UFDC Home  |  Search all Groups  |  Digital Library of the Caribbean  |  Caribbean Newspaper Digital Library  |  Biblioteca Nacional José Martí  

Revista de la Biblioteca Nacional

MISSING IMAGE

Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Physical Description:
Book
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca ( Habana, Cuba )
Publication Date:

Record Information

Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00104


This item is only available as the following downloads:


Full Text








































































7i'-


JL U iN




















9 lor


16,


dk








Rh



hL







Revista de la
Biblioteca Nacional Jos6 Martif









Director: JUAN P1REZ DE LA RIVA


Secretaria de Redacci6on:


SIOMARA SANCHEZ


Canje: Biblioteca Nacional Jos6 Marti
Plaza de la Revolucidon
Habana, Cuba


Primera Epoca:
Segunda Epoca:
Tercera Epoca:


1909-1912
1949-1958
1959-


La Revista no se consider obligada a dcvolver originals no
solicitados.







PORTADA: Xilografia. 6.4A X 6 cm. En Mannvccii, Pavlli. Adagia
Qv aecvmqve ad hanc diem. Venetiis, Ex Vmnitoruf
Societate, 1585. Portada.








Revista de la


Biblioteca Nacional Jos6 Marti


3ra. epoca-vol. XVII


Mo 66


N6mero 2
Mayo'-agosto
La Habana,


Cada autor se responsabiliza
con sus opinions


TABLA DE


CONTENIDO


Bias Roca
Acerca de libertad, normas jurfdicas y discipline


CMsar Garcia del Pino
El Obispo Cabezas, Silvestrc de Balboa y los contra-
bandistas de Manzanilla .............. ..... . .


Alga Marina Elizagaray
En tomo a la literature infantile


, ,, q .. . . td I d *.%


Juan Pdrez de la Riva


La Inmigraci6n antillana en Cuba
tercio del siglo XX .........


durante el primer


Josep Fontana


El Problema de los "emancipados"
Consejo de Estado Espafiol (1828)


cubanos


ante el


, -* & -. .4#5I b +44 + F *


Guillermo Sdnchez Martinez
Comienzos del arte escenograifico en Cuba ..


1975'
Cuba


13


55


75


89


99










Zoila Lapique Becali


La Prensa.


1841


6 (* -- * * 0 * 0 * 6 * 0 a IF . l.


CRONICA
Marta Vignier
Manuel Navarro Luma, arma y bandera ...........


MISCELANEA ..... ..4... *...


ji4 A d & W E d *4W4* t F q q 4q b 9 9 .


INDICE


DE ILUSTRACIONES


5*4 I U U 991 I 51 4 Il


119


127

135


139











Acerca de libertad,

normal juridicas

y discI1lina

Bias Roca

En su c6lebre replica a las confusiones y banalidades te6-
ricas de Eugenio Dihring, Engels expone que la libertad
...no reside en la soilada independencia ante las eyes
naturales, sino en el conocimiento de estas eyes y en
la posibilidad que lleva aparejado de hacerlas actuar de
modo planificado para fines determinados. Y esto rige
no sdlo con las leyes de la naturaleza exterior, sino con
las que president la existencia corporal y spiritual del
hombre: dos classes de eyes que podremos separar a lo
sumo en la idea, pero no en la realidad. El libre arbi-
trio no es par tanto, segtin eso, otra cosa que la capaci.
dad de decidir con conocimientos de causa. Asi, pues,
cuanto mas libre sea el juicio de una persona con res-
pecto a un determinado problema, tanto mds senalado
serd el cardcter de necesidad que determine el conteni-
do de ese juicio; en cambio, la inseguridad basada en la
ignorancia, que elige, al parecer caprichosamente, entire
un cdmulo de posibilidades distintas y contradictorias,
demuestra precisamente de ese modo su falta de liber-
tad, demuestra que se halla dominado por el objeto que
debiera dominar.
He citado extensamente la certera exposici6n de Engels
acerca de las categories filos6ficas de libertad y necesidad no
porque me disponga a tratar sobre ellas, sino porque ponen de







relieve la correlaci6n existente entire las leyes objetivas de natu.
raleza y sociedad de una parte y la actividad humana por otra,
la aparente oposici6n entire unas y otra y su real conjugacd j
en la conclusion de que si quiero este resultado debo saber tal
cosa y hacer, gracias a ese conocimiento, tal otra. Y esto nme
result buena introducci6n para ensayar la exposici6n de algu.
nos comentarios sobre la relaci6n existente entire la libertad,
las normas juridicas y la discipline, que a algunos se les anto-
jan siempre.contrapuestas --como necesidad y libertad- cuan.
do entire ellas, en nuestro regimen socialist, hay una relacion
intima positive e indispensable.
Reitero que no pretend tratar de la libertad como catego.
ria filos6fica sino de la libertad en su sentido mds estrecho de
las facultades y derechos reconocidos por el Estado a los ciu-
dadanos, generalmente consignados en normas juridicas cons.
titucionales y legales.
Las normas juridicas que rigen en nuestra sociedad socia-
lista son expresi6n de la voluntad de la clase obrera y de su
alianza con los campesinos y demais capas trabajadoras, refle.
jan las condiciones economicas de nuestra sociedad en el pro-
ceso de construcci6n del socialismo y sirven a este. Por ello,
el respeto a esas normas y su cumplimiento es un medio de
consolidar Ia base econumica del Estado socialist, de perfec-
cionar las relaciones sociales y political, de defender la propie-
dad socialist y la personal y ayudar a su mejor desenvolvi-
miento en servicio del progress de nuestra sociedad hacia su
fase superior: el comunismo, La discipline social y personal en
el trabajo, en el desenvolvimiento pablico, en ]a escuela, en
0los institutes armados, en los distintos aspects de las relacio-
nes necesarias es indispensable para alcanzar los fines previs-
tos en cada actividad -economia, studio, defense, etc.- y
garantizar con ellos el mayor bien para el pueblo v para cada
ciudadano.
La libertad, dice Engels, es un product del desarrollo his-
t6rico y consiste "en el dominion de nosotros mismos y de la
naturaleza exterior, basado en ia conciencia de las ;zecesidades
naturales".
Tiene, pues, ante todo, un sentido social, incluso cuando la
aplicamos a los derechos y libertades del individuo ante el Es-
tado,
En los tiempos de la comunidad primitive, el hombre es
esclavo de la naturaleza cuyas leyes no domina, aun cuando es








lba de Ia explotaci6n que surgira despues. No hay un aparato
special de fuerza para compelerlo a respetar las normas socia-
Us que la costumbre y la experiencia van estableciendo, pero
ljpomunidad en su conjunto obliga a su cumplimiento.
Con el surgimiento de Ia propiedad privada y, consecuente-
mente, de la explotaci6n del hombre por el hombre, dste queda
esclavo de una nueva fuerza extrafia a su comprensi6n: las nue-
yas relaciones sociales.
En el regimen esclavista, los esclavos, reducidos a la cate-
gorf de bestias, carecen de cualquier case de libertad y los
propios esclavistas quedan atados a las instituciones que dicho
rgimen exige: un poder por encima de la sociedad al servicio
de la clase dorninante, destacamentos especiales y aparatos de
coercion; instituciones desconocidas en la sociedad primitive.
En el regimen capitalist, cuyos ide6logos, servidores y laca-
yos acostumbran a presentarse como campeones de la libertad
individual, los trabajadores sc yen privados de toda libertad
real, condenados a venderse diariamente al duefio de los medios
de producci6n, a someterse a sus condiciones, al desempleo en
masa, a la miscria y al hambre.
Asi, la libertad deperide del cambio de las relaciones socia-
les; de que el hombre se haga ducfio de esas relaciones sociales,
descubra sus eyes objetivas y pueda usarlas planificadamente
para sus fines.
En Cuba, el primer paso hacia la libertad real ha sido la
libertad national, la !iberaci6n del pais de todo domino y de
opresi6n extranjeros, lo que permit a la naci6n hacerse duenia
de sus destinos, determinar por si mrnismra su organizaci6n poli-
tica y social, manejar su econornia, fomcntar su cultural, prote-
ger salud y vida de sus integrantes.
Este primer paso debia ser seguido de la transformaci6n
social internal, con la supcraci6n de la division entire explotados
y explotadores, para powder sostener la plena libertad national
y avanzar en el camino de la libertad real de los ciudadanos.
En el siglo pasado, la lucha por Ia libertad national se con-
cretaba en lograr la independencia frente a la monarqufa colo-
nial espafiola. Pero el 6dxito de esa lucha estaba subordinado a
una transformaci6n social internal: la abolici6n de la esclavitud.
Sin abolir la esclavitud, los cubanos no podian alcanzar la inde-
rndencia frente al colonialismo semifeudal. Entendidndolo
ast, Carlos Manuel de C6spedes, al iniciar el alzamiento de La









Demajagua, dedlara libre a sus esclavos; y los constituycntes de
Gutimaro, meses despuds, proclaman la abolicion de la escla.
vitud.
Al finalizar el siglo, despuds de 30 afios de luchas armadas
y no armadas, la guerra independentista organizada por Marti
logra la victoria. Pero esta victoria es estafada por los imperial.
listas nortearnericanos que hacen de Cuba un protectorado. De
una dependencia abietta y plena, el pafs pasa a una dependencia
encubierta con cierta autonomia. Comienza el neocolonialismo
capitalist. El nuevo domino extranjero se asienta internamen-
te en el latifundismo (servidumbre del campesinado en forma
de colonato y aparceria y explotaci6n semiburguesa del prole-
tariado agricola), en los comerciantes importadores y en la
burguesfa azucarera.
A partir de entonces, la lucha por la libertad national se
desarrolla en condiciones mAs complejas y dificiles, tanto por.
que la dominaci6n extranjera esta mAs ermascarada y se apoya
en una base social national m" amplia, cuanto porque su 6xito
pleno y perdurable se condiciona a transformaciones sociales
mas profundas y trascendentales: eliminaci6n del latifundio,
liberaci6n del campesinado de las formas semifeudales de explo-
taci6n y, en ultimo tdrmino, la Iiberaci6n del proletariado de la
explotaci6n capitalist. En una palabra: la libertad de Cuba
para ser permanent y real habria de culminarse con el paso
al camino socialist trazado por la doctrine marxista-lcninista.
Y eso es lo que ha hecho la Revoluci6n bajo la jefatura del
compafiero Fidel Castro.
La Historic me absolverd no proclama la transformaci6n
socialist, pero tampoco la niega. Plataforma programaitica tras-
cendente, basa su estrategia en convocar al pats para lo que ya
estaba subjetivamente preparado, para lo que podia unir y mo-
vilizar a la inmensa mayoria de la naci6n en la tarca liberadora:
derrocar a la tirania y realizar transformaciones econ6mico-so-
ciales y culturales que estaban prometidas, explfcita o implici-
tamente, en la Constitucidn pisoteada y escarnecida por el
golpe military reaccionario.
Las primeras medidas revolucionarias no solo destruyen el
aparato de poder politico dc los explotadores extranjeros y de
los nacionales en que 6ste se apoya, sino que inician la destruc-
ci6n de la base econ6mica y social del domino imperialista.
El process de transformaci6n social profunda se inicia con
la Reforma Agraria a mediados de 1959 y s61o en abril de 1961
puede proclamarse el cardcter socialist de la Revoluci6n.








La libertad national se confirm con sangre, herofsmo y con-
cci6n en las arenas de Playa Gir6n. La naci6n, duefna de sus
destines, ha decidido seguir ci camino socialist y lo afirma
con la victoria military contra el imperialismo.
La libertad real del pais garantiza a cada ciudadano una
base segura para su libertad political verdadcra; y a todos en
conjunto, agrupados bajo la direcci6n de la vanguardia revo-
lucionaria, a cada paso mas unida en torno a la jefatura de
Fidel, la oportunidad de decidir el destino national, el curso
de su desarrollo en todos los aspects.
Los mais pobres entire "los pobres de la tierra" liberados de
la incultura extrema, del analfabetismo, elevaron su grado de
conocimiento y de conciencia y, por tanto, de autdntica libertad,
de mayor dominoo de si mismos y de la naturaleza exterior".
Las diversas capas de trabajadores (empleados ptiblicos y
privados, profesionales, artesanos, etc.) encontraron en el ser-
vicio a la colectividad mas alto aprecio social; y, libres de las
cargas de alquileres onerosos y de otras formas indirectas de
explotaci6n, una libertad quie los emancipa de Ia sumisi6n al
poderoso y los une a la obra social con derechos iguales.
Los obreros, due-ios colectivos con todo el pueblo de los
medios fundamentals de producci6n administrados por su
Estado, liberados de la explotaci6n capitalist y de sus inevi-
tables consecuencias, como el desempleo cr6nico, ciclico y esta-
cional y la miseria extrema de elements marginados de la pro-
ducci6n social, alcanzaron la may's alta forma de la libertad: la
que les posibilita, al frente de todo el pueblo, construir la nue-
va sociedad, abrir camino a las nuevas relaciones de produc-
ci6n exigidas por el desarrollo hist6rico.
Frente a la libertad real quo hemos alcanzado con la revolu-
ci6n socialist, los ide61ogos y propagandistas del capitalism,
ayudados frecuentemente por representatives pequefioburgue-
ses, se afanan de manera constant por presentar su democracia
como el reino de la libertad: diversos partidos politicos que
compiten por el poder en cada elecci6n; oportunidad del Icctor
de escoger centre varias promesas y various candidates; igualdad
de todos los ciudadanos ante la ley; peri6dicos de propiedad
particular que desinforman a su gusto, propagan y defienden
opinions contrapuestas; perenne juego de oposici6n y gobier-
no. Pero ese reino de la libertad, aun en la forma ideal que
en ninguna parte existe much tiempo, es mas ilusorio que real
y en todo caso esencialmente contradictorio. Para el burgues







toda las libertades se resume en una libertad supreme a a
cual se subordinan todas las demrs: la libertad de explotar a
los obreros y a todas las capas trabajadoras, de engafiarlos, de
mantenerlos divididos y en la ignorancia. Para el obrero por
el contrario, todas esas libertades bajo el regimen capitalist
s6olo tienen sentido cuando puede servirse de ellas para combatir
la explotaci6n, para luchar por el derrocamiento del capital y
por el establecimiento del p6der obrero-campesino, del poder
socialist. Pero, por'ello mismo, en cuanto las pregonadas liber.
tades de la democracia burguesa alcanzan sentido prdctico para
el obrero, la experiencia hist6rica demuestra que los instrumrnen.
tos m~s seguros del poder burguts pisotean todas las libertades
y recurren a los m6todos mds bestiales, terrorists y descarados.
a la represi6n violent, a los asesinatos, torturas, secuestros y
crimenes de todas classes para aplastar al proletariado revo.
lucionario y al movimiento popular, por much quc estos se
hayan mantenido en los cauces legales. El caso de Chile es el
ejemplo mas reciente, trigico y doloroso de esta experiencia
hist6rica mAs que secular. En unas horas, las bombas de avia.
ci6n, los cafiones y las ametralladoras puestas en acci6n por la
Junta Fascista y las maquinaciones de la CIA barrieron, en
nombre del mantenimiento de la explotaci6n, las pregonadas
libertades burguesas e inauguraron el period mAs sombrio,
sangriento y miserable de la historic de la patria de O'Higgins,
Recabarren y Allende.
El regimen de classes condiciona, pues, el alcance de las
libertades que se proclaman.
Diversos partidos, multiplicidad de candidates y de prome-
sas, peri6dicos con opinions distintas y opuestas en las demo-
cracias burguesas no s61o responded a la existcncia en dsta de
classes y de sectors o capas con intereses contradictorios, sino
tambien a todo el mecanismo de la dominaci6n burguesa me-
diante el engano y la division del pueblo, que complemrnenta y
facility la tarea de los 6rganos de represi6n y violencia.
El proletariado, con su lucha, ha obligado a que se reconoz-
ca en algunas democracies burguesas la existencia legal de sus
partidos. Pero estos son acosados constantemente por la pro-
paganda masiva anticomunista y por medidas oflciales de. res-
tricci6n de su actividad o son ilegalizados y perseguidos
ferozmente comno en Brasil, Paraguay, Guatemala, Uruguay, etc.
Las libertades en Ia democracia socialist tienen un conte-
nido y un carAicter profundamente distinto de los que tienen en
la democracia burguesa.


10








El derrocamiento del poder del capital y el establecimiento
del powder obrero-campesino, que trade de inmediato la libertad
ral para la inmensa mayoria, impone al mismo tiempo limi-
taciones a la libertad de los partidarios del regimen derrocado.
La libertad de acabar con la explotacid6n, la humillaci6n y
la incultura de las mayorlas, esto es, la libertad de construir
e socialismro, impone, en las condiciones actuales del mundo,
near la libertad de promovcr, preparar e intentar ia contrarre-
voluci6n para procurar restaurar el viejo orden de csciavitud,
inseguridad, miseria e incultura para las masas.
El socialismo proclama abiertamente las libertades para los
trabajadores y del mismo modo abierto proclama la restric-
ci6n de libertades a los contrarrevolucionarios, a los agcntes de
la CIA y a los propagandistas de la esclavitud por rnuy enmas-
carada que presented su propaganda. La liquidaci6n de las
aventuras contrarrevolucionarias, el advance de la construcci6n
socialista, el debilitamiento de las posiciones internacionales
del imperialismo y, por tanto, de sus posibilidades de usar de
sus potentes recursos contra la rcvoluci6n permite disminuir
las restricciones, ampliar las libertades en el socialismo, por-
que esas libertades reflejan la victoria de la revolucion y refuer.
zan el poder de los trabajadores, la iniciativa creadora y la
actividad polftica de las masas asi como su incorporaci6n cre-
ciente a la gesti6n estatal y, consecuentemente, al mejoramien-
to de 6sta.
Por ello, en tanto en el mundo capitalist suceden a los
periodos de democracia burguesa y de libertades relatives los
periods de tirania, de fascismo, de brutales dictaduras reac-
cionarias, en el socialismo, como podemos verlo en nuestro
pals, se consolidan y amplian las Tibertades y marchamos con
paso seguro a la definitive institucionalizaci6n del pais, a la
elecci6n de los poderes populares locales y national, a la adop-
ci6n mediante el voto director y secret de todo el pueblo de una
nueva Constituci6n, de nuestra Constitucion socialist.
Por la base que tienen en las relaciones econ6mico-sociales
las normas juridicas constitucionales y legales que consagran
y regulan el ejercicio de las libertades political y sociales, son
en nuestro pais socialist verdadera garantia de su observancia
tanto por los 6rganos estatales como por los ciudadanos, mien-
tras bajo el capitalism son limitaciones y trabas a su real ejer-
ciieo.


11








El respeto a la legalidad socialist, a las norrnas juridicas
de nuestro regimen por parte de los 6rganos y funcionarios
estatales, las organizaciones sociales y de masas, garantiza elI
ejercicio por todos y por cada uno de sus derechos y libertades
La discipline es om deber social necesario en todos los aspec-
tos de la actividad humana. En la sociedad socialist la dis-
ciplina es un complement indispensable al mis eficaz ejercicio
de los derechos y las libertades.
En las sociedades de explotaci6n la discipline se basa fun.
damentalmente en la coercion: lMtigo bajo el esclavismo, ame.
naza de hambre bajo el capitalism.
En el socialismo, el medio fundamental, aunque no sea
inico, de desarrollar la discipline descansa en la conciencia, en
que todos comprendan su necesidad, en que todos comprendan
las causes que la original y la hacen imprescindible.
Aunque las normas de la discipline aparecen a los ojos de
algunos como limitaciones a su libertad "de hacer lo que le dd
la gana", constituyen en nuestra sociedad la tinica manera de
garantizar las conquistas de la revoluci6n, las libertades y
derechos alcanzados y el desarrollo hacia adelante de la cons-
trucci6n socialist.
Sin la discipline, digamos, en los institutes armados, no
podria garantizarse la eficaz defense de la libertad de la patria
frente a enemigos poderosos, faltos de escripulos y siempre en
acecho.
La discipline en el trabajo garantiza el maximo aprovecha-
miento de las posibilidades de desarrollar nuestra cconomia,
de incrementar la producci6n, de disminuir los costs, de la
mas eficaz utilizaci6n de la jomada laboral, sea en la industrial
o en la agriculture, en la administraci6n o en los scrvicios.
La discipline en la escuela, en el studio, permit el mrnximo
aprovechamiento de la ensefianza y la future aplicaci6n de
conocimientos mas s6lidos y de hibitos de invcstigaci6n nias
eficientes.
Nuestras normas juridicas procuran plasmar estas realida-
des de nuestra sociedad socialist. En ellas se conjugan armo-
niosamente libertades, derechos y deberes, con su corolario de
discipline.


12










El Obispo Cabezas,

Silvestre de Balboa

y los contrabandistas

de Manzanilla

C6sar Garcia del Pino

Al alborear el siglo xvii la principal actividad econ6mica en
Cuba era el contrabando. Podria asegurarse que no habia per-
sona en nuestra isla que no estuviese vinculada, en una u otra
fonna, al trifico clandestine. Asi lo afirmaba el controvertido
licenciado Manso de Contreras al escribir que en toda Cuba no
habfa "honbre ni nuger fraile ni clerigo que no trate desta
grangeria'.:1
A tales extremos llegaba esta actividad que, con fingido escAn-
dalo, el obispo Cabezas Altamirano, para encubrirse, denuncia-
ba que "hasta los negros esclavos" vestian de seda gracias al)
comercio de rescate? Esto demrnuestra la participaci6nrt en el
contrabando de la porci6n mis desposeida de la sociedad cubana
contemporainea y la baratura de los articulos asf imnportados.
En el desarrollo de aquel estado de cosas habian incidido
diversos factors. El primero y ms important fue la concep-
ci6n mercantilista de la economfa:
El mercantilismo es la doctrine econ6mica de los-
estados nacionales recidn constituidos... mantuvo sit
boga como sistema de economfia alrededor de tres siglos,
1 ARCHivo GEmwAL DE INDIAS. Audiencia de Santo Domingo. Legajo 129,
Ramrno 6. Carta del licenciado Manso de Contreras a Felipe III, [s. fj
2 Ibidem. Leg. 116, Ramo IV, N. 139. Carta del obispo Fray Juan de
las Cabezas Altamirano al Consejo de Indias, junio 2 de 1604.


13








entire 1450 y 1750. Se inicia a mediados del siglo xv,
como una reacci6n contra la anarquia econ6mica del
rnedioevo declinante.3

Se basaba en la creencia de que la riqueza de las naciones
la constituia la posesi6n de metales preciosos, pero para con-
servarlos, para evitar que escapasen del pais, se reglameutI el
comercio y se desarroll6 toda una political aduanal.

La political aduanal del mercantilismo fue el protect.
cionismo, es decir, la creaci6n de barreras aduanales
que impidieran que el comercio de otras naciones pene.
trase en las propias fronteras, suscitando una corriente
de moneda metalica hacia el exterior, con evidence rner.
ma de la reserve metalica nacional4

Estas ideas regirdn las relaciones castellano-americanas
como rcgirfan mas tarde las relaciones de Inglaterra, Francia
y Holanda con sus posesiones ultramarinas. Queda estricta.
"Mente prohibido comerciar con otra naci6n que no sea Ia mc-
'tr6poli.
Pero el mercantilismo engendraba el contrabando -puede
decirse que este era su sombra- y la mejor prueba de ello nos
*la b-inda Inglaterra donde, a partir de la implantaci6n del
Acta de Navegaci6n, se comienza a introducir fraudulentamen-
.te toda una series de products que la ley excluia o encarecia.
En eli caso castellano se agudizaba esto por la presencia de
dos elcinentos particulares. Era el primero el monopolio sevi-
.:Iano que, en su afAn de obtener crecidas ganancias, limitaba
'-por todos los medios posibles- las remisiones de mercancias
de wnanera que siempre escasearan en Arn6mrica los products
-europcos y mantener asi los precious altos. Esto provocaba que
ya en 1532 la Audiencia de Santo Domingo se dirigiera al rey
pidiendole
les concediese licencia general para llevar azucares,
cafiaffstola, corambres y otras granjerias de aquellas
tierras a Flandes y a otros puertos sin la sujecio de

3 FA,.,AL,GFusTA#vo Panordmica del pensamiento social desde" cl Me-
dir .,vo hasia el siglo XIX. La Habana, 1970, p. 125;
Sbidcm._ p. 28.


14









entrar y salir todo por el rio de Sevilla, que es lo que
mns destruye las islas?5

No hay que decir que esta political de los mercaderes sevi-
Vianos era dafnina para el fisco pues 6ste dejaba de recaudar los
tributes que hubiera pagado el volume de mnercancias verda-
deramente necesario a este lado del AtlAntico.
El otro element lo constituia ila inintemrruimpida afluencia
de metals preciosos americanos a la Peninsula.

El oro y la plata habian elevado el costo de la vida y
de los salaries hacia 1580 -primero en Andalucia- por
encima del nivel europeo. Esto ocasion6 desventajas
para la industrial de exportaci6n, construccion naval y
flete marftimo. Hasta 1580 el comercio y la industrial
se habian desarrollado por el alza de los precious. Pero
en 1580 los salaries suben mas que los precious y se pro-
duce un frenaje en la producci6n. No hay progress t6co
nico para equilibrar esta diferencia y entonces se produ-
ce el declinar del artesanado."

Result ma's barato importar mercancias extranjeras que
producirlas en Castilla. "En consecuencia, se comenzaron a
importar todos los products que producia la industrial nacio-
nal, arruinAndola.Y7
Con relaci6n a las posesiones ultramarinas Sevilla se volvi6
un centro de reexportaci6n de los products de otros pafses
europeos agravando a6n mais la situaci6n anteriormente bos-
quejada.
Es I6gico que a los pobladores de los pauses americanos les
resultaba much mns econ6mico comprar directamente a los
productores sin tener que satisfacer la ganancia de los interme-
diarios sevillanos que inclusive operaban con tasas de fletes
mns elevadas.

5 HERRER, ANTONIO DE. Historia general de los hechos de los caste-
tllanos en las islas y tierra firme del Mar Ocdano. Madrid, 1934, t. X,
p. 110.
0 MORALES PADR6N, FRANCISCO. Sevilla, Canarias y Amdrica. Las Pal.
mas, 1970, p. 74 y sig.
'T DiREccI6dN POITICCA DE LAS FAR. Historia de Cuba. La Habana, 1967,
p. 30.


