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Apuntes biográficos de la célebre cantatriz sueca, Señorita Jenny Lind

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 Al publico de la Habana
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Digital Library of the Caribbean UFLAC

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Special Col1ections RAREBOOKS n l 42.0 L F2.5 t So

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Life-size portrait of Jenny Lind. painted dUl;ng the American tour, al't i s t unknown :, e,,"anee Collect i n n

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DE LA l JENNY LIND, .' '( l)( POR EL RlJlSEOR SUECO, m m ADORNADOS CON UN.MAGNIFICO RETRATO GRABADO EN ACERO, (TERCERA EDlClON.) lO o BABANA. IMPRENTA DEL FARO. m 1850. lA Ji --

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,. APUNTES BIOGRFICOS DE LA JENNY LINO, OO:ROaXDA POR Acompaados de un ret l'ato, sacado del original en New-York, y grabado en ace' ro espresamente pa'l'a esta publicacion. / [ARREGLADOS POR F. S. D1.] (TERCERA EDICION.) I HABANA:-1850.

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AL PUBLICO DE LA HABANA. A t, ilustrado pblico; dedico estos bt'eves l!pun tes biogrficos de la gran artista; que p1'onto 8e ha llar entre nosotros; esa sublime artista adornada con todas las cualidades que hacen encantadora y ama ble nuestra humana natu7'aleza. Las conquistas he chas por la que es el objeto de esta memoria, han sido las de millones de corazones, encadenados por su natural modestia, su ilimitada caridad y su incompara ble mrito. No desconozco con cuanto entusiasmo corres ponden tus generosos corazones esas gracias cuan. do se hallan reunidas en una persona, y mucho mas cuando esa persona pertenec al bell(J sexo, que con tanta razon cautiva tus s(mpatias: y por eso, al dedicarte este t1'ibuto ,de respeto hcia la gran can tatriz, confio merecer de tu reconocida generosidad una benvola acojida. F. S. M.

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/ La gloria del hombre pertenece la filosofa, la de muger la moral, la del artista su poca. La filosofia es el hombre, la religion es una sublime verdad, cuya esencia reside en el cora zon de la muger virtuosa, el artista representa su poca, la mis ma naturalez a c on toda su s a ntidad y sus encantos. nlestm madre comun como representante de la volntad divina, no puede mnos de resistirse a l exacto anlisis del hom bre. Junto al cardo na:ce la rosa, el sol sorprende las tinieblas y triste blancura de los campos se transform a en una bordada alfoII\ bra de esmeraldas, que entretege una mano poderosa, sin mecanismo que algunas gotas de rocio. Entre el artista y el hombre existe una inmensi dad; aquel es el espritu, este la materia. Cada artista representa un ments contra la incr edulidad; s no hubiera mas all, si los hombres furamos las plantas, unos mismos sen timientos, dominaran la especie humana. El artis.ta el ser privilegiado por esce lencia; l nos recuerda constantemente )a

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-6-virtud de nuestra alma. Yo rindo culto las artes paramar Dios! Entre las fiares, la que mas nos brinda contemp l aci 'on es la rosa; entre los seres animados, la muger. Si un soplo divino ha. infla mado su pecho, si la muger es artista, ella es l rosa de la sociedad. Contemplemos esta bella dar en JENNY LIND. Naci el6 de Octubre de 1821 en Estokolmo, capital de Sue cia, de padres pobres y honrados, que ganaban el sustento de su vida por medio de una escuela de primeras letras, regenteada por su madre, quien ayudaba en sus faenas su padre, hmbre enten dido en idiomas. Como carecian de toda clase de bienes de fortuna, se veian obligados egercer su profesion con asdua cons tancia. Pas Jenny su niez dedicada estudios muy diferentes de aquellos para los cuales su imaginacion fuera creada, pues su si tuacion, pecuniariamente considerada, no la permitia entregarse al cultivo del P!ematuro desarrollo de su gusto por la msica, que se manifestaba en ella desde la temprana edad de tres aos. Su gnio se revelaba 'desdes iilfan'C'a: siempre que llegaba unti meloda que llamase su atendOD, la repetia ton tal propiedad, q exitaba la adlt'iratM general. Su talento msic se aos, y sin 'CobecerIo ella ni sus patU'es; :su f-tituro d>estill 'Se defi'cubl'ia e n tbtlas I las acdDes de 611 vida. NaobaCa que:ilo fueseacOlnpaada de y apesr-d lb timch qUe padeciera eh su juv-lntud,jama8 sufr mieil'to algu 'no la afli"gi hasta el estrema de impedirle can'tar, nico pla'Cet y solaz de esta joven, q'e no ser 'as hu-biera visto
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-7-, por mejor decir qu se entpce.ll la par<. poner salvo del atrevdo del Q.QITIbre divinos privilegios que conc.edi ciertas y deter,pil1!uJIJ!I illml,s1 duda que el Hacedor quiso' en su Omnipotenqi. formar el <;larooscuro de este gran cuadro que llamamos II1updQ, su sacrosantos favores con un arg.? en su pecho ardia una llama divip.. se en sancnaba su vista, cuanto la ofrecia aq1,lel hasto natural que siempre infunde en las almas e.ll'lvadas todo lo que de prosico nos rodea en la vida material; comQ, Dios cuando en sus altos juicios se propone regar con su divina grilcia. el alma de un mortal se sirve sempre adornarla con los tos mas grandiosos, compatibles con el corazon humanQ, Lind sus a<;lorados padres un amor tierno y tuoso. Sublime perspectiva digna de la posteridaJ! Una vrge.n suspirando por la gloria para ComplJftirla c.on UpO(i padres ancianos! Naturalmente reservada y pensiltivi1 P!lreci, qtle era el solo medio que la Provi4enf;fia 4 la me. lanclica y sensitiva criatura, para _,i\l simpatjal! sus semejantes. De este modo lleg Jenny los D1,leve ajips: precoll.!'ln entendimiento, Qbserva40ra. instruidiJ, mas de lo, que debia esperarse su perp sus dQtes fsicas por el cop trario po' sufl'efon un Una actriz deepues oy sualmente cantar y eJe la ejecucion y gusto de esta artista en embrion, si !le J:lOS l a frase, visit sus padres con el fin de conocer la vo-/

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-9-cacon de la nia para el canto, y les suplic que no abandona sen' el tesoro que poseian, tratando de persuadirles que la dedi casen al t:eatro. La' madre que como otras muchas mugeres de la clase media en su pais, estaba dominada por esa preocupacion contra todo lo que es teatral, chocle al principio la idea; pero la resuelta actriz, convencida del bien que iba hacer aquella honrada y digna familia, combati con firmeza topas las objecio nes que le' opUsieron los padres, y por ltimo les indujo que con tiran la inteligencia y'temprana decision de l nia la elec cion de su carrera futura; dudando no 'abstante la actriz; que la pacifica y nia tuviera energia y valor suficiente para dedicarse este trabajo. Oy J enny atentamente la cion, y al momento consinti en dedi ars e seguir la carrera lrico-dramtica, como si un presentimiento de su gloria venidera llubiese inflido en su decision. Es tan dulce el amor la gloria! Han '<':reido muchos materialistas que la gloria del porvenir 'Uria quimera, y que el anhelo por conseguir el honor del apoteosis es una de las efervescencias del cerebro humano. Pobre Jenny! Su dbil planta debia pisar el templo de Euterpe y de Talia, y no i obstante el dulce presentimiento que agitaba su alma, el tespeto' debid!; al pblico y los conatos de artista luchaban en el cndido pecho de aquella vrgen, sealada por el dedo del des tino para formar uno de los mejores adornos de la escena lrica. Es tan poderosa la voz del Omnipotente que hasta las plantas la JeIny Lind:habia soado plcidamente con la gloria del arte encantildor ; l on su inmortalidad y la felicidad de sus pobres padres. Dios es grande! J , Mad.'Lundberg, cliya amor al arte abri el ca mino la fortuna de Jenny, la llev casa del' anciano Croelius, afamado maestro de msica en Estockolmo, quien al ver la mara villosa tenia para aprender, no pudo mnos de pre sentarla 'al conde Pudre, entrices director d'el teatro de la corte : s upliG:hdole encarecidamente que la oyese y si le agradaba su voz la proporcionase su sa lid a a l p blico. E l conde Pudr e mir ..

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-9-de arriha ahajo ti. la p lida y cndida jven, y de s pucs volvindose Croelius le pre gunt, qu esperaba que pudiese hacer con semejante criatura, que parecia no poseer ni una sola dote teatral? El digno maestro no se desanim y suplic de nuevo ,al conde que la oyesentesde juzgal'la,y no la encontraba digna de ser admitida, entnces l mismo la)nstruiria sus propias espen sas, porque juzgaba como una falta punible ver el gnio demostrarse por s mismo, y no patrocinarlo y protegerlo. El director al oir tantas splicas de un hombre perito y entusiasta, consinti al fin e n oir la nia, cllya voz posea desde entncesese encan to peculiar y esa dulzura arrobadora,' que con tanta facilidad atrae y fascina hoy hasta los corazones mas tbios. Escuchla con atencion, y no bien la hubo oido cuando se desvanecieron todClS s:us preocupaciQnes respecto de ella, yal concluir esclam con entusiasmo: "ella gozar de todos los privilegios que disfrutan las pupilas de la a.cade mia de Estokolmo." Poco despues apareci Jenny en el teatro representando pa peles adecuados su edad,y produciendo una impresion igual la sensacion que caus Leontina Fay en Paris. Compusironse muchos vaudevilles para la genial y jven su buen humor, 10-' zana conc-epcion y sQrprendente originalidad, la hicieron un pro digio juvenil, que bien merece este ttulo. Al siguiente ao el anciano Croelius confi su pupila al cuidado de un maestro mas jven, Herr Berg, msico consumado que se dedic con igual ce lo su instruccion, y ti. quien debe ella esa ciencia msica que forma la slida base de su mrito indisputable. Incansable en sus esfuerzos, halagada por los innumerables aplausos que la multitud entusiasta le prodigaba en sus represen taciones, bien recibida en la primera sociedad por la sencilla dulzura de su carcter, lleg la eelad de doce anos; entnces oh! se desvanecieron los dorados de su juventud y al se convenci de una triste realidad, viendo que su edad no le pe rmitia ya salir en los papeles que acostumbraba desemp e u al', y que s in embargo no se hallaba apta para hacer otros 2

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lo -10-de mas importancia. P a ra mayor desgracia, ademas de esto, per di repentinamente el timbre delicioso de sus notas altas, que dndole una voz desigual; siendo infructuosos todos los esfuer zos que su digno maestro hizo por revivir los argentinos tOl)os de su favorita pupila; al parecer los habia perdido para siempre, y tuvo. que abandonar la esperanza de prepararla pura la grande pera. Qu es de mi dulce voz? esclamaba la privilegiada nia. Cmo Ilegal' al trmino deseado, envuelta en las tinieblas de la noche eterna? Ante mis ojos, se presenta un horizonte confuso! .... los cambiantes colores del arco-iris representaban la g10ria de lainspirada criatura, mas ahora, qu queda sus ojos mas que lgrimas? ..... o Hasta el mismo ruiseor sucumbe tristemente cuando se v privado de la dulcsima facuItad de dar los aires sus inspira ciones y sus trinos. Jenny Lind lloraba, y la diosa de Ilas armonias se cubria con el lgubre qu e revela una tris te desgracia! Sin embargo, en el entusiasmo de su gnio veia siempre en lontananza una hoja de laurel, cual el ramo de oliva que en el pico de una cndida paloma anunci al hombre que la vida terrenal no habia perecido bajo el inexorable castigo del Altsimo. Rara vez salia cantar, y aun en las que lo hacia era en pa peles insignificantes. Como amenudo sucede en esta clase de fenmenos, el pblico bien pronto olvid l a impresion que le habia causado s in tiendo solamente que tan bellas esperanzas se hubie sen fustrado. Una de las cosas mas dignas de refleccion es el buen espritu de un pblico eh favor de la vida de un ente privilegiao do; Jenny Lind habia demostmdo un radiante destello de su g nio con la rapidez del meteoro; el arte se habia sonreido al cono, templarla, y su ptria s prometi ent nces una gloria mas. 'rodo parecia perdido desgraciadamente; empel : o la diva cantatriz:

