UFDC Home  |  Search all Groups  |  Digital Library of the Caribbean  |  Caribbean Newspaper Digital Library  |  Biblioteca Nacional José Martí  

Revista de la Biblioteca Nacional

MISSING IMAGE

Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Physical Description:
Serial
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca ( Habana, Cuba )
Publication Date:

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Record Information

Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00057


This item is only available as the following downloads:


Full Text

1~
k


-


ARO DEL CENTENARIO DE MARTI


_________
r 7- ~ -


-A


r>


a


... V .




L- ,, ../ .. ".- .. .. OJ...
*^1'*







1-* *---**:*:*'-Stl~iiii~a ^AiiS-';.'--.. .~w : *l(6Ste^ -?^'*^ iW -*^"&C^ NlS*'^ .4


Tomo IV No. 4 -La Habana- GCTUBRE I-DICIEMBRE 1953
Con Indice de Autores. Temos I al IV. (1949-1953)


. ... u .. ... q .. .. .. ..../ .: .u .. o.V. ...OWo. o.. .. .:" ..... .. :.. ,.


p. :," :... ..








Sk .C UNDA SERIES t. I I. 4I


Revista


de


Biblioteca Nacional





Lilia Castro de Morales
DIRECTOR A





LA HABANA
SF-OANE, FERNANDEZ Y CIA,
Impresores Compostela 64I
1953


la











Indice:
PAG.

Lla Castro de Morales. Recuento al finalizar el afto del Centenario
de M arti ........ ... ........................ *** .. ........... ... 3

VIGENCIA DEL AYER
Domingo del Monte Primeros Versos de Heredia ...,F...F......... 9
Eusebio Heraondez. Carta al General Autonio Maceo .... .... 13
Anselmo Suarez y Romero. Mi vida como preceptor .....,.... 19

TEMAS E INDAGACIONES
Juan J. Reros. Marti, el Paraguay y la independencia de Cuba ,,... 45
Fflix Lizaso. Marti en los Estados Unidos ..,................m .,... f 61
Jose Manuel Carbonell. El primer homenaje de la Republica a su liberta-
dor Jose M arti .......... ..*4 .. ..... .. F. .4 .. .. 71
Carlos A. Martinez Fortin. Algunas facetas de Marti Jurista ....... 83
Erique Gay-Calbo6. La serenidad de Marti ...*,, 90
Ricardo Riafio Jauma. Guy Ptrez Cisneros ......9........ .... 95
Guy Prez Cisneros Tres notas de arte ............,. .. 100
Luis F. Le Roy y Gilvez. Documento que establece la fecha de inaugu-
raci6n de la primera cAtedra de Quimica en Cuba ,*,...w.&.,.... 107
Jose Manuel de Ximeno. Los Caballeros Maes-trantes de la Habaiua ,. 111
Arturo G. Lavinm El India Argote ................................ 128
Rafael Nieto y Cortadellas. Enrique Villuendas: su famllia .......... 131
Documeatos Sacramentales de algunos cubanos Ilustres: 37. ]ose Anto-
nio de Arredondo y Ambulodf; 38. Francisco de Frias y Jacott;
39, Jose Maria Heredia y Heredia; 40. Narciso L6pez y Oriola;
41. Agustin de Santa Crux y Castilla; 42. Enrique Villuendas y
de la Torre ....a.. ..... ** *...... ....... ..* ,* ...... 142

VIDA DE LOS LIBROS
Biblioteca Naciona, Estadistica del Aflo Fiscal 1952-1953, par P. Moi-
ses Sanchez Gali *! .... .. .... F ....* ... .4 *...4.. 4 157
Bibliogr.fimcats, ..............*- F....O.. .. .....O. ... 9 4 .*. a.. 160
"Martf en Santo Domingo por Emilio Rodriguez Demorirl ..... 160
"Poemas del Hombre", por Carlos Sabat Ercasty ............... 163
"Diccionario del Pensamiento de Jos6 Marti" por Lilia Castro de
M orales .9................... .... .. .... ..4 .... ,4 167
'Tardes de Arisfai" por Aristides Sosa de Quesada 0... "',, 169
"Deslindes de Marti por Juan J. Remos ............... 173
"Polvo y Caminos" por GrtIseida Vidal .. ,.,f*....*. & to177
"Analecta del Reloj" par Jost Lezama Lima ........... 4F* 181
Jose Mart, recuento del Centenario" T. I. por Fthx Lizaso .... 185
Antologia par Franklin Mieses Burgos 1...8.. 189
"Media Siglo de Literatura Cubana" par Salvador Bueno,*,*,, 192
"El gallo en el espejo" par Enrique Labrador Ruiz .... ........ 197
Notas e informaciones *........ ... ....,........ F.. & .. .& ..* 201
Relaci6n de las obras cientificas y literarias inscriptas en el Registro de
la Propiedad intelectual durante los meses de abril, mayo y junio de
1953 209
Indice General de Ia Revista deI la Biblioteca NacionaL Segunda Serie,
Tomos I1, 1 I1 y IV, 1949 a 1953 ..*.....,*..*,.....*4 ......... 211











Recuento al finalizar el ano del
Centenario de Marti


Al cerrar la Revista de la Biblioteca Nacional su
contribuci6n al anio del Centenario de Marti lo hace apor-
tando no solamente la presencia de martianos y temas de
valor indudable para el studio del Maestro sino que in-
corpora, al tesoro de los documents de Marti, dos cartas
mug hermosas de Jose Marti al ilustre paraguayo Jose S.
Decoud y que se dan a conocer por primera vez, gracias
at [ervor investigative de Juan J. Remos.
Esta sola presencia de dos interesantes cartas de
Marti, hasta ahora desconocidas, seria su[iciente colo[6n
para la labor de la revista durante este afio. Pero este
numero aparece tambien, no solamente con el studio de
nuestro estimado amigo i distinguido colaborador Juan
1. Remos, que realiza respect a las relaciones de Marti
y el Paraguay sino que Felix Lizaso contribute con un
ensayo que ilumina, ubica y recuerda las relaciones de
Marti y los Estados Unidos. Por su parte Enrique Gay-
Calb6 nos da un Marti para los niros, tratado en el len-
guaje sencillo, claro, director, que us6 el padre de "La
Edad de Oro", cuando se dirigi6 al mundo infantil.
Nuestro distinguido amigo, de larga labor martiana,
Jose Manuel Carbonell, ha reordenado, con emoci6n, el
primer homenaje rendido al Maestro al instaurarse la so-
berania de la Repfiblica, con la presencia del Presidente
Don Tomas Estrada Palma. Y por su parte Carlos A.
Martinez Fortun nos ha entregado un interesante estu-
dio, que viene a revisar un angulo agudo y poco estu-
diado en Marti: el jurista. La presencia de estos nom--


^3-







bres y estos ensaqos acentuan, por su importancia, la
celebraci6n del a fio del Centenario por parte de la Re-
vista de la Biblioteca Nacional.
De esta manera viene a complementarse la area
martiana que emprendiera la "Revista de la Biblioteca
Nacional'" antes de cste mismo centenario y naturalrnen-
te subrayado este ano de Marti.
En la tarea martiana, en nuestra revista, destinada
a ahondar en e l legado de Marti figuran en numeros an-
teriores los trabajos ofrecidos por Emeterio S. Santove-
nia, Emilio Roig de Leuchsenring, M. Isidro Mendez,
que ya han sido incorporados a la bibliografia important
del Ap6stol. Tambien estan los interesantes aingulos
martianos debidos a Aristides Sosa de Quesada, Nivio
L6pez Pell6n, Andres de Piedra Bueno.
Acompanando este nzimero y [ormando parte de 6l
aparece el indice de los cuatro anios de labor de la "'Re-
vista de la Biblioteca Nacional" y esto obliga a brevec
recuento, puesto que toda la labor de la revista es, en
cierto modo, homenaje tambien a nuestro Ap6stol, pues-
to que fu6 siempre grande su interns por todos los temas
de la cultural y de lo human y nos di6 ejemplo escribien-
do, indagando, sobre los mais variados asuntos.
Una ra'pida revision de los nombres de escritores,
historiadores, investigadores, tanto nacionales como ex-
tranjeros, que han honrado con su valiosa colaboraci6n
la "Revista de la Biblioteca Nacional'" dard una idea de
lo muin agradecida que estara siempre la Direcci6n de
estaRevista a tan importance como espontanea .y honra-
dora colaboraci6n. Reiteramos, lo que en nuestro numero
anterior deciamos: es gracias a este valioso y noble es-
piritu de apoqo a la tarea emprendida por la Revista de la
Biblioteca Nacional que la revista ha podido signi[icar
una actitud, un camino q _un destino. Esperamos que gra-
cias a esta misma cooperaci6n valiosa de los hombres de
inteligencia y sensibilidad, que la honran con su colabo-
racion, la Revista pueda seguir ahondando su traqectoria.


-4--









Asi cumpliremos la political cultural de seguir dandole a
la Biblioteca Nacional un 6rgano que la coloca en el piano
de las instituciones mayoritarias de su clase y hacen de
ella un organismo vivo, militant, activo, no s6lo resguar-
dador sino [omentador de cultural.
Los temas tratados, la variedad indudable, que se
desprende de la revision del indice de los trabajos apa-
recidos durante estos cuatro afios, viene a afirmar la mi-
si6n y funci6n de la Re vista. Para el estudioso de la
historic y de las letras, de la ciencia y de las artes, de la
geografia y de la bibliografia, para el que indaga sobre
los variados temas de la cultural, la Revista de la Biblio-
teca Nacional puede mostrar su indice donde ha cabido
siempre la variedad de temas sin que esta diversidad haya
hecho perder el punt de vista de la calidad.
Mientras se cierra el an-o martiano se levanta el nue-
vo edi[icio que albergar6 a la Biblioteca Nacional y que
llevara el nombre de Jose Marti. El nombre siendo cali-
do y just homenaje es tambien simbolo y obligacidn, re-
v.rencia -y activo amor hacia el legado vivuo del Ap6stol,
puesto que la Biblioteca Nacional se sentiri cada dia mas
obligada, a traves del permanent homenaje emotivo, con
quien [ue lector indesmaqado y no solamente nos ensefi6
el camino de la independencia, el sacrificio, el decoro y
la dignidad, sino que tambien nos ensefi6 a amar el libro,
a querer a las bibliotecas, a respetar siempre a la cultural
y servirla. Su lecci6n fue siempre practica -y pudo unit
las hermosas definiciones que nos dej6 sobre el libro, ta
lectura, el lector, el saber y el aprender, a su ejemplo como
lector, enamorado de los libros y verdadero maestro de
lo human.
En "Vigecncia de ayer cerramos el ano con otros
dos homenajes necesarios: el que la revista rinde a Do-
mingo del Monte, orientador de literatos, fino critic y
ensayista, animador de importantes zonas de la cultural
en Cuba, en el siglo pasado y el just homenaje a Eusebio
Hernandez, medico, patriota y rememorador de la vida
de Maceo y de la gesta independentista.


-5-








En las paginas de hoy la Revista rinde breve home-
naje a una vida ricamente Uztil y laboriosa, prematuramen-
te desaparecida. El recuerdo de Guy Perez Cisneros es,
ahora, obligada raz6n de justicia.
La Revista de la Biblioteca Nacional continue su la-
bor, porqze piensa que "hacer es la mejor manera de
decir" y haciendo cada numero decimos nuestra faena de
seguir laborando pot una institucion dinamica, que se
aproxime cada dia rmas al ideal mnartiano de servicio pro-
fundo de la cultural y de sentido hondamnente popular q
national.
Lilia Castro de Morales.










Vigencia del Ayer










































P--1

























Domingo Jet Monte, critlco y amnimador de un important sector
de las letras cubanas en el siglo pasado, bioblidiqrafo distinquido,
cuyo primer centenario -de su muerte conmemoramus reverentes
ante~s de terminar el a no del Centenario de Marti.


* "^ I


7u W-,'/















Primeros Versos de Heredia (*)


Por Domingo del Monte

Poesias de D. J. M. Heredia.-Un tomo en octavo,
de doscientas paginas poco mas o menos. Se subscribe
por doce reales en Matanzas en la imprenta de ia
Constancia, puente de Yumuri. y en la Habana en
esta imprenta y en la botica de don Pedro Sanfelifi.
La exhibici6n se harA al tiempo de la entrega. Los
subscriptores de esta ciudad tendran sus ejemplares
francos de porte.
(*) El 4 de noviembre del afno que termi-i se conmincmor6 el Centci1-irio
de la muerte de Domingo del Monte y Aponte. El fervor, nunca disminuido.
del Presidente del Ateneo de la FHahiniia, nustro muy cstiinado nam[qo Jos6
Maria Chac6n y Calvom rcoi-dd muy cspecialmentr este otro centenario que
--comno el de Varela y el de Eusciioiu Hcrnrrdez- coincide con ei ddl aflo
del nachniento de Marti.
La Revista de la Biblioteca Nacionul no podia permn.-dnccer indiferente
ante este ccntenario de Del Monte y rinde en este n6inero su cAlido tributo
recordatorio hacihndolo a traves de la reproducci6n de un breve ensayo I;
terario de del Monte sobre su amigo fraternal: Heredia.
ALInque nacido en Maracaibo, Venezuela, en 1804, Del Monte pertenecc
a la literature cubana,. puesto que a Cuba, llcqd nio y aqui s forno. Estudoi
filosofia y derecho en la Universidad de la Hahan;i. Vivi6 dos afios en Es-
pafia. a poco de recibirse de abogado, y su labor como critic, con1o biblio-
grafo es abundant. Fund6 "La Moda". Fu& colabor, dor de Ia "Revista Bi-
inestrc"," "El Puntero Litcrario". "Aurori de Mitanzas', "''HI Diaro dc l
Habana". "El Albui"', "El Plantel" y otras pubtlicaciones de su tiernpo. Fue
secretario de la Secci6n de Educacidn y Presidente de la de Litcratura, en hi So-
ciedad Econ6inica Amigos del Pais. Labor en una "Bibiicgrafii cIJbaini", sU
obra p6stuma. Fue un verdadero ainiador genecroso de las letras culuiias dc
su tiempo. Su cenAculo orient, albcrg6 y divulg6 talents miy estinablc-.
Pui amigo de Saco, quien lo estim6 tanto que li dedici el prim.er tomno de
sus obras, dcsde Paris. La Academia dte la Histonria ha publicado en scis tomos
"Cent6n Epistolario" de Del Monte.
En la reproducci6n nos hemos scrvido de 3a cdicidn de la Coleccidu de
Libros Cubaios, de "Escrito.9" de Dominqo dc Monte con introduccidn y
notas de Jos6 A. Fernandez de Castro -al que nuestra rcvi.sta espera dedicarle
homnenaje pr6ximo-. Hemos cotejado la reproducci6n de del Monte. en la
edicid6n a cargo de FernAndez de Castro y hernmos incluido el cotrnienzo del
poemna de Heredia, al que se reficre del Monte y que en la edicidn a que alu-
ditnos, FernAndez de Castro omite, explicAndo! n con una notii.








Ya el puiblico ha visto con agrado algunas composi-
ciones de este joven, quizai el primero que dedicandose
desde una temprana edad aI studio de los clasicos, hizo
resonar la lira cubana con acentos delicados y nobles.
Multitud de poetastros adocenados arrebataban los
aplausos de la turba, mientras los amantes del buen gusto
Iloraban los extravios de tanto talent perdido. Sin es-
tudios preparatorios para emprender el viaje del Parnaso,
sin mas norma por donde dirigirse que el Rengijo, y sien-
do sus poetas favorites el frio Arriaza y el buen
Iriarte, de prosaica memorial, ya se dejan conocer los pro-
gresos que harian en el dificil arte de hablar al corazon
con el encendido lenguaje de las pasiones. Por desgracia,
no habia esperanza de que corrigieran sus errors, pues
no los conocian: merced a las alabanzas necias que les
prodigaban sus mas necios admiradores, y al silencio ver-
gonzoso en que yacia la sana critical, tan necesaria para
correqgir los defects literarios: tal presuntuoso poetillo
se tuvo por Anacre6n o Mehendez; y otro rimbombante
majadero se crey6 digno sucesor del sevillano Herrera.
Para mengua de nuestra patria se vieron apestados los
diarios y papeles pfiblicos de anacre6nticas mas frias que
una noche del invierno, de odas hinchadisimas, que de ello
s6olo tenian el nombre, y en fin, de un fairrago de sonetos,
decimas, acr6sticos, seguidillas, que movian la risa de los
extrafios y causaban el enfado y desaliento de los propios.
En tales condiciones se imprimen en Francia colec-
ciones de los mejores versistas castellanos: nuestros poe-
tas contemporaneos de la Peninsula publican sus poesias;
estas se propagan velozmente en La Habana; se esparcen
las semillas del buen gusto, que cada dia hace mais y mas
proselitos: ya no hay joven que no conozca los varoniles
acentos del cantor de la imprenta, ni quien no sepa de
memorial los mejores trozos del dulcisimo Batilo: ya se
estudian los buenos models, y nos atrevemos a asentar
que no esta muy lejos el dia en que aparezcan los frutos
sazonados de ]a aplicaci6n present.


-10-










La obra que anunciamos es una prueba de lo dicho:
la siguiente composici6n servira de muestra del estilo del
autor:
EL DESAMOR
Salud, noche apacible: astro sereno,
bella luna, salud: va con vosotras
mi triste coraz6n de penas Ileno
viene a buscar ]a paz. Del sol ardiente
me prime el resplandor y me devora;
su luz abrazadora
marchita mas y mas mi mustia frente.
Solo tu luz ioh luna! pura y bella,
y modest cual tu, reanimar sabe
mi coraz6n llagado,
cual fresca lluvia al aterido prado.
Hora serena en la mitad del cielo
ries a nuestros campos agostados,
y bafias su verdura
con suave luz y placida frescura.
Calla toda la tierra embebecida
en contemplar tu march silenciosa:
resuena solo la cancion melosa
del tierno ruisenior, o el importuno
grito de Ia cigarra: entire las flores
el zefiro reposa adormecido.
El pomposo naranjo, el mango erguido,
agrupados alia, mi pecho ilenan
con el sublime horror que en torno vaga
de sus copias inm6oviles: unidos
forman bajo ellos cavidad sombrosa,
do de la luna timida los rayos
no penetran jamas. Morada fria
de grato horror y oscuridad sombria,
a ti me acojo, y en tu amigo seno
mi tierno coraz6n sentire Ileno
de agradable y feliz melancolia...

Se ve en ella lenguaje poetico, pasiones, y en fin
versos y no renglones rimados.
Juzgue el lector de su merito. Ojala este ejemplo
sirva de noble emulacion a nuestros paisanos para que se
dediquen con ardor al studio delicioso de las buenas le-


-11-











tras. Ojala que aprovechandose de las envidiosas cuali-
dades que adornan a los habitantes de una zona dulce y
templada, empleen dignamente las disposiciones venta-
josas con que dot6 la naturaleza a los felices hijos de la
mas hermosa de las Antillas.

(El Revisor Politico y Literario, No. 13.
Habana, 1923).


-13-













Carta al General Antonio Maceo

Par Eusebio Herndndez


Tegucigalpa, noviembre 3 de 1882.
Sr. General Jose Antonio Maceo.
Mi mejor amigo:
Contesto a ]a unica que de Ud. he recibido desde
que march, exceptuando ]a de Cumanayagua.
Ante todo me dice Ud. que me enviaba una abierta
para T., y es bueno que yea si la dej6 fuera, pues yo no
la he recibido.
(* PoLos dias aintes qu" Marci. jacid en Colon (Mtaizias) EuSL'b)io
Hcrnindez Ptrcz. Se doctors en Ia Universidad de Madrid, y luego perfec-
CiOTIO SU especialidad enj ginecologia y obstctricia en Ia Univcrsidaid de Paris
y en la de Berlin, siendo tnuy elogiado por Pinrard.
La lucha emiancipadora lo cncontr6 dispucsti sicmnprc y el medico cmincn-
te supo ser, tamnbitIn, paitriota distinquidisino. A! instaurar'sc la Rrpuhblica
Eusebio Hernandez se destac6 como formador de las nucvas qL cufraciones de
mtdicos cuhanos en su especialidad y en la LUnivcrsidad de la Habana fui6 ca-
tedrAtico de obstctricia y ginecologia. Escritor dc obras de carzPter cientifico
como su "Historia Critica dce las Pelviotomias"., AcadOmico de la Historia,
hombre de ciencia y hombre de indaqaciories hist6ricas, scrvidor fic y leal en
importantes ciarqos tecnicos cuando la Rcpcibica, dcespuds de haber cumplido
patridticamcntc en la maniqua.R El centcuario de Eusebio Hcrnmindez obliqa a
recucnto y a homenaje que la Revista de la Biblioteca Nacional rinde, emo-
cionada, al rcproducir una de sus cartas al General Antonio Maceo. La carta
apareci6 en el libro "Dos Confereniicias histdrica-" por- el Generil RI Euscbi
HernAndez y Pfrez. Un studio de la personalidad dcl General Eusebio H,:r-
r.Tndez por M. A. Carbonell". Li Habarina. Cultural, S. A., sin fecha-
Esta carta de Eusebio HernAndez retrata al patriota y al hombre de pon-
deraci6n y dignidad, ai servidor fcrvoroso de ]a causa independcntista. Los
lectores deben rrcordar tres cartas de Marti que se rcfieren. tambien. cunmo
dsta de Eusebio Hernandez, a la tarcTa de Ia prcparacidn revolucionaria quc
culmin6 con la entrevista de Macco, Gdmez y Marti en Nueva York (Octubre
1885). Las cartas de Marti son: las del 20 de Juli cde 1 882 a Gomez y Maceco,
en las que expone los anhclos de reanudar la lucha independentista y la carta
dcl 20 de octubre de 1884 al General Gdminc:, tan I-tonucida.
Este homenaje a Euseluio HcrnE.ndez tiene much cmocidn y es raz6n de
obligada justicia.


