Prólogo : Viaje al final de Lunes de Revolución

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Material Information

Title:
Prólogo : Viaje al final de Lunes de Revolución
Physical Description:
Prologue to DVD collection of Lunes de Revolución
Language:
Spanish
Creator:
Velazco, Carlos
Publisher:
Ministerio de Cultura
Biblioteca Nacional José Martí
Place of Publication:
Havana, Cuba
Havana, Cuba
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Lunes de Revolución

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Source Institution:
Biblioteca Nacional José Martí
Holding Location:
Biblioteca Nacional José Martí
Rights Management:
All rights reserved by the holding and source institution.
System ID:
AA00013451:00001


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Viaje al final de Lunes Lunes de Revolucin es todo un caso, y el trmino “caso” por lo general implica un matrimonio con su pareja “aparte”. Tal definicin: la de “caso aparte”, sirve de camuflaje eufemstico a la verdadera caracterstica que acompa a Lunes desde su surgimiento en 1959 hasta su clausura en 1961, y que desde entonces lo ha perseguido hasta el presente: “problemtico”. De Lunes de Revolucin nunca se ha podido debatir con la sinceridad con la que se suelen abordar la Revista de Avance o las archienfrentadas Orgenes y Cicln Ante Lunes siempre habr la obligacin de tomar partido, o como titulara el magazine muchos de sus editoriales: “una posicin”. Sobre todo si se tiene en cuenta que, posteriormente, cuando no se le borr, se rebaj su importancia al punto de la sucesiva omisin. Durante dcadas fue una moda hablar mal de Lunes de Revolucin “S, los de Lunes …” era casi un estigma que persigui a sus principales colaboradores. Al menos dos generaciones siguientes se han acercado por primera vez al magazine escuchando repetir antes frases hechas como “los de Lunes fueron malos” o “ Lunes hizo mucho dao”, a modo de advertencia o consejo de andarse con cuidado. La posibilidad que ofrece la Biblioteca Nacional de Cuba Jos Mart de revisar la coleccin completa del magazine representa el principio del fin de una falsa reputacin deudora de un pensamiento reducido, esquemtico y hasta cnico. El lector, capaz ahora de palpar sus nmeros, hojearlos y escrutarlos a su antojo, experimentar al fin la libertad de poder hacer una pregunta retrica: Cul fue el dao de Lunes de Revolucin ? Ciertos esquemas aberrados imponen moldes prefijados. As, el conocimiento del rol de figura tutelar que jug Virgilio Piera en Lunes y la vinculacin previa de varios de los del equipo con Cicln suele inducir a establecer una continuidad demasiado directa y a sacar de esta una lnea de paternidad que le enlaza a Lunes como descendiente. Para apoyarlo, a veces se agrega, junto a las funciones de director de Guillermo Cabrera Infante y de subdirector de Pablo Armando Fernndez –cargos que se reflejaron por vez primera en el magazine en su nmero 29 del mes de octubre de 1959–, el nombre de Virgilio Piera, el cual nunca figur en el machn salvo cuando corri a cargo de “ Lunes de Revolucin en Camagey” [n. 77] en septiembre de 1959 o

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en las salidas de diciembre de 1960 y febrero de 1961 [ns. 85 y 95] copadas casi en su totalidad por la seccin fija “A partir de cero”, de la que se que encargaba. Lunes representaba, representa algo ms. Surgi de las pginas de Revolucin donde se haban alternado entre enero y marzo de 1959 tres espacios culturales: las pginas “Dos”, “Nueva Generacin” (que recuperaba el nombre de una revista fundada en 1949 por Carlos Franqui con el apoyo del entonces director de Cultura Ral Roa) y “R/en el Arte/en la Literatura/R”. Como suplemento del rgano del Movimiento 26 de Julio, Lunes tena esa caracterstica de publicacin dentro de otra, con la relativa independencia que le corresponda. No puede obviarse una lectura paralela magazine y Revolucin No solo porque en el machn del diario se incluyera junto a los cargos de director: Carlos Franqui, subdirector: Euclides Vzquez Candela, administrador: Vicente Bez (Mateo) y director artstico: Ithiel Len, al “Director de Lunes de Revolucin ”: Guillermo Cabrera Infante; sino porque en el peridico se suelen encontrar numerosas aclaraciones y comentarios que demuestran su vinculacin a una plataforma ideolgica y a intereses polticos especficos del diario. El 4 de mayo de 1959, junto al nmero 8 de Lunes que inclua el ensayo “Panam en la encrucijada” de Rafael Valds Morale, una breve nota de igual ttulo en la portada de Revolucin lo calificaba de “notable examen interesante” de la situacin panamea, pero adverta: “contiene formulaciones y establece perspectivas de desarrollo de nuestra revolucin que no coinciden con el criterio de nuestro peridico, ni con los planes del Gobierno revolucionario”. Tambin poco antes del nmero 37, a fines de noviembre de ese ao, el diario recomendaba en la primera plana: “Lea en el prximo Lunes de Revolucin el final del libro La gangrena testimonio valiente de los patriotas argelinos torturados por la polica francesa, con fotos exclusivas de Prensa Latina; as como el artculo del poeta haitiano Ren Depestre En Hait: la poesa fuera de ley, comentario sobre la detencin del poeta Jean F. Brierre por los esbirros del dictador Duvalier, y otros interesantes trabajos”. Tambin sola leerse junto al cabezal de Revolucin : “Pida al vendedor la edicin especial de Lunes de Revolucin ” o el anuncio de la inmediata salida de “A Cuba con Amor” –nico Lunes en papel cromo y con todas sus pginas a color– catalogado de un “bello presente de la primera Navidad revolucionaria”. Se previ asimismo en Revolucin las sucesivas entregas del 24 y 31 de julio y el 7 de agosto de 1961 dedicadas a Laos [n. 115],

