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Revista de la Biblioteca Nacional

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Material Information

Title:
Revista de la Biblioteca Nacional
Added title page title:
Revista de la Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Physical Description:
50 v. : ill. ; 26 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Biblioteca Nacional (Havana, Cuba)
Biblioteca Nacional José Martí
Publisher:
La Biblioteca
Place of Publication:
Habana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Bibliography -- Periodicals.
Cuban literature -- Bibliography -- Periodicals.
Cuba -- Bio-bibliography -- Periodicals.
Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

Citation/Reference:
Also, Biblioteca Nacional "José Martí". Revista de la Biblioteca Nacional "José Martí" (OCoLC)2454556
Bibliography:
Indexes: T. 1-4, 1949-53 with t.4.
General Note:
Title from cover.

Record Information

Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
Resource Identifier:
oclc - 2459262
System ID:
AA00019219:00051


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SlG;UNDA SERIES t. III n. 2


Revista


de


Biblioteca Nacional


Lilia Castro de Morales
I RECTOR






LA HABANA
SEOANE. I-i-RNANADEZ Y CIA.
j v*'. c-rifcs $ .Compocl,] 661


1952


la


ABRIL-JUNIO













Palabras pronunciadas en el Homenaje
a la memnoria de Domingo
Figarola Caneda

Por Lilia Castro de Morales

Nos reunimos aqui esta tarde, para rendir calido,
sincero homenaje, en el centenario de su nacimiento, a
quien dedicara su vida entera a las labores intelectuales;
a quien no satisfy echo con una extensa y riquisima pro-
duci6n bibliogr4fica, echo sobre sus hombros la responsa-
bilidad de dirigir nuestra Biblioteca Nacional, al ser esta
fundada por el general Leonardo Wood: Domingo Figa-
rola-Caneda.
Bajo su sabia rectoria surgi6 en 1901 a la vida pu-
blica de nuestro pais este alto centro de cultural; q como
modesta, pero tenaz defensora de esta [undaci6n que en
el corner del tiempo habriamos de dirigir, para honra
nuestra, comienzo por confesar que este homenaje que
hoy tributamos a Figarola-Canela, agarra profundamen-
te mi cerebro de Bibliotecaria y mi coraz6n de cubana. Lo
primero -dicho sin vanidad alguna porque lo estu-
dios cursados acerca de esta important discipline alcan-
zan a indicarme Ia labor tesonera que tuvo que rendir
Figarola en los primeros aios de su vida de nuestra Bi-
blioteca, done todo estaba por hacker. Lo segundo, por
el rotundo triunfo por el alcanzado en el cometido de su
trascendente gesti6n. Ambas cosas resultan bastantes a
mi apreciaci6n pro[esional y a mi sensibilidad de mujer


-3--









para dejar constancia de nuestra gratitud y admiraci6n
hacia el gran cubano que no tuvo rival en la tarea, un tan-
to ingrata y deslucida, de dar a conocer la producci6on de
los demais; hacia el intellectual que no con[orme con dar a
las prensas mas de una docena de trabajos bibliograficos
consagrados a Cuba, a sus hombres y a sus letras, ade-
mas de colaborar en multiples peri6dicos y [undar diaries
y revistas, asumi6, como hemos dicho, ila Direcci6n de
este Centro y lo gui6 con mano avezada como expert que
era en cuestiones de biblioteconomia. Al final de su vida
pudo uanagloriarse de haber desempeniado notables co-
misiones, blasonando su pecho los mas honrosos titulos,
entire los cuales se destacaban los de Miembro de la Aso-
ciaci6n de Bibliotecarios de Inglaterra, y Honorario de la
de Bibliotecarios [ranceses. No se equivoc6 el gran pa-
triota Gonzalo de Quesada cuando recomend6 al gene-
ral Wood la designaci6n de Figarola-Caneda para diri-
gir la Bibloteca Nacional en el afio ya citado; porque el
mejor logro del gran hombre de letras que jue Domingo
Figarola-Caneda, es este: la Biblioteca Nacional.
Tal vez si ya no sea aventmurado decir que las biblio-
tecas publicas abren los ojos a los pueblos y van [orman-
do una mejor ciudadania. Figarola, al hacerse cargo de
esta Instituci6n, di6 un rumbo nueuo a las aspiraciones
populares y, con ello, a los destinos de Cuba. Desde el
primer anor de [undada hasta el dia de hoy -con algunas
alternatives que respondian a hechos que no son del caso
analizar-, nuestras estadisticas arrojan un movimiento
progresivo de lectores que atestigua el creciente empeno
del cubano por las cuestiones superadoras del intelecto yq
del espiritu, que si en los primeros afios acusaba un inte-
res marcado hacia la lectura de Diccionarios Enciclope&
dicos y los textos de Historia y Literatura, Derecho y
Legislaci6n, Filosofia y Pedagogia -segun la division es-
tablecida entonces-, en estos de ahora seriala una pre[e-
rencia hacia las cuestiones politico-economicas, de acuer-
do con los rumbos de la epoca.


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Las bibliotecas -fuentes de informacidn y conoci-
mientos-. constituyen un arma poderosa, al alcance del
pueblo, contra ese mundo de tinieblas que es la ignoran-
cia. Ellas representan el Imperio del saber, esto es, de las
verdades eternas, que no puede perder en ninguin mo-
mento su uigencia, a menos que el hombre retroceda a
la barbaric; cosa improbable, porque la cultural va ale-
jando cada vez mas ese peligro. Recorded la grandeza
del Imperio Romano, que cuando perdi6 en sus Oltimos
anos su contextura moral y su sentido hist6rico para pasar
a la brutalidad y a la ruina, las uniuersidades y las bi-
bliotecas reinaban universalmente, sembrando en las con-
ciencias las convicciones del triunfo de la mente sobre las
otras manifestaciones injeriores del hombre.
Figarola-Caneda -obvio es decirlo-, era un con-
uencido de la necesidad de iniciar la lucha contra la ne-
gaci6n del saber; y como cuando asumi6 esta Direcci6n
no habia libros para abrir la Biblioteca, don6 tres mil
piezas que [ueron las primeras colocadas en los estantes
a la disposici6on de los lectores. Asi surgi6 este centro de
investigaci6n y studios, en este lugar precisamente don-
de hoy nos reunimos, ocupando, de esta Fortaleza, el
actual sal6n de lectura. Su actividad, desde ese instant,
solo tuvo un objetivo: enriquecer la biblioteca. Para to-
grarlo puso a contribuci6on sus excelentes relaciones con
hombres de letras, consiguiendo de estos importantes do-
naciones o la venta de sus libros al mas bajo precio, de
acuerdo con los escasos e[ectivos oficiales disponibles.
"Era tanto el entusiasmo y desinteres del primer director
de la Biblioteca -cuenta Gonzalez del Valle, en su inte-
resante Monografia sobre Figarola-Caneda-, que parte
de su sueldo la destinaba a la compra de libros. ." Y
aniade el mismo autor: "La Biblioteca [ue su segunda
casa. El era el que la abria y la cerraba. Era, pues, el
primero que entraba y el ultimo que salia. Y para poder
cumplir ese deber que se impuso, busc6 su vivienda cerca,


-5-












muy cerca del establecimiento", trasladado a la saz6n
para el edi[icio de la antigua Maestranza.

Al hacernos cargo de la Direccion de la Biblioteca
Nacional, nos hicimos el [irme prop6sito de seguir las
huellas dejadas a su paso potr Figarola-Caneda, que
marcaban un proposito de[inido de superaci6n y progre-
so. A este efecto reiniciamos la publicacion de la "Revista
de la Biblioteca Nacionatl, [undada por el en 1909 y que
habia dejado de editarse desde 1912 hasta el moment
en que nosotros decidimos darle nueva uida. Y recordan-
do sus a[anes de proueer a este Centro de los implementos
auxiliares necesarios para hacer mis e[icaces sus servi-
cios, gestionamos del Ministerio de Educacion la instala-
cidon de un taller de encuadernacion, y asimismo la de un
gabinete [otografico; pretendiendo con ello recoger los
dictados de Figarola a ese respect, puestos de evidencia
en su empefio de dotar a su querida Biblioteca de una im-
prenta, lo que logro gracias a! altruism de una dama
pudiente de la sociedad habanera; imprenta de la que,
posteriormente, potr una orden arbitraria e inconsulta de
la entonces Secretaria de Instrucci6n Pfiblica, [ue despo-
jada. E hicimos mais: ampliamos las horas de lectura hasta
las 11 de la noche, ininterrumpidamente, con el objeto de
o[frecer las mayores [acilidades a los lectores; lo mismo a
los estudiantes matriculados en centro de ensenanza, que
a los hombres que atienden potr el dia a su trabajo y que
de esta forma, pueden hallar satisfacci6n a sus inclinacio-
nes autodidactas, en las horas no laborables para ellos.
Desde luego que, no pretendemos sefialar los progre-
sos uiltimamente alcanzados potr la Biblioteca Nacional,
para complacer uanidades personales, bien lejos de nues-
tro temperament. Lo hacemos simplemente, pot lo que
ese recuento entrafia de noble recuerdo a Figarola y de
just gratitud a los ualiosos colaboradores de mi gesti6n
director. Y en ese entendimiento nos permitimos citar
parrafos de un articulo del doctor Chac6n y Calvo, nues-


-6-












tro ilustre erudito y hombre de letras, publicado en el
"Diario de la Marina", edici6n del 6 de julio del pasado
ano: -"... Visited recientemente Ia Biblioteca, despues
de una larga temporada de ausencia. Nueuas q utilisimas
secciones encontre en el centro [undado por Figarola, su
primer director: un taller de encuadernaci6n, un gabinete
[otografico. No much antes pude comprobar la e[icacia
y el rigor con que funcionaba el departamento ultima-
mente citado. En mi mas reciente visita, al uolver sobre
un antiguo tema que ya ocup6 mi remota mocedad estu-
diosa -las poesias del Papel Peri6dico-, pude compro-
bar que, composiciones que tuve que copiar dejando al-
gunos blancos porque la may's antigua publicacion literaria
de Cuba habia sufrido, en muchos nimeros, los estragos
del tiempo, ahora podia leerlas en su integridad, porque
la colecci6n del Papel -que en la Nacional, si no corn-
pleta, es donde se present mais nutrida-, habia sido
restaurada con gran acierto, con arreglo a normas de ri-
gurosa seriedad. Ademas, los volurmenes de la colecci6n
que comienza el 24 de octubre de 1890, habian sido en-
cuadernados en forma adecuada, con sentido del decor
artistic, conservando el primer peri6dico literario de
Cuba, en orden cronol6gico, su aire vetusto, su caracter
de verdadera reliquia de nuestra cultural. Un deber de
justicia me oblige a declararlo asi al estampar mi [irma
humilde en el nueuo libro de visitas de la Nacional .'
Claro que esto es el resultado del es[uerzo de mu-
chos, y no de nadie en particular. Se lo debemrnos, en pri-
mer termino, a la ilustre figura cuyo centenario hoy cele-
bramos, que nos, ha servido de inspiraci6n y guia, yq tam-
bi6n, en buena parte -repetimos-, a mis eficientes cola-
boradores, entire los cuales sefialaba el doctor Chac6n y
Calvo, a continuaci6n del parrafo suyo que acabamos de
leer, la labor destacada del senor Carlos Villanueua. Yo
me permit mencionar aqui tambien, en este dia de nobles
recordaciones, al doctor Francisco de Paula Coronado,
que sucedi6 al senior Figarola en la Direcci6n de esta Bip-


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blioteca y cuyos conocimientos bibliogrAficos fueron tan
tiles a cuantos acudieron a 6l en demand de sus conse-
jos. Ademas, todos debemos rendir pLblico testimonio de
admiraci6n y reconocimiento al doctor Emeterio S. Santo-
venia, quien quizas si guiado por el carinio y Ia devoci6n
que guard siempre a nuestro homenajeado de hoy, no
escatim6 es[uerzos par conseguir los instruments legates
que viabilizaran en el orden economic la construcci6n del
edificio de la Biblioteca Nacional, cuya primera piedra ha
de ser colocada dentro de 11 dias; y asimismo a la Junta
de Patronos, que con tanto entusiasmo ha laborado para
lograr este objetivo. Tampoco podemos silenciar el nom-
bre de un discipulo querido de Figarola-Caneda, el doctor
Emilio Roig de Leuchsenring, fundador de la Sociedad
"Amigos de la Biblioteca Nacional", quien sigue amando
este Centro como en los dias que su maestro la dirigia:
a el, y a todos los miemrnbros de dicha Sociedad, expresa-
mos nuestra gratitud eterna.

'Nuestro primer Director puso su vida al sermicio de
las letras cubanas y de la Biblioteca en particular, sin
omitir es[uerzos ni sacrificios. Desapareci6 -mortal al
fin- del mundo de los vivos; pero su obra queda. Su
personalidad ideol6gica, ungida de humanismo, esta aqui,
y nos alienta y estimula en la lucha. Y permitaseme que,
como mujer -pero viendose en el fondo que no se trata
s6lo de hacer la defense del sexo, sino que responded a
un propo6sito de estricta justicia-, tambien recordemos a
la abnegada companiera de Figarola. que le acompafi6no en
sus avatares y en sus inquietudes y coadyuv6 intensa-
mente al proareso de esta fundaci6n: la seniora Emilia
Broxhorn. Yuna grata coincidencia hace que digamos
todo esto frente al busto de Don Antonio Bachiller q
Morales, a quien tanto admiraba el eminente bibliografo.
Cuando llegamos a esta casa, ahi tlo colocamos, como un
homenaje mas al primer Director de la Biblioteca Nacio-
nal, pues estabamos seguros de que esa habria sido su













voluntad dada su devoci6n profunda por aquel 'patriarca
de las letras cubanas" que orient sus pasos pot el mundo
del intelecto y cuyo recuerdo tambien reverenciamos. Es
nuestro prop6sito que, al construirse el nuevo edi[icio des-
tinado a la Biblioteca Nacional, ese busto de Bachiller y
Morales siga presidiendo y prestigiando sus salones..


Hemos querido aprovechar la oportunidad de este
acto, para recibir, como Directora de este Centro -no en
lo personal-, el Diploma y la Medalla de que otorga la
Comisi6n Organizadora del Primer Centenario de la
Bandera de Cuba a todas aquellas Instituciones que se
distinguieron pot su labor enaltecedora de nuestra ensefia
patria, durante el ano en que se celebr6 dicho Centenario:
el pasado de 1951. Y de exprofeso hemos aplazado la
recepcion del Diploma y de la Medalla -que tan alta
significaci6n patri6tica tienen-, porque deseabamos que,
en la ceremonia que tendra efecto dentro de breves ins-
tantes, fuese Figarola-Caneda quien, de modo simbolico
naturatmente, recibiera ese honor que nadie podria discu-
tidrle, puesto que a su ejecutoria de patriota intachable y
de erudite debemos todos esta realidad de hoy y de ma-
riana, que acaso el ilustre cubano sospechara cuando hace
cincuentiun anos Ilegaba a este mismo vestibulo, por el
viejo puente levadizo, camino de su amada Biblioteca,
perdida en un rinc6n de esta Fortaleza que lleva las
Armas de Felipe II. Figarota no esta entire nosotros lisi-
camente; pero esta resurrecto en nuestros corazones, y
cada uno de los libros de la Biblioteca Nacional!

La Habana, 17 de enero de 1952.
Centenario del Namiento de FigarolaCaneda.
Centenario del Nacimiento de Figarola-Caneda.


-9-













El primer retrato de Marti

Por Emeterio S. Santovenia


Una iconogra[ia debida a Carricarte.
Como homenaje de la Repuiblica al organizador de
la independencia patria, al inaugurarse en su casa natal
el museo consagrado a perpetuar su memorial, en La Ha-
bana, apareci6o en 1825 la Iconogra[ia del Ap6stol Jose
Marti, elaborada por Arturo R. de Carricarte bajo los
auspicios del Poder Ejecutivo de la Naci6n. El Presiden-
te, Alfredo Zayas. tuvo el placer de autorizar con su fir-
ma el decreto que, al efecto, le propuso el Secretario de
Instrucci6n Puiblica y Bellas Artes, Eduardo Gonzalez
Manet. La encuadernaci6on del herraoso volume, salido
de la imprenta El Siglo XX, fue costeada por Jose Marti
y Zayas Bazan, el hijo del Ap6stol. El libro consta de
siete parties, a saber: I) Retratos director y ampliados de
grupos; II) Grupos tomados en vida; III) Necrologia;
IV) Retratos p6stumos por distintos autores; V) Esta-
tuaria; VI) Consagraci6n o[icial y de colectividades;
VII) Varia.
La series de fotografias directs que aparece en la
Iconogra[ia debida a Carricarte esta iniciada con el gra-
bado acerca del cual se lee esta explicaci6on: "El primer
retrato de Marti segiuin cree su hermana Amelia, hecho
en La Habana en junior de 1869, antes de su process.
Una copia dedicada a la esposa de Rafael Maria de
Mendive, muy amado maestro de Marti, en cuyo dorso


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Primero de los retratos conocidos de Marti.


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escribi6 el Ap6stol la siguiente estrofa: "Si es un sim-
bolo el nombre de Paulina De paz y de ventura De
amor filial y de la fe mas pura, Como un testiqo a su
virtud le envio Mi pobre canto y el retrato mio", esta
fechada el 12 de junio de 1869 y se public por vez pri-
mera en el semanario El Teatro (Habana, 9 de febrero
de 1913, afio 2, num. 6), que dirigia el excelente cubano
y poeta Francisco Diaz Silveira." Facilmente se observa
que Carricarte bebi6 en buenas fuentes al escribir lo que
antecede en torno al que el tuvo por primer retrato de
Marti, un retrato tornado cuando el hijo de Leonor Perez
tenia diecis6is aios de edad.
La labor iconografica de Carricarte en torno a Mar-
ti qued6 consumada con el amor y la precision que el solia
poner en todo lo relative al Ap6stol. Su Iconografia es
una de las buenas obras dedicadas a hacer luz alrededor
de la existencia del inclito cubano. Siempre hay que te-
ner presents los resultados del trabajo martiano de Ca-
rricarte, hombre de muy depurado espiritu critic. Y en-
tre lo mas preciado de estas tareas suyas descuella ]a
mentada Iconogra[ia.
Durante el cuarto de siglo siguiente a la publicaci6n
de la Iconografia del Ap6stol Jose Marti ha regido la
noticia hist6rica dada por Carricarte en relaci6n con el
retrato obtenido de Marti a sus dieciseis anios. Carricarte
lo consider el primero de los hechos a Marti, por lo me-
nos el primero de los trasmitidos a la posteridad. Mas
que del hAbil y cuidadoso compilador, esa opinion era de
Amelia Marti, la hermana del Ap6stol, a la que Carri-
carte trat6 y consult. No pudo parecer impropio aceptar
como verdad inconcusa la afirmaci6n de que el retrato
correspondiente al anio de 1869 cronolo6gicamente era el
primero de Marti.
Enrique Bermudez," peluquero yq martiano.
A principios de este siglo vivia en La Habana, en la
casa nuimero 21 de la calle de Neptuno, Enrique Bermfu-


-13-











dez. Sus sefias figuraban en la n6mina impresa de los
principles peluqueros y peinadores de la capital de la
Repuiblica. Bermuidez era algo mas que peluquero: era
martiano. Propio de un martiano, acaso amigo de la fa-
milia de Marti, quiza contemporaneo de Marti, fue el
cuidado con que e1 conserve un recuerdo de la nifiez del
primero de los nacidos en Cuba.


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Aut6grafo de Domingo Figarola-Caneda en el sobre contentivo del retrato
de Marti en la infancia.


En relaciones de conocimiento con Enrique Bermuf-
dez estuvo Domingo Figarola-Caneda, cubano de lim-
pia historic, hombre de letras destacado y primer director
de la Biblioteca Nacional. Bermuidez debi6 de ser exce-
lente peluquero. Probablemente por esto lo trat6 Figa-
rola-Caneda, quien, a la vez frugal y pulquerrimo, gus-
taba de hacerse tratar el cabello y ]a barba por maestros
escogidos.


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La independencia se hallaba recien estrenada. Los
cubanos la habian saludado con alborozo inmenso y la
contemplaban como condigna recompensa de los sacrifi-
cios de varias generaciones de patriots. Ciudadanos mo-
destos, de los de la condici6n social del peluquero Enri-
que Bermudez, sentian el orgullo de former parte de la
patria nueva. Y solian andar a caza de oportunidades que
les permitiesen mostrar su amor y adhesion a las cosas
que tenian que ver, much o poco, con la raz6n de ser y la
vida de la Naci6n.
El peluquero Bermudez, poseedor de una reliquia
de Marti, creyo que e1 no estaba asistido del derecho de
retenerla para si. Pudo pensar que mantenerla en su po-
der era exponerla a deterioro o perdida. Sin embargo,
estas verdades chocaban con otra muy cara a el: la ver-
dad de que le producia dolor desprenderse de algo que
le hablaba del habanero a quien tanto debia la Republica.
En el conflict asi suscitado bajo su crAneo -era el tiem-
po en que casi todos lean aquello de la tempestad bajo
un craneo tan pateticamente descripto por Victor Hugo
el sentimiento patri6tico y el sentido de la responsabili-
dad triunfaron de toda consideraci6n de orden mera-
mente personal.

