Revista de la Universidad de Buenos Aires

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Material Information

Title:
Revista de la Universidad de Buenos Aires
Physical Description:
v. :ill. ;27 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Universidad de Buenos Aires
Publisher:
La Universidad,
Place of Publication:
Buenos Aires

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

General Note:
Description based on: t. 41, no. 142 (July/Sept. 1919) Series 1 in 2 parts: Artículos originales; Actos y documentos officiales Vols. for 1904-31 called also año 1-29 and no. 1-158; ser. 4, v. 3-13 (July 1948-53) called also ser. 4, no. 7-18, no. 337-52, and año 44-49.
General Note:
1924-25 in sections 1-8; 1926-31 in sections 3-8.
General Note:
Publication suspended Nov. 1931-June 1943.
General Note:
Text in Spanish with summaries in English and French. Vol. 1-51, 1904-23, in ser. 3, v. 1; ser. 4, v. 1-9, 1947-51, in ser. 4, v. 9 pt. 2. Section 1-2, 1924-25, superseded by the University's Archivos, v. 1, 1926. Universidad de Buenos Aires. Archivos de la Universidad de Buenos Aires (boletín informativo de la Revista de la universidad)

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
All rights reserved by the source institution.
Resource Identifier:
aleph - 21176032
oclc - 01537609
System ID:
AA00013094:00042


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Full Text























REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

DE BUENOS AIRES














REVISTA

DE LA



UNIVERSIDAD

DE BUENOS AIRES

PUBLICADA POR ORDEN DEL CONSEJO SUPERIOR DE LA UNIVERSIDAD




SECRETARIO DE LA DIRECTION
CORIOLANO ALBERINI









Afo XVI. Tomo XLIII.-Articulos originales









BUENOS AIRES
DIRECTION Y ADMINISTRATION
444, VIAMONTE, 444

1919



























lif l I
AMERICE










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

DE BUENOS AIRES











SOBRE LA ORGANIZATION

DE LA


PROTECTION Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA"1



Harto hemos discutido en las diversas secciones de este Con-
greso, sobre los medios de protecci6n al nifio en sus diversas
edades y sobre los distintos organismos capaces de proveer con
mayor eficacia a ese prop6sito de tan grande importancia social.
Salvo divergencias de detalles estamos todos de acuerdo en
lo fundamental.
Sabemos que esa obra de protecci6n debe iniciarse por la
acci6n ejercida sobre la madre, desde antes de ser madre y
adn sobre el padre, procurando que los dos elements de cuya
uni6n ha de nacer el nino, sean sanos, vigorosos, sin taras fi-
sicas ni mentales capaces de transmitirse al hijo; procurando,
ademas que la madre sea atendida durante su embarazo de
manera que su trabajo sea ligero y facil, sin fatigas ni esfuer-
zos, que su alimentaci6n sea racional y suficiente, y que en
los litimos meses, el trabajo propiamente dicho cese por com-
pleto, asegurandosele empero los medios necesarios a su sub-
sistencia y su higiene corporal.

(1) Conferencia dada en session plena del 2? Congress americano del nino (Mon-
tevideo, mayo de 1919), por el doctor Gregorio Araoz Alfaro, president de la dele-
gacion argentina, delegado de la Universidad national de Buenos Aires, etc.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Todos esos preceptos de puericultura preconcepcional, es-
trictamente dependientes de la nueva ciencia euginica que en
todas las naciones civilizadas tiende a reunir en cuerpo de
doctrine y en prescripciones practices los principios que deben
presidir la formaci6n de generaciones sanas y fuertes, iran sin
duda teniendo cada dia mayor acatamiento en nuestros paises
americanos.
Reconocemos unanimemente higienistas y medicos, que la
puericultura debe continuar--una vez nacido el nifio-con los
cuidados adecuados prestados a la madre para salvar a vista,
manteni6ndola sana y apta para amamantar al hijo, primera
condici6n para el crecimiento fisiol6gico de este, y para ase-
gurar a una y otro --durante el period de la lactancia-- la
posibilidad de la vida en com6n y en las condiciones de hi-
giene necesarias para que el hijo crezca sano y fuerte.
No he de insistir sobre los medios y las instituciones que
esta protecci6n, a la vez ejercida sobre la madre y el niflo de
pecho, require, de los cuales hemos hablado reiteradamente
en las diversas secciones y que acabo yo mismo de enumerar
al ocuparme de la Me bastard recorder que para que esa protecci6n sea eficaz
hAcense necesarias leyes y ordenanzas que establezcan el reposo
de la madre durante el embarazo; refugios maternales o asilos
talleres para antes y despuds del parto y maternidades en que
las padres puedan quedar todo el tiempo necesario y donde
sean bien instruidas en los cuidados que deben dar a sus hijos;
asistencia mddica y social a las embarazadas y a las partu-
rientas que por propia voluntad u otras razones, deben quedar
en su domicilio, capitulo principal de asistencia p6blica que
en mi pais esta casi enteramente dejado de lado; dispensarios
de ninos, gotas de leche e institutes de puericultura en que
los nifios sean constantementes vigilados, dirigidos en la ali-
mentaci6n y auxiliados en todo lo que necesiten y las madres,
reiteradamente y practicamente aleccionadas; asilos de nifios
en que el estado crie, segin las normas higidnicas, a los hijos
quedados sin madre o que, por diversas razones, esta no pue-
de amamantar o tener consigo, temporaria o definitivamente;
cunas y asilos maternales para recibir los niiXos durante las
horas de trabajo de las madres; subsidies en dinero y en es-
pecie a las madres pobres que crian sus hijos, etc., etc., sin
contar los hospitals generals y especiales destinados a los
nifios enfermos.









PROTECTION Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA


Faltaria ain un complement indispensable para que esa
proteeci6n a la primer infancia fuera eficaz en lo possible
cuando no pueda hacerse lactancia materna exclusive o cuando
sea precise ya practical la lactancia mixta por la edad del
nifio: la provision de leche higiknicamente irreprochacble y, por
consiguiente, de derivados de leche, mezclas y modificaciones
de la misma que reunan todas las condiciones deseables.
Es este justamente uno de los puntos mas debiles en nues-
tra organizaci6n. Por grades que sean los progress hechos
en material de lecheria, apenas si se Ilega a la buena calidad para
una cantidad minima; la casi totalidad de la leche que consu-
me la poblaci6n es menos que mediocre y en buena parte de-
cididamente mala, inclusive la que se provee a dispensarios,
asilos y hospitals de nifos.
Necesitamos no s61o un legislaci6n y reglamentaci6n prolijas,
sino una policia sanitaria eficaz y energica que aseguren la
salud de las vacas, la pureza de la leche, el ordefie en condi-
clones de limpieza, por lo menos, si no de relative asepsia, la
cuidadosa limpieza de los envases, la refrigeraci6n inmediata
y el transport en frigorificos o por lo menos fuera de la acci6n
del sol, que tan rapidamente altera el product durante nues-
tros largos meses de calor.
Por lo menos, necesitamos exigir tales condiciones a la leche
que ha de suministrarse a los nifios pequefios, los mas sensi-
bles a las mas insignificantes alteraciones de aquella y no hay
duda de que es en la calidad inmensamente superior de ese
alimento que radican en buena parte los buenos resultados
que en los paises del Norte de. Europa y en los Estados Uni-
dos--que en los ultimos afios han extremado los cuidados y
multiplicado sus -se obtienen con diver-
sos procedimientos de lactancia artificial que entire nosotros
fracasan en la gran mayoria de los casos.
No quiero detenerme mas sobre este punto bastando con lo
dicho para un auditorio tan especialmente preparado como el
que me escucha. Sobre esta cuestiin, he insistido muchas
veces en mi pais (1) y creo que no sera possible llegar a la

(1) Ya en un trabajo que presented en 1898 al primer Congreso cientifico latino-
anericano (Etiologia y profilaxis de las infeccioncs gastro intestinales de los
nwilos), figure como una de las conclusions: 3 -Creacion de una granja modelo
municipal con expendio al ms bajo precio possible de leche esterilizada y en las
diluciones coovenientes-severa reglamentacion y vigilancia del comercio de la le-











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


soluci6n, a lo menos parcial, del problema sino mediante al
creaci6n de granjas o lecherias municipales, destinadas a pro-
veer de leche superior y de sus principles derivados a los
nifios lactantes sometidos a la tutela y al contralor del estado
y facilitando tambien esos products a precio razonable a las
families de buena posici6n pecuniaria que hoy, a pesar de
todo su dinero, no pueden tener leche irreprochable.
Por !o demis, el primer Congreso national de medicine uru-
guayo ha emitido tambi6n un voto en el sentido de las exi-
gencias que vengo patrocinando.
Otro punto de apariencia nimia pero a mi juicio de gran
importancia efectiva, es el que se refiere a la inspeccidn do-
miciliaria de los niios de pecho.
Mi experiencia me ha ensefiado que los resultados de los
alimentos adecuados al estado digestive o nutritivo del nifio
se pierde en gran parte por falta de una organizaci6n que
asegure visits frecuentes, realizadas por personas capaces,
instruidas, prdcticas y hdbiles. Esta falta es una de las graves
fallas de que adolece la protecci6n a la primera infancia en
Buenos Aires y temo much que tambidn lo sea en Montevi-
deo donde estos servicios estin, sin embargo, indudablemente
mejor organizados.
No basta, ni con much, la visit del mddico cuando el nifio


che. DespuBs de una discusi6n, en que el doctor Coni hizo excelentes observacio-
nes, propuse la sanci6n del siguiente veto que fu6 aprobado por unanimidad: -La
secci6n de Ciencias m6dicas del Congreso Cientifico latino--americano invita a las
empresas particulares de expendio de leche a suministrar una clase especialmente
escogida de ese product, denominado ,leche para nifios- a semejanza de la que se
obtiene en los tambos models de Dinamarca y otros paises europeos. Consider,
asimismo, que las autoridades comunales deben fundar granjas models destinadas
a proporcionar a la clase pobre leche buena y esterilizada, a precious m6dicos, y
difundir al mismo tiempo los buenos principios de alimentaci6n e higiene de la
infancia .
A analogas conclusions, con iddntica insistencia sobre la necesidad de establecer
numerosos dispensarios, talleres refugios para las madres, , etc. etc. y
de sancionar una ley general de proteccion a la infancia, legaba en un trabajo
ulterior Sobre la profilaxis y el trataniento de las diarreas estivales de los
nizsos. Anales del Circulo medico argentino-1899, N? 2 y 3-, en una comision
official nombrada por el senior intendente municipal Bullrich en 1900.-(Informe
sobre provision de leche a los hospitals, asilos y niros pobres -Buenos Aires--
Imprenta Coni hermanos 1900)-, en un rapport presentado al Congreso internacio-
nal de medicine de Lisboa en 1906-( Archives de mddecmne des enfants 1906, D6cembre), y en muchos trabajos ulte-
riores.









PROTECTION Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA


esta enfermo, ni tampoco la inspecci6n--mas de forma que
de hecho-que realizan de tarde en tarde empleados oficiales
que deben su puesto a recomendaciones personales y toman
ese cargo como un sueldo cualquiera, y que estAn lejos de
poseer ni la preparaci6n, ni el tacto ni las condiciones mora-
les necesarias para hacer eficientes sus visits.
Es precise former nu personal especial, apto, inteligente,
abnegado,-capaz de llenar esa tarea con amor y con empefio,
llevando en conversaciones familiares, con tacto y con discre-
ci6n, a las mujeres ignorantes y a veces mal dispuestas a
escuchar consejos, imbuidas de prejuicios y preocupaciones,
los preceptos y las normas salvadoras de la higiene infantil
y Ilevandolas no como una imposici6n de funcionarios oficia-
les-que siempre se recibe mal-sino como observaciones
amistosas, hechas dulcemente, casi de igual a igual, en plati-
cas familiares frecuentes.
Esta dicho con esto que hay que preparar cuerpos de muje-
res visitadoras, analogas a las alemanas y a las
) inglesas y americanas, como ustedes han empezado
a hacerlo ya en Montevideo. Para las mujeres, much mas
aptas por temperament y por cualidades psiquicas, de poner-
se en contact simpatico con las madres y nodrizas, puestos
como estos-ain sin recurrir a anhelos religiosos o humanita-
rios-pueden constituir una posici6n holgada y respectable que
tienen verdadero interns en alcanzar y conservar.
La experiencia esta hecha, por lo demas, y me basta pre-
sentif a ustedes los dos cuadros adjuntos de mortalidad entire
niiios visitados y no visitados en Nueva York y en una ciu-
dad de Inglaterra, para que resalte con evidencia la situaci6n
inmensamente mis favorable en que crecen los que son objeto
de visits continuadas de Asigno pues, gran importancia, a la constitucion de cuerpos
numerosos y selectos de visitadoras en la protecci6n de la pri-
mera infancia y repito que debemos esforzarnos por preparar-
los, haciendo escuelas especiales paralas mismas y constituyendo
en cada dispensario y asilo de niTios verdaderas escuelas de
pnericultura, pero de ensefianza practice y eficaz.
En el esquema que he de explicar dentro de un moment,
figure con multiples flechas en sentido radiado, partiendo de
los dispensarios y de las comisiones vecinales, esas visitadoras
pagadas y gratuitas (sefloras y nifias de las instituciones filan-










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


LA MORTALIDAD INFAJNTIL

EN SU RELACION CON LA INSPECTION DE HOGARES POR VISITADORES
EN ESTADOS UNIDOS E INGLATERRA, DEFUNCIONES DE NINOS
MENORES DE UN ANO POR CADA MIL DE ESA EDAD.


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PROTECTION Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA


tr6picas) que deben ir constantemente a los hogares pobres
en busca de padres presents o futuras que auxiliar y guiar
y de nifios que proteger.
Pero es tan necesario en esto como en los servicios estric-
tamente m6dicos, que la competencia especial est6 unida a la
dedicaci6n entusiasta. Seria ridicule que yo me pusiera a de-
mostrar en una asamblea como esta una verdad tan evidence,
verdad empero demasiado a menudo olvidada o falseada por
los que tienen a su cargo la provision de los puestos p6blicos
para los cuales nombran frecuentemente no a los mAs compe-
tentes y a veces ni siquiera a los simplemente competentes,
sino a los mejor recomendados por influencias political o per-
sonales.
Ahora bien-no necesito decirlo a higienistas y medicos de
nilos-si en algfin terreno la incompetencia puede ser perju-
dicial, gravemente perjudicial para la sociedad, es justamente
en material de dietetica y de medicine infantil. Por eso he po-
dido decir en un informed a la Sociedad argentina de pedia-
tria, tomando las palabras de un distinguido pediatra filipino
el doctor Manuel Guerrero, que si dispensarios de lactantes
y gotas de leche colocadas bajo la direcci6n de especialistas
competentes y celosos son de un alto interns social, en cambio
pueden constituir un verdadero peligro si son confiados a ma-
nos incompetentes e incapaces, que pueden en esta material
no solo no hacer el bien, sino hacer positivamente mal y mu-
cho mal.
Os pido por ello la sanci6n del siguiente voto, que podra no
ser necesario en el Uruguay o en alg6n otro pais de America,
pero que es siempre de actualidad en el mio, y seguramente
en otros:
< QUE TODOS LOS CARGOS PTJBLICOS RELACIONADOS CON LA PROTEC-
CI6N, HIGIENE Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA, NO SEAN CONFIADOS
SINO A PERSONAS QUE HUBIEREN ACREDITADO UNA PARTICULAR COM-
PETENCIA, SEA POR TRABAJOS ANTERIORES, SEA POR LA POSESION DE
TiTULO CONFERIDO MEDIANTE STUDIOS ESPECIALES, SEA POR UN CON-
CURSO DE OPOSICION. >
(Este coto es sancionado por acldamacidn entire grades
aplausos.)









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Dejando ahora al nifio de pecho y pasando a la segunda in-
fancia, la acci6n se ensancha aun, porque se agregan nuevos
elements de morbilidad contra los cuales se hace necesario
tambi6n luchar, y nuevas exigencias fisiol6gicas del nifio que
hay que satisfacer, si bien t6rnanse much menos premiosas
las exigencias de la dietetica, tan delicada en los primeros
afos.
Los nuevos factors de morbilidad son, sobre todo, el medio
escolar y la escuela por si misma; secundariamente, la expo-
sici6n much mayor-por la vida de relaci6n much mis de-
senvuelta-al contagio de todas las enfermedades infecciosas.
Las nuevas exigencias fisiol6gicas son especialmente las del
crecimiento, y, consiguientemente, del desarrollo corporal arm6-
nico y fuerte. De todo ello, la educacidn fisica ha de preo-
cuparse particularmente, adquiriendo asi una importancia ca-
pital, que hasta hace pocos aflos hemos descuidado casi en
absolute.
No puedo, naturalmente, en una conferencia como 6sta, ex-
tenderme demasiado sobre estos puntos. BAsteme recorder la
transformaci6n que en material educational esta, por ventura,
realizAndose en nuestros paises y que va aproximandonos a la
consecuci6n del ideal: la escuela salubre, simple pero amplia,
bien aireada y bien iluminada en cuanto a edificio se refiere;
la escuela salubre tambidn por el trabajo mental bien propor-
cionado a la capacidad del alumno, sin fatiga y sin vano des-
perdicio, con programs modestos pero de real eficiencia prac-
tica, la escuela que atiende tanto al desarrollo corporal como
a la formaci6n del espiritu, la escuela que despierta aptitudes
y fomenta la formaci6n de capacidades mas bien que infunde
nociones hechas, la escuela, en fin, que educa ante todo, que
da caracter, energia, honestidad, veracidad, patriotism, solida-
ridad social.
Quiero solamente subrayar de paso la importancia de orga-
nizar en todas parties la inspeccidn mddica escolar sobre am-
plias y s6lidas bases, procurando la rigurosa selecci6n del
personal (mas delicado que ninguno porque en el m6dico escolar
debe haber el pedagogo y el higienista de nifios al lado del
pediatra), y procurando tambi6n que pueda bastar a su milti-









PROTECCION Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA


ple tarea y que tenga en las construcciones escolares, en la
confecci6n de los programs y de los horarios, en la ensefianza
de la higiene, de la profilaxis y de la puericultura, el papel
importantisimo que realmente le incumbe.
Y repetir6 aqui lo que he dicho ya varias veces en la seccidn
.de higiene y asistencia de este Congreso: que hay que multi-
plicar las escuelas al aire libre, que hay que tender a que el
mayor ndmero possible de escuelas sea al aire libre y que el
mayor nimero possible de horas se pasen al aire libre; que hay
que crear en todas partes-y multiplicar donde ya existen-
las obras peri-escolares que, como los jardines infantiles, pla-
zas de juegos y deportes, clubs de niios e instituciones simila-
res, tiendan a atraer por muchas horas hacia los entretenimien-
tos litiles e higi-nicos, realizados en buenas condiciones de
ambiente y especialmente al aire abierto, los nifios que fuera de
la escuela tienen que sufrir nuevamente las influencias dele-
tereas-morales y fisicas-de la casa del pobre y especialmente
de las pesimas habitaciones colectivas llamadas casas de inqui-
linato y conventillos.
No necesito tampoco insistir sobre la necesidad de que la
constant y prolija inspecci6n medica escolar separe los grupos
de escolares que requieren establecimientos y medios especiales
de ensenianza (escuelas de nihos debiles, de niios atrasados,
escuelas o colonies preventivas rurales, de montana y de mar)
ni sobre la alta conveniencia de fomentar por medios oficiales,
y suscitando la acci6n privada y la cooperaci6n de las families,
las obras que tienden a mejorar la alimentaci6n de los nifos
escolares copss de leche, cantinas escolares, etc.), supliendo asi
en lo possible graves deficiencies de regimen en las families
pobres.
En la segunda infancia, tienen naturalmente grande impor-
tancia las medidas de higiene general y deprofilaxis destinadas
.a evitar en lo possible la difusi6n de las enfermedades infecto-
contagiosas y parasitarias, y muy especialmente de la tuberculosis
que constitute, con raz6n, la principal preocupaci6n de los go-
biernos y pueblos mis civilizados.
No puedo, sin abusar de la atenci6n de este select audito-
rio, extenderme sobre estas cuestiones que me apartarian ya
un tanto del tema estricto de mi conferencia. Quiero solamente
decir que de dia en dia, va creciendo en mi el convencimien-
to-derivado de una larga experiencia-de que, como A









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


LA MORTALIDAD INFANTIL Y EL FACTOR ECONOMICO-

VARIACION DEL iNDICE DE MORTALIDAD DE PARVULOS
MENORES DE UN ANO CON RELACION AL SALARIO DEL PADRE. (1)


Menos de
$ f .5oo
al ai7o


) 1. Soo
a 2.000
al ado


2 10
200
190

130
/To

160
150


130


110
100
90

80

70
6o

50


30
20
10
0


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.recur505


(1) Children Bureau Washington.


S2. ooo
a .000
a J.ooo
alaeo









PROTECCI()N Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA


dicho alguna vez, la lucha contra la tuberculosis es ante todo
caesti6n de proteccion inteligente a ]a infancia, de crear niflos
sanos, fuertes e instruidos en las normas profilacticas genera-
les, capaces, por consiguiente, de opener series resistencias al
contagio tuberculoso tan difundido.
Y, por otra parte, de que la ensefianza escolar de la higiene,
hecha en forma simple, prdctica y lo mnds objetiva possible, es
el mejor medio de lucha contra todas las enfermedades, dege-
neraciones y miserias sociales.
He dicho hace cuatro afios en una conferencia dada en la
Universidad de Tucuman que contra el alcoholismo, como contra el pIaludismo, la tuberculo-
sis, las otras enferinedades infecciosas y la mortalidad infantil,
es la instruccidn, otra vez la instruccidn y siempre la instruc-
ci6Z>.
de donde han de irradiar sobre el pueblo, desde los hogares
mas humildes hasta los palacios opulentos, las nociones higie-
nicas justas que fortifiquen la salud fisica y moral, que com-
batan la enfermedad y la decadencia, que prepare un pueblo
h)mogeneo, instruido y fuerte> (1).
Otra de las grandes necesidades sociales que, por cierto, no
es peculiar a la protecci6n de la infancia pero cuya satisfacci6n
es para ella element capital, es el abaratamiento general de
las substancias alimenticias y, sobre todo, la vivienda higid-
nica puesta al alcance de las classes trabajadoras.
Mientras no podamos ofrecer a las mas modestas families
medios abundantes de subsistencia, trabajo bien remunerado y
bien reglamentado en calidad y en cantidad para que no sea
nocivo, mientras las dejemos vivir en la suciedad y en la os-
curidad, sin aire, sin luz y sin espacio suficientes, hacinadas en
grandes aglomeraciones en una promiscuidad tan malsana para
el cuerpo como para el espiritu, no podremos hacer obra eficaz
de protecci6n para la infancia que crezca en esas deplorables
condiciones. (El cuadro adjunto muestra la influencia del fac-
tor econ6mico).
La obra general del mejoramiento social es pues capital para
la formaci6n de la infancia, y hay que aplicarse a ella con em-

(1) ARAOZ ALFARO. La acci6n social de la Univer.idad Por la salud y el vi-
gor de la raza. Dos conferencias en la Universidad de Tucuintdn. Buenos Aires,.
Coni hermanos, 1915.








REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


peno y con constancia si queremos realmente mejorar las ge-
neraciones futuras.
Y en esa obra, claro esta que la reglamentaci6n del trabajo
de la mujer y del niAo por medio de una legislaci6n sabia y
previsora, que preserve las energies del organismo en formaci6n
y que lo substraiga a los peligros del desgaste precoz, del ta-
ller insalubre y de las solicitaciones de la calle y del -vicio,
tiene una parte muy important.
No he de insistir sobre estos puntos que forman objeto pri-
mordial de informes que han sido y han de ser aun discutidos
en las diversas secciones de este Congreso y dir6 solamente
que yo mismo he de abogar en la secci6n de sociologia por
una amplia reform de la legislacidn de la patria potestad que
permit arrancar los hijos a los padres negligentes, incapaces
o indignos que los abandonan, y a veces los incitan, a los ofi-
cios o falsos oficios de la calle, a la mendicidad o al vagabun-
daje-primeros escalones del vicio, del delito y del crimen.-



Creo haber enunciado a grandes rasgos, y con la premura que
impone la limitaci6n del tiempo en reuniones como 6sta, los
principles medios de acci6n en esta lucha en pro de la infan-
cia que va siendo felizmente una de las principles preocupa-
ciones en las sociedades modernas no ya s61o por consideraciones
sentimentales sino por la conciencia del alto valor del niiio en
la economic general.
Nuestros paises americanos y el mio en particular, poseen
muchos de esos organismos de protecci6n a la infancia y al-
gunos -como el Uruguay -han llegado a coordinarlos con bas-
tante perfecci6n ya, al menos en lo que se refiere al nifio
pequefno.
Empero, en la mayoria, ellos estdn lejos de tener el grado
de perfeccionamiento deseable y no obstante su gran n6mero,
carecen frecuentemente de correlaci6n y coordinaci6n entire si.
En la Repdblica Argentina especialmente y temo que tam-
bi6n en la mayor parte de las naciones sud-americanas -, abun-
dan las instituciones filantr6picas, las creaciones privadas y los
establecimientos oficiales que tienden a proteger o asistir al
niio, pero son muchos de ellos deficientes, en sus medios de
acci6n, algunos mal orientados o mal concebidos, algunos aun
francamente nocivos porque falsean el concept educational y










PROTFCCION Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA


se sirven del niio explotandolo sin piedad o aun ejercitandolo
en una mendicidad mis o menos disimulada.
Pero, sobre todo, no hay entire todos esos servicios una coo-
peraci6n ni una correlaci6n inmediatas. No hay, especialmente,
una direcci6n general que centralice esos esfuerzos, que los
encauce, que les imprima una orientaci6n general y armonice
las energies dispersas, muchas de las cuales se malogran por
esa causa (1).
El regimen federal que es nuestra forma de gobierno, es sin
duda un inconvenient para la centralizaci6n que indico como
una necesidad para el mAs complete dxito, pero es que ni si-
quiera dentro de cada estado federal o provincia ni aun en la
misma capital federal, existe esa direccidn o contralor central.
Por lo demAs, estd demostrado ya que el regimen federal no
es un obstaculo para unificar procedimientos o planes de acci6n
que interesan a todas las provincias o a un buen nimero de
ellas. Se ha visto esto plenamente en la organizaci6n de la
defense agricola, de la defense antipal6dica, de las obras sani-
tarias nacionales, etc.
Las provincias, que obtendrian especiales beneficios, no se
opondrian pues a una ley general que organizara en todo el
pais la protecci6n y la asistencia de la infancia. Lejos de ello,
facilitarian sin duda, con su concurso, las que pudieran pres-
tarlo, la realizaci6n de un plan general inteligente y previsor
que tuviere en cuenta para cada estado sus necesidades rela-
tivas y los medios de acci6n adecuados a sus condiciones y a
su poblaci6n.
Pero aun antes de que tal ley fuera dictada, el gobierno na-
cional tiene en sus manos el medio de establecer un contralor
y una inspecci6n general de las obras e instituciones de pro-
tecci6n a la infancia puesto que las que no son oficiales se
sostienen en buena parte por las subvenciones pecuniarias que
reciben del poder central. No habria pues sino que establecer
que esos subsidies gubernativos serian negados a las que no
aceptaran la inspecci6n y la fiscalizaci6n del gobierno y confiar
estas funciones de alta direccion a una repartici6n tecnica por
el estilo del qChildren Bureau de los Estados Unidos que, a
pesar del regimen federal y de que los estados son alli much

(1) He tratado detenidamente esta question en mi conferencia sobre Asistencia
pfiblica y previsidn social-, dada en el Museo social argentino y publicada en el
Boletin del mismo (1917).


ART. ORIG.


XLIII-2











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


mas ricos y, por consiguiente, mis realmente aut6nomos que
los nuestros, va dirigiendo cada vez mas, con su influencia y
con sus consejos, el movimiento americano en pro de la infan-
cia que tanto se ha intensificado en los filtimos ailos.
Durante mi breve actuaci6n como president delDepartamento
national de higiene de mi pals, llam6 la atenci6n del gobierno
sobre esta question que ya habia suscitado antes yen nuesto
primer Congreso national de medicine, el doctor Antonio Vidal-
y despu6s de mostrar los graves defects de la situaci6n actual,
sostenia que < derado, de contralor eficaz y de coordinacidn superior, que vi-
gile y regule el funcionamiento de todas las instituciones que
tienen la misidn de proteger al ninon.
Y agregaba que sino por los tecnicos, medicos e higienistas, finicos habilitados
para regir, con la necesaria capacidad, la formaci6n de la nifiez.
Ciertamente, continuaba, educadores profesionales que deben
poseer la higiene como la t6cnica pedag6gica; filAntropos y
soci6logos que conocen las causes de los males colectivos y
tienen la prActica de su tratamiento, deben former parte de
este cuerpo directive, pero su nucleo capital y su drgano prin-
cipal de inspecci6n y vigilancia deben ser el medico de nifios
y el higienistas (1).

(1) En esa proposicion dirigida al gobierno national, como en la conferencia ya
citada, sobre Asistencia ptblica y previsidn social' dada el ano 1917 en el Museo
social argentino, he hecho conocer las graves deficiencies de la asistencia official y
privada prestada al nilo en todo el pais.
Me referia a la dispersion de estas fanciones de protecci6n y asistencia centre
multitud de reparticiones pliblicas, dependientes de various ministerios en la misma
capital de la Reptiblica y a la cantidad de instituciones privadas o sostenidas en
part por municipios y gobiernos de provincia sin contralor ni fiscalizacidn eficaces.
Todas estas instituciones, decia, que son numerosisimas y que, en las provin-
cias, shbstituyen casi totalmente a la acci6n official que falta enteramente o es in-
significante, carecen de una inspecci6n tecnica y de un contralor eficaz que garanticen
al pais que su funcionamiento no se desvia de los altos objetivos primordiales que
deben orientar su accion. ,
a No es ciertamente una novedad para los que se ocupan de estas cuestiones y
conocen bien el pais, decir que hay colegios gratuitos, alilos, orfelinatos, escuelas
de artes y oficios en que, unas veces por falta de concept cientifico, otras por pre-
dominio de consideraciones de orden religioso y tal vez algunas por razones menos
elevadas y mar en relaci6n con el beneficio que se busca obtener, los nilos no
reciben ni la instrucci6n, ni la educacion fisica a que tenemos el derecho de aspirar
hoy y son sometidos a ana vida autihigienica y a veces a trabajos excesivos que
perjudican su salud y el desarrollo de sus aptitudes sociales y de trabajo.
(AR oz ALFARO. Sobre la necesidad de uniformar y coordinar los esfuerzos de
las instituciones de puericultura, La Pi ensa mnddica argentina, junior 10 de 1918).









