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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00077


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Full Text











































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Revista

de la Biblioteca Nacional "Jose Martfi"


Anio 57


3ra. epoca-vol. VIII


N6mero 2
Abril-Junio, 1966


Cada author se responsabiliza
con sus Opilnionies.


TABLA


DE CONTENIDO


Jorge Ibarra


El Resurgimiento del Anexionismo en la Camara de
tantes hacia 1876: Antecedente Politico Inmediato
del Zanj6n ........ ... ..... ....... ....


Represen-
del Pacto
+5 + I + 5.


Luis F. Le Roy y CGdlvez


La Universidad de La Habana en
tesis Hist6rica .................


su Etapa Republicana. Sin-
. . . . . . . m i + m e i D


La Isla de Cuba


en el Siglo


XIX Vista


por los Extranjeros:


En 1820, Francis Robert Jameson ..


Juan Pirez de la Riva
Presentaci6n .. .......................
Francis Robert Jameson
Cartas H abaneras ..................................
Salvador Arias


El Diminutivo en ?.,ilan6s
Critica Bibliografi a .........
Indice de Grabados ........


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DIRECTOR: JUAN PEREZ DE LA RIVA


CONSEJO DE REDACCI6N:

Maria Teresa Freyre de Andrade, Salvador Bueno, Argeliers Le6n,
Manuel Moreno Fraginals, Mario Paraj6n, Aleida Plasencia, Graziella
Pogolotti, Amalia Rodriguez.

Secretaria de la Redacci6h: Luisa Campuzano.

Canje: Aida Quevedc.



ADmIINISTRACCION Y
REDACCIO6N:

3er. Piso de la Biblioteca Nacional "Jose Marti"., Plaza de ]a
Revolkcion. La Habana. Cuba.


Publicaci6n al cuidado de Emillo Seti&le.










El Resurgimiento del Anexionismo

en la Camara de Representantes

hacia 1876: Antecedente Politico

del Pacto del Zanjon


Jorge Ibarra


La firm del .Pacto del Zanj6n, por los elements mas vacilantes y
derrotistas del sector de la clase terrateniente alzada en armras, tuvo una
series de antecedentes politicos que no ban sido bien estudiados hasta el
present por nuestros historiadores.
Los hechos mas notables que condujeron a la capitulaci6n del Zanj6n,
tuvieron una estrecha relaci6n con la actitud claudicante, y la p6rdida
de fe en los propios csfuerzos para lograr Ia Independencia, de la clase
terrateniente. El primero de estos hechos fue la visit del sacerdote norte-
airericano William S. Pope, a Tomans Estrada Palma, president de ]a
Rep6blica en Armas.
La liegada de Pope, titulado Obispo de Haiti, procedente de las lines
cnemigas, al campamento del Gobierno vendria a confirmar los graves
cargos de anexionismo formulados por Francisco Vicente Aguilera y los
elementos mAs radicales de la emigraci6n revolucionaria contra Tom6s
Estrada Palma. En efecto, la misi6n del sacerdote norteamericano, alen-
tada desdc el extranjero por Miguel Aldama y Jose Antonio Echeverria,
jefes de la delegaci6n revolucionaria cubana en los EE.UTJU. y elemrentos
pro-ancxionistas, consistia en presentar a! Gobierno de la Republica en
Armas. un plan de mediaci6n financiera norteainericano, semejante a los
que elaborara Morales Lemus en los primeros afios de la Revoluci6n, que
ataba los destinos de Cuba a la gran potencia del Norte. Las proposicio-








nes del emisario norteamericano contemplaban la concesi6n a Cuba de
la Independencei, por Espafia a cambio de una indemnizad6n de 150
millones de pesos, debiendo cornprometerse al gobierno de EE.UU. en
calidad de fiador del pago de esa suma.
De regreso a New York, despues de sostenrr entrevistas con Martinez
Campos y el Gobierno Cubano, el Obispo Pope le confiaria a Echeverria
y Aldamrna el resultado de sus gestiones. En "Un C,.ademillo manuscrito
sobre actividades del sacerdote Mr. Pope" fechiado mayo 18 a junio 16
de 1877, Jose Antonio Echeverria anotaria cuidadosamente el resultado
de su entrevista con Mr. Pope a Ia legada de 6ste a los EE.UU. Segun
aparece en el citado document Pope le comunic6 a Echeverria que el
President Estrada Palma le habia dicho que "c.,taba dispuesto a entrar
en negociaciones con Espafia finicamrnente sobrc la base de la indepen-
dencia1 de la isla; que yo tenia plenos poderes ,al efecto; y que 61 estaba
instruido de las negociaciones propuestas a Espafia por Caleb Gushing,
saliendo fiadores los EE.UU. del pago de hasta 150 millones de pesos por
el reconocimiento de la independencia de GCuba... Al dia siguiente se
reuni6 la Camara en sesi6n extraordinary para aceptar los servicios de
Mr. Pope, en los tirminos ofrecidos por 61, y 'acultandolo para llevar
adelante sus diligencias con arreglo a instrucciones. Preguntado por mi
si se le habian dado esas imnstrucciones, y cuales eran, me dijo que si, y que
las principles eran poder ofrecer a Espafia cien millones de pesos por
el reconocimiento de la independencia; y- respect de la esciavitud, que
si bien se llevaria a cabo la emancipaci6on, se daria una ley para que los
libertos continuaren por cierto tiempo al serviio de sus poseedores, a
quienes la Repfiblica procuraria abonar alguna indemnizaci6n". Comb
se puede inferir de los apuntes de Echeverria los EE.UU. al aparecer
como garantes en esas negociaciones, determinaria el future status politi-
co de Cuba, anexAndola o convirtindola en un protectorado, la cual una
vez independiente de Espana caeria inevitablemente en las manos de sus
poderosos vecinos. Las actividades posteriores de Pope en Cuba fueron
anotadas cuidadosamente por Echeverria:
"Despu6s de permanecer 4 dias con los patriots, Pope retorn6 al es-
tero del Junio acompan6ado de los mismos oficiales y de Esteban Duque
de Estrada, que es pariente del Brigadier Bonanza (ao Ia mujer?). De
ali volvi6 a Santa Cruz y en union de Bonanza, que se empeni6 en acorn-
SEstrada Palma y su camarilla al hacer referencia a la Independencia, pensaban
solamente 'en la separaci6n de Cuba de Espalia. No en la total emnancipaci6n
y soberania de la naci6n frente al expansionismo norteamericano.








pafiarlo hasta Santiago de Cuba, para dar cuenta de su misi6n a Martinez
Campos. Impuesto este de que los patriots no aceptan ningin convenio
que no tenga por base el reconocimiento de la Independencia, y de que
estAin dispuestos a pagar por ella cien millones de pesos, dice Pope que se
express con much franqueza sobre el particular, manifestandole su con-
vencimiento de que la isla estaba perdida para Espania, pero que e1 no
podia marchitar sus laureles aceptando las proposiciones de los cubanos,
para los cuales tampoco estaba facultado, por lo que le aconsejaba que
fuese a Madrid, ofreci6ndose recomendarlo al Gobierno. Pope dijo la
misa military en la Catedral de Santiago, recibi6 muchas atenciones de
Martinez Campos quien ademAs le regal6 un anillo de Obispo. Enmeguida
fue a la Habana, donde fue muy obsequiado por Jovellar y los principa-
los espafioles, entire ellos Zulueta, quien le ha dado una carta de reco-
mendaci6n para su yemrno Romero Robledo, actual ministry de la
Gobcrnaci6n".
Las conversaciones entire el Gobierno Cubano y el Sacerdote notte-
americano tuvieron un caracter tan secret que le hizo escribir al Coronel
Enrique Collazo: "Dos dias mis tarde Ilegaba Pope al campamento de
Sabanitas, donde lo esperaban el Presidente Estrada Palma y los diputa-
dos de la Camara, con los que celebr6 una reuni6n secreta, i la reserve
fue tanta, que a pesar de Io transparent que era la vida de la revoluci6n
y de la curiosidad general que despertara el suceso, nada se supo ni aun
boy he podido saber lo que trataron ni cual era el objeto de su viaje, ni
si era cierta la personalidad con que se encubria".
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Los miembros de la Camara trataron por todos los medios de evitar
que se conocieran los asuntos tratados, asi como las manifestaciones de los
participants en la hist6rica reuni6n, por el carActer comprometedor que
tuvieron para. el future de ]a Revoluci6n.
El surgimiento del anexionismo en la Ca.mara de Representantes, no
era mas que una manifestaci6on de Ia posici6n d6bil que tenia la clase
terrateniente frente al colonialismo espafiol. Ya desde 1876 los elements
mas consecuentes y radicales de la emigraci6n, dirigidos por Francisco
Vicente Aguilera, habian manifestado su repudio al anexionismo de Es-
trada Palma.
En carta del Capitain Manuel Morey, fechada en Kingston el 14 de
Sepdtiembre de 1876, dirigida a Francisco Vicente Aguilera, que se encon-
traba entonces en los EE.UtJU. preparando una expedici6n, queda eviden-
ciada la actitud anexionista de Estrada Palma y los miembros de la

















































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CAmara de Representantes que luego firmarian ci convenio del Zanj6n.
Seg6n Morey: "Los ataques que Ic hicieron (la CAmara de Represen-
tantes) a la emigraci6n fueron tremendous, para poder defender a los del
partido anexionista, porque empczando por el mismo Presidente (Estrada
Palmna), que creyendo que yo 1o era (anexionista), tuvo la debilidad de
declararseme, y algunos de los diputados quc alli se encontraban".
En otra carta de Miguel Luis Aguilera, de Septiembre 2 de 1876,
dirigida a Francisco V. Aguilera, 6ste le narra lo contado por Morey sobre
Ia actitud de Estrada Palhna. Segun Manuel Luis Aguilera los pormeno-
res de lo que Ie habia relatado Morey le daban "una idea de la political
que sigue el gobierno de Estrada Palmna, que no es otra cosa que la
sucursal de Aldama y Echeverria (probados anexionistas). En una de las
entrevistas que tuvieron lugar y que dice Morey se prolong hasta las dos
de Ia mafiana, el president Tomasito express terminantemente que s61o
la anexi6n podia hacer feliz a Cuba, y que fuera de esta no habia salva-
ci6n para ella, opinion en que abundaron igialmente todos los miebros
dcl gabinete y los diputados all prcsentes. Bravo Senties no estaba alli.
La idea anexionista esta a la orden del dia en el Gobierno, ]a Camara
y los familiares de 6stos, que tambien alli hay familiares".
El pensamiento anexionista de Estrada Palma queda definitivamente
probado en las cartas que desde su prisi6n en Catalufia le hiciera a los
sefiores Benigno y Pliacido Gener antes de que se firmnara el Pacto del
Zanj6n. En esos documents queda patentizada Ia falta de fe que tenia
en el porvenii de Cuba como una naci6n libre e independiente tanto di
los EE.UU. como de Espafia.
Eladio Aguilera Rojas, en su biografia de Francisco V. Aguilera, nos
da la impression que caus6 centre los circulos nias radicales de Ja emnigra-
ci6n Ia posici6n adoptada por Estrada Palma y los miembros de la Cama-
ra de Representantes: "Por las cartas de Morey y de Miguel Luis, -es-
cribi6 Eladio Aguilera- vemos con la habilidad que habian logrado
introducir en tierra de Cuba, Ia semilla dcl anexionismo y 3a manera
como esta habla brotado y se desarrollaba lozana. Su triunfo era complcto
y debido s61o a sagacidad. Ellos temian la independencia porque la con-
sideraban peligrosa para la conservaci6n de sus interests; pero como ei
pals, a pesar de ellos se habia Ianzado a la revoluci6n y a 6sta no era
possible hacerla rctroceder, tenian que buscarle una soluci6n. Como para
ellos era cosa resuelta que la independencia quedase descartada, s6lo
quedaban dos soluciones: la autonomia con Espania o lahi anexion a los









Estados Unidos. Por cualquiera de estas dos hubieran optado con tal que
no sobreviviera la independencia. Tenian la sagacidad suficiente para
comprender que era muy dificil que los cubanos se resignaran a seguir
viendo flotar sobre su tierra el pend6n espaniol. En camblo, sablan la
simpatia de que gozaba el Gobierno americano, sabian que en otro tiempo
hubo en Cuba un fuerte partido anexionista, del que aun quedaban reza-
gos; no les pareci6 dificil la tarea de alentar estos a fin de que volviera
de nuevo a desarrollarse la aspiraci6n anexionista".
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La interpretaci6n de Eladio Aguilera es just en t6rminos generals.
Si las negociaciones con Pope no llegaron a un feliz termino se debi6
fundamentalmente a que Espafia no considcr6 seriamente sus proposicio-
nes, y a que el Gobierno de Estrada Palma no pudo resistir la ofensiva
polItico-militar de Martinez Campos. Preso Estrada Paima, que segiin
parece era el miasacerrino partidario de la inteirvencl6n norteamericana,
por fuerzas espafiolas y enviado a Catalunia en 1876, el resto de los rnicm-
bros de la Camara, presa del desaliento, opt6 por capitular ante la political
de concesiones de Martinez Campos.
En ese sentido los lideres de extracci6n popular, aun cuando posible-
mente no.tuvieran conocimiento de la actitud de anexionista de los
miembros del Gobierno, al escenificar la protest de Baragui reafirmaron
con su gesto los principios en que se debia fundar nuestra Republica,
libre e independiente tanto de Espafia como de los Estados Unidos. El
hecho de que se mantuviera en secret las conversaciones de Pope con
el Gobierno nos demuestra que entire la oficialidad de extracci6n popular
y entire los elements mas radicales de la clase terrateniente era inadmi-
sible la idea de la anexi6n a los EE.UU. Un abismo de sangre separaba
a Cuba de Espania el cual no se podia saltar para ir a caer en manos de
otra potencia tan rapaz y cxplotadora como la antigua metr6polis.










La Universidad de la Habana

en su Etapa Republicana:

Sintesis Hist6rica


Luis F. Le Roy y GdIvez



I

Una vez ubicada la nueva Universidad en el sitio de esta capital que
ocupa actualmente,'e instalada en los locales que pertenecieron a ia anti-
gua Pirotecnia Militar en 6poca de Espaiia, se dedicaron los primeros
afios de la Repuiblica a la adaptaci6n de los viejos edificios a las necesida-
des docentes, a construir otros nuevos, y al embelleclmiento y arreglo
functional de todo lo comprendido dentro del recinto universitario. En la
Memnoria-Anuario 1901-1902, aparece un piano levantado en marzo de
1903, que ilustra muy bien la distribuci6n internal de las distlntas edifica-
ciones de ]a Universidad. Ese mismo anio, el dia 4 de julio, el Presidente
de la Repu(blica, don Tomas Estrada Palma, devel6 un busto del sabio
naturalista habanero don Felipe Poey y Aloy en el patio central del recin-
to, que por existir en Al dos frondosos laureles fue mas tarde comuinmente
conocido como Patio de los Laureles. En el pedestal se puso la inscripci6n
famosa existente en el monumento erigido a Maquiavelo en la iglesia
de la Santa Croce en Florencia: Tanto nomini nullum par elogium, que
todavia se conserve en su nuevo pedestal en el patio del actual edificio
"Felipe Poey", sede de Ia Facultad de Ciencias.
* Esta sintesis de la historia universitaria durante su etapa republican, consti-
tuye un resume del tomo tercero y 6ltimo de una Historia Documentada de
la Universidad de ta Habana, escrita por el autor, arn inedita y que s61o llega
hasta fines de 1944.









Durante'el primer lustro de la Republica y con anterioridad a la se-
gunda intervenci6n norteamericana, tuvieron lugar numnerosos cainbios
en los cuadros de gobierno de las tries Facultades que entonces existian,
a saber, Letras y Ciencias, Derecho, y Medicina y Farmnacia, los cuales
se consignan en las distintas Memorias-Anuarios, publicadas inintcrrum-
pidamente afio tras afio, y a ellias remitimos al lector. En lo referente
al ramo de construcci ones, lo mas sefialado en ese period fue la construe-
ci6n del edificio del Aula Magna, que es el mismo que existe actualmente
centre la Biblioteca Central y el edificio de la antigua Escuela de Ingenie-
ros. La obra se comenz6 el 28 de octubre de 1906, justamente al mes
siguiente de instaurada la seginda intervencion horteamericana, y en
junio de 1908 s6lo estaba hecha ia mitad de la construcci6n. Dos afios
mis taxde, en junio'de 1910 ya estaban terminados los siete bellos panels
decorativos hechos por el conocido pintor cubano Armando Menocal y
Menocal. Las Qxbras quedaron terminadas el lo. de octubre de 1911, de
inodo que se pudo efectuar ese dia en la numieva y flamante Aula Magna
la solemne apertura del curso acad6mico de 1911 a 1912. El fuerte
ciclo6n quc azot6 a esta capital en la noche del 17 de octubre de 1906
ocasion6 considerable dafios en distintas dependencias de la Universidad,
pero no afect6 en nada a la fibrica del Aula Magna que se comenz6
a levantar diez dias mas tarde.
La segunda intervenci6n norteamericana en Cuba, dur6 desde el 27
de septiembre de 1906 al 28 de enero de 1909 en que eI gobernador
Magoon entreg6 el mando al Presidente electo general Jos6 Miguel G6-
mez. Durante esos dos afios y cuatro mrneses que estuvo la Isla bajo el
gobierno provisional norteamericano, no se alter de modo sustancial el
funcionamiento de Ia Universidad, y mnuchas mejoras fueron hechas en
ese period, particularmente en el ano 1907 que fue rico en decretos del
gobernador Magoon. Entre estos merece citarse el que modificaba el pro-
grama de la ensenianza de la Escuela de Agronomla y le entrcgaba a la
Universidad la Quinta de los Molinos, y otro por el que se disponia que
la Escucla de Ciencias comprendiese.las tires Secciones de Ciencias Fisico-
Matematicas, Ciencias Fisico-Quimicas, y Ciencias Naturales. Y la Escue-
la de Medicina Veterinaria de Cuba, que desde 1907 existia en el pais
como organismo independiente, fue incorporada a la Universidad a fines
de dnero de 1908.
En dicho aio de 1907 tuvo lugar la mayoria de los cambios en el per-
sonal administrative de la Universidad correspondiente a los cargos elec-


12








tivos, potr coincidir casi todos los l)azos de Liun trinio por cl quc st1 cubrian
los cargos de Rector, Decanos, y Secrctarios dv Facultadcs dentro de dicho
ano, y caer tarnmbien en 61 el plazo del scxcnio para el quc se elegia el
Secretario General de la Universidad. En cse anio 1907 tuviielon tambi(i.
lugar dos hechos importantes dentro de la historic universitaria: el pri-
mero de ellos foe la exhumaci6rr y traslado a la Universidad, de los rcstos
de don Felipe Pocy; el segundo fuc la entrega al doctor Carlos J. Finlay,
en el local del Aula Magna, de una dc las mas preciadas condecoraciones
de la Escuela de Medicina Tropical de ILiverpool, lnglaterra.
El 5 de junio de 1907 fueron exhumados los restos de Pocy, fallccido
en esta capital a los noventa y un afnos de edad, los cuales se hallaban en
ina de las b6vedas dcl pante6on que la Universidad de la Habana poseia,
y pose, en el Cernenterio de Colo6n. Los rcstos fueron trasladados en ]a
fecha mencionada a la Universidad y dt.positados en custodia en el Museo
de Zoologia, mnientras se erigia el monumento finerario en quc habrian
dc reposar definitivamente. Afio y medio se invirti6 en la construcci6n de
este 'ltimo; una vez que estUVo tenninado, se pusieron los rcstos dentro
de una urna de mnIrmol colocada sobre tin pedestal, el 15 de enero de
1909. El sencillo monumento sepulcral se enmplaz6o en ,el centro del salmon
ocupado por el referido museo zool6gico, contiguo al aula done se daban
las classes, y desde esa fecha hasta la demolicion del edificio hacia 1939
permancci6 emplazado en ese hiltgar. En el pedcstal se grabo6 una inscrip-
ci6n en latin, con un'a incorrccci6n que consiste en el empleo impropio
del tcrmino exuviae, que en su acepci6n do despojos no debe usarse para
dcsignar restos humanos, ya quc en latin clksico es aplicable s61o a loS
animals, aunque hava malos ejempnplos de que Unas tardc pudo aplicarse
tambin a personas. En la actualidad, este monumento donde se guardian
los restos de Felipe Poey, se encuentra en el interior dcl edificio do su
nombre, sede de la Facultad de Ciencias en el Jugar de 6stc donde arrancr
iuna de las dos escaleras que conducen al piso alto.
A fines de csc aflo 1907, en la maiiana del 4 de noviembre, sc celebr6
en el Aula Magna dte la Universidad el acto solemne de Ia entrega de la
medalla "Mary Kingsley" al sabio me6dico cubano Carlos J. Finlay y de
Barr6s, por haber dcscubicrto el agent trasmisor dc la fiebre amarilla.
Esta alta distinci6n se la conferia Ia Escuela de Medicina Tropical de
Liverpool, Inglaterra, y la recibi6o Finlay de manos del gobernador provi-
sional Magoon, quien presidio el acto en uni6n (de otras personalidadcs.


13








Fuc tambicn ese aio de 1907 cuando la Universidad recibi6 el obse-
quio de tres magnificos butistos de marmol, de gran tamanio, ya que median
mis de metro y medio de alto por casi un metro de ancho, representando
a las distinguidas figures de la cultural cubana, presbitero Felix Varela
y Morales, don Jose de Ia Luz Caballero y el doctor Ram6n Zambrana
y Valdes. Estos tres bustos fueron donados por el Ayuntamiento de La
Habana a la Universidad, haci6ndose entrega de ellos el lo. de septiem-
bre, y durante much tiempo estuvieron en su Aula Magna. En Ia actua-
lidad se encuentran en un pequeiio y recogiclo parque situado al fondo
del Edificio "Felipe Poey" de la Facultad de Ciencias.
El anio 1910 fue de importaricia para el gobierno de la Universidad
de la Habana, pues a partir del dia 19 de septiembre se implantaron
los Estatutos acordados potr el IClaustro General y aprobados por el Con-
sejo Universitario. Estos fueron los primeros Estatutos que tuvo ]a Uni-
versidad republican. Con anterioridad a ellos dicho centro docents se
habia regido por el Reglamento del afio 1901, publicado en ]a Gaceta
Ofictal del 12 de marzo de dicho afino.
Segfn estos Estatutos de 1910, que se publicaron en la Gaceta Oficial
del 26 de agosto de ese afino, la Universidad se gobernaba por el Rector,
por el Consejo Universitario y por el Claustro General, bajo la alta ins-
pecci6n del Secretario de Instrucci6n Pblica y Bellas Artes. Para la
realizaci6n de su funci6n docente y todo lo relative a actividades acade-
mico-administrativas, la Universidad quedaba organizada en Facultades,
cada una de las cuales tendria un Decano y un Secretario. El Consejo
Universitario quedaba constituido por el Rector, los Decanos de las Fa-
cultades, un catedratico titular por cada Facultad que esta habria de
elegir por un periodo de tires afios, y el Secretario General de la Univer-
sidad, que tendria voz, pero no voto. El primer Consejo Universitario
que tuvo la Universidad despu6s de promulgados los Estatutos de 1910,
qued6 constituido por las siguientes personas: doctor Leopoldo Berriel
y Fernandez (Rector), Presidente; doctors Evelio Rodriguez Lendian
(Decano de la Facultad de Letras y Ciencias), Gabriel Casuso y Roque
(Decano de la Facultad de Medicina y Farmacia), Jos6 Antonio Gonzailez
LIanuza (Decano de la Facultad de Derecho); y los doctors Alejandro
Ruiz Cadalso, Francisco Dominguez Roldian y Leopoldo Cancio y Luna,
como profesores titulares de las tres Facultades mencionadas, respecti-
vamente, en calidad de Vocales; finalmente el doctor Juan G6mez de la
Maza y Tejada en su condici6n de Secretario General de la Universidad,








