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 Indice del tomo XXXV
DLOC UFLAC















LA X ELEGIA DE ALBIO TIBULO: IN BELLUM

EN VERSO CASTELLANO



A mi estimado amigo y compai ero, el erudito humanista y
peritisimo latinista DOCTOR TE6FILO WECHSLER.

No me propongo tratar aqui extensamente el tan debatido
tema de las traducciones clAsicas, al que han dedicado intere-
santes pAginas los humanistas antiguas y modernos, entire otros,
Burgos, Ochoa, Menindez y Pelayo y el colombiano D. Miguel
Antonio Caro, tan elegant y castizo poeta en nuestra lengua
como en la del Lacio.
S61o quiero hacer notar que me he apartado de la tradicio-
nal escuela que, so pretexto de dar una traducci6n elegant o
de evitar ciertas crudezas del texto, se permitia interpreter,
mis bien que traducir, a los clsicos latinos. Para convencerse
de ello, basta recorrer las traducciones mAs conocidas, y par-
ticularmente la de la epistola de Horacio a los Pisones por
Burgos, y Las Gedrgicas, de Virgilio, elegantemente vertidas
al castellano, en rotundas octavas reales, por el humanista,
senior P6rez del Camino. Fueron 6stas publicadas en 1876, con
un erudito pr6logo, por el senor Alonso Martinez.
Poco antes, habia publicado el mismo senior Alonso Martinez
la traducci6n de las Elegias de Tibulo por P6rez del Camino.
Desgraciadamente no he podido ver esa edici6n hoy agotada,
y debo 6nicamente a la benevolencia de un amigo la citada
traducci6n de Las Gedrgicas.
He precurado respetar escrupulosamente el texto de Tibulo,
conservando sus imagenes, sus metaforas y todo lo que carac-
teriza su hermosa Elegia contra la guerra. No abriga la pre-









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tensi6n de haber hecho un trabajo perfect, pues la perfecci6n
no es de este mundo; pero he hecho lo possible para no incu-
rrir en el conocido anatema de: traduttore, traditore.
He tenido muy present el cardcter peculiar de las elegias
de este delieado poeta, que, si no es muy original en el fondo,
lo es en la forma, y que, segin la autorizada opinion del in-
signe Bello la poesia no consiste en el lujo de las figures, en el brillo de
locuciones pomposas y floridas, en los artificios de un meca-
nismo sonoro, porque vive todo en la franca y genuina expre-
si6n que transparent los efectos y los movimientos del alma,
y avasalla la del lector con una simpatia mAgica a que no es
possible resistir ,.
Su nota predominante es el amor al campo, donde pas6 sus
primeros afios, y a las ocupaciones de la vida rdstica.
Delicado y sensible por naturaleza, y testigo y victim de
las contiendas civiles, abomina la guerra y sus horrores, a los
que opone las dulzuras y ventajas de la paz, no en ditirdmbicos
ap6strofes sino en pn delicioso cuadro, en que alternan las no-
tas melanc6licas con los suaves tonos de la poesia buc6licas,
y en que resalta el sentimiento human.
Desde mi juventud fu6 Tibulo uno de mis poetas predilectos,
porque, como 61, pas6 en el campo mis primeros afios, y cobr6
a la vida campesina una afici6n que no han podido debilitar
ni los studios ni las vicisitudes de una existencia pasada en
la agitaci6n de las grandes ciudades.
Mas de una vez, en ratos de vagar probe mis fuerzas en la
traducci6n de las Elegias, pero estos ensayos hubieran quedado
indditos por complete, sin la funesta guerra que, desde hace
cerca de tres afios, esti arruinando a las naciones mAs ade-
lantadas de Europa.
Victima, en parte, de la horrible contienda, en la que ha corri-
do la sangre de uno de mis hijos, he recordado mis antiguas afi-
ciones pokticas, y me he decidido a publicar la traducci6n de
la decima Elegia, uniendo mi voz a la del poeta para maldecir
la guerra y para evocar los beneficios de la paz fecunda y
bienhechora.
He aqui la traducci6n:













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Es sabido que el primitive ndcleo de los gauderios o gauchos:
de aquella region del Plata, se form con escapados de los
presidios de espaiioles y brasilefios, negros esclavos por lo co--
mun dstos iltimos que buscaban la libertad en el refugio del
desierto y los bosques. De aquella convivencia nacieron muchas
voces caracteristicas del lenguaje rioplatense, como el fagao-
cuchillo grande-transformado en el fac6n del gaucho despuds;.
de alli debi6 venir la milonga africana que los negros canta--
rian al compas de las calabazas de sus marimbas.
Pero no es de suponer que una tonada de negros cimarro-
nes, sea la cuna de la poesia gauchesca por mis agreste y
humilde que quiera considerarsela.
Es que esas obscuras manifestaciones de la vena an6nima-
con visible reflejos espaifoles-aunque fueran gauchos quienes
las cantaran, no han podido engendrar nuestra poesia popular;.
porque ella surge reci6n con ideales y caracteres netos y de-
finidos en el movimiento insurreccional de 1810, siendo Hidalgo
quien la encarna, resume y propaga desde los cielitos del ase--
dio de Montevideo en 1813; y que, es en definitive la inica
que se conoce como producci6n espontAnea de la tierra, ligada
a su nombre imperecederamente.


ctirmologia de esa voz usada en Pernambuco: <(E vocabulo de origein
bunda. Milonga 6 o plural de mulonga, 6 significa e(palavras ; y que
ella ha conservado su origen africano, o sea < enredos ). He aqui un
ejemplo: ( Contame a cousa como ella se deu, e deixa-te de milongas
(enredos). ) (Beaurepaire Rohdn, obra y pigina citadas). El mismo-
significado le atribuye Rodolfo Garcia, Diccionario de brasileirismos
(peculiaridades pernambucanas), Rio Janeiro, 1915, pig. 213. EI.
fil6logo Juan M. Larsen en el apindice al Diccionario araucano-
espahol o sea calepino chileno-hispano, Buenos Aires, 1882, del P.
Andres Febr6s, dice: la voz milonga en Mogialui, mulonga en Abunda
y ulonga en Congo, significa e palabra ). Mi estimado compafiero de
la Junta de historic y numismitica, el doctor Roberto Lehmann-
Nitsche autoridad en material de folklore sudamericano -me hizo.
notar que la voz africana milonga usada siempre en plural en Per-
nambuco, se ha incorporado a nuestro lenguaje popular y hasta lite-
rario- como las Milongas cldsicas de Almafuerte -, usindose indis-
tintamente como cualquier substantive, en singular o plural; asi tene-
mos el diminutive milonguita, el verbo milonguear y el substantive.
milonguero, derivados de la palabra originaria, importada directamente
a nuestro pafs por los esclavos del continent africano, seg(in su opi-
ni6n, o venida de Pernambuco al estado Oriental y luego a la Argen-
tina, como yo lo creo. No es possible documentary, por el momento.
las etapas que la palabra misma y su significado han tenido entire noso-
tros. Fud baile o tonada primitivamente? Ventura R. Lynch en sui
curioso folleto, Costumbres del indio y gaucho, Buenos Aires, 1883,.










EL PRIMER POETA CRIOLLO


El tom6 la arcilla primaria de las trovas populares, y la
plasma con el sentimiento colectivo que pugnaba por la eman-
cipaci6n; la ennobleci6, le imprimi6 vida y rumbo nuevo hasta
hacerla tomar en cuenta por los poetas mayores de la revolu-
ci6n, como Esteban de Luca que le incitaba en un romance
conocido, a cantar, con su manera personal tan sabrosa y ca-
racteristica, los triunfos de las armas argentinas en la campafia
libertadora de Chile y el Perd. Esa fuM su creaci6n indiscutible,
y a ella aludieron Mitre y Guti6rrez, sin reserves baladies por
el origen de su natalidad en tierra oriental durante la 6poca
del virreinato, cuando nuestra nacionalidad estaba ain en em-
bri6n; y con espiritu amplio le otorgaron el titulo de creador
de la trova gauchesca, con que le design la tradici6n national.
Y es curioso anotar que sus compatriots, como Victor Arre-
guine y Rail Montero Bustamante, en sus antalogias, no hayan
averigfiado el lugar y afio del natalicio para completar la bio-
grafia de un escritor tan genuine, por el caracter local de una
producci6n que di6 nacimiento a la literature rioplatense. En
efecto, el primero s6lo dice, < que naci6 en el Departamento de
Mercedes> (Colecci6n de poeslas nrtrguayas, pig. 69); y el se-
gundo que (Parncso oriental, pig. 25).


describe: < La milonga s6lo la bailan los compadritos de la ciudad,
quienes la han creado como una burla a los bailes que dan los negros
en sus sitios. Lleva el mismo movimiento de los tamboriles de los
candombes. La milonga se parece much al cantar por cifra, con la
diferencia que el cantar por cifra es propio del gaucho payador, y a la
milonga Ic rinden culto s61o el compadraje de la ciudad y campafia.
Como es consiguiente, las mfsicas de una y otra no guardian ninguna
analogia. La milonga es zandunguera, el cantar por cifra es much
mis serio.>> Pag. 28.
Tenemos, pues, que en la epoca aludida por cl autor citado-a
principios del siglo xIx- la milonga era un baile popular de los bulli-
ciosos candombes africanos en Buenos Aires; y hoy en dia la palabra
ya no significa bailey, sino canci6n con o sin muisica. Igual observa-
ci6n cabe respect al instrument con que se acompafia; es sabido que
entire nosotros se hace con la guitarra y a veces con el acorde6n. La
guitarra es de importaci6n espafiola; fu6 el instrument musical que el
gaucho adopt; en cambio no era conocida en Africa; el instrument
que los negros trajeron, es la marimba -voz africana -, con que se
designaba una especie de tambor hecho con varias calabazas huecas
de diferentes tamafios para obtener un ruido sonoro, con quc acompa-
fiaban sus risticas danzas y cantos. Como ya no existen candombes,
la marimba ha dejado de resonar, y s6lo se emplea la voz metaf6rica-
mente para aludir a alguna tunda de azotes o paliza, diciendo: le die-
ron una marimba de palos. Entre tanto, la milonga arrabalera esta
en pleno apogeo, con los cantos bajos de la musa del suburbio...










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Tampoco lo habia mencionado Francisco Bauzi en el studio
que consagra a Hidalgo y Valdenegro, los primeros escritores
en estilo gauchesco en aquella ribera del Plata (Estudios lite-
rarios, pag. 102). Y, sin embargo, la fuente estaba a la mano
en el archive de la curia de Montevideo-libro V, folio 206-
donde consta que el nacimiento del propagador de la trova
americana tuvo lugar en aquella ciudad el 24 de agosto de 1788.
Finalizaba el afio 1819. Ante las inquietudes que debian
conturbar el coraz6n de los patriots con el anuncio del pr6-
ximo arribo de una poderosa expedici6n espaniola, lista ya para
zarpar de Cadiz con 20.000 soldados aguerridos al mando del
general O'Donell; cuando de nuestros ej6rcitos casi no existian
sino restos dispersos y las montoneras ensoberbecidas de Ra
mirez y L6pez hacian trotar sus briosos redomones de pelea a
las puertas de Buenos Aires, aparece el rdstico payador para
proclamar virilmente la libertad de la tierra con un cielito que,
en breve se torn popular:

El que en la acci6n de Maipfi
Supo el cielito cantar
Ahora que viene la armada
El tiple vuelve a tomar.

El comienzo del refran sugiere desde luego la idea de que
Hidalgo habia escrito otra composici6n anAloga el aiio anterior
para celebrar la victoria de Maipd, y la cual desgraciadamente
hasta el moment en que escribo parece perdida; pues, ni L(
Lira Argentina publicada por don Ram6n Dia, ni La Epopeyl
Americana de la guerra de la independencia coordinada por
don Angel Justiniano Carranza-que qued6 sin terminar-ni
el Cancionero Papular reimpreso despues por el doctor Esta-
nislao S. Zeballos, hacen menci6n de 6sta poesia (5).


(5) La Lira Argentina o colecci6n de las piezas poeticas dadas a
luz en Buenos Ayres durante la guerra de su independencia. Buenos
Ayres, 1824. i vol. en 4.0 de 515 pigs., y la mfsica de la Cancidn
Patridtica con acompafiamiento de piano al fin. Esta colecci6n, que
contiene 118 composiciones, fu6 impresa en Paris y formada por el
doctor Ram6n Diaz, guiado mAs por el patriotism que por una buena
critical literaria. Como lo dice el compilador al frente del libro, empefio es puramente hist6rico Muchas de las composiciones in-
sertas carecen del autor, y estAn plagadas de defects e iacorreccio-
nes tipogrdficas. Se han excluido, tal vez sin intenci6n, algunas de
m6rito que corren en los peri6dicos antes de la fecha de la compilaci6n











EL PRIMER POETA CRIOLLO


De que el cielito pertenece a Hidalgo lo justifican tambien
dos circunstancias dignas de fe. En un romance de 1821-
que reproduzco en el texto--el poeta Esteban de Luca, su con-
temporineo, le incitaba a cantar la entrada triunfal de San
Martin a la capital de los virreyes, y aludiendo al Cielito de
Mfaipti le decia:

No olvides que ya diste
A San Martin gran premio.
Cnando cantaste un dia
En Maipo su denuedo.

Hidalgo respondi6 en su forma habitual a la incitaci6n y es-
cribi6 el cielito Al triunfo de Lima y el Callao, que circus'
bajo el subtitulo de < Cielito patri6tico que compuso el gaucho


de La Lira; la que result por tanto < bueno, de lo malo y de lo detestable que tenemos en poesia>, -
escribia El Tiempo de Buenos Aires, en junior 14 de 1828.
Como la colecci6n no tiene nombre de autor y aparece editada en
Buenos Aires, algunos la han atribuido a Niifiez o a de Paula Almeida.
Pero el erudito bibli6filo don Juan Maria Gutidrrez en sus Apuntes
biogrdficos de escritores, oradores y hombres de estado de la Repi-
blica Argentina afirma que el compilador y editor lo fu6 el doctor
Ram6n Diaz. Su modcstia dice quiso ocultar un hecho que nos
complacemos en revelar y en agradecerle. Suya fu6 la idea de reunir
en un volume todas las composiciones en verso que se habian com-
puesto y publicado en Buenos Aires desde 18io, y que podian servir
para alentar el espiritu p6blico en cl camino de las mejoras morales y
materials en que entr6 el pais pasados los conflicts del afio 20. Don
Ram6n Diaz fu6 el compilador y editor de La Lira Argentina, im-
presa en Paris en 1824; libro que puede considerarse como el primer
tomo de los anales de la poesia del Rio de la Plata. Y agrcga que el
doctor Diaz, representante del pueblo en tres legislatures consecutivas,
procurador general, y defensor de pobres y menores, muri6 en Bue-
nos Aires, su patria, a la edad de 28 afios, el 6 de diciembre de 1824.
Conf. Obr. cit., pig. 126; Buenos Aires, 1860.
La Epopeya Americana. 1810-1825. Coordinada y anotada por
A. J. C. Buenos Aires, MDCCCXCV. S6lo se publicaron 320 piginas
de gran format. En 1910 con motive del centenario de la revolu-
ci6n, un editor poco escrupuloso puso en circulaci6n la obra trunca
del doctor Carranza, substituyendo la portada qu.e l1 ide6 por la si-
guiente: Composiciones podticas de la epopeya argentina, Buenos
Aires, 1910. El autor habia muerto en 1899, y los editors no tu-
vieron reparo en despojarlo del fruto de su benedictina y meritoria
labor.
El Cancionero Popular, compilado y reimpreso por Estanislao S.
Zeballos, apareci6 en la Revista de Derecho, Historia y Letras,
hacidndose una tirada aparte, t.0 I, 19o5, por la imprenta de Peuser,
en un volume en 8.0 de 416 piginas. Comprende el period trans-
currido desde las invasiones inglesas hasta fines del aio 1824.










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Ram6n Contreras el payador de los Didlogos con el viejo
Jacinto Chano.
El glorioso episodio habia sido cantado por Luca, L6pez,
Latinur y Varela, por eso dice como disculpa de su modest
ofrenda a la empresa libertadora:

Estaba medio cobarde
Porque ya otros payadores
Y versistas muy sabidos
Escribieron puras flores.

Allh va cielo y mais cielo,
Cielito de ]a mafiana,
Despues de los ruisefiores
Bien puede cantar la rana...

El otro hecho comprobatorio de la paternidad es el siguien-
te: En el nimero de El Censor del 23 de mayo de 1818, se
public una Oda dedicada a la sefiorita Maria Stinchez Velazco
celebrando su rara habilidad para tocar la vihuela, y si
bien no lleva firma, las lines que la preceden la ponen en
transparencia al decir: fo de Maipo con much brio y con muchas sales, es su autor;
esta advertencia es precisa para que no se le muerda por la
elecci6n del asunto.>
La alusi6n al cantor de los cielitos populares es direct, asi
como la anticipada disculpa para que la critical no le hincara
el diente, por haber elegido el metro usado por los grandes
poetas en su homenaje a la bella porteiia.
Nuestras prolijas investigaciones para encontrar dicha pieza
han resultado infructuosas (6). Tal es la raz6n de haber adop-
tado por su orden cronol6gico, el Cielito a la venida de la armada
espafiola en 1819, como la primer obra indubitable del autor,
en el nuevo genero portico del cual es indiscutidamente su
propagador y ha quedado maestro.


(6) Despues de escrito lo que precede, y cuando ya habiamos en-
tregado el material de nuestro studio a la imprenta, renunciando a
seguir la bisqueda del Cielito de Maipi, que crefamos perdido, nuestro
distinguido amigo y compafiero en la Junta de historic y numisnidtica,
Ricardo Rojas, tuvo la gentileza de facilitarnos una copia autintica de
esa rara pieza, que el reproduce en su obra Historia de la Literatura
Argentina, t.0 I, cap. x, < Los gauchescos >, que en breve saldri a luz..










EL PRIMER POETA CRIOLLO


III

El rasgo soberano de este poeta de la tierra es un fGrvido
amor a la patria que, a manera de estrella polar oriental el
derrotero de su breve existencia y le da el indeleble perlil de
cantor de las muchedumbres campesinas. La idea de la pa-
tria confusa e inextinguible en esos espiritus tormentosos -
es la pasi6n dominadora y absorvente de todas las palpitacio-
nes del alma gaucha, porque en ella se confunden los porfiados
amores del natal terrufo, del pago, el rancho y la prenda que
ellos concretaban con una sola voz en su rudo e intense
decir: la querencia!
Pero dentro de ese concept primordial del sentimiento de
la nacionalidad, a poco que se ahonde desciabrese como en
esos arboles centenarios de nuestras selvas el fuerte v exten-
dido raigambre que los aferra al suelo nutricio. Y asi se sen-
tian orgullosos de ser argentinos, porque argentina era la tierra
done abrieron los ojos a la primera luz y en la cual irian a
ser polvo sus despojos...
Hidalgo era de condioi6n muy humilde segdu su propia
confesi6n en tn breve aut6grafo familiar mencionado por C'a-
rranza (7). Y aunque oriundo de Montevido. es bien possible
que pasara los primeros afios de su juventud vagabundeando
por las boscosas campifias del litoral uruguayo de cuyo am-
biente se satur6, como lo demuestra su profundo conocimiento
-de las ideas y sentimientos del hirsuto y bravio habitante de
aquella region, en que palpitaban los rasgos ftnicos del ind6-
mito charria y del empecinado matrero.


(7) Conf. ANGEL JUSTINIANO CARRANZA, < La resurrecci6n de Hi-
dalgo >, en El Plata literario, Buenos Aires, 1876. Este trabajo
qued6 trunco, pues s6lo se publicaron tres breves articulos que nada
adelantan sobre la vida del biografiado. He aqui entire tanto sus
nobles palabras: a pero honrada: que soy hombre de bien y que esto es todo mi patri-
monio >. Con igual dignidad y sencillez contest a una crilica mordaz
del P. Castafieda, que le llam6 < obscure montevideano >, agregando:
a que por tal raz6n era un tentado de eso que liaman igualdad, para
lo cual hay algunos impedimentos fisicos >. Hidalgo respondi6 serena-
mente al fraile procaz: < Que sirvi6 a la patria de 18ti a 1815; que
-tuvo bajo su cuidado mAs de $ 80.ooo en efectivo, y tiles del ejercito
y 83.000 es species; que estuvo en el sitio contra Montevideo y en
los 22 meses del nuevo sitio, sin que jams faltara a su deber; que en










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Y por mas que su inspiraci6n amoldandose al gusto do la
6p1oca se enardesca para cantar El triunfo de San M1artin -
sugestionado con el ejemplo de su amigo Luca que acababa
de lanzar las estrofas del Canto lirico a la victoria de Maipo,
- el modesto cantor vuelve a la forma que mejor se amoldaba
con su manera de sentir, al lenguaje colorido y sencillo de la
rdstica trova que brota espontinea en torno de los fogones
entire rasguidos vibrantes de guitarra, bajo la serena vislum-
bre del constelado cielo.
El poeta gauchesco habia nacido rompiendo para siempre
las ligaduras de la forma ampulosa y ditirmnbica de las odas
her6icas de los clAsicos espafoles, y no para convertirse en el
imnprovisador dicharachero que entretiene al auditorio con las
agachadas pintorescas y saladas del decir gauchesco, sino para
ser el cantor mis representative de su casta, encarnando aquel
empecinado espiritu de rebeli6n contra el extrafio yugo inicia-
do por Ramirez y sus ind6mitos montoneros del litoral entre-
rriano frente a los realistas de Elio, que culmin6 Giiemes y
sus admirables gauchos despu6s, en esa resistencia tenaz contra
los ej6rcitos espaioles entire las abruptas serranias de Salta.
Cada una de las rudas cuartetas del Cielito a la venida de
la armada es un reto valiente y mordaz contra el invasor, y
un vaticinio de lo que seria aquella guerra a muerte, con la
soberbia exaltaci6n del coraje de las patrias caballerias que
hace el poeta al recordarles como se entraba a los combates
golpeandose la boca para conquistar con las inicas armas
de que disponian a sable, a lanza, a bola y a lazo la liber-
tad de la tierra:
Cielito, digo que si,
Coraje y lat6n en mano,
Y entreverarnos al grito
Hasta sacarles el guano.

1818 vino a Buenos Aires, donde se le ofreci6 un cargo en la secretaria
de Gobierno que no acept6, porque no habia venido a buscar empleo,
sino a trabajar, como estaba acostumbrado a hacerlo para mantener
a su madre infeliz, cuya situaci6n dependia del sudor de su frente ).
La respuesta de Hidalgo corre impresa por la imprenta de Alvarez,
Buenos Aires, 1821, en un folleto de 8 pdginas en 4.0, tituladd:
El autor del didlogo entire Jacinto Chano y Ramdn Contreras con-
testa a los cargos que se le hacen por La Comentadora. Conf. en
Caldlogo de la Biblioteca Nacional, N.0 14.736. Ya asomaba, como
se ve, la tacha de extranjero, con que mas tarde se ha pretendido negar
su contribuci6n patricia a la obra de nuestra independencia.









EL PRIMER POETA CRIOLLO


Ellos dirin: Viva el Rey,
Nosotros: La Independencia:
Quienes son mis co...rajudos
Ya lo dirA la esperencia...

Era el preludio del cantor de las altiveces criollas, cuyo
leit-motiv veremos reaparecer en todos sus cantos sin amen-
guar su arrogante y eficaz vibraci6n
Breve tiempo despu6s, manos inc6gnitas distribuian en las
calls de Buenos Aires una proclama -manifiesto de Fernando
VII dirigida a los habitantes de ultramar, con la pretension
de que se le reconociera por medio de su enviado especial
ante la corte de Rio de Janeiro, el conde de Casa-Flores. La
ocasi6n era propicia, y Un gaucho de la Guardia del Monte
contest al manifiesto zahiriendo al inepto monarca que ni
habia sabido conservar su corona y que, a pesar de las derro-
tas infligidas a sus orgullosos veterans todavia pretendia se
le rindiera vasallaje.
Al recorrer hoy los ir6nicos concepts de este nuevo Cielito,
la fAcil imaginaci6n adivina el cuadro movido y el efecto que
debian producer, cuando se escuchaba su recitado en la rueda
de los fogones del campamento, en las reuniones de las pul-
perias y en las animadas tertulias del cafe y los hogares de
la ciudad, porque a trav6s de su aspera urdimbre se siente
palpitar la protest inquebrantable como un juramento supre-
mo de ser libres o morir, condensado en su estribillo rudo
y resuelto, sin duda, de mayor eficacia para la causa que al-
gunas ampulosas y obscuras proclamas de las gacetas oticiales:
Alhi vi cielo y mas cielo,
Libertad y muera el tirano;
() reconocernos libres,
0 adiosito y sable en mano!

Otro Cielito del mismo afio, en honor del ej6rcito libertador
del Peri acentia la nota patri6tica. Hidalgo habia encontrado
su cuerda, la vibrant y bronca bordona de la guitarra popular
para tocar a rebato por la libertad, bajo la forma lirica rudi-
mentaria de los antiguos romances, tan propicia al asunto gue-
rrero como a la endecha de amor.
Sn intenci6n de romper con los moldes agenos y ser ente-
ramente personal, esta visible en las composiciones posteriores,
por mas que la m6trica empleada sea la clausula afieja del ro-









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mancero espafiol; pero es en el estilo donde debe buscarse su
rasgo propio, en la manera de expresar el sentimiento y las
aspiraciones de todo un grupo 6tnico; en su forma verbal ma-
tizada con las pintorescas y agudas hablas de las masas cam-
pesinas, algunas de vigor y gracia profunda como lo han reco-
nocido cuantos han profundizado con amor la investigaci6n de
esta interesante cuesti6n del lenguaje gauchesco.
A la gracia andaluza del conquistador, estrepitosa y burbu-
jeante se aunaba la malicia taimada y chicara del indio aborigen,
para producer con su fusi6n ese tipo inconfundible de nuestro
gaucho, cuya faceta spiritual es cabalmente su manera de ex.
presi6n tan caracteristica y su amor ind6mito a la libertad.
Si bien se ha observado alguna vez-exagerando un poco el
concepto-que el lenguaje de Hidalgo no es nuevo ni original
por derivar del antiguo romance castellano; pero no puede nc-
garse que el asunto regional ya le da una fisonomia distinta, y
que la adopci6n de modismos del pais-en que el guarani, el
quichua y el araucano contribuyeron con gran aporte de voces
.nuevas-ha concluido por marcar diferencias substanciales entire
el lenguaje popular en la madre patria y el del criollo riopla-
tense.
Adn dentro de las fronteras de nuestro territorio pueden
sefialarse hoy mismo diferencias esenciales de lenguaje, de cos-
tumbres y de creencias; asi un paisano correntino ni piensa,
ni siente, ni se expresa de id6ntica manera que un hijo de la
selva santiagueria o que un llanero o montarfis de la Rioja. El
hijo de la inmensa llanura abrasada por el sol de la Pampa, no
es id6ntico al que vi6 la luz de su horizonte limitada por la
marafia y las techumbres impenetrables de los montes, ni al
que naci6 en el valle estrecho circuido de cumbres, porque
cada una de estas regions imprime en el alma del native su
sello propio y distintivo.
Si ni el scenario, ni el ambiente, ni los personajes eran se-
mejantes, como eran diametralmente diversas las tendencies
del criollo y el peninsular, no podia, pues, ser identico su len-
guaje. Por el contrario se hacia gala,-para diferenciarse-de
no hablar como los godos, y es eso lo que hacia Hidalgo al
adaptar la jerga campesina para interpreter los ideales nuevos
y bien definidos del sentimiento argentino.
Y es digno de notarse que, 6ste poeta que no naci6 gaucho,
-que vivi6 en la ciudad alternando con hombres de letras como










EL PRIMER POETA CRIOLLO


Esteban de Luca; que asistia a las memorables tertulias de una
de las portefias mis bellas y elegantes, Margarita Sanchez
Velazco, cuya rara habilidad para tocar la vihuela celebr6 en
una Oda que empezaba asi: < -derrama generosa su dulzura? >-mantuvo, sin embargo, inal-
terable su amor a la nueva forma de la musa campestre (8).


IV

Aparece en 1821 el cdlebre Didlogo patridtico entire Jacinto
Chano y Ram6n Contreras, que conquist6 al pronto gran po-
pularidad.
El tema es siempre la patria cuyo porvenir incierto pone
inquietudes y sombras de amargura en el espiritu del viejo
Chano. El recuerdo de las gloriosas hazafias y las esperanzas
de mejores dias, ante los desgarramientos de la anarquia que
lomentaba el centralismo absorbente y miope de los hombres
del directorio, infatuados aun con los resabios coloniales; el
menosprecio injusto para los abnegados servidores, para el po-
bre soldado de primera fila en las jornadas menorables; el
despilfarro, el atraso y la desigualdad irritante con que suele
aplicarse la ley segdin la condici61 social, forman el caneva
donde teji6 ese espontineo e imperecedero didlogo.
Merece citarse, por lo ingeniosa y punzante, la manera como
explica las dificultades en cuanto a la ejecuci6n, del traqueado
principio de la igualdad ante la ley. Y de ahi la popularidad
de ese fragment que a menudo se trae a la memorial para


(8) Fud publicada en El Censor, N. 140, mayo 23 de 1818, pre-
cedida de la siguiente advertencia: mos, el elogio de los talents y de las producciones discretas que hacen
honor a nuestra cultural. Con ese objeto publicamos la Oda com-
puesta por un admirador de la singular destreza con que una sefiorita
de esta capital toca la vihuela. Se sabe bien quidn es entire nuestras
damas la que descuella sobre todas en esta habilidad; no es precise
nombrarla. Todo l rao rr y honest merece alabanza. El poeta que
ha cantado El triunfo de Maipo con much brio y con muchas sales,
es el autor >. Con su modestia habitual, Hidalgo no habia firmado
el homenaje a la bella mujer, que fud encanto de los salones porte-
fios, Maria SAnchez Velazco, despuds sefiora de Thompson y m6s tarde
de Mandeville. Y, coincidencia curiosa, tres afios mas tarde el atil-
dado don Juan Cruz Varela cantaba el mismo asunto celebrando la
habilidad de la tocadora de guitarra en La Corona de Mayo. Como
se ve, el modesto coplero tenia imitadores entire los poetas mayores...


Irxv -20


rat. onRI.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


aplicarlo a un caso sub-judice, porque es siempre fresco e in-
tenso como si lo animara un hdlito de palpitante actualidad:

... Roba un gaucho unas espuelas,
O quit6 algdn mancarr6n,
O del peso de unos medios
A algfn paisano alivi6:
Lo prienden, me lo enchalecan
Y en cuanto se descuid6
Le limpiaron la caracha
Y de malo y saltiador,
Me lo tratan y a un presidio
Lo mandan con calzador:
Aqui la ley cumpli6, es cierto
Y de esto me alegro yo,
Quien tal hizo que la pague.
Vamos, pues, a un Sefior6n.
Tiene casualidad...
Ya se vd... se remedid...
Un descuido que a cualquiera
Le sucede, si sefor.
Al principio much bulla,
Embargo, causa, prisi6n,
Van y vienen, van y vienen,
Secretos, almiraci6n;
iQu6 declara?-Que es mentira.
Que l1 es un hombre de honor!
&Y la mosca?... No se sabe,
El Estado la perdi6,
El preso sale a la calle
Y se acab6 la junsi6n.
LY a esto se llama igualdd?
La perra que me pari6.,.

Ha transcurrido casi un siglo desde que aparecieron estos
versos, y al leerlos hoy despiertan la duda de si no habran
sido escritos en la hora present. Es que pocas veces la critical
intense de un concept juridico en boca del vulgo, se ajust6
mis intimamente a una verdad dolorosa. Por eso la sonrisa
rdstica y amarga del viejo Chano seguirA resonando a trav6s
de los tiempos y de los c6digos, como la protest reivindicatoria
de una casta desheredada.
A pesar de la sencillez casi primitive de su forma-para
amoldarse al modo verbal de los rudos protagonistas-un pen-










EL PRIMER POETA ':RIOLLO


sauiiento noble y altruista embebe la critical social del D)idlogo:
la vision serena de la patria redimida y pr6spera por la paz y
la uni6n, sin frouteras banderizas para que no se escuchara
mas que una sola frase fraternal-hijos de esta tierra-exalta
y enardece la inspiraci6n del cantor; y de sus sencillas trovas
se esparce un ambiente sano de verdad tan genuinamente
nuestro, que ha heclo de esa composici6n un cuadro henchido
de vida argentina, con mins luz y colorido que muchas paginas
historicas de prosa fatigosa y tropezona que pretendieron evo-
carla..
Tanto cl Nuevo didlo(lo coino Celelito en alabanza de la
libertad de Lima y el Callao de 1821, no son mas que varian-
tes de las poesias ya citadas porque el tema matriz es siempre
idnitico: la aspiraci6n a la independencia y la uni6n. Y es
digno de sefialarse como una de las facetas mas simpaticas del
amplio espiritu de este autor que, a pesar de no ser native de
la metr6poli portefia donde vino a levantar su hogar cuando el
localismo agitaba al libre viento de las cuchillas del litoral la
bandera separatist con su formidable caudillo Artigas, tuvo, sin
embargo, la generosa ilusi6n, en aquellos tormentosos dias de
la anarquia interior, de pensar en una sola patria, de cantar la
uni6n y la grandeza future de la ,nueva y gloriosa naci6n>
vaticinada por el poeta del Himno (9).
Vino despues el canto postrero para cerrar con hermoso bro-
che de bronce el ciclo de su breve pero fecunda existencia; el
canto del cisne montaraz-el mas armonioso y duradero de sus
cantos-antes de desaparecer envuelto en las tinieblas del mis-
terio insondable. Sn vida fud breve; pero para 1e no corrieron
esteriles los afios.


(9) Lease en el texto el Cielito de la Independencia y se encon-
trani confirmada ini aseveraci6n, cuando dice:

Todo field americano
Hace a la Patria traici6n,
Si fomenta la discordia
Y no prctendc la uni6n.

Cielito, cielo cantemos
Cielito de la unidad,
Unidos seremos libres,
Sin uni6n no hay libertad.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


V

La Relacin de las fiestas iayas celebradas en Buenos Aires
el afio 1822, es en efecto la ldtima producci6n de Hidalgo que
conocemos y tal vez la mis celebrada. A partir de esta fecha
el cantor enmudece para perderse en la sombra impenetrable,
legAndonos ese romance descriptive henchido de espontaneidad
y de prestigiosos aromas de la tierra materna.
Verdadera piedra sillar de un nuevo gdnero po6tico, de cuyo
g6rmen han brotado las obras mas originales de la literature
sudamericana,-como ha dicho el critico Marcelino Men6ndez
y Pelayo al incorporarla en su Antologia de poets hispano-
americanos,-jamas ha sido igualada por cuantos quisieron imi-
tarla. Tal ocurre con el spiritual Hilario Ascasubi que pretendi6
superarla cantando el mismo asunto, con id6ntico estilo y hasta
con el propio nombre de los antiguos protagonistas de Hidalgo,
como si se tratara de cosas del predio com6n (10).
Rivera Yndarte, Juan Maria Guti6rrez, Angel Justiniano Ca-
rranza, Ernesto Quesada y Estanislao S. Zeballos--ste iltimo
particularmente en su Cancionero Popular-que investigaron
con vivo anhelo los antecedentes de la personalidad de Hidalgo,
casi nada lograron esclarecer sobre su juventud y la vida que
llev6 en Buenos Aires, ni la fecha de su nacimiento y su muerte,
ni el sitio donde fueron a reposar sus cenizas sin un nombre
que las sefiale a la consideraci6n de la posteridad.
S6lo se sabia que era oriundo de Montevideo, de modestisimo
origen y que sirvi6 en los primeros ejercitos patricios como
secretario del comandante Carranza en la expedici6n argentina
al litoral Uruguayo contra los portugueses en 1811, siendo de-
clarado por el Triunvirato benemerito patriota (11). Que en

(Io) Conf. PAULINO LUCERO, Relacidn de las fiestas civicas cele-
bradas en el aniversario de la jura de la Constitucidn Oriental, en
1833. ANICETO EL GALLO, Recuerdos que de las glorias patrias
hicieron los gauchos Chano y Contreras en las trincheras de Monte-
video el 25 de mayo de 1844. Paris, Imp. de Paul Dupont, 1872.
(I1) He aqui el final del parte del comandante Carranza, datado
en Paysandd despuds de ser reconquistado: ( digresi6i y concluir6 diciendo, que en las marchas desde la capilla
de Mercedes hasta Paysandi, me han asistido voluntariamente don
Rufino Martinez de la Torre, don Francisco Haedo, ejes de nuestras
marchas, y don Bartolom6 Hidalgo, quien desde que pisd en la ca-










EL PRIMER POETA CRIOLLO


1812 fu6 nombrado comisario de guerra; que pas6 a Buenos
Aires donde se cas6, entrando a servir a la tesoreria de la
Aduana en 1818; que alternaba las tareas de oficinista con los
ensayos poeticos, los cuales le conquistaron mucha estimaci6n
entire la gente de letras, muriendo joven de una afecci6n pul-
monar, y que queda su obra dispersa en publicaciones raras,
aguardando la edici6n definitive a que tiene derecho el proge-
nitor de la poesia gauchesca en ambas margenes del Plata.
Esta breve noticia escrita por Juan Maria Gutidrrez, en la
Amdrica Podtica en 1846, y reproducida hace cerca de medio
siglo en la Revista del Rio de la Plata, ampliando a su vez
una nota de Rivera Yndarte en la Coleccion de poets del Rio
de la Plata, compilada en Montevideo en 1842, era cuanto se
conocia a cerca de tan interesante autor; pues todos los que han
escrito despues s61o repitieron lo divulgado por (Gutitrrez (12).



pilla, no se ha separado de mi lado, Ilevando la direcci6n de mis con-
sejos y trabajando en obsequio de la patria, todo cuanto le era possible,
en el cargo que provisionalmente le di, de comisario y director, por
sus conocimientos, capaces de encargarse de cualquiera otra mayor
comisi6n. Dios guard a V. E. muchos afios. Paysandd, octubre 9
de 18I .- Jost Ambrosio Carranza. El Triunvirato, que acababa
de reemplazar a la Junta Gubernativa, contest ese oficio en estos ter-
minos: sible noticia de la restauraci6n del pueblo de Paysand6 por las armas
de la patria, que V. le anuncia en oficio de 8 del present mes, cuyo
suceso afianza mits cada dia el just y honorifico concept que se han
adquirido esos habitantes sin interrupci6n. Mereciendo a este Go-
bierno la mayor consideraci6n el arreglo y discipline military, como
debido a los santos fines de la defense de nuestros derechos, tambien
deben hacerse extensivas sus providencias al nombramiento de comi-
sarios de ej6rcito, hasta cuyo caso de que ya esti tratando, ha creido in-
dispensable reservarlo, y para el cual tendri present al benemerito
patriota don Bartolom6 Hidalgo, que V. recomienda en su citado oficio.
--Dios guard a V. muchos afios.- Buenos Aires, 18 de octubre de
18I. Feliciano Antonio Chiclana. Manuel de Sarratea. -Juan
Jose Paso. -Bernardino Rivadavia, secretario.s
(12) La Revista del Rio de la Plata, t.0 III, pig. 135, esta al al-
cance de todos y puede verificarse nuestra cita; no sucede igual cosa
con la Amtrica Podtica de Gutierrez, publicada en Valparaiso por la
imprenta del Mercurio en 1846, que constitute hoy una verdadera
rareza bibliogrifica; y como aporta algunos datos nuevos para la
bibliograffa de la producci6n de Hidalgo, como el fragmento de uno
de sus Unipersonales que no es el que reproduce La Lira Ar-
gentina en la pigina 204 alusivo al triunfo de San Martin en Maipd -,
creemos oportuna su reproducci6n, pues, es casi in6dita. H6la aqui:
< debi6 encontrarle muy joven juzgando por el entusiasmo que respiran











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Nuestra paciente y prolija rebusca fui mas afortunada, por-
que hemos logrado restablecer la fecha cierta del nacimiento,
que tuvo lugar en Montevideo el 24 de agosto de 1788, y la
de su muerte acaecida en el pueblo de Mor6n el dia 28 de
noviembre de 1822, segdn lo comprueban las respectivas par-


sus poesias patri6ticas escritas en 1816 y 1818. Dos <
representados en festividades civicas en los teatros de Montevideo y
Buenos Aires, y los diAlogos que publicamos a continuaci6n de esta
noticia, son las fnicas obras de Hidalgo salvadas del olvido. Hidalgo
no carecia de entonaci6n poetica y era hibil en hallar medios efica-
ces para exaltar el entusiasmo en pueblos comprometidos en una em-
presa dificil. El actor de uno de los < Unipersonales > es un military
en hAbito de campafia, el cual dirige sus discursos a una multitud de
soldados. En la fltima escena, toma un pabell6n, se adelanta hacia
ellos y les dice:

< Mirad el pabell6n que esta provincia
Reconoce por suyo: defendedlo.
Tremole desplegado en nuestros muros,
Simbolo fiel de tan her6ico esfuerzo
Si el tirano intentase arrebatarlo,
Antes en sangre y muerte se halle envuelto;
El dia se encapote, gima el aire,
La b6veda celeste al ronco estruendo
Despida rayos, y la triste noche
Aumente su pavor; retiemble el suelo;
Neptuno made con acento horrible
Al ocdano que salga de su centro:
Todo tiemble y destruya si se pierde
El pabell6n que ufano doy al viento I>


< No obstante el m6rito de estos versos y de otros que pudidramos
afiadir, Hidalgo no es conocido en el Rio de la Plata sino por los diA-
logos de ( Chano y Contreras > que reproducimos en esta colecci6n.
EstAn estos, escritos en el lenguaje pintoresco y rdstico de los (gau-
chos >>, en el metro que emplean los s payadores > en sus justas po6ticas,
y tanto el uno como el otro de estos diilogos retratan al vivo el ca-
rActer y las costumbres de aquellos hombres altivos e inteligentes.
Aquella s dificil facilidad 5 que resalta en las obras verdaderamente
originales, ha inducido a muchos a escribir a la manera de Hidalgo;
pero todos han quedado muy abajo del maestro. Tal vez conserve
superioridad, porque nadie descendi6 a hablar el lenguaje tosco del
pueblo con mejores intenciones que 6l. En los tiempos que alcanz6
nuestro poeta, el patriotism estaba en el alma, y desde aquel san-
tuario era verdadero genio inspirador de felices ideas, tanto en el bufete
como en los campos de batalla.a- Conf. America Poitica, pig. 361.
Valparaiso, imprenta del Mercurio, 1846.
En el n6mero extraordinario de La Nacidn, con ocasi6n del pri-
mer centenario de la revoluci6n de Mayo, dijo Enrique Garcia Velloso
en un extenso studio sobre la historic de la literature argentina, refi-
ridndose a nuestra poesia traditional, que Hidalgo escribi6 petipiezas











EL PRIMER POETA CRIOLLO


tidas parroquiales que en copia autenticada conservamos en
nuestro archivo (13).
Tenia treinta y cuatro afios y acababa de publicar la mris
duradera de sus obras, esa pintorasca y sabrosa Relacidn de
las fiestas mayas de Buenos Aires el aiio 22,-tal vez para


o sainetes, que tienen exceso de gracia y sus personajes estdn bien evo-
cados, pero que carecen de la noci6n del tiempo (pig. 257). Creemos
que es un error'de informaci6n. Que sepamos, el autor no escribi6
para el teatro mis que los dos ( Unipersonales s, composiciones patri6-
ticas con interme.dios musicales, que se representaron en las fiestas
civicas de Buenos Aires y Montevideo el afio 1816 y 1818. El asunto
es siempre la patria y el acento del verso digno y ardiente, como
puede verse en el fragmento que reproducimos en esta nota. No debi6
escribir, pues, sainetes. Rivera Indarte, ni Guti6rrez, que escribieron
sus noticias biogrificas pocos aios despuds de la muerte del coplista,
no hacen menci6n de tales sainetes. Tampoco los reproduce La Lira
Argentina del afio 24.