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-11-c on aquella fuerza de voluntad que Di?s concede al gnio, luch alJiel'tamente con tan ingrato destino. La jv e n c uyo mayor deleite era la msica, sufri tan repentina como inesperada prdida con resignacion. Aparecer como Agat11<1 en De1' Friesc7tt z de Webe1" habia sid"o el ideal de su ju venil ambicion, y conseguirlo era su noble deseo; mas todo se desvaneci por tan terrible prdida, y su ardiente mirada solo distinguia en l horfzonte de su vida las oscuras nubes de la deDesesperanzada, la abandon su elevado espritu y no cant mas, aunque siempre continu sus musicales. Cuatro aos pasaron as, hasta que sucedi que un dia en un con cierto en que debia cantarse el cuarto acto de Roberto el Diablo, se necesitab a quien cantase la parte de Alice, que nicamente de bia ejecutar un solo, poco conocido por entnces en Alemania. Nadie quiso aceptar el insignificante s olo cuando Herr Berg acor dndose de s u desgraciada pupila como un "p is alZer" deter min aventurar su buen mal xito en sus manos. Jenny recibi su solo con marcadas muestras de gozn mez clado de tristeza y emprendi con asiduidad su estudio, haciendo todo lo posible por cumplir bien con su cometido, al parecer in superable para sus actuales fuerzas. Lleg la noche sealada para, la representacion y por uno de esos milagros inesplicables, vi que habia .su voz por tan largo tiempo perdida; el pblico sorprendido reconci las notas de su antigua favorita y un aplauso unnime,. tumultuoso y fren tico reson por todo el salon al concluir el solo que otros habian despr ec iado Q uien podr describir las emociones, el regocijo de aquel gnio por tanto tiempo oprimido, el dulce gozo de la paciente pupila, al ver restaurada su esperanza, al oirde boca de su propio maestro entusiasmado, decirle que se pre parase 'para representar la parte de Agatha y hacer su pronta aparicion en la pera! E se pa.pel que tantas yeces habia deses perado de hacer y que otras tantas habia tomado p a rte en sus inocentes sueos! La p r d ida temporal de su argentina voz fu

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/ -12 -para ella, lo que pam l a luna al gu nas d e esas nubecillas qle de cuando en cuando cubren su brillante fulgor, para hacerla aparecer despues con mayor brillo. Aun no habia representaao ninguna parte trgica, ni tam poco habia recibi"do instruccion es para ello, y necesariamente revelaba en los ensayos l a ign o rancia del noviciado en lo que tcnicamente se llama "traba jos de ba st idores." .AI principio no movia, ni aun SIquiera intentaba accionar, sin embargo prestaba atencion estremada l as ad vertencias que se le hacian acerca de como debi h ser l egecucion de cada e s cena. Por grados "iba comprendiendo el d e accionar que le correspondia. Al fin lleg la noche en que debia salir y sus amigos, algo dudosos, temblaban por el buen xito. .La primera aparicion de Jenny Lind representando el pa pel de Agatha, fu una de aquellas ostentaciones estraordinarias y sublimes del poder del gn io sqbrepujando las rduas difi cultades. Sorprendi los m ejore s actores por su esquisito gusto en la mane"ra de accionar, asombr sus amigos por la perfecta facilidad con que ejecut su papel, o b ligando la orquesta que no iba tiempo, llevando el allegTo con lentitud, que se apresurase. No bien hubo con c luido su ria primera, cuando un murmullo de aprobacion dentro de bastidores y un-aplauso un nime de entusiasmo d e parte del pblico, la saludaron: una apro bacian general coron e n la entrada d e su carrera de fama la inteligente jven de diez y seis aos. Jenny Lind habla hoy de l a Agatha de Weber, con una sencilla veneracion, com o l a piedra f undamental de su fortuna. Inmediatament e fu comprometida c omo una de las partes pri marias, para una temporada de diez y ocho meses. En las subsecuentes peras trabaj causando cada vez mas admiracion y en tusiasmo. Sin embargo, aunque cantab a en todas las peras con general aceptacion del pblico, Jenny Lind y su maestro luchaban con empeo p o r dominar l a infle xi bilidad de su voz. iQuin que oiga ahora, estas iado, sus granadas fioritures e ,reeria que en

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-13-aquel tiempo, apenas pod ia, des pu es de muchos esfuerzos cons e guir hacer las mas lig e ras y simple s cadencias? M i ntra s que as i continuaba en tan rdua prctica interpret los papeles de Alice, Eurianthe y la Vestal. A su corta edad no se le podia pedir mas. Pronto lleg ser la predilecta de su ciudad natal. Pero apesar de tantas ovaciones, no se escap su penetrante imaginacioll que aun 1:\0 estaba todo vencido: veia que su maestro habia hecho todo lo que pudo en su instruccion y que sin embargo necesitaba como si s e dijese, la ltima mano, si intentaba conseguir la reputacion que la dalla derecho el desarro llo de SIlS facultades para el divino al'te, que despues le ha con cedido el envidiable nombre de artista. Vivia por entnces en Paris, Garca, afamado maestro de canto, reputado por el mejor en Europa, y un deseo que no po dia dominar, la impelia que fuese buscarle la capital del mundo fasionable. Pero icomo conse g uirlo sin faltar su COlltrata? Si abandonaba su compromiso, icon que medios contaba para vivir uno dos aos en un pais estrangero? Habia estado acostumbrada tratar y vivl' en los mejores crculos de la sociedad mas escogida, querid a y admirada de todo el que tenia dicha de tratarla: con el verdadero y noble orgullo del gnio se resisti mendigar protecion y gual'dando sus dignos d eseos en su corazon resignado, esper hasta poderse proporcionar los me dios para llevar cabo su objeto con s u propio trabajo. As que se concluy la tem p orada teatral, viaj con su padre por todas la s grandes y pequeas pohlaCiones de Suecia y Noruega, con infatigable energia arregl numero s o s conciertos, atrayendo en todas partes la atencion, que le proporcionaban re cursos pecunarios para efectual' su laudable propsito. A su vuelta Estokolmo manifest la empresa su determinacion, de retirarse Paris para continyar sus estudios bajo la direccion del maestro Garca fu ndndo se en t an bue-nas razones, que no pudieron los empresarios mnos de acceder sus spl icas, conce dindole el permiso para ausentarse. Sus padres no most raron

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-14-la menor oposicion que diese este paso; conocian su hija, y convencidos de su pureza y de la resoluciol1 de su carcter no du daron dejarla que siguiese los impulsos de su gnio. Ellos no podian acompaarla durante esta larga ausencia, \ sin abandonar las faenas que le proporcionaban su propia sub sistencia, y as la jven de dez y ocho aos, s ola, sin mas protectores que su firmeza, su inocencia y su sagrado amor por el arte se puso en camino para la gran capital, que habia ya pro ducido tanta grandeza y de s truido tanta nobleza y virtud. Llegado que hub o Pars, inmediatamente fu visitar. Garca para quien habia traido l as mejores cartas de recomen dacion. Ni el largo vi age, ni la tri steza natural que le causaba la separacion de sus amantsimos padres, protectores y compa eros, ni el melanclico recuerdo de su patria, que la agobiaba de la misma manera que la agonia que d e vora al Suizo cuando se halla "l jos del nevado dosel de i 'oca s y nubes de su pais natal," pudieron hacerla retardar la importante entrevista. Con ansiedad febril atraves el quicio de la pue 'rta y pronto se vi en presencia del profesor, en cuya decision cifraba su futuro destino. Fu recibida por Garca con amabilidad; la oy cantar sin dar muestra alguna d e aprobacion -desaprobacion y despues que hubo concluido le dijo con mucha calma "Hija mia, no teneis voz" Terrible palabra para Jenny. "0, aa di l, tratan do de corregirse, habeis t enido voz, y estais punto de perderla. Probablem ente habeis cantado m.ucho, empezasteis muy temo prano, porque vuestro rgano e st gastado y spero; no puedo instruiros a l presente. N o canteis ni una sola nota por espacio de tres meses yasi que haya' transcurrido ese trmino, haced me otra visita." Con esta ine sperqda de sp edida, la chasqueada aspirante abandon la c asa del hombre, en quien habia fundadu todas sus esperanzas. o J enny pas tres meses en profundo retiro, en aquella total soledad en que solo se aprende pensar con justicia en las grandes capitales. "Vivia de mis lgrimas y la agonia del mal de

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" -15 -pays," deca ella una vez hablando de su residencia en Paris. Sih embargo nada pudo inducirla volverse su pais natal sin conseguir otra prueB a de Garca. Transcurridos los tres meses sealados, nuestra jven se acerc temerosa por segunda vez Gar,ca que la oy de nue,:o. Mandle este que cantase una pieza y concluido que hubo, diriji una mirada espresiva su maestro, esperando su Juicio; en esta vez fu mas afortunada pes Garcia le dijo; "Hija mia; podeis empezar inmediatamente vuestras lecciones." Volvi J enny de la segunda visita radiante de alegria al ver que podia cantar, y al instante los dulces tonos de su melodiosa voz encantaron su corazon y su oido, trans portados de gozo, El tiempo c\)fl'ia, el gnio se regocijaba al ver su propia fuerza' que aumentaba diariamente, venciendo por grados las dife rencias conocidas y desarraigadas po r la consumada esperiencia de Garcia. Enseaba tambien Garcia por entnces una compatriota de Jenny, Madlle. Nissen, que poseia una magnfica y bien nutrida voz; pero que carecia de dotes mentales. Jenny Lind confiesa, que amenudo se desespe:aba al ver que Garcia le ponia su con discpula como egemplo que debia seguir, creyendo ella, Jenny, que' comprendia mejor, y esperando llegar un fin, el cual su modo de ver jams podria alcanzar su compaera. Garcia decia algunas veces, que si Jenny tuviera la voz de la Nissen, esta la inteli g encia de Jenny, una de ellas llegaria ser la mejor cantatriz de Europa. Aunque Jenny acostumlJraba arreglar las cadencias y fi01'itures con su gusto peculiar, las piezas que aprendia, que agradaba tanto Ga rcia que las copiaba, sin embargo nunca crey l que ella fuese mas que una mediana cantatriz. Amenudo recuerda que despues de ella nadie causaban mas admira, cion sus asombrosos adelantos que su anciano maestro. Jenny permaneci un ao en Paris ent'regada al mas pro fundo estudio y aprovechamiento, al terminar el cual uno de slll

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-16-c o nciudadanos, autor de talento vino sU prometida v uelt a Estokolmo; apro\ r echn dose de la oportunidad de en contrarse l a sazon en Parjs, la present este clebre compositor, cuyo esperimentado oido reconoci la mjica dulzura de su voz con marca' das demostraciones de en tusiasmo y aprobacion, dudando solo si el peculiar encanto de la argentina pureza de su voz podria sentirse y lucir en nn largo espacio. Para convencerse de la fuerza y estension de esta, arreg l un ensayo d. toda orquesta en el teatro de la Grande pera, en el cual J enny ejecut tres de las principales es cenas de Roberto el Diablo, N01"ma y D el' Ft"eisch'tz, consiguien do un xito tan brillant e que Meyerbeer'la hizo inmediatamente propo s iciones para el teatro de Berlin, las que no admiti que ansiaha ver su patria y ademas habia: empeado su pala bra, que consideraba sa grada, de volver Estokolmo, donde apa-reci poco de s pues. Fu recibida all con mucho entusiasmo, demostrando que se habia aprovechado de sus estudios durante su ausencia; di pruebas de ser escelente actriz, perfecta msica y que poseia uu rgano que mientras mas se egercitaba, parecia mas puro y mas bello. La que en un tiempo ru la favorita lleg ahora ser el orgullo de su ciudad n a tal, a dmirada por los talentos mas bri llantes y respetada de todos por su intachable conducta. En la siguiente primavera" Meyerbeer renov sus ofert a s pa'\' ra la apertura del teatro de Berlin y aunque dud mucho ntes de decidirse, por la repugnancia que tenia abandonar su pas? sin e mbargo, fu nec esa rio obedecer la llamada del gran maes tro, aceptando por fin e l compromiso bajo condicion de que pudiese volver Estokolmo para cuando se celebrara 'la corona cion d e l Rey. Au n que era muy sentida su separac ion de Estokolmo, no obs tante se r e conocia g eneralmente que Jenny Lind necesitaba conq u ista r se una r eputaci on europ ea, j uzgn d ose una. crueldad intermmp irl a en s u g l or i osa carrera.

