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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Physical Description:
Serial
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca ( Habana, Cuba )
Publication Date:

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Record Information

Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00052


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SEG(UNDA SIERIE tf. III n. 3


Revista


Biblioteca


de


la


Nacional


Lilia


Castro de
DIRECTOR


Morales


LA HABANA
SEOANE, FERNANDEZ Y CIA.
Impresores Compostela 661
1952


JULIO-SEPBRE.













Palabras pronunciadas en la apertura
de la exposicion de las obras de
don Santiago Ram6n y Cajal

Lilia Castro de Morales

Senoras y senores:

H6nrase la Biblioteca Nacional al inaugurar por vez
primera en Cuba una exhibici6n de obras cientificas de-
bidas al genio investigador del eminente sabio espanol
y universal que [ud Don Santiago Ram6n y Cajal, maes-
tro cimero de la indagaci6n objetiva y experimental, de
la obserWacion exterior y realista, pero tambien sesgada
de manifestaciones de humor, de ironia y hasta de elu-
cubraciones imaginativas, como las de sus deliciosas
paginas en torno a ia vida de las hormigas, que en nada
desmerccen junto a las del poeta Maeterlinck.
Algunas de las mejores obras de este gran trabaja-
dor del laboratorio y de la biologia, esclarecedor -entre
otras cosas-- de las nociones sobre la estructura del sis-
tema nervioso y sobre el conocimiento de nosotros mis-
mos y del mundo circundante, asi como respect a la
constitution de los tejidos; las obras, repito, de este maes-
tro que lo [ue de ciencias sin por ello opacar su finura
de sensibilidad artistic y literaria, su personalidad de
maestro y hasta de hombre preocupado por las inquietu-
des sociales y political, son desde hoy expuestas en esta
Biblioteca que me honro en dirigir.


-3-










Para inaugurar la exposici6n de obras del insigne
hombre de ciencias hispano, hemos tenido el placer y
honor de inwitar a un ilustre medico y especialista en
endocrinologia, compatriota nuestro, Dr. Manuel Villa-
verde, quien con sui docta y Ihcida palabra rendird auto-
rizado homenaje a la memorial de Don Santiago Ram6n
y Cajal en ila conmernoraci6n del Centenario de su na-
cimiento.
No es necesario encarecer los valores del Dr. Villa-
verde, dados sus prestigious nacionales e internacionales.
Medico notabilisimo, es a la par hombre de cultural uni-
versal y humanistica, sabedor sin dudad de que, como di-
jera Letamendi, "rel medico que s6lo sabe medicine, ni
medicine sabe". En Cuba se han dado y se produce
casos releuantcs de medicos altamente dotados para las
especulaciones puras del espiritu, y citamnds al azar a los
doctors Octavio Montoro, Sergio Garcia Marruz, Mar-
tinez Canas y otros de anailoga relevancia como cientifi-
cos y como escritores. El Dr. Manuel Villaverde, hombre
joven (nacido en 1905), graduado do's veces en Medi-
cina: en la Universidad de Madrid y en la de La Habana,
pertenece a esa jerarquia de finas espiritualidades crea-
doras.
No [u6 discipulo de Ram6n y Cajal, pero lo con oci6,
y estudi6 a cabalidad su obra. Pue colaborador de otra
gloria ibirica, Gregorio Marai6n, en la Clinica o Insti-
tuto de Patologia Medica (tambien denominado Hospital
Provincial) de Madrid. Es miembro del Ateneo de La
Habana, de la Sociedad de Estudios Clinicos, de la de
Endocrin6logos Americanos y de la Sociedad de Endo-
crinologia de Espania.
Sus obras suman unos ciento veinte titulos por lo
menos, y entire las mismas se destacan las s~guientes:
"Tesis doctoral", en Madrid, sobre "'Lipodistro[ia
Cefalo-toraxica" o enfermedad de Barraquer-Simons,


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editada en folleto y en la revista del Dr. Marano6n
Ies de Medicina Interna";


"Ana-


Libro


titulado


patologia Sexual;


_"Guia


para


el studio


de la Fisio-


"Los Problemas de la Nutrici6n";


En colaboraci6n con el Dr. Octavio Montoro,
sillo sobre Historia de la Medicina";


Articulo titulado


"Cur-


"Rifin6i poliquistico";


Trabajos originates que han signi[icado
personal precioso a la Medicina, como:
"'Sindrome psicod'rmico paratiroideo";


Descubrimiento, en colaboraci6n con el Dr,
de la Acci6n Hipotensora de la Vitamina A";


un aporte


Govea,


Trabajos, en colaboraci6n con-el Dr. Federico Soto-
longo, sobre "El empleo de extractos del Mecator como
tratamiento de la Acromegalia";
"'Uso del Bismuto en el Bocio", trabajo original que
tuvo amplia resonancia international;


"Empleo de Toxina tuberculosa (o tuberculina)
el hipersuprarrenalismo";


en


"Marti, visto por Martinez Bello", y otros articulos
culturales.
A la amplia bibliogra[ia del Dr. Manuel Villauerde,
habra de agregarse sin duda la conferencia con que hog
nos ilustrard sobre el sabio espaniol Don Santiago Ram6n
y Cajal. Tiene, pues, la palabra, nuestro ilustre invitado.


-5-














PROYECTO
de un edificio destinado a Biblioteca Nacional en
los terrenos situados en la Plaza Civica de la
Republica; presentado a la junta de patrons
de la Biblioteca Nacional por los arqui-
tectos, Govantes y Cabarrocas..

MEMORIAL DESCRIPTIVE

Este proyecto consiste en )a construcci6n tde un
edificio destinado a BIBLIOTECA NACIONAL en
los terrenos adquiridos con este fin en la Plaza de la
Republica,
El Ministerio de Obras Pfiblicas, en fec-a 12 de
marzo de 1952, -escrito numero 6916 del Registro de
Salida de la Direcdci6n de Arquitectura-, aprob6 el
piano de situaci6n del edificio, que se ajusta en todas
sus parties a las condicionales sefialadas por dicho Mi-
nisterio para construir en el lugar mencionado. La obra
consta de basamento, plant baja, plant alta y de una
Torre Central con una superficie aproximada de 900
metros cuadrados y diecisiete pisos de elevaci6n, que
hacen una superficie total de unos 15,300 metros cua-
drados, donde se depositaran los libros y colecciones
de peri6dicos. El area del resto de la construcci6n abar-
ca unos 7,000 metros cuadrados.
El edificio se ha orientado de modo que su facha-
da principal este situada frente a ]a Plaza de la Rep6-


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blica. La plant baja queda a nivel con la calle circular
de esta Plaza, para facilitar el acceso a los salones de
lectura particular este que es muy considerado actual-
mente cuando se proyectan edificios de esta clase.
El desnivel que existe entire la calle circular de
la Plaza de la Repuiblica y la Avenida de Rancho Bo-
yeros, se aprovecha para hacer otra entrada por esta
fachada directamente al basamento, y facilitar de este
modo el acceso a la Biblioteca de aquellas personas que
tengan necesidad de utilizar los medios ordinarios de
transport para llegar al lugar referido.
El basamento se ha distribuido en la siguiente for-
ma: Se entra en un portal que da acceso al vestibulo
que antecede a la galeria central. A la derecha del ves-
tibulo se encuentra el sal6n de mufsica, que tiene un
anexo con cinco reservados para aquellas personas que
deseen permanecer solas; a fa izquierda del vestibulo
se halla la sala de lectura para los ciegos; un local pa-
ra distribuir los libros que se remiten a las bibliotecas
filiales, y el garage con capacidad para tres camiones.
La entrada del garage se ha dispuesto por la fa-
chada Sur, de modo que no se yea desde la Avenida
de Rancho Boyeros.
A continuaci6n del garage, por la fachada Sur, se
ha situado el departamento para recibir y distribuir
los libros que despues son enviados al piso superior
para clasificarlos y catalogarlos.
En la galeria central, muy cerca del vestibulo, esta
el despacho de la biblioteca circulante, y a continuaci6n
el elevador y la escalera que conducen a los pisos su-
periores. A la terminaci6n de la galeria se encuentra
el sal6n de fumar, para mujeres y hombres. A la iz-
quierda de este sal6n existe un gran local para instalar
los compresores del aire acondicionado, bombas, trans-
formadores y demas maquinaria, un taller de carpinte-
ria y otro para pinturas y reparaciones. Este departa-


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mento tiene entrada direct del exterior a fin de facili-
tar el movimiento de aparatos y obreros.
A la derecha del sal6n de fumar se encuentra el
departamento de fotografia con su laboratorio, cuarto
oscuro, microfilm y dep6sito de materials; y los cuartos
de reposo para empleados de ambos sexos, con sus ta-
quillas y servicios.
Complete la plant del basamento, por la fachada
Norte, la biblioteca infantile, con entrada independiente.
Dos patios centrales dan luz y ventilaci6n a los salones
princdiales.
p Como se ve, se ha tratado de agrupar en esta plan-
ta aquellos locales que cuentan con servicios propios,
para que el puiblico que a ellos acuda no interrumpa a
los estudiosos que concurran a los salones de lectura
de los pisos superiores.
La plant baja, donde estate la entrada de honor
del edificio, tiene, ademais del acceso ubicado en el
basamento, otro viabilizado por una rampa que comu-
nica la calle circular de ]a Plaza de la Repuiblica con el
gran p6rtico de entrada. A continuaci6n del p6rtico se
extiende el vestibulo principal, que tiene a su derecha el
sal6n de actos y a su izquierda un sal6n de exposicio-
nes y la Sala Marti.
La galeria central, que corresponde con la del ba-
samento, y en Ia cual desembarcan la escalera y el ele-
vador, conduce a los salones de lectura situados en los
lados Norte y Este de esta plant, para orientarlos ha-
cia la luz y la ventilaci6n natural, con el fin de aprove-
char en toda su amplitud los does naturales de nuestro
clima. Los salones de lectura tienen capacidad para 332
lectores, distribuidos en la forma que se indica en el
piano nuimero 5.
En esta plant estAn colocados los ficheros para
los catalogos, lejos de los salznes de lectura, a fin de
no distraer a los lectores; el sal6n de lectura destinado
a las colecciones de peri6dicos con sus aparatos lecto-


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res de microfilms, la sala de referendcia y los mostra-
dores para entrega de libros e informaci6n.
Las areas correspondientes a la fachada Sur abar-
can las oficinas que confeccionan el catalog.
En la plant alta se repiten el vestibulo y la galeria
de las plants inferiores. A la derecha del vestibulo
hay una sala cuyo objetivo es exaltar los products
basicos de nuestro suelo: azuicar, cafe y tabaco, median-
te exhibiciones apropiadas; y la sala de reunion de los
miembros de. la Junta de Patronos de la Biblioteca
Nacional. Al otro lado del vestibulo se repite el salon
de exposiciones de la plant baja. que sirve de paso
para el despacho de la Direcci6n y sus oficinas, y que,
junto con un local destinado a seminario, llenan toda
la parte Norte de esta plant.
El lugar correspondiente al lado Este, esta ocu-
pado por un sal6n dedicado a grabados, fotografias y
libros de Arte; un cuarto para manuscritos con dos cu-
biculos; un local para mapas y pianos; la oficina de la
Propiedad Intelectual, y una series de reservados para
investigadores. El sitio que corresponde a la fachada
Sur sirve para dep6sito de libros.
Las divisions de todos los locales de las plants
baja y alta, son movibles y no llegan hasta el techo, a
fin de que puedan alterarse de acuerdo con las indica-
ciones de la Direcci6n de la Biblioteca y former areas
elasticas.
La Torre Central, integrada, como hemos dicho,
por diecisiete pisos, se dedica a dep6sito de libros y
colecciones de peri6dicos, con capacidad para un mi-
l16n doscientos mil volhmenes (1,200,000) v setenta mil
colecciones de peri6dicos (70,000), distribuidos en la
forma que se indica en los pianos. En estos y en las
especificaciones se detallan perfectamente las propie-
dades que deben reunir todos los elements que inte-
gran ]a Torre, de acuerdo con nuestras observaciones


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en las visits que hemos hecho a distintas bibliotecas
de los Estados Unidos de America.
Todos los locales, con excepci6n de los de la to-
rre, llevan techos de losas acuisticas para amortiguar
el sonido. La estructura de la Torre es de acero, y la
del resto del edificio de hormigo6n armado. Las facha-
das en su totalidad son de piedra de Jaimanitas, en todo
su espesor y en chapas; los muros interiores, de ladri-
llos revestidos con marmoles de colors. Los pisos son
de mnarmol, terrazzo y cemento. Todos los huecos ex-
teriores, de aluminio y cristales de 3/16". Los huecos
interiores de caoba con marcos de sabicii. La tuberia
para agua es de cobre y la de la instalaci6n electrica,
de hierro galvanizado. '
Se proyecta dotar de una instalaci6n de aire acon-
dicionado al mayor nfimero possible de locales, de acuer-
do con las posibilidades econ6micas del establecimien-
to. La iluminaci6n es mixta: incandescent jara todos
los locales de la Torre y fluorescent para el resto del
edificio. Se ha calculado una intensidad de luz de 35
a 50 foot candles para los salone's de lectura. Se instala
un sistema complete de para-rayos.
En los pianos y especificaciones se describe el
sistema de construcci6n, clase de materials y mano
de obra.


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Ti erras y hombres amados por el sol

Jose Antonio Ferndndez de Castro

CAPITULO I
A las rientes, feraces-y asoleadas riberas de ]a
suave isla antillana que los indigenas llamaban Quis-
queya en su lengua primitive, y que el Descubridor
denomin6 La Espafiola, llegaron desde los primeros
dias de su conquista por individuos de raza blanca,
los ascendientes andaluces de Domingo del Monte y
Aponte, fino literate y energico patriota cubano quien
ha de ser la figure central de este libro.
De linaje elevado, -tenian derecho a hurtar es-
cudo de armas y a penetrar calzados con espuela en
la iglesia- poseian esos conquistadores las caracteris-
ticas rudas mas que varoniles, que distinguieron en todo
tiempo a la inmiensa mayoria de los hombres espafio-
les que forjaron, dominaron y encadenaron para sus
Reyes,* el vasto imperio colonial en estas tierras ameri-
canas, imperio tan extenso, que pudo afirmar con ra-
z6n uno de aquellos, que en sus posesiones jamas se
ponia el sol.
Era la Espafiola en esos afios --principios del Si-
glo XVI-- primeros de la conquista y poblaci6n de
America, la colonia mas preciada de los Reyes de Cas-
tilla y de Aragon. Su joya territorial mas rica. Por
serlo, fue alli donde Colo6n fund los primeros estable-
cimientos; fue alli donde recogieron la mayor parte del


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oro que llev6 de vuelta el Almirante en su primer viaje
de regreso. De alli procedieron, tambien en su mayor
nnumero, los primeros esclavos indios que se vendieron
en Espafia.
CoetAneo al gobierno que implants en la Colonia
Primada, el hijo del Aimirante, Don Diego Col6n, -go-
bierno que tuvo todas las caracteristicas de esplendor
y de riquezas de un virreinato- se encuentra ya en
sus anales el apellido de la familiar Del Monte, en al-
guna de las formas en que primitivamente se escribi6.
Hoy puede afirmarse que auin antes de la presencia en
la Isla en 1606, de Domingo del Monte Pichardo y
Gonzalez, establecida por investigadores y genealogis-
tas, hubo otros individuos de la familiar que se radica-
ron en Santo Domingo much tiempo atras, cuando
afin se Ilamaba oficialmente con el nombre que le di6
Crist6bal Col6n.
En el primer repartimiento de indios que alli se
efectu6 por el celebre y rapaz Miguel de Pasamonte,
quien fue el primer funcionario colonial espafiol que
ostento precisamente el mismo cargo que tenia -el as-
cendiente de Domingo del Monte y Aponte que acabo
de nombrar, -Tesorero Real-., existian ya en la Es-
paniola, dos individuos de ese apellido: Gonzalo Monte
y Alonso Perez de Almnonte, que alcanzaron, en el
botin distribuido por el flamante Real Tesorero, una
parte nada despreciable.-
El document en que aparecen estos nombres,
procede del Archivo de Indias, y reza bajo e* rubro:
Relaci6n del Repartimiento de La Espafiola que efec-
tu6 en el afio 1514. en cumplimiento de las Ordenan-
zas de Burgos, dadas en el afio 1512 por e! Rey Fer-
nando y la Princesa Juana, su Tesorero Real Miguel
de Pasamonte.
En dicha relaci6n, al tratar del reparto que se efec-
tuo en la ciudad de Concepci6n de la Vega, consta que


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a Gonzalo Monte, vecino de la misma #se le encomen-
d6 el Cacique indio Masapedro, con 25 personas de
servicio, 18 hombres y 7 mujeres", y a otro vecino,
Alonso Perez de Almonte, seguramente pariente del
primero y "casado con mujer de la Isla", se le enco-
mendaron "18 naborias y 5 allegadas". Era la ciudad
de Concepci6n de la Vega en el afio del repartimiento,
la mas populosa de la colonia, aunque segunda en im-
portancia official. Alli se elev6 la primera catedral en
America. Para Concepci6n se nombr6 el primer Obis-
po y no puede olvidarse que bajo las toscas naves de
la primitive cathedral fue misacantano Bartolome de las
Casas, aquel fraile "ardiente y dulce" que mereci6 por
sus generosos afanes y energica dedicaci6n ulterior, el
alto y honroso titulo de Protector de los Indios.
El nucleo de la ciuidhd de Concepci6n. asentada
al pie de un elevado cerro, desde el que se inicia un
fertilisimo valle, fue una fortlaeza edificada bajo Ia di-
recci6n del propio Descubridor en 1497, que quiso asi
conmemorar, segun rezan las tcr6nicas, y sobre el mis-
mo lugar en que tuvo efecto, la primera batalla campal
que dieron los conquistadores, armados de arcabuces,
balletas y afiladas y mortiferas espadas, conveniente-
mente defendidos por corazas de acero, contra los va-
lientes pero desguarnecidos sibditos del celebre caci-
que Guarionex.
En el radio del fuerte, fueron asentando sus ha-
bitaciones de "embarrado, yaguas y guano" con algu-
na otra de mamposteria, los primitivos vecinos. Si-
tua'da en la desembocadura del rio los te-
rrenos que se extienden a su alrededor son propios para
el cultivo de frutos tropicales, de viandas y de tabaco,
tal como venian haciendolo los aborigenes. Antes de
1564, fecha en que la primitive poblaci6n fue destruida
por un tremendo terremoto, lleg6 a alcanzar Concep-.
ci6n de la Vega rango de gran ciudad en la colonia,
pues los edificios que en seguida sustituyeron a los


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primitives, eran de s6lidos materials y elevadas pro-
porciones, rivalizando con los ya clasicos, dentro de
la arquitectura colonail, que se construyeron por la mis-
ma epoca en Santo Domingo y Santiago de los Caba-
lleros. Los historiadores locales airman que en la igle-
sia se conserve durante muchos anos un cuadro de la
mejor escuela de pintura espafiola de la epoca, que don6
el propio Almirante para su adorno y realce en una de
sus visits a la ciudad. Dicho cuadro representaba a
la Virgen Maria. Desde aquellos anios se estableci6
en una eminencia cercana a la poblaci6n, un santuario a
ella consagrado.
Los que conocen como funcionaba el engranaje in-
terno y real del sistema de las encomiendas, pueden
deducir de la simple lectura del document citado, que
el hecho que alli se consign, de haber tocado en suer-
te a Gonzalo Monte, en el Repartimiento, nada*menos
que un cacique, Masapedro, con 25 personas para su
servicio, suponia en el recipendario de la encomienda,
una alta situaci6n dentro de la primitive colonia. Los
caciques no se entregaban sino a personas pfeeminen-
tes por su rango o por el cargo que desempenaban. Y
en proporci6n al numero de personas encomendadas,
se entregaba al poblador tierras suficientes para su man-
tenimiento, ya que, a! entregarle en supuesto dominio
temporal las personas de los indios, no hacia la ley sino
facilitarle el instrument barato -la mano de obra in-
digena- con que labrar aquellas tierras. En este caso,
posiblemente serian las que disfrutaba con anterioridad
al cacique encomendado, quien, como era uso. se en-
tregaba con Ia mayor parte de sus suibditos a mas de
las personas destinadas al servicio personal A Don
Alonso "casado con mujer de la Isla", le tocaron en el
Repartimiento un nfimero un poco menor de indios que
a su pariente, pero como el conquistador espaniol no se
casaba, por regla general, con mujer indigena que no
procediese de familiar de caciques, es de suponer que


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la consorte de Alonso poseeria tierras por ella, las que
seguiria laborando su nuevo propietario. El hecho de
que en el Repartimiento tocasen a Perez de Almonte,
a mas de los "18 naborias", "5 allegadas", permit afir-
mar que estas mujeres, parientes en algin grado de la
esposa del conquistador, prestarian sus labores unica-
mente en la residencia del matrimonio, mientras que los
naborias trabajarian las tierras que le fueron merce-.
dadas. La misma ficci6n legal que autorizaba a los
funcionarios coloniales en nombre del Rey, a repartir
en servidumbre, mas o menos temporal, los aborigenes,
autorizaba a la Suprema Majestad, tambien por medio
de sus funcionarios, que repartieren las tierras "hacien-
do merced" de ellas en nombre de los Reyes de Castilla.
Asi, bien asentados, desde el principio de su esta--
blecimiento en La Espafiola, los ascendientes primiti-
vos de Del Monte, 'recien lleqados de Espafia, fu( na-
tural que no les afectase a ellos ni a sus descendientes
director, en los dos silos y medio que subsistieron en
la feraz isla antillana, las causes generals que motiva-
ron desde fines del Siglo XVI su desarrollo estaciona-
rio., consecuencia de la rapida despoblaci6n de la isla,
pues desde entonces comenzaban los que alli habian
ido con el prop6sito de establecerse, a abandonarla,
buscando mas amplios horizontes y mas ricos y fAciles
campos de superaci6n econ6mica.
Los Del Monte no. Contentos con la explotaci6n
facil de sus vastas propiedades de terreno fertilizado
por el sol y las lluvias del Tr6pico, donde en seguida
establecieron "hatos" de ganado, laborables sin dificul-
tad, pues era este product de explotaci6n muy solici-
tado precisamente por los propios conquistadores que
de La Espaniola partisan a las nuevas regions descu-
biertas en el Continente, y se obtenian grandes qanan-
cias beneficiAndolo lo mismo en pie vivo, que haciendo
comercio con sus pieles. Poseyeron tambien los Del
Monte, desde el principio de su establecimiento en San-


