Minas de Marmato

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Material Information

Title:
Minas de Marmato Fallos de la corte y reclamación y protesta de The Western Andes Mining Company, Limited, respecto de ellos
Physical Description:
88 p. : ; 22 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Western Andes Mining Co., Ltd
Publisher:
Tip. de Comercio
Place of Publication:
Medellín
Publication Date:

Subjects

Genre:
non-fiction   ( marcgt )

Notes

General Note:
On spine: Miscelánea. 9.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 48106246
ocm48106246
System ID:
AA00017867:00001


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Full Text














































+
TN
409
.W47
.W47
1911
















UNIVERSITY
OF FLORIDA
LIBRARIES




/





MIINAS DE MARMATO


rLALOS DE


LA COTEK


RECLAMATION Y PROTEST
DE

H1E MUDER W-NK1, MINING COIAW, 1,11111i,


RESPECT DE ELLOS








SE D1 E L I N
1911












\\1


9

y. r*












p -,
r



















MINAS DE MARMATO

Fallos de la Corte y reclamaci6n y protest

de The Western Andes Mining Company,
Limited, respect de ellos.

Por sentencia de 7 de Mayo de 1906, orden6 la Cor-
te Suprema de Justicia de la Rep6blica i Thc [Western An-
des Mining Company, Limited, que entregase a la Naci6n
los bienes que especifica ese fallo.
Aunque esa orden se cumplid contra la voluntad de
dicha Compafiia y con gravisimos perjuicios para dsta, na-
da se dijo por la entidad dafada, porque coio en ello te-
nia interns el Gobierno, callar era el mejor partido que en
semejantes casos podia adoptarse entonces: los culombia-
nos sabemos bien por qu6. De suerte que, calificindolo de
despojo, como creo que lo merece, el hecho se cumpli6 sin
que el Pais se apercibiese de 6l ni menos se impusiese de que
el tunico que result beneficiado grandemente con el despo-
jo fu6 el Gral. Alfredo Vasquez Cobo, conforme i estos pi-
rrafos que tomo del N 57 del periodico La Renovacion, co-
rrespondiente al 28 de Enero de 1910.
"Segdn se lee en el numero 114 de los Anales del Sc-
nado, de 5 de Enero de 1910, en la sesidn de aquella Cor-
poracidn de 22 de Noviembre iltimo al discutirse el con-
trato celebrado por el Gobierno con el Banco Central, el
S. Dr. Clin i.-, Calder6n interpeld al H. S. Montafia, anti-
guo abogado del Banco, acerca del manejo de las minas de










-4-


Supia y Marmato que a aquel establecimiento le fueron
confiadas en administraci6n.
'Doy con gusto el informed que se me ha pedido, re-
plic6 el S. Montania:
La cuesti6n que ha suscitado el H. S. Calder6n, lejos
de perjudicar al Banco Central, lo favorece. Las minas de
Supia y Marmato y las de Santa Ana y La Manta, asi co-
mo las de esmeraldas de Muzo y Coscuez, debia adminis-
trarlas el Banco, segtin los contratos que celebr6 con el Go-
bierno; pero e'ste le retired la administracidn de estas minas,
de manera que el Banco no tiene por que responder de lo que
el Gobierno haya hecho con ellas.
El arrendatario de las minas a que se ha referido el
H. S. Calder6n-las de Supia y Marmato- Sr. Gral. Al-
fredo Vdsquez Cobo, no pago cl valor de los arrendamientos
atrasados, por lo cual el Banco, en los pocos dias quc manejd
las minas promovio las diligencias del caso para hacer efcctivo
el pago de ellospcro entonces el M3inisterio de Hacienda y Tc-
soro celebir con el Sr. Vasque.; Cobo un contrato de arbitra-
mentdo, por el cnal el Gobierno y el arrendatario somctieron el
punto d la decision dc drbitros.... Constituido el arbitra-
mento el Banco me di6 poder para representar sus dere-
chos en el juicio: promovi la demand, pedi todas las prue-
bas que estim6 conducentes, formula el alegato escrito 6
hice los alegatos orales necesarios, y por iltimo se pronun-
ci6 la sentencia, en la que los Arbitros absolvieron al de-
mandado del p:'.go de los arrendamientos atrasados -...---
'El dia veintiocho de Noviembre de mil novecientos
siete, el Sr.Gral. Vasquez Cobo cedi6 el contrato de arren-
damiento a la Compailia inglesa denominada The C. 1V.
Syndicate Limited. La sesidn se efectu6 por medio de la
escritura ndmero 1,258, otorgada ante el Notario 49 del
Circuito de Bogota....
'De I i escritura que vengo analizando result que el
Sr. Gral. Vasquez Cobo ha derivado la importancia del
contrato de arrendamiento de las minas de Supia y Mar-
mato, del contrato mismo, y n6 de los products que se
propusiera obtener de las minas, porque Ic bastd ceder el
contrato y todos los derechos de dominion qnc adqnirio con








-5-


ocasidn de cstc contrato, para obtencr en cambio sesenta mil
libras cstcralinas d scan trcscientos mil pesos oro '.........
"Segtin hemos expresado antes, el Sr. Vasquez Cobo
tenia derecho, conforme i un contrato celebrado con cl el
31 de Agosto de 1905, a un 20 por o00 de las minas de
la Naci6n ubicadas en Marmato, que hubieran sido usur-
padas por terceros, siempre que cumpliese la obligaci6n
dc proinover los juicios de rcivindicacidn d accioncs judicialcs
qnc fcrain neccsarios y obtuviese para a RepDblica cl domi-
nio dc talcs minias. Pero el Sr. Vasquez Cobo no intent ac-
ci6n ninguna de dominio en beneficio de la Nacion, se li-
mito A adquirir, por un intervicto, la tenencia de las minas,
no su propiedad 6 dominio; y, en consecuencia, no era el
caso de que se le traspasara el 20 por Ioo de ellas, y,a pe-
sar de esto, el Ministro de Obras Ptiblicas Sr. Manotas,
partiendo el sol con el Sr. Vasquez Cobo, en nombre de la
Naci6n, por escritura public otorgada A este iltimo senior
el 31 de Agosto de 1906, ante el Notario 29 de BogotA,
bajo el niimero 1,224, hizo las siguientes declaraciones y
transpas6 A su colega en el Gobierno los derechos que en
ellas se expresan, a saber:........ ... ... ...... ... .
29 Que por la clausula del contrato de 3 I de Agosto
de 1905. que consta en la escritura ptiblica ntimero 1663,
celebrado en la misma Notaria 2, se oblige' cl Gral. Vds-
qu'c Cobo d cintabar, cn nombrc dc la Nacion, los juicios de
reivcindictacidin accioncs judiciales que fueran necesarias
para obtnicr para la mIismia Nacidn el dominion de las minas
de oro, piata, carbon y fuentes saladas de propiedad nacio-
nal y que se hallaren usurpadas i ocupadas...
3 Oue por la cliusula 41 del mismo contrato el Go-
bicrno national se obligd da ccdcr al Gral. Vasquez Cobo en
rcmun'racion die los scrvicios exprcsados, cl vcintc por cien-
to, 0 sea la quinta parl-tc de los bienes, dercchos d acciones de
propicidad national que ceivindique para la Nacion.
4 Que habiendo obtenido el Gral. Vasquez Cobo sen-
tencia de la Corte Suprema de Justicia para que se le en-
trcgascn, en su calidad de apoderado de la Naci6n, los bie-
nes de que se hablara en la siguiente clausula, comprendi-
dos entire los que sc obli/d d reivindicar, es llegado el caso
de que cumpla el Gobierno con respect A ellos la obliga-








-6-


ci6n que contrajo por la citada cliusula 4" de dicho con-
trato.
59 Que en consecuencia, el exponente, en representa-
ci6n de la Reptiblic;, da 6 transfiere al Sr. General
Vasquez Cobo, A titulo de dacion en pago, la quinta parte
proindiviso de los siguientes bienes, mandados entregar ai
la Naci6n por la aludida sentencia de la Corte Suprema de
Justicia.". ............... ..". ....... ....
Estos bienes son los que especifica la referida senten-
cia de 7 de Mayo de 1906, que se copia en este Optisculo.
Habiendo entrado Colombia resueltamente en un re-
gimen de Gobierno que reconoce y garantiza con eficacia
los derechos de las personas en todas sus manifestaciones
licitas, public los principles fallos de la Corte y mi Recla-
maci6n y Protesta, relatives al asunto que mencionan estas
lines, quizas el mAs grave que ha ocurrido en el Pais
contra la propiedad. Es mi objeto hacerle conocer el asun-
to a la opinion ptblica, para que decide de parte de quien
esta la justicia, y para que el Gobierno actual en su bien
probada honradez, provea a la reparaci6n de la entidad
dafiada, borrando asi de modo espontaneo, 6 sea sin ne-
cesidad en emplear otros medios, la sonrojosa mancha con-
que los fallos injustos del Poder Judicial marcan al Estado
en que se profieren.
Aunque en mi Reclamaci6n y Protesta se confutan
victoriosamente las razones en que la Corte pretendi6 ba-
sar sus autos, en forma de notas hare ai ellos unos breves
comentarios.
Hago esta publicaci6n en mi calidad de representante
en Colombia, como apoderado de la referida Compafia.

Medellin, Octubre de 1911.


BENITO POSADA C.


















CORTE SUPREME DE JUSTICIA

BOGOTA, MAYO SIETE DE MIL NOVECIENTOS SEIS


Vistos: La Nacidn por medio de apoderado legalmen-
te constituido, solicita, haciendo uso del derecho que le da
el articulo 41 de la Ley Ioo de 1892, la tenencia sumaria
del grupo minero llamado El Guamo d Cerro de Marmato,
y de las dos vetas mineras Ilamadas San Antonio y La
Criusada, cuyos linderos determine el apoderado expresa-
do en su solicitud. Tambien solicit la tenencia de las casas
de habitacidn, molinos, maquinas, aparatos, enseres y uten-
silios destinados a la elaboraci6n de las minas.
Demanda para ello A la entidad denominada The
Western Andes Mining Company, Limited, domiciliada en
Londres y representada en esta ciudad por Benito Posada.
Las minas estin situadas en Marmato, Circuito Judi-
cial de Riosucio.
Se copian del respective memorial los fundamentos de
la petici6n:
"I En virtud de la Ley 9. de 1823, el Gobierno co-
lombiano di6 en arrendamiento por veinticinco afios, pro-
rrogables por dos periods de la misma duraci6n, a Gold-
schmith & Ca, de Londres, las minas de Supia y Marmato,
de las cuales le di6 posesi6n primeramente del 14 de Agos-
to al 30 de Noviembre de 1825, y ludgo del 7 de Octubre
de 1829 al 22 de Enero de 1830. En este contrato se in-
cluy6 la vertiente salada de El Pefiol;
"29 En el expresado contrato se estipul6 que el in-
mueble debia ser devuelto a la Naci6n, con sus maquinas
y utensilios, y se faculty A la Compaiia para ceder 6 tras-


u~p~c~ai~a~a~i;l~n~
~p~Rp~F~sF~ive~*Fh~F~E~PF~FO~F~~








-8-


pasar parcial 6 totalmente sus derechos. Dijose alli, ade-
mis, que cualquiera otra condici6n que se juzgase precisa
para el cumplimiento del contrato, se arreglaria en buena
fe y equidad;
"39 Vencido el primer period del arrendamiento, fud
6ste prorrogado por dos periods de veinticinco aiios cada
uno, el segundo de los cuales se concedi6 en un contrato
que se halla inserto en la Ley 53 de 1871, por la cual fu6
aprobado;
"49 En el contrato A que dicha Ley se refiere, cele-
brado el 17 de Abril de 1871, figure como arrendatario el
sdbdito inglds Percy Brandon, quien se oblig6 en los mis-
mos terminos estipulados en el pacto primitive. S6lo se
exceptu6 del arrendamiento la fuente salada de El Penol,
y se hizo alguna variaci6n en el precio;
"5? Percy Brandon cedi6 a The Western Andes Ili-
ning Company Limited los derechos que habia adquirido
por el contrato de 17 de Abril de I871, cesi6n en la cual
figure, no s6lo el arrendamiento de las minas sefialadas en
las diligencias de posesidn de 1825, sino el del estableci-
miento de El Guamo. Esta cesi6n se hizo en 7.000, por
escritura numero 912 otorgada ante el Notario 29 del Cir-
cuito de BogotA el 6 de Mayo de 1873, y fud aprobada
por el Poder Ejecutivo;
"6? El Gobierno colombiano reconoci6 a la entidad
cesionaria como subarrendataria de las minas de Supia y
de Marmato, lo cual consta en el contrato de 6 de Mayo
de 1873, celebrado entire el Secretario de Hacienda y Fo-
mento doctor Aquileo Parra, por una parte, y Percy Bran-
don y Thomas Robertson, por otra, como representante
este filtimo de la Compaiiia inglesa. En este contrato se ex-
pres6 que la Companiia quedaba sustituida A Brandon
en los derechos y obligaciones correspondientes, como
arrendatario de las minas, conforme a los contratos de 18
de Abril de 1825, Io de Noviembre de 1853, 22 de Abril
de 1871 y 15 de Julio de 1872;
"79 Carlos W. Brandon celebr6 con el Gobierno, A ti-
tulo de apoderado de la citada Compaiiia inglesa, el 19 de
Junio de 19oo, un contrato por el cual se prorrog6 por
un aiio el arrendamiento anterior, quedando la Compafia









-9-


sujeta i las mismas obligaciones estipuladas en los pactos
anteriores, entire las cuales figure la de restituir las cosas
arrendadas, esto es, todo el grupo minero de El Guamzo;
"89 En Abril de 1901 expire el period de la pr6rro-
ga del arrendamiento de las minas;
"99 Las minas de que se did posesi6n a la Compaflia
primitive en 1825 permanecieron en poder del demandado
desde 1873 hasta el io de Julio de! aiio pr6ximo pasado,
fecha en que terminaron las diligencias de entrega que por
disposici6n del Gobierno se me hizo, en virtud del contrato
de arrendamiento que celebre con el Gobierno, representa-
do por el Ministerio de Hacienda y Tesoro; pero la Hacien-
da 6 grupo minero de El Guaino, de que se dio posesion a
dicha Compafiia en 1829, lo retiene indebidamente hasta
hoy;
"lo. La parte demandada guard primero silencio so-
bre las demas cosas que debia entregar, y luego rehus6
restituir el establecimiento minero de El Gunamo y las mi-
nas de San Antonio y La Crnltada, alegando no star obli-
gada a ello, con lo cual ha causado gravisimo perjuicio i la
Nacidn y a mi mismo, por cuanto he pagado el ingente
precio del arrendamiento sin haber podido explotar el ex-
presado minero en su totalidad, que es el mas productive
de la region de Supia y Marmato; (*)
"I Ademas del contrato que ajuste con el Gobierno
para promover varias acciones judiciales, el cual consta en
la escritura ntimero i687, hecha ante el Notario 29 del Cir-
cuito de Bogota el 11 de Septiembre de 1905, el mismo
Gobierno me ha conferido poder, por medio de la escritura
ndmero 369, de 16 del present mes, para demandar, entire
otras cosas, el desahucio, posesi6n, entrega y restituci6n de
las minas nacionales de Supia y Marmato;
"12. El Sefior Benito Posada esta facultado para re-
presentar i la Compaiiia demandada, en virtud del poder
que 6sta le confiri6 por medio de la escritura piblica mime-

(*) Se habla aqui de haber "pagado el ingente precio del arren-
damiento"; pero lo cierto es que no se pag6 un solo centavo y que por
el mero hecho de la cesidn obtuvo el cedente $ 40.000,000 millones de
nuestra moneda, seg6n los parrafos que insert en el escrito que eq.
cabeza este opisculo.
... 1 i* "


X 4 .









-10-


ro 467, otorgada ante el Notario 29 del Circuito de Bogoti
el 16 de Marzo de 1905."
Las razones de derecho en que se funda el apoderado
de la Naci6n son las siguientes, que se transcriben:
"I- La Naci6n es poseedora legitima y regular del
minero demandado. Ella lo ha poseido y dado en arrenda-
miento, no a nombre de otra persona 6 entidad, sino con
inimo de sefiora y duefia. Esta posesi6n se verific6 por
ministerio de la emancipacion political del antiguo Virreina-
to, la cual produjo el efecto de que pasasen al Gobierno de
la Reptiblica los derechos que el Monarca espafiol tenia so-
bre las minas de metales y piedras preciosas, salinas, &c.
Toda la legislacidn national, desde la Ley 9` de 1823, y
todos los contratos celebrados por el Gobierno demuestran
el titulo que alego;
"2a En prueba de este titulo invoco el acto de domi-
nio que ejerci6 la Reptiblica al vender al Sefnor Rudesindo
Ospina en 1874 la Salina de El Pcno/, que fue uno de los
inmuebles arrendados A Goldschmith & Ca en 1825.
Esta venta consta en el Diario Oficial nuimero 3184, de 13
de Junio de 1874;
"3. Ni es necesario que todo dominio y posesion se
demuestren por medio de titulo inscrito, para que se pueda
ejercitar la accion posesoria concedida por el articulo 41 de
la Ley Ioo de 1892. La Reptblica es propietaria de mu-
chos bienes raices que no ha adquirido por medio de escri-
tura piblica, y sin presentar un document de esta clase
fue oida en la demand de tenencia sumaria que propuso
la Procuraduria general de la Naci6n contra la Compaiia
arrendataria de las minas de Muzo y Coscuez;
"4" La ocupacidn y la prescripcidn son titulos consti-
tutivos de dominio (articulo 765 del C6digo Civil), y el
Gobierno ha poseido las minas de Marmato desde el naci-
miento de la Reptblica sin interrupci6n alguna, pues no lo
es una demand propuesta por los herederos de Ana Ma-
ria de Castro, por cuanto la sentencia definitive A que ella
di6 origen no se refiri6 precisamente a los inmuebles de-
mandados por mi. Los actors quedaron ademAs sujetos a
probar su derecho posteriormente, y tal prueba no se pro-
dujo;








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"5'8 La Compafiia primitive contrajo la obligaci6n de
devolver las minas con todos sus edificios, mAquinas, uten-
silios, &c. al vencimiento del contrato, y como todos los
arrendatarios sucesivos se obligaron al cumplimiento de esa
obligaci6n, Th/ lT'Wstern Andes Mcfiining Companyt no puede
retener juridicamente el grupo minero de El Guamo, ora
se tenga en cuenta lo prescrito en las Leyes 13, Titulo 30,
Partida 3!, y 81. y Io0", Titulo 89, Partida 5., vigentes en
1825, ora el articulo 2005 del C6digo Civil, vigente cuan-
do Percy Brandon hizo la cesi6n sobredicha y el dia en
que fue requerida para la restituci6n la CompaFiia cesiona-
ria. Segun esta ultiima disposicion el arrendatario es obliga-
do a restituir la cosa al fin del arrendamiento;
"6" Todo contrato legalmente celebrado, com lo han
sido los que dejo enumerados, es una ley para los contra-
tantes, y no puede ser invalidado sino por su consentimien-
to mutuo 6 por causes legales. Asi lo prescribe el articulo
1602 del C6digo citado. La Naci6n no ha consentido ni
podia consentir en la no entrega del grupo minero de El
Guamo, y la Compafiia demandada no puede invocar nin-
guna causa legal para invalidar el contrato en ese punto;
"7" El contrato de la tiltima pr6rroga no introdujo
novacidn alguna respect de los contratos anteriores, como
expresamente consta en el. Es verdad que alli se dice que
las minas objeto del arrendamiento prorrogado son aque-
llas de que se di6 posesion en 1825, pero esta clausula no
implica que la Nacion hizo donaci6n a The WVestern An-
des de las demis minas; pues asi como en el contrato de
1825 se incluy6 el arrendamiento de las minas entregadas
en 1829, aunque no fueron nombradas en l1, asi tambidn
en los contratos de 1873 y 1900 hubo de comprenderse
cuanto Thie il7estern Andes habia recibido conform A ellos
del Gobierno national. Lo contrario implicaria un acto, por
parte de la Compafiia demandada, que no me atrevo a ca-
lificar, si lo que pretendi6 fu6 sorprender la buena fe del
Gobierno;
"8,- En el enorme supuesto de que el propdsito de la
Compafiia fud arrebatar A la Naci6n el minero de El Gua-
mo, es evidence que no ha logrado su objeto y que su po-
sici6n juridica es la de estar desde 1900, fecha en que ex-








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piro el contrato celebrado con Percy Brandon el 6 de Ma-
yo de 1873, en mora de entregar a la Naci6n aquel valio-
sisimo inmueble, a pesar de que s6lo le fuL requerido en
1905;
"9" En la restitucidn y en el desahucio de una here-
dad se comprenden las cosas que forman parte de ella 6
que se reputan como inmuebles. (Articulos 658 y 962 del
C6digo Civil;)
"Io" La Ley Ioo de 1892 concede la accidn poseso-
ria que he intentado a todo poseedor regular de un inmue-
ble;
"IrL La Corte es competent para conocer de esta
demand en una sola instancia, por cuanto se trata del
cumplimiento de contratos celebrados por la Nacidn con
particulares. (Articulo 40, numeral 89 del Cddigo de Or-
ganizacidn Judicial.)"
Acompafi6 i su demand los documents siguientes:
"a) Copia de la escritura ntmero 912, de 6 de Mayo
de 1873, otorgada ante el Notario 2 del Circuito de Bo-
goti, donde consta el contrato celebrado por la Naci6n con
Percy Brandon y el traspaso que de este hizo Brandon a
7ic WVestern Amnds;
"b) Copias de las diligencias de entrega de algunas
minas, practicada en Julio de 1905, donde aparece que se
omitid en la restituci6n el grupo minero de El Guamo y
las minas de San Antonio y La Cl'rusada, pertenecientes a
dicho grupo;
"c) Copia del contrato de prorroga celebrado entire
el Gobierno y Carlos \V. Brandon el 19 de Julio de 19oo.
"d) Copia de la escritura ntmero 369 hecha en Bogo-
tA el 16 del present mes ante el Notario 2, en la cual se
me da poder amplio y bastante para promover, entire otras,
la acci6n propuesta;
"e) Un ejemplar debidamente autenticado y provisto
de estampillas, de los nimeros 12540, 12541, 12542 y
12543 del Diario Oficial donde se hallan publicadas las di-
ligencias de entrega A la Compafiia primeramente arrenda-
taria, de la Hacienda 6 venero de El Guamo y de la fuente
salad de El Penol. "
La Corte ha examinado la demand y los documents









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presentados, ha estudiado las disposiciones citadas y otras
pertinentes, y result:
19 Que efectivamente la Naci6n tiene desde la Inde-
pendencia el dominio y posesi6n regular de las minas de-
nominadas de Supia y Marmato. situadas en el antiguo
Cant6n de Supia (hoy Provincia de Marmato), como cons-
ta de varias leyes, resoluciones, decretos y contratos publi-
cados en C6digos, colecciones y peri6dicos oficiales; y que
conforme a la Ley 99, Parte 4-, Libro 59, Recopilaci6n Gra-
nadina (1833), el Gobierno ha podido dar en arrendamien-
to esas minas;
29 Que segdn la Ley 53 de 1871, el contrato de arren-
damiento de dichas minas, que se habia celebrado el 18 de
Abril de 1825, se prorrog6 "al duefio de los derechos al
arrendamiento", Percy Brandon, por el termino de vein-
ticinco ailos, contados desde el 18 de Abril de 1875. El
arrendatario Percy Brandon se oblige para con el Gobierno
de la Nacion en los mismos terminos del contrato primiti-
vo. El contrato sobre prdrroga que aprob6 esa Ley lleva
fecha 17 de Abril de 1871, y fue aprobado el 22 del mis-
mo mes por el Poder Ejecutivo;
39 Que Percy Brandon cedi ai la entidad denomina-
da The I'Westcrn Andcs lJining Company Limited los dere-
chos adquiridos por el dicho contrato de 17 de Abril de
1871, segin consta de la escritura nimero 912, otorgada
ante el Notario 29 del Circuito de Bogota, fecha 6 de Mayo
de 1873. En esa cesion figuran todas las minas, estableci-
mientos y enseres que fueron arrendados en el afio de 1825
y entregados en el inismo aiio y en el de 1829, siendo de
notar que centre los bienes entregados en 1829 se mencio-
nan la Hacienda de El Guamo y las minas de Sa>t Antonio
y la Cruslada (Vase el Diario Oficial nuimeros 7095 y
12540 a 12343, y la escritura tiltimamente citada);
4 Que por contrato celebrado entire el Gobierno de
la Nacion y Carlos W. Brandon como apoderado de la
expresada Compaiiia inglesa T/'c lWestern Andes Alining
Company Limited, el 19 de Junio de 1900, se prorrog6 por
un afio, contado desde el 18 de Abril del mismo, el arren-
damiento anterior, quedando la Compaila sujeta i las mis-
mas obligaciones estipuladas en los pactos anteriores, con









- 14 -


excepci6n del valor del arrendamiento, que fiu aumentado.
Se hizo constar en el articulo 59 de ese contrato que las mi-
nas enumeradas en el articulo i son aqudllas deque se di6
posesion en 1825, al apoderado de B. A. Goldschmith & C",
segdn aparece del testimonio reproducido en el numero
7095 del Diario Oficial, y posteriormente a los apoderados
de The Western Andes Mining Company Limited (Vease
foja 17 de los documentss;
59 Que en Abril de 19go expire el period de la prd-
rroga de que trata el contrato de que se acaba de
hacer menci6n, que fu6 la iltima pr6rroga, y que las minas
de que se hizo entrega a la Compafiia primeramente arren-
dataria permanecieron en poder de la entidad demandada
desde 1873 hasta el mes de Julio de 1905, en que, excep-
ci6n hecha de las reclamadas en este interdicto, fueron en-
tregadas A Alfredo Vasquez Cobo por disposicidn del Go-
bierno, en virtud de contrato de arrendamiento celebrado
con 1e. En la diligencia de entrega que corre a fojas 1 no
consta que se hubiera entregado la Hacienda 6 grupo mine-
ro de El Guamo y las minas de San Antonio y La Cirua-
da, que son las que reclama la Naci6n y de las cuales pide
la tenencia; por el contrario, consta en dicha diligencia que
no fueron entregadas.
De modo que segdn lo expuesto y segdn los documen-
tos y leyes y actos oficiales citados, es claro que la Naci6n
esta en posesidn regular de las minas expresadas, entire las
cuales figuran el grupo de El Guamo y las de San Antonio
y La Cruzada, de que el demandado es mero tenedor A
virtud de arrendamiento que ha terminado, y las que retie-
ne sin derecho alguno.
Por tanto la Corte, administrando justicia en nombre
de la Repdblica y por autoridad de la ley, resuelve:
Se ordena a The WVestern Andes Mining Company Li-
mited, 6 a quien sus derechos represent, que entregue den-
tro de cuarenta dias A Alfredo Visquez Cobo, apoderado
de la Naci6n, 6 al legitimo representante de esta:
a) El grupo minero llamado El Guallmo 6 Cerro de
Marmato, situado en el Municipio de Marmato, Provincia
del mismo nombre, Circuito de Riosucio, Departamento de
Caldas, cerro cuyos linderos son: por el Norte y Nordeste









-15--


y parte baja, la canada de Cien cPsos y la cafiada de
Pantano, cafiadas que separan dicho cerro del cerro de
Cien Pcsos, y por el Sur y Sudoeste, la caliada de Cascabel,
desde su nacimiento hasta su entrada en la cafiada de Pan-
tano, y por la parte alta, la cdspide 6 linea que dibuja el
mismo Cerro de Mamnato. Este cerro tiene como contrafuerte
los otros dos que se han mencionado, y su base reposa en las
faldas del de Cien Pesos; de modo que dentro de dichas ca-
iiadas se halla precisamente ubicado el inmueble de que
trata este punto. El Cerro dce Mlarmato es escarpado, y tie-
ne derrumbes inmensos que lo sefialan a larga distancia y
no lo dejan confundir con otro;
b) Las dos vetas minerales llamadas San Antonio y
La Crazada, las cuales se hallan situadas en la falda orien-
tal del Cerro de M larmato y extienden sus ramificaciones a
todo el, y tienen de consiguiente por linderos comunes los
de ese cerro. En la veta 6 mina de San Antonio, hacia la
parte baja, 6 poca distancia se halla el establecimiento mi-
nero El Guamo, llamado hoy El Algarrobo, compuesto de
unos paredones en ruinas, que sirven para detener los de-
rrumbes del cerro, y de unas bodegas de cal y canto con
los techos en ruinas. La veta 6 mina de La Crunada se ha-
lla a algunas cuadras de distancia al norte de San Antonio.
c) Las casas de habitaci6n situadas en el menciona-
do grupo de minas, y todos los molinos, maiquinas, aparatos,
enseres y utensilios destinados ai la elaboracion de las mi-
nas por la Compaiiia demandada y por todas las otras que
la han precedido.
Este auto se notificari personalmente (Articulo 42 de
la Ley Ioo de 1892.)
BALTASAR BOTERO URIBE, FELII'E SILVA, MIGUEL
W. ANGULO, ISAIAS CASTROV., JESUS M. ARTEAGA, GER-
MAN D. PARDO, ALBERTO PORTOCARRERO, Anse/lmo So-
to Arana, Secretario cn propiedad.



t'--^""^


















Sres. Magistrados de la Corte Suprema de

Justicia de la Republica.