15








Si a la ventaja anterior sumamos que a la mercancia ast
adquirida la abarataba mAs atn el no tener que pagar sobre
.ella alcabala ni almojarifazgo y que el contrabandista estaba
dispuesto a recibir por la misma los products del pais --por
Ilos que a su vez abonaba mejor precio- y que al vender asf
estos products se libraba de tener que tributar los gravosos
diezmos, es evidence que la contradicci6n -entre los interest
de la corona castellana y Ios de sus sdbditos americanos- era
irreconcilable.
Toda esta situaci6n que hemos descrito hacia el contraban-.
do deseable en cualquier parte de Am6nrica, pero en Cuba -dada
su posici6n geogrfica- lo hacta doblemente apetecible y mAs
rentable ya que nos permitia ser los distribuidores en la vasta
regi6n -desde Cartagena de Indias al Golfo de MWxico- donde
los contrabandistas europeos, dado el regimen de vientos y
corrientes, no osaban internarse por temor a una segura cap.
tura.
Pero los buques cubanos, ligeras fragatas, podian surcar
tranquilamente aquellas aguas pues desde los primeros aflos
,de Ia conquista tuvieron nuestros puertos el privilegio de poder
exportar -a las regions circunvecinas- los "frutos del pafs"
y ya en 1516 se autoriz6 a los habitantes de Cuba a construir
buques destinados a este trato.P
Las referencias a este comercio con el continent son conti-
nuas. Asi el licenciado Manso de Contreras decia quo en nues-
4ra Isia se rescataba:
Gran cantidad de queros y otros frutos a lienzos sedas
y todas las demos mercadurias que sin las que se consu-
men en Ia misma tierra se lleua quantidad a nueba espa-
:na cartagena y otras prouingias de manera que quando
Jlegan las flotas hallan de todo tanta abundanzia1
Y el capitin general don Pedro de Vald4s informaba que las
fragatas cubanas que traficaban con los puertos del continent
d'so color de que lleuan came salada y otros frutos de la tierra
Van cargadas de sedas y ropas rescatadas".10

$ HARING, CLARENCE H. Comercio y navegaci6n entire Espafia y Las
Indias en la ipoca de los Habsburgo. Mtxico, 1939, p. 157.
1 Loc cit (1).
10 Ibidem. Leg. 100. Carta del capitin general don Pedro de Vald~s
.a Felipe III, agosto 3 de 1606.


16








Estos rescatadores cubanos trocaban en el continent su
rnercancia por los products del pais que alcanzaban mejor
precio en La Habana -por ser ]a terminal americana de las
flotas- que en su lugar de origen realizando asi una nueva
anancia. Esto cuando se embarcaba para Espaia, que en el
caso de venderla a extranjeros, debe haber habido mayor uti-
lidad.
Es debido a esto que de La Habana se exportan products
que no son oriundos de Cuba, como sucedi6 en 1595, cuando
arribaron a Espania various navlos transportando -fuera de
registro, desde luego- cochinilla y afiil que introducian frau-
dulentamente. El valor de un solo cargamento rebasaba los
40,000 ducados pues en aquel moment se cotizaba la grana, en
Espafia, a 180 Ds. la arroba y el afiil valia de 30 reales para
arriba.1'
Toda esta cadena de operaciones era el mayor estimulo para
nuestros rescatadores pues "el aliciente principal del contra-
bando no era la ganancia excesiva, sino la facilidad que pro-
porcionaba para tener en constant actividad los capitals
empleados. 12
Es esta situaci6n la que convierte a Cuba en el punto cen-
tral, en este periodo, del trafico clandestine -verdadcro pa-
rafso de contrabandistas- en el Caribe Occidental y ocupa
esta posici6n privilegiada hasta la conquista de Curazao por
los holandeses y la de Jamaica por Inglaterra, bien adelanta-
do el siglo xvii.
Pero ni siquiera la crcaci6n por ingleses y holandeses de
los "entrepots" islefios antes mencionados desplaz6 totalmen-
te a los cubanos del trafico pues a fines de siglo se reportaba
que bayameses y principefios no se limitaban a comprar lo que
necesitaban a los contrabandistas sino que reexportaban a "el
Puerto de Cartagena y otras partes.113
Hasta aqui hemos analizado esta cuesti6n desde el punto
de vista de los beneficios y estimulos que ofrecia el contra-

11 Ibidem. Indiferente General, Leg. 743, Ramo 1, Nos. 24 y 24.
12 PEREYRA, CARLOS. Historia de la America espafola. Madrid, 1924,
t. II, p. 268.
19 Loc. cit. (1), Leg. 113, Ramo 1. Carta del liccnciado Ovicdo y Bafios
a Carios II, junio 20 de 1695.


17








bando a los habitantes de Cuba. Veamos ahora lo que movia
a sus socios comerciales. En aquel moment, aparte de Euro.
pa y los pauses del litoral afroasidtico del Mediterraneo, s61o
habia dos grandes campos de explotaci6n commercial: las pose.
siones portuguesas y castellanas en America.
Adn no se habfa colonizado Norteamedrica ni descubierto
Australia y "Africa daba solo esclavos" vendibles uinicamente
en las posesiones hispaio-portuguesas.
Las Indias Orientales y China ofrecian products va.
liosos de los que se podia obtener grades ganancias,
pero no mercados para las manufacturas europeas y sus
exportaciones habia que pagarlas en especie. Pero la
America espafiola y Brasil no s6lo producian una inmen-
sa variedad de materials primas, para las cuales habia en
Europa una demand siempre creciente, sino que tam-
bikn brindaban un enorme mercado para los articulos
manufacturados,14

FernAndez Duro resumnia toda la situaci6n al decir que el
contrabando,
...siendo beneficioso para las dos parties contratantes,
tolerado 6 no por los Oficiales Reales, se hizo tanto mAs
incitante cuanto mas se reducia la expcdici6n de las
flotas, insuficientes para surtir de articulos de primera
necesidad a los espafioles esparcidos en el Continente
y en las islas. Ellos, los colonos, eran, pues, los que
alentaban y sostenian ese comercio, facilitando el
acceso A los navfos, proporcionandoles puertos y pilotaje
encargandose de hacer los alijos, y despistando a los
guardacostas, Ilegado el caso de irles a los alcances.
Bajo la direccion de mercaderes 6 especuladores de las
Indias aprendieron los extranjeros A conducir los g6ne-
ros en grandes navios armados, que anclaban en cual-
quier puerto seguro, pero no poblado, y desde 61 expe-
dian el cargo y recibian la equivalencia en lanchas, sin
escandalo 6 sin que se dieran por entendidas las auto-
ridades.15

14 NEWTON, ARTHUR PERCIBAL. The European Nations in the West
Indies. 1493-1688. Northhapton, 1967, p. 279.
15 FERNANDEZ DURO, CESAREO. Armada espanola desde la uni6n de los
reynos de Castilla y Arag6n. Madrid, 1895-1903, t. II, p. 209 y sig.


18









'as Autoridades
Al producirse la conquista, los hombres que la realizaron
"se limitaron a trasplantar sus instituciones a Cuba".6 La
-mAs important de estas eran los ayuntamientos o cabildos
cue, en Castilla, "se habian conservado casi sin interrupci6n
desde los tempos romanos (y) presentaban una mezela del
caricter hereditario y electivo caracteristico de las municipali-
dades romanas,'11 convirti6ndose en el 6rgano de poder de las
oligarqufas locales. En Cuba, desde los primeros afnos, cayeron
en manos de clanes familiares que los manejaban a su antojo.
Estos ayuntamicntos concentraban "todos los poderes, eje-
cutivo, legislative y judicial""' y su alejamiento del centro del
poder y la debilidad caracteristica del gobierno de los Austria,
Its permlti6 desenvolverse con una libertad que en vano tra-
taban de frenar los gobernadores.
A los cabildos cubanos de la tpoca de los Austria se puede
aplicar lo que dijera Millares Torres de los de Islas Canarias:

Estos poderosos cuerpos, independientes por ia dis-
tancia a que se encontraban del gobierno Supremo, y
constituidos como estaban con los primogenitos de las
primneras families del pais, unicas influyentes, tinicas
duefias de la riqueza y de la instrucci6n, recordaban en
pequefio las republicas aristocriticas de Venecia y Ge-
nova?.0

Y repdblicas se autotitulaban, altaneramente, nuestros ca-
bildos que alcanzaron tal vigor que hacen career a Newton que
la capacidad de resistir y supervivir a los ataques encmigos
que posefan nuestras primitivas comnunidades pueden atribuir-
se, en part, "a la innata y traditional fortaleza de sus muni-
cipalidades."20

10 Loc. cit (7), p. 28.
17 MARX, CARLOS Y ENCGELS, FEDERICO. La revoluci6n espaioIa. Moscc,
[s~a.3, p. 7.
i ROIG DE LEUCHSENRING, EMILIO. La Habana. Apuntes hist6ricos.
La Habana, 1963, t. 1, p. 152.
19 MILLARES TORRES, AGUSTIN. Historic de la Inquisicion en las Islas
Canarias. Las Palmas, 1874, t. I, p. 58.
2 Loc. cit. (14), p. 29.


19








Para comprender los intereses que primaban en estas cor.
poraciones debe tenerse en cuenta la composici6n del grupo
dominant en aquellos moments en nuestra sociedad.
Contrariamente a lo que generalmente se ha dicho desde
los primeros aflos de la conquista, se establecieron en Cuba
numerosos extranjeros, principalmente portugueses. Estas gen.
tes, por sus recursos, por los enlaces familiares que contrajeron
y por su vocaci6n y tapacidad polftica, pronto desempefiaron
papel principal en los cabildos y hasta obtuvieron cargos de-
pendientes de la corona.
En su mayorfa eran judios conversos -mAs o menos sin.
ceramente- que venian al Nuevo Mundo para escapar de la
curiosidad de aquella temible policta polftica que fue la Inqui.
sici6n y del odio que les profesaban las classes populares en
Espafia.
Pero result que entire los propios pobladores castellanos
los habta tambi6n de este origen. Unos venidos mns o menos
disimuladamente, otros autorizados por la corona como aque-
llos penitenciados sevillanos que, en 1509, pagaron 40000 Ds.
por Ia autorizaci6n de pasar a las Indias.21
Estos elements poseian una afieja tradici6n commercial y
relaciones --familiares y de negocios- con las mis impor-
tantes plazas de Europa donde se habian fijado los expulsados
de Espania y Portugal, asi como con las poblaciones americanas
con que traficaban, como Cartagena de Indias, en la que radi-
caba un important nuicleo que con sus actividades provoc6,
finalmente, que se estableciese la Inquisici6n en esa ciudad
en 16102
Era ila representaci6n, en Cuba, del "mercader judio, que
iba y venia so la capa de clombardom, ugenovdsD, citaliano o,
mas frecuentemente aportugu6s,,'3 era el representante de una
naciente y cosmopolita clase mercantil que tenia por religion
el dinero y como el mas alto fin la gananricia, dispuesto a nego-
ciar ante todo, con todo y por encima de todo. Era el porta-
estandarte del naciente capitalism.

21 DoMfrGUEZ ORTIZ, ANTONIO. Los judeoconversos en Espafa y Ame-
rica. Madrid, 1971, p. 51.
22 Ibidem, p. 136.
23 WALSH, WILLIAM THOMAS. Felipe IL. Madrid, 1943, p. 109.


20








La presencia de estos individuos es un tema que aparece
continuamente en la documentaci6n de la epoca.
Ya hacia 1520 un escribano de Santiago de Cuba, Alonso
de Escalante, fue enviado preso a Espafia por hereje24 y postc-
riormente quemado en Sevilla.- Dado lo temprano de la fecha
es de suponer que su "herejia" nada tuviese que ver con la
temnpestad reformista que comenzaba a sacudir a Europa y
fuese la "herttica pravedad" de los cripto-judios.
En 1576 Francisco Calvillo de Avellaneda denunciaba que,
afios antes, habia arribado a las costas de la jurisdicci6n de
Bayamo "vn nabio de portugal cargado de mercaderias y de
gente de los prohibidos. Luteranos y judifos frailes apostatas
y una monja". Se hallaba complicado en la cuesti6n un vecino
de Bayamo nombrado Hernatn Sanchez. Ptrrafos mas ade-
lante afiadia que vivian en Cuba "muchos de los prohibidos
y q los cabildos an dado y dan cada dia bezindad a hombres
extrangeros de los Reynos de V. mt. que bienen a esta ysla sin
hc'." Consecuencia de esto y de la libertad conque se vivia era,
segithn 61, que en Cuba se habia creado una situaci6n "que no
se yo que tierra que tenga nombre de Xpiandad este tan per-
dida" ya "quel der positibo Se guard tan mal como en Yngala-
terra". 2
Pocos anos mas tarde Gabriel de LujAn, en su pugna con
una de las fracciones de la oligarquia habanera, acus6 a algu-
nos de los principles vecinos de ser "judios Retajados" (cir-
cuncisos) y a Ant6n Recio "le llamo de judio y q le trairia el
sanbenito despania", lo que indica que Recio, o alguno de sus
pr6ximos antepasados, habian sido penitenciado por la Inqui-
sici6nm"
El colmo fue que por este mismo tiempo el cura de La
Habana, Rodrigo Ballote, escape de la Isla por sospechoso
en cuestiones de fo.28

24 Loc. cit. (1), Leg. 118, Ramo I, N* 7. Carta de los oficiales rcales
Lope de Hurtado, Pedro de Paz y Hernando de Castro a Carlos V, sep-
tiembre 15 de 1530.
25 Ibidem, N? 21. Carta de Pedro Paz a Carlos V, mayo 6 de 1532.
26 Tbidem. Leg. 124, Ramo III, N? 110. Carta de Francisco Calvillo
de Avellaneda a Felipe II, septiembre 23 de 1576.
27 ibidem. Leg. 125, Ramo IV, N? 100. Carta de algunos vecinos de
La Habana a Feiipe II, noviembre 17 de 1582.
28 Ibidem. Ramo V, N? 113. Carta del vicario NicolAs Ger6nimo a
Felipe II, enero 30 de 1583.


21









A tal extreme lleg6 la situaci6n que, en 1587, el obispo
-quien debe haber tenido series sospechas sobre la ortodoxia
de los habaneros- intent que, durante las ceremonies de la
semana santa,
Todos los vezinos estantes y auitantes en esta uilla
Viejos y mosos y de cualquier calidad que fuesen dixe-
sen en la yglesia publicamente las oraciones manda-
mientos y articulos cantados estando en misa todo el
pueblo.
Esta pretension del prelado alarm6 y "escandaliso toda esta
uilla."9,_
En 1595 residia en La Habana --como factor del general
de galeones Juan Uribe Apallua- Francisco Diaz Pimienta,3
miembro de una notable familiar de sefarditas portugueses de-
dicada al mar y al trAfico de especias, de donde le venia el
apellido. Este Dfaz Pimienta estaba involucrado en los em-
barques fraudulentos, de grana y afnil, que hemos mencionado.
A principios del siglo xvnI la situaci6n alcanzaba tales ca-
racteres que, alarmado, don Pedro de Vald6s informaba que en
La Habana "habia muchos deudos y parientes de cantidad de
penitenciados en mexico y otras parties por el Santo bfficgio
con quien an tenido y tienen particular y continue correspon-
dencia", acostumbraban a "dejar de oir missa todo el afno y
pasarse muchos sin confesar."
Terminaba refiri~ndose a "la grande diferencia de naciones
que ay en esta ;iudad e ysla".31
Dos afios mas tarde volvia a tratar de los
Portugueses, de que ay much aVezindados y cassados
con mugeres e hijos y cassas pobladas en esta piudad y
en todos los lugares de la tierra dentro. Los quales
tienen tiendas y mercadean publicamente y en Scvilla
sus correspondientes de la misma nation a cuyas manos
Va a parar todo el dinero Oro y Plata q. de aqui em-
bian.82

Ibidemn, Leg. 126, Ramo III, N? 76.
30o Loc. cit. (11), Ramo 2, Ns 541.
31 Loc. cit. (1), Ramo 3. Carta del capitAn general don Pedro de
Vald6s a Felipe III, julio 18 de 1603.
32 Loc. cit. (10). Carta del capitAn general don Pedro de Vald6s
a Felipe III, diciembre 15 de 1605.


.22








Luego mencionaba que "Algunos hotros extranxeros ay aqui.
Franfesses e ytalianos y flamencoss, que eran artesanos y me-
nestrales en su mayoria.
Meses despues, el licenciado Manso de Contreras insistia en
decir que los portugueses avecindados en la Isia, "los mas son
xptianos nuevos y de sutiles yngenios",33
Estas gentes, decia don Pedro de Vald6s, "se cartean en
francia flandes y inglaterra ---con los que rescatan por aca-
con harta mas facilidad que si huuiesen de escrebir a effos
reynosP84
En cuanto a los extranjeros avecindados, "hombrcs que
habfan obtenido documents de vecindad y se habian conver-
:tido en ciudadanos por naturalizaci6n" eran, en su mayoria, ar-
tesanos indispensables para Ia existencia de las poblaciones y
sa religiO6n, tampoco, respondia a la mds extricta ortodoxia,
resultaban intermediarios ideales y "estaban muy complicados
en el trAfico illegal con los extranjeros".35
Estos rescatadores habian creado una formula legulcyesca
que les permitia -por lo minenos a los mais precavidos- vivir
a salvo de la acci6n de la justicia que consistia en sobornar
a las autoridades para que les imnpusiesen benignas penas pecu-
,miarias que les hacia vivir en un perpetuo estado "de borr6n
y cuenta nueva", sin causes pendientes.
Uno de los que recurria a este medio era el indio trinitario
Juan de Oviedo, quien pag6 at teniente gobernador la bonita
suma de 1 000 Rs. para que le multase levementeY5 En nuestra
opini6n este manejo es la mejor prueba de lo remunerativo que
resultaba aquel cornercio.
No debe causar sorpresa, la existencia de este indio posee-
dor de suficientes recursos como para hacerle participe de
aquel negocio.

83 Ibidem. Carta del licenciado Manso de Contrcras a Fcb;pe III,
octubre 6 de 1606.
UI Ibidem. Carta del capitain general don Pedro de Valdes a Fe-
Jipe III, septiembre 25 de 1602.
85 GOSLINGA, CORNELIS CH. The dutch in the Caribbean and the
Wild Coast. Assert, 1971, p. 60.
-1 Loc, cit. (1), N? 115. Resuimen de la sumnaria contra el Cap. Juan
Trimifmo Guillamas, Tte. de la Tierra Adentro y Jues de Rescates.


23








En manos de indios habian quedado los cabildos de Ba-
racoa y Trinidad al emigrar los pobladores de estas villas unos
en pos del fantasma de "El Dorado" y otros, dentro de la pro.
pia Isla, a poblaciones con mas vida.
Al establecerse La Habana en la costa norte y convertirse
asi en el centro del traifico americano atrajo a los pobladores
de Trinidad." donde ya en 1544 no quedaba un castellano, por
lo que los indios heredaron el trafico de bastimentos con Tierra
Firme.38
Lo mismo habia ocurrido anteriormente con Baracoa, des-
poblada en beneficio de Santiago de Cuba en los dias en que
todos los ojos se volvian hacia Tierra Firme.
Seguin el obispo Villalpando, en 1561, consistia Baracoa en
"50 casas de indios y 3 de espafioles"89 y dos afios despuds
referna como el 20 de marzo de 1563, "En un pueblo de indios
desta ysla que se dize baracoa ques puerto" habia osado des-
embarcar un corsario frances .-serial inequivoca de prosperi-
dad, pues nadie perdia su tiempo asaltando aldehuelas empo-
brecidas- al que hicieron tan cAlido recibimiento, que para
ello hasta incendiaron la iglesia done se habia atrincherado
41 y quemaron en ella rinco franceses y mataron nuebe y pren.
dieron dos los quales luego ahorcaron" y finalmente se apode-
raron de la nave del corsario y dcl rico botin que contenia,
fruto de mas afortunadas depredaciones40
En esta misma carta dice que en el "pueblo de yndios que
se nobra la trinidad" habia encontrado que los mismos no se
caracterizaban por su catolicidad y sefiala indicios de que con-
tinuaban practicando el behiquismo.41
Ya el aino anterior Diego de Mazariegos decia que "la Villa
De la trenidad" estaba habitada inicamente por indios, "que
seran hasta ciento" sin contar sus mujeres e hijos y que era
"el puerto donde se socorren De bastimentos Los naVios q
por alli pasan y se prouee Cartagena de alguna comida". Fina-

3T WRIGHT, IRENE A. The early history of Cuba. New York, 1916,
p. 116 y sig.
fs Ibidem, p. 193.
31 Loc. cit. (1), Leg. 115. Carta del obispo Bernardino de Villalpando
a Felipe II, agosto 2 de 1561.
4 0 Ibidem. Carta del obispo Bcrnardino de Villalpando a Felipe II,
abril 14 de 1563.
41 Ibidem.


24









Hzaba reiterando que los indios "son hasta cien Vezinos (y)
tienen muchos hijos"-42
Por esta mismna 6poca los cabildos de Sancti Spfritu y de
Trinidad -castellanos o criollos de una parte e indios de Ia
otra- se unfan para luchar contra las ambiciones de Alonso
Sinchez del Corral y lograban que prevalecieran sus dere-
chos 4
Como agudamente sefialara Irene Wright, estos indios no
carecian de valor en el campo de batalla ni de astucia "en el
no menos heroico campo de los negocios"."4
El predominio en los cabildos de todos estos elements
nencionados anteriormente, salpicados de comuneros de los
que escaparon a America despu6s de Ia rota de Villalar,45 di6
lugar a que naciese aquel patriotismo local""' que anteponia
los intereses municipales a cualquiera otro, incluyendo los de
la corona. Y el primero de estos intereses era el comercio de
rescate.

Corambres
El product en que descansaba nuestro contrabando era el
cuero, que lleg6 a convertirse en la unidad de cambio.
La multiplicaci6n en Cuba del ganado introducido por los
conquistadores habia asombrado a estos. El clima benigno
de mnuestro pais, su abundancia de pastos y aguadas, el encon-
trarse aun fibre de epizootias y la carencia de animals carni-
ceros habian contribuido a una verdadera explosion en el cre-
cimiento de la ganaderia.
Si tenemos en cuenta que en la actual Argentina las 500
vacas con que Garay pobl6 a Buenos Aires, en 1580, se habian
convertido, dos siglos rnmais tarde, en 48 millones de cabezas
de ganado -solamente en el Area que existe "desde el rio
Tibicuari hasta el de la Plata"-4) y esto en un territorio po-

4_ Ibidem. Carta del gobernador Diego de Mazariegos a Felipe II,
Julio 1I de 1562,
48 Loc. cit. (37), p. 265.
44 Ibidem. p. 189.
45 Loc. cif. (21), p. 134.
4 Loc. cit. (37), p. 101 y sig.
47 Loc. cit. (12), t. IV, p. 115.


25








blado de pumas, jaguars y tribus cazadoras que muy pronto
dominaron la equitaci6n -por no mencionar el aspect climn.
tico- podcmos comprender el fantstico desarrollo de Ia gana.
deria en Cuba durante su primer siglo de existencia.
La ganaderia era un negocio altamente rentable, pues vir-
tualmente no rcqueria ninguna inversi6n, salvo el pago de
algun 'montero -estos fueron los primeros asalariados en
nuestro pafs- y sits products eran todos de f6cil venta.
La care fresca se vendia en las poblaciones dejando bonitas
sumas en efectivo; se hacia tasajo para abastecer las flotas y
embarcar para el continent. Y siempre quedaban -casi como
subproductos- el sebo y el cuero.
El primero tenia gran demand para recubrir el fondo de
los buques y como material prima para la fabricaci6n de velas
y jab6n. El segundo era unt product casi deficitario en aque-
llos dfas y alcanzaba altos precious en los mercados europeos.
...este comercio estaba organizado y financiado por la
banca judia de los Paises Bajos, que encontraba un
double motivo de ganancia, y en escala much mnAs pro-
vechosa, en las transacciones comerciales de ida y vuel-
ta. El cuero constitufa a comienzos del siglo xvi un
rengl6n important en las mercaderias del MediterrA-
neo, aunque no todavia tanto como el de la pimienta
o el clavo. Pero en el siglo xvii la industrial de los cue-
ros, por razones del uso intensive y creciente que de
ellos se hacia en los grandes ejdrcitos de mercenarios
de las naciones europeas y el mercado de artfculos de
lujo, que iban desde el mobiliario hasta los misales o
las sillas de montar, la situaci6n se desplazo en favor
de los mismos llegando a expresar los especialistas que
el siglo xvii debe ser contemplado como el Sigio del
Cuero.48
Ya a mediados del siglo xvI el trafico de cueros era im-
portante en Cuba y su volume fue creciendo a media que
transcurrian los anos y a su compAs crecia el trafico clan-
destino,
En 1565 Pedro de Quesada informaba al rey que de diez
buques, con una carga de 44,000 cueros que habfan partido de

13 RA.MfREzI CoRRfA, FILIIDERTO. Excerta de una isla mdgica, Mexico,
1959, p. 224.


26








sla costa sur de la actual provincia de Oriente sdlo dos se diri-
gfan a Espafia. 49 Esta situaci6n se agravaba con el tiempo y
las cifras sobre el trdfico official sirven para avalar lo fabuloso
4ue debe haber sido el clandestine.
En 1575 fueron despachados del "puerto de cabo de cruz
en manzanilla" cinco navios para Sevilla conduciendo mis de
20o oo cueros'Y0 Cabe preguntarse, Icuantos se embarcarian
para otros destinos? Pues antes de que hubiese transcurrido
una d6cada se decia que s61o en ese afno los franceses habian
rescatado en Bayamo "sobre doze mill cueros arriba" y era
tan general la participaci6n de los bayameses en este negocio
que "hasta negros an gozado del rrescate".51 Cabe otra pre-
gunta, ecu~ntos rescataron los de otras naciones?
Ur afno m ns tarde el contador informaba que los franceses
adquirian "todos los queros de la cosecha de esta ysla".2 Esta
situaci6n se agudizaba de afio en aflo, hasta el extreme de que
a principios del siglo xvii se abri6 una "informaci6n" por el
licenciado Sualrez de Poago donde declaraban algunos de los
principles vecinos de La Habana. Hernan Manrique de Rojas
decfa que en 1570 se embarcaron de 35 a 40 mil cueros anuales
para Espafia, de los cuales diez mil procedfan de Puerto Prin-
cipe. Su hermnano, G6mez de Rojas, que habia sido teniente
gobernador en Bayamo afirmaba que desde 1560, aproximada-
mente, hasta seis o siete aftos antes de la informnaci6n se em-
barcaban de los puertos de aquella region para La Habana -o
directamente para Espafia- entire 35 y 40 mil cueros anuales.
Confirmaba esto Francisco de Avalos al decir que entire Puerto
Principe, Sancti Spiritu y Trinidad embarcaban -a partir de
1560, aproximadamente- mas de 30000 cueros cada afio.53
En otro document se resume aquel estado de cosas al ase-
gurarse que a fines del siglo xvi se embarcaban por La Habana
50 000 cueros anuales, pero que, en 1603, esta cantidad se habia

40 Loc. cit. (37), p. 266.
60 Loc. cit. (24), Ramno II, NW 97. Carta del contador Diego L6pez
Durn a Fclipe II, [s.f.].
51 Loc. cit. (27), Ramo V, N! 117. Carta del alcaide de la Fuerza
Diego Fernandcz de Quifiones a Felipe II, marzo 26 de 1583.
82 Loc. cit. (24), Ramo III, N? 176. Carta del contador Pedro dc
Arana a Felipe II, mayo 25 de 1584.
53 Loc. cit. (1), Leg. 139, Ramo 4. Informativo promovido por el
licenciado Suirez de Poago en septiembre 20 de 1603.