-15--








to Domingo, cultivos de tabaco, product que aunque
sometido al Monopolio Real, dejaba pingiies ganancias
a los propietarios de las tierras en donde era objeto de
cultivo la hoja nicoteana, a cuyo consume se acostum-
braron en seguida los pueblos europeos.
Al sobrevenir el terremoto de 1564; los Del Monte
se trasladaron a Santiago de los Caballeros, ciudad mas
al Oeste de la Isla y quizAs mejor colocada desde el
punto de vista de ]a facilidad para Ia explotaci6n agri--
cola, ya que estaba situada en el mismo centro de la
famosa Vega Real, sobre rtin-a eminencia. Si se ]a con-
templa por el camino de la ciudad de Santo Dominqo
de Guzman, capital de la colonia, cue como se sabe
fund Col6n casi al extremo sur-oriental de la Isla,
sobre las azules olas del Mar Caribe, en la desembo-
cadura del rio Ovizama. Si se contempla a Santiago
viniendo por el Norte y desde el mar aparece sobre una
llanura bordeada por el rio Yaque, uno de los mas cau-
dalosos y extensos de la Isla, -aue abraza Ia ciudad ha-
cia el suroeste de la misma y aue corre sobre extenso
lecho de piedra, fertilizando toda la reni6n. que se ex-
tiende hasta la pr6ximo cordillera de Montecristi por
el Norte, v por el Este a otra estribaci6n cue alcanza
considerable altura.
Aunque los qenealoqistas que se han ociinoado del
establecimiento de los Del Monte en Santo Domingo,
indiquen como el Drimero alli llegaclo i un hidalqo nom-
brado Pedro Pav6n del Monte v Pichardo, a auien se
hace figurar entire los treinta caballeros esoanfoles que
procedentes de la Isabela y de Puerto Plata, fundaron
a Santiapo hacia '504, el nombre de este senior no cons-
ta en los fastos coloniales, mientras oue, ademas de los
ay nombrados vecinos de Concepci6n, el primero que
si aparece en los anales locales de Santiago, es Domin-
go del Monte Pichardo y Gonzalez, quien, consta en
el Censo de la Villa practicado en 1606, ostentando el
cargo de Tesorero Real en dicha ciudad, y seis afios


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despues aparece en documents que alli proceden, ejer-
ciendo el cargo mas alto en la misma, Alcalde de la
Santa Hermandad. Por ello Ilevaria Don Domingo,
para distinguirse de los demAs vecinos, el sombrero
calado y las botas con espuelas y espada al cinto, para
entrar en la Iglesia en ciertas festividades, principal-
mente en la de Santiago Ap6stol, Patrono de la Villa.
De magnifico clima, porque auin en epoca de estio
se encuentra Santiago bafiada por la brisa; sus casas,
durante la colonia, eran en gran nuimero, de mampos-
teria, y llamaban la atenci6n la IglIsia Parroquial, de
nobles proporciones, con tres naves y ocho capillas, de
las que consagrada al Sanitisimo Sacramento, habia sido
enriquecida y eran mantenida por la familiar Pichardo,
que como se ve por los apellidos que tambien ostenta
el primer Domingo del Monte, estaba emparentada con
este. Poseia tambien la Iglesia' cuadros muy notables,
representando a Los Doce Ap6stoles, y tanto el Sa-
grario como el frontal, Ilevaban adornos de plata y la
custodia finisima piedras. En ]a misma plaza donde se
elevaba la Parroquia, estaba' erigida una capilla a la
Virgen del Carmen, de hermosa y s6olida construcci6n,
con tres torres, proyectadas, segiin afirma un cronis-
ta, "a imitaci6n de una capilla romana". Alli junto
habia un hospital para los pobres y en el frente, la Real
Factoria de Tabaco, donde se elaboraba en hojas y
en pblvo de rape, todo el que se producia en la region.
A mas de esas construcciones y de dos plants, existia
la Casa del Cabildo, que construy6 a sus expenses y
para solemnizar las juras de los Reyes Don Fernando
VI y Don Carlos III, precisamente otro ascendiente
director de Domingo del Monte y Aponte, Don Juan del
Monte y Tapia, quien ejercia a mediados del Siglo
XVIII como Alferez Real.
En los altos de la Casa del Cabildo se estableci6
el Archivo y la Sala de Actas, y en los bajos, una es-
cuela de primeras letras y varias dependencias del


-17-








Ayuntamiento. La carcel tambien daba sobre la mis-
ma plaza y a su frente, se erguia el palo donde se efec-
tuaba la Justicia Real. De calls bastante anchas, la
mas notable era la del Sol, que terminal en una plaza
donde se alzaba una iglesia dedicada a San Antonio
de Padue, en la que celebraban sus reuniones los her-
manos terceros de San Francisco. En una pequefia
altura a orillas del rio, estaba el paseo de amplias pro-
porciones. A mediados del Siglo XVIII contaba con
una poblaci6n rica y satisfecha, de cerca de treinta mil
almas, que eran regidas por un Alcalde Mayor que
gobernaba toda la region hacia el Norte hasta el mar,
y hacia el Oeste hasta'los lugai~es limitrofes con las re-
giones de la isla donde comenzaron a establecerse los
bucaneros y primitives habitantes de lo que luego cons-
tituy6 la riquisima colonia francesa de Sainte Domin-
sue. En su jurisdicci6n se criaban inmensas manadas
de ganado vacuno, caballar y menor;' se cultivaba la
canla y el tabaco y se entretenia un extenso y active
comercio con la colonia francesa. Ademas del Alcalde
Mayor, tenia Santiago dos Alcaldes Ordinarios, doce
Regidores, y para alimento spiritual "de la ciudad, con-
taba con dos padres curas y un vicario, que poseiar
ricas rentas. La parte military de la ciudad estaba eD
comendada a un teniente coronel, quie ntenia a si
6rde various capitanes y alfereces, los que se dividi,
el mando de las companiias de las milicias provinciales,
de las encargadas del orden rural, los mosqueteros, los
dragones y los lanceros, que de todas esas armas tenia
que haber en la ciudad expuesta por su situaci6n geo-
grafica a continues ataques por sorpresa, no s6lo por
parte de los pirates, corsarios y bucaneros que desde
el Siglo XVI la amenazaban, sino tambien por parte
de tropas extranjeras, que algunas veces en el curso
de la historic, sitiaron e intentaron tomar a dicha plaza.
En esta ciudad, rica y floreciente para la epoca,
fue done establecieron su sede los Del Monte do-


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minicanos. A juzgar por los antecedentes que han lle-
gado a nuestro dias con veracidad hist6rica, fueron esos
senores, al par que propietarios de grandes extensions
de terreno, funcionarios adictos al orden existente en
la colonia, dentro del cual llegaron a alcanzar en las
distintas generaciones, altas preeminencias y honors
que desde luego contribuian a afincar mAs en ellos el
amor a la corona de Espania. Eran tambien muy celo-
sos de sus privilegios y de su origen noble, acerca del
que existen. distintas versions. Casi tantas, como ma-
neras tenia el nombre primitive de la familiar de escri-
birse en afios pret&ritos8 Monte, de Monte. Al-Monte,
Del Monte, del Monte, Delmonte y Al-Delmonte. Se-
gigun unas autoridades, procede dicho apellido del valle
del Alava, en Vizcaya, de donde tambien proceden los
Monte-Hermoso, ostentando ,stos el misrno escudo de
armas que los Ayala: dos lobos andantes negros -uno
sobre otro- en campo de plata y por orla ocho aspas
de oro en campo rojo. Argote de Molina. en su famoso
tratado Nobleza de Andalucia, 1588, afirma que los
De Monte de Jerez de los Caballeros y los Monte-
Hermoso del valle de Alava, tenian derecho al uso de
identico escudo, que es el que han venido utilizando
en Cuba, en tiempos pasados, las families del apellido
dil Monte, en objetos de su pertenencia, lo mismo en
sus vajillas que en los galones que ornaba la vestimen-
xta de sus caleseros negros. Otros autores hacen des-
cender el apellido de Francia y tambien de Italia, ci-
tando al efecto, al celebre Papa de tiempos de ]a Re-
forma (15 -15) Julio III, que en el mundo se llam6
Juan Maria, Cardenal del Monte. Pero los genealo-
gistas atribuyen unas armas heraldicas distintas a estos
Del Monte, franceses e italianos: siendo su escudo de
azur con una faja de gules flejada de oro, acompafiada
de tres flores de lis, dos arriba y una abajo. Se afirma
que los Delmonte de Francia descienden de un duque


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de Borb6n, de aqui el uso de las flores de lis. Los de
Italia eran marqueses de Santa Maria.
Los Delmonte que llegaron en el siglo XVI a la
Isla Espanola y alli se establecieron, se sentian satis-
f[echos de ser hijo-dalgos espafioles. Habian arribado al
Nuevo Mundo cuando el Descubridor acababa de re-
galarlo a sus Reyes, y venian, para emplear las propias
frases de su descendiente "en busca de hazafias y de
minas", pertenecientes a aquella "animosa y turbulenta
aristocracia caballeresca, rival de sus Reyes que se
encontr6 al cabo "domeniada por el astuto Fernando el
Cat6lico". Estos Monte, Almonte, '-oDelmionte, en-
contraron en la Colonia Primada "en vez de la muerte
libertad espafiola, fama military y otra nueva y dulce
patria" a la que trasladaron en tanto que pudieron, "el
espiritu complete de las instituciones espaniolas: su sis-
tema econ6mico y politico, sus Audeicnias y cancille-
rias Reales, su catolicismo, supersticioso e impregnado
aun, a pesar de las regalias del Patronato Regio, en
las mas rancias ideas ultramontanas, con sus ricos obis-
pados, cabildos eclesiisticos, frailes, monjas, cofradias,
por corona de todos y como regalo de mas precdo, La
Santa Inquisici6n". Para compensar esos "funestos
dones --afiade Del Monte- recibieron tambien el r'
gimen municipal castellano" y asi "lograban libertarse,
a favor de la distancia, del reciente yugo, tanto mas
insoportable para ael pueblo espafiol, cuanto mas ex-
tensas habian sido sus antiguas excepciones". Bien-
hallados en "la nueva y dulce patria se acoplaron al
espiritu que regia sus instituciones, y llegaron a sen-
tirla como cosa propia, defendiendola en distintas oca-
siones con las armas en la mano.
Por eso, en la extensa lista de ascendientes de Do-
nmingo Del Monte y Aponte, que permanecieron en
Santo Domingo, ofrece desde su hom6nimo, el Teso-
rero Real y Alcalde de la Santa Hermandad en 1612,
hasta Don Leonardo Del Mont ey Medrano, nacido a


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mediados del Siglo XVIII en la misma ciudad de San-
tiago de los Caballeros, quien lleg6 a ser Ia mejor flo-
raci6n colonial del tronco trasplantado de Espafia, una
larga teoria de funcionarios civiles, militares y eclesias-
ticos, entire los que algunos alcanzaron alta graduaci6n
por su brillante ejecutoria: Regidores, Alcaldes Ordi-
narios y Alcaldes Mayores, Alguaciles de todos los
grades, Abogados y Magistrados, Oidores, Goberna-
dores de Plaza, Capitanes, Jefes de Frontera, Alfere-
ces, Catedraticos, Can6nigos, Vicarios y Prelados. De
manera que puede afirmarse que esa familiar pertenecia
a la clase privilegiada, entire la que el Suprmo Gobier-
no espafiol escogia y nombraba sus mas altos funcio-
narios, exceptuando desde luego, al superior de todos
-al Capitan General- que invariablemente procedia
de la Peninsula.
Los Delmonte establecidos en Santiago de los Ca-
balleros, contrajeron alianzas matrimoniales con otras
families de idetnico rango .arraigadas tambien en la
colonia: Los Pichardo, los Heredia, los Mena de San
Miguel, los Fernaindez de Castro, los Toledos, los Te-
xada, los Aponte, los Marroqui, los Morell de Santa
Cruz, los de Portes, los Medrano, los Luna, los Fernan-
dez de Oviedo. En fin, la flor y nata de aquel esta-
bledimiento colonial mientras permaneci6 bajo el do-
minio espafiol.
Sus propiedades se extendian por toda la Vega
Real y para defenderlas, defendiendo al propio tiem-
po el prestigio del pend6n de Castilla, salin de San-
tiago a combatir contra los pirates,. corsarios y buca-
neros, desde los tiempos anteriores al establecimiento
de esos peligrosos vecinos en la Isla de la Tortuqa.
En efecto, Francisco del Monte Pichardo y Mena,
hijo de Don Domingo del Monte Pichardo y Gonzalez,
fue el primero del linaje que se distingui6 en terreno
military. A las 6rdenes de un Capitan Sargento Mayor
de las tropas que integraron con cuadros procedentes


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de Castilla, aguerridos hijos del pais, salio a combatir
tropas francesas que unidas a corsarios y filibusteros,
habian invadido la costa norte de la Isla, establecien-
dose en algunos lugares de la region del Guarico. Don
Francisco y los suyos, no contents con arrojar a los
invasores, establecieron sitio a La Tortuga, logrando
desalojar la isla totalmente hacia 1654, aino en que al-
canz6 aquel la dignidad de Capitan de Tercios. Dos
anios despues volvia a salir de su ciudad, con tropas
a su sueldo, esta vez en direcci6n hacia la capital de la
colonia, Santo Domingo de Guzman, para combatir a
invasores ingleses que a! mando del Almirante
en una expedici6n organizada por el propio
Lord rPotector de Inglaterra, Iiverio Cronwell, sitia-
ron dicha plaza. Soldados dominicanos, al mando de
jefes dominicanos, obligaron a reembarcarse a los or-
gullosos hijos de Albion que dejarqn tres mil muertos
en las cercanias de la Capital. Entre las acciones de
armas en que tom6 parte este aguerrido ascendiente de
Domingo del Monte, se encuentra recogida en docu-
mentos y anales de la epoca, la defense que hizo del
puente de Montecristi, en cuya region poseian tambien
extensas propiedades sus familiares. En 1658 vuelve a
combatir contra los franceses que habian ilegado a las
inmediaciones de Santiago de los Caballeros, logrando
rechazarlos hacia los lugares de la costa norte, en don-
de ya habian logrado sentar sus reales. El afino siguien-
te, aumenta las tropas a su mando, pero no es hasta
1680 que el propio Rey de Espana reconoce sus ser-
vicios, nombrandolo Gobernador Militar del Puerto
Plata, donde festej6 la paz que acababan de firmar en
Europa los Monarcas de Espafia y de Francia, y que
puso termino siquiera momentaneamente, a 1 aguerra
interminable a que vengo refiriEndome.
Seis anos despues combatia el incansable Don
Francisco a las huestes del famoso pirata Lorencin,
quien mantuvo en jaque a las autoridades coloniales


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espaniolas y a los pobladores de la Isla durante mais de
dos afios consecutivos. Y en 1691 fue confirmado en
su cargo military por el Capitan General de la Colonia,
Don Francisco Segura, quien no solo lo ascendi6 a Ca-
pitan de Mosqueteros, sino que nombr6 Alferez de Ia
misma compamiia a su hijo Leonardo Del Monte y Vi-
llafafia, bisabuelo de Domingo del Monte y Aponte. En
la region del Guarico hizo sus armas el novel military,
hijo de military el mismo, y en 1729 era ya Teniente
Coronel de las Milicias, habiendo ejercido antes fun-
ciones de Alguacil Mayor y Regidor en su ciudad na-
tal, llegando a Alcalde Mayor en 1739. En este ca-
racter combati6 contra los franceses desalojandolos de
las inmediaciones del rio Dajab6n, obteniendo nuevas
recompensas honorificas. En 1712 as6 con donia Jua-
na de Tapia y del matrimonio tuvo dos hijos que tam-
bien se distinguieron peleando: Don Juan del Monte
Tapia y Antonio, de los mismos apellidos. En 1738 fue
nombrado el primero, por el propio Capitan General
Don Jose Suller, Alguacil Mayor y Reqidor de la ciu-
dad natal, de la que su padre era Gobernador. Don
Juan del Monte y Tapia prefiri6 a las dignidades civi-
les, la carrera military, y por eso lo encontramos hacia
1741 de Capitan de los coraceros de las Milicias de
Santo Dominqo, y una decada mas tarde comandaba
en jefe todas las tropas que guarecian las fronteras del
norte con ]a colonia francesa, que al fin se consolidaba
en el territorio de la isla de la aue Espafia habia per-
manecido soberana indivisible hasta 1680. Por aque-
llos afios contrajo matrimonio y uno de sus hijos fu'
Leonardo Del Monte y Medrano, padre de Domingo
Del Monte y Aponte.
Mientras todas estas acciones de armas tenian
lugar con su natural saldo de muerte y de saqueos, de
violaciones y venganzas, por una y otra parte de los
contendientes, dando ocasion con ello a estos Del Mon-
te a frecuentes y sucesivos adelantamientos en sus


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carreras y profesiones, el process hist6rico que se des-
arrolaba en el terreno donde ocurrian todos esos suce-
sos, era extraordinariamente interesante. Con la pene-
traci6n y ocupaci6n que del virgen territorio de Quis-
queya habian efectuado los conquistadores espanioles,
desapareci6 casi por complete la apacible raza que la
poblara en tiempo de Las Casas, testigo y fiscal de la
hecatombe. La Sociedad tribal indigena, donde hicie-
ran un papel preponderante Guarionex y Enriquillo,
Caonao y Hatuey, y la bella y genfil Anacaona, y con
la que no vacil6 en mezclar su sangre europea aquel
Alonso Perez de Almonte, vecino de Concepci6n de
la Vega en 1514, que encontramos casado con una
india, habia desaparecido a hierro y fuego. Fue en la
Espaniola precisamente donde hizo voto de consagrar
su vida a defender a la raza indigena, perseguida y
exterminada por sus compatriotas, Fray Bartolome de
las Casas, el viril sacerdote espaniol,
Al desaparecer los indios y extinguirse los yaci-
mientos auriferos, los espafioles se apresuraron a lle-
var negros de la propia Peninsula o del Africa, para que
sustituyeran a los indios como instruments de tra-
bajo. La colonia minera devino en agricola para poder
sobrevivir y aun mantenerse. A causa de ofrecer es-
trecho campo para el rfipido medro, se produjo un es-
tancamiento del que s6lo podian sus habitantes a con-
secuencia de sucesos imprevistos y desgraciados: in-
vasiones de corsarios y pirates, combates maritimos
efectuados a la vista de la costa, entire las naves es-
paniolas que transfortaban tesoros en metales precio-
sos y en products coloniales y las que mantenian en
corso las Potencias rivals. El contrabando fue desde
el principio, fuente de enriquecimiento, y a las autori-
dades espafiolas no se les ocurri6 otra media para
evitarlo que ordenar que las poblaciones costeras se
trasladasen al interior de la isla, obligando asi a todos
los habitantes a dedicarse a explotaciones agricolas,









unas, rutinarias, practices ya por los indigenas, otras,
importadas en su totalidad, desde la plant que habria
de cultivarse, hasta el metodo y los implementos para
su beneficio.
Cuando apareci6 el primer ingenio de azficar en
Santo Domingo, se inici6 el larguisimo process que ha-
bria de producer como consecuencia filtima para los as-
cendientes inmediatos de Domingo del Monte y Apon-
te, al igual que a las otras families que integraban la
aristocracia de la colonia espafiola, su exodo definitive
de la region americana done nacieron, crecieron, com-
batieron y amaron, abonando luego con sus cenizas, los
siempre fertiles campos de la verde y exhuberante isla,
durante doscieitos cincuenta anios. Aunque la indus-
tria azucarera no alcanzo mas allai de ]a primera etapa
de su establecimiento en la colonia, el auge que logra-
ria luego en otras regiones de America -ya a media-
dos del Siglo XVII se reducia a producer para el es-
caso consume local-, ela hizo necesario mantenler el
comercio y la permanencia de la esclavitud africana con
otdas sus secuencias.
Cierto que los- hatos de ganado y las siembras de
tabaco que constituyeron siempre las principles ex-
plotaciones agricolas de la colonia, no exigia la impor-
taci6n de "44carne de ebano" en tan gran escala como
luego hubo de practicarse precisamente en ]a parte
de Santo Domingo donde se establecieron los france-
ses, por ejemplo, pero es tambien cierto que los afri-
canos liegaron a ]a Espafiola, como a Cuba y casi to-
dos los lugares que descubri6 y conquist6 Espafia, con
los primeros pobladores blancos. Recuerdese la dis-
posicifn real dictada en 1524, por la que se autorizaba
que toda familiar espafiola que se estableciese precisa-
mente en Concepci6n de la Vega. que ya empezaba a
despoblarse, a poseer hasta seis esclavos negros sin
pagar derechos.


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Los "naborias" indigenas fueron sustituidos por
esclavos de tez. mAs oscura, procedente del Continente
Africano, y seguramente, ni la prosapia ni el claro li-
naje del que tan orgullosos se mostraban los Del Monte
alli establecidos, hubo de impedirles utilizar los ser-
vicios de esos infelices durante su residencia en Santo
Domingo. Se sabe que durante los siglos XVI y XVII,
el trafifico negrero no alcanz6 nunca las proporciones
que durante los siglos XVIII y XIX; de modo que la
poblaci6n de la Colonia en esas centuries, aumrnentaba
proporcionalmente en un gran porcentaje blanco, por
Jo cual era facil la vida a los dominicanos de esos dos
primeros siglos mencionados-, si se exceptfia la lucha
que se vieron obligados a sostener esos valientes colo-
nos espanioles, ya americanos por nacimiento y de ca-
racteristicas fisicas criollas de muchas generaciones,
aunque siempre orgullosos de su testirpe, para prevenir,
como acabamos de ver en paginas precedentes. el es-
tablecimiento en la misma isla donde radicaban, de in-
dividuos europeos de distinto origen que el de ellos,
aunque como tambien hemos Visto ya, este sacrificio y
denuedo no fue 6bice para que los Reyes de Espania
fueran cediendo trozo a trozo, parte de aquel territo-
rio defendido con sangre americana. y que en sus Tra-
tados, concertados sin siquiera dar conocimiento a las
Autoridades de la colonia, reconocieran la posesi6n
alli de colonos franceses que al fin loqraron estable-
cerse legalmente al Oeste y al Norte de aquella codi-
ciada tierra, tan virgen y feraz que los nuevos mora-
dores no vacilaron para dedicarse de inmediato a ex-
plotar con avidez y sin previsi6n alauna los territories
cuyo dominio acababan de lograr. Establecian conti-
nuadamente nuevas plantaciones de canla, de cafe. de
aniil, y de otros products subtropicales que alcanzaban
ya por estos tiempos altos precious en los mercados de
Europa e importaban sin cesar esclavos negros.