(13) He aqui las partidas comprobatorias:
<(Jos6 Marcos Semeria, cura pirroco de la Metropolitana basilica
menor de la inmaculada Concepci6n y de los Santos Ap6stoles Felipe
y Santiago de Montevideo, certifico: que en el libro quinto de bau-
tismos, al folio doscientos seis, se registra la partida siguiente: (En
veinte y seis de Agosto de mil setecientos ochenta y ocho, yo, Don
Juan Josd Ortiz, cura y vicario de esta Ciudad de Montevideo, baptism
solemnemente a Bartolom6 Josd, que naci6 el dia 24 del present,
hijo legitimo de Juan Ydalgo y de Cathalina Ximdnez, vecinos de esta
Ciudad (no dan raz6n de donde son naturales, ni de los Abuelos del
baptisado). Padrino Don Antonio de Castro, a quien advertf la cog."
esp.1 y sus obligaciones, siendo testigo Agustin Domel, y por verdad
lo firm. Juan Jos6 Ortiz. > Concuerda con el original; y a pedi-
mento de parte interesada expido la present, que firmo y sello. -
Montevideo, Agosto 20 de mil novecientos seis.-Josd M. Semeria. i
Sello ndmero 027202, Provincia de Buenos Aires, 1917.-- El in-
frascripto Cura Vicario de Mor6n certifica: que en el libro primero de
defunciones, al folio cuatrocientos nueve, se registra la siguiente par-
tida: <(En veintiocho de Nov.e de mil ochocientos veinte y dos, yo,
el cura de esta Parroq.a de N. S. de Buen Viaje, sepult6 con oficio
mayor cantado, vigilia quatro posas, y misa, el cadaver de D." Bar-
tolom6 Hidalgo, nat., de Montevideo, edad treinta y cinco alios, Espa-
fiol, esposo de D.a Juana Cortina, el q. recivi6 todos los sacramentos;
doy fe. Casimiro Jose de la Fuente. Rubricado. > Es copia fiel
del original que a pedido de parte interesada firm y sello en Mor6n
a ocho de Marzo del afio del sello. P. A. Luis Garcia. T. C. a -
MS. en mi archivo.
En cuanto a la fecha del nacimiento, don Juan Maria Guti6rrez
dijo que tuvo lugar en Montevideo el 24 de agosto de 1791 (Revista
del Rio de la Plata, t.0 III, pig. 135). Don Angel Justiniano Carranza
afirm6 a su vez, corrigiendo a Gutidrrez, que fu6 en 1787 (El Plata
literario, afio I, pig. 58); y el doctor Estanislao S. Zeballos, siguiendo
a Carranza, repiti6 la fecha de 1787 (Cancionero Popular, pig. 237).
La partida natal que por primera vez se public, comprueba el error de










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traer un poco de pan al misero hogar, pues era tan fantastica
su pobreza que cuando el hambre arreciaba componia cielitos
que luego se vendian por las calls a la manera de los can-
cioneros de Montmartre (14).
Pero el mal implacable que le acechaba le haria abandonar
posiblemente la ciudad, para buscar alivio con el contact del
aire puro y el sol de la l1anura, y6ndose a vivir al pobre ca-
serio de Mor6n. Y en uno de esos lentos crepfisculos del
atardecer primaveral, la mirada del cantor moribundo erraria
tal vez en las lejanias de la Pampa, doradas por el sol po-
niente, buscando las figures familiares del viejo Chano y el
payador Contreras, esas creaciones imperecederas de su fanta-
sia que tienen el encanto de despertar las resonancias virge-
nes, las emociones y los buenos recuerdos del alma vieja de
la tierra...
Las escasas publicaciones peri6dicas de aquellos dias, col-
mados de inquietud y anarquia como la Gaceta Mercantil y
El Argos--solo se preocupaban de las competiciones de los
vivos, y no cansagraban generalmente ni una breve referencia
a los muertos. Era natural entonces que no se diera noticia


tan distinguidos escritores, puesto que da el afio 1788. La partida de
defunci6n permanecia inddita hasta el present; su hallazgo repre-
senta una laboriosa bfisqueda a traves de los libros de obituaries de
Buenos Aires, Montevideo y diversas parroquias de los alrededores de
esta capital, donde sospechibamos que el poeta enfermo habia ido a
buscar salud. La fecha reciente de su expedici6n puso termino al
rastro afanosamente perseguido durante various afios. Consignamos con
satisfacci6n el pequefio triunfo, que deja abierto otro interrogante:
Sd6nde fueron a parar los restos del cantor de Chano y Contreras?...
(14) Debo esta interesante referencia a mi amigo Ricardo Guti6-
rrez, hijo del doctor Jos6 Maria, el hermano del poeta Ricardo, cantor
de Ldzaro el gaucho romantico, y de Eduardo, el popular autor de
Juan Moreira, sobrinos de BartolomB Hidalgo. Don Juan Francisco
Gutierrez padre de Jos6 Maria, Ricardo y Eduardo era hijo de
don Bruno Gutidrrez y de dofia Maria Antonia Hidalgo, hermana de
don Bartolome, que cas6 en Buenos Aires el afio 1820 con dofia Juana
Cortina, hermana de dofia Maria Antonia Cortina, casada con don
Miguel Antonio Sienz, cuya hija Mariquita cas6 a su vez con don
Juan Francisco Gutierrez, el padre de los escritores ya nombrados.
De manera que el poeta BartolomB Hidalgo era tio abuelo de los Gu-
tidrrez, los que tenfan id6ntico parentesco con la esposa del celebre tro-
vero. La partida de matrimonio de Hidalgo existe en el archive de la
curia eclesidstica legajo 139, N.o 74-; la encontrar, el lector re-
producida en forma facsimilar, como ilustraci6n curiosa del texto, por-
que contiene su firma autentica.








EL PRIMER POETA CRIOLLO


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Partida de matrimonio de Bartolomn Hidalgo, con su firma aut6grafa













EL PRIMER POETA CRIOLLO


de la desaparicion del celebrado coplero, muerto en el silen-
cio de una aldea campestre; esto explica tambien el misterio
y el olvido que cay6 como una loza sobre su nombre, y que
finicamente se recordara, de tarde en tarde, sn producci6n
fragmentaria a la manera de esas obras de los series de fabu-
la, conservados por la tradici6n.
Al sefialar hoy el lugar de su cuna y su tumba, presentan-
do al lector agrupadas doce de las producciones snyas, escri-
tas en el estilo peculiar que lc diera notoriedad, destruimos
quizils el encanto de la leyenda, pero hacemos obra de justi-
ciera reivindicaci6n. grata sin duda a los estudiosos. a quienes
preocupan los asuntos de nuestro pasado.
En su epoca no se coleccionaron las poesias de Hidalgo,
porque eran tan populares que todos las sabian de memroria
-escribia hace un cuarto de siglo un escritor argentino-y
aiiadia refiriendose a las producciones poeticas del tiempo de
Rivadavia: La literature popular tuvo su representante en Hi-
dalgo, antiguo official barbero, que cre6 el genero gauchesco:
y que debe ser recordado con el mis alto encomio, como el
pueblo recuerda sus versos llenos de verdad y de colorido (15).
No obstante estas incitaciones, la obra complete de tan me-
ritisimo escritor permanecia aun sin ser compilada en voli-
inen, y hasta no han faltado quienes hayan pretendido despo-
jarlo de la prioridad de su feliz iniciativa, para atribuirsela al
poeta mendocino Juan Gualberto Godoy que escribi6, segdui
se afirma en 1820 un mediocre dialogo semigauchesco, bajo el
titulo: (Confesidin historica en didalojo qiue hace el Quijote de
C(tyo, Francisco Corro, a tn an1ciaUo que teuia ya noticias
de sis aventaras, setutdos a la orilla del fuego la noche que
corrid hiasta el pajonal, to quae scribid a, iu amilo,>.
No conocemos esta curiosa pieza, cnyo inconmensurable y
risuefio titulo no es seguramente promesa de un sabroso fruto
de pura cepa criolla. Por otra parte, ella no aparece incluida
on la reciente compilaci6n de las poesias de Godoy, lo que
desde luego descarta tan nimia cuesti6n: ademas una sola
composici6n sin trascendencia, aun suponiendola de fecha an-


(15) Conf. A. LAMARQUE, (La literature argentina en la 6poca de
Rivadavia s, en Rivadavia, libro del primer centenario de su natalicio,
publicado bajo la direcci6n de don Andrds Lamas. Buenos Aires, 1882.










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terior al Cielito de Hidalgo, cuando se anunci6 la venida de
la expedici6n espafiola en 1819, no podia former escuela (16).
Con igual fundamento podria atribuirse a fray Cayetano Ro-
driguez la invenci6n del nuevo genero, por haber publicado
en 1812 un Cuento al caso, describiendo a un hucaso tucuma-
no, pero con el lenguaje literario corriente, sin mezcla de mo-
dismos del habla campesina que, es precisamente la caracteris-
tica del celebrado autor de los Cielitos y Diclogos (17).
En ese error ha incurrido tambidn el poeta Ernesto Mario
Barreda, al afirmar en el prefacio de su colecci6n de poesias


(16) Conf. JUAN GUALBERTO GODOY, Poesias. Buenos Aires, 1889.
En el pr6logo se registra un ensayo del malogrado Domingo F. Sar-
miento (hijo), en el cual se dice: que Godoy fud el primero en emplear
el metro de los payadores, teniendo present la 6poca en que apareci6
el Didlogo entire Chano y Contreras (1821). De ahi la especie propa-
gada por Zinny en su Efemeridografia, p~g. 530, y repetida por Be-
nigno T. Martinez, Rafael HernAndez y otros autores de antologfas,
sin estudiar a fondo la cuesti6n. Basta mencionar el Cielito de Maipo
(1818), citado por el propio Zinny, y el a la venida de la expedici6n
espafiola (1819), para fallar este menudo pleito de campanario en favor
de Hidalgo.
(17) Conf. PACIFICO OTERO, Estudio biogrdfico sobre Fray Ca-
yetano Jose Rodriguez. C6rdoba, 1899, pig. 123. Compirese esta
pintura del huaso tucumano con cualquiera de las bizarras figures de
los gauchos de Hidalgo, y se veri que no admiten parang6n:
...Montado en su caballo
que el Macedonio mismo
se lo hubiera envidiado
por brioso y por lindo;
sin otro ajuar y adorno
que un bozal repulido,
un par de guardamontes,
unos bastos estribos,
una usada carona
y un recado mezquino.
Mis orondo que el hdroe
de la Mancha y mis fijo
(como buen tucumano)
que aqu6C que en el designio
de enderezar entuertos
que sufrieron tres siglos;
mas tieso que aquel otro
que, como un poeta dijo,
almorzaba azadores
en lugar de pepinos;
mis astuto que el zorro,
humilde como 6l mismo;
mis tenaz... pero basta...
Lo conoces, Arquinto?










EL PRIMER POETA CRIOLLO


argentinas, titulado Nuestro Parnaso; que la poesia gauchesca
comienza con el can6nigo santafesino Juan Baltasar Maziel,
autor de un breve romancillo de cuarenta versos en estilo
pastoril, celebrando los triunfos del virrey Ceballos, sobre los
portugueses-que nadie recuerda-y de cuya enjundia gau-
chesca puede juzgarse por el comienzo y remate, que dice asi:

Aqui me pongo a cantar
Abajo de aquestos talas,
Del maior guaina del mundo
Los triunfos y las gazafias.

Perdone senior Ceballos,
Mi vena silvestre y guasa,
Que las hermanas de Apolo
No habitan en las campafias.

A un coplero versado en mitologia, que para disculpar la
mediocridad de su relamida laudatoria, emplea el eufemismo
cursi de llamar evena silvestre>> a la inspiraci6n, ,.puede atri-
buirsele formalnente la creaci6n del gdnero gauchesco? No
se necesita ser nuy sagaz, para descubrir a un incoercible ri-
mador de bufete, con ideas y gustos de rancio peninsular, en
ese melifluo romance de ciego; pero jams a un cantor auten-
tico de la tierra, porque no tiene pizca del giro y el acento
verbal de nuestros payadores, ni ese sabor cimarrOn rec6ndito
que, en Hidalgo y HernAndez, v. gr., resume y refleja el sen-
tir de la raza (18).


Es que no basta describir la indumentaria del gaucho para pintar su
ser moral; hay que descender al fondo de su alma tenebrosa, compene-
trarse con sus sentimientos y expresarlos en su lenguaje sencillo y pin-
toresco, como lo hizo Hidalgo y Hernandez, para hacer obra de verdad.
Por eso sus obras son las linicas que sobreviven.
(18) Pertenece la invenci6n al doctor Arturo Reynal O'Connor.
quien afirm6 comentando el romancillo de Maziel en honor del virrey
Ceballos: < cuando se investigue el origen hist6rico de nuestra poesia
gauchesca, se le hallard en estas modestas estrofas) (Los poetas ar-
gentinos, t.0 I, p6g. 107); sin reparar que don Juan Maria Guti6rrez -
de quien aprovecha todas las referencias respect del cura santafesino
- habia expresado hace medio siglo con su acreditado buen gusto,
refiri6ndose a las inocentes veleidades po6ticas del turiferario de obis-
pos y virreyes, el siguiente juicio a manera de lapidaci6n literaria:
< inms que decentes vulgaridades >... Conf. Noticias histdricas sobre el










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No es aventurado suponer tambi6n, que los Cielitos contra
los godos de Vigodet en 1813, el que festejaba la rendici6n de
Montevideo por Alvear en 1814, el Cielito oriental de 1816,
en lenguaje mixto de castellano y portugu6s y el Cielito de la
Yudependencia pertenecen a Hidalgo. Los tres primeros por
el asunto, pues no puede ser su autor sino un patriota, e Hi-
dalgo lo fu6 sin vacilaciones en todos los instantes, segin se
infiere de sus composiciones, en las que el sentimiento pa-
tri6tico asoma, pasa y vuelve a reaparecer como un ritornelo.
La Lira Argentii't reproduce a continuaci6n en las paginas
98, 111 y 114 tres poesias sin nombre de autor: La liberlad
civil, la 3Marcha national oriental y el Cielito oriental. Las
dos primeras se sabe que pertenecen a Hidalgo, y en cuanto
a la iltima podemos atribuirle la paternidad porque se consig-
nan en ella concepts que encontramos despu6s en el Cielito
a la venida de la armada en 1819. Tal por ejemplo, la pintura
del soldado portugu6s con bigoteras retorcidas>, y la del es-
pafiol de bigote retorcido>, como si en ese rasgo hubiera
querido acentuar el aire fanfarr6n y petulante de los enemigos;
o aquel reto audaz a los godos sitiados en Montevideo en 1813
provocAndolos a pelear cara a cara en campo abierto, para


origen y desarrollo de la ensefianza ptiblica superior en Buenos Aires.
1767 1821, pg. 709. Buenos Aires, 1868.
Se ha insistido recientcmente en la pretensi6n de adjudicar al cura
santafesino la creaci6n del gdnero gauchesco; y para desautorizar mi
critical se ha dicho que en ese malhadado romancillo nos dej6 un verso
criollo: <(Aqui me pondo a cantar)>; luego dos veces ilustre, porque
con 61 empieza el Martin Fierro y Las milongas cldsicas de Alma-
fucrte. Lo chistoso de la enfitica rectificaci6n, es que el tal verso
pertenece al comienzo de una vieja querella de amor del romancero
cspaftol, que yo aprendi en mi infancia y que, seguramente, han de
citar de memorial algunos millares de argentinos. Dice asi:

Aqui me pongo a cantar
Abajo de este mcmbrillo,
A ver si puedo alcanzar
Las astas de aquel novillo.


Cabalmente mi colega de la Junta de historic, el doctor Roberto
Lehmann-Nitsche, en su erudita contribuci6n al folklore argentino -
Santos Vega, Buenos Aires, 1917 present numerosas variantes de
dicho romance desde el Plata a Colombia...
Conf. La Naci6n, n6meros del Ir y 12 de mayo de 1917; y Obr.
cit., pag. 61. Buenos Aires. Imprenta de Coni Hermanos, 1917.









EL PRIMER POETA CRIOLLO


hacerles saber <,lo que es tabaco ; y el anuncio resuelto a los
expedicionarios del general O'Donnel el afio 19, de que en estas
tierras < no han de pitar del muy flojo >.
En cambio, al referirse al ejercito patriota lo caracteriza con
an solo adjetivo de sabor insurgente: < Los que saben de cosas de la tierra, valoraran today la aguda
intenci6n, la propiedad y la gracia de ese vocablo que, en la-
bios de un native evoca de golpe el coraje y el magnifico
menosprecio por la vida, con que los altivos ginetes criollos
arremetian contra los cuadros de las aguerridas tropas penin-
sulares, para desarrollar esos episodios romancescos de los an-
tiguos entreveros, cuyo relato asombra.
Asi cuando canta la victoria de Maip6, pinta al ej6rcito dcl
libertador con esta cuarteta:

Cielito, cielo que si,
Era la gente lucida,
Y todos mozos amargos
Para hacer una embestida.

Y despues--en el Cielito a la venida de la armada--enca-
randose con el rey, le arroja su copla de desafio, con el aire
engreido y resuelto de los que habian jurado su emancipaci6n:

Aqui no hay cetro y coronas,
Ni tampoco inquisicidn,
Hay puros mozos amargos
Contra toda espedici6n.

Se advierte facilmente en estos concepts repetidos, la ma-
nera peculiar, el sello propio del cantor de las multitudes, que
sabe dibujar con un vocablo certero, las figures de los actors
principles del drama revolucionario. Y qui6n eso hacia no
podia ser mas que una sola persona, la del representante del
sentir colectivo, cuyos versos populares todos repetian de me-
moria: Hidalgo.
No se dira que se trata de una mera coincidencia, porque
era habitual en 6ste escritor el uso del mismo pensamiento
en diversas composiciones, como ademas de los que dejo ano-
tados, puede observarse en dos piezas suyas que reproduce
La Lira Argentina. < La libertad civil y se encuentran versos enteros, como los siguientes:










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


La sonorosa trompa de la Fama
Del Sud publique los plausibles hechos,
Y de un polo al otro circulando
Resuene altiva con marcial estruendo (19)


Fallando en esta cuesti6n de probanzas sobre la prioridad,
dijo el general Mitre con su respectable autoridad en la mate-
ria, en carta al autor del Martin Fierro que se registra en el
pr6logo de dicha obra: (Hidalgo sera siempre su Homero, por-
que fu i el primero> (20).
El juicio del erudito historiador no result exagerado porque
cuantos marcharon en pos de sus huellas -- Ascasubi especial-
mente y del Campo que sefiala una forma intermediaria por
el asunto -han imitado al modelo inspirandose en su tecnica,
por mAs que enriquecieran la pintura del ambiente descriptive
con las galas de nuevos temas y hasta ahondando el perfil
moral de los protagonistas-como ocurre con HernAndez, tal
vez quien menos le imit6-pero sin que ninguno lograra im-
primir forma original al primitive troquel, que sirvi6 para dar
cuiio imperecedero a las garbosas figures del viejo Chano y del
payador Contreras.

VI

Sefiald ya la imitaci6n un tanto servil de Ascasubi, que no
necesitaba de semejantes recursos, porque a trav6s de so


(19) Conf. La Lira Argentina, pig. 109 y 204.
(20) Conf. El gaucho Martin Fierro, d6cima cuarta edici6n, pa-
gina xI. Buenos Aires, 1894.
A la opinion del general Mitre puede agregarse la no menos auto-
rizada de don Juan Maria Gutierrez, que, ocupAndose de la poesia
americana, escribia en el Comercio de Valparaiso en 1848: ( Hidalgo,
hablando el lenguaje tosco y pintoresco de los gauchos, ha sido el
creador de un nuevo genero de poesia y ha puesto la piedra funda-
mental de lo que propiamente se puede llamar la 6gloga americana, y
que cada secci6n de nuestro continent puede aclimatar bajo su cielo,
poni6ndola en armonia con el modo de decir tan nuevo y vigoroso de
los pueblos americanos; teniendo, ademAs, el recurso de la originalidad
de sus costumbres y la novedad de los paises en que viven. Hasta
el present es lo inico original que tenemos, lo Anico que puede lla-
marse americano: todo lo demAs es una imitaci6n, mas o menos feliz,
de la poesia europea.)> Conf. HILARIO ASCASUBI, Santos Vega o Los
mellizos de la Flor, pig. viII. Paris, 1872.










EL PRIMER POETA (RIOLLO


abundosa producci6n fluye el raudal de esa sabrosa trova ame-
ricana, rebosante de la gracia retozona del retruncano agudo y
del colorido local de sus imngenes pintorescas.
En cuanto al author del Fausto, la influencia del primitive
trovero tiene que ser naturalmente menos visible por la abso-
luta disparidad de asuntos: el uno hizo hablar al gaucho con
las aspiraciones vehementes del patriotism; el otro emple6 la
jerga campesina para hacer reir con el relate spiritual de una
imaginaria interpretaci6n del obscure drama de Goethe, que el
paisano Laguna oy6 cantar una noche en italiano en el teatro
Col6n (21). Sin embargo, en aquella deliciosa pagina descriptive
-la miis rutilante del capitulo III que se instala para siempre
en la memorial una vez leida-se ve asomar la lejana reminis-
cencia del model:

--,Sabe que es linda la niar?
La viera de mnafianita,
Cuando agatas la puntita
Del sol comienza a asomar.


(21) Conf. FAUSTO. Impresiones del gaucho Anastasio el Polio
en la representacidn de esta dpera. Escritas por Estanislao del
Campo. Publicaci6n hecha en favor de los hospitals militares. Bue-
nos Aires. Imp. < Buenos Aires calle de Moreno, frente a la casa
de Gobierno, 1866.--Esta fltima fecha sugiere un pequefio enigma
literario. Es bien sabido que del Campo referia una nocha ante un
grupo de amigos sus impresiones de la reciente representaci6n del
Fausto en el teatro de Col6n, y que fue Ricardo Guti6rrez- a quien
dedic6 su obra despus el que lo indujo entonces a escribirlas en
estilo gauchesco.
Ahora bien: el prolijo Paul Groussac, en su studio sobre Pedro
Goyena, afirma que el Fausto de Gounod fu6 estrenado en Col6n, el
13 de mayo de 1869, con Maria Siebs en el papel de Margarita y
Josefina Gavotti en el de Siebel (La Nacidn, 30 de diciembre de 1916).
Este dato esti confirmado, en parte, por Mariano G. Bosch, en la
Historia del teatro en Buenos Aires, pues refiri6ndose al tenor Lelmi,
dice que cant6 en Col6n en 1864 y 1866, y tres afios despuds renov6
sus 6xitos cantando Fausto, Rigoletto y Traviata, con la Siebs, la
Gavotti, Ruggeri y Celestino (Obr. cit., pig. 276). El estreno ha de-
bido tener lugar, sin embargo, en la temporada de invierno del 66.
La portada de la edition princeps que poseemos -- no deja lugar a
dudas. Ademrs, el comienzo del sabroso relate en el canto II asi lo
establece claramente:

Como a eso de la oraci6n,
Aura cuatro 6 cinco noches,
Vide una fila de coaches
Contra el tiatro de Col6n.


xxv 27


A*t. o(IG.









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Y bien: en la graciosa y colorida Relaci6n de las fiestas ma-
yas de Buenos Aires el aiio 1822, encontramos usada la mis-
misima imAgen para describir el amanecer, si bien en forma
mis grafica y genuinamente gaucha segdn su modo de ver y
pintar las cosas de la naturaleza, que rodea y satura aquellas
almas primitivas como una emanaci6n misteriosa del medio
ambiente. Dice asi el payador Contreras:

Al dir el sol coloriando
Y asomando la puntita...

Hidalgo es siempre just y verista en la pintura local y sen-
cillamente admirable en la verba de sus rdsticos protagonistas.
El viejo patriot Chano y su camarada el payador Contreras
son fuertes creaciones que vivirAn, porque llevan el soplo ar-
tistico de la realidad. Por eso se les escucha siempre con
agrado, sin que el espiritu critic mis descontentadizo encuen-
tre una rendija en su tosca corteza para hincarles el diente.
Conoce como ninguno de los que cultivaron el estilo, los
adentros misteriosos del alma gaucha. Asi en solo tres versos
compendia los sentimientos cardinals de ese enigma human:
Dios, la mujer y el coraje. Y cuando el narrador refiere el
peligro pasado, con ese fresco buen humor que retoza siempre
en el espiritu del paisano, dice naturalmente en su llaneza de
var6n:
Viendomw medio atrasao
Puse el coraz6n en Dios,
Y en la viuda, y me tendi.

Sus cuadros son obras vividas, arrancadas del propio ambien-
te con toda su luz y colorido. Con breves y isperas palabras

Confirma tambidn el hecho, una rara lamina de H. Meyer, grabada
por la litograffa de Pelvilain de Buenos Aires, que acompafia la pri-
mera edici6n, con esta leyenda: ( Fausto. Impresiones del gaucho
Anastasio el Polio en la representaci6n de esta 6peras; en la cual los
protagonistas del diilogo aparecen representados por el doctor Adolfo
Alsina y Estanislao del Campo, en traje de paisanos, sentados en las
toscas de la ribera. Es de advertir finalmente, que entire las cartas
que sirven de pr6logo a la obra, escritas por Juan Carlos G6mez, Ri-
cardo Gutidrrez y Carlos Guido y Spano a quienes el autor habia
pasado los originales-la del dltimo lleva fecha Io de septiembre.
Es de suponer entonces, que el Fausto sali6 a luz a fines de 1866,
como lo establece la caratula, y por tanto que dicha 6pera se estren6
en Col6n durante la temporada de invierno del 66.










EL PRIMER POETA CRIOLLO


pinta una escena, y las personas y los animals se mueven
como si los animara un soplo de vida inmortal. No conocemos
un pintor de nuestras costumbres mas exact y mas sobrio,
que a la vez haga ver con mis sugerente relieve las cosas que
pinta. Es su don supremo.
Rec6rrase esa fresca Relacidn de las fiestas mayas-tan evo-
cadora de los cuadros de antailo que algunos recuerdan adn-
y se hallard comprobada nuestra afirmaci6n. Asi por ejemplo
la pelea entire Sayavedra y Contreras, pintada con pincelada
rapida como una cuchillada. Oigamosle:

Se ech6 atrAs de su palabra,
Y deshacer quis6 el trato.
Me di6 tal coraje, amigo,
Que me asigurd de un palo,
Y en cuanto lo descuidd,
Sin que pudiera estorbarlo,
Le acudi con cosa fresca:
Sinti6 el golpe, se hizo el gato.
Se enderez6, y ya se vino
El alfajor relumbrando:
Yo quise meterle el poncho,
Pero amigo, quiso el diablo
Trompezase con una taba,
Y lueguito mi contrario
Se me durmi6 en una pierna
Que me dej6 coloriando.

He aqui la conmovida descripci6n al saludo al sol de Mayo
por los nifios de las .escuelas, en la plaza de los grandes re-
cuerdos que veiamos hasta ayer:

Y al punto en varias tropillas
Se vinieron acercando
Los escueleros mayores
Cada uno con sus muchachos,
Con banderas de la Patria
Ocupando un trecho largo;
Llegaron a la pirame
Y al dir el sol coloriando
Y asomando una puntita...
Bracatan, los cafionazos,
La griteria, el tropel
Mfisica por todos laos,










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Banderas, danzas, junciones,
Los escuelistas cantando,
Y despuds sali6 uno solo
Que tendria doce afios,
Nos ech6 una relaci6n...
i Cosa linda, amigo Chano!
Mire que i muchos patriots
Las ligrimas les saltaron.

Veamos esta sabrosa y agil pintura de una de esas viriles
costumbres de la tierra, barridas por el cosmopolitismo que
nos invade: la corrida de sortija.
En medio de la Alamera
Habia un arco muy pintado
Con colors de la Patria:
Jente, amigo, como past,
Y una mozada lucida
En caballos aperados
Con pretales y coscojas.
Pero pingos tan livianos
Que a la mas chica pregunta
No los sujetaba el diablo.
Uno por uno rompia
Tendido como lagarto,
Y... zas... ya ensart6... ya no...
i Oiganld que peg6 en falso!
;Que risa, y que boraciar!
Hasta que un mocito amargo
Le afloj6 todo al rocin,
Yi bien haiga el ojo claro!
Se vino al humo, lleg6
Y la sortija ensartando,
Le di6 una sentada al pingo
Y todos, VIVA, gritaron.

Escuchemos adn el regocijado relato de la subida al palo jabo-
nado y la aventura de su gineteada en el rompe cabezas, en
que la gracia fAcil y picaresca del narrator brota espontanea
con los sabores pristinos y aut6nticos de la poesia native.
Vine d la plaza: las danzas
Seguian en el tablao:
Y vi subir a un ingles
En un palo jabonao
Tan alto como un ombli,










EL PRIMER POETA CRIOLLO

Y alia en la punta colgando
Una chuspa con pesetas,
Una muestra y otros various
Premios para el que Ilegase;
El ingl6s era baquiano:
Se le prendi6 al palo viejo
Y moviendo pies y manos
Al galope llego arriba,
Y al grito, ya le ech6 mano
A la chuspa y se larg6
De un pataplis hasta abajo.
De alli a otro rato volvi6
Y se trep6 en otro palo,
Y tambidn sac6 una muestra.
iBien haiga el bisteque diablo!
Despues se treparon otros
Y algunos tambien llegaron.
Pero lo que me di6 risa
Jueron, amigo, otros palos
Que habia con unas guascas
Para montar los muchachos,
Por nombre rompe- cabezas;
Y en frente, en el otro lao
Un premio para el que juese
Hecho rana hasta toparlo;
Pero era tan belicoso
Aquel potro amigo Chano;
Que muchacho que montaba,
Contra el suelo, y ya trepando
Estaba otro, y zas al suelo;
Hasta que vino un muchacho
Y sin respirar siquiera,
So jud el pobre resfalando
Por la guasca, lleg6 al fin
Y sac6 el premio acordao.
Pusieron luego un pafiuelo
Y me tentd imire el diablo!
Con poncho y todo trep6
Y en cuanto me lo largaron
Al infierno me tir6,
Y sin poder remediarlo
(Perdonando el mal estilo)
Me pegud tan gran culazo,
Que si alli tengo narices
Quedo para siempre liato...










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Haciendo hablar Hidalgo a decir de plena pampa--no hubiera empleado como del Campo
-la palabra < que el gaucho no conoce ni figure en su
reducido l6xico, ni podia usarla por tanto para nombrar al Rio
de la Plata designado desde los tiempos de la conquista con
tal nombre; ni le haria montar a un parejero over rosao >,
porque la experiencia camera le ensefi6 que jams existieron
parejeros de tal laya. Por el contrario con su clAsica propie-
dad de estilo, si de carreras se trata mencionara al < Contreras que va a correr con el cebruno de Hilario >, ambos
de pelaje obscuro-tapaos-los finicos reconocidos en todo
tiempo como animals de lijereza y aguante. Alazin tostado,
antes muerto que cansado,--dice un antiguo refrnn castellano.
Tal vez el detalle paresca nimio, pero no lo sera para quie-
nes saben de cosas de campo donde cabalmente el color de
los animals marca una condici6n peculiar. Es la Ley de la
Selva, como diria Rudyard Kipling el admirable observador de
las costumbres del habitante de las tierras virgenes.
Asi el parejero Zdfiro del paisano Laguna, por su extrafio
nombre y color es una nota falsa, pequefia sin duda, pero
que quita colorido local a la peregrina creaci6n de del Cam-
po; como es tambidn falso el < malacara-azulejo, el parejero
ganador con que present Magariflos Cervantes en el cua-
dro de la yerra a su romintico gaucho Celiar imitando a
Hidalgo que hace cabalgar a Chano en un c redomon azulejo,
arisco y espantador >, como son los animals de esa clase,
cuando desde las islas del Tordillo se viene hasta la Guardia
del Monte, para sostener con su amigo Contreras esa jugosa
charla del primer Didlogo patridtico; sin reparar que en el
vocabulario. campesino no se conoce semejante designaci6n de
caballo malacara-azulejo (22).
Estos detalles menudos de la vida rural, que acusan falta de
conocimiento del medio descripto, no se encuentran en los
relatos de Ascasubi que eligi6 para su Chano un spicazo vo-
ladorx, ni menos en Hernandez que hace vagar por las sole-
dades temerosas del desierto a su Martin Fierro en aquel


(22) Conf. ALEJANDRO MAGARINOS CERVANTES, Celiar. Leyenda
americana. Paris, 1852; y D. BERNIER, Noms de robes de chevaux
dans la Rdpublique Argentine. Buenos Aires, 1916.










EL PRIMER POETA CRIOLLO


<,moro de niimero, sobresaliente el matucho,, que pint6 dies-
tramente en dos versos de trazo seguro y evocador (23).
La impropiedad en la pintura de los tipos, escenas y usos
regionales son lunares en toda obra de ambiente local. En
Hernandez es necesario reconocerlo como una de sus cuali-
dades mas excelentes- no se encuentran esas impropiedades;
domina la material, se ha compenetrado con ella intimamente
sin preocuparse s6lo del idioma, que es accesorio; ha visto las
cosas, las ha sentido y las ha expresado como un paisano.
Su obra es obra de verdad honda porque ha descendido con
sondazo genial hasta las mIs rec6nditas intimidades del ser
moral, para contarnos sus creencias y sufrimientos, en esa
epopeya barbara y punzante que tiene por protagonist al
hombre rudo de los campos, y por scenario el pajonal miste-
rioso de la pampa, bajo la llamarada ardiente del sol o la
tr6mula luz de los luceros.
Y es asi tambi6n como a trav6s de los tiempos y de la di-
versidad de temas, que la obra del maestro y del discipulo
ofrecen ese aire intimo y familiar de cosa nuestra con su
prestigioso aroma de lo lejano, porque en ambas brilla la luz
interior con que iluminaron el alma tormentosa del gaucho,
para hacer brotar como de las entrafias de un peiiasco native
el fresco manantial de una poesia virgen, de sabor original y
duradero.
Sus versos rudimentarios son vibraciones del alma an6nima
de las multitudes, cuyos anhelos y esperanzas traducen, como
un clamor de justicia para el gaucho her6ico y sin ventura
que guerre6 por la emancipaci6n, defendi6 las instituciones y
pobl6 el desierto desalojando al indio para ser barrido a su
vez por la invasion de fuerzas extraiias.
Es la voz de protest honda y viril de la prole del pampe-
ro, que oprimi6 la tirania de las leyes y conden6 el prejuicio
implacable, a vagar y extinguirse como una sombra maldita en
los silencios infinitos de la Pampa, en que un dia desarroll6
las altiveces ind6mitas de su libre albedrio.
Tienen derecho a vivir esas coplas de factura imperfecta e
ing6nua, en que se escucha el vocear brusco y el alborozo de
las muchedumbres que cantaban en los albores de la nueva

(23) Conf. JOSE HERNANDEZ, El gaucho Martin Fierro. Buenos
Aires, 1872.










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naci6n, y aquel estribillo valiente con que el coplero popular encarn
en 1816 el juramento decisive de la argentinidad al procla-
inarse libre:

Cielito, cielo festivo,
Cielito del entusiasmo,
Queremos antes morir
Que volver a ser esclavos!

Asi lo sentimos al terminal esta piadosa recolecci6n de la
obra disperse y olvidada del primer poeta criollo de la tierra,
para ofrendarla como un homenaje a la Patria en las fiestas
del primer centenario de su independencia, cuyo triunfo afian-
z6 el gaucho rioplatense con el esfuerzo de su brazo y la pr6-
diga inmolaci6n de su sangre bravia.



M\ARTINIANO LEGUIZAMON.


Buenos Airo", 9 Jd julio de 1910.










EL PRIMER POETA CRIOLLO


CIELITOS Y DIALOGOS PATRIOTICOS




CIELITOS

que con acompatniniento de Jguitarra cantaban los patriots
ll frente de las murallas rle Montevideo.

Los chanchos que Vigodet
Ha encerrado en su chiquero,
Marchan al son de una gaita
Hechando al hombro un fungeiro.

Cielito de los gallegos
Ay! cielito del Dios Baco,
Que salgan al campo limpio
Y verin lo que es tabaco.

Vigodet en su corral
Se encerr6 con sus gallegos,
Y temiendo que lo pialen
Se anda haciendo el chancho rengo.

Cielo de los mancarrones
Ay! cielo de los potrillos,
Ya brincaran cuando sientan
Las espuelas y el lomillo (24).


(24) La Epopeya Americana, coordinada por don Angel Justiniano
Carranza, reproduce como de autor an6nimo este cielito, como el del
bloqueo de 1814, el Cielito oriental y el de la Independencia del afio
1816. Pensamos que los cuatro pertenecen a Hidalgo, no s6lo por la
forma metrica que le era usual, sino por la exaltaci6n contra los ene-
migos de su patria, ya fueran godos o lusitanos, que fu6 el tema mo-
nocorde de todos sus cantos. Ademas se emplean en ellos concepts y
expresiones caracteristicas que se encuentran despues en otras composi-
ciones del autor, como La libertad civil, la Marcha national oriental
y el Cielito con motive de la venida de la armada espafiola en 1819.
Tal es la raz6n porque incorporamos a sus interesantes produccio-
nes los cielitos de 1813, 1814 y 1816, que figuran en La Lira Argen-
tina de Diaz, La Epopeya Americana de Carranza y el Cancionero
Popular de Zeballos sin menci6n de autor. Nos confirm en esta
suposici6n el hecho siguiente: En febrero de 1821 se publicaron en
La matrona comentadora del P. Castafieda unas notas critics en que











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


le llama obscureo montevideano ), y agrega < que por tal raz6n es un
tentado de eso que laman igualdad, para lo cual hay algunos impedi-
mentos ffsicos a. Hidalgo dignamente replic6: Que sirvi6 a la patria
de 1811 a 1815; que tuvo bajo su custodia mis de 80.ooo pesos en
efectivo y tiles del ej6rcito y 3000 pesos en species; que estuvo en
el sitio de Montevideo y en 22 meses del nuevo sitio jams falt6 a su
deber; que arrib6 a Buenos Aires en 1818, donde se le ofreci6 un
puesto en la Secretarla de Gobierno que no acept6, porque 61 no habia
venido a emplearse, sino a trabajar, como estaba acostumbrado a
hacerlo para mantener a una madre infeliz, cuya subsistencia dependia
del sudor de su frente. Conf. El autor del didlogo entire Jacinto
Chano y Ramdn Contreras contest a los cargos que se le hacen por
La Comentadora. Buenos Ayres, imprenta de Alvarez (Febrero 6 de
1821). En la Biblioteca Nacional, N.0 14736, puede compulsarse esta
rarfsima pieza, tal vez la (mica en que el modesto cantor criollo, ha
empleado sus iniciales: B. H.; porque siempre se ocult6 bajo el an6-
nimo, llamandose unas veces: < Un Gaucho >, como en el Cielito de
vMaipd; < Un Gaucho de la Guardia del Monte ), contestando al mani-
fiesto de Fernando VII; o el ( Gaucho Ram6n Contrerasa en los
Didlogos patrioticos con Jacinto Chano, en el Cielito al triunfo de
Lima y Callao, y en su celebrada Relacidn de las fiestas mayas de
1822.
De que era el autor y cuenta la tradici6n que los escribia para
ganarse el pan lo encontramos expresado por 61 mismo en el Did-
logo palridtico de 1821 que motiv6 la critical del P. Castafieda a que
acabo de referirme--; dice con efecto Contreras dirigi6ndose al viejo
Chano:

Ust6 que es hombre escrebido
Por su madre digalo,
Que aunque yo compongo Cielos
Y soy medio payador,
A ust6 le rindo las armas
Porque sabe mAs que yo.

No recalco a humo de pajas estas noticias coordinadas, sino para
afirmar las razones por las que le atribuyo la paternidad de los Cielitos,
circulados bajo el an6nimo por el modesto cantor; porque ya sent mur-
murar la duda sotto voce, de que por no estar firmados quizas perte-
necfan a otro. Y qui6n seria ese inc6gnito coplero que nadie ment6
jamis?...











EL PRIMER POETA CRIOLLO


CIELITO

a la aparicion de la escuadru patriotica en el puerto de
Montevideo.


Flacos, sarnosos y tristes
Los godos encorralados
Han perdido el pan y el queso
Por ser desconsiderados.

Cielo de los orgullosos,
Cielo de Montevideo
Piensan librarse del sitio,
Y se hallan con el bloqueo. (25)















(25) La escuadrilla argentina mandada por Brown comienza el blo-
queo del puerto de Montevideo el dia 20 de abril de 1814, donde se
enarbolaba el pabell6n del ej6rcito de Vigodet. Al abrigo de las bate-
rfas de tierra estaba la escuadra realista superior en fuerzas y en
nfmero de buques a la argentina al mando del comandante Sierra.
El bloqueo termin6 en 14 de mayo, dia en que Brown derrota a la
escuadra enemiga. El 23 de junio capitul6 Vigodet, entregando la
plaza al general Alvear.
Don Angel Justiniano Carranza que reprodujo en La Epopeya
Americana estos curiosos cielitos refiere que los sitiadores solfan en
las noches de luna aproximarse a las murallas y tendidos detras de
la contraescarpa, gritar improperios o cantar versos mas o menos in-
geniosos. Entre otros se distingui6 una mujer, tan patri6tica como va-
ronil, que algunas noches se acerc6 a cantar con acompafiamiento de
guitarra estrofas en que pronosticaba la pr6xima caida de la plaza,
a la que los sitiadores admiraban y distinguian con la denominaci6n
de: <. Conf. Campanas navales de la Repiblica
Argentina, t.0 II, pig. 247.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


CIELITO ORIENTAL


El Portugues con afin
Dicen que viene bufando;
Saldra con la suya cuando
Veia 6 Bey Dorm Sebastidn.

Cielito, cielo que si,
Cielito locos estin,
Ellos vienen reventando,
Quien sabe si volvern !

Dicen que vienen erguidos
Y muy llenos de confianza;
Veremos en esta danza
Qui6nes son los divertidos.

Cielito, cielo que si,
Cielo hermoso y halagiiefio,
Siempre ha sido el Portugues
Enemigo muy pequefio.

Ellos traen facas brillantes,
Espingardas muy lucidas,
Bigoteras retorcidas.
Y burriqueiros bufantes.

Cielito, cielo que si,
Portugueses no arriesgu6is,
Mirad que habeis de fugar,
Y todo lo perdereis.

Vosso Principe Regente
Nan e para conquistar,
Nasceu s6 para falar,
Mais aqui ya he different.

Cielito, cielo que si,
Fidalgos ya vos entendo
De tus pataratas teys
Todito el mundo lleno.










EL PRIMER POETA CRIOLLO

Vossa seiiora Carlota
Dando pAbulo a su furia
Quier fazeros injuria
De pensar que sois pelota.

Cielito, cielo quc si,
INau coiloceis majadeiros
Que em as infelicidades
Vosotros sois os priheiros?

Quer6is perder uossa vida.
Vossos filhos e mulheres,
E deiyar vossos quehaceres
E d minina querida?

Cielito, cielo que si,
Es inmutable verdad.
Que todo se desconcierta
Faltando la humanidad.

i.Qu6 cosa pudo imediar
Para fazeros sahir
E a nossas terras venir
Con armas a conquistar?

Cielito, cielo que si.
Coun razauen ficais tremendo.
Ya has visto fidalgos que
Puico a ptco vais morrendo.

A vosso Principe Regente
Enviadle pronto a dizir,
Que todos vais a morrer
E que nan le fica yente.

Cielito, cielo que si,
Cielito de Portugal,
Vosso sepulcro va a ser
Sem duvida 4 Banda Oriental.