-1 3--








Aun no ha recibido Flor contestaci6n a la que Ie
escribi6 juntamente con las que para Ud. traia de los
Estados Unidos.
De dia en dia se nota mas decidido el espiritu de los
del interior de la Isla, por la Independencia. La ruina de
Cuba, es inminente, y el dolor tan profundo, que la pren-
sa liberal no puede ya pasar en silencio la miserable
perspective que espera al pals con la administraci6on es-
panola. Y en toda esa efervescencia se pronuncian con
calor y entusiasmo dos nombres: el de Ud. y el de G6-
mez. Esta es la hora de mostrar cordura bastante, y dar
pruebas de buen juicio; pues la political consiste en saber
esperar en acci6n constant. Ud. dijo una vez en hora
oportuna que no violentaria los acontecimientos, y no los
ha violentado, ni debe violentarlos; que no sacrificaria el
porvenir por una hora de vanidad y de egoismo, y no !o
ha sacrificado. Que nada le separaria de los deberes que
tiene para con su patria, y nada le ha separado. Que
aceptaria gustoso el puesto que se le senialara con tal que
en &l pudiera servir a Cuba, y hoy se le sefiala ese pues-
to, aunque no de un modo definitive porque se esta en
el comienzo. Que no veria sino hermanos y compatrio-
tas, y hoy todos Ie devuelven lHenos de amor esos titulos
que parecian olvidados por los caudillos, justamente con
el de jefe de cualidades eminentisimas. En una palabra;
Ud. ha demostrado confianza en las ideas y firmeza en
los principios que sostiene, y principios e ideas en el co-
razon del pueblo arraigados, vuelven a Ud. buscando el
amparo de su brazo, y el mejor amparo de su pensamien-
to por boca de todos los cubanos.
Si de tal modo responded a sus honradas declaracio-
nes los acontecimientos y los hombres, hora oportuna es
de no desprestigiar esas valiosas prendas. bien con un
silencio injustificado, ora con una respuesta premature.
La cuesti6n debe ser estudiada, pues organizaci6on es lo
que hace falta, y para organizer se necesita unidad de
acci6n y de pensamiento. De aqui que conviene saber


-_4-








que se pretend, que hay hecho, cosa que pueden pre-
guntar los hombres designados para ponerse al frente de
una revoluci6n libertadora. Quienes son los hombres que
estan dispuestos, los elements monetarios y de guerra
con que se cuenta, para del conjunto de todos esos datos,
seguros de que son exactos, poder deducir el estado del
pueblo, es decir, de las masas, y mas que todo, el valor
de ]a oportunidad para dar vida a la obra,
Para eso sera impossible que las investigaciones se
hagan por cada individuo, lo cual da poca idea de orga-
nizaci6n; precisa pues designer un hombre de generates
simpatias, reconocidamente honrado y patriota, que ten-
ga su historic unida a la de los diez anos, que por su po-
sici6n no pueda excitar envidias y rivalidades, y en ese
caso ninguno comno Tomas Estrada. Esa es la manera
de conseguir unidad; pues e1 no dira lo que quiera, sino
!o que de antemano hayan Uds. acordado con (l. El a
su vez podrA irles indicando los individuos que adhie-
ran, los elements que entran, tanto del interior como del
exterior, mientras Uds. al corriente de todo no se gastan
ni exponen a perder simpatias con el manoseo de la cosa.
Asi podra ofrecerse un cuerpo en el exterior, fuerte y de
acuerdo con el del interior, de los cuales ULds. son los
Jefes militares. En ese punto nadie les dispute la supre-
macia, y bueno es evitar la dispute en otro punto cual-
quiera. Sucede con eso como con el trato que se dispen-
sa a un muchacho: mientras nos vea conservados, hasta
que llega la oportunidad, rectos aunque amables, rehu-
yendo toda dispute con 0l, aunque dandole oportunos
consejos, etc., nos conservari el respeto debido entire un
hombre de experiencia y un nino sin ninguna; pero si nos
familiarizamos tanto con 0l que le hagamos olvidar la
distancia que marcan los afios, la posici6n y la experien-
cia y conocimiento de las cosas, nos perdera el respeto,
y nuestra figure acaso disminuya ante la de el, puesto
que se acostumbrarAi a medirnos con su propia media,
por desconocer la nuestra. Igual sucede en political. El
actor de grandes acontecimientos no debe exhibirse en los


-15-








preliminares; pues un descuido cualquiera en lo pequefio
lo hace descender del puesto que la confianza public le
seniala. Cierto que cuando hay verdadero mnrito se reha-
ce la confianza; pero es obra de tiempo y aqui tiempo es
lo que hace falta. El senor Estrada seria entonces la
piedra de toque de las relaciones del interior con el exte-
rior, encargado con su patriotism, honradez y conoci-
miento de las cosas de subsanar las dificultades que se
presented, de suavizar los animos, de conservar el pres-
tigio real de cada hombre como conserve el suyo propio;
de borrar todo prejuicio de hombre y cosas con su juicio
sincero y desapasionado; de rehabilitar todo lo Util para
unos y otros; de acercar las distancias en el orden de los
principios, y borrarlas en las de las preocupaciones; de
dar entrada y acaso dirigir las fuerzas nuevas porque no
es egoista, de indicar la conduct mas adecuada contra
alguna ambici6n encubierta, aniquilando la falta sin per-
der la cooperaci6n del hombre. En fin, de hacer uno el
deber; uno la moral por identico fin honrado y human.
Asi la revoluci6n satisfara al mas exaltado. Este s6olo
desea saber que se hara la guerra; aquel que se hara
oportunamente sin violencias ni locuras. Eso es lo que
.iarantizarA el triunfo, reunidos que sean los elements,
y entonces, no hay que dudarlo, los capitals se inclina-
ran, como siempre, del lado que mayores garantias ofrez-
ca. De ese modo nos habremos colocado alguna vez a la
altura de nuestros enemigos como disciplinados, y nos ha-
remos sus iguales en el terreno de la fuerza, y sus supe-
riores en el del derecho. Entonces la victoria sera nues-
tra porque estaremos mas en raz6n, cumpliendo aquel
principio de filosofia que sostiene que las minorias triun-
fan de las mayorias porque la verdad no es del mayor nui-
mero, sine del que la posee, y los que la poseen son los
menos.
Todo eso me sugiere mi inmenso amor a Cuba, y me
autoriza a escribirselo la amistad pura que a Ud. me une.
De otro modo, yo no me permitiria hacer observaciones
en asunto tan trascendental. Y en prueba de ello, nada


-16--







he dicho al dignisimo general G6mez, respect de quien
pienso lo mismo que a Ud. digo. Yo no ignore que Uds.
conocen bien la posici6n que ocupaban; pero en asunto
tan grande, bien se puede pasar algun detalle, y aqui co-
pio yo aquellas palabras de Ud. en que afirma "que la
verdad no escoge los labios que deba pronunciarla".
Todos son buenos con tal que la pronuncien por amor a
la verdad misma, no por motives personales y egoistas.
Ojala que la experiencia nos haya ensefiado algo,
y por su medio volvamos a la obra como hombres. llenos
de virtudes y escasos de vicios en lo puiblico como en Io
privado. Pasemos a otra cosa.
Con profundo dolor he visto en various peri6dicos
confirmada la noticia de haber sido preso nuevamente
su hermano Jose y dos patriots mas. Yo siento de todo
coraz6n esa desgracia; pero deseo para LUd. la mayor
calma. Su pobre madre es la que compadezco sobre todo,
y a Cuba que se ve privada de uno de sus bravos hijos
y dos mds que acaso serian dos heroes tambien. Le re-
mito El Yara.
Flor vive conmigo. Esta colocado aqui, supongo que
en el destino que Ud. tenia. Es un oven de grandes es-
peranzas. Se ha ilustrado much. Hoy luce su talent
con indudable merito. Sabe bien ingles y frances. Co-
noce Historia; el movimiento politico europeo muy regu-
larmente, y sobre todo en la cuesti6n de Cuba, procede
con much juicio y desinteres. Es de los hombres que ha
comprendido que el que es de los primeros poco import
que lo coloquen en filtimo termino. Por eso al hablar de
Cuba, jams piensa que e1 debe ocupar este o el otro pues-
to. Es dificil oirlo hablar de sus triunfos en ]a guerra;
pero faciinente se goza en dar a conocer los de los demas
sobre todo de Ud. y de G6mez. Habla poco de los malos,
y si lo hace es para disculparlos; en recompensa elogia
sin pasi6n a los buenos. Es discrete, fino, observador, de
conduct inmejorahbie. No habla sino con oportunidad y
procurando no cansar. Es buen amigo y el entero patrio-








ta de siempre. La inflexibilidad de sus principios se nota
en la madurez de sus juicios, y en la meditaci6n de sus
actos todos. Tiene much trato social, talent de las co-
sas y aprecio para los hombres. Respetuoso, aun con sus
subalternos. Digno sin altaneria, y bastante perspicaz,
para no ser aprovechado en caso alguno como instrumen-
to del maquiavelismo de otro. En fin, es un hombre en
toda la extension de la palabra. Por Jo demais Ud. lo
conoce mejor que yo.
Mas6 me pregunta por Ud. con interns y siempre
me encarga sus afectos. Nada le he dicho sobre su carta.
Me ha parecido que sus ultimas palabras eran algo fuer-
tes y he preferido guardar silencio. Entra en juicio cada
dia, y no dudo que sera un buen official. Morey me pre-
gunta por Ud. igualmente interesado. Tambien muy co-
rregido, y siempre bueno de coraz6n.
Tomasito con un chiquito, loco; pero ni pot eso se
distrae de Cuba. Es el hombre recto por naturaleza, y
todos los malos procedures juntos contra el no lo haran
proceder mal. Cada dia lo admiro mds. Joaquin siempre
recordandolo con carinio. Hoy como en su casa por no
tener cocina, y de cerca lo estima mas. El no me conoce
todavia; pero no dudo llegara" a conocerme y entonces se-
remos amigos. Leonela, Americana y Maria lo nombran
a toda hora. iCuanto lo quieren! Vi su recomendado. No
tiene la enfermedad que Ud. creia.
Sin mas por hoy suyo verdadero amigo.

Eusebio Hemrnindez.













Mi vida como preceptor(")

Por AnseInmo Sudirez y Romero

I
Todavia iba yo a la escuela cuando di lecciones
de primeras letras a mis hermanas Maria Ana y Do-
lores.
El ano de 1839 lo paseo con mi madre y hermanos
en el Ingenio Surinam, y alli me encargue de la educa-
ci6n del mnenor de aquellos, Rlamado Lucas, y poco des-
pues tan desgraciado, por haber amanecido un dia
de 1845 completamente sin raz6n, habiendo permane-
cido en ese deplorable estado, sin un lucido intervalo
siquiera, hasta 1867, en que falleci6 victim de una cruel
enfermedad.
Dabale las classes en la casa de trapiche, lejos de
todo bullicio, acariciados por las brisas, con la magnifi-
cencia de nuestros campos delante, escuchando el mur-

(*) Estainos seguros que much ha de interesar a los investigadorcs, educa-
dares y a las personas interesadas en nuestra historic y el desenvolvimniento
de la cultural en Cuba, estas memories de Anselmo Suairez y Romero que
publicamos, respetando la ortografia original, y que figuran en el archivo de
Vidal Morales y Morales, actualmente en la Biblioteca de la Sociedad Econ6-
mica Amigos del Pais. Este manuscrito sirvi6 a Jose Ignacio Rodrigucz para
su libro "Vida del Pbro. Don F&lix Varela", y hemos rcspetado la nota de
gracias, que aparece al final de 'Mi Vida como preceptor" por Anselimo
Sutrez y Romero, La copia la debemos a la amabilidad y prolijidad de
nuestro estimrnado colaborador Sr. Faustino GarciaI, que desde hace tuitoas aflos
viene preocupandose por indiagir y ubicar testimnionios hist6ricos importantes.
Un double interns emotivo tienen tambidn estas paginas, y un' double razdn
para que vayan en esta primer parte de nuestro niinero de hora: como se
recordar.i, Anselmo Sudrez y Romero fuE professor de Marti en el Colegio de
Mendive y a tl escribio Marti desde su encarcelamniento politico; yn nos hemos
referido a lo util que fueran estas confksioncs de Suarez y Romero a Jose
IgnfCio Rodriguez para escribir su "Vida del Pbro. Don Ftlix Varela",
apart de ello desfilan por estas paginas importantes figur.is del ambiente


-19-








mullo de los Arboles, y mirando para el puro azul del
cielo. Pero ni la apacibilidad del ilugar, ni mis esfuer-
zos por explicirselo todo con suma paciencia, fueron
bastantes para que Lucas adelantase. Su limitada inte-
ligencia, los rasgos de su fisonomia y otras muchas cir-
cunstancias, revelaban que sobre su existencia habia
de caer el tremendo rayo que lo sumi6 en l6brega noche
por espacio de veinte y dos anios.
Intent encargarme de la Escuela municipal de
Giiines; pero mi madre, a pesar de la calorosa apro-
baci6n de various amigos que me excitaban a levar a
cabo el proyecto, se opuso por razones que yo tuve
que respetar. Se susurr6 por entonces que en aquel pue-
blo se trataba de fundar un gran colegio, en el cual
se ensefiaria hasta derecho; y desde el moment di
pasos para ocupar esta Catedra, sin embargo de que yo
no era mas que un bachiller en leyes. El colegio no
llego a establecerse.
Eiercitfandome en la traducci6n del frances; en con-
cluir la novela "Francisco", principiada en Puentes
Grandes e! afio anterior; en educar a Lucas; en escri-
bir los primeros Cuadros Campestres, y en recorrer
aquellos campos, cuyas bellezas fisicas y cuyos horro-
res morales deiaron en mi alma una impresi6n jams
educait.ional y cultural del sijlo pasado. El manuscrito tiene nuimerosas Cien-
mniendas y tachaduras. Dainos el texto definitive.
Stiirez y Romert-o escribi6 estiis miemorias a Ios 58 afios, en Septiiimbre de
1876, se record-iri que hahia nacido en abril de 1818 y son como una
iluminikCl]on final, pues el di.tinguido educador y literate murio dos dcspuOs dc escribir "Mi Vida como Preceptor". SuAirez y Romero, no sin
dificultades, logr6 gradtiairsc de abogado, Luz y Cthallero fu su iamigo. Se
hi dicho que como cscritor SLarez y Romero fue correctt, eleganite,C emotivo".
Colabor6 en "Diario de la Marina", "Flores de Mayo", tambien en la
"Revistci de lurisprudencii", "Revista de li Habana" y otros pcri6dicos de su
tieinpo. Alqunos dc sus articulos, agrupados como "Colecci6n de Articutlos
(1859) sirvicron en el colegio de "El Salvador" de Luz y Caballero, como tcxto
de klectura. SuArez y Romero se distingui6, tambien, como economista, poeta y
comrno i-utor de la novel ii ntiesclavista "Friinci.sco", de ta que existed edicion
de nuestra Direccidn de Cultura del Ministerio de Educacd6n. Se ha celebrado
mucho lo castizo y lo fino de la prosa de SuareZ y Romero. Mucho 1o e.sciuch6
Marti, tan.miiji. en hlis tertulias litei-rias en el salon de Don Rafaiel Maria de
Mendive.


--20-








con el transcurso del tiempo debilitada, emplee todo el
anio 1839 en el Ingenio Surinam. Siendo menester que
uno de los hermanos viniera a la Habana para tender
a los numerosos y complicados negocios forences de
la familiar, regrese a esta ciudad a principios de 1840.
No contando mi madre sino con muy exiguas entradas
que apenas alcanzaban para llenar las mas urgentes ne-
cesidades de los otros hijos que tuvieron la dicha de
permanecer a su lado, no le fu% possible asignarme nin-
guna pension por pequefia que fuese. Solicit y obtuvo
desde luego que el abogado Ram6n Medina, a quien mi
padre habia elevado a la desahogada posici6n en que
se hallaba, y el comerciante Jose Antonio Cordero. que
debia estarle agradecido por servicios prestados en al-
gunas pleitos, me diesen, el primero, su mesa, y el se-
gundo, un albergue en su casa.
No abrigo la menor queja de ninguno de los dos;
pero debo explicar los motives que me impulsaron a
preferir despues la mayor miseria a las comodidades
que Medina y Cordero ,se esmeraban en proporcionar-
me, no sea que alguien atribuya a ingratitud la reso-
luci6n que me vi en la precision de adoptar.
Instalaronme en la casa de Cordero precisamente
donde, aunque fuese una de las piezas principles, ha-
bia de hallarme como aprisionado. Sint libertad para
estudiar, salir y entrar alli cuando me pluguiese, por
no tener otra comunicacion que con ]a sala, empec&
en la casa de mi tio Rafael Suarez, situada extramuros.
calle de San Jose entire Manrique y Campanario. la
holgura de que enteramente carecia.
La mesa de Medina era excelente; pero a poco
su intolerancia political ) me hizo comprender que vale
mAs comer un mendrugo, a trueque de no sufrir que
todos los dias se nos echen en cara y se nos denigre
por las opiniones que profesamos. Medina que era
nada menos que Censor de imprenta, que trabajaba en
una oficina del gobierno, no desperdiciaba ninguna


-21-







oportunidad para querer persuadirme a que cambiase
de doctrinas; y como el primero censuraba las compo-
siciones literarias de mis amigos y las mias, suscitaba,
con motivo de ellas, conversaciones desagradables
cuyo resultado fue que abandonase su mesa, en el mo-
mento que la suerte me depart el dar lecciones de
instrucci6n primaria, por veinte y cinco pesos y medio
mensuales, a tres nifios.
Olvidaba decir que por aquella epoca mi tio Jose
Miguel Romero repas6 conmigo la gramatica caste-
liana.
II

Imposible era que, en la extremada pobreza de
mi tio Rafael Suarez, contribuyese yo a aumentarla
yendo a corner a su casa; amabame como si fuese su
hijo; me inst6 mil veces calorosamente para que de el
pan que el dividia con sus hijos, participate cual uno
de tantos; pero sabiendo las escaseces que alli devora-
ban en silencio, nunca acepte sus generosos ofrecimien-
tos, y me propuse mantenerme, sin comunicar a nadie
donde lo hacia, con mi sueldo de 25 pesos y medio.
De el tenia que deducir algo para gastos tambien
indispensables, y no sobrandome sino quince Desos, con
esta cantidad comi una sola vez al dia por termino de
catorce meses, sin que mi familiar, ni mis parientes, ni
mis amigos, lo penetrasen absolutamente. Una sola
taza de cafe, un solo vaso de refresco, una sola fruta,
un solo carruaje de alquiler, nada de eso ni de otras
muchas cosas, pude disfrutar en los catorce meses.
Alguin dia, como el sol que penetraba por instantes en
el calabozo de un preso, me invitaba este o esotro amigo
a comer, y ese dia almorzaba en la fonda, y luego re-
paraba mis fuerzas con manjares que yo me iba desha-
bituando.
Mis vestidos estaban peores aue yo, y. en la ne-
cesidad de reponerlos, mande en una sastreria a hacer








los que me eran del todo Drecisos; convencido empero
de que no me seria dable pagarlos hasta que por cual-
quier casualidad me entrasen algunos fondos.
No quiero omitir el apuro en que me vi cierta
ocasi6n por haber dispuesto de una cantidad de dine-
ro que creia destinada para mi. Con el arriero del In-
genio me remiti6 mi madre cierta ,suma, y, como en
su carta no me explicase a quien debia entregarsela,
antoj6seme, como era natural que sucediese hall&ndome
siempre con hambre, que era para mi, gastAndola en
seguida casi toda. La semana siquiente me escribi6 mi
madre que se la llevase a un amigo llamado Felipe
Fortuin, y en semejante conflict no hubo mas remedio
que cercenar algo de la comida, para pagar. Siempre
lo ignore mi madre.
Una constituci6n fuerte, el amor al trabajo y el
pensar que cumplia sagrados deberes, me mantenian, si
bien pobre, con Animo sereno Y hasta placentero.

III
Vino a sacarme de esta dolorosa ,situaci6n, de que
el tampoco tenia noticia, el amigo que mas he querido,
Jose Z. Gonzailez del Valle, tres anios menos de edad
que yo, tenia a su cargo, en el Colegio Santa Teresa
de Jesus las classes de latin, literature y gramAtica ge-
neral. En vispera de partir a Espafia en 1842 para gra-
duarme de Licenciado en leyes, me propuso que, du-
rante su ausencia, lo sustituyese en aqcuellas. Muy per-
plejo me vi para aceptar; medians nada mas eran mis
conocimientos en esos ramos; iba a reemplazar a un
maestro de sumo talent y de facilisima palabra, a quien
sus alumnos estimaban sobremanera, y por, primera
vez entraba de lleno en la carrera de la ensefianza.
Pero Valle me inst6 de tal manera que me fue forzoso
no desairarlo,
Los que leais estos renglones jams podreis ima-


--23-






ginaros la impresi6n que sent al tomar posesi6n de
aquellas classes! Palido y turbado ocupe el asiento des-
tinado al professor. Recorri con los ojos, de que esta-
ban a punto de brotar las lagrimas, a mis, ya desde
aquel instant, amados alumnos, los cuales, guardando
religioso ,silencio, me miraban con ingenua curiosidad
como deseosos de averiguar si yo seria capaz de poseer
el saber, la elocuencia, la delicadeza y la mansedumbre
de mi antecesor. Me figure que eran angeles y no dis-
cipulos. Considerabame altamente honrado con empe-
zar publicamente el ejercicio de professor. Acordabame
de que tres afios atras, por precauciones muy comu-
nes entire nosotros, mi madre, a pesar de su extraor-
dinario talent, se habia opuesto a que yo fuese maes-
tro en la escuela municipal de Guiines, y pensaba que
ahora, sin su permiLso me dedicaba al preceptorado.
Veniame sin querer a ]a memorial Ia penuria de que
me libertaria desde el primer sueldo que en aquel ins-
tituto cobrase, debiendo tamano cambio a los alumnos
que tenian clavadas en mi su vista escudrifiadora. To-
do esto hizo brotar de mi coraz6n un raudal de amor
a mis discipulos. Me propuse estudiar incesantemente
para no imbuirlos en ninguin error, emplear el metodo
que mejor contribuyese a sus progress, y atraerme su
carifio con el fin de que entire ellos y yo no hubiese
las funestas relaciones producidas por el miedo sino los
sacrosantos vinculos que nacen de la simpatia.
En carta de 9 de Diciembre de 1842 escribi a mi
madre: "esta noche fueron mis examenes. Ninguin mu-
chacho se turbo6; la concurrencia era numerosa; y res-
pondieron los pobrecillos, tan bien que ellos y yo me-
recimos aplausos y parabienes. Los esfuerzos lucen
siempre y hov acuesto satisfecha y content mi cabeza
en la almohada. Pero no habia alli ninguno de los mios!
Remito el Elenco de los exAmenes, y tu debes guar-
darlo."'