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Los Pichardo y los del Monte, los Monteverde, los
Fernandez de Castro y los Heredia, y otras families de
antiguo establecidas en la Espafiola, se contentaban
mientras tanto en multiplicar sus descendientes, asegu-
randoles facil y c6mo subsistencia con el product de
sus fincas de ganado y sus vegas de tabaco, medios de
riqueza, dentro de la reducida sociedad colonial, que
bastaban para aquellos, sin necesidad de preocuparse
por una mas intense explotaci6n de las tierras que po-
seian, suficiente para sus necesidades, aunque estas cre-
cieran con el tiempo y el natural desarrollo de todo
niicleo social.
Ademas, si algo faltaba para tender a las nece-
sidades administrativas o militares de la Colonia, pa-
gar las tropas que guerreaban contra los invasores o a
los funcjonarios que las mandaban y a los que adminis-
traban justicia en nombre del Rey, alli estaba el "situa-
do" de Mexico, con que enjugaban los deficits, desde
el Siglo XVI, las colonies espafiolas establecidas en
las Antillas. LIamabase asi a la cantidad de numerario
metalico procedente de los tesoros que de la' Nueva
Espania enviaba a la Metr6poli y aue se quedaba en las
cajas de la Real Hacienda de la Habana para que los
Gobernadores de Cuba, Santo Domingo, Jamaica, etc.
girasen contra el]a y subvenir a los gastos que no po-
dian subirse con los imnpuestos locales en cada "presi-
dio"11 o colonia de las nombradas. Asi lo dispuso el Rey
Felipe II, por su orden desde El Escorial el dia 15 de
Septiembre de 1584, recogida en la Ley X del Titulo
IX del Libro II de la Recopilaci6n de Indias, que estuvo
vigente en el Imperio colonial de Espafia hasta el anio
1821. En consecuencia, en la Tesoreria de la Habana
se estuvieron pagando durante siglos, con plata mexi-
cana no s6olo algunas de las asignaciones de la Isla de
Cuba, sino los suplementos necesarios para mantener
cierto dominion en las posesiones espafiolas de la Lui-
siana, las Floridas, Santo Domingo y Puerto Rico.


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Avanzando ya el process de la creciente intensifi-
caci6n del cultivo agricola de frutos coloniales, valien-
dose del trabajo esclavo en la parte francesa de la Isla
de Santo Domingo, la parte espafiola habia quedado un
poco retrasada hacia mediados del Siglo XVIII, cuan-
do en Santiago de los Caballeros nacio6 del matrimonio
de Don Juan del Monte y Tapia, que muri6 de avan-
zada edad el 29 de Marzo de 1798, no sin haber co-
rrido antes expediente de nobleza, y de Dona Apolina-
ria Medrano y Ortega, hija de otro Alcalde Mayor y
Gobernador de la misma ciudad, el menor de sus hijos,
Don Leonardo del Monte y Medrano, quien se recibi6
de Abogado en 1777 en la Universidad de Santo Do-
mingo, en la que segUn afirma una autoridad, lleg6, an-
dando el tiempo, a ser catedratico de Ia misma cente-
naria institution.
En algunos documents de la epoca, aparece Don
Leonardo Del Monte y Medrano, como Abogado de
los Reales Consejos, y como este titulo s6lo se otor-
gaba a los que hacian pruebas extraordinarias ante
determinadas Audiencias de la Metr6poli, es de suponer
que en los anios de su juventud, viajara por Europa el
joven leqista dominicano que rmias tarde llegaria a ser
un alto funcionario. Al principio de su carrera, el Li-
cenciado Leonardo del Monte y Medrano, actu6 como
Letrado e nia Real Audiencia de Santo Domingo, Tri-
bunal que como se sabe era en el que en ultima instan-
cia se veian todos los asuntos judiciales, no s6lo de
aquella colonia, sino tambien los de la Isla de Cuba y
las demas posesiones espafiolas establecidas en Florida
y territories adyacentes. Luego, Don Leonardo fue su-
cesivamente Alcalde Ordinario de Santiago, Auditor
de Guerra. Asesor en la Plaza de Bayaja, alcanzando
mais tarde, en Santo Domingo, el puesto de Asesor de
Gobierno de la Provincia y Teniente Gobernador de
la Colonia. sieodn nombrado por uitimo, Sindico Pro-
curador de la Colnia ante la Corte de Madrid, cargo


-28-









que no lleg6 a desempefiar por impedirselo violenta-
mente el curso de los acontecimientos hist6ricos que
vengo relatando.
Como su padre, Juan del Monte y Tapia, realize
Don Leonardo dos informaciones de nobleza: una en
1870 y la otra en '793, de las que constant certificacio-
nes expedidas por Bernardo Martinez de Valdes, Es-
cribano en Santiago de los Caballeros. En 1778, cas6
en primeras nupias con Donia Rita Morell de Santa Cruz
y Salcedo y posteriormente, al fallecer aquella, con dofia
Rosa Aponte y Sanchez, ambas criollas de alta alcur-
nia en la sociedad colonial de sus dias. Tambien fue
asesor Don Leonardo en Montecristi, en plena guerra
contra la Repuiblica Francesa, y en ese character, lo en-
contramos interviniendo n negociaciones que se lleva-
ban a efecto entire los jefes militares de ambas parties:
la Republica Francesa y Espania, en el curso de la
guerra referida.
Existe un document sdjscrito en Bayaja el 11 de
Noviembre de 1793 -anio segundo de la Repiblica
Francesa, como cuidadosamente estampa el jefe fran-
ces que lo suscribe dirigido a Don Leonardo en su ca-
lidad de Asesor General de'las Comandancias del Norte
en Montecristi, proponiendole canje de prisioneros y
sugiriendole que se estableciesen entire las tropas corn-
batientes por aquellas regions. las practices al uso en
Europa entire beligerantes, pues parece que el dicho
Comandante frances, apellidado Knapp, Teniente Co-
ronel del Regimiento 84 de Infanteria, que se encon-
traba sitiado en la Plaza del Dauphin, en la region del
Guarico, donde tanto se combati6, se negaba a rendirse
a discreci6n a las tropas espafiolas comandadas nada
menos que por el General Toussaint L'Ouverture, el
celebre caudillo haitiano que por entonces combatia
bajo las banderas del Rey espafiol, aunque mantenien-
do ]a supervision el propio Capitdn General de la co-
lonia espafiola, don Joaquin Garcia.


-29-











La contestaci6n de don Leonard6, suscrita en Mon-
tecristi en Diciembre 2 de igual afio, es un modelo de
diplomacia en tiempo de guerra. Sugiere el jefe fran-
ces que acepte las condiciones de paz propuestas antes
de que por la fuerza de las armas se vieran obligados
a rendirse discrecionalmente, agravando con su obsti-
naci6n las condiciones: de paz propuestas por los es-
pafioles, en las que se les reconocian, sus grados mili-
tares, sueldos y honors, con tal de que abandonasen
las armas.
No obstante los esfuerzos de numerosos hombres
como Don Leonardo del Monte -proceIentes todos
de la misma clase -y del resto de la poblaci6n de la
colonia, el process hist6rico de descomposici6n de la
sociedad que integraban, se encontraba en su ulItima
fase. Al par que actors interesadisimQs, estaban lla-
mados a set esos hombres los ultimos testigos de la co-
lonia espaniola de Santo Domingo. Por eso, a pesar de
los exitos locales obtenidos por los dominicanos frente
a las tropa sregulares francesas, el Monarca espafiol,
obedeciendo a identica presion. temeroso de que su
reino fuese invadido en Europa por la Repiublica cuyos
soldados venian 'actuando con exito en los Pirineos y
en la Navarra, suscribi6 en Basilea un Tratado de Paz
en el que con su desconocimiento inaudito de lo que
ocurria en Santo Domingo, cedia a Francia la parte
espaniola de aquella Isla, que se conservaba inc6lume
bajo su soberania. Por contrario, habian logrado sus
colonos unidos a muchos jefes haitianos en rebeldia con-
tra las autoridades republicans, arrojar a estas mas
alla de la frontera. En el articulo IX del Tratado sus-
crito en Marzo de 1795 se convino que Espafia me-
diante ciertas estipulaciones imprecisas y en plazo no
determinado, cederia la posesi6n integra de aquel te-
rritorio en el que el propio Almirante Crist6bal Colo6n
habia asentado por primera vez en tierra americana, los
estandartes de Castilla y de Leon.


-30-










Al conocerse en Santo Domingo esta media de-
sastrosa para los intereses de los colonos alli arraiga-
dos desde siglos, comenzaron a abandonar la isla, al
propio tiempo que las corporaciones oficiales, nume-
rosos sfibditos espafioles que no aceptaron el canmbio
de banderas impuesto por el mismo Monarca. Este brus-
cambio de soberanias que experimentaron los colonos
dominicanos, llego6 a producer una psicosis, -como se
dice ahora- general entire algunas capas de la pobla-
ci6n. de la que es testimonio suficiente la quintilla que
por entonces se hizo tan popular, debida al ingenio de
un sacerdote poeta, y que ha llegado a nuestros dias por
tradici6n oral:
Ayer espanola naci
a la tarde fue frances.,
etiope en la noche fui,
hoy dicen que soy ingles,
no s6 que sera" de mi!
Pero otros colonos mas arraigados o mas incr&-
dulos, pues no consideraban possible que las autorida-
des francesas, contra las que existia un estado de re-
beldia muy intense, pudieran pb sesionarse de aquellas
regions, retardaban ia evacuaci6n hasta el filtimo mo-
mento, tratando de evitar asi la cesi6n de la Colonia,
esperando siempre que ocurriese alguin acontecimiento
favorable a su causa que identificaban con ]a causa de
los Reyes espafioles.
Dbn Leonardo del Monte y Medrano era de es-
tos. El se sentla espafiol americano, e hizo todo lo po-
sible por continuar siendolo. En calidad de Asesor y
de Teniente de Gobierno, acompafiaba continuamente
al ultimo Capitan General espafiol de la epoca, Don
Joaquin Garcia. Ademas, como existia un estado de
prosperidad en la parte espaniola de la Isla, debido pre-
cisamente a las revueltas que se experimentaban en la
parte francesa, muchos colonos confiaban en el pronto
restablecimiento del orden existente anteriormente.


-31-










No obstante haber presenciado los horrorosos su-
cesos del Guarico, las matanzas de blancos en Cap
Francois y en tantos otros lugares, Don Leonardo y
los suyos no podian imaginar que los jefes haitianos
rebeldes a Francia, que hasta hacia pocos meses habian
combatido a la sombra de sus mismas banderas, per-
mitiesen que en las regions que ellos habitabafi, ocu-
rrieran acontecimientos similares. Ni siquiera el tras-
lado de la Real Audiencia qiie'alli funcionaba desde
los primitives tiempos de la colonia, a Puerto Principe,
en Cuba, fue suficiente para desenganiarlos.
Una de las medidas que se les ocurri6 a los domi-
nicanos para obtener la revocaci6n de lo convenido en
Basilea, fue enviar a Leonardo del Monte y Medrano
a Madrid, en calidad de Sindico Procurador de Ia Co-
lonia, a que reclamase en la Corte, en nombre de todos
los Cabildos de Santo Domingo que continuaban reco-
nociendo la soberania de Carlos IV, la reincorporaci6n
a Espafia de aquella region.
Por eso, y a pesar de la inminencia del peligro, de-
cidieron festejar la llegada del ano 1801 con un gran
bailey de despedida a su Sindico, fiesta que se efectu6
el dia de Reyes, en Ia casa de un rico terrateniente cuyo
hipo habia recibido las sagradas 6rdenes en esos mis-
mos dias. Un testigo presencial cuenta que cuando
lleg6 a la ciudad de Santo Domingo el emisario de
Toussaint, quien habia obligado al Comisario frances
en Port-au-Prince, a exigir la entrega de la colonia
espaniola a las autoridades francesas. se produjo un
panico indescriptible. La poblaci6n quiso matar al pie-
nipotenciario General, cuarter6n de nacimiento, nom-
brado Age, y lleparon a asaltar el Convento de Santa
Clara en Santo Domingo, donde se encontraba resi-
diendo el enviado de Toussaint, teniendo necesidad el
propio Capitan General Garcia, de sacarlo en su ca-
rruaje hasta extramuros de la ciudad y entregarlo a
un destacamento de dragones que lo condujo hasta te-


-32-









rritorio frances. Este desire produjo una reacci6n vio-
lenta en los jefes negros que comenzaron a reunir tro-
pas con el prop6sito de tomar por las armas los que se
les negaba por la buena. Pero los dominicanos no ce-
saban en sus festejos para celebrar la pr6xima partida
del Sindico Don Leonardo del Monte.
El 26 de Enero llegaron a Santo Domingo dos
ejercitos; uno por el Sur, a las 6rdenes del hermano de
Toussaint, y otro por el Norte, bajo el mando del Ge-
neral Moyse. A pesar de que se dispuso que saliera a
combatirlo tropas dominicanas y algunas francesas re-
gulares que se encontraban en connivencia con aque-
Has, fueron batidas junto al rio Nasao, viendose forza-
das a replegarse sobre la capital.
Entonces se establkcoi6 un parlamento, represen-
tando a las autoridades espafiolas el propio Don Leo-
nardo, en uni6n del Licenciado Don Jose Sterlig y de
Don Joaquin Gascue, y por por parte de los franceses,
el Ayudante General Illinger, teniendo lugar por fin
la capitulaci6n, en virtud de la cual entraron a los po-
cos dias en Santo Domingo las tropas francesas, a cuyo
frente venia Taussaint, con un Estado Mayor corn-
puesto de negros, blancos y mulatos. "Yo recuerdo
-dice textualmente el autor de una narraci6n de estos
sucesos- la confusion, el terror, la sorpresa con que
todos contemplaban a aquellos negros repimentados y
con sus arreos e insignias militares y civiles, asi como
el abatimiento de los espiritus cuando se vi6 desplegada
en la fortaleza del Homenaje la bandera tricolor en lu-
gar de la espafiola, sustituyendo en el pobierno al Ca-
pitAn General Don Joaquin Garcia, el jefe de los negros
Toussaint L'Ouverture. Los que presenciaron el acto
de la entrega, refieren un curioso incident que ocurri6
en aquel solemne mnomento, despues de ocunada la pla-
za militarmente. Entr6 Toussaint con su Estado Ma-
yor, y apeandose de su caballo en la puerta de la Casa
Consistorial, donde le esperaba el Capitan General y


-33-









los Regidores que componian el Ayuntamiento, subie-
ron a la Sala Capitular. El negro Toussaint entonces
le dirigio la palabra al Gobernador General Don Joa-
Quin Garcia en estos tfrminos:. "Senior Presidente, no
conoci6 Ud. muy particularmente al Sefior de Armona?
A lo que contest Garcia que en efecto le habia cono-
cido y era un official excelente. "Quien mejor que
yo, afiadi6 Toussaint, puede hacerle esa justicia a Ar-
mona? Servi bajo sus 6rdenes.' El defendio con tanto
valor como habilidad los intereses de su soberano y
seria de desear que el Rey de Espafia tuviese muchos
servidores que se le pareciesen. Ud. se acordara, pro-
sigui6 Toussaint, de un plan que'form6 para la con-
quista de la parte francesa, para el cual di yo algunas
ideas." "Me acuerdo, dijo Garcia."t Toussaint conclu-
y6: "Pues bien, Sefior Presidente, si Ud. hubiera apre-
ciado los talents y la buena iritenci6n de Armona y
hubiera seguido su plan, yo estaria al servicio de Su
Majestad Cat6lica; Espafia poseeria toda esta isla, y
Ud. no se hallaria en la dura necesidad de entregar
ahora las Haves de Santo Domingo".
Don Leonardo fue testigo principalisimo de to-
dos estos acontecimientos, y poco tiempo despues aban-
donaba para siempre las orillas de Santo Domingo en
uni6n de otros compatriotas, altos dignatarios ecle-
siasticos, castrenses Y civiles. En los primeros dias
de febrero de ese anio se vieron obligados a salir de
aquella capital en naves de poco calado -Don Leonar-
do lo hizo "e nuni6n de su esposa, diez hijos, una alle-
gada y cinco criados" en la qoleta danesa Dart, llevan-
do consigo escasisimos medios de subsistencia y muy
pocos objetos de sus ricas pertenencias. En uni6n de
lo doctors Pedro Valera Jimenez, que lleoq6 a Arzo-
bispo de aquella ciudad, de Juan Vicente Moscoso, de
Saniago Battle, de Don Antonio Lavastida. de don
Pedro Sanchez Valverde, de Don Martin de Mueses
y de otros dominicanos de igual arraigo y significa-


-34-









ci6n, arribaron a la ciudad venezolana de Maracaibo
el 14 del mismo mes de Febrero y el 11 de Marzo di-
rigieron al Capitan General de Caracas una instancia
concebida en los terminos siguientes: "Los infelices
emigrados de la ciudad de Santo Domingo se acogen
hoy bajo la poderosa protecci6n y los benignos aus-
picios de Vuestra Sefioria, para obtener los piadosos
socorros que necesita su triste e indigente estado".
Segfin dicho document, no estuvo en sus manos elegir
retirarse a las posesiones espainolas en America, esti-
puladas en el Tratado de Basilea, para asilo de los
emigrados dominicanos: Cuba, Puerto Rico y las Flo-
ridas, porque "la consternaci6n que desde aquel fatal
moment (los acontecimientos a que se ha hecho refe-
rencia anteriormente) se apodero de nuestros corazo-
nes fue tal que no hubo mas orden ni concerto en
Santo Domingo; todos tratamos inmediatamente de
abandonar una patria infeliz y en ella todos nuestros
bienes y posesiones, de suerte que nuestra salida, mas
que una emigraci6n arreglada y conforme a lo estipu-
lado, parece una fuga precipitada", pero "fieles a su
cat6olica majestad, se conformaron con ir a cualquier
parte de sus dominios, y si hoy se encuentran en la
ciudad de Maracaibo, fue por elecci6n de los Capi-
tanes de las naves que los condujeron, quienes con-
sideraron la travesia entire ambos puertos, como la
menos expuesta a sorpresas por parte de corsarios, y
efectivamente, a excepci6n de una sola de las naves,
todas las demas ilegaron a este puerto sin encontrar
enemiqos..
Gozaba Maracaibo en esos dias de la llegada de
los exilados procedentes de Santo Dominao, de una
paz mon6tona precursora de futures y terrible acae-
cimientos que habrian de perturbar profundamente to-
da la Capitania General de Venezuela, bajo cuyo go-
bierno se encontraba y de una vida econ6mica lan-
guida, debido al escaso comercio que se le permitia


-35-









disfrutar en virtud del monopolio existente. En epo-
cas preteritas coetaneas a su fundaci6n, goz6 esa ciu-
dad de gran preponderancia debida precisamente a su
situaci6n geografica, pues esta ubicada al Norte del
Lago del mismo nombre, hacia su orilla izquierda y
muy cerca del Golfo de identica denominacio6n. Por
eso mismo habia sido en el pasado victim frecuente
de asaltos y de-predaciones por parte de corsarios y
pirates que infectaban por aquel entonces el Mar Ca-
ribe,
En el moment en que h lla arribaron Don Leo-
nardo Del Monte y sus companieros, era una sencilla
Tenencia de Gobierno, cabeza administrative y ju-
dicial de la extensa region despoblada, sobre todo en
aquila epoca, que bafia el Zulia, caudaloso y fertil
rio que desemboca en la laguna muchas leguas hacia
tierra adentro. Poseia Maracaibo ahora escasa vida
local. No podia compararse en decoro citadino, ni en
vida commercial, ni menos en'agitaci6n political, con
las ciudades de donde procedian los recien llegados.
Era muy inferior en animaci6on por ejemplo, a la rica
y elegre ciudad francesa de Cap Francois, donde se
disfrutaba de verdadero lujo y boato y donde habia vi-
vido en sus a-ios infantiles Donia Rosa Aponte y San-
chez, cuando era educanda en uno de los conventos
que alli mantenian unas religiosas francesas. Tampoco
podia compararse en grandeza de edificios con la ca-
pital de la colonia espafiola de Santo Domingo que
acababan de abandonar y la misma vida de familiar era
muy dura y rica en privaciones, si se la comparaba
con la que habia llevado en Santiago de los Caballe-
ros los espocos Del Monte y Aoonte. Pero en Mara-
caibo habia paz y habia orden. Alli reinaba indiscutida
la autoridad de Carlos IV de Borb6n, y en su nombre
ejercia el powder en Caracas, el Excelentisimo senor
Don Manuel de Guevara Vasconcelos, quien a penas
enterado de la presencia en Maracaibo de aquellos


-36-









leales suibditos espailoles, dispuso que se les extendie-
ran los auxilios que el Rey de Espafia habia concedido
a los dominicanos obligados a abandonar sus hogares,
en virtud del Tratado de Basilea y que no ascendia
sino a la modest suma de "dos reales plata, por per-
sona de origen noble y medio real a los que no lo
fueran". Don Leonardo, que poseia numerosa prole
bajo su custodia, como ya se ha indicado, solo alcan-
zaba treinta y seis reales y medio diaries, pues no
todos los que formaban su sequito eran de noble ori-
gen, ya que contaban en el mismo, cinco criados, se-
guramente esclavos negros, entire los que iba precisa-
mente un negro criollo joven, a usanza de la epoca,
por el apellido de la familiar de esta.
Realmente, llamaba la tenci6n de todos los que lo
conocieron, aquel criollo negro de aventajada estatura,
mirada inteligente, modales desenvueltos, y muy aten-
to a todo en cuanto ocurria en torno suyo, que habia
nacido esclavo en la casa de los padres de dofia Rosa
y que al casarse esta pas6 con su madre, al servicio de
la nueva familiar. Respondia-dentro de la casa por el
apelativo de Jose Antonio y era conocido de los de-
mas esclavos en Santiago de los Caballeros o en Santo
Domingo, como ahora en Maracaibo, por el mismo ape-
llido de sus antiguos amos: Aponte.
Como era muy vivo e inteligente, Don Leonardo
llevaba siempre consigo al joven esclavo desde que
era adolescent. y por eso, en calidad de ayuda de
camara, lo habia acompafiado en todas sus ausencias
del domicilio conyugal. Cuando don Leonardo estuvo
de asesor de las trooas dominicanas en Montecristl,
alli estaba el negro Aponte. Cuando pas6 en calidad
de diplomhtico a gestionar el armisticio con las tropas
alli una c1Iebre matanza de blancos, de la que don
Leonardo pudo librarse por su calidad de parlamenta-
rio extranjero, alli estaba Aponte, v cuando se embar-
caron precipitadamente en Santo Domingo en la go-


-37-









leta Dart, el unico esclavo var6n que fue escogido por
don Leonardo para que acompaniase a la familiar, fue
precisamente Jose Antonio Aponte.
A los pocos meses de haber liegado a Maracaibo
los ex-funcionarios dominicanos, habian la mayor parte
de ellos, logrado abandonar la languida villa que les
ofreci6 refugio en los primeros moments. Unos fue-
ron a Puerto Rico. Otros lograron trasladarse a la
Isla de Cuba en su part oriental, y los menos, llegaron
a establecerse en las posesiones espafiolas de las Flo-
ridas. Don Leonardo, que no podia. movilizarse con
facilidad precisamente debido a lo numeroso de su fa*
milia, tuvo que permanecer en Maracaibo, de cuya
ciudad fue nombrado a poco de encontrarse en ella,
Teniente Gobernador y Asesor General en toda la
Provincia, mientras no ocurria alguna va'cante de ma-
yor categoria dentro de la magistratura colonial ame-
ricana que ofreciera mejores recursos a un personaje
de tantas campanillas como el antiguo Sindico Procu-
rador de la Colonia Espaniola de Santo Domingo, quien
por desgracia jamas pudo ejercer como tal.
Pero el tiempo transcurria y en el intervalo la vida
seguia su curso. Doria Rosa, todavia muy arrogante
mujer, a pesar de haber obsequiado a su esposo con
una numerosa prole de uno y otro sexo, di6 a luz otro
retonio de la cria, pues con el estio del ano 1804, pre-
cisamente el dia 4 de Agosto. vi6 la luz primera Do-
mingo del Monte y Apolo, quien recibio su nombre
cristiario, el mismno del primer ascendiente conocido
de la familiar al asentarse esta en Santiago de los Ca-
balleros junto con las aguas del bautismo antes de cum-
plir un mes de vida, el tres de Septiembre, en la Iglesia
Parroquial de San Pedro y San Pablo, en la dicha ciu-
dad de Maracaibo.