27








reducido a menos de 2 000 "por llevArselos todos los enemigos
de rrescate".'4
En los dos documents arriba mencionados se cita a Santa
Maria, puerto en la costa sur de CamagUiey, como lugar import
tante en el trAfico de corambres.

Precios
.4
Desafortunadamente Ia informaci6n sobre los precious en
Cuba, en la 6poca que nos ocupa, es insuficiente por no haberse
realizado jams un studio exhaustive de esta cuesti6n. Uti.
lizando los materials publicados del Archivo de Protocolos de
La Habana55 hemos podido llegar a determinar los siguientes
precious promedios para el cuero:

1579 ....... 15 reales c/u.
1586 .. 15-41 "
1588 ....... 17 "1

Los anteriores precious son en La Habana, pues en el iltimo
de los aiios citados aparecen con valor de 9 reales en el Jigiiey
y de 10 en Remedios. Seguramente ese real de diferencia refle-
ja la menor distancia entire Remedios y La Habana.
Ese mismo anio el flete de Puerto Principe a La Habana era
de tres reales por cuero y de 6sta a Sevilla, cinco reales y un
cuartillo, lo que encierra una evidence desproporci6n, explica-
da Onicamente por el mayor riesgo que suponia el surcar las
aguas de la Canal Vieja -infestadas de depredadores embos-
cados en las cayernfas aledafias- mientras la navegaci6n a Es-
pafna, en conserve de las flotas, no tenfa otros peligros que los de
la naturaleza.
Ahora bien, gracias al puntilloso Calvillo, sabemos que en
1576 un capitan del Havre, "Luis Pie", daba, en Manzanillo, por

84 Ibidem. Informe de Simon de Vald6s.
55 ROJAS, MARfA TERESA DE. Indices y extractos del Archivo de Pro-
tocolos de La Habana. La Habana, 1947-1957, 3 t.


28








cada cuero tres varas de ruAn o cuatro de caniamazo y "por
beynte cueros vna pipa de bino"."
Suponiendo que en Manzanillo, y en aquel afio, valiese un
cuero igual que en el Jigiey -la navegaci6n del Golfo de Gua-
canayabo a La Habana es mas larga- en 1588 -cailculo con-
scrvador, pues hemos visto la tendencia alcista de este produc-
t resultaba que el frances daba tres varas de ruan o cuatro
de cafiamazo por 9 Rs. y una pipa de vino por 180. Pero en
1579 los precious promedio de estos tres renglones en La Habana
-donde se suponia que debian ser mas barato por ser el cen-
tro de recepci6n oficial- eran respectivamente:

Cafiamazo Ruan Vino
4 reales vara 6-1/2 reales vara 51 ducados* pipa
Un ducado = 11 reales.

Lo anterior patentiza el beneficio indiscutible que repre-
sentaba para los rescatadores del pals poder vender sus cueros
en aquel precio y, de paso, adquirir mis baratos los products
europeos.

Estas diferencias en precio parecen acentuarse con el tiem-
po, pues por el propio Calvillo sabemos que, en 1583, "les dan
por beyte y ginco o trynta cueros un negro y por vn cuero
quatro o 9inco varas de rruan".57 Para colmo los contrabandis-
tas acostumbraban dejar mercancia al cr~dito58 haciendo el
negocio mAs apetecible auin.

La organizaci6n que habia alcanzado este comercio, la
demuestra un concertot" de rescates, firmado pot Fray Alon-
so de Guzman -de quien hablaremos detenidamente mds ade-
lante- y Diego Luis, piloto, vecinos de Baracoa, de una parte
y Juan Pablo, capitdn de una nave contrabandista de la otra,
en el que se establecia la siguiente lista de precious, tomando
como unidad de cambio un cuero de res.

0e Loc. cit. (26),
T67 Loc. cit. (28), N? 136. Carta de Francisco Calvillo dc Avellaneda
a Felipe II, diciembre 18 de 1583.
8a Loc. cit. (1), Ramo 5. Carta de Francisco Sanchez de Moya a
Felipe III, julio 27 de 1600.


29








3 varas de lienzo *. ............
3 varas de ruan blanco .. . .. .. ..
3varas de ruan crudo .... .. ..
1 vara detafeta.n ... .. .. .. ..
1 vara de tercepiopelo negro labrado ..
1 libra de seda de todos colors .. .. *.. .I
1 pieza de sombreros negros forrados .
1 pieza de sombreros pardos .. .. ..
1 vara de patio fino .. .. .. .
1 docena de cordobanes ..... .. .. ..
1 resma de papel ....... .. .....
1 botija devino ........ ... .....
100 agujas ., .. .... .. .. .. ..a
3 A varas de man basto gordo .. ....


cuero
pip
0
S1


2-/
4
12
3
2
4
24
I- i


I so


Cuando confrontamos este concertot" con la "Relaci6n" dc
fos precious que corrian en La Habana, que hiciera, a fines de
1593, el licenciado Ronquillo, se evidencia lo lucrative de este
"'nefando" comercio y esto se reafirma al saber que a fines del
siglo xvi costaba, en Santiago de Cuba, "Vna vara de ruan malo
diez y seys y veite Reales vn agumbre de Vino treynta y dos
Reales y Vna pipa de harina ochenta ducados"2.

El Clero y el Contrabando
Segdn el capitaIn general don Pedro de Valdes en Cuba
"Quien mas publicamente anda en los rescates y los haze Son
los frayles religioffos y los Sacerdotes y clecrigos"` y el mds'
connotado de ellos, era el ya citado cura de Baracoa,
... que se llama fray Alonso de Guzman, el cual afirmo
a V.M. que es uno de los mayores rescatadores con los
erejes y enemigos que tienen todas las Indias y es de la
orden del Carmen y en persona a ido differences veges
a rescatar con ellos al puerto de Guanaibes de la Ysla
Espaliola y no solo esto sino quc les ha seruido y sirbe
de espia de forma que biniendo yo de Espafia y llegan-
do sobre Baracoa bino este fraile a bordo del gallon en

s Ibidem. Ramo 4. Testimonio otorgado por Pedro Mcndez CTarrCO.
o0 Ibidem. Leg. 99, N? 243. V ase Ap6ndicc 1.
61 Loc. cit. (58). Carta de Francisco SAnchez de Moya a Felipe III
diciembre 20 de 1599.
C2 Loc. cit. (59). Carta del capital general don Pedro de Valdes
a Felipe III, enero 3 de 1604.


30








&.yOLUCco' NL LpREU1O DL RUAN EN LA NAHBANA


* aacemo- en.3a Zr&tca con
. . .. .... I . -- --


c'p
co r~c~cer


~enkdIvoQ


Icii


ternef


de


precToj0


dTport 14j
jiho
i*Lot da or-o


-on reducldalr


~cira
N


loj- o no,


pcTa da.o


5Ts~-aa


proceden


obra


ct adoi


en laoi NoLa


~Ve'c4 /6


ApendTce


de


la


I,


55.


31


F a 2


%qoL aue


_er








que yo benia, agiendo traiQion conosgida a V.M. pues
por otra parte luego incontinente despacho abiffo a dos
nauios que estaban al recate en in puerto cerca de ali
de como yo benia y traia much fuerga que se guardaffe
y de su propia letra Ie escriuio un papel sobre ello cuyo
traslado es el que ba con esta y ansi mesmo otro tras-
lado de otro contratto quel dicho frayle izo.83

El emprendedor frhile no s6lo tenia relaciones de negocios
con el mencionado capitin Juan Pablo, sino que trataba tarn.
bien, por lo menos, con Laurens Simon, capitdn del Santiago
(Q Saint Jacques?) y realizaban sus operaciones en 'teste puerto
de maraui"A4
Estas acusaciones no eran nuevas. Afios atrais habia denun.
ciado Calvillo al obispo Juan del Castillo por negociar y a los
curas por estar "Xugando de dia y de noche de giento en rien-
to los ducados".6 Es de pensar, que estos cientos de ducados
s6lo pueden haber procedido del comercio de rescate.
Otro de los mds sefialados rescatadores habia sido el provi.-
sor eclesiastico Diego de Vivero, quien negociaba con los cueros
procedentes de las haciendas pertenecientes al legado de Fran.
cisco de Paradas; se decia de 6l que "trata y contrata con ellos
y a Rescatado much suma de cuero y le an dado los frangeses
lengeria y esclavos y otras cosas".2e

Manzanilla
A fines del siglo xvI y comienzos del xvII el principal centro
del comercio de rescate, en Cuba, radicaba en Ia bahia de Man-
zanillo -Manzanilla como se le nombraba entonces- situada
estrat6gicamente al fondo del golfo de Guacanayabo, desde la
cual los buques contrabandistas podian cscapar, en caso de
peligro, a travds de las numerosas pasas o canales que presen-
ta la cayeria, como hicieron, anfos mds tarde, al aparecer en
aquellas aguas con su escuadr6n el general Juan Alvarez de
Avilds 1

0s Ibidem.
04 Loc. cit. (59).
w Loc. cit. (26).
61 Loc. cit. (60), Ramo IV, N- 105. Carta del capitn general Gabriel
de Lujin a Felipe II, marzo 4 de 1583.
67 Loc, cit. (48), p. 223.


32







presentaba esta region la ventaja adicional de desembocar
sus proximidades numerosos rHos que, al facilitar el acarreo
de las mercancfas, le convertian en el centro natural del comrner-
do de vastas extensions de las actuales provincias de Cama-
gitey y Oriente.
Este factor geogrifico, sumado a los econ6micos antes men-
cionados, hizo que en Manzanillo se creara un emporio que
rivaliz6 con La Habana por el volume de su trafico. QuizA
esto explica las virulentas denuncias de las autoridades haba.
neras marginadas de aquel negocio.
Segin don Pedro de Valdes, alli "se va fromentando otra
Rochela",a pues los mercaderes extranjeros se habian estable-
cido en tierra0' y montado artillerfa (posiblemente constmruye-
ron un reducto o una bateria). "Han puesto alif tiendas de
comrnercio y juegos de bolos, y el pueblo viene a curarse, inclu-
sive mujeres vienen a ver al doctor".
Por lo que se vre, en Manzanillo -o Manzanilla- tenia lugar
una verdadera feria, semejante a la que por aquellos dias se
efectuaba, a la Ilegada de los buques contrabandistas, en Gua-
naibes, La Espafiola.
Esta "Feria de Guanaibes" fue liquidada, por esta 6poca,
mediante el estdpido despoblamicnto del noroeste de aquella
isla; pero la similitud entire ambas hacc que la descripci6n de
aquella pueda servir para la nuestra.
A Guanaibes parte de los vecinos que participaban en el
rescate llegaban por mar -como debe haber sucedido en Man-
zanillo- pero

..los del interior y los del Norte venian en recuas, des-
de veinte, treinta, cuarenta y cincuenta leguas de dis-
tancia. Los pobladores, tralan cueros, sebo, azucar y
otros products muy codiciados por los contrabandis-
tas; estos en cambio, daban esclavos negros, panios finos
"y de todos", muchas lencerias y mercaderfas, jabon,
cera, azogue y todo cuanto pudieran necesitar los mora.
dores para su vida diaria.W

68 Loc. cit. (62).
SLoc. cit. (48), p. 222.
tO PEiA BATLLE, MANUEL ARTURO. La is/a de la Tortuga. Madrid,
1951, p. 46.


33





4o'
M


GOLF


DE


4.


q


0p

LAD
,'5


'W6p
104
AD


PJCALA


1 400 ooo00


ad CNfriqoI


6UACANAYABO


0


WCZQ


.p


750


200


TI'


4'


lei


4o'
























lot


YARA


?S


to'


do
As


, 4c


0^L









La inica diferencia entire las dos ferias estribaria en aue la
de Manzanillo debe haber sido msTs important por absorber
los products de un territorio much mayor y el hecho de
operar los mercaderes extranjeros con una base en tierra lo
que nunca hicieron en Guanaibes.
Era tal la seguridad que tenfan en nuestras aguas los "res.
catadores" que en 1602 muchos de sus buques se quedaron a
invernar en las bahias y puertos de nuestra Islae y al afio
siguiente se informaba: .
... que de quatro anos a esta parte an Venido a la dicha
ysla en particular a la costa del sur della mas de catorge
Urcas sin los patajes y lanchas que traen. asi frangesas
como flamencas y olandesas. y de otras nagiones estra.
nas y enemigas de amrnas de tregientas toneladas de por-
te. cargadas todas de diferentes generous de mercadurias
assi de sedas como len;eria binos y negros. Lo cual todo
an trocado y rescatado con la gente de la tierra a frutos
della. en particular a much Suma de cueros y palos de
euano y esto con tanta liuertad y desemboltura y publi-
erlo no atendiendo a la grauedad y atroridad del delito
la gene de la tierra ni a las Reales 9edulas libradas con
rigurosas penas por V. mag. contra los tales delinquen-
tes sin tender a los graues y notorious dafios que desto
se an seguido y siguen a V. mag. que son los siguientes
=Lo primero que estas Urcas an sacado a diez y a doge
mill cueros cada una y dejado y descargado en la tierra
en pago y rescate dellos todas Sus mercadurias sin que
de lo Vno ni lo otro se le de ni pague a V. mag. cosa al-
guna.n
Meses mas tarde Vald&s informaba de la presencia en Man-
zanilla de "una nao lebantisca de porte de 600 toneladas con
mis de 40 piezas de Artilleria" esta nao de "Lebante1' -gene-
ralmente se designaba asi a las procedentes de la costa dalma-
ta, especialmente de Ragusa- traia un rico cargamento cuya
relaci6n -o manifiesto- mand6 a Bayamo, para que los veci-
nos conociesen lo que transportaba y acudiesen a hacer nego-
,ciot78
71 Loc. cit. (10). Carta del capitAn general don Pedro de Valdds
a Felipe Ill, diciembre 22 de 1602.
72 Loc. cit. (31).
7 Loc. cit. (10). Carta del capitin general don Pedro de Valdds.
septiembre 22 de 1603.


34








por esta 6poca los holandeses tenfan 20 buques dedicados al
,-fico con Cuba y La Espafiola, tripulados por 1,500 hombres
y o operaciones se aproximaban a los 800,000 florines* anua.
ks. iL6gicamente gran parte de este trafico debe haber estado
ccntrado en Manzanillo. Se sabe que allf "permanecian" dos
flamencos -posiblemnente como factores- uno de los cuales
tentfa el sugestivo nombre de Abraham y tambien se encontra-
ba allf "Mota portugues, casado en Puerto Principe". Pero el
mis imnportante de todos era, evidentemente, "un tal Pompilio
Genov6s hombre muy rico que 61 solo despach6 el afio pasado
(1602) ocho navios cargados".5
Era tal la magnitude del trAfico de los bayameses, que uno
de los primeros cuidados del capitAn general Vald6s, al tomar
el mando en 1602, fue despachar a su teniente letrado, el Iicen-
ciado SuArez de Poago, a Bayamo, con el prop6sito de poner
fin a aquella situaci6n. Lo utnico que obtuvo Poago fue provo.
car el alzamiento de los bayameses, quienes, ademas, consi-
guieron una provision de la Audiencia de Santo Domingo orde-
nando la prisi6n del celoso licenciado. Nos figuramos los me.
dios utilizados para lograr aquella provision, al decirnos Vald6s
que los perseguidos por Poago,

.. con la much mano que tienen en la dicha uilla de
Bayamo y ser los mas Ricos aqendados y emparentados
en ella y estar y resultar culpado todo el pueblo e su
gene en los dichos delitosJ.

Debemos decir que, en nuestra opini6n, la severidad de
Vald6s y Suirez de Poago era interesada y fueron encarnizados
perseguidores de los contrabandistas bayamescs, hasta que
estis -illenos de comprensi6n- accedieron a darles una parti-
cipaci6n en el negocio. Su correspondencia posterior asf lo d&
a entender, ya que se unieron al coro de los que pregonaban
que en Cuba -como por ensalmo- habia desaparecido el con.
trabando, a pesar de perdurar las causes que lo generaban,

*En el siglo xvII un peso equivalia a 2.5 florines.
4 Loc. cit. (35), p, 55, nota 47.
'5 Loc, cit. (69).
71 Loc. cit, (62).


35








El Obispo Cabezas Altamirano
El dominico Fray Juan de las Cabezas Altamirano lleg6 a
La Espafiola en 1592 y en poco tiempo alcanz6 a ser provincial
de su orden en esa isla, en cuya representaci6n, afios mais tarde
mnarch6 a Roma para participar en el Capftulo General de los
dominicos. De este viaje regres6 a las Antillas como obispo de
Cuba,17lo que nos hace su elecci6n sospechosa de simonia.
Este rollizo prelado,.. de nariz afilada, era -al llegar a
Cuba- un viejo indiano conocedor de todas las interioridades
del mundo antillano.
Creemos que debe haber sido participe del contrabando en
Santo Domingo -donde el clero no era mejor, ni peor 'que el
de Cuba- y por lo tanto haberse beneficiado de los riquisimos
rescates realizados en aquella isla en la d6cada final del siglo
xvi. Esto es lo que nos lleva a pensar que march a Europa
con una bonita sumna que no fue ajeno a su obtenci6n de la
mitra.
Al Ilegar a Cuba, por La Habana, el 8 de septiembre de
1603,78 sabemos que era "muy Pobre", lo que nos reafirma
en nuestra idea de que habfa realizado una juiciosa inversion
de sus beneficios quisqueyanos.
Todavia pernanecia en La Habana en la iitima semana de
septiembre, pues el dia 23 -deslumbrado por elstrffico de esta
ciudad, de Ia que decia "es la garganta de las Indias"- escribfa
al rey con la pretensi6n de trasladar para ella la catedral de
Santiago de Cuba, alegando una series de pobres pretextos.8,0
De este traslado no vuelve a tratar posteriormente, enterado,
probablemente, de las posibilidades que brindaban Bayamo y
su regi6n.
Porque es el caso que unos cinco meses mis tarde, en la
cuaresma de 1604, nuestro obispo se encuentra en Bayamo, tras
una relampagueante visit a las parroquias "de Guanabacoa,
Remedios, Sancti Spiritus, Trinidad y Puerto Principe.81

i7 MORELL DE SANTA CRUZ, PEDRO AGUSTIfN. Historic de la Isia y ca-
tedral de Cuba. La Habana, 1929, p. 197.
78 BALBOA, SILVESTRE DE. Espejo de Paciencia. (Edici6n facsimil). La
Habana, 1962, p. 125.
79 Loc. cit. (1), Leg. 900, 2" parte, f. 190 y sig.
40 Loc. cit. (78).
81 Ibidem, p. 126.


36






































































S.
P
U


* *
"mtP ,,,


0.


I ~

S


a a O


a t
'.


P i5"'. ;J^ .*, ^

I
9b~
44 '"D w


V
Ii

~1






Ii


1<'


0 m


": .


m, '*o


'fr


4 e .a
SL


m.i *n


U
"r


\'"
, ;-,

-:./
5' *

-t

''


'4'
*
" **

*b


S
e.


.aim
S Im


*4q~IC
.4


* w


,


ii


'I.
*


S

I.,


a


0
I,
S
~ 4


Se

4%


W, *


4,
*


.,








Es decir, que en cinco meses, aproximadamente, recorri6 la
distancia existente'entre La Habana y Bayamo y a la vez real.
z6 su visita pastoral.
Si tenemos en cuenta que casi tres siglos mis tarde 'la Co.
lumna Invasora -que avanzaba a paso vivo y en ocasiones rea.
liz6 marchas nocturnas- 'recorri6 una distancia parecida en
tres meses, hay que reconocer que el obispo Cabezas debe haber
cabalgado como un hfisar' para s6Lo en cinco colocarse en Ba-
yamo, tras haber realizado su visit. CCuantos dias dedic6 a
cada parroquia? No fueron muchos evidentemente.
Ya en Bayamo, segin el nos cuenta, entra en material ripi.
damente. La villa estaba aun revuelta como consecuencia de'la
visit de Su~rez de Poago -a quien, de paso, Cabezas, ya en
connivencia con los 'bayameses, lanza una venenosa saetat-r
y el obispo --desde luego que en aras del mejor servicio de
ambas potestades (i!)- puso manos en el asunto.
Despu6s de concertarse con los alcaldes ordinarios Gregorio
Ramos y don Pedro Patino, hechuras de 'la oligarquia bayame-
sa, di6 "lisencia a confesores sefnalados para que absoluieran a
los Regatantes, supuesta la enmienda y la 'satisfacci6n de los
derechos Reales de V. magd. y el diezmo de la yglesia".,3 Nada
nuevo habia inventado Cabezas; era'una variante de la antigua
formula de los rescatadores. La uinica diferencia consistia en
que e1 usurpaba el papel de los funcionarios reales en 'aquel
enjuague y, naturalmente, era quien se embolsillaba el fruto
del mismo.
Todo esto se lo narra el prelado a Felipe III en un pio len-
guaje -tras el cual parece escucharse un aletear de Angeles-
y le cuenta como el descarriado rebafio, conducido por su bene-
m6rito pastor, ha renunciado al contrabando de tal manera
que los mercaderes extranjeros que estaban en Ia costa con sus
navios, se "morian de Hambre".
Una vez resuelta la situaci6n en Bayamo, se traslad6 a Yara;
a las haciendas del legado de Paradas, las 'mismnas en donde
hemos visto al provisor Vivero tratar y contratar. Acompahaba
al prelado su provisor y administrator de las haciendas, Fran-
cisco Puebla, de quien dirfa el licenciado Manso de Contreras,
dos afios mais tarde, que era el "mayor culpado en los rescates",

8 Ibidem.
83 Ibidem.


38









acias a lo cual tenian el obispo y el, mucha quantidad de
.ipenda adquerida en La grageria de estos Rescates".84 Este
gorme de Manso nos permit ir viendo claro en el asunto, mis
babiendo el obispo ya ensefnado la oreja en relaci6n con nues-
tro antiguo conocido Fray Alonso de Guzman.
Segtdn don Pedro de Valdes, por tener en su poder documen-
tos que lo comprometian procedi6 contra el fraile y
Auiendole prendido por eStas culpas 'y con orden mia
vn capitan que embie a la dha Baracoa y remitidole al
ObiSpo para que le caStigaffe, he sauido que 'Sin hazer-
lo le solto y boluio a embiar a la dha Villa de Baracoa
y que procede 'contra el Cappn. por auerle prendido. lo
qual me ha dado cuidado."

Con estos antecedentes es fAcil comprender lo que llev6 a
Cabezas a Yara y el ir y venir que debe haber habido entire
aquellas haciendas y la costa, es lo que permiti6 a sus captores
recorrer las seis o siete leguas88 existentes entire uno y otro
lugar sin provocar alarma.
El 29 de abril fu6 aprisionado Cabczas 87 por un capithn a
quien los documcntos ilaman el senior de La Ferrier,8 al que
el obispo y sus confederados, en su copiosa correspondencia
sobre este hecho, presentan --al tratar de confundir a la coro-
na, siempre desinformada sobre nuestras cuestiones- como
un extrafio hibrido de pirata y contrabandista.
Ambas profesiones, si es que asi se les puede calificar, eran
excluyentes. El pirata --o su colega legal el 'corsario- nece-
sitaba de un buquc ligero, apto para la caza o para la fuga en
caso necesario y por requerimientos de su oficio estaba s5em-
pre dispuesto a correr riesgos calculados.
For el contrario, el contrabandista era ante todo un merca-
der y por lo tanto el ser menos inclinado a los hechos de armas

8 Loc. cit. (1). Carta del licenciado Manso de Contreras a Felipe III,
octubre 6 de 1606.
:B Loc. cit. (59). Carta del capitan general don Pedro de Vald6s a
Felipe III, mayo 14 de 1604.
SLoc. cit. (2), NP 135-A. Carta del obispo Cabezas Altamirano a
Felipe III, agosto 18 de 1604. V asc Apendice II.
87 Loc. cit. (77). p. 141.
8s Loc. cit. (86).


39









-los burgueses siempre han buscado quien se bata por ellos-
ademas sus embarcaciones eran pesadas naves comerciales
principalmente ureas de gran porte, pucs a mas carga mayor
ganancia. Todo Jo anterior hacfa que no fuese nada proclive
a aventuras que pudieran poner en peligro su capital.
En puridad Ferrier -o Giro6n- era un corsario, ya 'que
"venia por orden de un mercader de Londres el cual le arrn6
para el pillage'89 y comdo Inglaterra y Espania estaban en gue.
rra en aquel moment es 16gico suponer que poseia las Gorres-
pondientes patentes. Desde luego que estar armado "para el
pillage", excluye toda idea de trfico commercial y por lo tanto
reduce a nada el pretexto de que apres6 al obispo debido a que
este habia interrumpido los rescates.
En realidad, lo que sc desprende de los documentss0 es que
Ferrier y sus camaradas constituian un grupo de fanazticos hu.
gonotes que considerandose traicionados por Enrique IV,
cuando este acept6 la misa, optaron por seguir la guerra por
su cuenta.
Creemos que su Ilegada a Manzanillo debe haber producido
el efecto de la entrada del zorro en el gallinero y que sin
ninguna consideraci6n al pacifico 'comercio que alii tenia lu-
gar, ni a los intereses de los comerciantes de distintas naciones
allf congregados, al saber la cercana presencia de un obispo
de la aborrecida iglesia romana, decidi6 su capture.
Como ya hemos dicho, el continue traifago entire Manzanillo
y la tierra adentro -demostrado por la aparicion en aquellos
lugares del Hidalgoo del puerto del principle Ilamado Juan Ro-
driguez de sifuentes".1 7a quien volveremos a encontrar-
debe haber facilitado la empresa de Ferrier.
La sorpresa de los comerciantes que "permanccan" en
Manzanillo, cuando el corsario regres6 con sus prisioneros,
debe haber sido may.Iscula. Aquel fandtico frances ponia en
peligro sus negocios -lo que comprendia, posiblemente, gruc-
sas sumas al crndito- y su interns los debe haber hecho soli-
darizarse con los escandalizados bayameses y poner especial
empefio en librarse de cualquier sospecha de comnplicidad con

8 Loc. cit. (2).
DO Ibidem. Carta de Alonso de Torres Patifio y Grcgorio Ramrnos a
Felipe III, julio 5 de 1604. Vcase Apdndice II1.
91 Loc. cit. (78), p. 127.


