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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00123


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Full Text












... ... ..... ..













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Revista de la B*61*oteca Nacional Jose Mart'l










Director interior: JUAN PftRZ DR LA RwA (1964 m. 1976) Director: Tmo LE Rrvmm



Comm DE RmAcci6m OLuRTA Amosk Fg=, BELTRAX, ENwQuE CAPABLAxcA, MANva Cbmft
CARws FAiaN"A,% MANUEL L6PEz OuvA., Ehmom SAfNz.




Jefe de Redaoc*6n-. SALvAm BuENo




Redactora: SiomAn SANcmaz Disefio: F&,ix BELnuLN Canje: Revista de la. Biblioteca Nacional Jos6 Marti,
Plam de la Revolud6n,
Ciudad de La Habana, Cuba. ISSN 0006-1727

Primer Epoca: 1909-1912 Segunda Epoca.: 1949-1958 Tereera Epoca: 1959. La Re-vista no se consider obligada a revolver originals no SolidtadO&



CUBMffA-.
Arion, poeta y mdsico griego, semilegendario, del A*& VI antes de inuestra era. Se le atribuye la invend6n del didrambo, o, Por lo menos su lintroduccl6n. en el l1rismo d6rico, vinlendo a ser asli el precursor de la tragedia. Seg m la leyenda, habidndose firado at mar en medio del ocdano, fue lie. ..#. .4 A.. I ft -6.4 11 --- -3 ,1 a., - It r., = -'A -&.-I A % -- r?-









Rev*is de la

B*bleoteca Nacional Jose' Martif

Aflo 72/3ra. dpoca-vol. XXIII Septiembre-didembre, 1981 Nfimero 3
HabanaCuba
Cada autor se responzabiliza con sus opinions

TABLA DE CONTENIDO CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE
FERNANDO ORTIZ. HOMENME Armando Haft
Homenaie a don Fernando Ortiz ... 5 Fernando Ortiz
Por la integracidn cubana de blanco y negros 21

Julio Le Riverend
Tres observaciones acerca de la obra de Fernando
Ortiz ***a **am a %Go too*** a 0 6 37

David Chanaiwa
Us tradlaciones histoHognificas de Atrica. Austral 45 Salvador Bueno
Elnegroentapoesiacubana 71

Jorge A. Viv6 Escoto
Relaciones entre tas cultures atricanas y afroamericanas j07

Jutta Paul
La santeria como resultado del proceoso











IL 11
ixorma T. Peraza Zarausa
La "Revista Bimestre Cubana": primera ipaca .... 137

-----GOOOO

Adalbert Dessau
Concepts de Jos6 de la Luz y Caballero sobre el arte
literario ..................... 153

Olivia Miranda
Paraleto entre Varela y Marti. el anticlericalismo 167

CRdNICA

Zo*la Lapique Becalli

Los talleres litogrdficos en el inteHor de la Isla
(1846-186- ) ...... ................ I d w w a 205


REsERA DE LIBROS

Denla-Garcia Rbnda
Sobre "'Estudios de literature cubana" 215

El'a'Miranda Cancela
Breve critical de un breve esbozo ... 219 Ermesto Garcia Arzola
"Et poder de la literature para ninos y i6venes" de
Alga Marina Elizagary ......... 224

Luls Alvarez Alvarez
"Temas de literature griega",- una indagact6n de las
races ......... 228
Wft ^-ft-ft













Homenaj'e a don Fernando Ortiz*

Armando Hart Ddvalos


Compan"ero Fabio Grobart, Miembro del Comiti Cen-tral. del Partido y Presidente del Institum de Historia, del MOVL miento Comunista y de la Revoluci6n Social'sta de Cuba,
Companero Wilfredo Torres, Miembro del Corniit6 Central del Partido y Presidente de la Academia de Ciencias de Cuba,
Distlngulidos linvitados,
Compan"eros de la Academia de Ciencias de Cuba,
Compafieras y companies:
Rubj6n Martinez Villena afir-xn6 en 1923:
Man'ana, cuando triunfen los buenos ("los buenos son
los que ganan a la larga") ; cuando se aclare el horizonte lo'brego y se aviente el polvo de los I'dolos falsos-- cuando rueden al olvido piadoso los hombres que usaron mascara intellectual o patri tica y eran por dentro lodo ,y serrin, la figure de Fernando Ortiz, con toda la solidez de su talent y su character, quedarA en pie sobre los viejos escombros- y seri escoglida por la juventud reconstructora para serv I r como uno de los pilares maestros sobre los que se asiente la nueva Repfiblica.
Estas palabras prof6ticas del immortal combatiente comunista se han curnplido. lAqul'* venimos a render homenal"e en su .2
Discuxso pronunciado por Armando Hart, Miernbro del Bur6 Politico y Mni"stro, de Cultura, en la Velada Solemne por el Centenario del natal'-Io del sabio cubano Fernando Ortiz, celebrada en la Academia de Ciencias de Cuba, el 16 de "uflo de 1981, "AIQO DEL XX ANIVERSARIO DIE GIRONYP,

5









centenario a uno de los flares maestros sobre los que se asienta la Nueva Repdblica; venimos a render homenaje a Don Fernando Ortiz!
Hay hombres cuya A& y obra se convierten en un programa. Don Fernando Ortiz constitute un model cultural de la sociedad cubana que nos muestra el camiffino recorrido y el que tenemos que recorder.
El simboliza, como pocos en nuestro siglo, la profunda
P
relacli6n que existed entre la ciencia, la culture, la lucha patr*6a 19
fica, Ia defense de la libertad humana, de la justicia social y la vocaci6n universal de nuestro pueblo.
Propuso el Ministerio de Cultura que este acto solemn se Ilevase a cabo en la Academia de Ciencias de Cuba, de la cual e 61 fuera uno de sus fundadores para reafirmar en esta singular ocasi6n los vinculos estrechos que en nuestra historian unen a la culture y a la dencia.
Desde la 6poca de Mix Varela hasta los dias de Fernando Ortiz, las ideas, Principios y m6todos propios de la ciencia, en Ifviulo armonioso con la educaci6n, han estado influyendo y
determinando lo m6Ls progresista y avanzado del movimiento intellectual cubano. Esto que se ejemplifica en Fernando Ortiz est.1 presented en los grades foriadores de nuestra culture nacional, y constlituye un patrimonio. cultural por el que estamos obligados a velar en todo moment.
No debe, pues, ningfin hombre de culture olvidar que en la histoxia de este pals el rigor del pensamiento cientifico ha sido sostin, y fuente inagotable de riqueza, de Vida esplirltual y de creatividad cultural,
Juan Marinello Ilam6 a Fernando Ortliz ".....el mercer descubri'dor de Cuba.." Sli el primer fue un audaz navegante genov6s, Crist6bal Col6n, y el segundo un sabi-0 naturalist alemdn, Alejandro de Humboldt, el tercero fue un erudwto humanista cubano. El descubrimiento por los europeosde Arn6rica, hizo
ible que nuestro, planet fuera conocido en su plenitude; el descubrimliento de Cuba por Humboldt, ampl*6 el campo de las Ciencias Naturales, y el de Fernando Ortiz, el de las Ciencias Humanas y Culturales. Se appy6 para esto en su condici6n de poligrafo. Abarc6 en sus trabajos studios sociol6glcos, etnogi-Aficos, linguistics, arqueol6gicos, antropolofflgicos, musicol6gicos y criminol6gicos. Analliz6, asuinismo, el folclor y la historic del pals. Con sus descubrilientos, ayud6 al cubano a








a P I
y national. Es decir, a tomar mas plena conciencia de su mestizaie.
De Don Fernando Ortiz ha dicho nuestro Poeta Naclonal, NicolAs Guillen:
La vasta obra de Ortiz., acumulada en d 6cadas de trabajo, infatigable, acab6 por desgarrar el velo que cubria ffla otra parte"; y asf como del lado del colonizador predomino' la influence castellana, pese a las diversas nacionalidades del mosalco hispAnico, del lado del es.
clavo se imptiso la influence yoruba o lucumf, que determine" el carActer fundamental de la culture de ori.gen africana establecida en Cuba.
Conclude dliciendo Guille-n: "'Ortiz hizo familiar, cotidiana, la nocio'n del mestizaie national y fij6 pararsiempre el carkter de nuestra culture, partliendo de un punto de vista estrictamente cientffico".
La naturaleza hfbri'da de nuestros origenes culturales, el mestizaje y entrecruzamliento, etni*co de nuestra naclionalidad, Se forio' a lo largo de la h*storia; tuvo su prueba decisive. en las lu has por la independence, y estuvo muy presented en el Pensamiento Politico, revolucionarl*o y patr*6t*co de Jos6 Martf. Se express en la idea martiana de que "el hombre no fiene ningdn derecho especial torque pertenewa a una raza u otra: digase hombre, y ya se dicen todos los derechos", ...'"los derechos diferenclales, contraries a la naturaleza, son enemigos de la. Paz-". ""En Cuba no hay temor alguno a la guerra de raza.s. Hombre es mAs que blanco, m6s que mulatto, mas que negro .. "No Puede haber odlio de razas torque no hay razas ,
S' en 1868 Uspedes liber6 a los esclavos e iniic*6 las guerras por la independence donde se fraguara definitivamente la na*.f
clon cubana sobre la base de la igualdad e'tnica, y si en 1895 Marti, confinuador de la epopeya de la Demajagua, unif*0 a blanco y negros en un solo eje'rcito, en un solo partido y en un solo prop6sito independentista, en el siglo xx a Fernando Ortiz le cupo el honor de demostrarlos fundamentos cientifficos de esta gran verdad: "'Sin el negro, Cuba no serfa Cuba", para decirlo con las propias palabras de Don Fernando.
Ello es hoy para todos nosotros una verdad tan elocuente y natural, que a quienes la ponen en duda los consideramos como
w
ignorantes. Pero hien so. sabe que en la vieja sociedad doinlinada Por la discrimination v la ignorancia de las classes explotadoras.,









las verdades cientiffico-sociales a las que Ortiz dedic** su. VI*da no eran reconocidas como tales.
Recudrdese que mientras las classes reaccionarlias de Europa defendant con anAlisis seudocientfficos e incultos, Ilenos de irracionallidad y fanatismo, las tesis de la superioridad racial., en Cuba Fernando Ortiz mostraba los fundamentos cientfficos de la igualdad esencial. de los, seres humans, con independenclia de sus orfgenes dtnicos. De hecho, se confirmaba que la desigualdad entre los distintos groups etni*cos podia tener s6lo un fundamento de carActer social.
Para Cuba estos studios resultaban de gran importancla para ayudar a la iintegracli6n national en un pueblo compuesto de various groups dtnicos.
Marti y Maceo son los slimbolos mAs altos de -esta unidad. Ellos foriaron esta. j'gualdad, sin embargo, nadie antes que Fernando Ortiz pudo estudlar con tanto rigor, mlnucioslidad y erudicift este hecho hist6rico. Nadie antes que el aporto' tan detallados y convincentes fundamentos cientlificos, ni extrajo tan amplias y profundas consecuencias culturales del hecho de la I"ntegraci6n e"tnica y cultural de la socliedad cubana.
El aporte esencial de Fernando Ortiz consisted en haber brindado una copiosa. argumentac116n. clentifica en apoyo de estas ideas y en haber mostrado sus mds amplias repercussions cuiturales. De esta mantra, sus invest igaciones completaron, en el plano cultural y dentiffico, lo que en el terreno politico habian planteado los forjadores de nuestra nacionalidad en cuanto a la cuesti6n racial.
Es impossible, en una noche, y no ha de ser dste el prop6sito de nuestra, Iffitervenci6n, describir los elements todos de la obra cultural de Don Fernando. Permlitaseme, sm" embargo, senalar algunos aspects que no debemos dejar pasar por alto. El engaft de las razas.. editado en 1946, es una obra immortal, de esas que hacen 6poca en la histonia de un pueblo y de la humanidad. En ella Ortlz muestra los characters anat6mi-cos,
# 't, IF 4
fisiol6gpcos, bloiogicos y espintuales que siren de fundamento clentifico a la igualdad de or"gen de la humanidad y, por consi*1+ 46.!
guiente, da acabada refutacion a las tesis reaccionarias y antr scientific de la superlioridacL cte una raza. sobre otra. Bastarfa con esta obra para que su. autor ocupara un pesto en la his.torla de la culture cubana y universal, y para ganarse un, lugar imperecedero en la lucha secular del hombre por la libertadp








Como es sabido, las primers d6cadas del presented siglo en nuestro pals estuvieron conformadas por la frustrac116n que s'gnIfic6 la lintervencl6n, norteamericana en la guerra de independencia. de Cuba y la. penetracli6n del capital impeniallista en nuestras tierras. Los gobiernos al servido de los interests oligArquicos representation una profunda frustrac16n de los ideals de independencia.
Contra la, penetracio"n yanki y su consecuencia, la frustration republican, se alzaron voces de patriots que vieron muy claro lo que aquella situation dramAtica. signiticaba. para Cuba y nuestra culture. Entre los que levantaron voces de protest y alert esta el nombre de Fernando Ortiz. El 11 de junior de 1918 decia en un discurso:
Nosotros cuando hablamos de que la. independence
peligra, vemos siempre al coloso americano y- pensamos
que pueda absorbernos.
En esas dpocas Ortiz propom"a medidas de la defense de la educaci6n, de reforms a los partidos para que los process electorates fuesen m A s ampliamente democrAticos. Desde luego, en aquel medio, social y poliftlico, las reforms no eran possible. Compreadi"O que habia que romper con la polftica vigente. En 1922 abandon el Partido Liberal, asqueado de tanta frus. traci6n.
Partiendo de estas considerations, Ortiz dio un giro mis Profundo hacia posiciones y requer'mientos progresistas. Se situ6 en la defense de una culture democrAtica y genulinamente popular. Se conv*rt1*6 en un legitimo represented de esa culture.
La lecci6n de este hecho estriba en que, al situarse Junto a los interests, de la culture democrAtica y popular, pudo realizer un aporte cientifico, moral y patr16tico de extraordinary valor.
El racism, como. sucedAneo de la esclavitud, reforzado por la prepotencia discri"minatorla de los imperialists y sus, aliados liativos, era uno, de los frenos puestos al desarrollo democratic de la culture national. El racism constituia una fuerza reaccionaria. que impedia la plena integration national. Ort I*z se dio a la hermosa tarea de combatir, scientific y culturalmente, la discriminaci6n racial, y mostrarla en. toda su in I usticia social.
Uno de los primeros problems que enfrento fue el de la falta. de herramientas apropiadas para su tarea. No existfan antecedentes, no hab # -a incluso un ldxico clentifico apropiado para









describir los fenomenos que estudiaba. Ortiz acun"6 nuevos terminos, como el de afrocubano, hoy tan familiar, y el de transculturaci6n, para. denominar la symbiosis de cultures.
En 1923, ya su obra se extendia por diversos y vastos campos de las cienclias socials. Ortiz comenzo. su idagacift por los aspects juridicos, crlmiinol6glicos y de derecho p6blico. Pero los studios ubicados exclusivarnente dentro, de estos limiI If
tesj, no le permlitfan, penetrar en la entran-a de los problems socials y socioculturales a cuyos anAhsis iba, a la posture, a dedicar gran parte de su A& scientific y pronto reencamin6 su exploracift por los aspects sociiol6gicos y culturales.
I
Infatigable lector, su afanada b6squeda en el vivir y la expresift popular, le inducla a estudiar las corrientes y tendencias cientifico-sociales europeas, para ponerlas al servicio de la compression y el progress de lo cubano. Partiendo de me"todos positivistas, Ilev6 a cabo anAlisls y esclarecimlientos de prran iinportancia sobre la sociedad cubana. El positiVismo en Fernando Ortiz, como el de Varona, no puede ser analizado con los Mismos criterion con que evaluamos las ideas positivists en Europa. El cardicter progresista o, conservator de las ideas polipticas y filos6ficas, viene muy condicionado por el medio social en que tales ideas se apHcan o preconizan, y en la Cuba de las primeras d6cadas del siglo, el posiltivismo tuvo un sent'do muy different al de Europa.
El pensamliento de Ortiz, como tambien fue el caso de Varona, se vincula con posiciones antimperlialistas, que lo Ilevan a relacionarse con el movimiento de izquierda. En Don Fernando, sus an6disis le facilitan un enfoque. clentlifico y, por ende, progresista de la reall'idad soclio-cultural cubana.
Ni la etnologfa como quehacer colonlahsta, ni la historic como simple serie de factors, ni la criminologia como repres16n sancionadora., le podfan oriental en ese camino; n* las subyacentes ideas europeas del equilibrio social y del superiorismo cultural, permitfan calar en Io hondo de una sociedad como la cubana.
En Ortiz, los analysis etnol6gicos, bist6ricos y sociolo"gicos se presentan descolonizados y responded a objetivos genui-naI *
mente cientificos. Produce de hecho una descolonizaci6n. cientifica de los m6todos de investfgacii6n etnol6gica y sociol6gica.
Como es sabido, en la tercera d6cada del siglo, se produce








.0
Ci6n econo"Mica riacional, y por la agudizacion de las contradict. clones de clase en el pal's y a escala international.
A partir de 1923, Ortiz desarrolla. estrechos Afficulos. con la vanguardia intellectual que se, integraba en el Grupo Minorista y en la Revista de Avance. Los mejores j6venes de aquellos tiempos, conodan sus obras y sus ideas de reforms democrat" ticas, y se sintieron alentados por el maestro. A su vez, Ortiz descubn'o- esa. constelaci6n vigorous, de talents renovadores. El les ofreci6 una nueva confianza en la comprensi6n cientiff ica de la patria. Ellos le comunkaron una nueva, esperanza en los esfuerzos redentores, y lo vincularon a las ideas progresistas, y a las inicioativas populares.
Ejernplificad 0-n elocuente de sus nexos con la juventud revolucionaria esta en el hecho de que Ortiz tuvo dos colaboradores inmediatos, que al decursar de los afios se convertirfan, ein representatives de Io mejor de nuestra intelectualidad revolt. cionaria: Ruben Martiffiez VIIIena y Pablo de la Torriente Brau.
Para mostrar su capacidad de trabajo recordemos este pA. rrafo de Ruben Martinez Villena, sobre Fernando -Ortiz. Decia Villena que e'l se ocupaba de: '"redactar un legato juri'dico; despachar su consult; confecdonar un proyecto de ley; reorganizar una compan-la mercantiff; afrontar un problema parlamentario; revolver, al paso.. una librerl"a de Viejo. Y terminada, la jornada fatigosa, los que pasaran frente a su casa. en las altas horas de las noche, pudieran ver fluminada la ventana de la biblioteca en donde, se entrega, como a un descanso, a la labor de nutrir con la lecture su espiritu ifficansable" ,
Su rupture definitive con la political traditional se simboIi*za en el rechazo de la tiranfa machadista. En 1930 sah6 de la patria y no volveria a ella hasta. la caida del gobierno.
partir de 1933, comenz6 la eta 6 era de su obra. Fund6 y fortalecio nuevas organizations dentificas de signify iicaci6n democrAtica y progresista, como la Sociedad Cubana de Estudios His t6ricos e Internac lionales reini c *16 Ia Inst I*tuci6n H ISP ano-Cubana de Cuftura, se asocM al movimiento de las sociedades negras contra ]a discriminaci6n. y el racism. En flempos en que amenazaba el nazismo hitleriano, -sus convicciones antirracistas adquirieron una dimension universal. Asociado al eminente histor'ad.or antimperialista Emilio Roxg de Leuchsenring, y a Otros contemporAneos, entre, los cuales se cueman Nicolds GUI116n y Josj6 Luciano Franco, no hubo moment de necesaria presenclia intellectual en nue faltase su i3alabra o su a-00vo. SUS









amigos y visitantes se contaban entre los hombres que avizoraban el future y contribufan a fundarlo. Fue el primer presidente del Instituto Cubano-Sovi&ico de Relacliones Culturales, y poco despu6s di*o su colaborac16n a la fundacion del Movimiento Cubano por la Paz,
Fernando Ortiz no fue so"lo, un investigator y un creator, un erudlito y un clentifico- fue ademAs un animator y un promoter de culture. Fueron diversa-s las, instituciones, revistas y empresas editoriwales a las que dio vida, en una 6poca de nuestra historia en la que tales empen-os eran subestimados e, incluso, tratados de ridliculizar por la ignoranda de la clase dirigente.
Ortiz cre6 tamb'6n la eftmera revista Surco, de t6nica netamente antimachadista; ademds fund6 ]a revista Archivos del Folklore, la Sociedad del Folklore Cubano, y pres*di6 la Sociedad EcondmiCa de Amigos del Pais.
Cre6 dos colecciones de Ilibros que rescataron texts necesarios Para la fundamentaci6n. de nuestra 1dentidad national: la Colecci'n de libros cubanos y la ColeccitIn de Libros Cubanos indditos o raros.
Fund" el Instituto Internamonal de Estudlos Afroamericanos, con sede en M6xico, y participo activamente en la Sociedad Cubana de Estudios ffist6ricos e Internacionales; y ya en los finales de su fecundisima vida, *ntegr6 el nilcleo fundador de la Academia de Ciencias de Cuba, creada por nuestra Revolucl16n.
Los studios. musicol6glicos y del folclor en, Cuba vinculados al aporte realizado sobre las ralces. de nuestra mfisioca y de nuestro baile, amplfan su contribuci6n cultural. En este sentido, como Alejo Carpentler, Amadeo Rolda'n y otros, realize una contribuci6n al conodmiento de nuestra mu"sica.. de su histona y de las razones de su valor universal. Y como nuestra MfIs"ca, es un product de la presencia de Io africana en Am6rica, la contril;uci6n, de Don Fernando a la. historic, de la m6sica se hace tambien universal.
El reconod*miento del valor de nuestra m6sica, avalado por los studios de Don Fernando y por su copliosa. informaci6n
9 It
historic y musicol6gica, permit comprender raises esenciales del arte cubano. En el pasado, los sistemas de explotaci6n y discriminac.i6n racial ocultaban este valor, por razones bien conocidas. Es mission de los revolucionarios, sobre la base de la informaci6n y los arguments de numerosos Investigadores
I Is 11 -11-% Is #'% A 10 I A - 11 - --- I -- - -j-









la mfisica cubana, de origin inmediatamente popular y de una riqueza artistic siem 4
pre viva y actuante.
Todo ello, aparece plasmado en su obra-0 Africania de, la milsica folcl6rica de Cuba, Y tambie-n en Los bades y el teatro de los negros en el folclor de Cuba, con pr'logo, del gran mexiicano Alfonso Reyes. A esa obra sigue su continuaci6n: Los instrumentos de la mu"sica afrocubana, en cinco vollmenes, de los cuales el primer aparece en 1952.
Para significar a1gunos aspects, de la importanclia pralctica de esta obra en el desarrollo cultural, destaquemos que hoy fos obreros y artesanos de los talleres donde se produced Jos instrumentos, musicales cubanos, laboran con las obras de Fernando Ortiz como un medio para oriental su trabajo,
Segqln es ampliarnente conoddo, la mfislica de influence ritmica africana, tal como se desarrolI6 en America, ha record'do en este siglo el mundo de uno a otro confine. La xndsi ca de origin ritmico africana, surglaa en el Caribe, ha sido un 10 A
aporte extraordinary a ]a musical un verbal. Marca sin duda una 6poca que aAn vivimos en la historic universal del arte musical.
Para analizar algunas de las razones de este hecho, sera' seguramente fitil estudiar la obra de Ortiz y, en especial, el balance de aquel pensamiento suyo en que afirin6: "El arte del negro esun arte transido de socialidad".
w 11
Basados en sus studios, investigators y musico'logos cubanos, alumnus de Fernando Ortiz, continuaron el camino del maestro. Con el transcurso de los. a-nos, y en virtue del triunfo de la Revolucio'n, j6venes music6logos cubanos, educados en los aflos recientes, continfian tales investigations. Uno de Sus objetivos consisted en estudiar las razones por las cuales la Infisica cubana., su ritmo y su belleza artistic tienen un pesto destacado en la cul-tura y en el arte universal. Consisted, tambidn, en estudiar la fuerza y "queza artistic de origen inmediatamente popular de la mAsica cubana. Mvenes cubanos, de hoy, estudiosos de los problems muslicol6gicos, continuadores. de las enseflanzas de Ortiz, estudian, partiendo de ellaso c6mo
A
es possible desarrollar la Mu"sica hacia nuevas y mas aftas aspiraclOnes culturales.
Al destacar los studios muslicol6gicos de Ortiz, no lo haceMos, por un intends exclusivamente artistic o cultural. Insimstirnniz Pn Act^









un valor artisti"Co; es tambi6n una forma de comunicaca6n social Y una mantra de identificaci6n de nuestra culture.
Su importance trasciende lo artfstico para mostrar la presencia africana en la culture de nuestros pueblos. Y esta pre.. sencia africana -repetimos- en la culture de nuestros. pueblos ha originado el nacimiento de una musical que hace dpoca en la historic de la humanidad.
Don Fernando Ortiz era un intellectual genulinamente cubano, estrechamente vinculado a los interests socials de la libertad del hombre. Es decir, a los interests de su pueblo. Era un intelectual comprometido con la causa de la dignidad humana y de la justicia social. Esta es una caracterfstica sustanclial. del movimien-to cultural cubano que siempre debemos seguir como ejemplo, como ensenanza. Este compromoso del intellectual con los interests populares, lejos de lim-itar su Creacion cultural y de reducir su capaclidad creadora, le proporcionan posiDuidades de mayor ainplitud y enriquecimiento.
En la historic del Pensamlento cultural cubano, desde los tempos de Varela y de Domingo del Monte., hasta la 6poca de Ortiz,. Marinello y Gu*116n, nuestros escritores y artists han tratado de buscar la realidad, de manifestarla y de trabajar por el progress social y human. Fernando Ortiz es un ejemplo ilustrativo: fue un hombre de culture, vinculado'estrechamente al studio de los Problemas socials. No vio como aspects antag6nicos los studios socials de los andlislis mds concertos y t6cnlicos del arte, digamos, de la musical, o del studio hist6rico del foklor. Su obra corisiste en un analysis socio-ni.st6rico y cultural en que la raiz de un pensamiento, cientiffico va a la bAsqueda. de afirmacl16n de nuestra. identidad national y la defensa de los lideales. del progress human.
No fue Fernando Ortiz un intellectual. de gablinete., como no Io ha sido en general el intellectual cubano o latinoamericano y caribeflo. En otras reglones, por razones de muy delivers I r ndole, algunos Intelectuales, sullen alejarse de los problems resales de la vida social o natural. En nuestros pueblos que al decir de Carpentier se forjaron -y se forjan- en una. reallidad maravillosa, los creadores de culture, sus intdrpretes y promotores han surgido, y trabaian en lucha a brazo partido por interpreter y expresar en forma genuinarnente artistic, creadora, nuestra realidad en continua transformaci6n y desarrollo.
Martinez Villena express que la obra de Fernando Ortiz era









hoy, cuando, se le admire y se le quiere en el Pais, y cuando se le reconoce como, uno de los pilares de nuestra nacionalidad, que todavia su obra y la sign"ficacii6n. de sus ensefianzas no son valoradas en toda su magnitude. Podriamos decir que, aft hoy, en virtud de la subestimac*6n hist6rica que se arrastra en relaci6n a los problems que Fernando Ortiz estudi'16, no se conocen suficientemente los aportes Cientificos que este hombre realize en el campo de los studios del folclor national, de la music national, de la lucha contra la d'scriminaci6n racial y de la confirmad6n de nuestra identida'd national. Es un compromiso del Ministerio de Cultura y de todas las institutions cul.turales y cientifficas del pals propagar y difundir en Cuba y en el extranjero la obra y los aportes de Fernando Ortiz en los diversos campos a que dedic6 su infatigable activi'dad de investiga.dor y de humanist.
La significaclo"n international de Fernando Ortiz se aprecia .en el hecho de que hoy nos honra con su presencia un. distinulido grupo de cientifficos e intellectuals de -varios passes, que han concurrido a esta cita para r'eafirmar su respect, por la figure del sabio cubano. A ellos., en nombre del, Goblerno de Cuba y de susinstlituciones cientfficas y culturales, les hacemos Ilegar nuestroreconoclinliento. Les pedimos que cuando regresen a sus. pal'sesj, trasmitan a todos los lintelectuales honestos, cualesquiera que sean sus opn"
1 iones ponticas, el saludo de nuestro pueblo, y les ratlificamos, el. intends de Cuba por ampliar el intercambio de criterion e informaciones cientfficas y culturales con todos los pueblos del mundo, sin excepci6n alguna.
La ocasi6n de este centenario nos debe Ilevar a reflexionar mas profundamente sobre la necesidad de que la obra de Don Fernando Ortiz sea conocida con mayor profundidad y amplitud. De esta mantra podremos engender mejor los fundamentos Populares Y democrdticos del movimiento intellectual cubano Y de las expressions ma's aut6nticas del arte national. Asf se comprende 4 s -on su contenido profundamente
ra. con mayor pred io
popular y democratic y las razones de la gran creatividad de ]a culture national cubana.
Porque es en esa ral'z de pueblo y en ese sentlido social del arte nacionall donde en 41tima instancia, descansa la fuerza, la 4riqueza, la belleza y la capacidad creadora, de la culture cubana. Unlido a ese origin de inmedliata raft popular de nuestro arte y de. nuestra culture, ha de ir un esmerado trabajo por la supera.!.- A v .6 . % .0 a IWT -.. -.-I