Dorningo Figarola-Caneda, arquetipo de ciudadanos.
En La Habana de los dias iniciales de la Republica
independiente aparecia Domingo Figarola-Caneda en-
tre los ciudadanos que el pais necesitaba para conservar
el prestigio con que habia arribado al gobierno propio.
Figarola-Caneda, distinguido entire los intelectuales y
patriots que en Francia trabajaran al servicio de la re-
voluci6n cubana, habia regresado a Cuba en son de alta
generosidad. Acarici6 y propugn6 la idea de que se fun-
dase en La Habana la Biblioteca Nacional y aval6 su ini-
ciativa con la donaci6n de todos sus libros, various milla-
res, adquiridos por e1 en el curso de muchos ainos. Su


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Aut6grafo de Enrique Bermfidez donando a la Biblioteca Nacionai el retrato
del niio Jose Marti,

presencia en la direcci6don del nuevo establecimiento ofi-
cial no era sino una etapa mas de sus afanes por el bien
comfun y por el progress de la cultural. Con raz6n podia
elegirse a un funcionario de la calidad de Figarola-Ca-
neda para que recibiese en donaci6dn destinada a Ia Bi-
blioteca Nacional un recuerdo martiano, modesto, pero
de gran valor afectivo.
Era el 12 de julio de 1902. Enrique Bermudez se
present en la Biblioteca Nacional, ubicada en el Castillo
de la Fuerza, en la ciudad de La Habana. Con aquella
data y con su firma, en caligrafia no muy perfect, es-
cribi6 al dorso de un pequeno retrato: "Recuerdo hist-
rico para la Biblioteca Nacional Cubana. Retrato de
J. Marti (Ninio)." Al pie de la firma de Bermudez es-
tamp6 Figarola-Caneda el sello metalico de la Biblioteca
Nacional. El Director, desapacible por temperament,
pero sensible a los actos de ajena liberalidad, debi6 de
tener expresiones de calida gratitud para el donante.


-16-









Ni tardo ni descuidado, apenas en sus manos la fo-
tografia de que acababa de desprenderse Enrique Bermui-
dez, la introdujo Figarola-Caneda en un pequenio sobre,
en el que puso con gruesa y clara letra: "Retrato de Jose
Marti. Donativo del Sr. Enrique Bermuidez, 21 Nep-
tuno (altos). 12 Julio 1902." No fue necesario que el
ilustre bibli6grafo firmase el sobreescrito: su caligrafia
era inconfundible. Inmediatamente despues, con celo pri-
vativo de aquel arquetipo de ciudadanos, el donativo de
Enrique Bermuidez pas6 a former parte de los fondos do-
cumentales de la Biblioteca Nacional.
El retrato de Marti donado a la Biblioteca Nacional
por Enrique Bermidez, en La Habana, el 12 de julio de
1902, qued6 acompafiado de suficientes testimonios de
autenticidad. Bermuidez puso constancia de la trasmisi6n
al dorso de la fotografia. Figarola-Caneda ratific6 la ex-
presi6n del acto de liberalidad de Bermutdez en el sobre
destinado a guardar el retrato. Por lo demas, las sefias
de Bermuidez manuscritas por Figarola-Caneda pudieron
leerse impresas en el Directorio General de la Republica
de Cuba (antes Directorio Mercantil) para el ano
1904-1905. La Habana, 1904.

El Primer retrato.
El retrato entregado en 1902 por Enrique Bermut-
dez a Domingo Figarola-Caneda con destino a la Biblio-
teca Nacional es cronol6gicamente el primero entire
cuantos se conocen de Jose Marti. Corresponde a la
epoca de colegial del discipulo amado de Rafael Maria
de Mendive. Asi lo hacen career la fisonomia del ninio y
la medalla prendida en la solapa de su chaqueta.
El mas somero examen de los rasgos fison6micos de
Marti en el retrato donado por Bermuidez a la Biblioteca
National elimina toda duda acerca de su autenticidad.
Se advierte c6mo el rostro del hijo de Leonor Perez y
Mariano Marti tuvo a lo largo de los anios lines muy


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El senor Carlos Villanueva, la director de la Biblioteca Nacional, seiora
Lilia Castro de Morales, y el author de este trahajo, examinando el primer
retrato de Marti.


fijas. Ademas, la confrontaci6n del retrato procedente de
Bermtidez con el que aparece como el segundo en el
tiempo entire los retratos compilados por Carricarte per-
mite apreciar las similitudes del ninio con el adolescent.
El adolescent conservaba lo esencial de la faz del nifio
que habia comparecido ante el fot6grafo en traje de fies-
ta y con medalla de colegial.
De hoy en adelante el retrato initial de la Iconogra-
fia del Apostol Jose Marti, compuesta por Carricarte,
deja de ser el primero en la esfera del conocimiento ge-
neral. Esta preeminencia corresponde a la fotografia del
pequenio Jose Marti ahora dada a la publicidad. La men-
cionada Iconogra[ia no pierde valor. Pero se le ha de
considerar adicionada con el retrato que, entreqado por


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el peluquero Enrique Bermfidez al bibli6ografo Domingo
Figarola-Caneda, ha sido escrupulosamente conservado
en la Biblioteca Nacional.

La Biblioteca Nacional Jos4 Marti.
Por espacio de mas de tres decadas contadas desde
que Figarola-Caneda se apart de la direcci6on de la Bi-
blioteca Nacional, el primer retrato de Marti ha tenido,
dentro de la propia Biblioteca, un custodio fidelisimo.
Este celoso servidor del Estado es Carlos Villanueva, el
mais antiguo de los actuales funcionarios y empleados de
la Biblioteca Nacional, con nueve lustros de servicios en
ella. La probidad de Villanueva se ha hallado a la altura
del valor de la fotografia que ahora adquiere extraordi-
naria pubicidad.
La amplia exhibici6on del primer retrato de Marti
coincide con el desarrollo de una etapa itil de la Biblio-
teca Nacional. El aumento y la mejora de los servicios
por ella prestados, bajo la direcci6on de la sefiora Lilia
Castro de Morales, constituyen una feliz novedad. Los
habaneros Aividos de adquirir conocimientos se han dado
por enterados del progress que se va alcanzando en la
disposici6n y el manejo de los libros de la principal de
las bibliotecas del Estado. Prueba acabada de ello se tie-
ne en el numero de los cotidianos asistentes a sus salas
de lectura y studio.
La Biblioteca Nacional aguarda la hora en que pa-
sara del antiguo Castillo de la Fuerza al modern edificio
que se levantarai en parte de los terrenos de la Meseta
de los Catalanes, adquiridos por su Junta de Patronos.
La nueva construcci6on se inicia en el anio en que entra
en el conocimiento general el primer retrato de Marti, tan
religiosamente guardado en la Biblioteca Nacional du-
rante medio siglo. Un suceso no se halla desligado del
otro.


-19-









Por natural gravitaci6n de acontecimientos impor-
tantes de la vida cubana, el primer retrato de Marti ha
corrido suerte adecuada. Lo destiny Enrique Berm6dez
a la Biblioteca Nacional cuando esta se hallaba regida
por el honrado Domingo Figarola-Caneda. Lo ha custo-
diado alli con celo insuperable por mas de un cuarto de
centuria el virtuoso Carlos Villanueva. Lo conoce el pue-
blo de Cuba en la epoca en que el principal de los ser-
vicios de libros del Estado lograra condigno alojamien-
to. Sera una de las joyas que podra exhibit la Biblioteca
Nacional Jose Marti, asi denominada por iniciativa del
doctisimo Fernando Ortiz y por acuerdo de su Junta de
Patronos, organismo aut6nomo de la Reputblica.


-20-














La ceremonia de la colocaci6n de la
primera piedra del nuevo edificio
de la Biblioteca Nacional.

Lilia Castro de Morales


Este nfimero viste de gala al presentarse al pfiblico.
Dos motivos inspira este enjoyamiento de luz. Uno coin-
cide con la fecha martiana, el 28 de enero. Otro, con el
aniversario de un bibli6grafo ilustre, Bachiller y Morales.
0 sea el 7 de junio, Dia de Libro Cubano en homenaje
al esclarecido autor. Pero hagamos la glosa de ambos
motivos.
El 28 de enero de 1952 seniala un moment estelar
para esta Instituci6n. Con la presencia de las altas auto-
ridades, y en el terreno escogido por la Junta de Patronos,
en los alrededores de la Plaza Civica -centro de La
Habana del futuro-, se puso la primera piedra de la
nueva Biblioteca Nacional.
Un bello proyecto de los conocidos arquitectos Go-
vantes y Cabarrocas, aprobado por la Junta de Patronos
y por la Direcci6n de esta Biblioteca, se encamina a su
feliz realizaci6n. Dentro de algunos meses -acaso a-io
y medio- los cubanos se enorgulleceran de una obra es-
plendida, capaz de parangonarse con las mejores del
mundo.
Esta revista se hace eco del acontecimiento. Al fin
se plasma un sueiio de dificil genesis. No hay para qui


-21-





































1*


*A~* *~
~. '.~:


Momento en que el Dr. Emeterio S. Santovenia, daba la primera paletada para
la primera piedra de ]a B. N., a presendca del Sr. Luis Casero, Ministro de
Obras Piblicas y de la Directora de dicha Instituci6n, senora Lilia Castro
de Morales.


recorder ahora las alternatives de la Biblioteca Nacional,
lo que ha hecho, lo que hace y lo que hara por la cultural.

Ofrecemos a nuestros lectores algunas fotografias
del acto y el texto de los discursos pronunciados ese dia.
Sirvan ambos testimonios de ejemplo y de estimulo. Como
dijo uno de los mejores poetas cubanos en un magnifico
aguafuerte cervantino:


-22-









"Todo noble tes6n al cabo alcanza
fijar las justas eyes del destino"
El otro motivo es la celebraci6n del Dia del Libro
Cubano. Una bella iniciativa de Cesar Rodriguez Exp6-
sito que caloriz6 el Ministerio de Educaci6n para honrar
la memorial de uno de nuestros mas destacados poligrafos
y para mover el interns colectivo hacia las publicaciones
de nuestros compatriotas.
No hay que insistir en una verdad que esta en la
conciencia de todos. Durante muchos anros el libro cubano
ha estado como en una penumbra de la atenci6n p iblica.
Apenas algun que otro enterado tendia la mano hacia un
volume calzado con la firma de un cubano. Aun las pro-
pias librerias no se preocupaban de destacar lo nuestro.
No siempre, naturalmente, ha sido asi; y ya las vidrieras
se iluminan con prestigiosos nombres cubanos y los lec-
tores se multiplican en el afan de lo nuestro. Pero aun
queda mucho camino por andar. Los libros cubanos deben
ser el pan de cada dia. Lo deben ser porque Cuba puede
hombrearse en cualquier manifestaci6n del espiritu con
las mas avanzadas almenas del intelecto. Cada 7 de junior
es una clarinada para autores y lectores. Manos que dan
y manos que compran. Libros, libros, libros...
Este nuimero de la "Revista de la Biblioteca Nacio-
nal es un homenaje al libro cubano. Por eso su resefia bi-
bliografico solo recoge nombres de compatriotas y temas
de nuestra insularidad spiritual.
Estos son, lector amigo, los dos motivos que enjoyan
de luz la "Revista de la Biblioteca Nacional". Piedra y
pagina. Lo finito en la eternidad.


























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J'~ a F,


A:
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Proyecto de nuevo edificio para la Biblioteca Nacional.


I
- I












ACTA DE LA COLOCACION DE LA PRIMERA PIEDRA
DEL EDIFICIO DE LA BIBLIOTECA NATIONAL

En la ciudad de San Crist6bal de La Habana, a los
veinte y ocho dias del mes de Enero del aiio del Sefior
de mil novecientos cincuenta y dos, nonagesimo noveno
aniversario del nacimniento del Ap6stol de las libertades
cubanas, Jose Marti; siendo las cuatro de la tarde, se
constituy6 en los terrenos situados en el barrio del Prin-
cipe, antigua loma de Tadino o de los Catalanes, adqui-
ridos con objeto de construir en los mismos el edificio en
que se ha de instalar la Biblioteca Nacional "Jose Marti",
]a Junta de Patronos de dicha Biblioteca Nacional forma-
da por el Dr. Emeterio S. Santovenia y Echaide, Presi-
dente; Aurelio Portuondo y Barcel6, Vice-Presidente;
Dr. Tomas F. Puyans y Nffiez, Tesorero; Ing. Mario
Guiral Moreno, Vice-Tesorero; Dr. Antonio M. Eligio
de la Puente y Garcia Tejada, Secretario; Dr. Fernando
Ortiz y Fernandez, Vice-Secretario; y Sra. Lilia Castro
de Morales, Dr. Pablo Ruiz Orozco, Dra. Ines Segura
Bustamante, Dr. Ricardo Mestre y Llano, y Jose Luciano
Franco, Vocales, con objeto de dar cumplimiento al
acuerdo adoptado por dicha Corporacion en junta cele-
brada el dia catorce del corriente mes, de colocar en este
dia la primera piedra del edificio en que se alojara la pri-
mera piedra del edificio en que se alojara la Biblioteca
Nacional.
Con la asistencia del Arquitecto Director de las
obras del expresado edificio, senior Evelio Govantes y
Fuertes, se procedi6 a situar en el lugar adecuado de las
fundaciones del mismo, un canto labrado de piedra dura
que mide un metro de largo, por sesenta centimetros de


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ancho y sesenta centimetros de alto, cuyo centro habia
sido parcialmente vaciado, para colocar en su hueco una
caja metalica la cual se cerr6 despues de depositar en ella
la present acta original, un ejemplar de los periodicos
"Alerta", "El Avance Cubano" y El Crisol"u finicos pu-
blicados en la Habana, en el dia de hoy por ser Lunes;
y monedas de plata y nickel del cunio cubano, de los dife-
rentes valores en circulaci6on, o sea una pieza de cada
una de las siguientes denominaciones: un peso, cuarenta
centavos, veinte centavos, diez centavos, cinco centavos,
dos centavos y un centavo.
La ceremonia se llev6 a cabo en presencia del senior
Luis Casero, Ministro de Obras Pfiblicas, Representante
del Honorable Sefior Presidente de la Reputblica, Doctor
Carlos Prio Socarras; de los sefiores Ministros de su Go-
bierno; altas autoridades civiles y militares, Cuerpo Di-
plomAtico extranjero, representantes de todas las Corpo-
raciones Cientificas y Literarias de la Repuiblica; de la
Banca, el Comercio, la Industria y la Agricultura; de las
organizaciones obreras; de la Prensa escrita y radiada;
y de Mr. Burton W. Adkinson, enviado especial de la
Biblioteca del Congreso de Washington a este acto; ante
numeroso concurso popular.
El Representante personal del Presidente de la Re-
puiblica, el de la Junta de Patronos de la Biblioteca Na-
cional "Jose Marti"t, y otras muchas personalidades dis-
tinguidas, depositaron a turno, paletadas del mortero
destinado a fijar y consolidar en la posici6n adecuada el
canto referido y la pieza de piedra que cubre la oquedad
hecha en el mismo, despues de guardado en ella el cofre
mencionado.


-26---











El Dr. Emeterio S. Santovenia y Echaide, a nombre
de la Junta de Patronos de la Biblioteca Nacional, ley6
un breve discurso explicando el significado y trascenden-
cia del acto que se realizaba; el senior Burton W. Ad-
kinson, Representante especial enviado por la Biblioteca
del Congreso de Washington, ley6 igualmente unas pa-
labras de elogio y estimulo dignamente para gloria del
hombre insigne cuyo nombre ostenta, y beneficio de la
humanidad; y el Representante del Senior Presidente de
la Repuiblica, pronunci6 algunas palabras ratificando el
apoyo incondicional del Gobierno de Cuba, a la fecunda
tarea encomendada a esta Junta de Patronos de crear un
centro organizado cientificamente para contribuir a la
mas solida educaci6n del pueblo de Cuba.
Terminado el acto se extiende la present por el Se-
cretario que da fe, firmandola el Representante del Ho-
norable Senior Presidente de la Repuiblica, los miembros
de la Junta de Patronos presents, autoridades, persona-
lidades distinguidas y pueblo. (Siguen las firmas).
A. M. Eligio de la Puente,
Secretario.


PALABRAS DEL SR. LUIS CASERO. MINISTRY
DE OBRAS PUBLICAS

Los caminos que habrain de conducirnos al bienestar
personal y colectivwo y a la humana conviuencia, debemos
encontrarlos en la cultural y en su agent mejor, el libro.
La Biblioteca Jose Marti, cuya primera piedra se ha
colocado en estos dias en terrenos de la futura Plaza


-27-









Civica, que pronto serai tambien una hermosa realidad,
no se limitara a ser bien lo sabemos- un bello relicario
de libros cerrados. La calidad intellectual y el entusiasmo
patri6tico de sus propugnadores, le garantizan al nuevo
centro de cultural la magna funci6n de hacer ilegar los
conocimientos atesorados en los libros a todas las capas
sociales del pueblo cubano, utilizandose para ello los nue-
vos procedimientos de divulgaci6on que hoy tienen a su
disposici6n las bibliotecas publicas modernas.
En esa tarea, que sin duda se impondrain los esforza-
dos patrons de la Biblioteca, deben cooperar los gober-
nantes cubanos del [uturo, siguiendo asi la pauta que con
motive del nmeuo edi[icio, ha trazado el gobierno del Pre-
sidente Prio Socarrds. Y deben cooperar tambien todas
las instituciones cubanas, y auin el hombre de la calle, el
ciudadano comun, ya que el libro necesita del carino y
de la ayuda de todos, desde el mas alto al mas humilde,
para que pueda a su vez ayudarnos a todos a ser mas
[uertes, mas cultos y mas felices.
Luis Casero,
Ministro de Obras Puiblicas.

DISCURSO DEL SR. BURTON W. ADKINSON
REPRESENTANTE DE LA BIBLIOTECA
DEL CONGRESS DE WASHINGTON

Mr. Chairman, members of the Board of Directors,
Madame Director,
Ladies and Gentlemen:

It is a distinct honor to me to be invited to partici-
pate in these historic ceremonies and I wish to express


-28









my gratitude to you, Dr. Eligio de la Puente and to the
others members of the Board of Trustees. To visit Ha-
vana is a singular pleasure for an american be he from
North or South America. As for a librarian these festi-
vities have more than usual significance since we are
celebrating a new stage in the development of the Na-
tional Library of Cuba. A Library which has long held
a place among the important libraries of the Western
World.
Dr. Evans, Mr. Clapp and Mr. Aguilera each asked
me to express how disappointed he was, not to be able
to accept your kind invitation. Each of them extend theirs
congratulations and best wishes to the Trustees, Madam
Director and to the people of Cuba on this fine achie-
vement.
May I again say, thank you.

PALABRAS DEL DR. EMETERIO S. SANTOVE-
NIA, Presidente de la Junta de Patronos de la Bi-
blioteca Nacional.

Al fin, despues de una dicada de iniciativas, empe-
nos, actos y contratos ilevados a cabo con animo creador,
estamos aqui, en [a que sera bella Plaza Civica, poniendo
/a piedra fundamental del edificio destinado a la Biblio-
teca Nacional, que tambien llevara el gloriosisimo nombre
del organizador y ap6stol de la independencia de Cuba.
En ocasi6n tan feliz, precursora de la inmediata ejecuci6n
de las obras proyectadas, same permitido senalar algu-
nos de los venturosos hechos que han posibilitado el logro
de lo que ya empezamos a tocar con las manos.