40








e corsario. De ahi sus gestiones con 6ste -no por catolicidad
de Pompilio, ni por hidalguia de Jacques, sino por los buenos
esos de ambos- para que liberase al obispo a cambio de una
hanza y despues., el zorro Ferrier puede haber descubierto,
dernasiado tarde, que el gallinero se le bhabia transformado en
nido de viboras. Es lo mis probable que el arriscado hugonote
pereciese victim de una encerrona, en la que participaron por
igual bayameses y contrabandistas extranjeros.
Una de las caracteristicas del cubano de la cpoca era que,
del mismo modo que ncgociaba con cualquiera, sin detenerse
'n minucias de religion o nacionalidad, cuando alguien preten-
dia perjudicarle se revolvia -basta con ferocidad- y procu-
raba destruirle. Gir6n-Ferrier pag6 cara su ignorancia de esta
peculiaridad.
Que al episodio se le revistiera de epicidad no es de extrafiar.
la1 escaindalo debe haber sido demasiado sonado para que se
Ie pudiera silenciar, pero se podia desvirtuar. De ahi las lar-
gas relaciones, la version del combat, el asegurar -una vez
wjAs- que han desaparecido los rescates y como colof6n nuestro
primer poema, Espejo de Paciencia. En fin, iuna campania
bien dirigida para confundir no s6Io a la remota corte, sino a
las inenos alejadas autoridades habaneras. Quiza este episodio
fuera determinate en la decision tomada, poco mias tarde, de
dividir a Cuba, en dos gobiernos y establecer el segundo en
Santiago de Cuba, en un vano intent de poner coto a todas
aquellas actividades.
Las afirmaciones de obispo sobre el fin del contrabando
fueron palabras huecas, pues el trifico clandestine, lejos de
decrecer, aument6 en volume. Buena prueba de esto la te-
nemos en el hecho de que Ia incursion de Juan Alvarez de
Avi16s a Manzanillo -que ya hemos citado- la provoca la pre-
sencia --en aquel fondeadero-- de no menos de 25 buques
contrabandistas y que Cabezas no era ajeno a estos trajines
lo evidencia tambicn la mcncionada carta del gobernador
Vald6s de 1606.
Que el prelado era de una avidez tal que lo impelfa a esquil-
mar a sus fioles lo prueba una Real C6dula -de 1607 proba-
blemente- en la que se le "mnanda que no lleuc mas derechos
de quarta en los pueblos de los yndios que lo quel derecho
pide"2.2 Esta Real Cddula demuestra que hasta la corona

0 2 WRIGUT, IREN..E A,. Santiago de Cuba and its district. Madrid, 1918,
p. 77,


41









habian llegado noticias de las exacciones a que someti6 -o pre.
tendi6 someter- a las poblaciones de aborigenes.
Es el caso que aquel obispo que -segun el cabildo ecle.
sidstico de Santiago de Cuba- lleg6 "muy pobre" a nuestra
Isla, en ella "adquirio algunos vienes que Ilevo a Guatimala"
-cuando fu6 promovido a aquella mitra- ascendentes a mrs de
10,000 Ds. dejando en Santiago unas estancias que se vendie.
ron en 10,768 Rs0 Se sabe que ademas poselfa un ingento en los
alrededores de aquella ciudad, en una fecha tan temprana como
1604-5,r9 y que habia comprado un "hato, nombrado Ocania, en
Ia prov9 de Guantanamo"
Nuestro prelado se encontraba en Bayamo -td6nde si
no?- en agosto de 1510 cuando recibi6 la noticia de su traslado
a la sede de Guatemala.6 Algo hay en su remoci6n que hace
pensar si no en un castigo por lo menos en que habia incurrido
en el "real desagrado". Asi lo da a entender, con veladas pa.
labras, -Morell de Santa Cruz.7

Silvestre de Balboa
Como ya hemos sefialado la joya que remata el episodio de
la capture de Cabezas Altamirano es el poema Espejo de Pa-
ciencia. Es de todos sabido que su autor es el canario Silvestre
de Balboa, pero la figure de este es rnenos conocida.
No es el poeta el primero de su apellido en establecerse en
Cuba. Durante el gobierno de Gabriel de Montalvo (1573-77)
fue su visitador y juez de residencia en Puerto Principe, Juan de
Orozco, quien tenfa como escribano -curiosamentc-- a un
Gonzalo de Balboa. 8 Se trata, posiblemente, del mismo
Gonzalo de Balboa avecindado en Sancti Spiritus entire 1585 y
158809 y que fuera su hijo el Francisco de Balboa, natural de
Sancti Spiritus y de 36 afios de edad, que en 1620 era cura de
Trinidad.100

13 Loc. cit. (79).
04 Loc. cit. (92), p. 27.
95 Loc. cit. (77), p. 194.
0 Loc. cit. (78), p. 129.
917 Loc. cit. (77), p. 196.
98 Loc. cit. (27), N? 75. Informative de Crist6bal Gonzilez de Ia Mota.
Loc. cit. (55), t. I, p. 329; t. II, p. 102 y t. III, p. 162.
i0o Ptez LUNA, RAFAEL FLIxx. Historia de Sancti Spiritus. Sancti Spf-
ritus, 1888, p. 125.


42







pariente o no de ellos -aunque normalmente se emigraba
as regions donde se tenfa familiar en que apoyarse- el poeta
ebe haber llegado a Cuba con anterioridad a 1595, segun se
desprenfde de la declaraci6n de Maria de Campos en la infor-
waci6n de limpieza de sangre que hiciera el hijo del poeta,
Juan de Balboa, y confirmada por la del can6nigo Pedro de
Cervantes101
Documentalmente encontramos a Balboa por primera vez
en Cuba cuando comparece como testigo -el 27 de febrero de
S604- en Bayamo en un auto dictado por el alcalde Gregorio
os ante el cscribano Cort6s de Molina.102
Es curiosa la presencia de Balboa en Bayamo y en esa fecha.
Esto le convierte en actor o, por lo menos cercano espectador
de los hechos que despu6s rimara.
eCon qu6 carttcter figuraba alli? El document no aclara
su status. Lo mAis probable es que fuese hombre de confianza
de Gregorio Ramos -esto explicaria la forma en que lo
enaltece en su obra- u official del escribano Cortes de Molina,
o ambas cosas. Nos inclinamros a creerle official del escribano
pues puede ser este el antecedente de su posterior profesi6n y
por ciertos giros que se repiten en los testimonies de ambos.
Cualquiera que fuese su posici6n es lo cierto que estaba
vinculado a personeros de la oligarquia bayamesa y por ende
debe haber sido participe en toda aquella situaci6n.
Aquf es donde debe haber conocido al obispo y no es diffcil
que -como supone Max Henriquez Urefna- fuese el autor del
motete cantado en Bayamo con el que cierra su poema.10 Este
autor observa sagazmente, en Balboa un "cabal conocimiento
de la topografia de toda aquella comarca, desde Bayamo a
Manzanillo". eC6mo lo obtuvo? Es probable que fuese asiduo
concurrente a la feria de Manzanilla.
Balboa se limit a rimar lo que podria titularse version
official de los sucesos de Manzanillo. Quizn se Io sugiriese el
propio obispo; de su "Carta dedicatoria" podria inferirse esto.

Ib Loc. cit. (78), p. 131.
102 Loc. cit. (59), N. 49, Informativo del Capitfin Alonso Rodriguez
vecino de Bayamo en la Ysla de Cuba.
"Ia HENRfQUEz UREtA, MAX. Panorama hist6rico de ia lit eratura cu-
bana. La Habana, 1967, t. I, p. 39.


43








Por la 6poca en que escribia el poema, Balboa aspiraba al
"oficio de escribano de la Villa del puerto del Principe" ypag6
por el 2,510 Rr., pero en el "Consejo de las yndias con ciertos
recaudos que en el sean presentados se le denego"'04 y se dis.-
puso se le devolviese el dinero. aQud "recaudos" eran estos que
hacian a la siempre necesitada corona devolver aquella suma?
zSu participaci6n en los acontecimientos de Bayamo? Es pre
sumible. Confiemos que en el future aparczca nueva docu.
mentaci6n que arrojbe mas luz sobre esta cuesti6n.
Llama la atenci6n el avecindamiento de Balboa en Puerto
Principe, villa que compartia con Bayamo la condici6n de foco
del contrabando; existian estrechos vinculos entire los rescata.
does de ambas poblaciones.35
Esto explica la presencia de nuestro conocido Juan Rodri-
guez de Sifuentes en las proximidades de Manzanillo cuando
se produjo el secuestro del obispo. Es l61 uno de los versifica.
does que dedica un soneto a Balboa, quien -significativa-
mente- le confunde en el poema con su hijo, quizas con la
intenci6n de desvincularlo de aquellos hechos. Gracias a que
el obispo fue tan explicit puede salvarse esta mixtificaci6n.
Balboa -que no habia renunciado a su aspiraci6n de ser es-
cribano de Puerto Principe- adquiri6, hacia 1519, dicho oficio
de otro de los sonetistas, Pedro de la Torre Sifontes o Cifuentes
--pariente de Juan?- quien acaso lo hiciera cuando se lo de-
negaron a 6l. A no ser que De la Torre lo comprase como testa-
ferro suyo y, transcurrido el tiempo y olvidados los "recaudos"
que le vetaban, hiciesen el traspaso. Finalmente, el monarca
lo confirmaba en la posesi6n del oficio el 11 de mayo de
1621.106 Es a partir de esta fecha que es realmente escribano
de Puerto Principe, aunque con anterioridad pucdc haber ejer-
cido, apareciendo como official de La Torre.
En los apdndices presentamos dos testimonies otorgados
por e1 en 1528107 como muestra de su prosa. Aunque sea esta la
seca expresi6n que pennrmiten los formulismos notariales.

104 Loc. cit. (79), Libro 6, f. 136. VWase Ap6ndice IVI
o105 Loc. cit. (1). Carta del licenciado Manso de Contreras a Felipe III,
diciembre 27 de 1606.
10o Loc. cit. (79). Libro 8, f. 1. Vease Ap6ndice V.
o107 Loc. cit. (1), Leg. 101, Ramo 2, Nos. 144 y 146. V6anse Ap~ndi-
ces VI y VII.


44


























/IGNO JILYCJTRE DDLSALOA


APENDICE I

Relazion de los preqios de las mercadurias de la Avana. Havana. 1592
En la viudad de San Christoval de la Habana en dos dias del mes
de nobiembre de mill y quinientos y nobenta y tres afios el licenciado
Romquillo theniente general desta ciudad y su ysla dixo que su merged
de don Juan Maldonado Barnuebo caballero de la horden de Santiago
gobernador y capitan general de mar y tierra desta ysla de Cuba por
el rrey nuestro sefior tiene dados los abisos nesesarios a su mniagestad
y conbenientes aserca de las cosas tocantes at buen gobierno desta
ziudad y su ys la para conserbacion y aumento della y demas desto el
dicho theniente general quiere ynviar a su magestad por horden de su
mersed del dicho gobernador una aberiguacion y sertificacion para que
so present en el real consejo de las Yndias aserca de los preQios
que agora corren en los mantenimientos y rropas de bestir y rropa de
lino y seda y otras cosas que en esta 9iudad y su ysla se benden y son
nesesarias para el mantenimiento y sustento desta ciudad y gente de
guerra que en ella esta e para ello manda parezer ante zi dos oficiales
del cabildo desta ciudad y dos mercaderes que sean espertos los quales
todos juntos hagan la declarazion de lo que en rrason desto pasa y
fecha se enbie al rreal consejo como lo tiene dicho y asi lo probeyo
e mando e firmno de su nombre testigos Rodrigo Cid alguacil el licen-
ciado Ronquillo ante mi: Juan Perez de Borroto escribano de goc
bernacion.
EIn la dicha ciudad de la Habana en dos dias del rmes de nobiembre
de mill e quinientos y nobenta e tres aios el dicho licenciado Ronquillo
theniente general de gobernador desta dicha ysla e por ante mi el dicho
escribano mando pareser ante si a Hernan Manrique de Rojas alcalde


45









hordinario desta dicha ciudad y Rodrigo Carreflo rejidor perpetuo dell4
y Antonio de Molina y Ruy Fernandes Sarzedas mrnercaderes rrezident
en ella de todos los quales fue tornado e rezibido juramento segun form
de derecho sobre la serial de la crus so cargo del qual prometieron de
dezir bcrdad y siendo preguntado por la cabesa desta ynformagion
dixeron:
Dixeron que en esta ciudad bale de present up quartillo de bino dos
rreales y se bende hordinariamente.
Yten catorze honsas de pan un rreal.
Yten dos libras y media de a dies y seis honqas libra de came de puerco
un rreal y seis de baca un rreal.
Yten una gallina catorze rreales.
Yten un polio quatro rreales.
Yten quatro guebos un rreal.
Yten una botijuela de azeite de media arroba veynte y quatro rreales.
Una botijuela de azeituna dies y seis rreales.
Yten una bara de rruan dose rreales.
Vna bara de angeo seis rreales.
Una bara de vrea siete rreales.
Una bara de olanda comun veinte y quatro rreales.
-yten una bara de brin ocho rreales.
Yten una bara de gergeta diez y seis rreales.
Una bara de rafeta de Abila quatro ducados.
Yten una bara de palmilla zinquenta rreales.
Yten un jubon de olanda blanca hecho y llano en Espafna cinco ducados
y si se hase en la ciudad Jlega a mas de gien rreales.
Yten un sonbrero comun de fieltro de Segobia contrahecho quatro-
ducados.
Un sombrero comun beynte y cuatro rreales.
Una camisa de ruen cinco ducados.
Y una camisa de crea tres ducados.
Un par de sapatos diez y seis rreales.
Un par de medias de lana bastas veinte y quatro reales.
Yten unas medias de Toledo de seda dcen reales.
Y una bara de tafetan de Castilla dies y seis reales.
T una bara de tergiopelo diez ducados.
'Una bara de rrazo quarenta rreales.
-tna bara de Damasco quatro ducados.
Una espada toledana dies ducados.
'Un talabarte cuero quatro ducados.
'Un talabarte de terciopelo ocho ducados.
'na libra de jabon de Castilla quatro rreales.
'Yten de labar una camisa un real.
Yten de alquile de una negra que 9irbe por cada dia tres rreales.
Yten de alquile de una casa hordinario cien ducados.
Yten un esciabo a rrazonable trezientos ducados.
Y una esclaba otro tanto.
Los cuales dichos pregios dixeron ser comunes en esta ciudad e quest
es la berdad para el juramento que hicieron e lo firmaron de sus
nombres Hernan Manrrique Rodrigo de Carrefio Ruy Fernandes Sarzedas
ante mi Juan Peres de Borroto escribano de gobernacion mayor,


46









Y Juan Perez de Borroto escrivano mayor de la governagion desta
ra de Cuba por el rey nuestro senior a lo que de mi se haze mncncion
preente fuy y lo fize escrevir e par ende fize mi signo qucs a tal en
gthonio de verdad.
Juan Perez de Borroto, escribano
(Signo, firma y r6brica)

Los escrivanos publicos del numero desta ;iudad de la Havana que
*aqui firmnamos gertificamos y damos fee que Juan Perez de Borroto
escribano de gobernacion de qulen va signada y firmado el recado atras
qontenido es tal escribano como en su suscreqion dize y a las escrituras
o autos y otros recados que antet an pasado y pasan se a dado y da
entera fee y credit en juicio y fuera del en fee de Io qual 1o firmamos
de nuestros nombres ques fecho en la Havana a dos de nobiembre de
mill e quinientos e noventa e tres afios.
Francisco del Poyo Vallejo
escribano public
(Firma y rabrica)

APENDICE II
S. C. R.
mag.

En prosecution de mi uisita dcsta Isla de la qual e dado a v. mag.
en el real consejo de Indias larga relation llegue al Bayamo pueblo que
esta docientas leguas de la Hauana, y seis de la mar. Halle que los
puertos eran de franreses y ingleses pirates, y que el trato y comergiio
de muchos de aquel pueblo era rescatar cueros con ellos, y paregien-
dome havia gran serui;io a Dios nro Sor y a v. mnag. en estorbar el mal
trato ali, como lo e hecho en toda Ia Isla con las armas de la Iglesia
que son gensuras hize ml possible y tanto que tubo efecto. Los enemigos
uisto esto se concertaron de aberme a las manos para uengarse y para
cunplir su mal intent dieron cantidad de ropa a dos, o tres honbres
desalmados los quales me uendieron: y llcbandoles por guia un capitan
frances Ilamado el Sor de la Ferrier entro site leguas, o, seis la tierra
adentro con su jente siendo auisado do que yo estaba en unas haciendas
de una Iglesia que es a mi cargo el visitallas y pcdir cuer'ta de la
administration dellas, y alUI a mi y a un clerigo que era el adminrstrador
nos cogieron una manfana en la cama descuydados que a ura traivion
no puede aber preuengion y maniatados en carnisa yo, y ci d(scalzo
nos Ilebaron con mill oprobios y a pie hariendo cada soldado suertes
en mi, a su nauio. Dejo a part Ia perdida de hacienda que fuc para mi
pobreza de consideration, la falta de salud y quiebra que por esta occasion
tengo, y las inquietudes que mea costado, solo pongo a V. map. delante
de los ojos el dafio que de casos semejantes puede auer resuliando de
efte trato e la fe quiebra en esta Isla que es el mayor de todos, y al
prinvipio son faqiles de remediar los males cue (roto) podia v. mag.
ser seruido de que con media docena de galeonqetes se euitase, porque
aunquc esta armada fuese con gasto de Ia real agienda de V. mag. se
literesa mas en el real haber pues se quitan por este trato los reales
derechos, y al enemigo se dan armas que segun conto delante de mi


47









in capitan casado en Londres ilamado Pompilio, desta Isia sola san
sacado en obra de dos afios y medio ciento y ochenta mill cueros, quit.
se los diezmos los quales suple V. mag. de su real caja y destruyese
esta Isla donde V. mag. tiene la Hauana que es la llabe de las India
y peligra aquel puerto pues altt de rescates le es fail al enemigo juntar
en estos puertos una gruesa armada sin que se sienta y dar asalto en
el Puerto y en las Flotas, y armadas comrno este enemigo franqes tenia
pensado segun me dijo. Pues el interest de los pastos y por pastos de
tanto ganado no lo sabre significar h V. mag.
Vcrdad es que en se pueblo donde esto sucedio an tornado tan
a pcchos la uenganca deste hecho que an salido con dos enprcsas dignas
de que v mag las sepa, la una cque saltando otra vez en tierra este capi.
,tn Sor de la Ferriera que me prendio murio, casi con toda su jente
o, la mayor parte. La otra quo despues aca an tornado otro uagel ma.
tando dos grandcs cosarios y ansi abiendo esto por tierra y por la mar
la armada dicha tendra V. mag. su real haber augmcntado y los basajlos
de v. mag. podran mejor acudir al real serui;io como debemos, y esta
Isia es just la mire V. mag. con otros ojos que a las (rointo) pucs en
ella esta la fuerga de la Hauana llabe de las Indias y estas minas del
cobre que son de grandisima consideration y mas como las tiene el
capitan Franco. SAnchez de Moya leal basallo de V. mag. y ucrdadcro
seruidor de Ia real corona de V. mag. y otra marina que de poco aca sea
descubierto que es la cafia de azucar la cual sembrada dc una uez y
dcseruada no a menester otro bcnefigio que es perpctua de suerte que
no hay sino cortar cada aflo y sacar azucar, pero como los puertos no
estan seguros ni ay saca de los frutos no ay quien so anime. Aunque
agora se ban alentando con la confianqa que todos tenemos de que
V. mag. nos hara a todos la md. que de un pecho tan chistriano y tan
real sc puede csperar. A quien el Sor go largos afos con augmento de
mayors rcinos y estados como los capellanes de V. mag. en nuestros
sacrifiqios y oraciones Ic pedimos. Fecha en Sanctiago de Cuba a 18 de
Agosto de 1604.
Menor capellan de V. mag.
qtxe los rcales pies de V. mag besa
El Obispo de Cuba
Fr. IJ. de las Cabezas
(rtbrica)

APENDICE III
S. C. R. M.
Esta ulia y Regim? del uayamo esta con mucho content de ]a md,
q. V ma!: a hecho asi a lcla como a toda la ysla de cuua, en ynuiarles
Vn pcrlado dec tantas parts Letras y virtud y santidad, como licne el
marsIro D.n.frav joan-dc Las cauccas alta-miraro, Pues el solo a sido
Parte Para qu. Los brands trauajos y ynfortunios que en los ticnpos
pasrdc-z y hInasta su benida a padccido qcsasen v dc todo punto ,ucdasse
Librc por lo equal, Vesamos Vmildcmte. Los Rcalcs es de Vra mag'
SA acudido con tar.:to cuydado y Vigilanqia a la uis '- de su obispado
quo io quc otros Perladclos en muchos afios no an bccho ci en muy
brcuc ticmpo a uisitado Los mas de Los Lugares desta ysla, hatos y


43








wra-ias de su distrito, y discurriendo y continuando la dha uisita
Wo a esta ui a (asiento que suele ser de Los obispos) y auiendo
hWco Las diligencias negesarias con celo del scruirio de dios nro senior
y del prouecho y aumenrto de La Hagienda y derechos Reales de V. mag.
iihortando en sus sermones y Platicas particulares a Los que tratauan
4 rresgates con estrangeros se apartasen dcllos Por ser contrarios a
a Ley De dios y a Las de Vra. mag. y en grande dafo y perjuizio de la
r-eal Haienda. Lo qual Persuadio con tanto eficagia y uso de tales
medios Para Persuadirlo que por muchos dias (segun despues se supo)
yentendio gesaron Los dichos rrcsgatcs y su trato.
Y Uisitando eicrtos hatos y haziendas do La obra Pia y memories
quo en esta uilla ynstituto franco de Parnda ya difunto ocho leguas
"ella aunque en su jurisdigion y qinco d," I.t mar Los franseses Resga-
tadores que estauan en el puerto y playa dc inanqanilla ynidinados contra
t1 ouispo por auer Persuadido a sus feligrescs no rrcsgatascn ni tratasen
con ellos; Tomando Por achaque que Lo hacian Por cobrar algunas
deudas qpe en esta uilla dezian deuerseles de quantia de ochocientos
cueros fueron a los dhos hatos una mafiana al amancqcr con diez y
ocho o Veinte Hombres y un Capitan LIamado mosur de La ferrier sin
otros ocho o diez que quedaron puestos en cclnda armados con arca-
buzes mosquetes y picas y con pistoletes en las pretinas, y poniendole
uno a Los Pechos Prendieron al dho obispo y ai uisitador franca Puebia
que fue milagro grande no matallos scgun con el coraje y colera que
ilegaron haziendoles muchas afrentas y molestias y Llcuando al dho
obispo a pie maniatado Dcscailo y en camissa, al nauio del dho capfu
franqes en el qual le tuuo preso ocho dias hasta que se trato con 9iertos
medios de La soltura y Liuertad dc su persona.
Y Tomando los Vezinos desta uilla La afrenta Por propia y La
.uenganga a su Cargo salio el alcalde Gregorio Ramos con algunos Vezi-
nos deste pueblo Luego yncontinentc que cucedio La dha prison a hazer
diligencias sobre el casso. Para aucriguar si auia auido aiguna traycion
y trato para hazer la dicha prison cntre los franccses y gente de La
tierra Lo qual hizo con much diligencia y todauia Io Caueda haziendo,
y asi mismo procuro dar horden y traca Para uenmEr La afrenta que
de La dicha prison auia rrcsultado Matando o Prendiendo Los enemigos
lo qual Por esta Vez no tuuo efeto, Pero como cdscaua much La dha
Venganca salio Otra uez el dho alcalde solo y con achaquc que yua
a uer al dho obispo (eli qual auia buelto a contin:-ar su bisita a los
dhos hatos) y hallando oportuna occasion ncediantc un ardid que el dho
alcalde dio conuoco gene de los hatos circunvczTios y iuSntando La mas
que pudo fue a donde el dho obispo estaua Visitando y Le pidio y
Requirio Le dieso La gcnte armas de fueco Wmvnicion y Poluora que
tenia Para guarda y dcfcnsa de su pcrsora Para 'clrqo negocio que
convenia a! seruicio de Vs magal. cl qual haizier-do pri', icrtia protesta-
tion y Requerimiento Para no yrcurrir en atlmn-,, vrrecumirlidd Permitio
que se tomase todo Lo pcd,'do Por cl dho aicalc' ni equal con esta gcnte
y la que aiunto en los hatos qu o ntro cspanol.s vndios m.intos y
negros serian hasta ucynte y cinco Persoprs yendco cl d1. n alc.lde Por
capitan de todos Partio a la dha playa dc manc.nilla v. p i.,-.ourando pri-
mero con buenas traqas inodo ote dico sPacar,' c. r';- uo v Poder de los
franycses al do uisitador q Tocuia cstzat y or rreTncr en el rauio
de los dichos franceses, Proci.'ro con cierto zrdid cr" 1- CFc;C a ticrra
el diho capital frances el qual Vino con diez y chco hombres franqeses


49










soldados Vicjos de los que se hallaron en las guerras de franmia que
vuo entire Catolicos y herejes Luteranos entire los quales auia dos capi.
tanes que lo auian sido vno Llamado moQeir de La Vale y otro moceir
De Lagarda, todos con sus mosquetes arcabuzes y pistoletes y picas
muy Puestos en orden y al punto que saltaron en tierra, el dicho alcalde
salio con su gente y diziendo santiago arremetio a ellos y mataron al
dicho capitan Pringipal y a todos Los soldados ecepto trees que mat
heridos se escaparon huycndo y Les tomaron todos Los battles que
tenian sin perder de nra parte mas que vn solo yndio que mataron. Lo
qual paso en menos de un' quarto de ora y se trujo La caueqa del dicho
capitan a esta uilla y se puso en la placa mayor della en Lo alto de
la picota como todo contara Por la ynformaqion q. dello se ynuia a Vra
mag. y por Relacion que dello abra ynuiado el dho obispo q todo es
9ierto y uerdadero y este pequefio seruiqio Reciua Vra mag. a quenta de
Los que sus Leales Vasallos que en esta uilla Residen Le deuen y desean
hazer acordandose en todo do hazerles md. En lo que suplicamos a Vra
mag. For memorial particular que con esta ynuiamos, guard nro Sr La
persona y uida de Vra Mag Por largos afios con aumento de mayors
Reynos y estados comrno estos Vmildes basallos de Vra mag. deseamos,
Desta uila de el bayamo y en julio vinco de 1604 as.
Alonso de Torres Gregorio Ramos
Patifio