PROTECCION Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA


Pensaba estudiar en una comunicaci6n especial a la secci6n
de higiene y asistencia de este congress, esta necesidad de
coordinar los diversos servicios de protecci6n y asistencia del
nifio y de ponerlos bajo una direcci6n general pero he prefe-
rido-ya que hay tantos trabajos que aun quedan por consi-
derar -tratar esta cuesti6n conjuntamente con las otras que
se refieren a la organizaci6n de este servicio social.
Esa direcci6n o inspecci6n central debe constar a mi juicio
de varias secciones, las principles de las cuales serian: esta-
distica y demografia; legislaci6n; sociologia; educaci6n; pue-
ricultura y profilaxis; higiene escolar; asistsncia mddica 9 qui-
rirgica, etc. Todas ellas tendrian su personal de especial
preparaci6n t6cnica y dependerian de un director general y
de un consejo consultivo, ambos tambien de particular com-
petencia.
Aunque el rol directive no fuera al principio verdaderamente
eficiente, por falta de leyes especiales, la constituci6n inme-
diata de este organism de control y de inspecci6n tendria una
gran importancia para el studio de todas las cuestiones que
se refieren a tan importantes problems y para la preparaci6n
de los medios a poner en acci6n en todo el pais contra la mor-
bilidad y mortalidad de la infancia.
No consider necesario insistir mas sobre el interns practice
que asigno a este proyecto y creo de antemano contar con
vuestro unanime apoyo para la sanci6n del siguiente voto:
QUE TODOS. LOS ESTADOS AMERICANOS QUE NO TENGAN AUN OFI-
CIALMENTE ORGANIZADA LA PROTECTION Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA,
ESTABLEZCAN UNA DIRECTION 0 INSPECTION GENERAL ENCARGADA DE LA
SUPERINTENDENCIA Y EL CONTRALOR DE TODOS LOS ESTABLECIMIENTOS
OFICIALES E INSTITUCIONES PRIVADAS DESTINADOS A ESE OBJETO, A FIN
DE COORDINAR ESFUERZOS Y UNIFORMAR NORMAS DE PROCEDIMIENTO,
EVITANTO ERRORS Y DISPERSION DE ENERGIAS Y OBTENIENDO EL IMAXI-
MIUM POSSIBLE DE RENDIMIENTO EFICAZ. >
(El voto es sancionado por aclamaci6n entire entusiastas
aplausos).




Present en este esquema un proyecto grafico de organizaci6n
de la protecci6n y asistencia de la infancia para una ciudad de
250 a 300.000 habitantes, tipo comin en Sud AmBrica.































































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PROTECTION Y ASISTENCIA DE LA INFANCIA


EstAn representados tres sectors de 40 a 50.000 habitantes
cada uno, de los seis que corresponderian a la ciudad. Y se
indican los servicios que debe tener cada barrio o circunscrip-
ci6n de esos y los generals que corresponderian a toda la
ciudad, algunos colocados dentro de ella misma y otros fuera,
en los suburbios o en plena campafia.
Para capitals mas grandes, o para provincias o departamentos
mas o menos poblados, podrian organizarse los servicios sobre
aquellas bases, pero variandolos naturalmente en multiples sen-
tidos segdn las peculiaridades de la poblaci6n, la densidad de
los diversos ndcleos, etc., etc.
Este esquema no es pues sino una muestra de la concepci6n
general que me parece debe presidir estas organizaciones, es-
tableciendo en cada nfcleo (barrio, ciudad pequefia, comuna o
departamento) comisiones vecinales que deben coordinar y co-
rrelacionar los servicios locales, quedando ellas subordinadas a
una direcci6n o inspecci6n general para la gran capital o el
estado federal, dependiente 6sta a su vez de la oficina national,
y respective Consejo, destinados a sefnalar las orientaciones
generals y a fijar las normas de procedimiento y la distribu-
ci6n de los recursos con que se cuente.


GREGORIO ARAOZ ALFARO.




















UN CASAMIENTO EN 1805



A principios de 1802, en un dia como del verano de aquellos
tiempos de escasas ceremonies meteorol6gicas, vale decir, con
sol rajante y sombra ni siquiera imaginaria, regresaba a Bue-
nos Aires, despues de quince afos de ausencia, polvoriento,
sudoroso, casi en mangas de camisa, -pero feliz, mientras jine-
teaba un triste caballejo de la post, y se contemplaba, como
61 mismo decia ponderando su flacura, convertido en mal re-
medo de la creaci6n cervantesca- un abogadillo largo, desen-
fadado y zumb6n, en el cual, ni toda la mecha del latin de
Chuquisaca, ni todos los ergos y distingos del Peripato, logra-

(*) Conferencia leida el 20 de septiembre en la Biblioteca del
Consejo Nacional de Mujeres, con la siguiente introduccion, y sin
las notas que ahora se publican:
Sefioras:
Al ocupar por primera vez esta tribune, desde la cual tantos pen-
dores ilustres se han dirigido al pais, no puedo menos que confesa-
ros mi temor... Quiza he contraido un compromise desproporcio-
nado a' mis fuerzas. ,Logrard interesaros, a vosotras, que tan altos
pensamientos os preocupan, que vivis consagradas a esta bella, a
esta importantisima obra de cultural: al Consejo Nacional de Mu-
jeres?
Me encomiendo a vuestra indulgencia. La amenidad, ese esquivo
perfume que flota hasta en las mas graves creaciones de los verda-
deros maestros, suele no ser el rasgo dominant, de los que, como
yo, cultivan por aficidn la historic. El arte es avaro con los riva-
les de la polilla, tanto como se muestra generoso con la polilla
misma, al dirigir sus humoristicas perforaciones en los in-folios
seculares y solemnes.
Hay algo mas: para ojos acostumbrados a mirar de frente las
maravillas del ingenio universal, estos personajes coloniales son de-
masiado simples. demasiado toscos, y 4a qud ocultarlo? mortalmen-
te aburridos algunos.
Apresirome a decir que no es 6ste, del todo, mi caso. Voy a
hablaros de un grupo, y, sobre todo, de un personaje, selectos.
Sin embargo, lo dicho dicho...










UN CASAMIENTO EN 1805


ron adulterar su travieso fondo de santafecino aportefiado, co-
mo no consiguieron tampoco en Mariano Moreno, Darragueira,
Agrelo, Casteli, ni en cuantos por entonces estudiaron en la
celebre universidad platense, obscurecer la fe robusta y juvenile
en las doctrinas democraticas, padres de la revoluci6n. .. un
abogadillo, digo, que por el moment no era sin6 un letrado
a horcajadas, pero que afios adelante, como asesor de Liniers,
conjuez de la Audiencia Pretorial, diplomatic, miembro del
Consejo de estado, armador de corsarios, diputado y victim
de la tirania, llenaria con su nombre, hasta el lejano dia de su
muerte en 1857, paginas luminosas de la historic juridica y
political de la patria... He nombrado al sefor doctor don
Vicente Anastasio de Echevarria (1).


(1) Convendra decir, ante todo, que este trabajo se basa princi.
palmente, en dos expedientes indditos del Archivo de la Curia Me-
tropolitana, caratulados asi: Buenos Ayres a'io de 1803. Leg? 101-
44. Expediente obrado a instancia del Dor D1 Vicente Anastasio
de Echevarria y Da Maria Antonina de Echevarria, sobre que se
les dispense del Impedimento de parentesco en segundo grado de
consang1tinidad por line transversal para contraer matrimonio
Por la Curia Eclesca. Notario Sor Posadcas, en 135 fojas numeradas;
y Buenos Ayres. Aao de 1805. Leg? 105-24. Infornacidn produicida
por el Dor D1n Vicente Anastasio de Echevarria sobre que se le
dispense el impediment de segundo grado de consanguinidad obs-
tativo del matrimonio que intent contraer con Da. Maria Anto-
nina Echevarria. Respecto a la fecha del regreso de Chuquisaca,
el mismo doctor Echevarria, en su escrito de 24 de enero de 1803,
(foja 6 del Expediente) decia: <49 Si saven que arrivado vo a esta
Capital, de las Provincias del Peri por el mes de Febrero qiltimo ...
La prueba de los 15 afios de ausencia, o sea desde 1787, se hall
en que. para graduarse de bachiller en 18 de enero de 1790, (VA-
LENTIN ABECIA, La cuna de Monteagudo, Bol. de la Soc. Geognrfi-
ca de Sucre, VI, 54) necesit6 cuando menos 'cursar dos afios los
principios del derecho y del C6digo national,, de que hablaba Mo-
reno (Vida y Memorias, etc., edicidn del Museo Hist6rico, 1910,
p. 41)-De la flacura del heroe, ademas de las citadas, encuentro
estas expresiones, en carta dirigida a su tia Da. Maria Francisca
Ramos de Echevarria el 30 de octubre de 1801, desde Tupiza:
... mi figure quixotesta, mi complexion magra, como jam6n de
Extremadura ... -Sobre su edad, origen, studios v carrera, em-
pezaremos por transcribir un pdrrafo de su partida de bautismo, in-
serta en la primera hoja de la Informacidn producida, etc: enero de 1768 afios yo Miguel Escudero teniente de cura de esta Parro-
quial del Rosario del partido de los Arroyos, puse el Santo Oleo y
crisma a una criatura que se llam6 Vicente Anastasio, hijo legitimo
de Fermin de Echevarria v Tomasa Azevedo, vecinos de dho Partido,
y el dho Echevarria oriundo de la Prova. de Guypuzcoa del Reyno
de Vizcaya, nacid dia 22 de dho mes y ado, y lo bautice priva-
dagte. por hallarse en eminente peligro>> ... i Quien creyera en-
tonces que el moribundo parvulo de 9 dias no viviria menos de 89










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


El zanquilargo moceton de 1802 -contaba entonces 34 afios-
no venia solo desde el Alto Perl; y para que se juzgue su
ritmo de march, he aqui una muestra del estilo:
c Somos ya dos los compafieros: un medico y un abogado; y

afios largamente cumplidos, hasta el 20 de agosto de 1857!...--
De sus studios en Buenos Aires, sabemos por Gutierrez (Noticias
Histdricas, etc. Anales de la Universidad, 1877, I, 42) que de los
13 a los 15 afios, es decir, de 1781 a 1783, era discipulo de Filoso-
fia del doctor Juan Jos6 Passo en el Real Colegio Carolino; y por
la misma 6poca, hasta 1785, alumno de Teologia del Dr. Carlos
Jos6 Montero, y luego del Dr. Chorroarin (V. >,
etc., publicado por D. Belisario Montero en Un fildsofo colonial,
1915, p. p. 151 y 152). De su vida en Chuquisaca, ademas del dato
ds Abecia, y de. que en 1793 se recibid de abogado, segfn LuIs
PAZ, La Universidad mayor Real y Pontificia de San Francisco
Xavier, etc., Sucre. 1914, p. 393,-poseo numerosas noticias indditas
que publicard oportunamente, contentandome por ahora con trans-
cribir este curioso document, tambidn inddito:
,Sor Vice Rector de esta RI Univd Dn Vicente Anastasio de
Echevarria, Azevedo y Madina, Abog? de esta RI- Auda y Opositor
A las Catedras de Instituta, y de la de Visperas de Canones de esta
R1 Universidad, ante la justifin de V. S. paresco, y Digo: Que con-
viniendo a mi dro acreditar en toda forma haber practicado el dia
11 del present mes, y afio la function literaria, y precisa que exi-
ge este RI. Cuerpo, pa qe se tenga por efectuada la Oposicion A la
Catedra de Canones: la benignidad de V. S. se ha de dignar, man-
dar al Secret? de esta dha RI Universidad, certifique con today for-
malidad, haber desempeflado a satisfacn del Claustro la function ne-
cesaria A el efecto: Asi mismo la material qe elegi pa mi releccion:
el dia qe la dixe; y replicas qe he efectuado en las funciones de
los demas Coopositores. Por tanto-A V. S. pido y suplico se
digne probeer, y mandar, como he pedido, qe sera gracia y merced
qe imploro de la acreditada de V. S. VICENTE DE ECHEVARRIA.-
Plata y Novre 25 de 1794 Desele a esta parte la certificazn qe so-
licita. DR. SEGOVIA. Ante mi- Thomas de Alzerreca, Secret? -En
cumplimiento del antesedente Decreto del Sor Vice Rector de esta
R1 Universidad Dor Don Juan Josd de Segovia, oydor honorario de
esta R. Auda y Catedratico de Prima en Sagrados Canones en dha
Universidad. Certifico Yo el Secretario como hallandose vacantes
las dos Catedras de Visperas y de Instituta fiso el Dr Don Vizente
de Echevarria oposicion A ambas Catedras, y principiando A leer a
la de Visperas en Sagrados Canones el dia onze del present mes
de Noviembre sobre el Capitulo 19 del tit. 41 Libo 19 de las Decre-
tales complete la hora con grill aplauso de todo el Ilte Claustro
dando a conocer su grande aprovechamiento, satisfaciendo las repli-
cas con igual lucimiento y continuando sus respectibas funciones
arguyo por dos ocasiones A diversos puntos A los coopositores,
mereciendo complete aprovs. de todo el Claustro, principalte de
los Sres Rector y Vice rector pr hallarse impedido el Sr. Rector
Dor Dn Josd de Rivera. En La Plata, en dho dia mes y alio -
THOMAS DE ALZERRECA, Secret? -
En cuanto a la carrera pfiblica del Dr. Echevarria, buena parte
de sus titulos consta en la Gaceta de Buenos Aires, de junio 28
de 1810, Febrero 9 de 1820, y Febrero 16 del mismo afio, y en la









UN CASAMIENTO EN 1805


si se forma el triunvirato con un fragile, cate Vd. una gavilla
de que temblara el abismo, y de cuia vista disparara cuanto
avestruz encontremos> (2).

Gaceta de Montevideo de 26 de Abril de 1814. Asi mismo, es muy
curiosa la pagina que Posadas le dedica en sus Memorias (V. Mu-
SEO HIST6RICO, Memorias y autobiografias, II, 141). Fuera de esto,
he aqui, por orden cronologico, algunos escritos, suyos o ajenos,
que contribuyen a su biografia: Comisidn de Justicia (Decreto del
gobierno y Reglamento, etc.), Buenos Aires, 1812; V. A. DE ECHE-
VARRIA, Narraci6n de los viajes de la fragata La Argentina con-
tra los espaiioles en la India y otros puntos, 1819; DR. V. A. DE
ECHEVARRIA, Se desmiente una atroz imputaci6n, 1820; DR. MATIAS
OLIDEN, Contestacidn al papel titulado ,Se desmiente -una atroz
imnputacidn s, 1820; AN6Nio, ContestaciOn del amigo del Dr. Eche-
varria a los reparos del que se titula uno de los amigos de D. Ma-
nuel Cavia en RRIA, Exposicidn a los S. S. jueces que han de sentenciar sus plei-
tos con D. Francisco Letamendi, 1835; Fundamtentos de la senten-
cia definitive pronunciada por el tribunal especial nombrado para
conocer las causas... entire D. Francisco Letamendi y el Dr. D.
V. A. de Echevarria, 1835; Juan Josd Rute en representacidn de
D. Nicolds Anchorena en actos con el Dr. D. V. A. Echevarria,
1836.--En la bibliografia modern, tan copiosa como deficiente a su
respect, empezaremos por indicar a Zinny, quien, en su Efemeri-
dografia. de las provincias argentinas, 186S, pdg. 21 y 28, nos
muestra a Echevarria periodista, redactando en 1828 4 de Mayo en Buenos Aires, v E El Satdlite efimeras hojas apa-
recidas en Santa Fe. Vase tambien MITRE, ,El crucero de la Ar-
gentina en la Revista de Buenos Aires, IV, 285 y 439; Belgrano,
I, 273; II, 18, 25; III, 345, 356, 371, 399; L6PEZ, La revolucidn ar-
gentina, III, 650-652; Historia argentina, VIII, 128; LASSAGA, His-
toria de Lopez, 143 y 471; GRoUssAc, Liniers, 325; Anoles de la
Biblioteca, III, 191 y el Apdndice; SALDIAS, Historia de la Confe-
deracion Argentina, I, 25; Buenos Aires en el Centenario de la
revoluciln de Mayo, 66; CERVERA, Historia de la ciudad y pro-
vincia de Santa Fe, II, 620; CARRANZA, Ilustracidn Hist, ica Ar-
gentina (con un buen retrato, copia del daguerreotipo existente
en el Museo Hist6rico Nacional) II, 100; del autor, La iniciaci6d
revolucionaria. El caso del doctor Agrelo, 7, etc. Ademas de es-
tas fuentes bibliogrificas y documentales, fuera de las actas capi-
tulares indditas, he podido consultar el riquisimo archive del Dr.
Echevarria, ya en parte utilizado por el general Mitre, (Belgrano, I,
XXXII) y que hoy se halla disperse entire el Archivo general de
la Naci6n, la Academia de Filosofia y Letras, la Biblioteca Nacio-
nal, y las colecciones particulares de D. Juan Canter, Dr. Juan An-
gel Farini, Josd Juan Biedma, Dr. Felipe Yofre, del autor, etc. En
1854, a la avanzada edad de 86 ailos, tres antes de su muerte, ain
tenia alientos el Dr. Echevarria para interesarse por las cosas
del espiritu y por el progress intellectual del pais. El 3 de sep-
tiembre, su nombre figuraba, con el del general Mitre y las mas
destacadas personalidades de la 6poca, entire los fundadores del Ins-
titute Hist6rico y Geografico del Rio de la Plata, como puede verse
en el raro folleto de la Biblioteca Farini, titulado ,Bases organicas
del Instituto etc. Buenos Aires, 1856.
(2) Carta dirigida de Tupiza el 30 de octubre de 1801 a su tfa









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


DespuBs de todo, no hubo fraile, ni siquiera mddico en el
sequito, integramente compuesto por cierto don Francisco de
Arce, <,vecino de honor y de distinci6n en la villa de Potosi,
como mns tarde, en ocasi6n solemne, le llam6 Echevarria; (3)
y, desde la Cafiada de Escobar, por su hermano Juan Jose,
gordo escribano de la Aduana, de sonada jovialidad tambin,
y cicerone por fuerza, al enfilar las retorcidas sendas de acceso
a la capital del virreinato. Apenas reconocibles, despues de
tres lustros de no verlas, serian para el viajero estas sendas,
verdaderos caminos de Pendlope, iniciados por la mafiana y
destruidos a la noche, o, cuando mas, abiertos a cada cambio
de estaci6n y transformados a cada lluvia por el eterno zig-
zaguear de las carretas en el terreno insidioso, de esquiva es-
tructura, tan rebelde a los azadones administrativos de don
Francisco de Paula Sanz o de Boneb, y de los virreyes Arre-
dondo o Avilds, como favorable a los pantanos ir6nicos, a las
zanjas insolentes, a los pasos de hostilidad centenaria, para
librarse de los cuales no habia mas defense que el viborear
entire las pitas sufriendo el coro burl6n de las pilluelos.
el gremio de conductores de abasto- por la qual podamos via
recta y con seguridad conducir nuestros carruages hacia el
centro... > Y por si quedaba duda, afiadia casi iracundo: se puede ver sin dolor intransitables las calls principles de
esta ciudad, especialmente la nombrada de Sn. Carlos que ha-
ce a la plaza mayor... (por culpa) de dos pantanos disfor-
mes ... (y) de otros malos pasos, de lo que result que nadie



Dofia Maria Francisca Ramos, esposa de don Jos6 de Echevarria,
poco despues fallecida. El fraile era cierto Rdo. Antonio Cabral. En
29 de marzo, rememorando travesuras infantiles, decia con idWntico
humor a su hermano Juan Jos6: a Avisame que vivienda se me des-
tina en la casa nueba, que de toda ella me acuerdo, como de las
ricas peras qe solia robarle al viejo Conget ...-Este no podia ser otro qae el respectable D. Francisco, anciano de 70 aflos,
cuya casa se hallaba en la calle de San Miguel, al lado de la D. Jose
de Echevarria, segiin el Padr6n de 1778. V6ase FACULTAD DE FILO-
SOFiA Y LETRAs,'Documentos para la historic argentina, XI, 30, que
en breve aparecera.


(3) VWase nota 36.









UN CASAMIENTO EN 1805


se atreve a pasar .. particularmente con carretas cargadas,
sino .. extraviando camino y a costa de much trabajo...>> (4).
Naturalmente, no era el caso de nuestro agil viajero, cuyas
petacas, harto livianas, no llenarian ninguna carreta, y a lo
sumo, fuera de las contadas prendas personales, contendrian
algdin ejemplar modesto de la plata labrada de Potosi para
obsequiar a la familiar. Por lo demas, el ardiente sol de fe-
brero multiplicaba los albardones, y convertia en polvo hasta
las piedras del pavimento central.
Y aqui si, que por primer vez, don Vicente Anastasio, que
en todo cl trayecto del suburbio no habia advertido diferencias
fundamentals entire la actual ciudad y la de su nifiez, com-
prendi6 el sentido profundo de la expresi6n con que le des-
pidieron en Tupiza: a la Babilonia moderna... (5) Calculen ustedes, la Buenos
Aires de 1802 con sus 40.000 habitantes atascados en el barro,
o cubiertos de polvo y pasablemente aburridos en su terrosos
caserones de piso de ladrillo y techo de paja, o cuando mas,
de teja, que hasta por ahi atajaban el alevoso viento del in-
vierno o la reberberaci6n en verano, del horno callejero, com-
parada, n6 con el sumum de la grandeza colonial, con Lima o
M6xico, sino con la mas extraordinaria y complicada metr6poli
de la antigiiedad: con Babilonia! (6).

(4) FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS, Dociu entos etc., IV, 161,
162. Para cuanto se refiere al estado de la capital, especialmente en
el siglo XVIII, constiltese la interesante monografia del Dr. Luis Ma-
ria Torres, Cuestiones de administracidn edilicia de la ciudad de
Buenos Aires; asi como el tomo IX de los Documentos citados,
encabezado por aqu6lla; y ERNESTO QUESADA, La ciudad de Buenos
Aires en el siglo XVIII. Estas obras resume casi toda la bi-
bliografia.
(5) Don Gabriel Antonio de Hevia y Pando, curiosa muestra de
periodista colonial, en parte ya estudiada por el autor en La ini-
ciacidn revolucionaria. El caso del doctor Agrelo.
(6) La cifra de 40.000 habitantes, (c6mputo de AZARA, Voyage
dans I'Amerique Meridionale, II, 339) que el doctor Lopez (Histo-
ria de la revolucidn argentina Introduccidn, 121) encontraba es-
casa, y el general Mitre, por el contrario, (Belgrano, 4.a ed., I, 121)
juzgaba exagerada para 1801, no lo es tanto, evidentemente, para
1802. Sin inimo de terciar en un debate, que, por lo demas, fu6
fallado hace much tiempo a favor del segundo, los aficionados a
estas investigaciones hallardn todos los datos en la celebre poldmi-
ca de ambos historiadores, hoy reproducida por la ,Biblioteca Ar-
gentina> en los volhimenes 8 y 16 (MITRE, Comprobaciones histdri-









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Y, sin embargo, no debemos reir. Aquel pavimento de pie-
dra de las calls centrales; aquella obra del alumbrado de
faroles iniciada en 1780 por el virrey Vdrtiz y seguida sin
tropiezos por Loreto, Arredondo, Melo, Olaguer y del Pino, con
afiadidura de todas las cosas que sobre los adelantos de la
capital se referian, desde la fundaci6n del a Teldgrafo Mer-
cantil>,, el estupendo primer peri6dico, hasta la invenci6n de
la mdquina de limpiar trigo, o el proyecto de recoba, o el es-
tablecimiento de la Academia de francs, debian propagar por
el mundo callado del virreinato un asombro tal, una fe tan
profunda en el devenir inmenso, que s6lo calificando al teatro
de tamarlas maravillas con el nombre-simbolo de todos los
prodigies, lograban traducir...
Un iltimo esfuerzo del extenuado rocin, al cruzar los andu-
rriales del Monte de Castro; y, desde las quintas de Flores,.
dejando a un lado los corrales de Miserere, nuestro viajero
entraba en la prolongaci6n de la calle de las Torres, y luego
en la de San Miguel, a cuyo extreme, cerca de la de la Mer-
ced, vivia don Jos6 de Echevarria, tio, protector, padre casi,
de don Vicente Anastasio, el hombre a quien 6ste debia su
educaci6n y cuanto era hasta entonces (7). No se crea, sin
embargo, por estos titulos, que el excelente escribano de Real
Hacienda, oriundo de Guipfizcoa, regidor del Cabildo, defensor


cas, 1.a parte, 47-70; y L6PEZ, Refntacid6 a las Comprobac. hist.,
155-169). Vdase M. R. TRELLES, Registro Estadistico del Estado de
Buenos Aires, afios 1856, 1858 y 1859; ademds, P. GROUSSAC, San-
tiago de Liniers, 32; Diario de Aguirre (Anales de la Biblioteca,
IV, 169), y los tomos X, XI y XII de los Documentos publicados
por la Facultad de Filosofia y Letras, que en breve apareceran con
los empadronamientos efectuados de 1726 a 1810.
(7) La casa de don Jos6 de Echevarria, en 1778, era la ddcima,
contando de este a oeste, de la a Calle de Sn. Miguel, Vajada del
Rio, cera que mira al Norte>, como dice el Padr6n formado aquel
afio por Dn. Cecilio Sanchez de Velasco. (V. Doc. para la hist.a
arg.a, cit., XI, 31). era el nombre con que vulgar-
mente se conocia la calle, que en realidad se llamaba (y se llamd
hasta su transformacidn contempordnea en aBartolomd Mitrea) de
la Piedad. V. Manifestacidn de los nombres con que vulgarmente
se conocen las calls y plazas de esta ciudad>, etc., en el Registro
Estadistico, cit. 1859, I, 41). En tiempos mas modernos, es decir,
de 1830 a 1852, y quiza despuds, la casa tenia el n.o 36, como lo
prueba la correspondencia del doctor Echevarria, y se alzaba cerca
de la esquina de Florida, donde hoy existe una simulaci6n de pla-
zoleta destinada a paliar el fracaso de la Diagonal norte.









UN CASAMIENTO EN 180S


de menores, comerciante a ratios, y, naturalmente, personaje
de forradas talegas, fuera un anciano melifluo, o siquiera un
tio bonach6n, especie de mecenas colonial, optimista y derro-
chado (8). Por el contrario, el tono de la correspondencia
con el sobrino, revela en el a un aspero e inflexible tempera-
mento de peninsular encastillado en su importancia, como, a
mayor abundamiento, era usual en aquellas epocas benditas
de tanta opacidad colectiva, como de bullente y feroz indivi-
dualismo, sobre todo jerarquico. De don Josd recibio nuestro

(8) Segfin una inddita y curiosa hijos y nietos de Dn. Franco. Ramos y Perez, y D." Maria Antonia
Diaz y G6mez, consortes, hecha para Dn. Fernando de Echevarria
y Ramos con el objeto de entrar en el servicio del Rey en el Cuer-
po de Marina en el anlo de 1794>, existente en el archivo de
don Juan Canter, Da. Jose de Echevarria y Madina, hijo lexitimo
de D1- Thomas de Echevarria, y de D.a Josefa Madina, naturales y
vecinos de Araoz, ante iglesia de la Villa de Oilate, Provincia de
Guipiscoa, contrajo matrimonio en Buenos Aires el 13 de Febrero
de 1777, lexitima de D. Franco. Ramos... y de D., Maria Antonia Diaz y
Gdmez ... El escribano y notario pfiblico >, que lo era Islas v Tierra firme del Mar Occeano desde el 16 de Julio de
1772, (Real Cddula de Carlos III, de esa fecha, cuyo original inddito
conserve en su archivo D". Josd Juan Biedma) figure en el Padrdn
de 1778 (Documentos, etc., cit., XI, 31) como comerciante, y con
35 afios de edad. Habia nacido, pues, en 1743, siempre que con 1l
no ocurriera lo que con su consorte dofia Maria Francisca, quien
en aquel acto solo > confesaba 26 ailos, a pesar de haber venido
al mundo en 1745, el 29 de mayo, y tener, por consiguiente, en
1778, 33 bien cumplidos. (>, etc., cuvo cau-
sante de 1794, solo contaba en la 6poca del Padrdn, 4 meses).--
Como todos los habitantes de viso, don Josd tambidn fu6 military.
En 1776, despuds de hacer el soldado desde los tiempos de la go-
bernacidn de Cevallos, cendido por Vdrtiz a alfdrez de las milicias de Caballeria; y en
1778, el 8 de abril, gracias a sus mdritos, 'iltimamente en la con-
ducci6n a Mendoza de los Prisioneros Portugueses de Santa Catha-
lina>, le fu6 concedido a su solicitud el retire por el mismo Ce-
vallos, ya entonces virrey. (Archivo de la Academia de Filosofia y
Letras). Por filtimo, la Gia de Araujo lo daba, en 1803, (p. p. 368,
369 y 374) como escribano de la Contaduria de Moneda y de Regis-
tro de la Real Aduana, ademas de regidor y defensor de menores,
en cuyo tiltimo caracter ya habia sido electo en el Cabildo el 19 de
enero del aflo anterior. (Libro 58, inddito)- Para terminal, no re-
sisto a la tentacidn de transcribir esta frase del bromista Juan Jos6
de Echevarria (carta a su hermano Jos6 Lino, de septiembre 27 de
1800) la que prueba que no todo era... prisioneros portugueses en la
biografia del heroic alfdrez: < Mi tio, desde que ha hechado citoyen,
que parece capitdn olandds, gasta un sable m6nstruo para su de-
fensa, pero dios lo guard al Pobre de una disparada, porque ten-
dra que hazer abandon del sable y citoyen...>









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


hdroe alguna solemne reconvenci6n, enderezada en esa form
rotunda y aplastadora que, en las relaciones de padres a hijos,
o de superior a inferior, excluia toda avenencia, una vez for-
mulado el fallo del mas fuerte. Como Moreno, y como otros
estudiantes argentinos de la vieja Universidad de San Fran-
cisco Xavier, Echevarria estuvo a un geme de ser cura; pero
se qued6 en abogado. El ruido del mundo, aunque sin fuer-
za, Ilegaba a Charcas por entire un susurro de papeles: el del
manoseo febril de los libros de los enciclopedistas y fil6sofos
franceses; y por mas que don Vicente Anastasio, durante today
su vida, fuera un cat6lico ferviente, sin duda ellos tuvieron
la culpa de que la carrera eclesiastica, de golpe, dejara de
atraerlo. Pues bien, el formidable tutor no acept6 en manera
alguna la transformaci6n del future can6nigo en mundano tra-
ficante de litigios, y poseido de una indignaci6n sagrada, 6l,
que habia invertido <(5.000 pesos y mas> como decia, en for-
mar un te6logo, olfate6 el fraude al salirsele con un jurista,
escribiendo in continent al tornadizo una carta tan terrible,.
que este, si tembl6 al partir de Chuquisaca, puede asegurarse
que desfallecia al poner un pie en la morada de la fiera (9).