-29-











A principios de 1941 surgi6 en el Senado de la Re-
publica la idea de dar solucion a la piublica necesidad de
dotar de alojamiento adecuado a los fondos de la Biblio-
teca Nacional y de incrementarlos de manera progresiva.
Esa iniciatiua [ue canalizada en la Comisi6n de Impues-
tos del alto cuerpo colegislador. presidida por el doctor
Carlos Prio Socarras. Y la favorable disposici6n del se-
nador Prio Socarras se cont6 entire los factores determi-
nantes de la aprobaci6n de los preceptos legales que crea-
ron la Junta de Patronos de la Biblioteca Nacional y el
arbitrio destinado a la construcci6n del edi[icio cu.qa pri-
mera piedra ya esta [ijada en suelo habanero.
El president Batista no se limit a sancionar la ley
relative a la Biblioteca Nacional. A el y al Ministro de
Educaci6n doctor Juan J. Remos, que dirigi6 la constitu-
cidon de la Junta de Patronos, debi6 esta especiales aten-
clones oficiales, encaminadas a precipitar la consecucion
de un viejo anhelo de la cultura patria, estrechamrhente re-
lacionado con el progress de la educaci6n popular. Pero
la buena disposici6n de entonces tropez6 luego con obs-
taculos de dificil eliminaci6n. Esta adversa situaci6n se
prolong hasta la epoca del gobierno del president Prio
Socarras, a quieni ha correspondido el privilegio de aus-
piciar los actos que nos han permitido llegar hasta el que
ahora celebramos.
Crecian los [ondos provenientes del impuesto esta-
blecido con destino a la Biblioteca Nacional, y, sin em-
bargo, no podia acometerse su construcci6n. A pesar de
las diligencias practicadas por la Junta de Patronos, no
se encontraba el terreno necesario. En el curso de nuevas
gestiones dos ilustres miembros de ella, los doctors Fer-


-30-












nando Ortiz y Antonio M. Eligio de la Puente, descu-
brieron la manera de adquirir a m6dico precio de la aso-
ciacion de Bene[icencia de Naturales de Cataluna, coloca-
da en actitud digna de permanent gratitud, toda la su-
perficie de esta meseta, con capacidad para el edi[icio de
la Biblioteca y para desarrollar el proyecto de Ia Plaza Ci-
vica. Para el mejor exito del es[uerzo consumado por los
doctors Ortiz y Eligio de la Puente -patriotas benem-
ritos pot este y otros muchos servicios a la Naci6n-, re-
cabamos el concurso del Gobierno, que nos Jue prestado
sin restricciones pot el president Prio Socarras, pot el
primer ministry Manuel Antonio de Varona y pot el mi-
nistro de trabajos publicos Manuel Febles. Por uItimo, el
actual titular de Obras Piblicas, senor Luis Casero, y va-
liosos colaboradores suyos, en ejemplar compenetra-
ci6n, han acelerado los empenios conducentes a la pose-
si6n [isica de estos terrenos.
En el moment en que entramos en la etapa al cabo
de la cual quedara terminado el edi[icio que sera bello
ornamento de La Habana y magni[ico centre de cultural,
no puede la Junta de Patronos de la Biblioteca Nacional
dejar de exponer los sentimientos de la gratitud de que
es deudora. AI Poder Legislativo y al Ejecutivo, pot la
adopci6n de ta ley numero 20 de 1941. A los productores
de azucar de Cuba, por proceder de la primera de las in-
dustrias insulates los caudales con que se labrard el edi-
[icio y por la elevaci6n de mniras con que los representan-
tes de hacendados y colonos en la Junta, don Aurelio
Portuondo y el doctor Tomalis F. Puyans, han procedido
en el seno de la misma. Al honorable Presidente de la
Republica, por el sano interns con que el Gobierno ha
conducido los planes concernientes a la Biblioteca. A la











del Congreso de los Estados Unidos, por la asistencia
que sus directors y tkcnicos han prestado en la substan-
ciaci6n del proyecto debido a la capacidad de los arqui-
tectos Evelio Govantes y Felix Cabarrocas. A la opinion
public, por las expresiones de respeto que sus 6rganos
en la prensa han tenido en todo moment para la propia
Junta. A cuantos mas han prestado calor y auxilio a los
afanes de ella, potr sus edificantes actitudes.
El trascendental acto que estamos efectuando se
produce en un afio de grandes rememoraciones. Nos ha-
llamos en el centenario del nacimiento de Domingo Figa-
rola-Caneda, inolvidable [undador de la Biblioteca Na-
cional con el eximio patriota Gonzalo de Quesada, y en
uisperas del centenario del nacimiento de Jose Marti,
cuyo nombre estara uinculado en este establecimiento de
cultural, y en el cincuentenario de nuestra independencia,
supreme aspiraci6n del pueblo cubano. Qrttienes interveni-
mos en el limpio empeno que aqui nos tiene reunidos as-
piramos a proseguirlo en terminos acordes con las ense-
nanzas de Figarola-Caneda, de Marti y de los demos for-
jadores del magno suceso que fue el advenimiento de la
emancipaci6n. Y nutrimos la esperanza de que la Biblio-
teca Nacional, merced a los servicios que a todos los cu-
banos prestar al quedar instalada bajo su nuevo techo,
sea s6lida y [ecunda agencia de la educaci6n y la cultural
indispensables para afirmar y perpetuar la grandeza de
Cuba.


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Arcadas de Piedra y Luz de Faros
(Una Resefia de la Vida y la Obra del Ing. Jose C del Castillo y Zarazate)

Jose A. Martz del Castillo


En las paginas de su diario correspondientes al mes
de mayo de 1844, el medico Jose del Castillo y Febles
describe en escueto lenguaje professional: "Jueves 9, a las
cinco y media de la mafiana pari6 Mercedita un nifio".
La concision de la nota no refleja la alegria que le pro-
duce el hecho de que su esposa, dofia Maria Mercedes
Zarazate y Avila, le haya dado el primer var6n, al que
bautizan un mes mAs tarde con el nombre de Jose Ce-
ledonio.
Son dias dificiles estos del "Afno del Cuero" y has-
ta el pueblo de San Jose de las Lajas ha llegado la re-
presi6n feroz de la "Conspiraci6n de la Escalera": con
aterradora frecuencia el Lcdo. Castillo report en su dia-
rio los reconocimientos o autopsias que practice a escla-
vos ahorcados. En aquel hogar cubano -el es natural
del propio pueblo y donia Mercedes,. de la cercana villa
de Giiines- con el decursar del tiempo se harar mas de
un comentario sobre los metodos sanguinarios del gene-
ral Leopoldo O'Donnell, que recogeran los oidos del
ninio, aprendiendo asi desde la infancia a aborrecer los
tiranos,
Mientras tales horrores sufre la Isla Irredenta, el
medico Castillo va haciendo planes para el future de su


-33--









































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El Ing. Jose C. del Castillo con su esposa dofia Enriqueta de Rojas

(Fotografia tomada a fines del pasado Siglo).


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hijo: estudiara y ejercera la Medicina, como el, y junto
con sus modestos bienes de fortune, heredara una nume-
rosa clientele y un apellido limpio...
Pero el destiny habia dispuesto otra cosa.
El dia 8 de diciembre, en solemne ceremonia cele-
brada en el Morro de Ia Habana, quedaba colocada la
primera piedra de la torre donde se fijaria "el mejor fanal
de los conocidos hasta entonces": la linterna sistema
Fresnel que todos los visitantes han admirado en la Ex-
posici6n de Paris, cuya adquisici6n esta patrocinada por
la Real Junta de Fomento. Al inaugurarse al aino siguien-
te el nuevo fanal, ni los padres de aquel nifio que bal-
bucea sus primeras palabras ni el pufblico que colma el
litoral de la entrada del puerto habanero, pueden supo-
ner que la inscripci6n de la torre (OtDONNELL- 1844)
a la vez que perpetia el abominable recuerdo de un des-
pota, marca para la posteridad -con letras de bronce y
en lugar seijalado- el afino en que naciera un infatigable
constructor de faros.

El ninio crece entire los mnimos de la madre y las her-
manas mayores, y las ensenianzas del padre carinioso que
va orientando sus primeros pasos hacia los escabrosos
caminos del Arte de Hip6crates (en aquel entonces te-
nia much mas de arte que de ciencia). Mas, a pesar de
que nunca perdera su afici6n por la Medicina y, sobre
todo, por la Higiene -los libros acerca de estas materials
son numerosos en su biblioteca- es en las ciencias exac-
tas donde se centra su mayor interns desde los dias es-
colares.
Al Colegio de Santo Tomas, en la Capital. va
"Cheito" a hacer su ensefianza primaria y en dicho plan-
tel pinta a los doce a-ios de edad dos acuarelas sobre
un tema de pajaros y frutas, al pie de las cuales describe
sendas dedicatorias a sus padres con preciosa letra cur-
siva. Estos cuadritos, primicias de un talent precoz,


-35-











anuncian ya al dibujante notable que ilustrara sus 1ibreo
tas de campo con unos croquis maravillosos en opinion
de personas autorizadas.
Cuando terminal sus studios en 1858, obtiene pri-
meros puestos en Dibujo Lineal -"habiendo estudiado
este nifio todo lo contenido en el texto puede responder
cuantas preguntas se le hagan"- Algebra y Geometria;
es alumno destacado en Teneduria de Libros ,Aritmetica
practice y Metrologia, y forma parte de la Primera Clase
de Aritmetica, GramAtica, Religi6n y Moral (esta ultima
contiene lecciones de Filosofia, Psicologia, Ontologia,
Etica, etc.). Ademas, en las classes de Gimnastica se ha
ejercitado en las principles maquinas.
De c6mo aprovecha aquellos conocimientos, se ten-
drA noticia rnas adelante. Ahora nos limitamos a destacar
dos aspects que conciernen el uno al cuerpo y el otro, al
alma: aplicando la conocida maxima de Juvenal, conser-
vara su salud fisica y mental con los ejercicios gimnas-
ticos que continue haciendo a diario hasta bien entrado
en anios. Espiritu finamente religioso, no olvidara jamaas
su formaci6don moral tomistica, sin circunscribir por ello su
pensamiento a los estrechos moldes de determinado dog-
ma: a un lado de su Biblia colocara el "Discurso sobre
la Historia Universal" de Bossuet y al otro, various titulos
de Renan, y leera por igual el "Daily Food for Chris-
tians", la "Vida de Jehoshua, el Profeta de Nazaret" y
a Hugo, Flammarion, los teosofistas...
Su mente estara invariablemente abierta a todas las
corrientes del mundo -como el palacio del rey hospita-
lario en la parabola de Rod6 -fiel al metodo que apren-
diera en las aulas del Colegio de Sto. Tomas: "La Teo-
logia esta basada en la fe; pero la raz6n lejos de repro-
barla le presta su apoyo".

Convencido de la vocacid6n de su hijo por las cien-
cias exactas, el Lcdo. Castillo decide enviarlo a los Es-


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tados Unidos, y el 30 de marzo de 1859 puede anotar
en su diario: "En el vapor Cajoba se embarc6 mi nifio---
y march dicho dia para New York". De aqui se dirige
a la ciudad de Boston donde hace sus studios de Inge-
nieria Civil y perfecciona el ingles, que llega a hablar y
redactar con igual facilidad que su lengua materna. Mas
adelante conocera bien el frances, leera el aleman y es-
tudiara latin.
Muere el padre inesperadamente y al conocer la in-
fausta nueva regresa a la patria, ya que como unico va-
r6n ha quedado al frente de la familiar, constituida por la
madre y cuatro hermanas (dos menores que 1l). Y he
aqui a "Cheito" convertido ahora en don Jose, professor
durante cuatro afios de Aritmetica te6rico-practica, Gra-
matica, Dibujo Lineal, Geografia, Cosmografia y Tene-
duria de Libros, en el Colegio de San Francisco de Asis,
en esta Capital, cuyo director D. Jose Arburu reconoce
sus servicios "llenando con satisfacci6n-el deber de faci-
litar este testimonio al Sr. Castillo, pues sus relevantes
meritos morales e intelectuales lo hacen acreedor a ello'
Tambien D. Ram6n Ituarte, director del Colegio de Sto.
Tomas, certifica que su antiguo alumno "estuvo desem-
peniando por espacio de once meses en el colegio que di-
rijo varias classes. habiendo obtenido los mejores re-
sultados por su inteligencia. honradez y laboriosidadt".
El professor es a la vez el estudiante. En rigor, lo
sera eternamente, pues hasta el dia en que cierra los ojos
no cesara de aprender. En septiembre de 1865 se gradda
de maestro de instrucci6n primaria superior, con nota de
sobresaliente, y el Gobernador Capitan General de la
Isla le expide el titulo correspondiente.
A principios del afio siguiente se dirige a la villa
de San Juan de los Remedios a ocupar la plaza de ayu-
dante de la Escuela Superior que ha ganado por oposi-
ci6n. El nombre de Remedios ocupara siempre un lugar
preferido entire sus recuerdos, pues alli se produce di-
versos acontecimientos de gran trascendencia para su


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future, como el hecho de conocer a la que un dia sera la
esposa ideal con quien compartira penas y alegrias du-
rante medio siglo: dona Enriqueta de Rojas y Garcia,
de familiar cubana por muchas generaciones, quien des-
ciende de los fundadores de la Villa.


Con motive de una visit que hace en agosto de
1868 en uni6n de various compafieros al Cayo Frances, a
la entrada del puerto de CaibariMn, surge espontaneo
concurso literario sobre un tema local, y don Jose se ins-
pira en solitaria roca que alli se alza, tejiendo ]a leyen-
da del amor fatal que siente el pirata "E1 Olones" por
Laura, la doncella desventurada. "La Pena Blanca" se ti-
tula aquel poema en diez cantos -en el cual el agudo
espiritu critic del doctor Maniach ha encontrado in-
fluencias esproncedianas- cuya trama sirve de pretexto
al autor para expresar estas ardientes ideas de libertad
por boca del amante sin esperanza:

Yo de la Europa el venenoso ambiente
no pude ya sufrir
que alli hay tan s6olo siervos y tiranos
y de la Europa hui.
Jure venganza y a mis pies he visto
la sociedad caer.
Y es necesario que una nueva raza
traiga a la tierra el bien.
Los hombres libres de ese uiejo mundo
amor y libertad
difundan en la America tan bella,
pot siempre acabe el mal.

Muy pronto la Revoluci6n de Yara inflama Las Vi-
llas y don Jose es de los primeros en lanzarse al campo
insurrecto, como soldado de un ideal de redencion. Pero
las penalidades de la manigua agravan la infection que


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ha venido padeciendo en el ojo derecho a results de un
hueso de aceituna que en un banquet le arrojara un su
amigo en son de broma, cosa que lo fuerza a regresar a
Remedios y a permanecer oculto durante various meses.
Tras de indecibles sufrimientos, se le vacia el ojo; sin
embargo, el dolor fisico no es mayor que el moral de
sentirse frustrado en su empefio independentista.
Su ausencia se hace sospechosa a las autoridades
que, en definitive, lo procesan y encarcelan, compelifn-
dole a cambiar de domicilio, con cedula personal de vigi-
lado. lo que le obliga a retornar a la Capital de inmediato.
La familiar de su prometida ha venido tambien de-
portada a La Habana por sus ideas separatists; atras
queda en el campo del honor el mayor de los vastagos,
Servando de Rojas, quien a poco cae prisionero y muere
fusilado durante el "Aino Terrible", a los veinte y dos de
edad.
Cuando don Jose y dofia Enriqueta contraen matri-
monio el 13 de abril de 1873, entire los muchos lazos de
afinidad que unen a aquellas almas esta el acendrado
amor de ambos a la Causa de Cuba Libre.


En virtud de examenes sufridos ante el tribunal co-
rrespondiente recibe don Jose su nombramiento de Ayu-
dante 4to. de Obras Publicas en julio de 1871 y, como
tarea inicial, se encarga de la conservaci6n de los puertos
de Matanzas y Cardenas. Luego se le asigna al servicio
de conservaci6n de las carreteras del Este, Sudeste, Sur,
Managua, Bataban6 y Ira. Secci6n de la del Oeste, en
cuyo puesto permanecera. durante dos afios. El "diario
de operaciones" da buena cuenta de la diversidad de sus
labores, que requieren traslados constantes de una a otra
localidad: en eI report visits de inspecci6n a distintos
ramales, alineaciones de casas, peritajes de expropiacio-
nes, etc.


-39-









El tema de los faros, que habra de constituir des-
pues un motivo reiterado en su existencia, aparece en esta
epoca a prop6sito de un reconocimiento que hace a la Fa-
rola del Surgidero y de una inspecci6n posterior a los fa-
nales de los Cayos Diana, Piedras del Norte, Cruz del
Padre y Bahia de Cadiz.
De este puesto pasa al servicio de inspecci6n de los
ferrocarriles. Como dato curioso, es de notar que por
aquel tiempo Cuba s6olo poseia 1,356 kil6metros de vias
ferreas servidas por fuerza motriz, y en diez afios
(1863-73) finicamente se habian construido 276 kms.
"Un progress bastante exiguo por cierto y en discordan-
cia con las necesidades del pais y con las aspiraciones de
nuestra cultural en opinion del Ing. E. C. Leyva, en-
tonces Director de la Cia. del Ferrocarril del Oeste.
Los escasos ratos libres que le deja su trabajo los
dedica don Jose a los studios para Maestro de Obras
y Agrimensor, que a un tiempo cursa en la Escuela Pro-
fesional de la Habana, graduandose de lo primero en
octubre de 1875 y al ano siguiente, de Agrimensor.
(Mancillando uno de estos titulos, con tan nobles es-
fuerzos conquistados, bajo el epigrafe de "El Goberna-
dor General' aparece una ru4brica: El Conde de Val-
maseda).
Tambien terminal los studios de NAutica, no lie-
gando a graduarse porque la oportunidad de hacerlo es
en un barco negrero, cosa que pugna con sus convicciones.

A raiz de haberse casado se establece en el vecino
pueblo de Arroyo Naranjo donde un incident desagra-
dable viene a turbar la paz y la felicidad de su hogar
por unos dias: un official espafiol ofende de palabra a su
hemana Amalia, y al demandar una explicaci6n del mi-
litar solo recibe por respuesta nuevos insultos. Don Jose
se abalanza sobre el insolente, hiriendolo con un bast6n-
estoque que manos amigas ocultan de inmediato; queda


-40--











unas horas en calidad de detenido y, por fin, la enojosa
cuesti6n se soluciona satisfactoriamente mediante los
buenos oficios de personas influyentes que se honran con
su amistad.
(No olvidemos que en la buena epoca romantica exis-
tia un alto concept de la dignidad humana; auin no habia
triunfado en toda la linea la tesis utilitaria del Caballero
Falstaff: "iPuede el honor llenarme la panza?")..
La prole es numerosa: diez hembras, dos de las cua-
les mueren pequefias y, menos una que siempre perma-
neceria soltera, todas se casan con hombres de bien y
crean hogares que son fieles trasuntos del paterno.
De los recursos de don Jose como educador, es
buena prueba este sencillo episodio de la vida familiar:
dos de las "muchachitas" logran hacerse de una baraja
(vaya ousted a saber c6mo) y al llegar del trabajo, se las
encuentra muy atareadas jugando a las cartas. Lejos de
reprenderlas, se sienta con ellas, se arma de paciencia y
tijeras, y de los naipes van saliendo mufiecos y figures
de todas classes que reciben las ninias con alborozo, con-
siguiendo desviar de sus mentes la idea del juego de
azar... No s6io con sus hijas y miAs tarde con los nietos
-estos llegan a sumar veinte y seis- se revela en mil
ocasiones su alma de maestro: son muchas las personas
(amigos, companieros, subalternos) que vienen a e 1en
busca de un dato o para esclarecer una duda y a todos
los atiende con su modestia y afabilidad caracteristicas.
Gervasio 61 (antiguo) es la casa patriarcal desde
1880 hasta los postreros dias de aquella pareja ejemplar,
en donde siempre encuentran calor y abrigo los miem-
bros de una familiar muy extensa, que aprenden desde
temprana edad a venerarlos.

En enero de 1877 pide y obtiene que se le declare
baja en el servicio active de Obras Publicas, a causa de
un reumatismo articular que padece. Una vez recuperada


-41-









la salud, es propuesto en terna y nombrado por unani-
midad para cubrir la plaza de Ingeniero Auxiliar en la
Cia. de Caminos de Hierro de la Habana.
Ejerciendo a plenitud su profesi6n, el Ing. Castillo
proyecta, construye o repara puentes, alcantarillas, alma-
cenes y muelles de miles y levanta nuevas edificaciones
en Villanueva y otras estaciones. La junta directive po-
dra decir en su informed correspondiente al 1878: "Con
las obras de renovaci6n llevadas a cabo este anio, el es-
tado de nuestra via desde el Rinc6n hasta Giuines puede
calificarse de excelente". Antes de presentar su renuncia
en junio de 1880 redacta el "pliego de condiciones a que
debe ajustarse el material de via que para el present anio
se encarga al extranjero".
Vuelto al servicio de Obras Pfiblicas, se le destina
a la Inspecci6don General, y en diciembre de 1881 el Se-
cretario del Gobierno General tiene a bien concederr al
interesado Don Jose C. del Castillo la autorizaci6n que
solicita para que pueda dedicarse a la direcci6don faculta-
tiva particular de las obras de construcci6on del Mercado
de Col6n, toda vez que esto no es incompatible con el
cargo de Ayudante de Obras Puiblicas". La firma de
Tabernilla y Sobrino, concesionaria del nuevo mercado,
le ha confiado conjuntamente con el Ing. Jose Ma. Ozon
la direcci6on facultativa de aquella obra proyectada por
el Arquitecto Municipal don Emilio Sanchez Osorio.
Recidn iniciada la construcci6on, cuando su felicidad
podia ser complete al saberse escogido para tarea tan
responsible, la fatalidad viene a llamar a su puerta:
"Cheche", su hijita de cinco afios, muere de difteria. El
golpe es rudo ,empero no logra abatir aque! espiritu re-
cio que en la poesia encuentra un consuelo para su dolor,
componiendo el tierno soneto del cual reproducimos los
tercetos:
Sutil su huella se apoy6 en la tierra,
Resplandeci6 su hInguida sonrisa
Sin que la pena a su mirar moleste:


-42-









Movid del angel Ia inmortal divisa
Y entire las nubes que el espacio encierra
Sigui6 su vuelo a la mansion celeste.