sin duda, el mejor homenaj e a la obra. inInortal de Don Fernan. do Ortiz.
Al producirse las transformaclones revolutionaries desde el Iro. de enero de 1959, ya Ortiz sentla los effects de graves dolencias. Enese aflo se public su. fildma obra, titulada: Historia de una pelea cubana contra los demonios,: despuds continuana trabajando en la, revl*si6n y ordenamiento de sus obras lexicognificas, en la preparaci6n de una monografia, no termlinada, sobre las oraciones populares, y avizoraba terininar sus studios acerea de los negros curros, esbozados en a1gunas publicaciones de los affos 20. De todo ello, solamente se public.6, con carActer p6stumo, el Nuevo Catauro de Cubanismo.
Murio" Don Fernando Ortiz el, 10 de abriI de 1969, dia en que se conmemoraba el centenano del primer gob*emo cubano, nacido, en GuMmaro, por obra de la, unidad de las fuerzas revolucionarias desencadenadas el, 10 de Octubre de 1868.
En, homenaje a su obra, de, intense vocaci.6n, y fruto cientffico, 1,.q Revoluc116n le habl"a designado, miembro de la Comisi6n National de la Academia de Cienclas de Cuba fundada en 1961.
Como los grades talents, su obra trasciende la, Opoca en que vivio. Ella pertenece tambidn a nuestro flempo. No s6lo porque sus studios y las ideas que lo, forman estaban nutridas de fuerza alentadora de future, sino, tambl'i6n, y sobre todo, por las revelaciones de la extraordinary capaclidad creadora de culture. que existed en el pueblo de Cuba.. Fernando Ortiz es, uno, de esos ejemplos. demostrativos de que este pueblo tiene una extraordinary capacidad de creaci6n.
Las investigations que realize, sus aportes a la culture national, nos han perrni'tido, a su vez, explicar dentificamente nuestra, identificaci6n con el Caribe del que fonnamos parte inseparable. El Caribe geogrAfico y el Caribe cultural. El Carib. defini'do con crifterio cultural y no implemented, geognsfico, como la region de Am6rica donde se s*nti6 y se sliente con m6s, vigor la, influence, afficana que nos trajo la esclavitud negra, tiene en Fernando Ortiz uno, de los ina's extr-aordinarios y apasionados linvestigadores y defensores. Don Fernando Ortiz fue un legftimo cubano. Pero al serlo asi, fue un genuine caribeflo y un entraftable latinoamericano.
En el pasado, tales studios e investigations, y la relac116n de Cuba con el Caribe, no tenian la resonand'a political que hoy poseen. A las classes conservadoras les interesaba que nuestros








revolucionarios, en cambio, nos interest subrayar todo lo que une a lo pueblos del Caribe geogrdflico y del Caribe cultural. Con los pueblos del Carib-e nos une una histona de luchas y una 1dentificaci6n cultural que Fernando Ortiz ayud6 a descubri*r Y mostrar con la. fuerza elocuente de sus inves figaci ones. Y por esto, al honrar la memorial del sabwo humanist cubano, estamos tambien reafirmando nuestros lazos con los pueblos de Caribe.
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En el seno de la Casa de las Amdricas, se ha credo el Centro de Studios del Caribe. Este sera el encargado de continual Ias investigaclones y de acercar nuestros lazos culturales y cientifficos con los pueblos hermanos de esta parte de nuestra America que recibi6 la influence africana. El Centro. de Estudios del Caribe debera promoter el conocimiento de la obra extraordinary de Fernando Ortiz y de otros estudiosos caribeflos. Cumplird esta misi6n a conciencla. de la alta responsabi1"dad historic que asumo.
Compaderos:
Fernando Ortiz, como genuine caribefio, como, defensor de nuestra identidad national, estuvo muy alert contra los peligros que amenazaban a Cuba y a nuestra culture national. Como antes se sefiala, d.esde epocas muy tempranas le preocupo que el imperialism, norteamericano nos absorbiera. Hoy, en el centenario de su naclimliento, podemos decirle a Don Fernando-,
Sabio patriots, esta naci6n que usted ayud6 a forjar-, no permitird jamas al coloso absorbernos, torque ya ha conquistado', con su lucba abnegada y heroic, el derecho definitive
su independencia.
Esta nation que usted. enriquec16 con su irumensa sabidurfa, trabaja por conquistar el future. Esta nacio"'n a la que usted le abrio-P cami-nos con su ciencia y su concliencia, se enriquece dia a dfa, con el trabajo Y el talent de las nuevas generaciones. La llama que usted encendi6, Don Femando, crece y se extended en Ias Manos de las nuevas generaciones cubanas que aseguran el porvenir de esta sierra que tanto usted am6.
Compa-eros:
U* "s 10 mas sustancial y merlitorio cle Don Fernando Ortiz estuvo en su honestidad intellectual y cientffica, y en su audacia investigative en un campo tan complejo como el de las ciencias Sociales y culturales.
La apl iicaci6n de un criteria cientif ico en el studio y la. investigaci'n social o en la interpretation sociol6gica de la cut-










tura, se relaciona de una forma o, de otra con los interests. concertos de los hombres en la sociedad.
Los descubrimientos en las cienclias naturals fienen tambie-*n repercuslihn sobre los interests de los hombres por lo que muchas veces 6stos le oponen resistencia. Son bien conoclidos los ejemplos hist"ricos de la resistenda fana-Itica que a grades descubrimientos scientific naturals se opusieron las ideas religious Agentes en una 16poca bist6rica. Sin embargo, la. influence de los descubrimiento-s scientific en el terreno de las ciencias socials sobre los interests e ideas de los hombres es mucho, mas inmediata y d1recta. Y la oposl'ci6n que los prejuicios, la iognorancia y los interests de clase le oponen es. mucho mas tenaz y brutal. He ahl' un merit singular de los grandes cientifficos en el campo de la sociedad, la culture y la historia. Ellos con sus verdades tienen que enfrentarse a una. resistencia mucho ma's peligrosa.
El studio de las ciencias sociiiales y los fwidanientos te6rIL Cos de las mismas, no es un problema exclusivamente acad4mico. Se trata, sl'. de un studio que require rigor acadtlmlico., pero se trata ademAs de Investigaciones que fienen implicaciones para nuestra vida prakfica, para nuestra vida en sociedad y que se reladonan con el quehacer concrete de los hombres y con las ideas polfflicas e incluso con los sentimlientos que los hombres se forman en su medio social.
Estos son los pefigros que afrontan los que levantan verdades en el campo de las ciencias sociales y culturales. Femando Ortiz afront6 esos peligros, asumi6 esa responsablifidad y levant6 los fundamentos de sus, descubrimientos clientfficos con la firmeza y decision de un bombre de ciencia y acrisolada honestidad intellectual y moral.
La ensenwanza que nuestros, j6venes Mivestligadores y cientffik-oso y nuestros estudiosos de las ciencias socials deben recoger de este hecho, estA en que solamente con esa honestidad intellectual y moral, y con esa disposicil6n a defender sus verdades por encima de prejuicios, falsedades y mentiras, los hombres de ciencia. Y de conciencia cumplen con su. deber y son recordados por la historic.
Aquellos lintelectuales contemporaneous de Fernando Ortiz que se rindieron por flojedad moral y por falta de amor a la verdad y a la justicia, no son recordados hoy. Hoy en nuestra patria son recordados, los hombres de ciencla y de concienclia
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Retomando las ideas de Villena con que iniciamos nuestras 11 16
palabras, podemos conciuir:
Han quedado: atras y olvidados los Idolos falsos. y los hombres que usaron mascara intellectual o patri6tica y eran por dentro lodo y serrin, y estAn. en pie con la solidez de su talent y de su carter sobre los viejos escombros, los pilares maestros sobre los que se asienta, la Nueva Repilblica. En la. Cuba socialist est;k en pie Don Fernando Ortiz como figure egregia y pilar maestro de la culture y de, la dencia.

iGLORIA A LA MEMORIAL DEL GRAN HUMANIST
CUBANO DON FERNANDO ORTIZ!












0 0 'V
POT la mtegracton cubama de
blaneos y negros*


Fernando -Ortiz


Sr. President del Club Atenas.
Sr. Domin o Mesa, iniciador de este actoSenores socios y demas oyentes de este distinguido auditorio:
Forzoso es que ahora tenga yo que hablaros sin que excuse alguna puede serme valedera, porque aun cuando fuese grave el quebranto de mi'salud y s6lo possible una sola palabra, y hasta un soIo gesto de entendimliento, yo habrIa de hacer lo sobrehumano por expresarlo para responder a vuestra generoSidad hacia mi humilde persona y deciros con las vibraciones mfis, humanamente hondas y sinceras: iGracias! Eso os digo: iGraciast. Y os lo habr6 de repetir mientras viva.
Todos sabemos lo que puedein en los seres generosos la amistad y el companerismo y cuitnto esas Virtudes. mueven en aquellos espiritus a los actos ennoblecedores; y, por otra parte, no es un secret cudn acendrada estA ya en los an-os mi amistad por este exemplar ciudadano, dignisuno y muy culto Presidente del Club Atenas, el Dr. Miguel Angel Uspedes, y tarnblidn cu-In sostenida es mi amistosa simpatia personal por numerosos mlembros de este respectable n4cleo de la soctiedad cubana, tan

Conference que pronunci'6 -el doctor Fernando Ortiz, president de la Instituci6n Hispano Cubana de Cultura, en respuesta a las pam labras que Ie dirigi6 el doctor Miguel Angel C4spedes, subsecretario de Justicia y president del Club Atenas, la noche del homenai"e que le rindi6 dicba institucl& al decIararlo Socio de Honor, el 12 de diciembre de 1942.
Tomato de la revista Ultra (Habana) 13(77)-. 69-76,* encro, 1943. flus.
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presti Igloso y tan, representative de la mAs destacada li+ ae de nuestra progresista gente de color. Dicho queda, pues, cu6mto hay de afectivo y bondadoso en este fino y espontaneo acto vuestro de honranne con el ti"tulo de socio de honor de este centre cultural cubano. Ya por eso habrfa de seros imperecedera mi gratitude personal; Pero esta solemnidad tiene para mf pr b nc I palmente, Pero tambie"n para vosotros y para todos, una significant muy singular, que marca Un punto historic en la evoluc*6n, de nuestra patria. En Cuba, donde se entretejen de mantra cada vez mAs estrecha y con nudos mAs apretados, las traumas de todas las razas y la urdimbre de todas las culturas que forman el pueblo cubano, la presented velada sen-alarA una efem6ri'des en el largo y dificil process formative, y vigorizador de la conciencla national necesar'a Para el definitive aduefiamiento de nuestros propios y mejores destines. Siendo el m6rito de esta ceremonial s6lo vuestro, pesto que s6lo de ser vuestro y de ser vosotros quienes sols, derive este acto simb6lico su poslitiva significaci6n, puedo sin repairs cautelosos tratar de ella y de su importance. Y no s O"lo en cuanto a mil concleme sino, y ello es lo en verdad transcendent, en cuanto demuestra haber sido ya escalade por los cubanos un nuevo nivel en su ascension humana: meseta de altura
0 cumbre de
Sierra Maestra, con aires puros, luminosidades clara-s y grandi*osas perspectives hacia los horizontes.
Esta hora que esta pasando seri recordada por mf como una de las mAs Ilenas y felices. Ella me m"dica la culminac1*6n de la parAbola. de mi v1da intellectual en lo que esta pueda tener de humanism cAllido y vivid. Haber Ilegado hasta ella y poder hoy congratularme con vosotros en fraternal compan"fa es para mi premlo bastante a mis afanosos esfuerzos por subir y por subir con vosotros, con la gente de color de ml* sierra,
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y tarnmen con la gente blanca, asf mismo necesitada de ascensi6n bacia lo alto, libres todos de esos grilletes de la incultura que a todas las razas apresan por ligual en la mAs terrible y duradera de las esclavitudes. Esta noche ya podemos juntos henchir nuestro espiritu con el goce de contemplar desde lo alto lo que dejamos alli abajo en las d6nagas fangosas y en los barrancos sombrios,, ver ahora las realidades por enclima de las neblinas de los prejuicios ocultadores y reafirmar nuestras seguridades en que ya podremos lir subiendo con mAs premura y firmeza hasta pasar los nubarrones que afin nos ocultan las mas altas cumbres y la luz astral.
Oid, en brevisima sintesis, cuAl ha sldo mi ruta en la mon-










Io que de personal represents, sino por lo que reflejan en lo social y progresivamente carnblad*zo de nuestras relaciones interraciales. Hace cuarenta afios que, movido por mil temprana curiosidact por los hechos humans y partlicularmente por Ios temas socioI60cos, que entonces eran gran novedad en el ambiente donde yo estudiaba, me fuli entrando sin premeditarlo ni sentirlo en la observaci6n de los problems socials de m1i patnia. Apenas regres6 de m's aflos universitarios en el extranjero, me puse a escudriffiar la vida cubana y enseguida me sal*6 al paso, el negro. Era natural que asl' fuera. Sin el negro, Cuba no seria, Cuba. No podfa, pues, ser i norado. Era precise estudiar ese factor integrate de Cuba- pero nadlie'lo habia estudiado y hasta parecia como si nadlie lo quisiera estudiar. Para unos ello no merecia la Dena,, para otros, era muy propenso a conflictos y disgusts; para otros era evocar culpas Inconfesadas y castigar la concliencia; cuando menos, el estudlio del negro era tarea harto trabajosa, propicia a las burlas y no dab,-t dinero. Habia literature abundance acerca de la esclavitud y de su abolici 6n; y mucha polemical en torno de ese trapco tema,
11 It a
pero embeDida de odios, mitos, political, cAlculos y romantlicismos; habia tamblen algunos escritos de encomio, acerca de Aponte, de Manzano, de PlAcido, de Maceo y de otros hombres de color que hablan logrado gran relieve national en las letras, en las luchas por la libertad; pero del negro como ser hurnano, de su espiritu, de su historic, de sus antepasados, de sus lengua*1 4sw
jes, de sus artes, de sus valores poslitivos y de sus posiollidades sociales... nada. Hasta hablar en pAblico del negro era cosa peligrosa, que s6lo podfa hacerse a hurtad'llas y con rebozo, como, tratar de la siffiffis o de un nefando pecado de familiar. Hasta parecia. que el Mismo negro., y espec*almente el mulatto, querian olvidarse de s'* mismo y renegar de su raza, para no V 11
recorder sus martirios y frustraciones,, como a veces ei ieproso oculta a todos Ta desgracia de sus lacerfas. Pero., impulsado por mis aficiones, me reafirm6 en mi prop6slito y me puse a estudiar enseguida lo que entonces, en mis primers pasos por la. selva .0
negra, me pareci6 ma's characteristic del element de color en Cuba, o sea el misterio de las socledades secrets de oriundez w
afficanas que son supervivientes en nuestra tierra.
Todos hablaban aqux de tal tema, pero. en rigor nadie sabla la verdad. El asunto se presentaba tenebroso, envuelto en. fibulas macabras y en terrible relates de sangre, los cuales espo..
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liaban mas mi' interest. Hasta le escribi a un editor amigo, ofred6ndole el original do, u-n liliro aue vo iba a escribir en un a-no









I .
Pese al teso-ro de observations acumulaclas por mi. Cornenc6 a investigator, pero a poco comprendf que, como todos Jos cubanos, yo estaba confundido. No era tan s6lo el curiosisimo fen6meno de una masonerfa negra, Io que yo, encontraba, sino, una complejfsima mariana de supervivencias religious. procedentes de diferentes cultures lejanas y con ellas variadisimos linajes, lenguas, mCisicas, instruments, baliles, cantos, tradicilones, leyendas, artes, juegos y f *losofias folklo'ricas; es decir, toda la inmensidad de las disfintas cultures africanas que fueron traidas a Cuba, harto desconocidas Para los mismos hombres de ciencias. Y todas ellas se presentaban aqui intrincadisimas por haber slido, trasladadas de uno a otro, lado del Atlanfico, no en reslembras sistema"'ticas sino en una. ca6tica transplantad6n, como si durante cuatro silos la pirated'a negrera hubiese ido fogueando y talando a hachazos los montes de la humanidad negra y' hublese arrojacto, revueltas y confuses, a las tierras de Cuba barcadas incontables, de ramas, races, flores y semi"M Has arrancadas de todas las selves de Africa.
Desde hace cuarenta an-os me hallo en labor exploradora, de clasif icaci6n y anAlisis, por esa intrincadisima fronda de las cultures negras retoffadas en Cuba, y de cuando eTi cuando, he ido dando algo a luz, como, d6bil muestra y ensayo de lo mucho que puede hacerse y esta por hacer en ese campo de la investigaci6n, aun casi Min explorer.
En 1906 publiqu6 mi Primer fibro, un breve ensayo de investl'gaci6n elemental acerca de las supervivenclias religiosas'y M4gicas de las. cultures africanas en Cuba, tales como, eran en realidad y no como eran aqui tenidas. Es decir, como una variado"n extravagant de la brujerfa de los blanco, o sea de ese inilenario trato con Jos demonios o malos espintus, donde se daban las horrible prakticas de las brujas de Europa, ]as cuales chupaban la sangre de Jos niftos y volaban monta-as en escoba a los aquelarres de Zagarran-luidi para entreganse a las orglas Mas repugnantes con el gran. cabro sat6nico, quien en sus. entran-as engendraba. seres monstruosos, semi"humanos y semidemonios. Asit lo aseguran los autos de los process de la Santa Inqu*sl'ci6n y las obras de muy sesudos teo"logos. Dirgalo por todos ellos el jesuita P. Martin del Rio con su. obra. famous, de tanta sabiduria en la structural como, barbaric en el pensamiento. Fue suerte que ya en la primera investigation de la brujeri'a de Cuba y sus misterios, pudieramos asegurar que aqui no habia tales vuelos de la aerondutica diab o-'li*ca y que la Ilamada bru*en-*a en Cuba era sobre todo, un complejo conjunto









r1tos, leyendas hagiogrAficas y supersticiones de los cat6l*cos y
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con las supervivencias del papaismo precristiano que entre estos se conservan.
En ese fibro introduce el uso del vocablo af rocubano, el cual vitaba los riesgos de empleai voces de acepciones prejuiciadas y expresaba con exactitude la dualidad originaria de los feno"menos sociales que nos proponiamos estudiar. Esa palabra ya habla sido empleada en Cuba una vez, en 1847, por Antonio de Veitia, segdn dato que debo a la tan cords como intense, erudici&i de Francisco Gonza'lez del Valle; pero no habl"a cuajado en el Ienguaje en general como lo esta" hoy dia. Mi prirner libro, aun cuando escrito con-serena objetividad y con criteria positivista, y pese al pr6logo con que lo honr6 Cesar Lornbrosofue
FA w 11
re.:Abido por lo general entrela gente b1anca con benevolencia, pero slempre con esa sonrisa complaciente y a veces desdeiliosa con que sullen oirse las an6cdotas de Bertoldo, los cuentos baturros o los chistes de picardia; y entre la gente de coTor el 11"bro no obtuvo sino silencio de disgust, roto por ali;unos escritos de manifiesta atin cuando refrenada hostifidad. Para los blanco aquel libro sobre las religions de los negros no era un studio descriptive, sino lecture pintoresca, a veces d'velt"da y hasta con punts de choteo. A los negros le paredo tin trabajo exprofeso contra ellos, pues descubria secratos muy tapados, cosas sacras de ellos reverencliadas y costumbres que, tenidas fuera de su. ambience por bochornosas, podian server para su menosprecio collective. Send" yo esa hostilidad muy de cerca, pero no me arredr6.
Pasaron los a-nos y segui trabajando, escribliendo y publicando sobre temas an6logos. Como que no habia acnitud despectiva a1guna en mis anAlisis y comentarlios, si.no mera obserVacio'n de las cosas., explicaci6n. de su orl r gen dtnico y de su
ido socwol6gico y human, y ademas su comparison con id6nticos o analogos fenomenos presentados en el seno de las cultures ti # picas de los bJancos segun los tiernpos. y passes, a la hostilidad prejuzgadora que me teni'a la gente de color sucedieron despuds el silenclio cauteloso y la actitud, indecisa y una respetuosa cortesia-, mezcla de timidez, de disculpa y demand de favor. No gustaba que. yo publicara esos temas, pero, no Se me cornbatia en concrete. "' Qu6 se traera ese blanquito?" oia Yo decir mds de una vez a mis espaldas. En varies occasions Me Preguntaron chrectamente: "Zpor que se mete en esas cosas de los negros? 4Que' raz6n o, que gusto tiene Ud. en ello? 6No serfa mejor no tocarlo?" Por entonces tuve yo la mal aventura 3- _ I 'S.0 w V I I 1 -1,4 1 - _-T __ .








muy conocido y con cierta popularlidad, cada vez que iba por Mariana, Regla, Guanabacoa y por ciertos barrios habaneros en excursion exploradora de cabildos, santerias., plants, comlparsas, claves, bales, toques y demas nu'cleos donde sobreviven las ancestrales tradiciones del mundo inegro, oia yo, alguna nueva y curiosa interpretation de mis persistentes averi-guaciones. Un liberal d1jo. "iEste Doctor es un vivo que quiere halagar a los negros para que le den los votos."' Un conservator, mulatto pasado por mAs sefias, anadi6: "-Este liberal esta haciendo un grave dan"o en Cuba, despertando las cosas de la esclavituff" No falt6 seftorona. encopetada diciendo que yo solia correrme a los bembis atraido por las hijas de la Virgen de Regla m a-I s que por los cults a la Madre del Agua. Salf de la poliftica, en la cual ni perdt ni gan6 por mils escritos. Ya entre la gente de color la. desconflianza. iba menguando; a veces se m *ban acercando para pedlirme, como abogado ejerciente que yo era, protecci6n contra quienes los atropellaban. Cuando, menos, se me miraba como un tourist del propio patio, amigo de divertirse con, las cosas ex6ticas, algo ast como esos rublios del norte que de paso en Cuba pagan torque aquil les bailey la rumba al gusto de su obcenidad. Pero, asf entre negros Como entre blanco, mis publicadones no pasaban de ser Meros entretenimientos de historic y de costumbrismo pintoresco. Y, en algAn caso, alg'ii infonnante de color se crefa de buena fd obligado, a subrayar sus notlicias de las cosas afncanas con los mas despectivos comentarios, creyendo asi que denligrando absurdainen.te a sus abuelos obscures realzaba su persona ante Mi estima.
Permitidine de paso que os diga, aprovechando, esta ocasi6n tan adecuada, que este tristisimo feno"meno, de la autodenl"gracion es perfectamente comprensi we y disculpable, conociendo la enorme presi6n con que las fuerzas dominadoras han aplastado durante silos a los groups hurnanos sometlidos y la tremenda y singular hostilidad del ambience social contra quienes han tenido la desventura de que la subyugaci6n les fuese agravada Por lo imborrable y ostensible de su cutanea pigmentalc 16n. Por eno esa aptitude negadora de su propia personalidad ha sido mas frecuente y duradera en el negro. Ya se ve docu+ a
mentada en plena Edad Media, cuando America no habia sentido aun el abrazo de Africa.
"La negra por ser blanca,
contra si se denueda"'.
AsL lo advertia hace ma's de selis silos el famous Juan Ruiz, Arc* reste de Hita en su Libro de bue-n amor. Y no puede des-









conocerse que todavia abunda entre los ma's infelices elements de color ese complejo de inferiondad sumisiva y denigratoria. Pero ese fen6meno negativista, realmente psiquidtrico y de pa... tologl'a collective no es privati*vo de los negros y constantemente lo vemos en individuos y pueblos de las ma"s diversas razas, siendo, sin duda, el m6s grave obstAculo contra la d*gnl'ficac'6n y ascenso social de las razas supeditadas a los niveles superiors de la indiscriminaci6n.
En 1928 fui a Europa y en Madrid, ante el pleno de la inte. lectualidad espafiola, hube de protester de que se hiciera polftica de reaproximad6n con America invocando la religion y la raza. Contra el mal, uso de la reli 16n, torque no hay una relligi6n espailola., aunque no faltan fanalticos que se conducen como si tal creyeran, y quieren imponer a toda la Am6rica Lationa un catolicismo, inquisitorial, traducido por ellos en To,ledo. Y combat la propaganda de la raza torque tampoco hay tal raza espan"ola, siendo Espan-a, a cuya civilized 6"n Pertenecemos sin desdoro en Io troncal, uno de los pueblos mA amest*zados de la tierra; y torque, aun exiistiendo tal raza hispAnica, de todos modos el racism, es un concept anacr6nico de barbarie, incompatible con las exigencies contempordneas de la culture y ene o de la naci'n cubana. Entonces ya comprendieron a1gunos, asif blanco como de color, que rni faena de etnograffa no era un simple pasatiempo o distracci oln, como, una rw *'
aricion de eaza o Pesquerfa, sino que era base para poder fundarnentar mejor los criterlos firms de una mayor integraci6n naclonal.
ON
Hoy dia. ya la confianza en las investigations etnogra"ticas va crescendo Y exi-ste en Cuba una minorfa escogida, conscience, capacitada y con vis1*6n clara hada lo future, (en esa minorfa y a su vanguardia estdis vosotros), fa cual comprende que la dnica via de la liberacift contra todos, los prejuicios est6 en el IP
conocimiento de las realidades, sin pasilones ni recelos; basado en la *nvest*gaci*6n clentffica y en la aprecl*ac*6n positive de los hechos Y las circunstancias.
Ultimamente,, con motlivo de los dos cursillos sobre los Factores Etnicos de Cuba dados por mf en la Escuela de Verano de la Universidad de La Habana y recibidos con agrado y gran interns. Por los elements estudiosos de todas las razas, he Pod'do apreciar que ya se ha inliclado en Cuba esa fase culminante de la comprens*6n interracial; y el hecho de haberse dirigido el Club Atenas al Sr. Rector P de la Universidad, felicitAndolo por su iniciativa creando, esos curses y pidiendo su ampliaci&Dermanente. demuestra cu6n decisive Y di4fana es









ahora la posici6n de los mas cults elements de color tocante a la consideration de los problems dtnicos sobre una base reallsta de ciencia, ajena a toda suerte de propaganda emocionales asi" en la diatribe como en la apologia.
Esta graduac16n que be seflalado en cuanto a las varies attitudes con que durante cuarenta an"os se ha respondi.do a m.i tarea intellectual es exractamente la misma con que se expresan los impacts de dos razas o cultures a trav6s de todas las fases de su reciprocal transculturac116n. Pnimera fase: la hostile. El blanco ataca al negro para arrancarlo de su tierra y esclavizarlo a la fuerza. El negro se rebels cuamo puede- le da guerra., se apal er ca como c imarr On y has ta. s e su lici da en rac *1 Mos Se predica que el negro es de raza maldlita; lo maldijo No6, dicen los Aeologos. Todo en 61 es infrahumano y bestial. Al fin el bonibre de color es vencido, Pero no resignado. Asi ocurria hasta el sliglo xix.
Viene la segunda fase, ]a que suele ocurr*r, en la Primera generation crlolla: la transigente. El blanco, con la esclavitud o fuera de ella, explota al negro y dste, impotence contra la fuerza se defended con la astucia, y va adoptando recelosas y hrAbiles aptitudes de acomodamiento. El amor sensual va hilvanando las razas con el mestizaie. El blanco va cediendo ya con sus amorenados bijos; y el negro que ha. perdido patria, familiar y la conciencia de su pasado hist"rico, se va reajustando a la nueva vida, a la nueva sierra y slintiendo el amor de una nueva patriia. Ya el negro puede bal"lar y el blanco con 61 se diverted. Se exaltan los tipos de "el negro bueno" y de la "amlita buena"- Pero dominate y domonado desconfilan uno de otro. El uno alarga los dias, el otro espera el suyo; ambos aprovechan el que esta pasando. Hay una tregua, hay un Zanj6n. AM fue anteater.
Asi se wei flegando poco a poco a la tercera fase: la adaptativa. El individuo de color ya en la segunda generation criolla, trata de superarse limitando al blanco, a veces con ceguera y asif en lo bueno como en lo malo. Es acaso la fase rnas dificil. El hombre de color Ilega en. occasions dese-speradas a renegar de si mismo. El mestizo se hace blanco por la ley, por el dx*nero o por la alcurnia; Pero su vida es una constant frustration, agravada Por el incessant disimulo. Los vocablos negro y mulato Revan cons*,cro todavi*a un sentido de oproblio; hay que sustituirlos Por otros con eufemismo en el lenguaje comu'n. La abuela o la madre Pasa la vida escondida, infeliz y en sobresalto Para Que su presencia morena no dan-e en pu"blico a sus descen-










dientes, quienes viven en una inhibi ci6n constant y ago-tadora. El blanco dominador les tolera los, convencionales blanqueamientos, les accept ciertas cooperaclones ventajosas, hasta los matrimonios convenlientes, y va tratando mds de cerca al doml.nado de color, Pero siempre que 6ste "se de su lugar". Asi" ocu-rr16 hasta ayer mismo y au*n ocurre todavia donde se vive con el rlitmo pasado.
Llega la cuarta fase: la reivindicadora. El hombre de color va dignamente recuperando su dominion y el aprecio de si" m*srno. Ya no reniega de su raza ni de sus matches, n.1 se abochorna do sus tradiciones, ni de los valores supervivientes de su ancestral culture. Negro y mulatto dejan de ser vocablos tabu. Cunden el respect mutuo y la cooperation entre blanco y negros; Pero todavia se interponen los resabios de los. prejuidos seculares y el gravamen discriminatorlio de los factors econ6mlicos. Estamos ahora en Cuba ya en vias de compression, pero con una onerosisirna carga de prejuicios sin liquidar, y hasta agravados por las poll"ticas extranjeras y predatorias, cuyo corifeo, ahora es Hitler con sus racismos brutalitarios. Esta es la fase de hoy.
Estos pasos de las relacliones interraciales no son exclusivamente cubanos; los soci"logos los pueden observer en todos los continents. Ni son pcculiares de las relaciones, entre blancos dorninantes y negros, sometidos, pues se dan igualmente entre todas las razas y en todas las -pocas y latitudes, donde quiera que se produced, los limpactos de cultures dispares precipitados por los conflicts econo"micos. Ni son esas las fases Por donde han de pasar, dadas sus posiclones socliales correlativasl fodas las personas en la convivencla. de etnias distintas y en contraposiclon; pues las drcunstanclias ambientales y el ge F o eventual de los, individuos pueden apurar o eludir una fase u otra.; pero a poco que se penetre en el anAlisis se observan por la. antropologia social esas fases esquema"ticas del Proceso de la transculturaclo'n. Tales como han sido sentidas por ml claramente y en Io vivo, en los, contacts socials con mis compatriots de color durante los cuarenta aftos transcurridos desde mis primers studios afrocu]Yanos: desde la hostilidad y la desconfianza hasta la transligencia y, at fin, la cooperaci6n.
Pero a m nos queda una quinta lase que alcanzar, la integrafiva. En esa estA s6lo una minoria. reducida. En ella estamos riosotros los, que aqui nos reunimos. Es la fase de maflana, del Manana que ya alborea. Es la Altinla, donde las cultures se han fundido, y el conflict ha cesado, dando paso, a un tertium quid, a una tercera entidad y culture, a una comunidad nueva









les han perd'do su malicia disocladora. Por esto, el acto presente de un grupo de cubanos de razas diversas que sejuntan para un rito de comunio"n social, donde se consagra la. necesL dad de la comprensi6n red P proca so'bre la base objetiva de la verdad para ir logrando la integridad definitive, de la. na'66n, re ulta por su profound y transcendent sentido un moment nuevo en la. historic patria y como tal debemos interpretarlo.
La bendica trascendencia de este acto simb6lico puede estl'marse plenamente si" tenemos en cuenta cuatro fen6menos sociales coetaneos, muy ciertos y abrumadores, que no podemos desconocer.
Es el primer, que todavi'a son Jos mas Jos que se empen-lian en comprender los problems cubanos smi estudiar al negro y desconociendo su presencia.

