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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Physical Description:
Serial
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca ( Habana, Cuba )
Publication Date:

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Record Information

Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00083


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Full Text





















D Segre/ Verona Martinez-Aiim
F Echevarra / S@vador Buono
Cintio Vitier








Revista


de la Biblioteca


Nacional


"Jos e


Marti"










Revista

de la Biblioteca Nacional "Jose Marti"


Afio 59


3ra. epoca-vol.


XMayo-Agosto, 1968
La flabana-(Aiba.


K.


IABLA DE CONT'ESNIbo),)


PAt;..


A1rqutecto Robel co Scg
Slgitficaci6n de ( ba 3n la t vvoiciori 1 iiig16i'ica


(11 ~ h)~


i cacion es


coloniale


dv Antit . .


V eron ala tonez-Alier
(iotor, clase y lfnari nob i en uhaoc i 0'xu..i ...t... i. xx

LsYafl Echevwaria


r)on Ezequici


Martinez


skiI Biobibliografia

GRO'N ICA
Salvador Bueno
Duelo por Sir Herbert Read
(.inlio Vitier
Eros en los infiernos

INDICE DE 1LUs'rARcRONES


Coada autor w responsabiliza
con *Is opinlones.


- 113


i i :
177i


N lincro


Estrad'a ev C'Puba -


(.: ~triu 1i 1 J,












DmcroR: JUAN PREz DE LA RVA



CONS1-Jo DE REDACCI6N:

Luisa Campuzano, Eliseo Diego, Fina Garcia Marruz, Jorge lbarra,
Manuel Moreno Fragnal., Grazelia Pogolotti, Cintio Vitier, juana
Zurbarin-



Secretaria de la Redacci6n: Siomara Sinchez.







Canje: Biblioteca Nacional "Jose Marti" Plaza de ]a
Revoluci6n. La Hahana, Cuba.



Primera Epoca: 1909-912
Segunda Epoca: 199-1958
Tercera Epoca: 1959-...












Signify cacidn de Cuba en la

Evolucton tipologica de

las fortiicacioes coloniales

de A merica*
Arq. Roberto Segre


Importaneia de la arquitectura military
Un ordenamiento clhsico de la arquitectura vigente hasia fines del
siglo xix establece una trilogia temAitica esencial: arquitectura civil, reli-
giosa y militar. Dicha clasificaci6n no ha correspondido, en i tratados
e historias de la arquitectura, a un equilibrio en el estudio de las obras
representatives de los tres capittilos fundamentales, primando las civiles
y religiosas sobre las militares. Si bien esto se explica por ]a primaca
de la acci6n constructiva sobre la destructiva en ha vida del hombre,
--la ociedad en paz anWs que la sociedad en guerra..- li maiginamien-
to de ia arquitectura military proviene del predominio de una concepci6n
esencialynente est~tica, basada en la persistencia de los valo,-s estilisticos
incidentes en la evoluciofn formal. La estricta funcionalidad de las obras
militares, anula todos los atributos decorativos determinantes de la par-
ticularidad de los estilos hist6ricos. Asimismo ]a perduraci6n de los
factores esenciales incidentes en el disefio, -tdcnicas constructivas V
medios de agresi6n-- desde las Antiguas Culturas hasta la Edad Media,
impone cierta atemporalidad d la arquitectura militar qie ]a margina
de la absoluta correspondencia al ritno le la eoluci6n estistica:
resulta limitada la diferenciacion existente entire Ias inuralla v tortes
de Babilonia, Roima o Carcasonne, en cuanto a sus elenientos estructu-
tales basicos. Otro factor que ha provocado esta posicion marginal es
El presence articulo constituye un desarrollo de los conceptos expresados
en un estudio preliminar pubicado en Archict-uire Fortmes-FonCtons N" 14P
Editions Anthony Krafft, Lausanne, Suisse. 1968, p. 67.









s~ Sp'l, sioo1 deterininista de ia c. iplejldad tecnca. prefigurantc deh
shiciones estereotipadas y por ended ma s ligada a una "in nieria mili-
tlar quw a Ia "arquitectura military en especial a partir del Renaci-

Estas hip)tesLs career de fuindajntmno, analizadas a la luz de Ia
riati arquitect6nica contcmpor I nea. Aceptando los valores ortodoxos
de la tradici6n cklsica, .s puede habiar de uta arqui.tectura 4lnayor %
partiendo doe una clasificaci6n de las plantas y fachadas componentec
de los "monumentos" aislados: de columns, cornisas y capiteles en
correspondencia con las jerarqyias establecidas en el orden material.
rIipolgico y proyectual. Pero, concebida Ia arquitectura como el conte-
nedor formal de la vida funcional de la sociedad, cuyo valor esta otor-
gado por Ia unidad funci6n-t6cnica-expresi6n-s gnificaci6n, --su signi-
ficado se mntico-social originado en su lecture visual- asumida la
caracterizaci6n estilistica como un factor raos de los definitorios del len-
zuaje arquitcct6nico. ciiya bsr reside en ]a estructura conceptual, origi-
nada er, un contenido de vida .. oc oecon mco-chtt-aI .que expresa
tina dcien inada socieda d en kii i nornento hist6rico p recisq, entonces,
Ia arquitectura military configura uno de los temas representatives de la
Itistoria social. con idnlico peso de cualquiera-de los- otros teias que
]a caracteiizan. La lectura d la coniposicion ]ahberilntica del palacio de
ar ii en Korsabad. reproduciendo p.rsistentemente el teina de ]a
ptweta cavernaria v Ia torre almenada, refleja en forma mAs clara el
Caracrer de la e'lJtira a iia que todos los Clementos decorativos defini-
torios del "estilo". & ro ianto podemos decir del pasaje de la trama
,irqutel(ica ahierta exisiente eii e nterior de I ciudades am ralia
das romanas, a Ia trarma compacta y fortificada del palacio de Diode-
ciano en Spaato. evotc~ion representat va (lt. dos formas de "ser" de Ia
(xpresi6n urbana. coincidente con dos rnomentos .x iotid tu rales v cintes
-1 (!(A perilodos c'xtrernos del Trnperio.
Si la existencia de muiral las v. fortalvzs no condiciona fornahrnentt,
Ja vida social urbana en stis principales alternatives funcionales, ...-desa-
rrolladas en el espacio configui-ado por el palacio. la iglesia, el mercado.
etc.-- debido a [a ecasa (rga especial, al primer la materia sobre el
Vatio, elias alcanzan su mixima significaci6n a escala urbanstica. Es
eta dimension de la inia-!en arquitcct6nica donde encontramos hoy
la perduraci6n conceptual d d las obras de defensa, ademas de sus atri-
butos formales N ,tecnicos reinterpretados actualmente, ---masa, volunen.
Imrldiate-, de lop rnaterimlcs, texture. efectos Iuminicrn-., fijando el con-








,I ,~u de ~I it,' rbano. defiici.6OI.preuisa CIIWTl(re al mlient(L ittul;i(
y el ambiente artificial cado porell honbr. El coitrm.ttc cntre eI
mundo de la Naturaleza y e! miundo human. --rmindo rediseiiado
material y culturalmente-- queda establecido en )a linea divisoria iden-
tificada con las murallas de piedra, cuya niiiidce de contorno se conviitc
cn el elemento sinb6lico de ia vida urhana. de exilencia a efe-al-i
ie Ioua! de tin nticleo de vida social.
La prsistente dualidad enWt media urbano y rural asume diferentes
particularidades a lo largo del proceso historic, cuya incidencia en las
fo-mas de las fortificaciones esta' acornpafiada por las relaciones vigentes
ent&e hombres y sociedades -en paz o n iguerra- y la evoluci6n de
la tdcnica y los medios ofensivo y defensivos mpleados en los diveexos
periodos" desde ei retraimiento total, detrf.s del muro vertical, recortadi
nitidamente en el paisaje duraute ,la Edad Media, hasta la expansi6
arbana en los territorios circundantes incorporados al complejo sistena
defn~ivo. del Barroco, producto del perfeccionamiento de la- armas d.
fuego. 0 sea, qile si la particoiiaridad arquitectnica. del centre urbano
est:'t caracterizada por la forma de ]a plaza cwvica, ]a iglesia, ci palacio,
Ia vivienda, etc. las obras militares reflejan la estructura de conjunto
en cuanto proyeccion urbanistica, --limite y Iectura visual de Ia forma-
viudad- de un perlodo determinado y, por lo tanto, pardtkpes de !0%
medios expresivos utilizados poi-los arquitectos, quienes materializan
ht intesis entre las limitaciones funcionaleS impuestas por l as armas v
la forna comunicante deseada, alcanzada a trav de un proceso de
disefio. En este sentido, asimilada la obra de fortificaci6n a un context
m-,s arnplio del fijado por. ina respuesta evt,' cta1nente tkcnica, asumido
conscienteien ic su significado conceptualy f vf1o al dicvrod o la ctiltul Ll
tirbanistica, queda intorporada a ]a tcmat ica particular del arquitecto,
contradiciendo. dede \ltruVrio a Scainc,1i' ia s;.pedif-Lclin fijada pv
]a critica de arte.
Cumado el problema de las ortificaciones se independiza del disefi,,
urban, de ha relaci6n defensa-limite de ciudad, y pueode resolverse a
travis de un .istema formal surgido exclusivameute de una teenca miii-
tar. tiende a pasar de mano; de los arquitectos a los in, enieros, desapa-
ieciendo a su carga expresiva v significativa. EIn ourre a partir del

Ver la importancia otorgada a las obras de fortificaciones en lo tratadw
de arquitectura, por ejemplo: V1TRUVOj- M. L,.. Los diez libros de .rquit'ctu'ru.
Iberia, Barcelona. 1955; ScAMOZzTiV. NCF.ZO. Deil'idea d-ela .4rchite.ttra Uni-
ver.ae, X Libri, Venezia, 1615.








4iglo xvii, tmiqie ha precedente actividad de los ixkgenieros mo los i xch I-
ye del Ambito de la arquitectura, debido a la ori inalidad de )a respuesta
formal, no condicionada solo tecnicamente slno participe de ls mmfio%
',torga(los por una cuttura figirativa alin unitaria. capa( de hIira,'
is hlntes operatives entree ingemiers y arquitectos.

/; rt1?iuci6n de la aquittlfrl niiliiar u ropea

(Gon antcrioridad al iiso de )as armas de fitego, las fortificaciones sc
hasan en dosprincipios fundamentales: a visualizaci6n del enemigo N
1.1 control de ss movimentos en )a lejana,- y la inexpugnabilidad dcl
imtro defensivo. De alli denvan las altas tortes de observaci6n, exteriores
t, iiter ,es al recinto fortificado y las dimensiones ciel6peas dc los
muros qun protegen las ciudades, (anico freno eficaz al impulso destruc-
tivo tie los atacantes. Para defender lo- puntos d6biles, ....as pttertas d
acceo;.- si irgen las troneras, saeteras, matacanes, torres atinenactas, fos
y puemtes levadizos, cuyo nSmmino perfeccionamiento ces alcanado en la
1dad Media. Diirante la Antiguedad, el concepto dc fortificacion esta
asi-ado a los centros urbanos; a estos cl Medioevo apxwta ]a xnidatd
d1efensiva aut6noma, extresi6n de Ja celila econ6mica priniaria: el cas-
tillo. Ubicado creneralmente en kin medio natural particular. .-c6spidr
rocosa e colinas y montafias- ..cuya topografia impom(: d t-pol -slma
foirma (de la phlita, estructurada orgainicaLtH1(te, Se conifigt ra cotw
ina estructira vol mintrica cerrada, compact, de masas c i bica o cilin1i-
c ricas, cicrrc v envottLra (14i espack social interior.
E M l R'enacimiento, Ia relaci'n honbrC-homrbre (lJajh1 a .... n(-t.
Iii ia caracter zado los sistemas defensivos, queda mcdia izada por la
prescncia del cafi6n. Ia factibiilidad 1c los ataques a distancia pon
en crisis las fortLificacines tradicionales: a la wrdcaliddd Cle los muros
[;Nos enmarcados pot las torres cubicas, se. opo c ia cOMpiea geometria
Ie cortinas v !)altlartws dcsarrollados a ras de suelo, como res ta
directa a los clatos cientificos imtwftos por la balitica. 1Fl an"iisis

VITRIU'VIO, M. _.., op. cit. p. 22+-: 't foirma de. una plaza fuert no dee
,er ni cuadrada ni de ingulos agudos sino cirlar [.tra qute el inemigo ttecl
ser divisado desde divers puntos".
1, En realidadl, ia aparici6n de Ia armas de ftiego no produce c|b inlmediatto
ia transformaci6n del disefio de Lim fortificacione. Es tin preso de re-spuesta
jIrmatina at perfeccionamiento del cafi6n, de ht calidad de 1:1 p61vora, del poder
percuante y ]a precisi6n dl tiro, .--baado en ei mecanismo dl troce&-o-
quce inpondrA la obsolencia de la i mralla vertical, s Plantada por" 1aq cortinas
V balt~l:!eg hnri ,ontales.




























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raci' inadeJ 1 les Jcijo'mv(;ni fsi IvoCnv1(CS poll (I t' i II... va actiittd (lc.f holti-
iwe del Renachniento frente a la realidad La conquist Cogloscitivadel
Uiverso puede alcanzarse pot medio de la ra76n, a ibuto hurnano q1ti
se debe nanifestar en todo act, de creaci6n, coincidiendo, entonces. i
racionalidacl d Ia ciencia con la racionatidad del arte. Geonietria v
inatem.Itica r ,(g lin las ,configniraciones rtriaha-s alcanzaclas en el Ain-
b'to social: dcsdc, hn, Jn-scripci6n de los soldos r ugntar,'- al mondo naim-
ralista de la pintura, hasta los disefios abstractos de lac; drudades ideales.
Ello detcrrnina ]a coincidencia cntre los csuidios arcuitect6nicos y urba-
nlisticos y cl dis'iio de [as fortificacions, forma limite de dichas ciudades.
Antonio Averlino. ilamado El Filarete (1400-1469) propone el esquema
de una ciudadt es Milada, Sforznda. a partir de dos wadrados cruzados,
regularizadorei de Ia vida civica. ,4- stableciendo el primer perfil gr.fico
de bastionui poligonafe .. Francesco di Giorgio MartiniP (1432-1502)
serAi quiefn objtivrM.i. con mayor precisi6n ]a forma romboidal de los
hastionivt; aiiados, hacia el ctcrior de la muralla con el fin de obtener
]a rnxima ( ei (s!ad direccional para el disparo de los caniones, aunque
la concreciun no a ar.- de tn perfil planmetrico euvag levaciones
Santenl drt"i T vcrtical~thd vk b s defenses mcldievales.
Crcada l clei ieiytos. ~orte ctoi-.s de l s arnas de fuego, ... cortina.
Cen tald cncuadrLd;1s nCre loR dbastiones ateuazados, desar'ollados a ras
de scndo-- w- coliviertent "11 ,isWeIuas basados en a scoric poligonal, qu,
a partir dc trizln ,io,r cnina, tu ri, ii. nt" en elc erciilo. La re lai-I
(lad de las fonias cclrada- :!xpresa a cscala u'bana, la unidad figura-
tiva que poase la ciudlad, siinbolivando la homogeneidad social de !a
ItUrgiicsii, contrapucsta a lac jerarquilas del mundo feudal exterior. Si
Ia compacidaI voli m6trica d castle l se identifica con la proteccei'l
del c rd en cab 1 ercsc(:, 1a [xprfecc loll cOiFC t rica imnplica un sistema
racirnal, defrisivo de ias iberuades urbanas logadas por la burguesia
v a] rmTsTo tit,-ipo coincide con los principios cst6tico. inherentes en
,queolas fnr !n-; En ( w sentido, las foriificaciones, nacidavs a partir (it'

Syr i~,W-iE nYLI-., Fou ,goit'j" flf wi qanre s.- 'J. A2 L& iiBooks~. Double-
';. N. .LL 1955, P. 77,
GIORt) \ ARJT1N iN FAANCI..SGOD)1, ] r"attato do:U 1architeiuri cvive e
u iwcr. Vl: L113._1 slhle-ii, d ce hkos e-qttenas irbanisti cos basicos en E rT RAs -
'~ss Towo and T b lv:1g, dl h 1riiversiiv Press of Liverpool. 1951. p. 23.
1 Cru;. HLi A 'D. Les Ingenieurs de la Renaisance, Hermnr'n. Paris. 1964,
p. 9$. EC ot.or considera quet s i bi Francesco dli Giorgio aport6 ideas nuevaS.
a) creat ri sistera de fortificac n" Aalugirtadc,. :fin persisten en M rntuho
II 10MCfnL (.Z rnedicw|_,_-s






















requenmento.s fhincionales precisos, absorhen los vahfros expresivos atri-
buidos a las ciudades: si no es posible constnuir ciudades nuevas o trans-
formar las emistentes de acuerdo con !ms cinones vigentes, portlo menos
pueden circundarse los centros urbanos de figIura geomdtricas perfectas,
vegulares, Arquitectos. urbanistas e ingenieros, -Francesco de Marchi.
Pietro Cataneo. Vincenzo ScaroerS- disefian las infinitas combinacio-
nes de ]a serie tipol6gica, documentada en los tratados de arquitectura,
que a pair de este momento constituiriin] a fundarnentaci6n esencial
Ie todo6s los sistemas defensivos del Renacimientoc tedando limit ada
a ]a utopia ]a posibilidad de naterializar la pcrfeccion te6rica fija m:,
en los proyctaos: Palmanova (1593. perdutrarvl cmal] raficaeion repr<-
dtcida en escala natural:7
Las condiciones concretas imptiestas por las ciudades a fortificar.
...... ecala, irregularidad del perimetro, irregularidad del tcrreno--impi-
den en ia mayoria de los casos la perduraci6n a nivel de ciudad de los
dis-eios ideales, transcripts en su estado pristine s61o a uivel de castillo
o fortaeza. Estos serin lo) encargados h rcsmirw ia planinmetri regular
tiC se inserta d, ntro del perhnnerr u tnan r, reJif.,ndo en ta~naFio red.i-
6ido el perfil de la c41dad idea!. Surge ]a uni6n fortalez,- recinto amu-
rallado urbano que ermitir. una. mayor flexibilidad ,n 1 Adesarrollo
de ias fortificaciones ciudadanas, ainque reducir;i a cierlas figturns ele-

La variaci6n serial de. las ciudwdcs ideale, ;parcre lesm-rollada en los
siguientes estudios. GjFDioN., SIGFIP.D. Spazio, Tempo et Arehiteuriz, U. Hoepli.
Milano, 1954..: RoSNAU, LLE Y IIUTN UT. os -. Utopia y realidad et la
ciudad del .Renacimiento, Ediciones 3'. Renos Air t t962 4 MoRINI, MARio, Atrin-
te di storia delWUrbanisticaj U, Hoepli, Milhno, 1963; LAVV.DAN_ PIFRUF. ftl-
Ioi"e de I'Urbanihmp, Tomo I, IT. ILaurens, Paris. 19)9.








meintales la configuracion de las fortalezas de planta coadrada cont
los cuatro bastiones en los vrtices, o de planta pentagonal y hexagonal.
Esta Dersistencia del esquema bisico perite la dedicaci6n de 106 tcni-
c'os Ai pcrfeccionamiento de cada elemento para alcanzar una mayor
Ificacia defensiva: ai arecenl los hastiones malonados, los flancos ce
vos, la articulaci6n de los fosos y caminos cubiertos, ]a protecci6n de la
cortina con el revellin, el for-amiento dcl baluarte con el caballero.
La fortaleza regular, convertida en modelo ya experimentado en Italia
SC dilfunde por toda Europa: son ejemplos representativos la fortalema
de Seises, realizada por el ingeniero espanhoi Ramirez en el RousslI6n
(1503), Vitrv-le Francois en Francia, Marienhourg en Blgica, Kalmar
en Stecia, etc.
Las forms defensivas general una tipologia cmyo valor irasiciende
el Ambito de la arquitectura militar, proyectandose dentro de la arqui-
tectitra civil! A partir de una recuperaci6n esenciahuiente estktica que
perdura en el Renacimiento y cl Barroco, la torres y bastiones trape-
/oidaies son transcriptos en palacios y mansiones: c) palacio Medici en
Floreneia de Leonardo da Vinci; el palaeio Farnest en Caprarola de
Giacomo Baror/i da Vignola. o cn p)eno Barroco, la mamsin rural
de plant estrellada proyectada por Fischer von Erlach.s
Liberadas las murallas (irbanas del rigor geomttrico conservado en
Ias fortalezas, queda abierto c1 camino hacia una libertad compositiva.,
t' ,e, rec-tlperandh La "organicidad" de las fortificacione,. nedievales, n)
:hbandona las innovaciones tkcnicas inherentes a la presencia de ia
arnias de fuego.O sea, asimilan en tna adecuaci6n particular, vz o
N-ez caibiantc. ]adinamica proucida ior Io4inttiIples puntos de ata-
qtte, asi como la variaciones topogrificas, definitorias de estructras
volunitricas dif rcnciadas, qmc responded mas cficientemente al con-
cept' 1IMPlIcito( en la acci6n military. En este sentido )a estaticidad de
las formas regtaies ideales, cons(rvaba atii el concepto medieval de
la lucha directa, -de hombre a hombre-. donde la seguridad del
sistvnma dcfens.vo radicaha en la masa compacta de materia inerte, en

sVetz ra apersistencia de las frrmas tomnadas de ha arquitectira militar cii
lo p.iacios renacentistias, anieristas y barrio en: PiziDair'T, CARLO.- A choron,,-
logy of Leonardo da Vinci's architectural studies after 1500, Librairie E. Drov.
1962, GCenve; GfOMORT, GnoRtCes. Lnarchitecture de ita Renaisance en Itaie,
.\. Vinoiet. Parfs, 1922; L O'ORAIE P, MIn"RT D tOuvres de Phifibert de /'Orme,
chex Daid Fernand, Rouen, 1648; DORMOY, M. Architecture Francae, Vincent
Frfal, Paris, 1951; E wAG, F1scIFI Vor. Entwurff Einer HisOTishen Arldi.
tertur. Leipzig, 1725,


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k,-\ klettgu de ia rciaci6n tot 1Jk-njateria, con.stamentienwt, ,.ariabie de
awutcrdo con las hip6tesis hasadas en La balistica y la estratega militar.
Ya dcsde colnienzo do] siglo xv[, aparecm aiginas sohiciones do tip)
abierto : las oitilicacion-s de Civitav_ rt cchia '1515) por Antonio dc
San Gallo y las defensas de La Valfetta de Malta (15661 (.4- los ingc-
ri eros Franccsco Laiporelfi, Gcnga y I.anci, que articuland o libremente
cortinas y bastiones, preanincian as trans Cor nac ione s aportadas )or
(I Barroco,nead s a' """'
a ro negand( asi i Iepeticion manuaIstica de soltciones fija-
d as abstractamente.
Pero el cambio Iiw't radical auaecido cn ia conigauaci6i de las lorti-
ficaciones del Renacirniento es, product del choque entre ia impulsiva
ze-ialidad de Miguel Angel y el problema enfrentado: iwroyecar las
detfevias de la citidad de Flovencia. Aqui se recncitentran la creatividad
arquitcc-onica y la solucion cientifica de la funci6n. E'xistc l concept,>
1)-Isico apo: o o cI v las vhxpriencias anterores, qw! sin embargo no Se
traduc eli ftwima apriorsticas: tis infinitas hn4was (it fiiego, el dinanico
11 imici, de !os defensonws. cowtit tiv eyii dos pito (I(- partida cint-
tifs ( no .....ucdien contenerse en forntas ri ( e sierias estticv..
( mk(I (it., dcomnt tacio.. accioncs cs un nudo especifico (Ie foi-
rnaLIS finvcn. ",": los provcctiles, cIoyo objctivo es incristarse y pUlVeriZa1
a mas, jtrea, son desviados por las foirmas siniosas organcas, atipo-
ki'ds, qu(: k.lIurvm los pli'gg.es, dc 1os 11uros. ]as tenazas de 1,
haluartes. "iLa irrunpiente dinmiiica de los t,spacios intctruo," que des-
itvivcn tod a t'lmc ntaridad g eoi ntrica y ereometrica en Ia duration
c su hactrsc., en la tiirbulencia de expansiones v 'omtraccTones CUya
dialdctica 'entica palpita tarnbit"n despues de haber sido fijada en in
rikncipio con:ri ctivo, no tien, coluparacion con las obras SIYZI + tes V 1i
iqui.,erz con las o!ras rcalizadas en ci perlodo barroco+ '
F'I proceso evolufivu de ]as fortificacionw culmina con Sebastian L.
Frestre de Vauban (1633-1 707), iigeni ero franc s creador de todo 0i
istema defensive de Louis XIV. La simplicidad de Io! perimetros de
las ciudades ienacentistas correspondia a .a unicidad de ]a C'e'dula pro-
tegida: cada ciudad era un centro aut6nomo, autosuficiente, indeptil-
diente, que debia sobrevivir con sus propias fuerzas; ]a complejidad de
las fortificaciones barrocas es producto del cambio de escala determi-
nado por el pasaje del sistema de ciudades-repuiblicas a estados nacio-

v Zivx, BRuNo. Le fortificaxione fioarentine, en ZFvi, BRUN.o V PAOLO POR-
'rwiEsx, Michelangielo architetto, Binaudi, Toino. i964, pag 379. Tamnbie'n
obre este tema: PORTOGHES,, PAoT.o. Le friif icazioni. .Miratr no. 11/12/1",,
Leriei, Milano, 1965 p~ig 96.

14









S." . . . . ..


ii~~c \aiibaii ya nwproyecta Jorwi.:za .ds ) I i J A.Doi l 0
diseia in r'sisterma de forificacioncs q1 trrnd&trl(. lspu ntos
i Io largo do ,la. fronteras de Fj acid. Elirf,-'ion ,c nto dI: as
arnias de fuego obliga a alejar ioM JIS posibt, cl (1'1cii,90. ci,.ando una
sol'w sucesiva de barreraos escalonadas ,i , isplI- yau !a rcglarida(1
leorfitca o migiaria, asimilando Mpai aj-, dcnio dt L i fcructura
compositiva. A pareir de las figuras F),Or ..... .d0. lu .ta-
gono estrellado, Vauban genera una nm mu1 iplicida dl i ixII'..t t sub-
bastiones, cual cxplosio' geornerizada. cu v( dsarrn!)n vilc) rpctar
at infinito, hacienda desaparecei- i, diferenrciaci6u foncioumi:d pasiva entre
haluarte defensor y cortina dcfencdida: al ia egul,,aridad clerriental dcl
cuadrado v del circulo renacentista u opone cl dinarmis.mo. de las fig-ro
ras complejas basado en el c;culo infiinitesim-a yLa gcovuetria analitica.
La ense'anza de Brest. Neuf-h'sach. VaIencinnc etc. fija una .ueva
tipologia nacida de os concepts apficados por VaubanP y difundidos

) Ver1. 4v o Fortifl e"I t heri iIdc I,( i c I iY


v i. ............ :







w ik ida iurc pi si d lccv,0do6 Il o rail a sISteimi dflvi 11,1C
cirrcundar:i is ciudadus capitals o los cintros I'Istrat!gico% en las f'lri-
wra.q de ias potencias e rtopcas1. uit j)ll. t AgoIada la invenclj crea-
dora dc Vauban. los principios enunciados acadrmnicaimente tienden a
relmwtirc de modo ritinario, perdido ya (A predominio figurativo sobvc
]a forma urbana. La ciudad barroca presiona sobre sus defenses, qu-c
Lz comprimucn inuitilmente, hasta hacerla estallar negando asi su efi-
CICTICia funcional. A fines del siglo xvii, la guerra no se define mi' t
los pies dc los bastiones sino en el enfrentamiento de los ejercitos a
campo abiurto: Iai grandes capitals devorarlrn a sus nuralla., reeni-
plazando la materia estaItica por la din nica de los fujos circu atonos:
Ins boulzcards de Paris o Viena.

Plundameul c de let arquifccfura miar en America

Si !hi las tres etap)a, characteristic de lIa arluitectrL lilitr AU--
pca, --]a pri aa I la forma regular cerrada, ce desarrollo del perfil
abierto yv 1 sistema dc Vauban... repercuteu en las fortificamiones colo-
viiales de Armurica. ]as obras realizadas adquiertn particularidades pro-
pias que las diferencian de los modelos origmarios. En ello i ncide 0
p roceso motivacional hNtsico: elc descubrimiento y conquisa de Am6rica
en c! si gloxvi por los espafol.,s: la apropiacion de ui continente po-
-eedor de fabulosas riqueza5 extraidas cn beneficio de Jos reyes de.
Espaia, cuyos puntos neuralgicos del sisteina econ6mico .--las ciudades
de colonizaci6n- dexn protegcrs, de la accion agresiva de !os restantes
paisec europceOs, Avidos de obtener ina lparticipacmn ml C1fabuloso
bodn. 0 sca. rear una estructura defensiva a nivel continental en
c respond..c i a con la formacrin dc, las ciudade coloniales, ci tyo obje-
tivo priniordial consiste en la defense exterior. -..los ataques navales--
antes que de los posibles ataqies interiors, s iirge ir s muna constelacion
de fortificaciones perinmetrales, nmartimas. diferentes a las tipicas euro-
peas, de caracter meditcrritneo.