Como se ha pretendido justificar el derribo de las
arcadas del Mercado de Colon argumentando que los in-
genieros del Castillo y Oz6n "tuvieron que echar abajo
parte de las antiguas murallas de la Habana para le-
vantar el mercado", estimamos oportuno el recorder aqui
que el crecimiento de la poblaci6n "hizo de las murallas
algo innecesario y que constituia un estorbo. por lo
que, desde 1841, el Ayuntamiento habanero demand el
derribo de las murallas, no accediendose a ello por la Co-
rona hasta 1863", seguin expone el Historiador de la
Ciudad, senior Roig de Leuchsenring. Es decir, veinte
afios antes de iniciarse la construcci6n del Nuevo Mer-
cado se autorizaba la demolici6n de las murallas, por
initiles y por set un estorbo.
Previendo el hecho de que las obras definitivas pu-
dieran durar largo tiempo, el Ayuntamiento acuerda
construir un local que sirva de alojamiento provisional a
las diversas dependencias del Mercado; con tal objeto
el Ing. Castillo redacta un proyecto sobre el cual la firma
de Tabernilla y Sobrino hace una proposici6n que acepta
el Ayuntamiento. Poco despues surge la necesidad de in-
troducir algunas modificaciones a la obra original, "di-
manadas unas del mejor conocimiento que ofrece el se-
gundo studio que de ella es necesario hacer al ejecutar-
la, y las mas, a consecuencia de las diversas condiciones
o circunstancias que varian el modo de ser de toda obra
al transcurrir un tiempo cualquiera. .", de acuerdo con
el criterio sustentado en proyecto que redactan de comun
acuerdo en abril 10 de 1882 el Arq. Municipal, Inspector
de las Obras, don Emilio S. Osorio y los facultativos
nombrados por el concesionario. El frente de la calle de
Zulueta llevara ahora 18 vanos o arcos en vez de los 14


-43-
















































". las arcadas en las que tal vez el genio constructor de un pueblo aspire a dejar su impronta.. ,"
(Fotografia tomada en 1SS3).









que tiene en el proyecto primitive; el de Monserrate, 22
arcos en vez de 19, y el de Trocadero, 17 en lugar de 16;
se agregan casillas, puertas, escaleras, se aumentan al-
gunas habitaciones y la rotunda es ampliada.
Mientras se introduced estas mejoras, los concesio-
narios firman un contrato con los agents de la Societe
Beige d'Exportation Jules van der Laat & Co., de Am-
beres, quienes habran de suministrar el material de hierro
destinado al mercado definitive; al surgir mas adelante
una reclamaci6n por el estado y las condiciones de este
material, los seniores Tabernilla y Sbno. y los agents
de la firma belga decide nombrar dos "amigables corn-
ponedores" que resultan ser el Ing. Castillo, por los pri-
meros, y el Ing. Jose Dubois en representaci6n de estos
fiiltimos.
Don Andres Alonso, maestro carpintero, tiene a su
cargo lo concerniente a este ramo y, en cuanto a la can-
teria, los contratos de labra nos ensenian que "la piedra
podrA ser indistintamente de las canteras de D. Tomas
Perez, D. Luis Duran y D. Andres Puello o de otra can-
tera que pueda ser mas dura", reservandose la direcci6n
de la obra la facultad de designer las piedras en bruto
para las diferentes parties del edificio.
Terminada la construcci6n el 12 de abril de 1884,
se elige la mafiana del lunes 14 para efectuar la inevita-
ble ceremonia de bendici6n de aquel edificio "que honra
tanto a la Habana como a sus propios constructores", al
decir del "Diario de la Marina" que ofrece una amplia
resefia del acto. Al mismo asiste gente muy principal, el
Capitan General brinda "dpor el Rey, por las glorias de
Espafia y la prosperidad de Cuba" y la numerosa con-
currencia "ocupa segunda y tercera vez las mesas cu-
biertas de exquisitos dulces, vinos y champagne."
No; nadie podia pensar en aquel dia memorable que
jams el edificio alcanzaria una historic noble y que an-
tes de un siglo habria de caer bajo la piqueta demoledora
de eso que llaman Progreso...


-45-









Ya no existen las arcadas en las que tal vez el genio
constructor de un pueblo aspire a dejar su impronta.
Tampoco existen aquellos que les infundieran vida: pro-
fesionales, artesanos, obreros. Todos, arcadas y hombres,
eran polvo y al polvo volvieron.
Pero quizas alguin enterado, de paso un dia por el
lugar, tenga un fugaz aunque emocionado recuerdo para
un hombre de calculos que supo a la vez ser fino poeta,
para los que compartieron sus afanes y auin para los hom-
bres de negocios que supieron del gesto hidalgo del en-
tendimiento amigable.
Que la buena epoca romantica, si no produjo estruc-
turas funcionales, tuvo al menos sus exquisiteces.

El Ayuntamiento de la Habana, en cabildo del 28
de abril de 1884 y con vista a una comunicaci6n del Ar-
quitecto Municipal, acuerda se den las gracias a la so-
ciedad concesionaria y asimismo a los directors de la
construcci6n por "el exacto cumplimiento del contrato
celebrado con el Exmo. Ayuntamiento".
Al anio siguiente el Lcdo. Jose Sarra y Valldejuli
certifica que "bajo la acertada direcci6n del activo e in-
teligente arquitecto senior D. Jose C. del Castillo termi-
naron a mi entera satisfacci6n los trabajos emprendidos
en Ia reedificaci6n del local ocupado por los referidos
establecimientos (su Drogueria y Farmacia) demos-
trando en el transcurso de su direcci6n la mAs complete
idoneidad y vastos conocimientos en todo lo relative a
fabricaci6n". Son estos dos sus aportes mas notables a la
arquitectura urbana, si bien mas adelante fabricara o re-
edificara algunas casas.
Y tenemos al present a don Jose de Auxiliar de la
Direcci6n Facultativa de la Junta de Obras del Puerto
de la Habana, donde se encarga de las obras de recons-
truccion y ensanche del muelle de la Aduana Vieja y de


-.46-











la draga Cristina y redacta en 1889 un proyecto de am-
pliaci6on de los muelles de Carpineti y Voluminoso.
Hace, ademas, various pianos en relaci6n con las
proyectadas reforms a los muelles del estado y la cons-
trucci6n de espigones. Su pericia como top6grafo queda
demostrada en estos y otros pianos -como el que le-
vantara de Arrojo Naranjo en la epoca en que alIa resi-
dia- y la reconoce una autoridad como don Esteban T.
Pichardo en su "Plano de la Habana", citando entire las
personas en cuyos trabajos se ha basado a don Jose C.
del Castillo.
A fines de 1891 su salud se resiente de nuevo y se
ve precisado a renunciar. Cuando se repone, retorna al
sector ferroviario, esta vez como Primer Ingeniero Au-
xiliar de los Ferrocarriles Unidos de la Habana, a las
6rdenes del Ing. Jefe don Francisco Paradela, con quien
ya trabajara en la Junta del Puerto y al que le une an-
tigua amistad.
En este nuevo cargo reedifica estaciones, proyecta
y construye various puentes. redacta el ante-proyecto de
un ramal de via ancha entire Coliseo y Cardenas y el pro-
yecto de construcci6n y colocaci6n de una caldera en el
vapor "Guanabacoa". A un contratista que intent ofre
cerle una "comisi6n" sobre la venta de unos atravesanios,
lo despite con cajas destempladas y manda cancelarle
en el acto Ia orden, que asi era de pulcro en el manejo de
los intereses a el confiados. ..
Cuando el Ing. Paradela se hace cargo de la ad-
ministraci6n general de la Cia. del Ferrocarril entire
Cienfuegos y Villaclara, Castillo march con el a ocupar
el cargo de Ing. Auxiliar, iniciando en la Perla del Sur
una nueva etapa de su fecunda existencia.

En febrero del afio 95, el pueblo villaclarenio rinde
grandioso homenaje, que dura tres dias, a su insigne be-
nefactora donia Marta Abreu, y entire los festejos orga-


-47-









nizados figure la inauguraci6n del nuevo edificio del pa-
radero del ferrocarril en aquella ciudad, el cual lleva su
nombre. "Esto ha sido una sorpresa para Marta, que
acepta gustosa el honor", comenta su bi6grafo el histo-
riador Panfilo D. Camacho.
El "Diario Nuevo' 'de Cienfuegos public una cro-
nica llena de emocion y colorido de los actos celebrados
durante "ese lapso de tiempo feliz", donde se hace una
descripci6on pormenorizada del edificio que constitute
"una obra digna de aquel culto pueblo y una exquisite
production del talent de los seniores D. Francisco Pa-
radela y Gestal, Administrador General de la Empresa
y del Ingeniero de la misma, D. Jose C. del Castillot".
Segunda ocasi6n tendra el "Diario Nuevo'", meses
mas tarde, de elogiar la labor del Ing. Castillo y de los
empleados a sus 6rdenes, con motivo de un descarrila-
miento ocurrido en el chucho "Flora", pues "una repa-
raci6n que ameritaba quince o mas dias de trabajo, ha
sido practicada en una semana."
No hace much que reside en Cienfuegos y ya
goza de general aprecio en ]a colectividad: la prestigiosa
sociedad "El Artesano" le nombra president de su sala
de armas -don Jose tira esgrima a la perfecci6n- y con
tal objeto redacta e imprime el correspondiente regla-
mento.
La "Revoluci6n de Marti", que se ha extendido a
toda la Isla alzando la conciencia civica del cubano. le
brinda nueva oportunidad de ofrecer su aporte a la Cau-
sa de Cuba Libre, colaborando en ocasiones con su
yerno, el valeroso Don "Pepe" RupiA Ulacia, quien ex-
pone la vida a diario en las tareas del Club Revoluciona-
rio "Panchito G6mez" y en el acarreo de armas y medi-
cinas para los mambises por medio del Ferrocarril de
Cienfuegos. Mientras tanto, en la Habana se bate como
un bravo su primer yerno, el Teniente Coronel Pedro
Llanio y Cruz, que llega a ser Jefe de Estado Mayor del


-48-









General Aguirre y terminal la guerra en el Regimiento
"Habana", a las 6rdenes del Gral. Alejandro Rodriguez.
Al casarse afios despues con otra de sus hijas, don Juan
Perez Bonachea -quien siendo un adolescent sigui6 a
su hermano el Cor. Pr6spero Perez Bonachea a la ma-
nigua redentora- es el tercer libertador que se vincula
a aquella familiar cubanisima.

Con el mismo entusiasmo que respondiera al liamado
de la Patria en la guerra, cooper don Jose en la paz a la
obra de reconstrucci6n del pais, desde la posici6n de In-
geniero Civil afecto a la Subsecretaria de Agricultura, In-
dustria, Comercio y Obras Pfiblicas del Gobierno Mi-
litar. En tal carActer, a fines del 99 reconoce el camino
de San Juan de los Yeras a Hoyo de Manicaragua y
presupuesta su reparaci6n, haciendo otro tanto con el
camrnino de Cienfuegos a Hoyo de Manicaragua .
Posteriormente se encarga de la obra del Caunao
a Manicaragua, pero teniendo necesidad de regresar a
la Capital -parte de la familiar ha quedado en la casona
de Gervasio- hace dimisi6n de su cargo en junio de
1900; al aceptarsela el titular del ramo, don Jose R. Vi-
lHal6n, le manifiesta que "siente la pe'rdida para el De-
partamento de sus buenos servicios".
Va a comenzar un nuevo siglo y con el se iniciara la
ultima etapa de la vida de aquel paradigma de hombre
estudioso y trabajador que pudiera tener el "Fiat Lux"
por divisa: luz del conocimiento, como maestro, y luz
de faros, como constructor infatigable...
Don Jose es ya el hombre maduro que ha alcanzado
la plenitud de sus facultades fisicas y morales:-cultiva
la Poesia y la Pintura y ama la Muisica que gusta de oir
interpretada al piano por alguna de sus hijas o amista-
des; vibra de emoci6n con Espronceda y serena el Ani-
mo con la exquisite version que de "La Oraci6n por To-
dos" ha hecho Andr6s Bello; media a Cervantes y dis-


-49-
























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fruta a Quevedo Su biblioteca estai compuesta por
obras de casi todas las ramas del saber human: aparte
de los textos de Ingenieria, Arquitectura y Agrimensura,
dentro de las Ciencias Biol6gicas se document sobre
, t Mficina; en las Ciencias Naturales, Fisica (llegando
S,, hq-;a" abstrusa rama de la Termo-dinamica te6rica),
S.Q upiwWa y sus aplicaciones industriales, Geologia y As-
^' H4'ht-mria (alcanzando en su aspect matemaitico un nivel
muy elevado para su epoca). Ciencias exactas: la Ma-
tematica, desbordando el limited de los conocimientos de
un ingeniero recien graduado en la actualidad. Le apa-
sionan los temas hist6ricos, posee vasta informaci6n en
material legal y sobre las diversas aplicaciones industria-
les de la electricidad; el "Scientific American" y "La
Construction Moderne" le mantienen al tanto de los
progress arquitect6nicos en el extranjero... Se hace
un expert en Balistica, aprende Taxidermia y aiun en-
cuentra tiempo que. dedicarle a la mecanica, la relojeria
y ila carpinteria (se conservan algunas piezas artistica-
mente elaboradas).
En suma: adquiere una cultural enciclopedica, como
cabal exponente de la intelectualidad cubana del siglo
XIX,

La Jefatura de la Comisi6n de Faros design al inge-
niero Castillo en octubre de 1900, Inspector especial al
pie de las obras de montaje de la parte meta1ica del faro
de Punta de los Colorados (Cienfuegos) ,el primer apa-
rato de destellos relampagos instalado en Cuba y en
breve le significa su complacencia por datos que suminis-
tra, a la vez que aprueba sugerencias suyas sobre algunas
modificaciones al proyecto original. A mediados del afio
siguiente recibe el nombramiento de Ingeniero Auxiliar
de la mencionada Comisi6n cuyo jefe lo es el Ing. Er-
nesto J. Balbin, a quien le une desde entonces una sin-
cera amistad.


-51--










En lo de adelante sus actividades estaran orienta-
das hacia el alumbrado de costas, sin descuidar por ello
los deberes civicos: su "espiritu de ciudad" se manifiesta
en una extensa y bien razonada exposici6n a la opinion
pUiblica -firmada conjuntamente con otros "peritos en
algunos ramos de la construcci6n"- denunciando que
las obras del alcantarillado y pavimentaci6n que el Con-
sistorio "parece interesado en llevar a cabo. son inui-
tilnente costosas, inoportunas en las actuales circunstan-
cias por que atraviesa el pais, y de un abono~o pago ra-
yano en lo illegal (Estamos en enero de 1901, no en el
Cincuentenario, lector suspicaz). A poco, redacta y sus-
cribe con otros "vecinos, propietarios y transetintes una
instancia al senior Alcalde Municipal protestando con-
tra ciertas regulaciones del trmnsito de los recien inau-
gurados tranvias electricos.
Y llega el moment de emprender los dilatados tra-
bajos del faro de Cayo Jutias, "la primera construcci6n
efectuada en Cuba en que se han empleado pilots de
rosca". Durante diez meses (hasta junio de 1902) per-
manecerd alejado de la familiar y la civilizaci6n, inspeccio-
nando y reportando hasta los menores detalles del pro-
greso de la construcci6n: hinca de los pilots, materials
recibidos, problems del personal, etc.
Al acercarse la fecha gloriosa del 20 de mayo, Cas-
tillo obtiene licencia para venir a la Capital a disfrutar
con su familiar del fausto acontecimniento. Y alli se van
todos -corazones en alto y encendida la fe en los fu-
turos destinos de la Repuiblica que nace- a ver izar la
Bandera de la Estrella Solitaria en el antiguo palacio de
los capitanes generals, experimentando la emci6n ine-
fable. tal vez la mayor de su vida, de contemplar un sueno
que se convierte en hermosa realidad...
Pero hay tarea ingente que hacer para el bien de la
Patria, y al Cayo regresa enseguida don Jose, a ter-
minar las obras. iCon cuanto orgullo recibe ahora las co-


-52-









municaciones en papel timbrado Repiblica de Cuba.
Seruicio de Faros!

Imposible result ofrecer en esta breve reseiia los
multiples detalles de las actividades del Ing. Castillo en
este sector; intentaremos, en cambio, hacer una relacio6n
de las principles, basandonos en los documents que se
conservan en sus archives y en los valiosos datos que
gentilmente nos proporcionara quien fue su eficiente su-
balterno e hizo luego una brillante carrera en el servicio
de faros, cuyo nombre no consignamos -a instancias
reiteradas de su parte- por no herirle su mnodestia, aun-
que queremos dejar constancia de nuestro profundo
agradecimiento.
1901
Recepci6on de las balizas construidas en los canales
contiguos al Puerto de Batabano6.
Redacci6n de los pliegos de condiciones facultati-
vas, particulares y econ6micas a que han de ajustarse
las siguientes obras:
-Construcci6n y colocaci6on de un poste de serial y
una estaca de espia en la Punta de Pasa Caballos (Cien-
fuegos).
-Instalaci6n de luces de puerto o fanales en la cos-
ta norte de la Prov. de Pinar del Rio (Bahia Honda,
Cabanias y Mariel) y en la costa sur de la Habana y Pi-
nar del Rio (Punta de la Liana y Cayo Carabela).
-Reparaci6on de la torre del faro "Col6n" (Punta
de Maternillos) y terminaci6on del edificio que sirve de
alojamiento a los torreros y almacen.
-Reparaci6n de la caseta del flanai y casas de los
torreros de Punta de Practicos.
1903
--Instalacio6n de una luz de avalizamiento en el Ca-
bezo del Medio (Caibarien).


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-Reparaci6n de los faros de torre metalica de los
Cayos Bahia de Cadiz y Pared6n Grande.
1904
Proyecto de adquisicion de 39 boyas y sus acce-
sorios.
Proyecto de reparaci6on del vapor "Rafael Morales"
del Servicio de Boyas y Valizas.
1905
Recepci6n de las obras realizadas en la casa de los
torreros del Morro de la Habana de acuerdo con un
proyecto del Ing. Guillermo F. Riva.
Proyecto de un faro de sexto; orden en la Bahia de
Sagua de Tanamo.
1906
Pliego de condiciones para la reparaci6n de la luz
del Cabezo del Medio.
1907
Proyecto para el alojamiento en el faro de Cayo
Jutias.
1909
Informe sobre el reconocimiento de una embarca-
ci6n para el servicio de comunicaci6n y abastecimiento de
los faros de Cardenas.
1 9 10
Proyecto de sendos tanques de hormig6n armado
para Cayo Jutias y Punta Gobernadora. En este ultimo
faro, el Ing. Castillo idea posteriormente forrar los con-
tretes de hormig6n para prevenir la corrosion, levandose
a cabo las obras bajo la capaz direcci6n del Ing. Carlos
L6pez Cespedes. (A este distinguido professional, que
fuera su digno sucesor en el cargo de 2do. Jefe de Faros,
le debemos tambien el aporte de interesantes informacio-
nes para este modesto trabajo, gentileza que de coraz6n
le agradecemos).
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1913
Proyecto de instalaci6n de un faro de sexto orden,
con tanque de hormig6n, en el puerto de Manati, toman-
do como antecedente un informed del Ing. Francisco G.
de Menocal.
1914
Estudio sobre la reconstrucci6n del faro del Morro
de Santiago de Cuba, erigiendo una torre de hormig6n
armado, obra que interrumpe la Primera Guerra Mun-
dial, llevandose a cabo una vez terminada la contienda.
En el interin se instala una luz provisional, de acuerdo
con un proyecto del Ing. Castillo.
1916
Proyecto de un faro de segundo orden, con tanque
de hormig6n armado, en Punta de la Caleta (Orien-
te), el cual se construyo con posterioridad a su muerte y
siguiendo otros pianos.
1918
Proyecto de arreglos y reparaciones generals en el
faro de Cayo Jutias, aquel que naciera junto con la Re-
publica.

Aunque la mente conserve el vigor de antafio, el
cuerpo ya comienza a flaquear, y en junior de 1920 pide
la jubilaci6n que en breve obtiene.
Justamente un a-no antes de cumplir sus bodas de
oro pasa por el dolor sin nombre de perder a su fiel com-
paiiera de toda la vida, Los meses que siguen ahondan
cada vez mags el vacio que en su existencia ha dejado
dofia Enriqueta.
El 17 de febrero de 1923, nada hace presagiar el
desenlace. Isabel, su hija soltera, le lee y 01 comenta,
como de costumbre; la obra en turno es "Mas alia del
Misterio", de Sienkiewicz.


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De pronto ,a las cuatro de la tarde, un grito estre-
mece Ia casa: la angina de pecho le produce atroces su-
frimientos. A unas frases de aliento responded: "iAlgin
dia tenia que ser!" Son sus filtimas palabras, palabras
de resignaci6n. Veinte minutes mas tarde ha entregado
su alma al Creador.
El libro guard amin el marcador en la pagina donde
qued6 trunca la lectura; el resto de las hojas permanece
sin cortar, tal como eI las dejara en el postrero de sus
dias. Hacia el final de aquella pagina, pueden leerse es-
tas frases:
"Algo se agita y desarrolla a nuestros pies: es la ]u-
cha por la existencia, por el pedazo de pan de cada dia;
es Ia vida positive donde trabaja un hormiguero human,
con sus apetitos, sus pasiones y sus esfuerzos ..."

De haber vivido hasta el present, en medio de esta
pelea sin cuartel por la existencia, la del inadaptado hu-
biera sido su inmensa tragedia: quien, dotado de una
fina espiritualidad, supo siempre mirar hacia lo excelso,
no tendria cabida en esta epoca mezquina que adopta una
actitud materialista y utilitaria ante la vida, en la cual
hasta ciertas obras de arte se valoran en raz6n de su
"funcionalidad ".
Recientemente su hija Isabel ha rendido tambien su
tributo a la tierra: ahora que ambos estan mas alla de
todos los misterios permitasenos dedicar unas palabras
de recordaci6n a quien nos ensefiara desde nifios a ad-
mirar la figure austera y romAntica del Abuelo y a ve-
nerarlo en el recuerdo.
Y asi llegamos al final de los caminos del Ing. Jose
C. del Castillo y Zarazate en este mundo.
Seis lustros han pasado desde el dia en que dejara
de existir. Pero ahi estain firmes y enhiestos los faros que
el construyera, iluminando las rutas del mar a los nave-
gantes, como otros tantos monumentos en piedra y luz
a su memorial.


