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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca ( Habana, Cuba )
Publication Date:

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Record Information

Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00125


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Full Text


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Rev*sta de la Boblmoteca Nacional Joser Martp!













Director anterior. JvAx PgRm im LA RivA (1964 m. 1976) Director: JuLio Ix Rrv=Em




CoNwo DE Ripuccidm OusTA Amak FA= BELTPAx. Emma! CAPABLANCA, NUNum CoFM% CARLOS FARI RA MANUEL LAPBZ OLIVA, .M01UE SAbM





Jefe de Redacci6n: SALmm BuENo






Disefio. Fi ux BmTRAx Canje: 'Revista de la Biblioteca Nacional Josd Marti,
Plaza de la. Revolucl6n,
Ciudad de La Habana, Cuba. ISSN 0006-1727 Primer Epoca: 1909-1912 Segunda Epom; 1949-1958 Tercera Rpoca: 1959La Revisfa no se consider obligada a revolver originals no solicitadbc



CUBIERTA:
IRAmos BLAmco, TmDoao, 1902-1972. Jose' Marti'. Buslo. Fragua
Martiana, 1944.










Revista de la p a
B'ibl''oteca Nacoiona I 'Jose Mart0i

Aho 73/3ra. 6poca-voL XXIV SepOembre-dicilembre,, 1982 N4mero 3
Habana, Cuba

Cada autor se responzabil-7.1t cc,.n sus opinions

TABLA DE CONTENTDO

Raud Roa, presented 5
ANTE EL 130 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE JOSI MARTI, JULio L, RiVEREND
Visi6n mariana del imperiklismo ............ 9

RAm6m im ARMAS
En Casa: Semillero de una nueva ideology 0 a ......... 19 EN EL CLXX ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE CIRILO VILLAVERDE (1812) Y CENTENARIO DE LA PRIMER EDITION COMPLETE DE CECILIA VALDtS (1882.) CIRILO VILLAVIERDE
Cecilia Valdgs (el capitulo no publicado en La Siempreviva) .............................. 31
ROBERTo FRIOL

La Cecilia Valde's de La Siempreviva .............. 43
EN EL 80 CUMPLEAROS DE NICOLAS GUILLAN









JOSt PRATS SARTOL
Realistno, romanticism y costumbrismo en la poesia
0
hispanoamericana contempordnea .................. 67

Fit 1GLESIAS
Poblacion y classes sociales en la segunda mitad del
Siglo XIX ..... ....... 101,

Rowuo SAP-mcitqo I
Los que volvieron al Africa .......... 4 ............. 133

HERNAm RAmIRFz NuoxHFA
En torno al process de la Unidad Popular en Chile 161 Luis ANGEL ARGOELLEs EspmosA
Cat4togo de manuscripts sobre Mifxico en la Biblioteca
National de Cuba 181

OscAR AmwWNDO
El perro mudo y su err6nea identificaci6n por Andrgs
Poey en 1851 ................... 6 .......... 203

CHRONIC
ApAcpLj GARCfA-CARRANZA
Carlos Villanueva Llamas In Memoriam 225

TiRSO W. SAENZ
A
XX Aniversa, io de la Academia de Ciencias de Cuba 229 COLABORADORES 235
INDICES DE ILUSTRACfONES .............. 239



















Ratil Roa, presented





Cuando acudimos al uItimo encuentro suyo con el pueblo, Aos dias 6 y 7 de Julio, evocamos todos, de una u otra mainera, aquel grave Hamado del poeta, a la Viida que eI rocord6 mAs de una vez*. "Yunques, sonad; enmudeced campanas". En ese duelo confirmador nos trasmitfa su diuturna inviitaci6n a la pelea por la culture nuestra y las. grades verdades realizadas del presented .
No tenl"a velnte afios cuando in.1466, unlidos sin grieta, los casinos de la culture y de la revolucift, como express su per. tenencia a la Universidad Popular, Jose' Marti (1925-28).
Nada raro fue que, al comenzar, ya anduviera en su quehacer la vida y la obra de Jose" Marti. De esos d'as juveniles data su. primer aproximacion reflexive at impar Maestro del riutrido siglo xix cubano y latinoamerlicano. SI" algo podaba de aquellas paginas anhos despues (1929), eran solo aquellas que le hubieran limpedido ver en mayor y cabal media su grandeza.
I Significativamente colaboraba en la Revista de Avance, de
SOinas definidoras en 1927.
Pero tambie-n habria de escribir en un retorno a su albo.
4 .0 0
rada, de las mejores paginas. a veces interrumpidas por el quebacer de la. acdo"n, que hayamos lefdo acerea de Julio Antonio Mella y Ruben Martinez Villena, los, magnos maestrosde aquellos dfas anuncladores. No vayamos mAs allA. leamos y
roleAnrnne "Unn eprnilln Pn rin c-ilkw-n e4c- fsiArrn" "r-Aincyn V.









Pupda Insomne (1936) Y "'La Jornada del 30 de -septiembre" (1934). Desde las aulas. un iversitarias acornpan"o a esos mayores inmediatos en la reiniciaci6n cubana, en aquel fervor de idealidades perentorias de hondura pareja a la c6lera de las rimera vez contra la borrenda miser" del masas alzadas por p i la
neocolonialismo. Fueron an"os, derto es,, de lucba incessant, entre la priisi6n reafinuadora y la pelea reafirmada.
Tras la dictadura de Machado, caida en 1933, continu6- la batalla por los cambios sustancliales de la sociedad desde las filas del Ala Izquierda Estudiantil, fundada en 1931. Otra vez, sufrio persecuciones y tuvo que exilarse. Seri4 entonces
-Zc6mo no serlo7.- un consecuente luchador antifascista, her *do, ademAs, por los desmanes del franquismo y'sus seguidores oligk-quicos en Cuba, amparados en la dictadura renovada. Hay no poco cfe esa etapa' en su libro Bufa Subversiva (1935), pesto que ya imperaba -novedad envejecida desde :gu ratzla dictadura batistiana en func*6n represadoTu y represi'va del moviniiento de masas.
En 1939 se present a las oposi"OOnes de la citedra de Histona de las Doctrinas Sociales en la Universidad do, La Habana. Una. conspirac16n. acaddmica que intentaba cerrarle el paso, pues fe temfan a 61 y a sus pnncipios, fue vencida. Eran dfas en que la casa de studios no admitia disentimientos cables. Todavia la obra de Charles Glide aparecia como texto mayor en las classes de economic. Quien dijera los anAlisis te6ricos que se hallan en su libro Mis oposiciones (1941) era reconocido como un peligroso perturbador de' la sacrosanct antigualla sur perviva que eran nuestros es-tud"os superiors; aun m6s, si* la tarea docent se aliaba a la evocacift continuadora de la revolucion de 1930 y a su escamoteo por los nacionalistas inconsecuentes y los reaccionanios de tomo y lomo que les rodeaban.
Eran afios de creciente complejidad en que la revolud6n aquella se liba a bohna, per era esencial, como lo, hacia Roa, recordarla y enaltecerla. EFpoder, cal"a en manos de quienes habian perdlido sus arrests de transformaci6n y se definfa, no sin poldmicas y desgarraduras, que lo v;klido, por inconmovibIe en los azares de una apparent democracy, eran las masas y el soclialismo. Se mantenia la contradicci6ii esencial-de squel process. Tal es Io que aparece en 15 an"os despuds (1950) como resume. el giro necesario frente a la derrota daica de 1933 V Dartiendo de ella.








El 10 de marzo de 1952. rebroto con superior violencia la dictadura. El imperiallismo Y SUS Scrvidores, mas implacable Ilegaban al poder, validos, del derrumbe moral y politico del
Los tempos, unos y otros fecundos, de acen drada madurez, reqiiex-j an rcafirmaciones nuevas, inescapables. Tuvo Roa queesquivar la persecuc116n, pero ya eran las horas de alborada en el Cuartel Moncada: la sue'rte de su pue.'blo y la de 61 estaba echada y no tardaria en reafizarse la. 11L beraci-6n encabezada por Fidel. A poco, la Revolu*646n le encar "90 nuestras relaciones exteriores.
En las, principles tribunal internadonales vibr6, como anathema eficaz y esperanza realizada, la palabra direct, predsa y fuerte conquer expresaba. Roa lo mejor de la conciencia hist6rica cubana. Actor de lo O'Currido desde 1925, tenta en-st, viviente, una experience y conocim A ento del process enriquecedores de su testimony irrefutable del presented. Andando algunos anhos, seria dsta la. parte de su obra que estimaria por encima de cualqu*era otra -nada minima- como si se le hubiera revelado que su combat podia ser, y lo era, mis intenso Y extenso. El Agil pez se hallaba en los mAs bravlos oc6a. no$ de la pol6mica, pues, de brazo de la Revoluci6n const-rula las conditions historians de la victoria, que no se logr6 en 1933.
En el seno de la OEA, cadaver andante desde aqueHos dias, y de Ja ONU, de Jos aflos en que era un gran club de los, impe., riallistas, fue su palabra cubana como una Ilamarada permanente para los pueblos del Tercer Mundo. Desde entonces comenz6 a anudarse esa it nueva mayoria" que tanto ha perturbado
1 1.4
a los, miembros del antiguo club, ciegos, cada dia mAs ciegos: ahora. superviven del veto yanki". Recorder esas diaries batallas es parte 'inseparable de una magna historic de Cubai. mucho m4s. alla' de nuestras frontiers cariben-as... No sena posi I ble en estas p6ginas evocadoras seguirle en ese camino: bastaria recordar los dias esplendorosos de Playa GIr6n.
Su obra escrita comprende centenares de Ikidos texts6, afticulos,, ensayosi notas breves en ]as cuales nunca falta- la alianza. entre el saber cultural y la polifica. vibrant donde puede hallarse un pensamiento justo, una reflexi6n inspixadora o una sugerencia para indagar. He clitado, dos de sus libros en los cuales compile 0' ese labored disperse. Hay otros: La Revaluci6n del 30 se fue a bolina (1969)., En pie (1950) y su impresionante biografia de Ram6n Roa, Aventuras., ventures Y desventuras de









un mambf (1970, reed. 1978) en la cual se aunan el rigor y la gracia, I
Aquel hombre de gesto rApi'do que rubricaba al vuelo su pa. labra centelleante, Io mejor de la lengua castellana, en la agu7 deza y graclia, del habla cubana, aquel tremendo lector, criftico y creator, que poseia una sabiduria oportuna, sin minimez ni os. tentacio'n., aquel compafiero que, por mAs largas y compleja's que fueran sus joniadas, siempre tenia tempo para estar al dia en la escritum de los suyos. y del mundo y en el quehacer de sus contemporaries, se nos ha lido en medio de una Altirwi batalla, tan memorable como las otra:s. Chispa, luz, ingenio de pareo osi a an a la
) ible con los de sus m's altos contempox-Aneos return naturaleza ineludible. Suimagen Vi*vaz, palabra rica, obra mdl10 t Is
tiple y vocadon ideol6glica quedan aqui; mananual a borboto. nes y arremolinado que enriquece la torrentera del presented y del future.
LA DiRF-ccOm















Vision inartiana del imperiahsmo*



JULIo LE RiVEREND +




1. Las raises.
Of
El tema. es esencial para la compression justa de las profundas conexiones que tiene I.a obra -pensada y realizada- de nuestro exceptional gul"a del siglo. xix. Por eso, no ha sido pobre
.0
en cuantia y cn calidad, sino, muy nutrida, la contribucli'n de ,Jos cubanos a su diluclidadon, desde los dfas en que Gandarilla escribla un libro pole'micoe iniciador (Contra el yanqut, 1913) Y, aun rnas a partir de 1920, particularmente en el labored marflano de Emilio Roig de Leuchsenring.
Empecemos por la Guerra de Secesi6n (1860-65), no torque fuese la fuente originaria, del imperialism, claro est -a, Sino porque, de su seno, y, a'n mds, aprovechando las necesidades perentorias del szobierao de Lincoln, validos de un individualism rampant, ya nacido y en creclimiento, surgi' un grupo numerosisimo de agiotlistas, defraudadores y monopolists que configurarlan, la dorado leyenda de los "self-made men" caracter1sticos de ta ideologia del capital financier. No en uno o dos, mas en muchos de sus articulos, Marti mantlene la tesis de que 'fla guerra se hizo, cualquiera que fuese su pretext, para. acabar con la esclavilwd.", mostrando como un conflict de tat grandeza por su objetivo human, dio de sf lo peor, el abuso y la explotacio"n inmisericorde de losrecursos naturals y humanos del pats. Lo que contrast con los esfuerzos realizados

Publicado originalmente en Granma, La Habana, 12, 16 y 19 de abril de 1982. 1









no hace mucho para caracterizarla como resultado de conflictos cons tituc j onales o culturales.
At aproximarnos a los texts de Marti', desde los an-ios en que se desata la. formacii6n del capitalism financier norteamericano (1870-1890) y se manifiesta su vertiente imperialist, pareceria que la reflex*6n y el andlisis derive exclusivamente
4 It
hada los aspects comerciaies del fen6meno. Habla 61 de "pl& tora" de products nortearnericanos no vendidos en el mereada intern, de tratados comercliales que se intent imponer a los passes de nuestr-a Am6rica; mas tarde, dIrA "quien compra, manda; quien vetide, sirve", para flustrar lo que hay de astucia fellina. en la prolific, international norteamericana. de esos dfas. Estariamos tentados de reducir su comprensi6n de lo inmediato al comercio, a lo que, aun sliendo rasgo distontivo del cap italismo, constitufa solamente un retiejo de otros fen6me'os, los subyacentes y basicos, generadores. De ahi a consider que Marti en aquella saz6n (18WI894) no pudo calar hacia to mas interior de la nueva fase del sistema, solo habrfa un paso. Tan
AP
to ma's cuanto sabemos que solamente en la primer decade del sigI6 xx aparecen. los primers, studios dentifficos sobm los fundamentos del capitalism, imperialista, cuya culminaci*6n en la obra genial de Lenin. es blien conocida.
Sin embargo, la obra de Marti, precisamente por andar en sincronia con los grades process revelados entonces, lejos' de perder clanodad, la adquiere de inmedliato, aunque ello no implique una dedicad6n sistemahca o una precislft de concep.. tos solo possible con el andar de los afios.ta prosecuciln de. esos, resultados cientfficos, por la l6gica de su hlstoria, no estaba, en el horizonte del Maestro. Partamos de un hecho esen1: en los propios Estados Unides, durante esos. 0 Como senala 61, se sitda y califica esa transformation como consecuencia del triunfo del Norte abolliclionlista. sobre el Sur esclavista en la Guerra de Secesi6n (1860-65). Sobre los -rIos de sangre de aquella contienda se amasaron inmensas fortunes, se dio la oportunidad a I"a' concentration de grades empress:
capitals asombrosos para la 6poca- y a una lucha implazcable entre groups industrials y finanderos. Las hazanas predaton'as de los Vanderbilt y de otros eran conocidisimas. ]Ex6xito a cualquder precio, pagado. desde luego, por los competidores arrmnados y por el pueblo, constitufa ya el meollo de la. vida norteamericana imp uesta por aquella. burguesia. La. "i6voca de los mrandes neizodost.0 era Pura evidencia desde 1884









con sus trusts, sus monopolies carbonn, acero, ferrocarriles), el apoderamiento torticero de los recursos naturals, la violenCia econ6mica, political e, inclusive, fisica, sobre todo, aquel que se-enfrentara a los que senan Hamados los ""robber barons" (los barons bandlidos), vers116n f linanciera de los -sehores feudales olviaaaos por la historic.; todo sal'a a la luz en medio de un desgarramiento en que los pensadores. radicals se v efa n desbordados por el crudo cinismo de los capitanes de industrial y sus. c6mplices poliftlicos, periodisticos, religiosos Y cientificos. Conform se revelaban pdblicamente las entran"as del acontecer, Marti' condensaba de mano y mi-raba maestros las ideas y los hechos en las cr6nicas de los Estados Unidos que Henan los tomos. nueve a 12 de sus Obras completes. Puede afirmarse que no hay pdgina en que fallen las mAs certeras observations, como de quien estd al dia y es observador cercano y de buen juicio.
El lenguaje de Marti, al compass de lo que se ve y se dice publicamente, express mucho mAs de Io que, a primer vista, Parecerla contender. Y no se trata, en effect, de poca cosa. Sa. fido de Wxlco unos. pocos anos antes, y conociendo las apetencias de expansion norteamericana, segul'a de cerca. desde 1881 la informacl'n de la prensa acerca de las relaciones entre Jos dos passes. Le llama la atencion aquel "Jujo de fuerza. pecuwaria" que Estados Unidos despliega en Sus "relaciones industriales"' con Me'xico. M.as adelante, alreferirse a questions del diia, habla de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, cuyo "mercado fakfil y grandiose y necesitado del caudal extranjero", es ap opiado a "esta hora de. excess de capitalss, en que seria fakil establecer una red de negoclios. Aparecen ahi connotaciones de las palabras al uso, entonces que apuntaban haela el mechanism esencial de la dominaci6n. limperialista: el excess de capital; excess, obvio es, torque se busca. en los, passes menos desarrollados, un beneficio superior a lo que las inversions producinfan en escala. national.
Momentaneamente, en 1883, al comentar el Tratado Come'rcial entre Tos Estados Unidos y Mexico, border la cuest*6n cuando explica que aqu'llos pretended emplear "el excess de riqueza que boy dedican a operaciones agi-tadas y antipaticas de bolsa con un intends subido por lo pingue de los frutos. de la sierra" mexicana Y "la mayor baratura. de la colocaclonop, lo cual apunta. hacia las ventajas que fienen las inversi01
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plean. a mayor bultere's su riqueza sobrada". Meses despue's.. retorna al tema cuandO se refiere a "Jos norteamericanos, hoy sobranceros de caudales". Y Para que no haya. duda de que se refiere a la exportac116n linversionista, ese mismo anflo decta que en los Estados Unidos, para replica a los descontentos, se daba como evidencia. de las nuevas condliciones que "un poder contineDtal, en suma, tiene que acumular capiltales, y atraerse condos de repuesto y ganarse la. voluntad de las genes de grandes condos para vaciarse en ]a hora precise sobre el continente".
Una sensibilidad exceptional le petmlid 0 a a Martf destacar de modo insistence Io que en ese tempo proclamaban los empresarios monopolists, los Politicos "nuevos", como Aldrich, McKinley, Reed, bien conocidos, en nuestra historic, los te6ri. cos y los prakticos. del imperialtsmo en suma. Daba en Io cierto y necesario cuando en 1883 decia: "los capitals, como todo so40 q P. 1-%'l
bre la tierra, tendian a unificarse. El gobiemo se iba unificando como los. capitals, lo que parecio' a Pow en los ca-. pitales magnos que se apoyaban en los polifticos magnos para ahuyentar la industrial menor". Eran los tempos en que el president del Senado -Ingalls- "con palabras que parecerv garras", anunciaba la idea de extender el dominion norteamerlcano por todos Ios punts cardinals. AM se revela la impar capacidad mariana para tomar del enemigo las palabras y las. ideas., troca'ndolas. en un dato critic, del context en que apa-, recian.
Por eso, pudo ver en el excess de capitals la raiz del fen 0-'-.
# 4
meno de la expansiOn por Canada" y por la America Latina.
Su intends, desde luegoj no radicaba en el desarrollo de ese. andl4sis, sino en la denuncia de los effects nefastos del nueva capitalism en todos los aspects de la sociedad y de la. conciencia social. Los politicos que se venden y company a los electors, la admiration indecorosa por el kito que se cifra ea la riqueza personal y la 1wepotencia. que ella. franquea, la explotaclo"n linmiserl"corde de los obreros, la repression de todo descontento, el racisino, la demagogiai todo lo que iba configurando el "homo de iras" norteamericano sirve a Marti Para iluminar sus posiciones de defens.a. de la lintegridad y la 'dentldad de la. Am&lica Latina y de la liberacl6n de Cuba.
En esta labor de descarnada cnftica, Mard no estuvo Sola entonces. Bastaria mencionar a los norteamericanos Wendell









Phillips y a Henry George, a quienes clita. Pero lo mas signincativo es que, mas cerca de noso-tros, historiadores norteamericanos tan different como, Mathew Josephson y Claude Bouers, dicen tanto como Marti acerca de aquellos flempos anunciadores de estos dias de ferocidad imperiallista sin limits.

IL La dernocracia representative de tos grades interests.
En el epigrafe precedent, apatecen unas, frames de Marti, relatives. a la alianza de losgrandes impresarios y del gobierno norteamericano. Capitals. "magnos" y politicos "magnos" se confabulaban contra la nation y el pueblo. No se le oscureci' la percepci6n de ese fenomeno nuevo, en medio del panorama d*n6jni*'co y atrayente de un pa F s que crece de s jbito, pues si menciona, lo eplisbdico, da"Indole. cierta. dimension, por irow # a. y hasta por humorlismo criftico, mds tarde, por ej'emplo, sistemar tizado en la obra de Veblen (Teoria de la clase ociosa, '1894),
6 -or*
asi como comment I.as reall'*zaciones tdcnicas y cientificas, no es menos de subray'ar que Winguna de sus cr6nicas de los Estados Unidos olvidan la grandeza abusliva y la grandeza verdadera cuyas alarmantes contradictions roen las entrafias de esa s0-cledad. Eran cr6nicas -suerte. de historian al paso- y se dire. renciaban de lo que hoy llamarfamos reportajas que surgeon, mAs bien, como hijos precipitados y nerviosos, a veces inverecundos, de la cr6nica.
Escrobe 61 durante. los ailos de la lucha a muerte de los primeros monopolies contra sus opositoresi, e incluso entre ellos (1880-1897), de modo que con su mirada ahondante puede tomar y de hecho retoma. constantemente los hecbos y process, slustanciales. Por eso, en uno de sus fragments dice que se debe viglilar torque Estados Unlidos "no construya su political como ha. construido su riqueza, _sobre la ruina de tantos", corolario ineludible de la concentraci6n de las finanzas y de. la poiq liftica. ZQui6 ha sido la penetracio"n imperialista sino la ruina, el subd-esarrollo, "de tantos"' que ya constituent dentos de
Iillones de seres humans?
Desde' 1883 habla de la sumis*6n, de los politicos, "siervos de las empress colosales que decided, en pro o en favor, con su peso inmenso en la hora del voto, la elecci6n del candidate". MAs tarde 44 cia y nauseabunda una camp pre.
., dird que es re ana
sidencial. en los Estados Unidos".
En 1887, el Senado es de "los millonarl"Os, los grades terra-tP"iP-ntP, Tnc arnnelpo, FPrrnrnr-ri1,Pq Inv. orqnf1Pq minerns"- v








anade "-Por que' magic tamliz sale filtrada la representaci'D popular, de modo... que result ser el Senado la contradiccioOn viva de las opinions e interests de Jos que, por medio de la legislature, los efigen?" Es que ya "la Casa de Representantes es elect igualmente por tan viciados mtftodos..." Y por eso no sale de ella una sola voz que denounce el sistema. Anotemos de pasada una clara duda. acerca del mechanism cldsico y, por demAs fundamental, de la political en la deirnocracia bu.rguesa, o sea, el sufragio. Es important anotarlo, aun cuando 61 no to resuelva, pues el fenomeno del falseamliento de la representacl6n national perdla en la etapa imperialistael prestigious y la virtualidad que la histoia del capitallismo, desde fines del xviii, le habia. atribuido.
Para 61, ese process de confabulation se exacerba cuando se trata del Partido Republicano, pues
..para eso son republicans todos los miembros de
las Ligas de fabricates, que hogan la competencia. e imponen el precio forzoso de los products; y los agiot1istas, de que es cabeza Morton, el candidate millonario a la vicepresidencia, y los ferrocarriles que se estan comiendo lo mejor de la tierra. tienen por abogado favorito al "abuelo" Benjamin (Harrison), el candidate
para presidente.
Y, con ellos, iba de "n-tinistro principal" nada. menos que or
Blaine, notorio, inescrupuloso y cinico, a quien. Marti' denuncia como arquetipo de los "uhraaguilistas" financiero-polfticos. De los industrials de Pennsylvania y de Nueva York, "sallio' Io reclo del dinero electoral" que venci6 w Cleveland.
Pero es tan ponderosa la trama de los 1"ntereses que los Esta.dos Unidos "no son dern6cratas ni republicanss, pues "apetecen por igual, privileges intern acionales ". Ya habia dicho que, "bajo los nombres viejos de republicans y dem ok-ratas, la re, 1. FP IS
pubjica se hace ces-Area e invasora Y mas adelante, sefiala que los democrats de.R-andall son mas agresivos expansionistas (en lo que parecen mAs bien republicanss, aunque los democrats de Cleveland no desdehan 44 los acrecimlientos que por fatallidad geogrAfica. (se referl"a a Canada') o hist6rlca le vengan a la repulblica'
Cierto es que 37a Grant "'miraba con ansia de norte igl6s al
A*
sur mexicano, al este espanhol y s6lo por el mar y la lejania no miraba con ansia igual al. oeste asiatico". No era cosa. nueva









nara. esta aperture imperial que la political formula, cotno
K -- *,I's -6
Asociada y mandadera de los milionarlos.
Por eso, se enfrenta precisamente a Blaine cuando trata del Congress "aterciopelado," de 1889: -A qu6 i r de aliados, en Jo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unlidos se preparan a fibrar con' el resto del mundo? Tor qu6 han de pelear sobre las repAblicas de Am6rica sus batallas con Europa y ensayar en pueblos libres su sis tima de colonizact'60" I Desde entonces hasta hoy, y hoy ma's que ayer, la prueba histo"'rica da, la raz6n al pensamiento radical de Martf. Tambien hay quien se vende hoy, como, decia en aquella sazo"n, por 44 un plato de lenteJas" o se entrega como "los caudillos indios, a Cort4s".
SI los gobiemos de Estados Unidos han emprendido (Samoa, Hawaii., Nicaragua, Santo Domingo, Haiti) "tentativas y atentados confesos" en America y en otras regions, la naturaleza y objetivos, de ese Congreso "panamericano" no se podrian alislar de ellos pues "por lo que son estas relaciones recientes se ha de engender c6mo serdn y para qud las venideras". Martf piensa la cuesti6n como un encadenamliento, y no comoaccl',dente o episodio; ve el sistema de colonizaciOn y no simplemente la voluntad de un grupo politico. De ahi a consider que todo, integra una different organization socio-politica no hay mAs que un paso.'
Todo ello explica su permanent vigilandia sobre la polffica ,norteamericana respect de la. Patria cubana, su rdpl*ca direct a cuanto sirviera de raz6n "Cientifica" o "culturalpt para justificar la "agresio"n latent" o paladin de los imperial 5 stas y el reiterado esclarecimiento de los fundamentos re les del anexionismo como negacift racial de lo cubano. Debe observers en su actova, difusq6n ideol6gica desde 1892 la frecuente presencia como trasfondo, evidence desde luego, del Tratado de RMIL procidad de 1891, al estilo Blaine.
No dejana de saber lo, que dijo, Havemeyer, el amo de la American Sugar Refiniing Co. en 1893: que su monopolio, actuante debris de aquel tratado, como es sabido, "'no tiiene po. lifica. a1guna...solamente la political de los negocios", 10 cual le permitfa finandar a los, dos partidos, del pais, segdn prob6 una investigaci6n federal.
Por donde se ve, que Marti sabia, de veras, qu6 representaban realmente la maquinarlia polffica y el gobiermo impenalistas.








