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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00120


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Revista de la Biblooteca Nacional joseo Marti'










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Director ante'or: JuAm Pguz in tA Rin (1%4- tn. 1976) Director: JuLio La krvm"




CONSEJO DE REDAccift OLINTA ARIOSAp FgLx-x ]BELT"N.' ENRiQuE CAPABLANCA, MA14URL 03FIA0, CARIA)s FARI&AS, MANUEL L6FEZ OLIVA, PEDRO PABLo Rojw(Gimz, ENRIOUH SANZ.



Jefe de Redaccl6in: SALVADOR BUENO




Redactora: SrOMARA SANcmiRz Disefio: FgLix BEMAK Canje: Revista de fa Biblioteca Nactonal Josd Marti,
Plaza de la Revoluci6n,
Ciudad de La Habana, Cuba. IS SN 0006-172 7 Primer Epoca: 1909-1912 Segunda Epoca: 1949-1958 Tercem Epeca: 1959... La Revival no se consider obligada a revolver originals no sohcitados.



CUBIERTA: Metal. 3 x 3 -pulgadas. En SoLdRzAmo PMMYKA, IOAN t)E. Ob;r43
varies. Zaragoga, por los herederos de Diego Dormer (16761
p. 210.








Kevista de la
jr A A 0'
Bibiloteca Nacional Jose Marti

An-o 71 3ra. epoca-vol. XXII Septilembre-dicilembre, 1980 Ku"Mero 3
Habana, Cuba
Cada autor se responsabiliza ,con sus opinions



TABLA DE CONTENIDO


CENTENARTO DE LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD 5
Jos6 Ludano Franco
Los chnarrones en ef Caribe 7
Hortensia Pichardo
Las ordenanzas antiguas Para los hdios.
(Las Loves de Burgos, 1,512) .................... 21
Jul'l'o Le. Riverend
El esclavismo en Cuba (perspeclivas del teina) ...... 33 Maria del Carmen Barcia
Algitnas questions teoricas necesarias para el awfliV
sis del surgimiento y la crisis de /a. plantaci6n esclata ......... 53
s . . . . . I 4 4 4 i d I d b . .
Fe lglesias
Characteristics de la poblaci6n cubana en 1862 89 Norma Peraza
"Esclavos ft gallegos en Cu ba ................. III
Juan Losada y Jorge Mayor
Esclavitud y psicologia: una invesiigacidin interdiselplinaria 133
Orestes GArcliga Garcia
.41na obra inedita de lose" Antonio Saco? 14-S









Rafael Lo'pez Va~d~s
Problemas del esiudio de los componentes africanos
en la historia itflica de Cuba ......... 155
Salvador Garcia Agiiero
E1 negro en mwstra culture ................ .. 173

000

CR6NxicA

Julio Le Rixverend
AMirta Ag~uirre Cari-eras (19124t980) ............... 179
Un hombre, un coin bate:- Waldo Mledina.... 180
Gloria Garcia
I xposiciri Tesoro iDociaenhal 11 JBiblioteca NacioL uis S ua rdiaz
Aniversario tie libi-os cubatios ............... .... '184

M................................ n .i .. 189
COA O A O FS .. ..... ...........................* ** ** 199
fNDTCF. DE ILL-STRACIONPES ...........203



















CENTENARTO DE LA ABOLIC10"N
DE LA ESCLAVITUD




En este ntlniero, la Revista de. la Bz'blioteca Navional conmemora, cl centeinario de la ley que inicio el process de abo11"cl6n de la esclavitud africana en Cuba termiiiado, en 1886..
Sc trata del canibio de structural social de' m ayo.r en t i dad que ocurrio en auestro pais. El regimen esclavista de tr bajo se mantuvo hasta, esos ahos por razo"n de que constituia el factor principal de la riqueza azucarera del pais, favoreelei-ido a los terratenierites dedicados a la siembra de cafia y'a la' f, bricacio"n de azfica.r con riquezas extraordinarias que adquiriieron fama en el mundo contemporimo. Adema's de esas riquezas y por razon de ellas, muchos tenfan poder in terno y grades posibilidades de acuerdo con el poder colonial. Asi mantuvieron a Cuba en el, qutetismo, character j stica de SU evoluc116n polidca en el panoran-ia dc Ja Amcrica Latina omiincipadadesde 1825.
Claro esull quQ la abolicio'n de ]a esclavitud en Cuba se deduce directamcntc de sus contradictions con el des-cirrollo temologico y la creciente denianda del product cii los mercados internacionales, pero, de inmediato, proviene de la conmocl6n social y political resultante de la primer revoluclon Iliberadorit, la de 1868 que, como es sabWo, se prolong mWS de diez afios.

5,









Desde 1840 empieza a producirse la modernizaci n tccnol
gica de la industrial. azucarcra cubana y., en consecuencia, puede considerarse que comienza la transition de un regimen de trabajjo v de relaciones sociales- y de produccii6n de character esclavista a) de cara-cter capi.talista. Esta etapa de dcterioro creciente del esclavismo revela c6mo se intentaron soluciones ilusorias para superar las contradicciones propias del sistema traditional: empleo de trabajadares libres slin abullclon de ]a esclavitud, colonizacio"n blanca, separation empresarial de I-a agriculture caftera v ]a industrial azucarera, repression acentuada, empleo de semiesclavos chinos y yuc-atecos, esclavos aliados, a ustes que solameiite lograban acentuar las dificultades v agravar ]a progrcsiva quilebra de la clase terrateniente esclavista.
Los trabajos que presentamos en este number abordan diversas questions que constituent Mas bien. una pauta de iiivestigaciones. Desde este pinto de mira, la Revista de ]a Biblioteva Navional Jose" Marti debe indicar que constituent Un manojo de ideas y de sugerencias importance para, possible trabajos f-tauros. En definifiva, los dos hechos capi-tales de la historic de Cuba fueron su condition colonial v el predominio del' modo de production esclavista, intimamente vinculados. Ambos. constlituyen la clave de lo que durante Jos primcros siglos puede consliderarse como el inji'do del subdesarrollo'dcl pais en medilo de un crccimiento econ6mico para el creciente ,It IF 7 .
subdesarrollo, consagrado por ]a domination impenausta. hasta 1959. Y las repercuslones socliales, culturales y nacionales 91
de esa perduracion poseen implications innumerable Para ]a actual tarea del pleno desarro'llo.
Debemos agradecer vivamente al Instituto de Ciencias Sociales de la Academia de Ciencias de Cuba y, en particular, a su Department de Historia, que nos baya franqueado los material-es. de la Reuni-n Cientfflica sobre la esclavitud en Cuba celebrada en septiembre del afio pasado en su sede central.





















Los cimarrones en el Caribe


Josi Luciano Franco

La primer acdo" n de los esdavos cimarrones se produjo en Santo Domingo, el veiintis6is de didembre de 1522, en el ingenio awcarero del almirante y gobernador don Diego Co16n. Los rebeldes se batieron valerosamente contra los espafioles, pero fueron vencidos. 'EI Almirante hizo ahorcar a ]a mayor parte de los que sobrevivieron. a los combats. En el continent, en 1529, los negros esclavos sublevados destruveron Santa Marta. En 1531 se re istraron en PanamA disturbios a causa de ]a continua. protest de los esclavos africana,%.
Y como el mayor obstAculo para alcanzar el perfeccionatniento de ]a cruel explotaci6n del trabaj4dor afficano por la sodedad colonial esclavista era la air'ada protest de los cimarr nes, no cesaban de adoptarse medidas desde la. m'etr6poli europea Para impedir su desarrollo. Y desde Lisboa, el Catorce de septiembre de 1619, ordenaba el rey Felipe 111.0
10 4
Porque en cases de motiffies, seaiciones y rebeldfas,
con actos de salteamientos y- de famosos ladrones, que suceden en Jas Indias con negros cimarrones., no conviene hacer process ordinario criminal, y se debe castigar las cablChzas ejemplarmente, y reducir A los dem6.v, A ]a esclavitud y servidumbre, pues son de condi7







r F
cion esclavos fugitives de sus amos, haciendo Justicia
en la causa, y excusando tempo y proceso.t

En las colonies del Caribe, como en las continentals, espanolas, inglesas, francesas, holandesas y portugue-sas, para coinbatir a los cimarrones, bubo de crease groups armados de ""cazadores de negros", que en Cuba se denominaron ram. cheadores, quienes multiplicaron. los suplicios y tortures sefialados en las Ilamadas Leyes de Indtas o en el Co"digo Negro, de Luis XIV. Y llegaron a tal extremo.. que el rey Felipe IV, en Madn*d, el veinfluno de jullio de 1623 se vio precisado a ordenar:

Los 4rancheadores nombrados por las Justicias para
rvanchear Negros Clmarrones entrant con este titulo en las casas de los Morenos horrors de la isla de Cuba, xr otras parties, as" en Ciudeades, como en estancias, donde bacen sus labranzas quictos y pacificos y si.n poderlos resister les hacen muchas extorsiones, y molestias, con grande fibertad, de d'a y de noche, flevAndose los caballos, bestias de servicio, y ot-ras cosas necesarias a sus labn nzas. Mandamos a los Gobernadores que provean, de remedio convenience a los dan-os referidos, Y hagan justicia, a los Morenos, para que no red"ban moJestlias, ni vejacion de los rancheadores."2

En ht Revista de Historia de Aindrica (Mc'xico, A F., diclembre de 1949) Juan Bernardo de- Quir-s sen-ala., con justezaj, en comentario acertado a la obra del professor Eugenio Petit Nun"ez, La con.dicton 1uridica, social, economic y polite. ca de las rtegioos wanted el coloniaje en la Banda Oriental,, la tragedia inflinita del africana cri el Nuevo Mundo.

No es de extran-ar por tanto, que tan reclia sea la historia del espartaquismo en Am6rica, ya en su forma primaria y pasliva del alzami-ento, de la huida del negro al campo, hecho chuarr6n, que reunidos en poblados a su modo y costumbre defendio valientemente un nuevo sojuzg-amjento, como en el caso de los PatI De ]us I-Milatos, Dolyros, berbcris :as c hijos dc indios. En Ricot)' 7 Ed. Boix, 1841. t. 2,
lacto"n de leves de los remos de las Indias. Madrid, Libro VIT P Tiftiulo V, Ley XXV1, P. 325.
,2 fbidenz. Ley XIX, p. 322-323.








mares de Brfasll, los palenques de Cuba, los refugiados en los volcalies de Wixico, los kromantis de Jamaica, los Invviegros de Surinam, ya, despu6s en consecuencia de estado v condidon'. en verdaderas insurrecci.0nes eii contra del blanco v ]a esclavitud, de la explotacio'n de raza y clase, Y que al "amparo de ]a ley de los franceses", en pos de igualdad y libertad humana, Ilevo at trlunfo en el caso do, Haiti', corto el fracas de los lcvantarnientos de las serranfas de Coro en Venezuela, del Te en el Rfo de ]a, Plata, de los miners del.
Cobre eii Cuba y de los portuarios v empleados de fortificadotics de Cartagrena, ]a gran puerta de entra"da del
ncLy.ro cri Ain6rica del Sur.

En Puerto Rico --escribe Luis M. Diaz Soler, (Historia de la esclaWtud r;cgra en Puerto Rico)-...en 1527 se rebels ]a poblacio'n eschiva contra los espanotes ocasionando daftos ri la isla, Ta cual presentaba algunos signs alarmantes de despoblac"k5m. Ese acto, que tuvo mayors repercussions que effects in111ectiatos, fue. ]a primer manifestaci6n de discrusto expresada por Tos negros esclavos de''Puerto Rico. El cronista Antonio de Herrera, al referirse a esa insurreccio'n, apuntaba que los colons de Santo Domingo cran los 111a"s p-cocupados con los acontecivnientos de Puerto Rico, Su mayor trilbuTaci On -cra ]a carencia de fortificaciones adecuadas para defenders de ataques similares. Comprendiendo Su Male-stad la ansiedad, de los colons de La Espan-ola, decidio cmprender ]as cons..
trucciones necesarias para la defense de los esparioles, quienes estaban temerosos de ser victims de una insurreccion como la de los hidios y negros ahados en la isla de Sav Juari, para to cual mandaba que se infor.
masen st para la segurielad de los vecinos convendria que se hiciese /a forlaleza que tantas veces se habia acordado. Los veclnos de Puerto Rico achacaban los alz.arnientos a la iiitroduccli On de negros de mala casta Y sollicitaron del rey la SLISpensi6n del envio de negros
joTofCS )r bCrbCj-i.SCoS.

El veirifitre's de Julio dc 151)46, [a Audiencia dc Santo Domingo se dinigio at monarch espafiol para informarle de la act ividad de lus negros cimarrones y de ]as niedidas adoptadas










para impedir la costumbre que tenlan los esclavos de alzarse. La reallidad era que en Ta isla La Espanola, que ocupa hoy la Repdblj'ca DoTwnicana y Haiti, los' cimarrones stimaban mas de siete MiL refugiados en ]as montaftas.
En todo el continent ocurrian levantamientos de esclavos y famblen abundaban los cimarrones. F--,n la villa de San Pedro, en Honduras, en 1548 se rebelaron los esclavos, y Jos espanoles tuvieron que caviar troops de refuerzo de otras colonips cCrcanas para dominarlos.
A Mexico, Honduras, Guatemala, Nueva Granada y Venezuela Ilevaron los cst)anfloles millares de negros directamente desde Africa o sacados de Santo Domingo, Jamaica, Puerto Rico v Cuba. En 1570, ]a poblac16n negra, de Wxico era, segun Jos cailculos de Gonzalo Agturre Beltrin,', de 20569 esclaVos.? de Tos ctiales babia, dos mil. nears buidos y cimarrones.

Hemos, fijado un nu'mero de cimarrones interim or al
de Jos espafioles no censados en ]as mismas tables de Latorre, para no pecar de excess. Sin embargo, es posible que nos hayamos quedado courts. En Pachuca, Ouanaluato, Huaspaltepec, Alvarado, Coatzacoalcos, etc., ]as autoridades virreinales se encontraban ya en
lucha con Ins negros. rebeldes a la esclavitud. 4

Seon los datos suminfistrados por Rubi6n Darto Carl,;-,,s (200 anos del period colontal en Panamd) en 1575 habfa, entre Nombre de Dios, Panam;i,'Veragua y Nata, dos mil quinlentos negros cimarrones.
En Norteami6rica, las protests, alzamientos y fuga. de los negros esclavos. fueron tan frecuentes corno en el -resto de los, passes del Nuevo Mundo. En 1526, en la. colonial fundada por Lacas Vazquez de Avl16n, Wnto al rfo Pedee en lo que es boy South Carolina, el centenary de esclavos africanos se convirtio' en cimarrones para unirse a los indloos rebeldes que hostilizaban a los colonizadore.s. A fines del siglo xviu, constituida ya la nueva repu"bl'ca de Estados Unidos, ante el consiWerable aumento de los cimarrones, el djecinveve de mayo de 1797 se firm.6 un convention entre el gobernadur espafiol de 4a Florida,

3 AGUIRRE BELTRAN, GOONzAm La poblaci6n negra de Mdxt'co-. 1519tX11) Octi'lAin n rq 'PrIc Crdt-irrni rtodAi








Enrique White, y el comisionado norteamericano Seagrove, para la mutua entrega de los negros pr6fugos dc ambos pai'ses.
Los cimarroftes,' CT) ]a costa occidental de Estados Unidos, en su cmumlento con los abodgenes, originaron en l1as islas Gulla, en la costa de las CaTolinas, la consfituc"6n de uno de los pocos groups negros que conservaron dierta pureza de su culture, intntine al contact con los blanco. Su organization social, relligi6n, lencruaje... consenparon fos patrons africanos primitives.


E) origeti de Ja palabra ctmarr itr ha sido ampliamente d'
culido, pero lo clierto es que se aplico en Cuba, primeramente, a los. aborigines que bufan de la brutalldad de los colonizadorres. Y de ello da fe, ki Real Udukt fechada en Ocafia a oince de marzo de 1531, en, ]a cual, en contestaci6n a una informaciln del gobern-adur de ]a lsla Fernandina, ]a reina dice:

Mucho he holgado de Io que deds que ]a lsla a] prerw
scnte esta muy pad ica de indios cimarrones, y que un espimol sin temor puede andar por ella y os tengo ese
servicio el buen recaudo que en esto se ha dado.

Los negros enclaves siguieron en )a protest rebelde a los abongenes cubanos, se convirtieron en cimarroncs y aprendieron a levanter paf.enques- o refugios en mosques 'y montanbas donde construian ranchos y bohim. Y el temor constant de los conquistadores antc la realidad que palpaban de las relaciones fraternal% entre los lndios mcomendados y los negros esclavos, se refleja en una carta dc ]as autoridades colonials. (Santiago de Cuba. velintid Os de abrtil de 1540) al informer al soberano espan-ol:

Convendria que V. M. cada ano eche de slisa 300 pesos
para acabar con los cimarrones y con ellos a1gunos -negros de mala intention como han avuntado scis o siete negros que estain press por ello.

Desde los primers dias de la colomizado'n y conquista de la isla de Cuba, los indios encomendados y 4os esclavos, negros se rebelaron contra la servidumbre que les imponfa el europeo cruel y sanguinarlio. Huian a fas montan-as para defenderse de los rzincheadores -cazadores de cimarrones-









des de perros fe- roces, los persegufan hasta quienes., acompana
Jos refugios o palenques mas esconcuidos.
Los palenques -refug*io secular de la libertad levantado por los cirnarrones-, at iniciar Carlos Manuel de C'spedes el diez de octubre de 1,868 la lucha armada por la independent de la patria esclavizada, se incorporaron masivamente a la batalla por -la liberaci6n national.. La experienclia adquirlida por los apalencados, orientals en su constant. bregar contra el regimen esclavista, se puso at servicio de la causa mambisa.
4
En Jos viejos palenques se mantuvieron durante los diez an"os que dur6 la primer guerra de independence los campamen. tos marnbises, y se levantaron allf talleres y hospitals de sangre. Y, ad-ema-s, iniciaron a los jefes cubanos mas response. bles en. el, secret del trdfico claiidestino de balandras con JaA
maica, Santo Domingo, Hait, y las Baliarnas, indispensable para ]as com unicaci ones con el exterior y recibir aquellos pro. ducts necesarlos paramantenerla contra el colonliall'smo hispano, aporte que reconoce Carlos Manuel de Cespedes, 11der de la revoluci'n cubana, en el decreto que hubo de dictar en Bavamo, el veintisiete de didembre de 1868, declarando a los cimarrones. apalencados incorporados a la lucha revoluclioi
naria.
Asi como en Cuba los c'clavos que hufan a fas montallas de Jos horrors de ]a se.rv*dumbre -cimarrones- construl"MI toscos refilgios que Hamaban. pala'nques, en Brasil, la palabra quilonibo (que quiere decir nabunda en la lengua africana hablada en Angola) sen-alaba el lugar de Icis, montes v selves don. de se acogian a los cscl.avos fugiffivos. El ma"'s famous de todos los quilombos de Brasil fue. cl de los Palmares. Se mantuvo durante sesenta y cinco afios (1630-1695) y resiist*6 las numerosas expedid'ones, enviadas por Jos blanco para destruirlo desde 1644. Estaba situado en la sierra de Barricya, en la anfigua capitania de Pernambuco.
En la isla de Santo Domingo, desde el siglo xvi, Jos negros huidos de ]a servidumbre -cimarrones- se refugiaban cn mosques y montan-as v constitution pequenas rancherias y hasta poblaciones que, como la del Bahoruco -diri *da. en 1719 por un tal Michel- vinieron a ser series amenazas para Jos ducn-os de esclavos. Un miller de cimarrones en los finaIcs del sliglo my. se convirt'16 en tres mil en. 1751.
Cuando encontraban los esclavos el camino de la libertad,








deros estados de panic entre los colons. "Y de ello da una idea el decreto del Consejo de Leogane de diedse is de ma-rzo de 1705, que prohlibe a los esclavos. celebrar reunions. Asl' como Michel fue el alma de.1a resistencia a ]a scrvidumbrecn las montaflas del Bahoruco, en 1734, Polydor represents" un papel an'Oftlogo en el ditstrito de Treu; Noel, en 1775, organize la resistencia armada de los cimarrones en Fort Daup hi. p n cuy.--i rebeldia continuaron, en. anos sucesivos, leleimaquc Cangas, Isaac y Pyrrhus Candide. Las expediciones punitivas de la gendarmerl'a colonial contra Jos cimarrones fracasaron todas d(. 1622 a 1784. Pero de todos los chnarrones, ninguno tuvo unO repulziclo'n ma's grande y merecilda que Fran 'is Macandal, ciecutado en 1758. Macandal, africana, fue largo tiernpo esclavo de.la habitation de Lenormand de Me zy, en el norte de Santo Domingo. Un accident en un trapiche azucarero -perdio una niano, atrapada por el molino- lo convirtio' cn guardian del, ganado. Huyo y se refugi*6 -en, las niontaflas. Es indudable que era un ferviente adept del vo&l. Muy pronto tuvo un gran ascendiente entre los cimarrones. Historiadores haitianos Y franceses, tales como Jean Pric-c-Mars, Dante's Bellegarde Y Pierre de Vaissie-re, entre otros, concuerdan en afirmar que Macandal fue algo mAs que un simple jefe de bands de 6marrones.
En las Guavanas, principalmente en Surinani, ocupada por los holandeses desde 15180, los cimarrones, Jos Bush Negroes,, como le dicen los europeos, pero conocidos por los, trabajos de Norton C. Kahn y Melville J. y Frances S. Herskovits, quitenes ha-n estudiado la vida social y el folklore de los negros re-. beldes de estazona, corno cultitra dwtka. lograron destruir ]as cadenzas que el regimen csclavista les habla Imptlesto.

Existent en la Guayana numerosas tribes de bombres
de color escapades de las colonies europeas. Prefteren la vida de los mosques a las cadenzas de ]a esclavitud. La colonial holandesa de Surinam sostiavo largo tliempo la guerra contra esos esclavos rebeldes- los tratados interpinieron Y desde alcyunos a-nos antes de la abolic*6n de kv esclavitud, se convino por ambas parties vivir en pa.z. Los cirnarrones, no atacaron mAs las tierras de la
colonial; 1sta les reconocio' su independencea."

15 Uttri-iFRN, A. 1. La Gziyana, civitization et barbw-ie. Cosinmes et passages. Parls, -1854.









La ista de Martinica We unat c1ce las primers colunias francesas del Caribe. En 1654, los colonizadores franceses estuvieron a! borde de una derrota que los hubiera obligado a abandonarla, ante ]a guerrv (it! litberaci6n emprendida por los aborigenes. Y el gobernador, Du Parquet, tuvo que enfrentarse a ]a suhlevaci6n, de Ios caribes.

Pero 6se no era, cl Anico peligro --cornenta Sidney Dcaney- sobrevino otro que puso a la isla a dos dedos de su p6rAida. Los negros africanos, ya en gran cantidad era'n, desdc hacia a1gun tempo, atraidos por los caribes a los mosques donde vivian en un estado de vagancia, l1amado.s. en las. colo-nias cimarrones. Esos negros, aprovechando la h7rulyciOn de los sa-tvajes, que habian heclio huir a los habitantes hacia el fuerte de Saint Pierre, se unieron a los que habian at)andonado a sus amos formaron bands, unos se juntaron a los caribes otros se dedicaron a saquear, quemar, matar y compete
las mis horrible atrocidadeO

Du Parquet y los demAs colons franceses asediados por cimarrones y caribes fueron sal-vados de su total aniquilamiento gracias a los auxilios que -Jes prestaron los barcos de una escuadra holandesa que, atraidos por el incendio que se divisaba desde el mar, de-sembarcaron various centenares de soldados que hicieron huir a los atacantes.,,
Pero la actividad de los cimarrones se extended a las otras colonies del Caribe, y sefiala el autor antes citado que "Houel, gobernador de Guada4upe, informal al rey el 13 de marzo que en Grande Terre, entonces deshohitada, ste podfan contar mAs de treinta cirnarrones".
G. Debien, en un trabajo publicado en Caribbean Studies7 asegura quc en 1726 los seiscientos cimarrones de Guadalupe se dividing en cuatro bands y "nunca se vieron sino en grupos de 60 a 80 esclavos". Y tomada por 61 de un manuscript de la ]Biblioteca de la Francia de Ultramar, nos da esta informaci6n, sobre otra de las pequefias Arytillsts:

6 DANEY. SIDNEY. Histoire de la Martinique de-pids la Colonization jusq7en 1815, Martinique, 1846.










En Santa Lucia,, ocup.ada Por los ingle-ses ell [a VPoca
de la guerra de America, sm debi6 establecer Un comiI
sario de policla en cada. barrio para perseguir a los di.
marroiles, mas desar-rollados que antes. de la guerra y
no cesan. de aumiL Ptar hasta 1784