La concepcio'n dinmaica del coinercio, ---nacida con la burguesia...
predomina en la unidad defensiva establecida a escala del continente.

II T1pdui los cstaio uopeos rudean has principales ciudads coc el sistema
ddcsfnivo creado por Vauban, en coincidencia con el crecimniento de las iauda-
des y la definici6n de una iiueva estructura formaf y funcional. Por ejemplo,
,, interucsatv la variedad de disefios producidos ci Suecia, que en el Sigh-
xvm inicla su planificaci6n urbana. Ver, EBurt, GzutuAp, Die Stadtplannung
In. Schedischen Ost.veereich (1600-171.5), Svenska Bokforlaget, Estocolnm, 1961.








Ei Europa ]as tortificaciones piotegian, o las ciudades Iddependientes
situadas en tin entorno hostil, o los limites del territorio nacional. En
America, c problema no radica fundainentalmente cn ]a oc(upacion de
teritoros sinaen]aproteccion del ctircuito ekonomico. Una protecci6n1
dinalnica: ]a Armada que acompania las naves comerciales; uia pro-
teccirn est'itica: las fortalezas en los sitios de reuni6n o de abasteci-
,iento de ]a flota, puntos obligados del movimieito circulatorio.
Descubiertos los centros productores de riqucza.---Peri v XicO-
Ia Corona fija el sistenia de monopolio que rige his relaciones comner-
ciales entre Ia Peninsula v Ani&ica: Sevila y los puertos del Caribe
constituyen los li-ites extremos del circuito anual de Ia Flota, basado
en el conocmiento de las corrientes marinas y los vientos que rigen
los recorridos fijos de ida y vuelta: ': los barcos salian de Sevilla hacia
Canarias y desde alli a las Antillas Menores, dividindose hacia los
puertos de Santo Domingo y San Juan de Puerto Rico, Cartagena de
Jndias, Portobdo, Puerto Cortes y Vcracruz, ri ini ndoe en La Habana
para iniciar el regreso hacia el Atlaintico Norte por el canal de las
Bahamas, bordeando el estrecho de Ia Florida. Establecido el circuito,
Cuba asume tn papel estrategico fuindaenntal por dos razones: el cierre
de los pasos del Estrecho de Yucatan y Ia florida, las 6ptiwas condi-
ciones naturales y de ubicaci6n del puerto de La Habana, convertido
en punto do concentracion de Ia Flota antes de emprender c carnino
de Espatia.
Aunque )as restantes naciones etwopeas, i.nglaterra, Fraucia y Ito-
landa- tratan de apropiarsc de los territorios espaiiotcs por mcdio de
las guerras tradicionales, recurren basicamente a otro sistema, mis eco-
n6mico y eficiente, que marca Ia nueva tk3cnica de las luchas en el mar
Caribe, -Ia piratera-; respuesta l6gica a los objetivos de ]a mismna:
no Ia ocupaci6n territorial sino 1a expoliaci6n directa del oro y Ia
plata, fundamentos de Ia econonita mercantilista. Durante casi un siglo,
--desde mediados del xvi a fines del xvii- los nombres legendarios de
Jacques de Sores, Francis Drake, John Hawkins, Henry Morgan, Piet
Hein y otros, atemorizar n puertos y flotas espafiilas, blancos continuos
de feroces depredaciones. Resulta dificil imaginar que portun grupo de
aventureros, Espaiia invierta cuaniosas sumas de dinero para construir
Ia constelaci6n de fortalezas americanas, pero Ia inversi6n era justifi-

S 2 I.E JRIvr,.NrJ, J izo. Historic conirnica de (.'ubta, ditora Uriivetari.-i.
1965, p. 114.







cada si- pensamos, en la esporadicidad de ios viajes de a: Floa que
obligaban a fuertes concentraciones de riquezas en los puertos del Ca-
ibe. Un ataque a una ciudad o a una Flota representaba un benefieIo
de varies decenas de millions de pesos: cuando en 1628 la escuadra
de Piet Hein asalta frente a Cuba ]a flota espaiiola, se apropia de un
tesoro que permite a la "Compaiiia de las Indias Occidentales" otorgar
a los accionistas un dividendo del 50%."4 En 1631, la flota dirigida
por Tomas de Larraspuri consigue escapar de la persecuci6n del pirata
holand's Jool's llevando en sus bodegas 80 millones de pesos.Y
La conquista de America, impulsada por Ia bfisqueda de oro y plata.
es una empresa tipicamente capitalistaU parad6jicannte ilevada a
cabo por Espafia, naci6n que inanternia auin intact a fines del siglo xv
las peculiaridades de la sociedad medieval. Las rApidas transformaciones
efectuadas a partir de los Reyes Cat6iicos para modernizar el pals no
tuvieron una proyecci6n honiogenea en todos los sectores de la cultura:
ei proceso en el campo econ6mico y social fue mns acelerado quc el
producido en las artes y la arquitectura. Ello justifica la persistencia.
ert las primeras construcciones y urbanizaciones arericanas' de lo-,
esquemas formales g6ticos y existentes en Espafia. La reconqtusta palmo
a pahno del territorio de la Peninsula en poder de los moros, determine ,
la importancia de la arquitectura military, expresi6n de ura lucha cou-
finua de siglos: cada fragmento de tcrritorio conquistado iniplicaba 1.;
construcci6n de una constelaci6n de castillos y fortale7as que demar-
caban la nueva linca divisoria entre moros y cristiano:;. El predominio

a A los efcrtos do facilitar iJ coiprensi6n de hos valosri ulortct;aro1s disi-
miles cl-nl diversas Epocas hemiao reducido todas las ifras al valor actual del
peso cubano (1 peso 1 d6ar).
J4 GuERR. R.MNmio. Manual de historia de Cuba, Editora Universitaria.
t1964, p. 1 06,
ROIG D. Lluc1S1::Io, La Habana, Apuntes tJist3ricos. Tol,1o !.
Gonsejo Nacional de Cultura, La Habanua, 1963, p. 91.
Ic ArU SERuOx. Economia de la sociedad colonial, El Atenco, Buenlos Aiices.
1949.
7 (iV71ux.A GOITiA, F. TO1 'RI BAiAs', L. Pianos de ciudade4 iberoame-
ricanas y filipinax en el Archivo de Indias. Estudios de Administraci6n Local.
Madrid, 1951. p. xiii. Refiriindose a las ciudades coloniales dice Ghueca'
"B' pano no fue fruto de lo% conCeVtos de ordenci%% y simet-a propugnados
por el Renacimento. Es sencillamente el piano de ciudad rnilitar adoptado ei-
la Edad Media en todo el Occident europeo por las nuevas poblaciones.g"
D Docume ntan la extraordinaria difusion de estos monumn itos en Es p.:tfj,
(H UECA GOITiA, FERNAN. HiStoria de la arquitetura espafioia, Edad Anligua
1, Edad Media, Dossat, Madrid, 1965; SARTHOU CARREREs. (UAR.oS. C"t#oin
tic Espafia. .%u pasado y su presvente, Espasa-Calpe, Madrid, 1963,

/U









de los aitos nmuros cici6pos, !a vuoumctria conmpacta de ias totes c iI ii-
dricas y rectangulares de ladrillo o de piedra, caracterizan ejcmploz
inas representatives, -1a fortaleza de Villalonso. Paniaficl. el castillo
de Coca, Belmonte, Manzanares el Real., etc.-- en los cuales se integral
los nuevos conceptos de la t6cnica de las fortificaciones. Estos, prove-
nientes de Italia, son asintilados por los constructores espaooles .ze
particular a travs del rcino de NSpoles, pcro sin fornat una ecuela
ctya base tknica y te6rica, permitiera afrontar creativanente los pro-
blemas planteados por las defensas coloniales, superando ]a aplicaci6n
direct de los modelos difundidos por los manualcs.1I Sc justifica en-
tonces la actitud progresista de la Corona, de recurrir a los inejores
especialistas de la eloca en arquitectura militar y encargar las impor-
tantes obras levantadas por Espaia durante los siglos xvi y xvi, en
America, a los t&uicos italianos Antonelli, Spanoclui. R ,.ggiero, etc.

La aplicaci'n de los esqueinay rgulares

Con el fin de estabiecer tn ordeitamiento tipol6gico de has iorti-
ficaciones americanas, podemos diferenciarlas en los siguientcs grupos:
a) las defensas de origen medieval; b) la aplicaci6n de los esquemas
regulars cerrados; c) la fortaleza regular concebida uiitanamente con
Ia trauma urbana; d) las fortificacioncs concebidas a partir de un "sis-
tema" defensivo; e) la aplicaci6n de los principios de Vau ban. En toda
Am&,ica se distribuyen los ejemplos correspondientes a cada dpo, peiv
es en Cuba donde apa'ece una mayor continuidad en el pasaje de
un sisteima a otro, debido a su importancia estrat~gica nmantenida du-
rante la dornnaci6n colonial espafiola por lo que concentraremos nues.
tra atenci6n en las fortificaciones cubanas.
Las primneras obras defensive construidas por los espahaoles en Am-
rica conservan atin las tradiciones medievales de ]a Peninsula, que res-
ponden funcionalmente a las exigencias planteadas: ]a exteriorizaciol
monumental de ]a presencia del Conquistador y ]a protection de las
agresiones internal de los indigenas. El mismo caractcr gotizante de la
verticalidad de las murallas almenadas comprende los conventos-forta-
lezas meicanos, -Actopan- la "Forre de Homenaic de Santo Domin-

-0 GotTi, CHUNC op. cit., p. 678. Se refiem a )a existencia dc ,eira etcud,:
espafiola de fortificaciones en pleno Renaciriento. En realidad, su cxistencia
no se manifesto claramente en las obras levantadas en Ainm4fdn iL' tiiinu.


19








go, construida en 1505 por Juan de Rab 0 o ia torre airuenada de Saii
Juan de Puerto Rico, levantada en 1533 por Diego de Arroyo,2' confi-
guraci6n asinilada pot Ia arquitectura civil, en la conipacta volumetria
que la caracteriza en este primer periodo: Ia Casa del Almirante en
Santo Domingo o el Palacio de Pizarro en Cuernavaca; concepci6n
trasladada por 61timo a escala urbanmstica en San T'eodoro de Colla."-'
A comienzos del siglo xvi, la progresiva intensificaci6n del comercf
entre el Caribe y Espaia atrae los intereses de las potencias europeas
que patrocinan las acciones piratescas. Los franceses son los primeros
en reafizar sus incursiones en Arnrica: en 1537 un corsario penetra
en ]a bahia de La Habana: en 1538. otro corsario se posesiona 15 dias
de la ciudad y en 1555, Jacques de Sores toma La Habana rindiendo
Ia primitive fortaleza, realizada precipitadamente en 1540 por Francis-
co Aceituno.23 La Corona. ante ]a eficacia de, los ataques enemigos
encara Ia protecci6n de los tesoros con dos medidas ba"Sicas: crea a
flota militar de acompaliamiento y fortifica lo puertos del Caribe. Por
Real CGdula se decide crigir una fortaleza en el puerto de La Habana,
con pianos realizados por Ochoa de Luyando, bajo Ia direcci6n de
Bartolom" Sanchez; las obras se inician en 1558, finalizAndose en 1577
el Castillo de La Fuen/a. "]a mns impoittante fuera que ay en las
yndias".-4
Realizada por t*cnicos espaioles, esta fotificaci6n representa una
de las primeras transposiciones directas de los esquemas renacentistas, ya
amnpliamente difundidos en aquel entonces por los tratados italianos y
franceses. El cuadrado ideal, compuesto diagonalmente en sts vertices
por los cuatro bastiones trapezoidales es al mismo tempo simbolo de Ia
ciudad ideal y del castillo medieval en su compacidad y claridad volu-
metrica, significaclon dual peculiar del Castillo de La Fuerza. El uso

V WALTER PALM, ERWIN. Lay iaonu innos arqutfectonicos de La J.spaiola,
Tomio I, Universidad de Santo Doruigo, 1955, p. 156.
AN-cuLo I"[uz, Dugoo. istoria del Arte Hispanoameric ao. "rotno 1.
Salvat, Barcelona, 1955, pig. 500.
e U11"t prolonlgaci6ii de los bastiotes circu|res en loi extrenios del cuicdri-
It(cro de la muraha aparece ct San Tferodoro dc CoIla. Per6. Ver: F. Chue.
Goida y L. Torres Balbs: op, (it. p. 299, piano No. 313 de 1788. .(Archivo de
Indias).
"". WRI C r. IRE-Ny A. Hidtoria documentada de San Cristobal de La Htabana
rn d _tigto xvr, TOTIEos T-1I. fi piinti El Siglo XX. La JT,1hban:;, 1927, p. 1 4.
1 O). cit- Ip- 70.

20








del cuad rado abajrtado nac como ,no d' Js pri os
elementales urbanos. Cuando.dicha forma se transpone a ccala de for-
taleza, tiende a conserVar los atributos defensive de la nisma, basados


en la reducida altura de los muros y en la aiupinid cl espacio hterior
de maniobras, que permite el raipido acceso a todos los puntos equidis-
tantes de la figura, asi como tambi6n la uni6n integrativa entire ]a
unidad fortificada y ]a trama urbana. Estos principios no se cumplen en







i.a Fuerza, concebido independientemente de los factores topograficos
dc [a Bahia de La Hahana y de una asimilaci6n unitaria con ls previ-
sibles fortificaciones que acompafien el crecimiento de Ia dudad. Si
bien su posici6n le prmite controlar ]a entrada de los navlos en ia
bahia, no cst salvagntardado de los posibes ataques terrestres dirigidos
desde las alturas qiie lo dominan por su cmplazamiento en una zona
baja y lana, tal como fucra advertido poco desputs de su terminaci6n
en referencia a Ia vecina loma del Angel: "tiene esta fortaleza un
padrastro muy cerca della de ia otra vanda del rio salado que la senorea
ioda..
Comparando el piano del Archivo de Indias del siglo xvi con el del
Bellin dcl siglo xvTi, se verifica el sentido aut6nomo que posea La
Fuerza en un rnedio urbano formnado apenas por 100 familias cuyas
viviendas de baro y paja, au~n no constitufan una estructura urbana
regular, y la siipeditacion total, invirtiendo las relaciones, a] crecer la
ciudad. Siendo Ia tnica construcci6n reistente, de piedra, asumia el
papel de castillo protector, si no de los habitantes, por to menos de los
tesoros que podian albergarse. en el interior de sus camaras abovedadas,
independizado del ambiente circundante por el foso lobulado que 1o
rodea. Y est: concepto de autonornia -identica a la del castillo respecto
al burgo-- queda expresado tambi'n en el hecho que a partir de )578.,
cl gohernador Carre'fo construye all) su vivienda, --separando el repre-
sentant t: del 1Poder Real del resto de la poblaci6in-- agregando un piso
entree dos caballeros, pue luego sera ampliado a todo el perimetro del
(dificio, lo (litC tunbin habla der cierto escepticismo sobre sus propir-
dladls defe'nsiva,;.

Liberado ei castillo det Ia jolaridad forma defensiva-forma urbana,
manifiesta con ian~rxima intensidad en ki planta Ia dualidad entre el
;rafisrno rcnacentista y La persistencia de ]a compacidad medieval. El
disefio bsico provienc del ideal geom6trico basado en Ia regularidad
ibsolita: no s6Io el perfil exterior es perfectamente sim'trico, sino que
Lts divisiones de los nmros interiores resoonden a una reducci6n a sit
kscnca prinraria de !I cI adiicula urbana: Al cuadrado inscripto en los
,,riuesos zmuros -cnt re 5.0 v 11 metros de espesor- esta dividido en
9 nart's iuales, creandose' tn anillo de espacios abovedados que gir
airededor del citadrado central utifizado como espacio de eirculaci6u

r. cp it p 8









vertical. cva ditnensi6n niega el sentido funciowal del patio."' Eb dccly
que la forna no Vale tmoto por s peril sino por ]a compacidad de Ia
materia, Manteniendo el viejo concepto de la protecci6n por ]a masa
p]trea ants que pr Ia ingeniosidad del diseio. Este predominio de a
nacicez impone la reducci6n dimensional que imposibilita la primacia
defensiva al expandirse la ciudad y su arliculaci6n con el sistema pro-
Icctor formado por las niurallas y los restantes fuertes: La. Fuerza queda
asirnilado en el perinietro anurallado, acentuando con su particularidad
geom"trica, ]a pausa producida en Ia superficie continua del muro,
pero a la vez anulado en su participaci6n urbanistic.
Materializado el ipo elemental, base de la serie poligonal regular,
el esquerna se transcribira, en sucesivos m6delos, cntre los siglos xvf y
xvi n, que definirain en todo el continente americano un aspecto del sis-
tema defensivo espaniol. El cuadrado, el pentigono o el exogono, aba-
luartados en los vertices, han demostrado su efectividad protectora y al
misno tiempo responden a una geometria simple, fcilmente reprodu-
cible en las condiciones t6cnicas mas adversas. De all surge el carcter
normativo que en cierto modo hacc coincidir la cuadricula de las ciu-
dades, establecida en ]as Ieyes de Indias, -el istema de xtrbanizaci6n
mis elemental y generalizable- con las fortificaciones de traza geom-
trica regular. La reducci6n de los detalls cons tructivos, los espesoics
de los muros, los desniveles de las terrazas, a un grafiszno lineal cornes-
ponde a la identica irrealidad que poseen- los lotes de los primeros pue-
blo., carentes de toda representaci6n topografica, tal corno aparecen en
Carlota, Foridablanca, Colonia dcl Sacramento o Cavite.2-
La mayoria de los proyettos rea lizados no ficron Ilevados iosteror-
inente a ha prilctic, o construidos con rriateriales perecederos, -por
ejemplo el tapial- que impidi6 stt perduraci6n hasta nuestros dias.
Entre los ejemplos ejecutados cn piedra qte ma tienen estrictarnente
ei tivo, regJular. .odemos citar el Fuerte de San Ger6nimo en Santo
fDomino: l Castillo de San Severino en ]a iudad de Matanzas, reali-

Cabc sefialar que el volume mnacizo de :ohstrucci6n era recorribe ea
toda su extension en la terraza super donde sc colocaba Ia artil1cra antes
de la construcci6n de la vivienda. Para reforzar Ia acci6n defensiva de los
baluartes, 6stos poscian una casamata interior coii troneras para los cafiones.
consider~ndose uno de los primeros ejemplos de esta soluci6n en America.
CauscA GOITiA, F. y To'REs BALBAS, L. op. cit. En Ia serie de planu
de las .ciudades de Axnrica Latina puede verificarse la evoluci6n tipol6gica y
la correlaci61 centre planta urbana y fortificaci6n.


4,13r









zado por el gohernador don Severino de Mancaneda en 169; +"i Gs-
tillo de San Marcts de San Agustin de la Florida (1756) '9 y el fuerte
interior de San Carlos de Perote en MeXico," todos muy posteriores a]
Castillo de La Fuera. En general predomina el patio central abierto
de gran anplitud, rodeado por el volumen de los locales clue configuran
el perimetro exterior abaluartado, cuyas estructuras abovedadas poseen
escasa altura para mantener ]a plataforma de fuego a ras de suelo.
Contemporinementc surgen las variacitones sobre el mismo tema: ]a
influencia de la identidad fortificaci6n-vivienda que auin subsiste en las
villas rurales florentinas, visible en (- fuerte Montserrat de Bahia;3
la ampliaci6n del perlimetro defensivo regular transformado en muralla,
conteniendo in atish, de nicleo tirbano -. -cl proye.to del ingeniero
Agustin Lopcz para el fuerte de la Laguna de lerminos (I 761)
la adopcin de pentaigonos y exagonos en el fuerte de San Diego de
Acapulco (1766); la fortaleza del Callao y el fuerte de la Asunci6n
en ]a isla de Margarita, del ingenicro Bartolome" de Amphoux (1770); d
constituyen los 1i'timo. ejemplos de ia repetici6n, ya fuera de 6poca, de
los tip-* fijados en los primeros manuales de fortificaciones renacentistas.
La seric die los esquemas regmlares, independientes de los centros
urbanos, culmina con algunos ejemplos de integracion, -dimensional
o Ior medio de ]a articulaci6n de las Tnurallas- entmeel fuerte y a
ciudad, preanunciando el reemplazo de la soluci6n tc6rica por la con-
creci6n prIictica a partir de nia realidad conereta q, acompIfia ]a

P' j KIA. JAGcoto Pj, LA, Diecionario geog'r~hico, 0 ladslifra e hisf.6rir,)
de la h a de Cuba, Mdrid, 186f.
,1. 011 cviON, HHm. Early Anerican architecture. Oxford Unriersity
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(A LDiON QXIijANO4 Jos ANTONIo. Htistoria de las Iortificacionts eu
.eVuea Espahia. Publicac6n de I- Escuela de, Estudim drsp:io-Amerieanos de
Sevilla. 1953,
BITSCIJAZZo, MARIO J. La arquitectura colonial en Brasil; en Axfim.o
1 Gur z, Dmoo. Hi.itoria dd Arte JUoHpanoaLercano, ToTo I, pa. 776. Salvt.
Bircelona, 1956.
S('4AtDZR(N OF ijANo, J. A. op. rit. p. ?05-
G : ARNI, GRAZANo. La arquilectura colonial en Venezuela. Edi'ionet
Armitano, Caracas, t965, p. 298: "Una innegable eontinuldad de concepto
medievales fundados en principios distributilvos de planta estelar se manifiesta
en casi tdA-g las fortificaciones americanas! hasta fimes del silglo xvm. El piano
propuesto 1or el ingeniero Bartolo=6 de Anphoux en 1770 para la defense de
La Asunci6n en la isla de Margarita, n nada difiere de las idea, plateadas
1nr Filarete para problems similar desde el siglo xv "

24







cireaion del hsistema" defcnsivo. En ]as cililades de Biweno' Aires. Moll-
levideo y, Cnonia del Sacramento, las fortalezas, aun ctiando niantieunu
una planta regular estricta, se expanden por medio de rebellines y ba-
huartes secundarios por fuera del perimetro macizo Wlsico. integ,"ndose
a ia muralla de circunvalaci6n urbana. La situaci6n extrema, consiste
en la dilataci6n del perfil regular a escala de la ciudad, quedando ab-
sorbida en la muralla la forma originaria de la fortaleza: asi el cicio
nacido en ]a ciudad ideal se cierra en Amn'rica con una vuelta al origen;
la ciudad de Trnjillo, en el Per6. con sit planta formada port un ovoide
poligonal abahitartado de 15 idos, es el claro sinbolo de ste lroceso.

El desarrol!o del" ?s.tern"a" de/enlsz

Durante la primera mitad del .iglo xvi, Espafia conserva el dominion
casi absoluto de los mares rpor J] tanto no acometv aun grandes forti.
ficaciones en Amrica. Pero a partir de 1560, Inglaterra comienza su
expamsi6n naval, que corresponderi al casi perInanente estado de( gucrra
con Espafa.! Las contradicciones entre los intereqes econ6rmicos de Isabel
y Felipe II, pasarnn de las acciones extraoficiales, ..--llevadas a cabo
par los pirates en Ameirica- al enfrentamiento total, culminante con
la derrota de la "Armada Invencible" en 1588, sei'iakndo el fin de la
primacia naval espahoia. La agresividad de Hawkins, Drakc y Morgan.
se hace tangible en )a apropiaci6n de los tesoros anwricanos y en el
sucesivo despojo de los puertos de Caribe quc, carentes de las defense.
apropiadas a la magnitud de los ataques, ano t ras otto caen en sus
manos: Santo Domingo, Cartagena de Indias. Portohelo. Panam:. et.
Felipe II decide invertir tma parte importante de Ios recrsos ame-
ricanos,.- --l "situado" provenfl ente de Nueva Espana v p pagarA grand
parte de las edificaciones militates del Cari)a- en a construcci6n, no
ya de fortificaciones aisladas sino dc todo un sistema projector dcsdc
La Florida hasta el Estrecho do Magallanes. Esta visi6n glohl del pro-
hWema defensive, coincide con la misma concepci6n yie determina la
construcci6n en Espaiia del Escorial. Hay una identidad entre ]a par-
quedad existente en las mayores construcciones de A ""rica en este
sglo y ]a mole several del Monasterio que conerva clarao reininiscencias
de ta arquitectura military y cUyfa correspondence a concept al radica

4 B.A o, DAxie. L'architecture en Crastil e u xvt 'cl, Editions Khrek.
sleck. Pafti. 167, p. 213.






































I "







...., .....
i . .. .- u,..F ...l .... ..a... ... ..... -.... .. ... .,., ...






















.. .......... ....... ..
Y X








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~~~~. . .. ... . . . ........



l~
































































26








cur Ia idea dk uin %sistexia provectado. a kina nuera escala, COmo si
MIkbos dsearan reem;esvittar [a significacon -de )a procza espaiiola ,-i
haberse conveiitdo en Ia mayor uotencia "Imperial" de su epoca.1 El
ingeniero principal de lReino. T ihurciO Spanoqui encomienda a os in-
genieros. itatlanos Antoneli.. a servicio de ]a Gorona d irante tres
generaciones---- el dis.enio y realizaci6n del mayor conjinto defensivo
realizado unitariamente hast4 esa fecha, s6Io siperado numericament,
Ior las obrs de Vauban, pero no en )as dirnensiones continentales qktv
asume el sistema. Durante casi treinta afi el ingvniero Bautista Anto-
nelli, hermano de Juan BaUtista Antoneii, -aitor' en Ia Peninsula de
la canalizaci6n del Tajo- ayudado por su hijo Juan B3tista el Mozo
y su sobrino Crist6bal de Roda Antonelli3, luego de tna fracasada expe-
dici6n al Estrecho de Magallanes para fortificar ese paso, dirigira las
fortificaciones del Mar Cari&e escenario principal de las actividades
piratescas.
Entre 1586 y 1599,. Antonelli lleva a caho los proyecos y una parte
de la ejecucion de las defensas. de Puerto Rico, Santo DomingoLa
Habana, San Juan de 'Ulfia-Veracriz, Portobelo, Cartagena de Indias
y PanamA; uego de iina breve estadia en Espafia regresa en 1604 a Ve-
nezuela para organizar la protecci6n de las costas, cuyas obs -el cas-
tillo de Santiago de Araya-3 .. serfn realizadas posteriormente pot su
hijo, retirtlndosedefinitivamente a Espafia hasta si muerte en 1616.,NSi
hien cada una de las fortificaciones presenta peculiaridades propias,
podemos generalizar una serie de caracteristkcas quc configuran el aport,
de Antonelli a Ia arquitectura americana. 1) La primaclia de )a expe-
riencia directa sobre Ia elahoracion teorica. Los disefios se adectian cz
por vez a cada uno de los factors incidentes en Ia estrucwtura defensiva,
asurniendo particular importancia el Airhito lopograffico. 2) La asimi-
laci6n de las t6cnicas y disefios renacentiss, reelaborados en cada res-
puesta sin concesiones a apnorisnios fortnales,. tales corno el predomi-
nio de la simeti'la o de los poligonales cerrados- creando una estrtc-
tura compositiva abierta, polidireccional, en cuanto a! perimetro y al
desarrollo altim6trico en terrazas., qutc asiinila los concept de integra -
ci6n organica de las fordficaciones inidievales. 3) La concepci6n tanita-
ria de los eiementos qtue definen Ia forma defensiva, ..-.impuesta por Ia

NAQoIJO INoIuEZ, DiEco, Bautista Antoelli fla., ottificaci4,neJs ,-,iroa-
nas del sig0 (v.--Hatyse1v Menet;Madrid, 1942,
a'- GAq1-Aftvqz, GRAIzAN0. op, cit. p. '102.








particularidad del medi o- que elimina la relacin entre el baluarte
--defensa activa- y la cortina --defensa pasiva-- hornogeneidad alcari-
zada con anterioridad a las propuestas de Vauban. 4) La interpreta.
ci6n dinAmica de la defensa, basada en ]as relacione- existentes entre
los diferentes pundits de valor estrat gico de la ona protegida, asimilada
la idea de la unidad urbana.
Si en Europa las ciudades ubicadas en !lanuras eran concebidas
como unidades cerradas marginalnente, la complejidad topogrAfica de
los puertos americanos, situados en profundas e irregular$ bahias que
pueden ser atacadas por mar y tierra, impone una interrelaci6n de
posiciones claves conectadas entre si a escala urbanistica, destruyendo
el concepto de fortalcza aut6noma e independiente. A partir de estos
puntosPla obra de Antonelli trasciende el puro marco t &enico asumien-
do intencionalidad estetica y significaci6n arquitect6nica. Los conjuntos
de Antonelli responden a ]a idea de proyecci6n visual urbana, caracte-
rizando las forms con las cuales en esa 6poca se reconoce la ciudad,
cuya identidad resulta aun vigente en nuestro3 d.as, no es casual que
cuando se desea simbolizar la ciudad de La Habana, span las fortifica-
ciones las qpe estahlecen el perfil repr entativo :
Las caracteristicas de las obras variarzin de acuerdo con la impoI-
tancia estrategica de cada puerto, en relaci6n con el circuito comercial.:
Veracruz y San Juan de Ul6a, centro de recepci6n de las mercancias
mejicanas y de aquellaR traidas por el Gale de Manila; Portobelo y
(artagena de Indias, donde confluyen los tesoros de A"rnica del Sur
v el Pacifico; Santo Domingo y Puerto Rico, de menor importancia.
j)ero constituyendo las antedefensas del mar del Caribe v por Iltimo
(:iha, centro neurilgico de toda la circulacidn maritima. Elo le otorga
el ,entido de basti6n defens(ir, constituido por dos polaridades extremas.
--[,a Iabana y Santiago de Cuba- y una constelaci6n de fortificacio-
nies menoms distribuidas a lo largo de las costas Norte y Sur: Baracoa.
M aanras. Bahia Honda, Coienfuegos, ctq.
Antonelli Ilega a La Habana en 1587 y estudia las defenses de Ia
ciudad; verificada la escasa utilidad del castillo de La Fuerza, propone
la construcci6n de dos fortalezas: el castillo de San Salvador de La
Punta. concebido como una trinchera protegida port un muro perime-

JORRIENTE, JUAN. El CastiUo d e Morro, Editora del Ministezio de
Educaci6n. La Habana, 1964. Se refiere juttamente a e.te valor siimbhjiCn asu-
mido por el Morro.