(9) Sobre la proyectada carrera eclesiistica de Vicente Anastasio,
vease lo que, ya en marzo de 1790, escribia don Josd a su sobrino,
probablemente en la finica vez que lo hizo con palabras amables: lebro los grades que me dices (los de bachiller) y aunqe es buena la
practice de Leies en quanto da lustre a la persona, deve ser adelan-
taindose en la Teologia y el Moral, que es lo que te convene para ser
un buen sacerdote> ... Ya hemos visto c6mo, en 1793, se recibi6
de abogado. Tres aflos mas tarde, en octubre de 1796, probable-
mente a causa de una primera renuncia a los habitos, se produce
un rompimiento entire tio y sobrino, y 6ste rechaza la mesada de
20 $, que hasta entonces y por intermedio de don Juan Antonio Lesi-
ca, le mandaba don Jos6 (Archivo de la Acad. de Fil. y Letras).
A ello alude el siguiente parrafo de carta que el doctor Echevarria,
el 26 de enero de 1797, dirigi6 desde Potosi a don Francisco de
Garasa: la divina providencia.... esta ha sido la causa de que mi tio me
haya negado su correspondencia: cosa que me es sensibilisima, pues
ha sido mi padre >, etc. El entredicho durd cuando menos hasta
1799, en que, segfin parece, Vicente Anastasio torn a las ideas
eclesiasticas. de julio de 1801- mandarte informacidn de mi soltura... pa qe se
me saquen dimisorias 6 pa Charcas o Cordova... y que esto, con
los respetos del tio, lo practiques con la mayor brebedad: sin an-
darme con que mejor sera irme a ordenar ahi, porqe por esto he
perdido cerca de dos aicos>... No pasarian muchos meses sin que
la nueva y definitive renuncia al titulo sacerdotal, encendiera otra
otra vez la guerra. < Las secas palabras de mi tio como afirmaba.










UN CASAMIENTO EN 1805


Por fortune, ya al apearse, tras el ldbrego zaguan, donde
para mayor angustia le rozaron los afilados dedos del escriba-
no en un minimum de bien venida, habia visto, destacada
sobre un fondo de jazmines y diamelas, una aparicidn des-
lumbradora: la carita de sol, los ojos inmensos, la sonrisa de
luz de su prima hermana, aquella minfiscula Maria Antonina,
una mufiequita de trapo en sus confusos recuerdos, convertida
al cabo de tres lustros de sano desarrollo, en la morocha
mas linda, mas elegant y mas encantadora de todo Buenos
Aires... (10)
Aquel deslumbramiento decidi6 de su suerte y fij6 su des-
tino. A su vez, ella le habia devuelto el homenaje en una
mirada profunda, y apuradas las primeras efusiones con los
demas, el dulce desvario comenz6... Timidamente iniciada en
el patio semi-andaluz, entire un halito embriagador de jazmi-
nes, la novel, de suyo misteriosa, no hizo sino afirmarse en
el t6trico sal6n de don Jos6 y en su inconfortable comedor,
ambos rejuvenecidos por la sonrisa de la bella, cuando de
todo el pintoresco porte del viajero, ya ceiido por el frac de


el hermano Juan Jos6 en otra occasion -son capaces de reventar
un Peniasco .... Por este tenor abundan las pruebas de su ende-
moniado caricter, desde las iracundas manifestaciones acerca del
sobrino doctor -a costa de 5.000 pesos y mis qe gast6 con 61 en
este Colegio y en Chuquisca,, (carta a Dn Martin Echepare), hasta
la filtima y aplastadora filipica, que en vano intentaba mitigar el
culpable con estas frases temblorosas: Bien conozco que he dado
m6rito a su enojo, pero... ,qe cosa me seria de tanto aprecio
como estar seguro de su gracia? Dios sabe qe quisiera borrar lo
qe (aunqe con divers intent) le caus6 displicencia; ni puede VInd
dejar de persuadirse, qe el qe le deve lo qe es, puede dejar de ser
p} Vmnd lo qe debe ser, esto es, agradecido, respetuoso, humilde y
reconocido. Su sobrino ademins... faltari a las obligaciones de su
sangre, sino llebara hasta el sepulcro viva, la memorial de los be-
neficios recividos de su buen tio ... (Carta fechada en Tupiza el
29 de octubre de 1801.-Arch. del author .
(10) Aunque trazado de prisa, y con mano de leguleyo, tiene su
encanto este retrato, poco despues firmado por el propio padre de
Maria Antonina: < Ella es muy joven todavia, como lo demuestra su
partida de Bautismo presentada en estos Autos por mi mismo
sobrino (habia nacido el 9 de marzo de 1785); su cuerpo y su
rostro no son desagradables... Estas circunstancias, juntamente
con su christiana educaci6n, la integridad y pureza de costumbres,
qe conserve en la comunicaci6n qe tuvo con su primo... la mantie-
nen en estado de ser solicitada por muchos p.a Esposa, como ello
se deja entender .... ( Expediente obrado ,, etc., f. 79, Escrito de
D. Jos6 al Obispo, de 1.o de octubre de 1803).









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


rigor e interminable calz6n corto, no qued6 en don Vicente
Anastasio mAs que la silueta, algo prolongada quizas, pero
correctisima, de un currutaco de iltiimo modelo, al estilo de
aquellos de que xEl Tel6grafo> hablaba en su media lengua
poetica de esos dias:

S... mira, mira, al currutaco
que gast6 la mailana en el afeyte,

El ancho corbatin su barba esconde...> etc.
(NAitu. de 15.Nov. 1801).

En las sucesivas tertulias, inmensas conversaciones de tres
minutes, alternadas con hondos silencios equivalentes, marca-
rian el ritmo de la pasi6n. En apariencia, sobre todo para el
enfurrufiado don Jos6 y para el can6nigo Picazarri, dean de
la Catedral, gobernador del Obispado, padrino de Maria Anto-
nina, y, por lo mismo, asiduo visitante, la charla corriente del
doctorcito, aunque sospechosa de oler a azufre por lo de la
renuncia a los hAbitos, impunemente rodaria sobre las mara-
villas del Potosi, la majestad de los Andes, las curiosidades y
extravagancias de las costumbres indigenas peruanas. Su ver-
dadero asunto, al margen de las palabras, revoloteaba entire
los ojos de ambos primos, mis celeste y eterno que la lejania
de las cumbres, descripta por el viajero con unci6n de ena-
morado...
Por lo demAs, el tiempo no se deslizaria tan idilicamente
cual lo deseaba el fogoso doctor. Desde los primeros dias
tendria que frecuentar el mundo official, un mundo de tree
cuadras, sin duda; pero tan ceremonioso e inaccesible comc
el de cien de un vasto imperio. DespuBs de la probable au
diencia del virrey del Pino, a quien brevemente expondria las
novedades del Alto Perd, se sucederian las conversaciones
oficinescas por los asuntos de clients y amigos del interior.
En la Real Audiencia cumpliria las formalidades de su ins-
cripci6n professional (11). Iria y vendria al Fuerte, en deman.
da del secretario don Manuel Gallego, y de los asesores y


(11) Ordenanzas de la Real Audiencia Pretorial de Buenos Ai-
res, art. 229. (V. ENRIQUE Ruiz GUIEAZU, La magistratura in-
diana, 413).








UN CASAMIENTO EN 1805


ministros del Tribunal de Hacienda. Frecuentaria la Curia,
el Consulado, el Cabildo; y acabadas las mis urgentes dili-
gencias y cumplidas las visits de rigor, se dedicaria, amen
del trabajo, a impensadas investigaciones sobre los progress
de la ciudad, enteramente renovada en el centro durante su
ausencia.
Cien veces, al atardecer, de regreso a casa, con el amigo
Arce y el hermano Juan Jos6, se extasiaria ante los faroles
del administrator Ballesteros, comparandolos con los macilen-
tos candiles del tiempo de Vertiz, por mis que todos rezuma-
ran la misma grasa de potro, apagadiza y ligubre; y otras
tantas recorreria las calls pavimentadas del grann pueblo,,
orgullo del senior de las Cagigas, feliz del empedrado,- como le llamaba el Cabildo--hallando, con
patri6tica ingenuidad, tersas, pulidas y hasta hermosas, las
horrendas aristas del pedregal ca6tico que aterrorizaba los
pies femeninos y comprometia en sabias contracciones las des-
nudas plants de los negros para no pincharse... (12)
Con prudencia, pues, y, a pesar del patriotism, contrayendo
las piernas, avanzaria, por ejemplo, hasta la Redacci6n del
<, junto a la Merced, donde al fin recobrado, se
entregaria a largas y no muy cordiales conversaciones con el
coronel Cabello, famoso fundador y director del peri6dico, ya
en visperas de desaparecer ante el impulse de D. Hip6lito
Vieytes y de su inminente tria y Comercio. En realidad, mas que la estrella del future
grande hombre, como lo quiere Zinny, mat6 al < Tel6grafo la
musa del coronel, p6rfida musa que entire otras festivalas,
atrocidades, le hizo dudar del inatacable recato de las sefioras
en los bafios del rio, ademas de convencerlo de que ellas se
estaban
... en la iglesia,
el marido a trabajar,
los muchachos en la cama
y la olla sin espumar... >
(Nti. del 17 de Enero de 102 -
Satirilla festival *).

(12) Actas capitulares, ineditas, de 22 de septiembre de 1801 y
4 de agosto, 14 de septiembre, etc., de 1802. (Archivo Gral. de la
Naci6n). V6ase ademas, Documentos para la historic, etc., cit.
IV, 163.


33


XLIII-3


ART. ORIG.









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Por esos dias, el grosero plumazo en pleno amor propio de
las damas, no hacia muy deseable el trato del periodista (13).
Pero don Vicente Anastasio tenia para 1l encargos sagrados
de various ,literatos s del interior. Con las solas reclamaciones
de don Gabriel Antonio de Hevia y Pando, de Tupiza un
plumifero irreductible, cuyos m6ritos, por la crueldad de Ca-
bello, no lograban cuajar en letra de molde, pero que Vieytes
apreciaria mejor ya habia temas, y adn agrios temas, de
inacabables controversial (14).


(13) Que la redacci6n de El Teldgrafo se hallaba junto a la
iglesia de la Merced, lo prueba el mismo peri6dico, desde el pros-
pecto cAnalisis del papels, etc., (pig. (17) de la reimpresi6n fac-
similar por la Junta de Historia), a los nimeros de 8 de abril (54),
26 de octubre de 1801 (504), etc. La referencia, pues, de don Pastor
Obligado (Tradiciones argentinas, Barcelona, 1903, 132) debe en-
tenderse con respect a la imprenta, la de Nillos Exp6sitos, que
efectivamente estaba, coro el mismo autor lo dice, en la esquina
de Perl y Moreno. V. GUTIkRREZ, Origenes del arte de imprimir,
etc., Rev. de Bs As VII, 342. En cuanto a la historic del peri6dico,
examen de su material, discusiones sobre su desaparicion, persona-
lidad del director, etc, consiltese la minuciosa noticia de D. Josd To-
ribio Medina en su admirable Historia y bibliografia de la imprenta
en el antiguo Virreinato del Rio de la Plata. La Plata, 1892, n.0 240,
p.p. 138 -155.
(14) Vdase nota 5. Podria haber agregado el nombre de don
Pedro Tuella, tambien comitente del Dr. Echevarria, y conocido por
sus Decimas y por la Relacion Histdrica del pueblo y jurisdiccion
del Rosario de los Arroyos, etc, que aparecieron en los nos del 19
de septiembre de 1801, y 4 de marzo y 11 de abril de 1802, del
mismo Tel6grafo ). El 12 de mayo le escribia Tuella: Ahi te re-
mito la adjunta papelada, y al paso que yo en esta mi soledad me
he divertido en escrivirla, quisiera qe que a ti no te incomodase el
leerla, y entregarla al cavallero Editor del Telegrafo, como lo he
ideado, por el fin qe le digo en la carta particular qe le escrivo; y
pa qu si he de proseguir escriviendo en la material, te tomes el
trabajo de corregir mis papeles .... Seguramente, se trata del
, Examen critic >, etc, publicado en el n9 del 15 de agosto. El 12
de junio volvia a la carga: < Espero qe que a vuelta de correo me
comunicaris lo qe hubiere en punto a Director y en punto a Teld-
grafo. Aquel me escrivio en respuesta a mi carta asegurandome
quedar plenamente satisfecho por el pasado atufamiento.... Entre
otras cosas me dice: Con el Dr. Echevarria habld en el particular
de su solicitud y es natural le hayga manifestado mi sentir en esta
parte -. Mis interesantes son sus confidencias de agosto; Hombre
- dice much siento qe bambolee el gran Teldgrafo de mi amigo
Cavello. Dime lo qe hay en esto; porqe has de saber qe tengo
compuesto un papel de cinco pliegos sobre incrementar la cosecha.
de trigo (el mismo tema de mayo) y dar nervio a las extracciones
de este fruto. Me prometo qe te has de alegrar quando lo yeas, y
no te remito ahora porqe no he tenido tiempo de ponerlo en limpio;
pero si el Tel6grafo cayese, no sd en tal caso si se quedaria mi









UN CASAMIENTO EN 1805


Y luego, como sitios de frecuentaci6n ineludible, sin hablar
de las iglesias, de las tradicionales y cerenioniosas misa> de la Catedral, San Francisco o la Merced, quedaban el
paseo de la Alameda, alguna funci6n de toros en el Retiro,
la forzosa tertulia en su propio studio o en la escribania de
Juan Jos6, y mas que nada el cafe de Marcos enla esquina del
Colegio, inaugurado el aio anterior seg6n el < Teldgrafo con
deslumbrantes billares, como en la correct confiteria, nlcleo
del buen tono, palestra natural de currutacos y personajes,
donde entonces, como hoy en los equivalentes mentideros, se
arreglaba el equilibrio de Europa, y se dosaba la filosofia de
los sucesos importantes de nuestro minisculo mundo (15).


trabajo perdido, lo qe seria (juzgo sin pasidn) una berdadera lasti-
ma. Este papel me parece qe por su naturaleza se podra dedicar
al Consulado; pero pa qe tfi me responds es precise que primero
lo veas; lo llevard conmigo cuando vaje a esa como he dicho>.
Diez dias despuds, ya habia descubierto la pista del <,Semanario,,,
y exclamaba: < Es natural qe me haya complacido lo qe me dices de
qe mi Examen Critico etc., haya tenido aceptacion. La continuacion
de esta critical, qe es el papel qe te dije, espero qe sera igualmen-
te admitido, o mejor. En el trato various puntos de los qe apetece
el cavallero Vieytes en su prospecto ... Sin embargo, al revds
de Hevia, no tendria suerte con D. Hipolito. Vdase, al respect,
la curiosisima carta del pr6cer, transcript por el Doctor Clemente
L. Fregeiro en sus Breves noticias acerca de la vida y escritos
de Dn Juan Hipdlito Vieytes ( El Museo Hist6rico Buenos Aires,
1892, I, 10L-127) y GUTIERREZ, Bibliografia de la primera impren
ta, etc., Rev. de B. A9 IX, 467. Otros datos me comunica a ilti-
ma hora el Dr. Juan Alvarez; pero evidentemente no caben aqui.
Contentdmonos con esto: D. Pedro Tuella y Mompesar era arago-
nds. Lleg6 al Rosario en 1759, donde fud empleado de la Renta de
Tabacos y luego de la Tesoreria. Fallecid alli sin sucesi6n el 28
de febrero de 1814, legando, lo mismo que su esposa dona Nicolasa
Costey y Quinteros, a la hermana de Echevarria, dofia Maria Cata-
lina, el solar que hoy pertenece al mismo doctor Juan Alvarez.
(15) La vispera de la inauguraci6n (3 de junior de 1801) decia la
filtima pagina del Telegrafo : Mailana jueves se abre con Supe-
rior permiso una Casa Cafd en la esquina frente del Colegio, con
mesa de Villar, Confiteria y Botilleria. Tiene un hermoso Sal6n
para tertulia, y S6tano para mantener fresca el agua en la estacion
de Berano. Para el 19 de julio estara concluido un Coche de 4
asientos para alquilar, y se reciben Huespedes en diferentes Apo-
sentos. A las 8 de la Noche hara la apertura un famoso concerto
de obligados instruments. En cuanto al ambiente del histdrico
cafe, jfizguese por el Didlogo ( aborto intellectual decia el i Teld-
grafo d del 8 de julio, sin mayor injusticia) entire un Palangana y
un Estudiante:









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Fuera del itinerario elegant, pero no de program para la
voraz curiosidad del , se hallaban atracciones tan
inauditas como aquella c6lebre maquina de limpiar trigo que
ya mencion6, y que su feliz inventor, un sargento retirado
Arellano, exhibia lleno de orgullo, con los premios del virrey
y de los c6nsules, en una panaderia inmediata al hospital de
Bethlen, perteneciente a don Juan Gonzalez. (< Telegrafo >,
del 9 de Septiembre de 1801). Y el industrialismo de la bilonia > se hacia patente en la estafieria de Ferroni, calle de las
Torres, donde, a la vista del piblico, se fabricaba < plancha, para la carena de los barcos, al uso... del Ferrol>>.
(Id. 16 Sept.) Frente al prodigio, Juan Jose, quien como miem-
bro de la casa, conocia al dedillo el movimiento de la Aduana,
excitaria las aficiones marinas del future armador de corsarios,
describiendo la actividad del puerto, el ir y venir de naves
atestadas de frutos, para terminal, en un arranque de entu-
siasmo, con la revelaci6n del gran dato que abria al porvenir
una perspective inmensa: el ailo anterior habian zarpado de la
Ensenada de Barragan 17 buques espafioles y 5 extranjeros,
con 150.000 cueros y 9.000 quintales de varne salada, que re-
presentaban 480.000 pesos fuertes. (Id. Febrero 28 de 1802).
La obra de don Pedro Cervifio, y de la Academia de Nau-
tica, cuyos certamenes pdblicos se celebraron por entonces, (Id.



Estud.--,Qu6 dicen de ese Papel
alli en el Cafe de Marcos?
Palang. Diga la Universidad;
porque alli hay muchos letrados.
Estud. Diga presto como es eso,....
Palang. -- Pues que ignora vuesarced
que alli van hombres muy sabios?
Estud. Seran .Doctores algunos,
6 A lo menos Licenciados.
Palang. Va un Acadmiico insigne
que preside cualquier acto.
Estud. -L,Y habla con algim acierto,
6 es un hablante de chsco?
Palang.-El mete cuchara en todo
entienda 6 no entienda el caso... etc.;
en lo que no andaba muy desacertado el critic, pues, segin pare-
ce, el Acaddmico insigne no era otro que el coronel Cabello, cuya
Respuesta, inserta en el mismo nfimero, no es menos ramplona.
Otro testimonio contemporineo del edlebre cafd, en 1811, trae N6JEZ,
Noticias Histdricas, etc., 2.a ed. 234 y sigs.









UN CASAMIENTO EN 1805


marzo 7) adquiriria asi, a la luz de estas noticias, proporciones
trascendentales, que dejaban adivinar, bajo la apacible fisono-
mia del buen pedagogo, un alma de profeta.
El interns de ver y. aquilatar progress, impulsaria a don
Vicente Anastasio a conocer, en casa de don Diego Ramirez,
esquina del Temor, o1 que, en su denso estilo, llamaba el < Te-
l6grafo >, < del Virreynato, Alli, don Joseph de Salas, < professor del no-
ble arte de Pintura y alumno de la Real Academia de San
Fernando >, habia abierto una escuela de la bella enseilanza,
y deleitaba a los profanos con los cuadros y retratos colgados
en la sala principal, excelentes a juicio de Cabello, y tambi6n
de toda la poblacidn, orgullosa de su artist. Por carecer, sin
duda, de los mismos atractivos plasticos, la expedici6n no lle-
g6 hasta la < que regen-
teaba don Mateo Ducrini, y se content con alabar de lejos
las maravillas de la cAtedra de Anatomia del doctor Favre, y
los prodigious del Protomedicato, donde el doctor Cosme Arge-
rich dictaba sus cursos d2 Medicina y Quimica. (< Tel6grafo,,
sept. 9, 1801; enero 17 y 31, y marzo 7, 1802).

A todo esto, sino fuera la fascinante contemplaci6n de Ma-
ria Antonina, su risa de oro, su picaresca gracia de morocha,
todo el hechizo de sus diez v siete afios divinanente deslum-
brados por el amor, la vida en el caser6n del escribano, seria
insoportable. A don Jose de Echeverria, el imponente duefio de
casa, como a la mayoria de sus cong6neres de edad y condici6n
en 1800, apart del devocionario, no le interesaban mAs que dos
cosas: acumular riquezas, y convencer al mundo, desde lo alto
de su cefio, que merecia todo el acatamiento y sumisi6n dis-
ponibles. No s61o era madrugador por hartazgo de descanso,
sino que, desde el amanecer hasta la noche, baldio el coraz6n
e inocupado el cerebro, vivia erizado con todos los pinchos y
aguijones de un protocolo domdstico, enteramente incompati-
ble con la naturalidad que placia a don Vicente Anastasio. De
modo que tanto este, como su compafiero Arce, mAs que hues-
pedes, eran stibditos del arrogante anfitri6n, agravdndose to-
davia el problema con el sarcAstico desprecio que toda juven-
tud, y en especial la americana, inspiraba al personaje. Ese
pecado de ser joven, de no celfirse a lo antiguo, de atreverse
a discutir la herrumbre de las ideas momias, a la luz de una









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filosofia criminal de regicidas y francmasones, tenia la virtud de
arrebatarle a los extremes del furor.
Calcilese con que diplomacia de culpables, cada maiiana, no
abordarian los pobres muchachos al poderoso erizo, y con qu6
jolgorios no celebrarian sus ausencias momentAneas. En pie des-
de el alba, y sorbido el cent6simo mate, se acabarian los nego-
cios matutinos una hora antes del almuerzo, y desde entonces,
temerosos de no ser puntuales, rondarian el comedor enfras-
cados en su charla, viendo pasar y repasar, al fondo del pa-
tio, la silueta radiante de Maria Antonina entire el ir y venir
de las negras atareadas. Repentinamente, dando un portazo,
surgiria entire ambos la colerica figure de don Jose. Con la
voz alterada, el sobrino pediria la bendici6n, mientras Arce,
a fuerza de reverencias, esperaria una mueca cortds. Por to-
do saludo, el viejo mostraria abierto su saco de bilis, besaria
en la frente y a escape a Maria Antonina, y tomando asiento,
despues de hacer la serial de la cruz, estallaria: el almuerzo
era p6simo, flaco el substancioso caldo, incomible la jugosa
came, infame el negro pasaplatos, y digna del degiello la co-
cinera...
Aplacado a medias, gracias a alguna lacrimosa excusa de la
hija, derivaria la torment hacia los j6venes. 4 Se habian en-
terado, siquiera, del crime de las Viboras? 4 No era un indi-
cio claro de la corrupci6n de estos paises? Las milicias del
rey apresaron a los treinta miserables criollos, que despues de
saquear aquel pueblo de la otra Banda, robaron la estancia del
senior don Francisco de Albin (16). Bergantes! Apenas borra-
dos en la plaza Mayor, los rastros de la sentencia cumplida
en diciembre, ya era de temerse en otros puntos del virreinato,
aqui mismo, en la capital, quiza, nuevos atentados, que obliga-
ran a ahorcar mAs natives. La poblaci6n criolla, mezclada o no
con indios y negros, era daftina. Habia que acobardarla y some-
terla con castigos energicos.... Y como la mesa, aterrada, ca-
llara, el viejo seguia denostando. A qu6 achacar, sino a la

(16) La novelesca historic se hall en los nimeros del eTeldgrafo,
de agosto 22, septiembre 2 y diciembre 13 de 1801. Fuera de esto,
don Vicente G. Quesada, le dedic6 un interesante articulo en la Re-
vista de Buenos Aires, I, 235, y Pillado, en su Buenos Aires Colo-
nial, 65, algunas paginas. Era de tal modo apasionante el asunto,
que, segfin el autorizado Groussac (Liners, 43), todavia en 1806
duraban los comentarios, tan frescamente como si se tratara de un
hecho de la vispera...









UN CASAMIENTO EN 1805


irrespetuosidad y degeneraci6n de estos tiempos, las medidas
adoptadas por el Cabildo para que no faltaran peones en la co-
secha? No habia tenido el Ayuntamiento que clausurar las
canchas de bolos, porque los perdularios de la plebe, al trabajo
de los campos, preferian la molicie de sus innobles jugarretas?
4No era vergonzoso que de Misiones se trajera, a todo costo,
400 indios para reemplazar a otros tantos haraganes?... (17).
Alguna pausa del formidable discurso, la rdfaga de aire ca-
lido que venia de afuera, un vago arrepentimiento quizd del
feroz escribano, permitiria a nuestro h6roe, animado por la
mirada burlona de la prima, ensayar un cambio de tema, em-
pezando por el trascendental de aquellos alios: la espantosa
sequoia, la tremenda falta de luvia, que a todos arruinaba.
Traviesamente halagaba con ello la vanidad del anfitri6n, de-
signado por entonces, con don Manuel Ortiz Basualdo, para
obtener del obispado, en nombre del Cabildo, el remedio del
dahio mediante un novenario de misas cantadas a cnuestro
patron el seilor San Martin>> .... (18)
Por un moment, la estratagema vencia. Sin llegar, y ni
siquiera acercarse, al esc~ndalo de felicidad que transfiguraba
a Maria Antonina, algo se derretia en aquella alma de hielo.
Pero el fen6meno duraba poco. Un moment despues, la tor-
menta rugia desesperadamente.... La seca seria menos terri-
ble, sino existieran tantos bribones como los que manejaban
el abasto, unos chinos picaros, sin reato ni responsabilidad alguna>, que vendian came mala,
vieja, flaca, debi6ndola expender de primera calidad. Ya arre-
glaria el Cabildo todo eso, administrando el ramo por si mis-
mo, y disponiendo la construcci6n de la Recoba. Ya desalo-
jaria a los tales, como haria desaparecer del arroyo Maldonado
los compadritos que osaban atajar las aguas con sus viviendas
canallescas, en perjuicio del trdfico regular con San Isidro y
las Conchas.... (19)


(17) Actas capitulares (indditas) de 9 de noviembre; 1, 7 y 13 de
diciembre de 1801, y 16 de febrero de 1802.
(18) Id., id., 4 de febrero de 1802.
(19) Actas capitulares in6d., de 28 de enero, 26 de marzo, 2 de
abril, 14 de mayo, 16 de junio, 2, 16 y 27 de julio, 4 de agosto, 30
de septiembre, 1 y 4 de octubre, y 8 de noviembre de 1802. Ade-
mas, Pillado, cit., 62.










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En medio de un silencio angustioso, el viejo miraba a los
j6venes como si fueran los culpables, y luego proseguia....
Al fin, devorado el ultimo plato de arroz con leche, o los cru-
jientes pastels, se decidiria a abandonar la cabecera, no sin
valerse de cualquier pretexto para las andanadas del postre.
Un ladrido lejano, le recordaria el ndmero infinite de perros,
cuya matanza exigia el Cabildo, mAs que por otra cosa, por
castigar a la plebe, aliada de cuzcos y cimarrones (20). La
vista del mate labrado, obsequio del sobrino, le haria tronar
contra los monopolizadores de yerba, don Juan de Galvez, don
Eugenio Balbastro y don Antonio Piran, descubiertos y de-
nunciados al Cabildo por Ramos Mexia (21). Y meti6ndose de
rond6n en la critical de los asuntos pdblicos, hablaria pestes
de don Martin Boneo, intendente de policia nombrado en mayo
de 1801 por el virrey del Pino contra la voluntad de los regi-
dores; diria cosas terrible de don Martin Jos6 de Ochoteco,
quien con escandalo de la ciudad se excusaba de ser alf6rez
real, apadrinado lo que era inaudito'- por el mismo virrey;
fulminaria al Consulado, metido a disponer la construcci6n del
muelle sin consult del Cabildo, como si ajeno, no se necesitara el consentimiento del poseedor>; y el acre
chorro de vinagre seguiria cayendo sabre las reputaciones, desde
la de un senior Aranaz, que pretendia construir una casa de Co-
medias, para ultimar, sin duda, el desquicio de las costumbres,
hasta la de cierto don Miguel L6pez, un impertinente, encargado
del juicio de residencia del marques de Avil6s, y que vivia dispu-
tando al Ayuntamiento la exactitud de sus citas legales. Nadie
escaparia, ni el Obispo, ni su propio amigo y compare, el mages-
tuoso dean de la Catedral, con quien, por lo mismo que privaba
en confianza, sostenia furibundas pol6mias de sobremesa, sobre
la cuesti6n de , por ejemplo, intrincado asunto del cere-
monial eclesiastico con las autoridades, en que nadie se entendia.
El sueldo del verdugo; el tipo de los ladrillos; la expedici6n
annual a las Salinas, aplazada ese afio por la seca; lo (sumamente
indecent, de los escafios del Cabildo; el arancel de los de abasto ; el costo de los negros; los de don Tomas O'Gorman, relatives a la industrial y al comercio;


(20) Id., id., 21 de enero, 13 de mayo y 6 de agosto de 1801.
(21) Id., id., 9 y 13 de noviembre de 1801.