El 18 Pluvioso del afio 11 (cuatro de febrero de. 1794) la Convenck"m Francesa vota, dentro del mayor enthusiasm, la.
I& *,f
abo fiction de la escavitud. La noticia pro iujo una profunda conmocio'n en todas las islas del. Caribe, en las que los ciMarrones mantenian la secular protest guerrillera contra el colonlialismo negrero.
En Granada, la pequelfia isla del Caribe, estal,16 [a insurrec, cl6n -debida en parte a fa propaganda revolucionaria lanzada desde Guadalupe por Victor Hughes, comisario de la Convenci6n Francesa el. dos de mar/o de 1795 y, como era natural, conO con el apoyo de los cimarrones. Al frente del alzamteento se puso a Urt plantador negro flamado Julien Fedon, qtden al frente de Ios esclavos sublevados, rode6 la ciudad de Granv ifie y mato a cantos ingleses encontr6 a su paso. Logra caj- turar al teniente gobernador y demas, autoridades. Los rebeldes se fortificaron en la hacienda de Fedon, en Morne Quaqua, corca del Grand ttang.
Se tardo' casi tres mes%-Is en sofocar aquel alzamiento. No pudo Ilegar ayuda do, la 'Isla vecina de San Vicente, que sufnfa la angustia de ila rebellion de caribes y cimarroues, ni de Santa Lucia, donde Jervis tenfa quo babcrselas con otra insurrecc16n. de los cimarroncs. Pero, despuds de. la flegada de Sir Ralpb Abercromby, los -reduct-os rebeldes cayeron uno tras otro.
Martinica y Guadalupe fueron teatro de las luchas sangnentas entre los realists p-1-opietarios de fierras y los republicanos que contaron en las primers flilas de combat a los negros cimarrones. El trece de abril de- 1794, la escuadra inglesa del almirante Jervis desLruye la resistencia republican de la Mardinica, se apodera de 1a Guadalupe, restablece en todo su: vigor el repgimen anterior a 1789 y quedan abolidas todas las mejoras que los cimarrones habian obtenido con la revolud16n.
Los generals Pelage, Delgrds e Ignace --oficiales de colordespuds de las desastrosas administrations que los colons reallistas hab-fan impuesto, intentaron restaurar en Guadalupe









flota y un eje"rcito contra ]a Guadalupe, al mando de RichePense. Ignace y Delgres quc le hacen frentc, fueron derrotados. El veinte de mayu do 1802, Wchepanse restablece la esclavitud v, la trata de negros. Los ciniarrones reanudan la hicha por su total liberation.
Guadalupe y Martinica selibraron de ]a bruLaTidad y horrores del regimen, al. decretar la Rep6blica francesa, el veintisiete de abril de 1848r 11a abolici(')'n de ]a esclavitud en sus colonias. Este decreto, una de las conquistas de la revoluclon. de 1848, que fue precedida por la campaha aboliclionista lidereada por Victor Scboelclici-, provoco una gran agitation entre los esclavos de otras. 'Islas del Caribe. En Ponce, Puerto Rico, fue denunciada una proyectada rebeli6n de los esclavos en ]as haciend-as, y el, gobernador espan-ol, general Juan Prim, procediu con inusitada crueldad a castligar a Jos que solo demandaban un trato mals human. Los cabecillas principles, fueron apresados y ajusticliados el velintis"'s de jui-iio de 1848.
Tambie'n, ese mismo afio, hubo tin alzamliento general de esolavos en la isla de Santa Cruz, on las islas Virgenes y colonia danesa. Para auxiliary a las autoridades colonials, danesas, el general Prim envio desde Puerto Rico a la clitada isla antillana troops espanolas que aplastaron la rebeli6n. En los combats murieron ciento treinta. y un negros, y los cimarrones sometidos suffieron las mas several penas.
00
Los ingleses luchaban por arrancar la isla de Jamaica al. doniinio de Espafia. El tres de niayo de 1655, un ej6rc*to al mando do Prim v Venables desembarco"' en Jamaica. Los espanoles opusicron una tenaz rusislencia pero tuvieron que abandonar poco a poco cada una de las zonas. En 1670 se retiraron a Cuba on virtue de la paz firmada entre ambas nadones los 11"Ith-nos defensores espaftoles, pero, antes, dejaron en las montahas azules a los esclavos negros en libertad, que se convil-fieron en cimarrones y gozaron do una complete indepen. dencia.
Toniaron. entre ellos una species dc organization, eligicron un jefe, sembraron mal'z en los terrenos mAs inaccesibles de sus guaridas e interim l1ecgo la cosecha, v1vieron con los products do su caza y con los frutos silvestres que hallaron en ]as montanas; pero no bastandoles aquellos recursos empezaron a bajar a las 11-aI I I T & a 1 0







los nuevos, colons. Estos les. declararon una guerra
cruel, y em I
ple.aron todos los ardides y suplicios imaginables para amedrentarlos, con cuyo motive alcrunos
t
de ellos se someticron y fueron dist-ribuidos en los iaigenios; pero los m,is continuaron pertrechados en las inexpugnables fortalezas elevadas por la naturaleza. Hi f zose una expedic116n sin embargo para desa-lojarlos y exterminarlos; pero postrados los soldados por las IP
marches a travel's de los mosques y precipliclios,, se resisflerion a persegutir por mas fiempo a un enemigo inv isible, y fue precise por tanto renunciar at exterminlio
tn ncral que se habia intentado.
Entretanto, Jos ch-iiarroiies que se habian en uti principio sometido, aprovecharon su permanencia en medlio de los, esclavos para inspirarles ideas de independenclia* sedujeron a wi gran nu"mero y huyeron otra vez coil ellos a las montafias, de suerte que Ias fuerzas de los enemigos debian un aumento a su misma. sumisi 05n. Habiendo aurnentado el nuMero, ae to's fugitivos, los. C1marrones se hicieron formildables. En 1690 se dividieron en different cuerpos, bajaron a ]as 11anuras, atacaron los ingenios, se hicieron espantosos destrozos.
Cuando acudian las troops va el enemigo babl"a desaparecido, torque evitaba cuidadosamente todo e-cuentro hacienda unicameiite una guerra. de guerrillas.$

La fuer-za de los cimarrones Ileg6 a un grado tal que para defenders dc sus ataques en 1734 el goblerno de Jamaica tuvo que levanter fuertes y cuarteles en los ter-renos aledafios al territorio montafloso ocupado por ellos, y enviar una expedici6n i-nifitar con cl. proposition de aniqui-lar la resistencla. Pero erai-i tales la habilldad y destreza de los cimarrones en la guerra de guemllas, y el saber utflizar correctamente el profundo conocimiento dc ]a topografia de la zona montaffosa que les servfa dc refugio, que los ingleses tuvieron que abandonar la empresa. Trajeron entonces a *nd*os de Nicaragua y los. emplearon en 6 ataque, mezclados con mercenaries negros de otras colonies., mandados por officials ingleses, que tuvi*eron que retirarse ante el peligro, de ser aniquilados.
En 4afes circunstanclias, lleg6 a Jamaica (1738) el nuevo gobernador, Lord Trelarony, quien tat-d 6-1 poco en quedar -convenR VLT, ELIAS. HiS104a de las Antillas. Barcelona, 1846.









cido de las medidas adoptadas por sus predecessors y decidlp, previa consult con las demas autoridades colonials, pactar con los cimarrones. Y el tratado de paz entre las autonidades colonials y los kroinantis fue solernnemente firmado el primero (le marzo de 1738.
El gobernador env16 comisionados para entrevistarse con 0. IN 11 10
los caud'llos de los cimarrones, e iniciar las negociaciones. Asi Io describe Patrick Leigh Fernov

Los chaquetas rolas se detuvieron al plie de las montafias de los cimarrones y fue enviado, un tal doctor Russel como parlamentarilo. Este., gritando con todas las fuerzas de sus pulmones formula la oferta de paz en direction de !as frondosas leaders, sabiendo que centenares de invisible cimarrones estaban ocultos, la mano en, el gatlllo de los mosquetes, bajo, las hojas que ocultaban las rocas. Dos negros emergieron con cautela y, despues de asegurarse de las intenciones. pacIficas del adversario, volvieronse a Ilamar a su caudillo en la lengua romantic. La maleza se anim6 con la aparicion de guerreros negros, el doctor y el viejo Cudjoe, el jefe cimarron, se. adelantaron al encuentro uno de otro. El doctor Russel tendi6 la mano en si no de amistad y el v*cjo Cudjoe, cogii6ndola la bes6. El sl*guiente signo de concordia fue el intercamblio de som.hreros Cudioe Ilamo' a sus principles seguldo.
res -los capitanes Accompong, Johnny, Cuffee Y Quacke.
Acerc6se 0 colonel Guthrie con su estado mayor y tuvo
luaar un 1 10
general abrazo e intercambi de sombreros
entre los cimarrones y los oficiales britainicoO

Firm6se un tratado bajo un algodonero en Trelarony Town:
Considerando que la paz y la amistad entre los hombres, Y el evitar la efuslo"n de sangre -rezaba el documento- son cosas agradables a Dios y estin de acuerdo con la razon y son deseadas por todos los buenos; y considerando, que Su Majestad Jorge 11, Rey de la Gran Bretana, Francia e Irlanda y de Jamaica, Seflor Defensor de la Fe, etc. ha otorgado, poderes; y autondad a John Guthrie y Francis Sadler, caballeros, para nego!9 FERNOR, NnicK UiGii. Un vz*ia"e a travds de las Antillas. Madrid (s. a.)







ciar y concertar un tratado de paz y am istad con el ,rnencionado capita" n Cudjoe y el resto de sus oficialesO
adherents y demis de sus hombres.

Los Wrmlnos erall que todfas las hostifidades debian cesar para siempre. A los cimarrones se les garantizaba [a libertad y los dos mil, quinientos acres de tierra situados entre TreJarony Town y la reg-*6n de los Cockpits, a perpetuidad, para
a
ellos y sus descendlientes. Todos los fugitives serial restitutdos y los cimarroncs juraban acudir en ayuda del rey en caso tic rebel116a internal o invrasliln del exterior, Fue estipulada la wcesit)n a 4a jefatura. La administracif(IM dc la justicia, excepto para Jos casos de la. 111tima pena, quedaba en manos del jcfc climarv n, y un repre sentantc u consejero blanco -una especle de embajador- residiria pei-manenternente en las capitales cirnarronas de Relarony (o Avlarooa Towi), de las que 'hay varies esparcidas por la isla) v Accompong. La ammonia Cue general v todo el asunto represents un gran tr1unfo de los cimarrones.
Durante casi sesenta an"os, el pacto se cumpl116 cabalmente. Pero, en 1795, comenzaron los conflicts. Los igleses se apoderaron de fierras pertenecientes a los cirnarrones. Dos delegados de e'stos fueron p-6blicamente flagelados en Montengo Bay por manos de un esclavo de la magistratura. Los cimarrones desatendid.os en sus justas demands, tuvieron que recurrir a las armas. Las milicias at mando del generaI Palmer atemorizaron a los -cimarrones, que at flin celebraron un nuevo convenjo con las autoridades co loniales. El arreglo final. se impuso a los negros, mas qtte por las armas brita'niicas, por los per-ros de presa que don Luis de las Casas, capital general y gobernador de la ishri de Cuba, faciliO al colonel Guarrel, enviado Por Lord Balcarres, gobernador de JamatCa., a La Habana, con ese fin, y a los experts rancheadores, verdaderos cazadores, quienes l1eiia-ron de terror los palenques jamatcanos.
Seg U-'n afirma en su Memoria don Manuel Mariano Acosta,"' el principal rancheador enviado a Jamaica era don Francisco faime de Bejucal y un tal Cabrera, de Guanabacoa. Cada uno (le ellos llevaba consigo treinta v dos companheros y fue10 ACA)STA MANUEL MARIANO. MeMUYL-t subre 1-.t CiUdad de San Felipe y Santiago del Bejucal. En COWLEY, RAFAEL ANGEL. Los tres primers historiadores de la isla de Cuba. Habana, A. Pego, 1876-77. t. I lp.5201-589.

19









ron naturals de BeJucal todos los que acompanaron, al clta
A
do Jaime; por cuya razon parece justo que el lauro de estos vallientes se consigned en la pequeha y modest historic de nuestra citidad. Iban igualmente como auxilliares de las dos particles och-k-',nta pcrtos lebreles, que sullen flamar de busca o rcistreadores..
I Sin embargo, ]a lucba de fos africanos y sus descendlientes por romper ]as- cadenzas de la eschavitud priniero y, despu6s, pasado -I perl"odo heroic de -Ios cimarrones, para alcanzar los
6 Ilevdndose
mas elementales derechos humans, continue' cabo cn todas ]as colortias curopeas del itiquieto Caribe, sin tt'CgUa ni descanso hasta despue's de la Segunda Guerra Mundial.











Oct V-ft I -;AV


















Las ordencinzas antiptas para los indiros
(las Leyes de Burgos, 15-12)

Hortensia Pichardo

Process de la esclav*trid de los indtgenas de Las Antillas

Desde el moment en que el, primer europeo puso su planta en terra del Nuevo Mundo, la suerte de sus hasta entonces felices habitantes quedo-I determined.
Cri'sto"bal Colo"n contcmplaba maravillado la esple'indida naturaleza de las islas descubliertas y a] mismo tempo pensaba en las fliquezas quo. podrian produch- a la Corona espanfiola y en la possible utilizaci6n do stis habitantes. "Eflos han de ser buenos serxldore.s", anoto en su diario el doce dc octubre de 1492, a] ponerse en contact con los indigents de la primer tierra americana, la isla de Guanabanf -a ]a que puso por nombre San Salvador- de ]a cuat tomo" Poses-ion en nombre de los Reyes Cato'llcos. Y en carta a Luis de Santa'ngef, de quince de febrero de 1493, escriblio":

4 4 4 P ueden ver Sus Altezas que yo les dare oro cuanto hubieren nienester agora especierfa y algodo-n
cuanto sus Altezas mandasen y almasiga y esclavos cuantos mandasen cargar, e sera.n de los idolatras.

Ya Col On habl'a advertlidu la diferencia entre los pacificos habitantes de las Antil-Izis Mayores, a quienes crefa fakil de atraer al cristianismo, y los rcbeldes caribes, tenidos por antropo"fagos.







El treinta dc enero de 1494 propuso Colo"n a Jos reyes llevar a Espana "conio esclavos" cua'ntos caribes se pudiesen y con el product de su venta pagar los articulos; necesanes para el foment de ]a Isabela, primer-a colonial, fundada en la JE.spafiolca. Los reycs no aprobaron, el plan de Colon. A pesar de ello, un an-o despue"s '. el veintlicuatro de febrero de 1495, partisan hada Sevilla cuatro naves cargadas con quinientos indlios de ]a isla, para ser vendidos como esclavos. Eran Jos nafivos caut'I'vados durante ]a Primera guerra provocada en la Espafiola por los conqui st-A ores, cuvo objethro, era someter a sus habitantes al doniinio europeo.
La Corona orden' vender dichoss indios, pero a JOS Pocos dias rev( -wo. el permiso. Los reves querian consular con letrados, teologos y carionjstas ...sl' con buena con(Jend pueden vender [ ... ) o no"P y 40 saber la causa torque fel AlPArantel los- envia acA para vender i) .
Apenas it-iiciada-la colonization surgia en el Animo de.los reyes la duda acerca de la legall"dad del cautliverlio de los indigenas antillanos. Larcyos meses duraron en la Corte las vaC dad ones acerca del derecbo de la Corona espahola a escla-. v1zar a los habitantes de las Indias. Al fin, estando los reyes en Gt-anada, el anho 1500, %e dio la orden de libertar a los indios. La cc'dula origirtal no se conoce, pero da fe de ella cl cronista Herrera.
A partir deJ aho 1500, cuando la Reina dio la. orden de libertar -a los indios, se dictaron var'as cedulas ratifficando cl proposito official favorable a la liberad6n. Sin embargo, en la Provision Real dictada el aflo 1503, se autorizaba a Jos capitanes que fueron a descubr'lir Tierra Firme el cautiverio de Jos indiwos que se resistieran a la conversion o a aceptar la obedl*encia a Jos reyes. I
Est o es lo que los espan-oles, y hasta la misma Reina, Ilamaban la "q _vtterra bw na" o la"'auerra justa" de acuerdo con el Derecho de Gentes que aceptaba el cautiverlio como mas human que matar a] wricido. c-CudI era esa "buena"' o "'justa guerra .)
Relate el Padre Las Casas (Ilego" a la Espanola con el Comendador Ovando, en 1502), que durante su vi*aj*e a las Indias los espan-oles que ]a hablian vislitado 4nto contaban a quienes arribaban por primer, vez,







one la isla estaba muy buena E. I torque hab + a
mucho oro, y torque se habian alzado ciertos iindios de cierta provincial, donde cautivarfan muchos es.
clavos.

Comenta Las Casas:

.,.Por mantra que daban. par buen-as nuevas y materia de alegria, estos indios alzados, para poderle hacer guerra., y, por consiguiente, captivar indiios alzados,
para los poder enviar a Castiffla, por esclavos.

Durante ]as dos primers d6cadas del siglo xvir, predomin6 en ]a Corte espanhola el concept de que los indios cautivar dos. en guerra justa podi'an ser esclavizados; pero, pronto supieron los monareas que los conquistadores provocaban las guerras para poder tomar a Jos indios, como prisoners, pues S1 se sometifan pacificamente no podfan hacerlo.
En la decade del 20 al 30 se dieron varies c6dulas sobre prohibici6n de esclavizar a los indios, hasta la definitive de dos de agosto de 1530 que prohibit radicalmente cautivar Jindios aunque fuese en guerra justa; desde luego, esta eddula fue derogada a Ios pocos an-as de ser dictada su promulad6n.
La burguesia espafiola, bastante fuerte a fines del siglo xv, bab'a dado el empuje para la magna obra del descubrimiento de Am6rica. Las ideas progresistas encarnadas en esta clase social au'n se debatfan par imponerse en la Corte espanola. En buena media, esto explica las vacilaciones de los monarcas, en la prornulgacion de una legislaci6n beneficiosa a los ilndios. Es bajo este punto de vista que deben examinarse las buenas intenciones de Jos reyes quienes, aconselados por los defensores de Jos indios, sc opusieron muchas veces a los intereses de los encomenderos.

La encomFenda

La esclavitud no fue la Anica forma de aprove6amiento del trabajo de los antillanos.
Ya hemos visto c6mo durante los, primers anos de la colon*zaci6n los reyes, principalmente la reina Isabel, habian inisistido, en que los indi*genas eran libres y no estaban 'suietos a servidumbre.
0%









El diecis6ls de septilembre de 1501, eu las instruccliones de la Relina a NI"cola's de Ovando se decia + que todos los indios de la Espahola fuesen libres de servidumbre y que no fuesen. molestados de. algu.no, 'Sino que viviesen como vasallos libre .IN
El veinte de marzo de 1503, se dictaron en Zaragoza las instructions complementarias para, Ovando. Una de sus claiusulas, reference al trabajo de los indigents, recomendaba al gobernador y oficiales *Vieran 4a forma en que deberl-a realizarse para que ". - los indios no sean maltratados como hasta ahora, e sean pagados do sus journals, e esto se. haga, por su voluntad, y no de otra mantra ill .
Pronto Nikolas de Ovando informaba a la, Reina que a causa de Ia orden de respetar Ja libertad de los indios, dsto-s se hulan y se apartaban de la communication de los cristianos y no querian trabajar "e andan vagamundos", y no se les puede adoctrinar.
Basada en este informed de Ovando, la Reina dicto' -la provisio-'n real de treinta de didembre de 1503, en la. cual ordenaba se apremiase a los indios a convivir con los espanoles a fin de poder adoctrinarlos, y tambi6n se les obligate a trabajar pagaindoseles sus journals. De este modo qued' legalliza-da la olAigatoriedad del trabajo del indi*o para el servicio de los espanoles. Esta forma de trabaJo es ]a que se conoce con el nombre de encomienda. Y comenz6 el calvarto de la poblacion indigent antillana.
Aunque en el. Animo do los reyes sicmpre persistio la duda acerca de, la leryalidad do la encomienda, -Io cual dilo lugar a e: s primers dcadas de la con.
c "dulas muy diversas durante I-a
quistala, instituci6n persistio" en Las Antillas hasta 1542, cuando fueron dictadas las Leyes Nuevas.

Los doininicos en ta E5paftala

El ano 1510 Ilegaron a la isla Espanola cuatro frailes domi. nicos bajo la direcci& do don Pedro de CO,'rdoba. Se aposentaron en una choza de paja cedida por un vecino y muy pronto advirderon el trato inhumario dado a los indios por los cspanol,-,s y decidieron tomar su defense.
El domingo anterior a Navlidad del ano 1511, subi6 al pulpito de la modest 1"glesia de la villa uno de, estos dominlicos,
frqv Anfe'In r1p Mnntpri1nn4z niiwpn fiin Pru-naidn nnr -Qiiv. m-mlidb







dades de Predicador severe y eficaz. Coment6 el texto del Evangeho de, San Juan, -Ego 17OX clainantis 1*11 desert; advirt.io' a sus oyentes c6tno todos estaban en pecado, mortal par la horrible y C'ruel servidumbre a que tenfan sornet'Wos a los indi'os. El sernion produJo consternaci'n en la pequeila colo. nia y el virrey, acompan-ado de los officials resales. acuctio a la pobre morada de los fralles a conminar a] predicador a desde. cirse de sus palabras el pr6x'mo domingo o I que se preptarasen para regresar todos a Espaiia,
El domingo siguilente, Montesinos predict tornado como texto de su sermon tin capffulo del Libro de Job, "'Espdrarne un Poco y ensefiarte lie, torque todavia tenclo razones en orden a Dios". Insistio en sus palabras anteriores y adviirti6 que no serial admitidos a confesi6n rili absueltos los. encomenderos.
Pronto Ilegaron cstas noticias a Espafta y, poco despueg,, Se recibian en la Espaffola las reprenMones del re)7 Fernando el CatolICO Y del provincial dc los dominicos en Espan,.
Los chcomenderos enviaron a Castilla a defender sus intereses a] fi-anciscano fray Alonso de Espinal; los domin k cos, por su parte, encargaron su. representation al mismo Anto"n dc Montesinos, el fragile desconocido, que habl"a iniciado en ]as ln dias la. lucba por la justicia.

La Jurita de Burgos

El Rey Cat'lico reclbio" a Montesinos v escuch6 sorprendido Jos hori-ores acerua del trato inbuniano 'dado a los lindlios. In. mediatainiente, convoc6 a una junta de teo"logos, para que se reunieran con los rnieii-ibros de su Consew, v estudiaran el problema planteado Por los dominicos. Dicha"lunta. debia redactar lcvcs adecuadas a fin de evitar ]a continuac*'n de los abuses con los indigents.
A
La junta se reunion en Burgos, donde se ballaba la Corte, el afto 1512, Y elaboro siete proposliciones que establecieron las bases para el tratamliento future de los indigcnas america. nos; Ta pi-b-nera de estas bases reconoda que los indiwos eran libres y como tal debia tratArseles. Pero debian permanence cerca de los est-)afioles y somctidos a estos a fin de fornentar su conversion. tambie"n debi'an ser obligados a trabajar, pues uno de sus vicious era la "ociosidad".

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Las Leyes de Burgos

EstabIceidas en la Junta de Burgos las bases para el tratamiento de los indios, se reuni6 un consejo encargado de elar borar el primer u5digo de ]eyes destinado a reglamentar y organizax ]a vida y el trabajo de los indigents.
Estas )eyes, conocidas como las Leyes de Burgos, constituyen ]a expression inAsicornpleta de la concepcion existence en
-Espafia de las relaciones indio-encomendero, y los deberes v derechos de tinos v otros. Constituyen tambien una Ti-iagnffica 10
Fuente para saber como vivian los indigents y el t-rato dado por Jos encornenderos, pues al disponer ciertas normal ele.mentaTes de vid.i v prohibit otras como. ecbar carga. a cuestas a los indios"; "dar palo ni azote nil Ilamar perro ni otro nom b re F I s i n o el suvo prop i o o. el sobrenombre que tuvierej) .nos da umi vistwon de la vida -aunque la rea-lidad debio' ,--,er mucho m Is terrible,--- de los infelices antillanos.
Durante casi cuatro silos, las Leyes de Burgos permanecieron desconocidas para los historladores espanoles v americanos. Ningtino so -itrevia a afirmar cuAl de ]as leyes protectoras- de Jos indios corrc s- pond 1a a-I c6digo redactado en Burgos cl veintisicte de didembre de 1512; au'n no se habian realizado las lonvestigaciones qtic finalmente Io descubrinan.
La U"nic.-t fuente en qtte se hallaban contends las Leyes de Burjzo.,q -en forma rmis o menos completa- era la Historia de las Indias. de Bartolome" de Las Casas, pero esa obra no fue publicada hasta los a-nos 1875-1876, cuando se inoluy6 en la Coleccion de doctimmaos inirfitos para la histaria de Espafia,
obra rara v de escasa circulaci6n.
Es oportuno recorder aqui que Jose" Antonio Saco, autor de la magna obra -sobre ]a historic de la esclavitud -quien en su larga vida tuvo muchas hmitaciones, pero tambi6n bitos posittvos- contribuyo a la publication de la Historia de las Indias del Padre Las Casas.
Vale la pena que nos detengamos en este hecho: a principios del siglo xix, la Real Academia de la Historl"a de Madrid acord6 comenzar ]a publication de una colecc16n de obras del historiador de Indias con la Hisforia del Padre Las Casas; pero en la d6cada del treinta cambia de opinion, aduciendo umi,







.. . la puntualidad con qpe e I dibigente cronista Antonio de Herrera vertigo. Y muchas veces a la letra, cuanio bay de important en la Historia de Casas, esta obra es una dc aquellas que no fienen ya mis valor que el de su rareza y pierden todo 0 que fienen des.de el moment cn que se impnimen.

Saco, en -tin articulo publicado en la Revista Hispano-Americana de Madrid, cl doce de febrero de '1865, abog6 por ]a publicack'M tic la obra del defensor de los indios. Al juicio desfavorable de la Academia, opuso el mtw certero del acadeTnico Manuel Josc' Ouintana. quc hacia. resaltar el m6rito delas obras de Las Cas-as.
Afiad*6 Saco otras razones en favor de la publication dc la Historic de las Ind:i'as y de las deals obras del oblispo de Mapas. Esto ocurria en 1865.
Aflos ma's larde, en 1879, al editor su Historia de la eselaWtud de la raza africana en el Nuevo Mundo, reprodujo dicho articulo en uno de sus ap6ndices y tuvo la satisfaction de decir que no solo la Historia de las Indias, sino gran parte de la Apologikica Historia al fin habia sido publicada. Terminal sus pAgin-as, con esta frase: "Con esta edid'n se ha becho un serx,- c o a las letras y a ]a histoda del Nuevo Mundo".
Terminado este parentesis para hacerle justicia a Jos6 Anfol)io Saco, volvamos a las Leyes de Burgoi;.
Las leves publicadas por Las Casas no est;An completes n1i ,se transcriben exactamente, es mals. a veces el Padre ha interpretado mal stj verdadero sentlido.
El -texto original de ]as )eyes se conoce hoy gracias a los studios de dos -ruditos professors norteamericanos: Roland D. Hussey, quien las djo a concern en Ia. Hispanic American Hisforlca l Review, en 1932, y Lesly Bird Simpson quien en 1934 public(5 en Ia Coleccio"n lbero-Americana de ]a Universidad de California el mismo texto de Hussey, acompar-tado, de Varies. copies f6tografficas, lo cual facility Ia interpretact'n de alcrunas paiginas dificiles.
Pocos anhos despues, en 1938. el professor espan-iol Rafael Altamira public en Ia Revista de Historia de Amgrica, de M6x1co, ]a fotocopia de un ejemplar del Amblivo de Indias, con el titulo de "Las ordenanzas antiguas para los lindios". avalo. rado con una documented introducci6n y numerosas notas aclaratorlias, E-stc c,-s, el texto utilizado por Tiosotros,

27









A I I
En la decade del 50, dos nuevas ediciones publicadas en Espafia haii facilitado el concern a cabalidad estas leyes. Tales son la dd Richard Konetzkel "Las ordenanzas para el trata. miento de Jos indlios"" (las leyes de-Burgos), en la Colecci4n de documents para la historic dela formac-l"On social de Hispano Amdrica;, 1493-1810 (Madrid, 1953. t. 1, P. 38-57), Y la de Antoinio Muro Ore 10 n "'Ordenanzas resales sobre los indios (Las Leyes de 1512-1513)" en el Anitario de Estudios Americanos (XIII, Sevilla, 1956, p. 64 y slig.). .,Se trata de una edici6n paleogrAftCa. Dicho autor ha publicado tambien en edition fotogr-Afica

Las Leyes Nuevas.
A
Las Leyes de Burgos continent treirita y cinco proposictones que-abarcan todos los aspects de la vida de los indigo. nas. Para comprender bien su balance, deben leerse Jos comentarios de Bartolomefl de Las Casas -es cierto, como apunto-p Rafael Altamira, que el Padre las dio a concern no como documents hist6rico, slino politico, sefialando todo lo malo de ellas' y la burla que encerraban a1gunas- pero. esos comentarfos constltuyen el testimony valioso de un hombre que conocio" la vida de los, antillanos. Permiten apreciar la inutilidad de cualquer legislacift mientras los indlios estuvieran someti. dos a los conquistadores; las Leyes de Burgos mantuvieron ]a encomienda como necesaria para combatir la "odiosidad"". Considerada como uno de los mayors vicios de los indfgenas, segun hemos dicho.
El Padre Las Casas, al dar a concern las leyes comentak
A
... acordaron los del Conscio que los indios con.

venia que estuviesen repartidos, para que fuesen convertidos v bien tratados, ignorando que ]a raft de ]a Ilaga mortal que mataba a los indlios e impedia: que fuesen doctrinados y cognosciesen a su. Dios verdadero, era tenerlos los espan-oles repartidos, y que, aquesto supuesto, ninguna ley, ninguna moderac116n, ninon remedio bastaba ni se podra. poner pa-ra que no mur I esen, v ]a isla, coi-no se despoblo se yermase.