A fines del ano 1911 tuvo lugar un hecho dc granil trawsc:htnca cspi-
ritual para los cubanos, y que sobre todo habria de adquirir inisitada
importancia para la Universidad de la Habana. Los restos venerados del
Padre Varela, el exinmio sacerdote habanero, quc segiIn frase de Lum
C(abalalero, consagrada por la posteridad, fuc el primero que nos enscfik
a ipensar, fucron traidos a La Habana desde su turnhmba de San Agttstil
de Ia Florida, en los Estados Unidos. y tras divcrsas proposiciones se
acord6 entregarlos a la Universidad para que fuese ella la depositaria de
tan preciada rcliquia. Los restos llegaron a este pierto en la mafiana del
7 de noviembre do dicho aiio v durante doce dias estuvierot) recibiendo
el homenaje de los habancros. en la Junta de Educacio'n, en el Ayunta-
miento, y en la Catedral. dondc se Ie rindieron soleinnes cxequias. Final.
mente en el Aula Magna recien inaugurada se constituy6 el Claustro
C'eneral de la Universidad en la mafiana del 19 de noviembre. con objeto
de recibir solemnemente el sagrado deposit quc iha a ser entregado al
primer cenilro docent dc Cuba para su perpctua custodia. En el acto
ique aiil se celebro, presidido por el Presidente de la Repiiblica, general
Joste Miguel GOmez, pron nciaron bellos discursos los doctors Diego
Tamayo como Presidente de la Comisi6n que entendi6 de la traslaci6n
de los restos dcsde la Florida, v Enrique Jos. Varona en representaciVI
de la Universidad.
La caja en qu(e se hallaban los restos del Padre Varela fue depositada
provisionalmente en el Museo Poey de la Universidad. mientras se cons-
trula el sencillo monumrnento destinado a gitardarlos en el Aula Magna
de dicho centro doccntc. Mcscs mas tarde, cuando ya estaba construido
el pedestal con su inscripci6n y la urna que lo coronaba, todo de narmol,
se procedio, en la maiiana del 22 de agosto de 1912, a efectuar el traslado
de los veneradcs rcstos contenidos en una discreta caja-atauld en la que
lahian liegado a La Habana procedentes dc San Agustin de Ja Florida
en los Estados Unidos. Dentro de ella habia otra de madera en el interior
de ha cual se encontraba una caja dc zinc her'iw'ticamente cerrada por
soldadura de su tapa, que era donde sc hallalan los rcstos de Varela En
el acto de la colocaci6n de los sagrados despojo. en el lugar de su reposo
definitive, ocurri6 un penoso incident motivado por la imprcvision dc
los que tuvieron a su cargo ia consLruccion del mnonuinento funerario.
ScgOLn consta en el acta de la colocaci6n de los restos en la urna de
miarmol, result quc en ella no cabia la caja de Anc, por haberse cons-
truido la uTrna de un tamafio menor al de la caja ine:tlica. Enionces fie









iieccsario abrir esta ultima, y exitraer de ella su contenido, formado por
huesos humans envieltos en tiras de lienzo blanco, colocados a su vez
dentro de virutas finas de madera de pino, cuyo conjunto en el mismo
estado en que se encontr6, fue colocado en la citada urna de marmol por
el Rector Berriel. Antes de cerrarla se puso encimna de nas virutas ima
breve acta que se levant en el moment del dep6sito definitive.
Muchos aios mas tarde, con motivo de haberse puesto en tela de
juicio la autenticidad de dichos restos, el autor de estas lineas promovi6
una investdgaci6n que fue ordenada por el Consejo Universitario en 1954,
nombrandose al efecto una Cornisi6n Tcnica que con el concurso del
personal del Gabinete Nacional de Identificaci6n y de un cpnocido odon-
t6logo de esta capital, dej6 sentado sin lugar a dudas y de una manera
definitive, la absolute autenticidad de esos restos. Se aprovech6 entonces
la oportunidad para colocarlos en una caja de plomno, herneticamente
cerrada por soldadura, junto con una breve acta puesta dentro de un
grueso tubo de vidrio cerrado y lacrado. Los trabajos de la citada Comi-
si6n T6cnica se recogieron y publicaron en un libro profusamente ilus-
trado, que edit6 Ia Universidad en 1955 con el titulo Los Restos del
Padre Varela en la Universidad de la Habana, y a e1 remitimos al lector.
El sencillo monument que guard esta preciada reliquia se encuentra
en el Angulo izquierdo del fondo del Aula Magna. En el pedestal est4.
grabada una inscripci6n en latin, donde, como en el caso ya sefialado del
monumento funerario de Poey en la Facultad de Ciencias, el cstilo no es
lapidario, ni se tuvieron en cuenta los principios estill-sticos de Ia epigrafia
al redactarlo. No obstante, su comienro resume la grandeza de Varela
en breves frases bellamente expresadas, las cuales libremente traducidas
dicen: "Aqui descansa Felix Varela, sacerdote inmaculado, filosofo
eximio, egregio educador de Ia juventud, precursor y defensor de la liber-
tad de Cuba..."
En 1908 la Universidad de Oviedo, en Espaia, habia invitado a ]a
Universidad de la Habana para los actos solemnes con que habrian de
conrnemorar el tercer centenario de su fundaci6n. La Univeisidad envi6
como delegado al doctor Juan Miguel Dihigo y Mestre, professor de la
Escuela de Letras y Filosofia, y anios mias tarde la Universidad de Oviedo
correspondio a esta visit hecha en nombre de la Universidad de la Ha.
bana, enviando al doctor Rafael Altamira y Crevea, quien dict6 en estai
Universidad en febrero y marzo de 1910 seis conferencias, sobre diversos
temas universitarios de interest general. Alg6n tempo despues, la Univer-


16









sidad de Harvard, en los Estados.Unidos, habria a su vez de honrar a la
Universidad de la Habana en la persona de uno de sus profesores, el
naturalista cubano, discipulo de Poey, don Carlos de Ia Torre y Huerta,
quien fue nombrado el 20 de junio de 1912, Doctor en Ciencias honors
causa por esa prestigiosa Universidad norteamericana, Ia mas antigua de
los Estados Unidos.
Con motive de esta distinci6n al doctor la Torre, los graduados de
Harvard residents en La Habana acordaron rendir homenaje al distin-
guido professor cubano, y ademnas la Universidad de Harvard nombr6
una Comisi6n que encabezaba el conocido naturalista americano Thomas
Barbour. El acto se celebr6 solcmnemente en el Aula Magna de Ia Uni-
versidad en la mariana del 29 de marzo de 1913, y tuvo gran resonancia
en el ambient universitario. De esta manera, la Universidad de la Ha-
bana, honrada primeramente por la Universidad de Oviedo y despues
por la de Harvard, entraba do lleno en el concerto de la vida academica
de las uinivcrsidades del viejo y dcl nuevo continent, que habria de cul-
minar anios rnmais tarde, en febrcro de 1930, en la celebraci6n del Primer
Congreso Internacional de Universidades, con sede en eSta capital junto
con las Fiestas del Bicentenario de la Universidad de la Habana.
Ese anio de 1913, en eli mres de junio tuvicron lugar las clecciones
reglamentarias para cubrir los cargos de Rector, Sccretario General de ]a
Universidad, Decanos y Secretarios de las Facultades, asi como para los
cargos de Micmbro del Consejo Universitario y suplcntes. Casi todo el
personal sali6 reelecto y la relaci6n de las personas que los ocuparon
puede verse en la Memoria-Anuario de 1911 a 1912 y 1912 a 1913, a la
que remitimos al lector. Todas las designaciones habrian de empezar
a surtir sus efectos a partir del dia lo. de septiembre, por ser esta la fecha
en que adquirieron caracter de obligatoriedad, en 1910, los Estatutos
universitarios redactados y aprobados ese anio.
El 3 de noviembre de 1913 en el Mensaje at Congreso del Presidente
de la Republica, senor Mario Garcia-Menocal y Deop, cxpresaba que era
urgente )a construcci6on de nucvos edificios para la Universidad de la
Habana, los cuales correspondicsen a la importancia y prestigio de ella,
y le permitiese obtener un desaITollo material en armonia con el que
constantemente alcanzaban los studios superiores. El plan general de
reconstrucci6n en los terrenos de la Universidad iniciado por la Secreta-
nra de Obras Publicas, comprendia la construcci6n de tires nuevos edificios
destinados a Astronomia, Fisica y Quim'ica. El primero de ellos qued6


17








tenrminado hacia fines de 1914 o principios de 1915. Los otros dos entire
esta ultima fecha y mediados de 1916. El ultimo de ellos, el de Quimica,
fue entregado oficialmente a Ia Univcrsidad por -la Secretaria, de Obras
Piblicas e! 29 de julio de 1916. El cdificio de Astronomia, dotado de su
pequenio observatorio con su cupula, ocupaba el lugar donde actualmente
se encuentra el edificio de Farmacia y fue demolido hacia fines de 1929
o en 1930, por razones de estetica y lo inadecuado de su emplazamiento.
Dentro de dicho plan general, debido al interns puesto en el por el cnton-
ces Secretario del ramo, ingenicro Jose Ram6n Villal6n y Sainchcz, pro-
fesor de Analisis Matemaitico de la Universidad, estaba contemplado Ia
construcci6n de un edificio destinado a Administraci6n Central Universi-
taria y Archivo, otro para la Escuela de Ingenieros, y otro para Ia Escuela
de Farmacia. Comprendia tambien el referido proyecto la construcci6n
de ina escalinata que habria de arrancar de una explanada situada frente
al edificio de la Administraci6on Central' terminando en ]a calle de San
Laizaro por donde pasaba el tranvia electrico. Esta utltima parte del pro-
yecto no se lleg6 a realizar en aquel entonces, estando reservado ese
detalle -Ia construcci6n de la escalinata monumental- al Secretario de
Obras Piblicas en 1927, Carlos Miguel de Cespcdes y Ortiz. Para la
recaudaci6n de los fondos destinados a dichas obras, no s6olo se contaba
con los presupuestos generals del Estado, sino tambien con lo que piidiera
obtenerse de la venta del antiguo edificio de la Universidad, es decir, del
viejo caser6n del ex-convento de Santo Domingo, situado en esta capital
e.n la manzana delimitada por las calls O'Reilly, Obispo, Mercaderes v
San Ignacio. La venta del referido edificio, propiedad del Estado, habia
quedado autorizada por ley del Congreso de 30 de junio de 1914.
En la tarde del 27 de julio de 1915 falleci6 dentro de su period de
gobierno el Rector Leopoldo Bcrriel y Fernandez. Era el tercer Rector
que fallecia en el cargo, habiendo sido los dos primeros fray Miguel
Morej6n y Biedma, que muri6 dcesempenando el Rectorado el 16 de julio
de 1803, en tiempos de la Real y Pontificia Universidad de San Ger6nimo,
y despus el doctor Juan Bautista Ustariz e Ibarra, en 30 de enero de
1879, en la Universidad ya secularizada en la epoca colonial. Hasta ese
moment el doctor Berriel fue el Rector que durante mais tiempo ocup6
el cargo, ya que clecto Ia primera vez el 6 de noviembre de 1898, continue
en el mismo por reelecciones sucesivas cada tres aiios, hasta la fecha de
su fallecimiento, es decir, durante un period de tiempo ininterrumpido
de dieciseis afios y ocho mess. En duraci6n s6lo fue superado afios








despue.s por el doctor Clinenwc Inclan y Costa, que ocupO el Rectorado,
sin soluci6n de continuidadc, desde el afio 1944 hasta el de 1962, es decir,
durante diccisiete afios consecutivos, con elecciones cada tres anios. El
doctor Berriel goherno6 la Universidad patriarcalmente. Fue un Rector
verdaderamente qucrido y respetado por todos, como lo prueba el hecho
de que electo por primnera vez en tiempos de Espana (1898), fue reelecto
dutrante el gobierno provisional norteamericano (1900) )y dcspucs, ya en
el perlodo republican, volvi6 a ser reelegido (1904) y asi sucesivamente
hasta su fallecimiento. El cadaver del Rector Berriel fue tendido en el
Aula Magna de la Universidad, y alii, al afno siguiente, el 25 de mayo de
1916, con asistencia del Presidente de la Republica, mayor general Mario
Garcia-Menocal y Deop, se ceiebr6 una sesi6n solemn en memrnoria suya,
en Ia cual tuvo a stu cargo el Elogio el doctor Jose Antolin del Cueto
v Pazos.
Con la muerte del doctor Berriel comenzaron en la Universidad las
amrnbiciones y las luchas por el Rectorado. Aspiraban a ese honroso cargo
el doctor Evelio Rodrlguez LendiAn, Decano de la Facultad de Letras
y Ciencias, entonces en funciones de Rector interino por ser el Decano
mas antiguo, y el doctor Gabriel Casuso y Roque, Decano de la Facultad
de Mcdicina. Celebrada la reuni6n del Claustro General para elegir
Rector, el dla 20 de novicmbre de 1915, ninguno de los dos candidates
obtuvo las dos terceras parts del nfmnero total de votos que exigian los
Estatutos, n aun dclespu6s de repetir la elecci6n por segunda vez. El Claus-
tro General de elecciones se volvi6 a reunir el lo. de diciembre de 1915,
v en 61 result electo por la mayorla de las tres cuartas parties del nu'mero
total devotos que establecia los Estatutos, el doctor Gabriel Casuso y
Roque. Esa votaci6n exenta entonces de dificultades, se pudo lograr
gracias a un pacto privado entire los miembros del Claustro universitario,
en el cual se convino que el doctor Casuso no iria a la reelecci6n. La
existencia de ese pacto o convenio de caballeros se menciona expresamen-
te en un libro biogrfico (Panch6n Domhnguez Rolddn.- Manmbi. Mi-
dico. MAinistro, escrito por su hija) y concuerda con ello el hecho de que
en el acta de las elecciones del lo. de diciembre de 1915, no aparece ni un
solo voto a favor del doctor Evelio Rodriguez Lendian, lo que prucba
que retire su candidatura. Y como deinostraci6n mas fehacicnte de lo
cierto dc dicho convenio o pacto privado, se encuentra que en la scsi6n
del propio Claustro General cclebrado ese mismo dia lo. de diciembre,
dos horas antes del Claustro General de elecciones., se acord6 modificar








los articulos 6o., 7o. y 80. de los Estatutos, para de ese modo garantizar
que no se permitiese la elecci6n del Rector por dos periods consecutivos.
Hemos de ver inmediatamente a continuaci6n como este pacto no fue
respetado tres anios mis tarde, dando lugar a lo que vino en llamarse
conflict univcrsitario, con su repercusi6n en la prensa y eli malisimo
efecto causado en la opinion pdblica, que puso en tela de juicia la serie-
dad y la propia moral del Claustro universitario.
En 1918 se vencia el periodo trienal del mando como Rector, del
doctor Casuso. A media que se acercaba la fecha de las elecciones, un
grupo de profesores adictos a Casuso y a quienes se conocia con el nombre
de reeleccionistas maquinaban la manera de vulnerar lo pactado tres
anios antes,' y llevar de nuevo a Casuso a ocupar el Rectorado. La otra
parte del Claustro, formado por una franca minoria integrada por los
llamados turnislas, llcvaban como candidate al doctor Rodriguez Len-
dian. Como los Estatutos ya habian sido modificados en el Claustro
General del lo. de diciembre de 1915 para evitar Ia reelecci6n, hubo de
nnevo que alterarlos para permitirla. Como esto resultaba demasiado
chocante, se opt6 por una formula hfibil que se aprob6 en el Claustro
General de 25 de octubre de 1918, por la cual quedaban en suspense
para ia elecci6n que iba a celebrarse, las modificaciones que se habian
introducido en los Estatutos en las elecciones de 1915. Para viabilizar
este acuerdo se tomaron otros dos complementarios en otro Claustro Ge-
neral que se celebr6 el 15 de noviembre de 1918. El segundo acuerdo
consisti6 en reducir el quorum necesario para elegir Rector, de las trees
cuartas parties del nuimero total de los .profesores asistentes, a las dos
terceras parties, y todavia menos en una segunda elecci6n. Con esto
los reeleccionistas seaseguraban que su candidate no podria ser derrota-
do por el voto de los turnistas, y garantizaban para el doctor Casuso el
resultado seguro de su reelecci6n. Los acuerdos tornados por el Claustro
General pasaron al Consejo Universitario para su aprobaci6n o rechazo.
Segun consta en los Libros de Actas de ese maiximo organismo de go-
bierno universitario, las opinions se dividieron a parties iguales; tres de
sus miembros votaron a favor y tres en contra, debiendo decidir el resul-
tado el voto del propio Rector, pues el Secretario tenia voz, pero no voto.
El destino de la Universidad pendi6 de una sola persona, y esta, el Rector
Casuso, vot6 a favor de esos acuerdos que tan directa y concretamente
Ic ataflian. La aprobaci6n de ellos fue asl decidida por el propio intere-
sado en favorecerse a si mismo. Esta sesi6n del Consejo Universitario


20








tuvo efecto el 20 de noviembre de 1918, y lo sucedido lo cornmcnt6, desta-
catndolo rn toda su fealdad, el peri6odico El Triunfo, de esta capital, en
su nUrmcro del dia 22.
Las clecciones de Rector para el trienio 1918 a 1921 se celcbraron
el 22 de noviembre de 1918. En ellas sali6 reelccto por una enormne ma-
yorla el doctor Gabriel Casuso y Roque, que obtuvo ochenta votos de un
total de noventa y cuatro. El otro candidate, el doctor Evelio Rodriguez
Lendian, solo gan6 o cho votos a su favor, segun aparcce en el acta co-
rrespondiente. Esta derrota y frustraci6n en sus aspiraciones, habria de
afectar mzis tarde al doctor Rodriguez Lendian en su conduct e intcrcs
po" las cosas de Ia Universidad de un modo definitive.
,E1 digno Secretario de Instrucci6n Puiblica y Bellas Artes, doctor
Francisco Domingucz Roldaln, que antes de desempeniar este cargo era
catedratico de Ia Facultad de Medicina y Farmacia y habia sido Decano
de ella, tuvo que sufrir Ia censura de sus compaieros de la Universidad
que se consideraban burlados en el pacto y convenio celebrado de buena
fe. Se le criticaba su falta de intcrvenci6n en el problema para haberlo
cvitado, o no haber ejercido el derecho del veto. La proverbial dignidad
de este distinguido cubano no halI6 otra salida a su decoro que prescntar
su renuncia como Secretario del ramo, y tambien comno catedratico de Ia
Universidad, las cuales tras su rciterada insistencia le fueron aceptadas.
Este conflict universitario de f918 fue el primero que ocurri6 en la Uni-
versidad republican, y el que sin duda abri6 la via a los que siguieron
despues. Fue exclusive del profesorado. Los alumnos de las diversas Fa-
cultades no tuvieron participaci6n en el, fucra de aisladas manifestacio-
nes de simpatia hacia la persona del doctor Rodriguez Lendiian.
El segundo period rectoral del doctor Casuso dist6 much de hallarse
a la altura de lo que podia haberse esperado, habida cuenta de los impor-
tantes logros que obtuvo para la Universidad durante su primer trienio
universitario. Varias veces tuvo que pedir licencia por enfermedad, siendo
sustituido interinamente por los doctors Adolfo de Arag6n y Mufioz
Antonio Sanchez de Bustamante y Sirv6n, y Diego Tamayo y Figucredo.
Los beneficios hechos a la Universidad por el doctor Casuso, cnume-
rados por los profesores que propugnaban su reelecci6n consistian en: Ia
restauracion y pintura de los edificios universitarios; la adquisici6n de
rmobiliario para las aulas y material cientifico para la ensefianza; obten-
ci6n de creditos para el museo de Historia Natural y para diversas c6te-
dras; aumento del personal facultativo; concession a la Universidad del


21








Castillo de la Chorrera y dc cerca de diez rnil. metros de zona maritime
para el deported nautico; la compra de cincuenta y un mil metros de
terreno eptre la Universidad y la Quinta de los Molinos para camipo
deportivo, y el establecimiento e inplantaci6n de la instnruccion military
universitaria para estudiantes y profesionales en edad de recibirla.
Respecto a lo logrado en su segundo period rectoral, el propio doctor
Gasuso lo expresaba en la sesi6n del Claustro General en que fue electo
Rector el doctor Carlos de Ia Torre y Huerta. En csLe, su segundo mando
universitario se terrmin6 el actual edificio del Rcctorado, que se designaba
entonces edificio de la Administraci6n Central, situAndose delante de sto
Ia bella cstatua en bronce del Alma Mater, obra del escultor checoslovaco
Mario Korbel terminada en 1919, segun consta en la propia estatua, y
colocada en su base de hormig6n probablemente a comienzos de 1920.
En la realizaci6n de su hermosa obra cscuilt6rica, Korbel utiliz6 como
models, para la cabeza y rostro a la sefiorita Feliciana Villal6n y Wilson,
hija del professor de AnIlisis Matematico de la Univei'sidad y a la saz6n
Secretario de Obras Puiblicas, ingenicro jos6 Ram6n Villal6n y Sanchez,
la cual contaba entonces dieciseis afios; y para la figure del cuerpo a una
mujer criolla, mestiza, de bastante mas cdad. El emplazamiento de Ia
estatua frente al actual edificio del Rectorado, fue hecho sobre el terreno
r6stico dcl tcrrapl6n, como se puede aprcciar en las fotografias de ]a
epoca, ya que la actual escalinata monumental no sc construy6 sino hasta
fincs de 1927. El Ilamado edificio dc la Administraci6n Central, boy del
Rectorado, qued6 totalmentc concluido en mayo de 1921, en cuya fccha
se trasladaron a e1 los Dccanatos de Lctras y Cicncias, y Derecho, el Rcec-
torado v la Secretaria General con sus oficinas. Pero de todo Jo positive
digno de mencionarse durante cl segundo period rcctoral del doctor
Casuso, quizts lo mas important hliaya sido la aprobacion de la ley de 26
de julio de 1920, por Ia quo se creaba en el Hospital Mercede.s de La Ha-
bana un departarnento para la' cura y prevention del cancer. Dicho del
partamcnto qued6 adscripto a la Escucla do Medicina de ]a Universidad.
Durante csc segundo trienio tuvo cfecto la renovaci6on de los cargos elec-
tivos, d& igual modo que se habia hecho nos tries a5os antes. Para
detalles de quienes los ocuparon. rcminitimos al lector a las Memorias-
Anuarios de la Universidad.
Ese afio de 1921, ucltimo del segundo rcctorado de Casuso fuc para
la Universidad de la Habana de recordaci6n de un fasto notable. En
el61 sc cumplia el bicentenario de la conc.sion del Breve Apostolico' dI


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Papa Inocencio XIII, de 12 de septiembre de 1721, por el que se auto-
rizaba a los dominicos de La Habana a fundar una Universidad en su
Convent de San Juan de Letriin. La importancia de este rescripto pon-
tificio, consistia en que era el docurnento por el cual se creaba la Univer-
sidad de la Habana, confiricndok al Prior del Convento ia facultad de
.stablecerla y fundarla.
Se busc6 entonces infructuosamcnte el original en latin del Breve
pontificio, sin que apareciera por ninguna parte. Finalmente, y atendien-
do a otras razones, se propuso diferir la celebraci6n proyectada para el
aFio 1928, en que se cumplia, el dia 5 de enero, el bicentenario de la
fundacion de Ia Universidad en el antiguo Convento de San Juan de
Letrain y asi fue acordado. El referido Breve de creaci6n de la Universi-
dad tratado de hallar infructuosamente en 1921 volvi6 a ser objeto de
una busqueda, esta vez sistcma"tica y exhaustive, treinta anos mais tarde,
en 1951, por el autor de estas lincas, sin que tampoco tuviera 6xito. Pero
le estaba rcservado obtener, como premio a su tenacidad investigadora,
una copia aut6ntica del mismo, sacada de la propia minute del referido
Breve Apost6lico, la cual se conservaba en el Archivo Secreto del Vati-
cano. Una vez que. tuvo en sus manos este valioso document bi6sico para
la historic de la Universidad, lo don6 con todas las formalidades del caso
a su Alma Mater. En la actualidad se halla en el Archivo Central de la
Universidad de la Habana, colocado en un cuadro colgado de una de
las paredes, y adcmcs cxiste un expediente sobre ello en esa dependencia
universitaria. Al poseerse dicha copia del document pontificio original,
se pudo conocer por primera vez, dcspues de maIs de dos siglos, su Cexto
vcrdadero, en latin, y entonces se tradujo con entera correcci6n al caste-
llano, publicandose ambos textos en esta Revista de la Biblioteca Nacio-
nal en su numero de julio-septiembre de 1951, y tambien en la revista
Unir'ersidad de la Habana.
El anio 1921 concluy6 con una fuerte asonada de los estudiantes uni-
versitarios que tuvo much repercussion en la opinion pfiblica, y dio lugar
como feliz consecuencia, a que un acto de servil aduloneria professional
no se llevase a vias de hccho. Un grupo de profesionales, a fines de 1921
clevaron utin Mensaje al Claustro -teneral y al Consejo Universitario,
donde solicitaban que al licenciado Alfredo Zayas y Alfonso, entonces
President de ia Republica, se le otorgase el titulo de Doctor Honoris
Causa. Pero a ma's de esta proposici6n, se pedia tambisn que s les otor-
gase el titulo de Doctor Honori Causa al general medico Leonard Wood,


23









gobernador que habila sido de la Isla durante la prinnera intervenci6n
norteamericana, y al Enviado Especial de los Estados Unidos ante el
gobierno del Presidente Zayas, general Enoch E. Crowder. Esta 6ltinma
parte de la petici6n origin una olcada de protesta en el estudiantado.
No se vela raz6n ni merito alguno para otorgarle ese sefialado honor y
distinci6n al representante personal en Cuba del Presidente de los Es-
tados Unidos. Cuando el Claustro General se reuni6 el 16 de noviembre
de 1921 para conocer y discuttir la mocion prcscntada, las manifestaciones
tumultuosas de los estudiantes frente al Aula Magna fueron tales quo
el Rector Casuso se vio obligado a suspender la rcuni6n que se cstaba
celebrando.
Los estudiantes se congregaron entonces en la mafiana del dia 18 de
dicho rnes en el Parque Maceo de esta capital, para desde alli dirigirse
en manifestaci6n hasta el Palacio Presidencial en protest de que se invis-
tiese a mister Crowder con el grado de Doctor Honoris Causa. La mani-
festaci6n no Ileg6 a efectdarse, por habcr negado cl permiso las autorida-
des. Pero el Presidente Zayas, habilisimo en el manejo de esas situaciones,
recibi6o cordialmente a una Comisi6n estudiantil que le visit en la tar;de
de ese dia y les prometi6 ayudarlos dentro del Claustro. En esa misma
fecha la Asociaci6n de Estudiantes de Derecho dio a la publicidad por Ia
prensa una carta dirigida al Rector de la Univcrsidad, donde con gran
ponderaci6n y mesura y una series de s6lidas razones, expllcaba y justifi-
caba el porque de su repulsa a la designaci6n de mister Crowder como
Doctor Honoris Causa de la Universidad de la Habana. La protcsta dc
los estudiantes contra esa moci6n tan dcsafortunada y fiera de-lugar,
tuvo gran resonancia en la prensa, siendo calificada por el Director dcl
Diario de la Marina, en sus leidas y comentadas "Impresiones", como ecl
escandalo del sigloe. Los estudiantes de la Universidad lograron con su
energica actitud, que no se tomase ninguin acuerdo por el Claustro de la
Universidad y Consejo Universitario. Con ello salv6 a la instituci6n de
ponerse en ridiculo y desacreditarse; o como exprcs6 acertadamente quien
reseoi6 esta etapa universitaria: ". .ios estudiantes, frente al resident
del "Minnesota", pusieron a salvo la dignidad del pueblo cubano."
El 18 de noviembre de 1921 fue clecto Rector de la Universidad de
la Habana, el naturalista cubano doctor Carlos de la Torre y Hucrta, y
tom6 posesi6n de esa alta investidura el 8 de diciembre, en acto solemne
y public celebrado en el Aula Magna. En el discurso que entonccs pro-
nunci6 el doctor la Torre expuso en prometedoras palabras su program