# .4 4 w a 0 C k
Ift. El desarrollo economic y el peligro impertalista.
Por lo general, se ha dado poca atencio'n al pensamliento ecoinftico de Marti, aunque no faltan texts que lo abordan., Baste decirlo sin que sea indispensable mencionarlos. Desde luego, esta vertiente de sus ideas se concentro principalmente durante Jos aflos 1875-1889 y, como el resto de su obra, salvo Ia polffica, se pierce, disperse y esbozada en su cuantioso decir.
jenia Martif una re"Plica de desarrollo frente al peligro im.peria P sta? A no dudarlo, la tenia. Si, por un lado., arrancaba de concepts y objefivos politicos, no por ello carecia de elementos economics; no se le escape en sus articulos. sobre Ame'rica Latina que aquMos y 6stos formaban cierta unload ineludible. No ssolamente por una via, la de la lindependencia, el desarrollo entronca con su clara posture y accio'n antimperliallista, sino tambie"n por la del deber de que cada nation y socledad sea ella misma y no un remedy -material, moral y cultural- do otra mAs desarrollada. Esto apunta baclia la evidence consis4.
tencin e integraclio"n de todo su pensamiento, acentuada en el perlodo decisive de su acc16n fibertadora, mis o menos desde 1887. Sin embargo, sus ideas econ o**ml*cas se forman en. Io esencial desde su resid-encia en M6xico, donde la Reforma de Ju6rez ha planteado y difundido ideol.6gicamente un program de desarrollo democnitico-burgue's. Despu6s de ese moment, 10 afladido perfecciona su vision en la medfda que la experiencia de Jos Es-tados Unidos revela con toda. crudeza la posibilidad de ese tipo de capitahsmo que no estaba en sus provisions anteriores. acerca del destiny ma's apropiado para la democracia latinoamericana.
Vale citar, en primer te'rmino, una idea que 'I no subraya especialmente,, pero que ha de tenerse muy en. cuenta: "Debe haber en la aphcad6n del princlipio economic relaci6n i ual a la relacio"n diferencial que existed entre los dos pallses. Asicon los Estados Unidos, con Inglaterra y Alemania" (1875). Y su argumentaci6n, acerca del different papel. y diverse necesidad del protecclonismo y el. comercio fibre en Wxico y, mas tarde, en Estados Unidos, muestra en lo concrete, como 61 reclamaba, que las conclusions del debate clentifico deben partir de los If
,conflictos prkdicos y no de un planteamiento en abstract. En este sentido, su ley supreme: no copier, no reproducir sin mas la historic ajena (la de Estados Unidos), adquiria una connotation real y concrete, dindmica pudiera decirse. La ne*6n de todo resultado beneficioso del proteccionismoij, SI









fuese aplicado en M6xico., nos da una impresi'n adecuada de esa "relac*6n, diferencial" que aparece en el texto chado mAs IL
arriba, pues las necesidades del desarrollo future no permitirian un librecambismo que era possible aplicar sin nesgos en Estados Unidos.
Anotemos que habla de desarrollo, con mention express ciet vocablo desde 188 1, pero que, mAs bien, emplea el concept de process, aunque no falto" la otra palabra, mfis slignificativa para nuestros dias. En 1885, vincula signiticativamente al desarrollo con la riqueza material: "ha venido a los hombres actions de ellos un inmoderado deseo, saludable y urgent cuando se encierra en naturals ifmites, de desarrollar, a costa aun de la fibertad future de la nad 6n. sus riquezas materialss". Destaca ahil, lo'que ya vela en Estados Unidos, la contradiction entre el capitalism y los interests fundamentals de la nacilo"n y ]a sociedad. Por haberse resuelto esa oposidon a favor del primero, Jos Estados Unidos se volvian mas expansionists, cesAreos y agresivos. Son muchos, incontables, los texts de sus cro'nicas 'tEn los Estados Unidos". referidos a esta oposicio"n. Tampoco, como apuntaba en 1875 (vdase el parrafo clitado ma's arriba), de)O de perclibir la desigualdad entre los passes, cuando sefiala que precise libertar a Cuba "'antes que el desarrollo desproporcionado de la section mas ponderosa de Amdrica" Io impida.
No le faltaron esbozos de planes, mas bien programs, de desarrollo. En 1884 resume el contenido de lo que. Ilamaba Ad itu nuevoj" que pudi explicit de las
espirl lera ser una. version
nuevas doctrines" a que se refena en carta carigida a Joaquin Macal (1879),
Academia de indios; expediciones de cultivadores a
los pai*ses agn-colas, viajes peri6dicos y constantesj, con prop6sitos serilos, a los passes mas adelantados; impetus y ciencia en las siembras; oportuna presentation de nuestros frutos a los pueblos, a los puebdos extranjeros; copiosa red de vias de conducc16n.. .,, constituent un
program.
Pero habria de incluir el "reparfir bien"" las tierras, educar, difundir la ciencia. No hay ana sola mention a esckseces de recursos naturals o de capacidad hu-mana; todo es accii6n y medidas socials y de construction material.
Pero el desarrollo, para Martf, no es solamente eso: no imitar; medidas apropiadas; educado"n., clencia: distribution de








tierras, que, con ser mucho, pues con el progress de'la agncultura veia el una mantra pnictica de garantizar la independence frente al imperialismo, no era el todo. En effect, reitera a lo largo de los. ahos, la 'Idea rector de su polftlica de desarrollo. En 1889., dird que "s6lo perdura, y para bien, la riqueza que se crea y la fibertad que se conquista con las propias manvS It, frase que relaciona estrechamente, el esfuerzo propio con el. biencstar y la autodeterminacion.
Poco despu's (1891) explica: "Las manos de cada nation deben estar libres para desenvolver sin trabas ef pais, con arre., glo a su naturaleza distlintiva y a sus elements propios"'. El 'Jansia de recrear el pals" produce la "ceguera" de queer "modos y cosas que son afuera product de factors extraftos al Pais" (1891). Todo ello lo ha escrito en torno a la Conferencia f 49
Monetaria que aparecia como congress aterciopelado" despuds del mal Ilamado Congreso Panamerlicano (1889). Senora en su pensamiento la idea de que el desarrollo, "desde fuera" -al6 Im *
gunos Io dirAn ahora para senalar al imperialism y las transnacionales- dan-a, frena y cercena al. pais que Io recipe y se confla en 161, Io cual es coherent con su constatacift del mecanismo del excesso de capitals" y de la "limosna temlible".
Aflos despue's (1894), esta vez en un articulo, para los cubanos, afirmaria que las socliedades mueren "si viven sliglos ente. ros fuera de su ammonia natural y de la obra ineludible, por penosa que sea, de su propio desarrallo - NI hombres, ni pueblos pueden rehu"r la obra de desarrollarse por A, de costearse el paso por el mundo".
Es obvio que estas idcas deben insertarse en su concepc16n de la revoluci'n latinoamericana --cubana,, igualmente- que provenia de la necesidad de una transformaci61n radical, esto es, capaz de sobrepasar el model democratico-burgues, aunque no alcanzaba a definirse, dentro del soclialismo.
En suma, habla dicho lo esencial y lb repetinfa con palabras que subrayan laimportancia de la incorporation conscience del pueblo a la em.presa magna de la liberation para emprender el desarrollo propio: "Un progress, no es verdad sino cuando, invadiendo las masas penetra en ellas y parte de ellas"' W78). Y val.ga este pensamiento de hondura political, y social para cerrar la sintesis de lo que era para el Maestro el camino de ]a Amdrica Latina y de Cuba verdaderamente duenbas de st.

















En Casa: Semi 11ero de una
nueva ideolowd


RAMON j), ARMAS



El 28 de abril de 1893, en una de ]as varies tapas de un important recorrido de trabajo revolucionario, que lo Hew' a Filadeffia, Aflanta Nueva OrIeAns y Cayo Hueso, Josd A4.arti hallaba tempo para instruir a Gonzalo de Quesada y Arostegul
-quien, en tales casos, compartia con Sotero Figueroa ]a resA #120
ponsabindad de la edticift de Patria-- -:

y los, En Casa, que pueden volver para la circulaci&
local h elos como desea -a limarlos yo, a fin de que
las semillas se salven por el arte COn que- se dicen-I

Resultarfa en realidad aventurado tratar de precisar, por e-11 context, sl* al hablar de "circulaci6n local" Marti tenia en mente, en general, a la- emigrac116n cubana y puertorriquena en los Estados Unidos, o si contemplaba solamente la de Nueva York, cludad en la que vefa ]a luz, semanalmente, Patria.
Pero Io verdaderamente transcendent parece radic-ar, mas bien., tanto en la alta valorad6n implfcita en su. intends por la reaparicio"n de las notas bmves o "sueltos" que conforman la seccl como en lo que realmente constitute la defiMa-M Jost Obras Completas. La Habana, Editorial Nacional de Cuba, 1963-1965. t. 2, p. 315. El subrayado es nuestro.








.mc16n, por el propio Marti, de la funclon y la especificidad de Ios En Casa": un semillero de ideas, de ejemplos, flamados a oportuna germinaci6n.
VeAmoslo ma's en detalle.
La seccift En Casa habia comenzado a publicarse en el segundo n'mero de Patria, el 19 de xnarzo de 1892, y Marti' la describe por primer. vez para el mercer numero del peri6dico, o sea, para el correspondent a marzo 26.
Fue durante el primer ano de existence de Patria que la seccio'n aparecio' con mayor frecuencia, y pudiera incluso decirse que se public con determined constancia hasta fines del mes de marzo de 1893. Pero, a pesar de ello, durante ese period de un afto los En Casa aparecieron solamente en 44 It rw 11 VIN
de los 55 n uncros de Patria, entonces publicados. En 24 ocasiones, la seccion habl"a sido escrita por Jose" Marti; en las restantes habl"a sido escrita por colaboradores del perio'dico.
El andisis del period en cuesti6n evidencia que bay coincidencia casi perfecta entre la presenclia, de Marti' en Nueva York y la publicacii6n de los En Casa debidos a su pluma. Sucedi6 muy pocas veces -solamente en cinco ocasiones- que Marti estuviera en Nueva York, y que la secci6n fuera escrita por otros colaboradores. Ello da, sin dudas, certera media
-1a de su dedlicaci On y atencift personales- de la importancla que Marti atribufa a mantener ]a secc16n.
I
Durante los nueve restates meses de 1893 -y no obstante el claro 11amado de Marti a Gonzalo de Quesada-, En Casa s6to se publicaria tres veces mas, siempre escrita por colaboradores. Se trata, ciertamente, de una etapa (de. abril a julio y de septiembre a diclembre) durante la cual Marti se veria. obligado a un extenso via*ar por Ame'rica Central, por el Caribe, y dentro de los propios Estados Unidos.
En 1894, aunque En Casa ya so*'Io saldria 19 veces, en 11 ocasiones habia sido escrita I or Josd Marti. Las dos dtimas veces que Martf escribi6 la secclio"n fue para los numerous correspondientes, al 19 y el 26 de enero de 1895. En ambas oportunidades Io bizo a pesar de circunstancias excepcionalmente dificiles para la revoluci6m, en el primer caso, torque s6lo una. semana antes, el dia 12, habia. comenzado a materializarse -con la detenci6n del vapor Lagonda por las autoridades norteamericanas- ]a traici6n a la expedic*6n alistada para salir desde el









puerto de'Fernandina; en el segundo caso., torque estos -sus ultimos En Casa- saldrian publicados solo cinco dias antes
9
de que embarcara hacla Santo Domingo a reunirse con G6mez OF
y marcher, desde alli, a la guerra de Cuba,
No parece quedar lugar a dudas. acerca de la importance. que Marti auibuyera a los En Casa, y la atencion que les. dedicara a estas breves notas que, corno hemos senalado, el mismo definjera Como semillas" a cu-ya preservation aspiraba.
Cabria, sin embargo, apuntar -y es justo hacerlo- quetodo Patria puede ser tambien. considered un inagotable e incuestionable sem-illero de ejemplos y de ideas. Serlo estuv(> entre sus proposition ex.Presos, y en alguna ocasl6n Martf destacaria -hablando precisamente del perio"dico y de su func116nque
'un teclado fiene muchos, marfiles, y ef pedal apoya ej'ste

aqu6l, segun quiera prolonger un sonlido puro, o li'gar10, o sofocar otro agrio.2

De ese modo,. todo Patria fue un constant e intencionado trasmisor de aquellos elements formadores con que Marti quiso destacar y estimular determlinadas conducts, attitudes, yposturas. -Se trata, en realidad, de una funcio'n conscientemente adoptada. desde los lnicios mismos de la publicacio"n, y que el propio Martif argument: "el elogio oportuno foment. el me:' 'Y adn mAs
rito; y la falta del elogio oportuno lo desanima"". x d9el vicio fiene tantos c6mplices en. el mundo, que es necesario que tenga a1gunos c6mplices la virtue. Se puede ser, y se debe ser c6mplice de ]a virtue. Al corawn se le han de poner alasil no anclas 4
Pero hubo, ademas. otras muy fuertes, y determinants, razones para que Patria abundara en el necesario encomio y en el destaque oportuno de les ejemplos. Y en explicarlo fue muy preclso y definitlvo Jos6 Marti:

Cuando consuela a los tristes, cuando proclaim, el
m6rito desconocido, cuando levant el ejemplo ante los,

9 Ibidem, t. 5, P. 347 (3 de abril de 1892).
8 Ibidem, t. 1, p. 369 (3 de abril de 1892).
4 Ibidem, p. 370.









flojos y los descorazonados, cuando s *eta a los hombres en la vida de la'. virtue, lo lovable es la alabanza.
Y cuando a un pueblo se le niegan las condidones
de carActer que necesita para la, conquista y el maritenimlento de la libertad, es obra de political y de justlicia la alabanza por donde se revelan, donde mas se las Tilega, o donde menos se las sospecha, sus conditions de
character
De ahi que en todo Patria ocupe unlugar especial'simo el realce de Jos ma's meritorious rasgos del character de cubanos y puertorrique'os, -Y de los merecimientos revolutionaries de ambos pueblos. En este realce- y a ello nos referiremos en par-, ticular algo mas adelante- serA de mas frecuente presenclia el ejemplo discrete y continued de los antillanos ma's humildes, de los hijos del trabajo. Como definitoriamente sentenciara el
i6di I:
eri ico con palabras de Mart-f

es cobarde quien ve el m6rito humilde, y no lo alabai Y se ha de ser abundance, por la ley de equilibrio, en
aqualto en que los emits son escasos [ ... I
Cesen los. soberbios, y cesard-I la necesidad de levantar a los humildes.11

Pero se trata aqul de, dellimitar de que mantra specific Ileno" ]a secci6n Etz Casa aquella funci6n de semillero a la, que Marti' aludiera, dentro del prop'slito general que en ese mismo sentido tuvo la totalidad del perlio"dico Patria. Y tratarfamos de definir esa especificidad sen-alando, sobre todo, que la sec16n staba encaminada a destacar -tomandolas de la acti, vidad practical cotlidiana de cubanos y puertorriquenos- las numerosas manifestaciones concretes de aquellos principles revolucionarios e ideas polifticas y socials que Patria -o lo que es 10 MI-SMO, Jose" Marti- se planted" trasmitir y enraizar.
Tal es, sin lugar a du- das, su principal aspect diferenciante: los En Casa siempre se referiran -y en la mayor parte de los casos lo haran con menci6n de nornbres y apellidos- a cubanos y puertorriquen-os individualizados, a miembros concertos

Ibidem.
Ibidem.








de la emigraci6n antillana en Estados Unidos, o a visitantes de ambos pueblos de paso por'alguna de las principles ciudades,, Haraffi tambie"n inencion de actividades. de clubs y sociedades de emigrad's. Y siempre serA pam trasmitir y difundir aqueHas posiciones, conducts, attitudes y' merecimientos personales que-mejor expresen y ejemplifiquen los principios, filiacio.. postulados e ideas que encontramos en Innumerables articulos de anaflisis o de di"vulgaci6n general del propio Patria,
Consideramos sta, Obviamente, como funcio-In de importacia mayor. P
Debe seAalarse, antes de continual, que existed una diferencia claramente perceptible entre el conteni'do de los En Casa
---generalmente. extensos-debidos a la pluma de Marti, y los muchos mds breves escritos por otros colaboradores. Aunque todos recogen aspects concertos de la vida diarlia de la emigraci6n antillana en Estados Unidos, estos ulltimos no logran, en la mayona de los casos, tr-asponer el carActer de una resefia tipo "cr6nica social", a la vez que el tratamiento de fas noticias, que Jos mismos ofrecen no siempre Ilega a tener plena intencionalidad, o carga politilco-ideol6gica.
Un anAlisis de los En Casa escritos por Marti (el 53% de todos Jos publicados hasta su muerte) permit evidenclar que la secci-n tenia para nuestro He'roe Nacional objetivos muy concretos que pudieran ser enunciados, en nuestra opinlift,, como queda recogido, en los siguientes punts:
1. Fonnacion de una -conciencia de suficifencia pacional mediante el sensible y muy --enfatico destaque de aquellos rasgos del carActer de cubanos y puertomiquenhos que garantizan sus
0 4
exits en los plans social, laboral, cultural e Micluso empress. rial, y que evidencian y hacen lincuestionable -sobre todola capacidad de ambos pueblos para el gobierno propio.
Result natural, desde luego, la pertinencia de a1gunos ejemplos.
,, cuando habla, del trab
As* ajo que sobre Venecia ha publicado, en el World de NuevA York, en lengua inglesa, un muchacho cubano de quince afts, Marti sefiala que el suyo
es merito que revela la firmeza mental y aptitude de adaptacl'n por donde los pueblos retardados como el









nuestro pueden entrar a la vida en conditions de permanencia con los pueblos maduros"
0 cuando menciona cubanos de temple y ancho corazon. cubanos que "se echaron al monte diez a-nos", afinna:
De estos hombres se bace un pueblo, aunque hoy
Ileven un mote en political y mahana Ileven otro, el pe.
cado no estA en equivocarse de ruta, y creer que sea .0
remedio Io que no lo es, slno en perpetual el character flojo e indeciso de la colonial, cuya soberbia y nundad entorpecerfan el. trabajo creator y distlinto de ]a replblica. Y torque tenemos estos hombres puede Cuba ser libre. No podn-a serlo si no los tuviera. En la cliudad los tenemos, y en. el carnpo. En Cuba los tenemos, y en
la ernigraci6n.:'
Es constant su labor; y es constant su. alabanza de los que, tanto en lo pequeno como en Io mayor, demuestran poster los rasgos de carActier que haran viable la. obtend 6 n y mantenIrmento de la independence, y de,-1 nuevo ordenamiento re,publicano.
De modo similar se refiere -y recordemos que solo citamos ejemplos tomados casi al. azar de entre los muchos posliblesa los eWtos de una estud*aDte cubana en planteles nortea-rnerinos, que son para Marti
de tantas como en el seguro de una victoria modest,
nuestros hogares van creando el pueblo nuevo que ha de suceder al que boy agonize y se desordena en nues.
tra patria."
Y trasmite, en todo momentoja seguridad ma's plena en los firms hl*jos de nuestros pueblos: sobre un puertorriqueno de m6ritos y renombre, sentencia:
Mombres asi se ban de poner de e)emplo a los que
dudan del poder de nuestros pueblos para alzarse y mantenerse por sf propilos! 1De fjo que tin bornbre asi
no duda de su pueblo.111

7 INdem, t. 5, p. 409410 (28 de enero de 1893).
8 Ibidem, p. 393 (27 de agosto de 1892).
'A Ibidem, P. 425426 (9 de marzo de 1894).
10 fbidem, p. 389 (13 de agosto de 1892).









2. nnfasis en la defense de los trabajadores -concepto que en Martino excluye a las laboriosas y empobrecidas capas de los pequenos propietarios del -exilio--, y evident ia. de la fliliacion y toma de partido junto a ellos.
Sli bien desde su primer nu'mero PatHa. habia proclamado 44 la fe en los humildes"11 como uno entre los principles elementos que moverian las ideas del peri6diico, los En Casa serAn sistemAticamente refterativos de esta posture, y abundar-An del modo m.As enfkico en el destaque de las virtues de los hijos del trabajo.
.0 Como ejernpIo, de Carohna Rod
En ellos hablarA Marti nguez -la anciana que "gana el. Journal de que vive, y las limosnas que acaso ya no puede hacer, en su silla de cuero, frente a su barrel de despalilladora"..f# y sentenciiara:
1De Jos tabaqueros, sullen hablar con desden los qve
no tienen el valor del trabajo, ni el de ga-nar con sus manos, sea cualquiera la labor, una vida libre y honrada!"
En ellos -al mencionar por sus apellidos a "dos conocidas farnifflas del Camagoey, empobrecidas por la revolucion"- se apuntard, como uno de los mds positives resultados de la frustrada Guerra de los Diez Anos, que
nuestra guerra d*sm*nuy6 el nlmero de hijos mimados, y de hombres de adorno; a nuestra guerra debemos una generaclon de bombres laboriosos, de bombres U't*1.'*s a
la patria.141
En los, En Casa se dellimitara"n posiciones y se callificara"n actitudesiAnda de moda hacerle hocico, entre los encharolados, a ]a bumildad de nuestro pueblo, que ba mantenido la llama en el altar, y aun Jos que pasan por patricios esperan la hora de adularla en falso cuando ya se le vea.
todo el poder, o de sofocarla, so capa de servirla, por la alianza aviesa con la gente pontificia, la gente de
alMa floja!14

Ibidem, t. 1, p. 323 (14 de marzo de 1892
Ibidem? t. 5, p. 417 (24 de marzo de 1893).
Ibidem, p. 361 (7 de mayo de 1892).









En los En Casa se dejardn sentadas pautas de conduct de int.onfundible signo:
iCuaindo mas bella nuestra Mujer, a no ser que fuese al caer en el sepulcro H ore de la guerra, que cuando con los dedos helados del destierro halla de su tarea para compare el pan y el carbon; cuando, arrebujada en Ia manta la noble vejez, va la senora de antes a su barrel de despalillar; cuando E. I ayuda con su industria at ejemplo y dicha de la casa desterrada, y al credito que con la prueba de su virtue gana el pais!"I
Vn los En Casa se dejara sentada ', tambien, la enorme confiap'za -avalada Por los bechos del Cayo- en la capacidad de fundacion y realizac116n de nuestros hombres y raujeres mOLs builders:
En vano la vida A'spera los acorrala en occasions, 0
seles sierra: ellos, a pun-o de trabajador, se abren paso
a
por la vida. En vano nuestras preocupadones mismas nos salen al paso, deslucie-ndo por una m*nImez la verdadera grandeza: el character, pujante y respetado, triunfa del desierto y la noche de la vida extranjera."I
Pero en ellos, sobre todo, se sentardn princlipios:
Es la verdad que en alguna casa santa, de padre de
ocho criaturas., de ancianas enfermas, se quit6 de la mesa el vanque sedioaCuba: si lo olvidase Cuba manana, Patria fiene manos de. justicifa que le escribirfan
el sacrific*o en la frente a la madre ingrate!
Porque, ciertamente, en aquella coyuntura de la revolucio'n cubana por la independence, "unos daban pesos, y otros daban miles". Y, tambi6n ciertamente, estaba claro el carActer de ]a obra: "'por sobre intrigas y traiciones, compraremos, con el trabajo de pores v de ricos, la rep-dblica justa"". Pero quedaba inmediatamente dicha la causa de que ello pudiera ser asl, y se definfa: "'hay ricos que tienen a6n alma. de pobre",Jg

15 Ibide-n, P. 394 (27 de ago to de 1892).
1 IT Ibrdem, p. 405 (21 de enero de 1893).
17 fbidem, p. 449450 (10 de noviembre de 1894).
1:9 fbid&m- n 45(1-









3. Desde estas posiciones tomadas junto a los hombres y mujeres del trabajo, los. En Casa rea-lizan una labor de capta, 66n de aquellos que en el aparato conceptual de Martf son designados, con el nombre gen6rico de Ios ricos", y que parecen haber correspondido, fundarnentalmente, a la burguesia industrial y a las capas professionals aflines, incluyendo, en algunos casos, a sus propios voceros politicos.
.1 Al
Asf., los En Casa' des tacaran, por ejemplo, que
este'apellido de Cordero sabe pelear en la guerra hasta que las piernas se le quedan en munon.; y en la paz, en la incompletapaz del extranjero, levanter una industrial.
iEstos son cubanos. De los grun-ones, de los descontentos, de los, impotentes no hay que sacar models. iEstos son los modeloWe
0 postular6m, al narrar los e'xitos de un abogado cubano
-de rica familiar, y famous apell'do- con bufete en. Nueva York, oue occasionn es lo que necesita el cubano para distliaguffse I. 0 comentarain el paso por dicha cliudad de dos cubanos conocidos, sin que Mar-ti vacile en afirmar sobre un importante dirigente autonomista:
Uno es Gabriel Millet, mas convencido que nosotros
de la eficacia de la political de paz, pero no menos deseo.,
so que nosotros del bien de su pali*01
Pero quiza esta func16n asumida por los En Casa se haya hecho, particularmente evidence en el. sliguliente fragments, cuando despue's de dejar establecido el transcendent postulado de que "para la paz queremos la guerra" y "para el trabajo queremos la repidblie'a", Marti' discurre:
De camb lar de alrua se trata, no de cambiar de vest*do. La opinion de un hombre. sobre los, methods, lentos o Violentos, de obtener la feficlidad del paxs, no nos import tanto como su capacidad para aumentar la pro.
duccio"n lePtima del pais,, en. concordia con sus distintos hablitantes; torque el. que le aumenta a un pal's la producci'16n political, sea o no dado a Jos m6todos poli10 Ibidem, p. 379 (25 de junio de 1892). 20 Ibidem, P. 385 (2 de julio de 1892).








0
ticos, ese le aumenta la libertad. Y el m6rito de un cubano de Cuba, sea de la guerra pasada o de la venidera, sea por carActer o inclinaci6n menos dado a la guerra que nosotros, u opuesto a ella, sea o, no amigo vehemente de nuestros recursos. y soluciones, nos enorgullece tanto como el merit de un cubano de fuera de Cuba.
Este es nuestro modo de decir que ha pasado por
New York, en uno de sus viajes, de negocios, el productor cubano, sagaz y cordial, Jos6 Pujol.'
Pensamus que estos tres aspects que hemos mencionado,
4
y hemos Iflustrado con a1gunos de los innumerable posibles ejemplos, co-stituyen los aspects principles -Ios temas mayeres- afrededor de los cuales los En Casa de Jose' Marti realizan su constant labor de divulga.60n y fonnacion, a trav& de la utilizacionP como ya hemos mencionado, de la referencia concrete a cubanos y puertorriquen"os, individualizados. Todo eflo, desde luego, en un context en el que estA siempre subyacente, como elernento constant, la ininterrumpida y paclejntc .- tarea de construir una. soli'da unid-ad entre ]as diversas cla.3--cs y sectors existences en la emigracio'n; entre blanco, negros y mestlizos; entre la. generaci6n veteran de la Guerm WO
Grande y, la nueva generation de futures guerreros; entre ]as craigraciones de las distlintas cliudades norteamericanas; entre fos cubanos "de dentro" y los del destierro. I Estanin de igual modo presents, con determlinada frecuencia, terns medulares de la I'deologia mariana como, el antimperialismo y el latinoamericanismo, y muy notables elements de'lo que hoy caracterizamos como internaclionalismo revolucjoll)ano
En este senti-do, los En Casa fueron veniculo de muy I'M+ I
portantes formulaciones, siernpre vinculadas, sigulendo el estiIo (-!c la secci' n, a la reference individuafizadora. Asf, por ejernP.0, saluda En Casa el paso del poeta guatemalteco Domingo Estrada por Nueva York:
Es cubano todo americano de nuestra America y en
Cuba no peleamos por ]a Ilibertad humana. solamente
peleamos en Cuba para asegurar, con la nuestra,
la independence hispanoamericana. Otros recent, y te1171deni- n- -16A-Ug OR de- m.nvo de M92)-









nemos que career nosotros. En los viveros de los pescadores,. se ve c6mo el pez recio y hambr6n, cuando se le encaran juntos lospeces pequenos, bate el agua con la cola furibunda, y deja en paz a los peces pequefios. Es
cubano todo americano, de nuestra Am6rica.21
Alli seran mencionados y encomiados --con nombres y apeIfidos- hijos de otros pueblos de nuestra Am&dca que defienden a Cuba y Puerto Rico, que luchan codo a codo por ellas, o que cayeron en las luchas libertarian precedents. Y allf, al comentar la creacio"n de una revista literaria en Santiago de Cuba por el dominicano, Manuel de JestAs Pea'a (quien 'quiere que le conowan mejor el pais en que naci6, y en que 10S CU. banos se ven corno en casa proplia, torque ambas sangres han
Wo juntas contra el mismo firano"), quedaria dicho para Siempre, como suma de definiciones y posiciones Internacionali--Iltas de nuestro H6roe Nacional:
Patria es, humanidad, es aquella porcio'n de ]a huidad que vernos m .0
an d-AA as de cerea, y en que nos toc'
nacer.
Tales son, en nuestra opinlio"n, Jas semillas a que se referia Marti' cuando aspiraba a que los En Casa fuesen adecuadamen-.
ry aZx
te "limados por Gonzalo de Quesada, a fin de que el revaleciera, auxRiado "por el arte con que se dicen".
Esta filtima fue, ciertamente,, idea a la que Marti se. refirl"O
R Ig
en mas de una ocasi6n, pesto que la verdad Ilega mAs pronto a donde va cuando se la dice bellamente".25 Pero los En Casa, fueron ejemplos salvados. Fueron semillas de una nueva ide&logia, profundamente revoluclionaria y humana, 'que desde la sencill'sima. seccl6n hizo esparcir y logro" sembrar -para su
J
venturosa germinacion. en el largo y heroic process de nuestro posterior devenir revolucionario- nuestro Jose" Marti.