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Vietnam [n. 116] y la Repblica Popular Democrtica de Corea [n. 117], respectivamente. El conjunto sera rebautizado por los miembros del magazine –quizs por el maniqueo modo con que exponan las contradicciones de los procesos histricos de esos pases– como los “nmeros agnicos”.1 Pero para un mayor conocimiento de Lunes no hay mejor estrategia que leer con cuidado el magazine examinar cada pulgada de sus pginas: notas de presentacin, imgenes, pies de grabados, cartas de los lectores, sus espacios en blanco, incluso; por lo general, lo que a primera vista podra parecer aadidura, suele revelarnos ms informacin que la mucha que nos han aportado hasta ahora las descripciones de los ndices de Elena Girldez (terminado en 1977 para la Biblioteca Nacional) y William Luis (en su libro Lunes de Revolucin. Literatura y cultura en los primeros aos de la Revolucin Cubana ) o la investigacin de Ibis Rosquete y Ricardo Moreno ( "rbita de Lunes ). Virgilio Piera, demostrando su atenta lectura de Proust, denominaba el “cogollito” al equipo responsable de la publicacin y Humberto Arenal optaba por una manera ms clara, se refera a los que “ramos definidamente de la gente de Lunes ”. El grupo inclua a Guillermo Cabrera Infante, Pablo Armando Fernndez, Heberto Padilla, Jos lvarez Baragao, Rine Leal, Antn Arrufat –encargado del nmero sobre Isla de Pinos [n. 80]–, Calvert Casey –quien junto a Saul Landau organiz la “Anatoma del imperialismo” [n. 81]–, Oscar Hurtado –responsable de los homenajes a Jos Ral Capablanca [n. 86] y Roberto Diago [n. 97]–, adems de otros escritores cercanos como Lisandro Otero –coordinador de la entrega dedicada al arte del siglo XIX cubano y a las luchas estudiantiles en Cuba [n. 84]–, Ambrosio Fornet –que organiz los ejemplares acerca de Yugoslavia [n. 78] y la actualidad del continente africano [n. 82], Edmundo Desnoes, Fausto Mas, Jaime Sarusky y Luis Agero. Lunes de Revolucin nunca dej de prestar especial atencin al cine. Desde sus primeros momentos recogi el texto narrativo del documental Esta tierra nuestra tambin de la autora del director Toms Gutirrez Alea [n. 15]; el ensayo de Faustino Canel –quien en lo adelante acortara su nombre a “Fausto”– acerca de Juan Antonio Bardem [n. 17], o la portada con el predominante rostro de Boris Karloff en su interpretacin de Frankenstein con el ttulo de “El 1 Estos tres nmeros se atribuyen a la decisin de Ithiel Len, aunque este aparezca registrado solo como encargado de la edicin del 116 (junto a Ren Depestre) y la del 117.

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rostro del Horror” [n. 21]. Siendo ms recordado “ Lunes va a al cine” [n. 94], con la memorable portada de Jos Lucci: el boleto rojizo y roto de entrada a una sala oscura, nmero al cuidado de Fausto Canel y Nstor Almendros –quien ya haba dado a conocer en Lunes su entrevista a Cesare Zavattini [n. 44] y sus “Orientaciones para un cine experimental cubano” [n. 53]–. Ambos reunieron importantes firmas extranjeras como Gideon Bachman, Dalton Trumbo, Georges Sadoul, Arthur Miller, Simone de Beauvoir, Lionel Rogosin, Andr Bazin y James Agee junto a varios de los integrantes del Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematogrficos (ICAIC): Julio Garca Espinosa, Alfredo Guevara, Ramn F. Suarez, Gutirrez Alea y Ral Rodrguez. Jos Lucci diseara otras dos portadas correspondientes a las entregas 101 y 110, de abril y junio de 1961, denominada la primera de ellas “ Lunes va al Teatro”. El dramaturgo Carlos Felipe remitira al mes siguiente una carta al magazine : “Puede afirmarse que no ha existido en Cuba, una organizacin publicitaria ms generosa en el tratamiento de los temas teatrales que el peridico Revolucin en su esperado Suplemento de los lunes…” [n. 111] Basta sealar la constante atencin a la escena cubana por parte de figuras como Virgilio Piera, Rine Leal, Calvert Casey y Matas Montes Huidobro, y el que all se dieran a conocer piezas como Aire fro [ns. 2, 9 y 11] y El flaco y el gordo [n. 25], La taza de caf de Rolando Ferrer [n. 30] y los noveles Abelardo Estorino, Nicols Dorr y Gerardo Fulleda Len. No pocas “faltas” se le sealan de manera recurrente a Lunes de Revolucin Llama la atencin que una voluntad de pluralidad que se propuso actualizar a Cuba en el pensamiento contemporneo, Jos Antonio Portuondo la interpretase como una tendencia a la anarqua: “Tan pronto apareca un nmero existencialista como uno prosovitico. Era algo catico”, se quejaba.2 El balance hoy es que la coleccin de Lunes bien puede leerse como una antologa de la cultura cubana y de su tiempo. Visto entonces, Lunes sobrepas sus funciones de suplemento cultural. Visto hoy, evidenci una comprensin ms total del trmino “cultura”, implicndose tambin en los aspectos sociales, polticos y econmicos tanto de Cuba como de su momento: fue tildado de “trotskista” la ocasin en que hizo coincidir el “Discurso pidiendo la condena del Rey” de Saint Just, el “Manifiesto comunista” de Marx y Engels, “La Revolucin rusa” de Trotski 2 En Roberto Prez Len: Tiempo de Cicln Ediciones Unin, La Habana, 1995, pg. 89.

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y “Por un arte independiente” de Breton [n. 3]; abord la Reforma Agraria en Cuba y propuso un anlisis de las experiencias de los kibutz en Israel [ns. 14 y 15]; dedic un nmero a “Puerto Rico: territorio esclavo de Amrica” [n. 67]; su acercamiento a Repblica Espaola incluy trabajos de George Orwell, Andr Malraux y Arthur Koestler [n. 68]; atendi muy de cerca la situacin argelina –recurdese la entrevista a Alfred Berenguer de Heberto Padilla: “La voz de Argelia Libre” [n. 32]–; y en el encuentro con los escritores invitados como jurados al segundo concurso Casa de las Amricas en marzo de 1961 –Luis Cardoza y Aragn, Juan Jos Arreola, Jos Bianco, Elvio Romero– la conversacin vers sobre la actualidad poltica latinoamericana [n. 98]. La tirada del tabloide lleg a alcanzar los doscientos cincuenta mil ejemplares que sacaba el diario los lunes, garantizndose un pblico masivo sin precedentes que pudo apreciar en sus cubiertas la obra plstica de Luis Martnez Pedro [n. 37], Carlos Enrquez [n. 92], Antonia Eiriz [ns. 84 y 104 105], Ren Portocarrero [n. 98], Ral Milin [n. 99] y Guido Llins [n. 102]; que conoci otra manera de mirar la realidad a partir de los ngulos de Alberto Korda, Mayito Garca Joya, Ernesto y Jesse Fernndez, Harry Tanner, Osvaldo Salas, Nstor Almendros, Liborio Noval, Jos Agraz, Orlando Jimnez Leal, Bob Taber y Leroy McLuckas; que lea los resmenes de exposiciones que haca desde Pars un joven corresponsal llamado Severo Sarduy; que experiment la novedosa grfica que impusieron los sucesivos directores artsticos: Jacques Brout, Tony vora, Guerrero, Ral Martnez –y a intervalos Miguel (Fernndez) Cutillas–, quienes lo mismo utilizaban la icnica “R” roja de “Revolucin” para iniciar la palabra “Rumana” que para voltearla noventa y ciento ochenta grados. Ya para noviembre de 1961, Lunes haba hecho llegar a un pblico mayoritario a Eugne Ionesco, Albert Camus, Natanahel West, Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov, Alain Robbe Grillet, Nathalie Sarrauthe, Simone de Beauvoir, Octavio Paz, Fernando Bentez, Juan Rulfo, Juan Jos Arreola, Carlos Fuentes; a la beat generation : Kerouac, Spellman, Schleifer; a los principales escritores negros norteamericanos: Richard Gibson, James Baldwin, Harold Cruse, John Henrik Clarke, Langston Hughes, Julian Mayfield, Marguerite Angelos. Su editorial, Ediciones R, haba publicado los volmenes Cuba ZDA de Lisandro Otero, Poesa, Revolucin del ser de Baragao, As en la paz como en la guerra de Cabrera Infante, Sartre visita a Cuba Teatro