24








de gobierno universitario. Ocupaba el primer punto el logro de la Auto-
nomia Universitaria, es decir, su autogobierno y absolute independencia
para manejar sus asuntos; en segundo lugar, manifcstandose decidido
propulsor del deported, hablaba de llevar a feliz termino la construcci6n
del Stadium universitario; finalmente, el tercero y 'l1timo punto de su
ambicioso programrna, y eje del mismo, era la edificaci6on de la Ciudad
Universitaria. Debemos anticipar desde ahora, que ni una sola de estas
tries cosas se llev6 a cabo mientras desempeni6 el cargo de Rector. Apenas
se renov6 en febrero de 1923 un conflict universitario originado en di-
ciembre del anio anterior, pidi6 licencia alegando q(uebranto de su salud,
y continue renovindola mediante pr6rroga tras pr6orroga, las uiltimas
pedidas desde los Estados Unidos, hasta que finalmente renunci6do al cargo
a fines de ese propio ano.
Todo el anio de 1922 transcurri6o sin sucesos notables en el curso de
la vida universitaria. S61o al final del mismo tuvo lugar un sutceso que
file la chispa que prendi6 el fuego de las reforms en la Universidad,
y con el que habria de iniciarse una nucva ctapa en su historic. La forma
precisa como ocurrieron los hechos fue la siguiente: Hacia fines de no-
viembre de 1922, concretamnente entire los dias 19 y 26 de dicho mes, se
celebr6 el Sexto Congreso Medico Latino Americano con sede en esta
capital. Presidia Ia Delegacid6n de la Repuiblica Argentina el doctor Jose
Arce, Rector de la Universidad de Buenos Aires, quLtien fue invitado y
asisti6 a la velada nccrolgica coninemorativa del 27 de noviemhre de
1871, que tradicionalmnente, desde el Rectorado del doctor Casuso, se
venia ccle-brando todos los 27 de novi'emnbre en el Aula Magna dc la Uni-
versidad. Al concluirse la velada, un grupo de graduados y estudiantes
le pidi6 al doctor Arce ina conferencia sobre la evoluci6n de las univer-
sidadcs argentinas, donde explicara c6mo se habia logrado que esos
centros de enseFianza superior marcharan por nuevos caminos. El doctor
Arce accedi6 amrnablemente a la invitaci6n y acept6 desarrollar el tema
quec se le habia propuesto; y en la tarde del 4 de diciembre de 1922, en
el Aula Magna de la Universidad, donde se Ie otorg6 la dignidad de
Rector Honoris Causa de nuestro primner centro docent, pronunci6o su
conferencia titulada "La Evoluci6n de las Universidades Argentinas". En
ella describi6o todo el proceso de la revoluci6n estudiantil de la Universi-
dad de C6rdoba en la Repu'blica Argentina; de que modo los cstudiantes
se organizaron en Federaci6n, c6mo declararon una huelga general estu-
diantil que culmin6o en la clausura de la Universidad, y en que forrna se


25









luch6 por todos los medios para llegar al derrumbe de la vieja instituci6n
mediante las reforms de progress en el orden moral y material, logradas
al fin el 7 de mayo de'1918 en que el Presidente Irigoycn aprob6 la ley
que transformaba la Universidad arcaica y reaccionaria en una nueva
Universidad, modern y democratica.
La conferencia del doctor Arcce fue la chispa que enccndi6 el fuego
de una rebcli6n que en forma larvada existia en el a nimo de-gran part
del estudiantado universitario. Esta rebeli6n iba dirigida contra la subor-
dinaci6n de la Universidad al gobierno, a ]a autoridad casi omnirnoda
del profesorado, a los m6todos de enseiianza seguidos en muchas asigna-
turas, y la conduct y actuaci6n docent de determinados catedrAticos. No
habian transcurrido aun dos semanas de la conferencia del doctor Arce,
cuando los alumnos de quinto anio de Medicina, utilizando como pretexto
unf problema intern surgido con el professor de Clinica Quir'rgica, doctor
Rafael Menocal y del Cueto, publicaron en el peri6dico La Noche del 15
de diciembre de 1922, p. 2, un escrito-denuncia contra el referido profe-
sor donde le formulaban diversos y graves cargos. La Facultad de Medi-
cina y Farmacia reunida en 20 de dicho mes tomo partido por el
catedratico acusado, y acord6 a petici6n de el, que se le juzgara. Se
acord6, igualmente, former expediente a los alumnos por la publicaci6n
del escrito. Dicho expedient a los alumnos no lleg6 a instruirse nunca.
Los Animos estudiantiles se iban caldeando micntras tanto cada \-cz
mas. El peri6dico La Discusi5n del 4 de enero dc 1923 reproducia un
Manific?,to estudiantil en que se exhortaba a los alumnos a fundar cuanto
antes una Federaci6n do Estudiantes de la Universidad de la Habana.
Firmnaban el Manifiesto las Juntas D)irectivas de las Asociaciones de Estu-
diantes de la Universidad, a saber, Derecho, Medicina, Odontologia, Far-
macia, y Lctras y Ciencias. Ya desde el 9 de enero de 1923 existia un
Directorio de la Fcderaci6n de Estudiantes de Ia Unive'rsidad de ha Ha-
bana, cuyo president era el estudiante de iringenieria civil y arquitectura,
Felio Marinello y Vidaurreta, actuando de Secretario el alumno de la
Facultad de Derecho Julio Antonio Mella. En el citado peri6dico, en su
numero del di a 10 se expresaban los acuerdos tornados por dicho Direc-
torio, que consistdan en pedir la renuncia del doctor Menocal a'su cate-
dra; que se modificaran los Estatutos de la Universidad para quo las
distintas Asociaciones de estudiantes tuviesen representaci6n ante el Claus-
tro Universitario; decretar la no asistencia a classes desde el jueves dia 11
hasta que el Claustro accediese a las dos peticiones anteriores, y final-


26








mente recomendar a los estudiantes no asistir a la Uniersidad, para
evitar conflicts, y guardar gran cordura y respeto.
La huelga decretada estal6 el 11 de enero de 1923. Ese mismo dia
puede decirse que surgi6 a la vida la Federaci6n de Estudiantcs deo la
Universidad de la Habana. El movimiento de protest y sublevaci6n
estudiantil se calcaba en el mismo molde del de la Universidad de C6r-
doba en la Argentina en 1918, a saber: organizaci6n de los estudiantes
en Federaci6n, y declaraci6on de una huelga general de asistencia a classes.
SimultAneamente los estudiantes organizaron una sociedad secret que
denornminaron los "Los XXX Manicatos", (voz indigena que segun Fer-
nandez de Oviedo significaba centre los primitivos naturales de Cuba,
csforzado, de grande animo), la cual la integraban los alumnos mias
forzudos, y cuya misi6n era velar porque no se alterase el orden por los
estudiantes en huelga, ni dentro ni fuera de la Universidad.
Al dia siguiente, viernes 12 de enero de 1923, entire las tres de la
tarde y las site de la noche se celebr6 una nutrida Asamblea en el Aula
Magna de ]a Universidad para tratar pfiblicamente las reforms que
habia que llevar a cabo en ese primer centro docente. Dicha Asamiblea,
convocada por el Directorio de la Federaci6n de Estudiantcs, actuando
de President Felio Marinello Vidaurreta y de Sccretario Julio Antonio
Mella, fue presidida -como acto- por el propio Rector dc la Univer-
sidad, doctor Carlos de Ia Torre y Huerta, ocupando asientos junto a e61
el doctor Enrique Jose Varona, Subsecretario de Instmrucci6n Publica y
Bellas Artes y los profesorcs universitarios Diego Tamayo y Figueredo,
ex-Decano de la Facultad de Medicina y Farmacia; Evelio Rodriguez
Lcndian, pfofesor de Historia; Eusebio Hernandez y PNrez, professor de
ObsteLricia y veteran del Ejercito Libertador; Jose Varela Zequcira, pro-
fesor de Anatomia; y Alfredo.Aguayo y Sainchcz, profcsor de la Escuela
de Pedagogia y destacado paladin de las reforms universitarias. Todas
y cada una de estas personalidades y muchos miemnbros de 14 Federaci6n
de Estudiantes pronunciaron discursos inspirados en los mas nobles deseos
y anhelos de superaci6n universitaria. Casi todos fueron tornados taqui-
graficamente y publicados en un folleto que es hoy raro, titulado El
Conflicto Universitario. Asamblea del dia 12 de enero de 1923. En esa
memorable reunion, en que la t6nica fue la exaltaci6on emnocional, ademas
de lo's discursos inflamados se registraron verdaderas profesiones de fe,
y el Rector Carlos de la Torre no se qued6 a la zaga en sus palabras con
que cerr6 el acto. En el curso de.las exposiciones que se hicieron en esa


27









Asa mblca qued6 bien consignado -como consta de las versions taqui-
greificas- que el incident entree los alumnos del quinto anio de Medicina
y su professor de Clinica Quiruirgica, doctor Rafael Menocal y del Cueto
(15 diciembre 1922), quc tuvo lugar despucs de la conferencia del -pro-
fesor argentino doctor Jose Arce en el Aula Magna (4 diciembre 1922),
fue el pretexto quce enarbol6 ei cstudiantado para plantear y cxigir las
reforms en la Universidad. Ese hecho concrete qued6 bien establecido
en el discurso dcl estudiante de Medicina Ram6n Calvo y Franco, asi
como en el del professor de Historia, doctor Evelio Rodriguez Lendian.
Finalmente en el articulo "A igual causa. .. publicado, junto con las
versions taquigrificas de los discursos, en v1 folleto ya citado, se mani-
fcstaba c6mo la conferencia del doctor Arce fue la chispa que prendi6
el fuego de la rcbeli6n estudiantil, e igualmcnte que el incident con el
professor Menocal fue s6lo cl prctexto para csta fultima.
Las pticiones que formula la Federaci6n de Estudiantes at iniciarse
el movimiento de huelga en 11 de enero de 1923 sc reducian a tres bien
concretas. Estas consistian en la separaci6n del professor Menocal; el
nombramiento de un Tribunal de Depuraci6n; y que se reformara moral
y materialmentc la Universidad, para lo cual la Federacion hacia suyo
el program del doctor la Torre al tomar posesi6n del Rectorado. Al dia
siguiente de la Asamblea del 12 de encro, se reunia cl Consejo Universi-
tario para tramitar el expediente instruido al professor Menocal, y rear
una Comisi6n mixta de profesores y estudiantes para sentar las bases de
la reform runivcrsitaria. Pero las demands fundanmcntales pedidas por
los estudiante-s se tramitaban en el Consejo con lentitud, y a causa de ello
y de la a cnaza de ,un possible cierre de la Univcrsidad, la Federaci6n de
Estudiantes sc adelant6 a los hechos. La clausura -narra uno de los
actors de aqucllos sucesos- seria obra del estudiantado, hasta que la
resolucion fuera una realidad. En consecuencia, el Directorio de la Fede-
raci6n de Estudiantes decret6 la clausura de la Universidad y pidi6 al
gobicrno que ratificara esa resolution estudiantil; asimismo Ic otorgaba
al Rector la Torre un voto de confianza para resolver el conflict, de-
biendo presidir una Comisi6n mixta de catedraticos y estudiantes. El
President Zayas, con su habitual destreza para afrontar situaciones difi-
ciles, le express al Rector que reconocia just la causa estudiantil, y
prometia Ia constituci6n de una Asamblea Universitaria donde el cestu-
diantado tendria su representacion. En vista de esa promesa, la Univer-
sidad que habia sido tomada por los estudiantes en la madrugada del 15


28








de enero, fuc devuelta por estos al Rector en la madrugada del dia 17,
habiendo durado la ocupaci6n del recinto universitarilo por los estudiantes
escasamente cuarenta y ocho horas.
En la sesi6on del Consejo Universitario del 20 de enero de 1923 se
conoci6 el informed sobre el expediente instruido al doctor Rafael Menocal
y del Cueto, y se acordo6 suspenderlo de empleo, dictandose al efecto un
Decreto rectoral. Los estudiantes habian ganado el primer punto de sus
demands en el transcurso de una semana despues de la Asamblea del
dia 12. El segundo punto qued6 resuelto en menos de setenta y dos horas
mas tarde, mediante acuerdo tornado por el Consejo Universitario el dia
22, por el que se constitula una Comisi6n mixta de seis profesores y seis
miembros del Directorio de la Fcderaci6n Estudiantil, que en uni6n del
Rector habrian de resolver los problems universitarios. Esta Comisi6n
Mixta de Profesores y Estutidiantcs fue expresamente reconocida poco
tiempo despucs, por Decreto Presidencial de 13 de marzo de 1923, en su
acaipite quinto, y cuyas funcioncs se delimitaban en alcance y procedi-
miento en el acapitc sexto. El tercero y ultimo punto se puso en vsas de
ser cumplimentado, marchando en manifestaci6n un grupo de profesores
y estudiantes, a cuyo frente iba abriendo el paso el Rector la Torre, y que
se dirigio en ]a tarde del 24 de dicho mes de enero al Palacio Presiden-
cial, para solicitar del Ejecutivo de la naci6n la autonomnia uriiversitaria
y multitud de otras peticiones en obsequio de la Universidad. Y ese mismo
mes, seis dias mras tarde, los doctors Fernando Ortiz y Enrique Casuiso
presentaban a la Camara de Representantcs utin proyecto de Icy quo con-
cedia total autonomia y personalidad juridica a ]a Universidad de ]a
HIabana. Esta proposici6n de ley ni siquiera fue discutida por el cuerpo
legislative.
Los estudiantes, mientras tanto, ni tardos ni pcrezosos, volvicron a la
carga depuradora contra nueve profesores mas, a quienes acusaban de
no hallarse capacitados, unos intelcctualmnente y otros fisicamente, por su
avanzada edad, para desempenar sus catedras. El Rector la Torre, cada
vez mas presionado por los estudiantes y obligado a actuar segIn Ia pos-
tura adoptada por 61 en la Asamblea del 12 de enero y sus pronuncia-
mientos ulteriores, firm 6-un Decreto en 5 de febrero de 1923 que dio a
conocer al Consejo Universitario en esa numisma fecha, por el que suspendia
de empleo a los referidos nueve profesores. El peri6dico El Mundo daba
cuenta al dia siguiente, de dicho Decreto rectoral, cxpresando los nombres
de esos profesores, y publicaba tamrnbien otro Decreto, de igual fecha, del


29









111i i4 U; 11 sus1:1 r-. a ka uinwiannamv catrdr.iikrx, |praihAljiJlAi4 pair Hetyre
le oxnpatait niThlii Liikik.o qtubiiwnliIafio. Y tt'rniflaban 3u L-fIOi con
la LipLWille dL'i!,a:ici'.,i, miiy 1L repr nlt.aLit_ d&r I; 41 r;L udLid Inli! de
la v1ti "GCr;thbe,, Mi, w inb ; a ha cmtda dc' la LUniv'nidad de la
113ahnTo rn [a Cal|Im 1 q111: ;w, EInMlimLOCKlH (Cvmnkpwwi~mu 4-g 4inii-3`40
pala iu ayiui~n. M1 Ikrri~A Miayor de Ia Ftiwrnfinadl 103 XXX MI-
nk-atlh V"lll i Ilindle (Prmineitf).- Jilli Ankonicn Xlabaf (eyrf-
raim).- FirtAI1IMii.7. Cn ]a li ill f4iiifbTiMiN-6li. V ahu.rtdalia Li2 n-
%Won gitc halirbil dc- h-irmwie dr. dw nincwi |w'pfrinof>, ctuym nmmibcs.

Kn xipiklis cIlas l]i UJnivrrsidad y mi iituidiwado Ms iallalij siiincLido a la a.i.tairui c ijifluneia t6sivwai
dr] Olirvcorio 0c, l4 Fcdrracwt dL EdLULii~iudL-., 4tn cu- irna itaaba
t.&iiitrn. de inxok iundubimlW, h6 fi-rmavidad it.rcta 'Las XXX Mami-
ca"% En urna n"ddit hien. preiabk, d! proF0emwatlo ca-aa dCiel jpy
rreocl y 17MUcriMl dc 63s aLIOrildadv5 iunivrriqLqiarii. q|Luv nl2 vrl nwtYCktW"
r-uhiabxin en i"iyor o rw~nr j|r4'do in*|wlnlrc ]amr~ gabcrnar la Lm-
vcr~idad. Las irt/s fIeTviLiirt pruttH.aM de v.iau-i6n miiir-'iThiin; ciL
dituan nwn!al dc cnrw vwrim1 reamliisla, y riuihks tli'vd;iraaioni publieai tuvirrun camectuts dq wrda-
d.-as |orofciiotie d& (?e, KI Reor IJ Tor!., 1wr .jr-nLPlci, rn vi dub
RaEcarmI dve la I1abaumi, vil u .iws6rt ded dia 8 d? ldCKo de 1923, valific
i( 2bo'1ifhnim11o 4.MICti-'liil 4c "'e'sjuCALICI IieMn6I3lsma "; fusLit de pak.
bra .1 Ioi piliofteu 3cLiidu daaIj ijid- 311 41 pcdWirnmet di'iaii r4i'r
inolimlmce y TOO p3r proctedimim1 kc wc-vAr para antparir la mnrm&b -ncxldiin6- ya no quLmcr r I.vecAor
de, 1n1 ULjiitesidad dt-AvowiadC. Y agreg6: "lia ioibre de l\ Istuw-
diarntw quL' han tnecalxado di ino StCniniieml i fri.*1Jcki, -o Jo p0r-
iniaPi- ln 01 Aub Ma.imiii. "nos vrfozimiadorB& dIa cI ufianza Supmeiur,
Esras ddcl'Artione Ja] publij.ilmb ci xr6l'dieo L" Herabtdo dc Cuba tt Al
njulnie dicl 9 de lebi1rvro en b pagima 10. La infonwieidni prewnsaida pui
cl Diapria de Oa Aarina do CM dia erra rnis &riba, limilindce a e.seiiar
]a punim 4'1iI expulsa cl RecLtor la "T'orr- cn su p]mr-lcEmb. La firalu
ijdisRc 'L:i &hl doctor LI Tomre rlatL va a kM EltatLiAC y a ML ittlivam a r
R iIr do, ona I.'niversidca.i drKifnrmda, ]a ratificr, pmer a MI vexe La
xpljt. en erio R li ["n Facilal clad di' MJvdiina y Faniiacta clue Ifu IcidA en1
lA 41'1' dgichak Fatildead de 10 dp chwrO di [9 y comnsta en el acia.








Foriu Jrrte, Vl aiumirt G all, ciijan-]dii;3idlo lI emviimcmtia d-
nrmworr hxi di-urchMi del csiwliainut. -4-i. lI', rik w imr del 12 d!
14w, m"n, qe s T rforma.ran kM EIta1L1:0 dc& La nivL,' idd Ir 'viabilirAir
!I cca.i6n dr uina Arai~bk-J Unlua ri r qw Ibita.i 0v hnIhtriLturair
I. n IIaH.Iii Ii+II'ii a w +4n'iro dr" ',n IL'. i51''s [' i; LId i .l I .Cnu'jri
Lnivi'rnlitric ;al]ribar lo aortdado pur VIl <:l Iriiri Criwral, y 4-4e ixnut.,
din .w twinvtdaholki FaL Onm-Arr. twlai l.tN dctidltcias de la IVJnunierid.
Apmas trainsciTTridli ,inLiChLtuO Ihrim dc la v]a elti a l aplTrmiir
ilmhili-iAtid.ALl docet1i v-xM a -cn.- ar Tl1 erinnflific. %ri jjnfimlw m m t vex
e Im FiCriIltnd do Iuhecin, iA w-LIa4w Im aiuniiwMs .1i Mttir a l clsA
&I ioftSLVr ;iii.uIid ldu lk eJftiwo Penal. doctor Jorvc Qnrdii-Mwi~q v
Ser'Lndt-d, 1 qLiwrn N' climta dcpumr. Hl pofewsr thllIar de dicha t1l'c
ctra, dwcir Enricjiic Lavtiln Navafrtow, ikMdW3 rn to& a MI c
iiro de c~w-4ra, itciiailn u1 u4n(i la ncvpiiiva do lns -ntitunos a a-itir a lau,
clumi do at|uiM- Aocic[ra ntorkancrit- A ]a ptilicaci~a4 cn ]a priina ck,
mcaa dapeal (cm mnf BAe rrdo I6 la Fedvra n de EItLLSIL-UtCs iiUniwMritaTriu.
]Wcm mrim Mrman en el Libto d Armai cormpindince &k- ]a Faicl-
ad i de D'rV'1h,,. en l TW pri&lirin .'. l' F nrido de Cba on Mi viuumTr dcI
21 de fbtvio dt 1923 p wi pigina 3,
n rw pvi icdIo urLmimw y, duli la TFaTrm pidii'ri Ikvncia. Ir cuaTruma y ewoo dialv ;,ll .mdt, +nfafilfl
K1 Conwjn l.n1iivriiiari, se ia ,rncclA; cotn frlba 22 di fL'rtru d&k 1923
ov ncmp6i imuriinmiwu ril Rclcoradod por !u Cit CMAiiI dt CAvno FiII00
arimuo^0 '1 tlixaor Jfsi% Antolin dpi CiWtD V I'siia dxC lI FACqIltad 4
l0lerecho.
Un nwtv'o simwm. dev mar.i'ee raw, lino I, whrraiialirw qI -conflicuia
%a c-Ii.jMfIc rii a EEIft11"1A CI El ]who h ireiikk w pr4i 1 jo C-lk 01 JilI
rmi aii capital, donde. en I nariainn tde 2 &41, mimr, de 1923 so piodujo
mia fuvrto v'tf.iihlbIlol (jiu t vtj6 Voil iinji.rili wIi-iih1! [rfrt aiuS iIi.li
dr FmaClKt;l y Fhiita M1Iid d'cLir Fraitti kiodnIf. | vcierta t'laLi ]?utjc3t (|tic i-Maba pO&im1o a tiilrl-
plir km Ksm'nta afw& La Facniultad tit Mt'licimia rvspitkk .l prtkinfkoz dL
%i m injunrLdci pom Ins ailurnin, v exigi6 de la I )iwctiva 4I la F)dmica'
6i6i do IF tidiuinnt, que <4rilunr:ia a Ias ulomrs cil ,wi.iinvlov aitroiP-lla
Ai refridoi prn tiuf. I>rht ii. ml !-nLiiICI d -LLiLIEiaLil, corn e.ti .LiAnl I iubillcpd.
"Irm kluna IOmRna tmt abi4~rdo de- Iegr al coxwcimiemin do IrB culpa'









hies que la Facultad la desestim6, acordindose investigar por su cuenta
para Ia formaci6n de un Consejo de Disciplina, cosa que nunca se efectu6.
La reacci6n del Rector interino doctor del Cucto, ante la negative de
asistencia a classes al professor Garcia-Morites, y el atropello al professor
Hernandez Rodriguez, no se hizo esperar, y como primer providencia
pretcndi6 clausurar las Asociaciones de Estudiantes de la Universidad.
Ante esa actitud del Rector se reuni6 urgentemente el Directorio de ]a
Federaci6n de Estudiantes en la noche del 11 de marzo de 1923, con la
asistencia de los miembros de la fraternidad secret "Los XXX Manica-
tos" y se acord6 visitarlo para pedirle su renuncia al cargo, lo que verifi-
caron al dia siguiente, entregandole la comunicaci6n por escrito. El doctor
del Cucto, despues de confcrcnciar con el Presidente de la Republica,
licenciado Alfredo Zayas y Alfonso, adopt6 la resoluci6n de no renunciar
al puesto de Rector que desempenfiaba interinamente, y el Consejo UJni-
versitario en su sesi6n de ese mismo dia 12 de marzo recomend6 suspender
las classes por un plazo de trcs dias. Los estudiantes, entonces, se congre-
garon en franca insubordinaci6n en el Aula Magna de ]a Universidad.
En ese lugar, segun uno de los testigos presenciales de los hechos, que
afios despu6s los resefi6o y public (el boy doctor Francisco Adolfo Bock
y Jorge, en la mernoria Fraternidad Midica 1923.- Bodas de Plata.
1948), se celebr6 la asamblea mas tumultuosa de la revoluci6n universita-
ria de.esa 6poca. Alli se manifesto que si el Consejo Universitario habia
acordado clausurar las cases durante tres dias, el Directorio de la Fede-
raci6n de Estudiantes decretaba abrirlas bajo su autoridad, y no reconocer
al Rector puesto que el propio Consejo Universitario --decian- se de-
claraba impotente en esos moments .para gobernar la tiniversidad.
Al dia siguiente de la reunion del Consejo y de la ruidosa asamblea
estudiantil, se firmaba en Palacio el Dccreto Presidencial de 13 de marzo
de 1923, al que ya se ha aludido en pairrafos anteriores, el cual legalizaba
en cierto modo la Comisi6n Mixta de profesores y estudiantes. Este
Decreto sustraia la autoridad al Rector en determinadas atribuciones de
su cargo, y se las conferlia, provisionalmente, a dos representantes del
Secretario de Instrucci6n Publica como Comisionados Tnterventores, de-
signandose en el propio Decreto a los doctors Antonio Ruiz Cendoy4a
y Enrique Gonzailez Arocha, Superintendentes Provinciales de Matanzas
y Pinar del Rio, respectivamente, para ocupar dichas funciones.
Ante la fuerte presi6n estudiantld y la Iegalizaci6n de la referida
Comisi6n Mixta por ,el citado Decreto Presidencial, seguida de su inme-