El 22 de Marzo de 1843 apareci6d en el DIARIO
DE LA HABANA el informed presentado a la Secci6n
de Educaci6on de la Real Sociedad Econ6mica, acerca
de esos examenes, por el Dr. Jose Antonio Valdes.
"Las classes de Latinidad, Gramatica general y Litera-
tura, se hallan a cargo del aventajado y juicioso joven
Don Anseimo SuArez y Romero. Los alumnos de la
clase de Latinidad declinaron v conjuqaron con notable
prontitud, toda clase de nombres y de verbos, y cons-
truyeron varias oraciones, siendo de advertir, que, ni
se recarga la memorial de los nifios con reglas infitidles,
ni ,se omiten aquellas que contribuyan a penetrarlos del
espiritu del hermoso idioma latino. Pero las classes
de GramAtica general y Literatura merecen elogio se-
fialado. En ellas se not6 una novedad y fue la de que
no habia otro texto en ambas que las exolicaciones ora-
les del maestro; de suerte que, acostumbrados los
alumnos, entire los cuales los habia de muy corta edad,
a no pronunciar una palabra sin haber pensado antes
respondian todas en su e-stilo propio y con aquella
soltura y firmeza que no tienen los que repiten las
palabras de un texto. Fueron examinados por las pro-
posiciones del Elenco, y les pregunt6 el Licenciado
Don Jose Z. GonzAlez del Valle (acababa de llegar de
.su excursion a Ultramar), extendiendose no solo a pe-
dir el sentido de cada una de aquellas, sino a presentar
cuestiones dificiles que los alumnos resolvian con acier-
to. Y si el resultado de estas classes fue brillante, bueno
sera decir que se ha tenido particular empenio, como lo
demostro la explicaci6on de muchas proposiciones. en
inspirar a los ninos, amor a la humanidad, y aplica-
ci6n constant al eistudio de las obras buenas de cual-
quiera escuela que scan, sin fiar en las mejores dispo-
siciones naturales, por cuvo medio se mejora tanto el
gusto, se halla luego mas facilidad para producer, se
evitan monstruosidades que pasan por bellezas, y ]a


-.25-






humanidad no tiene que llorar las consecuencias tristes
de las obra.s donde no se mira por ella."'
IV
Substitui varias veces a Ramon de Armas en la
Catedra de Econonmia Politica, por el inaugurada, sin
ninguna retribuci6n, en la Real y Pontificia Univer-
sidad, en 1841.
Cuando a fines de 1842 se encarg6 Jose Antonio
Echeverria de la administraci6n del Camino de hierro
de la Habana a Giiines, abandonando la vice-direcci6n
del Colegio Sn Fernando. a cuyo frente, aunque casi
nominalmente a causa de sus dolencias, se hallaba Jose
de la Luz, intentaron various amigos, sefialadamente Isi-
dro Carbonell y Padilla, confiarme aquel institute; pero
habiendo sabido yo que su situacion econ6mica era
lamentable; y reflexionando ademAs que si en manos de
Echeverria apenas habia prosperado, peor sucederia
conmigo, determine separar mi candidatura. Muy po-
co despues se cerr6 el Coleqio.
Profesor fui, en distintas epocas y por mas o menos
tiempo, de los ninios Angel Jose Carcases y Francisco
Ayala y Zayas, de la mayor parte de los hilos y de al-
gunos nietos de Julian Alfonso, de casi todos los hijos
de Vicente de la Guardia, y de uno de Constantino
Fernandez Vallin. No solamente en el colegio
Santa Teresa de Jesuis, perteneciente a Jose Huguet.
desemnpefit el magisterio, sino tambien en el Cubano,
dirigido por Higinio Ramirez, en el de Humanidades, a
cuyo frente estuvo primeramente Juan Manuel Enri-
quez y despues Juan Bautista Peraza, y uiltimamente
en el San Pablo fundado por Rafael Maria Mendive.
V
Puedo probar que por conduct de Manuel Na-
tran me invite Jose de la Luz en 1851 para que en El
Salvador me encargase de la clase de latinidad,








A principios de 1859 se buscaba para el mismo co-
legio un vice-director, Jose Manuel Mestre fue mentan-
do varias personas para que entire ellos escogiese Luz;
sin merecerlo tuve el honor de ser nombrado tambien,
y entonces aquel hombre extraordinario, a quien no
vine a tratar hasta 1858 sin embargo de la admiraci6n
que como a todos los cubanos me inspiraba su incon-
mensurable saber y sus egreqias virtudes, me eligi6
diciendo una sencilla frase aue consider& siempre cual
!a mayor glora discernida a mi vida de preceptor. Si
mi simple aserto pareciese dudoso, lo demostrare con
el testimonio de Jose Manuel Mestre y Jose Ignacio
Rodriguez.
En carta de 24 de Enero de 1869 me escribi6 el
primero: recuerdo que en cierta ocasi6n en que El
Salvador se encontraba sin vice-director, como yo le
indicase (a Luz) algunas personas adecuadas para el
desempenio de tan important cargo, al oir el nombre de
usted -con ese me embarco- me dijo con su natural
viveza. Y se hubiera embarcado de veras con sumo
gusto, si usted hubiera podido aceptar aquel tim6n
que con tanta insistencia Ie fue ofrecido.tt
Y Jose Ignacio Rodriquez en la paqina 264 de su
obra titulada VIDA DE DON JOSE DE LA LUZ
CABALLERO (Nueva York, 1874) se expresa asi:
"'Una persona habia de quien decia siempre sonriendo-
se el senior Luz que con el se embarcaria de buena gana-
pero esa persona, cuva modestia nos agradecera que
no demos su nombre, tenia sobre sus hombros otra in-
mensa tarea de abnegaci6n y ,sacrificio noble y ge-
neroso, y estaba imposibilitado de aceptar."
El 31 de Marzo de 1859 escribi a Jose Manuel
Mestre y Nicolas Azcarate:
"Mis queridos amigos" con sentimiento digo a
Uds. que obstaculos nacidos de los negocios de nmi fa-
milia me estorban, sin embargo de haber pensado mu-


-27-







cho en el modo de alejarlos, ponerme al frente del Co-
legio. No es esta la primera ocasi6n en que sacrifice
mis ventajas personages al deseo de que, si yo Ilegare a
altar, cuenten con medics seguros de subsistencia mi
madre, mis hermanos y mi pobre hermano demente, de
que se pague la cuantiosa deuda que dej6 mi padre,
Crean Uds. que nada me hubiera contentado tanto al
encargarme del Colegio como vivir cerca de ese hom-
bre cuyo saber y cuyas virtudes han sido siempre para
mi tin objeto de la may's profunda veneraci6n y del
mas, acendrado amor. Ya otra vez me instaron Uds.
para que aceptase el mismo destino, y entonces expuse
los motives que ahora vuelven a impedirme compla-
cerlos, por tener todo la misma fuerza que antes. Pero
la alegria aue en las dos ocasiones me han causado los
ruegos de Uds. se encargarA, si no me hiciesen la jus-
ticia de pensar que uinicamente me hubieran obligado
a tomar aquella resoluci6n inconvenientes insupera-
bles." En 1" de Abril siguiente me contest Mestre: "He
recibido la carta de used, y a pesar de que me quita
una esperanza que llego a halagarme algunos momen-
tos, me ha gustado, porque la he comprendido."
Para probar mas la estimaci6n que de mi hacia
Luz, agregare que en carta de Mestre de 24 de Enero
de 1869 se lee "Porque Don Pepe tenia por ousted ia
mais especial estimaci6n, y la demostraba, cada vez
que venia a cuento, muy expresivamente."

VI
Luz, lejos de enojarse conmigo por haber rehusado
el tim6n que con tanta instancia se me ofrecia, continue
tratandome con singular afecci6n. Mi amistad era re-
ciente; pero la veneraci6n con uue yo lo miraba, de muy
atras venia y continuamente se habia ido acrecentan-
do. En el Seminario de San Carlos fue catedratico de
mi hermano mayor Alonso, y este se complacia siem-








pre en pintar, con las frases mas carifiosas, todo lo que
valia su idolatrado maestro. Andando el tiempo llegue
yo mismo a confirmar las elevadas apreciaciones de
mi hermano. Luz fue uno de los que en diversos afios
me examine cuando vo era alumno del colegio, que
primero dirig6 el Presbitero Jose Bento Ortigueira y
despues Francisco GonzAlez Santos; y en las conclu-
siones de filosofia del Seminario de San Carlos, me
argument con aquella afable y dulce fisonomia que
conserve hasta su muerte. Luego, donde quiera que el
iba a hacer uso de la palabra, concurria yo en uni6n de
tantos j6venes como lo escuchaban con estatico silen-
cio. Embebecido oia su palabra en los discursos que
para cerrar los examenes pronunciaba todos los anos
en El Salvador.
Encontraba algn desaliino en su modo de expli-
carse, exhuberancia, repeticiones, alejamientos del
asunto principal, y hasta voces y construcciones vul-
gares; pero me abrumaban aquella abrumadora erudi-
ci6n, aquella firmeza de raciocinio, aquella excelsitud
de doctrinar, aquella prepotente facultad sintetizadora,
aquella soltura en la dicci6n, v aquella serenidad con
que ante cualquier auditorio por numeroso y encum-
brado que fuese, emitia sus pensamientos, siempre con
amable sonrisa en los labios; siempre brillantes sus
grandes ojos negros, siempre recortados sus cabellos,
siempre la misma frente surcada por las huellas que
dejan la meditaci6n y el studio perennes; siempre la
voz vibrant, siempre la pulcritud en ]a persona v los
vestidos; siempre dibujado en el rostro no se que apar-
tamiento del mundo; ,siempre los modales mas delica-
dos; siempre, sin intentarlo siquiera, captAndose la sim-
patia de todo auditorio, siempre descubriendo bajo
aquel exterior blando, un espiritu inquebrantable y ca-
paz de sufrir terrible martirios, antes que abjurar de
ninguno de sus principios; siempre condescendiente,
siempre tolerante, siempre exhortando a la paciencia, a


-29-








la justicia y a ]a compasion; siempre meditando en to-
dos sus deberes, siempre cumpli*ndolos aunque otros
para con el lo olvidasen, y isiempre reuniendo ahi sus
doctrinas morales y religiosas; siempre despreciando
las contingendcias de la vida, y siempre, en sublimes con-
templaciones, clavada la vista en los grandes dias futu-
ros prometidos a la humanidad.
Ejercia sobre mi ese hombre una especie de ma-
gia, y no es de extrafiar por consiguiente que mis jui--
cios acerca de el esten escritos con el calor y el entu-
siasmo con que un hijo hablaria de su padre. Por
haber sido yo su discipulo, le tributo tales alabanzas?
Desgraciadamente no sucedi6 asi; pero desde fines de
1858 en que Mestre me puso en relaciones con e1 hasta
su muerte, lo visit&, si no con ]a frecuencia que otros
discipulos suyos, lo bastante para convencerme de que,
aun en los passes aue van a la cabeza de la civiliza-
cion, se hubiera considerado a Luz como un sabio. Pue-
de ser que alguien, sin conocer la imparcialidad con que
empezando por mil mismo, acostumbro emitir mis opi-
niones, saque la consecuencia de que he trabajado por
enaltecerme probando que el sin par educador cubano
anhel6 que yo fuese vice-director de su colegio. Pienso
cabalmente lo contrario. No habra quien, al leer mis
producciones u oirme hablar cortos moments, no corn-
prenda que entire mi pequeniez y la grandeza de Luz
no cabe punto de comparaci6n. Afirmo mas, y que es,
reflexionando sin duda lo mismo, buscaba mi coope-
raci6n, no por tener en el institute un maestro de saber
igual al suyo, sino un auxiliar aue impulsado por el mas
ferviente afecto, ejecutase con fruici6n todo lo que C1
indicara respect a la march del coleqio. Esta apre-
ciaci6n mia no es de hoy. Siempre he mirado del propio
modo la distinci6n que de mi hizo, y corrob6ralo una
carta cQue en 1869 escribi: "Dios nada mas puede medir
el tamafio de mi gratitud por la estimaci6n que de mi
hacia Luz, y Dios tambien es el inico capaz de dis-


30-








culparme en fuerza de los motives de familiar que me
obligaron en 1859 a no entrar de vice-director en el
colegio del Salvador! -Que meritos tenia yo a los ojos
de Luz? La filial obediencia con que hubiese seguido
siempre todas sus indicaciones respect a las cosas
d~l institute. Pero como mi obediencia hubiera sido hija
del amor mAs puro a aquel hombre extraordinario, no
extrafie usted lo que, a pesar de mis pocos conocimien-
tos, me queria Luz."
VII
Existia sin embargo alguna armonia entire mis
ideas sobre pedagogia y metodo y las de Luz. Fundan-
do entrambos la primera, en la base cardinal del amor
a los discipulos para que estos obedezcan gustosos al
maestro, y descansando el segundo, en el aprovecha-
miento, por medio de la explicaci6n, de todas las fa-
cultades intelectuales del alumno, Luz hallaba en mi un
cooperador para imbuirse constantemente en los desa-
rrollos admirables a que 6I, despues de studios sin tre-
gua y de una experiencia dilatada, habia llegado.
La preeminencia, aue comparado con otro cual-
quier sistema pedag6gico, alcanza el de amar a los
discipulos, para que estos correspondan con una doci-
lidad perenne, demuestranlo los resultados obtenidos en
el Salvador. Alli los escolares no obedecian a impulse
del temor. Sabian que en Luz tenian un padre inma-
culado, y no habiendo oido jams de sus labios una ex-
presi6n siquiera en aue rebosase Ia ira, rodeAibanlo siem-
pre poseidos de santo respeto, conferenciaban con l
intimamente, le consultaban a todas horas, proponianle
sus dudas, sentian de coraz6n cuando habian infrin-
gido alguna prescripci6n suya v, en apareciendo su faz
apacible y luminosa, en cualquiera de los departa-
mentos del colegio, se redoblaba la aplicacion, aguar-
daban discipulos y profesores a que los ilustrase con


--.31-








alguin pensamiento profundo, y si por casualidad antes
de comparecer 0l daban aquellos sefiales de perturbar
el orden, tomaban inmediatamente la compostura y el
decoro. CuAnta ternura irradiaban los refulgentes ojos
de aquel preclaro educador! Cuanto insinuante poder
habia en su voz diafana y simpatica! Cuanto subyugaba
el mismo encorvamiento de su cuerpo contraido en la
posici6n a que su pasi6n al studio lo habia isometido
infinidad de dias y de noches! Hasta sus pasos mesu-
rados, la extenuaci6n fisica, sus dolencias!
Ah! unid a ese eterno carifio de Luz a su discipulo.
una vida sin mancilla alguna! Poraue en todos los ac-
tos de su existencia, putblicos siempre supuesto que ja-
mas los ocultaba, no encontraba el observador mas
recto sino la prActica, hasta donde humanamente es
possible, de las doctrinas cristianas. Socorro sin tasa
a los menesterosos; desprendimiento de las comodida-
des; contentandose por todo esparcimiento con el am-
bito del institute; apretando aun a los que parecian me-
nos dignos, afectuosamente las manos; y vislumbran-
dose, a travys de la suave expresi6n de su semblante el
rastro de dolor y melancolia aue habian dejado en su
pecho crueles infortunios, decorados con magnanimo
silencio.
VIII
No es mi intenci6n escribir aqui un tratado sobre
el metodo explicativo, sino exponer brevemente a quien
se debe su introducci6n entire nosotros, y cuAM es su
indole y eficacia.
Creo que antes que Luz lo adoptase en las classes
primaries, ya lo habia empleado hacia muchos afios
FeIix Varela en los studios filos6ficos. En los tiem-
pos precedentes a Varela nadie ensefiaba de otro modo
que obligando a los discipulos a la penosa y esteril
tarea de encomendar a la memorial literalmente las mis-
mas palabras de los textos. Iban a la clase de filosofia








en el Seminario de San Carlos, tan absurdamente pre-
parados, los alumnos que bajo ]a direcci6n de aquel
inolvidable sacerdote sacudirian prontamente el letargo
producido en sus entendimientos por el pesimo metodo
de no cultivar mas que la memorial de palabras.
A Varela reemplaz6 en aquella CAtedra de filo-
sofia, Jose Antonio Saco, a este Jose de la Luz, luego
]a ocup6 Francisco Javier de la Cruz.
Con los dos filtimos estudie yo: pero es muy sa-
bido que cuantos j6venes pasaban de las escuelas al
celebre institute, donde habia profesores de mucho va-
ler y donde hasta en los menores detalles se advertia
la influencia de su liberal protector Espada, empeza-
ban repitiendo con asombrosa exactitud los vocablos
del texto, y despues de muchos esfuerzos era cuando
lograban. como el paijaro que encerrado en una jaula
no puede desde el moment en que adquiere la libertad
batir gozoso sus alas, ir entendiendo los pensamientos
contenidos en el libro. Esto era lo que entonces se sig-
nificaba con decir que, olvidadas las voces, se sacara
la substancia. Tal metodo, unido a la mas amplia li-
bertad de examen y discusi6n, fue el que, iniciado alli
por el denodado reformador Varela. se transmitia a
todas las demas CAitedras del citado institute. En la
de Derecho, en que primero estuvo sentado Justo V-
lez y en seguida Jose Agustin Govantes; en la Econo-
mia Politica, sucesivamente servida por los mismos; en
]a de Constituci6n, ganada en oposici6n con muy re-
cios adalides por Varela; y en cuantos otros encum-
braron aquel establecimiento a la altura a que !leg6,
dando por resultado una multitud de hombres sobre-
salientes, el mrntodo fue siempre el inaugurado por
Varela.
Este nos lo declara en la INTRODUCCION a sus
LECCIONES DE FILOSOFIA, impresas. 5a. edici6n,
en Nueva York, 1841. Meditad sobre las palabras que
paso a copiar:


-33-







"Sin pretender dirigir a los maestros, espero que
no llevaran a mal una insinuacion que es fruto de la
experiencia de algunos afinos que consagre a la carrera
de la ensenianza, y reducese a hacerles observar que
mientras mas hablen menos ensefiaran, y que por tanto
un maestro debe hablar muy poco, pero muy bien, sin
la vanidad de ostentar elocuencia, y sin el descuido que
sacrifice la precision.
"Esta es indispensable para que el discipulo pueda
conservarlo todo, y no sea un mero elogiador de los bri-
llantes discursos de su maestro, sin dar raz6n de ellos.
La gloria de un maestro es hablar por la boca de sus
discipulos".
Si Varela queria que el discipulo pudiese conservar
todo el contenido en las lac6nicas explicaciones del pro-
fesor, y ademhs afirmaba que la gloria de este es hablar
por la boca de sus discipulos, se deduce evidentemente
que condenaba esa infructuosa y cansada repetici6n de
los vocablos de un texto, con lo cual nunca se lograra
former profundos pensadores.
Pero, introducido despues de principios de este siglo
el metodo explicativo en las altas regions de la ense-
nianza por el Descartes cubano, transcurrieron muchos
afios antes que derramase su provechosa influencia en
las classes primaries. El ejercicio de todas las facultades
intelectuales por medio de su aplicaci6n a descubrir lo
encerrado dentro de la corteza de la forma, a Luz fue a
quien se debi6 que alborease en las classes inferiores, y
hasta escribi6 un libro de lectura graduada para ir acos-
tumbrando a los ninios a meditar. Comprendi6se inme-
diatamente pot las personas ilustradas que aquella in-
novaci6n, como fuese seguida con entusiasmo en las
demas escuelas, haria una verdadera revoluci6n en el
desarrollo de la inteligencia de los alumnos, Sorpren-
dianse los concurrentes a los examenes dados pot Luz
del enorme peso que puede sustentar el entendimiento
de un nifino a quien se le lleva de un escalo6n a otro hasta


-34-







abarcar, como el asentado sus pasos piedra sobre piedra
sube a la cresta de una montafia, extensos horizontes
hasta alli escondidos para su espiritu. La Sociedad Eco-
n6mica hizo cuantos esfuerzos estuvieron a su alcance
para propagar el nuevo sistema; pero doloroso es con-
fesar que, si bien algunos preceptores no vacilaron en
caminar por el sendero que Luz habia trazado, la mayor
parte permanecieron esclavizados a la antigua rutina.
Hoy mismo son muy pocos los institutes en que
se penetra hasta el fondo de los libros, ya porque cuesta
menos trabajo tomar lecciones daquerreotipicamente es-
tampadas en Ia memorial, ya porque no se ama el por-
venir intellectual de los escolares, va porque se opina que
los nifios no son capaces de otra cosa que de reflejar
extrictamente las paginas de los textos, ya porque en
su concept es fatigarlos demasiado, y ya, en fin, porque
semejante metodo exige que el preceptor sea un hombre
dotado de cierta instruccio6n, deseoso de ensancharia
continuamente, incansable para responder a las pre-
guntas de sus discipulos, y destituido del necio orgullo
que estima ser una mengua el confesar que ignora al-
guna cosa.
Mas en que consiste ese metodo tan terrific para
muchedumbre de maestros? Frecuentemente conference
con Luz acerca de el, y toda ]a teoria del preclaro edu-
cador se concretaba, a que el professor fuese adaptando
las explicaciones a los graduates progress de sus dis-
cipulos, a que paulatinamente los avezase a decir ellos
mismos lo que habian comprendido, y a mas adelante,
callado casi siempre, no se escuchase en el recinto de
la clase, sino la voz de aauellos, con lo cual se verificaria
que "la gloria de un maestro es hablar por Ia boca de
sus discipulos
IX
Mi "Colecci6n de articulos" vi6 la luz al terminar el
afio 1859. Todavia no se habia acabado de imprimir y


-35-







ya Luz tenia resuelto adoptarlo como texto en la clase
superior de lectura del Salvador. Asi fue que, para los
examenes efectuados en Diciembre de aquel afio, hubo
necesidad de encuadernar precipitadamente various ejem-
plares, en los cuales leyeron los alumnos una noche de
dicho mes. Jamas abrigue la intenci6n, al escribir los
articulos que Cirilo Villaverde me animo6 a publicar, de
que su destino fuese el ser leido en los institutes, y puedo
asegurar. sin temor que nadie me desmienta, que la de-
terminaci6n de Luz, cerca de un aino despues de no haber
aceptado yo la vice-direcci6n del Salvador, fue exponta-
neamente suya y no hija de la menor insinuaci6n direct
ni indirecta mia. Adopt6se tambien mi Colecci6n en
otros institutes; pero tampoco fue nunca por solicitarlo
yo de ninguna manera.
El 15 de Enero de 1860 se public en la Revista
de Jurisprudencia un articulo, firmado por Nicolas Az-
carate, y en el cual, entire otras cosas se decia: "La
case superior de lectura se mostr6 brillantisima, os-
tentando sus discipulos el buen uso que se habia hecho
en El Salvador del metodo explicativo cuyo celoso pro-
pagador en Cuba saben nuestros lectores que ha sido
Don Jose de la Luz. Hubo una raz6n especial que con-
tribuy6 a realzar el interns de la case, y fue la de pre-
sentarse levendo los alumnos en la preciosa Colecci6n
de Articulos de Don Anselmo Suarez y Romero, de Ia
cual se habian alistado precipitadamrnente con ese objeto
unos cuantos eiemplares: v no s6lo ,sirvi6 para probar
que los ninios sabian leer fAcilmente en un texto que no
conocian, sino que hizo amenisima la parte explicativa
por el colorido local que domina en los articulos de Sua-
rez y Romero, se nos permitira copiar el suelto en que
el Diario de la Marina habl6 de ellos, con referencia jus-
tamente a la clase de lectura del Salvador, Dice asi:
COLECCION DE ARTICULOS de Anselmo
Suarez y Romero. Todos los que son entire nosotros


-36-








siquiera medianamente aficionados a las letras, cono-
cen y recuerdan con gusto las brillantisimas descrip-
clones que Suarez solo sabe hacer de los campos de la
tierra. Nosotros, que nos contamos en ese nfimero,
sabiamos hace tiempo que el autor se preparaba a pu-
blicar en un tomo eisas descripciones, y otros articulos
suyos biograficos, critics y morales; pero no sabian
el estado de la publicaci6n y por eso nos sorprendio la
otra noche una escena profundamente interesante que
tuvo lugar en el Colegio que dirigia en iel Cerro Don
Jose de la Luz y Caballero,"
"Al presentarse a examen la clase de lectura su-
perior. anunci6 el senior Luz que los alumnos harian
sus ejercicios en la Colecci6n de Suarez, que todavia no
se habia dado al pfiblico, pero de aue el Colegio habia
conseguido unos cuantos ejemolares para el objeto in-
dicado. El senior Luz empez6 haciendo a grandes ras-
gos un juicio de la obra, diciendo, entire otras cosas,
que simpatizaba de tal modo con las ideas y sentimien-
tos del autor que encontraba a cada paso en la mfisica
deliciosa de aquel libro sus propias impresiones, y pi-
diendo que se leyese con preferencia la hiografia del
elocuente malogrado catedraftico de nuestra Univer-
sidad Don Jose Zacarias Gonzalez del Valle, porque
queria que el Colegio Ie rindiera asi un homenaje de
la veneracion que debe Cuba a su memorial. Electriza-
dos con su preambulo los alumnos, en quienes siempre
produce un efecto mAqico la palabra del senior Luz, le-
yeron con un acento de visible conmoci6n, que no sir-
vi6 sino para mejor armonizar su voz con los raudales
de sentiment que brotara de cada paigina de la Colec-
ci6n de Suairez y Romero. La biografia de Don Jose
Zacarias Gonzalez del Valle, Orillas del Mar y Malas
palabras, fueron tres articulos que se leyeron, y que
bastaron para que el numeroso auditorio cque llenaba
la sala del colegio, conviniese con el senior Luz en que


-37-








la Colecci6n de Suarez y Romero es un tesoro para las
almas sensibles.
"Tambien nosotros convenimos en ello de muy
buena voluntad: y aunque el character poco portico de
nuestro peri6dico no nos permit entrar en examen
de los preciosos articulos que bajo ia clasificaci6n de
costumbres del campo y cuadros de la naturaleza cu-
bana terminan la coleccion, podemos si recomendar a
los lectores, no tanto por las bellezas literaria que lucen
en cada una de sus paginas, como por las matximas
econ6micas con que el autor ha sabido realizar de una
manera deliciosa el estile dulci de Horacio. Sirvanos
de muestra el siguiente brillantisimo parrafo, digno
de Bastiat, que todos los habitantes de Cuba debieran
aprenderse de memorial.
"Tampoco pasamos los lim'ites de nuestra publica-
ci6n haciendo una menci6n especial de los articulos
biogrificos, puesto que los mas notables estan consa-
9rados a dos celebridades de nuestro foro Don Jose
Zacarias Gonzalez del Valle y Don Pedro Pablo Go-
vantes, victim ambos de la mi.sma enfermedad, cuando
apenas empezaron a ostentar las brillantes dotes de su
inteligencia
Debemos si prescindir de los articulos critics, en
que ,se juzgan algunas obras notables de nuestra litera-
tura local, aunque nos cuesta esfuerzo no entretenernos
en el studio de las acertadas observaciones que contie-
nen. Pero los articulos sobre Educaci6n que compren-
den las primeras cien pdginas del libro, esos si entran
comnpletamente en nuestra jurisdicci6n. Cada uno de
ellos merecera un examen especial y detenido; pero
no consintiendonos tanto los limites de que hoy pode-
mos d'isponer, diremos unicamente que en todos ise re-
vela un profundo conocimiento del coraz6n de los nifios,
y una experiencia en la ensenianza a que Suarez y Ro-
mero se ha consagrado por muchos afios que no debe


---38. -







desaprovecharse por los que eiercen con entusiasmo y
buena fe ese sagrado ministerio. Leed y leed sobre todo
el articulo titulado Caridad, vosotros padres que os
interesAis por el porvenir de vuestros hijos, vosotras
madres amantisimas de Cuba que temblis a la idea de
un sentimiento bastardo que puede malear sus corazo-
nes; leedlo, y Suarez y Romero os dtirA, con el calor con
que se habla siempre de la educaci6n de nuestros hijos,
con el amor puro y ardiente que le inspira la tierra en
que naci6, y con las formas seductoras de una dicci6n
tan correct como expontafnea ...
"Terminaremos nuestras observaciones diciendo,
que en nuestro concept la Colecci6n de Suarez y Ro-
mero, no s6lo no contiene nada capaz de pervertir el
corazon, como dice creerlo su autor en su modesto pre-
facio. sino que servira en manos de los nifios para fo-
mentar en su pecho el patriotism, que es la primera
virtud de las almas bien templadas, el amor a lo hello,
que es companiero inseparable del amor a lo bueno, y la
compasi6n a los esclavos, en que ha de fundarse la re-
generaci6n de nuestras costumbres, Por eso aplaudi-
mos que el senior Luz haya sefialado en su colegio co-
mo texto de la clase superior de lectura y aplaudiriamos
que se le imitase en los otros establecimientos de en-
senianza, a cuyo fin exhortamos respectivamente el
acreditado celo de la Comisi6n Provincial de Instruc-
ci6n Primaria de la Habana."
i Di yo algun paso para que esta impusiera mi Co-
lecci6n como texto de lectura en los demas institutess?
Hubiera sido eso proceder contra mis opinions, segura
las cuales debe haber una complete libertad para la
elecci6n de las obras didacticas, y. no obstante las ex-
citaciones de Azcarate y otros, prefer ganar poco a
posponer los principios al interest.
Pero ya que tan largamente se ha hablado de mis
articulos. permitidme insertar la dedicatoria que es-
tampe en un exemplar regalado por mi a Luz. Su uinico







merito es la sinceridad con que fue escrita: "Al Sr.
Don Jos( de la Luz y Caballero, regala este ejemplar
el mas obscuro de los cubanos; pero tambien el que le
tiene la estimaci6n mas profunda, el que oye sus pa-
labras con la fe con que escuchaba las de su madre, y
el que, apenas esta a su lado un instant, vuelve a los
libros con nuevo entusiasmo, y trabaja otra vez para
arrancar de su alma cualquiera inclinaci6n mala."