2," Ibidem, P. 375-376 (18 de junio de '1992).
:24 Ibidem, p. 468 (26 de enero de 1895).
.15 Ibidem, t. 1, p. 325 (14 de marzo de 1892).














Cecilia ValWs
(EI capltulo no publicado en
La Siempreviva.)


CTRILO VILLAVERDE



El texto que presentamos se ha copiado toman-do como base. un cuadernillo aut6grafo de Clirilo Villaverde,, perteneclente a los condos de la Biblioteca. Naelonal "Jose" Marti".- Consta. de nueve folios no numerados lincluido el que hace de portadilla. En dste se lee:
Siempreviva No. 6
2R
At dorso,
Cecilia Valdgs
2da. Parte
Por to anterior se puede Ilegar a la conclusion de que esta tra la transcripci6n que Vifflaverde destinaba, a la revista.
En la parte superior del segundo folio hay dos 11"neas tachadas, correspondents a las palabras finales de la, primer parte de Cecilia VaIdes publicada en La &empreviva. Debajo del dltimo rengl6n testado, se halla un II entre pardntesis, el cual por su ubicacion asimetrica hace pensar que fue afiadido des-. pues de escrita la pAgina, para marcar una, division decidlida con Posten"Orlidad. Debajo de 61 comienza el, texto que reproducimos. Hemos modernizado la ortograffla y explanado las ab rieviaiuras.
Le hemos acticionado unas notas que tal vez resulted tiles.
R. F0









H.- Sabemos que cuando muchacha la nombraban Chepilla, y que, entonces era una buena moza y hizo raya*l en las Cunas de la Loma y en otras en que estuvo, pues fue muy apasionada a esta. diversion, segdn cuentan los antiguos que la conocierou, Quieren decir tambien que naci6 esclava, 114bertada en la pila; pero acerca de este particular no estamos bien enter-ados, ni import mucho, a nuestro proposito. Lo que sf podemos asegu. rar es, que, las aventuras de su vida, que trdgicas que c oknicas, que clasicas que romantics, qt e mas que menos, a todos los hl**os de Ad4n nos suceden, empezaron a meter ruido, a pertenecer al dominion de la chismografia popular cuando en los demAs, y sefialadamente en las -rnujeres, empiezan a desvanc-. cerse, a perverse de vista; es decir, que de cuarenta en adelante, cuando sus gracias se marchitaban, como la flor en el valle, cuando ella ma's queria acerearse al mu-ndo, torque el mundo se alejaba de efla, entonces di o la campanada, y Ham' en torno de st' a todas, las lenguas maldiclentes, que solo esperaban este paso para desatarse, e investigator y revolver su vida pasada, envuelta en Tnil Tnisterios. Mas a Chepilla poco le im.portaba esto, que ella Io que querfa era perpetual su species y tuvo una niffiwa como un grano de oro; eso sif participaba mis de la raza del padre que, de la madre, pero antes de ser esto un inconvenience para entregarse a todo el dellirio de, su amor matemal, 2 despue's del placer de dejar su nombre a una criatura humana, tenialo por un orguflo. Plsole por nornbre I- P
Susana. Con esto quedo mas que satisfecha su ambition; no obstante como ya tenia quien la Ilaniara mamd crey6 de su deb6r el tratar de f Iijar su suerte y la de su hija, cuyo rostro agracia ivoca condici'n no le inspiraban pocos, temores
por el porvenir de las seducciones del mundo, a las que etla misma se vio expuesta continuamente y a. las, que sucumb1*6 por el desamparo en que se crio' toda su mocedad... Mas, en lo que Chepilla nunca pens", ni le pasara jamds. por la imagliPor desculdo, falta. a la eufonfa: '-y hizo"; en otra parte escribirfa madre y hiia"". Hacer raya significant sobresatir, distinguirse. En la Cecilia VaIdgs de 1882, Jo'se' Dolores Pimienta, al invitar a Cecilia al bafle que se darA en casa de Soto la vispera de Nochebuena, le dice: C'Ser* un baile de ringorrango. HarA raya, yo se lo, digo, a la sefiorita" (Segunda parte, capitulo XVI). Es decir, el baile hari 4poca.
2 V&se que ya desde esta Cecilia VaWs, Villaverde le estA dando vuelta a la idea de que la. madre de color podia amar o no al hijo de acuerdo con la raza del padre. En la de 18U replanted la cuesti6n con rclaci6n a Marfa. de Regla y sus hijos,'Dolores y Tirso (2a. parte, car








nacio'n, fue en que sii solitarlia lo paso" bien, y en cualquier parte, con aquella cola, ya no le era dado: entonces, que esperaba mercer s"o la. estlimacion, al menosIa. compasi6n de las genes, fue cuando todos la. abandonaron, y el picaro del padre de Susana el primer.
Al priinciipio estuvo para desesperarse, y llegara a tal extreluo, si'no hubiera acudido la razon. en. su auxiliosi Susanita que ya balbuceaba algunas palabras, no le dijese: "madre m1a, pan -y si cuarenta navidades, que no son pelos de cochino, no le amoldaran y comprimieran los cascos. De entonces aca empezo a meters en casa, a aprender las laborers, domi6sticas, que habla. desatendido por andar cascabeleando, a tomarle afl'c *6n al trabajo,-de aqui data su desengando de las vanidades del mundo.
Asf fue como se metio a flor-*stal a comadrel-3 luego a dul. cera, luego a maestro de primers letras, y 61timamente a hacer tortillas: las mejores que de maiz, se han frito en la Habana, cuando por San Rafael se desbandaban las muchachas, tos mozos y los viejos, desde el amanecer, unos a pie,. otros en carruaje, a comerlas en la misma puerta de "fia Cliepa [a gordifflona"' acabad*ta de extraer del buren, hirvien'do y trascendliendo a mantequilla que se chupaban los dedos tras ellas. Y n6tese de paso, como cambio de nombre, en cuanto cambio" de modo de vivir; pero fue torque camblio de cames, que en esto
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de achaque de apodos con-to en otras muchas cosas, muestra la gente del pueblo su fino tacto en acomodarlos segun corresponde. Con la vida sedentaria y camera. que Ilevaba, (pues como lo sabrA mas adelante el lector si tiene la paclencia de segmr.
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nos hasta el f 'in, las mujeres de esta raza eran muy cal le m erasF UnIca tacha que puede echdrseles en cara) la que en su mocedad era un cuje por to flaca, fue echando cuartos y postrimdose I'nsens*blemente hasta la obeslidad tat, que m a la Iglesia le fuera possible concurrir a no tenerla a la otra Puerta. como quien dlice, de consiguiente, mal le podia convenir el nombre dimlnuto de Chepilla que denotaba pertenecerle a una joven esbelta y delgadita, sino el mencionado de "'fia Chepa la gordiflona", con el que descendio' anos despu6s,'aunque en los hvesost a la tumb.a.
Por esta e"poca contaba. ella sesenta y pico de edad y Susanita de unos diez y ocho a diez y nueve, con todas las gracias y el splendor de la juventud y los favors que pr6d*go le dis;3 Pa rtera.








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Pepso el cielo; lo we mAs que el especial condlmento de las tortillas de fia Chepa, Atraia a los Parroquianos a su casaj, senaiactamentc si eran jp-ve-nes. Entre estos slempre se distinguish por su persona uno que, mejorando los presents, no era de los malejos, y ademAs, caballero: pqr su bolsa, siempre sonora, por su flamante quitrin si Se quiere, y m4s que todo, torque, la bella Susana dio en distinguirlo, a pesar de que la vieja ,estaba empenada, (-Capr*chos de mujerv.) que puslese su aft, Clon aficionarse debia, en. otro no menos rico, aunque no tan caballeroso como el antenor. Esto no' origin" Pocos dlisgustos entre madre y hija, y como al cabo, por ello dio en. prohibirle todo trato y comunicadon. con el tal, (nunca hemos odido aver*guar su nornbre verdadero) y castigar en ella. las IvIandades de su juventud, la enamorada Susan'a, cuando menos- lo esperaban, tom6 las de villadiego,,5 cubierta, con su mantica, y protegida con la capa de su raptor y las espesas tinieblas de la madrugada saliendo ambas de maitines una Nochebuena.
Jdzguese cual no seria la. pesadumbre de n-a Chepa, cuando necesiitando mis que nunca el apoyo de su bija para volverse a casa, se encontr6 con que habia desaparecido sin dejar rastro a1guno del rumbo que habfa tomado.1 iLa, hija que rez6 cerca de una hora arrodilla[da] delante de ella en la Iglesial. 11n.,gra-tal iTal vez sin necesmad de recurri.r a esos medics extrerno;s hubiera conseguido doblegar la voluntad de su madre! Semejante lance para visto y para sentido, no para contado.
-La muy... pi'cara, hip6crita, sinverguenza,13 decla- en su furor Chepa-. como una, gatica... como una santica se hinc6 a'mi ladol, me acompa"6 en las oraciones que dirigfa a la Virgen para que le concediera un buen, marido,... y me dej a.. y me abandon, arenas salimos... Hasta aqui, afladfa dirig-tendose a los que atra"dos por las voces que daba la rodearon en un moment, hasta aquivino conmigo; quedo'se atras; dijome que para calzarse un zapato- yo continue" distraida caminando, vuelvo la cara al cabo de n rato, 116mola repetidas veces -que. ni su sombra.. Al ple del campanario la esperaba a1guien sin duda, torque arenas note' la fafta de la muy. . vi alb reunirse dos bultos, y emprender la carrera pegados al muro. . --CoMal colocado el adverbie.
Huir. Viene en el Vocabulario de Refranes de Gonzalo Correas (Edid6n de 1906P P. 611).
0 Wase que aquf Io describe correctamente, rlentras que en 1882 Io describe separado (2a. parte, capituto XVII).









un desm- ayp, y no ILtLb!6 m4s.. Al caer, 10's curiosos, ya lastunados con los extiremos de su dolor, harto impoiewds desppdazadores en una inadre, la recibieron en sus brazos, sli no se estrefla contra las piedms de la calle; y asl la condujiron
su casa istante.
que como dijunos at is, no estaba
Cuaiido rtcuver6 su sentido y pudo echar una mirada nielanc6llc' en tokno, de si, y vio su Aesam'paro, rompi6 a Horar, que como ya no tenfa quien la distrajera, nii quien le enjugar"'a
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una lAgn"ma, corneron libremente lar'os dias, y notches mii laigas aun, coino para el que Hora. solo. Pero el ciielo, que parec e la habia condenado A tragar la p6cima gota a gota, todavia* ie: reserVaba un tragb m'As amargo.- Una noche, al cabo de.al ft iie"mpo, quando habfa perdido toda esperanza de encontmr a su hija,.dia ciiyo paradero nunca nadie le supo dar raz6n, ah'i noche, decimos (hada un an"o cabalmente) a cosa de las d6m, Ostando fia Chepa con el alwubre, la seda verde, y los trap'o's pintatios, forniando con mucha paciencia, y esmero una unaa corona de clavelespara su Mater dolorosa, rodeada del silencio mAs p-r'ofundo-, sinti6 ilamar a su pue'rta 8utilmente, pero con PrMpftacioln: -zQui*e*n es?.1 -pregunt6 en voz cAscadbt sirt levantarsel,
-Gente de paz. Abra Ud., abra Ud., fia Chepa, por el Muor' de Dios- clainaron de fuera lastimosamehte.
--Hermana! diga qui6n es, y que busca a tales horas en casa de una pobre y desvalida mu*erl- repuso, elia soltaiado cuanto ten'a entrernano- sobre una mesita; y antecogiendd, surosario que pendia de una oreja de la butaca caMpechana, cubierta con la colcha de mfl y un retazos, torque hacia frfo, comenz6 a removers y a n=i*ar sus oradones.
No me conoce, fia Chepa Yo soy sti ainiga de Ud. Padlal
7 I 1* 4
AlcalA. Vengo de9de la PuntA en busca de Ud. para u'na mucnacha que tengo en casa de parto, y no hay quien reciba IA cria.
-tura, y yo no entiendo de esas, cosas, y se muere la infeliz., torque Oone los grits en el Clelo 7 Abra Ud. por Miif,4 Santisima y Por las.Ilagas del Redentor, que tambidn me muero' 'yo del frf6 y del susto.- TiDdo e's to p'or el ag"ujef6 de la' c&i-A:dur ai. Callo", cubri6se con ambas manos la cabeza, luego suspirando di*o: -1-Dios m'o! ;Quic4n me meti'6 en este berenjenal? ( k"sxi

7 Lomismo que "poner el grito en el cielo", quejarse. Tambiin









se mucre en mi casa? Zy el esoindalo?. Apoy6 la frente contra la pa-red quedando como desmayada.
Inconflnente la buena mujer encendi"o un cabo de. vela en una de Las mariposas del nicho, entreabri6 la puerta cuanto bastaba p,-ara que pudiese pasar una persona de lado, y teniendo con la derecha la tranca, envuelto en la muneca el rosario, con la izquierda Ilev6 la I= al rostro de la recienvenida, quien ya se habia incorporado, y posaba un, pile en el quicto sintiendo abrir, a la cual reconocO al moment Chepa por su antigua amiga Paula Alcald, aunque el susto y el-frio la hab"an desfigurado mucho, y aunque como perro que safe del agua, daba diente con diente con tal rapidez y rul"do, que inclitaba a reir.
Entre usted, n""a Paula.- dijo na Chepa y'atranc6 otra vez tras ella. Entre usted, y si"6ntese que neceslita tomar resuello, mientras yo me visto para ir a server a Ud. Estas soiki obras de carload a que yo me presto con gusto, torque aunque no me ]as paguen aqui. como rnds de una vez me ha sucedido, alli
iba... (y sehalaba para el techo de su casita) estA qui-en todo Io ve, y lo oye, y lo juzga, y siempre encuentran en & su recompense a los buenos, que los malos . Sin duda iba a anadir pagadores pero se trag6 la palabra por mAs que se le venia a los lablos. Interim se echaba una saya de percal oscuro, que le venia como una saco a un ipalo, continue, mudando emperor de tono: Y la parturlentel es hija de Ud., fia Paula? o sla sobrina? o su nieta? o su... Por saber, por saber nada. ma's
...-Ning4n, parentesco tiene conxnigo, na Chepa, contest aquella de pie au'n y sin dejar de tiritar, ni la conozco a derecbas.
--C6mo es eso! -Vive en su casa'?
-Ahf fiene usted las cosas de este mundo. Es precise vivir Mucho para ver mucho y saber mucho, dice el proverbio... Yo Id contard a usted por el camino. Vistas, Ud. y dese prisa..' torque temo que como es pnmeriza...
-Pero... ha Paula. ... Esa muchacha., de por fuerza ha de tener quien por ella. sea: o Ud.,. tambie"n quiere mostrar su
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caridaa echAndose el muerto encima 4no? Por otro lado... se

Parturiente es vocablo correcto, aunque en Cuba el pueblo usa' parturienta, Lo que Mama la atend6n en el texto no es que lo emplee ,el autor, sino dos de sus personages, mujeres del pueblo. 1D Arnaikmn nnr nric2








J#
toma Ud... tanto empefio., c-Conque no es ni propma de U4.? De man-era que debo yo areer... Porque ya sabe usted este mundo como es hace usted un favor, se sacrifice usted, pierce usted el suefio, y luego ni se Io agradecen jAy.1 Paullita! en cuanto a es-to estoy muy desengahada. Sii yo tuviera que vivir de este oficio, crea. Ud. que ya me hubiera enterrado.
-Por Io que respect a ese particularr, no tenga Ud. el menor uidado, ft Chepa. La muchacha es muy agradecida, y muy guapa, y si no fuera torque esti tan acobardada, y no se deja ver la cara de nadle, ni de nadie se confia, yo le prometo a
in., n Chepa, s! no es ella, soy yo, y si no un gallo usted... En fi -wa.
tapado. Habilitese usted.
-Ya. . Estoy enterada de Io que usted dice; y st" luego salimos con que... Usted me afirma que ni la conoce Mire ud.., na. Paula, yo a usted la servird, de balde, esto no ten-go que repetirselo, por usted hare' cualquier sacrificiio,, torque yo le quiero, mas por una asi, de la calle, como quien cuce, En fin, vamos.- Diciendo esto se ech6 al cello dos o tres escapularlios, pusose un panuelo por la cara para preservarla del alre fri 0 o, y cubierta con una toca, de lienzo blanco, se enderez" a guisa de andar.
Despuds de haber registrado todos los rincones y escon-dnijos, cerciorada de que todo quedaba en su lugar y acomodado, maO la luz, es decir, la del cabo de vela, y saIi6 con su amiga de'lante. Cerr6 la puerta con. Have, que se guard en el seno, y guiada por aquella, tomaron entrambas la vuelta de la Loma a paso menudo, pero acelerado- pues ha de saber el lector, si es que no se To hemos dicho, que con- las desgracias y pesedumbres continues aquella "fia Chepa la gordiflona"', en poco menos de un an"o, como si la hubieran hechizado, habia vuelto a ser Cheplilla a secas, en cuanto a la figure, aunque mis fea y arrugada, y por consecuencia no debe extran-ar v6rla ahora tan Agal y andariega.
Caminaban con ]a priesainsinuada las dos dejas cosida. la una a la otra, torque estaba oscura. la noche como boca de lobo, apagados los faroles de la pobre ilumiinaci6n de entonces, les ponia. miedo en el Animo la soledad y el silencio solemn [del las callesi, interrumpldo nada mas que por los ladridos de algdn perro, o el ronco resollar de los que dormlan. Ya bajaban la toma, en direcc116n de la Punta, y todavia fia'Paula le iba con.tando a su compa-era, a salto.s., a retazos mal zurcidos, la historia de la muchacha parturiente. Dijole que le parecfa ser -una









parditA entretenid&O con' un caballero de rango y de pesetas*' '(dqW k6spirb y slspErda'' U'n mi mo tiempofia Chepa) qu'e' tr6g' no6hes intes le, habian hablado con el ihayor sligilioi parai que proporcionara un cuArto en su casa dohde. diera a luz la cdia tura; que no le habla visto la cara., pues e-ntr6 toada hastA Jos bios, que no conocia realmente al caballero entretenedor que andaba un rum rum,"- y se decia que era casado, pero que su generosidad e h1dalgo procederI2 nose podian encomliar lo bastante., de lo cual dio pruebas mia-'s que sifficientes en 1A' d0s o tres occasions que all' estuvo a ver la muchacha; que habie'nd6le prifici iadi los dolores como a eso de las once, p6co des'pue's de li redrada del caballero., y pareci6ndole niuy alarmante su estado, habia recurido, por si y ante st,, contando, no obstante con la generosidad de ziqu6l, al extreme cie ir por una comadre, que fuese menos infitil que ella, dada las doce y tontiftUandd la Partur iente, de mal en peor, a su j uicio, se0h o qft te quejaba.- Y por este est-Ilo le fue ensartando noticias hasta tocair en la puerta de una miserable casa, que le abrierori arenas peg6 un alclabazo, allA en el extremio opuesto de la Ciudad, en un oscuro callejon.
Casi &sde el principio de la nairra66n, que fue algo exten'sa, y que nos-tros hemos suprimido mucha p-arte, en gracia del benign lector, fia Chepa, preocupada., muda, sin respirar siquiera, se dej6 conducir a donde quisieron Ilevarla, como un espeard, como la sombra que sigue al cuerpcP que la produce., Entraron en una sala alumbr-ada por la escasa luz de un pequeho farol, que pendia de un cordel en el pasadizo- *y se dirigieron al interior a un cuarto independent del cuerpo de IA casa.,

I'D Sulbraya los vocablos entretenlida y entretenedor para dar a en. t'en'dejr 4xie so le's; usa con un sentido peculiar. Entretenida vale pdr qiierida y entretenedor por querido. En el texto se nota que quieren usarse palabras mcis refinadas para Indlicar estas relaclones extrama. trnnoniales.
Un runrdn. Segdn Correas (Op. cit. p. 545), "algo que seru*e y muritura por el luga.V".
12 Esta misma Idea, la ge'nerosidad e hidalgujiA del padre de Cecilia P&siste en la edici6n de 1882 con relacift a don Undido. Vale la Pena teiiefla en cuenta.
is. Sfzfiil qu-e'- le e caro. que respite por dos veces en un mismo capitulo en la de 1882. ",Ubla' que un foven blanco, de familiar ricasegufo a -2
su Weta como ht sombra al cuerpo" E Ida la carmcera vmo 6k I.. _r1 6-6 co-nla cesta de pan a la cabeza de un negro que le segufa.16s paws cp#ib la S-6ffibiA i6rda&rai de ril cix6r o" (S4unda part6i.cia-41
6fiiilo XD A6tes. en I'A lnrini6ia Darte. cAi3fttfln IV. tambi& lo mvIe&






I

front por frente de la puerW44p la calle. A la del dicho carte
rp iqM pna negra qi e dij q que
le la sefiorita habii dido 6
Ipz con toda felicisdad. nina sima cpmo una 'ta de
una W mqul mo
sarle a un caballiro', ,Jgpd6n: asmmsmo que ya haban ido a avi migp padre de la offiriA., encargado de dis' o lo' del P Per coupernien'te al. destiny de- 6sta y dem, 4s necesanW. A la sazon. Par6se en la calle de improve a so un carruale, ape6se poco 0spuds un horabre, el. cual, sin mas qup dar las buenas notches a Jas dos viejas que perman ecfan de pi'*e al umbral del Cuart (o, se entr6 g tlao galanI5 hasta la cama de la enfenn'a.
-tste es el. amligo del caballero padre de la nm"a, que me hablO para este servicaoi- dlio entonces n-a Paula al otdo de su amiga, que se habla arrimado a la pared distraida y meffitabunda. Y como viese que ho le contestaba., n io Parecia queer movers, an'ad*6: -Esp6reme aqui,'que yo voy a hablair -con ese c4ballero, pues yo sipla puedo entrar ahora y ver Io que se pfrace. Espero que usted quede content; torque aunque hemos Rep& virde, co todo, ust d se ha molestado al fin y es
Iusto que se le pague.... Sidntese usted un ratio ahi en esa
Ora, o en el co edor, que al instance vuelvo.
All1i qued6 la infeliz casi sin mov='ento, sin que p4diese su anirao., d6m inada por una fuerza superior y opresora, sacudirse ypensar y arrancar del coraz6n la garra de un present. miento secret que la marfir'aba cruehiaente. Sobre el descarnado Pecho dejo' caer la cabeza, bien asi como obedece la Ide un titere a la mano del quo lo dirige, aflojando u opnmiciido los resorts, del que se compone9- Aquella *'oven de partq enmftda Por un caballero; la circunstancia demasiado casual de hab6rsele escapade su hi'a la noche de navidad del afio anterior... todo esto junto, y much6 m4s, de -que ella nusma acaso no sabrfa darse cuenta, pesaba sobre su cerebro. Sac6la de tan triste y profunda cavilaci6n el Ilanto de un nino, que le pareefa sacaba de aquel cuarto up negro en sus brazos, como =a soin ra que se dibuja en. Ja pared', y desaparece, y vuelve a aparecer de repented. gigante y desforme segfin que se

14 La mantra como estA escrita esta palabra da lugar a confusion. La primer letra puede ser una p o una f. Una u enorme se confunde con una I y una b. Ni falberta i palberta existent en castellano, y- sin duda no ha esmto falleba. Por el sen'tido del texto, tiene forzosarxiente que, ser puerta.
0 Este #tgalfin galdnrp no Io recogen. los diccionarios consWtados. Pro. b;kOJcrncnte Jo toma de Cervantes o de AIgdn- -otm clAsico de los Siglos &eQro. En el texto vale por resueltamente, derechmente. to Wiforme o deformed.









aproxima o. se retire la luz que la produce. Moments. hay en .1a vida en que dormidos como una piedra, son-amos ver un objeto cualquiera, abr'mos los ojos maquinalmente, y despiertos lo vemos tambi6n, mientras se enfria el cerebro: moments hay asfmismo en la vida en que despiertos son"amos, y despiertos vemos creaciones de los suehos. Esto precisamente le sucedfa a aquella vleja y d4bil mujer con su ardiente fantasia de mulata y el coraz6n de su raza. -Pero arenas salio el negro otra- figure blanca, esbelta y flexible, suelta la rica madeja de pelo, se precipiO tras 61, y le arrebat.6 el i -no, al modo que la pantert se abalanza sobre el animal que le roba sus cachorros., Entonces el espir*tu se encam6 a su V*sta-. el sueno para ella una realidad horrible: aquella joven desatentada y frendfica era su hija Susana: en reconocidndola di*o un grito v cay6se desplomada s* sentido.
-Harto tenia Susana que tender para que parara la atenc i6n en una mujer tendida de largo a largo a suspies. El amor de hlia, al asomo de la ponderosa llama del amor de madre, habiase apagado; y 6ste es tal en las genes de su raza, que se introduce hasta en la m6dula de los huesos, derrite el coraz6n,
da.r entrada. a n*gdn otro affect, expresindose con arrebatos de delirio, cuando hnagina, perder el ob Jeto Q ue causa sus delicias. Cubriendo su nifia de Ifigrimas y besos estrepitosos volv*6 para el cuarto, y al caer en el lecho, ya con la fiebre abrasador-a que la priv6 entonces de sentido y poco despuds le evapor6 el juiclio, su dnica exclamation fue esta, -PeIo mio! -Querfan robarte a ml* amor! Veremos ahora quien Vene tan mal coraz6n!- Y convulsive, maqu nalmente sac6 de debajo de la almohada un collarito de coral, con la crucecita de fiffilgrana, y se lo colg6 at cuello..
Como a las cuatro y poco mfis de la manana se apareci*6 el caballero, padre de la nifia, el cual, viendo el effect desastroso que produjeronlas disposiciones de su amigo, que aunque coMISIonado Para el caso, se excedi6 en sus facultades, si vamos a juzgar por las palabras de aqui6l, que le dijo, arenas se impuso de lo ocurriido: --ILW*has matadol.- pero el mal estaba hecho.
El tempo no se detiene delante de ]as desgraclias o las dichas de los hombres: 61 pasa con ]a nisma rapidez para los unos que para los otros: la noche, emperor, cerrando los pirpados del mortal que se crefa abandoned de todo el mundo, en el Wfimo escal6n del linfortunio, ech6 un lienzo entre las imaginaciones que le abultaban su m*seria v su esph itu an=-









tiado; y el suen"o tal vez domindndole hizo briIlar en su cerebro la hermosa luz de la esperanza, con lo que cobr6 nuevo bno para arrostrar las penas que le aguardaban el inmediato dia y el otro y el otro. Esta tregua, este entreacto del drama de la vida, ha salvado a mAs de un iinfeliz de la muerte. As" le acon. teci6 a fia, Chepa: luego que despert6 y entr6 en su acuerdo y cabal memorial, que fue al mercer di"a del fatal suceso, clam6 llorando a mares por su hija: -!'Actui la tiene Ud.",--.- le dijo una negra joven, robusta, y alegre presentandole una nin"a re Cien nacida que mecia en sus brazos como en la cuna, -aqui la tiene Ud., na Chepa, y muy precious. mirela usted! 1Y qu6
anitas tiene! y qud boquital y qui6 ojitos) Si parece un serafin.
I Con Idgrimas, besos y abrazos, express' 5a Chepa'su carm"Oo
hacia aquella innocent criatura.. no con palabras que no sabla ni podi"a articular su lengua; y con exclamadones, con sollo. zos que ponian histima en el corazo"n mis empedernido, p*Id1*6 que le deselfraran el horrible suen"o que de una manera. extrana, hasta entonces desconocida hab'a embargado sus potencies por tres dias consecut'i'vos. Por fortune, o ma's bien por de.gracia suya en la nod4za negra se le present" otro Jose4d que se Io revelara en estos o semejantes tc"rminos, ---2'El senor don. - (y lo nombr6) padre de esta ni fia, como Ud. lo sabe, el dfa antes de nacer., me entrego la carta de libertad, p'ara que la criara."I A este effect me mand6 a casa de la senorita, encargandome al mismo tempo que no dejase entrar a nadie en el cuarto a menos que no fuese na Paula, como una. de la casa, y al caballero D. . (y tarnblidn lo nombr6). Pero A'a Paula, como es tan novelera, y Como le asustaron mucho los quejidos que daba la seflorlita, creyendo que se mon"a. saH6 en busca de Ud. para partearla. Lleg6 Ud. Ileg6 el caballero D - ., entr6, co& la nin-a casi slin haberse fajado y se la entreg6 a su cale17 Se reflere a Josd, personae biblico, el hijo predilecto de Jacob. Su historic se cuenta en las filtimas p glnas del Gdnesis (capitulos 37, 39-50). Por haber interpreted unos sucAos misteriosos del Fara6r% en que se vaticinaban Mete anhos de abundancia y siete de hambruna para Egipto y los passes circunvednos, fue clevado a la digrnidad de segundo
-del Fara6n.
18 Carta de libertad era el documents que se les, daba a los esclavos ,cuando adquirian. su libertad por medics legalese. Aqui, sin embargo, el realism o se resident. No es verosimil que se le concediera la libertad .a esta esclava por las causes que se consignan, pesto que el amo podi'a' obligarla a prestar ese semcio sin 'conce&rsela. Los, dueflos de
0 ot ff a .1









Sero La sew ita se levant nori corre detr s del calesero y se la quita-, a poco rato se quedo como muerta y el caballero D... aprovecnandose de la occasion le vuelve a coger la nin-a. Des.. pu6s de envolverla bien con una sabana, meti"61a en Una caja
.0,
de carto"'n, diosela. otra, vez al calesero, y diijole en secketo pero que yo lo, of, que como qul"en no quiere la cosa la echara en las escaleras del Angel. Por la mafianlita. Ilego' el padre de la. wna, que en la misma puerta de la calle donde le esperaba, le cont6 lo suced'do: vio como estaba la sen-orita: se puso fun*oso,,, y por un tn*s mata al caballero D... : me mand.6 que fuera al Instant en busca de la nin-a: com, y corrie' 61 tambiin conmigo; pero, de repented se volv'6 para atra's. dejAndome sola, que sin parar en ninguna parte, Ilegue a la Loma sin resuello, y cargu6 con la. criatura. todav'a viva (en esto la besaba) de entre mucha gente que la cercaba, como sll* fuera un matador. Devuelta en casa de la parida, ya usted no estaba alli pues por 6rderx del Sen-or don... se la habian Ilevado...
-Pero, Z y $usana? y m1i hlija C- d 0' nde estA?- le linterrumpi*6 al cabo ha Chepa, como esperando, oir una cosa muy horrible.
-Senworita... FI repuso la negra, recordando entonces que hablaba con su proplia madre. -La, sehorita se puso, tan maj adera 11amando a su hijifta, Que a pesar de presentArsela yo, y presentairsela el Seflor don... con mucho carin-o y muchos agaSajos, no queria creer que aquella era efectivamente. su hl**a. Y despuds... como sigu'*6 enferma... de la cabeza, d1jo el m6dico que la fievaran a Paula.
-A Paulat, Por qu6 no me la trajeron aquil"? jo no soy su, madre? -Esta no es su casa?
--SIm estaba loca furiosa... n'a Chepa.
-Corramos un velo a escena tan terrible. He aqui dicho. en desatinado estilo, cuanto al naclimiento y cianza, de Cecilia concerned, y he tambi6n trazado un retazo de la vida de su Abuela.- volvamos pues, a atar los cabos sueltos de tan minu-ciosa como enmaran-ada. b1storia.
0
10 Este Ilaroar "sefloritap' varies veces a una muier red4u parida, es un daro antecedents del "sefiorita!' de la edicift de 1882 aplicado por los esclavos a dofia Rosa Sandoval de Gamboa,, madre de cuatro, hijos. Hay un estadlo intermedio de este uso singular del rocablo en la obra de Vfflaverde: el 44sefiorita" con que Anacleta y otros personajes de La joven de la flacha de oro se refieren a Maria PauUna dM, pu6s de su matnimonto con Sim6n Alegria. En otra parte expondremos.


