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la apertura de una calle en el Retiro, resistida por los vecinos; la
construcci6n de un puente en Arrecifes.... todo, todo era escan-
daloso y censurable (22). La fatalidad que guiaba los asun-
tos americanos, conducia a la perdici6n, por culpa de los
criollos, por el debilitamiento de las virtudes espaholas en el
ambiente colonial, tibio y acomodaticio...
La desoladora monotonia de esta prosa, impossible de con-
mover con algdn chliste de Vicente Anastasio o del < table vecino de Chuquisaca, amboss tenian dilatada cosecha
propia) (23) vino a reagravarse a fines de aflo con una com-
plicacidn inesperada: don Josd queria casar a su hija...


(22) A tal charla, propia del cabildante, como que su contenido
esta integro en las actas ineditas del Ayuntamiento (Libro 58, aflos
1801-1802) podria un lector del aviso del 17 de octubre sobre la venta de un esclavo zapatero, a
rengl6n seguido de la del titulo de t.'astilla de marquis de la Nava
de Barcina... Mas important, sin embargo, sera mencionar el
contrabando, siempre activo en aquellas epocas, aunque, por razo-
nes obvias, me abstuve de introducir en el texto datos tan curio-
sos, como los que en este fragmento de carta, de 27 de abril de
1800, nos proporciona don Juan Jose de Echevarria:
Francesas de a 48 cafiones r 500 hombres de tripulacion cada una.
Son corsarias, pero se guardian comboy y las manda una de ellas.
Han robado los Pobres Portugueses en las costas del Brasil lo
que han podido, han apresado innumerables Barcos Ingleses y Por-
tugueses, de manera que bienen atestadas de cosas buenas, y las
venden publicamente sin que nadie se meta con ellos, pues unos
guards que se quisieron meter les pegaron una paliza que les in-
comodaron bastante las costillas, y ya tambien segun he oydo han
repartido algo de su malvado veneno, pues dias pasados recogi6 la
Inquisicion nnos abanicos nmu particilares de uno y otro lado por
su lindo pais, pero tocado cierto resorteoto se veia lo que podris con-
siderar y no faltaron Madamitas que los compraron.... Estos mal-
vados aunque nos han traido muchas cosas de lo que estavamos pere-
ciendo nos han hecho un gran perjuicio, pues se esperava del Je-
neyro un comboy de bastante interns, que aunque benia resguardado
de una nao cono ellos lRaman 6 navio de guerra nombrado el gran
Poder de Dios (alias) el C... Fogo, de 70 cafnones y 800 hombres
de tripulacion, una Fragata de 50 y 500 hombres, y dos Brich tam-
bien de guerra, hay noticias que ya no vienen, porque es tal el
terror que los Fidalgos han tornado a los Franceses, que creo que
mas quisieran ver al Diablo que a un Mr .. ..
(23) La consagracidn de chistoso se la did al Dr. Echevarria,
nada menos que Belgrano. iY en que ocasidn! Cuando el h6roe,
despuds de Vilcapugio y Ayohuma, no estaba para chistes.... Solo
la carta de Vd.--le decia el 8 de diciembre de 1813 desde el li-
gubre Pergamino, me ha hecho reir con gana....> (MusEo MITRE,
Documents del Archivo de Belgrano, VII, 72).









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II

La historic que voy a referir, tiene, mas que nada, valor
documental. Como luego veremos, el episodio no es el fnico
de la especie. Su repetici6n en el estrecho scenario de la
colonia y en otras parties, revela un estado general de los es-
piritus, y su ex6men quizd contribuya a precisar alguna no-
ci6n. Precisamente, el moment elegido es rico en sugestio-
nes. Veremos algo de lo que ocurria en Buenos Aires de
1802 a 1805, es decir, durante un period en que nuestra so-
ciedad ain vive del pasado, en que el pasado, por decirlo asi,
es el present. Un afio mis, y la primera invasion inglesa
todo va a cambiarlo. Un lustro m~s, y ya dificilmente, a tra-
v6s de la turbulencia democratic y del fragor de los comba-
tes revolucionarios, se podrAn percibir los latidos del alma
colonial. La imaginaci6n se substituirA a la realidad ausente,
para aquilatarla y juzgarla. Pero en 1802, la tormenta estA
lejos. Nada anuncia la crisis formidable. Apenas algunos sin-
tomas latentes, inapreciables, desde luego, para la mayoria de
los contemporAneos, permiten advertir, en el seno de las fa-
milias, algo de la sorda lucha, del antagonismo profundo que
se inicia entire la generaci6n que desaparece y la que brota.
Para los nuevos, aqu6lla simbolizaba el prejuicio, la huera tra-
dici6n del hogar espaiiol voluptuosamente hundido en la igno-
rancia, que foment para Am6rica la mala political: generaci6n
mogigata en lo religioso; desp6tica en lo gubernativo; xen6fo-
ba-como diriamos hoy -en lo international; y mezquina,
egoista y codiciosa en las relaciones privadas. Frente a ella,
la juventud colonial, aunque amordazada y cohibida, oyendo
la voz de su coraz6n, vislumbraba otra justicia en los balbu-
ceos liberals de los contados estudiantes y lectores furtivos
de los pensadores y de los fil6sofos.
Tolstoi, en uno de sus libros admirables, trae un pArrafo
sutil sobre lo que 61 llama la facultad de comprensidn. Segiin
61, cuando dos personas de id6ntico circulo o familiar poseen
la mencionada facultad, aplican a las cosas las mismas medi-
das convencionales, las juzgan del mismo relative punto de
vista, jams exceden cierto limited en la expresi6n de sus sen-
timientos, perciben al unisono el moment exacto en que el
elogio se torna ir6nico, y la alabanza hip6crita, y, en una pa-










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labra, como todo juicio les es comdn, tanto en lo bueno como
en lo malo o en lo ridicule, llegan, para mayor comodidad,
hasta adoptar un lenguaje sui generis>, matizado de frases
caracteristicas, en el que las palabras usuales adquieren un
nuevo significado, ininteligible para los demas (24).
Pues bien, si me fuera permitido describir de un trazo la
situaci6n moral latente de la epoca, diria que entire las dos
generaciones faltaba el vinculo spiritual: aunque hablaban la
misma lengua, el sentido de los vocablos no era el mismo, y
por mas que el espectaculo no variara, su valor psicol6gico
era profundamente opuesto... Para decirlo todo, carecian de
la facultad de comprensidn.
,Qu6 causes mediaban en el fondo de esta guerra? gPor-
qu6 los padres y los hijos habian llegado a este extreme trA-
gico de ignorancia y reciproco desconocimiento?
Es quizas lo que podremos responder estudiando con aten-
ci6n las entrelineas de mi historia...


Deciamos que don Jos6 queria casar a su hija. Casarla, es
decir, de acuerdo con la clAsica costumbre, unirla, no, natu-
ralmente, con el elegido de su coraz6n, sino con el sefialado
por las conveniencias, los intereses y los provechos sociales y
materials de la familiar. El casamiento antiguo era una obra
maestra de previsi6n, en la que, por lo comfin, s6lo faltaba el
amor... El amor era un escAndalo. La prudencia aconsejaba
ignorar los gustos de la nifia inexperta y sofiadora, substitu-
yendo a tiempo la tutela paterna por otra no menos digna y
respectable: la del marido. Y cuando alguna enamorada heroica
osaba resistir, siquiera pasivamente, caian sobre ella todos los
rigores: lo menos que la esperaba entire nosotros era la reclu-
si6n en la Casa de Ejercicios. Tal el caso de aquella dulce
Mariquita SAnchez, obligada a recia lucha judicial antes de
unirse a su bien amado caballero Thomson; y cuyo perfil his-
t6rico, ya convertida la ilustre dama, bajo su nuevo nombre
de seriora de Mandeville, en nuestra talentosa cMadame de Recamier, trazara no hace much,


(24) Souvenirs. Enfance, Adolescence, Jeunesse. Trad. Arv&de Ba-
rine. Paris, 1887, 261.










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con su habitual maestria, el senior doctor don Antonio Delle-
piane (25).
Es que no en balde la revoluci6n francesa, despu6s de es-
tremecer la conciencia de los hombres, avizoraba las almas
femeninas. Y tan frecuentes fueron, y tan ruidosas, las ten-
tativas de reivindicaci6n de la personalidad por parte de la
mujer, al menos en este sentido, no obstante los seculares
obsticulos que Espana y sus colonies oponian, que trascen-
diendo el caso a la literature, no necesit6 mas el insigne Mo-
ratin para enriquecer la escena castellana con la mas famosa
de sus comedies: . Pues bien, hay tal pa-
rentesco de sangre, tal similitud de reacci6n psicol6gica entire
la Isabel de la fantasia del poeta, y nuestras criollas Mariqui-
tas de la vida real (Sanchez y Echevarria), o entire la despier-
ta dofia Francisca del y nuestra mafiosa Magdalena Tri-
llo o don Jos6 de Echevarria, que a todos, como en efecto
ocurre, se los diria arrancados al mismo human bloque, o
forjados con los elements mas castizos y perdurables de la
raza y del instant evolutivo. Ninguno desmiente la herencia,
con la circunstancia esencial para la originalidad de nuestras
heroinas y condigno realce de Moratin, que si la ficci6n dra-
matica se represents por primera vez el 24 de enero de 1806,
algo antes, entire 1802 y 1805, se vivieron en Buenos Aires
nuestras comedies autenticas... (26)
Por otra parte, los enredos matrimoniales de esta guisa, no
terminaron con el viejo regimen. Lo prueba, en 1811, cierta
an6nima comedia titulada El virtuoso argentino o el triunfo


(25) Una patricia de antaiLo. Maria Sdnchez de Mlandeville,
conferencia leida en el Consejo Nacional de Mujeres, y publicada en
<,La Raz6n> en junio de 1918.
(26) No se considerard impertinent recorder aqui que la prime-
ra representacion en Buenos Aires, y en Amdrica, del nifias>, se efectu6 en la Casa de Comedias (Reconquista y Canga-
11o) a los cinco meses justos del estreno de Madrid. A la funci6n
asistia el virrey Marqu6s de Sobremonte-asegura Groussac (Li-
niers, 45-49)- cuando lleg6 la noticia de la invasion inglesa, y la
fiesta se deshizo... En cuanto a la material propia del texto sobre
Sla situacidn de la mujer en Espafia, vase entire otras comprobacio-
nes, el curioso articulo de Larra, inserto en el tomo II, p. 128, de
sus Obras completes. Paris, Garnier, 1889; por mds que COTARELO
Y MoRI, Isidoro Maiquez y el teatro de su tiempo, 229, consider
el don Diego, memorialss de pretendiente....








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del amior y la virtud, por un ingenio de Buenos Aires, que
me conmnicara el senior director del Museo Hist6rico Nacional,
en cuyos archives se conserve manuscrita. Imitacion, mAs o
menos feliz, de < letillas patrioticas ordenadas por la 6poca, el tal ,
y su insistencia en renovar un asunto ya extempordneo a la
libertad reinante, continda demostrando la efectividad de un
moment anterior caacteristico del estado social.
Pero volvamos a nuestra historic.
, Persona igual de su satisfaccidn y la mia...> (27).
Asi, en confianza, pintaba don Jos6 a su proyecto de yerno,
un desconocido para nosotros, aunque no tanto que a traves
de la pintura no descubramos la edad provecta, el origen pe-
ninsular y la ostentosa y tenderil fortune del <,
cuyas condiciones fisicas y "morales, sobre todo las fisicas,
correspondian terriblemente a las de un genuine representante
del pasado... Figuremonos, frente al vejestorio locuaz y preten-
cioso, de lengua trabada por lo vascuence y gracias de mostra-
dor, que por toda galanteria haria sonar las inseparables onzas
de oro;--figuremonos frente a 61, la gracil y encantadora mucha-
cha, elegant y final por instinto, por ese instinto de mas allA
en gustos delicados que caracteriz6 siempre a la verdadera
portefia... (28) y figuremonos la comparaci6n entire el guipuz-
coano ordmario, que hablaba de negocios, y el primo doctoral
y amable, de hermosa presencia, todo amor y dulzura en los
ojos elocuentes, todo urbanidad y cortesania en el trato fasci-
nador, todo elevaci6n y exaltado idealismo en los arranques
humanitarios del future patriota al describir, por ejemplo, las
espantosas penalidades de los indios mineros del Peri... El
cotejo, hasta para el mismo empecinado escribano, que nunca
quiso ver en don Vicente Anastasio mas que un pariente
pobre, un subalterno secretamente antipatico, era irresistible.
Don Jos6 no se libraba de nombrar a boca llena > a

(27) Carta a D. Martin Echepare, cit. Borrador de un escrito
de D. Jos6 de Echevarit al arzobispo de Charcas el 26 de enero de
1804 (Arch. del autor).
(28) Ya decia Concoloncorvo en 1749: < Las mujeres en esta ciudad,
y en mi concept, son las mAs pulidas de todas las americanas es-
pafiolas... .. (El lazarillo de ciegos caminantes, etc., ed. de la Junta
de Historia, 34).








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su sobrino, agregando complacido: y abogado de dos Reales
Audiencias... ).
Sea como fuere, al mediar de aquel afio de 1802, hirvi6 de
c6lera don Jos6 ante las l1grimas de Maria Antonina, dulce pero
endrgicamente resuelta a no aceptar el marido deparado por la
ternura paterna. Fu6 en vano que rugiera 6rdenes terminantes
de celebrar las bodas en noviembre. La nifia, sin atreverse a
confesar su secret, resisti6. Y cuando.al fin, a costa de in-
terminables pesquisas, inoficiosas para cualquier otro, supo el
iracundo anciano lo que todo el barrio sabia desde la llegada
de Vicente Anastasio, no pudo contenerse. La idea de ver a su
hija casada con el sobrino pobre, la certeza de que su caudal,
lejos de engrosarse con el de un aliado poderoso, corria el
riesgo de desaparecer en el famelico est6mago de aquel mu-
chacho, por una guifiada del destiny, por un ridicule capricho
de nifia desobediente, le llevaron al paroxismo. El 27 de di-
ciembre, despuds de una escena borrascosa, en que maltrat6 a
los esclavos y despidi6 a la duefia, todos c6mplices de la cons-
piraci6n, intim6 al pretendiente, sin oirle, el desalojo de la casa,
y tomando a su hija de la mano, en medio del espanto de los
vecinos, la llev6 con violencia a lo del alcalde don Crist6bal
de Aguirre, cuya mujer era prima de su difunta esposa. casa es esa decia mis tarde don Jos6, negando que en ella
esa? Una casa lo mismo que la mia, llena de celo por la
honra de Dios... en que hoi vive, no viendo ni oyendo, ni
practicando sino labores honestas y muchos exercicios de
piedad y devoci6n.... (29).

(29) Estas expresiones de sus escritos de 7 de febrero y 19 de
octubre de 1803 (Expediente obrado, etc., cit.) se complementaban
con otras no menos caracteristicas: ,Esperabase s6lo el mes de
octubre o noviembre filtimos-decia en enero-para cumplir lo es-
tipulado... con otro sujeto de las mayors ventajas a quien tenia
dada Palabra.... Y mas adelante: Es pfiblico qe quedd viudo con
una nifia tierna incapaz de manejar la casa; q6 por mi ejercicio
estoy... fuera de 6sta mariana y tarde en la oficina y diligencias
qe devo practicar, por cuya razon tuve qe prevenir los inconvenientes
qe nacen de tener una nifia tierna solo a la qirecci6n de los criados,
y tom6 la providencia de qe viviese en mi casa una mujer con su
hija y familiar parientas de mi finada esposa pa qe la cuidase; pero
no habiendo esta resolution correspondido a mis intenciones... co-
loqu6 a la nifla en casa de Aguirre para serenar mi espiritu y liber-
tarme de cuidados >. Mas libremente hablaba al amigo Echepare:...
SSabiendo el enlace premeditado de mi hija, se propuso (Vicente)








UN CASAMIENTO EN 1805


Al siguiente dia del descomunal escandalo, cuando las habli-
llas de la ciudad entera giraban en torno de los protagonistas,
Maria Antonina, sobre el borrador que una negra fiel le tras-
mitiera, dirigi6 al gobernador del obispado don Pedro Ignacio
de Picazarri, una desolada carta.
SSefor y Padrino de todos mis respetos y aprecios decia -
una meditada elecci6n... me ha hecho pensar seriamente en
casarme con el doctor don Vicente Anastasio de Echevarria.
Para... cumplir mi destino y la voluntad del cielo continuaba
-necesito salvar el impedimento que tengo con mi esposo.
Es mi primo carnal....> Luego, audazmente, referia la amarga
repulsa paterna, su propia resoluci6n de resistir, < por todos
caminos,), y formulaba su deseo: aquel impedimento >... para concluir con candorosa diploma-
cia, e indudable afecto al ogro, que la dispensa se acordase
Sbajo la mayor reserva... con el designio de no causar...
maiores motives de dissensi6n... (30).
iLos motives de disensi6n! iA buen puerto iba para evitarlos
la dolorida novia! Congenere spiritual de don Jos6, a quien
probablemente excedia en ranciedad y preocupaciones, Picazarri
-lo afirma la autorizada voz de Gutierrez-era < completamente nulo>. Su gran titulo a la inmortalidad-casi
el dnico tambien de Loreto, el grotesco virrey-ya entonces
consistia en la ojeriza al can6nigo Maciel, de venerada memo-
ria. Por lo demds, estas dispensas hoy tan faciles, significaban


conquistarla, y como yo tenia precision de ir a la oficina, y 61
estaba en casa, logr6 su intent retraiendose de casarse con el otro
Paisano diciendo no era de su gusto. Arroj6 de mi casa al sobrino
y a mi hija la puse en casa de don Cristobal de Aguirre con sus
parientas ,, etc. Por su part Vicente Anastasio, decia tambidn en
enero al arzobispo de Charcas: < La persistencia de Da Maria Anto-
nina a no acceder a las bodas qe le proponia su Padre, y el intimo y
familiar trato qe sostenia con el suplicante, hizo concebir a aquel
qe su renuncia probenia de algun comprometim.to con el orador, qe le
era de todo su desagrado p1; qe le echaba pr; tierra los designios
de casar d la Esposa con sujeto de igual opulencia; por ello, arre-
batado...sac6 a su hija de su casa con el mayor escandalo y publi-
cidad, y arroj6 igualmte de ella al exponente ... Y poco despues:
< Desde el 27 del pr6ximo pasado qe sucedi6 la expulsion de los Es-
posos de la casa del Padre, no sea hablado de otra cosa en la Ciu-
dad.... (Expediente obrado, etc. y Archivo de la Acad. de Filosofia.)
(30) El borrador, de pufio y letra del Dr. Echevarria, en el Ar-
chivo de la Academia.








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en aquel tiempo explorer una montafia de distingos can6nicos,
todavia coronada por la mas pliimbea y espantable jurispru-
dencia... Naturalmente, el duro dean no la acord6; ni tampoco
se satisfizo con leer a solas el conmovedor document; y comu-
nicando todo al compare, azuz6 la contienda, mas que nada
irritadisimo ante la inconcebible clausula de la < reserve,, cuan-
do 61, desde el ruidoso caso del oidor Palomeque, que cost la
silla al arcediano Riglos y acarre6 las desgracias de Maciel,
era un conocido adversario de los casamientos ocultos (31).
Aquella noche, el por lo comin, pacifico revesino de los pai-
sanos, fue una batalla, un clamoroso abominar de las cosas y
genes nuevas, jurandose, sobre el honor del tender de Gui.
pdzcoa, el plan de su victoria...
Entretanto, nuestro apabullado novio agonizaba. 4A qu6
atribuir la humillante repulsa? Simplemente al impedimen-
to can6nico?... Pero 61, que conocia a fondo la religiosidad de
don Jos6, tan intolerante en principio, como flexible y elastica
en las circunstancias apuradas de la vida, no lo creia. El es-
cribano era hombre honorable, sin duda, mas su misma pro-
fesi6n colonial no olia a transacciones, a atenuantes, a equi-
librio de los escripulos?... Hurgando en su fondo de amargu-
ras infantiles, en los dias desgarradores en que, por muerte
de sus padres, la caridad de don Jos6 le recogi6, sospech6 la
causa, como si leyera cierto future escrito de su tio, en cuyos
crueles terminos, su amor s61o era el los intereses de Maria Antonina,, vastos intereses, a no du-
darlo, pues que el mismo don Jose decia de ellos: cia de la madre y la que de mi espera, la formaran un patri-
monio de bastante consideraci6n>... iAh! ,Por que no habia
nacido pobre la dulce criatura; por qu6 aquel anciano funesto,
que asi humillaba su dignidad, no era un ser caduco para pro-
tejerlo y salvarlo a la sombra de su afecto?... Nunca, ni en
las peores horas de su pasada miseria, habia dudado del 6xito.


(31) V. J. M. GUTTIRREZ, Noticias histdricas sobre el origen y
desarrrollo de la ense~anza, etc, Anales de la Universidad, 1877, I,
421. II, 597.-Para otros antecedentes, ver D. Baltasar de Arandia,
del autor, 1914, p. 100. Segdin el Libro 2 de Defunciones del ar-
chivo de la Merced, fo 72, falleci6 el dean en Buenos Aires a 22 de
agosto de 1806 y fue sepultado en el Pante6n de la Catedral. (Dato
comunicado por el seflor teniente cura de la Merced, don Manuel
Juan Sanguinetti.)









UN CASAMIENTO EN 1805


Le sobraba talent, sagacidad, vista de dguila para los nego-
cios que preveia en el desarrollo del pais. Su profesi6n de
abogado, sus dotes brillantes, la simpatia que irradiaba su
vasta inteligencia al servicio de un bello caracter, mezcla de
reserve y audacia, si nunca le Ilevarian al primer piano, siem-
pre le aseguraban una posicidn honorable y distinguida (32).
Resultaba asi tan evidence el error del escribano, que, sin
vacilar, corrida a disuadirle. El mismo nos cuenta la aventura
en un parrafo melanc6lico: sisti por todos los medios de suavidad y political que dict6 la
prudencia interesando a amigos y personas de respeto,. Y
agrega: <
En tales circunstancias, o como el dice: < Creciendo por ins-
tantes el perjuicio de la esposa, concurri6 (6sta) al Magistrado
Real, quien supli6 el assenso Paterno>.... (33).
El 20 de enero de 1803, en efecto, el , o sea
el buen alcalde don Antonio Garcia Ldpez, sentenciaba en es-
tos t6rminos el borrascoso sumario: Y vistos, se declara por
irrational el disenso de don Jos6 de Echevarria para que su
hija dona Maria Antonina pueda contraer enlace >, etc. Por
esos misnos dias (el 2 de enero) en un corto y expresivo es-
crito a cuyo pie las firmas se conservan indelebles, los novios,


(32) D. Jos6 no perdond las ocasiones de exhibir a su sobrino
como ingrato y desleal. el 7 de Febrero (Expediente obrado, etc.) -le puse en el Colegio
Carolino, y cuando los concluid, lo remiti a La Plata pa qe se gra-
duase como se gradud, despu6s se recivi6 de Abogado, y al cabo
de este tiempo se restituid a mi casa como antes, le dispuse alo-
jamto decent en ella y ha havitado en mi casa cerea de un afio
como un hijo verdadero por no tener otros padres...,, Y mientras
D. Vicente Anastasio, horrorizado del escrndalo, mostraba vedad del caso, pr mediar nada menos qe el honor de una Nifia>
como aquella, (Memorial a Charcas de 26 de Septiembre) y protes-
taba poco antes (Febrero 8-Expediente obrado, etc.) de ,la inau-
dita tenacidad de D. Jose, sin mAs motive qe no tener el exponente
tanto dinero como el sujeto con quien queria casar a su hija, no
obstante contar 61 con los emolumentos de su profesidn pa sostener
decentemente sus deberes ; mientras esto argumentaba el sobrino,
el implacable tio, ciego de furor, -no sdlo no hay causa grave ni
gravisssima (para el matrimonio)-vociferaba-pero ni leve ni le-
vissima: la verdadera causa es el querer posesionarse de los inte-
reses de mi hija, a qn sedujo con la ocasidn de tenerlo en mi casa
como a un hijoe, etc. (Escrito a Charcas, cit.).
(33) Memorial al obispo Lue, de Marzo de 1803, que no figure en
.el Expediente de la Curia (Archivo de la Academia de Filosofia).


XLIII*-


4 ART. ORIG.









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


esta vez no en privado, acudieron al vicario general, don Pedro
Ignacio de Picazarri en demand de la dispensa can6nica (34).
Y el verdadero, el formidable pleito comenz6.



III


No temiis; no voy a extraviarme ahora en el examen prudho-
mesco de la pieza inddita. De las tiradas grandilocuentes del
protagonista, de los sabiondos dictamenes del asesor, de las
invectivas ardientes y furibundas dl6 presunto suegro, de toda
aquella amargura de pasiones, apenas disimulada por el jarabe
de los eufemismos que chorrea en los < otro si envenenados,
rabiosos alegatos, corrosivas consultas y cautas providencias
rellenas de moralejas acidas, contentemonos con el resu-
men...
Declaro que, para mi, el sacrificio es grande. Resucitar la
escena arcaica, extraer, por un procedimiento cquimico-critico>
la substancia spiritual y humana que se esconde bajo la
fraseologia de los papelotes, es 'hermoso.... casi es sentir la
palpitaci6n caliente de la vida que pasa. No ceder6, sin em-
bargo, a la tentaci6n. La tarea exigiria un artista... Tan s6lo
he de afirmar que bajo su eclesiastica e inofensiva apariencia,
el expediente los expedientes, mejor dicho, porque son dos -
ocultan un alma tempestuosa. Las firmas bonachonas al pie
de los escritos y decretos, entire los reldmpagos que cruzan,
cobran el aspect de mortiferos instruments de pelea: pare-
cen lanzas, pufiales, recios espadones o afilados sables vetera-
nos de las aberturas en canal. Aqui Picazarri, el temible pro-
visor, cuya sabiduria no entusiasmaba a Guti6rrez entiree otras
cosas, le reprochaba su ignorancia del latin) esgrime, sellando
sus eternas negatives, una rdbrica grande, mellada como el filo
de un hacha de abordaje, fatigada de combatir; mis alli don
Jose, con tr6mula mano, empufia los complicados y siniestros
garabatos de su apellido, especie de alucinante lanz6n con mis-
teriosos reflejos de serrucho; revolviendo las hojas, la firma
del obispo Lue, el future impugnador de Mayo, evoca no s:


(34) Expediente obrado, etc.