Como mandatario de la Western Andes Mining Com-
pany, Limited, Sociedad inglesa domiciliada en Londres,
y con el debido respeto, les manifiesto a Uds. lo que sigue:
i Titulindose apoderado del Gobierno de la Repti-
blica de Colombia, y tratando de apoyarse en los Arts.
41, 42 Y 43 de la Ley Ioo de I.892, el Gral. Alfredo VAs-
quez Cobo present6 ante la Corte, el 17 de Marzo del afio
en curso, una acci6n contra la FWestern Alndes 'Miningl Com-
pany, Limited, encaminada a adquirir tenencia de la Ha-
cienda del Guamo y de las minas de San Antonio y la
Crnzuada, con todas las casas de habitacidn situadas en el te-
rreno que ocupan tales propiedades, y con todos los moli-
nos, mAquinas, aparatos, enseres y utensilios destinados a la
elaboraci6n de las minas por la Compafiia demandada y
por todas las otras que la han precedido.
2 Por auto de siete de Mayo pr6ximo pasado, re-
solvi6 la Corte lo que paso a copiar:
"Por tanto, la Corte administrando justicia en nombre
de la Repuiblica y por autoridad de la Ley, resuelve: Se
ordena A The Western Andes Mining Company, Limited, 6
A quien sus derechos represent, que entregue dentro de
cuarenta dias a Alfredo Vasquez Cobo, apoderado de la
Naci6n, 6 al legitimo representante de 6sta:
"a) El grupo minero llamado El Guameo 6 Ccrro de
lMarmato, en el Municipio de Marmato, Provincia del mis-
mo nombre, Circuito de Riosucio, Departamento de Cal-
das, cerro cuyos linderos son: Por el Norte y Nordeste y
parte baja, la Caniada de Cicn Pesos y la Cafiada de Pan-









- 17 -


tano, caiadas que separan dicho cerro del Cerro de Cien Pe-
sos; por el Sur y Suroeste la Cafiada de Cascabel, desde su
nacimiento hasta su entrada en la Caiiada de Pantano, y
por la parte alta, la cispide 6 linea que dibuja el mismo
Ccrro dr IJarmiato. Este Cerro tiene como contrafuertes los
otros dos que se han mencionado, y su base reposa en las
faldas del de Cicn Pesos, de modo que dentro de dichas Ca-
fiadas se halla precisamente ubicado el inmueble de que
trata este punto. El Ccrro dc Manmato es escarpado y tie-
ne derrumbes inmensos que lo sefialan ai larga distancia y
no lo dejan confundir con otro.
"b) Ias dos vetas minerales llamadas San A tonio y la
Crusada, las cuales se hallan situadas en las faldas orienta-
les del Ccrro dc Miarmato y extienden sus ramificaciones
a todo el, y tienen de consiguiente por linderos comunes
los de ese Cerro. En la veta 6 mina de San Antonio hacia
la parte baja, a poca distancia se halla el establecimien-
to minero del Guamno, Ilamado hoy el Algarrobo, compues-
to de unas paredes en ruinas, que sirven para detener los
derrumbes del Cerro, y de unas bodegas de cal y canto
con los techos en ruinas. La veta 6 mina de la Cruzada,
se halla a algunas cuadras de distancia al Norte de San
Antonio.
"c) Las casas de habitaci6n, situadas en el menciona-
do grupo de minas, y todos los molinos, maiquinas, apara-
tos, enseres y utensilios destinados A la elaboracidn de las
minas por la Compafia demandada y por todas las otras
que la han precedido.
"Este auto se notificard personalmente (Articulo 42
de la Ley 1oo de 1892)."
39 Lo primero que llama la atenci6n en la demand y
el fallo, es la falta absolute de personeria en el demandante,
la incompetencia de jurisdicci6n en la Corte y la carencia en
el actor de uno de los requisitos esenciales en quien promue-
ve una demand para adquirir tenencia, segtn las ideas que
han guiado A la Corte. Cimentar6 los asertos que acabo de
sentar.
Ilegitimidad en la personeria del General Vasquez Cobo.
49 Conforme al Art. 314 del C6digo Judicial,









- 1 -


"cuando la Naci6n 6 algtin Estado tenga que litigar como
demandante 6 demandado, sern representados por sus
respectivos Procuradores 6 Personeros." Estos dos tltimos
substantivos significant aqui los empleados p6blicos que lle-
van esos nombres, y no son, por lo mismo, sin6nimos de
mandatarios 6 apoderados. Por disposiciones posteriores se
varied lo relative A representacion de los Departamentos
y Distritos, sin tocar para nada lo referente a representa-
ci6n de la Rep6blica. La Corte ha declarado que, por falta
de personeria, existe nulidad en un juicio en que la Nacion
ha sido representada por un apoderado especial; porque
los representantes de esa entidad, en los casos comunes,
no pueden ser otros que los Agentes del Ministerio Pibli-
co. VWase el n6mero 985 de la Jurisprudencia de la Cortc
Suprema, y la sentencia con que tal n6mero se conexiona.
Teniendo esto en cuenta, el General VAsquez Cobo no de-
bi6 ser aceptado como mandatario de la Naci6n en el pre-
sente juicio, porque se violaba el Art. referido y se
desatendia la doctrine de la sentencia que acaba de citarse.
Esto s6lo baqtaria para que la Corte revocase su providen-
cia de 7 de Mayo 6ltimo; pues no se puede conceder una
cosa cuando la demand quien no tiene derecho para
pedirla.
Incompetencia de jurisdicci6n en la Corte.
59 El General VAsquez Cobo based su solicitud y la
Corte apoy6 su proveido, en los Arts. 41, 42 y 43 de la
Ley Ioo de 1.892, el primero de tales Arts. como dis-
posicidn que consagra el derecho para adquirir tenencia, y
el segundo y el tercero como disposiciones que consagran
el procedimiento para hacer efectivo ese derecho. Dicho
Art. 41-que se tomo como fundamento por el actor y
la Corte-esti modificado por el Art. 79 de la Ley 46
de 1.903, donde se lee "Juez del Circuito", en vez de "Juez
competente, que traia el referido Art. 41. Como esta
es la unica diferencia entire el Art. 41 y el Art. 79
que se han citado, es evidence que la modificaci6n consiste
en cambiar la expresi6n gendrica "Juez comipetcnte" por
la expresi6n especifica "Juez del Circuito", excluyendo de
la jurisdicci6n A la Corte y a otra cualquiera autoridad









- 19 -


judicial que no sea el Juez del Ctrcuito donde este ubicado
el inmueble. Vista la cosa por este lado, la Corte tuvo en
cuenta para estimarse competent el citado articulo 41,
que no la excluia en verdad, y olvid6 en un todo el acota-
do Art. 79, que la exclude terminante y claramente.
69 Es mis: los Arts. 41, 42 y 43 de la Ley Ioo de
1.892, fueron tacitamente derogados, lo mismo que el Art.
79 de la Ley 46 de 1.903, por la Ley 57 de 1.905, ya
que en esta no sl6o se hallan disposiciones que no pueden
conciliarse con aquellos Arts., sino disposiciones que
regulan integramente la material de que ellos trataban.
Veanse los Arts. 71 del Cddigo Civil y 3 de la Ley
153 de 1.887 .Mas todavia: puede sostenerse que A los Arts.
primeramente citados los afecta una derogacidn ex.
presa, pues el Art. 18 de la citada Ley 57 reza asi:
"Derdgase el Art. 5? de la Ley 105 de 1.890 y todas
las disposiciones que sean contrarias i las de esta Ley." En
resoluci6n: la Corte hizo uso de una jurisdicci6n que la
Ley 57 de 1.905 circunscribe a los Jueces Municipales, 6
que, caso de no estar derogados los Arts. 41, 42 y 43
de la Ley Ioo de 1.892 y 79 de la Ley 46 de 1.903, es pri-
vativa, en primera instancia, de los Jueces de Circuito. Y
no se invoque el inciso 89 del Art. 40 del C6digo de Or-
ganizaci6n Judicial; porque por ministerio de los citados
Arts. 71 del C6digo Civil y 39 de la Ley 153 de 1.887, dicho
inciso 89 qued6 tacita y parcialmente derogado, 6 sea in-
subsistente en cuanto abarcara las acciones para adquirir
tenencia, aunque se basen en un contrato anterior, celebra-
do por el Poder Ejecutivo; porque de tales acciones s6lo
pudieron conocer durante la vigencia de la Ley 46 de 1.903
los Jleces de Circuito, y durante la vigencia de la Ley 57
de 1.905, s6lo pueden conocer los Jueces Municipales. Esta
palmaria falta de jurisdicci6n en la Corte seria suficiente
para que se revocase la citada resoluci6n; porque, decla-
randolo con todo respeto, es indudable para mi que ella ha
metido su hoz en mies ajena, 6, en tdrminos juridicos, que
ha usurpado jurisdicci6n.
Posesi6n regular de la Reptiblica.
7? Del dominio que la Nacidn tiene sobre las minas no









-20-


adjudicadas a particulares, y sobre las que, habiendo sido de
particulares, caen en abandon y vuelven i la Reptiblica,
no se deduce que la posesi6n de esta sea regular. El- Art.
291 del C6digo de Minas se expresa asi: "Posesidn re-
gular es la que tiene el duefio de una mina titulada, que
paga puntualmente el impuesto establecido en el Capitulo
I ." Dos requisitos esenciales exige la posesi6n regu-
lar de una mina; a saber: l? que se haya expedido titulo
de ella, y 29, que se pague puntualmente el impuesto fiscal.

Como al Gobierno no se le expiden titulos de las mi-
nas que como soberana posee la Naci6n, ni de las que
abandonan los particulares, logica y rigurosamente se si-
gue que dicho Gobierno esta por la Ley imposibilita-
do para ser poseedor regular, y que no lo es nunca.

Poscedor de las minas que le pertenezcan, no hay duda
que lo es; pero posecdor regular de esas minas, es legal-
mente impossible que lo sea, y, por lo mismo, no lo es nun-
ca; pues ni a 61 se le expiden titulos de minas, ni 61 paga
impuesto por ellas. Esto es palmar en nuestra legislaci6n
minera; mas si lo duda alguien, que ensefie el titulo de la
mina del Gnamo en favor del Gobierno, y los recibos por
los pagos del impuesto fiscal que el mismo Gobierno haya
hecho. Es impossible, eso si, que se afiada al citado Art.
291, por un Magistrado 6 por un Juez, un inciso en que
se disponga que el Gobierno es poseedor regular de minas,
sin los indispensables requisitos que todo el mundo exige
la Ley.

Eso no seria decidir: seria dictar una Ley, lo que no
puede hacerse por el Poder Judicial, sin que se atropellen
los mas elementales canones de nuestro Derecho. Sea que
se consider el Art. 41 de la Ley Ioo de 1.892, sea que
se consider el Art. 79 de la Ley 46 de 1.903, es lo cier-
to que para que prospere una acci6n de adquirir tenencia,
es necesario que el demandante sea posecdor regular, y que
no si6ndolo nunca la Reptiblica, debid rechazarse la acci6n
de adquirir tenencia que, a nombre de ella y apoyandose
en el primero de esos Arts., estableci6 el General Vis-
quez Cobo.









-21-


Titulos de la Western Andes Mining Company, Limited.
89 Suponiendo que no hubiese la ilegitimidad en la
personeria del General Vasquez Cobo, la falta de jurisdic,
cion en la Corte, y la carencia deposesion regular en el de-
mandante, cosas de que se ha hablado, es necesario, en
mi concept, que la Corte revoque su decreto sobre des-
ocupaci6n, en obedecimiento A la primera parte del parrafo
primero del Art. 43 de la Ley 1oo de 1.892, queella in-
voca, 6 del parrafo primero del Art. 13 de la Ley 57
de 1.905, a que yo me arrimo; pues lo solicito exhi-
biendo titulos perfectos de la propiedad y de la posesi6n
que la TVestcrn Antdes Miniing Company, Limited, tiene so-
bre todo el territorio minero que hay en el Cerro de Mar-
mato, y aun sobre el mismo Cerro integro. La primer par-
te del parrafo primero del citado Art. 43, y el pirrafo
primero del Art. 13, tambien citado, rezan asi, respec-
tivamente:
"Si antes de vencerse el t6rmino que el Juez se-
iiale para la entrega de la finca, el tenedor presentare al
Juez la prueba de un just titulo que tenga para retenerla
6 poseerla, A su solicited se revocara el decreto de desocu-
paci6n."
"Si durante el termino del desahucio, el arrendatario
present un titulo a su favor, traslaticio del dominio de la
finca, debidamente registrado, 6 una constancia autdntica
de que la finca estd depositada en juicio especial, el Juez
suspenders los efectos del desahucio."
Paso a evidenciar lo que he afirmado.
99 En el cuaderno que distingo con la letra A roja,
se halla un titulo perfect, de propiedad y posesidn, en
provecho de la Wl'istc rl Andes Mlining Company, Limitd,
que remonta hasta el 17 de Agosto de 1.825, y mas atras
si se quiere. En dicha fecha, Doiia Maria Josefa Moreno
de la Cruz le otorgd escritura public de venta al Sr.
Ignacio Vicente Escobar, como apoderado del Sr. Ricardo
Illingworth, agent de la Compailia de los Sres. Carlos He-
ring, Guillermo Graham y Juan Diston Powles del comercio
de ILondres, relative i las minas, de pertenencia de la vende-
dora, nombradas Salto, Boca del Monte, Cantdi aria, Pcdro









-22-


Ortiz y El Llano, adquiridas y poseidas por la tradente, a
titulo de herencia de su padre y de registros en el propio
nombre de la otorgante. El 20 de Agosto de 1.864, la Go-
bernaci6n del Estado Soberano del Cauca orden6 expedir
nuevo titulo de esas minas y de otras, en favor de la Com-
paiia minera denominada Alariquita y Nueva Granada,
en conformidad con el Art. 46 de la Ley 66 de 1.859,
dictada por el pueblo soberano del Cauca, y, en su nom-
bre, por el Senado y la Camara de Diputados del Estado.
La parte resolutiva del respective Decreto dice: "Por tanto,
como los anteriores documents comprueban plenamente
la posesi6n y linderos de las minas expresadas, y cumplien-
do con las disposiciones vigentes sobre la material, el Sr.
President del Estado ha dispuesto que se expida este nue-
vo titulo a favor de la Compaiiia que elabora las minas de
Marmato, bajo la direcci6n del Superintendente Sr. Gui-
Ilermo Southerland, y cuyo poder ejerce el Sr. Dr. Jesus
Maria Zorrilla....
Los linderos de las Dcmasias comprendidas en este
nuevo titulo, son 6stos: "Por la parte baja queda, pues, en
posesi6n la Compafifa inglesa de los limits sefialados, como
son: donde se encuentran los dos canalones conocidos Pan-
tano y Cascabel, y por la part de arriba sus linderos son:
la quebrada conocida con el nombre de C/taburqlia, donde
se encuentra una pefia taladrada con esta cifra (coo0),
arriba de la toma de la acequia que sale de la quebrada de
este nombre, atravesando a la cabecera de la quebrada lla-
mada Obispo, y de alli, bajando por la cuchilla llamada
Candelaria, hasta la casa que tiene la Compailia en la Boca
ddl Montc, y de alli bajando por el camino comtin al puen-
te de cal y canto de Cascabel." En 17 de Diciembre de
1.889, la Gobernaci6n del Departamento del Cauca revalid6
con respect a la mina Demasias del Salto y la Cru-zada
el titulo que acaba de citarse, ya en favor de la lkcstern
An(es Mining Company, Limited, apoyAndose en los Arts.
129 y 131 del actual Cddigo de Minas de la Reptblica.
Corre en estas voces la parte resolutiva: "Revalidase en
toda forma legal el titulo de la mina denominada Dcma-
sias del Salto y/ la Cru.ada, expedido por el Gobierno del
extinguido Estado Soberano del Cauca, bajo elnumero Io,









-23-


en veinte de Agosto de mil ochocientos sesenta y cuatro, A
favor de la Compailia de Mariquita y Nueva Granada, cu-
ya mina esta situada en el Distrito de Marmato, Provin-
cia de Toro, comprendida entire los linderos que se expre-
san en dicho titulo. La referida mina se denomina hoy
Dcmasias d(e Salto y la Cruzada, por haberlo pedido asi
los interesados. La revalidaci6n se hace hoy A favor de
T7he Western Anides Mlining Company, Limited, a quienes
pertenece hoy la referida mina ...." Este titulo pregona
que la Iestcrn Andes M'ining Company, Limited, es duefia
de todo el territorio minero que hay en el Cerro de Mar-
mato; pues este Cerro, segtin lo establecen las declaraciones
de los Sres. Josd Maria Arango M., R6mulo Cuesta y Ma-
nuel Antonio Posada, que exhibo en un cuaderno seiialado
con B roja, se halla integramente cubierto por la mina De-
masias del Salto y la Cruzada: mina que abarca no s6lo la
totalidad del Ccrro de Marmato, sino mas. El registro de ese
titulo y el pago del impuesto fiscal anticipado por veinte
aios, que alli consta, le dan posesi6n regular de todo el
Ccrro dc Marmato a la WVestern Andes Mining Company,
Limited, conforme al Art. 291 del C6digo de Minas adop-
tado en 1.887, y aun conforme al Art. 785 del C6digo Civil
de la Repiiblica. Es, pues, abrumadoramente claro que
la Il 'stcrn Andcs 1Mining Company, Limited, tiene titulo
perfect de propiedad y de posesi6n regular respect de
todo el territorio minero comprendido en el Cerro de Mar-
mato, que la Corte le ha ordenado entregar, llamandolo,
" Grupo mincro del Guamo" y Vetas rals minc dc San
Antoaio y la Cruzada"; y es tambidn abrumadoramente
claro que la misma Corte se halla en el ineludible deber de
revocar su providencia de 7 de Mayo pr6ximo pasado, en
acatamiento al precepto terminante consagrado en la parte
primera del Art. 43 de la Ley 1oo de 1.892, que aquilla in-
vocd, y del parrafo 19 del Art. 13 de la Ley 57 de 1.905
que invoco yo. Y esto, aun suponiendo-gratuita suposi-
cidn-que el Gral. Vasquez Cobo hubiese presentado titulo
que evidenciara dominion y posesi6n de la Reptiblica sobre
ese mismo territorio minero. Cuando se exhiben por las
parties titulos opuestos de posesi6n y propiedad, ya no h6
Sugar 6a quitarle la tenencia a la una, para dirsela a la otra,








-24-


y se require un juicio petitorio, por la via ordinaria, que
venga a decidir cual de esos titulos es preferible, cuil de
los litigantes es el verdadero propietario y poseedor, y a
cual de ellos le asiste derecho para que se le conserve en la
posesi6n de la cosa, 6 se le restituya esa posesi6n. No digo
en este Pais, que se jacta de igualitario en todo, sino en
cualquier monarquia del mundo, cuando la Naci6n descien-
de al palenque judicial, para discutir derechos con un ciu-
dadano 6 sdbdito, y mas con un extranjero, esa Naci6n no
goza de prerrogativa sustancial alguna. Si carece totalmen-
te de derecho, como le ocurre en' esta vez A Colombia, se
rechaza su gesti6n por el Poder Judicial, tan secamente co-
mo pudiera rechazarse una pretension injusta del infimo
de los nacionales 6 del mAs desvalido de los extranjeros.
Io? Por el titulo que he examinado en el numeral que
precede inmediatamente, la mina Demasias dcl Salto v la
Cruzada le correspondia en propiedad y posesi6n A la lWes-
tern Andes Mining Company, Limited, sin mis obligacidn
que la de cubrir oportunamente el impuesto fiscal. Pero
como en los aiios de 1.890 y 1.892 pag6 el dueiio anticipa-
damente el impuesto relative a veinte aiios, por 15 perte-
nencias, segin consta al fin de tal titulo, qued6 la mina re-
dimida A perpetuidad del pago del impuesto y de avisos y
denuncias posteriores, dados por otras personas, segin lo
ensefia el Art. 45 de la Ley 292, "que adiciona y refor-
ma el C6digo de Minas," y lo reconocen las repetidas reso-
luciones a este respect, del Poder Ejecutivo Nacional,
acerca de las minas de La Constancia, El Zancludo y la mi-
na de Demasias del Salto y la Cruzada. De la resolucidn
referente a la ultima mina, se hablara mris adelante.
I1i Fuera del titulo de que se viene tratando, el cual
le da derechos perfectos de propiedad y de posesi6n regu-
lar A la lWestern Andes Mfining Company', Limited, sin
mas obligaci6n que la ya redimida de pagar elimpuesto fis-
cal, existe otro titulo que acredita igualmente la propiedad
y posesi6n del territorio minero integro que hay en el Ce-
rro de Miarimato y del mismo Cervo. Ese titulo, que pre-
sento sefialado con B' roja, es la escritura public nimero
912, de 6 de Mayo de 1.873, otorgada en la Notaria Se-
gunda del Circuito de Bogoti, por la cual el Sefior Percy









-25-


Brandon le vendi6 A la l Vcstern Andes Mining Company,
Limited, las siguientes species:
I Todos los derechos y acciones que tenia el tradente
en virtud del contrato celebrado por el con el Poder Ejecu-
tivo de los Estados Unidos de Colombia, en 22 de Abril de
1.871, limitando la cesi6n A lo tocante A las minas de Supia
y Marmato; contrato aprobado por la Ley 53 de ese mis-
mo aiio. En esa cesi6n se comprendieron los derechos que
Brandon tenia en el arrendamiento inmediatamente ante-
rior de las mismas minas. 2" Los establecimientos de mi-
nas de Marmato y Aguas Claras y el de la mina de Sacha-
fruto, adqiiiridas por el Sefior Brandon a virtud del remate
efectuado el dia 14 de Diciembre de 1,869, con los terrenos,
edificios, acequias, maquinas, herramientas y anexidades,
entire los cuales se cont6 un globo de terreno cuyos linde-
ros son estos: "De Sur, el origen de la quebrada Salado;
por tsta abajo, hasta su confluencia con el Cauca; Cauca
abajo, hasta lindar con Moraga, propiedad que era del Se-
fior Rudesindo Ospina; de aqui, A buscar la punta de Lla-
no Grande; de aqui, hasta encontrar a San Jorge, en su sal-
to; por esta, aguas arriba, hasta en frente de un moj6n que
esth en la cortada, cuchilla de San Francisco; de aqui, en
linea recta, a la quebrada de San Francisco; quebrada arri-
ba, a buscar el Alto de la Cruz del Helecho; de aqui, por
toda la cuchilla, hacia el Sur, hasta el Cerro de Candelaria;
de aqui, hacia el Sur, hasta encontrar con Aguas Claras;
de 6sta, i buscar el camino que va de San Juan para Su-
pia; de aqui, a buscar el origen de la quebrada del Salado,
primer lindero; except6andose de este globo el Area de la
poblacidn perteneciente al pueblo de San Juan de Marma-
to, y la pertenencia del Sefior Bartolom6 Chaves; y dentro
de dicho terreno y linderos se encuentran las siguientes
minas: Llano de Supia, Las Mercedes, Naranjal, Echandia,
Caparrosal, Patacon, Salto, Candado, Cascabel, Boca del
Monte, Candelaria, Pedro Ortiz, Aguacatal, Loaiza 6 Soca-
bones de Loaiza, el Credo, Demasias de Cruzada, Pantano
y Administracion de Correos 6 Zarzaparrilla." 3a Las mi-
nas de propiedad particular del otorgante, denominadas el
Ceibo, Puente del Yankee, Aguacatal, Sachafruto, Aguas
Claras, Carmani, San Jorge, Candelaria de San Jorge,