-56-












REFERENCIAS

Diario (1836-60) del Lcdo. Jose del Castillo y Febles (en
poder de su biznieto el doctor Federico Rupid del Castillo).
Dr. Fernando Portuondo. Curso de Historia de Cuba (La
Habana, 1946).
Marina de Guerra. En el Cincuentenario del Fanal del Mo-
rro de la Habana. (La Habana, 1945).
Memoria de! Colegio de Santo TomAs (La Habana, 1858).
"Gaceta de la Habana" (num. del 30 de marzo de 1859, so-
bre la salida del vapor americano "Cahawba" para Nueva York.
Papeles del Ing. Jose C. del Castillo y Zarazate (en poder
de sus descendientes).
Dr. Jorge Mafiach. El Padre de las Arcadas ("Diario de la
Marina" jueves 13 de diciembre de 1951).
Ing. Erminio (sic.) C. Leyva. La Isla de Cuba y sus Cami-
nos de Hierro (La Habana, 1874).
Cia. de Caminos de Hierro de la Habana. Injormes presen-
tados por Ia Junta Directiva relatives a los Afios Sociales termina-
dos en 30 de septiembre de 1878 e igual fecha de 1879. (La Ha-
bana, 1878 y 79).
Emilio Roig de Leuchsenring, Las Calles de la Habana.
Quinto de los "Cuadernos de Historia Habanera" (La Habana,
1936).
"Diario de la Marina" (La Habana, nam. del martes 15 de
abril de 1884).
Junta de Obras del Puerto de la Habana. Memorial Anual
relatiua al Ejercicio Econ6mico de 1886 a 1887 (La Habana,
1887).
Esteban T. Pichardo. Piano de la Habana (Diccionario En-
ciclopedico Hispano-Americano, tomo XI, phgs. 8 y 9).
PAnfilo D. Camacho. Marta Abreu Una Mujer Comprendi-
da (La Habana, 1947).
"Diario Nuevo" (Cienfuegos, ntims. del lunes 4 de marzo de
1895 y del martes 24 de diciembre del mismo afio).
Secretaria de Obras Ptblicas. Relaci6n de los Faros y demas
luces de senales maritimas que existen en Iro. de Mayo de 1910
en las costas y puertos de la Republica (La Habana, 1910).
Marina de Guerra, Relaci6n de los Faros, Balizas y Boyas
existentes en las Costas, Bahias y Puertos de la Isla (La Haba-
na, 1946).


-57-












Documentos para la Historia
Colonial de Cuba

FIANZA
Por Jose de la Luz g Caballero

"En la siempre fidelisima Ciudad de la Habana en
cinco de Setiembre de mil ochocientos cuarenta y cuatro
afios ante mi el Escribano de Guerra, el Lcdo. D. Pedro
Maria Romay de este vesindario a quien doy fe conozco
y dijo: Que a consecuencia de ........ que se sigue en
el Tribunal de la Comisi6n military egecutiva permanent
de esta Isla contra el Lcdo. D. Jose de la Luz Caballero
que se halla enfermo en su casa, sobre cierto proyecto
de conspiraci6n contra el Estado y seguridad del pals.
se ha dispuesto por el Juzgado se ministry por el otor-
gante fianza"comentariense a favor del Lcdo. Luz y Ca-
ballero, seguin me lo habia comunicado el Sr. President
de dicho Tribunal en oficio de esta fecha: Que en esta
virtud, y cierto y saveedor de su derecho y de lo que
en el present caso aventura, haciendo de causa y ne-
gocio ageno suyo propio, otorga por la present, y en la
mejor forma de derecho, que se constitute fiador llano
del espuesto Lcdo. D. Jose de la Luz Caballero enfermo
en su casa, a quin como su carcelero comentariense pre-
sentard cada, cuando y donde se le prevenga por el
Tribunal: lo que cumplira llanamente y sin pleito alguno
con las costas y gastos que en su defecto se ocasionasen,
pudiendosele estrechar i ello con esta obligaci6n, a cuyo


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fin se obliga con su persona y bienes habidos y por haber
con poderio y sumisi6n a las Justicias de S. M. para su
cumplimiento por todo rigor de derecho. Asi lo dijo. ra-
tific6, otorgo y firm, siendo testigos D. Gabriel Pascual,
D. Juan Cordero y D. Manuel Alvarez, presents y ve-
cinos. L. Pedro M. Romay.-Ante mi, Lorenzo de La-
rrazabaV".
Al mnargen de la escritura anterior el Escribano ano-
t6 y rubric6 lo que sigue. "Nota: Que se di6 testimonio
en un piego del sello segundo el dia de su otorgamien-
to". "Que di testimonio en un pliego del sello de ofi-
cio para remitir al Sr. President de la comisi6n military
segun lo mandado. Habana Mayo veinte y uno de mil
ochocientos cuarenta y cinco"."Otra: Que por decreto
de veinte y dos de Noviembre ultimo del Sr. President
de la comisi6n military se mando chancelar esta fianza
como lo hago poniendo la present en Diciembre prime-
ro de ochocientos cuarenta y cinco"


LOS TIMBALES DE BRINDIS DE SALAS
4"Sepase que yo Dn. Claudio Brindis de Salas, Sub-
teniente de Morenos, y vecino de estramuros, otorgo:
que doy mi poder amplio, cumplido, bastante cuanto le-
galmeite se necesite a Dn. Manuel Valdes Majana, vo-
cino de esta, especial para que en mi nombre y represen-
tando mi persona, derechos y acciones, perciba y cobre
de Dn. Eduardo Lapuente la suma que le adeuda, por el
alquiler de un par de timbales que desde el tres de fe-
brero del corriente anio le alquil6; facultandolo tambien
para que los recoja de su poder. Al efecto practicara
cuantas diligencias judiciales 6 estrajudiciales sean con-
ducentes, concediendole cuantas facultades sean necesa-
rias: de suerte que no por falta de poder, caiusula espe-
cial o circunstancia precisa que en este deba incluirse


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deje de obrar cuanto concierna sin limitaci6n; facultan
dolo para asistir a juicios de conciliaci6n y verbales, per
cibir hasta la suma de dos mil pesos; enjuiciar, jurai,
sustituir, revocar sustitutos y nombrar otros con releva-
ci6n en forma. A cuya firmeza obligo mis bienes presents
y futures seguin derecho. Es hecho en esta siempre fideli-
sima ciudad de la Habana en quince de Marzo de mil
ochocientos cincuenta y nueve afios. Yo el Escribano doy
f conozco al otorgante que asi lo dijo y firm6- siento tes-
tigos Dn. Julian de Luna, Dn. Pedro Garcia y Dn. Fran-
cisco Kavanagh, vecinos y presentes.-Claudio Brindiz
de Salas (ribrica).-Ante mi, Eugenio Pont6n."


GENTIL HOMBRE DE CAMERA
JURAMENTO

"En la siempre fidelisima Ciudad de la Habana en
veinte y ocho de Enero de mil ochocientos cuarenta y
nueve afios en la Casa de Gobierno, y ante el Escmo,
Sr. Dn. Federico de Roncali, Conde de Alcoy, Caballe-
ro gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Espaniola
de Carlos tercero, de laAmericana de Isabel Ia Cat6lica,
y de la military de San Fernando, Caballero de primera,
segunda y tercera y dos veces de cuarta clase de la mis-
ma de San Fernando, y de la de San Hermenegildo,
Gentil hombre de Ca-mara de S. M. con egersicio, Sena-
dor del Reino, del consejo de S. M., Teniente General
de los Reales egercitos, Gobernador y Capitan General
de esta Isla, etc., ect., comparecio el Sr. Coronel D. Ma-
nuel de Albo, con el fin de prestar el juramento solemne
que debe preseder a la poseci6n del destino de Gen-
til hombre de Camara con egersicio, con que se ha dig-
nado agraciarle S. M. la Reina (Q.D.G.), seguin lo dis-
puesto por el Escmo. Sor. Duque de Hijar, Marques de
Orani, Sumiller de Corpos en su oficio de cinco de Di-


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ciembre del anio pr6ximo pasado, por el que se sirve de-
legar sus facultades para el efecto en el Escmo. Sr. Con-
de de Alcoy, Capita-n General de esta Isla de Cuba,
present, y dicho oficio de delegation i la letra dice
Sumilleira de Corps. de S. M.-Escmo. Sor. Habiendose
dignado S. M. la Reina Nuestra Sefiora nombrar a
D. Manuel de Albo Letamendi, Gentil hombre de Ca--
mara con egersicio, y debiendo por esta gracia prestar
juramrnento de fidelidad 'a la augusta Real Persona de
S. M., no siendo possible lo verifique en mis manos como
Sumillers de Corps por tener su residencia en esa Isla,
espero merecer de la fina atenci6n de V. E. se sirva re-
cibirle en mi nombre, a cuyo efecto le delego mis facul-
tades, conforme a lo que se previene en el adjunto inte-
rrogatorio y esquela impresa que acompanio, y egecutado
que sea este acto tendra V. E. la bondad de avisarmelo
y remitir el correspondiente testimonio-Dios guard a
V. E. muchos ainos Palacio cinco de Diciembre de mil
ochocientos cuarenta y ocho-S. El Duque de Hijar
Marques de Orani-Sr. Conde de Alcoy Capitan Ge-
neral de la Isla de Cuba-En cuya virtud S. E. procedi6
con arreglo al formulario acompanado a recibir el solem-
ne juramento de fidelidad; requiriendo al referido Sr. Co-
ronel D. Manuel de Albo para que con la mano derecha
y levantando los dedos indice y police formase la figure
de la Cruz de Borgofia, y hecho asi le interrog6 en esta
forma, ijurais servir bien y fielmente a la Reina Nuestra
Seniora Donia Isabel Segunda en el destiny de Gentil
hombre de Cimara, con egersicio, con que S. M, os ha
hecho merced, procurando en todo su provecho y apar-
tando su dano; y que si supiereis cosa en contrario me da-
reis cuenta 6 a persona que lo pueda remediar?, a lo que
contest Su Senioria, Si juro: Entonces S. E. le mani-
fest6' Si asi lo hiciereis Dios os ayude, y si n6, os lo de-
mande, a lo que espres6 dicho Sefior, Amen; procedien-
dose en seguida a colocar al agraciado la Have dorada,
con lo que concluy6 la ceremonial: disponiendo el memo-


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rado Escmo. Sr. President Gobernador y Capitan Ge-
neral, que se estendiera esta acta para constancia, que
lo firm6 con el Sr. D. Manuel de Albo, disponiendo a la
vez que de ella se librarian oportunamente los testimo-
nios que fueren necesario para dar cuenta A la Sumille-
ria de Corps de S. M. y guarda de los derechos del Sr.
interesado: a todo lo que fui present yo el infrascrito
D. Lorenzo de Larrazabal y Calvo, Caballero de la Real
y Distinguida orden Espaniola de Carlos Tercero, del
Consejo de S. M., su Secretario honorario, Escribano
Mayor del Juzgado de esta Capitania General que cer-
tifico.-El Conde de Alcoy.-Manuel de Albo.-Pre-
sente fui, Dn. Lorenzo de Larrazabal".
Al margen de la escritura anterior y con fecha 31
de Enero de 1849, se anot6 que se sacaron tres testimo-
nios del referido instrument en otros tantos pliegos de
papel del Sello de Ilustres: el uno para darse cuenta ai la
Sumilleria de Corps, otro para ponerlo en la Secretariia
political a fin de que se agregue al expediente de! asunto,
y el otro para entregarlo al Seiior interesado para guard
de su derecho.

ORDEN DE SANTIAGO
ACTO DE ARMAR A UN CABALLERO
DE ESTA ORDEN EN LA HABANA

"En el nombre de Dios todopoderoso Amen. Estan-
do en la Iglesia del convento de Santo Domingo de esta
Ciudad el Brigadier de la Real Armada Don Angel de
Urzaiz, Caballero de la Orden de Santiago, ect.; siendo
las seis de la tarde de este dia catorce de Julio de mil
ochocientos cincuenta y seis, por ante mi el Escribano
de S. M. Notario Pdblico de estas Indias e interino de
Guerra de este Ejfrcito y Capitania General. Don Mi-
guel Matienzo y Pedroso requiri6 al espresado Senior
Don Angel de Urzaiz con un Real titulo firmado por


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S. M. la Reina Nuestra Seniora en Palacio a cuatro de
Junio del corriente aino refrendado por el Sefior Don Al-
fonso de Cuenca su Secretario y con una Real Cedula
de comisi6n espedida en el mismo dia y firmada tambien
por S. M. y su Secretario ya mencionado a fin de que a
falta de religioso de la Orden de Santiago cualesquiera
de los demAs militares residents en esta Capital le diese
habito de ella y en su defecto la persona de dignidad
mas condecorada que hubiese, 6 religioso eclesiAstico que
estuviese en iguales circunstancias; cuyos contests co-
piados literalmente a la letra es como siguen: Donia Isa-
bel Segunda por la gracia de Dios y la Constituci6n de
la Monarquia Espafiola Reina de las Espanas, Adminis-
tradora perpetua de la Orden y Caballeria de Santiago
por autoridad Apost6lica. A Vos cualquier Trece, Co-
mendador 6 Caballero profeso de la dicha Orden ante
quien esta mi carta fuere presentada, sabed que Don
Miguel Matienzo y Pedroso, natural y vecino de la Ha-
bana, me hizo relaci6n que su prop6sito y voluntad era
ser de la misma Orden, vivir en su observancia, regla y
discipline por devoci6n que tiene al Apostol Santiago;
suplicandome le mandase admitir y dar el HAbito e in-
signia de ella; y teniendo Yo consideraci6on a los servi-
cios que a mi y a la referida Orden ha hecho y espero
continuara en adelante y a que por una mi Cedula fecha
en Palacio a veinte y uno de Diciembre del aino ultimo le
hice merced de Habito de Caballero de la mencionada
Orden, concurriendo en su persona las calidades que sus
Establecimientos previenen: y atento a que por Infor-
maci6n sobre ello habida y vista en mi Tribunal Espe-
cial de las Ordenes const6 hallarse adornado de dichas
calidades, lo he tenido por bien. Y por la present os
nombro doy poder y facultad y cometo mis veces para
que en mi nombre y por mi autoridad como tal Adminis-
tradora juntamente con algunos Comendadores y Caba-
lleros de la propia Orden si los hubiere, le podais armar
y armeis Caballero de la misma con los actos y ceremno-


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nias que en tales casos se acostumbran hacer; y asi eje-
cutado, mando a mi CapellAn por la dicha Orden de
Santiago y en su defecto a otro cualquier Freyle profeso
de ella 6 de las de Calatrava, Alcantara 6 Montesa, que
fuere requerido por el insignado Don Miguel Matienzo
y Pedroso, le vista el Habito e insignia de la referida Or-
den con los oraciones y bendiciones segiun y como la
Regla lo dispone: y asi hecho remita testimonio de su
recepci6n al espresado mi Tribunal por su Escribania de
CAmara; para que visto, y constando haber cumplido un
afio en que le recibi6, y que esta bien instruido en la Re-
gla y las otras cosas que los Caballeros de la dicha Or-
den deben saber; le made en la profesi6n espresa que en
la misma debe hacer como tal Caballero, 6 proveer lo que
cerca de ello convenga: y declaro que este no devenga
el derecho de la media anata. Fecha en Palacio a cuatro
de Junio de mil ochocientos cincuenta y seis.-Yo la
Reina-Yo Don Alfonso de Cuenca, Secretario de S. M.
la Reina Nuestra Sefiora Donra Isabel Segunda, lo hice
escribir por su mandado-Hay una rtibrica-Lugar del
Real Sello-Registrado. Senior Don Manuel Maria de
Aguilar, Manrique de Lara-Titulo de Habito de Ca-
ballero de la Orden de Santiago para Don Miguel Ma-
tienzo y Pedroso, de que S. M. se sirvi6 hacerle merced
por Real Cedula fecha en Palacio a veinte y uno de Di-
ciembre del anio uiltimo-Don Julian de Santistevan-
Fray Don Anselmo de Urra-Don Manuel de Guillanas
Galiano-Don Antonio MArquez Osorio.-La Reina.
Por cuanto por parte de vos Don Miguel Matienzo y
Pedroso, se ha presentado memorial en mi Tribunal Es-
pecial de las Ordenes Militares, esponiendo haberse man-
dado espedir titulo de habito de Caballero de la Orden
military de Santiago, cuya Administraci6n perpetua tengo
por autoridad Apost6lica, y que deseando se verifique el
acto de la recepci6n en la Ciudad de la Habana donde
A la saz6n residis, me suplicasteis autorizase para ello a
Caballero y Freire de las demas Ordenes para en defec-


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to de la de Santiago, a lo cual he tenido a bien acceder.
Por tanto por la present concedo mi Real licencia y fa-
cultad a cualquier Caballero profeso 6 no profeso de la
citada Orden de Santiago y en su defecto de las de
Calatrava, Alcantara 6 Montesa y aa falta de estos al
Capitan General 6 Gobernador para que os pueda ar-
mar Caballero de la mencionada Orden de Santiago; y
ejecutado asi, concedo tambien igual licencia a cualquier
Prelado 6 Eclesiastico constituido en dignidad para que
a falta de religioso de la propia Orden 6 de las demas
Militares os pueda dar el habito e insignia con las ben-
diciones y solemnidades que previenen sus Estableci-
mientos; previniendo que en el acto de la recepci6n del
mnencionado habito, ha de ocupar la persona comisionada
para armaros Caballero el lugar y asiento de preceden-
cia al Religioso 6 Eclesiastico tambien comisionado para
bendecir y vestir el habito y demas que concurriesen a 1.
Y declaro que por esta gracia no se debe el derecho de
la media annata y que habeis pagado la limosna de las
Monjas. Fecho en Palacio a cuatro de Junio de mil ocho-
cientos cincuenta y seis-Yo la Reina-Por mandado de
S. M. la Reina Nuestra Senora Dona Isabel Segunda-
Don Alfonso de Cuenca-Don Julian de Santistevan
Don Antonio Marquez Osorio-Para que Don Miguel
Matienzo y Pedroso pueda ser armado Caballero de la
Orden Militar de Santiago, en la Ciudad de la Haba-
na-Y habiendo visto S. S. las Reales disposiciones in-
sertas, las t6mo en sus manos y puso sobre la cabeza des-
cubierta; y enterado de sus contests, me las mand6 leer
en alta voz como lo verifique lo cual concluido espuso
S. S. que las obedclecia y acataba con el respelo debido
como carta de su Reina y Senora natural; estando pron-
to a cumplir cuanto por ellas se ordenaba. Incontinenti se
acercaron al espresado Sefior; el Reverendo Padre Fray
Jose Antonio Rivera de la Orden Dominica que funcion6
de Freile con arreglo a la comisi6n que contiene la Real
Cedula ya espresada, y los Sefiores Regidor Don Jose


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Pedroso y Cairdenas, Don Alfonso Portillo Magistrado
de la Real Audiencia Pretoria], el Marques de Casa Nui.-
niez de Villavicencio caballero de la Orden de Santiago,
el Coronel Don Miguel de Cardenas y Chavez, el Conde
de Santovenia, el Conde de '0 Reilly que lo son de Al-
cAntara, Don Jose Maria Mantilla y otros various Senio-
res y Caballeros de diferentes Ordenes, y de los cuales
el mencionado Don Miguel Matienzo y Pedroso eligi6
por sus padrinos a los Seniores Don Jose Pedroso y Car-
denas y Don Jose Vicente Valdes y Pefialver Caballero
de la Orden de Santiago que tambien estaba present;
constando al Sefior comisionado que el insignado Don
Miguel Matienzo y Pedroso habia tenido vigilia la no-
che anterior; y oido misa en el present dia, cumpliendo
con lo demais que esta prevenido en la Real Cedula in-
serta lo arm6 Caballero seguin uso y costumbre de los
Reinos de Castilla y estos de Indias en la formna siguien-
te. Mand6 que los padrinos le cifiesen espada Ai la cinta y
le calzasen una espuela dorada cada uno, y habiendose
hecho asi, sac6 S. S. la espada de su vaina, y poniendo-
sela sobre los hombros y la cabeza del agraciado, le pre-
gunt6 tres veces si queria ser caballero. Y contestado
afirmativamente por este, se le recibi6 juramento que hizo
con arreglo i los Estatutos de la Orden, poniendo la ma-
no derecha sobre los Santos Evangelios que estaban
abiertos sobre un misat, y por ellos prometi6 morir en
defense de Nuestra Santa fe cat6lica por la de su Reina
y Seniora natural y por la de su Patria: en vista de esta
promesa tocandole con la espada en la cabeza le dijo tres
ocasiones, Dios os haga buen caballero, y os deje cum-
plir lo que habeis jurado y prometido, y se la puso en la
cinta; disponiendo seguidamente que los propios padri-
nos que estaban vestidos como los demas Caballeros con-
currentes, con los habitos de sus correspondientes Orde-
nes, le pusiesen al referido Don Miguel Matienzo y Pe-
droso, otro igual de la Orden e insignia de Santiago, que
estaba en una bandeja, y que bendijo seguin el ceremo-


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nial el eclesiastico ya mencionado, hacidndolo enseguida
arrodillar en un cogin de terciopelo carmesi, donde le hizo
varias amonestaciones acerca de la observancia de los
Estatutos de la Orden de que lo instruy6, los cuales ofre-
ci6 cumplir inviolablemente, y con cuya promesa le hech6
la bendici6n el propio sacerdote con otras varias preces
y cereinonias correspondientes al caso, lo que concluido
que fue bes6 el agraciado la mano del Senior comisio-
nado, y al religioso que funcion6 de Freile, abrazando
y dando la paz a todos los Caballeros concurrentes, to-
mando enseguida el iltimo asiento, Todo lo cual me pi-
di6 lo hiciese constar por testimonio a los efectos opor-
tunos, y firmo6 con el Sefior Comisionado, t quienes doy
fe conozco, siendo testigos del acto el Lcdo. Don Rafael
Perera, Don Manuel Torres y Don Eduardo Castro pre-
sentes y vecinos. Angel de Urzaiz. Migl de Mantienzo
y Pedroso. Ante mi, Antonio Maria Muni6z".