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17 -Parti nuestra artista en .Agosto para Dre:,d c n d or,dc se hallaba entnces Meyerb ee r escribi endo un a p e ra, c o n e l fin d e co ncluir los arreglos nec e sarios y tRmhien para dedicarse el ti' iIipo posible al estudio del aleman. Despues de un de ausencia, acc e diendo las splicas del empresario en Estokolmo, volvi est a c iudad para cant a r en las fiestas con quese c e lebr a b a la coron a cion d e l l e y segnn se habia comprometido. Al cC!ncluirse las fiestas, com a era necesario que volviese Berlin dondedehi a estar todo e l invierno, empezaron sentir su partida y v rios banquero s de los mas ricos, propu sieron la jven artista que depositari a n a nualmente cierta su ma pO' r espacio de diez aos, de man era qu e la e s piracion de dicho tiempo se en contraria en de una (ortuna conside rable, si ella en recompensa se comprometia no abandonar Estokolmo. Jenny Lind se conmo v i mucho con esta generosa prueba del profundo inters que sentan por ella su s conciudadanos; per!> como y a su pa, labra estaba e mpead a no pudo La noche en que se despidi preval e ci un sentimiento general; el pb'I O lloraba mas que aplaudia, tanto era el amor que la nian. El dia de su partid a fu un da de luto: las calles estaban llebas de l multitud que ansiaba a s istir su despedida. A fines de Octuhre de 1 8 44 lleg Berlin. Apnas sabia entnces el aleman; pero des pues de dos meses d e asiduo estudio, todos admiraron en ell a lo de su pronunciacion ad quirida en tan corto tiempo. Tal es s u comprension y la facilidad y meinoria que tiene p ara retener lo que aprende! Al apareceraH ante el pblico, llen completamente Jasesperanzasdel gran compsitoi", produciendo el mismo entusiamo que en;su pais aumentndose diariame n t e durante su permanencia que fu de cuaa t.ro meses. Pronto se estencli su fama por toda la Alemania y fuera de ella tambien, y los empresarios de Lndres y Pris se contratarla; pero estaba oblig a d a regres arSuecia porn cmpr' o miso a nterior. M i ntra s e stuv o e n Berlinse {:l, re-3

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-18-s e n t en la NOJ'ma, Sonmbula, e l Campo de Silesia y la Hija del Regimiento, La' ltima noche le dirigieron las mas sealadas muestras de aprobacion que quiz ninguna artista, escepto ella, ha re cibido en las tablas. No flll'onesostumultllosOS aplausos que tanto se prodigan los talentos musicales, un profundo silen cio demostraba el intenso inters. As que se hubo corrido el te Ion, un aplauso unnime la llam fuera y al salir fu saludada con los mas entusiastas bravos. Antes de su retorno Estokolmo, visit casi todas las prin cipales ciudades deJ norte de Alemania, conquistndo en todas inmarcesibles laureles. En Hamburgo le fu presentada partida una hermosa corona de laurel, de plata. Todo su viage fu un triunfo no int!,!rrumpido. En el verano de 1845 fu invitada por el Rey de 'Prusia para cantar en la festividad preparada en las mrgenes del Rhin en honor de los soberanos de Inglaterra, en cuya poca apareci tambien en Frankfort y Colonia. Aqu la oy la condesa de Ros si (Henrietta Sontag) y dijo que era la primera cantatriz del dia. Desde Noviembre de 1845 hasta fines de Marzo de 1846 cumpli otro contrato para el teatro Real en Berlin" concluido, el cual sali para Viena, en donde hizo su aparicion el 22 d.e Abril en la Norma, en el teatro An-Der-ante ese pblicO' quien pertence en Alemania el fallo decisivo en materias musi cales, y apenas apareci conquist sus simpatias. Su salida tuvo efecto en presencia de una concrrencia in mensa, entre la cual se hallaba probablemente todo el pueblo fi.Jar-' mnico de Viena. Lasnoticias que la precedieron, las exageraciones de los llamados "entusiastas de Lind," y el inaudito precio de las localidades, habian levantado tal grado las esperanzas del. pblico, que J enny Lind manifest que dudaba tener un buen xito y asegur que no ser por haber aado su palabra no saldria. Con visible temor, con la inspiracion y dignidad de una sacerdotiza,aunque sin embargo con humildad espresiva,seacercalJlbol Druida: reinaba un silencio tan imponente, que cualquiera se.

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-19-habria imaginado que ia los millares de corazones que ansiosa s palpitaban, mientras 'que el pblico esperaba oir los primeros tonos de su voz; pero no bien hubo empezado, apenas habia el gnio de su rte revivido en su pecho, cuando toda aquella in mensa cncurrencia arrobada por la mgia atrayente de su me lodiosa voz,prorum.pi en un aplauso unnime de bravos que de cidi su destino en Viena. Presentse once veces en el teatro y dos en conciertos pblicos, estos ltimos para objetos caritativos. Jenny dej Viena para asistir la festividad musical de AixL a-ChapeJ.le: de aqu parti para Hannover, Bremen, Hamburgo, Stuttgard, Munich, y despues volvi Viena, presentndose de nuevo ante el pblico, el juves 7 de Enero de 1847, en la Hija del Regimie.nto, de Donizetti, que fu repetida vrias veces ante una: concurrencia estraordinaria. Habiendo seguido su carrera triunfal por el contineQte, don de fu recibida con un entusiasmo que no tiene paralelo en la histori del arte, la bella cantatriz necesitaba el fallo de aproba<:ion del pblico del teatro de Su Magestad en Lndres: de ese pblico ; compuesto en su mayor parte de las personas mas refinadas y mejor educadas intelectual y socialmente, en cuyo seno; se encuentran muchos amateUl's adornados con tan buenas do :tes msicas, que los elevarian al mas alto rango como artistas si se quisieran dedicar trabajar publicamente, de ese pblico, en fin, que constituye indudablemente el mejor tribunal de gusto en Ingla terra. ,. El 4 de Mayo de 1847 hizo su primera aparicion en la ra de Robel 'to el Diablo. El teatrq estaba lleno como suele se de bote en bote, pues no habia un solo lugar en que no viesen apiados los espectadores. :.' Alzse el telon y principi la pera; mudos los espectadores, casi sin respirar esperaban lasalidade J enny, que a pareci al fin tr mula y vacilante pues su estremada modestia siempre la.haciadeso onfiar. El ardiente aplauso con que el auditorio la salud al prel5entarse,seconfudi con la tmida mirada que ech su derre-,

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20--dor, y e n seg uida l a s prim e ra s no t as salieron de sus lbios.Nada se oia e n todo el m bit o del teatm no 'ser su vocaliza cion y el ac ompaamir;:nto d e l a ol'que s ta. Asqueconcluysuria, todo el pblico p rorumpi e n un estr e pitoso aplauso, que palpa blemente demostraba lo muc ho que habia gustado. Su buen to fu compl e to in stant neo. S e reconocia que una nueva tatriz estab a entre ellos; l a mejor que existia. E ntnces tambien tuvo efecto un cmbio en Jenny; e l fuego sagrado de artjsta. bri ll en su s ojos y co r ri por todo s u cuerpo, conocia que habia tri1,lnf ado y d e spl ega ndo l a s alas d e l g nio esta s i la multjtud con sus gorgeo s ; recobrada la confi a nza, la abandon su timidez Qatufal quedndola su interesante mod es tia Cuando hubo concluido el primer acto los espectadores la llamaron fuera del teJon. Tres veces la aplaudieron y tres veces se inclin colocad a su mano sobr e su agradecido corazon, para c ontenel"sus vivos latidos. Desde aquel momento n a die s e le prestaba at, encon eJ;l la pera, sino f. ella, y al final fu lJamadade nuevo por el auditorio que se levant para demo strarle su admiracion. La arrojaron millares de bouque ts. H a sta l a orgullosa olvidada de su h abitua l la s itud, l a a pla u dia con ardor y entusiasmo. Su triunfo fu tan compl e to, que desd e entnces qued o Ja mejor de las modernas vocalist as que habia pisado la esceoa lrica de In glaterra El 28 del pro pio m e s la Reina di un gran concerto en el palacio de Buckin g h am, al cual l a s imptica Jenny fu invitada y en l form el princip a l obj e to de l a fiesta, r ,ecibif;!Qqo el homenage de la,misma R ein a. Su pr xima salida en la pera fu en la representacion de .la Hija d e l Regimie nto, en la cual como de entusias, m!> todo s El 11 de Junio sigui ente lJ'lll e Lind ejecut su interesante parte de Ali c e en I;l.oberto e l Diablo, e SGedi ndose si es po.sible l a prime r a vez que la r epres e n t.

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21--,.,-.El 14 del mis m o apareci, por l a primera vez, en e l pap e l .de Norma. La ansiedad que r e inaba por orla en e sta pera era grande, porque se de seaba comparada con la Grisi, que se habia considerado sin rival interpretando la sac e rdotiza D,rllida. Los amigos yadmil'adores de Jenny temieron por ella en .est. prueQa; sin embargo su egecucion le as e gur un triunfo @ }widial;Jle. Jenny Lind continu repitiendo la Norma por muchal no ches, consiguiendo en cad a representacion nuevo!) triunfos. Su egecucion del papel de Norma no tan solo es superior la de to dos los e interpreta tan este caracter, que todos los espectadores sienten un intenso inters por la descarriada sacerdotiza. La espresion que d Jenny Lind su papel en esta . per.a, sobrepuja todas las que la han precedido; pues aun supo J)-iendola privada de la voz, el pintor, el escultor y el actor en1:ontrldan que estudiar en la variedad y belleza de iUS posi ciores y la maravillasa espresion de su rostro. L!l Malibran estu qi las acciones mudas entre los sordos y m udos, para adquirir la p. antomima necesaria dichas escenas, y ha dicho que el mayQr cumplil1)iento que recibi en su carrera, artstica sali de boca .!le un gran pintor, que aborrecia la es,pres ioo vocal y el que vindo-,

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'1---22-la e gecutar cierta escena, escla m, "que desgracia que semejante actriz cante!'" Y sin embargo icunto no la e s cede MUe. Lind soJo en su dramtico accionar? Desde el principio hasta el fin, mantiene fija su atencion en lo que debe hacer. En las acciones descubre nuevas dotes de su raro talento; aun a l modo de llevar su manto, este molesto y, pudiramos aadir, em barazoso accesorio, tan difcil de usarlo con gracia y dignida d para' la mayor parte de las actrices, y que fu el or gullo de Talma y Duchesnois, de Jolm Kemble y Siddons, le comunica la vocalista sueca:una elocuencia peculiar, ya dejndolo caer sobre sus formas en momentos ,devenganza, ya arrojndolo al maldeci'r, ya cubrien do su rostro cuando se convence que las facciones l1umanas no bastan para espresar la intensidad de su angustia. Sus posicio nes, ya de reposo ya deagitacion;son igualmente espresivas; por ltimo, su gnio dramtico, incansable, nunca duerme. Sus' pati" sas interesan. Siempre que hay algun intrvalo bien al bajar el tejan, bien al final de alguna escena, permanece en una aCtitud esquisita, imitando el estudio clsico de una antigua estfua ; tan perfecta y tan natural que pudiera ailimarse, si tal fuera, con el mas ligero soplo vital. Casi imposible es sealar alguna escena en la cual ; sobresalga mas que en otra; sin embargo, respecto acciones mudas, es digna de n otarse aquella en que como Norma atenta, contra la vida de sus hijos: su mirada y posicion cuando entra y se : deja caer en el asiento apoyndose sobre la mesa, son alhi : fnente elocuentes: cuando junto al lecho donde reposan sus hijos levanta la mano para llevar cabo su proyecto, y luego arrepentida retrocede, de s plega una accion tan imp :onente, tan nueva y original, tan profundamente concebida como jamas 1'0 ha: hecho ninguna actriz, de las que la han pre cedido. Su voz en sus mas dulces entonaciones es penetrante, cspresa sus emociolis, las mas ligeras y mas dbiles, dolas la vez del oido al alma; cada nota despierta el deseo de Dr otra, porque en Cilc}il una hay espritu, pasion, melodia. La temporada se cerr con la Sonmbula el 3 de Agosto ; pe-