APENDICE IV
El Rey

Oficiales de mi Real Hazienda de la ysla de Cuba, por parte de
Silbestre de balboa seme a echo relacion que auiendose traydo por
orden de mi Real audienqia de Ia ysla Espafiola en almoneda y public
pregon el ofiqio de escribano de Ia Villa del puerto del princfqipe de esa
ysla, que estava baco por muerte de Xpoual de escobedo se rrcmato en
el como en el mayor ponedor en Dos mill y quinientos y dicz reales
que pago de contado me suplica que atento dello le mandare dar con-
do las yndias con vicrtos recaudos que en el sean prcsentado sec le de-
firmacion como la mi merced fucre, y auiendosc visto en mi Consejo
de las yndias con ciertos recaudos que en el scan prcsentado se le de-
nego Ia dicha confirmation y se acordo que de nueuo se voluiese a
vender el dicho oficio como por cedula de la fecha de esta, y rmouio
a mandar a la dicha audiengia y al dicho Silbestre de balboa se lec voluic-
se lo que pareciere auer pagado por el y porque es just cque esto sc
aga, e yo tengo voluntad de ello hos mando que de qualesquier mara-
vedis cue ay ho hubiere en la caxa de vuestro cargo deis y pagueis al
dicho Silbestre de Valboa ho a quien su poder ubiere la cantidad que
como dicho es parcciere auer pagado y metido en esa dicha caxa por
racon del precio del dicho oficio de escribano public de Ia dicha villa
del puerto del prinqipe, sin dar lugar a dilaiclones ni pornele estorbo
ni ynpcdimento alIzuno por quanto yo lo tengo asi por bicn y de esta
mi cedula mando que tomen la raqon mis Contadores de quentas que
resident en el dicho mi Consejo de las indias. Fecha en Valladolid a dos
de agosto de 1608. Yo el Rey refrendada de Juan de Mica y sefialada
de Lic. Delgado (r6brica)


50










APENDICE V
El Rey

Don Phelipe & Por quanto por parte de Silbestre de balboa troya se
zw a hecho rrelacion que conforme a Ia orden que el rey Mi Sr y
padre que esta en el cielo tenia dada cerca de las renunciagiones de los
oficios vendibles en las yndias renunio en vos pedro de la torre cifuen-
tes el que tenia de escriuano public y del cauildo de Ia villa del puerto
4 principe en la Isia de Cuba en tres mill y quinientos Rcales buenos
por lo qual Don diego gomcz de sandoual mi Gouernador y Capitan
General de la Isla spafinola y president de mi real haudienzia della en
veynte de abril de seisrientos y diez y nueve os dio Titulo y despacho
nzecesario para usar y exerger el dicho oficio conque dentro de quatro
silos lteuasedes confirmation mia del supj,9indome atento a ello os la
mandase dar o como la mi merced fuese y Hauiendose visto por los del
mi consejo de las yndias y que por recaudos que en el scan presentado
.consta de, lo suso dicho y de haueros admitido a! vso y exerciqio de
.dicho ofi;io y revibido de vos el juramcnto necesario he tenido por
bien de dar la present por la qual confirm y aprueuo la renunciation
'hecha en vos del dicho oficio y el titulo que como dicho es os dio el
dicho don diego gomez de saldoual y es mi voluntad aora y de aqui
adelante durante vuestra vida sin que le podais renunqiar sino es en
conformidad de la orden que vltimamcnte tengo dada acerca de las re-
nunqiaciones de los ofisios bcndibles en las yndias seais vos el dicho
Silbestre de balboa troya mi escribano Publico y del cauildo de la dicha
villa del Puerto del Principe y que como tal podais usar y uscis el dicho
iofiqio en todas las cossas a el anejas y conccrnientes segun y de la
wanera que se contiene y declara en el titulo que el dicho mi Gouer-
nador os dio y por esta mi carta o por su traslado signado de escribano
Publico mando a mi alcaide mayor y ordinarios de la dicha villa que
-al present son y adelante fueren que os guarden y hagan guardar todas
las onrras gracias mercedes franquezas libertades preheminencias pre-
rrogatiuas e ynmunidades y todas las otras cosas y cada una deellas
vque por rraron del dicho ofiqio deucis hauer y goyar y os deuen ser
guardadas todo bien y cumplidamente sin que os falte cossa alguna y
,que en ello ni en parte dello embargo mi empedimicnto alguno os no
pongan ni concientan poner a que yo por la present os regiuo y he por
Teciuido al dicho oficio y al vso y exerciqio del y os doy poder y facul-
tad para le vsar y exercer casso que por ellos o alguno dellos a el no
-seais regiuido con que primero entereis mi real caxa de la parte que potr
la dicha renunqiacion toca a mi real hazienda de que le a de constar
ti mi gouernador que es o fuesc de Ia ciudad de santo Domingo y cer-
tificacion de hauer viuido el renunciante despues de a dicha renuncia-
,gion los veinte dias que manda la ley quc esta dispuesto y no de otra
Manera y cunplido con esto es mi mcrced y mando que todas las cartas
"ventas poderes obligaciones testamentos cobdiqilios y otras qualesquier
,ejecutorias y autos judigialcs y extrajudiciales que ante vos pasaren y
se otorgaren en la dicha villa en que fuere puesto el dicho dia mes y aflo
y lugar donde se otorgaren y los testigos que a ello fueren presents y
-buestro signo acostumbrado de que mando que vseis balgan y hagan fee
juicio y fuera del como cartas y escripturas firmadas y signadas de
mano de mi escribano Publico y del cauildo de la villa del Puerto del
Pringipe en la dicha Isla de Cuba pueden y deuen baler y por euitar


51









los perjuros costas fraudes y danios que de los contratos hechos cor
jurainento y de las sumissiones que se hazen cautelosamente se siguen,
i.iando que no signeis contrato alguno fecho con juramento si para s,
balidazion no lo require o sino fuere en los contratos que por leves
de estos reynos se permiticrcn y assi mismo no hagais contract alouno,
en que se obliguen a buena fee sin Ma! engaflo ni por donde lego al.
guno se someta a la Jurisdiccion eclesiastica sopena de que si lo Sig
naredes por el mismo casso y echo sin otra sentenzia ni declaration
alguna y ayais perdido y perdais el dicho ofigio y los unos y los otros
no hagais cossa en contrario dada en Madrid a onze de Mayo de mill
y seisgientos y Veynte y un afos. Yo el rcy, refrendada de Francisco
de Ledesma y firmada de los del consejo.


APENDICE VI

Yo Silbestre de balboa troya escribano Publico del numcro y Cabildo
desta Villa del puerto del prinqipc desta ysla de Cuba por el Rey nucs-
tro senior sertifico y doy fee como oy martes a Ias ocho de la noche
poco mas o menos que se quentan tres de Otubre destc presence aio de
mill y seisgientos y Veynte y ocho estando en mi casa y oficio fui
llamado por mandado del sefior don pedro de fonseca betancur, Caba-
llero del abito de santiago alguasil mayor del santo oficio gouernador
y Capitan a guerra de la qiudad de santiago de Cuba y sus probingias
por Su magd. Y abicndo ydo a las cassas de la morada de su mrnerqed
le halle Icycndo vnas cartas. Y asi mesmo halle con el dicho senior
governador Vn correo que dixo acababa de legar de Ila Villa de Santis
piritus deste gobierno despachado por el Cabildo de la dicha Villa cl equal
dicho correo dixo llamarse anton hernandes y las dichas cartas que
al dicho seflor gouernador le truxo el dicho Correo v estaba levendo
su merced que yo oy de berbo ad berbum parese por elias que la Vna es
del Cabildo de la dicha Villa de santis piritus con Vn testimonio de vn
Cabildo que en la dicha Villa se hizo y sierta declarazion que se Rezibio
de Vn gonzalo hernandes y ansi mesmo otra Carta de pedro lopes do
guebara Regidor de la dicha Villa en todas las quales se da abiso a su
merced de como el encmigo con quarenta y seis Urcas tomo toda la flota
de nueba espafia en la baya de matansas beynte leguas del puerto de la
9iudad de la hauana que fueron Catorse naos con Capitana y almitanta
y que abian echado toda la jente en tierra que yba caminando A pie a
la dicha giudad de la hauana= Y luego Yncontinente su merced del
dicho correo dixo llamarse anton hernandes y las dichas cartas que
nimo Catafio Y en prcsencia de mi el dicho escribano Ic mando y
hordeno que luego al punto saliese desta villa para la dicha ciudad dc
Cuba a toda diligenqia Caminando de noche y de dia Por ser soldado
y persona de satisfasion y Cuydado para que Hlebe las dichas Cartas y
testimonio que su mrneryed A Resebido de la dicha Villa de Santis piritus
juntamente con Carta de su merced todo en un pliego para que en la
dicha giudad de Cuba se enbarque luego sin ninguna dilasion en cual-
quiera bajel que estubiere en el dicho puerto con el dicho pliego Cel
equal entriegue en Ia dicha riudad de Cartaxena al senior general de la
Real armada de la guardia de las yndias tomas de la Raspur, para quo
le sea notorio el dicho suseso y su sefioria en su biaje con la dicha Real
armada disponga lo que mas conbenga al serbisio de su mag. por
quanto de las dichas Cartas consta que el dicho enemigo estaba espe-


52









tando la dicha Real armada para pelear con ella= Y en mi presenvia
14ego Yncontinente el dicho alferez franco geronimo Cataflo se subio
a caballo con el pliego de su merged del dicho senior gobernador lle-
bando en su Conpafiia a Silbestre Rodriguez natural honbre dilijente
y el dicho alferez dixo que se partia luego con el dicho pliego Y asi lo
Wso Y para que dello conste de mandamiento del dicho seflor gober-
nador di el present en el dicho puerto del principe en el dicho dia
tries de otubre de mill y seis 9icntos y Veynte y ocho afios siendo tes-
tifgos Luis dias de abila y don miguel jorba do ybargoycn y simon de
la torre presented. Va tdo/p/dicho/no vala--

E fize mi signo En testimonio de verdad
dres gratis. Silbestre de balboa troya
(Signo, firma y ribrica)


APENDICE VII

Yo Silbestre de Balboa Troya cscribano public y del Cabildo desta
villa del puerto del prinqipe por su mag. 9ertifico como oy que se quen-
tan beynte y seis dias de el mes de henero de este present afio de mill
y ses ientos y beynte y ocho afios el senor don pedro de fonscca betan-
cur Caballero de la horden de Santiago gouernador y capitan A guerra
de la qiudad de Cuba y su probingia por su mag. en mi prcscnqia y de
los testigos ynfraescritos cntrcgo A anton martin yndio natural desta
uilla un pliego de Cartas scrrado y sellado de vna pulgada de alto poco
mas o menos sobre escrito al senior lorenzo de Cabrera y corbera
Caballero de la horden de Santiago gouernador y capitan general de
la 9iudad de Ia hauana c ysla de Cuba e nei qual su mcrccd del dicho
senior gouernador don pedro de fonseca le da abisso como en ilas costas
de la ysla espafiola de santo domingo y otras destas parties, andan
Repartidos en esquadras mas de siento y sinquenta nabios de encmigos
como su merged lo tubo por abisso Ayer que se contaron beynte y
sinco de este present mes A el anocheser de el Capitan geronimo gomes
de la umbria y serda su teniente general que Asiste en la dicha viudad
de Cuba y del Capitan juan de bera ybargoycn que bolbio A ella robado
de los dichos enemigos y de otras personas que assi mcsmo binieron
Robadas, y juyendo cuyas cartas enbia su merqcd en dicho pliego al
dicho seflor gouernador don lorenzo de Cabrera para quo lo tenga
entendido y prebenga y despache los abisos y demas cosas necesarias
como mas conbenga al serbisio de su mag. y a la guardia y defense
de aquella plassa como tan ynportante. Y el dicho yndio Anton martin
en mi presenvia salio con el dicho Pliego Para el dicho Sefior Dn Lorenzo
de Cabrera oy dicho dia beynte y seis de henero de el dicho afio como
a las cuatro de la tarde poco mas o menos con Carta de su merged
de el dicho senior gouernador para el Capitan pcdro de Orellana mal-
donado su teniente de Ia Villa de Sante espiritus en que le hordena
reciba el dicho pliego Y quo a toda diligencia con otro Correo lo des-
pache desde alit at dicho senor gouernador don Lorenzo de cabrera sin
ninguna dilation por lo much oue ynporta al Real scrbicio las quales
dichas Cartas su merced del dicho sefior gouernador escribio y leyo en
Mi presencia Y el dicho Yndio anton martin partio con el dicho pliego
a la ora Referida y en fee dello y para aue conste di Ia present firmada
y signada de mi nombre en la dicha Villa de el puerto de el principe de


53








este gobierno de Cuba en el dicho dia beynte y scis de henero de mill
y scis gientos y beynte y ocho ahos. ts? el Regidor Juan de consucgra y
don Miguel horba Presentcs
E fize mi sign En testim. de verdad
drs. gratis Siluestre de balboa troya
(Signo, firma y ribrica)

FUENTES CARTOGRAFICAS
1. Esteban Pichardo.
Isla de Cuba. Carta GeotopogrAfica.
La Habana, 1875. Escala 1:200,000
Hojas 22, 23 y 30.
2. Hydrographic Office. 1-1H.O. 2613.
Washington, D.C., 1961.
Cape Cruz to Santa Cruz dcl Sur including gulf of Guacanayabo.
Escala 1: 146,360.
3. Institute Cubano de Geodesia y Cartografia.
La Habana, 1963. Cuba 1: 250,000.
Hoja NF 18-13.
Golfo de Guacanayabo.


NOTA: Agradccemos al compaficro Ernesto de los Rfos, rcspon.sable del
Depto. de Mapoteca de la Biblioteca Nacional "Jos6 Marti", la
cooperaci6n que nos ha prestado al seleccionar estos materials.


54















En torno a la

literature infantil *

Alga Marina Elizagaray

Las adaptaciones y las traducciones
Las adaptaciones para nifnos siempre han sido un tema muy
poltmico. Existen dos posturas antag6nicas: a favor y en con-
tra de las mismnas.
A favor de las adaptaciones los mas conocidos criterios son:
que hay que tener en cuenta que la mayoria de los nifios inte-
trumpen sus studios sobre disciplines humanisticas (litera-
tura, arte, etc.) alrededor de los quince ahos, o sea, cuando
terninan su secundaria y se encaminan hacia los distintos ofi-
dos o carreras t6cnicas o cientificas en la mayorla de los casos,
y que los libros que no hayan leido a esa cdad quizai no los
lean jams. Que el repertorio bibliogrifico de los adults con-
tiene una gran cantidad de titulos que los niios leerian con
provecho y placer si se les suprimiesen cicrtos pasajcs, episo-
dios, y aspects que no motivan su atenci6n infantil y que si
s les ornitiesen dichos fragmentos con cl debido respeto a la
pbra y estilo del autor, se podria dar de la misma una idea
justa que no mernnaria en la adultcz el deseo posterior de leer
ja obra complete o de refcrirse a ella integralmente. La con-
* Capitulo VI del ensayo del mismo titulo laureado con el prcmio
Enrique Josd Varona", que otorga anualmente lat Uni6n de Escritores
IY Artistas de Cuba, en el concurso correspondiente al 1974. En process
oe edici6n.


55








clusi6n a que Ilegan estos defensores apasionados de la adapta.
ci6n es la siguiente: toda literature es adaptaci6n. Los temas
situaciones y personajes son limitados, dificren nis que por
otra cosa por el estilo del narrador. Contar es revivir una his.
toria y hacerla vivir es provocar en un lector imaginario cierta
participaci6n, lo que en cierta media es tambien adaptaci6n,
En contra de las adaptaciones se suscitan criterios de indole
idcolo"gica, estetica, sIcol6gica y pedag6gjca que tambien caen
a veces en apasionamientos extremes. Estain los que piensan
que la obra de arte es un cucrpo con ritmo y equilibrio propios
y que adaptarla es privarla de esa densidad y de sus na-is inti-
mas correspondencias. Hay quienes creen que suprimir corn.
pletamente determinadas referencias a ciertos temas es dar una
falsa idea de los mismos -tal es cl caso espccifico del sexo
qu:e, ademds, les aparece por,la radio, el cine, la telcvisi6n, etc.,
maxime si vive en una sociedad capitalista- y mostrarse inge-
nuo e hip6crita. Esta posici6n plantea que hay que educar al
nifio respect a detcrminadas cuestiones ideologicas y aspects
morales dc la personalidad. La cuesti6n serfa entonces orien-
tarlo debidamente acerca de las realidades de la vida y desarro.
Elarle -como deseaba Makarenko- sus "posibilidades de resis-
tencia". Otros argumentan que la adaptaci6n, al simplificar la
lectura, habitfuia al lector a la pasividad y a la ley del menor
esfuerzo; los vueive incapaces y les da una falsa idea de los
libros que Icen. -Valdria la pena leerse complcta una obra
cuando se cree -injustamente, por cierto- conocerla ya?
Quiza fuese mejor esperar algunos meses o ahios y ofrecerles el
texto integro, se plantean ellos. Debo agregar que Ia mayor
parte de todos estos rcproches estin dirigidos hacia las adap-
taciones tipo digests y sin much esfuerzo atim podcmos rccor-
dar aquellas altamente tendenciosas que Selecciones del Read-
er's Digest vendia a nuestro pueblo hasta el triunfo de la Re-
voluci6on.
Mi punto de vista difiere de anmbas posturas extremas o
exc.uyentes entire si, pues aunque me he dcedlcado, entire otras
cosas, desde hact agugimcs afios, a hacer adaptacioncs de cucn-
tos infa.t'l.c-s, con el fin de qc pucdan ser comtados por nucs-
tras 1i.rr.adoras a los nilos asistentcs a La hora del c-1 ento,
no cstoy de acuer.o miu..has veccs con Ia formia en que sucle
Ilcvairse a cabo dicho quiichacer por algunos adaptadores.
F! origcn de cste trabajo do acdaptaciores -mucbics vces
prcvia traduccj6n- surgi6 de la nCcesidad le materiales ade-
cuados que tenfan las narradoras de la Red Nacional de Biblio-


56








tecas para el ejercicio de su arte. Era indispensable tener a
mano
., .* un material escrito de la mejor calidad possible, cosa
nO siempre al alcance de ellas, bien por la cscasez de
btenos libros, bien porque las ediciones para ninios en
ntiestro idioma adolecen en su mayoria de una deplo-
rable pobreza idiomdtica.1

Por esta razon, la Biblioteca Nacional Jose Martf, aspirando a
remediar ese vacio, comenz6 la edici6n Textos para narradores.
Esta publicaci6n apareci6 dividida en tres colecciones de adap-
tacionCS de cuentos, agrupados de acuerdo con los intereses
generales de los ninos en las distintas etapas de su desarrollo.
Dichas colecciones correspondent a tres niveles de la primaria:
primer Y segundo grades, tercero y cuarto grades, y quinto
y sextO grades; pudi6ndose alterar esta clasificaci6n, si las
diferencias individuals lo exigiesen, ya que no esta hecha con
rigidez.
El aporte del Departamento Juvenil de la Biblioteca Nacio-
nal Jos6 Martf en el campo de las adaptaciones infantiles es
just sefialar que ha sido notable, tanto por su calidad como'
por el nirmero de sus publicaciones; pero, sobre todo, por el
cuidadoso esmero y celo portico logrados cn las mismas por
quien fui su iniciador y, actualmente, su miximo asesor lite-
rario, el poeta Eliseo Diego.
Este mrnaterial de adaptaciones, que incluye cuentos del fol-
clore universal --sin olvidarse del nacional-, y de grandes
autores del genero, ha sido utilizado desde su inicio en 1963,
no s6lo por nuestros narradores de cuentos, sino tambidn por
las asistentes de circulos infantiles, bibliotccas escolares, maes-
tros interesados en mejorar su trabajo doccnte, el boletin del
propio departarnento de bibliotecas escolares, el Instituto Cu-
bano de Radiodifusi6n, el Instituto Cubano del Libro, las revis-
tas Bohemia, Romances y Simientes, y la Gaceta de Cuba,
6rgano de la Uni6n de Escritores y Artistas de Cuba. Algunas
veces nuestras adaptaciones han sido publicadas sin aludir al
cr-dito de su procedencia, cuesti6n esta que de paso sefialamos.
Tenemos una gran cantidad de cuentos entire los editados o en
process de edici6n.

1 CUBA. BIBLIOTrCA NATIONAL Josi, MARTf, HADiANA. DErrro. DE. LITERATURE
Y NARRACIONES INFANTILES. Adaptaciones de cuentos para niios. La
Habana, 1966. (Colecci6n Textos para Narradores.)


57








Las adaptaciones que hacemos tienen, primariamente, un
fin recreativo y estetico, sin olvidar, por supuesto, su conteni.
do ideol6gico. Y es que aspiramos, a traves de ellos y de su
ulterior narraci6n, a desarrollar y fortalccer en el niio su ima.
ginaci6n y su lenguaje, de continue tan mal tratado -de ahi
que sus elernento poeticos originales sean respetados al rnmAxi.
mo-, a tratar de que logren, las ma6s de las veces, aquella "sus,
pension temporal de Ia incredulidad" a que aludia Coleridge
como el secret de todo arte. Que somos ambiciosos en nues.
tras aspiraciones parece cierto, pues creemos justa tal actitud
tratAndose de un trabajo que se realize para los ninos.
Adaptar un cuento es modificarlo, pero esta actividad no es
tan fAcil como tal vez pudiese pensarse... Desgraciadamente,
no cs comrno la sencilla poda de un Arbol, pues cn cicrtos casos
una rama debe convertirse en un tronco nuevo, muchas hojas
deberan cortarse para que broten otras de tonos difcrentes, y
este proccso require conocimientos, cuidado y algiun oficio,
que con la pr6ctica se va adquiriendo; pero no debcra, sobre
todo, olvidarse el respeto a los valores poeticos originals con-
tenidos en el cuento, ya se trate de la creaci6n de un autor
determinado, o sea an6nimo y pertenezca al folclore de algin
pueblo.
Nosotros, considerando que el gusto de los ninos por los
cuentos folcl6ricos o tradicionales ha permanecido casi invaria-
ble desde siempre, y teniendo en cuenta que los mismos son
una reserve interminable de temas y situaciones en las cuales
se mantiene latente toda la sabiduria y toda la poesia popular
que les dio origen, nos servimos de esa rica fuente c n nuestra
selecci6n de materials para las adaptaciones de cuentos. Sin
embargo, tenemrnos siempre muy en cuenta que esos cuentos,
por lo mismo que no surgieron como creaciones individuals
de un arte culto, abundan a veces en elcmentos de primitive
violencia, de irracionalidad y de pervivencia de ancestrales cos-
tumbres brbaras, que deben ser eliminadas o suavizadas al
ser traducidas por mrnedio de la adaptaci6n al nifio cubano de
nuestro tiempo.
Es muy important en esta tarea buscar siempre la fuente
mas pura y la mejor traducci6n al espafiol possible, asi como
cotejar las distintas versions disponibles, caso que las haya,
para rastrear en unas lo que en otras se nos haya escapade. Y,
cn casos como el nuestro, en que se destinan a la narraci6on
oral, tratar que la adaptaci6n resultante tenga una cierta exten-


58









si6n, de modo que ofrezca un margen suficientementc amplio
a la elaboraci6n individual posterior del narrador.
AnteriorInente hemos expresado una series de razones vili-
das en el caso de las adaptaciones del folclore universal y
national. Ahora pasaremos al aspect relacionado con los auto-
es de la literature infantiL En este caso result aun mds difi-
cil la adaptaci6in, ya que son cuentos much mais elaborados,
sin una estructura tan escueta y precisa como la de los popula-
tes. Generalmente, son mns descriptivos y complejos y nuestro
respeto ante el estilo y prop6sito del autor debe estar siempre
present. Por desgracia, no es necesario ser un mago para lograi
transformar un gigante de la literature en un enano; un impro-
visado lo hace fficilmente.
Cualquier adaptaci6n que hagamos require como condici6n
indispensable: en primer lugar, un andisiss del cuento, clasifi-
cando los elements del mismo en principles y secundarios
ylas relaciones existentes entire unos y otros, asi como la selec-
ci6n de los personajes indispensables a la estructura del relato;
en segundo lugar, debemos seleccionar inteligentemente una
sola secuencia de esccnas, eliminando de ella todo lo que dis-
traiga la atenci6n, rompa la unidad y no pueda visualizarse.
Para escoger las escenas existcn tres procedimientos: la omi-
si6n, la ampliaci6n, y la alteraci6n, en caso de que el cuento
no sea tan largo que requiera recortarse, ni tan corto que
necesite ampliarse, sino que con s61o cambiarse el orden de
sus elements, al nifo Ie sea possible su disfrute y su mejor
comprensi6n. Pero en estos manejos debemos tender en cuenta
que es siempre preferible que al nino se Ie escape el significado
de una palabraa o frase, a que pierda la oportunidad de escu-
char la belleza de su idioma.
Pero sean cuales fucrcn los mntodos y los cambios que
hicidramos en el trabajo de adaptaci6n, hay que estar muy
seguro de que dichas alteracioncs afiadan vivacidad e interest
real al cuento, sin deformar su contenido esencial ni la belleza
del estilo. Podemos poner nuestras palabras en boca de cual-
quier gran personaje si lo sabemos hacer bien y siempre que
ese difiogo guard armonia con la dignidad del mismo. Si ca-
recemos de esa habilidad o no tenemos tiempo para elaborarlo
seriamente, sera. mais convcniente que abandonemos la empre-
sa o la posterguemos.
Taxbi6n es aconsejable que la adaptaci6n para nifios omita
las descripciones excesivas, que terminan por cansar y distraer


59








la atenci6n del ninio, y haga hincapi6 en la acci6n y el diilogo;
que sugiera muy a menudo, en lugar de estar dici6ndole todo
directamente; que elimine los incidents y palabras groseras
que puedan resultar nocivamente ejemplarizantes; y que no
se fuerce la trama por el afin de conducirla al happy end...
No olvidemos que a los ninios no debemos sobreprotegerlos ni
encerrarlos en una vitrina, ni negarles que en cl mundo existen
la muerte y la tristeza junto a la vida y la alcsria, ni que el bien
y el mal son los polos de la condici6n huinana manifiestos en
formas muy complejas y matizadas, que stiuclen prestarse dema.
siado frecuentemente al equivoco. Tenemnos, por lo tanto, que
ensefiarles a afrontar las dificultades de la existencia humana
cotidiana, pero sin traumas innecesarios. Las buenas adapta-
ciones pueden ayudar a ese cometido practice tan insoslayable
y, por supuesto, lograr su principal prop6sito en nuestro caso:
promover la facultad de soinar, indispensable a la infancia.
El sovidtico Alexander Nicolaievich Nesmeianev, ex presi.
dente de la Academia de Ciencias de la URSS, uno de los crea-
dores de la quimica organica modern, un hombre de ciencia
y no un poeta, cuya opinion podria parecer a algunos descon-
fiable pot tendenciosa, ha dicho que la facultad realmrnente esen.
cial a un cientffico, aquella sin la cual andaria a tientas como
un ciego, repasando una y otra vez los viejos bultos familiars,
es justamente la capacidad de sofiar.

