran al alcarirep se pusle
ce de todos. Esta posiblifidad, por supuesto, tambidn ha fundonado como un incentive para el *uehacer histo'logrAfico. En la imposibilidad de resen"ar todo, se comentar 6n s.61o tres authors.
"La mislo"n Welles" de Carlos, Rafael Rodriguez se xti pn*mi6 en el segundo taino de la colecci6n La lucha antimperialista en Cuba y en el pn*mer volume de Letra con filo (1983), compflacio"n hcXha por el propio autor de lo escrioto durante mAs de cuarenta aftos.
"La mis*6n Welles" confinu-'a siendo un ensayo insuperado dentro de nuestra hiistoriograffa, no s6lo poir el rnane*o-de las









fuentes para el basamento de las tesis,, sino por el m6todo de anAlisis en sistema de las acciones de las diversas fuerzas pcifiticas cubanas, en simultaneidad.,.con la exposicloIn de los objetivos de la estrategia y la tdctica de Franklin Delano Roosevelt hacia America Latina en 1933.- La. lecci6n historiogrAfica de CarlosRafael constitute un model de 6ptima calidad, que deben similar todos los amantes de la. investigation. en dencias sQciales.
RadI Roa escogi6 de sus libros Bufa subverWvd (1935), Quincie afts despu-'s (1950) y Viento sur (1953) y del periodismo disperse, una. amplia selecdonbajo el po,6tico titulo de Retorno a la alborada (1964 primer edition., 1977 I-A segunda, .0 it,
q ie es la mAs complete). Con el mismo criterion, organize Espcaramuza en las' visperas y otros engendros (1966)' y La reva luct"O'n del 30 se fue a bolina (1968). Con independence de teXtos testimoniWes como "Presidio model" (contrapunto obligado del libro ya mencionado de Pablo), que tienen va. I lor Ii terario,, tenemos va I iosas r nterpretacliones del proce'so revoluclonario como "Escaramuza en. las visperas", poldmica con Ram6n Vasconcelos en la prensa de septienibre a didembre de 1947.
La historic de la Eninienda Platt (1935) de Emil-O Roig de Leuchsenn"ng se reedito' en 1973. Los capftulos del XXII A XXVII examinan las relaciones Cuba-Estados Unidos en el machadato y en 1,934. Quizis podria estimarse que algunos capftulos, de la monumental invest igacii6n de Roig, se esta*n rebasando; pero, la coberencia structural, la acumulaci6n de vastos conocimientos inherentes a esta exemplar monograffa antimperliallista, determinant que ]a obra perviva. esperando e mulos. Aunque el descomunal esfuerzo personal que supone talreto, haga pensar que la hazan"a serd labor de un collective.

Los testimonies, los articulos,. los ensayos y las monografias de &s combatientes., hechos despugs de 1959
'Las reediciones han influido en que los combatientes se hayan propuesto o hay'an accedido a colaborar con authors relatando sus vivencias o exponiencto mterpretaciones de hechos' y de personallidades hist6ricas.
-MENU*
Bufa sub versiva apareci'6 en los dfas de la huelga de marzo de 1935. Pedraza, jefe de la policia habanera, secuestr6 la edici6n y s6lose, s lvaron un centenary de ejemplares. Es, por tanto,, una rareza Is I'm I&& -









