Revista de la Universidad de Buenos Aires

MISSING IMAGE

Material Information

Title:
Revista de la Universidad de Buenos Aires
Physical Description:
v. :ill. ;27 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Universidad de Buenos Aires
Publisher:
La Universidad,
Place of Publication:
Buenos Aires

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

General Note:
Description based on: t. 41, no. 142 (July/Sept. 1919) Series 1 in 2 parts: Artículos originales; Actos y documentos officiales Vols. for 1904-31 called also año 1-29 and no. 1-158; ser. 4, v. 3-13 (July 1948-53) called also ser. 4, no. 7-18, no. 337-52, and año 44-49.
General Note:
1924-25 in sections 1-8; 1926-31 in sections 3-8.
General Note:
Publication suspended Nov. 1931-June 1943.
General Note:
Text in Spanish with summaries in English and French. Vol. 1-51, 1904-23, in ser. 3, v. 1; ser. 4, v. 1-9, 1947-51, in ser. 4, v. 9 pt. 2. Section 1-2, 1924-25, superseded by the University's Archivos, v. 1, 1926. Universidad de Buenos Aires. Archivos de la Universidad de Buenos Aires (boletín informativo de la Revista de la universidad)

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
All rights reserved by the source institution.
Resource Identifier:
aleph - 21176032
oclc - 01537609
System ID:
AA00013094:00022


This item is only available as the following downloads:


Full Text

























REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

DE BUENOS AIRES












Imprenta de Coni Hermanos, Per6 684









REVISTA

DE LA



UNIVERSIDAD


DE BUENOS AIRES


PURLICADA POR ORDEN DEL CONSEJO SUPERIOR DE LA UNIVERSIDAD



SECRETARIO DB LA DIBECCI6N

D' MARIO A. RIVAROLA

INTERINO : CORIOLANO ALBERINI








Aiio X. Tomo XXII. Actos y documents ofloiales










BUENOS AIRES
DIRECTION Y ADMINISTRATION
430, VIAMONTE, 430
I9r3











,~,o /o
, 22
/913
LATIN
RMERIC&














REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

DE BUENOS AIRES












EL DERECHO VISIGODO

"(PAaIGAFos DE UN LrBRO EN PREPARACI6N) -






I. La dominaci6n visigoda, --II. El derecho germinico. III. Organizaci6n
political del primer period (414-586). IV. Fuentes del derecho legisla-
do en el primer period V. Organizaci6n political del segundo period
(586-711). VI. Fuentes del derecho legislado en el segundo period -
VII. El derecho can6nico.

CgSAn, De bell gallico, en Comentarii, edici6n Dinter-Teubner, Leipzig, 18go. (Vase
la trad. esp. de J. Goya y Munjaine, t. I. Madrid, 1904.). Ticr o. De Germania 6 De
moribas germanoram, en Libri qui supersunt,- Leipzig, g19o, Teuhner, tomo II, piginas
220ao-a. (VWase la trad. franc., de J. L. Burnouf, CEuvres completes, Paris, 1872,
pags. 623-649). AMMIANo MARCELINO, Rerum gestarum Libri qai supersant, Leipzig, Teub-
ner, 1875. (Vease la trad. esp. por F. N. Castilla, Madrid, 1895.) JORNANDES, Historio
de los Godos, traducci6n espafiola de F. N. Castilla, insert A coptinuaci6n de AmIAnso
MARCELINO, op. Cit., tomo II, paginas 293-413. J. ASCHBAcn, Geschichte der Westgothen,
rFrankfurt a. M., 1827. A. HELFFEBICH, Entstehang and Geschichte des Westgothenrechts,
Berlin, 1858; Westgothen, a' edici6n, Leipzig, x883. F. Dans, Politische Gschichte der
Westgothen, Wiirzburg, 1870; Die Verfassung der Westgothen, 2 edici6n, Leipzig, 1883;
Iesigothischen Studien, Leipzig, 1885. (VWase la trad. esp., de N. FernAndez Cuesta,
Historia primitive de los paeblos germdnicos y romanos, en la Historia universal de S. One-
ken, 18go, t. IV, pig. 128-221.) F. CIRDENAS, Estudios juridicos (Origenes del Dereeho
espanol), Madrid, 1884, tomo I, piginas x1-81; Ensayo sabre la historic de la propiedad
territorial, Madrid, 1873, tomo I, piginas 155-2o3. FUSTEL DE COULANGES, Recherches sar
qaelqaes problUmes dhistoire tLes germains connaissaient-ils la propridti des terres? De la
march germanique), Paris, 1894, piginas 187-356. R. DE UR1R Y SMENJAUD, Legislacidn
g6tico-hispana (Leges antiqaiores, Liber ludicioram), Madrid, 19o5. E. PasEz PuJOL, Ins-
litaciones sociales de la Espafia goda, Madrid, 1896. A. MARICHALAR, MARQUAS DE MONTESA,
y. C. MANRIQUE, Historia de la Legislaeidn y Recitaciones del Derecho civil en Espaia, Madrid,









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


1861, tomo I, piginas 271-477, y tomaII, paginas 3-86. P. J. PIDAL, MAnQUiS DE PIDAL,
Leeciones sobre la Historia del Gobierno y Legislaci6n de Espafa, Madrid, i880, pAginab a33-
295. J. M. ANTEQUERA, Historia de la Legislacidn espagola, 4' edici6n, Madrid, 1895, pa-
ginas 47-115. E. DE HINoosA, Historia general del Derecho espahol, MaBrid, 1887, tomo
I, piginas 329-373 Influencia que tuaieron en el dereeho pdblico de su patria y singular-
mente en el derecho penal los fldsofos y tedlogos anteriores d nuestro siglo, Madrid, 189o,
piginas a21-2.' R. ALTAMIRA Y CREVEA, Ristoria de Espafia y de la Civilizacidn espaoola,
2" edici6n, Barcelona, 99og, tomo I, piginas 165-223.



I

LA DOMINACI6N VISIGODA

Hacia fines del siglo iv y principios del v precipitAronse, en Eu-
ropa, esas grandes y resueltas migraciones de razas y conquistas de
pueblos que se lamaron la invasion de los barbaros. Venian de
Oriented a Occidente y del Septentri6n al Mediodia, buscando cli-
mas templados y suelos feraces. La lejana procedencia geogrAfica
y el origen 6tnico de todas esas tribus y estirpes resultan adn, para
nuestros conocimientos, dificiles de precisar. No obstante sus fun-
damentales diferencias, eran comunes A los pueblos invasores el
estado de complete barbarie y la mayor 6 menor belicosidad. Roto
el dique del poder romano, segdn la grAfica y vulgar metafora, el
torrente inund6 los campos y devast6 las ciudades. Pero aquella
masa destructora llevaba tambi6n, en su seno, el limo fecundo en
done mAs tarde arraigase y creciera la cultural modern. Aunque
bArbaros, muchos si no todos, aquellos pueblos eran de razas nue-
vas y fuertes, capaces de educarse con los siglos, y de comprender
y de sobrepujar las civilizaciones que atacaban y destruian.
Espafia recibi6 primero la invasion de los alanos, los vAndalos y
los suevos. Los alanQs, pueblo que se supone de raza escitica, se apo-
deraron de la Lusitania. Los vAndalos (una de cuyas subdivisions se
apellidaba los silingos), clasificados entire las tribus puramente ger-
minicas, se apoderaron de la B6tica, A la cual dieron su nombre de
Vandalucia. 6, como ahora se dice, Andalucia. Los suevos, tambi6n
de estirpe germinica, ocuparon la Galicia. De esos pueblos, los
vindalos pasaron mis tarde al Africa, llamados por el conde Boni-
facio, para que lo auxiliaran en sus luchas intestines con otro gene-
ral romano.








EL DERECHO VISIGODO


Los vindalos, los suevos y los alanos se hallaban, al invadir la
peninsula, en un estado de barbaric que fripaba en verdadero sal-
vajismo. No pudieron aportar A Espafia instituciones mayormente
definidas. Su influjo en la march de la civilizaci6n peninsular fu6
puramente negative y 6tnico. No asi la invasion goda, que se pro-
dujo despu6s, en bastante mayor nimero y extension.
Los godos, variedad de la raza gen6ricamente Ilamada germi-
nica, de estirpe asioeuropea y de tipo alto, grande, blanco y rubio,
ocupaban la Escandinavia y la cuenca del BAltico, hasta donde se
halla actualmente la Prusia. DividiBronse, segiin habitaran uno i
otro lado de ese mar, en ostrogodos 6 godos orientales, y visigo-
dos, 6 gods occidentales. Estos liltimos, por su posici6n geogra-
fica, y merced A sus mayors choques y contacts con la cultural
grecolatina, no siendo aun civilizados, estaban ya en vias de civili-
zarse. El emperador Valente, para templar su ferocidad con la reli-
gi6n, envi6les un discipulo de Arrio, Ulfilas, quien, traduciendo la
Biblia, los evangeliz6 en su heterodoxia. Si bien en la heterodoxia
arriana, habian abrazado el Cristianismo. Eran de rApida inteligen-
cia, demostraron un firme temperament mistico, y poseian todo
un carActer de raza dominadora. Al mando de su rey yjefe Alari-
co,. se lanzaron primero sobre Italia. Ataulfo, sucesor de aqu6l,
A consecuencia de haberse desavenido con Honorio, emperador de
Oriente, atraves6 los Pirineos, y, al fundar su imperio galohis-
pano, di6 comienzo A la nueva era de la conquista y la domina-
ci6n visigoda en la peninsula.
La historic de la dominaci6n g6tica en Espafia comprende dos
periods perfectamente caracterizados : i el semibArbaro y de can-
dillismo military, que se inicia en la invasion y el gobierno de
Ataulfo (417) y dura hasta la elecci6n de Recaredo (6oi); 2 el ya
civilizado y cat6lico, que se inicia con Recaredo, y acaba, en el
efimero reinado de Rodrigo, con el gobierno de los reyes godos
(711). De estos dos periods, el primero podria subdividirse a su
vez en dos 6pocas : Ia la de la conquista, de Ataulfo A Eurico
(4i4-484); 2a la del gobierno military, de Eurico A Recaredo (484-
586). Pero esta subdivision, que resultaria necesaria para una his-
toria rigurosamente cronol6gica de los acontecimientos, no lo es
para una exposici6n de las instituciones, en la cual se sigue un m6-
todo sincr6nico. En efecto, las instituciones no variaron funda-









REVISTA DE LA.UNIVERSIDAD


mentalmente en toda esa larga 6poca que Ilamamos de caudillis-
mo military (Ai -586). Sirve de crisis y transici6n entire el period
military y el cat6lico, el agitado reinado de Leovigildo (572-586).
1"e period (414-586). Invadida la peninsula, los visigodos
combatieron A los vAndalos, al mardo de su rey Ataulfo (4Wi).
Poco despu6s muri6 iste, A manos de Sigerico, quien le sucedi6,
reinando s61o durante siete dias, y tuW A su vez asesinado. Walia,
sucesor de Sigerico, continue la guerra contra los vindalos, obli-
gindolos A buscar un asilo en Galicia, entire los suevos, con quienes
por el moment se confundieron. DespuBs de los reinados de Teo-
doredo, Torismundo y Teodorico, empufi6 el cetro Eurico. Con
Alarico y Ataulfo, los visigodos habian abrigado el proyecto 6 de-
mostrado la tendencia de dominar el Imperio Romano de Occidente.
Por su falta de civilizaci6n y aptitud political, asi como por las
naturales rivalidades con otros pueblos bArbaros, eso les resultaba
dificil si no impossible. De Ataulfo en adelante, unas veces aliados
del emperador de Occidente y otras combatiendo los ejercitos roma-
nos, pretendieron mis bien construir un imperio en la Galia occi-
dental y la Espana. Pero, para ello, encontraronse con un irredu-
cible obstaculo en la falta de unidad territorial de sus dominios,
naturalmente divididos por los Pirineos, y, ademis, con el de la
oposici6n y enemistad de los francos, quienes les disputaban las
Galias. Fu6 asi como los visigodos, por una double fatalidad geogra-
fica y political, renunciando a sus antiguos proyectos y pretensio-
nes, acabaron por circunscribir su reino en la peninsula espafiola.
Durante el reinado de Eurico se la someti6 completamente. En
menos de tres apos fueron vencidos los naturales y los bArbaros
antes alli radicados, salvo en la pequefia parte que de antiguo domi-
naban los suevos; quedaron estos reducidos A sus montafias de Ga-
licia, A modo de aliados de los visigodos, quienes, hasta entonces,
habian peleado en Espafia como aliados del Imperio Romano. Euri-
co, cambiando esa forma, que no era mAs que una apariencia, con-
quista la peninsula para establecer alli un reino godo, que consti-
tuy6 la mayor monarquia fundada sobre las ruinas del Imperio de
Occidente (i).
El primer period, el military, comprendi6, ademas de los reina-


(x) LAPF.NTE, Historia de Espaia, tom'o II, piginas 1-16.











EL DERECHO VISIGODO


dos de los antecesores de Eurico, los de sus sucesores Alarico, Ge-
salico, Amalarico, Teudis, Teudiselo, Agila, Atanagildo, Liuva y
Leovigildo. Durante todo ese period prim6 el caudillismo de su
monarquia aun bArbara; era un gobierno de fuerza, mAs que de
raz6n, completamente divorciado de lo que ahora llamariamos el
pueblo; los jefes de raza goda gobernaban sin contralor, como con-
quistadores. La diferencia 6tnica se agrav6 con la religiosa, pues
que la monarquia profesaba el arrianismo, y los naturales el cato-
licismo, que ya habia entrado en el bajo pueblo, donde, sin embar-
go, subsistia ain el antiguo culto pagano, sobre todo en los cam-
pos. Los reyes godos profesaron una relative tolerancia respect del
catolicismo, ya por su natural idiosincrasia, ya. porque se sintieran
impotentes para destruirlo, 6 mAs bien por lo uno y lo otro, Verdad
que algunos de ellos, sobre todo Leovigildo, atacaron y persiguie-
ron A los obispos cat6licos. Pero esa no fu6 la regla general de la
political religiosa de la monarquia goda antes de su abjuraci6n del
arrianismo; aquellos reyes supieron opener al antagonismo cat6-
lico, una especie de hostilidad generalmente sorda y pasiva. Es de
career que los escritores cat6licos, como San Isidoro, ban exage-
rado Ia violencia de sus persecuciones, generalizando lo que mis
bien fu6 occasional y como por excepci6n. La mayor lucha de esos
reyes se sostuvo contra enemigos exteriores, los francos, que,
duefios de la Galia, intentaron alguna vez pasar los Pirineos, y
constituian una continue amenaza A la monarquia goda de Espafia.
Igualmente la constituian los griegos imperiales, 6 bizantinos, que
tan imprudentemente habian sido traidos por Atanagildo A la costa,
donde estuvieron establecidos por unos ochenta afios. Leovigildo y
sus sucesores trataron de desalojarlos, lo que s61o se consigui6,
despu6s de largas guerras, en el reinado de Suintila.
El reinado de Leovigildo (572-586), como se ha dicho, consti-
tuye una 6poca de crisis y transici6n. Hasta que le sucediera Reca-
redo, los reyes godos se mantenian en la heterodoxia que les im-
buyera Ulfilas. Siendo arrianos, tenian sus obispos afiliados A esa
fe; pero dejaban al pueblo en su ortodoxia cat6lica. De ahi una
extrafia dualidad religiosa. Por una parte, extendido por toda la
peninsula, el catolicismo, la religion popular, 6 sea de la inmensa
mayoria, y tambien de la clase mAs ilustrada, que representaba el
clero cat6lico. Por otra parte, el arrianismo era la religion del Estado











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


y de una minoria de jefes de la estirpe goda. Los reyes, respetando
el principio de la libertad individual, siempre tan caro al caracter
germAnico, toleraban tal estado de cosas, sin entremeterse mayor-
mente, ni en las conciencias de sus sibditos, ni en la organizaci6n
de la Iglesia cat6lica, A pesar de su creciente poderio. Glaro que tal
situaci6n no podia prolongarse indefinidamente,,sobre todo si se tiene
en cuenta el ardor evangelista de la Iglesia y su marcada propensi6n
A la dominaci6n political. Esta era aqui tanto mAs 16gica y necesa-
ria, cuanto que, contra el ex6tico arrianismo de los visigodos,
representaba el sentimiento national, especialmente de la clase rica
A ilustrada del pueblo. Agr6guese A todo eso la inseguridad del
regimen de caudillismo military de los reyes godos. Siendo de anti-
guo elective la monarquia y elegibles los caudillos de ciertas fami-
lias, frecuentisimos eran las revueltas y los regicidios.
El gobierno vivia en un estado de continue efervescencia. Los
candidates prestigiosos y codiciosos del mando deponian con toda
facilidad al rey; le hacian matar 6 le mataban por su propia mano,
y se coronaban. Luego eran ellos mismos superpuestos en id6ntica
forma; si mataban y se coronaban por el hierro, por el hierro eran
destronados y muertos. Con semejantes costumbres, la monarquia,
no obstante su origen military y el caricter belicoso de los godos, se
impopularizaba, mientras el cetrorensangrentado iba pasando de una
mano A otra mano. Por singular contrast, si la monarquia visig6.
tica, una vez firme en su conquista, se desorganizaba y debilitaba,
la Iglesia se organizaba y robustecia por grades. El arrianismo
quedaba relegado en palacio y en unos pocos obispos sin otra grey
que un pufnado de nobles y funcionarios reales. Tenia asi que Ilegar
el moment critic en que ya no resultara la monarquia bastante
orgAnica y fuerte para mantenerse, contra una fe ya popular y cas-
tiza, en su fe extrafia y anatematizada por la autoridad de la Iglesia.
En vano se escudarian los reyes en su clAsica tolerancia en material
de religion. La Iglesia era intolerante; quien no estaba con ella,
estaba contra ella. Tal situaci6n no podia prolongarse, sin peligro
de muerte para la monarquia visig6tica. Habia que adaptarla A las
circunstancias, siguiendo la eterna regla de todo gobierno desp6-
tico.que quiere conservarse : poner de su lado al fanatismo. El rey
Leovigildo, de los mAs energicos y activos de la monarquia visigo-
tica, intent una especie de conciliaci6n entire la ortodoxia y la











EL DERECHO VISIGODO


heterodoxia, reuniendo A'los obispos cat6licos y arrianos en u'n
Concilio de Toledo. Su intent no podia menos de fracasar. Entre-
tanto, uno de sus hijos, Hermenegildo, abjuraba de la fe arriana y
se convertia A la Iglesia cat6lica, aconsejado por el obispo de Sevi-
lla, el celebre San Leandro, var6n de los mAs doctors de la 6poca.
Ocasion6 esta conversion una guerra entire el principle convertido y
su padre. La situaci6n se hacia aun mas precaria para el arrianismo,
porque, en el litoral de Espafia, persistia la inmigraci6n de bizanti-
nos 6 griegos imperiales, partidarios de la Iglesia cat6lica. Esta era
ya profesada por los francos. No obstante, triunf6 Leovigildo, tom6
prisionero A su hijo. y le mand6 un obispo arriano para que depu-
siera su fe cat6lica en la prisi6n. Como Hermenegildo se negase,
su padre le conden6 A muerte y la Iglesia le ha canonizado como
uno de sus mArtires. Muerto poco despues Leovigildo, le sucedi6
su hijo Recaredo.
2 period (586-711). Recaredo, ya porque habia sido adoc-
trinado en el catolicismo, ya porque comprendiese mejor que su
padre las verdaderas necesidades de la monarquia, una vez elegido
rey, adjur6 solemnemente del arrianismo y se convirti6 a la Iglesia
cat6lica. Le siguieron los principles obispos arrianos. Como Leo-
vigildo,.exasperado por la lucha, habia depuesto obispos cat6licos,
Recaredo los repuso en sus iglesias. Por iltimo, convoc6 el tercer
Concilio de Toledo (589), iniciando ahi verdaderamente el nuevo
regimen cat6lico, que s6lo termin6 con la monarquia visig6tica.
Este segundo period comprende los reinados de Recaredo y sus
sucesores: Liuva II, Witerico, Gundemaro, Sisebuto, Recaredo II,
Suintila, Sisenando, Chintila, Tulga, Chindasvinto, Recesvinto,
Wamba, Ervigio, Witiza y Rodrigo. Es el mas largo y socialmente
orgAnico. En 61 se unific6, no s6lo la fe de los conquistadores y los
conquistados, sino tambi6n el derecho.
Antes de la conversion de Recaredo, la Iglesia no ejerci6 influen-
cia en las leyes y las instituciones political. e Perseguida por algu-
nos monarcas, especialmente por Eurico, tolerada por otros, que,
como Teudis, consintieron A los prelados congregarse en concilio
para tratar en comin de los asuntos concernientes al regimen inte-
rior de la Iglesia, careci6, en el largo period que se extiende desde
Ataulfo hasta la muerte de Leovigildo, de los medios necesarios
para modificar el modo de ser de aquella sociedad semirromana y











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


semibArbara. Pero desde el moment en que Recaredo, con la ma-
yoria de la nobleza visigoda, arrastrada por la fuerza y el ejemplo
de la autoridad real, abjura la herejia arriana, Ilevando A cabo un
acto en que tuvo quizA tanta parte como la convici6n religiosa la
raz6n de Estado, se inicia una era de alianza estrechisima entire la
potestad civil y la eclesiAstica, que ofreci6 al episcopado ancha base
para infiltrar su espiritu y traducir sus aspiraciones de una manera
sensible en la legislaci6n visigoda n (i). En la Apoca de la conver-
si6n de Recaredo (contaba el clero cat6lico con hombres eminen-
tes por su virtud y por su ciencia, A quienes el monarca visigodo
debi6 considerar como valiosos auxiliares en la ardua tarea de orga-
nizar y gobernar una naci6n compuesta de elements heterogineos
en tradiciones y costumbres, y quienes ningin otro vinculo podia
ligar tan eficazmente como la comunidad de ideas religiosas, ate-
nuando las diferencias de nacionalidad y de cualquier otro genero
que separaban A vencedores y vencidos. No es, pues, de extrafiar
que Recaredo llamaseA los obispos A tomar asiento en las asambleas
legislativas y A los consejos del trono, donde por la superioridad de
su cultural ejercieron una influencia considerable y a veces prepon-
derante y decisive a (2). Entre los grandes te6logos que dieron sus
doctrinas A la legislaci6n se cuenta en primer termino A San Isido-
ro, arzobispo de Sevilla, autor de los Etymologiaram Libri, vasta
encyclopedia de la erudici6n clAsica, y de los Libri Sententiaram.
Vienen luego otros de menor mas no despreciable importancia,
como San Leandro, San Braulio, San Ildefonso y Taj6n (3).
La influencia de los te6logos se ha ejercido en dos formas. (La
primera, y ciertamente la mAs direct y eficaz, ha sido la colabora-
ci6n en el desempefio del poder legislative, De ella nos ofrece sin-
gular ejemplo ]a historic de la dominaci6n visigoda, durante la cual
el clero no intervino en la formaci6n de las eyes como uno solo de
los various brazos 6 estamentos, A semejanza de lo que sucedi6 en
las Cortes de los reinos cristianos posteriores A la invasion Arabe, si-
no con caricter preponderante y casi exclusive. La segunda, cuando


(I) HINojosA, Influencia que tavieron en el derecho pdblico de su pairia, singularmente en
el derecho penal, los fildsofos y tedlogos espaioles anteriores d nuestro siglo, pAginas a2-22.
(2) Ibid., pAgina 23.
(3) Ibid., piginas 21-25.