Sin tcner en cuenta para nada los deseos v los hdbitos de Jos indigents, en complete contradicci On con sus costumbres, la primer, -ley mandaba destruir y quemar todos los poblados indin.q v rcmqtriiirIn%, P-n In-c. opri-nniq.q rip Iniz villnc A-Qnn-







-0
nolas. Cornentael- Padre Las Casas el da.n-o que causaba esta media a los indios:

que se sacasen ide su natUraleza y pueblos donde
habian naddo y criadose [ ... I y se -trujesen cerca de los pueblos dclos espan-ioles. donde un dia, ni una hora resollasen, antes con, esta mudanza los acabaron. Y 'sta ha slido, regla general e infallible, que en s-acando o mudando estas genes de donde nacieron y se criaron a otra parte, por poca distancia que sea, luego, enferman,
y pocos son los que de ]a muerte escapan.

De' la. ley tercera a Ja dddma, se trata de ]a enseflanza de la religion cat' lica a los *ndios y de c mo debian practicarla. De acuerdo con dicha ley', los indigents deblian asistIT a la iglesia. a rezar las oracliones todas las tardes, al termiInar el. trabajo y todas las maiianas al comenzarlo. Expone el Padre la inutflWad. de esta ley que obligaba a los. indlios,

... cuando ]as notches salian o cesaban de los trabajos de las minas y de los otros en que los ocupaban, molidos Y cansados y muertos de hambre, hadanlos ir a la ialesila, hincar de rodillas y que repi4fiesen. por un buen rato el Credo, Paternoster, Ave Maria y la- Salve, y como lo bacian con dificultad 3r de mala gana porque quisieran mas cenar y descansar luego, blasfcmaban dellos aquellos pecadores verdugos, [...] y algunas veces les, daban de palos, diciendo "de perros lo haccii [ ... I nunca estos perros on su vi'da ser-An cristianos".

Bien enterado el Padre do ]a vida real dc Jos 'ndios, analiza ]as leyes y demuestact la "h-iiquidad" o el engailo, que entraflaban. Una burla era ]a ley que fijaba el carnal cn un peso 'de oro al. a-no, del cual so Ic qulitaba un real para ]a ropa del cacique y su mujer. SeaCm Las Casas, el peso de oro vall'a 450 maravedics; con los mismos se podia coniprar

...en aquellos tiernpos un par de pines y un
espejo o una sola caperuza colorada, y andando
todos desnudos des-de la cabeza hasta los pies, mirad con que se habian de vestir e ataviar Ver el escarnio de ]as leyes, y cuain flonas fLIOrOn (IC ifniquWad.

10








Otras muchas leyes fueron constituldas coii las referidas, que suenan favor de. los indios, y en A eran Justas, pero supuesto estar Jos indios en poder de los es.
palloles, si no fueron injustasI fueron emperor,
vanisimas y superfluas, y mAs para cumpfir con el mundo que para remedio alguno de los indlos.
IoLas leyes -escrl"bio" el sabio, doctor Funando Ortiz- fueron siempre en las Indias de Amdrica mas gencrosas que la triste realidad."
Fray Pedro de Cordo I ba, vicario de los dominlicos Ileg' 'I' JI
la Corte poco despues de ser redactadas las Leyes de Burgos. Pronto comprendio" la inutilidad de ]as mismas pararemediar los males de los indi*os, pues permaneci I a en vigor el principal de ellos: quedar baJo el poder de los cspafioles. Asi se Io expuso al Rey, quien manao reunir de nuevo a su Consejo para quelIas moderasen.
De 41as nuevas deliberations surgi 6' un conjunto de cuatro leyes conociJas como Declaract*oin y moderacidn de las ordenanzas hechas, promulgadas y mandadas a imprimir en Valladolid el veintiocho de julio de 1513.
La Junta habia aprobado cirico leyes, pero el Rev no sanla quinta, la cual decif
clono fa:

Este servicio que a Vuestra Majoestad es debi-do por
los dichos indios de la mantra susodicha, Vuestra Alteza puede hacer merced dello a quien fuere servido, por vida o por el tiernpo que Vuestra Majestad fuese servido de hacer dello merced.

Como Puede observers, esta nueva junta, que el Rey mand6 reunir para mejorar las leyes dictadas antes, Io que trat6 fue de encomendar a los indios por toda la vida; tal era la influencia de los encornenderos.
Las Leyes de Burgos fueron modlificadas ma's de una vez e invocadas siempre en relation con el trato de Jos indios pero, jamas cumpiwas. Tal como expliic6 el Padre Bartolorne", rnientras Jos ind.ios estuvieran sometidos a los espaftoles ninguna ley serl'a buena.
Las Leyes de Burgos constituyeron, el primer fruto de los sermons de Montesinos. Pero la semilla arrojada produjo mucho mAs.








Lo siguilente fue la cotiversdon de Bartoloiue de Las CuSas, quien confiesa haber ol"do con lindiferencia al predilcador en La Espanola, pero s6lo tres ahos ma's tarde se converting en Cuba en el aran defensor d.,,--, lus indlius hasta su muerte.
Tras la lucha de Montesinos y Pedro de Cordoba empe, OJ la labor por mas de chicuctit-a an'os de Bartolome de Las Casas, quien consi(yuio' la promulgacio'n de ]as Leyes Aluevas, en 1542, y moviltz6 la oj)JTiiO"n pul)lica en Espan-a en torno al problenia de los indios. A partir de entonces. los espan-oles se dividieron en dos bands o partidos: los "indilgenistas". defensores de la Ilibertad del indio, y los ""colon ialis t as", quicues oplinaban que los colonizadores tenian el derecho de sumeter a los indigenas y aprovecharse de su trabajo.
Esta lucha de ideas, 1"niciada Por Ant6n de Montesinos, conuj)uada Por Bttrtolom" de Las Casas, m-antuvo vilvo el probe. ma y algo se gan." en favor del indio. Poco era, en realidad, para lo que aspiraba el part1do indigenlista, pero del otro modo, callando, sornetic'ndose, "hubi6rase hecho nada", dijbw el Padre Las Casas, quien interpret, como nadie en su e"pocap el sent'do sano y simple de ]a vida de los Indligenas, tan disfinto al metalizado de los espan-oles.









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EL ES(14VISMO EN CUBA,
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Perspeclivas det tenut


Julio Le, Riverend


Nadie entre nosotros fiene duda a1guna acerca. de la Amportancia que revise la esclavitud como tema cientlfico. Y, desde luego, en las visperas del centenarlo de la abolicli'n (1880-1886) se nos va. afinando la convlicci6n de que, hubo entonces el primer y decisive cambio social de nuestra histon*a. CerrAbase una larga y, sobre todo, profunda, crisis del regimen instaurado tras la conquista. Las structures econ6micas, sociales y pol"ficas requerfan una transformation ajustada a las nuevas conditions internal e internacionales. En suma, el crecimiento de la production, de la poblacio"n, y de, la, conciencia del pueblo cubano mostraba la necesldad de una organizacion social capaz de responder a la demand de, ese crecimiento que venia induclido por -la expans16n del capitalism a escala universal. De ahlL la necesidad del trAnsito del esclavismo al api ismo en el orden *nterno, paso que, a su vez, genera toda una nueva situaci6n caracterizadora de la historic del pa+s y de, su gente hasta 1959, ano en que, se inicia la transformacion, definitive. No es precise subrayar c6mo la Revolucio'n nuestra super toda la hiistoria precedent.
SI en el orden national el esclavismo constituye un problema central para la comprens16n del pasado, y su -abolici on
0
provecta hasta, nuestros dias el reflejo de conditions capir talistas a la sazo'n no realizadas plenamente, tanta o mds

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importanclia tiene para la investigacii6n y el debate sobre. el esolavismo en escala universal.

1. La crisis del esclavismo colonial (1772-1848)
En effect, el terna aparece en la bibliograffa international. desde la crisis primer del slistema, en la segunda mitad del siglo xviii, cuando surge el. movilmiento aboliclionista britAnicol Y a consecuencia del desarrollo industrial de Gran Bretan'Ja comi-enzan a enfrentarse dos forms de explotacift colonlal-. la. una, basada en la explotad6n del africana fuera de Africa, originada en el. descubrimiento de Am6rica, continent en el cual brot6 una duradera y ponderosa organization esclavista; la. otra, generada por las posibill"dades de explotacii& capitalista de los pal'ses asiAticos y afficanos, donde se preveia la explotacio"n de products naturals y de recursos humans cuantiosfslmos, y se podrian aprovechar con ese fin instituciones y jerarqul'as socials auto"ctonas a diferencia de lo sucedido desde el siglo xvi. En verdad, el tema esclavista queda inscnpto de modo permanent en la ciencia cuando esa. coyuntura cnitica. pone de relieve la necesidad de conocerlo a fondo, y como despues de aquel moment se habnan de producir otras crisis, el esclavismo, sus characters y sus. repercuSiones, rnostr6 -su presencia generalizada en el mundo modern, revels" su densi'dad como experiencia. social. La historic de la
P, Is
expansion dcl. capitallsmo y las crisis por ella generadas mostraron las numerosas limphcaciones y los lincontables fen6menos vinculados al esclavismo.
Huelora explicar que, por otro lado, el mundo conocido antes del descubrimliento de Am6rica habia pasado, por una etapa esclavista en. ta antligiiedad Io quej, 'independientemente de los dl'sfases y las variants de organization, mostraba. que aparecia un fcn6meno de structural mucho mds universal de Io que parecia deducirse de la. blibliografia dieciochesca., En etecto, el trabajo scientific realizado en Europa Occi.dental, principalmente sobre el perfodo hiwst6r!co greco-romano, daba a mediados del siglo xix una dimension superior, si se quiere, al esclavismo, La sisternatizaci'n del conocim, a ento de la sociedad en general, aunque sobre. todo, la. que sirve de base desde el. siglo xviii a la fonmaci& de un grupo de passes deCOUPLAND, REGiNALD. The BrIWsh anti-slavery movement. London, 1933, de concepciones apologdticas, justarnente criticadas por Eric Williams. v. nota 18.









sar.rollados, propordono' los, elernentos requeridos para la ela. boraci6n de una vision general de la historic en la cual el esclavismo constitute una forma de organizacidnY un modo de producci6n, una formacio"n social, pot- ]a cual han discurrido practicamente todos los pueblos del mundo. Basta-ri 0 a recorder a este effect la periodizacion social de [a humanidad que se halla en la base de la comprensto'n marxista de la. historic. Claro estA que, rnds tarde., esto es, en el siglo xx, se -lograria iniciar una d-iferenciacio"n entre el esclavismo classico"' y el modern, como resultado de la investigation de sociedades dejadas at margin por los cientifficos del siglo, precedent. Pero esto., aun siendo de surna importance teorico-practica, no invalid el cardaer univers,-0 v la recurrencia del esclavismo.
La distancia que separaba a la Europa capitalist de sus origenes esclavistas y la cercanfa -presencia inmediata- del feudalismo, determine que la. esclavitud. no fuera preferida como labored scientific y que la bibItiografia fuese muy influida por'las questions del esclavismo, modern, especialmente sus implicadones y resonancias colonliales. Hubo, por ende, una cierta bifurcac.1'6n y divers)dad en raz On de las dos vertientes causales del trabajo scientific sobre el tema; de un lado, como parte del desarrollo cientifico de la protohistoria, se perfilaban los 6lementos factuales y te6ricos, de la, esclavitud como etapa genera.1 del desarrollo social y, de otro, se acumulaban nuevos elements scientific por el contenido de numerosos libros y folletos q ue particlipaban de una u otra mantra en el conflict colonial antiesclavista.

2. La segunda crisis (1848-1888)
Otra crisis del esclavismo modern dej6 profunda buella cientifica. Me refiero at period en que, tras de ]a abolici6n en las colonies brAdnicas y francesas (1833-1848), se liquid el regimen en los EE.UU., en Cuba y en Brasil, tres grades significativos casos de organizacli6n esclavista. modern. Como es sabido, la primer crisis centrada en las colonies briti'cas y francesas se resuelve con la abohicion en un trAnsito, digamos pad 1co; le habfan precedido hechos de cierta importance como, la aboll"d6n, decretada por la Revolucibn Francesa, el, cese de la trata en muchos passes y 'la abollicion en las nuevas republican de nuestra Amdrica.
Puede apreciarse que los cambios aconteclidos, desde hace un siglo aproximadamente, constitutions de nuevas definiciones de classes y de un desarrollo capitalist en diversos passes







del mundo, esta"n en la raiz de nuestro siglo y sus profundos pi-oblemas. Bastarl"a sefialar que en la huella de la crisi's del esclavismo de la se(yunda mitad del siglo xix se abre el confinente afficano a ]a plena explotaci6n colonial contemporAnea.
Et peso de esa segunda crisis en la historic de la esolavitud modern es, a no dudarlo, de indisputable calidad. En el orden ..Pr* 11
cicMillco dio al esclavismo una vigencia. ternaitica exceptional subrayando su character 0 stica fuerza g I eneradora de sociedades. La bibliografia se enriquec4o desde entonces con clients de libros sobre los temas del, esclavisi-no modern en Ame"rica. No seria juicioso Intentar siquiera una reaction selective, de tiftulos y authors. En todo caso, advirtamos desde abora que entre esas obras se halla la Historia de la esclavitud del ba-, yain6s Jose' A. Saco', el primer qLie intent una sintesis 1*12 extenso del conocimiento del regimen en todos los tempos, classics y moderns. Prom scientific qLie indudablemente oblige a los cubanos a 1-aborar con esforzada dedicac.*6n en los niveles actuales.
3. Comentario sobre la tercera crisis (siglo XX)
Llegados a este punto, pasemos por alto que hubo una tercera crisis, esta propia del siglo xx, provocada por !a perduraci6n de forms y traffilco esclavistas en zonas africanas', de lo cual supieron organisms linternacionales como la Sociedad de Naciones v el Bui-O' Internacional del Trabajo, surgidos arenas termino en el ano 1918 la Primera Guerra Mundial'. Cuando se evidencian los bechos characteristics de esta wpervivencia del regimen, con el cual andaban bien alineados los nuevos coloniallStaS4 st%, gei'iera una bibliografia abundance

2 SACOp Jost" A.\vToNto. Rislot-ia de la esclavilud desde los iiempos inds tremolos liasta nuestros dtas. 2da. ed. Habana, 1936-45. 6 t. La Phmera edition data de la segunda mitad del siglo pasado (1875-79), en Barcelona y Paris.
8 Puede consultarse otra obra apologdfica del "idealismo"' brIt6nico: DAt-,vERCN-, DmUND E. Human livestock. London, 1933.
4 ]RARNIA-41), Jutrs. Domination et colonisalion. Parlsi [ 1918] es enffitico: para 0 )a esclavitud es la formula que garantiza el trabajo en ]as colonies. Un testimoiiio de t9O2, relative a Kenya, Io imserta Jack Woddis, Africa, las races de la rebellion, Buenos Aires [19611 decia un military incnFles: "El trabajo obligatorio es el corolario de nuestra ocupaci6n del Pais". va que despues de "i-obar ]a tierra a los natives precisaba robarles los brazos. BELF., C. R. The road Io independence, Dav-es-Salaam, 1979, fi*a la abolici6n de la esclaviltud en Tanganyka el aflo 1922. ColkNmm, Romff, LAfrifque nolre de 1919 a nos jours. Parlis, 1973, afirma que Id esciztvitud de Africa se mantuvo hasta 1930.
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de vario cardcter sobre la cual todavia tio han fjercido sus anilislis y sintesis los dentfficos. actuales. Desde lueg-o, ese esclavismo escandaloso, aunque. residual, ya que nu constituy un character predominate en las sociedades africanas, enmarcado cn una variadisima gama de process y hechos propios. del dominio imperial, I lista, aparece, naturalmentej, en las obras actuales sobre el desarrollo y la liberac,16n de los pueblos negros.
1
4. Al margin de la bibliogralia
En el marco de -una copiosa bibliograffa provocada por esas crisis, el esclavismo modern ha sido objetu de a1gunos studios Hamados a 6rmar un verdadero grupo de obras cla'sicasl una y otra vez clitadas, bien para descubrir en ellas elements perdurables de andlisis e interpretaci&-, bien para subrayar lo que contengan de insatisfactorio al nivel actual d.e comprensio'n hist6fica.
No:s limitamus aquf a dertas obras generals y monografficas que aborden especialmente los grades temas; serfa imposlible selecdonar en otro tipo de bibliografla",' Transpuesta ]a fecha de publicacio"n de la Historia de I A. Saco, consideramos necesario adentrarnos en el sliglo xx". Podria afirmarse que desde 1900 se abre un period de elaboration de materiales y de cri"tica hasta nuestros dias. Claro esta' que no faltan obras de corte traditional fundadas en concepciones historlico-fActicas o situadas en marcos de reference ariclados en la periferlia ideological de ]a actividad social y, por ende, de

Eii effect, las obras ocasiuaales (folletos pro y zi o i i es clavi s Las o de otro tipo), son numerosisi'mas. Los authors mis recientes citan a1gunas de ellas. En le que bace a las publicaciones britAnicas desde el siglo xviii muchas de sus p6ginas dedicadas a la esclavitud se encuentran d1seminada5 en libros de viajes, en op'sculos y libros sobre ]as colonias; su comerc*io v su industHia azucarera. EstI-I claro que para los ingleses. ]a esclavitud era un problema important s6lamente en funci6n del imperio, lo cual todavia, hoy es bastante caracte'stico de su literatura historico-econ6j"nica.
4 Salto que nos fuer7.a a dejar fuera de nuestras considerations, obras corno Ta de T. F Buxton, The AfrifCan slaw trade and hs remedy, London', 1840, y !as de Agustin Cocbin Vabalition, de Vesclai7age, Par's, 1841; J. E. Cairns, The slave power, 2d.a. ed., 1863, o, mAs tardias, como la de W. E. B. Du Bois, The suppression of tlie African stave trade to the U;?ited States of Anidrka.- 1638-1870, New York, 1896, iniclo de la notable vida cientifica y political de su autor, negro nortcamericano. Digna de especial consideration es la obra de L. Peytrand L"esclavage, aux Antilles avant 1789, Paris, 1897,
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Ja propia esclavitud. No obstante, e) conjunto suponc una acumulac1*6n de datos y pruebas asi.como de juicios, que ridden sus frutos hoy dia aproximAndonos a una mayor intelligence critical de los problems del esclavismo.
4
Destacari'amos en. pr)mer higar, la obra de H. J. Nieboerque intent, partiendo de una fndagacli6n etnografica, diilucidar las conditions socials aceleradoras del re gimen. esclavista, en todos los ticrnpos. Tuvo, a lo menos, el indudable valor de poner un eler-ncnto te6rico con-io trasfondo del laboreo cientifico, precedcnte, de modo que la relation proportional tierra-poblacio"n-esclavismo, Predomino' desde entonces en. la blibliografta, aun cuando anteriormente babl'a sido expresada en forma menos s4istemAtica.
Una obra surnamente important -hoy olvidada- del rnarxista italiano Ettore Ciccott? le habia precedido. Interesaba a] autor la transicio"n del esclavismo al feuda.'lismo aspect en el cual la obra puede ser au'n de utifidad como experliencia historical para comparar con la transition modern. Queda, ademds, como el. primer ensayo marxista de abordar el tema de la esclavitud en detalles.
Tambien de los primers afios del siglo, la obra de Georges Scelle aun cuando abarca solamente las colonies espafiolas, fiene una riqueza de informaci6n sobre la trata que au'pn hov la mantiene como un bito important en la. bibliograffa. Al Parecer, corno conjunto, no ha sido superada, si bien. se ha aumentado la information sobre el comercio de esclavos. Desde luego, aboard ]a question desde el punto de mira internaclonal casi exclusivamente..
Pudiera considerarse que, la obra de Fernando Ortiz10
un gran restimen de las linvestigaciones basta sus difas pero, al servicio de un intent de trazar un cuadro detallado de la

7 Muot-ft, H. J. Slavery as an industrial systent. Ethnological Research, The Hague, 1910, aunque se cita mucho una edici6n de 1900, 4sta es, la que conozoo.
8 Cic=x, EToR-. It tramwito delta schlavini nel mondo antico. Milano, 1899; conowo una edici6n espahola. de Barcelona, 1910, en tres tomos. Verlinden (v. nota 20) la consider insufficient en cuanto a hechos y abundante en hip6tesis; esto ultinio parece reflejar su rechazo de ]as tesis marxistas.
!D ScELLE, GEoRrF-s. Hisloire politique de la trate n.6gridre aux Indes de Castille. Pan's.. 1906, 2 t.
10 ORTiz, FERNANDo, Los negros e$cpjavos; studio socioldgico Y de de-recho p0tico. La Habana, 1916,







esclavitud en Cuba. Consfituye una obra dificil de superar por su. extraordinaria movilizad6n. de fuentes y ]a amplitude de Jas conexiones temkicas; servirfa de base a-1 resto de sus investigaciones sobre la naturaleza interdwica de la historic. y Ja culture cubanas. No h-tibo antes de ella parejo studio general de los problems hiist6ricos planteados por la presencia de los africanos en un pal's determined; Por eso no debernos excluirlo, de una bibliog-rafta select.
Qui7a's. no hubo contributions importance, hasta los Atimos a-nos de la tercera ddeada. Al parecer, Una coyuntura crotica norteamericana en el panorama, mundial de la depresil6n y en la senda. del "descubrimiento" intellectual de lo africano, provoX6 una concentracii6n. de studios publicados en EF.UU., que asentaron, si no sobre bases cientfficas s6l*das, a lo menos, por sus cuantiosas sugerencias temaiticas, acreditaron el tratamiento de la. esclavitud en ese pais Como fen6meno cuya importancia para la denclia universal no es. de encarecer. En esta linea de significative influenclia, se ballad las obras de
*pS12
Ragatz", de Philli de Donnan1:1. Era tambl6n el moment en qtie Andrews intentaba la primer gran obra genera.1 documentada sobre el pefodo colonial"'. En verdad, hubo entonces un interns especial para dilucidar la totallidad del ir6gimen colonial de trabajo simbolizado por la obra de Jernegan'5 que ampli6 el horizonte del tema a los dos conjuntos -franc6s y b6tAnko- de maxima significaci6n durante el siglo xviu, o sea, la edad del crecimiento rapid de la. production de articulos tropicales necesarl"os en Europa. Important en cuanto al tr6fico negrero en Franclia es la obra de Marti 0 n -S. La. obra de Wyndham"' sit m el Problema en el marco de ]as repercussions reciprocal ---en Europa y en Aftlica- de Ja trata, del intercamblio demognifico, tema que se destacaria. en cuanto al prL

11 RAGATZ, L. J. The fall of the planter class in the British Caribbean. 17634833. New York (c. 1928].
32 PHILLIPS, U. B. Life and labor in old South. Boston, 1929.
Is DONNAN,, ELizmum Documents illustrative of history of the stave trade in America. Washington, 1929-31. 2 t.
14 AxDREws, CHARLES McLEAK. The colonial period of American history. New Haven, 1934-38. 2 t.
15 JERNEGAN, M. W. Laboring and dependent classes in colonial America 1607-1783. Chicago [19311.
MARTIN, GAsTdN. LWe de ndgriere (1714-1774). Paris, 1931.
17 WYNDHAM, H. A. The Atlantic and slavery. Oxford, 1935.
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mer aspect, por la obra de WiMcams" corno intent -coil sumo enfasi's en la tesis allDque explicable y de superior importancia- de historian la part lic ipacl"O"n declisiva-de los beneficios econ6mlicos del esclavismo en la formacio"n- capitalist britainica. Aparecila en este caso un. ensayo de inspiration marxista seri*o y perdurable sobre ]a vinculacio'n redproca de la acumulacio"n originaria v ]a trata.
Por su parte- en Europa aparcdan obras destinadas a entroncar el esclavismo medieval con el fenomeno generalizado del esclavismo en America, enfatizando los numerosos y profundos rasgos que en ese senti'do se manifiestan, en los passes occidentales de consolidada presencia en este Jado del AtIantico. Mencionemos la obra ba'sica de Livi'O,, Sobre la perdura.cion de la esclavitud domestic en. el Mediterraneo, y la de Verlinden O, Ilamadas, sobre todo la uItimaj, a reveler una confinuidad esclavista de los africanos que, si bien no es sufficient para explicar la genesis y fuerza del slistema en America, a lo Menos muestra que sc trataba de una conocida soluclo"n, "arcaizante", de los problems planteados por a1gunas regions poco feudalizadas en crecirniento antes de 1492. No seria aventurado hurgar au"n mas en ese fcnomeno en busca de una explicaci6n que parte del hecbo que los africanos proveyeron la fuerza de trabal'o allf donde eI feudalismo no tuvo fuertes nifestaciones y raises.
Tocaria a los afios ma's cercanos constatar una multiplicacion de los studios marxistas sobre la esclavitud. Cfentfficos socialists de Europa oriental han realizado investligaciones de sumo valor, sobre algunas varliantes del esclavismo. "Clisico": no todas suficienternente conocidas o atendidas por los cien.tificos de otros pal"ses:11. Pero k) mAs significative desde el punI:S WILLIA'Xis, ERIC. Capitalism and slaiwy. Chapel Hill, 1944.
1.0 Lwi, R. La schiavitzi domestic; nei tempi di nwzzo e nei trzoderni. Padova [s. a.].
IN) -N 'i)ale. Brugge
VERLIND), CHARuEs, Vesclavage datis I'Europe Mddie 1955.
21 Ran sido traducidos al cspanul, R. Guenther y otros, Estado y da-ses en In Antigkdad esclavista, la ediclo'n Buenos Aires, 1960; Elena Staerman y wros, El rOMICIZ esclawSta, La Habana, 1962. En general, esclavisi no classico" y feudalismo. en sus cat"acteres y transiclion Ila sido preocupaci6n mayor de los marxistas no latinoamericanos,, lo cual se explica por la esDecificidad de su evoluci6n hist6rica.