Enriquecimiento de la literature infantile a travds del folclore
national y universal/
Para nosotros, desde hace aftos, los cuentos folcl6ricos na-
cionales, latinoamericanos y, en general, universales, son el
"caballo de batalla" en el diario bregar de nuestro trabajo de
adaptaciones y narraciones infantiles. Pero para nosotros el
folklore no es una cantera indiscriminada de relates, al contra-
rio, creemos que aparte de su indiscutible valor hay que tener
en cuenta que junto a su poesia espontanea aparecen muy a
menudo elements de grosero sadomasoquismo. Y, aunque
no tengamos la actitud, repetimos, del exceso de protecci6n,
tampoco abrigamos la del aterrorizamiento innecesario ofre-
ci6ndoles a destiempo los aspects de excesiva crudeza y horror
de la vida.
Para los nifios, que apenas si han cambiado en su gusto por
los cuentos y por la fantasia, en general, desde los tiempos de
Perrault o de Marti, el regodeo en lo poetico y maravilloso que


60








Its aportan esas histories a su sensibilidad, ivida de fantasia,
s insustituible. Cuando se les narran estos cuentos, o los leen,
se apaciguan y por esa actividad son capaces de abandonar
Jasta una pelicula o un program de television. Claro, se en-
tiende que ello ocurra en el caso de que el cuentero sea un
verdadero artist, un autentico narrador capaz de hechizarlos
por el encanto de su voz y gesto elocuentes.
Teniendo en cuenta esa actividad del nifio, que como "todo
lo esencial es invisible a los ojos", tenemos que ser extremada-
mxnente cuidadosos con lo que del folclore les destinemos. Cuan-
do hacemos adaptaciones, tratamos de esrnerarnos en que con-
*serven su frescura, lirismo, y gracia naturales; tambien nos
prcocupa el respeto por su lcnguajc espontaneo, sin caer en
chabacanerfas; pero, sobre todo, no podemos dejar pasar todo
aquello que nos parezca inconvenient desde el punto de vista
ideol6gico.
En nuestras colecciones de cuentos adaptados para narrar2
contamos con materials extraldos de nuestra tradici6n oral
campesina y afrocubana, tales comno los cuentos recogidos por
Ram6n Guirao en Cuentos negros de Cuba, y algunos cuentos
directamente tornados a "negros viejos", los cuales han sido
recreados en las adaptaciones respetando lo esencial, pcro enrin-
quecidndolos en la media de lo possible en cuanto a sus estruc-
turas, dilogos, lenguaje, etc., de modo que ganen en extension
o en acci6n, o en mayor comprensi6n para los nifios. Tambien
del folclore national tenemos cuentos basados en an6cdotas o
incidents de nuestra epopeya libertadora del siglo pasado y en
episodios de la Revoluci6n cubana nas recientes. Sin olvidar
algunas Tradiciones cubanas de Alvaro de Ia Iglesia.
Del folclore latinoamericano tenemos adaptadas leyendas y
cuentos de los distintos palises sudamericanos, algunos recogi-
dos por el folclorista argentino Rafael Jijena en su libro Cuen-
tos de la mamd vieja; leyendas incas, araucanas y mexicanas,
etc. Y, del universal, nucstro repertorio recoge desde los cuen-
los n6rdicos, espafioles, norteamericanos, ingleses, hindfies,
asta cuentos populares rusos, chinos, vietnamitas, etc., etc.
Todo nifo normal distingue perfectamcnte la realidad de nla
fantasia, y s61o puede perjudicarle el quo les privemos de algo
tan esencial a su naturaleza como lo es la ficci6n. Todas nos-
otras, que alguna vez fuimos nifnas, recordamos muy bien aque-

s Ibidem.


61









llos maravillosos juegos "a los cocinaditos", que improvisaba.
mos en los patios de nuestras casas. Las hojas de las plants
eran los bistecs, las piedrecitas pequefias, el arroz, y todo lo
demd1s por el estilo. Aquello era imaginariamente cocinado en
cazuelitas de juguetes y servido en lindas vajillas tambien de
juguetes; pero a ninguna nifia se le ocurria entonces ni ahora,
comerse de verdad aquellos supuestamente suculentos manja.
res. Deciamos que era todo "de mentiritas", y se los d~bamos
a las mufiecas... 'a
La infancia es la etapa de la existencia humana mas apta
para el disfrute de la experiencia estetica y el hecho de que
coincide con el mayor gusto por el cuento folcl6rico se debe a
que:
1. Los cuentos folcl6ricos son un prodigio de imaginaci6on
popular, capaz de nutrir la mrs exigente necesidad de su
inagotable fantasia.
2. Los personajes del cuento folcl6rico -trdtese de los de
hadas propiamente dicho o de los otros- presentan casi
siempre figures arquetipicas y, en muchas ocasiones,
simbolos de las virtudes y defects humrnanos. Teniendo
en cuenta lo maniquea que es la mentalidad infantil, le
result muy comprensible esta concepci6n cuentistica y
su estructura primitive en la que aparecen perfectamen-
te deslindados los actos y valores humans. Dentro de
su peculiar estructura el malo es perfectamente malo y
el bueno es inconfundiblemente bueno y, en resumidas
cuentas, el anhelo de justicia, que en el nifio es muy
fuerte, termina compensindose ampliamente con el re-
sultado final del premio y el castigo correspondiente.
3. La mente del ninio es como una placa virgen, fresca y
plistica, atin no danada por la pAtina de mal gusto que
la vida va imponiendo y que ahoga, en ocasiones, la sen-
sibilidad del hombre.
4. El nifio semejante al hombre primitive, creador de csas
fantasias, necesita apoderarse de ese cunulo de expe-
riencias vitales para ir apoyAndose en ellas.
Finalmente, toda literature infantil o juvenile, este o no basa-
da en el folclore de los pueblos, cuando es verdaderamnente
buena por su alta calidad artistic, desarrolla la sensibilidad
del niiio y amplia su vida interior; y este que afin no posee
gran imaginaci6n -precisamente porque la tiene en ciernes ne-
cesita desarrollarla- la busca a trav6s de los cuentos, que la


62








oseen de sobra. A prop6sito de todo esto, recuerdo unas pala-
Ias escuchadas alguna vez a la persona a quien agradezco enor-
memente mi interest y amor por estos temas vinculados a la
infancia. Me refiero al poeta Eliseo Diego, que decia en aque-
a ocasi6n: "Ouizd no sea tan important que los nifos sepan
prematuramente, como que sean." Realmente sin ese condicio-
namiento inicial no existiri el future hombre nuevo de acci6n
y pensamiento, el hombre integral que neccsita la sociedad que
estamrnos construyendo. Ni habria de cristalizar ese hermoso
lema de nuestros pioneros y j6venes comnunistas: "Scremos
comrno el Che." No olvidemos nunca que "los hombres no son
mds que ex nifios".

Atenci6n y estimulo a los autores que escriben para niios
Actualmente en nuestro pais. gracias al interns conscience
de los organismos encargados de esas tareas espccificas --mi-
nisterio de Educaci6n, Instituto Cubano del Libro, Instituto
Cubano de Radiodifusi6n, Instituto Cubano de Arte e Industria
Cinematogrdficos, Consejo Nacionial de Cultura, etc.-, tenemos
ya algunos escritores consagrados y algunos poetas escribiendo
para los nifios o en vias de hacerlo. Espcramos que esa cifra,
atn pequefia, se vaya acrecentando en Ia media en que se
hace cada vez mats evidence la necesidad e importancia de los
libros infantiles y juveniles. Es por ello urgente divulgar a toda
persona que escriba para nifios o piense hacerlo las caracteris-
ticas generals inherentes a la literature de esas etapas huma-
nas, de modo que no lo haga a ciegas, sin tender en cuenta que
es un nifno y qui intereses y neccsidades los mueven a tener
determinado gusto etico y estetico.
Arthur Groom, un ingles especialista en Ia material, escribi6
una especie de arte poetica del escritor infantil que, a pesar
del tiempo y la distancia -Writing for children se public en
1929- tiene aun vigencia para la ficci6n infantil, y vale la pena
que citemos el siguiente pdrrafo:
Es necesario ir con cuidado si nos proponemos explo.
tar esa veta. No creamos que los nifios aceptarin nues-
tras histories tal como surjan en nuestra fantasia y que
les impondremos fcilmente nuestro gusto, esto no es
mnAs que una hermosa ilusi6n. Para lograr 6xito, ernpe-
cemos por career lo contrario y dispongamonos, a no
mandar, sino a obedecer: los nifios seran nuestros due-
nos. Ya los tftulos poseen una extraordinaria importan-


63








cia, pues los hay que los alejan de buenas a primeras
sea porque ellos parecen ya usados en demasia, o por.
que se diria que ocultan trampa. Si titulamos nuestra
historic C6mo ayudaba a mamd la pequefia Violeta
podemos estar seguros que no la abrir6n, o si Ia abren
sera con muchas prevenciones [.. ] [A! respect pode,
mos agregar que nuestra experiencia diaria nos ha de.
mostrado el rechazo constant que tienen los ninofis por
todo lo que suena t moraleja impuesta] Pongamos buen
cuidado en la manera de empezar; se require original.
Jidad, trazo seguro, agudeza. En el desarrollo de la
narraci6n usemos abundante dialogo, pues es lo que
prefieren; d~mosles cuanta acci6n podamos: casi no
hay que decirlo. El desenlace, que ha de calmar su cu.
riosidad, debe dejarles deseando algo mas todavfa[...]
Despues de la narraci6n que hayamos imaginado, cm-
pezarA la que imagine ellos. Evitemos los pasajes pe-
sados, las descripciones hacia las cuales los adults se
muestran indulgentes; no olvidemos que apenas tcrmi-
nada una peripecia nuestros lectores diran: -y que ocu-
rri6 luego? Son infatigables. Scamos, pues, breves, pero
agiles. Su capacidad emotiva es considerable, pero no
les gustan autn las emociones tristes; tras algunas vici-
situdes, conviene que nuestros personajes scan, al fin,
felices. En lo que a plants y animals atafie, d6mosles
cuanto queramos; todo aspirante al 6xito en material de
literature infantil debe visitar un jardin zool6gico por
lo menos una vez a afio [...] Si les contamos aventu-
ras, recordemnos que deben ser apasionantes y que no
ha de faltarles cierta verosimilitud en el conjunto y
exactitud en el detalle. [... ] En una palabra [. ] acor-
dcmonos de un principio general: tal vcz los ninos, an-
tiguamente, aceptaran sin protcsta los libros que se
ponian en sus manos, por aburridos que fuesen; eran
entonces mAs fttciles de contentar o acaso mejor edu-
cados. [No creemos que fuese asi exactamente, sino que
entonces no existia ]a diversidad de medios audiovisua-
les que hoy dia compiten con la atenci6n y el gusto de
los nifios por la Icctura] iPero hoy, para gustarles, ante
todo hay que aceptar su ley! [ ... ] [Y nosotros creemnos
que ademais de todas esas reglas y consideraciones tan
inteligentes, es esencialmente necesario el talent, esa
chispa, sin cuya gracia no es possible lograr obra alguna


64







que trascienda y sirva a los nifios y j6venes. Y que, ade-
n As, no puede adquirirse en los manuales].
Como medio de estimulo a los autores de novelas infantiles,
se cre6 en el aino 1971 el concurso annual national de la Edad
de Oro, convocado pot el Consejo Nacional de Cultura para
los distintos g6neros literarios infantiles. Y recientemerzte, el
nginistro de Educaci6n, por gesti6n personal, ha logrado que
en los pr6ximos concursos anuales literarios de la Casa do las
Amdricas, ila Uni6n de Escritores y Artistas y del ministcrio de
las Fuerzas Armadas se incluya el g6nero infantil en igualdad
de condiciones con los anteriormente existentes. Esperemos
que estos logros recientes produzcan el estimulo capaz de inte-
resar a nuestros mejores escritores a crear para nuestros nifios
y j6venes, que tan necesitados estdn de sus producciones.
Nuestro Departamento Juvenil, creyendo que no solamente
debemos ocuparnos de estimular a los autores adults a crear
para los nifios, organize en el afio 1970 un concurso de cuentos
por y para los ninios de ]as bibliotecas juveniles de la Red Na-
cional, que hemos seguido convocando cada afno. El premio
consiste en la publicaci6n de los tres mejores trabajos. Los
ganadores de los dos primeros concursos fueron publicados en
la revista Bohemia con fotos de los tres nifios ganadores. A
partir del tercero, ha comenzado a salir una colecci6n editada
por Gente Nueva, del Instituto Cubano del Libro, con el titulo
Yo escribo cuentos. Como experiencia, nos result sumamente
interesante este tanteo y bisqueda de los valores literarios entire
nuestros nifios, que pensamos continuar a trav6s de convoca-
torias anuales, al final de cada afnio. Precisamente respect a
este tema, descubrimos una noticia publicada en el Boletin del
Institute Cubano del Libra, que data de abril del 71 y que coin-
cide con nuestros puntos de vista sobre la posibilidad de que
los ninfios escriban sus propios cuentos:
Un editor finlandes, invirtiendo los tdrminos tradicio-
nales del caso, convoc6 en 1969 un concurso de obras
narrativas (ni poesia ni teatro) escritas por chicos y
adolescents para un ptiblico de adults, con premios
numnerosos. Mil autores, entire 12 y 18 anos de edad,
enviaron a dicho editor sus obras (a cincuenta paginas
de extension promedio); treinta y cinco de ellas fueron
publicadas el afino pasado (1970) en Helsinki, en una co-
lecci6n titulada significativamente "Contacto" Y lo mAs
sorprendente es que los textos previsibles de nifios pro-


65








digios alambicados y pretenciosos fueron una infima
minoria; el grueso de los envios provino de nifios nor.
males?, que, adaptando la ficci6n o testirnonio, exponen
seriamente y de manera muy sana su vision del rnun.
do...
Al parecer la critical europea qued6 muy desconcertada ante
la calidad, seriedad y profundidad de los textos publicados y
termin6 elogiando esta iniciativa que permit a los adults co.
nocer, y quizds comprender, un mundo casi desconocido: el ide
las nuevas generaciones. "-C6mo no se pens6 antes en ello?, o
si se pens6, zpor qud no se hizo?", se planteaba un critic fran-
cds en dicha resefia.
Y, much antes, el escritor y pedagogo Herminio Almendros
dedicaba algunas pWginas de su libro A prop6sito de la Edad
de Oro de Josd Marti; notas sobre la literature infantil a des.
tacar Ia posibilidad de una literature de los nmos para los
ninos. Sefiala, justamente, el autor, algunos de los errors prin-
cipales en que se incurre al pedirse a los nifios que escriban,
dicidndoles que lo hagan sobre temas preconcebidos o imper-
sonales. Pone de ejemplo el caso de las composiciones escola-
res y explica c6mo el nifno para salir de apuros recurre a un
.estilo escolar, grammatical y frio, sin vibraci6n personal, que es
una imitaci6n del recuerdo de libros leidos y de conversacio-
nes de adults escuchadas. El resultado casi siempre es un
manamarracho.

Atencidn y estimnulo a los niios que'tienen vocacion por la
titeratura
Existen tantas formas de comunicaci6n con los ninios como
actividades susceptibles de gustarles o interesarles de una u
otra forma. Bisicamente, se habla de lo didaictico y lo recrea-
tivo por separado; pero en la praxis del trabajo regular con los
nifios es impossible separar ambos aspects que siempre termnni-
nan mezclandose provechosamente en cualquier proyecto sis-
tematico que uno pretend ensayar con ellos, si es que nos pro-
ponemos realmente una finalidad formativa multifacetica. Por-
que en este caso la literature -el libro como creaci6n artistic
y sus posibilidades infinitas- aunque puede ser inicialmente
para el nino s6lo una ficci6n recreativa -como es el caso de
los primeros cuentos sencillos que escucha con los ojos de la
imaginaci6n en sus mxs tiernos afnos- terminal siempre, cuan-
do es obra de arte legitima, por capacitarlo para mirar, ver y
aprehender mejor la realidad. Porque en la media en que ICe
66








rgfina la sensibilidad y se la amplia, le arroja luz sobre la
condici6n humana y sobre toda la complejidad de la vida mis-
ma.b
En este sentido yo he tratado experimentalmente de ensa-
yar a trav6s de un plan que di en llamar Circulo de lectores et
Mejor aprovechamiento y selecci6n de sus lectures; asi como
SU propia expresi6n escrita, lo mas libre possible, por medio de
sesiones de trabajo en los taileres literarios. Durante estas
actividades se respetaba su estilo personal y sus inquietudes
tcm&ticas, pero se les ayudaba a mejorar y pulir el lenguaje
de cualquier chabacaneria populachera -cosa frecuente en
eualquier medio como remedo de cierta habla peculiar de algu-
nos adults y adolescents.
Las t6cnicas utilizadas fueron: la narracidn, la charla, et
andlisis literario, la lectura conientada, el libro-debate y el ci-
ne.debate. Todas ellas indistintamente, alternAndolas, para
evitar la monotonfa en el aprendizaje literario y lograr que todo
el aval de informaci6n y trabajo redundase en su fase mAs
positive: la creaci6n personal en el taller literario.
Segdin cual fuese el autor y la obra, yo, mas intuitivamente
que de prop6sito consciente, elegia la forma de transmitirles el
cuento, poema o novela, etc. La narraci6n me permitia motivar
el interns por el tema central de la obra o el autor en Ia medi-
da en que lo usaba -discretamente, pues no soy narradora,
por cierto- para crear una atmro6sfera y para hacerles llegar
unima andcdota humorfstica o de interns para ellos de acuerdo
con sus edades. Despu6s segufa, a veces, con la charla sobre
el libro y su autor, lo cual me permitia destacar la epoca en
que vivi6 y los ideales que le inquietaron, su estilo, los logros
est6ticos de la obra, su mensaje, valores lingtiisticos y, en fin,
incluso, su vigencia y relaciones con nuestra ideologfa, desta*
cando esto iltimo, como es 16gico.
El anilisis de un cuento o poema infantile fue muy util como
medio de explicarles objetivamrnente, con la obra ante sus ojos
y oidos, lo que es la imagen literaria, lo que es la poesfa en su
acepcidn mis amplia y mAs fntimna. Asi, por ejemplo, analizan-
do el poemna martiano Los Zapaticos de rosa de la Edad de
Oro, ellos no s61o asimilaron el ritmo, la musicalidad peculiar
de su verso, sino tambi6n la sencillez y certeza de sus imige-
nes rotundas -como aquella del tempo que el concrete esplen-
didamente por medio de un animal de sobra conocido por los
nifios debido a la velocidad de su vuelo (el iguila real): "Y pas6
41 tiemrnpo, y pas6/ un iguila sobre el mar."


67








La lectura comentada sirvi6, en ocasiones, para hacer mnis
accesibles algunos textos clsicos de gran valor literario que
por ser traducciones -"tradutore, traditore"- y reflejos de
cultures muy ajenas a la nuestra, resultan por todo ello de difI.
cil comprensi6n y disfrute para el niio cubano. Este es el
caso, por ejemplo, de Alicia en el pais de las maravillas y A tra.
vds del espejo, que al comentarles a los nimos algunos capitulos
esenciales de Ia obra, situwndoselos dentro del context hist6.
rico cultural anglosaj6n en forma clara y sencilla, puede sex
asimilada y disfrutada en todo su fino humor y afilada ironia
tanto o mais que en cuanto a su fantasia y elements del absur.
do que habilmente lleva insertados y que demuestran en pri-
mera y iltima instancia que la misma es pura dinanmita para
su epoca. Un t& de locos es un capftulo clave para explicarles
la carga un tanto ridicule, sofisticada y absurda que pucde ha.
ber -y que, de hecho, existe- detras de una tradici6n cultu-
ralmente tan arraigada en el pueblo ingles como es la del five
o'clock tea cada dia, Ilueva, truene o relampaguee.
El libro-debate puede hacerse con much 6xito cuando pre.
viamente los niios ban podido leer la obra, de tal modo que
puedan hablar y opinar acerca del contenido y la forma, y lie-
gar, finalmente, a arrojar luz sobre algunos matices que no
resaltan a travds de una primera y simple lectura. Una puede
orientar la discusi6n hacia los aspects esenciales dejando que
el nifno se exprese libremente e intervinicndo con preguntas y
breves comentarios que lo ayuden a encontrar por si mismo el
mensaje y los valores fundamentals implicitos cn la obra.
En cuanto al cine-debate, la experiencia ha sido todavia mAs
original y dificil en sus inicios, pues el nifio tiende a concebir
-al igual que el adulto sin formaci6n cultural- el cine como
un espectaculo de entretenimiento agradable y apasionante,
pero casi nunca se plantea los valores artisticos, sus contacts
y difcrencias con la literature, los intereses comerciales, y las
nil y una secrets y obvias intenciones que pueden existir de-
tras de un filme supuestamente bueno e ingenuo, infantil o
apto para todas las edades, etc. Y, siendo el cine el arte m&s
joven, apasionante y accessible a las masas de nuestro tiempo
e interesando, como lo logra, a casi todo el mundo a trav6s de
la gran sintesis que hace de todas las artes e inquietudes cues-
lionadas en nuestro siglo y anteriormente, es evident que de-
bernos tener el apremio por desarrollar desde la niffiez -a partir
de los :diez afios, quizA- una labor critical demistificadora
encaminada a hacer del pequefno espectador cinematogrAfico


68









cin=6filo inteligente, capaz no solo de disfrutar el espectaculo,
ino tamrnbi6n capaz de irse entrenando para hacer frente al mal
Mto la vulgaridad, el comercialismo, la frivolidad, los falsos
scores y las rnmuiltiples proycciones enganfosas de diversionis-
no ideol6gico que suelc adoptar el cine -con demasiada fre-
cuencia-_ en las sociedades de consume, lo mismo en el cart6n
animado que en el largometraje, que en cualquier otra de sus
formas.
He dejado para el final la actividad mins important de todo
este trabajo experimental, es decir, la resultante creadora indi-
vidual de parte de los niflos. Me refiero al taller literario, ver-
dadero colof6n de las distintas tccnicas enumeradas anterior-
mente y encaminadas a desarrollar y posibilitar la creaci6n
infantil. El grupo seleccionado por mi y con el que trabaj6
durante todo el ultimo curso escolar -unos veinticinco ninios
de 5o. y 6o. grados de la Escuela Anexa Felipe Poey de ]a Uni-
versidad de La Habana- tenia conmigo dos encuentros men-
suales de informacidn y taller literario. Durante los mismos
trabajaron siempre escribiendo sobre temas libres, compost-
ciones basadas en sus propias vivcncias personales, dando vuelo
a su imaginaci6n y seguros de que, ante todo, debian ser sin-
ceros, cuidadosos en el uso del lenguaje y espontaineos. El
resultado fue que la mayoria encontr6 su propio estilo y mejo-
r6 su redacci6n y ortografia, obteniendo mayor seguridad en
sI mismos -como fue el caso de algunas nifias que eran muy
timidas y, finalmente, se fueron "soltando". Los trabajos siem-
pre fueron muy variados, originales, y frescos. La breve mues-
tra que a continuaci6n transcribe es un ejernplo gratfico y
reconfortante de todo lo que puedc hacerse -y esto no es mAs
que un comicnzo lleno de limitaciones- en este arte de la lite-
ratura de los nifios para los nifios cuando se les condiciona la
libre expresi6n y la correct orientacion:

Mis dos cabezas (Maria Elena Fiol, 11 afios 60. grado)
Yo tengo dos cabezas: una buena como la de casi todo
el mundo y una tonta, tan tonta, que no se da cuenta de
que es tonta, dejando ese trabajo a mi otra cabeza.
A veces, cuando me estoy peinando por la noche me
pongo a pensar y a mirar las estrellas y me parece que
ya estoy en ellas, y que veo las nebulosas dando vueltas,
cuando viene mi papa y me dice: -Maria Elena, iap6-
rate que ya la mesa esta puesta!


69








Entonces me doy cuenta que es mi cabeza tonta que
domina a la buena y la arrastra hasta las rnayores ton.
terias, que si alguien las analiza bien se da cuenta de
que son absurdas.
Cuantas cosas, cuantos disparates se me ocurren, so-
bre todo en Matemartica. Se rien de mi, y ci professor
dice que tengo tendencia a inventar (disparates sobre
todo) y yo maldig9 mil vcces a mi cabeza tonta.
-Cudndo me deshare de ella?


Conferencia de planetas (Ernesto Altshuler, 10 afios, 50.
grado)
Cierta vez, cuando estaba el espacio c6snmico aclara-
do por la luz de la Nebulosa de Andr6meda, los plane-
tas, bastante avariciosos, decidieron hacer una reunion.
Alli se reunieron: Venus, La Tierra, Marte, Jkpiter, Ura-
no, Neptuno, Saturno y Plut6n. A Mercurio no lo invi-
taron, pues pertenecda a Juipiter, el mcs rico y avaricio-
so de los planets. Este propuso en la reunion vender
a Mercurio por 152 00 000. Saturno, que era el segun-
do en categoria, dijo: -Te doy esa suma, Jupiter, pero
no te robes ninguin pedacito. Jupiter, que queria quc-
darse con una parte no le vendi6 a Saturno Mercurio.
Pero La Tierra, que era muy leal, dijo:
-Est6 bien, yo te lo compro.
Jtipiter se qued6 con la mitad, como viejo zorro quc
era. Pero La Tierra, que si era just, cuando tom6 a
Mercurio, se lo "escach6" a Jipiter en las costillas, y le
dio tal golpe, que le produjo un callo-volcin, que al
realizar su erupci6n hizo explotar a Jupitcr en fragmen-
tos, de los cuales La Tierra le reparti6 uno a cada pla-
neta, menos a ella misma.


Una carta (Celia Maria Hart, 11 afios, 60. grado)
Mi hermanito: Hoy te escribo desde nuestra patria.
S6 que tienes deseos de verla, pero estIls lejos en un
pais hermano de Cuba: la Uni6n Sovictica.
Me acuerdo de aquellos maravillosos tempos en que
jugibamos juntos, reiamos, aventuras, etc., Soly, Ya-


70








jaira y Jesus, nuestros hermanitos, zLos recuerdas?
Hermanitos de crianza mayores que nosotros.
Te describe la mAs chiquita de todos: Pucha.
Aqui en Cuba ban cambiado much las cosas, son
mejores que cuando tu te fuiste, pues en aquel tiempo
aunque ibamos ya camino del desarrollo, no podia ser
como hoy. Era el comienzo de la Revoluci6n.
Te extrafiamos much, pues ya llevas ausente diez
afios. El muchachito que dejaste at irte (todavia no ha-
bia nacido) tiene ya diez afios jy que nifno!
Las tres hermanas somos maestras como lo habia-
mos deseado: Yajaira Quimica, Solandes Fisica y yo
Historia, aunque me gusta tambi6n la literature que
me ensefiaron desde nifia, como ti sabes.
Todavia viven Chispita, nuestra cotorra, Tonque, el
perro y Tigre. Ah, y Linda, la perra boxer.
Abel, nuestra escuela de antes, la Secundaria, se ha
convertido en Escuela al Campo.
Bueno, te dejo que tengo que salir con los ninios.
Se despite de ti,
Pucha.

