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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00079


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Revista

de la Biblioteca Nacional 'Jose Marti"


Afio 57


3ra. epoca-vol.


VIII


Numero 4
Octubre-Diciembre, 1966


Cada autor se responsabiliza
con sus opinions.


TABLA DE CONTENIDO


PAI.


Eloy G.


Merino Brito


Fray Bartolom6 de las Casas y ]a Guerra Justa ............ 5

Luis F. Leiroy y GCldvez
La Universidad de La Habana en su etapa republican. III 18

Carlos Borbolla


El Organo de Baile de Manvanillo y su Historia


4 + Ft.


33


Eliseo Diego
El Juego de Ajedrez ............... ... .. ......

Juan Pdrez de Ia Riva
Demografia de los culies chinos (1853-74)

Pedro Deschamps Chapeaux


Historia


de Ia Gente sin Historia. El Negro en


la Economia


Habanera del siglo xix. El funerario Flix Barbosa y Ia Bur-
guesia de color .. ................... .......... . .


Cr6nica . ......... .. .. . ..... ..... ... ...

Indice de Grabados ..... ........................


97

97


106


w p 9 R 4 p 0


















DIRECTOR: JUAN PE.REZ DR LA RrvA


CONSEJO DE REDACCION:

Maria Teresa Freyre de Andrade, Salvador Bueno, Argeliers Le6n,
Manuel Moreno Fraginals, Mario Paraj6n, Aleida Plasencia, Graziella
Pogolotti, Amalia Rodriguez.

Secretaria dc la Redaccio6n Luisa Campuzano.

Canje: Aida Queuedo.



ADMINISTRACI6N Y
REDACCION:

3er. piso de la Biblioteca Nacional "Jos6 Marti". Plaza de la
Revoluci6on. La Habana. Cuba.


Publicaci6n al cuidado de Emilio Seti6n.











Fray Bartolome de las Casas

y la guerra fusta *

Eloy G. Merino Brito


I

Alejandro Lipschutz, terminal la Introducci6n de su obra "El proble-
ma Racial en la Conquista de Am6rica y el Mestizaje" diciendo que
Del seniorialismo engendrado en el neolltico, derivan el despotisino
oriental, las guerras de conquista sin fin a traves del mundo entero,
Ia esclavitud, Ia servidumbre; pero tambien el feudalismo en su
forma europea medieval, el capitalism industrial en sus diversas
forms, incluso el del siglo xix, el colonialismo, y finalmente el capi-
talismo monopolista avasallador de nuestros tiempos. El llamado
mundo occidental, igual que el muindo traditional oriental, no es
otra cosa que un conglomerado de estados seioriales para los fines
de la explotaci6n del hombre por el hombre; y su ilamada moral
que se nos present en tan diversas formas no es otra cosa que
hipocresia destinada a tranquilizar la conciencia del pecado.

De esa "moral de ocasi6n" surgi6 Ia doctrine de la llamada "guerra
just" que no fue otra cosa en el fondo que un intent de cohonestar
la agresi6n brutal a los pueblos mas debiles con vista a su explotaci6n y
sojuzgamiento. Si repasamos la Historia, desde Ia antigiiedad hasta los
dias que corren, encontraremos siernpre que el agresor aspira a justificar
su acci6n depredatoria y criminal apoyandose en la religion, en la moral
cristiana, en tin pretendido derecho de soberania, en la necesidad, en un

* Comunicaci6n presentada al Serninario auspiciado por el Instituto de Historia
de la Academia de Ciencias de Cuba sobre El Padre Las Casas y los problimas
del colonialismno en Aml rica. La Habana, octubre 12;13;I14 y 17 de 1966.
1 Profesor de la Escuela de Ciencias Politicas de la Universidad de La Habana
y Vice-Director del Instituto de Politica Internacional del Ministerio de Rela-
ciones Exteriores.








falso sentimiento de humrnanidad por socorrer a los pueblos barbaros,
cuando no en una pretendida superioridad racial y cultural o en la defen-
sa de un llamado "mundo libre". La doctrine predominante de la coloni-
zacion europea, especialmente en el Africa, ha sido la de que sus natura-
les integran una clase inferior que debe trabajar para el progress de una
civilizaci6n superior. Un hotentote se consideraba civilizado cuando gozo-
samente trabajaba para los blancos sin sueldo alguno, o por alguna
chucheria, sin proferir una queja. Los boers llegaron a acusar a Living-
stone de tratar de enseniar a los negros, que era tanto como tratar de
ensenar a los monos. A fines del siglo xix un franco-argelino afirmaba
que los naturales de Argelia eran series inferiors, miserable, protegidos
ridiculamente por la ley, que debian sentirse muy honrados en servir los
intereses de los colonos y en satisfacer sus vicios. Cuando la guerra his-
pano-americana un connotado educador, William T. Harris, sostenia
p'blicamcnte que "era un deber de los norteamericanos intervenir en la
obra de dividir las zonas extranjeras a fin de probar que podian gobernar
a pueblos atrasados en su propio beneficio".
Mussolini agredi6 a Abisinia y la incorpor6 a su dominion corno "una
acci6n civilizadora italiana" en un Estado barbaro y atrasado, en el que
aun existia la esclavitud. Hitler aniquil6 pueblos, asesin6 millones de
hombres y desat6 una guerra mundial bajo la bandera de la superioridad
racial y cultural del pueblo aleman y por la defense de la civilizaci6n
occidental de la amenaza comunista. En estos dias que corren, el irnmpe-
rialismno norteamericano Ileva adelante la agresi6n rmas brutal de estos
tiempos contra el pueblo vietnamita y no ticne el menor pudor al tratar
de justificar su crime invocando un sedicente titulo de defensores del
derecho, de ]a democracia y de la libre determinaci6n de los pueblos.
Para el Presidente Johnson "la sucia guerra de Viet-Nam" es una "guerra
just" y para probarlo se imprimen en los Estados Unidos y se distribu-
yen en el mundo toneladas de papel, y se radian diariamente decenas
de alocuclones en todos los idiomnas.

II

Hace cuatro siglos, cuandb el Derecho Internacional estaba afin en
el vientre de la cultural occidental, un fraile dominico, Bartolome de las
Casas, o Bartolome Casaus, condenaba para siempre las guerras de con-
quista, las llamadas "guerras justas", a las que calificaba de "injustisi-
mas y de propios tiranos" y denunciaba al Consejo de Indias y al mundo








enter que Espafia habia usurpado los reinos y sefiorios de las Indias, que
las encomiendas y repartimientos eran inicuos y tir.nicos, que el Rey con
todo su poder no podia justificar las guerras y robos hechos a los indios,
que todas las riquezas extraldas de la America eran robadas y Espafia
debia devolverlas y, por ultimo, que los naturales del nuevo mundo tenian
pleno derecho de hacerle a los espafioles "guerras justisimas y raernos de
las haz de la tierra y este derecho les durari hasta el dia del juicio"2
Medio siglo antes, en 1511, otro Fraile de su mnisma orden, Antonio
de Montesinos, predicando en la Isla de la Espafiola el domingo prece-
dente a la Navidad, lanzaba ]a primera protest que se oy6 en America
contra la barbaric hispana y puso en duda el derecho y los titulos de
Espania a la conquista de las Indias reci*6n descubiertas. "Con qu6 derecho
y con que justicia tennis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos
indios? Con qu6 autoridad habeis hecho tan detestables guerras a estas
genes que estaban en sus tierras mansas y pacificas, donde tan infinitas
dellas, con muertes y estragos nunca oidos, habeis consunido?"3' Este
sermon, que con mrs extension ha Ilegado a nosotros por el relato que
de el hace Bartolom6 de las Casas, caus6 profunda consternation y dis-
gusto en los feligreses, quienes protestaron de 61 y del fraile ante el Ahni-
rante Don Diego Col6n, quien habi6ndolo informado al Rey Don Fernan-
do el Cat6lico, le vali6 a Montesinos Ia mis several admonici6n y la adver-
tencia de que seria reembarcado a Espafna si 61 y sus hermanos de religion
persistian en sus predicaciones err6neas.
No obstante, la Orden de Santo Domingo hizo suya las protests de
Montesinos y sus quejas llegaron hasta el Rey, quien, preocupado, orden6
que se reuniera en Burgos, en 1512, una Junta presidida por el Obispo
de Palencia, Juan Rodriguez de Fonseca, e integrada por seis te6logos
para que examinara el regimen de las Indias y propusieran las enmiendas
necesarias. La Junta dictamin6 que los indios eran libres, que debian ser
instruidos en la fe cristiana, que se les podia obligar a trabajar para los
colonizadorcs sin impedimento para su instrucci6n religiosa, que el trabajo
que se les encomendara fuera soportable, que pudieran tener casas y
tierras propias, que tuvieran comunicaci6n con los cristianos y que por
su trabajo se les pagara salaries adecuados. Este dictamen fue recogido

SMemorial dirigido por Fray Bartolomn de las Casas al Consejo de Indias en
1562 6 1563. CASAS, FRAY BARTOL-OMA E iLAS. DoctrGna. Pr6logo de Agustin
Y&fiez. M&dco, 1941. p. 159-160.
VWase CASAS, BARTOLOME DE LAS. Historia de las Indias. Pr6logo de Gonzalo
de Reparaz. Madrid, M. Aguilar, 1927. t. 2, p. 385.








en las Lcycs de Burgos que fueron proinulgadas el 27 de diciembre
de 1512.
Aunque el Dictarnen de la Junta y las Leycs de Burgos dan por supuesto
la legitimidad de los titulos de la corona espafiola a las posesiones india-
nas, parece, no obstante, queen el seno de la misma Junta surgi6 una
inquietante duda sobre aquellos, de los que derivaba el derecho del Rey
a hacer la guerra a los indios si resistian a su dominion. Dos de los que
participaron en la dicha Junta, Fray Matias de Paz y Juan L6pez de
Palacios Rubios, te6logo el primero y jurista el scgundo, publicaron en
el mismo afno 1512 sendos tratados en los quc discutieron no s6lo los
titulos del Rey a las tierras descubiertas, sino tamibien Ia legitimidad y
justicia de la guerra contra los indios. Fray Matias dv Pa/, siguicndo a
Santo Toma.s, distingula dos classes de inficles, los que habian tenido
noticia de Jesucristo, como los judios, y los que nunca habian sabido de
el, como los indios de America. La primera infidelidad cs culpable, la
segunda es inocente. De ello Matias de Paz concluye: Primero: no es
licita la guerra contra los indios por afan de riqueza o de dorninio, pero
si por "celo de la Fe" y siempre que los indios resistan a recibir a los
predicadores cristianos, pero en todo caso, antes de declararlcs la guerra,
deben ser amnonestados para que abracen la fe cristiana; Segundo: Aun-
que el Rey, con su autorizaci6n papal, puede hacerle la guerra just a los
indios, estos tienen derecho a defenders si no han sido previanmente
amonestados para profesar el cri-lstianismo, y si son vencidos, no podran
ser esclavizados si se bautizan y no niegan obediencia al Rey; y 3ro.:
Solo con autorizaci6n papal puede el Rey gobernar con imperio politico
a los indios y apoderarse de sus dominios incorporaindolos perpetuamente
a ia Corona.
El jurista L6pez de Palacios Rubios en su Tratado de las Islas Oceti-
nicas mantuvo: Iro, que los indios eran libres antes y despu's de su
conversion y retenlan el dominio sobre sus cosas; 2do. que por raz6n de
su infcdilidad no era licito hacerles la guerra; 3ro. que si los cristianos
por raz6n de infcdilidad les hacian la guerra, esta seria injusta y, por
consiguicntc, los indios podian licitamente defenders y hacerle a lo.
espafioles guerra just, y si los venclan, ser tambien esclavizados. En
cuanto la legitimidad de los titulos de la Corona espaiiola a las tierras
americanas, Palacios Rubios no tenia dudas sobre ellos. Partiendo de. las
Bulas Pontificias o cinco cartas apostolicas de Alejandro VI, en las que
este muy graciosamente don6 a Ia corona espafiola las tierras americanas




















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y de Ia doctrine de que el poder papal es conjuntamente spiritual y tem-
poral sobre el mundo entero, deduce Palacios Rubios el poder incontes-
table del Rey a ejercer sus derechos de soberania sobre las tierras ameri-
canas en consideraci6n al bien spiritual de los indigenas y para la conser-
vaci6n de la pax. 0 en otras palabras, la guerra a los indios quedaba
justificada si resistian al poder soberano del Rey, siempre que previa-
mente, -exigia Palacios Rubios-, se les hubiera requerido formalmente
para que reconocieran ese poder real.
Las constantes protests de los dominicos, opuestos a que se autoriza-
ra ninguna otra expedici6n a America para agredir a los indios sin que
existiera una just causa y la influencia que las obras de Matias de Paz
y L6pez Rubios ejercieron en el nimo del Rey, obligaron a Don Fer-
nando el CGat61ico a suspender la expedici6n que comandaba Pedro Arias
de Avila, mas conocido en la Historia por Pedrarias, y a convocar a una
junta de te61ogos para que estudiara la cuesti6n y diera su dictamen.
De las deliberaciones de esa junta sali6 el famoso Requerimiento, que
para Hanke es el document mas notable que se produjo en la historic
de la conquista de America y del que dirla Las Casas que al leerlo no
sabia si liorar o reir. Es muy possible que su redacci6n corriera a cargo
de Palacios Rubios, pues su lectura hace recorder lo que ya habia expues-
to en su Tratado de [as Istas Ocedanicas, pero no lo autoriz6 con su firm.
Lo suscribieron el Obispo de Palencia, Juan Rodriguez de Fonseca, quien
habia presidido la Junta de Burgos, los Licenciados Santiago, Sosa y Gre-
gorio, el Maestro Bustillo y el Confesor del Rey, Fray Tomas de Matienzo,
archivAndose en la Casa de Contrataci6n de Sevilla. Pedrarias Divila
recibi6 una copia y armado con ella como un sagrado escudo parti6 con
su expedici6n a la Am6rica a matar indios o a esclavizarlos. En lo adelan-
te no habria lugar para escrupulos de conciencia ni para inquietarse por
Ia justicia de las acciones genocidas o depredatorias que se cometieran en
las Indias. El Requerimiento era una justification moral y a Ia vez for-
mal de las guerras de agrcsi6n y de conquista. Asi como en la Roma
primitive la guerra no podia iniciarse sin que 33 das antes el Pater
Patratus, vestido de tinica de lana, con una bola de tierra sagrada y
verbenas en Ia cabeza, no pronunciara en las fronteras con el pueblo
enemigo sus maldiciones y palabras rnmgicas, asi tambi6n en ]a America
los conquistadores no iniciarian guerra alguna contra los infelices, igno-
rantes y desarmados indios sin antes no haberles leido, ante escribano, el
texto del Requerimiento.


I0








La lectura de este curioso document4 nos parece hoy la obra de
demcntes o de malvados. Es inconcebible que hombres, que en otro orden
de cosas, se mostraran tan prudentes y sapientes, pudieran career de buena
fe en Ia eficacia de esa especie de conjuro migico, hecho en un idioma
ininteligible para sus destinatarios, lReno de concepts teologicos abstru-
sos, invocador de divinidadcs desconocidas para los indios, en que pudiera
servir de rio Jordain purificador para todos los crimenes que despues
comedian con pueblos que, en la generalidad de los casos, los recibian
mansamente y sin hostilidad. No obstante, tenemos que admitir que los
que lo redactaron y los que despu6s Io emplearon no eran ni dementes
ni malvados y que, salvo excepciones, procedian con aparente buena fe.
Hernan Cortes, por ejemplo, llegaba hasta leer por trcs veces el Reque-
rimiento antes de acometer a los mexicanos. Una explicaci6n materialista
del fcn6meno nos obliga a atribuirlo a la conciencia social entonces do-
minante determinada por las condiciones de la vida material en que
aquellos hombres actuaron y se movicron. El espaniol del siglo xvi, actuaba
al impulso de dos ideas polares: Dios y Oro. El gran negocio de Ia conf
quista, la obtenci6n a toda costa del metal precioso, no podia tender justi-
ficaci6n si no se ganaba para el Dios de los cristianos a los pueblos
infieles. Bernal Diaz del Castillo, el famoso historiador de la conquista
de Mexico, resumiria la conciencia social de la 6poca diciendo: "servir
a Dios y a su Majestad, dar luz a los que estaban en tinieblas y tambi6n
por haber riquezas".
Precisamente el m6rito indiscutible y extraordinario de Bartolom6 de
las Casas es que, pese a su apasionamiento, a su agresividad, a su obsti-
naci6n, se liber6 de las ideas, los prejuicios, las supersticiones que nutrian
la conciencia social de sus contemporaneos y luch6 denodadamente, sin
vacilaciones, contra la impetuosa corriente ideol6gica, teol6gico-politica,
de su siglo, inmortalizando su recuerdo no s6lo como misionero, infati-
gable defensor del indio, sino como pensador politico progresista.

III

Las ideas dominantes en la epoca sobre la guerra just y que tradu-
cian en sus obras los te6logos y juristas del siglo xvI arrancaban de Plat6n,
Arist6teles y de los Padres de Ia Iglesia. Fue Plat6n el que expuso que

' Vease, entire otros, HANKE, LEWIS. La lucha por la justicia en la conquista es-
paiola de America. Buenos Aires, 1949, p. 52-54.
SLOPEZ, GREGORIO. Las Siete Partidas del sabio rey Don Alfonso. Madrid, 1789









la guerra se realize para vivir en paz, pensamrniento que, adoptado por
Arist6teles, fue recogido por la patristica en su claboraci6n del concept
de la guerra just aplicandole una valoraci6n moral.
"Mala, tan magna, tan horrenda" como es la guerra, decia San Agus-
tin, puede a veces ser necesaria y licita. El objeto legitimo de la guerra
es la paz y 6sta es la tranquilidad en el orden. Cuando la verdadera paz.
basada en la justicia, es violada, puede ser ncccsario en postrer instancia.
como ultima ratio, acudir a la guerra si no existe otro medio de resta-
blecerla.
San Isidoro de Sevilla recoglo esa doctrine pero adicionarindole u a
condici6n para legitimar la guerra: la de la previa advertencia o notifi-
caci6n. "Justa es la guerra --decila San Isidoro- que se hace despues
de advertencia para recuperar bienes o para rechazar enemigos".
En el siglo xix, el monje italiano Graciano public su met6dica coin-
pilaci6n de las decretales der los papas titulada "Decreto" y expuso la
opinion de que la guerra para ser just debia de ser declarada por autori-
dad cornpctente, idea que fue incorporada por Santo Toimns en el siglo
xiii a su doctrine sobre la guerra just, ia que debia satisfacer tres condi-
ciones: Iro. Declaracidon de autoridad conmpetente; 2do. just causa y
3ro. recta intencion.
Las Partidas en el Pre-,mbulo del Titulo xxiii de la Partida Segunda,
titulado "De la guerra, que deuen fazer todos los de Ia tierra" recoge
el pensamiento de Plat6n sobre que la guerra se hace para mantener
la paz, diciendo que "Ca el guerrear, maguer ha en si nianera de destruyr,
e de meter departimiento, e cnemistad entire los omes; pero con todo esso,
cuando es fecha como deue, aduze despu6s paz, de que viene asosega-
miento, e folgura, e amistad". Y en la Ley I del mismo Titulo y Partida
al definir cuatro classes de guerra, dice "LTa primera llaman en latin just,
que quire7 dezir en romance, como derechurera. E esta es, quando orne
la faze por cobrar lo suyo de los enemigos, o por amnparar a si mnismos,
e a sus cosas dellos".>
La doctrine de la guerra just liega a adquirir precision y fijeza con
los te6logos y juristas que integraron la Escuela Espanola de Derecho
International del siglo xvi, cuya figura mais conspicua lo es, sin duda,
Francisco de Vitoria, quien desde su catedra de Prima Teologia de la
Universidad de Salamanca, en la que profess desde el 7 de septiemrbre de

SVsec, HANKE, Lwi.S, op. cit. p. 353 y nota 126 al capitulo V de la Cuarta
Parte. p. 515.








1526 hasta su muerte, ocurrida el 11 de agosto de 1546, sent sin duda
las bases de lo que es el Derecho Internacional modern, si bien cabe
advertir que no fue Vitoria precisamente un jurista, sino un teologo, que
en sus comentarios a la Segunda Segundae de la Sumnma Theologica de
Santo Tomas de Aquino, discurri6 magistralmente y en conccpci6n total
sobre el Derecho de Gentes. No intervino en la poIcmica lascasiana y
ha:ta ahora no puede afirmarse que tuviera relaciones con Fray
Bartolom&. Su carta al P. Arcos fechada en 1534, en la que condcna
s.veramente las guerras de agresion de Pizarro en el Perui y la prisi6n
de Atahualpa, no ha sido conocida sino hasta hace poco. Suis ahora famrno-
sas relecciones De tciriperantia, De indis recenter invents, y de Jure
Belli (que es la relecci6n segunda de De Indis) s6lo fueron conocidas po,
sus alumnos en copias manuscritas y se dieron a la imprcnta algunos
aios despu's de su muerte, en Lyon, Francia, en 1557 y en Salamanca
en 1565. Ello no quiere decir que cuando llega a su climax Ia pol6mica
lascasiana en la Junta de Valladolid en el verano de 1550, la obra y
pensamiento vitoriano no hubieran transpuesto los Ihnites de la Univer-
sidad de Salamanca y que los polemistas o los integrantes de la Junta
no tuvieran ya noticias de las doctrinas del sabio burgales. Las Casas, al
menos, se refiri6 a 1 una vez llamandolo el "doctisimo maestro Vitoria".
segin afirma Hanke, y Sepuilveda, aunque lo ignore en sus exposiciones,
conoci6 de sus ensefianzas y le mostr6 su repulsa aun antes de la celebra-
ci6n de la expresada Junta."
La extraordinaria influencia de Vitoria en la discusi6n de los proble-
mas indianos, que lieg6 a eclipsar la de Las Casas, no se produce hasta
much despues de su muerte, en 1546, y cuando se divulgan sus cnscnian-
zas por medio de la imprenta, lo que no ocurre, como antes decimos, hasta
1557 en Francia y 1565 en la propia Espafia.
No es este el lugar ni la oportunidad para detcnernos a examinar
uiniuciosaynentn la doctrine vitoriana sobre la legitimidad de los titulos
de la Corona espafiola a las tierras amnericanas y sobre la guerra just a
los indios, pero no esta de mnas hacker utin breve resume de ella, en 0lo
que es medular, porque sus conclusions influyeron notablemente en toda
la pl4yade de pensadores espafioles que integraron la famosa Escuela de
Derecho Internacional Espafiola del siglo xvi en la que descuellan figures
tan notables como Domningo de Soto, el fiel compancro de Vitoria en
Salamanca, Diego de Covarrubias, Presidente que fue del Real Consejo

7 CASAS, BARTOLOML DB LAS. Doctrine, op. cit.


13









de Castilla, Bartolome de Medina, que conoci6 a Vitoria en sus 6fltimos
anos como Profesor que fue de la misma Universidad, el jesuita Luis de
Molina, y muchos otros en los que resalta con perfiles mnuy nitidos el
jesuita granadino Francisco de Suarez.
Siguiendo el traditional metodo escolastico de examinar primeramen-
te las dificultades, Vitoria cstudia la validez de los titulos espanioles a la
posesi6n del nuevo mundo y rechaza como ilegitimos la autoridad univer-
sal de Emperador, la autoridad universal temporal del Papa, el ius
inventions o derecho de descubrimiento, Ia negative de los indios a recibir
los evangelios, los pecados de los indios, la adquisici6n por enajenacid6n
contractual y la adquisici6n por ordenaci6n de Dios. Ninguno de esos
titulos da derecho a los espailoles a ocupar por la fuerza las tierras india-
nas ni a hacerle Ia guerra a sus habitantes. Propone, en cambio, como
titulos legitimos a la conquista los site siguientes: 1.-el derecho de
peregrinaci6n, comercio y comunicaci6n con los naturales de America,
los que no pueden licitamente oponerse a su ejercicio; 2.-Ia propagaci6n
de Ia fe cristiana; 3.-el derecho a impedir que los convertidos vuelvan
a la idolatria; 4.-el derecho a dar un principe cristiano a los indios con-
vertidos; 5.-el derecho a evitar la tirania y las eyes vejaminosas; 6.-el
derecho a respaldar la elecci6n, verdadera y voluntaria, que hicieran los
aborigenes a favor de la Corona espaiola; y 7.-los tratados de amistad
y alianza entire los pueblos indios y los espafioles, asumiendo 6stos una
especie de mandate o administraci6n sobre aquellos.
Sobre la guerra y su justificaci6n Vitoria formula cuatro proposicio-
nes: 1 A los cristianos les es licito hacer la guerra por just causa; 2. Las
guerras defensivas puede hacerlas -cualquiera, auin un particular; las
ofensivas s6lo las Repfiblicas, es decir, las comrnunidades politicamente
organizadas con leyes propias, consejos propios y magistrados propios, o
por un Principe legitimo que no tenga otro superior; 3. La guerra es
justificada cuando se trata de vindicar una injuria recibida, siempre
que esta -vale decir, la violaci6n del derecho- sea grave, que la guerra
sea el 6nico y ultimo medio de reprimirla y que no entrafie un mal
mayor para Ia naci6n o para el mundo entero, si bien Vitoria adnitec
la posibilidad de recurrir a la guerra para hacer valer un derecho, aunque
no haya culpa en la otra parte y aun teniendola por inocente, rechazando
la posibilidad de que una guerra sea just para ambas, salvo el caso de
la "ignorancia invencible de una de ellas" que la hace no culpable, lo
quo se traduce en que la guerra, en estos casos, puede ser subjetiva y








objetivamente just para una de las parties y solo subjetivamente just
para la otra; y 4. Vitoria admite la licitud de todos los mnedios que scan
necesarios para hacer la guerra en defense del bien public, para la reivin-
dicaci6n de las cosas propias, el resarcimiento de dafios causados injusta-
mente, el aseguramiento de la paz por parte de los enemigos y su condigno
castigo por las injuries inferidas.
Estas son, en imperfecto resume, las ideas dominantes en el siglo xvi
espaniol sobre la guerra y su justificaci6n, y sobre el derecho de conquista
de las tierras descubiertas por Col6n. En realidad, Las Casas y Sepulveda,
en su hist6rica polemica, no se apartaron en lo fundamental de csas
ideas. Sus discrepancies se produjeron en su aplicacion a las Indias y
especialmente a los abongenes americanos.