-38-














Infundios, errors y falsificaciones
en la literature hist6rica
de las Americas

Lawrence S. Thompson
i i
La importancia superativa del descubrimiento, ex-
ploraci6n y colonizaci6n de la America ha cautivado Ia
imaginaci6n de cuatro siglos y medio de estudiosos, bi-
bliotecarios y de lo que es peor, de bribones. De aquellos
cuyas normas de integridad, no son lo que pudiera de-
searse y que capitalizando nuestra pasi6n de saber cada
vez mas sobre nuestros origenes hist6ricos, han Ilenado
de confusion muchos extremos muy debatidos. En algu-
nos casos se trata de equivocaciones que han perpetuado
algunos estudiosos, in otros, los errors no pueden cali-
ficarse de honestos.
La mas famosa de todas las falsificaciones, es sin
duda, la de la llamada "Carta de Col6n". El inico ejem-
plar conocido de esta carta de Col6n, impresa en Espania
en 1493 6 1497, es un delgado cuarto, descubierto en la
Biblioteca Ambrosiana de Milan en 1852. A poco de
conocerse su existencia, el Marques de Adda orden6 que
se hiciesen 150 ejemplares de un facsimile litogrAfico
para repartir entire estudiosos y bibliotecas, no habia de
su parte, y es obvio senialarlo, la menor intenci6n de en-
gafiar a nadie.
Con la proximidad del cuarto centenario del descu-
brimiento de la America y con la celebraci6n de la Feria


-39-

























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*1~ ([a.fi


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l .--,,' ... : -... .. . _
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Frontispicio de ta genuina edici6n ilustrada de la "Carta de
Co!6n".









Mundial de Chicago, un bribonzuelo ideo fabricar un
volume titulado "Mi diario secret" (redactado en in-
gles de la epoca isabelina, incapaz de enganiar a nadie).
Bleditor ingles que lo reprodujo, aducia haber sido en-
contrado por un marine escoces mientras' navegaba por
las costas de Pembrokeshire. A mas de estar redactado
en un supuesto ingles arcaico habia sido litografiado
sobre una imitaci6n a pergamino fabricada en Alemania;
y restos de algas, escaramujos y otras substancias prove-
nientes de las profundidades del Atlantico habian sido
encoladas en su encuadernaci6n de becerro. No era po-
sible que enganiase a nadie. El mismo ingenioso editor
escribi6 una carta, de acuerdo con la cual, ia Reina Isabel
ofrecia empefiar sus joyas para financier el viaje de
Col6n.
Es de sobras sabido, que Colon, temiendo se per-
dieran las noticas de su descubrimiento si naufragaba su
carabela, escribi6 un extract de su diario de navegaci6n
y al encontrar violentA tormenta en las afueras de Por-
tugal, lo puso en un cufiete de madera y lo lanz6 al mar.
Afortunadamente pudo veneer Ia tempestad y presentar
el diario original a Fernando e Isabel, quienes a su vez,
lo dieron a Pray Battolome de las Casas quien hizo un
resume que fue publicado en 1825. Nada sabemos del
manuscrito original, sin embargo, esta carta de Col6n era
demasiado preciosa para ser olvidada fricilmente y la
imaginaci6n de los falsificadores gue estimulada fuerte-
mente por la contemplaci6n del facsimile que habia orde-
nado el Marques de Adda del genuine ejemplar de la
version impresa en 1493 6 1497.
En 1889 los libreros londinenses Ellis y Elvey ofre-
cian en la cantidad de $4,374 lo que pretendian fuera
otro ejemplar de la carta de la Ambrosiana; y antes de
que finalizase el afio. su rival, el famoso librero anticuario
de Londres, Bernard Quaritch, tenia a la venta otro
ejemplar de la carta de Colo6n en espafiol, esta vez en
folio, por la que pedian $8.00. Ellis solicit de Henry


-41-














Ii* g' n r u nuacnt
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t~bttfl Cotom(cuicrae noftr3
gn~h IiCl~u~fsin man )ndico rwR
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S wbi fo fcio:be9 ;fhtati crararc:quac
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R fe iVmut lat Sdmonet. tricc f morcr
|io 0*pO*tjM 0 oDirccff mrnare idit
Cnltp ."YbpUmWh nrulaeinnumcnt
ba,.rtptnquaohnimp fclp
gO.) ew~ycv celbzaw t ye'
PftfcIQWInWCm poffeflow
!tpiu m auesrom:owi aluatcoz no
as upse (in frtc' saunu o) tamn ad hie
,Spvulew pams. am vcro Jdi
.. .. .. *1
Primera pagina de la genuina edici6n de la "Carta de
Colon" sobre el descubrimiento de la America (Edici6n
con Grabados).








Harrisse, el mas notable americanista de sus tiempos y
autor de la famosa Biblioteca vctustissima americana,
que examinara su ejemplar; pero al fallar este que solo
era una falsificaci6n, rehus6 career en sus palabras.
El Genera! Brayton Ives, prominent coleccionista
neoyorkino de los alrededores del 1890 adquiri6 el ejem-
plar de Ellis, se vanaglori6 de que era un ejemplar ge-
nuino y acus6 al ejemplar de Quaritch de ser una falsi-
ficaci6don. Harrisse denego6 en carta al New York Tribune
la pretension del General. Anios mas tarde al vender su
coleccion, Ives garantiz6 la autenticidad de todos sus
ejemplares. Dodd, Mead & Co. q.ui compraron en $4,300
la carta de Col6n, Ia hicieron examiner por un expert
quien prontamente la denunci6 como falsificada, estos la
devolvieron al General con la cortes petici6n de que se
le reembolsara lo pagado por ella.
El General Ives devolvi6 el dinero y despues de ru-
miar interiormente sobre la amistad de los bibli6filos, de-
mand6 a la firma Ellis y Elvey con objeto de recobrar
su dinero. En el juiclo celebrado en 1899, los experts
testificaron que el libro de Mr. Ellis mostraba los mismos
errors que aparecian en el facsimile distribuido por el
Marques de Adda, mas autn, demostraron la imposibili-
dad de que hubiera sido impreso con tipos de imprenta,
ya que algunos de estos ocupaban el espacio que normal-
mente debia ser usado por los de la linea inferior. Poco
impresionado por estos hechos, el jurado fall a favor de
los libreros. Ei General Ives apel6 el caso dos veces, pero
abandon el juicio antes de que se celebrara la nueva
vista. Parece que accedi6 a retirar su demand cuando
los acusados consintieron en pagar parte de las costas
del litigio.
El relato de este juico ha sido referido con bello
estilo por el fallecido Randolph Greenfield Adams, di-
rector de la Biblioteca William L. Clements en Ann
Arbor, Michigan, hasta su muerte en 1951, en su El Caso
de la Carta de Col6n (New York University, 1939). Lo


-43-









mas extranio de todo esto, es que, Harrisse sabia hasta
el nombre del falsificador, un tal Vittorio Villa de Milan,
que por lo menos fabric cinco ejemplares de la carta.
Por supuesto que todo el mundo esta familiarizado
con el error, debido al cual recibi6 su nombre la America.
Martin Waldseemuiller, professor de St. Die en la Lore-
na, propuso en su cosmografia publicada en 1507 que el
Nuevo Mundo tomara su nombre de su descubridor. En
honor a la verdad, infortunadamente creia que Americo
Vespucio y no Col6n era su descubridor. Reproducimos
el famoso pasaje tornado del ejemplar de Ia Cosmogra-
fia de Waldseemiiiller que posee la Universidad de
Kentucky.
Nunc vero et haec parties sunt latius lus-
tratae et alia quarta pars per Americum Ves-
putium (ut in sequentibus audietur). Inventa
est: quam non video cur quis iure vetet ab
Americo inventore sagacis ingenij viro Arrneri-
gen quasi Americi terrain sive American dicen-
dam; cum et Europa et Asia a mulieribus sua
sortita sint nominis.

''s+' "+'; '; virput i VTin req cu
*.C arIsfnxvmI sf.
A.. non video ar quis'
L .IM +,fmim i
,: i Aft -+mv r.uxfuror
.*:..:tc:a C5 1ex his bi

quw iquidc


Pasaje del texto de Waldseemfiller, en que se sugiere
que se deba Ilamar America, al Nuevo Continente, en
honor de Amirico Vespucio al cual se refiere como su
"Descubridor '.


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Aunque ya desde el silo XVI se decia que los erro-
neamente Ilamados Indios Americanos descendian de las
perdidas tribus de Israel y que este alegato era negado
antes del 1634, ha persistido es equivocada noci6n
hasta nuestros dias defendiendose vigorosamente en el
Libro de los Mormones.
Wiliam Hubard en 1632 en su Historia General de
la Nueva Inglaterra arguy6 en favor de Ia teoria israe-
lita y James Adair repiti6 lo rmismo en 1775 en su Histo-
ria de los Indios Americanos. Lord Kinsborough por su
parte la defendi6 fuertemente en su Antigiiedades de
Mexico (1830-1848) y muri6 en prisi6n a causa de las
deudas contraidas como resultado de los gastos que hi-
ciera para probar sus ideas. -
Tambien fueron propagadas falsas noticias sobre
la fauna marina de los mares que circundaban al Nuevo
Mundo, incluyendo toda clase de monstruos y serpientes
marinas. El mas fanta"stico de todos los gelatos, fud el de
un libro, el Nova Typis Transacta Navigatio por el
Reverendo Honorius Philoponus, publicado en 1621. La
obra tenia el prop6sito de relatar los trabajos de los pri-
meros benedictinos que llegaron a la1America con Col6n.
Describia una misa celebrada en medio del oceano (no
a bordo de un barco, sino sobre el lomo de una ballena
sobre la cual estCA tambien el barco carenado). El Reve-
rendo Honorius era en realidad un monje, Gaspar Plau-
tus de Linz en Austria.
Uno de los mas famosos de todos los mapas del
Nuevo Mundo, es el piano mas antiguo en existencia
de una ciudad americana. Representa la Ciudad de M&-
jico y apareci6 en la edici6n hecha en Nuremberg de la
segunda carta de Hernan Cortes en 1524. La Biblioteca
William L. Clements de la Universidad de Michigan,
posee otro ejemplar del mismo mapa, pero es impossible
superponerlo sobre el impreso en 1524. El papel en que
esta impreso fue fabricado en el siglo XVI, pero el falsi-
ficador olvid6 prestar atenci6n a la marca de agua. En


-45-










Les Filigranes de Briquet se revela por la marca de agua,
que el papel fue fabricado en los alrededores de 1584.
es decir, sesenta anios despu~s de haber sido impreso el
mapa original.
En 1939 el Departamento de Correos de los Esta-
dos Unidos emiti6 un sello conmemorando orgullosa-
mente el tercer centenario de la imprenta en la America
Colonial, 1639-1939. Es cierto que habia una imprenta.
y excelente por cierto, en Cambridge, Massachusetts en
1639, pero era precisamente un siglo posterior a Ia im-
prenta establecida en la Ciudad de Mejico. Sabemos
fuera de toda duda, que Juan Cromberger decidi6 en
1530 establecer un taller de imprenta en la Ciudad de
Mejico, que el Arzobispo Zumarra9a le confi6 la impre-
si6n de un catecismo en la lengua nahuatl y que Crom-
berger firm un contrato con Juan Pablos (o .Giovanni
Paoli, natural de Brescia resident en Sevilla) en Junio
12 de 1539 para ir a Mejico y establecer un taller donde
se imprimiera el catecismo Nahuatl. El catecismo referido
no se imprimio en seguida, pero hay la absolute certeza
que Pablos imprimi6 una Breve y mas compendiosa doc-
trina christiana en 1539. Amin seria possible retroceder la
fecha del comienzo de la impresi6n en Mejico, cuatro o
cinco afios mas, si aceptamos el decir del difunto Jose
Toribio Medina, que un tal Esteban Martin imprimia en
Mejico entire 1535 y 1538. Pero de todas mraneras, el
Departamento de Correos de los Estados Unidos, nece-
sita urgentemente un consejero en cuestiones tipoqrficas.
El mas grave error, (error de miles de millas) en
la geografia hist6rica de la America Espaniola, es la le-
yenda cartografica de que la Baja California es una isla.
El primer mapa mostraba claramente a la Baja Califor-
nia como una peninsula, sin embargo, en 1625, Henry
Briggs public un mapa que mostraba el present terri-
torio federal como una isla, persistiendo esta noci6n por
mas de un siglo. El bien conocido mapa de Sanson de
1656 es bien caracteristico de estos cart6grafos plagia-











dores Fue ya en el 1705, cuando el Padre Kino public
su mapa, que los cart6grafos abandonaron de una vez
la noci6n de que existia una gigantesca isla a lo largo de
las costas de Sonora y Sinaloa.
En la Biblioteca William L. Clements existe uno de
esos rarisimos impresos de la imprenta Jesuita del Para-
guay, el Manuole ad usum Patrum Societatis Jesu (Lo-
reto, 1721), impreso con tipos forjados por los Indios
Guaranies. Sus nmargenes habian desaparecido debido al
much uso,/pero el ejemplar de la Biblioteca Clements
aparece en nitidas condiciones. Un librero usando papel
contemporaneo le habia anadido nuevas margenes, .Tal
procedimiento es completamente legitimo, siempre que el
vendedor no trate de ocultar el defecto original.
Algunas de las mas fabulosas ofertas hechas en el
campo de los libros antiguos referentes a la America; se
encuentran en un catalogo de 16 paginas intitulado
Documents et particularites historiques sur le catalogue
du comte Fortsas (1840). Se alegaba que era el catilogo
de la subasta de los libros del di unto Jean Nepomucene
Augusto Pichauld, conde de Forsac, de Binche, Belgica,
bibli6filo excentrico que se negaba a aceptar en su biblio-
teca libros de los cuales existiera algu'n otro ejemplar. Los
grandes coleccionistas de Europa se prepararon para pu-
jar hasta el limited en la subasta de numerosos ejemplares y
el Bibliotecario de la Biblioteca Real de Bruselas consi-
gui6 se le asignase un presupuesto especial con objeto
de adquirir algunos titulos que deseaba ardientemente.
Cuando los-hombres mas ricos de Europa se reunieron
en la pequenia y sucia aldea flamenca se les anunci6 que
la colecci6n habia sido comprada por el pueblo de Binche
en memnoria del caritativo conde. No se revel6 hasta diez
y seis afios mas tarde que el catalogo habia sido compi-
lado e impreso en Mons por un tal Renier Chalon y que
este no era mas que una original tomadura de pelo. Nin-
guno de los libros de la lista habian existido jams. Los
ejemplares del catalogo original obtienen en las subastas


-47-




buenos precious y hasta ha sido reimpreso para satisfacer
la curiosidad de los bibli6filos.
Con el creciente interns en la historic de las Ame-
ricas, habra infundios, falsificaciones y mas explotacidon
de los errors hist6ricos. Bibliotecarios y coleccionistas
se sentiran mas avidos que nunca de adquirir los ejem-
plares mais raros de la Historia Americana, pero en uilti-
mo termino, la verdad historica se abrira- paso desde las
alturas de los Andes hasta el nivel del mar y las obras de
los falsificadores se coleccionarain como curiosidades y
no como evidencia de los hechos hist6ricos.


(Traducci6n de Rodolfo Tro).













Riogra fas 4I ctfei.(l Ang'vrona()


"~ !AX iLAKL& .ir !-! i -l.i f --krf Ml :1.. '., V
Lx. Xjr\Nsi.' M d,' It\ ,'f. ir< L ef
Nam foMM |'M -lII lA NI ifl.' Al .. .. Y(n I r p 4
y;'n Moirm '1ii :\Ir uS i0!u kim ut.11-aI, I
h.-" JK e r.i IAw. .!ll: s rmor %I& 1 1.1.
(Al oiev;!. M lllAS j.: 1, 1 ,1 i llr 4 I& I.

M. Iskiro MAfnuic

Anwcrcii,. la L ., eni omanni del .-klricio y la fer-
ild.ain de los campos, excelentcment plasnmadi en mar-
mol, se crquia ert el cenwro de un jiardi:.illo semicircliar,
iipaitld: a la hermosa casa vivienda del cafetal de(le mismo
nombre. cuvo i-i]o cx6tco, po lo insospechado em
aqtIeIlos lII.ie. a todoa sorprcndia y rtdmib.yi
La di miraba al inr-dioii.i. hacin cl acceso pi in -
Copal de la finca- en el camino ce San \l,"r<,; 1 1 a ;aldea
de Ciyv -jailxKs.
SDsde la entrada. fba el caiMino, comO uLn kil6me-
tro. entre ocho fila., de palmas y, en son de aIrriate. dis-
fintas mnatas de florcs, hasta topar la estatua quc con el
dedo indices dle la mano drecha saohrc los labios, pairecia
:tdvirir a transeunties y visifanfes el character contris-
tado de wus moradores y el comportamiiento silencioso
qUe alli debian adoptar.
Cirilo Vitlav'Ld.,. que pasa par Anqcrona el 1839
.iconpipatido del paisajiksta Aliandro IIc ii..iill y det
pr-c.,bit c.ro lI,%LIisc- Ruiz cate!iratico de] Seminnario de
San (Carlos, nos pinta con cstos (clicados c insupe-
I|l D. ii f l ,ori a de Arl(..i.m i



































































Estatua de la Diosa Anqerona que se encontraba a la entrada de la
del "Cafctal Angerona". Ac(ualmrente esta estatua se encuentra en ia
del Siiencio" de Artemisa.


casa de vivienda
Loygia "Hijos del









rabies medios tons el misterioso ambiente del renom-
brado cafetal y el singular temperament de "aquella
familiar alemana, compuesta de dos caballeros y una
joven hermosa": "Hasta las doce (de la noche) estu-
vimos conversando con los taciturnos y melanc6olicos
duenos encerrados en una gran sala, cuyas paredes es-
"taban pintada de verde de alto a bajo, y cuyos muebles,
que todos eran oscuros, esparcian las tinieblas por to-
das parties, a pesar de las varias bujias que habian en-
cendido. Eran cuatro las puertas con resort, que sir-
viendo de comunicacion con los. cuartos de ambos la-
dos, daban al centro de dicha sala; y la joven alemana,
que no sabia estarse ociosa, vestida aun al uso de su
pais, iba y venia con gran rapidez. aparecia y desapa-
recia como por magia, indicando yna cosa u otra el
golpe del resort, pues ni sus pasos, ni el crujido de las
puertas se sentian. Naturalmente aquella escena me
trajo a la memoria las que yo habia leido semejantes en
los cuentos fantAsticos de Hoffmann, y me transport en
espiritu a paises que no he visitado nunca. En efecto,
todo en aquella finca respiraba el aire extranjero. El
orden de las fabricas, su disposici6n, las maquinas, los
uitiles para ahorrar brazos, y el tiempo, ya en la labran-
za, ya en Ia cosecha del grano, los muebles, la prisi6n,
el hospital, los jardines, todo esta diciendo claramente
que alli han presidido el gusto, el ingenio y la constan-
cia del extranjero, del sesudo alemAn, en fin".
Era Angerona, ya a fines del primer cuarto del si-
glo XIX, segfin el viajero norteamericano Abbot la mas
important plantaci6n de cafe de la Vuelta Abajo y- fa
segunda de la Isla, pero la suntuosidad de instalaci6n
y su original regimen interior, la singularizaban tanto
entire las de su indole, que various extranjeros, visitantes
de Cuba cuando se hallaba el cafetal en su apogeo, fue-
ron a verlo, y en libros utilisimos para el studio de la
epoca, consignaron sus impresiones, tan admirativas
-51-













que nos parecerian inverosimiles si no existieran las
ruinas de Angerona, cuyo pasado auge con tanta exac-
titud reflejan las ilustraciones de este articulo.
El cafetal Angerona estaba situado en los terrenos
del Realengo de Cayajabos, es decir, entire los circulos
de los corrales de Rio Grande, Cayajabos, Dolores y
San Marcos.
De los primitivos poseedores de estas tierras hay
varias versions, pero a nosotros nos parece haber dado
con la verdad en el testamento que otorg6 en 1798 Don
Juan Bosmeniel y Fiesco, descendiente de Juan San-
tiago, de nacionalidad belga. El testador, natural de
Ia Habana, era ,abogado de los Reales Consejos y de
todos los tribunales de Indias, y en la clausula cuarta
consigna: "Declaramos por nuestros bienes la casa nues-
tra habitaci6n, un sitio de ingenio de 53 caballerias de
tierra en las del realkngo de Cayajabos, sin aperos, pe-
ro con una casa de texas, etc., etc." (2)
Bosmeniel valora las 53 caballerias en 47,200 pe-
sos y hace constar que Don Miguel de Cardenas le
resta 20,000 pesos'de result de la venta del ingenio.
En 1868, en un pleito con Francisco Careaga por
el cierre de un camino serventia, Berta Hesse, viuda de
Andres German Souchay, su hijo Cornelio y Enrique
Fernando Gatke, en apoyo de sus alegaciones, presen-
tan un piano, firmado en 1818 por Jose Berrocal, agri-
rnensor puiblico, que expresa: "EI present piano repre-
senta un patio de tierra en las del Realenqo Cayajabos
compuesto de 27 cabalelrias y 109 cordeles, que media
y deslinde a Don Cornelo Suese (Souchay) por venta
que le hace Don Nicolas Tanco como heredero de Don
Juan Bosmeniel, de 11 caballerias y 44 cordeles; segfin
consta por las diligencias que he tenido a la vista, lindan
con 16 caballerias y un quinto, que el comprador hubo
de Da. Blasa Bosmeniel, medidas por el agrimensor Don
-Jose Maria Peoli y Tanco en 5 de Agosto de 1813",
etc., etc., (3).