28







tral-i y el castillo de ios Tres Reyes del Mor'o/cuyas obra coxicinza
en 1589, finalizahdose en 1630Oin realidad el sistema no resulta aul
completo: para ello debera amurallarse la Ciudad ..obra realizada entrc
1674 y 7973- y protegerse la altura de La Cabana, sefialada por
Antoncili cornoun punto estrategico de fundamental, inportancia para
ia ciudad en caso de produceie un ataque terrestre.i Sin embargo, ias
obras realizadas, permiten un nutrido fuego cruzado a ia entrada de Ia
bahia, que convierte a La Habana en una ciudad inexpugmable a wi
ataquc mnarilmo.
El castillo del Morro se adapta a ]a onna irregular del promintoiio
de piedra con que cierra la bahia, confornando una poligonal quebrada
v un sistema de terrazas degradantes hacia el mar con el fin de creat
las sucesivas cortinas de fuego defensive basta ras de agua, cuiminante
en ia Ultitna baterla denorinada "os doce Apo'stoles". Los muros de
las tcrrazas se yerguen netos y precisos en su perfeccion geomktrica,
diferenciando los dos volhinenes principals en l s cuales articula
el permetro de la fortaleza: cl envolvente, posterior, cuya altura corres-
ponde al nive de ]a proyecci6n I acia tierra finne, y el proycctado hacia
el mar, cuya poligonal segmentada corresponded a la adaptaci6n del
istema regular ongaintro a las condiciones fijadas por los farallones.
La mole p6trea es un desafio al frii1 maderamen de los barcos atacan-
tes: no es un mimetizarse con la naturaleza sino un resaltar por ]a forma
y el color, -toda la construcci6n era ocre y blanca- un dernostrar la
propia existencia, incilando a la confrontaci'n. abierta y directa, seguro
de la inexorabilidad del resultado final.
Hacia tierra, defendiendo los posibles ataques de retaguardia, reapa-
recen los baluartes macios, casi simetricos, ----originados en la tipologia
tradicional- defendidos por la secuencia de caniones en su borde superior
y las troneras perforadas en lo flancos que defienden cl acceso al casti.
!lo. El profundo foso seco, -vacio de piedra convertida en construc-
ci6n--establece un corte neto entre el pe-i6n y el resto del territorio,
no svado ni siquiera por el acceso principal, inarginado a un costado

:M Row DE L1ucSHNSN, EmULO. OP. cit. p. 127.
VA.D kS, ANTONIO J. Hissoria de Ia Ida de Cuba y en especial de La
1iabana. Comnisi6n iacional cubana en la Unesco, 1964, p. 71. "Cuentase que
cuando se construla el Morro, pas6 Antoaneli un dia a ]a altura de la Cabafia
y dijo a los que le acompaniaban que La Habana serla del que dominase aquel
punto, y desde entonrces se pen96 en e e.tablecimiento de oun;t r i va frtalez;t
en aquel parade."


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dlc ios baluarts. ieduc'do a la bo('a exterior dc i 1)i ,tundi tasadz
:-iovedado. Es el desco de mantener las distancia-. de convertirse ci
]ila, reconstruyendo la nawralcza, leantando e1 nmuro Iimite del desfi-
ladero sobre la roca viva, impidiendo al ojo observador descubrir el
corte entre la obra de )a natmlre'za. y la obra dCl iom- brt.
La posici6n dei Morro, alejado de )a ciuclad, impoin una escala
diferente de las precedentes edificacione imilitares. Todas las funciones
vitales de los soldados defensorcs deben consumirse ten sil interior, com-
pensando la carencia del medio urbano por to tanwo I. Piaza d-
Arnas, no constituye el tipico espacio abierto de rnaniobras, encontrain-
dose ocupado por los bloques de various pisos, ..cuarteles de la tropa.
viviendas de Jos officials, vivienda del comandante, capil!a... reprodu-
ciedo en eI interior de la ciudadela cI "efctro citcLad. Ef pafio queda
coutvertildo en callejones profundos de circtijaci6f pi-oyrct ados radial-
mnt:te hacia los bastiones y terrazas por mudio dt. rauipas y oscaleras
qlik" estahieceti ]a estnictliira dina~mnICO *11as.-t a la accio'n, al rnovi-
mienO; de los homhres actuantes en lvs di.,rsos ,'ivlvs dcfcnsivos pav
Interrminiir el camino lineal de ]a flota agresora. Antwelii ha logrado
inisertar en esta obra dos tradiciones antatgonicas formaido uTI conjurito
Iholo'genco: la integracicn organica con la Naturatc/,a d t ka lherencia
nwicyievai y la abstracci6 n geom trica del racimnalismo e1acentista.
Al conltar La 1-abania con las tres impoitai itcs fcwtalcL4.s, ademws
dc, las m rallas que dean la ciudad, se convierte n l Ia pra plzaa
f,rte dl Caribe, fuera de escala a las posibilidades agrcsivas de los
p)iratas."' La arquitectura mRnitar asume el valor de, Sixbolo de la Ciudad:
cuando Felipe II le concede el escudo en 1592, los tres castillos aparecen
sobre el fondo azul del golfo de Mexico, conjuntanmento con una lave.
r(;)rosentacion del cornercio con el Nuecvo Mundo. La H-abana scrap' de
ahora en adelante el punto clave del sistemna defensive del Caribe.
miticico exmremo del chmax commercial colonial que ha hara acreciora
-de ]a deuorniinaci"(n: 'Lave del Nuecvo Mundo v a-nLeim ral de las In-
dias Occidentales. 41

Cabe sefialar quc esta oin'a Cie, ,sjb ,,j t jn taijbikn fi,,, da bC.-Cetjj
rcspecto a los recursos ticnicos, humallos y ccill; COS ei. tentc~ q qeI ~entO;I*
ces cn la ciudad de La Habana, lo que justifica ia prolongada duraci6on dc ls
obras asl como )a supeditaci6n de la arquitecitu' civil y rflUgios.-, respccto a I
militlar. Ver, sobrei.este punto:4, PEREZ DE LA RIVA, JUAN, Desarrollo de la pobla-
ciun habdnera, La -Habana Cuba. Comercio Fxterior. Septiil1re-n~idemhre.
S3/4.1196+1 29.
HA -tluo BI (0I7F.4 o~jm.o, op. i-!

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Aunque nio fueron proyectadaos Ior Antonelfi,13 las fortificciones de
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Santiago de Cuba corresi.mnden claramente al sistema topologico creado
[)or el ingeniero ita~iano,,,:e.n particular el castillo del Morro, ---San
Pedro de ]a Roca--.. comenzado enii 63, destruido en 1662 por un


FE'RF.z BLATo, M^,b'L Archivo de India,, Ingenieros cubaszos, siglos
xvi-xvu-xwirz Ediciones del Archivo Hist'rico, 1941, La-Hbana. Segi d4u
mentos existentes el hijo de Antonelli visit Santiago en 1639 y es probable que
irealtiara algunas sugerenciiis sobre las fortificaciones. Ert esta ohira intervinitroti
los ingeni'os Jmn de CISCIW,1a y Franmcisco Prez.








Aiqut c g es y ui Lefremoto en 1678 y compietado a cowlnzos dcl
siglo v:ro Retorna conceptualmente diverses elements del Morro de
La Habana, -Ia dualidad compositiva de los baluartes sim triew y Ios
Voimenins libremenute desgranados hacia eli mar; la nitidez volumertr~ie
Iv las terrazas; Ia acentuacioEn de los valores cromiticos, esta ve en
t'irpura. Mientras en La Habana la masa constructiva esti desarrollad-a
sobrc utia piataforna horizontal, en Santiago, Ia fortaleza Comprende
,trt;calnwnte el desplome de sesenta metros exLstente entre Ia plata-
lo'ma supeior v Ia superfick, dcl mar. La bfviusueda del declve y a Ia
vey de los puntos estratg;c, .qu. dominant ucesivamente a hahia.
0 nmr abierto v .I acceso de, ticrra determina Ia pluiidireccionalidad
de lir volfimencs cuibicos macizos contrapuestos alternativanente a las
directrices diaonales de rampas y e cameras de aCceo.
El bloque principal del castillo t sta foniado por tres Lterrazas succ-
sivas, proyectadas ia rwinwi- hacia el interior, configurando los baluar-
tes qwu defienden Ia entrada; La scgunda, de.sompuesta cn dos bloques
qu: tnenvtivcn et lpriner espacio de Ia plaza de amias; [a tercera cul-
rminando con sit frentc diagonal !as visuahes hacia el desplone. El nivel
del nma: es alcanzado por tres terrazas surgidas de la regularizaci6n
Oe Ia j)c(jdiente natural dle promontorio, que (corri-sponden a ires suce-
sias l neas de fuego. El concept del initc, de Ia forima perimetrat
ecr'rada., atut6noma dentro de si mismi ha desapaecido: inclusive no
exist. qIi, core radical entre spacious exteriores e intcriorcs, entre c puro
niarco dc spacio a cielo abierto v la cavernaria b6veda, artificial v
cxcavada on Ia roca viva, porquc el dscenso hacia las sucivas terrazas
sc produce en una continuidad vertical de ecalinatas creadoras de sub-
taludcs y sub-plataformas u horadando [a piedra n I profundos tineles
cubiertos. La plaza de arenas se ha desintegrado en dos espacios suce-
sivos, enmarcados por las altas paredes verticales de Ia construcci6nl quc
encuadran las visuales hacia el paisaje circundante. Los locales funcio-
nales., --dormitorios, salas de armas, capitania, depsitog-, constituyen
Ia inagen negativa, el vacio de los volimenes principales: ilas profun-
das b6vedas reciterdan los primitivos refugios delhommbre, el espacio
concebido como ]a no.nateria; es ]a extracci6n de ]a roca que prima
sobre Ia construcci6n en las5 xnanorras v casainatas adyacentes a las
plataformas inferiores cercanas al mar.
Quien proyect6 esta forzleza no parti6 sectorialmentc de una res-
puesta obligada a los probleas planteados pr ]a estrategia militar:
tuvo en ciienta la escala monumental del paisaje, .-41nico presente, pot













































34 :i
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34








hallarse ]a ciudad a cinco nillas de distancia- integrando la fortifica-
ci6n en 69: a la plana superficial de la meseta de acceso suna casi a ras
del suelo ]a elaborada geometria de los baluartes, las gariW, el foso.
.--esta vez simb6lico- y ]a timida acentuaci6n decorativa de la puerta
de acceso. A la violenta contraposici6n de los dos elementos dominantes
-la superfine horizontal del mar y el perfil escarpado de Ia Sierra
Maestra- contrapone ]as verticales y netas murallas de piedra, repi-
tiendo en una resonancia de eco, con una voz humana, la proyecci6n
majestuosa de Ia montajia.

La forma de Ia fortaleza cambia constantemente segfn la direcci6n
de las visuales, asi como el fuego de l cafiones podia cubrir las infi-
nitas diagonales, alcanzando el blanco: desde cl mar resalta la volu-
metrla pura, amenazadora en el ritmo escandido de su imite superior
producido por las troneras, hendiduras profundas en Ia masa de piedra;
desde tierm desaparece el volumen convertido en perfil, simple gra-
fismo geomtrico, regularizador de la sinuosa curva del declive natural.
Queda asi lograda la iznpenctrabilidad de la bahia de Santiago de Cuba,
ante la presencia del Morro, reforzada por las fortificaciones secunda-
rias, ---l fuerte do la Estrella y de Santa Catalina- .-que prolongan
su acci6n clefensiva al interior de ]a bahia.411

El mitodo verificado en las fortificaciones cubanas sigue vigente en
las restantes ciudades del Caribe, donde las condiciones naturales -fuer-
tes decives del terreno y amplias bahias-- fijan las particularidades
esenciales: es el caso do los castillos de Santiago y de San Felipe de
Sotomayor en Portobelo, diseniados por Antonelli en 1597 y las pro-
puestas para Ia defensa de ]a compleja bahia de Cartagena de Indias,
donde Antonelli realiza el amurallarniento de la ciudad. Pero no se
debe creer que la similitud conceptual de los ejemplos citados respon-
dia a un proceso mecAnico de proyecto: por el contrario, la tipologia
military estaba intimamente ligada a los problems urbanisticos, cuya
complejidad no admi6a soluciones generales. En este sentido debernos
sefialar la sensibilidad urbanistica de Antonelli al proyectar las forti-
ficaciones de San Juan de Uliia y solicitar el traslado de Ia ciudad de
Veracruz frente a la isla, con el fin de crear una integraci6n defensiva

4 BACARDI Y MOREAU EMILIO. Crnicas do Santiago de Cuba. Tipografia
Arroyo, Santiago, 1925' T omo I. Estos fuertes fucron construidos en 1663 y
constitulan con el Morro un "sistema" defensivo absolutamente insalvable.


35








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de Cuba--- ..... asimila en las coaras lejanas. "S"ea"

aparecen en Valdvia, Chile, o en las fortificacione, de: Manila, cizyo
castil lo de Santiago posee ciertas relaciones tipol6gicas con el Morro
. L. Haban.a..

L.a proyeccion audaz que signific6 Ia ceacidn de Ia estructura defen-
s~iva americana Lu\vo su demlostracdin pr~ctica en Ia eficiencia alcanzadii
trentea Ios ataies ck. las flota5 inglesas y holandesas. En 1654, ]a


(4 C..\|IJI.RON Qui J op. c~it, I) )y sag, Es III tL~rc, 1ii t ver la ewVluct(}
dte I~s defeiisas de Xicu'-S~ui Juan dt. U""",q~drtrcincai~~et i
dtiversas eta pa de laLs fortific-aciones azlwrhiczs
: DiAz-1IRZcu'txELO S;'NoLA, MARIA LouRugs. Arqgiatcsta espaiuk ent
Fiipinas (1565-1800). Escuela de PEstudios Iispaiia-Americanos de Sevilla, 1959.
Jr 152. Co.n..ado lor G.niz P.re.z Daniyiii,.. .n 1591 hw .ontir.atdl i l
I flf'I V I0 (Uh~i~i0J~mn(IC(ismr~ien I71
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flota de Penn y Venables, enviada poi- Cromwell para apoderarse de
]as posesiones espafiolas en el Caribe, recipe !a primera gran derrota
inglesa en el asalto a Santo Domingo. En 1740 el ahnirante Vernon
y el gobernador de Jamaica, Wertworth, ateinorizados por las fortlifi-
caciones de La Habana desisticron de atacarla; en 1746 el almirante
Charles Knowles es derrotado en el intento de tomar Santiago de
Cuba.4"'
Pero la trascendencia de las fortificaciones arnericanas, realizadas
centre 1550 y 1650 no radica exciusivamentc en su funcionalidad. De-
inuestran la aparici6n de los grandes trazados arquitect6nicos en cuanto
a concepci6n unitaria de disen'o y en cuanto a la estructura tknica y
la organizaci6n material que implica llevar a cabo dichas obras, en
un medio escasamente desarrollado, -corno tecnica y mano de obra-
donde el standard arquitect6rico estaba au'n definido por el uso pri-
niitivo de los matefiales locales. Asimismo, expresan una sintesis arqui-
tect6nica de diversos comnponentes que las hacen parficipes del marco
estilistico propio de la arquitectura colonial mnericana: en esa capa-
cidad de reelaborar creativamente todas las influencias externas y esta-
blecer una identidad !ingiistica que la identifica dentro de Wsco0
rrientes estitlsticas de la 6poca. 0 sea, en cuanto a las fortalezas, en la
asimilaci6n de la tradici6n militar renacentista, ia inserci6n paisajistica
que representa ]a componente medieval espafiola a trav6s de la corn-
pacidad de las masas c~bicas asimiladas al tereno por i'dtimo la
dirnensin urbanistica de los conjuntos.

La a.imilaci6n de los preceptos de Vaubaii

La rivalidad persistente entire spafia e Inglaterra adquiere mayor
fuerza a partir del siglo xvru, con el ascenso a la Corona de Espafia de
Ia casa Borb6n. La participaci6n de Espafia en la guerra que por ]a
hegemonia maritma libraban Francia e Inglaterra, -1la guerra de los
Siete Afios- impulsa a esta t'ltima, ya posecdora de Gibraltar que le
permitia el control de ]a ruta cornercial mediterranea, a dar el golpe
de gracia al sistema colonial espaiiol en sus dos puntos claves: el Golfo
de Mxico y el qnreste ai ico. En 1762 las defensas de Manila v La

60.' GuCERA, RAMIRO op. Cit. p. 51.
4T, RALLO, JoAQuIN. Transformacion de La Habania desde 1762 havta 1830.
CuLba en la Uneico, mazo, 1964, Anio 3/4/5., La Habana, pig. 6


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Habana sucumben ante el ataque ingles, impreparadas para el ernpuje
de una fuerza militar cuya escala no estaba prevista en el disenio de
]as fortalezas: la flota al mando de Sir George Pocock y elC onde de
Albemarle, compuesta por 200 navios, 8,000 marinos y 12,000 sol-
dados, el cjercito mas poderoso reunido en el Nuevo Mundo para
ina operaci6n belica, luego de 44 dias de asedio al castillo del Morro
y la ciudad por mar y tierra, logran veneer Ia resistencia al ocupar la
ya mencionada altura de ]a Cabafia que permida dominar el Morro
v la ciudad.*

48 Con posterioridad a la ya citada observaci6n de Artonelli sobre La
Cabafia, vuehrc a indicar la importancia de la misma Sir Charles Knowles, quiell
visitara La Habana en 1750 con el fin de estudiar las condiciones de luigar eni
cavo de lievarse a cabh un:,, acci6n armada contra dicha ciudad. Efectivamente
1A tc:in dr La Habana corrsponderi con hastante exactitud a las indicadioiles






Finalizada ]a guerra y recuperada Manila y La Habana a cambio
de ia peninsula de la Florida, los espanioles deciden modernizar y ar-
pliar las fortificaciones, adecuf.ndolas a las nuevas dimensiones alcan-
zadas por los ejercitos y al perfeccionamiento de ]a artilleria. La pri-
macia conservada por Italia en el campo militar durante el siglo xvi,
pasa a Francia y Io5 Paises Bajos a partir del siglo xvii. La escuela fran-
cesa de Vauban fija las pautas de la tecnica defensiva, cuya comple-
jidad impone una especializaci6n que aleja cada vez mas el terna de
]a arquitectura militar del campo operativo de los arquitectos. Una
expresi6n de lo dicho es la creaci6n del Cuerpo de Ingenieros, 4 que
en Espafia coincide con las transformaciones estructurales realizadas por
los Borbones, fijando asi con mayor rigurosidad los principios t6cnicos
que norman el disefio de las fortificaciones, en el cual ]a creatividad
del siglo anterior es substituida por la aplicaci6n meclnica de los pre-
ceptos acaddmicos.
Las soluciones adoptadas conservan cl concepto de los puntos mili-
tares obligados, de ]a roca-fuerte defendida pasivamente, caduca ya a
breve plazo en el arte de la guerra. El estatismo intelectual de Espania
no permite mris que el apoyo a to reconocido por la tradici6n, sin
asimilar la experiencia dinamica que habla permitido tantos 6xitos en
las acciones iratescas del Caribe. Las nuevas moles de piedra imponen
gigantescas inversiones, dernostrativas del significado econ6mico que
poselan las colonias para Espaiia y, en particular, Cuba: al gastar 60
rnillones de pesos50 para construir la fortaleza de Ia Cabafia -tanto
como el botin obtenido por los ingleses al tomar La Habana-5 quizas
no vislumbraron el cercano ocaso del Imperio colonial.

49 Df'Az-TRECHUELO SPINOLA, MAPYA LoURtDs, op. Cit. p. 69. El CueCrpo
se forma a partir de 1711 siendo su primer jefe o Ingenicro General e! Marque's
de Verboon. Se prepara asi un plan de conjunto y queda establecida la parti-
cipaci6n del Ingeniero a la par del Gapitai general.
50 La cifra originaria correspondia a 14 millones de duro.s. Citada en
WErss SANCHEZ, JoAQufir. Arquiiectura Colonial Cubana. Cultural S. A. 1936,
p. 35.
5" Grabados se D winique Serres. ntroducci6n a la edicion conmemora-
tiva de ]a Tomna de La Habana por los Ingleses, 1762. Biblioteca Nacional,
La Habana, 1962. Lo ingleses conservaron durinztf diez MEses lia citdad de La
Habana, y en dicha estadia obtuvieron un benefilio de 70 mii!ones de pesos.
de Knowles. Vcr: Documentos iniditos sobre la (oma de La Habazna por los inle*-
ses en 1762. lntroducci6n, notas y cartografia por Juan Pirez de la Riva. Biblio-
teca Nacional "Jos6 Marti", 1963, La Habnna. Papete sobre 1a toma de La
Habana Por los ingleses en 1762. Prefacio, Guillerno de Blanck. Publicr-ciones deI
Archivo Nacional de Cuba, Torno XVIII, La liabana, 1948. Informed de Sir
Charles Knowles, p. 185


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Con excepci6n de la fortaleza de ia Cabaiia, construcci6n totalmente
nueva, los proyectos y propuestas de fortificaciones en las colonial se
basaban, en la mayoria de los casos, en la modernizaci6n de las ya
existentes: tal es el caso de San Juan de Uh1ia, Manila y algunas Ciu-
dades que veian redisefiar los perfiles perimetrales, adecuados a las
normal de Vauban. Sucesivos bastiones dobles, caballeros, revellines
abiertos formando un nuevo basti6n que protege la debilidad de la cor-
fina, ya casi desaparecida en la transformaci6n de la muralla en una
compactaci6n geomtrica de bastiones adosados que en la multplicidad
de direcciones establecidas por las poligonales quebradas, recomponen
el muro originario en sus Iimites reales. Aqui desaparece definitiva-
mente el valor de la defense basado en la resistencia exclusive de la
masa p6trea: a tal punto que mientras en la tradici6n renacentista el
volumen protector estaba fonnado tambi6n por los cuarteles, dep6sitos,
etc. cuyas b6vedas acompafiaban la capacidad defensiva del muro, en
las nuevas fortificaciones, la estructura del muro es independiente de
las construcciones fijas de servicios, ubicadas en el interior de la forta-
leza.
En La Habana estas obras militares cunpien fundamentalmente con
el objetivo de defender la ciudad de ataques por tierra, ocupando los
puntos estrategicos en las alturas adyacentes a la misma: Continuando
el pefi6n fortificado del Morro, la fortaleza de San Carlos de la Cabaiia
levanta una barrera vertical de 700 metros de longitud en la costa
oriental de Ia bahia, sobre una prominencia que domina Ia ciudad y
la costa por encima del Morro; al fondo de la bahia queda ubicado el
castillo de Atares en la lorna de Soto, y en la zona occidental el castillo
del Principe en Ia loma de Ar6stegui.
El castillo de Ta Cabaiia fue construido entire los afios 1763 y 1774,
proyectado por el ingeniero M. de Valli~re y dirigido por el ingeniero
Silvestre Abarca.52 Mientras Jos restantes castillos, al estar separados
de la ciudad, mantienen un perimetro cerrado homog&neo, este queda
volcado hacia una sola cam, separado de la bahia por un simple muro
limitrofe, integrado asi al suiteina defensivo urbano que esta vez alcanza
dimensiones que se proyectan a escala urbanistica. Podriamos deci

52 RoO De LwUCHSENRINo, EMILIO. Los monumentos nacionales de la Repi.
blica de Cuba. Vol. III. Fortalezas coloniales de La Habana. Publicaciones de la
junta Nacional de Arqueologia y Etnologia, La Habana, 1960. Esta publicaci6n
contiene un manuscrito del ingeniero Silvestre Abarca que se refiere 'a las
caracteristicas de las fortificaciones y la estrategia militar vigente en el siglo xvui.


42















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INe forma un fragmento longitudinal de fortificaci6n en el cual apa-
reien todos los atributos tipios: ha poligonal intensamente fragmentada
del ,nuro de escarpa, los dobles bastions principal, los bastiones suel-
tos y los rcvellines de proteci6n exterior, distanciados por medio del
foso do los baluartes principal. El perfeccionamiento de la t~nica
military hace ins compleja la estructura interior, debido tambi-n a ]a di-
versificaci6n de ]as funciones y el aurnento considerable de la poblaci6n
defensiva. En realidad, a pesar del caricter arquitect6nicamente mas
elaborado de estas fortificaciones, el vuelo formal alcanado por las
predecesoras no puede repetirse: las especificaciones europeas son asu-
midas con un limite de li1ertad aenor que no liega a alterar )a com-
posici6n prefijada por los manuales.
La Habana, convertida en la plaa fuerte mas importante de Ame-
rica Latina no volvera' a utilizar sus flamantes defenses. Desmoronadas
las posesiones continentales de Espaia, el perfil amenazador de aquella
muralla proyectarai su sombra sabre la ciudad: a partir del siglo xrx,
tal como ocurre en los paises de Europa, las fortificaciones asumirfn
el papel de protectoras del poder politico contra los movimientos revo-
lucionanros intemos, creando un cinturon represivo airededor de la ciu-
dad. El proceso hist6rico invierte asi una funci6n arquitect6nica; pero
en ella la arquitectura deja de poseer vigencia, )a caiscara &% ahora
mudo testigo del acontecer hurnano.


La Habana, 19 de Abril de 1968.


NOTA: Este ensayo corresjionde a la serie de investigaciones que se relizan
sobre la aquitectura cubana en ia CAtedra de Historia do la Arquitec-
tura de la Escuela de Arquitectura de ]a Universidad de La Habana.
Como punto de partida fue utilizada la documentaci6n y los levanta-
mientos de los castillos de La Fuerza, El Morro y ka Cabaia lievados
it cabo por los arquitectos Osmundo Machado Ventura v JPOs Miguel
GonzAl h y el investigador Agustin C6mez.


44









A P E N D) I C E


CONSIRUGUIONES M!LI'iARES DE C UIBA. NOM I NA
PREPARADA POR LA COMISION NACIONAL )E
MONUMENTOS I)EL CONSEJO NA-C"PIONAL DE
CULTURA

FECHA DR
NOM BRE" LVOAK R;()ONSTRUcc1ON

Pinar de 1i
Fuerte Reina Amnalii (,;Ua' "1)th-.tN118
Fuerte San Fernando Falia I10oid;t 1818

La Ilabna
c(astillo de ]a FuerzA La flabam;'. 15-1577
Castillo de los Tres Reyes del Morro' La HahmA. 1589-1630
Ct:tillo de San Salvador dc ]a Pu Ltnt Ifah [ I iiu 1590
Torre6n dc San Lizaro Lt {abana Siglo XVII
,astilo de Santa Dorotca de la Ci o-
rrera V'edado-La flhabi;t I hi!
(,%ttillo dr ojiMUr IMaya de (ijizTar-
Guanabacona 1645
Torre6rn dc Bacuranao Playa de Bacuranat-
Guanabaco 1650
Murallas de ]a ciudad de La Habana La Habana 1667-1,740
(,stilo de San Carlos de la Cabaaik La Habana 1763-1774
Castillo de Ataris La Habana 1763-1 767
F'terte de San Diego Casi. Blatwca-LI
labana 1765
G*astillo del Principe Vedado-La Habaija 1767-1779
"Forre6n de Ekoa de Jaruco En ia desemboadura
del rio Jaruco, Santa
Cruz del Norte Siglo XV Ii I


(astilo de San Severino Matanzas 1694
l.uere El Morrillo Matanzas Sigko XV ilI

Las Villas
Castillo de Ntra. Sra. de los Angeles
de Jagi.I. (, enfii1 740-1745

45









F uerte
Fuerte
Fuerte
Fuerte
Fuerte
Fuerte


del Vigia
del Hili6grafo
Santa Rosa
de la Boca del Guaurabo
de ]a Punta de San Pedro
de Mano del Negro


Cam-agfy
Fuem de San Mlario
Fuerte de la Trocha

Oriente
San Pedro del Morro
Fuerte La Estrella
Fuerte de Aguadores


Fuerte de Juragul

Castillo de Baracoa
Fuerte de Matachin
Fuerte de la Punta
Fuerte El Paraiso
Fuerte El Seboruco
Fuerte de Fernando VII
Fuerte de Puerto Padre
Fuerte de Jiguani


Trinidad


Siglo XVIII


Nuevitas
de JiUcaro a Mor6n


Santiago de Cuba
Santiago de Cuba
En la desembocadura
del rio Aguadores,
Stgo. de Cuba
Playa de Juragui, El
Caney
Baracoa


Gibara
Puerto Padre
Jiguani


1831
Siglo XVIII


1663
1663-1690


1780

1693
1793
Siglo XVIII




1818
Siglo XVIII
Fines siglo
xvIII


46











Color, clase y matrimonjo en Cuba

en el siglo XIX *



Verena Martnez-Ali er





Este es un estudio de los expedientes sobre licencias para contraer
matrimonio en Cuba en el siglo X=x. Estos expedientes se promovian: 1)
por razin de parentesco, 2) por ocupar cargos p(fblicos o militares, 3)
por raz6n de disenso paterno en los caos de menores de edad, y 4) por
diferencias de raza, entre blancos portun lado y mulatos y negros por
otro. Hemos estudiado los expedientes tramitados por esta 61tima
raz6n que se encuentran en el Archivo Nacional. Entre los expedientes
motivados por disenso paterno, hemos estudiado todos aquellos en que
ambos pretendientes son de color, y algunos, seleccionados arbitraria-
mente, de los miles que se refieren a casos en que ambos pretendientes
son blancos: se trata de expedientes referentes casi todos al anio 1859.
Ademais, hemos estudiado todos los expedientes referentes a raptos, cual-
quiera que fuera el color de los participants, en los fondos del Gobierno
Suprior Civil y Gobierno General.
El auiisis de esta documentaci6n es parte de una investigaci6n
sobre la estructura de la familia popular cubana. En Cuba, como en
todo el Caribe, la mayor parte de las unions en el sector popular son
consensuales: carecen de sand6n legal o ecleniistica. Este articulo inda-
ga acerca de los origenes de esta situaci6n. Al mismo tiempo estudia

Agrademo su ayuda a mi esposo y at Profesor Juan Prez de la Riva.