IV

La celebre dispute entire Bartolome de las Casas y Juan Gines de
Sepulveda, que tuvo lugar en Valladolid en los meses de agosto a sep-
tiembre de 1550 y dc abril a mayo de 1551, gir6 en torno a dos temas
capitals: la justificaci6on de la guerra hecha a los indios y los justos
titulos de la conquista espafiola. La guerra just parece haberse discutido
en la primera sesi6n de la Junta; los justos titulos en la segunda. Los
jueces no llegaron jams a dar su dictamen.
Sepulveda en una intervenci6n oral de tres horas hizo un resume
de su obra Democrates alter escrita en 1547, que no pudo publicar por
las gestiones que hizo Las Casas para su prohibici6n. El tratado estt
escrito en forma dialogada, entire un alemarn luterano que consider
injusta la conquista y la guerra que se hacia a los aborigenes y Democra-
tes, por quien habla Sepulveda, que Ie convince de la justicia de ambas
acciones como del deber del Rey a realizarlas. La doctrine de Sepulveda
sobre la guerra es la misma de Santo Tomas de Aquino. La guerra es
licita cuando tiene una causa just, la autoridad que la hace es legltima
y la conduce con espiritu de justicia y recta intencion. Aplicando esas
proposiciones del aquinatense, Sepulveda fundamental la conquista espa-
nola de las Indias y la licitud de Ia guerra a sus aborigenes en cuatro
razones: a) por la gravedad de los pecados de los indios, especialmente
la idolatria y la sodomia; b) por la mrudeza de su naturaleza, es decir,
por la inferioridad racial que -siguiendo el pensamiento aristotelico
sobre la esclavitud- los obligaba a estar en servidumbre de una raza
superior, como era la de los espanioles; c) la obligaci6n del monarca


15









de propagar la fe en las Indias, lo que se facilitaria despues del someti-
miento forzado de sus habitants; d) para proteger a los mas debiles
centre los mismos indios. Los espaiioles, agregaba Septflveda con 6nfasis,
estaban legitirnados no s6olo para hacer la guerra a los indios sino tambien
a cualquier naci6n de religion diferente. Hoy dia, esta doctrine arrogante
c imperialista, dicho sea de paso, ha sido rcvitalizada por la doctrine del
President Jolinson: los Estados Unidos, "los genuinos defensores de Ia
paz y del Derecho Internacional", estan Ic lgltimados por ello a hacer ]a
guerra a cualquier pals cuya ideologia polftica y econ6mica sea distinta
a la de los norteamericanos.
Las Casas, en un extensisimo alegato que dur6 tres dias, muy dificil
jIor tanto de rcsiimir (que lo fue incluso para el propio Domingo de
Soto) rebat'6 todas y cada una de las citas biblicas de Scpulvcda en
apoyo de su argumrnentaci6n y le opuso otras tomadas tambien de las
Escrituras, sosteniendo -dicho sea en muy apretada e impOrfecta sin-
tesis- las siguientes proposiciones: a) la idolatria por si minsma ^o era
just causa para la guerra a los indins, si los id6latras no habian tenido
nunca conocimiento de la verdadera religion; la guerra serIa, por el con-
trario, just contra los que habiendo abrazado el cristianismo, hicieran
despucs apostasia, volviendose a la idolatria; b) la pretendida inferiori-
dad racial de los indios americanos era totalmente falsa y s6lo podia sos-
tenerse por desconocirmento de la realidad de los hechos; y para probarlo,
Las Casas rclat6 a la Junta toda Ia historic de las Indias, segun cont6
despues de Domingo de Soto, sosteniendo que el aborigen americano era
dc igual y quizas de superior condici6n a los mismos curopeos, por lo que
Ia doctrine aristotelica sobre la esclavitud como una condici6n natural
d& ciertos hombres, traida a colaci6n por Sepfilveda, era inaplicable a ]os
indios americanos; c) al argument de la neccsidad de Ia propagacion
de la fe, contest Las Casas que la fe no sc difundia por la fuerza o la
violencla, sino por medios pacificos, y que los indios s6lo scran conquis-
lados para el cristianisrno por medio de la paz, del amor y de los bu':nos
ejemplos; y d) )el argumento final de que la guerra debia hacerse a los
indios para proteger a los mas debiles de los sacrificios humans, Las
Casas replico6 que esas pra.cticas no entrafiaban malicia, sino al contrario,
la mars exaltada valoraci6n de la vida que era el mayor y mas preciado
bien que podian ofrecer a la divinidad, y en apoyo de su argument cit6
el pasaje biblico en el que JehovA, para probar la fidelidad de Abraham,
le pidi6 el sacrificio de su propio hijo.









Once o doce afios despues de la celebraci6n de la Junta de Vallado-
lid, Las Casas, en Memorial que dirigiera al Consejo de Indias, resumiria
sus conclusions en la siguiente forma:
"La primera, que todas las guerras que Ilamaron conquistas fueron
y son injustificadas y de propios tiranos,
La segunda, que todos los reinos y seficorios dc las Indias tenemos
uisurpados.
La tcrccra, que las encomiendas o repartimiento de indios son ini-
quisimos y de "per sc" malos, y asl tiranicos, y la tal gobernaci6n
tiranica.
La cuarta, que todos los que las dan pecan mortalrnente, y los que
las tienen estdn siemrpre en pecado mortal, y si no las dejan no po-
dratn salvarse.
La quinta, que el Rey nuestro senor, que Dios prospere y guard,
con todo ctuanto poder Dios le di6, no puede justificar las guerras
y robos hechos a estas gentes, ni los dichos repartimientos y enco-
miendas, mAs que justificar las guerras y robos qie hacen los turcos
al umeblo cristiano.
La sexta, que todo cuanto oro y plata, pcrlas y otras riquezas que
han venido a Espafia... es todo robado.
La scptima, que si no lo restituyen los que lo han robado y hoy
roban por conquistas y repartimientos o encomiendas y los que ellos
participan, no podran salvarse.
La octava, que las gentes naturales de todas las parties y cualquiera
dellas donde habremos entrado en las Indias tienen derecho adqui-
rido a hu-,. rrra justs.r. a ra'rnrio de la haz de la tierra y
este derecho les durar, hasta el dia del juicio."

BIBLIOGRAFIA
1.-CASAS, BARTOLOME DE LAS. Brevisima relacion de la destruccion de las
tIndias. Pr6logo y notas de Agustin Millares Carlo. Mexico, Secretaria de Edu-
caci6on Pu(blica, 1945. 59 p. 20 cm. (Biblioteca Enciclopedica Popular, 77).
2.-Controversia con el doctor Sepulveda acerca de las Indias. En Castro y
Rossi, Adolfo de; Comp. Obras Escogidas de Filosofos. Madrid, M. Rivade-
neyra, 1873. p. 199-207. Biblioteca de autores espanoles, 65).
Sumnaro hecho pot Fray Domingo de Soto,
3.-Historia de las Indias. Pr6logo de Gonzalo dc Reparaz. Madrid. M. Aguilar
[1927] 3 t. 22 cm.
4.-GASA, FRANCISCO, Francisco de Vitoria y su doctrina sobre la ocupaci6n
y conquista coloniales. (En Revlista de Derecho Internacional. La Habana,
1939-1940).
5.-HANKE, LEWIS. La lucha por la justicia en la conquista de Amdrica. Bue-
nos Aires, Editorial Suramericana, 191-9.
6.-LIPSCHUTZ, ALEJANDRO. El problema racial en la conquista de AmTri-
ca y el mestizaje. Santiago de Chile, Editorial Austral, 1963. xvi, 338 p.
7.-LOPEZ, GREGOR10. Las siete partidas del sabio rey Don Alfonso. Madrid,
1789 4 t.
8.-NUSSBAUM, ARTHUR. Historia del Derecho International. Madrid, Revis-
ta de Derecho Privado, 1947.


17










La Universidad de la Habana

en su Etapa Republicana:

Sintesis Histdrica

Luis F. Le Roy y GaIvez



(continuaci6n)
Los festejos conmemorativos del Bicentenario de la Universidad, que
debieran haber comenzado el 5 de enero de 1928, fecha en que se cum-
plian los dos siglos de su fundaci6n, tuvieron que ser aplazados para otra
oportunidad con motive de la Sexta Conferencia Panamericana, no
obstante que esta no habia de comenzar hasta el dia 16 de dicho mes.
Finalmente se acord6 celebrar conjuntamente las fiestas del Bicentenario,
como dio en llamarsele a esta conmemoracion universitaria, con los actos
del Primer Congreso Internacional de Universidades, que habia de tener
lugar en esta capital a principios del anio 1930.
Antes de llegar esa fecha, y debido a la iniciativa del Rector de la
Universidad, Doctor Averhoff, se llev6 a cabo una fiesta universitaria
que se denomin6 Did del Graduado, Ia cual se celcbr6 el 9 de octubre
de 1929. En ella desfilaron por Ia pista del Stadium de la Universidad
las distintas promociones de graduados, desde las mas antiguas, integra-
das por un escaso nuimero de supervivientes, todos ancianos venerable,
que en dicho acto volvlan a reverdecer los recuerdos de su lejana 6poca
estudiantil, hasta las de los afios mas recientes, incluyendo los Iltimos
graduados. La prensa dio una complete rescnia de esa fiesta que sa daba
por primera vez, al menos en esa forma, en la Universidad de La Haba-
na, y ademas se public un interesante folleto, con profusion de grabados,
con el titulo de Memorla del "Dia del Gradudado". Octubre 9 de 1929,
editado en esta ciudad al afio siguiente.


18








El 17 de enero de 1930 renunci6 el doctor Averhoff a su cargo de
Rector, al ser elevado a la Secretaria de Instrucci6n Puiblica y Bellas
Artes, por fallecimiento del general Jose B. Alernman que lo ocupaba.
Celcbraronse entonces elecciones en la Universidad y result electo y pro-
clamrnado Rector el professor de la Escucla de Mcdicina, doctor Clcmente
Inclan y Costa, el cual tomn6 posesi6n del cargo el 13 de febrero de 1930.
Dos dias rmas tarde el Claustro General daba un amplio voto de confianza
al Rector reci6en electo para que oldo el parecer del Consejo Universita-
rio resolviese todo lo relative a las correcciones disciplinarias imrnpuestas
a Jos alumnos de la Universidad, con miras a dejarlas sin efectos. Esto
era parte de la political gubernamental de echar un manto de olvido sobre
las pasadas rebcldias estudiantiles, en protest contra la pr6rroga de
poderes, las persecuciones de que eran victims los estudiantes expulsados
por los consejos de discipline y la dictadura cada vez mas tiranica del
regimen del Presidente Machado. Las palabras del ex-Rector Averhoff,
entonces Secretario de Instrucci6n Publica y Bellas Artes, expresandoles
a los estudiantes con una falsa generosidad y fingido espiritu de concilia-
ci6n la mencionada magnanimidad del manto del olvido, s6lo hall una
en6rgica repulsa por parte de aquellos a quienes no se les escapaban las
verdaderas intenciones encubicrtas, que no eran otras que presentarle
a los delegados extranjeros del Primer Congreso Internacional de Univer-
sidades, que se iba a celebrar entire el 15 y el 19 de febrero de ese anio,
el enganioso aspect de una complete normalidad academica, Los estu-
diantes, apenas inaugurado el citado Congreso Ie enviaron a los delegados
un manifiesto en que denunciaban la tirania que sufria el pais, las tribu-
laciones por las que pasaba el estudiantado cubano y expresaban textual-
mente, refiri6ndose a la celebraci6n de ese Congreso: "Por eso, iste se
vera huerfano de la asistencia de los estudiantcs, que no quieren sancionar
con su presencia la nueva burla, que no quieren hacerse c6mplices de la
iltima farsa". Lo propuesto y acordado por el Claustro General relative
a la supresi6n de las sanciones disciplinarias, fue conocido en la sesi6n
del Consejo Universitario del 18 de febrero de ese afino, y pasadas a infor-
me de los consejos disciplinarios las solicitudes presentadas, 6stos reco-
mendaron dejar sin efecto las correcciones disciplinarias a once alumnos.
cuyos nombres se mencionan en las actas de aquel.
Conjuntamente con el Primer Congreso Internacional de Universida-
des se celebr6 el Bicentenario de la fundaci6n de la Universidad de La
Habana. Esta conmemoraci6on, cxtemporanea por lo tardia y opaca en el
esplendor que debi6 tener, por el contrast con la brillantez de los actos


19








del rcfcrido Gongreso, rcsult6 por ello bien mezquina y muy lejos de la
altura que por su tradci6n ile correspondia. Dicha celebraci6n del Bicen-
tenario surri6 nial dcsde sus comicnzos. Cuando debi6 haberse hecho, cl
5 de enero de 1928, se pospuso con el prete:xto de la celebraci6n en La
Habana, dc. la Sexta Confcrencia Panamericana, la cual, sin embargo,
no habria de cornmcnzar sino el dia 16 de dicho mes. Dos afios inmIs tarde,
al efectuaria conjuntamcnte con el Primer Congreso Internacional qucdo6
subordinada a cstc y pas6 a ocupar un segundo plano. El professor Juan
Miguel Dihigo y Mcstre, nuestro primer historiador de la Univcrsidad y
defensor infatigable y tenaz de su tradici6n y de sus legitimas glorias, 'W
condolia publicamente dcsde las p.ginas de la Revista de la Facultad de
Letras y Ciencias exprc:ando c6mo casi todo el Bicentenario se rcdujo a
una scsi6n inaugural, en la que hablaron en noinhre de sus respcctivos
pauses los delegados quc concurrieron; de qu6 manera el Congreso apag6 lo que debieron ser las fiestas universitarias, pues no hubo una voz
que rememnorase la brillante labor de los Rectores umniversitarios ni una
frase de gratitud y de admiraci6n para los cstudiantes de la Univers[dad
que ofrendaron sus vidas por la independencia de la patria, ni un esfuer-
zo para exteriorizar el bien que ese primer centro docente habia derraina-
do sin tasa. Con motive de la celebraci6n del Bicentenario de la Univer-
sidad de La Habana, el Claustro de ella confiri6 various titulos de Doctor
Honoris Causa. Al doctor Charles Mayo en Medicina, al professor Jamc:s
Brown Scott en Derecho, y al professor Thomas Barbour en Ciencias
Naturales.
Apenas se concluy6 la conmemoraci6n del Bicentenario y qued6 clau-
surado el Primer Congreso Internacional de Universidades el 19 de febre-
ro, volvi6 la vida universitaria a su ritmo agitado, y al desenvolvimlilento
de las actividades docentes en un clima de violent oposici6n estudiantil
al regimen de gobierno de Machado. En marzo de ese afio 1930 un grupo
de estudiantes arranco6 Ia tarja que habia colocado en el edificio "Gonza-
Iez Lanuza", sede de la Facultad de Derecho, en que se consignaba su
construcci6n siendo Presidente de la Republica el general Gerardo Ma-
chado y Morales, y Secretario de Obras Pliblicas el doctor Carlos Miguel
de Cespedes. La tarja apareci6 poco dcspucs en la furnia de las calls
L y 23, sin que se lograra averiguar qui6nes fueron los autores del hecho.
Hoy se sabe que fue el mas tarde estudiante martir Rafael Trejo, quicn
arranco6 la tarja a barretazos.
El 21 de agosto de 1930 el Rector Inclan pidi6 liccncia por enfeinc-
dad por el termino de treinta dias. La enfermecdad que sufria era una


20








scpticemia, y se traslacd6 a New York para tender debidamente a su
curaci6n sin las molestias que por raz6n de su cargo hubiera tenido que
sufrir de permanecer en esta capital. El Decano mis antiguo, doctor
Ricardo Dolz, rehus6 hacerse cargo del Rectorado por sustituci6n csta-
tutaria, alegando sus multiples ocupaciones, y entonces este vino a cacr
en la persona del ingeniero Jos6 Ricardo Martinez Prieto, quien torn6
poscsi6n del cargo, intcrinamentc, el dia 22.
El curso acadcmico 1930 a 1931 debia inaugurarse el dia lo. de
octubre, y el lo. de noviembre se iban a celebrar las elecciones parciales
del gobierno. En vista de ello y con objeto de evitar disturbios estudianti-
les por ese motive, el Consejo Universitario, reunido en scsi6n el 19 de
scptiembre acord6, por unanimidad, recomendar al Rector suspender Ia
apertura del curso y posponer el inicio de las classes para el dia 10 de
noviembre. Asi lo hizo el Rector interino, cumplimentando lo dispuesto
por el Consejo Universitario, pero los estudiantes revolucionarios se apre-
suraron a denunciar dicha disposici6n como una maniobra political. Asi-
mismo acordaron celebrar una Asamblea el 30 de septiembre en cl Patio
de los Laureles de Ia Universidad, desde donde irian en peregrinaci6n al
domicilio del doctor Enrique Jos6 Varona, como hablan ido en analogas
condiciones el 30 de marzo de 1927 los estudiantes que combatieron la
Reforma de la Constituci6n y la Pr6rroga de Poderes. Imprimieron tam-
bien un manifiesto que se habria de repartir ese dia, en cuyo penuiltimo
parrafo decian textualmente: "si Machado hace polItica en Ia Universi-
dad por intermedio del Rector y del Consejo Universitario, los Estudiantes
y Profesores tenemos igual derecho a hacerla y de Ia buena, contra Ma-
chado y sus lacayos nacionales y universitarios". Enterado el Rector Mar-
tinez Prieto de la Asamblea que los estucliantes proyectaban para la ma-
fiana del dia 30 de septiembre, solicit en comunicaci6n official de fecha
29 de dicho mes, dirigida al Secretario de Instrucci6n Publica y ex-RecLor
Averhoff, "que sin menoscabo del prestigio de la Universidad" se sirviera
facilitar los medios de evitar disturbios en el recinto universitario, pues
ese Rectorado carecia de medios materials para impedirlos. Asi fue que
ya desde la madrugada de ese infausto 30 de septiembre de 1930, la Uni-
veTslidad se hallaba rodeada de policies apostados por el despttes sanguiiLa-
rio inspector Antonio B. Ainciart en sitios estrat6gicos. Pronto se corri6
la voz entire los estudiantes, de reunirse en el parque Eloy Alfaro, situado
en la intersecci6n de las calls Infanta, Jovellar, y calle 27 cn esta capital,
cerca de la Universidad.









Desde media mafiana, alrededor de las diez aproximadamente, se
encontraban apostados grupos de estudiantes en numero no mayor de
tires en las calls Jovellar, 27 de noviembre, Concordia, San Rafael, Basa-
rrate, esperando un toque de cometa que habria de dar un veteran de
la guerra de independencia, de apellido Oliva, que era la consigna acor-
dada para congregarse todos en el parque Eloy Alfaro. Al toque conveni-
do, todos se dirigirian al citado lugar por Ia calle Infanta, hacia el mar,
desplegando una bandera cubana, A la cabeza de la manifestaci6n y re-
partiendo el manifiesto de 30 de septiembre de 1930 iban, entire otros,
Rafael Trejo, Pablo de la Torriente Brau, RauI Roa, Carlos Raggi, Carlos
Guerrero Costales y Francisco Suwirez Lopetegui. Casi simultaneamente
al toque de corneta y a la formaci6on del nucleo de manifestantes, un
grupo de policies pertcnecientes a la reserve de la Jefatura, sali6 del
interior de un carro circular que se encontraba en Infanta, entire 25 y
27, a mediania de cuadra, en la acera de la izquierda, yendo hacia el mar.
Al chocar Ia policia con la vanguardia de la manifestaci6on, surgieron lu-
chas cuerpo a cuerpo entire policies y estudiantes en seis o siete casos, con
cambio de golpes y toletazos. Entre estos se hallaba Trejo y un policla
identificado mas tarde con el nombre de F6lix Robaina. Este iltimo, que
]a habia emprendido a golpes de club contra Trejo cuando este iba
repartiendo los manifiestos, tuvo que sufrir los punietazos y trompadas del
estudiante y pronto se unieron en un verdadero clinch. En esos momentous
pasaba a corta distancia de ellos el compafiero de Trejo, y como 61 estu-
diante de Derecho, Antonio Diaz Baldoquin, quien despu6s de adelantar
unos ocho o nueve metros se detuvo para mirar hacia atras. Al ver a
Trejo y al policia todavia forcejeando sin lograrse separar, se abalanz6
sobre ellos, echAndole mano a] cuello del policia para que al faltarle Ia
respiraci6n soltase a su compafiero. De este preciso moment existe una
fotografia publicada en la revista Carteles del 12 de octubre de 1930. La
maniobra surti6 efecto, pero a la vez que aque liberaba a Trejo le propin6
a Diaz Baldoquin un fuerte empuj6n que le hizo ir reculando various
pasos hasta perder el equilibrio y caer boca arriba en las inmediaciones
de las llneas de tranvias. En ese mrnomento uno de los tantos policias de
caballeria que se hallaban por esos lugares, y concretamente el que se
advierte con toda claridad en el grabado de la revista Carteles, se situ6
junto a 61, impidiendole con el machete desenvainado incorporarse del
suelo. Al cabo, aproximadamente, de no mais de medio minute durante
el cual el caballo no se separ6 de su lado, son6 un disparo que Diaz
Baldoquin crey6 dirigido a e1, puesto que suponia que al zafarse Trejo


22








del policia se le habria escapado de entire las manos. El ruido del disparo
encabrit6 al caballo, instant que aprovech6 Diaz Baldoquin para levan-
tarse, viendo entonces con sorpresa que Trejo se encontraba todavia
proximo al vigilante agresor, a no mas de dos metros de 61. Ya en csos
moments se habia generalizado un intenso tiroteo que obligaba a los
grupos de estudiantes a protegerse en las entradas de los edificios. En
uno de estos, el mais cercano a donde hoy se encuentra la tarja conme-
moratira a la mcmoria de Trejo, logr6 refugiarse uno de estos grupos, en
el que se hallaba Trejo, que iba por sus pasos, y Diaz Baldoquin. Al entrar
vicron en el suclo a Antonio Varona, manando sangre de una oreja rota,
de un golpe de club, a quien auxiliaban Raggi, Guerrero y SuArez Lope-
tegui. Al entrar en el edificio de apartamento, Trejo subi6 los primeros
peldafios de la escalera que conducia a los altos, deteniendose en el primer
descanso. Allii, levantAndose la camisa y bajandose algo el pantal6n, le
mostr6 a Diaz Baldoquin una herida de bala casi a nivel del cintur6n.
Los que Ie acompafiaban en ese moment, Raggi, Suarez Lopetegui, y
Diaz Baldoquin, le auxiliaron para salir de alli, y ya en la calle ocuparon
un autom6ovil, que result6 ser del m6dico Luis Huguet. Mientras tanto
los estudiantes -que iban todos desarmados- se dispersaban por ]las
distintas calls aledafias al lugar de los hechos; por las calls Principe,
Vapor, Jovellar y otros por San Lazaro hacia el parque Maceo.
Traladado rapidamente al Hospital Municipal "Freyre de Andrade",
mas conocido como Hospital de Emergencia, donde mas tarde habrian de
llegar tambien mal heridos a golpes de club, Pablo de Ia Torriente Brau,
y otros estudiantes y participants de la manifestaci6on, Rafael Trejo fue
operado de urgencia, pero sin exito. La bala, que penetr6 por la region
axilar izquierda, saliendo por la regi6n lumboiliaca derecha y de delante
hacia arriba, perform la pleura, base del pulm6n izquierdo, y atraves6 el
diafragma y el 16bulo izquierdo del higado. Tan graves lesions ocasiona-
ron su muerte, falleciendo en el referido hospital al dia siguiente, to. de
octubre, a las nueve y media de la noche. La manifestaci6n de estudian-
tes, dispersada por Ia policia, dispuesta a reorganizarse, pero esta vez
armada para vengar la agresi6n a Trejo, fue inesperadamente impedida
de hacerlo por un fuerte aguacero que tal vez, providencialmente, evit6
nuevas victims y mas derramamiento de sangre.
Los detalles del moment precise en que el policia dispar6 contra
Trejo y la forma como se produjo el hecho, no pudo apreciarlo Diaz
Baldoquin por hallarse tendido en el suelo e inmovilizado por el machete
del guardia de caballerlia, y con el cuerpo del caballo impidi6ndole ver


23








lo que ocurria a pocos metros de e1. Pero todo ello lo presenci6 desde
detras de una column un estudiante santiaguero, novato, de apcllido
Schumman quien se lo narr6 poco despues a Diaz Baldoquin en los si-
guientes trrninos: Cuando el vigilante por la presi6n que le ejercia
sore el cuello Diaz Baldoquin solt6 a Trejo, despues de empujar a aqu6el,
se hall6 otra vez frente a su primitive contrincante, que a corta distancia
de e1 se zafaba el nudo de la corbata, encimandosele de nuevo en actitud
de continuar luchando, bien para desarmarle, pues ya habia advertido CIel
rev61ver en su mano derecha -el cual se aprecia claramente en la foto-
grafia- o simplenmentc enardecido por los golpes y la paliza que Ie habia
propinado el referido agent de la autoridad. Apenas se le acerc6 Trejo cl
policia se Ie abalanz6 r ipidamente, cogi6ndolo por un hombro y dzindole
un empuj6n que le hizo dar media vuelta, al mismo tiempo que le hacia
el disparo a menos de un metro de distancia. Todo lo que se ha narrado
hasta aqui, ei; los pArrafos qie preceden y en este, es lo que de viva voz
y con una cuidadosa rememoracion y confrontacion de datos y recuerdos,
le ha manifestado al autor de estas lineas el doctor Antonio Diaz Baldo-
quin, abogado de esta capital y un testigo y actor de excepci6n, junto
con Schumman, de aquel luctuoso suceso.
El Rector Inclan llego a La Habana todavia enfermo, a primeras
horas de Ia mnafiana del 30 de septiembre, antes de que se produjera la
manifestaci6n y la agresi6n a Trejo. Le determine a regresar un cablegra-
ma de Martinez Pricto en que le informaba la posposici6n del comienzo
del curso hasta el dia 10 de noviembre. Ya en el muelle, el professor de
Higiene de la Universidad, doctor Jos6 Antonio Lopez del Valle y el
magistrado Evelio Tabjo le informaron en detalle de la candente situa-
nion universitaria y el verdadero estado de la proyectada protest estu-
diantil, de todo lo cual Inclakn se hallaba muy lejos. "Horas despues
-habria este de escribir mas tarde- se desarrollaban los tristes y luctuo-
sos hechos que todos lamentamos profundamente". Por mediaci6n de su
sobrino, el doctor Rafael Guas Inclin, entonces Presidente de la Camara
de Representantes, logr6 que Machado lo recibiera esa misma tarde, y
ya en su presencia le pregunt6 si aun mantenia la promesa que le Ihizo
cuando acept6 el Rectorado, de ocuparlo con mando y autoridad y no
ser un simple rector de nombre. Machado le contest -narraba Inclan-
que lamcntaba profundamente tener que informarle que ante todo se
vela obligado a mantener el principio de autoridad, aun dentro de la
Universidad. Todo esto se lo ha contado personalmente al autor de estas
lines el ya fallecido doctor InclIAn en mas de una ocasi6n. Frente a esa


24








postura del Ejecutivo y el cordon de vigilancia alrededor de la Universi-
dad por la fuerza puiblica, el Rector Inclan present esa misma tarde su
renuncia irrevocable a! Rectorado, en un docurnento, hoy hist6rico, digno
de ser leido por las generaciones que no vivieron ni conocieron las tribu-
laciones que sufri6 Ia Universidad y el pueblo de Cuba en esa 6poca,
que ha pasado a la historic con el nombre de machadato. El original de
csta carta-renuncia del Rector Inclan se conserve entire los documents
que se guardian en el Archivo Central de la Universidad. Tres dias despu6s
de ocurridos estos sucesos el Rector interino Martinez Prieto dictaba iun
Decreto suspendiendo la vigencia de los preceptos estatutarios que auto-
rizaban la reunion dcl Claustro General de la Universidad. Este Decreto
obedecia a Ia p etici6n hecha por un grupo de profesores, en que se solici-
taba, con toda urgencia, convocar a un Claustro General para tratar
sobre lo ocurrido en la mafiana dcl 30 de septiembre, las posibilidades de
altcraci6on del orden dentro del recinto universitario, y la vigilancia esta-
blecida por la policia en su exterior. Y por una resoluci6n rectoral, y
como consecuencia de no poderse reunir el Claustro General, se suspendia
el trmmite que habia de darse a la renuncia irrevocable del Rector en
propiedad, doctor Clemcnte Inclan y Costa, el cual venia a quedar en
una situaci6n sumamente desagradable. Mientras tanto continuaba de-
sempeiando el Rectorado el timorato ingeniero Martinez Prieto. Este
4ltimo, a fin de ese rmes de octubre, dispuso que la apertura del cursa
acad6mico 1930-1931 que se habia fijado para el dia 10 de noviembre,
quedaba pospuesta para una fecha que se sefialaria oportunamente.
El 29 de noviemrbre de 1930, un Decreto Presidencial de esa fecha
cle confiri6 una comisi6n especial del servicio al professor Martinez Prieto
par el t6rmino de tres afios, para que dentro y fuera del territorio de la
Republica procediese al studio de la organizaci6on docente y administra-
tiva de los centros de ensefianza mas notables. Era el modo discrete
seguido por el Gobierno para relevarlo de la cspinosa situaci6n en que
se hallaba. Ese mismo dia Ie sustituy6, segun precepto estatutario, el De-
cano que en csos moments venia a ser el mas antiguo, el doctor Luis
Felipe Rodriguez Molina, de la Facultad de Medicina y Farmnacia, quien
tom6 posesi6n y jur6 el cargo de Rector interino el propio dia 29. Y con
esa fecha el Rector saliente le pasaba una comunicaci6n official al nuevo
Rector, expresAndole, para la debida constancia, que a solicitud suya
seria inmediatamente retirado del recinto universitario el destacamento
del Ei6rcito que habaa venido custodiAndolo en esos ultimos dias; signi-
ficAndole asimismo que la policia vigilaria solamente los alrcdedores de.