UN CA.SAMIENTO EN 1805


que imagen de acero torcido, que pudo ser glorioso (35); des-
pubs de la de Vicente Anastasio, recta y aguda como un florete,
la de Miria Antonina, caligrAfica, infantil, extraviada entire los
jeroglificos de los ministriles, como un arma de juguete entire
las brutalidades de una panoplia; y dominando a todas, resal-
tando sobre los palotes de los amanuenses, tal una lama de
Toledo en una reja, la voluntariosa y aristocratica de don Ger-
vasio Antonio Posadas, el excelente notario de la curia, a quien
nada anunciaba todavia el deslumbrante porvenir directorial...
Tres veces arremeti6 nuestro heroe a Picazarri con su ret6-
rica de fuego, o dicho en su estilo, < senior Provisor y las tres fu6 rechazado (36). Al fin, maltre-


(35) Menos conocida que la conduct del famoso obispo en el Ca-
bildo del 22 de mayo, es la continuacidn de su carrera, de la cual a
penas se sabe lo que cuenta Zinny (Bibliografia histdrica. etc., 69)
sobre su tentative de aplacar a los patricios sublevados en diciembre
de 1811; y acerca de su donacidn de 1000 pesos a la Biblioteca pi-
blica (Gaceta de Buenos Aires, etc., 1875, 299)- Fallecid en Buenos
Aires, de modo repentino, en abril de 1812, recelandose-segin la
perverse insinuacion de Vigodet-- haber sido sacrificado por su
fidelidad a la patria y rectitud evangelica (Catdlogo de documen-
tos del Archivo de Indias, etc., III, 320),
(36) La primer, el 2 de enero, con Maria Antonina, a los seis
dias de la expulsion; la segunda, el 21; y la tercera el 24. En el
filtimo escrito pidid que se le admitiera una ,Informacidn, so-
bre su origen, parentesco, refiri6ndose mis tarde a esta diligencia, y protestando contra don
Jose, quien se habia mofado de los testigos, exclamaba: ,En vano
es qe el Padre disenciente se haya propuesto destruir el m6rito de
dho informatibo con decir qe los testigos son desconocidos. Es
una falsedad intolerable ... pr qe el pensamiento es triunfar aun-
qe sea i costa de la mentira: Du Francisco de Arce, el primer tes-
tigo, vivid en casa del mismo Dn Jos6 de Echevarria: su caracter y
motibos de recidir en esta corte deslucen el aserto de Dn Jos6: 61
es vecino de honor y do distinction en la villa de Potosi: sn man-
cion en esta Ciudad es la conclusion de various recursos ruidosos
que le trageron a ella. Vease si sera desconocido. El Licenciado
d'. Franco Ortiz Abogado de las RT Audiencias del virreinato, vino
a esta Corte de su Subdelegacion de Oruro i asuntos importantes
del RI Servicio en qe ann entiende con bastantes credits; y en el
dia es casado en una de las principles families de esta Ciudad.
Vease si sera desconocido. Dn Jose Domingo de Urien es contador
substitute en el RI. Consulado y sugeto de las primeras families de
este Pueblo. Vease si sera desconocido. A D1 Manuel Oblifado
lo conoce todo el mundo pr su giro y p1 su profession. Vease si
sera deseonocido. Dn Eusevio Angel Barcala es Portero de esta
RI Audiencia y casado en familiar distinguida. Vease si sera des-
conocido. Dn Franc.o Gutierrez de Villegas cuia nobleza es noto-
ria pr el parentesco con el Exmo Sor Dn Pedro Cevallos es parien-










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


cho, pero no rendido, envi6 sus poderes a Charcas, por si era
mas clemente el arzobispo, Fray Jos6 Antonio de San Alberto;
y en marzo, apenas desembarcado don Benito de Lue y Riega,
nuevo sufragineo bonaerense, denunci6 a 6ste la conduct del
provisor, despu6s de recusarlo por parcial de don Jose. Nunca
pes6 a los enamorados el acogerse a la piedad de San Alber-
to, de cuyo gran coraz6n y doctas facultades aun perdura la
memorial en las poblaciones del interior. Dos despachos ex-
hortatorios fueron su respuesta, uno el 8 de marzo al provisor,
ordenindole la concesi6n de la dispensa, .sas graves,>; y otro en julio, al flamante obispo, para que, mis demora y estr6pito>, se cumpliera lo mandado. Pero qu6
iba a cumplirse, si-como decia el pretendiente con exagerado
enojo trar su matrimonio?>. 4Qu6 iba a cumplirse, si-siempre de
la misma fuente-- el provisor era muy gordo y muy apasio-
nado del sujeto que don Jos6 destinaba a su hija para mari-
do? >..... Tampoco se obedeci6 un tercer despacho, cuya lle-
gada, en diciembre, coincidi6 para colmo, con la negative en
los autos locales, rotunda y categ6rica del obispo, influido por
el dean, a la concesi6n de la dispensa, despu6s de oir unos
terrible dictdmenes de los padres Barrientos y Montero, gran-
des amigos de don Jos6 (37). La cosa era seria, pues ya desde

te muy cercano pr afinidad de dn Jos6 de Echevarria. Vease si
sera desconocido. Assi son y assi ban todas las cosas, I. S. No
se trata mas qe de engafar y sorprender p[ qe el Padre y sus alia-
dos han formado sistema de qe la Nifia no case conmigo, sino con
el sugeto de combeniencias con quien se la quiere vnir sacrificando
su inclinaci6n, su libertad, su honor, y aun su propia vida. Las ld-
grimas so me asoman .. etc. (Memorial al Arzobispo de Charcas.
Diciembre 28 de 1803. Ms. del archive de la Acad. de Filosofia.)
(37) El P. Pedro Nolasco Barrientos, de cuyo ,horrendo prevari-
cato, se hacia cruces el Dr. Echevarria (Memorial a Charcas, cit.),
era en 1810, en cuyo aflo falleci6, el franciscano mds antiguo de
Buenos Aires, segiin PACiFICO OTERO, Estudio biogrdfico sobre fray
Cayetano Jose Rodriguez, etc., C6rdoba. 1899, p. 37. La tremenda
inculpaci6n se basaba en que siendo el largo, substancioso y bien
redactado Dictamen, del fraile, enteramente opuesto a la uni6n
de Ticio y Berta (como, en serial de no reparar en las personas,
llamaba a nuestros primos), ello no impedia que algunos aflos
atrds, en tiempos del obispo Azamor, y tratandose de un caso id6n-
tico, en el que Ticio era Dn Miguel FernAndez Agilero, y Berta su
prima Maria Ignacia. hubiera sostenido ideas exactamente contra-
rias... Dignese V. S.I agregaba Vicente Anastasio --cotexar
el desordenado dictamen qe ha dado en mi asunto... con el qe di6
en la dispensa pretendida por D. Miguel Fernandez... V. S. I.-









UN CASAMIENTO EN 1805


su carta de marzo, San Alberto, en previsi6n de un conflict,
habia amenazado con las facultades de la sede metropolitan,
, a la apelaci6n que, fogosa e instantaneamente, interpuso el
desahuciado, dandose como causa la especialidad del privilegio
episcopal; con lo que, desconocida de hecho la autoridad del
superior, y cerrado para nuestros novios todo camino en Ame-
rica, desde el de la iglesia familiar al de la lejana Charcas,
s6lo se abria ante sus almas atribuladas, la costosa y retorcida
ruta del Consejo de Indias para llegar a Roma. A todo esto,
el < quiso evitar San Alberto, creci6 de punto y se esparci6 en los
corrillos de la sociedad enter, cuando al ruido de los recha-
zos episcopales, y al del que armaba la poderosa voz de la
victim clamando por la revocatoria, vino a agregarse, en enero
de 1804, un nuevo y ensordecedor motivo de alboroto: el obis-
po, en una sentencia aplastadora, condenaba a enmudecer al
doctor Echevarria, mandando que < escritos sobre un asunto o negocio, de todo punto fenecido ...
Es de imaginar el horrible trastorno de los enamorados al
enterarse. <, -escribia
e1 a su hermano Jose Lino, agobiado, no solo por el desastre,
sino por aquella nieve reveladora de su otofio; al paso que
ella, la verdadera victima-como si su coraz6n no fuera el
campo de batalla del duelo singular entire su prometido y su
padre; como si sus pobres ojos se hubieran secado alguna vez
en el double destierro de su alma,-resplandecia, que nunca, aseguraba el galante novio en el verdor de
su primavera magnifica. ;Misterios de la juventud, de la be-
Ileza y del amor! (38).


concluia no podra menos qe horrorizarse .. etc En cuanto a
Fr. Pedro Nolasco Montero, cuyo dictamen, tambidn incluso en el
Expediente obrado, era, no solo adverse, sino, como se vera des-
pues, agresivo para el Dr. Echevarria,- es el mismo famoso fran-
ciscano, que al anular la junta el capitulo de la orden celebrado en
1810,convoc6, en su caracter de muerte de Barrientos), para la cdlebre elecci6u del 5 de febrero de
1811, en la que fu6 designado provincial, Fr. Cayetano Josd Rodri-
guez. (Vease OTERO, loc. cit. y UDAONDO, Reseoia histdrica del tem-
plo de Na Sa del Pilar, 64).
(3S) Carta del Dr. Echevarria a su hermano Jose Lino, de 14 de
enero de 1801. En cuanto a la situacidn moral de Maria Antonina
durante la contienda, ninguna frase del Expediente la pinta mejor










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


En febrero de 1804, todas las esperanzas de la pareja vol-
vieron a concentrarse en San Alberto. El bondadoso prelado
no podia fallarles. La dispensa direct era un hecho. De dia
en dia 'aguardaban el despacho arzobispal, librado como lo
habian pedido--al primer sacerdote a quien ocurrieran, el que
debia unirles, si no lo hiciese Pero transcurri6 nn mes, y la licencia no
llegaba. Por las dudas, decidieron acreditar en Madrid un
procurador, don Baltasar Sanchez Maldonado, para, una vez
conseguido el imprescindible permiso de su majestad acudir
a la Santa Sede (39). Aquello no terminaria nunca. Pero ,qud
hacer?...

que aquella, en que, para refutar los dictdmenes frailunos, decia
don Vicente Anastasio:... acercado d ver A esa joven desgraciada, qe tiene qe conciliar todos
los dias su election, su libertad, su honor, y los respetos de su
Padre, qe diariamente la visit y la ataca pesadamente pa el desis-
timiento, hubieran visto un individuo incapaz p su tierna constitu-
cion, de sugetarse a esa ley qe ellos quieren sostener en todo su
vigor, pr qe ellos escribieron en su silla y en su Celda sin hacerse
cargo de los toques y sensibilidad de un corazon apasionado, no
menos qe el compromise en qe estd el honor de la Esposa con esta
ocurrencia tan public qe no se desbarata con decir qe solo pensa-
ran mal los necios ignorantes y mal intencionados, pr qe como el
mundo abunda mas de estas gentes qe de los buenos, siempre que-
da en pie el peligro y el temor de no estar asegurado el concept
de la nifia ... Poco antes describia su propio estado en estos tdr-
minos: Si por haverme apeado yo en casa de Dn Jos6 de Eche-
varria y pr haver tratado con intimidad y familiaridad a su hija
Da Maria Antonina, aunqe con el mayor decoro y honor, le fui
criando incenciblemente un desmedido carifio pr sus prendas y vir-
tudes morales, no menos qe por sus gracias de naturaleza; si ella
correspondiendo a la honestidad con que la amaba, me hizo duefio
de su corazon en iguales tdrminos, y pr esta honest y dulze reci-
procidad de afectos pactamos unirnos pr el Santo Matrimonio, y
esto pr qe ya no se hablaba de otra cosa en este pueblo sino de
qe nos casabamos pr advertirse mi manifiesta e inseparable adhe-
sion a la persona de mi prima, y la consiguiente correspondencia
de parte de esta ,que ley de naturaleza, qe canon o disposicion de
la Iglesia ha de ser tan dura y tan rigurosa que nos lo impida ve-
rificar.. .?> (Memorial a Charcas, cit.)
(39) Este Baltasar Sanchez Maldonado era, en Madrid, y sobre
asuntos bouaerenses, el gestor a la moda. El Cabildo, en su acuer-
do de 28 de mayo de 1802, aunque en segundo t6rmino, lo habia
nombrado su representante. (Acta capitular, inddita). Funes lo uti-
liz6 largamente para conseguir el deanato; y hasta, alentado por
el 6xito, pens6 en llegar a obispo por su intermedio. En la Biblio-
teca Nacional (vdase Catdlogo de manuscritos, etc., 1905, I, 201-
203) se conservan various documents de 1803 y 1804 muy signi-
ficativos.










UN CASAMIENTO EN 1805


Estaban en lo peor de estas tribulaciones, cuando se espar-
ci6 en Buenos Aires una cruel noticia: la catastrofe era, esta
vez, irreparable. San Alberto, el dulce y compasivo arzobispo,
el primer prelado del nuevo mundo a quien preocupara la
educaci6n de la mujer, aqul6 cuyas obras de piedad y de cien-
cia, visible en sus luminosas pastorales, le granjearon la in-
mortalidad en el coraz6n de los americanos, el protector de
los hu6rfanos, de los pobres y de los afligidos, acababa de
fallecer. El 25 de marzo de 1804 fu6 una fecha de dolor
para el inmenso pais extendido desde las alturas del PerA
hasta las margenes del Plata; y tan grande multitud de fieles
se congreg6 a besar las manos y los pies del santo, que, se-
gdn la leyenda, el calor de sus 6sculos pudo mAs que el frio
de la muerte durante tres dias (40).
Desaparecido San Alberto, el juicio del sucesor en sede va-
cante, a aquellas critics alturas de la causa, se presentaba
como un enigma pavoroso, agravAndose el riesgo con un Aspe-
ro alegato de don Jos6, que lo mostraba dispuesto-segdn
decia-- ca library recursos contra todo el genero human, mis
que costase much dineros (41). No fueron vanos tales temo-
res, pues a vuelta de algunos discreteos juridicos, el buen ca-
n6nigo se declare incompetent (42). S61o qued6 entonces el


(40) V. GABRIEL RENE MORENO, Biblioteca Boliviana, Santiago,
1879; VALENTIN ABECIA, Historia de Chuquisaca (Bol. de la Soc.
Geografica de Sucre, afio V, N9 49, p. 10); J. M. GUTItRREZ, Biblio-
grafia de la primer imprenta de Buenos Aires, etc. (Rev. de Bue-
nos Aires, VIII, 307, 314, 319, 467, etc.); Jost TORIBIO MEDINA,
Historia y bibliografia, etc., cit., ibid; P. S. OBLIGADO, Tradicio-
nes, cit., 134; Teldgrafo Mercantil, etc., N9 del 20 de junio de
1802, etc.
(41) Carta de D. Josd de Echevarria a su corresponsal en Char-
cas, de 27 de mayo de 1804.
(42) Y entire los motives de que suelta de la causa. indicando falta de libertades en la vacant para
la dispensa>, insinuaba un doctor Gutidrrez (carta a Echevarria, de
octubre 15 de 1804), lo que sigue: ,Mucho obra, compafiero mio,
por estos lugares la primer impresi6n... y much parece haber
prevenido anticipadamente, los resorts del Tio de Vm., qual ilti-
mamente se me ha dado a entender>. La cosa se habia agravado,
pues tidrrez-prescribia qe Vm. se sujetase a las caritativas amonesta-
ciones del obispo de esa ciudad, al paso qe peor que en ella, se
sojuzga por dho Auto al senior San Alberto, declarandose tambien
no tener los SS. Arzobispos, ni Obispos, facultades algunas para
las dispensas fuera de sus Di6cesis .









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intentado pleito ante la Santa Sede. Pero, en octubre, aun
esto amenaz6 con ir a mal. Es verdad que el fiscal del con-
sejo, en Madrid, terminaba un largo y difuso informed pronun-
ciandose a favor de la licencia para acudir a 'Roma. iMas, a
qu6 precio! citando--como si viniera a cuento--cierta p6rfida
ley de la Recopilaci6n de Castilla, que decia: bre que viviere con algdn senior, y viviendo con l1, se des-
posare o casare con la hija, o con la parienta que tenga en
su casa aquel con quien viviere, sin su mandado, que el que
tal yerro hiciere, sea echado del reino para siempre>, etc.
Tanto mAs amarga era esta cita, cuanto que, contempornnea-
mente, el doctor don Carlos Jos6 Montero, famoso maestres-
cuela de la cathedral y primer catedrdtico de teologia, paten-
tado por la corte, es decir, todo un alto y respetabilisimo
sujeto-para colmo, antiguo maestro del novio--se habia di-
rigido en estos terminos a un su amigo de Madrid, proponien-
dole la representaci6n de don Jos6: Como los tales negocios
de dispensas matrimoniales son reservados... a donde deve
Vm. dirigirse incontinenti es al Tribunal de la Nunciatura
con un memorial secret pa qe el nuncio no de curso al ex-
pediente, sin oirlo y sin imponerse...> (43) Probablemente, el
caritativo aviso lleg6 tarde, pero no tanto que el espiritu de
la intriga no enturbiara la vista del fiscal. Otro doctor Mon-
tero, el padre Pedro Nolasco, el mismo del dictamen ya refe-
rido al obispo Lue, no s61o particip6 de las miras de su ho-
m6nimo, sino que obscureci6 al fiscal en alusiones depresivas,
invocando algo peor que la ley Recopilada: un decreto de
1784 sobre los domdsticos, que abusando de la confianza de
las casas, sedujeran para desposarlas,
etc. de sus amos...> (44)


(43) Carta del Dr. Carlos Jph Montero a Dn Roque de Torrej6n,
en Madrid, Buenos Ays 19 de mayo de 1804. Este personaje (1743-
1806) es el Fildsofo colonial (Buenos Aires, 1915) de D. Belisario
Montero; el mismo que sucedi6 a Maciel como maestrescuela de la
Catedral, y que, segiin GUTIERREZ, (Noticias, etc., Anales, cit. I,
17), ponia debajo de su firma: < Primus Theologie Cathedraticus .-
Vdase, del mismo Gutidrrez, quien lo elogia, Anales, I, 39, II, 588,
etc., y el interesante articulo De la elocuencia sagrada en Buenos
Aires antes de la revolucidn (Rev. de B1 As II, 280).
(44) Sobre el P. Pedro Nolasco Montero, vease la nota 37.- La
material legal y can6nica acerca de los matrimonios, dispensas, con-
sentimiento paterno, disenso, concurrencia a Roma, etc., ya era en-









- UN CASAMIENTO EN 1805


En medio de esta mala voluntad universal, lleg6 el aiio 1805.
Don Jos6 triunfaba. El guipuzcoano, en acecho, sabedor de
la flaqueza humana, espiaba la serial del decaimiento... Es
verdad que la constancia de ella y de 1l, sobre todo de ella,
diariamente asediada por el padre, ya con halagos, ya con vio-
lencias, era el pasmo de la poblaci6n. De los puntos mas dis-
tantes del virreinato, llegaban voces entusiastas, como la de
un senor Oviedo, de Tupiza, quien decia: de que se le former estatuas para hacerse memorable en los
siglos venideros. (45) Y de Chuquisaca escribia un viejo con-
discipulo: que ha de ser la heroina de las Historias, Novelas y Roman-
ces, y que despuds gozara una paz octaviana correspondiente
a sus antiguas penalidades. Digala usted... que soy admira-
dor de sus virtudes >... (46)


tonces, como se comprende, vastisima, desde las disposiciones del
Concilio de Trento en 1563, y la Bula de Benedicto XIV, de 1741,
a los Breves de Clemente XIV y Pio VI, de 1770, 1778, 1780 y 1789,
concediendo estos fltimos a los arzobispos y obispos de Indias,
facultades de dispensar por los grades de parentesco, etc. Las Rea-
les Cddulas mds conocidas, fuera de las citadas en el texto, eran,
como es sabido, las de 21 de julio de 1766 sobre observancia de la
bula de Benedicto XIV; Pragmntica de Carlos III de 23 de marzo
de 1776, sobre consentimiento paterno, comunicada a Amdrica con
adiciones a la ley IX de la Nov. Recop.; la de julio 4 de 1777 sobre
dispensas; 11 de marzo de 1781 eximiendo de la concurrencia per-
sonal a Roma a los pretendientes; 8 de marzo de 1787 sobre disen-
so racional de los padres; 17 de junio de 1784, 19 de febrero y 23
de octubre de 1785, sobre dep6sitos judiciales de las hijas de fami
lia, etc., etc. El denso farrago, diestramente manejado, favorecia,
por turno, como ocurre en los pleitos, las pretensions de los ad-
versarios, culminando las dificultades al discutirse, ya fallecido San
Alberto, si obrando los obispos, en los casos de gracia, como dele-
gados del papa, podia apelarse de sus resoluciones ante su superior
arzobispal. En realidad, parece que no, segdn lo ensefian comen-
tando el Breve de Gregorio XIII, de febrero de 1578, Valenzuela,
Fraso y otros famosos canonistas; cuyos nombres, con los de Aris-
t6teles, Santo Tomds, San Buenaventura, San Gregorio, San Agustin,
San Cipriano, Cristiano Lupo, Febret, Prdspero Tagnano, Cardenal
de Luca, Tourneley, Cobarrubias, Van Eipen, Elizondo, etc., etc.,
van y vienen por el Expediente, con sus textos, opinions, doctrinas
y los de los concilios tridentino, basilense, troyense, agatense, turo-
nense, remense, etc., en un terrible vertigo de erudici6n...
(45) Carta al Dr. Echevarria de noviembre 30 de 1803.
(46) Carta enviada de La Plata el 25 de febrero de 1805, por el
doctor Mariano Farilias, o








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Pero ni el melanc6lico bilsamo de estos aplausos, ni el he-
roismo de la propia firmeza, alteraban la march del destino.
En realidad, la lucha era est6ril: el muro levantado entre- sus
vidas, cada vez parecia mas alto. S6lo algdn grave e inespe-
rado suceso podia salvarles, alguna extrafia combinaci6n de la
suerte, avara de sus dones, al extreme de exigirles nuevas 16-
grimas a cambio de la dicha.
Y fu6 lo que ocurri6.
El 14 de febrero de 1805, despuds de una corta enfermedad,
don Jos6 de Echevarria, agotado, sin duda, por las peripecias
del drama dom6stico, que dur6 dos largos afos, moria en bra-
zos de su hija (47).
Un mes mas tarde, la enlutada pareja renovaba sus votos
ante la misericordia del obispo Lue. Abierta una informaci6n
en que depusieron vecinos tan espectables, como don Antonio
Garcia L6pez, don Nicolas Suarez, don Manuel Obligado y el
mismo don Crist6bal de Aguirre, qued6 comprobado que la
salvaci6n de Maria Antonina, asi en lo temporal como en lo
eterno, dependia de aquel casamiento.
Concluida la porfiada brega, al cabo de las febriles diligen-
cias, de los condenatorios dictdmenes y de las airadas reproba-
ciones de Picazarri, una verdad surgia, inexorablemente: sin la
sombra protectora de 61, ella no seria mas que una triste hu6r-
fana. La cuantiosa herencia, los enormes bienes patrimonia-
les, no existian: todo era un amasijo de deudas y de embro-



maba Echevarria, y 61 se firmaba en la intimidad.-Algo despuds,
-en cierto informede reservado, sin fecha ni firma, pero evidente-
mente escrito en 1810, bajo el titulo general de Hombres buenos
del Alto Peri--se decia de este personaje: EEl Dr. D. Mariano
Farifias de la primera nobleza de Potosi, Propietario do Ingenios,
Abogado de Profesi6n, es joven, que ha seguido una carrera lucida
de letras; que ha servido various oficios concegiles con honor, es
virtuoso, de conciencia delicada, de genio pacifico, de trato suave;
pero de espiritu timido; no es para mayores empresas, sino para
administraci6n de just.a, o empleos de bufete. (Papeles del Dr.
Echevarria.-Archivo de la Academia)-Por alguna interrupci6n en
sus studios, no se gradu6 de abbgado hasta 1801 (v. Lurs PAZ,
La Universidad Real y Pontificia, etc. cit., 394).

(47) Libro de Defunciones nim. 2 del archive de la Merced, folio
38 vuelta. En la misma iglesia fu6 sepultado, segin me informa el
senior teniente cura, Sanguinetti.










UN CASAMIENTO EN 1805


llas. (48) El inventario levantado el 19 de marzo, que tengo
a la vista, apenas acusa una existencia de mil pesos... (49)
La dicha del novio, seria pues, complete. Como 61 la sofi6
en una hora de aflicci6n y de prueba, su prometida era po-
bre... Y asi, a principios de junio de 1805, Maria Antonina
y Vicente Anastasio de Echevarria, llegaron a casarse, fundan-
do un hogar pr6digo en nobles servicios a la Repiblica.



CARLOS CORREA LUNA.
Miembro de la Junta de Historia y Numismat ca Americana,
y de la seecion de H.st. de la Fac. de Filos. y Letras.










(48) He aqui, como prueba concluyente, la declaracidn, nada sos-
pechosa, sin duda, que el honorable don Crist6bal prest6 en la
Informacidn producida, etc., tantas veces citada: c... dijo: que en
el dia es curador y tutor de D.a Maria Antonina de Echevarria,
habiendo quedado de Albacea testament de D. Josd... con mas:
qe. por disposici6n del finado su Pe. ha estado D., Maria. Antonina
en casa del qe. declara todo el tiempo de la discordia hasta que
por agravarse la enfermedad de su Padre fud a su casa y se qued6
en ella asistidndole. En el tiempo que estuvo en casa del decla-
rante, el padre en diferentes ocasiones le hizo las instrucciones mas
eficaces a fin de separarla del intent de casarse con su primo;
pero ella siempre estuvo constant. Despuds, con motive de ha-
berle instituido su albacea, determine hacer reconocimto- formal de
todos los papeles 6 intereses de la casa mortuoria y los hall en
un total desgreifo, tanto los de Dn. Jos6 como los de la testamen-
ta. de su difunta suegra qe. muri6 en 1795, dejando por un Poder
pa. testar qe otorg6, de Albacea d su hija Da. Ma. Franca Ramos,
mujer de dho. Echeva., y 6sta no otorg6 testamento ni firm inven-
tario; nada mds hizo en substancia, que enterrar a su madre. Y
en este estado presentan ambas testamentarias una confusion difi-
cil de esclarecer, y por tanto, y porqe. todos los intereses de Dn.
Josd estdn en dependencias, muchas trabajosas, consider conve-
niente 4 la heredera qge se case con un hombre de qualidades, y
qe. libre de esos cuidados, atienda a los intereses qe. le pertenecen,
ademas de otras results fatales qe. pudieran experimentarse si
dha. Da. Maria Antonina no lograse casarse con su primo, de quien
es public y notorio la pasi6n que la domina o.
(49) Vdase el Apindice.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


APENDICE


DOCUMENT N9 1.

Imbentario y Tasaci6n de los Vienes qe quedaron por muerte de
Dn Jose de Echevarria, manifestados por su heredera Da Maria
Antonina de Echevarria y hecha pr los avajos firmados d solicited
de Dn Cristoval de Aguirre, Alvacea de dho finado.

A SAVER

Por 1 Mesa redonda de alas, con dos caxones de ma-
dera de Tapiflua con alguna adici6n.............. en.. 10.
Por 1 dha para estrado, de nogal, pie de cabra, y ca-
xon con cerradura y tirador de bronce........... en.. 16.
Por 1 dha de cedro de 2 1/2 va? de largo con dos ca-
xones ........... ......... .. .. .......... en.. 14.
Por 1 dha Rinconera de cedro..................... en.. 3. 4.
Por 2 dhas medianas en la Cocina ................ en.. 2. 2.
Por 2 Baules viejos el uno forrado en cuero y el otro
en suela, con cerradura y sin Haves ............. en.. 6.
Por 3 Frasqueras, bastantes maltratadas y sin tapas,
qe contienen 30 Frascos de Vidrio, qe a 3 reales
cada uno y A 8 rs cada caxa importan........... 12. 2.
Por 1 Estante para plates, de madera de cedro de 2 1/2
vaw de alto con puertas y caxones .............. en.. 26.
Por 2 1/2 Docs de Sillas de paja altas, una sin asien-
to a raz6n de seis r3 cada una ................. 22. 4.
Por 23 Sillas de id. vajas........ ............ a 4 rs .. 11. 4.
Por 2 id. de id. poltronas................... ...a 10 ri .. 2. 4.
Por 3 Damas juanas ............. .... ........ a 12 id.. 4. 4.
Por 6 Frascos de Vidrios vajos ............ a 2 1/2 id.. 1. 7.
Por 1 id. de id. de mas de media ................ en.. 6.
Por 84 Limetas de Vidrio varias................... en.. 7. 7.
Por 1 1/2 Docs de Platos de Losa china............ en.. 6.
Por 2 dhas de id. de Loza de Piedra ............... en.. 3.
Por 1 1/2 dhas de posillos y platillos de losa china, en.. 18.
Por 1 dha de Tasitas y platillos de id. id........... en.. 15.
Por 2 Fuentes de Loza de piedra.................. en.. 3.
Por 1 Chuse ................... .................... en.. 10.
Por 1 Resma de papel florete ...................... en.. 3.
Por 1 Cuja camera de jacaranda, pie de Burro, con tor-
nillos barillas de fierro......................... en.. 45.










UN CASAMIENTO EN 1805


Por 2 Colchones Cameros con 4 almoadas ......... en..
Por 1 catre de tixera, con suela................... en..
Por 1 Pileta de cristal chica........................ en..
Por 1 Lienzo chico de Jesis Maria y Jos6 en media cafia en..
Por 1 Estante para papeles de poco mis de vara de
alto, de madera de Cedro........................ en..
Sigue a la Bt. $


16.
3.
6.
3.


279. 2.


Por la suma de la Buelta ................... 279.
Por 1 Nicho chico con una imagen de N. S. de la Merced en.. 8.
For 1 Crucifico de palo como de media vara de largo. en.. 2.
Por 1 Alfombra de Tripe chica y rota ............. en.. 4.
Por 1 asiento de silla de Baqueta sin espaldar...... en..
Por 2 pares de anteojos de patilla.................. en.. 2.
Por 1 olla de fierro median v rota .............. en.. 2.
Por 1 dha de id. chica y id ........................ en.. 1.
Por 3 dhas chicas ................. ............. en.. 5.
Por 1 Cafetera de cobre grande..................... en.. 5.
Por 1 Lebrillo de id. id ......................... en.. 3.
Por 1 Brasero de id. muy biejo................... en.. 2.
Por 1 Caserola de id. id .......... ... .......... en.. 1
Por 1 Tacho muy biejo ............ ............. en.. 1.
Por 1 sarten de cobre............................ en.. 2.
Por 1 Parrillas de fierro y unas Trebes....... ..... en.. 1.
Por 1 caldero ........................... ........... en.. 1.
Por 3 calderos de oja de lata....................... en.. 2.
Por 2 fuentes de id .................. ............ en.. 1.
Por 1 Mortero de Piedra sin mano ............... en.. 5.
Por 1 Almires de cobre con mano ................ en.. 1.
Por 1 Pala y una Azada viejas .................... en.. 1.
Por 1 Cuarterola de arcos de fierro con un fondo ... en.. 1.
Por 1 Barril de id.................................. en.. 1.
Por 1 Barrilito de cargar agua ................... en..
Por 1 Batea usada .............................. en.. 1.
Por 2 Barriles de carga barios ..................... en.. 5.
Por 1,Tinaja grande de Coria ..................... en.. 10.
Por 1 negra llamada Rita como de hedad de 45 anlos
qe se dice ser sana y sin vicio alguno........... en.. 200.
Por 1 mulata ilamada Ana como de hedad de 19 anos,
sana y sin vicio .............................. en.. 300.
Por 1 Negro llamado Pedro como de hedad de 40 alos
quebrado y con algunos vicios.................. en.. 200.


p .s Corrtes ..................


1055.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Suman las antecedentes partidas de los muebles y Esclavos arri-
ba mencionados la cantidad de un mil y cincuenta y cinco pesos
corrq segun su abaluo hecho pt nos dn Josd Ant? de los Rios y
dn Salvador Molina en virtud de nombramiento qe bizo en nosotros
el expresado Dn Cristobal de Aguirre, procediendo en todo fiel y
legalmte segun nro leal saber y entender lo q? juramos A Dios nro
Sefior y esta serial de Cruz t. en Buenos Ayres Marzo 19 de 1805.
Nota. No se incluhie en este Imbentario dinero alguno pr qe
aviendo preguntado el expresado dn Cristobal de Aguirre a Dofna
Maria Antonina de Echevarria hija y heredera del find dn Jose de
Echevarria, pr el dinero qe su find Padre avia dejado en efectivo,
context manifestando una Talega qe contendria como cincuenta
p. f. expresando ser aquel todo el dinero qe se le avia encontrado
A dho find y en consideration a su cortedad dispuso dho Alvacea
qe quedase en poder de la heredera para los gastos de la manuten-
cion de la familiar y asi mismo tampoco se incluhien en el varias
alajas de plata labrada del servicio de la casa y de uso del finado,
y una escopeta con guarnicion de oro, pi: no ser su abaluo de nro
conocimiento y quedaron con todo lo demas en poder de dha herede-
ra Da Maria Antonina Echevarria en la casa mortuoria. fha ut supra.