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completo de Virgilio Piera, el primer tomo de Playa Girn: derrota del imperialismo (al cuidado de Edmundo Desoes, Ambrosio Fornet y Lisandro Otero), el Libro de Rolando (recopilacin de los poemarios de Rolando Escard), Toda la poesa de Pablo Armando Fernndez, La seiba de Oscar Hurtado y La bsqueda de Jaime Sarusky. Incluso, haba conseguido los derechos de la francesa Gallimard para traducir obras de su catlogo. A Lunes se le atribuye una campaa de terrorismo cultural contra Jos Lezama Lima y el grupo Orgenes, extendindose al magazine los ataques literarios que les hicieran desde sus pginas Enrique Berros, Antn Arrufat, Jos lvarez Baragao y Heberto Padilla. Ataques que en verdad desbordaron hacia lo poltico: Arrufat en su texto “Idea de la Revolucin” [n. 35] llega a plantear que la generacin de Orgenes con “su quietismo, su posicin aristocrtica, su catolicismo esttico” fue la ms alta y ltima expresin ideolgica de las clases adineradas prerrevolucionarias; a la vez que Padilla en el artculo “La poesa en su lugar” [n. 38] explica la frase de Lezama: “un pas frustrado en lo esencial poltico puede hallar virtudes y expresiones por otros cotos de mayor realeza” con el rechazo a “participar en el drama de su pas y de su tiempo”. No obstante, no debe dejarse fuera de esta ecuacin el que Lezama Lima publicara en Lunes ms de diez veces, nmero de colaboraciones superior al de escritores muy cercanos al magazine como Jaime Sarusky y Fausto Canel; o que uno de sus integrantes, Oscar Hurtado, intentara abrir los ojos de los lectores con la sentencia: “Muchos detractores ha tenido Lezama; pero ninguno lo ha hecho mejor. Ni tan siquiera igual” [n. 76]; ni que en la encuesta a veintiocho intelectuales acerca de los diez mejores libros cubanos de todos los tiempos, cuatro miembros de Lunes : Arrufat, Pablo Armando, Hurtado y Piera, incluyeran en sus listas un libro de Lezama Lima, y que en el balance general “Los 10 entre los 10” terminaran figurando Enemigo rumor de Lezama y En la calzada de Jess del Monte de Eliseo Diego, con siete votos cada uno. Tambin pervive el criterio de que Lunes de Revolucin silenci a Alejo Carpentier, ridiculiz a Nicols Guilln y atac a Ramiro Guerra y Alicia Alonso. Ello no es ms que la herencia de las afirmaciones injustificadas puestas a rodar entonces por Alfredo Guevara y recogidas en su carta del 1 de julio de 1960 al presidente de la Repblica Osvaldo Dortics, bajo el ttulo “Qu unidad pueden defender?” Sobra decir que el prestigio de Carpentier fue siempre

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incuestionable al menos en las pginas del magazine no solo porque all aparecieran sus trabajos “La msica popular cubana factor de afirmacin nacional” [n. 40], “En torno a los orgenes de la msica cubana” [n. 87] y “El teatro cubano bufo” [n. 101) o su elogio a Bertilln 166 como miembro del jurado que entreg el premio de novela Casa de las Amricas a Jos Soler Puig [n. 47], sino por el peso intelectual que en la publicacin concedan a una opinin suya, al punto de acudir a l en cada una de sus encuestas: “Por qu me gusta y no me gusta Lunes ?” [n. 52], “Qu libros tratara usted de salvar?” –ante una biblioteca personal amenazada de por la bomba atmica, un rayo o la polilla– [n. 64], las dos preguntas lanzadas con vistas al Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas de Cuba [n. 110] y “Los diez mejores libros cubanos” [n. 126]. En cuanto a Guilln, Alfredo Guevara no aluda al perfil de su rostro portada del nmero 16 de Lunes ni a la entrevista realizada por Roberto Branly, sino al voto particular de Virgilio Piera – parte del jurado de poesa del concurso Casa de las Amricas de 1960–, donde este revel que su compaero Guilln haba optado por un libro de alto compromiso social como Y Dios trajo la sombra de Jorge Enrique Adoum frente a uno de mayor eficacia potica como Poesa, Revolucin del ser de Jos lvarez Baragao [n. 47]. Es preciso destacar que en su momento ningn otro medio respald ms al conjunto de Danza Moderna fundado por Ramiro Guerra en 1959 que Lunes de Revolucin Sobresale entre el amplio acompaamiento que se le hizo, el reflejo del Festival Internacional de Ballet celebrado en marzo de 1960, con suficientes fotografas tomadas por Mayito, Korda, Ral Martnez y Ernesto Fernndez; una entrevista de Arrufat a Guerra, el elogio de Calvert Casey a la labor del Teatro Nacional y el artculo de Guillermo Cabrera Infante “Ballet de Cuba” que deca: “ Mulato de Ramiro Guerra, es un gran momento de la escena cubana, como puede serlo Electra Garrig vista por Morn, o los cantos litrgicos lucumes de Argeliers Len o Fernando Ortiz. Todo aqu es autntico y todo est creado, todo parece nuevo, y todo ha estado ante nuestros ojos todos los das” [n. 53]. Si bien es cierto que en “Ballet de Cuba” Cabrera Infante advirti en la pieza de Alicia Alonso El despertar “el peligro de la falsedad en el tono, de lo grandilocuente sobre lo vaco”, sigui su escrito de otros dos trabajos sin firmar que no escatiman elogios a la bailarina y que hoy es