j
to de m1ra del esclavismo rnode.rno seria la aparlicii On polemical de una serie de obras, entre ]as cuales se destaca como ciaisica, la de Genove asi como la de Co-oper", seguidas hace arenas
un ano por ]a muy notable contribution de Gorendei: 211 caracpor su ob eti
terizada j ivo y valor sistem'ticos, su claridad y su
fundamentaci'n. Se revela en estos casos, la irrupci'n en la bibliograffa ma's reciente de los passes de ambas secciones confinentales, del marxismo como fundamento de lainvestigacio'n y .1a compression histo"Hcas. Cierto es que central su indagac y6n sobre "casos" specifics -EE.UU., Brasil, o el Africa Oriental, respectivamente- dejando al margin las experiences hist6ricas cubanas, lo cual se traduce, a mi julicio, en un reto
0 .,Or&
a nuestros cientiticos. En cse renacer del interest de los cierltificos norteamcricanos posexidos en las d6cadas precedents por un afain de segrcgar el anallslis de las plantaciones y del Ifamado pluralisi-no cultural, de toda cormotaci6n de clase o, de su lntima relac*6n con ella, hay otras contributions que deben ser concienzudamento estudiadas pues abren perspectlivas interesantes. para que se abandoned la periferia de los problernas',". Quedaria incomplete este cuadro S1* no mem I onaramos las aportaciones lati'noamericanas que muestran la I Mportanda do la esclavizado"n de los africanos en la formaclio11 de los pueblos naddos de ]a conquista. espahlola, en ]as cuales aparentemen(c el esclavismo no tuvo gran peso. El trabajo de investigation realizado en las U'ltimas cuatro de-eadas revela, por lo contrario, que hubo en eflos Lina poblacion esclava de impronta perdurable, por su n6mero o por su participacli"11 en la vida colonial y atin despues. Debemos mencionar sola'k
bp 'NOVEK, ELIGENE D. The world the slaver holder made. New York, 1969.
23 COOPER, FREDERICK. Plantallott slavery hi the. East coast of Afrfca. New Hairen, 1977. Se trata de una monografia seria sobre un tema poco trabajado it? extenso. Sus sefialamlientos crificos a la bibliografia mas reciente son justos. Las tesis centrals cstim emparentadas con las de Genovese (v. nota precedente.
24 GoRENDFR, JAcm 0 scravismo colonial. Sao Paulo", 1978.
2j-j Por c.1cm.p1o, Comparafive pe)-specthye m slavery in New World plantation societies, edici6n Vera Rubin y Arthur Tuden, New York, 1977.










mcnte a1gunas. de las monograffas publicadas, destacando que hay una evidence recurrencia. y diversificacidin2l".
5.- Echadas las bases de una. consideration muygeneral de Io que ha sildo hecho hasta ahora, debemos, en trazos breves, re. ferirnos a Io que hemos laborado en Cuba durante las seis de-*cadas transcurAdas desde la publication de la, obra de Ortiz.
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Des e luego, precise pasar por allto alg'unas de las mAs importantes contribuci ones contend poralneas y posteriors a la obra camera de Saco aun cuando sean dignas de figurar entre nuestras mcis notorias contnbuciones al terna de la esclavitud".
Desde luego, el conJunto de la obra total de Ortiz, cuyo trasfondo es la esclavitud con su aporte de afficanos que dieron elements dinamicos a la fonnac*6n de la culture, cubana, como reall"Zo" en Brasil la escuela de Nina Rodrigues, tiene singular importanclia, aun cuando solamente abordase con especial atencio'n ef tema del esclavismo en la pnimera monograffa citada, Los negrus esclavos. A Ia constant dedicaci6n de ese sabio maestro se deblio' la reedicio'n de una parte sustancial de la obra de Saco v la publicaci6n, de la revista de Estudios



250 Sefialemos, principalmente, Eduardo Posada y Carlos Restrepo Canal, La esclavilud en Colombia, y Leyes de nianumisi6n, Bogota', .1935; FELIt CRvz G. La abolicldn de la esclavitud en Chile. Santiago de Chile, 1942; DfA. SOLER, Luis M. Historic de la esclavitud negra en Puerto Rico** 1493-1890. Madrid 119341; SC14EUSS DE STUDER, ELENA. La trata de negros en el Rio de [a Plata durante el sigto XVIIL Buenas Aires [19581; AcosTA SAIGN.Sp MrGUEL, Vida de los esclavas negros en Venezuela. Caracas, 1962; MELLAFE, ROLANDo. La t'nfroducci& de ta esclavitud negra en Chile. Trdfico y rutas. Santiago de Chilef 1959; (lei mismo autor es el primer intent de histonar en su conjunto el esclavismo en Amdrica Latina, Breve hisforia de la esclavitud negra en Ainefrica Latina, Mixico, 1973. Son muy conocidas las obras mAs generals sobre la poblaci6n negra en. Mdxi*co, Por Gonzalo Aguirre BeltrAn; en Uruguay, por Ildefonso Pereda Valdi6s y en Perd, por Roberto McLean Estenoz. La bibliografia brasilefia es copiosa yi, claro estA. de sumo intends. Tambien en este caso se trata de studios que abarran problems mAs generales, como, los de Raimundo, Nina Rodriguez, de Gilberto Freyre y otros mAs especificoS, como, los de Mauricio Goulart y Fernando Hennique Cardoso.
'218 Libros. y folletos como, los de Juan Poey, Joaquin Santos SuArez, Francisco de Armas y .6spedes y otros, que figuran en las recopilaciones bibliogrAficas cubanas, fienen sumo intends: scientific para nuestras








Afrocubanos27. Tambidn a 61 se debi6 la reimpres16n de las obras de Humboldt y de Dumont2s, ]a primer de las cuales consfituyd dentro de su generalidad un a flisi profound de la escIavitud., como inexisti'a hasta entonces (1825-30) que de*6 una huella latent en el pensamiento cubano2.
No debe olvidarse ]a obra magistral de Cepero Bonifla". Abordo' nuestro recordado colega un tema hasta entonces rehulido por la historliografta- las attitudes di'versas y hasta contradictorias de los revolucionarios de 1868 respect de la esclavitud, question decisi-va para comprender la naturaleza de aquella gesta de liberadem y sus Ma's internal dificultades. En es-te caso, estamos en presenda de un leg-itimo cla'slico de nuestra ciencia historical marxista.
IF
Quien es acreedor a una mention especial, Jose' Luciano Franco, ha laborado eficamente en dos temas principles: la trata y los palenque!01. En ambos, ha calado de mantra original, aunque sln abordarlos de una mantra total, que ell,, Si*n duda, pudliera darnos. Sin embargo, sus trabalos Daman la. atenci(')n sobre los hechos basicos de la trata -segunda mitad del xix- y accrca de ]a limportancia que las rebellions de los
2 Ow a .1
esclavos, "Inorg"LI'm*Cas" aunque derinjdas, tiencn para la cornprensii6n de nuestra historical Incluyendo )a de ]a liberac'16n. Vn permanent estado de propensi On a la rebeldia es cosa de mucho peso social. El interns de sus trabajos va mAs alla de esos tenias, pues, en effect, ha extendido su labored hacia IOS problems histories de Africa. Hay que decir de su obra per27 Studios Af rocubanos, 1937-1946.
2S RUM BOLDT, A. de. Erisava politico de la isla dc Cuba. La Habana, 1930. 2 t. DuwNT, HENRir Antropologla y patologia comparada de los fiegrm esdavas. La Habana, 1922.
20 El sabio alemin movi6 la conciencia cubana hacia un conodmiento y apreciadi6n. total del pais y sus Hquezas. En cuanto a la esclaviltud, es digna de subrayarse la reacci6n positive que provoca en Armigo Parreflo. Op. cit. (28). t. 1, p. 198, nota 2.
Crapm BON[LLA, RATJL. Azz" ol a. La Habana, 1971 tambie"n en, Obras hi-storicas, La Habana, 1969.
Jos4 L. Franco, colaborador que fue de la revista Estudw*s Afrocubanos, v. nota 27, ha publicado: Esdavitud, comercio v trdfico negreros. La Habana, 1972; Las ndnas de Santiago deZ Prado y ia rebeli6n de los cobreros. 1.530-1800. La Habana, 1975; La diaspora afficana en el Numlo Mundo. La Habana, 1975. EI colega Franco ha particlpado exi Jos trabajos de la Historia general de Africa, auspiciados por la I Tnf-t-f_ "








:5011al algo de subido valor: Franco ha dado apoyo numerous, sin regateo a1guno, a muchos historiadores de nuestro tempo
dad ex lp i ien no de'a rastros
con una generous cepc.1tonal lo que, s" bi
+ a .1 F
evidentes, supozic una participation aun mas vigorous en la promocion de los studios sobre la esclavltud. Por toda su obra, debla ser 61 quien asumiera un papel decisive en ]a oriwentac16n, de los trabajos futures y en la celdbracion sexenal que se avecina..
Otras fueron las contribucioiies del colega Juan Perez de
4V02.
la R1 El rasgo esencial era ]a b'squeda demogritfica por
un lado y socliol(5glico-sistemaltica, en ]a direction marxista, de otro. Revel6base er sus trabajos el fondo linterdisciplinario de su for)-nacio-n en la escucla antropo-geogrAfica francesa. Algunos do sus casinos debtfan ser continuados, pues hay numerosas sugerencias para el trabajo future.
Pedro Descbamps Chapeaux ba desarrollado una temaptica original que, desde luego, se insert en el marco general del regimen esclaviSte3 La indagad"'n sobre: los negros libres en la primer mitad del XTX Y, particularmente, sobre la formacion de una burguesfa negra, por clerto aniquilada en 184445.. son aspectos de indudable importance teorica para la justa definici On dc las variants del esclavismo en nuestro pal"s.
Finalmcntc, ]a obra de Moreno Fraginals debe ser tenicla eii cuenta como intent do explicar de modo univoco la Iindustria azucarera, y. con ella, sus aspects esclavistas 14 Desde luego, su 6nfasis, en ese sentido, tiene que dejar fuera del campo visual la esclavitud, como fenomeno characteristic de toda ]a economic Y ]a sociedad colonial. Ademas, present una tendencia a Jas afirmaciones absolutes que convendri'a analizar en sus -detalles.

32 PtREz de la RIVA, JUAN. Para la lit'storia do las geutes sin historic. Barcelona, 1976, hay edici6n cubana; El barrac6n, esctavitud y capitalivi-io. Barcelona, 1978, hay edition cubana; e0intos africaros faeron. traidos a Cuba? La Habana, 1977. Su obra inddita sobre la introduccio')l dc culies chinos a mediados del siglo pasado, es un aporte sustancial a] eStUdio de forms esclavizantes del trabajo libre.
.33 D"cl-TAMPS CHAPEAUX, PFDRo. Los batallortes de pardons y tnoreuus libres. La Habana, 1976; El n-egro en la ecowmia habamra del siglo XIX. La Habana, 1971
-34 MoRENo FRAGINALS, MANUEL El Ingenia. La -Habana, 1977. 3t.
A &








6. Unbalance tentative
Dentro de un movimiiento bibllogralfico universal creciente, nuestra contribudon'no es, poca, pero insufficient, si tenemos en cuenta el peso hist6rieo, de Cuba en la apreciacio'n de ]a fuerza y permanencia del ridgimen esclAvista colonial. A despe. cho de juicios crifficos sobre las obras de Saco,* y de Ortiz"' 6stas se mandenen dentro del escaso grupo de autoridades dig.F nas de citarrse hoy dia. Muchos de los impupadores de la ffistoria... de Saco no pasan de un esfuerzo para an"adir consi.. deraciones "te6ricas" que remiten a puro *uego Wcologico ]a genesis de la esclavitud y su desapari P d6n, lo cual no es gran cosa. Asf Como el positivismo" f6ctico de ]a obra de Ortiz y su =sfondo etnologico, dentro do su conception initial de la "inala vida", pueden ser cl. punto de partitda de una critical que, de no hacerse, representarill Lin estancamiento actual del razonamlento histoirtco.
Lo que valdria. ciertaniente en una, revision cie'entifica, de esos clasicos seria el anAlisis de su. metodolog' de su forma de aprovechar ]a informaci'In disponible, de su construcc16n. y de su fondo te6rico-sociWes, al par de un enjuiciamiento serjo de su coherenda. scientific con lo sabido en el moment de su aparicio'n. La criftica, si es que aspire a mantener lo perdurable de la sabidLirfa adquirida, forzosamente ha de tomar como references aquellos elements. Ello implic.a. un verdadero trillado de datos y juicios que por raz6n de los advances de la ciencia v de ]a experience social deban abandonarse o rectificarse o oonservarse- en cada. uno de esos eventuales supuestos hay numerosos problemas que contemplar y analizar. Seria convenient aquf, en Io inmediato, decir que cl abando-no sin mAs de las fuentes para tomar aquellas "a .1a, moda" su. puestamente mejores torque "vInieron despues", revela una concepcion lineal dcl desarrollo de la historiografia que es taII exclusivamente, cuando se examine en su periodi7-Wi 61 n

35 Las prhicipales se han dirigido sobre los tomos relatives a )a araiguiledad, cuyu studio habia avanzado mucho en su ticirpo. En cuanto a la asclavitud modern -Indios y africanos- su informaci6n es abundante,- habria que analizar los juild"os subyacentes eii sus co4
36 Habria mucho que decir de esta obri (v. nota 10) sobre todo, en rclad*6n con su cardeter incticador do la orientation del pensamiento clentifico del autor: constitute el comiewo de wi historicismo que super ht formack"M etnoct-Imimillstica (tie Ortiz,







universal, o sea, desechando contingencies de fiempos', tugares y desfases specifics; o sea, reducida a una abstraccift.
Partiendo de esos marcos conceptuales., 1o que se avecifla para la historlografia marxista cubana es la necesidad de un esfuerzo singular de recuperact6n. Estamos a punto de entrar en ]a conmemoraci6n del centenario de ]a abolicio'n de la esclavitud. No podriamos limitarnos a reediciones, necesarias mas que conveniences, con pr6logos critics e informativos. Hemos de intentar, y para ello disponemos de seis a-nos, una nueva contribution al conocimiento del re-gimen esclavista en Cuba.
Hasta ahora, que sepamos, no se ha definido el cardcter y la universalidad del esclavismo en nuestro pais. Esta definiicio"n debe partir de su. andlisis como, modo de production. Explicar la esclavitud por una Simple consideration demografica cuantitati a. o de abundancia de tierras o corno un "renacimiento" del esclavismo cldsico o un feudalismo normal o como un capitatismo larvado o des natural lizado, es Poco. mucho menos lo es entenderlo a modo de "disfraz" del capitalismo, cuya -revolucion merchant I i (siglo m) to crea y ori P enta, torque seria analizar el problema desde ]a esfera de la circulaci6n y no de la producc'16n. Ni se puede atribuir su. genesis a la existence de una clase es-clavista o a la formadon de lafifundios, torque, de un la-do, las classes, surgeon con el modo, de production y las relaciones socials correspond ientes, pero no las crean, Y. de otro, la esclavitud no esta forzosamente vinculada a un tipo especifico de explotaci6n agrarian.
r
Demro de la generalidad del fenomeno es.clavista modern, las especlificidades norteameric anas, brasilen-as y cubanas no autorizan a desviar el camino de la critical hist-6rica con simplest "deas reductoras, torque, admits, aparece y crece en asociac On con different forms precaplitallistas, ante las cuales la definicio'n que sugerimos adquiere una complej*dad comparativa exceptional. A este respect, siempre sera utim I reflexionar sobre las ideas de Marx acerca de la colonlizaci6n modern 7.
Que en Cuba la esclavitud constlituy6 el centre de un modo de producci6n cuya characterization concrete deberA ser consecuencia del labored que proponemos, es obvio. Toda !a economic, incluso la tabacalera -pese a su indudable accesib*l*dad para los cultivadores y trabaJadores "libres" y la

8T El Capital. 1, cap. XXV.

4 6







sociedad toda, qued6 media dcsde el siglo xvi y, desde luego, con mAs clarlidad de rasgos,. desde el xvui, por las relaci*ones de produccOn, y socials (lincluyendo las famillares) del escla.
bui I I ia
'sino. Atri -rla a s6lo la influencia de la Ilarnada econorn' de plantaciones generalmente identificada con el latifundio y, en este caso, el azucarero, es un critcrio educator que oculta la posibilidad de lir ma" s al fondo del problema. Lo que en modo a1gunu imphica restart signlficacli6n a] fenomeno dc las producciones tropicales en gran escala.
En este sentido, hernos sustanciado a ]a figera, y no me excluyo de la critical, la dimension esclavista del cultivo del caf6, del tabaco y otros, de la claboraclo'n de esos products y de.1a presencia de los esclavos en las construcciones de todo tipo, incluyendo ferrocarl7iles, las minas, la metalu'rgia. He alif Ifneas de trabajo MUY prec*isas, totaTmeute virgeneq.
Dentro de la perspective del tratamiento del esclavismo como modo de production se destacan los problems de la translcioo'n bacia el capitatISMO. c*CuAndo cornienza la transli ') He ahf una pregunta, que debemos responder. 6n. Y, a u" n
m4s, precise lidenfif kar aquellos fen6menos proplJos del paso de una a otra formation social: nivel tecnico modern que exige traba' le
adores no esclavos; forms encubi rtas de esclavisino y de trabajo libre; crecimilento de la industna de trabajo Ilibre- crecirniento de la industrial no azucarera, etc. Aspectos en los cuales convendria indagar mas MIA de Io que se ha dicho hasta atiora. El grado de rupture del esclavismo en 1868 es sumarnente important como problerna, revelado por Cepero Bonilla.
En este. campo, digamos poll"tico, hay problems de radical importanclia. Mencionemos solamente uno: Ja reciproca relaci6n entre ]as contradictions b'sicas de la slituaci"n colonial de Cuba desde fines del siglo xvin, o sela, entre la oposici6n colon ia-metr"po I i y ]a dialktlica esclavismo-desarrotlo de las fuerzas productive. Parece eviidente que su agudizac'1'6n simultafnea Y creciente (1790-1830- 1840-68) supone mucho mas que un desarrollo i'ndcpendiente o incoherent de esas dos contradicciones.
Hernos trabajado en los aspects fundamentals de la trata. Se ha avanzado., no hay duda, pero los characters que ella asume a partir de 1820 -y, sobre todo, despuds de la crisis de los aflos 40, no han atraido toda ]a atenci6n merecida. CPor qui? Digamos, en pnmer lugar, que hay moles de documents sobre

47







esos perlodos en nuestro Archivo Nacional; si hubie'ramos de mencionar a1gunos nos remitirfamos a la Miseeldnea de Expedientes, donde aparecen todos, o la mayoria, de los que correspondfan ala Comision Mi.litar Ejecutiva Permanente sobre Jos alijos de africanos contrabandeados. Ese documental no solamente permitiria una apreciacio"n, siempre tentative, de los aspects estadi"sticos, sino, por igual, ofrecerl"a materials para descubrir las fases, tan conocidasen sus te'rminos generals de repression clierta y de protecci 6* n official. no menos cierta. de ese comercio, nefasto. El contrapunteo entre gobernantes corrompidos (esclavo'cratas) y gobernantes honestos (Iliberales, si se quiere) ha sido heredado por nosotros a partir de Jos testimonios contemporaneous, sin mas analysis. Sin embargo, la media en. que este choca con ]a potencia om.nl'moda que atribuimos a la clase de los hacendados esclavistas, no nos ha dicho gran cosa y, hasta ahora, no ha movido nuestro, intends en precisar los tt ,rtninos de la question. Que hubiera una alian. za social de interests esclavkratas, es lindudable, pero, su diniensi6n, su poder real y sus characters,, sus matches, debido a cierta movilidad do uno de sus factors (los gobernantes colonialistas) no han sido abordados en plenitude.
I
Todo ello tiene gran. importance como punto de partlida de un ana!isis de clase de Jos problems de la trata. Incluso, la propia ofigarqui"a esclavista, confundlida uni'vocarnente -con la de los azucareros, no fue un corijunto histu'rico monolithic, particularmente despuds d,,,, t8407 o sea, cuando comienza la modernization tecnol'gica de los ingenious.
Con estas questions, apuntainos igualmente a la necesidad A +
de vincular las permanencies historical y los cambios a la expansion ideological del esclavismo, sus relaciones con el surg1miento, modern del racism, sus vinculos con la conciencia creciente del subdesarrollo como necesidad del capitalism, SUS conexiones universales ideolo"gicas. A este effect hay una copiosa bibliografia actuall'sta desde fines del xviii que llama a un trabajo sistemkico m;&s profound por cuanto la hemos utilizado solamente o, casi, como fuente de datos o expresi6n partial de juicios, olvidando la posibilidad de abordarla como conjunto coherent o, en su caso, dar la media de sus matches y contradictions.
La vision de los vencidos entra de modo indudable en estas invest *gacio nes sobre las classes y groups socials. Por un. lado, hay palenques, que nos han revelado los colegas Franco y Deschamps, por otro, la resistencia "pasiva" del esclavo (destrue48







cift de maquinas, autotnutlilacio"n,' Protestas, motives, sublevaclones) cuya frecuencia es cosa cierta. No carecernos de information. Son cuantiosos los documents del Archivo Nacional en que Jos esclavos reflejan sus motivac-ones e ideas.en esta direcc.6n el papel represented por los negros y mulatos libres ha sido olvidado, aun cuando ademAs de su acc16n conscience, debemos valorar su influjo objefivo, sobre la marcha de la sociedad esclavista. Los fenomerlos a que presta atenci6n el colega Deschamps pod-rian server de gula.
No menos significative serfa, dentro de las Ifneas de una indagadO"11 sobre las classes, analizar con cuidadoso esfuer-zo los aspects dome"sticos del esclavismo en Cuba. QuizAs se fallen rasgos perlifericos -dignos de una valoraci6n precisacomo Jos tan enfatj'zados respect de EE.TJU. y Brasil, acerca del "prestigio" quo constitufa en ]a ideologia y los patrons sociales la cuantipa de los esclavos poseidos, tanto en las haciendas y negocios como en la casa del "seffor i 13A ,
La esclavitud dom stlica en Cuba ha trascend'do a la bibliografia international, corno pillar de una conclusion comparativa que le comunica al regimen un grado de "dulzura" superior a cualquiera otra experience. hist6rica esclavista modern. Hasta que" punto esto ha sido una, herencia automafica de los defensores del esclavismo durante el siglo xix est.4 por diluclidar. Un cubano muy appreciable de aquellos tempos -Luz y Caballero- conside-ro" ese dec.entado sector de esclavismo patriarcal como element de corrupci6n de la. sociedad y de Jos j6venes, en lo que algunos han visto solamente un afin de 40pureza" radial o social sin ahondar en su objetiva function critical.
En este punto valdri'a sefialar que se require un estudlio sistema"tico de la legislation y las regulations subaltemas u ocasionales. Pareceria. a primer vista que, en hacli6ndolo, nos rnantendriamos en el campo de la pura y simple superestructura., pero silas normal juri"dicas se explican por hecho o intereses de cada moment, se evidencia, su importance. lideol6giica general, y, de otro lado, podrian reveler contradictions y concesiones relacionadas con la. realidad; o sea, mostrarnos una d'n:Amica que desconocemos en buena medlida. Por lo pronto nos parece advertir que, tras, de las watanzas de 1843-45, van apareclendo nuevos elements en la legislation. Hasta que pun3 5 Juicio que halfamos expresado en la obra de Cooper clitada, pAgIna 3.
49








to respondfan a una coyuntura effimera o hasta d6nde anuncian reforms nacidas de la concienda de Ja crisis general del colo,
inialismo y, en el caso, de la proplia esclavitud, es, algo que nos falta.
De importance exceptional para una intelligenclia. satisfactorla del r6gii'men y., sobre todo., de la totalidad de la historic national, nos parece el tema del esclavismo situado a la 1tv. del desarrollo regional d.--.sigual que podemos apreciar (Occiidente, Centro y Oriente) dn formacl6n definida, desde el siglo xvii". A difer-encia de Estados Unidos donde la porci6n mds desarrollada era menos esclavista Io cual constitute una conclusion muy acorde con la 16gica h*sto"r*ca de las transicio.nes sociales- en Cuba, las regions menos esclavistas fueron merits vigorosas en su crecimiento y, sin embargo, en ellas, la clase: dominate intcrna (terrateniente) tuvo la m.As clara primer concicncia de la necesidad del trinsito al capitallismo (1867-71). Que ello fuera consecuenclia de una mayor acentua#* cion de la. contradicci"6n naci6n-colonlia, debe ser estudiado, pero, de todos modos, precisamos saber cua*l fue el grado, de participacli'n de la esclavl"tud en esos resultados hasta hoy aceptados o, a lo menos, acceptable.,

7. A modo de conclusion
Ilernos dejado al margin a1gunos problems espedficos. Por ejemplo, las relaciones entre el esclavismo y la culture (artes y cienclas) que son de doble cara"cter, pues, de un lado, el r6g*rn..n inspire el contenido cultural y, de otro, transform a 6ste co una fu,.-rza orqentadora o frenadora, segdn el caso 0
r
En defin' Ifiva, no sc ha intentado un balance pormenorizado de la ternaltica en ninguna de sus dos partidas -debe y habery Io que prctendemos es. atraer en, algo la atenci6n de colegas qLte, quizas, anden. buscando temas sustanciales en que emplea r su vocation.


89, En la Historia econ6mica de Cuba, 2da. edici6n, La Habana.. 1974, inid el anAlisis de esa clisparidad recrional: en una historic agrarian en preparacift fncluyo los rasgos del problema desde eI sigTo XVII.
40 Me 13imito a sen"alar el interested rastreo de Enrique Sosa, La economic. en la novel cubana del siglo XIX, La Habana, 1978. Independientemente de otros valores, la bfisqueda en esa dilrecd6n sefiala la necesidad de extender con provecho el campo de la investigad6n.
rn







w
La multiplicidad de aspects aqui, csbozados sugiere una riqueza exceptional de posibilidades. Lo indicado on el texto no CS, ciertamenteP Io lnico que ameritaria un esfuerzo clentifico, incluso, pudieran formularse de otra inanera los temas a que nos hemos referido. Los concepts que han servido de indication denen una function ilustrativa, mds que enunciadora, de la investigation en concrete. En. todo caso, los aspects generates esbozados: modo de production, trata, cases sociales, legislation, ctiltura, deocn const-tair un marw de referencia. imprescliudible, pues, de no respetarse, podriamos caer en un semillero irregular de monograffas interesantes en la media de su profundidad, pero alejadas de la preocupaci6n central do esta ponencia que es -Ia silstetnatlizaci6n de los problemas con la f inalidad de extender y ref inar nuestra comprensio"n del regimen esclavista colonial.
Desde lucgo, esas questions centrals no tienen. por qu"' ser abordadas en su generalidad. Serl"a legitimo estudiarlas parceladarnente: en un period, una determ'nada fuentes Siem. Ir
pre que sea rica en intormad6n, en forma comparative, interna o international'. en la forma, que se acomode mejor a cada una de ]as hip6teslis de trabajo. Siempre se requerk-la respetar dos normal elementales: el ana'lisis exhaustive de las fuentes y su aprovecbamiento express, torque debemos saber concretamente lo que an-adimos al coiiocimliento o lo que aceptamos de ellas y la s6lida f undamentad oln marxista, que igualmence rehuye de los concepts resumidos, corno de las novedades, muchas veces envejecidas ya, que se dan como 6Itima reftexi6n -pret6ndanse o no marxistas- de algunos centers dedlicados a producirlas en seric. Dicbo de otra mantra: hay que disponer de un adecuado caudal de concepciones te6ricas y de informacift Para oriental el trabajo. Ser'a abuslivo ir mas alla" en detalles y modos de hacer. Valga, slin embargo, decir, que. estamos en tempo. At fin y al. cabo, Jo que vale es aportar nuestra reflexi6n sobre la experience hiist6rica national.




