25








la Universidad, pero sin penetrar en ella por ninguna circunstancia, a no
ser expresamente llamada por el propio Rector.
El dia 10 de diciembre el tirano Machado dispuso que en csa fecha
se abriria un nuevo plazo de matricula hasta el dia 10 de ese mes y que
las classes comenzarian el dia tres. Llegado ese dia los estudiantes se reu-
nicron en el Patio de los Laureles -asi llamado por los dos frondosos
laureles alli existentes, y que se hallaba ubicado donde boy se encuentra
el patio del edificio Poey y parte de Ia Plaza Cadenas- algo despu6s de
las nueve de la mafiana, en numero considerable, e iniciaron una asam-
blea que con la autorizaci6n verbal del Rector, se traslad6 al anfiteatro
del Hospital "Calixto Garcia" para guarecerse de la iluvia pertinaz que
impedia celebraria al aire libre. El anfiteatro qued6 colmado en toda
su capacidad, calculaindose en mas de dos mil alumnos los congregados
en ese lugar. AIi continuaron sus discursos en un ambiente enardecido,
sosteniendose la necesidad de inantener la actitud de protest contra el
nuevo Rector interino y contra el gobierno. Un nutrido grupo de estu-
diantes, cumplimentando el acuerdo tornado en la Asamblea, se dirigi6
al edificio del Rectorado a pedirle la renuticia al Rector Rodriguez Moli-
na, Ilevando una bandera cubana extendida y algunos portando trozos de
cabillas y pedazos de ladrillos tornados al paso por las obras del pabell6n
de Astronomia. Ya dentro del pasillo interior del edificio del Rectorado
son6 un disparo, seguido de la rotura de cristales de mamparas y venta-
nales, hechos afnicos a ladrillazos y golpes de cabillas. Ni el Rector Rodri-
guez Molina ni el Secretario General Castro Targarona se hallaban en
ese moment -ya mas de las diez de la mafiana- en el local del Recto-
rado. Convencidos los manifestantes de la ausencia del Rector, descen-
dieron por Ia escalinata monumental dirigi6ndose al centro de la urbe,
siempre con la bandera cubana al frente. Su objeto era dirigirse a los
peri6dicos para dar cuenta de su protest y de lo acaecido. Bajaran por
la calle San Lazaro hasta Infanta, y de alli hacia la calle Neptuno. Al
llegar a la esquina de esta calle y la de Escobar, les salio6 al paso el capitAn
Prats, al mando de Ia Quinta Estaci6n de la Policia y various vigilantes de
Ia misma, conminando a los estudiantes a no continuar en manifestaci6n
ya que no tenian el correspondiente permiso. En ese instant se oy6 un
disparo, que seg6n propia declaraci6n del citado capitain, no parti6 de
la masa estudiantil, que se hallaba contenida por el cordon de policies
que habia colocado convenientemente para que la manifestaci6n no
pudiese continuar su march. Dicho disparo hiri6 fatalmente a un poli-
cia que muri6 moments despu6s. Tras mlftiples detenciones, gritos


26








subversivos y golpes de clubs los agents de la autoridad lograron resta-
blecer el orden, dispersandose los estudiantes por la calle Neptuno, excep-
to los detenidos que en nimero de cuarenta fueron puestos a disposici6n
del Jue;: Especial que los dej6 en libertad esa misma noche, por la decla-
racion exoneratoria del capitan Prats y la ausencia de senalamientos con-
cretos. Los estudiantes le manifestaron a los periodistas que no irlian
a clases; y que no aceptaban al Rector interino Rodriguez Molina, a quien
acusaban de haber presidido consejos de discipline en que fueron expul-
sados de la Universidad various estudiantes en 1927; que estaban dispuestos
a que se cerrase esta ultima; y finalmente, que nada tenian que ver con
ninguna entidad political. Asi fue como el dia 3 de diciembre se inici6
oficialmente el curso academico 1930 a 1931; empero las aulas permane-
cieron vaclas ya que ningun estudiante acudi6 a ellas.
Al dia siguiente renunci6 el Rector interino doctor Luis Felipe Rodrl-
#
guez Molina. Y para garantizar la accptaci6n de su renuncia tambi6n
renunci6 al Decanato de la Facultad de Medicina, para que al aceptarsele
esta ulitima, automaticamente dejara de ser Rector interino, de acuerdo
con los Estatutos. La situaci6n universitaria en lo que atania a su gobierno
interino qued6 en una situaci6n sumamente critical. El Decano de Dere-
cho, doctor Ricardo Dolz, rehusaba el Rectorado, y los otros Decanos
elegibles, doctors Carlos de la Torre y Huerta y Jose Praxedes Alacan
y Berriel, ninguno quiso hacerse cargo de dicho puesto, alegando razones
de salud. Posteriornmente el doctor de Ia Torre accedi6 a aceptar la espi-
nosa dcsignaci6n ante los ruegos del Consejo Universitario y la presi6n
de los estudiantes, pero dos dias despues, el sAbado 6, present un certifi-
cado medico suscrito por el doctor Jos& Varela Zequcira, en que se Ie
proscribia determinantemente la aceptaci6n del Rectorado para "no com-
prometer una vida preciosa consagrada por entero a las ciencias y tan
necesaria todavia al progress de la cultural patria".
Ese sAbado, dia 6 de diciembre, los estudiantes amenazaron con un
conato de manifestaci6n, pero no llegaron a realizarla. Se limitaron a
arrancar la unica tarja que aun quedaba en el edificio de la Escuela de
Derecho y dos que se hallaban en Ia Escuela de Ingenierla y Arquitectura,
y tras una jocosa ceremonia funeraria al pie de ]a escalinata monumental
de la Universidad, las arrojaron como si fuera basura en la via public.
Igual suerte corri6 por la tarde un gran retrato al 6leo del doctor
Averhoff, que destrozado en pedazos tambien fue arrojado a la calle.
En la noche del domingo 7 de diciembre de 1930 se reuni6 el nuevo
Secretario de Instmrucci6n Pfiblica y Bellas Artes, doctor Cadrlos Miguel de


27








Cespedes y Ortiz (Averhoff habia pasado a la Secretaria de Justicia)
con los miembros del Directorio Estudiantil Universitario en el domicilio
de las hermanas Shelton Villal6n. Esta entrevista la habia solicitado in-
sistentemrnente el nuevo Secretarlo, ccinfiado en que con su espiritu con-
temporizador podria lograr una avenencia con los estudiantes y liegar
a una formula satisfactoria para ambas parties, lo cual pusiese fin al grave
problema universitario. A primeras horas de la rmadrugada del dia 8 con-
cluy6 la entrevista con un complete fracaso por la parte gubernamental.
El Directorio habia oido con repulsi6n las tentativas de conciliaci6n del
ex-titular de Obras Publicas, y mantuvo con firmeza y unanime decision
sus puntos de vista anunciados en el program hecho ya pdblico.
El lines 8 se reuni6 el Consejo Universitario y el Decano Alacan
excus6 su asistencia por enfermedad. Se conoci6 que no aceptaban el
certificado medico presentado por el doctor Ia Torre, y se lIeg6 a la
conclusion que estando aceptada la renuncia por el Claustro de ]a Facul-
tad de Medicina y Fannrmacia del doctor Rodriguez Molina como Decano
(y por consiguiente cesado, de oficio, como Rector interino) pero sin
haber elegido sustituto, parecila evident que en esos moments el doctor
Clemente InclAn, que habia renunciado irrevocablemente el cargo el 30
de septiembre, continuaba, no obstante, siendo el Rector en propiedad,
ya que aiun no se Ie habia aceptado Ia renuncia por el Claustro General.
En ese estado ca6tico se suspendi6 la sesi6n del Consejo, que firmaba
como Presidente -no como Rector por sustituci6n- el consagrado ma-
lac6iogo y anciano professor don Carlos de la Torre y Huerta. Esa fue la
ultima sesi6n que celebr6 el Consejo Universitario en ese tormentoso
periodo de la historic universitaria. Ese mnismo dia 8 se registraron nuevas
manifestaciones de protest pdblica desencadenadas por los estudiantes
en las calls centricas de Ia capital, con rotura de las vidrieras de los
establecimientos a pedradas y botellazos. Se dict6 orden de detcnci6n
contra todos los miembros del Directorio Estudiantil Universitario, acu-
sados ante el Juez Especial de ser los directors y actors de los dcs6rdenes
ocurridos. Y en la propia tarde de ese dia las fuerzas del Ej'rcito ocupa-
ron la Universidad.
En Ia noche del 9 de diciembre de 1930, los profesores universitarios,
impedidos de constituirse en Claustro General por hallarse aun en vigor
el Decreto Rectoral de Martinez Prieto, se congregaron en la Sociedad
Cubana de Ingenieros en important reuni6n a la que concurri6 un
elevado numero de profesores. Alli declararon su solidaridad con los pro-
nunciamientos del Directorio Estudiantil Universitario, protestando por


28








haberse prescindido de su concurso, y considerando al Rector interino
Martinez Prieto responsible indirecto de los hechos ocurridos. Las dccla-
raciones de los profesores, agrupadas en veintid6s apartados, resumla lo
minas esencial de lo ocurrido dcsde el 19 de septiembre, (en que a instan-
cias dcl Consejo Universitario se pospuso la apertura del curso para el
10 de noviembre) hasta ese momcnto; se puntualizaban las responsabili-
dades y los desaciertos cometidos; se protestaba publicamente de la mar-
ginaci6n de que hlabian sido objeto, no contAndose con cllos como Claustro
General, y declaraban ante el pals, al final del manifesto: "su absolute
solidaridad con los ideales de la masa estudiantil cubana, a la quc consi-
deraban noblemente interesada como sublime vocero de los sentimientos
del Alma Mater'. Este manifies.o fue firmado de inmediato por unos
noventa profcsores que estaban alli presents, y su texto integro aparecio
publicado al dia siguiente en la prensa diaria.
Mientras tanto, el Consejo Universitario se habia ido disolviendo
paulatinamente por la renuncia progresiva de sus miembros. De este
hecho daba cuenta la prensa, y al sefialarlo hacia ver c6mrno la Universi-
dad, sin Rector visible y sin Consejo Universitario que como organismo
supremo debia regirla, se encontraba en esos moments virtualmente
acefala. Se daba cuenta tambi6n, de que una fuerza military custodiaba
el interior de Ia Universidad para evitar reuniones de los estudiantes. El
destacamento de soldados habia hecho irrupcio6n por primera vez, por
orden del Estado Mayor del Ej~rcito, el 2 de octubre de 1930, a! mismo
dia siguiente de Ia muerte de Rafael Trejo; y habia sido retirado cuando
abandon el Rectorado Martinez Prieto el 29 de noviembre, penetrando
nuevamente en el recinto universitario para custodiar el lugar, en la tarde
del 8 de diciembre, con mrnotivo de las manifestaciones publicas ocurridas
esa mafiana.
El dia 10 de diciembre ya diversos nucleos de intelectuales, asociacio-
nes, y multitud de graduados universitarios, se sumaban a las declaracio-
nes de los cate'draticos de Ia Universidad y el Directorio Estudiantil Uni-
vcrsitario. La aspiraci6n basica de los estudiantes secundados por lox
professors se resumia en la demand: "Restituci6n total e inmediata de
las libertades e instituciones cubanas". Al dia siguiente, el tirano Macha-
do suspendia las garantias constitucionales en todo cl territorio de la
Repfiblica.
Ya para esa fecha ascendia a unos doscientos -la casi totalidad del
profesorado universitario- el nuimero de catedraticos y ayudantes adhe-
ridos al manifiesto del dia 9 de diciembre de la Sociedad Cubana de


29








Ingenieros. Como una orden verbal del Estado Mayor del Eji6rcito puso
fin a las visits de los profesores a la Universidad si acudian para firmar
pliegos de adhesion al dicho manifiesto, los catedraticos se trasladaban
al domicilio del doctor Carlos de la Torre donde podian hacerlo. Los
disturbios estudiantiles llamados "tanganas" continuaban multiplic tndose
sin cesar. Ese dia, a pesar de estar suspendidas las garantias constituciona-
les, se registraron en diversos lugares bien centricos de la capital: en la
acera del Louvre, en la calle del Prado, en la calle San Rafael; en el
parque de San Juan de Dios, actual parque Cervantes, no qued6 un solo
farol sano. En otros puntos de la urbe continuaron los destrozos de vidrie-
ras de establecimrnientos comerciales y faroles del alumbrado pfiblico en
gran escala. En estos disturbios o "tAnganas estudiantiles" hubo heridos
de bala y lesionados por la policia, asi como numerosos detenidos centre
estudiantes y simples ciudadanos participants en ellas.
El viernes 12 ni un solo profesor o estudiante acudi6 a la Universidad.
Nada mas que la servidumbre, bedeles y el Seeretario General se encon.
traban en el recinto universitario. Las adhesiones al manifiesto o declara-
ci6n de los profesores aumentaban sin cesar, alcanzando ya una cifra
global fabulosa. El sabado 13 continuaba la Universidad en solcdad y
silenciosa, acudicndo exclusivanmente los mismos funcionarios de oficina,
servidumbre y bedeles. "Ni la vista de un solo professor, estudiante o aspi-
rante a serlo", decda en su informaci6n un conocido peri6dico de la capi-
tal. Los Decanatos vacantes continuaban sin cubrir, y se iban acumulando
sin cesar mas y mas adhesiones a los profesores y al Directorio.
Por fin el angustioso estado en que se hallaba nuestro primer centre
docente qued6 resuelto en la forma mas radical, draistica, y desde el punto
de vista del gobierno dictatorial de Machado, segun la unica media que
podia poner fin al candente problema: la Universidad de La Habana, por
primera vez en la historic bicentenaria, fue clausurada por disposici6n
gubernamental. El Decreto Presidencial que cerraba sus puertas indefi-
nidamente fue firmado por el general Machado el 15 de diciembre de
1930, y publicado oficialmente tres dias mas tarde. El texto de este Dc-
creto de clausura no s6lo se public en la Gaceta Oficial sino qie tambi6n
fue dado a conocer en toda su integridad por diversos peri6dicos de gran
circulacion en la capital y el interior de la Isla. Con igual fecha el tirano
Machado dict6 dos Decretos ma.s; por ino de ellos disolvia el Instituto
de Idiomas Modernos, creado en la Universidad en 1928, quiedando
excedentes los profesores del mismo; el otro cesanteaba a los catedraficos
que se hallaban en la Universidad por simple nombramiento, sin el requi-


30








sito de haber hecho oposici6n. Los nombres de estos profesores universi-
tarios cesanteados y que ascendian a casi cincuenta se mencionan en el
citado Decreto Presidencial -el numero 1700 del afio 1930.
El mismo dia que Machado firmaba estos Decretos, el malefico y
sanguinario teniente Miguel Calvo Herrera, Jefe de los Expertos -esbi-
rros- de Ia Policia Nacional, formulaba una denuncia contra centenares
de estudiantes, profesores, obreros y profesionales, por el supuesto delito
de excitaci6n a la rebeli6n, basado en las adhesiones al Directorio Estu-
diantil Universitario hechas publicamente. La relaci6n de los acusados,
pertenecientes al Claustro de profesores de la Universidad, instructors
universitarios y ayudantes graduados de Ia Universidad, catedriticos del
Instituto de Segunda Ensenianza de La Habana, profesores de Ia Escuela
Normal, alumnos de la misma, organizaciones obreras, diversas personali-
dades y corporaciones, en conjunto ocupaban cinco columns de un
peri6dico. Este asesino a sueldo, que era sumamente feroz en sus proce-
dimientos represivos, fue abatido, en pleno dia, el 9 de julio de 1932, en
el malec6n habanero frente al Hotel Nacional. Con su muerte se priv6
al tirano de uno de sus mis eficaces auxiliares, obteniendo los revolucio-
narios un mayor margen para actuar.
Una vez que qued6 clausurada la Universidad y cesanteados mutitud
de profesores, se fueron dictando otros Decretos Presidenciales comple-
mentarios que ademnias de encontrarse en la Gaceta Oficmil en la secci6n
de ]a Secretaria de Instrucci6n Piblica y Bellas Artes, se hallan todos
recopilados para comodidad de los investigadores en un libro editado
por la Universidad y que lleva por titulo: Recopilacidn de leyes, decretos,
disposictones, acuerdos y datos de importancia, correspondientes al pe.
riodo de octubre 19 de 1930 a enero 13 de 1934, y a esta publicaci6n
referinos al lector.
Mientras tanto, la repulsa al regimen de Machado era dia a dia mnAs
en6rgica. Cada vez eran mis frecuentes las detonaciones de bombas y
petardos. Este procedimiento se habia comenzado a emplear hacia fines
de 1930 y se recrudeci6 todo a lo largo de 1931. En otro orden se mani-
festaba tambi6n la repulsa hadcia los funcionarios gubernamentales. Una
noche, a mediados del afio 1931, fue victim de un bombardeo con huevos
podridos a la salida del hoy desaparecido cine "Encanto", el ex-Secretario
de Instrucci6n Puiblica, y ex-Rector de la Universidad, doctor Octavio
Averhoff y Pla. Y como la lucha contra el gobierno arreciaba en vez de
ir amainando, habiendose llegado inclusive a un atentado contra la vida
del tirano Machado, colocandosele una bomba en el propio Palacio, &ste









dict6 otro Decreto, de fecha lo. de julio de 1931, por el que se ratificaba
la clausura de la Universidad y se amortizaba por todo el ano fiscal
1931-1932 los sueldos y dcmias emolumentos correspondientes a las cate-
dras, ayudantias o plazas de persona] de cualquier orden. Y por otro
Decreto posterior, publicado en la Gaceta Oficial del 17 de octubre de
1931, se suprimian en la Universidad, Institutos de Segunda Ensefianza,
Escuelas Normales y de Comercio, todas las plazas del personal facultativo
que no hubiesen sido directamnente obtenidas por las pruebas dc capa-
cidad, es decir, concurso y oposici6n. Todo el resto del ano 1931 y hasta
mediados de 1932 continue cerrada la Universidad. Muy pronto .se verai
en que circuinstancias se levant su clausura. Pero antes de pasar a ello,
y por razones de honestidad hist6rica. crecmos que se debe dar a conocer
puiblicamente, un juicio quo sustentaba el ya desaparecido Rector Cle-
mente Inclain y Costa sobre lo ocurrido aquel afio de 1930.
En conversaci6n que sostuvo el referido doctor Inclan con el autor
de estas lincas a principios de 1962, le express que el Rector interino,
ingeniero Martinez Prieto, no tuvo realmente la culpa de los sucesos de
1930. El gran responsible de ellos fue, en su opinion, el doctor Octavio
Averhoff y Pla, entonces Secretario de Instrucci6n Publica y Bellas Artes
y ex-Rector de la Universidad. Martinez Prieto cometi6 el error de inti-
mar con Averhoff y dejarse influir por e1. Este filtimo -decia Inclan-
tenia un character autoritario, muy dado a inandar, y Martinez Prieto,
Rector puramente interino, bien intencionado, pero sin experiencia en
c6mo hacer frente a situaciones de violencia, cay6 fatalmente y casi sin
poder evitarlo, en la falta de tacto de prohibit Ia reunion de los estudian-
tes en la Universidad, y pedirle ayuda al Secretario de InstrLcci6n Pu-
blica, Averhoff, para mantener el ordcn y salvar a toda costa el principio
de autoridad.
Tal fue el criteria que le expuso el venerable y anciano Rector Incl An
al autor. Si bien no exonera en modo alguno al Ingeniero Martinez
Prieto por su desafortunada actuaci6n, en cambio sirve para situar las
cosas en su lugar y depurar las responsabilidades de cada cual, impidiendo
que toda la culpa caiga -como sobre una cabeza de turco- en un
solo individuo, cuyo Zinico y fatalisimo error naci6 de su inexperiencia
y de su inhabilidad en el manejo de aquella situaci6n critical, surgida
durante su mando universitario.

(continuarA.)


32











"TEl Organo de Baile de

Manzanillo y su Historia"


Carlos Borbolla



El siguicnte relato sobre los 6rganos de Manzanillo esta basado en
informs quc parten directamente de los creadores de la modalidad;
Francisco Borbolla, mi padre, y Santiago Fornaris, el antag6nico en el
negocio. De los dos fui conociendo los prelimrninares y su ulterior desarrollo.
El hecho original siempre me habia parecido misterioso, por no dccir
enigmaitico, dada la indole del iristrumento. Muchas prcguntas les fueron
hechas para desentraniar el punto de partida del suceso. Detalles adiciona-
les fueron aportados por mi hermano Francisco cuya labor, ya con car.c-
ter tecnico, fue vital en la conservaci6n de la modalidad. Los datos
postcriorcs a 1920 fueron vividos por eli autor de esta resenfia.
Muchos de los hechos que se van a mencionar son ineditos. Los
diversos reportajes que se hicieron sobre el 6rgano solo miraron el aspect
pintoresco. Obedecian mayormente a una oportunidad de crear imagenes
literarias y no a su descripci6n hist6rica que es el fin principal de este
trabajo. Vamos a tratar de salvar del olvido, o de la inconscicntc adulte-
raci6n, las muchas y variadas facetas que se fueron originando desde que
el primer "organillo" hizo su aparici6n en Manzanillo, en los finales del
siglo pasado para incrustarse, firmemente, en su future desenvolvimiento.
Es innegable el alto valor folkl6rico que el 6rgano ha forjado en Ia
enorme zona en que estai extendido; zona que comprende los terminos
de Manzanillo, Holguin y parte de Bayamo. Cientos de 6rganos de todos
los tamafios y classes se encuentran diseminados por toda ella llevando
su alegria hasta los mis apartados rincones de las nombradas comarcas.
El primero lleg6 a Manzanillo en 1887, comprado en Cienfuegos
por Santiago Fornaris. Era pequenio y a "cilindro"; veinte pulgadas de


33












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frenate, dicciocho de fondo y veinte de alto; uin poco mayor que el tipo
grande de acordco6n-bandone6n de nuestros dias. Su pequenez no le
impedia emitir una buena sonoridad que, aunquc chillona, era apta
para bailar, que era lo que interesaba. Cuu.lcs fueron las causes de que
este instrumcnto llegara a esta Villa? Habrni que atribuirlo, en part,
a los variados rumors circulantes en fechias que rodeaban al 1885-87,
de que, en Cicnfuegos, se amenizahan algunos bailcs populares con
unas incansablcs cajas de musicas. Estos rumors estarian llcgando por
el LInico conduct de cntonces: el de la mariner0a o pasajeros de las
goletas o dc los vapors de cabotaje de la compa-ia "Mcnerndez". Etos
hacian su entrada, un dia a la semana, en los putiertos. mas importantes
de la Isla, divuIgandose de esta forma muchas noticias. Un mejor ase
sorarnmiento sobre la efectividad del organillo decidi6 finalmente a For-
naris a traerlo. Un aiio despuws, en el 1888, llcga otro semejante, tarn
bien de Cienfucgos; esta vez cs traido por mi padre que de comin
acuerdo con su grupo de amigos, todos muy adeptos al haile, habian
decidido comprarlo. El exito que rode6 Ia efectividad de cstos dos orga-
nitos fue evident, puesto que no daban abasto a las solicitudes. Era
dificil conscguirlos para un baile si no se los contrataba con much
anticipacion. En esos anios el baile de los sAbados era Ia iUnica diversi6n
popular. Manzanillo disponia, dcsdc el 1852, de un magnifico teatro
con sala de herradura y tires pisos; pero, por ausencia de comipaias
actuantes, sus puertas estaban cerradas por sernanas y sernanas. La csca-
sez pues, de lugares de diversions, hacia un poco triste la villa que
tendria, durante esos lustros, de doce a quince mil habitantes. El baile
sabatino se hacia un acontecer grandernmente esperaclo durante site dlias.
SComo era la ciudad en donde el 6rgano sent su real domninio?
A fines del siglo pasado, en la 6poca que nos ocupa, era una villa flo-
reciente debido a la proximidad de once centrales que dependian de
sus grandes almnacenes y de su puerto. Es este grupo de once estaban
incluidos el "Guayabal" y el "Rio Cauto", que aunque no pertenecian
a Manzanillo, se comunicaban con la ciudad, el primero por via mari-
tima o por el Cauto y el segundo por el rio, a traves del vapor "El
Valeda", que recordaba pobremente a los hermosos vapores de ruedas
o paletas del legcndario Nueva Orleans del siglo pasado y de su rio
Mississippi.
Como era un puerto de exportaci6n e importaci6n, Manzanillo no
era un pueblo aislado. Constantemrnente entraban y salian barcos de dis-
tintas nacionalidades y de otros puertos del pais.