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posible reconocrselos porque en el primero, “El camino est en Mulato ”, el autor se denomina a s mismo “El cronista”, recurso que Cabrera Infante utilizaba desde su crtica de cine en Carteles ; y en el segundo, el que escribe revela haberla conocido “en los das difciles de la Tirana”, “un medioda de sol violento”; y de ese encuentro quedan las fotos tomadas por Jesse Fernndez de Alicia en puntas de pie junto a la orilla de la playa a inicios de 1958, a raz de un fotorreportaje sobre ella encargado por Life en Espaol En “Un perfil de Alicia”, Cabrera Infante conclua: “As, ella es el triunfo de la voluntad, demostrando cada da que el talento, el genio, la bondad artstica no es un don divino, ni predestinacin de la naturaleza o de la Providencia, sino casi siempre el xito del trabajo sobre la indolencia, del poder de la voluntad contra la debilidad del carcter: Alicia es una gran ballerina porque quiere” [n. 53]. Ha llegado hasta el presente una idea tergiversada de Lunes que lo dota de una aureola incompatible con su carcter de suplemento del rgano del Movimiento 26 de Julio. Al arribar el magazine a su nmero 100 en marzo de 1961, su editorial aclaraba: “ Lunes surgi con la Revolucin y si ha intentado ser portavoz de las expresiones culturales cubanas, es gracias a la Revolucin”. Si algo no dej de hacer el suplemento en sus apenas tres aos de existencia fue acompaar el proceso revolucionario: prepar una edicin sobre la Reforma Agraria [n. 10]; un especial aparecido un domingo a la efemride del 26 de Julio [n. 19]; cubri la Exposicin Sovitica de Arte, Industria y Cultura de febrero de 1960 [n. 46] y el sabotaje al vapor La Coubre en el Muelle del Arsenal [n. 49 extra], cuyo editorial planteaba la postura de sus colaboradores: “En fin, un compromiso que no se detiene ante nada y que est dispuesto a defender con las armas nuestra posicin, nuestra visin de las cosas, nuestra razn de existir, de poder volver maana, en una Cuba libre y feliz, regresar al verso, a la novela, a la obra de arte”; conmemor el Primero de Mayo [n. 57] y el sptimo aniversario del asalto al Cuartel Moncada [n. 69]; dio seguimiento a la estancia de Fidel Castro en Naciones Unidas en septiembre de 1960 [n. 79]; pas revista al desfile del primero de enero de 1961 [n. 89]; y a raz de Playa Girn [ns. 104 105 y 106 107], fungieron como corresponsales de guerra Heberto Padilla, Luis Agero, Guillermo Cabrera Infante, Pablo Armando Fernndez, Walterio Carbonell, Roberto Fernndez Retamar, Ambrosio Fornet, Lisandro Otero, Oscar Hurtado, Calvert Casey, Fayad Jams, Fausto Canel y Rine Leal.

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En esos primeros aos de la Revolucin las polmicas en el terreno cultural eran manifestacin de la lucha por el poder poltico de posiciones ideolgicas encontradas. En la pugna entre Carlos Franqui, fundador y director del diario Revolucin y Alfredo Guevara, creador y presidente del ICAIC, el corto documental PM de los jvenes cineastas Orlando Jimnez Leal y Sab Cabrera Infante que financiara Lunes fue el pretexto para desencadenar el enfrentamiento. PM centraba su atencin en la espontaneidad nocturna de los habaneros en distintos bares de la ciudad, sin dar cuenta del hecho histrico: la preparacin combativa de los cubanos con vistas a una inminente agresin militar por parte de Estados Unidos. La negativa de la Comisin de Estudio y Clasificacin de Pelculas adscrita al ICAIC de exhibir la pelcula en los cines y la confiscacin de la cinta –aun despus de su estreno en el espacio televisivo Lunes de Revolucin en Televisin –, propici el debate abierto acerca de la libertad cultural en la sociedad socialista, que terminara con las Palabras a los intelectuales pronunciadas por Fidel Castro en junio de 1961 en la Biblioteca Nacional y la certeza de la desaparicin inminente de Lunes Pero un antecedente de PM lo encontramos casi un ao antes, en marzo de 1960, en el nmero del magazine celebrando el carnaval de La Habana. Las fotografas de Mayito Garca Joya pueden seguirse como el fotograma de una pelcula impresa en papel gaceta, acompaadas por las vietas, no de Cabrera Infante, sino de su heternimo G. Can. El auspicio de PM y aquel nmero 50 del suplemento se puede interpretar como la bsqueda de Lunes de eso que segn Louis Ferdinand Cline asusta tanto a todos y se encuentra solo al final de la noche: el lmite de cada ser humano, donde reconoce el poco control que tiene sobre sus circunstancias y el vaco que lo rodea. Muchos han calificado a PM como una obra intrascendente, a lo sumo destacable como un ejercicio experimental de free cinema o por ser el nico documento flmico existente del afamado timbalero Chori, pero tal criterio responde al visionaje del corto de una manera aislada. El verdadero valor de PM se comprende cuando se contrasta con la solemnidad de los documentales realizados por el ICAIC por esa misma fecha, que recogan no un documento de la cotidianidad de las personas, sino una actuacin. Pero lo nico absoluto es que todo es relativo. Y como broma nos queda que el resto de ese nmero homenajeara a Albert Einstein bajo la gua de Oscar Hurtado, con abundantes imgenes del cientfico y la grafa de su E=MC2, la explicacin de sus aportes y hasta una conversacin sostenida entre el genio y Tagore. Los

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textos con los que Can acompaara las fotos de Mayito –uno de ellos reaparecera en Tres tristes tigres –, casi al final, aseguraban: “Todo se acaba: el carnaval se acaba, el reportaje se acaba, la vida se acaba, se acaba el acabose”. En Lunes se percibe el afn de esa generacin de jvenes artistas ya formados al triunfo de la Revolucin por encontrar una respuesta total al asunto de la posicin del intelectual en la nueva sociedad. Siempre propiciaron la discusin en este sentido. En el encuentro sostenido con Jean Paul Sartre [n. 51], Fausto Mas quiso esclarecer si el compromiso del escritor se refera a la significacin de su pensamiento o de su obra o a su filiacin poltica; mientras que Lisandro Otero dirigi sus preguntas al tema del realismo socialista y su efecto en la Unin Sovitica, partiendo de la duda de “por qu el realismo produce mejores obras en los pases que no poseen un rgimen socialista”. En otra cita, la de los amigos de Lunes con Pablo Neruda [n. 88], seran Jaime Sarusky y Virgilio Piera quienes plantearon al poeta chileno las preguntas ms difciles, el primero indagando sobre cmo combatir el dogmatismo literario, y el segundo buscando precisar acerca de la libertad de creacin en la Unin Sovitica. Quizs el ms difano interlocutor de Lunes en este asunto fue el poeta turco Nazim Hikmet, quien a la vez transmitira en su dilogo una mayor confianza: “para un escritor honesto, no hay conflicto que no se pueda tratar, es decir, no hay conflicto que sea malo para la Revolucin, o bien que no se deba tratar” [n. 109]. El desenlace de Lunes de Revolucin fue un aborto en el que la cultura cubana result la principal perjudicada. Nunca como entonces en Cuba tanta cultura lleg a tanta gente, ni el “pueblo”, ese conjunto inabarcable en nombre de la cual surgen de vez en cuando terribles defensores, tuvo mayor contacto con su tiempo y con las manifestaciones culturales de su pas. A la misma vez, en una sociedad que daba los pasos de la cubana, Lunes no poda seguir existiendo, o en tal caso, habra venido a menos. Por eso es mejor recordarlo en su rebelda hasta ltimo momento, al estamparle a aquella edicin del 6 de noviembre de 1961 dedicada por entero a Pablo Picasso, como nica ordenacin, ese “nmero final”. Nazim Hikmet, dirigindose a los integrantes del magazine lanz el vaticinio de que para 1971 Lunes llegara en Cuba a un nmero diez veces mayor de lectores y que en todos los pueblos de la Isla conoceran el nombre de sus colaboradores. Hoy sabemos de sobra que no fue as. Que