Cuba es uno de los pueblos mis mezclados, mestlizos
de todas las progealituras. Y cada una de las 11amadas grades razas, al Ilegar a Cuba ya era por si una inextricable inadeja de dispares ancestors. Acaso los indios fueron los mds homogeneous de. linaje. Los negros fueron sacados por la trata de todas las costas africanas y de sus re *ones internal correspondlientes- desde las playas de Mauritani*a por Senegam'bia, Guinea, Gab6n, Congo y Angola, en el Oceano AtIantico, hasta los puertos de Zanzibar y Mozambique, en el Oc6ano Indico. Y en las cargazones arribaron africanos de muy diversas razas melanoides, tanto que se da la sarcisfica paradoja de que muebos de Jos negros que poblaron en Cuba, como los condos o bantd, por ejemplo,, no pueden hoy ser tenlidos por negros torque la ciencia antropol6gica ahora Io fiene prohibido; y, por otra parte. no son raros los etn6logos que sostienen no baber en Africa grupo human a1guno que no tenga a1guna mezda de raza blanca. Pero serfa ffitil y err6neo estudiar los factors humans de Cuba por sus razas, apart de Io convencional e I'ndef inible de muchas categorfas raciales.
Con los blanco flegaron a Cuba los negros; primer,
de Espan"a entonces cundida de esclavos gutneos y congos, y luego directamente de toda la Nigriclia. Con ellos trajeron sus diversas cultures. Ninguna era tan atrasada como la de los ciboneyes, mAs bien se asemejaban a la de Jos tai'nos y a1gunas eran de mis complejidad econ6mica y social, como las mandingas, yolofes, hausas,










dahomayenos y yorubas, ya con agriculture, hierro, esclavos, moneda, mercados, comercio forastero y gobiernos centralizados v efect'vos sobre territories y poblaciones mAs grande que Cuba.
Los negros trajeron con sus cuerpos sus espiritus (imal negodo para los hacendadosi.), Pero no sus. instituciones ni su instrumental. Vin'eron multitude de negros con multitude de procedenclas, razas, lenguajes, cultures, classes, sexos y edades, confundidos en los barcos y barracones de la trata, y soclialmente igualados en un mismo regimen 'de es-djavitud. Ll garon Irrancados, heridos y trozados como las caffas en el ingenio, y como 10
estas fueron molidos y estrujados para sacarles su jugo de trabajo. No hubo otro element human en mAs profunda y contfnua transml*grac16n de ambientes, de cultures, de classes y de conciencias, Pasaron de una culture a otra mds I
potent, como los indios, es derto; pero estos sufrileron la servidumbre en su sierra native, creyendo que al morir pasaban al lado invisible de su propio mundo cubano- y los negros, con suerte mAs cruel, cruzaron el mar en agonfa y pensando que aun despu6s de muertos tenfan que repasarlos para revivir alla-1 en Africa con sus padres perdidos. Fueron los negros arrancados de otro continent como los blanco, es verdad; Pero ellos vinieron s1n voluntad ni amblid6n, forzados a dejar sus libres. placildeces tribales para aqui desesperarse en la esclavitud, nuientras el blanco, que de su tierra sall'a desesperado, llegaba a las Indias en orgasm de esperanzas., trocado en amo ordenador. Y si indios y castellanos en sus. agobios tuvieron amparo
0 0*1
Y consuelo de sus families, sus projimos, sus caudillos y sus temples, los negros nada de eso pudieron hallarP mfis desgarrados que todos, fueron aglomerados como bestias en jaula, slempre en rabia impotente, siempre en trance defensive de inhibici6n, de disimulo y de acultuad6n a un mundo nuevo. En una tal condicift de des0
garre y amputation social, desde continents ultra oce:kn1COs, ano tras ano y si 'jalo tras siglo, miles y miles de seres, humans fueron traidos a Cuba. En mayor o menor grado de diisociaci6n estuvieron en este Pais asi los negros como los blancos todos convi'vilientes, arriba o abajo, en un rnismo ambience de terror Y de fuerzao
P
terror del oprimido por el castligo, terror del opresor por In rpunnrhn- tntinc fiiprn Az iiictirin fiiprn eloo n1hicto









"I aporte dcl negro a la cubanidad no ha sido escaso. Apart de su inmensa fuerza de trabaJo, que hizo posible la incorporation econ6mica de Cuba a la civilizacl6n mi-nidial y ademAs de su pugnacidad libertadora, que franque6 el advenimiento de la lindependencia patria; su influence cultural puede ser advertida en Jos ailimentos, en la codna, en. el vocabulario, en la verbosidad, en la oratorio, en la amorosidad, en el. maternalismo. en la descrianza infanti'l, en esa sana reaction social que es el choteo, etc.; pero sobre todo en tres
ifestaciones de la cubanidad: en el arte, en la rellg16n y en el. tono de la emotividad collective.
En el arte, la mu"sica le pertenece. El extraordinary vigor y la cautivadora originatidad de la. mu'sica. cubana es creacion mulata. Toda la musical, de original belleza, regalada por la America al otro mundo es mfisica blanquinegra. El mismo conde de Gobineau, pontifice de los racismos, dio a las razas negroides la soberania est4fica. No nacieron en Cuba los spirituals del Norte (negros cantando su dolor y su esperanza como en los salmon cri 9 stianos de los protestantes anglosajones), ni tampoco ef jazz (MP sica danzarlia de negros ajustada a Jos ritmos de la mecAnica de aquellos blanco musicalmente incultos) pero poseemos una gloria de tangos, habaneras danzones, sones y rumbas, amen de otros bales mestlzos que desde el siglo xvi sal"an de La Habana con fas flotas para esparcirse por Ultramar. Hoy baila la. m6sica afrocubana, es decir, mulata de Cuba, el. mundo enter; y en los cabarets ricos y pores de las notches neoyorkinas, el arrollao de la conga Cniolla arrastra. las muchedumbres en gozo anestesiante de sus angustias neur6ficas.
En la religion, el negro, desconfiado de la cleared forAnea y colonial que lo mantuvo y explot(5 en la esclavitud, fue comparan-do sus mitos con los de los blanco y creando asi en la gran masa de nuestro bajo pueblo un sincredsmo de equivalenclas tan IU-'cido y elocuente que vale a veces lo que una filosof fa. critical y le abre paso m6s desembarazado hacia forms mAs superiors y libres de concebir y tratar lo sobrenatural. 0 pasa al agnosticlsmo 0 al protestantismo presbiteriano, metodista o bautlista; o, sugestionada por el. misterio insoluto de la Poses16n enaienante, entra en las creencias
In Is .0 19 1 w In It 9 0









tismo medianimico y reencarnacionista y del karma sanclonal y perfection de la teosofia,, sin jerarqu 0 as autor itarias, forecasters y anubladoras de su discernir. Y este 1 9 mpulso evolucionario de la transformation religious del negro influye mucho en la actitud del blanco humidde, tambicn con sobra de supers tic iones, pero cada vez
Mas capaz de una libre superacion.
La culture propia del negro y su alma, siempre en
crisis de transition. Penetran en la cubanidad por el mestlizaje de cares y de culturas,.embebi6ndola de esa ernotividad jugosa, sensual,, retozona, tolerate, acomodaticia y decidora que es su gracia, su hechizo y su mas potent fuerza de resistencia para sobrevivir en el constante fervor de sinsabores que ha sl*do la historic de este palls. En esa poli6tnica. masa, humana de genes, de.sarraigadas de sus Uierras y nunca bien resembradas eri Cuba, los apremi"os economlcos y las circunstancias territories, agrarian, mercantifles y b6licas fueron dando gern-ien a los niAcleos humans de Cuba, pero slin
lograr su integraci'n normal, creAndose asf curiosas
pecul'aridades cubanas.

Se quiiere ignorar todo esto o darlo al olvido, no advirtiendo que, sin concern a fondo a todos los protagonistas de la tragedia cubana jam -a's podremos comprender la hondura de nuesP
tros males y d**nde estAn los camlinos hacia mejores. vias.
El segundo de estos, fen6menos graves que nos rodean es la. Persistend'a de los raclismos. No son ellos una desgracia exclusivamente cubana y afin podemos asegurar que aqui estamos Mejor que en otros pa + ses donde, a pesar de su m6s, avanzada
*.P
flizacion en las tecnicas predominates y en la evolu '6n econ6mica, estAn mas atrasados que Cuba, mucho mAs atrasados, en ese campo de las relaciones Interraciales; pero, no cabe negar que en Cuba siguen los racismos discriminatorios slin haber alcanzado los progress ligualitarios que ya Iogr6 el Brasil. Blancos racists hay que aAn niegan su derecho al. negro capaz Por s6to ser negro; y negros racists hay, aun cuando naturalmente son los menos, que exigen a veces el, logro de sus individuals spiraciones,, aun siendo incidentalmente i apaches de merecerlas, Por s6lo ser ellos, negros y amenazando con acusaciones de radsmo diisparado en su contra.

En Cuba no han bastado las pr 6diicas de los credos
ri:Ainrinerc in; 1-ne tip. AAnrtl' nl* 1:4-q tip--larn.










clones, igualitanas, de la constiltuci6n, n* los precepios de las leyes. El racism persisted y se enciende sin cesar por obra de quienes, movidos por sus cliegas codicias y desp6ticas incivilidades, desprecian religionest patrias, constituciones y leyes. Ya las soportaron los indios y durante silos las han sufrido los negros, asi los africanos como los criollos y sus descendientes. Tambidn las han experimentado en este pal's los asidtlicos y los demas w It les v caracterizados por sus procedengrupos considerab I
cias nacionales o sus religiones- tales como los jud'
los gitanos', los protestantesj, los franceses, los norteamericanos, Jos haitianos., los, jamaliquinos, los rmismos espanoles, part icularmente los gallegos, y entre los propios cub-anos unos contra los otros.

Todo esto debe desaparecer o amenguarse rdpidamente en Cuba sino queremos hundzirnos en un caos social, pues los enconos, e injusticias de los racismos a todos alcanzan y son para todos una amenaza permanent. Ouien foment el od*
'o
enarbolando bandera de raza, se verA un dia perseguido a SU vez por pretext de raza tambi6n. Todo racism tiene su rebate y es en definitive un insult y un peligro para todos los cubanos por igual.
Esto es mAs apremliante cuando otro fen6meno social contemporAneo arrastra a Cuba como a todos los pueblos hacia cont; ngencias desconoclidas. Es el de una guerra a muerte de la barbaric regresiva contra la civilizaci& progresista. El del criiterio medloevalesco, europeo, absolutist, monarquizante y opresor, contra el criteria modern, americano,, democrAtico, republicano y liberal. Y en esta guerra, Cuba, por 1 debilidad de sus defenses y por lo poderoso de sus enemigos intemos, corre un gravisimo peligro, el de perder la guerra, su guerra, aunque ganen la, guerra comAn sus fuertes aliados- y, m4s, todavia, el. peligro de perder su paz venidera, la paz de su pueblo, de la cual pocos son los que parecen preocuparse en estos fiempos que van corriendo.
Porque, es necesario decirlo y occasions como dstas son las
d.
mAs suglew-ridoras para confesarlo en alta voz como en rito de p, itencia colectiva, el m6s terrible fen6meno social Que nos pone en trance de rimerte., mucho mds que el de la guerra misma, es el de la fermenf.aci6n desintegradora que nos viene corrovendo. No neauemoS nuestra dolenclila. Doquiera se oye decir








L
incapacidad, torque la Impreparaci6n, que no ha de reparam inmediatamente, puede sm" embargo alliviarse y suphirse. No es tampoco una mera crisis de corrupci6n. Esta es invetera& e intensisima Como Slempre, Pero ahora parece mAs desaforada, cual nunca fue, y a todas Partes Ilega la p6trida infecci6n, sin represiones que la contenganMero adn bay algo que agrava nuestra deslintegraci6n national. Nuestro mal supremo es Io que en Cuba Ilamamos el rela*o,- es decir, la relajaci6n de las disciplines) la carencia de los respects, la burla de las jerar,quias ciertas, el fraud. de las leyes, la exaltaci6n de la chabacanerfa, la petulancia. de las insufIciencias, la falta de sanctions, la impunidad de los, crimenes, la transligenclia con las vilezas, el desvfo de todo sacrificlo El relajo no es v licio nuevo en Cuba Nos Ileg6 de fa colonial, donde, seg m la frase official, las reffes pragmaticas se ponfan sobre la cabeza en sefW de reverence acatamiento, pero a.1a vez se hacia constar que no se cumpli* 'rian. Y por ello y por los complejisimos fen6menos de traumatismo 'individual y collective que deterininaron la formacl6n aluvional del pueblo cubano, siempre hubo en la Vida, de dste algo de convulso y descentrado, y sus expressions, han tenido a veces de ifficonexo y esquizoide, como suede en todos los seres largo tempo opresos., inbibidos sin cesar torturados, Parece asombroso que. Cuba haya podid encontrar en su seno tantas virtues patrician y pleheyas para sus luchas fibertadoras. Pero el relajo en Cuba parece ahora mAs desvariado y loco, a media que por sus proplias culpas y abuses han ido perdlendo sus prestigious las viejas institutions coordinadoras y cohesivas de Ja Vida cliudadana. No es ello un mal meramente politico, ni culpa de unos partidos mds que de otros, n! de los 0 1 Tin
caudillaies de ahora mas que de los pasados, w de U11 gMP social enloqueddo en sus ambidones, ni de una actividad extraniera disolvente, & una desesperaci6n native que se empefia en vI"V*r al dia, y hasta a la hora o al IStante, como los fullers en "albur de arranque". El es un estado infectivo general que ya fiega a la m6dula misma de la nacift., me dole sus posiblifidades de defense, como una ataxila mtcontm, lable.,
El relajo, declmos, es m-As grave que la. i ncia torque un necio Puede ser conducido Por quaen no Io ;sea y Ilegar ambos en salvo a su destiny com6n; y tambl& es peur que la corrupcift torque hasta Para poder robar hay que tener una Prudent discipline en la cuadriHa, la cual cas! siempre modern los excess absurdos y puede ser el comienzo de una ajustada conduct, aunque s6lo sea torque la honradez hip6crita con freripnoin Pc la 7,-,4.Q neinvo.-nipnte actitud de ]a uicardia. Con el.









ignorance yeI ladr6n, sl ellos mantienen un modicum de orden en su Conducta, se, puede ir conviviendo como en una simbiosi*sj, penosa pero temporalmente inevitable, hasta que league ]a enmienda o la sancl-6n. Pero con los vinculos socials relajados no hay convivencia. possible. A los ignorantes se les puede ensenar, a los corrompidos a veces se les, "mete en veredatp,, pero a los locos desenfrenados seles encierra o se les aniquila, son estorbos a los dernas y nadie Hora su muerte. Nuestro pueblo refleja elocuentemente esa necesidad, ineludible de un derto orden, aun dentro de un ambience de relaiacton, con la expresion relajito con orden", como la f6rn-iula de equillibrada transippcia entre el mal humanamente inevitable y su refreno "Relajito" en dim'inutivo
socialffiente necesario.para subsistir-P I
y condicionado, con un "orden" corno su condition, amenguadora.
Perderel orden civic es mAs que nunca peligrosisirno para Cuba; en las tragicas peripecias que esta suffiendo el mundo el relajo es ]a total indefensio'n --N,.nte las agresiones de los muchos enemigos cue ticne la Rep iblica, dentro y fuera de ella, tan clertos con-to terri I Wes y no siernpre solapados.'
La irnpreparaci6n, la corrupcib"n y el relajo no son pro lemas de raza, pues esos males no distinguen colors, de piel ni Perfiles de crAneos; pero, sin duda, los racismos agravan extraordinariamente dichos, peligros, mAxime cuando en la hora presente las campafias de las, etnofobias se mezelan con las polfticas regresivas, como varies veces ya se ha intentado hacer en Cuba por los reacclionarlos dv siempre.
Por todo eflo, tengamos esta hora de confraternidad 'ntegrativa como una actividad seriamente patri kica y aumentemos nuestra, vigiilancia para Jos terrible, dfas quc se nos vienen encima. -jAlerta, negros! iAlerta, blanco! iCubanos todos, alertal iY mAs y mds juntos, pues en eflo nos va la libertad y hasta la Vida! Dejad, -en fx*n, que mi U"Itirna. palabra sea otra repet*da de mi gratittid a vosotros por haberme dado este dia itan feliz!
-Gracias!











r"
'I'res observations acerca de la obra
de Fernando Ortiz


Julio Le Riverend

No es el moment de lintentar una aproximacion general a la biografta scientific y prolific de Fernando Ortiz. Un vasto Conjunto de voldmenes, clients de art I culos, various pro'logos. a libros dc authors cubanos, y extranieros, trabajo editorial en grades colecciones de libros y en revistas mspiraclas, por 0,1, su particlipacion active como fundador o como miembro en numerosas socledades cientifficas y de action progresista desde la primer d6cada de este siglo fonnan un caudal singuktr de pensamiento, de informacift y de ejemplo realmente digno de aprecio permanent.
Su, intelligent y afanado trabalo durante mAs de cincuenta ow
anos, trascendi' mAs alla' de nuestras frontiers, no ya por su 'contenido sino, tarnbi6n, torque no hay ejemplo igual en la b Ibliograffa etnohist6rica de la totallidad de los pai'ses latinoamericanos. Excluyamos de este inmediato resume algunos de $us aportes dentifficos torque los hemos de sefialar mAs adelante. Se ha querido que el centenario de su naclimiento sirva Para asumir su. quehacer como legado y, a modo de inspliraci6n, Para avanzar au'n mAs en la comprensi6n hist6rica y humana de lo cubano.
Ortiz forma parte iindisoluble de una leg16n de s-ablios actions que, desde fines del siglo xvim, cada cual erl su tempo y con )as Mejores armas de la sabiduria contempordnea, se esforzaron por definir los problems de la, naclionalidad que surg p a en e-I seno de una socledad desgarrada por el colonialism y sus cambios internacionales, somet'da a las presiones del escla4 4.0
ViSmo y stis consecuencias; por su vana composition eftnica, en SUD1,11, por el desequilibrio esenclial. que proviene de los obs37








tieulos crecientes a su realizaci6n como entidad de convivenCia progresista y Estado democrafico soberano.
Hemos de abordar aqui solamente tres aspects de esta obra singular:

i. Probtemas de metodologia
Ortiz se forma bAsicamente en los anos 1895-1910 durante los cuales el posiltivismo comflano se extended y, naturalmente, aparecen en 61 a1gunos elements de crisis. Por un lado, se revela cierto histonicismo que Plantea la necesidad de superar la tendencia biologizante prevalenciente en los a-nos forTnativos de la sociologia. Por otro lado, la aplicac1116n de la metodologia de los factors a todos los aspects de la sociedad revel 05 complejidades que no podrian resolverse por medio de las concepciones lineales entonces prevalecientes. Adem4s, comenz6 una reaccion especitica contra el posntivismo proveniente del campo de otras tendencies e, incluso, del materialism hist6rico. Esto d1timo se manifiesta en Italia donde Ortiz culmina su etapa de formac16n fundamental.
Ortiz se relaciona -estrechamente con las 'ideas fundamentales de la escuela posit'va cr'minol6pca italiana que, partiendo de la obra extraordinary de Lombroso, adquiere una dimensi6n nueva con las obras de Enrique Ferri a quien conocio personalmente, y fue su amigo. TambMn se acerca por medio de lectures a la escuela francesa de Durkheim, que va creando el Hamado institucionallismo de tan profunda huella que hasta hoy dia se observan su entronques funcionalistas y estructuralistas. El positivismo criminol6glco, en una variance etnologica, se halla en su primer 11"bro important (Los Negros Brujos, 1906).
Sin embargo, unas y otras orientaciones estan marcadas por su origin en sociedades desarrolladas. Es mds, por entonces
11 d% 4
comienza a der I nirse que la socliologfa se ejerce en el studio de esas sociedades, mientras la etnologifa o la etnograffa se circunscribia a las socledades digamos subdesarrolladas en If 10 Is
todos los niveles salvageje barbaras", tradicionales) en que ,subsistian en Africa, Asia, Am6rica Latina y Oceama.
De ahi que la afirmaci6n. subyacente en las obras y studios de los cientificos occidentales fuera el equilibrio. A ellos les interesaban los problems que constitution desequill"brios. IMPlicita estaba la 'Idea de que las dernocraclas burguesas, capi-








talistas, eran magnificamente stables. S1- fuem necesario poner uri ejomplo entre muchos, senalanamos, la t6sis del criminal .0 a is I
Como ser human de caricter atavico, un salvage superviviente en el seno de la clvilizado"n definitive, to cual aparece en. la obra de Fernando Ortiz ya mencionada, pero solamente como atavismo cultural, en su caso, religioso, lo cual ya explica un matliz particular.
Ese eoncepto del eqUiIibrio social y su rupture Zpodia server a la comprensio"n verdadera de una. socliedad como la cubana, nacida del desequilibrio de la conquista y mantenida en perpetua amputacio"n por los fen6menos, proplios y el impact de la march del mundo? Evidentemente, no servirl"a. De ahi nace ]a originalidad de Ortiz que se- esforzaba en tomar elements metodoI6giicos y conceptuales de la ciienciia de los passes, desarrollados para apl*carlos, ajustAndolos, al contenido de la sociedad que eI contemplaba y de la que formaba parte. La socliedad cubana naci6 de la conquista, de la catastr6fica extifficion de los aborf"genes, de la domi"naci6n extranjera a lo largo de mds de 400 an"os, del estrujamiento de los africanos esclavizados, de la propia, crisis de los europeos cuando, Ilegan a estas tierras y sociedades, de los conflicts de ambici'n dominadora entre los passes colonialists e imperliallstas. Las sociedades abongenes fueron desintegradas por la violencia, los africanos venidos a Cuba y otras tierras Io fueron tambi6n. Todo ello, genera desequin brio, desgarramwentos, conflicts socials, inmadurez, freno al desarrollo, inestabilidad esencial.
Ha dicho Levy Strauss que no es lo mismo contemplar una sociedad desde fuera que desde dentro. Desde fuera, e independientemente de su capacidad de comprenderla por dentro,, estudiaban ]as socledades "PrimitiVas"' los sabios occidentales; Ortiz estudiaba su sociedad desde dentro. Aquellos las consideraban como organisms de laboratono, Ortiz pretendia reformar la sociedad Para que adquiera el equilibriodernocrAtico igualitar* ecesitaba para emprender su desarrollo propi
lio que n 1 10.
Ortiz era y siguio" siendo positivista, Pero las intrusliones de elementos modificadores de esa adhes*6n fue constante, incluyendo evidentes adquisiciones del materialism histo"rico, que, desde luego, no predominaron. Lo primer a senalar es su historicismo que aparece en Los negros esclavos, (1916) y, auri mAs. en obras menores de los afios precedents que no es el caso mencionar.
Las principles terdencTas, incluyendo la de Durkheim., 0 sea, el funcionalismo I I
1 y, c! estructuralismo, limitaban la historic









a moments o references ineludibles, no a una conslideracii6n de un process general y specific a un tiempo.
Frente a la es.cuela de aculturac16n de la que se deduce en buena media, la teoria del pluralism cultural tan en boga hacemas de 20 an"os, Ortiz restablece metodologicamente una concepcion contradictory. del process de formac16n etnocultural en un pai's como Cuba y otros ma's de s'milares conditions colonials y subdesarrollados. La concepci6n orticiana defmie un process: la transculturac*6n que se caracteriza por el choque, dice 61 "por la fuerza o a la fuerza". Hay una exculturaci6n de los pueblos conquistadors o explotados, Io que no impede clertas asimiflaciones y sineretisrnos; tambl"en el conquistador pierce algo de su culture por las conditions socials, y naturales del territorio conquistado aunque tiene a su favor su prepotencla sojuzga-dora; hay una inculturacion o adquisici6n reciprocal de elements culturales, lo cual no debe confundirse con la simple asimi'lacion y, finalmente, de todo ese movimlento contradictory surge la. neoculturacion o culture que sintetliza
P
los elements lintegrantes y les da fuerza, character, forma y desti'no nuevos.
La vastedad universal Y el abandon de las interpretaci ones finales del choque de cultures, no coinciding con los fundamentos del funcionalismo malinowskiano y constituia, por lo contrano, un aporte de aplicacio'n universal a las sociedades del Ilamado mercer mundo y sus problems. Lo interested en Ortiz es que pone la economic social y la tdcnica como un elemento esenclat de la transculturac on, Io que lo separa netamente del pluralismo cultural en su version insufficient posterior a la obra de Purnival de los aflos 40; es mas, Ortiz se le anticlipo, de rnodo que esa Iidea metodol6gica era una regres116n mAs que un progress.
La transcu'lturacio"n, asi conce I bida y explicada en su obra Contrapunteo cub-ano del tabaco y el azficar (1940) no era un factor, ni un momento, sino un process secular, de constant presencia ngcesaria. Como puede observers se alej6 mucho de # 4 Ir
las orientaciones metodol6gicas de la ciencia occictental y su pos itivismo initial se fue Ilenando de "impurezas"' perniftase la palabra, que lo pusieron al borde de una superac16n total de esa position. En resume, cre6 un instrument susceptible de precisiones scientific claro esta, pero que todavia hoy tiene valor
a 1 11 It v IS a x Id -w A .