EL DERECHO VISIGODO


el jefe del Estado, 6 acostumbra A asesorarse de personas doctas en
materials teol6gicas respect A la licitud y oportunidad de las dispo-
siciones que se propone dictar, 6, tanto 61 como los funcionarios 6
corporaciones que intervienen en -la redacci6n de las leyes, van A
buscar en las obras de los te6logos norma y gula A que atemperarse
en el ejercicio de tan dificil 6 important tarea. Esto filtimo presu-
pone, ademis de estrecha uni6n entire la Iglesia y el Estado, cierto
progress de los studios teol6gicos, en cuya virtud sus cultivadores
se dediquen A examiner los grandes problems del derecho puiblico,
y la correlaci6n y armonia entire la teologia y ]a jurisprudencia, que
se observan, por ejemplo, en Italia durante la edad media, y en
Espafia, como herencia de la tradici6n medieval, durante el siglo
xvi y el primer tercio del xvl n (i).
No obstante el influjo de los obispos y su tendencia pacificadora,
este period cat6lico fu6, en lo politico ya que no en lo juridico y
social, tanto 6 mas anarquico que el anterior. GonservAndose el
principio de la monarquia elective, por mAs que la elecci6n.reca-
yese A menudo en el hijo 6 el hermano del rey muerto, sucedianse
espantablemente las revueltas y regicidios. La mayor part de esos
monarcas fuerbn depuestos, y muchos asesinados. Con tan deplo-
rable regimen fu6 desquiciAndose mis y mis la monarquia goda, A
punto de que, su uiltimo monarca, no pudo ya opener resistencia
al enemigo exterior que lo amenazaba. Los mahometanos entraron
en Espafia. Habiendo irrumpido en la peninsula, derrotaron al rey
Rodrigo en la batalla de Guadalete (71 ), dando fin A la monarquia
goda y comienzo A una nueva era. Segdn la leyenda, habian sido
llamados por el conde Julian, para vengar una afrenta que le infi.-
riese el rey Rodrigo en la persona de su hija la bella Cava. Lo
cierto que la rapidez de 1a conquista Arabe se explica por las afini-
dades de este pueblo con las poblaciones del Mediodia de la penin-
sula, y porque fueron atraidos y sostenidos los mahometanos por
los judios, enemigos irreconciliables de la monarquia cat6lica.
Favoreci6los tambi6n la falta de intima conexi6n en los vastos
dominios del imperio godo, unidad political mAs que social, asi
como la relajaci6n del antiguo espiritu military de la raza domina-
dora.


(i) Ibid., pAginas 12-13.











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


II

EL DERECHO GERBMNICO

En una formula gen6rica se dice que los visigodos eran tribus
germ6nicas, con costumbres de las observadas por CUsar y TAcito.
Pero, en la denominaci6n vaga de a germanos n se abarcar. muy
distintos pueblos, aun de divers origen 6tnico. Su vinculo es mis
bien lingiiistico, presentando el rasgo comun de no haber pasado,
cuando se arrojaron desde el norte y el oriented sobre el Imperio Ro-
mano, del estadio de la barbaric. Parece que las costumbres y aun
el carActer colectivo de esos pueblos birbaros presentaban muchos
rasgos de semejariza, A punto de hacer possible la noci6n de un de-
recho germinico general. En todo caso, las generalizaciones sobre
ese derecho, y mas si se quieren aplicar A las costumbres de los
visigodos antes de entrar en Espaiia, han de hacerse con prudencia
y sobriedad.
Los germanos, vivian de la caza, la ganaderia y la agriculture,
aunque 6sta se hallaba todavia en un estado incipiente. Profesaban
una religion natural politeista, con ing6nita tendencia al panteismo.
Sus costumbres eran puras, y, en su psicologia, se denotaba ya un
marcado respeto a la indiyidualidad humana y un verdadero culto
A la lealtad. La mujer, aunque sujeta A la potestad paterna y mari-
tal, era considerada como el compafiero y amigo del var6n. El
hombre cumplia la palabra empefiada, aunque por ello acabase con
su libertad, como en el caso, asombroso para TAcito, de que un
jugador, habiendola perdido en apuesta dejuego, se entregara como
esclavo A quien se la ganase (i).
Los germanos eran un pueblo esencialmente belicoso. Vivian co-
mo para la guerra. Daban A sus ej6rcitos una organizaci6n adelan-
tadisima para su estado cultural. La libertad del homnbre, su per-
sonalidad juridica y social, su capacidad para el ejercicio de las
funciones publicas, todo estribaba en su aptitud de usar las armas
en defense de la tribu. a Entre los germanos del tiempo de TAci-


(1) TicITO, Germania, XXIV.











EL DERECHO VISIGODO


to, las armas intervenian en los actos de la vida pliblica y de la pri-
vada, pues que ellas eran el instrumento'de que habitualmente se
servian para adquirir y para conservar lo adquirido. Puede decirse
que en cierto modo el arma era parte de su persona. Si el germano
tenia derechos y deberes era, cuando menos en los primeros tiem-
pos, por el hecho de ser apto para combatir (i). La cualidad del
hombre libre se reconocia por el hecho de llevar armas, constitu-
tivo de la personalidad juridica del germano. Al quitar las armas
al,prisionero de guerra se le privaba, por el mismo caso, del caric-
ter de hombre libre. Los hijos del esclavo, esclavos A su vez, no
podian Ilevar armas, y cuando se les otorgaba la libertad se signifi-
caba, entregindoselas, el cambio de su condici6n juridica. El hijo
de padres libres no era considerado como miembro de la sociedad
political, sino mediante la entrega de las armas hecha pfiblicamen-
te. La mujer inhahil para combatir por raz6n de su sexo, no podia
en un principio adquirir, ni conservar, etc. (2) a.
La propiedad. Entregados A un sistema de vida n6mada y
errante y ejerciendo el pastoreo, el ganado constituia la principal
propiedad en los pueblos germAnicos. La palabra c ganado n era
sin6nima de riqueza, dinero, hacienda, haber. a Mucho ganado a
significaba much dineio ; ( deudor de ganado ,, deudor en gene-
ral; (amante de ganado,, codicioso. La cabeza de ganado venia
asi a servir como de simbolo y unidad para contar el capital (3).
El estado rudimentario de su agricultural no podia general aun
la propiedad individual de la tierra, incompatible con el modo de
vida de los germanos. ( El territorio se consideraba como propiedad
del Estadb, el cual lo daba en usufructo, sirviendo de base A la dis-
tribuci6n annual de los campos laborables la division en gentes y fa-
milias. Tal era la organizaci6n de la propiedad territorial, segiin la
describe CUsar en el afio 5I antes 'de Cristo (4). En tiempo de TAcito
se habia ya modificado esencialmente, .por efecto de la extensa mu-
ralla que levantaron A los romanos junto al Rhin, que puso coto al
constant cambio de morada de los germanos, obligandoles A asen-


(1) Ibid., XIII.
(2) THEVENIN, Contribution d 1'Histoire du Droit germanique, Paris, 1889. Citado por
HmIOJOSA, Historia general del Derecho espanol, tomo I, piginas 338-33g.
(3) DAHN, Historia primitive de los pueblos germdnicos r romanos, trad. esp., pig. i69.
(4) CISAn, De bello gallico, XXII.











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


tarse con caricter permanent. Las moradas de los germanos no
fueron ya, como en lo antiguo, verdaderos campamentos cuyas
tiendas se podian levantar en un dia dado para instalarlas en otro
lugar, sino aldeas fijas formadas por casas de ladrillo rodeadas de
una pequefia huerta y con una construcci6n adyacente que servia
para la conservaci6n de los granos y de los frutos; todo lo cual era
propiedad individual de la familiar. Los procedimientos de cultivo
muestran tambien cierto progress con relaci6n al tiempo de CUsar,
pues que, en vez de roturar cada afio, para dedicarla al cultivo, una
nueva extension de territorio, se dividia el conjunto de las tierras
laborables en dos parties, una de las cuales se sembraba, dejando
descansar la otra hasta el afio siguiente. De las tierras que no en-
traban en la distribuci6n general, parte se destinaba A sufragar los
gastos del culto 6 A otros fines del Estado, y el resto quedaba pro
indiviso para aprovechamiento comun. La distribuci6n de la tierra
laborable se hacia, en tiempos de TAcito, teniendo en cuenta la je-
rarquia de los individuos; por tanto serian diferentes los lotes de los
nobles, de los hombres libres y de los libertos (i). Los esclavos no
recibian lote alguno del Estado, y no entraban en suerte los indivi-
duos aislados, sino los jefes de familiar. Se ignora si los reyes y los
principes eran comprendidos en esta distribuci6n, 6 si, como parece
masprobable, tenfan asignados con caricter permanent ciertos terre-
nos, en concept de patrimonio del cargo que desempeiiaban n (2).
La propiedad comunal es un hecho que imprime su marca A to-
do el derecho germAnico. Dada la variedad de costumbres entire las
distintas tribus, regions y 6pocas, habria que considerar al respec-
to diversos g6neros de comunidades. Aparte de la comunidad fa-
miliar, ( se ban podido ver comunidades de guerreros alternindose
entire ellos para el cultivo del suelo y para la guerra (3). Han podido
verse comunidades de pequefios propietarios asociados para la cul-
tivo y quizA tambi6n para la defense mutua (4). Han podido existir-
comunidades voluntarias, acaso asimismo comunidades obligato-
rias. Pero existian, al mismo tiempo, aquellas propiedades aisladas


(r) TACITO, op. cit., XXVI.
(2) HimoJosA, op. cit., tomo I, pig. 335-337.
(3) CgsaA, De bell gdllico, IV, i.
(4) TACITO, O ci., XXVI.











EL DERECHO VISIGODO


a las cuales alude claramente TAcito (i). Y es possible alin que hu-
biera grandes propiedades cultivadas por siervos rurales, cuya con-
dici6n describe tan netamente ese historiador n (2).
Lafamilia.--Aunque se notaran rastros y supervivencias de
costumbres matriarcales, la familiar en los pueblos germAnicos era
patriarcal, segin las noticias de TAcito. Existia la monogamia como
regla general; s6lo tomaban, por excepci6n, los jefes y potentados
mAs de una mujer. El parentesco era agnaticio. Los padres podian
castigar A sus hijos, pero no tenian sobre ellos derecho de vida y
muerte. Las mujeres debian fidelidad y obediencia A sus maridos,
quienes punian y repudiaban A la esposa, en los raros casos en que
Ilegaba A cometer adulterio.
El matrimonio entire los germanos tenia el caracter de un con-
trato de compraventa. El esposo aportaba la dote. Sus presents
consistian en cabezas de ganado, un caballo, provisto de sus arne-
ses, un escudo, la frAmea y la espada. SimbolizAbase con ello que
la desposada, emancipAndose de su padre, quedaba bajo la potestad
de su marido. Este hacia A su mujer el po6tico obsequio de joyas y
telas que se llam6 d el d6n de la mafiana a (morgengabe).
( La autoridad del padre de familiar sobre todas las personas que
constituian 6sta, y especialmente sobre la mujer y los hijos, se lla-
maba entire los germanos munt 6 mundium, palabra que significa
protecci6n y representaci6n. La relaci6n de parentesco se indicaba
entire los germanos con la palabra sippe... Distingulanse dos gra-
dos en el parentesco : el primero, constiluido por padres 6 hijos,
y el segundo, que comprendia A todos los individuos de la sippe.
La adopci6n y la legitimaci6n, verificadas por formas simb6licas,
tales como el abrazar 6 envolver el adoptante en su capa al adop-
tado, eran conocidas de los germanos. El padre podia vender, ex-
poner y dar muerte A los hijos recien nacidos; vender y dar ep
prenda A la mujer y A los hijos, y aun casar A las hijas contra su
voluntad. El simbolo del munt era la frAmea, el arma national del
germano, especie de azagaya 6 machete estrecho (3) a.


(i) Ibid., XVI.
(a) Ibid., XV. FUSTEL DE COULANGEs, Recherches snr quelques ProblEmes d'Histoire (Les
d3ermains connaisaient-ils la Propriied des Terres?), pagina 31.
(3) HINOJOSA, op. cit., tomo I, piginas 337-338.
ACT. ORIS. XI-2











REVISTA DE LA' UNIVERSIDAD


S(La patria potestad terminaba con la muerte del padre, y, en
vida de 6ste, al empufiar el hijo pfiblicamente las armas 6 al con-
traer matrimonio las hijas. Cuando los hijos varones tenian el des-
arrollo fisico necesario para servir en el ej'rcito, debia llevarlos el
padre A la asamblea pfiblica, donde, mediante la entrega de las ar-
mas, adquirian la pleritud de los derechos politicos. ConsiderAbanse
tambi6n desde entonces como emancipados, si coincidia este acto
con el casamiento del hijo 6 con emigrar A tierra extranjera. En
otro caso, se necesitaba que el padre delegara en otra persona la
facultad de emancipar al hijo por la entrega de las armas para que
quedara emancipado. En dicha solemnidad solia cortarse el cabello
al emancipado, y se le hacia un donativo, consistent de ordinario
en el equipo military. Id6nticas A 6stas eran las formalidades que
acompafiaban A la legitimaci6n y la adopci6n. Esta filtima no podia
verificarse sino con el consentimiento de los hijos. El matrimonio
de las hijas tenia lugar, 6 con el consentimiento del padre, que era
la forma ordinaria, 6 por el rapto de la desposada. Si esto filtimo
tenia lugar entire individuos de la misma sociedad political, no pro-
ducia todos sus efectos; A no ser que la familiar de la mujer recono-
ciese la legitimidad del vinculo. En otro caso, el matrimonio no
surtia efecto alguno respect A la familiar de la mujer, y el padre
conservaba.la potestad sobre ella. Por lo demas, no necesitaba este
consultar lavoluntad de la hijapara casarla (I).
Siendo la propiedad, mAs que individual, de carActer familiar,
se transmitia por la herencia. Heredaban los hijos, naturales 6
adoptivos, y, en defecto de ellos, los tios y primos, seg6n la proxi-
midad del parentesco. No se conocia la testamentifacci6n, lo que
se explica por el estado de la cultural y especialmente por no existir
la propiedad inmueble (2).
Clases sociales. Los hombres se dividian, entire los germanos
en libres y esclavos. Los libres, en nobles y plebeyos, sin que sea
possible especificar los privilegios y gradaciones de la nobleza. Se
sabe solamente que su testimonio era de mas valer ante los tribu-
nales que el de los plebeyos, y que de ordinario iban mejor armados


(i) Ibid., tomo I, pigina 339.
(2) Ibid., tomo I, pigina 341.











EL DERECHO VISIGODO


que ellos y rodeados de sus compafieros de armas (comites) (i).
La situaci6n de los esclavos era menos penosa y absolute que en
Roma. MAs que de los servicios dom6sticos, que incumbian A las
mujeres y los nifos, se ocupaban en los trabajos del campo, ganade-
ria y agriculture. El senior les imponia, como A los arrendatarios,
una cierta contribuci6n en trigo, ganado y ropas 6 telas. Raramente
les golpeaba i obligaba A trabajos duros. S61o en un rapto de c6lera
llegabase A matar A un esclavo, con relative impunidad. Parece que
los libertos quedaban en una condici6n servil semejante A la de los
esclavos (2). La separaci6n de classes sociales era muy marcada,
pues que estaba severamente prohibido el matrimonio entire libres
y esclavos 6 libertos.
Organizaci6n social. Las families unidas por el vinculo de san-
gre 6 parentesco constituian la gentilidad 6 agrupaci6n familiar.
La entidad gentilicia ejercia el mayor influjo en todas las esferas
de la vida. ( El hombre vivia juridica, econ6mica y militarmente
en comunidad con sus parientes pr6ximos y lejanos. La gente cons-
tituia una subdivision en el ej6rcito, y, al asentarse sobre un terri-
torio, en la aldea ) (3).
El conjunto de agrupaciones gentilicias formaba la tribu. Esta
era gobernada por funcionarios elegidos por los jefes de las families
6 agrupaciones gentilicias. Aun no habian llegado los pueblos ger-
manicos A constituir verdaderas ciudades 6 naciones. S6lo en casos
de guerra contra un enemigo comiin solian confederarse las tribus
y aldeas.
Gobierno y administracidn. La forma de gobierno de los pue-
blos germAnicos era la monarquia elective. Los nobles elegian el
rey de entire ciertas families. Su poder era de caricter esencialmen-
te military. Gozaba el rey de altas prerrogativas, como publicar
decretos y enviar embajadores (4).
a Tenian los germanos dos classes de asambleas; la general de
todos los hombres libres de cada naci6n (civitas), y las especiales
de sus varias circunscripciones, denominadas por los romanos cen-


(i) Ibid., tomo 1, pAgina 333.
(2) TiCITO, op. cit., XXV.
(3) HIaOJosA, op. cat., tomo I, pAgina 333.
(4) DAHN, op. cit., pigina 170.











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


tenae 6 pagi. Su competencia abarcaba la decision de los asuntos
judiciales y la distribuci6n y administraci6n de los campos, pas-
tos y bosques. Ambas, pues, tenian el caricter de asambleas poli-
ticas y judiciales.
((Las asambleas especiales del cant6n 6 de la centena Ilevaban A
cabo la distribuci6n de los campos, pastos y bosques. La asamblea
general decidia sobre la paz y la guerra, concedia el derecho de
ciudadania, intervenia en la emancipaci6n, adopci6n y legitimaci6n,
y elegia los representantes del poder piblico. En los pueblos orga-
nizados monirquicamente, una de las principles atribuciones de
la asamblea popular era la elecci6n del soberano, que debia Iacerse
.necesariamente entire individuos pertenecientes A determinada fa-
milia noble. Aunque el rey era el jefe del ej rcito, no podia resol-
ver por si, sino con acuerdo del pueblo, sobre la paz y la guerra.
No obstante, representaba al exterior al Estado, bien que el pueblo
y los principles tuvieran tambi6n en ocasiones gran influencia en
las relaciones internacionales. A la cabeza de cada agrupaci6n fa-
m~iliar 6 territorial, habia un principle elegido entire los individuos
de la clase noble generalmente; y este cargo parece haber sido vi-
talicio. Una asamblea consultiva de principles 6 optinates trataba
previamente todos los asuntos que habian de someterse despu6s A
la asamblea general: formaban parte de ella, asi los miembros de
la primera nobleza, como las personas de condici6n inferior distin-
guidas por su bravura, su edad -6 su experiencia. La asamblea ge-
neral se reunia de ordinario una 6 dos veces al mes en algunos es-
tados, y mas de tardeen tarde en otros. En los estados germano-
romAnicos las asambleas de los grandes substituyeron poco A poco
Slas asambleas generals del pueblo. Las dificultades que A veces
ofrecia su reuni6n, por haber de concurrir A un punto muy distan-
te de aquel en que debia celebrarse, fueron causa de que se frac-
cionasen en various grupos algunos pueblos. Se ha observado que el
rasgo caracteristico, para juzgar si un pueblo 6 raza formaba una
sola naci6n, es la asamblea general a (i).
Justicia.--La administraci6n de justicia correspondia A las
asambleas cantonales mis arriba citadas. ( El tribunal 6 asamblea-
judiciallo constituian los habitantes libres de cada pago, reunidos


(z) HNsojoSA, op. cit., tomo 1, paginas 333-335.











EL DERECHO VISIGODO


bajo la presidencia del principle. Al frente de la administraci6n de
justicia estaban los principles. Atribuci6n suya era convocar y pre-
sidir, en lugares consagrados de antiguo por la religion, y en este
concept inviolables, la asamblea judicial, constituida por todos los
hombres libres capaces de empufiar las armas. IniciAbase con cere-
monias religiosas, Ilevadas A cabo por el principle como sacerdote
de la centuria. Asesorado este de los miembros de la asamblea, con
quienes consultaba la sentencia (concilium), decidia luego (auctori-
tas) si 6sta habia de ejecutarse. De las sentencias dictadas por la
asamblea de la centuria, que era el tribunal ordinario, no podia
apelarse al Concilium 6 asamblea general del pueblo; pero era po-
testativo de las parties someter el litigio A una i otra de estas asam-
bleas ) (i).
Contratos. (( El derecho de obligaciones era en extreme senci-
Ilo. El contrato de prenda tenia por objeto, mas bien que garanti-
zar al acreedor su cr6dito, castigar al deudor moroso-con la perdi-
da de la prenda. El deudor podia dar en prenda, no s6lo los obje-
tos muebles de sn propiedad, sino su misma persona. Antesdeco-
nocer la propiedad individual sobre la tierra, no podia haber entire
los germanos enajenaciones de inmuebles entire particulars; pero,
desde el tiempo de TAcito, considerAndose la casa y el terreno con-
tiguo A ella como propios de la comunidad familiar, fu6 necesatia
la intervenci6n de todos los miembros mayores de edad para llevaT
A cabo la enajenaci6n. Las enajenaciones hechas A persona extrafia
A la comunidad political quedaban sin efecto si se oponia alguno
de los que ia ella pertenecian. No concebian los germanos la exis-
tencia de contratos enteramente gratuitos. De aqui la necesidad de
que, aun en las donaciones, mediara algiin d6n, por insignificant
que fuera, del donatario al donante y aun A los testigos n (2).
Derecho penal. ( En las sociedades primitivas no hay mAs
procedimiento judicial ni mAs penas que las guerras privadas. Cada
familiar independiente tiene en si misma, en su fuerza, la garantia
de su derecho, y, cuando es violadoel de alguno de sus miembros,
el grupo familiar toma A sn cargo la defense, el restablecimiento
del derecho y la venganza. Si la familiar del ofensor lo ampara, es-

(1) Ibid., tomo f, pagina 335.
(a) Ibid., tomo 1, paiginas 3h1-362.