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ro las representaciones continuaron por quince dias mas, tales eran los deseos que el pblico tenia de oirla. Hemos seguido Jenny Lind en toda su primera temporada en Inglaterra, y ahora solo nos resta decir, que su carrera desae. entnces ha sido marcada con la misma srie de no interrumpidos triunfos, donde quiera que se ha presentado. Desde que dej Inglaterra ha buscado constantemente el retiro, habiendo conse guido aparentemente, lo bastante para gratificar sus deseos y su ambiciono Pero el pblico de la poca amigo, de satisfacer sus de seos, no podda sufrir que talentos como el suyo, se durmiesen en la oscuridad; pr lo tanto se vi6 l'n::d:sada aparecer en vrios puntos del continente. U n espectador perteneciente una rgia familia le regal como prueba de admiracion una magnfica copa: de oro, llena de menudas perlas que imitaban huevos de hormigas, alimento de ruise'es; otro la arroj durante una repl'esentacion, un, par de hermosas palomas blancas que cay eron sus pies enlazadas con una guirnalda de flores, tejida con rubies, esmeraldas y dia mantes; y la misma reina de luglaterra regal la hermosa cantatriz un soberbio ruiseor, hecho todo de-piedras preciosas. Ahora hablaremos de esta grande y estraordinaria artista presentndose en conciertos, ljos de las bajas fi&ciones y de las ostentaciones hipcritas, de las asociaciones desiguales y de la chismografia de bastidores, estas siempre se opuso su mode sto caracter. Al contratarse para cantar en los Estados-Unidos del Norte de Amrica, una de los principales artculos deja contrata fu que no habia de cantar en ninguna pera sino en conciertos. Para hacer esto di razones bastante convincentes al encar' gado por MI'. Barnun para firmar el compromiso. Despues de su fatigosa temporada en Lndres, Mlle. Lind descans por algunos meses. El 22 Y 23 de Enero del siguiente ao principi en Norwich una srie de conciertos, que continu dando en las principales ciudades de Inglaterra. Estos dos pri-

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r meros conciertos fuet:Oll dados con el caritativo fin de formar un' fondo permanente, beneficio de los pobres de aquella dad, y en ellos se prest cantar gra.tuitamente el Ruiseor Sueco. Atraia en todas partes la atencion y todo las smpatas de las poblar.iones, agradecidas a l ver el generoso desprn dimiento con que se ofreca cantar, s iempre que fuese bene ficio de los pobres. En el bello corazon de Jenny' Lind, como mu ge r uno de los mas dulces atributos es el de la Parece In creible que en una. poca en la cual se confunden el amor la gloria con el del inters mateJ'ial, se destaque, d e l cuadro de los masfamosos artistas del mundo, una jven angelical con tan de cidida inc i con por hacer. penetrar los rayos de luz que 'se desprenden de la brillante aureola que circuye su cabeza/; hasta Jos oscuros rincones donde jime la miseria humana bajo el peso de su abatimiento! En todos los paises donde Jenny Lind se ha hecho admirar por su encant dora habilidad, ha tendido tina mano generosa la desgracia, de stjnando sums considerables al socorro de la pobreza. Dignos sentimientos de tina datna del gran mundo! All por les meses de Julio y Agosto del present a;Mr. Barnum, dueo del museo de New-York; envi su ageMe Lndres, donde la sazon se hallaba MUe, Lind, fin de contratarla para que viniese cantar en los Estados-Unidos delNorteAm t .. ca. Di Mr. Barnum su a gente rdenes para que la hiCiese las mas brillantes proposicione s Se acerc el agente ia compla .. ciente artista y cumpliendo las rdenes que tenia, le hizo entre otras la proposicion de darle, por ciento cincuenta noches en que debia comprometerse cantar por cuenta de l en conciertos,. ciento cincuenta mil pes o s esto es, razn de mil pesos ca da noche, Lleg la sublime cantatriz sueca la ciudad de NeW.l.:Yrk el dia (j d e Setit?mb'e d e 1 8f)O, e n un paquete de vapor, proce'"

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\ -25-d ente d Liverpoo1. Un recibimiento rgio le tenia n preparado los filarmnicos de aquel pais, digno obsequio para una' virtuosa estragera, la mas notable en su gnero de todos los principales ( t eatros de Europa. Infinitas personas de mbos sexos y de toda s edades, salieron recibir la bella produciendo su pl'esencia tal entusiasmo, que hasta su mismo coche fu llevado poco menos que en andas por la multitud, En ciudaa bri ll ese astro del divino arte mas all de lo que nuestra pluma pu diera describir, cuya minuciosa pintura omitimos por que la cree mos prolija, toda la vez que la sonora la fama ha esparcido y por el mundo enter'o la relacion de los repetidos triunfos que la inspirada J enny ha merecido del pblico de N.-York y Bston Los billetes de entrada en estos puntos como en Lndres, jams s e vendieron me.nos de cinco pesos uno, subiendo muchas v eces hasta veinte y cinco. Convencido Mr. Barnum, al ver la estraordinaria acojida c onque fu recibida en New-York, de lo mucho que iba ga nar, generosamente la ofreci, en vez de 'la suma de mil pesos convenida por cada noche, la mitad de los productos de cada concierto, sindole responsable en las noches que dicha mitad n o alcanzase la suma convenida. Admiti JIIllle. Lind esta ofer'ta, que destin religiosamente para fundar escuelas de pobres en su pais natal, y para aumentar los fondos de muchas institucio nes benficas. Ya es tiempo de que concluyamos breve biografa b ien nuestro pesar, pues quisiramos que nuestra pluma o cesase de correr sobre el papel, consagrando siempre las mayores alabanzas la celebrada artista que ha sabido hermanar la brillante centella de su genio, la a rmonia mas c onmovedora, y unir en un estrecho lazo la guir.nalda de oro y laurel que resplandece sobre su frente, con la aureola de una ,santa caridad que la conducir los cielos. no lo hare mos sin dejar consignado en estas lneas su vivo retrato, se gun l o ha trazado un clebre escritor, ageno si se quiere, de las gala s 4

PAGE 36

-26del colorido qu e sabe comunicarle la suave dulzura de un de li cado pincel, mas no de verdad y semejanza. "Jenny Lind es jven y de mediana estatura: el sol ,do' r su:; cabellos, y el firmamento di sus ojos su lmpido color azul: ni e s ro b usta ni delg ada, siend por lo tanto bien proporcionada; as es que no carece de donaire, a l mismo tiempo que puede servir de hero ina de romance: su fisonomia es apacible cuando se hall a tranquila, pero llena de animacion y de energia cuando repre-senta: se asemeja al Hado cuando frunce las cejas; es el Amor cuando se sonrie; es en suma, la vrge n de los sueos del poeta aleman, el jungfrau del ideal de Schiller. Jeny Lind ni es alta -nera ni sencilla, ni hermosa ni fea; pero hay en ella algo que, semejante la abeja que vuela' en' torno de las flores estrayend o solamente la escencia: que encierra, gira en torno de las cuali dades abstractas de todo, tomando solo una'parte' de ellas, sin ellas se ,pare zca. Su semblante es como el agua, variando siempre su espresion segun la influencia que su alma recibe de los o b jetos esteriores, pero es mas bello que el agua, porque el esp-que le anima es un espritu i nefable, movible inconstant e ademas : espritu que ora en su ojos, ora retoza en sus lbio s semejante un placer incorpreo, or'a descansa dulcemente enJos hoyuelos de s u s mejillas y de su b arba. Locura seria pretender des cribi r lo que l a 'mente comprende, p ero que la plumano traza! Seria quere r contar los r ayos del sol, seria inten,tar contener una ola qu e corre desvanec<;lrse sobre las tendidas playas! Jenny Lind es un a cosa de la n adie puede cuenta. Las espresion de su semblante se asem eja l as efmeras formas que toman las dorad as l l ube s a l ponerse el sol: mirdlas y si sois un Turner, trasladadlas ,al lienzo medida que las veais: pero si dais una vuelta y vol veis mirar las nubes, la s formas habrn desaparec-, do para dar otras diferentes, y solo quedarn iippresa s en l a memoria. Incompleta como es esta breve descripcion de la clebre ca ntatl'iz, justamente llamada el Ruiseor Sueco, al presenta r-\

PAGE 37

-27-la nos cabe una satisfacon: tal es : la de contribuir d ndola luz en este pais, la creacion del monumento en que la fama ha colocar esa grande artista, cuyo noble corazo n acoje las virtudes que otl'OS de su esfera rechazan. ,1 ... -, \

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Material Information

Title:
Apuntes biográficos de la célebre cantatriz sueca, Señorita Jenny Lind conocida generalmente por el ruiseñor sueco : acompañados de un retrato, sacado del original en New-York, y grabado en acero espresamente para esta publicación
Physical Description:
27 p. : port. ; 23 cm.
Language:
Spanish
Creator:
F. S. M
Publisher:
Imprenta del Faro
Place of Publication:
Habana
Publication Date:
Edition:
3a ed.

Subjects

Genre:
non-fiction   ( marcgt )
individual biography   ( marcgt )

Notes

Citation/Reference:
Trelles, C.M. Bib. cubana s. 19,
Statement of Responsibility:
arreglados por F.S.M.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 52414887
ocm52414887
System ID:
AA00017950:00001

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Title:
Apuntes biográficos de la célebre cantatriz sueca, Señorita Jenny Lind conocida generalmente por el ruiseñor sueco : acompañados de un retrato, sacado del original en New-York, y grabado en acero espresamente para esta publicación
Physical Description:
27 p. : port. ; 23 cm.
Language:
Spanish
Creator:
F. S. M
Publisher:
Imprenta del Faro
Place of Publication:
Habana
Publication Date:
Edition:
3a ed.

Subjects

Genre:
non-fiction   ( marcgt )
individual biography   ( marcgt )

Notes

Citation/Reference:
Trelles, C.M. Bib. cubana s. 19,
Statement of Responsibility:
arreglados por F.S.M.

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Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
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AA00017950:00001


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    Al publico de la Habana
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Full Text











T, 11 z 11:3'1"





EDICI(,'N




9a













RARE BOOKS
S L
41o
l /
Fl S-


II -, ii --.'C~e =~ Irr i I


I I IC-IT I I'I




























































"..








Life-size portrait of Jenny Lind, painted during the American tour,
artist unknown
Sewanee Collection










APUNTES BIOGRAFICOS
S DE LA


JENNY L1ND, :
'ONOOZfA SZRKRAIMMZNEz
PuR
EL R1lISEAOR SI'EC'O,

ADORNADOS CON UN.MAGNIFICO RETRATO GRABADO EN ACERO .)


(TERCE.R.\ EDICION.)



I HABANA.
IMPRENTA DEL FARO.
141500,
. 1mr W,


























































































, .











































L








APUNTES BIOGRAFICOS
DE LA






JENNY LIND,

001O00DA GIqER.Az.cMENTE
i POR

3BM3r-a XERVWBrjC&5JBfi3KroJME X 3E04=40a0


Acompanados de un retrato, sacado del original en
New-York, y grabado en acero espresamente pa-
ra esta publication.



[ARREGLADOS POR F. S. f,]


(TERCERA EDICION.)

HABANA:-1850.

EIMPRENTA DEL FA.O.











I










AL PUBLIC DE LA HABANA.