47









necesarienewit i usdg J3 aspvctos de l. e ici ollie ltre CaWS y CiLr
razas: la cndogamia entire los mielibros de una case social es precisa-
Ientc no de los criterios que define ina case. yves evidente que [a
jrcstervac16n de la diferencia vt-rasgos fisicos entre ra?'as de importaii-
cia nu"ica sitniitr dvpendv (IV wm ena brestriccon a la misce-c-
FhiClOn,.






7 ELLO3*








11+foMS ente blancis v genre de color

Coutenzaremos I r analiza r los expedicntes r ettest a matrin1o-
nios ent ve blancos v gnt de color. En sit umayoria se trata de solicitudes
de !icencia para matrimonio de hornbres blancos y mujeres dceolor
---de 14 4 xpedientes analizados sIo en diez casos se plantea la
situaci6n invtrsa. No es dc xtrafiar qc c as" sea dada ia desproporci6n
cxistente entre cl n iliero de hombres blancos v el dc mujeres blancas.
En promedio, a lo largo del sigo, hubo 12 o 13 hombres blancos px
cada 10 mujeres blancas. Una desproporci6n al'um mayor, y en el mismno
sentido, existi6 mtambicn entre ]a poblaci6n de color, incluyendo escla-
vos, pero no entree la poblaci6n de color libre donde si acaso habia un
ligero exccso dc mujervs. La tabia siguiente resume is d:tos para cuatmo
('pocas distintas.'

kGuad:' estadistico de ia iempre jfi Isla do! uba, cote3poe ai
, zio de 1827. Habana, 1829.
Guadro estadstico de la siempre fiel Isa de Cuba, corre6 pondierte al al')T
d,- 1846. Habaa, 1847.
Noticia ie. adistica. de ia Ist de Cuba vi 1862. labuna. 1-861.








POBLAGION BLANCA
v U COEF.

75,982 57,722 1.3I
89,526 75,532 1.18
230,983 194,784 1.18
432.624 324.986 1"
1986 13"


PI)BLACION DE
ANO V
1817 103,948
1827 146,623
18,146 273,662
1861 431,573


COLOR TOTA1,
1i GOEF.

58,55 1.77
96,8.56 1.5I
199,323 1.37
262,915 1.60


PIBiAQION I)E (0LOR 1. IBRE

ANO V GOEI

1817 20,779 20,097 L.3
1827 21,235 24,235 0.85
1846 72,651 76,575 0.94
1861* 111,268 114,670 0.97

Excluye 34,771 asiticos honbres y 37 asiticos nujeres, 712 yULcttecJ15
hombres y 334 yucatecos mujeres.

En los misos expedientes se hace notary a vecs quet a un hombre
blanco "que Pertenece a una condici6n humilde [...] le seria dificil si
no imposible celebrar matrirnonio con persona blanca" (Sancti Spiritus,
1861).' Esta desproporci6n entre sexos explica que los varones blancos,
v como verernos precisamente los de posici6n social inferior, en muchos

Arch ivo Nacival. Gobiewo Superior Civit. Leg. 923/32244; otros expc-
dientes que contienen comentarios simitares son: Gob. Sup. Civil. Leg. 921
32129, L. 922/32149; sin embargo, en!el expediente Gobierno Superior
Civil, Leg. 920/32055 se habla, err6neamente, de Ia "abundancia de mujeres
blancas.
En las citas se ha corregido la ortografla. Al fi ,a de cd it :t awda el
Iigar donde fue promovido el expediente y el afio.


-T9


ANO
1817
1827
1846
1861"


- I -










casos se umeran cstab coi II con n"jercs d" v: iibrcs. Rara vez.
sin embargo, contraian iiatrinmuouo con clas. lo cual c o cafsiones, COMO
talnbicn tendremos onortunidad de analizar, provocaba Ia irritaci6n
ccleskistica- "Gcntes pobres conio on las de lo campon, muchos de
ellos iseios y todos a1tIquC blancos, dc ]a clase lana, no encuentran
mujeres Nancas con quicn casamse porquc su orguilo las impide ocuparse
en las faenas domnesticas. Por pobres quc scan, ninguna o muy raras
son las que sc sujetan a viir sin alguna negra po" lo nmnos que las
sirva; y tal vez no hay blanca quC~L se acomode jams aJ los oficios hunril-
des de las negras. Pues qui infeliz vegucro o montuno puede convenir.
con ta!es indigencias? Y como por otra part ]a gente de color no
repugna el trabajo, dc aqui tl preferirlos los blancos pobres v el arnan-
cebarse con ellas, si s cles difficult o prohibe el matrinionio...".' No


En algunos cxpedientcs los solicitantes decliru qle Iace tinTpu Viven
vii anmancebartiento e indican la dur-aci6n de ste. it quie da wtv idea de L
relativa estabilidad de estas unmones-
AM.GilVt NA(TNAL. G()Fi!/N[ CIVI.


EXP IDLENT I
Leg. 888/29907
Leg. 888/29879
Leg. 888/29890
Leg. 899/30879
Leg. 899/30829
ign 907/31361
Leg. 907/31975
r.eg. 913/11701
Lvg. 923/32198
Leg. 922/32186
Leg. 926/32440
flug 935-1/32897
Leg. 921/321!8
ILeg. 921/3252f5
Leg. 925/32323
Leg. 926/324t1:;
'Leg. 916/31862
Lcg- 920/32052
Leg. 914/31 69


I)URA(2[ON DEI. AMAANEBAMiE.NIi
F HI O LOS 110SKBO



apho aicsu io
i1l- a4s1 .I hij t
InO\
2 tbij~r,
afios. Ila Csta cIP ;i ,,
nti de 40 a
;nos

G aficos
I hlja
2 hijOs
3 hijos

-4 aihos
viis de 20 axfios, 8 litij,(.
t.ls de 3 a 1 hijo
11 y 13 -tib
i anics
4afilos, h -jos


\ e N tt i ,,:S. p. ( vi1. 1,x- 9 '6 !3 $5,'.j








existi6 matriniono civil hasta 1as postrinwnias del igo' N. cl a nancc-
hamiento entre soltcoi, a..n ut p'cado 1r11ali no era dhlito n los
(Codigos penales.

tl aniancebaniento parece hab)ur sido IeI)ethCI ha r4i la V Ci Ma-
trimonlo m.a 1bien la excepcion, no solo en, las niones entre blancos y
pardas o morenas, sino tambicn en eaqilias entrv [a gente de color,
y era asimismo frecuente aunque mucho rrienos c ia s tuInols entre
blancoh. No hay cifras sobre iniones consensuales on los censos, Las
cifra.s refcrentcs a inatrimorfios vienen agrupadas pm- rait y condicion.
es decir hay una columna para blancos. otra para pardos y 1ina ter-
cera para morenos. distingtiU',ndo tarniin entx libir,, esclavos. Es
imposible saber. por tanto. el nti'ncro d unioncw, coiiseusitalc tanto
inter como intrarraciales asi con o el de atrimloios oi iteracialhs. Estw.
ilfimios se registrahan en el libro parrotial deipardos v (mwenos., y
nunca en el de blancos. IHemos calctilado ]a proporcio'In d clinatrimonin
por cada cien umijcres.' qI" s' itedcc- ci i;n ] a w d at 0apara
Cuba en 1953 (24 habiendo dos matrimonio por cada mini6n con-
sensual) o, por ejemplo, para Francia fii 1962 (4
La notable diferencia con Cuba cn el siglo xix cs en part-tc atribtkie a
uue muchas mjeres vivian en union consemstial, pt rot ambjeii tal
, una mortalidad m s altas ,a nu ce., .specialmench Ias color, 1oo-

iian mas jovenes.

5 La primera Ley de Matrimomutio Uivil jespfio1h ,' tie 16 (i,' juno, ,lc
1870, y dur6 pocos afios. No lleg6 ; 1aCua. P :r ]a Real Orden cle 17 de novwien-
bre de 1884 se aprueba ]a instricci6I para el ckwivimieiito de la Icy y regLh-
mento de Registro Civil en Cuba. MAIT7Nkz ALCUBILLA, MArcEI~M Dikcionario
de la AdnIistracicon Esipahnola. Apehidices t883 y 1884. Madrid. 1883 y 1881,
Aunque ya en 1869 el gobierno de Ccspedcs cniti' int lv do Matrimornio
Civil. Esta Iey, impresa. esta, pfir ejempk ,,n c oii aivos y Remisiones. Leg.
473/2.

Seg uii los c-odigos penales spafih le)I V b. 'nI 1i !J' .; I t :c bic
VMtr( soltcros no es delito. Si h (es 0i qwi un mirik dm i,. ii unti nanccb
cnn la casa conyugal o fuera de e lla coi escltdal. PA.IHP;O..JOAqirfN iFANcis o.
h.7 C6dhgo Penal, concordado y anotado. Madrid. 1848.
En las parroquiashiai dos tipos de libros dold se iiscrii iia bautisniu
V l1ttnimoniosII, Ulo de e.Jdafoles. es dec'ir d &iaicto (y V Ot4(, de ip i't rds y norencii,
Cuadro estadistico [,. .1 1846. Habana 18- 1.
Noticias estadisticas [. .1. 8 62. HabanaN I 6,
Cuba.Gensos do Poblaclin, Viviondas y Electoral. lnj rme 64i 1te Y
pp. 33 y 83. Naciones Unidas. Anuario Demogrdfico 1.96.1 ). 728.








ANO BLANCOS COLOR LiBRES i |' scliAvo "d
1846e23 12 I3
1861 26 16 5

Las cifras sobre ilegitiniidad indican igualmente que muchos hijos eran
fruto de unions extra-matrimoniales. Hemos calculado el porcentaje
de ilegftimos del total de bautfizos.0

ANO LANCOS COLOR LIBRES % ESCLAVOS
1846 19 75
1861 13

Estas cifras no contradicen pero tampoco apoyan, en realidad, nuct-
tra afirmaci6n de que el amancebamiento era la norma en las uniones
interraciales. La evidencia contenida en info~res de la 6poca ayuda
a despejar las dudas. El arzobispo de Santiago de Cuba, Glaret y ClarA,
decla en 1853, oponi6ndose al argumento en contra de matrhnonios
interracales, que "'mezclAndose las razas ]a de color adquiria prepon-
derancia", que "si ese fuera un mal ya no tiene remedio, porque la
poblaci6n de la Isla en su mayor parte es de color, efecto de los mismos
amancebamientos tan generalizados de muy arrts; como que las man-
cebas son todas o casi todas de color y muy contadas las blancas".11
A lo largo del articuio irain apareciendo mals pruebas de que habia
numerosas uniones interraciales v de que rara vez eran sancionadav
por ]a Icy.
Mientras parte de la lgiesia, y especialiente el Li.)ispo Claret y
Clara, se declaraha en favor de los matrimonios interraciales para 1111-
pedir los amrancebamientos, ya qe lIa estructura demogrffica hacia
inevitables las uniones interraciales, existing opiliones fuertemente opues-
tas tanto a esLe tipo de natrirmonio como a los anancebamientos; recha-
zaban la jezcla de razas en cualquier forma y pedian una politica simi-
lar a ]a que act,almente se observa en ]a Uni6n Sudafricana: "Pero
;1parte de esos concubinatos entre la raza blanca [ ] existe el de la raza

Ir Cuadro e. adisa tico [. .j 1846. Labana, 1847.
Nuteiai, esUaias 1. _11862. Habana, 1864.
A\V;h. N N ob. Sp+ ( vil,. J.-. 91i/31859.


T- )








blanca con la de color, a mi entender de inucia. impIortmacia y peligro.
No se trata en 1 ciertamente de una mera violaci6n de las buenas
costumbres, sino que en 61 asirnsmo se atraviesan las instituciones polw
ticas, primero de os principios a quo con exclusion de cualquiera otro
debe atenderse en el Rstado. Esos mismos principios politicos hacen
imoible la autorizacion de matrimonios que del todo igualarian las
razas, privindolas del prestigio que deben ejercer unas sobre otras,
donde a toda costa debe preponderar la blanca, y donde ]a eslavitud
existe limitada a las otras inferiores. Estos principios no son una nove-
dad en Ia Isla, sino e resultado de a experience en todos los pueblos
que han conocido la esciavitud, vindolo extendido en nuestras anti-
guas ]eyes aun a los nobles y plebeyos, cuando igual o algo menos
marcada diferencia, se establecia entre esas dos clases. Pues entre noso-
tros hay mayor motivo para ello todavia, cuando a ]a division de ki
instituci6n politics, se une la de la naturaleza misma, entre razas que
pmenta con -narcados caracteres de opositora diversidad. Si el matri-
monio no debe pues santificar semejantes unions que repugnan las
instituciones politicas, tampoo ha de pemitirse el concubinato en tat
manera que a la larga venga a proporcionar peores efectos de aqu6l.
Semejantes concubinatos, cormo acontece en ]a India inglesa, introducen
en la poblaci6n una nueva y peligrosa raza, cuyo crecimiento puede
poner en conflicto el eqtilibrio que con acertada prevsi6n se ha cob-
cado entre ellas; y con mayor motive as t rsultarai, si levados a efecto
aquellos concubinatos por personas ricas, como no es extraordinario que
aconte=ca, aquellos frutos del mismo concubinato van posesion~ndosc
de los bienes races, que son por s' naturaleza los de mais importancia
cn el Estado [.. Par~ceme pues oportuno impedir que a scwejante
concubina-s y sus hijos puedan transmitirse aquellas herencias ni directa
ni indirectamente. ,, Es decir, habla quien se oponia a los arnan-
cebamientos interraciales, pero no a los matrimonios, como Claret v
ClarA, y habia quien como Erenchun, recha-aba incluso Ios arnance-
bamientos. En ]a prActica las autoridades pennitieron los amanceba-
mientos y prohibieron en general Jos matrinionios. con lo cual no se
impedia el fomento de la poblaci6n pero se consagraba Ia ilegitimidad
de los hijos que les cerraba a 6Stos generalmente el camino a ]a heren-
cia de su progenitor.

ERENCHUg, FFLmx. Analex de In Isla de Cuba. H.ihaim. 1856. 1857.
-kmaneebamiento, p. 353-364.


5$3








Era necesario, para los interese. de los hacendados, aumentar ]a
poblaci6n de Cuba, pero no lo era para los interests de los negreros.
Asi, en la d6cada de 1860, "se recurre a los argumentos del viejo maes-
tro y guia sacar6crata, Arango y Parrefio, que desputs de muerto seguia
siendo Uitil a sit case. Jose Antonio Saco resucita su argurnento de
fabricar mulatos para blanqpcar la Isla. Porfirio Valiente pide la abo-
lici6n de las leyes que prohiben el matrimonio entire ambas razas. Los
negreros, por su partc, presentan un frente comfin contra ia inmigra-
ci6n blanca y la mnancipaci6n de los eiscavos".":' Algagn expediente se
hace eco de los arpiimentos sacar6cratas: 'Este stijeto de casta blanca
acude a V. E. en solicited de que se Ie conceda licencia para contraer
.latrimonio con ]a parda libre t. j y atendida ]a necesidad de atimen-
tar ]a poblaci6n f. soy de opinion qiie V.E. puede servirse acceder


1: N IoR No) F ,,.'I \ .j..MA, \ I El i flu). I! colpbe ec nnmiro .ioria!
f lbano del aztIcar. T1aana, 1964-, p. 15D.
Vase sin embargo, como evidenria del racismo aut6ntico de los hacendados.
I:iARRA, JORCE, ldeoloi'a mambisa, H:bana, 1967, nota en la pigina 40.
Tambin Raul Cepero Bonilla sustent6, en Azi2car y Aboliin, la tesis del
racismo autentico de los hacendadoq. El racisino, argumenta Moreno Fraginals.
iba, sin embargo, en contra de sus inteveses, vistas las dificutades en la impor.
taci6n de colonos blancos, y e1va por tainto iitsincero, por lo menos por pirte
te sus portavoces ms inteligen te.
Debo a lbarra dos sugerencias: 1 La swparL-i6n entre interests -..--c deolo-
gias-- de hacendados y trafu,-intes no es cn realidad tan clara, ptaesto que
ambas octipaciones eran a menudo desempefad por 1a nismi perona: 2)
scria segurainen revel;ador clasificar gogrificamente las 144 solicitudes de
licencias para. matrimonios iqtcrraciAee qiie he visto, siendo la hip6tek qur
las autoridades eran ms tolerantes en Orientc que en Occlidente. por (I dis-
tinto car~cter que el sistema esc1avista tenia en ambas regiones. Aqtid esti 441ta
clasific-ai6n considerando como Occidente Ia regi6n formada por las qtae suni
ahora las provincias de Pinar del Rio. Habana y Matanz;s y, como Oriente.
Ins de ras Villas. Camagiuey y Oriente.

()CCIDENTE ORIENTED
f: A0,S XFCASO S

Solicitudes denegadas 1 3 40 18 28
Sollctitt! (s concedidas 27 60 45 7

TOTAL 45 100 64 100

Solicitudes incollpleta- 36
Solicitwdes consultadas 144

Cambiando i,; Villas a Ocridente. Ioq porcentajes se equilibrzn auin .mllS

54








a esta solicitud"' (Stw Dontingo, I1 48.)' 11 Sin)IhiuIO, papa quc I
poblaci6n aumentara no hacia falta que la t*cztc secasara hgalinente:
bastaba el amancebamiento. Los interests de los traficantes en esclavos,
que el comentario de Enchun serviria para defender, no parecen haber
tenido fuerza bastante para impedir estas uniones. Y los intereses ecle-
si~sticos no la tuvieron tampoco para convertirlas en matrhnonios: tal
vez en algunos casos porque s tejado e a de vidrio, si hay que dai
crdito alas alu ones de quienes decian que los arfumentosde la, Igle-
sia serian mas convincente- :"si !a persecucion del anancebaniento bu-
hiese principiado pot los ecasi{;ticos" a Io que Claret y Clara, respon-
sable de esa persecuci6n, tuv que responder que "careciendo de sacer-
dotes dignos en nuuMero suficiente tuvo cle sufrir ese rnal" 2
En cuanto a los hombres blancos, generalmente de posici6n modes-
ta, v a las mujeres de color quc vivian en concubinato no sabmos
hasta que punto acepiaban egta ir pgular situaclin obligados por las
circunstancias o voluntariamcntc. Los cxpcdirntes rcftejan precnsament.
los argumentos dc aqnuios hlanco. q'" q,,e'I tcgaiizar u uni6n.
Esos argumentos aducido oP solants para apovar sus pti-
ciones de licencia para coTltrueL r matrimonuo con mujircs de color
pueden clasificatrse en dos grandces grupos. Por una parte tenernos aque-
llos argurnentos que apelan at sena de xralors de las atitoridadcs: no
se pone en duda la desigualdad que Ia difercncia de color implica, de i-
g(aldad que justifica la legislaci6n restrictiva que en seguida estudiare-
mos. Por otra e.taln os argumentos de aquellos que apelan a otros siste-
mas de valores: se dan argumentos tales coino (A matrimonio es nece-
ario para ]a salvaci6n del alrna, como que no hay realmente desigual-
dad por cuanto blancos pobres y gnte de color son todos proletarios,
como que debe permitirse I! natrimonio para que Ta prole sea legitima-
day tenga por tanto derecho a] apeIUkio v a la ,wericia paterna, cono
que es preci&o reparar el honor de La mt jer de color. En el primer
caso se alegan razones especiakls quc en caso- concretos hacen que ]a
desigualdad pierda iruportancia, no negando, Sin cinbargo, en ninguin
inomento, que el watrimonio ct re bbancos v gene de color sea desi.
gual: por ejemplo, se alcga u Itcel hombre blanco es especialmente
pobre. o que fa muljer de color tiene bienes: o. s dice qie ei hombre


4s Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 916/318: 8.

14 Arch. N.%. Gob. Sup. Civil. Leg. 91./31.858..


55








blanco !a tecibidoi ayuda extraordinaria de la familia de la mu-je,
de color vy (qf por tanto, en agradechiiento., q err condescender al
matrimonio; o que el asiento del bautismo se ha hecho en el libro
equivocado, y que e1 no es en realidad blanco sino pardo o moren
o que ella no es en realidad parda o inorena sino blanca, oque aiinque
inscritos correctamente sus rasgos fisicos les hacen serejar-se. Es mn =1s
frecuente tropezae con argunientos de este tipo, bien sea porque .c
trataba asi de convencer a las autoridades hab|indoies en sti lenguajc.
o porpue realmente los solicitantes compartian en pnincipio a mismas
ideas sobre la desigualdad entre razas.
Ntien un solo expediente se desarrolla exciusivamente el argumento
de que no hay en realidad desigualdad, y que lo iimportante es no vivir
en pecado. Algunoc pretendientes, como de pasada, hablan de "Ia reso-
luci6n que hahian formado de unirse cual Jo demanda la sacrosanta
religion", para despues continuar con argunientos mas convincentes:
que la mijer no es en realidad parda pups sti padre era blanco y "no
hay deformidad alguna entire el matrimono que un hombre blanco
intenta con la hija legititna de otto hombre de igual calidad'", a lo qw"
el Teniente Gobernador de Bavamo afiadi6 que ]a mujer "es joven
no mat parecida, de color blanco", v "que auinque el novio en blanco,
no pertenece a los que figuran en ]a smiedad con otro rango rnos
elevado." (Bavamo, 1861.) 1 Qu .i el solicitante Pie iLms se acerca
formular simplemente el ideal eclesiiStico sin a"idirle in
ecmstc I n a idCle aargumento
1,5 "D. Buenaventura Sime6n v Vald s. natural de La Habana, hutrfa-
no de padms y v ecino de Ja calle de Dragones no. 64 (que) a V. E.
respetuoamente expone: Quc teniendo pactado matrimonio con ]a
parda ingenua Maria de Jestis Birmeche vecina de ]a calle de la Estrella
no. 105 v como quiera que par pxlerlo verificar. necesita ]a licencia
de V. E. con la dispensm del im"dimento civil como vra V. E. por lop
documentos que acompanio: ocurro a V. E. suplicando que prevlos los
requisitos del ca.-o y los deseos qt nos animal a cumplir con itno de
Ios Sacramentos de Ntra. Sta. Madre tgtesia, se digne concederle la
expresada graria.....". Tan lovable prop6sito no convenci6 at Negociado
de Asuntos judiciales, en cuyo informe dice que "nunca es convenience
a juicio del que iv scribe [a m(zcla de castas" (Habana, 1872).",

'7 Areh. N.w Col. Sup. Civil. Ieg. 923/32229.
1: .Xrch. Nat. Gob. General. Leg. 472/23243.


56







El ideal eclesiastico, aumque nn la prActica, estaba claro. Ei i
Ixwa de Claret y Clar.i, en el curso de uuIa vxtr. ditiaria nisi6n (-u
Oriente, se celebraron inis de diez nail matrimonios de amancebados de
todos colors, "cndo nombre a m.s de '10 mil espireos", sc reparticron
i~s de cien mi libros devotos recogiendo mucha. "obras hediondas".
y recibieron el pan eucaristico mseteta mil personas. Fue una important
emprema, que levant una formidable pol!mica, pkes Jos misioneros
"impelidos por el firme proposito de compelcr al matrilnonio a los
amancebados (exhortaban) a la poblacin a qu revelase a aquelkos
de quienes hubiese conocimiento: que sin mas justificacion se obligaba
a las personas cualesquiera que fuese su posicion social a comparecer
en ]a misi6n: aun on su esavas con quienes se les imputaban rela-
ciones: que muchas veces sin conocimiento do os mismos individuals se
publicaban sis amonestaciones: que cuando estos aegaban desigualdad
de rams, se les contestaba que todos eran iguales ante Dim...". Quien
mis se dest6, aparentemente, fit. el padre Andoain, "el que proce-
dente de las filas carlistas conserva sus habitos de viohuncia que depliega
en el pfilpito en furibundas predicaciones [ .1.. usaba en el ptlpito el
P. Andain tin estilo obsceno y muy inpropio y en sIs predicaciones
prorrumpia con una imagen del Salvador en ta mano en maldiciones
que hacia repetir al auditorio contra todo el qe cestiiv-ce, amanceba-
do [. .1. 1o ms grave del caso es que tanto desde el pllpito como cn
privado ha inculcado doctrinas de iqgualdad entre Ia scaseq hlianca v
negra, provocando asi tin daio inmenso p-ra ]a bla.'
Pero ia gente sabia que una diferencia de color implicaba desigual-
dad ante las autoridades civiles sino eclesisticas. Ca.%i el. fniCO Cxpe-
diente en que, a todas lutes inminceramente. se niega coiocinuento dC
]a necesidad de pedir licencia, es, el que sigue, donde se aducen argu-
mentos de varia. class, inchyondo !I religoso. 'Francisco ilbaies, natu-
ral de Olva, Provincia de Term]e de oficio sastre a V.S. iresptuosamentc
dice.: Que ignorando existiese en estos dominion de SM. ]a prohibici6u
e contraer matrimonios las persmnas blancas con las de color, hacot
ocho an'os contrajo esponsales con Rita Pastora )a que dice ser dsce-
diente de gente de color, sin embargo de ser la tez ba-tante clara: Jos
esponsaics dados, y xmis que todo la asiduidad y celo con que !a norm-
nada Rita Pastora asistia a[ exponente en sts dolencias y continuas
privaciones como ha ilegado a sufrir en este cHima, le.in de sit familiar.