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


talla la lueha, la guerra entire las dos families, A que s6lo puede
poner t6rmino una transacci6n, algo como un convenio internacio-
nal, una composici6n que indemnice 6 satisfaga A los agravia-
dos, restableciendo la paz violada por el delito. Cuando las fami-
lias patriarcales, conservando much de su antigua independen-
cia, se agrupan para constituir la ciudad, viene A ser 6sta una aso-
ciaci6n en que reina la paz puiblica A ejemplo de la paz de la fami-
lia. De aqui result que, alterandose la paz pfiblica por todo hecho
que altere la paz de la familiar, la ciudad intervene por derecho
propio en las guerras privadas para moderarlas, para impedirlas, y
esta es la primera manifestaci6n del poder pfiblico en el orden pro-
cesal y penal, que aparecen entonces confundidos. La constituci6n
de la ciudad trae aparejada Ja declaraci6n y castigo de algunos de-
litos con carActer puiblico propiamente politico: los traidores A la
patria no quebrantan ningun derecho privado, como hoy diriamos;
pero cometen un verdadero crime, que no puede compensarse con
indemnizaciones, y que ha de expiarse por tanto con pena impues-
ta por autoridad puiblica. Estos principios se encuentran en todos
los pueblos antiguos ) (i).
Los delitos privados de homicidio, lesiones y robo 6 hurto eran
originariamente motivo de las venganzas privadas. Cuando inter-
venia la tribu 6 ciudad para restablecer la paz entire las families en
guerra, se arribaba A una composici6n que generalmente se pagaba
en caballos y otro ganado. Recibia entonces una part la familiar
damnificada y otra la tribu 6 ciudad, 6 bien el rey 6 rey de reyes,
puesto que el delincuente no s6lo produjo dafio privado, sino que
tambi6n alter la paz piblica (fredum) (2).
Por delitos piblicos se aplicaban penas mAs several: los traido-
res y trinsfugas eran ahorcados en los Arboles; los cobardes y los
infamados por torpeza eran ahogados en los pantanos, cubri6ndolos
con un zarzo, para ejemplaridad y escarmiento (3).
Derecho procesal. En los pueblos germinicos primitives, como
en todos los pueblos salvajes, reprimiase la injusticia por medio
de la venganza. Con la organizaci6n de la familiar, dej6 esta de ser

(1) P EZ PUJOL, Institaciones sociales de la Espara goda, tomo 1, piginas 567-568.
(2) TiCITO, op. cit., XII y XXI.
(3) P~REZ PUJOL, op. cit., tomo I, pAginas 568-569.











EL DERECHO VISIGODO


individual para convertirse en familiar. La organizaci6n del Esta-
do, por iltimo, gener6 tambi6n la sanci6n political, si bien 6sta
no termin6 con las guerras privadas 6 de familiar.
Q Primitivamente, cuando la acci6n del poder pdiblico, de la ci-
vitas, no se hacia aian sentir sobre las families patriarcales indepen-
dientes, el procedimiento y la penalidad eran iguales para toda clase
de infracciones. del derecho. Falta de cumplimiento A una obliga-
ci6n convenida, substracci6n 6 dafio en los bienes, ataque A las per-
sonas, toda ofensa tenia la misma sanci6n : la fuerza empleada por
la familiar del ofendido para restablecer el derecho quebrantado 6
para volver mal por mal, para vengar el dafio que no era suscepti-
ble de reparaci6n. Pero, aun en tal situaci6n, la misma violencia
se emplea con distinto procedimiento segidn la naturaleza de cada
caso. d Se trata de objetos robados? PPues la fuerza sirve para reco-
brarlos, para vindicarlos. d Se trata del cumplimiento de una obli-
gaci6n, del pago de una deuda que el deudor se resisted A satisfacer ?
Pues la fuerza se dirige A apoderarse de sus bienes, A tomar prenda
para obligarle A pagar, 6 para darse por pagado con ella. dSe trata
de muerte, golpes 6 heridas ? Pues se vuelve mal por mal, se ataca
al ofensor y los suyos, hastaque otrezcan una composici6n 6 satis-
facci6n del agravio recibido. Claro es que, empezada la lucha, to-
dos los procedimientos se confunden: cuando se persigue un ho-
micidio, el ataque A las personas se extiende A los bienes, y, cuan-
do se procede para vindicar 6 para tomar prenda, la resistencia y
la lucha pneden producer heridas y muertes. Pero el punto inicial
del procedimiento, el fin que se propone y la composici6n quepue-
de ponerle t6rmino, no son por eso menos distintos (i).
El estado de confusion y desorden que trae consigo el sistema de
las guerras privadas se aviene mal con las necesidades de la produc-:
ci6n, una vez inventada la agriculture y domesticado el ganado.
HAcese necesario llegar A un regimen social de mayor estabilidad y
mayor seguridad para la conservaci6n de las riquezas acumuladas
por la.industria. La inteligencia humana del pueblo bArbaro y en
vias de civilizarse comprende, por otra part, la idea de la justicia,
con la cual no se compadece un modus vivendi que lo deja todo libra-
do al azar de la fuerza y al arbitrio de la violencia. Una vez formado


(I) Ibid., tomo I, pAginas 575-576.











REVISTA DE LA UNIVERSIIAD


el poder piblico, surge como 16gico corolario su intervenci6n en
las contiendas privadas, siquiera para regularizarlas y garantizar en
lo possible el triunfo de la raz6n y el derecho. AfiAdese, A ese con-
cepto de utilidad colectiva, la idea religiosa. La divinidad no ha de
ignorar de qu6 parte esta la justicia; puede intervenir para su me-
jor soluci6n, ya favoreciendo A los damnificados con su protecci6n
en la lucha, ya inspirando el fallo de los jueces yjefes. El element
mistico viene asi A coadyuvar y reforzar al element politico. La
intervenci6n del poder piblico se basa, tanto en la necesidad de paz
cuanto en una concepci6n idealista de la justicia divina.
En los pueblos germinicos, el procedimiento ordinario nace de
la regularizaci6n de la venganza privada por las costumbres y bajo
la autoridad del Estado. Junto A 61 persist, A modo de superviven-
cia indestructible, el procedimiento extraordinario de la venganza
individual y familiar, el cual era puramente ejecutivo, aplicAndose A
los reos cogidos in fraganti. ((Para que tuviera lugar se necesitaba
que el ofendido hubiera gritado en deminda de auxilio, A fin de que
los que le oyesen pudieran socorrerle y testificar lo sucedido; que el
criminal, con las pruebas corporales de su delito, fuese conducido
atado ante el tribunal; y que la acusaci6n se hiciera inmediatamente
y fuera reforzada con el testimonio jurado del ofendido y de un ni-
mero suficiente de testigos. Si el reo cogido in fraganti intentaba
huir, podia matArsele impunemente n (r).
El procedimiento ordinario, ya regularizado por la acci6n del
poder piblico, se iniciaba ( citando personalmente el actor al de-
mandado para que compareciere ante el tribunal, y fijando el dia
en presencia de testigos. La falta de comparescencia era castigada.
Una vez ante el tribunal, el actor exponia su pretensi6n con pala-
bras y formas ya establecidas, de las cuales no le era licito separarse
sin perder el process. El demandado asentia A la pretension 6 la
rechazaba, y luego el actor pedia solemnemente que se fallara el
litigio, y el juez, consultando previamente con los principles
miembros de la asamblea judicial, proponia A esta la sentencia que
debia dictarse.
S(Los medios de prueba eran esencialmente formalistas, y se di-
rigian, mas bien que A acreditar la verdad material, A demostrar la


(r) HIxoJosA, op. cit., tomo I, pigina 345.


24 .











EL DERECIO VISIGODO


certeza juridica del hecho alegado. Era competencia exclusive del
tribunal fijar el objeto de la prueba, y las parties no podian intentar
por si ningiin g6nero de contraprueba. Entre los medios de prueba,
el mAs important eran los testigos. El juramento hacia el oficio de
prueba subsidiaria. Entre los testigos (conjuratores), ocupaban el
primer lugar los vecinos y parientes. Su nfimero variaba segrin la
importancia del asunto; y su oficio no era reforzar la verdad obje-
tiva, sino la certeza subjetiva del juramento principal ,) (). Aparte
del genio subjetivo de la raza y de su hondo culto A la veracidad,
el altisimo valor de la prueba del juramento reposaba tambiin en
la creencia de que la divinidad castigaba A los que juraban en falso
con sfiales externas que debian patentizar la verdad del'hecho.
Junto A la prueba testimonial, existia la prueba del que despues
se llam6 ( juicio de Dios ), es decir, del juicio de la divinidad. Pre-
sentAbase en dos f6rmas : la suerte, si se trataba de delitos capita-
les, y el duelo 6 combate singular. A la primera clase-perteneelan
las ordalias, especialmente la prueba del hierro candentcy del agua
hirviendo, caldaria. En el duelo, el acusado combatia con su acu-
sador, presumi6ndose que la divinidad protegeria al inocente, cas-
tigando al culpable. Tanto la suerte cuanto el combat singular,
como procedimientos de prueba, estaban destinados A generalizarse
y perpetuarse en la Europa de los siglos medios.
( Rasgos fundamentals del procedimiento germAnico primitive
cran : el carActer oral y pfiblico de las actuaciones; el predominio
de la facultad de concertarse las parties, por virtud del cual queda
reducida A estrechos limits la intervenci6n del tribunal ; y, final-
mente, el dominio exclusive de la forma, cuando versaba sobre vio-
laciones del derecho susceptibles de indemnizaci6n, dirigiase prin-
cipalmente A substituir cl litigio con un contrato 6 composici6n
concertada entire las parties 1) (2).
Cardcter del derecho germdnico. El derecho germAnico castizo
ofrece todas las instituciones genericas del antiguo derecho de los
pueblos lamados indogerminicos: la propiedad comunal de la
tierra; la familiar patriarcal, no sin vestigios y supervivencias de un
anterior sistema matriarcal; el poder del marido y el padre, y el

(i) Ibid., tomo I, pigina 344.
(2) Ibid., tomo I, pAgina 3I5.











REVISTA DE LA UNIVERSIpAD


parentescQ agnaticio; las asambleas political yjudiciales; la distin-
ci6n en hombres libres y esclavos, y la division de los libres en sus
classes sociales; el predominio de la forma y el simbblo; la venganza
como origen de la represi6n y su derivaci6n en la composici6n pe-
cuniaria, etc. No obstante esta semejartza y comunidad de lines
generals, el derecho germAnico tiene, sobre todo si se le compare
con el romano, un rasgo que le es propio y tipico : el subjetivismo.
El subjetivismo del derecho germanico es en cierto modo la anti-
tesis del objetivismo del derecho romano. En 6ste se propende
siempre A presentar y resolver el problema juridico desde el punto
de vista objetivo: el caso en si mismo, con abstracci6ni de los
individuos, y la norma aplicable, ya legal, ya consuetudinaria. El
aequum ias 6 sequitas es tambien, mAs que un sentimiento personal
de justicia absolute, el de la igualdad ante el derecho de todo lo que
es igual ante la naturaleza y la sociedad. En cambio, en el derecho
germanico se propende siempre A hacer primary, sobre el punto de
vista objetivo, el subjetivo : la relaci6n juridica y el valor 6tico de
la personalidad respect del caso en si mismo y aun de la norma.
La supreme eficacia atribuida al juramento judicial, singularmente
de la parte interesada y secundariamente de los conjuratores, es la
mejor demostraci6n de ese alto respeto de la individualidad huma-
na, al menos del hombre libre, caracteristico del derecho germA-
nico. Igualmrente su sistema de la ( personalidad del derecho ), se-
grin el cual rige para cada individuo el de su naci6n y origen. El
sentimiento de la justicia es en el derecho germinico algo mAs que
la idea de la equidad romana, pues que constitute una concepci6n
absolute, metafisica, mistica, derivada del concept de la divini-
dad. De ahi que la intervenci6n de este concept sea en 61 esencial
y no puramente formal como en el derecho romano. La prueba de
la suerte y del combat singular, de donde derivan en la edad me-
dia las instituciones bArbaras de las ordalias y del duelo judicial,
provienen de una manera la mas subjetiva de considerar el derecho.
El conflict ha de resolverlo Dios mismo, no estudiando racional y
t6cnicamente el caso, al modo del pretor romano, sino escudrifiando
en el coraz6n del acusador y del acusado sus mas rec6nditas inten-
ciones. Triunfa ahi, sobre la justicia objetiva de la ley, la justicia
subjetiva del sentimiento religioso. Puede asi encararse el subjeti-
vismo del derecho germAnico en dos formas : la tdcnica 6 propia-











EL DERECIIO VISIGODO


mente juridica, y la metafisica 6 mas bien religiosa, la que diriamos
ultrajuridica. La primera se revela en la propensi6n A considerar,
de preferencia al caso objetivable y A la norma, la relaci6n juridica
y el valor 6tico de la personalidad, asi como en lo que se ha liamado
la ( personalidad del derecho n. -La segunda, en recurrir al juicio
de Dios, directamente, librando la soluci6n del conflict 6 litigio A
la suerte 6 al combat singular.
La propensi6n subjetiva del derecho germAnico es trasunto del
genio de la raza. Raza idealista y sentimental, y al mismo tiempo
esforzada y guerrera, ha profesado hondisimo culto de la persona-
lidad. El individualism germAnico es la verdadera causa de su ten-
dencia subjetiva en el derecho. El medio geogrAfico ha de haber
influido en tal modalidad; las selvas habitadas de antiguo por aque-
las tribus salvajes obligaban A una vida ruda, opuesta A la molicie
oriental. A la inversa, los romanos, en un clima templado y bajo
un cielo siempre puro, tendian A ver las cosas de un modo mas
claro y concrete. El Estado venia A absorber la personalidad del
ciudadano en una entidad colectiva compact y uniform. La inte-
ligencia latina era asi menos inclinada A metafisicas y abstraccio-
nes; su politeismo resultaba mas simple y human, menos trans-
cendental y absolute. Se comprende, pues, estudiando las cua-.
lidades de ambas razas 6 families 6tnicas y relacionandola A sus
respectivos ambientes geogrAficos, que el pueblo romano produjese
un sistema juridico marcadamente objetivo, el germAnico otro mar-
cadamente subjetivo.
Es de notarse, ademas, la diferencia de estado cultural. El atraso
en que se hallaban las tribus germanicas al ponerse en contact con
el Imperio Romano no habia permitido que el subjetivismo origina-
rio de su derecho tomase formas objetivas mAs perfeccionadas en la
norma consuetudinaria 6 legal. La, naturaleza individualista de (a
raza estaba todavia como virgen, siendo, por otra parte, de suyo
robusta y acentuada. Por eso persisti6 la tendencia germAnica du-
rante la edad media, implicando un verdadero retroceso al difundir
las ordalias y el duelo judicial, desconocidos en el antiguo dere-
cho romano. El subjetivismo juridico de la religion cristiana vino
entonces A reforzar el subjetivismo psicol6gico de los germanos.
JehovA, Jesus y el Espiritur Santo, las hip6stasis del Dios de la
Iglesia cat6lica, cuadraban acertadamente al concept germinico











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


de la justicia mistica. Explicase asi el triunfo de instituciones de
un derecho hbrbaro y subjetivo sobre el tanto mAs refinado y pro-
gresista de los romanos. Pero seria injusto negar today utilidad al
subjetivismo germAnico en los futures progress de la civilizaci6n.
La Reforma y la Revoluci6n francesa, es decir, la libertad de con-
ciencia y la democracia, fueron mAs tarde resultados de esa tenden-
cia individualist del alma de los pueblos germinicos. De afiadirse
es que, en el derecho modern, sobre todo en el politico y el penal,
cada dia gana terreno, prActica y te6ricamente, la tendencia subje-
tiva del antiguo derecho germanico, propendiendo A hacer primary
el m6rito 6 demerito social de la personalidad del derechohabiente
6 del agent de la infracci6n juridica sobre el antiguo concept
objetivo del hecho en si mismo y de la norma. Asi, por ejemplo,
la reincidencia viene ahora A constituir un factor tanto 6 mas im-
portante que el delito A punirse en el juzgamiento de un delincuente.


III

ORGANIZATION POLITICAL DEL PRIMER PERIOD (414-586)

La invasion goda, poco numerosa relativamente A la inmensa
poblaci6n de Espaiia, no modific6 su plasma 6tnico de manera fun-
damental. Puede decirse que s6lo di6 jefes al pueblo, siendo elec-
tiva la monarquia goda. s Caudillos militares mis bien que monar-
cas los primeros reyes godos, como acontece comunmente en la
infancia de toda sociedad, y mis en los pueblos esencialmente
guerreros, la elecci6n recaia en aquel que era tenido por mas bravo
y mAs digno de mandar al pueblo soldado. Las primeras elecciones,
6 se hacian por aclamaci6n, 6 las hacian los jefes principals del
ej6rcito, que arrastraban tras si A las masas guerreras, 6 el mis osado
y que contaba con mayor apoyo en el ej6rcito asesinaha al jefe del
pueblo y se hacia alzar sobre el pavys, y el atrevido regicida que-
daba aclamado. Luego que el pueblo godo, engrandecido por la
conquista y modificado por la civilizaci6n, pas6 de la condici6n de
horda 6 tribu A la de naci6n 6 estado, instintivamente fu6 dando A
la monarquia el caracter de hereditaria. Sin ley que la declarara
tal, reinan unos.tras otros los principles de la familiar de Teodoredo;











EL DERECHO VISIGODO


vuelve la forma puramente elective despues de la muerte de Ama-
larico; asociando Lovigildo A sus dos hijos en el gobierno' del Es-
tado, y reconocidos por el pueblo como herederos de la corona,
otra vez la monarquia, sin dejar de ser elective, toma el carActer de
dinastica ) (i). Esta monarquia visigoda del period military, desde
Atanarico hasta Teodoredo (6poca de la conquista) y de Eurico hasta
Recaredo (6poca de la dominaci6n military es casi ilimitada y ab-
soluta. Ya veremos como, manteni4ndose elective, en el segundo
period, el cat61ico, bajo el ( gobierno de los obispos ), cambia
fundamentalmente de carActer.
Para la organizaci6n y el gobierno interno, la dominaci6n visigo-
da aprovech6 las instituciones de la romana. ( Las provincias y ciu-
dades, que generalmente conservaron la misma division y los mis-
mos nombres que habian tenido bajo la dominaci6n romana, gober-
nibanse por duques y condes; aquellos regian una provincia ente-
ra, 6stos presidian el gobierno de una sola ciudad y estaban subor-
dinados A los primeros. Substituian, seg6n algunos, A los duques
en ausencias y enfermedades, los gardingos; suplia al conde en
sus funciones, un vicario. Todos estos titulos eran de autoridad, no
de nobleza. DAbase tambien el dictado de condes A los que estaban
investidos con algtin alto cargo en palacio. Tales eran, el comes pa-
trimonii, conde 6 como intendente del patrimonio; el comes stabuli,
conde 6 jefe de las caballerizas; el comes spathariorium, 6 jefe de
las guardias; el comes notarium, comes exercitus, comes thesauro-
rum, comes largitionis, que eran como secretaries de Estado, de
guerra, de hacienda y de justicia; el comes scantiarum, 6 copero
mayor; el comes cubiculi, 6 camarero, etc. LlamAbase el cuerpo de
los nobles y altos funcionarios de palacio el ordenji oficio palatino,
y nombrAbase curia A la corte de los reyes, y curiales, primates,
proceres los que la formaban. Los pueblos y ciudades subalternas
eran regidas por un proepositus 6 villicus, magistrado A sueldo del
rey, como los demas gobernadores. Los numerarios eran los encar-
gados de la percepci6n de los impuestos; nombrAbanlos el obispo y
el conde reunidos ,) (2).
La propiedad territorial. -'Los pueblos germanicos aplicaron,

(1) LAvunKST, op. cil., tomo II, pigina 46.
(a.; Ibid., tomao I, pagioa 47-











HEVISTA DE LA UNIVELSIDAD


en sus conquistas, aquel principio del derecho piblico entire las na-
ciones antiguas, en virtud del cual ( el conquistador, por serlo, ga-
naba, no s61o el dominion enminente, sino el particular y privado de
de todas las tierras A donde alcanzaba su poderio. En virtud de es-
te principio, capitanes y soldados tomaban para si las que, segin
sujerarqufa 6 sus merecimientos, les tocaban en el reparo, de-
jando s61o A los vencidos una parte mayor 6 menor del territorio,
no en reconocimiento de su derecho, sino por consideraciones de
conveniencia pfiblica. Los visigodos se apropiaron, pues, las dos
terceras parties de las tierras cultivadas, y dejaron A los espafioles el
tercio solamente de las que poseian. El despojo de los antiguos pro-
pietarios y el nuevo reparto.causaron, como es de suponer, una per-
turbaci6n gravisima en todos pueblos, que contribuy6, tal vez mis
que nada, A retardar la fusion de las razas y la segura pacificaci6n
del reino (i). n)
La Corona se apropi6 de una buena part de las tierras laborables
tomadas A los hispanorromanos, y de lo demAs los godos, quienes
quedaron exentos de tributes. La Iglesia arriana, asi como mis
mis tarde la cat6lica, recibi6 por su part sus tierras de la mano
del rey.
a Los nobles godos fueron propietarios alodiales y lib6rrimos po-
seedores de la tierra de conquista. Pero, aunque al adquirirlas no
contrayeron con el Estado 6 con el rey ninguna obligaci6n nueva
por ley ni por pacto, la personal que de antiguo tenian con losjefes,
bajo cuyas banderas habian militado voluntariamente, debi6 ser mis
eficaz al hecho, tanto por su mayor interns en conservar las ventajas
adquiridas, cuanto porque, teniendo una residencia fija y una ha-
cienda intransferible, era mAs fAcil exigirles su cumplimiento. Ver-
dades que estas mismas oircunstancias, y sobre todo la de haberse
dispersado por todo el territorio los nuevos propietarios, para gozar
tranquilamente con su familiar los-bienes que les deparaba la fortu-
na, y el aislamiento en que quedaron unos de otros, y en que conti-
nuaron sus descendientes, quebrant6 al cabo el espiritu military del
pueblo godo y relaj6 los vinculos de la disciplines, a que por tradi-
ci6n estaban sujetos las subditos de ]a antigua monarquia; mas es-


(i). CiRDENAS, Ensayo sobre la Historia de la Propiedad territorial en Espara, tomo I,
pigina 16o











EL DERECHO VISIGODO


to no hubo de suceder hasta unos siglos mAs tarde, cuando otras
causes habrian contribuido A modificar el carActer y las costumbres
de la naci6n (i). ,

IV

FUENTES DE DERECHO LEGISLADO EN EL PRIMER PERIOD

Cddigo de Eurico. Conforme A su estado de barbaric, el dere-
cho de los visigodos no era escrito, antes bien puramente consuetu-
dinario, como el de todos los pueblos germAnicos. Pero el contact
de la cultural romana y la rApida civilizaci6n que iban adquiriendo
esos bArbaros, hizo nacer pronto en su Animo la idea de codificar
su derecho, para darle mAs fijeza y estabilidad. Corresponde esa
gloria de legislator A Eurico. Probablemente antes de crearse de
manera definitive un reino en Espafia, cuando, caido el Imperio
Roriano de Occidente, proyectaba establecer sus dominios sobre
las Galias y aquella peninsula, hallAndose en Arlds y siendo acon-
sejado por su ministry Le6n, mand6 compilar el cuerpo de leyes
que hoy se conoce con el nombre de ( C6digo de Eurico ". No
pudicndo precisarse la fecha en que se le dictara, dicese de un mo-
do general que lo fu6 despues de media el siglo v, habiendo reina-
do Eurico entire los afios 466 y 484.
El C6digo de Eurico rigi6 sobre los godos espafioles, sin mayores
modificaciones, hasta Leovigildo. De este monarca se sabe que lo
reform; pero se ignora en qu6 forma. S61o se suponei por un pa-
saje de San Isidoro, que lo tu6 de una manera prudent y conci-
liadora, para satisfacci6n de vencedores y vencidos (2).
Perdido completamente el C6digo de Eurico, los monjes mauri-
nos descubrieron, A mediados del siglo xvm, en un palimpsesto, al-
gunos fragments de una colecci6n de leyes visig6ticas que se su-
pone fuera ese c6digo (3). Los fragments comprenden desde el
capitulo 276 al 312 y del 318 al 336, y del texto del capitulo 280

(x) Ibid., tomo 1, plgina 162.
(2) HIaOJosA, op. cit., tomo I, pagina 358-359:
(3) V6ase BLUME, Die westgotislegen Leges Anliquae, y ZEUMEn, Leges Visigothorum an-
iquiores, Praefatio, capitulo 11. Citadas por Urefia, La Legislaeidn gdtieo-hispana, pagi-
nas 27-33.











lEVISTA DE LA UNIVERSIDAD


se desprende que-la colecci6n debi6 denominarse Legumn Satula (i).
Zeumer ha conseguido reconstruir algunos otros fragments, ac -
diendo al Liber Iudiciorum de Recesvinto y 4 los textos de la Lex
Baiuvariorum. La edici6n definitive forma parte de la obra de ese.
professor (i), donde los Codicis Euricianifragmenta comprenden :
1 Fragmenta Codicis rescripti cam supplements suo loco addi-
tis; y 2 Codicis Euriciani leges, ex Lege Baiuvariorum reslitu-
lae (3).
Lex roman Wisigothorum. -El C6digo de Eurico se dict6 para
las gentes de la raza conquistador. Los hispanorromanos, en vir-
tud del principio fundamental de la personalidad del derecho, se
regian por el derecho romano. Como antes de la venida de los vi-
sigodos, el derecho romano vigente entire los provinciales estaba
constituido por los escritos de losjurisconsultos mencionados en la
Ley de Citas, los c6digos Gregoriano, Hermogeniano y Teodo-
siano, y las novelas de Teodorico II y sus sucesores (4). El sistema
juridico que de todas esas fuentes derivaba, tenia forzosamente quc
resultar en general complejo y dificil, en muchos puntosanticuado
y en algunos. contradictorio. Hacidase necesario simplificarlo, pre-
cisarlo y modernizarlo. Comprendi6ndolo asi, Alarico II nombr6
una comisi6n, presidida por el conde palatino Goyarico. Confec-
cionado el c6digo en 5o6, lo aprobaron los condes y prelados y lo
sancion6 el monarca. Deposit6selo en el archivo real de Tolosa, y
se enviaron copias autorizadas por Goyarico y por el canciller Ania-
no A todo los condes. Se les encargaba que en adelante no se pu-
dieran alegar ante.los tribunales niaplicarse otras disposiciones del
derecho romano que las contenidas en ese c6digo. Los nombres que
mis generalmente han dado A la obra legislative de Alarico II, ya
los copistas antiguos, ya los modernos int6rpretes del derecho,
son los de Lex romana Wisigothorum y Breviarium Alarici regis.
Tambi6n se Ie ha llamado Liber legum y Breviaran Aniani (5).