A Deus 4 Dens faroleiro.s,
Portugueses mentecatos,
Parents dos marargatos,
Ynsignes alcobiteiros.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Cielito, cielo que si,
El Oriental va con bolas,
Mirad Portugueses que hay
Otro D. Pedro Cebolas. (26)








(26) Se alude al celebre general y virrey don Pedro de Ceballos,
que en 1777 les tom6 la isla de Santa Catalina, desalojindolos en se-
guida de la Colonia del Sacramento, en la Banda Oriental. Lo des-
templado del lenguaje de 6ste como de los dos cielitos anteriores -
evoca la terrible exaltaci6n de las pasiones en aquellos dias azarosos
y de ruda prueba. Era el grito de la guerra que pasaba como una
rifaga, entire tropeles de bridones y relimpagos de sables blandidos.
Era el desden soberbio y petulante de los soldados criollos hacia los
enemigos de la patria, que enardecia el coraje native y daba nervio
a su empresa guerrera. Se entraba a los combates cantando cielitos
como aiios mis tarde en el dramAtico period de nuestra guerra
civil el paladinesco ArAoz de La Madrid lanzaba sus jinetes a estre-
liarse contra las lanzas de banderolas y moharras rojas del Tigre de
los Llanos, entonando vidalitas.
Los cielitos guerreros se usaron en todas nuestras luchas, y su len-
guaje desdefioso y bravo esti siempre en consonancia con el entu-
siasmo partidista del autor. Tal, por ejemplo, el del Pronunciamiento
de Urquiza contra Rosas, compuesto por Hilario Ascasubi para ser
cantado en las trincheras de Montevideo por los defensores, que pu-
blic6 el Comercio del Plata el 25 de mayo del 51, y cuyo estribillo
decia:

Por prima alta cantard
Un cielito de acaballo,
SY viva la Patria Vieja
Y el Veinticinco de Mayo

iAy cielo de la apretura,
Cielito de la aflicci6n:
AndA preguntale a Urquiza
Quien hizo la quemaz6n

Al reproducir hoy sus fieros concepts, no nos guia otro m6vil que
el interns hist6rico que ellos ofrecen, para evocar el cuadro de la lucha
por la emancipaci6n. TUngase present, ademis, que estas composi-
ciones brotaron con el encono popular, provocado por aquella 6poca
horrible en que los espafioles nos hacian < la guerra a muerte Era
la respuesta altanera de los menospreciados insurgentes, esas < agru-
paciones de bandidos y los o alborotos de la canalla a, para los que
el infatuado virrey Elfo mandaba alzar una horca dentro de los muros
de Montevideo, creyendo que ahogarfa con su dogal las palpitaciones
del sentimiento native que pugnaba por la emancipaci6n.










EL PRIMER POETA CRIOLLO


CIELITO DE LA INDEPENDENCIA


Si de todo lo criado
Es el cielo lo mejor,
El cielo ha de ser el baile
De los Pueblos de la Uni6n.

Cielo, cielito y mas cielo,
Cielito siempre cantad
Que la alegria es del cielo,
Del cielo es la libertad.

Hoy una nueva Naci6n
En el mundo se present,
Pues las Provincias Unidas
Proclaman su Independencia.

Cielito, cielo festive,
Cielo de la libertad,
Jurando la Independencia
No somos esclavos ya.

Los del Rio de la Plata
Cantan con aclamaci6n,
Su libertad recobrada
A esfuerzos de su valor.

Cielo, cielito, cantemos,
Cielo de la amada Patria,
Que con sus hijos celebra
Su libertad suspirada.

Los constantes argentinos
Juran hoy con heroismo;
Eterna guerra al tirano,
Guerra eterna al despotismo.

Cielo, cielito cantemos
Se acabardn nuestras penas,
Porque ya hemos arrojado
Los grills y las cadenas.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

Jurando la Independencia
Tenemos obligaci6n,
De ser buenos ciudadanos
Y consolidar la Unidn.

Cielito, cielo cantemos
Cielito de la unidad,
Unidos seremos libres,
Sin uni6n no hay libertad.

Todo field Americano
Hace a la Patria traici6n,
Si fomenta la discordia
Y no propende a la Unida.

Cielito, cielo cantemos
Que en el cielo estA la paz,
Y el que la busque en discordia
Jamis la podrd encontrar.

Oprobio eterno al que tenga
La depravada intencidn,
De que la Patria se vea
Esclava de otra Naci6n.

Cielito, cielo festivo,
Cielito del entusiasmo,
Queremos antes morir
Que volver a ser esclavos.

Viva la Patria patriots.
Viva la Patria y la Unidn,
Viva nuestra Independencia
Viva la nueva Naci6n!

Cielito, cielo dichoso,
Cielo del Americano,
Que el cielo hermoso del Sud
Es cielo mis estrellado.

El cielito de la Patria
Hemos de cantar, paisanos,
Porque cantado el cielito
Se inflama nuestro entusiasmo.











EL PRIMER POETA CRIOLLO


Cielito, cielo y mas cielo,
Cielito del coraz6n,
Que el cielo nos da la paz
Y el cielo nos da la Uni6n (27).

























(27) La Epopeya Americana de Carranza incluye este Cielito como
de autor an6nimo; hemos dado ya las razones para atribuirlo a Hi-
dalgo, que en ese mismo afio compuso el Cielito oriental. Debi6 apa-
recer despuds del mes de julio, en que se declar6 la independencia
en Tucumin, como lo indica su titulo y el motive que lo inspira. En
el mismo afio 1816 Hidalgo compuso la Marcha national oriental,
cuyo coro guerrero dice asi:

1A campafia, sudamericanos,
Oid el eco del libre oriental
IA campafia, que un nuevo tirano
Nos pretend mandar Portugall

La misma compilaci6n de Carranza incluye entire las producciones
patri6ticas del afio 18r1 otra Marcha oriental de Bartolom6 Hidalgo,
inferior por el tono a la de i816.
Por lo demAs, este Cielito estA intimamente ligado, por el senti-
nmiento que lo inspira, al de Maipd, cuya autenticidad abona el propio
Hidalgo, al decir en el Cielito compuesto con motivo del arribo de
la armada espafiola:

El que en la acci6n de Maipi
Supo el cielito cantar,
Ahora que viene la armada
El tiple vuelve a tomar.


xxv- 28


AuT. oaIO.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


CIELITO PATRIOTIC

que compuso tIn GAUCHO para canter la accidn de Maiph~.


No me negudis este dia
Cuerditas vuestro favor,
Y contard en el Cielito
De Maipu la grande acci6n.

Cielo, cielito que si,
Cielito de Chacabuco,
Si Marcd perdi6 el envite
Osorio no gan6 el truco.

En el paraje mentado
Que llaman Cancha rayada,
El general San Martin
Lleg6 con la grande armada.

Cielito, cielo que si,
Era la gente lucida,
Y todos mozos amargos
Para hacer una enbestida.

Lo saben los enemigos
Y al grito ya se vinieron,
Y sin poder evitarlo
Nuestro campo sorprendieron.

Cielito, cielo que. si
Cielito del almiddn,
No te aflijas godo viejo
Que ya te darin jab6n.

De noche abanzaron ellos
Y alli tuvieron sus tratos;
Compraron barato, es cierto,
;Qud malo es comprar barato!

Cielito, cielo que si
Le dijo el sapo a la rana,
Canta esta noche a tu gusto
Y nos veremos mafiana.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

Cielo, cielito que si
La sangre amigo corria
A juntarse con el agua
Que del arroyo salia.

Cargaron nuestros soldados
Y pelaron los latones,
Y todo lo que cargaron
Flaquearon los guapetones.

Cielito, cielo de flores,
Los de lanza atropellaron;
Pero del caballo, amigo,
Limpitos me los sacaron.

Osorio sali6 matando
Al concluirse la contienda,
Sin saber hasta el present
Donde fud a tirar la rienda.

Cielito, cielo que si,
Cielito de los reveses;
Nos ganaron el albur
Y perdieron los entrees.

Godos como infierno, amigo,
En ese dia murieron,
Porque el Patriota es temible
En gritando al entrebero.

Cielo, cielito que si,
Hubo tajos que era risa,
A uno el lomo le pusieron
Como pliegues de camisa.

Qued6 el campo enteramente
Por nuestros americanos,
Y Chile libre qued6
Para siempre de tiranos.

Cielito, cielo que si
Por ser el godo tan terco,
Se ha quedado el infeliz
Como avestruz contra el cerco.











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


En el expresado decreto, constant las disposiciones generals
relatives al hecho del extrafiamiento y ocupaci6n de tempora-
lidades, sefalAndose al conde de Aranda con facultades sufi-
cientes para ejecutar esas disposiciones, y adn mAs, para dar
las instrucciones complementarias y supletorias que aseguraran
el estricto cumplimiento de lo convenido en el consejo extra-
ordinario de 23 de enero de ese mismo ano, en cuya ocasi6n
se trajeron y apreciaron todos los elements de dictamen.
Con la resoluci6n de 27 de febrero de 1767, se inici6 un
cuerpo legal especialmente consagrado a esta material, conocido


repertorios conocidos de Nicolas Antonio, Pinelo-Barcia y Medina, algunos de los
cuales existen en las bibliotecas del Museo Mitre y Facultad de flosofia y letras.
Sobre el origen y naturaleza del derecho de patronato dice Pedro Frasso, que
fue concedido por el papa Julio II al rey Fernando de Arag6n, en bula expedida en
1508; a 5 de las calendas de agosto, en el quinto alno de su pontificado. Vease JuAN
DE SOL6RaANO PEREYRA, Politica indiana, etc., II, libro IV, capitulo II, 9. Madrid,
MCCLXXVI.
En el capitulo I del tomo primero de esta obra de Frasso, se encuentran rela-
cionados y fundamentados los caracteros del region patronato, asentando su indivi-
sibilidad e inseparabilidad de la regalia de la corona. V6ase D. PETRO FRASso, De Regio
patronato indiaram questioned aliqute desumptae et diputatce, in alias quinquagenta
capita, partite, I, 1 7, Madrid, MDCCLXXV.
SoL6nzAno PEREYRA, en su Politica indiana, II, 8 y siguiente, express que todos
los emperadores, reyes y principles de la cristiandad por solo ser dueinos del suelo
en que se fundan y edifican las iglesias, etc., de sus estados, tienen por derecho
propio y real, su protecci6n y defense. Tocante al patronato real ecleslAstico de
Indias, reproduce la part substantial de la real cdula de 1.0 de junlo de 1574, que
dice: Oomo sabdis, el derecho de patronato eclesidstico nos pertenece en todo el estado
de las Indias, asi por averse descubierto y adquirido aquel nuevo orbe, y ediflcado y
datado en dl las iglesias y monasteries a nuestra costa, y de los reyes catdlicos, nuestros
antecesores, como por havdrsenos concedido por bulas de los sumos pontifices, concedidas
de su proprio mota. Y en los poderes e instrucciones dadas a los virreyes del Perd y
Nueva Eipafia se encargaba expresamente la conservact6n del derecho de patronato
real con todos sus efectos y consecuencias.
He lamado la atenci6n sobre las afirmaciones de Fra so, de que el patronato
real era indivisible, no obstante los distingos de algunos autores sobre el patronato
.eclesidstico y el laical, digno, menos digno o mixto. El mismo Soldrzano declara que
debe ser uno. Porque el privile.io que el pontifce lee concede para ampliar y pro-
mover su jurisdiccldn, y autoridad, no muda su naturaleza secular, y supuestos que ellos
son legos, o como laycal es visto haverles querido conceder el dicho patronato.
Recuerda, este jurista, las mismas declaraciones del papa Julio II, y la real
*cedula de 1574, que trata de este patronato, en los siguientes tdrminos: Y manda.
mos, que el derecho del dicho patronato dntco, e insolidam de las Indias, siempre sea
reservado a nos, y a nuestra corona real. (L. I, tit. 6, lib. I, Recopilaci6n).
Andloga doctrine y fundamentos sostiene FRAY GASPAB VILLARROEL, on su go-
bierno eclesidstico-paciflco y unidn de los dos cuchillos pontificio y region, II, 557 y si-
guientes, Madrid, 1738, y Ribadeneyra en su Manual, 128, Madrid, 1755.
Entre los autores nacionales que se han ocupado de esta material del patronato
se cuentan: D. VELEZ SABSFIELD, Relaciones. el estaTo con la Iglesia, Buenos Aires,
1871; M. NAVARRo VIOLA, Patronato, etc., Buenos Hires, 1887; V. G. QUESADA, Dere-


5129











LA ADMINISTRACI6N DE TEMPORALIDADES


en parte y n6 integramente por los autores que hemos tenido
a la mano-entre ellos algunos especialistas-y que tiene por
titulo: Coleccidn general de las providencias hasta aqui tomra-
das por el gobierno sobre el extraiamiento y ocupacidn de
temporalidades de los regulars de la compania que existian
-en los dominios de S. M. de Espata, Indias e Islas Filipinas,
0a consecuencia del real decreto de 27 de febrero y pragmdtica.
Sancidn de 2 de abril de este aio (1).
Mis investigaciones me han demostrado que el contenido de
ese cuerpo legal no se ha examinado, en sus disposiciones
fundamentals, sean de carActer general o especial para el Rio
period de la colonia, o que tratan de la expulsion de los jesui-
tas. No quiero atribuirlo a negligencia sino a falta de ocasi6n
o de prop6sito director.
Tampoco ha sido motive de studio la nueva administraci6n
y destiny de los bienes muebles e inmuebles, frutos y products,
modificaciones y cambios para un medio social y econ6mico tan


.cho de patronato, en Anales de la Academia de Filosofia y Letras, I. Buenos Aires,
1910.
En punto al m6vil politico que moviera al rey Carlos III puede considerarse
que, justificadas las sospechas o n6 de los delitos de sedicin o conjuraci6n que se
les atribuia a los jesuitas, las circunstancias que rodearon-de diverse caricter-
a la compafiia de Jesds en Francia y Portugal, pudieron considerarse conraz6n con-
secuencias de las ideas fllos6ficas de la 6poca, las que en definitive vinieron,
vero imilmente, a pronunciar la sentencia. Al trav6s de las mismas circunstancias
debe, pues, considerarse a Carlos III como el promoter de tan fundamental evolu-
icidn political y eoondmica en Espafa.
Deben tenerse present a ambas tendencies, pruebas y juicios; o sea a los que
conceptuaban incompatible la permanencia de la Compalia con la existencia del
orden pdblico y la plena soberania del roy, como a los que consideraban a la
mencionada instituci6n religiosa como un factor de cultural, de grandeza y progress
del estado y de la sociedad. No siendo mi prop6sito hacer citas bibliograficas,
me concretar6 a llamar la atencidn sobre los juicios emitidos al respect por los
Wall, Tanucci, Coxe, Lobo, 0. Joly, Ferrer del Rio, Nonell, Lafuente, Theiner, Dan-
vila y Collado, centre los que he podido conocer.
Sobre los comentarios caseros del hecho mismo de la expulsion en el Rio de la
Plata v4anse los studios de los PP. Peramas, Cardiel, Muriel, Caray6n, Kobler,
Hernandez, Toscano y otros.
(1) La Coleccidn de docimoentos relatives a la expulcidn de los jesuitas de la Repil-
blica Argentina y del Paraguay, en el reinado de Carlos III, de que fu6 author Fa-N.
orsco JAVIER BRABO, publicada en Madrid, en 1872, reproduce algunas piezas impor-
tantes y cita a la Coleccidn de providencias, pero solo a las tres primeras parties,
bajo la fecha de 1767. Para recorder otra alusi6n a ellas me referir6 al P. PABLO
HERNAIDEZ, quien en su obra Organizacidn social de las doctrinas gueranes, Madrid,
1914, y Extrafamiento de los jesuitas etc., cita tambi6n a las tres primeras parties de
la Ooleccidn etc.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


EQUIVAiNaOIA EN PESOS
NOMBRE DE LAS MONEDAS ARGENTINOS
ORO PAPEL

Escudo de oro..................... 2.13 4.84
Plata:
Peso real de a 8.................. 1.65 3.76
1'/ peso 6 real de a 4............. 0.82 1.88
Real de a 2 ...................... 0.41 0.94
Real........................... 0.20.7 0.47
Cobre:
Maravedi ......................... 0.00.609 0.0138

Los ducados del period anterior, por ser de oro, conserva-
ron el valor que antes les asign6 en pesos argentinos; pero
con respect al real y al maravedi de plata tuvieron el au-
mento correspondiente a la depreciaci6n de esta (en derre-
dor de trescientos noventa y tres maravedies y cuarto). Pare-
cido c6mputo hay que hacer con las otras monedas de oro
en este period y en los siguientes; sin perjuicio de que al
hablarse en 1540, p. ej., de un ducado, esto significara once
reales y 1 maravedi del tipo nuevo.
Recordard asimismo la disposici6n de 23 de mayo de 1552 (1):

Por que de se echar en cada marco de moneda de vell6n site
Sgranos de plata se tiene entendido que por la ganancia que en
" ello ai se saca fuera de estos Reinos i no ai abasto; i por reme-
Sdiar esto, mandamos que de aqui adelante en cada marco de mo-
neda de vell6n que se labrare en las casas de moneda de nuestros
SReinos no se eche sin6 cinco granos i medio de plata...

Con ello rebajAbase tambien la ley de los maravedies y blan-
cas (19.09 milesimos en lugar de 24.3), afn cuando se conserve
la relaci6n de treinta y cuatro maravedies por real; y si bien
por entonees no parece haber influido esto en los cambios, la
exageraci6n de tal practice produjo afios mis tarde un verda-
dero desorden en el sistema monetario hispano americano.


(1) Nueva Rec., lib. V, tit. 21, ley IX.










VALORES APROXIMADOS DE ALGUNAS MONEDAS


TERCER PERIOD: 1567 1608

SA partir del 1.0 de enero de 1567, entr6 en vigencia la prag.
mitica de 23 de noviembre de 1566, por la cual Felipe II
sin innovar en cuanto a la talla y ley de las monedas, alter6
de nuevo la proporci6n existente entire el oro y la plata, dejAn.
dola en 1: 12 .13 (1 gramo de plata = 0.05666 $ oro actuales):

SMandamos que en las nuestras Casas de la moneda destos Rei-
nos.... se labren escudos sencillos i doubles de oro, de ley de
< veinte i dos quilates i de sesenta i ocho piezas de escudos sen-
c cillos por marco.... i que asimesmo se labren reales sencillos,
a doubles i de a cuatro de lei de once dineros i cuatro granos i de
s sesenta i site reales sencillos por marco....; i queremos que los
i dichos escudos que hasta aqui por lei tenian de valor i estimaci6n
,trescientos i cinquenta maravedis, se suban y crezcan a cuatrocien.
Stops maravedis.... (1)

Con estos elements se obtiene:

EQUIVALENCIA EN PESOS
NOMBRE DE LAS MONEDAS ARGENTINos
S OR PAPEL

Oro:
Dobl6n de 2 escudos (y a proporci6n
los otros)............ ....... .. 4.26 9.68
Escudo........................... 2'13 4.84
Plata:
Peso o real de a 8............... 1.44 3.29
1', peso 6 real de a 4............. 0.72 1.64
Real de a 2........... .......... 0.36 0.82
Real............................. 0.18 0.41
Cobre:
Maravedi.......................... 0.00532 0.0121


(1) Nueva Recop. libro V, tit. 21, ley 18. Recu6rdese la observaci6n anterior
por lo que respect a las otras monedas de oro de los Reyes cat6licos y de Carlos V.
El real y su fracci6n el maravedi bajan de precio respect de los actuales pesos
argentinos: un ducado de oro de Fernando e Isabel, sigue valiendo invariable-
mente $ 2.89 oro, con arreglo al tipo de $ oro 0.6874 el gramo de oro puro.










REVISTA DE' LA UNIVERSIDLD


En algunas leyes de esta 6poca se calcula el peso oro de
22 1/2 quilates, como equivalent a 556 maravedies,-de don-
de resultaria que peso oro y castellano (1/50 de marco) usi-
banse como sin6nimos. (1) El peso de tal tipo saldria. enton-
ees-y con maravedies de $ 0.00532-a $ 2,96 oro actuales
(o sea diez y seis centavos menos que los castellanos y dobtas
de la banda acufiadas por los Reyes Cat~icos con ley de
23 3/4 quilates).
La pragmAtica de 14 de diciembre de 1566 introdujo cam-
bios en la moneda menor creando el cvell6n rico, o tde la
nueva estampas, (2) con liga de 215.2 mile.ii>:>o de plata fna
(2 dineros 14 granos), muy superior a la usada por Fernando
e Isabel; pero, en vez de sacarse 96 maravedies de cada mar-
co, sacaronse 680 (20 reales) en piezas de cuartillos de real
(8 1/2 maravedies), cuartos (4 maravedies) y medios cuartos
(2 marav).
La nueva moneda no alter los valores de la. plata, ni tam-
poco los anteriores del vell6n (8) corriente en plaza. Muy lue-
go fu6 retirada porque se la falsificaba fAcilmente.
Para las piezas menudas--blancas, de medio maravedi-la
misma pragmatica creaba otro tipo de vell6n con solo 13.8 de
fino, o sea grano y medio menos que el de Carlos V. Pero a
partir de 1599 los cuatro granos aludidos quedaron reducidos
a uno (3'4 mil6simos de plata fina), y la moneda de vell6n
vino a ser prActicamente de puro cobre: iinposible distinguir
en el comercio si tenia, o no, tan infima cantidad de liga.
Alarmadas las 'Cortes con esta novedad pidieron al Rey
dejase sin efecto la autorizaci6n dada a Juan Castell6n para
acufiar cien mil ducados por ano en piezas de cobre, en el
ingenio de Segovia, (4) representAndole los perjuicios que aca-


(1) Afios 1578 a 1580. Rec. de leyes de Indias, lib. VIII, tit. 8, eyes 11 y 22.
(2) Ley 14, tit. 21, libro V, Nueva Recopilacitn. Ordenibase, en efecto, una
nueva estampa: -las dichas piezas de cuartillos han de tener de la una part un
Castillo i de la otra un Leon, etc.* TPosteriormente conoci6se. con el nombre de tar-
ias otras monedas de vellon rico. Auto I, 59 (Los COdigos Espaltoles, T. 12, pag.
220, ed. Martin, aflo 1873).
(8) Respecto de la cual decia la Pragmatica, *valga y corra 1 se haya de res-
cebir i reciba segdn i como i en el precio que hasta aqul ha valido i se ha resce-
bido>.
(4) Actas de las Cortes. Memorial aprobado en la reunion de Mayo 4 de 1599,
(vol. 9781, Blblioteca Argentina. del Rosario).










VALORES APROXIMADOS DE ALGUNAS MONEDAS


rrearia el nuevo sistema, la injusticia de trocar a la par mo-
nedas de menor valor por las anteriores con liga de plata, y
la imposibilidad de evitar que se amonedara mayor cantidad
de cobre subrepticiamente, dada la ganancia del negocio. Mas
o menos cada real de cobre en bruto, tornibase en cuatro al
pasar por los curios.
Pocos meses despues 1) enero de 1600--insistieron:

a Labrdndose much moneda de vell6n, la que hay de oro y plata
se sacari fuera de estos Reinos, porque la de vell6n no se puede
llevar por ser infitil para los forasteros, y que no la admiten, por
la much costa que tendria para sacarse y todos procuran gastar-
< sino echarla de si de que resultard que todos los pagos que se
hicieren serdn en la dicha moneda, lo cual causard much daAo
< en la contratacidn >.

No tard6 en cumplirse el vaticinio. Pero entretanto el Rey
segula sellando y vans fueron los memoriales de las Cortes para
conseguir se suspendiera por various afios la acufiaci6n y volver
al cabo de ellos al tipo de vell6n de los Reyes Cat6licos. (2)
Para llenar las formas, S. M. asegur6 que mandaria mirar con
cuidado el asunto a fin de proveer lo convenient; (8) pero tan
lejos hallAbase de procurar renediarlo, que en 1602, apesar de
los nuevos reclamos del Reino, (4) duplic6 los valores asignados
antes a la moneda fraccionaria de vell6n: en lugar de cuatro,
sac6 ocho reales de cada marco de cobre que costaba uno. Y
asi, las piezas corrientes de cuatro maravedies comenzaron a
tener curso legal de ocho.



(1) Actas, loc. cit.
(2) Atin cuando no se relaciona directamente con el valor de la moneda, trans,
cribo una de las originales razones del memorial de Mayo 7 de 1600, tendiente a con-
seguir se impidiese en America el uso de un nuevo ingenio que habia de permitir
acuftar alli moneda con mas rapidez que en las casas de Espafta (Asiento hecho con
el Dr. Baltasar Vellerino de Villalobos). de la Moneda de las Indias con tanta brevedad la dicha moneda, parece que es yr
separando en alguna manera las dichas Indias destos Reinos,. i que vayan teniendo
poca necesidad de ellos ni de sus cosas, como se va viendo por expiriqncia en algunas
parties de ellas, i es notorio A Vuestra Magestad; y por.hauerse A los principios per-
mitido se va hazlendo yrremediable.... (vol. 9782, Bibl. Arg. Rosario).
(3) Actas, Julio 7 de,1600.
(4) Id Agosto 17 de 1602.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Durante el afio y medio subsiguiente, pueden contarse hasta
siete memoriales de las Cortes (1) para atajar el nial, inidtiles todos.
El soberano solo atendia a salvar momentaneamente los apu-
ros del erario. Y entretanto, revueltas y mezcladas las mone-
das de vell6n viejas y nuevas-de tal suerte que en una hora
no se contaban cincuenta reales-el cobre desaloj6 a la plata,
cumpli6ndose asi la conocida ley de Gresham. Quien quiso
cobrar en metales finos debi6 pagar premio (3 a 4 por ciento,
en los primeros tiempos): de aqui procede el que comenzara a
contarse por reales o maravedies de plata y reales o marave-
dies de velldn, expresiones que anteriormente habian sido sin6-
nimas. Bueno es dejar constancia, sin embargo, de que el
serenisimo senior don Felipe II tuvo que oir las altivas afir-
maciones con que el P. Mariana lo llamaba al orden, enunciando
hasta la duda de si seria caso de excomuni6n:

< Porque si el principle no es senior sin6 administrator de los bie-
< nes de particulares, ni por este camino ni por otro les podra tomar
" parte de sus haciendas, como se hace todas las veces que se baja
" la moneda, pues les dan por mas lo que vale menos; y si el prin-
Scipe no puede echar pechos contra la voluntad de sus vasallos, ni
Shacer estanques de las mercadurias, tampoco podrd hacerlo por
< este camino, porque todo es uno, y todo es quitar A los del pueblo
" sus bienes por mas que se le disfrace con dar mas valor legal al
< metal de lo que vale en si mismo, que son todas invenciones apa-
< rentes y doradas pero que van todas A un mismo paradero.... (2)

Felizmente los mismos apremios del tesoro real legaron a
producer por entonces un compAs de espera. Las Cortes, al
conceder el servicio de 17 1/2 millones, impusieron como con-
dici6n al soberano, que no se acufiase moneda de vell6n por
el termino de veinte afios. (8)





(1) Id Febrero 1, Agosto 14, Octubre 20 y Diciembre de 1603; Febrero 21, Mayo-
7 y 24 de 1604-(vols. 9784 y 9785, Bib. Arg.)
(2) Tratado y discurso sobre la moneda de vell6n. Colec. Rivadeneyra, XXXI, 577.
(8) El rey accedi6 por c6dula de marzo 81 de 1609, leida en la reuniOn de las
Cortes el 7 de mayo del mismo afRo. (Actas, vol. 14808, Bib. Arg.). LlamAbase
servicio de millones a un impuesto sobre los consumes votado por cierto ndmero
de afnos.










VALORES APROXIMADOS DE ALGUNAS MONEDAS


CUARTO PERiODO: 1609-1642

A partir de 1609 alt6rase de nuevo la proporci6n entire el
oro y la plata (1) rebajindola a 1:13.39, aun cuando se con-
servaran para ambos metales los titulos y tallas vigentes des-
de 1537. Cada escudo de oro debia valer ahora cuatrocientos
cuarenta maravedies de plata (1 gramo plata = 0.0513 $ oro
actuales).
Se ilega asi a estas equivalencias aproximadas, desprecian-
do fracciones:

EQUIVALENCIA EN PESOS
NOMBRE DE LAS MONEDAS ABMENTINOS
ORO PAPEL

Oro (2)
Onza o dobl6n de a 8............. 17.05 38.75
Dobl6n de a 4 escudos............ 8.52 19.37
Dobl6n de a 2 escudos ........... 4.26 9.68
Escudo.......................... 2.13 4.84
Plata:
Peso o real de a 8.............. 1.32 3.00
12 peso o real de a 4............ 0.66 1.50
Real de a 2....................... 0.32 0.75
Real............................. 0.16.4 0.37
Cobre:
Maravedi (de a 34 en real de plata). 0.00.484 0.01.1

Aun cuando propiamente ello no influyera en el valor del
metolico es oportuno recorder que en 10 de Octubre de 1618,
atenta la escasez de monedas, Felipe III declar6 que en el Para-
guay, TucumAn y Rio de la Plata debia suplirselas con species,
de tal forma que para pagar las tasas y tributes de indios, lo
que de dichos frutos se tasare en un peso, valiera a just y
comiin estimaci6n seis reales de plata y no los 8 habituales.


(1) Lib. V, tit. 21, ley 16. Nueva Recop.-Para la compraventa de oro en pasta,
se flj6 el 13 de Diciembre de 1612 una equivalencia de 576 maravedies por castella-
no de 22 quilates, o sea 2.79 oro (algo inferior a la corriente para monedas).
(2) En este period hubo tambi6n piezas enormes de cien escudos de oro.










REVISTA DE LA UNIVESIDAD


La moneda de vell6n fu6 objeto de diversas alteraciones,
atribuyendosele valores antojadizos. Desde luego, no se cum-
pli6 la prohibici6n de acufiarla en veinte afios impuesta por
las Cortes, dado que estas mismas autorizaron en 1612 la amo-
nedaci6n de ochenta mil marcos de cobre para tender ciertas
necesidades urgentes del monarca. Por cierto no pas6 el pro-
yecto sin que algunos Procuradores dejasen constancia de su
voto en contra, declarando a las piezas de vell6n < cuchillo de
todos los niervos de estos Reynos...> Corrian ya los tiempos
de G6ngora y Argote. (1)
Subsigui6 lotra emisi6n, y otras despuds, llegando a acufiarse
entire 1621 y 1626 por mAs de quince millones de ducados. (2)
El premio de la plata, limitado a un diez por ciento en 1625, (8)
dettvose al ordenar su Majestad el retiro paulatino de las
piezas de vell6n, las que una vez horadadas deberian circular
con solo un 25 O/o de los valores que antes les reconocia el
estado; (4) niedida que se ampli6 en 1628, dejando de nuevo
en cuatro maravedies las piezas que antes se habian elevado
artificialmente a ocho, y a proporci6n las restantes. Para con-
suelo de los que ahora sufrian el quebranto en sentido con-
trario, Felipe IV declare solemnemente: (5)

(<... asseguramos por nuestra fee y palabra Real, por nos y los
SReyes nuestros sucesores, que en ningin tiempo en la moneda de
< vell6n, que queda reducida, se bolverA a hacer mas baxa en nin-
< guna cantidad, ni tampoco se crecera del valor en que queda.....

No debia durar much a los fieles sdbditos de su majestad,
el consuelo de tan halagadora promesa. Los nuevos valores,
perpetuos e inmutables bajo la garantia de la real palabra, su-
frieron un brusco salto a raiz de la cddula del propio Felipe
IV fechada en 12 de Marzo de 1636. Sencillamente, se tripli-
c6 los valores rebajados er 1628, y quien tuvo cuatro marave-
dies que antes habian sido ocho hallose propietario de
doce con solo acudir a la casa de moneda donde a guisa de


(1) Actas, Abril 3 de 1612. (Vol. 14310, Bib. Arg.)
(2) Oanja Argitelles, Diccionario de Hacienda, Arbitrios.
(3) Marzo 8. Ley 19, tit. 21, lib. V, Nueva Recopilacidn.
(4). Marzo 27 de 1626. Citada en la ley 21, id.
(5) PragmAtica de Agosto 7 de 1628. Ley 28, id.









VALORES APROXIMADOS bE ALGUNAS MONEDAS


contramarca estampaban sobre el primer resello la corona, la
fecha y el valor caracteristicos del nuevo disfraz. Parece ser
que el negocio dej6 una ganancia de 4.700.000 ducados al te-
sor real.
Acrecida la desconfianza con estos equilibrios monetarios
subi6 el premio del oro y la plata, al extreme de que pocas
semanas despu6s de la c6dula referida el gobierno crey6 ne-
cesario limitarlo a un 25 0/o (y a un 20 O/o desde la llegada
de los pr6ximos galeones), bajo several penas. (1) A fines de
Enero de 1638 orden6se retirar de la circulaci6n, y vender co-
mo pasta las piezas de cobre no reselladas; pero el premio
sigui6 en aumento, y fu6 necesario tolerarlo hasta el 28 o/o en
ciertos casos, licencia que en 1640 se hizo extensive a todo el
comercio. (2) Seguia entrando cobre acufado del extranjero;
y vano fue recorder la vigencia de aquella pragmatica de 1628
que castigaba con muerte en la hoguera a quien tal hiciera o
intentase, amen de p6rdida de bienes e infamia para los des-
cendientes. De tal forma que en 1641, reconociose con carAc-
ter official un premio de 50 /lo y se mantuvo el resello al tipo
triplicado de 1626. (3)
Seguramente las pragmaticas y c6dulas referidas no reflejan
con exactitud las oscilaciones del cambio: se limitan a acep-
tar como inevitable algunas de las producidas. Sin embargo,
a falta de una tabla de cotizaciones comerciales del vell6n,
puede tomarse a los tipos oficiales como puntos de referencia
para corregir grosso modo las equivalencias que di al princi-
pio. Tendriamos asi, con bastante margen de error:











(1) Pragmatica de Abril 80 de 1636. Ley 20, id.
S(2) Leyes 22 y 25, id.
(3) Septiembre 7 y Octubre 22 de 1641. Autos III y IV, correspondientes al
tit, 21, lib. 5 de la Nueva Recopilaci6n.




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 Material Information
Title: Revista de la Universidad de Buenos Aires
Physical Description: v. :ill. ;27 cm.
Language: Spanish
Creator: Universidad de Buenos Aires
Publisher: La Universidad,
Place of Publication: Buenos Aires
 Subjects
Genre: serial   ( sobekcm )
 Notes
General Note: Description based on: t. 41, no. 142 (July/Sept. 1919) Series 1 in 2 parts: Artículos originales; Actos y documentos officiales Vols. for 1904-31 called also año 1-29 and no. 1-158; ser. 4, v. 3-13 (July 1948-53) called also ser. 4, no. 7-18, no. 337-52, and año 44-49.
General Note: 1924-25 in sections 1-8; 1926-31 in sections 3-8.
General Note: Publication suspended Nov. 1931-June 1943.
General Note: Text in Spanish with summaries in English and French. Vol. 1-51, 1904-23, in ser. 3, v. 1; ser. 4, v. 1-9, 1947-51, in ser. 4, v. 9 pt. 2. Section 1-2, 1924-25, superseded by the University's Archivos, v. 1, 1926. Universidad de Buenos Aires. Archivos de la Universidad de Buenos Aires (boletín informativo de la Revista de la universidad)
 Record Information
Source Institution: University of Florida
Holding Location: UF Latin American Collections
Rights Management: All rights reserved by the source institution.
Resource Identifier: aleph - 21176032
oclc - 01537609
System ID: AA00013094:00034

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    Indice del tomo XXXV
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Full Text












REVISTA


DE LA UNIVERSIDAD


DE BUENOS AIRES


-A^















REVISTA

DE LA



UNIVERSIDAD


DE BUENOS AIRES

PUBLICADA POR ORDEN DEL CONSEJO SUPERIOR DE LA UNIVERSIDAD




SECRETARIO DE LA DIRECCIUN
CORIOLANO ALBERINI









Aho XIV. Tomo XXXV. Articulos originales









BUENOS AIRES
DIRECCION Y ADMINISTRATION
444, VIAMONTE, 444


1917









37S, L




M)17

LAI IN
%MERICS











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

DE BUENOS AIRES









RIQLEZA DEL CASTELLANO


CARTA ABIERTA



Sehor Don Cesar Ruiz

Mi joven y curioso interpelante: me pregunt6 V., suponien-
do-;gratuita suposici6n!-que podia darle una contestaci6n
categ6orica, sobre cual idioma es mas rico en palabras, si el
ingles o el espafiol, y, al correr de la pluma, porque andaba
el tiempo escaso, contest, si no recuerdo mal, algo que pare-
cia un manot6n a la 16gica, un contrasentido, pues dije: < ingles es nmais rico, pero el espafiol es mis rico>.
Calculo su perplejidad ante dos afirmaciones que se destruyen
mutuamente. Vamos con algfin espacio a aclarar el enigma.
Desde luego me asusta la idea de averiguar por mi mismo,
si es cierto, como a V. le han asegurado, que el idioma ingles
consta de 250 mil palabras; pero ante riqueza tan fantistica,
que convertiria en heroe a quien comprobarla quisiera, ignoro
porque viene a mi memorial aquello de trellas...>>, y pienso que como no puedo ir ellas >, habre de aceptar la afirmaci6n, aun temeroso de que se
censure mi credulidad.
Comencemos por asentar una verdad de las llamadas de Pero
Grullo, y ella es que no hay que confundir la riqueza con el
amontonamiento. Probable es que en varias casas de compra-
venta, en las tiendas de no pocos chamarileros, haya numeri-
camente mas objetos que en algunos museos particulares y aun











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pdblicos; pero en 6stos admiraremos la belleza originaria de
cuanto se exhibe, paladearemos la patina que los cubre, goza-
remos, al estudiar cada objeto, porque cada uno evocard el ex-
ponente de un estado de cultural o civilizaci6n national. En el
incoherente amontonamiento, nos fatigaremos en vano, pues si
hay alli ejemplares de todas las procedencias y latitudes de la
tierra, y manifestaciones est6ticas y anti-est6ticas de todos los
pueblos, sera tiempo perdido el que se emplee en buscar, para
dar con ella, la revelaci6n de una unidad caracteristica, de esta
unidad que, a traves del tiempo, viene a ser la fisonomia mo-
ral e intellectual de un pueblo. Se ha asegurado que el studio
analitico y razonado de un idioma, nos lleva como de la mano
al conocimiento de las cualidades distintivas del pueblo que lo
maneja. Si ello es asi, quizds tenga raz6n Galindo y Vera,
cuando al pasar en revista los diversos idiomas de Europa,
describe:
<(El ingl6s, orgulloso y practice, para quien el tiempo es di-
nero, fisalo conciso, cortado, esdriijulo, monosilAbico. Un minute
que ahorre en hablar puede dedicarlo a ocupaciones que le
produzean un penique, o evitar que se retarde el cumplimiento
de una orden. IAdmirable idioma para calculos y cuentas, y
arrogantes preceptos! >
A esta peculiaridad del character ingles hay que agregar otro
factor de indole tambidn utilitaria. < Tanto menos vocablos tiene
una lengua de otra, cuanto menos comercio han tenido ellas
entire si>>, dijo ya el erudito Mayans y Siscar, y, claro esta,
vuelto el argument result que, cuanto es mas continuado el
intercambio mercantil con otro y otros pueblos, cuanto es mas
frecuente el roce, mayor caudal de vocablos, mejor o peor for-
mados-esto ya es harina de otro costal-se introduce en el
propio lenguaje. Nuestra prolongada dominaci6n en Italia, trajo
a Espaiia numerosas voices; nuestra continue comunicaci6n con
Francia, la desmedida admiraci6n que por ella sentimos desde
el advenimiento de los Borbones al Aureo trono del Cesar in-
mortal, si ha enriquecido el habla castellana con algunos vo-
cablos, tambien, y esto es lo digno de escarnio y vituperio, ha
volcado en el solar hispano, enorme mont6n de voces espdreas,
de las que, sin empacho, se apoderaron los traductores de < a
tanto la pAgina>>, los periodistas horros de studio, y no pocas
gentes para quienes sabe a gloria cuanto trasciende a civilizaci6n
ultrapirenaica. Sin embargo, para honra de nuestro sin rival











RIQUEZA DEL CASTELLANO


romance, debemos afirmar que si nosotros basamos nuestro or-
gullo en la pureza de nuestro lenguaje, el ingles lo funda en
el amontonamiento de palabras. Ya Walter Scott nos habla de
las primeras alteraciones que introdujo la conquista de los
normandos en el lenguaje saj6n de la poblaci6n inglesa, afir-
mando don Jose Joaquin de Mora, que representaban ideas de cortesania, de lujo y de civilizaci6n se
tomaron del frances; todas las que representaban objetos vul-
gares y groseros se quedaron en su forma primitive >.
Aun es mis esplicito este autor, cuando describe:
< La lengua inglesa no esquiva ningin neologismo, cualquiera
que sea su procedencia, con tal de que conserve toda su inte-
gridad y su terminacion native. Asi es que, a pesar de no tener
voces que acaben en i vocal, han tornado la voz banditti del
italiano, y careciendo del sonido gutural de la j y del que nos-
otros damos a la 11 han tornado del espafiol junta, guerrilla
y camarilla. Por este medio han conseguido poseer una lengua
riquisima, y que cada dia anmenta su vocabulario. Los ingleses,
tan amigos de la legalidad como independientes y libres en el
circulo que ella les traza, no reconocen autoridad en material
de idioma; cuando les acomoda trasladar un sentido de la cosa
a la accidn, convierten el substantive en verbo; cuando quieren
expresar en una sola palabra un sentido complicado, de dos o
tres voices simples forman un adjetivo compuesto, y si una voz
de cualquier otro idioma les parece mis oportuna, mais expre-
siva o mas sonora que la que poseen en el suyo, la adoptan
sin reparo, y le conceden sin formalidad alguna el derecho de
ciudadania.,
Para que se aprecien los alcances de esta fanitica hincha-
z6n palabrera, bastara recorder lo que asegura Lefevre en su
libro: Las lenguas y las razas. Dice:
<< Contando todas las palabras de los diccionarios de Webs-
ter y de Robertson, Mr. Thomnere ha fijado que de 43.566 pa-
labras, 29.853 provienen de las lenguas clasicas y 13.230 de
las lenguas teut6nicas. Luego, de estas 30.000 palabras fran-
cesas o latinas, cuya marca les quit6 en absolute la fonetica
inglesa, mais de una tercera parte, no hacen mais que duplicar
los 13.000 vocablos sajones. >
; E1 neologismo! He ahi la clave. En unos idiomas, el es-
paniol, el frances-recu6rdese lo dicho por Voltaire-hay cierta
repulsion en admitir vocablos que no traigan muy limpios sus











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papeles originarios, y su admisi6n es, no pocas veces, repug-
nada, no por la Academia, de la que los neoparlistas hicieron
un ogro, sino por los hablistas, y adn por el vulgo dotado de
buen sentido. En cambio en el ingl6s, hay una condescen-
cia rayana en anarquia; cualquier palabra extranjera, por mu-
cho que pugne con los fundamentos filol6gicos de su idioma,
se admite sin vacilaci6n, si, al parecer de unos cuantos, el vo-
cablo present un nuevo matiz de la idea; se la anglicaniza o
no-tampoco en esto hay norma-y sin que ninguna autori-
dad le ponga el marchamo, circula libremente por los dilata-
dos dominios del imperio. Esto pinta un character. Con la
misma facilidad con que la diplomacia defendida por sus bu-
ques-jabajo el militarismo y viva el navalismo!-se fue apo-
derando de islas y de tierras en todos los Ambitos del globo
sin respetar much la propiedad ajena, el idioma ingles fue
recogiendo de todos los idiomas hablados por el linaje human,
las palabras que, segtn 61 le hacian falta.
Alberto Dauzat ya afirma en su libro < language> que <(la proporci6n de los prdstamos en diversas
lenguas es en extremo variable. . En las modernas el in-
gles alcanza el mAximum de apropiaciones. >
Ahora bien; 4en qud se asienta la riqueza de un idioma?
4en el catAlogo de voces barbaras, de neologismos, recogidos
los mas sin escrdpulo de todas parties, o en la pureza, que en
inateria de lenguaje es una de las mas elementales leyes del
buen gusto? Si el mayor ndmero, n6; si la casi totalidad de
las voces que forman el idioma de Castilla, en uso estAn des-
de que qued6 definitivamente plasmado, tanto que como ina-
gotable mina cuanto en ella mas se ahonda mas tesoros se
van descubriendo, y si solo se fueron admitiendo en el los
neologismos indispensables porque designaban cosas o hechos
nuevos, y en el propio heredado caudal tenemos vocablos su-
ficientes para expresar no solo nuestras ideas sino sus mas
sdtiles matices ,cual idioma serd mas rico, el que va amonto-
nando palabras en abierta oposici6n, casi siempre con su an-
cestral historic, o aquel que con lo que posee, con su propio
pegujal, no necesita recurrir a depredaciones por ajenos cam-
pos, ni pedir prestamos a nadie porque para expresar su pen-
samiento le basta y sobra con lo que tiene?
Este es el caso.
;Ah! Y este respeto por el heredado lenguaje es el que












RIQUEZA DEL CASTELLANO


conviene avivar en las almas todas, porque en el idioma esta,
en latente potencia, la vitalidad de un pueblo. i,,No es el idio-
ma, pregunta el ya citado Jose Joaquin de Mora, el que tras-
mite de generation en generaci6n las hazailas de nuestros
abuelos, los elogios de nuestros grandes hombres, las inspira-
ciones del ingenio national, los nobles y magnificos cuadros
de nuestra historia? No es el idioma el 6rgano esencial de
nuestras leyes, el consolador de nuestros males en los labios
de la amistad, en los de la sabiduria? -.Pues como osamos
mancillar su pureza, afear su gallardia, viciar su elegancia y
disfrazar su gentileza primitive, con los adornos postizos im-
portados por la moda, aplaudidos por la ignorancia y propa-
gados por la vulgaridad y el mal gusto?>>
Estas frases que escritas fueron por aquel insigne literate
para avergonzar a distraidos peninsulares, bien puede aplicar-
se al idioma que en fuerza de acoger cuanto de fuera le lle-
ga va perdiendo su propia fisonomia para trocarse, al andar
del tiempo, en arlequinesca jerga sin vinculos que le unan
con el pasado que para hombres y naciones debe ser sagrado.
Enorgullzcase, pues, el ingles de la riqueza de su vocabu-
lario, formado con retales de todas las lenguas modernas, y
dejese que nosotros nos enorgullezcamos de poseer un idioma
no barbarizado, tan rico, tan infinitamente rico-isi ain no se
ha termninado el inventario!-que no ha menester pasar a saco
otras lenguas para expresar con toda precision, harmonia y
belleza, cuanto piensan, y sienten y quieren los que a fondo
lo dominant, ya que es tanta la riqueza de nuestro caudal na-
tivo que result la mas elocuente y la mas majestuosa de to-
das las lenguas en tanto que la inglesa es solo cun tesoro
adventicio y casual del cultivo de las artes y ciencias natu-
rales.>
En cuanto a esta sonoridad y majestuosa grandeza de la
lengua castellana, y su supremacia sobre las demas de Europa,
recordemos el siguiente juicio atribuido al Cesar inmortal lla-
mado Carlos V. Decia aquel emperador que lengua para hablar con los pdjaros, el aleman, con los caba-
ilos; el frances, con los hombres; el italiano, con las damas y
el espafiol con Dios, afirmaciones que nuestro Iriarte puso en
verso, escribiendo:










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Silbido es la lengua inglesa,
es suspiro la italiana,
canto harmonioso la hispana,
conversaci6n la francesa,
y relincho la alemana.