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ni siquiera la proyectada antologa Lo mejor de Lunes que recogera una seleccin de cuentos, poemas, ensayos y artculos aparecidos en el magazine vio la luz. Cincuenta aos ms tarde, el que en estos momentos el lector se acerque al final de estas lneas, y pueda ya, sin ms interrupcin, empezar a leer la primera de esas ciento veintinueve entregas, fechada un 23 de marzo de 1959: “Nosotros, los de Lunes de Revolucin …”, nos hace convenir que Hikmet en verdad s era un sabio turco, y que despus de todo, no pec de optimista. Carlos Velazco



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Viaje al final de Lunes Lunes de Revolucin es todo un caso, y el trmino “caso” por lo general implica un matrimonio con su pareja “aparte”. Tal definicin: la de “caso aparte”, sirve de camuflaje eufemstico a la verdadera caracterstica que acompa a Lunes desde su surgimiento en 1959 hasta su clausura en 1961, y que desde entonces lo ha perseguido hasta el presente: “problemtico”. De Lunes de Revolucin nunca se ha podido debatir con la sinceridad con la que se suelen abordar la Revista de Avance o las archienfrentadas Orgenes y Cicln Ante Lunes siempre habr la obligacin de tomar partido, o como titulara el magazine muchos de sus editoriales: “una posicin”. Sobre todo si se tiene en cuenta que, posteriormente, cuando no se le borr, se rebaj su importancia al punto de la sucesiva omisin. Durante dcadas fue una moda hablar mal de Lunes de Revolucin “S, los de Lunes …” era casi un estigma que persigui a sus principales colaboradores. Al menos dos generaciones siguientes se han acercado por primera vez al magazine escuchando repetir antes frases hechas como “los de Lunes fueron malos” o “ Lunes hizo mucho dao”, a modo de advertencia o consejo de andarse con cuidado. La posibilidad que ofrece la Biblioteca Nacional de Cuba Jos Mart de revisar la coleccin completa del magazine representa el principio del fin de una falsa reputacin deudora de un pensamiento reducido, esquemtico y hasta cnico. El lector, capaz ahora de palpar sus nmeros, hojearlos y escrutarlos a su antojo, experimentar al fin la libertad de poder hacer una pregunta retrica: Cul fue el dao de Lunes de Revolucin ? Ciertos esquemas aberrados imponen moldes prefijados. As, el conocimiento del rol de figura tutelar que jug Virgilio Piera en Lunes y la vinculacin previa de varios de los del equipo con Cicln suele inducir a establecer una continuidad demasiado directa y a sacar de esta una lnea de paternidad que le enlaza a Lunes como descendiente. Para apoyarlo, a veces se agrega, junto a las funciones de director de Guillermo Cabrera Infante y de subdirector de Pablo Armando Fernndez –cargos que se reflejaron por vez primera en el magazine en su nmero 29 del mes de octubre de 1959–, el nombre de Virgilio Piera, el cual nunca figur en el machn salvo cuando corri a cargo de “ Lunes de Revolucin en Camagey” [n. 77] en septiembre de 1959 o

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en las salidas de diciembre de 1960 y febrero de 1961 [ns. 85 y 95] copadas casi en su totalidad por la seccin fija “A partir de cero”, de la que se que encargaba. Lunes representaba, representa algo ms. Surgi de las pginas de Revolucin donde se haban alternado entre enero y marzo de 1959 tres espacios culturales: las pginas “Dos”, “Nueva Generacin” (que recuperaba el nombre de una revista fundada en 1949 por Carlos Franqui con el apoyo del entonces director de Cultura Ral Roa) y “R/en el Arte/en la Literatura/R”. Como suplemento del rgano del Movimiento 26 de Julio, Lunes tena esa caracterstica de publicacin dentro de otra, con la relativa independencia que le corresponda. No puede obviarse una lectura paralela magazine y Revolucin No solo porque en el machn del diario se incluyera junto a los cargos de director: Carlos Franqui, subdirector: Euclides Vzquez Candela, administrador: Vicente Bez (Mateo) y director artstico: Ithiel Len, al “Director de Lunes de Revolucin ”: Guillermo Cabrera Infante; sino porque en el peridico se suelen encontrar numerosas aclaraciones y comentarios que demuestran su vinculacin a una plataforma ideolgica y a intereses polticos especficos del diario. El 4 de mayo de 1959, junto al nmero 8 de Lunes que inclua el ensayo “Panam en la encrucijada” de Rafael Valds Morale, una breve nota de igual ttulo en la portada de Revolucin lo calificaba de “notable examen interesante” de la situacin panamea, pero adverta: “contiene formulaciones y establece perspectivas de desarrollo de nuestra revolucin que no coinciden con el criterio de nuestro peridico, ni con los planes del Gobierno revolucionario”. Tambin poco antes del nmero 37, a fines de noviembre de ese ao, el diario recomendaba en la primera plana: “Lea en el prximo Lunes de Revolucin el final del libro La gangrena testimonio valiente de los patriotas argelinos torturados por la polica francesa, con fotos exclusivas de Prensa Latina; as como el artculo del poeta haitiano Ren Depestre En Hait: la poesa fuera de ley, comentario sobre la detencin del poeta Jean F. Brierre por los esbirros del dictador Duvalier, y otros interesantes trabajos”. Tambin sola leerse junto al cabezal de Revolucin : “Pida al vendedor la edicin especial de Lunes de Revolucin ” o el anuncio de la inmediata salida de “A Cuba con Amor” –nico Lunes en papel cromo y con todas sus pginas a color– catalogado de un “bello presente de la primera Navidad revolucionaria”. Se previ asimismo en Revolucin las sucesivas entregas del 24 y 31 de julio y el 7 de agosto de 1961 dedicadas a Laos [n. 115],

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Vietnam [n. 116] y la Repblica Popular Democrtica de Corea [n. 117], respectivamente. El conjunto sera rebautizado por los miembros del magazine –quizs por el maniqueo modo con que exponan las contradicciones de los procesos histricos de esos pases– como los “nmeros agnicos”.1 Pero para un mayor conocimiento de Lunes no hay mejor estrategia que leer con cuidado el magazine examinar cada pulgada de sus pginas: notas de presentacin, imgenes, pies de grabados, cartas de los lectores, sus espacios en blanco, incluso; por lo general, lo que a primera vista podra parecer aadidura, suele revelarnos ms informacin que la mucha que nos han aportado hasta ahora las descripciones de los ndices de Elena Girldez (terminado en 1977 para la Biblioteca Nacional) y William Luis (en su libro Lunes de Revolucin. Literatura y cultura en los primeros aos de la Revolucin Cubana ) o la investigacin de Ibis Rosquete y Ricardo Moreno ( "rbita de Lunes ). Virgilio Piera, demostrando su atenta lectura de Proust, denominaba el “cogollito” al equipo responsable de la publicacin y Humberto Arenal optaba por una manera ms clara, se refera a los que “ramos definidamente de la gente de Lunes ”. El grupo inclua a Guillermo Cabrera Infante, Pablo Armando Fernndez, Heberto Padilla, Jos lvarez Baragao, Rine Leal, Antn Arrufat –encargado del nmero sobre Isla de Pinos [n. 80]–, Calvert Casey –quien junto a Saul Landau organiz la “Anatoma del imperialismo” [n. 81]–, Oscar Hurtado –responsable de los homenajes a Jos Ral Capablanca [n. 86] y Roberto Diago [n. 97]–, adems de otros escritores cercanos como Lisandro Otero –coordinador de la entrega dedicada al arte del siglo XIX cubano y a las luchas estudiantiles en Cuba [n. 84]–, Ambrosio Fornet –que organiz los ejemplares acerca de Yugoslavia [n. 78] y la actualidad del continente africano [n. 82], Edmundo Desnoes, Fausto Mas, Jaime Sarusky y Luis Agero. Lunes de Revolucin nunca dej de prestar especial atencin al cine. Desde sus primeros momentos recogi el texto narrativo del documental Esta tierra nuestra tambin de la autora del director Toms Gutirrez Alea [n. 15]; el ensayo de Faustino Canel –quien en lo adelante acortara su nombre a “Fausto”– acerca de Juan Antonio Bardem [n. 17], o la portada con el predominante rostro de Boris Karloff en su interpretacin de Frankenstein con el ttulo de “El 1 Estos tres nmeros se atribuyen a la decisin de Ithiel Len, aunque este aparezca registrado solo como encargado de la edicin del 116 (junto a Ren Depestre) y la del 117.