A ti, ilustrado public, dedico estos breves apun-
tes biograficos de la gran artist, que pronto se ha-
llard entire nosotros; esa sublime artist adornada
contodas las cualidades que hacen encantadora y ama-
ble nuestra humana naturaleza. Las conquistas he-
chas por la que es el objeto de esta memorial, han sido
las de millones de corazones, eneadenados por su na-
tural modestia, su ilimitada caridad y su incompara-
ble mirito.
No desconozco con cuanto entusiasmo corres-
ponden tus generosos corazones a esas gracias cuan-
do se hallan reunidas en una persona, y much mas
cuando esa persona pertenece al bello sexo, que con
tanta razon cautiva tus simpatias: y por eso, al de-
dicarte este tribute de respeto hdcia la gran can-
tatriz, confio merecer de tu reconocida generosidad
una benevola acojida.
F. S. M.











I


























La gloria del hombre pertenece A la filosofia, la de la muger
A la moral, la del artist A su epoca. La filosofia es el hombre, la
religion es una sublime verdad, cuya esencia reside en el cora-
zon de la muger virtuosa, el artist represent su 6poca, la mis-
ma naturaleza con toda su santidad y sus encantos, Considerada
niestramadre comun como representante de la voluntad divina,
no puede mbnos de resistirse al exacto anAlisis del hombre. Junto
al cardo nace la rosa, el sol sorprende A las tinieblas y la triste
blancura .de los campos se transform en una bordada alfom-
bra de esmeraldas, que entretege una mano poderosa, sin mas
mecanismo que algunas gotas de rocio.
Entre el artist y el hombre comun existed una inmensiT
dad; aquel es el espiritu, este la material. Cada artist represent
un en6rgico mentis contra la incredulidad; si no hubiera mas
alla, si los hombres fueramos como las plants, unos mismos sen-
timientos. dominarian a la especie humana. El artist es el ser
privilegiado por escelencia; 6l nos recuerda constantemente la






-6-
virtud de nuestra alma. iYo rindo culto a las artes poramor ADios!
Entre las flores, la que mas nos brinda contemplacion es la rosa;
entire los series animados, la muger. Si un soplo divino ha infla-
mado su pecho, si la muger es artist, ella es la rosa de la socie-
dad. Contemplemos esta bella flor en JENNY LIND.
Naci6 el 6 de Octubre de 1821 en Estokolmo, capital de Sue-
cia, de padres pobres y honrados, que ganaban el sustento de su
vida por medio de una escuela de primeras letras, regenteada por
su madre, A quien ayudaba en sus faenas su padre, hombre enten-
dido en idiomas. Como carecian de toda clase de bienes de for-
tuna, se veian obligados a egercer su profession con asidua cons-
tancia.
Pas6 Jenny su nifiez dedicada A studios muy diferentes de
aquellos para los cuales su imaginacion fuera creada, pues su si-
tuacion, pecuniariamente considerada, no la permitia entregarse
al cultivo del premature desarrollo de su gusto por la misica,
que se manifestaba en ella desde la temprana edad de tres afios.
Su genio se revelaba desde su infancia: siempre que llegaba i
sus.bidbb u~n melbdia que lamase su atencion, la repetia ton tal
ptpiedad, qute exitaba la admiracion general. Su talent mu-
sio e ae auentaba tan sus anios, y sin conocerlo ella ni sus pa-
die, zu fturo destiny se descubria en todas las acciones de su
vida. Nada hacia que no fueseacompaiada de sutelodioso canto,
y apesar de le much que padeciera en su juventud,jamas ufrti-
miento alguno la afligi6 hasta el estremo de impedirle cantar,
unico placer y solaZ de esta j6ven, qtie A no ser ast hubiera vis-
to~torrer lis diiai de'sU vida pbr un sendero triste, cual taminante
que abandon su ruta desconfiado de sus mismas fuerZas. Impo-
bible espenetrat ai inucho m6nos descubrir Jos dorados rayos
que t'ruzah ptAr Ia mente de una juvenile criatura, caya vista es-
ta siempre fija ei la Gloriaa! Es tan ardub el examen de los su-
blimes sebtimientos del alma, que solamente puede compararse
fthn lt ttmeMad del havegante que dirige Ja proa de su nave
hicia el precipicio en la noche d tempestad. LQu6 se deja a Dios?







-7-
6 por mejor decir 1qu6 se reserve ent6nce a la Divinid4a, pare
poner A salvo del atrevido conato del hombre aquellos divinos
privilegios que concedi6 4 ciertas y deternminadas almas? Sin
duda que el Hacedor quiso en su Omnipotencia former el claro-
oscuro de este gran cuadro que llaamamos mupdo, regalando sus
sacrosantos favors con un comedhniento digno do tan alta
emanacion.
Ella levantaba su modest frente para contemplar su porve-
nir, y el rubor de la inocencia hacia inclinar su cabeza, para
ocultar sus mejillas matizadas de rosicler repentinamente por
una lucha spiritual, per un presentimiento mgano, Jenny Lind
participaba ent6nces de todo el candor de upa virgen, y sin em-
bargo en su pecho ardia una llama divine. El horizonte se en-
sanchaba A su vista, cuanto la rodeab4 la ofrecia aquel hastio
natural que siempre infunde en las almas elevadas todo lo que
de prosaico nos rodea en la vida material; emperor como Dios
cuando en sus altos juicios se propone regar con su divina gracia
el alma de un mortal se sirve siempre adornarla con los atribu-
tos mas grandiosos, compatibles con el corazon human, Jenny
Lind profesaba a sus adorados padres un amor tierno y respe-
tuoso. iSublime perspective digna de la posteridadl jUna virgen
suspirando per la gloria para compartirla dulcemento con unos
padres ancianos!
Naturalmente reservada y pensativa, parecia que la nMsica
era el solo medio que la Providencia habia concedido 4 la me.
lanc6lica y sensitiva criatura, para conquistarse las simpatias de
sus semejantes. De este modo lleg6 Jenny Lind & los nueve ailos:
precoz en entendimiento, observadora 6 instruida, mas de lo
que debia esperarse a su edad; pero sus dotes fisicas por el con-
trario no sufrieron un desarrollo notable.
Una actriz sueca, despues madame de Lupdberg, oy6 ca.
sualmente cantar a la estraordinaria niiia y asonMbrada de la vos,
ejecucion y gusto de esta artist en embrion, si se nos permit
la frase, visit a sus padres con el fin de hacerles conocer la vo-








cacion de' la niia para el canto, y les suplic6 que no' abandon,
sea el tesoro que poseian, tratando de persuadirles & que la dedi-
casen al teatro. La madre que como otras muchas mugeres de la
clase' media en su pais, estaba dominada por esa preocupacion
contra todo lo que es teatral, choc6le al principio la idea; pero
la resuelta actriz, convencida del bien que iba i hacer 6 aquella
honrada y digna familiar, combati6 con firmeza todas las objecio-
nes que le opusieron los padres, y por u i imo les indujo a que con-
fiaran la inteligencia y temprana decision de la nifia la 'elec-
cion de siu carrera future; dudando no obstante la actriz, que la
pacifica y reseriada nifia tuviera energia y valor suficiente pa-
ra dedicarse a este trabajo. Oy6 Jenny atentamente la proposi-
cion, y al moment consinti6 en dedicarse 6f seguir la carrera
lirico-dramatica, como si un presentiniento de su gloria venidera
Tiubiese influido en su decision. jEs tan dulce el amor 6 la gloria!
Han 'creido muchos materialistas que la gloria del porvenir es
tuna quimera, y que el anhelo por conseguir el honor del apbteo-
sis es una de las efervescencias del cerebro human. jPobre Jen-
n3y! Su d6bil planta debia pisar el templo de Euterpe y de Talia,
y ho'obstante el dulce presentimiento que agitaba sai alma, el
respeto debido al piblico y los conatos de artist luchaban en el
cihdido pecho de aiuella virgen, sefialada por el dedo del des-
tino para former uno de los mejores adornos de la escena lirica.
iEs tan poderosa la voz del Omnipotente que hasta las plants la
oyen! Jeniny Lind:habia sofiado plicidamente con la gloria del
arte encantador, con su inmortalidad y con la felicidad de sus
pobres padres; iDios es grande!
Mad.Lundberg, cuya penetracion'y amoral arte abri6 elca-
mino la fortune de Jenny, la llev6 A casa del anciano Croelius,
afamado maestro de m6sica en Estockolno, quien al ver la mara-
Villosa facilidad que tenia para aprender, no pudo Irhno' de pre-
sentarla'al conde Pucke, ert6nces director del teatro de la corte,
supliciahdole encarecidamente que la oyese y si le agradaba su
voz la pioporcionase su salida al piublico. El conde Pucke mir6







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de arriba abajo la pilida y candida j6ven, y despucs volvi6n-
dose d Croelius le pregunt6, qu6 esperaba que pudiese hacer
con semejante criatura, que parecia no poseer ni una sola dote
teatral? El digno maestro no se desanim6 y suplic6 de nuevo al
conde que la oyese dntes de juzgarla,y si no laencontraba digna de
ser admitida, ent6nces 1l mismo la instruiria a sus propias espen-
sas, porquejuzgaba como una falta punible ver el gdnio demos-
trarse por si mismo, y no patrocinarlo y protegerlo. El director
al oir tantas s6plicas de un hombre perito y entusiasta, consinti6
al fin en oir A la nifia, cuya voz poseia desde ent6ncesese encan-
to peculiar y esa dulzura arrobadora, que con tanta facilidad
atrae y fascina hoy hasta loscorazones mas tibios. Escuch6la con
atencion, y no bien la hubo oido cuando se desvanecieron todas
sus preocupaciones respect de ella, y al concluir esclam6 con
entusiasmo: "ella gozarf de todos los privilegios que disfrutan
las pupilas de la academia de Estokolmo."
Poco despues apareci6 Jenny en el teatro representando pa-
peles adecuados A su edad,y produciendo una impression igual t la
sensation que caus6 Leontina Fay en Paris. Compusidronse mu-
chos vaudevilles para la genial y j6ven actriz; su buen humor, lo-
zana concepcion y sorprendente originalidad, la hicieron un pro-
digio juvenile, que bien merece este titulo. Al siguiente afio el
anciano Croelius confi6 su pupila al cuidado de un maestro mas
j6ven, Herr Berg, misico consumado que se dedic6 con igual ce-
lo i su instruction, y i quien debe ella esa ciencia mdsica que
forma la s6lida base de su m6rito indisputable.
Incansable en sus esfuerzos, halagada por los innumerables
aplausos que la multitud entusiasta le prodigaba en sus represen-
taciones, bien recibida en la primera sociedad por la sencilla
dulzura de su caricter, lleg6 a la edad de doce aflos; ent6nces
joh! se desvanecieron los dorados ensue'ios de su juventud y al
despertar se convenci6 de una triste realidad, viendo que su edad
no le permitia ya salir en los papeles que acostumbraba desem-
penar, y que sin embargo no se hallaba apta para hacer otros
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de mas importancia. Para mayor desgracia, ademas de esto, per-
di6 repentinamente el timbre delicioso de sus notas altas, que-
dandoleuna voz desigual; siendo infructuosos todos los esfuer-
zos que su digno maestro hizo por revivir los argentinos tonos de
su favorite pupila; al parecer los habia perdido para siempre, y
tuvo.que abandonar la 'speranza de prepararla para la grande
6pera.
lQu6 es de mi dulce voz? esclamaba la privilegiada nifia.
iC6mo !legar al t6rmino deseado, envuelta en las tinieblas de la
noche eterna? JAnte mis ojos, se present un horizonte confuso!....
los cambiantes colors del arco-iris representaban la gloria de
lainspirada criatura, mas ahora, Iqu6 quedapara sus ojos mas que
ligrimas?.... ................... ......................