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Una prosperidad en ascenso le pcrmiti6 comprar todos los 6rganos
que hasta entonces habia en Cienfuegos y despues buscarlos donde los
hubicra.
Asi pucs, tenemos que con aquellos dos organillos sefialados se inicia
y progrcsa el habito de bailes con las cajas sonoras. Todos los grupos
ficstcros inmediatamente se movilizaron para organLzar suts bailes con-
tando con el novedoso instrument. Prontamente resultaron insuficien-
tes los dos antes la creciente demanda, haciendo ver a mi padre la
posibilidad de un negocio. Con cstas miras encarga, en el afino 1890,
y ahora por su propia cuenta, otros dos a la abastecedora Cienfuegos.
Estos de ahora son algo mayores teniendo, por consiguiente, un mejor
balance en la estructuraci6n de la piteria. Ya esta no descansa exclu-
sivamente sobre la penetrante de los agudos; van siendo mas gratos al
oido.
Todos estos organitos trajan un nombre propio de su hiugar de origen
que les servia de lema o distintivo, y que al Jlegar a su dcstino les era
cambiado. Los nomrnbres-lemas eran muy especiales, algunos chistoso:
"La Hormiga", por su tamanio, y otros selunmentales: "El Angelito";
"La Rosita"; "El Clavel". El tamafino de algunos de 6stos era de un
metro de frente, 1.20 m. dc alto por 0.48 de fondo. Para poder trans-
portarlos dc un lugar a otro con utin ininimo de esfuerzo, se necesita
ban unas barras que servian de andas o "sillas de mano", siempre que
la distancia no fuera excesiva para la resistencia humana. Si la dis-
tancia pasaba de lo normal se acudia a un carret6n. No obstante, si por
algunas circunstancias no se podia localizar el carret6n para llevarlo al
bailey, improvisado para la misma noche, se acordaba centre los mismos
organistas, transportarlo cargado hasta el lugar del sarao contando, claro
esta, con Ia ayuda de dos susditutos y las naturals pausas de descanso.
Para levantar y trasladar los 6rganos, que entonces se sobrepasaban las
175 libras, se disponia de unas fuertes bandas de lona que pasaban sobre
los hombros y terminaban sujetas a los extremos de las barras, justo por
donde 6stas se empufiaban, y que facilitaba much su traslado. Corrien-
temente los organistas eran cuatro, (igual que hoy): dos para la ma-
nigueta, (manubrio, manivela, cigiieia) un timbalero y el del giiiro o
"rascador". Algunos ayudantes eventuales llevaban las cajas de los cilin-
dros. A partir, ma.s o menos de 1912, durante el prcdominio de los
casi grande "de 49 teclas", (que pesaban cerca de 200 libras) y con
el natural crecimiento del area de la cluidad que implicaba distancias


36








mayoics, se hizo necesario que cada 6rgano tuviera su propia carretilla,
que tanto podia ser de dos como de cuatro ruedas.
En Holguin, (a dondc habian ido a parar casi todos los diminutos
oiganillos manzanillcros) se habia establecido la costumbre, posiblemen-
te desde el segundo decenio de este siglo, de alquilarlos a los cam-
pesinos.
Dcspu's dc firmar el consiguiente contrato, los guajiros se los lle-
vaban apoyAindolos en el mofio de la montura. Con una mano lo soste-
nian y con la otra llevaban las riendas, aunque tambien podia acontecer
quc lo mantuvicran con las dos manos mientras el noble bruto, con las
"pailitas" en la grupa, cogia d6cilmente el camino de retorno. En el
hlugar del baile el organillo se situaba sobre una mesa donde se le podia
accionar c6modamente. Los organistas se improvisaban, lo que no evi-
taba que todo inarchara magnificanicnte. No esta de mAs afiadir que
todo organillo tenia una especie de tarima o parihucla en esqueleto, la
que no se llevaba por no haber lugar en la cabalgadura, aunque si el
campesino precavidamente habia traido dos caballos la cosa se simpli-
ficaba y podia lilevaria.
Volvamos atras, al aino 1900. Apart de los dos hombres pioneros
del negocio antes mencionados, habian prontamente surgido otros due-
fios. de 6rganos. Uno de estos, de apellido Escalona, no pretendi6 entrar
en pugna de alquileres dentro del a'rea de la ciudad. Fue buscando su
clientela entire los cainpesinos de los villorios cercanos. Estos aprendie-
ron que cualquier fiesta, un Santoo" o "el patron del poblado" adquiria
mayor lustre cuando se ola el alborotador organillo y sus estimulantes
timbalitos siempre repiqueteando. Esos pequenos duenos de 6rganos ayu-
daron mucho a agrandar la 6rbita del instrument con el regocijo del
armc)esinado. El traslado a lugares que distaban de una a tries leguas
era funci6n de la carreta de bueyes, finico vehiculo que podia transitar
por aquellos caminos hasta los cercanos poblados:: El Cano, Palmas
Alias, Jiharoa, Valerino, Calicito, La Sal, etc.
Dcspues de 1900 la presentaci6n en el scenario de 6rganos semi-
grandes no habia detecnido el flujo de mais y mas "organillos" que ya
ilegabant directamente de Francia y cuyo valor minimo era aproxima-
damente de cien pesos en fabrica. El precio de los mayores, hasta llegar
al tipo de 49 teclas fluctuaba entire $200 y $1,000. Los grandes de hoy
pueden costar de $2,500 a $4,000. Es possible que el precio de los pe-
quefios, que habian llegado hasta el 1912, estuviera cerca de los $200.
Las pequienafis y pr6xima. villas, con sus centrales y colonies cafieras:


37









Niquero, Media Luna, Pil6n, Campechuela, etc., los absorbian fAicil-
mente, lo que no evitaba que para las fiestas de alguna importancia se
acudiera a los "grandes" de la ciudad. Para su transport se tenia la
via maritima, muy bien servida por seis vaporcitos que realizaban un
recorrido diario de iba y vuelta.
El constant uso de esos pequefios "organillos" los detcrioraba sen-
siblemente. Aquellos que resistian son los que actualmrente se encuentran
en Holguin, algunos bastantes bien conservados.
Es imprescindibcle destacar que el uso que se hacia del 6rgano en
Manzanillo dependia de la carencia do orqucstas o conjuntos musicals.
Por la 6poca en que se introdujo el uso del 6rgano -1887- existian
dos buenas orquestas que tocaban en los bailes de importancia. Se inte-
graban, mas o menos par dos clarinetes, un violin, contrabajo, figle,
tromb6n y giliro. No se usaban las maracas ni las claves puesto que los
generos que las necesitaban como rumbas, sones, boleros bailables, toda-
via no habian hecho su aparici6n en el sal6n de bale. Se bailaban
rigodones, lanceros, el vals tropical, que era lento; el vals de Boston,
mas avivado; Ia contradanza viva, el 6/8 y Ia danza lenta en 2/4,
ambas acriolladas y en las que entraba el giiro con su color especial.
El dclanz6n empczo a oirse a partir de la ultima decada y ello como
pieza final. Todavia no era el gran danz6n que conocemos.
El repertorio europeo sc imponia a la musica criolla por el conser-
vadorismo colonial y porque en parte se Ie consideraba subvcrsiva. Las
dos orquestas aludidas adolecian de un grave inconveniente: su con-
trata era costosa cuando se trataba de amenizar un pequeno e impro-
visado bale con caracter intimo de no ma.s de seis a diez parejas. Para
estos casos se podia acudir a un conjunto de acorde6n y guitarra cuya
localihaci6n, a mnenudo, se hacia dificultosa, frustrindose los buenos
deseos de un amrneno jolgorio. Es bajo estos tropiezos que ei organillo
hace su aparici6n corno feliz 6xito.
Como su manejo era fAcil hizo possible que su numero fuera creciendo
sensiblemente. El adiestramiento para lograr el acoplamrniento del 6rgano
con los timbales y el giiiro era rapidamente adquirido. Esta carencia
de complejidad en el manejo fue el factor mas important para acrecen-
tar su popularidad.
El repertorio en el 6rgano corrientemente consistia en danzas crio-
llas, polcas, valses y contradanzas. Los bailables con figures (rigodones
y lanceros) no se ejecutaban por defender estas danzas de una scriec
de ensayos preliminares que no estaban de acuerdo ni con las salas ni


3B









con el carActer simple de los bailes de 6rganos. Dicho repertorio estaba
minarcado en los cilindros conteniendo cada uno de estos ocho piezas que
no podianT pasar de 32 compases cada una por ser la maxima cantidad
que permitia la cincunferencia del cilindro en una vuelta complete.
Desplazandolo ligeramente a cada lado de la picza ya ejecutada, cerca
de 2 nmin., se conscguia ir tocando cada una de las ocho piezas puesto
que cada hilera de puntillas-notas situadas en porciones de circunfe-
rencia estarian coincidiendo con los extremes puntiagudos del juego de
teclas. El comienzo de cada pieza concordaba con el final, sin alteraci6n
del ritmo bailable, lo que permidta cstablecer la segucidilla de una misma
picza cuantas veces se deseara. Cada 6rgano disponia de tres o cuatro
cilindros que brindaban, en conjunto, de 24 a 32 para una noche bai-
lable.
Este cilindro ("barrel" en ingles) era de mnadera torneada y su largo
y diimetro corrcspondian tanto al tamafio como a la cantidad de teclas
dcel 6rgano, las que podian oscilar centre 30 y 65. El nombre de tecla,
usado como parte del mecanisinmo, tanto en el de cilindro como en el
de carton, significa una parte de un juego de palancas articuladas y
no que tuvicra semejanza con las teclas del piano aunque, como trans-
misores de pulsaciones, sl existia cierto parentesco.


P ttjI&0 tTr


39









La tecla, con su punta proyectada sobre la superficie del cilindro,
es forzada a levantarse al encontrar, en el giro del cilindro, el obstaiculo
de una puntilla. El movimiento se transmitia por el juego de palancas
hasta la valvula situada en la caja secret que, al abrirse, dejaba pasar
el aire a presi6n que haria sonar el tubo correspondiente. Al girar la
manivela se comunica cl movimiento tanto al cilindro como al fuelle
de aire. La pieza estA grabada, (nombre que no es muy propio como
tampoco lo es marcada) por medio de las nombradas puntillas que son
de cabeza simple para las semicorcheas y con mayor alargamiento de
cabeza para los valores mayores de corcheas, negras o blancas. En las
puntillas simples la tecla se alza y cae raipidamente (semicorchea), en
las m.s largas se conserve levantada mayor tiempo. El mecanismo es
casi similar al que podemos ver en las "cajitas de musica" aunque en
el cilindro de estas s6lo se veran puntillas simples por la indole vibrant
de los dientes de su peine.
Seria interesante recorder c6mo surgi6 en Europa este tipo de 6rga-
no, primero a cilindro y despues a cart6n. En el siglo pasado se le
conocia como "organo de barbarie", que no queria decir instrument
bAirbaro, sino que se debia a una corrupci6n de Barbieri, nombre del
fabricante de instrument italiano que en el siglo XVIII invent el
"organillo", valiendose de algunos tubos, de la caja secret y los fuelles
de los 6rganos grandes.
El logro de Barbieri tuvo exito y comenzaron a proliferar, por toda
Europa, constructores de 6rganos que copiaban su modelo, no para las
iglesias, pues eran muy pequefios, sino para las fiestas populares de los
dias de mercado o de ferias.
El origen del 6rgano se remonta a la Antigiiedad. El hombre habia
descubierto desde las epocas mats primitivas la emoci6n de sonar la flau-
ta, y la reunion de varias de ellas para former una de mayor cohesi6n
sonora -la "siringa" o "flauta de Pan"- con dos o mas tubos es el
ejemplo mas elemental del 6rgano. Posteriormente, utilizando tubos ma-
yores y una base, se sirvi6 de algo asi como un "pellejo" de gaita para
aprovisionarlo de aire y lograr que sonara. Este elemental embri6n del
6rgano no tenia teclas, sino que se tocaba, al parecer, por medio de
unas correderas en la base de los tubos que podian abrir o cerrar el
flujo de aire. Estas correderas fueron algo asi como los registros que,
a partir del Renacimiento, cuando ya aparecieron los 6rganos que cono-
cemos con sus teclados, ayudaban a cambiar las sonoridades de un
timbre a otro.


40








Como dijimos anteriormente, muchos imitaron la idea de Barbieri,
y aparecieron mrnuchos tipos de organillos. Algunos eran muy pequefios,
como los que se colgaban del hombro los saltimbanquis que se acom-
niaban con monos y las diminutas "serinettes" de 9 x 5 x 5 pulgadas,
que tenian 12 piticos, un fuelle y un cilindro, y se utilizaban para ense-
fiar a cantar a los canaries.
Todos los 6rganos que amenizaban los bailes de Manzanillo y Hol-
gumn fucron exclusivamente de tubos sonoros. Esta salvedad es para des-
ligarlos de los models de "organillos madrilefios", cuyo mecanismo no
consiste en tubos sino en martinetes que golpean las cuerdas tal como
sucede en el piano. Lo unico en comuzn con el de Barbieri es el empleo
de un cilindro identico con sus puntillas-notas. Este "organillo madri-
lefio" no Ileog6 a conocerse en las zonas que estudiarnos a pesar del ma-
nifiesto auge que disfrut6 en las calls de la Habana desde medlados
dcl siglo pasado hasta la primera decada del actual.
La sustituci6n del cilindro por la banda de carton aport6 varias
ventajas. Los inconvcnicntcs del primero eran palpables: el cilindro
exigia much cuidado en su rnanipulaci6n para evitar las torceduras de
las puntillas; la cantidad de las piezas era limitada y el largo no per-
mitia mas de 32 compases y ademas habia dificultades para incluir
nuevas piezas en cada cilindro. Con el modelo a cart6n se podia Ilevar
una cantidad ilimitada de piezas sin que ocuparan demasiado espacio,
se podian seguir conservando las que habian perdido actualidad y la
ejecuci6n de una obra era bastante field. Es verdad que el mecanismo
era mis complejo que el del cilindro, pero esto era de poca impor-
tancia por ser de una gran resistencia al deterioro. El anchor del carton
dependia de la cantidad de teclas que podian oscilar entire 35 y 70 y
el ancho de 14 a 27 centimetros. Los mayores que construi eran de 68
teclas, el carton tenia 26 cm. y el instrumento pesaba alrededor de
800 libras.
El cilindro en los de tamanio corriente no admitia mrns de 32 com-
pases y ni mas de 38 en los mayores. En el carton no habia limits,
pues consistia en una banda de largo dependiente de la cantidad de
compases que se Ic quisieran marcar; podia ser tanto un corto "mon-
tuno" de 16 compases como un largo danz6n de mas de 60. Para probar
los recursos sonoros de los construidos por mi, habia marcado la Fuga
No. 5, en re mayor, de Bach y la overture complete de "Guillermo Tell"
para una dernostraci6n privada a la Banda Municipal. Alcanzaban res-
pectivamente 14 y 40 metros, agregando que en cada metro podian








entrar de ocho a diez compass con sus correspondientes ritardandos o
acelerandos. Compairese esos largos con los cinco metros de un danz6n.
Al cart6n se le haccn unos doblcces, scmcjantes a los pliegues de un
abanico, que le dan un volume muy reducido, compact. En una
pieza marcada en el carton tambi6n se emrnplea el recurso de la uni6n
del principio con el fin para poder estableccr la mcncionada seguidilla,
tal como sc hacia en las piczas marcadas en los cilindros.
Un repertorio corricnte de 6rgano puede constar de 50 piezas entire
nuevas y viejas pucs hay que contar con el sentimentalismo del que
quicre bailar una vieja tonada que le fue grata y que muchas veces
result ser una que goz6 de much favor algunos anios antes.
A partir del afio 1890 se habia visto claramente la necesidad de
mas y mas 6rganos para satisfacer la gran cantidad de bailes que se
efectuaban. Habi6ndose agotado ya Ia cxistencia cienfueguera quedaba
el recurso de dirigirse al fabricante de ellos, cuya direcci6n aparecia con
letras incrustadas en uno de los frontis del instrument: "Limonaire
Freres", Ave. Daumesnil 166, Paris. Al enviarse la primera carta a dicha
direcci6n, se iniciaron unas relaciones cornerciales que llegaron a tender
mucha importancia. En 1900 mi padre realize su primer viaje a Francia,
coincidiendo con la Exposici6n de Principio de Siglo. En el pabello6n
Limonaire ve el 6rgano a carton, todavla no conocido. Desde luego,
compra uno al moment. Era de 49 teclas y los denominaban "orques-
tones", pues poseian cierta sonoridad de pequenia banda military pues
tenian, en los laterales o arriba, bombos, redoblantes, triAngulos y pla-
tillos. Estos aditamentos percutantes ya se habian usado en los de cilin-
dro, pero con menos precision que en este de carton. Estos aditamentos
venlan bien con los valses y ciertas contradanzas. Durante muchos anios
se emplearon en los bailes ocasionando no poca sensaci6on, sobre todo
en el campo, done la concurrencia no se cansaba de admirar el sincro-
nismo de los aditamentos con la pieza que se estaba tocando. Con la
creciente tendencia, despues de la instauraci6n de la Repuiblica, de irse
prefiriendo las danzas cubanas a cualquier otro genero foraneo, fue
decayendo el "orquest6n".
El negocio de 6rganos tenia su organizaci6n e importancia. Cada
uno o dos anios llegaban cajas, grandes y chicas, conteniendo olorosos
y reluccientes instruments cuyos muebles eran de gran lujo, con intrin-
cados dibujos e incrustacioncs de marqucterla. Algunos de estos muebles
llegaron a valer mas que todo el interior Ileno de fuelles, mecanicos y


42








tubos. Eran, sin ninguna duda, verdaderos especimenes de calidad y
belleza.
Esta proliferaci6n de 6rganos en una zona que hasta el moment
de su llegada no habia conocido la facilidad de poder bailar, tenlia que
original un format propio, un amaneramiento regional en la forma
del danzar, como tambien en los toques y acentuaciones de las ejecu-
clones. Los pequefios conjuntos de guitarra y acorde6n tocaban polcas
y danzas al estilo organero. Paradiaban su escandar en todo lo que era
possible y a veces lo lograban, sobre todo en ese g6nero tan arraigado
en Manzanillo de la polca lenta con cadencial danzonero.
Desde luego, no vamos a pretender que todo eran alabanzas. Una
parte de la poblaci6n encontraba detestable a los ruidosos instruments
y fastidiosos en demasia a los alborotadores timbales, lo que no impedia
el gran placer que significaba para los asistentes a los julepes sabatinos.
Para 6stos eran insuperables por diferentes razonees, una de las cuales
era su alta cualidad ritmica a lo que habia que afiadir su incansable
tocar y mAs tocar durante una noche entera. Esta faceta era de much
aprecio por parte del campesinado, cuya resistencia en los bailes era
mas que notoria.
Una de las consecuencias de los "orquestones" fue la implantaci6n
de los grandes timbales de 26 y 32 pulgadas de diametro. Habian desa-
parecido las "pailitas" que s6lo se continuaron usando en los mans dimi-
nutos. Estos grandes timbales de bronce, siempre relucientes como si
fueran de oro, constitulan el orgullo de sus ejecutantes que tratando de
lograr una variante de timbre, tambicn los golpeaban por los laterales.
Se trat6 de evitar este maltrato al metal afiadiendo un sarten o un
cencerro en una de las Haves tensoras, pero result completamente inutil
pues las "pailas" (timbales) siempre ofrecian un timbre diferente.
Algunos timbaleros de 6rganos fueron verdaderos "ases". Se recuer-
da, dcspues de 1912, a Juan Bori, a Conrado, a "Mufieco", notables
filigranistas cuando se encontraban en sus buenos moments. Estos de-
pendian tanto del danz6n de moda comrno del plblico bailador que se
accrcaba a ellos corno buscando cooperaci6n para hacer demostracio-
nes de toda clase de pasos o figures de rumba. Los repiqueteos en mor-
dentes, los contratiempos, las sincopas vigorosas percutiendose dentro
de un ritmo bailable, impecablemente conservado, eran sencillamente
de gran clase.
Por los anios de la primera y la segunda decada habia un famoso
tocador de "rascador" (guiiro) Ilamado Longino. De su instrument,


43









que no procedia de Ia naturaleza, sino de las manos de un hojalatero,
sacaba toda una gama de sonidos, desde susurros llenos de color hasta
aullidos agudisimos alcanzados, en un minimo pase de la varilla de metal.
Su repertorio de roces y toques dejaba maravillados a los otros "giiircros"
que veian en ei a un maestro, al que habia que imitar,
La manivela, esa palanca que s6lo parece exigir que se le haga
girar, tenia, y tiene, tambien sus ases: Miguel Angel, algo escepcional;
Colas, un aventajado discipulo. Las poses del primero, sus giros espc-
cialisimos de la manigueta, sus imperceptibles detencionecs que agre-
gaban much color alI ritmo, sus gritos de alegria, cran de tal efecto
que no me sonrojo al calificarlos de notables.
En 1924 uno de los mis entusiastas duenios de 6rganos, Fornaris,
al que estaba unida gran part de la historic dcl 6rgano manzanillero,
acomete una aventura importando un "Gasparini" con motor de gaso-
lina. Pretendia poder sustituir -a ratos, pero no eliminarlo, al hombre
de la manigueta en los grandes bailes de los poblados de las margenes
del rio Cauto; Cayamnas, Cauto Embarcadero, Guamo. Los bailes de
esta zona eran considerados "calientes". Comenzaban el sabado a las
seis de la tarde y terminaban a las seis de la mariana, para recomenzar
el domingo a las tres de la tarde y prolongarse hasta las doce de la
noche. Parece que muchos bailadores no se habian saturado completa-
mente de bailar. Eran unas sesiones agotadoras a pesar de que los tim-
baleros, manigueteros y giiireros se alternaban. Entre pieza y pieza no
habia m.s de cinco minutes de intervalo y cada pieza duraba aproxi-
madamente una hora. Es por este tocar y tocar que se pens6 en el
motor. El experiment no tuvo exito pues, cosa sorprendente, ni el
rascador ni el timbalero podian sincronizar sus toques con la march
impartida por el motor, march que, naturalmente era c6moda y se
habia ensayado con alguna anticipaci6n. No consegulan ajustarse pot
largo rato y lo que es peor, si lo conseguian perdlan su espontinea ex-
presi6n al mecanizarse sus toques. Por otra parte, el ruido del motor
no permitia oir las sonoridades bajas del 6rgano. Este fracaso llen6 de
juibilo al organista. Se demostraba que el tocarlo no era tan simple o
mecanico como se aceptaba. El hombre de la manivela tenia much
que ver con Ia expresi6n bailable y con mayor raz6n si eran do la cate-
goria de los "Miguel Angel".
Mucho antes del motor de Fornaris ya se habia observado algo
semejante al intentar sustituir la manivela por una rueda volante de
hierro fundido que tuvo que desecharse, pues al adquirir impulso por


44








su equilibrado peso radial, no podia controlarse para hacer las imper-
ceptibles detenciones que eran tan propias del giro de un buen manigue-
tero y sorprendente ritmo.
La literature universal ha creado una frase para expresar el punto
de mayor esplendor adquirido por un arte cualquiera: "la edad de oro
de..." El periodo de duraci6n de una "edad" podia ser, tanto un
anio como todo un siglo. Al vulgarizarse la frase ya no se aplicaba, en
su pura intenci6on, solamente a las Artes o a un gran hombre sino que
emp)Co a expresar el mayor auge que lleg6 a tender un objeto cualquiera
durante una fecha determinada. El 6rgano, humildemente y con un
scncillo caracter manzanillero, tuvo tamrnbi6n su "edad de oro".
Comrnienza por el 1918 y su actor principal fue mi hermano Fran-
cisco Borbolla, hijo. Antes de seguir adelante tenemrnos que retroceder
un poco para cierta aclaraci6n. Por la cantidad de 6rganos, para venta
y alquiler, que mi padre tenia por el 1904, sabia de la necesidad de
un artesano competent que pudiera enfrentarse con las reparaciones
que se necesitaran. En Cienfuegos no cxisti6, hasta donde hemos podido
saber, ningun artesano capaz de la fabricaci6n de un 6rgano, aunque
si los habia que podian arreglar, afinar y ponerle nuevas piezas. En
Manzanillo habia uno que los reparaba, procedente de Cienfuegos, pero
ya estaba tan viejo que servia muy poco para una labor constant.
Ante esta necesidad mi padre se decide a enviar a su hijo de 18 afios,
Francisco, a la casa de Poirot y posteriormente a Limonaire, para que
se compenetre con todo lo concerniente a sus arreglos y hasta a su
possible construccion.
Durante esos afios, que van del 1906 al 1912, conoci6 todo el
oficio que, por cierto, no es nada simple. Aparte de la basica ebaniste-
rna, tenia que interpreter los patrons de los disimiles tubos sonoros,
consistentes en relaciones de tamafio, gruesos, espesores de Ia madera;
las relaciones de los biseles y la presi6n de aire que va a chocar contra
ellos que es diferente cuando se trata de flautas abiertas, cerradas,
violas, chelos, bajos, trombones, trompetas, clarinetes, etc. Conocer la
construcci6n de los complejos fuellcs con sus finas pieles de gamuza; el
entramrnado cuidadoso de la caja secret, (sommier, en frances). Apren-
der a marcar las piezas, tanto en los cilindros como en el cart6n, etc.,
etc. Expliquemos ahora como fue un poco responsible en lo que lla-
mamos el principio de la "edad de oro". Por 1914 habia en Media Luna
un viejo y grande 6rgano o cilindro arrumbado por el deterioro como
por lo obsoleto de su sistemrna. Habia sido un buen instrument de 61


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teclas, y mi hermano decidi6 reconstruirlo. Lo transform a cart6n, le
agreg6 un juego de tubos, le hizo un fuelle mayor. Los resultados fueron
un 6xito. Durante algunos afios fue el mejor de todos. Todos querian
bailar con 61 y esto hace ver, tanto a Fomrnaris como a mi padre, que
habia que pensar en dejar de lado los ya pequcios "49 teclas" para
dirigir las miradas a los de 8 bajos, que era el nuimero que tenia "La
Misica", nombre que se la habia puesto. Con este nombre terminal la
era de los llamados con nombres de mujeres o afecciones; en el future
buscaran tener afinidades pretensiosas: La Muisica, La Orquesta, El
Son, La Rumba, La Canci6n. Y otra caracteristica mas important:
van a dejar de ser casi diat6nicos para irse acercando (unos mas que
otros) a un ductil cromatismo. Como el campesino de la gran zona se



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habia hecho un bailador fantico, tambien se llena de entusiasmo por
los grandes. Como ellos representaban durante la zafra una clientele de
bastante importancia, habhia que tenerlos en much consideraci6n. Asi
comienza el asccnso de organos con mas teclas y mnas bajos. De unos
de 52, con seis bajos se va a los mayores de 62 teclas y ocho bajos. El
climax lleg6 con uno totalmente nuevo qtue hace mi hermano en 1926.
'La Orquesta", magnifico 6rgano de 66 teclas que durante un gran
tempo se mantuvo en la cuispide. Es por estos auios que Fomaris habia
traido cl "Gasparini" a motor, un instrument grande pero cuyos juegos
de tuhos. casi todos pequefios, eslaban muy mal balanceados por lo
que tenia una pobre sonoridad que no alcanzaba a los "49" en poten-
cia. El fuelle de "La Isla de Cuba", que asi se llamaba, era sumamente
pequeno, a pesar de ser de 60 teclas. No se le podia dar mnas presio6n
a los muellcs del fucllc pues se quedaba rApidamente sin rcscrva de
aire y si se Ic quitaba fucrza, la sonoridad bajaba sensiblemcentc puesto
que los tubos tienen su presi6n fijada. Un gran dcfecto de los 6rganos
ha sido este suministro de aire. Como las piezas cubanas. y sobrk todo
el danz6n, se han tocado sumnamente lentas, el fuelle no puede generar


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la suficiente cantidad de aire a presi6n para dar vida al sonido. En
Europa, el tempo de los 6rganos musicales bailables es ma's avivado,
)o que permit al fuelle, con un movimiento rapido, dar todo el aire
necc.csaio para la brillantez del sonido. Esta circunstancia cubana de
bailar lento exigia grandes fuelles en los 6rganos pedidos a Francia lo
que llenaba de asombro a los fabricantcs que no comprendian la nece-
sidad de que fueran tan grandes como el ancho y el largo interior del
mucblc.
Aunque la depresi6n econ6mica del 1928 al 1933 fue dolorosa para
el pals, en Manzanillo no se dej6 de bailar. Parecla como una forma
de cvasi6n.
Por entonces habla surgido una verdadera contienda entire el 6rgano
y el "sexteto". Este tipo de conjunto tenia muchos adeptos, y esto corres-
pondia a! eatusiasmo que habia causado en la capital el conocimiento
dc :-s conjuntLos tipicos de Oriente que ejecutaban, con un sabor o
acento propio, los sones de la provincia. Este entusiasmo habia empe-
zado primeramente con los trios, comipuestos por guitarra, tres y can-
tante. Posteriormente vino el "sexteto". Con estos conjuntos habian coin-
cidido unos nuevos metodos de grabaci6n fonogr6.fica que daban nuevo
realismo a los sonidos de los bongoes y a los graves de la guitarra, no
muy perceptibles hasta entonces.
En 1931, y con la llegada de un nuevo 6rgano construido en la casa
Poirot segun mis pianos, y al que puse por nombre "El Son", pudc
comprender que el 6rgano bien podia enfrentarse al sexteto en su inismo
campo de triunfo que era, no el largo danz6n, sino el corto y "amon-
tunado" son con sus secuenclas may's ritmicas que cantadas y cierto prc-
dominiio de las notas graves que dejaban de ser meros marca-comp:Is.
Al ponerlo en practice el 6rgano empez6 a rebasar su momentaneo
eclipse. Los precious de un baile de esos afios eran irrisorios: de $7.00
a $9.00. Cuando la depresi6n fue pasando los precious fueron subiendo
paulatinamente. Bajo este renacer acometo, en el 1933, la construcci6n
de un 6rgano al que aplicaba nuevas ideas. El domino del oficio lo
habia adquirido en contact con el trabajo de mi hermano, al quo
habia ayudado durante algunos anios. Para poderlo terminar rapida-
mente conte con la cooperaci6on de la muy amiga casa Poirot. Esta
hacia Ia piteria del canto y los acompaniantes, la caja secret, la meca-
nica y el fuelle. Y yo construla, en mi taller, el mueble, bajo y trom-
bones. El resultado fue un magnifico instrument con 300 tubos, lo
que ya representaba el triple dc los 95 que mas o menos, tenlan los