Y aqui termino, no por propia fatiga, sino porque temo abu-
sar de su paciencia: harta tendrd Vd. si lee de un tir6n cuanto
por acceder a su ruego, de escribir acaba su atento y S. S.



R. MONNER SANS.


Enero. de 1917.
















LA CODIFICACION PENAL ARGENTINA


EL PROYECTO DE 1906 ANTE LAS NUEVAS TENDENCIES
DEL DERECHO PENAL EN FORMATION



Seihor president de la comisid6 especial de lejislacido penal
y penitenciaria de la Cd maira de Diptdados,
DR. RODOLFO MORENO (ll.)


I

Respondiendo al pedido que me fue hecho por esa comisi6n,
tengo el agrado de comunicar a Vd. las consideraciones que
juizgo oportuno hacer respect a la sanci6n legislative del pro-
yecto de Cddigo penal del afio 1906, con las modificaciones
introducidas en el por el reciente Proyecto de Vd.
No voy a entrar a apreciar, desde ningfin punto de vista,
las deficiencies de nuestra actual legislaci6n penal. Ellas han
sido sefialadas a raiz inismo de la aplicaci6n de las leyes 1920
y 4189 en una forma que ahorra todo comentario. En obras
de character cientifico, doctrinario o especial, en fallos de nues-
tros tribunales, en tesis doctorales, en las enseflanzas diaries
de la catedra, todo el mundo ha juzgado y condenado a
nuestra legislaci6n penal vigente. Sefialar sus errors, sus gra-
visimos defects de doctrine y de tecnica, sus omisiones incon-
cebibles en material de instituciones que son ya viejas en otros
paises, etc., es tarea de todo punto indtil, dado que pueden
hacerla los profanos en la ciencia del derecho criminal. Des-
carto, pues, en este studio toda referencia a las leyes penales
que nos rigen actualmente.











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


II

Tres principios capitals pueden inspirar toda reform penal.
1.0 Introducir en la ley vigente las modificaciones que la
practice, la tecnica y la ciencia hayan aconsejado, dejando mas
o menos subsistente, el fondo y las modalidades de la legis-
laci6n.
2.0 Reformar en su totalidad la ley vigente adoptando un
nuevo c6digo que coordine mejor y mas cientificamente las
mismas instituciones penales que existian en el c6digo anterior
a la reform, con pocas nuevas agregaciones, supresiones o
modificaciones de caracter fundamental.
3.o Redactar un nuevo c6digo que resuma en su articulado
todas las verdaderas conquistas, de character positive, de la
ciencia criminal contemporanea y de las legislaciones de los
demins paises, prescindiendo por complete del molde creado
por la ley anterior; pero, sin descuidar el studio del medio
ambiente national en el sentido de adecuar a lo hacedero y
possible la implantacidn de todo aquello que signifique un nuevo
principio o una nueva instituci6n del derecho penal.
La comisi6n redactora del proyecto de 1906 se incline por
el segundo principio. Yo acepto en toda su extension el tercero.
De ahi derivan, pues, ab initio, mis divergencias fundamen-
tales con ese proyecto. Creo que el derecho civil esta mas de
acuerdo que el derecho penal con la manera de ser esencial
que tiene todo pueblo, siendo por eso mas raras las grandes
modificaciones que pueden introducir las leyes en la organiza-
ci6n de las instituciones civiles. Cualesquiera que sean los
principios religiosos, morales, filos6ficos que orienten la acti-
vidad social de una colectividad, solo diferencias de concept
juridico o de t6cnica legislative o doctrinaria, separan entire si
a legislaciones de pueblos enteramente desemejantes desde
otros puntos de vista:-el fondo de las instituciones, la tra-
baz6n orginica de la teoria de las obligaciones, el concept
inspirador del derecho a los bienes, de la forma de su trans-
misi6n, etc., que constituyen las principles diferencias entire
legislaci6n y legislaci6n permanece casi inalterable en el
tiempo, porque no responded a los principios, que cambian, sin6
a las modalidades esenciales de todo pueblo, que perduran.
i.Por qua? Porque el derecho civil rige relaciones humans











LA CODIFICACION PENAL ARGENTINA


que no necesitan de la ley para existir; porque el dereclio
civil solo aspira a hacer mas perfectas, por medio de la ley,
las formas que adopta la humanidad para poder desarrollar
todas las actividades inherentes a la idea de sociedad organi-
zada. De ahi, que legislar respect a la forma de los contratos,
por ejemplo, no ofrezca variaciones fundamentals de pais a
pais, desde el moment que los intereses que se protejen por
la ley son los mismos, casi, en todas las naciones civilizadas
del planet. Lo anico que varia, pues, es la tecnica, la forma
de concebir y de aplicar el conjunto de reglas que darn pro-
tecci6n legal a actividades humans que poco o nada tienen
que ver con grandes construcciones sistematicas de religion,
de moral o de filosofia.
No sucede lo mismo con el derecho penal. Asi como es pc-
sible seguir la larga y lenta evoluci6n de las instituciones ci-
viles desde las sistematizaciones de Justiniano hasta la sancion
del c6digo aleman de 1896-1900, no es dado hacer lo mismo
con el derecho penal. El Principe de Schwarzenberg, Beccaria,
Feuerbach, Carrara, Lombroso, Modermann, Ferri, Prins, Stooss,
legisladores civiles, no hubieran jamas podido revolucionar, con
sus c6digos, los principios fundamentals del derecho privado;
tratadistas de derecho criminal, en cambio, o legisladores pe-
nales, han dado a sus doctrinas, a sus c6digos y a sus proyectos
orientaciones tan fundamentalmente diversas que es impossible
concebir la verdad o ventaja de las unas sin negar al misnmo
tiempo las de las otras. Un mundo separa concepciones de
autores que coexisten, sin embargo, en el tiempo y en el es-
pacio. i.Por que? Porque en material penal un solo principio
es suficiente para transformar en absolute todo el vasto ar-
ticulado de un c6digo. Se puede ser determinista convencido
como Modermann y redactar un c6digo fundado sobre la base
del criterio de la voluntad en la responsabilidad, pero, ello
sucede porque la teoria filos6fica del autor no aparece para
nada en el c6digo holandes:-todo 61 responded al criterio de
la voluntad en la determinaci6n de la responsabilidad penal.
Pero, supongamos a Prins, despues de su iltimo y hermoso
libro La defense social et le Droit P6nal>>, redactando un
c6digo y tendremos necesariamente que reconocer que el no
podria ser semejante, por ejemplo, al proyecto argentino de
1906. !.Por qua? Porque se puede ser determinista y redactar
el c6digo de Holanda, pero, no se puede ser partidario de la











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individualizaci6n de la pena a base del ,estado peligroso> de
los delincuentes y contribuir a la sanci6n de un c6digo que
se apoye en criterios de la responsabilidad criminal completa-
mente diferentes.
El proyecto de 1906 esti muy lejos de constituir una obra
homogenea y arm6nica de derecho penal. Tiene el defecto
capital de haberse adaptado al molde inaceptable del c6digo
en vigencia, a pesar de las grandes diferencias mas aparen-
tes que reales que de l61 lo separan. Ese ajustamiento al
c6digo; esa tendencia a seguir viviendo con la vista vuelta
innecesariamente hacia la redacci6n primitive de 1887; ese
affin de pretender edificar el nuevo monument de la ciencia
penal argentina con los materials de la vieja construci6n que
el tiempo mismo-no los hombres-derrumb6; ese olvido
sistemitico de c6digos como el noruego de 1902 y de los pro-
yectos suizos de Stooss que ya eran conocidos en 1906; ese
prejuicio constant del eclecticismo que hace decir a la comi-
si6n que queria que el c6digo fuese <,una obra cominin que
resultara libre de todo espiritu sectario y constituyese una
zona franca, a cubierto de cualquier reproche de exclusivis-
mo,>> como si fuera possible, actualmente, hablar, todavia, de
clasicos y de positivistas en material de derecho penal actual
para emplear los t6rminos de Silvio Longhi en su erudito
libro Repressione e Prevenzione nel Diritto Penale attuale (1);
ese casuismo ininotivado de sus disposiciones, en la forma que
mas adelante indicard, y que demuestra que se ha preferido
el sistema de poner en la ley lo que no es de ninguna mane-
ra possible; todo eso y much mas, que omito, hacen de este
proyecto una obra que si bien, juridicamente, es muy supe-
rior a nuestras leyes penales en vigencia, no esta ilamada a
ser el c6digo que nuestro pais necesita en estos moments.
Y preferible es, en mi modest opinion, esperar un tiempo
mis, preparar un nuevo c6digo por medio de una nueva co-
misi6n, que sancionar a libro cerrado (la discusi6n parlamen-
taria seria adn peor que lo peor que puede contener el pro-
yecto) esta obra de legislaci6n penal. Conocida es la larga
elaboraci6n que ha tenido en Suiza pais ponderado y serio
- el proyecto originario de 1893 del eminente criminalista
Karl Stooss, estudiado, retocado, modificado, ampliado, restrin-


(1) Milan, Societa Editrice Libraria>, 1911.











LA CODIFICACION PENAL ARGENTINA


gido, etc., en las reforms de 1894, 1896, 1903, 1908, 1913 y
1915. Veintitres afios de profundos studios, realizados a base
de un proyecto notable desde various puntos de vista, no han
podido decidir a Suiza a darse un c6digo penal que reempla-
ce a la incoherente y contradictoria legislaci6n criminal de sus
cantones. Todos los profesores de sus universidades, los mas
eximios representantes del derecho penal en el extranjero,
han aportado su obra de colaboracio6n amplia y desinteresada
a la tentative suiza de darse un c6digo que fuera un verdade-
ro model. Desde las publicaciones de Stooss de 1890, 1893,
3 volumenes, referentes a los codigos suizos (1) y a los ras-
gos fundamentals de su derecho penal, (2) que sirvieron de
trabajos preparatorios para el proyecto de 1893-1894 (3) una
inmensa bibliografia que llenaria 15 nutridas paginas de texto
impreso, se ha ocupado con atencion de los sucesivos proyen-
tos de la Confederaci6n. La Revista Sniza de Derecho Penal,
Schiweizerische Zeitschrift fir Strafrecht, afio por aflo ha apor-
tado a la reform de la legislaci6n penal, la valiosa contribu-
cion de ciencia y de experiencia de sus colaboradores de Sui-
za y del extranjero. Lo miisino han hecho las principles
revistas penales de Europa. Comisi6n tras comisi6n han pu-
blicado en Suiza, en aleman y en frances, sus textos reforma-
dos sucesivamente, sus exposiciones de motivos, actas de sus
sesiones, etc., en una forma que es impossible reseiiar aqui
por su abundancia bibliogrifica. De los proyectos suizos ha
tenido tambien que ocuparse la ciencia penal en Alemania v
en Austria, con motivo de sus respectivos anteproyectos de
1909, inspirados en part, en la gran obra de Stooss. Sin em-
bargo, el c6digo adin no ha sido sancionado porque se ha
preferido esperar lo mejor antes de aprobar un texto que, a
pesar de sus incontestables excelencias, no responded del todo
a las exigencias de la hora present en mniateria de eiencia
criminal. No obstante haber dicho del proyecto de 1908 la
alta opinion de Silvio Longhi (4) que (
(1) Lind im Auftragoe des Bundesrates herausgegoben 1 vol., Ginebra 1890.
(2) -Die Grundzilge des schweizerischen Strafrechts im Auftrage des Bundes-
rates vergleichen dargestellt,> 2 vol. Ginebra, 1892-1893.
(3) -Expose des motifs de l'avant-projet de Code Penal Suisse par KARL
STOOSS, traduit por' A. Gautier, Ginebra, 1893.
(4) Op. cit., pag. 726, nota 1.












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darie, sara it codice tipo del nostro secolo, press tutte le na-
zioni civil che vorranno rinnovare la loro legislazione penale,s
siendo Longhi un representante de las teorias eclecticas en
derecho penal; no obstante elogios semejantes aparecidos en
innumerables trabajos de criminalistas de Europa, la pruden-
cia helv6tica se resisted a dar valor de ley a tan alta expre-
si6n del derecho penal contemporaneo y sigue estudiando el
proyeceto hasta rematar en el del ano 1915 (1) que nadie sabe
cuando serA aprobado por la Confederaci6n.
Las mismas consideraciones pueden aplicarse a los Proyec-
tos alemin y austriaco del afio 1909. La Uni6n international
de derecho penal fundada en 1889 por Prins, Von Liszt y
Van Hamel ha agitado en Europa el studio de las mas tras-
cedentales cuestiones del derecho criminal, por medio de su
revista publicada en aleman (Mitteilungen der Internationalen
Kriminalistichen Vereinigung) y en francs (Bulletin de l'Union
International de Droit Penal), por medio de las obras espe-
ciales de sus miembros, de sus Congresos internacionales y
nacionales, etc. Las tendencies que predominan en la parte
mas eminente de sus miembros, han suscitado, especialmente
en Alemania, con ocasi6n de los trabajos de preparaci6n de
su proyecto de c6digo de 1909 (2) y contraproyecto de 1911 (3),
una intensisima lucha de carActer cientifico que ha excedido
en cuanto se refiere a la bibliografia de la material, a todo
cuanto ha tenido lugar en los demAs paises europeos, sin ex-
ceptuar a Italia en la 6poca de la difusi6n de las doctrinas de
la escuela positive. En Alemania, clAsicos, positivistas, escuelas
intermedias, etc., se han trabado en lucha encarnizada por el
predominio de sus doctrinas respectivas (4). El resultado ha
sido una polemica enconada y ardiente alrededor del proyecto


(1) JIMENEZ DE AsUA. -El Derecho Penal del Porvenir.. La unificaci6n
del Derecho Penal en Suiza, atfo 1916, Madrid, Hijos de Reus.
(2) Vorentwurf zu einem deutschen Strafgesetzbuch., Berlin, J. GUTENTAG, 1909,
2 volimenes. Ver la traducci6n espanola de la parte general del COdigo en Cuello
Cal6n, *La reform de la legislation penal>.
(3) Gegenentwurf zum Vorentwurf eines deutschen Strafgesetzbuches-, Berlin,
J. GUTENTAG.
(4) Las obras mas accesibles al pfiblico, referentes a esta lucha, son, por el
idioma en que estan escritas, GRISPIGNI, La lotta delle scuole criminal in Germa-
nia (Scuola Positiva, Marzo de 1908), y RAPPAPORT, La lutte autour de la Reforme
du Droit P6nal en Allemagne et les transformations du Droit Penal moddrne, Paris,
L. LAROSE et L. TENIN (1910).











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official de 1909 y del contraproyecto de Kahl, Lilienthal, Liszt
y Goldschmiidt en 1911. Las bases tecnicas para ambos fue-
ron dadas, en gran parte, por la monumental obra de dere-
cho penal alemain y extranjero que publicara el editor Otto
Liebman de Berlin en 16 volfimenes (Vergleichende Darste-
lhmung des Deutschen und Auslindischen Strafrechts), la mas
grande y complete exposici6n de derecho penal comparado
(Parte general y parte especial) que se haya publicado hasta
la fecha en pais alguno. Sin embargo, los proyectos no han
sido sancionados afin, pues parecen destinados a tener una
discusi6n tan a fondo y revisiones tan importantes como las
que sufrieran los proyectos primitivos de c6digo civil que se
refundieron en el texto definitive de 1896.
Estos antecedentes, esbozados a grandes rasgos, demuestran
cuanta prudencia ponen hoy en dia naciones como Alemania,
Austria y Suiza, que cuentan, sin embargo, en material de de-
recho penal, con todos los medios necesarios de discusi6n
y de critical (Universidades, Revistas, Asociaciones interna-
cionales de criminalistas, etc.). Lo mismo, como es sabido,
sucedi6 en Italia, en ocasi6n de la elaboraci6n de sus proyec-
tos de c6digo que se resumieron en la sanci6on del de 1889.
6,Porque no hemos de hacer lo mismo nosotros con el pro-
vecto de 1906? Este ha tenido, hasta la fecha, muy poca
discusi6n critical. Con excepci6n de articulos sueltos de dia-
rios y revistas, la dinica obra seria que ha inspirado es la del
doctor Julio Herrera, (1) verdaderamente important, desde todo
punto de vista, que constitute la mejor sistematizaci6n de
los mas fundamentals problems de la ciencia criminal pu-
blicada en la Argentina y que fue escrita para oponerse, con
toda raz6n, a la sancio6n de este proyecto. (Es possible, en-
tonces, convertirlo en ley cuando le falta, por lo menos, la
discusi6n doctrinaria de los entendidos, de los especialistas en
esta material? Entiendo que no y por eso contest con toda
sinceridad al pedido de opinion que lie tenido el honor de
recibir. Creo que el c6digo penal que la Repdiblica Argentina
necesita no es el proyecto de 1906. Creo mias ain, que la
tarea de serialar sus defects para corregir sus deficiencies,
articulo por articulo, es de todo punto vana en material de


(1) -La Reforma Penal,, Buenos Airos, Libreria do Mayo 1911.


xxxv- 2


ART. ORIG.











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c6digos penales, aunque no lo sea en lo que se refiere a los
c6digos civiles, comerciales o de procedimientos. Si la tarea
que ha comenzado a realizar la comisi6n especial de legisla-
ci6n penal y penitenciaria de la Camara de diputados, presi-
dida por uno de los hombres mas preparados en ciencia cri-
minal que tiene nuestro pais, el doctor Rodolfo Moreno (h.) a
quien tengo el honor de reemplazar en mi citedra de la Fa-
cultad de derecho de Buenos Aires, hubiera sido emprendida
de ainos atras, hoy tendriamos, talvez, una bibliografia de este
proyecto que serviria para orientar la future sancion legisla-
tiva en el sentido de las tendencies mas cientificas que pre-
dominan entire los defensores e impugnadores del proyecto.
Por no haberlo hecho, hoy no tenemos como studio formal
de este, nada mAs que el libro del doctor Herrera, su mas ca-
racterizado impugnador en escritos que hayan visto la luz pi-
blica. Y con tan incompletos elements de juicio no es possible
sancionar un c6digo que necesitara ainos, muchos anos, quiza,
para poder ser nuevamente modificado. Tenemos, en este
sentido, la triste experiencia de la ley penal vigente. Desde
el dia que entr6 a regir le fu6 adversa la opinion coming,
evidenciada en la excelente obra que publicara en 1890 el
doctor Rodolfo Rivarola (1). Veintiseis ainos han transcurrido
desde la aparici6n de este libro y el c6digo ha quedado casi
intacto en su estructura general a pesar de la desgraciada re-
forma de1903, a pesar de los Proyectos de 1891 y 1906. ,Porque
no suponer que sucederia lo mismo en el future, si el ultimo
fuera sancionado en 1917? Teniendo el pals hombres muy
preparados en ciencia penal, carecemos de revistas especiales,
como las innumerables europeas, que sirvan de campo partial
o mental para la critical cientifica de las leyes y las doctrinas
penales. Y sin critical, sin discusi6n, por apasionadas o unila-
terales que sean, no hay progress eficaces en esta important
discipline juridica. Por eso, soy partidario de la no sanci6n
del proyecto de 1906; lo soy, en cambio, en la forma que mas
adelante expondr6, de la formaci6n de una nueva comisi6n,
legislative o mixta, que presidiria el doctor Rodolfo Moreno (h.),
como diputado y como especialista en ciencia criminal, cons-
tituida con el objeto de presentar un nuevo anteproyecto de

(1) *Exposicidn y Critica del C5digo Penal de la Repfiblica Argentina., FELIXI
LAJOUANE, 3 voluinenes.











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ley que se amoldara a las verdaderas necesidades del pais y
al nuevo derecho penal en formaci6n que ha producido ya,
como frutos magnificos, los proyectos suizo, alemAn y austriaco
que contienen los mas avanzados y positives principios de la
ciencia y de la tecnica contemporaneas.


III


Es possible decir, en terminos generals, que el punto capi-
tal en que difieren las teorias opuestas de derecho penal, es
el relative a la forma de apreciar la importancia del delito y
de relacionar, en consecuencia, a la importancia determinada
de un delito determinado, la gravedad y clase de la pena que
debe aplicarse al delincuente. Los factors delito, delincuente,
pena, son completamente diferentes segdn el punto de vista
en que nos coloquemos. En la situaci6n actual de la ciencia
no es possible pretender llegar a la matematica proporci6n
penal que sostuviera la escuela clasica y que llev6 a su mas
alto grado de desenvolvimiento el cerebro profundamente 16gi-
co de Francisco Carrara. Nuevos elements de juicio han mo-
dificado por complete esa antigua aspiraci6n. Hoy se persigue
un ideal mas human, mas cientifico, pero, tambi6n mas for-
midable e inextricablemente complejo: la defense social.
(,C6mo conseguirla? Todos los tratadistas, de Beccaria a la
fecha, han querido reprimir el delito para defender adecuada-
mente a la sociedad, con la excepci6n dnica de Emmanuel
Kant y su teoria de la expiaci6n, (1) pero, no todos han com-
prendido de la misma manera el concept de defense social.
Para los unos se la conseguia mediante la retribuci6n de la
pena: los clasicos; para los otros mediante el fin de la
pena: las tendencies modernas que estin representadas por
la Uni6n international de derecho penal, en Alemania por
von Liszt y en Italia por el ilamado (,positivismo juridico>.
El objetivo era mas o menos el mismo en unos y en otros;
sin embargo, los medios para llegar a 61 eran completamente
diferentes. ,C6mo coordinar factors tan heterog6neos como
delito, delincuente y pena? Los c6digos viejos encontraban


(1) < Metaphysische Anfangsgrfind der Rechtelehre paragrafo 42.











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facilmente el remedio: -a tal delito tal pena con una breve
o larga enumeraci6n de circunstancias eximentes, atenuantes y
agravantes, inicos resquicios por donde entraba a actuar en
el texto de la ley ese enorme enigma que es el hombre de-
lincuente. La ley era una balanza de mayor o menor preci-
si6n y el juez un solemne magistrado que regulaba los pesos
para que el fiel llegara siempre al termino exacto establecido
casi matemiticamente por la ley. Los c6digos nuevos, en cam-
bio, a partir del noruego de 1902, redactado por Getz, (1) in-
troducen en los proyectos suizo, aleman y austriaco, factors
que revolucionan a fondo la antigua tecnica de la legislaci6n
penal. Se crean, dentro del texto mismo de la ley, categories
o clasificaciones de delincuentes; la responsabilidad adquiere
caracteres mas biologicos que psicol6gicos; aparece la noci6n
del <, designaci6n mas precisa del concept
nada para ciertas classes de delincuentes, la liberaci6n condi-
cional amplia en casos especiales, una legislaci6n especial para
la infancia y la adolescencia, una equiparaci6n casi complete
entire pena con el fin de retribucin y medidas de seguri-
dad, despues del delito (y en ciertos casos antes) con el fin
de prevenci6n inmediata de la delincuencia; se crea, en una
palabra, un vasto sistema penal que hace caber dentro del
texto de la ley instituciones que tienen por objeto algo fun-
damentalmente distinto de la nocio6n antigua y clasica del
derecho criminal que rige adn en casi todos los pueblos de
la tierra. No son utopias de sabios de gabinete o de reforma-
dores de la sociedad a lo Rousseau, sino realidades humanas
que han nacido a la vida inspiradas por la necesidad. Existen,
difundidas por muchos paises, desde hace muchos ailos. No
las ha creado el pensamiento central, filos6fico, de una escuela
determinada de derecho, esto es, la teoria, sino la experiencia
madura de los hechos y de la vida. De ahi que, como dice
Longhi (3), nacen principalmente fuera de Alemania y de Ita-
lia, las dos naciones que han tratado de construir los grandes
sistemas penales. Se llaman, segun unos, <
(1) Edicidn francesa, Nouveau Code Puiial Norwegien-, traducido por M. du
Mouceau, Paris, ARTHUR ROUSSEAU, 1903; edicion alemana, Entwurf eine allge-
meinen strafgesetzbuches flr Norwegen>, Berlin, GUTTENTAG, 1907.
(2) Di un criteria positive della penalit:a-, Napolos, 1880.
(3) *Repreisione e prevenzione', pAg. 721.












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prevenci6n inmediata de la delincuencia>>, segfin otros medi-
das de seguridad>>, o <, conmo dicen
los alemanes. Y todo esto se relaciona, directamente, con los
puntos a que antes me he referido, clasificacion legal do los
delincuentes, criterio de la responsabilidad penal, del , peligroso >, del < El problema de la proporcion entire delito, delinciente y
pena, se complica, pues, se hace mas amplio e infinitamnente
mais complejo. A la antigua nocidn de pena retributoria, Ver-
geltingstrafe, sucede la pena tutelar, Schutzstrafe; a la fria
y esteril concepcion de la proporcion penal sucede el concep-
to evolucionado y netamente definido de defense social. i.C6mo
llegar a esta? H6 aqui el punto fundamental en que difieren
las escuelas modernas entire si. Hov existe un neo-clasicismo
penal representado por autores eininentes en Italia (1) y en
Alemania (2) que ha adoptado muchos puntos de vista que la
escuela chisica rechazaba antes y ain despu6s de la aparici6n
de la famosa obra de combat escrita por Lucchini, (3) uno de
los fundadores del neo-clasicismo o de la <,
en contra de la escuela positive naciente; existe, tambidn, un
nuevo positivismo, llamado <>, por unos, o < penal en formaci6nn por otros. Ambas tendencies modernisi-
mas aceptan el concept de <> como
uno de los medios de que puede valerse, administrative o ju-
risdiccionalmente, el estado, para combatir la delincuencia,
pero, difieren en todo cuanto se refiere a su inclusion dentro
del articulado de un codigo. Tal diferencia de criterio, de con-
cepto, de doctrine, de sistema, es perfectamente 16gica. En la
concepci6n neo-clisica del derecho penal no existe equipara-
cion possible entire pena y media de seguridad; en la concep-
cion del neo-positivismo, ambas se identifican por complete o
casi por complete, segln el punto de vista mais o menos radi-
cal de sus sostenedores. No es possible, pues, pretender refundir

(1) Tuozzr, *Cur-o di diritto penale'; IMPALLOMENI, especialmente en iu tiltiimo
libro pOstumo, ,Istituzioni di diritto penale,, reeditado por Lanza en 1916; LANZA,
*Diritto penale italianou; STOPPATO, ,La Scuola giuridica italiana e il progress
del diritto penalel; VINCEXNO MANZINI, el sabio y profundo author del *Trattato di
diritto penalo italiano atin en curseo de publicaci6n, G tomos aparecidos, de 1908 a
1915, etc., etc.
(2) Especialinento von Birkineyer, ul gran adversario de von Liszt.
(3) cY sompliciti' (antropologi, psicologi e sociologi) del diritto penale; 2.'
edicion; Le droit ponal et les nouvelles theories>.












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oposiciones de ideas tan formales y caracteristicas. Longhi
mismo, a pesar de su gran talent, no ha logrado que la teoria
eclkctica de su libro citado sea aceptada por los unos ni por los
otros. Mas l6gico consigo mismo y con los principios fundamen-
tales de su doctrine es Grispigni, el habil coordinator de las dis-
posiciones contenidas en los proyectos suizo, aleman, austriaco
de 1908-1909 (1). Esta ha sido, por lo tanto, una de las cuestiones
mas debatidas en la elaboraci6n de esos anteproyectos. La
identificaci6n de la pena con las medidas de seguridad, ha en-
contrado en Alemania, en la reciente e intense lucha a que
antes me he referido, esforzados sostenedores y convencidos
impugnadores. Para von Birkmeyer, representante y defensor
elocuente e incansable de las doctrinas clasicas referentes a la
pena, no es possible equiparar, bajo ningdn concept, ambas
classes de instituciones penales por haber entire ellas diferen-
cias esenciales (2). Para von Liszt, en cambio, el jefe del mo-
vimiento reformista, la mas caracterizada figure de la Uni6n
international de derecho penal, clas dos instituciones juridi-
cas son semejantes a dos circulos que se cortan entire si. La
pena que no es mas que retributiva (Vergeltungstrafe) y la
simple media de seguridad, se contraponen una a otra; sin
embargo, en el campo que les es com6n a ambas la media
de seguridad puede substituir a la pena y viceversa (3). La
oposici6n entire ambas tendencies no puede ser mins formal,
como se ve (4). C6mo, pues, llegar a realizar, como en el sis-
tema de la escuela clasica, un ajuste perfect entire factors
tan heterogeneos como delito, delincuente, pena y media de
seguridad?
Como dice Prins (5), tres orientaciones diferentes se ven hoy en
material de derecho penal: la tendencia anglosajona que se ha


(1) II nuovo diritto criminal negli avamprogetti della Svizzera, Germania ed
Austria.. *Tentativa di una interpretazione sitematica del diritto in formazione',
ano 1911.
(2) *Strafe und sichernde MaEsnahmen in Voreutwurf, Leipzig, 1910.
(3) *Lehrbuch des Deutschen Strafrecht., 20.' edicion. En la traduccion Iran-
cesa de Lobstein no esta esta frase por haber sido hecha sobre la 17.' edici6n ale-
mana, anterior al proyecto de 1909; tampoco esta en la tradueci6n espafola de
Saldana por no haberse publicado ann sino el ler. tomo.
(4) Puedo verse tambidn Ferri, -Giustizia penale e giustizia social en la Re-
vista de la Scuola Positiva, aino 1911, pag. 31 y siguientes.
(5) < L'esprit nouveau dans le droit criminal stranger >, en Revue de Droit FPnal
et de criminologie, afno 1912, pag. 133.











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desarrollado en los Estados Unidos, la clasica que predomina
en el continent y la tendencia social y psicol6gica inspirada
por la Uni6n international de derecho penal. Asi es, en efec-
to. De la primera han nacido instituciones de caracter funda-
mentalmente practice que han penetrado poco a poco en los
demas paises civilizados:-condena condicional, reformatorios,
tribunales para menores y derecho penal de la infancia, sen-
tencia indeterminada, etc. De la segunda, los c6digos actual-
mente en vigor en casi todas las naciones, sin excluir el po-
bre proyecto francs redactado en 1887. De la tercera, la mas
fecunda de todas en el concept cientifico y juridico, los tres
proyectos suizo, alenain y austriaco, que constituyen, como lo
afirma Prins con su alta autoridad en el articulo citado cun
bouleversement de toutes les traditions classiques>> a pesar de
lo cual, agrega, <> que
su aparici6n formal en el cuerpo del derecho que se pretend
codificar en esos tres paises. Esas diversas tendencies impli-
can divergencias fundamentals en todo cuanto se refiere a la
manera de concebir un c6digo penal. Ateniendonos a lo que
aparece en los proyectos citados, hemos visto ya que la fun-
ci6n de la ley penal, la defense de la sociedad, se ejercita no
aplicando solamente penas sino equiparando la pena en las
sichernde Massnahmen de los c6digos suizo y aleman v los
Sicherungsmittel del austriaco, medidas de seguridad. Para
realizarla, es menester dar al juez amplias, mas bien amplisi-
mas atribuciones. Con ellas, la funci6n judicial adquiere una
personalidad mas alta y se realize en forma el prop6sito de la
ley:-la defense social. En efecto, para determinados casos de
delincuentes, es menester considerar que la pena, como pena,
es completamente infitil. En unos casos por la edad del vio-
lador de la norma que da origen a la ley penal; en otros por
su habito inveterado del crime o por ser uno de esos dese-
chos humans que viven en la holganza, en la mendicidad, en
la vagancia o en el vicio de la bebida, una de esas personas
que, como dice la Prevention of crime act inglesa de 21 de
diciembre de 1908 (1), en su secci6n 2a, articulo 10, llevan
una vida en otros
casos mais, cuando se estA en presencia de series humans mani-


(1) Eyre and Spottiswood Limited, editore, Londre, 1908.











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fiestamente inferiores, esto, es, part de los irresponsables
psiquicos del derecho vigente, la ley se debe considerar a si
misma como impotente para desarrollar, por medio de la sola
pena, las exigencias mas premiosas y evidentes de la defense
social. No hay en esos casos ninguna posibilidad de que la
pena pueda obrar sobre naturalezas organicamente mal consti-
tuidas o profundamente pervertidas por la vida o por simples
taras individuals derivadas de la herencia o adquiridas en el
ambiente familiar o social. <;Qu6 hacer, entonces'? Para los
c6digos clasicos, el problema era sencillo: el delincuente era
responsible y sufria el mal de la pena (1) o era irresponsible
y quedaba exento de toda pena o sufria la pena en forma
temporaria o cualitativamente atenuada. El juez, por lo tan-
to, poco significaba en este sistema. La ley, de antemano, li-
nmitaba su acci6n a lo que era estrictamente necesario:-la
imputacion fisica, moral y legal que comprueba todas las mo-
dalidades juridicas contenidas en el hecho delictuoso (2). Pero,
poco a poco, comienza a levantarse en el mundo de la cien-
cia penal una nueva tendencia que pretend hacer del magis-
trado no un aplicador automatic de la ley sino una entidad
viviente, verdadero regulador de la sanci6n penal. Modermann
incluye en su c6digo de Holanda prescripciones que realzan
la accion del juez. Francia, tomando la idea de los primiti-
vos sistemas represivos ingleses, institute definitivamente la
ley de 27 de Mayo de 1885 que introduce en el sistema clasi-
co una gran transformaci6n:-el peligro de la reincidencia
combatido con una pena accesoria, que no se basa en el de-
lito, pues comienza a ejecutarse despu6s de extinguida la prin-
cipal, que es la Anica que tiene que ver directamente con el
delito; es el germen del que aparece en el
derecho continental, para aplicar el termino de la division de
Prins a que antes me he referido. Del juez depend o no la
relegaci6n del reincidente. Es una noci6n nueva que comien-
za a clarear en el horizonte del derecho penal, noci6n que
hoy realize su casi maximo desenvolvimiento en los codigos
proyectados de Suiza, Alemania, Austria y en el sancionado de


(1) Como decia Hugo Grotius:-Poena est malum passionis quod infligitur ob
malum actioni.
(2) CARRARA, Programma, paragrafo 8, que toma los concepts de CARMIGNA'NI,
Teoria delle leggi della sicurezza social, pagina 86.











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Noruega que rige desde 1904. Con razdn, puies, ha podido decir
Mr. Adrien Paulian < c'6tait pour 6viter 1'arbitraire que le legisla-
teur de la Revolution a voulu faire du juge un automate es-
clave d'un texte 6troit. C'est pour 6viter 1'arbitraire que le
legislateur d'aujourd'hui pursuit l'individualisation ideale des
pines >> (1). Tal es tambien la base del famoso libro de Salei-
lles (2). Tal es tambi6n la opinion categ6rica de Longhi, un
eclectico a base de neoclasicismo:-La storia modern del diritto
penale, che potrebbe avere un capitol intolato progressive del legislature nella mani del giudice ,> e oggi un fatto
cuasi compiuto>> (3) !.Para qu6 citar mas opinions en este es-
tudio de una question tan trascendental que estoy realizando a
grandes rasgos, urgido por el tiempo? El juez, sea tribunal
o un magistrado, tiene loy en sus manos la alta funci6n de
realizar, individualizaudo la pena, la defense social. Y esta es
la trascendental innovacion del derecho penal en formacion
de nuestros tiempos.
El c6digo penal noruego de Getz comenz6 a allanar el sen-
dero, introducieado la noci6n del e Dice su
articulo 65 (4), , menes o tentativas criminals, castigadas por los articulos ....
el tribunal puede plantear a los jurados la question de saber
si el autor de estos actos, en raz6n de la naturaleza de los crimenes,
de los m6viles que lo lan determinado en ellos, de los instintos
que revela, debe ser considerado como especialmente peligroso
para la sociedad o para la vida, salud y bienes de los parti-
culares. En el caso de una respuesta afirmativa, la sentencia
podra especificar que el acusado sera mantenido en estado de
arrest. Esta detenci6n suplementaria, que no comenzara a co-
rrer sino desde el dia en que la pena haya terminado, durara
tanto tiempo como sea necesario, pero, no podrd sobrepasar el
triple de la duracion de la pena principalal, ni el t6rmino de
15 afios.>> Como se ve, hay una gran latitude en la aprecia-
ci6n judicial que determine la existencia o la ausencia del es-
tado peligroso (, niri,'i4 fi'l'lil, como dicen los alemanes
con un termino mis expresivo.) El tribunal que dicta la me-

(1) aho 1913, pagina 53.
(2) L'individualisation do la Peine. PARis, ALCAN.
(3) Repres-ione e prevenzione, pigina 702.
(4) Traducci6n de de Mouceau, Paris, ARTHUR ROUSSEAU, pagina 34.











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dida represiva impone una pena suplementaria, indeterminada
dentro de un miximo fijado por la ley, que no es todavia, sin
embargo, la media de seguridad de los proyectos posteriores
inspirados en las tendencies de la Uni6n international de de-
recho penal, pero, que no es, tampoco, la relegaci6n de la ley
francesa de 1885 ni la deportaci6n del articulo 11 de la ley
argentina 4189, que se aplican automiticamente, no en virtud
de caracteristicas especiales del delincuente sino del niimero y
clase de las condenaciones sufridas. En la ley argentina cita-
da, conservada en forma casi igual por el titulo VIII, articulo
55 a 57 del proyecto de 1906, el juez no tiene mas function
que la de comprobar con el legajo personal del reincidente el
ndimero y clase de las condenaciones que ha tenido. El de-
lincuente desaparece como entidad especificamente peligrosa
para no ser otra cosa que una ficha en un legajo de antece-
dentes. Sean cuales fueren los delitos cometidos, la naturale-
za de 6stos, los m6viles que lo han determinado, los instintos
que revela, su c estado peligroso> en una palabra, el juez solo
debe ver en el al reincidente en condiciones especiales, no al
s6r manifiestamente antisocial. El juez es el aut6mata que
aplica mecanicamente la ley.
El 21 de julio de 1909 el Transvaal ha dictado la ley nd-
mero 38 que es el paso mas audaz que se haya dado hasta la
fecha, en cualquier pais de la tierra, en material de sentencias
de character indeterminado (1). Para el delincuente habitual que
compete cierta clase de delitos, violaci6n, salteamiento, agresio-
nes graves, incendio, fraude, robo, fabricaci6n de moneda fal-
sa, extorsi6n, rapto, inmoralidad, comercio illegal de oro en bru-
to, otros atentados contra las personas, etc., la ley no conci-
be penas de duraci6n determinada, ni .siquiera penas con un
maximum y un minimum. El t6rmino de su condena depend
en absolute de el y de lo que resuelva a su respect la co-
misi6n de personas que la ley establece. Es una innovaci6n
dificil de comprender dentro de los sistemas actuales de de-
recho penal que rigen en el mundo. Un. clasico-y aun mu-
chos positivistas-dirian que esa ley viola los principios fun-
damentales en que se asientan la libertad individual y la vida
de las sociedades contemporaneas. He aqui su texto:

(1) Informe presentado por J. V. Ross al Congreso Penitenciario de Washing-
ton de 1910, en -Bulletin de la Comission penitentiaire international, XI, pag. 2.