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"Paris en la Literatura Cubana"(I

Por Salvador Bueno

1. Ave Fenix de Occidente

"Paris bien vale una misa', diria en ocasi6n famosa
el rey bearnes y buenas razones tenia el picaro y audaz
monarca para asi expresarse. Desde entonces se ha re-
petido la frase con unci6n de jaculatoria. Paris vale por
muchas cosas. 0 mejor, Paris no se puede medir por el
valor de ciertas cosas. No obstante, y en ocasi6n de es-
tas conmemoraciones y festejos que se estan celebrando
en todo el mundo con motivo del bimilenario de la funda-
ci6on de la ciudad de Paris, cumpleafios de una pobla-
ci6on que tal parece que remoza sus galas a cada instant
de su existir, realicemos esta lectura con una revision de
la vida y la obra de algunos escritores cubanos que han
dejado sus impresiones y sus recuerdos de su estancia en
aquella Lutecia de imperial estampa y se hallan entrela-
zados con la cultural francesa que tiene su centro y em-
blema en la bimilenaria ciudad.
"Paris es siempre Paris", han dicho y repetido los
franceses afno tras ano. tCuando invent el ingenio del
hombre esta frase que parece recoger la perenne juven-
tud de la gran ciudad? Nacionales y extranjeros han sin-
tetizado con estas palabras lo que sienten cuando se en-
cuentran, y cuando recuerdan, esa ciudad que es como
(1) Leido en el Circulo de Amigos de ]a Cultura Frances'I,









cifra de la cultural y la civilizaci6n de Occidente. A traves
de los anios la ven siempre igual a si misma. Persisten en
ella las mismas normas de espiritualidad y belleza, los
mismos indices de discreci6n, hermosura, gracia y buen
sentido.
Paris, siempre engalanada, siempre dispuesta a dar
el "Ultimo grito" como vanguardia y estandarte de todo
un mundo, esta preparada en este anio de 1951 a cele-
brar, como ella solamente sabe hacerlo, sus dos mil afios
de existencia. No hay que confundir a la antigua ciudad
con una vieja coqueta que trata, con afeites y arrumacos,
disimular sus muchos afios. Al llegar a este climax de
su existir luce como una joven poblaci6n a la cual las
canas no han logrado ahogar el fuego de la juventud,
sino que aparentan ser un detalle mis de su fina gracia.
Paris cumple dos mil afios. Muchos son, aun para
una capital europea. Comparen ustedes un paseo por la
Roma actual con un recorrido por Paris en los a-nos de
la segunda postguerra. En la anciana ciudad latina el
pasado hunde al transeutinte en una meditaci6n retrospec-
tiva. Las ruinas, esas ruinas que tantas metaforas han
hecho crecer en el pensamiento de Maria Zambrano, se
plantan con presencia ahogadora ante los ojos. El pasa-
do domina y obstaculiza el present vibrant. Mientras
que, en Paris, tal parece que el pasado esta ahi para ser-
vir como marco adecuado, nunca con artificiosidad de
escenografia, a la vida de nuestros dias. Paris parece
haber sido disefiada por un solo arquitecto cuyos planes
se hubieran realizados a traves de las centuries. Veinte
siglos se han necesitado para construir esta ciudad de
maravillas.
Alla por los afios cincuenta, antes de la Era de Cris-
to, las huestes romanas de Julio Cesar plantaron sus
tiendas junto a una isla que se levantaba en el centro de
nu rio no demasiado caudaloso. Alli, en la isla de la
d"Cite", esta el germen de la ciudad pr6cer. Los recios


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legionarios del calvo milite romano no pudieron sospe-
char el destiny que habia de tener aquel poblado de la
Galia barbara. Nninguna predestinaci6n alz6 sus profe-
cias en su nacimiento, ningtn signo revel6 en su cuna el
secret de su devenir luminoso. Porque Paris ha alcan-
zado por anios esa meta peraltada, encumbrada, cuya
forma hoy disfrutamos; ha ido desenvolviendo por siglos
una particular forma del vivir, ha dejado una peculiar
huella en la vida del espiritu human.
Algunos historiadores, siempre curiosos, han que-
rido recoger erf sus moldes eruditos el saldo que Paris
vuelca con prodigalidad sobre la historic. Han visto es-
tos perspicaces husmeadores lo que la capital francesa
significa en ]a historic political de Europa. Cifra y cum-
bre de los regimenes de los Valois, de los Borbones, urbe
central de la Gran Revoluci6n, del Imperio Napole6ni-
co... Han querido fijar que represent la ciudad lumi-
nosa en el process de la historic cultural, literaria, artis-
tica, de Occidente. Tropiezan con el caudal de una filo-
sofia, de un arte, de una literature que ofrece nombres
de singular prestancia y lucimiento. Desean hacer balan-
ce de lo que la urbe del Sena simboliza en la evoluci6n
de las modas, de los gustos esteticos, de los generos y
modos de vivir. Y esta tarea abarcadora ha visto des-
tacar, como en los otros 6rdenes, la primacia de esta ciu-
dad que es como eje de todo el orbe.
Todo lo anterior compendia lo que Paris es en el
mundo actual, sustancia de los ideales mas altos de la
Europa occidental. El fil6sofo ve en ella la ciudad de
Abelardo, de Voltaire, de Bergson. El literate o aficio-
nado a las letras percibe en su ambito las existencias de
Villon, de Racine, de Victor Hugo, de Andre Gide. El
artist resume en su seno la obra de David, de Renoir, de
Matisse, de Rodin. El music acoge en su imaginaci6n,
tan pronto resuena el nombre de Paris, los nombres de
Rameau, de Debussy, de Ravel. El amante de la libertad
los nombres de Danton, de Desmoulins, de Gambetta.


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En fin, todas las mujeres del mundo, de oriented y de
occidente, de California y de Esmirna, de Buenos Aires
y de La Habana, la mujer elegant y la humilde de cada
region del mundo entreve tras el nombre de Paris las
grandes tiendas de vestidos inigualables, los perfumes
sutiles, los muchos accesorios de la moda femenil que en
la capital francesa tienen maestros de habilidad suma.
Todo Paris es en si misma, como ciudad, una es-
plendorosa obra de arte. Los viajeros, los turistas tras-
humantes que deambulan por sus avenidas, por sus ruias
elegantes o por sus callejuelas pintoreseas, no cesan de
alabar aquella condici6n artistic que la distingue. To-
paran con una edificaci6n de la epoca del Rey Sol, con
un monument levantado en tiempos del emperador Na-
pole6n, penetrarain en una mansion edificada durante los
anos turbulentos de mediados del siglo XIX, atravesaran
algfin puente de principios de este siglo, y nunca de-
rivaran de esta superposici6n de epocas, de este entre-
cruzamiento de estilos, una impresi6n desconcertante.
Tal pareceria que todos habian sido dispuestos de modo
que unos no repelieran a los otros, sino que quedaran
situadas en su lugar exacto, cual los elements de una
gran obra de arte.
PerdonarAn ustedes al autor de estas lineas los pa-
rrafos que siguen. Se inician con el recuerdo de una
etapa oscura, adversa y dolorosa de la larga vida de la
capital de Francia. Bien recuerdan ustedes la situacion
de este mundo nuestro al comenzar ]a quinta decada de
este siglo. Hacia 1940, anio pugnaz si los hay, un grupo
de muchachos estudiabamos con ahinco una carrera uni-
versitaria enfilada por rutas humanisticas. Todos los
campos de la cultural y el saber humanos, de las artes y
las letras de todos los tiempos y naciones abrian sus in-
citaciones ante aquellos ambiciosos ojos juveniles. Las
artes de la Grecia antigua, los normas lingiistica de los
hindies, la dramaturgia espaniola de la edad barroca, la
novela francesa del ochocientos... lQue cuimulo de he-


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chos y actitudes, que vibrar de centelleos inmortales.
Derramabanse en nuestras manos ansiosas el caudal de
las civilizaciones, la quintaesencia de los estilos, mostra-
ba sus frutos granados la cultural occidental, ya en ma-
durez pr6diga, exuberante. Era, en buena media, una
embriaguez de conocimiento, una apetencia abarcadora
que no conocia fronteras.
La fecha no es para olvidar. Corria el mes de junio
de 1940. Tardes calientes de nuestro tr6pico. Sesiones
estudiosa dedicadas a preparar examenes anunciados.
Rumores y resonancias de la contienda bM1ica rodeaban
de melancolia y de angustia, siempre hirvientes de pol&-
micas aceradas, de reflexiones rampantes, aquella dedi-
caci6n estudiosa. La marejada totalitaria invadia cada vez
mas todo el territorio europeo. Cada afio ofrecia la
perdida de un nuevo reducto. En 1935 la Sociedad de
Naciones habia sucumbido ante el empuje fanfarr6n de
las huestes invasoras de Abisinia. Espafia sufria en su
came y en su espiritu los zarpazos de la dura pugnacidad
propia. La interesada political international, audaz y
ofensiva por una parte, debil y claudicante por otra, ha-
bia incrementado y puesto a su servicio, para el particu-
lar provecho de algunos, la constant dualidad de la his-
toria hispanica.
Francia senti crecer en torno aquella ola hostile. Hos-
til al espiritu frances, al ideal frances de vida, a los m6-
dulos de libertad y fraternidad que esta naci6n habia
sembrado en la historic occidental. Aquella fecha antes
sefialada, junio de 1940, vi6 la caida de la capital fran-
cesa. Invadido el pals, domefiado temporalmente su espi-
ritu de lucha, el mas caro tesoro de la naci6on estaba a la
libre disposici6on de unos extranjeros -extranjeros de
todo pais culto y extrafios a toda norma civilizada- que
como barbaros de la cultural transitaban por sus aveni-
das y parques, penetraban en sus edificaciones famosas
con un sonoro golpe desdefioso. Aquellos muchachos
cubanos sintieron en lo mas hondo aquel golpe certero











asestado en el coraz6n y la sensibilidad de la cultural
de occidente. Paris venia a ser como lugar sagrado de
nuestro orbe. Paris representaba lo mas alto, el product
mas refinado y esencial de la cultural y la civilizaci6n oc-
cidental, Que significaba aquel bagaje de conocimientos
que anhelabamos, aquel caudal de arte y literature e his-
toria si Paris habia perecido? iQue podria hacer nuestro
mundo, con sus ideales y proyecciones mejores, si su ca-
pital, la capital de todo este ambito cultural, habia sucum-
bido? Nunca podria, con esta torpe palabra mia, -senio-
ras y seniores- recoger y expresar aquellas impresiones
difusas, aquel dolorido estado de animo que represents
para muchos hombres de paises muy distintos y alejados,
la caida de Paris en 1940.
El hombre sigui6 trenzando la historic con la mis-
ma impaciencia de siempre. Horas de lucha y dolor, ins-
tantes de pruebas inexorables, anhelos y desesperanzas,
triunfos y derrotas, formaron la trama cumplicada, la
madeja incoherente, de los afnos posteriores. Paris fue
liberado. Esta noticia produjo igual repercusi6n mundial
que la caida de ]a ciudad. Lo que antes fue dolor y an-
gustia se convertia en jubilo y algazara. En Buenos
Aires, ustedes lo saben, una multitud que celebraba al-
borozada el anuncio de la reconquista de la ciudad en-
contr6 en una avenida portenia a una mujer en cuyo espi-
ritu y en cuya voz se aposenta la poesia, la llev6 consigo,
y subida a un monument la hizo cantar, con voz ardida
de pasi6n, el canto perdurable, hecho de energia y afan
de future, que es "La Marsellesa"
Unos aiios mais tarde, en ocasi6n feliz y viaje me-
morable que nunca podr6 apartar de mi memorial, periplo
imborrable donde vertia mis mas intimas aspiraciones,
visit( la ciudad de maravilla, vislumbrada siempre a tra-
ves de lectures. Que aire rumoroso. que gris peculiar
matizaba a las cosas, a los edificios y a las gentes. Una
atm6sfera particular daba pabulo a la idea obsesiva: es-
tabamos en Paris. Caminabamos mi esposa y yo -pareja


-73-











que habria con sus paseos europeos su sendero hacia el
futuro- y nada indicaba aquella gesta secret, aquella
dureza de la ocupaci6n que habia envuelto a la ciudad
famosa, que la habia encerrado en una muralla de hosti-
lidad y de iracundia. Un content y azoro intimo palpi-
taba en mi al descubrir lugares ya conocidos a traves de
la distancia. Recorriamos los Campos Eliseos hasta des-
cansar junto al Arco de Triunfo, peseAbamos por la Rue
de Rivoli o por la Rue de la Paix y nos sentabamos fren-
te al gran estanque de las Tullerias. Quien podria sospe-
char que en ciudad tan populosa el viajero podia des-
cansar en un sitio umbrio de tanta hermosura como en el
recoleto jardin del Palais Royal? Incansables, visitaba-
mos cada sitio famoso y humilde de la ciudad dos veces
milenaria, cuya gracia propia parece confluir en ese en-
suenio de Paris ese mito creado por siglos que se aposen-
ta en la memorial de todo hombre culto.
2. Mito y Ensuenio de Paris

En la lontananza grisacea, por entire el celaje de una
bruma que gana por instantes una suave tonalidad do-
rada, percibe el caballero la ciudad afiorada. Mucho ha
suspirado por ella. Mucha ha deseado estar entire sus
muros, pasear por sus senderos urbanos. Dentro de unos
minutes podra comparar sus impresiones del moment
con los cuadros que su imaginaci6n ha trazado. Aquella
ciudad que se acuesta en la lejania ha martillado incesan-
temente en su cerebro. Ha pensado en muchas ocasiones
en los monumentos famosos, los museos renombrados,
los admirables parques y sardines, los reputados sitios
donde la gente hace galania de su ingenio. Ha sofiado
horas y horas, a travys de afios, por este minuto que ya
se acerca. El viajero, de cualquier parte, venido de al-
guin punto del planet, aproxima sus pasos a Paris.
ZCuantas veces ha ocurrido esta escena que aqui bo-
quejo? ICon cuanta frecuencia no ha llegado con seine-











jante animo un nuevo viajero a la ciudad de Paris? En
los dos mil anlos de existencia de la capital de Europa
viajeros innfimeros han arribado a ella impelidos por los
ideals mas divergentes, por las causes m's varias. Pa-
ris los acoge en su seno, y alli, en los barrios de tanta
nombradia, en las calls relucientes o en las callejuelas
apartadas, reposa el extranjero. Esta escena se ha repe-
tido punto por punto desde aquellos apartados afnos de
la Edad Media en que escolares de todos los paises eu-
ropeos llegaban a la Sorbona ilustre a recibir sus ense-
fianzas.
"Caballeros, si a Francia ides
por Gaiferos preguntad",
dice asi el viejo romance carolingio. Gaiferos rodeado
por las nieblas de los mas olvidados tiempos medievales
va a Paris en busca de su madre que lo tiene por muerto.
En disfraz de romero encamina su vida por senderos de
romance para obtener el reconocimiento de su madre la
condesa, y su existencia perenne en la voz cantarina del
pueblo:
"44Andando por sus jornadas
a Paris llegado han;
las puertas hallan cerradas,
no hallan por donde entrar,
Siete vueltas la rodean
por ver si podran entrar,
y al cabo de las ocho
un postigo van hallar".

El ensueino de Paris, "Paris la grande", como expresa
otro cantar, se cierne sobre la imaginaci6n de los euro-
peos, y despues de los americanos, centuria tras centuria.
Otro caudillo del medioevo fija a sus capitanes de pro
esta meta de sus trabajos y de sus triunfos hazafiosos:


-75-









4Hora es, mis caballeros,
de ir a Francia a holgar,
pues llevamos harta honra
y dineros muchos mas".
Honra y dinero, ansias de jolgorio y preocupaciones
de studio, destierros politicos y veleidades de la fortune
han Illevado a los hombres de epocas y paises mnuy disi-
miles a ese centro de nuestra cultural y civilizaci6n. Mu-
chas vidas cruzan sus caminos sobre el meridiano de Pa-
ris. En los lugares mas inesperados, en las calls sin im-
portancia perdidas en el inmenso crucigrama de la ciu-
dad ,encuentra el viajero la huella del paso de algun
hombre celebre de los mas apartados rincones del orbe.
En esta o aquella casa una lipida avisa: "Aqui vivi6.. ."
y a continuaci6n el nombre de alguxn ilustre italiano, ale-
main o ruso, de un dramaturgo noruego o de un politico
espafnol. En la antiquisima iglesia de San Roque una
tarja entire otras advierte que alli volvi6 a la fe de Cristo
el eminente novelist italiano Alejandro Manzoni. Y los
ejemplos podrian seguirse si no temieramos aburrir a us-
tedes.
iCuantas huellas de cubanos en la bimilenaria ciu-
dad! Cuantos recuerdos de nuestras luchas emancipado-
ras, de nuestros escritores famosos, en los rincones de
Lutecia! Empujados por afanes de studios, o por causa
de sus ideales separatists muchos cubanos han dejado
en aquella ciudad las memories de anos felices o luctuo-
sos. En este trabajo hemos querido recoger las relacio-
nes que algunos de estos escritores han tenido con aque-
lla capital, que ha representado, para ellos, como para
muchos otros, un faro luminoso en la distancia.

3. Luz Caballero y Ia Cultura Francesa
Hace pocas semanas, Jose de la Luz Le6n, el autor
de "Amiel" y de "Benjamin Constant", ha publicado en
un periodico de nuestra ciudad una cr6nica, Agil y amena


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comrno suya, sobre los actos que con motivo del bimilena-
rio de la ciudad de Paris estan celebrandose en La Ha-
bana. El ilustre escritor y diplomatico, con leve tono me-
lanc6lico, confiesa en ese trabajo cudnto debe nuestra
cultural a la francesa. De este tema se ha ocupado recien-
temente, con brillantez, don Gustavo Pitaluga. Cita Luz
Le6n en ese articulo algunos de nuestros escritores que
mAs deben al genio frances, singularmente Enrique Pi-
fieyro, Emilio Bobadilla y algn otro. Sin embargo, la
menci6n de Jose de la Luz y Caballero entire otros cuba-
nos tocados por la gracia francesa, no se parece tan
exacta. Porque aunque aque! maestro excelente nutrio
su espiritu en las fuentes del pensamiento galo, no era,
como espero sefialar en esta ocasi6n, muy partidario y
amante de la cultural, el arte y los modos de vivir fran-
ceses.
Todos sabemos que en 1828 emprendi6 Luz aquel
largo periplo europeo que le permiti6 conocer a sabios,
politicos y escritores de envergadura. HFie releido en estos
dias las cartas que el habanero describe a su madre, dofia
Manuela Teresa Caballero, desde Paris, donde habia
llegado a principios de 1830. Recordemos que alii publi-
c6 su traduccion del "Viaje por Egipto y Siria" del Con-
de de Volney. Asiste a las tertulias de Cuvier. Visita a
Versalles y Saint-Cloud. "En el primero -dice- he ad-
mirado el triunfo del arte; en el segundo me ha encantado
la naturaleza". Compra libros. Estudia y trabaja. Cuim-
pie los encargos femeniles de las muchachas de su casa.
Pero, no obstante, no se encuentra a gusto en la capital
de Francia. En una postdata confiesa a prop6sito de un
recuerdo familiar: "lloro de ternura y gratitud'. Y a la
madre aclara: "no hay miedo de que yo prolongue mi
estancia". Sus cartas desde Paris no recogen ninguna
impresi6n de la gran ciudad, de sus lugares celebres, de
sus habitantes. Habla de su visit a Cuvier, de political
europea, pero tambien de su asistencia djaria a casa de


-77-









un callista. Ninguna nota, ninguin detalle transparent
su impresi6n primera de Paris.
-Que distinta su actitud en Alemania y en Italia!
Alli si se siente a gusto. De su estancia en Hamburgo y
otras ciudades germanicas confiesa: "Ya se puede infe-
rir que en este pais estoy en mis glorias". Y alaba el
trato e instrucci6on de las gentes, su honradez y sinceri-
clad. El 7 de septiembre de 1830 parte de Dresde para
conocer a Goethe. Elogia la belleza de Berlin, la abun-
dancia de sus establecimientos, sus muchos sabios. En
cuanto arriba a Italia su Diario de Viaje, comprado en
Inglaterra, casi inmaculado durante su estancia en Fran-
cia, se llena de rdpidas notas, de acotaciones precisas,
de datos innuimeros acerca de monumentos y lugares fa-
mosos. A Saco describe lo siguiente: "4Aconsejo a vuestra
merced que, si viene a Europa algfin dia, por ningqin mo-
tivo deje de visitar este pais. En el recibira impresiones
que jams le haran experimentar Londres y Paris".
Cuando al anio siguiente retorna a Francia, igual silen-
cio acerca de sus impresiones. S61o al llegar a Burdeos
describe a Jose Luis Alfonso una epistola donde pinta con
levedad un paisaje frances, "lo mas pintoresco -dice-
de cuanto hasta ahora he visto de la "belle (por antifra-
sis) France"'. Esa es ]a conclusion a que llega Luz acerca
de la belleza e interns de ese pais, Comprendemrnos que
le molesta la frase traditional sobre la "bella Francia".
Con las notas aportadas creo que podria confirmar-
se cierta indiferencia y desden de Luz hacia la naci6n
francesa. Si recorremos las numerosas paginas de sus
"Aforismos", tan apretadas de comentarios mnarginales a
toda cuesti6n humana, hallamos nuevos datos en apoyo
de nuestra tesis; veremos que sus impulses educativos no
iban dirigidos hacia la cultural y civilizaci6on francesas,
sino que, por contrario, se apartaban radicalmente de
ellas. En una nota de 1855 expone: "Mejor nos estaria
inglesarnos algo, que no afracesarnos mais de lo que es-
tamos; ya por la misericordia de Dios no estamos toda-