(1) UREA,, op. cit., pigina 28.
(2) Monumenta Germanis historic, Leges Visigothorum, Hannover, 1902.
(3) Ibid., piginas 1-27 y 28-32, Citado por Urefia, op. cit., pigina 31.
(4) HIsoSA, op. cit., tomo ,, piginas 356 y 357 ; istoria del derecho romano, tomo
I, pigina o12.
(5) De cea colecci6n legislative existe la edici6n de Sichard, Basilea, 1528, y la de











EL DERECHIO VISIGODO


((Incluyeronse en ese C6digo, aunque A veces muy abreviados,
los dieciseis libros del C6digo Teodosiano, various titulos de las no-
velas de Teodosio, Valentiniano, Marciano, Mayoriano yuina consti-
Auci6n de Alejandro Severo, un epitome de las instituciones de Gayo,
las sentencias de Paulo, los C6digos Gregoriano y Hermogeniano y
el libro I de las respuestas. de Papiniano. Para facilitar la aplicaci6n
del C6digo, se afiadi6 al texto en muchos lugares un comentario
.(interprelatio), que explica a veces y a veces contradice los pre-
-ceptos del C6digo. Lainterpretatio es una de las fuentes mis impor-
tantes y fidedignas para conocer el derecho, especialmente el civil,
vigente A la saz6n en el territorio del antiguo Imperio Romano. No
-es menor su importancia por la viva luz que arroja sobre el desen-
volvimiento, poco conocido hasta el present, del derecho romano
-en el period que media entire la desaparici6n de jurisprudencia
.clasica y las empresas legislativas de Justiniano (i).
Reputase al Breviario de Alarico 6 de Aniano t6cnicamente supe-
rior a las otras leyes 6 c6digos del derecho romano, en que los re-
,yes germAnicos de la 6poca trataron de conservar los preceptos del
,derecho romano interesantes para la practice : el edicto de Teodo-
rico y la ley romana de los Borgofiones. Inhibil y groseramente
refundido y redactado el antigio derecho, los c6digos ostrogodo y
borgofi6n cayeron en desuso y olvido con la ruina del reino A que
pertenecieron. No asi Lex riomana Wisigothorum, por preceptuar
mejor el derecho imperial aplicable y lajurisprudencia clAsica, Per-
clida su validez en Espafia, cuando se compile el Liber ludiciorum,
continue6 mostrando su vitalidad en Occidente. (Fu6 la ley romana
del Occidente de Europa, y domino en este concept, aunque A ve-
ces s6lo por medios de malos extractos, la vida juridica rominica
en el Sur de Francia y en algunas parties de la Alemania del Sur
,(Recia) hasta el siglo xi ) (2).
Entre las fientes legales de este period del imperio visigodo-


Haenel, Leipzig, 1849. La iltima es ]a m~s complete y prolija. V6ase Urefia, op. cit.,
,pAginas 39-4a.
(i) HiNOJOSA, flistoria del Derecho espailol, tomo I, pigina 357. Cita A FITTING, en la
Zeilschrift fir Rechtsgeschichle, XI.
(2) SonH, Institulionen des Rimischen Rechts, Leipzig, 188h, piginas 65-66. Citado por
Hinojosa, op. cit., tomo I, paginas 357-358.
ART. RIRG. XI-3











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


debe citarse tambi6n la Lex Teudi regis, constituci6n datada el
92 de noviembre de 546 y referente at pago de las costas judicia-
les. El legislator la manda agregar al Breviario Alariciano, del cual
puede asi considerarse un suplemento (i).


V

oiWANMZACI6N POLiTICA DEL SEGUNDO pERIODO (586-7 I)

Durante el primer period de la dominacion visig6tica, semibAr-
baro y military, los reyes, como hemos visto, ejercian un poder casi
absolute 6 absolute. En el segundo period, cat6lico y mas orgA-
nico, ese poder viene A resultar asesorado por los obispos. Parece
exagerado decir que la monarquia visig6tica se constituyese en una
verdadera teocracia.. Sin Ilegar A tal extreme, los reyes mantienen
hasta cierto punto su independencia y poderio. MAs bien que en he-
churas d6ciles de los obispos, lo cual seria opuesto A la idiosincra-
sia spiritual de su energica raza, son sus nuturales aliados, pues
buscan en ellos un double apoyo: politico, eontra los abuses y desa-
fueros de una nobleza turbulenta, y cultural, por la mayor ilustra-
ci6n y popularidad del clero. Prod6jose asi una especie de comu-
ni6n del poder civil y el eclesiAsticot que basta entonces se desenvol-
vieran separada y paralelamente.
El rey se erigi6 en protector de la Iglesia. Convocaba y confir-
maba los Concilios, extendiendo lajirisdicci6n real A las cosas ecle-
siAsticas. Promulgaba y hacia ejecutar las providencias de regla-
mento y discipline. Examinaba y fallaba en iiltima apelaci6n las
causes entabladas ante los obispos y metropolitanos. Por tiltimo,
fu6 reasumiendo en si la facultad de nombrar obispos y trasladarlos.
de unas A otras sillas (2).
El clero, por su parte, requerido y favorecido por el rey, e impo-
niendose naturalmente por su ilustraci6n y popularidad, fu6 toman-
do cada vez mayor ingerencia en el gobierno civil. Recaredo llam6.
A ciertos obispos para que formasen parte del consejo real. Pero don-


(i) UIE A, op. eit., piginas 43-45.
(a) LAFUENTE, Op. cit., tomo 11, piigina 97.











EL DERECHO VISIGODO


de se hizo sentir con mAs eficacia la influencia eclesiAstica fu6 en
esas c6lebres asambleas Ilamadas los Concilios de Toledo, del terce-
ro inclusive, reunido por Recaredo, en adelante, hasta el fin de la
monarquia visig6tica. Su naturaleza y funciones han dado origen a
diversosjuicios. Algunos han supuesto que fueron asambleas pu-
ramente eclesiasticas, entremetidas A gobernar en asuntos civiles.
Otros, por el contrario, las reputan verdaderas Cortes civiles y ann
ensayos de gobierno representative. La verdad estA mis bien en una
opinion intermedia. No hay que confundir esos Concilios de Toledo,
por su nombre, con las asambleas puramente eclesiasticas. Los Con-
cilios toledanos eran convocados por el rey,.sibien desde el tercero
hasta el octavo se compusieron de obispos, luego se transforman en
cuerpos mixtos, de obispos y nobles seglares, aunque con predo-
minio de los primeros, en nimero 6 importancia. Los Concilios se
ocupaban de asuntos eclesiasticos y civiles. El clero trataba indis-
tintamente una y otra material, los legos s61o la civil. Creciendo la
acci6n de esas asambleas, que en su origen fueron consultivas y
deliberantes, acabaron por constituir de echo el verdadero centro
legislation, si bien el monarca mantenia el poder supremo. a For-
mando part de ellos el clero y la nobleza, dejan oir A menudo co-
sas expresivas de las aspiraciones political y sociales de ambas cla-
ses, y representaban, ademis, el centro superior de la cultural, no s6-
lo juridica, sino de todos 6rdenes, en el Estado visigodo. A pesar de
esto, no quedaron los reyes subyugados A los Concilios, ni siquiera
al alto clero que en 61 predominaba. Mantenian aquillos su politi-
ca independiente, imponian las leyes, y en el Concilio solian buscar
tan s61o el reconocimiento y la aprobaci6n de sus actos y prop6si-
tos, que siempre lograban, aun en casos muy graves de usurpaci6n.
Teniendo en sus manos A la nobleza, contra la cual luchaban con-
tinuamente y que asistia al Concilio, no por derecho propio, sino
por delegaci6n real, y al clero, puesto que el rey era quien nom-
braba y deponia A los obispos, antes y despues de Recaredo, utili-
zaban ambos elements para sus fines; y, si alguna vez coincidian
con las aspiraciones de ellas 6 las aceptabah, era, bien A la fuerza,
nbligados por las circunstancias,(como Recesvinto en el Concilio
VIII de Toledo, para apaciguar la lucha con los nobles), bien por
simple conformidad de sus ideas 6 conveniencias- con las del clero
y nobleza. El element eclesiAstico, conio representaba una fnerza









REVISTA DE LA UNIVEISIDAD


social y el superior grado de cultural, tuvo efectivamente influencia
direct y personal (6 indirecta, por la educaci6n, por el prestigio),
en la legislaci6n y en el gobierno, siendo utilizado por los reyes
godos, como por los francos y por los emperadores de Oriente, en
calidad de contrarresto de la inmoralidad reinante y de la anar-
quia aristocrAtica; pero nunca manej6 el Estado por si mismo. Si
los reyes y el pueblo se muestran A veces fanAticos 6 intransigentes
en material religiosa, 6 extraordinariamente favorecedores de la
Iglesia, es porque lo sienten.mota proprio, porque es 6ste el espi-
ritu de la sociedad, y no porque cada ley, cada determinaci6n est6
tomada y aconsejada directamente por los obispos ).(i).
El rey convocaba los Concilios, teniendo complete libertad tanto
para la fecha de la convocacion como para el llamamiento de las per-
sonas. Reunianse los miembros. de la asamblea en una iglesia de
Toledo, la de Santa Leocadia. ( Despu6s de varias ceremonies re-
ligiosas, con asistencia del soberano, leianse las proposiciones que
estepresentaba para convertirlas en ley (tomo regio). Generalmen-
te, los primeros dias se dedicaban A la resoluci6n de los asuntos pu-
ramente eclesiasticos, en los cuales el rey tenia gran intervenci6n'
titulo de jefe civil de la Iglesia. A estas reuniones no asistian .los
nobles, los cuales entraban en el concilio s61o para deliberar sobre
las cuestiones political y de derecho que se trataba despu6s ; pero
sin corresponderles iniciativa alguna, que unicamente tenian el rey
y alguna vez los obispos. Al terminar las sesiones haciase entrar al
pueblo, y se leian los acuerdos adoptados, para que los aclamase.
El rey conservaba siempre el derecho de oponer su veto A las reso-
luciones que sin su iniciativa se acordasen; de modo que, en rigor,
todo dependia de 61. A su lado estaban los liamados leudes 6fide-
les, especie de bacelarios del monarca, que se consideraban ligados
A su persona de un modo estrecho, y que por esta intimidad.forma-
ban el nicleo de la nobleza cortesana) (2).


(i) R. ALTAMIRA, Historia de Espatia y de la civilizacidn espaiola, tomo I, piginas
207-208.
(2) Ibid., tomo I, pAginas 208-209











EL DERECIIO VISIGODO 37


VI

FUENTES DEL DERECHO LEGISLADO EN EL SEGUNDO-PERiODO

En el primer period, como vimos, coexisten dos principles
fuentes de derecho legislado 6 compilado : el C6digo de Eurico, re-
formado al final del periodo.por Leovigildo, codificaci6n del antigio
derecho g6tico modernizado, para los godos, y el Breviario de
Alarico II, de derecho romano, para los hispanorromanos. En el
segundo period, asistidos por los Concilios de Toledo y bajo su
mayor 6 menor influencia, legislan Recaredo, Chindasvinto, Re-
cesvinto, Ervigio y Egica. La series de leyes quo ello prodiljo, y su
conocimiento'fragmentario y muchas veces conjetural, han hecho
incurrir A los historiadores en graves-confusiones. Se ha supuesto
que Recaredo fucra el verdadero autor del C6digo de Eurico, en st
forma originaria. Se han atribuido A todos esos monarcas la pater-
nidad de la Lex Wisigothorum definitive 6 Fuero Juzgo. Se ha
creido que cada.uno de ellos, y en general los monarcas visigodos,
desde Chindasvinto hasta Witiza, dictaban un c6digo distinto, al
empuriar el cetro. Nada de esto es verdad. Lo ainico que puede
afirmars6 con relative fundamento es que Recaredo reform el C6-
digo de Eurico y que compilaron sucesivamente la legislaci6n
Chindasvinto, Recesvinto, Ervigio y Egica. Veamos, siguiendo A
Hinojosa, sus distintas compilaciones.
C6digo de Recaredo. ( Si no ha llegado hasta nosotros la
redacci6n de la ley de:los visigodos debida A Leovigildo, en cam-
bio- poseemos, aunque escasos en nimero, importantisimos frag-
mentos (los capitulos 276-336) de otra compilaci6n Ilevada proba-
blemente A cabo por su hijo y sucesor Recaredo I. No todas las
disposiciones conteni.das en los fragments del C6digo de Recaredo,
ni quizA la mayor part, proceden de este monarca : algunas de
ellas deben remontarse al tiempo de Eurico, y otras traen induda-
blemente su origen de Leovigildo, seg6n claramente lo indica el
legislator al remitirse A leyes dictadas por su padre. En estos frag-
mentos prepondera evidentemente la influencia del derecho germaf
nico sobre la del romano. No es tarea fAcil fijar A cuAl de esas'in-
fluencias hayan de referirse determinadas prescripciones de este C6-











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


digo, en raz6n de la semejanza 6 identidad de doctrina-de-ambos-
derechos sobre ciertas materials. Sus principles disposiciones se
encaminan A regular las relaciones entire visigodos y romanos, es-
pecialmente en lo tocante A la propiedad del suelo. Es de notar que
las emanadas del derecho rolario parecen derivadas del Breviario
en la mayor parte de los casos. El C6digo de Recaredo refleja la in-
fluencia eclesiAstica, reconocitndose la autoridad de los cdnones
con ocasi6n del precepto del capitulo 3o6, concerniente A la enaje-
naci6n de bienes eclesiAsticos. Hay tombi6n disposiciones cuyo
origen no puede referirse al derecho romano ni al germanico, y
que hubieron de excogitarse para suplir en algunos puntos la in-
suficiencia de estas legislaciones.
S(Tenemos asimismo una compilaci6n de fecha incierta, for-
mada verisimilmente despu6s de la redacci6n del C6digo de Reca-
redo, y de la cual se han descubierto recientemente catorce frag-
mentos relatives al derecho de sucesi6n, al procedimiento civil, A
las donaciones y A la condici6n de los siervos. Es dudoso sobre si
la compilaci6n de que formaban parte tuvo carActer personal y
official, 6 mis bien local y privado. La primer de ambas opinions
parece mas probable, si se consider que el derecho visigodo, por
su indole autoritaria y exclusive, casi hacia impossible el que sur-
gieran trabajos de compilaci6n de caracter privado. De todas suer-
tes, es indudable que-en los fragments A que nos referimos se utili -
zaron,,asi en la interpretaci6n del Breviario, como el edicto de Teo-
dorico a (I).
Compilaciones de Chindasvinto y Recesvinto. Hasta Chindas-
vinto se mantenia en vigor la division entire godos 6 hispanorroma-
nos. Vigia el principio de la personalidad del derecho, estando
cada individuo regido por el de su raza, en lo civil, pues que en lo
politico y administrative todos estaban sometidos al mismo r6gi-
men, sin distinci6n derivada de su origen. Seg6n el Breviario, es-
taba prohibido el matrimonio entire godos y romanos. Recaredo,
at abrazar-la fe cat6lica, establedendade-heeho leunidad de-creen-
cias, di6 un gran paso hacia la.fusi6n de razas, y, por consiguiente,
la comunidad de derecho. Chindasvinto fue quien estatuy6 defi-
nitivamente esta comuni6n, derogando la prohibici6n del matri-


(i) HIMOJOSA, op. cit., tomo I,piginas 359-362.











EL DERECIIO.VISIGODO 39

monio entire las dos classes y el principio de la personalidad del
derecho, y preceptuando que rigiera una sola legislaci6npara todos
sus s6bditos. ( Como consecuencia de esta iiltima disposici6n, y a
fin de facilitar la transici4n de laslegislaciones especiales al sistema
de legislaci6n comin que acababa de inaugirar, no se limit A
hacer extensivas para los sibditos de origen romano las leyes dic-
tadas por sus predecesores para los stbditos de origen germanico.
Aplic6se, pues, A emprender una nueva legislaci6n en armonia con
el principio de unificaci6n y de transacci6n que la daba origen.
Revis6 y modific6, dando mayor participaci6n al derecho romano,
la compilaci6n de Recaredo, que constituy6 el nmcleo principal de
su trabajo. y dict6 leyes nuevas en las que predomin6 tambi6n la
influencia de esta iltima legislaci6n. .Al mismo trabajo de revisi6n
hubo de sujetar las constituciones 6 edictos de los monarcas pos-
teriores A Recaredo.
( Su hijo y sucesor Recesvinto llev6 A cabo dos nuevas redac-
ciones del C6digo Visig6tico. En la primer dej6 separados los tres
elements dc su obra, 6 scan el C6digo de Recaredo, las leyes de
Chindasvinto que no habia derogado y las dictadas por 61 mismo.
En la segunda fundi6 todos estos elements en una compilaci6n de
caracter sistematico, la cual ha Ilegado hasta nosotros y sirvi6 de
base A la redacci6n del C6digo Visigodo on su forma iltima 6 defi-
nitiva.
( Entre los sucesores de Recesvinto se distinguieron por su acti-
vidad legislative, Wamba, que se aplic6 especialmente A reformar
el derecho en lo relative A la organizaci6n military, y Ervigio, por
sus several eyes contra los judios (i).
Compilaciones de Ervigio y Egica. Estos dos monarchs reali-
zaron nuevas revisions de la ley visig6tica, el primero en el afio
682 y el segundo en el afio 693. Puede decirse que le dieron la
forma definitive A la compilaci6n, tal cual hoy la conocemos bajo
diversos nombres : Lex Wisigothorum, Liber ludiciorum, Liber lu-
dicum, Forum I dicum, Liber Legum, Codex Wisigothorum, Codex
Wisigolhicus. Provienen estas denominaciones de distintos c6dices y
citas. Debe darse preferencia A la de Liber ludiciorum, aunque hasta
ahora la menos usada, porque es la que aparece en el c6dice mAs


(i) Ibid., toino I, piginas 362-363.











REV1STA DE LA UNIVERSIDAD


antiguo, del siglo vu (I). En cuanto A la deFuero Juzgo, dimanando
de.la tradupci6n romanceada del siglo xii, que tan imperfecta-
mente correspond al texto original, es la mas impropia para.apli-
carla a la legislaci6n de la 6poca visigoda. Debe reservarse priva-
tivamente para la traducci6n,, al estudiar sus aplicaciones y pro-
yccciones en la 6poca de la Reconquista.
En latin fu6 escrito el Liber ludiciorum, y asi se ha conservado
integro.hasta nosotros. Pero, generalmente, cometiendo un error
de m6todo, se le juzga y consult en el texto de la imperfectisima'
traducci6n romanceada, no obstante que modernize y en tantos
puntos falsea y transtrueca el texto latino original.
( El C6digo visig6tico en la iltima forma que alcanz;6 y que nos
ha sido transmitido por el mayor nimero.de manuscritos que de 61
se conserve, es una compilaci6n sistemAtica 6 ordenada por mate-
rias, en lo cual parece haberse querido imitar al C6digo Teodo-
siano. Consta.de doce libros, cada uno de los cuales se subdivide
en cierto nimero de titulos,.teniendo unos y otros sus correspon-
dientes epigrafes. Dentro de cada tituloseinsertan.varios capitulos,,
tambi6n con epigrafes especiales, que indican la material sobre.que.
versan. Es de notar que en algunos casos design el mismo.c6-
digo con el nombre de era estas eyes 6 capitulos, los cuales van
acompafiados.del nosmbredeuno de los monarcas visigodos, siendo:
muy grandes las diferencias que ofrecen, respect a ellos, los various.
manuscritos. Muchas de las leyes van precedidas de las palabras An-
tiqua 6 .Antiqua noviter emendata. Sobre la significaci6n. de estos
calificativos son muy diversas las opinions. Parece la mAs proba-
ble que el de Antiqua se aplic6 a las eyes procedentes de la compi-.
laci6n de Recaredo, y el de Antiqua, noviter emendata A estas.mis-
mas leyes en cuanto habian sido modificadas por otros monarcas
posteriores, cuyos nombres se .indican tambi6n en los epigra-
fes t:(2). Muchas, si no todas las leyes que lievan esa nota de anti-
giiedad, parecen haber sido tomadas de los romanos,. especial-
mente del Breviario de Aniano, la Lex.romana Wisigothorum (3).
Hay algunas leyes, que carecen de epigrafe.