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(Cualquier individuo que haya sido condenado en la colo-
nia o fuera de ella en dos o mas ocasiones, sea antes o des-
pu6s que entire en vigencia la present ley, por alguno de
los delitos mencionados especialmente en el document anexo
a esta y que lo es nuevamente en la colonia por alguno de
aquellos delitos, sera declarado criminal habitual por el juez
president del tribunal supremo ante el cual comparezca el
culpable.
cumplira con trabajos forzados por el tiempo durante el cual
el gobernador lo consider y juzgue oportuno, no pudiendo
ser libertado hasta el moment que la comisi6n de vigilancia
(Board of visitors) present al gobernador un informed en el
que manifieste que se puede suponer razonablemente que el
delincuente habitual no cometera mis delito y que llevara una
existencia itil o laboriosa, o sino que no se encuentra en es-
tado de cometer mas crimenes o que es convenient que sea
puesto en libertad por una u otra raz6n.
< vigilancia, el gobernador podrd ordenar la liberacion del cri-
minal habitual durante cierto tiempo, colocandolo bajo un re-
gimen de prueba, bajo vigilancia o bajo otras condiciones que
esta autorizado para fijar, lo mismo que puede igualmente de-
cretar la liberacidn de aquel delincuente sin ninguna clase de
condiciones.
<,Todo individuo que despu6s de haber sido liberado y some-
tido a prueba no cumpla alguna de las condiciones a que su
liberaci6n estaba subordinada, podrd ser detenido y recluido
nuevamente por un mandato de detenci6n que emane del pro-
curador general, siendo mantenido en prisi6n como si jams
hubiera sido liberado.
< a prueba termine el period establecido sin que viole las con-
diciones impuestas, no serA mas considerado como delincuente
habitual.
< reclusi6n una comision de vigilancia a la cual el director del
establecimiento presentara una vez por anio, a lo menos, un
informed escrito y detallado respect a la biografia, conduct,
trabajo de cada uno de los delincuentes habituales detenidos
en el mismo. Para ello, el director es libre de hacer uso del











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sistema de anotaci6n o registro que le parezca mais convenient
para apreciar la conduct y el trabajo de los recluidos >.
La ley argentina actual, lo mismo que el proyecto de 1906
estan inmensamente lejos de este sistema audaz de la ley de
la colonia del Transvaal. Esta, como lo establece su texto,
adopta para los delincuentes habituales el principio de la sen-
tencia indeterminada en toda su integridad. El proyecto argen-
tino, en cambio, se aleja sustancialmente de este sistema, como
se aleja, tambien, de los demas textos a que voy a referirme
ahora y que sefialan el nuevo criterio con que se comienza a
encarar en Europa la cuesti6n de la reincidencia habitual.
Que enorme diferencia, en efecto, con el c6digo noruego y
especialmente con el proyecto suizo de 1908, que concordaba,
a su vez, con los anteriores proyectos de Stooss. El texto
reciente de 1915 ha introducido pocas modificaciones en el de
1908. Dice asi su articulo 42 (1).
< de los delincuentes habituales). Cuando un delincuente que
habia ya sufrido varias (2) penas privativas de la libertad,
incurre, por raz6n de un delito, en una nueva condena a una
pena de privaci6n de libertad y cuando manifiesta inclinaci6n
al delito, a la mala conduct o a la holganza, el juez, en lngar
de hacerle sufrir la pent impnesta, podrd decretar. que sea
enviado a una casa de internado exclusivamente destinada a
este fin.
< El internado sera constrefiido a trabajar en comfin. En tanto
que sea possible, el trabajo impuesto a cada internado debera
ser conforme a sus aptitudes y ponerle en condiciones de ganar
su vida despues de su liberaci6n. Los internados estaran aislados
durante la noche.
<<3. El internado permanecera en la casa durante toda la
duracion de la pena impuesta, y, en todo caso, durante cinco
arios por lo menos; permanecera diez afios como minimum, si
es internado por la segunda vez. Transcurrido este termino, la
autoridad competent, despu6s de haber requerido la opinion
de los funcionarios de la casa, podra libertarle condicionalmente
por tres arios, si puede reverse que no reincidird.

(1) JIMENEZ DE AsO~u, , pag. 290.
(2) El subrayado no esta en el texto que trae Jimenez de Asua. Lo he puesto
yo para senalar los rasgos mnas salientes de la resolution.











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-14. La autoridad competent podrd imponer al internado
liberado condicionalmente ciertas reglas de conduct (Art. 39,
N.0 2). Si reincide dentro de los tres arios siguientes a su
liberation condicional, si despreciando las advertencias formales
de la autoridad de patronato, persist en infringir las reglas de
conduct que le fueron impuestas, o si se substrae obstinada-
inente al patronato, el juez podra ordenar su reintegraci6n en
el establecimiento.
<.5. Si el liberado se conduce bien durante tres afios, su
liberaci6n se convertira en definitive >>.
He aqui un texto elaborado pacientemente durante veintid6s
aFios, 1893-1915, en el que aparecen nitidamente expuestas las
bases en que asienta sus defenses contra la delincuencia especial
el nuevo derecho penal en formacidn. No voy a examiner, por
falta de tiempo, la interosantisima question del estado peligroso
de los delincuentes primarios (1), ni la del estado peligroso
antes del crime (2), pues debo concretarme a la part perti-
nento de los principals textos del derecho penal, (proyectado)
contemporaneo. El texto suizo resuelve la question de una
manera talvoz definitive. Contiene todos los elements necesa-
rios para ello:
1." La ley no establece condenaciones anteriores sino penas
sufridas.
2.0 El nfinmero de dstas no esta determinado de antemano.
Varias, dice la ley, requiridedose, adeinas, una nueva condena
a una pena de privacion de libertad.
3.0 Varias penas no constituyen, solas, el estado peligroso;
se require que el peligro se manifieste por inclinaci6n al de-
lito, a la mala conduct o a la holganza.
4.0 El juez puede hacerle sufrir la tiltima condena o decretar
la aplicaci6n de la media de seguridad.
5.0 Esta reemplaza a la pena, pero, en caso de una condena
a pena de poca cuenta, tiene una duraci6n minima de 5 afios
o de 10 en caso de segunda internacion.
6.o La media de seguridad no tiene maximo.

(1) Ver a oste respect las opiniones, on contra, de la mayor part de los mienm-
bros del III Congres national do Droit Penal, organizado por el grupo francs de la
Uni6n Intornacional de Derecho Penal, on Revue Penitentiaire B, afto 1910, pAg. 969.
(2) Ver Paims, traduccion de Castej6n, pag. 189, que es el mejor y el mds complete y l1gico estu-
dio realizado hasta la fecha respecto al estado poligroso- del delincuente.











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7.o La liberaci6n conditional, en el caso de aplicaci6n de
la media de seguridad, se aplica oyendo la opinion de los
funcionarios de la casa en que se cumple, los finicos te6rica-
mente habilitados para darla.
8.0 No se concede como un derecho, como sucede en los
casos de pena determinada, por ejemplo, sino cuando puede
reverse que no reincidira.
9.0 La liberaci6n conditional, en este caso, tiene un period
de prueba que dura tres afios.
10. El reincidente liberado provisionalmente viola la regla de
la prueba cuando en el transcurso de esos tres afios reincide
nuevamente, cuando persiste en infringir reglas de conduct
que se le imponen o cuando se sustrae obstinadamente al pa-
tronato.
11. Si incurre en estos actos puede ser reintegrado al esta-
blecimiento.
12. Si no los compete, su liberaci6n se convierte en definitive.
Todas las bases del nuevo derecho penal en formaci6n estan
admirablemente sintetizadas en este articulo. Contiene, en mi
entender, la mas alta y perfect concreci6n possible de la
experiencia humana en la vasta material de la political criminal,
para emplear la exacta expresi6n que ha hecho corriente von
Liszt (1). No es la regla automatica que aplica un juez, esclavo
de la ley, sino el arma fecunda contra el crime, que, como
la reja del arado, hiere y remueve la tierra para que de ella
salga convertida en vida la semilla que arrojara la mano del
sembrador. Es un tratado entero de derecho penal resumido
en pocas lines de texto claro y definido. Supone todos los
casos que puede presentar, en la teoria y en la practice, la
complejisima cuesti6n de la delincuencia habitual. En efecto,
sea cual fuere el criterio con que se aprecie la responsabilidad
penal, es indudable que despu&s de la ley francesa de mayo
27 de 1885, relative a la relegaci6n e inspirada en sistemas
ingleses anteriores, un nuevo principio penal, el de la elimi-
naci6n de los delincuentes reincidentes, se introduce como una

(1) Respecto a la political criminal ver voN LISZT, -Droit Penal traducci6n
francesa, tomo I, pag. 91; traducci6n espahola de Q. SALDARA, importantisima por
sus notas y por su historic del derecho penal espanol, tomo I, pag. 9 y 10; QUIN-
TILIANO SALDASA, -Traitb thlorique et pratique du Droit Pnaal franqais edici6n de 1913, tomo I,
pag. 34; LONGHI, Repressione e prevenzione nel diritto penale attuale pag. 689, etc.











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cufra en la armaz6n de los viejos c6digos clasicos de Europa
y del argentino; esto es, la sociedad aparta de su seno al cri-
minal habitual, por el solo hecho de ser habitual. Hay, pues,
en material de reincidentes, un nuevo criterio. No es ya el de
proporcionar la pena al delito cometido sino a los antecedentes
penales del hombre nuevamente condenado. Se transform asi
la base fundamental del antiguo derecho clasico. El primer
paso estaba dado por el sendero de las nuevas teorias de la
ciencia criminal. El proyecto suizo de 1908, modificado en
mejor, en esta parte, por el de 1915, complete la evoluci6n.
Pero introduce modificaciones trascendentales. MAs que el nd-
mero de condenas o de penas sufridas anteriormente, le inte-
resa el delincuente mismo como hombre y, sobre todo, como
delincuente. Da al juez amplias atribuciones en cuanto a la
aplicaci6n de la ley penal en su faz represiva, intimidatoria, o
en su faz preventive, de correcci6n, de mejora. Si el delincuente
es intimidable en el sentido que supone ser la base de la
responsabilidad penal la terza scuola italiana representada
brillantemente por el ecldctico Bernardino Alimena (1), el juez
puede ordenar la aplicaci6n de la pena; si no lo es o se su-
pone que puede ser corregido por la acci6n moralizadora de
un establecimiento especial, se manda aplicar, en lugar de la
pena impuesta por el filtimo delito cometido, la medida de
seguridad. Para este caso especial del delincuente por hAbito,
y para otros que indicar6 despues, la sociedad no emplea
el principio de la retribucion sino pura y simplemente el de
la prevenci6n. El nuevo derecho penal en formaci6n es esen-
cialmente preventive. Por eso, la media de seguridad no tiene
mAximo; es indeterminada, menos en su minimo de aplicaci6n
fijado por la ley. Pretende obrar direct y eficazmente sobre
un delincuente individualizado, no sobre toda la clase de los
delincuentes habituales, como legislaron la ley francesa de 1885,
la ley argentina 4189 de 1903 y el proyecto de 1906 que estoy
analizando. 4Y no es esta la mas alta funci6n de la ley penal?.
Si, lo es, en el mas amplio sentido de la palabra. La socie-
dad tiene hoy la evidencia de que hay un gran ndmero de
delincuentes sobre los cuales no obra la pena como coacci6n

(1) mente su ultima obra constructive , Napoles, Pierro,
1910-1912, cuyo tomo primero ha sido traducido al espahol por Eugenio Cuello Cal6n,
una gran promesa de la ciencia criminal en Espana, Madrid, Victoriano Suarez, 1915.











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intimidatoria. Llevados al delito por causes diversas que afectan
a su organismo psico-fisico, desarrollados en un ambiente fa-
miliar o social que imprime en ellos el sello premature de la
delincuencia, etc., aparecen ante la ciencia criminal como ininti-
midables e incorregibles. (Lo son del todo, sin embargo? Tal-
vez si, talvez no. Los viejos metodos penales y penitenciarios han
fracasado por complete en su lucha contra el delito. Las cifras
de las reincidencias, a media que se perfeccionan las estadis-
ticas, van creciendo afio por aiio en todos los paises. En la
prensa, en los parlamentos, en los congress de penalistas, en
las obras especiales de ciencia criminal, etc., se levantan a cada
moment voices autorizadas que, como la de Mr. Loubat en
Francia, proclaman la crisis de la represidn (1). Es que hay,
en verdad, una crisis de todos los sistemas represivos usados
hasta el present. Afio por aflo sube en las estadisticas la marea
roja de la criminalidad habitual y, lo que es mis terrible e inquie-
tante ain, tambien la delincuencia de los menores. Dice La-
cassagne (2) que segni la estadistica francesa de 1826 a 1905,
los acusados reincidentes juzgados por las Cortes de Asisses
eran un 20 % en 1826, un 36 % en 1850, un 48 % en 1880 y
un 63 % en 1905. Garraud afirma tambien lo mismo con su inne-
gable autoridad (3):- < Or, il est deux faits generaux, qui se
degagent de la statistique criminelle franchise, et qui eclairent,
avec une lumineuse intensity, le probl6me moderne de la re-
pression. D'un cote, c'est la march progressive et parall41e de
la criminality et de la recidive. De l'autre, c'est le manque de
proportion entire 1'accroissement de la recidive et celui de la cri-
minalite >>. Todos los penalistas contemporaneos estin convencidos
de la existencia, hasta hoy invencible, de una tendencia de la crimi-
nalidad hacia el profesionalismo del delito (4). ~ Como defenders
contra ella? Que la pena es iniltil lo denmuestra el advance del mal;
que la relegaci6n adoptada por la ley francesa del afio 1885 tam-
bien lo es, lo comprueban no solamente ese advance sin6 tambien
las opinions de los mas famosos crimin6logos de Francia. No
quedan por aplicar sin6 los sistemas de las medidas de segu-


(1) Ver , alo 1912 pags. 656 y 800, La rise de la Rlpressibn.
(2) (3) -Trait6-, tomo 1.%, pag. 26.
(4) Ver FRANCESCO GIORDANO, Roecidiva-, en Digesto Italiano, tomo XX, pags.
G62 a 440; Matteoti, La Recidiva, Fratelli Bocca, 1910.











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ridad creadas por el proyecto suizo. Sin embargo, no todos lo
entienden asi. El proyecto aleman de 1909 dispone en su ar-
ticulo 89 un medio que es inferior al creado en Suiza. Dice lo
siguiente: pero por lo menos cinco veces por crime o por delito volun-
tario (1) y una vez, por lo menos, a reclusi6n, habiendo sufrido
la filtima pena no antes de los tres filtimos afilos, compete un
nuevo crime o delito voluntario que en combinaci6n con sus
penas anteriores le hace aparecer como un delincuente profe-
sional y habitual, si la nueva infracci6n constitute un crime,
se le impondra la pena de reclusi6n por un tiempo no inferior
a cinco ainos, y si es un delito, la reclusion por un espacio de
tiempo de dos a diez afios.> El proyecto austriaco de 1909
dispone en su articulo 38, que < de la nueva condena, a una relegaci6n suplementaria de tres
a diez alios, el que ha sufrido a lo menos dos penas criminals
y cometa otro crime en el termino de cinco arios desde el
ultimo, si el nuevo hecho delictuoso da a entender que el rein-
cidente sea peligroso y que no se abstendra de cometer en el
future nuevas acciones delictuosas.> (2) Como vemos, los pro-
yectos aleman y austriaco no son tan amplios como el suizo
de 1908 corregido por el de 1915. Especialmente el proyecto
aleman contiene disposiciones que aparecen en contradicci6on
con el espiritu general que lo inspira en otros casos. Crea para
los delincuentes habituales un sistema que destraye su principio
modernisimo de las medidas de seguridad como preventivos
inmediatos contra la delincuencia. !.Porqu6 se ha de cumplir,
en este caso, la media de seguridad despues de la pena?
Concebida en esta forma es un verdadero anacronismo en el
sistema del ante-proyecto alemin.
El proyecto suizo de 1915 plantea la cuesti6n de la delin-
cuencia habitual en sus verdaderos terminos, a mi juicio. Re-
solverla de otra manera, no querer llegar a las fultimas conse-
cuencias de este grave problema social, es quedarse, innecesa-
riamente, en la mitad del camino. No es possible suponer un
criterio eclectico en material de tan enorme trascendencia. Cuando

(1) El proyecto divide las infracciones en crimene-i, delitos y contravenciones,
division tripartita inadecuada.
(2) Sobre el proyecto austriaco, en general, ver ademas de las obras citadas de
(GRIsrIoNr y PRINS, el articulo de Mr. J. A. Roux en Revue Prnitentiarie -, alo 1910,
pag. 615.


ART. ORInB.


xxx 3











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se esta en presencia de un delincuente peligroso, no por el
ndmero de sus condenas anteriores, sin6 por los instintos que
revela con su vida manifiestamente inmoral y antisocial, el cri-
terio de su eliminaci6n no puede ser mixto desde ningfn punto
de vista. Con esta clase de delincuentes, o se acepta el principio
de adaptar, proporcionar la pena al dltimo delito cometido, o
se acepta el principio modern de medir la acci6n de la ley
penal teniendo en cuenta principalmente al delincuente. Si es
lo primero, la circunstancia de ser reincidente solo constituira
una agravante, como establecia nuestro c6digo antes de la re-
forma de 1903; si es lo segundo, no es la circunstancia de ser
reincidente la que debe primary sin6 la del estado peligroso del
delincuente. La circunstancia de ser reincidente sigue contem-
plando el hecho delictuoso; la del estado peligroso contempla
al hombre en toda su enorme complejidad de potencia y de
acci6n. Cuesti6n de palabras, se dira; sin embargo, no es cues-
ti6n de palabras. Se puede ser criminal sin cometer un delito; se
puede cometer un delito sin ser criminal (1). !Hay aqui tambien
cuesti6n de palabras? No la hay, como no la hay, en mi en-
tender, cuando se establecen diferencias entire los concepts
renmcidencia y estado peligroso. De ahi result que, dado que
en ambos casos los c6digos modernos, partiendo del principio
de una represi6n de eliminaci6n para el delineuente habitual,
consideran a 6ste como pasible de una media de prevenci6n,
debamos necesariamente aceptar aquella que reune los caracteres
que condicen mas con el fin actual del derecho penal; y ella
no puede ser otra que la del proyecto suizo de 1915. No es
una cuestion de simple preferencia sind uno de los mas fun-
damentales y 16gicos postulados de la raz6n y la experiencia
humans en material de political criminal. Dejarla de lado, que-
rer seguir viviendo aherrojados por las reglas solamente l6gicas
de los sistemas antiguos, es dar por sentada la inutilidad com-
pleta de la experiencia cientifica contemporanea. El viejo de-
recho penal clasico ha fracasado, como ciencia y como pracetica,
en su lucha contra el crime. La primitive escuela antropold-
gica italiana fracas tambi6n a causa de la unilateridad de sus
concepciones y de no haber sabido construir los fundamentos
juridicos de su sistema. Las escuelas modernas que se ilaman

(1) Recuordese el analysis que hace SALEILLEs de esta question, en Individuali-
sation do la peine, Felix Alcau, Parir, 1909, pag. 113.











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a si mismas eclecticas o intermedias, han hecho much por el
desarrollo y progress de la ciencia criminal, pero, no han po-
dido -evitar el escollo de su excesivo apegamiento a las caducas
concepciones tradicionales respect a la pena y a la prevencion
inmediata de la delincuencia. 4Qu6 es, entonces, lo que queda
triunfante en esta apasionada contienda de doctrinas? El nuevo
derecho penal en formacidn, que se inicia admirablemente, en
el campo positive de la legislacion con la redacci6n de los pro-
yectos de c6digos nacidos de los ideales sustentados por el gran
penalista suizo Karl Stooss; el nuevo derecho penal que rompe
los antiguos moldes consagrados de la represi6n y de la pre-
venci6n, independientes entire si, para construir con sus restos,
o con una parte de sus restos, mejor dicho, un molde nuevo
destinado a un fin mins cientifico, mais fundamentalmente posi-
tivo; el nuevo derecho penal que contemnpla al hoinbre y no
al delito, al delincuente y no a la pena, a la defense social y
no a concepts abstractos e ilusorios de proporcionalidad y
retribuci6n.
Hay, indudablemente, un nuevo derecho penal en formacion.
Sus germenes se encuentran, aunque en una forma desorde-
nada y ca6tica, apenas aclarada en algunos puntos por el lier-
moso talent de Enrique Ferri, en la vasta obra de destruccion
y de construcciin realizada por la escuela antropol6gica italiana
entire los aflos 1876 y 1890. Con la exageraci6n propia a toda
tendencia nueva, esos gdrmenes se propagan inmediatamente
por el mundo entero. En Francia se ven sometidos a un analisis
que, por mas que sea mas de character dialectico que verdade-
ramente cientifico, sirve eficazmente para desbrozar la tupida
maleza de la incoherente selva lombrosiana. En Alemania se
trasmutan sustancialmente por el influjo de los severos metodos
de investigaci6n y se robustecen al contact del vasto pensa-
miento filos6fico nativo. En Italia sufren la acci6n de escuelas
que nacen con caracteristicas tendencies critics, de oposici6n
al desmedido afain de seguir por la falsa via impuesta a su
escuela por el author del Uomo delinquente. En ciertos circulos
cientificos, finalmente, dan origen a la formaci6on de la Union
international de derecho penal, que se apodera de los prin-
cipios esenciales contenidos en esos g6rmenes, los somete a
un anailisis incesante y profundo, los depura de toda escoria
inicial, los reform, los amplia, etc., construyendo con ellos un
vasto sistema de ciencia criminal, que no pertenece a este ni











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a aquel autor, al pais tal o cual, sin6 que es una inmensa
construcci6n conjunta en la que toda Europa ha colaborado de
una manera ordenada y progresiva. De esa vasta obra de con-
junto esta naciendo el nuevo derecho penal en formaci6n. No
se cristaliza en formulas ni se cierra a si mismo los horizontes
construyendo vastos sistemas, sin6 que se adapta admirable-
mente o pretend adaptarse, al menos a todas las mas
opuestas modalidades de la sociedad en su lucha contra el
individuo y del individuo -en sus defenses legales contra lo
arbitrario de la sociedad. Es human, es juridico, y es, sobre
todo, esencialmente cientifico en la mas amplia y exacta acep-
ci6n de la palabra. Individualiza, hasta donde es possible hacerlo,
la media de la represi6n, entendiendo por tal no tan solo a
las penas, sin6 tambien a las medidas de seguridad. Aplica
el resort de la pena nada mAs que cuando cree innecesaria
o ineficaz la medida de seguridad. Para los normales, pues, es
tan solo represivo tendiendo al fin de la
de los autores alemanes (1); para la hueste grande de anor-
males, degenerados, menores incorregibles, delincuentes de res-
ponsabilidad limitada o atenuada (2), etc., es arm6nicamente
represivo-preventivo. Ha prescindido casi por complete de las
lines de demarcaci6n juridica sobre las que tanto han com-
batido las escuelas clAsica y positive en los comienzos de 6sta.
De ahi que contenga instituciones que contradicen abiertamente
los principios de una y otra escuela. Su desiderdtum no ha
sido el c6digo del delito natural, tal como lo imaginara Gar6-
falo en su Criminologia (3), sin6 un hombre delincuente que
no es, tampoco, el de Lombroso, lo mismo que sus remedies
contra el crime no son los que preconizara Ferri en sus Nuovi
.orizonti, primero, y en su Sociologia criminal, despues. Ha
,construido en silencio, sin el escandalo desmedido y exagerado
a primera vista toda clase de materials ajenos. No es la
creaci6n de un hombre, de una escuela, sin6 la lenta elabora-

(1) Ver sobre prevenci6n general. y prevencidn especial von LISZT, Traitd
,de Droit P6nal allemand., tomo 1, pag. 121; GARRAUD, -Trait6 theorique et pra-
tique de Droit Penal frangais-, edicion de 1913, tomo 1, pag. 93.
(2) Sobre esta responsabilidad tan discutida en el campo de las doctrinas pe-
nales actuales, ver MATH1, -La responsabilite attenuee., Paris, Vigot freres, 1911;
MAXWELL, Le crime et la societe, Paris, Flammarion, 1909, pag. 131.
(3) Pag. 50.











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ci6n cientifica y juridica de toda una 6poca. No individualiza
las penas en la forma incipiente y casi intitil que establecen
los articulos 42 y 43 del proyecto de 1906, que parecen ser
el desiderdtum de la comision redactora al decir del texto de
su exposici6n de motivos (1); hace algo mas fundamental, algo
que individualiza en realidad la funci6n represiva del Estado:
- adaptaci6n complete, casi, de la pena y de la media de
seguridad a la indole, tendencia, modalidades, anormalidades,
etc., del delincuente singularizado hasta el extremo de lo possible
y hacedero. i Qu6 es todo esto sin6 una nueva y grande cons-
trucci6n de ciencia criminal? ;iC6mo es dado prescindir de ella
en la consideracio6n legislativea de un proyecto de c6digo penal
que aspira a dictar una nacion civilizada como la Repiblica
Argentina? Yo, al menos, no lo concibo. No guian mi criteria
preferencias de escuela, y deseo, tambi6n yo, que el c6digo
penal que sancione el Congreso argentino resulte libre de
todo espiritu sectario >, como lo quiere la comisi6n redactora
en los parrafos iniciales de su exposici6on de motivos; pero,
no puedo olvidar que desde el proyecto originario de Stooss
de 1893, despues de toda la larga y cientifica discusi6n que
ha tenido en las catedras universitarias, en los libros, en las
revistas penales de Europa, despu6s de la instituci6n de los
manicomios criminals, los asilos para bebedores, las casas de
trabajo para reincidentes o vagos o anormales, los reformato-
rios, etc., despu6s del c6digo de Noruega, de Getz, de los pro-
yectos aleman y austriaco, un nuevo derecho penal se levanta,
casi formado, en el horizonte de la ciencia. Es por esto que
pido que nuestro codigo penal future deje de contemplar, ex-
clusivamente, al viejo c6digo argentino de 1887, para mejorarlo,
y a los c6digos holandes e italiano para seguirlos, deseando,
en cambio, no que adopted en su conjunto todas las instituciones
de los proyectos europeos a que me estoy refiriendo, sin6 que
se inspire en ellos, en sus nuevas y fecundas orientaciones,
en la vasta y magnifica polemica que han suscitado, para tomnar
de esa admirable construcci6n cientifica y juridica todo lo mas
que pueda ser inmediatamente aprovechable en nuestro medio
ambiente national.
Hemos visto ya cuan superior en material de medios contra la

(1) Pagina xviii do la edicion de 1906 y pag. 38 de la reciente publicada por la
Camara de Diputados con el proyecto del Dr. Rodolfo Moreno (h.).











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reincidencia es el proyecto suizo de 1915, en relaci6n con el
argentino de 1906. Veamos ahora las disposiciones de uno y
otro, en lo referente a los delitos cometidos por influencia de
la embriaguez y del alcoholism habitual o cr6nico. Sabemos
que estos delitos abundan en todo pais y, de consiguiente, en
el nuestro tambidn. Autores eminentes, antiguos y modernos,
atribuyen al alcoholism y a la embriaguez, una grandisima
importancia, mediata e inmediata, en la producci6n del delito
v en la formaci6n del delincuente (1). Sin embargo, la comi-
sion redactora del proyecto de 1906, prescinde de todas las
consecuencias de la vasta y compleja cuesti6n. Se limita a
eximir de responsabilidad, y por lo tanto de pena, art. 41,
inc. 10, al do de enajenaci6n mental cualquiera, no imputable al agente,
agregando, como aclaraci6n (muy necesaria) de la exposici6n
de motivos, que la embriaguez, que no sea habitual, esta com-
prendida en el termino gendrico de mental>>. De manera, entonces, que el estado cr6nico de al-
coholismo no existe en la ley con una caracterizacion especial.
Lo unico que el proyecto legisla es la embriaguez no habi-
tual, considerada por la exposici6n de motivos como baci6n momentanea > de la mente y de la voluntad. i.Puede
inferirse de esto que el alcoholism cronico esta incluido en
el t6rmino ,estado de enajenaci6n mental>> como < permanent) de la personalidad del delincuente? Seria me-
nester aqui, algo mas que la parquedad de palabras del co-
mentario official de la comisi6n redactora de 1906.
El doctor Rodolfo Rivarola, miembro de esa comisi6n, y por lo
tanto autorizado comentador de su c6digo, dice al respect en
su libro publicado en 1910 (2), que no puede quedar exento
de pena, cuando compete un delito en estado de embriaguez
complete emborracharse, sino por el placer de beber > Esta vendria a
ser pues, la interpretaci6n official que da la comisi6n redacto-
ra al texto del articulo 41, inciso to, de su proyecto: la exclu-
si6n del estado cr6nico de alcoholism del termino
(1) Ver OLOF KINBERG, Psiquiatria y Medicina legal,- ano 1916, pag. 653, que contiene un interesante estu-
dio sobre cuestiones que analizo aqui y que llega a mi conocimiento cuando ya es-
taba escrito mi present trabajo.
(2) Derecho Penal Argentino, pag. 399.











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enajenaci6n mental,>> que exime de responsabilidad, y de con-
siguiente, de pena, al que compete un delito. Pero .debe ser
asi? Aun dentro del sistema mismo del proyecto, hay series
objeciones que oponer. Es bien sabido que la influencia del
alcohol sobre un ser humano puede revestir formas muy di-
versas (1). Cuando es solamente accidental se llama < embria-
gueze>, palabra que caracteriza precisamente un estado momen-
taneo del individuo. En cambio, cuando es habitual, present
caracteres netamente diferenciados: alcoholism simple o locu-
ra alcoholica. Respecto al primero, no es dado decir, cientifica-
mente, como lo afirma el doctor Rivarola, que el ebrio habitual
bebe < por lo general, algo mas profundo y terriblemente perturba-
dor de la mente humana que un simple -placer de beber".
La frase podra aplicarse con justicia a esos bebedores de al-
mac6n, de confiteria, etc., que buscan en el alcohol tan solo
un solaz para ciertas horas de su dia, aunque sean ellas mu-
chas, y que no presentan mayor peligro para la sociedad, que
el de la constant intervencion de sus families o de la policia
en los moments de exceso; pero, no corresponde a los ebrios
habituales que tienen que ver, corrientemente, con el delito y
con la ley penal. En estos, como dice Krafft Ebing (2), < alcoholism cr6nico no es una pasion, sino una enfermedad
del cerebro, que se caracteriza, como tal, por una masa de
signos clinics y de lesiones anat61nmicas.- He aqui algo mas
profundamente organico que el -,placer de beber,>> cualesquie-
ra que sean sus modalidades. Y cuando este alcoholism re-
viste caracteres mas graves aimn, tenemos las formas salientes
de la locura alcohdlica, el delirium tremens, la epilepsia alco-
holica, los delirios agudos, etc. Es indudable que en estos ca-
sos, si existe un delito, el magistrado se encontrara en presen-
cia de un hombre netamente incluido en el termino de enajenacion mental,>) no obstante lo cual, el texto del co-
mentario de la exposici6n de motives del proyecto convertido
en c6digo, le diran que no queda exento de responsabilidad
criminal, por ser habitual su embriaguez.
i.Es esto cientifico? i.Responde a un verdadero criterio le-

(1) Ver el studio que hace VINcENZo MAxzixi desde un punto de vista neo.
chiico en ,Trattato di diritto penale italiano,* 1908, pag. 151 del tomo 2..
(2) Mddecine 14gale des Ali4nds, ToULOUSE, GIMET PISSEAU, 1911, pag. 260.











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gal? Se puede afirmar en absolute que no. La exposici6n de
motivos dice, por una parte, que hay exenci6n de responsabi-
lidad cuando se obra dentro de de la voluntad, ya provengan de un estado permanent o de
un estado meramente transitorio, lo cual, traducido en correc-
ta interpretaci6n cientifica del punto, daria a entender que el
alcoholism cr6nico esta incluido en el t6rmino enajenaci6n mental; pero, agrega a rengl6n seguido, en su
analisis del termino empleado, que hay exenci6n de responsa-
bilidad solamente, cuando se obra en una alteraci6n de la
mente y de la voluntad que provenga de una perturbacion
momentanea como la embriaguez, que no sea habitual>. De
maner'a, entonces, que cuando la embriaguez es habitual (al-
coholismo cr6nico en algunas de sus formas menos graves,
pero, enfermedad del cerebro siempre, como dice Krafft-Ebing)
no implica la exenci6n de responsabilidad, esto es, no es el
generico <>. Como se ve, esto
es tan poco cientifico, que contraria los principios fundamen-
tales mismos en que asienta el proyecto su teoria de la res-
ponsabilidad criminal. Para ningin criterio, cuando la em-
briaguez habitual que se produce en el individuo por algo mas
que por el Placerer de beber, ) esta netamente caracterizada
como alcoholism cr6nico, puede existir duda respect a si se
esta o no en presencia de un exento de responsabilidad para
el proyecto. Todo el mundo dira que si. Un juez que apli-
cara el articulo 41, inciso 1 y que no conociera la exposici6n
de motivos en la parte pertinente a la embriaguez, eximiria
de responsabilidad criminal al delincuente que obrara en vir-
tud de la enfermedad mental que caracteriza al alcoholista
crdnico. Sin embargo, el texto de la comisi6n redactora, el
comentario del doctor Rivarola en el pasaje citado de su filtimo
libro de derecho penal, nos dicen que es un responsible ante
el texto aut6nticamente interpretado de la ley que se nos
quiere dar. Aqui es donde aparece con mas evidencia una de
las mis grandes fallas de estos c6digos al modelo antiguo,
constituidos sobre la base de una teoria de la responsabilidad
criminal. Para este presunto c6digo es responsible el bebe-
dor habitual, porque ha podido abstenerse de beber; su em-
briaguez es < por imprudencia>, como dice el doctor Rivarola.
Como consecuencia de este criterio, sufre la imposici6n de la
pena, como si fuera un ser que ha obrado << con intenci6n cri-











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minal.>> De tal suerte, que result que, si es responsible,
cumple la pena como un normal, lo que es una enormidad
juridica y cientifica en los tiempos que vivimos, y si es irres-
ponsable, como a el no puede serle aplicada la media de re-
clusi6n en un manicomio que autoriza el segundo apartado
del inciso 1 del articulo 41, por cuanto el texto de la exposi-
cion de motivos, como su nota marginal (1), establecen la re-
clusion en un manicomio, nada mais que para los <,locos peli-
grosos,> tenemos un delincuente peligroso en libertad comple-
ta, para seguir alcoholizandose o para cometer impunemente
nuevos delitos. Como vemos, en cualquiera de los casos, es-
tamos en presencia de un gravisimo error cientifico del pro-
yecto de 1906. Y esto es menester evitarlo, no tan solo des-
de el punto de vista de la correcci6n del texto legal, sino
tambien, principalmente, desde el punto de vista de los inte-
reses fundamentals de la sociedad. El texto legal seri corre-
gido, tal vez, por una sana interpretaci6n de los mas sabios
tribunales del pais; el interns de la sociedad, en cambio, no
consiente la misma soluci6n.
Para la ciencia penal han pasado, felizmente, los tiempos en
que el alcoholism era combatido con las medidas fiscales que
establece Ferri en sus sustitutivos penales, considerando que
los medios de represi6n son indtiles (2). Esas medidas fiscales,
impuestos y monopolies del estado, etc., tan alabadas, por lo
general, por quienes las citan como si hubieran sido verdade-
ras panaceas, especialmente en naciones como Noruega, sin
querer tener en cuenta que es explicar un fenomeno deina-
siado complejo por medio de una causa demasiado simple; las
medidas de policia como el sistema aplicado en el Estado de
Maine, Estados Unidos (3), prohibici6n absolute de las taber-
nas, y los sistemas suecos, explotaci6n de las tabernas por
sociedades de templanza, con empleados a sueldo; los factors
psicol6gicos, propaganda antialcoh61lica en forma de publicacio-
nes sueltas, conferencias con proyecciones luminosas, cursos
especiales en las escuelas del estado, etc., las medidas de
character terapeutico como los asilos para alcoholistas ensaya-


(1) Pag. 59 de la edici6n de la Camara de diputadog.
(2) *Sociologia Criminal-, Madrid, Go6NcORA, tomo 1. pag. 307.
(3) LoMBROSO, *El delito, sus causes y remedios,, Madrid, Victoriano Suarcz,
1902, pag. 370.











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dos en Prusia en 1891 (1) y extendidos despu6s a otras na-
ciones europeas y a los cantones suizos, etc.; los factors de
caracter social como el mejoramiento de la vida en las classes
obreras, la elevaci6n de las costumbres, etc., todo contribute
indudablemente, a combatir la plaga espantosa del alcoholis-
mo, pero, no es menester descuidar por ello la influencia que
puede tener tambi6n la ley penal, cuando se la entiende en
la forma debida que corresponde. Es natural que la media
represiva, sola, debe resultar indtil, mas bien absurda, como
afirma Ferri en la obra y pagina que acabo de citar. Ingla-
terra es un ejemplo tipico de este sistema. A raiz de inten-
sas campafias antialcoh6licas, convierte, exagerando la reacci6n,
a la embriaguez, momentanea o habitual en un delito, repri-
miendo tambi6n, no solo a los ebrios sino a los vendedores
de bebidas que contuvieran alcohol y a los fabricantes de las
mismas, imponiendo a los culpables penas accesorias como ser
la p6rdida de funciones pdblicas o privadas, etc. Esta manera
de combatir el alcoholism, iniciada en Inglaterra entire los
alios 1862-1872 se propaga inmediatamente por el continent, sien-
do aceptada aunque en una forma menos exagerada por las
principles naciones. Sin embargo, muy pronto se vio su falta
de base cientifica. Inglaterra, muy aquejada por el grave mal,
inicia pronto la reform de su sistema con stn ley de enero
de 1880, conocida bajo el nombre de Habitual Drunkard's Act,
que consiste en someter a las personas alcoholizadas a un
regimen de vida complete y obligatoriamente abstemio en una
casa de salud, sistema nuevo que adquiere modalidades diver-
sas en otras naciones, tales como la ley del canton de Fri-
burg, en Suiza, de mayo 18 de 1899, que creaba las colonies
agricolas para bebedores habituales, y la ley complementaria
del c6digo penal noruego de 1902 que lleva la fecha de pro-
mulgaci6n de mayo 31 de 1900 (2) que inicia una manera de
ser diverse de la puramente represiva en ciertos casos espe-
ciales de delincuencia motivada por el alcohol. El proyecto
alem6n de 1909 acepta este principio, estableciendo en su ar-
ticulo 43: punible, el tribunal podra afiadir a la pena impuesta al con-
denado la prohibici6n, por el espacio de un ario, de entrar en


(1) FERRI, *Sociologia criminal', pag. 310, tomo 1..
(2) Traduccion francesa del Codigo Penal de Noruega, pag. 134.











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establecimientos de bebidas. Cuando se haya probado la em-
briaguez habitual, el tribunal ademas de imponer una pena
minima de dos meses de prisi6n o de arrest, ordenara la
colocaci6n del condenado en un asilo para bebedores lasta su
curaci6n, sin que esta colocaci6n pueda tener una duracion
superior a dos aflos, y siempre que dicha media aparezca
adecuada para habituar de nuevo al condenado a una vida or-
denada y acomodada a la ley. Sobre la base de esta disposi-
ci6n, las autoridades de policia del Estado, proveeran a la
colocaci6n. Tambien estaran autorizadas para proceder a la
liberaci6n del internado antes del trascurso del tiempo esta-
blecido, en el caso de mas pronta curacion >. La media, co-
mo se ve, se aplica a los delincuentes declarados responsables.
Pero, sucede que hay casos en que la ley debe contemplar la
situaci6n del. declarado irresponsible. Dice, entonces, el arti-
culo 65: parrafo 1. fuese absuelta, o se abandonase el procedimiento
seguido contra ella, o en virtud del articulo 63, parrafo 2.0,
fuese condenado a una pena mas suave, el tribunal, cuando
asi lo exija la seguridad phiblica, ordenara su custodia en un
establecimiento pfiblico de curaci6n o de asistencia. Si la
causa de la inconsciencia fuese la embriaguez imputable a si
mismo (1). se aplicaran las disposiciones del articulo 43, rela-
tivas a la colocaci6n en un asilo para ebrios cuando el indi-
viduo fuere absuelto o se abandonare el procedimiente seguido
contra el...> Algo muy semejante dispone el articulo 37 del
proyecto austriaco de 1909. Finalmente, el proyecto suizo de
1915, contiene tambi6n, como el de 1908, disposiciones especiales
respect a esta misma material. Para ellos, solo es pasible de
aplicaci6n de la media de seguridad el bebedor habitual, pero
ambos lo consideran desde un diferente punto de vista. El
articulo 33 de 1908 decia: < Cuando un condenado a prison
por un delito es un bebedor habitual estando su delito en re-
laeidn con este vicio, el juez, si consider curable al condena-
do, podrd suspender la ejecuci6n de la pena y ordenar el en-
vio del delincuente a un asilo para bebedores. El juez orde-
nard la liberaci6n, reconocida la curaci6n del condenado, pero,

(1) El art. 61 dice: -Cuando la causa de la inconsciencia es la embriaguez im-
putable al autur, y este haya ejecutado en tal estado una acci6n que tambien se
castigue cuando haya sido cometido con negligencia, se le impondra la pena senfa-
lada para dicha accion ejecutada con negligencia.











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en todo caso a los dos aiios. Antes de la liberaci6n el juez
decidira si y en que media la pena de prisi6n debe ser puesta
en ejecuci6n. El juez, oido el parecer de medicos peritos,
podra ordenar igualmente el envio a un asilo para bebedores
de cualquier bebedor habitual, absuelto a causa de irresponsa-
bilidad. Las sentencias no cumplimentadas durante un period
de cinco afios no seran ya ejecutadas>>. He aqui, indudable-
mente, un articulo que contradice de una manera absolute
todos los principios clasicos fundamentals del derecho penal.
Hay un delito y un delincuente, bebedor habitual. El juez
puede elegir entire aplicar la pena del delito (1) o la media
de seguridad. Cual es su criterio dnico para ello? Que el
bebedor parezca curable, nada mds. Al cabo de un tiempo
indeterminado, pero con nmaximo, dos afios, se decreta su libe-
raci6n, debiendo decidirse antes si cumplirA, y en que media,
la pena que le habia sido impuesta por el delito. La pena,.
la media de seguridad, segun los casos; la pena siguiendo o
no a la medida de seguridad, despu6s. Enseguida, tenemos la
aplicaci6n de la media de seguridad al delincuente, bebedor
habitual, absuelto a causa de irresponsabilidad. !,No es esto
la mas profunda revoluci6n producida en el campo del dere-
cho penal? Con raz6n encuentra Grispigni (2) tanta base para
sus postulados del nuevo derecho criminal en el studio de
este complejisimo articulo 33 del proyecto suizo de 1908, ter-
minando con estas palabras que evidencian las transformacio-
nes sustanciales que estan apareciendo en estas tentativas for-
males de construcci6n juridica de un nuevo derecho penal:
, en el primer caso teniamos un delincuente imputable, ahora
tenemos uno no imputable. Sin embargo, a ambos se aplica
la misma, precise, identica providencia>. Asi es, en verdad.
Demostrando un cambio en el criterio, la comision que re-
dact6 el proyecto de 1915 del c6digo penal suizo, ha modifi-
cado la forma de encarar esta material. Dice de esta manera
el articulo 44, segdn el texto que no conozco sino por la ex-
posicidn de Jim6nez de Asda (3):- (Nota marginal: colocaci6n
de los bebedores habituales en un asilo).

;1) Como aclaracidn es menester decir que los proyectos suizos de 1908 y 1915,
como el aleman de 1909, siguen el sistema de division tripartita de Ias infracciones,.
en crimenes, delitos y contravenciones.
(2) I1 nuovo diritto criminal negli avamprogetti della Svizzera,, etc., pag. 16.
(3) La unificaci6n del Derecho Penal en Suiza, pag. 302.











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1.o Cuando se imponga una condena de prisi6on por delito
contra un bebedor habitual, el juez, si el delito esta en rela-
ci6n con la inclinaci6n a la bebida, y si el condenado parece
curable, podra ordenar que, despu6s de la ejecuci6n de la
pena, el delincuente sea colocado en un asilo para bebedores.
La duraci6n de la estancia en un asilo para bebedores no
podra exceder de dos afios. El juez podra suspender la ejecu-
ci6n de esta colocacion en el asilo, fijando al condenado un
plazo de prueba de un afro como maximum.
2.0 El juez decretara la salida del asilo cuando el conde-
nado este curado. Podra ordenmr al liberto abstenerse de be-
bidas alcoh61licas durante un cierto tiempo. Si a pesar de una
advertencia formal de la autoridad competent, el liberado
contraviniera esta prohibici6n, esta autoridad podrA ordenar
que sea reintegrado al asilo.
3.0 El juez podra asimismo decretar la colocacion en un
asilo para bebedores, de todo bebedor habitual absuelto por
causa de irresponsabilidad.
4.0 El juez consultara a los peritos medicos.
5.0 Toda colocaci6n no comenzada a ejecutar a los cinco
afios no podra ya ser ejecutada.,>
Entre este texto, como se ve, y el de 1908, existe la dife-
rencia esencial de que en el segundo puede aplicarse la pena
o la media de seguridad, segdn el juez lo resuelva, en el
caso determinado de delito y pena que el proyecto preve, en
tanto que en el de 1915, la media de seguridad se cumple
s6lo despues de ejecutada la pena. La modificaci6n no es fe-
liz, a mi juicio. Mas practice, mas eficaz dentro de los siste-
mas modernos de derecho penal en formaci6n, es la soluci6n
de 1908, por ser la mds 16gica, tambien. Si el juez, en el texto
de 1915, puede aplicar al reincidente, como hemos visto, la
pena o la media de seguridad, por qu6 abandonar ese just
criterio en el anteproyecto de 1915? No me explico de donde
nace esa soluci6n diferente. Pero, venga de donde viniere, es
un hecho que ambos textos contradicen los principios esencia-
les que debei regir en esta importantisima cuesti6n de los
delincuentes alcoholistas. Karl Stooss, al redactar la interesante
exposici6n de motives del codigo proyectado de 1893 a que
antes me he referido (1), decia con su alta autoridad: -
(1) *Expos6 des motifs de I'avant-proget de Code p6nal suisse>, Ginebra,
GEORG, 1893, pag. 53.