Algunas questions teo'rivas necesarias para
el anaHisis del surgintien-to y la. crisis de la
0 jw
plantation, esclavista

Marta del Carmen Barcia

Cuanto in-a's vayaii extendidndose en el curso de csta evoluc'16n, los circulos concertos que influveii. los unos en Ios otros, cuAnto mas vaya vile"ndose la primitive cerraz6n de Ins different macionaliclades destruidas por el desarrollo de los modos de production, del intercamblo v de la division del trabajo que ella hace surgir poi- via natural entre ]as diversas naciones, tanto mAs va la 'histoilia convirtidndose en hisLoria wiversal. MARX, CARLOS v FF,1)1-.RICO FNr,.r;ts. Ta ideclogia alem-alla.
Introduccio"n

Isla de azdcar y de eselavos Ilamo' Alejandro Humboldt a Cuba y cilertamente logro" caracterizarla con esta escueta frase, ya que en la misma se represents graficamente los dos elements fundamentals de la econornia cubaiia desde fines del siglo xviii hasta los aflos ochenta del sliglo xTx.
Fue nuestro Pais ]a 'Itima colonial cspanola del hemisferio idental en abolir la esclavitud. El movimiento abolicionista comenz6 por Inglaterra; la nation que un siglo antes iniciara, alentara, desarrollara e ', incluso, difundlei-ea ]a trata esclavista, fue tambi6n ]a primer en planter el cese de la infamante
0 -b jr
Instituclon. La apparent contradiction no ex4stfa de heello), ambas attitudes responding a moments diferentes &I de0 .
sarrollo de la formation economico-social capitalist. Tanto

C2









en la primer etapa como en ]a segunda, era Inglaterra el pais mas desarrollado del mundo y, por tanto, el que marcaba ]a pauta en las reacciones y proyemones de dicha formaci6n econ6mico-social. I
La esclavitud cesol en las colonies linglesas en 1838- de estas, el movimiento paso a fas colonlas francesas, donde se liber 0' a Jos esclavos en 1848; despue's, a ]a Confederaci'n d e, Estados Norteamericanos, en 1865. Y, finaimente, lleg6, en las postrimerias del single xix, a las colonials espaffolas -Puerto Rico en 1873 y Cuba en 1886. El escalonamliento del retraso hist6rico no fue casual. Sigui'6 los suceslivos eslabones. de ]a cadenza. hasta. Ilegar a -Jas colonies espanolas, mjas de la metr6poli mas d6bil y menos avanzada del pasado sliglo. La abo. I*ci6n de la esclavitud fue el principal problema, econ6mlico que confront la burguesia productora cubana a partir-de los anos cuarenta ctel siglo xix y, de hecho, como clase, hizo, todo lo possible por retardarla, entorpecerla y evitarla, durante un largo pefodo de tempo, hasta que la situaci6n se hizo, insostenible en la de"cada del ochenta.
Es regla general que en [as sociedades clasistas ilas leyes sancionen, reflejen o expliquen questions ya consumadas por la necesidad hist6rica, sirviendo de reglamentacio'n para la ejecucion de determlinados process, m6todos; o casos. Con respecto a la abolicio"n de la esclavitud en Cuba, nos encontramos ante una situadon bastante compleja. Con diversos matices se hab.1"a enfrcntado la abolicio'n legal de la esclavitud, ejemplo de eflo fue lo planteado a). respect en el Manifiesto de ]a Junta Revolucionaria de la Isla the Cuba, el diez de octubre de 1868, en el Decreto de veinfisiete de diciembie de 18681 .en el Decreto de la Asamblea del Centro del veintis6is de febrero de 1869, en el articulo 24 de la Consn'tucio"n de GuAimaro, y en el Reglamento de Libertos, del cinco de Julio de 1869. FL nalmente, en circular del velinficlinco de diciembre de 1870, el president, Ce"spedes dejaba plasmada la posic116nnrlis radical: ]a esclavitud quedaba abolida en el territorio de Cuba libre.
Una vez terminada la guerra, se reconoda, por el articulo tercero :del Convenio del Zanj'o n ". Ja libertad a los colons asiAticos y esclavos. que se fallen hoy en las filas insurrectas". Pero esta disposic116n so'lo resultaba efectiva para las provincial onentales, en las cuaics la esclavitud tema un peso menor que en las occidentales -seg tn el censo de 1877, Santiago de Cuba y Puerto PrInclipe tenian 14 707 esclavos, mientras que en iel resto de la Isla habia 181652.







I .
Podia resu I Itar contradictory e, incluso, contraproducente Para Espaha, que se hubiese decretado la abolicion de la esC itud para los negros insurrectos inientras se manten" esclavizados a aquellos que habian estado junto a las filas espanolas; pero la burguesia azucarera occidental se oponfa tenazmente a la abolicl16n inmediata, pues pretendia mantener los brazos necesarios para la producclio'n de az'car hasta tanto pudiera sustituirlos por otra forma de explotaci6n. del trabajo.
El cuatro de julio de 1870., Espafia hace pdbl*ca la Ley Moret, que decretaba la abollici6n para los nacidos a partir de su promulgadon y para los esclavos mayors de sesenta anos pero que, consecuente con los interests de la burguesia azucarera, estableda el patronato, forma encublierta de la esclavitud -para aquellos nacidos libres- hasta la edad de dieciocho anos. Por esta ley habria esclavos en Cuba hasta 1888.
En 1878, Jos,6 Luis Alfonso, destacado representative de la burguesia azucarera cubana, present al Circulo de Hacendados un. proyecto de aboll'"ci6n segdn el cual "...Ias opinions extremes para la abolicio"n de la esclavitud se alejan de la raz6ns.r; propuso una solution que, segu"n 61, acelerarla los effects de la Ley Moret y perinifiria, por otra parte, una cuota de indemnizaci6n ma's clevada. El proyecto de Alfonso planteaba la abolition de la esclavitud en ocho ados (se consumaria en 1886, tal y coino ocurr*6 en la Tealidad) y una indemnizaci O-n de cincuenta y cinco pesos oro por cada esclavo J. de cincuenta y cinco anos, fiberado en 1879. Los que resultasen emancipados desde 1880 hasta 1885, ser 01 an, liberados anualmente de acuerdo con su cdad, -o sea, en 1880 los de cincuenta anos, en 1881 Jos de cuarenta y cinco, hasta 1885 en que lo serial los de veinticinco aflos de edad. El monto de la indemnizacion irl'a siguliendo este mismo orden, desde den hasta trescientos cincuenta pesos por cada esclavo." No obstante, es important destacar que los miembros mas influyentes del Urculo de Hacendados y su Junta Directiva 'to ... no querian la enzancipaci6n de los csdavos bajo ninguna forma y daban largas at asunto cuanto podian".2- (EI subrayado es nuestro.)


I ALFONSO, Jost Luis. Proyecto Para la extincion graduate de la esdavl*tud. La Habana, noviernbre 8, 1878. 1 v (9 h.) C. M. Alfonso No. 12.
2 Ibidem.
r"r







En este proplio aflo de 1878, el Partido Liberal Autonomista. planteaba en sus bases el exact cumplimiento del art # culo veintiuno de la Ley Moret. Esta era tambien la position del Partido Uni O'n Constitucional; en realidad, ambos respondfan a interests similares de: clase, la Unica diferencia estribaba cn lo referido a -la indemnizaci6n, TCCIamada por el Partido Liberal Autonorn*sta Y rechazada por el Partlido Unl*O"n Consfitucional. Dicha variance respondfa a interests contrapuestos de sectors different. S61o mediate la indemnizacio"n, podria, disponer la. burguesia productora cubana, en su conjunto, de los capitals necesarios para la modernizaci6n de la industrial azucarera.
El trece de febrero de 1880 se producia el parto de los montes, la Ley del Palronato estipulada en esta fecha contribufa a revestir con nuevos ropajes la Institucio'n esclavista. Promulgada el ocho de mayo del propio afto, debla conclu"iren 1888; tenfa una ventaja Para los amos de esclavos:

... en caso de inutlifidad Para el trabajo de los patrocinados Por enfermedad o por cualquier otra causa, el patron no estard" obligado a entregar la parte de estipendlo que correspond al tempo que dicha. inutilidad
hubiese dorado

Por demas, multiples expedients de reclarnaciones de patrocinados, son prueba documental e que en un considerable n6mero de casos el salario estlipulado por la ley no se les pagaba. Las desventajas de la esclavitud y del trabajo asala:riado se unfan para golpear al patrocinado.
El siete de diciembre de 1883, La Gaceta de La Habana informaba que habia en toda la Isla 99 566 patrocinados. Serun el censo de 1877, el n6mero total de esclavos era en ese afio de 196 909. Seis afts rads tarde, aun sin tener en cuenta el natural decrecimiento que se producia en dicha poblaci6n, el nu-*mero de esclavos, era aproximadamente de 96000 indliviiduos, el, 26,517o de los que habia en 1862. En 1881, un ano despu6s de promulgada la Ley del Patronato, el Partlido Autonomista, ampliando sm program, hacl'a declaraciones contra

PICHARDO, HORTENSIA. Ley del Patronato. Ley de abolid6n de Ja esclavitud de 13 de febrero de 1880. En su: Doculnentos para la historia de Cuba. La Habana, Instituto Cubano del Libro, Editorial de Ciencias Sociales, 1971. t. 11 p. 41,4418. (Centenario 1868).
I- le








el patronato y lo Ilamaba "'disfraz de la esclavitud". El primer de abril de 1882, en la Declaracio'n de su Junta Magna, planted la "libertad Himediata y abso.luta. de los patrocinados"; la solution de ]a fuerza de trabajo iba a ser abordada por ot-ras. vlas que la prictica se enc-arg6 de establecer: ]a separack' entre la parte fabril y la parte agricola. del complejo production de azkar. Cuando en 1886 Espafia promuJga ]a abolicio'n de la esclavitud I esta era ya casi un becho cosumado.
En torno a la abolition de la esclavitud en Cuba se ban hecho algunos studios monograricos, siendo el ma's complete, a, nuestro criteria, cl trabajo de Rau"I Cepero Bonilla, Azu"car y abolicio'on. El terna ha sido abordado tambien Por Julio Lc Ri'verend en su Historia economic de Cuba y poi Manuel Mo.reno Fraginals en su documented. obra El ingenio., en el siglo
lor figures tan importance del siglo xix corno Jose" Antonio, Saco y Ram.0"n de la Sagra.
Sin ernbargo, au"n quedan aspects por dilucidar con respecto a la cuestio"n fundamental, que radical en ]a interacc16n que se produce entre las relaciones de producci O'n esclavistas. y el modo de producci'n capitalist que las engendra a nivel mundial; siendo este problerna el fundamental para linterpretar, no s'lo las races historical que posibilitaron el resu.rgimiento y el d-esarrollo de la esclavitud, sino, tambien., para. desentraflar lus fe-tetorcs que determination su crisis. Mucho se ha di'vagado en torno a la desaparic16n de la esclavitud por falta de rentabillidad pero, sin embargo, los grades productores esclavi-stas hicieron todo lo possible por mantenerla hasta los an-os ocbentzi del sigio xjx. -Tenia a1guna 10gica para. estos' indlividuos prolonger los estertores finales de la esclavitud sl ella no era rentable y les dejaba perdidas? zCuaIes fueron las razones que determination que en fecha tan avanzada como 1861 se planteatra la inmigrac16n de negros "libres", ]a que, en definitive, solo pretendia encubfir foi-mas esclavistas de explotaci6n? ePodemos decir, sin temor a errar, que la esclavitud no dejaba ganancias en una etapa tan temprana. como aquella en que se decreto" su abolici'n en las colonlas ingles-as o francesas.) eNo es lo, cicrto que las razones que en ellas Ilevaron a la supresion de la esclavitud no estaban relacionadas, precisamente, con la ganancia de la bwgucsfa colonial, sino con las contradictions cxistentes entre 'sta y la burguesia, w 10
industrial de las respectivas metropolis? ZAcaso en 1865, fecha. de la abolicion en los Estados del Sur de la Unift, habia. flegado a su li'mite la rentabilidad del trabajo esclavod.)








Muchos son los problems a resolver y, desde luego, no pueden ser abordados, cada uno, con sus m"Itiples particularidades, en un solo trabajo. Sin embargo I
go, la cuest"6n fundamental queda en pie: que la abolici6n de la esclaviltud, estuvo determined Por una crisis es un axioma que la historic se encarg6 de evidenciar, pero cuales fueron los factors que determination esa crisis', d6nde radicaron sus causes?
Ninguna instituci ,n desaparece mientras aun es necesana. Y les amos de esclavos, los grades dueflos de las plantacio nes, consideraban neces;arios a los, esclavos. hasta la ddcada del ochenta. La efimlinaci6n de la esclavitud sin indemnizacion determine' el debilitami-ento extraordinarily de la clase produce. tora cubana frente a nuevos sectors, generalmente extranjeros, de la misma forma que, en SU Mornento respective, la burguesia colonial inglesa se debl*lit6 frente a la burguesia industrial de su metr"poli. La necesidad de la clase colonial entraba en contradicci6n con la racionalidad. del sistema. El problema de Ia aboll"cl'6n de la esclavitud debe ser abordado con nivel cientiffico y para esto result imprescindible partir de una categorizaci6n. metodologica que permit ubicar, desde el. punto de v*sta de un ana"Ilisis, te6rico marxista-lent"nista, el. problema de la eselavitud en el si4glo xix cubano.
Desde luego, dejar definidas las questions. claves. que atafien a esta problem4fica no result nada simple, se trata de dilucidar Ja formaci6n econ6mico-social a la. cual. corresponden dichas relaciones.

La categoria modo de produccl'o"n y cl andUsis de la sociedad cubana en el siglo XIX

El modo de produccii6n, es la fonna en que el hombre, en tanto ser socia-I. produce y reproduce los bienes materials y, desde luego, su propia existence; por to tanto, es la base de la vida social y del desarrollo histo rico. Como concept universal, es una abstracc16n que va de lo abstract conicreto a Io abstract pensado y que resume los, elements communes a todas ]as epocas, representando los moments abstracts que no explican niingdn nivel hist6rico real de la production. Como concept particular, resume los elements fundamentals que, como cuerpo social dado compete o correspondent a una dpoca, determined, resumiendo sus characteristics generals y communes. Este es el caso de los. differences modos de produccii6n como, tapas o process histo"ricos: modo de produc-








66n de la comunidad primlitliva, de la esclavitud, del feudaII*smo, del socialism, etc. Por x1luMO, podemos refen*rnos a] Modo de producci6n como category 0 a singular, analizando en un caso historicamente dado la especificidad con que se manifiestan sus components. Es en esta 11Itima gradacio"n del modo, de production como categoria singular donde result escabroso el anafisis que nos hemos propuesto realizer. La categoria de rnodo de producc116n, por su. condition. de model 19gico y no bisto'rico, present difficultades para abordar el andlisis singular y complejo, de Ja sociedad cubana ]a que, por su origin colonial y dependliente, va a presenter una structural sumamente compleja que obstaculiza, no solo el desentrandar sus components claves, sino, lo que es au"n mds dificil, compafibilizar dentro, de un esquema 10*'gleo las contradictions que vamos a ver produclirse entre sus components. Engels Ilamaba reflejo "corregido al reflejo l6gico del desarrollo histo"rico, pesto que 6ste suministraba la tendencia general del desarrollo, social. El analysis 10"gico, permit estudiar todo feno'-meno desde el punto de vista de su desarrollo "alli donde el process alcanz6 una plena madurez y su forma classic". Es e i'dente, por tanto, C .0Ue el m"todo Iogico, aun siendo, por
esencia el metodo hiist6rico mismo liberado de su forma hist6rica, no puede ser el metodo mAs adecuado para estudiar el desarrollo concrete del process hist6rico.
La categoria modo de produccioIn contiene dos aspects: e) grado de desarrollo de ]as fuerzas productive y el tipo de las relacliones de production que engendra; aspects que actdan respectivamente como contenido y forma, vinculados entre s1l.
Las fuerzas productive, contenido del process de producdeterminan el ca "eter de ]as relaciones de producc16n, forma econ6mica en que se efectda el process productive. Desde luego que, aunque depend del contenido, la forma no es pasiva y las relacionc s de production influyen activamente sobre e"I y prestan una contribuci6n enorme a su progress; pero de la misma mantra que posibilitan el impulse a este desarrollo, tambie"n pueden frenarlo. Las relaclones de iproducci6n, desempenan el papel de forma con'respecto a las fuerzas productivas, Pero si las consideramos en su condido"n de base de la formation socioecon6mica, vemos que 6-stas act tan como contenido, corno el objeto que refleja la conciencia social, y la superstructure -ideologica., poll"fica y jurl"dica- desemPenard, en es-te caso, el papel de forma.









Al Ilegax a este punto, tocamos el mismo nudo del problem. ma: la utilizacio"n del miftodo 16gico para el studio del desarrollo bisto"rico concrete de la sociedad cubana creara contradicciones impossible de compatibilizar con la forma cla'sica del process y nos enfrentard a los primers factors que requieren un anAlisis claro y precise para poder continual el desarrollo del tema.
Partiremos, pues, del grado de desarrollo de las fuerzas producti'vas como concept fundamental del cual se vale la sociedad Para influir sobre la naturaleza y transformarIa, expresando, por tanto, la relacio-In de la sociedad con la naturaleza.11
El primer element de las fuerzas productive esta condicionado por las masas trabaiadoras, ya que son dstas las que integral la fuerza de trabajo que posee los hAbitos, la expelencia, etc. El segun do element es el ob"eto de trabajo.11 El tercero es el referido a los niedios de producci6n: instrument. tos y transported, considerados como determinantes, ya que influyen decisivamente sobre la actitud del bombre frente a la naturalezall
Si analizamos las, fuerzas productive a la luz del modo de production como caso singular en Cuba desde los a-nos sesenta del siglo xviu, encontramos que la primer, cuesti6n ra-dica en la inexistencia de sufficient fuerza de trabajo en disposicl6n de ser comprada para desarrollar la production en gran escala: no existed en esta so-ciedad.un ej6 reito industrial de reserve, premi'sa necesari P a para el inicio y desarrollo de

4 "El trabajo es en primer t6rmino un process entre la. naturaleza y el hombre. process que dste realize, regular y control mediate su propia accio"r. su intercambio de materials con la naturaleza r ... I los factors simples que intervienen en el procew do trabajo son: la activ Wad adecuada a tin fin, o sea propio trabajo, su objeto y sus medios. MAu, CARLos. El Capital. La Habana, Ediciones VenoereTnos, 1961 t. 1, p. 139.
"El objeto general sobre el que versa el trabajo, human es ]a tierra (conccpto q ic include tambi4n el agua) Tod-zis aquellas cosas que el trabajo no, hace mds que desprender de su contact directo con ]a tierra, son objets de trabajo que la naturaleza brinda al hombre [...I Cuando el objeto sobre el que versa el trabajo ha sido ya, dlg6nioslo ast, filtrado por un trabajo anterior, lo Ilamaremos materia prima."' Ibidein. p. 140.
A "Los medics de trabajo no son tnicamente los gradfmetros del desarrollo de la forma del trabajo human, sino tambidn Ios indices
tie. I-Aq rolnrinnoaz -znrivilpe Pn mip QP irtrnfirit-P 11 ThiAos+j -n IA?








la produccio'n capitalist. Al no existir fuerza de trabajo disponible, sc tmpone la imperjosa necesidad de conseguirla a 10 4 #11 & Jr.
travi6s. de diversos mechanisms. La unica posibilidad que tuvo la Isla para producer en gran escala estuvo dada por la limportancia, masiva cle fuerza de trabajo, bien fuese a travel's de la inmigracio'n de colons, bien por la importaci On do esclavos.
t
Para que la colonizacio"n blanca hubiese resultado exitosa,
A. I w If 0 -F
se necesitaDan ciertas conditions objetivas, de carActer intern, que el gobierno colonial habri"a podido facilitar: por ejemplo, una. legislation favorable, la concesi6n de flerras, de aperos, de semillas etc., y la superacion de a1gunas questions subjetivas. El colony, blanco, procedente de una sociedad no eschtvista, tenia una buena disposici6n para el trabajo, pero no ocurria lo mismo con el criollo blanco, rninado por los, pre)uic*os iuapuestos por una sociedad donde la produccl16n fundarnental de bienes materials se obtenia con trabajo esclavo. El anAlisis de estas cue-stiones fundamentals y la puesta en
tica de las medidas pertinentes hubiesen permitido que se hiciese atrayente la inmigracio'n a la Isla, pero al no resultar
0 +
prioritarias para la political econornica de la metropolis, jamAs
.A I
se ejercio -1a accio"n estatal requerlida al respect.
Al abordar el problema de la fuerza de trabajo en las colonias Marx sen-ala:
el aran m6rito de E.G. Wakefield no estA en haber descubierto nada nuevo sobre las colonies, sino en haber descubierto en las colonies la verdad sobre el regimen capitalist de la metr6poli, la teorla de la colon *zac *0n de W akef i eld [ . ] as p i ra a la fab ricac 16n.
de obreros asalariados en las colonies [ ... ] En primer lugar, Wakefield descubre en las colonies que no basta que una persona posea dinero, medics de Aida, ma*quinas y otros medics de producc16n para que se le pueda
*derar un capitalist, s* le falta el complement, el
obrero asalariado, el hombre obligado, a venderse voluntaria-mente [...I y descubre que el capital no es una cosa, sino ]a relaclio'On social entre personas a las
que si-rven de vehiculos las cosas.7
El problema result claro. No basta con trasladar determinada cantidad de seres humans, es necesario que estos no tengan medlios de produccio"n, n1i forma de conseguirlos total o parcialmente, provisional o permanenteniente (funda7 Ibidem. r). 702.









mentalmente la fierra). La cuestio'n central es que la finica
obilidad que se les, ofrezca a estos individuals sea la de ven. der su fuerza de trabajo, S61o esto permitiria establecer la relaci6n social entre personas: obrero y capitalistt"
La situacift con respect a la tierra tenia, sus particularidades en la Cuba del sliglo xfx. De hecho, las condiciones senaladas con anterioridad y que hubiesen permitido el estableci miento inmediato de las nuevas relaciones de produccio-In no existing; aunque la mayor parte de las tierras era propiedad privada, muchas permanecian incultas, por lo cual era possible que los colons que viniesen por contrata- des.ertaran y se ubi. caran en ellas. La Isla tenia en 1864 en sus dos departments, Oriental y Occidental, poco ma's o menos 916570 caballerias, de las cuales Podian, considerarse esterdes 321407, que eran fierras montuosas o de minas, quedando para la agriculture 595 163. Dc e"stas, 149 248 eran pastors naturals en los que poco o nada hada el bombre, y aparecian cultivadas, o con pasto artificial, 78 913, de forma tal que existing en la Isla 516 250 caballenas de sierra cultivable cuyos recursos no se aprovechaban.1 Esta slituacift facilitaba la ocupacion de tierras, aun cuando fuese temporalmente.
Desde luego, tanipoco habl'a la fuerza de trabajo abundance y en disposicio'n de ser utilizada. Esta cuesti6n se agravaba por los prejuicios que la esclavitud habila engen.drado."

8 La super-poblaci6n relative es tanto mAs notable en un pals cuanto m6s desarrollado se encuentre en 61 el niodo de producci'n capita11sta. En El Capital, Marx cita a Bertrand de Mandeville en su obra The fable 4nd the Bess, cuando sehala que una naci6n libre, en la cual estA prohibida la esclavitud, la riqueza mAs, segurra. consisted en la multitud de pobre-s laboriosos: "sln ellos no seria possible disfrute a1guno y ningCm pals podria aprovechar sus recursos naturalss". MARX, C. El Capital. Buenos Aires, Editorial Cartago, 1956. t. 1, p. 589.
9 Inforine de la Coinisidn nombrada por la Junta de Agricultura. Industrial y Cotnercio de Matanzas. Matanzas, Imp. La Aurora de Yumuri, 1964. p. 23.
10 44'..el arno que se acostumbro' desde el principio a tratar con despreclio al esclavo, muy pronto empez6 a mirar del mismo modo sus ocupacioncs [-j Levantada esta barrera cada una de ]as dos razas se vio forzada a girar en un circuit reduclido, pues que ni los blancos podian romperla, torque una preocupaci6n popular se los vedaba, n' tampoco los negros y mulattos, torque las leyes y costumbres se lo prohiblan". SAco, Jos# ANToNio. Memorial sobre la vagancia en la Isla de Cuba. En su: Colecci6n de papetes scientific, hist6ricos y politicos y de otros ramos sobre la. Isla de Cuba. La Habana, Direcci*6n General
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%-,L
Durante todo el siglo X-Tx, Cuba no aleanzo' la poblacio-n necesaria con vistas a la producci6n. requerlida por el mercado exterior. Los grades hacendados de la segunda mitad del sliglo, Zulueta.- lba"n"Oez, Zayas, More', etc., planteaban a travds de uno de los, 6rganos de prensa que responding a sus interests de clase, La Revisia Econ&izica, que la poblaclio'n, de Cuba debia tener tres, y medlio millions de habitantes Para alcanzar la densidad de un hab*-tante por cada veinti'*n kilOpmetros cuadrados, planteada como nori-Dal Para la 6poca, de forma tal, que la fuerza de trabajo fuese capaz de responder a las necesidades productive de la colonia.11 En 1877, la Isla tema solamente 1449 182 hab*tantes- para las aspiractones, productoras de la burguesfa era imprescindible'llenar cste vacio.
Desde fines del siglo xvin, la sallida al problema de !a fuerza de trabajo se habia encontrado a travel de la segundaposibiRdad enunciada inicialmente: la linmligracio"n forzada de seres humans. La esclavitud fue en. las colonies una solution economic, la u nica capaz de resolver, con la rapidez requer ida por el crecimiento azucarero el problema de la falta de brazos.
Con respect al segundo element de las fuerzas productive, la tiertra como objeto de trabajo fundamental, nos encontramos que durante el siglo xix ya se habian roto las forms tradicionales del antiguo derecho linmobifflario de Indlias, al que sustituy6 una, legislaci6n burguesa al servicio del crecimliento de la economic de plantacio'n, fundament a Imente azucarera.112
El mercer element a tener en cuenta en un andlisis de las fuerzas productive es el referido a los medics de producci6n., instruments, transported, etc. Generalmente, se habla. de los medics de production utillizados en Cuba en aquellos moments Como toscos, rudos, hechos para resister el trabajo de manos inexpertas o poco cuidadosas. Admitliendo en su totalidad estos criterion, no podemos olvidar, sin embargo, el origin de estos instruments ni el modo de production, por el cual fueron fabricados, ni tampoco deiar de sen"alar que, pese a su tosquedad, estaban muy lejos de ser aquellos utilizados por los esclavos en los grades latifundios romans. En los ingenious cubaColonizad6n Blanca V. Revista Econ6mica (14abana) 1 (1); 15 jullo 1877.
12 MoRFmo FRAGINALS, MANUEL. El ingenio; complejo econdmico social cubano del azzicar. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1978, t. 1, p. :5) 4.