La Ced-lia VaIdes
L4 Siem. previva*.Rowmw FRIOL

Meses antes de sal-r a luz el primer tomo de Cecilia VaIdds. en el propio 1839 Publico Cirilo Villaverde una novela de igual nombre en la revista habanera La Siempreviva (Tomo segundo, ent-regas Primera y tercera). Acompariando a la misma insertaron una nota I los editors en que destacaban su carActer de boceto., de anticipo de la. novel de proxi 9 ma aparicion.
Cuando la novel se rehnprimi6 en los nfimeros deJUM017 julio y agosto de 1909 de Cuba Intelectual, Jose' A. Rodriguez Garcia la bautizo" con eltitulo, de La primitive Cecilia Vald6s por el que desde entonces se la conoce. Sin embargo, en el pr6logo de la primera edici'6n critical de Cecilia Vald& (Lex, 1953), I a d%&, la como, cuento, tras
Esteban Rodrfguez Herrera tras calificar referirse a un deteriorado cuadernillo manuscript de Vinaverde consultado por 61, en que figuraban. las dos'parte-s conocidas v una intermedia, I*nddi*ta,, que pudo transcribir, describe lo, sxguiente-,
De todo lo anterior hay que concluir que no bubo tal
novel primitive con el titulo, de "Cedlia Vald6s". Como acogio en las pAgInas de su revista el senior los6 A.. Rodriguez Garcia, publicando, ademAs., un apart de Ta misma en 12 p6ginas seg6n ya hemos cticno. Lo que eA

nhel lihm La Obra Literaria de Cirila Villaverde. en vrensa.









"Cuba Intelectual"
reprodujo en no fue otra cosa que
itel boceto de ella", para que los, lectures de La Siempreiva juzgasen de -la no-vela conocido el argument de la
obra, que bien pronto veria la luz p6blica. Como asi fue,
en effect. (Op. cit. p. XXIII).

Rodriguez Herrera pasa por alto ciertas cosas, confunde a1gunas y no precise otras. En primer tdrmino, hay que repetir aunque sea archiconocido que el vocablo novel tuvo hasta gran. parte del sliglo xrx un signiflicado distinct del que adquiri, despu6s. Novel era tanto la narrad6n de cierta extensio'll coma ]a de gran extension., 0 cual sefWara en a1guna parte Domingo. del Monte, tanto aquellas que los fi-anceses Daman nouvelle como las que Haman roman. No solo en la nota, en los indices. de La Siempreviva los, editors clasifican como novel, el texto de Villaverde, con'perfecto derec'ho de acuerdo con los crite,rios de la dpoca. Rodriguez Garcia no la llama "La novel prL mitivalt ; la I N I I ama Ia primitive Cecilia Vald6s" lo que es, atinado consliderando que fue el primer texto publicado con esetitulo, que fue la primer vez que los lectures se pusieron en contact con el personae de igual nombre y su mundo.
En segundolugar, al eajuiciar lo publicado en La Siempreviva se ha de prestar mayor atenc116n, a la obra que a la nota & los editors. Es cierto lo que ellos airman, pero tambidn lo es cuanto la obra afirma Y ellos callan. Ella tiene autonomia, cons-. tituye una unidad en si, con un rinal cerrado. a pesar de las aparienclas, Cuando se la compare con el tomo de 1839 se hace patented el taknto narrative de Villaverde y ]a flexibilidad desu escritura. Los mismos pdrrafos conducen a p6rrafos diferentes en la nDvela y en la novel, con rumbos distintos, parala acci6n ulterior de una y otra.
Con relaci6n al cuaderni'llo mantiscrito, propiedad del doctor E. Santovenia, Rodriguez Herrera olvida decir sli contenfa. otras escrituras ademAs de las tres parties o capitulos ya men. cionados. Ignoramos si en 61 asent6 ViUaverde- la escritura matriz, pruinigenlia, de su obra. La novel precede de 61, pero esdudoso que la mayor parte del material del primer tomo, dada su extens16n, proceed tambi6n de e"I. De todas forms, se sabeque fue en 1838 cuando Cirilo Villaverde escribio" originalmente sobre Cecilia Val&s.
Lo que primer llama la atenc16n en el Lrelato de La Siempreviva es el tono de losnArrafos inicialeg! ol tano v ef cnntenlida-








que correspondent mis bien a un articulo de critical 'Social y literaria que a una novel,
Hemos ofdo hablar tanto y tanto contra la sociiedad a
los escritores franceses sefialadamente, y a a1gunos otros imitadores de su hiteratura, que Se nos antoja ver en elia un endxiago, una esfinge, un monstruo descoinunal que se devora a sf mismo,, Como la. tortuga fuera de su
element.
Pero lo, mas gracioso del caso es que esos mismos
escritores, por cierto, parte la mis noble y sublhne de la sociedad., son los primmeros en atacarla, desputs de haberla corrompido con sus eseritos,-despuds de arrasArarla por las arenas en el lodo. La sociedad en general, tomada esta palabra en abstract, en su sentido Prop., casi nunca es injusta en sus falls; podrA serlo una fracci6n de sus individuals, los hechos diaries Io comprueban, mas no toda ella.

Por el tenor de estos pArrafos, los dos sigmentes, en que se hace o se pretend. hacer una defense de- la soc*e&d en sus juiclos y castigos, hasta Ilegar al pArrafo quinto en que se preW.
C-Isa la causa de las reflexiones precedents.

Y reduci6ndonos ahora al asunto de que vamos a tra'tar, *contra quidn se quejara, a qui6n. chard IA culpa
el pobre hudrfano que no conoci6 a sus padres?
De d6nde viene la falta que 61 Ilora en su oscura*
existence? -De aqu6llos? ;De sus abuelos? -De la so..
ciedad que ha cuidado de su infancia, que le dio el pecho cuando Iloraba y cubri6 sus cares contra los rigores CLe la intemperie? Los que le dieron, el ser sorbieron en la copa. los dejos amargos de una mala acci6n y le dejaron, en herencia los sedunentos; pero, ellos no tuvieron toda la culpa. Los hombres convirtier'on la caridad pitbilica, en capa de ialdades, y la madre desnaturalizada pudo, desde luego, abandoner su nifio en el tomo, segum cle que no pereceria, de que sus gr*to*s no turbarian su
sueno, ni le zumbarfan en los ofdos por las calls.
El tono, como se ve, continfia siendo de articulo, extrafta manera de dar inicio, a una narracii6n. Parece que Villaverde se dio cuenta de esto, de lo inadecuado de esta predicaci6n social al comlienzo de la obra y la suprlmio en el tomo primer de








j,-ecitia VaId6s, el cual empieza por el qu into pArrafo, modify.
lh ,# a
cado, de la narration de La 8oempreviva.
En el sexto P*rrafo,, un cambio: se, emplea abora el tono proplo de la confidencea, de !a relac*6n.

Ocurriannos estas reflexioln-e-S., torque nos acordamos
que, siendo aun estudianfes de filosofia, por los, a-nos de 18 6 a 1827, casl' diariamente nos encontrAbamos al paso por la plazuela de Santa Catalina con una n'"a que entonces arenas tendria arriba de diez a-nos de edad. Ray ciertas fis6nomias, y de mujeres sen-aladamente, que se fijan de tal modo en.1a lmaginamon del que las observe con intends, que no es bastante a borrarlas el transcurso del tempo; y como tenga aquel recorte, aquella suavidad de contornos, aquel acabamiento que distingue a las estatuas griegas, y que para desgracia nuestra abun.0 IM&
dan en los passes merictionales, sie'mpre las Ileva uno presented para establecer t6rmi 4 nos de comparaci6n, en Io que regulan-nente se decide por !a que mora y se
A
engrandece en, la, fantasia.

Es decir, tal y como nos present, las cosas el autor, se trata. de un ser de carne y hueso., visto y conocido por 61, cuyo retrato nos hace a continuac*6n.

Y verdaderamente el rostro de esta nifl a smigular era
un model acabado de belleza. Su cabeza, un tanto com.
p6mma de las scenes, poblada de una cabellera negra, lustrosa, como las alas del toti y espesisima, que desa.
taba en hermosos birabuzones, parecia. una de las muchas que se atnbuyen at destroy pincel de Urbino. A esto se agrega que la frente ancha y tersa., las cejas arqueadas formando casi Angulo en el punto con dos Ojos negros y grades relampagueando bajo las luengas pestaflas, le comunicaban cierta anlimaci6n y bliLzarria dificil de tratar. -Oh!, Y su mirada era rapidapenetrante., dura si se quiere; pero,.Iaquella su boquilla encajada, aquel lablo superior casli siempre soliviantado, como para de.
jar entrever unos dientes chiquitos., parejos y blanco, Io echaban todo a pe-rder; no torque le quitasen la ex& a 01
presi On de gloria anunclada en su sonrisa, sino torque qui6n iba a temer un desiree, una repulse agria de una nixia cuyos labios parecian dispuestos, a disculpar cualquier atreviLmliento en gracia de sus. perfecciones.









Era nLis bfi h delgadita qtie encatnada; Para su edad,
nias blen-b '"a ve.crecida; y gu a0lo viMi:) de espalda& angoto de artiba y ancho hacia los hombros, fonnaba wia annd Wa encantadora con el eA iecho y flexible taffe, que no hAllamos piDder conipararle slino con la base de '!a y jov era n proveruna coija... Su viveza, Alegr ialidad
bales entre las ainigtiftas & sus juegos y co'rrerfas, que
teni'd rhuchas y de todos taqnaftos. G
Exa. tan pura, tan delicada, tan juguetona la lin"
Cecilia, que parecia el pensamlento de un nifio, la creacio"n ideal del poeta enamorado; c6ndida criatura en cabello que entraba en la V'*da por una puerta al parecer de oro, y que vivfa sin saber que vivia. Las calls de' la
lu dad, las plazas., las tavernas, los baratillos, las fiendas de ropas, como lo hemos. apuntado antenonnente, fueron su escuela; y en tales lugares, por desconvido, su tierno corawn, forma-do acaso para abrigar todas, las virtudes que hermosean la exiistencia de una mujer buena, recibi6 las lecciones mAs pervertidoras, se nutri6 con los excess de lascivilia e impudicia que ofrece todos
los, dias un pueblo socz y desmoralizado.,

Este es el retreat bAsico de Cecilia Valdes que, aunque' extenso, vale la. pena haberlo coplado, por"ue permanence casi Sin alteraciones hasta la edi66n de 1882. Las claves del personae ya estan aqul, en lo transcript y en lo omitido; los tres sinos a los que ha de hacer frente Cecilia VaIdds. BI slino, de la muier bella, inseparable de los infortunios, constant de la obra de Villaverde- el sino del exp6sito y el sino de la-triatura engendradw por cruces do, sangres. Para la 6poca de Viflaverde, 4 xpo. sitos y mestizos eran culpable de ralz y esa culpa initial originaba fatalmente culpas mayors a travds de la vida.
Cecilia Vald6s es mestiza y por su color morenito se le apoda la virgewita de bronco. Su linaie es oscuro, objeto de Mu'-rmuraciones. Se dice, entre otras cosas, que es bija ilegitima de un caballero y de una pardlita. El decir precede de una comadre, mulata medio bruja (El texto de La Siempreviva estfi. incompleto, pues como se aclara en el tomo prim j, esta coxnadre es la propia, Chepilla, abuela de Cecilia).
Esta primer, Cecilial esta *n*a que deambula por las calls de La Habana a muchas horas del dia y de la noche, es tanto un ser de carne y hueso como un ente de la picaresca. Porque A ri-In-tri inq*.n inczpnlqihlorneinti del tono de relaci6n. de cr6nicai









al de la picaresca cuando muestra la infancliqL de Cecilia. Tal y como la describe Villaverde esta infancia queda inmersa en el ambito de la picaresca habanera de -entonces, aunque a1guna de las maldades de Cecilia remiten al Lazariflo de Tormes (tratamiento del ciego) Pero Cecilia le pertenece toda enter a Villaverde, aunque sie nos haga evidence que ha surgido a la sombra de la Precliosa de Cervantes y de la Esmeralda de Hugo, vale decir, es criatura del realism y del romanticism, esto en su genesis.
Pero, 4no era Cecilia una nina de carne y hueso conocida por el autor? Entonces, -a que' buscarle filiadones literarl"as. a qu 6, hablar de ellas? Porque las tiene, torque ese conocimiento real, casi diario que el autor declare, hay que ponerto en entredicho, hay que comentarlo como se harA en el, lugar oportUDO.
La nifia Cecilia Valde's es criatura de fugas, de errand 0 as. Ha tornado la ciudad por suya y siempre que puede, se escape del hocyar Y se d edica a recorrerla. Se espanta el autor el cronista de que n1fia tan bella ande a todas horas recorriendo calls y plazas. eQuidn vela por ella, d6nde v've', cud I es su familiar? pregunta y no puede responder; pero, el novelist. si" conoce las respuestas y las da ampliamente.
No tiene padre ni madre conocidos (es hija de la cas-a cuna) Y Vive con ]a abuela apodada Chepilla en una casita miserable.. La abuela es mestiza, de color atezado, y desde un prin a pio insisted el. autor en seftalar quo, por su. aspect fisico., parece una bruia. Pero es ser de bondades, que anda en trance explatorio de culpas pasadas. Es mujer de subida religiosidad, segun la epoca, sola y neceshada de cariflo. No tiene otro ser human que le haga compaffi..i, sino la nieta di"scola y errant. La regaha pero no la castiga por sus faltas, pues. conf Ia en que perdonandola, a su vez le seran perdonados a ella. sus pecados en el mas alla'.
Su bogar es pobrisinio, Ileno de trastos*, de cosas viejas. La religiosidad de la anciana le ha hecho colocar en las paredes y otros lugares estampas de santos y profusos letreros de conteni'do religioso. Hay un nicho en que se venera a ]a Mater Dolorosa. Todo el hogar esta" presidio por la hipertrofia. reli iosa de Chepilla. Los muebles son pocos. y desvencijados. en su mayor'a. Hay animals, palomas, gallinas, patos (estos filtimos desaDarecenin en las otras lecciones de Cecilia Valdes).









Ya conocemos a la familiar de ceciiia y ya conocemos su hogar. Conociendolos, podemos engender Por qu6 Cecilia se escape de 61 cada vez que puede. No tratamos de imponer nues'tra vision y nuestro criterio actuales a los de aquella epoca., pero tampoco podemos caller lo que estA a la vista. Aqudl no es hogar para criar a ningfin nifto normal. Es una atmosfera asfixiante, es, como un cilicio deAmblto, vAlganos la frase. No pretendemos cosa tan disparatada corao que Chepilla conociera a Juan Jacobo Rousseau y a su Emilio. Ella es muier hurnlilde, que a duras penas sobrevive, casli de modo milagroso. Pero ella con su estatismo, con. 'u letanl"a de rezos, a todas horas no es
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la persona idonea para criar a ningun ninho. Adem4s, un nmo no tiene pecados que expiar, sino faltas propias de su edad. Cecilia es discola, ya Jo hemos apuntado, pero aunque no lo fuera no habna de sentirse a gusto entre aquellas cuatro paredes. Chepilla necesita carinbo, necesita ser amada, dice el autor., pero Cecillia. tambi6n los neceslita, y adem;ks culidados, pues es la. vida que empleza. y la vida del man-ana.
Cierto que Cecilia asegura que la abuela es "una viejecifta muy buena, y que me quiere mucho, y me deja hacer cuanto
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yo quiero", pero dejar que un nino, aun el mejor de ellos, haga Ij *
cuanto quiere., no es senal infallible de amor sino de mucha
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irresponsabilidad en quien Io educa.
Las nifias han de criarse en la casa, han de *r a la escuela, sentencia )a epoca. Pero la epoca calla que Ja de Cecilia en rea11"dad no es casa., ni la abuela es buena educadora ni, por lo que se ve, se ha preocupado por mandala a ninguna escuela; tan solo, si, Porque la acompane a oir la misa en la iglesia de Paula.
Ahora entendemos mejor que-nunca las errancias infantiles de Cecilia VaIde-s. En una de ellas topa con la mansion de los Gamboa. Dos jo-vencitas mAs o menos de su edad asomadas a una ventana de la casa la Haman, la. hacen entrar, se la. presentan a la madre, todo para verla de cerca, para admirarla, pues les ha parecido muy ella. Sf, Io es y madre e hijas ia acribillan, a preguntas sobre ella, sobre su farnlitia, su. ca'a, en fin sobre su vida. Lo que Cecilia plensa de este Iinterrogator 610 provoca un comentario del autor.

-iAvemarfa purisima!- exclam.6 la wn-a doblando la cabeza sobre el hombre derecho y m*rando a las tres, mujeres de arriba a abajo con harto.. de-scaro, fbamos a decir, pero nos parece algo dura la expresi6n
-Av! Jesdsl -Oue gente tan nremintnnsa !









Paralipse Raman los ret6ricos a esta figure que ha empleado, Villaverde, qtie consisted en finger caller lo que se dice. ;Descaro? El ha ilustrado una figure de la picaresca Rena de f&rza y vida. Pero aun asf, aun cuando la 6poca y la calle transformed a. Cecilia, todavia conserve cierto pudor. Ella, que hurta bollos, chicharrones, cuanta cosa de comer puede haber, se niega a aceptar en principio los dulces y el raso para zapatos que la's Gamboa le obsequian. Los accept Para que la dejen, tranquil, Para que la dejen irse. Antes, el padre, el due'-no de la casa, que no ha simpatizado con ella, y a quien Cecilia ha declarado conocer, ha ordenado que la dejen tranquil. Y cuando se march de la casa, ve a un, joven que tambii6n. conoce, un estudiante que la persigue por las calls cada vez que la encuentra y que isabe su nombre. Esta vista fortuita de Cecilia a casa. ae los Gamboa va a server Para comprobar que ya desde esta vers'*6n tenia en mente Villaverde emplear en su obra el recurso novelistico de los parecidos, de la confusl16n, de personas. Ida Cecillia, los Gamboa empiezan a comentarque se parece a este o a aquel mlembro de la familiar, Pero todo se queda abl', sin mayor trascendencia. TInicamente por la edic116n de 1882 se podia sospechar que desde los inxicios el autor querfa convertir a Adela Gamboa en el sosia de Cecilia Vald6s.
Y esta vislita de Cecilia a los Gamboa va a server para.que ella se la center en detalle a Chepilla. Psta se alarm cuando la nin-a se refliere al hombre que mand' dejarla tranquil. A este hombre Cecilia lo ha visto hablando con su abuela; este hombre la regan-a cuando la encuentra en la call e. Chepiffla le ordena que no vuelva mAs a esa casa, que hay allf una, bruja que se come a las niflas bonitas. De aqui pasa Chepilla a relatarle el final de una nin-a desweaiente Ilamada Narc*sa. Ese cuento, que nosotros 11amaremos El diablo violiinlMa, parece del todo innocent* parece no tener mayor relacift con la novel, pero si la fiene como se revelard tambi6n en 1882.
Cuenta Ceciflia, cuenta Chepl11a, y lo que cuentan se recoge en el texto de La Siempreviva, y despu6s, en las dos medicines ulteriores, los otros p6rsonajes asimismo contaraln, siietnpre referirdn cosas de distinct importance, torque el narrar de
A
los personages ocupa, no poco, espacio en Cecillfa Vald6s, sobre todo en la edl'c*6n del 82.
Hay otros rasgos de Cecilia VaIdds, el personae, que tambile"'n se encuentran en este relate y que no result pertinent discutirlos por extenso en este moment. Valga apuntarlos. El
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P4ablar de soledad con relaci6n a ella, pero la letr'a del cantar;*Ito popular qj4 p Villaverde coloca de epigrafe al frente de la
16n -"sola wy sola nad no es una gmtuidad
sino una de las claves del Persomaje. Habri que esperar a que se ppblique la obra complete para podei darse cuenta de ello.
Otra de ]as claves a sehalar es lo que pn este trabajo denqinaremos el cecilismo, es decir, una extraordinaxia capacickad de enson'aci6n y rebeldia en el persopaje, unida a u4narcisismo exacerbado Por el medlio (exacerbado Y asediado) y a una mgenuidad y desamparo filtimos revestidos de apparent se1guridad y resoluc116n. En esta version, el nardsismo es mas desorbitado, menos innocent., aun de nifia, aun a los diez u once aftos de edad con que nos la present Villaverde.
Siguiendo el model de las mujeres mfisicas de Walter Scott, V'llaverde converted a esta primer Cecilia en un ser mas refinado culturalmente que en la version definitive, pun., teadora. de arpa y exceptional cantadora de boleros. Esto desaparece al cabo; lo que si permanence hasta el final es la adolescence de la heroine. Sobre esto queremos Harnar la. atend6n. La Cecilia Valde's de la edic*6n de 1882 tien6 dieciocho ailos de edad en 1830, y las dos de 1839 s'lo catorce, pero ad(> lescentes son las tres, representatives de tales en sus contradicciones de vida. Son mores de adolescents los que describe Villaverde con relaclio'n a Cecilia en cualquiera de las versions. Es important no perder de vista esto aunque mis de un critics lo haya soslayado.
El galan Leocadio Gamboa, es otro, adolescent. La diferencla de edades entre 61 y Cecilia es mayor ahora que en la lecc116n del 82. Tambie"n aqul, es hijo de familla. rica; tambi6n 4quf se le destiny al foro; y aqui tambien es jugador, mujeriego, botarate, elegant, "el primer petimetre de la Habana"', el primer don Juan, anadimos nosotros. En unos cantos Parrafos se hace su retreat,, se ilustran sus devaneos amorosos. Se le present frecuentando todas las capas de la sociedad habanera, y no por ser un dem6crata sino para satisfacer sus caprichos, pAra humillar a los Pobres. Lo que se cuenta de 61 lo situAn ma' s cerca del Leonardo Gamboa del 82 que del Leonardo del primer tomo. El va a ser el educator de Cecilia, Deslumbrado por su belleza y sus gracias, la enamora, y hace que se fugue con 61. Chepilla muere y aqu' conclude el relate con la promesa del autor de contarnos nuevos pasos de Cecilia Vald6s si a1guna vez da con ella. Como se ve, a pesar de las Palabr-as de los editors, lo publicado, en La Siempreviva posee unidad en si,








Al final del primer capitulo, que conclude con la images de Cecilia abrazando a Cheplilla, prometio" el autor revelarnos los antecedents de 6sta, su vida anterior. El capitulo en que esto se narra Villaverde nunca Io public por razones que ignorarnos.
Una vez lel"do se comprueba que en cuan-to a calidad literaria es 'inferior a los otros dos. Sirve igualmente para demostrar otra tendencia en la mantra de novelar de Villaverde. Los lectores de la novel complete se asombran de las veces que Villaverde deja en suspense la ac.66n para hacer interpolaciones, disgresiones que e'l consider. necesarias. La de mas, nota es dejar a Cecilia y a otros personaJes a la salida de un bailey at final del capitulo illtano, de la segunda parte y retornarlos at inlicio de la cuarta parte. Aqui iba a ocumir algo parecido A Se hubliera publicado el capitulo linddito.
8ste se dedica. a la Juventud y madurez de Chepilla. Esa mujer libre tuvo una hija Itarnada Susana (que en 1882 serd Cbarito Alarco"n); fue abandoned por el padre de: la nifia. Tuvo que trabajar, convertirse en partner, confeccionadora de tortillas, maestro de primers letras, florist. Crece Susana y se converted en una hermosa. joven, que es seducida. pur un caballero rico con el que se fuga. Al afto siguiente, una vieja amiga de "Chepilla la gordiflona" como la apodaban viene a buscarla una noche para, que parted a una joven parda, muy misteriosa a quien ha hospedado por dinero en su casa. Chepilla va. La joven ya ha. dado a luz y result ser Susana, su hija., Un caballero amigo del, amante de Susana le arrebata la ninflia. y ordena que ]a expongan en la puerta de la iglesia, del Angel. El padre manda a rescatar la nin-a; pero Susana ya ha perdido la razon. Todo esto lo sabe Chepilla despu6s de recob'rar el senfido, por una nodriza negra a quien se dio la libertad para que amamantara a la reci6n naclida, Cecilia Vald6s. Esta nodriza negra es -un claro antecedents de la Maria de Regla de 1882, y asi tan bachillera. como ella.
Este capitulo, certeramente suprimido por Villaverde, acercaba su obra. a El ampentimiento tardio., narracw6n de El Ob. serva4or Parlante (Jose" Quiffitin Suzarte) publicada en el priL mer ndmero de La Siempreviva.























Nicol& Guill4n y el movimiento
Poetic "Afrocubano"


SALVADOR BuENo

,ePo qu' te, pone tan brabo,
cuando te disen negro bembdn,
st Hene la boca santa,
negro bembdn?

Bembdn asi como ere
tiene de to;
Caridd te mantiene.,
te to da to.

Te que*a todabta..
negro bemb6n,sin pega y con marina,
negra bemb6n,
majagua de dri blanco,
negro bemb6nsapato de do tono,
negro bemb6n.. .