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"49". Lo nombre "La Rumba I" pues llevaba en mente hacker otros
por el mismo estilo. Mas tarde, por los anios de 1936, 1940 y el 1945,
fueron construidos, respectivamente, las Rumbas No. 2, 3 y 4 en mi
taller. Una de las nuevas ideas que aplique a estos instruments es que
dispusieran de muchos registros para conseguir amplia gama de timbres
seguin la integraci6n de sus juegos de tubos. Con anterioridad a "La
Muisica" los 6rganos carecian practicamcnte de ellos. Estos registros eran
unas correderas en la base de cada jucgo que se hacian funcionar ma-
niualmentc. "La Muisica" tenia cinco que podian anular los trombones,
cornetas, clarinctes, violines y flautas. Si se tiraban los cinco en total se
conseguia una sonoridad profunda, (pues s61o sonaban los tubos graves)
que era muy del agrado del bailador. Las "Rumbas" poselian doce
registros que al tirarse todos s6Io dejaban sonando los hajos, (que reme-
moraban los contrabajos), y los acompaniantcs que hacian el papel de
los bordones de las guitarras del sexteto cuando estas sc ponian a fili-
granear el "son montuno". Para el transport de estos pesados 6rganos
era ncccsario una fuerte carretilla que cargaba, adcmas, con todos los
enseres: timbales, caja de las piezas, lonas protectoras. En ciertos casos
se acudia al cami6n. Las barras, de la traditional majagua, alcanzaban
largos de doce pies, un grueso de casi cuatro pulgadas de di metro en
el centro mientras en los extremes se afinaba para poderlas sujetar con
comodidad. Estas barras ya solo servian para levantarlos y subirlos al
cami6n o a la carretilla, contandose con el total de los cuatro organistas
mis algunos ayudantes. Digamrnos de pasada que el 6rgano era muy vul-
nerable a las roturas; no eran suficientemente s6lidos.
Los precious de los bailes habian ido subiendo paulatinamente desde
que la pobreza de la depresi6n habia quedado muy atras. El ascenso fue
a $20, dcspues a $30, para remontarse a $90 los dos bailes en el campo y
s6olo en las fechas corrientcs, pues en las de excepci6n oscilaban entire
$150 y $200. Tampoco los bailes eran de seiss a seis" sino so6Io de ocho
horas, aunque se podian tocar horas extras segun acuerdo.
Para terminar con este pequefio historial vamos a ofrecer, escogidas
entire muchas, tres ankcdotas que muy bien pueden facilitar un cierto
enjuiciamiento para un futuro studio costumbrista.
Desde 1934, y con el progrcsivo renacer del 6rgano, el consumo de
cerveza fue subiendo muy por arriba de lo normal. Esto alert a las tres
grandes agendas locales: Cristal, Hatuey y Polar, las que iniciaron un
pugilato, no de precious, sino de facilidades a los empresarios de los bailes
que consistia en darles toda la cerveza necesaria sin abonos iniciales. La


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liquidaci6n de lo consumido se hacia el lunes en los moments en que se
iba a recoger el 6rgano y el resto de la mercancia y, aunque algunas veces
la cantidad a liquidar era apreciable nunca se dio, en el campo, el caso
Je una falta de pago exacto.
Otra de las facilidades era llevar el 6rgano en el mismo cami6n de
la agendcia sin pago extra, lo que significaba un ahorro en los gastos del
(inpresarlo. Regularmente en cada baile se hacia un consumo de cincuen-
ta cajas de cerveza. Sin embargo, en los grandes bailes de Afio nuevo,
Dia de Reyes, Saibado de Gloria, elevaban el consume en alguin lugar de
celebi-aci6n fuiera de lo comuin, a cerca de 500 cajas de cerveza.
Cuando en el primer cuarto de siglo se recibia cada uno de los innu-
merables 6rganos que entraron en este lapso se acostumbraba que su
primer baile fuera su "bautizo". Era una costumbre que se habia implan-
tado desdc los primeros anios. Cada uno de los grupos bailadores de la
ciudad, sino por cada uno de los seis barrios, se movilizaba para dar el
indicado primer baile originandose una competencia en que vencia el
mejor organizador por la mayor cantidad de bailadores comprometidos a
asistir. El "bautizo" consistia en adornar el 6rgano al que se colocaban
dos o tries costosas monass", confecionadas con cintas de seda, al lado
del nombre de batalla mientras se brindaba con sidra por toda la concu-
rrcncia. A continuaci6on se tocaba un vals para abrir el baile, aunque
pronto era desecliado para darle lugar al danz6n de moda. Era, pues, un
acto lleno de ingenua belleza y del que se hablaria en la barriada durante
algiunas semanas. En los bailes subsiguientes al "bautizo" el 6rgano se
presentaba con sus relucientes monas tan orondo como el caballo ganador
de una gran carrera llevando la herradura de flores.
El baile de 6rgano iba a crear, aproximadamente a partir de la primera
decada del siglo, una curiosa modalidad:: "el baile de acera". Es possible
que su inicio se haya originado a causa de la ausencia de academias de
bailey donde la juventud masculina pudiera aprender a bailar. Por esta
carencia, los muchachos de catorce en adelante aprendian, unos con
otros, la trama de los pasos y su adecuado ritmo. Por los afios de 1920
se podian contar, en la acera de cada baile, y solamente los sibados, de
diez a doce parejas enfrascados en los afanes de aprender a bailar el
danz6n. En los dos escenarios, separados por la puerta de la calle, el
del sal6n y el de la acera, se podia observer un gran contrast. En el
primero reinaba la alegria, la natural algazara impartida por la presencia
femenina. En el segundo, jovenzuelos con jovenzuelos, reinaba un rigu-
roso silencio. La seriedad con que los aprendices demostraban su inter&s


49








era traditional. El orden era perfect, como si se estuviera realizando uni
rito. Por esta circunstancia este baile de acera se vela como algo natural,
del que no protestaba, ni la familiar de la casa del baile ni el vecindario
que mas bien lo miraba con much regocijo. Algo mnis: podia suceder
que los propios organizadores del baile interior le hicieran un brindis,
con dulces y cerveza a este tan informal baile exterior..?
Este "baile de acera" fue desapareciendo por el 1930 cuando empe-
zaron a establecerse las "academias de baile" done la juventud podia
adiestrarse, por s6o1o cinco centavos la pieza, en los misterios del danz6n,
rumba o son. Por otra parte, el auge del fon6grafo "ortof6nico", cada
dia mayor, fue haciendo innecesario la tranquila escuela de la acera;
ya no tenla raz6n de ser. Desaparecia comrno una estampa de 4poca.


50












EL JUEGO DE AJEDREZ


Las Piezas






IV F.-
IV" -


I. -.W. -.0 -. l.
~ __ __=_- -2 AN


Torres de
Babilonia
y Roma,
JerusaUn y
La Habana


Tiempo salvaje, inmemorial, huranio,
desolada intemperie sin media,
caos del suefio, lluvia de Ia vida
en fuga por los medanos del afio.


Del aullar de la noche y su tamafio
reffigiase Ia bestia en su guarida;
mas que ampara cabra para la herida
de soledad, que es nuestro mayor danio.




Con nevadas, audaces osamentas
edifiquense torres y ciudades
en que nos guarezcamos de la suerte.




Mu6vanse luego, lucidas, violentas,
las torres en fingidas tempestades
y restaures las tablas de la muerte.


52


IL Nfsa








EL JUEGO DE AJEDREZ

Las Piezas





V I


Elefante,
Allil,
Obispo


Quien dice alfil dice elefante,
dice cargar a la carrera,
pero a la ciega, de manera
que nada quede por delante.



ZY c6mo pudo este gigante
parar en cosa tan ligera
como una picza de madera
tan afinada y elegant?



Ni como vino luego al nombre
con que lo llaman alla arriba
por donde sopla frio el viento.



Pacifico tal vez el hombre
mas con la fuerza ciega y viva
de lo que es mas que pensamiento


53









EL JUEGO DE AJEDREZ

Las Piezas

VI


Comparese la
Dama con
Ia otra Segoro


No eres tui acaso reina del vacio,
no juraste tui ser a la inclemencia,
no es tu solo descanso la violencia.
tu argument mcjor tu poderlo?


En ti se cierra el juego, acaba el rio
y se descorazona la inocencia.
No puede audacia o sabe inteligencia
torcer la rabia oscura de tu brio.


Ni es enganio, seniora, que te ausentes
y finjas ya desastres, ya derrotas,
que fuiste s6lo un sueno o que no has sido.



No es natural morir, digo que mientes,
y que a la sombra de las flores rotas
es tu cuchillo Io que estA escondido.


54









EL JLUEGO DE AJEDREZ

Los Mlovimientos


VII


La primer,
rmds .inmple
mniobra


Enkidu, hremano inlo, ti que fuiste
veloz coino la vida, que tenlas
la risa pronta entire las tardes frias
y utin hacha que jams estaba tristc;



tu que viste, mi hermano, lo que viste
alil en las increibles lejanlas
que fucron el pan nuestro de tus dias
al mismo sol que ahora nos asiste;



por que estas mrnudo, iIInm6vil, taln hurafio
como si fueses tii el atroz gucrrcro
que de un golpe nos priva de ti mismo.



No yes que al fin de tanto ticmpo y danio
sigo en tinieblas del ardid primero,
soy tu contemponineo en el abismo.


55


































































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Demografia de los Culies

Chinos en Cuba {1853-74J


Juan PNrez de la Riva



'Cudntos culies chinos vinieron a Cuba?

Disponemos de buena informaci6n estadistica sobre la inmigraci6n
culi, much mejor que sobre ninguna otra en nuestro pais, incluyendo
la europea y la antillana del siglo xx, para no hablar de la africana del
siglo pasado sobre la cual s6lo pueden aventurarse conjeturas. Las razo-
nes estriban: primero, en que fue siempre un trafico legal, aunque comba-
tido desde el exterior; segundo, en el caricter tipicamente capitalist de
Ia empresa: a los promotores les interesaba divulgar sus resultados finan-
cieros para obtener clients y nuevos aportes de capital. Cuando la prensa
britAnica publicaba que en las travesias de Macao a la Habana ocurrian
verdaderas hecatombes, en que la cuarta part de los chinos perecian, los
tratantes sallan a la palestra diciendo que eran viles calumnias de los
malvados ingleses, que tal cosa s61o ocurria en contados viajes y que
las estadisticas demostraban que s61o morian un poco mas del 10% en
promedio, y publicaban las cifras.
La informaci6n disponible corresponde a dos fuentes bAsicas: un
articulo polemico publicado en el Diario de la Marina el 18 de septiem-
bre de 1859 con el fin de rebatir los arguments ingleses, y diversos
cuadros y noticias publicados en el Boletin de la Colonizaci6n durante
los anfios 1873-74. 1 Los datos publicados por el Diario de la Marina han
sido reproducidos con frecuencia 2 pero los del Boletin de Colonizaci6n
no lo han sido hasta ahoras siendo, sin embargo, los mas completes. Hay
1 Aiio I (1873) Nos, 11, 17, 18 y 19. Ano II (1874) Nos. 4 y 10. Los docu-
mentos originals se encuentran en el Archivo Nacional, fondos del Consejo
de Administracidn, pero dispersos en mll legajos diferentes,.


57









otras fuentes, entire el las un informed del c6nsul norteamericano," pero
todos concuerdan lo suficiente como para admitir que tienen un origen
comun: los registros de la Aduana.5 No Incluyen las cifras mcncionadas
a los chinos llegados con anterioridad a 1847, los "filipinos" 6 que fueron
s6io algtnas decenas, ni los que llegaron despu6s por sus propios medios,
que nosotros llamamos "californianos", y que sumaron various miles, asi
como 2os culies introducidos de contrabando.
Despues de 1860 comenzaron a liegar a Cuba muchos chinos quc se
habian establecido en California durante los afios de la fiebrc' del oro
y que ahora se alcjaban de alii a causa de los motines racistas que tenlan
lugar.7 Disponian de ciertos recursos econ6micos y venlan via Mexico o
Nucva Orleans. Sobre esta inmigraci6n no disponemos de datos numdri-
cos, pues la Aduana los registraba por el uiltimo puerto de salida. Fueron
particularmente numerosos en la decada 1865-75, pero es evidence que
continuaron llegando aun despues. El anMlisis demogrfico que intenta-
mos a continuaci6n permits suponer que fueron unos cinco mil
hasta 1875.
Aunque los culies estaban exentos del derecho de marca, 8 si pagabanrt
otros varies: anclaje, tonclada, fanal del Morro, etc.; admA's en cl

2 En particular por ERENCHUN, Anales, etc. 1856, op. cit. p. 1229-33. PE-
ZUELA, J. Diccionario, etc. op. cit. t. 2, p. 233. Este autor aiiade los datos
de 1860. VALVERDE, A. L. Estudios juridicos, etc. op. cit. p. 32-3. Poste-
riormentc estas cifras han sido citadas por todos cuantos han tratado la
question.
: S6lo por Julio Le Riverend en: Historia de la Naciodn Cubana, op. cit. t. 4,
p. 194.
4 Citado por PORTELL VILA, H, Historia de Cuba, etc. op. cit. t. 2, p. 133.
ABELLA RALDIRS. Proyecto de inmigracidn china, op. cit. p. 19, dice que
entire 1847 y febrero de 1874 salieron de China con destino a nuestro pals
140,084 culles de cuya cantidad murieron en travesia 15,880. VID1AL MO-
RALES en el Informe sobre el censo de Cuba, 1899, op. cit. p. 76 dce que
Ja cantidad total de culles envlados a Cuba fue de 132,435 con una perdidn
en travesia del 13%, lo cual establece cl ndrmero de los liegados en 114,475.
Vease tanambicn Biblioteca Nacional Jose Marti, Colecci6n ManUscritos Mo-
rales, C.F. t. 3, No. 8. Inmigracion d e Chinos en Cuba. Las diferenci:,s se
explican por las distintas fechas hasta donde los autores totalizaron ?.a
cntradas.
SMUY-KING-CHAU. Los ckinos en Cuba. El Mundo, 26 diciembrc, 1947.
Problemrnas de la nueva Cuba, op. cit. p. 38.
Chinese immigration; its social, moral and political effect. Report to there
California State Senate of its special committee on Chinese inmigration. Sa-
cramento, 1878.
SLos 33 ps. por cabeza que pagaban los bozales al ser desembarcados cuand-
la trata era legal.


I,' .








moment del traspaso de la contrata se pagaba la alcabala 1 del mismo
modo que con los negros esclavos, lo cual bastaba para justificar el con-
trabando. 10 Los datos oficiales recopilados por la Comisi6n de Coloni-
zaci6n arrojan la cifra de 124,873 culies vendidos, y si afiadimos los intro-
ducidos de contrabando y los californianos, llegamos fAcilmente a 150,000
que es la cifra que propone Le Riverend"I y que parece la mas adecuada.
Los contemporaneos pensaban que habian llegado much mas chinos;
el viajero amrericano, Richard Dana,14 dice que cuando 6`1 visit La
Habana, en 1859, le dijeron que ya habian desembarcado 200,000 culies,
tipica exageraci6n criolla!


,Cudntos chinos vivieron a un tiempo en Cuba?

Tres censos generals de poblaci6n efectuados en 1861, 1877 y 1899 y
uno partial, el empadronamiento de 1872, mencionan a Ia poblacion
china, asiafitica, como se Ia llamaba entonces. Las cifras mas seguras son
las ofrecidas por los censos de 1861 y 1899; el censo de 1877, levantado
durante Ia guerra de los Diez Afnos fue reconocido como defectuoso hasta
por los propios espafioles, en cuanto al Padr6n de 1872, realizado por la
comision de colonizacion, parece vAlido en cuanto a ciertas categorias,
dudoso en cuanto a otras.
El censo de 18611" enumera s6lo 34,828 asiaticos, en tanto que para
entonces, segun los registros de la Aduana habian desembarcado ya no
rnenos de 56,844 culies. En cuanto al Padr6n de 18721" registra 58,400

9 Impuesto del 6% ad valorem sobre la transmisi6n de los bienes muebles, in-
muebles y semovlentes VWase Reglamento alcabalatorio de 8 de septiemrnbre
de 1830, art. 3. ZAMORA. Biblioteca de Legislacion Ultramarina, op. cit.,
t. 1, p. 156 Las alcabalas fueron suprimidas por Real Decreto de 12 de
febrero de 1867.
RODRIGUEZ SAN PEDRO. Legislacio6n ultramarina, t. 13, p 113.
10 La propia Comision de Colonizacion declaraba en su Boletin de 30 de junior
de 1873, que la estadistica publicada "no parece ser del todo exacta, ya por
la deficlencia de los datos de que ha debido partir, en unos casos, ya por el
fraude tan comin en toda exposici6n public de los elements de la riqueza".
11 Historia de la Nacidn Cubana. op. cit. t .4, p. 194.
14 To Cuba and back, op. cit., p. 50.
15 Noticias estadfsticas de la Isla de Cuba en 1862, dispuestas y publicadas potr
ei Centro de Estadisticas [...] Habana, 1864 p. [15] La cifra mencionada
corresponde a la poblaci6n en 1861 un nuevo conteo el 19 de junio de 1862
arroj6 34,050 asiAticos.
16 Boletin de colonizaci6n, 15 de octubre de 1873, p. 5.


59








Chinos desembarcados por el puerto de La Habana 1


Vendidos en
Salidos de China Muertos en travesia La Habana
AFio Cantidad % Cantidad %A %B Cantidad %A


181-8
1853
1854
1855
1856
1857
1858
1859
1860
1861
1862
1863
1864
1865
1866
1867
1868
1869
1870
1871
1872
1873
1874


612
5150
1,750
3,130
6,152
10,116
16,414
8,549
7,204
7,252
356
1,045
2,664
6,794
13,368
15,616
8,100
6,720
1,312
J1,577
8,915
5,856
2,863


0.4
3.6
1.2
2.2
4,4
7.1
11.6
6j
5.
5.1
0.2
0.8
1.9
4.8
9.5
11.1
5.7
4.7
0.9
1.1
6.4
4.2
2.0


41
843
39
145
1,084
1,575
3,019
1,345
1,011
279
12
93
511
394
977
1,353
732
1,060
85
89
755
(763)
(373)


0.3
5.1
0.3
0.9
6.5
9.5
18.2
8.1
6.1
1.7
0.1
0.6
3.1
2.4
5.9
8.4
4.4
6.4
0.5
0.5
4.6
4.6
2.3


6.7
16.3
2.2
4.6
19.3
15.5
18.4
15.7
14.03
3.8
3.3
8.8
19.1
5.7
7.3
8.6
9.03
15.7
6.4
5.6
8.4
13.02
13.02


571
4,307
1,711
2,985
4,968
8,547
13,385
7,204
6,193
6,973
344
952
2,153
6,400
12,391
14,263
7,368
5,660
1,227
1,448
8,160
5,09313
2,490


Totals 141,391 100.0 16,576 100.0 124,813 100.0


%A Referido al


total 1847-1874


vB Referido al total de cada anfio.
12 En el apendicc se incluyen lodos los cuadros cstadisticos publicados por el
Bole tin de Colonizacion.
13 Las cifras de este anio y el siguientc han sido completadas con ]as publicadas
por el Boletin de Colonizacion de mayo de 1874 y comprenden todo el monz6n
de 1873, que fue el iAltimo organizado.


60


0.5
3.8
1.5
2.6
4.4
7.5
11.8
6.4
5.5
6.1
0.3
0.8
1.9
5.7
10.4
10.3
6.3
5.0
1.1
1.3
7.2
4.5
2.2


NOTA:









de un total de 117,230 desembarcados oficialmente. El censo de 18771'
enumnera 46,835 de un total de 124,873 mencionados en los registros de
Aduana. Finalmente en el censo de 189918 aparecen solamente 14,565
varones y 49 hembras. La mayor parte de estos sobrevivientes de los
150,000 chinos desembarcados hasta 1874 eran californianos y muchos
dc ellos llcgados con posterioridad. Asi pues en un cuarto de siglo casi se
habian extinguido los antiguos culics sin quc hubiesen tenido lugar
repatriaciones aprcciables.3
Para esta poblaci6n la tasa de mortalidad absolute era virtualmente
una tasa de despoblaci6n. De China casi no vinieron mujeres, el censo
de 1861 registra 57, el padr6n de 1872, 32 y el censo de 1877, 81 de las
cuales 23 contratadas. Al cull le resultaba muy dificil constituir families
mixtas a causa de la tremenda discriminaci6n social de que era victim;
los californianos sin embargo lo lograban con relative frecuencia, pero
sus hijos se inscriblan como blancos o mestizos, seguin el caso. Conociendo
pues el mniontante de Ia inmigraci6n annual bastaria determinar la tasa
general de mortalidad para obtener, con una aproximaci6n razonable, el
monto demrnografico annual.
Como no sc dispone de informaci6n adecuada para determinar correc-
tamente la tasa de mortalidad, hemos tratado de aplicar a la poblaci6n
culi un modelo matemaitico partiendo de una supuesta esperanza de vida
al nacer. La oficina demogrutfica de las Naciones Unidas ha elaborado
cuarenta models te6ricos de poblaci6n que correspondent a las tendencies
de todas las poblaciones conocidas.20 El modelo 37 que fue el que pareci6
o
mi;as apropiado, da para la funci6n e (csperanza de vida al nacer) un
0
valor dc 20.37.21 Admitiendo una esperanza de vida al nacer de 18-20

IT Resumnen general del Censo de poblacidn de la Isla de Cuba en 31 de diciem-
bre de 1872. En: Boletin official del Ministerio de Ultramar, 1879. Madrid,
1889, p. 904-905.
1K Informe sobre el censo de Cuba, 1899. p. 230.
"9 En 1872 s6olo habian logrado salir de Cuba 235 chinos, de los cuales 17 eran
californianos que regresaban a Estados Unidos.
20 NACIONES UNIDAS. Modelos de mortalidad por sexo y edad. Tabla mode-
los de mortalidad para praises insuficientemente desarrollados. N.U. New York,
1963, p. 28-29.
2 Este modelo se basa en las tablas de vida establecidas por Kingsley Davies
para la poblaci6n de la India en los afios 1891-1901, que podemos suponer
similar a la del Delta de Cant6n medio siglo antes.








anios para los habitantes de las provincias chinas de Guangdon y Fukien,
de las cuales eran exclusivamente originarios los culies cubanos, y cono.
ciendo la edad de estos22 el modclo nos suministra la tasa media dc mor-
talidad annual que corresponde al grupo modal, en este caso, 25-35 anios.
Conocida Ia tasa de mortalidad podemos establecer el saldo annual, y
aniadir cada anio el contingent de nuevos culies al monto demografico.
Las tasas de mortalidad ofrecidas por el model fucron 92.94 y 109.28%0/oo
pero como la experiencia hist6rica demuestra que las condiciones de vida
del culi en Cuba eran muy inferiores a las del campesino chino, escogrmos
las tasas correspond icentes a los dos grupos superiores, es decir, 132.75 y
165.30/o,. La media aritrnmtica de estas dos tasas fue mantenida hlasta
1860 y detspues disininuida, segun una parabola de segundo gradco, en el
supuesto de que las condiciones de vida fueran rnejorando paulatinamente
y para tender en cuenta el mayor porcentaje de culies liberados que podra
beneficiary de uina esperanza de vida mas elevada, 80"/, fue el ultimo
valor aceptado para la tasa de mortalidad en 1877.


Poblaci6n china resident en


4,300
- 5,541
- 7,926
- 12,025
- 19,252
- 30,525
- 34,429
- 36,838
39,791
- 34,054
- 36,156
- 33,493
- 34,29%
- 37,611


Cuba

1866
1867
1868
1869
1870
1871
1872
Censo)
1873
1874
1875
1876


1877
(Censo)


- 46,718
- 56,718
59,033
- 59,283
- 54,950
- 51,488
- 55,020
- 58,400
- 55,215
- 53,289
- 49,033
- 43,113
- 41,505
- 46,835


a2 Por las listas de detenidos )s dep6sitos de cimarrones que public el Bole.
tin de Colonizaciodn hemos podido tabular 972 casos lo cual es una muestra.
suficiente.


62


1853
1854
1855
1856
1857
1858
1859
1860
1861
(Censo
1862
1863
1864
1865








La diferencia entire la poblaci6n calculada y la poblaci6n censada se
explica facilmente en 1861; la diferencia es 5.741 en mas, el 16.5% que
podria corresponder a omisiones en las declaraclones de los haccndados,
hecho reconocido por la propia Comisi6n do Colon iizaci6n;2a pero en
1872 Ia diferencia es de 3,380 en menos, lo quo pucde (xplica's.2 por una
cnumeraconi mas correct -lo cual fue cierlo- tor el aporte de los
californianos"'1 y por el hecho de que los hacendclados decla'aban como
pr6fugos a chinos que habian fallecido despu6s de su huida.
En el censo general efectuado el 31 de diciembrc de 1877, la poblaci6n
china esta dividida en dos categories: asiatico. 24,068, que serian los ya
cumplidos y los californianos, y colons, 22,768, que eran los aun contra.
tados; siendo el total, 46,83, de 5,330 individuos ms qu cAlulo
s,330'nd)v1 uos ars qtie e I CAlculo
demografico, que pudieran, como en el cas) anterior, corresponder tam-
bien a la inmiigraclon californiana. Pero este censo realizado en plena
guerra dej6 tan poco sat isfechas a las autoridades cspanlas que el 16 de
abril de 187824a setenta y seis dias despues de firnmado el pacto del Zanj6n,
Martnez Campos envio6 por telegrama al gohierno una rectificaci6n ha-
ciendo subir el total de asia6ticos a 58,400, es decir, a la cifra exacta
ofrcclda por el padr6n de 1872, lo cual resuhaba dobleinente absurdo
pues suponia que no se hubiese inuerto ningF6n chino en cinco anos, o que
hubiese llegado una inmigraci6n equivalent, de lo cual no hay ninguna
evidencia. En 1884 alguien dijo en el scnado espafiol que en Cuba habia
70,00025 chinos, cifra tan exagerada como la reportada por Martinez
Campos o por Richard Dana veinticinco aios antes. Evaluaciones sin
base comno stas han side repetidas hasta la saciledad creando una imagen
deformada de nuestro desarrollo demografico.
Establecido el numero aproximado de culles que cad a a o existio en
Cuba, podemos pasar a estudiar la mortalidad, basandonos ahora en los
testimonies hist6ricos. Este material no fue, como ya dijimos, utilizado
para escoger el modelo, pero lo confirm indirectamcnte y nos permitir.'
dcterminar la esperanza de vida del culh en Cuba.