JOSEF ANTONIO DE LOS RIOS SALBADOR DE MOLINA

(Papeles de Echevarria. Dec. inddito del Archive de la Academia de Filosofia
y Letras).



DOCUMENT N 2


Imbentario y Tasacion de los Vienes y Muebles qe quedarorn
pr. Muerte de la find. Da. Maria Antonia, hecha por los abajo
firmados d solicitud de Dn. Cristoval de Aguirre como Alvacea del
find. Dn- Jose de Echevarria, p'r la relacidn qe la Testamentaria
de este tiene con la antecedente.

A saver Pess. Rs.
Por 6 cornicopias grandes, dos de ellas con las Lunas
quebradas, marcos dorados y algunos rotos a ocho
r'; cada una ....................... ............... 6.
Por 2 id dhas. mas medianas, viejas y con alguna adi-
ci6n en las Lunas a ocho r3 ....................... 2.
Por 3 Zenefas de Puertas y Ventanas, con filetes dora-
dos en 3 ps 4 rs las tres.......................... 3. 4:
Por 3 pedazos de Zenefas para estrado, todos en...... 2. 2.










UN CASAMIENTO EN 1805


Por 1 Doca de Sillas altas de Nogal A la antigua de
pid de Burro con asientos de Guadamesi, 5 de ellas
con el asiento initial, y estropiados a tres p. cada una. 36.
Por 1 Mesa redonda de Nogal con ala y pid de Burro
en site ps .............. ......................... 7.
Por 11 Camonsillos de jacaranda de pid de Cabra con
asientos de guadamesi various de ellos rotos a veinte rs 27. 4.
Por 8 Taburetes de Baqueta con clavos de metal muy
viejos y algunos rotos a seis r ................... 6.
Por 1 Baul forrado en Baqueta con clavos de metal, y
aldavones a los costados, con serraduras y sus ban-
quillos todo de bastante uso en diez p? ........... 10.
Por 1 dho. mny viejo de 1 '1/ vars de largo sin serra-
duras y el cuero y el forro inuitil en diez y ocho r9 2. 2.
Por 1 cuja camera de jacaranda vieja, con algunas ta-
blillas menos, de pilares torneados, con tornillos, y
una barilla de fierro arriva todo en diez y ocho ps 18.
Por 1 dha. de jacaranda de una persona sin las puntas
de los pilares y muy vieja en veinte r, ............ 2. 4.
Sigue a la Buelta .... $ 123.

Por la suma de la Buelta ....................... 123.
Por 1 Mesa de jacaranda de 1 1/2 va; de largo con ca-
xones, con los pies recortados de bastante uso y con
un pie roto en quatro y medio p. ................. 4. 4.
Por 1 dha de Estrado con la Tabla redonda de nogal
con un caxon en dos ps ................... ........ 2.
Por 1 dha de una ala de 7/8 vas de largo de cedro, con
el pie de la ala menos en un peso................. 1.
Por 1 dha de Pino de ala redonda, vieja con los pies
torneados y toda apolillada en dos p .............. 2.
Por 1 cuadro grande de marco dorado que contiene la
destrucidn del Mundo, en seis pl .................. 6.
Por 1 dho grande sin marco del Trancito de Sn Pedro
Nolasco en dose p ............. ...... ... ...... 12.
Por 1 dho grande de la Trinidad con marco dorado, al-
go maltratado en ocho p ......................... 8.
Por 10 dhos chicos de varias abocasiones de vara y me-
dia de largo viejos y initiles =
Por 2 dhos asi mismo iniltiles =
Por 1 Papelerita de caova pa sobremesa, con sus gave-
tas y tiradores, con serraduras sin Hlaves en seis
pesos.................... .................. ...... 6.
Por 1 Escritorio de 3/4 vas de largo, 9 gavetas con sus
embutidos y serraduras sin laves en quatro pS .... 4.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Por I dho como de 7/8 vas de largo con 8 gavetas, bas-
tante maltratado en veinte rs ................. .... 2. 4.
Por 1 dho muy viejo sin tapa con 5 gavetas.......... 1.
Por 1 Caxa grande de cedro 1 1/8 vas de largo con se-
rradura y sin Have en quatro ps ................. 4.
Por 1 Banco de batir biscochos en quatro p3 ........ 4.
Por 1 Estante de Cosina en un peso .................. 1.
Por 1 Caxon con sus vidrios para ensima de mostrador
en tres p. quatro rs ............................... 3. 4.
Sigue a la Buelta......... $ 184. 4.

Por la suma de la Bta..... $ 184. 4.
Por 1 Nicho con 1 Sto. Cristo grande y una imagen de
Dolores en veinte pesos........................... 20.
Por 1 Sto. Cristo con cruz y sin peana con los dedos ro-
tos en veinte rs .................................. 2. 4.
Por 1 Mesita de un pie en un peso................... 1.
Por 1 l1mina de Sta Ana en quatro ps ............... 4.
Por 1 cruz con embutidos de concha en quatro p .... 4.
Por 1 silla de manos initial =
Por 1 Barreta de fierro en tres y medio p .......... 3. 4.
Por 1 tacho de tamafio regular de cobre roto en diez y
ocho rs .................... ....... .......... ..... 2. 2.
Por 1 Brasero de cobre viejo y roto en diez vs ....... 1. 2.
Por I Fierro de hacer obleas en cinco pS ............. 5.
For 2 Fuentes de losa de China la una rajada y 3 Pla-
tos de id todo en quatro p; ....................... 4.
Por 2 Limetillas de cristal vinagrera y azeytera en
seis rs .................. .............. .... ... .6.
Por 1 Tinaja verde median en seis p9 ............... 6.
Por 1 Frasquera con 11 Frascos del Marquez y el Ca-
xon de la Frasquera roto a 8 r. .................. 11.
Por 1 alfombra de Tripe inutil
Por 1 chuse median id inutil=
Por 1 mulato criollo, llamado Mariano official de zapa-
tero, segun su confession enfermo del pecho, como
de hedad de 28 A 30 ailos en 250 ps ............... 250.
$ 499. 6.

Suman las antecedentes partidas de muebles y esclavos qe como
pertenecientes a la Testama de la fin.a Da Maria Anta Diaz, estavan
mesclados unos y arrumbados otros en la casa del findo dn lose
de Echevarria, y los manifesto su hija da Maria Antonina Echevarria,
en el acto de este imbentario, qe se ha formado con separaci6n para










UN CASAMIENTO EN 1805


liquidar las partidas qe la testama de la finda Da Maria Franca
Ramos su hija, y la del difunto Marido de esta Dn Jose de Echeva-
rria, tienen qe haver de la primera, y tambien para liquidar la
correspondiente d los demas herederos de dha Da Ma Antonia: la
cantidad de quatro cientos noventa y nueve pesos seis rs segun
los precious a qe los hemos considerado con respect a su present
estado, nosotros d. Jose Anto de los Rios y D"1 Salvador Molina,
pr orden y nombramiento qe hizo en nosotros dn Cristobal de
Aguirre, procediendo en todo fielmte segun nro leal saver y enten-
der lo qe juramos asi a Dios nro Senor y a esta serial de cruz t. en
Bns Ayres a 27 de M.zo de 1805.

JOSEF ANTONIO DE LOS Rios SALVADOR DE MOLINA

(Archivo del autor.)


DOCUMENT N9 3


Imbentario de los Vienes del find D!D Josd de Echevarria

(Es el borrador del Documento n9 1, con mIs las piezas omitidas
en 6ste por los tasadores, las mismas que a continuaci6n se de-
tallan):
12 cubiertos de plata
1 cucharon grande de id
2 Fuentes de id
1 Palangana de id
1 Jarro de id
1 Mate de plata
2 Espadines de id
2 Candeleros de plata
2 Despaviladeras de id
1 par de evillas de plata con sus charrateras de id
1 par de evillas de oro con charrateras de id
1 Escopeta de Bostinduy con chapas de oro
1 Relox de sobremesa
1 otro de bolsillo
9 Casacas con sus correspondientes calzones y chupetines
14 Camisas de
5 pases de calzoncillos
5 id de Savanas
13 id de Medias
4 Sombreros


XLIII-5


ART. ORIG.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


10 Pafluelos
1 Colgadura de Damasco carmesi usada
2 Colchas de id
1 Nicho con una Imagen de Mercedes
1 Cuadro de Sn Francisco de Asis

(Papeles de Echevarria Doc. inddito del Archivo de la Academia de Filo-
sofia y Letras).



DOCUMENT N? 4


(Es una lista de libros; seguramente, la de Echevarria):
Cortines. Decada legal en un Tomo
Parladorio Brebs Quotid. un Tomo
Calepino de Salas
And. Canonerio in Factum De jure pub. un Tomo
Viage del Parnaso en un Tomo
Comp. mor. Per P. F. Valent. a Matre
Dei Carmelit. excAlceat. en un Tomo
Explicacion de la Bula de la crusada en un Tomo
Laurent. Ramir. de Prado: Quinquaginta milit. Ductor en un tomo
Las obras de Ruperto en un tomo de a folio
Leandro Montano comentaria in Esther tomo de a fol.
Ripalda. Teologia escolAstica en tres tom. de a fol.
P. Mendoza exposit. in 4 lib. Reg. en tres tomos de a fol.
Decretal. de S. Leon Papa: Homil. de Sn Maximo. Serm. del Cri-
s6logo. Obras de San Fulgencio: Hom. de S. Valeriano y S. As-
terio en un tomo de a folio
Vega Palestra Mariana un Tomo de a folio
Amadeo Guimenio Teologia moral un tomo.
Juan Ponta Diccionario de casos de conciencia. tom. fol.
Man1 Rodriguez Questions regulars y candnicas. tom. de a fol.
Esporer dos tomos en pasta blanca
El cuerpo del d.rho can6nico
Fray Luis de Granada
Catecismo de Fleuri
Gramatica francessa
Feijoo.


(Papeles de Echevarria Id., id.)











UN CASAMIENTO EN 1805


DOCUMENT N 5

Breve de S. S. Pio VII concediendo la dispensa pura casarse a
tobia Maria Antonina y a don Vicente Anastasio de Eche-
varria (1).

In Nomine Domini Amen.
Cunctis sit notu ad quod anno a Nativite D. N. Jesu Christi
MDCCCIIII. Die vero XX Decembris Pontus... Ssmi D. N. D. Pii
P. P. VII anno quinto = Ego offalis degtus vidi et legi quosdam
Lras aplicas sub Annulo Piscatoris expeditus eten seguen= Foris=
Dilecto Filii Officiali Venerabilis Fratris Episcopi de Buenos Ay-
res in Indiis=Intus vero Pius P. P. VII. Dilecte Fill Salutem
et aplicam Benedictionem. Oblata Nobis nuper pro parte diltorum
Filiorum Vincentii Anasthasii de Echevarria laici et Marie Anto-
nie et. de Echevarria mulieris de Buenos Ayres Civitatis vel Dio-
cesis in Indiis Petitio continebat quod Ipsi qui ut asserunt ex ho-
nestis Familiis exunt ex certis rationabilibus causis animos eorum
moventibus cupiunt invicem matrimlr copulari sed quia Secundo in
line equali consanguinitatis vel affinitatis gradu invicem sunt con-


(1) He aqui la traduccidn de este curioso document, conservado por la nieta
del pr6cer, donla Rosa Acevedo de Yofre, a cuya amabilidad y a la de su esposo,
el doctor don Felipe Yofre, debo el poder publicar:

EN NOMBRE DEL SENOR AMEN

Para que llegue al conocimiento de todos este Breve, escrito el ado 1804, des-
puss del nacimiento de Jesucristo Nuestro Sefor, el dia veinte de diciembre, y el
afo quinto del mny santo Senor nuestro, el Papa Pio VII.
Yo, official delegado, vi y lei ciertas letras apostolicas expedidas bajo el anillo
del Pescador, y son como sigue: En la part exterior: Al amado hijo, official del
venerable hermano, Obispo de Buenos Aires, en las Indias- En la part interior:
Pio VII Papa. Amado hijo: Salud y bendici6n apost6lica. La solicited, a Nos
preseutada poco hl, de part de los amados hijos Vicente Anastasio de Echevarria,
seglar, y Maria Antonia, tambien de Echevarria. mujer de Buenos Aires, ciudad o
diocesis en las Indias, expresaba que estos, de honradas families, segun se deja
entender, desean, impulsados por unos motives razonables, unirse con el lazo del
matrimonio: pero como se allegan en el SEGUNDO GRADO de consanguinidad o
afinidad, por line igual, no pueden satisfacer ese su deseo, en aqu61 punt, sin
dispensa de la Sede Apostolica; por lo tanto, los susodichos Expositores hicieron
se nos presentara una humilde sdplica, para que con nuestra benevolencia aposto-
lica nos dignaramos proveer oportunamente, segdn lo expuesto. De conformidad,
queriendo distinguir con una gracia especial a los mismos Expositores y a sus mi-
nistros, los absolvemos, y reputamos absueltos de toda sentencia de excomuni6n y
entredicho. y de cualquiera censuras y penas eclesiasticas, por si se hallaban por
ellos ligados, a los efectos tan solo de las presents letras. Sin embargo, como no
tenemos un conocimiento cierto de lo expuesto, y deseamos acceder a lo pedido,
nos confiamos plenamente a tu discresion en el Selnor, y te mandamos averigiies
con diligencia los motives de la solicitud, siendo esto para ti y los Expositores un
cargo de conciencia. Ademas, te avisamos quo desprecies toda esperanza de pre-
mi o recompensa, aii ofrecida espontineamente. Si con tus averigiiaciones en-
cuentras que los informs son conforms a la verdad, y con tal que no se haya co-










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


juncti vel se attinent desideriam corum hac in parte ad implere
non pount absque Sedis Aplice Dispne Deo Nobis hnlr supplicari
fecerunt Exponentes pti ut eis in premissis oppne provider de
Benignio. Aplica dignaremus Nos igitur eodem Expntes especialis-
que favore prosequi volentes nec non corum quamlt a quibuscis
Excomnis et interdicti aliisqd laticis sentena censuris et penis si
quibus quomlt. innodati exunt ad effum Pnti non tantum consegne-
ro harum series absolventes et absolute fore censentes certam tamem
de premissis notitiam non haventes hudi supplicationibus inclinati
Discretion Tue degna plenam in Domino fidutiam habemus per
Presentes committimus et mandamus qns desposita per Te omni
spe cujuscumque maneris aut premii etiam sponte oblati a quo Te
omnino abstinere debere monemur de prcipis Te diligo informes et
si per informem eamdem preces veritate inti repereris super quo
Consciam tuam oneramus cum eis-dem Exposibus dummodo illa
propter hoc vasta non fuerit alquod Impedimento Secundi in line
equali consangtis vel affinitatis Gradus hudi ac constibus et ordibus
Aplicis ceterisque conciis qbuscumque nequaquam obstam Matrimo-
nium int. Se public secunda forma Concilis Tridentini contiere
illudque in facie Eclesis solemr et in eo postm remanere libere et
licite valeant auctorite Nra dispenses Prolem suscipiendam etiam
legitimam anuciando Volumus aut. quod si Tu spresa monitione
Nostra hudi liquid incinedis aut premiis occasion Dispnis pte exi-
gere aut oblatum recipere presumpseris Excomnis Sentia tamdiu
innodatus exus donae a Sede pro absolutionis benerim per satis-
factim condignam merueris obtinere et nihilominus Dispensatio a
Te faciest pta nullius sit roboris nel moment. Datum Rome de
special mandate nro sub Annulo Piscatoris Die XVII Decembris
MD3CCIIII Pontus nostri anno quinto=A. Cardinalis Pro-Datarius
=Pro Magio Brevium Francus Digne offalis degtus F. M. Subdnus
=loco t Annuli Piscatoris= Super quibus literis presents Trans-
criptum subscripsi Antibus P. P. Aloysio et Francisco Cenisarelli
Testibus.

metido con la mujer el delito de rapto, queremos que los r-currentes puedan con-
traer matrimonio pfiblica y solemnemente, segfin la forma del Concilio de Trento,
y luego permanecer unidos libre y licitamente, no obstando el impedimento de se-
gundo grado de consanguinidad o afinidad, ni las costumbres y 6rdenes apost6li-
cas, ni cualesquiera resoluciones. Los hijos que podran nacer de este matrimonio
son declarados lejitimos. Si a pesar de nuestra amonestaci6n cases en la presun-
ci6n de exigir o recibir, con motive de la dispensa antedicha, cualquier premio o
recompensa aunque sea espontanea, te declaramos ligado por la sentencia de Ex-
comuni6n, hasta que hayas merecido recabar de la Santa Sede la gracia de la ab-
soluci6n, por una condigna satisfacci6n, y asi y todo la dispense por si concedida
sera de ninguna fuerza y valor. Dado en Roma per especial mandate nuestro bajo
el anillo del Pescador, Dia XVII de diciembre de 1801, de nuestro Pontificado, el
aio quinto. A. Cardinalis pro-datario Pro-Maestro de Breves: Francisco Digne
official Delegado. F. M. Subdiacono. Lugar t del anillo del Pescador. Suscribe
el trasunto de estas letras en presencia de los testigos-: P. P. Luis y Francisco Ca-
nisarelli. (Siguen tres firms ininteligibles)











UN CASAMIENTO EN 1805


Certifico yo, don Leandro Fernandez de Moratin del Consejo de
Su Majestad, su Secretario, y de la interpretaci6n de Lenguas, que
este trasunto de un Breve de Dispensa matrimonial, expedido por
Sn Santidad, a favor de Vicente Anastasio de Echeverria, y Maria
Antonia tambidn de Echeverria, de la ciudad o Didcesis de Buenos
Aires, en las Indias, es en todo conform a su original, del cual se
ha hecho la traduccidn en esta secretaria de mi cargo, con fecha
de hoy. Madrid, primero de febrero de mil ochocientos cinco.-
D. Leandro Ferndndez de Moratin.

Don Vicente Joaquin de Maturana, caballero del orden de Santia-
go, del Consejo de Su Majestad, su Secretario, y official mayor de
la secretaria del Supremo Consejo y Cdmara de Indias, por lo to-
cante al Perui y lo Indiferente:
Certifico que, habi6ndose presentado este Breve, pidiendo su
Pase, visto en el Consejo con lo expuesto por el Sefior Fiscal, ha
venido en concedersele en la forma ordinaria por su acuerdo de
este dia, sin perjuicio de los derechos, que compete a don Jose
Echevarria, con arreglo a las Reales Pragmalticas, y soberanas re-
soluciones de la material de casamientos, de que deberd usar donde
corresponda, y como le convenga, y con este fin doy la present
certificacidn, que firm en Madrid, a cinco de marzo de mil ocho-
cientos y cinco -D. Vicente Joaquin de Maturana.
Los Essuos de S. M., de su RI Colegio de esta Corte damos fd:
Que don Vicente Joaquin de Maturana, por quien va dada la certi-
ficaci6n antecedente, es tal secretario y official mayor de la Secre-
taria del Supremo Consejo y Camara de Indias, por lo tocante al
Peroi y lo Indiferente, como se titula, field y de toda confianza.
Y para que conste donde convenga, damos la present, sellada con
el de nuestro Colegio, que signamos y firmamos en esta Villa
de Madrid, a seis de marzo, de mil ochocientos y cinco. Domingo
Rodrigz Marcial Nazar-Angel Garcia Ximeeez.

(Doc. inddito del Archive del doctor Felipe Yofre).
NOTA. Aparte la coincidencia de figurar aqui, y a titulo de funcionario, el
nombre de don Leandro Fernandez de Moratin, cuando ya, en su character de autor
de .El si de las nifias>, tenia en el text su intervention asegurada, cable observer,
con respect al asunto principal, que el Breve lleg6 tarde a Buenos Aires; pues
aunque expedido en Roma a 20 de diciembre de 1804, no pudo salir de Espafia para
Amdrica, sino pasado el 6 de marzo de 1805 (fecha de la certificaci6n de los escri-
banos); ni tampoco, por falta material de tiempo, presentarse en la Curia portefa
antes del 29 de aquel mes, en cuya fecha, a raiz de la Inforinacidn producida, etc.,
ya habia dictado el obispo Lue su auto de dispensa. La demora hasta el 4 de
junior, en que se celebr6 el casamiento, (Archivo de la Merced. Libro 6? de Matri"
monios, 1760-1808, f. 454, vuelto) hay que atribuirla a la necesidad de la pfiblica
y saludable penitencia, segin forma y estilo de Nuestra Madre la Iglesia que-
como dice el auto debia preceder a la ejecucion de la ceremonial. Otra particu-
laridad digna de notarse en la part espafola del document es ]a frase final de
los titulos del sehor de Maturana: Lo Indiferente (con mayfscula iy en 1805!) dramos nosotros...










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


DOCUMENT N? 6

Partida de casamiento

Dr D. Vicente En quatro de junio de mil ochocientos y cinco habiendose hecho en
AnastasioEche- tres dias festivos, que fueron el 21 y 28 de Abril, y 1 de Mayo al
varria y Da Ma- tiempo del ofertorio de la Misa conventual las tres conciliares procla-
nia Antonina de
Echevarria. mas sobre el matrimonio qe libremente intentaba contraher el Doctor
Casados y ve- D. Vicente Anastasio de Echavarria, natural del Partido y Curato del
lad. Rosario, hijo lejitimo de Dn Fermin de Echevarria y de Da Tomasa
de Acevedo, con Da Maria Antonina de Echevarria natural de esta
Ciudad, hija lejitima de Dn Jose de Echevarria, y Da Maria Franca
Ramos, y no habiendo resultado impedimento alguno canonico, fuera
del parentesco en segundo grado de consanguinidad por line trans-
versal, qe les esta dispensado pr el Ilustrisimo Sor D. Benito de
Lud y Riega dignissimo Obispo de esta Diocesis, como consta del
Despacho respective, que en mi poder para firmado pr Su Sefioria
Ilustrisima, y refrendado pr su actual Secretario el Dor D. Jose Franco
de la Riestra, con fecha de 29 de Marzo del present afio, Yo el Doctor
D. Manuel Gregorio Alvarez Cura rector interino del sagrario de esta
Iglesia Cathl. de Buenos Ayres, cerciorado de haber cumplido los
mencionados contrayentes la pena y penitencia qe les impuse y se les
sefial6 en dicho superior Despacho, y practicadas a la letra todas las
demas previas diligencias, qe en 61 expresamto se previenen, execute
en virtud de la mas bastante y necesaria comision, qe pa todo lo
concerniente a este matrimonio en el se me confiere, la dispensa
del sobredicho impedimto en la forma ordinaria, y en seguida estando
habiles en la Doctrina Christiana los susodichos D. Vicente Anas-
tasio, y Da Maria Antonina de Echevarria, y sacramentalmte confe-
sados, los despos6 por palabras de present y segun forma de nra
Madre la Iglesia habiendo oido, advertido y entendido sus mutuos
consentimientos de qe pr mi fueron reciprocamente preguntados
siendo testigos D. Juan Josd de Echevarria hermano del contrayente
y Da Micaela Sanchez hermana polit. Asi mismo recibieron los
mencionados desposados las solemnes bendiciones, qe que el Ritual
prescribe con la Misa correspondiente en qe comulgaron y pr verdad
lo firmo -

Dr. Man( Gregorio Alvarez.


Archivo de la Iglesia de la Merced. (Folio 454 vuelto del Libro 6 de Matrimo-
nios, aflos 1760 a 1808).



















Las doctrinas de Arist6teles: el arte y lo bello



En un pasaje del libro XIII de su Metafisica A. se compro-
mete a dar un tratado sobre lo BELLo;-Di6genes de Laercio
(150 afios despues de A. y 200 antes de J. C.) menciona
este tratado en un cat6logo de las obras del Peripatetico
como una obra extraviada. Debemos pues buscar el pensa-
miento de A. en breves pasos de otras obras que incidental-
mente y con so laconismo habitual expresen sus ideas sobre
nuestra cuesti6n.
El mAs important de esos fragments lo constitute la POi-
TICA (obra de la que no poseemos un texto complete) -
que tanta importancia tiene en la historic de las teorias dra-
miticas. Citaremos tambi6n el libro VIII de la Politica, don-
de A. trata de la mdsica en su relaci6n con la educaci6n de
los j6venes.
Esta escasez de textos y la natural obscuridad de cualquier
fragmento separado de su context, han abierto el campo a
multiples interpretaciones; no faltan exposiciones amplias, en
las cuales se ha pretendido construir una doctrine coherente
con el fin de reivindicar al gran fil6sofo de Grecia, como a un
antecesor, ya sea del clasicismo modern, del arte podtico de
Boileau, por ejemplo, o de las est6ticas de Kant, de Hegel, de
Herbart, y hasta de Schopenhauer.

I. METAFiSICA DE LO BELLO

Definicidn de lo bello. Dos veces define A. lo bello y casi
con los mismos t6rminos: Podtica VII, 4, dice que lo bello
consiste en el orden junto con la magnitude (t6 gar kal6n 6n
megethei kai tAxei), y en la Politica (to de kal6n 6n plethei
kai megethei eioothe genesthai).










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En la Podtica, la definici6n es dada a prop6sito de la trage-
dia y .de la extension que conviene darle, de la unidad que
debe existir en su conjunto por el nexo de sus parties. En la
Political, A. aplica su definici6n a cualquier objeto, a lo bello
natural como a lo bello artificial, a todo lo que present una
manifestaci6n de belleza.
En la misma Podtica encontrariamos la misma extension de
la definici6n donde describe: Un ser viviente o inerte es un
< compuesto de parties y no puede tener belleza si sus parties
< no estdn dispuestas segdn un cierto orden y si no tienen
c entire si una proporci6n que no puede ser arbitraria. Ya que
< lo bello consiste en el orden y la magnitude, una consecuen-
< cia sera que un ser bello no puede ser ni excesivamente pe-
< queiio ni excesivamente grande; en este ultimo caso, no cu-
" piera en la mirada, no pudidndose, por tanto, se podria tener
< de 61 una vision de conjunto. Lo mismo se puede decir de
c las ficciones po6ticas, su extension debe ser tal que la me-
< moria pueda facilmente abarcarlas en conjunto ). Es lo que
califica de edsinopton o sAnoptikon.
La doctrine es sencilla y clara; lo bello comprende dos ele-
mentos: el orden (taxis) y una cierta magnitude proporcionada
en cada objeto con la naturaleza propia del mismo y del tipo
que represent.
Esta definici6n es a la vez objetiva y subjetiva, se preocu-
pa del objeto contemplado y del espiritu que contempla. Lo
sdnoptikon, esa proporci6n del objeto bello con nuestras facul-
tades, ya sea visuales o de memorial, es un caracter de lo
bello que no es exclusivamente intrinseco del objeto, sino tam-
bi6n relative a la facultad que lo percibe.
Esta calidad de magnitude y de proporci6n parecia a A. esen-
cial para cualquier categoria de belleza, fisica o moral, natu-
ral o artificial. El mismo hace la aplicaci6n de esta noci6n al
cuerpo social como al cuerpo human. En el libro IV de la
Political preconiza la ciudad que ni es demasiado extensa, ni
demasiado pequefia, aquella cuyo territorio y ndmero de ciu-
dadanos quedan en limits justos. En el cap. 4 del mismo li-
bro, demuestra que la magnitude y la proporci6n no son sino
elements constitutivos del orden. < La ley, dice, es el esta-
< blecimiento de cierto orden. Buenas leyes produce nece-
< sariamente el buen orden, pero el orden no es possible en
c una multitud demasiado grande. La potencia divina, que









EL ARTE Y LO BELLO


< abarca el universe entero, sola seria capaz de establecer or-
< den en tan grande muchedumbre. Lo bello result ordinaria-
< mente del ndmero y de la extension y la perfecci6n de un esta-
< do consiste en reunir una just extension territorial con un
< nfmero convenient de ciudadanos. La extension de un es-
< tado esta sujeta a ciertos limits, como la de cualquier ob-
< jeto, como la de los animals, plants o instruments. Cada
< cosa para poseer las propiedades que le pertenecen, tiene
< que ser ni desmedidamente grande, ni desmedidamente chi-
< ca, pues, de lo contrario, perderia su naturaleza especial.
< Un buque de una pulgada no seria buque y tampoco un
< buque de dos estadios (400 mts.) Con tales dimensions el
< uno seria initil por su exigriidad y el otro por su excesiva
< magnitude. ,
Esta noci6n de lo bello es genuinamente griega. En las
obras del genio griego la just proporci6n resplandece siempre.
Como bien lo hace observer Taine, todo debia confirmar A.
en su idea, desde la harmonia de los horizontes del pais en
que vivia y el character general de las obras maestras de los
artists del siglo de Pericles, hasta el mismo derrumbamiento
del imperio demasiado vasto de su discipulo Alejandro. (Si
en nuestro tiempo, a pesar de las facilidades de comunicaci6n,
la extension exagerada de un pais es todavia un obstdculo a
su buena administraci6n y a su firmeza, cuanto mas debia
serlo en la antigtiedad.)
A., pues, di6, en su definici6n de lo bello, la formula abs-
tracta de esta proporci6n armoniosa que sus conciudadanos,
poetas, artists, legisladores, habian hallado y aplicado antes
de 1l. Pero tuvo con ello el m6rito de dar la definici6n y la
formula del mundo griego, es decir, del mundo de la belleza
de que el arte es la flor.
La definici6n aristotl6ica no fu6 extrafia a Plat6n, su ante-
cesor, y tampoco a los pifag6ricos, cuya filosofia estaba fun-
dada en la armonia de los nimeros.
Antes de aquellos, ya el lema predilecto de los sabios era
< meden Agan>, nequid nimis i cuidado con el exceso! Mas
tarde, despu6s de Arist6teles, la misma formula vuelve con
variantes en los escritos de los autores tanto latinos como
griegos, Cicer6n, Quintiliano, S6neca, Plotino. San Agustin
escribird: . y Es la
verdadera formula de la est6tica antigua.