: Arch. Nac, Gob. Sup. Civil. Leg. 916/31858








'" d) 11lo t "qus" o i.It pi l i~la .su o|icio..-i)accl! xg us, tbtc
la debilidad d. Iabcr procreado tucra de matrin inilo. Decidido a lienar
sus deberes y corupromlios, contrayendo 6ste, cs cuando ha llegado a
entender la prolibicion de q(ii('l hecha menci6n. Mai decidido a le-
nar sus deberes, comtrayendo 6-;w. grande ha sido sit sorprma, al saber
Por el Tr.bhnal de V.S. que existe una ley que Io prohibe, y de que
s61o el Exmo. Sefior Capitan Gral. puede dispensar. V.S. sabe mnit.
bien cuanto se intercsa en mi matrirmonio -a religiain, la conciencOi, y
sobre todo )a moral phblica. (Santiago de Cuba, 1850). 0. La gente
;ab'a que los argumentos de la moral cat6lica no iban a convencer por
Solos a las atlondades v habia que apoyarios en otros.
I-ubo etiras que hicieron notables esfuerzos para casar a sus feli-
greses amancebadot. Inl(:1so U1n padre cura lego, eO un cao lmitc,
a presentar a nomb de L t Jifigres una soicitud ap6crifa de ficencia
para matrimony o con una morena libre, If qiie se descubrio cuando
e! supue.to .olicitante declar6 que "no sahe leer n scribir no iendo
por consineiene suya a firma que valoriza dicha instancia: que no
faculty a nadh1 para hacerla en sU hoimibre ptLeS que jamli ha' pensado
contraer mat rimonilo con la inoi-enn Candelaa Enrique y que si bien
tiene relation con ella 6stas ni ban sido ni pueden ser suficientes
para casarso con elia en atenci6n a la inmensa distancia de clase"
(Matianao, 1859) .1 El ea arfesano, v ella cosfiirera v tenan twihijo
(11 e sle-te TneSes.
Oros curas, Si embargo, Wt-aC1o,1.faiban a los (,.seos de las auto-
ridades civiles. o incuso COlrm!)artian, aparentent -tn, ,(I ideal de clue
diferencia de raza equivalia a desigualdad. Asi. C un inforine de uu
cura pirroco en tin expediienwLCefernte a blanco y parda se lee quw.
1C 4j bien cs verdad que Ia dcsi.ritflda. de cIses no es mpedimento
can6nico 11men)Ilte ni dirimente que prohiba la relacion de matrioto-
MO. lo es sin embargo civil establecido por la misma sociedad, que
(luiere que cada individijo conrvv i poici6n". (Sta. Isabl de las
l,,a'as, 1852.) e nlot rointom,Tc se dict- pacUe qImc
habiendo esta desigualdad (At inrmoni iovi se verificast, podrla traet
tina perpet Ii dt.suni6n d mi(Cimlwos d-,(l im iSm. f ,armlia, v a lI tina

A, .i N:" ( t i Sup. ( ,i0I. .eg. 9 1 1 .,i 769.
A Arch, Na:. Co1. S1)Sp. Civil. Lev. 921/32118.
Arch, Nw. C,,, Sip. Civil. Ie. 11 .48/43925







de~ las ( fai iilias ru i ili !ldercn d ,,ii p:n i:l. ]a v'~Ie1i ia' ." ,:i
siona la idea de bajar en calidad en la opinion de sts iginales.
(Habana,I 813). 'Este expediente se -pomovi pore el slitantte
"ocurri6 al Cura Pirroco de aquella feligresa para qie los desposara
quien no procedi6 a despo.arlos porquc powe c -eparo de quc las
paridas de bautismo de los contrarentes se. hall Ja d t -ponente en
el libro de spafioles y la de )a Hilaria Josefa en el de Ios pardos.
Puede decirs( que con c'Ncepcio11 d Claret v (Cl a v 108 inisionern.z
a sus drdcnes. los curas fueron en general timruoatos. Segim h a legislacIn
penal vigente corrian aIgn riesgo por celebrar rmatrimoniom de perso-
nas no habilitadas con la licencia requerida.4' Pero rra dudoso que
la legislaci6n realmente exigicra tue Ios blanco qu: no fut-ran nnbl,-
necesitaran licencia para contract matrimonioe on gente de color.
Claret y Clara, defendiendo a .LI'S misioneros. rcime ckluid-anete
el complicado aspecto jurdico. "Vengo aihora a la, ucestiones dc la
legalidad y de la convenimncia de cstos enlaces entree peronas de ra.a
distintas. La dnCtrina legal sobte clhos .se halla Cstabecida en ]a Real
C6dula de 15 d octubre de 1805, en ci Aito acordado de 22 de mayo
de 1806 v en el articulo 44 del Reglamento de Pedaneo, expedido por
el Capit o General de la Isia en 14 de novielnbte de 18012. La Real
Cdula d 1805, auto za a los nayores dc, edic1 pertcee entes a firmi-
lias de conocida nobleza y r oiora limpieza de sangre qIe intenten
contrary matrimonio con nmuatos, negros y der: catav cs.,cten,,.
N'n el Decreto de 10 de abril de 1803 para ocurrir a los Virrevs Presi.-
dentes de Audiencia, a fin de qu" sc les eoocedan o nigegMn I, PerrniiD.
El Auto acordado de 22 de mayo de 1806 establece ( [...] 'ribunal
ecleszltstico particlipe a los padres o parientes del mayor de edad de
familias distin-uidac.I e matrimonio qu, intent contrae, con peson
desigiual, para que puedan cstablecer aqtteltlos recur'os cq~i. crean convc-
nientes en inp pazo proporcionado a ia distancia a uC e slen d la rei-

*: Ach. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 888/29893.
a, Segkzn i C6digo penal espafiol de 1822. art.,558 ",Las fjmLciiari4s AI)Cldi-
,os e0hmPatWos o civiles, a quicncm tocare tcYC'ii rW l Is rnatriHT1m .-;, (HI('
aittorizasen o ptrmitiesen 9uie se contrian 1)ot person no hals iiotd (.'o
la licencia que. ]a iey require, o coopiraseui a cllos con .4x:imiento de esa
falta, serain suspenios de empeo y queldo o tieporalidad',- po" c iatro aiios.
v desterrados por igual tempo de la provirwia cn que ejerclerei sl t-no."
Y seg'n el C6digo Penal espaiiol de 1848, art. 393. ta fambtl se castigan, ucnquP
no tan severamente. PAcHjo, jo. QIr fl FRNC CO. El (' ,di Penal. c.,,,r-
dado y anotado. Madrid, l8


59








,lenmia de ios V'irreycN v Presidentr-s.v transcurrid:o el pltzo sin Ilie ar
,fecto el ,'curso, deja en libertad a los contrayen tes para poccdc,
a) matrimonio. El Reglamento de Pedneos dice asi en los dos primeros
ixirrafos del arficulo 44: Importa al bien del Estado que no se con-
'raigan por capricho o pasones mxnentaneas, matrimonins que desdr
"iuego reprueba la opinion puiiblica, y a poco tiempu de celebradas
son un manantial perenne de discordia v escndalo [...] Por tanto,
"prosigue, serAi obligaci6n de los pedaneos exhortar a los pirrocos y vica-
"1ios de palabra o de oficio para que suspendan, mientras que desciendai
"la resoluci6n oportuna del Gobierno Politico [...] a quien darin
+parte fundada, la celebraci6n de aquelos matrimonios en que por la
"-desiualdad de casta, condici~n u otro motivo sea presumible que no
"eistird murho tiempo la amable union, que debn apetecer los mismos
'cnyugcs, v que tanto interesa al bienestar de las familiar.> La Real
C6dula v l1 Auto acordado que son las verdaderas disposiciones legales,
en todo conformes, no prohiben lo matrimonios desiguales, sino que
se verifiquen sin iicencia v no se extienden a todas ]as desigualdades
en general sino uinicamente a las (lue resuIten entree nobles y gene de
color. Luego respecto de los enlaces de los blancos que pertenecen a ]a
clase Uana con los de color, nada previene ni prohibe tales disposiciones
y por lo mismo, cuando sean de esta species, ni siquiera tiene que
participar el eclesiastico el futtiro matrimonio a los parientes del pre-
tendiente llano. Si se ha querido introducir y aun establecer una prfic-
tica contraria a estas disposciones y a sit letra, debe considerars conc
abhisivo y" do ningn valor y effect. Demasiadas trabas y restricciones
-c Ponen a Ia libertad natural del matrimonio para que todavia sc
ainadan otras nuevas que para ser justas aun emanando de la autoridad
conlpetente y no de meros funcionarios del poder ejecutivo, es precisO
que scan Tnuy meditadas pte. de otro modo no puede cohonestarse el
bien coming con el individual, que la moial no se resienta y que a la
[glesia no s wv irrogmic dafio ni en sts misi6n ni menos en su autoridad:
no plidiendo comnprenderse ficilmente como en materia qite tan directa-
nwnte v en k s le corresponde, pucdan estahlecerse disposiciones res-
trictivassin contar con ella para nada [...] v volviendo a la legalidad
de eqtos enlaces, qux6 ha sucedido hasta hoy? Que con la participaci6n
v no resistencia de los parientes interesados, o con venia de la autoridad
s-upe-ioi' civil en defecto de aqu6llos, se ban celebrado siempre y antes
de venir yo a la Isla, muchos matirmonios desiguales, porque no hubo
iin duda motivos fundados que hiciesen creer a los pariente o a la


60







autoridad en su caso, que se quebrantaria la unio6 conyugal. Y es dc
notar que esa cuesti6n se ha suscitado con este cmpeiio cuando comne-
Ce mis afanes y areas de ]a misi6n, cutando toqu6 con el dedo la lap
que corroe a la Isla, cuando comenc6 a poner rernedio a un mllal enve-
jecido, en fin, cuando lo combat de frente con tocW mis fuerzas gran-
jefindome la odiosidad de las personas inmorales que no podian tolerar
que se pusiese coto a su vida licenciosa. N6tese hien, la tal cuesti6n
de lo inconveniente de inatrimonios cntre razas distintas qu- ni prohibit.
la ley ni sobre los cuales establece otra cosa q(Ie ei perniso competeniv
cuando es noble el pretendiente blanco; eSA question, digosurgio ell
el Cobre. parroquia de doce mil alas que hace ocho afios no contaba
inks que dos matrimonios, y al comenzar yo alli la inNion, treinta. Ese
pueblo lieno de protestantes por ra 'n de ]as miilas v de gente de rnal
vivir porque vive muy mal seglui la doctrina de JestUwsto el que vive
cn contubernio, t asi vivian los mis de sus habitantwes. rw pueblo enai-
bol6 hi handera de una guerra implacable contra hi misi6n santa.
guerra que han sostenido en toxas parts los eneinigos dc' la rcligon" ""
y de toda lnoralidad. Concluyendo sobre 1a doctrina legal en esta mate-
ria s61o me queda hacerne cargo del articulo dl Reglamento de Ped -
nCOs, cu'o valor en lo que puede oponerse a las otras disposiciones pro-
piamente legales anteriores sabrin regular mejor qutx yo los ilustrados
y dimnos inagistrados que componen la Real Audiencia. Pero qu". se
previene en ese articulo?, jqu6 mal se trata d--. evitar? Que no se veri -
fique ifatrinomos por capricho o pasiones momentaneas que son un
manantial perenne de discordia y escandalo, y que cuando esto se teme
sea el motivo el que se quiera, los ped~neos fundandose en razones den
parte a] superior para que no se realice si to estima justo. Una ley, un
reglainento. una disposici6n necesita fundarse para que sea equitadva:
y por esto el Reglamento de Pedaneos no prohibe tampoco la uni6n
de las razas desiguales absolutarnente, sino cuando se prevee con fun-
damento que esa uni6n desaparecerA porque la aconsej6 el capricho
o una pasi6n momentinea, muv mala base it Ja v'erdad de la felicidad
conyugal. Pero cuando el tiempo suficiente de un trato continuo, [a
pertinacia en ia relation ilicita, la prole que ma's estrecha los intereses
v los corazones generalmente estin de por medio en todos y en cual-
qtuera de estos casos, no es de presumir siquiera clue habiendo paz entre
hombre y mujer con la bendici6n del Diablo, con la hen17ci6n de Dios
vaya a alterarse ."2

2.) Arch. VIC. (GO-1. SUp. CVIL leg. 91i/318.58,

61









La elocuencla dcl ArLobispix) parme haber convtncido ,iiomenanea-
nente a las autoridades, a quienes convenia tal vez, mediante una serie
tie iedidas :negr6fila", evantar el fantasina de ]a emancipaci6n para
Inecipitar los complots anexionistas y al mismo tiempo cont,'aciarse con
Gran Bretania para que ejerciese presi6n sobre Estados Unido. En 22 de
mayo de 185.1 cl Gobernador Capitan General dispuso que s61o se
requeria licencia, en los matrimonios entre personas blancas y de color,
cuando las prirneras pertenecieran a Ia clase de los reconocidos coino
nobles. Pero [a Real Orden de 10 de agosto de 1854 suspendi6 los
(,fectos de esta disposicion: en asunto de tan rave Irascendencia0 no se
podia variar a prnictica rmis que tras un examenuint y detenido. El nuewu
Capitan General Concha, enviado tras Ia muy liberal Vicalvarada, en
despacho al Ministerio de Estado, hizo notar qu, "Ia prsercia de mi
antecesor en esta capital, y el desco de quese caltiiara todo resto de
agitaci6n de los Animos, rue hicieron diferir pot' algunos dims ]a comuni-
caci6n de Ia Rea) Orden de i0 de agosto [...] pero (hI 26 de octubrc
5ltimo ia circt( .. *(y) ha causado general satisfacci n a "mdida".-
I os interests ( wlos cs(Ijavistas parecen haber salido victo5iosos acambj,
d renunciai a sus veleidadcs anexionistas. 1'eniar- en realidad buenas
rwzones 11gales en que apoya!se, por ptei ilnterpretac6nq que Claret v
Clar~i hace de !a lkgislaci6Il no ,'s Ia 4nica possible. Si ]a Real C&Iula
(te 15 de octbre de 1805 habla de personas de conocida nobleza y noto-
ria limpieza de sangre, fa Real C(dula de 27 de mayo de 1805. dictada
'I istancia el Virrcv de Buenos Aires y cisa disposiciones ia prirnera
pre-tend v cxpl eita tc;I repetir, Iabla de personas de conocida nobleza
,) notoria limpieza de sangre. Nos es impossible decir si (l cambio en] a
redacei6n, decisivor, fie intenciolado o fortiiito-
ia Real (.Xdula de 15 de octubre de 1805 responded a una con1sulta
de ia Audiencia de Puerto Principe. un c misnio sentido que las obsei-
Vaciones del Virrcy de Buenos Aires referentes a los matrihonios entre
personas de. mayor edad y conocida nobleza o notoia limpieza de sangre
con negros imulatos. Pot la Real Cdula de 17 de julio de 1803 se
habia ateniado un tanto ]a necesidad de p"Ermso Jaterno es blecida
en ]a Pragm1tica-sanci6n de matrinonios de 23 de marzo de 1776, ba-

z Arch. Nac. Cob. Sup. Civil. Leg. 728/24329. La disposici6ai del Marques
de Pezuea esti contenida en Gob. Sup. Civil. Leg. 922/32175. Vase tambitli
Ia descripci6n algo confusa de estos sucesos en Es'ro~cu, MousL. Apanses para
Ia historic obre a administracin del Afarquks de Ia Pezueha n /a Isla de
Cuba decde 3 de diidembre de 111.5 hasi 21 d esetiem&re de Ig5. Madrid,
1 856.


62









jando, !os. iiriites de edad para hombri: y para ,iujcit.. a 25 y 23 afio
espcctrvamente, cuando la patria potestad la ejercia ( Apadrc y progre-
t[vanwL21tte nias, s.run esta fucra cjer'cida po ]a mad V2. abiuelo o tutor.
Por otto acu,), la distancia (,n muchos ctasos hacia dificl los trmites
jara emigrantcs separados de sus favnilias. La l)eocup-Uci 11 por impedir
matriomnios desiguaks taxbien en e caso de las .dc mayor
cdad di6 origen enitonces a la Real COdula dc 27 d, -inayo de 1805.
v a la de 15 de octubLie del mismo afio, e.sta u6ima rtwtijada tc, te Autt,
de la Audieticia de Puerto Principe de 9 de julio d 1806 piG'aSU
umjor itterlm nto aw bnt'.n cu Auto S oiabla de s larnfias
do conocida nobleza y notoria ill)ieza de sangre", Firnminiie, el Virre';
de M,1jico, en el Bando que expidi6 io(i 1(4 de i)icitn. i, 180 para
-i Cu ,lii enito de ]a Real Cedula dc 13 de octubre d. 1805 dice
vxpresatmente que debe leerse "las ,pTSOlIW ldt c' ovida imbleia o noto-
-ia limpie.a de sangre".-" La RcaI ( 'dul~ de i5 di ., octbre de 1805
Sigo igente, y fueinterpreta:da (,o mayor : nif,:no: : sc in el
wnomento, has-a principios de 188 1. ,.uandn pj1 te (dlcn de 27 de
Vinero se "deja cn conipketa libertad a ]a,-, :oiiaN .-dre- raza qu:
quieran contract ma rmonio" ("anago (dc :18629 ntew-
sante .notar, jtte ya en 1869 el Gobierno dt, C, 3C aii i xn e
del Matritonio Civil en ila que sv da coi:iolU ID P,,0 IT1entoel t :, -
trinonlio el paientesco t -1ine J C, cta:"'
Nortmalmente losexpediente I iaccn iVi t Ct 1J ...L..(AedUla ti
I.- de otubre de 1805. aunque adguno hay que- Audc a a de 27 (IQ
MaVo. La u'nica. pero important. diferenri- ,ntre,, a ,-,; d ti (; si ent
irna dice y, en la otra dice o.
Cuando s edice que blancos y jiugro son todos iguales ante )ios.
. .45 negaudo que tenga sentido hablar de desicualdad. Solamentc

I UtL C .Le, L Audie,-i L dc 1 }uhvr'u-l'ii u! (i 9 c u j c c U i ,iti, Lji
r) ia elmeji rctim4pirnie i d ta a R,-.a iC'd' 1 & 15 v wtub,le 1805 de
r ,a xit iniosi entre personas desigttales., v adoptrta cOTIcIl d,:t f. c. ZAMORA
v ( 'ONADO. JO-- ..,ARIA. Bibiotuca Wie ,i,,ew gi. n uhaaria e F forrma de
diccionario allabitio. Madrid. 18475.
IRQD)R~iUi.z SAN 1).L J oAQ N ,hra dI4U
rnoutada. MauId. 1868. p. 531. owt 'T,-Mi& vi xpnediiwvnt Arch. Nac. Gull.
Sup. Civil. Leg. 932/32677.
'U' El expediente en "Arch iw--o i 1. (wn 5 i0/21. "I Y/21942,
hipvc mnrwiwoi de esta Real Orden, que tn ,6ontenida co eotu.p!Ji~ x y companada
de los informes do los predados cubano e que lA Origivrol,, C11O xpucri,.nte dA
forndo de Misc.elina, Leg. 3046, Au.
c..N. Dotk a i i v y R tnI I .. 7, -I








t:l Padre Andain se atrevi6 a tauto; ,ii Claret y Clar-a, ni nucho nenoz
los solictantes de licencias, !legawon a afirmar abiertamente que tal
prncipio valiera en Cuba.
Otro poco frecuente ataquc at principio de que ia diferemcia de raza
implicaba desigualdad se bas6 no en ideales religious Rtino en ideale-
Irogresistas: era mentira ue blaicom pobres y niulatos o negros pobres
fucran desigual"s porque, al fin y al cabo, todos eran proletarios. La
prohibicion de matrimonios interraciales, se argument6, no tenia sen.
tido a ios ojos de la clase popular, por Io menos entre los de condici6n
libre: se consideraba que la clase social era mis important que la casta
determinada por el color. La verdad es que cste argumento rata vez
aparcc e' [los cxpedientes. -,- cuando es planteado expicitamente no
provienc de labio proletarios sino de un 'eniente Go ernador que
opina que ci elatmimonio concertado [... ningin mal efecto moral
1)uede pi-oducir en el nimo de los vecinos de aquellos campos, pues
la clase proletaria trata a la de color bajo cl pie de la msIs perfect
igualdad". (Sancti Spiiws., 1861.) t Y tictw esa actitud ml vcz no
tanto porque fuera liberal sino porque interesaba a la sacarocracia
"borrar el prejuicio como 6nica fornia de constituir un proletariado, una
gran masa de trabajadores que tengan que tender su trabajo al pro-
ductor".:-' Existi6 una aIianza algo extrafia entre curas carlistas, funcio-
narios ibierales de i'zquierda e inwligentes intereses sacarocratas quC
por motivos muy divergentes atacaban como absutras ]as restricciones
a los matrimonios inter-raciales. Muy rara vez los hombres blwacos que
solicitaban licencias atacaron explicitamete, en sus escritos, el con-
cepto mismo de desigualdad con base a razones religiosas, politicas,
o econOnicas. Si Io atacaban era s61o inplicitamente al utilizar como
argumento para apoyar sus peticifones de iencia ci desco dc legitimar
a los hijos, o ei de restituir el honor de a mujer.
Argumentar quc se desea contraer matrimono con la concubina de
color para legitimar lo. hijos equivale a decir que se quiere dar a los
hijos mulatos todos los derchos propios de hijos legitimos, es decir quc
evenn el apelido del padre y hereden sus bienes, y que scan conside-
rados miembros de la familia del padre. Es un argumento que revela
un desconocimiento de ha razbn predilecta aducida por la. autoridades

J A-ch. Nac. Uob, Sup- Civil, Lg. 924/32257.
Mo l.:xO I'RMINlAI ,s, M ,ANU;I.1,1. c'J it -1-1.5.


64








en contra de los matrilnonios niixtos: precisanente que para wonisrvar
]a organ izaci6n social cubana no debian fornentarxe las aspiraciones a
]a igualdad, ni las posibilidades de lograrla, de las cases de color. Hubo
atoridades que vieron en los pardos los elementos mias peligross:
...en las circinstancias actuales seria doble perjudicial el que se abrie'-
se a ruano a conceder estas licencias, pites ]a verdadera clase temible,
o al menos sobre que debe vigilarse mucho en esta Isla, es [a parda, Va
wan libres o escavos". (Sta. Isabel de las Lajas,1852.) y basta
recordar ]a represi6n de la "conspiracion de La Escalera en 184. Pero
los motivos para desear la legitimaci6n no son puramente pr.cticos. Se
aspire a ella tanbien porque cl ser hijo legitimo es considerado mejor
que ser hijo natural --'Manuel Perez, natural de Villaclara, avecinda-
do en el Partido de Santo Domingo, a V.E. con el debido respeto expo-
tie: Que no pemnitiendole ya su conciencia vivir par ma's iempo en
el trite y lamentable estado de contubernio clU eha estado durante diez
v siete aflos con Da. Elena Rodriguez, corno l soltera, natural de Ciego-
montero de unos 39 afos de edad, desearia para la tranquilidad de su
conciencia, efectuar el debido matrimonio que antes no ha verificado
por ]a ignorancia v desgracia de sti ituacion. En el periodo de esta-s
ilidtas relaciones han tenido tres hijos, los cuales qutdarfan a su falle-
cimiento en el ma's completo abandono y to peor de todo sin nombrC
en el mundo. y viviian por esta raz6n rechazados de 61, jnaldiciendo
quizas a aquellos que les dieron el ser.." (Sto. Domingo, 1858) 34+-y
porque tal vez el ser hijo natural puede arrojar dudw .qobre color
"legal" del individuo.
La solicitud siguiente proviene de otro, un blanco, que parecia
ignorar los puntos de Vista de las autoridades: Dn. Jos Fernlndez, de
estado soltero, licenciado del ejrcit, natural de Asturias, de treinta
v cinco afire de edad, y vecino hace afios de la Isla de Pinos, a V.E.
con la veneraci6n debida comparece y dice: Que ine encuentro rela-
cionado con una mujer de color parda de la que he tenido ya dos hijos
naturefios como es pi'blico y notorio en esta poblaci6n. Gonociendo loS
males que a estas dos criaturas pueden originarse en los dias sucesivos
de su vida, rechazandoles las leyes pam ciertos cargos como hijos no
habidos de legitimo matirmonio, y por otro lado la necesidad de
ponerme en estado de gracia, pues mi condencia me arguye no aban-

Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 1148/43925.
Arch, N'.w Gob. Sup. .vilT. Leg. 935.B/32963-








donando a la mujer de coior, a i que he sido la causa de SUh' ,etravio.-
y declinaci6n a la vida del concubinato". 4Isla de Pinos, 1864.)
Pero, a. los ojos de li mayoria de hombres bancos, ia imi6n con
mna mujer de color -realmente significaba para 6sta una declinaci6n
a la vida del concubinato? Perdia )a mutjer de color su honor? i Tenialn
honor las mujeres de color? Un solicitante utiliza el argumento de qwt
"'ha levado relaciones amorosas con la parda ingenua Eustaquia Maria
Lujardo a quien perdi6 bajo )a palabra de matrimonio. Este solo deber
como hombre cristiano y honrado Ie mueve a lewarlo a efecto."
(Pinar del Rio, 184-8),'*' si bien en este caso ella es "reputada pom
blanca" (implicando que es por eso que hay. honor puc vestituir). Eti
otro caso, muy parecido, el solicitante adUce que "comno era natural 0.I
trato ngndr6 el canno y las violencias de las pasiones hizo qu nov
desfliza'ramos gravando nueswra conciencia con una falta que niancilli
el honor de esa joven 3, que ante~rnvne puede repatarse dindole sut
nombre aqu~l que la indujo a ella..." Pero tambien en estc caso ella
siempre ha sido tenida y rputada pot, bianca" aunque estwo no es Obier'
para que el Teniente Gobernador de Guaninamo haga notar (jue "'las
disposiciones vigentes prohiben semejaites enlaces entree. personas do,
raza blanca con la dr color de origen africano como medida de oitn
en un pals donde hay negros esclavos". (Tiguaos, 1861 ";."7
En los dos casos siguientes el arg~umento de reparar el honor se suple-
mrenta con el del agradecimiento. En uno, el solicitante, "atacado el anio
pr6ximo pasado de la epidemta del c6h-ra fiue asistido y salvado en Ia
casa del pardo libre Rafael Rivero, en la que permaneci6 A"g(in tempo:
resultando que (A trato continue con su honrada familia, le h'z con-
cebir una passion amorosa hacia su hija 6nica Maria de los Angelcs,
la que confiado en la palabra de ratimonio que le habla dado, se
entreg6 a sus brazos y hoy dia se encuentra encinta, sembrando el horror
v [a consternaci6n (m el echo de stis virtuosos padres..." (Guanaba-
coa, 1834.): En el otro, "se vio e exponent enfemao de gravwdad sil
destino ni auxilio de ninguna clase in" que la hospitalidad que le ofreci6
la parda fibre Antonia de Leyba a quien le debe hoy [a vida quw

At-cth Nat,. Gob. Sup. Civil. Leg. 926j324411.
0' Arch. Nac. (ob. Sup. Civi Leg. 910/3t509
\rcI. Nac. Gob, Sup. Civil. Leg. 924/32259..
Aw.- Nfi (., S*iup. Civil. Leg. 1 608/82fl ,







irreniediablemente Iubiera sucumbidoa a r sti upiadc)so atparu
mas las contiguas relaciones de amistad le hicieron bajo de su amorosa
pasi6n coxneter ia debilidad de ofender a Clara Maria del Rosario hij i
de ia Leyba joven recogid y honesta y religiosamentc pensando el qnc
expresa ha deliberado cumplir su oferta reduciendo a efecto 6 matri-
monio, desagraviando asi a la nadre, la hija y vindicta pulblica.-" El
Alcalde Mayor apoy6 la solicitud "porque le obligan a ello su honor
conciencia, pues no S'Io deba 4sta )a vida [..A sino tambi(in a aq u611i
la palabra de casamiento bajo ]a cual accedi6 a sus hitancias r .halbia
encinta". (San Juan de los Reiedios, 1849.)
A veces, la mera seducci6n. "el haber deflorado a una juven pudo-
rosa, laboriosa y buena cristiana",40 sin que se haya engundrado un hijo.
se supone bastante par mancillar el honor de la mttjer de color que
tiene por tanto un cierto derecho al nmanimonio. Pero (n realidad poca
veces -s 6lo dos- se utilza etste agumento. Hav una difrencia consi-
derable, como veremos, con respecto a las rlaciorne cntre blancos: la
manera acostumbrada de allanar la resistencia paterna al inatrimonio
de una joven pareja era el rapto dei muto actierdo .-.--el honor exigia
entonces inexorablemente )a rcparaci6n itediantc ei natrinionio aun si
[a falta de consentimiento paterno provenlatic una cierta desigualdad
social. Entre blanks el honor de la mujer prinmaha sobre ia desigualdad
social. Pero los obsutculos que las aittoridades pxmian a Ios matrimonios
interraciales no podian, salvo rara vez, allanarse prcsentindoles ci fail
accompli del deshonor de la joveni: la desigualdad racial ptimaba sobr,
el honor de las mujeres pardas y morenas: el honor-precedencia Imimaha
sobre el honor-virtud. Al fin y al cabo. "negar la autorizaci6n que se
pretende.. salva cuaiquier ramn de conciencia qcw acso existiese
por lo mismo que la falta de celebraci6n del matrimonio vendria a ser
efecto ajeno de Ia voluntad de Jos quc quicrn contraerlt" (El Cobr.
1855) .-1
Como hemos visto, las autoridades en a1gunas Ipoc;s, son a vcc,
susceptibles al argumento de ia necesidad de reparar el honor de a
mujer de color. De esto se desprende quc hubo autorlidades que com-

L, Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 912/3167:.
40 Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 934/32745; ta~nhitn (i txpedietntr(loiti.
Sup. Civil. Leg. 901/30959,
41 Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 917/3191,1.