-52-

























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Esado actual de las ru-nas de ]a casa de .vivienda del Cafetal Aneronak. ?Noics la
belleza de kos trcos,










El anterior document fija el afio 1813 como el de
Ia primera adquisici6n de terrenos del Realengo Ca-
yajabos por Don Cornelio Souchay, a la cual adquisici6n
siguen otras hasta las 43 caballerias y tres cuartos que
lleg6 a tener Angerona, al abandonar, por segunda
vez, a fines del XIX, la fabricaci6n de azficar, por falta
de precio remunerador; repitiendose asi el caso de que
las tierras del realengo de Cayajabos, en menos de una
centuria, de ingeni.o en manos de Bosmeniel, fueran
cafetal en las de Souchay, tornado, por Ia depreciaci6n
del cafe, a ser ingenio y de modeirna instalaci6n cual lo
aprecia la Ilustraci6n Espanola y Americana en 1870,
en un articulo con el que reproduce la vista de la fla-
mante fabrica azucarera, cuya maquina compr6 el cen-
tral San Ram6n, del Mariel. En 182i, el viajero Abbot
calcul6 la producci6n del cafetal Anqerona en unos
1500 quintales. El Ldo. Don Joaquin Toscano, duenio
del cafetal del mismo apellido, en el Faro Industrial
de Ia Habana, en Noviembre del propio ano, recuenta
los destrozos causados en aquella zona por el terrible
cicl6n del mes anterior, y aprecia las cosechas del ca-
fetal e ingenio Angqerona, de los Herederos de Corne-
lio Sauchay, en 1250 cajas de az-car y 1500 quintales
de cafe. Dieciesiete anfios despues, en 1863, Angerona
figure, en -el Diccionario de Pezuela, a nombre de Jus-
to German Sauchay y s6lo con zafra de azfcar, as-
cendente a 1644 cajas.
La fecha de la compra obsta, ademas, que los
Souchay produjeran cafe antes del siglo ,IX, tal que
algunos han escrito, acaso considerando a los alemanes
Souchay franceses llegados a Cuba por ia revoluci6n
de Haiti, mas, de existir alli el cultivo de ese grano en
aquellos tiempos, no lo habria olvidado Jose A. Saco,
que s6olo alude a la siembra del cafeto en Limones y Vir-
tudes, que estarian boy comprendidos en el territorio de
San Marcos.


-54-











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Reproduc cinn de un IIo que represcnta la caisni 4dc vivienda dcel cafctal "Anycrona't tal como
apaiecia ailtes dc ser destruida por el fueio.









En "Tres tipos de Cafetales en San Marcos de
Artemisa", articulo que sali6 en la Revista Bimestre
Cubana, Enero- Junio del 1947, dividimos en tres
grupos las fincas dedicadas a la producci6n del cafe en
la citada region de Pinar del Rio.
Un tipo lo componian los predios fomentados por
el esfuerzo individual o familiar y ayudAndose de es-
clavos, si los poseian o los podian alquilar que tambien
tal iniquidad;se disimulaba. Esta forma de pequefios
cultivadores, la estatuy6 el Real Consulado con el pre-
visor prop6sito de impulsar'la poblaci6n de los campos,
cuando en 1802 favoreci6o a los damnificados por el in-
cendio del barrio habanero de Jesis, Maria y Jose,
aposentandolos en el corral de San Marcos, en parcels
de tierra de dos, tres y cuatro caballeras, segun el ni-
mero de familiares que tuviesen.
Ejemplo de este tipo de cafetal, citamos en nuestro
trabajo, La Sibila, de Manuel de Abreu y Montes de
Oca, uno de los perjudicado's por el incendio, y, luego,
significado conspirador en La gran legion del Aguila
Negra, cuya semblanza publicamos en el peri6dico
REFORMA, de Artemisa. Hombre active, result
lobrador tan expert que alcanz6 el premio del Real
Consulado al meior cultivo del cafeto y con su pro-
duicto se enriquecio.
La forma antipoda. se manifestaba en las fincas
de mas de veinte caballerias, de duenos con recursos,
que se valian casi exclusivamente de esclavos, verbi-
gracia Angerona. al que Abbot le asigna, en 1828, 750
arboles en producci6n v 450 esclavos, sigui iendole en
importancia en aquella comarca los siguientes, que tam-
bien visit el citado viajero: Reuni6n, con 450 mil fa-
fetos y 300 esclavos; Unidad, con 230 mil y 160 y la
Mariana con 230 y 140 esclavos.
Del grupo intermedio eran los que tenian de 10
a 20 caballerias, con opulentas viviendas y profusion
de servicio esclavo en campos y bateyes, que tampoco


-56-





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Reproducci6n de una acuarela de artist alem6n de mediados del siglo pasado que

represenia la casa de vivienda del cofetal '"Angerona11 lal como se encontraba

en aqluella epoca.


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resistieron la caida de precio. Carries Ausgusto Murray,
(4) en la pintura que hace del cafetal Pont6n, decla-
ra que quiere" ilustrar acerca del carActer general de
estos jardines-haciendasT"; pudiendo considerarse de ese
tipo intermedio La Tentativa, La. Esperanza, La Sim-
patia, la Rotunda, asi como la Matilde, del famoso
Pedro Calvo de la Puerta y Pefialver La Serafina y
La Catalina, que cita Murray, punteando que "la ma-
yoria de estas haciendas tienen un nombre bello, por
la usual galanteria de los nobles espafioles de poner
gentilmente a sus fincas el nombre de sus esposas.
A pesar de la nombradia que alcaiiz6 Angerona y
de las reiteradas y hasta minuciosas descripciones que
se conservan de viajeros ilustres, apenas tenemos no-
ticias de sus duefios, y es de sentir, pues, entire ellos, aun
a travel d las pocas y rapidas ocasione5 que es aludido,
la figure del fundador, Cornelio Souchay, se nos insi-
nua como hombre de excepcionales actividades demos-
tradas en el fomento y administraci6n de su finca y en
un curioso proyecto de carretera, para sacar la gran
producci6n agricola de Cayajabos al Mariel, que 61 rea-
lizaria, mediante derechos de portazgo y minima ayuda
de la Junta de Fomento. (5)
Poseia tambien Don Cornelio el avisado sentido
artistic que revelan estatuas, cuadros, instruments
musicales Y demas objetos que adornaban la biblioteca,
las salas de su mansion y sus jardines.
En el orden moral, suma todas las alabanzas Don
Cornelio por haberse adelantado a casi todos los ha-
cendados implantando las reglas piadosas para la salud
y descanso de los esclavos y para su ascendimiento so-
cial que apreciaran los lectores en la extensa e intense
carta de Abbot, escrita en La Recompensa en Mayo
del 1828, cuyas mas interesantes noticias reproduci-
mos.
Dato que nos sirve para conjeturar la figure de
Don Cornelio en su aspect spiritual es el que su


-57-










finca, ademAs de punto de recalada de extranjero de
paso por Cuba, fue frecuentada por la mayoria de los
intelectuales del pais y, entire ellos, singularmente La
Luz y Saco. Sanchay y Zambrana emparentaron pot
casamiento de un descendiente del primero con Ange-
lica hija de Ram6n Zabrana y Luisa Perez, celebres
en las letras cubanas.
De Lu? a Saco, que se hallaba descansando en
Angerona, existe una carta de Octubre del 1833 par-
ticipandole su matrimonio,,en la cual el insigne maestro
de El Salvador, con unas palabras, retrata al piadoso
y patriarcal alma'n: "Participe usted mi nuevo estado
a nuestro Don Cornelio" ; en cuyo posesivo, honda-
mente afectuoso, percibimos las lineas humanisticas que
presidieron la gran empresa agricola de Angerona. Don
Cornelio Sanchay falleci6 hacia 1840.
Insertaremos ahora la puntual pincelada descrip-
tiva de Cirilo Villaverde, con el fin de que los lectores
se represented al vivo el amplio batey de Angerona:
"La casa principal, o segiUn dicen en el campo, la
de vivienda, obra magnifica de arte, parecia un temple
griego: hallAbase al fin de una larga guarda-raya de
palmas, que semejaban columns d6ricas de blanquisi-
mci marmol, distribuidas en ocho calls paralelas. Di-
cha fanbrica daba su frente al Sud; al Norte de ella se
veian los tendales en gran nuimero, los almacenes, mo-
linos, etc., y a la derecha de estos los barracones, o me-
jor dicho la poblaci6n de los esclavos, rodeada de una
reja alta, con su puerta de hierro proporcionada, la
cual se cierra y se abre a ciertas horas del dia y de la
noche; a la izquierda habia otro edificio, cuyo uso no
recuerdo; y entire los tendales y los barracones, uno
como horno disforme que servia de cocina.
"Todavia mas al Norte, es decir, adelante de los
almacenes, se encontraba el hospital, edificio capaz,
ventilado, de alto dividido en dos departamentos para


-58-

































Fotografia tomada por el fot6grafo alemAn Cohner en 1S72, desde
los phrtales de la casa de vivienda del Cafetal "Angerona" y mirando
hacia la verja de entrada.


los enfermos de ambos sexos. Al frente tenia dos gran-
des sardines de plants aromaticas. A la derecha de
estos, en el centro de un extenso batey, se veia una
torre, que nos dijeron servia de prisi6n, y a la izquierda,
y a la izquierda dos largos graneros sobre horcones.
Todavia mas adelante del hospital, sobre la mano de-
recha de una guarda-raya que corria al Norte. se en-
contraban algunos corrales de ceba, principalmente pa-
ra cerdos y carneros; y a ]a izquierda una ingeniosa
maquina, por cuya sola potencia era el agua traida por


-59-










un canal, desde Cayajabos, que dista de alli dos leguas
y algo mas. Todas estas fabricas muy bien dispues-
tas, separadas convenientemente unas de otras, capa-
ces, c6modas, y hasta muchas de ellas adornadas con
lujo".
El Rev. Abiel Abbot;, muy sensato observador de
nuestras costumbres, nos da este exacto reflejo de la
ordenaci6n de Ia finca: .
"El edificio principal esta situado en la cresta de
una colina, mide 309 pies de largo por 69 de ancho,
de estos ultimos, 32 pies corresponden a una galeria
cuya parte Norte esta cerrada por cristales que se mue-
yen facilmente seguin convenga al confort y a la salud
del duenio de la finca y tambien de los negros esclavos.
"Soplaba un viento frio del Norte y los esclavos
confortablemente detras de los cristales, escogian el
cafe. En el primer departamento del extenso edificio
hay un molino para el maiz, movido por fuerza ani-
mal. El molino esta colocado de manera que los bueyes
que lo mueven frabajan debajo del mismo.
"El maiz es rapidamente desgranado por una sim-
pie maquina movida a mano. El pr6ximo departamento
esta destinado a almacen para el cafe sin decasrarar,
con capacidad para 20,000 barriles. En el centro de
este edificio esta el molino de decascarar que terminal
en una cipula.
"44El molino es de piedras, faciles de desmontar, de
granitica dureza y tan blancas como el yeso; estan
ajustadas de manera perfect por los negros esclavos
albaniiles.
"44El propietario opina que los esclavos deben te-
ner dinero y gastarlo, habiendo establecido para este
fin una tienda cerca del molino surtida con las cosas
que a ellos les agrada comprar, tales como ropa barata
de colors chillones, collares de cuentas de vidrios,
guano para los sombreros que ellos mismos tejen y
otros articulos.










"Ninguin vendedor puede ofrecer sus mercancias
dentro de los linderos de la finca.
"Hay un departamento dedicado a carpinteria,
equipado con bancos y herramientas, donde, entire
otras cosas, se construyen muebles finos; otro departa-
mento esta destinado a roperia con no menos de 300
escaparates con gavetas numeradas y con el nombre
de cada negro, asi como el de su cornmpafiera; la ropa
esta confeccionada pot tallas y se les entrega dos mu-
das el dia primero de Enero de cada afio. En previ-
si6n la ropa estai debidamente marcada. Cada semana
los negros formados en filas muestran sus frazadas y
si alguno se present sin ella todos son condenados a
pagar su imported, porque el duefio de la finca opina
que cuando alguin robo tiene lugar entire ellos, el hecho
es de todos conocidos.
"Uno de los departamentos consta de una her-
mosa sala con piso de madera, cosa no acostumbrada
en el pais. En una de las ventanas hay un arpa e6lica
que produce muy dulces sonidos.
"En otro departamento esta, la biblioteca y en l
se sirve tambien ef desayuno; a traves del mismo se
pasa a las habitaciones que sirven de dormitorios.
"En los ultimos tres departamentos, de todas sus
paredes, cuelgan cuadros valiosos entire los cuales hay
algunos de much gusto.
"En la galeria de la parte Este del edificio esta
el comedor donde hay una estatua que reperesenta a
la Diosa de las Aguas, con una Anfora en las rodillas,
vertiendo agua en un lavabo de marmol que se usa
para lavarse las manos antes y despues de comer.
"En la parte Este del edificio esta situada la en-
fermeria, dentro de un patio cercado por muros de mam-
posteria coronados con trozos de vidrio; este hospital
o enfermeria esta destinado a los criollitos. El piso
es tierra bien apisonada para evitar que los negritos
coman tierra a lo que son muy aficionados, siendo esta


_61-










la causa de las enfermedades intestinales que los diez-
man. En el patio hay muchos arbustos sembrados en
cajas y dispuestos de manera que dan sombra en el tra-
yecto hasta el hospital. Alli vi una hilera de cunas ocu-
padas y a un nifio de 15 afios situado entire dos de ellas
cuidando a sus hermanitos. En todo el recinto hay 95
criollitos de menos de 10 afios de edad. Una negra, ma-
dre de seis hijos bien criados, obtuvo como premio que la
librarian del trabajo y que su manutenci6n nada le cos-
tara.
"Al norte del edificio principal y mas alla de un
valle de 200 6 300 yards, sobre un terreno elevado
estan levantando una magnifica enfermeria para uso
de la finca; su largo es 126 pies por 30 de ancho, sera
destinada a enfermos mentales y a los que padezcan
de otras enfermedades; en cada extreme del edificio
hiabra un local destinado para hombres que hayan
cometidos graves delitos y otro para las mujeres que
esten en igual caso; estos locales-'seran amplios y ven-
tilados con respiraderos. Alli habra cepos con camas
achatadas de manera que el preso pueda acostarse con
comodidad y meditar sobre su triste situaci6n.
"En la plant baja, tambien existe un espacioso
sal6n que se destina a almacen y, a veces, en los casos
de insurrecciones, como calabozo.
"Hay various pequenios apartamientos que se des-
tinan a los que padezcan enfermedades contagiosas,
tales como lepra, etc. En el patio hay una cisterna en
la que se deposit agua para que los enfermos no ten-
gan acceso al pozo.
"El piso principal de la enfermeria estA dispuesto
de modo que los enfermos puedan recibir un trato efi-
caz y human, y se lega a e1 por una espaciosa escale.
ra de piedra que tiene 20 pasos; consta de seis cuarto
dos de ellos con pisos de tabla y ventanas de cristale
que hace mejor el ambiente para los enfermos. Este


-62-









edificio ser-a terminado con un tercer piso, donde se
instalardn las comadronas y la farmacia.
"Como prevenir enfermedades es preferible a cu-
rarlas, hay en la finca diseminados cobertizos para
que los trabajadores puedan guarecerse en casos re-
pentinos de lluvias.
"En 1825 se desarrollaron las viruelas en esta
finca y 90 esclavos fueron atacados, pero s6lo fallecio
uno que padecia otras enfermedades.
"El propietario cuida de que los esclavos no tra-
bajen excesivamente para evitar enfermedades y les
concede en el invierto hora y media para descanso y
tres en el verano; estos deseansos les aseguran, natu-
ralmente, mas salud y fuerza muscular.
Los bohios o cabanas estan inteligentemente dis-
tribuidos en colonies y en cada bohio se albergan dos
families.
"El dia primero de Enero, es dia de fiesta en
Angerona. No se trabaja y todos disfrutan de corn-
pleta libertad. A las tres de la mafiana, todos se di-
rigen en procesi6n a saludar a -us jefes deseandoles un
fetiz afio nuevo. Cada esclavo recibe un pafiuelo re-
galado.
'i.Mr. S. envia el cafe al mercado, donde espera la
oportunidad para lograr el precio mas alto. Durante
el carpino tienen que cubrir los envases de cafe con
cueros, a fin de que la lluvia no lo dafie. Los envases
son de madera de ateje, debidamente precintados.
"Mr. S. se propone former una orquesta con cua-
renta musicos del propio cafetal, organizada por un
professor que contratara; con ella piensa alegrar sus
filtimos afios y que su cadaver sea acompafiado por
ella a la tumba, que ya tiene preparada al Noroeste de
la hacienda, y el ataud, nos dijo, sera pronto construi-
do con maderas indestructibles".


-63-









Salas y Quiroga, (6) que va a Angerona el 1839,
en su Viaje a Cuba, (libro justiciero que, segtun Trelles,
no agrado al gobierno de Espafia y restringi6 su cir-
culaci6n en la Isla). pone este tilde oportuno a la obra
de los Souchay: "En este cafetal, tuve ocasi6n mas
que en ninguna otra parte de la Isla, de lamentar el
estado complete de ignorancia en que se mantiene a
los esclavos... Cerca de 80 personas, entire mujeres
y hombres, hallabanse ocupados en la mon6tona tarea
de escoger granos. Y entonces se me ocurri6 a mi que
nada mas facil que emplear aquellas horas en ventaja
de ]a educaci6n moral de aquellos infelices series. El
mismo que sin cesar los vigila, podria leer en voz alta
alguin libro compuesto al efecto; y al mismo tiempo que
templase el fastidio de aquellos desgraciados, les ins-
truiria de alguna cosa que aliviase su miseria", bella
sugerencia esta del lector al servicio de los obreros en
el trabajo, a ]a cual, segun Rivero Mufiz en su docu-
mentado studio La Lectura en las Tabaauerias, se de-
bio su implantacifn en las fabricas de tabaco.
Colorario.
Contemplar hoy aquellos lugares de la Vuelta
Abajo, de los que ia Condesa de Merlin penso, extasia-
da en su grandioso panorama, que "si se fuera a bus-
car en la tierra un lugar para el paraiso, se colocaria
en el valle de San Marcos", no desmiente la proposi-
cion, en cuanto a la belleza del paisaje, que conserve
todos sus inusitados encantos.
Pero contemplada la campina del "jardin de Cu-
ba" con sentido hist6rico, de pronto se contrista hon-
damente el Animo ante el sinnfimero de restos, que por
doquiera aparecen, al modo de censores severos que
nos advirtieran la inconsistencia de las cosas materials.
Si el lujo y el desperdicio del trabajo, cual penso
Bachiller y Morales, di6 al traste con la mayoria de
las fincas productoras de cafe, por cuanto, al decir de
Villaverde, "no se fundaban entonces ahi granjas pa-


-64-









ra la explotaci6n agron6mica, sino verdaderos jardines
para el recreo de sus sibaristas propietarios"; si con
el precio del fruto, el sentido etico, en vez de ascender
tambien, se puso al nivel que nos traslucen las paginas
realistas de Ram6n de Palma en su novela Una Pas-
cua en San Marcos, la reflexi6n ecuanime presto se
impone al contemplador, porque lo que ve ahora en la
misma fertil comarca, fomentar en regimen de libertad
y fraternidad, Ie parece menos ostentoso y s6rdido,
pero.mas just y mas en acuerdo cqi la existencia del
ser human.
NOTAS

(1) Rev. Abiel Abbot.,-Vanse datos de este autor en Cuba
Viajes y Descripciones, por el Dr. Rodolfo Tro, en esta
Revista de la Biblioteca Nacional, Mayo de 1950.
(2) Archivo NacionaL.-Bienes de Difuntos.
(3) Archivo Nacional.-Consejo de Administraci6n.
(4) Charles Augustus Murray.,Vdase en Cuba-Viajes y
Descripciones, ob. cit.
(5) Archivo NacionaL-Junta de Fomento.
(6) Jose Jacinto de Salas y Quiroga.-Vease en Cuba-Viajes
y Descripciones, ob. cit.


-65---
















Las primitivas armas de la ciudad
de la Habana

Por Arturo G. Lavin


"En la ciudad de la hauana a treze dias del mes de agosto
de mill y seis cientos y tres afios estando en el aduana y Cajja
rreal desta ciudad el senior Licenciado Suarez de Poaga the-
niente general de esta isla .-.. senate el contador Francisco de
Angulo juez official, la hacienda real de su magestad y Juan
perez de borroto thesorero nombrado por el senior don ..............
................................. .... .....-..-... ..... gouernador y Capp'-" Ge-
neral desta Isla de cu ,. se hizo entrego al dho thesorero de las
llaues de las caxas rreales que estan en los dhos aduanas y de
toda la plata y dinero que en ella ........................... ........ ..... ....
para hazer cargo dello al dho thesorero y auiendose abierto
vna de las dhas Caxas que-- ...--.....--------... se aya el dinero que
procede de los del almozarifazgo de esta ciudad ............ hallo en
ella lo siguiente
primeramente se hallaron en dha
caxa en rreales treynta mill y
trecientos y beynte y nueve rreales
yten nouen.ta y dos marcos y una onza de plata menuda y
quintada de la nueba espafia
y no se hallo en dinero ni en plata otra cosa en la dha caxa de
lo suso dho se hizo cargo el dho thesorero juan perez de borroto
y se dio por entregado dello y hauiendose contado y pessado
de la manera que ba dho se bolvio a meter en la dha caxa la
dha plata y dinero y se zerro con dos llaues que Ia vna dellas


-66-












quedo en poder del dho ]ul perez de borroto thesorero de que yo
el presence escriuano doy fee
y luego estando present el dho ..................................................
se abrio la otra caxa donde se meten los situados de la gente
de guerra y fabrics ............................................ castillos de esta
ciudad ..................................... ...plata siguiente hauiendose ............
..........-.......... .. pesado ......... ..... ............ de que
yo el escriuano doy fee
primeramente mill y -ciento y siete marcos seis onzas y siete
tomines de plata en planchas grandes y pequefias y pedasillos
menudos todo quintado de la nueba espan-a,
yten tres marcos y cuatro reales que pago la escovilla de la dha
plata que se hallo en la dha caxa en polvo y pedacillos tan me-
nudos que si no es fundiendolo y benefiandolo no se puede te-
ner dello aprovechamiento
yten veynte y ocho reales en dinero
yten un sello de ferro que dijeron ser el con que se quinta la
plata con dos llaues por armnas que son las de esta ciudad
Todo lo qual se torno a meter a la dha rreal caxa y quedo zerrada
en ella con dos Ilaues por mando del dho contador Franc, de
angulo y del dho thesorero Juan perez de borroto el que................
......... .....I,..... .. ......................... . .
La escritura anterior, otorgada por ante el escribano ptiblico
Joan bapta Guilisasti, aparece firmada y rubricada, a mAs de
por dicho escribano, por El licendo Suarez de Poago, Juan
perez de borroto y Francisco de angulo. Fueron testigos Juan
de Talavera, guard mayor de la aduana, y ps Gil y francisco
de .... .... .......... ................. officials de la .......................... .... .
"En la ciudad de la hauana en sinco de el mes de seien-
bre de mill y seiscientos y tres afios estando en el aduana desta
ciudad por ante mi el escriuano pu"O ................................... franco
de angulo contador jues official que fue de la rreal caja desta
ciudad en cumplimiento de la poseci6n .........................
a juan deguiluz contador jues official propietario desta isla se
fue a la sala donde estan las cajas rreales y con las llaues que
tenia el dho franc de angulo abrio vna caja en donde se meten


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los situados de las fabrics y fortificaciones de esta ciudad y los
de ]a jente de guerra de los castillos de este presidio y auiendose
contado e pesado el dinero que se hallo en la dha Caja por quen-
ta de el situado de las fabrics se hallaron treynta y seis mill y
seiscientas y sesenta y ocho pesos de a ocho rreales de los
quales el dho franc de angulo declaro que los veynte y siete
mill y quinientos pesos dellos son por quenta de los veynte mill
ducados que se trujeron de nueva espafia en la flota (del) general
alonso de chaves galindo para las fabrics y fortificaciones de
esta ciudad y los nrueve mill y ciento y sesenta y ocho pesos
restantes tocan y pertenesen y son lo que sobro de los veynte y
quatro mill ducados que el anio pasado se tomaron en esta ciudad
para pagar las cosas atrasadas que se deuian y asimismo en la
dha se hallaron otros ocho mill y ducientos y noventa y un pesos
los quales el dicho franc de angulo ..........................................
.................... claro auer sobrado de el situado de la jente ............
sobre la paga que filtimam ente ..............................................-. .-
agrego del sueldo de vn .anio y asimismo se hallo en la dha caja
vn sello de hierro en que estan esculpidas dos llaues con vna
corona que son las armas de esta ciudad y el sello con que se
quinta la plata y no se hallo otra cosa en la dha caja y de todo
lo susodho se dio por entregado eldho contador Juan de guiluz
y lo rresiuio en a dha caja .... ............................... ......... ............