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embriaguez es una enfermedad. Se podria pensar que es su-
ficiente someter a los bebedores a un tratamiento medico,
como se hace con los tisicos. Pero, la enfermedad de la em-
briaguez tiene un character double: en primer lugar es peli-
grosa para la comunidad, estando, ademis, causada por la
culpa del enfermo. Es la fuente nis abundante del crime. >
De acuerdo con este principio, lleg6 Stooss a sostener, en la
misma exposici6n de motives, que el tratamiento mas racional
para la embriaguez era la media de seguridad aplicada en
forma de sentencia indeterminada, hasta tanto se comprobara
que se habia obtenido la curaci6n del bebedor habitual. El
principio era perfectamente 16gico, segtin la indole de ese tipo
especial de delincuente y segutn la esencia misma de la insti-
tuci6n de las medidas de seguridad. En efecto, dentro del
sistema de legislaciones proyectadas que abandonan, de una
vez por todas, el viejo molde clasico de considerar el delito
y no el delincuente, aparece de una manera resaltante el
nuevo principio que von Liszt enuncia en una formula feliz,
< der Verbrecher, nicht der Begriff sondern der Mensch) (1)
formula que, aunque haya sido empleada en terminos mis o
menos semejantes por los fundadores de la escuela positive
italiana, ha venido a ser el eje central sobre el que ha cons-
truido sus nuevos fundamentos juridicos de la ciencia de la
represi6n la Uni6n international de derecho penal. De acuer-
do con ese principio, que ha llegado a identificar, casi, en sus
efectos, la pena y la media de seguridad, el delincuente al-
coholista nos interest como tal y no como autor de un delito
dado. Si es curable de su vicio, la sociedad debe tratar de
hacer desaparecer su mal en el period de tiempo que sea
necesario. Por que limitarlo a dos ailos? La soluci6n es il6-
gica y demuestra como no siempre el autor de un c6digo se
atreve a llegar a todas las consecuencias hacederas y posibles
de la idea fundamental que inspira su obra. Verdad es que
result peligroso querer llegar, en todo caso, a las dltimas
consecuencias de una idea, nada mais que porque esta es 16-
gica, pero, cuando se reduce el alcance de las mismas a lo
que tienen de hacedero y possible, la objeci6n desaparece. Y

(1) El objeto doe la represi6n no es el delito sino el delincuente, no es el con-
(epto (una idea) sino el hombre. Strafrechtlicho Aufsdtze und Vortrige, II, pag. 170.











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esta es una de esas veces. Cuando se ha organizado un siste-
ma penal, a base de la aplicaci6n de las medidas de seguri-
dad, a(qu6 impide que ellas puedan y deban ser aplicadas en
toda su integridad a los bebedores habituales? Racionalmente
nada, no obstante lo cual, tanto los proyectos suizos como el
aleman y el austriaco se han detenido a la mitad del camino.
Pero, atin desde este punto de vista un poco timido, todos
ellos resultan superiores al proyecto argentino de 1906. Este
olvida a la embriaguez cr6nica, y, en cuanto a la accidental
se limita a considerarla como un eximente de pena o de res-
ponsabilidad, para emplear sus propios terminos. Y sin entrar
a analizar, de acuerdo con el sistema de c6digos penales que
estan en vigencia, si la embriaguez debe ser una eximente,
una atenuante o una agravante de responsabilidad, tenemos
que considerar la possible interpretaci6n que ha de tener el
proyecto de 1906 si fuera convertido en ley, sin modificar en
esta parte su redacci6n actual. Ya me referido antes a los
casos que podran plantearse ante un juez respect a la em-
briaguez cr6nica y a la locura alcoh6lica. No son los ufnicos,
desgraciadamente. El codigo actual, mal que bien, exige que
la embriaguez, para ser considerada como eximente, debe ser
completeta e involuntaria. > -Que requisites exigirti el juez que
aplique el proyecto convertido en ley? Resolver y ejecutar el
liecho en un estado de enajenacion mental cualquiera, no im-
putable al agent, dice el inciso 1.0 del art. 41. Hay muchos
y diversos grades en la expresiin < mental>, especialmente en lo que concierge a la embriaguez.
Suponiendo lo que es much suponer que el termino esto
cientificamente bien empleado, nadie puede ignorar que se
presta a un sin fin de interpretaciones, no aclaradas por el
texto do su sobria exposici6n de motives. El codigo actual,
en lo que concierne a la embriaguez, exige algo, por lo
menos, aunque ese algo result infitil en la priictica. La em-
briaguez complete, en efecto, cuando es verdaderamente til,
no puede conducir al delito; de manera que no exime de
nada. El proyecto do 1903 ha querido salvar el escollo, supri-
miendo el poligro de esa frase, sefialado por alguno do sus
autores en sus libros sobre la material. .Lo ha conseguido?
No; lo fnico que ha hecho es desplazar la question. En vez
de resolverla el c6digo, este le encomienda al juez la poco
grata tarea de hacerlo. Diez jueces distintos, sin embargo, ten-











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dran diez distintas maneras de resolver si tal clase de embria-
guez accidental constitute o no un estado de enajenacion
mental perfectamente caracterizado. IrAn a buscar una soluci6n
en la exposici6n de motivos y no la encontrarAn. ~Sera, se
se diran, algunas de las circunstancias del articulo 43 que
rigen la aplicaci6n de la pena en la forma que resuelve el
articulo 42? La cuesti6n, desde este punto de vista, sigue sien-
do igualmente confusa. Las nmicas palabras del articulo 43
que talvez podrian aplicarse a la embriaguez, serian las si-
guientes: delinquir>; pero, c61mo aplicarlas al caso del ebrio delincuen-
te, no habitual? Nada guiara su criterio en esta material tan
peligrosa. Hara subir o bajar la pena del t6rmino medio
legal? Se lo ignora por complete, ya que calla prudentemente
al respect la exposici6n de motivos. Esa < calidad del motivo >,
sera una para un juez y otra para otro. De Jujuy a Tierra del
Fuego, del Neuquen a Buenos Aires, variara enormemente la
interpretaci6n legal. Uno llamara motivo a lo que fue causa
y otro causa a lo que fu6 motivo. La soluci6n, pues, en mate-
ria tan vasta, queda completamente librada al azar de las
interpretaciones individuals, que es algo distinto, en absolute,
al de que nos habla la exposici6n (1). En
nuestro proyecto, en esta parte, se da al juez el arbitrio de
lo arbitrario, que no es lo mismo que el admirable arbitrio de
elecci6n que le dejan los proyectos suizos, aleman y austriaco.
Y solo arbitrariamente el juez argentino podrA decidir a con-
ciencia o juridicamente cuando la embriaguez es eximente,
atenuante o agravante de responsabilidad criminal. Si en un
caso la consider eximente, absuelve al procesado y lo devuel-
ve tan peligroso como antes al seno de la sociedad. Si es un
delito relacionado directamente con la embriaguez cronica,
considerara a 6sta como una agravante y enviara al delin-
cuente a una carcel para que cumpla su condena; terminada
6sta, volverA a la sociedad para seguir, posiblemente, en su
vicio predilecto. El proyecto no conoce sino la absoluci6n o la
pena; la defense social, la prevenci6n inmediata contra la de-
lincuencia no existen para 61.
Sin embargo, es vital para un pais, especialmente para el
nuestro, esta cuesti6n de los delitos producidos por la acci6n


(1) Pagina 41 de la edici6n de la Camara de diputados.











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del alcohol. Nosotros que no tenemos nada semejante a las
fecundas ligas o sociedades de templanza que se han formado
en Estados Unidos y ciertas naciones europeas, necesitamos
encarar el problema de una manera muy diferente de la que
adopta el proyecto en studio. Desde el punto de vista de un
c6digo construido sobre la base de la libertad moral, es indu-
dable que la embriaguez accidental, dentro de ciertas limita-
clones y condiciones legales, debe ser una eximente de respon-
sabilidad; lo exige asi el fundamento filos6fico de la ley. Pero
i.cabe un c6digo semejante en la Repiiblica Argentina, en estos
tiempos? No creo que la pregunta merezca en su contestaci6n
negative la mas minima duda. Tales c6digos son, hoy, incon-
cebibles. Aunque no se adopted en toda su integridad el criteria
de la defense social, los c6digos penetrados por el espiritu
modern han ido creando, como este proyecto mismo, una
buena cantidad de instituciones penales que responded a un
criterio que no es, en absolute, el de la libertad moral como
fundamento de la responsabilidad criminal. Todas ellas parten
del principio que es menester considerar, si n6 mans al delin-
cuente que al delito, por lo menos tanto al delincuente como
al delito. El articulo 43 es un ejemplo tipico de esta manera
modern de medir la proporcionalidad de la pena. (,Por que,
entonces, llegar a la enormidad de eximir de responsabilidad
al ebrio no habitual? El sistema era 16gico en el c6digo de
1887, no en el proyecto de 1906. Este ha nacido inspirado en
tendencies fundamentalmente distintas-aunque solo en teoria
-de las de aquel. Sus autores conocen la vasta literature
contemporainea referente a los delitos causados por el alcohol.
Saben que este es una plaga mas social que individual. No
ignoran sus temibles efectos en la descendencia del hombre
alcoholista. Sin embargo, cuando se encuentran en presencia
de un gravisimo delito cometido en una perturbaci6n momen-
tanea de la mente y de la voluntad, que ellos l1aman < de enajenacion mental,>, absuelven lisa y llanamente a su
autor, olvidandose por complete de toda su probada experiencia
de hombres de studio. iPor que? He aqui el interrogante que
no tiene contestaci6n en la exposici6n de motives y que de-
muestra de una manera acabada cuian deficientemente ha con-
siderado este proyecto argentino la importantisima cuesti6n a
que me vengo refiriendo.
Pero, supongamos que se niegue a esta cuesti6n la impor-


ART. oP.Ir.


xxxV 4











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tancia que yo le asigno. j,SucederA lo mismo con la de los
menores delincuentes? He aqui un punto del que se ocupa
hoy el mundo entero. Toda la humanidad civilizada se orienta
actualmente hacia la creaci6n de un nuevo derecho penal de
la infancia. La ciencia de los teorizadores de gabinete, la prac-
tica de los que aplican las penas en los establecimientos pe-
nitenciarios, los congress cientificos de derecho penal, las
sanciones repetidas de los parlamentos de muchas naciones,
la conferencia ptblica, la prensa, el libro, las sociedades de
beneficiencia, todo lo que hoy siente y piensa en el mundo
civilizado, tiende a construir un derecho penal nuevo que con-
templa tan solo a los menores de edad que tienen relaci6n
direct o indirecta con el delito. No es una aspiraci6n ideal del
hombre sin6 una realidad concrete, corporizada en decenas de
leyes que ya existen y han dado, segiin los casos, mayores o
menores resultados positivos. Todo el mundo desea verlo rea-
lizado en proporciones cada vez mas vastas. Nadie lo combat,
nadie lo cree innecesario o indtil. El introduce en la vieja ar-
maz6n de los c6digos penales, principios e instituciones jams
sofiadas por los tratadistas de mas nota, y, sin embargo, no
se lo tacha de destructor de sistemas. Es un nuevo derecho,
una nueva concepci6n prefiada de porvenir. Naci6 vigoroso y
fecundo, mostrando desde muy temprano que llegaria muy
lejos, dados los fines con que se puso a destruir la 'muralla
de los viejos dogmas penales clasicos. Hoy tiene leyes, c6digos,
tribunales, establecimientos propios. Se habla de el como de
algo fundamentalmente distinto de todo lo que la humanidad
ha conocido en material de delitos, delincuentes y penas. Las
naciones se copian unas a otras las tiltimas y mejores leyes
que a el se refieren. Ningtin tratadista, por clasico que sea, se
olvida de 61 en sus escritos. Es la mis alta conquista del de-
recho penal cientifico contemporaneo.
Sin embargo, el proyecto argentino de 1906, solo le presta
una atenci6n desdefiosa. El menor, para 61, solo aparece en el
articulo 41, inciso 2.0, acordindole una exenci6n de responsa-
bilidad cuando tiene menos de 14 afios. La exposici6n de mo-
tivos, en esta parte, nos dice que es menester hacer desaparecer
las disposiciones del c6digo vigente referentes a la cuesti6n
del discernimiento. Nos dice tambi6n, < sociedad tenga interns ni necesidad de castigar a nifios menores
de 14 afios; creemos, al contrario, que la sociedad y el delin-











LA CODIFICACIUN PENAL ARGENTINA


cuente de esa edad, ganan con que no se aplique pena alguna >.
Esta es la causa de la exenci6n de responsabilidad, evidence
por si misma. La exposici6n agrega (1), como del loco que ha delinquido, la sociedad tiene que defen-
derse, y entonces nada mis natural que la disposici6n que
proponemos en el inciso 2.0 del articulo 41 del proyecto. Cuando
por las condiciones personales del menor, o de sus padres o
guardadores, resultare peligroso dejarlo a cargo de estos, se
ordenara su colocaci6n en un establecimiento destinado a co-
rreccidn de menores >. Esto es todo lo que el proyecto dispone
en cuanto al nuevo derecho penal de la infancia. Adenmas, el
articulo 63, ya citado, establece que la edad es una circuns-
tancia que atenda o agrava atenda, en este caso la pena
ordinaria del delito, pero, no prescribe ninguna clase de trata-
miento especial para el menor delincuente.
Esto, como se ve, es tan poco que equivale a casi nada.
Cierto es que el proyecto da a entender que deben fundarse
establecimientos destinados a correcci6n de menores en los
cuales el juez ordenara su colocaci6n hasta que cumplan diez
y ocho afios de edad, no obstante lo cual la eficacia de la me-
dida result completamente dudosa. Tenemos, en primer lugar,
que cuando el delito se laya cometido en la mayor parte de
las provincias o en los territories nacionales, el juez no dis-
pondra de medios para lograr la correcci6n de esos menores
delincuentes, por cuanto no existen tales establecimientos. De
consiguiente, se limitara a eximir de pena, cualesquiera que
resulten del agent o de sus padres o guardadoreso,. Tenemos, en se-
gundo lugar, que el proyecto no establece nada respect a los
delincuentes mayores de 14 afios y menores de diez y ocho,
limited 6ste que impone el inciso 2.0 del articulo 41 a la pseudo
media de seguridad que crea. Todo esto, pues, basta para
caracterizar un sistema como deficiente.
No puedo, por falta absolute de tiempo y de espacio, hacer
un studio profundizado de la manera como se ha desenvuelto
la idea de un derecho penal especial para la infancia, antes y
despu6s de 1905, afio de redacci6n del proyecto que estoy
analizando. Todos conocen la ley francesa de 1850, la ley
alemana de 1900, la Children Act inglesa de 1908, la belga de


(1) Pagina 60 de la edicidn de la Camara de diputados.











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1912, la del canton de Berna de 1913, etc. Es sabida, igualmente,
la evoluci6n de los tribunales para menores o cortes juveniles,
desde la famosa ley de Massachussets de 1863, hasta las mas
modernas instituciones legisladas en las leyes especiales de la
material. Voy, por esto, a concretarme en este andlisis a sefialar
la forma con que ha encarado y resuelto la cuesti6n el proyecto
suizo de 1915. Transcribir6 los articulos pertinentes, tomandolos
del libro de Jime6nez de Asda (1) a cuyos comentarios explica-
tivos me refiero. Dice asi el proyecto:
Art. 82. (Nota marginal: 1. Nifios. Infancia). El nifio menor
de catorce aflos de edad que cometa un hecho reprimido como
delito, no sera objeto de ninguna persecuci6n penal.
Art. 83. (Nota marginal: constataci6n de los hechos). Si el
nifio tiene seis afios cumplidos, la autoridad competent cons-
tatard los hechos y hara las informaciones precisas sobre el
estado psiquico y mental del nifio, asi como sobre su educa-
ci6n. En todos los casos dudosos debera requerir ademas un
informed m6dico.
Art. 84. (Nota marginal: Nifios moralmente abandonados,
moralmente pervertidos o en peligro de serlo). Si el nifio esta
moralmente abandonado, moralmente pervertido o en peligro
de serlo, la autoridad competent proveera a su colocaci6n.
establecimiento de educaci6n, bien entregandole a una familiar
digna de confianza, donde su educaci6n estara vigilada.
< donde su educaci6n estara vigilada.
Art. 85. (Nota marginal: Nifios cuyo estado exige un trata-
miento especial). Si el estado del nifio exige un tratamiento
especial, si, singularmente, el nifio esta atacado de una enfer-
medad mental, debil de espiritu, ciego, sordo-mudo o epil6ptico,
la autoridad competent prescribira el tratamiento apropiado
al estado del niio.
Art. 86. (Nota marginal: Otros nifios). Si el nifio no estai
ni moralmente abandonado, ni moralmente pervertido ni en
peligro de estarlo, y si su estado no exige un tratamiento es-
pecial, la autoridad competent, si juzga al nifio en falta, le
dirigira una reprimenda o le infligira los arrests escolares.
Art. 87. (Nota marginal: Admonici6n o advertencia dirigida


(1) La uniflcacion del Derecho Penal., en Suiza, pag. 1:39.











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a los padres). La autoridad competent puede dirigir a los
padres mna admonici6n o una advertencia.
Art. 88. (Nota marginal: Renuncia de toda mediaa. La
autoridad competent podrd renunciar a toda media, si han
pasado seis meses desde que el acto ha sido cometido.
Art. 89. (Nota marginal: 2. Adolescentes). La adolescencia
es la edad comprendida entire catorce y diez y ocho afios cum-
plidos. Cuando un adolescent haya cometido un acto reprimido
como delito, seran aplicables las disposiciones que siguen.
Art. 90. (Nota marginal: Constataci6n de los hechos). El
juez tomara los informes necesarios sobre el estado fisico y
mental del delincuente, asi como sobre su educaci6n. En todos
los casos dudosos, deberd requerir ademais un informed medico.
Art. 91. (Nota marginal: Adolescentes moralmente abando-
nados, moralmente pervertidos o en peligro de serlo). Si el
adolescent esta moralmente abandonado, moralmente perver-
tido o en peligro de estarlo. el juez ordenara que sea enviado
a una casa de educaci6n disciplinaria.
educar moralmente al adolescent y former su caracter, y, por
otra, ensefiarle una profession, proporcionarle los conocimientos
y desarrollar en el las facultades que le pondran en condiciones
de ganar su vida despuds de su liberaci6n.
< plinaria todo el tiempo necesario para su educaci6n, y, en todo
caso, un afio al menos. Sera definitivamente liberado cuando
hubiere alcanzado la edad de veinte alios cumplidos.
< entregar el adolescent a una familiar digna de confianza, donde
su educaci6n estard vigilada. Si al ensayar esta media re-
sulta insuficiente, el juez enviara al adolescent a la casa de
educaci6n disciplinaria.
Art. 92. (Nota marginal: Adolescentes profundamente per-
vertidos). Si la perversi6n moral de un adolescent es tal que
no puede ser admitido o retenido en una casa de educaci6n
disciplinaria, el juez ordenara que sea enviado a una casa de
correcci6n para adolescents, exclusivamente destinada a este fin.
El adolescent permanecera alli hasta que estd enmendado,
pero sin que la duraci6n de su estancia en la casa de correc-
ci6n pueda, por regla general, ser menor de tres afios sin ex-
ceder de doce.











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Art. 93. (Nota marginal: Libertad condicional). Una vez
trascurrida la duraci6n minima de la retenci6n, el adolescent
podra ser liberado condicionalmente si el fin del tratamiento
sufrido en la casa de educaci6n disciplinaria o en la ca-
sa de correcci6n, parece haberse alcanzado. La autoridad
de vigilancia, oido el parecer de los funcionarios del es-
tablecimiento, estatuirA sobre la libertad conditional. Cuidara,
con ayuda de los representantes del patronato, del sosteni-
miento, de la educaci6n y de la vigilancia del liberado. Podra
exigirle ciertas reglas de conduct, tales como la obligaci6n de
aprender un oficio, de permanecer en un lugar determinado o
de abstenerse de bebidas alcoh61licas.
SSi, dentro de un ailo, a contar de la liberaci6n, el adoles-
cente infringe las reglas de conduct que se le impusieron, o
si, de cualquier otra manera, abusa de la libertad, la autoridad
competent ordenard que sea reintegrado al establecimiento;
en caso contrario, la libertad sera definitive.
Art. 94. (Nota marginal: Adolescentes cuyo estado exige un
tratamiento especial). Si el estado del adolescent exige un
tratamiento especial, si, particularmente, el adolescent esta
atacado de una enfermedad mental, debil de espiritu, ciego,
sordo-mudo, epiliptico, alcoh6lico, o si su desarrollo mental o
moral present un retraso normal, el juez ordenarA que sea
sometido al tratamiento apropiado a su estado.
Art. 95. (Nota marginal: Otros adolescentss. Si el adoles-
cente no esta ni moralmente-aban'donado, ni moralmente per-
vertido, ni en peligro de estarlo y si su estado no exige un
tratamiento especial, el juez dirigird una reprimenda al adoles-
cente o le infligiri una detenci6n con aislamiento de tres dias
a dos meses, si le juzga culpable. Esta detenci6n se sufrira
en un edificio no destinado a prisi6n o casa educativa de tra-
bajo para adults. El adolescent estara obligado a trabajar
con arreglo a sus facultades.
El juez podra suspender la ejecuci6n de la retenci6n y fijar
un tdrmino de prueba de seis meses a un afio si el cardcter
del condenado y su conduct anterior hacen prever que esta
media le apartara de la comisi6n de un nuevo delito y que
se enmendara. Podra someterle a un patronato e imponerle
ciertas reglas de conduct, tales como la obligaci6n de aprender
un oficio, de permanecer en un lugar determinado o de abste-
nerse de bebidas alcoh6licas.











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<,Si el adolescent, durante el period de prueba, persiste
en quebrantar las reglas de conduct que le fueron impuestas,
o si, de cualquier otro modo, falta a la confianza puesta en 61el
por el juez, 6ste ordenara que la detenci6n se ejecute.
Si el adolescent ha sufrido la prueba hasta el fin, la con-
dena se considerara como no impuesta.
< Toda detenci6n que no se haya omenzado a ejecutar a los
tres afios, no podra ya ejecutarse.
Art. 96. (Nota marginal: Admonici6n o advertencia dirigida
a los padres). El juez puede dirigir a los padres una admo-
nici6n o una advertencia.
Art. 97. (Nota marginal: Terminos de prescripci6n). Los
terminos de prescripci6n quedan reducidos a la mitad.
Art. 98. (Nota marginal: Criminales adolescentss. Por ex-
cepci6n, si el adolescent parece peligroso o si el delito es muy
grave, podra imponerse la pena ordinaria. En este caso, el
juez aplicard la atenuaci6n prevista para la edad de transici6n.
Art. 99. (Nota marginal: Pena aplicable al delincuente que
ha cumplido diez y ocho afios entire la infracci6n y la senten-
cia). Si el autor de un acto reprimido como delito, lo ha co-
metido durante su adolescencia, pero no es enjuiciado hasta
despu6s de haber cumplido la edad de diez y ocho alios cum-
plidos, el juez, si no estima oportuno tratarle como adolescent,
fijari libremente la pena. En ningdin caso podra imponer una
pena mas several que la sefialada para la edad de transici6n.
,El juez podra aplicar la condena condicional, aunque la
pena infligida sea de duraci6n superior a un aio.
Art. 100. (Nota marginal: Edad de transici6n). Si en el
moment en que el delito fu6 cometido, su autor tenia mis
de diez y ocho afios de edad, pero menos de veinte afios cum-
plidos, el juez aplicara las disposiciones siguientes:
-1.a La reclusi6n perpetua serA reemplazada por la reclu-
si6n de cinco ainos como minimum.
<<2.a Si la ley seiiala para el delito una pena privativa de
libertad con minimum determinado, el juez podra imponer
una pena de duraci6n menor.
3.a En caso de concurrir circunstancias atenuantes, el juez
podra convertir toda pena de reclusi6n en prisi6n de seis
meses a cinco afios y toda pena de prisi6n en arrest.
<4.a Los t6rminos de prescripci6n se reducirAn a la mitad.
<5.a Estos condenados estaran en todo caso, durante su











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minoria, absolutamente separados de todos los mayores reclui-
dos. >
He aqui el texto, transcript in extenso, de las disposicio-
nes referentes al derecho penal de la infancia que contiene el
proyecto suizo de 1915. La parte que corresponde a los tri-
bunales para menores, esta comprendida en los articulos 392
a 396. Hay, como se ve, diferencias fundamentals con nues-
tro proyecto de 1906. Lo que 6ste legisla en un solo articulo,
que prev6 una sola situaci6n legal del menor de catorce afios,
es un verdadero c6digo en el texto suizo. Lo que el proyec-
to argentino deja completamente de lado, esto es, toda la enor-
me gama de matices de esta material extraordinariamente com-
pleja, aparece con claridad insuperable, sin rehuir una sola
dificultad doctrinaria o de hecho, en el proyecto helv6tico. Pa-
ra 6ste, la cuesti6n de la delincuencia infantil o adolescent
es de capital importancia, tanto, que construye sobre ella un
monument de legislaci6n, que puede tener, es verdad, algu-
nos defects, pero que evidencia esta nueva tendencia de las
corrientes penales contemporaneas:-la protecci6n que el Esta-
do debe a la sociedad de mariana. En efecto, esta es la finalidad
concrete del nuevo derecho penal en formaci6n. El delito de
hoy es lo irremediable, lo ya sucedido, el hecho que ningfin
poder human puede lograr que desaparezca de la realidad
en que se ha convertido. El delincuente, en cambio, es una
fuerza active que seguira obrando para el bien o para el mal
dentro de la sociedad en que desarrolla sus actividades. Es
61el, de consiguiente, enmendable o eliminable; segdn lo que
sea, o lo que result ser, mas bien, la ley penal lo consider
desde diversos puntos de vista. No tiene ya, como en los sis-
temas clasicos, una sola finalidad:-la retribuci6n del mal. Le-
jos de 6sto, cuando se encuentra en presencia de casos indi-
viduales, aplica un principio singular y no la norma general
de los c6digos viejos. El delincuente es, para ella un delin-
cuente y no el delincuente. Sobre esta regla ha construido
un nuevo y fecundo sistema. El juez, para fallar, debera mi-
rar mas en el enigma human que aparece como autor de un
delito ante su alto tribunal social, que en el texto inmoviliza-
do de un articulo de ley. Descifrar ese enigma del future es
su misi6n, alta y noble misi6n de magistrado y de hombre.
La sociedad no lo ha designado juez para que aplique meca-
nicamente las palabras solemnes de un c6digo, sino para que











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escrute a fondo en la conciencia humana-a fin de arrancarle el
inisterio que entrafia para el porvenir de la sociedad en que
61 actfia como juez. Y ese misterio es tan terriblemente ines-
crutable cuando se pretend descifrarlo en el alma de un nifio
o en la do un adolescent que han cometido un hecho reprimido
como delito, que la misidn del juez se convierte en trascendental
en sumo grado si logra desviar del mal, con los tratamientos
especiales que le da la ley, a una sola de esas conciencias
tempranamente criminosas. Por eso, es menester que la ley
de al magistrado todos los midios necesarios para realizar su
alta funcidn social.
Si es cierto que cada delincuente es un s6r apart en la vi-
da del delito, mas evidence es adn que cada menor criminal
encierra en potencia a un numero crecido de posibles delin-
cuentes del future. En 61 hay, en el moment de la infrac-
ci6n, una fuerza naturalmente encauzada en la via del crime
o una desviaci6n accidental de buenas tendencies constitutivas.
El segundo caso solo le interest a la sociedad en tanto en cuanto
no signifique la aplicaci6n de un mal tratamiento que lleve al
menor, mis tarde, a la delincuencia impuesta por el mimetismo
penitenciario o del medio ambient. El primero es fundamental,
en todo sentido. Esa fuerza naturalmente encauzada en la via
del crimen, afecta a la sociedad mans en lo que concierne al
future que en lo que se refiere al present. Hay en el menor
delincuente un mundo de criminalidad en latencia. Su ten-
dencia, natural o adquirida, es el delito, pero ,qu6 clase de
delito? He aqui el gravisimo problema. Puede llegar a ser
un delincuente habitual, pero ,de qu6 clase de delincuencia?
Son misterios que solo el mafiana desentrafiara, aunque la so-
ciedad debe prever, por mas que pueda equivocarse en la pre-
visi6n. Por eso, del sistema penal que se aplique, depend,
en gran parte, la resoluci6n del problema. Cuando 6el es tan
simple como en el proyecto argentino de 1906, su eficacia
practice se reduce a la mas minima expresi6n possible. El juez,
con el texto de la ley por delante, solo puede defender a la
sociedad del future, en el caso del menor de catorce afios, si
result peligroso dejarlo a cargo de sus padres o guardadores;
nada mas. Para nuestro proyeceto no existe ning6n otro de
los gravisimos problems que se planted el derecho penal con-
tempordneo y que resuelve tan acertadamente el proyeeto sui-
zo de 1915. Por qu6? No es por ignorancia de la cuesti6n.











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Todos los ilustrados redactores del texto de 1906 conocian los
numerosos ensayos realizados en esta material en el extranje-
ro, algunos de los cuales se habian concretado ya en cuerpos
legales difundidos por libros y revistas. No ignoraban, tam-
poco, la gravedad del mal que viene aquejando progresiva-
mente a las sociedades modernas: la delincuencia cada vez
mayor de los menores. Sin embargo, se detenian en el pun-
to inicial de las innovaciones, como si temieran seguir mis
adelante. ;,Era juiciosa desconfianza de instituciones insufi-
cientemente desarrolladas adn? N6, porque conocian, ademas
de las varias leyes penales y procesales de diversos estados
de la Uni6n americana, la ley alemana de 2 de julio de 1900 con
sus instrucciones reglamentarias de diciembre 18 del mismo
afno, la dinamarquesa de abril 14 de 1905, etc. 6,Era preven-
ci6n en contra del principio mismo que constitute la esencia
del nuevo derecho penal de la infancia y de la adolescencia?
Tampoco, porque la exposici6n de motives, aunque pobremen-
te, plantea la cuesti6n en sus t6rminos justos. 4Qud era, en-
tqnces? No lo s6, ni pretend adivinarlo. El hecho es que
deja por complete de lado problema tan interesantisimo para
la sociedad y, por ende, para el legislator. El texto del in-
ciso 2.0 del articulo 41 no supone mis caso que el del menor
de catorce afios que debe ser colocado, hasta los diez y ocho
afios o antes, en un establecimiento destinado a correcci6n,
cuando de las circunstancias de la causa y condiciones perso-
nales del agent o de sus padres o guardadores, result peli-
groso dejarlo a cargo de 6stos. La redacci6n del texto parece
subordinar lo peligroso del menor a la condici6n de su rela-
ci6n con padres y guardadores. 4Y este es el iinico caso que
puede plantearse, en material tan vasta, una ley que pretend
ser tan adelantada como el proyecto argentino de 1906? N6; en
las condiciones personales del agent es donde finca la gravedad
del mal que se pretend curar. Son ellas las que debe contem-
plar, ante todo, el juez. De ellas, tales cuales son hoy, nacerA,
o mejor dicho, se desenvolverA mafiana un adulto que serA para
la sociedad un hombre normal o un delincuente mis o menos
peligroso. Por eso, el tratamiento penal debe estar netamen-
te diferenciado por la ley, de acuerdo con los casos diversos
que pueden presentarse al estudiar cientificamente los factors
del delito. Cuando el juez se vea en presencia de un menor
delincuente, que puede serlo por causes complejisimas, tiene











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que tener en el texto de la ley margenes amplisimos para de-
sarrollar su acci6n de magistrado y de hombre de ciencia. El
proyecto argentino de 1906 no se los da. Cualesquiera que
sean las circunstancias personales del agent, con solo ver que
result peligroso dejarlo a cargo de sus padres o guardadores,
se lo envia, hasta los diez y ocho afios, o antes, a un esta-
blecimiento destinado a correcci6n de menores. Esto es todo,
es decir, no es nada.
;Que inmensa variedad de casos nos present, en cambio, la
ley suiza, proyectada en 1915! El menor, dentro de la edad
de 14 afios, puede ser para los articulos, cuyo texto integral
he dado:
a) moralmente abandonado,
b) moralmente pervertido,
c) en peligro de ser una u otra cosa,
d) nifios que exigen un tratamiento especial, esto es, si
estan atacados de una enfermedad mental o si son
d6biles de espiritu, ciegos, sordo-mudos o epilepticos,
e) nifios normales o aparentemente tales.
El menor adolescent, cuya edad estd entire los catorce y los
diez y ocho afios, puede ser para el proyecto:
a) moralmente abandonado,
b) moralmente pervertido,
c) en peligro de ser una u otra cosa,
d) profundamente pervertido,
e) adolescents que exigen un tratamiento especial, esto
es, si estan atacados de una enfermedad mental o si
son d6biles de espiritu, ciegos, sordo-mudos, epil6p-
ticos, alcoh61licos o anormahnente atrasados en su des-
arrollo mental o moral,
f) adolescents normales o aparentemente tales,
g) adolescents que parecen peligrosos o que han come-
tido un delito muy grave.
Finalmente, el proyecto suizo de 1915 consider el caso de
los delitos cometidos por menores en ,edad de transici6n,,>
esto es, entire los diez y ocho y los veinte afios.
Para cualquier criterio es evidence que las divisions estan
admirablemente trazadas. Son las que aplicamos corriente-
mente todos en la vida de sociedad, cuando juzgamos a los
menores de una manera subjetiva u objetiva. La comisi6n











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redactora, apoyandose en el texto de los proyectos anteriores,
no ha hecho otra cosa que recoger nociones y juicios que nos
son comunes a todos. La tarea era sencilla. Pudo tambien
haberla realizado, aunque fuera en teoria, el proyecto argenti-
no. Lo dificil era coordinarla con un sistema penal cientifi-
camente adecuado. Era menester, para ello, querer realizar
una obra que consultara los principios 'mas fundamentals del
nuevo derecho penal que se inicia en la doctrine y en la le-
gislaci6n. zC6mo lograr semejante prop6sito? No se dej6 a
la posteridad la ardua soluci6n. Se la busc6 de frente, en el
campo mismo del derecho que se codificaba. Habia que rea-
lizar una fusion superior de elements heterogeneos. Segdn
el caso se aplicaba el remedio. Y estos eran muy diferentes
entire si. Para los nifios de las subdivisions a, b y c se tenia:
1. Colocaci6n en un establecimiento de educaci6n.
2. Entrega a una familiar digna de confianza.
3. Vigilancia de su educaci6n en el seno de su familiar.
4. Renuncia a toda media si han pasado seis meses des-
de que el acto ha sido cometido.
Para los ninios de la subdivision d se prescribe un trata-
iniento apropiado a su estado. Para los de la e se dispone
de una reprimenda o arrests escolares, pudiendo tambi6n di-
rigirse a los padres una admonici6n o una advertencia.
Para los menores adolescents se dispone tambi6n de diver-
sas classes de medidas. En los casos de las subdivisions a,
b y c, el proyecto establece las siguientes soluciones:
1. Envio a una casa de educaci6n disciplinaria donde per-
manecera un afio a lo menos o hasta que cumpla los veinte
afios, a lo mas.
2. Entrega a una familiar digna de confianza.
Para el caso de la subdivision d, se crea la casa de correc-
ci6n, donde permanecera hasta que este enmendado, pero, li-
mitandose su permanencia en ella a un minimum de tres afios
y a un maximum de doce. Para el caso de la subdivision e,
se establece que el adolescent sera sometido a un tratamien-
to apropiado a su estado. Para los adolescents normales,
subdivision f, se prescribe una disposici6n curiosisima en el
articulo 95.
1. El juez le dirigira una reprimenda.
2. Si le juzga culpable, , aislanmiento de tres dias a dos meses >.











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Es impossible encontrar un motivo racional para esta dispo-
sicion iltima, que significa un grave error en este proyecto de
codigo penal, tan mesurado y cientifico en todas sus institu-
ciones. La pena de tres dias a dos meses es un verdadero
contrasentido en el sistema del proyecto. Por suerte, como
lo indica un comentador del proyecto (1), el autor de un he-
cho grave, un homicide, por ejemplo, entrara siempre en una
de estas categories: abandonado, pervertido moralmente, debil
de espiritu o normal, pero, serni necesario, para ello, una in-
terpretaci6n judicial que podra o no producirse y que siempre
sera o peligrosa o arbitraria. Si el juez apreciara el caso co-
mo lo insinua Hafter, tendriamos la aplicaci6n de las medidas
de seguridad dispuestas para las subdivisions a, b, c, d y e,
no siendo, entonces, un normal el adolescent. Si lo fuera, a
juicio del inagistrado, aplicaria para los delitos relativamente
menos graves, la pena de detenci6n de tres dias a dos ineses
que, entonces, no seria injusta. Coino se ve, la interpretaci6n
de esta disposici6n original graves y peligrosas dificultades.
Felizmente, el proyecto contiene otra clase de soluciones para
el caso de los adolescents normales, subdivision f:
3. Un t6rmino de prueba de seis meses con sujeci6n a
ciertas obligaciones que puede imponer el juez. Si lo cumple
bien, queda exento de pena; si su conduct es mala, etc., se
le somete a la detencio6n antedicha.
4. Admonici6n o advertencia dirigida a los padres.
Finalmente, para la subdivision U, establece el articulo 9S,
que se podrd imponer la pena ordinaria con las atenuaciones
previstas en el articulo 100 para la edad de transici6n.
No es menester sino comparar ambos textos para ver la enorme
diferencia que sefiala entire si, en esta material especialmente,
a los proyectos argentino y suizo. La mais grave cuestio6n de
los tiempos contemporaneos, la delincuencia de los menores,
merece una atenci6n constant de parte del legislator y de la
sociedad today. Nosotros, sin embargo, la hemos descuidado casi
por complete. Nos hemos limitado a crear, en el terreno de la
practice, la pobre colonia correccional de menores varones,
que funciona en Marcos Paz, sometida a un sistema de control
administrative que impide que pueda dar los frutos que de
ella tiene derecho de esperar el pais. Es conocido el horrible

(1) H.FrEir, citabo por JfIMENEZ DE AzOx., op. cit., Iptgiia 156, nota 1.











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hacinamiento de menores de la calle Azcu6naga que ful des--
crito hace poco por el diputado doctor Luis Agote, con palabras
elocuentes, como un circulo del infierno del Dante (1), apoyan-
dose en observaciones propias y en un informed del doctor
Seeber. Recientemente, en una visit presidential, el doctor
Hip6lito Irigoyen, impresionado por aquel cuadro espantoso de:
miseria fisica y moral, orden6 que una parte de esos menores.
fuera trasladada al arsenal de guerra. Esto es todo lo que
hemos hecho, como pueblo, para remediar el gravisimo mal
de la delincuencia infantil y adolescent. ,Sera acaso, que el
mal no reviste en nuestro pais la importancia que le asignan
los tratadistas europeos, en sus libros, en sus revistas, en sus.
congress, etc? No. Segdn la estadistica de policia correspon-
diente al aiio 1915, recientemente aparecida, sobre 1765 (2)
autores de delitos contra las personas cometidos en ese afio
en la ciudad de Buenos Aires, 82 eran menores de 16 aflos y
252 de 16 a 20 afios, esto es, cerca del 19 por ciento en total
sobre 2135 autores aprehendidos de delitos contra la propiedad,
176 eran menores de 16 afios y 601 de 16 a 20 aflos, esto es,.
en total, 36 por ciento. Estas cifras solas, sin compararlas con
las que correspondent a cada edad determinada, nos dan un
indice de apreciaci6n de la gravedad del mal. Serian much,
mayores si la estadistica computara en sus cuadros a los menores.
que logran impedir, con la fuga, toda acci6n policial.. En los
delitos contra la propiedad, por ejemplo, sobre 7815 autores
probables, 5680, un 72 por ciento, no han logrado ser aprehen-
didos por la policia, lo cual demuestra, entire par6ntesis, lo.
mal que defiende la sociedad el patrimonio de sus ciudadanos-
Suponiendo que la proporci6n de menores dentro de esa can-
tidad de 5680 fugados sea la misma que dan los cuadros de
estadistica respect a los 2135 aprehendidos, tendriamos 2045
menores fugados que, agregados a los 777 detenidos, dan un total
de 2822 menores delincuentes en delitos contra la propiedad.
Las cifras no son como para que nuestra sociedad contemnple in-
diferente el desarrollo de este enorme peligro future de la delin-
cuencia actual de los menores. Sobre ese gran porcentaje de de-
lincuentes, la colonia correccional de Marcos Paz. abriga apenas.


(1) Sesion de agosto 14 de 1916.
(2) Es menester tener cuidado al compulsar las cifras de esta, estadlistica, pues:
contiene numerosos errors de imprenta.











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a tres o cuatro decenas. Los demas van robusteciendo dia a
dia sus tendencies al mal. Las calls de Buenos Aires se van
llenando, cada vez mas, de nifios menores de diez afios que
piden limosna hasta las mas altas horas de la noche. Los ven-
dedores de diarios, menores en su inmensa mayoria, no saben
del todo o saben apenas que es un hogar. La prostitucion in-
fantil reviste un canicter cada vez mis alarmante. Sin embargo,
la acci6n official es casi nula. Hay entire esas decenas de miles
de menores que viven en la calle, en los bajos fondos de la
ciudad, en las casas de lenocinio privadas, un altisimo porcen-
taje de los que el anteproyecto suizo llama nifios o adolescents
moralmente abandonados, moralmente pervertidos, profunda-
mente pervertidos o en peligro de estarlo. De ellos saldrai dentro
de unos pocos afios el ejercito de los futuros delincuentes ha-
bituales, de los anormales, etc. Lo mismo, aunque con menor
gravedad tal vez, sucede en las provincias. A pesar de ello
6que hace la sociedad? Nada. -Qu6 medidas adopta el proyecto
de 1906? Tan solo la insuficiente del inciso 2.0 del articulo 41.
La reacci6n se impone. No nos dejemos sugestionar por el
temor anticipado de que no estamos preparados, como pueblo,
para aplicar a los menores, en toda su integridad, las medidas
que establecen respect a los delincuentes que no han cumplido
16, 18 6 20 aflos, las naciones civilizadas contemporaneas. Es
indudable que el sistema del proyecto suizo es dificil de aplicar
entire nosotros, pero, como no es impossible, iniciemos su apli-
caci6n, organicemos las medidas de seguridad que contiene el
proyecto helvetico. Gastaremos, tal vez, initilmente dinero en
los primeros afios, pues carecemos adn de los hombres prepa-
rados necesarios para dirigir y administrar esa clase de estable-
cimientos, pero, poco a poco iremos formando escuela. Cuando
el pais quiso tener buenos profesores especialistas de ensefianza
secundaria, llam6 a profesores de Alemania para que dirigieran
la instituci6n que daria los titulos legales de competencia;
cuando quiso reformar a fondo su ejercito, cre6 la Escuela
superior de guerra con militares alemanes al frente. Hagamos
lo mismo con nuestras futuras casas disciplinarias o de correc-
ci6n o de curaci6n de los menores delincuentes. Hay hoy en
el mundo, en Inglaterra, en Suiza, en Alemania, en Francia,
en Estados Unidos, etc., una gran cantidad de personas, pro-
fesionales de suficiencia y aptitudes probadas en esta material.
Hagamos venir algunos a nuestro pais o sigamos el ejemplo











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del Jap6n: enviemos a nuestros j6venes a los establecimientos
mejores del extranjero. En un cierto tiempo habremos logrado
asi dar una base stable a nuestro future derecho penal de la
infancia. Gastaremos dinero de mas, pero, es menester hacerlo
antes que seguir en la via actual. La marea roja del crime
ha llegado ya entire nosotros, como en las viejas sociedades
europeas, a apoderarse del alma fAcilmente modelable, para el
mal, de la infancia. La indiferencia con que la vemos descen-
der de la edad adulta a la edad adolescent y a la edad de la
nifiez, debe desaparecer algdn dia. Y el mejor medio para que
desaparezca es una buena legislaci6n. El future c6digo penal
argentino no debe ser inferior a ninguna de las leyes vigentes
o proyectadas respect a esta material. Se dirA que lo funda-
mental es la reform amplia del mal c6digo que hoy nos rige;
que las reforms secundarias, como 6sta referente a los menores
que delinquen, vendra necesariamente despuds y por si misma.
Yo opino, modestamente, lo contrario. Para mi estas insti-
tuciones son, hoy, lo fundamental en una legislaci6n penal
cientifica; lo secundario es la perfecci6n de la parte especial
del c6digo, la que trata de los delitos y de sus penas. Por
eso pretend, como ciudadano y como professor de derecho penal
en la Facultad de derecho de Buenos Aires, que el future c6digo
penal de la Repdiblica Argentina comprenda en el articulado
de su parte general todo cuanto pueda contribuir a hacer de 61
una obra digia de nuestros tiempos. Y dentro de este criterio,
es de todo punto fundamental, para mi, la cuesti6n de las
medidas de seguridad a adoptar respect a los menores delin-
cuentes. Ellos seran los criminals habituales del mafiana, los
autores de los delitos que el c6digo reglara en su parte espe-
cial. iQue importa que esta parte sea mis o menos perfect
si hemos hecho, por deficiencia del sistema de represi6n, un
delincuente inveterado del menor que solo lo era por accident?
Dejemos, por un tiempo mas, que el c6digo que hoy nos rige
siga conteniendo una docena de anacronismos en material de
clasificaci6n de delitos y de proporcionalidad adecuada de las
penas; dejemos que siga habiendo casos en que sea mis con-
veniente robar que hurtar; pero, impidamos, dentro de lo
possible, que se sancione un proyecto que deja de lado, en su
parte general, base de todo sistema, instituciones fundamenta-
lisimas que interesan mas intensamente que las otras a la
sociedad.