32








diata constituci6n apenas se public en la Gaceta Oficial (16 marzo
1923), el Rector interino doctor del Cueto consider prudent ceder en
la exigencia del Directorio de la Federaci6n de Estudiantcs, antes de que
)a situaci6n de fucrza que creaba su permanencia cn el cargo hiciera
peligrar su prestigio personal y el respaldo que hasta cse moment le
brindaba el Claustro General de profesores. Consecuentemente, para
abandonar el Rectorado sin por ello renunciar a 61, no plegAndose asi
a la exigencia del Directorio, realize una estratagema habilidosa, mrnuy
propia de 61 y del respeto a las formas, que entonces se guardaba much
en la Universidad. Simplemente prescnt6 su renuncia al cargo de Decano
de la Facultad de Derecho, en virtud del cual desempefiaba interinamente
el Rectorado por ser el Decano mis antiguo. Al aceptarse su renuncia
por la Facultad, automaticamente dejaba de ser Rector, salvando con
ello su orgullo academico, a la vez que evitaba males mayores. Su renun-
cia fue conocida y aceptada por la Facultad de Derecho el 19 de marzo
de 1923, y cinco dias mis tarde era vuelto a elegir Decano, tomando
nuevamente posesi6n del cargo el dia 2 de abril.
Al cesar la interinatura rectoral del doctor del Cueto le sustituy6 con
igual carAicter de Rector interino, el doctor Adolfo de Arag6n y Mufioz,
desde el 21 de marzo de 1923. Al mes siguiente el Rector en propiedad,
doctor Carlos de la Torre pedia una pr6rroga de su licencia alegando
persistir el quebranto de su salud, a lo que accedi6 el Consejo Universita-
rio concediendosela con sueldo por cuarenta y cinco dias mas. Con ]a
legalizaci6n por Decreto Presidencial de la Comisi6n Mixta de profesores
y estudiantes (13 marzo 1923), la constituci6n de la misma (16 marzo
1923), y el cese del doctor del Cueto en el Rectorado, se fue apaciguando
c! fuego revolucionario de los estudiantes, nacido de su celo en clevar el
nivel moral de Ia Universidad y mejorar la ensefianza. La viabilizaci6n
de esta vuelta a la normalidad fue facilitada aun inas por la supresi6n
de las causes que habian hecho resurgir el conflict universitario, a saber,
el problema originado en la Facultad de Derecho con el professor agre-
gado Jorge Garcia-Montes y Herna.ndez, y el posterior, que vino a agra-
var la situaci6n, surgido con el professor auxiliar doctor Francisco de Paula
Hernandez y Rodriguez, de la Facultad de Medicina.
Para conjurar la crisis motivada por los incidents con estos dos pro-
fesores, los Superintendentes Provinciales nombrados por el Ejecutivo
resolvieron suspenderlos en sus funcioncs, alegando, en cuanto al primero,
que se hacia a virtud de los cargos formulados por la Federaci6n de


33









Estudiantes, y por estimar, adernais, que era una media que recomendaba
la necesidad de conservar el orden y la discipline en esa Escuela. Respecto
a! segundo, a virtud de las acusaciones que le hacian los alumnos del
segundo curso de Medicina, seguido de la misma consideraci6n que para
el caso precedent. En cuanto al doctor Enrique LavedAn y Navarrete,
professor titular de la catedra a que pertenecda el doctor Garcia-Montes,
y que al defender a su compafiero fue tambien acusado por los estudian-
tes, decidi6 renunciar a su catedra en vista de la situation creada, y asi
lo hizo con character irrevocable el 24 de marzo de ese a6o, sihndole
aceptada su renuncia tres dias mas tarde por Decreto Presidencial. Asi
fue comno qued6 resuelta ]a crisis universitaria de 1923.
La atenci6n del alumnado so centre entonces en la Comisi6n Mixta
de profesores y estudiantes, con el professor Enrique Hernaindez Cartaya
como Presidente y actuando de Secretario el alumno Jose Antonio Mella,
cuyas funciones primordiales eran Ia Reforma de los Estatutos de la
Universidad y la coifecci6n de un Proyccto de Autonomia Universitaria.
Y el mismo dia siguiente al de la constituci6n de dicha Comisi6n Mixta,
se creaba por Decreto Presidencial, de 17 de marzo de 1923, la Asamblea
Universitaria, pedida por la Comisi6n Mixta con la aquiescencia del
Claustro General y del Consejo Universitario. Por otro Decreto Presiden-
cial complementario, de fecha 16 de agosto de 1923, se estructuraba dicha
Asamblea y su funcionamiento, debiendo quedar integrada por noventa
miembros; treinta profesores, treinta alumnos y treinta graduados uni-
versitarios, en la proporci6n de diez por cada Facultad. Y en la tarde
del 25 de enero de 1924, en el local del Aula Magna, qued6 constituida
la por mas de un concept celebre Asamblea Universitaria. Cinco dias
mais tarde se reuni6 dicho organismo mAximo y eligi6 Rector al doctor
Enrique Hernindez Cartaya, al cual se le dio posesi6n inmediatamente.
A esta elecci6n asisti6 el Presidente de la Repiblica, licenciado Aifredo
Zayas, quien hizo el resume del acto. Firmaron e! acta que se levant6,
el Rector interino saliente, doctor Adolfo de Arag6n y Mufioz, el Rector
electo por la Asamblea, doctor Enrique Hernandez Cartaya, y el Secre-
tario General de Ia Universidad doctor Juan G6mez de la Maza y Tejada.
Situandonos en los mess que antecedieron a la constituci6n de la
Asamblea Universitaria se debe mencionar que en las sesiones del Con-
sejo Universitario de 9 de abril, 7 de junio, 3 de julio, 28 de septiembre,
10 de noviembre, y 13 de diciembre dicho organismo conoci6 de otras
tantas solicitudes de pr6rrogas de licencia con sueldo pedidas por el doctor


34








la Torre a su cargo de Rector en propiedad. La raz6n alegada era siempre
la misma, a saber, el quebranto de su salud. Las dos ultimas las solicit6
por cablegrama, putPs se hallaba en los Estados Unidos. El doctor Carlos
de la Torre desemipefi6o por consiguiente el Rectorado nada mas que un
anio y dos meses, comrprendido ese intervalo entire el 8 de diciembre de
1921 en que tomo6 posesi6n, y cl 22 de febrero de 1923 en que se le conce-
di6 licencia por primnera vez, ya que luego la fue renovando sin interrup-
ci6n hasta diciembre de dicho ano en que por fin renuncio.
En junio de 1923 Felio Marinello y Vidaurreta concluy6 sus carreras
de Ingeniero Civil y Arquitecto, y al dejar de ser alumno ces6 como
miembro de la Federaci6in de Estudiantes Universitarios de la que fue
su primer Presidente. Le sustituy6 en dicho puesto el alumno de segundo
afio de Derecho y hasta ese moment Secretario de ella, Julio Antonio
Mella.
Entre el 15 y el 28 de octubre de 1923 tuvo efecto en esta capital el
Primer Congreso Nacional de Estudiantes; su president fue el que lo era
de la Federaci6n de Estudiantes Universitarios, es decir, Julio Antonio
MeIla. Del gran nrmero de ponencias presentadas y discutidas se deriva-
ron tres acuerdos que fueron los mAs medulares de dicho Congreso.
Fueron 6stos: la Declaraci6n de Derechos y Deberes del Estudiante, ]a
creaci6n de la Universidad Popular "Jos6e Marti", y ]a Confederaci6n
de Estudiantes de Cuba. En unas impresiones que recogi6 y public en
la prensa el coronel Eugenio Silva, asistente a Jas sesiones, manifestaba
que en el ambiente se notaba un embozado sentimiento anti-norteameri-
cano, manifiesta tendencia latino-americana, propensi6n a plantear pro-
blemas sectarios, y demasiada atenci6n a la teoria de la raza.
Evocando a traves de los documentos este inflamado movimiento
estudiantil, iniciado con ]a conferencia del argentino doctor Arce y que
culmino6 en la constituci6n de la Asamblea Universitaria, cabe traer a
colaci6n por justas y oportunas estas palabras del doctor Bock en su
trabajo ya citado con anterioridad: "Hoy se ha olvidado un poco lo ocu-
rrido en 1923. Apenas al hacerse referencias a dirigentes universitarios,
se recuerda el grupo de los verdaderos lideres dcl movimiento. Aquello
fue un gran impulse de juventud responsible. Fue un empeno cLuyo desin-
tcres nadie discute. Los que lucharon por aquellos ideals saben hasta
que punto expusieron sus carreras y sus vidas. Lo hicieron porque creye-
ron cumplir un deber. (...) Nada surge sin antecedentes. Ellos lanzaron
e fiat lux sobre el caos universitario. Es just recordarlo asi, en esta hora


35









de recuento hist6orico. Si el torrente univcrsitario, se desvi6 algunas veces,
no se culpe a la fuerza raiz. El manantial fue puro y tuvo que hacerse
su propio cauce."

La atenci6n del estudiantado se desplaz6 de la Comisi6n Mixta a la
Asamblea Universitaria ya constituida desde el 25 de enero de 1924. Las
atribuciones mis importantes de la Asamblea eran las mismas que se
senalaron para la Comisi6n Mixta ya inoperante, a saber: la confecci6n
del Proyecto de Ley de Autonomia Universitaria, y la Reforma de los
Estatutos de la Universidad de la Habana.
Es de justicia consignar que en lo relative a este segundo punt, el
Claustro General venia trabajando y modificando articulo tras articulo
desde el 22 de mayo de 1919, segfn consta en el primer libro de Acuerdos
del Claustro General, y las modificaciones eran dcspues aprobadas por
el Consejo Universitario. Esas reforms continuaron hasta el 12 de mayo
de 1920, en que al saberse quite el Congreso de la Repiblica estudiaba
una legislaci6n sobre ensefianza universltaria, se suspendi6 ]a revision de
los Estatutos de 1910 por el Claustro General, disponiendose que cada
Facultad elaborase un plan de reform, y que despues, armonizadas las
modificaciones, se clevaran al Claustro General para su aprobaci6n. Pero
el progress que imperiosamente exigia la Universidad, no era compatible
con la acci6n lentlsima y llena de trabas y remoras de indole legal con
que procedian las mejoras que debian implantarse en la ensenanza y en
la administraci6n universitarias. Esto explica en gran parte el trasfondo
del conflict universitario de 1923, que necesit6 de una verdadera revo-
luci6n interna'del estudiantado para lograr sus justas y legitimas aspi-
raciones.
El proyecto de Ley de Autonomia Universtaria qued6 terminado por
la Asamblea Universitaria en su sesi6n del 31 de marzo de 1924. Desde
esa fecha hasta mediados del afno siguiente, no se volvio6 a reunir dicho
maximo organismo universitario.
El 20 de mayo de 1925 tom6 posesi6n de la Presidencia de la Repu-
blica el general Gerardo Machado y Morales.
El Rector Enrique Herna.ndez Cartaya renunci6 el cargo en virtud
de haber sido nombrado Secretario de Hacienda en el Gabinete del Pre-
sidente Machado y la Asamblea Universitaria en sesi6n de 25 de junior
de 1925 eligio Rector al doctor Gerardo Fernandez Abreu, a quien se le


36








dio posesi6n del cargo en el propio acto. En el intervalo centre una solici-
tud de licencia y renuncia del doctor Hernaindez Cartaya, y la elecci6n
para designer al nuevo Rector, ocup6 el puesto, interinamente, el doctor
Juan Miguel Dihigo y Mestre, quien empez6 a desempeniarlo el 2 de dicho
mes de abril de 1925.
El 12 de junio de 1925 los alumnos Felio Marinello Vidaurreta y Julio
Antonio Mella, y el doctor Eulalio Guerra Segui, presentaron una moci6n
a la Asamblea, contentiva de cuatro puntos, el mas important de los
cuales era pedir al Ejecutivo de la Naci6n que resolviese definitivamente
los expedientes iniciados contra los catedraticos suspensos de empico por
el doctor Carlos de la Torre durante la 6poca de su Rectorado. En su
planteamiento condenaban la actitud de dichos profesoies por haber
continuado cobrando sus sueldos durante dos afnos sin prestar servicios.
Los puntos presentados en la moci6n fueron discutidos, y se tomaron
acuerdos, en la sesi6n permanent iniciada en 12 de junior y continuada
el 18 de ese mes, 20 y 24 de julio y 13 de agosto de 1925.
El 29 de junio de ese anio 1925 se reuni6 el Claustro pleno en el Aula
Magna de la Universidad con objeto de celebrar las elecciones para cl
cargo dc Sccretario General de la Universidad por un nuevo sexenio. El
doctor Juan G6mez de la Maza y Tejada, que ocupaba dicho cargo,
hahia promovido su jubilaci6n a principios de 1923, cuando tom6 cuerpo
el conflict universitario dc dicho ato. Su jubilaci6n la obtuvo mnuy poco
tiempo despues, pero no se acogi6 a ella dc inmediato, sino que csper6
a cumplir el t6rmino reglanicntario para el que habia sido elccto, sin
ahandonar el campo apenas surgidas las dificultades, como lo hizo el
Rector Carlos de Ia Torre. En esas elecciones del 29 de junio, sali6 clecto
Sccretario General de la Universidad el doctor Manuel de Castro y Tar-
garona, quien tom6 posesi6n el lo. de septiembre de ese afno. En la refe-
rida session del Claustro se acord6 por unanimidad declarar al doctor
G6mez de ]a Maza'Secretario Honorario de Ia Universidad. Este digno
funcionario habia desempeniado ]a plaza ininterrumpidamente durante
cuarenta y dos anos; desde el 19 de octubre de 1883 hasta el lo. de sep-
tiembre de 1925 en que ces6 en el cargo y se acogi6 a Ia jubilaci6n
voluntaria.
El 2 de septiembre de 1925, el Rector de la Universidad, doctor
Gerardo Fcrnmindez Abreu, cumpliendo los acuerdos tornados en las se-
siones de Ia Asamblea Universitaria en las fechas ya consignadas, remiti6
al Secrctario de Instrucci6n Publica y Bellas Artes los expedientes de los


37









dicz profesores suspensos de empleo desde el Rectorado del doctor la
Torre, y que pot no haber sido resueltos ain de un modo definitive, co-
rrespondia resolverlos, previo studio de una Comisi6n, por el Presidente
de la Repuiblica. Etos expedientes, que llevaban ya dos anios de instruidos,
pertenecian a los siguientes profesores: Rafael Menocal y del Cueto,
Francisco Leza y L6pez, Valentin Castanedo y Sansores, Francisco Her-
nandez y Rodriguez, todos estos de la Escuela de Medicina; Jose PrAxedes
Alacan y Berriel, de la Escuela de Farmacia; Augusto Rent6 de Vales, de
la Escuela de Cirugia Dental; Enrique Lavedan y Navarrete, y jorge
Garcia-Montes y Hernaindez, de la Facultad de Derecho; y Aristides
Mestre y Hevia, y Luis Falc6n y Falc6n, de la Facultad de Letras y
Ciencias. De estos diez profesores, habian dejado de pertenecer a la Uni-
versidad los doctors Lavedan, Castanedo, Rent" de Val6s, y Jorge Garcia-
Montes; el primero por renuncia a su caitedra y ulterior fallecimiento, y
los otros tres por haberse suprimido la plaza que dcscmpefiaban, o haber
ccsado en ella.
En 25 de septiembre de 1925 fue juzgado en Consejo de Disciplina
el alumno de lIa Facultad de Derecho, lider estudiantil y miembro de la
Asamblea Universitaria Julio Antonio Mella, siempre dcsignado en todos
los documents oficiales universitarios como Nicanor Mc. Partland. Lo
acusaba de injuries graves el professor de Legislaci6n Industrial doctor
Rodolfo Mendez Pefiate. El heclho se habia reducido --scguin todo consta
en el expediente que se cbnserva en el Archivo Central de la Universi-
dad- a que Mella le-exigi6 modales correctos al citado professor cuando
este en forma descompuesta se desentendia de las cxplicaciones que Ie
pidi6 Ia esposa de aquel, suspendida en la asignatura que ensefiaba el
doctor Mendez Pefiate. Este ultimo, en el citado Conscjo de Disciplina,
ampli6 su denuncia y pormenoriz6 dctalles encaminados a hacer que se
encasillara lo sucedido entire las faltas graves contra la discipline acad6-
mnica. Llamrado Mella a hacer sus descargos ncg6 haber proferido frascs
injuriosas contra el doctor Mcndez Pefiate, y si que intcrvino, aunque
no en forma violent. cuando crey6 que dicho professor ofendia de pala-
bra a su esposa. La prueba testifical fue adversa para Mella, y en defini-
tiva el Tribunal disciplinario declare culpable al acusado de las injuries
graves que le imputaba Mendez Pefiate, imponi6ndosele como pena la
perdida de las asignaturas matriculadas en ese curso y ia expulsi6n tem-
poral de Ia Universidad por el tdrmino de un aniio. Este fallo del Consejo
de Discipline, fue aprobado por unanimidad por el Consejo Universha-


38








rio, en su sesi6zon del 14 de octubre de 1925. Notificado Mella de la pena
que se le liabia impuesto, se limrnit6 a remnitir una extensa carta al Gonsejo
Univcrsitario, la cual se conscrva en el referido expedient del Archivo
Central de la Universidad.
Como result curioso que se tomara el fallo de expulsion de Mella
sin que la Federaci6n de Estudiantes hiciera nada por evitarlo, es perti-
nente sefialar que ya para esa fecha, por raz6n de otras actividades
ajenas a los problems universitarios, Mella se habia separado completa-
mente de las luchas que sostenia la Federaci6n de Estudiantes de la Uni-
versidad. En el Boletin No. 6 del referido organismo estudiantil publicado
en la prensa (Diarina de la Marina, diciembre 10, 1925, p. 10) ademas
de sefialar especificamente ese hecho, se expresaba que Mella ya no se
hallaba vinculado en forma alguna a la Federaci6n de Estudiantes, ni a
organismo alguno de la Universidad. Y en una comunicaci6n suscrita por
diversos presidents y miembros de las Asociaciones de Estudiantes de la
Universidad, rcfiri6ndosc a Mella, y despues de manifestar que ninguno
de los integrantes del Consejo Director de la Federaci6n compartia ideo-
logias ajenas a los anhelos universitarios, se hacia constar que: ". .el
propio Julio Antonio Mella, de su espontanea voluntad abandon ha
tiempo las socicdades estudiantiles de csta Universidad e inclusive el
Consejo Director de esta Federaci6n, antes de ser juzgado en Consejo
de Discipline; repudiando publicamentc, en mas de una ocasi6n, a los
que nos consider'lbamos sus companieros. A la propia honorabilidad de
Julio Antonio Mella apelamnos para que se corrobore la certeva de estos.
asertos." (Diario de la Marina, ed. de la tarde, diciembre 26, 1925, p. 2).
El 21 de noviembre de 1925, la Comisi6n que conocia de los expe-
dientes instruidos a los diez profesores acusados desde 1923 y afin pen-
dientes de resoluci6on dict6 su fall definitive. Esta Comisi6n, que fue
designada por el Ejecutivo en sendos Decretos Presidenciales de 7 y 21 de
septiembre de 1925, habla quedado integrada finalmente por los doctors
Fernando Rensoli y Maehado, Manuel Enrique G6mez, y Gonzalo Freyre
de Andrade, personas totalmente ajenas a la Universidad y de una hono-
rabilidad y solvencia moral absolutas. Lo dictaminado fue, en todos ellos
sin excepci6n, totalmente absolutorio, y en consecuencia todos'quedaron
exonerados de los cargos que se les hacia y rehabilitados integramente,
de manera que los seis catedraticos que auin podlian quedar en-activo,
resultaron, por ley, reintegrados a sus catedras. Este dictamen absolutorio,


39









conocido ya desde el propio dia 21, fue publicado en la Gaceta Oficial
del dia 26.
El dia en que se conoci6 el dictamen de la mencionada Comnisi6n, tin
grupo de personas extralias a la asignatura de Histologia, entire las que
se encontraba Mella, penetraron en el sal6n de conferencias antes de que
el professor Angel Vieta y Barahona comenzara su clase, por lo que este
6ltimo, previsoramente, se abstuvo de darla y abandon el sal6n, dando
cuenta al Decano de la Facultad, doctor Luis Ortega Bolafios. Otro
hecho semejante ocurri6 en la mariana del dia 23 en el aula del doctor
Romero, quien tampoco dio su clase por analogo motive. Y eli mismo dia
en que se public el dictamen de Ia Comisi6n en la Gaceta Oficial, Mella
penetr6 en el recinto universitario y en el patio central de la Universidad,
conocido como Patio de los Laureles, arcng6 a una multitud de alumnos
de primer afno de las Escuelas de Medicina y Derecho, trasladaindosc
despues al Salo6n de Actos del Hospital "Calixto Garcia", donde volvi6
a arengar a los estudiantes que se habian congregado en dicho lugar en
gran numero, sin que el Secretario de la Facultad consiguiese de Mella
que se ausentase. En vista de ello, eI Rector Fernandez Abreu, acompa-
fiado del Secretario General de la Universidad doctor Castro Targarona
se person en el local, donde encontraron la asamblea funcionando tu-
multuariamente, logrando no sin dificultad, que se disolviera, accediendo
Mella a abandonar el sal6n, no sin antes manifestar a los alumnos y
curiosos alli reunidos, que lo hacia por complacer al doctor Fernandez
Abreu como mentor de varias generaciones de estudiantes, pero no como
Rector, porquc como tal habia presidio el Consejo que le condenara
como un agitador, cuando 61 era un defensor de los derechos de los estu-
diantes y de la Universidad. De todo lo expuesto daba cuenta el Rector
en el seno del Consejo Universitario, en su sesi6n del 26 de noviemnbrc
de 1925, segun consta en detalle en el acta correspondiente. En el segundo
tiempo de esa sesi6n, celebrada en la tarde de ese mismo dia, despues
de haberse entrevistado el Rector 'con el Secretario de Instrucci6n Publica
y Bellas Artes, que entonces lo era el doctor Guillermo Fcrnandez Mas-
car6, el Consejo acord6, y asi se hizo, comunicar oficialmente los hechos
ocurridos y protagonizados por Mella, al referido Secretario de Instruc-
ci6n Pdblica, a los fines que legalmente fueren procedentes.
Al dia siguiente de este acuerdo y comrnunicaci6n, en Ia fecha conme-
morativa del fusilamiento de los estudiantes de Medicina el 27 de
noviembre de 1871, la policia detuvo a Julio Antonio Mella y se le remniti6


40









a la carcel con exclusion de fianza, acitsaidoscle de estar complicado,
como inductor, en utin atentado terrorist que habia tenido lugar alg6n
tiempo antes en los portales del teatro Payret en esta capital. A poco de
star en la carcel, Mella se declare en huelga de liambre durante mo s
de dos semanas, hasta que presionado el gobierno por la fuerza de la
opinion public fue puesto en libertad bajo fianza. El 18 de enero de
1926 recibi6 citaci6n judicial, acusado de haber penctrado en el recinto
universitario sin permiso del Rector. Temeroso de un atentado por parte
de agents del gobierno y pftra salvaguardar su vida, abandon la Isla
clandestinamente, pasando a Mexico desde donde continue a distancia su
oposicion al gobiemo del Presidente Machado y dedicado ademas a otras
actividades rcvolucionarias. A raiz de su regreso de Rusia, a donde asisti6
al Sexto Congrcso Internacional Comunista, celebrado en Moscu6 en 1928,
fue agrcdido a tiros en ciudad Mexico en la noche del 10 de enero de
1929, falleciendo en Ia madrugada del dia sigtuiente en el Hospital de Ia
Cruz Roja. Cuando fue atacado alevosan-ente, le acompafiaba Tina
Modotti, y ya herido' sefial6 a Jose Magrifiat, agent de Machado, coin
el autor intellectual de la agresi6n. La prensa mexicana express que el
atentado fue planeado y urdido en todos sus detalles en la Embajada
dle Cuba en la capital azteca, y nadie crcy6 en la vcrsi6on, que tambien
circul6, de un crime pasional. Pasados los ailos, Magriniat fue muerto
por el pueblo al caer Machado, el 12 de agosto dc 1933.






























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Presentacion


Juan Perez de la Riza



UNA ISLA OFRECIDA

1820: la frontera political de Cuba pasa por el rio Santa Mafia, la Flo-
rida es una dependencia administrativa de La Habana y la Gula Constitu-
cional de Forasteros incluye su poblaci6n, 3742 habitantes, entire los
630,980 que tiene entonces el archipelago cubano.1 La gran isIa y sus
dependencias tienen 267,000 Km". La situacion en los virreinatos conti-
nentales parece, por el moment, favorable a Espafa;
1820 es el ano en que vuelve a regir la constitucion democrdtica
elaborada por las Cortes de Cddiz en 1812. La isa entera se agita en la
fiebre de una libertad political para Ia cual no estd aun madura. La
aristocracia latifundista se siente igada a Espafia y agradecida a Fernan-
do VII que a su regreso al poder le concede sucesivamente la libertad de
comercio con todo el mundo y la nuda propiedad de las tierras.2 La
burguesia urbana casi no existe. El pueblo son los esclavos, los libres de
color y los blancos pobres; pero los prejuicios raciales lo dividen en castas
y potr encima de la condici6h social estd el fantasia de la revolucikn
haitiana que reuine en apretado haz a todos los blancos frente a las cases
de color. El abismo abierto por el miedo es tan grande, la opresi6n que
sufren los cubanos de color es tan atroz, que Ia agitacion politiquera
constitutional los deja indiferentes. Filix Varela, observador sagaz, escri-
be refiridndose al alboroto constitutional: pareci6 que la tierra se habia
tragado a los negros y mulatos. La Naci6on Cubana no existe aan, deberdn
SGuia Constitucional de Forasteros de la Isla de Cuba, y Calendario Manual
para el aio 1821 p. 49. Arazosa y Soler, Impresores del Gobierno Constitu-
cional, 1820.
SReales Cedulas sobre Montes y Plantios de 30 de agosto de 1815, ZAMORA
Legislacidn Ultramarina, t. I, p. 126-28. Sobre Libre Comercia, 18 de febl)rero
de 1818. Ibid t. 2, p. 271.