Bemb6n asf como ere.,
tiene de to;
Caridd fe nwntiene.,
-A -.1 1 0% A _.% 4 0%









1 1902) dio caDesde Motivus de son (1930), NicolAs Guilldn
bida en sus versos a seres humans que habitualmente no habitaban en los dmbitos de la poesfa. En los territories del Parnaso -segft remoras que se achacaban al Romanticlis1nohabia, lugar para sefiorlitas p6didas que suspiraban melanc.6hcamente mientras interpretaban en el piano a Chopin y para mancebos que son-aban con aventuras "espirituales" en ciudaldes "civilizadas" como Parls, Londres y New York. Pero en aquellos ocho poemas-son de su obra initial, Gu.*116n hablaba
-hacia. hablar, lo que sen"a de mayor limportancia- a mucha gente inconvenient, situada en las zonas periffericas de la sociedad, marginada en suclas casas de vecindad, en ""solaree' donde: prevalecia la promiscuidad., convivi 0 an parejas que no hablan firmado los sagrados contracts matrimoniales y se ha. cinaban trabajadores de todo tipo, hombrems y mujeres que vestfan mal, Olfan a grajoy bablaban. a grits. Y para colmo de males, ihorror.1, eran negros y mulattos. Estaban allf "el negro bemb6n", la mulata con su "pasa colorA" y Vito Manue' que fino sabe ahora / decl"ye
No mejoraba niucho la calidad social de esta poblael6n en los poernas de su segunda obra, S(5ngoro cosongo (1931). Asomaban su peril, el "ch6vere del navajazo rp v Papfi Montero, "'bebedor de trago largo", "'garguero de hoja de lata", que lo trajeron muerto:

Ya se acabo' Baldomeroizumba, canatta y rumbero!
C6mo podia ser propio de la poesia de la. divine y sa. crosanta poesia. presenter gente tan indecent, tan ebusma? Quirino con su tres:

la bemba grande, la pasa dura,
sueltos los pies...

mientras que en la "accesoria"' calurosa, su madre la negra Paula Valdes ""suda, envejece, busca la frita".- al tempo
.A -to
que su hijo aisfrata con su tres, y "la mujer de Antonio" bada ]a rumba cuando el bon se calent6 y "aqui moleran tus anF .0
cas / la zafra de tu sudor' x6mo era possible que se hable de sudor en una poes ae -vue inconvenienclia. eUmo era possible que en 1930, precisamente el veinte de abril de 1930, el Diario de la Marina, el "diario" por antonomasia, el reacclionario y
AW fizante D *ar t
es-panol t to de la Mar'na. siemi)re tan resmtable. hu-









bibra permitido pAlicar tales p'oemasw? S61o cabia explicar el dilate torque habian aparecildo en aquella palgina, "Ideales de una razail que preparaba el negro arquitecto Gustavo E. Urrutia.
GuitleD d*o voz y lugar en sus pr b meros poems negri*stasa personages que -muy escasamente bablan 'stado representados im la. poesfa cubana anterior. Eran "negros de solar", "cantantes", "bailadores de rumba", borrachos que provocaban "broncas de jaladera". Una poblacion, nueva, repetimos, en la poesfa. Esos negros. y mulattos cubanos irrumpi-fan en la. lifteraturia con toda su voz bronco, con su presencia vibrant, con su exultant vitafidad. Desde otros lugares leJanos de Paris, de New York verlian. cables que hablaban de Mu"sicos negros, de bailarinas mulatas que conquistaban renombre. Eso estaba bien. por and, pero no aqui., El negro, era cuestio"n convenida debia "dar. se su lugar.P.F, no salir de su sitio. (An-os. antes, una diistingudidai dama, en las recepc h ones palaciegas del president neocolonial, decia del viejo patriots mulatto Juan Gualberto G6mez: "Pue" bien!, que" correct Juan Gualberto, siempre se da su lugar, sa. luda discretamente de IeJos con una inclinaci6n de cabeza y nada m6s"), Parecla acceptable que en las paginas deportivas. de los peri6dicos mencionaran. los, tn*unfos de un boxeador negro., pero, 1como dedicarle una poesia! En. esa "'Pe oda. a un negro boxeador cubano". Guillen mostraba el orgullo por las victorias deportivas de Kid Chocolate en los anflos en que lo negro como moda, como, exhiblici6n, "snob"", se extendia por Europa y por Am6rica:
Y ahora que Europa se desnuda
para tostar su carne al sal,
y busca en Harlem y en La Habana
jazz y son,
lucirse negro m1fentras aplaude el bulevar,
y frente a la envidia de los blanco,
hablar en negro de verdad.
"Hablar en negro, de verdad". Eso era lo, notable, lo ins6lito., lo escandaloso. Gul"116n reivindicaba los valores de la poblaci& negra cubana, efectuaba. una toma de concienclia. del valor estiftico de elements preteridos, desde-ados, olvidados en. la 11teratura national. Destruia los estereotipos convencionales, mostraba una faceta de Cuba, de lo cubano, que se querfa ocultar, disnnular, pasar por alto, por los, celosos defensores de la exclusive ascendencia espanota, cauca'sica, de nuestra culture. Aqui estaban esos hombres y xnujeres-.no Rodfan ser









todos sus coinponentes ancestrales, eran elements de sustand
cial importance en nuestra composici6n demograffica en nues. tra culture national.
En los an-os finales de la ddcada de 1920 a 1930 que Juan Marinello llamo" "crIffica)l torque lo fue tanto en Io polifico-social corDo en lo, lifteratio y artistic entre las manifestaciones de las nuevas fonnas vanguardists, emerg116 entre nosotros una corriente podtica que recibio los nombres de "negra", "neide ... .. negrista", "afrocubana"' y "mulata". Este movimiento afrocubano' seg m la denominaci6n que prevale,66, aun sin ser la ma's precise comienza- desde 1928, cuando se dieron a concern los dos poems que se considering iniciadores en Cuba de esa tendencia: "Bailadora de rumba"' de Ramon Guirao (1908-1949) apareclido, primeramente en el Suplemento, Lifterario del Diario de la Marina (ocho de abril de 1928) y -reproducicto poco despu6s en la Revista de Avance (quince de septiembre del mismo.ano); y "La rumba" de Jose' Zacarias Tallest (1893) que se public en el number seis de la revista Atud (graff"a vanguardista del nombre del cacique rebelde Hatuey) en agosto de 1928.
Por Tos mismos dias, en julio de 1928, Alejo Carpentier
0
(1904-1980) escribia en Paris su poema "Tilturgia" que s6lo se daba a concern dos ailos despu6s en la Revista de Avance, en u. U unieroIfirno n' ditado el 15 de septiembre de 1930. En el
anterior (n lmero 49) habia aparecido "Elegia a Maria Bel& Chac On" de Emilio Ballagas (1908-1954). Comenzaba de tal modo un ciclo poe'tico que se extenderia, aproximadamente durante diez ados. Ya en 1935 Emilio Ballagas incorporaria los aportes cubanos a este movimiento literario que se extendia por otros passes latinoamericanos a su Antologia de poesia negra hispanoamericana. (Madrid, M. Aguilar, 1935). La Orbita de la poesia afrocubana (La Habana, 1938) preparada por Ramon Guirao, con un esclarece'dor pr6logo, puede considerarse como un adecuado balance de 'sfe ciclo creative.
I
En muchas, ocaMones se ha refterado la afirmaci6n de que en Cuba, colmo en otras zonas del Caribe y de la Axn&I.Ca La. I este m ovi iento literario. co
tina ml mienza como una repercus p 6n,
direct o indiiecta de la moda "africanista" que emanaba de Parfs y de otro''centros-cult'urales europeos,,' No parece, sin embargo, tan. certerae'sta. explicaci6n. Es verdad incontrover. tible que el inter6s por el arte y en general por las 'ulturas del Africa negra crece en' los circulos intellectuals y artisticos eurnnea-.q en ]n-.q q1-rprIpdnri=.Q rip' In Prirnimr5v rijp-ir"UTTnA*.qI Viilp









en 1905 cuando Leo Frobenius (1873-1938) realize su primer viaje a Africa dando a concern despu4s sus invest ligaciones cuando public" Der Schwarze Dekameron (EI Decamer6n Negro) en 1919, publ*cdndose su version espafiola muchos a-nos despuds en 1925 por la editonal de la Revista de Occidente, Madrid. La muy farnosa Anthologie n6gre (Antologia negra) de Blaise Cendrars aparecio' en Paris, 1921, vertida a nuestro, idio. ma por Manuel Azalwa, Editorial "Cenlit", (Madrid, 1930). Existed otra edici6a muy'posterlior ("Sliglo XXOP, Buenos Aires., 1944). La pldstica europea revelo la atracclOn que tenfa la escultura africana sobre los nuevos artists. En los rostros de "'Las senOritas de Avignon," de Pablo Picasso, que es de 19(Y7, puede adverfirse la influence de las nnAscaras afficanas. Y lo mismo ocurre con otros pintores como Braque, Derain, Vlamink y Matisse cuyo cuadro "Madame Matisse" o "La linea verde", de 1905 revela infl Jos afficanos. Este interest por el arte de los pueblos africanos aumenta en la d4cada de 1920-1930. RI Vtal*c at Congo, de Andr6 Gide,'Ias novels Soupault y Maran, esparcen la fasciinaci6n por todo lo que tuviera que ver con la temdtica "africana'
Roberto FernAndez Retamar advierte con raz6n c6mo estas actividades. artisticas disponfan de una repercusi6n en lo polftico-social y en el ampho movhniento anticoloniallista acrecido despues de la Revolud16n de Octubre:
El negrismo nace en Europa (de mantra ma's o menos consciente) dentro del rechazo que la vanguardia artistic da a los valores de la sociedad capitalist en vfas de expansion imperiallista. Proponer la mayor beIleza de las estatuill s af I anas i plicaba 4desauto i
.a Tic Im rizar
la supuesta misi6n clivilizadora del hombre blanco entre Jos productores'de esas estatuillas. El mercer mundo no se llrnifta a heredar el intends por aquellas forms, que resultant ser las suyas, sino que desarrolIa la rebeldia
implicit en la opcift europea
En nota'a p.le de pag-ina, apunta lo sliguiente.
.en no pocas zonas de Amdrica, como el Caribe, por
ejernplo, se ernpez6 a hacer negTismo hace ma's de cuarenta a"os, I no torque esta fuera, como es, una zona mulata, sino torque en Europa se hacia negrismo. (Las
cosas resultaron despui6s menos simples).

Ws cercanas a estas zonas caribefias, y latinoamericanas estaban ]as manifestaciones musicales del T)ueblo afronorteameri-









cano. El surgimiento del jazz Y la revaloracion de la m'sica negra norteamericana, ( Iues, spirituals, charleston, etc.), alcan. zaron popularidad mundial cuando en la pximera posguerra sus n en Paris con las interpretaciones dc la
tMos cautivaron,
pantante y bailarlna, Josephine Baker. Todo coadyuvaba en la busca de linclitantes primitivilsmos para una culture y un sistema socio-economico que arrastraba sus crisis definlitivas. La nueva poesla norteamericana respondfa a estos requerimientos temitacos que represents I ban una re F vindicaci6n de los valores culturales de origen africana. Vachel Lindsay publicaba su poeMa "Tbe Congo" en 1915 abriendo lo que seria "El Renacimiento de Harlem"" al que seguian otros poems y obras teatrales de Claude Mac Kay, Eugenio O'Neill y Countee Cullen, cuya antologfa de poe-tas negros apareci' en 1927. Por 161timo, la publicaci6n de los poems de Langston Hughes, en la reviista babanera Social (1978) of-receria la creaci'16n de un autor que mucho repercutinfa en los poets latinoamericanos atraidos por ka moda del negrismo.
Pow pudiieron influir en Cuba las primers publicaciones, tan menclionadws, de Frobemius y Cendrars. Algunos poets caribei-os y latinoamericanos abriieron el camino que los cub anos marcarfan despu6s con sus aportes fundainentales. Se considera que el puertorri-quen"o Luis Pale"'s Matos dio inicio a la poesia x3egrista hispanoamericana. con la pubficaci6n de su poema "Pueblo negro" en La Democracia, el 18 Ae marzo de 1926. Por su parte, el uruguayo 11defonso Pereda VaIdes publicaba La guitarra de los negros, Buenos Aires, (1926). La Revista de Avance, en su nAmero 12, septiembre 30 de 1927, reproducifa dos poems de dicho libro, "Campo" y "Ta guitarra", pero a pesar de lo dicho por R. F. Retamar ninguno de los dos utilizan n* el tema ni los ritmos negristas.,Aparece a conti nuadon de ellos, una nota flirmada por Felix Lizaso (F.L.) que ofre* cla una. resen"a de ese libro, en cuyos poems, dice, It prescin.jendo de los cantos de candombe que estaln ahif para dar su titulo al libro, venimos a encontrar como, motive esencial el ansia. de ]as lejanffas que embriaga a los caminantes". En la pAglna siguiente, se comentaba la reciente edl*c!6n de Coppet stin, del poeta negro norteamerlcano Countee Cullen, y de Con.
A
-garfe sketches, recopilaclon de relates folkl6ricos afronorteamericanos hecha por el catedr.Atico E.G.L. Adams. En ambas resefias, an'nimas, se indlican a1gunas cons ideraciones sobre los aportes de los authors negros a la nueva poesia. En la se. gunda, hace menci6n, de Io siguiente:









No se necesita subway air eI interns que para los cur
bano' fiene la obra en ese sentido. Si blen es verdad que el negro ha perdido, en nuestro ambience mds Rbre de prejuicios y de exclusions, muchas de fas peculiaridades folkl6ricas que en los Estados Unido's conserve, no result menos, clierto que, aqui todavia., Como allit, I all*
su tipo de mentalidad y de sensibilidad es inconfundible y represents un aporte de-incalculable trascendencliA
al substr'Atum de nuestra culture,

Al Itegar a este punto, nos atrevemos a proponer la siguien. te hip6tesis: el auge de la poesfa Ramada "'afrocubana" no ocurre entre nosotros como repercussion, dire'ta o indirecta, como he 'os dich-, de la moda. "afficanista" europea, ni por los escasos antecede'tes coetcineos de poets hispanoamencanbs, sino por la directA influence de los authors norteamericanos, lo que ya sefialamos, que se concrete con las versions de obras de Langston Hughes y su propia vista a La Habana en 1930. No es mAs que otro ejeniplo de la penetraci6n cultural norte11 -P 6 In 11
americana secuela inevitable de la expansion imperiallista. MasP repetimos, aqui dejarfa de ser "'moda" por nuestra composition social y por el moment historic en que ocurri6, en inedlio de una profunda crisis econ6mi, i ca y political, exacerbada por la sangrienta tirania de Gerardo Machado.
La tematica Aegrista no emerge en ,la literature cubana efi los a-nos del ciclo "afrocubaho". Desde nuestro primer poerha' epico, Esp'efo de paciencia (1608) del escribttno canarlo.SlIveAtre de Balboa, la preseiicia de la poblacion de origin africana serfa una constant desde nuestras letras colonials. Como expone Josi6 Antonio Portuondo: "nuestra propia tradition wst6rica y liter'aria s iemp re vio eA el negro el linis'trumento y el tenia en la hora de las grades af lirmaciones na clona les Los center ulios & Domingo del, Monte entire 1834 y 1843 insisfieron en la valldez de la temAtica negrista. El poeta Jos6 Jacin'to Milane's confesaba a Del Monte que los negros "son el miners de nueitra, mejor pot:sla". Y F6]ix Taneo era m4s explicit en otra carta a Del Monte.,
"Te Io he dicho mil vec6s: no hay rnAs poesia e'trenosotro que log e'sclavos: poesia que se esti derramando 'or todas p'aftes, p''or campos y 0oblAcione's
la e's'clavitud de Jos negro* s' s e- le-v antlar-A eh la ai'nia propord6n conio Una sombra deforrfte mutillada, horTbkd^ft*ftnPff AXA









tan vigorosos y originals como el de Byron y Victor Hugo. Puidn sabe c-uAntos esclavos deberan un dia su
fibertad a los poetss"
w
De dichas tertulias surgieron los relates antliesclavistas de Tanco Y de Sudrez Y Romero. No mucho despu6s, hallamos los antecedents no despreciables de algunos poets como BartoIOM& Josi Crespo y Borb6n, mAs conocido por su seud6nirno "Creto* GangAry asif como las pizzas del teatro "bufo" y las guarachas populares. En buena media, a "Creto GangA" debernos, considerarlo como precursor por sus tipos, temas y Inotivos de ]a Ilamada despuis poesia "afrocubana"'.
Por su parte, las guaracbas que se cantaban en ]as pizzas del teatro "bufo" desde su pnm era temporada en 1868, se hi. Citron muy populares. Reunidas en varies colecciones -se conerva una edici6n precious de 1882 en ellas predomina el fono humoristico, ]a burla de tipos y costumbres. Frecuente. mente se referfan a personages negros: "Las negras Tomasa y Rosayl P glu mulata", "El negro bueno", "El negro Jos& Caliente"', .11)La negrifta del Manglar", algunas de ellas con el empleo de la lengua bozal.
En definitive, la temAtica fiuy6 como veta constant en las letras cubanas', con positives posliciones anfirracistas en los poems de Jose" Marti' y Diego Vicente Tejera. De 1guaJ modo ocurria en la poesta popular, com'o bien anotaba Jos6 Juan Arrom:

... la Poesia traditional negra, que coexistia con la d6cama del campesino blanco y la composici6n culta del letrado es la que, viviendo v*da de oscun*dad durante los silos XVIII y XIX, ha. venlido a brotar redlimida en
la mu"sica y el verso afrocubanos de hoy.

En nuestro, pals, de tan abundance poblac16n de origin africano ]a- moda que se esp'arcla en la de'cada' de 1920 a 1930 no podia quedar en moda exclusivamente. Porque entre nosotros tendria. que ser modo de expresi6n de esas masas populares explotadas y discruninadas y, en definitive, empress de reivm'dicacl& de los valores culturales de ancestors africanos hasta entonces ignorados o menospreciados, vinculada estrechamente a la defense del sector social mAs esquilmado por el slistema burgue's capitalist.








IV O
Jovenes authors de aquellos ailos ofrecleron su contribuci6n a la poesia que se Ilamaba "afrocubana". A los. aportes iniciales de Guirao y Tallet, sliguileron los de Carpentier que no continuaria cultivando la poesia. Ballagas en su Cuaderno de poesia negra (1934) reunfa sus valiosos aportes a este cielo. Desde 1933 se dio, a concern Marcelino Arozarena .(1912) con su poema "CaridA"% aunque muy tardlamente edit6 sus composiciones en Canc16n negra sin color (1966). Josd Antonio Portuondo (1911) hjUo una breve incursii On por la poe'sla negrista, asi Como JOS6 Rodriguez Wndez (1914). Labor abundance realize Te6filo Ra. dillo (1895) que anunc'6 un I*bro Resonancias en blanco y negro y Ramiro G6mez Kemp (1914) que edito" Acento negro (1934) y dio a la publicidad otros poems en revistas. Todavia en la d6cada de 1940 a 1950 aparecen tardios cultivadores de lo "afrocubano" como Julio Ayll6n, Morgan cuyo Romancero cubano (1946) ostenta una carta-pr'logo de Fernando Ortiz, y Carmen Cordero (1916) -que public6'en Camagulley Presencia, negra (1949).
Multiffac6tica fue la poesia "afrocubana". En sus compose. clones constatamos el tratamiento de temas muy diversos: la esclavitud, el mesti'*za*e y la discriminaclo'n; cuadros costumbris. tas, pregones callejeros. sitiras y burlas; evocaciones de mitos, elegfas y protests socials. Emplearon estos authors elements folkl6ricos, clertas palabras de real o supuesto origin africana, mezcladas con otras del habla popular, con abundantes recur. sos onomatope"yicos, jitanjairoras y otras tdcnicas derivadas del vangmrdismo. Surgieron tarnbli-a muchos reclitadores y recitadoras que contribuyeron a popularizer esta ampfia temAtica, entre los que debo mencionar a Eusebia Cosme, en la etapa inicial del movimiento y, posteniormenitel., a Luis Carbonell.
No result fdcId realizer un balance de este movimiento. Para una Imprescindible revalorizaci6n, de aquel ciclo po6t*co ha de advertise que aquellos authors, en su mayoria, trataron lo JI afrocubano" como tema, no como esencia, quedaron en lo descnptfivo, an lo externo, sin penetrar mAs allA. Quisieron que. brantar los prejuidos knicos que lastraban la sociedad neoco. lonial, pero cayeron muchos de ellos, inconscientemente, poi imperatives del moment, en la trampa del coloniiaje cultural, Iva qua ofrecieron una images plintoresca, curiosa, del negro, repitiendo, en buena med-ida, los estereotipos que habikan surgido ya desde el siglo anterior en el teatro de los "bufos" y en fas guarachas populares a las que nos hemos referi"do. De-, bernos indicar. sin embargo. oue constituveron -u-na P.xcenci6n









a1gunus poewas de Emilio Ballagas, y los de Nicolis Gui.116n, de Jos qlue* hablaremios mas adelante.
Ha de atenderse a lo que apunta Rene" Depestre en "Problo. mas de la identidad del hornbre negro en las hteraturas antiIlanas", Publicado en la revista Casa de las Am9ricas (No. 53, 1969).

El negrismo es sintomAtico, de un cambio en el estado de espiritu de los intellectuals liberals blanco. Es una especle de reconocimiento tim'do, mauzado de humor y de ironfa, del valor del aporte afficano a nuestras
Cultures
Mas agrega Io siguiente,
En el negrismo antillano del presented slglo, el negr6
no. es ya represented como el buf6n de la historic universal, no es ya un objeto de denigraci6n y de despre..
do. Por el contrario, sus rasgos culturates specifics se integral ahora a un esfuerzo de renovac116n de la poesia. No obstante, el principal reproche que puede hacerse al negrismo es el de haberse limitado a un conocimiento superficial de la herencia africana y no haber conservado mas que los aspects formales y folkl OF ricos de la. condition de los negros en Amdrica. En el negrismo conclude Depestre no hay ni rebeldia ni c6lera.
(Lo que, ahadimos, no es enteramente cierto).

Los primers teoricos y estudiosos del Cliclo 41 afrocubano )p como Guirao, Ballagas, Marinello y Jos6 Juan Arrom fijaron lines fundamentals en su desarrollo, teniendo, en cuenta los primer'os aportes en la poesia cubana del sliglo XX desde Regiino Boti, Jos6 Manuel Poveda y Felipe Pichardo Moya. En 1953, Roberto Ferna-*ndez Retamar en La poesia contempordnea en Cuba, (La Habana, 1953, p. 49) fijaba "dos direcciones esenciaY # PP, 44 n
les en lo, que Ilamaba "la poesia. negra ct Una sensual, de Profundo, disfrute formal,. que ve Io negro, en su exterior gr ato a los sentiaos. y b) aquella que, manteni6ndose
aun dentro del riftmo y tono propio de esta poesfa, Drefiere encarar el aspect ma's interior, misterioso, y dramaffico de la situac16n, del negro". Dentro de esta 'Itima adviierte una veta que conduce a Io social (como en Guill6n) y otra que se alimenta de "su misterioso mundo supersticloso".
No debe pasair"se por alt'o en cualquier anAlisis que realice*4Lftj-%^ A e%r%+.% riviem cvic nviT+;uneIrrPc fil.








vieron comp adelantado mayor a Fernando Ortiz (1881-1969)
de sd'e -Lo-s'. negros brul'ps (1906)
cu as obras, y Los negros esclavos (1916) abrian el cami ha ia estigaci6n cientffic4 M0 CI IqL i4v
de las cultures africanas trasplantadas t Lba y tambidn impulsaban, cada vez con mayor energia, una empress dirigida contra el racism y la discriminaci6n que se mantenfan co'mo r6mora en la repfiblica neocolonlial, auspicilados, por el 'reciente Infliijo y penetraci6n del lmperialismo norteamericano.
demas recorder que auhque este mqyimiento fue pre=teme'nte poetic tuvo tambidn. repercusift en la prosa narrative, en occasions como derivaci# de M"Vestigaciones etnol"'gicas tambi6n patroclinadas por Ortiz, como las reaIlizadas por R6mulo Lachatafier6 (1909-1951) recogidas en su libro il0h, mf6 Yemavd!! (1938) a partir de mitos y leyendas yorubas, y los mds elaborados literar'amente, con evidentes ecos de la nueva narrative francesa, de Lydia Cabrera (1899) en Cuentos negros de Cuba (1940) y Porqu6... (1948). Mayor carActer costumbrista poseen los cuentos de Gerardo del Valle (1898-1976) que incluy-' en dos colecciones: Relazos (1951) Y Un cuarto famba (1966). Tambidn se produce durante el auge del movimiento ia bi"ografia novelada de Pedro BlancoFernandez de Traba, titulada. El negrero (1933) de Lino Nov;ks Calvo (1905). Sin duda alguna,. la contribution mas valiosa a la narrativa. "'af-rocubana" fue Ecue-Yamba-0 (1933), la novel initial de Alejo Carpentier (1904-1980) no obstante sus limitaciones que no es el moment revisar. Anwadamos, pot dltimo, que la corriente "afrocubana" alcanza, nivel superior en la Ilamada mAsica culta med'ante las obras de los compositors Alejandro Garcia Caturla y Amadeo RoldAn.
La yoz m6s valiosa, y universal que brot6 con la poesia d4afrocubana" que transcendiO de inmediato sus fimitaciones-fue la de N colas Guille* n. Cuando ap arecieron los o cho breves pofmas de Motivos de son fue grande el esoindalo tanto entre blanco como entre negros. Las pokmicas fueron muchas. AIgunos elogiaban el ntmo sandunguer' de los "poemas-son),J P sus facets mas costumbristas, sus elements folkl6ricos, mientras que otros le objetaban, muchas veces a travel's ae -circunloquios y eufem*smos, lo que era precisamente su veta. M' a's vlallosa: poner en primer t6rmino, la situacift de, Ja poblacion negra y mulata que suffia la explotaci6n por su condic'16n de 1clase y la discrimination por su origin ethnic, y hacerlos hablar como protagoni'stas de su propiA historic, de su propia e m7 cambiable identid;'ad. Frente a aquellos, poet'as mulatos del Pa-








sado colonial, como Juan Francisco Manzano y Gabriel dt la Concepci6n Vald6s, "PlAcido", que adoptaban voces de blanco para expresarse, Gu'116n harfa todo lo contrario: "hablar en negro de verdad'
En aquella coleccio'n primeriza usaba una structural po4tica derivada de )a forma musical sincrdtica del son. A otros poets del movimiento "afrocubano" les habia atraido, la rumba, re.cuerdense Jos poems linaugurales de Guirao y Tallet. Guiffien advirtio" la riqueza ritmica del son. Ese fue su. gran hallazgo. Juan Marinello ha sen-alado ]a temprana. utifizacio"n del son en Ja fiteratura classic de Espa-a (Perspectivas de la Unesco No. 590-59 1, Enero (1-11), 1971) -0 ". . nacido en Africa y con bendicion americana, hace presencia, hecho y derecho, en una escena del acto III de La dama boba, de Lope de Vega [ ... I Entonces aparece, en versos octos'labos mechados con otros de seis silabas, que se mantienen como estribillo, la huella africana". Y ese son "Viene de PanamA" proclaim a ]a distancia de tres silos ]as posibi'llidades de ese ritmo que enaltecio' nuestro poeta actual:

eDe d6 Wene, de dd viene?
Viene de Panama".
eDe d6 viene el Caballero?
Vien-e de Panamd.
Trancelin en el sombrero.
Viene de Panamd...
La manifestacio"n musical que Ilamamos son, procedente, de ]a antigua provincial de Oriente, habl'a saltado de. Baracoa, Guan-, tanamo y Santiago hasta La Habana en esa d6cada critical de 1920 a 1930. Carpenter en La Mfisica en Cuba afirmaba: "'Hada el afio 1920, La Habana se v*o invadida por el son" (p. 187). Los conjuntos musicales ma's populares en aqueltos an-os como el Sextet Habanero y el Trio Matamoros difundiieron aquel ritmo pegajoso, que se extendfa mucho mals a travel de las emisoras que estrenaban la radio en nuestro pafs.
Los poets. del "afrocubanismo" preferfan el descripciomsmo plaStico, con atractivas sensaciones, visuals y acf1sticas. Gui116n penetro en sus personages, los hizo vivir, hizo hablar a aqueRos, evoc.6 al negro desde el negro, seres esquihnados a quienes se les hab'a querlido despojar de su identidad e intentado la 9aprema humillaci6n de que flegaran a desprecliar todo lo que les era mfis propio y genuine. Es cierto lo, que exponi 0 a Mirta Aguirre en su ensayo El cincuentenarlo de Motivos de Son:









Desdeel primer moment atrajo a sus lectoresporque tenia el don de crear t1pos. Los personages de sus versos se convertlan velozmente en criaturas -de carjoe y hueso. No era Preciso -que, como Papi Montero., provinieran de la milsica. Ni siquiera que., ya dentro (10 Su
propia obra, -pertenecieran a sones..