2. Trasfondo politico-social de su obra
Como parte de esas adquisiciones metodologicas y conceptuales, Ortiz revela en sus obras un trasfondo polliffico-social cubano dentro del cual realize su esfuerzo scientific. Con ello, muestra, en primer lugar, el abandon de la objetividad diel scientific social como abstenci6n. A medIda que pasan los anlos su obra cientiffica, se define mas ymas como, bAsqueda de la. re.,forma y el equiliorio verdaderamente dernocrAtico de la sociedad cubana. Ademas, y esto en segundo lugar, su prActica social se acerca. mis y m -a's a los movimientos que aparecen en
4 a
la conciencia Y la actividad de las masas que en su andar an6nimo trazaban un camino cada vez mas claro, desde la. d6cada del 1910 a 1919 Y, sobre todo, desde 1923 a 1933. No fue ajeno a la joven vanguardia est6tico-polftica de estos dltimos an"os en cuyas ideas influy6, asi como ellas dejaron su huella en 61. Esto no fue una alianza, pero si una transculturac16n en que haI16 lo nuevo social de esos tempos de crisis structural del neocolonialismo en Cuba. Deda Robert Fanis (La sociologie eu XX si,-Cley 1947) de los sociologos norteamericanos:
I
Las attitudes de un sa I w F o se considering en general
see
como indirerentes (o 1xidependientes), que no tienen nada que ver con sus investigations. En la mayor parte de los casos son ignoradas, afin entre sus colegas, con
los, cuales tienen relaciones personals,

Este abstencionismo, -dicotomla del ser humano- no fue characteristic de Ortiz, evidenternente.
Xudl fue su. trasfondo? Desde Los negros brujos hasta su 61timo libro (Una pelea cubana contra los demonios, 1959), su erudici6n Plena, su informaci On plena, estaban destinadas a la lucha contra el racismo, en escala cubana y universal, a su enfrentamiento con la discriminaci6n, a su lucba contra el superiorismo, colonialists, implicit o explicit, de la etnologla., la antropologlia social y la historiografia occidentales. Su- obra, como ninguna otra, salvo la de Jose' Marti', combati 0 en el orden .V
de las ideas y de la. p'ractica, el colonialism y las teor'as de
1 0 -1 F
superioiriaac I I racial generalizadas en aquellas disciplines. Bastaria citar su libro El engaRo de las razas., 1946, editado por cierto Por el Partlido Socialista Popular,, pero no faltaba ese cOmbate en otros Ilibros, discursos y articulos, ni en su. participaclo"n active en movimientos masivos Por lo que 61 Ilarno tegraci6n cubana de blanco Y negros".










Segula, en, este caso,, dentro del campo especifico de la in'P #
vestigacion social concrete, los grades, ideals de la nac16n desde su primer guerra de fiberacio"n (1868-1880).
La poes'a de Guille"n y de otros, le habia reafirmado que nuestros origenes africanos ten I an sefiera digni'dad y eran necesariamente parte inseparable de una nueva conciencia cubana de si y de su fuerza creadora.
Como acompahante extraordinary del movimiento popular por la democraciia y el progress, su lugar en la histonia de Cuba esta' dado en forma 'irreversible, No pueden enajena'rselo sus matches, coyunturales, n1i su aferramiento al positivlismo del cual conservaba al f inal de su v'da una concepci6n mas bien encaminada a prestigiar exclusivamente el tratamiento clentif iOco concrete de los fen6menos en contra de la superficialidad, la improvisaci6n, y, desde luego, ya habia abandoned, en medlida appreciable el dogmatlismo de la antimetafisica que venia andando desde Comte.
Durante toda su vida. Ortiz propugno' por una education masiva del pueblo, por el desarrollo de la ciencia y la difusift de la culture. Es mas. denunci6 desde la d&ada de 1910-19 la incultura, de las classes dirigentes, su conservatism, su adhesi6n a los patrons y actitudes, colonials, (La crisis potitica cubana, 1919 y La decadencia cubana, 1922). No habla realmente democracy en un pais de corrupci6n electoral y gubemalmental, y de ahf la. justeza de sus ideas progresistas. No poco de su program aparecio" despues en el nuevo movirniento revolucionario rnds definido e integrado a la totalidad de los problems, claro, esta.
De esa conviccio"n educadora nacieron por su g'estioln o su participaci6n senbera: la Instituclo"n Hispano Cuoana de Cultura, (1924), la Socliedad de Folklore Cubano (1926), la Sociedad de Studios Afrocubanos (1935), el Instituto Internacional de Estudlios Afroamericanos, M6x*co (1945), la Asociac116n Nacional contra las Discriminaciones. Racists (1949) ya con sentido universal, la Sociedad Cubana de Estudios Hist6ricos e Internacionales (1940), fundada por Emilio Roig de Leuchsenring, nuestro eminent historiador antlimpenialista. El Movimliento Cubano por la Paz (1947), el Instituto de Relaciones Culturales 10 Is
Cubano-Sovi6tico (1946). Y no fueron los unions esfuerzos de animac-16n cultural progreslista en los cuales particip& Men qP
lems auedaban. aunaue no tanto. los an"os. (1930-331 en aue se








corrompidos miembros del Partido Liberal, del cual se habla separado tras de intentar su reform democratic.
En una sociedad como la cubana, no se podia. mantener una abstencio"n ante las cuestilones bAsicas de cada moment. El 10
proyecto democratic y, au"n Inds, la previsi6n del future, exigia una part lcipaci'n cientiffica y active, y 651 lo hizo. ZA qub6n pertenece su obra? Al pasado, con sus 'mpulsos de restaurac116n de las situaciones colonials, no- puede ser adscripta so pena. de tra*cionar esa su herenclia. Al presented que lo valora con simpatfa consclente y al. future que va realizando la principal de sus ideas matrices de ]a sociedad cubana, la obra de Ortiz se vincula de un modo sustancial. y eflidente.

3. Significaoi6n cubana y universat

Dijo a1guna vez Juan Marinello, el maestro en las letras y en el combat, que Fernando Ortiz era el "'tercer descubridor" de Cuba, despues de Col6n y de Humboldt, el sabio alema"n que reve16 las condiclones cubanas de riqueza y de vigor a principios del siglo xix. Cierto es que Ortiz descubn 6, definio, explico la nueva Cuba nacida, de la abolici6n de la esclavitud y perturbada por la nueva dominacio'n extranjera.
Su obra es el mayor esfuerzo realizado en nuestro pal's para comprender el ser cabano -la cubania- y ponerlo en func'6n de conciencia y de prActica social. La dignidad de nuestras raises africanas broto limpia e irrebatible de sus aportaciones etnoculturales, hist6ricas, Fue, en tal sentido, de un peso extraordlinarto en la constituci'"n de un movimiento cien'fico e intellectual poderoso y afirmat"vo en los afios de gestaclo"n de la revoluci6n. NicoUs Guillen di'jo en alamo de sus poems que al Ilamado del tambor todo el mundo cubano respondia, y es cierto, ha sido cierto y lo serA. Ortiz nos dijo que ese tambor era un instrument expres'vo y noble, no un res*duo de salvaii'smo 0 de barbaric.
Pero s* esa fue su slignificaci6n national, tambi'n mAs allAL nos aproximo' al Africa y nos dio, pautas para comprender el mundo caribenwo y circumearibenho (y en este illfimo concept 61 linclufa el Sur norteamencano, sociedad desgarrada. y dese&'%*,I
quilibrada) Por consiguiente, su obra. va al encuentro del mundo, de la bumani'dad verdadera, igual'itaria, y soberana, nriquecen la totacada cual con sus creaciones especlifficas que e i 'I lidad del. patrimonio de la humanidad. No fue vana ictea. el proponerlo -Para el Premio Nobel de la Paz, como lo, h*zo pdblica-








Mente el eminent sablio haitiano Jean Price-Mars, ancabezador del nae'onalismo progresista de su sierra.
En su 6poca, Ortiz cotncidio con un grupo interested de investigators: Miguel Acosta Salignes, Gonzalo Aguirre Beltra n, Ricardo Alegria, R. MacLean Estenoz, N6stor Ortiz Oderigo, Arthur Ramos, 'Pale's Matos y otros. Realmente se trataba, dc un movirmento que corrie paralelo al lindoarnericanista, propio de passes de poblacion y culture, aborigen mayor. Ambos, cran 6omo dos luces en el alborear latinoamerl'cano de una nueva conciencia de si. Digarnos, por Altirno, que Ortiz Y los cubanos como Guilldn, Carpentier, RoIddin y Garcfa Caturla no fueron consecuencia de redescubri"miento de lo afficano simoolizado en Froberitis y su obra estimable, torque ellos no tenian que abstraerse dc su sociedad, coi7no ocurria a los creadores europeos., para constatar la riqueza y el significado f6rul de 10 africano-vertido en la nueva culture cubana.
El humanism transcendent de Ortiz fue tambie"n y sobre todo un simliolo efic-az de aquella idea quo expresO Marti: wiyamos. a lo universal, pero hemos de linjertarlo en el bronco proplio de modo que flores, frutos, vendor, sombra y savia sean nuestros, aunque, como es natural, sus origenes se reveled en algunos matches de color, de sabor, en la frescura, suavizante de nuestra. brisa, en la pujanza de la saviia.
Finalmente, su obra discurri6 por los campos ma's diversos de las cienclas sociales, la criminologia, el derecho penal, la dactiloscopla, la emohlistorla, la geografia econ6mica, la arqueologli'a, el folklore, la fingu"I'stlica, la musicologfa, la historic de las religions, Por todas aquella zonas del saber que aportaban elements a sus interests de comprensi o' n cubana. Pudi& ramos decir que fue uno de los filtimos representatives de los bombres de sabiduria y curiosidad universales que veni"an desde el renacimiento y, adn mejor, desde la 'lustraci6n dieciochesca, esforzindose a trav"Ps de campos -especial iza dos, en abrir el camino a una vision general de la sociedad.

Ciudad de La Habana
Julio 14 de 1981
AF40 XX DE GIRON











Las tradiciones his tori ogrdficas

de Africa Austral*


David Chanaiwa


Este estudlo se propone suministrar un andilisis de la historiografia de los Estados actuales de Africa Austral-, Africa del Sur, Botswana, Lesotho, Swazilandia, Namibia, Zimbabwe, Zambia Y Malawi'. EL Cornite" Cientif ico Internacional solicit6 que este estudlo se limitara a veirtte p~iginas, hemos preparado una tentativa de clasificaci6n para reducir y delirnitar lo que, de otra forma podrfa aparecer confuso o dispers24 En la histo-"


Trabajo prcscntado en la Reuni6n de Expe~rtos' sobre la Historio01"Ifia de Africa Austral que tuvo lugar en Gaborone, Botswaila, del siete alt 1 de inarzo de 1977.
1 Si no he abordado, las tradiciones de Mozambique y Angola, es por mi falta de domino del idilorna portuguds; espero qua se traten en el transcurso de la pr6xima reunifn internacional. sobre la historiografla de Africa Austral. Para informes bibliogrificos de Angola y Mozamnbique, consultar Gerald J. Bender, Portugal in Africa (Los Angeles, 1972); Instituto de Angola, .Boletin bibtiogrdfico; Margaret J. Greenwood, Angola: a b'ibliography (El. Cabo, 1967); Mario Augusto cia Costa, Bibliografia general de Mozanrnbique (Lisbonne, 1946). '2 Se trata, a mi parecer de la. priinera tentativa encaminada al conoc-imiento de ]a historiograffa de Africa Austral sobre una base regional, Existen estudios sobre las, tradiciones colonial y revisionlista de Africa del Sur. Ver, por ejemnp.lo, Leonard M. Thompson, "Afrikanier nationalist historiography", Journal of African history (JAR), 111, 1 (1962), p. 125-141; F. A. van Jaarsveld, The afrikanerps interpretation of South African .history (El Cabo, 1964); Shula Marks, "Afirican and Afrikaner history"1, JAHl, XI, 3 (1970)1 p. 435-447- Martin Legassick "The dynamics of modernization in South Africa", JAH, XIILI, 1)(1972)1 P. 145-1 50;P Staley Trapido, "South Africa and the historians", African
Affars,71,oct. 72, p. 444 459; y Lev~is H. Gann, "~Liberal interpretation
Of :South African history", Rhodes-Livingstone journal, XXV, marzo 19.59, P. 40-58, Quiero precisar al lector que no debe valorair este debate corno

45








riografia de Africa Austral hemos distligulido, sobre la base de hip6tesis y attitudes fundamentals de los authors, de sus temas pnincipales, sus mdtodos, fuentes, terminologfa y pfiblico al que se dirigen, diversas tradiciones: imperial, misionera, colonial., african-a y liffieral-revisionista. Para probar la validez de esta clasificacion nos hemos concentrado en los temas Ynds importance y stables de la historila de Africa Austral: por ejemplo, la civilizaci6n zimbabwe, Ta revolucl16n zul-d, el colo. Jnialismo, el gran Trek, el racism y el nacionafismo.
Para evitar todo riesgo de simplification excesiva, Sen"alamos que estas tradiciones no son necesariamente exclusives n* estan bien delimitadas. Aigunas abarcan los mismos temas; por ejem4 11 a '1 4
plo, las tradiciones imperial, misionera y coloniatista conciernen a la revolucio'n zuld, y las tradiciones atricana y nberalrevisionista, al radsmo; en cada categorfa, los authors presentan divergencies de estilo, de terminologfa y de temperament. AdemAs, a1gunas tradiciones han camblado con el tempo y las circunstancias pero en cada una de ellas existed un clima SLTbyacente de opinions, de hipotesis y de solidaridad que justifica la categorizac16n y la generalizacl"6n, De la miisma forma aportamos una base hist6rlica estudiando ]as tradliciones a traves de tres perlodos de la historiografia: 1800-1900, 1900-1950, y 1950 hasta nuestros, dia.s.

Tradici6n imperial

La characteristic principal de la historiografia imperial es su orientac*6n europea. William Greswell en Our South African Empire (1885), Sir Harry Johnston en British Centrat Africa (1897), Eric Walker en A history of Southern Africa (1928), John S. Galbraith en Relactant Empire (1963), y Ronald Robinson, John Gallagher y Alice Deny en Africa and the Victorifans (1968) han tratado la. historic de Africa Austral como una prolongac16n de la historic europea y, muy particularmente, coino un aspect del imperio britanico desde 1783. Los historadores del imperio estudian el imperial I smo britAnico en Africa Austral corno parte integrante de la polltica intemaclonal europea. Segdn Arthur Percival Newton, "el, destiny de Africa Austral se forI6 en el seno del iml).erio brit.1nico, y su confliguraci6n
I
una condena a nuestros Predecesores, sino como un ejercido de autocritica professional Y de clarificad6n. Las obras cicadas han sido esc i das para representer e flustrar tradiciones, y no torque seannecesAriamtnte las mejores o pores en su g6nero.









se modific6 por la influence de las fuerzas que afectaron el conjunto". Por razones de imperialism, la mayorla de estos authors bacen 6"ifasis en la evolucli'n de Europa y en los intereses estrat6glicos relacionados con la ruta mantima del Cabo hacia la India (por ej.,, ROBINSON y GALLAGHER, 1968).
Explican la dina"Imica internal de la historic de Africa Austral desde el Punto de vista del colonialism, del nacionalismo y de personas eminentes, tales como, Rhodes y Kruger (WALKER 1934 y 1953o MILLION 1933, LOCKART y WOODHOUSE 1963, y MARLowE 1972). Tratan a los misioneros como agents b'en I*ntenc*onados del imperlo y de los interests britinicos. John A. Hobson en The war in South Africa (1900), John Harris en The, chartered millions: Rhodesia and the challenge to the British Commonwealth (1920) y Henry Labouchere en Truth insisted en las conspired ones"" y las maquinadones rapaces de la oligarquia financier que, seon ellos, arrastraban a Gran Bretan-a a las guerras colonials y a la explotacion inhumane de los africanos.
Que fueran jingo'stas, Uttle Englanders o "'negr6filos". los hiistoilliadores del Imperlo generahnente- han tratado a los africanos como elements del medlio (al ligual que la sierra, el mar, los dos Y los m*nerales) que incidigeron en el desarrolto del imperio brit4nico. Despuds de proclamar que el principal ob'je.. t*vo de esta invest* aci6n era las causess polifticas profundas" de la unificaci6n. de Africa del Sur, Newton agrega: "los pro.. blemas *ndfgenas no se incluyen en esta exposicii6n, aunque en ocasiones tengan una incidencia econ6mka" (NEWTON 1924, P. XXI). Greswell se excuse ante sus lectures de dar solamente un resume esquematico de las cultures san, khoi y sotho,
V.
explicando:

Esta reference a las razas cares me ha obligado a
A tip
interrurnpir ligeramente la contlinuidad hist6rica, de mis capitulos a trav6s de un cuadro general de Jos aborfgenes de Affica Austral".
Este supuesto cuadro general, de. hecho, no es mds, que una serie de sintesis extrafdas de relates, de mi'sioneros, exploradores y colons.

3 PIRRcivALNEwToN, ART14u& Select documents relating to the unification of South Africa (Londres, 1968),, primer edicift en 1924y p. XXVIL
GRESWELL, WmLiAm. Our South African empire (Londres, 1885). P. XV4








I ..^s historladores del imperio justifican. la linjerencia y la int '6n, tanto imperialist, como colonial, en las sociedades. afficanas (zulfi, ndebele, bemba, ngoni, etc.), hacienda 'nfasis en las guerras "tribales"", el comercio de esclavos y el "salva31SMO" (JOHNSTON 1897, GRFswELL 1885, NEWTON 1924, MiLuN 1933,MARLOWE 1972). Tambien la expans116n britanica. es tratada como una aneXi6n destinada a limpedir que una zona determined (por ejemplo Natal o Africa Central) sea tomada por un enemigo europeo potential. (portugueses, alemanes o arn xaners) y utillizada contra los britAni"cos, ya sea como una intervenci6n y pacificad 0-* n" humanitarian que tiene como objetivo evitar que los africanos Y/o los b6ers comiencen una guerra en detriment de ellos mismos y de los brIULnicos. Pero como observadores "distames"', tambi6n idealizaron la, "mis116n civilizadora de la raza britanica" y de la tutela imperial. Aunque tenian al igual que los misioneros y colons, ideas racists seudocientifficas sobre la supuesta inferioridad de los negros, pensaban que el indigentna civ'lizado" era capaz. de prograsar y perfeccionarse.

Tradition de los misioneros

La tradic*6n de los misioneros fue una de las forms, mAs importance de la historiografia, durante el primer y segundo
.0 "1 '14 1
s. Hist6ricamei3te i ioneros y, en menor medida,
period P los M*s*
los exploradores, fueron los primers europeos en observer, notar y estudiar la histonia, la culture y las lenguas afficana.s. Por eso las demAs tradiciones dependent, en gran media, de los archives de misioneros, ya que es su fuente "primaria". Por consigtUente, es important comprender a la vez la naturaleza y los IImites de su historlografia. Los misloneros del primer period eran product del racism seudocientifico y del chauvnusmo cultural de Europa'. AutocalificAndose de vanguardia de la "civilizaciop-n cristiana"", se mostraban en occasions como intr6pidos servidores de Dios, sobrepon.ic"ndose a todo tipo de obstdculos relacionados con el clu4na y condos "Indigenas" gracias a su superioridad racial, spiritual, moral y tecnollgicall. Se considerable misionero al que tenfa un peri6dico y que hada

5 Ver H., ALAN C, CAuNs, The clash of cultures (New York, 1965) y DAviD CHANAwA, The Zimbabwe controversy (Syracuse, 1973).
6 Ver por ejemplo, ROBERTMOFFAT, Missionary labors and scenes in Southern Africa (New York, 1969) y FR-4.N ois CoiLLm, On the threshold of central Africa (Londres, 1971).









propacyanda en favor de las missions extranieras ante los dona. trios de la metr6poli. Los lectures esperaban los relates de los ,6x*tos resonates del Evangelio, en la lucha contra el "pagaDismo en el continente negro" y trataban de senior los estremecimientos de lo que debfa ser la vida "mas'alla de la civilizac16n". Como b-a sen'alado Cairns, el misionero tenia que ...avenirse a las exigenclas de Ja realidad, las necesidades del proseli-tismo y sus sentimlientos de fidelidad bacia los mArtires ... ". 7 Por consiguiente, participaba del asesinato hist6rico, cultural y racial, de los africanos. El rechazo o la carlcatura de P 0
la civilizaci.O"n africana conferia, a la empress de los misioneros un objefivo, un sentlido y una significacii6n, Por eso la histori0graffa de los misioneros de esta 6-poca se caracterizaba, por el periodismo sin escr'plaJos y la etnograffa sensacionalista.
Para Robert Moffat, Wilikazi era "un salvage en la cima del poder y un firano sanguinario e inhumano"11. A los ojos del Reverendo Thomas Morgan Thomas, en Eleven years in Central South Africa, (1873), los ndebele eran "descendlentes degenerados de Cbarn"; Para el reverend D. Fred Ellenberger, en su History of the Basuto: ancient and modern (1912), los san eran to salvages absolutainente irresponsible" (p. 7) y los sotho "sufrian del yugo de la brujerfa desde silos atrAs" (p. 248). El afficano era despoiado de su historic, de su culture y de su humanidad Y acus.ado de canibalismo, poligamia, supersticift
'imp
y brujerfa; pana diterenciarlo como "noble salvage,", se invent
w
un vocabulario especial.
Los misioneros no s6lo se adherian a las *Ideas imperiallstas como los historladores del imperio, sino, que las percibian en terminos teologicos como una justification de la profecfa bfblica QVIACKENZIE, 1887, MOFFAT 1842, CARNww 1894). Veian aDios en la. historic o, mds bien, Ja historic como Dios. En Missionary labours and scenes in Southern Africa, Moffat afirma que" ... el Evangello de Cristo es el u-'nico instmmento que puede civilizer y salvar a los hablitantes y iiaciones de la. tierra" (p. 11). El reverend Franrol*s Coillard, autor de On the treshotd of Central Atrica, pretend que la British South Africa Company (13SAC) represented "la fuerzal la clivillizacio"n y el cristlianismo". Mas adelante an-ade:
En esta granlucha europea por el control de Africa
Central, Inglaterra toma en6rgicas medidas para asegu01 CArRK:, A. C. Clash of cultures, p. xii.
8 MOFFAT, R. Rhodesia National Archives. M0/5/1/1.










rar la parte del leon. cDebemos coudenarla? C.9s nece, sario alegrarse o lamentarlo? -Quie'n puede descifrar el porvenir? Lo important es recorder que, en medio, de
Jos sobresaltos, de las naciones, Dios es quien reina.9
Por deducci'n teol6gica, los misioneros Ilegaron a la conclusi6n de que los afficanos no teman historic torque no t& n1an el concepto de Dios", y asf a travds de la justlificaci6n divina santificaban el imperialism. La invasion de los terrL torlos zuld., ndebele, xhosa, bemba y ngoni por los colons era Una 11guerra santa" contra el "paganismo" (CAPNEGm 1894, BPYANT 1911). La destruccl16n. y desorganlizaci6n de las sociedades africanas se antinclaban como, progress.
La era tumultuous, y adventurer se revoluciona y cada
ano presenciamos grades cambios en estos pueblos primitlvos. La civi'llLzacio'n. estA a punto de modificar la condition social de los. indigents, y el vi*e*o orden
tribal estA en vfas de desaparici6xi".

De esta. forma los misioneros matizaban al imperialism con una. aureola de utopia y universalism religloso.
Los misioneros tenian una impression ambi'valente del colonialismo. Algunos como John Moffat y Davlid Carnegiie peter F -an la expansion colonial a la imperial pues pensaban que la prli mera era mAs eficaz, mas realist y por consiguaente mAs rentable". Pero, en general, concedlan mas important -a Ja tutela humanitarian y a la administration imperial que el promedlo de sus conciudadanos. Entre estos, a1gunos como John Philip y John Mackenzie, "lucharon" por los "'derechos de Jos indlgenas 1.2. SU ambivalencia proviene del hecho de que tanto ellos como los escritores imperialists y colonialists crefan en la superlor'dad inherentt" a la raza y a la culture. blancas y con"deraban la colonizaci6n, el comercio y el istianismo como aliados iffiseparables, (PHILIP 1828j, LiviiNGSTONE 1.866, MACKENzi, 18871 Howrrr 1.838). Eran filAntropos de amplias ideas que

9 COILLARD F. On the threshold. ..p. 381 3,0 RAZER, DONALD. Wilining a primitive people (Westport, Conn., 1970), Po 7*
11 MOITAT, R. y Jonvi SMITH MOFFAT (New York, 1969); y DAvID CARNEGi., Anioney the Matabele (Londres, 1894).
12 Piqiup. Joi4m. Researches in South Africa (New Yoric. 1969)- vni.








trataban de aduclir los contacts cultures entre el colonizador y el. colonizado.
En primer lugar, se preocupaban por los malos ejemplos que daban (a los africanos) los elements, lirreligiosos y mateIn .
rialistas de las poblacliones inmigrantes. Se oponian a la expansi6n incontrolada y a la. brutallidad de los colons asi como, a la explotac116n de los africanos. En Colonization4nd chnstianity, William Howitt deploraba "el mal monstruoso y universal cometido por los -europeos contra los abor.0 I genes, de cada una
de las regions donde se instalaron". En Austral Africa, losing it or ruling it, Mackemie denunciaba la "...politica represiva de algunos politicos colonials la conquista, la expoliacio-n y ]a degradacio-n perpetual de todas las genes de color" (p. 493).
Se proponia una f6mula para la colonizaclio"n de Africa Cen. tral, controlada por la metr6polli, que definia Incluso. la estructura y funci6n del gobierno. Contrario a Ceci.1 Rhodes, a. la BSAC y a los monopolies, deseaban que el gobierno britinico organizara la colonizaci6n, fijara. los. precious para la sierra (obtenida por la conquista), concediera pre'stamos con d6bil tasa de inter6s, perclibliera lmpuestos, y finand"ara. la construccOn de carreteras, filneas y press.
La historiografia de los, misioneros se modiific6 ligeramente en el transcurso del segundo perfodo, -1900-1945- o period colonial proplamente dicho. Los misioneros converting entonces a los africanos apabullados. y sometidos, cuyos doses y espiritus se habian mostrado impotentes y habfan podido ser vericiidos y cuya culture habia sido aniquilada. Los misioneros y sus. reconciliados estaban seguros; ya que las costumbres africanas, consideradas, pagans, se prohiblan por decretos. colonials. Ademas, existing. numerosas I industries europeas capaces de hacerse cargo de las sociedades africanas. En esta atm6sfera de distensi6n, los. misioneros perdieron no s6lo akunos de sus rasgos mesi"Anicos, y agresivos, smo que emprendieron, con buenas inte 1
del pasado africana. nciones aunque un poco al azar, el. studio
Sus razones eran, en primer lugar, de orden utifliftario: se trataba de "evitar los. errors mds peligrosos que pudieran cometerse V
., por pura ignorancia de la. verdadera naturaleza de los ritos o de las supersticiones (africanas) "13, Por eso, a1gunos

'3 JUMOD, HENRI A. The life of a South Africa tfibe (Londres,, 1927),, P. 8,








inisioncros esperaban atenuar, cond,.Mando, los prejuicios, el racismo y Ia explotaci6n europeas, part licularmen te despu6s de Ia unificaci6n de Africa del Sur y las crecientes victorias.del apart heid, y de Ia instaurad On de un gobierno colonial en Rhodesia del Sur. Esperaban linfluir en los comisarlios de distrito, en Jos colons, en los. dem -a's misioneros y en los africanos, .1r P 11. 4
instruidos. "Este libro esia dirigido a aquellos que pueden contribuir al desarrollo de los africanos, a las autoridades, que se ocupan del problema indilgena, y a los afficanos instruidos *14 yp
Otros misioneros realmente quenan emprender una histo0'. It
riograria del pasado africano.