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via en grado de germanizarnos AdvertirAn ustedes
claramente la jerarquia exacta en que Luz sitia a la cul-
tura francesa.
El arte frances no queda mejor ubicado en sus apre-
ciaciones. "No admito -dice- la comparaci6n entire la
Grecia y la Francia; los franceses, en el arte, cuando mas,
Ilegan a aprender, esto es, siempre copiar; los griegos es
verdad que tambien aprendieron algo, pero inventaron
mucho. Los adjetivos que dedica a los franceses en sus
aforismos son siempre adversos: batallosos, presumidos.
inocentones, superficiales. Aunque revela cierta prefe-
rencia hacia Chateaubriand, al leer su vida de "Rance"
anota lo siguiente: "En los franceses se ve la susceptibi-
lidad y "faroleria" hasta en los rigores del claustro".
Contra la admiration que otros cubanos de su tiempo
sintieron pot Victor Hugo, por ejemplo su discipulo
Enrique Pifieyro, Luz al hablar sobre el estilo literario se
pregLunta: "Y, Ique diremos de la hojarasca del dia? iDel
hacinamiento, de comparaciones, expresiones y palabro-
tas, y prolijidades a lo Victor Hugo?". Y agrega: "iQue
dificil es ser griego!! La afectaci6on es insoportable".
La mente de Luz y Caballero dedicada ferreamente
a la elucubraci6don filos6fica, entregada a prop6sitos pe-
dag6gicos, ceniida a several pautas eticas, mal podra pre-
ferir el juego deleitoso del arte. No es de extraniar que
censure a los franceses su literature inclinada mais a Ia
aimenidad que a la especulaci6n intellectual. En torno a
::Las confesiones de un hijo del siglo" de Alfredo de
Musset, indica: "Los franceses escriben para el goce, no
para la reflexi6n". Este rasgo es, para el maestro de "El
Salvador", negative, sin que pueda estimar los fines pro-
pios de todo arte que no caiga dentro de las estrictas
normas de la didactica.
No obstante, en otro aforismo, logra componer un
paralelo que parece anunciar cierto prejuicio hacia las
nieblas germanicas, al hablar acerca del modo como


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suefian los franceses y los alemanes. Esta glosa comien-
za con estas palabras: 44"Los franceses suenan despiertos
y en pleno dia, formulando sus suefios con una lucidez
que compite con la meridiana. Es tan de dia que de gol-
pe desaparecen los fantasmas. Los alemanes, por el con-
trario, para sofiar tienen que esperar la noche, o por lo
menos, magnetizarse. entregarse en manos de la fanta-
sia, etc., etc.". Mas concluye: "En una palabra, los pri-
meros s6olo nos ensefian a refutarlos, los ultimos a respe-
tarlos, s6lo porque algo nos compensan 10s vertigos y
pesadillas que nos hacen pasar".
La posici6n filos6fica de Luz y Caballero apoya sus
proyecciones en los postulados de Descartes, pero, en li-
neas generals, persiste en los indices de pensadores in-
gleses como Locke y Hume. Por tanto, entire los escri
tores cubanos del pasado siglo, no fue el maestro de la
generation del 68 de los mxnAis adictos a la cultural y civili-
zaci6n francesas. Habia como un sello especial de su es-
piritu que le llevaba a preferir otros m6dulos culturales.
de estirpe sajona y germAnica. Continuando el apego de
su tio, Jose Agustin Caballero, Jose de la Luz estimaba
que su pais debia regirse por las normas de esos paises
no latinos. La latihidad esencial que descubrimos en tan-
tos otros cubanos de su siglo, desde Del Monte, hasta
los finiseculares, como Marti y Varona, no se advierte
en los ideales de aquel severo mentor laico. Y aun cuan-
do fue uno de los primeros escritores cubanos que visi-
taron a Paris no nos leg6 nfingun reflejo important de
su paso con aquella ciudad.
4
4. Paris en el Recuerdo de Marti

Quien haya leido las obras completes de Jose Marti
guarda memorial seguramente de las paginas periodisti-
cas que se hallan cobijadas bajo el titulo "Cr6nicas eu-
ropeas". Entre ellas destacan sus noticias y sus coloridas
descripciones las que estan dedicadas a informar y glosar









Ia compleja vida francesa posterior a la derrota de 1871
y a la instauraci6n de la Tercera Repuiblica, Estas cr6ni-
cas, escritas durante el largo period neoyorquino de
nuestro grande hombre, hechas con el material informati-
vo de los filtimos acontecimientos europeos, se realzan y
embellecen a virtud del poder evocative de nuestro escri-
tor. Las impresiones recibidas durante sus dos breves es-
tancias en tierras francesas forman la substancia de es-
tas cr6nicas de perdurable encanto. Las cuartillas sobre
la vida parisina fueron lugar propicio para que el pros-
cripto dejara volcar sus recuerdos en torno a la capital
francesa.
Permitaseme un pequeno apunte acerca del transit
de Marti a traves de Francia. Por dos ocasiones estuvo
en aquel pais. En diciembre de 1874 parti6 de Madrid,
acompaniado del fraternal Fermin Valdes Dominguez.
Juntos vivieron breve tiempo en Paris. En el Havre se
separaron ambos amigos. Marti embarc6 hacia Nueva
York, haciendo escala en Southampton. Fermin qued6
en Europa. Marti, pocas horas despues de arribar a Nue-
va York, sigui6 rumbo a Mexico. En Paris habia reco-
rrido, cogido del brazo del robusto Fermin, los bouleva-
res rumorosos de multitud, el cementerio del "Pere La-
chaise"; habia visitado exposiciones de pintura, admi-
rado a los grandes poetas de la Francia inmortal. Salia
con un ejemplar de "'Mes fils" de Victor Hugo, que iba
a poner en prosa castellana. El anciano poeta de la bar-
ba florida levantaba oleadas de admiraci6n en el oven
patriota de encendidos ojos.
Cinco anios mas tarde, habiendo salido de su se-
gundo destierro en la Peninsula, volvi6 a recalar en Pa-
ris. Ya se internal con mayor conocimiento por los veri-
cuetos de la ciudad, asiste a reuniones y fiestas, palpa en
la inmediato ese profundo resuello de una naci6n que se
reorganize. Atiende al uittimo suceso literario, al uiltimo
escandalo politico. Conoce a Sarah Bernhardt en una
fiesta organizada en beneficio de las victims de una


-81-









inundaci6n ocurrida en Murcia. Sobre esta actriz genial
describe en frances una cr6nica que habra de aparecer en
"The Sun", el peri6dico neoyorkino. "Paris es grato,
pero a la corta no mas", escribira anios mas tarde a su
amigo Estrazula. En medio del crudo invierno embarc6
de nuevo hacia Nueva York, donde llegaria el tres de
enero de 1880.
/Cuantos ninios y adults no han leido con emoci6n
esas paginas maravillosas de "La Edad de Oro"' dedi-
cada a la Exposici6n Universal de Paris, en 1889? 7Se
querrA una descripci6n mas viva, una luminosidad ma-
yor, un poder de captaci6on mas vigoroso que el que hace
gala Marti en esas paginas dedicadas a los nifios de
America? S61o el dominio de sus recuerdos y esa facul-
tad grande de reconstrucci6n vibrant con los que per-
miten al escritor ofrecer un panorama de ia exposicio6n
y de Paris como el que entregan esas paginas. Y cons-
ciente de su poder era el escritor cuando en el iltimo
nfimero de su ejemplar revista incluia este fragmento de-
licioso:
itQue si era verdad todo lo de la Exposicion?".
Una seniora buena le arm6 una trampa al hombre de "La
Edad de Oro". Iban hablando del articulo y ella le dijo:
"Yo he estado en Paris"
"Ah, sefiora iqu e vergiuenza entonces! jque habra
dicho del articulo!
"No, yo he estado en Paris porque he leido su ar-
ticulo".
De modo similar ocurre con todas esas cr6nicas
francesas que hablan del ultimo suceso politico, de la vi-
da c6moda y regalada de Paris, del libro reciente, de
modas y de teatros. Parece que el escritor estaba alli,
frente a aquel vario espectaculo tan periodisticamente
reproducido. Y sin embargo, estas cr6nicas las escribi6
en Nueva York, entire 1881 y 1882, para publicar en "La
Opinion Nacional de Caracas. Pagale este periodic


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cincuenta pesos venezolanos por estos articulos mensua-
les. No envi6 mas correspondencias de este cariz porque
quisieron poner a su pluma ataduras que no aceptaba.
Pero han quedado estas cr6nicas que constituyen uno de
los galardones mas preciados de este gran periodista,
que fue Jose Marti.
Muchos de esos trabajos permiten asomarnos a la
existencia de la gran urbe. Espigando aqui y alli apun-
tamos observaciones muy agudas sobre el caracter multi-
forme de Paris y de sus habitantes. Sus grandes aconte-
cimientos mundanos parecen resumirse en esa descripcion
resplandeciente de una noche de gala en Ia Gran Opera.
"Alas se busca el hombre en las espaldas -dice- al
entrar por aquel amplio atrio y pasear por aquellas altas
b6vedas, y subir, como hormiguilla avergonzada por
aquellas gigantescas escaleras'". Anotaciones semejantes,
sobre el hecho de que cada extranjero se cree en Paris
como en su tierra, o sobre la mujer frivola de la capital,
revelan la aguda mirada conque descubren aspects di-
versos de una poblaci6n en la cual habit muy poco
tiempo.
Los comentarios a la political francesa, much mas
encrespada despues d ela mutilaci6n prusiana, de la hu-
millaci6n sufrida, anega estas cuartillas de Marti. A cada
moment brota la glosa a las batallas parlamentarias de
Gambetta, los incidents entire los politicos intrigantes de
a hora, la lucha entire bonapartistas y republicans, los
debates en torno a la ley del divorcio, tan escandalosa
;ara aquellos tiempos. Toda la agitaci6n de un moment
politico esta recogida en esas cr6nicas. Pero no quedan
ahi los variados apuntes de este periodista. No cierra sus
observaciones a la politico, much mas en un pais de la
tradici6n artistic y literaria de Francia. Por eso comenta
y analiza el filtimo libro, las exposiciones de arte, el re-
ciente estreno teatral.
No es proposito de este trabajo incluir las semblan-
zas critics que Marti hace de algunos autores franceses


-.83-











en esas paginas neoyorkinas. De mucho3 fija en brevet
lines, siempre coloristas, muy atenidas a su tendencia
critical de aspiraci6don impresionista, unos cuantos trazos
bien ajustados. Asi habla de Alfonso Daudet, de Jules
Clareti&, de Renan, de Zola y los Goncourt. En torno a
Victor Hugo, ya lo he dicho, toda su admiraci6on expand
sus rayos por estas piginas. Habla de los festejos efec-
tuados al cumplir el magno poeta ochenta anios ,el amor
que le demostraba el pueblo de Paris, las campanias ge-
nerosas que llevaba a cabo el autor de "Los Miserables"
en pro de todo pueblo irredento.
Y habla Marti en estas cuartillas evocadoras, como
exegesis al dato escueto de las agencies de noticias, de
las operetas recientes, de las comedies ingeniosas y del
circo famoso de Paris, de la "Odette"' de Sardou, y de la
elecci6n para academico de Sully Prudhomme, y de los
homenajes que se le rindieron cuando ocup6 su sill6n en
la Academia Francesa. Era Prudhomme para Marti:
poeta de mente osada, coraz6n puro y lengua casta"tt
Y id6nde dejamos a Paris? C6rmo queda la ciu-
dad donde estos acontecimientos se desarrollan? Paris,
en tanto, vive su vida febril, impaciente y suntuosa. "Pa-
ris duerme vestido", dice Marti. "'El invierno -afiade-
es una noche brillante y prolongada". Toda la existencia
magica de la Ciudad-Luz aparece en leves apuntes mos-
trando el resplandor de su actos invernales, el hervidero
de las luchas parlamentarias, el bullicio de las gentes que
gozan los primeros vientos de noviembre.
La representaci6on de Paris en distintos autores de
nuestra literature cubana alcanza nivel singular con es-
tos cuadros periodisticos compuestos por Jose Marti.
Paris tambien, para este ahincado defensor de lo ameri-
cano, para este paladin de la autoctonia de nuestras artes
y nuestras letras y de nuestra political, aparece en lonta-
nanza como una tentaci6n que hay que apartar de la men-
te y la sensibilidad de los artists del nuevo hemisferio.


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.uando defiende a su America, a nuestra America el
nombre de Paris es como una luz desviadora de algunos
americanos que desprecian su linaje: "Los que no tienen
fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les
falta el valor a ellos, se lo niegan a los demas. No les
alcanza a! arbol dificil el brazo canijo, el brazo de ufias
pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de Paris, y di-
cen que no se puede alcanzar el airbol. Hay que cargar
los barcos de esos insects daniinos, que le roen el hueso
a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrile-
fios, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni. de
sorbetes". "Estos nacidos en America -aliade- que se
averguienzan, porque llevan delantal indio, de la madre
que los crio6, y reniegan ibribones!, de la madre enferma,
y la dejan sola en el hecho de las enfermedades!
En este recuento del reflejo de Paris en nuestra li-
teratura, el aporte de Jose Marti nos ofrece un caudaloso
material embellecido por su estilo, un trozo de historic
francesa y una teoria americanista en su ubicaci6n cer-
tera del destiny y proyecci6n de Paris sobre nuestras
tierras nuevas.

5. La Tumba de un Cubano en Paris

Enrique Pifneyro fue uno de los fundadores de la
nacionalidad cubana. No tan s6lo por su labor como es-
critor, sino tambien como orador de la emigraci6n y
como enviado diplomatico, toda su larga vida estuvo al
servicio de la causa separatist cubana. Durante la gue-
rra de los Diez Afnos la voz tribunicia de Pifieyro es la
que alcanza mayor nombradia entire los cubanos exila-
dos en Nueva York. Dos importantes publicaciones re-
volucionarias fueron colocadas bajo la direcci6n de este
discipulo de don Jose de la Luz, a cuyo alrededor se
congregan las mentes ma's alertas y preparadas entire los
grupos de desterrados, Posteriormente, fu( enviado en
viaje diplomaitico a las repuiblicas del Pacifico. con la


-85-











finalidad de allegar fondos y agrupar voluntades en la
defense de nuestra guerra de independencia. Y todas
estas empresas patri6ticas no le impiden ir escribiendo
sus libros, que le darn un alto lugar entire los escritores
del pasado siglo.
Durante nuestra estancia en Paris, tuvimos ocasi6n
de visitar la tumba de este ilustre cubano. Despues de
concluida la guerra de los Diez Afios, con el Pacto, que
fue tregua, del Zanj6n, se install Enrique Piiieyro en
Paris, en 1882. Habia regresado a Cuba al terminar la
guerra con el objeto de gestionar la devoluci6n de sus
bienes y los de su hermano Ricardo, que habia sido muer-
to a bayonetazos por las tropas espanioles. Segqun el mis-
mo narra -en las notas que puso a su bibliografia pre-
parada por Domingo Figarola Caneda- la estancia en
La Habana se le hizo impossible. En esos apuntes con-
fiesa que el gesto fanfarr6n de los voluntarios y la ex-
tremada suspicacia de las autoridades coloniales le obli-
garon a salir del pais, embarcando a Francia.
Varias veces habia estado anteriormente en Euro-
pa; habia visitado Espafia, Italia y Francia, en viajes
urgidos por preocupaciones revolucionarias. De su reco-
rrido por Italia escribi6 unas "Notas de viaje" que mas
tarde incluy6 en uno de sus libros. "Estudios y confe-
rencias", pero no conocemos sus primeras impresiones de
Francia. Sin embargo, si tenemos muchas noticias sobre
su establecimiento en la capital francesa a partir de 1882
en la de Chausee Muette. En Paris viviria hasta el mo-
mento de su muerte, ocurrida en 1911. El mismo aino que
se install en Paris cas6 con dofia Clara Poey, con la cual
tuvo dos hijos, Clara y Enrique Federico. Este I1timo se
suicide en 1914 arrojandose al Sena.
Desde su llegada a la "Ciudad Luz' su producci6n
literaria se regulariza, comienza a publicar sus libros mas
famosos y a colaborar en los peri6dicos y revistas mas
afamados de Europa y de America. Al advenir la Re-


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pUblica le fue ofrecida a Pinieyro una cktedra en nuestra
Universidad en la cual explicaria las literaturas moder-
nas extranjeras, pero no quiso abandonar Paris, ya por
su edad avanzada -habia nacido en 1839- ya por otras
razones que no conocemos. Es durante estos afios cuan-
do recibe la visit de Jesus Castellanos, el autor de "La
Conjura", quien cont6 despues en un articulo periodisti-
co la conversaci6n que tuvo con el anciano escritor y re-
volucionario.
En 1911, como ya dijimos, muri6 don Enrique en
Paris. Sus restos fueron enterrados en el famoso cemen-
terio de "Pere Lachaise". Segufn las noticias que tenia-
mos su tumba estaba situada frente a la de Alfredo de
Musset, el celebre poeta, pero durante la visit que hi-
cimos al cementerio pudimos comprobar ]a inexactitud
de este dato.
A menos de cincuenta pasos de su entrada principal,
en la acera izquierda de su avenida central, y no frente
a la tumba de Musset, que esta en la calle siguiente, en-
contramos la sepultura de nuestro escritor. De tamanio
reducido, como la mayoria de las que alli se encuentran
mide menos de un metro y medio de largo y uno de an-
cho. Una pequenia estatua que represent una mujer en
actitud suplicante adorna la tumba sencilla. En la .1-
pida horizontal que la cubre se leen los nombres de Te-
resa Poey de Pifieyro y de Ricardo Pinieyro y Poey,
muerto en la nifiez ya que aparecen junto a su nombre
las fechas 1872-1874. A su lado se halla e! nombre de
Federico Pifineyro, muerto en 1885. Los dos ufltimos nom-
bres que aparecen en la inscripcion sepulcral son los de
don Enrique y los de su hijo Enrique Federico. En la
parte posterior de la sepultura se ve una inscripci6n, se-
guramente de caracter administrative, que tiene la fecha
1880, tal vez el afio en que fue adquirida la tumba por
la familiar Pinieyro.
Los numerosos visitantes, venidos de las naciones
mas diversas, pasan de largo junto al sepulcro del es-


-87-









critor cubano. Van a ver ]a tumba de Musset, de Cho-
pin, de Rossini o de Sarah Bernhardt. La sepultura de
don Enrique Pinieyro -gran patriota y escritor, el primer
critic literario de nuestro siglo formative, fervoroso ad-
mirador del genio frances- queda en el Pere Lachaise,
olvidada aun de sus propios compatriotas.