partian el ideal de la igualdad entre razas implicito el lla consideraci6xl
de que hay honor que reparar. Y las autoridades estaban tanto ma's
dispuestas a adoptar el punto de vista igualitario cuando existlan factors
suplementarios que compensaran la desigualdad. Un anallisis de los
expedientes revela claramente estos factores.
Entramos asi en el studio de los aigumentos que achniten en prin-
cipio que la diferencia de color implica desigualdad, pero que aduccii
paliativos especiales en sus caws.
Hay quienes insisten en que la poca di'erencia que existe entr:
el hornbre y la mujer en cuanto a los indicadores de clase social inferior
--profesi6n humilde, trabajo manual, escasos ingresos- compensa hi
diferencia de color. La desigualdad que proviene de la diferencia dc
color viene corregida por la igualdad en posici6n social. En realidad, esu
tipo de argumento se parec al que vemiaros sobre ]a igualdad de todos
los proletarios, cualesquiera que fueran sus rasgos fisicos. Pero pocos
son los que afirinaban esto, pocos son los que desconocian ls reglas del
juego hasta este extremo. Mis bien se limitaban a opinar que, en suw
casos particulars, la semejanza de clase social se considerara mas impor-
tante que ]a diferencia de casta por el color y que se deba por esta
ra6n permitir el matrimomio.
El primer criterio de clasificaci6in es la diferencia de color. Lc
siguen luego otros subsidiaries, que atenuian o acent6an esta diferencia.
El razonamiento estL expucsto laramente en el dictamen siguientc:
"Las tendencias constantes de Ilegar al estado de nutrimonio de perso-
nas de distintas razas, ha pugnado siempre en estas Antillas y en los
muchos territorios del dominion espafiol con ei sentimiento genuino de sus
pobladores; y contrariada legal y terminanteinente desde 1805 por ia
Real Cedula de 15 de octubre de dicho afio, ma's estrechada en sus
terminos prohibitivos despuc s de la declaracion del antiguo Virreinato
de Mejico de 18 de diciembre de 1810 [..j Esta Icy es la definitiva hasta
0~l presente pari su aplicaci6n a estos casos sin distinci6n alguna:
T). Jorge Barrera que svlicita ]a autoizacion de V.E. para contraer ma-
trimonio con mujer de una raza distinta es, segt1n conficsa, del estado
1lano, pe'o su fe dk" bautismo patentiza que es limpio de mezcla de
casta.. Si el alto juiclo tde V.E. creyere que e caso del matrimomo
de D. Jorge Barrera con la inestiz J ustina Ma. Serrano mereciese dc
Su autoridad una resoluci6fn dentro de la prerrogativa de que la ley
ritad rovisw a ';... plede lsorvirsc ,.E. !lear 'aella por los informed,







previos que ella aconseja y previwne. Entiewlk el Negociado que esos
datos necesarios a ]a segunridad y equidad del fallo de V.E. no pueden
referirse a otro punto alguno que el de las condiciones sociales de ambos;
0mis particularmente del que pertenece a ]a raza blanca,.. Si, Como
el interesado manifiesta, su condici6n es humilde, como simple bracero
que es, la concesi6n, si el juicio de V.E. ]a otorgase, seria seguramente
menos trascendental e important" (Habana, 1875) '
En el siguiente caso el solicitante vivia "en esta villa de Sta. Clara
donde ha puesto su residencia, sin auxilios de ninguna case mI que
su poco trabajo personal". Se quiere casar, no s6Io por el "amor que Ie
profesa sino tambi6n (por) justo agradecimiento", pues 'habiendo
tenido ataques a su salud se ileha asistido con el mayor esmero por
Paula de Jesus Gallardo parda ingenua", quien "vive al abrigo de sus
padres los cuales gozan de una fortuna bastante regular". Para el Te-
niente Gobernador, "aunque ]a pretendida despu6s del fallecimiento
de sus padres disfrute de io bienes que Cstes dejaren no podrci equiva-
ter [...] a la inferioridad que ha de adquirir ste (cl pretendiente) con
tal uni6n, incorporindose a la clase de color que corresponde a su pro-
netida y ha de corresponder a su prole si la tuviera"' (Sta. Clara.
1854) ." Aunque por fin se !es concedi6 ]a licencia, es importante notar
que a los ojos del Teniente Gobernador el pretendiente iba a adquirir
rna derta inferioridad, y que 6ste mismo, y posiblemente tanbien ]a
pretendida, comparfian aparentemente este punto de vista. No s6lo los
bienes de ]a pretendida sino tambicn su educaci6n puede compensar
hasta cierto punto ]a desigualdad de color. La jefatura de Policia de
Santiago de Cuba, al emitir un informe, deja entrever esto: '.. ha
novia Luisa Medina de 16 aflos de edad, es de buena conducta y de
una educaci6n superior a su clase. Los enlaces de las pardas con los
bancos, encuentran sienpre por los de esta privilegiada ra7zt la mala
predisposicion que el habito, ]a tradici6n, )as preocupaciones v los de-
sengafios de abandonos y frecuentes perturbaciones de familia, tienen
consignada en la Sociedad. Empero, si por sus brillantes dotes se habian
de juzgar mcrecedoras algunas pardas de enlazase con hombre blanco,
ninguna scguramente seria mas digna de ese honor que ia Luisa Me-
dina que incluso sabia tocar el piano. (Santiago de Cuba. 1862. )-1

Irc). Nac. Gob. Sup. Civi.l.Leg. 932/3267:.
411 Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 935-A/32860.
I- Arch. Nac, Gob. Sup. Civil, Leg, 924/32280.


69


























Si v os el atrimonio como si fuera tin intercambto, una tranmae-
~i6n, se entiende claramente que ella ofrece o su foriuna y su esmero
en u] cuidado del enfermo, o su especial educaci6n. mientras 61 hace
(-I sacrificio de si prestnio: estc era vi p'ecio.
En(,'I siguientc ejemplo 1o qu la mujcr puede aportar en cuanto
a case social v claridad de tey, a pesar (i( que es parda, es suficiente
para consegLiv incluso (Al matrimonio con I). Marcos Rodriguez-y Gar-
cia, quien "pertenece a ]a case distinguida, asi por su nacimiento como
por su posicion social, pues ha sido "Ieniente del 2", BatalI6n del Regi-
iniento de Infanteria de La Habana". Ya que, "en la case de color es
r.onsiderada coiAo de l s respetables por su alejamiento del color
negro y de ]a eslavitud... (y) cuyo padre fue hacendado y cuyo
hermano fue condecorado por S.M. con una cruz por sus servicios al
pals, en persectici6n de negros cimarrones..." (Santiago de Cuba,
1861) N6tese la menci6n del "alejamiento de la esclavitud": la con-
dicion de ineoibre, lih-rto o esclavo era ttmbi6n un factor que
podia ayudar a limar. o por el contrario a agudizar, !a fundamental
desigualdad de color.
Las profe ones de los solicitantes blancos de licencias son, en su
vasta mayona, p fesiones Imildes, profesiones donde abundaban C
predominaban inclhso Ios hombres de color. En la siguiente tabla corn-


-11 r'l. 'NL(.(' 01I, SUtI. (ivi|. Leg. 924/32I21







paranios ]as profesiones imencwnadas en los expcdientes y su frecuenci.,
con el cuadr. dc profesiones dado por e0-Censo de 1862.11


NCM. DE ( A5,O
EN- LOS
PRO EI 10. T; XP1 D1EE S

albaiiji 2
arriero 2
artesano2
b abero
cajista de imprenta
cantero
carpintero 3
(ocinero
comercio 5
jornalero /
labrador 4
marino
paisavo contratado 1
panadero
platero i
poero
astre 4
soldado licenciado 10
tabaquero 5
zapatero 3


PORCE/NTAJF, DE:SEMPIENAi~o
POR GENTE DE (OLOR LIBRE
srEouN J.N :so OD 1962

56
32

52

30
47*

2
32
23
17

34
45

58

28
49


No figura en el Censo de 1862; hemnos tornado li cifrn del Censo de
1846 para Habana y barrios extramuros. Las profesiones que no Ilevan porcein-
tics son aIqueLr'h% que no constant l el C enso de 1862.

Que un teniente solicitara licencia para contraer matrimonio cou
mujer de color y que se le concediera era excepcional. Tal ve. mil
corriente es ia reacci6n de otro teriente, y de stj hermano, un capitan.
en Baracoa, que habian vivido pacificamente en aimancebamiento once
Store ce ahi s respectivamente con dos hermanas "chinas" -pardas, mu-
law- con las que habian tenido "considerable descendencia". Con
motivo de que una de las santas y pastorales visitas del aIrobispo

4C. 184tici, ,ad tii I ,. Iti2, Habana. I8 4.








dle Santiago de Cuba amenazaba el matrimonilo. a madrc de amtn.os
intervino, indignada. Por fin uno se ca y e otro, no queriendo carsaes,
se tuvo que separar, ante la prcsion eclesiastica, muy fuerte en aquella
region y en aqueilos aios. Io significativo esti en que, en las declara-
ciones que se recogcron a las dos mujeres, ninguna de las dos manifest6
0 deseo de ontraer matrimonio: segliramente la posibilidad no habia
ni tan siqlicra pasado por su imaginaci6n, dada ia diferencia de color
y clase, y es viLido sponer que, hasta la irrupcibn de) arzobispo en suv
tranquilas existencias, los concubinos seguramente la habian contem-
plado ain reno. (Baraoa, 1853). Tal vez un indicio de la agitaci6n
qlue Antonio Maria Claret producia con sus intentos de cambiar la
covt.umbres esta en los quince atentados de qie fue objeto.4

En no pocas ocasiones, otro de los argunmentos que hicieron valer los
olicitantes ftie que sus inscimpiones en los libros de hautismo estaban
equivocadas. Am, Jos6 Faustino Consuegra quiso casarse con Ana Con-
trera, parda libre. "Ocurri6 a la parroquia... por su mote bautismal
y apareci6 en eI libro de blancos... como la madre tambi"n es blanca,
se baiti16 el que habla corno blanco, perm de graciadamente Maria de
)a Caridad Consuegra Ue es si tmadre acoggi6 a tin hombre de color
v de esto rsult6 el exponfte, que su fisico, su pelo apasado y su color
moreno, le hacen convencer que pertenece a la case de color y por
tal se fiene." El argumento nn convenctio at Negocdado de AsIntos
Judiciaies, que produjo el sahroqo tcxto siguilente: "La Real CUdula de
5 [sic] de octubre de 1805 prohibe los matrimonios entree personas de
conocida nobleza o limpieza de mangre con las de raza africana en sus
distintas especies, y slo en cii-cunstanlias rtiny cspeciales factilta a los
Virreycs y Gobernadores para artorlzar los enlaces entire personas blan-
vag v de color. Sin duida algima JQSe Famstino Consuewra sabe e lpode-
1oqo impedimento legal y ofuscado o ciego al ver que la icy le separa
d&l ohjeto de stz amor no vacla en presentarsv ante V..E.. despreciando

37 Arch. Nac. Go. Sup. Civil. Leg. 916/31862.
.11 MARTiN I.FsvcA, J. Historia eclesidstira de Cuba. Habana, 1938 p. i59.
'ambin FERNANDj.Z, CRIST6BAL., C. M. F. EL Beato Padre Antonio Maria
Claret. Historic documentada de stu vida y empresas. Madrid, 1941. En el
Ap~ndice II, Tomo Ill, de Bacardi y Moreau, Emiia, Crnicas de Santiago de
Cuba, Reimpresi6n. Santiago de Cuba, 1925, se narra uno de esos atentados.
En el mismo tomo -w da cuenta tamben de un atentado a su prestigio: "... fue
Mu sermon objeto de grande risotadas por su habla catalana pues en vez de
decir pecatdo dijo pacado y por decir condenado, condenadu". (p. 295). Bacard"
%Cv o'un i la I mnonizarion de Claret por inntivos patri,6ticos







los derccos y privilegioc; quc dikfrM-ta como blanco, hIast8 cI punto de
i-w querer tenerse por tal si con cllo puede conseguir sUt deseo. La partida
de bautismo quc present Consuegra es in documento irreprochable;
en ella consta corn blanco y por tal debe considerarse mientras que
en causa criminal por usurpac6n de derchos civiles no se declare otra
cosa. Ahora bien, se diri que de no concederse el permiso solicitado, Se
autori7a con ello al amancebamiento, siempre perjudicial a ]a moral y
buenas costumbres y cuya propagaci6n debe eviar de comfin acuerdo
ha autoridad eclesihistica y ]a civil. Esto no puede negarse, mas seg~rn
sf- encuentra hoy nuestra organizaci6n social, esta cuesti6n es compieja
v como tal las opiniones son encontradas. El Arzobispo de Cuba y el
Obispo de esta Di6cesis se han opuesto a ]a prohibici6n de matrimonios
enter blanks y negros fundandose en que con clio ganarian much las
costumbres y la moral p6blica porque asi se evitarla que muchos vivan
maritalmente con perjuicio de ]a religion cristiana. Este principio lo
combati6 el Exmo. Consejo de Administraci6n manifestando que a pesar
dIe rconocer la inconvenencia de los arnancebamientos, altas miras de
conveniencia piblica aconsejan w prohiban los matrimonios entre per-
sonas blancas y de color y que los amancebarnientos pitede evitarlos ka
Iglesia por medio de ]a predicaci6n y buenas costumbres de sus minis-
tros." (Sta. Clara, 1873).," Sin embargo, por fin se le concedi6 la Ii-
cencia, una vez se hizo constar en otro dictamen que la Real Ceduta
de 15 de octubre de 1805 decia v no o, y por ciianto Consuega era
de "condici6n muy humilde".
Los errores en las inscripciones podian ser intencionales, . entre
,l que habla y su pretendida (parda) media ima aparente desigualdad,
E1 suplicante es hijo de Dn. Wenceslao Robles y de M. Clara Dubois,
mas por consideraciones o por otras causas que le son desconocidas su
partida bautismal se encuentra asentada en el libro de hlancos. Adenmas,
ia posici6n social que el que habla ocupa le retrace de poder fijar sus
inis hacia algona otra joven de Tnas presentaci6in que la que pretende.
pumes dedicado a las faenas del campo. ." (GCtant.inamo, 1859).51 En
otro expediente en que un blanco pretende contraer matrimonio COD
una parda se dice que "el pretendiente ni es persona blanca ni de dis-
tinci6n, por ser hijo de una parda notoria y de un hombre blanco
de haja esfera; y aunque se advierte su partida de batitismo en iinn

44 Arch Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 934/32748
50 Arch. Nae, Gob. Sup. Civi! Leg, 921/32129








de los ibro de cspaiiolues of'Itando el nombr e de -ililuadic.+circun-
tancia qie supone algana rnalicia. (Habana, 1824).11 -1-Enots
casos, exp6sitos inscritos en..la Real Casa Guna, donde "siempre, se kis
ha dado y se Jos da, al tiempo de recibir el Santo -Sacramento del
Bautismo cl dictado de al parecer blanco" (Habana: 1851) preten-
dian luego mudar de color legal, como Francisco Ju;6'Valds, "ex-
puesto., que reputaindose por pertenecer a. )a case. de color y desean-
do contract matrimonio con la parda libre Mariana de Jestls Gonzlez
y Marln al sacar su partida dc bautismo. se ha encontrado que se halla
en los libros de blanco" (Trinidad, 1865).-' El argumento no conven-
ci" a las autoridades, coio tampoco convenci6 a] autor de un inforne
-obre un caso similar. Se habia argunentado que D. Blas Val& podia
casarse con una parda ingenua porque habla sido sienpre "re'putado
como pardo ingeno hijo de panda.-., auque hoy' obtenga e titulo d
blanco como hijo dve la Real Casa de Beneficencia". El informe (n
dice en el expedient de qui'n es), cons tasin embargo. que "a
tluando el progress de [a ilustraci6n ha hecho variar mucho las -ideas
que se tenian sobre custiones de ]a naturalema de la que nos ocupa;
sin embargo, en mi pais organizado socialmente como :o est. ei nuestro
ha de pasar todavia bastnte tiempo para que la opinion puiblica marche
en consonancia con esas mismas.' ideas. En. efecto pr .resultado de esta
propia organi7acion la clase dt' color ha estado aqui sicinpre a gran
distancia de ia blai ca y todo lo que sea, mientras no m' varie.aquella,
acercandolas v confnndiendo[as, no s6lo ofrece inconveniences degrave
trascendencia silno que oponifinde i a nuestras costumbres ha de ser
mirado en real sentido. I'a) es'ml modo de pensar respecto al caso que
V.S. se digna pedieme mi parmcer, no ohstant, las ser'ias consideraciones
filos6ficas a que daria ] ugar la cuesti6n colocada en otro.terreno.,
186) 5
(San Antonio, 1863w el terreno de la moral cat6lica o 'e terreno'ce
la "ilustraci6n".
Existia a tendencia a blanquear a los hijos por medio dte inscripciO-
nes falsas. Tambi n se dan casos en que solicitantes a simple. vista
blancos han sido inscritos err6neamente cmo pardosy morenos. En
ii-no de cv casos el pArroco hizo notar pie "apenan exarninadas. h-

Arch. Nac. (oh. Stip. Cvit. Leg.. 98 .07' 1.
Arch. Nau Gob. Siip. Civil. Leg. 935-A/3282"
Arch. Nar. (;ol). Stip. Civil, Leg.-927/3245-4,
Ar,.li. Nw, (jll1. Sil. Civil .Leg 925/32358







ueferidas partidas noto que el itcr(sado pr(,cede (. lad -c. blaiico x
nmadre parda libr, avnqiw, gieraelmexite- v riptudo Ir. hlWnc ELI
enunciado.... ha traido, a -rs .de las partidas, ya enumerad as, otra quc
corresponde a un hemiano mayor suyo. .-t cual aunque hijo de 1os
mismos padres esta, no obstante, sentado. en elibro de blancos". (Quie-
bra Hacha, 1873) En otra ocasiln la tia carnal de n pretendientc
blanco, menor de edad, hijo legltimo del senior Don Carlos Baeza, Cormi-
sionado Honorario, de Guerra y Marina y de la Sra. 1o1i-a Teresa Irizii
t-
y Ponce, se opone al matrimonio con una. joven (zi ue aparntementc, a
juicio de la tia carnal. desde un punto de vista legal, es decir de ia
inscripci6n. es "de clasv de color", pero cmyo padre declara q ('c la c('
hija natural suya y de ot-ra blanca. La ta carnal haee conscar que
"tin aparece en ]a partida de bautismo de la novia, expresion de qmen
sea su Madre". Pide que no se celebre em-cl atimdoio "en vista del des-
honor que resiltaria a toda ]a familia de ese enlace" (Habana, 1851) .5
Venos aqui como, sin considemci6n por la apariencia hianca de a
jove,,SC juzga ]a situaci6n cnteramenu, por (] color legal qtc tiene
o deberia tener si las sospleehas de [a ta carnal fueran correctas, es decii
que el nombr de ]a madre no aparece por no -er h anca. Diamos de
paso que lo que estaba en jucgo para ki La carnal era el deslonor
de su familia --en el sentido de desprestigio social por eimnparintar C011
familia inferior. No le importa el honor-virdtd sino 'I honor-precedenria.
Como la rawn para estimar qe (Jos peronas cran desiguales no era
simplemente ]a diferencia en el color. de la.piel no la dift-roncia d1,
color legal,, se ileg6 a.percibir diferencias realinente metafisicas e.- lleg6
a hablar d(- rawas y de sangre pura mientras se ignoraban sustancialfs
diferencias n apariencia fisica- -- corno verrmos, los indios americanos
v los colonos chinos eran asimtiado. a los blancos. El atender simple-
mente al color f~ico hubieaa destruido c sistIcma de prohihicion de
matrimonios entre gene de origen cyropen y tcntes de origen africano.
A] prmcipio, Ia sociedad cubana se dividia en dos randes grupos, ho
blancos, y la gene de color. Coincidian. entonces color legal y color
real.'Pero a pe-sar de los esfucrzos q'Cue Se haan por impedirlo, la misce-
genaci6n continue ,cre6 una amplia capa "parda", mas o inenos clara.
que. en parte podia pasar por blanca. Al es donde se introdujo el con-
cepto hispnco de la "'p iirza de sangre", iw visihle pero 1obohl!


"Arch, Nat%., Cob, Sup. Civil. Leg. 93 1/32630
'Arch, Nar, Gob. General, Lee.. 335/16046.







legalhnente. Ami surgi6 lo que hemos Iamado el Lcojor leg 5: u, y lUe f1w.
Como se resolvi6 la crecienLe incoherencia del criterio dle "color real".
Pero hemos visto que ocurrian errores intencionales o no intencionale-s
vii las in.cripciones en los libros de bautismo. La genre sabia esto y en
caso de duda volvian a reurir al color real. Ambos criterios se combi-
naron para proporcionar una cierta coherencia al sisterna. El que no se
atendiera simplemeni- a la diferencia legal de color sino que se intro-
dujera a menudo, como atenuante o como agravante de esa desigua[
clad, el color fisico indica que existia ciertamente tin prejuicio racial.
A las gentes Ies importaba el color legal y tambin el color real. Perci-
hian ademas una series de diferencias en posici6n soial, determinadas
por las profesiones, los ingresos. Y de esa aguda percepcli6n de diferen-
cias results una sociedad dividida en muchos estratos, o mejor dicho.
cuvos miembros consideraban estaha dividida en muchos estratos.
Idealmente, segun la legislaci6n ,matrimonial. esta sociedad se divi-
dia en dos grupos. Realmente, el no coincidir todos los criterins de
estratificacion --como hemos visto, incluso no coinddian a mentido
color real y color legal-- la situacion era mas complicada.
El qu se utilizaran diferencias de tan dificil percepci6n como ]as
(lite a menudo resultaban de Ia aplicacin de criterios tales como )a "pu-
reza de sangre" v cl "color legal". evidencia claramente que se trataba
de apoyar en prejuicios raciales la separaci6n de gr pos que Ia organi-
zaci6n social de la isla aconsejaba a los ojos de parte de la clase domi-
nante. Lo mismo demuestra el que se percibiera la diferencia de color
entre, por ejemplo, trigucilos y pardos corno impedimento para el ma-
trimonio, pero no la diferencia entre rubios y triguenim o entire pardon
y morenos. La rnotivaci6n real de ]a prohibici6n de matrimonios no era
el prejuicio racial. Primero estaban los grupos v lhego qe huscaban Io
citerios dv diferenciaci6n.
Seria ingenuio, sin embargo, tratar dv explicar el eco que la discri-
minaci6n racial patentlzada en Ja legislaci6n matrimonial tuvo en todas
kas capas sociales cutbanas de que este estudio trata -todas, menos
los esclavos- diciendo que la adopci6n ge debi6 a sus interests reales.
L[a discriminaei6n racial exhibida por la clase dominante se convirti6
en prejuicio racial se internalize .v constitute r si sola una eplica-
6i6n satiefactoria en muchos casos de por que6 la gente no se casaba.
En estos camoq. eontrarin a )o qe hemos dicho arriha, primer estaba






el pi'ejuicio racial y con base a 61 Ne lormabari grupas ideatlmnt
t rid6gamos.
Reliquias de prejuicio racial irracional persistUT I oy dia 'cii 1i socie-
dad cubana, que no respnden a intrees objetivos. Asi (IS comO se debt'
interpretar Ia creencia que parece subsistir entire gene de color que el
casarse con un blanco significa "adelantar )a familia", puesto que el
,avance econ6mico v social de la familia no depende ya sgLura mentc
del color. He oido esa expreson, en La Habana v en (n-ente. vafla-
v '.CCS.
El ideal cat6lico, kis nuevas ideas ilustradas, progn--sistas, e coIcIo
mnvditerranao del honor de Ia mujer eran fa-vorables al matrimonio
entire blancos y gene de color amancebados, tanto me:is si amhos pertc-
necian a posicion social similar. En ]a praictica. sin embargo,, el aman-
cebaiento fit, Ia norna: Ia center vivia en pkcado mortal, la mUjtr
vivia deshonrada como consecuencia de una discriminaci6ri racial poco
acorde con las ideas progresistas de los liberals de Ia tpoca. En )a reali-
dad Ia idea tic Ia desigtaldad estaba bien arraigada y, satisfaciendo las
necesidadv,'t.!ei sistema econ6uico-social reinante, Los conceptos sobrc
iiinpie. sangre Iiispan-icos vinieron miuy a proposito v fueron r api-
,lamete Iid;a, tados a Ia situaci6n cubana. .1enemos casos qle dernues-
tran que Ia idea de desigualdad inherente en Ia diferencia de color se
habia internahi ,dr, 1:asta tal punto que 1os aranct-hados rechazaban vI
matrimonio poc v'ta 'nica ra on. Asi inforina el capital pedanco de ht
Enranmada. julsisdic:O6n de Santik, de Cuba quc ...en dias pasados
ne ofici6 el cura .0. Meichor Mas, sobre que D. Silvestre Polanco
vecino dcl cuart6:% de Corralillo vivia en contubernio y que pedia que
fuese amonestadka poi mi: seguidantente diptist la comparecencia del
expresado PoiLO:Xo, y habiendoie manifesutdo c desagrado qic me cau-
saba el estado cn qu vivia, me ofreci6 que desde luego se separaria,
haciendonuc a ]a. vez present que el presbitero Mas .e se habia apa-
recido en su casa el mismo da que verific6 el matrirmonio dc Verdecia
con Ta Pow, con el fin de que verificase ef suyo, a lo que se neg6 el
efeido Polanco, por que no estA en el caso de hacerlo en virtud de Ia
desigualdad que hay entre e! y su concubina". (Santiago de Cuba,
1856.) El matrimonio, con las obligaciones mias estrictas que impicaba
para ef contrayente, era cosa de ituales y el amancebamiento era el tipo
de uni6n id6neo para desiguales. Da. Ma. Efigenia Perez tiene el prc-

Ar.-h. Nac. ro),P. Sup. CiL Iz eg. 920/32052.

77








juicio racial igualmcnte internalizado. Mieutra .o st abe que. el pre-
iendiente es de color esta muy dispuesta a enlazarsc con 6L, pero cuando
sN entera de que se tiene a Noda por de color comino se dice, desiste
de sus pretensiones con C1. para el m"atrinio" explicando este repen-
tino cmnbio de opinion alegando que "si abrigaba esta idea (de casare),
fue, por haberle asegurado aqud1 una y muchas veces, que era tan
blanco comb [a que declar" (Baracoa. 1862).", El que Da. Ma. Efige-
nia le creyera a Noda demuest ra que de aspfecto fisiCo el pretendiente
debia ser bastante blanco. Pero esto no fue decisivo. Lo que la decidi6
fue su color legal, determinado pot e lecho de encontrarse su partida
de bautismo en el libro de pardos.-'-a
1os elementos nimiis progrsitas, sin embargo. no polian exhibit um
1 ",1smo Ian irracional.
Por otra parte, la situaci6n cubana tambin pira ellvs requeria ia
discri-vina,-mo. a, n quc r motivos funcionales: los nmtrimonios inter-

Arcl, N.mc. (ob. Sup. Civil. Lcg. 92,4/32292.
OS Este es uno de Jo spocos xpedietcs (1n totil(Ie dit',Z et! wwlv, ujcrc,
blan -ssolicitan litcnciM Para conb akbr matrionio o t:on i iL obre de color
Ician1ente haliaiiios pensado con Erencht, que el teuna mujer blanca
P)1l'id1"1r ell CiltzrsEimse ,L"n.1 nltersoI 1Lde Color eria corisiderado ia infracci
., Llin s grave del orden social qu cl Vcaso invest. Pero 'Ua1izZakdo lu, expe-
(:F-rte- rssuita que op(rariin vas iNicOI los lsl lJSmo principios queen los casos
dc -nlacvs de hontbrv12 blancos con mujres d color. Teemos tres casos eCr:
sue :.eConsider-a que la pobreza de la taivcrcomIenrsa perfecUnM teC la desi-
gualdad de color; en uno de 6stos e! hermano de la pretendida inclaso celebra
pi hecho: "El Teniente: Gobernador de Sti. Spiritus cont fecha 18 del actuwT
dfice qu'( d-l expedientv form;do al omlen de -V. E,. aparece qu e so yantecc-
:?cttes, conditcta v cir(:ustancias del pardo Jos(, Ma. Cabrer; y de Da. Mat.
Rosario Estrad1 sAI las nejoreS qu d e!primero ,coI honrada industria h
conseguido poster bictnes suficientes piuara su subsistenrwa y la de Da..Ma. la
CVlal c"'eaec de todo causa por ia que ruanifiesta ul hermano y 6nico parente
de ulsta que csi im cofoFrme coIl el clacer y que hasta cierto puito le es conve-
niente que se efectai, pues no Ic es pos3l lostenerla ni caidarla por sus pocos
IrCursos" (Sti. Spirits. 1861 ). Se lc.s oncede La licencia. I!wgo hay cuatro
Casos de di.eso por parte de parientes por r16n de qtC, C omoexpone cit60
t,:arnal de Da. Naziria Bito, "5 trti~ de utaireternamente una jown de rU1a
blnlca, pura, de fainilia Conocida, cow un h-onbrc oscuro.dv rtza enteramente
opuesta a Li suya y que llevari eternamente en tu frente el1 sello de ia esclavitud
i que perteijeci ron sus padres" (Jiqulima, 1864). N*No.ciista una decision defi-
nitiva, per ls diligencia suspended momeinatimente. Finalment, hay U1
_-Uo de t walanebaliento: "Antonio Maria de los Reyes con quien p tende
contraer matrirnonio Da. Catalina Ferrer" por haber seis aios que vive en
contutbernio con aqu6l, de cuva rmnu vida tratan de apartarse por consejo de
los reverendos padres que en aquel pruito ejerteri la SaaMision" (Sti. pli-
rus. 1859). El Obispado de la T1aIaa foMnienda que se les conceda ]a liccncla
que piden, aunquie no consta a decision definitiva.
.us fucntc dhe lax tres soit n- Ciolbrtio Superibv Civil. Lr 924/32257-
9 26. 1':3q,1y 9 2 3, 32 198.






raciales debian permaneer prohibidos, a pesar de quc ci amarneba-
,niento es pecado, a pesar de, que blaricos y negros son en teoria i gales.
a pmer deque tambien las mujeres de color tienen su virtud que defen-
der, torque ha preservaci6n de Ia organizaci6n social en la isla asi I
(!xige. Algo ratty parecido encuentra Dollard qt e ourre en los estados
SlWeios Cie EE.UU.: "Un -anlisis ciuidadoso de la plabra (prejuici<
raal)i revela que se [a emplea a] mnos en dos sittotaciones bient(ii-
nidas: en ma, donde un antagonismo irracional se manifiesta contra
otra gentle, ven otra. donde una hostilidad rational, es decir inteligiblQ,.
surge en defense de un status o sistema cconomico dado.'"1' El iiso irr -
ctional del concepto de ramas es especialmente frecuente en aquelos
-xpedientcs que son Cl resultado de disenso por part de aigitn parieutc.
Sv trata aqui sietnprc de mantener la familia intacta. de no permTitir
la entrada de cxtrafios que ]a pudieran desmerecer ante los ojos de IoG
dennists. Una tini6n pasajera,. no sancionada por h:t ley, pasa ya qcpL i1,
tojiiere dercchos a los frutos de dicha tni6n pcro i, matrimonio de
iinguna matiera. As], Da. Agustina Delgado, vimda y vecina de laIHa.-
hana expon cqc "'si hijo legithno D.. FranciSc.. olvidado de Io,
xntihiiientos religiogo y de la buena educaci6n que s'empre le ha dado.
y arrastrado po una torpe y ciega passion, I.rata de contraer matrimonio
cozi -,ia imi jer (tr)' por su clasc parda, y condicioT liebrta ha pone
en 'el -esutdr de Slo poderlo hacer con ]a de su case, segun las Reale.
,('4ulas. y que "desentendido de los sent ientos naturales v de !o1
Ielberes "de todo hom bre de bien y social, sci precipita a introducir ct
su t~ geeracio nura macha tan remarcable, 1 rziscenden aI, a iodos sti
:7 Haba n.1819' 6

(Como ia diferencia vn apariencia entre genre d origin espanol y
gcere de origin affricano mis o menos remoto no debia sr siempe. niy
perceptive, se hace preciso citerios de desigualdad aion mTI"is intangibles.
). Francisco Hemrindes de Pinar cl Rio esta serianntv preocupado
torque st padre qiie pertenece a xina familia por todas lineas, de

:' O'L DOi.ARo iN- Ho-tiiity and Futar i Sci ift Soia Foi; eS a c1U !5- :te
i'itado por BANTON. MntciAY.L. Race rations. Lundres. 1967. p. 291.
Arch. Nac. Gob. Sup Civil. Leg. 894/30-110. Que el prejui to racial
lue inicialnieite idependiente de la orgiriiC,.ci~t social cubana y (ltIe se i1l-
port6 de Espana lo revela el motivo del diseso paterno a un inatrinionio entrc
blanca y pardo: "toda la fatnilia, que han sido siempre estimados, tenidos y
reputados por personas bUnicas, limpiaF de toda mala raza de negrs. mulatos.
nto~s judios o r"ci6n convertidos..." (Sta. Maria del Rosario, 1819) Arch
Na:. Gob. Sup. Civil. Leg. 894/30371.