-26 -


Piedra Grande y El Rodeo. 4'.' Finalmente, cualesquiera
bienes, derechos y acciones que tuviese el Sefior Brandon
en los expresados establecimientos de minas de Marmato y
Supia, aunque en el instrument no se les especificare. Esa
escritura fud debidamente registrada. Como antecedente de
ella, present la citada diligencia de remate, distinguida con
la letra C roja. Con los testimonios de los Sres. Jose Ma-
ria Arango M., Romulo Cuesta y Manuel Antonio Posada,
que ya se han citado y exhibido, se evidencia que los lin-
deros del terreno mencionado en la segunda de las decla-
raciones de esta escritura, abarcan integramente el Cerro
de Alarmato, y que las minas Patac6n, Aguacatal, Salto,
Candado, Caparrosal y Pantano, comprendidas en la venta
de Brandon a la ItWestern Andes Mihning Company, Limi-
tcd, se hallan en su totalidad en el Cerro de larrmato, y
las cobija la mina Demasias dci Salto y la Cruzada. De
esa escritura y de tales testimonios se desprende rectamen-
te que desde el 6 de Mayo de 1.873 es la Western Andes
Jiniing Company, Limited, duefia y poseedora regular, en
el double aspect del C6digo de Minas y del C6digo Civil,
no s6lo del subsuelo minero contenido en todo el Ccrro dc
.iarmato, sino del suelo y demas capas de ese Cerro 6 sea
del Cerro de Mfarmato intcgro, abrazando las minas y todo
lo demAs que cl abarca. No se olvide que, conform A la
Ley n6imero 59, de 25 de Octubre de 1.873, expedida por
el Pueblo Soberano del Cauca, y en su nombre, la Legis-
latura del Estado, "todas las minas 6 mineras son de pro-
piedad del duefio del terreno donde estdn, salvo las de sal
gema, deposits de guano y hulleras" (que se habia reserva-
do la Nacion), "las minas 6 mineras que se hallasen en tie-
rras baldias" (correspondientes al Estado) "y las minas 6 mi-
neras que se hubiesen registrado en terreno ajeno 6 que se
registraren en lo future, en virtud de denuncias dadas has-
ta la publicaci6n de dicha Ley." Tampoco se olvide que
ninguna de estas excepciones obraba contra la Compaiia.
La citada Ley 53, con el contrato a que ella se refiere, se
halla en las pginas 768 y 769 de la Constituci6n y Leyes
de los Estados Unidos de Colombia, expedidas en los aiios
de 1.863 a 1.875, Tomo 29 de la Edici6n Oficial de este
ultito afio. Este segundo titulo, aun suponiendo que no









-27-


existiese el otro que se deja analizado, pone a la Corte, en
mi sentir, en el ineludible deber de revocar su resoluci6n
de siete del mes pr6ximo pasado, para darle cumplimiento
A la primera parte del pArrafo primero del Art. 43 de
la Ley Ioo de 1,892, segdn las ideas de ese Cuerpo, 6 al
parrafo primero del Art. 13 de la Ley 57 de 1.905, se-
gdn mis ideas. Es necesario repetir que, aun suponiendo-
gratuita suposicidn, vuelvo a decir- que el General Vas-
quez Cobo hubiera probado que la Reptblica tiene propie-
dad y posesi6n de todo el territorio minero que hay en el
Ccrro de lfMrmato, habria que revocar la citada resoluci6n;
porque entire dos litigantes que presentan sendos titulos
perfectos de propiedad y posesi6n de una misma cosa, aun-
que uno de esos litigantes sea la Repdblica, no se le puede
quitar la tenencia al uno para darsela al otro, y que esto
ultimo no podria hacerse sino despues de que, en jucio ci-
vil ordinario, con toda la amplitud que dste reconoce para
que las parties debatan sus derechos, se declarase en sen-
tencia firme que los verdaderos titulos de propiedad y po-
sesi6n son los que present tal litigante, y que A el es a
quien debe reconocersele la propiedad y posesidn y man-
tenersele en la tenencia 6 restituirsele esta, segtin el caso.
Hallo inexplicable, eso si, que habiendo presentado el
demandante la escritura numero 912, no hubiese notado
la Corte que ese era un titulo de propiedad y posesi6n
en pro del reo, y que, existiendo tal document, no se
podia dictar una resoluci6n sobre entrega al General
Vasquez Cobo; entrega que lu6go, en cumplimiento de la
Ley, hubiese que revocar a virtud de ese mismo titulo.
Contrato de 18 de Abril de 1.825, y sus consecuencias.
129 Arrimandose a la Ley 9` de 1.823, el Sr. Jose M.t
del Castillo, como Secretario de Hacienda de la Gran Co-
lombia, por una parte, y B. A. Goldschmith & Company,
de Londres, celebraron un contrato de arrendamiento rela-
tivo a todas las minas en la Vega de Supia y Marmato
que pertenecieran a la Reptblica, por veinticinco afios for-
zosos y cincuenta voluntarios. Entre las obligaciones de los
arrendatarios figure la de entregar las minas en el estado
que las tuviesen al terminar el arrendamiento. Sea cual









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fuere la fuerza de ese contrato, es insuficiente para que se
conserve un decreto sobre desocupaci6n, dictado contra
quien ha exhibido-dos titulos perfectos de propiedad y de
posesion regular, posteriores a dicho convenio, como los ha
exhibido la IlWcst 'en Andcs MLiningG Company, Limittd,
mayormente si esta prueba que restituyo las minas que
estaba obligada i restituir, conforme al Art. 70 de tal
contrato, como mis adelante probard que la cumpli6. Vea-
mos como pudo afectar semejante convenio it la tHacieinda
,/l Glualo y i las bocas (de hoy, de San Antonio y la
Crusada en dicha Iatcienda comprendidas.
139 En el contrato de 18 de Abril de 1.825 no se in-
dividuaron las minas arrendadas: s6lo se dijo que eran to-
das las que en la Vega de Supia y Marmato pertenecian ai
la Reptiblica.
Desde 7 de Mayo de 1.820 habia muerto en San Lez-
mes, Cant6n de Anserma, en el Valle de Supia, la Sra. Ana
Maria de Castro, fincando entire sus bienes una mina de
oro en Marmato. No se sabe por qud, i pesar de haber de-
jado la Sra. de Castro dos nietos legitimos, que debian ser
sus herederos, el Alcalde del citado pueblo procedi6 a in-
ventariar y depositar los bienes pertenecientes a la sucesion
de dicha sefiora. A no dudarlo, por motive del inventario
y deposit hechos oficialmente por el Alcalde de San Lez-
mes, se creyo y divulge que la mina del G(uamno y la salina
del PJciol le pertenecian al Gobierno. Este tiltimo hubo de
participar de semejante error, y por tal causa dispuso que
se les entregasen esos inmuebles a los arrendatarios de 18
de Abril de 1.825. De esta manera lo entendi6 la Corte Su-
prema de la Confederacidn Granadina, en el fallo de que
voy a hablar; y de esta manera lo entiendo yo. Es, afiado,
la tinica explicacidn acceptable para la Reptiblica, ya que
si de tal modo no hubiesen ocurrido las cosas, apareceria
que la Naci6n tomo concientemente una especie ajena y
dispuso de ella. N6: de rningin Gobierno que se respete y
much menos del de mi Patria en lo pasado-la Gran Co-
lombia de Simdn Bolivar y de Jose F6lix de Restrepo--
pucdc creerse, ni creerd yo jams, semejante desafuero. La
cntrega a los arrendatarios se hizo en el afio de 1.829, se-
gtin consta en las diligencias que se publicaron en los ni-









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meros 12.54o at 12.543 del Diario Oficial, agregados a los
autcs. La simple creencia de que se habl6 arriba, no es
prueba, grande ni pequefia, de que la Naci6n fuese propie-
taria de la mina del G(uanlo con sus bocas de hoyo. Supo-
niendo que semejante creencia constituyese un indicio rela-
tivo a la propiedad de la Rep6blica sobre ese inmueble, tal
simple indicio habria sido completamente desbaratado des-
de que la Corte Suprema de la Confederaci6n Granadina,
en su sentencia firme de 27 de Septiembre de 1.859 (sen-
tencia que present bajo la letra D roja) defini6 la condi-
ci6n de los bienes fincados por la muerte de la Sra. Ana
Maria de Castro, diciendo que 6stos no habian pertenecido
a la Reptblica; que eran de la sucesion de aquella; que la
Naci6n habia sido un mero agent oficioso al entregar co-
mo arrendadas las cosas mortuoriales de Ana Maria de
Castro, entire las cuales, como se ha visto, estaba la mina 6
Hacienda (el Guainto,y que aunque el contrato sobre arren-
damiento de las minas en la Vega de Supia y Marmato
que perteneciesen A la Rep6blica era valido en cuanto afec-
tase los bienes de Ana Maria de Castro, los derechos que
de ese arrendamientonaciesen eran para la sucesion de dicha
sefiora, la cual sucesi6n se consideraba como arrendadora,
ya que el Gobierno habia sido simple administrator de co-
sas ajenas. Para mayor inteligencia, copio la parte resoluti-
va de ese fallo. Dice asi:
"Por lo expuesto, la Corte Suprema de la Confedera-
cion, administrando justicia en nombre de la Rep6blica y
por autoridad de la Ley, decide: i9 Que Jos6 Maria Vdlez
debe ser puesto en posesi6n de los bienes que fincaron por
la muerte de Ana Maria de Castro, y que existan ani, cu-
ya declaratoria se hace sin perjuicio del derecho que pue-
dan tener todos los que se encuentren en el caso de ser he-
rederos tambi6n de la referida mortuoria. 29 Que el Gobier-
no de la Reptiblica 6 sea el Tesoro de la Confederaci6n es-
tA en el deber de rendir cuentas a los representantes 6 po-
seedores de la mortuoria de la Castro, de todos los pro-
ductos que haya obtenido en la administraci6n de los bie-
nes de esta, desde 1.820 hasta que se haga la devolucin ;
con derecho a los abonos y deducciones que le correspon-
dan a su condici6n de administrator. 39 Oue el Tesoro de








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la Confederaci6n no esti obligado a responder por dafios y
perjuicios, pues que ni se han probado 6stos ni tampoco
aparece mala fe en la administraci6n. 49 Que respect a las
minas de ore existentes en la Vega de Supia y Mar-
mato, s6lo debe darse posesi6n A Velez de aquellas porcio-
nes 6 pertenencias que conforme A los titulos y A los inven-
tarios ocupaba AnaMaria deCastro en 1.820. 59 Que el con-
trato celebrado por el Gobierno en 1.825 con B. A. Gold-
schmit & Ca, obliga A los herederos en la porci6n respecti-
va de minas que a ella correspondia y que dicha Compa-
iiia inglesa tom6 en 1.829, sin que dicho contrato de arren-
damiento pueda ser afectado por esta sentencia en otra co-
sa que en pasar d los lerederos de la Castro los dercchos que
hoy perteneccn al Gobierno, de una manera proporcional y
respective A las pertenencias de minas de que se manda
dar posesi6n. 69 Que la mortuoria expresada queda con su
derecho a salvo para reclamar de quien correspond las
perdidas originadas en los bienes yacentes de dicha mor-
tuoria, desde 1,820 hasta 1.829, siempre que aparezca la cul-
pa y el culpable de estas perdidas, y 79 Finalmente, que el
Tesoro de la Repdblica no es responsible del pago de cos-
tas ni en vista ni en la anterior sentencia. Queda en estos
terminos reformada la sentencia pronunciada por el Sr.
Juez del Distrito Nacional del Cauca, y que ha sido apela-
da y consultada." Sobre tres de los capitulos de la parte
transcrita, llamo especialmente la atenci6n. Son estos: I
Que los bienes inventariados por el Alcalde de San Lezmes
eran de Ana Maria de Castro. 29 Que respect de la mina
del Guaino sdlo debia darse posesi6n a Jos6 Maria V6lez
de lo que, conforme A los titulos y los inventarios, ocupa-
ba la Sra. de Castro en 1.820. 39 Que los derechos del
arrendador pasaban del Gobierno, simple agent oficioso, a
los herederos de la referida sefiora. Desde que tal sentencia
se profiri6, nadie, ni much menos la Reptblica y la Corte
Suprema de Justicia, puede aseverar, sin error manifiesto,
que la Hacienda del Guamo con las bocas dc hoyo de San
Antonio y la Crusada, fueran de Colombia en 18 de Abril
de 1.825; ni en II y 19 de Agosto, 4 y 29 de Octubre, I9,
5, 8, 9, 10 y 13 de Noviembre de ese afio, cuando se les
di6 posesi6n de las minas arrendadas A los arrendatarios;









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ni en 7 de Octubre de 1.829, cuando se les entreg6 la mina
del Gunaio a los mismos arrendatarios, creyendo que era
propiedad del Gobierno; ni en 27 de Septiembre de 1.859,
cuando profirid su sentencia la Corte Suprema de la Con-
federacidn; ni en 20 de Agosto de 1.864, cuando el Gobier-
no del Cauca expidi6 el nuevo titulo en favor de la Com-
paflia de Mariquita y Nueva Granada; ni en 17 de Abril
de 1.871, cuando celebraron el contrato de arrendamiento
el Sr. Secretario de Hacienda y Fomento de los Estados
Unidos de Colombia y el Sr. Percy Brandon; ni en 23 de
Mayo de 1.871, cuando se sancion6 la Ley 53, aprobatoria
del contrato que acaba de citarse; ni en 17 de Diciembre
de 1.889, cuando el Gobierno del Cauca revalid6 en toda
forma legal el titulo de la mina Demasias dc/ Saltoy la
Cruzada; ni el 17 del mes de Marzo ultimo, cuando el Gral.
Vasquez Cobo present su demand; ni el 7 de Mayo del
corriente afio, cuando la Corte lanz6 su decreto de desocu-
paci6n, fundandose en que la Reptbl;ca es duefia de la mi-
na del Guamo, con las bocas de lioyo de San Antonio y la
Cruzada, en tal mina comprendidas; ni hoy, cuando pre-
sento esta solicitud; ni en ningun tiempo subsiguiente a
aqu6i en que la Naci6n se desprendid de esa mina, para
que pasase al patrimonio de Maria Josefa Moreno de la
Cruz 6 sus causantes, 6 de Ana Maria de Castro y de los
antecesores de dsta en tal dominion. Para asentar lo contra-
rio, fuera precise llevarse de calls todo nuestro Derecho na-
cional, toda la Legislaci6n del Estado Soberano del Cauca,
los dos titulos perfectos de posesi6n y de propiedad regu-
lar que he presentado y la sentencia ejecutoriada que la
Corte profiri6 el 27 de Septiembre de 1.859.
Venta de Jos6 Maria V6lez a la Naci6n.
149 Se objetari que el Sr. Jose Maria Velez le vendi6
A la Republica los derechos a 61 reconocidos por la senten-
cia de 27 de Septiembre de 1.859. A esto opongo las reso-
luciones proferidas el 3 de Octubre de 1.864, por el Juzga-
do 19 del Circuito de Bogota, y el II de Noviembre del
mismo aiio, por la Corte Suprena Federal, en la ejecuci6n
que el Dr. Januario Salgar, como mandatario de la Repti-
blica, promovi6 contra la Compania arrendataria de las mi-









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nas de Marnato. Present copia autentica de tales resolu-
ciones y las marco con la letra E roja. Entre otras razones,
se expusieron alli estas, que fueron contundentes contra los
arguments del Dr. Salgar, y que son decisivas hoy contra
las pretensiones del Gral. Visquez Cobo: I: Que no existe
constancia del poder en que Josd Maria Velez hubiera auto-
rizado al Dr. Januario Salgar para que celebrase a nombre
de aqu6l arreglos con el Gobierno Nacional. 2" Que no hay
constancia ni de que el ciudadano Presidente de los Esta-
dos Unidos de Colombia, gran General Tomas C. de Mos-
quera, hubiese autorizado previamente al Dr. Rafael Nu-
iiez, Secretario del Tesoro y Cr6dito national, para que hi-
ciera contrato con V6lez, ni de aprobaci6n expresa poste-
rior de ese convenio, dada por el mismo ciudadano Presi-
dente, cuando era de absolute necesidad una de estas dos
cosas, para que ese contrato tuviese y comportase alguna
fuerza. Lo que el Sr. Alejo Morales, Secretario de Hacien-
da de la Uni6n, dijese en su Memoria de 1.867, sobre arre-
glo de Jos6 Maria V6lez con la Reptblica, afiadiendo que,
"de esta manera vino el Gobierno ai quedar como duefio
absolute de las propiedades enunciadas" (las que fincaron
por muerte de Ana Maria de Castro) y otras species, al-
gunas ofensivas para la honorable Compaiia que represen-
to, carece por complete de valor juridico, pues no viene
acompaiiado de documents que sustenten lo dicho. Son
concepts, respetables 6 nd, seg6n fuera la calidad del em-
pleado, pero no pasan de alli. Para que la Corte pudiese
dar por establecido un contrato en que Josd Maria Veiez
hubiese traspasado A la Rep6blica sus derechos A los bienes
que fueron de Ana Maria de Castro, seria precise: I Que
el Gral. Vasquez Cobo hubiera exhibido el contrato que se
dice hecho en 1.862, entire el Dr. Rafael Nfiiez, Secretario
del Tesoro y Credito Nacional, y el Dr. Januario Salgar,
apoderado de Jos6 Maria Velez, por el cual 6ste cediese
sus derechos a la Reptblica. 29 Que igualmente hubiera
exhibido el poder especial y aut6ntico de Velez a Salgar,
para ese negocio. 39 Que igualmente hubiese exhibido la
autorizaci6n concedida por el ciudadano Presidente de los
Estados Unidos de Colombia, a su Secretario del Tesoro y
Crddito Nacional, para ese contrato, 6 la aprobaci6n poste-









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rior del convenio por dicho ciudadano Presidente. Sin se-
mejantes y esencialisimos requisitos, graduaria yo el colmo
de la ilegalidad el que la Corte fuese a dar por probado y
eficaz el pseudo convenio Niliez-Salgar. La respetabilisima
Corte Suprema Federal que habia en la Reptblica en el
aio de 1.864, desechd tal document, por falta, entire otras,
del poder de V6lez a Salgar, y de la previa autorizacidn 6
la aprobacion posterior, emanadas del ciudadano Presiden-
te de los Estados Unidos de Colombia. En todo caso, entire
los meros concepts del Sr. Secretario de Hacienda y Fo-
mento de la Uni6n, en su memorial de 1.867, y el rechazo
categ6rico y fundado del Juez del Circuito de Bogota y de
la Corte Suprema Federal, nadie vacilaria, aun dado que
no existiesen mas que esas dos piezas.
Actos oficiales relatives las minas del Gobierno en
Supia y Marmato.
15 Se ha partido de un punto err6neo en estos asun-
tos: que todas las minas existentes en Supia y Marmato
le pertenecen A la Repdblica. No existe un texto, un solo
texto, que tal diga; aunque el decirlo no fuese prueba del
dominio y posesidn que alega la Reptblica, ya que las ase-
veraciones de una parte, en su propio y exclusive provecho,
no se han tenido nunca como pruebas, siquiera debiles, y
much menos como pruebas inconcusas, de que sea cierto
lo que se asevera. Pasar6 revista a los actos oficiales cone-
xionados con tales minas, para que se vea que, lejos de avi-
gorar lo que se pretend, lo destruye. a). La ley 9Y. de 1.823
dijo en su Art. i "Se autoriza al Poder Ejecutivo para
que de en arrendamiento, del modo que le parezca mas
ventajoso, las minas pertenecientes en propiedad A la Re-
ptblica, pero fijando la extension que tenga por convenien-
te." Aqui se di6 una autorizaci6n para arrendar las minas
pertenecientes a la Republica, pero no se especificaron ta-
les minas. b). El contrato de 18 de Abril de 1.825, en su parte
pertinente, dijo: "Art. 19 El Gobierno de Colombia se
compromete A dar en arrendamiento, a los Sres. B. A. Gold-
schmith & Compafila todas las minas de la Vega de Supia
y Marmato quc pertcncecan d la Repdblica." El present
de subjuntivo pcrtlcnc'can, esta indicando que en la mente









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de los contratantes radicaban en Marmato y la Vega de
Supia, junto con minas nacionales, minas que no eran de
la Repiiblica. En caso contrario, el texto se hallaria en tdr-
minos como estos: "Todas las minas existentes en Marna-
to y la Vega tie Supia, las cuales pertenecen en propiedad
d la Rep6blica, &c. c). La resoluci6n dictada por D. Fran-
cisco Soto, como Secretario de Hacienda, en 19 de Diciem-
bre de 1.832. El primer capitulo de lo resuelto s6lo da ccmo
comprendidas en el arrendamiento y pertenecientes a ia Re-
ptiblica, las minas que se estaban beneficiando en 18 de Abril
de 1.825, por cuenta de &sta, y las que estaban descubier-
tas y no adjuricadas en la misma fecha: luego las que en
ese dia se elaboraban por cuenta de los particulares que las
hubieran adquirido, y las que no se habian descubierto, no
pertenecian a la Repdiblica. Estas iltimas podian ser de-
nunciadas por los que las descubriesen. El capitulo 39 de
esa resoluci6n esta concebido en estos terminos: "Que las
minas situadas en la Vega de Supia y Marmato que la
Compani/a kaya adquirido de los particulars d quicncs
pertenecian, se'a cual fuere cl titulo de sz adqnisiciozn y que
por lo mismo no estaban conmprendidas en el arrendanien-
to, esldn sometidaas las generales que rigen las otras
minas, en ignaldad de circunstancias." De esto se despren-
de que en 18 de Abril de 1.825 si habia en Marmato y Su-
pia minas pertenecientes a particulares, y n6 al Gobierno,
y que los arrendatarios si pudieron adquirir esas minas
hasta la fecha de la resoluci6n que comento, como adquirie-
ron las de D? Maria Josefa de la Cruz.d). El Art. 69 de la Ley
38, de 15 de Marzo de I.887,"por el cual se adopta el C6di-
go de Minas del extinguido Estado de Antioquia,"dice esto
en su primer parrafo: "No podran denunciarse en todo ni
en parte las minas de oro y plata que se han explotado por
cuenta de la Naci6n en Marmato, Supia y Santa Ana, ni
las tierras baldias comprendidas dentro de sus limites. No
habla de todas las minas de Supia y Marmato, sino de las
situadas en esos dos Distritos, que se hubieran explotado
por cuenta de la Nacion. Por lo mismo, no abarca las que
alli se hubiesen beneficiado por cuenta de particulares. c).
El Art. 38 del Decreto ntimero 761, "sobre minas", ex-
pedido en Anapoima, el 7 de Diciembre de I 887, sdlo man-











da desechar las denuncias de minas en que se contravenga
a dicho articulo 69, que ya he demostrado que no se refie-
re a todas las ininas de Supia y Marmato, sino i las que
alli se hubieran explotado por cuenta de la Naci6n. En
cambio, si existen various documents en que el Gobierno
reconoce los derechos de la Western Andes Mining Compa-
ny, Limited, a minas en Supia y Marmato, y especialmen-
te a la mina denominada Demasias del Salto y La Crn.ada.
Para no citar mis, copio el resume hecho por D. Pedro
Bravo, M).-ii-r. de Hacienda y Fomento de la Repdblica,
en una resoluci6n sobre amparo A perpetuidad de tal mina.
Corre en el ndmero 9,725 y siguientes del Diario Oficial,
correspondientes a 2, 8 y 9 de Abril de 1.895, y dice asi:
"Queda, pues, superabundantemente demostrado: Que The
Western Andes iMinilng Company, Limited, debe ser consi-
derada como duefia de la mina Demasias del Salto y la
Crs.vada, por el solo hecho de estar en posesi6n de ella, y
de que ningdn otro ha justificado serlo; Que es duefia de
la mina por la escritura de 1.825" (la de D? Maria Josefa
Moreno de la Cruz, citada atras) "y los registros A que alu-
de; Que lo es como duefia del terreno en que la mina estA
ubicada, pues tenia ya la propiedad de ese terreno cuando
regia el C6digo" (el de Minas del Estado del Cauca), "que
hacia duefio del subsuelo al que lo era del suelo; Que lo es
por prescripci6n; Que lo es y tiene su mina titulada por el
Gobierno, por la refrendaci6n de sus antiguos titulos y ex-
pedici6n de uno nuevo, hecho todo por 6ste en 1.864; Que
lo es por el Art. 73 del C6digo de Minas caucano, publi-
cado en 1.859; Que lo es por el Art. 90 del C6digo de
Minas actualmente en vigencia, Art. que declara vAlidos
todos los titulos de que acabamos de hablar; Que lo es por
la revalidacidn del titulo de 1.864, hecha en 1.889, revalida-
ci6n que la hizo de igual condici6n, seg6n el articulo 133
del actual C6digo de Minas, a los que tienen posesi6n y ti-
tulo obtenidos conforme a todas las prescripciones de este
C6digo; Que ha probado legalmente el pago del impuesto
annual y que ninguna objeci6n de merito se ha hecho 6 ello;
Que pag6, ademas, de una vez lo que debia pagar en veinte
afios; Que demostr6 no estaba la mina en litigio cuando
verific6 este iltimo pago; Que, por consiguiente, la Com-









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pafia inglesa y la mina Dcinasias del Salto y la Crnuada
estan en el caso del articulo 45 de la Ley 292, articulo que
prohibe tanto el denuncio de ella como la admisidn del de-
nuncio." Entre este fallo administrative, cubierto con la
firma de D. Pedro Bravo, y el mero concept de D. Alejo
Morales, no se puede vacilar: aqu6l es una sentencia que
obliga; este concept es una manera de pensar un funcio-
nario, y nada mAs.