Ocurria mucho mas. Entre socarronerias maliciGsas, Guill6n hada. co-star, aunque con leves rasgos, el. or '11o propio que sosfiene a estos PersonaJes negros, como ha hecho notar Angel Auger. Mice en el poema-son "Mulatar': "Si tA supiera., mulata /]a vercIA- ique yo con mi negra. tengo,/ y no tequiero pa na! Y en "Micbiquita" insisted.

La chi"quita que yv tengo
tan negra como e,,
no la cam io vo ninguna,
po ninguna Otra muig.

En def M"Itiva, premiere a )a negra y no a la mulata, a pesar de que 'sta no es "tan adelanta'.
El autor de los "poemas-son"' ponia la satire en las rnismas palabras de sus personaJes. Al hacerlos hablar, reprodujo en Motives de son el habla popular urbana, con sus deformaciones foneticas, como had f an los poets anterlores con el lenguaje bozal. Este procedimiento lo abandon" de: intnediato ya en su. segunda obra, Songoro cosongo (1931). A este recu.rso no apela.0
r1a mAs, Advirtio" con persvicacia un fenomeno racist Que mu.,chos afios despuds harfa dedr a Frantz Fanon eiw Piet negra, mdscaras blancas: "Hacerle hablar (al negro) en dialect es atarlo a su propia images, ligarlo, apri'sionarlo, victim eternal de una apariencia, de la cual no es responsible". El empleo de tal lenguaje no tendri"a. otro resultado que un effect c6mico lo que serfa una contradicci'6n, en un. poeta que encaminaba'su
16n hacia. la defin*tiva reivindicac*6n de los valores de ascendencia africana.
El tratamiento del tema negro estaba encaminado en Gui116n hacia un objptivo mAs transcendent que situaba sus aportes en un nivel superior, lo que demostrarfa cumplidamente en SUS "Poemas mulattos" de SOngoro cosongo. Como expose Aua 91
gier: Si Motivos de son es el punto de partida de la etapa negrista de Guilldn., Sowgoro cosongo es el apogee de esa etapa, cvi UAr"ric elgi nil,* sal AAZ-









sarrollad' en los mismos anos en que la lucha contra la dic taduraln4chadlista puso en tensii6n el espintu, la conciencia naclona -, fue alg..Io mis que un mero movimiento 11iterario porque se apoy6 en unaproblemaklca social que definfa el peril de la repdblica mediatizada y neocolonlial: el, racism y la disc r* *6' d'
iminad n e unsectpr important de la poblaci6n cubana. Es en este sentido que Guill6n se siltda en el Apice de la poesia dr if afirociibana"Je ofr&e su d'mensi6n mis valiosa. Desde, Mottv0s de sm y S6ngoro cosongo combatia los prejuicios eftnicos, ofreda a lai masa 6pular negra y mulata los valores de su propia ident"dady sobrepasaba., sobre todo en su segunda obra,
'Ila mera, i=gen pintoresquista y cunosa de tantos poe m-as Hamados "afrocubanos" pam proyectar una itencli'n de dentinv A** w It
Cia y protest que seria rasgo ctefiniaor de toda su producci6n
etica, verciaaero fruto anunciador de la 14teratura de la Revolucio'n cubana.





















Kealtsnw,, rornanticismo Y costumbirismo
en la poesm hisimnoamerwana

.contemporfinea


Te-&s#PRATS SARIOL

Introducci6n

Nos proponemos, observer algunos elements reabstas, rominticos y costumbrlistas en la poesia hispanoamexicana contemporAnea. Para ello, luego de ciertas precisionesconceptuales e hist6ricas, cuyo tratamiento es, insoslayable, harems un rapid recorrido lineal por la material objeto de an6lisis y Ob. servaremos A 'i zunos ejemplos. Intentaremos demostrar que hay un predorninio de Jos rasgos esenciales del rral*SMO.
Precisada nuestra meta vamos a ofrecer las 11mitaciones de esta indagaci6n. Ellas correspondent al enuncloadol. La vastedad del titulo exige determinadas aclaracliones. La prixnera es que realism.0". "romantliclismo" y "costumbnismo" son palabras "i AW& &
Henas de diversas. cienniciones, harto complicadas. Sus respectivas histon*as y usos estAn colmados de problems. La segunda aclaracion es, que -1a ""Iffica hispanoamericana"' es, un paisaje .@ pr IF
enorme; y que la' contemporanea pucliera lo mismo incluir que excluilr a] modernism, segdn la 6ptica estiffistica 0 crorkoEl tffulo de la ponencia fue elaboradio'por la Comisi6n de Cotaboraci6n Clientifica Multilateral de -la'S' 'Acadenuas de Ciencias de los vases socialists. v forma narte del estudio'del nmbliema "Leve,,z del










16gica qtte predomine. En suma, que el uni'verso de la investigacion se desborda, Por, 16s cuatro costados, que las parents excuses en reafidad sonproblemas objetivos, resales. limlitaciones.
zQu6 hacer' Xu6les bnderos 'colocar? ZC6mo entrar en el tema? zQue ele mentors slignificativos escoger en busca de cierta validez? eUmo abondar-andar.
La reflexi6n nos Ilevo" a las dos-decisiones enuncladas en el primer parrafo: ofrecer "una"' predsi& terminolftica y un breye panorama. Los desgos, a pesar de la reduccift de los prop6sitos, son evidentes. El paso hacia las conclusions es. f 4gil. QuizAs el estudlio subsiguiente desvie la opinion, ]a sush*p'tesis. -Quede la
tituya Por simples sugerencias: por una 1 6 I's
banderillade la duda- corno u-na fiecesidad y como una inviltac i6n al estttdio 1
Para m:ostrar c6mo determinadas nociones de It reafismo", romaintidismo" Y "costumbrismo" coexisted en la lfrica hispanoamericana contemporalnea, con un evidence predominio del realism, debemos, realizer a1gunas cons lideraciones a partir del paulatino process de formation hist6rica de tales categorias, y de sus relatives vAlores aut6nomos como conjuntos de rasgos mas o menos diferenciados. Para ello debemos considerar al "-reafismo," Y al "romantidsmo 22 como, las doszonas esenci lis', e identificar de un modo general al "costumbrismo, con ei "Polor JoCal'12.
AsiTniSMOP recorder que cualquier tilpo, de categorla hist& ri6wtultdt'a-1 ex'erimenta una 16gica achmatacii6n, un process de particularizaci6n, al extraerla de un plano universal -(hipote"tico) v eonstrefil"Aa a la literature de una lengua, de un grupo de ses (como es; el caso) o de un n; sin que por ello
plerda su valor de comunlicad'n y de deslinde, Por' otro lado,
Pardahzaci6n"-3- ideol ogiica nos ensen-a que, como toda

V,ease de Heinrich Lausberg su Manual de retdrica literary wk Ma.. dfid, -Ed. Gredos, 1968. t. Ile, p, 327: "Art de reprdsenter, soit peinture, soit dans vne composition litt6raire, sait m ma dans une composition musicale, certlains d&aifs qu' on crolff avoir caracterisd un pays, un

Josd Carlos MariStegul sefialaba al respect: 40tra vez repito que no soy un crifico impartial y objetivo, Mis juicios se nutren de mis Wales, de- mis- sentirnientos, 'de mis passions. Tengo unadeclarada:'y en6rfica:-anibid6n; ]a de concurir a la cread6wdel s'cialismo. P=4-'s -Siete ensdvos de -interpretaci6n de 1A realidad peruatm










forma de la conciencia social, la obra Ifteralria, se remote a] contexto donde se produce, sin obviar sus peculiaridades o la interinfluencia entre di*versos estratos de la superestructurO. Y que,, en derinvaci"6n, las pol6micas sobre cualquier aspect de la teoria, la bi*sto*a y la crItica literarias -desde el m4s. ino. fensivo t6rnu'no hasta lamas sofisticada constraccil6n metodoica- nos Ileva a specifics, posiciones filos6ficas Y', en WOma instanda,. a la lucha ideoldgica que como reflejo' de la lucha de classes se proyecta sobre las, ciencias social6s, 6bre el arte y la literature.
..'Cometeriamos una imperdonable digresi6n si nos adentrit-' ra.mos, por los numerosos vericuetos que la teoria litiranda. en
icular y la estdtica, en general.,,han construi'do en torno a as'definiciones de realismsmo, romanticismmo' y "'costdripbrisino- ". Cbmo nuestro studio se limlita a la poesia reciente mps que con s6lo ofrecer Una defmiiici6n, lo mAs breve pokble, b S-ada en los-aspectos en que mAs' consentimiefito parec'e eids*t Ir,
resultard'sufidente,
La palabra que menos dificultades present es "costxjmbris .V
Mo No s6lo torque sus frontiers son mucho rnAs restrain gwas i4ue las del realism y las del- romanticismo, es decir, funci"ntin en un nivel menos complejo, sino torque sul presenciA no e d tan directamente vinculada con un momento'o penodo e'n particular dentro de la historic de la literature.
Recordemos que su sentido estri"cto nos remote a texts breves que se limitan a describir el modo de v1da de una-i "a pal 0 s o region.; una costumbre popular o un flpo repre'6ntafivo. Esos pequen"os. cuadros toloristas, que tienden a pt Adhdir del desarrollo de accliones, fonnan el ndcleo de lo' que pudiera quizds cons liderarse un gdnero literario o "'funcift Por elemplo, dentro de. la literature cubana, los artfoulos de Anselmio SuArez y Romero, Jos,6 Ma. de-,CArdenas, Jost Victoriano E etancourt, Gaspar Betancouit Ciis4eros Y,' postenormente, enfie otros authors,' Emilio Roig, Eladio, Secades y Miguel de Marcos.
Pero la definiciOn de costumbrismo, que nos interest es mis general, aunqu,, A.- colinclidi en los propositos con'la anterior, en cuanto se i-dentifica gendricamenie con lo pintoresco o colorist,

4 Cf. ExGms. Fvzmco. Carta a Mehring-,del 14 de julio de 18 3.-IE=
101 1,- -*9 "1 T #i UmTN-Mn 'PA









es decir, con la tendencia literaria. y artistic quo se propane, junto a otros objetivos, reflejar en la obra las costumbres,, de un lugar y de una 6poca, to que incluye -desde luego- el habla, los objetos...
Tal dafasis en ambientes, sitios y tipos representatives puede lo mismo estar en una novel, en un drama o en un poema. En la literature de habla castellana bastana la referenda a la noveia picaresca, a los salinetes, a los Pasos de Lope de Rueda o a los Entremeses de Cervantes6.
Dentro de la relative elasticldad y variedad que el Wmino presenta. nos interest preclisar a1gunos elements. La adjetivaci6n nos facifitarit el vrabajo. Ya at hablar de rasgps costumbristas la. labor se hace mfis Ilevadera. Nos ale-)a de una consideraci6n est M*ta, de la cual partimos, para Ilevarnos a la p'eseticia de tales elements en poems concertos, como. los viaculados a ]a Ilamada "'Poesfa negra". Cosa que nos evita stores identificaciones del costumbrismo con la "'insuficiencia iami to
ginaria como la de aquellos que aducen la falta de "fuerza creadora"' en los texts de la tendenciO. Asimismo, nos permite advertir contra la possible confusion entre folklorismo y costumbrismo, ya que to primer s6lo constitute un modo, el mfis colorist, del costumbrismo. En resume, para nosotros serin rasgos costumbrostas la presencia no accidental de paisajes, tipos characteristic, Mbiftos peculiares y "hablas".
Con el romanticiffismo la complication es fenornenal. Baste una ilustraclon: Wrta Aguirre, en el Altimo parrafo de su libro El romanticis"zo de Rousseau a Victor Hugo, admit la "limposibilidad de una definiclio'n senia.. a no ser que se unponga, una camisa de fuerza bastante estrecha"'. Y concluye,

Hasta podrfa dedrse que la cantidad y la gravedad de
las contradicciones puestas a flote por el recomido efectuado, a pesar de las limitaciones del territorio escogido para 61, manifiestan que cntx*cos y professors, al ha.blar de romanticism como si de veras hablasen de un objeto inconfundible, se sultan a la torer-a decenas de preguntas que los pondrian en serio aprieto sli a1guien se ]as escalonase con -un granite de mala intenci6n, o,

Cf. COMEA CALDU6N, E. Introducci6n al studio del costumbrisma espaftt Madrid,. Ed. Agwflar, 1951. pAssim.
Cf. S9Nz me Raffus. F. C. Ensa-vo de un dt'CC*nario de ta liferatura.









simplemente, con un sicero empefio diluclidador de las entraAu del asunto. Por lo que este studio cree oportuno cerrarse con las paIabras que, mis o menos, dicen que dijo una. vez Ibsen a a1guien: "Mi tarea, es planter
Problems; no resolverlos".

Asilas cosas en casi todos los critics que se han acercado con seriedad al- romanticismoll, no parece sensato contribuir, Y, menos como sastre rwnend6n, a la elaboracift de la. "c.anusa de fuerza". Junto al enunciado de aquellos jalones hist6ricos esenciales, s6lo vale ahadir algunos punts generals en los que al parecer se observe consentimiento, y esbozar su particularizaci6n en las. letras hispanoamericanas.
Son referencias, oblipdas la. revista Das Athenaeum (17981800), redactada por los hermanos Schlegel; las Lyrical Ballads '(1798) de Wordsworth y Coleridge; De Fallemagne (1813) de Madame de Stadl; el Pro"logo de Victor Hugo a su Cromwell (1813); y seis o siete datos mAs. Todos tienen una buena dosis de potenciales confusliones. Recuerdese que los Schlegel -sobre todo Friedrich (1772-1829)- nunca tuvieron plena conciencia de que estaban "creando" una escuela nueva; que el proplio nombre surgi6 de una parodia, debida al poeta dands Jen's Baggesen, o que ninguno de los poets mminticos lingleses admitio que lo era. Ren6 Wellek, en la Introdijeci6n al mercer tonio de su Historia de la critic modern, sefiala.
Si nos desentendemos de las questions de autoconciencia y de apelaci6n reflexive al credo romfintico, es.timo que para poder hablar de un movimiento romintico generalizado y com4n a toda Europa, es precliso la visi6n panora' mi* ca y el tomar como comAn denominator de todos. ellos el repudlio uninime del credo neoclAslice.
Recordemos que el romanticism sefiala una escuela o movirmento que desde las d1timos anhos del siglo xviii se extended por los dmbitos, artistico-literarli0s; que la palabra "romintico'", cuyo significado usual es ""sentimental", nos entrega uno de los

7 AGiLum, MiRTA. Ef romanficismo de Rousseau a Victor Hugo. La Habana, Ed. Arte y Literatura, 1973. p. 413.
:8 Lo rnismo ocurre con el Manierismo. Cf. B[Ausia, ARNow. Ensayo de definici6n del manierismo. En su: E Manierismo. Madrid, Ed. Gua, darrama, 1965. p. 3944.
Wmur, RENC Historia de ta critka moderna.'Madtid, Ed. Grades,









xaswys mas characteristics, del movim"ento: el valor predominante concedido a lo afectivo-vol'tivo, el restate, y la. hipertrofia -tomo categona spiritual del sentimiento.
Cuando la razon se cotisidera como una fuerza infim"ta surge', a partir de Fichte, el principio de la autoconciencia. N. Abba. gnano apunta:,

El principio, de, la autoconciencia, o sea & la infihiitud de la conciencia que es; todo y que hace todo e0l el
k mundo, es el princlipio fundamental del romanticism,
y'de dicho principio re* sultan los irasgos sallientes'del
0 11
VIMIento,"'.

Como para la escuela romantic, el sentimiento es lo infin fto en la forma de lo indef inido" no extr
afta que, Friedrich Schlegel consliderara' a Fichte como iniciador del movimiento rorii.fintico, ya quefue este, desde el particular punto de vista de F. Schle, I i de Plat6n a Plotino- el
.gel, quien descubr*6 concepto romAntico de infinite.
La supremaela -del arte es la primer derivaci6a esencial q= los romantics hacen, a partir de sus. reflexiones acerca, del principio de lo infinite. Es claro que si 11o infinite e's sentimiento, este -se manifestard mejor en el. arte que en cualquimer otra zona del saber human, incluyendo la. filosofia. El 'fidealismo m6gico" de Novalis con su lidea de que el mundo es un gran
w
Poema, lustra tal pretendlida supremacia.
Junto al recbazo de lo's postulados neocl&sicos y la exaltaMon del sentimiento, encontramos, en interacci6n dialeetica, con ellos y en clierta co'ndici6a de subordinacift al "optiinaismo", el :providencialismo",, el "tradicionalismo" y el "'titanismo". El 40 optimlismo" supone la perfection de lo existence, de Io reall y por ello, curiosamente, los romdnticos tienden a resaltar el mat, la infelicidad y el dolor. Con ese optimismm" se vincula el "providenclialismo". En evidence contradiction con los *IU ministas, el "providencialismo" ti.ende a ser conservator, en el sentido de perpetual, de conservar la. tradidon; to que origina el "tradicionalismo"j, observable en la revalorizaci6n que los roma'pnticos hacen de la Edad Media. El "titanismo".. por su parte,, I*dentfficado con PrometeoY sefiala el culto a la, OPO10 ABBA(;NANo. NICOLAs. Diecionarto de filosoffa., La Habana, Ed _"R j 1966. p. 1023.
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sicio"n. al desaffo, a la. protest, y de & es f4cil derivar el profundo individualism, que -siempre en t6rminos generals, h7exactos- caracteriza al movimiento". La inmediata asociaCion con el slistema, capitalist naciente, con el idear4o de la Revolution Francesa y el contrast con la realidad europea, es evidence. La burguesia en ascenso y en el poder no podi'a engendrar un mov'miento distinct, aun en las contradictions Internal, a su propla falta de coherencia ideoI6 'ca. Los elementos retardarios y progresistas, coexisted en los rominticos, se individualizan o regionalizan; aunque el rechazo de los ideals de vida burgueses, por Io demis relative, no determine mecAnicamente la condition rebelde, para evitar decir revolucionaria, de los romainticos. ,
Ahora blien, ecolmo particularizar tales rasgos, Ilevarlos a]J.
ambito no ya del period hist6rico-literario que acostumbramos a flamar romAntico, dentro de ]a lifteratura hiispanoamencana, sino en la pervivenclia de ellos, en la poesia, hispanoamericana contempordnea? -C,6mo separar del context al subjetivismo, al pesimismo y la duda, a la rebeli6n del indiviiduo; a la supremaci-fa de ]a pasii6n, al sentimliento, al instinct y la fan.
JI
tasia, sobre la razon; al satanismo y el titanismo? -C6mo des,lindar la reacci'n contra el neoclassicism, de la presencia de una renovadu n del lengu4je, que se hace m6s rico en met6foras, en elements imaginativos y emocionales, en la mezcla en prosa y verso, en la apar b cion refterada de Io grotesco, en el destier-ro de supuestas reglas de composic116n?
Por encima de intrincadas poli6micas"I parece que Io mis prudent aquf -y s6lo aquf- es evitar las
malabar'sticas posibilidades lintelectuales,, y atenerse a los trills acostumbrados. Como es tambidn prefetible atenerse a ello en lo que respect a la existenciia de tin romanticl*smo latinoamericano --el que, por otra parte, sin duda estA ahl-, por mfis que no fallen quienes i uieran negarlo por aquello de que no reproduce con exactitud lo europeo"14.

-12 Op. cit. p. 1025-1026.
13 CARRILLA, EmiLio. El romanticiswo en la Amirica hispainica. Madrid, Ed. Gredos, 1970.
1-1 AGuIRRE, MIRTA. Op. cit. p. 413.









Y aunque algunos crifticos, como Octavio Pazis, piensen que todavia estamos bajo el signo romantic, ya que la. cercania temporal y la tradition de la rupture, entre otras razones de refieve, nos impide un distanciamiento eficaz; debemos; alejarnos de7 discussions que no correspondent a nuestro, objetivo. En logica consecuencia enmarcaremos el romanticism hispanoamericano de 1825 a 1880 (aproximadamente), de Jos6 Maria Heredia (el de En el Teocalli de Cholula) y Echevarria, a los, poets g.au.. chescos y Zorrilla de San Martin, de los nacidos entre 1800 y 1825 a los nacidos entre 1825 y 1850 -grosso modo-, hasta los polimicos comienzos del modern-Pismo"'.
En suma, con absolute conciencia del cariz s*mplificadorque asumimos, identificaremos Io roxnantico con la. exaltaci6n del sentiment, de la naturaleza del creator intellectual C'yo" poddco), del dolor y de la muerte; asi como con la rupture de modos expresliv6s tradicionales (le'xicos, sintActicos,, tropol6gi. cos.) y forms anquilosadas de composition (gdneros puros, structures Was, convenciones, versales y ritmicas); sin excluirlos "'logicismos" e "imaginismos" vanguardists.
Por la cuerda floia de la definici6n romAntica arribamm al reallismo. Las gotas aleatorias, las presencias volAtiles, podrian conducirnos a la formulaci6n. de una adivinanza que lc identificase-, ineffablee parece, irreal no es". 0 dejar que esa vaga notion, tan azarosa, Ramada "'sentido comft", formula la perogrullada: "Toda Iliteratura, es realist, no puede serde otrx), modo; es real como objeto artIstico, tiene que ser product. de algo existence, real; las palabras son reales"... Hasta podriamos engulfir uno, que otro realism "'sin riberas"17, para,

15 PAz, OcTAvio. Los hijos del limo (del romanticism a la vanguard. dia). Barcelona, Ed. Seix Barral, 1974.
Paz, luego de habIar de la "pobreza de nuestro romanticism" (p.. 118), extended el rornanticismo hasta la vanguardia: "En ambos mov*-mientos, el yo se defiende del mundo y se venga con ]a ironia o con el humor -armas que destruyen tamble'n al que las usa; en ambas, en, fin, la mGdemidad se niep y sesfirma" (p. 145).
1-0 Cf. HENRtOvEz UREN-A, PEDRo. Literature pura. En su: Las carrientes litemrias en /a Am6rica hispdnica. La Habana, Ed. "R", 1971. p. 165 y SS.
Es 461 revisar la poldmica sostenlida entre I Marineflo y M. Pe&ci,,, Gonzilez sobre Martf modernista.
17 GoAuDy, Ro(;m De tin realism sin riberas. La Habana, Ed. Uni6n, 1964.








que nos deje un di4fano sabor a entelequia --con el perd6n de Louis Aragon ... 1:1 ... Pero que sea, precisitmente el gran novelist frances quien nos ayude en las complejas laborers de identificad6n. En el contradictory Prefacio a De un realism sin riberas Aragon dice:

El debate de mi v'da ha sido el de la expresi6n de
las cosas que existent fuera de ml, que me han precedido en este-mundo y que subsi'stirin cuando yo haya sido borrado'de 61. En un fenguaje abstract, eso se llama realism, del que uno se esfuerza por hablar sin ese tono de tragedia en que poco me falta por caer. El reafista participate de un juego en el que la apuesta no se encuentra solamente en, sf mismo, sino en la que 61 se
encuentra en jue.go

Luego de esta esenclial diferericia con la est6tica romfintica y su neoplatonismo subyacente, expresada y fundamentada. con todo rigor por Galvano de la Vol.pe en su Crlfsis de la est4tica romdntIfcd20, Aragon planted que "las palabras 'reafismo', 'realista', se prestan a confusi'n"'21. Y enseguida agrega algo muy important: "No nacf reallista, ni fue esa para r' cosa de reve,I-aci6n. El realism se convirtio en la toma de posicii6n de I pensamiento, posicift irreversible, debida a la experience de toda mi vida"'. Es decir, que el realism fue algo asumldo, que implic' una decision, un tomar partido por algo. Lo que tambMn supone la existence de por- Io menos otra opci6n, la de algo opuesto o different al real ismo. Poco a poco vamos despejando el intrincado camlino. Ya al menos sabemos., Seg6n Arag6n, que existed una doctrine reallista y que exiisten, a pesar de las confusions, different p(?kicas o estdticas. Aunque a veces Arag6n nos de la limpresio'n de que lidentifica al realism, mecanicamente., con authors y obras de calwaa, aunque eluda sefialar sus frontiers, deciraos d6nde comienza y terminal para que entonces podamos utilizar bien ]a palabra- lo cierto -a nivel de -una nociloln gen6rica- es que el realism, exige una

is AR.kcANP L. Prefacio a De un... Op. cit.
19 Opi. cit. p. 12.
20 DELLA VoLPE, GALVANO. Crisis de ta est4tica romdntlca., Buenos Aires, Ed. Jorge Alvarez, 1964. pAssim.
21 ARAG6m, L. Op. cit.
.22 Op. cit. P. 13.








particularizad"o' n historico-cultural y, sobre todo, una puntuaI*zaci6n ideological,
Lo que -nos interest aqui 0 son los, procedimlentos realistasP tan antiguos como los orfgenes del arte, y su peculiar signiftcaci6n, su sentldo, en la literature de nuestro siglo. Para eHo nos puede ayudar la consideraci6n del tdrmino como movitniento literario y artistic del siorlo xix. EDtonces rapid y convenclonalmente, podemos recordarlo como una reaccift paulatina contra el romanticism, que se mani"festo" fundamentalmente en la prosa narrative. A sabliendas de lo epiddrmico que result ver al realism como la anti-poda de su predecessor, el, esquema nos mfiestra, sin honduras, una mayor preocupaci On por las cosas tal cual son, por la conformaclift" frentea la "'deforynac 6n" asi como un rechazo de la mprovisad'n, de los excess efectistas, de la imaginaci6n idealizadora Como se ha dicho: al espejo de ]a inventive -de que hablara Stendhal- se le ordeno' que se paseara a lo largo de un camino. Con las particulan*dades propias de cada pai's o lengua, hasta el realismso uf*litarlio o natural *sta"-' de Zola y de Maupassant, el movimiento Ilega a nuestro siglo, se desgaja por la narrative, se polarize filos6fica y politicamente, se carga de nuevos sentidos, pera mantiene como comdn denominator el reflejo de la realldad objeftivamente, su re-creac*6n sobre la base de la reproduccl6n esteftica de lo existence, como modo de alcanzar la categoria de lo bello, inclusive en lo que tiene la reallidad de repugnant,
feo. Contra proyecciones literarias de posiciones i*deol& gicas nominafistas, fenomenistas, relativistas y agnosticas, el realism admit Ta existence. objetiva de lo real, lindependientemente de nuestras percepciiones... Y queda entonces, dentro de la nociOn de realismo, mucho mAs c6moda para la prosa narrative que para la. poesia, una. amplia gama de obras de arteliterarlo que, como diji'mos en el pdrrafo antenor, exige tm, adjetivo: una agrupacl16n. que precise su character.
Para esa agrupaci6n es necesano consider, por un lado, la notion. de meftodo de creac116n, y por otro, los characters del realismo actual, no determipados implemented por la condiiTo .
cii6n socialist o no del pais del autor. El concept de m6todo introduce una divis*6n eficaz, ya que en definitive todo realismo consecuente no se aleja del reflejo veraz de la exiistencia, lo que Ileva a una vasta generalization que niega un desarrolle de la literature bajo el pdndulo realista-antirrealista, superficial transposicift de la antithesis existence en la filosof P a entre Materialismo e idealism.








A. Zis, en sus Fundamentos de la estetica marxist4, sefialmal,

El mdtodo artistic represents una categorfa Mist&
rica, concrete. En diversos perfodos de la evolucai6n del arte., y hasta en una misma 6-poca, las distifitas corrientes se diferenCian entre sf por su mdtodo creador23,

Debernos r-ecordar en este moment las palabra''s'q:ue cita,mos de L.. Aragon', respect de que el reallismo implic;L Una deci. si6n del autor, es dedir, la adopci6n de un m6to& de'creaci6n Particular; aunque -desde luego- no es impiescindible que el escritor sea plenamente conscience de ello. DebOaos, pues, tratar de asir los rasgos que caractenzan al m6todo de'creaci6n del realism actual, para obtener las diferencias fundamentals respect al neorromanticismo contemporAneo.
Al abordar el tema, Zis aclara c6mo el valor de la categ'oria de inetodo ard'stico o creative permlte definlir, slempre en t6rminos generals, el conjunto de principios creador'es' que caracterizan a determined autor. Ello es. lo que posibifita. el estableclimiento de lfneas divisorlias entre las diversas tendencias artisticas. Luego apunta.