/ 9







sangre impia y cuyas circunstancias en todo tiempo, han sido las nis
apreciables... ha tenido en su edad ruadura la irreflexi6n de apasio-
ars. de una joven normbrada Elena Hernindez tan decididamente
que piensa casar con ella a la mayor brevedad: prescindiendo de otmz
motivos ella es una mulata clara conocida por tal, tenida generalmenle
en ese concepto. el enlace... seria un horr6n para toda la farnilia
qiue se compone de ciudadanos lhonrados, labradores y hacendados titiles
al pblico, siendo personas hlanas.. +" (Pinar del Rio, 1820) .'" El
temor es, irnavev mns, el que se pudwiera desmerecer ]a farilia. Pero
es interesante nottr que se trata de una "mulata clara", es decir, lue
si no fuera "conocida por tal, tenida generalmente en ese concepto"
1 abria poca o ninguna diferencia entre ella y otras mujeres bhancas
del pueblo. Aqui ya no es el color real que cuenta sino el clor legal,
por el] quecella es tenida legal y oficialnente y el que es deterininado
pxr su provenencia rnms o inenos distante de ]a esclavitud y que por
tanto la integra en un grupo social inferior. TFenemos tin expedient
que revela lo decisivo del color legal auin miis claramente. Se trata dr.
un soldado iicenciado que ahora s ededica a los trabajos dle campo
en la jurisdicci6n de Guant~inamo. Utn vecino informa "que conoce
a D. Felix Entrena y a la parda Asunci6n Alcaraz los cuales gozan de
biiena rcputaci6n contando para su subsistencia con s6lo su trabajo
personal, pero que debe tcnct" v presente que la Alcaraz es una parda
criolla de Iac liudad de Cuba q(je puede pasar por blanca fuera de su
pais y a-n es de mejor color que 0i pretendiente .." (Guant naio
1860) 6" Sin embargo, el Sindico de Guantanarno ,e opone al enlacc
v Ja Secci6n del Gobierno Civil tambien tiei sus d-udas pues "en tsto.
asuntos debe procederse siempre con mucho pulso" por Jo que es "con-
veniente oir el voto consultivo del Real Acuerdo". Finalmente ]a Real
Audiencia evacua el vote en sentido favorable y se. concede ]a licencia.
No es la clase humilde de ]a mujer lo que causa el oprobio de ]a
ipini6n pfiblica, aunque generlmente el ser de color implica posici6o
econ6mica inferior; -, criterio de discriminaci6n es claramente cl color
real y, en su ausencia, legal. D. Juan Jos6 Bosque oficial 59 del Ministe-
rio Politico de ]a Real Marina y padre de tin joven que pretende con -
traer inatrimonio con una "parda habida, tenida y reputada por ta"
lo dice hiip6critainente: "Yo, Exnmo. Sor., conio buen padre, que desco

"* Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 893/30500.
\r1k. Nat (GF(A. Si Ij. 6 ,lxg. 92 2 4


I 0






ia felicidad de mis hijos, guardarla silkncio a pesar tie la ecasa suerte
de mi hijo, tratara de recibir por imujer una que no deshonrase su cIase,
porque aunque me fuera sensible su padecimiento reflexionarla por
otra parte, que si los ricou !ubieran S o de ra arse ntonces seria mity
dura Ia suerte de los pobris, porque vegetariani sin proear y sin gor
de las honestas delicias que proporciona una honesta y virtuosa com-
paniera, mas como padre cc]oso aunquc sin preoctipaci6n de conservar
la pureza conquer hasta mi hijo ha liegado [a s av ,de sus ascendientes
por ambas lKneas, no mie es posible permitir quf' se enlace con quien
va a causar el oprobio de this nietos... y agrega (lite "Tomasa Josefa
Surbarain presenta uina ascendcncia no Sio icompleta y defectuosa.
sino tambi6n manchada, como nieta de una niulata" (Habana, 1828) ,'
y prosigue describiendo en detalle ta [famili a "manchaxa' de fa joven.
No cabe duda que justamente lo que mas lc preocupa es "conservar la
pureza., de la sangre". Ias autoridades parecen compartir plenamente
su punto de vista pues no conceden Ia licencia al hijo.
D. Hilaio Cebrin Dominguez natural de Castilla la Vieja pide
se le conceda icencia para contrary matrimonio con Teodora Arnalia
Zarnora que "es considerada como parda, autn(itte hija de un hombre
blanc&'; el cura parroco en su informLc -a califica de "parda libre quin-
terna", y opina que c- aconsejable concederles to que piden por las
consecuencias desfavorables que pudiera tenet una negativa. Pero el
Sindico Pracurador del ayuntamiento de Santiago de Guba, un buen
representante del elemento conservadov de la Isla, opina nuy distinto
v~n un infonne en que sc refiere a Dominguez y a un caso anilogo:
"...dando por sentado que D. Jos" Garcia no cuenta con parientes
en ]a Isla, eso tanpoco quiere decir quc carezca deiellos absolutamente
ni dejara de uniseles en cualquier tiempo bien pasando con su esposa
a la Peninsula hora viniendo aquellos a ]a Isla y todo el que conozca
nuestras instituciones comprenderai mi esfuerzo, la anarga impresi6n
que producinia en la familia de Garcia ver introducir en su seno a una
mujer de color, cups virtudes, cualesquiera quc fuesen, jams borrarian
la humildad de su nacimiento. Pero aunque de csto piescindieramos con
relaci6n a ]a famifia. 4Qui6n response que el inismo Dominguez adqui-
riendo capitales en grande escala por medio del comercio a que se ha
dedicado y teniendo que salir del fiwc6n de ]a Isla en que hoy habita
para trasladarse a poblaciones principles, no ser~i v ieima de un arre-


Arch. Nike. Gob. Sap. Civil. Leg. 901/3G79.








pentimiento tardio, cada vez que contemple quc sus hijos ito han de
1oder alternar con los de Jos deirims blancos, ni optar a una carrera
compatible con ia condici6n de su padre, s6lo por que boy se haya
dejado arrastrar de ina pasi6n, tal vez inomentinca y poco ineditada?"
(Mayari, 1857).64 A pesar de fa intervenci6n del Arobispado no se
da lugar a la icencla.



,-C.z -"V


.A... ...






Itniones de astdtcos e, indios americano, con blancw y gene de cwhvt
rIfanto indios arrericanos corro al cabo de algun tiempol_ los colono.
chinos gozaron en la legislaci6n de la consideraci6n de blancos.' Hay
tres expedients ell que uno de los pretendientes es indio, y vel otro,
banco en dos casos y moreno esclavo en el otro. Hay nueve expediente,
referentes a asiaficos; en cinco de ellos 1Io chinos pretenden casarse con
pardas- y m cuatro con blancas. De estos doce expedientes hay nueve
que no tienen raz6n de existir: no hab a restricei6n legal alguna al
rnatmnonio entree asic ticw. (a partir de 1866) o indios americanos con
blanws, ni tampoco a) matrimonio centre asiaticos y mulatas o negras.
Pero'. alo-,asi.Iticos, no sorprendent-nente, "Ia opimon y la costumbre
lo coloca en condici6n inferior (a los blancos)" (Habana, 1861 '"

A -c-4. N;%c. (hIJ. SLI>. (41ivi. Leg. 919/32 i01
\t'. \:r,, (b,. General. Leg. 34-5/16704 y Gob, Sup. Civ.1 Leg. 92J
'2497. iencioimn ill aegislaci6n recogida y discutida en el "expediente relative(
:! Ila L( ( i dc lhi rzar asiatica para Lontraer matrimonio y ser Iniud=&a.
1i como' 1o0 hij ci qc nazcan dt la tniifna. eon que desciendan de imadreK
lnca e ct ir. i~Cosejo d -Administrac6n. Leg, 7/48 7. Ag adezwo esm
refe=micia a Iwk Luciano Franco,
-;f, A r dti N a c| o h~l l '. S oil -) C ri v l I xe g 1 2 7 / 3 2 2 2 -et .


, Ip







torque en realidad ante ia opinion p1iblica los refcrido asiatos ,
estin al nivel de los que propiamente son d: raza blanca" Habana.
1862).G" En cuanlo a los indios, aunique se podia argumentar en ci caso
de una india de Caracas que "es de raza india, clue. goza de hts considc-
raciones sociales que Ia. blanca, torque de pura sangre no cxiste en ella
Ia mezela que a la de color la coloca en ua esfera inferior y es a la qtw
kinicamente puede ponerse restricciones para qnie se cnlace con ]a blai-
(,a" (Baire, 1865),"8 es evidence qite no sienipre los indios gozahan idt
tan alta consideraci6n social: asi, en m caso en q t un indio desea
contraertmatrimonio con una parda esclava, el suplicante lice qe siendo
uno de los Indios de ]a Naci6n Meca quc todos son reputados como
pardos en el Reino de Mexico... no habra dificultad. ;alguna para q' :
contraten elm atrimonio" (Jart u, 1813)," y cI argurkento convence.
n1ientras queen eTIotro caso un moreno esctavo se atrcvt, a pedir casarst
con una india yucateca --cuya posici6n social (c.)ia j)r suputesto ser
itty baja- y no se le concede la licencia pUes 1;1 india "Ift' battizadai
en concepto de persona blanca" (11abana, 186+f'.-,
El color real de os chin As de Cant6in cra m;'ls bicri blaic. met.
blanco sin duda quc el de inucho e spai'oles. Su color tegal, despu&s
de algunas vacilaciones, result ambiguo: ol)dian casarse sin necesidad
de licencia con personas de ctialquiier color. Su, posicion social era nuN
haja. y pot tanto, en un expedient, contrx jiic las disposiciones
legales estabteclan, y contra lo quc el crterio del color de la piel
indicarla, se impide el matrinonio entre un asititico V na iblanca. Pthes
"asir iIada la raza asitica con la negra para los efectos de. la Ilea]
Cedula de 15 de octubre de 1805, no an variado por ko geualal as
ideas que existfan cuando sc expidi6 aquella, p-tes si bien entonces no
se hablia importado a esta Isla la nueva raza t que pctenect Joaquin.
x, aunque esta sea tenida por mcts limpia quw, ia africana no por eso
deja de miriirsele con cierto desvio pot la blanca. La generalidad de ella
rechaza esa clase de enlaces y justo parece respetar sus apreciaciones,
y aun si se quiere preocupaciones hijas de la organizci6n social del
pais". (Habana, 1872). En otros casos, sin embargo. se concede ]a

Arch. Nac. Gob. Sup, Civil. Leg. 925,/12318.
Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 927/32466.
Arch. Na c. Gob. Sup. Civil. Leg. 888/2990:3.
;, Arch. Nac. Gob. General. Leg. 345/16704.
71 Ar. N,.. Gob. Sup. Civil. Leg. 9-30/32587.








licencia, o se dice, coino deberia haber ocurrido siempre a partir de
1864, que no necesitaban licencia: era como si 0 los it"ico no tuvieran
color legal, o los tuvieran todas.
Por otro lado, en los cinwo casos de iicencias referentes al enlace de
asuiticos con mujeres de color, las autoridades estAn a favor, aunque en
un caso el Sindico se opuso "fundado en la variedad de razas que
pueblan ]a Isla y que puede ofrecer al Gobierno andando el ticmpo
dificultades que deben preverse", argurnento que no se tomn6 en cuenta
por Ia Secci6n, que apoyindose en las razone del pfrroco -"mas vale
que vivan unidos con los vinculos del Santo Matrimonio que no escan-
dalosamente en el concubinato y en pecado mortal habitual"-- y
ademas en el argumento sacar6crata de que "cl inconveniente no serVa
grande porque si )a gran necesidad del pa" es atraer a 61 pobladores
de mingfin modo se consigue mejor este resultado que autorizando las
uniones legitimas" (Habana, 1861 ).'* En otros dos casos las families
de sends pardas fibres su oponen a que se casen con asidticos, "sin
inas fundamento quc la nimia diferencia de color", que en realidad
debia favorecer a los asiaticos, si el criterio era biancura. A los ojos de
los pretendientes e incluso de algunas autoridades, la oposici6n demues-
ta la "rndiculez y arhitrariedad de ]a madre de ]a Nicolasa al negars&
(Habana, 1873).73
Pero una de las madres podia decir que -mejor desea verla (a ]a
hija) Viviendo con un negro o muerta, antes que casada con un chino;
(Marianao, 1881 ).T El color poco tenia que ver con eso.
En el caso de los indio. aimericanos se percibc la mnisma incohereucia
en la poltica de la administraci6n aunque no lBe' a la confesi6n
de que el sistema no podia acomodarse a su caso cono ocurri6 al decla-
rarse que los chinos no tenian color legal alguno. Los indios fueron sieni-
pre considerados como blancos legalmente. Pero, naturalmente, el color
de su piel debia ser nl.s hieiN pardo su posci6n social en cuanto a in-
gresos podia variar desde nedia hasta desesperada, en ei caso de los
yucatecas. Los varios criterios que permiten percibir u olvidar la desi-
gualdad se manioulan por los soliitantes. "Fambin aqui queda claro

Arch, Nac. GO) Sup. Civil. Leg. 9''/'26
Arch. Nac. Got.I Sut. Civi Ig. 931/32620.
Al F-Ih. N-4' OI)., G A x .! I-,, 716 !


84








que tanto el color legal coino elc -ilor real pm en sc' relegados, si asi
conviene, a un segundo piano.
El color, pues, era una de las diferencias entre personas que los
cubanos del siglo xxx percibian mas fAcilmente. Pero, como los casos
estudiados eviilencian, existian otras diferencias que, a los ojos de los
cubanos, implicaban tambin desigualdad y que por tanto no pennitian
los matrimonios entre mieinbros de grupos que de acuerdo a esos vanios
criterios eran diferentes. Cuando se quieren casar dos personas de gru-
pos diferentes, tratan de demostrar que en su caso particular no existe
diferencia o que ista viene atemperada por diferenctias de otro tipo
que ia compensan.
Las incoherenciau del sistema aumentan cin el tempo. La utifidad
del sistema para parte de h cle dominanie --los hacendados que
se hablan percatado de que convenia creart un nuineroso proletariado
asalariado y que ]a esclavitud estaba condenada- va disminuyendo. Sin
embargo, a medida que avanza el siglo da la irnpresi6n que el sisterna
de prohibici6n se aplica cada vez mais riguro.afiente. Mientras que
a prin ipios de siglo la mnica explicaci6n que las autoridades daban
para negar el perniso a los matrimonion interraciales era que los pa-
rientes del pretendiente blanco iban a ser deslucidos, mias tarde a este
argumento se afiaden los inconvenientes politicos: "autorizando enlaces
entre una y otra (razas) se tiende a subvertir y debilitar los vlnculos
de subordinaci6n con que los de color estin ligados a los blancos" (El
Cobre, 1855).1 Al prejuicio racial irracional se afiade cada vez mis el
prejuicio racial inteligible. Es esto casualidad? -Corrobora esto la tesis
de Moreno Fraginals de que los intereses negreros dominan cada vez
mw la vida del pals? i Indica esto la respuesta de las autoridades a una
presi6n de las class pobres contra el sisteina de prohbiici6n que se va
haciendo sentir? z Oes la respuesta a la presi6n eclesiistica en el mismo
sentido? -0, por e contrario, era Ia presi6n proveniente de abajo
contra el sistema de prohibiciones tan escasa que las autoridades pueden
permitirel ilujo de imponerlo con toda su fuerza? Esta (i1tima hip6tesis
se puede apoyar con hechos. Da ]a impresion q'e el racismo se habia
difundido a travess de today la sociedad cubana con intensidad crecien-
te: no s6lo lo aceptaban las autoridades, sino que blancos pobres e inclu-
so las gentes de color habian Ilegado a ver la sociedad cubana como
una sociedad estratificada de modo que la jerarquia entre grupos res-

Arch. Nac. Gob. Sup. (Civil[ Leg, 917/31914.


85









pondit)WIa tIuna1 alifItc al rit('ri(I,de [a diferiencia en (, color de la
ipiel. La intensidad d(0 prejuicto racial era tan rande que el sistelma
sv aceptaba a pesar de las incoherencias de que sufria.
El argumento de que los matrimonios interaciales deslucen a Ia
famirlia de color mias ciaro no explica, evidentelmente, porque se consi-
deraban tales matrimonios como des*iguales La explicaci6n seri circu-
tar- los parientes que(lan deslicidos, avergonzados, deshonmdos, porque,
Ia gente de color es socialmente inferior. v Ia grnte de color es inferior
porque introducirlos en a famiia, dlu. Es
muy distinto argumentar que. es inconveniente introducir en las familiar
blancas gentes de color porq e esto. si se extiende el ejemplo, puede
pjoner en peigro Ia organizacion social: convene considerar a ]a gente
de color conc ) inferior para conservar Ia organizacion ocial. Ahora
biei, a quien convenia conservar la organimaci6n social? A q u1"f
convenia qtue blanco pobres no se casaran con gente de color, y que
i ulatos no se casaran con morenos? No convenia a los hacendados, por
],p menos a juicio de su1s portavoces inteligentes; si convenia a los inte-
reses de los traficantes de esclavos. Y si la prohibici6n Se mantuvo, .jes
a ca usa de ]a fuerva de' csos intereses, o jugo ademan's un inportante
papel Ia aceptaci6n de esta prohibici6ii por pare de blancos pohres.
inulatos vmorenos? Y si asi' fuera, f por que 1o aceptaron? Podria de-
cirse qtw I' uinIicO caii1o de avarice social para la gene de color era
(. bianqtuea*- sitfamifia; xero, cdletro dc las Icrwspectivas y posibilidades
de los pohrv. tal explicaci6ii no parece satisfactoria: las profesiones
a que los ix)hre podian aspirar --artesanado. servicios, campesinado
independiene ...estban abiertas de igta] uniarnra a los blancos pobres
ininigrantes conri a ]a genie de color ibrv. Y pot otro lado no hay qtw
olvidar que a los interests de los hacendados inteligentementv, expuestos
conventa blanquear la Isla, no tanto por temor a una insurrecci6n
el Ia haiticnnm sino porque Ia esclavitud era incompatible con la meca-
nizaci6n de los inghios., el cultio 2S.smerado. Al g'n expediente se hact
eco de este argurnento, al exponer que "los que at matrirmonio se optu-
sieron, miraron Ia cuesti6n bajo el aspecto poliico y social y aun en
este terreno, considera Ia Secci6n que no hay motivo, por lo menos
estectnsrent monnt I dIe
en el caso present, pa ra near el consentiniento que sesoficita. Que
las razas se niczc an, es ui hecho indldable demostrado con harta
tlocuencia por ia nit ltitud dc mulatos en la Isla de Cuba; que el trans-
curso de las genen'aciones coiivierte en blancos a las per sonas que entre
sus deseendientu itiviron ; aIina. de color, es un hecho tambin indqt-







dable y que deja- tras si (hi ctw'ficio (iC cen bc a 1C lecedi~mt
de una raza quc a blanco consi(.ca dgradaa. .Esto lejos de ser un
mal es un bien y no pequelio sobre todo desde que se reconoci6 como
un delito el trafico de los esclavos y todas las disposi cones adoptadas
tienen ]a tendencia a disminuir en Io posible la raza dv, color dando
preponderancia a la blanca" (Cienfuegos. 1.360)."1 Si a Ia gente de
color no le hacia falta en realidad blanqucarse para avanzar ccon6mi-
camente, al menos dentro de la esfera tambi'n abierta a los blanco
pobres, y si los hacendados crean que convena fomentar 10,; matrimo-
nios, ipor qu6 subsiste el sistema quc es adccm5s cada vez rrm's incohe-
rente? Una explicaci6n puede ser que las gentes Ilegaron a crcer que
has diferencias de color realmente implicaban desigualdad. El anilisis
de casos de di'senso paterno en matrimoni, entre gene de color. mas
claro y mas oscura. corrobora, como veremos. esta hipotis.

Unones entreeg ente de color

Para casarse mulaows con negros no hacia falta pedir licencia. Los
expedientes resultan de falta de consentim into paterno en casos de
menores de edad. Segn la Real C'dula de 7 de abril de 1778, en que
se mand6 publicar y observar la pragmatica ,ancion sob' matrimonios
de 23 de marzo de 1776 no hacia falta consentirniento paterno para
snegro, mulatos, coyotes, e individuos de razas y castas semejantes,
tenidos y reputados por tales, exceptuando los ( 'sirvieren de oficiaies
en las milicias, o se distinguieren dc los dcmls por su, rcpittacion, bucna
operaciones v servicios. ".7 pei'o esto Se revoc6. M

Estudiaremos por tanto las razones de ]a falta de consentimiento
paterno, v los argumentos de los solicttants para cconvcnc r a las auto-
idades de que las razones paternas careclan de futuza, bien porqur:
cran compensadas por otras bien porque no cra n en si rismas convin-
cents. Mucha veccs los padres sc oponen al matrimonio pr raz6n
de desigualdad de los expedwnrits rstldad (lohay 28 quc tmew-

7' Arch. Na;, Gb, Sup, Civil. Leg. 922/3218b
7 Auto de ]a Audienc-ia de PLicrto-Principe di, 9 dc juIi d 1806, (,1iu:
para el mejor cumplimilento de lia Real Uduha de 15 de ctubre de 1805 dc
matrmonio entre personas desiguales, se adopta esta condusi6n fiscal. Z.AMORA Y
CORONADO, Jost' MARIA. Biblioteca de legislaci.On uftra'amrina en for?. e
diccionario alfablt*to. Madrid, 1845.
Ibidern.


87







cionan expresamentc esta raz6n. Hay varies expedics i. hi3coto|el s,
para los que no consta la causa por la que fueron prornovidos, ni ila
raz6n del disenso paterno, si &sta era )a eausa. Tainbin hay dos expC-
dientes que se deben al disenso por parte de dueios de esclavm, otrio
de un militar y por 61timo do promoVidos por menores de edad h1u6r-
fanos.
La desigualdacipodia resiltar de diferencias Ic color, de difcrencias
en posici6n econ6rnica, de diferencias de condici6n: libre en contraposi-
ci6n a esciava. Mity a 3uenudo en un misno expediente se mencionan
varios de estos factors. En el siguiente informe de tn cura paPrroco
relative al expedient "Jesut Fornaris %olicitando contraer matrimonio
con Juana Evangelista de la Litz Rargas" se eitan dos dc es, s aspectos,
fa situa.ci6n econ6nica y el color: "... para satisfac.r c informe reser-
vado que V.E. me exige F sobr la clase caudal, conducta y demis
circunstancias de estas personas, qcuc aspiran a contraer matrimonio. le
hecho las inquisiciones necesaias de swijetos imparciales, y me dan vI
resultado que e citado Fornaiis ejerce el oficio de -/apatero, que eN hijo
leitino de los morenos libertos [ ... I el qxte ha ineidido arias ocasiones
en defectos propios de a juventiid, por ruya casa rw ha alisentado
algunas veces de ha casa paterna f...] que ]a expuesta NaWrgas es hija
de Maria del Rmario Bargas, parda libre, de color oscuro, y de tn
moreno libre llaniado Parual por civa causa la expresada juana Evan-
gelista pertenece a a lase de negrom, ]a que habia perinanecido al
abrigo de su madre, hasta el moeento en que ]a abando6 con el objeto
de sustraerm. a la opo.1iei6u qu baria al matrimonio que j)retende
traslad~indose a otra en calidad de deposito.I por tenor a stis amena7aF,:
que arbas familias yacen en ]a mayor pohreza, "otenicndose de su
trabajo personal; y por todos etos motives juzgo )a negativa que la
madre de la Bargas hace, en conceder ]a licencia a ktt hija, es temera-
fna. .." (Bayamo, 1840) .7 Aparece tambien n este informe la men-
ci6n de ]a condici6n ---n6tese la diferencia quc se marca entre "libre"
y "liberto"e- y entre la legtimidid o ilegitimidad de ]a filiaci6n. Apa-
rece ademas una menci6n de ]a conducta del pretendient -...en otro
expedientes esto tiene una contrapartida en la menci6n de la conducizi,
honorable o no. d(e ]a mujer. En 0 caso fpie nosociqpa parece q'te, a
juicio del pArroco: ]a pobreza Ic ambas faiiiias y el que ella fuera
en apariencia rnorena m4As que parda bastaba para coripensar la dife-

"' Arch. N:w Gob. Suip Civil, Leg. 906/1.1-03


88







rencia de color aducida per a1 madre. Aun otras difei',ocias son a veces
ercibidas: por eje plo, Ia que iste entre gente (le color criolla o de
naci6n. Asi, el expediente siguiente sugiere esta circunstancia:".su
esclavo Jost3 Maria Garcia moreno criollo de oficio zapatero le tiene
pedido permiso para contrary inatrimonio con la parda |ibre Clara
Infanz6n..." (Habana, 1814)."1 E origen nacional, o la pertenencia
partial a un grupo cultural no hispainico, es uno de los factores que
influyeron en la denegacin del permiso p)r partecde "la parda Polonia
Vargas... (que) dice que su hijo Carlos no ha cumplido los 8 a5os,
y adems de su poca Mad para el e.tado ck matrimonio, lo verifica con
morena hija de una- negra carabalf, dehiendo propinder mas bien a
mejorar su linaje: -.stas son las dnicas razones que tiene ademfis el
perder el socorro y ayuda del inico hijo var6n que tiene por quien
se ha sacrificado para criarle vydarl tin oficir. a" (Guantafnamo,
1861)41
Y mnientras en un c:a0 la deshonra previa de li mtchacha agravaba
a l ojos de la madre del solicitante la de-sigualdad: "...las causales
que motivan su oposiciton son pot no ser del a misma clase y por quc la
joven pretendida no goza de mejor concepto, pues ha levado distintas
relaciones amorosas.... (Holguin) :" en otro caso, Andre's Jose" Recino
intenta convencer a las autoridades de que [a defensa del honor de la
mujer debe ser hastante para "ontraer el matrimonio que pact6 con
Ana Maria de CArdenas de sit propia calidadl y condici6n y bajo cuyo
prometi iento corrompi6 su integridad virginal". La raz6n no fue Io
suficientemente fiortc para compens-ar, en opinion de las autoridades,
la desigualdad. En la solicitud se declara qtie ambos son pardos y esto
no se pone en duda: sin embargo. "aparec-e que Andres Jose Recino,
aunque pardo, es ingenno, (a hijo legItimo prcreado por padres quc
han tenido las mismas calidades: y pot el contrario Ana Maria de C6.r-
denas, ni goza de legitimidad ni talnpoco de intrenuidad habiendo na-
cdo esclava siendolo tambien su Madre: [..1 per el motivo explicado es
Yacional ]a resistencia del padre..." (Sta. Clara, 1819) ,
El honor, la conduct virtuwoa de la mLijer, era importante pero no
decisivo seacnfficaha a la deigualdad dent o del grupo de color.

s Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. I.g. 889/29975.
S Arch. Nac. Gob. Sup. Civil Leg. 923/32223.
,12 Arch. Nae. Gob. Sup. Civil. Leg. 935-A/32856.
-" Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 894/30431.