('I) URESA, op. cit., pagina 45.
(2) IIIoJOSA, op. cit., tomo I, pAginas 363-3Gi.
(3) CIRDENAs, Estudios juridicos, tomo I, piginas I3-It4h .











EL DERECIIO VISIGODO


( Los largos preambulos que las preceden, donde se citan fre-
cuentemente textos de la Sagrada Escritura, y se trata de justificar
las disposiciones en ellas contenidas, se explican atendido que el
Fuero Juzgo fu6 una obra de transici6n en que se fundieron ele-
mentos Ieterogeneos, y en que, al mismo tiempo que se fijaban
nuevos preceptos obligatorios para. los stbditos, se pretendia ins-
truirlos en;los principios queiinformaban esas disposiciones que no
les eran familiares. Ello es que, asi por lo complete de sus disposi-
ciones, como.por representar un grado de clltura superior al de
las demAs naciones germAnicas, aventaja en much el Fuero Juzgo
A otros.c6digos de estos pueblos,)) (i).


VII

EL DERECIIO CANONICO

Durante el periodo.arriano del gobierno visig6tico, la Iglesia
cat6lica continue su organizaci6n y costumbres del tiempo del Im-
perio. El pueblo elegia en las iglesiasA los obispos;; la religion era
esencialmente democrAtica y national. (( Los obispos seguian.reu-
ni6ndose'en Concilios, y.comunicAndose con el papa. Intervinieron
muchas veces como mediadores pacificos en la invasion visigoda y
en las:luchas entire 6sta y los suevos y los hispanorromanos. Durante,
el period arriano: sufrieron algunas persecuciones y se vieron pri-
vados algunasvecces de sus puestos y de celebrar Concilios; pero,
desde Recaredo, convertida la, Iglesia cat6lica en official, se desarro-
116 triunfantes y normalmentq, gozando sus principles micmbros
gran consideraci6n 4 influencia social por su cultural. Perdi6, sin
embargo, en independencia, porque los reyes, continuando las pric-.
ticas del period arriano y de los primeros emperadores, intervi-
nieron en cuestiones. internal de la Iglesia, pero no en las de culto
y dogma excepto Recaredo), y se atribuyeron la elecci6n de obis-
pos ( (2). De hecho era el rey como duefio de los obispados. No s6lo
nombraba A los obispos, sino que tambi6n legaba A deponerlos (3)"

(i) HJINOJOSA, op. cil., tomo I, piginas 363-365.
(2) A.LTMIRA, op. cit., tomo ,pagina 212:
(3) GAMS, Die Kirchengeschichte von Spanien, Regensburg. (68h, tomo II, pAgina 217-











REVISTA DE LA UNIVEISIDAD


En el clero existia el orden jerArquico de metropolitanos, su-
fraganeos, presbiteros, diAconos, subdiAconos, lectores, salmistas,
exorcistas, ac6litos.y ostiarios.. En. el siglo vi se afiadieron A 6stos
los arciprestes, arcedianos y primicieros (i). Cuandoelcatoliiismo6
se erigi6 en Iglesia official, el metropolitan de Toledo, capital del
reino, no tard6 en hacerse primado de Espafia, aunque en realidad
tal primacia tenia un valor mis nominal, formal y politico que
esencial, prtctico y eclesiAstico (2).
( Los sacerdotes gozaban de ciertos privilegios, como la exen-
ci6n de algunas penas y del servicio military, quizi hasta Wamba;
peroono de las contribuciones ordinarias, que pagaban tambien las
tierras y los siervos de las iglesias. En el orden judicial estuvieron
sujetos A los tribunales ordinarios, sin obsticulo del, fuero de los
obispos sobre los cl6rigos. Las causes de matrimonio, divorcio,
etc,, se consideraban como civiles. Las iglesias tenian el privilegio
de amparar A los delincuentes perseguidos que se refngiaban en ellas.
Los perseguidores no podian sacarlos A la fuerza, sin permiso de
los.sacerdotes; los cuales, despubs de convencerse de la existencia
del delito, entregaban al rco, pero con prohibici6n de matarle. A
esto se llama el derecho de asilo ) (3).
Las fuentes del derecho can6nico de la 6poca son.varias epist6las
decretales y los cAnones conciliares (4). Reconocida en Espafia
la autoridad de las epistolas pontificias y de los canones concilia-
res, se hizo sentir mny luego la necesidad de reunir en colecciones
6 repertorios para uso del clero las disposiciones emanadas de di-
chas fuentes. Cinco colecciones can6nicas redactadas en Espana
durante el period de que tratamos han Ilegado hasta nosotros.
Designanse respectivamente con los nombrcs de Epitome hispa-
nico, Colecci6n hispana, Coleccidn del manuscrito de Novara, Ca-
pitula Martini 6 Hispana sistematica (i).

C. O. BUNGE.
(i) LAIUvNsrT:, op. cit., tomo II, ptginua 12.
(2) GAUS, op. eit., tomo II, I' parte, paginas-217-218.
(3) AI.TAMIRA, op. eit., tomo I, palginn 2:2.
(S) Vasec la numeraci6n de esas epistolas, asi cowtro la de los Concilios celebrados en-
Espaia y las Galias dominadas por los visigodos, en IlsoJ(oPA, Historia general del Derecho
espaiol, tomo I, piginas 367-370.
(5) HINo.OSA, op. cit., tomo 1, paginas 370-371.
















LA ENSENANZA DEL CASTELLANO


A PROPOSITO DE LOS NUEVOS PROGRAMS








Motivo, y grande de satisfacci6n es, para cuantos nos dedicamos
al studio del patrio lenguaje, ver que la Universidad por un lado,
y el Ministerio por otro, ban lamado recientemente A consulta A
quienes, por sus especiales conocimientos, estaban en el caso de
opinar, con probabilidades de acierto, sobre el metodo que debe se-
guirse para la ensenanza de la gramatica y de la ret6rica ; y ya que
por deferencia que estimo, se solicit tambiin mi modesto parecer
referente A la division metbdica del studio de ambos saberes, y me
fuA dado proyectar un plan didActico, al que, segiin mi entender.
debieran sujetarse cuantos deseen cursar oficialmente dichos estu-
dios, estimo deber impuesto por las circunstancias, razonar con ie-
lativa rapidez mis opinions, que apadrinadas fueroh, y aun creo
subscriptas, por various de mis colegas en el hist6rico Colegio nacio-
nal de Buenos Aires.
Las lines generals indicadas por la superioridad, sefialaban cla-
ramente que A la gramatica, propiamente dicha, s6lo debian dedi-
carse dos afios, dejando para el tercer afio el studio de la literatu-
ra preceptiva.
Con el mayor respeto me permit disentir de esta primitiva divi-
si6n, consecuente con ideas de largo tiempo en mi cerebro arrai-
gadas y expuestas piblica y privadamente; ideas A las que, quie-
ras que no, habr6 de referirme, siquiera para que se advierta que











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


no son hijas de precipitada preparaci6n occasional, sino que, err6-
neas 6 acertadas, son la 16gica consecuencia de largos afios de
studio y de detenidos anAlisis, ansiando dar, en mis funciones do-
centes, con el m6todo mis claro, 16gico y racional para la ensefian-
za del patrio lenguaje.
He aqui el program sintLtico de gramAtica castellana:
Primer ano. Prosodia. Ortografia. Analogia. Lectura. Com-
posici6n, especialmrente epistolar.
Segundo aio. --Repaso del curso anterior. Sintixis. Lectura.
Composici6n.
Tercer afno. -Repaso de cursos anteriores. Lingitistica. Len-
guas. Etimologia. Leyes fon6ticas. Lectura. Composici6n.
Intentar6 probar, que esta division, por ser la que estA mas en
armonia con las condiciones del alumno y la indole de la asigna-
tura, es la que puede dar mejores resultados.



JII


EAi otro trabajo mio () hube de referirme A lbs dos bandos en
que se dividen los que ensefian nuestro idioma. Uno lo fia todo Ala
eficacia delas reglas, yentiende que sin su dominio absolute no se
puede hablar y escribir correctamente el castellano, en tanto queel
otro opina qie son las reglas impedimenta initial, y que puede lo-
grarse el'domihio artistic del habla maternal leyendo, leyendo mu-
cho en clase, y haciendo en el pizarr6n calculados ejercicios.
Los dos extremes, en lo que tienen de absolutos, son viciosos;
mas si las circunstancias me obligaran a embanderarme, sin salve-
dades ni distingos, en uno de los dos, de huen grado declare que,
sih temerle A precipitados juicios, me afiliaria bajo la ensefia del
primero, pues siendb la gramatica un arte, no comprendo su do-
mninio consciente sin el studio de sus reglas ; sin que valga la so-
corrida vulgaridad de que hay gentes quehablan bien (?) sin haber
saludado'ni el mAs diminuto epitome de gramAtica; esto conce-


(i) El pleito del lengaaje. Revisia de la Universidad, marzo de 19o8.











LA ENSERANZA DEL CASTELLANO


diendo, lo que aun no pasando de supuesto cuesta much con-
ceder,.- que se pueda.hacer bien una cosa sin haber estudiado el
modo de realizarla con acierto, evitando dislates y embelleciendo in-
natas disposiciones. Los que truenan contra las reglas y las dipu-
tan pesada y molesta carga, son los que dicen y escriben : a Quie-
re Vd. que vamos a, a Pueda ser que tenga V. raz6n k, a Ahora
habrAn programs n, a No hizo sus deberes de gramitica L. o Lo
aprovecha de punto estrat6jico a, a Desde ya ) (i), etc., etc., por-
que la lista.es abrumadora por lo larga, aporreos gramaticales, bur-
dos dislates que se evitarian si, ademAs de conocer el valor ideol6-
gico de los vocablos, se hubiesen.:estudiado bien, 6 no se hubieran
olvidado, las reglas sintAxicas de nuestro idioma.
Con Cervera opino que v todo idioma,'al formarse, aparece con
esas leyes intimas, por las cuales se enlazan y traban suselementos,
y que son lo que constitute su gramatica; y asi como no hay so-
ciedad humana sin relaciones juridicas, no hay idioma alguno sin
relaciones gramaticales entire las palabras que lo forman a;
A los dos bandos citados hay que agregar un tercero de reciente
creacibn; el que pretend ensefiar conjuntamente gramAtica y lite-
ratura, bando que quiero career no prosperarA, por ouanto son dos
studios hartos diferentes. La gramatica estudia, la palabra, y:si
bien en la Sintaxis aprendemos A juntar palabras para la correct
formaci6n de oraciones, no olvidamos que s6lo atendemos A do-
minar el enlace gramatical de los vocablos, sujetos A las leyes que
la sintaxis seriala. La ret6rica 6 literature preceptiva; va mAs all ;
dando por supuesto el conocimiento de los vocablos, de sus desi-
nencias, de sus enlaces, una veces puramente mecAnicos (2) otras
ideol6gicos (3), persigue el dominio del idioma como artistic ex-
presion del pensamiento human. Algo de esto ocurre en diversas
otras ramas del saber ; la aritm6tica, por ejemplo, estudia simple-
mente el nimero, el Algebra, lo razona, yA nadie se le ha ocurrido,
que yo sepa, ensefiar conjuntamente'ambas divisions de las mate-
mAticas.
No se me oculta, pues la prActica me lo ha probado, que no es

(i) Frases todas copiadas de escritos que han visto la luz.
(2) El padre y el hijo son buenos.
(3) El padre y la madre son buenos.











RIEVISTA DE LA UNIVERSIDAD


tarea fAcil ensefiar gramAtica, sin tropezar de continue con giros,
frases, y modos de decir que mis se relacionan con la ret6rica que
con la. gramitica propiamente dicha; pero aqui del tacto y de la
pericia del catedrAtico que, por el mero hecho de serlo, ha de haber
aprendido, no A remontarse en aulas, sino A bajar, A ponerse al
alcance intellectual de sus alumnos, He admirado siempre, con ad-
miraci6n que llena mi cerebro de dudas y vacilaciones, A aquellos
de mis colegas que van A clase de primer afio con el Quijote en
mano. i El Quijote A niiios de diez y doce afios 1El Quijote, cuando
noya cada capitulo, cada pArrafo, exige tanta glosa y comentario-
y aqui estan Cortej6n, Rodriguez Marin, Givanel Mas, Sbarbi, y
otros para probarlo que da pie para un curso entero, en que re-
bujAndolo todo se pase en revista la GramAtica, la ret6rica, la pare-
miologia, la historic enter del patrio lenguaje !
Soy cervantista, si, entusiasta admirador de quien le ha regalado
al linaje human el libro mis gallardo, mAs donoso, mas regocija-
do y mis profundo con que cuentan las literaturas todas, de todas
las 6pocas y de todos los paises ; pero prccisamente su misma gran-
diosidad no me aconsej6 nunca servirla, 6 mostrarla, A quienes no
estaban preparados para gustar sus bellezas, dejando su lectura y
anAlisis, siempre somero, para los alumnos de tercero, cuarto y
quinto afio. e Qu6 alumno en el primer aiio de pintura intentarA co-
piar A Velazquez, A Murillo, A Van-Dick 6 A Rembrandt ?
No, no cabe confundir el studio de la gramitica con el de la re-
t6rica: son los dos, puntales, es cierto, del patrio lenguaje; mas
con relative independencia el uno del otro aseguran la solidez del
edificio. ( No esta nuestro idioma digo en el pr6logo de la octa-
va edici6n de mi gramAtica castellana ni en la gramAtica ni en el
Diccionario, pero quien quiera manejarlo bella y artisticamente
debe estudiar la primer y consultar much el segundo ,.
VAlgame Dios y con que safia se gucrrea contra las reglas gra-
maticales, siendo digno de tenerse en cuenta que los que con mAs
ahinco las combaten son los que con mayor frecuencia las barre-
nan. Quizas la enemiga sea 16gica, como 16gico es que se pretend
alzar, y aun se alce, contra la ley quien la infringe de continue.
Las reglas de un arte cualquiera, cuando se han aprendido, se apli-
can mis tarde de modo espontAneo, al parecer inconsciente: cuan-
do no se han estudiado, no se aplican nunca : el sentido comin no











LA ENSEANZA DEL CASTELLANO


hasta en muchas ocasiones para fallar con acierto: los burios flau-
tistas no deben ser envidiados.
Dice Men6ndez y Pelayo, refiriendose al desenfadado grito de in-
dependencia del padre Feij6o: ( Es error vulgar... el de suponer
incompatible la gramitica (y nos fijamos de intent en 6sta que es
la mAs externa determinaci6n 6 concreci6n de la forma) con los al-
tos vuelos del numen a. Hay, agrego, un arte gramatical y un arte
ret6rico, con reglas independientes que conviene estudiar y profun-
dizar. y asi como nadie duda de que el conocimiento de la reloje-
ria es indispensabhe al relojaro, :parece que nadie debiera poner-en
tela dejuicio que para alcanzar el domino del patio lenguaje he-
mos de estudiar las reglas que A Al se refieran, por su orden natu-
ral, esto es, primero los materials, y luego el modo de combinar-
los, para que result, ademAs de clara, bella y) artistic la expresi6n
del pensamiento.



III


1 Han corrido ya mis de iez aios !
El entonces ministry de Instrucci6n public, doctor FernAndez,
solicit mi opinion, por escrito, sobre la manewa de ensefiar la gra-
mitica y la literature; opinion que,. largamente razonada, fu6 de-
positada en sus manos el ii de octubre de 1902. En tal informed,
que con ligeras ampliaciones vi6 mAs tarde la luz en la Revista de
Derecho, tHistoriay Letras (i) me declaraba francamente partidario
de la division met6dica que apadrino, 6 sea que la ensefianza de la
gramAtica debe comenzar por la prosodia, A la que deben, seguir
luego, por su crden, la ortografia, la analogia y la sintaxis.
El citado senior ministry, 6 quizAs alguno de sus naturales ase-
sores, no estim6 prudent la reform que yo proponia, y se conti-
nu6 la ensefianza de la gramhtica, siguiendo en el studio de sus
parties el orden academico, sin detenerse A pensar que c si el ser
human comienza con la pronunciaci6n el studio de su idioma


(i) Fehrero de 19goI.













REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


native; si A poco, y al frecuentar las aulas primaries se le ensefia,
juntamente con el deletreo, A escribir las palabras; si;mAs tarde se
le imponen grifica y oralmente ejercicios de distinci6n de'vocablos;
y:si, finalmente,' se le dan reglas para la acertada construcci6nde
frases y periods d no es ello decirnos que la.ensefianza del materno
lenguaje debe dividirse en prosodia, .ortografia, ,analogia y:sinta-
xis ?im (1).
Con posterioridad a la redacci6n de aquel informed y de este pr6-
logo, me ha sido dado estudiar la notabilisima obra del licenciado
don Antonio Gobeyos (2), y cual no seria mi sorpresa al tropezar
con las siguientes lines: :
( Un gramAtico muy antiguo, eblbachiller :Francisco TAmara,
au.tor de una Gramcitica .castellana.en octavea rima, describe en 1550


( Tambien cuatro parties os quiero ddcir,'
que son on csta Arte aqui declaradas.
la Letra y la Sylaba y parties contadas,
y la Sinlaxis que.va a construir. >-

El orden, pues, por mi defendido, y que fu6 recientemente apa-
drinado por el actual senior ministry de.Instrucci6n piblica, resul-
ta, despu6s.de la cita anterior, que.ya fu6 aconsejado en anteriores
siglos, no.habiendo quizhs prosperado porque hasta hoy no con-
tara, ni aun cuenta, con el beneplAcito de la Real Academia. i Cuesta
tanto desarraigar una costumbre ; Suelen ser tan lentas las evolu-
ciones.de los m6todos !.
Los programs sintLtico y analitico sometidos a la consideraci6n
y studio de la superioridad, precedidos fueron de breves observa-
ciones,,que estimo,pertinente ampliar, siquiera para que se apre-
cien, en sus menores detalles, las razones que se tuvieron en cuenta
al redactarlos.


(r) Pr6logo A la 8' cdici6n de mi gramAtica.
(2) Conversaciones critics sobre el libro intitulado Arte del romance castellano. Madrid,
1780.











LA ENSENANZA DEL CASTELLANO


IV


El primer afio abarca el studio de la prosodia, la ortograffa y la
analogia, y claro estA que Ios acostumbrados A perder tiempo ense-
fiando ino las reglas fundamentals, sino las accesorias, que pronto
se olvidan, ban de suponer recargado en exceso este primer afo.
i Y sin embargo no es asi!
Cuando el alumno llega i la ensefianza secundaria, transpone sus
umbrales sabiendo ya leer i lo que el vulgo entiende por saber
leer! y escribir, con lo que, conscience 6 inconscientemente,
sabe ya bastante prosodia y ortografia. Luego, la tarea, en los Cole-
gios nacionales, queda reducida A pulir, A, ampliar, por medio de
lectures y ejercicios los conocimientos que ya se poseen. Y si se me
objeta que no se tienen, vituperar6 entonces la lenidad en los exi-
menes de ingreso. Las puertas de los Colegios nacionales no deben
abrirse -- la ensefianza secundaria no es obligatoria A aquellos
j6venes que no saben leer con median arte, ni escribir con correct
ortografia.
SY es tan fAcil aprender ortografia, la usual y corriente I Ella es
mis prictica que te6rica, lo que importa decir, que en la escuela
primaria faltan ejercicios, muchos ejercicios de dictado.
Claro esta que al ensefiar esta parte de la gramAtica, se tropieza
con las dificultades que presentan los hom6nimos, los hom6fonos,
y los hom6grafos : mas para vencerlas se ban ideado ejercicios espe-
ciales que todos conocemos, y que se pueden realizar en las prime- '
ras lecciones de este primer afio.
Comenzamos por la prosodia el studio de la gramatica por las
ya apritadas razones, y porque de ella deriva el arte de la lecture ;
y como para que no dejemos lugar A anfibologias, necesario es pro-
nunciar con rigurosa claridad, y para que de una lectura se saque
el fruto convenient, lo que urge es saber leer, de ahi que sea nues-
tra primera atenci6n para esta parte gramatical.
Un notable gramAtico espafiol, don Ram6n Robles, que no hay
que confundir con otro concienzudo tratadista, don F. Robles
DWgano, en obra de indiscutible utilidad para los profesiona-
A*r. onRI. X1-4











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


les (i), dice refirinndose al punto de que estoy tratando: a Desde muy
temprano debe comenzar el cuidado para hacer adquirir A los niflos
una pronunrriaci6n correct, pues la mejor manera de corregir
resabios es no tomarlos. Quintiliano queria que esta discipline
comenzase ya en la infancia. Aun antes de que empiece A hablar
debe procurarse que rodeen al nifio personas que pronuncien con
pureza y cuyo acento sea agradable, dulce, flexible, armonioso,
musical, bien modulado. Los nobles de la culta Grecia no permi-
tian trato familiar con sus hijos A los criados que no hablaban
correctamente.
v En cada centro docente deberia haber un buen professor de elo-
cuci6n que ensefase los medios mAs id6neos de emitir la vo, y hacer
la pronunciaci6n mAs complete y correct ) (2).
El aprender A leer bien, nos llevaria como de la mano A las lec-
turas piblicas, complement necesario de la cultural literaria. Apena
boy, en verdad, tropezar con j6venes, no ya en la ensefianza secun-
daria, sino en la universitaria 6 superior, incapaces de leer con
agradable entonaci6n el suelto mAs sencillo de un diario. En Fran-
cia se ha hecho de la lectura y de la recitaci6n, un artc especial que
se cultiva en todos los centros docentes.
Pero d qu6 debe leerse en aulas P
i Qu6 delicado gusto y cuAnta prudencia ha de atesorar el cate-
drAtico para la acertada elecci6n de los trozos de lectura Delicado
gusto para saber escoger aquellos capitulos 6 fragments origi-
nales, nunca traducidos que scan realmente bellos, y prudencia
para saber disculpar distracciones de lenguaje en autores de hondo
pensar. Sin esta prudencia se prepare incesantes torturas, pues los
alumnos experts querrAn explicarse po'r qu6 A unos se les permit
faltar A las reglas, y A otros no, y por que A quien delinque en ma-
terias de Jenguaje se le present como hablista.
Sin Animos de herir ni molestar A nadie, bien puedo afirmar que
es empresa de titanes el arreglo de una antologia argentina, que,
como complement de la castellana, pudiese servir de libro de lec-
tura en las classes de gramatica. Autores hubo, y hay, de robusto
cerebro, que pensaron hondo, y supieron expresar con claridad v


(1) Ensayo de fondtica general. Santiago, 19oo.
(2).Obra citada, pAginas 224 y 225











LA ENSERANZA DEL CASTELLANO


elegancia sus ideas; autores que dejaron obras de indiscutible valor
cientifico 6 literario, y en las que cabe admirar la profundidad de
sus conocimientos. Pero d se sigue de aqui que cualquiera de las
paginas por ellos escritas se puede ofrecer A los alumnos como mo-
delo de lenguaje ? No, porque son dos cosas que, por desgracia, se
presentan A veces divorciadas, la honda concepci6n y la forma
externa de esa concepci6n.
Cuando de ensefiar idioma se trata, hay que escoger de entire lo
bueno, lo mejor, no s61o para demostrar c6mo, acatando las reglas
gramaticales, se alcanza la perfecci6n de la forma, sino porque, con
tales lectures, se va puliendo y depurando el gusto del alumno, y
sabida es la influencia que ejerce el arte en las costumbres de un
pueblo.
No sin cierto titubeo, comprensible por razones que se adivina-
rAn, apuntare una idea que ha mAs de veinte afios bulle en mi
cerebro. Si es cierto, como lo es, que las pAginas de tales 6 cuales
escritores, siendo muy hermosas, aparecen afeadas con ligeras
incorrecciones oscitancias las mAs d por que la Universidad
no nombra de su seno una comisi6n encargada de pulir aquellas
piginas ? d Se perjudicaria con ello el buen nombre del autor ? No
ciertamente, antes al contrario, desaparecidas aquellas leves man-
chas, trocadas las pAginas 6 las obras en impolutas, pudieran ofre-
cerse sin recelo A la juventud como models de.elocuci6n 6 estilo.