45









tranwcurrir muchas decadas de lucha y sufrimienios para que emerja de
entire las sombras de la factoria.
1820 es tambien el u"ltimo ano de la lgalidad de la Trata; la riqueza
de las classes dominances depende de la reserve de /uerza de trabajo
"parqueada" en el coraz6n de Africa, nadie sabe lo que ocurrird si se
corta el flujo constant de bozales que liena las areas de los habaneros,
pero nadie piensa que ocurra nada. El colapso econ6mico de Haiti coloca
a Cuba en posici6n favorable para reemplazarla como primera exporta-
dora mundial de azzucar y cafJ. Las gracias acordadas por Fernando V11
a los grandes criollos sientan las bases imprescindibles al desarrollo de la
plantacion, s6lo faltan capitales y fuerza de trabajn: Francia e Inglaterra
aportaran los credits, Africa los brazos.
Cuba era en 1820 una isla bien conocida entire los exportadores de
Londres y Liverpool, de Burdeos y El Havre, de Hamburgo y Roterdanm,
de New York y Filadelfia. Se comentabad el nuimero prodigioso de esclavos
que desde Africa llegaban cada ano a sus playas: 25,841 en 1817; 19,902
en 1818; 15,147 en 1819; 17,194 en 1820.1 Tambien se hablaba de la
important inmigraci6n europea que estimulaba su insolente prosperi-
dad, pero fuera de los circulos mercantiles casi nada se sabia sobre esta
extraordinaria isla en donde la explotaci6n de negros y blancos elevaba
vertiginosamente la cuota de plusvalia. Era evidence que se nccesitaba
aun mayor information para que pudieran movilizarse en suit "favor" los
ahorros de la burguesia europea.
eQue contenia esta lejana isla? En 1820 hay en ella 204 iglesias,
42,268 casas, 625 ingenious, 229 cafetales, 1,197 potreros, 830 haciendas
de crianza, 11,583 estancias y sitios de labor y 1,691 vegas de tabaco. Bajo
sus techos viveq, suenan y penan 627,238 series humans, aunque al 40%
de ellos, esclavos, no se les reconozca tal condici6n. Los llamados libres
de color suman el 15%. Los racistas islenos se alarmaban ya al constatar
que mas de la mitad de la poblacion era ostensiblemente de origen
africano. Los blancos que se consideraban a si mismos la clase superior,
se dividen en crioltos, peninsulares y extranjeros. Los primeros, casi el
- PEZUELA. Diccionario geogrdfico, estadistico, hist&ico de la Isla de Cuba,
t. 2, Madrid, 1863. p. 284.
4 En 1819 se rcgistr6 la entrada de 1,702 inmigrantes europeos, de ellos 416
espanioles, 384 franceses y 201 ingleses. Letters from the Havana. p. 17, nota.
- Guia Constitucional de Forasteros de la Isla de Cuba y Calendario Manual
para el afio de 1821. Habana, 1820. p. 48-62. Tambien SAGRA, RAMON
DE LA. Historia econ6mico-poligica y eviadistica de la Isla de Cuba, etc.
Habana,,1831, p. [6-1


46









85% se subdividen a su vez en pobres y ricos. Entre los extranjeros predo-
minan los franceses, que son los mas cultos, pero todos son activos y pre-
tenden la fortune. Los peninsulares, se distinguen por su ignorancia y su
fanatismo; se sienten diferentes del cubano, y pretenden domrinario, negar
su historic, aplastar su personalidad. El conflicio estd latente y s6lo espera
para estallar que el desarrollo de las fuerzas productivas alcance un nivel
suficiente.
La fuerza motriz, verdadera y permanent de Ia historic es, para
decirio con las palabras de Amilcar Cabral, el nivel de las fuerzas pro-
ductivas; element determinante eseneial del contenido y de Ia forma de
las luchas de casess" En Cuba, ila correlaci6n de fuerzas internacionales
y el desarrollo de la plantaci6n esclavista, van a retrasar el movimiento
popular; pero no podrdn torcerlo ni detenerlo. En 1821 Espajia vende por
una bicoca la Florida, provincial cubana, a los Estados Unidos. En 1823
la doctrine Monroe afirma el naciente imperialismo yanqui; dos afios
despuls la independencia de los virreinatos continentales es una realidad.
Hechos todos que influyen negativamente en nuestro destiny como nacion,
aunque el nivel de las fuerzas productiv'as continue aumentando de mane-
ra prodigiosa.
En 1820 Ia produccihn de azucar ilegaba, a 50,000 Tin, despu~s de
haberse duplicado en los uiitimos diez aios, y volverd a hacerlo en el
mismo lapso de tiempo. Tan important comno el az2car era entonces el
cafe; ese anio se exportan 177,664 qq y el crecimiento es tan rdpido que
un lustro mds tarde se llega a! medio mill6n de quintales. La gran zona
productora estd en Ia llanura roja que se extiende desde Artemisa a
Col6n. Alit se cosecha el 99% de todo el cafe. Oriente y Las Villas solo
exportan la infima cantidad de4,000 qq. En 1820 los cubanos no toman
todavia much cafi, prefieren el chocolate, el cambio de gusto coincidiria
rnds tarde con la afirmaci6n de la nacionalidad. Jameson estima el valor

SCABRAL, AMILCAR. Informe a la Conferencia Tricontinental. La Habana,
encro de 1966. Citado seg6in ROCHID. Tercer mnundo e ideologia (En El
caiman barbudo, No. 2, Hlabana, 1966).
PEZUELA. Diccionario op. cit. y PEREZ DE LA RIVA, FRANCISCO, El
CafJ, La Habana. 1944, p. 51. JAMESON. Letters from the Havana, op.
cit. p. 94-95.
STomar cafd "tinto" y corner arroz blanco con frijoles negros era una manera
de distinguirse de los espafioles que tenlan predilccci6n por el chocolate, los
garbanzos y la paella. Conscientes o no los cubanods, despu&e de 1830, no
pierden ocasion de distlnguirse de los peninsulares y lo mismo ocurre con la
manera de vestirse y con los color'es con que pintin sus caas,


47








total de las importaciones, incluidos los esclavos, en 14.000,000 de ps.
Cinco afios mds tarde el valor del intercambfo con el extranjero, segun
las declaraciones de la Aduana, ascendia a 28.736,000 ps., de los cuales
14,925,754 representaban las importaciones,9 pero en esta cifra no estaba
incluido el valor f.o.b. (!) de los esclavos traidos de contraband, que no
bajaba de 4:000,000 de ps. Teniendo en cuenta el fraude en las declara-
ciones de Aduana, es dable suponer que por los anos 1820, a que se refie-
ren las cartas que publicamos, el comercio exterior cubano alcanzaba una
cifra superior a 40.000,000 ps. El product bruto interno puede apreciarse
entire treinta y treinta y cinco millones, d 50 a 55 ps. per cdpita; pero
como no menos del 70% era efectivamente producido por 250,000 escla-
vos, la productividad de dstos era del orden de 100 ps. anuales per cdpita,
no menos del 25% del'valor al cual eran vendidos al llegar a nuestras
costas. Esto representaba una ganancia extraordinaria'0 para la burguesfa
cubana que monopolizaba las tierras de la idsa, y explica sin mayor comrnen-
tario su interns en mantener la esclavitud.
Gracias al trabajo en masa de los esclavos aplicado a la tecnica elabo-
rada por los franceses en Haiti, y a los nuevos aportes de la Revolucidn
Industrial -en 1819 hay ya un barco de vapor afectado al cabotaje, y
mdquinas en varios ingenios- la Isla se convierte en uno de los territories
de mds rdtjfiida expansion econ6mica; y como tal despierta la atenci6n
voraz de la burguesia "conquistadora" de Europa y Norteamerica.
La obra de Jameson que vamos a presenter fue la primera en liamar
la atenci6n sobre todo esto. Pero es mejor comenzar por el principio,
con ...

.. ALGO DE CRITICAL BBITOGRAFICA

En 1821 las prensas de W. Mohneur, situadas en Bream's Buildings,
Chancery Lane, Londres, imprimen un pequeno libro, 19 x 12 cm., 1 h.,
XII, 2 h, 135 p, casi un folteto, en cuya portada se lee: Letters/ from/
The Havana/ During the year 1820/ containing an account/ of the/
present state/ of/ the Island of Cuba and/ observations/ on/ The Slave
Trade./ London/ Printed for John Miller, 69 Fleet Street, 1821. Aunque
publicado sin nombre de autor, pronto se identific6 a iste como Robert
o SAGRA, RAMON DE LA. Historia economica. op. cit. p. 199.
O10 Para estimar estas cifras en el poder adquisitivo del d61ar actual seria necesa-
rio mnultiplicar por cinco.


48









Francis Jameson"1 6ficial de la Marina Britdnica y primer juez comisario
singles en la Comisi6n Mixta para la represi6n del trafico negrero/,2 insta-
lada en La Habana en virtud de las estipulaciones del tratado de 1817.
Esta ohbra, modest por sus proporciones 1 va a desatar una ofensiva
publicitaria en torno a nuestros recursos naturales, similar a Ia que fuera
lanzada en 1762 sobre el valor estrategico de La Habana.4 Los tienmpos
han cambiado sin embargo, la funcion de La Habana no es ya de puerto
de escala, sino centro coordinator de un actvisimo comercio de exporta-
ci6n. La ciudad tiene ahora 83,757 habitantes, su poblacion ha doblado
desde que la Cruz de San Andres dej6 de flamear en el Morro. En 1820
la isla vale ya may's por si misma; por su clima, sus suelos, sus habitantes,
que por su posici6n estratgica.
Despue's del capitulo consagrado a Cuba por Itaynal en su celebre
Histoire Philosophique et Politique," cuya primera edici6n es de 1770,
no se habia publicado nada original, pues las alusiones que hate Ignacio
Gala en sut Memoria sobre Santo Domingo10 son intrascendentes y la obra
pasa desapercibida. En cambio en la dicada veinte del siglo XIX seridn
various y de talla, los autores que se encargardn de popularizar a nuestra
is/a. Hace falta, ya lo dijimos, desatar en nucestro "favor" los cordones
de las bolsas burguesas.
En 1823 Melleti," un negociante inepto, quiere seguir los pasos de

"1 Ya en 1823 G. Hlassel en su Statisticher Umriss der Saemmntlichen Euro-
paeischen Staaten, Weimar, 1823, citaba a Jameson como autor de las Letters
from the Havana.
1, MONTE, DOMINGO DEL. Lista cronolo6gica de los libros inditos e im-
presos que se han escrito sobre /a Isla de Cuba, etc. Habana, 1883. (Separata
de la Revista de Cuba).
1 Esti compuesta por siete cartas sin firma; la primnera lleva el saludo: My
Dear L***, pero las restantes carecen de 61. La obra esti dedlcada a John
Wilson Croker Esq. M.P., primer secretario del Almirantazgo.
14 Sobre las publicaciones editadas en esta ocasi6n puede consultarse P6rez de
la Riva. Juan] Documentos in/ditos sobre la Tomna de la Habana por los
ingleses en 1762, La Habana, 1963 (Biblioteca Nacional Jose Marti).
1 Segunrida edici6n. Amsterdam, 1772-74, tercera Geneve, 1780 en 19 v. con
kin atlas. Esta edici6n include los resultados completes del Censo de Cuba
en 1774.
i GALA, IGNACIO. Memories de lta colonia franeesa de Santo Domingo con
algunas reflexiones relatives a la Isla de Cuba por un viajero espaniol. Publi-
calas Don Ignacio Gala. Madrid, 1787.
17 MELTIET, JULIEN. Voyage dans I'Amdrique Meridonale a Pinterieur de la
Cote-FeTme et aux Isles de Cuba et de la Jamaica puis 1808 jusqu'en 1819;
contenant la description des villes., bourgs et villages de ces contrees, la pein-
ture des moeurs et costumes des habitants, fertility du sot, commerce, etc. par
Julien M.. dit P'Americain. Agens, Impr. P. Noutel, 1823. 201 p. Segunda
ed. Paris, 1824.


49








Jameson, pero se queda colo. Dos anos despuSs le siguen con mas asili-
dad E. M. Masse"" y sabre todo Poinsett.1 Este ultimno da en el blanco,
es revelador el interns que el conocido propagandist del imperialism
yanqui siente por Cuba; analiza los censos, hace atinados vaticinios sobre
el aumento probable de la poblaci6n y estudia cuidadosamente el desa-
rroUllo econ6mico. Su libro proyecta ya la sombra del Destino Manifiesto.
Al ano siguiente, 1826, el Bardn de Humboldt se decide a publicar, en
volume aparte y considerablemente ampliado, los materials que conic-
nia su obra sobre Nueva Espaia. La publicacion del sabio atemrndn, su
Ensayo politico sobre Ia Isla de Cuba,20 quo es nuestra primera geografia
economic, tendrd la merecida resonancia y suscitard inmediatamente
otras publicaciones. El mismo ano el editor Bossange, de Parls, Ie pide
a un cubano, Andres Arango, que redacte la copiosa noticia que sobre
Cuba aparecerd en el Atlas hist6rico de Lesage.21 Dos aiios mnts tarde, en
1828, es otro yanqui4 el Dr. Abiel Abbot2 quien coge la pluma para pre-
sentar la isla a sus compatriotas. Hay, ademds, amplia mnenci6n de Cuba
en obras eruditas de cardcter general comno la de Warden" y la de G.
Hassel, asi coma numerosos articulos en revistas y otras publicaciones.
En 1826, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de
Francia,' Bertrand Huber (1780-1846), tradujo la obra de Jameson,"

' MASSE, ETIENNE MICHEL L'lU de Cuba et la Havane; ou, -Histoire
topographic, statitique, mnoeurs, usages, commerce et situation politique de
cette colonies d'apres un journal ecrit iur les lieux. Par E.M. Massi'. Paris,
Lebegue, 1825. 20 cm.
POINSETT, JOEL ROBERTS. Notes on Mexico, made in the autumn of
1822. Accompanied by an historical sketch on the revolution, and transla-
tions. of official reports on the present state if that country. London. J, Miller,
1825. VIII, 298 p. 1 h., 138 p., map (pleg.). 22 cm.
_0 HUMBOLDT, FRIEDRICH HEINRICH ALEXANDER. Essai politique sur
rile de Cuba aver une carte et un supplement qui renferme des considerations
sur la population, la richesse territorial et le commerce de I'Archipiel des
Antilles et de Colombie. Paris, Lihraire ide Gide et Fils, 1826. 2 v. 346. 408
p. 1 mapa (pleg) 20.5 cm.
SAtlas historico geneal6gico, cronologico, geogrdfico, etc de Lesage, escrito por
el Conde de Las Csas (scud.) traducido, corregido y aumentado por un
Espafiol Americano. Paris, Libreria Hispano-francesa de Bossange padre, 1826.
ABBOT, REV. ABIEL. Letters written in the interior of Cuba, between the
mountains of Arcana to the East and of Cusco to the West, in the months
of February, March, April and May 1828. Boston, Bowles and Dearborn,
1829, XV, 256 p. 25 cm.
22 WARDEN DAVID BAILIE. Chronologie historique de I'Amdrique [.. ]
Paris, A. Dupont, 1826.
24 AperCu statistique de IIle de Cuba preceed de quelques lettres sur la Havane
et suivi de tableux synoptiques, d'une carte de Vile. et du trace des cotes
depuis Ia Havana jusqu'a Matanzas. Par B. Huber A Paris, chez P. Dufart.
1826. 331 p. 1 mapa pleg., 6 cuad, estadis. pleg. 20 1in.


50









anadiindole corno apendice un resume estadistico para el anio 1825 -p.
[221]-280- que segun Del Monte"" fue obra de Ram6n de la Sagra. En
ese volumen se incluye ademds -p. 280-297- una adaptaci6n libre del
panfleto interista de Diego Tanco Bosmeniel2 cuyos arguments en
contra de la independencia venian comno anillo al dedo al ardor colonia-
lista de M. Huber. A continuacidn de este servil ale gato se inserta tambiun
la traducci6on del discurso que La Sagra leyU en la apertura de la cdtedra
de Botdnica Agricola en La Habana el 10 de octubre de 1824 -p. [301]-
326-. Conmpletan el volume seis cuadros sin6pticos plegados, que se
refieren al comercio y navegacio'n de Francia con las Antillas, al comercio
de Cuba con los Estados Unidos y al comercio de la Isla en diferentes
ipocas; un resume del Arancel de Aduanas y otros mds sobre las expor-
taciones a diversos paises y la reproducci6n del mapa contenido en Ia
obra de Jameson.
Rodolfo Tr6 senfala que el libro de Huber, con la traducci6on de las
cartas de Jameson y los otros documents, fue vertido al espanol por el
mismo traductor del Ensayo de Humboldt y publicado en Paris, por idin-
tico editor, en 1827," simultdineamente con la obra del barn alemdn.
No conocemnos esta edici6on pero s una separate de la exposici6on estadis-
tica de La Sagra,2' que Huber incluy6 en el volume publicado bajo su
nombre y que corresponde exactamente a las pdginas [221] a 280 de la
edici6on francesa; a continuaci6n el exemplar espanol que tenemos a la
vista incluye un extract de la Balanza Mercantil de la Habana para el
ano 1825, que el editor anuncia haber recibido mientras estaba conclu-
yendose la impression de la obra. Este material ocupa las pdginas [388]
a 393, con lo cual! se concluyen las 52 paginas de que consta. Tenemos
buena.s razones para suponer que esta separate constituye Ia inica tra-
duccion de la obra de Huber, y que las cartas de Jameson no ban sido
hasta ahora publicadas en espaniol. Cuantos esfuerzos se hicieron por loca-
25 Lista cronologica, op. cit. p. 19.
" Reflexiones breves e imparciales de un habanero sobre la Isla de Cuba. Con
permiso del Gobierno. Impreso en La Habana y reimpreso en Puerto Principe.
1825. 29 p. 14 cm.
r Exposicion estadstihca de la Isla de Cuba, escrita en francs or B. Huber,
y traducida al casteUllano por D. J. B. de V. y M. Paris, Impr. de P. Renouard,
1827. 343 p.
En: Cuba. Viajes y descripciones. 1943-1949. Cominilaci6n, introducci6n y
nqtas por el Dr. Rodolfo Tr6, La Habana, 1950. Separate de la Revista de
la Biblioteca Nacional Jose Marti.
"S Exposicion estadistica de la Isla de Cuba [.. Sacada de la obra escrita
en francrs por M. B. Huber, s.pd.i. p. 343-393.









lizar la referencia ofrecida. por Tro han resultado infructuosos. Trelles"'
no la menciona, asi coma tampoco Palau" ni various catdiogos de grand
bibliotecas que fueron consultados. Ademds el editor Jules Renouard, que
en ese mismo aio, 1827, public Ia traducci6n del Ensayo de Humboldt,,
inserta en Ia contra-portadilla de ese libro la list de las Obras espafiolas
nuevamente publicadas en la misma libreria y las En prensa, sin men-
cionar la de Huber, que Tr6 supone que edit6 ese mismo aio.-

Esta no es la unica confusion surgida en torno a la obra de Jameson.
Fernando Ortiz en su documentada introducci6n al Ensayo de Hum-
boldt" inexplicablemente trata las cartas de librajo (?) y las cita como
Letters from Havana by an official british resident, Londres, 1821, troe
cdndolas con las Letters from a resident at Cuba que en 1820 public el
New Monthly Magazine and Universal Register de Londres, pero que a
nuestro entender no fueron nunca recogidas en volumnen. En realidad el
responsible fue el propio Huber, que tradujo las cartas de Jameson, sin
mencionarlo y que en una malcvola nota ,en su introducci6n senala que
Inglaterra mandd dos agents a La Hfabana uno es M. J'** esq., quer ha
publicado en Londres, en 1821, iun pequefio libro sobre Cuba bajo el
titulo de Letters from the Havana, by an official british resident, y el otro
un jurista competent en la material sobre la trata.34 Este jurista que
actauo como drbitro de la Comisi6n Mixta fue el Dr. Browning, que pare-
ce haber sido el auto de las cartas publicadas potr el New Monthly.

o29 Bibliografia Cubana del Siglo XIX, por Carlos M. Trelles. t. 2, 1826-1840,
Matanzas, 1912, p, 5-6. Este autor no conoci6 la separate que mencionamos
pero la cita segiin la referendcia del catAilogo del c6lebre tlihrero de Leipzig,
Karl W. Hiersermann: Spanien und seine jetzigen Koloniel Canarisch insein
Philippinen, Cuba, Puerto Rico entdeckungsresnen der spainer [...] Leipzig,
1898: Exposicif6n estadistica de la Isla de Cuba. Traducida del francds al
castellano por J. B. de V. y M, Paris, 1827. 52 p. Lo cual concuerda peri-rec-
tamente con el ejemplar mutilado que posee la Biblioteca Nacional Jos6 Marui.
30 Manual del librero hispano americano [... ] por Antonio Palau y Dulcet.
Segunda ed. t. 6, Barcelona, Libreria Pablau, 1953. p. 659. Este autor no
inenciona mAs que el Appercu statistique.
31 Ensayo politico sobre la Isla de Cuba por el BarOn A. de Humboldt, con una
mapa; obra (raducida al castellano por D. B. de V y, M. Paris, Jules
Renouard, 1827. 361 p. 20.5 cm.
12 Cuba; riajes y descripciones, op. cit. p. 97.
,' Ensayo politico sobre la Isla de Cuba por Alejandro de Humboldt, con un
mapa de Cuba. Introduccin port Fernando Ortiz y correcci6n, notas y apen-
dices por Francisco Arango y Parreno, .S. Thrascher y otros. 2 vols. Habana,
Cultural, 1930. p. XXXV, Nota.
34 HUBER. Aperju statistique. op. cit. p. 18.


52









Mucho podria escribirse sobre el heteroclitico volumen dado a la
imprcnita por AM. Huber, su introducci6n -p. [7]-26- y las notas que
anlade a las cartas de Jameson -cuya traducci6n es, por lo demds, bas-
tante fieI. Serd suficiente, sin embargo, senalar que el proposito evidence
de este oscuro bur6crata que a los 45 aios de edad no habia llegado
a mro que official de tercera case de los servicios administrativos del Mi-
nist erio de Relaciones Exteriores, fue hacer m.eritos administrations y
aspirar al Consulado de La Habana. No logr6 el nombramiento, poT
cierto, a pesar de que en 1831 lo anunciara a la Sociedad Geogrdfica
de Pars, en la que habia logrado entrar. Solo alcanzo a un puesto de
Vice C6nsul en Amsterdam" perdiendo asi el fruto de su amistad con
La Sagra.^5 Para lograr el ansiado cargo no bastaba desde luego calzar
con su firma un volumen formado con ajenas producciones, ni presen-
tarlo con una servil ntroducci6n al ministry en turno, era tambUn
necesario congraciarse con los prohombres de la burguesia financiera que
gobernaba a Francia. Hubcr lo entendio asi, y osfensiblemente present
las uentajas que Cuba ofrece a la inversion de capitals franceses, los
resultadog ya obtenidos y las esperanzas futuras; en las notas a pie de
pa.ina, en las interpolaciones a los textos de Jameson, anade comentarios
y datos, que imparten a su obra un cardcter imnperialisita-publicitario, Un
estilo de nuevo rico voraz, muy diferente al original de las carlas.

CUBA VISTA CON CRISTALES INGLESES

jamewon en el prefacio de su libro nos adviertf. que describird los
cubanos, tal como 6l los viera, chacun a ses lunettes:', las mias, dice, son
inglcsas, y asi es; por sus pdginas fluye un fino humorismo que realza
una aguda interpretaci6n de la realidad econ6mico-social cubana y un
pragmatismo siempre alerta, que hunde sus races en la mds genuita
tradicio'n britdnica.

STRO, R. Cuba. Viajes y descripciones. op. cit. Ofrece estos u otros pormeno-
res sobre la vida de Huber, que falleci6 en 1846, despues de haber sido
consul en Leipzig y otras ciudades alemanas de 1833 a 1843. Si no logr6
ver nunca La Habana, su bajeza le obtuvo al menos la Legi6n de Honor,
dos afios antes de su mnuerte.
R La Sagra visit por prinmera vez Paris en 1836, pero desdc 1824 estaba en
correspondencia con cuantos en la capital francesa se interesaban por las
Antillas. NUSEZ DE ARENAS, MANUEL. D. Ram6n de la Sagra, refor-
mador social. En: Revue Hispanique. Paris, 1924. t. 60.
JAMESON, FRANCIS ROBERT. Letters from the Havana, etc. op. cit. p.
VI, en fr;nnces en el original.