Hasta el mismo ruisenor sucumbe tristemente cuando se v6 pri-
vado de la dulcisima facultad de dar A los aires sus inspira-
ciones y sus trinos. Jenny Lind Iloraba, y la diosa de Ilas
armonias se cubria con el ligubre cresp6 que revela una tris-
te desgracia!
Sin embargo, en el entusiasmo de su g6nio veia siempre en
lontananza una hoja de laurel, cual el ramo de oliva que en el
pico de una cfndida paloma anunci6 al hombre que la vida ter-
renal no habia perecido bajo el inexorable castigo del Altisimo.
Rara vez salia A cantar, y aun en las que lo hacia era en pa-
peles insignificantes. Como amenudo sucede en esta clase de fen6-
menos, el pfblico bien pronto olvid6 la impression que le habia
causado, sintiendo solamente que tan bellas esperanzas se hubie-
sen fustrado.
Una de las cosas mas dignas de refleccion es el buen es-
piritu de un pfblico en favor de la vida de un ente privilegia-
do; Jenny Lind habia demostrado un radiante destello, de su ge-
nio con la rapidez del meteoro; el arte se habia sonreido al con-
templarla, y su patria se prometi6 ent6nces una gloria mas. To-
do parecia perdido desgraciadamente; emperor la diva cantatriz






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con aquella fuerza de voluntad queDios concede al g6nio, luch6
abiertamente con tan ingrato destino.
La j6ven cuyo mayor deleite era la m6sica, sufri6 tan repen-
tina como inesperada p6rdida con resignation. Aparecer como
Agatha en Der Frieschatz de Weber habia sido el ideal de su ju-
venil ambicion, y conseguirlo era su noble deseo; mas todo se
desvaneci6 por tan terrible p6rdida, y su ardiente mirada solo
distinguia en el horfzonte de su vida las oscuras nubes de la de-
sesperacion. Desesperanzada, la abandon su elevado espiritu
y no cant6 mas, aunque siempre continue sus estudios musicales.
Cuatro afios pasaron asi, hasta que sucedi6 que un dia en un con-
cierto en que debia cantarse el cuarto acto de Roberto el Diablo,
se necesitaba quien cantase la parte de Alice, que dnicamente de-
bia ejecutar un solo, poco conocido por ent6nces en Alemania.
Nadie quiso aceptar el-insignificante solo cuando Herr Berg acor-
dindose de su desgraciada pupila como un "pis aller" deter-
min6 aventurar su buen 6 mal 6xito en sus manos.
Jenny recibi6 su solo con marcadas muestras de gozo mez-
clado de tristeza y emprendi6 con asiduidad su studio, hacienda
todo lo possible por cumplir bien con su cometido, al parecer in-
superable para sus actuales fuerzas.
Lleg6 la noche sefialada para la representation y por uno
de esos milagros inesplicables, vi6 que habia recobrado su voz
por tan largo tiempo perdida; el pdblico sorprendido reconoci6
las notas de su antigua favorite y un aplauso unanimertumultuo-
so y fren6tico reson6 por todo el salon al concluir el solo que
otros habian despreciado. Quien podri describir las emociones,
el regocijo de aquel g6nio por tanto tiempo oprimido, el dulce
gozo de la paciente pupila, al ver restaurada su esperanza, al
oirde boca de su propio maestro entusiasmado, decirle que se pre-
parase'para representer la parte de Agatha y hacer su pronta
aparicion en la 6pera! iEse papel que tantas veces habia deses-
perado de hacer y que otras tantas habia torado parte en sus
inocentes suefos! La p6rdida temporal de su argentina voz fud






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para ella, lo que para la luna-algunas de esas nubecillas que de
cuando en cuando cubren su brillante fulgor, para hacerla apa-
recer despues con mayor brillo.
Aun nohabia representado ninguna parte trigica, ni tam-
poco habia recibido instrucciones para ello, y necesariamente
revelaba en los ensayos la ignorancia del noviciado en lo que
t6cnicamente se llama "trabajos de bastidores." Al principio no
se movia, ni aun siquiera intentaba accionar, sin embargo pres-
tabaatencion estremada h las advertencias que se lehacian acer-
ca de como debia ser la egecucion de cada escena. Por grades
iba comprendiendo el modo de accionar que le correspondia. Al
fin Ileg6 la noche en que debia salir y sus amigos, algo dudosos,
temblaban por el buen 6xito.
La primer aparicion de Jenny Lind representando el pa-
pel de Agatha, fu6 una de aquellas ostentaciones estraordinarias
y sublimes del poder del genio sobrepujando las mas Arduas difi-
cultades. Sorprendi6 ; los mejores actors por su esquisito gusto
en la manera de accionar, asombr6 t sus amigos por la perfect
facilidad con que ejecut6 su papel, obligando a la orquesta que
no iba tiempo, Ilevando el allegro con lentitud, a que se apre-
surase. No bien hubo concluido su aria primer, cuando un
murmullo de aprobacion dentro de bastidores y un aplauso unh-
nime de entusiasmo de parte del public, la saludaron: una apro-
bacion general coron6 en la entrada de su carrera de fama d la
inteligente j6ven de diez y seis afios.
Jenny Lind habla hoy de la.Agatha de Weber, con una
sencilla veneracion, como la piedra fundamental de su fortune.
Inmediatamente fu6 comprometida como una de las parties pri-
marias, para una temporada de diez y ocho meses. En las subse-
cuentes 6peras trabaj6 causando cada vez mas admiracion y en-
tusiasmo. Sin embargo, aunque cantaba en todas las 6peras con
general aceptacion del pdblico, Jenny Lind y su maestro lucha-
ban con empeiio por dominar la inflexibilidad de su voz. iQui6n
que oiga ahora, estasiado, sus granadas fioritures creeria que en







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aquel tempo, apenas podia, despues de muchos esfuerzos conse-
guir hacer las mas ligeras y simples cadencias? Mi6ntras que asi
continuaba en tan ardua prActica interpret los papeles de Alice,
Eurianthe y la Vestal. A su corta edad no se le podia pedir mas.
Pronto lleg6 a ser la predilecta de su ciudad natal.
Pero apesar de tantas ovaciones, no se escap6 a su pene-
trante imaginacion que aun no estaba todo vencido: veia que su
maestro habia hecho todo lo que pudo en su instruction y que
sin embargo necesitaba como si se dijese, la Altima mano, si in-
tentaba conseguir la reputation a que la daba derecho el desarro-
Ilo de sus facultades para el divino arte, que despues le ha con-
cedido el envidiable nombre de artist.
Vivia por ent6nces en Paris, Garcia, afamado maestro de
canto, reputado por el mejor en Europa, y un deseo que no po-
dia dominar, la impelia a que fuese a buscarle A la capital del
mundo fashionable. Pero jcomo conseguirlo sin faltar A su con-
trata? Si abandonaba su compromise, icon que medios contaba
para vivir uno 6 dos afios en un pais estrangero? Habia estado
acostumbrada a tratar y vivir en los mejores circulos de la socie-
dad mas escogida, querida y admirada de todo el que tenia la
dicha de tratarla: con el verdadero y noble orgullo del g6nio se
resisti6b mendigar protection y guardando sus dignos deseos en su
corazon resignado, esper6 hasta poderse proporcionar los me-
dios para llevar A cabo su objeto con su propio trabajo.
Asi que se concluy6 la temporada teatral, viaj6 con su
padre por todas las grandes y pequenias poblaciones de Suecia
y Noruega, con infatigable energia arregl6 numerosos conciertos,
atrayendo en todas parties la atencion, que le proporcionaban re-
cursos pecunarios para efectuar su laudable prop6sito. A su vuel-
ta a Estokolmo manifest A la empresa su determination, de re-
tirarse a Paris para continuar sus studios bajo la direction del
maestro Garcia, fundandose en tan buenas razones, que no pu-
dieron los empresarios m6nos de acceder A sus s6plicas, conce-
diendole el permiso para ausentarse. Sus padres no mostraron







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la menor oposicion a que diese este paso; conocian k su hija, y
convencidos de su pureza y de la resolution de su caracter no du--
daron dejarla que siguiese los impulses de su g6nio.
Ellos no podian acompafiarla durante csta larga ausencia,
sin abandonar las faenas que le proporcionaban su propia sub-
sistencia, y asi ]a j6ven de diez y ocho ahios, sola, sin mas pro-
tectores que su firmeza, su inocencia y su sagrado amor por el
arte se puso en camino para la gran capital, que habia ya pro-
ducido tanta grandeza y destruido tanta nobleza y virtud.
Llegado que hubo d Paris, inmediatamente fu6 A visitar a
Garcia para quien habia traido las mejores cartas de recomen-
dacion. Ni el largo viage, ni la tristeza natural que le causaba
]a separacion de sus amantisimos padres, protectores y compa-
fieros, ni el melanc6lico recuerdo de su patria, que la agobiaba
de la misma manera que la agonia que devora al Suizo cuando
se halla "ljos del nevado dosel de rocas y nubes de su pais
natal," pudieron hacerla retardar la important entrevista. Con
ansiedad febril atraves6 el quicio de la puerta y pronto se vi6
en presencia del professor, en cuya decision cifraba su. future
destiny. Fu6 recibida por Garcia con amabilidad; la oy6 cantar
sin dar muestra alguna de aprobacion 6-desaprobacion y despues
que hubo concluido le dijo con much calma "Hija mia, no
teneis voz". Terrible palabra para Jenny. "0, afiadi6 61, tratan-
do de corregirse, habeis tenido voz, y estais 6 punto de perderla.
Probablemente habeis cantado much, 6 empezasteis muy tem-
prano, porque vuestro 6rgano esta gastado y Aspero; no puedo
instruiros al present. No canteis ni una sola nota por espacio
de tres meses y asi que haya transcurrido ese t6rmino, haced-
me otra visita" Con esta inesperada despedida, la chasqueada
aspirante abandon la casa del hombre, en quien habia fundado
todas sus esperanzas.
Jenny pas6 tres meses en profundo retire, en aquella total
soledad en que solo se aprende a pensar con justicia en las
grandes capitals. "Vivia de mis lIgrimas y la agonia del mal de







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pays," decia ella una vez hablando de su residencia en Paris.
Sin embargo nada pudo inducirla 6 volverse a su pais natal sin
conseguir otra prueba de Garcia. Transcurridos los tres meses
sefialados, nuestra j6ven se acerc6 temerosa por segunda vez A
Garcia que la oy6 de nuevo. Mand6le este que cantase una pie-
za y concluido que hubo, diriji6 una mirada espresiva a su
maestro, esperando su juicio; en esta vez fu6 mas afortunada
pues Garcia le dijo; "Hija mia; podeis empezar inmediatamente
vuestras lecciones." Volvi6 Jenny de la segunda visit radiante
de alegria al ver que podia cantar, y al instant los dulces tonos
de su melodiosa voz encantaron su corazon y su oido, trans-
portados de gozo,
El tiempo corria, el g6nio se regocijaba al ver su propia fuer-
za: que aumentaba diariamente, venciendo por grades las dife-
rencias conocidas y desarraigadas por la consumada esperiencia
de Garcia.
Ensefiaba tambien Garcia por ent6nces a una compatriota de
Jenny, Madlle. Nissen, que poseia una magnifica y bien nutrida
voz; pero que carecia de dotes mentales. Jenny Lind confiesa,
que amenudo se desesperaba al ver que Garcia le ponia su con-
discipula como egemplo que debia seguir, creyendo ella, Jenny,
que comprendia mejor, y esperando llegar 6 un fin, el cual A su
modo de ver jams podria alcanzar su compafiera. Garcia decia
algunas veces, que si Jenny tuviera la voz de la Nissen, 6 esta
la inteligencia de Jenny, una de ellas legaria k ser la mejor can-
tatriz de Europa.
Aunque Jenny acostumbraba arreglar las eadencias yfiori-
tures con su gusto peculiar, A las piezas que aprendia, lo. que
agradaba tanto h Garcia que las copiaba, sin embargo nunca
crey6 61 que ella fuese mas que una median cantatriz. Amenu-
do recuerda que despues de ella a nadie causaban mas admira-
cion sits asombrosos adelantos que a su anciano maestro.
Jenny permancci6 un aiio en Paris entregada al mas pro-
fundo studio y aprovechamiento, al terminar el cual uno de sus/