Gustavo Aldereguia (quien fund6 el Instituto Jullio Antonio Mella en la Universidad de la Habana, como tribune de permanente homenaje a los mArtires de la Revoluci6n del 30) J, sarah Pascual, Isidro Figueroa, Leonardo Fe Jndez Siinchez, Ram6n Nicolau, entre otros, han escrito articulos o han concedido entrevistas testimonials, dlignos de ser atendidos por los. estudioso.S.
Dos aportes de inter's particular han sido los de Fabio Gro. bart y Mania Luisa Laffita. El primero ha contribuido, de raodo decisive, a! esclarecimiento del process de creaclio'n del Primer, Partido Comunista de Cuba y del desarrollo del moviallentoobrero. Basta citar entre sus contributions "El movim*ento. ,obrero cubano de 1925 a 1933" (en la revista Cuba Socialisla, agosto de 1966) y Preguntas y respuestas sobre los aiios .30., Fabio Grobart en la Escuela de Historia (folleto de 1974). La segun a ha cultivado la bliografia. de m6rdres, fundada en la interrelaclo'n de evocaciones families y de amigos, recuerdos propios y documents. Adernas del acercamiento a Juau Mariano Gonzalez Rubiera (1973), tiene Dos heroes cubonos en el 5to. regimiento (1980), en. el que cuenta la vida de los revolucionarios Rodolfo de Armas y Moises Raigorski., caidos. heroicamente en los combats de la Guerra Civil Espanbola despu6s de luchar contra Machado. Carlos Rafael Rodriguez en cl '#Pr6logo" a Dos h9roes.. ha sen-alado que en el homenaje de Laffita a figures ,-orno estas resalta la contlinuidad histo"rica de la Revolucio"n del 30 con las batallas ant-ifasclistas, exi6n del internacionalismo de aquellos a-nos (tema insuficientemente abordado en la historliografia cubana," pudiera agregarse)
Por el alto rango cuallitativo de las, mismas, hay que detenerse en dos obras esencliales, para. la historiografia del periodo.- Et Ala hquierda Estudiantil y su epoca (1974) y El fuego de [a semilla en el surco (1982).
El Ala... de Ladislao Gonz;ilez Carbajal es uno, de los libros escritos, con mds profesionalidad investigative en estos veinticinco anos. La interpretation del desarrollo de los movimientos estudiantiles en interconex16n. con todas las fuerzas political cubanas actuantes, se fundamental en una linforxnacio'n minuciosa y vasta (resultado del acopio de datos en. materials de la Biblioteca Nacional Jose" Marti', del Archivo

6 No obstante, ha aparecido el documented libro Cuba y la defeirisa de la Re 'blica Esparzola, 1936-1939. (Ciudad de La Habana, Editora political, 1981). hecho Por el Instituto de.Historia deI Movirnl*ento Co--









National, del Archlivo de la, Universidad de la Habana y de colecciones parficulares), cotejada con los recuerdos de various participants, entre los que se encuentra, el propio autor, quien
-por moc I estia- rehAye ]a tentaci6n de ubicarse en un primer plano.
En*tre los valores que resaltan en la monograffa de Golv.6Icz Carbajal esti la tarea paciente y meticulous de cruzar fuentes depura"ndolas, para apoyar el an6lisis en una information rigurosa por lo, veraz. Este Ilibro, por desgracia, no ha tenido ta promoci6n, ni la exegesis historliografica. que la profesionalidad del empendo merece.
El fuego... de Rau'd Roa es la biografia de Ruben Martinez Villena que qued 0' inconclusa. por la enfermedad y muerte de su autor. Se trata de un libro tan ori inal, tan novedoso., por qud no en las
tan unusual en el genero biognifico y ciencias socials cubanas, que require un extenso anilisis (imposible en este tlipo de aproximaci6n). Al. menos, se enumeran las razones de los objetivos de elogio.
Aunque Roa se propuso una. biograf Ia de Ruben como objetivo initial, este prop6sito se rebasa torque en ese libro hay el intent (bastante logrado) de presenter la, trayectoria de una generation de revoludionarios (estudiantes, intelectuales y obreros). Los problems politicos, socials, econ6micos Y culturales ma's candentes, los contradictions enfoques de los mismos., las divergencies tactics y estrat6glicas (en algunos casos individuals y en otros colcctivos) son recreados y enjuiclados por Roa, quien ademAs. los interpret desde las experienclias y la madurez que le proporciona haber vivid todoel process hasta la revoluc116n triunfante cuya consolidac116n ha limplicado nuevas vivencias enriquecedoras para, la comprensi6n de la gesta. de 1930 y su significaci6n en la historic national.
Roa funde el recuerdo personal con el. de otros combatienIt
tes, con la. revision de casi todo Io publicado, con ei acuerdo
1 10, o con la pol6mxca respe.
enthusiast ratificador de un juici tuosa cuando discrepa. Es muy personal la fo-rma en que depura. las fuentes y en que valora. los aportes de otros specialists a los innumerable temas que aboard. Por otra parte, defended sus criterion y recrea espiritualmente una dpoca y enaltece figuras, en una de las prosas estill"stlicamente mejores de los CItimos sesenta anos.
Si exalto los valores artisticos, de la prosa de Roa es Por10 0 41
que hay en ella una lecci6n, que podnamos. similar todos los.




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