53









Durante el ana que nuestro singles vivi6 en Cuba la isla entera estaba
sacudida pot la fiebre politiquera desatada por Ia reimplantaci6n de la
Constituci6n de Caddiz. Jameson en buen ingils se siente escandalizado
ante tanto alboroto intrascendente: La prensa en libertad produjo una
nube de odas, sonetos, alocuciones, ensayos, obra de escritores de toda
especie. Pocas semanas pasaban sin que vieran la luz rnms de cuarenta
publicaciones peri6dicas, sin incluir un prodigioso nuimero de otros escri-
tos sobre asuntos politicos.36
Los hechos relacionados con la jura de la constifuci6n pot las auto-
ridades son narrados con agilidad y precision:

El 15 de abril de 1820 un navio que venia de La Corufa trajo el
ejemplar de la Gaceta de Madrid del 7 de marzo que contenia
la jura de la constituci6n por Fernando VII; habiendo trascendido
la noticia, el Capita.n General se aprcsur6 a publicar un volante
declarando que no podia tener otra conduct que no fuese la
emanada de la voluntad de su soberano y que pot tanto esperaria
por sus 6rdenes. El pueblo, y nmas aiun los military, se alarmaron
interpretando esta declaraci6n como un intent de soslayar al re-
gimen constitutional, e irrumpiendo en la Plaza de Armas, pidieron
a grandes voices que el Capitan General jurase de inminediato la
constituci6n. La presi6n popular oblige al gobernador a acceder, y
por la tarde del mismo dia 16 de abril, tuvo lugar el juramento
de rigor [. .. ] 3 La primera idea fuc colocar la 1hipida de la cons-
tituci6n I[.. ] lucgo modificar todos los nombrcs y emblemas reales
sustituyendolos por otros de caracter mas popular: la Plaza dc
Fernando VII se transform en Plaza de la Constituci6n, la Real
Loteria en Loterlia Constitucional y la Real Hacienda en Hacienda
Pdblica. Se destituyo a los alcaldes reales, regidores que habian
comprado sus cargos hasta por 8,000 ps. reemplavindolos por per-
sonas scales al nuevo regimen.41

En medio de esta algarabia Jameson llegaba como ave de mal agiuero;
vena a inaugurar la Comisoi6n Mixta nombrada para dar cumplimiento

3s Op. cit. Carta III, p. 50-51.
aft Los cabecillas de la algarada fueron dos oficiales dc las tropas espafiolas,
Manuel Elizaicin y Manuel Vails (ZARAGOZA, In.irreeciones de Cuba, etc
t, p, 349. Como sefiala Fernando Portuondo (Historia de Cuba, Habana.
1957. p. 282) los que apoyaban al regimen constitutional "no eran en su
mayoria cubanos, sino rnms bien adversaries de cllos". Varela por su part
no vacilaba en sfciialar a las propias Cortes "que entire los oriundos de Africa
se nota un conocido desafecto a la Constituci6n" (Memoria sobTe la Escla-
vltud. Obras. Edit. de la Universidad, V. VIII, p. 166).
JAMESON, FRANCIS ROBERT. Letters from the Havana, etc. op. cit.
Carta III; p. 49-50.


54








al Tratado Anglpoespaiiol de 1817 sobre la supresion de la Trata. Podc-
mos suponer que la recepci6n que le hicieron los esclavistas fue mnds bien
fra, pero sui categoria diplomdtica, su alto sueldo as! como el hecho de
que sus cole gas espanoles en la Comisi6n fuesen Arango y Parrefo y el
intendente Ramirez41 Ie abrieron las puertas de las casas de los grandes
criollos. La aristocracia latifundista sabta poner "a mal tiempo buena
cara", y esto se refleja en la simpatia con que Jameson habla de ella;
no asi de los comerciantes peninsulares, que eran los inmediatamcnte
afectados por la political abolicionista. Para estos, que se ensuciaban las
manos mientras los otros amasaban millonet, no hay mds que sorna
y desprecio.
Cabria preguntarse Ia sinceridad del abolicionismo de Jameson, pero
la respuesta seria dificil. Apenas liegado, decide dar un golpe efectista;
en una ciudad en donde la aristocracia latifundita cuenta sus esclavos
ulomesticos por decenas, quiere ser el uinico en tener sirvientes de condi-
cion libre: Ie cue.nan mn.v cars, dice, pero se encucntra mejor que sus
vecinos.-' En distintos pasajes de su obra insisted sobre las ventajas del
trabajo libre y sobre las posibilidades de los europeos y el gran obstaculo
al csfuerzo de los blancos es la esclavitud de los negros que envilcce el
trabajo manual43 Alguien mal intencionado podria pensar que suefia en
las grandcs posibilidadcs que la Isla ofrece para la explotacion del prole-
lariado europeo, y los irlandeses enf primer lugar, pero hay otras pdginaw
en que resalta un humanismo de buena ley; hablando del mestfizaje que
observa por dondequiera describe: Por mi parte veo con placer esta confu-
si6n geneal6gica, previendo la 6poca en que la esclavitud sin nuevos
aportes de victims africanas, sera considerada como el simbolo del crime
y la poblacion de esta noble isla, al convertirse en una verdadera comu-
nidad, no considerari vergonzoso ningfin color a no ser el rubor que
enrojezca las mejillas de la tirania y la avaricia dcspiadada.4A
Tat uez fue amigo de Wilbeforce, o de William Fox, en todo caso
fue muy sensible a sus arguments propagandisticos, y no hay razones
bastaintes para dudar de su buena fe. Jameson era mrds rusoniano que
.11 Habana, Biblioleca Nacional. C. M. Morales. Papeles, t. 2, p. 443. El nom-
bramiento official es del 30 de Octubre de 1818. El secretario de la Comisi6n
Mixta lo era el cespanol RafaelI Gonzflez.
42 JAMESON, FRANCIS ROBERT. Letters from the Havana, etc. op. cit.
Carta 1I; p. 20.
t5 Op. cit. Carta VII; p. 134-135.
44 Op. cit. Carta I; p. 16.


55









aquellos "santos" que estigmatiza Eric Williams, aquellos que saboreaban
su te repitiendo a los presents: en cada libra de azucar que Ud. consume
hay dos onzas de came humanai5 Cuando describe: El valor del esclavo
aumenta en la media en que se destruyen las cualidades del hombre.
En Europa suelen cegar a los caballos de las norias para que trabajen
mejor, se podan las plants para que produzcan mias, estas y otras mejo-
ras a la naturaleza no han sido olvidadas por los colonos de las Antillas,4"
hunde sus races en las rmds puras corrientes del pensamiento del siglo
XVIII, aquellas de las que se nutrieron Babeuf y Buonarotti, Saint Simon
y Richard Owen. Seria ceil acusarlo de demagogia y de humnanitarismo
para "uso externo', y tamnbin senialar que busca las frases de efecto y las
descripciones contrastadas, oponiendo la vida fdcil de los blancos ricos
a la miseria de los esctavos y los libres de color, pero que importa, aun si
fuera cierto, las palabras tienen una vida propia independiente de quien
las describe, y las frases de Jameson vibran a travel's de los siglos con el
acento de la piedad dolida frente at negro reducido a bestia de labor por
la codicia de latifundistas y mercaderes.
Las Letters from the Havana son tamnbidn algo nus que un panfleto
abolicionista, o propaganda para futures inversiones. jamneson es el primer
autor que hace cdlculos demogrdficos series sobre nuestra poblaci6n.
Gracias a el sabemos que la tasa de natalidad en la ciudad de La Habana
era de 5.1%, la mortalidad infantil de 32.5% y la mortalidad general
de 5%. A titulo de corn paracion digamnos que hoy las tasas son de 0.8%
la de mortalidad general, de 7.5% la infantil y de 4% Ia de natalidad.
En las ciudades curopeas actuates serian respectivamnente de. 0.9, 3.5
y 1.5%.
Nuestro viajero fue el primero que se dio cuenta de la importancia
de los recursos naturales de Cuba y tambien el primnero en senalar la
hueila de una mala organizaci6n socio-econ6mica en el paisaje. Su obser-
vaci6n sobre los efectos de la erosion laminar: la acci6n de las Iluvias por
mas de un siglo sobre la desnuda superficic de la tierra ha cmpobrecido
y desecado el suelo47 merece senialarse pues abre en nuestro pais el campo
at studio de la conservacion de los recursos naturales.
44 WILLIAMS, ERIC. Capitalism and slavery. Chapel Hill' the University of
North Carolina Press [1944] p. 183.
41 JAMESON, FRANCIS ROBERT. Letters from the Havana, etc. op. cit.
Carta II. p. 20.
47 Op. cit. Carta VI; p. 106.


56








Para el lector curioso de la vida de antaio las cartas de Jameson
ofrecen una agit descripcin de la capital; sus calls y plazas; paseos y
diversiones. Penetrarmos con Rl en tlas vetustas moradas de los grandes
criollos y lo acorn pafiamos al teatro o al paseo por la Alameda, y si a:in
nos resta encrgia, a un viaje en volanta hasta Matanzas.
Afuchas observaciones agudas podrian citarse de cuanto vio y escu-
ch6, pero preferimos terminar esta presentaci6n con las palabras finale.
del libro: estoy convencido de que un gobierno habil y vigoroso podria
en el t6rmino de medio siglio dejar convertida a la Isla de Cuba en una
naci6n stable y con una perfect estructura social, con una poblacion
active y numerosa con multitud de recursos...
Desgraciadamente pasaron ciento cuarenta aiios de rudas luchas antes
de que los cubanos tuviesen un gobierno capaz de realizarlo, aunque tal
vez este no fuese el que Mr. Jameson hubiese de.'eado, para mayor pro-
,echo del capital inglis.

NOTA AGLARATORIA.

La extension inusitada de esta presentaci6n -y el "presentador" plaide
coupable en aras al interest que le desperto el temna- obliga a dividir entire
dos o mads nufmeros el material a publicar, en total la mitad de la obra
original.
Debemnos aclarar que no ha sido respetado el orden en que aparecie-
ront. los textos publicados. Jameson, para darle a sus supuestas cartas
mayor espontaneidad, trata en distintos lugares [a mitisma materia y no le
teme a las repeliCiones ni a las digresiones intrascendentes, itan apreciadas
en la Opoca pre-ronmdntica. Presentado segen la ordenaci6n original nos
parecio qupe el material escogido perdia sentido y que su lectura se hacia
pesada. Habrd adquirido uno nuevo, distinto del que su autor pretendio
darle? No lo creemos. En todo caso el lector erudito podrd fdcilmente
reconstruir la ordenaci6n original gracias a la paginacion indicada al
margen y a los puntos entire barras [... ] que separan los textos tomndos
de diferentes lugares. Nada hemos anadido que no este expresamente
;,idicado. Las notas senaladas con letras son de Jamneson y aparecen a pie
de paginas en la edicion primitiva, las se'Zaladas con numeros son de
nuestra propia cosecha.
La traducci6n, a cargo del comnpaniero Aurelio Cortds, ha sido lo mds
fiel y cegida al original que era compatible con las reglas del buen decir;


57








en cambio en la de los textos citados en tla presentacidn -que es ohbra
nuestra- nos permitimos ciertas "libertades interprectativas" que harfan
estremecer a un traductor professional. No pensamos haber llegado a tra-
ditore, pero dejamos constancia de la sospecha.


58












Cartas Habaneras


Francis Robert Jameson


Traduccion de Aurelio Cortes
Notas de Juan Ptrez de la Riva



[La poblaci6n cubana']

Carta I [...] La poblaci6n de las Antillas esta6 compuesta de
p. 7 europeos; de sus descendientes Icgitimos, los criollos blancos:
dc sus desccndicntes ilegltimos, los criollos de color; y, final-
rnentc, de negros, criollos o africanos. A
En la Isla de Cuba los blancos constituycn una clase muy
diferente a los de las islas de otras naciones. En las quc perte-
necen a Inglaterra, son muy pocos los terratenientces quc
resident en ellas. Suelen irse a gastar sus utilidades en Europa,
la que aun los residcntes en las islas, consideran como su lugar

1 En 1828 La Habana intramuros tenia 39,980 habitantes y con la
guarnici6n y los transeuntcs mias de 55,000 habitantecs. Se repor-
taron 3,761 casas; de ellas, 1,282 accesor'ias y 56 cudadelas.
Entonces todavia no existian hotels pero se alquilaban 1,157
"cuartos interiores" (PASTOR, MANUEL, Censo... de La Ha-
bana... 1829). En 1846 la poblaci6n intranmuros habia disminuido
en 2,420 habitantes; en camblo extramuros habia aumentado en
15,365. Las casas eran 4,119 intraxnuros. (Cuadro estadistico,. .-
1846). La presi6n demogrA.fica habia. al parecer, dismninuido sen-
siblemente. En 1862 la poblaci6n era de 46,445, intramuros y el
numero de casas 3,695, volviendosc a ama situacion similar a la
de los afos veinte. Un siglo mmis tarde, en 1964, sin que hubicse
aumentado much la superficie habitable, la poblaci6n era de
97,000 habitantcs. Sin embargo, la tasa de mortalidad que en
1820 era de 50% se ha reducido ahora a menos de 10%.
A A estos U'ltimos sc les llama bozaics. Caballo bozal es el que no
ha sido domnado. Pero suele seguirse aplicando el trminino a los
africanos afin despues de haber pcrdido sus 'ractenrticas indi-
genas.


59











LETTERS

IrtoK


SNACIONAL0,



024


THE


HAVANA,


RING THE YEAR 1820;

CONTAINING AN ACCOUNT


of the


PRESENT STATE


Cbe [*0anb of eubta,
arid
OBSERVATIONS
on


THE


SLAVE


TRADR


ionbon:
PRINTED FOR JOHN MILLER, 69, FLEET STREET.

1821.


























Carta VHI
p. 129


de retiro y placer. En Cuba, por el contrario, los colonos
o grandcs terratenientes son generahnente nativos de la Isla;
sus padres nacieron alli: es su patria, en el niAs amplio sentido
de la palabra, en la que viven y esperan morir, El hecho de
que haya veintinueve families nobles residentes,B minuchas de
las cuAles no han visto jamas a Espaia, ct'rnesLra citianto
mcas apegados a la tierra esan 0los propietarios aqui que en
0otras islas. Entire cstos y los colonos d<. mas alto rango se
pueden encontrar los descendientus de los h.mcs del siglo
dieciseis, cuyos nombres estan ligados a la gloria de Espania.
Asentados en el scenario de sus empresas, han poblado la
soledad provocada por sus padres, y la consecuencia de tal
estabilidad ha sido la interaction de una poblaci6n blanca
ms nunimerosa en esia isla que en todas las deinm s del Ar-
ch ipiel ago.
[.. ] El pueblo de Cuba tiene a mi parecer un caricter
mas individual y separatist, y se siente unido a la madre
patria menos firmcmente que los habitantes dc cualquicr otra
isla de las Antillas. Son muchos los que expresan abierta-
mente la opini6n de que aunque las races csten en Europa,
la flor se abre aqui y contiene bastantes semillas para hacer
germinar una plant en el mismo suclo. Cuando estos botai-
nicos del patriotism entren en conocimiento de la geografia
y las estadlsticas lo sabrin mejor, indudablementc.
El nativo de cada pais piensa que la suya es la primer
region del universe, pero el espanol va mas lejos, se consider
a st mismo como el centre de su circulo. De igual rnodo que
cada hogar es un palacio en el que reside un rev, asi todos
los lugares en que se ha establecido un espafiol, adquicren
dignidad, pues su pura sangre g6tica sc mantic nc fliyendo
en esta nueva fuente y la aureola de su gloria permanece en
la tierra. De este modo los hispano amnericanos trajeron de la
Peninsula lo que constitute su farna: ellos mismos; los siglos
de residencia los han hecho identificarse con los paises que
han conquistado, y el nombre de colonos lo consideran conmo
un stigma. Por estas causes ellos no consideran en modo

B Los liamados Titulos de Castilla, a saber: 13 marquesados y 16
condados. Los nobles'pagan un triblnto de 9,103 pesos al aio
que les exime del servicio milltar.















Carta I
p. 9


alguno que su doinicilio en esta portion del globo sea algo
secundario. La constituci6n reconoce a todos los dominios
espanioles en piano de igualdad, aunque la delegaci6n de
diputados2 a las actuales cortes no ha sido formiada tomando
4
por base este principio.
[.,..] La riqueza de la isia estai en manos de los criollos;
los europeos son en su mayor parte inmigrantes del norte
de Esparia y utin numero considerable de franceses. A esta
clase de blancos puede afiadirse inmigrantes de las Canarias,
de los Estados Unidos y de la Costa Firme, que han realizado
sus primeros esfuerzos en el comercio y despu6s de haberse
hecho de utin capital lo han invertido en el fomento de planta-
ciones. No es empresa facil arrancar tales intereses de un pais
y llevarselos. El inmigrante se convierte en resident, establece
lazos de familiar en la localidad y sus hijos nacen cubanos. Sin
embargo, este arraigo de la pobladci6n adventicia puede atri-
boirse, me inclino a career, al status politico de la madre
patria, que ha conservado sus caracteristicas e instituciones,
except pot un breve intervalo,3 manteniendo a la sociedad
separada en castas de las cuales nadie puede salirse. El catalan,
el gallego, o cualquier otro inmigTante, al emprender Ja bus-
queda de fortune en esta isla, sabia, que de lograr su emnpeiio,
su fortune no habria de servirle para ascender en la escala
social de su pals. No hay manera dc competir con el senior
de la aldea ni con los hidalgos de la provincia, ni posibilidad
de convertirse en senior independiente de alguna jurisdicci6n
privada. Por el contrario, en su pais adoptivo su importancia
aumenta por dia junto con su riqueza. Si es ambicioso, puede
comprar un cargo de autoridad en el gobierno municipal de
la colonia; en todo caso puede competir con los poderosos

2 Electos por la provincia de La Habana: Oidor don Juan Bernardo
0' Gavan; Teniente General don Jos6 Pascual de Zayas; Fiscal
de Guerra y Marina don Jose Domingo Benitez; Teniente Coro-
nel don Antonio Modesto del Valle. Suplentes Don Antonio
Luciano del Rio; Don Tomis Gener+ Por la provincia de Cuba:
Arzobispo don Joaquin de Oset Alzua y Caparacio. Suplente:
Lcdo. Don Esteban Tamayo. GuMa Constitucional de Forasteros...
1821. p. 63.
" Dur-ante el periodo constitutional que sigui6 a la invasion napo-
le6nica, 1808-1812.


62








en el numcro de sus esclavos, el lujo de su mesa, y sentirse
ampliamente satisfecho de su propia importancia.
p. 13 [.. ] Son muchos los que poseen fincas extensas y nume-
rpsas, pero los ingresos de la colonia resultan escasos mientras
que el costo de la vida en La Habana es extremadamente
clevado. Son pocos, segfin creo, los que a pesar del alto valor
de sus fincas pueden considerarse como hombres de dinero.
Algunos comerciantes han acumulado grandes fortunes, prin-
cipalmente con el trafico de esclavos. Pero la clase de los
comerciantes, aunque tiene una importancia primordial en
la isla, ocupa el tercer lugar. La nobleza y los funcionarios
del gobierno estain por delante. Los empleados (de los que
podria mostrarle una lista de 800) ocupan el segundo lugar.
Vienen despuets los comerciantes, con sus bolsas Jlenas de
onzas de oro, seguidos por un s6quito de franceses, ingleses,
nortcamericanos y alemrnanes: Los canaries, vizeainos, gallegos,
catalanes y suramericanos ocupan los ultimos lugares; pero
no puedo imaginairnnelos como en una procesi6n, pues no
pueden abandonar los escoridrijos de sus tiendas situadas en
las esquinas de las casas de mayor tamano, por el temor de
que el semi desnudo esclavo que les entonga las mercancias
se escape con ellas; prudentemente se quedan en sus casas,
reclinados en sus mostradores, pescando el suefino entire uno
y otro client.
p 141 [. . ] Me queda por mencionar aun otra clase de blancos,
los montunos o campesinos, dueFios de estancias o fincas
pequefias, raza robusta de hombres habituados al trabajo, y
cuya situaci6n les ofrece todos los incentives para hacerles
vivir de ese modo. Duenos de unas pocas caballerias de tierra
en las que construyen su casa de mamposteria y techo de
guano, estos propietarios viven en una especie de soledad
patriarcal con sus families, probablemente a diez o veinte
millas del mercado. Alii cultivan cl mal?, crian aves y puercos.
fabrican carbon vegetal, preparan el guano y las yaguas con
las hojas y la corteza de ia party' mas alta de la palma,

SEl autor emnplea la palabra monteros en espafiol, nosotros hcmos
supuesto que se trata de un lapsus. Nos parece que hacia 1820
no era usual la voz guajiro en el Eentido dcle cmipcslno inde-
pendiente,


63








cultivan hortalizas y cosechan en su t'injporada las nurnerosas
frutas que la naturaleza ha prodigado a su alrededor. Todas
estas diversas fuentes de ingresos les exigen poco csfierzo en
comparaci6n con el que require nimiestro clima; pero este
trabajo lo realiza el cubano miismo, arando, sembrando, cose-
chando y llevando los frutos al mercado lejano, lo que tal vez
constituyc la part mas penosa'de su labor. A veces cuenta
con la ayuda de tin esclavo, pero la mayorla de las veces no
puede afrontar esta costosa ayuda y e1 mismo maneja los
bueyes y prepare el terreno. Despues de haberse ganado una
fortune temporal, parece creerse merecedor del privilcgio de
la indolencia que disfrutan sus superiors. Vive sin pensar en
el mafiana hasta casi ,gastarse su ultimo real,5 y entonces
comienza de nuevo a trabajar o vendcle algfln objeto o ganado
para provecrge el sustento.
En esta clase tambien colocaria a los jornaleros, carpin-
teros, albafniles, etc., que son empleados en los ingenios y
fincas, pero su condici6n y costumbres los acercan tanto a las
gentes de color libres, que no habr6 de destacarlos. Sin duda
parece haber un flujo considerable de sangre negra entire
estos montunos; es algo mans profundo que lo que indica el
tinte tostado de la piel. Muchos muestran el cruce indio, con
su pelo largo de negro azabache y los ojos profundos ccrcados
de arrugas. En otros el cabello corto y rizado y la nariz chata
constituyen "irasgos sospechosos". Otros, por el contrario (y
son frecuentemente los mais pobres y de posici6n inferior)
de facciones energicas, semi barbudos, de mirada penetrante,
parecen ser la prole genuina de los vigorosos conquistadores
de la Isla. Por mi parte, veo con placer esta confusion geneo-
16gica previendo la epoca en que la esclavitud, sin nuevos
aportcs de victims africanas, sera considerada como el sim-
holo del crime, y la poblaci6n de esta noble isla, al convertir-
se en una verdadera comunidad, no considerara vergonzoso
ningun color, a no ser el del rubor que enrojezca las miejillas
de la tirania y la avaricia despiadadas!
r Moneda ~imaginaria que servia para la evaluaci6n dc las cosas
de uso corriente. El real fuerte valia 34 maravedies. En el peso,
tamnbi6n moneda imaginaria, de cambio, hasta la reform mnione-
taria de 1856 entraban 8 reales fuaertes o 12 1/2 reales sencillos.