6.3









nos del sliglo, XIX, Jos instruments fundamentals fueron el jan, ]a azada, el arado criollo y cl machete, pero casi todos fueron fabricados de hierro, por la. industrial inglesa, o nortei El machete utilizado era generalmente el Colli
americana. ins
norteamericano, aunqtte despue's de la segunda mitad del siglo
10 aneS.14
diecinueve tambien se utilizaron machetes alem Con respecto a la parte industrial de lus ingenious azucare ros hay ev' dencias de que para Jos trapliches utilizados en 1783, 1 os fundidores norteamericanos vendian los tambores de hierro con los cuales se cubrian las mazas de maderal-, y, a partir de 1840, io y centrifuges.
se utilizaban evaporadores al vad I Ir
Pese a las dificultades mu"Itiples con que tropezaban partc de la burguesia azucarera para. la teenificaci6n de su industrial, que no son del caso analizar en este punto, no podemos poner el nivel de desarrolla de las plantaclones azucareras cubanas del siglo xix a la par del que tenian los latifunctioS eSClavistas expresaban un nivet romans, cuyos medics de producclifoa sio de desarrollo, correspondent al modo de produccii6n, escla4vista.
Carlos Marx en El Capital sefiala: "lo que distingue a las 10 0 6
epocas econornicas, unas de otras, no es lo que se hace", pero inmediatamente aftade. "Los iDStrumentos de trabajo no son solamente el barometer indicator del desarrollo de las fuerzas de trabajo, sino tambic'ri el exponent de las conditions sociales en que se trabajlq En el caso cubano, la mayor parte de Jos inst-rumentos, aunque toscus., eran product de process industrials desarrollados; sin embargo, las conditions soc k ales bajo, ]as cuales se realizab-a el trabajo fundamental se correspondfan con ]a esclavizac16n, mas abyecta, s!n obviar por esto que en la parte fabric del ingenlo hublese, tambi'n relaciones de produccio'll capitalistas.
De esta forma queda evidenciado que la vida material y el sistema econ'mico de una sociedad no dependent s6lo del nivel de desarrollo de las fuerzas productive, ya que, al mismo tempo, son un process social y un conjunto de relacliones de los hombres entre si en el process de producci6n, Esta rela60n reciproca que surge entre los groups socials en el process de production no ess otra que una relaci6n de producclion, Y es ev inueve
ldente que hasta los. ahos o1chenta del siglo died

13 Ibidem. p. 183.
-14 Ibidem. p. 194,
'APE FIr_:fjr_.._ Oft







C.A.-lbano estas eran fundamentalmente eselavistas, al margin de cuSles hayan sidu las razones que fas engendraron, Pero las fuerzas producti'vas v ]as refaciones de production integral un juego de acciones y rcacciones que se fundamental, y complementa reciprocamente. Las relaciones de produccift que se establecieron en Cuba desde el surgunientode la, plantaci n, 10
estaban en oposicion flagrant con el nivel y las posibillidades de desarrollo de las. fuerzas productive que, como bemos demostrado, no eran el resultado del desarrollo de un modo de producc116n esclavosta, sino que habian sido engendradas por el modo de production capdatista en una fase de su desarrollu a nivel mundial. Esta situac16n determine una contracticciOn. insolvable de inicio, que result d1ifidI de compatibilizar con el esquema 16gico al que corresponded la categoria singular modo de production.
El modo de producci6n cubano en el sliglo diedinueve estaria integrado de la siguiente forma:

No acude libremente en
las cantidades necesaFUERZA DE rias, se soluciona a trav6s de la inmigraci 6-n
TRABAJO
masiva y coactiva. Sc
obtiene a travds de la
FUERZAS coacci6n extraecon6mica
PRODUCTIVE 4
OBJETO DE La propiedad de la ticTRABAJO f rra responded a una relac On jurldica burguesa.

MEDIOS DE Instrumentos producilPRODUCCION dos por la industrial inglesa o norteamericana.

RELACIONES DE Bdsicamente esclavistas durante la
PRODUCCION mayor parte del siglo x-ix.

Las fuerzas productivas v las relacliones, de produccii6n expresan respect ivamente dos tipos de relaciones entre los hombres, Y la relaci6n hombre-naturaleza, en un process contfnuo de cambio y recambio entre el ser human y su medio ambliente, a trav6s de la acc1'6n laboral y la refac116n econ6mica entre los
19 jr







hombres que se produce en la propia actividad productive. Es la unidad de estos dos aspects la que deterinina la permanencia de un sistema econotmico determined, la que integra el
-rnodo de produccift social.
El mateiialismo, dialdcti*co sostiene que en la correlaci6n forma-contenido el papel determinante corresponded al con.te. nid-o; primer camblia el contenido y despuds, en consonancia con este cambio, se modifica y reestructura. la forma. En el caso cubano, forma y contenido se manifiestan con una con. tradiccion esendal y gene4t*ca- las relaciones de producci6n esclavistas difficult el desarrollo de las fuerzas Productivas,, con las cuales ya no se correspondfan de inicio; ambas han surgicto en un mundo que ha arribado en su process de desarro Ilo hist6nco al modo de producci6n capitalist, dejando atrAs, como obsoletas, las forms de coaccl6n extraecon6micas puras y uttllizando mechanisms nids stiles para establecer la dependenda de clase.
No obstante, las necesidades hist6ricas concretes fueron tan poderosas que determinaron el resurglimlien-to a nivel mun. dial de la esclavitud y su establedmiento como, relacio"n econ6mico-social predominate en las colonies de plantac16n. Las relaciones de producc116n esclavistas fueron engendradas anacronicamente por el capitalism, al no encontrar ste en los territories dependientes de las metropolis -subsistemas del sistema- conditions socials tales como una densidad de poblacion que poslibillitase la existence necesarlia de un ejdrc*to industrial de resenra.
Por estas razones, al iniciar la redacc16n de este trabajo, dejamos planteada la difficult de que vall*dndonos de la categorla 16gica y esencial modo de producc16n pudiese ser d*lucidado el problema fundamental del siglo xix cubano, debildo a la impos'libilidad de consolidar racionalmente un caso singular, de muy contradictory y compleja structural, como ya hemos visto, con la categorl'a de modo de producci6n caplitalista, que es la principal, primaria, y predominate, des, de el punto de vista cualitativo, a nivel mundial en el siglo xrx.

La categoria de formacidn econdmico-sadal
I La categoria de formacw6n econ6mico-social es tambidn una abstracc16n scientific. Pero en este caso, que podemos analizar al igual que hichnos con el modo de producc116n en sus niveles
..0' A*







de univex'salla, dv particular 2, A! singular, la reference se hace con respect a process hist6ricos concertos y no al. model 16gico que se desprende de los mismos y que consfituye su elsqueleto, el sustento del sistema. 'El concept de formaci6n socioccon6mica se basa ert el reconocimiento de la unidad
integridad del process hist6rico y, por lo tanto, su utilidad
-para nuestro andlisis radicet en la cuesti6n de que el ser un-a categoria hist6rica facifita -su aplicaci6n a estructuras comPlejas.
En algunas de sus obras, los cidsicos det marxismo-leniiiisimo identifican I.a categoria de fortriaci6n, econ6mico-social y ]a de relaciones de producci6n al utilizarlas con el, mismo sentido. Esta, ctiesti6n ticne su raz6ti de ser en el hecho de: que son precisamente ]as relaciones de producci6n las que sumi. iiistran un criteria objetivo para el anAlisis de la formaci6n ccon6mico-social ya que, como base del modo de producci6n, constituyen, no ya ]a forma, shan tel contenido de dsta; de ahi su importance.
La formacidn econ6mico-social corresponded a un tipo hist6rico de socicdad que represents un sistema econ.6mico social integro, que fundCala 3y se desenvuelve de acuerdo con leyes specifics sobre la base de un modo de producci6n concrete, raz6n por la cual se consider a] modo de producci6n, coni(o la base de Ia formaci6n socioccon6mica.
En cada formaci6n econ6inico-social se destaca lo esencial coffin a diversos Pafses con un mismo nivel de de sarrollo. Este concept permit abordar el anAlisis del progress y del credmiento de las different sociedades. De igual forma, permit Itegar a concern las leyes del des.arrollo hist6rico que rigen los process en un marco social concrete.
La sociedad es, en cada period hist6rico de su desarrollo, un organism integro y Anico, en el cual, cada uno de los fen6menos que I-a caracterizan se halla en conexi6n internal con el resto, aunque no todas sus manifestaciones tengan, desde luego, el mismo peso nj desempefien el mismo papel. Es precisamente en la formaci6n ecozi6niico-sociat capitalist donde la bistoria se hace universal en el cabal sentido de la palabra.; estamos frente a un todo con una interdependence constant

1 it id Los modos de Producci6n I Pueden ser designados coino otras tantas dpocas progresivas de la fomaci6n sodoeconomka." MARX, C. Contribiwi6n a la critical de ta Economin Politica. La Habana, Editora Polftica, 1966. p. 13.
.417








d6'las parties, ya sea en el sentido de predomini4o, ya sea en el de dependencia. En esta etapa se crea, po*r vez primer, un sistema econ6nfico mtindial lnico y, cons ecuen temente a] mis.. mo, un mercado mundial, Anico tambidn.

Lw formacio"n econdmico-social capitalist
La formaci'6n econ6mico-social 4capitalista cre,6, por vez primer la historic univers-Al, hacienda que toda nac!6n y todo individuo dentro de ella dependiera del mundo enter para la satisfaction de sus necesidades, y puso, punto final a la existencia de las naciones aisladas, arrastrando al mercado mundial a pueblos de sistemas productions different I incluyendo a los mAs atrasados.
El mercado mundial, como esfera particular de las relaciones de producci6n del slistema capitalist, tiene. una especial impgrtancia. La diferencia cualitativa entre ]a economi"a capitalista universal y el mercado capitalist mundial es fundamental y se caracteriza por la extenslibn de la explotaci6a in10 db 'I 0
ternacional, no s6lo al terreno de. ]a circulation, sino, tambien, directamente, a ]a esfera de la producc116n. En cuanto a este aspect, es convenience no absolutizar la important. de la esfera de la circulation, cuest16n en la que han caldo econo. mists e historiadores. Para la comprensio"n de la formacl16n, economico-social capitalist como sistema, es. necesario entender que los concepts de economi'a capitalist. universal y mercado capitalist mundlal no pueden quedar disociados; el segundo fue la premise y luego se convirtio' en parte integrante, orgalnica y subordlinada del primer. El punto de partida surge con la existence del capital mercantil, que aparece, como forma hist6rica del capital, mucho antes de que se I*n*cie la production capitalist. De hecho, la existenclia del capital mercantile es la condici6n historical fundamental Pam el desarrollo del sistema capitalist, en primer lugar, torque condiciona la concentration monetaria y, en segundo lugar, porque este sistenia presupone que su producci6n estA destiffiada al comercio al por mayor y no al trueque o al camblio entre paertliculares. En esta etapa initial, el capital commercial no es una funci6n accesoria del production sino que aparece como una operaci6n que incumbe a una categorl"a particular de caplitales, los, commercials, y constitute un negocio aut6nomo de
w i M*SMOS.17
inversions especiales de los I

17 MARXO C. Op. t. 3j p. 290.









El capital mercantile so" lo function en una esfera, la de la circulaci*6n, o, sea, es solo una fase del conjunto. Esta cuesti6n es sumamente important, pues solo partiendo, de concebir la formation economico-social capitalist como slistema y al comercio como un moment del mismo, seremos capaces de entender la produccio n de !a plantacio"n en func16n de un mer. cado capitalist.
Durante la circulacii6n de mercancias no se. produce valor alguno, Y, Por Io tanto, tampoco se crea plusvalia; Para el cap *tat commercial, para el comerciante, la compra y ]a venta se convierten en functions principles, pero en la reallidad del sistema sulo son -un moment necesario Para la reproduccion del mismo.
En su ce"lebre desmembracio"n del objeto de la economic political, Marx'plantea que junto a las relaciones de producci6n primaries u originals existent "relaciones de production derivadas en general, relaciones transmit'das, no originales, secundarias o terciarias It I sefialando, ademas, que tambien entrant en juego las 'relaciones intern acionales Por Consiguiente, el capitali-smo como sistema mundial, era investigado por Marx teniendo en cuenta la interaction de las relacliones de producclon primaries y secundarias, intranacionales e internadonaI-es, con un enfoque dialktico de la cuest*6n. En su carta a V. P. Annenkov del veintiocho de. diciembre de 1846,19 Marx Ilega a planter que. toda la organization 'Interior de los pueblos, que todas sus relacliones i nternac 'Ion ales, no son otra cosa que. la expresi6n de cierta division del trabajo y que, por lo. tanto, deben camblar precisamente con los cambl'os de la division del trabajo, anticipando asf, de una forma genial, toda ]a dependenclia entre los passes desarrollados y subdesarrollados que a posteriori surgirl'a con el imperialism:

Mediate la explotacio"n del mercado mundial, la
burguesia dio un. character cosmopolitan a ]a production y al consume de. todos los passes. Con gran sentimliento de. los reaccionarios ha quitado a la industrial su base national Merced al rdpydo perfecclionamien&J.
to de los instruments de production y al constant

I:S MARX, C. Elementos fundamentals Vara la critical de la Econoinia Politica (burrador) 1857-1858. Tr. Pedro Scaron. Buenos Aires, Ar. gentina, Siglo XXI, 1973. t. 1. p. 30.
19 MARx, C. Y Fwwco ENGELS, Obras escogidas. Moscl, EdIclones







progress de los inedios de comunlicaci6n, la burguesia arrastra a la corriente de la civilization a todas las naciones, hasta ]as ma's barbaras Obliga a todas las naciones, si no quieren sucumbir, a adopter el modo burgu6s de production, las constrifte a. introducir la
Ilamada civilization, es decir, a hacerse burguesas. 20
El enfoque diale"cdco de Marx fue continued por Lenin, quien en El de.varrafla del capitalism en Rusia sefiala que ]a labor hist6rica progresista del capitalism se manlifiesta en la destrucci O"n del vilejo aislarniento poniendo punto final al. caricter cerrado de los sistemas economics y. por consiguiente, eliminando la estrechez de ]a vida spiritual y poliftica, al ligar
todo-.% los pa ses del rnundo en un, todo econ6mico nico.:21
El mundo colonik0 modern se diferencia precisamente del mundo colonial de la antig"iedad en que ha surgido sobre la base del mercado mundial. S61o de esta mantra, como bien senalara Marx "... Jos estados del Sur de la Unii6n pudieron hacer del algod6n su product principal, se lo permitio la existence del mercado mundial, de la division del trabajo,"-"' Pero en tanto Jos manufacturers ingleses dependieron del algod6n cultivado por Jos esclavos, podia afirmarse confiadamente que descansaban en una esclavitud doble, la esclavitud indirect de los blanco en Inglaterra, aquella que hiciera exclamar a Ferguson, el maestro de Adam Smith, "somos naciones enters de ilotas y no tenemos ciudadanos fibres", y la esclavitud direct de Jos negros en el otro lado del Athintico.
A travel del mercado internationall, las fuerzas productivas de la sociedad pudieron manifestarse como inundiales. Marx dernostro' tambidn que la principal relaci"n de producci"n del capitahsmo original, inevitablemente, el mercado, mundial: "la tendencia a la reaction del mercado mundial se da directamente en el propio concept de capital. Todo II'mite aparece como fimitacion que fiene que ser superada."'a ,
Desde el surglimliento del sistema capitallista, dos fueron Jos rasgos peculiares y, por consecuencia, distintivos del mismo,

20 MARX, C. Y F. ENGELS. Manifesto del Parfido Comunista. En Op. cit. t. 1, p. 25.
LENrN, VLADIMrR WcH. El desarrollo del capital"
"I i ismo en Rusia.
Mosc6, Editorial Progreso, 1975. p. 53.
22 MARx, C. Op. cit6 (8). t. 3, P. 665.
1 3 Ibidein. capi'lulo XIV, p. 253-254.

7n






0
Primero, su Producci6n. es una producci6n de mercanclas y, segundo, su fin inmedliato y su motor determinate: es la produccl16n de plusvalfa,:4 mediate la cual se f*ja mis trabajo del que se paga. En esta direw6n parecen fusionarse ]as dos vias de creaclOn de Ja plusvalfa: absolute y relative. La produc66n de ]a plusvalia absolute fue la que condujo, a la formaci6n del mercado mundi'al torque este modo the explotacl16n significa la tendencia a original un mayor Dlustrabajo Como ad'*c16n a sl' mismo. En el fondo, esto no es otra cosa que el modo de extender, de generaHzar, la producc16n basada en el capital 10
o el modo de production correspondent al mismo.
En ]a fase premonopolista del capitalism, todos los passes, .senala Lenin en Balance de una discusidn sobre el derecho de [as naciones a su autodetermiFnaci6n.25 se z*ncorporan al 1'ntercambio de mercandas, pero todavia no a la. producci6n capitali.sta. (El subrayado es nuestro M.C.B.) Es el imperialismo, at surgir, el que modlifica. esta cuest16n- la producci6n capitalilsta se traspl.anta entonces a las colonies a un ritmo cada vez mAs acclerado.
No obstante, es convenient destacar que no es el hecho de producer mercancias lo qpe distingue al capitalism de ot-ros modos de producc116n, pesto que el grado de desarrollo necesario para Ta elaborac116n de las mismas (separac116n entre el valor de uso y el valor de camblio) es compatible con Jas m6s diversas forms economics de la sociedad-:111 sino ]a cuestift de que la Produccio'n de mercancia-s es un car6cter dominate del skterna capitalist a tal punto quc la fuerza de trabalo aparece en el mercado baj*o esta fon-na; es entonces cuan-do la mercancla se converted en la fuerza social primordial. La ley absolute del modo de Produccio"n capitalist es fabricar plusvalfa 7 y este la bace extenstva a todo el sistema. El objetivo
4(
de la compra de fuerza de trabajo no es otro que la producci )n de mervancias, de forma tal, que Al establecerse la relac*6n de producc*6n obrero-capitalista como principal y fundamental, se original, inevitablemente, el mercado mundial; la tendencia a la creac*6n de 6ste estA impl-1cita, en el propio concept, de
Ral. Es el surgimi to de la plusvall'a absolute la que conduce a la formaci6n del mereado mundlial y, en 61tima instan.24 Ibidenz. P. 851-852.
-25 LENIN, V.I. Balance de ana discusz16n sobre el derecho de las naciones a su autodeterminaci6n. En su: Obras completes. ]Buenos Aires, Editorial Cartago, 1958. t. 22.
t1a MARx, C. Op. cit. (8). t. 1, p. 177.
27 Welemi. P. 592.
71









cia, a extender por doquier la production basada en el modo de producci6n capitalist.
La obtendft de plusvall'a ficne el objetivo fundamental, como tendencia, de reducir el costo de producc16n a la minima, expresi6n de forma tal, que este mecaniSMO se convierte en una ponderosa palanca para aumentar ]a fuerza productive soclal del trabajo.
La formacift econ6mico-social capitallsta, como sistema economic, engendra en su seno subsistemas que ella misma crea,, transform y/o destruye. Arrastra al mercado internaclonal, dominado por el modo de producci6n capitalist, a pueblos y sistemas productions mds atrasados, transformando en estos Pall'ses la base econ6mica y hacienda que de relaciones de production csclavistas o services, con cierto carActer patn"arcal, estos Pasen a la explotaci6n en mayor escala, a la extracci6n. del plustrabajo en el mAs alto grado possible.
El process por el cual la burguesia ha desarrollado histu'ricamente el sistema, de produccli'n capitalist a travel de sus tres etapasj, cooperacio"n s*Tnple, manufacture y gran in.dustria, fue expuesto. detalladamente en El Capital por Carlos Marx.
El punto de partida de la inanufactura es un nfiniero con0
siderable de obreros a las ordenes del capital. La manufacture # 11 It
es una creation especial eel cisterna de producei6n capitalisfia; inicialmente, antes de la invend'n de las maquinas, la produccl-In de un pafs se estableda fundamentalmente sobre la base de sus propias materials primes. Inglaterra, la Iana; Alemania, el lino, etc. Al comenzar a utilizarse las mdquinas y el vapor, las proporciones adquiridas por el desarrollo de la pro. ducci6n determination que la industrial dependiese del mercado mundial, de los intercambios internacionales y de la divisii6n international del trabajo. La divisift del trabal"o, tal y como la exige la manufacture, hace del incessant aumento de los obreros empleados una necesidad t6cnica. El ndmero miffilinlo de trabajadores que debe ocupar un capitalist esta determinado por la diviisii6n, del trabajo establecida., 28En la etapa manufacturera, era la supremacia commercial la que determinaba el predominio en la esfera industrial, 2' de aqul' el papel predominante que en aquellos tempos desempen6 el sistema colonial.
128 Ibid. p. 352.
29 Ibid. o. 734.







La expanse O'n del mercado mundial y el sistema colonial, 1 cia generals
que forman parte de las condliciones de existen i del per'odo manufacturers, proporcionan una base maS amplia Para la divis*6ti del trabajo de toda la socliedad.
En la manufacture, las diversas operations que I se realizan se adaptan a la jerarqui a de liabilidades y especiiall&des'naturales y adquirlidas. Cada process de produccift exige cliertas manipulaciones que estdn al balance de cualqu'er trabaiador; en la misnia, la falta de todo desarrollo comienza a convertirse
V & Is It Is
en una especialidad, ae igual forma que paralelamente se desarrolla la especialidad aislada.10 Este es el caso, en la industrial azucarera cubana, del trabajo de los esclavos, carente de todo ti o de especialidad; y del trabajo del maestro de azAcar, que conserve--t el secret de su alqujimia para trasmitirlo de ]a forma que estime convenience.
En el trabajo especializado, inlicialmente, se creaban barreras y misficismos de todo tipo, que al profane le estaba prohibido, franquear. Con inquicto celo, los especliallistas guardaban los secrets de su retina professional, cuya teoria era un enigma incluso Para los, iniciados. En la propia etapa manufactu rera este velo cornenz6 a ser levantado, y cultnin,6 el develamiento con el arribo de la- gran industrial,
Para engender el process de evoluc'*6n del ingen"o cubano, es important subrayar una cuestio-"n fundamental: conjuntamente a la inianufactura, se desarrollo" en ellos el uso de maquinas, fundanientalmente para los trabajos en los cuales -era
io wia con durablee inverse *.0 n de fuerza;3:1 tambien es necessary si 10
necesario dejar aclarado que en esta etapa las industries se establecifan_. por lo general, en forma empirlica, desarrollAndose y perfeccionAndose con lentitud, carentes de un plan perspectivo que les permitiera, despues de haber Ilegado a cierto grado de madurez, elliminar la posibilidad de convertirse en estadClnarlas. Este process es niuy claro en ]a manufacture azucarera cubana. Los higenios que Moreno Fraginals bautiza como seInimecanizados se enfrentaron a esta. sltuacio"n; Ileg6 un momento de su desarrollo en que requerfan una serie de transformaciones que posibilitaran el rompinuiento de sus molds ln*ciales, ya que, al Ilegar a derto grado de evoluciom, su estrecha base t cnica entru" ell collf-licto con las necesidades de la production que la propia industrial awcarera habla imado a

SO lb id. p. 345.
81 Ibid. p. 343.
A17 11),







travel dcl desarrollo de ]a f6brica procesadora de az6car de remolacha en Europa.
El process avanza y se desenvuelve en spiral aseendente. La cooperaci6n, la divisii6n manufacturer, la. maquintzaci6n, son mdtodos adecuados para darle impulse a la productlividad, pero no pueden introducirse hasta que la producci6n se haya desarrollado en una escala considerable, Para lo cual, a su vez, result necesario ..pierta acurnulackn previa. FI desarrollo de la producci6n capitalista-y la acumulaci6n actulan en ra.6n de un impulse reciproco.