XIII
Agregad a mis trabajos como preceptor privado y
puiblico, la inspecci6n que de algunos establecimientos
de ensenianza primaria me confi6 la Comisi6n Pro-
vincial, y nada faltaria para llenar el cuadro de las
tareas a que bajo este concept me entregue durante un
period bastante dilatado.
Con mis sueldos, no solo me mantuve olvidandome
de los bienes que poseia en comuin con mi madre y her-
manos, sino que goce tambien de inefable satisfacci6n
cuando ponia en manos de aquella todo lo que podia
ahorrar. Me substraje asi, en cuanto es dable que su-
ceda en un pals gangrenado por la esclavitud, de vivir
con el pan por otros sin ninguna recompen.sa produ-
cido. Entregados a mi madre todas aquellas cantida-
des, resistiendome siempre a tomar los recibos que ella
con vivos ruegos queria otorgarme para que por .su imw-
porte fuese yo acreedor del caudal ahora mismo no di-
vidido entire los coherederos, declaro que a mais dulce
recompensa que alcanzaba de mis afanes en el magis-
terio, era, no tanto las senales de aprecio que me da-
ban todos, como el ver bafiarse en lIgrimas el rostro
de aquella mujer ejemplar, a ouien debo lo bueno que
haya en mi coraz6n, cada vez que ]a socorria con
much menos sin duda de lo que ella merecia y yo an-
helaba.


--40--









Habana, Sept. 29 de 1876.
(Respetada la ortografia del original.)
Wash., D. C.
Nov. 27 de 1877
Devuelto con mis gracias a] Sr. D. Vidal Morales
y Morales, expresando, a ruego suyo, que es este pre-
cioso manuscrito el que en la parte relative se tuvo
present para la composidcli6n del libro titulado VIDA
DEL PBRO. DON FELIX VARELA.
) Ign" Rdrgz.
Dic. 1859



















La Bitblioteca Nacional conserva importante.s y LtILULCIrosos e.icritos de Suli-
rez y Romero, entire los papeles originals que guarda con csmero.
La Direcci6dn de la Revsta de la Biblioteca Nacional comnprendc que la
publicaci6n debe ser fiel reflejo del ayer y del hoy de la cutltura en Cuba y 's
por eso que public este documcnto, qie se encucntra en la Biblioteca de ]a
Sociedad Economica de Amigos del Pais. viendo que se tratia de un aiporte a
la cultural cubana y complemcnta los originals de Su.rez y Romico que se
encuientran en la Bihlioteca Nacional.


I4-













Temas


e indagaciones
























Covrrti AsrF0Umov vn 0



I'.fm ,1,3JiJ I4 thXI< \ li'pI i oc-InI' r' r ,-l.Vl inM8 i iniitl itm ,, iif;mi' 'Ii
rptit- Ntis fiitliliImn il4 l il('ILi pi.n;,-"''' 7 *f.r. l, ,-*r.'t.r'r A ./tl..,r,""1 ?.-- r..
/ P t A .iA r /r .7r.7 t .c i'rid, ; .
/ ^ / 'I- ,
I ';lari iii 1n t igui~ r'uiW$ $In 'f nl. mit t l-'I ^-IttNt 4 <|i| l-iwt.


J :qic, 'iNew Y'ork


ii


/or- r


.,-eir !.irl.rdrl *[ ,-
l i",-
-i^- >n-<<-n3,t1(^ Cgnif'


Nombrarniento extendido por c1 Comite Revolucionario Cubano en favor
de Don Josie S. Decoud, reconocicndolo como Vice Presidente del Cl ub
Revolucionario Cubano nfimero 49 de Asunci6n, Paraguay. El document
cstA fchado en Nueva York el 18 de Mayo de 1879.












Marti, el Paraguay
y la independencia de Cuba(*)

Por Juan J. Remos


A cuantas puertas de la America pudo, toc6 el Ap6s-
tol, para impetrar la ayuda del Continente, en pro de la
independencia de Cuba; el Paraguay distant no podia
ser una excepci6n; mas cuando era su C6nsul en New
York (al igual que de la Argentina) en 1890; como lo
habia sido antes del Uruguay. En aquel aino daba sus
frutos su amistad con uno de los mans distinguidos poli-
ticos paraquayos: Jose Segundo Decoud, que fue Minis-
tro de Relaciones Exteriores, de Instrucci6n Publica y
de Justicia, y que presidio la Convenci6n Constituyente
que acord6 la Carta Magna que afin rige en la naci6n
surefia; fue ademais escritor ilustre, cuya erudici6n quedo
patente en trabajos diversos de caracter juridico e his-

(*) Para la redaccl6n de este articulo hemos utilizado los docuncntos
que generosamente puso en niimestras manos, nuestro ex Ministro en Paraguay,
Sr. Fermnando Gainza Gonzclez (quien realize alli una brillante labor diploma-
tica) tales como los titulos expedidos a favor de Jos6 Decoud, cartas ineditas
del Ap6stol y copias de publicaciones hechas en los periddicos "La Deinmocra-
cia" y "El Pueblo", de Asunci6n. Conste aqui inuestra qratitud al distinguido
y estimado amigo, que honr6 el nombre de Cuba en el Paraguay.
(*) Nuestra revista se honra, sobremanera, con ]a presnciicia del nombre
de Juan J. Remos entire sus colaboradores. Gracias a su 1fibor de inivestigador,
en el legado y el mensaje martiano, podemrnos dar a conocer, fortnando part
del cuerpo de su trabajo hoy, dos carts intercsantes, indditas, de nuestro
Apostol, que pasan a incrementir desde ahora el volumen de sIs cescritos-
La personalidad literaria y humnanai de Juan J. Remos es sumamente inte-
resante por el numcro de temas abordados, por ia inquictud hacici los diversos
casinos del saber y del actuar, por su mrgisterio, por su actuaci6n normative
como Ministro de Estido, de Educaci6n, por su prescncia en Confercncias









t6rico, y en una resenia critical de la literature de su pals;
y a el se debi6 la fundaci6n de la Universidad. Era sen-
cillamente una gran figure, de imprescindible evocaci6n
en el recuento del process cultural del Paraguay. Repre-
sentaba a su patria, ante la Primera Conferencia Inter-
nacional Americana, celebrada en W ashington; y Marti,
al referirse a 0l, en una de sus cr6nicas enviadas a El
Partido Liberal, de Mexico, le llama "uno de los padres
del Paraguay moderno.

Internacionales, potr su obra como columnrista de "El Diario de la Marina"T
de conferencista, de educator; sus lahores creadoras en diversos campos lite-
rarios y gneros: su fervor por la inmtisica; sus revistas: su preocupacibn civica
y political, todo lo que lo aproxima a un sentido hurnimo unificador de la cul-
tura y acentua su simpatia hacia la vida creadora.
Una incursion en su abundante bibliografia nos da una idea de sus inquie-
tudes espirituales y de la riqueza de sus temas, aparte del servicio colectivo a
que esta enderazada toda su obra: "Adaris", Drama roinmantico en 3 actos y 8
cuadros. Habana, Casa Editorial Arte, 1916; "La Catedra Creadora", Haba-
na, Imp. Rarmiro F. Morris, 1946; "'El dia de la cultural americana". Discurso
en la constituci6n de los institutes de cultural de America... el dia 13 de octu-
bre de 1938. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1938; "Discursos 1936-1937",
Habana, La Casa Montalvo GCardenas, 1937; "Doce ensayos". Habana, Molina
y Cia. 1937; "Espiritu de America". Habana. Cardenas y Compafia, 1941;
"4La Expresi6n literaria actual'", en ]a Universidad del Aire. Curso de Verano
de 1949. Artes y Letris de nuestro tiempo. Cuaderno No, 7; "El Genio de Es-
teban Borrero Echevarria en la vida, en la cienda y en el arte". Discurso
de ingreso. La Habana. Imp. Avisador coinercial, 1930; "Hidalgo, el fundador".
Discurso leido por el Acadcmico de nuimero en la sesi6n piblica celebrada el
dia 8 de mayo de 1953, para recorder al glorioso mejicano fundador de su pa-
tria. La Habana. Imp. "El Siglo XX"T, 1953: "Historia de la literature cubana",
Habana, Albela. 1925 (La edicion de Ia Habana, Cirdenas y Compafila, 1945,
apareci6 Lcon pr6logo de Jose Maria Chac6n y Calvo); "Hombres de Cuba",
Habana. Cardenas y Cia. 1941; "Manuel Sanguily" en "Los Maestros de Ia
cultural cubana", Conferencias. Habana. P. Fernandez y Cia. 1940: "Micr6fo-
no". Habana. Molina, 1937; "La obra literaria". Estdtica y tdcnica. La Habana,
Imp. P. Fernandez y Cia. 1941: "Resulnen de la historic de Ia literature cu-
bana". Habana. Molina, 1930: "San Martin. el austero". Discurso leido en la
sesin solemn celebrada el 9 de agosto de 1950, conmemorativa del primer
centenario de la muerte del ilustre pr6cer sudamricano. Habana, Imp. El Siglo
XX, 1950.
Dos obras importantes sobre Marti ha entregado nuestro lustre colabora-
dor en los tiltiinos dos ufios: Su discurso de ingreso en Ia Academia de la
Historia de Cuba, estudi6 Ia obra del Maestro desde un angulo que llam6 po-
derosamente la atenci6n de los martianos: "La Emoci6n hist6rica en la prosa de
Marri". El afio del Centenario ha editado un libro de much importancia para el
studio del Ap6stol: "Deslindes de Marti", donde analiza los mrniltiples aspects
de la obra martiana con una penetracion viva y un espiritu alerta en la vision
total de Marti. Este libro reune los articulos -a modo de breves ensayos-
quc public en este aio como coluinnista de "El Diario de la Marina".


- 46--








Las relaciones de Decoud con los ideales cubanos
eran tradicionales: en la Guerra Grande presto servicios
eminentes, que el Comite Revolucionario Cubano, presi-
dido por el Mayor General Cailxto Garcia, reconoci6
en documents oficiales fechados en New York, en 1879,
y firmados por dicho caudillo y refrendados por el Ge-
neral Carlos Rolof, como Presidente y Secretario respec-
tivamente; acreditando su participacid6n en el Club Revo-
lucionario numero 49, en Asunci6n (Paraguay) y su con-
dici6on de Vicepresidente (fascimil 1.). De la amistad
del Apostol con Decoud dan fe tres cartas, fechadas
en 1890; dos de ellas, ineditas; otra, publicada por Felix
Lizaso, en el Epistolario de Marti, ordenado por 01. La
primera de las mencionadas cartas, es de 2 de Enero, y
dice asi:

Sr. Jose S. Decoud.
Mi muy estimado senor y amigo:
No quiero responder en una tarjeta ceremoniosa a
su benevolo saludo de primero de afno, que me permit
confesar a Ud., sin encogimiento, ni el temor de parecerle
intruso o vano, la simpatia que cuando se de Ud, me ins-
pira, y cuando s6 de su patria, y del bien que Ud. le ha
hecho,
Muy a mi pesar, supe que habia Ud. salido de New
York, la tarde en que, contra mis costumbres de anaco-
reta. fui a ver a Ud. a la Quinta Avenida. Pero hoy la
visit queda hecha, y yo obligado a Ud., y deseoso de
que disponga como de amigo humilde y viejo de quien
sabe que corazones se crian en la tierra de Jose Anteque-
ra, y con qu e animo batalla Ud. por acelerar el porvenir
seguro de su pueblo donde el character original iguala a
la virtud her6ica.
Si el aino que empieza para Ud. -y para mi tam-
bien,- en tierra extrania, me da ocasi6n de mostrar a


-47-.-



















r. \


C .9.
$ xt~6Ri. J*..=7>


r#7kzt


\//jyi -7-i--

^ ^^^ ^'


st l.z


10" "' F. "


t = / ,CrA* .." "'4

-^ ^^^ ^ ..J ?;*


/;e
. ^. l ^ V ./ T r
.-..'C ....~ ^ -- .. .-. .


.-r -/
..
A >i
S' / r^*^^ ^


I "~ .,Ar

2
9F
.5 *~1~


4414c.c


C 1r-~sKt- e0 *~=6>
C~ -iCr ~r cc
I F. -


C
~#"


fe.2
V.^ ^^


r^.^


rrk7 &t~% *-~C- 17?

C ~
A


.i
4. .=


.-' r
U*


v
er~-r
q
4~I ~"

#1


Carta enviada pot Jos6 Marti al ilustre paraguayo y amigo de Cuba
Jos& S. Decoud, fechada el 2 de enero de 1890 y que por primera vez
se da a conocer.


dtL{..c{ iY


-C

7



















129-
*7~.t~'



'.9


,


e -.
/ *

M-:'' f*'^ y "> ^i l'


7
4..


+


p.
i
-I-

~ K
-U-
/
* .9 .


-9
~ '~ ~


y .-c rW(**


.7


'* ~ ~

9 ~ 4-


~.


~. *~(H~~*~


e,. -"


,.~ q


I....


r /<
,j. ~


L


^ /, ,






j 9 ./ *


49 ; y


/ ? ~


-9


.; '-/ C


/f


z",


4 /( ~& '~

'-F
I


t^?.


7 ..






~


p
~ .tt~ .~f


f ,f...--"


(Y ~


/
F
9,


.'"ff/V^9


4
~ ~


,~


-~


9-9


9 J ~1 ~


i/


'5.-


'9./


/ -
~


/7
F
~ :<


C; ~


(-Y.


9 /1 4

'9-


4~~


/7/


/ .
I.'.,' ~'


/.-* ,y s.. -**a- *


.4:


6'


4e
/,ZOO
+.. *^^


do


/


7;'


9-
~'


/


* '


I


.ey-1-







Ld. en algo mi amistad, me parecera menos penoso de
lo que los afios suelen ser en estos frios, para su afec-
tuoso servidor y amigo.
Jose Marti.
New York Enero 2/90 (fascimil 2,).
La siguiente es del 16 de Marzo; parece escrita en
Washinqton:
Sr. Jose Decoud.
Mi amigo estimadisimo:
SY me tengo que ir de Washington, sin darle una
vez la mano? Pero no sera sin decirle que llevo su re-
trato conmigo, y con e1 uno de los pocos consuelos de
una vida que se consume en el anhelo infitil de darse en-
tera al bien de los hombres y de nuestra America. De lo
que pienso no estoy yo orgulloso, aunque Ud. quiera,
por la prodigalidad natural en los hombres de gran ri-
queza, llamarme pensador. Lo que me enorgullece es el
afecto de almas tan claras y enteras como la suya. Del
ej'rcito de America en que es Ud. persona mayor, es
humilde soldado,
Su amigo carinoso,
Jose Marti.
Marzo 16 (fascimil 3).
La tercera, aunque ya dada a conocer (como diji-
mos) creemos oportuno reproducirla, dado el contenido
de este trabaoo; ya que contribute a precisar el alcance
de la amistad de Marti con Decoud, cuyas repercusiones
en la amistad del Paraguay hacia nuestra causa, se hacen
notorias durante la Guerra del 95:
New York, 10 de Abril de 1890.
Sr. Jose S. Decoud.
Mi muy estimado amigo:
No quiero acusarle recibo del "Paraguay" de Bonr-
gade, ni agradecerle por escrito la frase generosa con que


-50--






















:/ ***!*^ ^ -'. "- I < .* "
4 ,








4F7 leU Ile^'*^' --
(y /^L k _-
.-'-I -. .









A
a m i o' ":g'/y \ S "e'" y e'a jr.... .--' e l ce o^
delieM t

.'' *'' -i- -( ."
.... ^ s^ ^ L^ .-**.;., -.^t^ ^ '- .-- ^ ':*

''* ; ** '* ^ < ^ : *:. *. : : ^-

S' .. .,A;-.. : .. -. F*. .. ... '. -' .
arta de nuestr ps ht ha desood--^ ye ad -as-
a p '* '. D' od y 'ue 'ntra* a c e e tesoro







.del e o de Mart..
,.. ~ ~ ~ e epistolari dc^< Mart4^^ f~




















/i^^' ?^2> ^^^^
/* 9 ^^y^'ey-
f^- _/^"'"



-.. ^.<^/' "^'^^r^...-.,'' *
^ CL^^_^
-i^--w. ^^t^^. -' *. '*-'"^^ **
*^ ^ '* /- S* -^^ **;:: *''!- "^
y^^'^'t^^^'? c^^_^- '^s^^^n^'
/ ".- *^ '**"^ ;,. : *****.


^ ^/c^-4->


-F,
'V


P.


/ /1.
/ //(:~s~V't


9 ,







me lo envia, hasta no acompafiar la carta con los parrafos
que escribi al vuelo sore 01 a mi peri6dico de Mexico,
que es el que tengo mas cerca, de los que me dejan poner
en sus columns mi pensamiento libre. Pero esto ha de
tardar demasiado, y no quiero que pase mas tiempo sin
que sepa el gusto y provecho conque lei "El Paraguayt,
y sobre todo la iltima parte de el, que acaso hubiera pro-
ducido mas efecto entire los lectores comunes si la de la
"Naturaleza", que les interest menos, no fuese de tanta
extension, y si en la de la "Sociedad" hubiese una pin-
tura viva del caracter genuino y a mi juicio creador de
los paraguayos. Porque el oficio de estas obras es vul-
garizar, y la estadistica ha de ir de modo que parezca
novela, y deje al lector enamorado del pais a que se re-
fiere, y convencido de su poder. El recuento, siempre
un poco descarnado, de lo que un pueblo ha hecho, ins-
pira menos confianza que la demostraci6n -acompana-
da del recuento- de los factors de caracter y natura-
leza, los factors constantes, que al pueblo dene para
hacer. De lo pintoresco no se puede prescindir. Las ban-
deras, que president las marchas y llaman a pelear, son
de colors. Y con habilidad y carinio, se sale, al hablar
de lo politico, de los pasos mas dificiles.
Pero el libro se lee de una sentada, y con interns con-
tinuo. Se ve que el autor es sincere y que ha visto por si.
Sobra un tantico de personalidad en las observaciones y
en una que otra digresi6n; pero Za que soldado, al contar
una batalla, se le puede quitar el gusto de decir que estu-
vo en ella? El lenguaje es claro siempre, y nunca fati-
goso. Los datos estadisticos no resultan tan vivos como
pudiesen, por no Ilevar al calce las condiciones dificiles,
cuando no insuperables, que les dan mayor merito y elo-
cuencia. Mas la ultima parte, la del trabajo, es un mode-
lo de concepci6n y exposici6n. El autor, uitil y laborioso,
se revela alli entero. Se conoce que fue i&se su objeto
principal; tanto, que en esa parte del libro estan tal vez
las paginas mas animadas y atractivas que contribuyen


-53-







tanto como los nuimeros a despertar la confianza en el
pais y el amor a el. Yo no digo, por supuesto, en mi re-
vista mas que lo que pone al Paraguay donde se debe,
con los datos que de este libro resultan, y quisiera, para
el studio de mas seriedad que dedico a Centro America,
que me mandase lo que tenga a mano de lo hist6rico y
personal del pais, porque lo que tengo es de enciclopedias
y retazos, sin sabor ni color, como el cafe rehervido. Ha-
blando del Paraguay no es possible escribir un articulo:
hay que hacer un canto, puesto que alli las cosas estan
afin en la epoca fuerte y nueva del poema. Y ya se yo
quien es uno de los heroes.
Mucho se alegraria de tener ocasi6n de verlo pronto.
Su amigo afectisimo,
Jose Marti.
Es indudable que los lazos de afecto y mutua esti-
maci6n que unieron a Marti con Decoud, se tradujeron en
una mas viva simpatia del destacado escritor y hombre
public paraguayo, hacia los ideales de Cuba, y que su
influencia entire sus compatriotas, inclinAndolos mas ain
de lo que espontaneamente debi6 sentir todo hispano-
americano por nuestras luchas separatists, fue muy efi-
caz. En Paraguay se express la adhesion del sentimien-
to popular hacia los mambises, en los mas importantes
peri6dicos de Asunci6n; y la prensa espafiolizante de alli
como de otras ciudades americanas, ripost6 airada y vi-
rulenta. La siembra de Marti daba en toda la America
una cosecha rica; Paraguay no se singulariz6o negativa-
mente; y tras la muerte del Ap6stol, su recuerdo fue aci-
cate de voluntades favorables; y la voz de Decoud ]leg6
sin duda al coraz6n de los hombres de pensamiento de
su pals. No recibia Cuba, es verdad, de las naciones her-
manas, ]a cooperaci6n econ6mica que deseaba y que tan
provechosa hubiera sido; pero no podemos negar que el
apoyo moral que de todas parties brot6, fue tambien un
factor de much consideraci6n para la postura de Cuba