64








Carta II
p. 19


[...] El agricultor europeo ha descubierto que el mejor
abono esta. compucsto por las materials mas inmundas; igual
le ha ocurrido al colono de las Antillas; llena sus tierras de
huerfanos y cautivos y espera que sus cosechas prosperen en
igual media que la miscria que ha acumulado. Esta afirma-
ci6n le servira para mostrarle que no he sufrido todavia ese
endurecimnziento del corazon que suele provocar la residencia
en las Antillas con demasiada frecuencia. Se dice que el
hAbito es una segunda naturaleza; nuestros impulses primarios
son de por sl bastante malevolos, y cuando ambas cosas se
unen, ocurren extranias anomalias. Asi es que es possible encon-
trar aqul muchos traficantes de esclavos honorables y duenos
de esclavos de mentalidad liberal. Mis sentimientos no se han
aclimatado lo bastante para encontrarme en ninguna de las
dos categories; no poseo ningun esclavo, mi servidumbre esta-
formada en parte por curopeos y en parte por negros libres,
y a pesar de que tal arreglo me ocasiona gastos considerable-
mente mais clevados, me encuentro en circunstancias mnucho
mejores que mis vecinos.
En todas las islas la poblaci6n de color constitute ]a ma-
yoria, y aunque esta6 apartada de las filas de Ia sociedad,
imprime a 6sta un caracter mas o menos peculiar de acuerdo
con su numcro y con el modo de que se Ie trate. En ninguna
de las ilas parece haber adquirido caracteres indigenas; lIeva
aun consigo el suclo africano de que ha sido arrancada, sin
que lo haya hecho desaparecer ni la fuente baustismal ni la
Iuz del conocimiento. En cuanto a esta iltima apenas Ic alcan-
za; se restringc a los negros toda adquisici6n que este refnida
con su condici6n humillante, pues el valor del esclavo aunenta
en la misma proporci6n en que se destruyen las cualidades
del hombre. En Europa suelen cegar a los caballos de las
norias para que trabajen mejor, se podan las plants para
que produzcan mias; 6stas y otras mejoras a la naturaleza no
han sido olvidadas por el colono antillano.
Es cierto que se ensenia al negro el rito religioso (y la reli-
gion no pasa de ser un nito aqui) se eIc adoctrina enfatica
y pr-cticamente para que desprecie este mundo y mire con
espcranza hacia otro mejor; pero no s6olo se conviertcnii sus


65









fetiches en reliquias (hasta en esto hay un cambio en sti reli-
gi6n); la barbaric dc la superstici6n permanece, no se retira
la niebla de su intelecto, sino se Ia agita con la introducci6n
de nuevas ideas que pronto lo circundan. No es de extrafiar
que siga conservando, aiun despues de transcutrrida una gene-
raci6n, todas las caracteristicas de su estado anterior. Se hace
poco por removerlas. Quedan, por decirlo asi, s6lo escondidas
parcialmente bajo sus nuevas costumbres. Las diferentes na-
ciones a que pertenccian los negros en el Africa son seiialadas
en las colonies tanto por los duefios como por los esclavos;
los primeros considcrandolos caracterizados diversamente de
acuerdo con las cualidades que encuentran en ellos; y los
Mltimos agrupaindosc con verdadero espiritu nacionalista en
las asociaciones autorizadas por sus ducfios. Cada tribu o pue-
blo tiene un rey clegido centre ellos, al que si bien no pueden
colocar en un trono con toda la gloria de Shanti, visten con
toda la grandeza salvaje en los dias de fiesta en que se ]es
permit reunirse. En estas ceremonias (que tienen lugar gene-
ralmente todos los domingos y dias de fiesta )se reuincn nume-
rosos esciavos para rendir homenaje con una especie de alegria
solemne que hace dudar si tiene por objeto ridiculizar o rerne-
morar su condici6n de antafio. El gonong (al que se ha
dado el nombre cristiano de diablito), las cornetas, y toda
clase de instrumcntos inarm6nicos, son tocados por una banda
riuidosa, acompaniados de palmadas, gritos y golpes en todo
cuanto para hacer ruido tengan a la mano, mientras todo el
grupo baila con una furia mnaniaitica hasta caer exhaustos. La
inica parte civilizada del esparcimiento es beber ron.
p 36 [.. ] Le he dicho que existen 370,000 personas de color
en la Isla. De 6stos los mulatos y los blancos libres se consi-
deran en primer lugar, principalmente en su propia e.itima-
ci6n. Estos series (por raro que pueda parecer a los que
ignoran la naturalcza humana) desprecian a aquellos de
quienes proceden, si es possible, con mayor ardor que los
propios blancos, mientras miran a 6stos con un sentimiento
de envidia, casi demasiado natural para que pueda condenair-
seles. Aunque marcados con el stigma de la esclavitud, poseen
ciertos privilegios, que aqui llaman libertad, pero que tienen


66








poca analogia con el significado europco de ]a palabra; cstan
desencadenados, pero lilevan el dogal en sus cuellos. Estain
sometidos a Ia mayor parte de las restricciones impuestas
a los esclavos, en lo que respect a portar armas, permanecer
en la calle despu6s de obscureccr con un farol, etc. y se les
mantiene igualmente desprovistos de conocimientos, pues la
libertad no abarca sus mentes en modo alguno. Su nivcl de
vida es generalmente bueno, a pesar de su extremada indo-
lencia. El alto precio de la mano de obra les permit ganar
lo suficiente, mediante esfuerzos ligeros e interrumpidos, para
pasar casi una tercera parte de su tiempo durmiendo o jugan-
do de interns. Un hombre de color libre, que sea un artifice
pasable, puede. ganar desde doce reales hasta tres pesos al
dia, y los gana mis bicn mediante una cspecie de esfuerzo
hist6rico, que mediate verdadero trabajo. Trabaja la mitad
de un dia, la tercera parte del siguiente, abandon el trabajo
al otro dia, y regresa cuando la necesidad lo apremia. Tal
vez a la mitad de la terminaci6n de su trabajo abandon a su
patron por otro trabajo que est6 mas cerca de los sitios que
frecuenta; no es possible defender de l1.
Los que pertenecen a esta clase y trabajan como dom6s-
ticos reciben generalmente seis reales al dia. Si estan libres
del vicio del juego son por lo general honrados, pero parecen
caracterizarse por una especie de inquietud ante cualquier
tipo de restricci6n. Se consideran contratados para una clase
especial de servicio, como cocineros, caleseros, porteros, etc.
y es dificil obtener su ayuda en alguna tarca que escape a sus
deberes precisos, y as1 lo hacen constar en sus contratos. Dos
o tres dias despu6s de haberlos tornado en servicio, le dicen
a uno que pone demasiados platos en la mesa, que pide la
votanta con demasiada frecuencia, o que envia demasiados
mensajes. Lo dejan plantado en visperas de una fiesta, una
salida en coche, o al cerrar una carta. A pesar de esto, sus
servicios son preferibles a los del melancolico esclavo, que
sabe que no habrA de recibir mas que palabras duras y bofe-

I Es decir, 1.50 ps. Estos jornales que various otros documents con-
firman, representaban un poder adquisitivo equivalent a 6 -
12 ps, a precious corrientes de 1958.


67









tadas por Io que haga, y que no se toma interns en esforzarsr
ni tiene perspectives de terminar su trabajo.
Flay muchas gentes de color que han comprado su libertad
con las ganancias extras que le autoriza la ley.' Son los minns
valiosos de su clase y comnmecntc continuan trabajando como
pregoncros de mercancias en el mercado, pequeiios comercian-
tes en tabaco, etc. Los que resident en el campo difieren poco
de Ia clase mAs baja de blancos con los que mantienen una
camaraderie pcrfecta. Se les ve con frecuencia trabajando
juntos en el mismo oficio, y lamento dccirlo, con md's frecuen-
cia aun, jugando de interest juntos. Este vicido y Ia afici6n
inmoderada a vrestirse son la ruina de la case trabajadora.
Usted sonreiria al ver los grupos de negras con medias de
seda, zapatos de carol, vestidos de percal, chales francese,
argollas de oro. y florcs en el sombrero, galanteadas por Jos
j6vencs negros, con sombreros de castor, levitas inglesas y has-
tones con empuniadura de oro, todos fumando en compamia
como sus supenriore-s. Alli se encuentran sus lavanderas y zapa-
teros, celebrando un "dia de dos cruces" o una fcstividad
religiosa. Al dia sigluiente los tendra a la puerta con algunos
de los articulos de sus atavlos, que tratan de vender para
hacer frentc a los gastos del dia.
La distinci6n que les proporcionan esas galas domingueras
es todo Io que esta clase de genes pueden aspirar a tener y
es en lo 6nico en que pueden competir con 1oq blancos
p. 40 [ .. ] Los esclavos de Cuba han de ser considerados bien
como trabajadores de campo bien como domsticos, pues en
esta mas que en ninguna otra isla varia la condici6n de estas
classes respectivamente. Los que se cmplean en labores domes-
ticas poseen indudablcs ventajas, de que no disfrutan los
demIs, y han sido elecidos por sus cualidades, y frecuiente-

Hasta el 14 de noviembre de 1842 no fueron codificadas las
disposiciones relatives al trabajo y trato a los esdclavos y no
conocemrnos con anterioridad ninguna ley quc autorizase al esclavo
a alquilarse a si mismno, pero era Co-sIumhrc univcrs:lmente accp-
tada segun la tradici6n que se apoyabIa en Ia legislactoi6n roinana.
En la epoca a que se refiere Jameson Io corriente era que los
esclavos urbanos partasen con su duefio cntregale de 12 a 15 ps.
mensuales y el resto de lo quc piLdiesen ganar era para ellos. Si
tenian bastante tenalidad podlan ahorrar lo suficiente para
coartarse.


68








mente, por el buen carJicter o por negligencia de sus amos
riven en un estado de tranquilidad y felicidad relatives.
p, 41 [..] Estos [esclavos] dom6sticos nacidos en servidumbre
hereditaria, son cominnmcnte los companieros de sus jovenes
aminos durante sus afios juveniles, y no es raro que scan los
favorites de sus duefios. Se les ve tendidos o retozando a los
pies de sus duefios con los nifios blancos de la familiar, y se
habituan a recorrer la casa libremente con los seioritos, adqui'
riendo asi ha.bitos de familiaridad que no son faciles de aban-
donar cuando carnbia la naturaleza de sus servicios. Esto
ocurre cuando sus compaieros de juegos blancos se convierten
en sus duefios y rcquiercn que ellos pasen a ser sus sirvientes.
Entonces se les tolera que sirvan con una especie de aire
familiar, que al observador casual parece insolente o, de Io
contrario, se les repudia y ordena Asperamente, tratamiento
que reslenten Ipr'ofiundamente y que con toda seguridad estan
dispuestos a atestiguar. Pero en cualquier forma en que sean
tratados por sus amos, el amor a ]a libertad los hara6 pronto
sentirse inquietos. Ven a muchos de su color que disfrutan de
libcrtad, y la ley autoriza sus intentos por ganarse una con-
dici6n similar,
Todos los esclavos, de acuerdo con la ley colonial espano-
la, que dcvuelvan a sus amos Ia suma en que fueron compra-
dos, ticnen derecho a la emancipaci6n y el dueho no puede
negdrscla. Tamrbin les estA permitido comniprar una parie de
AU libertad, a plazos, de acuerdo con su habilidad, llarnmaindo-
seles coaruados, lo quc permit al esclavo trabajar donde y
con quicn le plazca, pagando a su duefio un real al dia por
cada cien pesos restantes del plazo que hayan pagado. Muchos
sin estar coar lados son autorizados por sus dueios para traba-
jar donde quiera en condiciones similares, en cuya forma un
esclavo industrioso puede ganar en pocos a5ios lo suficiente
para ernanciparse.0 Es fAicil apreciar lo excelente de esta
La coartaci6n era la facultad quc concedia la costumbre al esclavo
de comprarse a si mis-rno a plhIzos. Pero era el amo quien imponia
el precio. El plazo de entrada no podia ser inferior a 50 ps.
D Jnmeson es muy optimista, en realidad los esclavistas dificultaban
por todos los medios posibles Ia coartaci6n y en todo caso los 50
ps. exigidos como dep6sito previo resultaban una suma enornme
para un esclaivo corriente.


69









disposici6n. El permiso para comprar la libertad a plazos es
a la vez una political sabia y compasiva. Satisface alt duefio
con un alto interns, durante el period en que el esclavo esta
trabajando por su libertad, e infunde a este ultimo el haibito
del trabajo realizado a gusto mientras esta, por asi decirlo,
rompiendo sus cadenas eslab6n por eslab6n. Otra reglamen-
taci6n con el misrno espiritu que la anterior, es la que permit
al esclavo, descontento del trato que recibe de su dueiio, pedir
una carta o licencia para ser vendido, o, en otras palabras,
cambiar de servidumbre. En este caso, sin embargo, el dueno
puede sefialar el precio que quiera a su esclavo.
Suele provocar un efecto muy singular al extranjero en
las Antillas verse requerido con las palabras "Por favor, quiere
usted comprarme?" Por mi parte senti una sensaci6n emba-
razosa cuando 7fui abordado asi por un semejante, pero la
frecuencia de estas solicitudes ha llegado a serme agradable,
pues veo que tiene como origin el scr yo ingles, un native
del pais cuyos esfuerzos en favor de la raza africana, seran
venerados por los descendientes civilizados de aquellos que
habrain de salvarse de la double servidumbre de ]a esclavitud
y la barbaric.
p. 44 [.. ] Los negros que trabajan en el campo son o bien
bozales, o esclavos enviados alli, demasiado torpes para ser
utilizados como artifices o domesticos, cuyas faltas en su capa-
cidad de tales se castigan mediante esta especie de destier'ro.
Enviarsele al monte es el castigo mas severe con que puede
amenazarse a un negro domestico. Esto es suficiente para
mostrar lo diferente de sus condiciones.
La parte de la isla en que estain el ingenio o plantaci6n
de azuicar, y los cafetales, se encuentra a una distancia remota
de la Habana y las ciudades en que resident los propietarios.
En consecuencia quedan bajo la administration de los mayo-
rales, hombres, en todas las islas, generalmente de carActer
indiferente y situacion desesperada, o si no se encuentran en
este caso, son al menos una clase de gentes cuya conduct no
esta frenada por la educaci6n ni los sentimientos ni han lle-
gado a tener el menor grado de refinamiento. Los esclavos
puestos bajo su custodia dependent enteramente de su tern-


70

























Carta I
p. 16


peramento, y estain demasiado lejos de la sociedad de sus
compalieros mis favorecidos para conocer los derechos que
las leyes les concede. En las localidades en que estan ence-
rrados entire montanias, se hayan tambien desposeidos de las
ventajas de los trabajos extras, o de cambiar de servicio, y el
inico renmedio al sufrimiento es Ia paciencia o la rebeli6n. No
pasa un ano sin que ocurran casos de esta ultima. El invierno
pasado un grupo de 700 huy6 a las mnontanias, y pasaron dos
meses antes de que las militias enviadas contra ellos los obliga-
ran a rendirse. Es inuitil hablar dc lo bien que se trata a
hombres que arriesgan su vida por mejorar su situaci6n.

[Andlisis demogrdfico]

[...] De acuerdo con el censo de 1817, [la poblaci6n
blanca] asciende a 238,796, de los cuales 129,656 son varones
y 109,140 hembras. Un caliculo hecho en junio de 1820 por
la Junta Provincial 10 expresa que se eleva a cerca de 320,000,
teniendo en cuenta la afluencia de extranjeros y espafioles,
y el nurmero de los que eludieron el censo de 1817, por el temor
de que se efectuaba con el prop6sito de imponer tributes. No
estoy enteramente de acuerdo con estos arguments. Cual-
quiera que haya podido ser ]a afluencia de europeosC cs
lamentablemente clerto que hay que deducir un 25 por ciento
por las perdidas ocasionadas por las enfermedades climaticas;
y, en cuanto a los efectos de los que evadieron el censo, el
gobierno era entonces demasiado arbitrario y Ia poblaci6n se
encontraba demasiado esparcida para powder burlarlo. El en-
contrarse la isla div'idida en provincial1 en primer lugar;
dcspues en partidos, cada uno de entire una y dos leguas
0o Provisional en espafiol en el texto.
c Durante el afio pasado (1819) el n6mero de emigrantes que
llegaron de various paises para residir en la Isla, se elev6 a 1,332
hombres, 143 mujercs, y 227 nifios, un total de 1,702. De estos
201 procedian de Inglaterra e Irlanda; 384 de Francia y sola-
rmente 416 de Espa5a!
1 Se refiere a la nueva nomenclatura constitutional, antes y despues
la isia se hallaba dividlda en dos departamentos, occidental y
oriental y 6stos en tenencias de gobierno que se subdividian en
partidos pedaneos, Dos leguas cuadradas eqtivalen a 216 caba-
ilerias. unos 30 Km2.










































Carta II
p. 36


cuadradas; y 6stos en parroquias, proporciona utina gran faci-
lidad a la inspecci6n, y la ansiedad do Ia poblaci6n cat61ica
por no faltar a los ritos sefialados por la iglesia, pone a dispo-
sici6n los bautizos, matrimonios y defunciones, los tres datos
estadisticos principles, con la mayor fidelidad. Por estas
razones me inclino a career que la poblaci6n blanca dc Cuba
no puede conslderarse en esta fecha (1820) en m'ias de
250,000 aun aceptando el aporte de la inmigraci6n y el cre-
cimiento natural. El progress de este ultimrno se puede juzgar
por el hecho de que de 77,821 personas comprendidas en ahi
ciudad y el municipio de la Habana, se bautizaron 4,015
nifios en 1819, de los cuales murieron 1,302, dejando un
aumento natural de 2,713 del total de almnas, o sea, alrededor
del 3 1/2 por ciento. Durante el mismo periodo muirieron
3,819 adults, o sea el 5 por ciento del total; de 6stos, 1,217
(principalmente soldados y marines europeos) murieron en
los hospitals debido a las epidemias adeinas de muchos
recien llcgados dc la misma clase que murieron en casas
particuilares, dejando, probablcmcnte, alrededor de 2 a 2 1/2
por ciento de mortalidad entire los criollos adults. TomAndola
asi no creo que mi afirmacion sea muy crronea,
La poblacion de color de Ia Isla (incluyendo mulatos y
negros, esclavos y libres) se elevaba en 1817 a 314,202, exc-
diendo a los blatcos en 75,406. De este nfimero 30,512 eran
mulatos libres y 28,373 negros fibres. A csta ultima cifra hay
que afiadir la importaci6n de los uIltimos anos, o sea, 25,976
en el ano 1817; alrededor deo 17,000 en 1818; y 14,668 en
1819, a1 haciendo un total de 181,968 esclavos, y un exceso
de 14,050 sobre la poblaci6n blanca.
[... ] En los ultimos treinta afios se han traido mnas de
200,00 negros dcl Africa a esta Isla, y no es una suposici6n
vaga presumir que hayan perecido m&s de 50,000 en el tran-
sito.D No es preciso ningun comcntario.

12 Estas cifras son riIs bajas quec las officials espaiiolas publicadas
por PEZUELAI Diccionario, etc. t. 2, p. 284, particularmente
para el ano 1818, 2,902 esclavos menos.
D Pueden aducirse muchos ejemplos lamentables que prueban estos
cilculos. La ley espafiola permit cinco esclavos por cada dos
toneladas, y aunque el nimncro se complete enteramcnte en las
costas de Africa, el promnedio de importaci6n es de dos esclavos








Carta V
p. 100


[.. ] Tengo que deciarar caindidamente que durante los
ultimos afios el gobierno no ha desatendido el advance de la
Isla y la educaci6n de Ila poblaci6n. Con cse 4ltimo prop6sito
se puso en vigor un decreto en octubre de 1817 permitiendo
la apropiacion de divei-sas parties de la costa norte y sur por
personas de la raza blanca que se decidieran a estableccrsr
en ellas.13 Se ha establecido utin fondo mediante un impucsto
provisional de seis pesos por cada esclavo var6n importado
de Africa. Comcnz6 el 10 de febrecro de 1818, y hasta el 30
de noviembre dc 1819 liabia producido 106,130 pesos. Con
este fondo el gobierno se compromnete a pagar a todas las
personas cat6licas quc puedan emigrar alli, la suma de tres
reales al dia a cada adulto, y la mitad de esa sumrna a los que
tengan inenos de quince afios de .dad durante los dos prime-
ros nieses despues de su llegada; un peso por legua, para gastos
de transport, desde el puerto en que desembarqucn hasta
el lugar asignado para su residencia, a cada adulto, y cuatro
reales a cada nmenor. Las parties de la Isla elegidas para esta-
blecer a los que se sientan tentados a colonizarlas son: Nuevi-
tas, en la costa norte; Guanldnamo, hacia el Este; una region
de scis leguas cuadradas, contigua a la Bahia de Jagua en la
costa norte, y otra de alrededor de cuatro leguas y media,
]lamada Santo Domingo, a unas ciiatro leguas de la costa
norte, diez Iegias al oeste de Villa Clara y setenta de la
Habana.
Todas las personas blancas de nmas de dieciocho a5os de
edad que lleguen a Nuevitas antes de abril. de 1821, recibcn
como su propicdad absolute una caballcria de tierra, con la
condici6n de que deben comenzar a cultivarla dentro de seis
meses y poncr en producci6n la mitad dc ella, por lo menos,
dentro de dos anios. Cerca de cuatrocientas personas en epocas
diferentes desde la publicaci6n dc esta donaci6n, se acogieron
a sus beneficios; pero, bien sea por indolencia, o por dificulta-
13 Para mas detUlles sobrc estas tentativas de colonizaci6n blanca,
v6asc CORBITT. DUVON. Inmigration in Cuba. En: The
Hispanic american Review, May, 1942. p. 285-294.
por tonelada! Un barco carg6, se hizo al mar, perdi6 la casi
totalidad de su carga, regres6 a la costa y logr6 llenar sus bodegas
vacias por segunda vez. Lleg6 a La Hablana con una proporcionri
de solamente un esclavo y medio por tonelada!


73








des insuperables, ha surgido el desaliento y ]a nueva colonia
esti decayendo gradualmente.E
Iguales privilegios se ofrece a los quc se prcsenten en la
Bahia de Guantdnarno y Santo Domingo centre enero de 1820
y diciembre de 1821. Cuando terminen los periods de las
concesiones de Nuevitas y las dos colonies citadas, cesara la
donaci6n de tierras y las que entonces carezcan de propicta-
rios serAn ofrecidas en condiciones de remuneraci6n; el primer
afio despu6s del termino de Ia donaci6n, a raz6n de cien
pesos por cada caballeria de tierra; el segundo afio a ciento
veinticinco pesos; con un aumento progresivo de veinticinco
pesos por cada afio durante el t6rmino de diez afios. Tambi6n
se ha habilitado recientemente el puerto de Guantanamo y
puesto en vigor un tribute adicional del dos por ciento (sobre
los impuestos ordinarios) en produictos de exportaci6n para
pagar la construcci6n de una baterla para la defense del
puerto, y tambi6n para un edificio para la aduana y el faro.
Existen ya setenta y ocho plantaciones en Ia vecindad y se ha
establecido alli la sucursal de una fibrica de tabaco; asi
lo excelentc de la bahia y la situaci6n admirable para el
comercio, habrAn de favoreccr su rapido progress.
La colonia de Santo Domingo no posee estas ventajas. Es
cierto que estf situada entire los maizales de Cuba, que se
cultiva alli el trigo con todo 6xito y que las tierras bajas
son capaces de producer tabaco; micntras que las mAs altas
estAn sembradas de cedro, caoba y Acana (madera usada para
muebles). Pero el rio Sagua que corre a trav6s de esas tierras.
forma, en sus meandros, un curso de siete leguas hacia el mar,
o sitio de embarcaci6n y a este Cltimo lugar s6Io pueden
acercarse barcos de poca carga. Estas dificultades habran de
impedir probablemente que llegue a adquirir gran impor-
tancia.
En las orillas de la bahia de agua, un oficial retirado del
regimiento de Luisiana, el tenientc coronel D. Louis de Clou-
vet, ha obtenido una concesi6n de cien caballerias de tierra

E De acuerdo con el 6ltimo informed de una persona opuesta al go-
bierno y que lo utiliza fundamentalmente para su acusaci6n, no
quedaban mas de treinta o cuaretita personas en junior de 1817.
El puerto s6Io admite barros de poc.a carirgai,










y se ha establecido alli con cuarenta families de colonos espa-
fioles de Luisiana. En dos afios han tornado residencia alli
doscientas cuarenta y una personas. El gobierno concede treinta
pesos por cabeza a todos los que vengan de Luisiana o de l1s
Estados Unidos y sesenta pesos a los que vengan de Europa.
Durante los seis primeros meses deben recibir 3 1/2 reales al
dia y pueden importar todos los articulos de necesidad libres
de derecho durante cinco afios, esto es hasta 1824. Los ocu-
pantes de sus colonies respectivas no pueden vender las tierras
hasta el termino de cinco anios despu6s de haber entrado en
su posesi6n.



















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75


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El Diminutivo en Milanes



Salvador Arias



En su important trabajo sobre los diminutivos,' Amado Alonso
explico con acierto c6mo 6stos constituian una zona altamente expresiva
del lenguaje, cspecialmentc capacitada para la creaci6n artistic. La
literatura espafiola nos brinda ricas mucstras d ello. El diminutive en
manos de un escritor pronto dcsborda el rigido marco 16gico que la gra-
maitica pretend atribuirle, marco quc ya el habla cotidiana ha sido la
primera en superar. Pero en un artist los diminutivos pueden alcanzar
tna valoraci6n aun mayor: sirven de resquicios lingilisticos propicios para
uina vigorosa aparici6n de su mundo poetico. De ahi la importancia que
pueda tener un studio sobre ellos. Entcndi6ndolo asi, hemos dedicado
estas linmeas a tna indagaci6on acerca de la presencia del diminutivo en
Jose Jacinto Milants.
No es su uso reiterado lo qcue va a ser caracteristico en este poeta,
sino mas bien el creciente domino que logra sobre el diminutivo como
expresion sintetica de sus esencias liricas. En esto podra, advertirse toda
una evoluci6on, con dos fuentes evidentes, una literaria y otra popular,
fusionadas ambas ya al final de su producci6n. De entrada, si reparamos
en los que probablernente scan sus versos mas populares, encontramos ya
iun uso estillstico del diminutivo:
i Ay de mi t6rtola, mi tortolita,
Que al monte ha ido y allA qued6! -'
SAMADO ALONSO: -N-ocion, emoci6n, acci6an y faintasia en los diminiutivos",
en Estudios lingiisticos. Tenzas espaifoles. Madrid, Credos, 1961, pp. 161-189.
Alonso sefiala las siguientes posibilidades de los diminutivos en uso estilitico:
nocionales, emocionales, de frase (expresi6n de temple), afectivos-nctivos. de
cortesla y est6tico-valorativos.
2 JOSE JACINTO MILANES: Obras complete, tolo 11. La Habana, Con-
.9ejo Nacional de Cultura, 1963, p. 81. Todas has citas poktica's se har&n por
esta edicion. El subrayado de los diminutivos en todo el trabajo por stipuesto
que es nuestro.


77









Segun lo popuesto por Amrnado Alonso, "tortolita" podria ser clasifi-
cado como emotionall", aunque fijandonos mejor advertimos que el
diminutive act6a sobre un vocablo repetido, enrnarcado dentro de una
oraci6n exclamativa compuesta, teriida toda de una doliente ternura. En
realidad "tortolita" esta sefialando el temple que preside la expresi6n
entera, cncontrAndonos, por lo tanto, ante un diminutivo de los Jlamados
"de frase". Mas lo important es senialar c6rnomo ese'tono quejoso, desen-
vuelto dentro de una suave y afectuosa intimidad, tan caracteristica de
Milanes, encuentra en la matizaci6n de los diminutivos su expresi6n
apropiada.
La presencia del vocablo "t6rtola", con la intenci6n que Milan6s le da
y en diminutivo, es un viejo motivo aleg6rico de la poesia espanola, pero
generalmente utilizando el sufijo "-ico" En la literature de los siglos
de oro se hace un uso abundante de "--illo", especialmente cuando se
quiere dar Ia idea de algo tierno y amoroso, casi siempre con un dejo
de tristeza. Bastenos so6Io recorder el famoso ejemplo lopesco, "Pobre
barquilla mia / entire peniascos rota". Y el sufijo hasta llega a caracterizar
todo un tipo de poesia: ]a t cancioncilla". Esta influencia le va a ser
trasmitida directamente a Milanes, lector entusiasta de Lope, que escribi-
ra tambien "'cancioncilas",4 a la vez que reitera el sufijo "-illo" cuando
trata de comunicarnos el tono antes mencionado. Asi lo encontramos ya
en una de sus primeras composiciones, "Cita nocturna":

Vuelve, simplecilia, vuelve
A tu abandonado lecho: .

3 Como muestra, he aqui dos ejemplos del siglo XVI, bastante caracteristicos:
Si no es la tortolica
que esti viuda y con dolor.
("Romance de Fontefrida", an6nimo)
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado,
("CAntico spiritual entire el alma
y Cristo su Esposo", de San Juan
de la Cruz)
N6tcsc c6mo se va creando el simbolo poktico: t6rtola en diminutivo igual a
doliente ternura amorosa, sentido en el cual lo recoge MilanAs.
4 "El nido vacio", cancioncilla (Oh. cit., p. 37) y Cancioncilla, "La lgrima
de amor" (Ob. cit, p. 315),
5 Oh. cit., p. 10.