Caracter y magnitude de las cosas demandadas.
169 El demandante pidi6 que se le entregase todo el
grupo minero llamado el Glaino d Ccrro dc Marinato, ex-
presando los linderos de ese Cerro y, ademis, las dos vetas
minerales de San Antonio y la CruLada, sitas cn la fal-
da oriental del Ccrro de Marinato, y la Corte asi lo decretd.
Si el grupo minero del Gulamo comprende todo el Ccrro dc
Marmato, y si las minas de San Antonioy la Cgrnada es-
tan en la falda oriental de ese Cerro, estas dos minas se ha-
Ilan comprendidas en el primer capitulo de la demand. Lo
que se solicit y se mand6 entregar fue, pues, todo el te-
rritorio minero existente en el Cerro de Aarmnato.
179 El Sr. J. H. Bodmer, a nombre de los arrendata-
rios, solicit del Sr. Juez Politico del Cant6n de Supia, en
1.829, que, en cumplimiento de lo prevenido por el Supre-
mo Gobierno, se le entregasen la Hacienda del Gnanao y la
Salina del Peidol, como comprendidas en el arrendamiento
de 18 de Abril de 1.825, y dicho empleado, acatando una
orden de la Prefectura del Departamento, decret6 la entre-
ga de esas dos fincas, con sus esclavos y utensilios. En tal
virtud se procedi6 a verificar la entrega de la Hacienda d
mina del Guamo, en 7 de Octubre de 1.829. Relacionando
lo que en esa Hacienda 6 mina habia, se estamp6 esto en
la diligencia: "Derechos de minas: Primeramente la veta
nominada San Antonio, con dos bocas de hoyo. Idem, la
mina de la Crnlzada, con una boca de hoyo en labor co-
rriente y utras en la misma veta, sin actual laboreo. No
se indicaron linderos ni en el pedimento de Bodmer, ni en
el proveido del Juez Politico, ni en la diligencia de entre-
ga. Lo que si es claro es que las bocas de hoyo de San An-
tonio y la Crlzada, estaban dentro de la Hacicnda del









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Gilamo, puesto que se entregaron como parties integrantes
de ella. jDe ddnde ha sacado la Corte la prueba de que
la HJacincda minla del Guamno entregada en 1.829, "sea el
grp io din elcr Gtnamio Ccrro de larnato "; que este
Cerro tenga la demacraci6n que ese Cuerpo le asigna; que
esa demarcaci6n comprenda exactamente la misma Ha-
cizcnd~a (dl Gluatlo con los linderos porque se entreg6 en
1.829; que las dos bocas de hoyo de San Antfonio sean"la ve-
ta mineral llamada San Antonio"; que las dos vetas minera-
les llamadas Sanl Antonio y la Cru ada se hallen situadas
en la falda oriental del Ccrro dc Mlarmato, extiendan sus
ramificaciones a todo 1l y tengan de consiguiente, por lin-
deros comunes los del Cerro de Mlarmato, y que con toda
esa extension se habian entregado en 1.829? No ha podido
ser por lo que, bajo su sola palabra, diga la misma parte a
quien eso le aproveche, 6 sea la Naci6n, indebidamente re-
presentada por el Gral. Vasquez Cobo. Yo, sin embargo, no
hall plena prueba de esto, ni prueba de ninguna clase en
los documents presentados por el demandante. Voy a ha-
cer algo mas que a herir esas gratuitas suposiciones del
demandante, acogidas como pruebas inconcusas por la Cor-
te; voy a acreditar que los hechos aceptados por este Cuer-
po como base de la demand y de su proveido, son total-
mente inexactos. Marcado con la letra F roja, present un
expediente que, en compendio, contiene las siguientes pie-
zas: ia Un memorial del Sr. R. S. Yllingworth, Director
del Establecimiento de minas de Marmato, al Sr. Juez Po-
litico Municipal de Supia, hecho el 17 de Julio de 1.832, en
que, apoyindose en haberse expedido en favor de la Com-
pamiia que el peticionario represent, el titulo de las Dema-
sias de las minas de AMarmato, cuyas diligencias tenia pre-
sentadas, dijo que era precise, para el mejor arreglo de los
various registros, el que se fijasen mojones a la mina del
Guamo, la que, aunque poseida por la Compafiia desde el
mes de Octubre de 1.829, por contrato con el Supremo Go-
bierno, era mina del Estado y debia tener sus medidas co-
mo las demas. 2? Una resolucidn de dicho empleado, en
que se accedi ai lo pedido. 3" El nombramiento de perito
agrimensor, hecho en el Sr. Josd Joaquin Per, seguido de
la diligencia de posesi6n. 40 La citaci6n al Sr. Director de








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la A. C., para que asistiese a la media de la veta del Gua-
mo. 5? Consideraciones del Juez Politico de la Vega de Su-
pia sobre que la media del Guamo implicaba un deslinde
de las Demasias de las vetas concedidas a la Compafita in-
glesa. 6a La mensura de la pertenencia que tenia la veta
del Guamo, en estos precisos terminos: "En veinte de Julio
de mil ochocientos treinta y tres, yo Francisco Antonio
Betancourt, Jefe Politico Municipal de este Cant6n de Supia,
pas6 al mineral del Cerro de Marmato, asociado de testigos,
a efecto de verificar la agrimensura pedida y mandada eje-
cutar en 17 del corriente, sobre la veta del Guamo, y ha-
biendo entrado algunos pasos al socab6n principal que es-
ta tiene, hall que su direcci6n corre de Oriente A Occiden-
te ora nueve su inclinaci6n al Sudoeste con un palmo de
retire. Y concluida que fu6 esta diligencia se procedid a la
media, que se verific6 dAndole de extension doscientas va-
ras, a hilo de veta aniveladas como lo previene la Ordenan-
za de Mineria, comenzando de la mediacidn de la labor que
trabaja la Compafiia inglesa, sobre la veta del Salto, y de
la principal labor del Guamo, para arriba, sobre la direccion
de la veta; no siendo possible dar las que le correspondent
al recuesto, haciendo lo que Haman cuadra, por hallarse A
una pequefia distancia la pertenencia de la mina de
Cuimba, al lado derecho, y por el izquierdo se halla lo mis-
mo con la llamada Fatacon, de propiedad del Sr. Narciso
de Estrada. Se le asignaron mojones permamentes en la
parte baja y alta con esta cifra (oo) en el respaldo de la
pefia del canal6n que sigue para donde terminal las dos-
cientas varas de longitud al lado izquierdo.
Y habiendo concluido esta diligencia, a que asistieron
el Sr. Director Rdo. S. Yllingworth, el perito nombrado y
testigos, se le puso en posesi6n de dichas medidas al dicho
Sr. Director, en nombre de la Reptblica y conform a las
Ordenanzas de Mineria, y en prueba de ello firma conmi-
go y testigos,
Francisco Antonio Bctancurt.-R. S. Yllingworth.-Josc'
Joaqzin Per.--Tgo. Josed gnacio Chiaves.--Tgo. J. N. Es-
trada "; y
7" Consideraciones del citado funcionario, sobre lo
descuidadamente que se efectuaban los trabajos mineros








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en la region, afiadiendo que y~ la mina del Guaino, en sus
trabajos de explotaci6n, habia penetrado en las Demasias
pci tcunccicntcs I la Sociedad arrcndataria. Como capital y
de valor juridico, descuella la diligencia sobre media, se-
gitn la cual, apenas alcanz6 i doscientas varas la longitud
de la mina del Guanmo, porque por el lado derecho la estre-
chaban las pertenencias de la mina de Cumba, y por el lado
izquierdo, las pertenencias de la mina de Patacon. Siguese
de aqui que la mina del Guamno, tal como se midi6 y deli-
mit6 judicialmente en 1.833, s6lo comportaba doscientas
varas de longitud. Suponiendole la latitud maxima de dos-
cientas varas, es claro que tal mina no pas6 de ser un rec-
tangulo de doscientas varas de base por doscientas varas
de altura, entire otras minas existentes y tituladas en el Ce-
rro dIe Alarinao. Siendo esto asi, < no seria la mayor de las
irregularidades y una injusticia magna el que se estirase
por todas parties ese reducido aimbito, hasta hacerlo cubrir
todo el Ccrro dc' Jarniato, que tiene un perimetro incom-
parablemente rmai grande; siendo precise para ello arro-
llar, anular y hacer que desaparezcan las minas del Salto,
Cumba, Pataco'n y Dcn/asias dc las vetas dce Aarinato, ya
reconocidas y respetadas en 1.833 por el Juez que midio la
mina del Guamo ?

Cumplimiento de las obligaciones por los arrendatarios.
18a La fuerza moral de la demand se ha hecho con-
sistir en el aserto de que los arrendatarios de las minas na-
cionales existentes en Marmato y Supia han faltado al cum-
plimiento de una de las obligaciones que contrajeron en el
contrato de 18 de Abril de 1.825: la de entregar las minas
arrendadas en el estado que tuviesen al fenecer el arrenda-
miento. La moral para los Magistrados y Jueces tiene que
consistir en que las parties llenen estrictamente sus deberes
civiles, sin considerar, para saber si las Ilenaron 6 nd, otra
cosa que el texto de la Ley y la naturaleza de las obliga-
ciones pactadas. Para ello, por lo mismo, no deben meters
dichos funcionarios en apreciaciones individuals, basadas
en su criterio personalisimo, que puedan ser todo lo respe-
tables y atendibles que se quiera en la vida social, pero que
huelgan, por improcedentes, en las sentencias judiciales.








- 0 -


Para destruir esa pretendida fuerza moral de la demand,
probar6 que la IWecstern Alnds Mining Company, Limited,
ha cumplido estrecha y religiosamente el deber que contra-
jo con el Gobierno de la Repfiblica, acerca de restituirle las
minas arrendadas, terminado que fuese el arrendamiento.
19. En el contrato de 18 de Abril de 1.825 no se in-
dividuaron las minas arrendadas: s6lo se dijo que el Go-
bierno de Colombia daba en arrendamiento a B. A. Gold-
schmith & C. todas las minas de Supia y Marmato que
perteneciesen a la Reptiblica. El Art. 79 de ese contrato
se halla concebido asi: "Si al cumplirse los tres periods de
25 aios cada uno, el Gobierno no quisiere que los Sres. B.
A. Goldschmith & C", dandose a otros empresarios la pre-
ferencia, continue de arrendatarios de las minas de la Ve-
ga de Supia y Marmato, estos se obligan a entregarlas en
el estado en que las tuvieren, cediendo las maquinas alli
empleadas en el mismo pie en que se hallen; pero el Go-
bierno queda comprometido A satisfacer a los Sres. B. A.
Goldschmitd & C el valor de todas las mejoras que hubie-
sen hecho en las expresadas minas, y en caso de no serle
possible bacer la satisfaccion al contado, les abonara un cin-
co por ciento de interns annual del capital a que asciendan
dichas mejoras, por formal avaltio." En ese afio no se creyd,
ni por el arrendador ni por el arrendatario, que las minas
situadas en Marmato y Supla y pertenecientes ;i la Repti-
blica fuesen otras que aqucllas de que se dic posesion en
los dias 14 y 19 de Agosto, 4 y 29 de Octubre, 1., 5, 8, 9,
o1 y 13 deNoviembre de 1.825; lo que se deduce rectamen-
te de que la Compaiiia arrendataria no hubiese exigido que,
fuera de las relacionadas, le entregasen otras. Asi continua-
ron las cosas hasta el afio de 1.829. De las diligencias pu-
blicadas en los ntimeros 12.540 a 12.543 del Diario Oficial,
tomo estos pasos: En el escrito que el Sr. J. I-. Bodmer
elev6 al Sr. Juez Politico del Canton de Supia, el 6 de Oc-
tubre de 1.829, despues de indicar el character del solicitan-
te se rompe con estas palabras: Quc Jalldndose prcvelni-
do por cl Supcrior Gobicrno sc ',crifiqul h cltrc a dc la Ia-
cienda dcl Guamo y la Salina del Pc Hol a esta Compaiia,
en virtud de la contrata celebrada el 18 de Abril de 1.825
por el Supremo Gobierno con el Sr. Segismundo Leidosdorf,









- 11 -


en Bogota, y deseando yo se verifique dicha entrega con
las debidas formalidades, suplico a Ud. que se haga, &c."
En el auto que dicho Juez dict6 en la misma fecha, se dijo
esto: "Por presentado; y enu atcncidn d la orden que se me
ha comunicado por el Sr. Prefecto de este Departamento,
por su oficio de 14 de Septiembre pr6ximo pasado, pzisese
por este Juzgado a dar la posesi6n que solicita el Sr. pre-
sentante, de la mina del Gnam o en el Cerro de Marmato y
Salilna t'c/ Pe1-cil." Fud, pues, el Supremo Gobierno de la
Reptiblica y, cumpliendo las 6rdenes de este, el Sr. Prefec-
to del Departamento respective, quienes ordenaron la en-
trega de la mina del Guainzo a los arrendatarios, sin duda
por reputarla perteneciente a la Nacidn, a causa de haber-
la inventariado y depositado con los dem6is bienes de Ana
Maria de Castro, el Alcalde de San Lezmes, segtn lo ase-
vero la Corte Suprema de la Confederacidn Granadina en
su sentencia de 27 de Septiembre de 1.859. Determinado
por el Gobierno que la Hacienda 6 mina del Guamo debia
entregarse ai los arrendatarios, como una de las compren-
didas en el arrendamiento, estos se limitaron A pedir que se
les entregase y a recibirla, sin demarcaci6n de linderos, co-
mo se la dieron.
20o A no haber habido modificaci6n alguna referente
i las cosas, tales como quedaron en 1.829 con la entrega A
los arrendatarios, de la Hlacicenda dcl Guamio, seria claro
que estos habian estado durante todo el tiempo del arren-
damiento en la obligacion de entregarle esa mina al Go-
bierno, ternninado que fuese el arriendo. Pero la situaci6n
cambid totalmente con respect dicha mina, por la refe-
rida sentencia de la Corte Suprema de la Confederaci6n
Granadina. En ese fallo se determine ya que se habia pa-
decido un error al reputar esa mina como perteneciente a
la Reptblica; que tal inmueble le correspondia a la suce-
sion de Ana Maria de Castro; que en la entrega de esa mi-
na por el Gobierno a la Compania arrendataria en 1.829,
habia procedido el primero como agent oficioso; que el
contrato de arrendamiento celebrado por el Gobierno con
B. A. Goldschmith & C' afectaba la mina del Guamo,
aunque dicho Gobierno hubiera sido un mero agent oficio-
so con respect a tal mina; y, finalmente, que todos los de-








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rechos que hubieran nacido de ese contrato para el arren-
dador, cian para la succsidn de Ana l/aria de Castro,
ducifa de la mina y d para cl Gobierno, simple agent
oficioso. Desde que esa sentencia se profiri6, ces6 el deber
de restituir esa mina los arrendatarios al Gobierno, que no
era ni dueflo ni siquiera arrendador de ella, sino mero agen-
te oficioso del arrendador. Cuando un mandatario, que es
algo mAs que un agent oficioso, arrienda una cosa de su
mandante, el verdadero arrendador es este, que es quien
adquiere los derechos y contrae las obligaciones que naz-
can del convenio celebrado por el mandatario. Paralelamen-
te ocurre lo mismo con el agent oficioso: los derechos y las
obligaciones que engendre el contrato celebrado por dste,
son para el duefio de la cosa ajena agenciada. Quien a la
fecha de ese fallo habia tenido derecho para que se restitu-
yera la mina del Guamo, habria sido la sucesi6n de Ana
Maria de Castro, si un tercero, que no litig6, no hubiese teni-
do titulo perfect de posesion y propiedad respect de tal
mina. Asi la Ley 26, Tit. 12, Part. 5`'; la Ley 27, Tit. 59,
Part. 3a, y los Arts. 2.304 y 2.308 del C6digo Civil de la
Reptiblica. Lo que si se present claramente como absurdo
es que el Gobierno, reducido Li mero agent oficioso por
la sentencia de 1.859, sostenga que a 61 debi6 restituirsele
la mina del Guamio, no sdlo como arrendador, que no lo fu6
nunca, sino como duefio, que no lo es, ni lo ha sido desde
que se desprendio de esa mina, fuera en provecho de la Se-
flora Maria Josefa Moreno de la Cruz 6 de sus antecesores
en el dominio, fuera en favor de Ana Maria de Castro 6
sus causantes, fuera en favor de otro particular. Sobre no
haber adquirido esa mina el Gobierno, merced al principio
del contrato que hubo entire el Dr. Rafael Nifiez, Secreta-
rio del Tesoro y Cr6dito Nacional de los Estados Unidos
de Colombia, y el Dr. Januario Salgar, que quiso apare-
cer como apoderado de Jos6 Maria V6lez, yA he puesto de
relieve que ese pretense convenio no tiene valor ninguno.
219 Tan claro hubo de quedar para todo el mundo y
especialmente para el Gobierno, que, despu6s de la senten-
cia proferida por la Corte Suprema de la Confederacidn
Granadina en 27 de Septiembre de 1.859, despu6s de los
rechazos del pseudo-contrato Ntifez-Salgar, proceden-








-43-


tes del Sefior Juez 19 del Circuito de Bogota, en providen-
cia de 3 de Octubre de 1.864, y de la Corte Suprema Fe-
deral, en su resoluci6n de 11 de Noviembre del mismo aflo,
los arrendatarios de las minas nacionales no tenian el deber
de restituir la del Guato a dicho Gobierno, que este no
volvi6 a mencionarla en los diferentes actos oficiales en que
trajo a cuento la obligaci6n de restituir al Gobierno las mi-
nas arrendadas, cuando cesase el arriendo. Antes por el con-
trario, hay actos tacitos, pero terminantes, que excluyen la
mina del Guanmo de esa obligacidn. Veamoslo. En 13 de
Marzo de 1.888, con la firma del Dr. Rafael Niiez, que
entonces era Presidente de la Republica, y del Sefor Ge-
neral Rafael Reyes, actual Presidente de Colombia, y en-
tonces Ministro de Fomento, se dict6 el Decreto numero
253, "por el cual se fijan los linderos de las minas pertene-
cientes a la Nacidn, conocidas con los nombres de minas de
Marmato, Supia, Santa Ana y la Manta." El Art. 29 de
ese Decreto, dice lo siguiente: "Fijanse como limits 6 lin-
deros definitivos de la propiedad minera llamada 'Marma-
to y Supia,'reservada a la Repiblica por el Art. 69 de la
Ley 38 citada" (la que adopt para la Republica el C6digo
de Minas Antioquefo,)"los que para las expresadas minas
constant en el testimonio de la toma de posesi6n de dichas
minas, que aparece publicado en el Diario Oficial ndmero
7.095, testimonio que se da por virtualmente reproducido
aqui." Como las diligencias sobre posesi6n publicadas en el
Diario Oficial ndmero 7.095 son las de 1.825, que se refie-
ren a la dada al Doctor Roulin, como personero de B. A.
Goldschmith & Ct, y n6 a la dada en 1.829 al Sefnor Bod-
mer, como personero de la Compaflia arrendataria, es pal.
mar que del rol de las minas nacionales arrendadas se bo-
rrd por el Gobierno la del Guamo, exceptuandola tAcita-
mente de la abligacidn de devolverla, a no dudarlo, porque
el Gobierno acat6, como debia acatar, la sentencia de 27 de
Septiembre de 1.859 y las resoluciones de 3 de Octubre y
i de Noviembre de 1.864. En 19 de Junio de 1.9oo se ce-
lebr6 por el Gobierno, con la lecstcrn Andes JMining Com-
pany, Limited, un contrato sobre pr6rroga del arrenda-
miento referente i las minas de Marmato y Supia. Lo pre-
sento marcado con la letra F. roja. El Art. 5? de este con-








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trato se produce asi: "Se hace constar que las minas enun-
ciadas en el Art. I? de este contrato, son aquellas de que
se di6 posesidn en 1.825 al apoderado de B. A.. Gold-
schmith & '., segin aparece del testimonio reproducido
en el nrimero 7.095 del Diario Oficial, y posteriormente a
los apoderados de Th/c Westcrn A des l diningg Company, Li-
mited," Las minas a que se extendi6 la prdrroga, y, por
lo mismo, las que la Sociedad arrendataria qucdd obligada
d devolv/cr, fueron las de la dicha diligencia de posesi6n de
1.825, y n6 la de la diligencia de posesi6n de 1829: cosa
inexplicable si el Gobierno no hubiese estado convencido
de que la mina del Guamo estaba exceptuada de la obliga-
cidn de serle restituida ai dl.
Cumplimiento de la obligaci6n contraida por la Western
Andes Mining Company, Limited, acerca de restituir
las minas nacionales que tom6 en arriendo.
229 Cumpli6 la 'Western Andes Mining Company,
Limited, con el deber de restituirle al Gobierno las minas
nacionales, vencido que fue el arrendamiento? Las diligen-
cias de entrega al General Alfredo Vasquez Cobo y al Sr.
Mi.ximo A. Nieto, representantes del arrendador, intervi-
niendo la autoridad pdblica, asi lo prueban. La inica mina
en que hubo alguna diferencia, fue la de Cien Pesos, res-
pecto de la cual ambas parties convinieron en que la line
divisoria con las minas de la Western Andes Mining Com-
pany, Limited, era la Canada de Pantano, aunque la Com-
paiiia arrendataria asever6 que esa Caniada era cierta de-
presi6n en el terreno, y el General VAsquez Cobo asever6
que era otra depresion situada hacia el sur de la primera.
Respecto al terreno comprendido entire esas dos de-
presiones, se acordo un convenio transitorio, que las parties
Ilamaron mnodus vivendi.
Present copia de ese mnodns vicvndi, en un legajo se-
iialado con la letra G roja. Puedo, pues, contestar a boca
llena la interrogacidn con que principia este ordinal. La
Western Andes Muining Company, Limited, ha cumplido
de la manera mas estricta la obligaci6n que contrajo de en-
tregarle las minas arrendadas al Gobierno, una vez que
terminase el arrendamiento. Con las declaraciones de los








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Sres. Jose Maria Arango M. y Rafael Catafio G. acredito
que ninguna de las minas entregadas en 1.825 esti en el
C('rro de larmato. Adjunto esas declaraciones sefialadas
con la letra H roja.

Dominio de la Naci6n.
239 El dominio de la Naci6n sobre las minas no adju-
dicadas a particulares, colombianos 6 extranjeros, no lo
niego, y, antes por el contrario, lo reconozco. Pero de 61
no se pueden sacar conclusions inadmisibles. En esta Na-
ci6n, tanto cuando era Colonia de Espafia, como cuando se
emancip6 de la Patria-Madre, como hoy, las minas son del
Soberano, quien les cede el dominio y la posesi6n de ellas
a los individuos que las denuncian y obtienen titulo. Desde
entonces estos individuos son duefios de las que se les ad-
judican, tan completamente duefios como lo son de las ca-
sas, mercaderias, ganados, vituallas y vestidos que les per-
tenezcan. Si han tenido unas veces que ejecutar cierta can-
tidad de trabajo en esas minas, y otras veces que pagar
cierto impuesto annual, para no perderlas, eso no ha sido
otra cosa que una de las muchas cargas y condiciones A
que el dominio esti sujeto en todas parties, como son las
contribuciones indirectas, la p6rdida del mismo dominion si
no se ejecutan ciertos actos de posesi6n sobre la cosa, en
cierto tiempo, etc. Ya en la propiedad y posesi6n de las
minas adjudicadas, los adjudicatarios tienen facultad para
defenderlas de cualquiera que trate de desconocer 6 de vul-
nerar aquellos derechos, aunque ese cualquiera sea el Go-
bierno. En cuanto i las autoridades pdblicas, singularmen-
te los empleados judiciales, su deber consiste en mantener
inc6lumes tales derechos.
Donde este deber no se cumpla, el pais no merece el
nombre de verdadero Estado. Si al presentarse un Gobier-
no ante el Poder Judicial, reclamando un derecho que aqudl
piensa tener, la sola circunstancia de ser Gobierno el de-
mandante, bastara para dispensarlo de presentar los titulos
de los derechos que alega; 6 de dar las pruebas plenas
sobre los hechos en que se funda su demand; 6 se le
creyese cuanto dijera, como si esto constase en escritura
pdblica; 6 se tomasen las opinions de sus empleados admi-









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nistrativos como sentencias firmes del Poder Judicial; 6 se
condenase A los ciudadanos por el solo querer del actor y
sin titulos y pruebas suficientes, la Naci6n en que tal suce-
diera, dejaria much que desear en su administraci6n de
Justicia. Por fortune, en Colombia hay Leyes claras y em-
pleados A quienes corresponde hacerlas cumplir estricta-
mente, y no es de temerse ninguna de las irregularidades
que dejo apuntadas.
De una parte esti la Naci6n que pide la tenencia de
una mina valiosisima, por conduct de un individuo que
no puede ser su apoderado especial en juicio; y de otra
parte esta una Compafiia extranjera que defiende sus dere-
chos, respetuosa y endrgicamente a la vez: de una parte
esta un demandante que no funda lo que solicita, pues pide
la tenencia de una cosa que la misma Corte Suprema de la
Reptiblica declared que no le pertenecia al Gobierno; y del
otro lado esti un demandado que exhibe titulos perfectos
de propiedad y de posesidn regular, relatives A la cosa que
el actor pretend: de una parte-la demandante-hay afir-
maciones infundadas, y de la otra parte-la reo-estAn los
titulos, los derechos y la Ley. Si: la Ley que ordena re-
vocar el decreto de desocupaci6n, cuando el demandado
present un just titulo para retener 6 poseer la cosa ma-
teria de la acci6n sumaria. Yo exhibo los titulos justos y
perfectos, de propiedad y de posesidn regular que tiene la
Western Andes Mining Company, Limited, respect de
todo el territorio minero comprendido en el Cerro de Mar-
mato. Seria ofender A la Corte el sospechar que vacilase en
la revocaci6n.