Una relaci6n secundaria: la esclavitud de las plantaciones

La economic cubana del slglo diednueve forma parte del sistema capitalist mundial, constiltuyendo, la pIantaci6n esclavista su principal expresi'16n. Esta plantacl16n, engendrada por el slstema capitalistt, descansa sobre la base de relaciones de produccliOn fundamentalmentc esclavistas que no pasan de ser para este relaciones secundarias, un subsistema. que el mismo genera, desarrolla y, una vez agotadas todas sus posibilidades de racionali'dad, hace desaparecer a travel de sus propios mecaniSMOS.
La plantacidin esclavista surge a nivel mundial. en el sqglo xvii y desaparece a fines del siglo xix, por ser en estos momentos cuando result inoperante, como relacli6n secundaria, para el sistema en su conJunto, pues la evoluci6n del mlismo habfa determined que en esos moments la producci6n capitalist direct fuera ]a que se trasladase a las colonies a un rltmo cada vez mAs acelerado.
Es convenience destacar que, con respect a Ia esclawitud de las plantaciones, esclaviitud direct, como la. Hamara M=, no estamos frente a ]a participaclift tangential. o fortuita. de un tipo determined de production en el mercado caplitalista,, Smo, ante una column fundamental Para el desarrollo industn'al del sistema. Marx en El Capital sen-ala. que "como pedestal para ]a esclawtud disimulada de los asalariados, hada falta la. esclavitud sans phrase [sin rodeos] en el Nuevo Mundo"".32 A esta esdavitud direct, como tambidn la llama, se Lrefiere con clerta amplitude y con una casi total identidad en dos occasions

WO Ibid. p. 739.
7A








en La miserla de ta fitasolia)-s" y en su carta a V. P. Annenkov del veintiocho de didembre de 1846 34 wi ]a cual sefiala:

No se trata de la esclavitud indirecta, de la esclavitud del proletariado, se trata de la esclavitud direct, de la esclavitud de los negros en Surinam, en el Brasil
v en los estados. meridionales de Norteanicrica
iLa esclavitud direct es un pivoted de maestro industrialismo actual, 10 mismo que ]as ma"quinas, el eredito, etc., sin la esclavitud no habn".Lt algod6n y sin atgodo"n no habria industrial modei-na. Es ]a esclavitud la que ha dado, valor a ]as colonies, son las colonies las que han credo el mercado mutidial y el mereado mundial es ]a condici6n necesaria para la grati industrial mccanizada. Asi, antes de la trata de negros, las colonies no daban a] mundo atit-tguo mias que unos pocos productos y no can-ibiaban visiblemen.te la faz de la sierra.
La esclavitud es por tanto una categorfa econ6mica, de la mas alta importance. Sin la csclavitud. N(wteame rica, el pal's mAs desarrollado, se transformaria en un pals patriarchal. Si se boma a Norteam6rica del mapa de las naciones, tendreynos ]a anarqu a, la de.cadencia absolute del cornercio y de ha civilizaci6n moderns.
Pero hacer desaparecer )a esclavitud equivaldria a borrar a Nortearn6rica del mapa, de las. naciones. La esclavitud es unit, c-ategoria econ6mica y por eso se obLa esclavitud es una categorfa econbm-ica como otra cualquiera, luego ticne tambie"n sus dos lados. Dejemos el lado malo y bablemos del lado bueno de esclavitud; por suptiesto que no se trata sino dc la esclavitud dtrceta, de la esclavitud de Jos negros en Surinam, en el Brasil, eq las Antillas y en las comarcas rneridionates de Am-dnlca del Norte. La esclavlaid dii-recta es el eje- de la econornia burguesa, del rnism o modo que ]as maiquin,,ts, el cr6dito, etc. Sin eschavitud. no tendriamos alggod6n, sin algod,6n no tendrfamos industrial modern. La esclavitud es la que ha dado valor a las colonies, las colonies son las que han credo el comerciO MU11dial Y Cl comercio ni-w-idial es la condicioll esen-cia[ de [a gran industrial. Asif pues, la esclawtud, es -una categorla economic de ]a mayor iinportancia. Sin ]a esclavitud la AmerIca del Norte que es el pais ma's desarrollado se transforniaria en un pafs patriarcal. Borrad ]a AmQrlca del Norte del mapa y tendreI's la anarquia, La decadencia coinpleta del comercio y de la civjilizaci6n modern, suprimase la c-s-clavitud y habr6ils borrado la Am6rica del mapa de Jos piteblos." MARX, C. Miseria de la Filosofta. La Habana, Editorial Orbe, 196L p. 78-79.
MARX. C. Cllrt4 ;I V, P. Annenkov. En up. cit. (19). t. 2, p. 469.







serva en cada naclio'n desde que el. mundo es mundo.
Is It 6
Los pueblos moderns han sabi'do disfrazar la esclavi.
tud en sus propios pall'se' c importarla al Nuevo Mundo.
1 19 A "'Si hoy en dia
Define Marx la cuesti6n atin mas cuancLo ctice. 11amamos con justo titulo capitalists a los propietarios de las plantaciones americanas, esporque elljos represents una anomaha en el. mercado niundial basado en. el trabajo fibre" Son estos, capitalists "an6malos" y los esclavos que ellos explotan quienes constitiryen los dos polos. antag6nicos de. las relaciones de producci6n en las plantaclones esclavistas.
El movimiento, del sistema en su conjunto puede quedar explic-ado escuetamente: el comerclo, en una etapa pnimigenia del modo, de producci'n capitalist, Ileva al descubrinixiento de nuevos territories que devendrAn colonies. En 6stos, dada la inexfstencia de fuerza de trabajo auto'etona y las dificulta. des para conseguirla por vilas no coactivas, se Implanta, como finica soluci6n econ6mica, la esclavitud, manifiesta o encubierta. A partir de la produccl16n esclavista surge el mercado mundial que es, a su vez, la condition necesaria para ]a apari66n. de laindustria mecanizada, base del modo de producci.6-napiitalista desarroflado. Este, al igual. que Cronos, devora a sus hiijos y destruve. en el moment. adecuado, cuando ya no resulta radonal para el sistema en su conjunto -aunque afin sea A 16
rentable Para el subsistema- a su principio ggenerador: la esclavitud. direct. Ya vimos que ]a causa primordial para el surgimiento dc la esclavitud, en las colonlas estuvo determined por la baja densidad de poblacii On en las mismas. Anteriormentel nos refenpamos a los duen"os de plantaciones como 49capitalistas an6malos", Pero la poses1*6n de dinero en las colonia-s no hace de nin 'n hombre un capitalist. Para que se establezca. esta relac116n hace falta el hombre obligado a venderse como fuerza de trabajo nor voluntad propia. Como no existed este hombre, hay que buscarlo, he ah' la anomaiia.
Engels, en el Anti-DR-hring planted que la esclavitud no es una forma exclusivamente antigua, sino que surge en todos o casi todos los lugares donde los conquistadores no han en-contrado la poblacio'n requerida Para ser utiflizada como, fuerza de trabalo, o la han. eUrninado. 0, an-adimos nosotros,, no se ha conseguido a travds de la inmi'gracift de hombres libres.
35 MARX, C, Fornias que precedent a la producci6n capitalist. En su: Fundamentos de la critical de la econainia political. La Habana, Insfituto del Libro, Ed'Itorial de Ciendas Sociales, 1970. t. Ip ps 394m (Teorla Econftilca).
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Para los dueflos de ingenious en Cuba, el problema fundamental fue, desde fines del siglo xviii, la necesidad de brazos. Esta cuesti6n se hizo perentorlia a partir de los a-nos cuarenta del siglo xix con las restrictions impuestas a la trata negrera, el leitmotiv constant que se respite en todas las publicaciones de ]a 6poca es la liecesidad de cojiseguir brazos para el trabajo en la industrial azacarera, la preocupacio'n por la creac,16n de un ejercito industrial de reserve capaz de crear con su tra'bajo la abundance plusvalia que permlifiese a los, proplietarios Vivir, rodeados de lujos y comodlidades en Madrid, Paris, Londres
flip
o La Habana. Esta situado"n se manthesta a travel de los rc. I +
petidos intents de colon izacio n; poco importaba que se tratase de negros, chinos, indios, yucatecos o europeos. Este A .
P roblema no estaba resuelto auri a principios del siglo xx 'V bubo de remediarse con ia inmigraci'n "golondrina" de haitianos y jamaiquinos.
En algtinos de sus trabajos, Marx valora, en su justa medida,,el peso de la cuesti6n democratic con respect al Surgimiento y a la desaparicion de la esclavitud. Al anallizar la guerra de Secesi6n en los Rstados de la Unii6n, sen-ala que existlia un important hecho estadi"stico y econ6mico que indicaba que los excess, en la Uni6n Federal por parte de los intereses esclavistas- habian flegado a un punto del cual tendrian que retroceder a la fuerza o de bonne grace. La cuesti6n cent-ral. era el desarrollo del noroeste, el extraordinary aumento de su poblae' On desde 1850 hasta 1860, y la nueva y vigonzante influencia que no podia. dejar de grawtar sobre los destines de. Norteamdrica.1) Marx aftade que en 1850 Illinois, Indiana, Iowa, Obio, Michigan, Wisconsin y el territono de Minnesota tenfan una poblacl16n, de 4 721551 habitantes y qtie diez aiios rnElts tarde habia aumentado a 7 783 820.
El ncxo entre las plantaciones y el rnercado mundial es, evidence. En este sentido no estA de mas reiterar que, como organization agricola, surgeon debido a ]a existence del rnercado muxidlal como una forma de la div*s*6n international del trabajo dentro del sistema, que engendra la esclavitud como .4 It h
una relaci'n de production secunclar !a.
Tambien es convenience insistir en ]as characteristics de la plantaci6n como forma de organ izac io"n agri"cola. En efla. tra;" MARX, C. La cuesti6n norteamericaw eii Inglatei-ra. En MARX, C. Y FF.DF-Rico ENGELS. La guerra. civil en los Esiados Unido's. Buenas Aires, Editorlal La Rosa Bfindadal 1973. p. 31.









baj*a un number considerable de hombres que se caracterizan por career de 11"bertad, por trabajar bajo una direccio'n unl*10 O
f1cada v un control, 6nico en la production de sus cosechas, 10 c ua I reafi rma a I a esclavitud en cs te t ipo de como una categoria econ6rnica de la m.As alta importance. por su nece. sidad. hist6nca, cuyo surgimiento o desapariclo'n no tienen nada que ver con la esfera de las relaciones afectivas o morales. Aparece como la U"nica posiblillidad que puede materializarse en un moment determined y desaparece cuando su linevitabilidad ha sido sustituida por la posibilidad de nuevas forms ma's iracionales Y rentables de explotaca On del traba)"O.
En una. primer etapa del desarrollo del sistema capitalist, la esclavitud Y el trabajo asalariado s6to se distinguen formalmente por la -manera en que el plustrabajo se impose y se extra al production inmediato. En estos Tnomentos, el conten1do de ambas categorfas es natural desde el punto, de vista .R
hist6rico, pues ambas son categodas econ6micas necesarias. Inicialmente, la utiflizaci'n en el campo de los esclavos adqu'*ridos a bajo costo determine que la. cooperac'6n, masivamente organizada, redunde en una mayor ganancia. Este tlipo de agrilcultura en gran escala corresponded al perfodo manufacturers de la colonial, aun cuando en algunos casos, como el de Jos Estados, de la Union y Cuba, se correspond con una etapa del desarrollo industrial en Jos palifses mas avanzados.
No obstante, aunque ambas categories, esclavitud y trabav..-% asalariado, responded a necesidades del modo de production
G ta, no tien la misma justificaci6n social. En la etapa del desarrollo hist6rico en que ya ha surgido el. modo de producci6n capitalist, la esclavitud es injusta, pesto que hay forms de explotad6n del trabajo menos onerosas y degradantes.
La esclavitud de las plantaciones no responded al esquema te rico del modo de. produccift esclavista' como tal. La esclavitud cl6sica, como se ha dado en Ilamarla, surge cuando el individuo se constitute, por primer vez en la histor'a de la humanidad, como una unidad econ6m*ca independent, es decir, no necesita de ]a comunidad (como ocurre en ]a esclavitud genera v k zacta o modo de producci6n asiAtico), no necemta de la familiar (como ocur "a entre los ilotas, los afaTniotas, los gimnetas o los minoltes); 61, por sf solo, es capaz de mantenerse e, incluso, por el nivel de desarrollo alcanzado por las fuerzas productive en esta etapa del modo de producc116n







#.*.Sclavista, es capaz de mantexier una corta familiar. At esclavizarsele, se converted en product excedente. destinado al amo, aquella parte de su producci6n dirigida al consume de ia fa.
ilia e incluso, se va m -a's alIA se reduce su cofisumo individual a conditions minimal que s6lo permlitan la reproducci6n de la fuerza de trabajo y, desde luego, la reproducclift simple of R
de.] sistema. Foimalmente, la esclavitud classic y ]a esclavitud de las plantaciones tienen grades stimilitLides: el individuo carece de fibertad, pertenece a un amo que Jo valora como un objeto, no pasa de ser un in,10rijinentuin vocal, sufre Castiogos corporals cuando no 'ejecuta su trabajo en la forma que se le exige, tiene que vivir separado de su famlifia o no puede consfituirla, realize su tral-)ajo junto a otros, esclavos y es vigiflado cuidadosamente, se le compra, vende o alquita cuando el amo estima pertinent liaceflo. Pero estas similitudes son solo formales, Pues la esclavitud chisica responded al nivel de desarrolto atcanzado por las fuer7as productivas en CI Siglo V a.n.e., cuando no habla otra forma possible de apropiarse del trabajo ajeno. En aquel moment, la esclavitud marc6 un hito terrible pero important y necesario para el desarrollo de la humanidad. La esclavitud del mundo antiguo no daba a su pequefio universe mas que unws pocos products, y, desde luego, con ello no cambiaba visiblemente la faz de su limitado marco de acci6n.
La esclavitud de las plantaciones no puede responder al esquerna te6riico de la esclavitud clitsica, torque fue engendrada, a nivel, mundial, por el mercado capitalist; torque las fuerzas productive sobre ]as cuales descansa se correspondent con un nivel de desarrollo superior, el dc) modo de produce, 66n capita lista; torque su necesidad econo"mica no radical, en ser la, Anica, posibiliodad de explotaci6n del trabajo aieno, s[no que, debido a la carenclia de Litia adecuada densidad de poblaci6n en las colonies, 6sta se sustituye a trav6s del traslado en forma coactive y mediate la trata dc seres humans, capaces de surninistrar -1a fuerza de trabaJo necesaria para la producc116n de las materials primes que demandaba la industrial de los, Palses desarrollados.
RI esclavo es en el sistema capitalist medio de trabajo en. tanto que instrument de trabajo; y fuerza de trabajo, en tanto sustlituye la inexistencia, de la fuerza de trabaJ80 IlDre. De Ali su dualidad como capital fijo y capital variable. Una parte, del valor capital anticipado que con la compra del escla17A









vo se fi*jwa en el protest de producci6a de la mercanda pasa aI product; Otra parte se mantiene fila en CA como medio de trabajo que es.
El propietano de esclavos compra. al trabaiador de una vez, al ligual que hace con un instrument cualquiera. En esta compra. realize una inversion de capital y, preclsamente torque Io invierte de esta mantra, para apropiarse de trabajo ajoeno, es que puede valorizarlp como capital, ya. que de esta forma el dinero se convierte en production de inter's.31 El capital dinero invertido en Ia compra de fuerza de trabajo desempen-a el papel de capital fijo, al que sollo se le repone poco a poco. El precio pagado Por el esclavo es parte del valor de su plus. trabajo que se anticipa en forma de capital y deberA ser repuesto mediate las ganancipas que este trabajador produzca; pero este plustrabajo, por el nivel de desarrollo de la. formacion economico-social donde y para la cual se produce es, ade.0 a '06
mfis, -olusvalor, plusvalia que crea riquezas dinerarias para el, capitalist. Con respect a esta explotaci6n iinicua a la cual se someti"a al esclavo, dice Marx en El Capital:
Mas en cuan'to los pueblos, cuya produccii6n se mueve todavia en las forms inferiores de la esc'laviftud y la servidumbre, son arrastrados a un mercado internacional domiinado por el modo de producc116n caplitalista, y a consecuencia de ello la venta de sus products en el extranjero se converted en su principal linterds, los horrors del plustrabajo, ese product de la civiilizaci6n, se superponen a la barbarle de la esclavitud, y ]a servidumbre. Mientras la producc*6n en los Estados del Sur de la Uni6n Norteamericana se oriental principaimente a la safisfacci*6n de necesidades inmediatas, el trabajo de los negros present un character moderato y patriiarcal. Pero a medlida que la exportaci6n del algod6n se convirtio" en el intends, vital de esos Estados, el negro, se vio sobrecargAdo de trabajo y el agotamliento de su vida en slete anos de labor fue parte integgrante de un sistema friamente calculado. Ya no se trataba de obtener de eI cierta, masa. de products iltiles. Se trataba de la production de la. plusvalia par si misma.38 (EI
subrayado es nuestro. M.C.B.)

MAwx, C. Op. cit. (8). t. 30 p. 593.







El esclavo traspasa parte de su valor a los Productos, la otra parte permanence fija eu el, disminuye de mantra constante hasta que, distribul"do su valor entre una masa de mercancias nacidas del process de trabajo, deja de server, bien torque inuere, bien torque su productividad. es mM*ima. La proporcion en que el medlio de trabajo cede su valor fijo esti en -raz6n inversamente Proporcional a la duraci6n total de su funcionainlento. El esclavo entregaba su valor en ua period de diez a quince ados, tal era la explotaci6n a que se vefa sometlido, por to que era necesario reponerlo en un lapso minimo. Mientras la trata negrera se mantuvo official. o extraoficialmente, con un ritmo regular, las consecuencias no fueron mayors; pero cuando a partir de la de-cada de los an"os cuarenta del s igio ctiecinueve la prohibicio"'n de la misma comenz6 a hacerse efectiva y el. precio del esclavo aumento considerablemente, los, amos hicieron c*ertas concessions y el trato a los infelices esclavos fue menos cruet con 0 objetivo de prolonger su explotacion y, consecuentementel lograr la obtencio"n de ganancias durante el mayor espacio de tempo. possible.
La producci6n capitalist flene la caracterl"Stica de que en la primer. etapa del desarrollo de esta formaci6n socioecono'mica y a trav"s de la extrarclio'n de la plusvalia absolute., engendra el agotamiento y produce la muerte precoz de los trabaJadores at privarlos de sus condidones normales de vida. y de desarrollo, ya que al extender mAs al-14 de lo, possible la jornada de trabajo, prolong el perfodo productive del trabajador durante cierto flempo, pero, to hace a costa de la reducd6n de su vida. La explotaci6n. inmisericorde del esclavo no podemos atribuirla, por lo tanto, a la characteristic de una relad"O'n de producci'n precapitallsta, sino, precisamente, a la explotaci6n a que se vefa sometido a trav6s de la extmcci6n de la plusvali*a absolute.
En la esclavitud, a diferencia de la explotaci6n del trabajo asalanado, la parte de la jornada en que el esclavo repone el, valor de sus medics de subsistencia. no se ctiterencia del resto., todo su trabajo, aparece como trabajo no pagado, pues la. relaci6n de propiedad dislimula. la parte que. el esclavo necesariamente trabaja para su manutencift.
El capital no invent el. plustrabajo. Siempre que
una parte de la socliedad posee el monopolio de los medios de producci6n, el trabajador Ilibre o no, se ve WigCrado a agregar, al flempo de trabajo necesario para su
C7







I
proplo mantenimiento, un excedente destinado a pro.
ducir los medics de subsistencia del poseedor de los
Medlos de Produccion."
En el trabajo asalariado ocurre a la inverse, aparece como que todo el valor del trabajo realizado se le paga al obrero, cuando, en realidad, so"to se le retribuye la parte de la jornada que necesita para reponer su fuerza de trabajo.
En una primer etapa.del de-sarrollo del modo de produc-6n, capitalist, la situackn del obrero se caracterizaba Por un trabajo fisico ago tador, puramente executor y, por las for. mas mas primitives de consume, lo cual se presto, en mAs de una ocasi6n, a que los apologists de la esclavitud establecieraia comparaciones sobre la base de similitudes entre el trabajo libre y A esclavo, tratando de hacer aparecer la vida del escla, vo como superior y mAs garantizada que la del obrero, Desde luego que al capital no le interest la vj[da del trabajador, fuese obrero o esclavo, a menos que lesionase sus interests: tornan. las cosas en su con unto, es clerto que si se i
ello tampoco depended de ]a buena o la mala. voluntad del capitalist 'Individual. La libre competencia impose, a los capitalists las leyes inmanentes de la production
40
italista como leves coercitivas exterlores.
La muerte de un trabajador representaba para el capitalist, que utilizaba fuerza de trabajo 11bre, muy poco, pues la exis. tencia de un ej6rcito industrial de reserve poslibifitaba la compra. constant de fuerza de trabajo, en un mereado, en que la oferta. -superaba la demand. No ocurria lo mismo con la fuerza de trabajo esclava. Su propia existence implicaba. ya la inexistencia, en las cantidades, de trabajo, requeridas, de fuerza de trabajo libre. El esclavo se compra de una sola vez, en 6 se fiace una inversion constant de capital, en la. misma media en que el sistema de produccio'n agote su existence, en que su valor se traslade totalmente a ]as mercand as en un Period de diez o quince afios, las inversions de capital se hacen mas frecuentes. Y si la fuerza de trabajo escasea o las forms de Procurarla, plantean riesgos lindudables, como ocurri 0' en Cuba a partir de los ahos cuarenta del siglo xlx, se va baciendo mAs cara hasta llecrar a convertirse, prActicamente, en incosteable, ya que en el mercado international la

39 Ibid. t. 11 p. 270.
40 Ibid. t. 10 p. 2366







P 6
mercancia se mide por el NfaTor del trabajo invertido en producirla. Mientras que el trabajo esclavo es barato y abw-idante, esta situadon no se bace senior, pero,. at convertirse en caro y escaso, esta en evidence desventaja con el trabajo asalarl"ado: "la relaclo ii de cambio puede expresar el valor mismo de la as o menos que su enajenaci "n en las drmercancia o el m 0
cunstancias dadas produce accidentalmente" Este mds o me., nos es precisamente el que establece una caracterizacio"n dife. rente para la rentabilidad del trabajo esclavo en las plantaciones cubanas en, 1830, 1860 y 1874 respectivamente. En la esclavitud. de 'las plantaciones, los horrors del plustrabajo, aumentados, por el desarrollo de la civilizacion, se sobreponen a los propios de la esclavitud o de la servidumbre, ya que las mercanclas, producidas bajo cualesquiera de las forms de explotaci6n existentes, esclavistas, feudales o capitalists
--2'mientras el capital es d6bil se apoya en muletas formadas por los modos de producci6n pasados o en vfas de desaparecu-42-- se entrecruzan en la esfera de la dirculad Jn al enfrentarse en el mercado international', donde compiten; y, aunque aparentemente el process del, cual naderon career ya de importa-ncia, esta radical en el valor invertido en producer cada una de estas mercancipas, en la rentabilidad de la producci6n. Esta competenclia determine una mayor presion sobre el trabaiador, aun ma's s* Cste no es l1bre:
mlentras la esclavitud de los estados del sur de la
adOn norteamericana se oriental necesariamente a la
satisfacci6n de las necesidades inmediatas, el trabajo de los negros present un caricter moderato y patriarcal, pero a media que Ja exportaci-6n. de algodon se convirtl*6 en el intends vital de esos estados, el negro se vio sobrecargado de trabajo y el agotamiento de su
v ida. en siete aftos de labor fue friamente calculado. Se
trataba de ]a production de la plumlia por sf misma.
Al establecer esta definlicio'n, Marx estA jerarquizando de hecho el trabajo esclavo dentro del slistema capitalist, ya que la producci On caplitallista, es, en esencia, produccli"'n de plusvalia. En las lines precedents, Marx central el problema del trabajo, esclavo en las colonies en. la. dimension requerida, pues al ca.fificar su explotaci6n como una forma de fabricar plusvalia
1
41', Ibid. t. 1, p. 111
42 MARX, C. Op. cit. (35). t. 2, p. 149.
43 MAR.Xj C. Op. C11. (8). t. 1, p. 236-237.





I



y ser esta precisamente ]a ley fundamental del modo de produccio"n capitalist, ubica las relaciones de produccli& escla. vistas de ]as colonies dent-ro del sistema capitalist.
La plantacio'n esclaviista necesita grades inversions de capital. En !a etapa manufacturers de la industrial azucarera, que represents el auge de este tipo de organization agricola del trabajo en las colonies, el capital usuario a travel de los prestamos en dinero a los -terratenientes o, lo que es lo mismo, mediate la refacci6n, desempenha un importaiite papel: paulatinamente va apoderandose de la producc116n por medio de los repetidos, continuos y necesarius prestamos, Ilegando un moment -que en ]a economic cubana se produce a finales del sliglo xix- en que el, capital comerc'al domino, no s6lo la esfera, de la circulaci6n, sino, tambidn, control la de la produccion 44
El mercado, genesis de la plantacift esclavista, no puede ser marginado, a la hora de anallizar la rentabilidad del subsistema; es en el mercado donde se establece el precio y dste desde luego, no se determine por aquellas mercandas en cuya production intervienen relaciones de producclion obsoletas;
-historicamente, la competencia aparece como la negac16n de las relaciones de producci6n anteriores a las proplas del mer. cado capitalist V por lo tanto, so tiende a abolir las trabas y limitaciones que le son proplias.45
Mucho se ha discutido en torno a la rentabilidad o falta de rentabilidad del trabajo esclavo en la plantacl6n. Desde luego, que como postulara Menvale, el trabajo fibre es mfis ba-rato, que el trabajo esclavo siempre, naturalmente, que haya
ibilidades de utilizarlo. No obstante, ]a rentabilidad de la esclavitud, al menos durante un largo per'Odo de tiempo, aquel que se corresponded con el desarrollo de la manuffictura en la colonial, queda demostrada por el process hist6rico quo express su supervivenclia, El sistema de plantaci6n esclavista implicaba el mca.ntemmiento de los esclavos durante todo el ano, cualquiera que, fuese el volume de trabajo, ya se encontrara el ingenio en zafra o en tempo muerto. Pero sli esta

44 "+,,el credit, que en sus origenes se 'introduce furtivamente, como una ayuda mudesta de la acumulaci6n, pero que muy pronto so converted en un arma additional y terrible de la guerra de la competencia, y por 61ti'mo se transform en un Inmenso mechanism desdnado a centralizar capitalss. MARX, C. Op. Cit. (8). t. 11 p. 106.








-esada carga hublese signiflicado, linicialmente, ma's gastos, que ganacias, es indudable que los propietarios de esclavos se hu.biesen desembarazado de tan onerosa fuerza de trabajo. La subsistencia de la esclavitud hasta fines del siglo justlifica, al menos, la deduction de que el subsistema, hasta ese momento, se mantiene sobre su proplia base,
El hecho de que el precio de los esclavos se cuadruplique en med-lio sliglo, no obstante lo cual los propietarios continuaron, no -s051o empleando esta fuerza de trabajo, sino, incluso, temiendo el moment, en que se produjese la abolic116n de la
A
esclavitud, implica, en primer lugar, que se confrontaban di. ficultades. para utilizar otras forms de explotaci6n del trabaA
jo; en segundolugar, que la abolition podia poner en pell"gro el ndmero de brazos necesarios para softener la production en determined nivel; v, en mercer lugar, que aun ]a explotacion del trabajo esclavo resultaba rentable en las condiciones. especificas del occidente de la Isla.
Frecuentementel, se planted que la calidad del trabajo esclavo era escasa, que su productlividad era mfnima, y se esgrime el argument de que estas caracten'sticas se debl'an a la imposibilidad del negro para adquirir conocimientos de cierto graIF .0
do de especializacion y complejidad. Seria muv interested poder analizar con detenimiento esta cuesti6n, incluyendo la desidlia y la mala voluntad del esclavo, producidas por el t*po de explotaclon y por su forma de vida, carente de todo tipo de incentive, pero ello va mas allA de nuestros prop6sitos. No obstante, estimamos pert'linente sefialar alcyunas questionss, entre c1las, como la educaci6n'de los esclavost Sin, romper su status juri'dico, hubliera sido polificamente peligrosa. Esto, sin 0*1 2.16
embargo, no implicaba la imposimadad del negro para desarrollar algu'n tipo de trabajo especializado. En los, estados de la Un*'*n Norteamericana, con anterioridad a la guerra de Secession, a1gunos esclavos trabajaban en pequeflas produccliones manufacturers textiles, dedicadas a procesar el algod6n, 411 Esto es una muestra de que los negros podfan ser uti11zados con exito en. algunos trabajos fabriles. Tambien en Cuba los esclavos trabajaban en ciertos aspects industrials de la fabricad"n del azukar a-unque no se ocupasen masivamente en estas laborers.

48 STAmPP, KENTFT) I MiL-rON. La esclavitud en los Estados Unidos. La institud6n peculiar, (Tr. espafiola de Nicanor Ancochea, Millet] Barcelona, Eds. Oikos-Tau [19661 p. 79-80. (Colecei6n Uibros Tau, 9).