:. Boletin de Colonizacion No. 18, octubre 15 de 1872, p. 2.
24 Sefialanmos de este inodo a los chinos llegados dircctariente de California, que
eran inmigrantes libres, que no habian sido nunca contratados.
24 Boletin Oficial del Minlsterio de Ultramar, 1879. Madrid, 1880, p. 905.
r Citado por LEROY-BEAULIEU, P., De la Colonisation che z les peu pies mo-
dernes op. cit. t. 1, p. 257.


63









Mortalidad y esperanza de vida de los culies

En 1865 el joven viajero frances Ernest Duvergier de Hauranne&
observador sagaz y cspiritu liberal, anotaba en su cuaderno a prop6sito
de los chinos que veia por doquier en las provincias de La Habana y
Matanzas: "La muerte, por lo demas, no deja que su numero aumente
con exceso, el clima Ics es fatal,27 y es raro que sobrevivan a los diez
afios (sic) de trabajos forzados que les impone la ley". La Comisi6n de
Colonizaci6n decia por su parte que "la mortalidad de los asiaticos no
ha podido ser conocida"28 pero muchos escritores la estimaron igual a la
de los negros confinados en los ingenios que los contemporineos evaluaban
entire 50 y 80/,0,29 pero estas afirmaciones estan muy lejos de la terrible
realidad. Sin entrar ahora a discutir las tasas de mortalidad absolute de
los esclavos africanos, senialemos que la composici6n por edades, funda-
mental para determinar el nivel de la tasa, era much mas favorable a los
africanos que a los chinos30 y por lo tanto, a condiciones de vida y trabajo
iguales, la mortalidad de los culics tenia que ser muy superior. En 1866
el marques de Montelo le escribia a Saco:31 "A mi me ha ido muy mal
con los chinos que contrat6 hace anio y medio a 22 y 24 onzas [374 y
408 ps.] de los cuales Ilevo perdidos como un 20% entire suicidados, pr6-
fugos, muertos o inutilizados". No en balde Don Jose Luis, que era hom-
bre que sacaba cuentas, era eneinigo de estos "enemigos" del Capital.
Anteriormente aceptamos como hip6tesis de trabajo que la mortalidad
de la poblaci6n de Guangdong hacia 1850 correspondlia al modelo 37 de
las Naciones Unidas, y con el fin de determinar el numero de sobrevivien-

26 Cuba et les Antilles. En: Revue des Deux Mondes, Paris, 1866, t. 65,
p. 164-165.
27 Este argument, muy familiar a los escritores de la epoca, era totalmente falso
pues sabcmos que todos los culies procedian de la region de Guangdong, de
clima tropical, similar al nuestro.
28 Boletin de Colonizaci6n No. 18, octubre 15 de 1873.
29 TORRENTE, M., Bosquejo econdmnico, etc., op. cit t. 2, p. 402, acepta como
tasa de despoblaci6n el 30% annual. lo cual imolica una tasa de mortalidad
absolute superior a 60/oo. MORENO FRAGINALS, El Ingenio, op. cit. p.
155. Cita a Crist6bal Madam que estima la tasa de despoblaci6n en 40/w y a
Domingo Delmonte que la hace subir al 50Q/oo. Otros autores hablan de tasas
de mortalidad de 89 y 100/oo.
30 Recu&rdese que las "cargazones" de la trata comprendian buen porcentaje
de nifios y adolescents que se vendian a buen precio, no asi las de culioe
que s6olo estaban compuestas de adults.
31 Cuba. Biblioteca National correspondencia inedita de Jos6 L. Alfonso. Paris,
26 de noviembre de 1866.


64









tes en afios exactos, inantuvimos cste nivel en Cuba, avanzando la tasa
de un grupo de edades. AI hacer este ajuste tuvimos en cuenta a los
chinos residents en las ciudades, liberados o no, y a los californianos
cuya mortalidad era muy inferior a la de los chinos dedicados a la
producci6n azucarera. Sin embargo, al considerar solamente a estos Uiiti-
mos tenemos que adoptar otro modelo que refleje las peores condiciones
de vida y la altisima tasa de suicidios prevaleciente. Se trata ahora del
modelo 40, que determnina una esperanza de vida al nacer de 18.83 anios
con tasas de mortalidad que varlan desde 117"/o, para el grupo de 25-29
anios de edad hasta 218.8/o para el gmrupo de 45-59 afios. En conse-
cuencia la esperanza de vida, cstablecida de muy tosca manera, podria
expresarse comrno sigue:
e ................. 3 a'os 10 m eses
13 afios 10 meses
X 29
x ^
e .................. 11 afios 1 mes
X30
e .................. 7 anios 10 meses
x 40
Pe ............... 5 afios 5 Ineses
x 5.9

Lo cual dicho en lenguaje corriente significa que los culies que llega-
ban a Cuba con una edad comprcndida entire los 20 y los 39 afios, y que
eran el 70%, tenian algunas probabilidades de sobrevivir a su contrata
de ocho anios, pero casi ninguna del reenganche que le impusieron luego
los hacendados en complicidad con las autoridadcs espaniolas. En cuanto
a los grupos mayores carecian siquiera de la posibilidad matematica de
sobrevivir al primer tiempo de servidumbre. Taneo Armero, aunque no
era dem6grafo, sabia calcular perfectamente la mayor utilidad que un
hacendado podia extraer de un culi joven y trataba de no incluir en sus
cargazones a mis del 5% de mayores de 50 anios. Esto no implica que
no pudiesen existir culies que llegados a Cuba con 45 anfios o mas, sobre-
viviesen a los ochos anios de servidumbre, pero si que el caso es rarsimo.
Hemos tratado de materializar, aplicando procedimientos definidos, la
impresi6n subjetiva captada por algunos contcmporAncos, scgun Ia cual
el culi podia escasamente sobrevivir en los ingenios a sus ocho afios de
servidumbre y, en ningin caso, a los ocho suplementarios que luego s.e
le quiso imponer.
En 1873 un portavoz de la Comisi6n de Colonizaci6n afirmaba que
la mortalidad entire los chinos no era mayor que entire los europeos dedi-


65









cados a los trabajos agrlcolas y es possible que asi fuese, a tratamiento
igual. Entonces, much mis que ahora, la mortalidad dependlia del gene-
ro de vida. Es un hecho comprobado que las epidemias de c6lera se
cebaban much mas entire las classes pobres, los esclavos en particular,
que entire las classes adineradas.32
Serla interminable la lista de enfermedades, minuchas hoy totalmente
extinguidas en nuestro pals, que se cebaban en los infelices culies, ma]
alimentados, exhaustos, sufriendo de avitaminosis cr6nica, viviendo haci-
nados en las peores condiciones posibles, tomando perpetuamentc aguas
contaminadas... Pero a todo esto estaba igualmente expuesto el esclavo
africano y sin embargo las perdidas por transculturaci6n fueron mucho
menores.
Tratando de expresar el rendimiento fisico del trabajo en terminos
actuales por la relaci6n libras-pie/calorias diarias33 podriamos decir que
para la mayor parte de los culies vista era, en su habitat original, del orden
de 131, en tanto que para el campesino africano antes de su capture de
52, y para el esclavo o culi de la plantaci6n azucarera cubana, de 115
lb-pie por caloria diaria. Luego la adaptaci6n del culi debi6 de haber
sido much mais facil que Ia del africano y las perdidas much menores,
y sin embargo fue todo lo contrario; las condiciones geograficas del
habitat original, por otra parte, no eran tan disimiles y en todo caso
mas similares centre el delta de Cant6n y Cuba y entire esta y la cuenca
del Congo. Habrla que buscar en razones de orden cultural la causa
de Ia mayor mortalidad ocurrida entire los culies, en el supiuesto, no
siempre exacto, desde luego, que el trato hubiese sido igualmente mnalo
en ambos casos.

- SACO, JOSE ANTONIO, Carta sobrc el c6oIcra morbo asitico. En $LL:
Colecci6n de Papeles, etc. Habana 1962 p. 268. Cuando la epidemic de 1833
la tasa de mortalidad fue de 6.02'/o en los blancos y 11.70/k en la poblacio6n
de color.
M Estos cailculos se basan en los de BUCKMISTER FULLER, Inventory of
World Resources Human Trends and needs. Carbondale, 111. 1963, que
evalua en 150,000 libras-pie la energia desarrollada anualmente por trabaja-
dor manual promedio, en mas de la necesaria para mantencr su propio cuerpo
en buenas condiciones. Recordemos que una libra-pie es igual a la cantidad
de energia necesaria para levantar un peso de una libra verticalminente a una
altura de un pie. Se ha supuesto ademnis que el insumo diario de calories
era de 1.900 para el campesino africano, y el chino, y de 2.300 para el cull y
el esclavo cubano; en cuanto al valor energetic del trabajo realizado, se estimo
en 100,000 libras-pie en Africa, 250,000 en el delta de Cant6n y 210,000 en
las plantaciones cubanas. Estas difras son todavia conjeturales, pero hay sufi-
ciente material hist6rico para precisarlas y sustanciarlas que espera por nuevos
investigadores.


66









Pero sea como fuere, hay que aceptar la mayor plasticidad cultural
del africano, cuyo primitivismo lo defendia mejor contra la aberraci6n
del regimen esclavista de plantaci6n; los culies en cambio eran tradicio-
nales cultivadores de arroz y pescadores y fueron brutalmente tarnsforma-
dos en trabajadores industriales-agricolas, somctidos a un regimen de
vida y una alimentaci6n para los cuales no estaban en lo absolute prepa-
rados. El chino traia una cultural muy elaborada, product de una anti-
quisima civilizaci6n agraria, que lo predisponia a una actividad econ6mica
independiente, pero nunca a la esclavitud, que en su patria habila desapa-
recido hacia ya casi dos mil afios. Como un pez fuera del agua, se asfi-
xiaba en la atm6sfera enrarecida de la plantaci6n cubana, y cuando la
muerte tardaba en libertarlo, deliberadamente iba en su busca.


Los Suicidios

Entre todas las causes de la muerte de los culles, el suicidio no solo
fue la que mayor porcentaje reclamaba, sino tamnbien la unica sobre la
que estamos bien informados. La legislaci6n espafiola consideraba el suici-
dio, o su tentative, como un delito y, por tanto, figure regularmente en
las estadisticas criminals; asi, sabemos que en 1855 se reportaron 62
suicidios de chinos y al anio siguiente, 101; en 1857, 151 sobre una pobla-
ci6n recensada de 16,17.34 Pero alguna de las veces no se daba cuenta
a las autoridades y se enterraba al culi en un rinc6n del Batey, sin mas
ceremonia que ia presencia de sus compatriotas adscritos a la propia
finca, que realizaban discretamente algunos de los ritos de la religion
taoista. En 1862, hubo 173 suicidios de chinos sobre un total de 346
suicidios registrados en toda la isla.Y5 El censo realizado ese anio nos
permite aventurar algunas comparaciones; ateniendonos solamente a la
pobiaci6n recensada, las tasas respectivas serdan, por 100,000 habitantes:
chinos 500, esclavos 35, blancos 5.7,.3 Es decir, que proporcionalmente
los chinos se suicidaban cicn veces mas que los blancos y catorce veces
mais que los esciavos.

34 Estadistica criminal 1855. Ver Erenchun.
35 Se han manejado cifras obtenidas en SACO, J. A. La esladistica criminal en
Cuba, La Am6rica, 12 de enero de 1865, y de la Memoria del censo de
1861/62.
-S Las cifras absolutas eran: chinos 173, esclavos 129, blancos 75, y las pobla-
cIones respectivas: chinos 34,050, esclavos 370,530 y blanco:i 756,610. Pobla-
ci6n total de la Isla: 1.396,470.


67








Cuba tenia entonces la mans alta tasa de suicidios del miundo: uno
para cada 4,000 habitantes, y esto debido exclusivamente a los chinos,
pues para el resto de Ia poblaci6n la proporci6n scria solo de uno por
8,072 habitantes. En la misma 6poca ocurria en Espafia un suicidio por
7,045 habitantes. Si comparamos estas cifras con las dc algunos palses
europeos de mediados del siglo pasado tendremos el siguiente cuadro:

Suicidios por mill6n de habitant es"' 1850-60

Espafia ............... ....... 15
Belgica 57
Sueia .......................... 67

Inglaterra .................. .. 70
Francia . . . . ........ 100
Prusia .. .. .................. ... 108
Dinamarca ...... ................ 250
Cuba (total) ...................... 340
Poblaci6n blanca ......... 57
africana ........... 350
china ............. 5,000

Es apenas necesario comentar esas cifras, casi podriamos dccir que
reflejan directamente el grado de explotaci6on al cual cada etnia estaba
somrnetida. El suicidio como hecho social no sieminpre rcfleja las relacioncs
de prcducci6n, pero cuando la explotaci6n del hombre por el hombre
adquiere niveles tales que la existencia minisma picrde sentido, entonces,
bruscamente adquiere el caracter de un indicc acusador.
Otras cifras, mas recientes y de divcrsas procedencias harin resaltar
a6n mis la magnitude del desastre. Por million de habitantes las tasas de
suicidio fueron en 1900-1910 en Francia, Suecia y Jap6n, passes tipicos
de altor porcentaje, de 227, 183, 135; de 190; 150; 200 en 1930 y de
160, 170, 252 en 1950-9. Estos son paises industriales de fuertc porcentaje
dc poblaci6n urbana mAs propensa al suicidio que las masas campesinos.
Si consideramos a paises agricolas con generos de vida mnis similar al
nuestro, tcndremos diferencias aun mayores. En la Isla Mauricio con una

17 Datos tornados de BONA, FRANCISCO JAVIER. El Suicidio en Cuba. En:
La Amtirica, 27 de noviembre de 1866.


60








poblaci6n en la que el porciento de antiguos culies es important, los
suicidios eran en 1955 de 91 por mill6n. En Formosa, con poblaci6n
china similar a los antiguos culles cubanos, los suicidios eran de 10 por
mill6n. Por otra parte, entire la poblacion de color en los Estados Unidos,
los suicidios en 1930-4 eran de 51 por million, tres veces menos que entire
los blancos. Utilizando otro termino de comparaci6on diremos que en
Mexico, en 1954, con una poblaci6n de treinta millones de habitantes
registraba casi el mismo numero de suicidios, 326, que Cuba un siglo
antes, con una poblaci6n veinte y tres voces rnenor.,za Finalmente, en
nuestra propia patria, en 1905, la proporci6n de suicidios fue s6lo de 13
por mill6n, entire las mas bajas de los paises con algun desarrollo eco-
n6mico.38
Se puede afirmar que mientras dur6 el trabajo contratado, la tasa
de suicidio entire los chinos cubanos fue de las mas altas del mundo, com-
parable s61o a la de los culies peruanos, fiel reflejo en ambos casos del
inhuman trato de que eran victims. En 1858 el Regente de la Audien-
cia de La Habana39 declaraba en el discurso de apertura de los tribuna-
les: "Los individuos de esta raza [china] tienen poco apego a Ia vida..
recien llegados a un pais extranio, sometidos a un trabajo constant, igno-
rantes del idioma e imposibilitados por lo mismo de hacerse entender y
de que lo entiendan, buscan en el suicidio, por medio del opio general-
mente, el t6rmino de sus males, que su imaginaci6n abulta tal vez por
haber venido con ilusiones que no podian lograrse."
No todos los chinos se suicidaban con el opio, 6sta es una leyenda
propalada por aquellos que querian hacer aparecer al culi como un vicdo-
so incorregible. La realidad era mias simple y much mais patetica; un
bucn dia, en general un domingo, el chino sin decir palabra se acicalaba,
vcesta sus mejores ropas y... al dia siguiente arnanecia ahorcado de un
Arbol o ahogado en el fondo de un pozo.0 A veces estos suicidios eran
colectivos como los de los indios aborigenes de Cuba cuando la conquista.
En diciemnbre de 1870, se ahorcaron en una noche 14 chinos de la dota-
ci6n del ingcnio "Dos Marias" en casa de Pablo Carrolilla, propiedad

74 Datos recopilados en: WOYTINSKI. World Population and production, New
York, 1953, p. 226. SELIGMAN, EDW., ED, Enciclopaedia of Social Scien-
ces. Annuarie Statistique, Paris, Imprimerie Nationalc, 1938. UNITED NA-
TIONS. Demographic yearbook. 1956. New York, 1956 y sig.
*G Censor de la RepWlica de Cuba. Washington, 1908, p. 160.
.9 Citado por VALVERDE, A. L. Estudios juridicos, etc., op. cit., p. 34.
40 QUESADA, G. Los chinos y la Revolucion cubana, op. cit., p. 17. Ed. 1946.


69









de D. Jose de la Portilla, y eran los filtimos culies que quedaban en la
finca !41
El suicidio en masa de los chinos impresion6 much a los contempo-
raneos. Mientras los hacendados, por boca de Jos6 A. Saco42 consideraban
quo "de raza tan corrompida y perverse no [era] extrafio ese resultado...
[puesI lo perpetran por pura venganza.." contra sus patrons. Algunos
extranjeros supieron ver mis lejos y mis hondo. Una norteamericana,
Mrs. Julia Ward Howe,43 escribIa en 1860: "Tanto se emanciparon a sis
mismos de su dura condici6n, dandose voluntariamente la muerte, que
fue necesario aligerar la carga de sus espaldas y dejarles ese minimum
de bienestar que es necesario para mantener el deseo de vivir"... El
ejemplo se ha hecho tan contagioso, aiiadia otro viajero, el francs Duver-
gier de Hauranne44 que la importaci6n de chinos ha faltado poco para
ser abandonada, y que el gobierno amenazado en sus ingresos se ha alar-
mado". Desgraciadamente, el cull salia barato y era de facil reposici6n,
demasiado ficil, para que ni los hacendados ni el gobierno se preocupasen
much por su muerte.

Estructura de la poblaci6n chino-cubana

El vadr6n de 1872 menciona so6Io 32 hembras y 58,368 varones. De
aquellas s61o 2 estaban contratadas, es decir, hablan venido directamente
de China4" las 30 restantes figuran como libres, lo cual hace suponer que
Ilegaron via California.
Algunas pueden haber sido familiares de los chinos adinerados que
ya empezaban a venir del Norte, pero las mas eran infelices prostitutes,
en cuya importaci6n y trAfico, San Francisco se habia hecho una espe-
cialidad.A6 Jos6 A. Saco se congratulaba de esta situaci6n y no tenia a

41 CHUFFAT. Apunte hist6rico sobre los chinos en Cuba, op. cit., p. 36.
42 SACO, J. A. La estadistica criminal en Cuba. Articulo publicado en La
America, 12 de enero de 1864. Reproducido en Colecci6n P6stuma, op. cit..
p. 143.
43 A trip to Cuba. Boston, 1860. p. 219.
4" Cuba et les Antilles En: Revue des Deux Mondes, t. 65. Paris, 1866, p. 164-5.
45 La raz6n evidence por la que no se trafan mujeres es que habia que pagarlas
de doscientos a trescientos d6lares, cuando un culi varon se conseguia por
s61o doce o quince pesos-. i mexicanos! Viase: Chinese Inmigration... Report
to the California State Senate, etc., op. cit., p. 86, 165.
4" Chinese Inmigration, etc., op. cit., p. 86- Testimonio de Mr. Shaw ante el
Senado de California, p. 86. Vase tambi6n p. 165, 174, 213, etc.


70









rnenos publicarlo: "Quiera Dios que este estado sea por siempre durable,
porque si la importaci6n de familias Ilegase a ser lucrative, Cuba se con-
vertiria en una pequefia China".47 Pocas veces los representantes de la
burguesia cubana han dado muestra de mas repulsive cinismo! Algunos
chinos liberados, ilegaron de todos modos a constituir famrnilias mixtas,
con mujeres de color, pero los casos fueron tan poco numerosos en esta
epoca que carecen de valor estadistico.I8 El censo de 1877 menciona 81
hembras en total; 23 contratadas, de las cuales 18 en Matanzas y 5 en
Santa Clara; y 58 libres, 51 en La Habana, 2 en cada una de las provin-
cias de Santa Clara, Matanzas y Pinar del Rio, una en Puerto Principe
y ninguna en Santiago de Cuba.9"'
Hubo, sin embargo, una importaci6n clandestina de nifios chinos, de
corta edad, que se vendian a los arist6cratas habaneros, como si fueran
animalitos ex6ticos. Es conocido que la situaci6n de miseria imperante
en Cant6n y en otras parties era tal que muchas madres tenian que aban.
donar a sus hijos por no poder alimentarlos,50 pero hubo tambi6n casos
de rapto, y de niios perdidos en el transcurso de un motin y que recogidos
por algun marinero, eran luego vendidos en Cuba. A mediados de la
decada cincuenta, habia en casa del conocido negrero Jose Suarez Argu-
din, despues rmarques, varias de estas chinitas; tambien hubo una en la
casa del conde de Montalvo.51 Su suerte era en general bastante buena;

47 La Amirica, Madrid, 12 de febrero de 1864. Coleccion P6stuma, op. cit.
p. 184.
4S La estadistica criminal de 1862 indica, sobre una poblaci6n penal china de
465 individuos, 5 casados y un viudo; el porcentaje, cercano al 1%, seria un
indice interesante si estuviesemos seguros que se trataba de unions efectua-
das en Cuba.
41, Boletin Oficiat del Ministerio de Ultramar, Madrid, 1880, p. 904-905.
'' Chinese inmigration, etc., p. 81. Testimonio de M. Shaw: ",..it was no rare
occurrence when a girl was born to place it on the street, abandon it to its
fate, because the parents had no means to bring it up... At that time I gained
the impression that infanticide and the abandonment of female infants were
things much practiced there to an extent unheard of amongst us or any other
nation". Mr. Shaw visit los puertos de la costa china en 1866.
-' Carmen (Chiu) Montalvo. Naci6 en 1839 y muri6, de 115 afios, en 1954.
Ella recordaba que cuando tenia 7 afios, durante una guerra en China, mien-
tras hula junto con otros hermanos y su madre, sujeta del vestido de 6sta,
hubo de pcrderse. Fue recogida por otra persona que le hizo ver que la
conducirla a donde se encontraba su madre y la llevo a un barco con destiny
a Cuba. Aqul fue a parar a casa de los Montalvo, done Ia criaron y perma-
neci6 hasta que se cas6. Contaba ella que en casa de Argudin habia otras
chinas que le ensefinaron espanol. Debemos estos informes a la amnabilidad
de sus descendientes.








se criaban junto a los nifios de la casa, con quienes jugaban, y se casaban
con alguno de los sirvientes. Es sabido que, en sus casas urbanas, los ha-
cendados trataban a sus esclavos con humanidad, otra cosa era el barra-
c6n del ingenio! Este trafico de nifios no figure, por supuesto, en ninguna
estadistica ni padr6n, y es por lo tanto imrnposible determinar su cuantia.
Como sabemos, los inmigrantes chinos cran por regla general hombres
j6venes, entire 15 y 45 afios. El studio de las listas de detenidos en los
dep6sitos de cimarrones, publicadas por la Comisi6n Central de Colo-
nizacion, constituyc una magmnfica fuente para establecer la pirkmide
de las edades de la poblaci6n china; hemos podido tabular 972 casos,
lo cual da una base suficiente para ofrecer porcentajes aceptables. Los
datos se refieren exclusivamente al anio 1873 y a cuLies cumplidos en su in-
mrnensa mayoria, lo cual presupone que Jlevaban mais de ocho aios en
la Isla.

Por grupos de edades tendremos:
% %
De 15 a 19 afios . .. .. . . 7 ........ 0.7
20 a 29 ... ......... ... 231 ..... 23 \
S30 a 39 ................ 456 ........ 47 92
S40 a 49 ,, ................ 206 ......... 22
50 a 59 ............... 63 ........ 6.4
S60 a 69 ,, ................ . 7 .. .. 0.7
mas de 70 ........ .. 2 0.2

Total .. ....... .............. .. 972 ......... .100.0%



Asi, en su uiltimo anio, la inmigraci6n china se encontraba com-
puesta, en utin 92%, de hombres entire veinte y cincuenta afios. No es
pues de extrafiar que en 1899, s61o quedasen unos quince mil chinos,
es decir, los que al cese de la inmigraci6n contratada tenlian menos
de 30 afios. En realidad, el saldo al finalizar el siglo debi6 ser much
menor, pero hay que recorder la inmigraci6n de California, que con-
tinu6 a intervalos y algunos mestizos que sin duda fueron incluidos tam-
bien como chinos.


72














TRAFC=) DE CUULES CHINOS A CUBA 1-1S4674

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Composicion de la fuerza de trabajo china

Desde 1853 en que se organize, la trata amarilla supera cuantita-
tivamente a la negra, si no afio por afio, si en cuanto a cantidades glo-
bales. Para ese mismino afio Mariano Torrente52 estimaba en mas de
10,000 braceros el deficit annual de fucrza de trabajo en la industrial
azucarera; diez afnos mis tarde podia haber aumentado en un 50%.
Como Ia industria azucarera no detenia su crecimiento, la estima n
Comola ndusriaazuarcr nodetea s crciminto laestimadlon
de Torrente nos da el volume minimo de la inmigraci6on forzada que
llegaba a nuestras costas; iy Don Mariano era hombre expert en
"sacos de carbon"! Podemos considerar, por tanto, que de 1853 a 1857
la trata amarilla suministra el 50% del deficit de fuerza de trabajo
azucarera y que despues de esa fecha el 75%. En terminos gnenrales,
hacia 1865 el cull representaba por lo menos el 15% de toda la fuerza
de trabajo de la Isla y esta proporci6n se mantuvo hasta el final de
la decada setenta.
Por los afios sesenta, la perspective era convertir la Isla en una "China
chiquita", segfin la expresion de J. A. Saco. Esta posibilidad no dejaba
de inquietar al escritor bayames, que no fue remiso en calibrar las
posibilidades revolucionarias de los culies chinos: "la actual generaci6n
-decia- podra encontrarse en breves afios con 200,000 o mas chinos,
no compuestos de mujeres, ninos, ni ancianos, sino de hombres jovenes
y robustos en su inmensa mayoria, y dispuestos ya por si ya por ajeno
impulse a acometer las empresas mias punibles y criminals contra
Cuba"."
El empadronamiento general de asiaticos realizado por la Comisi6n
Central de Colonizaci6n en 1872 nos suministra datos de gran interest
para conocer la composici6on de la poblaci6n china, los resultados pu-
blicados fueron los siguientes:T'




2 Bosquejo ecoon6mico, op, cit., t. 2, p. 409.
O.S Colecci6n Pdstuma, op. cit., p. 185.
44 Boletin de Colonizaci6n. Habana, 30 de junio de 1873, afio I, No. 11. El
padr6n no fuc nunca publicado en su totalidad, pero el Boletin de Coloni-
zaci6n insert en sucesivos numeros anilisis y resultados sectoriales; los datos
comentados ut supra aparecieron en el No. 18, 15 de octubre de 1873.


74









Culies cumpliendo sus contratas...........
Cumplidos en los dep6sitos pendientes de re-
contrataci6n .. ... ...................
Sometidos a juicio o detenidos ............
En presidio ..............................
Pr6fugos en los dep6sitos ..................
Pr6fugos del poder de sus patronos.......


Total sujetos a servidumbre ........4
Libres como naturalizados o subditos
extranjeros .......................