El m6todo no existed fuera del estflo o manera mdiv *dual, pero tampoco la. mantra o el estilb existent' W m argen del m6todo El m6todo es 1 n conctpto nm* s
ampho, que el estilo y m6s afin que la manera indi"VL dual del artist o, dicho de otro modo, quesu rasgo
creador-4.

Abora bien ccwiles senan los elemenlos determinantes-de la tendencia realist? En primer lugar, para expresar concrete y correctamente Io esencial del m6todo realist no s6lo!hay que tener en cuenta el requisite de la veracidad del reflejo artistic, smo estar claros de que ella no presupone la, exacta Ime'd, 10
mpresentaci6n externa, fotogr-Ifica. La orlientaci6n ia real '* la preclisi6n v la veracidad, sirve de puente initial para la observacift de los trasgos del realism contemporAneo* i

23 ZIS), A. El mq6todo de -creaci6n del arte socialista, En su: Fundamentos de la est4tica marxista. Moscd, Ed. Progreso, 1976. p. 232.
24 OP. cit. P. 233.








s6lo como punto de partida. Una nueva diferenciaci6n se impone al dar el nombre de realism a una corn*ente histo rica concretai, y salta enseguida una important aclaraci6n,
No es licito reducir los pn*ncipl'*os de creaci6n del
realismo a un estilo determined, pero tampoco lo seria contraponer el m6todo realist al estilo o a la mantra de hacer del artist. Quien reduce at realism a un estiIo determinado 3r lo limit a la fidelidad a los. detalles, interpretaindolo como una mera reproducci6n de la reafidad, "en forms de la propia Vida", lo que hace es empobrecerlo, restringiendo sus posibili'dades de utilizar
diversos medics expresivos

Sobre esta base, sin sectarisImos anquilosantes, podemos determinar al realism por su cardaer de mdtodo creative, no sin antes aludir a su singular ubicaci6n en las sociedades modernas, caracterizadas por la agudtzacift de la lucha de classes, por la acentuaci6n de las diferencias entre passes. desarrollados y subdesarrollados, por ]a revolucift cientffico-tdcnica, por complejas y disimiles confrontations polf"ticas e ldeologicas.. por la progressive crisis del Imperialism, por la amenaza de un holocausto..,.
Ello nos oblige a observer c6mo en las sociedades burguesas, principalmente, se acentfia la apariencia de la condici6n fragmentarlia, del ser human; el espe'I'smo de que la pique es aut6noma, en sus realizaciones y tragedies, de Ja vi"da econ'* nuca, political y social, con la l6gica proyecci6n de ambos en el arte y la literature. El reflejo del individualismo y de la enajenaci On, de las tendencies filos6ficas "trAgicas" y "apocalipticasilpasi como de la 6tica pragrnatica, produced un apparent e intencionado divorcio entre la literature y la sociedad, con las logicas denivaciones culturales elitists, enfatizadas a partir de la producci6n masiva de seudoproductos culturales.
A#
Ello v*cia la valoracion integral de aquellos texts inspi-Tados y sosten'dos en la noci6n del patetismo, nihilism y dernas hierbas; por encftna de parc ales 6xilos temdticos, parciales, ex. celencias verbales s de parcliales aproba i nes admigeneradora CIO
rativas.
El triunfo del realistno", del que ya hablafa Engels refi.ri6ndose a Balzac y Lenin, refindndose a Tolstoi, nos conduce

26 Op. cit. p. 241 *








A reconocim-ento de una ponderosa tradici6n, sobre:todo en la narrative, gdnero donde iresulta mds evidence.
Es la tradl'ci6n exemplar que miega la fragmentac"i6n del hombre y su aislamiento, que aboga por la f6ima6i6h y SUP& action de la condk*6n humana, que protest contm las falslificaciones del papel de la literature en la sociedad. En esa tmdici'n del verdadero realism, se inscribed los mejores poets bispanoamerkanos contemporAneov, y muchos' del pasado siglo. De Marti a Pelficer, de Heredia a Cardenal, de Josd HernAndez a Aquiles Nazoa, podemos observer el fanatismo'de'' feallidad, Ja honestidad y la parciallizacift por las mayorfas deLescritor de la Am6rica nuestra.
Lukaks apunta, en este sentido:

La adhesion mas intima a un movimtentode masas
que combat por la emancipaciOn del pueblo, prove a los escritores de aquellos grades punts de vista y de los temas fecundos con los cuales un verdaderd artist puede desarrollar las forms artfsticas genuinas y eficaces, adecuadas a la verdadera exigencia de ]a 6poca, aunque contrasted con sus comments de supeyficie, Serne.
jante orientaci6n psico'lopca de los escntores contiene
n silos presupuestos'humanos del gran xialismo posible en nuestros tempo "-,
El exact esclareci"miento del pOj6MjC&7pensadorMmgaro, es corroborado por la casi totallidad de los te6r*CQS de la literatura que sustentan sus andlisis en el materialism hist6ico y dialdctico. El argentono Waor P. Agosti, en Sd D, efensa del
lismo fialaba con absolute, justeza.Para afirmar ese renacimiento del hombm total de
nuestro siglo, xx -actor en las mds vistas yxesogantes transformaciones de la histon*a- el nuevo, realism reclama una Inclusi"6n robusta en'las aspiraciories e: mquietudes marav'llosas del mundo actual. 146 impose a los arfistas una recent; les proporciona una ordenaci6n
4

N LU KkCs, Gww. Ensayos sobre el rMismo. La Habana, Ed. Arte y Literature, 1978. p. 55.
27 Curno certeramente ha Visto Jos6 A. Portuondo en su ensayo I'LuMcs y el reallismo", que sirve de pr6logo a la edici6n de los Ensayos sobre el realism. Op. cit. p. 7-32*









filos6fica. Sabe que no puede expresarse toda la realidad; pero le basta con que el artist traduzea la que mas cerca esta' de su coraz' n, la que -ma's senate en su intim'dad de hombreP con tal que la acompase con es,%-,,,inmenso latido de los otros hombres que sufren, crean y suenan parejamente con sus propios suen'os y sus proplos sufrimientos2l.
La importancia de la fiteratura realist, en el process revoluclonario de los. passes de Amdrica Latina nos ha obligado, a extendernos en considerations te6ricas, para lograr una no& go .
ci6n de realism que, sin esquemas regionalistals, reflejara. con un minimo de objetividad los elements claves que lo definen a nivel mundial. Al sintetizar la nocii6n de Ifteratura. realist actual no s6lo debernos enfatizar en que ella no impose n*ngUna himitaci'n en los. procedimientos estilisticos structuresas, lenguaies sino prefer contra el concept de realism, corno
reflejo rnecdnico de la vida, propiedad general del arte que en
A
nada nos ayudarfa para la definition.
Ademds, en !a obra de numerosos escrivtores nos encontramos con un process muy complejo, a veces contradictory, con las 10gicas combinations caprichosas de estratos. realists y no reallstas (Huidobro, por el.). La crisis de la conciencia burguesa y de su inherent antihumanismo, por encuna de matices y singularidades, polarliza la lucha Ideol'glica. dentro de la est6fica actual, y nos oblige a una valoraci4on, reflexive y am,. plia, de cada texto Ifterario con el prima de la cer-teza en un future Mejor, con la proyecc' On de un estado animlico optimista... Un criteria 4nico, ideologico-est6tico, sin fines dogmaticos o irevisioni stas, nos reaf irma en la considerac16n de que

v w el realismo tiene una amplitude extraordinary, pero no es ifirnitado, y sus frontiers no dependent de las peculiaridades del lenguaje artistico, slino del character y del oontenlido de la apprehension ideol6glico-este'tica
de la realida
En suma, el termino realist no es estrictamente un'voco, sus rasgos no son impermeable ni inamovibles, pero 6 1 resume la voluntad por la representation hist6rico-concreta de la. rea28 Awsm HtcToR P. Defense del realism. Buenos Airies, Ed. Lautaro, M.. p. 32.
7TIZ A 6n. rit- nnta 23- im- 266-









lidad, Ia verdad consectiente de Ia. vida y las luchas por el bien de Ia humanidad.
I Es de buena prActica ofrecer una velozxeca'pitulaci6n. antes
de pasar al desarrollo del tema. Entidndase, pues, que el sentido exact que le otorgamos a las dos categorlas principles, rornanticismo y realism, se basa en Ia nocift de mit-odo creador, asi como, en otro nivel de anfilisis, los elements costumbri.stas responded a una cons lidefacion descriptiva. Y luego de volver a recorder las imprescindibles reserves que deben adherirse a toda def inici6n, insistir en Ia convivencia heterogdnea de rasgos, en dependencia del carActer y del contenido del reflejo ideol6gico-estetico de ]a realidad, y en su consecuente valoraci6n segun el predominio realist o runidntlico.

Desarrollo
Precisadas Qpreclisadas?) las tres palabras, es 16gico ofrecer un panorama de Ia poesia hispanoamericana contemporanea. Tal recorrido nos posibilitaral que las razones en pro del predominlio realista puedan extenders hacia indagaciones mis
'tip
amphas y profundas que esta; ser mucho mas abarcadoras y objetivas.
Despue's, de los vaivenes esteticistas, de las exquisi"teces y frivolidades verbales del parnaso, que de una mantra global caracterizan Ia irrupcio"n moden-iista, suceden los mistantes de vuelta a Ia realidad, los moments de las reflexiones contradictorias sobre Amdrica, Latina y sus problems econ6micos, polf"ticos y socials. Del precious preciosismo de Prosas protanas. (1896) se pasa a las parciales presencias de ]a preocupaci6n patriotic y social en los Cantos de vida y esperanza (1905) Rub6n. Dario ya describe: "Yo soy aquel que ayer no mAs decfa/ el verso azul y Ia canci6n profane"'.
Por las cimas y simas moderru*stas, ya en nuestro 'sigid; soplan los wentos ahondadores que Jose" Marti. encarnara como paradligma del genuine escritor aniericano. El clsne., con su maltrecho cello esteticista, contempla el apparent buho. La victon'a. contra Ia reto"rica edulcorada de las postrimerfas romanticas estA consumada. Ahora Leopoldo Lugones transit favorablemente desde Las nwntan'as de oro hacia el Lunario sentimental, tras Ia rotunda destrucc116n de los anquilosamientos verbales que iniciaran, con Marti y su Ismaeliflo, e'n el centre, Jose' Asunci6n Silva, Salvador Diaz Mir6n, Manuel GonzAlez Prada, Jos6 Zorr'lla de San Martin, Manuel Guti6rrez Ndjera,
lizliAn dpl r-nzn1 v rlp-qtip bipan RiihAn 11;4r(n vnn vni k7til (IRRRI.









En los. afies inaugurals del siglo xx podemos percibir, casi siempre, c6mo la "tie'rra"' va "marchando" al "'marfil". Dentro de la 16gica variedad de tonos, bay un conjunto valioso de poetas que, en los fragifles marcos del postmodernism (o neomo. demismo), van por diversos senders bacia el puente. renov'a-dor de ]as vanguardias.
Se desarrolla progresivamente un process, alli paulatino alla acelerado, que conduce a un novedoso giro expresivo, Pero que, salvo excepciones de excepcionales personalidades., no puede verse corno un tajante "'borr6n y cuenta nueva"'. Asi se ob,serva., por ejemplo, la poesia de Ram6n L6pez Velarde y de Josd Juan Tablada, dentro de las usuales y c6modas clasificaciaones de transic16n, como un exce-lente engarce entre la poesla mexl',cana de sesgo modernist (hasta GonzAlez Martfnez) y la lirrupclon estridentli$ta y de los "Contemporineos"'; estos illtunos, por derto.. los de un talent podfico a la altura de Velarde y Tablada, como lo demuestran las obras respectlivas de Carlos Pelficer, josi Gorostiza, Xavier Villaurrutia... .
As*dos a fitiles, eficaces, Pero siempre pommicos y arriesgados deslindes generacionale09, Ilegamos a ]a poesfa que. sole. Imos Ilamar vanguardista y a su manojo de Ismos. La promoci6n contiene, como las antenores, voces enormes. Recordemos nada mAs. que un dato: la continuaci6n dentro, de la poesia chilena de dos premios Nobel, de Gabriela Mistral a Pablo Neruda. Y aqui tambili6n, como *en los antecedents. modern*stas, observed mos una serie d46 elements que a la larga en la representativiidad comfm, posibilitan el predominio reahsta.
Aun excluyendo. las. obras Pokicas de Usar Vallejo, Vicente Huidobro, Nicolds Guillen y Luis PaIds Matos, Para reservarlas a un anAlislis posterior, podemos, observer c6mo se produce, dentro de la proyecciln estifica de la confusion. y turbulenclia ,caracteristicas de aquellos aftios, el brote feliz de una. poesla social, militant, poll"ficamente. comprometida a favor de la
a
independence total de nuestros palfses y en pro de los opri.. midos. 0
La. proyecci6n descolladamente reallista de la poesia que A 0
surge, por tomar una fecha. en torno a 1920 en Hispanoamenca.,
An is
retleja, por supuesto que de un modo disi'm*1 y pecul'ar, los

Amm, JOSIA JUAN, Esquema generational de las letras hispaw. americanas; ensayo de un m4dtodo. Bogoti, Inst. Caro y Cuervo, 1963. "Acei'v"









principles success de la 6poca, la victoria sovidtica y el, cese de la Primera Guerra Mundial r las cbntradicciones entre las pc tencias ca-pitalistas y el progressive ascenso de Mussolini y Hi.fler al poder, la voracidad yanqui hada. nuestros passes, las recessions econo"micas proplas del modo de producc116n capitalista, los espectaculares advances cientifico-t6cnicos,, el desarToIlo de ciencias socials como la Linguisfica y la. Psicologia, el auge de los medics de comunicad6n masiva; y, en un plano ma's local, los desajustes econ6mitos tipicos de economies depen-dientes, la agudizac116n de la lucha de classes, el surgunlento de los primeros partidos polifticos obreros, nuevas oleadas de dictadores, la marginacion i*ndfgena y !a discriminaci6n. al negro...
Sobre los escritores de la que a1gunos Haman Generaci6n de 1924, Jose" Juan Arrom ha dicho:
La lanzadera del tempo va y viene vertiginosamente
en un presented que al instance se hace pasado, es decir, historic. Y el tramo tej ido de 1924 a 1954 ha cruzado ante nuestra. vista tan de prxsa que arenas sx* nos hemos dado cuenta de que se trata de. una etapa ya conclulida.
0 de que las designadones que entonces se les dio a quienes renovaban, las letras cobran hoy, vistas retrospectivamente, un Iligero tono ir6nico. Pero k6niico y todo., los flamaremos como se les Hamo"' en su flempo:
vanguardists y posvanguardidstasm.

Parece existir consentimiento en cuanto a las designaciones y a las diflcultades derivadas de la escasa perspective que la cercaria temporal determine. Pedro Henriquez.Urefia, en Las c I' I *terarias en la Amirica h 'spdn It
orr entes i I ica. apunta que "hacia
1920 se inic1'6 un nuevo moviLMI-entomp, enuncia sus t6miffios (ultraismo, creacionistno, modemismo brasilefio, estridentismo. y agrega. que "'hasta el nornbre del movimiento se cambio' por un t6r aino mds vago y general, el de vanguardia"=.
Juan Marinello, con su lucidez habitual, ha sen"alado que
%jos movimientos que habliltualtnente se incluyen en el vanguardismo,, suponen moments interesantes, testimonlaos de una rica vitalidad, brotes de una affora..
v 0
ci6n alert, pero lejanos., por nachniento y gestos,. de

W Op. cit. Cap. XVII, p. 1%.
A % TTvv--I'L.,ra IN--imym% A*% 102 -Er









una literature a escala con la anchura inabarcable del
mundo americand".
0
En terminus escuetos 0 imperfectos por naturaleza, podemos .11 4 It
precisar la exacta objection hecha por ManneRo. circunscrimria., Como hi'cimos respect del Modernismo, a los anios inicliales de efervescencia y fanatismo. .. Despue's de esa distincii6n es 16gico observer un desarrollo de ]a poesia hispanoamericana, dentro de un abanico de fechas determined por la heterogeel ises, que friend hacia el reflejo de esa "anchura
n 'dad de pai
inabarcable del mundo amen*cano
Uno, de los ejemplos mejorrs y mayors lo tenemos -iqur duda cabe!- en el Canto General de Pablo Neruda:
9
Sube conmigo., amor americano.
Besa. conmigo las piedras secrets.
La plata torrential del Urubamba
hace volar el polen a su copa amarilla.
Vue.1a ed vacio de la enredadera,
la plant p9trea, la guirnalda dura
sobre el silencio del cai6n serrano.
(11, "Alfuras de Macchu Picchu"', VIII)

Con raz6n considered un fibro "U'llico en la poesia modernall, el Canto General es el mas brilliant reflejo realist de nuestro continent. La historian y la geograffa nuestras, observadas desde u-na 6ptica revolucionaria y con una coherenclia estillstica sorprendente, son "motivo"J, "asunto" y "rnensajepp de este poemario-mayor de nuestras letras. La declaradon de principos contenida en el poema "A rni* pa-rddo" resume la optica, el "modo, de creaci6n" ejemplarizante que Neruda, junto a nuestras mejores voces, encarna. Sus laltirnos versos dicen:

Me hiciste construir sobre la realidad
como sobre una roca.
6'.
Me hiciste adversarto de1 malvado y muro
del Ireneptico.

33 MARwum JuAm. Sobre el vanguardismo en Cuba y la Amdrica Latina. En: [CoRazos, Oscar] Recopilad6n de texts sobre los van. guardismos en la Am9rica Latina. [La Habana, Centro de Investigadones Literanias] Casa de las Amdricas [19701 p. 337. (Slen"le: valorad6n mfiltiple).









r" has hecho ver la claridad del mundo
y la posibilidad de la. ategria,
Me has. hecho indestructibte parquet
cont no termino en mf mis"W.

El carActer y el contenlido, marcadamente realist que ob,. servamos en la poesia de Neruda no nos impede, por supuestq. ver brotles en circunstancias proposals o en individual iida&i proclives, de tendencies enslimlismadas, de poems cuya tem& tica se apart de una correct. aprehensi6n ideol6glico-esthtica de la re Wad. Lo curioso, y slignificativo, es que aun en personalidades diifanamente arenas al menor aliento revolucionarl"O. como el argentino Jorge Luis Borges, podemos hallar poems donde se transparent una sene de rasgos del realism. Poemas de Borges como La guitarra, El paseo de Julio y El tango muestran tales presepcias, acompanadas, como en El tango, de elements costumbristas.
Por otro lado, no debemos sustraemos a una raz6n que influye poderosamente en la valoraci6n crIffica de la literature del penfodo. Nos referlmos al hecho de que un. buen n4mero de los historiadores y critics I*terar*os que han tratado de analizar la poesia vanguardista estdn mas o menos afiliados. al pensamlento lidealista, o a un materialism mecanicista de sustrato positivista. No se trata, en consecuencia, de explorer un terreno virgin, smo de asimos de las brifflantes valoradones objetivas (las hechas por un MarliAtegul, por ejemplo) y desde ellas, sin desden"ar parciales aciertos de aquellas, mostrar c6mo, las precarias exploraciones de ciertos estudiosos s6lo contienen, casi siempre, aislados aciertos valorativos en. el orden. de la documentaci6n. Nunca una verdadera valoraci6n integral y objeti'va. La buena fe, la acrisolada honestidad, las attitudes progresistas de este o de aquel criftioo o historiador, no pueden fle. varmos a diferir o atenuar pol6micas. Sin fanatismos, superficliales, pero sin hacer concessions diictadas por la apreciaci6n
'1 -5 0 T
del mialvIQUO Y no de la obra, es justo el derecho a *uzgar, con la mayor severidad, las tesis err6neas. La repetici6n confuse de juiclios de estirpe burguesa e ideallista. -como los de Enrique Anderson Imbert- ha lastrado en no poca media las, laborers filol6gicas en nuestros passes hasta hoy. Como el fen.6meno, fiel reflejo de la luchade classes, mantiene plena vigencia, redoblada. a. partir del triunfo de la. Revolucift cubana, se impose adverfir contra sus complejas derivadones y sus matices sutiles.








Por ello, entre otras razones, debemos resaltar c6mo del sincretismo entre las tesis socials y political progresista, y ]as teorlas este"ticas vanguarcistas, va a surgir, y a veces simultA. v t
neamentel una poesia social, comprometida con la realidad hispanoamericana. Al igual que los futurlistas rusos se sumaron a) cauce bolchevique para estremecer al mundo capitalist, asi Jos mejores poets de los Ismos de nuestras tiems (sin desden-ar m'et.Aforas, prosopopeyas, caligramas, "desentimentizaciones abandons m6tr*cos y riftmicos floglicismos ... ) devienen poets de una verdadera vanguardia, temafica y estil'stica.
No es que autoxnAticamente se produzca la transic*6n o la integracii 05 n. Vale recorder lo usual que -es atribuir la noci6n de "perfodo de transici6n" a aquellas dpocas en que los histo.. riadores de la culture no han logrado desenredar ]a madeja de los hechos. Se trata, resaltdinoslo, de una casi simultane"dad donde a la vuelta de escasos ahos se funden las parents, zonas contradictorias. Un ejemplo lo tenemos en la. Ramada poesia to negra" cubana, liniciada bajo un claro acento costumbrista por Ram6n Guirao en 1929 con Bailadora de rumba, y coIno deviene poesia social en ]a obra de Nicolds Guill6n y Emilio Ballagas.
Enunciar al menos, el caso de ]a poesia de Nicola's Guill6n, conio hicimos, con ]a de Neruda, es otro argument irrefutable en pro de la tesis de un predominio realist. De aquelIos, poemas de Motivos de son aparecidos el 20 de abrll de 1930 en la pAgina dominlical del Diarzo de la-M4rina, como "'Negro bemon B6cate plata", "Ri no sabe ingld" y "Mulata" donde los. elements costumbri'stas conviven con el estrato romAntico to .
y ]as irrupciones reanstas,, hasta los Poemas de La rueda dem tada, pasando por Songoro Cosongo, West Indies Ltd., las imPonentes Eleglas o El gran zoo, podemos seguir una. linea ininterrumpida de clara rniflitancia revoluclionaria trasuntada brillantemente a sus versos. El anallisis de su poesfa, realizado por excelentes. investigators, muestra consentimiento en lo
G
que al predorninio realist atafte, -sin por ello dejar de obser.4
var elements, romantics y pinceladas costumbristas.
Si ]a cercaria temporal, no juicios y prejuiclios, ha limpedido las compartimentaciones existences en la historic de la culture del siglo xix baclia atra's, a veces la 16gica propensi6n a los esquemas, tan c6modos como arti* fici ales', .1astra los *ntentos por observer con seriieda(l. Las complejas coinclidencias, Lu constants alteraciones del orden, las contradicciiones evolu$ vas e involutivas, la realidad, en fin, slempre variada, so









corresponded dial6ctiocamente con la realidad verbal. Pensemos, dentro de la poesia cubana de la epoca de los. Ismos., en Navarro Luna y Regino Pedroso, y observemos c6mo en el primer, la evoluci6n es magni 0 fica, permanent hasta su. desaparici6n fisica, desde Surco hasta La tierra herida hasta las Odas mambisas y milicianas; y c6mo en el segundo se produce un cambio
I *
involutIVO despu6s de la Salutaci6n fraterna del taller mecdnico que alter el predominlio realist. L9 effmero del vanguardismo cubano" seria otra prueba, Ilevado al marco latinownencano, de lo contradictory. del process politico en el period que tratamos.
El embrollo de las valoraciones criti-cas es 16gi"co que a umente a mediida que nos aproximamos a hoy. Los disparates, desde luego, -no dejan de aparecer. Hay basta un Enrique Anderson Imbert que catalog a los poets en tres groups: "'de gusto normal, de gusto normal y de gusto escandaloso" -" De la tumultuous, variedad, sin embargo, puede extraerse la Ifnea realista como peril dominate. matizada estilfsticamente con elements roma"nticos. Y con sus pxzcas costumbriistas (indigenistas o negristas, seg-6n el caso, hasta las "gaucbescas'.' y II pQrteflas").
Obs6rvese, ademas, c6mo las principles revistas literanas bispanoamerIcanas Vinculadas a los Ismos son efimeras. y estAn plagadas de contradictions a la est6fica romAntico-vanguardista, si es que ella existed con sufficient coherendia, como para diferenclarla con precisl6n. Asj" puede verse en Buenos Aires a Proa (1924-5) y a Martin Fierro (1924-7), en, La Habana a Revista de Avance (1927-30), en Ciudad de Wxiico a Contempordneos (1928-31)... El salto de la comunicad6n at hermetismo., de la reflexi6n al automatismo, de la raz6n al lirracionalismo, de la comunidad at individuo, no fue un penodo decisive ni homog6neo, ni mucho menos prolongado, en la literature hispanoamericana de entreguerras. Y aunque los mejores arguments se fallen en la prosa, sobre todo en la narrative, tambi6n en la poesia puede demostrarse lo -efimero, de tales attitudes. Ello
ide salvar, como elements posit' s. los aportes expreno impi IVo
sivos que catafiz6: ese sacudirse de la "'ret6rica" modemista, Cornpletamente gastada, "lexicalizada", cuando afloran el cream
cionista Huidobro- y los ultra'stas argentinos.