89







A los ojos de algunos de los pretendientes, la desigualdad .vn que s
padres fundamentan su oposicli6n se basa en difrencias que ellos nis-
mos no creen importantes, son "razones [.] dinas de desprecio [. -
finicarnente son pretextos porqtue (e1a) [...] es parda y el qie insta
moreno" (Habana, 1816) Pero da ]a impresi6n que a los ojos de o1.
cubanos de la 6poca, tanto blancos como de color, las diferencias en, el
color, y no s61o entre blancos y gene de color, sino tambi6n dentro
del grupo de color, se percibian muy claramente. Se consideraba adems
que conferlan una determinada posici6n, superior o inferior, en la jerar-
quia social. Por algo los census del siglo pasado distinguen entre pardos
y morenos, de modo que no hay duda sobre la percepci6n por parte de
1W autoridades blancas de estas circunstancias. Los expedientes revelan
que ]a misma gente de color distinguia myiv agudamente los matices
de color, y esta clam que en el siglo x=x debido a ia frecuente misce-
genad6n ya habia toda una garna. Si a ello le an'adimos el criteria
de condici6n, aparte de una serie de otros criterios, que como hemos
visto, tambi6n eran tenidos en cuenta, resulta que la isma gene de
color se veia estratificada severamente. El intcres de cada estrato, de
cada familia, era pimordialmente inantener e incluso mejorar su poi-
ci6n. El matrimonio era al mismo tiempo ino de los mejores medics para
lograr uin avance. pero tambien el mayor peligro. Y el ideal que se
perse"gia con todos estos csfuerzos por mejorar la "calidad" era "ade-
lantar la famlia", como se dice atn hov en Cuba, blanqucarla, "rnejo-
rar el inaje", corno dice ti expediente (Guantzinamo, 1861). i Asi,
Ana Meglas y Miguel del Risco, vecinos de Puerto Principe, dicen que
'habra mas d ocho nwsces que llevamos relaciones amorosas con el
objeto de contraer matrirnonio. Perteneciendo ainbos a una misma
clase, el padre de ]a exponente nomhrado Mar'os Megias, no se oponia
en uanera alguna a que el que hahia visitara su casa con ese rnismo
objeto; dando siempre pruebas del mayor gusto en semejante enlace;
pero disgustos particulars enteramente ajenos de fundamentos raciona-
les en que apoyar su disenso. han ocasionado la negativa..." El padre
de la oven fundamenta sn negativa diciendo que cree "que no pueck
consentir en el matrimonio que sti hija Ana trata de contraer con Mi-
guel del Risco, porque es un pardo converto y el exponente y su hija son
personas blancas, por Io cual hay una notable desigualdad..." A lo qte

4 Arch. Nar.. Cob. Sup. Civil. Leg. 891/301211,
Ar'h. Nay. ( h. Sup. Civil. Leg. 923/32223.







I;s autoridades, rcmhazando ( ]disnso. cormentan quc "-; del i od, ini-
itendibie el pre te)tc'eque da Marcos Mcgias para negar %iil icenicia a 4
hija para casarse con Miguel Risco reducido a clue este es pardo sign-
doloe 1 tambien per todas las apariencias: pues nadi .le ha dado eI Don
en las diligencias que se han practicado en Puerto Principvt.. ." (Puerto
Principe, 1849).s" Es de suponer que PI padre de ]a joven intentaha
rescrvarla para un enlace mejor.
Otro caso interesante es el de Telesforo Maranges y Honorina de los
I)olores MegTet. vecino el pnmero de Mayar v i s a unda de MorII',
Segtin ellos mismos dicemn son morenos, ibres Ios dos. El expedientce
-evela ademas que ella es hija de frances v morena esclava de su padre.
Que ha nacido esclava, peto ha.sido rccono cida recientemente por el
padre, que ahora se cpone al matrimonio en cuesti6n; y que I joven
es igualinente hijo, de france's duieio de im cafetal publicado en el
cuart6n de Pilote Arriba.. v de una esclava. Adems "no hay desi-
.rualdad entre los exponentes. segun se evidencia de sus respectivas
partidas de bautismo. ". Legalmente son igtuales, ;Eui si el cmura pt-
rroco en su informe dice que "lamamos a la JHonorina parda v a 61
moreno". La diferencia 461o puedc ser de niati/. Sin embargo. el padre
de la jovein declara q ie ademM tie la suptticsta c('nducta desarhYadt
del joven se opone al enlace por "Ia desigualdad de clase que media
entre aqi'lla y Maranges" (Santiago de Cuba, 1863), s decir h
consider inferior. Si analizarnos el color y la condici6n de abo ..
sc.in declaraci6n propia y del cura es mpnono, es hijo nitura1 tde
64ance's con eq lava, ella es m6rena .se, n declaraci6un propia. per- parda
,eciin la dcel ctra., e hija natural peto i-econocida de france6s con cheli-
va----ios que desogualdad" cii ,fccto parece consistr en el color
y cI tipo de filiaci6n. siendo pardo reconocido mejior que monno na-

lnclISo, COMOe yI VIrOeos sc d(an caes- en quc se tribuy c al i,, -
tancia al color, real o legal, que para 10grar la inscvipci6n comO blanco
se lega a negar ]a maternidad. Pedro Perez, al solicitar su partida de
bautismo para tramitar su matrimonio con wna parda nota "en aquel
documento el eiror que se cometi) al tiempo de extender [a partida.
-mponi'ndorne sin padres conocidosy y on In calidad de blanco q ie en

Arch. Nac- Gob. Sup. Civil. Leg. 913/31681.
A\rch, Nae, Gob. Sup. Civil. Leg, 925/32350.







realidad no tengo [.,] joo061o por mi propio aspecto sino tambiein
por que soy notoriamente hijo natural de Narcisa Lazo iguahnente
parda libre bajo cuyo abrigo he vivido siempre reconocifndola yo por
mi made y teniendome ella por tal su hijo natural junto con otra mi
hlermana sin misterio ni ocultacion algina, por que no ha habido objeto
ni fundamento para recatar una filiaci6n tan conocida de todo el p-
blico.. Pero cree qiie su madre seguramente no darA su consenti-
miento al matrirnonio "por ideas particulares que la ban conducido
a todas estas maquinaciones de rpresentarmex corno blanco para eludir
mi comprometimiento con la citada mi pretendida..." (Santiago de
Cuba, 1830)." Las autordades le conceden el permiso, dlndole asi
la primacia al color real.
Era dificil que un muchacho o una muchacha de color encontra-
ran una pareja qxe fuera realmente pareja con respecto a todas estas
caracteristicas.

Tambien las autoridades veian mis motivos de desigualdad de los
reconocidos en ]a legislaci6n. Tal vez el ejemplo mas claro es el caso
siguiente. Cuatido a fines de siglo la legislaci6n que se estimaba reque-
rla obligatoriamente ]a soficitud de icencia para lo matrimonios entre
blancos y genre de color deaparece, y por tanto todo el mundo tiene,
por asi decir: el mismo color legal a efectos de matrimonio, hay sin
embargo autoridades que aceptan como justificada la oposici6n paterna
a] matrimonio de un hijo menor de edad, blanco, con una muchacha
de color, bawada precisamente en la diferencia de color, y a pesar de
ctte estaba en jiego el honor de la muchacha, de cuya honeitidad se
habia abusado y qu se hallaba encinta: las causes que D. Male-
cio Carbajal tien, para oponense al matinmonio do su hijo, y tan raci,-
nales como se requieren por el articdo 8' de la Real Pragma~tica de
23 dt marzo de 1796. y no puede nunca, en cas como el de que se
trata, considerai -svel disenso como un abuso de la patria potestad, por
mas que se funded la pretensi6n del hijo en la Real Orden de 28 de enero
de 1877, porqtic si por ella se' deja complete Jihertad para los mati'-
monios entire personas de distintas razas, no puede desautorizarse a un
padre qti se opone a que si hijo nmenor contraiga matrimonio con
persona de color, amique se halle en el estado dc ]a parda Lucila Ca-
ndad Castillo. Por to expuesto, [a Secci6n es de parecer de informar

Arch. Nt(. ('Sob, Sup. Civil. Leg. 909/31094.







a V.E., que puede servirse negar a D. Enrique Se crino Cbjal a i l-
cencia supletoria..." (Santiago de Cuba, 1882).,
En los matrimonios de la gente de color kasituaci6n, desde un
punto de Vista juridico, fue siernpre tsa misina: no hay diferencia de
color legal. Los solicitantes, los oposito" y las autoridades utilizan
como argumentos en favor o en contra de a desigualdad aducida en iel
disenso paterno, las diferencias o Jas similaridades en el color real. Y
dentro de ese color real perciben inuchos inatic~. Percibian adeniazs
diferenci por otros conceptos, que implicaban tamhitn desigualdad. Y
el que la gente percibiera tantos motivos dI desigutaldad perinite argu-
mentar que la gran discriminaci6n matrimonial entre grupos no se debio
simplemente a que )a clase dominante impushira sus valores a las clase-
populares, mediante la legislaci6n o la interpretaci6i, a stu favor de] a
iegislaci6n, sino que estas clases mismas eran sumainente sensibles a todo
genero de diferencias. en color y en ntras circ.nstancias. [,a razn de
esta agudeza en Ia percepci6n de diferencd.is qIe inplicaban deslgual-
dades tainbien dentro del grupo de color puedeo ti vez explicarse supo-
niendo quc las cosas havan stwedido del modo siguiente.
Conro ya emos dicho, en un princi)o eran dos grtipos ijuk sc( dift-
renciaban por sti posici6n en )a econonia: los lihrts 3v los sciavos. Se
diferenciaba tanibi n. exactazente por hi isisna Iht.nt entre gene du
origen europeo y genre de origen africano. (Con ci ticnzpo la situaci6i
sc complica. La divisi6n entre libres y csclavos subsiste, pero dentro del
grupo esclavo hay gette de origen parcialmente europeo. Dentro del grip
de los libres existdan notables diterenciai econ6rmicas. profesionales, dc
educaci6n, etc. y tambien en rasgos fisicos. A las diferencias percibidas
tn rasgos fisicos las I lanamos diffrencias dC cisi a : :i las otras diferencias
percbidas. de clas social-
La gente de orien ecCIusivM"Hentc curopeo. todos ellos libres, se
diferenciaban de modo nity considerable econoit;iica mute, profesionai-
mente, culturalmente, etc. Pero las diferencias de cla-c no coincidian
uniformemnente con diferencias fisicas clararnente percepibles. tales.
por ejemplo, como la diferencia entrc rubios y triguenios. Por el contra-
io. entire los libres de origen total o parciahmente africano, las diferen-
cias de clase tendian segumamente a coincidir con diferencias fisicas: los
pardos libres, en Ueneral, estaban en mejor situaci6n econ6nica que
los morenos libres --tal vez porque en promedio sits familias habian
s Arrh. Nac-. (lob. Gene~ral-i. 4g,50/0,6191.


9.







estao ya mas tiem en ( uba, tal vez purque. L s ascendieutec curopeo,
hls ihabian dejado a!gunos bienes. Entre :las gentts de origin parcial
o ttalimet africano, los libres estaban en mejor situaci6n econ6mica
que los esciavos y Ios Cnsos nos indican que, la proporci6n de pardos
a morenos era iiucito is alta entry los librn que ,entm osesclavos,
Es verdad que a aa "desigualdad" de c olor no correspondiaW*-j i prV 1 u1
desigualdad en el iismo sentido en cuanto a clase social. Mieni ias
que en lo qu re spvcta a color los morezos son inferjioms a Jas pardos
y los pardos a los blancos, en lo que respecta a clase social no siempre
t:s ast. D. Ysidro Ca, as oficial de albafiiil. blanco, catalin, tiene quc,
solicitar licencia para contracr matrimonio con la hija de si patrono.
maestro albafii, pardo fibre (Cienfucgos, 1860)."' Antonia Caro, parda,
vuyo padre es propit-tario de tries cabailerias dt tierra y de cuatro esclia-
VC1 no neCesitaria pedir licrucia alas autoridades p-ara ":-casars con i
-clavo de su padre, pero Ia nctsita para conttacr matrimonio con ti
pobre sodado licenciado salmantino -.--y no [a nsigue (Habanu.
1853) .'L Y hemos visto quil lo mismo curria entire gente de color
libre: la de-sigualdad de case podia acLuar en sentido contrario a Lt
desigualdad de casta. Las autoridades 7eian comno ia desigualdad
ias inportante la originada cn la diferencia de color ntrv ,gerzitv
die origen exclusiainente e ,roptq y los de origen parcial o totaiewii
africano. No fue s61o que optaran por la interpretacidn o en ved
v de ia legislacion, smo que en algunas epoUts --.de 1864 hasta 1874--
se negaron incluso dar curso a muchas de las -oicitude- y alas otras
ias denegaron rotundamente : hasta tal ponto les parecia quc ia desi-
gualdad de color no podia scr compensada en modo alguno. Ni al nivei
de los ideales podia ponerse en duda la dsigaldad que la diferencia
de color imnplicaba .--contra el ideal cat6lico y progresista-- ni al nivel
de ]a pr~ictica, aceptando ese ideal de la sociedad dividida en casta.
mas (jut. en clases. durante esos afios podia pWmitirsC excepelones. El
ideal y !a praetica debian coincidir. En otras epocas, sin embargo. N-
esto fue lo m's coriente, al verse) a sociedad dividida en castas d(e colot

A -ch, Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 92/217.
"' Arch. Na(:. Gob. Sup. Civil Leg. 916/31839.
Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Le-s. 926/32385,"94386. :"2391, 32399.
32413, 32440; 927/32454, 32461,,32466; 32478, 32495- 935-B/33000; Arch,
Nac. Gob. General. L. 472/23243: Arch. Nae. Gob, Sup. 'Civil. Leg. 930/32602.
32615: 932/32654.


94









y tambien en cles scales que no slempre coincidiai, Lit prohibiciorI
de inatrimonios interjaeiale," s se suaviza cuando casta v clase actilan cii
sentido contrario.
En la sociedad cubana em su conjunto, clase y casta de color coiiici-
dieron en un principio y las diferencias de oulor continuaron percibin-
dose aun despus de que dejara de coincidir. Entre las gentes de origeii
total o parcialmente africano., clase y casta coincidieroi tambien du-
rante bastante tiempo: las diferencias de cla-se coincidian muchas vcces
Con diferencias perceptibles en rasgos fisicos. En cambio, entre las
gentes de origen exclusivanente europeo s'*o se percibian diferencias
de cla t .rque nunca esas diferencias coincidiron ,n iforinentcnI
COI diferencias percvptibles en rasgov fisicos.

!, niones ntre bleancos.. d-enso patern,

Los inconvenientes que los padres yen a los unilaces de :ss
pueden clasificarse en dos grandes grupos: los que derivan de i con-
(epci6n del honor cotno precedencia y los que resultan de la concepci6nz
de honor como virtud. A veces ambos tipos de vazones se co (11 un iosn expediente. Por ejemplo, nientras tin padre aduce quc
sit hijo "cl joven D. Pablo apenas cuenta diez y ocho afios de edad.
que no tene bienes ni profesi6n, por hallarse todavla recibicndo st
educaci6n literaria, y principalmente que la familia de Da. Maria de
fa Concepcion Millo con quien pretende enlazarse carece de aquella
reputa con de moralidad sin la cual no puede encontrasew ia felicidad
eii e] matrimonio, o mejor dicho se ha adquirido una reputaci6n con-
tratia por su mala condiicta. ..", en el informe de ]a Tenencia de Go-
bierno de Trinidad referente al mismo caso se hace notar que D. Pablo
%lha vivido hasta ahona en el hogar paterno cotno perteneciente a wni
de las familiar m s acomodadas de esta jurisdicci6n por sus bienes dc
fortuna y consideraciones sociales. La farnilia de la contnayente no dis-
fruta de buen concepto piiblico y en ella hay artesanos, existiendo bieni
marcada diferencia de conldici*6n y clase que Ata OCupa reSpecto a Ja
del referido joven. Se les niega el permiso. (Trinidad, 1859,"
En el siguiente aparece como nica razon dl disenso eso que se
llama a veces eI desden hispAnico por el trabajo manual: "De ptblica

'; :Arh. N ,. Gob. Sup. Civil. Lg. 921/32|29.


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notoriedad es que en la famiilia del postulante desde sus inas remotes
ascendientes han servido en employs distinguidos a S.M. unos en..
la Armada y otros en el Ministerio de Marina, sin que en ningun caso
haya habido personas en st ctimologia de linaje que hayan ejercido
artes y oficios mecainicos, cono en la actualidad lo practica iaterial-
niente D. Domingo Toledo padre de ia contrayente Da. Matilde y con
este solo hecho se convendrt en la gran diferencia que media entree
su posici6n social con fa de aque.. El expediente no deja entrever
si fue sinceramente o por asucia (pul, DOmingo. el padre de ella.
relojero y platero. neg6 tambien sti consentimiento diciendo que el joven
hacia un afio que no trabajaba y qe no teni medios para constituir
in hogar. Las autoridades, naturalmente, tuvicron que rechazar como
i.-racionales ambos disensos. (1-labana, 1852' .41
En otro caso, [a desiguaidad es tan pawn- tv que se admite el disenso
patemo, puts "de ]as diligencias practicmlas resulta que el padre de
(ella) es persona acaudalada pues Ne le suponen m~is de 200,000 Pesos
en propiedades y D. Jose Martos no citcnta sino con io que gana conto
mayoral de fincas. -Y. Ademnis ella tenia "una buena educaci6n mientras
que Martos no sabe ni firmar" (San G(istobal, 1.859). ? Diferencias
anMogas existian entre D. Jos( Burrundarena y Da. Rosa Casanova y
Peoli, a quienes sin embargo se concedi6 lieencia. a pesar de "quc
ia educaci6n de la de Casanova a consecut.ncia de su ventajosa posici6n
es algo mas esmerada que la de Burrundarena" y aunque "Ia posici6n
que ocupa, su familia (de 61) -s ia de pobres por hallarse viviendo en
tin sitio Potrero en arrendamiento v la de la Da. Rosa Casanova cs
buena en raz6n a que su padre pos e en este partido un cafetal con
cincuenta negros de dotaci6n. .. (IBahia Honda, 1859).";
En otros casos no parece que ia desigualdad econ6]nica o en educa-
;i6n sea lo ms importante. Asi, el joven D. Hp61ito Reina y Capfi!!o,
hijo natural de dos blancos, empleado de policia, no tenia a juicio de
)a Seccion de Asuntos Judiciales y Eclestisticos "contra si otra circuns-
tancia que la de no ser hijo legitimo: pero ella deb influir poco en
el asunto de jue se trata puesto que no aspira a eniazarse con persona
de ]a alta nobleva sino con [a hija de un honrado comerciante catalfin,

"+ Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 1148/43942.
Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 923/32203.
Arch. Naw. Gob. Sup. Civil. Leg. 921/32129.

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duefio de una o mas peleterias en esta ciudad. La ilegitimidad por otra
parte no es en los tiempos en que vivimos una nota de infamia y debe
considerarse mas como una desgracia...": lo malo era que podia
inducir a sospechas sobre Ia pureza de sangre del hijo, aunque en este
ao pudo probar su ascendencia blanca; y aunque el fundionario se la
diese de progresista, Ia diferencia en filiaci6n implicaba, a los ojos de
los cubanos, desigualdad. Pero ademas, prosigue la Secci6n, "en cuanto
a posid6n social, sino iguala la del Sr. Arrufat, por Jo menos no se
aparta mucho". Las objeciones del padre no tienen por tanto peso bas-
tante, sobre todo porque "fueran ]as que quisieran las condiciones de
Reina, el estado en que ha puesto Ia cuesti6n la irregular cond'icta
de la novia (que se fug6 del dep6sito) la ha hecho ya de decoro para
su propia familia, pues aunque no es de suponer Reina abusase de la
ocasi6n que la Da. Isabel le proporcion6 la opinion publica estar Iejos
de creerle [...] quien sabe si juzgando ast se acercaria a la verdad"
(Habana, 1859) .'8
En muchas ocasiones, pues, ei disenso paterno al matrimonio entre
blancos estaba motivado por la desigualdad en posici6n social deter-
minada por distintos indicadores: fortuna, educaci6n, profesi6n, noble-
za, legitiroidad, etc.
Otro caso similar es el de una madre quc podia decir "que ,lo le
agrada la elecci6n que este (su hijo) ha hecho por haber sido educada
la joven en Ia Casa de Beneficencia...". Las autoridades no pensaban
que Ia raz6n fuera suficiente, "considerando que en la hip6tcsis de quc
pudieran ser atendibles los motivos que expresa la referida Sra., tampo-
co podrilan contrariar la acci6n de la ley, por cuanto a que D. Pedro
Francsco Borrell confiesa en su instancia que rapt6 a su pretendida
sacandola del hogar paterno (adoptivo), y que estaba pronto a cubrir
su honor... ". A pesar de que Borrell tenia un "cuantioso capitaV", las
autoridades deciden, como en el caso anterior, que es mas important
reparar el honor de la joven blanca que respetar los deseos expresados
inicialmente por los padres (Habana, 1865) .01
En una oportunidad, cuando no consta desigualdad econ6rmica, ain-
que si hay la diferencia de noble a estado Ilano, se aduce como argu-
mentos ]a desigualdad en la filiaci6n --natural o legitiima--, ia con-

17 Arch, Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 923/32203.
$1 Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 927/32467,

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ducta deshonrosa, e incluso se insinuan dudas sobre el color de la pre-
tendida. El padre del joven expone que "constan hechos y circunstancias
que deslustran y oscurecen completamente la moralidad y virtud de
Da. Rosalia, cuya filiaci6n ha negado su propio padre, imputando a la
madre el ma's torpe y escandaloso adulterio (con un "chino"). Pero
ademis de esto, Sor. Exmo., la segunda raz6n de disenso no es menos
atendible. El que habla es nieto del Sr. Brigadier D. Antonio Josi de
Veytia y Castro, Marques del Real Socorro, y descendiente por 1o
mismo de una de las families (seale licito decirlo en esta coyuntura)
mas esclarecidas de este pais. Como tal nieto tiene derecho expectativo
a la sucesi6n de ese titulo de Castilla, de lo que se deduce que su hijo
siendo su primogenito, habra' de poseerlo un dia en el orden regular.
V.E. cornprenderi desde luego que es un deber preferente el de con-
servar desde ahora Ia pureza de sangre de su descendencia futura...."
Tambien hace alusi6n a la previa deshonra de la joven a rnanos de un
sargento, a lo que el pretendiente replica que "No es cierto I...] como
se presume [...] que Da. Rosalia se hubiera encontrado antes de conocer-
la el que postula en ese estado lamentable y depresivo a que alude [...]
y nadie, sino el que expone, puede aseverarlo con la seguridad y el con-
vencimiento que nace de la experiencia [...] El que postula [...] jura
ante Dios y los hombres que ha estuprado a la Seniorita Da. Rosalia, y
que 6sta no ha tenido acceso con otro alguno, y lo jura asi, por haber
encontrado en ella indudables y muy marcados signos de una virgini-
dad inmaculada y evidente...". Despues de obtenerse diversos informes
queda claro que las acusaciones son en efecto falsas, y se concede la
licencia supletoria. A pesar de ello, el padre del joven sigue poniendo
obstAculos hasta tal punto que la madre de la pretendida vuelve a diri-
girse a las autoridades suplicaindoles le asistan en inducir al joven
a cumplir la palabra puesto que su hija se halla encinta (Habana,
1859).1" La joven ha perdido el honor y la (nica manera de repararlo
es por medio del matrimonio. Encontramos aqul otra vez que chwa
el inter's por mantener el honor de la familia -el honor precedencia-
con el de reparar el de la mujer--el honor virtud-. Pero aqui el
choque es mfs severo que en el caso de las uniones de blancos con
mujeres de color -donde el honor de Ia mujer vale poco- puesto que
se consider que una familia honrada, en el sentido de familia princi-
pal que tiene y recipe honores, debe ser una familia honrada, en el

VO Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 921/32129.


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sentido de familia celosa de mantener la virtud de stis mujeres para
que no se introduzcan elementos extraios en el linaje. La preocupaci6n
por la legitimidad de la filiaci6n responde a esta considera66n. El
mantener el honor-virtud sirve para que no pueda ponerse en duda
Io merecido del honor-precedencia. A mayor honor-precedencia, mayor
honor-virtud, y de paso, mayor apelaci6n a la sancion religiosa que
refuerza el aprecio por la virginidad prematrimonial de las mujeres, y
por Ia castidad durante el matrimonio. Las clases superiores no pueden
decir que no import Ia virtud de las mujeres, y eso Io utilizan los
pretendientes para veneer mediante el rapto los obsticulos paternos
a matrimonios desiguales.
Entre blancos ricos se aspira a mantener ]a posici6n social, se trata
de status adscrito, asignado. Esto require endogamia, required mante-
ner el honor-virtud. Entre los pobres se trata de ascender, se trata de
status adqudo. Da. Tcrsa, blanca pobre, podria sacrificar su honor
y amancebarse con D. Pedro, blanco rico, para "adelantar ]a familia"
econ6micamente. Pero Ia familia de D. Pedro, blanco rico, esta en
contra de amancbamientos en principio. Y Da. Teresa puede hacer
jugar este valor, y dejarse raptar y luego exigir reparaci6n por ma-
trimonio.










Raptos

De los 69 expedientes referentes a raptos que se conservan en los
condos del Gobierno Superior Civil y del Gobierno General en ei Ar-
chivo Nacional, 46 se refieren a blancos con blanco.v, y el resto se dis-
tribuye del modo siguiente:

blanco con parda 6 pardo con morena
pardos 7 morenos 2
pardo con blanca 5 anoreno con parda 2








No hay ninguno de blanco con morena ni de moreno con blanca. En
la gran mayoria, como puede verse, los participantes son blanco, y esto
indica, a nuestro juicio, que. el rapto era una manera de veneer la
resitencia.paterna al matrimonio entre blancos, pero no asi entre gente
de color, precisamente porque Ia concepci6n del honor de la mujer
y la importancia que se le daba no era ]a misma en todos los estratos
de la sociedad.
El hecho de que la gran mayoria de los expedientes sobre raptos
sean tramitados por blancos no quiere decir que entre la gente de color
no era 6sta una de las formas de iniciar una uni6n. Probablemente
era tan frecuente o mas en el grupo de color que en el caso de las
uniones de blancos con mujeres de color. Pero mientras que los blancos,
debido a la mayor valoraci6n del honor-virtud de la mujer generalmente
acudian a los tribunales para lograr que este honor mancillado fuera
"cubierto", la generalidad de la gente de color, es decir las clauses ma"s
bajas, ante el hecho consumado, se conforynaban. Si recordamos el caso
de los hermanos Lafita, teniente y capitan en Baracoa, ainancebados
con dos hermanas pardas fue en efecto por rapto --es decir levan-
doselas- que se constituyeron las dos uniones: Catalina, una de Ias
hermanas declare que "vivia con 61 separadamente, que antes de cono-
cerlo, vivia con sus padres los cuales la sostenian honradamente, oponien-
dose a sus primeras relaciones con Lafita, hasta que al fin viendo que no
tenian remedio se desentendieron de ella ...." (Baracoa, 1853).0 Los
padres se "desentendieron" pero no le siguieron causa a Lafita. Se
estimaba seguramente que frente a ]a posici6n de Lafita el honor de
Catalina no justificaba tales medidas. Bastante "adelantaba la familia".
En cambio, la efectividad del rapto como medio para allanar cual-
quier obstaculo al matrimonio entre los blancos, prueba precisamente
]a alta valoraci6n del honor de la mujer en este grupo. Al menor
indicio de que 6ste ha quedado ofendido se acude a las autoridades
para obtener satisfacci6n. Asi, D. Pedro Garay declara "haberse fugado
su hermana Da. Isabel con D. Miguel Millaya, como a las siete de la
misma: y como a las nueve fueron encontrados estos por el mismo
Garay en el paseo de Ysabel Segunda hablando familiarmente. (Ha.
bana, 1853).""" Poco puede haber ocurrido en ese tiempo y lugar. Sin
embargo, tanto el pretendionte como el hermano consideran el mero

too Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 916/31862.
101 Arch. Nac. Gob. Sup. Civil. Leg. 916/31847.


100




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