Quisiera ser maestra (Isabel Rojas, 12 afios, 60. grado)
Quisiera ser maestra, pero no me he decidido aun. Tam-
bien quisiera ser medico, ingeniero, laboratorista y otras
cosas mds... Pero el maestro ensefia y los alumnos
aprenden y lo quieren. A fin de curso es tan bonito ver
c6mo los nifios van pasando de grado y tender otros alum-
nos nuevos...
En nuestro pals se necesitan muchos maestros para
ensefiar en zonas rurales. Al Destacamento "Manuel As-
cunce Domenech" se han integrado ya mis de mil j6-
venes con el prop6sito de ser maestros.
iC6mo me gustaria que cuando yo fuese anciana los
alumnos que tuve, ya hombres y mujeres me fueran a
visitar y tomaran de mi el mismo ejemplo!
Como muy acertadamente dijera Jos6 Marti desde el pr61o-
0go de su libro genial ---el clasico por excelencia de nuestro
Idoma y el ejemplo a seguir para cualquier escritor infantile


71








latinoamericano- La Edad de Oro: "Los nifios saben mas de lo
que parece, y si les dijeran que escribiesen lo que saben, rnuy
buenas cosas que escribirian.
Valoracion de la ,tipografia, el diseio y las ilustraciones
Siempre que de libros infantiles se discute, hay un aspect
en el que actualmente todos estan de acuerdo: la gran impor.
tancia de su presentaci6n o formato atractivo al niio lector.
Sic6logos y artfstas estdn de acuerdo incluso en cuanto a
las reglas a seguir que no son otras que: imtgenes claras, dcs.
criptivas, legibles y comprensibles que siempre ofrezcan
algdn valor a la sensibilidad del nifio.
Pierre Probst, autor frances de la conocida series infantil de
Fanfdn, estima que "el ninio no comprende ni las deformaciones
sistemiticas y exageradas, ni las abstracciones. El gusta del
dibujo 'acabado'". Y todo esto result muy curioso, pues la
experiencia nos pone a menudo ante el hecho de que, efectiva-
mente, los ninios cuando dibujan o pintan suelen haccr compo-
siciones abstractas y expresionistas y, en cambio, cuando pasan
del piano de la creaci6n personal al de la apreciaci6n y disfrute
estetico, gustan del disefio figurativo.
Para el nifio el diseflo de un libro es casi tan important
como el contenido del rnismo; y en el caso de los mis pequenios,
que apenas saben leer, todavfa es maes necesaria aun la imagen
o ilustraci6n en que fijar sus admirados ojos. Esta cuesti6n
pesa y se fija en su mente avida de novedades mis que cual-
quier otro aspect. Es frecuente incluso, que esa image refle-
jada en la pagina del libro lo motive como un resort a dele-
trear trabajosamente el texto del libro.
Es poco todo lo que se diga respect al valor de las ilustra-
ciones en el libro infantil. El nixo comprende, antes que nin-
gin otro lenguaje, el de estas imdgenes con sus bellas laminas
a color o en blanco y negro, cuando estas son artisticas y al
alcance de su sensibilidad.
Siendo tan important y fundamental este aspect de
la ilustraci6n se debe tratar de que el dibujo que acorn-
pane al texto infantile sea claro en sus trazos del objeto,
que tenga como la palabra, un significado susceptible
de ser retenido que pueda llegar a former parte del
aval intellectual del nifio.,
dice Henri Wallon, prestigioso especialista frances y brillante
director de la revista Enfance hasta su muerte... Y agrega:


72










"'Nada debe impedir que la ilustraci6n sea de buen gusto, agra-
dable a la vista y artistic. Asi, ayudar6 no s6lo a la cultural
estdtica del niflo sino tamblen a su extension y precision de
conocimnientos."
Es important tambien, no s6io quie el libro infantil pucda
leerse agradablemcnte, sino ta.rmbidn que el tamaflo dc su for-
mnato sea el mas adecuado, que el tipo de letra sea clara, negra,
grande y redonda, quc incite al regodeo visual; que la encua-
dernaci6n facility su manipulaci6n y conservacion -no debe-
mos olvidar el alin de los nifios por destruir, para construir a
su manera despu6s. La resistencia de los materials utilizados
siempre contribute a ese fin. Por tanto dichos materials: pa-
pel, tinta, carton, colors, etc., deben ser optimos, y las ilus-
traciones, de Ia mejor calidad plistica possible.
Existen por doquier testimnonios de lo perdurables que pue-
den ser los recuerdos graficos. Y esto deviene rnuy explicable
si nos recordamos y tenemos present que la mente del nifio
es una especie de placa virgen, y que las primeras impresiones
de toda placa son siempre las mis vividas y duraderas. Al
respect vale la pena citar el testimonio de Don Miguel de Una-
muno en su obra Recuerdos de niiez y de mocedad:
Lo que llevamnos metido mAs adentro del alma son
aquellos grabados en cuya contemplaci6n aprendimos
a ver aquellas viejas ilustraciones. Para el nifno no ad-
quiere eficacia y virtud la sentencia sino como leyenda
de un grabado, y acaso los mas de los preceptos mora-
les que ruedan de boca en boca y de texto en texto sin
encarar en las acciones, se deba a que no han encontra-
do todavfa la figure visible de color y linea a que servir
de leyenda.
Es por ello que ya estamos procurando y, de hecho, se esti
logrando a traves de la Editorial Gente Nueva del Instituto Cu-
bano del Libro, Ia publicaci6n de ediciones de gran calidad
plAstica y literaria, dedicadas fundamentalmente a nutrir los
fondos de las multiples bibliotecas escolares y juveniles del
pals, y a la libre adquisicidon para los nifios a travds de una
correct y eficaz distribucion y venta en las diversas librerfas.
Dichos libros estan logrando poco a poco esa rara y dificil
condici6n de ser bellss y itiles". Son libros que por su dise-
fio y cuidadosa y selective edicion comienzan a despertar en la
mentalidad infantil las mais diversas sugestiones imaginativas.
*Y, no es esta, acaso, la aspiraci6n mas legitima del libro infan-
til?


73



























































Ile


IL












La Inmigracion antillana

en Cuba durante

l primer tercio del siglo XX"

Juan Pdrez de la Riva

Las fuentes
Durante Ia ocupaci6n military norteamericana la inmigraci6n
dependi6 de la Secretaria de Sanidad, pues el temor a las epi-
demias era el factor dominant entonces; mds tarde se vincul6
'al movimiento de pasajeros que 16gicamente dependia de la
Administraci6n de Aduanas y la estadfstica fue publicada anual-
mente por la Secretarfa de Hacienda.' Se puede completar la
series de entradas y salidas desde el segundo semestre de 1899
hasta 1931 inclusive, faltando s61o el afio 1922 que no se public
por falta de creditos (?).
Todo induce a pensar que las cifras son veraces y, aunque
Cuba dispone para esta 6poca de las mejores estadfsticas de
migraci6n de America Latina, sin embargo, result impossible
cuantificar el movimiento migratorio mediante el uso director
de las series disponibles. La dificultad reside en la propia de-
finici6n del imnmigrante adoptada por las autoridades aduana-
!es: toda persona que Ilegando a puerto con un pasaje de tercera
plase. no pueda exhibit la cantidad de treinta pesos en el mo-
mento del desembarco. Esta definici6n tomada de los reglamen-

Fragmento de Cuba y la inmigracidn antillana. En: Anuario de
Studios Cubanos 2, en process de edici6n.
1 CUBA. SECRETARfA DE HACIENDA. Inmigraci6n y movimiento de pasa-
jeros. Habana, 1902 y sig. Las cifras para 1899-1901 se encuentran en los
Civil Reports de la Intervenci6n.


75








tos de inmigraci6n norteamericanos de 1882 y 1885 reflejaba
perfectamente la idea que la burguesia de aqucl pais se hacia
del inmigrante: un trabajador desprovisto de recursos que ve-
nia en busca de mej ores oportunidades con el prop6sito de
establecerse definitivamente en los Estados Unidos a los que
estaba previamentc dispuesto a considerar como su nueva pa-
tria. Por consiguiente, el inmigrante que entraba no volvia a
salir, y si lo hacia era, en viaje de placer, ya como ciudadano
norteamericano, no habia par lo tanto porqu6 habilitar regis.
tros de salida, para eso estaba el movimiento de pasajeros.
Esta forma de concebir la estadistica de migraci6n se justi-
ficaba tal vez en Estados Unidos que en aquella cpoca desco.
nocia la migraci6n ciclica externa que los argentinos denomi-
naron "inmigraci6n golondrina", pero no en Cuba donde
precisamentc a causa de la economic de plantaci6n 6sta re.
vestia considerable importancia. Ya desde 1923 el Dr. Le Roy2
antafio autoridad en estadisticas demograficas sezialaba esta
aberraci6n, que impediria para siempre conocer tide manera
exacta el saldo migratorio.

He tenido que estudiar el problema migratorio exten-
samente, decia el Dr. Le-Roy, y he hallado en las publica-
ciones de la Secretaria de Hacienda, que es la que hace
conocer las cifras del movimiento extrinseco de la po-
blaci6n verdaderas curiosidades pues a nadie se le ocu-
rre que la parte no est6 comprendida en el todo -aun-
que sus conocimientos matemrnticos sean rudimenta-
rios- y en esas publicaciones result que entire los
pasajeros entrados y salidos por todos los puertos de
Ia Repiblica, que es lo que determine el movimiento
extrinseco no figuran ni los jamaiquinos, ni los haitia-
nos ni los chinos cuyas cifras se consignan entire las de
los inmigrantes, como si estos no integrasen el todo de
los pasajeros.

Precisemos que a la entrada el inmigrante se contaba dos
veces, una como tal y otra comno pasajero, pero a la salida una
sola vez, como pasajero. La dificultad hubiese podido obviarse
revisando los registros de Aduana, pero estos ban desapareci-
do en muchos casos y, en particular, los de Santiago de Cuba
que eran los mAs interesantes para la inmrnigraci6n antillana.

2 LERoY-CASA, JORGE. Inmigracion antisanitaria. Habana, 1923.


76








-Para obviar esta carencia se construy6 un modelo matemktico
que con acceptable margen de error suministre una vision de con-
junto de esta important inmligraci6n.

Descripcion del modelo
Como hipotesis de trabajo se consideraron los pasajeros
antillanos como independientes de los inmigrantes, suponiendo
que estos fuesen exclusivamente los contratados, sujetos a re-
ernbarque una vez terminada Ia zafra, y que los "pasajeros"
fuesen los que llegaban individualmente, por sus propios me.
dios, felices poseedores de mas de -treinta pesos. De este modo
se corrbi el riesgo de incluir en la categoria de braceros a un
cierto narinero de autenticos viajeros; pero estos, segurarnente
muy escasos, quedan arnpliamentc compensados por el crccido
niniero, de haitianos "autenticamente" clandestinos, es deciir
los desembarcados directamente por los esteros de ]a costa,
escapando a todo control aduanal y cuyo ntimero es impossible
determinar. El modelo ofrece por consiguiente un minnimno de
entradas.
Por razones tecnicas la tabla se dividi6 en tres parties, maj
teniiendo la secuencia de las 27 columns que Ia integran.
La Tabla I da las entradas de 1903 a 1931 y la Tabla II las
salidas y el saldo migratorio, columns (11) (18); la Tabla III,.
columns (19)- (24) el efecto de la mortalidad sobre Ia pobla-
ci6n antillana resident y ]a poblaci6n media annual, asi como
tambihn los afios vividos en Cuba por la poblaci6n antillana
entire 1903:y 1931. Para mayor comodidad se han repetido en,
cada tabla las columns (0) y (1) de la primera.
En la Tabla I, la column (1), Px indica la poblaci6on anti-
liana resident el primero de enero de cada afio. La cifra co-
rrespondiente a 1903 se obtuvo considerando la que aparece
en el censo de 1899, 1 043 (Tnformrne p. 230) mAs los jamaicanos
que vinieron a trabajar en las obras del ferrocarril central y en
las minas de Daiquiri. Es tal vez demasiado baja pero se quiso
tener en cuenta las protests del Consejo provincial de Oriente
ante la- inmigraci6n de color. En todo caso, las series publi-
cadas no registran ningdn antillano antes de 1903. Salvo para
.el campo inicial en los otros la cifra que aparece es la del cam-
po inmediato superior de la columnna (23) de la Tabla III. Las
columns (2) y (3) se refieren a los inmigrantes jamaicanos
registrados como tales en las publicaciones de la Secretaria
de Hacienda y la (4) a los haitianos. La column (7) indica a


77














td







h J
RI.
46%






Its,










4a.~
4 5 a


I I I


_C ^ 0
0%f c 0n r
*^ M4=


t I


I I I


**rt
*f^
*w
<^t
*n
-'9-^.
w
*s
*ri
k
**-*

^
1^
<
ffl
^
u
te;
^

3


ti
*-*t



<
13
*ss
JM
w
-&a
*OS
,^


I I


00 11) *Lfn
irte

eq o ft m
q^ Ot rh.. 0 00


'o
(%q Ln C0




00 Ln 1
IM Olt RITin


W" 000
^ ~ 00 - *i^


I I I


t% 0D C h 9 C; t-- Nf [. DO
I L 1 -4 0 6 L n P.- r-
m mG m o w0 m f '- in r. o
m m *Ln 4
T-4


-m




wos eo n D
I Ni' | t- 00 *'<


TrO



w N -4
00( rrt M^-


|r T-O Ct< ^O Oo
V-- t-- "n f o ^r M ^


q4
V%4


I Lr-


o %0h O r 00 ^ 1 0^ (" 0^ r' I0 !
0? q- CON r4 qt0 00 N

-4- r4 m so 4

-\~ f s O o) o m O L'^ '^ ^'* *?

goo 0 0 W" -ff-4 0 7- -
--f 0' Ott IncNo
9-


r- t -- g 8 R? N a
I~ oo ^ oois SSa-
r- N Q ^

co tnf in^ ^ o ^ f



Ito 00 0 C40





N s 4s 0% piass Q -

NO N O 0 m G toi o o
Mo tn h 4 C '0 Cq 1 t--





1rc fMK
nLn ;


I~q



U,
0

a


I I















Is













MN
- I-






N LA









-% I


60 M



0'.


CN Wo -4 % '0 t- o m. CE
1 1.Q -.- W wC. r- [ :- Mo ( 4N
m o NO iC> 0-4 mC
10 mO -- m I CM N *- No
('l T-( (N -| -


tr, C4
q' 1-4


I -^ (N
00 0


m 0%0 rn 0%C
"- 0 0 0 (N '1 *~i* *(-
-^^^c fj -r ^-
t^ fJ -^ ( < Tl)


'C (N 0% 1t- 10 03' (N
'o 0 3o 10, c- r- '"
oD W %4n Nr- .Cm
o - t,- (N (C
w w-4 T- 4 - r1
- T"^ 9" -4 w-41 i^ i-


I I


1 4 0 tL- w w 9
A^ iRi I 4r*n Cf^


I I [


M C). lip" 0 0 0
S^ 0so i0 No N t --. C %-
^.sc ^ ^^ cooo '-. ..i 1s00io
CM r5 in -4~-I~-
14 ko 00 4=1 ( -4 --4 r(




0'. o (Nrrr in '0 N. go O n" o-.-
~CI ((((CM ( (N(N( K4' Nr
C' *-p V. -l t- l-l ^ T ^ T '-^ - - ^-^ ^-;
o oQ


ri "I f oo T0 g (
|~ w Io i o o C* eq 4M r- '"1
r40%Q m % n
C: ,C Q -- -t tn C 4 (N fn
r~ rEt i*q- ^' 10 0/ o O '0'0 '0 'o




I n c% r4 o =-- N- I- t. m
-? I^t- iD ^ f ri (
r- %C 0 tn --q %0 t,- In ce i r
Co r1i C. ^) % it) tn m m
21 D %a 0 U- -t f



(N NO C l InI n 8 r*. f4-rIn


tn (Ne (N NO cO O V- V."
I0 o toW 4 c 0e n .
(N (N (N % W i4


^It* iN 0 0 r'^ 'C0 0' 0~ '- It^

Il C> Mt N- ^ o ms o0 4n "%D tn r


:) al< C CD) tmoo '' i l o ~



I -T Si- 8 ~i8 cmr 8 CDw
3100 0. 1-0 0 00
O>0 tl L0) 111 I4
V-0"-t W N.k-


0 0
C>g C


BIn
n0
inO 0


00 (IN
00 NO
0o 'Ct
N-C


S l.
I--
SOD










ao
" 9


0p%0
V4 V"
















(11.
ft \Q~ N.Q ~
N mo
'-C (N m


-








































SI
l^





J>
































'. .^-.
Sft


t0 cq CN o i irn
en r4 r- 4 0


rrs 0 T<

n (N I-.







N< Ln iN. N^ co)


4-4




**0


VI












4-4
4<-4











.z










'Z


0 <-4 00 so d M0 t


I ^ 4 "





c'00 t'- ONi-~
I oG Cp^ s ^ ^oo




ri< 01 (N^







o 00 0

1 0 O' ( r rr-i O\ '0 '0 ^S N
V-4




CO OO CD f 0
V- r%0 00
C-(N 4, z Lo I ')10 EU-1



In f^ r r n sii
*- -/ ^f4 -^O -sOs










en ef) mnoo r -q/^o
(N 00 O\ lO t-l '0 ^




I '- O^ trD | (N 2 O
(o- ^ ir *lt oo iQ
fI N r fM *-4 r^ r- r


000
'0s ,- r'
N. irs
(N -i f


i LA -,\ -4 r

| 4 o !i (N -4 -I- o
Ufk m^ r ^ < ^*


o rM '000o o^ 0^ r' f^ o N. ^ 'I
0 '0 o\ o's 00t (N< '0< 0\ c^ ^ >s
ON q 4 v f r--
0 0 0 0 00 0 -= v "!








Q 3o ^o C^ O. oo OA 0 C^ a% V 0-
w- 1F u- -\ -\ -- 7 ^ o '' -^
^- ^ ^ ^ ^ t il <.( t ^N tU'^ *


C \O14 8 r-. eq\
i' t~) cp 00
o^ n o- C O
cN N N. -,p
<-(N?


qd q t T-4 0 L%^








.- (

QO vo Ln o~
i r^M 0" r4-






















si > z ~
in-











44 n-
^^ ^^


Ih o
N Q~ a~. '
- .. 0 I-"


I *- t 0 -0 m

N' C 4 0 a
'o Mi r


00 00 tn
r-- no0 m
q-( c-! r^
cN IN le
C14l






r(I -i
t'-i
cl1
~~ -


~ir~ t~~m








~


00 00 00 00 00
, ^o^ oco in
^r n to m o
10 'Q010 0%0






. 00 -
I "tt r ODr
CD^- ^ Q t
0.o4 r^ co *-


Os '0 ^0 0
*-- 4DC



Sin m RTC

5%, eo
*-i i-i C%4 M^









0 10 0 0
C) t'. CD
%ri r- eni^







.0'*, in i
wh o


tn o
t^o t o





^0 TM







00
LOn


N 10
C)
10 LI~
a'
10 t~'-
(IN





to to
a' a'
00 10


to 00 '. t*..
Co frtso ^
N~ t- C^- rN
to fto rQ f


00LO'0 t m
00 N tC A0
r^ q13- a'


8 00 C) C)m 0C0 0
oDo o ino CD O
ON r- A N v NO
D wo o m t
C%4 -


M M1 00 rt- mr r 00
ri t oo r- 4 3= en !o
I 00 0 C F ^ 3
N ^0 NM 0 00 c o-4
T-49-


%f) m C><- c
in --4 1.0 q~1

-"i r 0- '-% *
< i-i


'et C4'o %0T- C
O S a 0 aN m s '0 c o a

^ ~ ~ 0 f? lal '01 N NOfif S o
"iNtow'0 N- to 't ^^ i04


- to 10I C* *-

CN0
^ r^- vi o
0 ^^TN ^-r 0 *
CM M N (N N -




tiri s
-^ o






CM N
o^ \o
-1 E^


00 00

10 ^
"-. a'


00

N


100
to q=
CILr














I IVM oo
NO %ADce'l
f%O m -CD.
^ -< oo


ON in n o






M V G 0' 09-4 "
-1 '-0 0 Nf ^ -


Ci ~ c T-1 cogri ^


W)
0
po







0
i
P.,


z
V*


















z

w

z
u^
z


II
I
~
~q1









































I'


S0, q a) m 0 M '- 5 1 ,
t n C%4 qft m^ %0 cl m^ mOrit r%,'-
^ ~ ~ ~ ~ 1 "rt tn tA ~ n r^ ^ ^ O O ^ '






m- D- -- t in 'C N o_ O t Ul ul O
W* 1-* W-1 VIt


rn0 m to I 0-
(N ffr I) m0'o





r4 csp ch t- f%4
ftT U-1 in 00 %o





e) u m* n in
t 1) IM ') QIf
0000 NN
00000


I*** 0 ^i l0 '- _
co rN tA











& -,Q N~:
q*-4 o T i-q r ^. ,










I"- O- k






Zc rq m *
C.-* C ) N in U)
-^ 00 -^ r- -t n
N rc ( r N No iri oo \







N
^O ~ ~ ~ ~ --4 00^

Ik Lo MM qr 100\o t S






LI) ) M
eq C4 cN m
l N GO cO -^ -^ C O


















tn Ln LI) Q Inf | t f
I iN OQ N N't-*' ^ O









r 40 C%4
r^ vim Os o '^ OCD
C> 0Y CD CD a;< O O














o3 ^00
SCh fn




L- n 4'


VE WK ^ %


peso




-M
q" t t'*


in NO CPI en m^ D
r-- m 0 -" om q*
c.r f~ o in q--
Ni tn t rn t
en i ri- o
V-4 9 o- % 4


-l --4 m "N o N -

o mN N q
r^ C4 r m (


o 0 -"
I 6-R4
W" t-
9z


M00 0 '0
4 Hw


0, 00
oD 't o
W-4 W-4 -


400
-w o-



000T *


0 N D $

Sm Ch


CD r0 r% 400 r4 in 0 0N
1,,0 ""' -,o 4* o r~
%r p 4 o to r o m
- N N M r4)



m0 0000000
M W 40 goo Iq 110
mv GP '-v Ln in -o %0 -%o No so I




In cio 0 pc
000o~o 000000


% 0 0 In 0 0%4. i
00 N0



^~~~~ ^ En- iS S 0 1 '01 '^ ^o 0 "
M N NDN 2 --4 CD




0% o l S! 0 0 a R O N
U - -4 w-4 -
'- ^ ^ ^ ^ ^ ^ _, ^ ^ _, ^^ ^^ ^_^ _^ ^U^


r-00
0^ C'
CD m
C4 I-

CN N





- C4


.R *


v0 '*000












.~~~~. '-q. ^



*Q ~~ 0 ~
- ;'* *- ^
'ss ^'So S C
s^St i,9



-Ssj^


.~l s, ) -




L, L. s*
c 0^ 'v C


,3 I"










1^ t~














'0.

'l*>.a ^


q" 8 %0 %0








-000
-~ fs In "1* oo \







m- c-N
^- -t i -^ Q





o 0 0 mt 00 <)




-^ t t- If) Qi



'^0 0 0 00 0~
000 00


'0 '0


0 0



1.0- 1t-


IN f )


O\
1f^
0n 0





c o
T"- 0
0CO M
^-q t^


S0


00 0


00 r



Lf^ co
cc 0 Ir

0 0 (N 0




00 q3
In
NO 00
Sn M
os r 00








ONi CD
0 0^ i-.







W) I i,
Ln Lfr t"





0n 1% 0 -i

o o o=






o00 0 40
10 0 *


i= t In L L In In lr
r r^ (' 14 CA -


0C0 0
0 \ e nf
CM T-4


CM
LA
(^1


trn 0 i
5 ox 0


0
0
'-1



0
cM


0


in m

tIn -





0-

eh- 03


oo
00I"




00 [-
0 00
00 %V


t^ Ln


00
~ ~V)
C~
~V) 0
0' '0



cM
~
- ~
0' ox


c-I
C)

0








2'












*A







0
C3
Efl


C)



':1

v



C)
*- i


q Q U".
4-" --
4-4 *WT- TI -








los --pasajeros antillanos, te6ricamente debia incluir tambien
los inmigrantes de las columns (2) y (4) pero a simple vista
se ve que no es asi, puesto que el total de (2) + (4) es siempre
superior. Consideramos pues a estos pasajeros antillanos como
otros tantos inmigrantes seg6n la explicaci6n que m's arriba
se dio. La column (6) pasajeros americanos require un co-
mentario aparte.
De 1911l 1931 aparecen entrados 803 177 viajcros nortca-
mericanos y salidos solamente 684 417, el saldo migratorio po-
sitivo para Cuba serfa por consiguiente de 118 760; ahora bien,
en el Censo de 1931 s6lo se reportan 7 195 residcntes norteamc-
ricanos y como no es possible acxptar que los 115 565 restantes
fallecieran todos en Cuba, cs necesario buscar otra explicaci6n.
De 1917 a 1934 Haiti estuvo ocupado por tropas de Estados
Unidos y sus aduanas, asi como toda su administraci6n, intcr-
venida, y hay sobrada evidencia que las autoridades de ocupa-
ci6n facilitaban por todos los medios la cmigraci6n a Cuba. Por
otra parte, los afios en que el saldo de pasajeros norteamerica-
nos es mayor coincide con el gobierno de Zayas durante el
cual la campana racist antihaitiana fue mcs feroz que nunca,
y durante el cual los permisos para traer antillanos contratados
se vendfan mrs caros por personcros del gobierno. Comro las
publicaciones de la Secretaria de Hacienda no dan la nacionali-
dad de los pasajeros por puerto de entrada, aunque si la de los
inmigrantes, se carece de prueba "juridica" pero la evidencia
hist6rica parece suficiente.
Volviendo al modelo, la column (7) da lo que seria el total
de la inmigraci6n haitiana y la (8) el total annual acumulado.
La column (9), Lm da el total general de la inmigraci6n anti-
liana y la siguiente (10) el acumulado. Este llega a la impor-
tante cifra de 636 532 entradas, m~s del double de cuanto hasta
ahora se habfa avanzado, no menos del 40% de la inmigraci6n
total recibida durante el primer tercio del siglo.
Consideremos ahora las salidas: tal como aparecen en la
Tabia II, la columna (11) da las salidas de pasajeros antillanos,
Como las entradas contenidas en las columns (2) (4) y (5) de
la tabla anterior es tambic6n una cifra official. La column (12)
trata de evaluar las salidas de inmigrantes que no aparecen,
como ya se dijo, en las publicaciones oficiales, de una mancra
un poco arbitraria se estim6 que las companas al final de cada
zafra repatriaban no menos del 80% de los braceros antillanos
Contratados que habian importado el aflo anterior. Seguin va-
,M.. *.q


85








rios indicios esta cifra se puede considerar tambien como un
minimo. La pr6xima column (13) da el total de salidas y la
correspondiente (17) el saldo migratorio annual. La column
(14) corresponde con la anterior (10). Ambas dan el acumulado
de entradas y salidas. La column (18) aliade el saldo migrato-
rio al 31 de diciembre a la poblaci6n existente el primero de
enero anterior (1) cifra bruta con la cual empieza a trabajar la
Tabla IIi.
La column (19) de la Tabla III indica la tasa de mortalidad
mn,. que escogi6 para la poblaci6n antillana, 40% mAs elevada
que la tasa media de mortalidad general observada para todo
el pafs. Dadas las condiciones sanitarias en que los haitianos
vivian en los bateyes cafneros, no parece que deba haber fuertes
objeciones a dicha tasa. A partir de 1921 se aument6 en algo
mas del 10% porque la evidencia hist6rica sugiere que las con-
diciones materials de los haitianos se agravaron considerable.
mente desputs de las "vacas gordas". Al final del periodo, con-
siderando lo antes dicho y el envejecimiento de dicha poblaci6n,
se estim6 que podia mantenerse una tasa de mortalidad gene.
ral equivalent al double de la national. La column (20) da el
total de fallecidos d e un afiao calendario y la (22) el total res-
pectivo acumulado; la (23) la poblaci6n neta al terminar el afio,
es decir la existente el primero de enero (1) mis el saldo migra-
torio (17), menos los supuestos fallecidos durante el mismo
lapso de tiempo (20). La column (24) da la poblaci6n media
para el afio calendario considerado.
Las columns finales (25) y (26) apartAindose de las normas
de la demografia claisica ofrece el numero de afnos vividos en
Cuba por el conjunto de la poblaci6n antillana, los annun vivi-
di, que aparecieron por primera vez en la column (15). Las
cifras de estas dos filtimas columns son virtuales, es decir que
no correspondent tinicamente a los afios fisicos, vividos por los
presents sino que afnaden ademas los vividos en Cuba por los
que se fueron durante el afno calendario, emigrantes o fallecidos.
Los valores se obtuvieron adicionando a los de la column (23)
los de las (21) dias vividos durante el afio calendario por los
fallecidos en 6, mis la column (15) que es lo mismo pero en
relaci6n a aquellos que s6olo vinieron a hacer la zafra. Este lap-
so de tiempo se estim6 en 145 dias promedio por bracero im-
portado. Ambos valores se expresan en afios fisicos. La filtima
column, total acumulado de la anterior, expresa la suma de
los aftos vividos por la poblaci6n antillana en Cuba desde 1903


86








hasta la fecha del campo seleccionado. Puede tambi(n dar por
sustracci6n el numero de afios vividos entire dos fechas com.
prendidas en la tabia. Pensamos que este nuevo indice demo-
econ6mico puede ser de gran utilidad para el an~ilisis de las
zafras de las provincias de Camagiley y Oriente.