Quizas hoy en dia no se perciba plenamente Ia importancia de esta obra; pero su valor duradero se apreciard me-]or dentro de cien aftwos: los historliadores de origin indigent que surjan entonces nos agradeceraln el hz-iber consignado para Ia posteridad el cuadro de Ia civilizaci6n simple do sus antcpasados 5Estos primeros afficanistas., bantu'stas, o etn6gafos (como ellos MISMOS Sc denoml+naban), se dedican a estudiar Ia historia afficana y a observer los caracteres fisicos, socliales y morales de los africanos, lo que d*o lugar a una prodigious producci6n literaria.
Pero, a pesar de los ob*etivos expresados, los misioneros escribieron ]a historic africana conform a las actividades, curlosidades y teorias (por ejemplo, Ia. teoria chamitica) de su, tiempo. En su farisCAsmo de experts, promovidos por ellos Mismos a ese rango, olvidaron las tradliciones orales africanas, ateniendose a las conjeturas, rumors y relatos'de otros misioneros, exploradores, y colons. Trataron Ia historian africamci Como una 44civilizacio'n simple", utilizando Ia misma tern-ii-nologia que antes salvagess, Nirbaros, primitives, etc.). La religi6n, era superstition y los reins, tribes. Da Ia impresi6n que des. cribia-a Ia bistoria de Africa para demostrar que los afficanos xio poseian civilization y que tenfan "necesidad" del cristlanismo y de Ia europeizacio'n. En raras occasions percibian diferencias entre los afficanos que, a sus ojos, no eran mas

1 t Juxop, HENRI P. Bantu heritage (Westport, Conn, 1970), prefacio. 15 IBRYAmT, A. T. The Zulu people a5 they were. before the white man came (New York, 1970), p. X1.









que una- masa de "herejes". Reyes, soldados, cornadronas, artesanos yhechiceros africanos eran consderados en bloque como 1101
agents de las tinieblas histo-ricas, salidos de la "maldicion do Cham'

Tradicio'n atricatia

Comparativamente, la historiografia, africana es la ma's modificada del primer al segundo period.o. La historiografia, de la primer, i6poca era esenc-talmente una version africana de la tradicio"n de los misioneros. Sus authors eran intellectuals cristianos instruidos en las escuelas de misioneros y tributaries & las imprentas de los misioneros 'I's .
En primer lugar y ante todo, se trataba de sacerdotes y do professors slicol6gicamente extraidos de la culture africana y, por consiguiente, dc ellos mismos. AsiJohn Tengo Jabavu (18.591921), ceIebre fundador y redactor jefe de Imvo Zabanasundu, era un ferviente methodist, T*Yo Soga (1829-1871) fue el primer pastor presIbi-teriano ordenado on Gran Bretanba, y Walter 13. Rubusana (1851-.1916) primer mlembro afficano del Consejo Provincic-11 del Cabo, era un pastor congregacionalista. Aceptaban el colo-nialisn-io como un es-tado de hocho, admiraban al hombre blanco por su poder, su fliqueza. y tecriologia, y aceptaban la supuesta inferioridad cultural de la raza negra7T.
Se sumabari al universalism y al utopismo de los misioneros en el sono del sistema colonial, elevar a los afficanos a la "cristia-Aad c' ilizad-a"' gracias al cristianismo, educa.616n y a las escuc!as professionals. Pei-o. contrariamente a I Os misioneros, estaban influidos por la doctrine. de autodeterminacion economic negra de Booker T. Washington y por el. panafrlicanismo de ]a IgIesia Episcopal Mciodista afficana. Fundr-tron c0fradlas por ejemplo, la Escuela Profesional. Cristliana. Zulu'*

Ver DA N f UKUNENE, The beginning of South African vernacular literature (Los Ancreles, 1967).
17 Ver R. HUNTDAvis, "John L. Dube: A South African exponent of Journal of African studies, 2,4 (deceinber 1975); Shul Mfark&, '71 e ambiguities of dependence: John L. Dube of Natal", Journal Of Southern African studies. 12 (avril 1975), p. 162480; Manning
"A black school Iin South Africa", Negro History Bulletin, 37, 4 (juin/ Juillet 1974), p. 258-261. PETEtt WALsHE, The rise of African nationaH5 az j, 1 So Ij tfil tr* wa (Berkerlev. 1971) v T. 0. RANGERp The African






y la Business League bantu de Natal de John Langalibalele Dube), asi como peri6dicos y groups musicales, copliados del 'I'modelo de Tuskegee"".

Cuando escribfan, estaban motivados por razones intelectuales o religious, y no por la. conciencia, de la historic afr*cana. Tradujeron obras inglesas de ins piraci6n religlosa en dialects africanos. Tiyo Soga tradujo Pilgrim's progress en xhosa (U-Hambo Lomhambi), Rubusana tradujo, Steps to Christ de E. G. White; Samuel Edward Krune Mghayi tradujo Aggrey of Africa (U-Aggrey wase Afrika) de E. W. Smith. Escribieron poems de terns europeos., y at mismo tempo relates sobre la historic y costumbres africanas y proverbios (por ejemplo, U-Tywala de Tiyo Soga). Tambi6n compusieron Mlsica (principalmente himnos), como Amacuto ase Lovedate (himno de Lovedale) de John Knox Bokwe, el famous Nkosi Sikelel' I-Africa (Dios bendice a Africa) de Enoch Sontoga, y el c6lebre Ulo ThiXo Omkhulu, Ngose Zulwini (El Schor en el cielo) de Ntslikana. Tambii6n presenciamos, en este perfodo, una prolife. raci6n de los peri6dicos afficanos: Imvo de Jabavu, Leselinvana de la mis*6n de Lesotho, Indaba de Lovedale, Isigidimi de Willangton Gqoba, Izwl' La Bantu (El camlino del pueblo) de Nathaniel Cyril Mhala, etc.
En conjunto, estos africanos escribian obras refigiosas y didakficas desdnadas, a los negros instruidos y al mundo dc los blanco, misioneros o liberals. Componfan ser-mones en forma de poems, novels y musical. A semejanza de Ios mqs*oneros, se oponfan a la polligamla, al paganismo, la superstici6n y la hechicerfa, Y no vefan ni Dios ni' grandeza en el pasado africana. Esperaban hacer penetrar a los africanos en el mundo europeo, y tenfan fe en eflos mismos,, en el cristianismo, en los misioneros y en los blanco liberals. No s6lo obviiaron la historia africana sino que ncluso percibieron las realidades del colon'alismo. Sin embargo. aunque sus obras no sean hist6. ricas son *nestimables des I 1co
I L el punto de vista historiognif
en la media en que revelan la historic social e intellectual de Africa Austral en el si-glo xi[.x.
Los intellectuals africanos del segundo periods pertenecen a la. era colonial propiamente dicha y son un reflejo de 6sta. Conocieron como observadores o partici P pants las guerras. fronterizas, la guerra contra los boers, la rebeli6n zulu' (1906), las sublevaciones ndebeleshona, la rebel!6n barwe y la primer guerra mundial. MAs important auln, son aquellos que soportaron la mayor carga, posada del colonialismo, con su apart-









heid, sus leyes, discriminatorlas, su trabajo obligatorio y sus humillaciones. Estaban rodeados de los hermanos africanos victims del "Problema necyro" que se "n la descripci6n de Davidson Don Tengo Jabavu, estaban entonces "sin tierras, sin & Is .
derecho al voto, como escl3vos, pariahs, como desterrados en su propio pal's. sin ningfin porvenir Posible""8. Su obra se caracteriza por ser un testimonio- casi director de la e"poca, por la conciencia radial que de ello se derive, y por $I un sentimiento creclente de desconfianza frente a la autoridad del hombre: blanco, una p"rdida de fe en las protests bien intenci nadas, y una p6rdida de confianza en la antigua protecc*6n de la. cons1 1,119
fituci*& btitdnica Fue la 6poca de las reivindicadiones. no violentas de los africanos por los derechos c P vicos -ilustrado por el South African National Congress, la Southern Phodes]*a Nati-ve Welfare Association y el Northern Rhodesia African Congress- y la del sindlcalismo, separatism y el etiopianismo.
Las Wcas y acciones de estos africanos trataban esencialmente de exponer y corregir las "res tricci ones impuestas a los indigents" y, por consiguiente, de producer una historiografia con terdencla reformist, Unp de los libros mds famosos de este per'odo, Native life in South Africa, before and since the European war and the Boer rebellion (1916), de Solomon Tshek1so Plaat, trata de ]a Mstorlia del Land Act y de la segregation
IL A* 0
en Africa del Sur. Su objeti'vo era presenter

.&I cuadro sincere de una triste sltuadlon en la cual a pesar de todas las insuficiencias, me esforc' Por describir las diflicultades de los Indigenas sudafricanos confrontadas en una ley muy extraha, de mantra que los lectures simpatizantes la puedan engender lo mLis
f6cilmente Posible (p. 11)
Davidson Don Tengo Jabavu escribi6 The black problem I10920), Criticism of the native bills (1935) Natives disabilities in South Afnfca (1935). Algunas obras, como The South-Eastern Bantu (1930) y Ama.-osa: life and customs, de John Henderson soga.* Mekhoa le- Maele a Basotho (Mbitos y proverbios de los basutos') de Azariele Sekese, y Moeti oa Bochabela (El viajero del este) eke, Thomas Mokopu Mofolo, tratan las tradliciones y Costumbres africanas. Los authors. de este segundo peiiodo
DAVUMN DONTENGO JABAvu. The black problem; papers and addresses on various natiVe problems (El Cabo, 1920) P P. 16. IL'b Ibid., P. 1.










siguieron escribliendo novels, poeinas y mfisica e hicleron aparecer periodicos africanos como los de la pritnera. epoca. Tarnbidn escribieron blograffas y autobiograf fas (por ejemplo, U-Shembe de Dube, John Tengo Jabavu de Jabavu y Chaka de Mofolo).
De forma general, su historiograffa oscilaba entre el ellitismo y la acci6n de masas, la esperanza y la desesperaci6n y el m ilitantismo. Se consideraban como los mejores infon-nados de la historic, de la culture y de los interests afficanos. Jabavu dice -no hay nada mej or que un indigent para concern a otro
It 41 's
indigena". Dectaro, que escriola su hbro para los futures investigadores africanos.

Digo intencionalirnente investligadores africanos; en
effect cualquiera que Pueda ser la simpat'a y la generosidad de un europeo, no puede eiriprender una tarea de este tipo con el conocimliento detallado y el entus ,-_ismo que s6lo puede poster un -.'.f.,.1Aicano victim de la dLf'cil situation v de las dificultades de la cual es
objeto"'.

Sin embargo, estos historiadores no se dirigian a las masas africanas de su tempo, que consideraban compuestas por "cam Pesinos rudos", sino al pdbllico britanico, a los misioncros, comisarios de districts Y a los blanco liberals. Plaatje abogaba. por la tutela imperial "en nombre de los cinco millions de files suietos britanicos que soportan dia a dia la carga del hont bre negro"21. La ambici6n de Jabavu era proporclionar una 0 ...exposici"n exhaustive y pracuca del problema, indigent por un indlgena [...] formulando crificas a la vez construcis
tivas Y neErativas".
De esta forma, mlientras que los misloneros escribian ha hiistoria africana -precolonial, los africanos se interesaban esenclalmente en las leyes colonlales, en su origen, naturaleza y effects. No buscaban las causes del colonialism en si, de la resistencia africana, del separatism Y del etiopianismo,. Su dependenciia con relacl16n. a la prensa de los mlsioneros, su orientation reformist, liberal y cristiana, y su ideologlia political, de tipo elitlista impedian que se desarrollara en ellos una verdadera

20 Ibid., prefacio.









"P
conciencia de la historla afticana". Al Igual que sus priOdecesoires del primer per'odo, misluneros y libcrales blwicos, cr)nt*nuaban contando con el cristianismo, la education el saberhacer professional y la buena voluntad humanlista para el desarrollo africana. Su importance, sin embeargo, reside en la vasta documentacto'n scientific contcmporl6nea. que reunieron
-ectos inif,,rnos del coloniali,:mio
so.bre el funcionamliento y 1., '*1 1
la cual, da un enfoque historical inestimable.

Historiografla colonial

La bistorio-yri-fia. co)'Oni-al es la U"nica cjie. ba, sido 4C.-nalizada ampliamente; tanibi'n es ]a -ma's soI'IrIi, leja i lena
mente las realidades y las necesid2des regrionales Ji"A colonialismo. Yo mismo estud1*6 la bistorio,-Trafi. .. colonial de Zimbab ,%,c en The Zimbabwe controversy: A case of colonial histot l-ographv (1973). F. A. van laarsveld en The Afrikctner's Interpretation ol South African history (1963) y Leonard M. Tbompson en Alrikaner nat" nal* t Nstor4ography and the policy -of apartheid
(1962) analizaron la historiografia afrikaner.
La historiograffa colonial sf hasa pfinclipaln.cnte en various factors interd-eptc.ndien Las qu(-,,, p-u-...den Oasifica-rse de Ira slgajente forma: .1 1,
,predisposiciones -los cornp.,Cics rehativos a ]a ldc,,.)6
Iogia, attitudes e ipstituciones anteriore"s al reparto y la conquista d,? Africa Austral (por ejemplo el radismo seudocientffico, la teorl"a clulmttica, el calvinis-Irno y cl capftali.smo) factores hist6ricos -la migraci 6n, conquista y la sunii.sloii de los pueblos autoctonos extranjeros ., hostile y considerablenlente M' iiimerosos (por e jernplo el gran Trek, la colum-na ii,.1-1 TOS pi-onero,:z, la, guerra anglo-ZU16, la guerra anglo-ndelbele, la guerra anglo-b6er y la rebeli6n barwe) coynnturales- las pruebas
las tr' Ulaciones soport-.aJas para mantener la sup-cew-acla colonial e.itraniera, la cohesion y la sobr-ranta contra'cl resenI 41r
timiento, el nacionallismo africana y la p111--rula.
Las predi-sposiclion-es & los historiadores. de la tradici, ion
colonial eran semciantes a las do los misloncros y a has de Tos histonadores del, Imperlo. Pero el context. h*st(-)rico y coy-un22 La 1historiografia del primer y dcl SC'T-Undo perl"Odo difiere notabletnente de la de los afficanos despv's dela segunda guerra mundial; Influldos por el nacionansmo africana 1-a conciencia de la his-toria y una ideologia que predLIca la flberacion. Ver por ejem-plo NOSIPHO PlUTE K E, The roie of the missionary in conquest Uo-hannesbu rgo, 1952) Y MNGU111O Three hundred warv.









tural en el quc se encontraban los differenciaba no so"lo de los misioneros, de Jos limperiallistas y de los africanos sino tamblen de los derna-'s colonizadores europeos de Africa, a exception de a1gunos en Kenya y en Argelia. Mientras los misioneros se linteresaban por el alma de Tos natlvos y los imperialists conthbufan al "Poderl'o del imperio", los colons robaban las tierras, los reban-os y la fuerza de trabajo de los africanos. Su maxima era veneer, despajar y explotar.
La historic del Primer perfodo caracterlizado por las luchas de frontera, la especulaci6n, la guerra y las rebellions se escrib16 esel.1cialmente Para justificar las invasionss, massacres y saqueo. En Downfall of Lobengula, the cause, history and effect of the Matabele ivar (1894), W. A. Wills y L. T. Collingnidge nos Ip Wen que aceptemos

-como una ley el hecho que, cuando los. salvages
entrant en contact con una civilization avanzada, necesariamente deben aparecer motives de fricci6n y que esto siempre terminal por el sometilmiento del pueblo
inferior (P. 11),

y que la guerra es una "lucha entre la civilization y la barbaric'
En History of the Zulu war (1880) de Alexander Wilmot, History of South Africa (1888) de George McCall Theal, Sunshine and storm in Rhodesia (1896) de Frederick Courtney Selous, A century of wrong (1900) de F. W. Reitz, The history of our land in the language of our people (1877) de S. J. du Toft, los afficanos son presentados lnvariablemente como "'ladrones de rebafts". "saqueadores sin la gracia divine tribess indigenas belicosas". traidores, mentirosos, etc. Las causes e las guerras de frontiers siempre cran Jos robos, la. perfidia de los africanos y la 44 masacrell por estos de "inocentes" mujeres blancas; o bien se trataba de missions de "aytida" en favor de "aliados" africanos. En History of the Boers in South Africa (1887), Theal dice que "Tshaka gobernaba su pueblo con una crueldad arenas comprensible por los europeos" y que "s6lo podian comprenderlo los hombres de piel negra y costurnbres barbaras" (p. 29). Los relates, de estas guerras de frontiers zil igual que los de los primers misioneros, se escriblan apresuradamente y en caliente despue"s de ]as batallas y las ocupaciones efectuadas por colonos-soldados o especuladores convertidos en historiadores. Reflejan la laquietud, la alienactft y lainesta-









sus authors de hacer participar a los lectures metropolitan en los Peligros y en las emociones que eran las suyas en el 9ccontinente negro".

Sin embargo la hlstorliografia linglesa y la historliografia afrikaner difieren en lo reference al imperialism brivinlico, los misioneros y el nacionalismo afrikaner. Los authors de origin ingl6s (WTLMOT 1880, 1894J WILMOT y CHASE 186% WILLS Y COLUNGRIDGE 1894,,, y SFLous 1896), que apreciaban la 'protecd6n diplomdtlica y la avuda milltar bntAnica, eran part'darios del imperialism pero contrarlos a los sentiments. humanitarios de Exerter Hall, y sobre todo de la Sociedad para la protecc16n, de aborigines. Estaban a favor de Jos anglosajones y en occasions hostiles a los afrikaners. En la introducci6n. de Downfall of Lobengula, Selous declare,
Concluyendo dire' que el effect politico de la conquista de Matabeleland asegurarci ]a supremacia de los anglosajones en Africa del Sur, pues los Estados holandeses en estos moments esOn completamente rodcados.. (p. 12).
En cuanto a Jos authors afrikaners (Du Torr 1887., REiTz 1900), concentraban toda su atenc! On en Jos "males que Padeclan los B 6ers por culpa de los Britdnicos", de los misioneros y de los africanos. Los temas principles de sus relates eran Jos Black circuits, Staghternek (1815) la emandpacion, el gran Trek, la "guerra de Dingaan", la ocupaci6n britAnica de Natal, la Keate Award, Majuba, Ja expedlici6n Jameson y la guerra anglo-b6er- Su tema. central era el de un ""pueblo elegido", que ama a Dios y la paz, que habia transformed a Africa del sur del "desierto on sierra de promising", que trataba a los esclavos en ]a colonial del Cabo, "me*or" que "en otras posesiones bn*tAnicas, Como por ejernplo en las Indias occidentates", y que era perseguido por los brita'nicos debido a la. ignorancia de los secretanos de Estado lingleses que se relacionaban con "los asuntos locales de un continent a seis mil leguas de su exPeriencia y de su entendimiento"' y de la '"conspiracio'n del engano por parte do los agents locales del lmperio,, yi, MUY ParUcUtanTiente, de los misioneros, que eran los "ciegos defensores de todo lo. que era indigent". Los colons ingleses, RhodesL Y la BSAC generalmente eran tratados como agents del 'imperialisrno brlitAnlico los africanos como traidores y allados de los brit4nicos a trav6s de los misioneros. De esta forma, la









de calvinismo, do con-iplejo de persecuci6n, de iwi-italIclad (!c pioneer y de raclismo.
P
La Mstoyiocsraf a del seg I on
1 ':2 1 gundo period, tanto de express
inglesa coi-no zil'J 1-'aner, se basaba, fundamentalmentC. en los facIores covi.inturales de la poca. Los colonos confrontaban entoncc$ los pi-oblemas characteristics de la autoidentidad y z l autoP
dcteriiiinad6n en un med"o cxtra-njero y hostel. Tenian ivc.esidad no sIDlo de bistoriadores, sibno tamblidn, de una tradicii.cm
L '0
hi S torica disfinta a la suya propia; una tradici6n que serla ]a base de su col'oni'ahsmo particular y que dana una signlficacion y un objetlivo a los individ-Lios blanco y los incitarla a una participaclo"n actliva. Los dirigentes politicos irl"an incluso hasta a nonibrar "hlktoriadores of ales laureados" (por ejcniplo Theal p.-A-. I lue(yo 11 M
-a la colonic., del Cabo, Richard Hall, "D
Marshall Hole para Rhodesia dcl Sur). A igmal que los M*81()neros, los biistorladf.-' --Os colonies se dedicaron a estud"ar el pasado africana prQC01onihal. Escribieron sobre las migraciones ba5-itu", la rev olucion zulu", Mfeqane, la. civillizacio"n zimbabwe, las m..igracioncs riguni" y el trAfico, de esclavos --que son los tezinas principles de Ta historic africana, del moment. Pero, su enfoque la histuria africana era ne us objefivos
eran: a) escribir u.na historla de Africa Austral blanca como la Illeve: b) despofar ,-A los africanos de su historic, de su patrimonio cultural y de su humanidad; c) 1.acer e"nfasis en la lucha racial con-io tema central de Ja historic de Africa Austral.
Un caso ti"pico, con relaci*6n a esto, es la historliografl"a cotonial de la civilizraci&i zlimbabwe 4. El espectro de las ruinss zimbabwe y el becho de que el pueblo shona, que hablan pretencliao ColonizZly Pala sicrnpr,.., afirmziba ser el artesano de esta civilizaci6n, Ean ascd ado constantemente a los colons mas atiesatdos de Rhodesia. Como consecuencia, sus If historiaelores laureados" -sc ban movido Para demostrar los origenes extranjeros d-c cs.tas ruinsa" (HALL 1905, 1909, P,kv-R 1957, y BRuwER 1965). Segu'n Hall, la civilization zhmbabwe era,
...Ia in., p-ortadon de la culture, asiAtIca en su fornia rpa's TA:,--'3'.fcct-a co.-In-D coiisccuencia de ]a L.istalacic")P. en
3 Para los princlpales trabajos de los precursors de la escuela f(difusionista", consular JAmEs THr-oDOR-- Br--iw., The ruined cities of Mask-onaland (Lon,Jrcs, 180.6); RicHAR-) N, HALL, Great zimbabwe,
Rhofl",c-sia 1905) v Pre-Wstoric Rhodesia (Filadelfia, 1.099). IguaIrnente BERTRAm G. PAVE.Z Zimbabwe cavalcade (Londres, 1957); Y ANDIUE*' J. BRUWER, Zimbabwe, Rhodesia's ancient greatness








Rhodesia de los Arabes Persas e i*nd*ios quel, en fiempos prehistoricos, veniaii a explorer los yadmientos
ur'feroS14.

]Bru-vver afirma que:
... los fenicios fueron los mds notables comerciantes
inineros, marinerss, constructors, inventories, fabricantes y colmizadores de su tempo, que hicieron este esfuerzo extraordinary que trans.form6 a Rhodesia a1gunus sigl'os antes y a1gunos siglos despu6s del comienzo
de ]a era cristiana -I.

Se collsidera que los semitas se gnstaTaron en Rhodesia y excavaroti las minas y construyeron ediff Idos de Piedras entre el 2000 y el 900 antes de Jesucristo. Doniinaron la historl"a de Rliodesia en esta 6Poca. Hacia el 900 despues de Cristo Ilegaron las baiitu y provocaron la tr.'g*ca extinci6n de la raza semita y la ineviNable "'barbarizadft" de la civilizadon z' -mbahwc. Los Semitas hubiesen sido "extermlinados por los Cafres", ya sea absorbidos en la raza negroide por matrimonios mixtos, o inclu-so aniquilados por enfermedades troplcales end&D.iicas. Fin-almcntc, hubiesc.n perdido, a la vez, su. Wentidad flisica y su culwra superior,
La culture zimbabwe tomo parte en el destiny
inevitable de todas las civilizaciones importadas en el condnente afficano ya fuera en Cartago o en Egipto.
Mientras que la relaci6n con la potencia extranjera se mantenia, e"stas se m-antenian tam Men, pero desde el
MoMento en qiie esta relaci6n era comprometidl,
c ivilizaciones cran I nevitablemente condenadas a deaparecer y a caer en el olvido"'.
E I supuesto perl"odo de dom inac 'On b an tu, q u e IT a] I s it u* a entre 900 y 1650 despues de Cristo, se convirt*6 en el "perfodo bastard
De esta forma, los hfs torli adores tanto britanicos como afrikaners transformation el racism seudocien.ti Ofico, y el chativinisino cultural de Europa del siglo xix en una ideolofria col.,)24 HALL, Pre-historic Rhodesia, p. .478.
'2-r" IBRUwL-v. Zimbahi.ve P. 140.
:2" HUL. Pre-historic Rhodesia, p. 479.










nial que justificaba Y consolidaba al' propio colonial ismo. Trataron el process hist6rico como una simple lucha racial entre seres, superiors blanco e indigentss", entre los buenos y los. malos, Y entre la vqda y la muerte (BIELL 1909, EvAms 1916., LEYDs 1906, P-ELLER 1930, 1937, y CROME 1945, 1946, 19471. Archibald R. Colquhoun, pri"Mer administrator de la BSAC en Mashonaland, declare en The Africander Land que, "atendiendo al caricter racial de la naci"6n., negar esta ley de la solidaridad (angrlo-afrikaner) equivale a cerrar Jos Ojos a todo el curso de la historia..."' (P. 7). Se oponia. "completaxnente a la idea de la mezela de razas". Con sus colegas, los historiadores britinicos, Predi"caban la teoria Ramada. de I'ardoise nette, es decir, la
*1* *6n entre los brit;knicos y los afrikaners para. la
second iaci instaurac!6n de un patriotismso sudafricano unico y sin reser# 27 if
vas A sus ojos, el problema negro" era "el mayor y el mAs urgent de todos los dificiles problems que se plantean" Como los afrikaners, condenaban entonces a os agentss despiadados y sin escr-dpulos del imperialism (britfinico)", tales como Chamberlain y Milner (Mwo p. 13). la educaci6n dispensada por los misioneros y la urban*zaci6n de Jos africanos.
Sin embargo, los histonadores afrikaners s6lo respondieron' Parcialmente a la theories de V ardot'se nette de los historiadores ingleses. Primeramente, queripan corregir la historiograffa linglesa de la e"poca precedent que los habia representedo mal", Para lo cual escribieron nuevairnente la historic de Africa sudafricana, desde el punto de vista afrikaners (L-Eys., CRONjF, PRELLER.'etc-) Retomaron a su rnanera los temas credos por sus predecessors y publicaron bibliografias nuevas y notas nuevas'. El imperialism britanico era tratado, siempre conio "una suma de errors asombrosos". y se acentuaba en los "'m6todos bArbaros", su Perf idia, Y en Jos misioneros calificados de negr6filos entorpecedores.
Pero su principal blanco eran los africanos, Al ligual que la. de los historiadores britAnicos., su bistoriograffa se basaba en la conciencia racial., a la que se aftadia, una actitud paternalista, frente a los, brit-Anicos. Se. esforzaban no s6lo por despojar a los africanos de su hi-storl"a Sino, Por demostrar que los afrikaners eran los primers babitantes de Africa del Sur. ""Los Cafres eran invasores del norte y s6lo se maniffestaron despu6s

27 McCoiw, J. J. South Aftican struggle Tretorla, 1952) 2 P. 1.
9 1% 14i A w 0%-* -,-e 'r- A V% e. v -r wn jk v V% D 'Pr fA .% A qg"*j .4 1 AA is III








que la colonial del Cabo fue ocupada por mAs de un siglo"201; esta aseveracion se convIrtI6 en el mito central de su historlografia y se ha mantenido hasla este moment. Esta inclinac16n actual es la nueva inslistenclia sobre el tribalismo bant U-"-, opuestamente a la solidaridad de los blanco.
Los afrikaneors, los britinicos, los judi 0 os, los alemanes e, incluso, los japoneses, son consliderados como parte de una sola comunidad e'tnica national blanca mientras que los africanos se dividend en zulu", xhosa, sotho, tswana, tonga y pedi. Asi Rhoodie, alumni de Cronje, declare en Apartheid and racial partnership in Southern Africa (1969).

De lo que se acaba de decir se puede deducir filciilmente que el grupo blanco. es, desde el punto de vista num-'rico, la mayor comunidad etnonacl'onal de Africa del Sur, contrariamente a lo que se piensa de que los
blanco constituent una minoria".

Para Rboodie, como para sus predecessors, ]a historic es una "lucha racial" (p. 7).
En el mercer perlodo, la historiograff"a de los afrikaners avenfala la historiograffa colonialists inglesa de Africa del Sur. Pero ]a historiografla rhodesiana se ha mantenido hasta nuestros dfas. La historiografia de Bruwer en Zimbabwe, de A. J. Peck en Rhodesia conden-Uns (1968), de Desmond Lardner-Burke en Rhodesia: the story of crists (1966) y de Lewis H. Gann en A history of Southern Rhodesia (1965) es la misma que la de Hole en The making of Rhodesia (1926) y de Hall en Pre-histaric Rhodesia (1909). La finlica diferencia tangible reside en la mayor sutileza en Ios methods de selecc*6n, de omis116n y de PreSentaci n, Y el culidado del detalle de Gann; tambii6n, aunque en. rnenor media, de Hole, opuestamente a los metodos mas, burdos de invention, argumentaci6n y documentad6n de Hall, Bruwer y Lardner-Burke.

LEYDS, W. I The first annexation of the Transvaal (Londres, 1906), P. 27.
30 Ver por ejemplo, N. J. RHOMIE Y H. 1. VEmm,, Apartheid. (Pretoria, 1960) y Jan Boyha, Verwoerd is dead. '11, ip in rwa
R1400DI19p N. J. Apartheid and racial partners* Southern Af (Pretoria, 1969), p. 8.