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Distincidn entire las ideas de lo bello y de lo bueno. Esta
cuesti6n es de gran importancia, pues en ella reside el fun-
damento de la dependencia o de la independencia del arte;
segdn se admita o se niegue la diferencia, el arte seri o
no sera el servidor de la moral, la est6tica una parte de la
4tica, el culto desinteresado de lo bello un culto prohibido o
bien autorizado por la moral; en esa teoria radica tambidn la
doctrine de la legitimidad o ilegitimidad del lujo verdadero,
est4ril al decir de ciertos economists, peligroso y condena-
ble a los ojos de algunos moralistas. No hablo del lujo barato
y sin gusto, del confort burgues y modern que por desgracia
no suele tener much que ver con la estetica, y gracias! cuan-
do, por lo menos, puede invocar a su favor la higiene!
En el libro xiii de la Metafisica, cap. 3, A. dice: e Lo bello
, y lo bueno difieren entire si en que lo bueno reside siem-
< pre en la acci6n, aei enprdxei, mientras lo bello reside tam-
Sbidn en los series inm6viles en akinetois. Estin pues en el
error los que sostengan que las ciencias matem6ticas no ha-
< blan ni de lo bello, ni de lo bueno. Hablan de lo bello y lo
< prueban. No lo nombran, pero no es motivo para decir que
a no hablen de 61; indican sus efectos y sus relaciones. 4No
a son acaso el orden, la simetria, la limitaci6n, las formas mis
<< importantes de lo bello ? luego es eso lo que mis ponen de
< realce las ciencias matemiticas. Y ya que estos principios,
< el orden y la limitaci6n, son evidentemente causes de las
< cusas bellas, las matemiticas tienen que considerar el orden
< y la limitaci6n como causes en cierto modo. Pero trataremos
Sel otra parte mas a fondo de esta cuesti6n :.
Es este el Anico texto aristot6lico que se pueda alegar en
favor de una distinci6n de lo bello y de lo bueno, y por des-
gracia, la explicaci6n anunciada en las 6ltimas palabras o no
fue dada nunca, o, si lo fu6, no nos ha llegado.
Y hasta en este texto, bien dificilmente se podria fundar
una verdadera distinci6n entire lo bello y lo bueno. El princi-
pio de distinci6n aducido aqui es la actividad que se encuentra
por una parte y la inmovilidad por la otra. Es un character a
la vez superficial y poco exacto. La extension de las dos ideas
es desigual, y por eso A. no niega que lo bello pueda existir
en la acci6n, con lo cual resultaria que en los series vivientes
y en los actos, la diferencia entire lo bello y lo bueno no exis-
tiria.









EL ARTE Y LO BELLO


Ademis se puede observer que si lo bello es 3oncebido como
un objeto matemAtico, como una noci6n abstract, como una
pura generalidad, ya no es mis que un objeto de raciocinio,
que depend de la inteligencia y es objeto de ciencia y no de
arte, ya se confunde con lo verdadero, y esa confusion de lo
verdadero, de lo bueno y de lo bello es com6n en Arist6teles,
asi como a toda la antigiiedad. S6crates introdujo esta confu-
si6n, o por lo menos la bautiz6 con el nombre < kalokagathon >
que reunia en un solo vocablo las dos ideas de bello y de
bueno, y por siglos quedaron unidas, pues la confusion se jus-
tificaba por razones metafisicas a las cuales no se supo du-
rante siglos opener distinciones eficaces.

Distincidn entire las ideas de lo bello y de lo itil, A. la
afirma mis bien que la establece.
La. causa por la cual una cosa es itil es que no fue hecha
en vista de ella misma, sino en vista de otra. Lo bello y lo
bueno, al contrario, tienen su fin en si mismos. Por eso lo
bello moral merece ser elogiado y la virtud debe ser practicada
por su belleza soberana y absolute.
Por la misma raz6n A. agrega en la Politica IV, 13: c Lo
, que es fin puede sin embargo volverse en un medio en re-
, laci6n con un fin superior: el fin supremo motiva determinea)
< los fines inferiores que se convierten en medios en relaci6n
< con 61. Entre los actos humans, unos se relacionan con lo
< 6til, otro dnicamente con lo bello. Una distinci6n analoga
< debe necesariamente existir entire las varias facultades del
< alma y entire sus actos. La guerra se hace en vista de la paz,
< el trabajo en vista de la tranquilidad que ha de sucederle.
, No se buscan lo necesario y lo dtil por si mismos; no asi lo
< bello... Es necesario saber realizar lo necesario y lo ftil, sin
< embargo lo bello es superior al uno y al otro .
Esta distinci6n afirma claramente el caracter absolute de lo
bello y el character relative de lo ftil. En eso ]o bello se pa-
rece a lo bueno y a lo verdadero. No faltarian textos de A.
para demostrar que tal era su doctrine. En la Moral II, XI,
13, leemos: a Entre las cosas buenas, hay algunas que lo son
< de un modo absolute y otras no. Las cosas honestas y bellas
, en si mismas son, por ejemplo, las virtudes y los actos que
< la virtud inspira... De modo que el hombre honest y bueno
o es el que persigue lo bueno absolute y que se empefia en
< realizar las cosas absolutamente bellas >.









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La distinci6n es neta y sirvi6 de base para todas las distin-
clones ulteriores: dintinci6n entire lo bueno y lo dtil, admitida
por los estoicos, y distinci6n entire lo dtil y lo bello tambien
profesada por los estoicos, pero subordinando lo dtil a lo bello.
Cicer6n, Seneca y todos los moralistas antiguos interpretaron
la misma doctrine con mayor o menor elocuencia. (Cic. De
officiis).
Pero en todo eso siempre la cuesti6n es de lo bello moral;
en esto solamente marca Arist6teles la diferencia entire lo bello
y lo dtil, pues, de conformidad con el espiritu general de su
doctrine, solamente lo bello moral puede ser el fin supremo,
el verdadero t6rmino supremo con que todo se relaciona. La
conclusion o consecuencia inica-y A. la formula-es que el
hombre de bien es a la vez honest y bello aner ,

Resumen y critical de la doctrine de lo bello en A. Si lo
bello consiste en el orden y la grandeza, seg6n lo afirma A.,
lo bello existe en las mismas cosas, pues orden y magnitude
son dotes de las cosas, lo bello es una realidad y no, segdn
lo decia Plat6n, una idea general abstract, suprasensible, tipo
absolute e inmutable, modelo de toda belleza visible, ya sea
fisica o moral.
A. ha impugnado en la Etica ad Nicomachum I, 3, la idea
platoniana de lo bueno en si mismo, asi como todo el siste-
ma platoniano de las ideas subsistentes, ya se trate de la
idea de lo verdadero, de lo bueno, de lo bello o de cualquier
otra. Para 61, toda idea tiene sus raices en lo real de que es
inseparable, asi como la forma que no se puede separar sino
16gicamente de la material subsistente.
El sistema platoniano lleva a admitir una belleza, asi como
una verdad y una bondad ideal, increada, absolute, subsisten-
te fuera de las cosas, en una palabra, divina, Dios mismo.
El sistema aristot6lico no excluye la existencia de Dios,
pero tampoco hace de Dios o de las ideas divinas la fuente
direct de nuestras ideas, el modelo infinite de todo pensa-
miento finito. En este sentido A. con su metafisica de lo
bello, es un verdadero precursor del realismo mitigado mo-
derno.
Por otra parte no separando lo bello de lo bueno y tampoco
de lo verdadero, se queda en una verdad metafisica supreme









EL ARTE Y LO BELLO


pero demasiado general para ser muy fecunda, pues no toma
suficientemente en cuenta el element relative e incierto que
la imperfecci6n y la debilidad de nuestro juicio introduce fa-
talmente en nuestra estimaci6n de lo particular y que no nos
permit ver siempre, en una cosa verdadera, en que pueda
ser buena y bella y, correlativamente, porque una cosa falsa
nos pueda, a veces, parecer mis bella que una verdadera.
Sin embargo el principio queda just aunque incomplete;
esa armonia de lo bello moral con lo bueno corresponde con
el ideal grabado en la conciencia de los griegos, en cuyo arte
no se encontraria una representaci6n hermosa de algin vicio
o fea de alguna virtud.
El Tersita de Homero encarna a la vez la cobardia y la
fealdad, mientras la virtud aparece siempre bajo los rasgos
elegantes y nobles de la adolescencia.
En cuanto a la separaci6n bien definida de lo bello y de lo
fitil se creeria que de ella A. hubiera sacado una teoria de
las bellas artes analoga con la nuestra, reconociendo a las
artes un ideal que ya no seria el ideal absolute de Plat6n,
sino un ideal fundado en la realidad y elaborado por nuestro
espiritu, por nuestra imaginaci6n creadora. Pero no lleg6 a
este concept, no se desprende de ninguno de los textos en
que habla de las artes.

II. IDEAS SOBRE EL ARTE

Tres cuestiones principles: Concepto aristotelico del arte
en general; distinci6n entire las artes tiles y las artes agra-
dables;-principio de estas tltimas.

Conceplto aristotdlico del arte en general. Cuando habla de
las artes, A. parece confundirlas en una tinica categoria gene-
ral que abarca el arte de edificar o de navegar o de curar, lo
mismo como el de pintar, de poetizar, o la mdsica.
La noci6n del arte en general esta determinada con alguna
precision en un pasaje de la Metafisica VI, 1, donde expone
la division de las forms generals del pensamiento y de la
actividad humans, diciendo:
STodo pensamiento es o practice, o portico, o te6rico.
La forma poetica emana de tres fuentes: del arte, de la fa-
cultad de obrar y de la reflexi6n>>.









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En este pasaje, el conocimiento po6tico (de poiein hacer,
producer) es opuesto a los otros dos, el practice y el te6rico,
y es la forma de nuestra actividad que corresponde al con-
cepto del arte en general. En cuanto a lo que es el arte en
general, la contestaci6n se encuentra en la Etica ad Nicoma-
chum VI, 1, y Met. VI, 7: El arte etechne, poiesis> es la fa-
cultad de producer, de crear obras que no tienen en si mis-
mas su principio de actividad, sino en el que las produce
en tb poiomdnb6. Lo que diferencia la producci6n natural
de la obra de arte, es que en dsta el principio es extrafio
a la cosa realizada, mientras en aqu6lla es la naturaleza mis-
ma, pero en ambos casos la causa eficiente queda distinta de
sus efectos. No sucede lo mismo en la actividad practice;
en ella el efecto no es separado de su causa; tampoco en la
actividad te6rica, en la cual solamente la inteligencia esta en
acto.
El objeto del arte es pues la producci6n de una obra que
subsista despues del acto que la produjo.
Otra diferencia entire los products de la naturaleza y los
del arte es que el hombre elige y prepare la material de la
obra de arte, mientras en los products de la naturaleza, la
material ya se encuentra hecha (Fisica II, 14).
La naturaleza y el arte difieren todavia en esto: el arte, la
forma, la idea de que resultan los efectos llamados obras de
arte esti en el espiritu de quien los produce, de manera que
el arte es un product de que el hombre solamente es capaz
en su calidad de ser razonable y dotado de reflexi6n.
El arte no es como la naturaleza cosa de mero instinto, es
algo razonado, hecho con reflexi6n. Lo mismo como la cien-
cia y como la naturaleza, el arte busca la verdad, solamente
que opera sobre material contingent y por eso puede errar.
El arte se ejerce en los dominios de lo contingent. Todo
arte tiene por objeto una cosa que podia ser o no ser y de
que el principio se encuentra en el ser creador y no en el
objeto creado. Met. VI, 7.
El arte es pues la facultad de realizar lo verdadero con re-
flexi6n; lo contrario del arte, la falta de habilidad, la torpe-
za (atechnia> sera la realizaci6n de lo falso con reflexi6n.
(Etica a. Nic., VI, 3).
La definicidn del arte que result de todo eso es: El arte
es el habito o facultad de producer lo verdadero con reflexi6n









EL ARTE Y LO BELLO


. Esta defini6n present
various puntos criticables. A fuer de confusa, es demasiado
general, se aplica igualmente a todas las artes, a la medicine
como a la pintura, a la 16gica como a la poesia.
Las mismas ciencias caben en ella, pues ciertas ciencias
tienen un cardcter practice a la vez y te6rico, la moral por
ejemplo, ilumina tanto como dirige los actos humans, la poli-
tica tambi6n que es a la vez ciencia te6rica y arte prActico de
gobernar los estados.
Las artes de lo bello si bien tienen, como las otras artes,
su principio en la reflexi6n, tienen un procedimiento propio
y esencial, la inspiraci6n, por el cual se avecinan a la natura-
leza y al instinto. Y eso A. no lo dice; su noci6n general del
arte abarca las artes manuales tanto como las liberals y las
mismas serviles,-ret6rica, gramatica, filosofia, aritm6tica, geo-
metria, astronomia, mdsica-el trivio y el cuadrivio de las
universidades de la edad media.

Distincidn entire las artes tiles y las agradables. Leemos
a principio de la Metaftsica I: dedicandose las unas a satisfacer las necesidades de la vida,
teniendo las otras por objeto lo agradable, el placer .
En otro lugar la division se complica con un grupo de artes
de que el objeto ni es lo Atil en el sentido com6n de la pala-
bra, ni tampoco lo agradable: la 16gica, la moral, la ret6rica.
A las mismas artes agradables, A. no les atribuye por lnico
fin el placer, les reconoce otros fines mas elevados: desarro-
llar la imaginaci6n, ennoblecer, corregir y purificar las costum-
bres; es el caso especialmente para la muisica, la poesia, la.
tragedia. (Podtica VII y Polit. VIIi.
Lo que solemos llamar bellas artes encuentra pues su sitio
entire las artes que A. llama artes agradables y cuyo fin, segun
61, es el placer <6don6>>, pero un placer que debe cooperar
en el fin superior de instruir o de moralizar; son un descanso
diatribe6 un juego del espiritu paidia (Polit. VIII).
Si tal es el fin del arte segdn Arist6teles, cual es el prin-
cipio que le asigna? la > o imitacidn. artes, dice, son imitaciones to sunolon> (Poet. I.) Las artes no se diferencian sin6 por
los medios de que se valen para imitar, por los objetos que
imitan y por la manera segdn la cual imitan.









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Unos usan los colors y la extension, otros los sonidos, la
voz, el ritmo y la armonia; pero la esencia de todos, lo que
hace su unidad es la mimesis ,.
Esta idea esti desarrollada con abundancia en el libro IV
de la Pogtica. Alli A. asigna a todas las artes por origen
este instinto que es common al hombre y a los animals, aun-
que en un grado mas eminente. d instinto el mas imitador entire todos los animals y eso mis-
mo fu6 la causa primera de la poesia. El placer que gusta-
< mos en ver una cosa imitada-adn si la cosa no nos gusta
p por si misma-no es sin6 la causa segunda de la poesia.
E El fin que el arte se propone es de satisfacer, por alguna
< imitaci6n, a nuestro instinto de imitaci6n y, por este medio,
< de proporcionarnos el placer que encontramos en presencia
< de una imitaci6n diestra >.
Y mas adelante: ,De los objetos que mirariamos con dis-
Sgusto en la realidad, asi como animals horrorosos, cadave-
< res, ets., miramos y contemplamos con gusto las representa-
< clones mas exactas >.
Boileau tradujo fielmente el pensamiento de A. 4I1 n'est
point de serpent, ni de monstre odieux, Qui par l'art imitA ne
puisse plaize aux yeux. Por fin en la Retdrica 1, XI, A.
dice: << encontremos placer en lo que esta relacionado con este
< gusto, por ejemplo es lo que sucede en las artes de imita-
C oi6n, en la estatuaria, la poesia y frente a cualquier cosa
bien imitada aunque la cosa imitada no sea agradable en si
< misma. No es tanto la imitaci6n lo que gusta, como el ra-
< cicinio que no hay diferencia entire la imitaci6n y la cosa
< imitada ,. Accesoriamente, cuando vemos la imitaci6n de
una cosa que no conocemos y que, por consiguiente, no pode-
mos reconocer, la imitaci6n nos gusta por el placer que encon-
tramos en aprender algo nuevo, pero lo esencial del placer
que encontramos en las obras de arte es la semejanza entire
una cosa conocida y su imitaci6n. (Po6tica).
Esos textos me parecen mas que suficientes para dejar esta-
blecido que A. es bien el legitimo padre del realismo est6tico
y que el idealismo que le atribuyen algunos te6ricos de la
est6tica no responded a lo que conocemos de la orientaci6n de
su pensamiento. Sin embargo, examinaremos los arguments
que se aducen en favor de un pretendido idealismo aristot6lico.









EL ARTE Y LO BELLO


Falsa interpretacidn de la aristotdlica. El prin-
cipio aristot6lico de la mimesis> o imitaci6n en el arte ha
sido interpretado frecuentemente en un sentido much mas
comprensivo que el que se desprende de los textos citados.
Numerosos esteticos modernos, especialmente entire los alema-
nes, le han atribuido un sentido apenas distinto del ideal ar-
tistico en su acepci6n modern. Segin ellos, para Arist6teles,
el verdadero fin del arte y de la poesia ya no seria lo real,
sino lo ideal y el goce que procura su contemplaci6n en las
imAgenes que lo representan.
Cinco arguments principles fueron presentados para defen-
der esta interpretaci6n:
1 La sencilla de lo real, pues, en griego, la palabra tiene acepcio-
nes mAs extensas. A., en Polit. VIII, 5 dice que la m6sica
imita los sentimientos del alma, y en Podt. I que la danza
imita los genios, las pasiones y las acciones. Lo que no pue-
de significar una imitaci6n en sentido estrecho.
2 En un texto de la Poet. II, A. parece atribuir al arte
y a la poesia un ideal verdadero, diciendo: o se imita a personas que obran y estas seg6n la calidad de
a sus actos, son buenas o malas, por lo cual es necesario re-
< presentarlas o mejores o peores de lo que son, o bien igua-
, les a lo que son . Homero
, represent a los hombres mas grandes que lo son, mientras
< Cleofonte les pinta tales como son. Los dos g6neros po6ti-
, cos, la tragedia y la comedia se diferencian en lo que 6sta
< represent a los hombres peores y aqu6lla mejores de lo que
< son )).
39 En Poet. XXV, A. dice: ( El poeta tiene que imitar los
( objetos en una de las tres maneras siguientes, tales como
< son o fueron, tales como se dice o se conjetura 'que son, o
< tales como tienen que ser. Si se reprocha al poeta de no
Shaber representado las cosas como, son, 6l puede contestar
< que las represents tales como tendrian que ser ,All'oia dei,.
< Es asi que S6focles pint6 a los hombres tales como tendrian
< que ser y Euripides les pint6 tales como son .
4? Otro argument contra la inteligencia literal del princi-
pio de la imitaci6n se encuentra en otro pasaje de la Poet.,
relative a la ficci6n y a lo maravilloso, dice:


XLIII-6


ART. ORIG.








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No se puede realizar en el arte ficciones imposibles, pues
la regla es dar preferencia a lo verosimil sobre lo possible
que no seria verosimil. La poesia debe limitarse a lo vero-
simil., Este texto parece apartar la imitaci6n sencilla en
provecho de un ideal artistic, no muy atrevido, por cierto,
pero ya independiente de lo que es realmente, y dependiente
de lo que se concibe en el espiritu.
5? El argument que parece el mis decisive se saca de lo
que A. dice de -la poesia en comparaci6n con la historic, que
la poesia es mas important y mAs filos6fica que la historic,
porque expresa lo general, mientras la historic expresa lo par-
ticular. Podt. IX.
Tales textos indujeron a career que A. no limit su teoria
del arte a la de una mera imitaci6n, que admiti6 al ideal como
verdadero objeto de la poesia y del arte. Se quiso ver en
ellos un antecedente de la famosa definici6n del arte atribui-
da a Bac6n: Homo additus naturae ; Max Schasler, en su
historic critical de la est6tica (Berlin, 1872), se di6 por misi6n
de establecer una concordancia entire el realismo aristotelico
y el idealismo hegeliano. De alli la doctrine del llamado real-
idealismus, doctrine estimable en si misma, pero que no puede
legitimamente reivindicar a A. como precursor, sino por medio
de una verdadera falsificaci6n de documents o por lo menos
por su falsa interpretaci6n.

Refutacidn de los arguments anteriores. En primer lugar,
los mismos textos invocados en favor de la tesis de una idea-
lizaci6n por el artist del objeto que imita en su obra, a su-
poner que se le debiera entender en el sentido que se nos
dice, no harian desaparecer-los otros citados para fundamen-
tar la doctrine de una imitaci6n sencilla, y que son claros y
explicitos. A lo mas estariamos en presencia de una contra-
dicci6n entire unos y otros. Tal contradicci6n no se podria re-
solver, como en muchos casos, por la cronologia de las obras
de A., puesto que se encuentran en various pasajes de las mis-
mas obras, la Politica y la Po6tica. No queda pues otro ca-
mino que el de estudiar de mAs cerca esos various pasos para
ver si verdaderamente se contradicen, o si acaso los admira-
dores modernos del Estagirita, en su celo de asimilarlo, no
le prestaron ideas que no son sino frutos de la ciencia actual
y de trabajos mAs recientes.









EL ARTE Y LO BELLO


Examinemos a) en que consiste este pretendido ideal aristo-
t6lico propuesto al poeta y al artist, y b) cudles son los pro-
cedimientos de idealizaci6n indicados en los textos aducidos
en favor de la tesis atribuida a A.
a) Este ideal aristot6lico consistiria en una representaci6n
de objetos mejores o peores, mas grandes o mas pequefios
(cf. arg. 2) que los que encontramos en la realidad. Es tam-
bi6n un ideal de conveniencia o de necesidad, en la produc-
ci6n de tal representaci6n, de lo verosimil o de lo possible,
especialmente cuando se trate de la ficci6n o de lo maravi-
lloso. Con una palabra es (lo que tiene que ser> puesto en
lugar de lo que' es>.
Ahora bien: lo que se deduce de tales expresiones es el
ideal moral, el ideal que revelan los actos humans y los ca-
racteres, por eso habla A. de la representaci6n de lo mejor o
de lo peor. A veces sera un ideal individualizado de cantidad
o de calidad, desde el punto de vista 6tico, otras veces un
ideal abstract de conveniencia o de necesidad 16gica o moral,
en que aparece lo universal, opuesto a lo particular, como
cuando opone la poesia a la historic.
Tal ideal no tiene nada comdn, fuera del hombre, con lo
que se llama hoy dia, ideal en el arte. Este 6ltimo compren-
de dos terminos, unidos por una relaci6n de unidad o de
identidad. Los dos t6rminos son la idea concebida por el ar-
tista y cuya realizaci6n se encontrarA en la obra de arte, y
la forma que el artist da a esta idea para expresarla o re-
presentarla, por fin la relaci6n que une esos dos terminos es
un lazo intimo que hace del todo un conjunto viviente, un
verdadero simbolo. De este modo el arte llega a ser un len-
guaje y el artist o el poeta que lo hablen son int4rpretes
inspirados. Resumiendolo todo en la hermosa formula de He-
gel, el arte es una revelaci6n, Eine Offenbarung, una mani-
festaci6n mis alta, mas noble, mis complete de la idea que
ya aparece en el mundo real.
Cabe notar que, en el ideal asi concebido, el lazo que
une los dos terminos, la idea y la forma, no es artificial
e irreflexivo, sino espontAneamente creado por un espiritu
dotado de una facultad especial, la imaginaci6n, facultad no
simplemente representative o imitadora, sino creadora. El
procedimiento especial de esta imaginaci6n, para la creaci6n
de sus obras, es a la vez anAlogo al procedimiento creador de,









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


la naturaleza y diferente de 61, es fatal y libre, consciente e
inconsciente, espontaneo y reflexive. Schelling es el autor de
tal teoria, admitida despu6s con algunas modificaciones por
Solger, Hegel, Krause, Schleiermacher, Schopenhauer y por
casi todos los estetistas modernos.
En este ideal, lo real estd idealizado de tal manera que la
idea resplandezca en la forma que la reviste; el acto particular
del espiritu que lo crea es a la vez espontAneo y reflexivo,
en 61 se encuentran y se unen las dos actividades, la libre y
la fatal.
Todo esto no se encuentra en A.; hasta el idioma necesario
para exponer tales ideas discuerda del que A. emplea para
expresar ideas mAs sencillas. El ideal aristot6lico, ideal abs-
tracto de grandeza o de cantidad, es ideal de conveniencia
superior, de posibilidad, de necesidad. Concebido como una
generalidad, le falta lo que es esencial a todo ideal verdadera.
mente est6tico y artistic: la vida o la apariencia de la vida,
lo que hace de la obra de arte un simbolo viviente de la vida
o de la idea.
Bien es cierto que toda la filosofia de A. conduce a tal con-
cepto, pero no menos cierto es que el mismo no lo ha visto.
A. no saca las consecuencias de su principio y no llega a una
teoria del ideal en el arte. En ninguna parte de sus obras
encontrariamos despejada la verdadera noci6n del arte. El
concept qued6 extrafio a su po6tica como a su psicologia. En
ninguna parte habl6 A. de la facultad creadora del arte, de la
imaginaci6n creadora y de su modo de acci6n, o sea de la
inspiraci6n. Esta musa supreme esta ausente hasta del Tratado
del alma, en que A. analiz6 cada una de las facultades del al-
ma, ausente tambi6n de la Po6tica, donde trata especialmente
del mis comprensivo de los artes, del arte dramatico.
b) No solamente el pretendido ideal aristotelico no tiene
semejanza con el ideal artistic verdadero, sin6 que el proce-
dimiento aristot6lico de idealizaci6n no concuerda con lo que
llamamos idealisaci6n de lo real, con objeto de su representa-
ci6n por el arte. Dicho procedimiento para A. consiste en
engrandecer o disminuir, elegir o perfeccionar, hacer mejor o
peor, introducir mis verosimilitud o conveniencia en lo mara-
villoso o en la ficci6n. Siempre es cuesti6n de media y de
proporci6n, nunca de creaci6n. Sus preceptos en esos puntos
son excelentes y merecen la mayor atenci6n. Todas las po6ti-









EL ARTE Y LO BELLO


cas de los pueblos de occidente han seguido la tradici6n aris-
totelica; todas hablan de naturaleza escogida, engrandecida,
hermoseada. Pero todas, asi como su modelo, quedan insufi-
cientes y estrechas.
En la est6tica modern se entiende otra cosa con las pala-
bras ideal e idealizaci6n. Hasta en las teorias del arte realista,
el prop6sito del arte esta siempre presentado como una ma-
nifestaci6n de la idea, que aparecerA mas clara en la creaci6n
del artist que en la naturaleza sensible. Los mismos realis-
tas o naturalistas a todo trance contradicen por sus obras sus
teorias de una imitaci6n rastrera de la realidad, cuando tengan
talent (v. g. Zola). La idea debe ser mas clara en el espiritu
del artist que en lo real; la forma mis transparent que la
naturaleza, en que la forma no se encuentra sino obscurecida
por detalles indtiles; por fin el acto imaginative que opera
esta transformaci6n o purificaci6n de lo real, acto verdadera-
mente creador, produce una imagen mas clara y mas verdadera
en sus apariencias que la apariencia real.
El resultado iltimo es pues una manifestaci6n visible supe-
rior y mas clara. El arte aparece como una especie de espejo
conc6ntrico en que se reunen los rayos de la idea, desparra-
mados por el mundo de la realidad, formando una imagen re-
ducida, pero mas clara y verdadera que ya no es una imitaci6n
como decia la teoria antigua, sino una manifestaci6n sensible
del principio de las cosas.
&Cudl va ser ahora nuestra conclusion en lo relative a la
< mimesis > aristot6lica, a este principio de la imitaci6n por el
arte?
Tedricamente A. admite la imitaci6n como esencia del arte
y en el sentido estrecho y vulgar de la palabra imitaci6n. Los,
textos en los cuales sus ideas sobre este punto estan expues-
tas, explicadas y motivadas, no se puede entender de otro
modo. Segdn 61, el origen del arte es el instinto de imitaci6n
comdn a los hombres y a los animals. Esta teoria de la imi-
taci6n rein6 durante siglos en las escuelas. En la prActica los
artists de genio se salvaban de ella, por la sencilla raz6n que
no se preocupaban mayormente de teorias. Pero fu6 necesaria
una recia lucha para establecer otra teoria en que el arte y
su procedimiento de idealizaci6n, y tambi6n la imaginaci6n
creadora se entiendan en una manera completamente diferente
del concept aristot6lico.









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A pesar de su teoria de la imitaci6n en el arte, A., a quien
reconocemos como al fil6sofo de la experiencia por excelencia
en la antigriedad, como al autor del m6todo experimental, A.
frente a las grandes obras del arte griego, todas de naturaleza
ideal, tuvo que imaginar un explicaci6n del hecho, aunque
contradici6ndose a si mismo, lo que no es raro en los mis
geniales fil6sofos. Para que dicha explicaci6n no fuera dema-
siado alejada o contradictoria de su teoria, recurri6 a las f6r-
mulas de lo mejor y de lo peor, de lo necesario y de lo posi-
ble, de lo verosimil y de lo convenient; y en cuanto al
procedimiento de la idealizaci6n, habl6 de perfeccionamiento,
de engrandecimiento, de epuraci6n y otras cosas parecidas que
sobreentienden el concept de un ideal 6tico may conforme
con la teoria, verdadera en metafisica pero falsa en est6tica (1),
que confunde lo bello con lo bueno.
La palabra imitaci6n es tan poco oportuna tratindose del
arte, que 6sta cesa cuando no se eleva por sobre la pura
imitaci6n. El artist verdadero no copia, crea. Verdad que
crear, es imitar el procedimiento creador de la naturaleza,
pero el acto creador del artist, casi diria que sobrepuja la
creaci6n natural, por ser acto consciente del espiritu, y ade-
mas no se despliega en el dominio de la realidad viviente, sino
en el de la apariencia y como manifestaci6n superior de la
idea. La naturaleza produce series vivientes, el arte simbolos
mas claros, mis significativos, mis expresivos de la idea. El
arte rivaliza con la naturaleza, no en el dominion de la exis-
tencia, sino en el de la representaci6n y, a pesar de la inspi-
raci6n, el artist sabe lo que esta haciendo. El animal no
alcanza tal arte, ni en grado inferior.


CAMILO MOREL.
(Continuard).