84 Cf. FERNANiDEz RETAMAR, R. La poesia contempordnea en Cuba (1927-1953). La Habana, Ed. Origenes, 1954.
I" AmERwN ImBuTj, E. Hisroria de la Itteratura latinoamer1ana La
W-ml-inirs-a 1PA "V" 1044 t TT in 0









Dentro del. mismo Ambito vanguardista va a surgir un acendramiento de lo popular que se manifestar -a' en excelentes texts poetics. Al igual que Federico Garcia Lorca y Rafael Alberti en Espafia, Hispanoam6rica tundra' individuallidades poderosas enwarcadas dentro de la valonzacion de las races populares. Sin g1tanos que exaltar, el process, anticipo y moment costumbrista-realista, se centrara en el indio y el negro. Mencionemos, como otra prueba, los poems que dentro de tat linea de la poesla social, escribieron los guatemaltecos Miguel Angel Astur1as y Luis Cardoza y Arag6n, el nicaraguense Jose' Coronet Urtecho, el venezolano Jacinto Fombona, los colombianos Le6n de Greiff y Jorge Artel, el puertorriquefto Luis Paid'- Matos, el dominicano Manuel del Cabral, el ecuatoriano Jorge Cabrera Andrade, los argentinos Ricardo E. Molinari e Idelfonso Pereda VaId6s o los cubanos -ya citados- Nicola's Guill6n -y Emilio Ballagas.
Respect de lo que suele considerarse generation posvanguardista, o segunda promocio'n vanguardista, es decir, los Pottas nacidos entre 1909 y 1924, podemos observer un process ternatico y estilistico que present, grosso modo. particulars diferencias respect a sus inmediatos antecesores. Es. cierto que dentro de los, poets que se dan a concern en torno a la Segunda Guerra Mundial, se percibe un fuerte acento weditativo, angustiado, existencialista par allif y neopudsta por alla... Ello habri 0 a que situarlo dentro de la continuaclio-In esplendorosa del cauce social-realista que se sigue produciendo slimultaneamente, por parte de las mejores figures de promociones anteriores (Neruda, Guillen, Pellicer ... ) Pero to curioso es c6mo algunos poets centrals de esta oleada evolucionan hacia attitudes ante la. vida mis combativas y progresistas. Tal seria el caso, de ]a mayoria de los poets del grupo nucleado en torno a la reviista Origenes en Cuba. Tambien el de a1gunos poets que se dieron a concern con posterioridad, como el nicaraguense Ernesto Cardinal. Ademals, lo mismo que la tendencia realist, en el
,P I & .
analysis integral de indlividuallidades y poems, se obtiene por predominio; las tendencies neorrornainticas o mal Ilamadas formalistas,, tambi6n obedecen al mismo. princlipio proporcional, lo que hace aparecer poems aislados francamente realists, Pensamos, por ejemplo, en un preclioso texto anticoloniallsta de Jose' Lezama Lima, su excellent Oda a Julidn del Casal; tambidn en a1gunos poems del mexicano Octavio Paz.
Quiza's cuando se trata de poets relevantes -pensamos, por ejemplo, en Usar Vallejo- las complications, y los siempre necesarios V wiles matches. imvonaan gustosamente una valo-









40 4
raci6n'que, del .aladeo verbal al aiiidisis ontologico, cierna.im buena lid los texts. Un fen6meno podtico de la magnitude de Jos6 Lezama Lima ---ouro ejemplo- no puede resolverse me, diante compartimentaciones -eficaces para poets medianos-,,y mucho menos relegarse a un segundo plano ante las dificultades evaluativas, o ante su. no predominio realist. CEs necesario, acaso, recorder las tesis leninistas sobre el aprovechamiento criffico de la. culture precedente?.En suma, a la sombra de Rilke y de. Elliot, de Perse y de. Vaiery, surge una poesf 0 a donde el acento estd en el refugio del 49ser II y del,."arte". Un artificial microcosmos cosmopolitan, de I& .
gotas surrealists y existencialistas, dentrode la cr*s*s de valores que la Segunda Guerra Mundial provoco". marca las irradiaciones de buena parte de los poets que surgeon alrededor de 1940. Pero al decanter aparece una. apreciaclift algo dist'nta., especialmente al comparar la poesia que muchos de ellos, -e scriben entre 1940 y 1960 con ]a de la U"Itima d6cada. Una fuerte y sana aperture hacia las realidades socials se bate contra los ademanes contemplativos, hen-n6ticos y subconscientes. Sin animo de -catalogar, y menos de contraponer rnecdnicarnente una ret6rica del enthusiasm por consign, a vitalss, genuinas, pero erradas crisis de valores polfticos, podemos mencionar, entre otras, dentro del tenaz y empecMiado sesgo reallista, las obras de los mexicanos Efrain -Huerta y Miguel Guardia, de los guatemaltecos Raill Leiva y Humberto Alvarado, del salvadoreflo Jorge A. Cornejo, de los nicaragu"enses Ernesto Carden.al y Ernesto Mej'Ia Sa"nchez, del puertorriquenho Francisco Matos Paoli, del venezolano Aquiles Nazoa, del ecuatoriano Jorge-Enr1que Adoum; de los peruanos Alejandro Romual.do y Gustavo Valc6rcelo del boliviano Oscar Alfaro, del chileno Gonzalo.-Rojas., de la uruguaya Ydea Vilariho, del argentino Juan Carjo Ghiano, de los cubanos Eliseo Diego, CIntio Vitier y Fina Garcla Marruz. .
La 16gica necesidad de resumir, y sus aparejados esquemas., brutalize un tanto la vision. Enfaticemos la condic16n de esba zo, que signa estas lines, y declaremos, dentro de la to"tildii descriptive, que azucenas, violets, rosas y claveles no :soh excluventes.:Las esphrias, por derto, se encuentran dentro de 11a expresiviidad, dentro de esos, valores no sti'nplemente com-nicativos que la paesia exalta. Aunque la fragancia, por cierte
I ...
tambien, Si estd en. los temas elegidos y plasmados.
A
Ef panorama de la. poes a mspanoamericana contemporanea









4
comienzan -a publicar alrededor de 1950 Y aquellos que forman ]a mAs reciente promoci6n. Segu'n los punts de vista generacionales constituent la "'Generaci6n de 1954".. es decir, los na'-'Perfodo de predominio" i a de cidos de 1924 a 1954, cUYO I W
1954 a 1984, y que como "sesgo, caracterizador" tendrian al "reformismo
S* con los anteriores era vanda. la razo'*n de la cercaria como justificadora de apreciaciones subjefivas, con los precoetaneos y coetAneos el asunto es transparente, aunque no justifique excesivas reserves valorativas. Los mAs j6venes, por ejemplo, todavi"a -si los numeritos cronol6gicos conservan a1guna vafidez- esta*n en trance de producer sus texts mAs slignificattvos, al menos potencialmente.. A.
Ahora bier, la total proximidad no impide observer, a diferencia ---en terminus abarradores- de sus inmediatos anteceuna franca hegemony' irealista. El triunfo, de la Revoluclon cubana en 1959 polarize' la culture en nuestro continent. La intelectualidad latinoamericana tuvo al fin d6nde ver un camino liberator. Los escritores contemporaries observaron ]a derrota del Imperialismo en Playa Gir6n, escucharon la Declaraci6n de La Habana, se estremederon ante el ejemplo de Ernesto Che Guevara, celebraron la victoria de Vietnam y lamentaron la derrota de la *zquierda chilena.. Ven hoy c6mo Nicaragua, tras la liberaci on, emprend.e la tarea de la construcci6n national y ]a Campan-a de alfabetizaci6n; observant el recrudecimiento de la represi6n fasclista en Paraguay y Chile, en El Salvador y Guatemala, en Honduras y Uruguay. ...; valoran con I Ogico peslimismo los reformismos en las seudodemocracias burgauesas- reflexionan sobre el intercambio desigual, la inflacio'n, el analfabetismo, el foso teenol6gico y cientffico-t6cnico... Ven a Cuba, Ilena de problems y amenazas, pero siiempre firme, duen-a de [a victoria. Lo mejor de la intelectualidad latinoamericana de'hoy participate, desde dentro, de un rnisrno afAn de justicia y de igualdad plena de hombres y nadones. Es 16gico, en consecuencia, que exist un predominio de !a Iliteratura realist. Narradores y poets ensayistas v drarnatur os!,
distas y criliti las Obv" %aim
peno I 1COS) con las ctirerencias rnarcadas por
la formation, el talent y el grado de participacift direct en las contends political, coincided en amotinarse, con balasespigas. o-y con palabras espigas, contra Io reaccionario.

A '11% --- ILFIFTTY ObIA









Jose-' Juan Arrom -no por clierto un critlico marxista- resume la caracterizaci6n de las, dos k6himas promociones del modo, siguiente:
Muy universallista en la visi6n y a la vez muy nadonall"sta en la raiz. Sofidafizada con el destinodel hom..
bre contemporineo, quiere que sus, obras sean testimonio de su flempo y conveocida de que un pasado, en quiebra no sirve para. resolver las questions del presente., mi accept vimvlt*r de valores heredados nii quiere escriblir apegindose a est6ticas anquilosadas. Desdefla, por consiguiente, la hteratura. de melindres y regodeos, y busca la palabra esencial, el lengua*e director, el apego a ]as cosas inmectiatas: el pan vuelve a ser pan y el vino Vino, perq un, viTio de zumos amargos y un pan amasado
con ira. Describe, pues, de cara a la reallida.0"
Otra relevant ejemplificaci6n de la. presencilia ponderosa de la poesia reallista en Hispanoam6nca, la encontramos en la
I It
excellent antologfa titulada Poesia truneq, realizada por Mario Benedetto.31 Se trata de una antologia de poesfas escriftas por revoludonanos caidos en la lucha, por ]a definitive liberation de Nuestra Amdr*ca, Hombres y obras se confunden alli en la actitud predominantemente realista- hombres y obras se integral allf por encima de deslindes generacionales, de isMOSP de paises.. Los veintiocho poets incluidos. muestran un valioso, argument sustentador de la hip6tesis central de nuestro studio,
Los objetivos de la antologl"a -nada, tradiclionales -Ios esclarece Benedett' al final del Pr6logo, cuando express:
La Ilatumos Poesia trunca torque todos estos poetas revolucionarios y revoluclionarlos poets estaban en plena productionn., unos genemndo poesia, otros generando revolucii6n; y otms mis, ambas cosas a la vm Es trunca, ademas. torque todos ellos eran suficientemente j6venes, o juvenilmente maduros, como para que podamos considerarlos poets en pleno desarrollo. La muerte interrumpe, troncha esa evoludon, pero no -1a rompe. La vida del poeta, puede ser despe pere
la obra, trunca pero intact, queda, y al, final se convierte en su vi'da. Y hasta puede segui r r crescendo, stem37 op. p. 216-217.
88 IRvtmwmmn- Mmum Pew-v& trutwa Selecei6n v Dr6j. Dor. . La Hw









pre Y cuando nuevos i6venes se acerq uen a esa poesia interrumpida, la enlacen con su propia juventud, la contin6en con su propila vida en revoluci6n. Ojala'* que esta
antologia facifite esa continuidad.
-:Los Poetas aparecen ordenados alfabeticamente. Hay una
9
sola. excepcift: Ernesto Che Guevara, quien encabeza la selecclon. Como estos po-emas nos interesan, m;As aU de sus valores es'dlisticos,' por haber sido escritos por revoludonarios, debemos solicitor la venia de aquellos critics interesadamente "11L terales"', que lamentablemente todavla pululan en alganas capitales latinoamericanas, y que seguramente imprimirAn un chasqirxdo de la lengua sobre esta linusual antologia.
En la limposiblilidad de analizar los poems de eada uno &
los antologados, vamos a ocuparnos, segun la propia orderiad OP hecha por Benedetti, de los poets que teman ya una obra wadura, ordenada, juzgada incluso, por la critical, premiada por Juz-,Oos de prestigious, (Roque Dalton, por ejemp y de poets mA5 jovenes que, por a1guna raz"'n, no eran al morir suficienternePte conocidos, pese a que ya te hian. un excellent oficio y una obr z( de dignisimo, nivel literario. De los mas JoWenes y de aqueP '14 11
Ibus "hombres y muj eres de vocaci6n primordialmente polffica, que" ell una muestra ma's de su sensibiffidad Y cali'dad humans,
.-d e i itaremos a
bo aron. @ veces el quehacer po'fico"", nos lim
-mencionar a1gunos.
La primer rne-ncion es a Ernesto Che Guevara. De 61 aparecen nuev4-, poems. tA primer es arenas cuatro versos sin tit-ulo, Pe.-ro alli dice: "'Mi prado -un continente-". Y al instance el lector evoca su figure guerrillera, recuerda, su Mensaje a la Tricontinental. La figure del Guerrillero que en el poema Despedidd a Tomafs critical al "poeta blancuzco de tuatro paredes"', logra -en V*eja Maria, vas a morir un excellent Pretrato de la MIL seria en que vive la -mayor parte de nuestros pueblos, personificada en1a vieja lavandera a la que dice,.
Toma esta mano de hombre que parece de nin-o
entre las tuyas pul-,"das por el jabon amarillo, restriega tos calls durcs y los nudillos puros en la suave vergU"*enza de mis dedos de m6dico.
Y el poema terminal intensamente con el nuncio de su en, tr6ga a la lucha y con la certcza en la victoria-,
Descansa en paz, vieja tuchadora, tus nietos todos vivirdn la aurora.,










Sobre la nostalgia de la desapanci6n, de esos "tres nietos vestidos de hambre", de esa excellent superposici6n que habia sido images en "tres caricias construidas de bronce"F esti el dhilogo y la perifrasis para expresar un concept dnico, eludido inteligentemente. implicito en la situaci6n de la vieja Maria: la miseria que se rodea del "dios indoletite", de las "flacas agonlasrp. El juramento final es entonces el que trasmuta la tristeza en odio, el dolor en indignacift, Ja desolada images de la lavandera en esperanza.
E.n el m -a's conocido de sus poernas, Canio a Fidel, quizas en la memorial, afectiva el recuerdo de Maria, de los millions de Marlas, so'lo Pedir -a' "'un fusifl, sus balas y una peha./ Nada mAs
Del Poeta guatemalteco Otto Rend Cakillo, ganador'entre otros premlios Ael Internaclional de Poesia, otorpdo'e' Budapesten 1957 por la Federac116n Mundial ide Juventudes Democraticas, se'nos brinda una cuidadosa selecci6n. De este g'uerpHero, herido en cornbate y ulteriormente aseslinado en 1967, se ha dicho con toda raz6n que era uno de los poetAs mAs importantes de su pal's yde toda America Central. Junto a poems como 01vidate de mi, tristeza, Vdmonos Patria a cami1nar, Inforine de una in*usticia, Intelectuales avoliticos -todosde faotura realist, "Parcializada", "conformada"- aparece'Viudo de mundo, donde los ecos vallejiianos siren de apoyo para la despedida y, en derta -forma, se vuelve a una expresi6n l1rica menos f(exteriorista", mucho mAs expresliva al vincularla con la,:certeza de su destiny, que el poeta intuye en Sabor a luto., dondedi*ce.*
Si describes un, poema,
Puede clue manana
te Sirva de epitafto.
PYvieejo t6pico fiterario de la muerte adquiere en la poesia de estos combatientes revolutionaries un sentido.distinto, bie, lejano de la est6tica romAntica y de su exhaltaci6n dei suffi. 1-111ento? del dolor y de la muerte. El amor a la vida, el optirnismo' verdadero, consustanclial a todo escritor veidaderame"nte realist, lejano tambi 6n de ffietaf -is leas indaga'dones, los impek a la'' lucha armada. Es en ese combat por I'a vida verdader'a' donde surge la preocupac116n por la-muerte, sin que eita humajoa reflexi6n baga temblor la' voluntad, la entrega'limpia -a- 13 contienda libertadora.'
-P 4
El poeta nicaraguense Edwin Castro, a'esinado por Somoza el 18 de mayo de 1960, le dice'a'su esposa Ruth,:










No import. Vete al campo
y Iteva a nuestro hijo
por el.camino viejo
que un did recommos;
haz que corte al malinche
sus bell4s flores rojas para adornar tu pecho
y cruce los cercados
del potrero vecino
para Ilevarte ramos de flares amaritlas.

La meta-fisica, la meta-realidad de los mejores poets hispanoamericanos de nuestros dias, salvo excepiciones, es una sociedad libre de explotadores, de Imperialismo y ofigarquias, de subdesarrollo e: ignoranclia, de bur6cratas y opportunists. Mwin Castro estaba seguro de ello:
A,
mamna, myo mio, todo serd distinto; sin Idtigo, ni cdrcel, ni bala de fusil
que reprimand la idea.
Pasards por las calls de todas 14s ciudades,
en tus manos las manos de tus himloos,'
como Iyo no Io puedo hacer contigo.

El gran poeta salvadoren"o Roque Dalton aparece linmediatamente despu6s de Edwin Castro en la antologia. Premio Casa de las Americas en 1%9, con Taberna y otros lugares, sus poemas, dentro de la linea que preferimos l1amar de la. explicitadon, son un argument poderoso a favor de nuestra. hipo tesis. Baste invitar a la lecture del titulado "' Mecanografa de obfigada presenclia en cualqu I ier antologla de poesi"a hispanoamericana contemporanea.
Muestra de c6mo lo 'r6nico es una constant en el quehacer
A
poetic actual, que en nada.-se opone a la actitud. realist; envuelto en la impersonalidad de un "dicen"', y elemplarizani.e. acerca de la absolute necesidad de que estos tipos de mensaje sean muy agudos, es "El General Martinez"', En s'lo, t-res versos Roque Dalton consigue caracterizar aquel gobierno:

Dicen que fue un buen Presidente
torque reparti6 casas baratas









Otro, delicioso epigrama contenlido en Poesia trunca corresponde al revolucionario haitliano Rony- Lescouflair. Aunque no correspond a la poesia hispanoamericana & sirve como -muestra de que la ironla y el humor son categorfas gener-ales, v4lidas para las Iliteraturas de habla francesa e inglesa del Caribe o para ]a ponderosa Iitexatura brasilem.
Lescoufiair, desaparecido y pTesumiblemente muerto por la policia de Duvalier en 1967, dice: f"
Tres veces cant6 el gallo
Pedro no trM'I'On6
Se hizo diplonidtko
-En espera de un studio, del humor en la poesla' de Nuestra America, vale dcn-stacar estas gotas deliciosas de ironfa, logradas por Lescouflair con una pincelaaa bfbfica y dos courts oradones enunciadvas. Y observer -desde luego- IGs filos, contrafilos y punts realists que el gdnero epigram# condone.
Por el trayecto de la antologia --que es tambidn una forma de render homenaje a sus integrantes- Ilegamos a Javier HeraudY muerto en combat por las fuerms castrenses peruanas en ]a ciudad de Puerto Maldonado. De 61 aparece En Montrouge, magnifico texto donde da fe de su olficio fiterario y muestra una sobriedad -expresiva (en la descwpc!6n de la vista a la tumba de C'sar Vallejo) de gran e&lcacia Pam dar la an&dota, la meditacift transcendent; la Msign 1ficancia del lindividuo ante la historic, y el valor de la "'masa" -tan vallejiana- sobre el hombre aislado. Es sorprendentc c6mo un p adolesoente
logra, mediate una intense economic de os reales enumerados, dar la atrn6sfera anfrmca que lo envuelve at visitor el c6lebre cementervo parlisiense.
ZY qu6 decir de Victor Jara, el ex director del conjunto GuIL Japaydn, aseslinado por los soldados de PlInochet en 1973, dias despu6s del'golve fascist? El autor de Plegaria a un labrador Iogr6 encamar lo mejor de la candAn comprometi-da de Latinoamiftica. Excellent folklorista,, fraguado tambi6n en la C6lebre Pen"a de los Parra, consigulio armonlizar las mejores tradiciones de la cancion popular y sus riquezas mel6dicas, con texts de quemante actualidad; denuncia de la explotacl16n del proletariado Canc16n de miners, de la V*da burguesa Las casitas del barrio alto, de las guerras Te recuerdo Amanda, de viles matanzas Preguntas por Muerto Mont. Ejemplo de arfista mill-









peracio"n te"cnica, dd respect al pueblo en su trabajo con. los. texts de canciones-poemas, m la. labor- de muslicalizaci6n y
a
montaje.-Siin concessions a la cursliferia, y tambii6n slin pedanterfas seudocu Itas, Jara es para los compositors. e int&j retes un simbolo del verdadero artist. de hoy.
Asimlsmo,, entre los texts de Ricardo Morales que se inclu'yen, pensam os en c6mo, el amor de ]a pareja humana. --con toda su hermosura social, spiritual y er'5fica- p'ede verse amenazado, masacrado, por los enemigos del hombre. El dolor por la ausenclia. del ser querido, desde las 6rceles somocistas, se une a la posterior desaparl"cio'n del revolucionario en el dolor de su compan"era Doris Mania. Porque "'tema", asunto" y "fa" bula" de estos poems es. su mujer, su camarada en las vicislitudes, en los "dolores trenzados", en. el "aire fresco y maiz para todos is por lo que ese miffitante se. sacrifice".
Al leer l's poems de Ricardo Morales no podemos. menos que pensar, con repulsion, en tanta poesia. blandengue que baijo el r6tulo falso de "'amorosa" todavia. sale por una. que otra cafeteria. de albahal. Qud lejano, de esos engendros melosos'J. romantiqueros, disimuladores de una honda. discriminaci'& & ]a mu*er, ahogados en vasitos de agua existential, esta-I el-popma. Recuerdas de la -Iluvia, escrito por Ricardo a Doris Maria, tras veinticinco meses de prisi On. Una de. sus parties dice:

Haces que duermes en mi hombre
con tu cabello alborotado como prolongacio-in
del silencio que nos aisla y nos anuda,
sf que todo esto pas6 hace tempo.
Cuando amaste mis dedos prendidos en tu pelo.
La mahana del amor,
la ta'rde del amor, la noche de la Iluvia
Y ahora... eta ffuvia?

Para aquellos critics amantes de la. "literadeidad"'. y de otros yerbajos aparenclialmente, scientific, debe s-er motivo- de reflexion. sl son honestos, PI eariquecin-liento est6tico que.. elk coi-iodmiento de la vida del autor propordona. El. estracto bio.F Pq 4
gratico, presented en. la memorta cuando se produce la lecture.,
a 4P
constitute un signi P cante (en todo su valor estitistico) decisixro en la -:ipreciaci! On de) texto. Sin pretender que la calidad expresiva deje de estar dada. por ]a reaHad verbal (en sus m'"Itliples y complex ias "funciones" y structuresas", pensamos, -experimentamos- que estos factors, "extrasignos"- ejercen una -senRibip. "nfTtiP-ne*ia en A qp-tn dp ;mrP,'hPn--q'6 R-4; evident ue 10









valoraci6n del poema seria sustancialmente distinct de no saberse qui6n era Ricardo Morales, d6nde estaba y por qu6.
Por otra parte, es fifil observer c6mo el tratarmento de uno de los cldslco's "temas eternos" de la poesia, aparencialmente ajeno a conslideraciones ,reafistasl-r o romanticsas, se colma de implicaciones revolucionarias y adquiere, en la contextualidad orginica, polisema, una franca flliacl6n realist. Este argumento -vAlido P'ara infinidad de texts *%oeuco&-- es de prescindible cons lideracion al intentar un balance de la poesia
a Ot*
hispanoamericana contemporAnea y -nos parece- u il para cualquier otra poes + a acttl I.
En el hilo de los elements realistas, conformadores de Ja calidad textual, tambien -stAn las references y evocaciones de las cultures indigents, cuando rebasan lo chato del cbstumbrls mo por el costLimbrismo. Asl' el poerna Las'inscripciones del guatemalteco Roberto Obreg6n, muestra su sabor maya trasuntado "entre escombros y brasss, Porque "esta serial de la aurora la traxan en su coraz6n". como decian los hombres de maiz, traidos en el exergo del Popol Vuh que encabeza el po'ema, para altar despu6s. -signi.ficativamente- sobre el castillo de Kafka, encontrarse con Marx.
La poesia rniflitante de Obregon. Como la de casi todos los poets menclionados a lo largo de nuestro studio, rebasa la simple recensi6n. Al menos mencionemos poems. como El flautista mdgico (con su plural de modestia y partidipaci& en la denuncia de la me-ndicidad), Resurrecci6n (delidoso encuentro surrealist con Cristo), La sonal'a perdida (donde las cuidadosas enumeraciones van pertinazmente develando el menSaje "de entre los rests del hombre'), Casi' oda a la orela (digno homenaie a. la sombra de Quevedo, que poco a PR)CO rebasa lo picaresco para criticar las macabras "heroicidades" de los yanquis en Vietnam) y La siriquisaca (discursiva entrega de la muerte a sus duen-"os actuales: los burgueses)..
Y en la misma 11'nea militant, plena de realism, estAn los poems de Francisco Urondo. Del autor de Trelew, del poeta del grupo Zona muerto en combat en julio de 1976, aparecen en la citada antologia, entre otros, los poems Parques y jardir nes., Sonia, Del otro lado, Los gatos, El ave delparaiso, No tengo Idgrimas, Carta abierta, Tener o no... Una de las voces mis aut6nficas y arti ?:St I camente v4lidas de la actual poesia argentlina, como ha afirmado Benedetti, Urondo filpifica, *unto a los principles poets de su promoci6n en HispanoamerIca, !a









poesia que irrumpe despues de los an"os cincuenta. Enunciada de modos different (en ocasiones en t6rminos equivocos, como Itiexteriorista"'). curiosamente Presagiada en nuestra lengua por
6
DAm aso Alon so con sus H -os de la ira J, insertada e. influida por similares com'entes de otras lenguas (principalmente la inglesa), esta poesia cuenta ya con meriltorios acliertos en lo estillstioco, apart del cardcter progreslista. que sumensaje casi P siempre ha ttmlido. De esa feliz uni6n, en rigor inseparable, entre Io revolucionario del conteni'do, y Io revolucionario de la forma., es buen model la poesia de Urondo.
El magnifico ejemplo de los poets y de los poems d Poesia tru nca no es un caso aislado. Al igual que unos pocoL romantics se evadieron -o *ntentaron evadirse- por los pozQs del,.. suicide *10, que a1gunos modernistas se -refuglaron en torres amarfiladas, que ciertos vanguardists y posvanguardistas devinieron cri 0 pticos .0 41 1
y clinics,, uno que otro de las d1finus oleadas de poets puede ubicarse en pantanos y cienagas. Pero sor0
bre las. excepciones esta una poesi a que ni evade nada, nt se refugia.'.. Una poesia en.frentada a la realidad, que hace por tiansformarla. Los vientos de renovacm6n, en consecuencia, leJos de cesar se incremental. La confluencia, de poets de mds de setenta. aflos con los mas j6venes (Ios nacidos despues de 1945), en la variedad expresiva que. reflejan, proyectan un. conjunto de valores de didfano sesgo realist.
En la poesifa cubana de authors jo"Venes (otro ejemplo) tamA#
bien podemos observer el predomino realist. La mas reciente poesia cubana" muestra entre sus rasgos communes una plena ldenfificaci6n revolucionarla, una temAtica. absolutamente abierta a cualquier aspect de I?. rea!Mad, una hurnildad del yo po6fico y una sencillez expreslva, que claramente muestran 10 rea H I sta. desde poems en los que el autor es personae de una cc y inculada con eI quehacer revolucionario; hasta poems en 10S que el autor es testligo de una accio'n revolucionaria; desde poems sobre mairtires, heroes y efemdrides. hasta poems de otra tema'tica que Devan limplfelito o hacen reference al acontecer revolucionario- deede poernas que exaftan el intemacionalismo proletario y la solidaridad intLernacional, hasta poemasdonde los "temas eternos" se -re-crean. .. Lo raro, lo casi *Mpossible de hallar es una coleccift de poems que no tenga alguno que pueda corresponded a las primers zonas tem6ticas apuntadas.

Cf. PRATS SARIOL) J.--La mAs recientepoesia cubana. Universe










Para no extendernos en ronsideraciones mayors sobre lo reallista implicito en la sencillez expresiva, s6fialemos como la humildad del vo, po&ico, tan antirromAntica, sefiala c6mo- los Mas jovenes en generalt"asli como la mayoria de los poets cubanos contempordneos., considering que el trabajador de la palabra es uno mAs en la compleja tarea de transformer -la sodLedad, de elevar el bienestar Materia.-I y spiritual del pueblo. Su contribuci6n a la'colectividad. -1a obra Ifteraria- la entregan con la misma dignidad y con similar sencillez a como.:Io hace cualquier otro trabajador. Nada mAs alejado de los Solger y Schelling4O de los te6ricos romdnticos, y sobre todo de los neorromintlicos de hoy,- con sus entelequ F as sobre el artlista. como un ser privilegilado que actu" a por encima de la realidad cmicreta e historical.
A reserve de un studio mayor, que incluya el anilislis critico de poems relevantes de los princlipaks authors, el vanoramalofrecido permit sugepr la victona realista''

Conclusions
Concluir es terrible. Un sabor metaffs1co descuella- en este epigrafe final.
Como consecuencia de la complejidad que los tirminos if realista" f romAnfico" y "costumbrista" Ilevan consigo, la. Introduccidn ha tenido que border pelligros de muy diverse natu.raleza. El desarrollo no s6lo tuvo que ser general sino incompleto, en 16gica derivaci6n de la amplitude del tema y en dependencia de la extehsi6n de la poesfa hispanoamencan'a" contemporanea. . Explicar los linderos del studio parece invali&r la poslibilidad de incluir afirmadones. En guardian contra golpes de specialists airados, pasemos a resumir Io que s6lo pretenden ser sugerencias:

En ]a poesia hispanoamericana conternporinea. se observe ta presencia simultAnea de la est6tica realist Y de la est6fica. mmantica, como consecuencla de un fen6meno que abarca a toda la Ifteratura del Hamado mundo occidental.
Dentro, de la este"tica reallsta y de la romdintica aparecen elements costumbristas..









4 a
10 Las dos grades tendencies se hallan -en relation dialdetica, en uniidad y lucha de contraries. Pero tanto cualitativa como cuantitativamente hay un predominio general de Jos rasgos que define al realism.
10 Los principles poets hispanoamericanos contemporAneos sib
muestrani en mayor o menor media, Y dentro de sus Peculiaridades temAticas y estilisticas, una ideologla, y sobre todo una position political, de cat-Acter revolucionar'o o al menos progresista.
Las excepciones, alganas brillantes, son preclisamente las que justincan la consideracl16n sobre la preeminencia de la voluntad Por la representation hist6ri'co-concreta de la. realidad, la verdad consecuente de la vida y las luchas por un future mejor para la humanidad.
El carActer contradictory que se observe en la obra de algunos poetss, de acuerdo con la evoluci6n integral de cada uno, no implide observer c6mo la est6tica rorngintica pierce cada. dia que pasa mas terreno.
.F d .6
10 En la mas reciente poesia. hispanoamericana, los elements realists fienden a consolidarse firrnemcnte, en detriment de
A
las supervivenciias romantics.
* Sin que la actitud realist sea serial automa"'fica de callidad est ftica, ella determine la trascendencia genuine de la obra literaria.
0 Los ejemplos citados. indican, a reserve de un, studio mayor, c6mo los elements positive's de la est6tica rornAntlica, sobre todo en el orden estifistico, enriquecen al realism e impliden considerations antag6nicas.
10 El sesgo reallsta o roma'ntico, dentro de la inobjetable confuslo"n terminologioca que todavia padecemos, Io determine. el character y el contenido & la aprehensi'6"n ideol6gico-estkica de la realidad.
Si el primer parrafo de estos apuntes. enunciaba nuestro
0' ito, el filtimo quislera extender una invitacift fraternal a.proseguir andando y ahondando en el conocimi'ento de la fi0
teratura hispanoaniericana, como parte del re-conocimiento de nuestra identidad cultural, y como modo de combatir las tergi%?,PrQnrinnPv. I*I]PVkI4-qtA'-q v burguesaR en los cornnleios terT-enos




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