Tradici6iz Itheral-rewsionista

Las races de la historiografia revisionist. actual se remontan a la culture europea. humanitarian, de finales del siglo xix, en particular a la. "tradici6n liberal del Cabo"' ilustrada. por la concession. del derecho de voto en la. provincia, el Instituto Sudafricai-lo de Relaciones Raciales (South African Institute of Race Relations,), el South African National Congress, el Partido Liberal (Liberal Party) de Africa del Sur, el Partido Federal Unido (United Federal Party) de Rhodesia y de Nyassaland, y por John X. Merriman, Jan Hofmeyr, Garfield Todd Y Albert Luthuli'2. Su fuerza. basic siempre ha sido unliberalismo sudafficano profcS2ido por afficanos, mestizos, asiAticos y blanco que. hean tratado de disminuir la discriminaci6n, racial y conceder Jos mismos derechos, a "todos los hombres civilizados" cn el niarco del slistema parlamentario colonial existence,
Como es,-ribio Alfredo Hoernle. en South African native poliCY (Vid the liberal spirit (1939), era un liberalism, que., sin ir h.Jsta el "suefto ut6pico" de la "gran sociedad universal, dotada dO Lliia relig! 65n. una culture. y, quizas, tambi6n, de una lengua universal, predicada por misioneros e indigewastas filantropos"
4
imaginaba "otra forma de concebir la universalidad ideal" en un mundo sudafricano "'multi racial "' (p. xii).
Los liberates blanco eran primer Y ante lodo "europeos" y colonizadores. Al igual que los historladores imperialists, tolonialistas y misioneros, estudiaron la. historic desde el punto d%-.. vista "euroc6ntrico", Como genes
. que poseen el poder politico y gozan de una. situaci6n social priviflegiada y que disponen de la superioridad econ6m"ca y cult-Ural en un pal's donde la mayoria, de Jos habitantes no eran europeos que hab'an Ilegado a dominar a travds de la. conquista (HoERNLE. p. xii y
X111)
Como seftala. Hoernle, los liberals eran. partidarios de la. supremacfa blanca torque estaban. convencido de que "en. Africa del Sur no Podia tener lugar ningun. progress sin la. participacion del grupo blanco dominate" (p. 167), y que la. asimilaci6n cultural y el sufragio de los adults traerla, como consecuencia

32 Ver R. F. ALrwn ME, RNLE. South African native policy and the libei-al spirit (El Cabo, 1939); y JANET RoBr..RTsoN,, Liberalism in- South Afrirn (Tnnir1ri-q W71







a to 14
la sustituci6n" de una culturea superior por una culture mis primitive" (p. 165).
Su blistoriograffa se caracteriza principalmente por la crftica sociopolitical, basada en la convicci6n expresada en Lib'eralism in South Africa de Leo Marquand, de que "los espintus de los bombres y la mujeres son la garantia de la hbertad civil" (p. 52). Durante el primer pen"odo, la bistoriograff"a liberal como la de los abolicionlistas y misioneros filaintropos se preocup6 por el materialismo, el instlinto de destrucci6n y la brutalidad del colonialism y por las Ilamadas a la tutela imperial. Asi, en History of the zulu war and its origin (1880), Frances E. Colenso denuncia la guerra:

Las collisions entre inglaterra y los pueblos barbarous
que viven en las frontiers de sus colonies probablemente han sido provocadas de forma general por las exigenclas del moment, por las batallas frouterlizas y los actos de violencia e insolencia de los salvages, y por la absolute necesidad de protege de los asaltos a una pequeRa poblac116n blanca dominada por el terror. (p. 1).

No fueron causes semeiantes, dice la aurora, las que Ilevaron a la guerra con los zulus '(p. 1). Seg'n ella (y los revisionists que la sucedieron), Sir Bartle Frere "provoco" la guerra torque el sornetimiento de los zulils y la anexio"n de su pais fonnaban parte de una political que ocupaba la mente de algunos hombres de Estado britAnicos iesde hace muchos andos" 7). El "p;i0 Pjr
nico en Natal, dice fue "impuesto" a los colons por "cierto grupo de ellos"que querfa riquezas, tierras y mano de obra, y por '10venes" que estaban "fascinados por la perspective de honors militaries y excitados por slogans populares que predicaban el combat por la patriia y el deber de soldado" (p. 6). Denunc*6 el episodic de Langalibelele asi como la invasion del teritorlo de los Mangwe que habian sido "atacados, asesinados Y hechos prisonerso, luego despojados de sus bienes "'sin la sornbra de una razo'n que ju-stificase este tipo de tratarniento" (p. 63). Oliver Schreiner, que "nunca se entreviist6 con Rhodes sin discutir con 61" v aue se interesaba por los africanos 60mo bestlias salva I es, y por Ia fauna, conden6 Ia civilizaci6n de materialismo", las destrucciones y la, brutalidad de Rhodes y de la 13SAC en Trooper Peter Halket of Mashonoland (1897)".

38 Ver tambidn OLIVE SCHREINER, Thoughts on South Affica (Oxford., 1901), y An English African view of the situation (Londresi, 1899).










Durante el segundo periodo, la historiograffa liberal estuvo rnuy pro~xirna a la historiografia africana. The black problem de Jabavu, se asemeja a South African native policy, de Hoernle, o a The anatomy of African misery (1927), 'de Lord Olivier. Al igual que la de los africanos, la historiografia liberal se caracteriz6 por priorizar lo inmediato y por la acentuacion de las Eyes y la adbministraci6n colonial asi como por el "impacto de la doniinaci6n blanca sobre la. poblaci6n no europea". Los Jiberates, comno Jos africanos, estaban afligidos por e.1 "desarrollo inquietante" del apartheid en Africa del Sur,
Estudiaron las leyes, las reglas, las relaciones y los libros para demostrar los hechos, motivos y teorlas que les permitiesen exponer y explicar el problemna negro (por ejemplo E. H. Brookes, The history of native police in South Africa until 1924 [ 1927], C.W. de Kiewiet, A history of South Africa [119411] y W.M. MacMillan, Bantu Boer and Briton [1931]. Segtiin Olivier, el racismo blanco esti basado en "malos principios de teoria esciavista y de explotaci6n capitalista" que ernanan de cinco, 41tcomplejos de miedo" que conciernen la competencia en el trabajo, la discriminaci6ri iriversa, cl mestizaje, la africanizacdon y el. poder politfico (p. 208-226). En Races attitudes in South Africa, McCrone describe los factores hist6ricos Y sicol0"gicos, y en Black man's burden, John Burger examina las fuerzas capitahistas imperialistas en acci6n. Algunos como Monica Wilson en Reaction to conquest (1936), Isaac Schapera en Western civilization and natives of South Africa (1937) y Ray E. Ph-iillips en The B~antu in the city (1937), se atienen particularmente a los efectos. Otros., comno David RanLbi.l Maclver en Medieval Rhodesia (1906), y Gertrude Caton-Thompson en The zimbabwe culture: ruins and reactions (1931),. relatan las tentativas de los colonos por despojar a los. aficanos de su. historia; pero, como est6. escrito en, The Zimbabwe controversy (p. 123), sustituyeron esencialmente el mito semita por el mito camfitico.
Como grupo, los liberales, adoptaron enfoques interdisciplinarios centrados en un problerna, particular para reubicar en su

z4 VIer tambi~n 1. D. MACRNE, Race attitudes in South Africa (Londres, 1937); IoHN AUGUSTUS IAN MGAR-HAmiLToN, The native policy of the voortrelckers (El Cabo, 1928); MomicA WiLsom, Reiction to conquest (Oxford, 1936); ISAAC SCHAPE-RA, editor, Western civilization and the na tives of South Africa (Londres, 1937); JORN BURGER, The black man's burden (Londres, 1943); y RAY E. PHiiLLIps, The B3antu in the city (El








context hist6r*ico y analizar los problems, controversies y convenciones contemporAneas. Dada su orientaci6n cultural centrada en Europa, no estaban interesados por la. culturea indigent pre-europea tv en si", n1i -por las tradiciones o los punts de vista afficanos. Aplicaban las teorias de ciencias socials europeas para explicar un process hist6rico fundamentalmente africana, miel-itras que el africana era relegado al papel de "Indfgena" y de objeto del processo clviilizador" europeo. De esta forma, el contact cultural se convirti6 en un process de "occiidental izac.16n."' en sentido finico en el cual el. afficano era civilizado o tribal, instru*do o rudo, urban o rural, cristiano o pagano.. sin que existiese cambio y mucho menos. africanizac 16n, (WILSON 1936, ScHAPERA 1937. PHILUPS 1937). Las respuestas africanas al coloniialismo, si no tenian antecedents conocidos en la culture europea, n1i teoria para explicarlas (por ejcmplo el etioplianismo), se consideraban como aberrantes, primlitivas, ut6plicas y/o, irracionales.

Revisionismo actual: resume y con t usion

El grupo constlitulido por los revisionists es un conglomerado de. negros, asidticos, mestizos y blanco, de sudafricanos y de extranjeros, de capital listas, marxistas y socialists, y eruditos que viven en el pais o en el exiflio. La mayorfa son 36venes universitarios e historiadores. professionals, especializados en studios, africanoss:1. Los revislonistas se aflenen a una historioIL 0 a
graffa integractonista que ve en la historic, de Jurica Austral el resultado, de una interacci6n entre negros, blanco, mestizos y asiaticos de origin, de lenguas, tecno16 'as, de ideologies y de sistemas socials different. Tratan de oponerse al chauvinism cultural seudoefentifico de sus predecedores, al exclusivismo racist de los historiadores colonialists, asi como a las preocupaciones de. actuallidad y a la "Misensiblifidad" de los nadonalistas"11. Han aportado felices. modificaciones a la termlinologia, colonlialista, sustituyendo "iffidi"genas" por africanos, negros o no-europeos, tribess" por groups o sociedades, y pagansos, (it salvages", "Prim itivos" por tradiclionalistas o campesinos.

85 Ver, por ejemplo, HENmmy S. NIAEBEw R&wfion to colonialism (Manchester, 1971) Y ALuN F. IsAwmw, Mozambique: The Africanizanon of a European institution (Madison, 1972). 86 Ver, por ejemplo, la. critical de Leonard Thompson concerniente a Maieke y Mngun* en "Afrikaner nationalist historiography"., p. 133, nota 22,









Sin embargo, el revisionismo no es s6lo un fen6meno, nuevo* rfAleja tambien las realidades raciales y colonials de Africa Austral. En la actualidad, ]a gran mayorla de los revisionlistas son blanco. Los mds antlguos (por ejemplo Monica Wilson, Leo Marquand, J.-S. Marlas, Terence Ranger, Leonard Thompson, y Leo e Hilda Kuper) son aquellos que PhIlip Curtin denomlpla como los recycless "8T: Investigadores especializados, en princiipio, en los studios europeos y que, despui6s de Ta segunda aU eI. Is I I W
rra mundial, se aedicaron a los estudlos africanos. Merecen el respect por haber realizado un trabajo pioneer y formado la joven generac116n revisionist.
Sin ernbargo, dada su educac116n, y formaci6n colonials, han perpetuado esencialmente la "autodiscipliffia, intellectual y emoclonal" de la tradici6n liberal del Cabo .88. En occasions, sus prefacios e introducciones reflejan la realidad, la exactitude, la metodologia cientffica, la objetividad y la perspective hist6rica. AIgunos evitan los temas como el naclionallismo africana, el panafricanismo y los movimientos de llberac16n so pretext de que estas questions son muy actuales v. por consliguiente, muy su.jetas a controversial: y no aconsejan a un revisionist zulu', Shona o bemba escribir sobre su grupo ya que careceria de "objetividad". Otros ponen mayor acento, sobre ]a formacio"Ti y ]a experience cientfica, al extrerno de excluir a los intellectuals negros de sus coloquios y negar que ellos contribuyan a sus publications, con el pretext paternalista de que los neppros no est6n "suficlentemente calificados"'.
Sin duda alguna, el historliador debe atenerse a la integridad de las normal cientfficas, limpedir que la historian se transforme en legato y aspirar al progress del conocimiento, ma's allA de las exigencies colonialistas o nacionalistas del moment. Pero el excess de intelectualismo siempre Ileva implicito -el riesgo de condescendencia, alienaci6n e inadecuaci6n, Tambi6n existe el peligro de que los revisionlistas blanco enfurecidos

87 CuRTim,. PHiLip D. "'African studies: a personal assesment"t African Studies Review, XIV, 3 Wcembre 1971). P. 361*
8s De esta forma, informed recientes que condlernen el Oxford history of South Africa, vol, II de WiLsox y THompsom (Oxford, 1971). Awakening of Afrikaner nationalism de VAN- JAARsvmm (Londres, 1961),, Rise of African nationalism in South Africa, deWALSHEy South West Africa under German rule deH'FLMUT BLEY (Evanstonel, 1971), sefialan que esas obras -,estAn muy Wen documentadas y anotadas, pero tarnbidn que sus authors ya seaport olvido, ya sea por europeizaci6n del aspect africana,







'I w
desempefien, en sus relaciones con los lintelectuales africanos "indigenas", el papel colonialista, de "comisarios de circulo intellectual" AdemAs. corren el riesgo de perpetual (intehcionalmente o no) la pretendida. "identlidad de interests" entre los blanco liberals y las 61ites africanas., que se revel6 enganosa durante el primer y el segundo periods, y de esta forma reprimir la nueva conciencia hist6nica africana.
Pero, sobre todo, los revislionlistas debenan ser sensible al hecho de que estos archives, periodicos, informed y monografias que siren de base a] studio scientifico" son falseados por Jas diversas tradiciones historiogr dficas que hemos avocado, particularmente en Africa Austral, donde 16s prejuicios de los colonlizadores y las exigencies de las administraciones colonials han s 'do factors determinants cuando se trataba de decidir lo que se debla relatar y bajo qu' forma. Tambien nuestro trabajo de historiador y nuestra raz6n de ser -no debe apoyarse s'lo en los archiivos del pasado y en una fria "objetiviclad"', sino, en nuestro, profound intends por la historic, el pueblo y ]a regli6n sobre la cual escribimos. Nuestro actitud., a juzgar con honestidad, equidad y moderaci6n, debQna basarse tanto en nuestra integridad como en nuestra formaci6n v experiencia Intelectuales., pues exige que hagamos muestra de humildad y nos sobrepongamos a nuestros temores y pre*ui*cios que se derivan mAs de nuestros antecedents culturales qLie de nuestros antecedents universitanos.
En conclusi on. el process hist6rico e historlograffico de Africa Austral colonW estAn basados el uno y el otro, por -una parte, en la supremada blanca, yj por la otra, en la. oposici6n liberal africana a esta supremacia, lo que ha motlivado tradiciones divergences y una falta de comunicaci6n entre los intellectuals. El revisionismo actual parece ser un buen punto de partlida para una historiografla. m -as sana. Sin embargo, su 6xito depende del intere's y del compromi'so de los intelectuales. Las S A.'Mmocnt-cs proposiciones para la future orientaci6n de la h'storiografta de Africa austral no son mds que sugcrenciias.
Convene w,,odificar ]a bistoriografia seudocientifica y excluva de los colonialistas, az,4 como revisar el bantuismo" de los

':.s ricc(,- sario evit,(iw toda hi.storiografia que se centre exclu sivz)mente en Europa o en Africa y admitir que la historic es la ill teraccio 11-t' en ("! OCT-DI-w) de los pueblos de diverso-S origeTICS v
'su b'aSqw C', MUC.110 Mas divorsa que su superstructure euro









I A a
centric. Mozambique, de Allen Isaacman, es un buen comlenzo. Con relaci6n a esto, debernos mostrar un espirlitu critics ante nuestros juicios personals, dada la correlacio'*n existence antre la experience hist6rica y cultural del historiador y su histori"Ografia.
De esta forma, debemos asociarnos al. pensamiento intelectual revisionist m6s recliente, a su metodologl-a y termlinologfa, informarnos los unos a los otros de los descubrimientos y exponerlos a los; professors, estudiantes y profanes.
Convene organizer de antemano coloquios corno la Presente reunion de experts sobre la historiograffa de Africao austral y todav # a mds intercamblios interpersonales e interuni'versitarios entre negros, mestizos, asiAticos y blanco asif como entre especialistas de todo nivel. que viven en el pais o en el exilio.
Deberiamos ampliar nuestro honizonte, no firnitarlo a los acontecimientos mayors y a los personages pintorescos, sino extenderlo a los aspects culturales, diploxnalticos, juridicos, literarios, musicales, religiosos y artistilcos de la historic de Africa Austral, asi como, a la contribuclOn hist6rica no s6lo, de blanco y negros slino tamb*6n de mestizos y asikicos.89
Es convenient reunir numerosos datos orales sobre acontecimientos pasados y contempordneos con relaci6n a socieda. des di'versasgrandes y pequenhas, antes de que se extingan definitivamente las tradiciones. Paralelamente, se deber4 evitar las tramp s de ]a especial lizacion excess F va o del provinclialismo
0
(Africa del Sur, ]Botswana., Malawi., etc.), Perjudican la coherencia y la especificidad de Africa Austral. Los principales ep*sodios de su historic, tales como la civilizad6n zimbabwe, Mfecane, el gran Trek, el trabajo obligatorlo y el nacionalismo africana se sitfian mAs en el nivel regional que en el provincial. En resume, necesi-tamos una hostoriograffa integrada, basada en los hechos, analitica y cientiffica as-i" corno humanist y pertinente.






Ver por ejemplo, J. S. MARAis, The Cape coloured people (Londres, 1939) v BRiDGLAL PAcHAi, The international aspects of the South African











'1 negro en la poesta
cubana*


Salvador Bueno

"Crucero del mundo" llam6 a su Patr'a Jos6 Marti. Tal apelativo no debe estimarse exclusivamente como una expresl16n de character geogrAfico. Represent mucho mis: significant, que Cuba ha slido encrucijada y aposento de muy diversos pueblos. En la alargada y estrecha lisla. tropical -,se ha produclido durante varies centuries un intense process de mezelas y fusions de mtty different genes y cultures. Con los espanoles (castellanos, andaluces, cxtremefios) que arribaron a estas, flerras, en los viaies de descubrimiento y conquista, vinieron tambii6n
6. T a
portugueses, levantinos e italianos, am6n de otros de clandesinos linajes, genes del mar MediterrAneo que se lanzaron intre"pidamente a las travesfas ocednicas en endebles embarCaciones, Con los ojos encandilados por las presuntas nquezas f4ciles de capturar que les ofrecefan desconocidos territ 4
Orios.
Con ellos comenzaron a Ilegar tambi6n genes de tez mas oscura y pelo crespo sorneddos a la infamia y la humillaci6n de la esclavitud, regimen que reverdecerfa en tierras americanas en los albores de la acumulaci& originaria del Capital, en los flempos fnicliales del capitalism burgui6s. Los europeos Pretendfan utflizar la fuerza de trabajo de estos hombres en las laborers agotadoras de las minas, y de los campos donde reinaba una c6lida temperature tropical. Los frdgiles indios antillanos que no habian' pasado auln del regimen de la comu.f V w
n*dad primitive habian disminuido cons iderablemente, como se desvanece ]a neblina al salir el sol, aterrados al contemplar

Pr6logo a la antologfa Et negro en la poesta cubana que pr6ximaIllente aparecerd publicada Por la Editorial Letras Cubanas del Ministerio de Cultura.

71









Como su native tierra paradisiaca se habia transformed en. un remedy de los mundos demonfacos.
Por lo tanto, desde los primeros a-os de la, conquista de America comenzaron a aparecer en estos territories cisatla'nticos esclavos que fueron traidos primer cle la peninsula iberica v, m6s tarde, directamente de ]as costas occidentales y de otros lugares del 11amado continente negro". Esta presencia fislica de los africanos y sus descendientes, criiollos estuvo acomIF w IF
panada por la presencia, aunque fuera reprimida y castigada, de sus bales y md sicas, de sus cantos c instruments musicales, sus lenguas y creencias refigiosas cori sus mito, supersticlones y leyendas. Sobre ellos se ej*erci*o inmisericordemente un feroz process de desculturaci6n que se extenderfa por centuries. Todos estos clementos culturales fueron conservados en forma clandestine, a modo cle un verdadero cimarronaje, por unos hombres a. quienes se consideraban como "fardos de carbon". if pizzas de dbano", ignorantes. v salvages. Frente a tal situaci6n
R Is
agoblante de discrimination y desprecio fue realizAndose, en fecundas symbiosis, un fen6meno complejo que Fernando Ortiz dio el nombre de "transculturacift". Como fruto de ella emerg16 la culture national cubana compuesta por elements espa. noles y africanos.

Para hallar los or 0 genes de I la presencia. de los africanos y sus descendientes en la poesia de lengua hispanica necesitaMos remontamos a una etapa anterior a los viajes descubridores de CrIst6bal Colo'n. En la segunda mitad del siglo xv se advierte la presencia del negro en obras literarlas portuguesas y castellanas. No debemos tener en. cuentaj, por su an-. t*g**edad, el Auto de los Reyes Magos (aproximadamente del siglo xii) ya que la figure del mago negro no es mas que una reference al episodic, narrado en la Biblia. Ya en el. sliglo xv, el afficano es una presencia viva y actuante en la sociedad castellana, es un persona.1je tornado de la realidad. Seon Peter E. Russell.,
Los dos (o, s6lo, posiblemente, tres) poems. sobre
temas negros atribuibles, a Rodngo de Relnosa introdujeron por primer vez,, que sepamos, al negro como personae en la literature espa-ola, aunque., Como podi'a, esperarse, negros y negras ya habfan hecho su apa1 16n en la poesia portuguesa Representan la
aparici6n en la literature en calidad de personages, de








blecida en Sevilla y en a1gunas otras ciudades. de su
arzoblispado en epoca de los Reyes CaWlicos."
No es i6ste el lugar apropiado, para realizer el recuento del tema del negro en la literature. castellana de los sliglos xvi y xvii, Extensa seria la relaci6n de los authors y obras po6ficas, narratives y teatrales espan-olas de los Siglos de Oro que utilizan personages y bacen reference a Ios africanos. Poetas y escritores de pn'rner*'sima 11nea, y otros de menor calidad y signifficac,'6n, acogen en stis obras personages negros, imit" sus forms de bablar el castellano, hacen menci6n de las condiciones socials en que vivian y reflejan., eiri la mayona de las occasions, attitudes de desprecio y discrimination. Cervantes, Lope de Vega, Gongora y QuevedoY entre otros muchos, atienden a la existence. del negro en la Espana imperial. Con su habitua,I perspicacia, Juan Marinello esclareci(5 los lejanos origenes del son en la Ifteratui-a cla'sica espafiola tal como aparece, con el estribillo "Viene de Panama en el acto tercero de la comedian La dama boba de Lope de Vega '2 Los entremeses de los silos xvi y xvii., como ocurre eri Ios "Pasos"' de
d
Lope de Rueda, ofrecen muchos e employs de personages negros esclavo0 Hemos, de tener en cuentail desde ahora, esta valiosa observaci6n de M6nica Mansour:
Encontramos una diferencia, sigmiflicativa entre el
negro en el teatro y el negro en la poesia y consideramos que todo se debe a que el teatro crea sus persona4 1
jes negros inspirado directamente de la realidad, mientras que la poesia lo adapt del teatro,, una vez que ya se ha converti"do en personae literario. Asi, se advierte sienipre mucho mayor proximidad entre el negro real y el personae teatral, que entre aquel y el de la poesia, que es mas estlillizado y muchas. veces mero simbolo.
Este process se encuentra a travel's de toda la histo iria
del tema negro en la literature hispana.4
Similar process tuvo lugar en las literatures colonials de la Am6rica hspAn'ca. Los reci6n Ilegados peninsulares confunRusswLo PETER E. U "'poesia negra" de Rodrigo de Reinosa. En su Temas de la Celestina y otros estudios. Barcelona, 1978. p. 379.
2 CAsymuxo, JuAN R. El negro esc lavo en el entrem6s del Siglo de Oro. Hispania (U.S.A.): 55-65; march 1941.
MARINELLO S1 r1a.
., JUAN. Sobre el son en la fiteratura c1A ica de Espa' En Perspectives de la Unesco. Paris, 1974. MANSOUR, MdNi" La poesta, negri.51a. Mixico, 1973. p4 34.








JI
dian a veces a Jos negros con los, indios, quizas por el color de su tez, quiza's por su. estado de subordinaci6n y dependencia. Asip se advierte en a1gunas obras del siglo xvT. Alonso de Ercilla en La araucana al fiempo que recalca la valent-I'a de los indigents que deflienden su tierra natal, subraya "la bruta y negra gente" Que acompana a los conquistadores. La figure del persona e negro en este poema 6pico puede slintetizarse en el que aparece conio verdugo en el horrible suplicio aplicado a Caupolican. Del mismo modo, observamos como Felipe Guaman Poma de AyaIa, en su Nueva cr6nica y buen gabierno, ofrece la curiosa images de los esclavos negros identlificados con sus amos blanco para someter y torturer a. los indigents. En sus Ele.gias de varones ilustres de Indias, Juan de Castellanos menclona la abundancla de "Negros en excesivas canticiades" que encontraba por estas tierras americanas ya en los, finales del siglo xvi.
so ir-I
ignificativa !mportanda para nuestro trabajo es senwalar la utilLzacion de personajoes negros, con su habla castellana deformada. por Sor Juana Ines de la Cruz en sus villancicos, demostrando una mayor identification con ellos que la mostrada por otros authors colonliales. Como dice M*_rta Aguirre.,

No son poems insurreccionales, desde luego. No
se va a pensar en una Sor Juana abolic*onista. Mas la esclavitud le duele, se Palpa su simpatfa por la raza infeliz que por entonces s6lo de la muerte esperaba la
fibertad.15
Estos graciosos villancicos que emplean -el habla bozal de los negros parecen precursors de la poesfa mulata de nuestra 6poca. No existed en los silos colonials. mingfin intent en el campo. de las letras por reivindlcar a los es'clavos de origin afficanos de !a. tacha reiterada por los colonial lists de su rustiquez y salvajismo.
La literature. surgida con posteriorlidad a la primera, independencia, recoge las alusiones al prejuicio dtnico que suffian los esclavos y libertos de ongen afficano. El desprecio es signo persistent en muchos poems romAnticos Y cuadros costurnbristas qu6 acogen a personages negros. Josd Herna"ndez, en su poerna gauchesco Marti 0 n Fierro express una actitud ambivalente en las relaciones entre su protagonist y Jos morenos. En los passes sudamerlicanos del Hamado Cono Sur, la

IS ArnTrolb-C UT".k naf n tv T -m '16MC








ipoblaci6n negra era mucho menos abundance que en Brasil y las Antillas ctue forman parte de lo que se ha llamado Afroam6rica.
Para los modernists, el tema del negro estaria wnculado a sus prop6sitos de buscar asuntos y personages ex6ti"cos. A veces aparece la menci6n a los, negros pa.ra recalcar su ingenuidad 0 SU ignorant F a para destacar su sensuallidad, como en La negra Dominga, de Rube"'n Dario; en definitive, para o-frecer Una anagen singular de un mero adorno en cuadros pintorescos. No habian llegado todavi"a los tempos, en que la lucha por- la propia identidad national requena, en muchos. de los passes hispanoamericanos, prestar atenclion. a la poblaci6n y a la. culture de origin. africana. Serfan rebeldes, manifestaciones; propias del process de descolonizacio'n y que se extended con posteriorlidad a la Revoluclio'n de Octubre y por los movimientos populares de fiberaci6n national.

2

Muy singular y significative es el hecho de que. la pnmera. manifestacio'n de la presencia -de los africanos y sus descendientes criollos en la literature cubana sea en el. primer poema dpico escrito en nuestra Isla, Espejo de Paciencia (1,608) del escribano canarlo Slilvestre de Balboa (1563-1649?.). En sus verSOS, un "etfope dligno, de alabanza ", Hamado Salvador, esclavo
IF IT *4 A 1i
criollo hijo de Golomon, viejo prudente, se converted en el. hdroe de la singular batalla en la. que mata a Gilberto Gir6n, jefe de los plratas franceses que habla secuestrado al obispo de Cuba fray Juan de las Cabezas. Altamirano y pedido restate Por i6l. El b6roe negro result protagonist de un poema est6ticamente incluido en la. Cpica renacentista. De ningun modo podia producirse Una identify l*cac16n del autor con su. personae, aunque Balboa pide la libertad. para este negro valiente y honrado, 4#s*n raz6n cautiva", mostrando cierta. cautela frente a los prejuicios etnicos por lo que manifiesta.

Y no torque te doy este dictado.,
Ninguln mordaz entienda nz presume.
Que es afici6n que tengo en lo que escribo
A un negro esclavo y sin raz,6n caution.