V


Acabo de decir que el alumno llega, 6 debe llegai, al Colegio
national con su tantico de gramAtica aprendida en las escuelas
comunes, lo que equivale A asegurar por consiguiente, que no es.
y valga la comparaci6n, un madero en bruto que debamos desbas-
tar, sino madera que nos incumbe pulir. Hay que aprovechar lo
que sabe, modificar lo mal aprendido, ensanchar los horizontes de
su saber. Por herencia, ya que no por studio, maneja un instru-
mento delicadisimo, pero lo maneja inconscientemente; A nosotros
nos ha caido en suerte la gloria de lograr, con nuestros afanes, con











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


nuestros incesantes studios, con un no entibiado amor por la asig-
natura, que este instrument sea para 61, no el arma suicide, ni
siquiera peligrosa, sino el reluciente buril que logre estampar su
palabra, oral 6 escrita, en los Ambitos de la naturaleza. d Acaso no
refleja la palabra el espiritu human con mAs exacta precision que
el arte ? d Ign6rase que, como dijo mi ilustre amigo el .inmortal
Selgas, para saber c6mo Se piensa, hay que oir atentamente c6mo
se habla ?
I como para hablar, con los signos convencionales del lenguaje
oral, conviene conocer las palabras en su valor casi siempre rela-
tivo, al rapido studio de la prosodia y ortografia, sigue el studio
de la analogia, 6 sea la parte de la gramatica que nos "ha de dar A
conocer la palabra, aisladamente, con sus desinencias, las que las
tengan, y con sus valores distintivos, segun anas sea la posi-
ci6n que ocupen en la oraci6n.
La analogia, pues, y los ejercicios de lectura, para hacer prActico
el studio de la prosodia, y de dictado y composici6n para asegurar
la correct ortografia, son la base de este afio.
Composici6n acabo de decir, y bueno es hacer notar que en este
primer afio lo que mAs puede interesarnos es que el alumno aprenda
A redactar cartas, pues cuantos no sean analfabetos, mientras pere-
grinen por la tierra podrAn no verse obligados A redactar memories,
establecer paralelos, pintar caracteres, narrar sucesos, reales 6 fin-
gidos, pero qui6n no describe cartas a deudos, a amigos, y no pocas
veces h desconocidos ?
De todos los ejercicios, pues, de composici6n, el epistolar es, en
este primer afio, el mAs necesario 6 important y al que, 6ste es al
menos mi parecer, hay que dedicar mAs horas.




VI


Convencido por propia experiencia de que no pocos alumnos,
quizAs porque prendieron para el examen no aprendieron la
asignatura en el afio anterior, comenzamos el segundo ano con un
detenido repaso de lo estudiado durante el primero, pasando.luego











LA ENSENANZA DEL CASTELLANO


A la sintaxis, que nos ha de permitir penetrar en el alma de mnestro
idioma.
Cada lengua tiene su construcci6n propia; y si hay pecado y
grave, en empedrar un discurso de neologismos innecesarios, de
vocablos extranjeros espafiolizados, mhs que pecado, hay crime y
crime digno de durisimo castigo, en desfigurar el heredado len-
guaje con giros extrafios A la indole de nuestro idioma.
La analogia afecta A la lengua cuantitativamente; la sintaxis cua-
litativameinte. En la division de las palabras cabe cierta indepen-
dencia, pues en nada puede perjudicar al idioma el que en vez de
diez- las partes de la oraci6n, sean ocho 6 seis; en cambio en la
sintaxis, la misma aparente libertad de que goza el individuo para
circular por todos sus Ambitos, nos obliga A velar atentamente para
que sus hermosos giros, la fisonomia particular del castellano, no
se vea desfigurada por construcciones que le roben el majestuoso
sello de su heredada grandeza.
Prolijo, por lo tanto, y concienzudo debe ser el studio de esta
parte importantisima de la gramatica, que debe completarse con
ejercicios de lectura, tanto para seguir puliendo antiartisticas pro-
nunciaciones, como para hacer notar acertadas concordancias, re-
gimenes especiales, construcciones de indiscutible belleza.
A los enamorados del m6todo inductivo en studios gramaticales,
les dird que si puede ser provechoso cuando ya se tienen noticias
un tanto precisas de las leyes porque se rige nuestro idioma, es del
todo deficiente para alumnos de los dos primeros afios, de Colegio
national. Si pongo en el pizarr6n, por ejemplo: a J.uan se ocupa
de los preparativos de la fiesta que tiene lugar mafiana a certisimo
estoy de que ninguno de mis oyentes me dira porque no lo ha
aprendido que no se dice ( ocuparse de a sino v ocuparse en y
que el a tiene lugar a hiede que apesta A galicismo.
El sentido comiin vale much, cuando se tiene, pero con 61 solo
no se abarcan los conocimientos cientificos de todos los sabercs
humans; y asi como aqu6l no es suficiente para ejercer la aboga-
cia, y menos para juzgar con razonada rectitud, pues ambas profe-
siones exigen el detenido studio de las leyes, asi pienso que no
basta el sentido. comtn para inducir reglas de lenguaje. Es necesario
estudiar el c6digo en que esthn, la gramatica, y luego saborear las
obras magistrales en que dichas reglas aparecen respetadas.











REVISTA DE LA UNIVERISIDAD


VII


Previo otro detenido repaso de lo aprendido en los dos cursos
anteriores, pasamos en el tercer afio A estudiar linguiistica, y gra-
cias al cielo que, restablecido el studio del latin, este tercer afio
lograra los atractivos de que antes carecia. Ya no tendremos (qie
hacer juegos malabares con las palabras primitivas, ni despepitar-
nos para hacer comprender el por qu6 de ciertas mutaciones litera-
les. Las leyes foneticas que todos explicamos, hasta ahora con es-
caso provecho, aparecerAn A los ojos delalumno claras y razonables
ya que el latin ayudarA su comprensi6n y aclararA su inteligencia.
Soy de los que pienso, y lo dije en obra que por ser mia alcanz6
modest resonancia (i), que la educaci6n clAsica influye en gran
manera en el porvenir de los pueblos; y opinando con Fouill6e, si
bien con algunas salvedades que (( la evoluci6n del espiritu national
no puede realizarse sin una constant solidaridad con el pasado
donde el present tiene su origen '), entiendo que si hemos de apre-
ciar primero, para gustar despues, las bellezas del lenguaje de las
obras de nuestros clAsicos y de nuestros hablistas, hemos de adqui-
rir previamente s6lidos conocimientos gramaticales, sin olvidar la
historic del idioma, A fin de que deje de aparecer A nuestros ojos
corpo mero capricho la evoluci6n del castellano, desde los tiempos
de San Isidoro hasta aquellos en que qued6 vestido con, rozagantes
atavios en los esplendorosos reinados de Carlos I y de Felipe II.
Constituye hoy la fon6tica rama importantisima de la ciencia
gramatical. Sin ella no es possible el studio de la gramitica com-
parada, y gracias A ella result mAs provechoso el studio de la gra-
mAtica hist6rica. Y he aqui por que, en el program A que me voy
refiriendo, despues de la clasificaci6n de las lenguas para establecer
afinidades y parentescos, se acomete el studio de la etimologia y
de las leyes generals que han presidido la evoluci6n de nuestra ha-
bla materna.
Hay que estudiar gramAtica, con independencia de la ret6rica:


(i) Apuntes 4 ideas sobre educacidn. 1896.











LA ENSERANZA DEL CASTELLANO


no olvidemos que lo mis familiar no es siempre lo mas conocido,
y que A par de un m6todo 16gico ,y racional, lo que nos interest
toner son buenos catedrAticos de idioma, desechando el parecer tan-
tos afios reinante de que para dictar esta asignatura basta poseer un
titulo cualquiera, cuando se posee. No. no basta; hay que sentir
por tales studios profundo carifio, verdadero entusiasmo. ; QuB sus
cultores son intransigentes' IQuB importa I d Que creen que este
studio es de todos el mas necesario porque es A la postre el que
abre la puerta de las demAs ciencias ? Mejor que mejor : los espe-
cialistas, A pesar de sus exageraciones, son los que, mAs que los
generalizadores, logran hacer adelantar la rama de saber que cul-
tivan.
Afortunadamente para la superioridad cuenta el hist6rico Cole-
gio national de Buenos Aires con un cuerpo docente cientificamente
bien preparado, y metodol6gicamente dispuesto A apadrinar cuanto
tienda A hacer mas fructifera la ensefianza. Todo contribute A ci-
mentar la creencia de que la gramAtica, en sus manos, dejarA de
ser el sofioliento studio de antafio para trocarse en el ameno tra-
bajo que ha de proporcionarle al alumno la inmensa satisfacci6n
de bajar A flor de labios 6 A los puntos de la pluma, sino con bri-
llantez al menos con claridad y exacitud, las ideas que se elaboren
en su cerebro.
Resumiendo todo lo dicho se persigue con este nuevo plan:
i Correcta pronunciaci6n, para evitar las vulgaridades que la
afean;
20 Armoniosa lectura en alta voz;
3 Escrupulosa exactitud en el signo grAfico de la palabra;
4 Conocimiento del valor aislado de los vocablos, para que se
aprenda que puede ser distinto segfin sea el lugar que ocupa en la
oraci6n;
5 Dominio, cuanto mas firme mejor, de la sintaxis, fisonomia
del idioma, resplandeciente gala de nuestro lenguaje, y
6 Ejercicios, muchos ejercicios, para que durante todo el estu-
dio de la asignatura, el catedrAtico, convertido en expert cazador,
y guiado por su buen gusto y el perfect conocimiento del idioma
quo maneja y enseiia, escopet6e con cineg6tica fruici6n todos los
gazapos que derribando y royendo van los hermosos trigales del na-
tivo idioma.









56 HEVISTA DE LA UNIVERSIDAD

De ml dir6 que di6rame con un canto en los pechos si lograra
que al finalizar los tres afios de studio, con prescindencia casi ab-
soluta de la ret6rica, mis alumnos supiesen verter sus ideas con
correcci6n sintAxica, y miel sobre hojuelas, si merced al apoyo que
nos ha de prestar el latin, y A frecuentes lectures y ejercicios, al
descubrir el nacimiento de nuestro idioma, al detallar su historic
al admirar su suavidad y armonia, nacidas de 16gicas mutaciones,
literales 6 morfologicas, lo ponemos en el caso de pasearse luego,
con honest recreaci6n, por los espl6ndidos carmenes del castellano
lenguaje.

R. MONNER SANS.


Enero de iqi3.






Pages
Missing
or
Unavailable















LA YERBA PARAGUAYA


AOCION DEL CALOR SOBRE SU COMPOSICI6N QUIMICA
INFIALENCIA DEL CLIMA Y DEL SUELO EN EL CULTIVO DE LA PLANT
MEJORAMIENTOS EN SU ELABORACI6N





En estos filtimos tiempos ha sido tema de muchas discusiones la
falsificaci6n de la yerba mate. Los m6todos de descubrirla, la con-
veniencia de establecer limits para considerar una yerba genuina
6 adulterada, apta 6 no apta para el consume y la influencia que
puede ejercer el cultivo y la elaboraci6n sobre su calidad preocupa-
ron la atenci6n de no pocos centros cientificos 6 industriales. Estu-
di6 con tal motive esos puntos la acci6n de la temperature sobre la
yerba, la composici6n de la misma no cultivada y cultivada, con
muestras de yerbas procedentes de lugares y climas distintos.
La yerba mate crece espontAnea entire los 20 y 3o' de latitud sur
que correspond A las provincias brasileras de Minas Geraes, San
Pablo, ParanA, Santa Catalina, Rio Grande y Matto Grosso, al te-
rritorio argentino de Misiones y 6 la parte este del Paraguay; sin
embargo obtiene su mejor desarrollo entire los grades 20 y 21 de
latitud.
La yerba mate 6 Ilex paraguayensis Lamb. es un Arbol siempre
verde que puede Ilegar h una altura de 1o metros, cubriendo con
sus ramas una circunferencia de mAs de 3o. Sus hojas son oblon-
gas, cuneiformes, algo obtusas en su extremidad. Su longitud varia
entire 5 y Io centimetres y su anchura es de 5 A 6 centimetros. El
clima, la naturaleza del subsuelo y la region en que crece, influyen
algo en el aspect de las plants; asi que se distingue el Ilex para-
uaayensis latifolia con hojas anchas, el Ilex longifolia con hojas
alargadas y el Ilex angystifolia con hojas pequefias, que es la clase
mas apreciada y m!s rica en substancias activas. Los bordes de las
"aT. ovlI. txi-5









REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


hojas son algo.dentados y sus nervaduras muy pronunciadas. Las
flores se presentan en manojos : las masculinas en rnmero de i A
3, raras veces hasta 8; las femeninas de I, raras veces de 2 A 3 flo-
res 6 brActeas pilidas de omoo5 de largo.
La figure que se, acompaiia pertenece A un ejemplar de las que se
cultivan en el jardin botanico de la Capital.
Los que se interesen en el studio botanico de la plant y de sus
variedades, pueden consultar muchos autores, pues la bibliografia
de la yerba mate es numerosa 6 interesante.
V. Martin de Moussy en su Description de la confdddration argen-
tine, I, 434, obra publicada en 1860, dice que los Arboles se culti-
van fAcilmente hacienda germinar su semilla y agrega que, asi cul-
tivados, son algo delicados en sus primeros afios. Las plantaciones
hechas por los jesuitas, tienen su origen en las semillas germinadas,
A pesar de estos datos que da de Moussy en el afio 1860, en esa
6poca segrn otras referencias, no se conocia la manera exacta de
hacer germinar las semillas.
En la segunda mitad del siglo xix los jesuitas habian poseido el
secret de hacerlas germinar artificialmente, pero ese secret se ha-
bia perdido. Por esto se explica que Semler refiera en su Tropische
Agrikultar que el departamento de agriculture de Washington no
haya podido conseguir dato alguno sobre el cultivo de la yerba. Se
acept6 como verdad comprobada que la semilla para poder germi-
nar debia pasar por un organism animal, cuyo calor en combina-
ci6n con la acci6n del contenido estomacal ablanda la cAscara, per-
mitiendo asi el paso del germen por ella.
Todos los ensayos que se hicieron hasta 1880 para descubrir
nuevamente el secret de los jesuitas no tuvieron 6xito.
En ese mismo afio, un colono de Nueva Germania del Paraguay
consigui6 resolver nuevamente el problema. Observ6 que las semi-
llas que habian pasado por el tubo digestive de las aves germinaban
facilmente, entonces se le ocurri6 tratar aqu6llas con Acido clorhi-
drico diluido, para ablandar la envoltura coricea ; el mismo resul-
tado y el mismo 6xito se obtiene empleando soluciones de soda y de
potasa caustica. El ablandamiento del pericarpio se obtiene tambidn
por frotes y sumergiendo las semillas en agua caliente. En esto
consiste el procedimiento del senior Thays; el progresista director
de paseos piblicos de Buenos Aires, en una publicaci6n El jardin











LA TERBA PARAGUAYA 67

botdnico de Buenos Aires, aparecido en 190o, da las siguientes in-
dicaciones.
Poner las semillas, de preferencia en otofio, en agua casi hirvien-
do (80);
Dejarla durante 4 dias en el agua, que se cambiarA cada dos
horas;
Despu6s del cuarto dia, hacer pasar y apretar las frutas entire los
dedos para separar las capsules que contienen las semillas y queen
cada fruta estAn reunidas de A 3.
Sembrar inmediatamente despues en macetas chatas (cazuelas)
en una mezcla compuesta de :

Arena fina................... 1/3
Tierra negra fina ............... /3
Resaca sarandeada .............. 1 /3

Cubrir las semillas con 6 milimetros de esta mezcla.
Mantener la tierra siempre un poco hiimeda. DespuBs de 6 meses
empieza la germinaci6n, la que' A veces tarda hasta un afio.


AnALIS1S QUiMICOS PUBLICADOS SOBRE LA YERBA

Todos los analisis publicados sobre la yerba se refieren A la ela-
borada : no he encontrado en toda la literature que se relaciona con
este product ningin anAlisis de yerba fresca. Los resultados de
estos anAlisis varian muchisimo, lo que se explica por la 6poca en
que se practicaron, por el material sometido al examen, por los mb-
todos empleados y tambi6n A falta de un conocimiento exacto del
asunto que consultaba solo fines comerciales. Por ejemplo, en una
monografia sobre Le mate publicada en Paris dice haber encon-
trado en la ceniza dela yerba, trazas imponderables de creosota y
luego en 12,73793 gramos de estas mismas cenizas o,ooi43 creo-
sote de hetre, y debido A esto a el mate debe recomendarse en las
afeccibnes de la garganta y del aparato respiratorio, para las cuales
la cresota en dosis pequefias es recomendable a. El mismo author
dice tambien que la ceniza de la yerba es muy parecida A la com-
posici6n centesimal del agua de Vichy y por este motive el mate
puede emplearse como digestive en reemplazo de este agua.












68 REVISTA DE LA UNIVERSIDAID

Esta afirmaci6n no carece de cierto interns porque no es sino la
de uno de los maestros de la quimica Justus von Liebig quien en su
Chemische Briefe dice : ( El te es una bebida que contiene los cons-
tituyentes eficaces de las fuentes minerales mAs eficaces ,. Y una
opinion aunque err6nea y A veces emitida por una autoridad, siem-
pre encuentra imitadores, quienes la utilizan como mejor convenga
A sus intereses.
K6nig en su Chemie der menschlichen Nahrungs-und Genussmittel
(Berlin, Igo3) en la segunda parte, pigina o019 trae los siguientes
datos sobre la cantidad de teina hallada en la yerba en varias 6pocas:

Por ciento
En R843 Stenhouse encontr6. ........... o. 13
En r854 Stenhouse encontr6.............. 1.2o
En 1861 Stahlschmidt encontr6............. o.45
En 1867 Strauch encontr6................ o.45
En 1873 Wiirthner encoritr6............... 0.80
En ? Bialet encontr6................. ..30
En P Hoffmann encontr6............... 8.3o

Konig tom6 estos datos del libro de F. F. Hanauseck, die Nah-
rungs-und Genussmittel, Kassel 1884, pagina 393.
Algunos anAlisis mAs completes trae el mismo Konig en la pigi-
na 018 :



SI [ 1 a




0o.63 2.38
I Secada al aire........... 3.87 1.85 0-63 rasa 3.39
) + grasa lanino
2 .......... o.48 4.5o 5.5o 5.33
3 ........... 0.62 2.00oo 4.o 5.20
4 .......... .5 2.25 4.50 4.82


El anilisis nimero I fu6 publicado por H. Byasson, Pharm.
Journ. and Transact. (3), VIII, pagina 6o5, y los nimeros 2 i 4 por
Hildwein, Jahresber. far Agrik. Chemie, 1873-74, I, pagina 242.