................. ...I........... ...............I--... -II...... I I... ... I

Y luego prosiguiendo el dho entrego se abrio la caja donde
se mete el dinero prosedido de el almoxarifasgo y se hallo en
ella en dinero diez y seys mill y veynte y seis rreales que asimis-
mo se entregaron al dho contador jvan de guiluz y una sedula de
ducientos pesos que se dieron prestados a gaspar diaz tenedor
de bastimentos de esta ciudad para gastos menudos que auia de
haser en el servicho del biscocho que se trujo de nueua espafia
para la armada de los galeones de quien se an de cobrar los
dhos ducientos pesos.
Yten otra sedula de cien pesos que se dieron a Roberto
gudino para gastos de la aguada que se a prestado para la dha


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armada de galeones y deciaro dho franw de angulo que se Ie
an dado a el susodho otros cien pesos de que ay sedula que
protest entregar para que se cobren los dhos ducientos pesos.
Yten otras dos sedulas vna de ducientos rreales y otra de
cien rreales que se an dado prestados al capp 1" Gaspar Sanchez
de Molina a el qual (palabra ininteligible) el dho franco de an-
gulo que se le an dado sobre otra sedula que protest entregar
otros ducientos rreales que son todos quinientos a quenta de lo
que va corriendo de los ducientos que su magestad hizo merced
en cada un aio a ia 1iuier de el dho gaspar ssZ en esta rreal caja.
Yten otra sedula de xpoval ruiz de castro tesorero por
donde consta aver resivido tres mill rreales del almoxarifasgo
para los gastos del muelle ................. ........ aduanas rreales
la qual dho franc" de angulo entrego para que a el dho teso-
rero se le pida quenta en ....................... los gastos y no vbo otra
cosa en la dha caja y todas las dhas sedulas y dineros (que) a
................. .. va declarado ................ los metio el dho contador
juan de guiluz en la dha caja y se dio por entregado .................

..... ............................ ..... I.......................
......... 1... ..I ............................................
....... ...... ...... ......#. # ...... ...... ....... Jni m L L I I ..... I ..................rr ..... .


La escritura anterior, otorgada por ante el escribano piu-
blico Joan Bapt Guilisasti, aparece firmada y rubricada, a mas
de por dicho escribano, por Joan del guiluz y Francisco de
Angulo. Fueron testigos Juan de Talavera, guarda mayor de
la dha aduana y Juan rramirez y gaspar de los rreyes.
En nuestro archivo de protocolos notariales no se conser-
van instruments otorgados en las primitivas escribanias pui-
blicas de las del nfimero de esta ciudad por cuyo motive igno-
ramos si con anterioridad a las fechas que despues diremos
fue elevado o no a escritura puiblica, como en los dos casos
anteriores, la recepci6n de las Cajas de la Real Hacienda, de
su contenido y Haves y de un sello para quintar la plata con
las armas de la ciudad.
Maria Teresa de Rojas public un Indice y Extractos de los
instruments mas antiguos conservados ern .quel archivo, es


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decir, de escrituras otorgadas en 1578, 1579 y 1582 en el
Oficio que servia Juan Perez de Borroto y de 1584 a 1587 en
el que fund y servia Martin Calvo de la Puerta. Esta senora
proyecta el de los otorgados en el resto del siglo XVI que alli
aparecen y de ellos tiene en preparaci6n, para publicarlo pronto,
el correspondiente a los afios 1588 a 1590.
En los referidos aflos, 1578 a 1590, ejerci6 la Tesoreria de
la Real Hacienda de la Isla de Cuba Juan Bautista de Rojas y la
Contaduria, sucesivamente, Juan Bautista Roman, Pedro de
Arana y Manuel Diaz. En dicho intervalo solo dos veces pudo
elevarse a escritura pfiblica la recepci6n y arqueo de las Cajas
de ]a Real Hacienda, de sus Hlaves y del sello para quintar la
plata con las armas de la ciudad. La primera vez en 1580
cuando Roman es sustituido pot Arana, de real provision. La
segunda vez en Diciembre de 1582 cuando pot nombramiento
del Gobernador y Capitan General Don Gabriel de LuxAn es
sustituido Arana, provisionalmente, por Manuel Diaz, rico mer-
cader portugues.
En el Indice y Extractos de Rojas no se sefiala escritura
alguna otorgada en 1580 y si solo una en 1582 que nada nos
interest. En este y en el que tiene en preparaci6n para su pronta
publicaci6n tan distinguida historiadora, no aparece ninguin
instrument mencionando las armas de la ciudad.
Careciendo del conocimiento necesario para su lectura no
hemos buscado en el dicho archivo, entire las escrituras piblicas
del siglo XVI que alli quedan para ser indizadas y extractadas
pot la sefiora de Rojas, la que pudo extenderse a fines de 1591
o principios de 1592 cuando Juan Bautista de Rojas hizo entrega
de ]a Tesoreria de la Real Hacienda de la Isla de Cuba y de
sus Cajas y sello de quintar la plata conlas armas de la ciudad
al ya citado mercader Manuel Diaz, nombrado para el cargo,
en tanto Su Magestad proveyese, por el Gobernador y Capitin
General Don Juan de Texeda; la que pudo extenderse en No-
viembre de 1596 tuando el citado Manuel Diaz hizo entrega a
Pedro Alvarez de Ruesga, Tesorero por real provision; la que pu-
do extenderse en Julio de 1598 cuando por muerte de Alvarez de
Ruesga el Gobernador y Capitan General Don Juan Maldonado


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Barnuevo nombr6 en su lugar, en tanto Su Magestad proveyese,
a Diego de Cabrera Betancut; la que pudo extenderse en Junio
de 1599 cuando por muerte de Diego de Cabrera Betancut el
mismo Gobernador y Capitan General nombr6 en su lugar,
en tanto Su Magestad proveyese. a Marcos de Varela Arceo,
tesorero de ]a fabrica y fundici6n de artilleria de esta ciudad; y
la que pudo extenderse en Junio de 1597 cuando por una de
las ausencias (que result definitive) del Contador Pedro de
Arana el mismo Maldonado nombr6 en su lugar a Diego Ochoa
de la Vega. En el largo period de tiempo que Arana ejerci6
la Contaduria de la Real Hacienda de la Isla de Cuba y la Regi-
duria de la ciudad de la Habana anexa a ella hubo de ausen-
tarse muchas veces, unas con arreglo a Ordenanzas y otras para
asuntos particulares, sustituyendole casi siempre sus tenientes,
entire los cuales anotamos a Bartolome Cepero y a Gomes de
Rojas Manrique, y filtimamente a Agustin de Mora.
Marcos de Varela Arceo auin ejercia la Tesoreria y Regi-
duria anexa cuando en cabildo de 21 de Junio de 1602 tom6 po-
sesi6n del gobierno de la Isla el caballero de la Orden de San-
tiago Don Pedro de Valdes. En compania de Valdes habia lie-
gado a la Habana Crist6bal Ruiz de Castro quien en cabildo
del siguiente dia 22 present dos provisions del Rey Nuestro
Sefior, dadas en Valladolid a 12 de Junio de 1599, haciendole
merced por una de ellas de la Tesoreria de la Real Hacienda
de la Isla y por la otra de ]a Regiduria anexa de esta ciudad.
En el mismo cabildo Ruiz de Castro jur6 su oficio de Regidor
y con este caracter lo vemos asistir por ufltima vez al cabildo
celebrado el 4 de Julio de 1603.
Segfin la escritura copiada al principio de este trabajo es
en el siguiente 13 de Agosto de 1603 cuando por falta de Ruiz
de Castro se hizo cargo del contenido de las Cajas de Ia Real
Hacienda y del sello con las armas de la ciudad (dos Haves y una
corona) Juan Perez de Borroto, nombrado Tesorero por el Go-
bernador Valdes. Perez de Borroto era Regidor por su oficio
de Receptor de Penas de Camara y al primer cabildo a que
asisti6 con el dictado de Tesorero tiene fecha 29 del mismo mes
de Agosto.


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En cuanto a Diego Ochoa de la Vega, sustituto de Pedro
de Arana a mediados de 1597, al ultimo cabildo a que asisti6
como Regidor y con dictado de Contador tiene fecha 28 de Ju-
mnio de 1602. Los dos siguientes cabildos fueron celebrados en
10 y I1I del pr6ximo mes de Julio no asistiendo a ellos, como
Regidores, el Tesorero y el Contador de Real Hacienda. El
siguiente cabildo tuvo lugar en 19 del mismo mes, concurriendo
a Pl como Regidor el nuevo Contador de la Real Hacienda de
la Isla Francisco de Angulo de cuyo provisional nombramiento
hecho por el Gobernador y Capithn General Valdis nada dicen
las actas capitulates, Angulo asistiO a muy pocos de los cabildos
celebrados en el resto del anio 1602 y a casi todos los que
tuvieron efecto en el de 1603 iasta el de 13 de Septiembre en que
ain lo titulan Contador y no asi a Juan de Eguiluz que tambien
asisti6 a 1,
En 29 de Agosto anterior este Juan de Eguiluz habia pre.
sentado en cabildo un tituio y provision real firmada del Rey
Nuestro Senor y de su Secretario Juan de Ibarra, su fecha en
Valladolid a 2 de Marzo de 1602, haciendole merced de Conta-
dor de Real Hacienda de la Isla de Cuba y de que fuese Re-
gidor del pueblo donde radicase ditha Contaduria. En ]a escri-
tura de 5 de Septiembre de 1603, copiada al principio de este
trabajo, se lee como en esta fecha se hizo cargo Eguiluz del
contenido de las Cajas de la Real Hacienda de la Isla y de un
sello para quintar la plata con las armas de la ciudad, o sean,
con dos Ilaves y una corona.
Volviendo a ]a Tesoreria, en 18 de Junio de 1604 atin
la ejercia el dicho Juan Perez de Borroto. No habiendo asistido
a los cabildos celebrados en los siguientes dias 25 de Junio y 16
de Julio ignoramos si en estas fechas la ejercia todavia. A los
que tuvieron lugar en los pr6ximos 23 de Julio y 13 de Agosto
asisti6 Perez de Borroto como Regidor por su Receptoria de Pe-
nas de Camara y no por ser Tesorero. El Tesorero propietario,
Crist6bal Ruiz de Castro, concurri6 de nuevo como Regidor al
cabildo de 11 de Septiembre de 1604.
Con excepci6n de las de los anos 1578, 1579 y 1582 que ya
dijimos fueron otorgadas por ante Juan Perez de Borroto y en


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su Oficio, hasta el afio mil seiscientos veinte y pico las escritu-
ras conservadas en nuestro archive de protocolos notariales co-
rresponden todas a] Oficio fundado por Martin Calvo de la
Puerta. Revisando ahora sus protocolos de 1600 a 1604 no
hemos hallado en ellos las escrituras que pudieron extenderse
en Junio de 1602 y Agosto o Septiembre de 1604 en las ocasio-
nes en que Marcos de Varela Arceo hizo entrega de la Tesore-
ria a Crist6bal Ruiz de Castro y Juan Prez de Borroto a Ruiz
de Castro.
Las leyes de Indias tratal, solamente de escribanos de minas,
de registros y de real hacienda en relaci6n con las actuaciones
de los Tesoreros, Contadores y Factores deja Hacienda de Su
Magestad. No relacionan con ellos a los escribanos piblicos
de los del nimero de las ciudades, villas y lugares en que actua-
ban por cuyo motive nos parece excepcional y sin haber sentado
precedent el haber dado fe pfiblica del inventario y recepci6n
de las Cajas Reales de la Isla en 13 de Agosto y 5 de Septiembre
de 1603.
Hasta el afio 1560 la Tesoreria, Contaduria y Factoria de la
Real Hacienda de esta Isla radic6 en la ciudad de Santiago de
Cuba y hasta entonces (y despues tambien), en lo de quintar
el oro y la plata, se us6 alli de una marca que no conocemos, o
de un sello como vimos venia usando la Habana mAs tarde. Sello
en el cual estarian esculpidas las armas de la Isla o las de
aquella ciudad.
Hasta el citado aino de 1560 la Justicia y Regimiento de la
villa de la Habana elegia de su seno, cada afip y dias despues de
el de elecciones, un Tesorero, un Contador y un Factor encar-
gados del cobro y administraci6n de las rentas, almojarifazgos y
derechos pertenecientes a Su Magestad en esta villa y su t&r-
mino. Sin embargo, la administraci6n y pagos de ciertos con-
ceptos eran de la competencia de los Oficiales Reales de la Isla
radicados en Santiago de Cuba. Por lo demas. los oficiales de
la Habana actuaban independientes de los de Santiago en sus
tratos con la Casa de la Contrataci6n de las Indias.
Hasta dicho aio de 1560 los oficiales de la Habana usaron
tambien de una serial para marcar el oro y la plata que pagaba el


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quinto del Rey. DenominAndose a la villa desde antes de 1550
la Llave de todas las Indias, acaso en 1560 venia usando para
hacer aquella marca el mismo sello que vimos Ilamar en 1603
el de las armas de la ciudad y que sin inconvenient alguno se
sigui6 usando en la Habana al trasladarse a ella en 1560 desde
Santiago la Real Hacienda de la Isla.
En cabildode 2 de Enero de 1560 "eligieron por oficiales de
Su Magestad desta dha villa para este present afio para que
cobren los derechos reales e hacienda de Su Magd, e tengan a
su cargo en esta villa ]a caja de las tres Hlaves al Sefior Teniente
(de Gobernador) Juan de Rojas e a Ger6nimo de Avellaneda e
a Alonso Sanchez del Corral regidores: e los dhos Sefior Teniente
Juan de Rojas e Alonso Sanchez del Corral e Ger6nimo de Ave-
laneda digeron que lo aceptaban e aceptaron e hicieron la solem-
nidad e juramento que de derechos se requieren para que bien e
fielmente usaran los dichos oficios".
En atenci6n a que los Oficiales de la Real Hacienda de la
Isla residents en la ciudad de Santiago de Cuba no habian
obedecido los tres mandarnientos del Gobernador de la Isla Don
Diego de Mazariegos para que viniesen a Ia villa de la Habana
a entender de la obra de la fortaleza como Su Mgd, lo mandaba
por real carta y provision, en cabildo del siguiente dia 3 de
Eneiro de 1560 el dicho Sr. Gobernador dijo: "que sefialaba
y sefial6 en nombre de Su Mgd. a Juan de Rojas por tesorero
de Su Mgd. en esta villa e su termino e a Alonso Sanchez
del Corral por Contador de Su Mgd. e a Ger6nimo de Ave-
Ilaneda por Factor de Su Magd. para que tengan cuenta en
lo tocante a lo de ]a obra de la fortaleza que a ellos (a los Ofi-
ciales Reales de Santiago de Cuba) esta remitido por carta de
Su Magd, e para cobrar sus derechos reales e hacer todas las
otras cosas que los oficiales de Su Magd. deban hacer e para
que ansi lo hagan e cumplan les mand6 que hagan la solemnidad
e juramento que de derecho en tal caso se require e que atento
a que el factor Blaz Velazquez de Ledesma es ido fuera de la
Isla mas ha de cuatro meses sin licencia del Seior Gobernador
aunque se le fu6 mandado que viniese a residir a esta dicha villa,
dijo que mandaba e mand6 que el salario del dicho Factor Blaz


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Velazquez de Ledesma se reparta en tres parties por los dichos
Juan de Rojas e Alonso Sanchez e Ger6nimo de Avellaneda para
que lo gozen e lo hayan por salario hasta que el dicho Blaz Ve-
lazquez vuelva a la Isla e mando dar su mandamiento para los
oficiales de la Real Hacienda que resident en la Ciudad de San-
tiago que no acudan con el salario de Factor al dicho Blaz
Velazquez todo el tiempo que estoviere fuera desta Isla e ansi la
pronunci6 e mand6 e firmolo de su nombre.-E luego incontinente
en la dha villa de la Havana en tires dias del dicho mes de Enero
del dicho afio en presencia de mi eldicho escribano parecieron los
dichos Sefiores Juan de Rojas e Ger6nimo de Avellaneda e Alon-
so Sahnchez del Corral, tesorero e contador e factor oficiales de
Su Magestad digeron que aceptaban e aceptaron los dichos
oficios segfin que por el Senior Gobernador les esta inandado e
nombrado e juraron por Dios Nuestro Sefior e por Santa Maria
su madre Nuestra Senora e por una serial de cruz en que sus
manos derechas tocaron corporalmente so cargo del cual digeron
que prometian e prometieron de que bien e field e cumplidamente
usarAn de los dichos oficios e cobraran los derechos reales a Su
Magestad pertenecientes en esta dicha villa e su termino e en
ello tendran buena cuenta e leal e verdadera e harAn lo que
buenos oficiales reales son obligados procurando el bien e pro e
aumento de la real Hacienda e ansi lo prometieron e en lo tocante
a la dha fortaleza e obra de ella tendran el cuidado que Su Ma-
gestad les manda y encarga e firmaronlo e ansi digeron que Io
prometian e prometieron de lo ansi hacer e cumplir so cargo
del dicho juramento lo firmiaron de sus nombres.-Juan de Rojas-
Ger6nimo de Avellaneda -Alonso Sanchez del Corral.-Pas6
ante mi Francisco Perez de Borroto escribano de Su Magestad y
del cabildo".
En cabildo de 8 de marzo siguiente el dicho Alonso Sanchez
del Corral dijo: "que por cuanto 61 ha un afno que esta en esta
villa e tiene sus haciendas en la villa de Santi-Spiritus e sus
t~rminos e se le pierden e tiene necesidad de illas a poner en re-
caudo e que los dias pasados fu4E proveido por Su Merced del
Sefior Gobernador por Contador de Su Magestad desta villa e por
raz6n de lo susodicho no puede servir el dicho cargo ni tampoco


-75-









de Regidor desta villa por que se habra de tener algunos dias
poniendo cobro en la dicha hacienda que 0l se desiste de los
dichos cargos e oficios para que Su Merced del Sefior Gober-
nador provea dellos como le pareciere que conviene al servicio
de Su Magestad e ansi lo dijo e firmolo. Alonso Sanchez del
Corral".--"E luego incontinente su merced del dicho Senior
Gobernador e regidores digeron que aceptaban e aceptaron el
dicho desestimiento que el dicho Alonso Sanchez del Corral ha
hecho de los dichos oficios de Contador e regidor desta dicha
villa para .el primero cabildo que hobiere proveer los dichos
oficios en persona o personas que Su Magestad sea servido".
Segin las actas de cabikIdos trasuntadas publicadas por Roig
de Leuchsenring, de las cuales nos hemos valido para la redac-
ci6on de los tres pArrafos anteriores, el dicho primero cabildo se
llev6 a efecto el siguiente dia 13 de Marzo y en su acta se lee:
"En este dicho cabildo e ayuntamiento se nombr6 a Pero Blasco
regidor (fue electo regidor en 1 de Enero de este afio junto coni
Jer6nimo de Avellaneda y Alonso Sanchez del Corral) para que
en cumplimiento de lo que Su Merced del Sefior Gobernador
estA mandado que asista juntamente con su merced e con el pro-
curador desta villa a tomar la informaci6n que esta pedida que
den los oficiales de la Real Hacienda desta villa sobre lo tocante
a la obra de la fortaleza desta villa e del veedor qu piden: el
dicho Pero Blasco acept6 e luego el Sefior Gobernador tom6 e
recibi6 juramento del dicho Pero Blasco sobre la serial de la
cruz que con su mano derecha hizo so cargo del cual dijo que
prometia e prometi6 de asistir a la dicha informaci6on juntamente
con el dicho Sefior Gobernador e procurador e tener toda fieldad
e secret en elio."
Avellaneda y Blasco cesaron como Regidores al] finalizar el
afio 1560 para el cual fueron electos. Con anterioridad al 29 de
Agosto del mismo afio tambien habian cesado, respectivamente,
en sus cargos de Factor y Contador (Oficiales Reales) de ]a
Hacienda de Su Magestad en esta villa y su termino para cuyos
desempefios y por ausencia de los Oficiales Reales de la Isla los
nombr6 en 3 de Enero anterior el Gobernador Don Diego de
Mazariegos, aunque no parece fuese precisamente en el cargo