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rostro del Horror” [n. 21]. Siendo ms recordado “ Lunes va a al cine” [n. 94], con la memorable portada de Jos Lucci: el boleto rojizo y roto de entrada a una sala oscura, nmero al cuidado de Fausto Canel y Nstor Almendros –quien ya haba dado a conocer en Lunes su entrevista a Cesare Zavattini [n. 44] y sus “Orientaciones para un cine experimental cubano” [n. 53]–. Ambos reunieron importantes firmas extranjeras como Gideon Bachman, Dalton Trumbo, Georges Sadoul, Arthur Miller, Simone de Beauvoir, Lionel Rogosin, Andr Bazin y James Agee junto a varios de los integrantes del Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematogrficos (ICAIC): Julio Garca Espinosa, Alfredo Guevara, Ramn F. Suarez, Gutirrez Alea y Ral Rodrguez. Jos Lucci diseara otras dos portadas correspondientes a las entregas 101 y 110, de abril y junio de 1961, denominada la primera de ellas “ Lunes va al Teatro”. El dramaturgo Carlos Felipe remitira al mes siguiente una carta al magazine : “Puede afirmarse que no ha existido en Cuba, una organizacin publicitaria ms generosa en el tratamiento de los temas teatrales que el peridico Revolucin en su esperado Suplemento de los lunes…” [n. 111] Basta sealar la constante atencin a la escena cubana por parte de figuras como Virgilio Piera, Rine Leal, Calvert Casey y Matas Montes Huidobro, y el que all se dieran a conocer piezas como Aire fro [ns. 2, 9 y 11] y El flaco y el gordo [n. 25], La taza de caf de Rolando Ferrer [n. 30] y los noveles Abelardo Estorino, Nicols Dorr y Gerardo Fulleda Len. No pocas “faltas” se le sealan de manera recurrente a Lunes de Revolucin Llama la atencin que una voluntad de pluralidad que se propuso actualizar a Cuba en el pensamiento contemporneo, Jos Antonio Portuondo la interpretase como una tendencia a la anarqua: “Tan pronto apareca un nmero existencialista como uno prosovitico. Era algo catico”, se quejaba.2 El balance hoy es que la coleccin de Lunes bien puede leerse como una antologa de la cultura cubana y de su tiempo. Visto entonces, Lunes sobrepas sus funciones de suplemento cultural. Visto hoy, evidenci una comprensin ms total del trmino “cultura”, implicndose tambin en los aspectos sociales, polticos y econmicos tanto de Cuba como de su momento: fue tildado de “trotskista” la ocasin en que hizo coincidir el “Discurso pidiendo la condena del Rey” de Saint Just, el “Manifiesto comunista” de Marx y Engels, “La Revolucin rusa” de Trotski 2 En Roberto Prez Len: Tiempo de Cicln Ediciones Unin, La Habana, 1995, pg. 89.

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y “Por un arte independiente” de Breton [n. 3]; abord la Reforma Agraria en Cuba y propuso un anlisis de las experiencias de los kibutz en Israel [ns. 14 y 15]; dedic un nmero a “Puerto Rico: territorio esclavo de Amrica” [n. 67]; su acercamiento a Repblica Espaola incluy trabajos de George Orwell, Andr Malraux y Arthur Koestler [n. 68]; atendi muy de cerca la situacin argelina –recurdese la entrevista a Alfred Berenguer de Heberto Padilla: “La voz de Argelia Libre” [n. 32]–; y en el encuentro con los escritores invitados como jurados al segundo concurso Casa de las Amricas en marzo de 1961 –Luis Cardoza y Aragn, Juan Jos Arreola, Jos Bianco, Elvio Romero– la conversacin vers sobre la actualidad poltica latinoamericana [n. 98]. La tirada del tabloide lleg a alcanzar los doscientos cincuenta mil ejemplares que sacaba el diario los lunes, garantizndose un pblico masivo sin precedentes que pudo apreciar en sus cubiertas la obra plstica de Luis Martnez Pedro [n. 37], Carlos Enrquez [n. 92], Antonia Eiriz [ns. 84 y 104 105], Ren Portocarrero [n. 98], Ral Milin [n. 99] y Guido Llins [n. 102]; que conoci otra manera de mirar la realidad a partir de los ngulos de Alberto Korda, Mayito Garca Joya, Ernesto y Jesse Fernndez, Harry Tanner, Osvaldo Salas, Nstor Almendros, Liborio Noval, Jos Agraz, Orlando Jimnez Leal, Bob Taber y Leroy McLuckas; que lea los resmenes de exposiciones que haca desde Pars un joven corresponsal llamado Severo Sarduy; que experiment la novedosa grfica que impusieron los sucesivos directores artsticos: Jacques Brout, Tony vora, Guerrero, Ral Martnez –y a intervalos Miguel (Fernndez) Cutillas–, quienes lo mismo utilizaban la icnica “R” roja de “Revolucin” para iniciar la palabra “Rumana” que para voltearla noventa y ciento ochenta grados. Ya para noviembre de 1961, Lunes haba hecho llegar a un pblico mayoritario a Eugne Ionesco, Albert Camus, Natanahel West, Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov, Alain Robbe Grillet, Nathalie Sarrauthe, Simone de Beauvoir, Octavio Paz, Fernando Bentez, Juan Rulfo, Juan Jos Arreola, Carlos Fuentes; a la beat generation : Kerouac, Spellman, Schleifer; a los principales escritores negros norteamericanos: Richard Gibson, James Baldwin, Harold Cruse, John Henrik Clarke, Langston Hughes, Julian Mayfield, Marguerite Angelos. Su editorial, Ediciones R, haba publicado los volmenes Cuba ZDA de Lisandro Otero, Poesa, Revolucin del ser de Baragao, As en la paz como en la guerra de Cabrera Infante, Sartre visita a Cuba Teatro