-51-








ante el mundo, y especialmente ante el mundo americano.
A visera levantada, en el Paraguay se conden6 a Espafia
y se justific6 y enalteci6 el empefio de los libertadores.
Surgieron las polemicas con la prensa espafiolizante, y de
peri6dico a peri6dico, de pais a pais, se cruzaron razones,
dicterios, ap6strofes y vaticinios.
En Asuncion surgi6 un incident movidisimo, entire
los defensores de la causa cubana y sus contradictores
de Buenos Aires. El peri6dico El Correo Espanol, de la
capital argentina, atac6 furiosamente, no ya a los para-
guayos que publicamente hacian campania en favor de la
independencia cubana, sino al Paraguay todo. En "La
Democracia" y en "'El Pueblo", diarios ambos de Asun-
ci6n, contestaron dcremente los que, siendo patriots pa-
raguayos, eran al propio tiempo partidarios de la eman-
cipaci6n cubana. Se cit6 inclusive al pueblo, a una velada
en la Cancha Sociedad, para protestar de los insultos de
los intransigentes de Buenos Aires: y hubo velada; y en
Ia misma se dignific6, tanto como al Paraguay, a Cuba;
y entire los mas ardientes descollaba el apellido Decoud:
Arsenio L6pez Decoud dijo que si el Paraguay no le ha-
bia tendido la mano a Cuba en 1868, fue porque tambien
se hallaba combatiendo entonces por los mismos princi-
pios que defendia la Perla de las Antillas, al reclamar el
reconocimiento y respeto de su soberania e independen-
cia. Hubo quien exclam6 enfaticamente: '"C6mo con-
sentir que la naci6n mas atrasada de la Europa, continue
esclavizando a un Estado americano, que ha dado a Fran-
cia uno de sus Cuarenta Inmortales?" Suponemos que se
refiri6 en esta alusi6n a Jose Maria Heredia, el autor de
Los Trofeos.
A continuaci6n transcribiremos los dos trabajos pe-
riodisticos aparecidos respectivamente, el 25 y 26 de Oc-
tubre de 1895, en las columns de El Pueblo y de La De-
mocracia, y firmados, el primero, por Un Republicano; el
segundo por A. Lopez Decoud, Manuel Domninguez y
Celicio Baez; critics los tres; el primero ensayista de


-55-







fuerza imaginative, y el segundo de pluma vigoroza';
BAez, historiador del Paraguay y convict devoto de
Spencer; los tres. muy influyentes en la vida intellectual
del Paraguay. Fue Dominguez el autor de la frase alu-
siva a Heredia. Seria Un Republicano. el propio Jose
S. Decoud?
Veamos primero el articulo de El Pueblo:

CAMPO NEUTRAL
La "Confederacion Internacional Republicana" Y
El Correo JEspafno1.
El simpl6n de Valdi-travieso, o Valdi-tonto, que
para el caso es igual, satiriza al Paraguay, desacreditado
y pobre porque existen en este pais algunos desalmados
que cometen la avilantez de condolerse de las desgracia
de Cuba espanfola, rica yq floreciente. No se le ocurre pen-
sar a ese desfacedor de entuertos, que por lo mismo que
Cuba tiene un gran porvenir por sus poderosos recursos
economicos, no debe de ser una colonia extranjera, y me-
nos aiun de esa Espafia monarquica y cat6olica, azotada
por el viento de todas las desgracias, sin agriculture, sin
industrial, de esa Espaniia tan atrasada que en el program
de studios secundarios propuesto 6iltimamento por el
conservador Canovas del Castillo, la religion y la moral
ocupan los cursos que debian de emplearse en la ense-
nianza de ciencias naturales u otra cosa que no sea el me-
dio mais seguro de perder el tiempo.
Olvida El Correo el juicio de Pi y Margall, de mas
peso que el grito fanfarr6n y destemplado de las chicha-
rras que chilian en sus columns.
Si no fuera tonteria tomar a lo serio las bufonadas
de El Correo, reproduciriamos un articulo de Alberdi so-
bre la necesidad de espaniolizar a la America y algunas
opinions de Viardot que no serian ciertamente muy del
agrado de los soberbios castellanos que estornudan en
aquella dichosa hoja.


--56-







Valdi-zote opina que el Paraguay es el pais clasico
de los loros parlanchines, sin advertirnos que su patria
es la tierra clAsica de la Inquisici6n y de los Quijotes de
at dos reales el monton, como el citado, pongo por caso.
Cree que el Paraguay no tiene dos cuartos con que hacer
contar a un ciego, sin decirnos que Espana no tenia ni
fusiles de chispa con que apoderarse de Melilla y tuvo
que pedirlos prestados al primero que pasaba. Afirma
que nuestro pueblo no tiene credito en ninguna parte como
si la Confederaci6n Republicana se propusiera levantar
emprestitos en nombre de la naci6n paraguaya.
Espania se vuelca toda entera sobre una islilla ame-
ricana, por el gran pecado de haberse cansado de su pre-
si6n y de sus cr6nicas impertinencias, sin atreverse a
echar a los ingleses de Gibraltar.
Por uiltimo, El Correo se extrafna de que el gobierno
del Paraguay permit que algunos diputados y various ciu-
dadanos opinen lo que quieran y expresen lo que piensen,
olvidando que la America no es esa Espanfia en donde na-
die puede chistar libremente, en donde se cometen atro-
cidades contra los periodistas liberals como nos anuncia-
ban hace poco los telegramas de Madrid, corroborando,
una vez mAs, 3o que decia Figaro, que en Baterecas no
se progress jams; sin recorder que la America no esta
dispuesta, desde su emancipacion, a soportar impertinen-
cias monarquicas como no sea el chirrido de algunos in-
uectillos, escapados de Europa y que vienen por aqui a
clamar contra la democracia y a maldecir el aire libre que
devoran sus pulmones y a hacernos la apologia de socie-
dades, instituciones y pueblos minados por el cancer de
preocupaciones que inspiran repugnancia a los hijos de
estas tierras de libertad.
El Correo Espafiol llama al Paraguay el TAfnger
Americano, sin ponerse a considerar. que alguien dijo
que el Africa comienza en los Pirineos, sin expresarnos
que Espana march a la cola de los pueblos mas atrasa-
dos de Europa, sin sospechar que el Paraguay, con todas


-57--







sus desgracias, es preferible a esa tierra que aiun no pue-
de vivificar el principio republican, el finico que podra
alqguin dia salvarla. En el Tanger Americano es mas lle-
vadera la vida que en el Africa Europea.
Un Republican.
Ahora, el de La Democracia:

AL PUBLIC

Por las transcripciones hechas por "La Democra-
cia", de "El Correo Espaniol" de Buenos Aires, el puibli-
co debe estar ya enterado de las ofensas gratuitas que
aquel peri6dico espaniol ha dirigido contra el Paraguay,
por haberse dado la noche pasada, una velada en la Can-
cha Sociedad, por via de propaganda en favor de la inde-
pendencia de Cuba.
No creemos necesario explicar nuestra conduct. AI
reunirnos pacificamente para manifestar nuestra simpa-
tia por la independencia de Cuba; al constituir una aso-
ciaci6n que prestigie esta santa causa, y al hacer votos
fervientes por que ella triunfe en breve tiempo jhemos
dado motive a los espafioles para lanzar insultos contra
la nacionalidad paraguaya?
Al proceder asi no nos mueve ninguna malevolencia
contra Espafia, a no ser que por tal se entienda la censu-
ra de su political tradicional, political que es atacada por
propios y extrafios.
Obedecen, si, nuestros actos a un sentimiento nobi-
lisimo, cual es el anhelo nuestro de que el pueblo cubano
se erija en naci6n independiente y libre, como sus her-
manas mayores. las repuiblicas americanas. Respondemos
tambien a las ideas y sentimientos de la generosa juven-
tud paraguaya que simpatiza profundamente por la causa
y alimenta aquella humanitarian aspiraci6n; a esa juven-
tud de suyo adoradora de la libertad y que abomina toda


--58-








opresi6n y servidumbre, sin cuya simpatia y sin cuyo fa-
vor nada hubieramos podido hacer, ni puede hacerse nada
grande y patri6tico.
Finalmente, somos libres e hijos de un pueblo libre.
Como tales, tenemos incuestionable derecho de simpati-
zar por la causa de Cuba y hasta de enviarle recursos,
sin que actos tales importen un ataque a la naci6n es-
paniola.
Cuando se defiende la libertad o la independencia
de una naci6n no se viola ningtin principio, ni se atenta
a los derechos de ninguna otra; porque ninguin pueblo
tiene derecho de mantener a otro bajo el yugo.
De consiguiente, nuestros actos no pueden autori-
zar a ningun espaniol para atacarnos, ni much menos
para insular al Paraguay, nuestra patria, que al fin y al
cabo, nada tiene que ver en la cuesti6n.
En este sentido, los insultos de "El Correo Espafiol'r
de Buenos Aires. dirigidos contra la nacionalidad para-
guaya. son injustos. Por tanto, contra esas ofensas gra-
tuitas a la patria, protestamos con toda la energia de
nuestra alma: e invitamos a la juventud paraguaya a una
reunion en la Cancha Sociedad, mafiana domingo, a las
4 de la tarde, con el fin de lanzar formal protest contra
el agravio inferido a nuestra naci6n, y demostrar, una
vez mas, que somnos libres para pensar y obrar como me-
jor nos parezca. sin que sean parte a intimidarnos las
amenazas de una gesti6n diplomAtica, que nunca puede
comprometer al pais en una contienda international.

Asunci6n. 26 de Octubre de 1895,
A. L6pez Decoud,
Manuel Dominguez,
Cecilio Baez.
No es possible olvidar al Paraguay y a los hombres
de idea que en el dieron resonancia a nuestros ideales.


-59-







Sea este liqero recuento, un homenaje merecido; y espe-
cialmente al gran sembrador, Jose S. Decoud, que am6
a Cuba, antes de sus diAlogos con Marti; pero no olvide-
mos tampoco, que el contact del Ap6stol subray6 lo ne-
cesario, para que el aliento en el 95 fuera decididamente
hacia nosotros, como no habia podido serlo a plenitud,
en el 68. En estas breves paiginas recogemos los nombres
del Paraguay, mas vinculados a la causa cubana: y al
recogerlos, los reverenciamos.












Marti en los Estados Unidos

Por Felix Lizaso


Veintisiete aiios iba a cumplir Jose Marti cuando
desembarcaba en el puerto de New York, el dia 3 de ene-
ro de 1880. Traia un caudal de dolorosas experiencias:
sus meses de preso politico, que habia realizado trabajos
forzados en las canteras, sus dos deportaciones a Espa-
fia, impuestas por el gobierno de la Colonia por sus acti-
vidades political y revolucionarias contra el regimen des-
p6tico que Cuba padecia, sus contacts con dos paises
de America: Mexico y Guatemala.
Apenas habia andado por las limpias calls de New
York, "en un invierno que parece primavera", segunri es-
cribia a un amigo de Cuba, y ya tuvo la idea de sentirse
en un ambiente de plena libertad. Sin ocupacio6n y sin
El nombre y la obra de F6lix Lizaso, dentro y fuera de Cuba, han con-
quistado. desde hace tienmpo, important atcnci6n y suis lectores s :cneritan
por mIillares. Seria suficiente sefialar, dentro de su extensa hibliografia: "La
poesia modena en Cuba", en coldboraci6n con Jos, Antonio Fernaindez de
Castro, editada en Madrid en 1926, obra fundamental paa el conucitniento
de la poesica cublana en el primeri- ctarto del siglo; "Eis;ayistas conteTuportincos".
valiosa contribuci6n critical y antol6gica, publicada en La I-labanrt, Editoi-rial
"Tr6pico"; su muy conucx:id-0 biografii del Ap6stol: "Malrti, mistico del Deber",
quc hai vucito a ser reeditada en Argentina, en la Editotria! Lozada y ahora
aparece en la 'dicidn inglesa; su '"PanoramTia de la Cultura Cubana", etc.
A los 28 aois fu6 Lizaso "Instructor in Spanish'" en ]a Univcresided dc
Pricton. Ert c se irnismo aio -1919-- empez6 a col.ihuorar en ia revista "El
Figtiro" y mas tarde en Social, "Cuba C.ontemporinca", "Revisti de la Ha-
bina", '"Revista Bimestre Cubana", "Carteles" y en ia "Recvista Cubana".
Revistas literarias de Argentina, Mexico, Cost;i Rica, Esp;ith.i Pril hanr pL-
blicado y publican sus intoreszntes cersayos, Formn6o parte del g r.po llainado
.e los "trece", de ya histdrica recordacidn por su enccndido fervor civil. Fue
ino de los fiundzidor\s del Grupo Mirinorista y dirigJi6 la Revista "Avaince"
conjunitamente con Jorge Mafiach, Francisco Ichaso, Juau Mr-incllo y Martin
Casanova, estai revisti orient nmodcrriamente las letras y el arte en Cuba. En
1932 dirigi6 la revista "Cervantes". Particip6 en las actividiidrs de la prirnera


-61--








dinero ha llegado. y anda en busca de trabajo que le per-
mita organizar su vida y llamar a su lado a su mujer y a
su hijo, que han quedado en Cuba. Por lo pronto, ha en-
contrado un modesto y acogedor albergue, en la casa de
un matrimonio cubano, y desde alli comienza a orientar-
se, para organizer su vida future. En esa casa de ]a calle
51 East, 29 Street, en las tertulias de la sala familiar, en
conversaciones con otros huespedes cubanos y venezola-
nos, pronto se le present la mais inesperada oportunidad.
Se la brinda su compatriota, el pintor Guillermo Collazo,
contertulio de la misma casa de huespedes. En sus con-
versaciones con Marti se ha mostrado interesadisimo en
sus juicios sobre pintura, asombrandole el gran conoci-
miento de que hace gala de pintores y cuadros europeos.
Habia con tal seguridad y abundancia de detalles, que
Collazo se sorprende, considerando su qran disposicifn
para el ejercicio de la critical de arte. Precisamente en
esos dias, justamente el mismo dia 3 de enero en que
Marti puso su planta en New York, ha aparecido el pri-
mer ntimero de una revista con intenciones muy renova-
doras, una revista un poco de vanguardia de su tiempo
-The Hour- y Collazo, en relaciones amistosas con
sus editors, vislumbr6 que esa critical nueva y brillante
de Marti sobre la pintura de la epoca, podria causar sen-
sacion en las columns del semanario, cuya intenci6n,
segun rezaba en el editorial de su primer nuimero, era
estar alerta a "Los deberes de la hora".

Universidad del Aire y ahora hai vuelto a figurar en dMvrrsos cursos de ella.
A su cargo estAi el "Archivo de Jose Marti'", dcsde su fundaci6n.
La labor martiana de Lizaso necesitaria larga reseda. Es suficiente re-
cordar, por ahora, los trcs volmcenes del cpistoIario de Marti, en Ia "Colec-
ci6n de Libros Cubanos'" los "Articulos Desconoccidos de Marti", su muy co-
nocida "Pasi6n de Marti" y la reciente obra mariana: "Jose- Marti, Recuento
de Centenario". La Habana, Ucar G-ircia, 1953. 330 p.
En el ntimero anterior comento nuestra Directora el libro de Lizaso: "Jos5
Marti precursor de la Unesco". Publicaciones de la Comisi6n Nacional Cu-
bana de la Unesco, La Habana, inprenta Ucar Garcia, 1953.
El ensayo que publicamos de Lizaso -"Marti en los Fstados Unidos"-
y ]a presencia del nombre del director del Archivo de Jose Martt comrno cola-
borador en nuestra rcvista, son motivo de iustificado honor para )a Revista
de la Biblioteca Nacional y cnsefianza y dcleite para 1; lcscrcs,


-62-








Marti nunca habia escrito en ingles, aunque lo habia
estudiado y hecho traducciones, en ciertas oportunida-
des, como ocurri6 en Madrid, donde se gan6 algunos
pesos con sus trabajos de version. Collazo insisti6 y
Marti escribi6 su primera cr6nica, "con su extrafio ingles
de entonces", como lo calific6 su discipulo Gonzalo de
Quesada y Ar6stegui. Y fueron apareciendo muchas
otras, en ese mismo afino, a prop6sito de pintura princi-
palmente. Y tambien una secci6n a la que puso por titulo
"Impressions of America". En el primero de sus articu-
los, aparecio en el nfimero de The Hour del 10 de julio
de 1880, se destaca de inicio esta frase "I am at last in
a country where every one looks like his own master".
Marti respiraba el aire de la libertad y asent6 su vida en
la gran ciudad, a pesar del frio, que le hacia sufrir, y de
la soledad que le acoso con frecuencia. Asi pudo actuar
libremente en favor de sus ideales, incorporado al Comi-
te Cubano que ya existia en New York, bajo la presiden-
cia del general Calixto Garcia, y que se empefiaba en or-
ganizar una nueva guerra para la independencia de Cuba,
contando con los cubanos que se declaraban contrarios
al Pacto del Zanj6n.
Precisamente Marti habia actuado en La Habana,
-y esa fu i]a causa de su segunda deportaci6n-, junto
al patriota Juan Gualberto G6mez que, como delegado
de Calixto Garcia, realizaba los preparativos en Cuba
para extender la nueva guerra que organizaba el Comite
Cubano de New York,
El fracaso de esa tentative, por dificultades de or-
ganizaci6n, lo determine a buscar distinto asiento para
sus actividades, ya que por alguin tiempo no seria posibic
pensar en nuevos intentos belicos. Y se fue a Venezue-
la, queriendo probar fortune, para hacerse de mis ade-
cuados medios de vida, en el anhelo de reconstruir su
hogar. Pero en Venezuela mandaba la dictadura de
Guzman Blanco, a la que Marti no quiso doblegarse, y
pocos meses despues de vivir en el carinio y el halago de







miuy notables espiritus que en Caracas le habian rodeado
se vi6 conminado a salir precipitadamente, sin tiempo de
despedirse de sus amigos, a no ser por una carta que
apar'ci6 en el peri6dico La Opini6n Nacional, cuando
ya cstaba a bordo del barco que lo conduciria nueva-
mente a New York.
De regreso en la gran ciudad cominienza su labor de
corresponsal de peri6dicos hispanoamericanos, con sus
cartas a La Opini6n Nacional de Caracas, en agosto de
1881. Esas cartas iniciaron la fama de Jose Marti en la
America de habla hispana. Otros peri6dicos de gran im-
portancia, como La Opinidn Publica de Montevideo. La
Repziblica de Honduras, El Partido Liberal de Mexico.
y sobre todo La Nacidn de Buenos Aires, el mas famoso
y leido de todos, acogieron las impresionantes paginas de
Marti, que puede decirse que recorrieron toda ]a Ame-
rica. Y en sus escritos ofreci6 un panorama sorprendente
y casi desconocido para nuestras tierras, de cuanto de
mais notable y sensacional ocurria en el Norte, presen-
tando tambien sus grandes fiquras literarias y political.
Hombres como Emerson y Walt Whitman, como Peter
Cooper y Wendell Phillips, comno el general Grant o
Washington, salieron de su pluma en prodigiosas tailas
de alma entera. Infinidad de otras figures menores tam-
hien quedaron [ijadas en sus trazos, al punto de que esos
trabajos, reunidos en volume con el titulo Norteamcri
czanos que el sugirio, constituyen hoy una de sus obras
esenciales. Tambien sobresalen sus Escenas norteame-
ricanas. donde se juntan variadisimas cr6nicas sobre arte,
libros, movirnientos politicos y sociales, exposiciones del
inms variado gqnero --de maquinarias. pinturas, ganade-
ria, etc.,--- reflejo de una epoca singularmente interesante
puesto que era, por cierto, epoca de transformaci6n en que
nuevas tendencies y nuevo sentido de Ia vida pugnaban
por cambiar el espiritu del pais, imponiendo sobre su sen-
tido practice y utilitario, un interns por la cultural, por los
ideales del espiritu y de la Naturaleza. Como se veia en


-64---









sus pensadores y poetas que el propio Marti habia admi-
rado y exaltaba en sus trabajos.
Esa labor de corresponsal, que ejercia como profe-
si6n primera, no solo tuvo cabida en diarios de nuestra
America, sino tambien en peri6dicos y revistas que se
publicaban en los Estados Unidos, principalmente en
New York. Asi, escribi6 para las pAginas del peri6dico
The Sun, que dirigia Charles A. Dana, muy apreciado
por Marti por ser espiritu amigo de la libertad y de la
verdad, y a quien Dana correspondia con singular apre-
cio. Algunas de las cr6nicas que aparecieron en The Sun
estAn recogidas e incorporadas a sus obras. cabiendo
mencionar trabajos tan importantes como "Poetas espa-
fioles contemporaneos" y su ensayo sobre el poeta ruso
Poushkin. Y vale recorder ahora, como testimonio ex-
cepcional de la significacion de Marti, las palabras que
Dana escribi6 como articulo de fondo de su peri6dico, al
llegarle la noticia de su muerte:

"Hemos sabido con punzante dolor ]a muerte en el campo
de batalla de Jose Marti, el jefe de los revolucionarios cuba-
nos. Lo conocimos much desde hace largo tiempo y Io es-
timabamos intensamente. Por un largo period, que comen-
-6 hace veinte anos, fue colaborador de The Sun, escribiendo
sobre temas de bellas artes, en las que tenia s6lidos y extensos
conocimientos, y sus ideas y conclusions eran oriqinales y
brillantes. Era un hombre de genio, de imaginaci6n, de es-
peranzas, de valor; uno de esos descendientes de la raza
espaniola que. a su nacimiento en America y a sus naturales
intimos, han agreqado el espiritu de revolucionario que los
espafioles del present llevan en si. Su coraz6n era tan
apasionado como lleno de fuego. sus opinions eran ardien-
tes y llenas de aspIraciones, y muri6 como hombres de su tem-
ple pudieran desear morir: batallando por la libertad y la
independencia... De tales heroes no hay muchos en el mun-
do, y su sepultura de guerrero prueba plenamente que, en
epoca como esta. materialista y positivista, hay espiritus que
Io saben sacrificar todo por sus principios, sin recibir nada
por ellos. -Honor a la memorial de Jose Marti y paz a su
alma viril y generosa!