0 .0
Con respect a la. plantacion esclavista, otros muchos fac, tores deben ser analizados. En el caso cubano., no podemos bablar de una crisis en la produccli'n de azdcar, pesto que la misma. no descended n' en los aflos de la d6cada del 60 ni en los de la del 70. Pese a todos los planteamientos sobre las mayores posibillidades de producc116n que existi'an en la Isla_, qUe son ciertos, las zafras mantuvieron el r1itmo de producc1*6n; sin embargo, la cuota de ganancia de la burguesla productora si desciende evidentemente" torque tamblic'n disminuye el pre, do del azucar en el mercado mundial torque el mantenimiento de una fuerza de trabajo esclava permanentemente resultaba Mucho m -as caro que ]a utilizacli& del trabajador asalariado y, torque el pago de ]as refacciones era francamente oneroso. Una produccl16n. destinada al comerclio international tiene que verse afectada por todos los, factors que incident en ella. La. industrial azucarera europea, con, un desarrollo t6cnico superior Y, sobre todo, con la utilizacio"n del trabajo asalarmado, que le Permite Que sus inversions de capital variable aumenten o dlisminuyan. de acuerdo con las necesidades de production para el mercado. LibreY ademds, del peso del sector agr1cola, que es s6lo suministrador de material prima, estJL en condidoiws de produclir mds barato. Como ]as leyes. del mercado hacen que el valor de la. mercanda se determine por las conditions media del trabajo socialmente nccesarlio invertido en su producc*6n., la I"ndustria azuca-rera europea estA en un plano ventajoso con respect a ]a colonial. La burgues 0 a esclavista no puede, sin embargo, prescindir de ]a dnica fuerza de trabajo que posee y que le brinda, al menos, un escaso margin de ganancia y la vana esperanza de resarcirse en el moment en que se produiera tin alza en los precious del az6car. El trabajo libre en la Isla, por su escasez, era sumamente costoso; de ahi que la. burguesia esclavista se debate buscando soludones: c inos, yucatecos, indios, espafioles, lo fundamental es que
*1es. S61o la masividad,
scan mi la existence de un ej6rc*to in
industrial de reserve, bubiera podi'do ser capaz de equiffibrar !as leyes de la. oferta y la demand en lo reference a la fuerza & trabajo.
Otro, fen o*meno se va produciendo paraletamente. La aplicacion del desarrollo tdcnl*co a la producc116n de azdcar se hace indispensable ya qLte la calidad final del product era fundamental para conseguir y mantener la estabil-lidad en el mercado. En la plantac16n esclavista el progress t6cn*co tuvoun cardcter cuantitativo, la introduccift de nuevas maqtunarias no







impliO una nueva concepci "n del funcionatn'ento
10 1 1 del ingenio
corno un todo. El desarrollo industrial. de Europa se correspond*6 con un ntivel de desarrollo manufacturers en ]as colonias. Cuando, nuestra industrial dependent deb*.6 dar el salto cualltativo hacia la, zn du s trial izaci' n, las limitantes que habia credo, se evidendaron: la fuerza de trabajo esclava que, por suma, o adlicion pudo Ilegar a alcanzar niveles importance en la. producc16n para el mcrcado mundial, -no podia dar masivamente el salto hacia una nueva etapa, no por un problema cren6tico hernos descartado de antemano
que P Sino torque no
se habl'a podido garantizar, por parte de los duenhos de plantaciones, una scrie de medidas que hubiesen posibi'lltado una adecuada soluci6n. Sabemos que la inmigraci6n de fuerza, de trabajo, blan -a nunca alcanzo" ]a proporcl'.6n requeri
-%, ida La inmigmc]6n de colonso" chinos ces6 en 1873, y la, soluc116n aparentementc mas acequible, la transformaci6n de, la masa. esclar va en proletarlia, tropezaba con la difficultad fundamental de su, reproduccio'n como, fuerza de trabajo- los escasos nadmientos, la alta tasa de mortalidad y la desproporcion en los sexos hadan impossible su sust*tu(,1'6n continua y permanent.
Por otra parte, en muclios casos se habl"a temlido a las consecuencias de ensen-ar a los eselavos; durante aftos se les, hab*a ernbrutecido premed itadamente y ahora, ademis, resultaban escasos y caros, difiefles de sustituir en el sector agrl'cola, de ahi que Jos mas poderosos y rico-s buscasen una solution desde otro aingulo del problema: la separacio'n de la industrial del agro .
Mia nueva d'l'vl*si O-Pn international del trabajo, inipuesta por los principles eapitales, transform, de este modo una parte de la Isla en campo de producclo'n agri"Cola y converted la otra, Parte en carnpo de producd6n industrial. El modo de producd6n, capitalist rompe el vifficulo que unia la, agriculture v la industrial en su infancia.'"
No obstante, Ja parte colonial del sistema no podra rebasar nutica los marcos impuesto-s por su metro"polli econoImica, la, producclio'n lindustrlal so"lo podra llegar en su desarrollo hasta determined etapa, la. produccii6n del product acabado le estarA vedada. Y, en Wtima instancia, las colonies se. mantendran como sum*nistradoras de material prima, mAs o Tnenos elaborrad,-a; a partir de ese moment, ese sera su papel dentro del sistema capitallsta.,

47 MARX) C. OP. Cit. (8). t. Ij p. 481.
87

















C .11 iff 10 -9 r
aracterlsticas de la poblacton
cubana en 1862


Fe Iglesias

Introduccio"n

En el studio del desarrollo de las formaciones, econo'"micosociales, alcanza un rango de gran importance el angd*s*s de la poblacil6n, vista 'sta, a partir de un enfoque marxista, dl*v'ldida en classes y capas socials, de acuerdo con el papel que desempen"an en una sociedad determinada.
En la sociedad cubana esclavista de la segunda mitad del Siglo xl.x, es necesario realizer studios de poblacion, en funclon de la, investigation. de su structural, como complernento imprescindible de la Investigaclio'n de la formaclift del capitalismo en nuestro pais. El estudi"O de la evoluci6n de la poblac 16n cubana, enmarcado en el process de desarrollo de las fuerzas productive y de ]as reladones de production, forma parte important de cualqulier anallislis del process de translid6n de la manufacture esclavista a ]a producci6n industrial. De aquf que-, en nuestra investigadon de la formation del capitallismo, le concedamos gran importance.
Es evidence que para este t*po de trabajos se neceslta una amplia base de information; aun teniendo en cuenta las dieficultades de fuentes, consideramos possible la realizaci6n de una serie cle studios que contribuyan a esclarecer detel-Minados aspects de ese process, ya que, del mismo modo que los process den-tografficos estan determlinados hist6ri camente, tambidn ejercen influenclia sobre el desarrollo econ6micoy de las

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classes socials, al mistituir ef hombre el cleniento mas importante y sujeto active de la prodam"O'n material. Pero su de. sarrolIo esta detenninado por las condiclones de vida y de trabajo que define, en Atima histancia., sus posibilidades de reproducci6n, los cambios en su composition, etc. Existed, por tanto, una estrecha interinfluenda entre poblac116n y desarrollo socloeconomico la cual se hace mAs evidence en las sociedades esclavistas moderns, at estar sometiodo. el desarrollo de la roblacion a una serie de process que hacen necesario el anallisi's de determi*nados indicadores demogrdficos para po-der determiner las regularidades especificas del desarrollo de este tipo de poblaciones. Es por elTo que hemos realizado algunos trabajos. de anafist's de ]a poblaci6n a partir de sus fuentes mas generals, Jos census, como base para futures estud"Os mas espec f ficos y como complement a nuestros estudlos del process de transild6n.
Hemos seleccionado como fuente bAsica ]as Noticias esta, distfcas de la ista de Cuba, en 1862, por ser el censo colonial mis complete y el que nos permit evaluar determinadas tasas demografficas para el con'unto de la. poblaci*on v para la poblac116n esclava que, ademis, pueden ser de gran utilidad como element de reference para trabajos posteHores. Este censo tiene intends particular para Dosotros por el a-no en que fue realizado, ya que, en general, se esta de acuerdo que hacia 1860 habia cesado cas! por complete el comercio clandestine de esclavos, lo cual permit el studio de ]a poblacift en Jos momentos en que los proceso5 migratorios fuertes dejai-i de tener influence en su desarrollo. Y el analysis de los indices de natall"dad, ]a composicift por edades, etc., arrojar6 informad6n of IF
vali*osa sobre las conditions posi bles de desarrollo ulterior del re"gimen.
La memorla. publicada en 1864, de acuerdo con las instrucciones del concle Armildez de Toledo, contiene un cuadro general del censo de poblacion de 1861, y un Censo. de poblaci6n de la isla de Cuba en el aho que termino el I? de junio de 1862.
Como base para este studio se ha tomato el filtimo trabajo, no solamente por ser el mas complete, al presenter la
d,
poblacion clasificada por razas, condlC16n, distribuc*6n en las poblaciones o en different explotaciones agncolas., etc., sino, tambi6n, por haber sido realizado por el Centro General de Estadfsticas sobre la base de datos officials rem*t*dos por las autoridades locales convenientemente procesados, Estos datos

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eran recogidos en models oficiales que debian ser Ilenados ,vor cuartones. Hemos tenido occasion de utilizar a1gunos de ellos, y hemos comprobado que las estadisticas que continent son del ti o de las que se consignan en el censo Publicado' y las mismas que utllL*ZO" Pezuela. en su dliccionarlio:1 para las distintas regions del pais.
De mayor intends, debido a ]as dificultades que presentan las estadfsticaws vitals para el siglo xix, son los, datos complementarios en relac*ton con los movimientos de poblacift en 1862. Ellos permiten el estudi"o de determinados indicadores
'f fle
demograricos que tienen gran important para Jos objetivos que perseguirnos en este tnabajo.
I La abundance lnformacii6n que contiene sobre la riqueza rdstica y urbana posibili-ta el studio de la poblac*6n. en estrecha relacio'n con la structural econo'mica; las estadi'sticas sobre criminalidad, impedidos fisicos y. mentales, etc., son tambien de gran utilidad para studios socliales del perfodo. Todo ello hace de. esta meniorila, pubheada bajo la orientac116n del entonces director del Centro, Jos6 de Frias, una fuente de inestimable valor. Rs lamentable que fuera el u5nico trabajo publicado por la instittici 6 n y que la documentaci 0' n de sus archives no este a nuestra disposici6n como un fondo integral. Hasta nosotros ban llegado a1gunos documents sueltos, en su mayoria enviados a otros dep4rtarnentos de la administraci6n colonial, La limportancia de los condos que manejaba el Centro se refleja (anto en este censo como en los datos que aportan aquellos ot'ros que en su moment tuvieron la oportunidad de utilizarlos.
Nos limitaremos a realizer el andfisIs de a1gunos indlicadores de tipo general, por Io que no pretendemos agotar las posibilldades que nos ofrecen los datos que contiene la fuente que hemos utflizado. Tampoco pretendemos hac%.-,r un studio demograifico en el restrict sentido de la palabra- ya hemos rn 'festado que nuestros estudl"os sobre poblackn estAn en func1'6n de la linvestigacil'n hist6rica en general.
Partiendo del conocido principlio inarxista, de que cada formation economico-social tiene sus leyes de poblaci6n pro' ARCHUM HIST6R.ICO PROVINCIAL PE MATANZA.S. GOMTT-.%RNO PROVINCTAL, EsTADfSTICAS. Estadlstica general.
PEZUT-LA, JACOPO DE L Diccionari icu. estadislica, hisf6fico de la isla de Cuba. Madi-id, Impr. del Establecimiento de Mellado, 1865-1866. 4 t.







A
pias, y de ]a ausencla de una superpoblacion relative en las sociedades esclavistas de America, planteamos la hipotesis de que las regularlidades que afectaron el desarrollo de la poblad6n eselava, a partir de la se unda mitad del sliglo, xix, se reflejaron en el desarrollo general de la poblacion,
Dadas las condliciones del, mercado de trabajo, era necesar1o la limportacio"n de fuerza de t rabajo, en mayor o menor medlida, en dependencia del.,tipo de actividad econ6mica, por Io que la explotacion de fuerza de trabajo, esclava no seria un fen6meno exclusive de ]a production de azukar.
La reproducci6n natural de la poblaciln esclava era *mposible, dadas las conditions de vida y de explotacio'n a que estaba sometida, a su composition por sexos y a las relacio. nes entre estos.
Debido a la disminuci6n creciente de las importaciones de esclavos, a su imposlibil'idad para incrementarse en forma natural, se produjo tin deterioro de la poblacift esclava que hizo necesario. otras fonnas de explotacio"n de los productores director, Pero condicionadas a la esclavitud, como element predominate.
Todos csos factors ejercieron una evidence influencia en el desarrollo ulterior de la poblacio'n cubana y se manifestaron en ]as proporciones de las razas, su composic16n por sexo y cdad, sus tasas demograficas, etc.

Algunas de las cartwteristicas generates de la poblacioin
Estamos plenamente consciences de que en cualquier estudio relacionado con la structural econ6mica o de la poblaci 6In de Cuba es necesario tener en cuenta ]as differencias regionales. Esta necesidad se hada mJLs evidence en el penfodo colowal, debido a las conocidas desligualdades en el desarrollo econornico de las distintas regions. Es de todos modos nece. sario un aniflisis global de ]a poblacTo'n cubana, corno base v punta de reference para studios diferenciados, y es por ello que, en un primer mornento, hacemos enfasis en ]as caracterl"sticas de la poblacion en su conjunto aunque hacemos ]a salvedad de que ]as desviaciones de las different regions en relaci'n con la media general ptteden ser considerable.
Esto no debe sorprendernos sli tenemos en cuenta que de un mill6n 359 238 habitantes en 1862, residfa en el Departamento Occidental el 81,05% de la poblac116n total, con un Indi-








F
cc de i-nasculinidad de 140 hombres por cada 100 mujeres, mientras que en el Departamento Oriental residia solamente el 18,94f, .,,- de la poblacto'n con 111 hombres para cada 100 mujeres. El lindice de mascullinidad para el conjunto de la poblaci6n era de 134, y tanto en 6ste como en o-tros factorss, est.1 determined por ]as caracterfsticas que prevalecian en fa recyion oceldeiit-al a] resi*df*r en ella el mavor n6mero de habi, tastes.
Entre las characteristics aenerales de la poblacloll, a partir de los datos recogidos, es possible determiner una diferenciacion seguln su nacionalidad. De la tabla que clasifica la poblacio-'n blanca segAn su nacionalidad, hemoS LODIPUeStO la siguiente:

DISTRIBUTION DE LA POBLACION SEGUN NACIONALIDAD
(CLASIFICADOS BLANCOOS. PAfSES SELECCIONADOS)

% de 10S
V H T Blancos I.M.

C1,10110S 303128 298032 601 160 78,60 101
Espafioles 58293 9269 67562 8,83 628
Nurtminiericanos 1801 695 2496 3 26 259
Canaries 32082 16470 48 552 6,34 306
Colonos (sin diferenciar pais) 34 027 14 34046 44#45 141 758

Nativias estadisticas de la isla, Cuadro no. 9

En esta divisjo'n de la pahlac*16n blanca se aprecia el alto porcentaie de criollos. S11 al total de 601 160 criollos blanco anadimos los esclavus y negros hbres nacildos en Cuba, se elevarut considerablemente la cantidad de cubanos. Este hecho fiene gran in-iportancia, tanto desde el punto de vista de la formacion de nuestra nacionalidad, como del de la maduracibn de las conditions objetivas para la lucha por la independence. Aunque en este censo fucron excluidos el ej&clito, la marina y los transeCintes, se destaca el poco peso relative de los espanoles entre los blanco; a los espaftoles seguia en important la poblado"n proveniente de Islas Canarias que, en conjunto, cran mds que los colons asiAticos. Es interested constatar que se trataba de dos tipos diiferente:s de immigrants, mientras que entre los asiaticos solamente hc-lbia 24 nlujeres, entre










los canarlos 6stas constitul"'an. mas del 3011c, ya que en muchas occasions inmigraban acompaflados de sus fami'lias. Los as"4. ticos eran semieselavos que venian contratados de antemano para el trabajo en los ingenious, y aunque tambi6n una parte de los canaries venia contratada, las conditions en Que lo hadan no se puede igualar a la de los "'culies" asidticos.
Desde e.1 punto de vista &-nqco, la poblack5n cubana se com poma cle los sigulentes gmpos:

DISTRIBUTION DE L.A POBLACION SEGUN LA RAZA

Olo de la
Poblacio"11
v T total L M.

Blancos 403337 326620 729957 54,26 123o4g
De color 3 3 1 55.33 262915 5.04448 43,73 122
Asikicos 34025 25 34050 2,49
Yucatecos 507 236 743 0,07

Noticias esiadisticas de ja bdit- Cuadro no. 2

Por lo que la poblaci6n blanca representaba ya mAs del 501yo de ]a poblacion total del pal's, milentras que asiAticos y yucatecos tenian poco peso. Podemos decir que la. poblacion cubana estabea compuesta por dos razas fun lament ales, casli equipal11 '1 que Jos negros libres fueran menos que Jos esclavos, que las condicliones de reproducclio'n de ambos fueran pores que ]as da los blanco, y que la. poblacio'n esclava estuviera sometida.ea un continuo, desgaste, tiene que haber desempefiado un important papel en el continuado descenso que fue sufriendo el peso relative de la poblaci6n negra en relacio"n con la poblaclo"ji total del pal's. Mientras en 1841 representaba cerca del 60% del total, Para este ano 1862 ya habla disminuido, a un 43,739o'. Esta disminuci6n proseguiria y en 1877 ya habl'a descendido al 32,86%) y en 1899 Rego a menos del 3017o.
Si consideramos la poblacioln a partir de su diferenciacion 6tnica y social, tenemos el cuad-ro siguiente:








% de la
Pobf"i6n de
V 11 T total su clase L M.

Blancos 403337 326620 729957 54)26 123
De color libre 108 097 113320 221417 16J7 37o45 90 Esclavos 220305 148245 368550 26,53 61o45 149
Eniancipadus 3171 1350 457-1 0,47 1 P09 255
AsiAticos 34025 25 34050 2,49
Yucatecos 507 236 743 OOt47

Aroticias estadislikas de la 14 1a. Cuad-ro no. 2

Desde el punto de vista de ]a composicli6a por sexos, podemos decir que mientras entre la poblaci6n blanca y de color fibres el indices de rnasculinidad era cercano a los paralmetros normales, el de la esclava denote claramente la presencia del factor migratorio, aunque si la comparamos con el de los emancipados, el de los esclavos era considerablemente rna's bajo, lo que nos indica que ]as proporctones entre los sexos de Ia poblacion esclava comenzaban a corregirse mediate la incorporaci6n de los nacldos en Cuba o "criollos"', que ya para esa fccba -a pesar de los bajos niveles de fecurididad entrc Ias esc!avas- no era desprediable.
De la poblac)6n considered de acuordo con su actividad economic, tenemos que el 26,53,7?-. era esclava; del 16,17% de la publacl6n de color hbie -]a mayor'a realizaba laborers de inferior categoria- y el-nancipados asikiicos y yucatecos, tambilre'n eran explotados como fuerza de trabajo. Por otra parte, la mayoria de los blanco, estaba constituida por trabajadores libres que no posetan medics de producc*6n o que, de poseerlos, los explotaban directamente en uni6n de sus, famillias. A partir de la tabla que clasifica la poblacI'O*n blanca y de color libre "por professions, destines u ocupaciones "(Tabla, No. 12), es Possible lograr un acercamiento mayor al studio de las clases y capas sociales, pero esto, require una seria investligact6n que permit diferenclar las classes y capas socliates y su peso relative. Solamente deseamos sen-alar que en la tabla a que hemos hecho referenda aparecen solamente 21741 hombres clasificados como "jornaleros" y 13071 como "tabaqueros"O aunque estos no eran los uni*cos asalariados, su escaso n-dnaero nos indica el poco peso que a'n tenia esta forma de explotaIc On de la fuerza de trabajo.







Distribucion especial de la poblacio11
Independilente de los diversos criterion aplicados para con.siderar la poblacion urbana o rural, a los effects de nuestro a HiMs, tomamos como vafida la clasfflca '' na i i i cion que nos ofrece
el censo. Por el moment, solamente pre-tendemos analizar la distribuci 'n de la poblaci 0-n y los tres grades groups que heinus venido coiisiclerandul, a partir de su activi"dad econ6mica, bien sea urbana o pertenezca a los distintos tipos de explotacl 0-n acrricola.
Eii. concordanda con el desarrolto econ"t-nico, solaniente et 36,5417-o de la poblaci6n cubana residia en poblado.q y estaba distribuida como single:

POBLACION EN POBLADOS
DISTRIBUTION SEGUN RAZA Y CONDITION SOCIAL

q,,o' de su % de ta
v H T Clase P. Urbana I.M.

Blancos* 164761 136330 301091 60p6t 120,85)
De color libre 115 1440 66143 11758.1 60,109 23,67 77,37 Esclavos 37014 38963 75977 38,83 15J29 94,99
Fmancip:tdos 1,274 816 2100 1,07 0,42 140
Total de color 89728 105932 195660 100 39,39
*Incluye asia"ticos

Noticias estadisticas de 7a isla- Cuadro no. 6

El por cliento de blanco entre los residents en poblados era mayor ve el de ]a poblacio"n considered en su con unto; similar ocurre con Ja poblaci6n de color libre. En relaci o-n con los esclavos, se aprecia. un por ciento considerable entre ]a poblacio"n urbana. Lo mas probable es que la mayorfa de los esdavos residents en poblados estuviera empleada en laborers dom6sticas al serviclo de sus amos, aunque no cabe duda que no todos c1los realizaban este tipo de labor.
Aunque la actividad econo'mica urbana estaba poco desarroHada, habia. una. serie de trabajos relacionados con la producci6n como los de los puertos, almacenes, f6bricas de accessories para la industrial azuearcrai, f6bricas de tabaco, etc., en que eran empleados esclavos en mayor o menor medlida.
nz,






Es linteresante comprobar qtke tanto la poblacl6' de color libre como la esclava, tenian indices de masculinidad bastante bajos; en particular, la poblacio"'a esclava, ya que 94,99 es un indices de masculinidad muy bajo para este tipo cle poblaci<5n. Esto puede ser incticactor de que la esdavitud urbana era predominantqmente dom6stica.
La poblac16n rural, que representaba. mAs del 60% del total,
A
estaba, distribuida en las diferentes explotaciones agncolas. Su
W .0 'I. 'F I[
composition por raza y conaicion social en los different establecimlientos agricolas estaba en dependenclia del t* o de exIP
plotacio"n de que se tratase, pero en cada una de ellas era utilizada en forma appreciable la fuerza de txabajo esclava. Aun en la pequefia explotac.16n agricola, ya que en, el moment que al pequefio production no le bastaba con su fuerza de trabajo y lade su familiar, al no encontrar fuerza de trabajo libre, se vefa obligado a adquirir esclavos; ademAs de que la posesi6n de esclavos en una sociedad esdavista era una invers*6n productiva.
De aqul-', que la existenda de una mayor o menor proporcift de esclavos en las different fincas estaba en dependencia del tipo de explotaci6n de que se tratase, siendo mucho menor en explotaciones agricolas de pequen""a magnitude, en que existfa. ]a posibillidad y la necesidad del. trabajo del propietario o arrendatarto y su familiar, que en ingenious y cafetales, mucho mayors y poseldos por hacendados mas o menos enriqueddos. En explotaciones de tl*po extensive, como las haciendasganaderas, eran pocos, debido a las characteristics espedflicas de este tlipo de fincas.
POBLACION EN ESTABLECIMtENTOS AGRICOLAS
EN % DE LA POBLACION RESIDENTS

de color
lAigar blanco libres esclavos
Ingenious 18P95 IP76 78r55
Cafetales 16,t95 5142 77t4O
Hadendas 36*92 33*85 29011
Potreros 72P87 1056 16X
Veps 61.,85 23 51 14r.%
Sitios de labor 78J& .10018 108
Estancia 62t8O 2950 7051
Otras fincas 66 39 12r5O 20,12
Otros establecimientos 601-110% 14jr5l 19POI
Noticias estadisticas de la isla... Tabla no. 7
97







Estos caIculos fueron realizados a partir de la clasificaci6n de ]a pobladon por lugar de residencia- aunque no toda la poblacion vesidente en una finca constitula fuerza de trabalo, los datos reflejan las proporciones en que e"sta estaba repre. sentada en las different areas agricolas, y demuestran que no solamente en ingenious y cafetales fue utilizada la fuerza de trabai o esclava.
Desde el punto de vistade la poblaci6n blanca, tenemos que el mayor por ciento se alcanza en tos sitios de labor, que eran pequenas plantaciones agricolas dedicadas a la Produccio"n de viandas y hortalizas; le siguen los pot-reros y estancias, que eran tambien pequenas explotaciones agricolas, mientras que en las vegas el por ciento de blanco era menor que en las clasificadas como "otras fincas" (cacahuales, algodonales, quintas y colmenares) y poco mayor que en los clasifficados it otros establecimientos" (teiares, cameras y yeseras, c-,,irboneras, Casaberfas v tenerias).
Es significative que la proportion de la poblacio"n de color libre alcanzara bajos por clients en ingenious y cafetates, no obstante ser estas fincas donde se uti'lizaba el mayor nfrmero de esclavos y estuviera represented en forTna. appreciable en las vegas.
El 53 "( de Jos negros libres residia en poblados, lu que lo hada una poblacio'n predominantemente urbana,, aunque su presencia se hadia senior con bastante peso en haciendas, vegas y estancias.
POBLACION DE COLOR LIBRE
DISTRIBUCTON POR LUGAR DE RESIDENCE EIN

Ingenlos 3876 1,75
Cafetales 1817 U
Vegas 28257 12j88
Estancias 27116 12,14
Haciendas 7232 3j26
Sitios 23026 10 39
Potreros 7548 3140
Otras fincas 15-07 Oj63
Otros establecirnientos 3198 ij43
En poblados 117583 53F10
TOTAL 221417 100

Noticias estadfsticas de la isla... Cuadro no. 7
OP







Como se puede apreciar por la tabla anterior, la distribuci6n de i la poblacli'n fibre, de acuerdo con su lugar de residential coincide con las proporciones en que e-staba represented en las differences actividades productive,
A
En ingemos y cafetales se concentraba el mayor ndmero de esclavos; en relacio'n con el peso que tenfan entre la poblacion residents, les seguian en orden de importance. las haciendas, potreros y vegas. En ningun establecimiento agricola la poblaci6n esclava representaba menos del 1017o de la poblac116n residents, lo que nos dernuestra que la fuerza de trabajo esclava era utilizada en forma generalhada. Este hecho se puede apreciar tambien a partir de la distrlibuclu n de la poblaci6n esclava por lupr de residenda.

DISTRIBUTION DE LA POBLACION ESCLAVA
POR LUGAR DE RESIDENCE

v H T 41o L M.
Poblados 37014 38%3 75977 20j61
Ingenious 109709 62962 172671 46,85
Cafetales 14344 11598 25942 7yO3
Hadendas 4311 1109 6220 lo68
Potreros 20414 11100 35514 8j'55
Vegas 11622 6033 17675 4Y79
Sitios de labor 14253 10597 24850 6074
Estandas 4220 2698 6818 Ip87
Otras fincas 1655 769 2424 007
Otros establecimientos 2675 1500 4175 1,13

Noticias estadisticas de ta isla. Cuadro no. 7

Del conjunto de esclavos en el pals, 46,917o estaba destina-, do directamente a la. production azucarera, mientras mas del 20% lo constitul"a la esclavitud urbana, de la que una parte estaba destinada a los trabajos en almacenes y puertos de embarque, en los, que el azilcar representaba el volfimen mayor. A pesar de que el por ciento de esclavos que laboraban en los cafetales ascendi"a al 77 del total de la poblacii6n residents, constitul"a solamente el 7,03% de la poblacil6n esclava en general. Esto se explica torque ya en ese moment el wAmero de cafetales en producci6n era solamente de 782, y empleaban un, promedio aproximado de 30 esclavos por cafetal.
fW1




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