87


































































OoA~



a, y A











Eiproblema de los

"emancipados" cubanos

ante el Consejo

de Estado Espaiol (1828)

Josep Fontana

Trabajando en los volurmenes de actas, consultas y acuerdos
del Consejo de Estado de Fernando VII, encontre una discusi6n
acerca de lo que debia hacerse con los negros "emancipados"
en Cuba,1 que me llam6 la atenci6n por su inhumanidad y su
franqueza. Me interest, en primer t6rminino, porque confirmaba
la falacia del t6pico que sostiene que la sociedad espafiola no
fue jamAs racist, suposici6n que se suele apoyar en el endeble
argument de la existencia en America de un mestizaje de con-
siderables proporciones. Parece que habria de bastar con re-
cordar hechos tan notorious como las expulsiones de judios y
moriscos, los estatutos de limpieza de sangre,2 y su persisten-
cia hasta bien entrado el siglo xix,3 o con abrir por cualquier

I La denominaci6n de "cmancipados" es la que emplcan los textos
legales y los autores cte la dpoca. Un poco mas abajo se procurar dcfi-
irfla y explicarla.
2 Sobre este tema vdase eI libro de SICROFF, ALBERuT A. Les conlrO-
verses des Statuts de "puretei de sang" en Espagne au XVe au XVIIi"
siacle. Paris, Didier, 1960.
a En el Plan y reglamento general de escuclas de primceras letras
aprobado por S.M. en 16 de febrero de 1825, Madrid, Imprenta Real,
1825, se sefiala que los opositores a una plaza dc maestro de escucla
deben presentar, entire otros documents, "informaci6n de limpieza de
sangre" (p. 24, articulo 93).


89









pigina este claisico de la infamia que es el libro que Jos6 Fe.
rrer de Couto dedic6 a Los negros, para que aquella ilusin se
desvaneciera. Pero no es asi, y el t6pico sobrevive y se difunde,
repetido a las nuevas generaciones en el curso de su educaci6n
disfrazado en ocasiones de la manera mas extranfa, comrno en
lo que pudicramos Ilamar la "teoria sexual" de Morales Padr6n.I
Me parecia, por tanto, que la publicaci6n de este debate no era
inuttil; pero me impedfa proceder a ella la conciencia de nai
nula competencia en el camnpo de la historic de America. Lo
hago, al fin, en forma de una simple nota, sin mas pretensi6n
que la de aportar una pequefia contribuci6n a esa historica de
las gentes sin historic" que Juan Pcrez de la Riva va reconstru.
yendo con admirable lucidez, y como un testimonio de afecto
y admiraci6n a los historiadores cubanos.
Convendr6, tal vez, decir algunas palabras acerca de la natu-
raleza del organismo en que tuvo lugar el debate. El Consejo
de Estado era el organismo consultivo supremo dc la monar-
quia absolute, en estos afios del reinado de Fernando VII. En
la etapa que va de 1823 a 1833 coexisterfa con el Consejo de
Ministros, ocupaindose en discutir los asuntos que el rey o los
ministros sometfan a su examen. 8 Por lo general, los ministros
solian traspasar at Consejo de Estado, del que formaban parte
por su misma condici6n de miembros del gobierno, aqueUllos


4 FERRER DE COUTO, J. Los negros en sus diversos estados y condi.
clones; tales como son, como se supone que son, y como deben ser.
Nueva York, Hallet, 1864. Nunca ha legado tan lejos la apologia de la
csclavitud como en este libro, donde se llama a la trata "rescate" y se
pretend presentarla como una acci6n civilizadora y humanitarian.
5 Aprovechando, con cscaso acierto, unas agudas observaciones de
Gilberto Freyre, Morales Padr6n nos present a unos espafiolcs vigoro-
sos en quienes las indias -designadas con imaigenes tales como "mujer
cobrisa", "oscura comrnpafiera"- descubrcn un instrumento de mayor
placer que el indio". Asf se produce el "choque fisiolo6gico hispano-indio"
que da lugar al grann milagro de la Conquista": el mestizaje. Para re-
machar el clavo se afiade que el espafiol no s61o va a recibir el agra-
dcciTniento debido a su generosa prestaci6n al delete de las "mujeres
cobrizas", sino que serA odiado por su hijo mestizo. MORALES PADRON, F.
Historia general de America (Manual de Historia Universal, tomo V),
Madrid, Espasa Caipe, 1962, p. 309-310.
4 Esta explicaci6n es deliberadamente sumaria y pasa por alto que
ambos consejos sufrieron etapas de suspension en estos afnos. Para co-
nocer las leyes y rcglamentos que afectaban a! de Estado, v6ease [SUAREZ,
F.] Documentos del reinado de Fernoando VII: El Consejo de Estado,
Pamplona, E.U.N.S.A., 1971.


90








asuntos emnbrollados que requerian un largo debate y que pare-
Cda conveiente someter a discusiMn de un mayor niimero de
personas. Solia tratarse de problems nada urgentes -y, aun-
que to fuesen, el Consejo se los tomaba con tanta calma que,
cuando llegaba el debate, habian dejado de serlo-, pero cornm-
plicados, en los que se esperaba que la "ilustraci6n" de los
consejeros fuese capaz de alumbrar soluciones vilidas. La es-
peranza no se mostr6 jams justificada, puesto que no recuerdo
ni un solo caso en que el Consejo haya sugerido una soluci6n
sensata para un asunto important, y a veces ni siquiera para
asuntos de nula importancia, como la discusi6n en torno a si
convenfa o no conceder el monopolio de la exportaci6n de san-
guijuelas, tema del que el mas alto organismo de la monarquia
espafiola se ocup6 con today seriedad. Baste recorder que el Con-
sejo lo irtiegraban personajes como los infants Carlos y Fran-
cisco de Paula, hermanos del rey -y menos inteligentes todavia
que l61, por lo que se advierte cuando intervienen en las delibe-
raciones-, como el arzobispo de Toledo, el duque del Infan-
tado y toda una series de arist6cratas y eclesiAticos de tan rancid
abolengo como cortas luces. Se comprenderA asi el resultado
negative que arroj6 el debate de que vamos a hablar. Pero no
conviene olvidar que, en estos mismos dias, el Consejo de Mi-
nistros se ocupaba de otras cuestiones americanas mAis series,
o r As urgentes, como puedan ser las propuestas norteamerica-
nas sobre Cuba, la reiteraci6n de Ia prohibici6n de que los j6-
venes antillanos fueran a educarse a los Estados Unidos,T o la
posibilidad de restablecer el comercio con las antiguas colonias-
independizadas.
El problema que planteaban los negros emancipados es
harto conocido. Tras la abolici6n official de la trata, los buques
negreros capturados eran conducidos a Cuba, donde una comi-
si6n mixta hitspano-britainica subastaba las embarcaciones con
su carga -para repartir el imported obtenido entire los dos go-
biernos- y concedia a los negros una especie de libertad tute-
lada, que consistia en someterlos durante cuatro aflos a los
"cuidados" de un propietario blanco que se encargaria de su
instrucci6n, fundamentalmente religiosa, a cambio de su tra-
bajo. En la praictica, la tutela se prolongaba much m's y los

7 ARCHIVO DE LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO, MADRID. Actas de los co-
sejos de ministros, V (1828), p. 40-41. La raz6n aducida para la prohibi-
cid6n eran "los gravisimos perjuicios que algtn dia podrAn originarsc
de nermitir que dichos individuos se cduquen en un pays republicano.


91









"emancipados" eran tratados, comprados y vendidos como au-
tenticos esclavos.8 Pese a ello, la oligarquia cubana comenz6
a preocuparse al ver aumentar el numero de los negros libres y,
mds ain, al observer que algunos de ellos eran capaces de abrirse
paso en este mundo de blancos, en los negocios o en las profe.
siones liberals, y estaban constituyendo el ndcleo de una peque.
na burguesfa negra, de donde podian salir los dirigentes que
condujesen a sus herm nos de raza por el camino de la libe.
raci6n.
El primero en manifestar esta inquietud fue el Capitin Ge
neral, quien avis6 al gobierno espafiol de la necesidad de "evi-
tar los inconvenientes que se ofrecen de que los negros bozales
declarados libres queden en la isla", Fue mas tarde el Ayunta.
miento de la Habana quien se dirigi6 a la autoridad competent,
el Consejo de Indias, solicitando que se anulara o suspendiese
el articulo del reglamento de abolici6n que permitia que los
emancipados quedaran en Cuba. Los consejeros de Indias esta-
ban de acuerdo en que el aumento de los negros libres era un
mal, pero no acertaban con un remedio adecuado. No les pare-
cda bien volverlos a Africa, ya que temian que quienes los trans-
portasen podfan optar por echarlos al mar, ahorrandose tra-
bajos, o que, si Ilegaban a sus tierras de origen, sus companieros
de raza volverfan a apresarlos para venderlos o les darian muer-
te. Sin contar con el problema religioso -;c6mo abtndonarlos


8 Ferrer de Couto dirA: "llAmanse emancipados los negros de expe-
diciones aprehendidas en la mar o a su desembarco, por las fuerzas
o los empleados dcl gobierno. Este los toma bajo su protccci6n, y para
adoctrinarlos en el trabajo y en la civilizaci6n cristiana, los entrega re-
partidos como a patrons centre vccinos honrados y laboriosos, los cuales,
aprovechindose de los frutos de su cnscfianza por un period que no
excede de ocho afios, quc es cuando el negro emancipado se deccara
ibre, satisfacen una cuota mcnsual a los fondos del tesoro, por los be-
neficios que obtienen proporcionalmente con el trabajo de sus patrocina-
dos" (Los negros, p. 82, nota). Ferrer de Couto, como se ve, trata de dar
un aire de normalidad "institucional" a la emrnancipacion, aunque apro-
vecha la ocasi6n para aumentar a ocho los cuatro afios de depcndencia
fijados por la ley. Claro que tanto los cuatro como los ocho son plazos
puramente te6ricos, y que habia muchas formas dc alargar la duraci6n
de estos. Pueden verse' algunas histories reales de emancipados en los
tcxtos publicados por Juan PWrez de la Riva en "Documentos para la
historic de las gentes sin historic: Antiguos esclavos cubanos que regre-
san a Lagos". en Revista de la Biblioteca Nacional Jose Marti, aio VI,
no. 1, enero-marzo 1964. p. 27-52.
9 ARCHIVO HISTdRICO NATIONAL, MADRIn. Estado, legajo 183, "Minutas
de actas del Consejo de Estado en 1827".


92









de nuevo al paganismo?- que servia de base y justificaci6n
a la esclavitud misma. Perplejo y desconcertado, el Consejo de
jndias pas6 el asunto al de Estado, donde se mencionar6 por
primnera vez el 23 de marzo de 1827, aunque no se discutiri
basta muchos meses despues, en febrero de 1828.10
La discusi6n se produjo en la sesi6n de 4 de febrero de 1828.
Como no se lleg6 a un acuerdo, los secretaries se limitaron a
transcribir las distintas propuestas formuladas -los "votos in-
dividuales" de los consejeros-, que son las que nos permiten
.entrever los fundamentos ideol6gicos de sus actitudes.
El primero de los votos emitidos fue el del Secretario de Es-
tado, que corresponde a lo que hoy denominariamos Ministro de
Asuntos Exteriores, pero que ejercia tamnbien funciones de jefe
de gobierno. La aparente singularidad de que vote en primer
lugar -en los consejos se votaba siempre por orden inverso de
jerarqufa o de antigtiedad, reservando la ultima palabra a los
miembros de mayor autoridad- se explica por el hecho de que
Manuel Gonzilez Salm6n ocupaba este cargo, desde hacia afno
y medio, en calidad de interino, sin haber sido todavia nombra-
do "en propiedad", lo que no sucederia hasta 1830. Su opinion
era la siguiente:
Que siendo en extreme important y urgente adoptar
una media que exima a la Isla de Cuba de la poblaci6n
de negros libres que en la actualidad existe en ella, y que
se va aumentando en consecuencia de lo estipulado en
el artfculo 7? del reglamento que forma parte integrante
del tratado concluido con la Inglaterra para la aboli-
ci6n del trdfico negrero, las determinaciones que con
el indicado objeto deberan adoptarse en mi opinion son
las siguientes: 1Q, todos los negros que en la actualidad
se hallaren emnancipados en virtud de lo que a este res-
pecto previene el citado articulo 7? del reglamento, serAn
sacados de la isla de Cuba y trasladados a cualquiera de
las posesiones o dominios de S.M. en Europa, cuando
sea en la misma Peninsula, dandoles en ella el mismo
destino que el que debe darseles en la referida isla de
Cuba, seg6in lo estipulado en el expresado articulo,

10 Aunque se toman algunos detalles complemcnetarios del legajo
citado en la nota anterior, los tcxtos que se transcribcn a continuacion
Proceden de ARCHrivo HisT6RICo NACIONAL, MADRID. Estado, libro 55, "Con-
msltas y acuerdos del Consejo de Estado del afio 1828" sin foliar. Scsi6n
de 4 de febrero de 1828.:


93







El ministry espafiol indicaba que los gastos de traslado se.
pagarfan con el imported de la venta de los barcos negreros cafr
turados, yafiadfa una segunda "determinacidn", que era la de
que se intentase negociar con Inglaterra para modificar este
articulo tan peligroso. A este primer coto se adhirieron los mi-
nistros de la Guerra y de Hacienda, Zambrano y L6pez Balles.
teros, y los consejeros Pio Elizalde, Joaqufn de Peralta, padre
Cirilo Alameda11 y el obispo de Le6n, singular personaje ecle-
sistico, honra y prdz del bando carlista, donde llegaria a ser
la cabeza visible de los "ojalateros", nombre que se daba a
aquellos cortesanos, en su mayor parte eclesidsticos, que no se
apartaban del pretendiente al trono -lo que, dicho con rnmas
crudeza, significa que se mantenan prudentemente alejados de
los lugares en que se combatia- y que no contribufan al es-
fuerzo b6lico mis que con sus repetidos "ojalAs" en augurio y
deseo de grandes victorias. Claro que el obispo Abarca, a quien-
nos estamos refiriendo, introdujo una modificaci6n fundamen-
tal en la propuesta de GonzAlez Salm6n, al pedir que se afiadie.
ra: "que en ningun modo se traigan los negros a la Peninsula1'.
El voto siguiente fue el del marques de Villaverde, curioso-
ejemplar de arist6crata del antiguo regimen, que aparecerA en
el Consejo como el representante de un absolutismo intransi-
gente, pero, a la vez, muy lcido. Un hombre capaz de compren-
der que el desarrollo de la industrial modern era incompatible
con la subsistencia del antiguo regimen y que, si se queria evi-
tar el advenimiento de una sociedad dominada por la burgue.
sia, habta que mantener a Espafia como un pals fundamental-
mente agrario. Estos rasgos explican que Villaverde suela
adoptar posiciones de un reaccionarismo sin tapujos, pero cla-
ras y racionales -o, cuando menos, "razonables", dentro de las
coordenadas de su ideologia y de sus prop6sitos politicos-,.
que contrastan con la confusion y los disfraces moralistas de
sus compafieros apost6licos, carlistas embozados, a quien se

-1 Se trata, claro esta, del camale6nico "Padre Cirilo", que en 1831
scria preconizado Arzobispo de Santiago de Cuba, trataria de extender
la insurrecci6n carlista a la Isla y, descubierto antes de lograrlo, se
fugaria para pasar a la corte de Don Carlos, donde habia de alcanzar
los honors de president de la Junta de Estado. Ello no fue obstuiculo-
para que, afios mas tarde, volviera al redil isabelino y obtuvicra la
dignidad de Arzobispo de Toledo y Primado de Espafia y el capelo de
cardenal. Sobre su intentona carlista en Cuba, vWase P1REZ DU: LA RIVA
JuA. Correspondencia reservada del Capitdn General Don Miguel Tac6n,
1834-1836. La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1963. p. 70-73.


94








afrwntarA en mts de una ocasi6n. Pero la misma franqueza
w n: Que habla Villaverde, que acabard proponiendo que se
venda a los emancipados como si fuesen esclavos -que viene
a ser o que en definitive se hizo- hard que sus palabras no
obtengan ninguna adhesi6n. Su voto reza asi:
Que, no pudiendose volver a conducir a Africa sin
esponerlos a la muerte por sus conductores o paysanos,
y faltar, a su modo de ver, a los preceptos de nuestra
santa religion, ni traherse a Espaiia sin manchar nues-
tra poblaci6n de un modo que con el tiempo sea muy
sensible, ni fijarlos en isla desierta, presidio ni otro
punto en que esten reunidos, sin incurrir en los mismos
inconvenientes y establecer el germen de un nuevo San-
to Domingo, considerando, ademas, que todos y cual-
quiera de estos mnedios impondrian a la Real Hacienda
una carga que no podria desempefiar, E...] es su voto
que no hay otro medio que el de negociar con los ingle-
ses para que, o se carguen de los negros, o permnitan
se vendan como el demnis cargamento, en beneficio de
ambos gobiernos.
Don Francisco de Leiva vot6:
...que se yea el modo de trasladar a Canarias la comi-
si6n mista establecida en la Havana, y que los negros
apresados que se declared de buena presa queden en
dichas islas, mientras que su nuimcro no se consider
graboso y obligue al gobierno a tomar providencia para
colocarlos en otro punto.
Tampoco este voto obtuvo adhesions, pero si el siguiente.
El Conde de Venadito propuso que
*. .sean transportados a las islas de Cocos de ]a Costa
de los Mosquitos, acompafiados cada trescientas perso-
nas de un sacerdote cat6lico [...] y se use de ellos como
con las misiones de indios barbaros. Y para en adelante
se trate con los ingleses que la comisi6n de la Havana
se traslade a una de las islas britanicas o costa donde
hay un establecimiento ingles.
A este parecer se sumaron el marques de la Reuni6n, Jose
Aznfirez, Luis Maria Salazar, ministry de Marina, Francisco
Javier Castafios -a quien hizo famoso la victoria de Bailen,
tro que destacaba mts como cortesano avisado, capaz de


95








navegar en cualquier corriente, que como jefe militar-.. y el
duque del Infantado, quien hizo afiadir por su cuenta "que si
alli no puede ser, se traigan al abrigo de nuestros presidios"
esto es, de las plazas ocupadas por Espafia en el continent
africano.
El siguiente voto lo formularia Jos6 Garcia de la Torre,
proponiendo, "que se diseminen en nuestras posesiones de las
Islas Baleares, sin escluir la Peninsula", idea que apoyaria el
infante Carlos, future pretendiente a la corona, aunque con el
afiadido de "que no vengan a la Peninsula", en lo cual se mos.
traba poco generoso con los habitantes de las Baleares, donde
contaba con mnuchos partidarios. Otro notable del bando apos.
t6lico haria una propuesta parecida, que puede considerarse,
en rigor, como una modificaci6n de la de Garcfa de la Torre.
Juan Bautista Erro, antiguo ministry de Hacienda en los dias
de la invasion de los "cien mil.hijos de San Luis" y future mi.
nistro universal del gobierno carlista, pedirfa que se llevase a
los negros dnica y exclusivamente "a los presidios de Africa e
islas de Ibiza y Cabrera". A este voto se sumo6 el infante Fran-
cisco de Paula. Para entender exactamente lo que significaba,
debe recordarse que los presidios de Africa eran lugar de reclu-
si6n y castigo de los press politicos, que Ibiza es una isla de
pequefia superficie y Cabrera, un islote deshabitado, que habia
servido durante la Guerra de la Independencia como lugar de
reclusi6n para las tropas francesas capturadas en Baildn, que
sufrieron en Cabrera penalidades inhumanas. Como se ve, el
prop6sito de Erro era lisa y Ilanamente, dehacerse de los negros
emancipados como si se tratase de delincuentes.
El Altimo en hablar, como decano del Consejo, fue Pedro
Inguanzo, cardenal arzobispo de Toledo, quien, mas tajante,
no queria ver a los negros ni en la Peninsula ni en las islas
adyacentes, Baleares o Canarias, y pedia que se los colocase
en las propias posesiones espanolas de Ultramar.
Asi concluy6 la discusi6n, sin que se llegara a un acuerdo,
que se pudiera elevar al rey, puesto que los veintiiin consejeros,
incluyendo en el numero a los dos infants, dispersaron sus
votos entire estas cinco propuestas y sus diversas modificacio-
nes, sin cque se obtuvieran ms de seis votos para ninguna de
ellas.
He querido dejar hablar a los consejeros con sus propias
voces, para que se pueda advertir cuAn distintas son las razo-
nes que enuncian aqui de la ret6rica seudohumanitaria qUe


96








re emnbelleeer los textos legales,' desarrilada en las expos:-
c1es de motives preliminares, como hoja de parra que enct-
lny ,as intenciones reales del legislador12 Dos rasgos, me
carece, destacan en estas inter venciones: c teor y el despre-
tlo: 'Temor a una possible insurrccci6n de1los negros en Cuba,
que hal movdo at Ayuntamiento de $a Habana a plantear el
problemra al gobierno, y temor de estos politicos espanioles, que
V1C.-: aferrorizAdOs por rieales o spofiadas conspiracioncs libera-
les -- la vez que mrnuchos de ellos colaboran activamente en
conspiraciones ultras de sign carl sta- a afiadir este peligro
potential que representan los negros a los que creen existir en
Ia propia Peninsula. Desprecio que se advierte en dos aspects.
En la ausencia de cualquier colisideraci6n humanitarian, de
cualquier alusi6n a los emancipados como sres huminanos cuya
suerte pudiese merecer preocupaci6n, Y en las palabras del
marques de Villaverde, que consider que traer ne-ros aEspa-
fia significaria "manchar nuestra poblacidnr.
Comp ecs bien sabido, el problema que el gobiemrno espafiol
solaucionarian los propios
se maiifestaba Thcapaz de resolver, Jo solucionarfan los propios
hacendados cubanos a su manera. Fue en 1844, ese "afio terri-
ble" de que nos habla Juan P6rez de Ia Riva, 13 cando, a pre-
texto de la lamada "Conspiraci6n de La Escalera", se empren-
di6 la persecucio6n sistematica de los negros Ubres y se dicta-
ron las instrucciones de 31 de mayo de 1844, cxpedidas por el
Capitain General de la Isla, en quo se declaraba:

Los negros emancipados existentes en la Isl se reco-
geran por el gobierno, tan luego como se hallen en el
caso de hacer uso de su libertad por haber terminado
su ensefianza e instrucci6n civil y religiosa, a fin de prco
porcionarles enibarque y salida de este territorio en al
modo y forma que resuelva S. M-, a quiien se darA cue.-
ta.1'

-! He nitado 'de mostrar este contrast entrc motivacionrs pu'i-
cadas y reales en el casr del decreto de abolicid5n de la trata, de 1817,
en La quiebra de la monarquia absohlta, Barcelona, Ariel, 1972. p. 1 t2-115.
l1 Ptir.z W. LA RrVA, JUAN. "Contribuci6n a la Iistoria do las genr.les
sin historic: Los culies chinos y los comeinzos de ila inmigraci6n coEn-
tratada en Cuba (1844-1847)" en Revista de La Biblioteca. Nacioai Josd
MartL afo V, no. 1-4, 1963, p. 35-76, y en especial p. 55-58.
11 Reproduci=ko eC FEAniR M CUcro, J.- Los negros, p. S-O3.


:97









La pequefia burgues1a de negros libres que estaba en
plena formaci6n fue brutalmente aniquilada, por medio
de la ejecucidn o de la deportaci6n. Una vez .eliminmados
los-dirigentes potenciales de los cubanos negros, d i.
go y la tfortura complt.aron el sometiriiento de los d,
m.A's.' La sociedad esciavista habia superado una grave
crisis y el azicar segmria 'asegurando su iqueza.
costa de un tremendo despflfarro de series fhuatnanab
consumidos en las agotadores areas del ingenious

', Sobre la destrucci6n de la pequefia burguesfa negra 'vtans;c, adk.
(nls,,.las pAginas iniciales del libro de PEDRO DscHfIAMPS CHAPEAUX, E1
hegro en la economic habanera ddI S. XIX. La Habana, UNEAC, 1971.
Sobre .ias duras condiciones de trabajo dcl negro en los ingenious, eli
hermoso capitutola que Manuel Mbreno -Fraginals ha -dedicadd, a -Iel tea
bajo'" en El ingenio, t. I, La Habanta,- Comisin ,Nacional Cubana: de,la
UNESCO, 1964.


98




Full Text


  Home | About dLOC | Collections | Governance | Digitization | Outreach | FAQ | Contact  
  Powered by SobekCM
Acceptable Use, Copyright, and Disclaimer Statement  
© All rights reserved   |   Citing dLOC