(1) En el sentido de que la metafisica y la est6tica designan con el mismo
nombre de



















LA UNIVERSIDAD Y LA DEMOCRACIA"'



La Universidad de Buenos Aires deja de ser una mera abs-
tracci6n, con actos tan significativos como este ciclo de confe-
rencias, organizado por el centro de estudiantes de ingenieria,
porque afirma su personalidad moral por el fecundo intercam-
bio de ideas y la positive vinculaci6n entire maestros y disci-
pulos. Hasta ahora habiamos estado alejados los unos de los
otros, ignorandonos casi, como extrafios en la propia casa,
frustando asi la esencia misma de la Universidad, que quiere
una franca convivencia, una natural correlaci6n entire todas
las escuelas, para que refluyan, los unos sobre los otros, los
frutos logrados en los diversos campos, solidarizandonos a to-
dos en el ideal comidn, en el supremo concept de la unidad
de la ciencia.
Por encima, entonces, de la direcci6n administrative de los
consejos superiores: por arriba de la labor gremial de las fe-
deraciones estudiantiles, es necesario consolidar la extructura
universitaria por una obra de reciproco intercambio cultural
entire las diversas escuelas; por un sentimiento, mitad altivo,
mitad tierno, por su universidad, que debiera concretarse en
un simbolo comun, en que se confundieran los various colors
estudiantiles.
Pero, ya volveremos sobre ello. Vengo a hablar de la uni-
versidad y la democracia, como professor de la Facultad de
agronomia y veterinaria de Buenos Aires, en dias como estos,
en que pareciera, en el sentir de ciertas gentes, que univer-
sidad y democracia son t6rminos excluyentes, como si las pro-

(1) Conferencia pronunciada bajo los auspicios del Centro de Estudiantes de
Ingenieria el 2 de septiembre ppdo.









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funds corrientes, que han removido el subsuelo social, debie-
ran hacer tabla rasa con las altas casas de studio.
N6, universidad y democracia no son t6rminos antag6nicos.
Me bastaria recorder que la mis grande democracia de la
tierra, los Estados Unidos de Norte AmBrica, tienen mas de
600 universidades, y Wilson, el mAs ilustre dem6crata de hoy
ha seguido la gloriosa tradici6n de Mont Vermont, recogiendo la
herencia de libertad y de justicia de Jorge WAshington y de
Abraham Lincoln, desde la presidencia de la universidad de
Princet6n, y ya comienzan a disputArselo las universidades de
los diversos estados para reintegrarlo en su cargo directive,
tan pronto como termine su mandate presidential.


LA UNIVERSIDAD Y LA ESCUELA PRIMARIA

Se le hace querella a la universidad en nombre de la escue-
la primaria, de los mas, de los humildes y los desheredados,
que s6lo han menester, al decir, del alfabeto y el calculo.
Pero se olvida que la escuela de primeras letras no es mas
que una mera canalizaci6n, sin ndcleo propio, que no puede
subsistir por si misma, sin recibir el impulse inicial, que vie-
ne desde arriba, desde la universidad, desde las fuentes mis-
mas de la ciencia.
Por eso el legislator que, como una alta funci6n political
del estado, afrontara el problema de la educaci6n de un pue-
blo, no podria encararlo asi, aisladamente, por parties, porque
realizaria una obra trunca y frustanea, sino en el conjunto,
arm6nicamente, como un sistema que correlacionara todas las
parties del edificio educational, desde el umbral hasta la cd-
pula.
Asi, acaso sin quererlo, por el juego mismo de las cosas, bajo
el antiguo regimen, en Francia, la universidad venia a com-
prender todos los 6rdenes de studio, desde los primaries
hasta los facultativos, y cuando despuds de muchos afios,
cuando la revoluci6n, el consulado, el imperio, la restauraci6n
y la repdblica, habian arrojado en un v6rtice de reforms, las
escuelas, colegios y facultades, todavia se hablaba, sin que
existiera ya, de la universidad francesa, aludi6ndose con ello
a toda la instrucci6n pdblica dependiente del estado.









LA UNIVERSIDAD Y LA DEMOCRACIA


UNA FRASE DE RENAN

Sin universidad, pues, no hay escuela: es ya un postula-
do generico, y por eso Renan, en 1867, decia: cEs la universi-
dad la que hace la escuela. Se ha dicho que el que venci6
en Sadowa fu6 el maestro primario. N6, lo que venci6 en
Sadowa fu6 la ciencia alemana.> Y agrega Liard: DespuBs
de Sedan, muchos pensaron como 1l.
Sin ciencia, que es decir sin universidad, esa fuerza de re-
novaci6n, que preside la vida de las sociedades, carece como
de su levadura propia, que se crea en las altas catedras y la-
boratorios, de donde irradia la luz de la verdad, el germen de
una nueva redenci6n humana. La universidad modern signi-
fica, pues, progress, en todos los 6rdenes del espiritu y de la
actividad, y seria sin duda triste el destino de un pueblo, que
viviera s6lo bajo la sugesti6n del present, por el ajetreo de
los intereses y pasiones del moment, perdiendo de vista los
principios generals: el objetivo final para orientar la march.
Para eso estA la ciencia: cerrad los laboratories y las bibliote-
cas, decia Berthelot, 'suspended las investigaciones originales,
y volveremos a la escolastica.


LA ESCUELA PRIMARIA NO BASTA OPINIONS DE UBALLES
Y GONZALEZ UN ANTECEDENTE

Y es ya tambien un concept gen6rico, que la escuela pri-
maria no basta, y el tan zarandeado problema del analfabetis-
mo entire nosotros, que sirve para tantas andanzas electorales,
parece que debe resolverse, no meramente por una cuesti6n
de recursos, mas o menos cuantiosos, en cuya virtud se le
hace polemica a la universidad, sino por el juego de factors
vinculados con la economic, la poblaci6n y hasta la geografia
del pais.
La escuela primaria no basta, repito. La fabula quiere que
la invenci6n del alfabeto corresponde a los fenicios, a quienes
sirvi6, a maravilla, para los primitives menesteres de su acti-
vo comercio, pero convengamos en que la humanidad ha avan-
zado un tanto desde entonces aca.
Y 4sab6is para lo que puede servir el alfabeto, por si mis-









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mo? Para incubar la bomba: nutrir el pasquin, malear las
fuerzas sociales, desatando los enconos y pasiones.
Es cierto que la escuela primaria es un mero instrument,
que no vale por si, sino por la destreza del que lo maneja.
Este concept primario ha sido recordado entire nosotros mu-
chas veces, en los iltimos tiempos, por diversos autores, bus-
cando una verdadera fijaci6n de valores educacionales.
El rector de la universidad de Buenos Aires, doctor Uba-
lies, por ejemplo, consigna estas significativas palabras, en la
memorial de 1916, pdginas 5 y 6.
< Saber leer y escribir son nociones instrumentales, que sir-
yen por la aplicaci6n que se les dG. Aun cuando desapare-
ciese el uiltimo analfabeto, el pais no valdria intelectualmente
nada, si no pudiese sostener un grupo de hombres, que culti-
vasen las ciencias, las letras y las artes. El analfabetismo
total es muchisimo menos peligroso, que aquel otro analfabe-
tismo, con primeras letras, pero sin el gusto por las cosas
elevadas del espiritu.
El expresidente de la universidad de La Plata, doctor Gon-
zalez, dice: El hombre educado a medias es el combustible
de todos los des6rdenes y de todas las corrupciones, y nin-
guna noci6n political, moral ni econ6mica echa races en tierra
tan est6ril o constantemente removida.> (J. V. GonzAlez. Uni-
versidades y colegios, pig. 203, Ed. 1907.)
Los politicos, en el ardor de la lucha y de la propaganda,
suponen siempre entire nosotros, que el juicio ajeno se tradu-
ce unilateralmente, en el sentido del interns personal y del
propio bienestar. En los universitarios, que began por las
universidades, sin mengua de la escuela primaria, creen ver
espiritus cavilosos a quienes impulsa un sentimiento de pro-
pia conservaci6n. Por ello quiero demostrar, remontindome al
pasado, que estas mismas ideas sobre el valor muy relative
del solo alfabetismo, han sido sustentadas por alguno de los
fundadores de la nacionalidad, por el cerebro robusto de Juan
Bautista Albeidi, que, al dia siguiente de Caseros, escribi6 en
alguna pigina de Las Bases estas palabras, tan verdade-
ras todavia: bien fu6 perniciosa. &De qu6 sirvi6 al hombre del pueblo el
saber leer? Para verse ingerido como instrument en la ges-
ti6n de la vida polilica, que no conocia. Para instruirse en el
veneno de la prensa electoral, que contamina y destruye en









LA UNIVERSIDAD Y LA DEMOCRACIA


vez de ilustrar; para leer insultos, injuries, sofismas y procla-
mas de incendio, lo inico que pica su curiosidad inculta y
grosera. ( Las Bases >, pAg. 71, Biblioteca Argentina, 1915.)


ALBERDI Y LA UNIVERSIDAD. UN ERROR DE UNAMUNO

Me parece estar oyendo a los detractors de la universidad,
el recuerdo de las rudas critics, que le hiciera Alberdi. Pero
Squ6 podria demostrarse con ello? Alberdi criticaba la uni-
versidad teol6gica y verbalista de entonces, y queria el fomento
de los studios que formaran al ingeniero, al agr6nomo, al qui-
mico, etc., a aquel que se pusiera en condiciones de explotar
racionalmente nuestras grandes riquezas naturales. 4Podria en-
t6nces alcanzar esa critical de Alberdi a la universidad de hoy,
que dentro de un fecundo concept integral, comprende esta
Facultad de ingenieria, la de quimica, la de agronomia, etc. todas
esas disciplines practices junto a las mas altas especulaciones
del espiritu, realizando asi el ideal de la universidad modern?
Unamuno, en un reciente articulo periodistico, decia que el
pueblo se alejaba de las universidades, que los nuevos vien-
tos democrAticos habrian de prescribirlas, en su ahinco por
buscar las cosas fitiles, rendidoras, de aplicaci6n inmediata.
Pero el sabio professor de Salamanca olvidaba este concept
integral de la universidad modern, en cuya virtud se ha-
bia hecho un lugar, o habia que hacerlo en otros casos, a la
instrucci6n tecnica, para poner asi a la universidad al mismo
ritmo de las ideas e ideales imperantes, sin defecto de volver
sobre el viejo concept, en socorro de sus escuelas mAs espe-
culativas, segin el cual en el fondo de los teoremas mAs te6ricos,
palpita una future aplicaci6n prActica, que es necesario desen-
trafiar.

LA UNIVERSIDAD Y LA ESTADISTICA

Se le hace guerra a la universidad con la estadistica: pero
la estadistica, como es sabido, dice lo que se le quiere hacer
decir. Se ha dicho, en efecto, en la camara de diputados de
la naci6n, durante la discusi6n del anexo de instrucci6n pi-
bliea, en 1918, que en el pais habia 12.000 estudiantes uni-
versitarios, lo que representaba, relativamente, la cifra mAs









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alta, comparada con el ndmero de estudiantes, en 1913, de
paises de vieja cultural como Alemania y Francia. Y bien, la
conclusion es falsa, porque esta fundada en una informaci6n
err6nea. En la memorial del ministerio de instrucci6n pdblica,
correspondiente al afio 1917, se consigna el ndmero total de
13.890 alumnos inscriptos en la universidad, pero es necesario
entenderse. En ese total figuran tambidn los alumnos de los
colegios nacionales y escuelas especiales dependientes de las
universidades, como los colegios nacionales de Buenos Aires
y La Plata, la escuela de comercio Carlos Pellegrini, etc. De
manera que deduciendo 4.417 estudiantes de estos institutes,
quedan poco mas de 9.500 estudiantes, realmente universitarios.
Higase ahora la comparaci6n, en rigor, con el nimero de estu-
diantes universitarios en 1913, en la Argentina, que es el afio
que se toma para Francia y Alemania y se vera que la con-
clusi6n es doblemente falaz.


EL DOCTORALISMO. FUNCTION SOCIAL DEMOCRATIC DE LA UNIVERSIDAD

Y aunque asi fuera. Cuesti6n agitada ha sido esta del doc-
toralismo: esta aspiraci6n a llegar a la universidad, que im-
pulsa entire nosotros a todos, tambien a los hijos del pueblo
a alcanzar las borlas de doctor. Y me recuerda una pigina
picante de Santiago Rusifiol en su libro escribiendo sobre C6rdoba, la docta. < Asi como hay puertos
de mar, que dan capitanes de barco, dice, y tierras que dan
payeses, y ciruelos que dan ciruelas, esta C6rdoba tiene un
abono tan propicio para la ciencia, que a poco que un hom-
bre se descuide, es doctor sin enterarse. Y agrega esta frase,
sin desperdicio: ser universidades. > pag. 266.
Y aunque. asi fuera, he dicho, esta mania del doctoralismo,
Sse piensa lo que significa en una democracia, ir a la altura
por lo aspero: carecer de prosapia y fortune y probar una po-
sibilidad de subir, luchando con los mas favorecidos por el
destiny, en el inico campo en que pueden rivalizar?
Y ha sido un hombre, que no es universitario, propiamente,
el que ha puntualizado este gran rol social de la universidad,
en una democracia: hablo de Leopoldo Lugones. Permitidme
recorder sus bellas y profundas palabras:









LA UNIVERSIDAD Y LA DEMOCRACIA


Hay una especie de fanatismo escolar que consiste en dar
preferencia eminente a la escuela primaria, considerandola el
6rgano esencial de la libertad y de la democracia. Pero en el
Paraguay de Lbpez, todo el mundo sabia leer. En la China
no hay analfabetos, Espafia, con la mitad menos de poblaci6n
que Inglaterra, tiene mas escuelas primaries que esta 6ltima
naci6n. En Suecia y Noruega no hay analfabetos y en Fran-
cia existen muchos todavia. Lo que no impide que en Fran-
cia haya mas democracia y mas cultural >.
< res, si tantos fueron. Sali6, propiamente hablando, de las uni-
versidades, no de la escuela primaria, que no existia .
SPrefiero, pues, el doctor al primario; la aristocracia inte-
lectual a la plebe semi-leida y soberana, que, para mayor re-
focilo, piensa como yo, puesto que no aspira sino a tener
hijos doctors. Su instinto la lleva bien, y hay que facilitarle
el prop6sito por medio de la gratuidad absolute de la ense-
fianza, pues me parece un verdadero crime social, cobrarle
al pobre, y todavia cobrarle caro, la instrucci6n en que finca
la dnica esperanza de redimir su miseria >.
c La democracia inculta es canalla gobernante. La plebe es
instrument de opresi6n, no de libertad. Y el Anico medio
de suprimir la plebe es doctorarle los hijos. Deseo que mi
patria sea una repdblica sin canalla y sin plebe (Encuesta
de La Raz6n sobre orientaciones de la enseflanza official. Nil-
mero del 3 de julio de 1918).


LOS BECADOS DE LA PATRIA

Vengan, pues, en buena hora, los hijos del pueblo a la uni-
versidad. Las asambleas de la revoluci6n, en Francia, crearon
becas en todos los institutes de ensefianza. Y 4sabeis c6mo
se les llamaba? Se les llamaba becados de la patria. Des-
pu6s, el imperio corrigi6, llamandoles becados del gobierno, y
s6lo otorg6 becas en los liceos. Ha sido para la gloria de la
tercera repdblica, que acaba de consolidarse definitivamente a
orillas de la Marne, la creaci6n de becas, en gran ndmero, en
los institutes superiores, en favor de los estudiantes sin recur-
sos. (Liard. Universites et Facultes, pag. 59).
Y asi tambidn en Alemania, en aquel pais de castas y tra-









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diciones consagradas, en cuyas universidades y politecnicos
existe, posiblemente, el mayor nfimero de alumnos becados
que en pais alguno.


ALEJANDRO Y SU MAESTRO ARISTOTELES

Es que estamos ya lejos de los tiempos de Alejandro, el
hijo de Filipo, que, segdn refiere Plutarco, querell6, desde el
Asia, a su maestro Arist6teles por haber difundido las doctri-
nas que le ensefiara. No has hecho bien, le decia, en publi-
car las doctrinas acromiticas, porque en qu6 nos diferencia-
mos de los demAs si las ciencias en que nos has instruido son
comunes a todos: pues yo mAs quiero sobresalir en los cono-
cimientos tiles, que en el poder. (Plutarco, Vidas paralelas,
Alejandro, pig. 12).
Ahora, no dire que la ciencia se ha democratizado, sino que
se ofrece por igual a todos para que puedan penetrar sus mis-
terios. En nombre de la ciencia, que es la verdad, no puede
haber privilegios. De los laboratories y de las cAtedras, sin
pasi6n subalterna y sin interns menguado, ha de salir la bue-
na nueva, por virtud de la cual, fraternizarin todos los hom-
bres, en el dia pr6ximo de la justicia social. En medio de su
actual descreimiento, sin fe ya en los dogmas caducos, ha de
llenar el vacio, segin la bella frase de Lavisse, teniendo fe en
la raz6n.
Sea, pues, tambi6n para el pueblo, la region serena de la
citedra universitaria.

LA GRAN OBRA DE LA EXTENSION UNIVERSITARIA

Cuando os Iablaba hace un moment, de la relatividad del
albafeto, no os quise hacer, desde luego, la apologia del anal-
fabetismo. Queria puntualizaros la necesidad urgente de com-
pletar la cultural popular. Para ello esta la gran obra de la
extension universitaria.
Iniciada en Europa, ha sido en la tierra democrAtica de
America, donde ha alcanzado su mayor difusi6n. En Paris, el
gran piblico forma el auditorio de la Sorbona, del Conserva-
torio de artes y oficios y del ilustre Colegio de Francia, don-
de profesaron Renan, Berthelot, etc.









LA UNIVERSIDAD Y LA DEMOCRACIA


La universidad de Columbia, en Am6rica, tiene mAs de 6.000
estudiantes en sus cursos de verano. Y asi tambi6n en las
de Chicago, Cornell, California, Wisconsin, Michigan, Harvard,
Pensilvania, etc.


LA MISI6N DE LA UNIVERSIDAD

Es que cuando se ataca a la universidad no se tiene bien
en cuenta su funci6n integral.
Se pretend, por unos, que educa a una minoria; se discute
por otros si debe ser cientifica o profesionalista.
El Congress international de ensenanza superior de 1900,
nos va a dar la respuesta definitive. La universidad, afirma,
tiene tres misiones: 1?) Una misi6n cientifica, la investigaci6n
desinteresada y el progress de la ciencia; 29) una misi6n pro-
fesional; 3?) una misi6n de vulgarizaci6n y de formaci6n del
espiritu pfblico.
Os llamo la atenci6n sobre este filtimo punto, que vale la
pena repetir: misi6n de vulgarizaci6n y de formaci6n del es-
piritu pfblico. Justamente por aqui es por donde fallaban:
es en donde estaban en retardo nuestras universidades. Pero,
qu6 frescos vientos de renovaci6n no han venido ya a impul-
sar las nuevas corrientes, especialmente en esta Universidad
de Buenos Aires, como si quisiera demostrar que, malgrado
su raigambre casi centenaria, conserve todavia fuerzas de sa-
via suficientes para echar nuevos retorios y refrescar el viejo
armaz6n, como bella promesa de future vendimia.


LA ACCION DE LOS CENTROS ESTUDIANTILES

De un afio a esta part, el espiritu. menos avisado puede
notar los grandes cambios. La Facultad de derecho y la de
ciencias econ6micas dan libre acceso a sus aulas a todas aque-
llas personas que quieran frecuentarlas: en derecho, ademos,
el Centro de estudiantes organize cursos de conferencias, a
cargo de los alumnos y en beneficio, especialmente, de la
masa proletaria. En la Facultad de agronomia y veterinaria,
los dias domingo, concurren los alumnos de la universidad
popular de la Boca a hacer practice de labores y maquinas









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


agricolas, sin defecto de las conferencias y consultas para los
nifios y alumnos de las escuelas primaries y normales y de
los cursos populares de vacaciones. En ingenieria, se organize
este ciclo de conferencias, llamandose a colaborar a los profe-
sores de las demAs facultades, y es justamente, como os de-
cia, en esta participaci6n, en donde encuentro el valor mds
significativo de la iniciativa. Pero hay mas, y ved cuAn justi-
ficados son mi jdbilo y mis esperanzas: se proyecta crear
para el afio pr6ximo una Universidad popular centro estu-
diantes de ingenieria >, que segdn rezan sus estatutos, tendria
por objeto, ademAs de cumplir y completar la preparaci6n de
los estudiantes, propender a la mayor competencia de los
obreros, que se dedican a oficios afines con los studios de
esta facultad: proporcionar conocimientos generals, como un
medio de fomentar el desarrollo de la cultural popular y el
bienestar colectivo; estimular, por todos los medios, la creaci6n
de cursos libres y de extension; y, en fin, facilitar a los estu-
diantes que siguen el profesorado secundario, la prActica do-
cente necesaria. Al efecto, se organizaran cursos libres y
conferencias de especial interns para los profesionales de la
Facultad de ciencias exactas y los que quieran concurrir; confe-
rencias sobre temas cientificos, filos6ficos, artisticos y litera-
rios; cursos te6ricos elementales para obreros; cursos especia-
les, sobre diversas materials para former una cultural general
en los asistentes; por iltimo, cursos de idiomas.


HAY QUE CREAR EL DEPARTAMENTO DE EXTENSION UNIVERSITARIA

Todas estas iniciativas necesitan ser metodizadas, juiciosa-
mente, para que puedan dar todos los frutos, que es dable
esperar.
Justamente, consider que los estudiantes se han puesto
bien a la obra, despu6s de series indicado el camino. Pero
esto no basta. Es precise organizer la extension universita-
ria (1) como una de las funciones permanentes de la univer-
sidad, siguiendo el ejemplo de las universidades americanas,
en donde, sobre 32 universidades del estado, 23 cuentan con


(1) En la Facultad de medicine de Buenos Aires, los consejeros doctors Lana-
ri e Iribarne han presentado un proyecto organizando la extension universitaria.









LA UNIVERSIDAD Y LA DEMOCRACIA


estos departamentos. Habria que establecer un servicio cen-
tral, en conexi6n con todas las facultades, cuya tarea se tra-
duciria en las siguientes direcciones fundamentals:
1?) Cursos regulars; 2) trabajos por correspondencia (cur-
sos, consultas, etc.); 3?) folletos, boletineS, etc.; 4?) reuniones
pdblicas de discusi6n sobre temas de interns. Cada Facultad
se ocupara de las disciplines, que le son propias. La de medi-
cina podria iniciar mAs de una campatia en favor de la higiene
pfiblica (acaban de organizarse conferencias dominicales); la
de ingenieria, en la forma acabada que lo expresa el proyec-
to de reglamentaci6n de su universidad popular: la de dere-
cho, difundiendo los concepts juridicos, de political y de mo-
ral; la de agronomia y veterinaria propendiendo en todas las
formas, al progress de las industries agropecurias, poniendo
tambien de paso a sus profesores, en contact con los traba-
jadores de ]a tierra. En las universidades del oeste de los
Estados Unidos, es grandiose el program de extension agri-
cola que realizan. Por filtimo, la Facultad de ciencias econ6-
micas podria abordar el studio de tantas cuestiones vinculadas
con la ciencia de la hacienda, como lo lleva hecho ya por las
conferencias organizadas por su Centro de estudiantes. En fin,
la Facultad de filosofia y letras formaria el gusto puiblico por
el cultivo de las letras y de las artes, coadyuvando en este
sentido con la incorporaci6n proyectada del museo y la escue-
la de bellas artes.
En el desarrollo de tan vasto program, tomarian parte prin-
cipal los profesores suplentes y los adscriptos, adjuntos, etc.
para no recargar a los profesores titulares, de manera de que
puedan tender la extension, sin descuidar su trabajo regular
de enseiianza y de investigaci6n.
Consider que, por este camino, la universidad ha de poder
fecundar el active movimiento de difusi6n cultural, que se de-
sarrolla en el pais, desde 6poca reciente. Las numerosas uni-
versidades populares podrian asi consolidarse definitivamente.
La universidad debe salir de sus Ambitos: los cursos y confe-
rencias no se han de dar exclusivamente en sus aulas. Cuando
la masa popular no acude, es necesario ir a su encuentro. En
este sentido, habria que estimular, previamente, la formaci6n
de los ndcleos sociales, mediante los cuales se podria sistema-
tizar la obra. En las secciones de la capital y en las ciudades
y pueblos del interior hay que constituir las asociaciones cul-


XIII-* 7


ART. ORIG.









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


turales: ateneos, universidades populares o como quiera lla-
mArseles, que formen el auditorio sobre el cual se realizaria
la ensefianza. Algunas universidades populares, fundadas en
los 1iltimos tiempos, no han podido progresar, mas que por
falta de alumnos, por carencia de recursos y de profesores.
Estimulado el celo de los vecindarios, la obra se haria por si
misma, si es dable esperar que sea possible reunirse para algo
mas que con prop6sitos recreativos, patri6ticos o politicos.
El departamento de la extension de la universidad correria
con todo lo referente a organizaci6n de los cursos, conferen-
cias, etc. La suma, que pudiera gastarse por estos concepts,
resultaria ampliamente recompensada con los 'grandes benefi-
cios obtenidos, y ya no podria decirse que en la universidad
se educa una infima minoria privilegiada.

LA UNIVERSIDAD, SARMIENTO Y AMEGHINO.

Quiero hacerme cargo, antes de terminar, de un filtimo ar-
gumento efectista, que se hace contra la universidad-y es cosa
extraordinaria- por parte de algunos de sus mismos hijos es-
pirituales, a quienes di6 lustre y fama, en el affn de negarla
a todo trance, tal vez por un resabio gaucho de encono contra
una forma del poder constituido o para adular, en el pueblo,
el vicio de su propia ignorancia.
Se dice que la universidad no sirve o poco menos, y ahi
estt la prueba al canto: Sarmiento y Ameghino, con ser quie-
nes fueron, no pasaron por la universidad. Pero ello me re-
cuerda la confidencia de un professor americano, hablando en
la asociaci6n para el progress de las ciencias, cuando decia a
su pdblico, que las universidades de su pais no habian encon-
trado todavia la buena receta para hacer un Darwin.
Es que los genios no pueden formarse en las universidades,
que no son para ellos: lo que el Estado tiene en cuenta, al
crearlas, no son los hombres de excepci6n sino el gran t6rmino
medio, que forma el substratum de la sociedad.

EL ALMA DE LA UNIVERSIDAD.--UN BELLO CONCEPT DE EMERSON.

Mientras tanto, aunemos nuestros esfuerzos y nuestros entu-
siasmos para forjar el alma de la universidad, que reuna en
la unidad a las parties por algo mas que por simples vinculos









LA UNIVERSIDAD Y LA DEMOCRACIA


fisicos. El lustre de sus cAtedras: las conquistas de sus labo-
ratorios; la tradici6n de los grandes maestros y el aliento po-
pular, que reciba por la extension umversitaria, han de darle
insensiblemente, un alma, un nuevo espiritu. De hoy en mas,
no debe haber sino una sola solemne apertura de cursos y
una dnica colaci6n de grades, si es cierto que la ciencia es una
y todos somos obreros de la misma causa.
En la ciencia, que es la verdad, nos sentiremos fuertes: nos
reconoceremos hermanos: y a lo largo del camino sin t4rmino
de la sabiduria, recobraremos la fe, sintiendonos, recin, hechos
a imagen y semejanza de un di6s. Porque seg6in el bello con-
cepto de Emerson, todos los cuentos feericos de Aladino, del
invisible gigante o del talisman, que abre los palacios de los
reyes o las galerias encantadas, bajo la tierra o el mar, no son
mas que imagenes, que designan, linicamente, el milagro del
desarrollo intellectual. Cuando un hombre inteligente se con-
vierte en un hombre inspirado: cuando el mismo hombre pasa
del estado de torpeza al estado de percepci6n, se desprende
del aturdimiento de las pequefias cosas, del letargo de los sen-
tidos para entrar en la casi onniciencia del pensamiento su-
perior, entonces, en lo alto, hacia abajo, alrededor, todos los
limits desaparecen. Ningdn horizonte se cierra: 1l toma a
las cosas en su principio, todos los hechos en su conexi6n.


F. PEDRO MAROTTA.


















UN AUTO DEL CABILDO DE LUJAN

SOBRE

INSTRUCTION PRIMARIA OBLIGATORIA'(

AgO 1773

FOR JUAN PROBST



Los hombres de gobierno del siglo xvIii, inspirados en las
ideas humanitarias y regalistas de la 6poca, se preocupaban
seriamente de levantar el nivel cultural de la masa popular,
difundiendo la ensefianza primaria, que antes habia sido aban-
donada a la iniciativa particular y del clero, por medio de
institutess oficiales. Sobre todo el reinado de Carlos MI trajo
tambi6n en este ramo de gobierno importantes mejoras. Ya
no era pura literature, sino una convicci6n intima del sobera-
no y de sus consejeros, cuando afirma en el preambulo de su
provision del 11 de julio de 1771, < que la educaci6n de la ju-
ventud por los Maestros de primeras Letras, es uno, y aun el
mas principal ramo de la policia y buen gobierno del Estado,
pues de dar la mejor instrucci6n a la infancia podrd experi-
mentar la Causa pdblica el mayor beneficio, proporcionAndose
los hombres desde aquella edad no s6lo para hacer progress
en las Ciencias y Artes, sino para mejorar las costumbres. >(2)

(1) En la Revista de Filosofia, (afo IV, N.O 4, julio de 3918, p8g. 70 ss) pu.
blic6 el Dr. Ricardo Levene un articulo: Un decreto del virrey Cisneros sobre ins-
trucci6n primaria obligatoriao el cual fu6 dictado a pedido del Cabildo de Lujan, en
28 de marzo de 1810. Durante nuestras investigaciones en el Archivo General de
la Nacidn, hemos tropezado con algunos documents que prueban que ya 87 anos
antes se habia interesado dicho Cabildo -en la soluci6n del problema del analfabe-
tismo. -
(2) Real Provisi6n del 11 de julio de 1771, publ. L. Luzuriaga: Documentos
para ]a historic escolar de E;pana, Madrid, 1916. I, 126 ss.




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