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conciudadanos, autor de talent, vino 6 recordarla sa prometida
vuelta a Estokolmo; aprovechandose de la oportunidad de en-
contrarse A la sazon Meyprbeer en Paris, la present a este cele-
bre compositor, cuyo esperimentado oido pronto reconoci6 la
mdjica dulzura de su voz con marcadas demostraciones de en-
tusiasmo y aprobacion, dudando solo si el peculiar encanto de
]a argentina pureza de su voz podria sentirse y lucir en nn
largo espacio. Para convencerse de la fuerza y extension de
esta, arregl6 un ensayo d toda orquesta en el teatro de la
Grande 6pera, en el cual Jenny ejecut6 tres de las principles es-
cenas de Roberto el Diablo, Norma y Der Freiscritz, consiguien-
do un 6xito tan brillante que Meyerbeer la hizo inmediatamente
proposiciones para el teatro de Berlin, las que no admiti6 por-
que ansiaba ver a su patria y ademas habia empefiado su pala-
bra, que consideraba sagrada, de volver & Estokolmo, donde apa-
reci6 poco despues.
Fu6 recibida alli con much entusiasmo, demostrando que se
habia aprovechado de sus studios durante su ausencia; di6
pruebas de ser escelente actriz, perfect mtisica y que poseia
un 6rgano que mientras mas se egercitaba, parecia mas puro y
mas bello. La que en un tiempo fu6 la favorite lleg6 ahora A ser
el orgullo de su ciudad natal, admirada por los talents mas bri-
Ilantes y respetada de todos por su intachable conduct.
En lasiguiente primavera, Meyerbeer renov6 sus ofertas pa,
ra la apertura del teatro de Berlin y aunque dud6 much antes
de decidirse, por la repugnancia que tenia i abandonar su pais,
sin embargo, fu6 necesario obedecer la lamada del gran maes-
tro, aceptando por fin el compromise bajo condition de que
pudiese volver t Estokolmo para cuando se celebrara la corona-
cion del Rey.
Aunque era muy sentida su separacion de Estokolmo, no obs-
tante se reconocia generalmente que Jenny Lind necesitaba
conquistarse una reputation europea, juii ndose una crueldad
interrumpirla en su gloriosa carrera.






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Parli6 nuestri artist en Agosto para Dresden, donde se
hallaba ent6nces Meyerbeer escribiendo una 6pera, con el fin de
concluir los arreglos necesarios y tambien para dedicarse el
tiempo possible al studio del aleman.
Despues de un res de ausencia, accediendo a las slplicas
del empresario en Estokolmo, volvi6 a esta ciudad para cantar
en las fiestas con quese celebraba la coronacion del Rey, segun se
habia comprometido. Al concluirse las fiestas, como era necesario
que volviese A Berlin donde debia estar todo el invierno, empeza-
ron A sentirsu partiday various banqueros de los masric6s, propu-
sieron la j6ven artist que depositarian anualmente cierta su-
Ma' par espacio de diez afios, de manera que A la espiracion de
dicho tiempo se encontraria en posesion de una fortune conside-
rable, si ella en recompensa se comprometia A no abandonar &
Estokolmo.
Jenny Lind se conmovi6 much con esta generosa prueba
del profundo interns que sentian por ella sus conciudadanos; pe-
r0 como ya su palabra estaba empefiada, no pudo acceder. La
noche en que se despidi6 prevaleci6 un sentimiento general; el
pfCblto Iloraba mas que aplaudia, tanto era el amor que la te,
titan. El dia de su partida fu6 un dia de luto: las calls estaban
Ilehas de la multitud que ansiaba asistir A su despedida.
SA fines de Octubre de 1844 lleg6 A Berlin. Ap6nas sabia
ent6nces el aleman; pero despues de dos meses de asiduo estu-
dio, todos admiraron en ella lo correct de su pronunciacion ad-
quirida en tan corto tiempo. iTal es su comprension yla facilidad
y memorial que tiene para retener lo que aprende! Al aparecer
alli ante el pdblico, llen6 completamente las esperanzasdel gran
compositor, produciendo el mismo entusiamo que en,su pais, au-
mentandose diariamente durante su permanencia que fue de cua-
tro meses. Pronto se estendi6 su fama por toda la Alemania y
fuera de ella tambien, y los empresarios de L6ndres y Paris se
esforzaronipor contratarla; pero estaba obligada i regresar a Sue-
cia porun compromise anterior. Mientras estuvo en Berlinse pre-
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sent6 en la Norma, Sondmbula, el Campo de Silesia ylaHija del Re-
gimiento. La iltima noche le dirigieron las mas sefialadas mues-
tras de aprobacion que quizd ninguna artist, escepto ella, hare-
cibido en las tablas. No fueron esos tumultuosos aplausos que tan-
to se prodigan a los talents musicales, no; un profundo silen-
cio demostraba el intense interns. Asi que se hubo corridor el
telon, un aplauso unanime la llam6 fuera y al salir fu6 saludada
con los mas entusiastas bravos.
Antes de su retorno A Estokolmo, visit casi todas las prin-
cipales ciudades del norte de Alemania, conquisthndo en todas
inmarcesibles laureles. En Hamburgole fu6 presentada f su par-
tida una hermosa corona de laurel, de plata. Todo su viage fua
un triunfo no interrumpido.
En el verano de 1845 fu6 invitada por el Rey de Prusia pa-
ra cantar en la festividad preparada en las mirgenes del Rhin
en honor de los soberanos de Inglaterra, en cuya 6poca apareci6
tambien en Frankfort y Colonia. Aqui la oy6 la condesa de Ros-
si (Henrietta Sontag) y dijo que era la primera cantatriz del dia,
Desde Noviembre de 1845 hasta fines de Marzo de 1846
cumpli6 otro contrato para el teatro Real en Berlin, concluido,
el cual sali6 para Viena, en donde hizo su aparicion el 22 de
Abril en la Norma, en el teatro An-Der-Wien, ante ese piblico
6 quien pertence en Alemania el fall decisive en materials musi-
cales, y apenas apareci6 conquist6 sus simpatias.
Su salida tuvo efecto en presencia de una concurrencia in-
mensa, entire la cualsehallaba probablemente todoel pueblo filar-
m6nico de Viena. Las noticias que la precedieron, las exageracio-
nes de los Ilamados "entusiastas de Lind," y el inaudito precio de
las localidades, habian levantado A tal grado las esperanzas del
pfblico, que Jenny Lind manifest que dudaba tener un buen 6xi-
to y asegur6 que a no ser por haber dado su palabra no saldria.
Con visible temor, con la inspiration y dignidad de unasacerdo-
tiza,aunque sin embargo con humildad espresiva, seacerc6al trbol
Druida: reinaba un silencio tan imponente, que cualquiera se







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habria imaginado que oia los millares de corazones que ansiosos
palpitaban, mientras que el puiblico esperaba oir los primeros
tons de su voz; pero no bien hubo empezado, apenas habia el
genio de su arte revivido en su pecho, cuando toda aquella in-
mensa concurrencia arrobada por la migia atrayente de su me-
lodiosa voz, prorumpi6 en un aplauso undnime de bravos que de-
cidi6 su destiny en Viena. Present6se once veces en el teatro y
dos en conciertos pdblicos, estos tiltimos para objetos caritativos.
Jenny dej6 6 Viena para asistir A la festividad musical de Aix-
La-Chapelle: de aqui parti6 para Hannover, Bremen, Hambur-
go, Stuttgard, Munich, y despues volvi6 h Viena, presentindose de
nuevo ante el pfiblico, el jueves 7 de Enero de 1847, en la Hija
del Regimiento, de Donizetti, que fu6 repetida virias veces ante
una concurrencia estraordinaria.
Habiendo seguido su carrera triunfal por el continente, don-
de fu6 recibida con un entusiasmo que no tiene paralelo en la
historia'del arte, la bella cantatriz solo necesitaba el fallo de
aprobacion del.piblico del teatrode Su Magestad en L6ndres: de
ese pdblico; compuesto en su mayor parte de las personas mas
refinadas y mejor educadas intellectual y socialmente, en cuyose-
no; se encuentranmuchos amateurs adornados con tan buenas do-
ztes misicas, que los elevarian almas alto range como artists si
se quisieran dedicar a trabajar publicamente, de ese p6blico,
en fin, que constitute indudablemente el mejor tribunal de gusto
en Inglaterra.
El 4 de Mayo de 1847 hizo su primera aparicion en la ope-
ra deRoberto el Diablo. El teatrq estaba leno como suele decir-
se de bote en bote, pues no habia un solo lugar en que no estu-
viesen apifiados los espectadores.
Alz6se el telon y principi6 la 6pera; mudos los espectadores,
casi sin respirar esperaban la salidade Jenny, que apareci6 al fin tr6-
mulay vacilante pues su estremada modestia siempre lahacia des-
confiar. El ardiente aplauso con que el auditorio ]a salud6 al pre-
sentarse, se confudi6 con la timida mirada que ella ech6 6 su derre-






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,dor, y en seguida las primeras notassalieron desus labios.Nada se
oia en todo el ambito del teatro a no ser su arrobadora vocaliza-
cion y el acompafiamiento de laorquesta. Asiqueconcluy6suaria,
todo el pdblico prorumpi6 en un estrepitoso aplauso, que palpa-
blemente demostraba lo much que habia gustado. Su buen exi-
to fu6 complete 6 instantdneo. Se reconocia que una nueva can,
tatriz estaba entire ellos; la mejor que existia. Ent6nces tambien
tuvo efecto un cimbio en Jenny; el fuego sagrado de artist bri-
116 en susojosy corri6 por todo sucuerpo, conocia que habia triun-
fado y desplegando las alas del g6nio estasi6 a la multitud con sus
gorgeous; recobrada la confianza, la abandon su timidez natural
quedandola solo su interesante modestia..
Cuando hubo concluido el primer acto los espectadores la
lamaron fuera del telon. Tres veces la aplaudieron y tres veces
se incline colocada su mano sobre su agradecido corazon, para
contener sus vivos latidos.
Desde aquel moment & nadie se le prestaba atencion en la
6pera.sino a ella, y al final fu6 llamadade nuevo por el auditorio
que se levant6 para demostrarlesu admiration. La arrojaron
millares de bouquets. Hasta la orgullosa aristocracia, olvidada de
su habitual lasitud, la aplaudia con ardor y entusiasmo. Su trius-
fo fu6 tan complete, que desde ent6nces qued6 reconocida corn o
la mejor de las modernas vocalistas que habia pisado la escena
lirica de Inglaterra.
El 28 del propio mes la Reina di6 un gran concerto en el
palacio de Buckingham, al cual la simpdtica Jenny fu6 invitada
y en 61 form el principal objeto de la fiesta, recibiendo el
homenage de lamisma Reina.
Su pr6xima salida en la 6pera fue en la representation de
la Hija del Regimiento, en la cual como de costumbre entusias-
m6 a todos.
El 11 de Junio siguiente Mlle. Lind ejecut6 su interesante
parte de Alice en Roberto el Diablo, eseedi6ndose si es possible a
la.primera vez que la represent.