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completo de Virgilio Piera, el primer tomo de Playa Girn: derrota del imperialismo (al cuidado de Edmundo Desoes, Ambrosio Fornet y Lisandro Otero), el Libro de Rolando (recopilacin de los poemarios de Rolando Escard), Toda la poesa de Pablo Armando Fernndez, La seiba de Oscar Hurtado y La bsqueda de Jaime Sarusky. Incluso, haba conseguido los derechos de la francesa Gallimard para traducir obras de su catlogo. A Lunes se le atribuye una campaa de terrorismo cultural contra Jos Lezama Lima y el grupo Orgenes, extendindose al magazine los ataques literarios que les hicieran desde sus pginas Enrique Berros, Antn Arrufat, Jos lvarez Baragao y Heberto Padilla. Ataques que en verdad desbordaron hacia lo poltico: Arrufat en su texto “Idea de la Revolucin” [n. 35] llega a plantear que la generacin de Orgenes con “su quietismo, su posicin aristocrtica, su catolicismo esttico” fue la ms alta y ltima expresin ideolgica de las clases adineradas prerrevolucionarias; a la vez que Padilla en el artculo “La poesa en su lugar” [n. 38] explica la frase de Lezama: “un pas frustrado en lo esencial poltico puede hallar virtudes y expresiones por otros cotos de mayor realeza” con el rechazo a “participar en el drama de su pas y de su tiempo”. No obstante, no debe dejarse fuera de esta ecuacin el que Lezama Lima publicara en Lunes ms de diez veces, nmero de colaboraciones superior al de escritores muy cercanos al magazine como Jaime Sarusky y Fausto Canel; o que uno de sus integrantes, Oscar Hurtado, intentara abrir los ojos de los lectores con la sentencia: “Muchos detractores ha tenido Lezama; pero ninguno lo ha hecho mejor. Ni tan siquiera igual” [n. 76]; ni que en la encuesta a veintiocho intelectuales acerca de los diez mejores libros cubanos de todos los tiempos, cuatro miembros de Lunes : Arrufat, Pablo Armando, Hurtado y Piera, incluyeran en sus listas un libro de Lezama Lima, y que en el balance general “Los 10 entre los 10” terminaran figurando Enemigo rumor de Lezama y En la calzada de Jess del Monte de Eliseo Diego, con siete votos cada uno. Tambin pervive el criterio de que Lunes de Revolucin silenci a Alejo Carpentier, ridiculiz a Nicols Guilln y atac a Ramiro Guerra y Alicia Alonso. Ello no es ms que la herencia de las afirmaciones injustificadas puestas a rodar entonces por Alfredo Guevara y recogidas en su carta del 1 de julio de 1960 al presidente de la Repblica Osvaldo Dortics, bajo el ttulo “Qu unidad pueden defender?” Sobra decir que el prestigio de Carpentier fue siempre

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incuestionable al menos en las pginas del magazine no solo porque all aparecieran sus trabajos “La msica popular cubana factor de afirmacin nacional” [n. 40], “En torno a los orgenes de la msica cubana” [n. 87] y “El teatro cubano bufo” [n. 101) o su elogio a Bertilln 166 como miembro del jurado que entreg el premio de novela Casa de las Amricas a Jos Soler Puig [n. 47], sino por el peso intelectual que en la publicacin concedan a una opinin suya, al punto de acudir a l en cada una de sus encuestas: “Por qu me gusta y no me gusta Lunes ?” [n. 52], “Qu libros tratara usted de salvar?” –ante una biblioteca personal amenazada de por la bomba atmica, un rayo o la polilla– [n. 64], las dos preguntas lanzadas con vistas al Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas de Cuba [n. 110] y “Los diez mejores libros cubanos” [n. 126]. En cuanto a Guilln, Alfredo Guevara no aluda al perfil de su rostro portada del nmero 16 de Lunes ni a la entrevista realizada por Roberto Branly, sino al voto particular de Virgilio Piera – parte del jurado de poesa del concurso Casa de las Amricas de 1960–, donde este revel que su compaero Guilln haba optado por un libro de alto compromiso social como Y Dios trajo la sombra de Jorge Enrique Adoum frente a uno de mayor eficacia potica como Poesa, Revolucin del ser de Jos lvarez Baragao [n. 47]. Es preciso destacar que en su momento ningn otro medio respald ms al conjunto de Danza Moderna fundado por Ramiro Guerra en 1959 que Lunes de Revolucin Sobresale entre el amplio acompaamiento que se le hizo, el reflejo del Festival Internacional de Ballet celebrado en marzo de 1960, con suficientes fotografas tomadas por Mayito, Korda, Ral Martnez y Ernesto Fernndez; una entrevista de Arrufat a Guerra, el elogio de Calvert Casey a la labor del Teatro Nacional y el artculo de Guillermo Cabrera Infante “Ballet de Cuba” que deca: “ Mulato de Ramiro Guerra, es un gran momento de la escena cubana, como puede serlo Electra Garrig vista por Morn, o los cantos litrgicos lucumes de Argeliers Len o Fernando Ortiz. Todo aqu es autntico y todo est creado, todo parece nuevo, y todo ha estado ante nuestros ojos todos los das” [n. 53]. Si bien es cierto que en “Ballet de Cuba” Cabrera Infante advirti en la pieza de Alicia Alonso El despertar “el peligro de la falsedad en el tono, de lo grandilocuente sobre lo vaco”, sigui su escrito de otros dos trabajos sin firmar que no escatiman elogios a la bailarina y que hoy es

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posible reconocrselos porque en el primero, “El camino est en Mulato ”, el autor se denomina a s mismo “El cronista”, recurso que Cabrera Infante utilizaba desde su crtica de cine en Carteles ; y en el segundo, el que escribe revela haberla conocido “en los das difciles de la Tirana”, “un medioda de sol violento”; y de ese encuentro quedan las fotos tomadas por Jesse Fernndez de Alicia en puntas de pie junto a la orilla de la playa a inicios de 1958, a raz de un fotorreportaje sobre ella encargado por Life en Espaol En “Un perfil de Alicia”, Cabrera Infante conclua: “As, ella es el triunfo de la voluntad, demostrando cada da que el talento, el genio, la bondad artstica no es un don divino, ni predestinacin de la naturaleza o de la Providencia, sino casi siempre el xito del trabajo sobre la indolencia, del poder de la voluntad contra la debilidad del carcter: Alicia es una gran ballerina porque quiere” [n. 53]. Ha llegado hasta el presente una idea tergiversada de Lunes que lo dota de una aureola incompatible con su carcter de suplemento del rgano del Movimiento 26 de Julio. Al arribar el magazine a su nmero 100 en marzo de 1961, su editorial aclaraba: “ Lunes surgi con la Revolucin y si ha intentado ser portavoz de las expresiones culturales cubanas, es gracias a la Revolucin”. Si algo no dej de hacer el suplemento en sus apenas tres aos de existencia fue acompaar el proceso revolucionario: prepar una edicin sobre la Reforma Agraria [n. 10]; un especial aparecido un domingo a la efemride del 26 de Julio [n. 19]; cubri la Exposicin Sovitica de Arte, Industria y Cultura de febrero de 1960 [n. 46] y el sabotaje al vapor La Coubre en el Muelle del Arsenal [n. 49 extra], cuyo editorial planteaba la postura de sus colaboradores: “En fin, un compromiso que no se detiene ante nada y que est dispuesto a defender con las armas nuestra posicin, nuestra visin de las cosas, nuestra razn de existir, de poder volver maana, en una Cuba libre y feliz, regresar al verso, a la novela, a la obra de arte”; conmemor el Primero de Mayo [n. 57] y el sptimo aniversario del asalto al Cuartel Moncada [n. 69]; dio seguimiento a la estancia de Fidel Castro en Naciones Unidas en septiembre de 1960 [n. 79]; pas revista al desfile del primero de enero de 1961 [n. 89]; y a raz de Playa Girn [ns. 104 105 y 106 107], fungieron como corresponsales de guerra Heberto Padilla, Luis Agero, Guillermo Cabrera Infante, Pablo Armando Fernndez, Walterio Carbonell, Roberto Fernndez Retamar, Ambrosio Fornet, Lisandro Otero, Oscar Hurtado, Calvert Casey, Fayad Jams, Fausto Canel y Rine Leal.