34,408

804
223
421
1,344
7,036


TPotal general


35,272


684


8,380

44,336

14,064


58,400


Considerada globalmente, la fuerza de trabajo china censada se dis-
tribuye asi: de 48,472 que aparecen empleados, 35,595 lo estaban en
Ia agriculture, o sea, el 73%, y 12,877, el 27%, en el servicio domestico
y la industrial. Esta manera de agrupar los datos no nos permit, sin em-
bargo, separar los sectors sccundario y terciario de la producci6n, pero
si establecer, hasta cierto punto, la proporci6n entire urbanos y rurales:
25% y 75%, respectivamente. 5 Proporci6n que se confirm al estudiar
por separado los contratados y los cumplidos: de 34,408 de los primeros,
25,551, el 74%, se encontraban empleados en trabajos agricolas y 8,857,
el 26%, en el servicio domestico y en labores industriales. Los segundos,
que eran 14,064, aparecen distribuidos de manera similar, 4,020, el 28%,
en el servicio domestico y Ia industrial y 10,644, el 72%, en la agricultu-
ra. Estos iltimos eran las famosas cuadrillas que tanto sobresaltaban al
marques de San Miguel. No tenemos manera de diferenciar estadisti-

-5 El padr6n seniala ademis 7,036 pr6fugos, 2,208 en los dep6sltos y 684 proce-
sados o sancionados que en conjunto totalizan 58,400 asikticos censados.
-6 Teniendo en cuenta que cerca de un 2% de los calificados como industriales
-rnaquinistas y fogoneros de locomotoras, tejeros y toneleros asi como sir-
vientes- se encontraban dcstinados al trabajo de los ingenious. Esto se refiere
finicamente a los jornaleros, pues los otros aparecen considerados globalmente
como de campo.
5r Diario de la Marina, 12 y 20 de abril de 1874. Articulos reproducidos en el
iap6ndice.


~75








camente los que trabajaban en la casa de maquinas de los ingenious, que
pertenecen al sector secundario, pero por los relates do la 6poca y los
datos contenidos en Cantero 5s podemrnos evaluarlos entire ]a quinta y la
tercera parte, para los contratados. En cuanto a los libres, los hacendados
eran renuentes a emplearlos en ese sector y su numero fue siempre insig-
nificante. 9 Resumiendo la distribuci6n sectorial, podemos aventurar la
hip6tcsis de que el 50% estaban afectados al sector primario, 20% al
secundario y 30% al terciario. Esto en cuanto al conjunto de la poblaci6n
asiattica; si los consideramos ahora por categories, tendremos para los
contratados aproximadamente 70% en el sector primario, 25% en el
secundario y solo 5% en el terciario (cocineros, sirvientes y jardineros);
los libres o cumplidos serian 60% en el primario, 25% en el secundario
y 15% en el terciario.
El studio de la calificai6on professional de los chinos recluidos en el
dep6sito de cimarrones de la Habana, permitira aclarar estos porcentajes.
De los 291 alli detenidos hemos podido estudiar 234 casos quo arrojan
los resultados siguientes: Sector primario Campoo), 87 individuos, 37%;
secundario, 72, 30%; terciario, 75, 33%. Cabe destacar enseguida, la
importancia del ramo de la alimentaci6n, 18% del total. Esta ha sido
una actividad traditional de los cantoneses en nuestro pais y se ha mante-
nido a traves de los tiempos. '0


58 Coleccion de vistas de los principals ingenios de azucar de la Ista de Cuba,
etc., Habana, 1857. Veanse las lito.rafias representando el interior de la casa
de miquinas del Flor de Cuba, Santa Ro.a y Victoria; tambien SAGRA,
RAMON DE LA. Cuba en 1860, Paris, 1863, p. 94-95.
50 Las razones parecen haber sido los altos jornales que habia que pagar y la
escasez de mano de obra para las labores de cultlvo de Ia cafia. La mecani-
zaci6n de los ingenios en esta 6poca permitia eznplear mano de obra europca
(catalanes, ingleses y hasta americanos) en el sector industrial. Por razones
de tipo socio-econ6mico, los hacendados discriminaban al chino libre como
trabajador industrial azucarero, pucs aqui podian reemplazarlo ffiacilmente; en
cambio, como cortador de cafia resultaba insustituible.
30 Sorprenderi no encontrar mencionada la profesi6n de lavandero, a aquellos
de nuestros lectores que alcanzaron los afios anteriores a la Segunda guerra
mundial para quienes el "tren de lavado chino" y el "chinito lavandero" eran
tan familiares como la "fonda de chinos". Casi no se podia concebir a un asia-
tico que no fuera ni Jo uno ni lo otro. La explicaci6n est, en la permanencia de
la esclavitud en esta 6poca (1873) y en que el lavado era entonces, y desde
siglos anteriores, privativo de las morenas libres; 6stas s6lo fueron desplaza-
das muy posteriormente y sobre todo cuando el chino aprendi6 el suficiente
espaiol como para hacerse entender de sus clients.








Agrupados por sectors, las profesiones presentan el siguiente cuadro;

Primario:


Campo ...

Total sector


Albaiiles ..........
Canteros. .. ...........

Cigarreros ..................
Tabaquero .. ................

Carpinteros .. ............
Hojalateros ................
Fogoneros y maquinista .,.....
T ejeros ......................
Toneleros ....... ..
Jornaleros y peones I.. ..-, .


Total sector ..........


87 37.2%


Cocineros ....................
Dulceros.....................
Panaderos ........ ..........
Criados de mano ...........
Jardineros ...................
Pintores .....................
Zapateros .. .... ........
Vendedores ambulantcs .......


40
3
4
4
1
2
1
2


Total sector ....... ....... 57 24.31
Varios no clasificados ........ 3 1.3%

Total general .................. 234 100%


61 Estos eran seguramente estibadores de los
mentos de la poca senialan frecuentemente
leros chinos en las labores portuarias.


muelles en su mayoria. Los doci-
la presencia de cuadrillas de jorna-


77


Secundario:


87


37.2%


87 37.2%


8.9%


8.5%


19
2

11
9

4
3
4
5
2
28


Terciario:


19%









Repetimos que esta clasificaci6n se refiere nicamente a la ciudad de
La Habana, donde habia 4,808 chinos, de los cuales, 1,553 contratados
y 2,254 libres, naturalizados portugueses en su mayoria. 6 En el interior
la situaci6n se presentaba muy distinta, asi por ejemplo, en Gienfuegos,
zona erninentemente azucarera, sobre un total de 226 detenidos en el
dep6sito municipal, tenemos: campo 202, 89%; cocineros 19, 8%; pana-
deros, albafiiles, hojalateros, carpinteros y cigarreros, uno en cada profe-
si6n, total: 2.4%. La explicaci6n la encontraremos en el reducido numero
de culies liberados que habia en la jurisdicci6n: 666 sobre 3,076 y el
numero mis reducido aan, de los que fueron llevados al dcposito: 9
contra 168, es decir, el 5%, 3 en tanto que en la Habana el porcentaje
de cumplidos en el dep6sito era de 23%. Es evidence que en Cienfuegos
y en casi todas las otras localidades del interior, casi todos los pr6fugos
de los ingenios eran de oficios clasificados como campo,'igual que se hacia
con los esclavos cimarrones.
De todos modos, result interesantisimo que una inmigraci6n tan
reciente y de tradici6n casi exclusivamente agricola, estuviese ya tan
diferenciada en cuanto a sus lctividades. El dia que se haga, en relaci6n
con la trata africana, un studio parecido al que acabamos de esbozar,
se podria aquilatar mejor la imnportancia del trafico de culies. 64
El paralelo sera aun mas sugestivo cuando se pueda comparar el
numero de fugitives en ambas formas de servidumbre y nos atrevemos
a insinuar, desde ahora, que en los chinos la proporci6n sera de cinco a
site veces mayor que entire los africanos, lo que daria la media de la
importancia que el culi tuvo como factor revolucionario y el peligro que
para el sistema esclavista constituia el marronaje chino.

El "i marronaje".

El dato mais important que nos suministra el padr6n es el ndmero
total de pr6fugos: 8,380, el 20% del total de contratados en active. Nada

02 VWase p. Io relative a las relaciones de los culies con el Consulado Portugues.
(S Las cifras no coinciden porque las listas del deposito que pudimos examiner
son de fecha 31 de diciembre de 1872, y el padr6on fue realizado unos meses
antes, pero la diferencia es lo suficientemente pequefia como para no influir
demasiado.
0N4 Nuestra ambicion seria poder realizar sobre la trata en el siglo xix un studio
similar a &ste sobre los culles, y que seria la continuaci6on de nuestra obra
sobre la Trata Africana en el siglo xviii. Desgraciadamente, las fuentes de in-
formnnaci6n fundamentals se encuentran, por el moment, fuera de nuestro
alcance.


78








puede demostrar con mas elocuencia la protest del culi contra la escia-
vitud a la que queria sornmetrsele.
Es evidence que para ello, el culi contaba con la venalidad de las
autoridades espafiolas, los pedaneos, que por unos pocos pesos estaban
dispuestos a cerrar los ojos y por unos pocos mas a establecer documrnentos
falsos que permitian al chino escogerse un nuevo patron o ingresar en
una cuadrilla ibre. s5 Los hacendados se enfurecian contra esta agresi6n
a "sus intereses", y el marques de San Miguel, haci*6ndose su portavoz,
escribia: "...las llamadas cuadrillas de asiAticos son y seran siempre una
de las mayores desgracias del pails; porque generalmente se componen
en su totalidad o mayor parte, de colonos pr6fugos de las fincas... que se
acogen a las cuadrillas no s61o para trabajar como libres, olvidandose
del sagrado deber de cumplir su contrata, sino ganando veinte y cinco
pesos en vez de los cuatro mensuales que aquella les asigna y que es a la
que deben sujetarse estrictamente"'. 6 Quien es el hacendado que, despues
de hacer el gran sacrificio de dar veinte y dos ofzas o veinte y cuatro
por cada chino, no ha sufrido el cruel desengafino de tener Ia quinta o
sexta parte de los colonos pr6fugos, o amontonados en las enfermerias..? 47
Fue para complacer a los hacendados, tanto como para impedir que
los chinos "cimarrones" se reuniesen con los mambises, que Valmaseda
dict6 su innoble ley de recontrataci6n obligatoria. Medida que, como
sabemos, provoc6 un verdadero escAndalo international, motive el envio
de la misi6n Chin Lan-pin, y, en fin de cuentas, aceler6 la liberaci6n
total de los chinos.

Concentracidn de la esclavitud china:
El fen6meno es ain mas perceptible que en la esclavitud africana:
1,934 patrons se reparten los 42,788 culles existentes en 1872, o sea, un
promedio de 22 culies por patrono. Desgraciadamente no sabemos el
nuimero de patrons urbanos que so6Io tenian dos o tres chinos para el
servicio dom6stico o para ayudarlos en oficios artesanales, y que descon-
tados del total elevarian el numero de chinos por hacendado a mucho

G, GALLENGA, A. The Pearl of the Antilles, London, 1873, p. 126. "[Los chi-
nos] han roto sus compromises mediante arreglos fraudulentos a los cuales
se prestan las autoridades venales. Se conocen casos en que los mismos culies
se han hecho contratar por ocho o diez duefios diferentes escapandosc de
elIos..." Vease tambien VALIENTE, P. Reformes dans des lies de Cuba et
Porto Rico, op. cit., p. 33.
6 Diario de la Marina, 12 de abril de 1870. Reproducido en el apendice.
67 Ibid., 20 de abril de 1870.


79








ins de 30. Muchos no tenlan ninguno pero otros, como los Aldama, los
Diago y los Arrieta, tenian cientos de ellos. Tambien hay que tener en
cuenta los seis o site mil chinos organizados en cuadrillas libres, espe-
cializados en el cultivo y corte de ia canra que gravitaban en torno a los
ingenios. Es probable que la esclavitud amarilla estuviese ain mats con-
centrada que la negra. Un indice lo constitute el nuimero de cimarrones
por hacendado, que liegaba a 11, lo cual indica un promedio real de
mas de 50 chinos por hacendado.

DISTRIBmUCION GEOGRLAFICA DE LA INMIGRACION CHINA EN CUBA
Los culies fueron dirigidos desde el primer moment hacia las juris-
dicciones de Matanzas, Cardenas y Colon, que constituian la gran zona
de expansion azucarera de entonces. Esta tendencia, lejos de disrminuir
se reforzara con los afios: segurn el censo de 1862, s la regi6n indicada
albergaba el 45% de todos los culies enumerados y diez afios mas tarde,
segun el padr6n general,6" esta proporci6n sube al 46.5%.
Resulta interesante analizar los cambios ocurridos en esa decada, en
que se decide realmente el trinsito de la esclavitud al salariado. La pro-
vincia de la Habana pierde sensiblemente importancia: del 24% al
18.3%o; retroceso particularmente sensible en la jurisdicci6n de Giiines,
cuna de nuestra industrial azucarera, que de 2,328 chinos en 1862, pasa
a 1,281 diez afios mas tarde, y de ellos s61o 753 estaban adn contratados;
el 32% de los chinos que resident en la jurisdicci6n son libres. 70 La capital
de Ia IsIa, contra lo que se podia suponer, encierra relativamente pocos
chinos, el 11 % en 1862 y s6olo el 8% diez afios mas tarde. Pero estas cifras
adquieren plena significacion cuando se observa que s61o hubo 1,553
contratados contra 2,254 libres; en consecuencia, los cimarrones son
apenas algo rnmis del 10% del total. La atracci6n del moloc azucarero es
tal que no perminite que los habaneros disfruten de los scrvicios de cocine-
ros y criados chinos en la proporci6n que hubiescn deseado. Un porcen-
taje important de los chinos contratados de Ia capital estan afectados
al sector de transportes: ferrocarriles, almacenes de azucar en el puerto;
tambien operan cuadrilleros libres como estibadores, y suelen tener pro-

[FRIAS, JOSE DE] Noticias estadisticas de la Isla de Cuba en 1862. Dis-
puestas y publicadas por el Centro de Estadistica... Habana, 1864. Sin paginar.
'o Boletin de Colonizacion. 15 de octubre de 1873.
70 Esto puede ser reflejo de la lenta decadcncia que ya se manifestaba en la
industrial azucarera de la provincia de la Habana, afectada por la falta de
Mnontcs (1ena para las calderas) y ticrras nuevas para expandir las siembras.


80








blemas con Ia poderosa sociedad Abakua, a la cual se adhiere la mayor
parte de los estibadores de color. Ya desde la decada setenta empieza a
perfilarse el barrio chino de Zanja y Dragones, pero este tema lo trata-
remos ulteriormente.
Por otra parte, Guanabacoa, Jaruco, Santiago de las Vegas, y San
Antonio de los Banos casi triplican, en conjunto, el numero de residents
chinos: de 1,840 a 5,244, siendo Guanabacoa una de las jurisdicciones
de mayor aumento proporcional en toda la Isla. El por ciento de
libres es elevado, 38%, y, naturalmente, el de cimarrones muy bajo,
apenas superior al de la Habana. Es mais que probable que los 606 chinos
libres de esta jurisdicci6n sean reglanos, y trabajen en las labores de
estiba y limpieza del puerto.
Las grandes zonas azucareras de Matanzas, Cardenas, Col6n, afectan
una fisonomia asaz diferente: contienen el 46% de todos los culies y el
numero de libres oscila solamente entire el 22 y el 25% del total de chinos
en cada jurisdicci6n, a pesar de que son los lugares donde mas chinos
cumplidos debia de haber. Peor ocurre en Sagua, donde s6olo se encuen-
tra un 15% de libres. El numero de pr6fugos por todas parties, menos
en Matanzas es del orden del 15% del total. Los chinos cumplidos que
no se quieren dedicar al peligroso oficio de "capitan" de cuadrillas de
braceros azucareros, se dirigen de preferencia hacia Ia capital y sus alre-
dedores, donde pueden prosperar en el comercio. Col6n, Cirdenas y
Matanzas totalizan, en 1872, 27,000 chinos y de ellos 16,752 contratados,
61% del total, son los que viven en peores condiciones, en las entranias
del monstruo azucarero.
En la decada a que nos estamos refiriendo, el territorio de la actual
provincia de Las Villas aumenta proporcionalmente su importancia,
pasando del 21 al 24% en cuanto al numero total de chinos; pero las
ganancias correspondent basicamente a las zonas caiferas de Sagua que
pasa del 10 al 12.7%; Remedios que casi duplica sus efectivos y Cien-
fuegos que pasa de 1,162 a 3,076.
La influencia del puerto hace que en esta filtima localidad el numero
de libres sea algo superior al 22% del total y tambien el de pr6fugos:
24%, el mas alto de toda la Isla. La region de Santa Clara se mantiene
stable; Trinidad y Sancti Spiritus doblan sus efectivos, pero conservan
niveles muy mrnodestos, aproximadamente medio miller en cada
jurisdicci6n.
Las zonas tipicamente tabacaleras comno Pinar del Rio y Guanajay
apenas si mantienen su lugar, que es bastante modesto. Es curioso cons-








tataTr que en 1872, en Ia capital pinarefia el numero de libres, 347,
sobrepasa al de contratados, 332, y lo mismo ocurre en San Crist6bal,
143 contra 80. En el caso de Bahia Honda, que pasa de 190 a 593, parece
tratarse del fomento del ingenio "Bahia Honda" (fundado en 1870),
pues los libres s6lo son 127 contra 433 contratados. En su conjunto, la
provincia pinarefia mantiene su posici6n relativa con el 7% del total de
chinos de Ia Isla; la mitad de ellos en el distrito mixto azucarero-tabaca-
lero de Guanajay.
En las provincias orientales, donde la industrial azucarera es totalmen-
te manufacturer y, en muchos casos, tipicamente artesanal, la inmi-
graci6n china no desempena casi ning6n papel: Camagiiey tiene 340
culies en 1862, y Oriente s61o 631. Pero en esta ultima region es necesa-
rio senialar la importancia que adquieren las minas consolidadas de El
Cobre, de propiedad inglesa y que son la finica empresa que en toda la
provincial emplea un considerable contingent de culies. Los primeros
llegaron en abril de 1858,71 traidos a bordo del vapor Cuba por Don
Cayetano Mila. Este vapor estaba afectado al cabotaje entire La Habana
y la capital oriental, con escalas en Sagua, Nuevitas, Gibara y Baracoa.
La sociedad administradora de la linea era la Pardo, San Pelayo y
Cia.," vinculada por otra parte a la importaci6n direct de culies. Todo
esto hace pensar que los primeros chinos Ilegados a Santiago fueron
traidos directamente de La Habana, pero esto no excluye que luego
hubiese algunas importaciones directs, via Panama, para la Companila
de Minas Consolidadas cuyo agent eran Don Pedro Ferrer y Landa; o
hasta para la norteamericana New York Drissing Ore Co. que beneficia-
ba las colas de la consolidada. Si Aspinwall fracas6 en sus tentativas con
los hacendados habaneros,73 pudo tener mas exito con los mmineros del
Cobre; en todo caso, muchos indicios conducen a pensar que en la deca-
da sesenta habia ya en la regi6n inmediata a Santiago muchos mas culies
que los que sefiala el padr6n official, lo cual refuerza la sospecha de una
introducci6n independiente.
La Guerra de los Diez Afios y Ia participaci6n masiva de los chinos
en las unidades mambisas anulara esta incipiente inmigraci6n. Esto es
visible aun en los documents oficiales: Camagiley entire 1862 y 1872
pierde el 37% de sus efectivos, pero Oriente solo algo mas del 12%, to

7:1 BACARDI MOREAU, EMILIO. Cr6nicas de Santiago de Cuba, ed. 1925,
t. 3, p. 258.
12 Gufa de forasteros, etc., 1859. La Habana, 1859. p. 394.
3 V6ase ut supra, p.


82








cual confirm lo dicho anteriormente sobre una importaci6n "por la
libre" en Santiago, pues como veremos mas adelante, los testimonios
abundant sobre la participaci6n en masa de los chinos orientales en la
guerra de liberaci6n.
En terminos generals, y ateniendonos a las cifras del empadrona-
miento, la fuerza de trabajo china en Camagu'ey se reducira del 1% al
0.37% del total national y en Oriente del 2% al 1%. Ya mi siquiera
como sirvicntcs era prudent tener chinos en esas agitadas provincias.
Es facil apreciar que los asiaticos se concentraban en las zonas azuca-
reras de nueva promoci6n, donde la organizaci6n capitalist, estrecha-
mente vinculada a la trata de chinos, tenia plena vigencia. La personal
dad de los promotores del trafico nos indicaba ya la future ubicaci6n
de sus victims. Pareci6 en un principio que el chino se adaptaria bien
al cultivo intensive del tabaco, que tantos cuidados meticulosos require,
pero los precious, cada vez en aumento, que se pedian por el culi y el
control de la importanci6n por los grandes hacendados, hacian impossible
el suministro a los pequefios y medianos agricultores.
Veamos ahora los resultados de ambos censos, agrupadas las juis-
dicciones en orden geografico:

Jurisdicciones:. 1862 1872

Col6n ........... 5,862 9,758
CArdenas ........ 5,792 8,486
Matanzas ........ 4,111 8,758

Total Matanzas ...... 15,765 45% 27,002 46.55%

La Habana ....... 4,007 4,808
Giiines ........... 2,382 1,281
Jaruco ........... 493 1,310
San Antonio ...... 568 946
Bejucal .......... 284 793
Guanabacoa ......* 271 1,640
Stgo. de las Vegas 254 555
Sta. M. del Rosario 20 35
Isla de Pinos ..... 19 27

Total Habana ........ 8,298 24% 10,395 18.28%


83









Sagua la Grande .. 3,432 7,427
Remedios ....... 1,998 3,989
Cienfuegos ....... 326 340
Trinidad ........ 219 555
Sancti Spritus .... 169 491

Total Las Villas ...... 7,306 21% 15,878 27.24%

Guanajay ........ 1,072 1,867
Pinar del Rio .... 744 698
Bahia Honda .... 190 593
San Crist6bal .... 20 238

Total Pinar del Rio .... 2,077 7% 3,396 6%
Total Camagiuey ...... 340 1% 215 0.37%
Total Oriente ......... 631 2% 554 1 %
Total General ........ 34,429 100% 58,400

La poblaci6n total de Cuba en 1862 era de 1.139,470 habitantes, de los
cuales 793,484 eran blancos, 225,853 libres de color y 377,143 esclavos.
Los chinos contratados representaban aproximadamente el 10% del
total de esclavos, pero una cifra much mayor en relaci6n a los afectados
a zonas canieras. En 1877 la poblaci6n total era de 1,434,747 habitantcs,
963,175 eran blancos, 471,572 libres de color y 199,094 esclavos. La
proporci6n de los culies, con relaci6n a los esclavos, habia aumentado
al 17.5%. Parecia como si la situaci6n de los siervos amarillos se agra-
vase al par que se despejaba el horizonte de la servidumbre negra.
Sin embargo, inmediatamente despu6s del Pacto del Zanj6n, comien-
za el process acelerado de la liquidaci6n del trabajo servil. Los datos
disponibles de los censos de 1877 y 1887 no permiten un studio regio-
nal, 5 pero un censo local levantado en Matanzas en 18907" aporta

74 Boletin Oficial del Ministerio de Ultramar, afio 1879, p. 904-905. Resumen
general del censo de poblaci6n de la HIsla de Cuba en 31 de diciembre
de 1877.
75 No ha sido possible encontrar en Cuba ningin ejemplar de la mniemoria del
censo de dichos anios, que se incluy6 como ap6ndice al censo general de
Espafia.
"e PROVINCIA DE MATANZAS. Secci6n de Fomento y Estadisticas. Censo
de Poblaci6n en 1880. Matanzas, Impr, Aurora del Yumuri, 1881. El Director
del Censo fue Francisco Jimeno, jefe de Ia Secci6on de Estadisticas de la Dipu-
taci6n provincial.


84








datos de gran interns y que, relatives a una provincia que agrupaba en
1872 el 46.5% de toda la poblaci6n asiAtica, son de proyecci6n nactonal.
Segun el censo matancero citado, habia en 1880 en toda la provincial,
13,164 asiaticos Jibres o contratados, es decir, una disminucion de 47%
en relaci6n a los 20,594 que figuraban en el censo de 1877 y de 50% en
relaci6n a 1872. Agrupando los nuevos municipios para reconstituir las
antiguas jurisdicciones, tendreminos:

Col6n 4,027 disminuci6n 60%
CArdenas 4,897 ,, 40%
Matanzas 4,240 51%

Es caracteristico que la disminuci6n sea mayor en Col6n, zona tipica-
minente azucarera, que en CArdenas y Matanzas, en cuyos ndcleos urbanos
habia ya radicados un cierto numero de chinos liberados y que ejerclan
profesiones comerciales.
Siguiendo una ley universal, los culies abandonaban no s61o el batey
donde tan duramente habian sido explotados, sino incluso la provincia,
cambiando al mismo tiernpo de ocupaci6n. Hubo entonces una aprecia-
ble emigraci6n hacia la provincia de Las Villas, y, en particular, hacia
Cienfuegos, donde siempre hubo pocos culies. Esta evoluci6n se acentua-
nra a'medida que se iban liberando los culies, cuyos contratos auin no
habian vencido y en 1899,77 la provincia de Matanzas no contara con
mas de 4,054 chinos sobre un total recensado de 14,614, o sea, el 27%
en lugar del 47% veinte afios antes.
Los ultimos culies extinguieron sus contratos en 1883, el mismo afio
en que se aboli6 definitivamente el patronato. Se habia terminado para
sicmpre la servidumbre personal en Cuba, s6lo quedaban explotadores
y explotados, burgueses y proletarios; una nueva era se inicia en nuestra
historic, la de las luchas obrero-campesinas por la liberaci6n total, pero
muchas etapas sera atln necesario recorrer, muchas batallas sera" aun
necesaro library.

"7 Informe del censo de Cuba, 1899. Washington, 1900, p. 511.

Aclaracicn
Las piginas que preceden estfin tomadas del libro inedito Los culies
chinos en Cuba, 1847-1880, Contribucio'n a) studio de la emigraci6n
contratada en el Caribe. Por un descuido imperdonable no se supri-


85










mieron las notas que envian a los ap6ndices del libro, aqui omitidos
por razones obvias, o a paginas anteriorcs o posteriores de la misma
obra. Tambien queremos excusarnos por la redacci6n descuidada,
nuestro deplorable estilo franco-cubano luce aqui sus mejores galas;
conste, pues, que los compafieros de la imprenta no tienen ninguna
responsabilidad lo que al lector benevolente le puedan aparecer como
erratas son autnticas faltas del autor.
Honni soit qui mal y pense..

















". Z 2N


Il


,4 .


86











Historia de la Gente

sin Historia

El Negro en la Economia Habanera del Siglo XX.
El Funerario FMlix Barbosa y la Burguesia de Color


Pedro Deschamps Chapeaux



Nacimiento.
Del extenso capitulo de la "gente sin historic", surge la figure de
Filix Josi Maria Barbosa, pardo ingenuo, es decir, nacido libre, que vio
la luz en La Habana en 1785, hijo legitimo de los tambien pardos inge-
nuos, Jos6 Maria y Antonia Barbosa.
De los primeros anios de su existencia, nada sabemos. Era uno de
tantos sobre los cuales se asentaba el regimen esclavista y como tal, sin
derechos para figurar en las paginas de la historic.