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de Contador en el que con fecha 13 de Marzo y por decision
de los capitulares y no del Gobernador sustituy6 Blasco a
Sanchez del Corral. Antes de dicho dia 29 de Agosto el Teniente
de Gobernador Juan de Rojas tambien habia dejado de ser Te-
sorero, habilitado de Oficial Real, de esta villa y su termino.
Sin que sepamos del statu quo de los Oficiales de la Real Ha-
cienda de Su Magestad en esta Isia radicados entonces en la
ciudad de Santiago de Cuba, antes del repetido dia 29 de Agosto
de 1560 el Gobernador Mazariegos. a reserve segurarnente de
lo que se proveyese en la Corte, habia nombrado por Oficiales
Reales, es decir, por Tesorero, Contador y Factor de la Real
Hacienda Ade Su Magestad en esta Isla, respectivamente, al
Regidor perpetuo de la villa Juan de Hinestrosa, al Teniente
de Gobernad6r Juan de Rojas y al vecino Alonso SuArez de
Toledo que sali6 electo Regidor para 1561. Parece que fue en
21 de Agosto de 1560 cuando&Toledo present su real titulo de
Factor (14anse en dichas actas de cabildos trasuntadas, las dili-
gencias intercaladas entire las de fechas 31 de Octubre y 28
de Diciembre de 1562).
En cabildo de 3 de Enero de 1556 presidido por el Doctor
Gonzalo Perez de Angulo, Gobernador de la Isla, "nombraron por
oficiales de Su Magestad desta villa para que tengan cargo de
su real hacienda, al Sefior Pero Blasco alcalde e al Sefior Juan
Gutierrez e Juan de Ynistrosa RegidoresT".-En el del siguiente 8
de Marzo tom6 posesi6n del gobierno de la Isla iel magnifico
senior Diego de Mazariegos. Desde su Ilegada a la Habana
se empeio Mazariegos en trasladar a ella los Oficiales Reales
residents en la ciudad de Santiago de Cuba. Ya dijimos arriba
como al fin lo logr6.-En las actas de los cabildos celebra-
dos desde el 8 de Marzo a 25 de Septiembre de 1556 nada
se lee respect a lo que Mazariegos mand6 sobre aquellos oficia-
les nornbrados en cabildo a principios del afio.-En el acta de
25 de Septiembre se dice: '"Fu acordado en el dicho cabildo e
dado relaci6n por el dicho Sefnor Juan de Ynistrosa a su merced
del Sefior Gobernador e regidores que por cuanto a] tiempo que
el dicho Sefior Gobernador nombr6 por Contador de Su Ma-
gestad desta Isla al dicho Juna de Ynistrosa e le mand6 que

-77-










hobiese e se comprase una caja de tres Hlaves e libro en que se
sentase la cuenta e raz6n de Ia Real Hacienda de Su Magestad e
agora en cumplimiento dello el dicho Contador trajo ante su
Merced la dicha caja de tres hlaves y el dicho libro: por tanto
que para que haya el recaudo de cuenta necesario en la dicha
Real Hacienda de Su Magestad que la dicha caja este e tenga
el dicho Senior Teniente Juan de Rojas............ .................. una de
las dichas tres Hlaves e la otra have tenga el Sefior Antonio de
la Torre regidor perpetuo e la otra tercera have tenga el Senior
Juan Gutierrez Regidor por el dicho Contador e que cuando algu-
ia cosa se hobiere de avaliar e meter ein la caja de las dichas tres
haves se hallen todos tres juntos a ello esto atento i que el
Selor Gobernador se ausenta deste pueblo para visitar esta
Isla y lleva consigo al dicho Contador Juan de Ynistrosa".- En
2 de Octubre de 1556 afin estaba Mazariegos en la Habana y
antes del siguiente dia 9 habia partido para la ciudad de San-
tiago de Cuba y otros pueblos de la Isla. Volvi6 a la villa entire
el I11I de Febrero y 1 de Marzo de 1558.- En acta del cabildo de
8 de Enero de 1557 leemos: "Fu6 acor-dado que por cuanto el
SefiorGobernador antes que se parties dej6 nombrados como
costa por este libro, oficiales de Su Magestad que tengan car-
go de cobra sus derechos e rentas reales entire los cuales nom-
br6 a Juan Gutierrez vecino desta villa el cual tenia una de las
tres Ilaves el cual era regidor & la saz6oni desta villa e agora ha
enviado la have al Sefior Teniente de la real caja e pedido que
48 no quiere usar el dicho cargo: por tanto que hasta en tanto
que otra cosa sobre ello se provea e lo que mas convenga al
servicio de Su Magestad e que haya tan en tanto quien tenga
cargo de cobrar la real hacienda de Su Magestad en esta villa
e en ello se tenga raz6n: e conformAndose con la real cedula de
Su Magestad en que manda que cada un ano haya oficiales que
son un alcalde e dos regidores e por que de present no hay
alcalde que el Senior Teniente en lugar del alcalde se nombra
el uno de los oficiales e los otros dos el Senior Antonio de la
Torre e Diego L6pez Duran regidores desta villa los cuales
lo aceptaron e juraron en forma de bien e fielmente usar del
dicho cargo".- En cabildo de 1 de Enero de 1558 eligieron para


-78-











ese anio por oficiales de la Real Hacienda de Su Magestad en
esta Villa al Teniente de Gobernador Juan de Rojas (desde el
afio anterior se prohibit elegir Alcaldes) y a Diego de Soto y
a Ant6n Recio, electos Regidores el mismo dia para dicho afio,
a quienes, despues de jurar sus cargos de Hacienda, se les en-
treg6, (una a cada uno) las tres Hlaves de aquella Caja que
mand6 hacer Mazariegos y entreg6 Juan de Ynistrosa en ca-
bildo de 25 de Septiembre de 1556. Entendemos que los ante-
riores oficiales de Real Hacienda de la villa utilizarian otra
Caja cualquiera y en ultimo caso la de los propios de la villa.
En acta de cabildo de 2 de Enero de 1559 se dice: "En este
dicho cabildo los dichos Sefiores ...........................-. ...... .. e regi-
dores eligieron por o :........................ de Su Magestad desta
villa al Sefior Juan de Rojas e al Sefior Diego L6pez Durbn e
pot que hubo duda entire Diego de Soto e Juan Gutierrez que
ninguno lo queria aceptar ni usar por decir que tienen en que
..... ................ terinder en sus haciendas e echa........................
tes entire Juan Gutierrez e Diego de...........................l... e copo la
suerte que lo fuese el d............................... e de ellos su mer-
ced el Senior Gobernador e del dicho Juan Gutierrez e...............
Diego L6pez Duran e del dicho Sefior......... ................
..................... tom6 e recibi6 juramento so....... .............. .
del cual digeron que prometian e prometieron de que usa............
e fielmente del dicho cargo de.......................o.... brar su real
hacienda e derechos reales e en todo tener e asentar sus car-
gas e buena cuenta de ellos e ansi lo prometieron so cargo del
dicho juramento e & ellos prometieron si juro e amen". Juan
Gutierrez, Diego de Soto y Diego L6pez Duran fueron electos
Regidores para 1559 en 1 de Enero de este afno.
Volviendo a las primitivas Armas de la Habana esculpidas
en el sello que en 1603 venian usando para quintar la plata el
Tesorero y Contador de la Real Hacienda de la Isla, antes de
seguir tratando de ellas recordemos como mAs arriba suponia-
mos que los tales funcionarios, al trasladarse en 1560 de San-
tiago A la Habana la Tesoreria y Contaduria de la Isla. no
tuvieron inconvenient en seguir utilizando el mismo sello que
para el mismo objeto venian usando entonces los oficiales que


-79-










en cada afio elegia el Cabildo de ia Habana para que en ella y
su termino administrasen cierta parte de la hacienda pertene-
ciente a Su Magestad. Acaso fue aceptada la marca de quintar
la plata que venia usando la Habana por ser costumbre de los
Oficiales Reales esculpir en ellas las Armas del lugar en que
radicaban. Chando radicaron en Santiago de Cuba tendrian
esculpidas en sus dichas marcas las Armas de aquella ciudad.
En tanto no aparezca el document que lo diga, en verdad
se ignora desde cuando la Habana us6 por Armas dos Hlaves
y una corona. Entre los papeles de Indias publicados hasta la
fecha nada aparece sobre el particular. No sabemos si se trat6
de ello en algtjn cabildo anterior al celebrado A fines del mes
de Junko de 1550 ya que sus correspondientes actas han des-
aparecido.
En las actas de cabildos que se conservan del period com-
prendido entire dicho fines de Junio de 1550 y 17 de Agosto
de 1607 no se mencionaron nunca las armas de la ciudad. En
este period de tiempo faltan las actas de los cabildos celebra-
dos desde mediado de t578 a Septiembre de 1584 y desde 23
de Noviembre de 1590 AL 17 de Octubre de 1596 (en cierto tra-
bajo nuestro aludir.os err6neamente a las actas capitulares de
este iultimo periodo.
En dicho dia 17 de Agosto de 1607, quince afios despuds
de ser elevada la villa de la Habana al rango de ciudad, su
Ayuntamiento 6 Cabildo no tenia un sello con que sellar las
cartas, informaciones y despachos que se enviaban. Los Propios
de la ciudad poseia uno muy gastado del cual no se dijo los anios
que tenia de construido ni lo que en el aparecia grabado. En
cabildo de la misma fecha los capitulares acordaron se hiciesen
dos, de bronce 6 plata, con las Armas de la ciudad y que se
pagasen del fondo de los Propios. Nada se dijo del signo 6
signos que pudieran componer estas Armas de la ciudad.
En cabildo de 21 de Febrero de 1609 se trat6 de una nueva
traza para la construcci6n y reedificaci6n de la Parroquial Ma-
yor, y por alguien se expuso: "puds se aspira A la grandeza y
aumento que ha de tener Ia ciudad por ser plant y puerto de
Su Magestad y tan important para la conservaci6n de las


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Indias y Reinos de Espania y mereci6 tener nombre de Llave
de las Indias como lo tiene esta ciudad por insignia y blas6n"P
En los libros de actas capitulares no volvemos a encontrar
noticias sobre el particular que tratamos hasta treinta y un aio
mas tarde (faltan en ellos las actas de cabildos celebrados de
1616 a 1624). Por actas de 1 de Junio de 1640 y 27 de Abril de
1649 conocemos un sello que los Propios del Ayuntarniento, 6
Cabildo, venia empleando para contrastar hachas de cera blan-
ca. Los Regidores al tomar ciertos acuerdos sobre estas, orde-
naban al mismo tiempo al Mayordomo de dichos Propios que
las concertase hiciese sellar y dorar, como es costumbre. con
la Have de la ciudad. En cabildo -d. 6 de Abril de 1656 no le
Ilaman a este sell I"Have de la ciudad" sino "sello de la ciudad"t
En acta de cabildo de 29 de Junio de 1644 aparece testimonio
de una carta del Cabildo a Su Magestad de la que se dice
fue cerrada y lacrada con el sello de esta ciudad.
Revisadas las sucesivas actas de cabildos celebrados con
anterioridad al 30 de Enero de 1665 nada leimos en ellas sobre
las Armas de la ciudad. En la del celebrado en dicho dia 30
de Enero de 1665 se dice: "el Sefior Gobernador propone que
ha visto las Armas de que usa esta ciudad que son tres casti-
llos y una Have que demuestran serlo de estos Reinos de las
Indias y tiene por cierto que su origen y principio proviene de
merced particular de Su Magestad que Dios guarde y aunque
ha procurado su paradero no ha hallado la dicha merced 6 pri-
vilegio enr cuya virtud usa de las dichas Armas que se hallan
tan bien empleadas en el amor y lealtad de esta Repfiblica con
que siempre se emplea en el Real Servicio y lo que atendido se
reduce a que con el tiempo se ha perdido el dicho privilegio 6
merced y para que cese este inconvenient sera conveniente supli-
car a Su Magestad confirm las dichas Armas para que use de
ellas como lo ha hecho de tiemnpo inmemorial i esta parte",-
Oida la proposici6n del Gobernador se tom6 acuerdo sobre ella.
el que se redujo a interponer la dicha sfiplica en la forma pro-
puesta, encargar a los Regidores, comisarios en aquel afio, Ia
carta que sobre ello habia de escribirse trayendola despues pa-
ra firmarla y que de ella quedase copia en el Libro.


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Escrita la carta suplica a Felipe IV, su fecha 22 del si-
guiente mes de Mayo. fue remitida A Don Gaspar de Aybar,
agent del Cabildo en la Corte. No consta su contenido pero se
deduce de la Real Cedula de 30 de Noviembre de aquel afio que
despues copiaremos. En esta carta la ciudad represent que con
el transcurso del tempo no se habia podido hallar, aunque se
habia buscado, el origen de la merced que le habia sido hecha
de tener por armas tres castillos y una Have en campo azul en
serial de su fortaleza y de el valor con que sus naturales y ve-
cinos la defendieron, como la defenderan en las ocasiones que
se ofrecieren y que para honor y lustre de ella en los siglos
venideros suplicaba que, en premio de su lealtad se le confir-
mase la dicha merced pues el descuido que habia habido en per-
der los papeles de su origen no debia defraudarla del honor que
habia merecido.
En cabildo de 7 de Mayo de 1666 se ley6 un pliego inti-
tulado "La Reina Gobernadora al Consejo. Justicia y Regimientc
de la Ciudad de la Habana" dentro del cual vino una Real
Cedula de 13 de Octubre de 1665 firmada de su real mano y
refrendada por su secretario Don Pedro de Medrano, avisando
el fallecimiento, en 17 del mes anterior, de su esposo Felipe IV.
Tambien se abrieron y leyeron cuatro pliegos de cartas. uno de
ellos de Don Gaspar de Aybar, su fecha en Madrid a 12 de
Diciembre de 1665, dando cuenta a la ciudad de diferentes ne-
gocios que le tenia encargados tocantes a ella. Dentro de este
pliego vino la Real Cedula de merced de uso de Armas a la
Habana, dada en Madrid A 30 del mes de Noviembre anterior.
En el acta de este dia hizo constar el escribano de Cabildo ser
ella en la que Su Magestad permit pueda usar esta ciudad de
las Armas que hasta aqui ha usado. Tambien hizo constar el
escribano el acuerdo tornado de testimoniarla a continuaci6n y
que el original se colocase en el Libro de Cedulas.
En cabildo de 17 de Noviembre de 1666 "abriose un pliego
de cartas al parecer firmado por Don Gaspar de Aybar su
fecha en Madrid a 12 de Junio de este present afio con que da
cuenta a esta ciudad de diferentes negocios que le tiene encarga-
dos tocante a ella y dentro de la dicha carta viene duplicado


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de la Real Cedula en que Su Magestad que Dios guard la
Reina Gobernadora fue servida de que esta ciudad usase de las
armas de que hasta aqui ha usado". Con la misma letra se anot6
al margen de este pArrafo lo que sigue: "duplicado de la real
cedula en que se concede a esta ciudad pueda usar de las armas
de que hasta aqui ha usado que es ]a misma que esta puesta
testimoniada a continuaci6n del cabildo de 7 de Mayo pasado
de este afio".
En el mismo cabildo de 17 de Noviembre de 1666 "abriose
otro pliego, rotulado La Reina Gobernadora al Consejo, Justicia
y Regimiento de la ciudad de la Habana, en el que venia una
Real Cedula su fecha 18 de Octubre del afio pasado de 1665
firmada de su real mano y refrendada por Don Alonso Fernan-
dez de Lorca su secret~rio y habiendose leido de verbo ad
verbum parece ser duplicado de la que se recibi6 en esta ciudad
dando cuenta de la muerte de nuestro Rey y Senor Felipe cuarto
en el cabildo que se hizo en ella en siete dias del mes de Mayo
pasado de este present afio donde en su continuaci6n se puso
testimonio de esta y de la antecedente". Con la misma letra, a!
margen de este parrafo se anot6 lo que sigue: "Duplicado de
la Real Cedula en que se da aviso de la muerte de nuestro Rey
y Sefior Felipe cuarto que Dios aya".
El acta de 7 de Mayo de 1666 da comienzo al folio 323
del Libro 6 Legajo 12". conteniendo cuadernos de actas origina-
les de cabildos y da fin, con sus correspondientes firmas, & me-
diados del 328. A la vuelta de este folio principia el testimonio
de la Real Cedula avisando el fallecimiento de Felipe IV y
termina en los primeros catorce renglones del 329. Los 6ltimos
seis renglones de este folio 329 y casi toda su cara vuelta, hasta
cinco dedos antes de finalizar, se emple6 en el testimonio de la
Real Cedula de merced-de Armas.
Dicho testimonio, o traslado sencillo sin firma de escribano,
dice asi: "La Reina Gobernadora. Por cuanto la ciudad de San
Cristobal de la Havana en carta de 22 de Mayo de este afio ha
representado que con el transcurso del tiempo no se ha podido
hallar aunque se ha buscado el origen de ia merced que le esta
hecha de tenetr potr armas tres castillos y una have en campo


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azul en serial de su fortaleza y de el valor con que sus naturales
y vecinos la defendieron como la defenderan en las ocasiones
que se ofrecieren y para honor y lustre de la dicha ciudad en
los siglos venideros suplicaba que en premio de su lealtad se
le confirmase la dicha merced pues el descuido que habia habido
en perder los papeles de su origen no debian de defraudarla del
honor que habia merecido y habiendose visto por los de Conse-
jo de las Indias teniendo consideraci6n a los servicios de la
ciudad y A la fineza con que los ha continuado he tenido por
bien hacer la merced como por la present se )a hago de que
de aqui adelante use y pueda usar de las mismas armas que
constase haber usado hasta aqui en la misma forma y manera que
vA referido que yo lo tengo asi por bien y mando que ninguna
persona la ponga impedimento a ello que asi procede de mi vo-
luntad, fecha en Madrid 30 de Noviembre de 1665. Yo la
Reina. Por mandado de Su Magestad Don Pedro de Medrano".

Volviendo al cabildo de 17 de Agosto de 1607 las Armas
de la ciudad grabadas en los dos sellos que en 01 se mandaron
hacer no serian otras que las dos Haves y una corona que como
tales Armas de la ciudad venian usando en 1603 los Oficiales
Reales de Ia Isla como asi consta de las dos escrituras copiadas
al principio de este trabajo. Es de admitirse que el sello muy
gastado (con no se sabe cuantos afios de uso) del que tambifn
se trat6 en dicho cabildo tenia las mismas Armas grabadas en
0l. En 1603 y 1607 no se habia proyectado todavia sumarle a
aquellas figures los tres castillos de nuestro puerto, Menos ain
en 1592.
El castillo de ]a Fuerza, comrnenzado a construir en 1558,
estaba en condiciones de defense en 1577 y terminado por com-
pleto en 1580. En Marzo de 1591 comunicaba Texeda que ya
todo lo del Morro, por la parte de tierra, estaba en defense.
En Febrero de 1593 tambien informaba haber puesto en condi-
ciones aceptables el castillo de la Punta, mandando todos los
obreros disponibles al Morro. Con anterioridad estos dos luga-
res habian estado artillados, en la Punta un "fuertecillo" de
piedra y arena en el que estaban situados diez o doce cafiones









y en el Morro otra fortificaci6n de cinco o seis cafiones a la
que llamaban "fuertezuelo"tt (Irene Wright).
En este estado de construcci6n los castillos del Morro y
Punta, por Real Cedula de 20 de Diciembre de 1592 se otorga
a la villa el titulo de ciudad. Las gestiones para el logro de esta
concesi6n debieron comenzar, a mas tardar, en los primeros me-
ses del verano de aquel mismo ano. ,Este titulo, con todos los
privilegios, franquezas y gracias de que gozaban los otros ve-
cinos de semejantes ciudades, no se conoci6 en la Habana hasta
muy entraclo el afo siguiente..-EEn actas de cabildo del mes de
Mayo de 1593 auin se titulaba villa.
Faltando las actas de cabildos correspondientes al tiempo
transcurrido entire el 23 de Noviembre de 1590 y 17 de Octubre
de 1596 y tambien los Libros de Reales Ordenes del Ayunta-
miento, no podemos decir si al mismo tiempo que se le otorg6
a la Habana el titulo de ciudad se le hizo la merced de traer
por Armas las dichas dos leaves y una corona que probablemente
usaba desde muchos anios antes., oMuchas veces al titulo de ciu-
dad lo acompaniaba una merced de Armas que acaso no tuvo
efecto en el caso nuestro. Aqui en la Habana no hay antece-
dentes sobre el particular, aunque si pudiera haberlos en el
Archivo de Indias o en otros de Espafia.
De habersele hecho entonces a la Habana ]a merced de
traer aquellas Armas ellas hubiesen sido confirmadas poco des-
pues por ]a Real Cedula de Felipe II dada en Aranjuez a 20
de Marzo de 1596 Ia cual dice: "Teniendo consideraci6n a los
buenos y leales servicios que nos han hecho las ciudades, villas
y lugares de nuestras Indias Occidentales, e Islas adyacentes.
y que los vecinos, particulares y naturales han asistido a su
pacificaci6n y poblaci6n: Es nuestra voluntad de conceder, y
concedemos a las dichas ciudades, villas y lugares, que tengan
por sus armas y divisas sefialadas y conocidas las que especial-
mente hubieren recibido de los sefiores reyes nuestros progeni-
tores y de Nos, y despues les concedieren nuestros sucesores,
para que las puedan traer y poner en sus pendones, estandartes,
banderas, escudos, sellost y en las otras parties y lugares que
quisieren, y por bien tuvieren, en la forma y disposici6n que las


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otras ciudades de nuestros reinos, a quien hemos hecho merced
de armas y divisas. Y mandamos a todas las justicias de nues-
tros reinos y sefiorios, que siendo requeridos, asi lo hagan guar-
dar y cumplir, y no les consientan poner impedimento en todo,
ni en parte, pena de la nuestra merced, y de diez mil maravedis
para nuestra cAmara".
Volviendo tambien a-las otras actas de cabildos que arriba
dijimos y a los particulares de ellos copiados, agregamos lo que
sigue.- En cuanto al cabildo celebrado en 21 de Febrero de
1609. las palabras del capitular que en 61 hablo6 y expusimos,
confirman. a nuestro juicio, que la Habana tenia entonces por
insignias y blas6n las dichas dos hlaves y una corona. En cuanto
A los celebrados en 1 de Junio de 1640, 27 de Abril de 1649 y
6 de Abril de 1656 en los que aparece era costumbre que el
Mayordomo de los Propios del Cabildo sellase y dorase las
hachas de cera blanca con la Hllave de la ciudad (que tambi6n
denominaron sello de la ciudad), tal vez en dicho sello solo se
grab, por la indole de aquello en que se empleaba, una sola
de las figures del nuestro escudo. de entonces.- Y en cuanto al
cabildo de 29 de Junio de 1644 nada afirmamos por desconocer
la insignia 6 insignias grabadas en el 'sello de la ciudad" con
que el Cabildo (no los Propios de 61) sello6 y lacr6 una carta
que escribi6 a Su Magestad, aunque entendemos que en tal
sello estaban grabados las dos primitivas hlaves y corona, 6
las Haves solamente si la corona timbraba el escudo.
Sin embargo, sin previa concesi6n real desde luego y tal
vez por influencia del simb6olico dibujo de las mazas de plata que
indebidamente comenz6 a usar la ciudad en 1630, o porque de
pfiblico venia pintandose asi, acaso desde poco antes de 1640
comenz6 a ponerse juntos tres castillos y una Hlave en los sellos
principles del Cabildo y sus Propios.
En tal supuesto, dichas figures no la pintarian iguales ni
siquiera semejantes A las del dibujo en que quizas vi6 por pri-
mera vez las Armas de esta ciudad. en cabildo de 30 de Enero
de 1665, el Gobernador y Capitan General de la Isla Don Fran-
cisco Davila Orej6n y Gast6n, llegado a la Habana en el mes
de Julio del afio anterior.