.-.65--






Escribio tambien para El Economistas Americano.
El Avisador Hispanoamericano que dirigia Enrique Tru-
jillo, avecindado durante muchos afios en la gran ciudad,
donde cultiv6 las letras y el periodismo. Y sobre todo,
hemos de recorder una revista en la que Marti trabaj6
con afan y a la que di6 p-aginas muy importantes de su
vision progresista de la vida, de la education y de la
cultural. Nos referimos a La America, en la que comen-
z6 a trabajar como colaborador y acab6 por ser su di-
rector. Nnmeros hay de La America integramente es-
critos por Marti, hasta sus anuncios, sorprendi6donos
estos por su originalidad. Hemos revisado todo un nui-
mero y al llegar al final de la iltima paigina, nos sorprende
esta simple nota: "Por todo lo no firmado, Jose Marti'.
En efecto, nada aparecia con firma en el nlmero, por lo
que habia sido completamente redactado por el.
Las actividades que desonvolvi6 en los Estados Uni-
dos fueron innumerables. Para vivir con dignidad se vi6
obligado en ocasiones a ser simple dependiente de ofici-
na en casas comnerciales. Pero logr6 liberarse de esa im-
propia servidumbre para espiritu como el suyo y para
hombre capaz de tantas grandes cosas. Fu6 traductor de
obras didacticas para la editorial Appleton. Tradujo del
ingles novelas conio Ramona, de Helen Hunt Jackson,
Calle Back y John Halifax, gentlemann.
Hubo 6poca en que ostent6 la representaci6n consu-
lar de pauses como el Uruguay, la Argentina y el Para-
guay. Y fue maestro, a veces ensefiando sin punto de
reposo,, entire las faenas de todo un dia corresponsal de
peri6dicos y como propagandista incansable de una obra
que era para el primerisimo deber: organizer las fuerzas
espirituales y materials de los cubanos de la emigraci6n,
en espera de que llegara el moment de hacer la inde-
pendencia de Cuba.
El maestro que ensefio6 espafiol en una escuela crea-
da en 1890, dej6 recuerdos imborrables en algunos de
sus discipulos. Podemos contar con el testimonio de dos


-66-








espiritus singuiarmente dotados. Un oven y una oven
que escribieron sus recuerdos de su maestro Jos' Marti.
Luis Alejandro Baralt, amigo de Marti desde sus
primeros anios en New York, ejercia la ensenianza de ese
idioma en una Escuela Nocturna Superior, situada en la
calle 30, Oeste, y al mismo tiempo era professor de espa-
fiol durante el dia en el Colegio de la Ciudad de New
York. En 1885 Marti le habia dado, seguramente a su
petici6n, un certificado acreditandole su capacidad para
la enseiianza del espafiol, diciendo que "no podria en-
contrarse ningiun professor mejor de la Iengua y literature
espafiola en aquella ciudad, que el Dr. Luis A. Baralt".
Tiempo despues, Baralt correspondia, haciendo que
Marti fuera designado para un cargo de maestro, en la
Escuela Nocturna que se abri6 en 1890, situada en la
calle 63 Este, No. 74.
C6mo ensefiaba Marti? IQu` impresi6n dejaba en
sus discipulos? Hay testimonios del mayor interns. Un
trabajo de Mr. Victor H. Palsits, escrito expresamente
para nosotros, a fin de ser publicado en la series que titu-
lamos Los que conocieron a Marti que en 1931 iniciamos
en la Revista Bimestre Cubana, importantisimo en cuan-
to, a este tema. El Dr. Fernando Ortiz, Director de di-
cha revista, se hallaba en esa epoca en los Estados Uni-
dos y conocia a Mr. Palsits jefe de la Divisi6n de manus-
critos en la Biblioteca Piblica de la Quinta Avenida.
En conversaci6n le revel6 al Dr. Ortiz sus recuerdos de
Marti, por el que sentia una verdadera devoci6n, como
lo revelaba el hecho de que siempre habia consignado en
las fichas biograficas que por raz6n de sus trabajos se
daban a conocer, haber tenido como maestro a Jose Mar-
ti. Y a petici6n del Dr. Ortiz correspondi6 escribiendo
su trabajo Jose" Marti, teacher and gentleman, que con--
servamos original, y que traducido al espanol incorpora-
mos a dicha series, apareciendo en el ntimero de noviem-
bre-diciembre de 1932.
Otro trabajo, es el de la Seiiorita Cecil Charles, y lo


-67-







revel6 Gonzalo de Quesada y Miranda, en articulo in-
cluido en su libro Facetas de Marti, publicado por la
Editorial Tr6pico en 1939. En la obra Tuya. other uer-
ses and traslative [urn Marti que la autora public en
New York en 1898. di6 a conocer 20 composiciones de
los Versos sencillos de Marti, traducidos por ella y al
mismo tiempo dedic6 unas paginas a su recuerdo. Ambos
trabajos se complementan y ofrecen una vision muy pura
y elevada del Maestro, que se hizo querer y admirar al
punto que ambos escritos revelan. iQue homenaje mas
grato a ]a memorial del Maestro, que este de sus discipu-
los norteamericanos que lo quisieron y reverenciaron!
En los Estados Unidos no se sabe aun en que medi-
da la pluma de Jose Marti present el grandiosos pano-
rama del inovimiento civilizador que en sus dias se rea-
lizaba. Y dudamos que haya existido, aun en el mismo
pais, cronistas mas notable de sus esfuerzos y grandezas.
Sin embargo, han prevalecido los juicios que pudieran
considerarse negativos, aquellos que salieron de su plu-
ma en moments de grandes temores, cuando vislumbr6
amagos de la vieja political, que siempre habia codiciado
la posesi6n de nuestra Isla, por compra o por anexi6n,
amenazando el suefio que alentaba. como ap6stol de la
redenci6n de su patria. Temores que llegan al maximo
en 1891, cuando a raiz de la Primera Conferencia de
Paises Americanos celebrada en Washington, le tuvieron
en angustia mortal, creyendo que los Estados Unidos
aprovecharian la fuerza que les daba aquella Conferen-
cia, para caer sobre los pueblos indefensos de las Anti-
Hlas y frustar el trabajo de toda su vida y el anhelo de
todos los cubanos. Esos temores suyos, que se reflejan
en numerosas cartas y en el pr6logo a sus Versos senci-
llos, no se habian desvanecido del todo al inicio de la
guerra y estaban en suspense en su espiritu, al ocurrir
su muerte, como lo revela su carta a Manuel Mercado,
que la muerte dej6o trunca: "Vivi en el monstruo, y le co-
nozco las entranias: y mi honda es la de David"..


-68 -









wQue quiso decir Marti en esa frase? El mismo sen-
tido de los pairrafos siguientes lo dice: a pesar de las
amenazas latentes, CA continue su obra. Y en la conver-
saci6n que alih relata, con el periodista Eugenio Bryson,
corresponsal del Herald de New York, trata de los pro-
blemas pendientes, y sabe c6mo sobreponerse a cualquier
amenaza. De labios del periodista recoge un interesante
rumor: &Bryson me cont6 su conversacion con Martinez
Campos, al fin de la cual le di6 a entender este que sin
duda, llegada la hora, Espana preferiria entenderse con
los Estados Unidos a rendir la Isla a los cubanos", ZQue
otra cosa hizo Espania que dar esa oportunidad, para me-
noscabar a los hijos de la Isla? Esta frase apenas ha me-
recido comentarios teniendo tanta significaci6n. La
otra sin embargo, no se omite nunca, como velada censu-
ra a los Estados Unidos. No creemos tampoco -y en
esto Jorge Maniach ha insistido uiltimamente con sobra de
raz6n -que Marti usara el vocablo monstruo con senti-
do de crueldad o perversion, sino en la acepci6n mas
natural y direct de "cosa excesivamente grande o ex-
traordinaria en cualquier linea". Otra cosa no hubiera
sido just en Marti, refiriendose a una naci6n que le ha-
bia amparado en su obra revolucionaria, permitiendole
una y otra vez, a lo largo de catorce afios de permanencia,
mover todos los elements a su alcance para perfilar los
planes que habrian de desembocar en la independencia
de ia Isla, organizando la guerra definitive que hemos
bautizado con acierto como la "'Guerra de Marti".




















































Comnunicaci6n del Secretario del Liceo Artistico y Literario de Guanaba-
coa en la que It anuncia a Jos6 Manuel Carbonell la aceptacidn de
la Directiva de su ofrecimiento para encargarse de la organizacio6n del
que fuera primer homenaje a Jose Marti efectuado par la Repiblica.












El primer homenaje de la Rep blica a
su libertador Jose Marti

Por Jose Manuel Carbonell


Invitado a fines del mes de marzo de 1902 por Cris-
t6bal la Guardia, Presidente del Liceo de Guanabacoa,
a ocupar la tribune de la hist6rica sociedad, todavia
Cuba bajo la dolorosa Ocupaci6n Militar Norteamerica-
na, hube de ofrecerle al ilustre cubano, de rostro risueio
y espiritu bondadoso, organizar una velada en memorial
de Jose Marti, si se me autorizaba para ello, despues de
instaurada ]a Republica.
Informada la directive del Liceo de Guanabacoa de
mi ofrecemiento, fue unAnimemente aceptado, y asi se me
hizo saber por el secretario de la instituci6n, con fecha
(*) Con este trabajo con quc nuestro distingquido colahorador Jose Ma-
inel Carbonell honra nuestra revista. hemos querido revivir las circunstancias
y detaIles, los ecos y resonancias, del primer homenaje rendido por la Repi-
blica a Marti y que tiene una actualidad de cmocid6on aihora que, con este ni-
icro, la Revista de la Biblioteca Nacional culmina su homnenaje en el Cente-
nario. Por el sabor cvocador reprodticimos, a continuaci6n del recuento de
Jos6 Manuel Carbonell, la nota de redacci6n de "La Discusiini'" en que se
resefia el acto martiano del 5 de junio de 1902.
Al reproducir el discurso de Jose Manuel Carbonell] hemos iem.pleado el
subtitulo que us6 "La Discusi6n". Este discursu fu6 recogido en el volumen
XIII por Gonzalo de Quesada y Arosteyui en la primera edici6n dc obras
completes de Marti.
Debe quedar para otra ocasi6n la reseifa, pormcnorizaida. de lit labor his-
t6rica y titeraria de Jose Manuel Carbonell. Ahori cabe recorder a los lec-
turcs de America y Europa. de la Revista de la Bibliotecca Nacional, que nues-
tro colaborador es hijo de N-stor Leonelo Carboncli Figucroa, poeta y escritor,
aimigo de intimidad de Marti y que desdc las pAginas de "La Contienda" ani-
mara el fervor revolucionario independentistii. Hay interesantes cartas de
Marti dirigidas a Nestor Leonelo Carbonell Figueroa, en el epistolario martiano,
Formado en aquel ambiente dc patriotism fervoroso. Jose Manuel Carbo-
nell -nacido en Alquizar en julio de 1880-- fue llevado a Estados Unidos
por szs padres, en Tampa conoci6 al Ap6siol y en aquella ciudad hizo su cs-


-71-








23 de abril de 1902, en oficio que conserve y que da a
conocer la Revista de la Biblioteca Nacional, que dirige
la brillante Lilia Castro de Morales, a quien, por su deseo
expreso, debo el honor de revivir este recuerdo historic,
precisamente en el anio del Centenario del naciminto de
Marti.
Ai terminar la guerra de independencia, iniciada el
24 de Febrero de 1895, con el armisticio del 12 de agosto
de 1898, Marti, su verbo motor, el que la prepare y la
hizo estallar con fe inquebrantable y resoluci6on atrevida,
era casi desconocido en Cuba. S61o los emigrados ale-
graban el fuego de su gloria. Ellos sabian de su labor de
organizador y pregonero de la Revoluci6n que hizo a
Cuba libre bajo la bandera del Partido Revolucionario
Cubano, del que fue fundador y delegado, antorcha y
pebetero, para recorder una frase de Enrique Jose'
Varona.
Los hijos del destierro, los que lo acompaniaron y si-
guieron en los dias de creaci6n, y al frente de ellos dos
nombres principles, Gonzalo de Quesada y Enrique
Loynaz del Castillo, cultivaban y rezaban como una ora-
ci6n el recuerdo y el nombre del Maestro.
Fermin Valdes Dominguez, Fernando Figueredo,
Juan Fraga, Benjamin Guerra, los hermanos izaguirre,
Jose Dolores Polio, Martin Herrera, Patricio Delgado,
Angel Pelaez, Gualterio Garcia, Francisco Diaz Silvei-
trcno comno periodista. literato y orador. Leal a la hlucha independentista, ani-
rn6 actiw imcntc la gesta ernancipadora. Despucs se distinguish comno ubogado
y orador, ocup6 la prcesidencia de la Academia de Artes y Letras. Colabor6
en "Letras", la revista de Carlos Garrig6 y su herniano Nestor. Sus discursos.
sobre temas amcricanistas, porticos, patri6ticos, hist6ricos, son abundntes,.
Algunos de sus temas han sido: la America de Boliviir, Gonzalo de Quesada,
Juan Clementeitc Zeneia, Leopoldo Turia, Manuel Sanguily, Miguel Teurbe Tol6n,
Pedro Angel Castefl6n, Pedro Santacilia. Como poeta cabe recorder: "Mi libro
de amor", (La Habana. Imp. El Siglo XX, 1922); "Patria" (Habana, El Siglo
XX, 1922); "Penachos" (Habana, El Siglo XX, 1923) y su Canto a la Patria:
"La vision del A9uila'" publicado en La Habana, Rambia y Bouza, 1908.
Entre sus aportes mais imlportantes a nuestra cultura cable destacar su
"Evoluci6n de la cultural cubana" (1680-1927), recopilada, dirigida, prologada
y anotada por nuestro ilustre colaborador. Impresa en La Habana. Imp. EI
Siglo XX y Montalvo y Cardenas. 1928. Es una obra en 18 voluirenes de
imucha importancia panorinmica y documental.


-72-








ra, y un centenar mais de cubanos representatives de la
emigraci6n recordaban su holocaust generoso, su pala-
bra dominadora, su incansable luchar y pronunciaban su
nombre con unci6n y amor.
Mi padre, mis hermanos Eligio, Nestor y yo, fuimos
de los primeros en la patria, intervenida por los que fue-
ron nuestros aliados en la guerra Hispano-Americana, en
encender y avivar el rescoldo de su historia y romper lan-
zas por su gloria inmortal orlada de sangre y saturada
por el genio.
En la Revista de Cuba Libre, de Charito Sigarroa,
El Figaro, El Hogar, Azul y Rojo, Letras, y en los dia-
rios La Lucha y La Discusi6n desplegamos al viento de
]a publicidad la bandera del gran Crucificado.
La velada organizada por mi, bajo la divisa del Li-
ceo de Guanabacoa, en loor del ap6stol y martir de nues-
tras libertades se celebr6 la noche del 5 de junio de 1902,
a los diesiseis dias de haberse inaugurado la Republica.
ILa presidio su primer mandatario, amigo y consejero del
gran adalid revolucionario, en su carrera hacia la muerte.
El President Tomas Estrada Palma, fue expresamente
invitado por el doctor Crist6bal de la Guardia, y por mi.
La concurrencia al acto fue extraordinaria. La mucha-
chada de la Acera del Louvre me acompafi6 con su es-
truendoso carifio y salud6 alborozada, en fiesta nochar-
niega, la aurora del nuevo dia. Jose Maria Collantes, mi
fraternal amigo y camarada de bohemia y verso, fu rmi
compafiero de tribune; Enrique Hernandez Miyares y
Fernando de Zayas, intimos camaradas, y ademas el doc-
tor Luis A. Baralt, figuraron en el program de la fiesta
con recitaciones alusivas al Redentor.
Los peri6dicos capitalinos publicaron extensas infor-
maciones de la velada. El diario La Discusion envi6 dos
taquigrafos a recover los discursos y ofreci6o a sus lecto-
res la siguiente informaci6n de la velada inolvidable que
fue como la primera flor, penetrada de alma y coraz6n,
rendida por la Patria a su Libertador.


-7-3--









EN HONOR DE JOSE MARTI
A pesar de lo amenazadora que estuvo la noche en sus co-
mienzos, una muy numerosa y distinguida concurrencia de la
Habana y Guanabacoa asisti6 a la hermosa velada que el hist6-
rico "Liceo" de aquella villa ofreci6 en honor de la memorial del
excelso patriota Jose Marti.
El senior Estrada Palma, el afable y patriarcal Presidente de
nuestra RepCiblica, sin tener en cuenta su larga y penosa labor de
ayer (1) no quiso dejar de asistir a la fiesta del viejo "Liceo" de
!a vieja villa en que vivi6 en sus afios de estudiante, alli por los
tempos en que se celebraba, en agosto, ]a fiesta de la Asunci6n,
con extraordinario content y jolgorio, y en que iban tirando el
iimoncito aquellos que no encontraban o no tenian con que pagar
un vehiculo. De esto hablaba Don Tomas en un grupo que lo
rodeaba en el Paradero.
La llegada del Presidente a Guanabacoa, en su carro espe-
cial que la Empresa Nueva le dispuso, fue vitoreado por el pueblo
con vivas y demostraciones de jubilo.
El "Liceo", profusamente iluminado, contenia una numerosi-
sima concurrencia, en su mayoria de damas hermosas.
Se abri6 la velada con una fantasia al piano por excelente
executor y luego ocup6 ila tribune el correct poeta Fernando de
Zayas, que recit6 varias estrofas sentidisimas de su Oda a Marti.
entire aplausos.
El senior Crist6bal de la Guardia, entusiasta president del
Liceo, anunci6 que iba a hablar el joven poeta y elocuente orador,
senior Jos* Manuel Carbonell, a quien el p blico recibi6 con una
ovaci6n al presentarse en la tribune.
Nada diremos de la magistral oraci6n del entusiasta patriota
que como su mas caro lauro, cuenta con el de haber acompaniado
al Maestro en sus peregrinaciones revolucionarias, de tribune en
tribune, por ]a cariniosa tierra floridana. Nos referimos a su clara
dicci6n. a la artistic modulaci6n de su voz clara y varonil y a la
actitud uerista y elegant en que se coloca para atraer al pibtico
con la mnagia de sus imagenes y concepts.

(1) El president recibi6 m6s de 500 visits.


.7-7'f--









En otro lugar aparece integro su discurso, tornado por dos
taquigrafos de La Discusi6n y corregido por su autor, esta misma
maiiana.
Cuando Carbonell-que ya ha sentado su fama como ora-
dor entire nosotros- baj6 de la tribune, el concurso entusiasmado
Io premi6 con la ofrenda de un aplauso unanime, y el Presidente
de la Repiblica le dijo: "Hace seis anios que no oigo hablar con
tanto sentimiento. Ha hecho usted una obra acabada, y lo fe-
licito,"
Nuestro querido companero el tierno poeta, Enrique Her-
nandez Miyares, recit6 con fakcil entonaci6n su preciosa poesia
"La Bordadora", que le vali6 una gran salva de aplausos.
La spiritual seiorita Clemencia Gonzalez More cant6 de
manera magistral "El aria del barbero de Sevilla" siendo freneti-
camente aplaudida por ]a enorme concurrencia.
Y fue anunciado en ]a tribune el oven artist y querido poe-
ta Jose Ma. Collantes. Una ovaci6n cariniosisima le hizo el select
auditorio. Con entonaci6n robusta y elocuente, pronunci6 un bri-
Jlante discurso lleno de imagenes cautivadoras. El ptiblico inte-
rrumpi6 sus pairrafos finales, ahogando sus palabras en una ex-
plosi6n de entusiasrno.
El joven tenor Ramiro Mazorra, querido de todos en esta
sociedad, cant6 la preciosa romanza de "Tosca", que tuvo que
repetir para complacer al auditorio. El maestro GonzalIez G6mez
acompafi6 los nfimeros de canto.
El doctor Luis Baralt ley6 unos bellisimos versos de Marti
4Patria y Mujer", que fueron muy aplaudidos. Despues nos re-
cit6 unos lindos versos suyos al Maestro, que publicamos en este
nuimrnero.
La seniora viuda de Marti y su hijo nuestro querido amigo
Jose Marti estaban presents en el solemne acto.
A las 11 y media terrmin6 la velada. El Presidente y su co-
mitiva fueron obsequiados esplendidamente pot la Directiva del
Liceo.
Cuando atravesabamos la bahia para volver a la Habana
mire al cielo encapotado y gris y me pareci6 que en las alturas
sonreia el Maestro.


-75-
























































Tarjeta enviada por la inadre de Jose Marti al padre de Jos6 Manuel
Carbonell referenfes a] primer homenaje rendido por la Repfiblica al
Ap6stol.









Discurso pronundcado pot el Sr. Jose M. Carbonell en la gran
velada efectuada en el "Liceo de Guanabacoa" y tornado taquigra.
ficamente para "La Discusi6n".

Honorable Sefior Presidente de ia Republica.
Sefior Presidente del Liceo de Guanabacoa,
Seioras y seniores:
Un recuerdo piadoso, una memorial imborrable en almas agra-
decidas, nos congrega esta noche en la aurora de nuestro triunfo,
para recorder solemnemente al Ap6stol bien amado de la patria
cubana, cuya figure gigantesca parece levantarse de la tumba
que guard sus despojos, y vagar par este recinto, con la invisible
majestad de un angel.
Y una inmerecida distinci6n, a mi otorgada por la galante
directive de esta sociedad, hace que sea yo -el menos autorizado
acaso para hablar de fl- quien realce con el debil homenaje de
mis palabras tremulas, su recuerdo inmortal viviente en nuestros
pechos, como el tenue e impalpable perfume de una f1or deshoja-
da... Y c6mo podria olvidar yo que en esta sociedad hist6rica,
en estos mismos espaciosos salones, reson6 hace unos cuantos
afilos, para hablar de un poeta peregrino. muerto en sus brazos
bajo cielos extranios, la voz angelical y dulce de aquel hombre
casi divino, en quien se reconcentraron todos los dolores y las
iras todas de su patria angustiada; que para hablar de Jose Marti,
para enaltecer aquella existencia maravillosa y a la vez apocalipti-
ca, consagrada al mAs noble de todos los martirios, la redenci6n de
su pais amado, necesitariase, como dijo un ilustre tribune en oca-
si6n solemne. convertir este profano scenario en un caliz de oro,
y la desmayada palabra en una hostia.
Recuerdo que era yo muy nifio atun, y ya por atavismo mis-
terioso sentiame compenetrado con las tristezas de mi tierra ven-
cida; renacia en mi la esperanza y se me iluminaba el semblante
como de una irradiaci6n de aurora, al escuchar entusiasta y febril
en la casa paternal, de labios de caudillos valerosos, el relato de
las viejas hazaiias; el episodio marcial y sangriento de algiin com-
bate donde cifiera de laureles sus sienes algun heroe invencible;
la narracifn legendaria de la acometida milagrosa o del asalto


- 7 7-,,-








improvisado, cuando a los rebeldes sonreia la victoria, la dolorosa
evocacion de las derrotas; la muerte de algutn jefe valeroso a quien
negaba el cielo sus favors y el Sol su luz magnifica; y auin re-
cuerdo que temblaba y sufrla corno de un crime, pensando en el
dichoso instant en que ]a patria se volviese airada contra el usur-
pador de sus derechos y en su corcel de incendio, cabalgase triun-
fante por la Aispera serrania, o por el llano heroico; y en mis sue-
fios de gloria -juveniles y santos- abandonaba la sala de las
evocaciones romanticas y de los relatos marciales, saltaba altivo y
sonriente sobre potro indomable y ensayaba mi impaciente brazo
en los troncos robustos de los krboles.
Un hombre mito, de creencias evangelicas y de constancia
tenaz y acrisolada, a quien no abandon jams la fe en el honor
de su pais, hacia retofiar en los corazones cansados, bajo el riego
de estrellas de sus palabras, las viriles energias y las verdes espe-
ranzas. Su nombre sonaba en mis oldos envuelto en la aureola
de un campe6n de leyendas. Era un iluso -asi Ie llamaban-
sofiador indignado y cantor peregrino de la libertad y del derecho.
Y a aquel hombre todo fe lleg6 en fecha memorable el mensaje de
un patriota obscurecido "que descans6 junto al arroyo al lado
de Guti-rrez, que oy6 a Joaquin Palma en las veladas de la sel-
va, que mtnont6 a caballo al lado de Castillo"; encanecido en las
luchas de su tierra, y a quien por el amor inextinguible que a 61
me une y por la veneraci6on amorosa y filial con que veo Io que
brota de sus manos no me es dable ensalzar, como en justicia me-
recida debiera; y el Ap6stol inquieto se puso de pie, que aquel
inensaje del patriota del Sur fue a estremecer en la ciudad bru-
mal la fe sagrada de sus latentes c6leras.
Desde entonces no descans6 jamas. Puesto y honors los
rindi6 a su tierra. Peregrino6, catequizando como el divino Jesus,
de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, de aldea en aldea. Vi-
sit6 las comarcas floridanas pobladas de emigrados inddmitos;
ganose a los humildes; infundi6 nuevos alientos al caido; arm6 el
brazo de los guerreros vacilantes; congreg6 bajo la bandera de la
nueva guerra a los paladines dispersos de la epopeya precursora;
habl6 con Cuba, y ella le respondi6; el viejo adalid le ofreci6 el
concurso de su nombre, el titan de Baragua, su coraz6n de hierro








y su brazo de Hercules que tantas veces fatig6 al acero; el terreno
pr6digo, fertilizado con la sangre de sus mejores hijos, sus pro-
videnciales alimentos y sus continues corrientes; las montafias,
sus farallones formidable y sus abruptos refugios. el Sol sus ra-
yos exterminadores, el mar sus impetus; el mundo, estremecido
por su genio, un coro universal de bendiciones.
Entonces le conoci, cargado de dolores, sublime en su sacro
infortunioa doblado bajo el peso de su duro apostolado: y dificil-
minente podria dar cuenta de la impression que en mi produjo aquel
hombre sencillo y a un tiempo extraordinario, errando por extra-
nios climas, pidiendo una Jimosna de amor en los hogares extran-
jeros para su solar escarnecido, aunando voluntades, soldando
fuerzas para ]a arremetida final, Ilevando como flamula luminosa
de inextinguible llama, la antorcha de la fe salvadora. que hacia
fulgurar en los vastos y cercanos horizontes de la patria cubana.
como resplandor magico de purificador incendio; y afin creo per-
cibir, como si estuviese bajo la depresi6n asoladora, de una ho-
rrenda pesadilla, su voz meliflua y grave que se abria languida-
mente a! Sol, como la corola de una rosa moribunda para exhalar
su aroma, o que se alzaba tronante y vengadora sobre la multi-
tud, electrizada, como el clamor epico de la victoria.
Yo no puedo pensar en Marti, sin que ante mi vista fascinada
por su recuerdo, surja en ]a tribune, predicando la guerra, sensi-
ble, pero inevitable, culminando los rayos de su divina c6lera en
versiculos relampagueantes sobre la Isla viril profanada por los
despotas; fraguando la tempestad que al desencadenarse lanzaria
sobre la Espafia inmoral las furias todas del dormido Ocdano; me
parece verblo erguido en la majestad de su grandeza incomparable,
desafiar, como un candor, bravio la tromba huracanada, las iras
de los reprobos, tremolando en su diestra la guia fulgente de la fe
revolucionaria, y haciendo estallar en santa indignacion los true-
nos de su alma, repercutidos en las playas ardientes de la esclava
infeliz, como el estruendo lejano de fantasticos combates.
Imposible seria, seniores, seguir paso a paso la vida inquieta
y fecunda de aquel hombre dadivoso y magnAnimo; martir a ]a
temprana edad de quince anios, cuando para los mas la vida es
como promesa mistica de perenne deleite y de inefables encantos,