Sociedad y economic.
El 14 de julio de 1815, Barbosa contrajo matrimonio en la Iglesia
Auxiliar del Santo Cristo del Buen Viaje, con la morena libre, Juliana
de la Merced de los Reyes y Escalera, hija legitima de Francisco Reyes,
sargento del Batall6n de Morenos de La Habana y de Juana Evangelista
Escalera, cuya familiar era poseedora de varias casas en La Habana y
Guanabacoa, asi como esclavos. todo lo cual tenia un valor aproximado
de $16,000.
El matrimonio Barbosa-Reyes, seguia la pauta trazada por la burgue-
sia colonial, cuyos enlaces favorecian el aumento de los capitals; este


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entrelazamiento de capitals a traves de matrimonios, aunque en menor
escala, se producda entire la capa de pardos y morenos libres y principal-
mente entire los pertenecientes a los batallones de las milicias de color.
Asi, por ejemplo, y desde mediados del siglo xvIII se unen entire si; la
familiar de la oficialidad. En marzo de 1740, contrajeron matrimonio
Antonio de Escobar, capitan del Batall6n de Pardos de La Habana y
Maria de Jesus Recio, parda libre, hija legitima del teniente Carlos Recio;
en enero de 1759, el alf6rez Antonio Escobar y Recio, pardo, se unia con
Justa Flores, hija del capitan del Batall6n de Pardos Antonio de Flores,
de cuyo matrimonio naci6 el c6lebre pintor habanero Vicente Escobar y
Recio (1762-1834). Continuando esta norma, el capitin de Morenos,
Manuel Salazar, contrala matrimonio con Maria Tranquilina Barba y
Pefialver, hija legitima de Gabriel Doroteo Barba, capitan del Batall6n
de Morenos Leales de La Habana en 1835 y 1836, condecorado con el
Real Busto de S.M. por servicios distinguidos en la acci6n military de Pen-
sacola, E.U., y duenio de dos casas y various esclavos, adquiridos en com-
pania de su elgitima consorte Maria Isabel Ar6stegui, morena libre,
criolla, que aport6 a su rnatrimonio una dote valuada en $6,000, ademas
de ropas y prcndas.
Esta pequefia relaci6n, constitute una muestra de como las denorni-
nadas classes de color, se regian en su medio social, por los patrons
impuestos por la burgtiesia, para constituir a su vez, una capa favorecida
dentro de su propio grupo, dividido por el colonialismo en pardos y mo-
renos, esclavos y libres.
Felix Barbosa fue desde 1820 y durantc casi cincuenta anios, figure
de relieve entire los de su clase. Sus relaciones con la alta oficialidad de
las Fuerzas Armadas, y con dignatarios de la Iglesia Cat6lica, le permi-
tieron adquirir a traves de los afios, un capital de cierta importancia,
que despert6 Ia codicia de los inquisidores de la Conspiracio6n de la
Escalera en 1844, quienes Ie acusaron con el prop6sito de apoderarse de
sus bienes. Desde luego, no era so6Io Felix Barbosa, subteniente de pardos,
ya existia un crecido numero de individuos de color, en situaci6n econ&o
mica ascendente; cuya permanencia y crecimiento era motivo de preocu-
paci6n para el regimen esclavista. Conjuntamcntc con este grupo, ya
calificado por various historiadores, como "pequefia burguesia de color",
se movian otros individuos, artesanos y profesionales y entire los cuiales
sobresalian los que pertenecian a los cuerpos armados.


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Militares.


A partir precisamente de 1820, se suceden en el mando del Batallo6n
de Morenos Leales de La Habana, los capitanes Isidro Moreno, que
ostenta el cargo durante various anios, Gabriel D. Barba, Antonio Abad
Herrera y otros y los Batallones de Pardos son comandados, entire otros,
por los capitanes, pardos, Juan Fermin Quijas y Juan de Dios Sanchez.
Se distinguen por servicios militares o actividades politico-conspirativas:
Pilar Borrcgo o Borrero, subteniente de bombers, relacionado con el
Cabildo o sociedad Ntra. Sra. de Belen, maestro, acusado de conspira-
dor con Jos6 Antonio Aponte en 1812 y expulsado de la isla por esa
causa; Le6n Monz6n, capitan del Batallon de Morenos Leales de La
Habana, condecorado con el Real Busto de S.M. con mis de 20 anios de
servicios, que fue juzgado como conspirador y expulsado de la isla en
1839, en causa en que estaban involucrados tambi6n Pilar Borrego, el
subteniente del Batall6n de Morenos: Jose del Monte del Pino; Jos6
Florencio Daban, sargento primero de la Sexta Compafiia del Batall6n
de Morenos, condecorado con la Cruz Honorifica de Isabel II, veteran
de la campafia de la Florida de 1812 a 1819 y con mis de veinticinco
afios de servicios en el ejercito.
Los militares con sus vistosos uniforms y las prerrogativas que les
concedia el regimen, constituian dentro de Ia llamada "clase de color"
un grupo favorecido, situaci6n que les permitia un mejor nivel econ6mico
que el resto de la poblaci6n de color.

Maestros.

En la ensefianza primaria, eran numerosas las escuelitas de barrio,
atendidas por mujeres de color, sobresaliendo la parda libre, poetisa,
Juana Pastor, a quien el 13 de julio de 1835, se le concedia licencia para
establecer una escuela de primeras letras, para personas de "su clase y
sexo".

Dentistas.

En 1834 y hasta el trigico 1844, la Gula de Forasteros, registra como
dentist a Carlos Blackely "pardo ingenue", natural de Charleston,
E.U., sargento primero del Batallo6n de Pardos de La Habana, cuya profe-
si6n le permiti6 adquirir propiedades, que se vieron acrecentadas con su


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matrimonio con la taminbien parda ingcnua, habanera, Maria Elena
Reyes y Morales, efectuado en la Iglesia del Espiritu Santo, el 24 de
febrero de 1831. Blackely, que fue acusado de conspirador en 184-4, dej6
al morir en agosto de 1850, 2 casas con un valor de $7,297 y dos esclavos.
En 1837, aparecc conjuntamente con Blackly, en la Gula, el pardo
Andrns Dodge, dentist, fusilado en 1844, que dej6 una cuantiosa fortune.

Flebotomianos,

Gomo flebotomiarios o sangradores, cn 1836, la Guia de Forasteros,
da una relaci6n de 34 individuos, de los cuales 14 pertenecen a la
case de color, entire ellos: Jose de la Encarnaci6n Mufioz, Esteban San-
chez, Tomas Jose de los Dolores Vargas, Pedro Escobar y otros.

Comadronas o parteras.

Respecto a este grupo, ocurre algo similar en cuanto a su proporci6n
racial, como con las maestras y los flebotomianos. La Guia de Forasteros
correspondiente al afio 1839, registra 11 comadronas, de las cuales son
de color 6, entire ellas Rosalia Portuondo, Maria del Carmen Alfonso y
Maria Vicenta Carmona, que cuentan con rnms de cinco afios de ejercicio
y Maria de la Luz Hernandez, Petrona del Pozo y Maria Andrea
Fernandez.
En 1847, aparece Pilar Poveda, presa en 1844, relacionada con el
poeta Placido, desempefiando su profesi6n en la calle de Merced No. 49;
afios despues, en 1859, el Directorio de La Habana, correspondiente a
ese afno, la registra ejerciendo en la calle de Jesus Maria No. 96.

Maestros de Obras.-Sastres.-Mutsicos.

A estas relaciones, podemos agregar maestros de obras, como Jose de
Ia 0. Lanet, Jose Maria Aristegui, y Faustino Lardin. Sastres, como
Francisco Uribe "el sastre de moda", sargento primero del Batall6n de
Pardos de La Habana, muerto en Ia prisi6n durante 1844, entire cuyos
clients se encontraba, junto a destacadas personalidades habaneras, el
subteniente Felix Barbosa. Uribe dej6 2 casas valoradas en $2,318 y 12
esclavos tasados en $5,100. Entre los musicos se encontraban: Claudio
Brindis, padre que fuera del genial violinist Brindis de Salas, y director
de la popular orquesta La Concha de Oro; Ulpiano Estrada, Tornws


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Alarc6n y Tornmas Vuelta y Flores, mnisico titular de la Real Casa de
Beneficencia, sargento primero beneficiado del Batall6n de Morenos de
La Habana, director de orquesta, involucrado en la causa del 1844, que
falleci6 en 1851, dejando 16 casas y esclavos, con un valor aproximado
de $45,000.
Todo esto nos permit forjarnos una idea ligera, del grupo social al
cual pertenecia Felix Barbosa, en un mundo esciavista, en el que las
classes s de color" ya fuesen libres o esclavos, pardos o morenos, integraban
las capas mais explotadas de la poblaci6n de la isla. Hay que destacar,
sin embargo, la situaci6n de verdadero privilegio econ6mico, de que
gozaban los capataces de muelles, pertenecientes en su casi totalidad a
la clase de color, y en general, miembros activos o retirados de los bata-
llones de Pardos y Morenos de las milicias de La Habana, cuyos elevados
ingresos, en una epoca en que el trabajador domestico, libre, percibia $10
inensuales, les facilitan la adquisici6n de propiedades. Ejemplos de esto,
lo tenemos en los casos de Jos6 Maria Fuertes, de naci6n carabali isuamna,
registrado como capataz en 1822 y que al morir en 1833, dej6 casas
tasadas en $7,553 y 14 esclavos con utn valor de $3,200; y Jose Agustin
Ceballos, subteniente del Batall6n de Pardos que llego a tener una cua-
drilla de 160 jomrnaleros bajo su mando y que dcj6 al fallecer en 1844,
6 casas y 7 esclavos, calculandose sus bienes en unos $25,000.

Actividades de Barbosa.
Ya por el 1825, estaba Barbosa establecido en el giro de pompas
fuinebres y adornos para iglesias, siendo considerado su comrnercio como
de primera clase y cuyos servicios eran utilizados por todas las capas de
la poblaci6n habanera, desde las militares, a cuya clase pertenecia, las
eclcsiaisticas a las que estaba Intimamente ligado por su devoci6n, hasta
los Cabildos de los llamrnados negros de naci6n, sin olvidar la Real Casa
de Beneficencia, a la que Barbosa servia sin afan de lucro.
Cuando el gobierno de O'Donnell, respondiendo a las presiones de
terratenientes, traficantes de esclavos y militares avidos de riquezas, se
lanza en 1844 contra la poblaci6n de color, en una represi6n sangrienta,
que arrasa con las propiedades de 6sta, F6lix Barbosa, que contaba enton-
ces con mis de quince anios de establecido y que posela, ademas de su
comercio, casas en La Habana y Marianao, asi como esclavos, fue deteni-
do, acusado de conspirar contra la raza blanca y parte de sus bienes
embargados para responder a las costas del juicio.


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Sumados a Barbosa, aparecian encausados, individuos de alguna signi-
ficaci6on socio-econ6mica, como el subteniente del Batall6n de Morenos
de La Habana, Francisco Abrahantes, duenio de casas y esclavos con un
valor de $26,000; Carlos Blackely, Andr6s Dodge, y Pedro Pompe,
dentist, el sastre Uribe, Vuelta y tantos otros que unian al agravante del
color de su piel, el delito de poseer alg"n capital, cualquiera que fuese
su cuantia.

"Fue en 1844 -seg6n Jose G. Miret- el afio en que el desarrollo
econ6mico de las denominadas cases de color, alcanz6O su mas alto nivel.
La causa de la Escalera -.agrega Miret-, aparte de su significaci6n
political, ofrece al investigator, en sus centenares de legajos, la vision
exacta de todo cuanto de valor poseian las class de color, en aquel
tragico ano del cuero."

De este process judicial) que afect6 a "una capa acomodada de mes-
tizos y negros enriquccidos por sus negocios o actividades profesionales"
dice G. Brown en Cuba Colonial; se vi6 liberado Felix Barbosa en
encro de 1845, no s61o por las gestiones realizadas por su esposa, sinom por
la calidad de los testigos que depusieron a su favor, militares, eclesiasticos,
comerciantes, que avalaron con sus declaraciones, el buen credito y eleva-
da moral de que gozaba Barbosa en aquella sociedad.

La falsa acusaci6n no mermo6 su actividad commercial, al contrario,
teniendo que competir con los deranis funerarios, Barbosa mantenia un
ritmo innovador en su negocio. Asi, en abril 7 de 1859, solicitaba cedula
de privilegio para "Ia propiedad y uso de unas cajas mortuorias o sarc6-
fagos que tratan d introducir en esLa isla a merced de las cuales se
consigue la consenrvaci.n de los cadAveres conforme a lo que estA prcve-
nido porS.M."

Por csa fccha, c.istian en La Habana, 18 agcncias funerarias. Barbosa
tenia 2, una establecida en ]a cal1c "dcl Aguacate" No. 37 y la otra en
Pucnt, de Agua Duce, No. 159. El principal competidor de Barbosa,
era Ram6n Guillot, quien poscia 5 agcncias o tri-nes funerarios, el cual
fuc demandado pot Barbosa, por pretender usar sarco6fagos, dc cuyo
modelo, de patente nortcamericana, 6l tenia privilcgio de exclusividad.

Estc negocio era unc, de los que produician mayores utilidades, dados
los clevados precious que cobraban por sus servicios. Ejemplo de ello, lo
tenemos en el entierro de la morena libre, Maria Josefa Fiera, de naci6n


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carabaI, fallecida en La Habana, el 15 de febrero de 1860, quien dej6
esclavos y una casa valorada en $12,518, y por cuyo sepelio, con un coche
de primera clase, acompaniado por 8 lacayos, morenos libres, cobr6 Barbo-
sa la suma de $323. Dos anios dcspu,&, en 1862, reclainaba Barbosa, Ia
cantidad de $666, por el entierro dcl capitan D. Felipe de Alum, reali-
zado con toda pompa y acompaniado por 12 lacayos, morenos, vestidos
con galonadas libreas.

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Sin duda alguna, el establecirniento funerario de Felix Barbosa, fue
cl ncgocio de mayor duracion en el pasado siglo xix, poseido por un
individuo de color, pues a si fallecimiento ocurrido en 1870, Ilevaba de
establccido casi medio siglo.
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En su disposicion testamentaria, dictada ante el Escribano Real Nota-
rio publico de Indias, Don Felipe Ma. Soya en 7 deo enero de 1868, revo-
cado en part en febrero de 1869, Barbosa express su voluntad de ser
amortajado con su unimformie military y enterrado sencillariente "sin fausto
alguno impropio de un buen ci- istiano". Concedi la libertad a sus esclavos
Carlos y Jose, donor y Iego a la parda Juana Crespo, la cantidad de
$2,000 que Ie serian entrcgados a los cuatro meses de ocurrido su falleci-
miento e instituyo albacea y universal heredera a su esposa Juliana de
la Merced de los Reyes y Escalera, declarando no tener hijo "legitimo,
ilegitimo, natural ni olandestino de ningtina clase".


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Barbosa fue enterrado en el cementerio general de La Habana, en la
b6veda de la Cofradia de Santa Catalina Virgen y Mairtir, de la quc
habla sido uno de sus mas distinguidos asociados, entire los que se encon-
traban altos militares y miembros de la nobleza criolla.
Su viuda, que le sobrevivi6o diez afios, continue en el giro funerario.
En el 1880, tenia arrendado el negocio al pardo Antonio Medina, maestro,
poeta y periodista, quien abonaba por la utilizaci6n de 4 coaches y los
ornamentos funcrarios, la cantidad de $750 trimestrales, mas la suma de
$102 en oro, por el alquiler mensual de la casa en que estaba situado el
tren funerario, que giraba entonces bajo el nombre de "Viuda de
Barbosa".
Juliana de Ia Merced de los Reyes y Escalera, falleci6 en La Habana,
el 11 de agosto de 1880, a la edad de 83 ailos, dejando cuantiosos bienes,
que segun express en su testamento, dictado el 29 de junio de ese mismo
ano, habia heredado de su difunto esposo, y los cuales consistlan en
8 casas, 6 de las cuales estaban situadas en La Habana, 2 en Marianao,
I solar sin fabricar en la villa de Guanabacoa, el establecimiecnto funera-
rio con sus accesorios y carruajes, cubiertos y objetos de plata; dej6 lega-
dos en efectivo ascendentes a la cantidad de $6,200, entree ellos la dona-
.ion de $1,000 a un antiguo esclavo de la familiar, nombrado Carlos y
libertado en 1870 por disposici6n testamentaria de Barbosa.
Como primer albacca, tenedor, contador, partidor y administrator
de sus bienes, que rcparti6 entire sus sobrinos y viejos amigos y servidoies,
nombr6 Juliana de la Merced, al moreno libre Juan Bertaut, considerado
en su 6poca el negro mas rico de Cuba, al que se le atribula la posesi6n
de unas 140 casas y un capital calculado en $175,000.
Con estos datos, que revelan los esfuerzos de un hombre por superar
su posici6n, en medio de un mundo hostile, de una sociedad dividida en
blancos y negros, esclavos y libres, bien merecc recordarse entire la "gente
sin historic" al subteniente del Batall6n de Pardos Leales de La Habana,
a Felix Barbosa, fallecido en esta ciudad, el 28 de agosto de 1870, a los
85 afios de edad.

BIBLIOGRAFIA

CUBA, ARCHIVO NACIONAL4 Escr. de Gobierno, Leg. 267/4; Leg. 276/23.
Escr. de Guerra, Leg. 862/12975; Leg. 705/10996; Leg, 599/9202; Leg.
822/12468; Leg. 720/11091; Leg. 1032/14840. Eser. de Verget, Leg. 314/5;
Leg. 288/2. Escr. de Rodriguez-Pdrez, Leg. 345/4. Escr. de Ortega, Leg.


95









63/996. Eser. de Salinas, 422/4838. ESCT. de Breznes, Leg, 27/9. Escr. de
Daumy, Leg 101/1. Corn. Military, Leg. 23/1.
BROWN CASTILLO, GERARDO. Cuba colonial; ensayo hist6rico-social de la inte-
graci6n de la Sociedad Cubana. La Habana, J. Montero, 1952.
PEREZ DE LA RIVA, FRANCISCO. "Una familiar de color en Cuba. El pintor Vicente
-Escobar". En: Trimestre, abril-junio 1947.


96











Cronica

Prehistoria de Cuba 1



Por fin, gracias a la laboriosidad de los c1oinpaneros ELiicsto E. Tablo.
Director del Departamento dc Antropologia do la Academia de Ciencias
y de Estrella Rey, investigadora cientifica de dicho dcpartamento y
Profesora de Prehistoria en la Universidad de La Habana, tenemos ya
un excelente manual, rigurosamente puesto al dia, sobre nuestro pasado
indigcna.
La obra se compone de dos parties distintas aunque intimainmente
melazadas: Arqueologia y Palcontologia. La primera estuvo a cargo de
TabIlo, que tuvo tambi6n la direcci6n general de la obra, y la segunda
fue redactada por Ia doctor Rey, con la colaboraci6n del propio Tablo.
I.a obra comnprende, adema's de una exhaustive bibliografia -185 entra-
das que cubren hasta el afio 1965, 1.7 laminas que incluyen 79 excelentes
dibujos a escala, de material de piedra, concha, hueso y ceramiica, repre-
sentativos de los cinco grupos estudiados; cuatro croquis de distintos
At!os de entierros localizados y dos pianos de patrons de asentamientos.
'armbi6en un utilisimo cuadro sin6ptico de las comunidades primitivas
dc Cuba (p. 10), en el que por primera vez se piccisa, con una base
civ.ntifica la cronologia. Frcnte a este cuadro se reproducen cinco mapas
de Cuba indicando la localizaci6n de los re(iduarios ciboney-guayabo
blanco. Ciboney-cayo Redondo; Mayari; Subtaino y Taino. Listima, sin
embargo, que Ia escala de estos mapas sea tan grande, 1:14.287,500, que
no pcrmita apreciar, ni afin aproximacldamnente, la localizacion de los
rcsiduarios cuando estos son num:rosos y asaz conccntrados regiornal-
mientec, caso del grupo subtaino en particular.
El plan de la obra es Cen extrerno riguroso y piara cada sub)cultura se
divide en cdos parties: a) Arqueologia, qiLt comprende 1) gvnciralidcladcs:

Prehiistoria de Cubea [po'] Ernesto E. Tabo y Eastrclla Rey. La Ilabiin:it. 19,66
(De[pairtainento dft AiLtropoloygl) 280 p. i1ts,. nipas. grafs. 2'2 5 .


9 7








2) exploraciones excavacionties, 3) patron de asentamiento, sitios habita-
dos; 5) restos alimenticios; 6) restos 6seos humans; 7) distribuci6n
geogrAfica en Cuba y en las Antillas; 8) cronologia. Cada epigrafe siendo
objeto de un anailisis detallado y cientifico apoyado en extensa documen-
taci6n. b) Paleoetnologia que a su vez incluye: 1) el hombre: su aspect
fisico; 2) las fucrzas productivas, instruments de producci6on, activida-
des econ6micas, viviendas y transportes; 3) las relaciones de procdticci6o1n;
la organizaci6on gentilicia, cooperaci6n simple y division social del traba-
jo; 4) el lenguaje; 5) vestido y ornamento; 6) manifestaciones de ]a
superestructura: la religion y las costumbres funerarias, el arte y las
normas political (cuando estas han podido apercibirse).
El program es casi complete, y realizado siempre a cabalidad y a
la luz del marxismo-leninismo, tal conmo era de esperarse de ambos
autores. Pero deciamos que era casi complete, porque, a fuel de detii-
grafos sentimos cruelmente la falta de una evaliaci6n cuantitativa de
los pobladores aborigenes. Hora es ya de prescntar a la critical crudita
una opinion cientificamnente razonada sobre el nionto demogrAfico de
Cuba en eli moment de la invasion y conquista por los espafioles. Hay
que decir, sin embargo, que el acucioso trabajo de Tabio y Rey ofrece,
desde ahora, resumidos y valorados, los principles clementos para ese
r-ltldio que antes resultaba bastantc mais arduo.
La ol)ra que resefiaamos no se limita a la sistematizaci6n de lo ya
publicado; incluyc los resultados, a todas luces sensacionales, de los
descubrimientos realizados pot Tabio y Guarch en Arroyo del Palo,
Mayarn, (Oriente). Estas excavaciones realizadas el afio 1964, bajo el
auspicio del Departamento dc Antropologia de la Academia de Ciencias,
trajeron a la luz un nuevo grupo cultural, cque sus descubridores denoini-
nan Mayarn. Seg6n la evidencia recogida, este nuevo grupo no debe
haber sido conocido, direct o indirectamente, por los conquistadores
cspafioles pues, parece haber vivido en Cuba entire los siglos ix al xi de
nuestra era. Su ajuar comprende ceraimica temprana, decorada a base de
incisions en las que predominan los motivos geom6tricos simples de
llneas y puntos. Algunos ejemrnplares recelan la presencia de engoe o
pintura roja y, en general, el grosor de los fragments encontrados hasia
ahota, hace suponer que se trataba de vasijas de pequwfio y median
tanmanio. Cuantitativamente le sigue en importancia el material litico
encontrado, constituido en su mayoria por lascas, astillas y nuJcos de
silex. Tambien aparecieron algunas cantidades de pcrcutores asi como
piedras tint6oreas. Entre. los ejemplares asociados a las pnrcticas funiera-


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rias, aparecieron bolas y "dagas" de piedra. El material de concha fue
relativamente escaso, unas ocho gubias en Arroyo del Palo y seis en
Mejia. Fue tambien hallada una flauta pequena, hecha con un hueso
de ave como de 10 cm. de largo. Tabio estima que esta parece ser ]a
primera ocasi6n en que se encuentra un instrument de esta clase en el
.rea antillana. La cronologia de este novisimo grupo cultural fue deter-
minada, analiticamente, por el metodo comparative y, objetivamente,
por medio del analisis radiocarb6nico (C14) efectuado en el Laboratorio
Geocronornmetrico de la Universidad de Yale, New Haven, con la
cooperaci6n de los reputados arque6logos Irving Rouse y Minze Stuiver,
y arroj6 los siguientes resultados; muestras Y-1555 obtenida en la Gapa
0.75-1.00 cm. secci6n B de la trinchera estratigrafica 2B; afio 1190 de
nuestra era; ]a muestra Y-1556 recogida a 0.25 cm de profundidad por
debajo de una lentlcula de ceniza no alterada, dio como fecha anio 980
de nuestra era.
Se trata pues, como deciamos antes, de un aporte valiosisimo a la
prehistoria cubana. Por su parte la doctor Rey, en su studio peleoetno-
grAfico, como en los demAs casos, situia al nuevo grupo en su adecuada
perspective hist6rica.
Mucho mas podria decirse sobre este libro tan sugerente, pero, lo
dicho basta para aquilatar sus m6ritos. Uno entire mas de los logros
cientificos de la Revoluci6n Cubana. Los estudiosos de nuestro pasado
indigena, dia a dia mas numerosos, estan de placemes. Solo los pobres
dem6grafos quedamos haciendonos aguas la boca; digamos pues, con el
melanc6lico Virgilio: (*) revocate animos maestumque temnorem miltite;
forsan et haec olim meminisse iuvabit...

El premio de Biografia del Concurso Nacional de la Union de Escritores
y Artistas de Cuba.

Siete trabajos fueron presentados en septiembre pasado a las cavila-
ciones meditabundas de un jurado compuesto por Sergio Aguirre, Angel
Augier, Jose Luciano Franco, Salvador Bueno y el que suscribe. Ignacio
Agramonte tuvo el honor de dos trabajos, Maceo, Felipe Poey, Balifio,
Camilo Cienfuegos y Caturla se tuvieron que contcntar con uno cada
cual. La calidad, como era de esperarse, result muy variada, pero en
ninguin caso inferior.' Llama la atcnci6n que el 57.14% de los investiga-

(*) Eneida Libro I, 203-4.


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dores tuvieron preferencias por figures del siglo xix, y si afiadimnos a
estos Balinio quc naci6 en 1848; el 71.43%. Falta de intcr&s por la historic
mas reciente? Seguro que no. La calidad de los trabajos demniostr6, salvo
en el consagrado Maceo, que se habia ido por el camino mas facil, hacia
las figures y a conocidos. Esfuerzo loable pero no suficiente.
La historic actual require una apasionada y fria busqueda dificil
de lograr y, sin embargo, lo que el pueblo pide es la exacta dimension
humana de sus heroes. Hay que desear que en proximos certAmenes la
nueva generaci6n de investigadores, que ya aflora, aborde esta necesaria
tarea. Las biografias de personajes de los siglos pasados se construycn
sobre todo a base de correspondencias, pero en nuestra epoca ya casi
nadie describe cartas intimas y la acci6on del tiempo suaviza los perfiles
mas agudos con desoladora rapidez. Si no nos apuramos en recover y
valorar los testimonies orales quc aun quedan, los cubanos del siglo xxi
tendran que contentarse con la hagiografia de los constructors del
socialismo en Cuba, i Y ser6. lastima en verdad I
El trabajo premiado: Hombradia de Antonio Maceo, por Rafil Apa-
ricio, constitute un gran esfuerzo de investigaci6n y un logro cierto, a
traves de 630 cuartillas su autor aslmila toda la extensa bibliografia
maceista y nos da del General Antonio una imagen veraz, alerta, agil
y s6lida como el gran guerrcro y patriota rcvolucionario que fue Maceo.
No sera esta la 6ltimrna biografia que se escriba de una de las mas eximias
figures de nuestra historic, pero el Jurado estim6, con unanimidad de
buena Icy que descollaba por sobre todos los demas presentados y que
tenia de por si m6ritos bastantes.
El ensayo biografico de Felipe Poey por Mary Cruz del Pino, de
dimensions much ma's modestas, unas 70 cuartillas, mcreci6 una
mencion por su estilo agil en la presentacion novelada, pero verosimil,
del sabio cubano.
Cumplida su mission los jurados se despidicron cortcsmente, retiran-
dose cada cual a su morada.

En torno a una carta dirigida desde Cuba A Carlos Marx en 1872.
Dos historiadores sovieticos E. Dabaguian y K. Selezniov publican 2
el texto original de una carta enviada a Marx, el 11 de octubre de 1872,
desde la Habana, por Jose A. Perez Carri6n, domiciliado en la calle
Salud No. 18.

2 Conmentario a una Carta dirigida desde Cuba a Carlos Marx en 1872, En:
Ciencias Sociales Contemporaneas. Publicaci6n tnrimestral, La Habana, Acade-
mia de Ciencias, 1965. Vol. 1, No. 2, p. 218-226.


100




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