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En esos primeros aos de la Revolucin las polmicas en el terreno cultural eran manifestacin de la lucha por el poder poltico de posiciones ideolgicas encontradas. En la pugna entre Carlos Franqui, fundador y director del diario Revolucin y Alfredo Guevara, creador y presidente del ICAIC, el corto documental PM de los jvenes cineastas Orlando Jimnez Leal y Sab Cabrera Infante que financiara Lunes fue el pretexto para desencadenar el enfrentamiento. PM centraba su atencin en la espontaneidad nocturna de los habaneros en distintos bares de la ciudad, sin dar cuenta del hecho histrico: la preparacin combativa de los cubanos con vistas a una inminente agresin militar por parte de Estados Unidos. La negativa de la Comisin de Estudio y Clasificacin de Pelculas adscrita al ICAIC de exhibir la pelcula en los cines y la confiscacin de la cinta –aun despus de su estreno en el espacio televisivo Lunes de Revolucin en Televisin –, propici el debate abierto acerca de la libertad cultural en la sociedad socialista, que terminara con las Palabras a los intelectuales pronunciadas por Fidel Castro en junio de 1961 en la Biblioteca Nacional y la certeza de la desaparicin inminente de Lunes Pero un antecedente de PM lo encontramos casi un ao antes, en marzo de 1960, en el nmero del magazine celebrando el carnaval de La Habana. Las fotografas de Mayito Garca Joya pueden seguirse como el fotograma de una pelcula impresa en papel gaceta, acompaadas por las vietas, no de Cabrera Infante, sino de su heternimo G. Can. El auspicio de PM y aquel nmero 50 del suplemento se puede interpretar como la bsqueda de Lunes de eso que segn Louis Ferdinand Cline asusta tanto a todos y se encuentra solo al final de la noche: el lmite de cada ser humano, donde reconoce el poco control que tiene sobre sus circunstancias y el vaco que lo rodea. Muchos han calificado a PM como una obra intrascendente, a lo sumo destacable como un ejercicio experimental de free cinema o por ser el nico documento flmico existente del afamado timbalero Chori, pero tal criterio responde al visionaje del corto de una manera aislada. El verdadero valor de PM se comprende cuando se contrasta con la solemnidad de los documentales realizados por el ICAIC por esa misma fecha, que recogan no un documento de la cotidianidad de las personas, sino una actuacin. Pero lo nico absoluto es que todo es relativo. Y como broma nos queda que el resto de ese nmero homenajeara a Albert Einstein bajo la gua de Oscar Hurtado, con abundantes imgenes del cientfico y la grafa de su E=MC2, la explicacin de sus aportes y hasta una conversacin sostenida entre el genio y Tagore. Los

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textos con los que Can acompaara las fotos de Mayito –uno de ellos reaparecera en Tres tristes tigres –, casi al final, aseguraban: “Todo se acaba: el carnaval se acaba, el reportaje se acaba, la vida se acaba, se acaba el acabose”. En Lunes se percibe el afn de esa generacin de jvenes artistas ya formados al triunfo de la Revolucin por encontrar una respuesta total al asunto de la posicin del intelectual en la nueva sociedad. Siempre propiciaron la discusin en este sentido. En el encuentro sostenido con Jean Paul Sartre [n. 51], Fausto Mas quiso esclarecer si el compromiso del escritor se refera a la significacin de su pensamiento o de su obra o a su filiacin poltica; mientras que Lisandro Otero dirigi sus preguntas al tema del realismo socialista y su efecto en la Unin Sovitica, partiendo de la duda de “por qu el realismo produce mejores obras en los pases que no poseen un rgimen socialista”. En otra cita, la de los amigos de Lunes con Pablo Neruda [n. 88], seran Jaime Sarusky y Virgilio Piera quienes plantearon al poeta chileno las preguntas ms difciles, el primero indagando sobre cmo combatir el dogmatismo literario, y el segundo buscando precisar acerca de la libertad de creacin en la Unin Sovitica. Quizs el ms difano interlocutor de Lunes en este asunto fue el poeta turco Nazim Hikmet, quien a la vez transmitira en su dilogo una mayor confianza: “para un escritor honesto, no hay conflicto que no se pueda tratar, es decir, no hay conflicto que sea malo para la Revolucin, o bien que no se deba tratar” [n. 109]. El desenlace de Lunes de Revolucin fue un aborto en el que la cultura cubana result la principal perjudicada. Nunca como entonces en Cuba tanta cultura lleg a tanta gente, ni el “pueblo”, ese conjunto inabarcable en nombre de la cual surgen de vez en cuando terribles defensores, tuvo mayor contacto con su tiempo y con las manifestaciones culturales de su pas. A la misma vez, en una sociedad que daba los pasos de la cubana, Lunes no poda seguir existiendo, o en tal caso, habra venido a menos. Por eso es mejor recordarlo en su rebelda hasta ltimo momento, al estamparle a aquella edicin del 6 de noviembre de 1961 dedicada por entero a Pablo Picasso, como nica ordenacin, ese “nmero final”. Nazim Hikmet, dirigindose a los integrantes del magazine lanz el vaticinio de que para 1971 Lunes llegara en Cuba a un nmero diez veces mayor de lectores y que en todos los pueblos de la Isla conoceran el nombre de sus colaboradores. Hoy sabemos de sobra que no fue as. Que

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ni siquiera la proyectada antologa Lo mejor de Lunes que recogera una seleccin de cuentos, poemas, ensayos y artculos aparecidos en el magazine vio la luz. Cincuenta aos ms tarde, el que en estos momentos el lector se acerque al final de estas lneas, y pueda ya, sin ms interrupcin, empezar a leer la primera de esas ciento veintinueve entregas, fechada un 23 de marzo de 1959: “Nosotros, los de Lunes de Revolucin …”, nos hace convenir que Hikmet en verdad s era un sabio turco, y que despus de todo, no pec de optimista. Carlos Velazco