Varlos silos despuds, Alejo Carpentier, en su novel Concierto Barroco (1974) evocaria al lejano, h6roe de Balboa al.









hacerlo bisabuelo Gle su personae Filomeno, y recordana a su modo, las, fiestas que se celebraron en Balyamo por la victoria obtenida sobre los pirates de Giron, en las. que "se mczclaron musicos. de Castilla y de Canzirias, criollos y rnestizos, i-iabones y negros". Despu6s del hdroe de Balboa no hallaremos en las obras literarias de .1as centuries siguientes ninon esclavo de naci Q*'n)) o criollo, que se le honrara con distincio'In si,milar. El reflejo literario de la poblaci6n negra y raulata que aumentaba en la Isla adoptaria otras formas a tenor con la mayor explotac116n de, los esclavos segan crecia en el pais )a producc16n azucarera. Ya en las primers d6cadas del siglo xix el negro vuelve a conquistar papel protag6nico en obras 10
escritas contra el ba**rbaro sistema esclavista que persistia en la colonial. espan'ola.
Los negros Y mulattos que lograban adquifir alguna instruccio'n tenfan que aprovechar las formulas expresivas de los dominadores.
Escriben como blanco y arenas dejan entrever su. origin su concticion social. En el siglo xviii surgeon authors a quienes se les tacha por negros o mestizos y no como elogio sino como diatribe. El erudito Carlos M. TrellesO menciona una- d6cima epigram a-Itica compuesta, por un tal Manuel Gonz4lez de Sotolongo hacia 1789. Escrita en un latin "macarr6nico,", estA dirigida, segu'n parece, contra Manuel del Socorro Rodnguez (1758?-1819) a causa de su "aetiopiae qualitatis"'. Es, segura;mente, el primer documents poetico en Cuba que express la disc"II'minaci6n racial. Nacido en Bayamo, de, padres pores, Manuel del Socorro Rodriguez tuvo que dedicarse a la carpinteria, aunque pudo adquirir una amplia. culture fifteraria. Su nacimiento esta inscrito en el Libro de bauti-smos de blanco, Pero esto no demuestra que lo fuera. ConsiderAndose con suficiente capacidad, solicit del rey Carlos III un cargo. Tuvo que realizer varlos exalmenes en 1788 en el Semlinario de San Canos y en la escultura venci'6 a los dos que eran considerados los mejores en Cluba, uno de ellos de origin africana. Fue designado, bibliotecarlio en Santa Fe de BogotA e introdujo el periodismo, en Colombia donde fundo El Semanario y el Pape! Perlodico (1791). De su poema culterano, Las delicias deEspan-a,, Lezama, Lima destaca una de sus octaves que evidencia "una

TRELLES. CARLos M, Ribliografta cubana de los siglos xvii y xvi-ir.
-- 4 A A








calidad muy poco frecuente en la poesia de su 6poca en Cuba": I
El rubio pelo en ondas desatado
Festive asunto le bri ndaba al viento
Qae jugando con 61 enamorado Espard-do doraba su elemento.Tunicelas de 11'quido. brocade
Tefidas con divino entendimiento,
Cubrian sus blancas cares primorosas
Amasadas de trios y de rosas.
10
El hnpresor Jose' Severino Bolofia inc-tuy 6- en su Coleccidn de poesias (1833) una loa del carro con que el "gremio de pardos" de La Habana particip6 en los festejos celebrados en 1789 Para conmemorar la. ascension al trono de Carlos IV. Segdn dice Jose' Fern"dez de Castro, '"Esta. Loa escrita en un lenguajfe nada africana.. pesto que estA 'esmaltada" de las sliguientes palabras: mellifluo, Pactolo, Pegaso, Hipocrene, piectro, etc, va acompafiada de un soneto ... )i's en que se menciona la presencia de los africanos y sus deseendientes.- "Hoy el gremio de pardons complaci dos.. -P "
En lus primers aflos del sigjo X.IX vivla en La Habana tuta westiza ilaxnada. Juana Pastor de la que no conservamos otros datos que los ofreddos por Juan Arliao en sus Pdginas para la historic political de Cuba (Nueva York, 1877) cltados por Antonio Upez Pneto en su Parnaso cubano (1881). Juana ]Pastor "logr6 obtener a1guna linstrucclon al grado de obtener un coleglo y ser professor de las damas ma"s distinguidas de su epoca Y Muy versada en lat"'n".1 Upez Prieto reproduce unas deci. mas improvisadas por ]a poetisa el veinte y siete de noviernbre de 1813. Segdn Antonio Bachiffier y Morales, en 1812 fue publicado un cunoso folleto Didlogo entre los negros bozates Francisco y Bartolo en el que se bace "la censure de los juices de la cludad de Santa Marfa del Rosario"," pero no existed ningun inIdcio de que su autor fuera negro o mestizo.
-----------
T LIRZAMA UmA. Jost. Antologia de fa poesia cubana. La Habana, 1965', p. 274,
]FERNANDEZ m, CAmo, Msg ANTONIO. Tema negro en las tetras -de Ctiba. La Habana, 1943. P. 24.
'9 UPEZ PMET% ANmxio. Parnaso cubaw, Habana, Ed, Miguel de Villa, f 1881 ].
10 BwmiLLEn y WRALEs. ANToxio. Apuntes para la historic de Zas le, fras Y de la p4blica en la 'sla de Cuba. La Habana, 1936. t. 2.










3

M."entras va apareciendo la f ligura del negro en composiciones de poets cults, durante las primers centuries colonials esta" producie"ndose la creac16n de manifestaciones literarias populares trasmitidas oralmente; cuentos, leyendas, mitos, refranes y poeslas trasplantados a este pafs por los esclavos como parte de la superviviencia de sus cultures africanas', entre las que sobresalen en Cuba la yoruba (11amada entre nosotros lucumi) v la bantiA. Esta literature fold6rica expresada en un. lenguaie bozal. coexistence en la Isla junto con las manifestaciones de la poesia popular espanola trasladada por los conquistadores Y colonizadores hi'spanos, en la forma Preferente de Ja ddcima.
Diicha poesia folcl6ricaha slido recogida por los investligadores a partir de la empress labonlosa y tenaz de Fernando Ortiz (1881-1969). Entre esas composiciones surgeon "cantos de cabildo" y cantos de trabaJo, funerals y religiosos en los que se entremewlan en muchas occasions vocablos africanos con ]a lengua bozal que predomina en ellos. Como cjernplo de esta poesia folcl6rica tenemos la que comlenza "'Mamita, xnamifta/ yen, yen, yen",TIL que es una supervivencia tot6mica de origin dahomeyano que elaboraria despues Nicola's Guillen en su poema Sensemayd. Otros han tenlido una prolongada exiistencla
.0 a
en la musical popular como Mamd M4
Mucho tuvo que ver con estas manifestaciones folcl6ricas, en las que se enlazan la mdsica con la poesfa, la costumbre liniclada en 1764 de permitir que los cabi1dos (agrupacliones de socorros mutuos) de los negros penetraran en el Palacio de los Ca"tanes Generales con sus tambores y bales ara saludar al go,bernador colonial en ocas1*6n del Dia de Reyes que se conmemoraba el seis de enero.
De ese modo se conservaron muchas tradiciones de origin africana, aunque ya el process de transculturac16n estaba en march. Es menester aclarar que estos texts folcl6ri*cos no se componlan con un prop6sito poetic, sino para acompanar los cantos y los baliles. Mucho predommian en ellos palabras onoVol I
xnatopdylicas, dialogos con ciertos instruments, como el. hacha o el tambor, y tambi6n con los animals,
Tambd ta* bravo
Tumba, cajewo









jabla, muld
*W& *We *06 me 0000
Dondid jachero
pa un palo.
Palo td duro,
jacha no cotta.
Palo td brabbo.
QuUm son 6se.?
Si Palo no locuma
Yo si quiebra jacha
Bamo he quien puemd.
En otras ocasi*ones estin sefialados los tambores que deben ser utilizaclos para, detenninados cantos. Tambi6n result ca. racteristico el estribillo que se respite como element recurrent. te. Debemos recalcar que a veces se sefialan los elements de la v ida cotidiana del esclavo: references a los mayorales, a los habituales instruments de trabajo, a la dura existencia que padecen, aunque no se conservan los que sean eviidentes linclitaciones a la rebell16n, a la protest. Estos cantos anomimos fueron compuestos, segun indican lo's specialists, durante el sL glo xviii, aunque result possible que algunos fueran anteniores.
Recu6rdese el discutido son de Ma Teodora que. remonta al sigIo xvi. Seguln Alejo Carpentier, "La forma pregunta-respuesta
I J[10
entre el solista y el coro., nos viene de los juegos cantados del Africa IP In 1.2

eD6nde estd la Ma Teodora?
Rajando la lefia est&
e Con su palo y su bandola?
Rajando, la len-a estd.
eD6nde estd que no la veo?
Ra ando la lena estd Rajando ta len-a estd, Ralando la lefla estd.

Aunque Alberto Muguercial$ ha negado la autenticidad de este personal, el valor testimonial de este son es grande. Hasta el siglo pasado se escuch6 en Santiago de Cuba dicho canto

12- Ibidem. p. 39. 3;8 MUGuERciA Teodora Ginds, emito o realidad hist6rica?
Revista de la Biblioteca Nadonal Jos6 Marti (Habana) 62 (3): 53-86; Sep fiembre-didembre 1971









y es muestra elocuente de la amalgam de los elements culturales espan"'oles y africanos que se produjo en nuestra Isla, desde los siglos iniciales de la conquista.

4

Llegaron con el siglo xix los inicios de camblos trascendenN
tales en las colonies espanolas de Am6rica. Than cuaj*ando por estos territories nuevas nacionalidades que, con el influjo de la revolucio"n burguesa de Franclia y la invasion de la metr6poli espailola por las troops de Napole6n, hallarian ocasi6n coyuntural para combatir por su lindependencia. Si el coloniaje se cuestionaba por los criollos, tamb-ien el reg P men esclavista fue o bjeto de ataques y'polemicas con la finalidad de lograr su abo1!6 6n. Expresi6n de la oposici6n al barbaro sistema es la Canci6n a la abolici6n del comercio de negros que Jose" Maria Here0 A
dia (1803-1839) escrib 6 en 1817. De'corte neoclasico, segun J. A. Forwindez de Castro pare-ce inspirada en otra del francs Millevoye con asunto similar.
El an"o anterior Espafia, e Inglaterra habian firmado un tratado por el cual la primer se obligaba a su imir el trafj'co de esclavos al norte del Ecuador. En su famous HU-nno del desterrado, Heredia evocaba la esclavitud que producia "los horrors del mundo moral":

Si el clamor del tirano insolence,
del esclav4o el gemir lastimoso., y elicrugir del azote horroroso
se oye s6lo en sus campos sonar,
Tat situaci6n de explotaci6n, desprecio y maltrato la sufri 0., en su carne y en su espfritu el poeta mulatto Juan Francisco Manzano (1797-1854). Nacio' esclavo de los marquees de Jdstiz y Santa Ana lievando el apellido de sus amos seon era hablitual. Su dueha lo traW de nifio con gran cuidado, a los once anos, al morir la marques, pas6 a una nueva ama, la marques de Prado, Ameno que le hizo suffer todos los horrors de la esclavitud. Bajo garanda pudolimprimir en 1821 Poesias firicas ya que los esclavos no podfan publicar sin un permiso especial. Despu6s edit6 Flores pasalFeras en 1830. La lecture de su soneto Mis treinta aftos en las tertulias de Domingo del Monte le posibilM la manumlisi6n,. Por inliciativa de Del rnonte e Ignacio Valde's Machuca, los contertulios reunieron ]a suma necesaria
_', __ --- 1.21- __L_ -2 n-- A L - - !-i-.! 0








1835 Por sugerencia de Del Monte, son la material prima de la narrafiva cubana antiesclavista que emerge-durante el decenio de 1830-1840. Los versos de Mis treinta.aflos traen el.recuerdo de su condition de eselavo:

Treinta aflos ha que conoci ta tierra; treinta an-os ha que en gemidior estado
triste infortunio por doquier me asalta;
mas nada es Para mi la cruda guerra
que en vano suspirar he soportado,
si la compare, oh Dios! con 16 que falta.
Los poems de Manzano ma's celebrados, El reloj adelantado, La cocuyera, Ilusiones, Anacre6nticas y En Matanzas desde el puente nada dicen sobre su autor y su condici6n social. El Anico rasgo mulatto que se desprende de su obra Iffica es cuando habla de su amada Delia:

Parda virgin que ciego idolatrara,
CUY0 candor a mi cator uniera
como ingentoso artifice entrelaza
el moradoclavel a ta violeta.

La denuncia que trasciende de sus, Apuntes autobiogrdlicos,
114
no aparece de igual forma en sus, versos. Los nombres que escoge para su amada, Lesbia o Delia, son remin.scenc*as brescas que imitaba de los poets blanco. En el prospectto, aparecido en el Peri6dico Noticioso y Lucero, en 1842, no se escondia su conclic16n de pardo al anunciar la publicaci6n de su tragedia Zafirat "la primer obra de su gdnero escrita en la isla Por un hombre de color". Aunque pudo salvar la vida de las tortures del Proceso de la Escalera (1844), Manzano no volvi6 a publicar despuds de aquella experience terrible que relate en carta a don-a Rosa Alfonso.
Domingo del Monte (1804-1853) Ilevaria al itnimo de sus contertulilos la necesidad de utilizar el tema del esclavo maltratado como un medio para lograr la supresi6n de la trata, 0sin queer Ilegar a planter la eliminacii6n del cisterna escla0
Vista. El proplio en'tico y anlimador cultural habia escrifto en "La Patn"a", uno, de sus Romances cubanos, dos cuartetas, que

14 Foxap PHrLip S. Historia de Cuba y sus rel"iones con los Estados Unidos-,- La Habana, 1973. p. 209 y sig. Include pasajes de poems, que atribuye a Manzano. Los Poemas, son de Richard R. Madden.









nunca- aparecieron, impress en anquella. 6poca, en las que ev*denciaba su oposicii6n al regimen oprobioso:
Que nunca escuchar yo pude
sin que hirviese en 1*ra el alma
el bdrbaro atroz chasquido del Idtigo en carne esclava.
Y mds prefiero. orgulloso
pobre vivir sin mds mancha que no en opulencia infame
'ffl'
inflame precio comprada.
La autobiografia de Manzano y la novel Francisco, de Anselmo SuArez y Romero (1818-1878) fueron entregadas por Del Monte al comisionado ingl6s, Richard R. Madden que las publicarl"a en Londres como parte de la campana abolicionista que impulsaba el gobierno ingIds. Se han extraviado las -Etegias cubanas de Rafael Matamoros y Trelles mencionadas por los contertulios de Del Monte con-to otra de las pliezas 1-terarlas que entregaron al ingl6s. F61ix Tanco (1796-1817) del que. conA*
servamos su relate antiesclavista Petrona y Rosalia, escribla a Del Monte-,
. .Los negros de La Isla de Cuba son nuestra poesia y -no hay que pensar en otra cosa, pero no los negros solos, sino los negros con los blanco, todos revueltos y former luego los cuadros, las escenas, que a la fuerza han de ser infernales y diabo'licas, pero iciertas, evidentes! NA7ca pues nuestro Vfctor Hugo, y sepamos de una vez lo que somos, pintados con la verdad de la Poesia, ya que conocemos por los nfimeros y el andlisis
filosffico la triste miseria en que vivimos.11
Mulato libre fue Gabriel de la Concepci6n VaIdds (18091844), mas conocido por su seud6nimo "PlAcido". Las necesL dades de la vida que 11evaba en aquella sociedad esclavista lo, obligaron a utilizar la creac*6n po6tica como instrurnento par-a ganar el sustento."I Muchos de sus poems circunstanciales responded -a prop6sitos aduladones, cremati'sticos, que escribfa

'Is TAmoo, FALix [Carta a Domingo del Monte de feeba 13 de febrero de 1836] en MomTE Y APONTE, DOMINGO DEL. CCntdn epistolaria. La Habana, Impr. El Siglo XX, 1957. p. 50-51.
FRANCO. Jost LUCIANO. Pldcido. Una voldm'
1i ica aue dura den aifos.








en ocask')n de cumplean-os, matri"monios y otras fiestas. Contra 61 escribi*6 Jos6 Jacinto Milan.46s (1814-1863) su discriminador epigrarna El poeta envilecido (aunque lo negara su hermano Federico):

Y si la suerte le hizo
de color negro o cobrizo,
imisero de d!
pues su horizonte es sombriO, t t '0
su aire seco, su sol Trio,,
su amor de hiet
+.... I I + w 0 0 W 9 0 t I I a -0 11
Y que' es mirar a este vate
ser escabel del magnate
cuando el festin,
canter sin rubor ni seso,
y dispufar algu'n hueso
cot? el Inastin...

A "Plakido" lo presionaba y ahogaba el medlio hostile en que viv.1"a. Su condilcion social 'y su frdgll temperament decid I eron la trayectona de su vida y de su obra. Eloglan los critics e historiadores literarlios a1gunos de sus poems mis artificiosos y decorations como el romance Rcotencal que, segdn Men6ndez y Pelayo, "G6ngora no desdefiarfa entre los suyos"'117 Una 11Onea con rasgos mds cubanos esti formada por sus letrL Ras, como La flor de la cania, La flor del caf6 y La flor del tabaco. Su soneto El juramento, en el que declare "ser enenngo eterno del tirano" fue utillizado en contra suya durante el Process de la Escalera en que fue condenado a muerte. Exiis; 4
ten muy pocas alusiones en su produccift Ifrica a su linaie
S
y condi*ci"O-'n social, casi siempre en epigrams, como Si a todos, Arcinodices, en la letrilla Que se to center a tu abuela y en Mi no s6 que-harricho en el que imita el lenguaje bozal.
Jos6 Jacinto Milands tambien fue de los contertulios de Del Monte que se interest por la temaftica ""negrem", como, se decia por entonces. En sus carts al critlco le infonnaba que estaba escribiendo un poema con tema africano, "mandinga"'.


17 MENANDEz Y PatAyo, MARcmmo. Historta do la poesia hispanownericana. Madrid, 1911. t. ip p. 258.









que poctria ser el que tItul6 El negro alzado,, fechado en 1835. At aflosiguiente, comunicaba a DO Monte:
Yo imagbao que'Padrines tamblin ha de escribir a
V. y aun sobre los negros, torque convencido como yo que ellos son el miners de nuestra mejor poesia. trata
de hacer tambidn a1gunas composiciones.
Indudablemente, esta "leyenda" de Milan e"s no hubiera sido permiitida su publicaci6n por la rigid, censure. colonial, ya que indudablemente no se podia "'tocar el pelo de la. ropa a los negros, torque es fruta aqui vedada". S61o apareci*6 impress en la. edlicion. que su hermano Federico public en Nueva York en 1865. Indirectamente roz6 tambien'la misma temdtica Juan A
Padrines, escritor espanol que residi"a. en Matanzas y era "deidido abolicionista"', segdn afirma Calcagno en su Dicci
rio biogrdfico cubano. En Cuba po'tica" aparece su composL ci6n "La rival I'maginarla"' de la que reproducimos dos estrofas en las que habla de Mana, la slierva de su amada-.

Esclaval, hila de aquella
Negra africana, que os dio
La leche que os deneg6 Presumida madre bella.
Aun miro la esclava allf Ensagarentada y 11orosa
Que huye trgmula y medrosa
Vuestro cl*ego frenesi.
Por estos aflos, posteriors a la terrible repres16n emprendi& con el pretext de la supuesta Conspiracift de la Escale. ra, el problema de la esclavitud era demasiado n*esgoso pues hasta los intellectuals blanco que se habian mostrado enemL gos del comercio de esclavos fueron encausados en aquel proceso: Jose" de la Luz y Caballero, Domingo del Monte, F61ix Tanco.,'Surge por esos andos un. tema. que serfa utilizado abundantemente hasta nuestra. dpoca.19 Es la tematica de la mulata que se ofrece con muy diversos enfoques-.
41
..a veces es. una pintura fisica Puramente sensual;
otras es un pMtexto para hacer poesi'a Ilena de color
18 Cuba poetica. 2da. ed. La Habam, 1861. p. 233-234.
P R z-Bromur.RG- HkToR. La-- negra v la mulata en la inoesia amerl-








Y de ritmo; otras, un medlio de sittira y protest social; y flnalmente aparece como simbolo cultural po Uico,
de una region,

tat como expli"ca Enrx*que Noble. Podemos consider como
I
iador de esta teniAt' a al dominicano Francisco Mun"oz del Monte (1800-1868) que viivio la mayor parte de su existenda en Cuba. Su poema La mulata (1845) apar6clio' primeramente en un folleto an6nimo. A esta rnujer "punto de transk116n entre dos razas", la contempla el poeta con toda su sensualidad ""insaciable en sus iras como el tigre/ apacible en su amor como paloma". Pero sebalar esta excesi*va sexualidad puede constituir un punto de vista discniminatorl"o al hacerlo sin6nimo de pnmitivi'smo y selvatiquez.
As*mismo ofrece Mmiflar Asi6n de la mulata el escritor es.panol Bartolomd Josd'Crespo Borb6n (1811-1871), mAs conoWo Por su se d6 *mo "Creto Ganga"', quien, siendo ni*no vino a Cuba. Autor de comedies, sainetes y farsas con personaJes negros que emplean el lenguaie bozal, sus obras se caracteriizan por sus posiciones reaccionarlas y su punto de wsta satirlco; Pero, al tratar de describ*r la hermosura de la mulata us6 un castellano limpio. y castizo con est'llizada, gracia:
Que 111ds que mu4er parece
por Io que se contonea
una barquilla azotada
por el Wento y la marea;
empinado papalot.e
4 0 4
camozaao con liger4za;
maja que ondulante sigrue
con velocidad su presa,
cana brava remectda
por remott'nos, bandera.
o gallardete a quien vientos
siempre encontrados flamean;
paloma de cola alzada que alegre se pavonea;
mohnillo de batir
chocoh..,- 'e en mano df'estra.

T: n oti as de sus. composiciones, si emplea la jerga bozal que hl'zo fanioso su seud6n'mo "Treto Ganga"), como en YO 20 NomE icana. Toronto, 1973.
I ENRIOUE. Literature afro-hispanDamer P. 74.










me va pa Califon-ta en la que describe la vida miserable de los, negros libertos; iQug cuntentura pa mi.1 1Y qud rabia pa lo sabio! y Canto de boda, siempre satiric y burl6n. Aunque en las obras de Crespo, y Borbon los negros asoman como personaje buf6n y risible, no quedan en figures epid&rmcas ya que, afirma Mary Cruz.

... son seres humans resales, caricaturlizados, exagerados o dellneados con rasgos s les, pero sus problemas son problems, humans resales y su ambience es, el tfpicamewe cubano de su moment. Reflejan, en occasions -erumascarados y hablando en bozal a los
blanco de la misma etapa. 21

En buena media, a "Creto Ganga"' debemos considerarlo precursor por sus, tipos, temas y motives de la poesla negrista del siglo xx.
La caracterlizacio"n del personae negro o mulatto, esclavo o liberto siguio, un curioso process desde que ocup6 rango protag6niico de hdroe (en el poema de Balboa) y en las novels antiesclavistas entre 1837 y 1844 (Francisco y Sab) hasta que deviene mero objeto de risa, payaso burlesco, como explic' Jos6 Antonio Portuondo. El teatro de los "bufos' utilizarfa los tipos populares del "'negrito", "la mulata" y "'el gallego"' que Ilegan'an hasta los ahos finales de la repfiblica neocolonial, aunque, segdn opinaba. Portuondo,
& 6 no hay que confundir las obras bowles de Crespo y Borbon con el teatro bufo que era otra cosa E - I no se trata de un "teatro de negros", sino de obras costumbristas. destinadas a satirizar a la sociedad blanca, a la. burguesia criolla y, hasta donde era esto possible,
a la casta dominadora de los penlinsulares.13
Estamos ya en las visperas de las guerras de independenci i a y de la emancipaci6n de los, esclavos dispuesta por los patriots, de 1868. El negro deviene por entonces persona, de acuerdo con lo dicho por Portuondo: es un ser human, un element esencial en la conformadon de la nacionalidad cuIU Uuz, Mmy. Creto Gangd. La Habana, 1974. p. 210 22 PMTuoxDo,. Soma ANToNio. El negro, h&ve.. buf6n y persona en la. literature cubana colonial. UnWn (Habana) (4): 31-36; 1968.









bana que alcanzo con las guerras de liberaci6n la categorla de naclon. Si fundamental y decisive fue el hecho de que Carlos Manuel de Cespedes diera. la libertad a sus esclavos para *nL rl"
ciar la empress extraordinary que abria un perlodo de ciell anos de lucba, no menos transcendental, result constatar que los ex esclavos lucharon por mantener su hbertad., combatiendo y muriendo juntos cAanos blanco, negros y mulattos con
a
las armas en la mano, para conquistar la plena soberania de su tierra natal.
Ocurriria, que este hombre que viv'1'6 aberrojado baj*o el.
b. *
dogal cruel y sangriento de la, esclavitud viiene a consutuir un slinbolo por excelencia de la libertad tanto para unos como para otros, sin tener en cuenta el color de la, iel. Surge el negro mambi que simboliza la misma, images de la patna libre, Pot esos aftos, Enrique HernAndez Miyares (1859-1914) escribirip su poema 1868:
Iba el negro baya.m9s
sobre, el caballo salvaje,
sdIo girones por trale y la jdquima de arngs.
Receloso cabalgaba
por entre el camino augustor
si ironchaba algu'n arbusto
el ruido Io amedrentaba.
Y el Prudente explorador
cay(j en emboscada aleve...
eQuien., si me escucha., se atreve
a dudar de su valor,?
Nadie, torque el bayamds
al verse, perdido alli,
lejos del campo mambi y stn el guerrero arn6s,
para que no nutnera. mengua
de confidencia traidora con rabia enaltecedora
tragose la honrada, lengua.

Junto a esta images hcroica del negro continuaba componiendosp, con abundancia las "guarachas" que se cantaban en las pizzas del teatro bido desde su primera temporada en 1868. Eran canciones que se preparaban para los scenarios; pero que se hicieron rruy populares. Los texts de estas Guarachas cubanas fueron recopiladus en un hermoso v breve volume.








Ixo menos antirracistas son dos composiciones de Diego Vicente Tejera (1848-1903), poeta, patriots y fundador del primer partido socialist en Cuba: Negro y blanco (1876) y Colores (1878). En el primer poema plasma escuetarnente la confrontac,116n racial en la Cuba colonial represented en la nm*'ez y en la edad adult:
El Who que rie es btanco,
IN d
el que la acarict a., negro.
.1 6'' **' *000"
El hornbre verdugo es blanco,
el ho'bre victim, negro.
En la segunda mitad del siglo, xjx hallamos en las letras cubanas que el negro y el mulatto, esclavo o liberty, no senfa solamente mero, objeto temkilco sino que, ademals, hana acto de presenciia como creator siguiendo los caininos abiertos por Manzano y por "PlAcido". Cabria sen-alar que es possible ob. server en las composiciones que se conservan de estos poets una predominante nota de evasion que Ifeva en .1a mayorfa, a 11 1* 1 Jv. 9 low 6 ,0
eludir cualquier reference a su. origin ethnic, y a su concticion social., actlitud generada sin duda por la s*tuac*0*n que padecian en la sociedad esclavista
Entre ellos anotamos la presencia de Manuel Cabrera Paz (1824-1872) que vi"V16 en. Artemisa seg m relate su b'' rafo Armando Guerra.23 A nosotros. han Ilegado dos composiciones de Cabrera Paz unas d6cimas a las que dio el titulo Los esclavos en Cuba y otra en la que emplea la. lengua bozal con este largo titulo: Exclamaciones de un negro en las fiestas efectuacon motive de la inauguracidn del patron de este pueblo, San Marcos., el 25 de abril de 1857, que comienza con estos versos:
Como que yo ta cuchd
la gente que jabla. tanto de la fiesta de to santo,,
yo tambif me calenta.
Como sen-al de los nuevos tempos que se abrifan con la guerra de independencia inklada, por Uspedes, Francisco Calcagno (1827-1903) dio a concern, primer en publications peri6dicas Y, despu es, en forma de libro, una colecci6n con

GummA, ARmANw. Presencla negra en la pocsfa. popular cubana dW siglo xm Estudios Afrocubano-s (La, Habana) (3): 16-27; 19390









evidentes prop6sitos abolicionistas, Poetas de, color (1878) cuyo product ded*c6 a lograr la manurnisiw& del poeta Jose del Carmen Diaz. Adel-nds de "'Placido" y Manzano, incluia. datos y composicliones de authors negros y mulattos que habian sido esclavos o libertos. Debernos sen-alar que Calcagno escrib1*6 tambie'n poems, "negristas" que public bajo el seud6niim.o "Moreno esclavo Narciso Blanco". De Antonio Medina, que naci6 libre en La Habana en 1829 y que tenia una modest escuela para nihos "de color"', Calcagno ofrece una conmovedora semblanza. Medina fue autor de un tomo de Poestas (1851), de un drama de asunto polaco, Ladotfska, una zarzuela de costumbre cubanas, Don Canuto Ceibamocha o et guafiro gencroso, y traducciones de Rousseau y Victor Hugo.
Entre estos "Poetas de color", Calcagno include a Vicente Silveira que public un tomo de versos: Flores y espinos (18,75)
0.0
y Agustin Baldomero Rodrioguez, que nado en Santa Clara y reun'6 sus poems en un volume titulado Pucha silvesh-eDe Juan Bautista Estrada dice Calcagno: "es otro poeta de color, tan sobrado de enthusiasm como falto, de recursos; de haber podido adquirir instrucci6n su nornbre ocuparfa digno lugar en el Parnaso cubano". Jose' del Carmen Diaz era de Guilines, nacio esclavo y se dio a concern como poeta en 1867Como d1j"'Mos, Calcagno Iogr6 obtener su manum isi P on.
Otro de estos poets fue Ambrosio Echevarria, nacido en Trinidad en 1843, que utilIz6 el seud6nl'mo de "Macsimo [s*cj Hero de Neiba" bajo el cual public su libro, Murmurios del Tdyaba (Trinidad 1865). Su soneto "Al Darnuji fue incluido por Samuel Feiioo en su colecci6n Sonetos de Cuba (1964). Cintio Vitier y Fina. Garcia Marruz en su Flor oculta de poesta cubana, incorporaron dos de sus sonetos "A M... en su dia" y "A un incr6dulo de mis versos". En este dItimo alude a su triste condidO'n: "Pobreza, esclavitud, color maldito, / iTereeto cruel de mi primer tereetol"
Ih gh
Tambien fue esclavo N es tor Cepeda, de Camaguey, de quien habla Vitier en Flor ocul ta sefialando la "intenci6n, polftij1p 1.2:1 En d*cha colecei6n aparece
ca. de su soneto "Al huracAn'
Juan Antonio Frfas que naclo" esclavo en 1835, viv*6 en Puerto Principe y particip6 en la Guerra Grande muriendo fusilado en fecha que se ignore. Amigo de Frfas fue otro, poeta esclavo,
27 CALcAGNo, FRAxcisco. Poetas de color. La Habana, 1878. 28 vurrm. OrNTio Y RmAGARdA MARRUz. Flor oculta de voesia cubana.