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No obstante lo poco apropiado a la herAldica de aquel di-
bujo en cuanto a los castillos, como una excepci6n admitida en
dicho arte debieron seguirse pintando iguales si como nosotros
entendemos de los antecedentes que arrojan las actas capitulares
de la epoca esos castillos, ]a Ilave y las tres consonantes entadas
en punta son las mismas insignias que quiso la Habana le otor-
gasen por Armas y le otorg6 la Reina Gobernadora. Claro est&,
sin aquello exterior dibujado al escudo ya que el tois6n era de
orden personal y que una pragmatica de 1586 recordaba una
ley antigua prohibiendo timbrar los escudos con corona real.
En dicho dibujo. aparece el castillo del medio de mayor
tamaio que los otros dos, Por estimArseles iguales, por darlo a
entender asi la Real Cedula de concesi6n que solo dice tres
castillos y por no explicarse en esta Cedula la colocaci6n de
ellos, fue por lo que durante alguin tiempo, ajustAndose a las
leyes heraldicas, se estuvieron colocando los castillos dos y uno
en el escudo. Cuando en Armeria no se especifica la coloca-
ci6n de tres piezas iguales se ponen dos en jefe y una en punta.
Antes de dar fin a este trabajo nos interest advertir que
desde el hallazgo de las escrituras de 1603 copiadas al principio,
no tienen raz6n de ser tres 6 cuatro supuestos de lo que escri-
bimos en 1943 con el titulo "El Escudo de la Habana".
Tambien antes de terminar preguntamos por que el Alferez
Real Don Gonzalo Recio de Oquendo en la medalla que mand6
acuniar en 1747 cuando la proclamaci6n de Fernando VI grab
a su reverso por uinicas figures las dos primitivas leaves de la
ciudad. En la que mand6 acufiar en 1760 cuando Ia proclama-
ci6n de Carlos III no procedi6 de igual manera, grab en su
reverso tres castillos, el del medio mayor, y entire estos una
Have colgando.


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Una Epidemia de Fiebre Amarilla
en la Habana
del primer tercio del siglo XIX

Rodolfo Tro Perez y Rodolfo P. de los Reyes

Para los habaneros de la generation actual, ya li-
bres gracias al genio de Carlos Finlay del flagelo de
la fiebre amarilla, es lectura provechosa e interesante
la descripci6n de una de aquellas epidemias del te-
rrible mal, que azotando a nuestras ciudades diezmaba
su poblaci6n, paralizaba tas actividades y llenaba de
terror el coraz6n de sus habitantes.
La Habana del primer tercio del Siglo XIX era una
ciudad important; mas important desde un punto de
vista relative, naturalmente, que la Habana de hoy.
So6lo seis ciudades de America, en aquel tiempo so-
brepasaban los dcien mil habitantes, y finicamente New
York, Ciudad Mexico y Filadelfia estaban mas pobla-
das que la Habana.
Con situaci6n geografica privilegiada, que la ha-
dcan puerto casi obligado de las naves que cruzaban
el oceano, con fama de ciudad opulenta y esplendoro-
sa. Have del comercio de esclavos, una nube tenebrosa
la envolvia a menudo como en un sudario. Eran las
epidemias del terrible "V6mito Prieto"I, que se cebaba
principalmente en aquellos extranjeros atraidos por la
perspective del dinero facil.
Todos los viajeros liegados a Cuba en el primer
tercio del Siglo XIX, desde el Bar6n de Humboldt, (1)


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que aseguraba que en la epoca de su estancia pocas
villas de la America Espafiola ofrecian un aspect mas
horrible, ya que se "marchaba con el barro hasta las
rodillas", hasta el Conde de Ney (3) que visit la Hca-
bana treinta afios mas tarde, se quejan del hedor inso-
portable que emanaba de las calls habaneras.
Henry Wilston (3) en sus "Cartas Inglesas desde
la Habana", nos ofrece el siguiente cuadro del aspect
que presentaba la ciudad:
"He visto la Habana; pero la ilusi6n que yo tenia
de ella huy6 como las sombras del suenio; unas calls
estrechas y tortuosas anegadas continuamente. dan tran-
sito al pasajero que debe evitar el peligro de ser estro-
peado por las ruedas del excesivo nfimero de carruajes
de que abunda esta ciudad; incredible era que un pueblo
ilustrado como el de la Habana estuviera sumergido en
una pocilga. tal cual lo son sus calls despues de una llu-
via; agreguese a esto que la mayor parte de sus habi-"
tantes arrojan a ellas sus inmundicias. Barrancas in-
transitables impiden el pasar de un parade a otro; llenas
de un agua sucia y corrompida, exhalan un hedor in-
soportable e infectan la atm6sfera con sus particular
malsanas; esta atm6sfera dafiada es causa en muchas
parties de los males que atormentan la ciudad".
Como se ve, las condiciones eran ideales para que
el mosquito anopheles se desarrollara y, mensajero de
la enfermedad y de la muerte, esparciera por doquier su
carga maldita.
Un ingles resident en la Habana, en carta fechada
en esta ciudad en Mayo 2 de 1819 (4), describia la te-
rrible epidemia con las siguientes palabras:
"En primer lugar le informare., que, desde mi lie-
gada, cuatro quintas parties de aquellos que desde Euro-
pa me acompafiaron han ido gradualmente desapare-
ciendo"
"Casi todos los recien llegados son -atacados por


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esa horrible enfermedad, el "V6mito Negro" mejor co-
nocido por el nombre de "Fiebre Amarilla".
"En relaci6n con la causa de esta enfermedad y
de los remedios que contra ella se emplean, los medicos
de este pais estan tan ignorantes como yo mismo. Sus
recetas, auin totalmente diferentes, invariablemente pro-
ducen el mismo efecto: la muerte del paciente".
"Las iegras, para bochorno de la ciencia, tratan
el v6mito con mejor exito que la Facultad. La confian-
za que ellas inspiran trafiquilizan al paciente y proba-
blemente la naturaleza hace el resto. Capitanes que las
han traido desde la costa de Africa se yen obligados
a implorar su ayuda, y deben su vida a series a quienes
han arrancado de su propio pais y privado de su li-
bertad".
"Este mal ataca con terrible furia, JPobre de aquel
cuya conciencia no esta tranquila! No podeis ausentaros
dos o tres dias sin oir a la vuelta de la muerte de alguno
de vuestros conocidos".
"Esto me ha ocurrido dos veces: la primer persona
de cuyo fallecimiento asi supe fue un joven frances lla-
mado St. Andre, quien estaba preparandose para dar
conferencias sobre quimica, y, que habiendo residido
tres afios en la Colonia, se consideraba aclimatado".
"IEl segundo. de 19 afios, fue el hijo de Monsieur
Darte, el celebre fabricante de porcelana, que posee una
bella tienda en el Palais Royal, en Paris. La ejecutoria
amable, disposici6n y modestia de este joven le habian
ganado numerosos amigos".
"La Habana no es el unico sitio de esta terrible do-
lencia; prevalece en todos los puertos de la Isla de Cuba.
Acabo de enterarme que de cien franceses que fueron
destinados a Nuevitas hace ya dos meses, la mitad ha
perecido. El campo, indudablemente, es mas saludable
pero hasta alli el "V6mito Negro" tambien extiende sus
incursiones, pero no es tan comun, ni tan violent, ni
tan fatal".


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"Los naturales no estan completamente exentos de
la Fiebre Amarilla como generalmente se supone; es
solamente con la condici6n de no salir de la Habana, o
de los otros puertos de la Isla, que ellos pueden asegu-
rarse quedar libres de sus ataques. Aquellos que em-
barcan para el Continente de America o para Europa,
o afin aquellos que han vivido algunos afios en el interior
del pais, no pueden regresar, sin peligro, a sus residen-
cias en la ciudad".
"Acabo de ser testigd de Ia muerte de una nilia de
diez anos; asisti6 a una fiesta familiar, a pocas leguas
de la ciudad, y no regres6 jams. Sucesos como el re-
ferido no son raros.
"Posiblemente os imaginareis que la enfermedad es
menos active durante los seis meses del a-no en que el
sol se aleja de esta parte de la Zona T6rrida. Esta no-
ci6n, aunque generalmente creida, es err6nea. Es tan
infortunado como cierto cjoe el "V6mito Negro", se
lleva nuevas victims cada dia y s6lo en menor nfimero
en otonio e invierno que en primavera y verano. En
estos moments devasta con gran violencia; en la il-
tima mitad de Abril barrio6" con setenta y seis fran-
ceses. Los ingleses v demts europeos lo sufren en la
misma proporci6n. Estoy rodeado por la muerte y por
moribundos. Cada vez aue salgo me encuentro cientos
de sacerdotes persignAndose, corriendo en todas direc-
ciones, algunos llevan los Santos Oleos; otros, cantan-
do himnos fitnebres, marchan en procesi6n hacia el
Cementerio de la Iqglesia".
"Si regreso a casa veinte campanas que tafien con-
tinuamente produce en mi alma una impresi6n mas
penosa que las escenas que acabo de relatar. Lo que mas
me asombra es que aquellos que no son atacados por el
mal, no abandonen un pais maldecido por tan horrible
plaga. El amor al dinero tiene sus mArtires, la gente es
remisa a abandonar estas especulaciones en las cuales
se han embarcado y por tanto se quedan. Cada naci6n


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se adhere a su car cter peculiar. Los franceses ahogan
sus pensamientos cantando, los ingleses bebiendo y yo,
como no puedo beber ni cantar, me refugiar6 en el cam-
po donde continuare mi carta si el "V6mito Negro" no
me persigue hasta alla1."
Un medico colombiano que a la saz6n ejercia en ]a
Habana, el Dr. Jose Fernandez Madrid, tambien nos ha
relatado en un curioso libro sus experiencias de aquella
epidemia de 1819. -
El Dr. Fernandez Madrid en carta fechada en la
Habana el 4 de Enero de 1820, y dirigida al Dr. Ni-
colas Chevin, relata como ochenta o cien soldados es-
pafioles que fueron alojados en la Fortaleza de la Caba-
na, atacados por la Fiebre Amarilla perecieron en gran
numero, y hace hincapie en lo curioso que resultaba que
sesenta soldados de esa misma Fuerza alojados en el
Cuartel de Dragones, escaparan al terrible mal.
El Dr. Fernandez Madrid no participaba de la idea
prevaleciente en aquel tiempo que las miasmas eran las
responsables de la Fiebre Amarilla. En efecto, decia el
autor que a pesar de todos los esfuerzos no se habia lo-
grado hasta el present, el conocimiento de la naturaleza
de tas miasmas y que existia una incertidumbre que no
permitia explicar facilmente su acci6n sobre la economic
animal. En fin, estaba convencido que la verdadera
causa de Ia Fiebre Amarilla era aun desconoc~da: su opi-
ni6n es bien notable, pues tratados publicados muchos
anos mas tarde (8) aceptaban un miasma especifico co-
mo la causa de la fiebre amarilla v Charles Debry (7) no
s6lo aceptaba el miasma especifico, sino que creia que
las siguientes circunstancias eran indispensables para la
existencia de la Fiebre Amarilla: calor. aglomeraci6n de
habitantes y vecindad del mar o de un curso de agua.
Tambien el Dr. Fernandez Madrid nos ha dejado
las histories clinics de seis casos, de los cuales uno
solo falleci6: Juan Torrens, Sargento de Regulares de


-92-









Madrid, y los otros cinco curaron a pesar de la tera-
peutica extraordinaria usada por el galeno.
El 5 de Mayo de 1819, nos dice el Dr. Fernandez
Madrid, fui llamado para asistir a Don Jose Kolkorski,
Official polaco que desde el dia 3 de Mayo estaba en-
fermo en la Villa de Regla. El enfermo relata al medico
un cuadro de exposici6n al sol, fiebre, dolor en Ia region
lumbar irradiado al abdomen, nauseas y v6mitos. El
medico le nota los ojos enrojecidos, la lengua amarillen-
ta y el pulso lento. Echando mano a su arsenal tera-
peutico le ordena una bizarre decocci6n compuesta de
quinina amarilla, valeriana y flores de aroma, con una
onza de corteza de narahja y elixir de vitriolo para que
tomara cuatro cucharadas cada dos horas. No conten-
to con esto, le ordena ademais sinapismos, fricciones vo-
lWtiles, y, como alimento, caldo, vino generoso y agua
acidulada con Aicido suiftfirico. El 6 de Mayo el enfer-
mo empez6 a mejorar y el dia 8 pudo darse por salvado
a pesar del tratamiento empleado.
Similarmente fue tratada Josefa Kolkorski, esposa
del anterior; Jose Maria Echevarria, ijoven vizcaino de
19 afios; Ana Sanchez, joven recien Ilegada a la Ha-
bana, y un oven espafnol cuyo nombre no menciona,
La epidemia de Fiebre Amarilla del anio 1819, si
no fue de las mas intensas que se recuerdan, tuvo bas-
tante importancia (6); se extendi6 desde principios de
Marzo hasta fines de Junio y buena parte de los 5,193
sepultados aquel anio en el Cementerio debieron su
muerte a esta enfermedad.
Solo cuando miramos retrospectivamente el panora-
ma de la historic sanitaria de Cuba podemos comprender
en toda su magnitude, la importancia y la significaci6n
plena del inmortal descubrimiento de nuestro Carlos
Finlay, y quizais no sepamos de mejor homenaje a su
augusta memorial, que recorder los horrores de una de
aquellas epidemias, afortunadamente ya pasadas para
siempre.


-93-











NOTAS

(1) Humboldt, Alexander.-Essai Politique sur Il'e de Cuba.
Paris, Libraire de Gide et fils, 1826.
(2) Ney, Eugene. Voyages en Amerique. L'Ile de Cuba. Re-
vue de Deux Mondes, Vol. I!I. Paris, 1831.
(3) Wilston, Henry. Cartas Inglesas desde '.i Habana. Re-
visor Politico y Literario. Habana, Marzo de 1823.
(4) Letters from a resident at Cuba. New Monthly Magazine
and Universal. Registry. London, Vol. 14, 1820. p. 168-174
(5) FernmAndez de M ridrid, Jose. Essai analytique sur la na-
ture, les causes et le traitment des Fievres Thermo-adyna-
miques et Thermo-ataxiques ou Fievre Jaune d'Amerique.
V6omito negro. Paris, Fautin, 1822.
(6) Guia de Forasteros de la Isla de Cuba para el afio de
1819. Habana. Imprenta de la Capitania General. 1820.
(7) Debry, Charles. Precis Historique de la Fievre Jaune.
Nouvelle-Orleans, Imprimerie France-Americaine, 1850.
(8) Belot, Charles. La Fievre Jaune a le Havane, su nature
et son treatment. Paris. J. Bailliere et fils. 1865.


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Papeles Mexicanos de tiempos
del Ingles

Por Jose Manuel de Ximeno

A un cubano eminente que alcanz6 los cargos mas
elevados del servicio exterior de Espania durante el
reinado de Alfonso XIII, el. Marques de Villaurrutia,
pese a que afirmase que ni aim en los afios mozos so-
niaba con llevar entire los trebejos de la mochila el bas-
t6n de mariscal, doliale que Ramiro de Maeztu acusara
a los diplomaticos de vivir en "luciente ociosidad"t;
defendiendose de esta frase desdeniosa con alusiones
frecuentes a los libros que compuso en sus misiones en
el extranjero, models de erudici6n, juicio hist6rico. y
galanura y gracejo del bien .imado estilo.
Ccmno el Marques, algunos funcionarios del servi-
cio exterior de Cuba dedicaron sus horas de holganza
a cultivar las bellas letras; pero s6lo los sefiores de
Blanck, Chac6n y Calvo, Suarez Solar y Nieto Corta-
dellas escogieron el camino de las investigaciones his-
t6ricas.
Del senor Nieto y Cortadellas es la colecci6n de
documents a aue esitas notas se refieren, v para pon-
derar el valor de los reunidos, antes debe hablarse de
la preparaci6n del autor en trabajos de esta clase. El
senior Nieto al abandonar los patriots lares conocia el
valor de la investigaci6n personal, por lo que una vez
llegado a otras tierras, y cumplidos los deberes de su


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cargo, sumiase en archives nacionales y de parroquias
para conocer las fuentes de la historic patria, reco-
giendo en estas incursiones felices por los campos de
Clio no s6lo informaciones sobre linajes cubanos, al
studio de los cuales parecia inclinado, sino cuantas
mas creia necesarias para comprender ciertas institu-
ciones de tiempos de la colonia, y episodios un tanto
nebulosos de la cronologia cubana. En el curso de es-
ta labor desenvuelta "sin prisa pero sin tregua", apa-
recieron compatriotas que ocuparon posiciones distin-
9uidas en las sociedades espafiola, mexicana y de La
Florida, cuando las tierras que ocultaban la fuente de
la vida pertenecian al Rey de Espafia.
Claro estA que a vuelos de proporciones tan ex-
tensas las obligaciones de la carrera pusieron coto
cuando mas interesado estaba el investigator; pero
quedaron siempre testimonios de su devoci6n por la
historic y de su trabajo asiduo. En los Estados Uni-
dos, en Mexico y en Espafia dormian el suefio triste
del olvido cubanos promiinentes, conocidos ahora gra-
cias a las investigaciones del senior Nieto que encontro,
ademas, documents aclaratorios de cierto episodio
-que un patriotism justificado ayer, y mal entendido
hoy, elev6 a capital en la evoluci6n y auge de la cultu-
ra y economic nacionales.
Cuando el compilador de "Nuevos Papeles Sobre
la Toma de la Habana por los Ingleses en 1762", ini-
ciaba sus temporadas en el extranjero como funcionario
del servicio consular de la Republica. favoreci6le la
fortune con los lugares adonde le destiny el Ministerio
de Estado; sitios agradables por sedes de sociedades
cultas y refinadas, y por asientos de archives famosos
para el studio de nuestro pasado colonial.
Antes de abandonar la isla habia cobrado buen
nombre comrno genealogista por la veracidad de las corn-
puestas en las cuales tuvo muy present a Don Diego


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Fernandez de Mendoza, que escribia lo cierto como
cierto y lo falso con la salvedad del "dicese" y el "pudo
ser"; y no con las fantasias de Argote, Ambrosio de
Morales, Piferrer y otros; ni con los procedimientos
poco escrupulosos de muchos reyes de armas que fal-
searon la verdad, ni como los vascos de los cuales de-
cia Pulgar manejaban mas la pluma en las cancillerias
y covachuelas, que la pica en Italia o en Flandes; pro-
cedimientos seguidos en Cuba por cierto aficionado, que
al armar la propia y aparecer antepasados de apellidos
Perez, G6mez, Dominguez y Hernandez a secas, esti-
mando poco decorative colgar estos sustantivos del
arbol que cultivaba con primor, sentiase escribano del
siglo XII y agregaba a los patronimicos los nombres
de lugares de origen, o los del oficio con que llegaron
a Cuba, si la denominaci6n del arte pareciale arcaismo
incomprensible a las generaciones actuales. Asi salieron
unos imponentes Perez de Villamartin, G6mez de las
Carpenteras y Dominguez de Mondrago6n; enganio in-
fantil que recuerda a la duquesa del Padre Coloma, que
sintiendose disminuida en sus infulas nobiliarias por
el paterno Bollullo, compuso el impresionante Bollullos
de los Infantes.
Si en La Florida encontr6 el senior Nieto cientos
de datos para aiiadir a sus papeletas geneal6gicas, en
Espafia y en Mexico el investiqador alcanzaba vision
mas amolia escribiendo "Los Boca Negra en Nueva
Espafia", "Documentos de la Inquisici6n en Mexico
relacionados con Cuba", las "Papeletas Cubanas del
Archivo Indias" v los documents mexicanos de tiem-
pos del ingles, dando cima, despues de mas de veinte
anios de trabajo, a "Los Descendientes de Crist6bal
Col6n"; obra que. probablemente, no tenga par en la
bibliografia geneal6gica por extender sus ramas a dos
continents; y que recuerda, superandola, a la escrita
en los Estados Unidos, tierra de maestros en este arte,


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con la descendencia norteamericana de Roger Wil-
liams, fundador del estado de Rhode Island.

II
Los papeles mexicanos de tiempos del ingies re-
unidos por el senior Nieto, rectifican algunas noticias
y amplian otras ya conocidas. El Jesuita Anonimo al
contarle a su Prefecto, el Padre Javier Bonilla, las ocu-
rrencias del sitio y de los dias de la ocupaci6n, resefia-
ba entusiasmado el comportamiento de los Padres Be-
lemitas, que nunca fueron mas caritativos teniendo me-
sa puesta tres veces al dia, sin que les estorbaran en sus
humanitarias atenciones la escasez de viveres y los
altos precious del mercado; y ahora, por los documents
que comentamos, aparece la plaza abastecida, pues Don
Sebastian Penialver Angulo ofrecia al Marques de Crui-
lhas "cualesquiera cosas" que el y su familiar necesita-
ran, esperando el arribo de "porci6n de esclavos" de
Jamaica para enviarle los pedidos, pues los cuatro mil
africanos y de La Martinica llegados con la escuadra,
parecian poco inclinados a quedarse en el pais. Cruillas
y Angulo tuvieron que suspender el negocio del tabaco
en espera de las reglas que dictaria el Marques de Es-
quilache sobre su trafico.
Estas noticias y otras mas de las cuales se pres-
cinden en estas impresiones de lectura para no darlas
extension desmesurada, desorientan bastante al lector
acostumbrado a las loas en honor del abatido Animo
habanero en los dias de la ocupaci6n, y a las entonadcas
a la libertad del comercio, que en las papeletas reuni-
das por el senior Nieto aparece limitada a la "trata"
con Jamaica, y a la depresi6n de espiritu natural en los
dias vividos entire explosions de bombas y granadas.
Hubo heroismo sublime en Veiazquez volviendo a
"El Morro", sin cicatrizar las heridas, abriendose paso
espada en mano entire las bayonetas enemigas; en el


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