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Es esta, indudablemente, una cuesti6n de punto de vista.
Segcn el lugar en que nos situemos, cambia la amplia vision
del conjunto. Dice el gran penalista aleman Franz von Liszt,
en su famoso tratado de derecho penal, traducido a various idio-
mas y que va en Alemania por la edici6n vig6sima, troversia entire las teorias de derecho penal tiene en el pre-
sente por eje real la relacidn entire la prevenci6n general y la
prevencion especial>) (1). Asi es, en efecto. Garraud, el emi-
nente autor frances, del que no puede decirse que este dema-
siado influido por las tendencies modernisimas del derecho
penal, caracteriza a ambas en la siguiente forma (2): La prd-
vention spdciale a en vue le criminal: elle cherche, suivant
les idWes dominantes du moment, soit a faire expier au coun-
pable le mal du delit et a rendre la peine expiatoire on rdtri-
butoire, soit a 1'amender pour le r6adapter au milieu social, et
a rendre la peine rdformatrice. Le caractdre subjectif que
prend ainsi le droit penal exerce son influence sur la solution
de tous les problems qui se posent. La prevention gendrale
a en vue le crime: c'est l'acte, le dommage qu'il cause et,
par suite, ses consequences centre lesquelles il faut reagir: la
peine aura, dans ce systeme, un effet intimidant, et le droit
penal, un caractere objectif prononc >>. Perfectamente caracte-
rizadas, con estas palabras, la prevenci6n general y la preven-
cion especial, vemos que tiene raz6n von Liszt cuando afirma
que la controversial actual, en esta material, gira alrededor de
ambas cuestiones. Los c6digos, los sistemas, los autores, pue-
den adoptar uno u otro punto de vista. El problema se des-
plaza segin cual sea este, de consiguiente. Si consideramos,
como en los codigos antiguos finicamente el efecto retributorio,
intimidante de la pena, o si consideramos como en los pro-
yectos modernos el efecto de character subjetivo que pretend
tener la pena, estamos en dos polos opuestos del pensamiento
cientifico. En 16gica tendriamos el caso de la oposici6n de
dos contrarias. Planteadas asi, ambas proposiciones, la verdad
de la una implica la falsedad de la otra, pero, por la ley que
rige la oposici6n de dos contrarias, sabemos al mismo tiempo
que la falsedad de la una no implica necesariamente la verdad


(1) *Trait6 de droit allemand tomo 1.', pag. 121.
(2) Trait6 theorique et pratique de droit penal franmais-, edici6u de 1913, tomo
1., palg. 93.
ART. ORIl. XXXV 5











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de la otra, pues ambas pueden ser falsas a la vez. Es lo que
sucede en la present cuesti6n, a mi modo de ver.
La prevenci6n general ha construido por entero, casi, los
antiguos c6digos. La pena, segfin el aforismo de Grotius, era
el mal que se infligia por el mal de la acci6n. Obraba sobre
el delincuente como retribucion y sobre los demas hombres
como intimidacidn. La sociedad legislaba sobre el crime do
una manera objetiva. La sanci6n pesaba sobre el violador de
la norma de acuerdo con una regia de derecho estricto que
no tenia en cuenta para nada su individualidad. Tendia a im-
pedir que se cometieran delitos, erigiendo un sistema penal
que obrara sobre los motivos que influian en la voluntad cri-
minal, moralmente libre. Su principio era el famoso de Hegel:-
El delito es la negaci6n del derecho y la pena ]a negaci6n de
esta negaci6n (1). La pena venia a corregir el crime causado,
de una manera tal que todos los ciudadranos deberian sentirse
amenazados por ella. Sin embargo, por este camino, se Ilegaba
lejos como ya lo hacia notar la admirable intuici6n de Mon-
tesquieu en el siglo XVIII (2). No obstante las viejas teorias
clAsicas se asentaron casi por complete sobre la base intimi-
datoria de un sistema exclusive de prevenci6n general. De
ahi las deficiencies de toda la legislaci6n vigente de las nacio-
nes. Sus c6digos estaban construidos de acuerdo con semejan-
te principio absolute. Miraban al crime y no al criminal; su
character era objetivo y no subjetivo. Pero, sobreviene la gran
revoluci6n originada en el campo de la ciencia penal por la
escuela positive italiana. Trasmuta en el acto, te6ricamente,
todos los valores que tenian circulaci6n en la doctrine. Quiere
asentar el derecho sobre bases enteramente diversas, funda-
mentalmente distintas. Asienta el principio de que no debe
contemplarse el crime sino el criminal; que la pena es com-
pletamente inhtil; que la responsabilidad no se funda ni en
la libertad moral ni en la voluntad; que la prevenci6n, no la
pena, es el finico preservative social en contra del delito.
Busca todos los postulados posibles de la escuela clasica y les
opone los suyos propios, en una oposiei6n absolute e irreducti-
ble. No acepta uno solo de sus principios, pues los encuentra

(1) Rechtsphilosophie, paragrafo 90.
(2) *Esprit des lois3, Cap. 12 Libro VI, pag. 122 del tnomo 1. de la ediciun de
Plassan, Regent Bernard et Gregoire, Paris, ato 1796.











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malos a todos. Y exagera tanto, de un modo tan tendencioso,
que ella misma se hiere de muerte. Despu6s de aquel congre-
so de Roma de 1885, lleno de una excesiva vocingleria de sec-
tarios, hasta el reciente Congreso de antropologia criminal
celebrado en Colonia en 1911, al cual asisten Ferri, la hija de
Lombroso, etc., han transcurrido apenas 26 afnos, y sin em-
bargo, en el iltimo ya no se habla para nada de los princi-
pios esenciales de la escuela antropologica italiana. La causa
asti en que durante esos cinco lustros la critical cientifica,
verdaderamente positive, habia ido poco a poco separando el
grano de la paja, con lo cual se realizaba la mas cficaz de las
obras. Nuevos horizontes, diferentes de los que Ferri concibi6
en su libro preparatorio dc la << Sociologia Criminale >, se abren
a la vista del investigator y del sabio. La Union internacio-
nal de dereclio penal recoje la bandera de los nuevos princi-
pios. Y de ellos nace, en forma adecuada y cientifica, una
nueva aplicacian do la vieja prevenciIn especial preconizada
lace un 'siglo por el gran talent de Romagnosi.
La prevenci6n especial triunfa, a mi modo de ver, en las
orientaciones del derecho penal contemporaneo. El c6digo de
Noruega es su primera aplicacidn en el terreno de la ley, pero,
su base mas elicaz se encuentra en la vasta obra legislative y
doctrinaria de Karl Stooss. Este, modestamente al principio,
nins definidamente despues, pretend asentar sus construccio-
nes sobre nuevos cimientos. Parte del postulado, que la escuela
positive italiana no supo realizar en la practice, siendo suyo
en la teoria: el delincuonte>>, formula de la modern escuela alemana enca-
bezada por von Liszt. No reprime contemplando el echo in-
destructible del delito ya producido, sino tratando en lo possible
de adaptar la pena al delincuente en el mas amplio concept
del termino. Lo siguen en esta via fecunda, aunque con algunas
concesiones a los viejos sistemas, los proyoctos aleman y aus-
triaco de 1909. !,Qu6 establecen todos ellos? Una gran cons-
trucci6n juridica de prevenci6n especial y, subsidiariamente,
de prevenci6n general. Lo fundamental para los tres ante-
proyectos es la primera, no la segunda. Do ahi result, para
mi, su eficacia.
Por la forma limitada y superficial de este trabajo, no puedo
presentar aqui, en abono de mi opinion, un resume complete
de las disposiciones generals de esos tres grandes sistemas











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penales contemporineos. Ello, por otra parte, ha sido hecho
ya con talent y erudici6n por Grispigni en el libro que he
citado. Y por mis que yo no est6 del todo de acuerdo con
este modern representante de la escuela del positivismo juri-
dico en Italia, pues lo encuentro demasiado tendencioso en
varias de sus apreciaciones y demasiado exagerado en otras,
estimo que estd en lo cierto en cuanto se refiere a la base
sustancial de su doctrine. En efecto, es indudable, que los tres
anteproyectos sefialan nuevos rumbos a la codificaci6n penal.
Parten del principio de que lo fundamental es el delincuente,
no el delito, en material de represi6n. Para ello, es menester
cambiar el concept de la pena y el concept del delito. En
los c6digos de tendencies neo-clhsicas, o ecl6cticas mejor dicho,
solo es delito la acci6n realizada por el hombre normal con
algunas pocas excepciones. Implicando la idea de crime, al
modo clAsico, la idea correlativa de responsabilidad, no puede
ser considerado como delincuente sino aquel que obra en las
condiciones exigidas por el inconcebible articulo 40 del proyecto
de 1906. Donde existe la intenci6n criminal la ley reprime; en
los demis casos, incisos 1.0 y 2.0 del articulo 41, exime de res-
ponsabilidad, no de pena, al autor de un hecho ,reprimido
como delito >, para emplear las palabras que aplica el proyecto
suizo de 1915 a los hechos delictuosos cometidos por menores.
Los anteproyectos suizos, aleman y austriaco, parten de un
concept diferente. No eximen de responsabilidad sin6 que
declaran > un determinado hecho realizado por una
persona no sujeta legalmente a la aplicaci6n de la pena (1).
Es que todos tres estan construidos sobre una base de represi6n
penal constituida por dos elements que se integran: la pena
y la media de seguridad. Nuestro proyecto de 1906 solo con-
cibe a la primera; la segunda no es sin6 una concesi6n limi-
tada que aparece de una manera poco organica en los incisos
1.0 y 2.0 del articulo 41. No hay delito, dice, por cuanto no hay
responsabilidad, pero, como hay un peligro para la sociedad,
se aplican estas dos medidas de seguridad, bastante restringidas,
para no dejar en libertad a <(locos peligrosos>> y a menores
que es peligroso dejar ia cargo de sus padres o guardadores.
El proyecto suizo de 1915, en cambio, comienza por clasificar
a los delincuentes. Son delincuentes, para 61, personas que no

(1) Ver el analisis que hace (Grispigni de estos terminos, piag. 68, op. cit.











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lo son para nuestro .i'w. 't., por declararlos exentos de res-
ponsabilidad. Hiare una breve comparaci6n entire ambos pro-
yectos.
Son delincuentes para el nuestro, teniendo como inica sancion
de sus actos la pena (o la condena conditional):
a) Primarios (condena conditional o pena, segln los casos).
b) Las personas mayors de 14 afios que obran con in-
tenci6n criminal.
c) Los reincidentes a quienes se aplica la pena de de-
portaci6n.
No son delincuentes, por star eximidos do responsabilidad,
pero, tienen como sancidn do sus actos la media, restringida,
de seguridad:
a) los que se encuentren en el << caso do enfermedad
mental>>, esto es, los locos peligrosos, como aclara la
exposicidn de motivos (1).
b) los menores de 14 afios en ciertas condiciones.
Nada mnis. Como se v6 es muy poco. El proyecto no permit
una clasificacidn mais amnplia de los delincuentes, hecha de
acuerdo con la aplicacidn possible, segun los casos, de la pena
o de la media de seguridad. Esta apenas si existed para dl.
La pena, en cambio, o la condena conditional, es su dnico
remedio contra el delito. Frente a esta limitadisima clasifi-
cacidn de delincuentes, el proyecto suizo contiene la siguiente (2).
1.0 Delincuentes normales:
a) primarios; condena conditional o pena segin los casos,
b) personas mayors de 20 afios que no figuran en nin-
guna de las categories que siguen; pena determinada
de antemano,
c) menores en edad do transici6n (18 a 20 afios); pena
de los normales adults atenuada on su calidad y en
su cantidad.
2.0 Delincuentes menores:
a) menores de 14 aiios, L Las categories do menores y las nedidas
de seguridad que los son aplicables, las he
b) de 14 a 18 afios. indicado ya al ocuparine do ellos.

(1) PAgina 59 de la odicion do la Carnmara de diputados.
(2) Ver los rosuimenoe, difuroenls del mio, quo trae IGrispigni en II nuovi
diritto criminal, etc., pags. 92 y 93 y Jimnnez de Asia, La unificacion do] derocho
penal en Suiza,, pags. 216 y 217,











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3.0 Delincuentes incorregibles, habituales o profesionales; se
les aplica la medida de seguridad, casa de internacion, de du-
racion indeterminada en el mAximum y determinada en el mi-
nimum.
4.0 Delincuentes psicopaticos:
a) enfermos mentales.
1.0 No peligroso; absoluci6n:
2.0 Peligrosos; se les aplica la media de seguridad,
colocaci6n en un hospital o en un hospicio.
b) de responsabilidad restringida:
1.0 No peligrosos; atenuaci6n libre de la pena por el
juez.
2.0 Peligrosos; medidas de seguridad de duraci6n inde-
terminada.
c) alcoholistas; medida de seguridad aplicada en un asilo
para bebedores, con una duraci6n maxima de dos afios.
5.0 Delincuentes ocasionales (vagancia, mala vida, etc.); me-
dida de seguridad o pena; la primera se aplica en casas de
trabajo.
No es menester entrar a analizar esta clasificacion de los
delincuentes, para poder apreciar su gran importancia en el
terreno de la legislaci6n que inicia el nuevo derecho penal en
formaci6n. Cualquiera, aunque no tenga conocinmientos especiales
en la material, puede comprender su eficacia. En efecto, todo
cuanto figure en el proyecto argentino de 1906 dentro de las
disposiciones del articulo 43 (atenuacion y agravacion de las
penas), viene a ser en el sistema del proyecto suizo de 1915 (1)
toda una vasta construcci6n cientifica. En este el delincuente
es una realidad, no un concept. Y si bien es cierto que la
clasificaci6on adoptada en Suiza no es enteramente semejante a
ninguna de las que tienen valor corriente en la literature de
la ciencia criminal, lo que no le da ni le rest meritos, es in-
dudable tambi6n que ella se basa en principios de necesidad
practice que es menester tener muy en cuenta. Cuando se es-
tudian las diversas clasificaciones conocidas de los delincuentes,
desde las que analiza Ferri en su Sociologia criminal (2), y la


(1) Por no sobrecargar demasiado las rita-i no me lie referido on el texto a los
proyectos alemin y austriaco.
(2) Tomo 1.", pag. 100.











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suya propia, hasta las mnis recientes del Dr. L. Vervaeck (1),
de Quintiliano Saldafia, el brillante y erudito criminalista es-
pafiol (2), de Ingenieros (3), de Patrizi-Serveri (4), so ve que
todas ellas responded a un criterio puramento doctrinario y no
a una preocupacion de character verdaderamente practice. Por
eso son tan dil'erentes de las que puede concebir y realizar un
codigo. Las primeras, las cientilicas, no pueden jamnTs adaptarse
del todo a las exigencias de la funcidn preventivo-represiva de
un texto legal. De ahi que las segundas tengan necesariamente
que comprender grupos de delincuentes, comno los menores, los
normales, algunos subgrupos de los psicopaticos, etc., que no
entrarian bien en los cuadros 16gicos de las doctrinarias. Es lo
que sucede con el proyeeto suizo, lo misino que con el alemni
y el austriaco. Sin embargo, comno lie dicho antes, a primera
vista es dado observer que las clasificaciones de character pric-
tico de estos proyectos, ofrecen en realidad grandes ventajas,
especialmente si las comparamos con la de todo punto insufi-
ciente del texto argentino.
La de este se apoya en el principio de la prevenci6n gene-
ral. El delincuente interest al c6digo no como delincuente sin6
como autor de un delito. Exceptuando a las personas que estan
exentas de responsabilidad y a las dos finicas medidas de se'
guridad que contiene, toda la enorme gamna do matices del
hombre criminal desaparece ante el criteria exclusive de la
norinalidad; sirve tan solo para que el juez atenfie o agrave
una pena en mins o en menos del tbrnlino medio legal. Esto,
en verdad, es un gran progress en relacion con el texto de los
articulos 83 y 84 del c6digo penal vigente, pero, como yo en-
tiendo que un proyccto, hoy, debe tender a algo mas que a
corregir y a depurar una mnala ley represiva, significa un gran
atraso si lo cotejamos con los proyeetos extranjeros a (que me
estoy refiriendo. En efecto, es fAcil observar que en estos la
preocupaci6no dominate es la prevenci6n especial, el delincuente
considerado no como autor de un delito sin) como un hombre
en toda si integridad psico-bioli'gica a los efectos de la aplica-

(1) , Hayez, 1911.
(2) La Antropologia criminal y In jutic.iia ]pemial, Madrid, 1915, pag's. GS y72.
(3) tCriminologia pfil. 1:30.
(4) Societa Editrice Libraria, Milano, an o 191G, pIg. 9M.











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ci6n de la pena y de la media de seguridad. /,Por qu6 no hemos
de adoptar nosotros un principio semejante? 4Que lo impide?
Yo no pretend que se deba copiar servilmente el proyecto
suizo, por ejemplo. Contiene disposiciones que contrarian
nuestra manera de ser, nuestro ambiente fisico-social, y que
solo son concebibles en organizaciones sociales mas estables
que la nuestra y mas respetuosas de los principios esenciales que
rigen la vida de relaci6n entire el individuo y la colectividad;
pero, present, en cambio, un conjunto tal de instituciones
penales, un orden tan claro en la coordinaci6n cientifica de la
material, un concept tan amplio y al mismo tiempo tan ade-
cuado de la manera de concebir c6mo debe ser la finalidad
preventivo-represiva de una ley penal orientada en el sentido
de la prevenci6n especial, que ese proyecto de c6digo puede
resultarnos beneficioso en sumo grado, si logramos penetrar su
espiritu para tratar de adaptarlo a las necesidades del medio
ambient argentino. Si en material penal no es possible prescindir
de la ciencia y de la experiencia ajenas, ,por que tomar como
models el c6digo italiano, el c6digo holandes, monumentos de
la ciencia criminal clasica que nacieron ya envejecidos, y otras
cuantas leyes sueltas mis, y no las filtimas expresiones del
pensamiento cientifico contemporineo? Ni estos ni los otros
son perfectos, indudablemente, pero, como no es la perfecci6n
lo quo se busca porque entonces jams se sancionaria un c6-
digo, sino la mejor adaptaci6n de una ley penal a las necesi-
dades individuals y sociales del present y de un future pr6-
ximo, yo entiendo que semejante adaptaci6n se realize mejor
dentro del sistema de estos tres proyectos extranjeros:-la pre-
venci6n especial. La prevenci6n general ha fracasado como sis-
tema represivo. No hagamos, pues, nosotros, una infitil expe-
riencia mas.


IV.


He aqui expuestas de una manera muy superficial, las insti-
tuciones que a mi juicio faltan en el proyecto de c6digo penal
que estd sometido hoy a la consideraci6n del congress por
moci6n del senior diputado doctor Rodolfo Moreno (h). De acuerdo
con el punto de vista en que yo me coloco, no tengo por que en-











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trar a analizar el proyecto en toda su integridad, articulo por
articulo. El trabajo, en lo que concierne a la part general,
ha sido realizado ya por el doctor Julio Herrera en un erudito
comentario sobre esa reformra penal>>, que revela do una ma-
nera acertada en la mayoria de los casos, aunque con algunas
exageraciones de doctrine en algunos de ellos, las deficiencias
cientificas o de simple articulado que contiene el texto de la
comisi6n redactora de 1906. Mi intencidn ha sido mnAs modes-
ta, por falta absolute de tiempo. Consagrado en diciembre y
enero a una labor intense en otra clase de actividades, no he
podido dedicar a la present las horas diarias que necesitaba,
para que mi opinion abarcara toda la amplitud del c6digo.
Por eso he elegido, para serialar mi divergencia de ideas, la
part donde ellas aparecian en mas nitida contradicci6n con
las que yo combatia. Otro procedimiento me parecia infitil.
Hacer una exegesis del proyecto para sefialar sus ventajas
respect al texto legal actual, estaba de mis. Analizar sus
disposiciones para depurarlas de lo malo que a mi juicio po-
dian contener, era tarea vana, por liaberla realizado eficaz-
mente ya el doctor Herrera. Preferi, en consecuencia, tocar solo
aquellos puntos en que el proyecto diferia de los principios
que, segfm mi honest entender, fundamental el nuevo dere-
cho penal, que se esta formando en el mundo. No hago cues-
ti6n de escuelas, sino de instituciones. Como se ha visto en
las paginas anteriores, he descartado toda controversial respec-
to a las viejas cuestiones en pugna entire clasicos y positivis-
tas, responsabilidad criminal, delincuente, delito, pena, etc.,
para dedicarme a establecer un paralelo entire las instituciones
preventivas y represivas de diversos proyectos de c6digo.
Sefialando lo que falta en nuestro proyecto, expongo cual es
mi criterio en la material. Creo que esto es lo mas eficaz que
he podido liacer para dar mi opinion.
La cuesti6n es ardua y compleja. Es tan important el sis-
tema a adoptar en material de c6digos penales, que el es todo
en un c6digo. No es possible, en mi entender, concebir la
existencia de un buen c6digo, basado en un mnal sistema. Su
articulado puede ser perfect, perfect la regulaci6n de las
proporciones de pena, etc., pero, si el no responded a la exi-
gencia fundamental de su existencia, el combat contra el cri-
men, esas perfecciones de t6cnica legislative resultan intitiles.
Ordenar de una manera admirable cada uno de los delitos que


xxxv -6


ART. O-(G.











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una sociedad necesita reprimir; adecuar exactamente y sin
incongruencias de detalles la proporcionalidad legal, es hacer
una obra eficaz, pero, tan solo en tanto en cuanto ella respon-
de a un sistema cientifico de lucha contra el. crime. Y el
crime no se combat con la pena sola, aplicada dentro de
los limits de duraci6n que asigna para cada delito la part
especial de un c6digo. La fuente del crime, ademAs de las
causes de orden fisico y social que intervienen en su produc-
ci6n, esta en la naturaleza bio-psicol6gica del delincuente.
Esta es, pues, la que debe inspirar todo sistema penal. Cegar
la fuente es impossible, pues esta de por medio un mundo de
factors extrafios por complete a toda acci6n de la ley. Solo
es dado, entonces, encauzarla por nuevas vias, persiguiendo
un fin de adaptaci6n individual. Corregir, curar o simplemen-
te desviar, debe ser la finalidad concrete de un sistema penal.
i.C6mo? He aqui el problema fundamental de nuestros tiem-
pos. Todas las escuelas buscan su solucidn en forma aparel'-
temente muy diverse entire si, pero que responded siempre a
los dos grandes criterios ya enunciados, el de la prevencidn
general y el de la prevenci6n especial, para emplear los tar-
minos que han vulgarizado en el resto de Europa, Francia,
Italia, etc., los tratadistas alemanes. El primero excluye al
segundo, no obstante lo cual el segundo no excluye al prime-
ro. La prevenci6n general ha fracasado como sistema, despues
de haber inspirado a la inmensa mayoria de los c6digos san-
cionados. Los adelantos de la ciencia, sin embargo, la han
hecho ceder poco a poco de su espiritu de exclusividad, ma-
nifestado en los dos grandes models iniciales, el c6digo fran-
c6s de 1810 y el c6digo de Baviera de 1812. Instituciones
nuevas que iban apareciendo a media que la ciencia y la ob-
servaci6n realizaban sus conquistas, introdujeron sangre joven
en el cuerpo viejo. Se llegaba asi a la soluci6n? No; la so-
luci6n no consistia en partir del principio de la retribuci6n o
de la intimidaci6n, para llegar a la prevenci6n especial por
medio de algunas instituciones aisladas, sino por el contrario,
apoyarse en la segunda, que lleva en si, como inherente, la
idea de la prevenci6n general. No es una simple question de
palabras, sino una oposici6n formal entire principios netamen-
te diferenciados en cuanto a su origen y en cuanto a su fina-
lidad.
Siendo esto asi, como lo es, result evidence que dos











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c6digos penales se diferencian entire si por algo mis que por
la perfection literaria y l6gica de sus disposiciones y de su
articulado. Esto filtimo es secundario, cuestidn de simple t6ec-
nica y de ajustada correction de texto. Puede existir un c6-
digo intachable en lo que concierne a deficiencies e incon-
gruencias, sin que por esto result eficaz en la lucha constan-
te de la sociedad contra el crime. ,Por que? Porque puede
faltarle adaptaci6n a las necesidades reales de la vida. La com-
probacidn la tenemos en la historic del derecho penal posterior
a 1810. Todas las sociedades political europeas y americanas
han partido del principio de la retribucidn, de la intimidacidn.
Su resultado es que todos los tratadistas proclaman hoy, en
forma mas o menos amplia, la crisis de la represi6n, esto es,
el aumento de la delincuencia, especialmente en los menores,
y el profesionalismo del delito. Es que el principio era falso.
Menester era, entonces, sustituirlo. Fue lo que tent6 hacer la
escuela que se llam6 a si misma, impropiamente, positive. Su
lucha, sin embargo, fue fecunda. De ella nacieron nuevos con-
ceptos. Los recogi6 una vasta sociedad de hombres, disemi-
nados por toda Europa, cuyas tendencies, por ser diversas, no
cabian dentro de los limits de una escuela. Eran simples
fuerzas, mentalidades, orientadas en un trabajo comtin: former
la ciencia criminal. De tanto esfuerzo manifestado en libros,
articulos de revista, congress internacionales y nacionales, te-
nia necesariamente que nacer una nueva orientacion del de-
recho penal. Esta se concrete en la luminosa obra de Karl
Stooss y de los autores alemanes y austriacos de los proyec-
tos de 1909. Su principio ya lo hemos visto, disefiado a gran-
des rasgos en las paginas anteriores. ,Sera el definitive,
el verdadero ideal de la ciencia? No lo sabemos adin, aunque
es muy possible que no. Pero, no podemos dejarlo de lado.
Toda la ciencia penal contempordnea ha dado su opinion fa-
vorable o adversa a los anteproyectos de Suiza, Alemania y
Austria. Todos los autores han visto que ellos contenian
principios esenciales que chocaban contra las tendencies cla-
sicas y neoclasicas. Que fueran buenas o malas era cuesti6n
que solo el tiempo resolveria. Los unos los combatian, los otros
los presentaban como bandera de combat, pero ninguno negaba
su importancia significativa. No es possible, entonces, no te-
nerlos en cuenta en moments en que la Reptblica Argentina
estA a punto de reformar su legislaei6n penal.












REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Yo no pretend que todas sus instituciones sean incorpora-
das a nuestro future c6digo. Pretenderlo seria pecar por ex-
ceso de teoria en una material fundamentalmente practice, en
una material que se resolvera siempre en cuestiones de he-
cho: sto puede hacerse y esto n6. Pero, exijo, si, que se
estudie la cuesti6n a fondo. Han transcurrido diez afios des-
de la redacei6n del proyecto de 1906. Desde esta fecha, la
ciencia criminal y los ensayos de legislaci6n han dado algunos
pasos por senderos algo diferentes a los que concibi6 nuestro
proyecto.. ,Por que no ver si nos convienen a nosotros? El
delito afecta tan profundamente la vida de la sociedad, que no se
puede prescindir de nada que tienda a combatirlo de una ma-
nera mais eficaz que la actual. Grandes tratadistas han llegado
hoy a dar nuevas orientaciones a sus ideas. Estudiemoslas, por
lo menos. No las rechacemos de plano urgidos por la necesidad
de tener un c6digo mejor que el vigente en su redaccidn y
en su distribuci6n de materials. Lleguemos mins al fondo d-e
problema de la lucha contra el crime. Demos a la represi6n
nuevos fines. Como nada. perdemos, sino tiempo, con compa-
rar, comparemos teniendo en cuenta que es tiempo ganado,
en definitive, el que se emplea en querer acercarse a lo que
es esencialmente mejor. Pasaran uno o dos afios mas, es ver-
dad, pero, si el resultado a que llegamos es bueno, la obra
realizada compensara los anos empleados en el studio del
miis arduo y fundamental de todos los problems sociales.
Fundado en todo lo expuesto en estos modestos apuntes,
opino en respuesta a la consult que me ha sido hecha:
1. El proyecto de c6digo penal de 1906 no responded, por
su sistema, al estado de la ciencia criminal contemporanea.
En consecuencia, no debe ser sancionado por el congress.
2. Debe designarse una comisi6n encargada de presentar
un nuevo anteproyecto.

Saludo al sefnor president con mi mas distinguida conside-
racion.

JUAN P. RAMOS,
Profesor de Derecho Penal de la Facultad
de Derecho de Buenos Aires.


Enero 25 de 1917.





















ESTETIC. 1)E LA MUSIC




( VYe'dad, ei'tlidad, mundo de los sentidos, son
costs id.nficas. El s/i sensible es solo verdade'o,
solo C1 e3 real. El mundo de los sentidos es la
'inic ved erd3u la Uzica realidad para nosotros).


El critic vienes Eduardo Hanslick, el gran enemigo de como se debl,
Wagner v a quien en gran parte debe Brahms su gloria, decia hbar o ia
en su interesante libro Lo Bello en M]'isica: Solo se puede
hablar de la mfisica de dos maneras, con la sequedad de una
terminologia t6cnica o con la poesia de la ficcio6n.
Hanslick emplea aqui el concept de ticnica como sin6niino
de teoria del arte, o sea el conjunto de conocimientos practices
que se emplean en la reproducci6n de los estimulos esteticos.
Las referencias a ese conjunto de conocimientos practicos son,
sin embargo, casi del todo inftiles en la critical y en la historic
de las artes, porque los tecnicos pueden realizar por si mismos
las coinprobaciones tecnicas del historiador o critic, y quienes
no son tecnicos que constituyen, precisamente, la gran ma-
yoria de los que se ocupan de las artes con verdadera pasi6n
-no pueden comprender nada de tin lenguaje especial que,
por lo demnis, solo establece comprobaciones que no pasan de
una mera superficialidad material.
Berlioz a su vez escribia: La mfisica es un arte pueril y
divino y echo para que todo el mundo liable de el. Para
star mins en la verdad habria que corregir la sentencia del
atraviliario autor de La Condenaci6n de Faasto en esta forma:
La muisica es un arte pueril y divino, heclio para que todo el
mundo liable de el, con excepei6n de los profesionales. Porque
los profesionales consideran siempre las cosas del arte que


xv 7


ART.ants.











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


practical con dxito, de uiia manera ntny personal, lo que les
hace incurrir frecuentemente en errors de apreciaci6n y de
buen gusto. Conocidos son los juicios de Haendel sobre Gluck,
de Weber y de F6tis sobre Beethoven, de (Geoffroy contra
Mozart, las apreciaciones do las obras de Bach debidas a Mor-
timer y a Berlioz, las opinions de Schumann sobre Wagner,
los innumerables errors de Wagner sobre la historic de la
opera y de la mfisica pura, los del Cours de Composition de
Vincent d'Yndy sobre los compositores del Renacimiento, etc.
< que este alcanza el punto culminante de su irritabilidad reci-
biendo y aquel dando- de manera que no solo debe parecer
natural, sino que ha do considerarse como deseable cierta es-
pecie de antagonismo entire estas dos predisposiciones. Cada
uno de los dos estados posee una 6ptica contraria a la otra.
Exigir del artist que se ejerza en la 6ptica del espectador,
del critic, es exigir que empobrezcn, amortigne so poder
creador.... Se trata do algo asi como de una diferencia entire
los dos sexos, no hay que pedir al artist que da que se
convierta en imujer.... Nuestra estetica ha sido hasta el pre-
sento una est6tica femenina, en el sentido (pque han sido siempre
los hombres receptivos los que han forminulado sus experiencias
respect de lo que es bello. Es un error necesario, por que
el artist que comenzara a comprender se equivocariu. No
tiene que mirar hacia atris, no tiene que mirar, mejor dicho,
de ningdin modo; debe dar. El honor del artist es su inca-
pacidad de hacer critical, en caso contrario no es care ni
pescado, es modern ) (1).
Del saber simplemente t6cnico result, en critical como en
historic del arte, la pedanteria y la suficiencia, y como la
suficiencia y la pedanteria son siempre superficialidades de
espiritu, hay que concluir que la tecnica sola es la superficiali-
dad de las cosas. Del conjunto de conocimientos practices que
constituyen la teoria tecnica hay que elevarse hasta la idea
que la crea o la utiliza; de las obras al fondo de humanidad
que encierran.
caractdres go- Pero la filosofia sola no basta; es indispensable tambidn
neralesdelas poseer buen gusto. El arte no radica por entero en las nove-
obraas maels-
tras. dades caprichosas de la tecnica, que es lo inico que parece


(1) F. NIETZSUHF". La Voluinta de Pcder, tomo II.











ESTETICA )DE LA MUSICA


dar actualidad a ciertas obras, y asi sabemos que existen en
la historic de las artes, obras que viviran eternamente por
encima de todas las t6cnicas, que se distinguen por la armonia
que revelan entire su forma y su material y por el perfect
acuerdo que evidencian entire los movimientos de la sensibilidad
de los autores y los medios que tuvieron a su alcance para
traducirlos. Estas obras eternas del arte son aquellas en las que
la unidad del conjunto no ahoga la vida de los detalles,-
aquellas, dira Croce (1), que se distinguen por su lidad >, por la fusion perfect de las impresiones en un todo
organico, que es lo que se ha llamado la unidad en la variedad
de la obra,- son las obras en las que la perfecci6n de la eje-
cuci6n realza la belleza de la inspiracidn, en las que los detalles
tecnicos de su construccidn guardan relaci6n natural, espon-
tainea y necesaria con su contenido y con su forma. En esa
armonia consiste la obra maestra, y su realizaci6n constitute
el genio. Fidias, Rafael, Mozart, Rossini, Beethoven, Shakes-
peare son, por eso, genios completes y armoniosos, y sus obras
aparecen dotadas de eterna juventud.
El buen aficionado sabra encontrar esas cualidades esenciales
de la belleza artistic, en un Tiempo de Sinfonia de Beethoven,
en un Lied de Schumann, en una pagina de Wagner, en una
Sonata de los Bach, en un Aria de Cimarosa, en un Coro de
Palestrina, en un Madrigal o en una Canzone del Renacimiento
italiano, en fin, en las obras mais heterogeneas y opuestas. El El Luen gus-
criterio de tal aficionado sera su buen gusto, el buen gusto to> enlas ar.
que es, como diria un antiguo, un favor de los dioses, una
injusticia de la naturaleza como la inteligencia o como la
fortune.
(,Y como se manifiesta el buen gusto? se preguntara. El Cumno so ma-
nifiesta el
buen gusto presupone un temperament delicadisimo para sentir .uengusto.
las impresiones de placer o dolor, de las cuales derivan des-
pu6s afectos y pasiones inas elevadas y complicadas. Los
hombres que poseen tal temperament, si su inclinaci6on a los
placeres no es violent, son por lo comufn afables, sinceros,
humnanos y de buen coraz6n, y revelan tambien generalmente
an amor ardiente y exclusive de la belleza, a cualquier 6poca
y a cualquier categoria que la obra que la revela pueda per-

(1) Estitia come Scien,, dell'E. pre. ione e Linjlistiha Uener le. Bari. G. Laicrza,
. Figli, 1912.











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tenecer, amor de la belleza que, como el amor fisico, nace de
las sensaciones, de los sentimientos, del entusiasmo, de la es-
pontanea admiraci6on, en una palabra, de la pasi6n que provocan
en los temperamentos delicados las verdaderas obras de arte.
La ostdtica. es extraordinariamente compleja y delicada. RPor que me gus-
ta mas la Polonesa melancolica que los Momentos musicules
de Schubert? La < no parece ser mais que
la alegria que experimentamos con algo que es superior al
arte mismo, con el desahogo espontineo que los movimientos
de nuestra sensibilidad encuentran en una obra que los alien-
ta, los satisface o los favorece. Si nos parece que la mujer
que amamos es siempre mas bella que la Venus de Milo, si
la belleza nos parece superior a la perfeccidn, o a lo menos
ad(,miramios mids la belleza que la perfecci6d, es porque la
< emoci6n estftica >> nace de una relaci6n afectiva entire la obra
y su contemplador.
La ( es una relaci6n de afecto, de amor,
una especie de certificado de aproximada identidad entire dos
sensibilidades. Nos buscamos tambien en el arte a nosotros
mismos, por eso comprendemos solo las obras que amamos.
Hay que redu- Es que debemos reducir, como cree Nietzsche, los juicios es-
cir los valo- teticos a valores biol6gicos. Lo bello, la emoci6n estetica,
res esteticos
avaloresbio- son hechos cuyos caracteres quedan condicionados, como la
16gicos. categoria de lo bueno, de lo fitil, de lo malo, a nuestros valo-
res inferiores de conservacion. Lo que desde el punto de vis-
ta estetico nos disgusta instintivamente puede ser considerado
como algo perjudicial y contrario a nuestra sensibilidad. Lo
bello es siempre para nosotros instintivamente todo aquello
que suscita y estimula los movimientos normales de nuestra
sensibilidad, que obra activamente sobre nuestras fuentes de
placer sensorial, acelerando toda nuestra actividad funcional,
provocando una sutil y general movilidad organica. Todo ar-
te es un activo agent de vida fisica y de vida moral; toda
obra de arte es un conjunto armonioso de estimulos y de me-
dios de sugesti6n de perfecciones mutiltiples, de satisfacciones
variadas que se cristalizan alrededor de la belleza particular.
Tendencia ge- La naturaleza tiende a la vida, y la vida tiende hacia la
noral do ]a
naturaleza y fuerza, ante ella se inclina. Bajo la acci6n de la necesidad y
delasubstan- de coacciones exteriores, la material reacciona, se mueve hacia
cia viva. un cierto fin. Es ya la vida. Si el fin que la substancia vi-











ESTETICA DE LA MI'SIL'A


va persigue es encontrado gracias a iun movimiento bien adap-
tado y despius de un ntimero infinito de tentativas, la mate-
ria viva se particulariza por una funci6n, se constitute en or-
ganismo, nace un ser vivo. Desde el instant que la material
viva queda asi organizada, su vida es muna continue repetici6n.
El moviiniento o el conjunto de inovimientos que constituyen
su vida, evolucionan hasta un linite de perfecci6n, y luego se
repiten. Toda innovaci6n, todo cambio, es causa de disgrega-
ci6n de material y de energia, de transformation, de degene-
raci6n.
Esta forma de vida, esto procedimiento, intervene en la for-
maci6n de los agregados celulares mas simples, como en la
formaci6n de los organismos mais complejos, es el principio
inforniativo de toda la escala biol6gica. Este process definiti-
vo que adapta con mayor o menor perfecci6n la necesidad a
su niejor modo de satisfacerse, a la vez que prove al orga-
nismo de su fuerza necesaria, de su medio de vivir, le realize.
le da su forma particular, determine su cualidad, su finalidad
funcional, individual o especifica. En virtud de estos process
acumulados se han ido realizando y perfeccionando en el cur-
so de la evoluci6on biol6gica, por el obscuro trabajo de las aso-
ciaciones celulares, todas las species animals, todas las va-
riedades de raza de una misma especie, todas las variedades
individuals dentro de una misma raza. Siempre, en todos
los casos, estos process han terminado por la creaci6n de una
especie, de una raza, de un tipo; han realizado y creado al
misino tiempo fines. Como realizadores de fines org'inicos,
biol6gieos, surgeon para nosotros del fondo obscuro de causali-
dad desconocida en que la vida forja la infinita -ariedad de
sus formas. Como creadores de fines biol6gicos estos proce-
sos organicos pueden considerarse como models imitables
por toda substancia viva de la misma especie. Encierran, de-
finen un grupo, y entire los individuos de este mismo grupo
quien imita o reproduce con mais perfeccion el process funcio-
nal, esencial de la especie, es el que prospera, el que acrecien-
ta y afirma la vida, asi como el individuo que lo reproduce
mal languidece, su vida disminnye, tiende a desaparecer.
Si a este process biol6gico tan rdpidamente esbozado aun-
que es siempre identico, se superpone la conciencia, el miste-
rioso e inexplicable liecho de la conciencia, tenemos de golpe
surgido del misterio todo el mundo moral, con la ilusi6n de











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nuestra libertad, que bajo nombres y aspects nuevos, va a
reflejar fielmente las circunstancias y las peripecias de la fi-
siologia, del mundo biol6gico. El organismo asi constituido,
y cuyos origenes se pierde en la desconocida causalidad, lle-
va en si mismo su propio destino. Una coordinaci6n mas o
menos armoniosa se establece entire los diferentes centros ner-
viosos que lo constituyen, entire las diversas tendencies que
lo solicitan. En la 6poca en que alcanza su grado mayor de
fuerza o de energia vital, vibra con mayor o menor felicidad,
segdn el ritmo mas armonioso que pueda realizar. Este ritmo
servira de modelo a todos los ritmos subsecuentes; el individuo
dispondra de mas o menos energia segun el grado de perfec-
ci6n o de fidelidad con que su memorial organica reproduzca
el ritmo esencial. Cada vez que el organismo result incapaz
de reproducir el process litil, el ritmo necesario a su vida,
tal desfallecimiento organico producird su eco en la concien-
cia, despertando un sentimiento de falta, una emocion de re-
mordimiento. Por el contrario, la perfecci6n en la reproduc-
ci6n del ritno esencial de la vida refleja sobre la conciencia
el sentimiento o la emoci6n de una alegria interior, del conten-
to de si. Bien, bello, bueno, fitil, es lo que realize el fin de-
terminado del organismo; mal, malo, indtil, feo, es todo lo que
causa el empobrecimiento del tipo, lo contrario a su economic
funcional, el signo de su descomposici6n, de su decadencia, de
su degeneraci6n. La belleza es todo lo que refuerza la ener-
gia, el ritmo functional del tipo; la fealdad obra de una mane-
ra depresiva, es la negaci6n del ritmo de la vida.
Peladan ha podido decir que el fin del arte es realizar es-
piritualmente el deseo de la perfeccion por una image, por-
que el arte es una realizaci6n de armonia. Cuando Diderot,
en su disertaci6n sobre lo bello, afirmaba que < bello se reduce a una percepci6n de relaciones,>; cuando Leo-
pardi, en sus Pensieri, sostiene que < expresi6n conveniente;> cuando el dialectico Benedetto Croce
dice que , todos ellos
presienten esta base biol6gica de la funci6n del arte: afirmar
y realizar la plenitud de una vida armoniosa y superior.
gQue quiero decir cuando escribo esto de afirmar la pleni-
nitud de una vida armoniosa y superior? ;Hay en estas fra-
ses algo mas que meras palabras? Veamos c6mo realize el
arte esta perfecci6n de vida elevada.