Venta de la Salina del Pefol.
249 Apenas merece confutarse la pretensa prueba que
alega el demandante, cuando dice que el dominio de
la Reptiblica sobre la mina del Guamno se acredita con
la venta que la Naci6n hizo al Sr. Rudesindo Ospina, en
1.874, de la Salina delPefol. Tal razonamiento se halla por
complete desnudo de valor 16gico y juridico, ya que, se-
gun lo contempla la Ley y lo demuestran los hechos, se
puede vender y ocurre muchas veces que se venda cosa
ajena. Por cima de todo razonamiento se encuentra la sen-









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tencia de 27 de Septiembre de 1.859, en que la Corte Supre-
ma de la Confederacidn Granadina dijo y declare que el Go-
bierno habia sido mero agent oficioso en la administracidn
de los bienes de Ana Maria de Castro, entire los cuales se
encontraban la Hacienda d milia dcl Guamo y la Salina
del Peltol.

Fundamentos capitals del Decreto sobre entrega.
259 Entre los capitals fundamentos de la providencia
que combat, se hallan 6stos:
a). Que la Naci6n tiene desde la independencia el do-
inilio y la posesidn REGULAR de las minas de Supia y Mar-
mato. YA he probado (numeral 89) que la Rep6blica tiene
posesion sobre las minas que le pertenezcan y estin en sus
manos; pero que tal posesi6n, por obra de la doctrine
perspicua del Art. 291 del Cddigo de Minas adop-
tado en 1.887, no es ni puede ser REGULAR. Tambien he
probado (numeral 159) que en Marmato y Supia hay dos
classes de minas: unas pertenecientes a particulares, y otras
pertenecientes i la Rep6blica. Ese fundamento no lo es,
por lo mismo, sino de nombre.
b). Que en la venta de Percy Brandon A la Western
Andes JMining Company, Limited, figuran los bienes en-
tregados a los arrendatarios en 1.829, y, por lo mismo, la
Hacienda d minia del Guamo y las minas de San Antonio
y la Crultada. Esta aseveraci6n es err6nea. El Sr. Percy
Brandon celebr6 con el Gobierno de la Reptblica el contra-
tode 17 de Abril de 1.87 sobre arriendo, entreotrosbienes,
de las minas nacionales existentes en Supia y Marmato;
pero cuando ese contrato se verific6, yi se habian proferido
la sentencia de 27 de Septiembre de 1.859, y las providen-
cias de 3 de Octubre y 1 de Noviembre de 1.864, en vir-
tud de las cuales la mina del Guamo no era del Gobierno
en la 6poca de la primer sentencia, ni habia sido adquirida
por 6ste en las fechas de las dos 6ltimas providencias. Es in-
exacto, por otra parte, que Brandon hubiese dicho en la
escritura nimero 912 que cedia derechos sobre los bienes
entregados en 1.829. VWase tal escritura para que se salga
del error. Alli no figure la "mina del Guamo" sino el "es-
tablecimiento del Guamo", y estas no son dos expresiones









---S-


iguales. Suponiendo que lo fueran, en esa escritura no se
mienta tal establecimiento sino para decir que le habia sido
entregado al agent de la Compaflia arrendataria. No reza
en parte alguna ese instrument que el Sr. Brandon hu-
biera recibido esa mina, ni menos que se hubiese obligado
A devolverla: lo que se explica perfectamente bien por los
fallos que se dejan citados. Pero hay una consideraci6n que
soltaria toda dificultad, y es la siguiente: Si Pedro arrienda
A Juan un inmueble, reputindolo ambos como propiedad
del primero, y luego una sentencia firme declarara que la
cosa arrendada no es de Pedro sino de Diego, es i dste y
n6 a aqu6l, A quien debe restituirsele la cosa arrendada. Y
esto pasa de claro para convertirse en axiomatico, si en
esa sentencia se determine que todos los derechos del
arrendamiento son para Diego, como determine la senten-
cia de 1.859, que todos los derechos del arrendamiento de
18 de Abril de 1.825, en cuanto obligasen los bienes de
Ana Maria de Castro, pasaban del Gobierno, mero agent
oficioso, A la sucesidn de dicha sefiora, como duefia de las
cosas arrendadas.
c). Que en el contrato de 19 de Junio de 1.9oo se
comprendieron expresa 6 tacitamente los bienes entrega-
dos en 1.829. Este es un error tangible: en ese contrato no
se habl6 sino de los bienes entregados en 1.825, excluyen-
do claramente los bienes entregados en 1.829. VWase, si n6,
el Art. 59 ya copiado en el ordinal 219 Lo que si me
admiral es que ese contrato, que es prueba irrecusable de
que la lWcstcein Andes Miningl Company, Limited, no esta-
ba obligada a devolverle al Gobierno la mina del Guaino,
se haya aducido como fundamento para decretar la entre-
ga. Semejante falta de 16gica produce en mi espiritu la
misma ingrata impresi6n que me produciria el que se adu-
jese como prueba de que el sol es oscuro, la circunstancia
de ser brillante.

Decreto Legislativo niimero 48 de 1.905.
26' Si para algo se ha tenido en cuenta el Decreto
Legislative ndmero 48 de 1.905, se le ha interpretado, en
mi concept, err6neamnente. Dice asi el Art. 29 de ese
Decreto: "Las minas de propiedad de la Naci6n no estin









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sujetas A mnedida determinada ni a ninguna otra de las con-
diciones que el Cddigo de la material impone i los particu-
lares." No puede entenderse este Art. en el sentido de
que cada mina del Gobierno puede extenderse hasta donde
a este le venga en talante, llevandose de calls, para ello,
las minas de los particulares, y pasando instantineamente
la esponja, para borrarlos, sobre los derechos de propiedad
y posesion de dichos particulares. Esto, sobre ser inconsti-
tucional 6 illegal, pecaria contra todas las Leyes divinas y
humans que se relacionan con el respeto i la propiedad
ajena. Lo que quiere decir y es razonable que diga ese
Art., es que, no arrollando minas de particulares, las mi-
nas nacionales pueden extenderse hasta donde se quiera;
por la sencilla razdn de que perteneciendo a la Reptiblica
todas las que no estdn adjudicadas a particulares, las minas
del Soberano colman todo el vacio que dejan libre las mi-
nas de estos tiltimos. Tan evidence es esto, que el Art. 49
del mismo Decreto se produce asi: "La Junta Nacional de
Amortizacion procedera a reivindicar las usurpaciones que
se hayan hecho y A hacer delimitar con claridad y preci-
si6n el area dentro de la cual ha poseido la Nacion las re-
feridas minas. Para este efecto y para los demas A que de
lugar la administration y manejo de las minas, se faculta
A la Junta mencionada para contratar con Abogados, In-
genieros 6 empleados que se necesiten, la prestacidn de sus
servicios y para hacer los gastos que estas gestiones exijan."
Si cada mina de la Nacion pudiera extenderse a todo el
territorio de la Reptiblica, desconociendo los derechos de
los propietarios particulares de minas, no se hablaria en este
Art. de "/iaccr dclimni/ar con claridad y precision el
area dentro de la cual ha poseido la Naci6n las referidas
minas." Demarcar una cosa es reconocer que tiene linderos,
limitativos como son siempre 6stos.

Casas, molinos, herramientas, etc.
27' HIabiendo presentado titulos perfectos de propie-
dad y de posesion regular la IEstlern A des Mining Conm-
panll, JLi:itcd, respect de la mina Demasias del Salto y
la Crnisada(, cubriendo esta integramente el Ccrro d(c Mar-
mato, y hallandose alli las casas de habitacion, los molinos,
4









-50-


miquinas, aparatos, enseres y utensilios que se han manda-
do entregar, es claro que de esas cosas no se ha hablado en
la providencia que combat, sino por haberlas considerado
erroneamente como accesorias de la mina del Gluaimo. Si
con respect .a sta no puede mantenerse la resolution de
la Corte, tampoco puede mantenerse sobre lo que, s6lo
en calidad de anexidades y accesorios de tal mina, se man-
d6 entregar.
289 Exhibo, debidamente autenticados, las Constitu-
clones, Leyes y Decretos enumerados en el memorial de
23 de Mayo de 1.906, elevado por el Sr. Dr. Carlos Gart-
ner al Sr. Alcalde Provincial de Marmato. Tambidn exhibo
todos los documents anunciados en elcuerpo deeste escrito.
299 Espero con toda serenidad y confianza la inme-
diata resolucidn de la Corte; pues si se que los derechos
humans tienen A veces sus vicisitudes, tambidn se que aca-
ban por abrirse campo y hacerse plenamente efectivos.
309 He hablado, como lo acostumbro cuando me diri-
jo A las autoridades pdblicas, con el mayor respeto. Si tildo
algunas cosas, calificandolas de ilegales, etc., esporque no
se puede atacar nada sin decir por qu6 razones se ataca; y
no se ataca, 6 no se debe atacar, lo bueno, sino lo defec-
tuoso.
Sres. Magistrados.
Bogota, Junio 23 de 1906.
BENITO POSADA C.



















CORTE SUPREME DE JUSTICIA

BOGOTA, AGOSTO VEINTICINCO DE MIL NOVEQIENTOS
SEIS.

Vistos: En extenso memorial se ha presentado ante
la Corte, por medio de apoderado, la Compafita inglesa ti-
tulada TWestclrn An des Mining Conpali', limited, en virtud
de nl dispuesto en el Art. 43 de la Ley too de 1.892, y ha
solicitado la revocaci6n del auto de siete de Mayo de este
aiio, alegando tener "titulos perfectos de la propiedad y
posesion sobre el territorio minero que hay en el Ccrro de
Aflarnnato y aun sobre el mismo Cerro integro."

I
Acompafia a su solicited los siguientes documents:
19 Titulo de la mina Dcmasias dcl Sal/to y la Cruza-
da, marcado con la letra A roja, en II fojas titiles;
29 Declaraciones de Jose Maria Arango M., R6mulo
Cuesta y Manuel A. Posada, sobre identification, marcado
con la letra B roja, en 7 fojas titiles;
39 Escritura ptiblica N9 912, de 6 de Mayo de 1.873,
extendida ante el Notario 29 de este Circuito, sobre venta
de Percy Brandon Jt la 1 eCstern Aides Mi/ning Comnpany,
Limited, marcado con la letra B' roja, en 1 fojas tiles;
49 Diligencia de remate en el juicio ejecutivo de Per-
cy Brandon contra la Compaflia Jlariqnita Mining Com-
pany, Limitced, marcado con la letra C roja, en 9 fojas titiles;
59 Sentencia de la Corte Suprema de la Confedera-
ci6n Granadina, de 27 de Septiembre de 1.859, proferida
en el juicio civil de Jose Maria V6eez contra el Gobierno









-52-


de la Reptiblica, marcado con la letra D roja, en 8 fojas
titiles;
6 Sentencias pronunciadas por el Juez I'" de este
Circuito, en 3 de Octubre de 1.864, y por la Corte Supre-
ma Federal, en 1 Noviembre de ese mismo afio, en el juicio
ejecutivo de Januario Salgar, como apoderado del Gobier-
no, contra la Compaiiia arrendataria de las Minas de Mar-
mato, marcado con la letra E roja, en 9 fojas litiles;
79 Expediente que contiene las diligencias de men-
sura de la mina del Guamo y sobre el deslinde de esta
con las Demasias de vetas concedidas a la Compaflia ingle-
sa, marcado con la letra F roja, en 3 fojas titiles;
89 Contrato sobre pr6rroga del arrendamiento de las
minas de Supia y Marmato, celebrado y aprobado el 19 de
Junio de 1.900, marcado con la letra F' roja, en 9 fojas uiti-
les;
99 Copia aut6ntica del contrato celebrado entire Fe-
derico Delgado, como representante de la lWestern Andles
Mining Company, Limited, y Alfredo Vasquez Cobo, el 6
de Junio de 1-905, relative a ciertas estipulaciones relacio-
nadas con la entrega al segundo de las minas nacionales en
Marmato, marcado con la letra G roja, en 3 fojas titiles;
Io? Declaraciones de Jos6 Maria Arango M. y Ra-
fael Cataiio G., sobre identificaci6n, marcado con la letra
H roja, en 2 fojas titiles:
S1 Estatutos de la IWestern Andes Mn ing Company,
Limited, con la correspondiente escritura de protocoliza-
ci6n, marcados con la letra I roja, en 28 fojas titiles;
12 Los ntimeros del Diario Oficial enunciados atras,
y que contienen:
El N? 7.095, el testimonio de posesi6n de las minas
nacionales dadas en arrendamiento al Dr. Francisco Roulin
en 1.825;
El N9 7.325, el Decreto No 253 de 1.888, sobre fija-
ci6n de limits de esas mismas minas;
El N? 7.698, la legalizaci6n de la TWestern Andes Mi-
ning Company, Limited;
Los Nros. 9.725, 9.726 y 9.727, la Resoluci6n del
Ministerio. de Hacienda, de 30 de Enero de 1.895, en que









-53 -


se declara que la VWestern Ande's Minilng Comipany, Limi-
ted, es duefia de la mina Dcmasias del Salto y la Cru2zada;
El 1.298, el Decreto Legislativo N? 785, de 19 de
Junio de 1.900, que aprueba el contrato sobre pr6rroga del
arrendamiento de las minas de Supia.y Marmato; y
El 12.526, la Resoluci6n dictada por el Secretario de
Hacienda Dr. Francisco Soto, el i de Diciembre de 1.832,
en que se determine cuales eran las minas de la Naci6n en
Supia y Marmato." (*)
II

Insiste cl apoderado de la Compafiia inglesa mencio-
nada en alegar la ilegitimidad en la personeria del apode-
rado de la Nacion y la incompetencia de jurisdiccidn en la
Corte para conocer de este asunto, y vuelve A disputar la
posesi6n regular de la Rep6blica sobre las minas de Mar-
mato. En cuanto a estos puntos la Corte reproduce los ar-
gumentos aducidos ya en el auto de 7 de Mayo citado, y
en el que se resolvio sobre la primera solicitud de revoca-
ci6n.
Agrega la Corte sobre este ftltimo punto, que habi6n-
dose librado el interdicto en cumplimiento del articulo 42
de la Ley Ioo de 1.892, y debiendo proceder ahora en vir-
tud del articulo 43 de la misma, no se trata al present de
discutir la posesidn regular de que goza la Naci6n sobre las
minas del Guamo, San Antonio y la Crusada, que di6
en arrendamiento, sino de demostrar con titulos legales que
tiene derecho la Compafia para retener esas minas. (**)

(*) A todo el que lea la Reclamaci6n que precede y esta senten-
cia, habran de admirarlo tres cosas; A saber: il El que no se hubiera
revocado el auto de 7 de Mayo de 1.906; 2' Lo endeble de los argu-
mentos que se emplearon para no revocarlo, y 3' La sistemitica per-
sistencia de la Corte en abstenerse de considerar por s6lo expresio-
nes de esta laya: "se reproduce lo que ya se dijo," 6 "eso no se discu-
te ahora," las pruebas y razones que echaban por complete A tierra
la causa del actor.
(**) Sin tomar en consideracidn paranada las razones legales adu-
cidas en contra de lo que ella habia asentado sobre el particular, la
Corte descartd del debate en este capitulo todo lo relative su incom-
petencia, A la ilegitimidad en la personerfa del General Vasquez Co-
bo y a la falta de posesi6n regular en la Repdblica. La jurisdiccidn, y









-54-


III

Antes de seguir adelante conviene, como nota ilustra-
tiva, hacer una historic de las minas de Supia y Marma-
to.
Del Estudio sobre las mu/inas dc orIo yv plata dc Colom-
bia, por Vicente Restrepo, segunda edicion, Bogota, 1.888,
se copia lo siguiente:
"Como dijimos antes, en el Ctirro dc af'arimato se ex-
plotaban minas de fil6n desde la mitad del siglo XVI. 'La
labor de dicho cerro ha sido siempre y es desmontar las ve-
tas, ramas y criaderos y echar tierra a la quebrada con pi-
las de agua, de cuyo beneficio y labor ha resultado perder-
se la mayor parte de aquel oro, por ser volador y llevarse-
lo las pilas de agua, causa principal por que se desampara-
ron las dichas minas, y no se ha hallado modo de coger di-
cho oro.' El que esto escribia en 1.644, el Capitan Jacinto
de Arboleda, Alcalde de Anserma, entro i trabajar en las
minas de Marmato en 1.634, con una cuadrilla de cuaren-
ta esclavos. El hall modo de evitar la p6rdida del oro y de
continuar con provecho las labores de las vetas, hacienda
construir un ingenio, de lo cual result un aumento a los
quintos reales de mis de cuatrocientos pesos anuales. El
Capitan Antonio de Guzmin, fundidor y ensayador de la
real caja de Anserma, certificaba en 1.644 que en tres afios
que hacia que estaba ejerciendo sus funciones, habia Ileva-
do i fundir Don Jacinto de Arboleda mas de doce mil pe-
sos de oro sacados de sus minas, y sin esta cantidad, es
mis de otra tanta la que diferentes personas han fundido
del oro que sac6 el dicho Capitin. En el mismo afio se le

la legitimidad en la personeria son cosas tan esenciales en fodos los
juicios, que la falta de cualquiera de ellas vicia de nulidad los proce-
sos (Art. 123 de la Ley 105 de 1.89o); y la posesi6n regular es tan ne-
cesaria en los que versen sore adquisicidn de tenencia, que eldeman-
dante que no la establezca plenamente, no puede ser atendido.
Otro que un simple se reproducecn los arguments aducidos yd",
debid ser, pue el procedimiento de la Corte respect de tan
interesantes y delicados puntos. El que ella adopted en este y
otros lugares de su fallo, fuL algo asi como emprender el camino que
elevaba d una segura condenacidn, sin oir i la parte que iba A ser con-
denada.








-55-


concedieron otras minas en el cerro llamnado de El Panta-
no, con la condici6n-propuesta por dl-de hacer construir
dos nuevos ingenios. Para tender A los nuevos trabajos de
cxplotacion habia comprado otros veinticinco esclavos, que
le costaron once mil patacones.
"Todavia en 1.776 cran los Arboledas los que mas la-
bores tenian en el Ccrro (ic 1Mrmato. En el dicho ailo tras-
ladaron sus cuadrillas de esclavos al Choc6.
"Consta que en I.Soi pasaban de 500 los negros que
habian trabajado en Marmato.
"El Capitin Carlos Stuart Cochrane, de la marina real
inglesa, visit6 el Chocd cn 1.824. De su diario de viajes y
residencia en Colombia traducimos lo siguiente: 'El Senor
I urtado me inform que todas las minas del Choc6 no pro-
ducian mais de diez y ocho Ai veinte quintales de oro (vein-
te quintales de oro valen 550,000 pesos) y cerca de
diez quintales de platino por aino. Anteriormente pro-
ducian mas, pero la guerra de la Independencia ha he-
cho salir todos los mejores negros ....El oro se vende alli
a doscientos pesos la libra. En Jamaica lo pagan i doscien-
tos cincuenta pesos.' El mismo viajero, hablando de las ve-
tas de la Vega de Supia, dice: 'La mejor mina de Supia,
seg6n la opinion de M. de la Roche-mineralogista francs
y hombre muy entendido-es la de Chiac/iafrnto. En esta mi-
na habia una galeria de unas cuarenta yards y ludgo un
pozo de cincuenta yards de profundidad. Al sacar el mi-
neral de la part inferior, el pozo se llend de agua 6 inte-
rrumpi6 los trabajos de la mina. El fildn tenia dos yards
de anchura. Cuando se di6 principio a los trabajos, el mine-
ral no daba sino cinco onzas de plata por quintal, y des-
puds se enriquecid muchisimo. Esta mina pertenece a par.
ticulares que fueron arruinados por la guerra de la Indepen-
dencia y que no tienen dinero para trabajarla ...... Ulti-
mamente estan las minas de Marmato, que son muchas:
dan un oro blanco de baja ley, como de catorce quilates.
Las explotan actualmente moliendo el mineral (en piedras)
y lavindolo en albercas formadas en corrientes de agua; de
esta manera se pierde much metal ...- Todo el Distrito
del valle del Cauca es rico en producciones minerales; pero
hasta ahora no ha sido explorado sino superficialmente;









-56-


quedales much por examiner y ganar a los hombres en-
tendidos y emprendedores.
"Todavia se pasaron cuarenta afios despucs del viaje
del Capitin Cochrane, antes de que se comcnzasen a explo-
tar formalmente las ricas minas de plata de Supia, descu-
biertas desde el siglo pasado. Este ejemplo bastaria para
probar la indiferencia con que hemos mirado en Colombia
nuestras riquezas minerals.
"La casa de Goldschmith y Compaiia tomd al Gobier-
no en arrendamiento, en 1.825, varias minas de oro de fi-
16n y de aluvi6n y de plata en venas, situadas en Marma-
to y Supia, que sus dueiios habian abandonado hacia largo
tiempo. El mismo ailo lleg6 la Vega de Supia M. Juan
M. Boussingault, encargado de la direccidn de varias mi-
nas que acababa de comprar otra Compafiia inglesa. El ha
descrito los imperfectos mdtodos de explotacidn que esta-
ban alli en uso. 'Los trabajos de lavado-dice-en los alu-
viones del Ilano consistent en zanjas y trincheras dispuestas
en orden y bastante profundas para atravesar el espesor
del depdsito. Algunos esclavos extraen la arena y la lavan
en una batea para separar el oro.'
"Para dar una idea del modo como se trabajan las mi-
nas de veta en la jurisdiccidn de Supia, baste decir que to-
da la herramienta de los mineros se reduce a una barra 6
palanca de hierro de cerca de dos y medio pies de longitud,
puntiaguda por un extreme y chata por el otro. Con este
instrument atacan la roca. Los utensilios de acarreo son
tan sencillos como los que sirven para derrocar. Peia y tie-
rra se sacan fuera de las vetas en sacos 6 zurrones de cue-
ro, que cargan los peones, llevindolos sin otra ayuda que
la de sus manos.
"Cuando descubren la cresta de un fil6n, abren sobre
este una galeria, que contintian si result bastante rico. Ra-
ra vez sucede que un trabajo de esta naturaleza sea de lar-
ga duracion, porque las condiciones requeridas por el mine-
ro son demasiado numerosas y no es ficil que se encuen-
tren reunidas. En efecto, exigen que el oro extraido en cada
dia de trabajo sea bastante para pagar los peones y demis
gastos, y que la roca sea blanda, pues si es muy dura se ve
obligado A abandonar el filon, cualquiera que sea su rique-











za. Si la veta se empobrece, y con mayor raz6r, si se hace
est6ril, rara vez se contin6an las galerias por mas de cua-
tro 6 cinco pies, porque el minero trabaja diariamente pa-
ra alimentarse con su journal, y le es impossible adelantar
una explotaci6n improductiva.
"M. Boussingault mejord much el laboreo de las mi-
nas, abriendo caiierias, montando molinos de pizones y de
arrastre, y empleando otros medios cientificos de trabajo,
con lo cual progress much aquel Cant6n. En 1.826 escri-
bia el mismo: 'Cuando por la primera vez visit estas mi-
nas, Marmato no era otra cosa que la reunion de unas ca-
bafias miserables, habitadas por negros esclavos. En 1.830,
cpoca en que sali de aquellos lugares, Marmato presentaba
el aspect mas animado: se veian alli grandes talleres, fun-
dici6n de oro, maquinas para triturar y amalgamar el mi-
neral. Mis de tres mil habitantes, todos libres, vivian en el
decline de la montafia.' El previo el desarrollo que tendria
mas tarde el laboreo de las minas de plata. En el informed
que acabamos de citar, dice: 'Si, como es muy probable,
la Vega de Supia viene A ser el centro de la explotaci6n
de las minas de plata, y si, como se puede tambi6n presu-
mir, se fundasen establecimientos de amalgamaci6n, seria
convenient tener alli una salina que produzca cantidad su-
ficiente de sal.' Durante su permanencia en Colombia es-
cribi6 este sabio professor varias memories importantes so-
bre el oro. 'El terreno de Marmato-dice-en que se en-
cuentran las minas pertenece A la gran formacidn de sieni-
ta y de gruatein porfidico que contienen los ricos criaderos
de oro de la Provincia de Antioquia. En Marmato existen
muchos filones de pirita aurifera. Estos grandes filones, per-
fectamente arreglados, tienen una direcci6n casi constant
del Este al Oeste. La pirita descansa ordinariamente sobre
la roca, y rara vez esta mezclada con ganga; el oro apare-
ce diseminado en particular, algunas veces perceptibles A
la simple vista, y otras no solamente invisibles, sino que
apenas pueden descubrirse algunos indicios por medio de
los reactivos quimicos, y entonces es tan diminuta la can-
tidad de metal que existe, que sin la extrema abundancia
del mineral, el laboreo no seria productive.'
"En el document E se hallarA la descripci6n geolo-