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El 14del misnio upareci6, por la primeravez, en el pupel
de Norma. La ansiedad que reinaba por oirla en esta 6pera era
grande, porque se deseaba compararla con la Grisi, que se
habia considerado sin rival interpretando A la sacerdotiza
Druida. Los amigos y admiradores de Jenny temieron por ella en
esta prueba; sin embargo su egecucion le asegur6 un triunfo
envidiable,
Jenny Lind continue repitiendo la Norma por muchas no-
ches, consiguiendo en cada representation nuevos triunfos. Su
egecucion del papel de Norma no tan solo es superior a la de to-
dos los demas caracteres que hainterpretado, sino que forma una
6poca en el arte lirico; es el triunfo del espiritu sobre la material
y ha esterdido el dominio del verdadero g6nio, exhibiendo sus atri-
butos y aumento de poder en su estensa variedad, que es su ca-
rActer distintivo. Norma en vez de ser una Medea 6 de parecerse
A alganotro ente fabuloso, semejante, es unser en quien vemos los
mas:dulces sentimientos de muger, a cada paso luchando con los
imp.ulsos de negras pasiones,,ilosque vence con generosidad; por
que ~o solo le falta valor para asesinar A sus hijos 6 matar A la
quele ha echotraicion, sino que perdona A su rival y muere Antes
que sacrificarla. En los moments de morir, todas sus facultades
se dirigen no A manifestar los sufrimientos que va a esperimen-
tar, sino suplicar A su padre que proteja su prole. Jenny Lind
concibe 6 interpreta tan notablemeate este character, que todos
los espectadores sienten un intense inter6s por la descarriada
sacerdotiza. La espresion que da Jenny Lind A su papel en esta
.pera, sobrepuja a todas las que la han precedido; pues aun supo-
niendola privada de la voz, el pintor, el escultor y el actor en-
contrarian que estudiar en la variedad y belleza de sus posi-
ciones y la maravillosa espresion de su rostro. La Malibran estu-
di6 las acciones mudas entire los sordos y mudos, para adquirir la
pantomima necesaria A dichas escenas, y ha dicho que el mayor
cumplimiento que recibi6 en su carreraartistica sali6 de boca de
un gran pintor, que aborrecia la espresion vocal y el que vi6ndo-







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la egecutar cierta escena, esclam6, "jque desgracia que semejan-
te actriz cante!" Y sin embargo Jcuanto no la escede Mile. Lind
solo en su dramatic accionar? Desde el principio hasta el fin,
mantiene fija su atencion en lo que debe hacer. En las acciones
mas pequefias descubre nuevas dotes de su raro talent; aun al
modo de Ilevar su manto, este molesto y, pudi6ramos afiadir, em-
barazoso accesorio, tan dificil de usarlo con gracia y dignidad
para la mayor parte de las actrices, y que fu6 el orgullo de Talma
yDuchesnois, de John Kemble y Siddons, le comunica la vocalista
sueca:una elocuencia peculiar, ya dejandolo caer sobre sus formas
en momentosde'venganza, ya arrojdndolo almaldecir, ya cubrien-
do su rostro cuando se convince que las facciones humanasno
bastan para espresar la intensidad.de su angustia. Sus posicio-
nes, ya de reposo ya deagitacion,son igualmente espresivas; por
tiltimo, su g6niodramttico, incansable, nunca duerme. Sus pau-
sas interesan. Siempre que hay algun int6rvalo bien al bajar el
telon, bien al final de alguna escena, permanece en una actitud
esquisita, imitando el studio clasico de una antigua estftua, tan
perfect y tan natural que pudiera animarse, si tal fuera, con el
mas ligero soplo vital. Casi impossible es sefialar alguna escena
en la cual sobresalga mas que en otra; sin embargo, respect a
acciones mrdas, es digna de notarse aquella en que como Norma
atenta contra la vida de sus hijos: su mirada y position cuando
entra yse deja caer en el asiento apoyandose sobre la mesa, son
altamente elocuentes: ciindo jlnrio al leeho donde reposan sus
hijos levanta la mano para llevar a cabo su proyecto, y luego
arrepentida retrocede, desplega una accion dram6tica tan impo-
nente, tan nueva y original, tan profundamente concebida como
jamas 1o ha hecho ninguna actriz, de las que la han pre-
cedido. Su voz en sus mas dulces entonaciones es penetrante,
espresa sus emociones, las mas ligeras y mas d6biles, trasportin-
dolas 6 la vez del oido al alma; cada nota despierta el deseo de
oir otra, porque en cada una hay espiritu, passion, melodia.
La temporada sc cerr6 con la Sondmbula el 3 de Agosto; pe-







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ro las representaciones continuaron por quince dias mas, tales
eran los deseos que el p6blico tenia de oirla.
Hemos seguido a Jenny Lind en toda su primera temporada
en Inglaterra, y ahora solo nos resta decir, que su carrera desde
ent6nces ha sido marcada con la misma s6rie de no interrumpidos
triunfos, donde quiera que se ha presentado. Desde que dej6 .
Inglaterra ha buscado constantemente el retiro, habiendo conse-
guido aparentemente, lo bastante para gratificar sus deseos y su
ambicion. Pero el puiblico de la 6poca amigo, de satisfacer sus de-
seos, no podria sufrir que talents como el suyo, se durmiesen en
la oscuridad; por lo tanto se vi6 precisada 6. aparecor en virios
puntos del continent.
Unespectador perteneciente A una r6gia familiar le regal
como prueba de admiracion una magnifica copar de oro, Ilena de
menudas perlas que imitaban huevos de hormigas, alimento de
ruiseiores; otrola arroj6 durante una representation, un. par
de hermosas palomas blancas que cayeron & sus pies enlazadas
con una guirnalda de flores, tejida con rubies, esmeraldas y dia-
mantes; y la misma reina de Ilglaterra regal6 i la hermosa can-
tatriz un soberbio ruisefior, hecho todo deo piedras preciosas.
Ahora hablaremos de esta grande y estraordinaria artist
presentandose en conciertos, 16jos de las bajas ficciones y de las
ostentaciones hip6critas, de las asociaciones desiguales y de la
chismografia de bastidores, 6 estas siempre se opuso.su modesto
character. Al contratarse para cantar en los Estados-Unidos
del Norte de America, una de los principles articulos de.la
contrata fu6 que no habia de cantar en ninguna 6pera sino en
conciertos.
Para hacer esto di6 razones bastante convineentes al encar-
gado por Mr. Barnun para firmar el compromise.
Despues de su fatigosa temporada en L6ndres, Mlle. Liid
descans6 por algunos meses. El 22 y 23 de Enero del siguiente
afio principi6 en Norwich una s6rie de conciertos, que continue
dando en las principles ciudades de Inglaterra. Estos dos pri-







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meros conciertos fueron dados con el caritativo fin de former un
fondo permanent, a beneficio de los pobres de aquella ciu-
dad, y en ellos se prest6 h cantar gratuitamente el Ruisefior
Sueco.
Atraia en todas parties la atencion y sobre todo las simpa-
tias de las poblaciones, agradecidas al ver el generoso despren-
dimiento con que se ofrecia 6 cantar, siempre que fuese f bene-
ficio de los pobres.
En el bello corazon de Jenny Lind, como muger privilegiada"
uno de los mas dulcesatributos es el de la caridad. iParece in-
creible que cn una 6poca en la cual se confunden el amor 6 la
gloria con el del interns material, se destaque, del cuadro de los
mas-famosos artists del mundo, una j6ven angelical con tan de-
cidida inclinacion por hacer.penetrar los rayos de luz que se
desprenden de la brillante aureola que circuye sucabeza, hasta
los oscuros rincones donde jime la miseria humana bajo el peso
de su abatimiento! En todos los paises donde Jenny Lind se ha
echo admirar por su encantadora habilidad, ha tendido una ma-
no generosa t la desgracia, destinando sumas considerable al
socorro de la pobreza. Dignos sentimientos de una dawia del
gran mundo!
AlIa por los meses de Julio y Agosto del present afio, Mr.
Barnum, duefio del museo de New-York, enVi6 su agent ; L6n-
dres, donde A la sazon se hallaba Mlle, Lind, f fin de contrataria
para que vinieseaf cantar en losEstados-Unidos delNorteAmnri-
ca. Di6 Mr. Barnum a su agent 6rdenes para que la hi'iese las
mas brillantes proposiciones. Se acerc6 el agent A la compla-
ciente artist y cumpliendo las 6rdenes que tenia, ]e hizo entire
otras la proposition de darle, por ciento cincuenta noches en que
debia comprometerse a cantar por cuenta de 61 en conciertos,
ciento cincuenta mil pesos, esto es, a razon de mil pesos ca-
da noche.
Lleg6 la sublime cantatriz sueca h la ciudad de New-York-
el dia 6 de Setiembre de 1850, en un paquete de vapor, proce-







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dente de Liverpool. Un recibimiento r6gio le tenian preparado
los filarm6nicos de aquel pais, digno obsequio para una virtuosa
estrangera, la mas notable en su g6nero de todos los principles
teatros de Europa. Infinitas personas de Ambos sexos y de todas
edades, salieron A recibir t la bella cantante, produciendo su
presencia tal entusiasmo, que hasta su mismo coche fu6 Ilevado
poco menos que en andas porla multitud. En aquella ciudad bri-
116 ese astro del divino arte mas alli de lo que nuestra pluma pu-
diera describir, cuya minuciosa pintura omitimos por que la cree-
mos prolija, toda la vez que la sonora voz de la fama ha esparcido
yA por el mundo entero la relacion de los repetidos triunfos que
la inspirada Jenny ha merecido del piblico de N.-York y B6ston.
Los billetes de entrada en estos puntos como en L6ndres, jams
se vendieron A menos de cinco pesos uno, subiendo muchas
veces hasta veinte y cinco.
Convencido Mr. Barnum, al ver la estraordinaria acojida
conque fu6 recibida en New-York, de Jo much que iba a ga-
nar, generosamente la ofreci6, en vez de la suma de mil pesos
convenida por cada noche, la mitad de los products de cada
concerto, si6ndole responsible en las .noches que dicha mitad no
alcanzase A la suma convenida. Admitio Mile. Lind esta ofer-
ta, que destiny religiosamente para fundar escuelas de pobres
en su pais natal, y para aumentar los fondos de muchas institucio-
nes ben6ficas.
Ya es tiempo de que concluyamos esta breve biografia
bien A nuestro pesar, pues quisieramos que nuestra pluma
no cesase de correr sobre el papel, consagrando siempre las
mayores alabanzas A la celebrada artist que ha sabido her-
manar A la brillante centella de su genio, la armonia mas.
conmovedora, y unir en un estrecho lazo la guirnalda de oro
y de laurel que resplandece sobre su frente, con la aureola de
una santa caridad que la conducirA A los cielos. Pero no lo hare-
mos sin dejar consignado en estas liheas su vivo retrato, segun
lo ha trazado un c6lebre escritor, ageno si se quiere, de las galas
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6 del colorido que sabe comunicarle la suave dulzura de un de-
licadb pincel, mas no desnudo de verdad y semejanza.
"Jenny Lind es j6ven y de median estatura: el sol dor6 sus
cabellos, y el firmamento di6 a sus ojos su limpido color azul: ni
es robusta ni delgada, siendo por lo tanto bien proporcionada; asi
es que no carece de donaire, al mismo tiempo que puede servir
de heroin de romance: su fisonomia es apacible'cuando se hall
tranquila, pero lena de animacion y de energia cuando repre-
senta: se asemeja al Iado cuando frunce las cejas; es el Amor
cuando se sonrie; es en suma, la virgen de los suefios del poeta
aleman, el jungfrau del ideal de Schiller. Jeny Lind ni es alta-
nera ni sencilla, ni hermosa ni fea; pero hay en ella algo que, se-
mejante a la abeja que vuela en torno de las flores estrayendo
solamente la escencid que encierra, gira en torno de las cuali-
dades abstractas de todo, tomando solo una parte de ellas, sin que
A ellas se parezca. Su semblante es como el agua, variando
siempre su espresion segun la influencia que su alma recibe de los
objetos esteriores, pero es mas bello que el agua, porque el espi-
ritu que le anima es un espiritu inefable, movible 6 inconstante
ademas: espiritu que ora danza en su ojos, ora retoza en sus lIbios
semejante f un placer incorp6reo, ora descansa dulcemente en Jos
hoyuelosde sus mejillas y de su barba. iLocura seria pretender des-
cribir lo que lamente comprende, pero que la pluma no trazal iSeria
querer contar los rayos del sol, seria intentar contener una ola que
corre k desvanecerse sobre las tendidas playas! Jenny Lind es una
cosa de la cual nadie puede darse cuenta. Las espresion de su sem-
blante se asemeja a las efimeras formas que toman las doradas
nubes al ponerse el sol: mirddlas y si sois un Turner, trasladadlas
Sal lienzo A media que las veais: pero si dais una vuelta y vol-
veis k mirar las nubes, las formas anteriores habrfn desapareci-
do para dar lugar & otras diferentes, y solo quedarin impresas
en la memorial.
Incompleta como es esta breve description de la c6lebre
cantatriz, justamente Ilamada el Ruisefior Sueco, al presentar-







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la al:p6blico, nos cabe una satisfaction: tal es 'la de contribuir
dAndola fi luz en este pais, la creation del monument en que
la fama ha de colocar i esa grande artist, cuyo noble corazon
acoje las virtudes que otros de su esfera rechazan.
















































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