6. Escorzos Cubanos en el Paris Finisecular

Alrededor de estas figures principles como Luz y
Caballero, Marti y Pifieyro -cuyas relaciones con Pa-
ris y con la cultural francesa hemos bosquejado -halla-
mos un numero crecido de cubanos del pasado siglo, de
varia indole y de condiciones muy diversas, que por las
siuosidades de sus biografias dejaron estampadas sus
huellas en esa encrucijada del mundo que es Paris. De
muchos de ellos s6olo quedan como testimonio de su paso
por aquella ciudad breves epistolas, referencias muy es-
casas o de valor precario para constituir una secci6n mAs
en este intent de apuntar vinculos de nuestra historic
con la bimilenaria urbe del Sena. Entre esas anotaciones
leves y apresuradas podriamos seleccionar muchas de las
que aparecen en la correspondencia que tantos cubanos
ilustres sostuvieron con Jose Antonio Saco, tal como se
encuentran reunidas en el tomo preparado por Jose An-
tonio Fernandez de Castro, "Medio siglo de historic
colonial". Pero no hemos querido sino senalar los posi-
bles rumbos que podria seguir una several investigaci n
sobre este tema.
Nos lleva todo esto de la mano hacia el papel des-
empefiado por la capital francesa como asiento de mu-
chos de los revolucionarios cubanos en el exilio. Las
corrientes de cubanos emigrados se encaminaron -como
ustedes saben- principalmente hacia los Estados Uni-
dos, Mexico, las Antillas y las republicas centroameri-
canas. Sin embargo, los cubanos de mayor cultural pre-
ferian en muchas ocasiones al viaje mas largo y costoso


-88-










hasta el antiguo continent que les anunciaba un sinfin
de goces intelectuales y artisticos. Asi muchos se diri-
gieron hacia Paris,
De estos emigrados revolucionarios hemos extraido
el caso notable de Enrique Piieyro. Mas podriamos ania-
dir, con brevedad, el period europeo, bien corto por lo
demas, de otro de nuestros critics de mayor relieve li-
terario, Rafael Maria Merchan. Habia salido de Cuba
en las primicias de la Guerra Grande y el ejercicio del
periodismo fue durante estos afios su sosten en los Es-
tados Unidos. A fines de 1871. embarc6 hacia Europa y
recall, como etapa obligada, en Paris. Alli se mantuvo
en contact con el Conde de Pozos Dulces y con Jose
Antonio Saco, para quien reuni6 algunas noticias de in-
teres que el ilustre poligrafo requeria para su "Historia
de la Esclavitud". En el peri6dico "La LibertP", que en
1866 fund Emilio Girardin, public Merchan algunos
trabajos relacionados con los problems cubanos. De esta
visit a Paris conservamos una pagina reflexiva, escrita
el 23 de abril de 1872, titulada "La Cipula de los Inva-
lidos". En prosa vagorosa, con simbolismo un tanto
intrascendente, Merchan compare el ocaso del sol, visto
desde los Invalidos, con la carrera gloriosa del Gran
Corso.
Seg un se aproximan los anios finisecular, seguin crece
en Ia America hispanica una etapa de auge econ6mico,
Paris atrae con mayor fuerza si cabe a nuestros escrito-
res y artists. El simbolismo y el decadentismo excitaba
la imaginaci6n de muchos hispano-americanos que co-
menzaban a asomarse a las letras. Hasta ese momnento
mrnuchos de los cubanos que van a Francia lo hacen im-
pulsados por afanes de studio o por identificaci6n con
el papel desempenado por la naci6n gala en la defense
de los ideales liberals y democraticos. Pero por los afios
ciltimos del siglo los destellos de la vida bohemia, la
atracci6n de figuras como la de Verlaine, el Barrio Latino


-890.








y sus noches ambiciosas de gloria, resultan el imAn ma-
yor para muchos jovenes cubanos.
No podremos detenernos en este punto en la obra
de los poetas que por su larga permanencia en Paris y
por utilizar como vehiculo expresivo la lengua francesa,
se alejan un tanto de los prop6sitos de este deshilvanado
trabajo. Nos referimos al caso de Jose Maria de Here-
dia, el cantor de los conquistadores espanoles, el autor
de "Los Trofeos", que en Francia alcanz6 los mayores
honors como poeta y constituy6 alli una familiar celebre
en la vida literaria francesa. No podemos igualmente es-
bozar la figure fina y nerviosa de Augusto de Armas, el
autor de '"Rimas bizantinas" a quien Ruben Dario en
"Los Raros" dedic6 paginas de admiraci6n y entusiasmo
por su labor poetica, aunque Alfonso Reyes ha puesto
despues algunos reparos en este homenaje al poeta par-
nasiano. De igual modo podriamos apuntar algunas no-
tas sobre Armando Godoy, otro poeta cubano que ha
dejado estampados su entusiasmo y fervor por las letras
francesas, empleando como instrument el idioma de
Racine y de Victor Hugo.
Mayor espacio tendriamos que dedicar a Emilio
Bobadilla, que hizo famoso en la prensa espafiola e his-
pano-americana su seud6nimo "Fray Candil". Durante
muchos afios este sarcAstico escritor envi6 sus correspon-
dencias llenas de dinamicidad, satiras y puntas aceradas
desde aquel Paris de 1900 que no sabemos cuanto se le
habia ahincado en el alma a este tropical. "Fray Candill"
public en "El Figaro" una series de articulos bajo la
denominacifn "Muecas de Paris", que despues reuni6 en
uno de sus vitriolosos libros. En muchos de estos voli-
menes, de prosa tan apresurada. de juicios tan unilatera-
les y apasionados, de observaciones tan agudas, hallamos
muchas estampas de Paris, de sus habitantes y de sus
costumbres. No podriamos escoger algunas entire ellas
con olvido desdefioso de otras, ya que siempre la vision
seria fragmentaria e incomplete. No obstante, indique-


._9(O









mos tan s6lo dos articulos de sendos libros caracteristi-
camente "fraycandilescos". En "A traves de mis servi-
cios", titulo tan delatador de la peculiar critical y del pe-
riodismo particularisimo que ejercia Bobadilla, tropeza-
mos con un trabajo, "Paris en agosto", fechado en 1902,
donde narra la prisa y desconcierto de la vida parisina,
la ebullici6n y algazara de sus noches invernales, la in-
tranquilidad y el desasosiego de sus habitantes produci-
dos por los "veloces" vehiculos y las pinturas er6ticas
de un genero excesivamente ultrarrealista. En otro libro
de Bobadilla, "Bulevar arriba, bulevar abajo", cuyo sub-
titulo, "Psicologia al vuelo", aclara c6mo realizaba sus
agiles anotaciones de personajes, libros y ambientes, en-
cuentra el curioso various trabajos con la denominaci6n
"Horas de Paris"T. Una de estas horas parisinas estA
Ilena de encantos para el viajero que treinta o cuarenta
anios despues ha seguido el mismo derrotero urbano
apuntado por "Fray Candill'1 en el articulo "En el impe-
rial de un omnibus". Desde el techo del vehiculo ve como
a vuelo de pajaro, echando la mirada sobre los castafios,
los techos y los puentes de Paris, lugares y personages
pintorescos que el viajero nunca logra despues olvidar.
Podriamos muy bien componer una amplia antoloqia de
los muchos sitios de la ciudad de los cuales ha dejado el
nervioso y hepatico escritor cubano una estampa henchi-
da de rAipidas pinceladas descriptivas, casi siempre mo-
jadas en el agrio humor que le di6 popularidad en ambos
continents.
Con los aportes parisinos de Emilio Bobadilla, pe-
netramos ya en pleno siglo XX, al cual no queriamos
incluir en esta platica. Poniendo, pues, colof6n a las re-
senias de autores y obras, nos falta por acotar la estan-
cia en la capital francesa de un autor que inaugura la
actual centuria en nuestra letras. Jesus Castellanos, en-
sayista y narrador de gran importancia, cuya temprana
muerte malogr6 una carrera literaria que hubiera dado a
nuestro pais los frutos mas granados de su ingenio y de


-91-









su estilo, tambien ha dejado en su obra tan dispersa dis-
tintas glosas de su paso por Paris. En este caso, tampoco
nos vamos a ocupar de fijar los m6dulos franceses que
influyen en su obra, ya que esto nos Ilevaria muy lejos.
Pero en los volfimenes que se publicaron despues de su
muerte hemos seleccionado algunos que recuerdan su via-
je a Francia en 1909. A su regreso public en el peri6dico
"La Discusi6n" varias cr6onicas entire ellas "Estampas
neo-seculares" que llevan el titulo "Los heroes de Reims"
y "La Danza de los Apaches", ambas de 1909. Del pro-
pio ano es la cronica "Pinieyro en su casa" donde relata
la visit que hiciera al anciano escritor. Estos trabajos
de Castellanos tal parecen reportajes de actualidad, muy
adheridos a las circunstancias, senialando en los dos pri-
meros articulos indicados, temas y aspects muy pinto-
rescos de la vida francesa. En estas cr6nicas la prosa
de Castellanos no decae, mantiene el estilo cuidadoso,
casi exquisite, que enaltecen sus mejores ensayos y na-
rraciones.
S6oo me resta, despues de esta sucinta exposicidon,
pedir excusas a ustedes por este trabajo. No vean en el
nada mas que un apremiado esbozo o bosquejo de las
multiples vinculaciones existentes entire Paris y nuestra
literature. Algun amigo qued6 extranado y confuso al
conocer los prop6sito de esta conferencia, ya que estia
maba no tendriamos material suficiente para emprender
este studio. Ya yen ustedes c6mo hemos encontrado
te eimonios, de divers valor, pero siempre interesantes,
en este periplo explorativo. Paris siempre se ofrece, pr6-
diga y generosa, para cuantos se le acerca con ademanes
de admiracion y de studio. Cabe solamente achacar a
mi impericia y apresuramiento los defects que rebosan
en el present ensayo.




--92-




















Enrique Labrador Ruiz

Contribuci6on a una bibliografia


FEBRES CORDERO G.


POR JULIO











Vestibulo

+. ,los papeles son la vida de un escritor, auique no
los publique jamas y no tenga, al cabo, m~rito a1guno.
Pero son la vida, o la raz6n de Ia vida, y esto es mucho...
escribir es un sacrificio. Hay que imponerse tareas, y cum-
plirlas; pero no arrastradamente como un castigo, sino en
son de guerra.. t
Enrique Labrador Ruiz: "El hombro desleido".
"Para mi hacer un libro es liberarse, sencillamente, de
una fuerza muerta que gravitaba sobre el espiritu, un las-
tre echado afuera, algo que se devuelve".
Enrique Labrador Ruiz: "Anteo".
En una calle cualquiera de la Habana tope con un
viejo amigo. Saltaron las tradicionales palabras del en-
cuentro y del saludo. Y luego, bruscamente:
--En que te ocupas?
-Pues veras. Estoy tratando de localizar a Labra-
dor Ruiz; quiero platicar con el de su vida y de su obra.
Obedece el prop6sito al hecho simple de que la lectura
de "La sangre hambrienta" ha sido para mi una especie
de revelaci6n. Crei siempre, a pies juntillas, que Galle-
gos representaba la 'cumbre de la novelistica noviconti-
nental. No que fuese el u nico novelist, pero si el mas
cimero representante del genero. Y conste que no entra-
ban en mi valoraci6n novelistas del tipo de Ciro Alegria,
hechos de improvise a la fama con alguna obra premiada
y mns r-pidamente vueltos -nuevos Elias- a la nada.
Me refiero uinicamente a escritores con larga obra y un
arte en continue process de superaci6n.
-Comparto tu criterio y aun extremaria el analisis
porque...












-Un moment. No desearia que mis apreciaciones
volanderas se prestasen a eufemismos y por ello procu-
rare precisarte los concepts. Para mi gusto Gallegos es
el mejor novelist del paisaje continental. Entendamos
bien: del paisaje. Pero su obra, con diferencias de mati-
ces, es substancialmente semejante desde "Donia Barba-
ra" hasta "Sobre la misma tierra", salvo aquellas que
primeras en el process creador ofrecen variantes lo6gicas:
"Reinaldo Solar", "La Trepadora", "El Forastero Con
respect al cuento, Gallegos no domina una tecnica pro-
pia. La mayoria de los suyos son esquemas de posibles
novelines y novelas, capitulos o borradores de ellos...
-No disentiria casi ni en un dpice de tu criterio,
pero -y "La sangre hambrienta"?
-Me entregaron un ejemplar para que redactase
una nota bibliografica y la revise de cuerito a cuerito. Me
interest sobremanera y la relei, pues me mostraba que
hay en America una novelistica de carActer aun mAs
acusado que ia misma de Gallegos. Ya no es la novela
de la tierra, ni siquiera una interpretaci6n del paisaje.
Aqui estar present el hombre de un rinc6n cualquiera,
sin atuendo heroico, pero con su angustia, su miseria fi-
sica y moral, su esperanza mesianica, hasta con su vo-
luntad de sacrificio. El paisaje se escurre y son los es-
cenarios las almas de las genes an6nimas, la gran alma
colectiva. .
Este dialogo me llev6 a comenzar un studio formal
de la obra de Enrique Labrador Ruiz. De ese studio
surgi6 la present bibliografia del novelist y unas cuar-
tillas en las que intent interpreter su process creador y
las modalidades de su estilo, procurando ceniirme en lo
possible al titulo que tal trabajo ha de llevar: Retrato de
un Novelista.
JULIO FEBRES CORDERO G.


-95-














CLAVE INTERPBETATIVA DE SIGLAS
Y ABREVIATURAS


A.-Augusta, revista italo-brasilera, Sao Paulo.
Acc. Hab.-Accion, diario. La Habana.
Acc. Mont.-Acci6n, diario. Montevideo.
Ad.-Adelante, diario. San Salvador C. A.
Ag.-Agonia, revista. La Habana.
AL-Alerta, diario. La Habana.
Alba.-Alba, revista. La Habana.
Alit.-Almanaque de Literatura 1951. Resimenes de informaci6n
mundial, Madrid 1951.
Am.-Amirica, revista. La Habana.
Ams.-Amrricas, revista. Washington USA.
AN.-American News, edici6n cubana, Miami, FL, USA.
Art.-Artigas, revista. Montevideo.
AT.-Atenea, revista patrocinada por la Universidad de Con-
cepci6n, Chile.
Ati.-Ateneo Iberoamericano, revista, Washington USA.
Av.-Avance, diario. La Habana.
B.-Bohemia, revista. La Habana.
BA.-Book's Abroad. University of Oklahoma Press. Norman
Okl, USA.
Bab.-Babel, revista. Santiago de Chile.
BBNM.-Boletin de la Biblioteca Nacional, Mexico.
BCL-Boletin de Cultura Intelectual. Rosario, Rep. Arg.
BCM.-Boletin del Colegio Medico. La Habana.
Bib.-Biblos, revista. La Habana.
Br.-Brfjula, revista. Paysandui. Urug.
C.-Carteles, revista. La Habana.
Cap.-La Capital, diario. Sao Paulo, Brasil.
Car.-Caracter, revista. Buenos Aires.
Cerv.-Cervantes, revista. La Habana.
Cl.-Claridad, revista. Buenos Aires.
Cla.-Clarin, diario. Buenos Aires.
Col,-Columna, revista. Buenos Aires.
CR.-El Crisol, diario. La Habana.


-96-











Cr,-Cr6nica, revista. La Habana.
CH.-Chic, revista. La Habana.
DC.-Diario de Cuba. Santiago de Cuba.
DCm.-Diario Comercial. San Pedro de Sula, Honduras-
DI.-Diario Ilustrado. Santiago de Chile.
DL.-Diario Latino. San Salvador C. A.
DM.-Diario de la Marina. La Habana.
DNY.-Diario de Nueva York.
DY.-Diario de Yucatan. Mfrida, Mexico.
EA.-EI Argentino, diario. La Plata, Repfublica Argentina.
EB.-Enciclopedia BritAnica.
Ecos.-Ecos, occasional. Arroyo Apolo, La Habana.
ED.-El Dia, diario. Quito.
Ed.-El Dia, diario. Tegucigalpa.
Edb.-El Debate, diario. Santiago de Chile.
Edeb.-El Debate, diario. La 1abana,
El.-El Imparcial, diario. Guatemala.
Elite, revista. Caracas.
ELP.-El liberal progresista, diario. Guatemala.
EIP.-El Pueblo, semanario. Santa Clara, L. V.. Cuba.
EM.-El Mundo. diario. La Habana.
EP.-EI Pais, diario. La Habana.
EPM.-El Popular, diario. Mexico.
EPue.-El Pueblo, diario. Montevideo.
Es.-Estudios, revista. La Habana.
Esp.-Espaiia libre, semanario. La Habana.
Espi.-Espiral, revista. Bogota.
Est.-Estampa, revista. Mexico.
Exc.-Excelsior, diario. Mexico.
ExcM.-Excelsior, diario. Managua C. A.
Fab.-FAbuIa, revista. La Plata, Repfiblica Argentina.
G.-Grafos, revista. La Habana.
GDN.-El gran diario La Naci6n, San Salvador C. A.
GdC.-Gaceta del Caribe, revista. La Habana.
Gen.-Gente, revista. La Habana.
Gr.-Grafico, diario. Mexico.
H.-Hoy, diario. La Habana.
Hb.--Habana, revista. La Habana.
HerC.-Heraldo de Cuba. Santiago de Cuba.
Hv,-Heraldo de las Villas, semanario. Santa Clara, L. V.. Cuba.
IC,-Informaciones culturales, mensuario. La Habana.
Inform,-Informaci6n. diario. La Habana.
L.-Luz, revista. La Habana.
LA.-Labor, diario. La Habana.


-97-












LC.-La Correspondencia, diario. Cienfuegos. Cuba.
LCamp.-La Campania, diario. La Habana.
LCr.-La Cr6nica, diario. Lima,
LD.-La Discusi6n, diario. La Habana.
LE.-La Epoca, diario. Tegucigalpa.
LEsf.-La Esfera, diario. Caracas.
Lib.-La Libertad, diario. Buenos Aires.
Lit.-Literatura, revista. La Habana.
LN.-La Naci6n, diario. Ciudad Trujillo.
LNac.-La Naci6n, diario. Buenos Aires.
LO.-La Opini6n, diario. Los Angeles, California, USA.
LOpi.-La Opini6n, diario. Santiago de Chile.
LT.-La Tribuna, diario. Asunci6n. Paraguay.
Lt.-Letras, revista, La Habana.
Ltr.-Letras, revista. Buenos Aires.
LU.-La Union, diario. Santiago de Chile.
Lun.-Las filtimas noticias, diario. Santiago de Chile.
LV.-La Vanguardia, diario. Buenos Aires.
Lv.-La Voz. diario. La Habana.
Ly.-Lyceum, revista. La Habana.
M,-Minerva, revista. Montevideo.
Man.-Maniana. diario. La Habana.
Mas.-M/stil, revista. Pan de Azucar, Uruguay.
Med.-Mediodia, diario. Guatemala.
MEN.-Mensuario del Ministerio de Educaci6on. Direcc
Cuitura, Cuba.
Merc.-E1 Mercurio, diario. Santiago de Chile.
Mult,.-Multitud, revista. Santiago de Chile.
N.-La Naci6n, diario. Santiago de Chile.
Nac.-El Nacional, diario. Caracas.
NacM.-El Nacional. diario. Mexico.
Nov.-Novedades, revista. Mxico.
Nort.-Norte, revista, Nueva York.
Nos,-Nosotros, semanario. La Habana.
O.-Orto, revista. Manzanillo.
Orig.-Origenes. revista. La Habana.
P.-Pueblo, diario. La Habana.
Pan.-Pan, sintesis de toda idea mundial, revista. Buenos
PL.-Prensa Libre, diario. La Habana.
PM.-El Pais, diario. Montevideo.
PR,-Pinar del Rio, revista. Pinar del Rio. Cuba.
RA.-Repertorio Americano, revista. San Jose, Costa Ri(
Raiz.-Raiz, revista. La Habana.
RBN.--Revista de la Biblioteca Nacional. La Habana.


-98-


:i6n


de


SAires.


ca.









RBNS.-.Revista de la Biblioteca Nacional, San Salvador C. A.
RC.-Revista de Cuba. Ministerio de Educaci6n, Direcci6n de
Cultura, Cuba.
RdA.-Revista de America. Bogota.
RG.-Revista de Guatemala. Guatemala.
RHM.-Revista Hisprnica Moderna. New York.
RL-Revista de Indias. Bogota.
RNC.-Revista Nacional de Cultura. Caracas.
RP.-Revista de Policia. La Habana.
RRM. Revista de Revistas. Mexico.
RS.-Reconstrucci6n Social, diario,. San Salvador C. A.
S.-Social, revista. La Habana.
SA.-Segundo Acento, revista. Bayamo, Cuba.
Sab.-SAbado, semanario. La Habana.
Soc.-Social, revista. Tegucigalpa.
Sem.-Semana, revista. Bogota.
T.-Tiempo, diario. La Habana.
TC.-Tiempo en Cuba, revista. La Habana.
Tr.-Trompo, revista. Buenos Aires.
Tri.-Trimestre, revista. La Habana.
Tw.-The Week, semanario. Miami FL., USA.
UA.-Universidad de Antioquia, revista. Medellin, Colombia.
UH.-Universidad de la Habana, revista. La Habana.
UN.-Uni6n Nacionalista, diario. La Habana.
V.-Vida, revista. Bogotia.
Vi.-Viernes. semanario. La Habana.
Viv.-Vivac, revista. Buenos Aires.
ZZ.-Zigzag,. semanario. La Habana.
I
ANDERSON Imbert, Enrique:
Enrique Labrador Ruiz, original escritor cubano.
LV, 30-V-1937.
AROCHA, Mercedes Carvajal de ("Lucila Palacios"):
Secci6n Interamericana. Entrevistas por correspondencia.
Enrique Labrador Ruiz.
Elite, No. 1383, 5-1IV-1952.
.BEDRI&ANA, Francisco C.:
Galeria de escritores cubanos. Enrique Labrador Ruiz.
Bib., nov, 1942, p. 3.
BO, Efrain Tomas:
Perdurabilidad creadora de un novelist. Diez afios de "La-
berinto" de Enrique Labrador Ruiz.
DM, 20-IV-1943.


-99 -










BUENO, Salvador:
Labrador Ruiz y su raz6n de arte.
DM. 20-111-1950.


CASTRO. Jose R.:
Labrador Ruiz. La novela gaseiforme.
EM. 13-VII-1941.
[Public6se en DY 8-1-1942; LO, 3-VI-1941; ELP, 24-
VI-1941].
Enrique Labrador Ruiz, novelist de la tierra cubana, esta entree
nosotros. Premio national de literature (sic) de su patria
en 1950. "Tengo treinta afios vividos en las redacciones de
los peri6dicos". Significaci6n de la obra de este escritor en
las letras de America.
DI, 7-1V-1951.
Enrique Labrador Ruiz.
EP, Anuario 1946, p. 22.


Enrique Labrador Ruiz, "primer lector de America".
Hb, 1937.
F. B. (Fernando Benitez):
La entrevista de hoy. Enrique Labrador Ruiz, novelista he-
cho en las redacciones.
NacM, 8-V-1942.
[Reprodfijola Gonzilez Scarpetta, Jesfis: "Onda corta.
Enrique Labrador Ruiz en Mexico". EM. 16-V-1942].
FERNANDEZ Cabrera, Carlos:
Ahora es cuando nace ]a novela americana, dice Labrador
Ruiz. Hay que desconfiar de esos libros que se escriben pen-
sando en Hollywood. Tres nombres positives de la literature
norteamericana: Cadwell, Faulkner y Ersking.
L. 20-IV-1947.
FERRER Gutierrez, Virgilio:
La critical suramericana tribute los mejores elogios a lahs iul-
timas obras de nuestro compatriota Labrador Ruiz.
At, 4-VIII-1944.
GASTALDI, Santiago:
La novela americana.
Art, agosto 1941.
[Reproducido en EM. 12-X-19411].
GERBASI, Vicente:
Un crey6n cubano. Enrique Labrador Ruiz. Viajero de la
an qustia.


-100-




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