-58-


gica que hace 1. Boussingault de los terrenos de la Vega
de Supia."
Se copia de ese document la parte siguiente:
"Filojcs aIrifcros de Mluarmato.-El grupo porfidico
de Marmato es tan important por los filones que encierra
como por su punto de vista geogn6stico. El espcsor de los
filones auriferos y argentiferos de Marmato es muy varia-
ble, pero siempre bastante considerable: en general varia
de uno a Inis pies. Su espesor !lega hasta 15 6 20 pies.
"Se nota una gran regularidad en la direcci6n de es-
tos filones: los principles se dirigen casi exactamente del
Este al Oeste; algunas veces se desvian al Sur 6 al Norte,
pero en los filones menos importantes; de suerte que estos
filones no son sino ramificaciones de uno principal que se
dirige de Este a Oeste, al cual irian a reunirse.
"Todos los filones de Marmato son, generalmente ha-
blando, verticales, y toman a menudo una ligera inclinacidn,
sea hacia el Sur, sea hacia el Norte. Tienen tambi6n algu-
na diferencia de inclinaci6n muy notable, porque en los tra-
bajos superiores de un filon se le ve inclinarse al Sur, en
tanto qie en los trabajos inferiores la inclinacion es al Nor-
te. El muro y el techo de los filones son de una misma ro-
ca, mas 6 nmenos alterada, y contienen much pirita cubica.
Las piritas de Marmato resisted A la descomposici6n; sin
embargo, sobre algunas muestras se nota una efervescen-
cia particular, lo que prueba que tienen pirita blanca inter-
puesta."
El contrato de 18 de Abril de 1.825, de que hace
mencion el studio citado, estipul6 que el arrendamiento
(articulo 19) duraba veinticinco aiios forzosos y cincuenta
voluntarios, a arbitrio de los arrendatarios, quienes podrian
devolver las minas de la Vega de Supia y Marmato en
cualquicr tiempo, siempre que justificaran que las utilida-
des de su elaboracidn no correspondian a los trabajos y
gastos que se erogaran.
Las minas se entregaron i la Compaiiia arrendataria,
unas en 1.825, otras en I.829. La mina del Guamo y las
de San Antonio y la Cruzada se entregaron en el afio ul-
timamente indicado, con cerca de doscientos esclavos, en-









-59-


tre ellos varones, mujeres, muchachos y muchachas, algu-
nos de ellos inutilizados.
En Abril de 1.871 se prorrogo por veinticinco afios el
contrato de S1 de Abril de 1.825, quedando de arrendata-
rio de las minas de Supia y Marmato Percy Brandon, "co-
mo duefio en la actualidad, a virtud de remate judicial, de
los derechos al arrendamiento", dice el contrato.
Percy Brandon cedi6 el arrendamiento a la Compafiia
The IWestcrn Andes Minini Company, Limited, en 6 de Ma-
yo de 1.873.
El 19 de Junio de 1.900 se prorrog6 ese contrato por
un aiio, hasta que se hiciera al Gobierno la entrega de las
minas, cuyo arrendamiento habia terminado.
En Julio de 1.905 la Compaiia arrendataria entrego
al apoderado de la Nacidn las minas material dcl contrato,
con excepci6n de las minas del Gunaio, .Sal Anltonio y
la Crn.:'ada, que son las que reclama el Estado. (*)
IV
"En el cuaderno distinguido con la letra A roja se ha-
Ila un titulo perfecto-dice el apoderado de la Compi.fiia-
de propieded y posesidn en provecho de la Western Andies
lining Companly, Limited, que remonta ha.sta el 17 de
Agosto de 1.825, y mas atras si se quiere." El apoderado
hace consistir ese titulo: i9 en la copia de una escritura pd-
blica de esa fecha, otorgada en la Villa de Supia ante el
Escribano piblico municipal interino del Canton; 29 en el
nuevo titulo de minas, de 20 de Agosto de 1.864, expedi-

(*) Bien vista, la larga transcripci6n que aquf hizo la Corte, 1o
que demuestra es que las minas en el Cerro de alainmato habian sido ad-
judicadas a particulares desde el tiempo de la Colonia, y que asi con-
tinuaron las cosas despuds de la Independencia. Lo que si se le prob6
plenamente i la Corte fue que la Hacienda del Giaino con sus ve-
tas de San Antonio y la Cruzada, que la demand del generall Vis-
quez Cobo y las sentencias de la Corte situan en ese .Cerro. no eran
de la Reptblica cuando esta las di6 en arrendamiento: porque asi lo
declared en 1.859 el mrs alto Tribunal de Justicia de la Confederacidn
Granadina, y que no las ha adquirido despues. Otra cosa es que la
Corte hubiera desatendido esa declaraci6n, hecha en sentencia fire,
contraviniendo al precepto terminante del Art. 831 del Cddigo Ju-
dicial.









-60-


do por el Presidente del extinguido Estado Soberano del
Cauca; 3" en la revalidacidn de ese titulo en 17 de Diciem-
bre de 1.889. De dichas tres piezas se tratari separadamen-
mente.
Por la citada escritura Maria Josefa Moreno de la Cruz
did "en contrato y venta ptiblica y enajenaci6n perpetual"
al apoderado "de Ricardo Yllingworth, agent de la Com-
paiifa de los seiiores Carlos Hering, Guillermo Graham y
Juan Biston Powles, del comercio de Londres ...... as
minas de su pertenencia nombradas Salto y Canduado, en el
cerro llamado Cascabcl, en Marmato; Boca del Monte, Can-
dclaria y una llamada Pedro Ortis, en el cerro contiguo; la
del .lano, de oro corrido, en la inmediaci6n de la Villa;
una salina, etc., las cuales ha adquirido-dice-tanto por
ser ella la inica heredera legitima de sus predecesores, co-
mo por los registros que por si propia ha sacado, compras
que ha echo, y porque constantemente ha seguido sus la-
bores, disfrutando quieta y pacificamente tanto de la pose-
si6n de ellas como de sus products, sin que nadie hasta el
present la haya perturbado ni molestado sobre su legitima
propiedad, dominio y tenencia; que son suyaspropias, segin
1o acreditan los registros que tiene entregados al comprador,
de los que yo el Escribano doy f6". Esa escritura, entire otros
documents, fud presentada por Jesuis Maria Zorrilla como
"apoderado sustituto de la Compafiia minera Mlariquita y
Ntucva Granada," ante el Secretario de Hacienda del an-
tiguo Estado Soberano del Cauca, en cumplimiento de lo
dispuesto en el articulo 46 del C6digo de Minas de dicho
Estado (Ley 66 de 1.859 ibidem), para que se le expidiera
un nuevo titulo de las expresadas minas y de otras que sc-
17a/i. Efectivamente, se expidi6 el nuevo titulo "A favor de
la Compafiia que elaboraba las minas de Marmato bajo la
direcci6n del Superintendente Sefior Guillermo Gother-
land",el 20 de Agosto de 1.864. Ese nuevo titulo fuc reva-
lidado en Popoyan en 17 de Diciembre de 1.889, a favor ya
de la 'Western Andes Nfining Comnpany, Limited; pero la re-
validacidn dice: "La referida mina se denomina hoy Dnemt-
sias iidl Salto ? la Clru..ada, por haberlo pedido ast los in-
teresados".
Las escrituras, como documents publicos, tienen el









-61 -


valor probatorio que les da la ley. De modo que la otorga-
da por Maria Josefa Moreno de la Cruz tendra el suyo co-
mo til; pero no era en la fecha en que se expidid el nuevo
titulo de las minas de que trata este document (20 de
Agosto de 1.864), ni en la fecha de su otorgamiento, confor-
me a lo dispuesto en la Ley 4", Titulo 18, Libro 99 de la
Novisima Recopilacion, el verdadero titulo de minas exigi-
do por el articulo 46 con relaci6n al 31 del C6digo de Mi-
mas del extinguido Estado Soberano del Cauca. Era sim-
plemente una escritura de venta de las minas Salto y Can-
dado en el Cerro de Cascabcl, en Marmato, y Boca dclilol/n-
tc, Candclaria y Pedro OrtiL:, en el cerro contiguo. Y cuan-
do se rivalid6, en 17 de Diciembre de 1.889 el titulo de la
mina denominada Demasias del Salto y la Cruv.-ada, deno-
minaci6n que se le did por haberlo pedido asi los interesa-
dos, como yA se dijo, tampoco era esa escritura el titulo
exigido por los articulos 129, 131, 132, 133, y 70 del C6-
digo de Minas actual, que ya regia cuando se hizo esa re-
validaci6n. De modo que la susodicha escritura, como do-
cumento de venta, sdlo reza la de las expresadas minas, nin-
guna de las cuales esta entire las que reclama la Nacidn, a
saber: El Guamno, San Antonio y la Crn.svada. Por tanto es
improcedente ese document en el present debate. No en-
tra la Corte a examiner los demas defects de que adolece
la expresada escritura, de fecha posterior al contrato de
arrendamiento, por creerlo innecesario.
Casi otro tanto debe decirse del expresado titulo pre-
sentado en copia, expedido por el Presidente del extingui-
do Estado Soberano del Cauca. Entre las minas compren-
didas en ese titulo, que son las mencionadas en la escritura
de venta de Maria Josefa Moreno de la Cruz y las de Gas-
farillo, jMachcte y Botafuego, Vendccabc:as, Sabaneta, San
Lcandro, Sordo y Cumlba, Echanidia, Patacon, Loaisa y las
'ilercedcs, Cabevas dc Cascabel y Caparrosal, de que hace
menci6n el titulo, no esta comprendida, de las tres minas
de la Naci6n, sino la de la Crusada, si es que la mina de
este nombre que le da el titulo es la misma de la Republica.
Debe hacerse la misma observacidn, por consiguiente,
respect de la revalidacidn de ese titulo.
Y en cuanto a este y aquella, debe observarse tam-









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bi6n: i que al expedirse el titulo no se insertaron en 61 los
titulos especiales, 6 los documents de registro y adjudica-
ci6n, con sus linderos respectivos-no de la superficie del
terreno sino de las pertenencias-de cada una de estas mi-
nas, como lo exigia el articulo 46 con relacidn al 31 del C6-
digo de Minas del extinguido Estado Soberano del Cauca,
omision que no permit saber cuales eran los verdaderos
linderos de dichas minas, y dificulta, por consiguiente su
identificaci6n; y 29 que al revalidarse ese titulo en Diciem-
bre de 1.889 no se insertaron tampoco las diligencias exigi-
das por los articulos 129 y 131 del C6digo de Minas adop-
tado; omision que present los mismos inconvenientes que
present el titulo en cuanto ~ linderos.
Inmediatamente despues de la copia de la escritura
de Maria Josefa Moreno de la Cruz se encuentra lo siguien-
te, sin explicarse alli el motivo de esta insercidn: "Linderos
de las demasias convenidas, bajo los nombres Salto, Can-
dado, Caparrosal, Cascabely Candclaria", y sigue la expre-
si6n de los linderos que a continuacidn se copia:
"Por la parte baja queda, pues, en posesi6n la Com-
paiila inglesa de los limits sefialados, como son: done se
encuentran los dos canalones conocidos, Pantano y Casca-
bcl, y por la parte de arriba sus linderos son: la quebrada
conocida con el nombre de Chabu;rqula, donde se encuentra
una pefia taladrada con esta cifra (0,0,0), arriba de la to-
ma de la acequia que sale de la quebrada de este nombre,
atravesando a la cabecera de la quebrada llamada Obis~o,
y de alli bajando por la cuchilla llamada Cande/aria hasta
la casa que tiene la Compaiiia en la Boca del MAonte, y de
alli bajando por el camino comfin al puente de cal y canto
de Cascabel." Ndtese que en la list de las minas compren-
didas dentro de esos linderos no figuran las de la Bocat dcl
Monte y Pedro Ortia, de las vendidas por Maria Josefa
Moreno de la Cruz.
En la revalidacidn del titulo no se determinaron los lin-
deros de las minas que quedaban comprendidas en la reva-
lidacidn; s6lo se dice: "cuya mina (Denasias dcl Salto y /a
Criusa Ia) esta situada en el distrito de Marmato, Provincia
de Toro, comprendida dentro de los linderos que se expre-
san en dicho titulo." De modo que en la revalidaci6n no









-63-


quedaron comprendidas sino las minas primeramente ex-
presadas y cuyos linderos superficiales se determinaron en
la parte que se ha copiado en el parrafo anterior.
El apoderado de la Compafiia inglesa IWstcrn, Andcs
MAining Company, Limited, dice en su memorial que el titulo
de la mina Demlasias del Salto 3y la Ciruzada "pregona que
dicha Compailia es duefia del territorio minero que hay en
el Ccirroo dc .I:rmato, pues este Cerro, segun lo estable-
cen las declaraciones de Jos6 Maria Arango M., R6mulo
Cuesta y Manuel Antonio Posada, se halla integramente
cubierto por la mina Demlasias del Salto 3y l Crnuzada, mi-
na que abarca no s6lo la totalidad del Cerro de Marlrato,
sino mas." Lo que dicen esas declaraciones rendidas con
vista del titulo de dicha mina, es lo siguiente: "que Dclea-
sias del Sa/to y' la C ruzada esti en el referido Ccrro de
larrimato y lo cubre integramente, y que la diferencia en-
tre los linderos de dichos Cerro y titulo consiste en que los
del primero lo circunscriben, y los del segundo abarcan ade-
mas una extension mayor- de terreno contiguo." Aparte de
que estas declaraciones se refieren A una superficie de terre-
no y no a los linderos de las pertenencias que constituyen
las diferentes minas de que tratan el titulo y la revalida-
cidn expresados, los declarantes no dicen que las minas del
Guamo, San Antonio y la Crnu.vda, reclamadas por el Go-
bierno, estuvieran tituladas 6 comprendidas dentro de di-
cho titulo y su revalidacidn, y pertenecieran, por consi-
guiente, a la Compaiiia.
Por otra parte, a poco que se examine las declara-
clones, se viene en cuenta de que los testigos mezclan pun-
tos de hecho con puntos de derecho: ellos califican lo que
en si constitute una mina, lo cual viene a ser apreciacidn
de experts y del Juez que aplica la ley y resuelve lo que
deben ser las pertenencias constitutivas de las minas, que a
su vez viene a ser el titulo de ellas. El procedimiento que
aceptara que con exposiciones de testigos pudieran suplir-
se los titulos de las minas, conduciria A hacer innecesarios
los mismos titulos.
Ocurre otra observaci6n. Si la mina denominada la
Crnizada de que se trata en ese titulo y en la revalidaci6n,
y de cuyas dcmasias se hace menci6n, es la mina denomi-











nada tambi6n la Cruzada perteneciente Ji la Naci6n y que
entr6 en el arrendamiento de 1.825, esa mina no tiene dc-
masias: integramente pertenece a la Nacion. Las minas to-
das pertenecian a esta en aquella 6poca, como se demos-
trara mis adelante; pues habia unas que se habia reservado
para elaborarlas y que luego did en arrendamiento, y otras
de su dominio eminente, que podfan denunciar los particu-
lares para elaborarlas, mediante la prictica de ciertas dili-
gencias y formalidades. Entre las primeras estaba la Cru-
zada, y por consiguiente, todos los filones 6 parte de filones
de esa mina, descubiertos 6 nd, elaborados 6 n6, constitulan
el minero de la Nacidn denominado la Cruzada. Alli no
habia excess, continuaciones 6 demasfas que denunciar; el
todo fue lo que entr6 en el arrendamiento. De manera que
el titulo expedido en 1.864 y su revalidaci6n en 1.889, no
podian comprender en parte alguna la mina la Cirusada,
de propiedad particular de la Nacidn, si es de esta mina de
la que tratan aqucl y 6sta. Ni se explica cdmo B. A.
Goldschmidt & Compaiiia y las Compafifas que le sucedie-
ron pudieran denunciar y titular, y por consiguiente arre-
batar las minas que el Gobierno de la Republica de Co-
lombia les habia dado en arrendamiento, trocando asi, mo-
ti proprio, su calidad de arrendatarios por la de duefios de
las mismas cosas que habian recibido en arrendamiento.
Por otra parte, es de notarse que la venta hecha por
la Seiiora Moreno de la Cruz es cuatro afios anterior ai la
entrega que por razon del contrato de 18 de Abril de 1.825
se le hizo en 1.829 a la primitive Compafia, y .por consi-
guiente, no es de suponerse que dsta recibiera y aun exigiera
que se le entregara, a titulo de arrendamiento, lo mismo de
que yi era duefia a titulo de compraventa, 6 sea por ra-
z6n del contrato celebrado con la Seiiora de la Cruz. Con-
secuencialmente, lo que debe suponerse es que las minas a
que se refiere la escritura otorgada por dicha sefiora no son
las minas que el Gobierno did en arrendamiento A. la Com-
paiiia, y que esta recibid en 1.829.
Ha habido necesidad de hacer el anilisis anterior de
los documents que componen el cuaderno distinguido con
la letra A y de la informaci6n de nudo hecho marcado con
la letra B, documents que el apoderado de la Compafiia









-- 65-


solicitante califica de "titulo perfecto, para demostrar que
ese titulo, ya en el fondo, ya en la forma es deficiente, y no
tiene el mdrito probatorio que exige el articulo 43 de la
Ley Ioo de 1.892.
Desde la constituci6n de la gran Colombia (Ley fun-
damental dc la Repiblica, de 17 de Dicicmbre de 1.8 I9; Ley
fundanmntao l dte la union de los pueblos de Colombia, d 18
de Jl/io de 1.821, y Constituciod de 6 dW Octuibr de 1.82 1),
los bienes de la Naci6n, entire ellos las minas, fueron de su
absolute y exclusivo dominio.
Por Decreto de 5 de Agosto de 1.823, expedido por
el Senado y Cimara de Representantes [hoy Ley 9", Parte
IV, Tratado V, Recopilacidn Granadina], "Deseando que
el important ramo de la mineria-dice-tenga todo el ade-
lantamiento possible en las actuales circunstancias, y consi-
derando que las minas de propcdad particular de la Repui-
blica no deben explotarse por su cuenta y a sus propias ex-
pensas, a causa de que la experiencia ha manifestado que
en tales operaciones la Naci6n sale gravada enormemente,
lejos de reporter alguna utilidad, se autoriza al Poder Eje-
cutivo para que dd en arrendamiento, del modo que le pa-
rezca mAs ventajoso, las minas pertenecientes en propiedad
A la Repiiblica, menos las de platino; pero fijando la exten-
sion que tenga por convenient.
"Los arrendatarios deberan labrar, fortificar y ampa-
rar las minas del modo mas ventajoso A la sociedad, con-
formindose A lo dispuesto en los Titulos 99 y io0 de las
Ordenanzas de Mineria de Nueva Espafia, 6 Ai lo que en lo
sucesivo se mandare.
"Se le autoriza igualmente al Poder Ejecutivo para
que pueda dar en arrendamiento las minams de uranio.
"En las minas que ain no se han descubierto, no se
hard novedad alugna, sino que se gtiardara lo que previe-
nen las leyes en esta material "
En virtud de este Decreto se ajust6 en 18 de Abrilde
1. 825, entire "Jos6 Maria del Castillo, Secretario de Esta-
do en el Despacho de IHacienda de la Reptblica de Colom-
bia, de una parte, y de la otra, Segismundo Leidersdorf,
negociante de la ciudad de Londres, apoderado y agent
de la firnia B. A. Goldschmith y Compaiiia", el contrato









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de las minas de Supia y Marmato, que ha dado origen a la
present litis. For este contrato "el Gobierno de Colombia
se compromete a dar a 13. A. Goldschmith y Compaiifa to-
das las minas dc la TVa dc Sui pa jy Jaarmalo que perte-
nezcan i la Republica.
La Constituci6n de 1.821 citada (articulo 188) declare
"en su fuerza y vigor las leyes que hasta esa fecha (6 de
Octubre) habian regido en todas las materials y puntos
que direct 6 indirectamente no se opusieran a esa Consti-
tucidn ni A los Decretos ni Leyes que expidiera el Congre-
so." De modo que quedaron en toda su fuerza y vigor las
Leyes del Titulo 18, Libro 99 de la AVovisinma Recopilaciln,
y las del Titulo 19 de la Rccopilacii;n dc hidias. La Ley I`"
de las del Titulo 18 del C6digo primeramente citado, dice:
"Todas las minas de plata, oro y plomo, y de otro cual-
quier metal, de cualquier cosa que sea, en nuestro Seiiorio
Real, pertenecen a Nos; por ende ninguno sea osado de la-
brarlas sin nuestra especial licencia y mandate"; y las Leyes
V y VI del Titulo 18 de la Rccopi/acidn dc Indias estable-
cieron las formalidades que habian de guardarse en el des-
cubrimiento, labor y beneficio de las minas de oro y plata.
Por consiguiente, las minas de esos metales que pertene-
cian al Seiiorio Real de Espafia vinieron A ser con la Inde-
pendencia, por derecho de ocupaci6n, segtin los principios
del Derecho de Gentes, del dominio de la Repfiblica de Co-
lombia, y las Leyes y Ordenanzas citadas debian observarse
para el descubrimiento, registro y laboreo de las demas.
No se sabe si el Sefiorfo Real de Espafia elaboraba
las minas de Supia y Marmato al tiempo de la emancipa-
ci6n de Colombia, 6 antes; se sabe, si, que por Decreto de
5 de Agosto de 1.823 las minas de propirdad particular de
la Repiblica no debian explotarse por su cuenta y a sus
propias expenses.
De lo expuesto se deduce rectamente, como se dijo
antes, que cuando se celebr6 el contrato de arrendamiento
de 18 de Abril de 1.825, la Naci6n tenia minas de propie-
dad particular, que s6lo podia dar en arrendamiento y que
no eran denunciables, y minas de dominio eminente, que
eran denunciables y que adjudicaba, mediante registro y
pago del impuesto, a los mineros que quisieran elaborarlas









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con ciertas condiciones. Y se deduce, por tanto, que las mi-
nas de Supia y Marmato entregadas por el Gobierno a la
Compaiiia inglesa en 1.825 y i.829(DiariosOficialtsntime-
ros 7.095 y 12. 543), entire las cuales estAn las denomina-
das el Gianto, San Antonio y la Cru.,ada, no podian de-
nunciarse ni tenian continuaciones, y eran de propiedad ex-
clusiva de la Naci6n.
De modo que el titulo que contiene el cuaderno mar-
cado con la letra A, exhibido por el apoderado de la Wes-
tern Andes Mining (g Coany', LiNmited, aunque no tuviera
los defects que tiene y que son palpables, no es mejor que
el titulo de ocnpacido que tiene la Naci6n sobre las mencio-
nadas minas.
V
El segundo titulo que present el apoderado de dicha
Compafiia, y que ha distinguido con la letra B, es la escri-
tura nmmero 912, d de de Mayo de I.873, de que yzi se hi-
zo mCrito en el auto de interdicto; escritura por la cual ce-
di6 Percy Brandon A la la 'estte'rn Andecs Mliningi Company,
Limitii los derechos adquiridos por el contrato de 17 de
Abril de 1.871, y los derechos que Brandon tenia en el
arrendamiento inmediatamente anterior, en virtud de rema-
te que hizo el 14 de Diciembrede 1.869, en ejecucidn enta-
blada por dl contra la Compainia Mariquita Mining Compa-
ny (Limited). El apoderado de la ll'stfcrn Adles Mining
Company, Limictd, present como antecedente de dicha es-
critura la diligencia de remate. (VWase letra C). Ese titulo
es contraproducentem. En tal cesion figuran las minas en-
tregadas en 1.825 y 1.829, entire las cuales se mencionan
las del Gtamno, Sail Antonio y la Crn::ada; luego esas
minas si eran material del contrato de arrendamiento, no
entraron en el nuevo titulo y revalidacion expedidos por el
Gobierno del Cauca en 1.864 y 1.889, que se han examina-
do en el capitulo anterior; luego esas minas no fueron de-
nunciadas por el apoderado de la Compafia que elaboraba
las minas de Alariquita y Santa Ana (Compafiia no cono-
cida en este pleito), 6 no se incluyeron en la lista de aque-
llas para las cuales se solicit se expidiera nuevo titulo, en
cumplimiento de lo dispuesto en el articulo 46 del C6digo
de Minas del extinguido Estado Soberano del Cauca, yi









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citado. De otro lado, dicho Estado no tenia dominio ni de-
recho alguno sobre las minas de propiedad particular de la
Naci6n, segtn lo dispuesto en el articulo 30 de la Contitu-
ci6n de 8 de Mayo de 1.863; por otra parte, lo que Percy
Brandon remat6 y cedi6 despuds ti la ll'cstern Andes /Ai-
ning, Company, Limited, ademars de otras minas particula-
res, fueron simplemente "los derechos al arrendamiento",
como dice el contrato de 1.871, n6 las minas que consti-
tuian ese arrendamiento. Y respect de las minas particu-
lares que cedio, en ellas no estan comprendidas las manda-
das entregar al Gobierno. Debe tambi6n notarse que al ce-
der como propias las demasias de la Criiada, en las cua-
les se han querido comprender todas las minas de que se
cree propietaria la Compafiia, se advirti6 que no tcnizi ti-
tulo, for scr drmnasias. (*)

(*) En este capitulo y en el inmediatamente anterior examined la
Corte los titulos de propiedad de la Comparifa, 6 sean el nuevo titulo,
su revalidaci6n y la escritura pdblica ndmero 912, de 6 de Mayo de
1.873. y de ese examen sacd que diclos titulos no acreditaban aque-
Ila propiedad y que era preferible A ellos el de oculacidn que-dice-
corresponde a la Repdblica, en virtud de la Independencia, sobre las
minas reclamadas-.Expedido el nuevo titulo por disposici6n de la Ley
mineral del extinguido Estado Soberano del Cauca, que entonces re-
gia, v en conformidad con ella; extendida la revalidacidn en conso-
nancia con la Ley de minas de la Repdblica; otorgada la escritura en
armonia con las prescripciones legales en la material; provistos esos
documents de las correspondientes notas de registro; estando plena-
mente probado que los linderos en el nuevo titulo y su revalidaci6n
abarcan por complete el Cerra d'e Marmalt y ain mayor extension de
territorio minero, y siendo autenticas estas dos piezas y escritura pi-
blica la otra, result que tales documents son titulos perfectos de
propiedad en favor de la Comparifa demandada, respect de todas las
minas de oro existentes en dicho Cerro, porque eso es lo que enseria
nuestro Derecho, cuya autoridad esta muy por encima de cualquier
razonamiento que le sea contrario, por mns altas que sean la compe-
tencia cientifica y la categoria de quien lo emplee. Es mns: en virtud
de los Arts. 90 del Cddigo de Minas vigente, y 4" de la Ley 292 que
lo adiciona y reform, el nuevo titulo es perfectamente vAlido, mien-
tras en juicio ordinario en que se ventile su eficacia, no se pruebe y
decide que sus linderos abarcan una extension mayor que la que de-
bfa concederse cuando se expidid. Lo cual equivale d decir que ese
nuevo titulo es intocable hasta que acontezca lo que se acaba de in-
dicar, y que la Corte quebrantd dichos Arts., declarindolo ineficaz co-
mo titulo perfect de propiedad. Otro tanto podria decirse de la reva-