LA YERBA PARAGUAYA


En una edici6n mis reciente de su obra, Konig menciona adem4s
los siguientes anAlisi :


6 Hojas tiernas bien picadas ........ 6.79 o.8&
7 Hojas groseramente picadas ....... 6.78 0.71
8 Hojas con muchos palos, picadura
fina......................... 6.98 o.5.
9 Palos solamente, con algunos frutos
y en parte con Ilex dumosa var.
montevidensis.................. 7.26 o. 5
io Sin detalle......... ............ 9..o4 o.4


0C




8.57
8.87


6.09
6.02


0
-.
0Q




36.66
35.63


8.io 5.44 34.I2


6.68 5.66 30.56
- 6.16 34.52


Los nimeros 6 al 9 son de Ed. Polensle y W. Busse, Arb.
Kaiserl-Gesundheitsamt.
El ndmero to es de la estaci6n experimental de Munster.
Karl Dieterich, cuyos trabajos se han publicado tambien en la
obra de Konig, obtuvo en el afio 1900 los siguientes resultados :


& 0


P. a &- 04 r



ix Verde .......... 9.74 0.85 7.83 5.17 -
12 Verde.......... 8.35 1.22 8.40o 5.67 42.73 40.69
13 Medio tostada.... o.64 1.13 9.33. 6.55 39.08 33.54
14 Tostada......... o.83 o.5i 12.19 6.93 3o.8i 27.86
15 Yerba cultivada.. xo.36 1.28 6.99 5.36 33.66 3I.74



El anlisis hecho por Parodi en x859 y publicado en la Revista
Farmaciatica del afio I860, no tiene mayor interns porque es sola-
mente cualitativo.
El doctor P. N. Arata practice en 1877 un anilisis de la yerba,











HEVISTA DE LA UNIVEISIDAD


hallando en las muestras como termino medio i,3o por ciento de
cafeina. Lo cita el doctor Leguizam6n en su tesis que present6 el
mismo afio A la Facultad de medicine de Buenos Aires. El doctor
Juan J. J. Kyle hall en una muestra de yerba constituida de 75,22
por ciento de hojas y 24,78 por ciento de tallos, i,53 por ciento de
cafeina.
Observando los resultados de los analisis citados y los obtenidos
por mi y que mencionar6 mAs adelante. se deduce que la composi-
ci6n media de la yerba del comercio es mAs 6 menos la siguiente :

Por ciento
Humedad ....................... o1
Cenizas de ............... ...... 5 7
Extracto acuoso de ................ 3o a 4o
Extracto alcoh6lico ...... ......... Algo menos que el anterior
Teina de............... ...... 0o.4 & 1. .5

de manera que en la mayoria de los casos, este dato no puede servir
para establecer diferencias entire yerbas 6 mezclas de ellas de dis-
tinta naturaleza y de menor valor commercial.
Para obtener resultados comparable entire si, utilic6 siempre los
mismos metodos, A saber, la determinaci6n de la
Hamedad. Cierta cantidad de hojas se secaron hasta'peso cons-
tante en la estufa de agua en cuyo interior habia una temperature
de 95 mas.6 menos. No es convenient una temperature mayor
de 1oo0 porque habria pirdida de substancias aromhticas, lo que
se nota por el olor producido.
Cenizas. Se emplean mAs 6 menos 1o, gramos de hojas secas,
bien polverizadas, que se incineran al rojo d6bil en un horno de
mufla.
Los extractos etereos (6ter sulftirico), alcohdlicos (alcohol absolu-
to) y acuosos se obtienen en el orden indicado, utilizando siempre
material exhaust, proveniente del disolvente anterior. Se emplean
para este fin 5o gramos de substancia, que antes de ser tratada por
los distintos liquidos, se seca. La extracci6n se sigui6, hasta que
una pequefia parte del disolvente, evaporado A sequedad, no dej6
residue apreciable.
Materia tdnica. Se emplea el m6todo de Gautier, mezclando
un cocimiento de la yerba (3 : 3oo) con 5o centimetros ciibicos de









LA YERBA PARAGUAYA


una soluci6n de acetato de cobre (4 : oo) : el precipitado que se
forma se seca 6 incinera, las cenizas se humedecen con Acido nitrico,
se calienta nuevamente al rojo y se pesa el 6xido de cobre (i gramo
de CuO = isr3o6 de icido tAnico).
Azdcar. He empleado el m6todo de Fehling, modificado por
mi. en medio muy alcalino
Teina. Se determine siguiendo el m6todo de Domergue y Ni-
kolas : 25 gramos de la substancia bien pulverizada, se hierven con
250 centimetros cfibicos de agua durante algunos minutes; al li-
quido asi caliente se agrega 250 centimetros cuibicos de una soluci6n
de acetato mercuirico al 6 por ciento y se vuelve A hervir. Luego se
filtra y el residue se lava con agua hirviendo hasta que las uiltimas
gotas pasen incoloras. Los liquidos se reunen y se concentran en
bafiomaria hasta el volume de 1oo centimetros ciibicos. Se agre-
ga A ellos I6 gramos de magnesia, 75 gramos de arena y se seca en la
estufa. La masa se coloca en un aparato de Soxleth, y se lava con una
mezcla de bencina y cloroformo; el residuo de la evaporaci6n de
estos liquidos es amorfo y completamente blanco conteniendo sola-
mente rastros de cera.
Pero, mas que los datos generals arriba descriptos, este trabpjo
tiene por principal objeto otros y son el de establecer :
i La temperature mAs favorable para la torrefacci6n;
2 Las modificaciones que sufre la yerba mate por efecto de esta
torrefacci6n.
Tropec6 al principio con el inconvenient de que toda la yerba
que se encuentra en el comercio, viene tostada y no sirve para el
objeto que me propuse; pero gracias al senior Thays, director de
nuestros jardines y paseos pdiblicos, quien me facility material fres-
co del jardin bothnico de Buenos Aires y A los piogresistas indus-
triales sefiores Ortega y Ndiiez y Guibaja, quienes hicieron venir de
sus yerbales de Misiones, ramos de esta plant en las mejores con-
diciones de conservaci6n, pude llevar A t6rmino mi trabajo.
Emprendi pues el anAlisis, de las hojas y tallos frescos provenien-
tes del jardin botanico obtuve el resultado que sigue:
1oo parties de las hojas frescas dieron :













REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Parties
H umedad ......................... 56.88
Cenizas........... .. .............. 2.91
Extracto etreo .................... 5.74
Extracto alcoh6lico.................. 5.64
Extracto acuoso.................... 5.o6
Tanino ............. ........ 0.72
Az6car.......... ........ ........ o.56
Teina ................ .... ........ 0.62


ioo parties de tallos delgados que correspondent A las hojas ante-
riores, contienen:
Partes
Humedad ......................... 59.42
Cenizas .......................... 3.04
Extracto etreo ................... 5.16
Extracto alcoh6lico ................. 5.o6
Extracto acuoso.. ............... .... I4.94
Tanino ..... ........... .......... o.84
Az4car........................... rastros
Tcina........ .................. o0.54


El anAlisis de las hojas y tallos frescos remitidos por los sefiores
Ortega y compania y Ntifiez y Guibaja, han dado los datos si-
guientes:
Partes
Humedad......................... 54.13
Cenizas..................... ...... 3.45
Extracto et6reo .................... 5.80
Extracto alcoh6lico ................. 5. 64
Extracto acuoso ..................... 6.12
Tanino....................... ... 0.78
Az6car .......................... o.48
Tefna............................ o.81


ioo parties de los tallos delgados separados de las mismas hojas,
contienen :
Parties
Humedad......................... 55.16
Cenizas........................... 3.62
Extracto etreo ............. ....... 5. o4
Extracto alcoh6lico ................. 5.12













LA YERBA PARAGUAYA


Extracto acuoso.................... 14.90
Tanino ............... ........... 0.95
Az6car......................... .. rastros
Teina ............................ 0.48


Como estos datos se refieren a hojas y tallos frescos con mAs de
55 por ciento de agua, no pueden compararse directamente con los
obtenidos con ]a yerba tostada del comercio, que da mAs 6 menos
de TO por ciento de agua y que son los ainicos que se encuentran
en la literature; por tal motivo repetir6 aqui el calculo sobre un
contenido de io por ciento de agua.
En este supuesto, las hojas procedentes del jardin botinico, con-
tienen en Too parties:
Parte
Humedad......................... 1o.oo
Cenizas.............. .... ......... 6.07
Eytracto etW reo .................... 11.99
Extracto alcoh6lico.................. 1 .77
Extracto acuoso............... .... .... 31.43
Tanino........................... 1.48
Az car............................ I.15
Teina..................... ........ .29


Los tallos de la misma precedencia. tendrian la composici6n cen-
tesimal siguientes:
Parles
Humedad ......................... 10.00
Cenizas........................... 6.74
Extracto etlreo .................... 1 .44
Extracto alcoh6lico ................. I 1.0o
Extracto acuoso. ................... 33.13
Tanino ............................ 1.86
Az car ...... ....................... rasros
Teina............................ .2o


La composici6n centesimal de las hojas remitidas por los seiiores
Ortega y Nifiez, seria la siguiente:

Partes
Humedad......................... 0.oo
Cenizas. ........... ... .... ......... 6.77
Extracto elreo ................ ... .38












74 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

Extracto alcoh61ico................. II. 70
Extracto acuoso.................... 29.67
Tanino ................. ...... ... 53
AzAcar........................... o..94
Teina ............................ .59

Y Ioo parties de tallos, conterldrian:
Parties
Humedad ............... ......... o.oo
Cenizas............. ............. .07
Extracto etWreo .................... o.12
Extracto alcoh61ico ................. o. 28
Extracto acuoso........... ......... 29.9
Tanino......................... 1.91
Azicar........................... rastros
Teina ........................... o.096

Comparando la composici6u de las hojas y tallos de las plants
procedentes de Buenos Aires y Misiones, cuyo clima y composi-
ci6n del suelo tiene que ser muy distinto, se obserVa poca diferen-
cia en el porcentaje de teina y de cenizas; siendo probable que el
area de la repuiblica, apta para el cultivo de esta plant es much
mayor de lo que se ha supuesto hasta hoy.
Tambien una yerba cultivada por los sefiores A. de Lamas y com-
pania en la provincia de Corrientes, demuestra una composicibn
muy parecida A las ya citadas. El anAlisis que sigue se refiere A di-
cha yerba en estado elaborado y molido, con hojas y tallos mezclados:
Contienen por Ioo
Parties
Humedad ......................... 8.44
Cenizas........................... 7.02
Extracto etW reo ................... a. I5
Extracto alcoh6lico ................. 12.22
Extracto acuoso .................... 34. 19
Tanino.................... ........ 1.92
Azicar .......................... 1. 4
Teina ............................. .0o 8

Para darme cuenta de las modificaciones que sufre la yerba en la
torrefacci6n y con el fin de llegar A establecer el optimum de tem-
peratura en esta operaci6n tan important y que tanto modifica el











LA YERBA PARAGUAYA


gusto del product, he utilizado el vegetal fresco que tuve A mi
disposici6n. Hice una mezcla de hojas y tallos cuya composici6n
centesimal, calculada sobre un o1 por ciento de agua, era :

Partes
Humedad.......................... 10.00
Cenizas........................... 6.92
Extracto etdreo .................... 1I. 02
Extracto alcoh6lico ................. o.98
Extracto acuoso.................... 31.83
Tanino ................ ........... x.90
Azdcar ..... ........... ...... 0.92
Teina.......... ................. I.o8


Para obtener temperatures constantes en la torrefacci6n, se uti-
liz6 una estufa de doubles paredes, cuyo espacio se len6 con parafi-
na. La yerba se coloc6 en una pequefia bolsa de muselina,- suspen-
dida en el centro de dicha estufa y se hizo llegar un term6metro
hasta el interior de la bolsa. La temperature se mantuvo A iooC.
hasta que la yerba perdi6 toda su humedad; desde este punto la
temperature se arregl6 de tal manera que en los intervalos que se
mencionarAn mis adelante, no vari6 durante o1 minutes. Para
aumentar la temperature de o10 se necesitan de 1o A i3 minutes.
Merece mencionar que cuando la temperature iba acercAndose A
1oo0, se iba notando con mayor intensidad el aroma caracteristico
de la yerba, siendo cada vez mAs pronunciado A media que aquella
aumentaba. Las hojas tomaron un aspect lustroso en su superficie,
poni6ndose quebradizas. En los intervalos de temperature arriba de
1oo0 se extrajeron de la estufa muestras de yerba que me han ser-
vido de material de investigaci6n; las observaciones que hice son
las que siguen:
Modificacidn que sufre el azdcar de la yerba darante la torre-
facci6n. Algunos analisis publicados en estos Altimos tiempos
sobre la yerba mate, dan tambi6n como principio soluble en el al-
cohol absolute, el azdcar. No he podido reconocer su -presencia en
dicho extract, 1o que no es extrafio, porque el azdcar es insoluble
en este vehicalo A temperatures ordinarias y solamente se disuelven
rastros A temperatures elevadas. Llamo azlicar loque en las condi-
ciones ordinarias reduce al licor cupropotasico, y lo determii~











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


siguiendo los m6todos ordinarios. El extract acuoso, obtenido des-
pu6s de haber lixiviado la yerba seca, con 6ter y alcohol absolute,
se disolvi6 en agua, acidulando la soluci6n con Acido clorbidrico &
hirvi6ndola durante 30 minutes. Esta soluci6n, de color obscure,
se trat6 en un mortero con acetato de plomo cristalizado, se filtr6-
y el liquid se trat6 con carbonato s6dico cristalizado, se dej6 en re-
poso y filtr6, obteniendo una soluci6n de un tinte ligeramente-
amarillento.

Sacarosa
por ciento'
La yerba secada Ad oo" conticne................ 1.o0
La yerba expucsta A I/1o* contienc............ 0.80
La yerba expuesta A 160o contione............ ... .54

En la torrefacci6n del cafe, el porcentaje en aziicar disminuye de-
9 por ciento hasta i por ciento 6 desaparece del todo. Al principio.
la torrefacci6n del cafe y de la yerba, produce efectos similares,
luego se diferencia en que 6stos efectos son menos pronuncia-
dos en la yerba. Se podria career que exponiendo la yerba durante
mAs tiempo A la temperature de 160o, temperature que por causas-
que mas adelante explicar6, la consider como mAxima para la torre-
facci6n, disminuiria todavia el aziicar; por este motivo expuse la
yerba durante una hora A esta temperature y el contenido en azficar,.
coincidi6 casi con el dato anterior.
Esta diferencia de acci6n de torrefacci6n entire el cafei y la yerba
se explica por la manera de operar. El caf6 se expone durante corto,
tiempo A temperatures elevadas, que produce una carbonizaci6n
superficial del grano de cafr y la transformaci6n del azdicar en ca-
ramelo. Diclia transformaci6n no puede tener lugar en la yerba, por-
que se necesita para ello una.temperatura superior A o200. No obs-
tante esto, en las'circunstancias mencionadas la yerba tostada con-
tiene menos azicar que la yerba natural, debido A que las tempera-
turas de mAs de, roo1 produce una descomposici6n del azuicar,.
transformAndolo en parte en azficar invertido y en parte en produc-
tos de descomposici6n que no reduce el licor de Fehling y son
6pticamente inactivos. Esta descomposici6n tiene lugar A 160o, que-
es el punto de fusi6n del aziicar.
(elulosa. La celulosa, comparada con los otros components.











LA YERBA PARAGUAYA


'de la yerba, se caracteriza por su grado de resistencia A los reactivos
quimicos; sin embargo la acci6n prolongada del agua en ebullici6n,
da lugar A ciertas transformaciones y modificaciones y el process de
la vegetaci6n produce en ella arabina, peclosa, grasa, cera, resina
.y otros compuestos (A. Wiegand, Jahrber, far missensch. Botanik,
III, 171). Asi se explica que en la torrefacci6n del caf6, se observe
-siempre una diminuci6n de ro hasta i5 por ciento de celulosa y
.un aumento relative del extract et6reo.
Para verificar si esto mismo sucede en la torrefacci6n de la yerba,
:se determine la cantidad de celulosa en la yerba secada A 1oo" yen
la expuesta despu6s A las temperatures de i3o0 y 160o. El m6todo
seguido en la determinaci6n de la celulosa ha sido el de H. Mller:
:se tomaron dos gramos de la substancia que habia sufrido el trata-
miento sucesivo del 6ter, alcohol absolute y agua, se tritur6 bien
y se coloc6 despues en un frasco, se le agreg6 luego Iooo centimc-
tros cubicos de agua y 2 centimetros cibicos de una soluci6n acuo-
sa de bromo (2 cm3 X 5oo de agua), desaparecido el color, se re-
piti6 el agregado de agua de bromo hasta que el color del bromo
,persisti6 durante 12 horas. Se separ6 la substancia del liquid, por
filtraci6n, se lav6 6 hirvi6 en 5oo centimetros cdbicos de agua que
-contenia 2 centimetros cdbicos de amoniaco. La substancia volvi6
A. tomar una coloraci6n obscura; se separ6 de nuevo por filtraci6n,
se lav6 y trat6 con agua de bromo y se repiti6 el tratamiento amo-
niacal. Se obtuvo asi una masa blanca, constiluida por c6lulas
aisladas, que se lav6 con agua y alcohol caliente y se le sec6. Los
datos asi obtenidos fueron :
Sobre roo parties de la yerba :
Colulosa
Secada A ioo ............. 8.15
Expuesta 13o0... .......... 8.z
Expuesta A 160o (1)......... 6.04
Expuesta A 160o (2)......... 5.74

Extracto eldreo. La muestra de yerba que sirvi6 para esta deter-
minaci6n tenia I,02 por cierto de extract et6reo, pero contenien-
do esta yerba Io por ciento de humedad, hay que calcular que :


(i) Expuesta durante to minutes.
((2) Expuesta durante e3 minutes.











78 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

Extracto etWreo
por ciento
Secada a 1oo0 da............... 12.24
Secada a i3o da............... 14.83
Secada a 160o da............... 5.g92

Asi que la observaci6n hecha por primera vez por von Bibra en
la torrefacci6n del caf6, se confirm tambi6n en la de la yerba y si
el aumento del extract etereo de la yerba no es tan elevado como
en el caf6, se explica por la temperature inferior a que se expone la
yerba durante la torrefacci6n.
El dcido cafe-tdnico se halla en el cafe y en la yerba parcialmente
combinado con la teina y la potasa, formando un tanato double de
teina y de potasio. Esta sal se descompone A temperatures superio-
res de 120I, desdoblAndose en sus components.
SEl Acido tAnico se determine siguiendo el m6todo de E. Wolff,
tal como se ha descripto.
1oo parties de yerba
Partes de tanino.
Secada 10oo0 dieron............ 6.30
Expuesta A 160o dieron .......... 6.02

SEsta diminuci6n en la cantidad de tanino que aparentemente ha
sufrido la yerba A la temperature indicada, es tan poca, que la con-
sidero inclnida en los limits admisibles de errors de observaci6n.
Mientras que en el caf6 tostado, comparado con el caf6 crudo, la
diminuci6n del tanino puede Ilegar A un 5 por ciento y mas, dimi-
nuci6n que no se observa en la yerba tostada.
La cafeina es la substancia que da al caf6, al tL y A la yerba sus
propiedades peculiares, que hacen que su consume sea tan apreciado
por los habitantes de todo el mundo. Nos es extrafio entonces que
los indios tambi6n se hubieran acostumbrado A estas bebidas; pero
lo que es mAs digno de asbmbro, que estos, viviendo en sus selvas
inaccesibles, con millares de plants y Arboles de species diferen-
tes, hayan encontrado como estimulante, justamente la finica que
contiene la substancia que es tan apreciada en todas parties, no obs-
tante ser su aroma y su sabor muy distinto del del caf6 y del t0.
Liebig en su 32 Chemischen Brief nos hace notar la raz6n de este
hallazgo intuitive : ( Es verdad, dice, que miles de,millones de gente











LA TERBA PARAGUAYA


han vivido sin conocer el tC 6 el cafe y la experiencia diaria demues-
tra que se puede carecer de ellos, sin perjuicio para las funciones
vitales, pero seria falso concluir con este hecho que no sean necesa-
rios y es muy dudoso career que si no existiese el caf6 y el tB, el
instinto popular no buscara y hallara medios de reemplazarlos ,.
Y los indios han encontrado en la yerba, inica plant de sus selvas
que contiene cafeina, el medio de dar A sus alimentos una de las
condiciones necesarias para mantener en actividad las fuerzas vitales.
La determinaci6n de la teina en la yerba la hice siguiendo el m6-
todo de Domergue y Nikolas como lo he indicado anteriormente en
la yerba seca y en la expuesta A 13o y 160o ; el resultado fu6 el
siguiente.
ioo parties de la yerba
Parties de tefna
Secada ai oo' conlienen .......... 1.20
Expuesta'i 130o contienen......... 1.02
Expuesta A 1600 conlienen......... o.84

En el cafe, la diminuci6n de la cafeina durante la torrefacci6n
puede liegar A ser considerable, porque la temperature A que se ex-
ponen los granos durante esta manipulaci6n es elevada y la cafeina se
volatiliza: esta volatilizaci6n empieza a los 178' y el punto de fusi6n
de la cafeina es de 2280. A estas temperatures no se expone la yerba
durante la torrefacci6n y si se ha observado una diminuci6n aprecia-
ble en el contenido de teina, producida por la torrefacci6n, es de-
bido A que la teina en presencia de materials extrafias y A mas bajas
temperatures sufre ya una descomposici6n parcial.
Los efectos que produce la torrefacci6n, en la yerba, se pueden
resumir en los siguientes :
i" El contenido en azdcar disminuye;
,a2 Hay diminuci6n en la celulosa;
3 Se eleva el extract etereo;
4A Hay poca variaci6n en el contenido de tanino;
50 La proporci6n de la cafeina disminuye considerablemente;
6 Produce substancias aromaticas;
7 La resina y la cera van A la superficie de las hojas.
La temperature mAs alta A que se puede exponer la yerba durante
un tiempo algo prolongado. no puede sobrepasar de 160o, sino se











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


produciria su carbonizaci6n. La elevaci6n de temperature y la du-
raci6n de exposici6n A esta temperature que puede soportar la yerba
*se hallan en relaci6n inversa. En mis ensayos llegu6 A 160o durante
o1 minutes y el yerbatero usa una temperature mas baja durante
3o boras. Sobre el optimum de temperature de torrefacci6n, el ana-
Jlisis no permit hacer apreciaciones, ni establecer diferencias. Es
do que sucede en la apreciaci6n de los vinos; el analisis puede de-
'clarar un vino genuine 6 falsificado, apto 6 no apto para el consu-
mo. El anAlisis quimico permit establecer los limits de temperature
necesarios para practicar una buena torrefacci6n, pero hallar entire
estos limits el optimum favorable, seria tarea poco menos que im-
posible. Esto es mrs bien obra de los desgustadores, quienes deben
tomar en consideraci6n tambi6n el gusto de los consumidores que'
no es igual en todos.

En la prActica yerbatera, la torrefacci6n se hace todavia de la
manera mas primitive. En un lugar abovedado construido con ma-
deras 6 rams, de 4 metros mAs 6 menos de alto y de igual anchura
y de various metros de longitud, con 2 puertas y un piso hecho con
tierra colorada, se coloca la yerba A tostar : si la torrefacci6n se hace
A fuego director, se coloca el fuego debajo del piso, y si A fuego indi-
recto, es decir, si el hogar se halla algo retirado, la yerba entonces re-
cibeel calor por un conduct subterrAneo. Estas operaciones exigen
'mucho cuidado y una prActica muy especial en las personas encarga-
das de efectuarlas; duran varias horas y A veces hasta un dia, para
,poder conseguir un buen product. La temperature en las construc-
,ciones destinadas A la torrefacci6n, alcanza en casos A un grado tal
que la yerba puede empezar A carbonizarse, entonces los encargados
*de la torrefacci6n, se apresuran A removerla y rociarla con agua.
Sobre la cantidad de lefia necesaria para la torrefacci6n de la yerba
no existen datos estadisticos; sin embargo, hace poco se ha publi-
,cado en uno de los peri6dicos ilustrados de la capital el siguiente
dato : a se calcula que para secar (quiere decir tostar) una cosecha
de yerba de 35.ooo kilos efectuada ultimamente en San Ignacio, se
han necesitado no menos de 2000 carradas de lefia n.
Estas 2000 carradas de leiia representan mas 6 menos 8oo.ooo
kilos de lefia, de manera que un kilo de yerba consumi6 en su torre-
dacci6n 22 kilos de lefia aproximadamente. 2k 17 de yerba fres-











LA YERBA PARAGUAYA


ca con 56 por ciento de agua, dan un kilo de yerba tostada. Supon-
gamos que 22 kilos de lefia produzcan solamente 5o.ooo calories,
que la temperature ambiente sea io2 la cual hay que elevar a 160o
y tomemos en consideraci6n que para la obtenci6n de un kilo de
yerba tostada hay que evaporar 1'k27 de agua. Las calories nece-
sarias para la obtenci6n de un kilo de yerba tostada, serian :

Calories
i. Para elevar la temperatura de 2kg27 de yerba
de 2o a 100' = .27.80. ................... 18i.6o
2. Para evaporar Iks27 de agua de 1oo0 = 1.27.536 680.72
3. Para elevar la temperature de un kilo de yer-
ba de ioo & r60o'== .60................... 6o.oo
Total................... 922.32

6 sea en ndmeros redondos 1ooo calories.
Como en realidad se han consumido para el mismo fin 5o.ooo
calories, se ha malgastado cincuenta veces mas de combustible.
En los yerbales abunda la lefia, la cuesti6n del combustible no
ha preocupado mayormente hasta ahora A los yerbateros. Pero
esta industrial estA entrando en una nueva 6poca de desenvolvi-
miento. La yerba cultivada harA la competencia A la que se cose-
cha en la selva. En la formaci6n de los yerbales cultivados la cues-
ti6n del combustible es de tanta importancia como la plantaci6n
misma.
Una de las operaciones A que se somete la yerba antes de la to-
rrefacci6n es la a salfecaci6n ,, que es exponer las ramas en seguida de
ser cortadas, A gran llama durante algunos segundos para evitar su
descomposici6n rApida. Se hace una hoguera empleando ramas 6
lefia que d6 much llama; por esta se pasan rApidamente los mano-
jos de la yerba. En algunas parties 6sta operaci6n se hace en cilin-
dros giratorios de tejido de alambre, pero siempre A fuego abierto.
Aparatos semejantes, con paredes de hierro, habrian de servir para
'la torrefacci6n de la yerba, cuidando especialmente que hubiera la
menor p6rdida possible de calor. No dudo que si la experiencia del
yerbatero se une A los conocimientos t6cnicos de los constructores
de tales tostadores, la operaci6n de la torrefacci6n se simplificaria y
abarataria considerablemente, dando un product de buena calidad
y siempre uniform.
A~T. oal,. xXI-6









REVISTA DE LA.UNIVERSIDAD


La explotaci6n de la yerba pertenece A la mas genuinas industrial.
argentinas, que no han llegado auin A su punto culminante. El cul-
tivo de la yerba y su elaboraci6n en maquinarias modernas especial-
mente en lo que se refiere A la torrefacci6n, han de mejorar su cali-
dad y abrir nuevos mercados para su.consumo.
En resume, el motivo de este trabajo fu6 el de investigar :
T, Si era possible por medio del anAlisis quimico Ilegar A conocer
una yerba genuina 6 una mezcla de ellas con otras vegetables : El anA-
lisis quimico no puede, por ahora, en la mayoria de los casos resol-
ver este punto.
2 Las modificaciones que sufre la yerba durante la torrefacci6n
y la mejor manera de hacerla : Este punto se trata extensamente en
el texto del trabajo y Ils datos obtenidos son de un gran inters.
para la industrial.
3 Si el clima y el subsuelo influyen en la composici6n de la yer-
ba, especialmente en el contenido de teina : De los datos obtenidos
se deduce que no; de manera que el Area de la rep6blica, apta para
el cultivo de la yerba, ha de ser much mayor de 1o que se ha su-
puesto hasta hoy.
4o Las mejoras por recomendar en la elaboraci6n de la yerba :
Estos consistent especialmente en el empleo racional del calor, por
medio de aparatos apropiados, que son del resort de la mecanica
modern.