-79-








arrebatado barbaramente al carinio de sus padres, sufriendo los ho-
irores de la deportaci6n en sombria y l6brega mazmorra hume-
decida por ila honda salobre, cefnido al pie breve el infamable
grillete, que el tirano hizo honroso, por el delito enorme de sentir
con la patria entristecida, sus dolores acerbos y sus nostalgias san-
grientas: pero jah! todas aquellas penalidades y todas aquellas
tribulaciones habian de contribuir poderosamente, al cabo, a fun-
dir en el crisol del infortunio el templado espiritu del nifio gi-
gante -palido y enfermo-, que esculpi6 en su pensamiento la
imagen de la estrella, naufragando sola en inmenso lago de san-
gre, vertida por la safia abominable de gentes carniceras, y forj6
en las noches de sus empenfios, santificados por el sacrificio, como
luego confirmados pot tormentosas y asperas realidades, Ia es-
pada de fuego centelleante de llamas, que al trazar en el horizonte
su curva de muerte, habia de ser como nuncio de salvaci6n y de
grandeza; ella habia de cortar los seculares eslabones de infaman-
te cadena, y fulgurar relAmpago de cumbre, desnuda en las mna-
nos del nifio vengador... Desde entonces Marti fue Cuba; Cuba
con sus tristezas de vencida y sus heroismos de amazona, con la
cruz de sus dolores y las iras terriblemente hermosas de sus in-
flamadas rebeldias.
Los iltimos afios de su vida, si asi puede llamarse a su ]enta
v estoica agonia, los consagr6 a encender, preparAndola por m&-
todos viable, la guerra redentora. Tal fu su obra, la obra del
Partido Revolucionario Cubano, del que era vocero infatigable,
verbo prodigioso, y agitador tenaz.
[Ah! Recuerdo temblando de emociOn -como el creyente
que ante el ara jura, como recuerdo, atn a la mujer amada que
ante Ia vision contemplativa de mis pupilas resplandecientes, veo
alzarse en Ia d6cil fantasia de mis ensuenos, deslumbradora en su
delicada hermosura, majestuosamente triste en su dolor incurable:
cual si fuese el hijo abandonado y hukrfano, recordando en pavo-
rosa noche de naufragio, la postrer mirada o ]a ltima inefable
caricia de su madre moribunda- aquella tarde melanc6lica en ri-
beras extranas, a la luz de un sol poniendose ag6nico en su lecho
le flores violAceas y amarillas. que sobre la plataforma en marcha
me lanc& arrebatado e inconforme a recoger el ultimo adi6s de


-80-








aquel hombre generoso; iy afin siento, al evocarlo, revivir en mi
frente el 6sculo de fuego que en ella me dej6 imborrable, como un
beso divino aromando eternamente mi ser de penetrante y mistico
perfume.
Despues, la guerra, Ia desolaci6n y el espanto: La guerra con
sus ansias diab6licas de muerte y sus salvas grandiosas a Ia Ii-
bertad. A la tregua ignominiosa sucedi6 el estruendo marcial de
la refriega, el relinchar de los corceles al galope sobre los verdes
gramales, el choque subito de los aceros, la infernal criteria de la
heroica cabalgata, Fay! del moribundo, el gemnir del prisionero, la
imprecaci6n airada del Jibertador exangiie, el sollozo de las vir-
genes, el Ilanto de las madres, el aullar de la jauria, el resplandor
rojizo de la tea implacable abrasando, como un fuego sagrado, ia
isla estupefacta... el hacha del verdugo tinta en sangre.., y en
el rumor del bosque, en el poetico murmullo de las palmas tristes,
en la canci6n del timido arroyuelo corriendo levemente por sen-
dero de plata y arenillas de oro en el canto doliente de las aves,
en la arm6nica endecha de la selvas, repercutia como el himno de
una estrofa legendaria llamando a los heroes al combat.
El Ap6stol que al volver al Norte, de su ultima peregrina-
ci6n por los arenales floridanos, en palabras embellecidas por su
pensamiento, decia a los que ansiosos aguardaban la hora del
deber, para salir al llano, luciendo en el yarey la estrella ennoble-
cida: "ya amarillean los montes, ya se casan los novios", creyo, al
ver inflamarse el horizonte sombrio por el desencadenado, y al
oir el toque de clarin congregando a ]a hueste, que para el sona-
ba ]a hora de morir.
VoI6 a Santo Domingo, se abraZo al anciano invencible como
a una ensenia santa. "Yo alzare el mundo -dijo en memorable
carta, que no he podido leer sin sentir humedecidos mis ojos por
el llanto-; pero mi uinico deseo seria pegarme alli al ultimo tron-
co, al iltimo peleador, morir callado: para mi, ya es hora."
Profeta y martir, ap6stol y soldado. Se consagr6 a una idea
y de ella fue alfombra y estandarte, servidor y misionero; y cuan-
do se avecin6 el instant de seller con el martirio y consagrar con
la muerte el ara de los sacrificios de su revuelta y amnorosa vida,
le vemos engrandecido, surgir como el Arcingel vengador, alen-


-81-








tando a los suyos entire la polvareda humeante del asalto desgra-
ciado, con la frente erguida y con el pecho holgado, como para
que por e1 entrase mejor la mortifera descarga, caer estremecido
de su corcel espantado; acaso si presintiendo en la postrer vision
de su agonia, la derrota total o el decaimiento probable; desmele-
nado, magnifico; como Aguila fascinada en la hoguera purpfirea
de colosal incendio.
Como dijo un brillante colorista sudamericano, Marti cay6
como Lord Byron, con la mirada en la tragedia. El patribtismo
cubano ha levantado dos grandes calvarios: San Lorenzo y Dos
Rios. Dos altares donde se cree y se jura, y se perdona y se ama.
Cubanos, la Nereida adorada de los tr6picos, por la que se
extingui6 la vida inmaculada del divino Marti, ha surgido en
nivea aurora matinal del risuenio mayo -cuando las flores, perla-
das de copioso rocio, parece que lloran destilando nacarinos alj6-
fares, dilatadas ausencias, y los pAjaros entonan en las ramas de
los agrestes Arboles, endechas no aprendidas- fecundada por ]a
sangre de nuestros bravos y bafiada como en lluvia de cielo por
las lagrimas piadosas de nuestras dulces mujeres. Y en la ola
alborotada del tumulto y en la algazara triunfal del bullicio in-
menso, cu&ntas veces he creido percibir, entire ahogados suspiros
y lamentos, la voz engelical del acribillado de Dos Rios, que repite
el voto de sus Versos Sencillos:

Yo quiero, cuando me muera,
sin patria. pero sin amo,
tener en mi losa un ramo
de [flores, y una bandera.

iMaestro1: ya tienes patria; si no tan libre como ti la sofia-
bas, inunca tan triste como yo la miro! No escuchas el caii6n
de la Reptiblica y los bronces marciales anunciando el triunfo?
Los heroes te cubren ya con la bandera, los poetas te inmortali-
zan en sus cantos y las bellas cubanas agradecidas, riegan tu losa
con 1lgrimas y flores.


-82-















Algunas facets de Marti Jurista

Por Carlos A. Martinez-Forttun


Error craso muy generalizado es el de career que
Marti no ejerci6 su profesi6n de Abogado porque ese
ejercicio podia manchar su honra.
Ni hubo jams tal criterio en el Maestro, ni lo podia
haber, El ejercicio de la profesi6n de Abogado no Ileva
implicito el deshonor, ni la trata con el maL Antes al con-
trario, es noble labor que realza los corazones y da a!
individuo que la ejerce una noci6n mas clara del deber
y la justicia.
Hablamos, desde luego, del Abogado puro, del que
ejerce con ambos ojos abiertos; pues en esta profesi6n,
como en todas, hay tambien los que practican con un

(*) El ensayo de Carlos A. Martinez-Fortun que presentamos, cstudia
un Angulo de la personalidad de Marti poco frecuentado: el que se refiere al
jurista,
Nuestro ilustre colaborador es uno de aquellos mniartianos que reinen la
predica y el ejercicio. la palabra y la aci6on y es asi que Carlos A. Martinez-
Portin no es solamente el autor de una obra de much provecho para el es-
tudio de Marti "C6digo Martiano o de Etica Nacional" sino de funda-
ciones comno la "Orden de la Rosa Blanca", que ha ido sernmbrando en las
nuevas generaciones un amnor practice a Marti y que, en los ocho afios de
existencia. ha venido desarrollando una labor de encomiable fervor martian,
que ha ido adquiriendo cada vez mayor resonancia.
El "C6digo Martiano", aparecido hace diez afios. es una obra de paciente
indagaci6n, selection y ordenaci6n del legado de Marti, estructurado para
norma de la Repiblica y de sus hijos. Martinez-Fortin ha ampliado su obra
y acaso pronto podamos leer una segunda edici6n notablemente aumentada y
trabajada de minanera casi exhaust. en lo que a indagaci6n del ideario m artiano
se refiere.
Carlos A. Martinez Fortin naci6 en Placetas, ha vivido en Las Villas, y
hoy reside en La Habana. En Camajuani, a los 16 afios ya hacia en "Gente
Moza" su estreno literario y poco despues fundaba "Alma Joven". Don Fer-
nando Ortiz, su professor de Derecho Piblico en la Universidad de La Habana,
to alent6 publicandose en la Revlsta Bimestre Cubana su studio "La historic


-83-









ojo abierto y otro cerrado o con ambos cerrados, para
no distinguir los colors: lo blanco de lo negro, lo puro
de lo impuro.
No es la falta de recato condici6on implicita, en el
ejercicio del Derecho, lo es ahora, por desdicha, en la ge-
neralidad de los que ejercen toda labor humana; estado
obediente a una crisis moral ecumenica, que propici6do el
materialismo de la Escuela Positivista y ha aumentado
considerablemente el auge del comunismo moscovita.
Todas las profesiones, todas, sienten sobre si el fla-
gelo del mercantilismo desbordado, del animo exagerado
de lucro para el goce inmediato de los placeres terrenos.
Ya Marti hablaba -no de la inmnoralidad de los Le-
trados- sino del dafio que en los pueblos producia el pre-
domninio de los goces materials sobre los del espiritu, al
decir: T"Preocupar a los pueblos exclusivamente en su
ventura y fines terrestres, es corromperlos, con la mejor
intenci6on de sanearlos. Los pueblos que no creen en la
perpetuaci6n y universal sentido, en el sacerdocio y glo-
rioso ascenso de la vida humana, se desmigajan como un
mendrugo roido de ratones"
Por esa exageraci6n del materialismo se resiente y se
viene resintiendo desde hace ainos la profesi6n de Abo-
gado; pero siempre se mantiene y se mantendra en ella el
defensor del decoro, el que siente sobre sus hombros el
Alma de la Toga, de que nos hablara tan brillantemente
Osorio Gallardo, en esa obra inmortal que aquel nombre
lleva.
de Plac.etas". En la parte juridica-prictica Martinez Fortin tuvo la opartu-
nidad de rccibir ]a orientaci6n del Bufete Bustamantc. Istalado en Remedios,
reconstruy6 el Asilo para AnciEianos, presidio la Sociedad "La Tcrtulia" -lite-
raria, hist6rica--; fund para Remedios un interesante Musco, y anim6 labores
educacionales.
Como abogado de experiencia y amnor al derecho, Carlos A. Martincz-
Fortun estudia, en este ensayo, con su gran amor martiano, un anrqiilo siemnpre
interesante en la pcrsonalidad dcl Ap6stol. Es honor, quc la Revista agra-
dece, este trabajo dc iluminaci6n de Marti y sus rClaconcs coil el derecho.


-84-









Marti, pues, pudo ejercer y ejercio en efecto, con ab-
soluto decoro, la carrera de las eyes. Su retirada de ella
obedeci6 (no a temor de mancharse en el pantano, que
pantano mas fuerte que el ejercicio de la profesi6n juri-
dica lo constitute la political. que consumi6 su tiempo y
su vida); primero: a que no quiso jurar la Constituci6n
espafiola que entonces regia en Cuba, ni aceptar ciuda-
dania de naci6n americana, que semejase renuncia tacita
a la finica que anhelaba: la cubana. Segundo: a que gus-
taba mais del Derecho Pfiblico que del Privado, por su
concept universalista de la vida, que le Ilevaba a amar
mas a los pueblos que a los hombres; el bien colectivo que
el bien privado. Asi afirma: "Nos servimos de las eyes.
mas para asegurar y ensanchar la riqueza public que
para pelear mezquinamente la privada"
Abogado de servicio universal, le parecia pobre el
individual. Hombre ecumenico, un tajo de herencia pri-
vada, nada representaba para el, ante la magnitude de los
derechos de la humanidad. Esta primero: el hombre des-
pues; a ese fin incline toda su vida. Por ello no ejerci6
el Derecho Privado, sino el Puiblico.
0
En cuanto a lo que al Derecho Positivo atafie, po-
demos afirmar que Marti era jusnaturalista; doctrine esta
que cristalizada en la celeberrima "Declaraci6n de los de-
rechos del hombre y del ciudadano", de la Asamblea
Constituyente Francesa de 1789. inform casi todas las
Constituciones political del siglo XIX e influenci6o en la
generalidad de los escritores de esa centuria. Pero ese
jusnaturalismo tuvo tres tendencies, seguin la autorizada
opinion de Medardo Vitier en su obra "Las Ideas en
Cuba", el mas s6lido monument que ha erigido la lite-
ratura cubana en el siglo XX.
La primera de esas tesis es la del filosofo ingles Hob-
bes, seguin La cual "la ley natural en el mundo fisico viene
a ser el dictado de la recta raz6n en lo human"


--85--







La segunda, es la del jurisconsulto holandes Hugo
Grocio, basada en "la indole social del hombre", buscan-
do sus origenes en el Derecho Romano y principalmente
en la definici6n de Gallo: "Just natural est, quod natu-
ralis ratio inter horniness constituit. ."
Y la tercera, ]a kantiana, la debida al celebrrimo fi-
16osofo de Koenisberg que "creyo ver el origen del De-
recho Natural en un imperative categ6rico a que la raz6n
prActica (no la especulativa o pura) da su asentimiento"
"Por manera -dice Vitier- que Hobbes, Grocio y
Kant le buscan distinto fundamento al llamado Derecho
Natural, cuya boga europea dur6 toda la segunda mitad
del siglo XVII y todo el XVIII. Uno la bas6 en la uti-
lidad; el otro en el consentimiento universal, el filtimo en
el dictado intimo imperativeo categ6rico )".
Kantiano era, a nuestro juicio, Jose Marti; pues su
tesis utilitaria no fue escrita en relaci6n con este aspect
de su filosofia.
El derecho existe naturalmente en el hombre, por-
que en Cl existe la fuerza de lo justo y esa fuerza le obliga
a actuar, es decir se lo impone y transform en voluntad
o modalidad de su cardcter.
En uno de sus trabajos en la Revista Universal de
Mexico, producido el 18 de junior de 1875, comentando
las classes orales que se iniciaban en el Colegio de Abo-
gados de la capital azteca, nos dice el Maestro: "'Cien
cia es en buena hora la jurisprudencia. La inteligencia
humana tiene como eyes la investigaci6n y el analisis:
los principios naturales de justicia (Derecho puro); se
han aplicado a las naturalezas diferentes (Derecho
prictico) y la forma, la compensaci6n de derechos mu,
tuos, la exageracion de escuelas distintas, el character du-
doso de algunas aplicaciones particulares, la necesidad de
violentar o conformar los preceptos naturales puros al
realizarlos en un cuerpo social desviado por las condicio-
nes imaginativas y de libre albedrio human de su forma
pura natural-, han creado el conjunto de preceptos ju-


-86-








ridicos, han particularizado las formas 9enerales, han
conformado a los casos accidentales el precepto esencial,
han creado el derecho de aplicaci6n y relaci6n, especie
de desmenuzamiento del espiritu. conjunto de interpreta-
ciones variables de una series de verdades fundamentals,
que son realmente asi una ciencia humana, bien llamada
con el nombre de jurisprudencia".
Y continuta diciendo: "existe en el hombre la fuerza
de lo just, y este es el primer estado del Derecho. Al
conceptuarse en el pensamiento, lo just se desenvuelve
en formulas: he aqui el derecho natural, Y al realizarse
en la vida, las formulas se desenvuelven en aplicaci6n.
la concurrencia de derechos crea derechos especiales: los
sistemas politicos en que domina la fuerza crean derechos
que carecen totalmente de justicia, y el ser vivo humano
que tiende fatal y constantemente a la independencia y
al concept de lo just, forma en sus evoluciones rebeldes
hacia su libertad oprimida y esencdia, un conjunto de de-
rechos de reconquista, derechos medios, derechos par-
ciales, que produce la jurisprudencia, la ciencia de Ia
aplicaci6n de las formulas, lo que bien pudiera llamarse
justicia de aplicaci6n y relaci6n".
Vemos en esta brillantisima disertaci6n juridica, uni-
ca, como product de la mentalidad del Homagno de
America, que lo esencial es para el el Derecho Natural,
que llama derecho puro, pero al aplicar las formulas lo
desvia la mente humana, lo mancha el libre albedrio.
Observamos tambien como huye de la Escuela His-
t6rica al mnenospreciar la jurisprudencia, considerAndola
casi como un derecho impuro, antitesis del natural; como
un derecho de reconquista o reivindicaci6n, que s6lo sur-
ge cuando los derechos naturales son suprimidos o bur-
lados, o lo que es lo mismo, la jurisprudencia, que el
llama "justicia de aplicaci6n y relaci6n", no contiene mas
que las formulas para reivindicar el derecho. Lo reduce
pues, a una segunda categoria calificandola de creadora
de derechos medios, parciales, como humans. a fin de








que estos jams puedan ser confundidos con los derechos
plenos, derechos totals, gustados s6lo por el Derecho
padre, el que ha dado la Naturaleza.
*
El predominio en el espiritu martiano del amor a la
Patria, que era para el "agonia y deber", lo Ileva a subor-
dinar siempre el hombre a la sociedad y si bien acepta el
do ut des romano, lo hace sobre la base de sacrificio pe-
renne por esa Patria, ante cuyo altar hay que deponerlo
todo. Asi nos dice: "Nada es un hombre en si, y lo que
es, lo pone en el su pueblo'. Y contintla su tesis de esta
mianera: "En vano concede ]a naturaleza a alguno de sus
hijos cualidades privilegiadas, porque seran polvo y azote
si no se hacen carnet de su pueblo, mientras que si van
con e1, y le sirven de brazo y de voz, por el se verAn
encumbrados, como las flores que lleva en su cima una
montafia".
De manera que segun eso, el talent no es propiedad
privada del que lo posee, sino cualidad que debe siempre
usar en servicio de la Patria; esta tiene el deber de educar
a sus hijos y en just reciprocidad estan ellos obligados a
emplear sus conocimientos y talents en servicio de la
comunidad. Ese es su modo de aplicar el do ut des.
Tanto cree esto, que el amor a la justicia lieva para
el implicito el amor de pueblo: "Son nobles de la natura-
leza aquellas criaturas mordidas del amor a lo perfect
a quienes de amar lo perfect en arte, les viene delicada
aristocracia, y de amar lo perfect en justicia, les viene
generoso amor de pueblo".
Avanza siempre en su ideologia, el Derecho, ya que
este no puede ni debe ser simbolo de estancamiento, aun-
que este codificado: "Ya no se habla en latin; ni es Jus-
tiniano quien decide en los pleitos de la luz electrica".
Y ahonda mas: el espiritu de las eyes de que nos
hablara Montesquieu, es el que para el vale en el Dere-
cho. El alma debe estar antes que el cuerpo, dijo brillan-
temente al defender su tesis espiritualista: "'En la natu-


-88-....








raleza no hay que confundir el espiritu fisico el Animo
corporal, la fuerza impulsadora, -con el espiritu afectivo,
sintiente y pensante".
Lo mismo creia de la Ley, "espiritu fisico", con su
irtencion, espiritu afectivo, sintiente y pensante". Pero
temblaba al temor de que los jueces confundieran esos
dos espiritus y aplicasen el material con grave danio para
la sociedad. "i.Que vale que la ley tenga un espiritu, si
tienen otro los encargados de realizarla?"
De aqui su titanica batalla por el perfeccionamiento
spiritual de los hombres, a fin de que formasen socieda-
des perfeccionadas tambien.
Y la profilaxis social, lo que hoy se llama "Servicio
Social fue objeto de su studio y comprensi6n. Sus con-
clusiones las encerr6 en estas dos notables sentencias:
"No hay que secar las lagrimas sino ]a fuente de las la-
grimas". "jLlaman justicia a esa que mata! jJusticia po-
dria llamarse la que evita!"
Evitar la miseria, evitar la ignorancia, evitar la mal-
dad; he aqui su triptico sublime, para basamento del Ser-
vicio Social, cuyo advance es la mejor forma de extirpar
el delito y atenuar la maldad.
Y como colof6n esplendido de su amor a la justicia
y mas que a la justicia a la equidad, estimaba que la con-
ciencia por encima de la ley y de los jueces, debia ser el
mejor y finico arbitro en los conflicts humans; esa guia
del espiritu que penetra en todas sus capas, las recorre,
examine y califica como ley supreme infalible e imburla-
ble, que todos sienten, que todos temen y que muchos
niegan: "He aqui la ley supreme, legislator de legislado-
res, y juez de jueces: la conciencia humana".
jQue toga mas blanca y mas pura visti6 el Apostol!
Alli si que no existieron inanchas; por eso su legado
sera eterno para nosotros, y estaremos por siempre tras
lI en busca de ese "color y olor" que le hallaba a las
almas y que en la de e1 era arminio con unto de clavellinas.