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lidacidn, porque ella. en el fondo, es el mismo nuevo titulo revalida-
do. Aunque eslas consideraciones bastan, por si solas, para rebatir las
en que la Corte pretendid apoyar los defects que asign d los men-
cionados titulos, interest comentar brevemente las dltimas. Pueden
reducirsei cstas: ri' Que la escritura de la Sra. Moreno de la Cruz
no es titulo de minas, conforme A las leyessobre la materia.-Valdria
el argument si esa escritura se hubiera presentado como titulo de
adjudicacidn de minas expedido por el Gobierno; pero como se le ex-
hibi6 para justificar que las minas vendidas por el y que se incluyeron
en el nuevo titulo pertenecian i la Compafifa como sucesora en el domi-
nio de ellas, dicho argument no merece el nombre de til. 2" Que en
la referida escritura no se mencionan las minas reclamadas, y que, por
consiguiente, no se adquirieron por l.-Pero esa escritura no es la ini-
ca fuente de la propiedad que aleg6 la Compania. Segdn el nuevo ti-
tulo, no fue aquella sola escritura sino varies documents mis los
presentados para que se expidiera aqu6l, ni son dnicamente todas 6
algunas de las minas vendidas por la Sra. Moreno de la Cruz las com-
prendidas en l6, sino tambien varias otras. 3' Que lo propio puede
decirse del nuevo titulo y so revalidacidn, porque en ellos tampoco
se mencionan las minas reclamadas.-Si, como estA acreditado en los
autos, los linderos en esos titulos comprenden el Cerro de JIafa/ ainte-
tegro y aun mayor extension, hay que convenir en que todas las minas
de oro alli en'cerradas pertenecen A la persona favorecida con aqu6llos,
aunque esas minas no aparezcan designadas con nombres particulares,
sino con uno general 6 gendrico. Afirmar lo contrario, sobre descono-
cer el valor probatorio de aquellos documents, equivaldrfa a soste-
ner que de las partes components de una cosa no hay mis que las
que se designed al describirla, aunque se omitan algunas y se la deje
incomplete. 4" Que al expedirse el nuevo titulo no se insertaron en 61
los particulars de las minas que alli se comprenden, ni los linderos
de ellas, "como lo exigia el Art. 46 con relaci6n al 31 del C6digo de
Minas del extinguido Estado Soberanodel Cauca."-Como puede ver-
se en ellos, esos Arts. no prescribian tales inserciones en los nuevos
titulos. Y si no se insertaron los linderos particulares, si se pusieron
los generals, seguramente con vista de los primeros, ni mas ni menos
que como suele hacerse con las varias cosas que forman un solo todo.
5' "Que en la revalidacidn no se insertaron tampoco las diligencias
exigidas por los Arts. 129 y 13r del C6digo de Minas adoptado" (elde
la Repdblica).-El primero de estos preceptos ordena que para soli-
citar la revalidaci6n de un titulo deben practicarse previamente cier-
tas diligencias; mas n6 que se inserten en ella. El segundo dice que
un titulo se revalida **copiando A continuaci6n del titulo que se va ,
revalidar, el decreto en que se ordena la revalidacidn," 6 "extendi6n-
dose una copia de dicho titulo y a continuacidn de ella la del decreto
referido." No dice mis. Luego la Corte afirnm una cosa inexacta. 6'
"Que en la revalidacidn del titulo no se determinaron los linderos de
las minas que quedaban comprendidas en la revalidaci6n." Acaba de
verse c6mo se hace una revalidacidn, y en la de que se trata se dijo










-70 -


VI
Determinada con la letra D present el apoderado de
]a Western mAndes Mining Company, Limited, copia de la
sentencia de 27 de Septiembre de 1.859, proferida por la
Corte Suprema de la Confederaci6n Granadina. El objeto
de la presentacidn de este titulo no es el de probar la pro-
piedad 6 dominion que dicha Compaiifa tenga sobre las tres
minas disputadas, sino el de infirmar 6 desvirtuar el titulo
de ocipacwion que tiene la Reptiblica sobre esas minas. Sien-
do esto asi, no hay para qud estudiar este titulo. La pose-
si6n regulat de la Nacion sobre las minas que con 6l se in-
tenta controvertir, no es yAi oportuno discutirla. Por otra
part, la sentencia indicada, ineficaz ai los prop6sitos de la
Compalia, ni fuc notificada, ni hay constancia de que se
hubiera registrado. (*)

que los linderos eran los mismos del titulo revalidado. 7? Quela citada
escritura ndimero 912 "es contraproducentem", porque en la cesidn del
arrendamiento hecha por aquella figuran las minas reclamadas; lo que
prueba que dstas no se comprenden en el nuevo titulo y su revalida-
cidn. No es exacto que en dicha escritura se able de esas minas. Pe-
ro suponiendo que lo fuera, de eso no se desprende que tales minas
no estdn inclufdas en el nuevo titulo y su revalidacidn. La L6gica no
admite semejante consecuencia. Lo que si es innegable es que si los
linderos del nuevo titulo v su revalidacidn abarcan integramente el
Cerro de /far malo, y esas minas se hallan alli, ellas estin comprendi-
das en dichos documents desde el afo de 1864 en que se expidid el
primero, sin que este hecho deje de serlo, por lo que se dijera en la
citada escritura ni por lo que pensaran sobre el particular el cedente
y el cesionario que liguran en ella.
Cuanto Ai la Constituci6n y eyes que cito la Corte con el prop6-
sito de demostrar que las minas reclamadas son de la Repiblica, la
referida sentencia de la Corte Suprema de la Confederaci6n Granadi-
na ecla por tierra el argument.

(4) Si esta registrada esa sentencia. Por cierto que para que se
la registrar fud necesaria la intervenci6n del Ministro DiplomAtico
inglds, resident en Bogoti; porque el Registrador se deneg6 en repe-
tidas veces i inscribirla, manifestando en cada una de ellas que pro-
cedia asi en virtud de orden superior. Fiicilmente se adivinarA quidn da-
ria esa orden, y acaso no sea aventurado asegurar que no ful esa la
unica orden que se di6 en el asunto. Tambidn esta notificada. Si aca-
so en la copia que se llev6 A los autos no figure la notificaci6n, eso no
autorizaba para negar el hecho, sino dnicamente para decir que en el tra-









--71-


VII
Ninguna de las parties en este juicio ha presentado la
escritura de venta que Jose Maria Velez hizo a la Repibli-
ca de los derechos i 61 reconocidos por la sentencia de 27
de Septiembre de 1.859, de que se ha tratado en el anterior
capitulo. Ahora present el apoderado de la Compaiiia de-
mandada, marcados con la letra E, unos documents para
objetar esa venta, considerindola como de ningtin valor.
Tales documents consistent en un auto dictado por el Juez
i' del Circuito de Bogoti, de 3 de Octubre de 1.864, y otro
por la Corte Suprema Federal, en Noviembre del mismo
aio, ambos traidos en copia, por los cuales se niega la eje-
cuci6n que Januario Salgar entabl6 contra la Compaiifa in-
glesa arrendataria de las minas de Marnato, porque el do-
cumento presentado por el peticionario no prestaba merito
ejecutivo. La Corte juzga que no hay necesidad de exami-
nar esos documents, porque juzga a la vez que la venta
que hiciera Jos6 Maria Velez de los derechos expresados a
la Naci6n en nada influye sobre el derecho que tiene esa
entidad en las minas demandadas, que, como se ha demos-
trado, lo obtuvo por ocupaci6n, conforme al Derecho de
Gentes, y son de su propiedad particular.(*)

sunto no constaba; pues en los fallos judiciales s6lo se puede hacer
mdrito de lo que aparezca en el respective expediente y de lo que fal-
te en l, pero sin negar en absolute la existencia de lo que falte. Mas
suponiendo que fuese fundada la negative de la Corte respect de no-
tificacion, tal falta no le quitaria su mdrito A la sentencia, porque dsta
debe considerarse ejecutoriada, ya que contra ella no qued6 recurso
ninguno. Vease, pues, que no hubo raz6n para desconocer los efectos
legales de la referida sentencia. Sin embargo, tales efectos subsisten,
porque sobre la autoridad de la Corte que los desconocid, hay una
autoridad superior--la Ley-que los reconoce. Lo que si ray6 en co-
sa inaudita fud el que la Corte hubiera desacatado la memorada sen-
tencia.

(*) En este capitulo. asi como en el anterior y en algunos de los
que siguen. la Corte no quiso considerar unos cuantos de los documen-
tos que exhibit la Compafifa, porque ellos-dijo-se habian aducido
para impugnarlos derechos de la Naci6n sobre los inmuebles que dsta
reclamaba, 6 porque versaban sobre puntos que no se discutfan. Los
jueces deben estudiar cuidadosamente, tanto lo que dafia como lo
que favorece los derechos que se controvierten en juicio, porque de









-72-


VITI
Dice el apoderado de la ll' 'csltern .U ls Jl/ii',g Co;m-
pany/, im/ited, que "se ha partido de un supuesto erroneo
en estos asuntos, a saber: que todas las minas existentes en
Supia y Marmato le pertenecen d la Reptiblica;" y cita va-
rios actos oficiales conexionados con talcs minas "para que
se vea-dice-que lejos de avigorar lo que se pretend, lo
destruye." Los actos son: cl articulo I c' de la Ley 9`f de
1.823 (Ley 9I, Parte IV, Tratado V, Recopilacion Grana-
dina); el contrato de 18 de Abril de 1.825; la Resolucidn
del Secretario de Hacienda, de '.' de Diciembre de 1.832;
el articulo 69 de la Ley 38 de 1.887, y otros mis que no
hay necesidad de enumerar. En todos esos actos se recono-
ce que en Supia y Marmato ha habido otras minas adenims
de las pertenecientes en propiedad (i la Reptiblica. Eso no
se discute en este asunto. Pudo haber minas diferentes de
las del dominion particular de la Naci6n desde que se ccle-
brd el contrato de 1.825, 6 antes, no sdlo en Supia y Mar-
mato, sino en el Cerro mismo de este ltiimo nombre; pue-
de haberlas ahora. Io que se dispute es si las minas del

otro modo es impossible administrar justicia. Para que A la Nacidn
le asistiera el dereclho que invoc6, era precise que tuviese el dominion
y posesidn regular de los inmuebles cuya restitucidn demand. Si por
error 6 por cualquiera otra causa se creyd al principio que la part
actor si tenia ese doninio y posesidn. desde que en el curso del jui-
cio se presentaron documents para imipugnar lo que antes se habia
considerado como derechos efectivos, ud6 deber sagrado, deber de
justicia legal de la Corte examiner esos documents, para asegarar
su fallo, ajustAndolo A la Ley. Porque, en rigor legal, para revocar su
drden de entrega, i la Corte le bastaba que se acreditase uno cual-
quiera de estos heclos:
100 que la Nacidn no tenia el dominion y posesi6n que habia invo-
cado. 2"0 que la Compaiia habia justificado su derecho de ocupacidn
6 retcncidn. De donde se sigue que aunque esto tiltimo no hubiera
acontecido, la Corte debid revocar su orden de entrega, porque se
acreditd lo primero con documents de los que ella no quiso tomar en
cuenta. Lo que se discutfa en el juicio no era solamente si la Compa-
Mia era duena de titulos que justilicasen la inexistencia de la obliga-
cidn cuyo cumplimiento se le habia exigido, sino tambidn, y acaso
principalmnente, si la Reptiblica tenia el derecho correlativo A esa obli-
gacidn. Otra cosa fud que la Corte, contra toda justicia, restringiese el
debate A la primera de estas cosas nada mis, dando por bien estable-
cida la segunda, gratuitamente 6 s6lo porque la Corte lo habia dicho.









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Guaino, la Cruzada San Antonio, de propiedad particu-
lar de la Nacion, que osta adquiri6 por derecho de icupa-
cidn, y que did en arrendainiento en dicho aiio de 1.825 y en
1.829 A B. A. Goldschmith y Compaflia, pertenecen con
mejor derecho, por tener nl just titulo superior A aquil,
a la II 'cstcrln .1 Ads Mining u Companyl;, L lit/ie/, seg -i lo exi-
ge el articulo 43 de la Ley 0oo de 1.892.

IX
Se exhibe tamlbiCn 1til expedientC (nlarcado con I l Ie-
tra F) que contiene un memorial "de R. S. Mllingworth, co-
mo Director de Minas en iMarmato, fechado en Sulpia el 17
de Julio de 1.833, y dirigido al Juez politico municipal", en
el cual dice "que habiendo sido expedido por la Superiori-
dad en favor de esta Compaiiia el titulo de las De)L'asias tic
las vc'tas ft Marini/ato, cuyas diligencias tengo presentadas,
se hace precise para el mejor arreglo de los limits de los
various Registros, el que se fijen mojones a la de l,1 (Guainro,
la que aunque se halla en posesidn de la Compania desde el
mes de )ctubre de I.829-por contrato que tiene celebra-
do con el Supremo Gobierno-es mina del Estado, y debe
tener sus medidas como las demias." Contiene tamlbidin una
resolution del Juez politico municipal en que se ordena la
mensura, una observacidn del mismo funcionario, la dili-
gencia de mensura y cierta aclaracidn que dice hace dicho
Julez.
La observacion dice asi:
"En cuanto al primer punto abrazado por esta puti-
cidon, y el Decreto de 17 del corriente, sobre la medicine y
deslinde de lamina de El (;nanio, es de notarse como noto-
rio, que toca esta pertenencia, en la parte baja, con la de 7'/
Sa/to; y coino no ha habido arreglo en este mineral, en po-
ner las estacas que manda la Ordenanza para aclarar los
linderos de minas vecinas, conviene tanto al derecho de
aquella mina como al de la Compaiia colindante que se
present, fijar desde ahora la linea divisoria, midiendo a la
de El Guamon el ntimero de varas que le corresponda por
Ordenanza, desde la estaca fija.
"Asi, pues, se conocerAn en adelante, tanto en la longi-
tud horizontal como en su latitud, las medidas de El Gua-









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ino, para que empiecen desde su tcrmino las de las DJvia-
si'is d i'rt/as concedidas ai la Compafila inglesa, y podra esta
habilitar con labor perpendicular que le es necesaria para
el desahogo de la parte baja de El Salto, y para trabajar
las DAa)msias con menos costo desde lo interiorde esta mina,
sin tocar con los linderos antiguos ni con la pertenencia
de la veta de I G(;uamo. Asi parece de justicia y arregla-
do ai las Ordenanzas de Mineria. Lo anoto y firm.
1' A11ntonio a/l'cou1't."
La diligencia dice lo siguiente:
"En veinte de Julio de mil ochocientos treinta y tres,
yo, Flrancisco Antonio Betancourt, Jefe politico municipal
en este Cant6n de Supia, paseo al mineral del Ccrro rde .ar-
alnto, asociado de testigos, al efecto de verificar la agrimen-
sura pedida y mandada ejecutar en 17 del corriente, sobre
la veta de E/ (;u aino, y habiendo entrado algunos pasos
al socav6n principal que dsta tiene, halle que su direccion
corre de Oriente a Occidente, ora nueve, su inclinaci6n
hacia el Sudoeste, con un palno de retire. Y concluida que
fuc esta diligencia, se procedi6 a la iedida, que se verified,
dandole de extension doscientas varas, A hilo de veta, ani-
veladas como lo proviene la Ordenanza de Mineria, comen-
zando de la mediacidn de la labor que trabaja la Compa-
fila inglesa sobre la veta de El Salto y de la principal la-
bor de El Gurlano, para arriba, sobre la direcci6n de la ve-
ta; no siendo possible dar las que le correspondent al recues-
to, hacienda 1o que Ilaman cuadra, por hallarse ai una pe-
quefia distancia de tal pertenencia la mina de Cimba, por
el lado derecho, y por el izquierdo se hall lo mismo
con la llamada P]ataconl, propiedad del Seinor Narciso Es-
trada; se le asignaron mojones permanentes en la parte ba-
ja y alta con esta cifra (,o) en el respaldo de la peina
del canal6n que sigue hacia donde terminan las doscientas
varas de longitud al lado izquierdo.
"Y habiendo concluido esta diligencia, ;i que asistie-
ron el senior Director R. S. Illingworth, el perito nom-
brado y testigos, se le puso en posesi6n de dichas medidas
al dicho senior Director, en nombre de la Reptiblica y con-
forme i las Ordenanzas de Mineria, y en prueba de ello fir-
ma conmigo y testigos."









-75-


I.a nota 6 aclaraci6n dice:
"Por cuanto al otro si pedido y mandado aclarar en 17
del corriente, examinadov por mi y testigos los trabajos he-
chos por los duefios antiguos sobre la veta de El Salto que
vendi6o la Compaiia dofa Josefa Moreno, se hallan las
principles labores que ella seguia por la profundidad, pa-
rados, 6 al menos igual con las doscientas varas que le co-
rresponden de longitud i la line de El (..uamo, y por con-
siguiente va dentro de las Dicmasias, y se conoce en esto el
total desarreglo con que se han manejado en el laboreo de
estas minas sus antiguos propietarios, tanto en introducirse
a pertenencia ajena, como en la mala forma de socavones,
que absolutamente no tenian visos de ordenanza, y por con-
siguiente, esto ha dado lugar a la ruina de muchas minas en
Marmato, y para que conste este reconocimiento lo firmo
con los testigos que fueron presentss"
Este docunmento, de la manera como ha sido presen-
tado y en su contenido, adolece de varias irregularidades
6 vicios que le quitan su valor probatorio. En primer lugar
se nota que dl ha pertenecido i algun archive del cual se ha
tornado, iio se sabe c6mo, y ha sido traido ~ los autos sin
las formalidades exigidas por los articulos 678 y 679 del
C6digo Judicial. En segundo lugar, la diligencia de men-
sura, 6 mas bien de deslinde y amojonamiento de las dos
minas El Guamo y El Salto, 6 l Guawmo y Demasias de /as
vctas (de .farmato, pues no es bien claro el document so-
bre estos puntos, se practice sin citaci(n de un empleado
que representara al Gobierno en una diligencia de esa im-
portancia. R. S. Illingworth obr6 solo en esa alinderacidn.
En tercer lugar, el Juez politico y municipal no tenia facul-
tad ni jurisdicci6n para practical 6 mandar practicar esa
mensura, pues los empleados de esa denominacion no ejer-
cian funciones eu 1.833 sobre las minas de propiedad par-
ticular de la Naci6n, que 6sta habia dado en arrendamien-
to a una Compailia inglesa, ni la legislacidn sobre minas de
esa dpoca se referia d esa clase de minas, salvo lo dispues-
to en los Titulos [el Decreto dice articulos] 99 y io de las
Ordenanzas de Mineria de Nueva Espafia, Titulos que se
pusieron en vigor expresamente por el Decreto de 5 de
Agosto de 1.823 [Ley 9'., Parte IV, Tratado V de la Reco-









- 76 -


pilacion Granadina], y solo para los casos de arrendami'en-
to de las minas de propiedad particular de ]a Reptiblica y
con el fin tinico de disponer "como deben labrarse, fortifi-
carse y ampararse." [Veanse los articulos i" y siguientes,
y 25 y siguientes de los capitulos I y II de la Ley X, Par-
te IV, Tratado V de la Recopilaci6n Granadina, ya vigen-
te en dicha dpoca]. No hay necesidad de anotar los denmis
defcctos del document marcado con la letra F.

El apoderado de la lfVstcrln lm/cs I.. j (ona,
.i.mited, lo ha presentado con el objeto de impugnar la de-
signacion que hizo la Corte de las minas del Guatio, San
I. lnio y la CrL.rada, que mand6 entregar, y que costa en
imultitud de documents, especialinente en la diligencia de
entrega que se hizo i la primitive Compafiia inglesa arren-
dataria, en 7 dc Octubre de 1.829, diligencia que en parte
cita el apoderado mencionado y de cuya citasecopia de esa
misma part lo siguiente: "De'rcc/os de' Alias. Primeramen-
te la veta San Antonio, con dos bocas de hoyo; idem la mi-
na de La Crw.eada, con una boca de hoyo en labor corrien-
te, y otras en la misma veta sin actual laborico." En today
la diligencia consta que se entrego la inina del G(,'ane
con sus esclavos, herramientas, utensilios, etc. Como las
minas reclamadas por el Gobierno estan situadas en el ('-
rro (de arinato y se han determinado los puntos de la su-
perficie del terreno entire los cuales se encuentran, y coino
las minas de propiedad particular de la Nacion no tenian
ni podian tener linderos fijados en el subsuelo, porque no
hay constancia de que cuando la Reptiblica de Colombia
las ocup6 lindaran con otras minas de propiedad de parti-
culares, ni que se hubiese hecho mensura de sus filones,
pertenencias y raiificaciones de modo cientifico, hay ne-
cesidad de restituirlas en el estado en que se hallen actual-
mente, porque asi y como express la diligencia de entre-
ga, se pact en el contrato.
Alli no puede haher demasias, 6 excess de esas minas,
porque, se repite, su totalidad es de la Reptiblica, y por
consiguiente, cualquiera que sea la extension y magnitude
que hoy tengan, asi debe restituiilas la Companiia. Ni ellas
han podido ser registradas ni vendidas por nadie. Si hay










-77-


en ese Cerro otras minas, fuera de las de la Naci6n, los de-
rechos de sus duefios seran respetados conform la Ley.(#)

X
Con el el epigrafe Cump/linmiento Id leas oblidacioli's por
los arrnldatafrios hace el apoderado de la lW'estern AImIes
Milnintg Company', Limited, un alegato encaminado ;i probar
que en 1.825, cuando se hizo el arrendamiento a6 B. A.
Goldschmith & Compafiia "no se creyo ni por el arrendador

(*) No fuc s6lo al examiner los titulos de propiedad de la Compa-
fifa cuando la Corte se separd de la Ley, segdn se vid en la nota A los
capitulos IV y V de su sentencia, sino tambi6n al estudiar, respect
de aquellas en que quiso hacerlo. las demas pruebas que present la
parte demandada. Fuera de la demostracidn que de ello dan los dos
comentarios inmediatamente anteriores, en este capitulo se hall otra.
En efecto, se sostuvo en el que el document allf mencionado carece
de mdrito probatorio, alegando que se llevd i los autos sin citacidn
de la parte contraria. Este requisite no es necesario sino en los juicios
que se abren A pruebas, precisamente en virtud de los Arts. que in-
voc6 la corte, y el de que se trataba, por su naturaleza, no se abri6 Ai
pruebas. Ni cuid6 la Corte de evitarse contradicciones ni de ponerse
en patente oposicidn con documents autenticos. Ejemplos. En dicho
capitulo 4' rechaz6 las declaraciones que alli examinara. porque en
ellas-dijo-no se afirm6 que las minas que motivaron el juicio "s'.tr-
'i'ran fituladas, d comiprendidas deintr dc dicho nutrco ti/ulao v sit
,revalidacion, y pcer/ctecir'an, for colnsiquite'ri, di Ia Compan)ia"', y
luego, en el pArrafo inmediato, sosteniendo que eso era un punto de
derecho, que corresponde decidir A los jueces, las rechazd tambidn,
porque "ca/i/ican" (hecho inexacto) "lo que en s/ cons/i/mive nra ni-
na". En el mismo capitulo impugn6 igualmente los linderos de la mi-
na de la Compafifa, calificAndolos de linderos de superficie 6 del te-
rreno, y sin embargo y A pesar de ser iguales a estos, acept6 los
puestos en la demand y mandd hacer la entrega por ellos; parece, pues.
que us6 dos medidas, una corta, para aplicarla en contra de la Com-
pania, y otra larga, para favorecer con ella al demandante. Sostuvo
en repetidas veces que las minas de la nacidn. y por consiguiente, las
dadas en arrendamiento, no tienen linderos; y no obstante, en las di-
ligencias de entrega en 1.825 y de restitucidn en 1.90o, en la de me-
dida practicada 1.833 y en el Decreto ejecutivo n.imero 253 de 1.88S.
que son documents autenticos, aparece que tales minas si tienen lin-
deros. De donde result que para todos, inclusive el Gobierno, las re-
feridas minas estAn circunscritas por limits precisos, menos para la
Corte que funciond en 1.906. UC6mo sostener que en dicha media
carecid el Gobierno de representante y procedid solo el Sr. R. S.
lllingworth, cuando la practicaron el Jefe Politico del CantdIn de Su
pia y el perito designado por el ?