Manuel Roblejo, que public" un libro, Ecos del alma (1867), interviffio en la. guerra, de independence y murl-O combatiendo en Guayabal (1872).
La tematica del negro esclavo en la, poesia cubana de la segunda mitad del siglo xix persisted con la misma actitud compasiva hada aquel ser expoliado y maltratado al maxima. Ger6nimo Sanz (1836-1882) fue obrero maquinista. en un lingenio azucarero. Su libro de Poesfas (1881) apareci6 con una carta. pr6logo de Rafael Maria Mendive, qui en afirma que goescrito al fulgor de la fragua y entre el ruldo del mart'llo en el yunue merece un lugar destacado en el mundo literario. Compuso Various poems dedicados a expresar, dice Mendlive, los, lamen* #1
tos Y sollozos de esa raza oprimiaa-". Segln indica Vltier:

El abolicion*smo de Sanz estaba mAs cerca del evolucionismo paternallista que de la revoludo'n, no Obstante Io cual el relfterado grito de alertt" de su romance El guardiero nocturne, fechado en 1867, adquiere
un sentido premonitorio en la lecture retrospectiva-.20

Otro matiz consigue el terna abolidoni'sta. en el poema. La huesa del esclavo que escrlbio" "'Antes de 1881"1 Rosa Kruger (18451881) en el que evoca la recli& concluida Guerra Grande.

Hoy repose en la tt*erra junto al bravo
Que combati(5 en la tid con gloria y suerte.,
Tumba digna de un bardo haII6 el esclavo;
Duke y propicia fue para 61 la muerte!
Dichas references a la, fuga y a la muerte pueden hallarse en la etapa lifteraria de trunsici6n de la poesla finisecular en la que various authors expresan -1todavial- la images del negm como un ser ingenue, inconsciente e irresponsible. Mercedes Matamoros (.185,1-1906) en su soneto La muerte del esclavo contemp16 con fria mirada objetliva esta figure del siervo muert02 el cimarr6n que prefir16 la muerte a la sumisi*6n: "que el que vive en la muerte nunca Ilora, / y mds vale morir que ser esclavo".
Revelan otras composicliones de aquel moment histonco como los tradidonales criterion discriminatorios siguen gravitando en la mente de authors procedentes de la pequen-a bur..... Owwft29 Ibidem. p. 2224









guesia criolla. Boniffacio Byme (1861-1936) en su soneto El sueno del esclavo ofrece esa actitud menospreciadora.:
Dejad que el triste de dormir acabe
y no le despert9is, torque lquidn sabe
P 4 &
si ese esclavo inteltz suena que es libre!
Posici6n mAs reaccionaria asume Manuel Serafin Picbardo (1865-1937) en el poema El U'ltimo esclavo que es para el autor ese ser imlorante y pasivo que denostaban los antiguos esclavistas:
Sin encono v sin piedad,
cuando et cubano guerreaba,
peled par la libertad
sin saber por qui peleaba*
.1 'm q q 4 .1 'm 0 A A A d. & d. 4 a 4 In 10 -1 4 W a
y sin saberse explicar
la ventura de. ser libre.
Ese persistent sefialamiento en. el ensue-no del U-'lt*mo siervo en su pasiva situation de ignoranda contrast. con la esforzada position de los, antiguos esclavos quienes, despues de la elimination gradual de aquel sistema ---eufemisticamente de, nominado institutionin dom6stica" Por el gobierno colonial entre 1880 y 1886 realizaron actividades que tendfan a incorPorarlos. a la v*da civil con una preparaci6n adecuada, a tenor con campahas reafizadas por Juan Gualberto G6mez, el mulato hbire que nacl*6 de padres esclavos., y otros patriots negros
mulattos. Si jut-fdicamente el sistema esclav*sta habi"a desaparecido, se mantenia la discriminacio"n radial, el menosprecio hacia aquellos cubanos, de piel oscura, muchos de los cuales habian combatlido por la. independence.

5
Ocumo hi intervenci6n de los Estados Uni'dos en la guerra victondosa que los patriots mantenian contra la metr6poli espaftola, se produjo la ocupaci6n military de la Isla por el e*drcito norteamericano durante casi cuatro an"os. SO La mpfiblica
30 En esta. dpoca., frente al peligro de una. anexi6n a los Estados Unidos, surgi6 este canto popular que recog16 Fernando Ortiz en Los baffeS y et teatro de los negros en el folklore de Cuba, La Habana, 1951, p. 441*.
Cubano, jabre sojo con Cuba,
Mericano ba cog4g to Pa 4 '
Cubano, jabre sojo con Cuba,,
2 ff --.!- - I- A








ticocolonial que gtur& en 1902 no r espondia a los postulados que Jos6 Marti habla anunciado con su. palabra de fuego. El 11
imperialism incremenO las reacciones racists que tanto arralgo tienen en su pals. Durante los pr!Tneros a -nos de la Ilamada "seudorrepfiblica", puede observers una ausencia del liegro y de Io negro en las artes y las letras cubanas. Sin embargo, ya desde su. primer gran libro, Los negros brujos (1906), habia in'dado Fernando Ortiz (1881-1969) su extraordinaria obra scientific destlinada a estudiar los aportes africanos a la culture national cubana y, al mismo tempo, a combatir los prejuliclios raciales.
Hubo en la poesia de los primeros aftwos del siglo xx algunas leves referend'as a los antiguos siervos en composliciones como "El trapiche" de Francisco Javier Pichardo ('1878-1941) P inclui da en su fibro Voces n6madas (1908):

En tanto que, apagados y lejanos,
el canto de los negros atricanos
que en confines Idnguidos se pierden.

Otros poets de su misma promocii6n estarian iinclinados a rozar la tema-hica, negrista, aunque siempre en muy minima proporci6n en, relaci6n con su obra total. Entre ellos estaban Jos representatives mAs destacados de un movimiento renovador en la Ifrica, que se ascribe en el posmodernlismo. Ellos arenas mencionan sus ancestors afrlcanos. Regqno E. Boti (1878-1958) utilizarla. el despu6s muy cultivado tema. de las 01nanaspi en su Canci6n de cuna de la negra esclava, escoglida.
por la reclitadora Euseblia Cosme Adpor su calldad drarnitica y limpio sentido trAgico", segdn Jos6 Juan Arrom.31 Igualmente en su Poema. "Babul", lncorporado a su libro Kindergarten (1930), emplea recursos onomatop6yicos y otros, proced'mientos que Io aproximan al movimlento de la Ilamada poesla "afn)cubana". Jose" Manuel Poveda (1888-1926) recordarfa su piel mestiza en un verso de Serenata: "Pondrfis tu mano blanca. entre mi mano bruna".
En su dn*co libro po dfico, Versos precursors (1917), Poveda recogerfa dos recios poems: "El gnto abuelo"' y "La danzaglobal" en los que resuenan los ritmos de los tambores africanos que contnibuyen a crear un ambience de primitlivismo.

Amm, Jost JuAx. Lapoesia afrocubana. En su Estudios de literal ura hispanoamericana, La Habana, 1950. P. 140.










En el mismo perfodo, Felipe Pichardo Moya (1892-1957) pu I blic6, en 1916, su poema La compares. Despue's perslistO en esta, temafica con Filosofia del bronco y en la seccift VI de El poema de los caflaverales, ligada a la denuncia de la explotad6n azucarera. y de la injerencia unpenalista. Otro, poeta de la misma promoci6n, Agustin Acosta (1886-1979), que abandon6 el palls, en 1973, pubfic' en 1926 La zafra, agudamente anallizado con 6ptica marxista por Jullio Antonio Mella. Su Canto VIII, "Los negros esclavos", enlazado con el tema de la producc116n azucarera en los viejos inge a os, queda. en desenipd6n superficial del aporte de la fuerza. de trabajo esclava a la riqueza de la sacarocracia criolla.
En los a-nos primers de la "d6cada critlica" de 1920 a 1930, le republican neocolonial sufre su gran cnsxs gei-ierada por su
On al L Con el impulse orientasu-peditaci imperialismo yanqui dor de, la, Revoluc16n de Octubre y el movimiento revoludonano lationoamencano, se produced hechos decisions en el Amblito de Ios antagonisms clasistas con la fundac16n del primer Part'do Comunista. en 1925 y de la, Confederaci6n Nacional Obrera de Cuba. Los j6venes intellectuals que se inlician en la vida pfiblica acumen en su mayoria una actitud revoludonaria que neva a muchos de ellos a situarse tanto en la vanguardia artistic como enla, vanguardia political como los. reunidos"en el Grupo Minorista encabezado por Rub6n Martfnez Villena (1899-1934). Eran partidarios del arte nuevo y adversanios del imperialism yanqui y de las dictaduras unlpersonales como proclamaban en su Manifiesto de 1927.
Entre: las manifestaciones poetics que surgeon durante esos, anos, ocupa un lugar cimero la Ramada indistintamente poesfa "afrocubana", "negrista"", "mulata" o "negroide", movii1niento que se desarrollaria aproximadamente desde 1928, afto de la publicadon de los dos poems que se considering inliciadores de esta, tendencia, Bailadora de rumba de, Ram6n Guirao (1908-1949) y La rumba de Josd Zacarias Tallet (1893), hasta 1938, fecha de publicacion de la Orbita de la poesita afrocubana, de Ram6n GuIrao, que represents un adecuado balance de dicha corriente.
La moda, negrista o africanista en las artes, y literatures europeas comenzaba en los alrededores de la Primera Guerra I &
Mundial. Pablo Picasso se inspire en las mAscaras africanas, Leo Frobenius (1873-1938) dio a concern sus studios antropoI O ixinn.q vsa estimable Decameron nearo (1910). Blaise Cendran








a
una coplosa literature "negrista". Era la busca de lincitantes primitivismos para una culture y un sistema socioccon6mico que se sabin transitorios, decadentes. Como explic6 Fern4ndez Retamar:

El negrismo nace en Europa (de rnc-tnera ma's o menos consciente) dentro del rechazo que la vanguardia artistic da a los valores de la socliedad capitalist en vlas de expansion lmperlalista. Proponer la mayor belleza de las estatuillas africanas implicaba desautorizar la supuesta misi6n civilizadora del hombre blanco entre los productores de esas estatufflas. El mercer mundo no se fimita a heredar el interns por aquellas forms, que resultant ser las suyas, sino que desarrolla la rebeldia implicit en la opci6n europea. [ - I Sin ernbargo, con su tremenda capacidad para retener las forms alteritndole sus funciones, la sociedad capitallista acabat-S conquistador para s1f cierto negrismo, rebaiado a ornaments (como hara"' con buena parte de la vanguardia toda, ornarnentalizada."

En Cuba, como en otras zonas del Caribe y de la Am6rica Latina, el movimi*ento comienza como repercus16n indirect de la moda que emanaba de Paris. En nuestra Isla, de tan abundante poblaci6n negra y mulata, la moda vino a ser modo de expression, de esa masa popular explotada. y discrimlinada y, en definitive, empress de rei'vindicacii6n de los valores culturales de origin africano basta entonces ignorados o despreciados. Desde sus iniMos', la poesia mulata fluye en dos direcdones, principles. En una se muestra. el negro desde lo exterior, en su aspect mAs pintoresco y sensual, poesia llena de plasticlidad y movimiento, con una gran riqueza ritmica, con un empleo del lenguaje foneticamente deformado. La otra direccion, sin despreciar aspects de la primer, va en busca del mundo interior del negro, se apoya en sus leyendas y tradiciones, en ef orbe mitoco traido de Africa, hasta convertiorse en denuncia de ]a s*tuaci6n de inferliorlidad del negro y protest, por la diiscriminacii6n que sufre.
i i 10
ovens. poets ofrecen su contribution a la poesia mulata. A.los'apo*rtes primers de Gu'i'rao y Tallet, le siguen Al:ejo Carpenter (1904-1980), que public su poema "'Litur 'a"' en

42 FmmAmF-z RIETAMAR, R. Intercomunicad6n y nueva literature. En Aigripa Tatina P-n vu litowntura- MAxlicn- 1972. in. 324.









la Revista de Av4rwe (1930), aunque no sigui6 cultivando, la poesfa- y Emillio Ballagas (1908-1954), quf ini "ado dentro de la poesia "Pura" se integra a esta corriente con su poerna Elegia de Maria Belin Chacdn, publicada tambidn en 1930. Despuds, reun16 sus o posiciones en Cuaderno de poesta negra (1934) que revelaba su. valiosa contribuci6a a la poesia mulata. Ballagas presentarfa el process de este movimliento en su Antologia de la poesm negra latinoamericana (AWrid, 1935) que ampliarfa en Mapa de la poesia negra americana. (Buenos Aires, 1946), cuando declinaba ya la popularidad de esta tendencia., Desde 1933 se dio a concern Marcelgno Arozarena (1912) con su poema Caridd. Muy tardfamente reuni6 sus poems en Cancidn negra sin color (1966). Jose Antonio Portuondo (1911) hizo una breve incursion. a la poesia. negrista, asf como Jos6 Rodn"guez Mdndez (1914). Debemos destacar el aporte del intdrprete y compositor Ignacio Villa (1911-1971) conocido por su seud6nimo "'Bola de Mileve". Labor abundante erectuaron Te6filo Radillo (1895) que anunci*6 un hbro nunca, editado: Resonancias en blanco y negro, y Vicente G6mez Kemp (1914) que public Acento negro (1934) y otros poems en revistas. Todavia en la, d6cada de 1940 aparecen tardfos cultivadores de la poesia "afrocubana", como, Julio Ayll6n Morgan cuyo Romancero, cubano (1946) tiene una. carta-pr6logo de Fernando Ortiz, y Cannen Cordero (1916) que pubfic6 en Camaguey Presencia negra (1949).
Esta relaci6n de nombres y titulos -que de nmiguln modo debe considerarse exhaustiva- obliga a precisar a1gunos rasgos especificos de poets con proyeeciones muy diversas. Guirao manifesto notable capaclidad If + nca que no redujo a la tem4tica negrista, a la que ded1c.6 una persistent atencift no s6lo, con su propia creacift sino tambidn con studios valiosos como su ensayo "Poetas negros y mestizos de la epoca esclavista", aparecido en la. revista Bohemia 26 de agosto de 1934) ademAs de la Orbita ya aludida. Ballagas, de multL fackica creac16n intent penetrar en el. "espiritu." negro aunque muchas veces qued6 en versos epid6nnicos, atractivos por su sensualidad, gracia y musicaMad, aunque en los rnAs logrados ofrece una images certera, derta ldentificacl16n entrenable con lo negro. La breve producci6n. de Arozarena se distingue esencialmente de los menclionado mAs arriba. Arozarena, a diferencia. de los poets blanco que se proyectaban. hacia lo descriptive, plAstico y musical de lo negro, describe sobre el, negro desde el negro, sin estereotipos pintorescos., abordanI 11 11 .0 V a v









mitico verifican los objefivos del creator que denuncia -y pro. testa contra un mundo hostile y discriminad6r.
Multifackica fue la poesia "afrocubana". En sus composiciones constatamos el tratamiento de la esclavitud, el mesti*zaje y la discniminacii6n, canciones de cuna, pregones calle0
jeros, sAtiras y burlas, cuadros costumbristas, evocadones de mitos, elegies y protests socials. Emplearon estos poets elements folcl6ricos, palabras de origin africana mezcladas con otras del habIa dialectal, con abundantes recursos onomatopdylicos, jitanjaforas y otras t6cmcas derivadas de la vanguardia. Surgieron muchos recitadores y recitadoras que contnbuyeron a popularlizar esta tematica, entre los que debemos mencionar a Eusebia Cosme, en la etapa initial del movirniento "afrocubano", y despu's a Luis Carbonell.
*114
Frente a la utilization mercantilist de la tem A fica, del negro que se extendiO' por Europa y Am6rica en las mas variadas forms, Regino Pedroso (1896), de ascendencia chino-africana', escrib*6 Hermano negro en cuyos versos reclamaba que "slilencie un poco tus maracas"' y haga escuchar su dolor y sus anhelos de justicia social:

Negro, hermano negro,
enluta un voco tu bongd.
eNo somos mds que. negro?
jNo somas mds que j4cara?
C*No somos mas que rumbas, lulurias negras y comparsas?
eNo somas mds que mueca y color,
Mueca y color?

Preocupaci6n semejante frente a la situacift del negro convertido en Pelele atractivo para blanco que se divierten con sus gracias, le hace escribir a Marcelino Arozarena _s versos de su Evohd:

,,Evohgl
suelta el bong46,
suelta el gesto en espral que te expri'me el espinazo
y stn Palos de timbal, sin ficaras de maracas.,
$in manteca de corojo ni maices del embd, piensa un poco en Scottsboro y no en Ogzin.









Con los mismos prop-6slitos, recordaria los concepts expue.&tos por Marti: "Hombre es mds que blanco, mas, que mulatto, mAs que negro. & ."' Esa tendencia que reduce al negro a su condlici6n pintoresca, le harfa composer a Nicold's Guillen el son que cantaba Jose' Ram6n Cantaliso a los tourists yanquis:

No me paguen torque cante
to que no les cantart!;
ahora tendrdn que escucharme
todo to que antes cal1g.
eQuign Ios llam-d?
hasten su ptata,
beban su alcohol,
comprense un guiro,
pero a mi no, pero a mi no.
Otras muchas facets podr f amos ofrecer de esas composiciones creadas dentro de este ciclo. Ahora hay que an"adfir que no qued.6 cenido a la poesia, sino que en el campo de la narrafiva, entre otros intents fallidos, produjo la primer novel de Alejo Carpentier, Ecu6-Yamba-0 (1933). Tambi& se extendio a la creaci6n musical culta, con las obras de los compositores Amadeo Rolddn y Alejandro Garcia Caturla. Fue un movimiento literari*o y artistic que respondfa. a la etapa hist"ri en que se produjo; vinculado a la bfisqueda de la identidad nacional que se incrementaba. con la lucha popular contra la di.tadura del general Gerardo Machado y el imper"alismo que la sostenfa. No es fakil realizer un balance de este movimiento. La mayorfa de los poets trataron lo ""afrocubano" como tema, no como esencia. Ow'sieron quebrantar los prejuicios e"tni*cos que lastraban la sociedad neocolonlal, pero cayeron, inconscientemente, en la trampa del coloniaje cultural, ya que ofrecieron una images pintoresca del negro repitiendo en buena medi da los estereotipos que habian aparedido desde ell siglo anterior en el teatro de los "bufos" y en las "guarachas". Son excepc16n, indudablernente, la obra de Nicolds Guill6n, y algunos poems de Ballagas
La voz ma's valiosa y universal que brot6 con la poesia mulata fue la de Nicolas Guill6n (1902). Cuando aparecieron aquellos ocho breves Poemas de Motivos de son (1930) fue grande el escandalo tanto entre los blanco como entre los negros. Guil.16n reivindic-aba los valores de la poblaci 6-n negra y mulata,
t
efentiiaba una torna de condencia del valor estkico de elemen-








tos preteridos y menosprecliados en la culture national. Destrufa los estereotipos podticos, mostraba una faceta de Cuba que pretendian ocultar y proponia la rehabilitacl6n de los, valores de toda Indole de origen africano.
Frente a aquellos poets negros, del pasado colonial que adoptaban voces de blanco para expresarse, Guilldn hada todo lo contrario: "hablar en negro de verdad',)I
En aquel 11"bro primenizo usaba una forma poe"tica derivada de la fon-na musical sincretica del son. A otros. poets del moviimiento "afrocubano" les habla atraido la rumba; Guill6n descubr1'6 fas posibilidades riftmicas del son. Al aho siguiente publicaba S4ngoro cosongo (1931). Ya no reproducia el habla deformada, a este recurso no recurrirla mas. Adv*rt1*6 un fen6meno que mucho despu6s haila decix a Frantz Fanon:

Hacerle hablar (al negro) en dialect es atarlo a su
propia images, ligarlo, aprisionarlo, victim eternal de una esencia, de una apariencia de la cual no es responsable."
IFIjando con claridad sus objetivos, Guill6n exponfa en el, pro,'logo a Singoro, cosongo:

Dir6 finalmente que 6stos son unos, versos mulattos.
Participan acaso de los mismos eIementos que entrant en Ja composlicii6n 6tnica de Cuba [. 4. ] Por lo pronto, el espin'tu de Cuba es mestizo. Y del espifritu. hada la plel nos vendrd el color definliti'vo. Algilm d'a se dirAcolor cubano. Estos poems quieren adelantarse a ese
dfa.
Existent dertos crfticos mal informados, 0 Mal intencionados que hablan de Guillen s6lo como "el poeta negrista", "el poeta folcl6rico", "el poeta de negros y mulattos' Por supuesto, no lo ha dejado, de ser. Este es uno, de sus valores. perennes. Pero eso no es todo. Relivindico el legado afficano y lo subray6 como element *indispensable de la cubania. "'Cuba, sin el negro, no serfa Cuba", habl"a escnqto Fernando Ornz. Sin embargo, Guill6n no qued6 en lo racial, como harian ciertos po tas de la ne"gritude, lo trascendi6 de Inmediato, Su vis*6n era

89 FANoN, FRANTz. Piel negra, mdscaras blancas. La Habana, .1968. p. 36.









I
social y se contempl6 untdo, mewlado, con otros hombres explotados que procedian de otros ancestors. De ahi que lo mulato, en definitive, lo cubano, seria veta constant on toda su creaci6n. En Gui*lldn la bu"Squeda de 'dentidad de lo, negro estA intimamente I'gada a la. b-dsqueda de la identidad de lo cubano, de los cubanos negros, mulattos y blanco, "todo mezclado". Por eso recipe el nombre de "Poeta national", no como, un galard6n o condecoraci6n ofliclial sino, torque es el poeta en que lo naclional esta expresado con todas sus, fibras e Jingredientes. Poeta de la sintesis', corno lo defin*16 Alfred Melon, de la sintesis nacl*onal cubana.

6

El primer de enero de 1959 ocurre la toma del poder por la Revolucio"n cubana. La realidad po-litica y social del pafs entra en una etapa de transformac'6n radical por los casinos del sociallsmo. La Revoluci'n inicia un enfrentamiento cabal contra la discriminacl6n racial. En los dmbiftos de la superes10
tructura comienza. un largo process de revalorizacion de la cultura national, de sus genumas raf 0 ces populares, liberandola de cualquier subordinaci6n coloni*zante. De este modo, se organizan pronto scenarios do studios folcl6ri'cos, queda fundado el Conjunto Folkl6rl'co Nacional, so crea el Instituto de Etnologfa y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba.
El tema negrista que pareda haber desaparecido con la clausura. del movimiento "afrocubano" hacia 1940 (aunque las obras de madurez de Guillen se publican despu6s de ese an"o) harfa de nuevo acto de presencia en la literature del perl'odo revolucionario. Pero ya no son poets que van hada Io tfp*co y aparencial, como tantos hicieron en aquel movimiento de la d6cada de 1930-1940, sino que muestran lo negro no desde lo externo, sino desde dentro, por dentro.
Estos nuevos poets asimi'lan la influence de la obra de Guilkn, pero van hada otros objetivos, no torque los :ignoraran y pasaran por alto, sino, porque habia otros de inds urgent tratarniento. Estos nuevos poets (entre los que predominant los de ancestry africana, y entre ellos tienen participaci6n destacada. ]as muieres) emplean la mitologia africana, principatmente la yoruba', no por identificaci6n religious, sino torque Wilizan sus elements, como simbolos culturales, los despojan de-su indole. esot6nca Y los Ilevan a la vida cotidi'ana, con cabal
+0%.V R.M: r*l 91% A ff 1,-%in -irf% VF EVS11
'ueT-% m4:4^C- q^*







v *
perticianus de anta-lo, con los remanentes -de una actitud auto. negadora de lo africano, product de la allienadon causada por los hos tigamientos de la d iscriminaci6n mis brutal i Nada les queda de aquel descripcionismo plAstico que invadi6 al inovirniento de la Poes fa afrocubana". Ofrecen una images del negro y del mulatto no como un ser apartado, excluido, escindido, mero remedy folcl6rico, tipica. estampa para, turlistas, sino como hombres que han conquistador, su plena identidad, sin tapujos, orgullosos de sus ancestors. No es esta poesfa resultado de una inoda (corno fuera en sus imcios el movimi P ento d'afrocubano" de los an-os trelinta) sino modo auttintico, de exres16n, que emerge en el mornento preclso en que la Revolucio'n Cubana pone en tension la conciencia national, y de esta sacudida brota dicha poesia que es expresl'6n genuine. y arma de combat que participate en la lucha por la liberacii6n de los hombres explotados en cualquter punto del planet sea cual fuere el color de su piel.
Ya en los pritneros anhos de la decade de 1960 a 1970 advertimos ]as Iniciales sefiales de esta poesfa, que, debamos consi derar como propuso Guillen, ma's propiamente mulata. En el Libro de. los heroes (1963) de PabloArmando Fernaindez (1930) hallamos a1gunos poernas que descubren esta temaitica con una optica reiiovadora. En la pnmera secc*6n de dlicha obra, los 19 V"q A)
poems "Naclimiento de Eggo y "Rend*66n de Eshu"' evocan a los heroes de la lucha popular contra la dictadura pro imperialista bafistiana haclendo reference a los "orishas"" de origin africano, del pante6n voruba. "Avisa a Osafn que los hombres vienen, / mientras mi muerte alista, / yerba de mis pesares, alummaba, / que lo ve todo, desde el lecho del rio", claman estos versos. Mas el Poeta no constrifte su faena a la mera recreaci6n estetica de estos simbolos siono que los entrelaza con la vida diar*a de los cubanos, con los acontecilmientos quc abrieron el camino, a la l'berac*6n national. La integracli6n de los itos yorubas a la poesia represents el reconocilmliento de elements hasta el moment desdefiados por la seudocultura de la replblica burguesa. La nueva dorriente negrista o mulata queda defin'da cuando Miguel Barnet (1940),'ded'cado a invesfigaciones folcl6ricas y etnol6gicas, public los poems .f*
que forman La piedraftna y ef pavo"eal (1963) acompanado's pronto por los de Isla de gu*i*es (1964) que debieron haber' aparecido con anterioridad. Barnet forja una poesia intimi"sta y colloquial viinculada estrechamente a ese mundo mitico africano que Ic descubre las cosas concretes de Ia. reallidad y Ia
-ilecrria del future, la firmeza que ofrece una historic hecha




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