La serenidad de Marti

Enrique Gay-Calb6

Lo primordial de la serenidad es vivir en armonia con
el personal sentido de la vida.
Y fue Marti hombre que nunca perdi6 la noci6n de
sus anhelos y de sus prop6sitos, y que atemper6 a ellos el
ejemplar desarrollo de sus actos.
Ahi tenemos algo de lo mejor que podemos ofrecer a
los nifios de Cuba, al evocar a Marti.
Aquel grande hombre quiso que se hablara siempre
con la verdad ante la vista, que se excluyera el enganio
en las relaciones hurnanas, que se viviera bajo la luz para
que todos conocieran y respetaran la limpieza en la con-
ducta y ]a sinceridad en las intenciones.
Aquel hombre empez6 asi a los diez y seis a-ios a no
mentir, y a padecer en el presidio pot su lealtad, por su
concept diafano del honor. Y ya en lo sucesivo no fue
Este studio martiano de Enrique Gay-Calb6 fut leido en la Biblioteca
Ififantil de la Sociedad Econ6mica de Amigos del Pais en el acto en homenaje
a nuestro Ap6stol, efectuado el 28 de septiembre. La claridad, la comunica-
ci6n, el valor d$ la sintesis y ha ainenidad de este trabajo de nuestro colabora-
dor, estando adaptado a la fail comnprcnsi6n dc las mentes infantiles tiene un
encanto martiano que va mAs ailhi del tcto para el que fue preparado y
tienc indudable interns para los adults, de la misma mnnera que [a "Edid de
Oro" fut escrita para los nifios y e-s Iectura de nifios y mayores. El autor
de estas hermosas paiginas ha sido maestro de instrucci6n primaria y desde
las redackioues de los pcri6dicos ha estado en contact siempre con la vida
de su pueblo, de ahi ese sentido comunicativo que hay en todo lo suyo.
Holguinero, nacido en l889, ha colaborado en las principals revistas de
Cuba y del extranjero. "El Figaro",' "Social". "Cartelcs", "Revue de I'Ameri-
que Latine'", "Nosotros'," "Rcpcrtorio Americano", "Cuba Contermporanea".
"Revista Bimestre Cubina", etc. Doctor en Derecho y en Filosofia y Letras,
Ha deseinpefiado importantes cargos como consultor ttcnico de algunos departa-
mentos oticiales, ha participado en Congreso.s Municipales, y pertenece a nu-
inmerosas instituciolnes de orden cultural.
Su bibliografia es abundant. Entre sus obras mas importantes. y que
posee la Biblioteca Nacional figuran: "La America Indefensi'" La Habana,
1935. "Arango y Parreo"., Ensayo de interprctaci6n de la realidad econ6-
mica de Cuba. Confcrcncii leida cl 31 de marzo de 1937, en el Polacio Muni-








otra cosa que una conduct recta y fire encaminada a
la finalidad sola de combatir en todas las tierras por la
dignidad del hombre.
Lo que hizo luego, Jo que estudi6 y escribi6 des-
pu6s de haber trabajado en las canteras de San Lazaro.
en el propio sitio donde hoy podemos visitar la Fragua
Martiana; lo que forma el largo y heroico trayecto ascen-
sional desde la adolescencia hasta la dolorosa acci6n de
Dos Rios, es unicamente una continuaci6n del encuentro
con su voluntad de sacrificio, nacida en tan corta edad y
sostenida sin desmayos ni vacilaciones.
Hay que llegar al conocimiento de esa verdad para
sentir a Marti en sus justas proporciones, para amarlo y
comprender la trascendencia de su obra y de su vida.
Y aunque parezca al pronto fuera de la compren-
si6n infantil un breve apunte sobre ]a serenidad en Marti,
no creo que pueda escapar a las inteligencias nacientes
el valor que tiene la actitud mental de nuestro Libertador
como determinante de la conduct.
Vamos a verlo en seguida.
Fu& en el Colegio de San Pablo, bajo la mirada pa-
ternal de don Rafael Maria de Mendive, que Marti se
cipal. La Habana, Imp. Molina y Cia., 1938, "El ayer" (Boceto de comedia)...
Cienfuegos, Imp. El Cornercio, 1913;- "La bandera, el escudo y el himno"'.
Trabajo leido por el Acadcmico de Nomero el 24 de Febrero de 1945. La Ha-
bana. Imp. "El Siglo XX", 1945; "El Centenario de la bandera cuhtana". Dis-
curso. La Habana, Imp. 'El Siglo XX", 1949; "Ciudadania y Extranjeri'"
Publicaci6n de la Revista de Derecho Internacional. Julio de 1937. La Habana,
Carasa y Cia., 1937; "El Colonialismo cubaino"; La Habana, 1942: "Cuba no
debe favorcs..." Apuntes sobre el avestrucismo. La Habana, 1942; "El
cubano, avestruz del Tr6pico" (Tentativa exegqrica de la hnprevisi6n Tradi-
dional Cubana). Publicaciones de la Revista "'Universidad", H-Jabana, Imp. y
Pap. de Rambla, Bouza y Cia-, 1938; Discursos leidos en la recepci6n p6blica
del Dr. Enriquc Gay-Calb6 la noche del 4 de junior de 1942. Contiesta en
nombre de la Corporaci6n el Dr. Emilio Roigcj de Leuchscnring, Acadminico de
Numero. La Habanr, Imp. "El Siglo XX", 1942; "En 0 centenario de Ayes
taran". Lecci6n de juventud. Discurso. La Habina,. Imp. "El Siglo XX".
1946; Ensayo de interprctaci6n de ]a re ildad econ6omnica de Cuba", en "Confe-
rencias de Historizi Habanera. 1/ Serie: H ibancros Ilustres., La Habana.
Molina y Cia., 1937-38; "Hispanismo y Coloniaje", Habana. Oficina del
Historiador de la Ciudad, 1953; "La Intronr.-si6n Norteaincmricana en Centro-
america", La Habana, 1928; "El Momento constitutional", Ls Constituciones
en el inundo y la fiutura Constitucion cubana. Imp. Molinria y Cia., 1937: "Nuestro
problema constitutional". Habana. Lib. Nueva. 1936.







sinti6 buen discipulo de aquel mentor extraordinario, pa-
triota altivo y generoso.
Ya no podia torcer el rumbo de una existencia plena
de lecciones de virtud. Estaba obligado con el mismo,
y Cste es un deber que no ha de eludir un hombre si
lleva como norma primera la del propio respeto, y si as-
pira a no encontrarse jamais en un examen intimo inferior
a lo que crea ser.
En la nifiez y en la adolescencia se forma ese con-
cepto de la propia personalidad.
Si hemos tenido la suerte de descubrir ese con-
cepto y tratamos de ceniirnos a eI mientras dure nuestra
vida, habremos hallado una maravillosa fuente de se-
renidad.
No serai dificil que se comprenda ahora el ejemplo
de la serenidad en Marti, de su gran serenidad spiritual
en medio de las contiendas, de las pasiones, de las con-
tingencias y alternatives en que vivi6 y sufri6. Estaba
construido interiormente con una solidez tal, que podia
resistir los embates de toda indole, los de afuera y tam-
bien los de su natural condici6n de hombre.
Con ese estado de conciencia fue hallando al traves
de su peregrinar por el mundo una infinita cantidad de
cosas que amar. "Nunca se canse de amar", dijo una
vez, y 01 mismo tuvo ese consejo como el inejor propo-
sito para un ser human. Donde otros veian s6olo un de-
fecto, 1el vislumbraba una bondad. Y la historic nos dice
que no se equivocaba. Los hombres en quienes confi6 no
lo traicionaron, porque supo verles en el alma un tesoro
de lealtad oculto para los indiferentes,
A los nifios se les ha de decir que el gran unificador
de los cubanos para lograr la conquista de su indepen-
dencia, pudo realizar esa obra casi impossible, por sus
dotes de virtud, por ser el mismo un ejemplo de abnega-
ci6n y de honestidad.
Entre los ninios cubanos debe conservarse un senti-
miento de alegria patri6tica porque fue Marti uno de


-92-







ellos, un escolar de los colegios de Cuba, salido de las
aulas para cumplir penas de Patria en el presidio, y
vuelto en la plenitud a mori por la libertad de todos.
Aquel muchacho de mirada fire, marcado ya por el
dolor, llevaba consigo la luz de un deber que jams se
apa96 en su alma.
Fue dos veces doctor, escribi6 libros, revistas, peri6-
dicos, hablo6 en muchas tribunas, ocup6 catedras y aulas;
fue maestro, periodista, poeta, y lleg96 a ser uno de los
escritores mais notables del habla castellana, depurador
del idioma, orientador del pensamiento americano, consul,
diplomatico. Llego6 siempre con un afan curioso de apren-
der en las bibliotecas, en los museos, en la vida. Viaj6
para saber c6mo esta hecho el mundo y c6mo son los
hombres que en 6l habitan, y para amarlo todo mejor.
Y nunca se desentendio del idea] para cuyo servicio
se habia preparado y aprendido tantas cosas. Por ese
aprendizaje podia decir con verdad que el oia en el sub-
suelo, que sentia crecer la yerba, y sabia por lo tanto cuAl
era el espiritu del pueblo al que se habia consagrado. Ese
aprendizaje le di6 los modos de tratar a sus compatrio-
tas, de probarles su amor y su desinteres, de encauzar las
voluntades y hacer que se quisieran entire ellos los cu-
banos de la emigraci6n, para orientar asi juntos a los
que en la tierra oprimida esperaban el moment de volver
a pelear.
No podia el realizar una obra de magnitude tan co-
losal, sin tener como escudo contra las tempestades ex-
teriores la fuerte virtud de su serenidad.
Se diria que Marti vivi6 con el cerebro en alto y con
el pensamiento fijo en cumbres que d1 no consideraba in-
accesibles para los otros. Los que hablaban con l entre-
veian esas alturas, y se sentian mejores. Asi es como nos
lo described quienes lo conocieron y disfrutaron de su
amistad. Porque fu( amigo de todos los cubanos, y sobre
ninguno express palabra ofensiva, ni auin sobre los que
estaban en trinchera contraria.


--93 -







Tampoco es possible Ilegar con decoro a tan depu-
rados sentimientos, sin una enorme serenidad que per-
mita ver mas alla de los horizontes.
Serena fue la vida de Marti. En este afio de su cen-
tenario se ha vuelto a publicar toda su obra. Hay cartas
y artticulos, escritos en la voragine de sus ajetreos revo-
lucionarios, -mientras esperaba un vapor para seguir su
obra, o despues de un discurso, o en medio de las gentes
que acudian a conocerlo-, que denotan la tranquilidad
de espiritu mas asombrosa.
Pero sobre todo sus cartas de esos mismos tiempos,
y los Apuntes de un viaje.
Quien escribi6 esas cartas y esos Apuntes fue un
hombre que vivi6 siempre en la beatitud de una serenidad
sin limits, que se sinti6 tocado de la pureza explicable en
las almas infantiles y ademas en quienes se apartaron dig-
namente de la podredumbre, de la maldad, del deshonor,
de la ignominia.
Ello fue possible por aquel impulso inicial de la ado-
lescencia que lo hizo conocer el horror del presidio. Asi
pudo enfrentarse con la guerra y con la muerte, seguro de
haber cumplido en todo instant el deber mayor de ser
util, de amar a los hermanos.
La leccion de Marti, entire otras muchas, es la de
que vivi6 sin dejar de ajustarse al hondo sentido de una
conduct moral inalterable, desde que supo toda la am-
plitud del deber y toda la grandeza callada del sacrificio.
Estaba convencido de que no hacia labor esteril, porque
su ancha sabiduria le ensefiaba que el hombre anhela
siempre lo mas noble y que trabajar en esos empenios es
lo uinico que merece los afanes y la inteligencia de los
grandes directors de pueblos.
A media que pase el tiempo se vera mas alto a
Marti, y entire las facetas multiples que encontremos en
el estara bien definida la serenidad de conduct que fue
valladar de pasiones y remansada fuente de pureza y de
tranquilidad moral.


--94-.











Guy Perez Cisneros

Por Ricardo Riafo Jauma

Ahora nos result dificil escribir sobre un hombre
que, ademas de sus meritos intrinsecos, tenia el de ser
nuestro amigo. Y mas si este amigo era un escritor y
no un escritor cualquiera. Eso me pasa con Guy Perez
Cisneros, camarada de oficina y empresas espirituales.
que acaba de morir pudieramos decir en estado de gracia,
amado de los Dioses, en plena y avasalladora juventud.
iQue duro es tener que hacer una cr6nica p6stuma sobre
quien apenas si escribimos en vida! Pero son tantos los
recuerdos que nos asaltan, las anecdotas, las incidencias
que nos vienen a la mente que esto mismo complica la
empresa. Y sin embargo, lc6mo permanecer silencioso?
Lo conoci y trate recien llegado de Francia hace
mas o menos veinte alios. Trabajamos juntos en la misma
mesa del Negociado de la Liga de las Naciones del Mi-
nisterio de Relaciones Exteriores, cuyo archivo reorga-
niz6 con metodo y paciencia ejemplares. Entonces su
acento frances le delataba el origen ex6tico y el ambiente
no Ie era propicio. Y mas cuando se le venian condi-
ciones excepcionales de talent y rezumia por todos los
poros una cultural latina bien cimentada en el Lyceo
Longchamps y en la Universidad de Burdeos. Sus pri-
meros contacts en La Habana los debi6 a Jose Lezama
Lima, Gast6n Baquero, Justo Rodriguez Santos poetas
aislados y minoristas que fundaron mas tarde las revistas
"Verbum" y "Espuela de Plata". Fue epoca de adapta-
ci6n y superaci6n culturales de bohemia y trashumancia,
y quizas su mejor epoca. Compartia estrecheses y estu-


-95-








dios universitarios con proyectos artisticos e intelectuales.
Era cuando se reunia con los pintores antiacademicos
Mariano Rodriguez, Carlos Enriquez, Portocarrero, Do-
mingo Ravenet, Arche y el escultor Lozano, a quienes
animaba y fortalecia con sus apreciaciones y consejos.
Visitaba los ateliers y las librerias y auspiciaba la forma-
ci6n de una capilla exclusivista que nunca Ilego6 a crearse.
Reuni6 una biblioteca y sus lectures escogidas iban hacia
los mas altos valores contemporAneos desde Francis
Jammes, hasta Thomas Mann, pasando por Paul Valery,
Andre Gide, Duhamel, Santayana, Silone, Alain. Su
gusto en autores era muy depurado, venia de su forma-
ci6n escolar y los grandes maestros le hicieron un paladar
intellectual muy exigente. Despreciaba a los escritores
frivolos y a los novelistas intrascendentes. Era esta epoca
de sus polemicas sobre las nuevas manifestaciones ar-
tisticas, sobre el cubismo y el dadaismo, y la Escuela de
Paris. Escribi6 contra la Academia y tom6 partido por los
nuevos, animo exposiciones una vez en el Capitolio, otra
en la Universidad Nacional que llamaron poderosamente
la atenci6n piblica. Dilucid6 todos los temas del arte
modern con desenfado y valor, facility la discusi6n en
este aspect y cre6 un ambiente de hostilidad en unos y
de adhesion decidida en otros. Con este esfuerzo se
instalo6 entire los mejores critics de arte y no tard6 en ha-
cerse de un nombre. Fue en este tiempo que se doctor en
Filosofia y Letras y debiendo escoger otra carrera, o
inclinarse hacia el profesorado, sigui6 dependiendo del
destiny pfiblico, sufriendo la antipatia de unos y la petu-
lancia de otros. "La casa' lo sigui6 viendo con cierta
reserve, pero 0l no cedio un apice su fervoroso aprendi-
zaje superador. Otro se hubiera cansado de luchar en un
medio tan hostile o hubiera rendido pleitesia a los falsos
valores relumbrantes. Lejos de esto su ascension cultu-
ral continue y desafi6 paladinamente un ambiente enmo-
hecido de rutina y burocracia. Edit6 folletos, dict6 con-
ferencias, integro delegaciones a Congresos artisticos y


- -96-








hasta se permiti6 formular "Votos Particulares" en los
cuales iba contra las decisions o el criterio predominante.
Asi en el Primer Congreso de Arte Nacional celebrado en
Santiago de Cuba en 1939, donde se opuso a una critical
hecha por el Presidente del mismo Jose Joaquin Tejada
en la cual se pretendi6 desconocer a dos maestros de la
pintura contemporanea Cezanne y Picasso. Tejada habia
sido electo por aclamaci6n Presidente del Congreso por
sus anios y su obra rendida, a la cual el Ap6stol Jose Marti
refiriendose al cuadro titulado "La loteria", habia dedi-
cado un articulo consagratorio. Guy no compartia los
criterios esteticos del artist y al ver la complacencia por
tales juicios de la Asamblea, reaccion6 produciendo un
document cuyo original conserve y que a nuestro enten-
der malogr6 las memories que debian publicarse del men-
cionado event. El pintor Mariano, y el que describe, sus-
cribimos en su compafia esa declaraci6n para salvar la
responsabilidad hist6rica que nos pudiera alcanzar. Juntos
participamos en la II Reuni6n de Comisiones Nacionales
de Cooperaci6n Intelectual celebrada en La Habana en
1941, y en la Conferencia de Territorios Dependientes
en 1949 y en algoun event de cultural mas. En todas Guy
Perez Cisneros dejaba una impresi6n muy favorable y
sus trabajos se hacian notar. Recuerdo tambien de su
Declaraci6n de Principios al constituirse la Uni6n de Es-
critores y Artistas de Cuba en la cual hacia un examen
acucioso de la crisis porque atravesaba el pensamiento
occidental y de la necesidad de proclamar un nuevo hu-
manismo militant. Esta proposici6n movio much el de-
bate porque fue el document mAs coherente que se pre-
sent6 y sin embargo no se hizo aprobar. Al leerlo toda-
via, a los tres lustros de escrito, conserve su frescura ideo-
l6gica "Queremos -decia en uno de sus parrafos- pro-
pagar la cultural destruyendo el boycott que contra el
intellectual dirige una prensa que obstaculiza la necesaria
difusi6n de los criterios independientes" y en otro lugar
pedia una revision de la cultural cubana aunque confesaba


-97-







que de ella saldriamos muy pobres. "Entre nosotros
-afirmaba- alqunos santones intelectuales han tornado
el aspect de guias de juventudes, titulos que ellos mis-
mos se han otorgado y que estan en complete desacuerdo
con la obra que hasta ahora pueden mostrar".
Actu6 en la Conferencia de San Francisco, en mu-
chas Asamnbleas de la ONU, y en la IX Conferencia
Panamericana de Bogota donde puso su mano y su ta-
lento en la redacci6on de documents trascendentes como
esa Declaracl6on Americana de los Derechos Esenciales
del Hombre. Era uno de los j6venes mis preparados con-
que contaba el Ministerio de Estado y asi se hizo indis-
pensable e irreemplazable en todo torneo international
trabaj6 con una energia inagotable y fue sie mpre quien
nutria de arguments, de datos y de concepts a los com-
pafieros que usaban de la palabra y cuando en esas Con-
ferencias se oia resonar el nombre de Cuba con aureola
de liderazgo o apostolado, era la voz de Guy que en
correct frances o espafiol abogaba por los derechos con-
culcados de las colonias y de los Hombres.
Dej6 escritos sobre la evoluci6on de nuestra pintura y
conferencias sobre los maestros del pincel como Gaugin,
Cezanne o Van Gogh, que merecen ser recopilados. Seria
un volumnen copioso y sugerente capaz de mantener viva
la discusi6n y su nombre por much tiempo. Y un home-
naje, el mejor, con que deberiamos honrar su memorial.
Sus amigos dilectos, Mario Cabrera Saqui y Andres
Vargas G6mez tienen la palabra. Y por que no decir la
Comision Cubana de la UNESCO cuya presidencia in-
terina desempenfi6?
Cuando falleci6 Jose Antonio Ramos, autor de mu-
chos libros, era C6nsul General despues de haber ren-
dido toda una vida al servicio del pais. No se si e1 quiso
ser mas, pero debi6 serlo. En esa ocasi6n escribi como
ahora sobre las condiciones excepcionales que adornaban
al escritor y al funclonario. Pocos hombres como este.
Guy Perez Cisneros, Mario Harrigton y Rauil Herrera


-98--








Arango, -para no hablar si no de los caidos- han pres-
tigiado tanto la carrera Exterior. Guy lleg6 a ser Agre-
gado Comercial desde posiciones mas modestas, pero
todo lo que tuvo, misiones, condecoraciones, representa-
ciones oficiales a conferencias, los papeles que desem-
pei6, los gan6 por su esfuerzo, constancia y talent. El
sabia, no obstante, apoderarse de los resorts indispensa
bles para superar las etapas y ganar en cada moment el
terreno necesario en el campo official. Asi tuvo jefes in-
fluyentes que a su turno lo apoyaron, sirviendose al mis-
mo tiempo de 6l para sus triunfos diplomAticos. El pudo
ser Ministro o Embajador con desenfado y personalidad,
pero nadie se atrevia a proponerlo en "4una casa resen-
tida de gerontocracia. A Guy Ie bastaba conque se le
utilizara, no le importaba c6mo o de que manera. Com-
prendia la desventaja de su plenitud formativa en artes
y filosofia, de su cultural humanistica, para ser hombre
de primeros pianos en la diplomacia.
Lo sorprende la muerte cuando revisaba las primeras
pruebas de imprenta de su ensayo sobre el pintor Fidelio
Ponce de Le6n y tenia listas las maletas para su viaje a
New York que emprenderia dias despues. Debia asistir
al octavo period de sesiones de las Naciones Unidas co-
mo integrante de la Delegaci6n Cubana. Era una figura
familiar en estas Asambleas y se tenia como un tecnico en
tales asuntos. Sin embargo, su mas decidida vocaci6n
estaba en el campo de la creaci6n artistic. Tempera-
mento de pasi6n fria, de bohemio ordenado, de esteta,
leia y estudiaba hasta agotar el tema en la material que se
propusiera con el metodo recomendado por Leonardo da
Vinci "obstinado rigor". Los que asistimos a su entierro
vimos alli todo un conjunto representative de valores.
Una oraci6n futnebre encargada al Dr. Ichaso se dej6
escuchar tan pronto la tapa marmorea ocult6 para siempre
sus despojos mortales. iQuien nos iba a decir que aque-
lla vida afanosa, plet6rica de energia y salud, concluiria
tan stubita y prematuramente!


--99- -











Tres notas de arte
I

Por Guy Perez Cisneros

LAS ARTES
Nuestro sol, nuestro aire, nuestras plants, nuestras
mujeres habian de lograr su obra alguin dia: esa obra que
se llama Cuba. La naci6n no se debe solamente al entu-
siasmo de las estadisticas, al destiny manifiesto de un
territorio enclavado en fronteras naturales; no esta, con
otras palabras, en abstractos mnanuales de geografia o en
discursos politicos; reside en la combinaci6n de esas dos
cosas tan diversas que se llaman patria y estado. Lo
abstract si se aviene a este ultimo, pero jamas sera po-
sible invocarlo en cuanto a aquella que exige una rigurosa
unidad a traves de la realidad mas concrete. La patria
-es ya lugar comtun decirlo- es cosa de sensaciones en
las que los sentidos desempenian desde luego, papel pri-
mordial. No hay patria mientras la vista no evoque este
paisaje, este tipo, esta atm6sfera, esta forma arquitec-
t6nica, esta historic y esta leyenda cuyos personajes he-
mos visto de nuestros propios ojos. Y lo que se present
al ojo de una manera insistente y segura, acaba por in-
NOTA: Estando ya emplanada la revista el articulo, que nuestro es-
timado colaborador Ric:zirdo Riafio }auma nos entregara en forma especial,
aparcce puhlicado en el Boietin de la Comisi6n Cubania de la Unesco No. 10,
ifio2, corrcspotndiente a Octubre de este aio. Conio la normna de la Revista
dc la Biblioteca Nacional es ofrecer en esta seccion inaterial exclusivalnerite
inedito haccmos la advertencda, sobre este artkculo, a nuestros lectores. E4i
este ca.so, creemos que el sincero afecto de Riafio Jauma hacia Guy Prez
Cisneros Io movi6 a entregar taminbi6n este breve ensayo biogrAfico al Boletin
de la Comision Cubana de la Uncsco, bueando nueva difus6n de sus paiabras
y pensando, taimbn, que la Revista de la Biblioteca Nacional el mnes con qtue
;iparece en el Boletn. Hecha esta salvedad nos parece que constituyc reiterado
homenaje a quiei itanto lo nierece y que tan ccrca cstuvo del espiritu con que
cstamos aiiiimando esta ntieva etapa de la Revista de la Biblioteca Nacional.


--100o-




Full Text


  Home | About dLOC | Collections | Governance | Digitization | Outreach | FAQ | Contact  
  Powered by SobekCM
Acceptable Use, Copyright, and Disclaimer Statement  
© All rights reserved   |   Citing dLOC