-78 -


ni por el arrendatario que las minas situadas en Marmato y
Supia y pertenecientes ri la Reptiblica, fuesen otras que
aquellas de que se did posesi6n en los dias 14 y 19 de Agos-
to, 4 y 29 de Octubre, 19, 5, 8, 9, Io y 13 de Noviembre
de 1.825; lo que se deduce rectamente de que la Compafiia
arrendataria no hubiese exigido que fudra de las relaciona-
das le entregasen otras." Que asi continuaron las cosas
hasta el aiio 1.829, en que se hizo la entrega de otras mi-
nas, entire ellas la del G(uamo, por orden del Gobierno,
"sin duda-dice-por reputarla perteneciente ai la Nacion,
a; causa de haberla inventariado y depositado, con los de-
mis bienes de Ana Maria de Castro, el Alcande de San
Lezrmes, segtin lo aseverd la Corte Suprema de la Confede-
raci6n Granadina en su sentencia de 27 de Septiembre de
1.859." Que desde que se profirid esa sentancia cambi6 la
situacion totalmente con respect ;i dicha mina, pues en ese
fallo se determine ya que se habia padecido un error al re-
putar esa mina cono perteneciente i la Repiiblica; que alli
se declare que tal mina le correspondia a la sucesi6n de
Ana Maria de Castro, y que en la entrega de esa mina por
el Gobierno i la Compaiiia, en 1.829, habia procedi-
do como agent oficioso; que se declared igualmente que el
contrato de arrrendamiento afectaba la mina del (iuano,
aunque dicho Gabierno ihuiera sido un mero agent oficio-
so; y en fin, que todosos s derechos que hubieran nacido de
ese contrato para el arrendador eran para la sucesion de
Ana Maria de Castro, duefia de la mina, y nd para el Go-
bierno. Alega, adem;is, que desde que esa sentencia se pro-
firid cesd en la Compaiiia el deber de restituir esa mina; y
que tan claro hubo de quedar para todo el mundo, y espe-
cialmente para el Gobierno, que despuds de la citada sen-
tencia y despucs de los rechazos del pseudo contrato Ndiiez
-Salgar, procedentes del Juez i' del Circuito de Bogotai, en
providencia de 3 de Octubre de 1.864, y de la Corte Su-
prema Federal, en su resolution del i de Noviembre del
mismo ailo, los arrendatarios de las minas nacionales no te-
nian el deber de restituir la del Giain/o i dicho Gobier-
no, "que &ste no volvid mencionarla" en los diferentes
actos oficiales en que trajo ;i cuento la obligacidn de resti-
tuir las minas cuando cesara el arrendamiento. Y cita el









-79-


apoderado solicitante various actos del Gobierno que cree
comprueban su aserto.
A estas alegaciones se observe:
19 Ya, al examiner el fallo que cita el apoderado, y
que acompafi6 distinguido con la letra D, se dijo lo sufi-
ciente respect al valor probatorio que tiene ese documen-
to;
29 No se trata en este juicio de la manera como las
parties cumplieron el contrato de arrendamiento de 1.825;
se trata de que la Compaiiia i la cual pas6 el arrendamien-
to entregue A la Naci6n las minas del Gu;amo, Sai An-
tonio y la Crulada, que recibi6 la primitive Compaiiia en
1.829 y que la IfWstern AmI.cs AfMining Comlpaln, Limitcid,
no ha entregado ain;
39 En cuanto A los actos oficiales que cita el apodera-
do para demostrar que el Gobierno no volvi6 ;i mencionar
los minas entregadas en 1.829 at la primitive Compaiiia
arrendataria, y que ni ella ni los arrendatarios que le suce-
dieron tenian obligaci6n de restituir, tales actos no com-
prueban que en el contrato de arrendamiento se hubiera in-
troducido novaci6n respect de esas minas; por el contra-
trario, ellos prueban que el contrato ha susistido tal como
se celebrd;
49 El apoderado hace ciertas aseveraciones que no
comprueba con document alguno. (*)

(*) T" Tambidn se dijo yA en la nota at capitulo VI cuin fuera
de la verdad y de la I.ey anduvo la Corte en dl.
2" Cuando se exige el cumiplimiento de una obligacidn no puede
ser improcedente el defenders unodel cargo, probando que la cum-
plid, 6 que se extinguid por cualquier otro medio legal, 6 que no la
contrajo. Llevadas i la pr4ctica las opinions de la Corte, como se
llevaron en esta vez, queda completamente anulado e! derecho de de-
fensa.
3' No solamemte la novacidn extingue las obligaciones. pues lhay
otros medios que produce el mismo efecto. Si conforme i la referi-
da sentencia de la Corte Suprema de la Confederacidn Granadna a, la
Nacidn procedid como mero agent oficioso en el arrendamiento de
los bienes entregados en 1.829, con respect A esta no ha habido ni
subsistido ese arrendamiento, ni nadie contrajo para con la misma la
obligacidn de restituirle esos bienes.
4 La observacidn marcada con este ordinal contiene una nueva









- 8s) -


XI
El document marcado con la letra G, que es un con-
venio celebrado entire el nuevo arrendatario de las minas,
Alfredo Visquez Cobo, autorizado para recibirlas en Julio
de 1.905, y el Superintendente y apoderado de la lWestern
A Ides Ailining Conpan', limited, para arreglar mientras tan-
to la diferencia que hubo entire las parties sobre la designa-
cidn de un cerro 6 limited, no es procedente en el asunto si-
no para confirmar la negative de la II 'sfern Andes _i/.,.'.'
Company, Limited, a entregar las ininas del Glamo, San
Antonio y la Crnz.Sada. (V6anse ese document y la diligen-
cia de entrega). Y la informaci6n, sin citaci6n de la part
contraria, distinguida con la letra "H, que contiene las de-
claraciones de Josd Maria Arango M. y Rafael Cataiio G.,
con las cuales se pretend probar que las minas entregadas
en i.825 no estrin situadas en el ('rro de /1Jarmato, tampo-
co es procedente, porque en este juicio s;lo se trata de las
tres minas mencionadas, que la primitive Compaiia inglesa
arrendataria recibid en 1.829, situadas en dichoCerro.
XlI
Bajo el ntinero 24, y con el epigrafe D)ominio de la
rdcicon, el apoderado de la lWe'stern AIndes Minin;g( Conma-
iny, Limited, hace la siguiente confesidn: "El dominio de la
Naci6n sobre las minas no adjudicadas ai particulares, co-
lombianos 6 extranjeros, nlolo niego, y antes por el con-
trario, lo reconozco. Pero de el no se pueden sacar conclu-
siones inadmisibles." En el curso de este auto se ha demos-
trado que las conclusions de la Corte se han fundado en
los hechos v en las dislosiciones legales que las sustentan.
La II'cslt rn ind's MIiningY Company Limiitcd, no ha cum-

inexactitud de la Corte. Como puede verse en mi Reclamaci6n, cada
argiumento en 'lla reposa subre una prueba perfect.
5: IEn algona parte de su sentencia dijo la Corte que la Compa-
ifa demandada ha querido tornarse de arrendataria en duefia de las
cosas arrendadas. Ya se ve que semejante cargo no tiene raz6n, y que
inversamente si la habira de solra, segln las opinions de la Corte;
porque de ellas resultaria que la Repiblica deseaba apropiarse los
hienes qiie fincaron por mill te de Ana Maria de Castro y que lueg'o
pasaroln ai otis diefins l.hsta venir al donlinio de la Coimpanfia Ie-
mandada.









- 81-


plido con el deber impuesto por el articulo 43 de la Ley
1oo de 1.892. (*)
XIII
El error del apoderado de la Compamlia IWestern An-
des Mlining Company, Limited, consiste en haber partido de
un supuesto falso: el de career que las minas de propiedad
particular de la Naci6n, arrendadas a B. A. Goldschmith
& Compafia en 1.825 y 1.829, podian denunciarse 6 regis-
trarse 6 venderse. IIabiendolas obtenido la Naci6n, como
se ha dicho, por el derecho de ocupacion, nadie, y menos la
Compafiia arrendataria, podia registrarlas ni obtener titulo
sobre ellas. De modo que todo el trabajo del apoderado en
este juicio es ineficaz. (**)
XIV
Para concluir conviene hacer ciertas consideraciones
generals.
Es probable que las minas de Supia y Marmato elabo-
radas por particulares fueron abandonadas a causa de la
larga y desastrosa guerra de la Independencia.
El Gobierno quiso aprovechar la riqueza de las minas
de Supia y Marmato, que obtuvo por ocupacion, dindolas en
arrendamiento a una Compaiiia extranjera que supiera ela-
horarlas.
Es notable que no se hayan hallado titulos de esas mi-
nas [especialmente de las del luaImo, San Antonio y la
C.niradia, anteriores i la fecha de arrendamiento].
(*) Segdn las notas anteriores y las constancias de los autos, ni
la afirmaci6n ni la negative de la Corte en este capitulo las sustentan
los hechos y la Ley, 6 inversamente si son ciertas esas cosas.
(**) Jamis ni en ninguna parte se ha dicho lo que la Corte atribu-
ye aqui al apoderado de la Compania. Respecto al trabajo de la Cor-
te en dste y otros capitulos de su fallo, con el propdsito de demostrar
que las minas reclamadas no eran denunciables, ni tenian excess 6
demasias ni podian adquirirse por ningun medio legitimo, fud labor
perdida; pues desde que la Corte Suprema de la Confederaci6n Gra-
nadina decidi6 por sentencia fire que esas minas pertenecian i la su-
cesi6n de Ana Maria de Castro, tales inmuebles se conservaron en el
rol de las minas pertenecientes A particulares, y por lo mismo, pudie-
ron tener excess y adquirirse estos y las minas mismas por cualquie-
ra de los medios que para esos fines han establecido las leyes sobre la
material.









-82-


Es notable asi mismo que la Compaflia arrendataria ha-
ya querido obtener titulos sobre las minas que le fueron
arrendadas y lucgo entregadas en 1.825 y 1.829, y que con
empeiio haya perseguido esa pretension.
Llama la atencidn la circunstancia de que en todas las
diligencias y gestiones relacionadas con las minas entrega-
das en 1.829 [especialmente con las tres arriba menciona-
das] no haya figurado posteriormente un agent del Go-
bierno, comisionado al efecto para cuidar y hacer efectivos
los derechos de la Naci6n respect de esas minas, y que se
haya guardado silencio por parte de la Compafija arrenda-
taria del laboreo y aprovechamiento de ellas, hasta el ex-
tremo de no hacer siquiera mencion de esa entrega sino pa-
ra sostener ahora que Josd Maria Vclez, por una sentencia
judicial, se sustituyo a dicha Naci6n en el arrendamiento
de las expresadas minas, y para impugnar dicha entrega.
Por tiltimo, la documentacion que ha exhibido la Com-
pafila inglesa es mzis que oscura, contradictoria, y por eso
su representante ha afirmado en diversas ocasiones que to-
do c/ Ccrro dc Jlarinato pertenece a su comitente, sin ad-
vertir acaso que la afirmacion entraiia una cosa absurd,
desde luego que la Compafiia ha entregado ya al Gobierno
parte de los inmuebles de que trata el contrato de 1.825,
inmuebles que se hallaban y se hallan en el Cerro expresa-
do, unidos i los que se refiere la entrega de 1.829.
Lo que se deja expuesto patentiza que no es el caso
de revocar la providencia de entrega. Mas para mayor cla-
ridad es convenient hacer notar que dicha orden se refie-
re unicamente a lo arrendado por el Gobierno a la primiti-
va Compafia, 6 sea al establecimiento del Guaint con
las minas de San Anltonio y la 0Cru1sada, con sus casas de
habitacidn, molinos, inmquinas, aparatos, enseres y utensi-
lios destinados A la elaboraci6n de las minas por la Compa-
iia demandada y por las que la han precedido; siendo en
tendido que la restitucion del establecimiento y minas nom-
brados debe llevarse ri efecto en la extension, comprension
y desarrollo que hoy tengan, por haberse pactado asi en el
respective contrato. (*)

(*) Para establecer el dominio en una cosa le basta a so dueno
exhibir el respective titulo inmlediato. For lo mismo, la Conpafifa de-










- 83 -


Por tanto la Corte, administrando justicia en nombre
de la Repiblica y por autoridad de la ley, niega la revoca-
cion solicitada, y estando fenecido el t

mandada no tuvo para que exhibir los titulos particulars de las mi-
nas comprendidas en el nuevo titulo, como de imodo indirecto, pero
hiriente, 1o exigid la Corte cuando dijo "es notable que no se hayan ha-
llado titulos de esas ninas [especialmente de las del Guaino, .Nan .A n-
tonio y la Cruawda, anteriorcs .i la fecha del arrendamiento]"; con lo
cual insinta un hecho inexacto: que se buscaron esos titulos.
Es completamente also que la Compania demandada haya que-
rido obtener en tiempo alguno titulos de propiedad de las minas
arrendadas. Las que reclamd la Nacidn no han sido suyas; pero la
sentencia de la Corte si se las arrebatd a sus duefios.
No fud menos vana c improcedente esta otra inculpaci6n: que la
Compafnia no did cuenta del laboreo y aprovechamiento de las minas
arrendadas. ni de la sentencia en el juicio de Jose M Vdlez contra
la Republica. Cuanto a lo primero, la Compania no contrajo semejan-
te obligaci6n, y respect de lo segundo, el cargo no pudo ser niis in-
fundado. Hacer valer esa sentencia si le incumbi6 a la Comp:iia. pa-
ra probar que no pesaba sobre ella la obligaci6n que se le exigid. y que
la Repdblica no tenia el derecho correlativo.
Aseverd la Corte que los documents exhibidos por la Compatifa
eran mas que oscuros, contradictorios, haciendo consistir la contra-
diccidn en que segin ellos las minas de la Reptblica estin fuera del
Cerrir de M.arinato, y en que, sin embargo. se restituyeron minas en
ese Cerro. Respecto i la oscuridad de los documents. ella no esti en
6stos, porque no pueden ser mis claros, sino en la ofuscada mente
de la Corte, lque no quiso ver lo que tales docunientos contienen,
ya porque se abstuvo indebidamente de considerar algunos, ya
porque exigi6 en otros requisitos innecesarios para si eficacia le-
gal. Cuanto A la contradicci6n. ninguno de los Sres. Magistrados de-
bid afirmar que la habia, v uno de ellos debid, ademas, impugnaria
abiertamente. Del edificio de San Francisco, done se profirid la sen-
tencia, no se ven el Cerro de Mar/nalo ni los lugares que ocupan las
minas restituidas, y, salvo error, ninguno de los Sres. Magistrados,
except uno, conoce aquellas localidades. Por eso no debieron atirmar
que se restituyeron minas ubicadas en el Cerro ide JIainato. 'ero uno
de dichos Sres. Magistrados, por haber sido mandatario de una de
las compafias arrendatarias, y acaso por haber estado en Marmato,
es razonable career que sabia y sabe que ninguna de las minas que se
restituyeron estA en el mencionado Cerro. Por eso debi6 oponerse
abiertamente a dicha afirmacidn. En el particular puede decirse que
los ojos de ese Sr. Magistrado eran los llamados a poner las cosas en
su punto, haciendo ver por ellos Ai sus co-Magistrados la realidad de
los hechos, i fin de que en la sentencia no se incurriese en errors.









- S-


ra la entrega, y habidndose pedido el lanzamiento, se de-
creta este en los tdrminos que quedan expuestos.
Para el acto de la eitrega seran citados personalmen-
te los colindantes de las minas.
Comisi6nase al Juez del Circuito de Riosucio para el
cumplimiento de este auto, quien obrart de acuerdo con el
articulo 43 de la Ley 1oo de 1.892 en su primera parte, y
con las demas disposiciones legales. Librese despacho con
la inserci6n correspondiente.
Notifiquese, cdpiese e insertese en la (accta Judicial.
Baltasar Botfro Uribc.--Fcipc ISil'a.-Alig'l fI. Ain-
gulo.-Isaias Castro I T-Jestis 1l. Artcaga.-Gernmiln ).
Pardo.-Albecrto IPortocarrcro.--An sclno Soto A1 raan, Se-
cretario en propiedad.




NUMERO 1.296
En la ciudad de Bogoti, Distrito capital de la Re.
piblica de Colombia, zi 15 de Septiembre de 1.906, an-
te mi, Julio I'inz6n Escobar, Notario Segundo de este
Circuito, y ante los testigos instrumentales Sres. Ramdn
Bernal M. y Eliseo Casa-, varones, mayores de veintifin
aios, vecinos de este Distrito, de buen crddito yen quienes
no concurre ninguna causal de impedimento, compareci6 el
Sr. Benito Posada C., var6n, mayor de edad, vecino de es-
te Distrito, y persona ri quien conozco, y expuso lo siguien-
te: Que procediendo como apoderado de la IWe stern Ande's
Mining, Compa1ny, Lim/ited, Sociedad inglesa domiciliada en
Londres, en virtud de la sustitucidn de poder que le hizo
el Sr. Arthur J. Russell por la escritura ptiblica N? 477, de
Io de Marzo de 1.905, extendida en esta Notaria 2'., y con-
siderando: Primero. Que el 6 de Julio del aiio pr6ximo
pasado la Western Andes Mining Company, Limited, le
entreg6 al Gobierno de Colombia, por los linderos porque
las habia recibido, las minas nacionales que este le habia
dado en arrendamiento, situadas en el Distrito de Marma-
to. Segundo. Que al hacerse esta entrega convinieron el
representante del Gobierno, que recibia, y el representan-









-85-


te de la Compafiia, que entregaba, en que la linea divisoria
de las minas de la Nacion y las de la Western Andes Mining
Company, Limited, era la Caria dac Prantano, menos en
un corto trayecto de ella, 6 sea del punt donde desembo-
ca en dsta la Cailnaa dc Santa In's, para arriba; pues e!
primero de tales representantes opind que esa linea conti-
nuaba por esta uiltima caniada, y el segundo sostuvo que
el lindero seguia por la primer. Tercero. Que en el acta
en que se hizo constar dicha entrega se express esto: "Y
no habiendo mAis minas que entregar en este Municipio, se
di6 por terminada la present diligencia, que suscriben los
que en ella intervinieron." Cuarto. Que i pesar de esto, el
Sr. Alfredo VAsquez Cobo, en virtud del poder que le con-
firi6 el Sr. Ministro de Hacienda y Tesoro por la escritura
prblica de 1 de Septiembre de I.9go, pasada en esta'No-
taria segunda, bajo el ndmero 1.787, demand en nombre
de la Naci6n a la Western Andes Mining Company, Limi-
ted, ante la Corte Suprema de Justicia, con fecha 17 de
Febrero del mismo afio y en juicio civil ordinario, para quie
sentenciase, en substancia, que dicha Compafila estaba obli-
gada a restituir el grupo de minas, hacienda 6 establecimien-
to denominado "El Guamo", inclusas las vetas de San An-
tonio y la Cruzada, con todas sus manquinas, enseres y
anexidades, considerando i la entidad demandada como
arrendataria de esas propiedades y en la obligaci6n de
restituirlas al Gobierno; a pagar por razon de frutos $
1o,ooo en oro mensuales, desde el to de Julio inmediata-
mente anterior, hasta que se hiciese la entrega, y ai pagar
los perjuicios de la mora y las costas del juicio. Quinto.
Que como apoderado de la citada Compalia propuse con-
tra esa demand las excepciones de ilegitimidad en la
personeria del Sr. Alfredo Vasquez Cobo, y de inepta de-
manda; la I" porque el poder solo facultaba al demandan-
te para establecer accidn reivindicatoria, y porque confor-
me al Art. 314 del Cddigo Judicial y A una decision de
la misma Corte, el demandante Visquez Cubo no podia
representar en juicio A; la Naci6n; y la 2.', porque en la de-
manda no se determinaron los linderos, como lo exige el
Art. 289 del mismo Cddigo. Sexto. Oue la Corte.Suprema
al decidir esas excepciones lo hizo incompletamente, pues









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nada resolvio ni ha resuelto sobre la de ilegitimidad en la
personeria, apoyada en el segundo motivo, sin embargo de
que le pedi de nuevo que la decidiese, y no obstante lo ca-
pital del punto; porque si la hubiera declarado probada,
como era legal que la declarase, ni el Sr. Visquez Cobo ni
ninguna otra persona que no fuera el Procurador de la Na-
cidn habia podido volver ai demandar en nombre de esta i
la Western Andes Mining Company, Limited. Sdptimo.
Que el 17 de Marzo de este aiio, estando pendiente el ar-
ticulo de excepciones indicado y algunos otros puntos en
el mismo negocio, como lo estain todavia, el Sr. Alfredo
Vasquez Cobo, en uso de nuevo poder que le confirid el
Sr. Ministro de Hacienda y Tesoro por la escritura ptiblica
de 16 de ese mes, marcada con el N' 369 y extendida en
esta Notaria 2"!, demand en nombre de la Nacidn la
Western Andes Miining Company, Limited, ante la Corte
Suprema de Justicia y en juicio sumario sobre adquisicion
de tenencia, tratando de apoyarlo en los Arts. 41, 42 y 43
de la Ley ioo de 1.892, y considerando Ji la Companiia de-
mandada como arrendataria y detentadora de las minas
que especifica la demand, y a la Nacidn, como duefia y
poseedora regular de esas mismas minas, a titulo de ocu-
pante de ellas, en virtud de su independencia de la Monar-
qufa Espaiiola. Octavo. Que el 7 de Mayo del ailo en cur-
so, la Corte Suprema de Justicia, aceptando los fundamen-
tos de tal demand decretod sta, disponiendo en la parte
resolutiva del fallo lo siguiente, que es lo mismo pedido
por el demandante (*)

Noveno. Que esta sentencia se me notifico, conside-
raindome como apoderado d representante de la Compania
demandada, el mismo dia en que se profiri6, por medio de
un empleado subalterno de la Secretaria de la Corte Su-
prema, que vino i mi oficina con tal fin, sin que antes se
me hubiera citado para que concurriese ai dicha Secretaria
a recibir esa notificacion. D&cimo. Que oportunamente pe-
di revocacin de esta sentencia, sosteniendo, con citas lega-
les, que el demandante Vaisquez Cobo no tenia personeria,

(*) Se suprime. porque yu se insert atris.









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ni jurisdicci6n la Corte, quien con tal motivo resolvi6 lo si-
guiente: "Para oir al solicitante se necesita que acredite el
caricter con que representa" sin embargo, repito, de que
la sentencia se me notific6, considerindome en la calidad
que ahora se me exigia estableciese; por lo cual tuve que
establecerla. Once. Que la Corte nego la revocaci6n que le
pedi, no obstante el ser inconfutables las razones legales en
que fund& mi solicitud. Doce. Que el primer parrafo del
Art. 43 de la Ley Ioo de 1.892, invocado en la demand y
la sentencia, dice asi: "Si antes de vencerse e! termino que
el Juez seiiale para la entrega de la finca, el tenedor pre-
sentare al Juez la prueba de un just titulo que tenga para
retenerla 6 poseerla, a su solicited se revocari el decreto
de desocupaci6n." Trece. Que apoyindome en esta dispo-
sicion, ya que la Corte la habia considerado en vigor y apli-
cable, i la par que en el parrafo iY del Art. 13 de la Ley
57 de 1.9o0, que consagra igual doctrine y que en mi con-
cepto es el que tiene aplicacion en el caso 5 que me refie-
ro, y teniendo en cuenta que la personeria y la jurisdicci6n
son cosas a que hay que tender primordialmente en los
juicios, pedi la revocacion de la mencionada sentencia an-
tes de que venciesen los 40 dias que ella sefialaba para la
entrega, exhibiendo los titulos de propiedad y los demnis
documents que Ju6go especificarS, y manifestando lo que,
menos extensamente expuesto ahora, se leerA en seguida. (*)

Veintiseis. Que por sentencia de 25 de Agosto ultitmo,
en que no se hace m6rito de various de los documents men-
cionados, la Corte Suprema resolvi6 no acceder a la revo-
cacidn solicitada, produci6ndose en estos terminos: "Por
tanto la Corte, administrando justicia en nombre de la Re-
publica y por autoridad de la Iey, niega la revocaci6n so-
licitada; y estando fenecido el t6rmino sefialado para la en-
trega, y habiendose pedido el lanzamiento, se decreta este
en los t6rminos que quedan expuestos. Para el acto de la
entrega sern citados personalnente los colindantes de las
minas. Comisi6onse al Juez del Circuito de Riosucio para
el cumplimiento de este auto, quien obrari de acuerdo con

(*) No se insert por ser extract de lo que se contiene en la
Reclamacidn.









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el Art. 43 dela Ley Ioo de 1.892 en su primer parte, y con
las demans disposiciones legales. Librese despacho con la
insercion correspondiente. Notifiquese, c6piese 6 insdrtese
en la Gaceta Judicial. Veintisiete. Que esta sentencia deja
en fire la mencionada de 7 de Mayo, cuya ejecuci6n priva
A la Western Andes Mining Company, Limited, de la pro-
piedad, posesi6n, uso y goce de cuantiosos bienes de los
que tiene en Marmato, como minas, molinos, edificios, he-
rramientas, &c, adquiridos de conformidad con las leyes
que han regido y rigen en este pais. Veintiocho. Oue en
atenci6n a las razones legales, a los titulos de propiedad y
demas documents de que he hecho mdrito, asi como en lo
claramente infundado de lo expuesto por la Corte para ne-
gar la revocaci6n pedida, consider que a la Western An-
des Mining Company, Limited, no se le ha hecho justicia
en este asunto. Veintinueve. Que para defender sus dere-
chos en los juicios de que he hablado, esta Compaiiia ha
hecho grandes gastos en papel sellado, honorarios de abo-
gados, portes de correo, telegramas, cablegramas, &c. Trein-
ta. Oue, finalmente, en virtud de todo lo expuesto y obran-
do como apoderado de la Western Andes Mining Compa-
ny, Limited, y en guard de los intereses que ella me con-
fi6, pero al propio tiempo con el respeto debido a las deci-
siones del Poder Judicial, declare: Protesto contra las cita-
das sentencias de 7 de Mayo v de 25 de Agosto de este
afio, proferidas por la Corte Suprema de Justicia, y contra
los demas autos de la misma en el asunto i que me refie-
ro, adverses a dicha Compaila, y protest igualhnente las
perdidas, daiios, perjuicios y gastos de toda clase, prove-
nientes de las mismas sentencias y autos, para dicha Com-
pailia. Se pagaron los derechos de registro como consta de
la siguiente boleta: (aqui ella). Leido que fud este instru-
mento al otorgante, lo aprobo y firma junto con dichos
testigos y por ante mi, quedando advertido de la formali-
dad del registro, de todo lo cual.doy fe. (Firmados) Bcnito
IPosada C., NRaiio Bcrnal J., Elisco Casas, T1dio PIino'n
'.'scobar, Notario segundo.

PIN




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