El arte realize
la plenitud de
una vida ar-
moniosay su-
perior.











ESTETICA DE LA MUlSICA


Todo arte verdadero tiene sobre la sensibilidad un efecto
t6nico y reactive, aumenta la energia, acrecienta la fuerza,
acelera y acentda el ritmo funcional, enciende en el alma la
alegria, es decir el sentimiento de la fuerza acrecentada. La
condici6n est6tica dispone primordialmente de una abundancia
extrema de medios de comunicaci6n y de expresi6n, y a la
vez de una extrema capacidad receptive para las excitaciones
y los signos. Podemos career que el principio de toda activi-
dad estetica, que la base de la condici6n est6tica es realmen-
to un feu6nmeno de plenitud de vida, de superabundancia de
fuerzas instintivas, cuya elevaci6n aumenta proporcionalmente
las facultades de comunicaci6n y de expresi6n. Observa muy
justamente Nietzsche que el hecho de vivir la vida de otra
alma, no es primitivamente nada moral, sino una irritabilidad
psicol6gica de la sugesti6n. La co-motora en el terreno de la intelectualidad. No se contnii-
can jamids pensamientos, sino moviinientos, signs mlniicos
que nosotros reduciinos, por transcripcini, a pensamnientos.
Ese acrecentamiento de vida, esa plenitud de fuerza, ese La obra dearte
entusiasmo del animo son a la vez, en conjunto, la condici6n crea on su
de la actitud estetica y el fin del arte, porque el efecto natu- doriaactitud
ral de la obra de arte es provocar en el contemplador, en el estetica.
espectador, en el oyente, el estado de sensibilidad capaz de
crear la obra de arte, es suscitar la condici6n est6tica, es con-
vertir a cada oyente, a cada espectador, a cada contemplador
en otro artist. No de otro modo podemos explicarnos el
infinito prestigio, el encanto indecible, la fascinaci6n supreme
de la obra de arte. Porque si el hombre, como todas las cosas
creadas, ama la vida, manifiesta este amor por el deseo de
contemplar cosas activas, endrgicas y rapidas, por la inclinaci6n
hacia los movimientos agiles, vivaces y fuertes, por la tendencia
a veneer dificultades, a admirar la fuerza, a manifestar su vigor.
Para el hombre el placer es mayor cuando la vida es mas
viva, mIas intense. Y el arte, que nace del acrecentamiento
de la fuerza, de la plenitud de la vida, hace el placer de la
vida mayor, porque da al hombre, distrayendolo del deseo,
sensaciones fuertes e intensas, acrecentando el sentimiento del
vigor, es decir la alegria interior, afirmando y glorificando la
vida hasta en lo que tiene de terrible, incierta y engafiosa, en
el bien como en el mal, en el dolor como en el placer.











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El espectador, el contemplador o el oyente, no permanece
ante la obra de arte en una actitud meramente pasiva; reac-
ciona sin que pueda detener la fuerza propia que, despertada
por el contact de la obra artistic, interpreta, agrega, com-
pleta a esta misma obra. Por eso ha podido decir Paulham (1)
con alguna raz6n, que la belleza artistic esta mds en nues-
tras almas que en las obras del arte, que es una especie de
invenci6n humana hecha aprop6sito del arte; corona el edi-
ficio artistic, pero no es su fundamento. Y ese aumento de
fuerza se manifiesta en el espectador, de un modo victorioso,
por la simplificaci6n l6gica de su vida interior, por la coordi-
naei6n mis intense de sus sensaciones en un conjunto, cuyo
eje es el character propio y esencial de la obra artistic que le
conmueve.
Las obras de la milsica, como las de las demas artes, repo-
san, pues, sobre las leyes obscuras que rigen el funcionamiento
del espiritu human. Debe haber una ciencia de la belleza
artistic, que sea reflejo de la ciencia del espiritu, desde que
el arte es una de las varias fornnas en que la vida del espiri-
tu se manifiesta.
En tanto que esta ciencia se establezca (2), podemos career
que las calificaciones de obra maestra, obra genial y otras
que nos sirven para distinguir la supreme belleza artistic,
deben implicar tambi6n necesariamente ciertas cualidades ob-
jetivas, distintivas y propias de algunas invenciones del hom-
Fin do la Est- bre. La Est6tica no se propone finicamente establecer las
tica. cualidades y las condiciones de la ,>, sino
tambibn, y principalmente, determinar los caracteres propios
de la obra de arte, las cualidades esenciales que la distinguen
de las demAs manifestaciones del espiritu del hombre. Si en
todo caso es bien dificil poder determinar dichas cualidades,
es siempre fitil y bueno tratar de fijar el fondo 16gico y obje-
tivo de nuestras opinions artisticas para evitar, cuanto sea
possible, los cepos del prejuicio y los lamentables errors que
nacen de la falta de luces. Es este el mayor beneficio, el
verdadero fin de la Estetica.
La Estetica forma el criterio artistic y contribute a des-


(1) Le Mensonje de l'Art. F. Alcan. Paris.
(2) El mas serio esfuerzo en este sentido que haya hecho ha filosofia modern
es ]a citada obra de Benodetto Croce.











ESTIETICA DE LA M-MUSICA


arrollar el buen gusto natural, que tiene siempre necesidad do
cultural. Es verdad que un tratado de Est6tica no podrn nun-
ca ensefnarnos a gozar de la belleza de las cosas, porque quien
no estai dotado del delicado instinto de adivinar la belleza, no
podra adquirirlo por educacidn. Mas para juzgar con equidad
del estado present de las bellas artes, de sus progress y de
sus decadencias, necesario es desarrollar el sentido del buen
gusto natural por el placer sensible de la comparacion y por
la educaci6n artistic que result de la critical hist6rica y ra-
zonada de las formas y evoluciones del arte.
S6lo asi podremos formarnos, para nuestro uso personal, Caractur gene-
S. ral do toda
una Estetica apropiada, torque digase lo que se diga, today es- Estetica.
tetica es siempre una construcci6n a posteriori, interior, naci-
da del largo conocimiento de las obras artisticas. Porque lo
indispensable para un hombre que quiere pasar por culto, en
esta como en cualesquiera otras materials, es tener un claro
sentido del asunto, es poseer un criterio amplio y sutil, un
juicio s6lidamente asentado sobre bases objetivas, nacidas de
una inteligente y muy complete informacidn sobre la evoluci6n
hist6rica del arte de que se trate, de sus cambios y de sus
progress, de las causes de sus variadas transformaciones, asi
como tambien del conocimiento de los elements distintivos que
constituyen a las obras y que las diferencian unas de otras.
Pero sern de todo punto impossible decir lo que es un obra
de arte, fijar las cualidades objetivas por las que hemos de
distinguir una obra de arte de cualquier otra invencion huma-
na, si de antemano no establecemos con claridad nuestro pun-
to de partida, nuestra conviccirni, el concept desde el cual
hemos de considerar la actividad artistic que nos priocupa
y todas sus manifestaciones hist6ricas y posibles.
Hasta los mismos artists poseen tradiciones inciertas sobre Escasa infor-
su propio arte. En lo que se refiere particularmente a la mht- macion este-
tica de los
sica, para convencerse de ello basta con leer la biografia de mismos ar-
dos o tres artists eminentes. La vida intellectual de Ricardo tistas y del
Wagner es el mas elocuente ejemplo de esta observaci6n. Los pablicon a-
artistas no parecen sentir la necesidad de una historic razo- tendido,.
nada de su arte que fije sus incertidumbres, de una luz pura
que les muestre sus errors y el peligro de sus prejuicios y
malos habitos. Obran por instinto, y la verdad es que mu-
chas veces sus obras inmortales aparecen disculpdndolos muy
ampliamente.











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


i,Pero qu6 decir de los aficionados, del pdblico llamado por
hip6rbole centendido >? Por lo general sus entusiastas sufra-
gios carecen de esa imparcialidad preciosa que haria a sus
juicios dignos de respeto. Tienen gustos exclusivos por cier-
tos gdneros, y olvidan que el buen gusto admite todos los
gdneros; los wagnerianos de buena fe ignoran que hay una
historic de la 6pera que explica el advenimiento de su idolo;
los admiradores de Debussy quisieran borrar de la historic
del arte los nombres de Beethoven y Wagner; y asi de muchos
casos inmas.
Ejemplo de lo Para concretar mejor mi pensamiento referire mis ideas a
hoyconela hechos discutidos por todo el mundo. Sabido es que el arte
to del -bel- del <> es hoy un arte desacreditado, por absurdo
canto, que esto parezca. No he de detenerme aqui a refutar larga-
mente a quienes protestan airados en nombre del progress
musical y de teorias est6ticas que no entienden por complete,
contra la inclusion de las obras antiguas en el repertorio de
los grandes teatros. El arte del a> es para ellos una
ridicule antigualla, y su possible culto un paso hacia atras, un
retroceso hacia los tiempos bArbaros de las arias a gorgoritos.
Para esa especie de aficionados Bellini era un ignaro, Cima-
rosa un musicante latoso cuya manganilla en la confecci6n de
abalorios y artificios vocales no conseguia cubrir su falta de
ideas y la pobreza de su invenci6n mel6dica, el autor de Las
Bodas de Figaro, de La Flauta Encantada y de Don Juan
un ripioso ya inaguantable,.... et sic de coeteris.
Estos diletantes que hablan en nombre del modernismo y
de los derechos, segCin ellos, conculcados de la belleza y de
la verdad, hablan de la mdsica en realidad como bArbaros que
de ella nada entienden. La consideran como un ligero asunto
de moda, y discuten de las obras de estos y de aquellos tiem-
pos como las damas que se apasionan de tal o cual corte de
falda o de tal o cual forma de sombrero.
El gusto musical cambia cada treinta afios, habia observado
ya Stendhal. Efectivamente las obras artisticas se suplen en
la expresi6n de la sensibilidad tan variable de las 6pocas.
Pero un discipulo de Ruskin, un admirador de Turner o uno
de Zuloaga nunca se atreverA a negar el alto valor est6tico
de las obras de Rafael, de Leonardo, de Rembrandt o de Ve-
lazquez. ,Qu6 lector de Victor Hugo se animarA a desconocer
la belleza austera de las obras maestras de la literature cla-











ESTETICA DE LA M3uSICA


sica.? ;Pierde algo el florilegio musical del Renacinmiento ita-
liano, la poesia siempre viva de las Arie antiche al lado del
frondoso florecimiento del sinfonismo contemporinco"?
En la historic de todas las artes se encuentran autores eternos,
cuyas producciones surgeon como faros luminosos sobre el mar
de las edades y la inmensa actividad del espiritu humano. Exis-
ten, no obstante, personas que se atreven a desconocer tales
obras, o, al menos, que si acatan el juicio general se sienten in-
diferentes al mnigico influjo que de aquellas obras se desprende.
(Co6mo explicar esta falta de gusto retrospective entire los carencia gene-
aficionados a la mtisica? Me parece que se le haria una in- ra do gusto
juria al literato o al pintor a quien se le negara gusto retros- tivo.
pectivo, mientras que el aficionado a la minsica casi pone su
honor de persona entendida en carecer de gusto por las obras
viejas. Y sin embargo, por una de esas contradiceiones co-
munes al espiritu human, todo el mundo cree entender de
este arte; todo el mundo podra confesar su incompetencia
para juzgar de las demas artes. pero declararse incompetent
en mfisica, jams!
Aflige, en verdad, observer c6mo las producciones musicales
se suceden arrollindose unas a otras, haciendo desaparecer en
un absolute olvido las tiltimas llegadas a las nacidas aver,
como las olas del mar desaparecen unas bajo otras en tn mo-
mentaneo hervidero de espuma. Si la muchedumbre la mu-
chedumbre que se cree entendida tambi6n en este constant
cambio que la moda impone al gusto musical, pierde el placer
de las obras viejas es porque el gusto retrospective deriva
solo de un criterio amplio que hay que former previamente;
de una buena sensibilidad educada; es patrimonio de quienes
han sabido desarrollar sn gusto natural por medio de una
honda informacidn artistic.
Si esos adoradores exclusivos del modernismo a que me he
referido consideran con desprecio la mtisica antigua, es porque
se eneuentran incapacitados para gustarla, por que no saben
apreciar, por ejemplo, el placer que encierra para buenos
oidos un andante de Mozart vertido por la voz hermosa de
tn cantante ejercitado en el manejo de su voz, como puede
serlo in gran violinist en el uso de su arco y de su violin.
A mi modo de ver, la falta general que he sefialado de
gusto retrospective, que no es mas que una forma del buen
gusto, la causi por la cual la muchedumbre consider con











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


tanta ligereza a un arte del cual han hablado los fil6sofos mas
diversos con religiosa admiraci6n, se debe a que siendo la
misica la expresi6n artistic miAs direct de la sensibilidad
humana, y careciendo este arte da todo element representa-
tivo o imitativo del mundo real, sus obras caen en el olvido
prontamente a media que las fuentes de la sensibilidad se
trasforman.
Por su esencia la mmisica refleja modos de sensibilidad tan
delicados y sutiles que no se les podria determinar sin des-
truirlos. Mine. de Polignac decia exquisitamente que el arte
de la mfisica es el obscuro refiejo de impresiones olvidadas.
Por eso ha podido afirmar Hanslick (1), que la misica es in-
descriptible, que en ella se hace metafora lo que en otro arte
puede ser descripci6n. Asi que cuando afirmamos que tal
midsica es mala, no hacemos mas que confesar que no hemos
vivido nunca el estado de alma que la creo6.
H.Iay hbolleza ,No hay, pues, belleza musical objetiva, independiente de
nmusicalobje- nuestra emocidn? ;,La belleza musical es como la belleza
tiva?
divina, como la gracia inmaterial que el amor expended sobre

el rostro de la mujer amada? (,Tendremos que volver al cri-
terio de la Estetica antigua, y empezar por definir con alghn
fil6sofo la belleza, para deducir de nuestra definici6n los carac-
teres generals de lo bello musical?
La E-ttica an- Desde Plat6n, para quien la belleza era una realidad oen
tigun. si> suprasensible, hasta Mario Pilo y el Conde Tolstoy que
identifican el sentimiento de lo bello con el simple placer de
los sentidos, se han dicho grandiosas estupideces sobre la
belleza.
Para Plotino era un existence en el
alhna, que es fuente de toda belleza natural; para Hemsterhuis
es bello lo que hace surgir en menor tiempo mayor nimero
de ideas>; para Winckelmann < debe ser como el agua perfect de una fuente, que cuanto
menos gusto tiene se la consider mias sana, porque estdi de-
purada de toda clase de ingredients extrafios >>; para Kant
<);
para Hegel es ( la <), camino de redenci6n de los espiritus en-
vilecidos por las realidades materialss,; para Schopenhauer es


(1) Lo Bello en Masica, traduccidn francesa.











ESTETICA DE LA MUSICA


< grado de conocimiento, expresado absolutainente en su forma
intuitiva>>; para Peladan es ( mas >.... .A qud seguir? Por este camnino nebuloso de la
metafisica no llegaremos jamais a puerto. Mas valiera seguir
el sano consejo del encantador maestro del Jurdin de Epicuiro:
;Callemos por temor de ofender a la belleza desconocida!
i,Cudtles son los caracteres objetivos que debe poseer la Lo bello mui-
obra musical para despertar en nuestra alma la emoci6n de cal.
lo bello? .La belleza de la miisica consiste en su poder de
expresar todo, como sostenia Berlioz, ideas, sentimientos, for-
mas y colors, o consiste solo en las formas sonoras de be-
lleza semejante a las de las formas geomitricas, como afirmaba
Hanslick, para quien las forms sinf6nicas modernas eran lo-
gogrifos intraducibles? .La mdisica es el arte de pensar con
sonidos, como sostiene Combarieu, o es completamente nula
como reveladora de una idea o de un sentimiento definido,
como afirma el psic6logo Dauriac? lEs un kaleidoscopio so-
noro, un arabesco de formas arm6nicas y lines inel6dicas, o
es un lenguaje, como debiera suponerse, si nos atenemos a
sus origenes tan luminosamente estudiados por Spencer, v
antes de el por Lucrecio, Condillac y Eximeno?
Deben existir muchas Esteticas, como hay muchas naturale- ;.Hay una EJ -
zas de belleza musical. (Cual puede ser el significado de las thai ,'tti-
uias caracteristicas fugas de Bach? En este caso me inclina- .as'
ria a admitir con Hanslick que la mdisica es un arabesco so-
noro, sin significaci6n intellectual alguna; pero no se puede
valorar con esta misma estetica la mtisica de la Valkiria o de
Sigfrido.
Adn tratandose de un solo autor, es impossible poder juzgar
con id6ntico criterio obras de dos periods diferentes de su
actividad. Tomemos por ejemplo a Beethoven, que es el que
todos conocemos mAis porque es el que mas amnamos. Vemos
que en las obras de su juventud aplicaba el principio mozar-
tino de la melodia acompafiada, y que despues de las leccio-
nes de Albrechtsberger comenzo a aplicar el principio de la
polifonia, al que debia dar, sobre todo en los cuartetos, una
elocuencia tan mtiltiple y tan compleja.
Esta observaci6n es muy sumaria sobre los procedimientos
artisticos de Beethoven, que basta, sin embargo, para mos-
trar que los elements productores de lo que podria llamarse











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<:1 o bello objetivo > varian much ya de unas obras a otras de
un mismo autor.
Las producciones de Beethowen anteriores a 1802, estAn
inspiradas en el espiritu de Mozart y en la concepci6n gene-
ral propia del siglo XVIII que veia en la milsica un arte - mal,>> agradable por si mismo. Pero a partir de 1802 el mis-
mo Beethowen se declara poco satisfecho de sus trabajos an-
teriores y anuncia una nueva <, cuyas primeras obras
son la Sonata ap. 31, N.0 2 y la Sinfonia Herdica. Abando-
na Beethowen poco a poco los models de la tradici6n exte-
rior para buscar en ellos, como en las formas clasicas, en las
tonalidades, en las ideas mel6dicas, < mas o
menos aptos para traducir sus sentimientos y hasta sus ideas.
A cada autor corresponderia, pues, una < porque
cada artist, como muy bien dice Peladan (1), encierra un arte
complete.
Un arte nace, se forma, y evoluciona. No podria citarse el
nombre de un gran artist cuya obra original sea fruto de una
actividad aislada, de una fuerza enteramente individual. La
obra de los grandes creadores es la resultante de la inspi-
raci6n del autor y de las tradiciones del siglo y del pais que
lo suscitaron. Antes de alcanzar el perfect y complete flore-
cimiento de sus energies creadoras, los grandes artists empie-
zan por inspirarse en los models de su 6poca y en las obras
maestras dejadas por sus antepasados. Todo arte individual
evoluciona de la imitaci6n hasta la originalidad, hasta la con-
ciencia plena y libre de sus propias virtudes. La <
que le corresponda pareceria que debe estar igualmente en
una progresiva evoluci6n.
Seria mas acertado decir que no hay mis <> que la
de las obras maestras: para cada obra su < El arte,
expresi6n direct de la sensibilidad, parece tener tan solo un
sentido actual y pasajero. La belleza de una obra de los
tiempos pasados tiene much de la belleza de una flor con-
servada entire las hojas de un libro. Cada obra parece ser un
individuo con su vida y con su historic particulares; hay que
saber encontrarle su propio character. Hablar de la vida es ha-
cer una pura abstracci6n. Hay muchas vidas individuals que
agregadas unas a otras constituyen la evoluci6n humana. Y


(1) I/Art Ideuliste et JMyJiqife. E. Sansot >t Cie. Paris.











ESTETI(A DE LA ML-SICA


asi comno la historic verdadera do la humanidad es, como ha
dicho Carlyle, la historic de sus heroes, la biografia de los
grande caracteres, la historic del arte no es mais que la his-
toria de las grandes obras. Cada autor es un echo igual-
inente digno de atencion para quien se proponga escribir la
historic de an arte, porque sus obras constituyen eslabones
de la gran cadena evolutiva de las formas y de las tecnicas
evolucionadas, y el conjunto de esas formas es todo el arte.
Asi evoluciona tambi6n la mnisica: de obra a obra; de cima a
cima, mejor dicho. Su historia verdadera no conoce los valles
ni las cumbres medianas. El genio no tiene descendencia, so-
bre todo el genio musical. El talent mismo, ain sin genio,
es ya inimitable. Podemos explicarnos muay bien el Debussy >; pero el discipulo de Debussy, el imitador, es, sin
vista de causa, sencillamente un imbicil. He recordado muchas
veces que los recursos del arte provienen imnicamente de la
sensibilidad, y per eso ha podido decir ingeniosamente un cri-
tico frances que la obra de arte es 1111 gesto (1). Imitar o re-
producir la de un artist es como querer lacerse
una personalidad sobresaliente imitando los gestos de un hom-
bre original. En este caso tenemos una caricature; on arte
una copia, o una falsificaci6n.
Para reconocer el character de la belleza a las obras mjusica- Eisufragiouni-
les, j.recurriremos, entonces, al sufragio universal, apelaremos, versal como
C criteriao est6-
en filtimo trance, a la tradici6n consagrada? El recurso es pe- tico.
ligroso, porque el sufragio universal estuvo ayer por Toscu y
boy estzi por Salomd. Entre los aficionados al arte, como en
los demris grupos humanos, tambien hay classes, y la clase bur-
guesa que constitute el mayor ninnero, que hace al sufragio
universal- sa bajamente -so distingue por que ha estado siempre del
lado de Piccinni contra Gluck, con Gluck contra Rossini, con
Rossini contra Meyerbeer, con Meyerbeer contra Wagner, con
Wagner contra Debussy, y estard con Debussy para oponerse
al desconocido que aporte algo nuevo. Y asi, hasta el fin de
los siglos.
Es necesario un criterio para escoger entire Wagner y Puc-
cini, entire Beethowen y Strauss, entire Mozart y Thomas, y
centre Weber y Mascagni. Si es verdad, como he dicho, que


(1) J. D'UINE. .'Irt et i.e !,este. F. Alcan. Paris, 1910.











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el concept de la belleza artistica evoluciona a trav6s del tiem-
po con los gustos, los sentimientos y las ideas de las genera-
ciones, desde que las obras del arte se suplen en la expresion
tan variable de las 6pocas, tendremos que admitir tambikn que
en cierto modo el arte es un hecho sociol6gico. Taine dice (1)
que la obra de arte es determinada por el estado general del
espiritu y de las costumbres ambientes; pero a decir verdad,
lo que parece ser determinado por las circunstancias del me-
dio ambiente, no es la obra de arte en si, sino el concept
La function so- solo de la belleza artistic. Al reconocer al arte la funci6n
cial del arte. eterna e invariable de reunir en una cierta unidad de comu-
ni6n ante la belleza a las conciencias individuals dispersas,
al reconocer tambidn que el concept de lo bello artistic nace
del voto mas o menos unanime de esas conciencias reunidas
en un lazo de identidad por gracia de la obra de arte, para
disgregarse y evolucionar con ellas luego, estoy muy lejos de
subscribir a todas las afirmaciones de la estetica sociol6gica de
Charles Lalo (2), porque sus conclusions son demasiado estric-
tas, precisas y < cientificas para que se puedan amoldar a ellas
todos los movimientos del arte, que seria como querer aprisio-
nar entire redes los movimientos del mar.
Los movimientos del arte, como los de la vida de los que
son reflejos, se forman con una complejidad tan desconcertante
que su ley de evoluci6n parece ser la ciega libertad del azar.
La mlisica, como la vida, no tiene ningiin (fin>) exterior a si
misma; tiende a manifestarse, expandirse, afirmarse, perfeccio-
narse, crecer y cambiar. La evoluci6n de la mnisica no parece
star regida por otra ley que el acrecentamiento y la perfec-
ci6n de sus medios expresivos, de su t6cnica y de sus formas.
Fuera de esta ley general e imprecisa, las teorias est6ticas y
los artists desaparecen caprichosamente, es decir, sin que
podamos determinar de modo absolute, ni siquiera aproximado,
las leyes del desarrollo y de las transformaciones del arte.
Division de la Bien es verdad que la historic de la mlsica podria dividirse
Historia d en cuatro grandes periods o sistemas: la melopea greco-romana
cuatro gran- de la antigiiedad, la melodia cristiana, la polifonia de la edad
des periods. media y del Renacimiento, y la armonia de los tiempos mo-
dernos. La primera se caracteriza, efectivamente, por una


(1) En su Philosophic de l'art. Paris, 1895.
(2) Esquisse d'une Esthdtiqule MIusicale Scientifique. F. Alcan. Paris, 1908.











ESTETICA DE LA MUSIC


liomofonia a la vez vocal e instrumental, sefialada a veces por
una part heter6fona; la segunda por una melodia completa-
mente vocal; la tercera por una polifonia siempre coral, a lo
menos en principio; y la ultima por una armonia esencialmente
orquestal. Es verdad tambi6n innegable que la historic present
estos sistemas como suficientemente diferenciados; pero de aqui
a poder aplicar a cada una de estas 6pocas la ley de los tres
estadios, de Vico, tal como hace Lalo, hay un salto que no se
puede dar sin caer en la puerilidad (1).
Hasta cuando se divide la historic de la mifsica en cuatro
grandes epocas nos mantenemos en el terreno de la pura ideo-
logia y de la abstraccidn. Si se desciende de estas cimas,
gloria de los academicos y de los te6ricos, y observamos mas
de cerca los movimientos del arte, (con las mil influencias
aparentemente superfluas que obran sobre su progress y sus
cambios, con las emigraciones occidentales de grandes artists
que fuera de sn patria crean grandes y mil hechos incalificables, sin importancia, de los que nacen
a veces obras maestras, < decisivos de la evolucidn
artistica, no se podra menos que reconocer que el arte, como
la vida, es una <,totalidad(> ca6tica, en la que lo >
es el gran factor de toda evoluci6n.
Si es innegable que el arte es una revelacion direct de la Las sensibilidad, una manifestacidn inconfundible, casi una tran- artisticas.
substanciacion del alma del artist. se comprendera que no es
possible hablar de > de arte. Hablar de < escuelas>> es
tambien una pura realizaci6n de abstracciones, que no corres-
ponden a ninguna realidad. La obra de arte vive por su indi-
visibilidad, como por su individualidad; la historic del arte es
la historic de las obras maestras, de estas grandes individua-
lidades, de estos microoosmos, o si seo quiere, la sucesi6n de
las biografias de las personalidades que crearon esas obras. La
<> es el triunfo de la formula, del procedimiento imper-
sonal, el domino del arte por la tecnica, el triunfo de la tri-
vialidad, del clisd, la negacidn de la personalidad, la corruption
y la decadencia del arte.
Sin embargo, se habla constantemente de la escuela < < ominticos.
y de la escnela < romantica>. Lalo ve clasicos v romanticos en mcisiosa

(1) >ucoesidn de los trees estadios en la evolcin de n indsica, segun LAnLO,
op. cit.: (Ver el cuadro do la vuelta).


-xx S


ART. ORIO.

















SISTEMAS LOS TIRES ESTADIOS HEOHOS Y LOCALIZACIONES CARAOTERISTICAS DATAS CARACTERISTICAS


I Estadio pre-cldsico
1.0 Primitivos
2.0 Precursores
II Estadio clasico
1.0 Grandes clasicos
2. Pseudo-clAsicos
III Estadio post-clasico
1.0 Romanticos
2. Decadentes

I Estadio pre-cladico
1.2 Primitivos
2.0 Precursores
II E-tadio clasico
III Estadio post-clasico
1.0 Romrnticos
2. Decadentes

I Estadio pre-clasico
1. Primitivos
2. Precursores
II Estadio clasico
1.0 Grandes clAsicos
2. Pseudo-clasicos
III Estadio post-clasico
1. Romanticos
2.0 Decadentes

I E-tadio pre-clasico
1. Primitivos
2.0 Precursores
II Estadio clasico
1.0 Grandes clasicos
2.0 Pseudo-clasicos
III Estadio post-clasico
1.0 Romanticos
2.0 DTePcadentes


Griegos de Asia menor. Personajes miticos (?).


Terpandro en Esparta.
Taletos y las instituciones musicales de los d6rios.

Frinis, Timoteo, el ditirambo y la tragedia en Atenas.
Cosmopolitismo alejandrino y romano.

Primeros himnos orientales y romanos.
Canto ambrosiano de Milan.
Canto gregoriano en Roma.
Tropos y secuencias de los paises renanos.
Canto llano como lengua sabia, despu6s muerta, por ulti-
mo liturgica.

Organum, discantus, contrapunto en la Francia del Norte.
Escuela galo belga o flamenca.

Coral palestriniano en Roma.
Madrigal dramatic.
Polifonia dramatica y ecl6ctica de Haendel y de Bach.
Contrapunto y fuga de escuela, o lengua sabia, o ya casi
liturgica.

Cantantes de laid; opera fiorentina.
Misica dramatic international.

Sinfonia alemana: Haydn, Mozart, Beethoven, Chopin,
Mendelssohn, Schumann.
Drama y pooma sinf6nico, alemdn y francs.
Arcaismo, oxotismo, simbolismo, eclecticism contempor.


Fin del siglo viii, princip. VII, a. J. C.
Mitad del siglo vii y principios del vi.
Siglo v.
Despuds del siglo iv.

Siglos ii y in despues de J. C.
Siglo Iv.
Siglo VI o VII (?).
Siglo Ix.
Despues del siglo xi.

Del siglo x (?) al xiv.
Siglo xv y principios del xvi.

Mitad del siglo xvi.
Fines del siglo xvi.
Principios del siglo xvIl.
Despu6s del siglo xviii.

Principios del siglo xviI.
Fines del siglo xvii y princip. xvIII.
Fines del siglo xvim.
Principios del siglo xix.
Mitad del siglo xix.











ESTETICA DE LA MUSIC


en todas parties y en todas las 6pocas; pero estas calificaciones
aplicadas a algunos fen6menos de las cuatro grandes divisions
que hace de la historic de la minsica, resultan de character
intelectualista y empirico, es decir puramente arbitrario.
Las palabras < ronmantico > y claisico > deben incluirse en el
gran n6mero de aquellas que no correspondent a ninguna re-
presentaci6n, que no pueden ser definidas mas que como pa-
labras y no como representaciones; o bien que contienen una
mezcla tan compleja de residues, contradictorios casi siempre,
que pueden recibir las definiciones mas diversas. Todo el
inundo quiere comprenderlas y nadie sabe lo que realmente
quieren decir. Son las palabras abstractas, cuyo sentido flota
como las nubes que nunca terminan por adquirir alguna forma.
Es que realmnente no quieren decir nada. Esta clase de palabras
sirve para construir las metafisicas, las sociologias hist6ricas y
profiticas, la parte dogmAtica de las religiones y de las mo-
rales, todo lo que hay de te6rico en el derecho y la political,
en suma, todo lo que cabe bajo la vasta rdbrica de filosofia.
Aqui se encuentran por millares estas deliciosas cuestiones
insolubles, sin las cuales la humanidad hubiera perecido de
aburrimiento hace much.
En la cabeza de los estudiantes de conservatories y en la
de todos aquellos critics <, segtin la des-
preciativa expresi6n de D'Indy, un clasico es siempre un
musico de los tiempos pasados, < romantico,, uno de los tiempos
modernos. Para Lalo un < es siempre el minsico que
Ileva al apogeo la tecnica de la epoca a que pertenece, como
el < El <, que es siempre un clasico future, podria ser
mas bien un precursor, el anunciador, el promoter de la t6cnica
nueva. El romantico antecede al decadente, dice Lalo; con
igual raz6n o con mas quiza podriase decir que antecede al
clasico. Todo esto es infantil.
Los manuales de historic colocan al < clasicismo > entire
Haydn y Mendelssohn, incluyendo a Bach y Haendel. Todo
lo demas es mtisica antigua. El empieza con
Mendelssohn y conclude con Wagner. Lo que viene despuds
es muisica contemporanea.
Pero estos concepts e clasico ,, < correspon-
den a un conjunto real de cualidades que nos permitan dife-
renciar los miisicos de una epoca de los de otra? ,Responden











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a cualidades objetivas determinladas, a talents particulares?
Veamos.
Beethoven para su tiempo era un romantico empedernido
cuando el cretinismo contemporaneo con Dionisio Weber a la
cabeza se mofaba de sus mAs famosas sinfonias o de su Fidelio.
Hoy el templo del arte lo guard como un clasico. El austero
Bach, cuyo arte es para nosotros la mas luminosa altura de la
belleza simplemente <, el en su tiempo un romantico y Andr6 Pirro (1) ha estado cerca
de demostrarlo.
Juan Sebastian Bach, el patriarca incontestado de la mdsica
pura, aparece a los ojos de algunos (2) como el < los sonidos. i En Bach la expresi6n>> venciendo a la < Se ha descubierto en su misica q expresi6n ,, dramaticidad,
conflictsts de sentimientos >, descripci6n, en una palabra: < manticismo>,. En el para el aniversario de Augusto in, Bach describe con variedad
maravillosa los juegos y los colors del agua, describe otro
music6grafo contempordneo (3). Y se encuentra en las Cantatas
y Oratorios ejemplos de Bach paisajista. Bach precursor de
Ricardo Strauss y de los impresionistas franceses, 1 quiin lo
diria!
Si nos guiAramos por la opinion de Reichardt considerariamos
a Bach, Haendel y Gluck como clisicos; pero a Haydn y Mozart
como rominticos. En cambio critics mds modernos, en presen-
cia del frondoso romanticismo de Beethoven, colocaron a Haydn
y a Mozart entire los compositores clasicos. A su turno Beet-
hoven iusmo fu6 declarado < clasico >,.
Continuare con el intent de reducir a una noci6n concrete
los dos concepts. En las escuelas nos enseflan que el <(cli-
sico sobresale por la perfecei6n de la forma, mientras que el
<(romantico se caracteriza por la tendencia a subordinar la
perfecci6n de la forma a la libre efusi6n de las parties imagi-
nativa y emotional de su naturaleza artistic, apartandose
mas o menos de la severidad y pureza de las composiciones
clhsicas. Por otra parte, muchas de las obras de la escuela


(1) A. PIRao. L'Esth0ltqte de Jean Sebmstlen Bach. Fischbacher. Paris, 1900.
(2) A. SCHWEITzER. Jean Sebastien Bach, le podte musicien. Breitkof y liaertel.
Berlin, 1908.
(3) A. PimRn, loc. Cit.











ESTETICA DE LA MUSICA


llamada romantica, se sefialan por su escrupulosa adherencia
a las formas de la excelencia traditional. Hemos visto que una
vez que se reconocieron universalmente los meritos de un
compositor que primitivaniente se calific6 de romantico, un
tiempo inas o menos pronto lo consagr6 clasico.
No olvidemos que las palabras < clasico, y < romantic t han
sido tomadas al vocabulario de la literature, y en verdad se
les da en mdisica frecuentemente una acepci6n igual a la que
les daba Stendhal en literature. Decia Stendhal que el clasi-
cismo present a los pueblos la literature que encantaba a sus
tatarabuelos, y el romanticismo la literature que les encanta
en el present. S6focles y Euripides eran romanticos porque
sus tragedies daban a los atenienses el mayor goce est6tico.
Shakespeare era un romantico porque evocaba a sus contem-
poraneos la imagen de sus guerras civiles. Racine era un ro-
mantico, porque ofrecia a los marqueses de su 6poca una
pintura de las pasiones humans temperada por la moda, por
la extremama dignidad, que les encantaba, porque correspondia
a sus costumbres. En este supuesto, el romanticismo debe
gustar a los pueblos en el estado actual de sus h6bitos y de
sus creencias. Fu6 tambien el caso de Victor Hugo. Y hay
ciertamente en ello much raz6n, porque es necesario ser de
su tiempo, expresar el espiritu de su epoca y sefialar su obra
con el sello de su siglo. Es precisamente lo que hicieron los
grandes compositores <.
Seguin su etimologia, la palabra romanticismo comprende la
literature inspirada por el genio de la Edad Media, euyas fa-
bulas poeticas escritas en viejas formas del latin popular, fueron
llamadas ,romances >. Fabulas mitol6gicas y leyendas cristianas,
histories fantasticas, aventuras de los Cruzados y otros heroes
de la Caballeria, confusamente mezeladas, eran el fondo de esta
literature, envuelto todo en una obscura atm6sfera de tristeza
mistica y de 6xtasis religioso. Estas producciones medioevales
fueron casi olvidadas cuando a fines del siglo XVIII un grupo
de poetas, entire los que se contaban, como mas notables, los
hermanos August Wilhehn y Friedrich von Schlegel, Ludwig
Tieck y Friedrich Novalis, con el ejemplo de sus obras, sacaron
los viejos < del olvido en que se les tenia, e hicie-
ron resucitar el espiritu de la poesia medioeval en la literature
modern. Fud a este grupo de escritores, y los que siguieron
sus huellas, al que se ha llamado la Escuela Romantica, para











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distinguirlos asi de aquellos otros que siguieron con fidelidad
las reglas y models de la antigihedad clasica, y que fueron
llamados, por consecuencia, ClAsicos.
El adjetivo es de un uso relativamente reciente
en la literature musical, y caracteriza el espiritu de ciertas obras
musicales inspiradas en la literature romAntica.
El signo por el cual se reconoce en la 6pera la variedad ro-
mantica y alemana, dice Adler (1), es principalmente el ,sujeto ,
tomado a la literature de la Edad Media, a la mitologia del
norte o a la historic de los tiempos antiguos, a las leyendas
locales, a la caballeria y al amor cortes.
Wagner, por ejemplo, puede calificarse, en este sentido, de
romantico ,, no tan s6lo porque design expresamente como
romanticas sus obras El Navio Fantasma, Tannhauser y Lo-
i, t,';. como habia dado ya este epiteto a Las Hadas, ni por-
que Tristdu e Iseo, Siegfried vencedor del dragon o Parsifal
tienen temas romanticos, ni porque Walter Stolzing, en los
Maestros Cantores, es una figure romantica; sino porque sus
ideas sobre el arte concuerdan en muchos puntos con las de
los romAnticos.
Los romanticos suefian con una poesia viva y una vida penetra-
da de poesia. Paralelamente Wagner explica que su obra, coinci-
diendo asi con las opinions de Novalis, Wackenroder y Tieck
sobre la significaci6n y destinos del arte, ha nacido del alma
ebria de poesia y de musica, y que el arte no debe separarse
de la vida, sino que ha de ser su Ainico contenido, manifestAn-
dola de diversas maneras.
En toda la 6pera romaintica, y no solamente en Wagner, se
asiste a < mfisica y con el apoyo inapreciable de la mndsica instrumen-
tal que es, como dice E. T. A. Hoffmann, de todas las artes ,.
Esta concepci6n de la mdsica debia llevar naturalmente al
entero a resolverse en sus elements; las for-
mas clasicas sufrieron una descomposici6n, un analisis, al mismo
tiempo que sus medios de acci6n sensible se mnultiplicaron con-
siderablemente. El principio de la emoci6n se sobrepuso al prin-
cipio de la forma. Encadenamientos de armonias inesperados,

(1) Confe'encins sobre Ricar'do W]Vaner, dad:ts en la Universidad de Viena.
Leipzig, 1909.











ESTETICA DE LA MUSIC


progresiones audaces se clasifican durante cierto tiempo de < manticas >; mas tarde se las llama < wagnerianas >.
El mismo Wagner, como lo dijo en un escrito de sus iltimos
afios, Sobre la aplicaci6n de la musica al drama (1879), acon-
seja mantenerse en los limits de la prudencia en lo que con-
cierne a la modulaci6n y a la instrumentaci6n >, diciendo a los
j6venes compositores que no emplearan marchas arm6nicas de-
masiado audaces, que s6lo podian justificar ciertas situaciones
dramaticas. Pero sus sanos consejos no fueron escuchados. Se
crey6 que aun en la mdsica instrumental se podian alcanzar
nuevas bellezas y exitos con el clioque de armonias cada vez
mas inesperadas. Tales eran las producciones del <,neoroman-
ticismo,,>: extravagancias y aventuras curiosas y groseras, resul-
tantes del ejemplo mal comprendido de Beethoven, que se
prepararon en Lesueur, de que Berlioz fue la primera expression
complete, y de las que se han hecho plenamente responsables
los compositores contemporineos.
Oportuno es hacer notar aqui que los < romanticos>> de la
mdsica derivan de diferente manera, segin los tiempos, de los
Sclahsicos >. Los primeros misicos < romanticos > de la Alemania,
Spohr, Weber, E. T. A. Hoffmann, derivan de Haydn, Mozart y
de las obras que forman <(la primera manera de Beethoven>>.
Jean Marnold, en un studio publicado por el Mercure de
France aprop6sito de las ideas de Nietzsche sobre la musica,
da esta interpreci6n de la idea fundamental del primer libro
del joven fil6logo y estetico de Basilea:
< Origen de la Tragedia, no era <> en el sentido vulgar
de la palabra. Era wagneriano, era y por conse-
cuencia de mentalidad, conscientemente o no, objetiva. Su dis-
tinci6n en el genio musical de la <(ebriedad dionisiaca,> y del
<, como factors comunes y antagonistas de
la obra de arte, es la mas genial de las ideas que le inspire
la mdsica, y podemos hallar en ella el prototipo de la inspira-
ci6n (romAntica> y del espiritu cclasico, la oposici6n de la
alegria a la sensaci6n instintiva del placer de las formas bellas,
la lucha entire la sensibilidad y la inteligencia. A una corres-
ponde el genio que presiente y descubre (romantico); a la otra
el talent que ordena y sistematiza (clasico)>.
Por estos largos andlisis se habrA visto que todo gran com-
positor es a la vez ( romantico > y <; << romantico > lo











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


es para su tiempo, lo serA para las generaciones fu-
turas. El efecto de 6ptica cambia aqui radicalmente segiin el
punto de mira. Segfin Nietzsche, o mejor dicho segiin su in-
terprete Marnold, el espiritu del romanticismo es un espiritu
eminentemente creador, que trastroca en la composici6n las
correspondencias tradicionales, altera las formas sobre las que
impone el espiritu inventivo, y da mis amplitud y facilidad al
desenvolvimiento sistemitico. 4Existe en la historic del arte un
solo compositor que en su tiempo no haya sido un romantico
de los pies a la cabeza? Todo verdadero creador es en ese sen-
tido un romantico; pero deja de serlo cuando su obra comienza
a ser asimilada por las generaciones nuevas.
Esa division de los artists y de sus obras es, pues, antoja-
diza sin ser c6moda, desde que no parece corresponder a alguna
realidad objetiva, a cualidades precisas de tecnica bien diferen-
ciadas y pernanentes, que nos dejen distinguir unos composi-
tores de otros, unas abras de otras. En cada 6poca, icuantas
corrientes contrarias, diversas, subterrineas, decisivas y en apa-
riencia inertes las costumbres del tiempo, los habitos del
artist, las diferencias circunstanciales de los paises, del clima,
de las estaciones, de la educaci6n no preparan insensible-
mente el future Estoy de acuerdo con Charles Lalo cuando refuta a Taine,
y dice que la teoria del medio, de la raza y del moment, no
es satisfactoria porque no explica nada de la obra de arte en
si, de su Mtcnica. Antes de la refutaci6n de Lalo teniamos una
El .nacionalis- mejor refutaci6n estetica de Taine debida a Peladan (1). Pero
1110. ell lild-
sica. Lalo compete un craso error cuando por combatir a Taine, afirma
que lioz >,-es cierto esto, pero a Berlioz tambien lo indignaba la
fuga de Bach- < ni en el future del arte propiamente dicho; que solo en generos
subordinados, exteriores a la tecnica del arte superior, por
ejemplo y ante todo en el drama, por que es un genero extre-
madamente complejo, al que se mezelan a veces elements ines-
titicos, y tambien en los cantos y danzas populares, es decir,
al margen del arte verdadero >.
Tal afirmaci6n me parece desprovista de todo serio funda-
mento.


(1) Op. cit.