78









Y luego, una y oira ,'ez:


rTu ,jardincillo sombrio


Ves la juentecilla
Con timido correr 7


Del regalado airecillo'


Algin vientecillo vago


Hendiendo el agua en volador barquillo 1

Estos ejemplos, tornados de obras escritas antes de 1838, nos presentan
al poeta afin buscando sus medios propios de expresi6n, que ya parecen
encontrar vehiculo apropiado en el diminutivo "-illo", aunque sea en
foryna artificial y libresca.
Sin embargo, ya desde los mismos comienzos de su actividad poetica
Milanes ha- estado cultivando otra faceta, de franco sabor popular, en la
cual el diminuitivo ha tenido un- libre desenvolvimiento. Utilizando el
habia coloquial logra uina expresi6n lingiilstica que quizas apenas sea
literaria, pero que si tiene indudable viveza y colorido. Y en ella el dimi-
nutivo juega un papel muy important, precisamente redondeando su
criollez. Sabido es que es caracteristico de Cuba (al igual que en Santo
Domingo, Puerto Rico y Colombia) 11 el uso preferencial del sufijo
"-ito", cambiado en "-*ico" cuando sigue a "t" (o "tr"). Milan6s se
deja ganar por esta realidad lingilistica criolla y, olvidado de sus models
literarios, describe cosas como las siguientes:

Cleta ia camarioquefia,
cuya boquita risueiaT2


0 Ob. cit., p. 312.
Ob. cit., p. 317.
: Ob. cit.. p. 30.
1 Ob. cit., p. 129.
10 Ob. cit. p. 322.
11 AMADO ALONSO, ob. cit., p. 185.
12 JOSE JACINTO MILANES, oh. cit., p. 363.


79









en casa de tia Juana, preso de mi albedrio
por una primila que Dios me dio aqui13


--Mi peinitica de "teja", iaital! 1

Pero ya en este camino, las posibilidades van a ir multiplicAndose.
Inclusive juega intencionadaniente con los dimrninutivos. Como en estos
dos de su composici6on "La mala rabia", diferentes en su objetivo, pero
ambos con un indudable carActer "afectivo-activo":

"Mala rabia", como saben
mis lectorcitas cubanas,
por poco que hayan cursado
las gastron6micas aulas,
cs un breve mar de almibar, [etc.] in


la negra, alzando el tablero,
el medieciho reclama '

A la larga, los diminutivos nos van comunicando una atm6sfera cspe-
cifica, dulzona, confianzuda, muy cubana:

Ganitas de ser esposa
son muy dignas de reproclie 17


pues aunquc he estudiado, bien conoce usted
que fui siempre, tio, seriecito y corto '


Y lo mejorcito que hay
es que ya no me desdceia 1

13 Oh. cit., p. 376.
14 Ob. cit.. p. 407.
5 Ob. cit., p. 390.
16 Ob. cit., p. 393.
- Oh. cit., p. 410.
is Ob. cit., p. 377.
1 Ob. cit., p. 378.


80








Que por ssupuesto no es remisa en Ia nota maliciosamente critical,
como ciiando nos present al "bachiller" oportunista:

que al fiscal a quien yo amo
mi em ienito Ie recuerdes 20

0 en este otro, sefialable por lo afilado del termino, dentro de la
mejor tradici6n del "choteo" criollo:

Sabes quien es mi deudor?
Nuestro curita Zorrilla21

Amacdo Alonso reconoce que el diminutivo tiene especial cultivo en
el hahia rural, donde las relaciones coloquiales exigen el compartido tono
amistoso entire los hablantes. Por eso, cuando Milanes se coloca frente
a lo campesino va a aumentar su uso del diminutivo. Pcro no se trata
s6olo de un caso de simple transcripci6n linguistica, sino que la aparici6n
de los sufijos va como penetrando cada vez niis las cosas mismas, en
,ma discreta proyecci6n sicol6gica, logrando formas que si ain no alcan-
zan plcnitud cstetica, si apuntan con cierta originalidad. Vearnos. por
ejemplo, "La guajira de Yumuri", de 1840:

Su "tuniquillo"
Corto, amarillo,
Muestran que han sido la sin reposo,
La "guajirita" de Yumuril
La que fue amada de Don Eugenio
Que tiene ingenio
Dos cafetales y un "potrerio" "s

Si en lo anterior el valor artistic es muy relative, puede hacerse notar
la aparici6n del sufijo "-illo" como expresi6n popular y native, a la vez
que vamos recogiendo la impresi6n de que los dirriminutivos estin utiliza-
dos, m=s que con intenciones especificas cada uno, para sugerirnos el tone
20 Ok cit., p. 366.
21 Oh. cit., p. 369.
2 1 Ob. cit,, p. 39.








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general, la atm6sfera. Esto lo encontramos con mayor plenitud en las
Glosas6 cubanas, que aperecieron en 1841:

"Sali a coger un zorzal
cierta mananiita a pic :i
..................
Hay un trillito., y por el
Un dia, sin ser cruel,
"Sali a coger un zorzal" 24


SNo yes sobre aquellas lomas
Una casita, no fea,
Sobre la cual aletea
Una nube de'palomas? 2

Joven, y al carinio mudcla.
Como tojosita viuda
SSola me tengo que andar! 26

Tiplecito desdichado,
Aqui te abandon yo:
Una cuerda te ha quedado
i Adios, companero, adios. 2?

El poeta ha logrado por fin encontrar en el diminutive una mas per-
sonal expresi6n de su tono caracterIstico, en formas de aliento popular,
pero que a la vez alcanzan tambien alguna validez estktica. Mananita
situia sinteticamente todo un paisaje, una atm6sfera, un mundo poetico.
Para nosotros es un caso de diminutive "estetico-valorativo". Trillito
parece como si nos encogiese a ese mundo tierno en donde se sale a cazar
sin crueldad. La casita tiene una significaci6n nocional evidence, pero el
empequenecimiento produce una sensaci6n de lejania po6tica que se
extiende por los cuatro versos, a la vez que funde "casita-palomas" en
una delicadada imrnagen (que en cierta forma rompe el ripio de "no fea").

3 Ob. cit., p. 148.
24 Ob. cit., p, 148.
" Ob. cit., p. 150.
SOb. cit., p. 153.
7" Ob. cit., p. 153,


83









Tojosita es tin acriollamiento de "tortolita", agudizando mAs la nota pla.
fiidera. Y tiplecito aporta connotaciones de emotividad y cubania. Es de
sefialar que en estos ejemplos ya el poeta ha renunciado a utilizar el faci-
lismno de rimar los sutifijos, cosa que antes habla hecho. Lo que si cabe
lamentar es que a Milanes le sea impossible mantener el tono de madure.
poetica que ocasionalmente puede alcanzar. Sus caidas son a veces ex-
traordinariamente bruscas, y cabria investigar si 6stas, mas que prueba
de su desalifio, lo fuesen de su inestabilidad mental.
Quizas el mayor logro del autor en el empleo del diminutivo -como
cxprcsi6n de su lirismo interno a trav&s de una realidad cubana- lo en-
contramos en unia producci6n de 1842, "El alba y la tarde", singular
en mas de un sentido inclusivee por sus mismas desigualdades);

iOh! yo me acuerdo que cuando niflo
(i Felices horas!) me era costumbre
La tardecita bella del sabado,
Sin acordarme del triste lunes,
Con mis amnigos ion escolares
Ir a esos montes qpe nos circundan Z2

Creemos que es innegable el concederle a "La tardecita bella del
sabado" no s6olo poder comunicativo sino tambien valor estetico. Estamos
ante uno de esos moments, no muy abundantes es verdad, en que Mila-
nes logra expresar su mais legitimo mundo poetico. Faicilmcnte nos ha
traspasado el recuerdo infantil con toda su complejidad evocative: sus
ideas y sentimrnientos, entonces y ahora; la aprehensi6n del paisaje fisico
y sicol6gico. "Tardecita" da el temple, junto al adjetivo nada rebuscado:
"bella". El diminutivo ha sido asi vehiculo esencial pam adentrarnos en
ese tono sencillo, casi coloquial e intimamente emotivo, que parece ser
el nfcleo mismo del universe lirico de Jos6 Jacinto Milan6es.





Oa,



'.s Ob. cit., p. !06. ,
'C-^
^'' %'?^~"


84














Critica bibliogrdfica




LE RIVEREND, JULIO. La Repzblica; dependencia y revoluci6n. La
Habana, Editora Universitaria, 1966. 376 p.' ilus. 19 cm. Tirada:
10,000 ejs.
Un nuevo libro de Julio Le Riverend, Vicepresidente de la Academia
de Ciencias y exprofesor de la Universidad de La Habana, es siempre
acogido con extraordinario inter's, y cstc mas que ningun otro. Se trata
ahora, como en la Historia economnica de Cuba (Vease el No. 3-4 de
1964, p. 140, de esta Revista) de la version taquigrafica de sus classes
en la Escuela de Ciencias Sociales. Ambas obras tienen Ia mismna calidcad
c identico rigor cientifico en la exposici6n, pero esta 6ltima aporta ademi's
considerable caudal de informaci6n inedita o poco conocida, asi como
una ilustraci6n abundantisima y de gran interns. Sorprendc, sin embargo,
en una obra de este rango la ausencia total dc grnificos y diagramas para
visualizar las tendencies econo6mniicas que, por lo demas, se caractcrizan
adecuadamente. A fuer de dem6grafos no nos queda mals remedio que
lamentar la carencia de un analisis de la poblaci6n a comienzos del siglo
y de los cambios introducidos por la avalanche de irirnigrantes centre los
afios 1905-25. Pero estos reparos que serian validos en una obra escrita
para las prensas, lo son much menos si tenemos present que se trata de
"notas de clase" que sufren la limitaci6n del acontecer docente y la pre-
mura con que fueron preparadas. Ciertas expresiones coloquiales asi como
alguna discontinuidad en la exposici6n hacen pensar que las multiplcs
y agobiantes tareas que pesan sobre el Vicepresidente de nuestra Acade-
mia han impedido la necesaria revision, el ultimo pulido que nos hubiesen
dado la prosa tersa y brillante a que antanio nos tenia acostumbrados.
Aun con estas limitaciones, la obra llena muy bien su cometido; la
bibliografia, presentada al final de cada capltulo, es suficiente para tiun


85









primer contact con el tcma, y la organizaci6n y presentaci6n del material
utilizado orlentara6 muy provechosamente las numerosas investigaciones
que actualmente se realizan. Pero tal vez lo mas important de este libro
"provisional" sea estimular al doctor Le Riverend a terminar la obra que
le exigen "aquende y allende la mar Oceana" todos cuantos se interesan
por las races de la Revoluci6on que ha convertido a Cuba en "la Isla
heroica de la Libertad".
El plan de Ia obra, clsico y de academico rigor, desarrolla en veinti-
cuatro capitiulos la historic political y econ6mica de la rep6blica dcpen-
diente, desde sus origenes inmediatos -Ia intervenci6n yanqui en la
guerra de libcraci6n national cubana- hasta la huida del dictador Batis-
ta el lo. de enero de 1959. Aunque la prescntaci6n de la obra no sefiala
grandes cortes en el acontecer de este medio siglo de frustraci6n cubana, es
fAcil percibirlos en el pensamiento del Autor: a) desde el inicio de la in-
tervenci6n yanqui a fines de 1898 hasta el gobierno "cubano" de Magoon
instalado por orden del president Th. Roosevelt en 1906 (Caps. I-VI;
p. 1-88); b) desde "los fraudes del liberalism" iniciados por el presiden-
te G6mez (1909) hasta la gran crisis azucarera de 1920-22 (Caps. VII-
XIII; p. 89-180) ; c) el cuatricnio de Zayas caractcrizado como la epoca
del surgimiento do una nueva conciencia national (1921-25) (Caps.
XIV-XVI; p. 181-224); d) la dccada traigica del Machadato y el inge-
rencismo yanqui (1925-1934) (Caps. XVII-XX; p. 225-296); e) la ofen-
siva reaccionaria y el movirniento popular (1934-1958) (Capitulos
XI-XXIV; p. 297-376). Como puede apreciarse, el pensamiento dr. Le
Riverend fluye por los mismos cauces que en Ia Historia econdmica ya
citada, pero ahora se mueve con mas holgura y adquiere tonalidades
mas vivas.
Pa6rrafos mnuy certeros (p. 8-10) described la division y dispersion de
las fuerzas revolucionarias en 1898, sin embargo el lector descaria una
cxplicaci6n adecuada de la actitud dc las fuerzas mambisas; tal parece
en efecto, como si 6stas se hubiesen quedado paralizadas, subyugadas
por el impact de la rendici6n de Santiago. Co6mno sC explica esta atonla?
Cierta es la influencia de las maniobras imperialistas que sefiala Le Rive-
ren: pero este aparente desconcierto no tiene races mas hondas? ino
eCs ya ei rnomento de hablar de la traici6n de muchos jefes que en la paz
premature redescubren rapidamente su epidermis burguesa? En estas
semanas de incierto porvenir so palpa aun mas angustiosa la ausencia d,
Maceo que la de Marti. Se siente subir por oleadas un anexionismo ver-


86








gonzante nutrido de racism, de miedo al pueblo y de nostalgicos sueiios
de prosperidad. De las saudades de estos burgueses, un tiempo romrinti-
cos y ahora famelicos realistas, estatn prenadas las traiciones que nos
aguardan. Qu6 hubiese sucedido si, desconociendo el armisticio de
Santiago, las tropas cubanas hubiesen ocupado las poblaciones del inte-
rior?. Qu6 resistencia hubiesen podido ofrecer, en Puerto Principr,
por ejemplo, los espafioles desmoralizados ya por una aplastante y veirgon-
zosa derrota? Dentro de los Himites impuestos por el plan adoptado, Le
Riverend estimrna improcedente aventurarse mas alla del relato escueto:
no se trataba, cvidentemente, de exponer, por simple juego intellectual;
lo que pudo ser y no fue; sino de poner al desnudo la traici6n burguesa
en las filas del ejercito libertador. La primera traici6n en el siglo XX
de la burguesia a la causa national.
Pero no todo es carencia, hay excelentes paginas consagradas a carac-
terizar a Don Tomas y poner de manificsto la segunda traici6n de la
burguesia cubana (p. 75-88); hay aqul un enfoque verdaderamente ori-
ginal y muy ccrtero, aunque queda trunco sin Ia explicaci6n de la anterior
traici6n. Igualmente interesantes aunquc tal vez mcnos novedosos son
los cuatro capitulos (VIII, XI, XII y XIII; p. 99-110 y 137-164) que
estudian 61el desarrollo econ6mico y el escalamiento imperialista dirante
las primeras dos decadas del siglo. Otro capitulo esti especialniente con-
sagrado (p. 137-148) a los movimientos politicos y sociales.
Cabria preguntarse aqui si el Autor, dcntro del cspacio disponible,
no concede demasiada importancia a ciertos affairs como el dragado de
los puertos de Cuba, o el cane de los terrenos de Villanueva, tipicos en
si, pero, a nuestro parecer, sin mayor trascendencia. Todo induce a pensar
que fueron abultados por los propios intereses imperialistas como part
de una tecnica clasica de "lavado del cerebro" a los pocos components
dc Ia burguesia que aun se resistian a hacer de la patria almoneda. Nos
parece que tal vez Le Riverend soslaya algo la importancia de la "colo-
nia espaniola" como factor de disoluci6n de la conciencia national. A
causa de una inmigraci6n de mas de un million en un cuarto de siglo,
sobre un monto demogrzfico original de mill6n y medio, cl proletariado
urban era casi totalrnente extranjero o negro discriminado; y esto expli-
ca sobradamente la falta de vigor de la conciencia national. Es obvio
* Vease en el numero anterior de esti Revista si w ensayo: La penetracidn econo-
mica extranjera en Cuba.


87








que estas ideas estan subyacentes en muchas j)Aginias y que s6lo razonrs
didacticas inclinaron al Autor a disgresioncs anccd6oticas conio las ya
apuntadas.
El fin de las "vacas gordas" y el fracaso de los prohombres de Ia
independencia, transformada en d6cil dependence, van a conducir a ]a
creaci6on de una nueva conciencia national, reprcsentada por una genera-
ci6on que aspiraba en lo intino a "libertarse de sus libertad ores". Este
process csta muy bien estudiado en los capitulos XIV, XV y XVI (p.
181-224), que nos Ilevan hasta la clccci6on de Machado (1924). Entonces
tiene el archipielago cubano 3,225,000 habitantes, de los cuales no menos
de ochocientos mil nacidos bajo Ia "dependencia", sesenta a setenta mil
j6venes que ahora son "mayores" son los sobrevivientes de los que nacie-
ron cuando las barras y las estrellas ondeaban en el Morro, y esto les
escuece todavia; los inmigrantes, por otra part, se arraigan y muchos
fundani families mestizas, Cuba se "cubaniza" y inity pronto la gran
miseria de los afios negros (1930-1935) encendera la llama de un nuevo
patriotism. Siguiendo rigurosamente el plan adoptado, el Uiltimo de estos
tres capitulos de la tercera part esta consagrado a los movimientos
sociales. El proletariado est. todavia paralizado potr su extranjeria y por
el anarco-sindicalismo impoitado con ella, pero una nutwva innigracion
llega esos aSos y trade frescos los ecos del Gran Octuibre y franca adapta-
ci6n a las tActicas marxistas. Le Riverend pone todo el enfasis nececsario
en el studio de las nuevas organizaciones: la Confederacoi6n Nacional
Obrera de Cuba y el Partido Comrnunista.
Las paginas consagradas a la dictadura Machadista (Caps. XVII,
XVIII, XIX y XX; p, 225-296) son tal vez los ;,jores de esa excelente
obra: el aanlisis de la incredible degradation econ6mica a que llcgo la
Republica es profundo y conciso asl como el estudio dc los movirnmicntos
burgueses oposilcionistas, el fracaso de los politicos traidicionales en 1931
y el surgimiento de dos nuevos frentes de lucha: el pequeio burgues
terrorist con matices facistoides, caracterizado por cl ABC y el gran
movimiento de masas dirigido por el Partido Comunista y sus organiza-
cioncs afines, Defensa Obrera, Juventud Coinunista y Ala Izquierda
Estudiantil. De esta lejana 6poca data la amistad del quo esto escribc con
Julio Le Riverend, juntos participamnos en multiples actos de calle y
juntos fuimos a la carcel por impresi6n y difusi6n de propaganda comu-
nista; los hechos vividos se entrelazan aqui con los episodios narrados. y el
comentario se hace dificil.


88








La quinta y dltima parte de la obra va a estudiar Ia ofcnsiva reaccio-
naria de los afios 1934-1940, el triunfo precario del movimiento popular
y los desengafios de una constituci6n burlada, 1940-4-1. La corrupciion
si.ibsiguiente y el desastre econornico permanent traerAn por sus pass
contados la gran rebellion de la Sierra y el triunfo poptIlar, definitive,
del primero de enero de 1959. Merecen una menci6n las paginas (344-
347) consagradas al studio del ingreso de la poblaci6n y la agudizaci6n
dc la situaci6n agraria: en 1920-25 el ingreso per capita cubano era un
tercio del ingreso per capita de los Estados Unidos y en 1952 s6lo de un
quinto (18%); la exportaci6n de azuicar per caipita fue en esos mismos
anos dc 1.56 Tm y 0.89 Tm, y el valor monetario de 82 ps. y 64 ps. "Pero
la baja del ingreso, dice el Autor, era un problema much mas grave,
porque al crecer la poblacion y no crecer al mismo ritmnio la econonmia,
en la prActica aumentaba el nuamero de gente desocupada" (p. 346)
[ .. ] "La estructura econ6mica caracterizada por una dependencia del
minercado norteamericano habia evolucionado dcsde el punto de vista
agrario hacia la consolidaci6n del latifundio azucarero quo no ces6 de
ctecer durante los afios que corren entire 1915 y 1940". El filtimo capitulo
(XXIV, p. 353-376) comprende un analisis sumario de las fuerzas
political en 1952; la nueva crisis azucarera y el Plan Truslow: el surgi-
miento dc la lucha armada revolucionaria y el asalto al cuartel Moncada;
el plan de desarrollo econonico y social puesto en march por los con-
sejeros econ6micos de Batista y su fracaso; las soluciones politicals"
intentadas a la crisis y finalmente un breve recuento de la lucha armada
en los afios 1957-58.
"En la madrugada del lo. de encro de 1959, el dictador con utin grupo
de c6oinpliccs, huy6 hacia Santo Domingo. Rapidamente se organize un
gobicrno en manos de un grupo de politicos rcaccionarios con el cual sc
pretendia arrebatar el triunfo de la Revoluci6n, pero ia huelga general
decretada por las organizacioncs revolucionarias, unidas en todo el pals,
al mismo tiempo que la formaci6n del Gobierno Revolucionario en San-
tiago de Cuba, impidi6 la maniobra, iniciAndose, por cdnsiguiente, la
etapa de la Rcvoluci6n desdc el poder" (p. 374). Esta vez la burguesia
no tuvo tiempo de traicioriar los intercscs del pueblo.


J. P. R.


89






















UN NUEVO ESTILO EN LA DIFUSION DEL LIBRO...

A principios de estc aho, en el discurso pronunciado en el acto de
clausura del XI Congreso Medico Nacional y VII Estomatologico, el
compainero Fidel Castro dijo:
"Todo lo que la humanidad pose [en cl campo dc la cultural, la
cicncia y la t.6cnica] es fruto del esfuerzo de toda la humanidad desde
hace millares de afios, desde los pueblos que dcsarrollan el idioma, desa-
rrollaron las matemAticas, desarrollaron las bases de los ulteriores avances
de la cicncia en todo el mundo".
"Y si hay una herencia universal que la humanidad se ha legado
a si misma es la cultural, es la ciencia, es Ia t.cnica. Y nosotros, paises
subdesarrollados, paises econ6micamente pobres por esa causa, pauses que
si nos estancamos y nos vimos en el subdesarrollo fue esencialmente como
consecuencia de la explotaci6n, tenemos el derecho a reclamar nuestra
participaci6n en el acervo cultural, cientifico y tkcnico del mundo".
Recientemente se constituy6 en La Habana la Editora Revolucionaria
que ya ha publicado varias decenas de titulos de mucho interns. Estas
ediciones estan esmeradamente encuadernadas en tela con letras doradas
y llevan vistosas sobrecubiertas de papel cromo hermosamente ilustradas.
En su discurso del ultimo Primero de Mayo, el companiero Fidel Castro
dio una nueva definici6n a nuestro pais: el de "los libros baratos y la
cerveza cara", y anunci6 la distribuci6n gratuita de libros a los estu-
diantes.
Los libros publicados por esta nueva editorial van acompatiados por
la tarjeta que i'eproducimos en facsimil.


90















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;@ ::.4:.. ...-.......
















INDICE DE GRABADOS


PAGo.
PALMS ABOUT THE INDIAN FOUNTAIN
Xilografia, 16,2 X 20.5 cm. (En: Harper's Weekly, fpb. 27, 1869),.... 1

SIBANICU, CAMPAMENTO DE LOS MAMBISES, DONDE SE REUNIO
LA ASAMBLEA LEGISLATIVE EN 1869, de BAULA
Acero. 16.75 X 23 cm. (En: L'lIlustration, 1869).. ................ 8

PATRIA Y LIBERTAD
Acero, 5.5 X 4,7 cm. (Vineta de un Bono de la Republica en Armnas.
Emprestito del 1I de diciembre de 1872). ........ ............... 10

ESCUDO DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. en los priinmeros afios
de la Repiblica
Xilografla. 3 X 2 cm.. .......................... 4 41

FRAGATA INGLESA DE CINCUENTA CA.ONES
Acuarela de autor an6nimo, 485 X 30 cm. (Fragmento de una Vista
panoramiea d c la bahia de I.i Habana en 1823).................. 42

LA ISLA OFRECIDA
Acero, 5.4 X 3,9 cm. (Vifieta de un Bono de Li Repubblica en Armas.
Empristito del !I de diciembre de 1872)....................... 44

GRILLOS PARA ENCADENAR A LOS ESCLAVOS Y CONDUCIRLOS
DESDE SUS TIERRAS HASTA EL LUGAR DEL EMBARQUE
Xilografia. 4 X 7 cm (En: L'Abolitioniste Francais, 1846i). ........ 58

PORTADA DEL LIBRO DE JAMESON ............................ 60

UN ESCLAVO
Xilografia, 4 X 7 cm. (En: L'Abolitioniate Frunais, 18-16) ......... 75












MUELLE DE LUZ Y CUPULAS -Y TORRES DE LOS CONVENTOS
DE SAN FRANCISCO Y DE SANTO DOMINGO
A-\cuarela de autor an6nimno. 485 X 30 cmr. (Fragmrnento de una Vista
panoramica dc la bahia de La Habana en 1823)................... 76

PORTADA DE LA PRIMERA EDITION DE LAS ()BRAS DE MILANES. 82

ESCU(DO DE LA SOCIEDAD HABANERA DE DECLIAMACI()OX
Y FILARMONIA
Xilografia.. 4.4 X 3.9 cm. Portada de la p'iimera edicifn de las Obras
de Milanes........ ... ........................................ 84

ESTRELLA DE LA LIBERTAD
6,2 X 6,2 cm, (Vificta de un bono de la Republica en Armnas. Empr6stito
dvcl P d c diciembcinhre de 1872) ................... ............... 91
























Este
titulo
se temrin6
de imprimir
en el mes de octubre
de 1966
en Ia Fdbrica 274-06
de la Empresa
Consolidada
de Aries
Grdficas




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