Buenos Aires, febrero do i93.


FRANCISCO P. LAVALLE.



















HECATEO






Hecateo, hijo de Hegesandro, naci6 en Mileto hacia 549 a. J. C.,
de familiar noble y al parecer acaudalada (i).
Con respect A su educaci6n, dire que ninguna necesidad tenia
Hecateo de ir en busca de maestros fuera de Mileto (2). Alli flore-
cia A la saz6n la escuela j6nica, que si no ya desde principio con
Tales, cierto con su discipulo Anaximandro vino A ser una verda-
dera escuela en el double sentido de la palabra, en el sentido de un
conjunto de ideas y opinions, y en 61 de un institute de ense-


(x) La patria la indica el propio Hecateo (Dem. de eloeut., 5 2 y 3); el nombre del
padre se lee en Herodoto (VI, 137 y V, 125). De un pasaje del mismo Herodoto (II,
xh3) result demostrada la nobleza de la familiar ; cuenta el historlador alli que Hecateo
pretendia descender de Apolo per quince generaciones ; lo que hacia remontar su Arbol
geneal6gico al siglo ix a. J. C. (De Sanctis : Allis, p. 96). Lo de su riqueza es conje-
tural. Descansa la hip6tesis en los viajes que Hecateo habria emprendido. Acerca de la
edad el s6lo dato explicit es el que da Suidas : (( */'/os alld per los tiempos de Dario
hacia la Olimpiada 65' (520 a. J. C.). Suidas sac6 las indicaciones cronol6gicas de las
cronacas (ypoevtx) de Apolodoro, seg6n demostraria Diels ; es evidence empero que Apo-
lodoro indicaba aqui la edad de Hecateo de un modo indeterminado : vivia per los tiempos
de Daro ; y que la determinaci6n (hacia la 65' olimpiada) es afiadidura de Suidas, que
indica con ella no la edad de Hecateo, mis la del reinado de Dario, que empez6 preci-
sambnte hacia la 65' olimpiada. Otra dificultad nace del uso ambiguo que hace Suidas
de la palabra y dyovr, significando algunos veces : nacid, y otras :florecid. Larcher tabulaa
chron. ad caleem Herodoti) basindose en que Hecateo, segin lo present Herodoto, en
500 a. J. C. debia de estar ya muy entrado en afos, y tener por lo menos o0, establece
come fecha de su nacimiento el afio 54g a. J. C.
(2) Suidas hace A Hecateo discipulo de Protlgoras, que le fu6 posterior en dos genera-
clones (Frei: qaaestiones Protagoreae, Bonn, 1845 ; Weber : qaaestiones Protagoreae,
Marb, i85o; Vitringa : deProtagorae vita et philosophy, Grass, 1857, etc.) Serine (Comm.
de I'Accad. de belles letres, t. VIII, p. 374) es de opinion que en el texto de Suidas se












REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


fianza (i). Nacieron en ella contemporaneamente la filosofia, la geo-
metria y la geografia, 6 por lo menos, empezaron a cultivarse entire
los griegos; ya que de Tales se recuerdan soluciones de problems
geomitricos, y la primera opinion sbbre la forma de la tierra; y A
su discipulo Anaximandro ademas del reconocimiento de la esferi-
cidad de la tierra y del primer mapa, se deben no pocas opinions
que encuentran hoy dia fervor entire los naturalistas. A tanta prueba
de la madurez a que llegaba a la sazon el espiritu griego entire los
Jonios, hay que agregar la creaci6n de la prosa.
Tampoco se necesita admitir los viajes que la fama en edad pos-
terior parece atribuyera a Hecateo, para explicar sus conocimientos
geogrAficos. Los Jonios tenian salpicadas de colonies las costas del
Helesponto, la Prop6ntida y el Eusino, y toda la playa europea
del Eusino occidental del MediterrAneo; tenian ademas colonies
en Egipto, y hasta sobre el Tigris y el Eufrates; y cada una de
aquellas colonies era como una avanzada que en interns del comer-
cio recogia y transmitia a la metr6poli informes sobre la configura-
ci6n del pais, los products del suelo y las costumbres de los mo-
radores. Las solas colonies de los Milesios pasaban de ochenta (2).
La existencia de tan precioso material estimulaba A ordenarlo y A
ponerlo por escrito, y esta es la raz6n del surgir en Milito de obras
por el estilo de la de Hecateo, asimismo como de la forma (3) de
tales obras.
Mas si no precisa admitir los viajes de Hecateo, tampoco hay
razones para negarlos. No hay duda de que la forma de viaje dada
Ssu geografia pudiera ocasionar la fama de sus peregrinaciones;


leyera PitAgoras en cambio de ProtAgoras. Se leia sin duda PitAgoras en el autor de
donde sac6 Suidas el dato ; ms corrigiendo el anacronismo, no adquiere por ello aten-
dibilidad la noticia; que como la de su intimidad con Sen6crates (Steab., XII) no se
debe sino al deseo de relacionar entire si los personajes c6lebres de una dada 6poca.
(r) Cuando Herodoto habla de opinions de los Jonios, entiende quizas : de la escuela
Jdnica.
(2) V6ase la tabla de las colonies de Mileto en el viaje del joven. Anacarsis y Raul
Rochette (Histoire de colonies greeques), Ramboch (De Mileto episque colonies).
(3) Es el interns commercial, pues, el que ocasion6 el surgir de la geografia y la his-
toria. Curtius esta misma acci6n la atribuye al sacerdosio y 6 los santuarios, de los cuales
habia uno celebdrrimo cerca de Mileto, el.Didimeo (v6ase vol. I, p. 524,' 527 y 528).
Seria en los santuarios en donde se registraba cada nuevo hallazgo geografico, y tenia
nota de las particularidades de cada pais.











HECATEO 85

mas tambi6n la proposici6n inversa puede ser verdad, y haber
escogido Hecateo tal forma A consecuencia de sus peregrinaciones.
Ello es que uno s6lo de tales viajes esta indicado claramente, por
haber dejado Hecateo constancia de 61 en sus obras, el viaje A
Egipto (Herod., IV, 136) y la pretendida fama se reduce en resu-
midas cuentas al apodo de gran viajero (oXuchavr ) dAdole por
Agotemero, y A una indicaci6n de Agatirquides, que no implica
viaje ninguno. De modo que los viajes de Hecateo son mas bien
una leyenda modern que antigua.
Sin embargo, ninguna inverosimilitud se opondria A que se
admitieran. En los puertos siempre habian naves prontas para
hacerse al mar, con destino A una que otra colonia, y Dario por
todo el vasto imperio habia facilitado, multiplicado y hecho se-
guras las comunicaciones, de modo que para los Milesios amigos
como eran A la saz6n de los Persas, el recorrerlo todo desde el
Egipto hasta la India, no presentaria obstAculos infranqueables (i).
Y vamos al punto culminante de la vida de Hecateo. Cuenta
Herodoto que AristAgoras, primo y yerno de Histieo y sucesor de
Bste en el sefiorio de Mileto, resuelto por motives suyos particu-
lares A rebelarse, antes de romper abiertamente con los Persas,
quiso oir la opinion de los ciudadanos mas esclarecidos, congre-
gAndolos por tal efecto A consejo. Hecateo hallAbase entire Jos lla-
mados, y cuando se le pidi6 su parecer, trat6 de disuadirlo de la
empresa, demostrando cuan peligrosa era, ponderando las fuer-
zas y el poder de los Persas. Mas viendo que no se le escuchaba,
aconsej6 que por lo menos se procurasen los recursos necesarios
para la lucha, sirvi6ndose de los tesoros del temple de Apolo, que en
el caso de una derrota irian A parar A manos de los Persas. Tampo-
co agrad6 esta propuesta (V. 36). Tres afios mas tarde, cuando
vencidos los Milesios no sabian donde refugiarse, los exhort6 A
acogerse A la vecina isla de Sero, sin que se le atendiera (V. I25).


(r) Herodoto (V, 36) dice que Hecateo para disuadir i los Milesios de la insurrecci6n
enumer6 todas las provincias y pueblos dependientes del imperio persa Sucedia esto
en A99. Ann aceptando el hecho, no resultaria de 61 que Hecateo ya hubiese recorrido
a la fecha todo el imperio. HerAclito, contemporAneo de Hecateo, habla de 61 como de
un hombre de fama popular, lo coal autorizaria A career que publicara muy pronto
sus obras. La composici6n de la obra geografica empero no puede ser anterior 6 513
fragg. 14o.)











HEVISTA DE LA UNIVERSIDAD


No es dable decidir si se trata de hechos hist6ricos, 6 de una
inocente ficci6n de Herodoto. Nace la sospecha del ver que el his-
toriador hace desempefiar el mismo papel A Tales y A Bias de
Criene en 544. Por lo comiin no se acomete en Herodoto una em-
presa desgraciada, sin que antes los dioses por medio de los
oraculos, 6 de un portento, 6 algin sabio, no intenten disuadir de
ella. Hecateo no hace mAs que decir A los Milesios lo que para evi-
tar la destrucci6n de su ciudad habrian tenido que hacer, segin
Herodoto, para quien todo era claro despu6s de los hechos.
De cualquier modo, Herodoto ech6 los cimientos de la fama de
la sabidurfa de Hecateo, siendo causa de que se inventaran otras
an6cdotas, en las que 6ste desempefia el mismo papel de consejero.
Cuenta Diodoro Siculo que Hecateo fiu enviado A Artafernes
por los Jonios en calidad de embajador, y que habiendole este pre-
guntado por que desconfiaran de 1 los Jonios, y mostrando temor
de que se acordaran de los dafios padecidos. ( Pues bien, -dijo
Hecateo-si los perjuicios produce desconfianza, los beneficios
engendrarAn benevolencia. ,
Aqui terminal todo lo que se cuenta de Hecateo. Seg6n Suidas,
habria muerto poco despues de las guerras persas; y luego hacia
476 6 475 a. J. C., Ala edad de 70 afios mas 6 menos. La edad es
conjetural.
Dos son las obras que dej6 Hecateo. La primera, de carActer
geogrAfico, se encuentra citada por el r6tulo ya de rpfi03o;-,; (Viaje
en torno de la tierira), ya de Esp tyrTt; (i) (Descripcidn, subenten-
didndose de la tierra); la segunda, es designada ya por el r6tulo de
Logos, ya por el de Genealogias, 6 tambi6n de Historia. Es decir,
que ni una ni otra Ilevaban quizAs titulo en principio; los titulos
se fueron formando en el uso de los sabios con miramiento al con-
tenido.
Procuraremos formarnos una idea clara de ambas, absteni6n-
donos de entrar en todas las cuestiones relatives A ellas.
Los titulos de la primera indican A las claras el contenido y dis-

(i) Herodoto se sirvi6 de la periegesis, pero sin citarla directamente ; se cree empero
indique tambi6n a esta obra en IV, 36, bajo el rotulo de Periodo de la tierra, aunque
alli Herodoto habla mAs bien de mapas. El titulo mis usado era el de Periegesis, en
plural. Hecateo v Tois 6lyot;, con referencia A las genealogias, hAllase en Herodoto
VI, 137,











HECATEO 87

posici6n; por ellos estA clasificada entire las periegesis 6 los periods
de la tierra, obras geogrAficas bastante comunes en la edad Alejan-
drina y Romana. Era una descripci6n somera de todos los paises
de la tierra conpcidos en el entonces, en forma de viaje 6 itinerario;
es decir, que arrancando de un punto dado se indicaban los paises
en el orden que se presentarian A quien viajara. Ya podemos anti-
cipar que la obra constaba de dos libros, abarcando el primero la
Europa, y el segundo el Asia, el Egipto y la Libia.
Debia de preceder la exposici6n de la idea que se habia formado
Hecateo acerca de la forma de toda la tierra habitada y de sus di-
visiones; 6 por lo menos esta idea debia de resultar claramente del
conjunto de la obra.
Segdn 61, pues, la tierra habitada era de forma exactamente
circular, dindole vuelta A todo el rededor el rio Oc6ano. El Medi-
terrAneo y el Fasis separaban la Europa del Asia y la Libia,
y 6stas eran A su turno divididas una de otra por el rio Nilo, que
saliendo del Oc6ano, iba A desembocar en el MediterrAneo. Se com-
prende como dada una tal concepci6n de la tierra la nave Argos
pudiese alcanzar, remontAndose por el Fasis, el Oc6ano, Ilegar al
Nilo, descendiendo por 61 de nuevo al Mediterraneo (Schol. Apollon.
Rhod., IV, 254.)
La fuente principal para la reconstrucci6n del concept acep-
tado por Hecateo de la tierra, son las critics de Herodoto, su-
puesto que se refieran a Hecateo tambi6n. El tal concept empero
era comin antes de Herodoto, y no consta que Hecateo lo modifi-
cara por sus propias observaciones.
Niega Herodoto que el Oc6ano sea un rio (II, 20, 2 ), hip6te-
sis sugerida por la necesidad de explicarse la existencia de los rios
y manantiales, que no se veia como pudiesen nacer del agua salo-
bre del mar. Es por eso que el Oc6ano es en Hesiodo el padre de
todos los cursos de agua dulce, al paso que el mar lleva el epiteto
de onplyifov : esteril. En cuanto al nacimiento del Nilo del Oc6ano
era opinion de origen egipcio (Diodor, I, 37).
Mas no es del Oc6ano que debemos ocuparnos ahora. Primero
es ver como Hecateo dividia la tierra, y luego en qu6 relaci6n,
respect A la grandeza, estaban segin 61, las parties de la tierra
entire si.
Es opinion generalmente aceptada que Hecateo hacia de la tierra











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


dos parties iguales, una la Europa, otra el Asia. Asia en sentido
lato, seguin esta hip6tesis, indicaba todo lo que no era Europa ;
pero ademrs de este sentido el nombre de Asia tenia otro mas limi-
tado, designando el conjunto de todos los paises puestos A oriented
del Nilo.
En suma, la tierra habitada se dividia en dos parties iguales,
Europa y Asia, y luego el Asia A su turno era subdividida por cl
Nilo en dos parties tambien iguales el Asia propiamente dicha y la
Libia; el Asia propiamente dicha siendo de este modo igual en
extension A la mitad de la Europa.
Seguin un tal modo de interpreter las censuras de Herodoto,
Hecateo habia repartido tambi6n su obra en dos libros, uno titu-
lado Europa, y otro Asia, y subdividido el segundo en Asia pro-
piamente dicha y en Libia; tratando aparte del Egipto, aunque
no le considerara como una cuarta parte del mundo.
Ese concept equivocado nace de interpreter mal un pasaje de
Herodoto (IV, 36): (Me rio cuando veo alguno de esos muchos
periodos de la tierra (mapa-mundi), por no -tener sus autores al
pintarlos ninguna idea razonable que los guie. Pintan el Oceano
corriendo A su rededor y la tierra tan redonda, como si fuera tra-
bajada a torno; haciendo ademAs el Asia igual al Europa ,.
Cdmo Herodoto no hace aqui menci6n de la Libia, parece que
en aquellos mapas estuviese la tierra dividida en dos parties tan
solo iguales entire si, Asia y Europa. Mas la impresi6n es falsa,
y para persuadirse, basta seguir leyendo unos cuantos nimeros
mis. En el nmimero 42, con referencia siempre A los mismos ge6gra-
fos, dice Herodoto: ( Extrafia el ver que muchos dividen y des-
criben la Libia, el Asia y la Europa como si fueran tres parties
iguales a.
El error, pues, segln Herodoto, consistia en dividir la tierra en
tres parties, haciendo iguales a 6stas. Quien consideraba la Libia
como haciendo part del Asia era el mismo Herodoto: ( Es un hecho
que la Libia pertenece d la segunda de las descriptas peninsulas )
(es decir, A la Arabia) (IV, 4i), es el mismo Herodoto que pro-
pende a career que la Europa de por si sola sea grande cuanto el
Asia y la Libia juntas y antes much mAs: (La Europa se ex-
tiende en largo cuanto el Asia y la Libia juntas, y en cuanto A lo
ancho ni siquiera es permitido hacer una comparaci6n ) (IV, 42).











HECATEO 89

Se ve, pues, como por equivocaci6n se han cambiado las ideas
de Herodoto con las de Hecateo, tomando las unas por las otras.
Resulta, pues, de lo discurrido que Hecateo dividia la tierra en
tres parties iguales, Europa, Asia y Libia; que consideraba la Libia
como separada enteramente del Asia por el Nilo; y que es absurdo,
pues, suponer que extendiera en sentido lato el nombre del Asia
6 la Libia tambi6n. Es verdad, empero. que consagraba A la Europa
un libro, el primero, comprendiendo Asia y Libia, en el segundo;
pero aun dado que el mismo titulara Europa el primer libro, es
absurdo suponer que 61 6 los gramAticos posteriores dieran A todo
el segundo libro el r6tulo de Asia.
La segunda censura de Herodoto concierne al Egipto, y con-
firma cuanto acabamos de sentar. Si como confin entire la Libia
y el Asia se toma el Nilo, nota el historiador, porque naciendo
por supuesto del Oc6ano llega A desembocar en el mar, d en cuAl
de las dos parties se colocara el delta, en Asia 6 en Libia ? Si el Nilo
es el que separa, como el delta esti puesto entire dos brazos del
Nilo, serA separado por los dos costados, y no pertenecerA ni A la
Libia ni al Asia. Siendo asi, sigue diciendo Herodoto, sin raz6n
se divide la tierra en tres parties tan solo, Europa, Asia y Libia,
y habia que afiadir otra, el delta (II, 16).
Hecateo no se puso tampoco el problema. Otro particular que
se desprende de las censuras de Herodoto es que para Hecateo el
delta era todo el Egipto (II, i5). Los lugares puestos fuera del
delta 61 los colocaba 6 en Arabia 6 en Libia. Herodoto no nombra
aqpi a Hecateo y tampoco se lee su nombre en los pasajes citados;
mAs que se refiera A 61 tambi6n en aquellos pasajes, result de 6ste
con bastante evidencia. Aqui en este punto (II, 15) censura la
identificaci6n del delta con el Egipto, y el modo de indicar los
autores de las opinions que segun 61 serian equivocadas, es el
mismro en 6ste como en los pasajes consignados arriba. Esto de-
muestra que ante su pensamiento estaba siempre el mismo escritor,
aunque quizAs no solo, y que este escritor era Hecateo se colige de
una noticia que da Amiano (De exped., Alex. M. V. C.) Dice
Amiano que Hecateo llamaba al Egipto un d6n del Nilo; expre-
si6n que no puede ser exacta sino para quien consideraba como
Egipto el delta tan s6lo.
Tambi6n se colige de lo dicho que Hecateo trataba del Egipto











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


aparte, y pues que el segundo libro constaba de tres parties, el
Egipto, el Asia y la Libia. No se precisa suponer que cada parte
levara el nombre puesto por Hecateo; ya se dijo que Hecateo no
puso nombre ninguno, siendo probable que el pasaje de una A
otra parte se indicara por alguna declaraci6n. Cada parte consti-
tuia una periegesis 6 viaje; ni se excluye la posibilidad de una
mayor subdivision, segin digo veremos mis abajo.
Queda por ver si todo lo que acabo de decir es cierto. Que result
de las palabras de Herodoto no puede ser puesto en duda. Pero
fuera'de esto, estb confirmado por el examen del modo de citar
esta obra seguido por los eruditos posteriores.
De 331 citas (Hecat., Milesiifragm. ed. R. H. Clausen: Bero-
lini, 183o), pertenecen A Esteban Bisancio 283. Encontramos ci-
tados dos libros, el primero y el segundo (p. 182) y el primero
116 veces Esteban Bisancio lo cita con estas palabras: Hecateo en
la Europa, cuatro con Bstas : Hecateo en la periegesis de Europa,
contentAndose veinte veces con elsolo nombre del autor.
El primer libro, pues, trataba de la Europa, formando un todo
seguido, sin ninguna subdivision. Los modos que se encuentran
usados para citar el segundo son 6stos: Hecateo en el Asia 6 en la
periegesis del Asia, para todos los paises puestos A oriented del Nilo;
Hecateo en la Libia 6 en la periegesis de la Libia, para todos aque-
llos que yacen A occidente, y finalmente: Iecateo en la periegesis
de Egipto 6 en el Egipto. Asia, Libia y Egipto eran, pues, tres
parties en que estaba dividido el segundo libro. Todo lo cual se
acuerda con cuanto deja adivinar Herodoto.
Sostienen algunos que ademis de la division en libros compren-
diera la obra una subdivision en capitulos. Las pruebas empero no
resisten el examen de la critical. Las palabras de Esteban Bisancio :
( TveSB, v%,o; c.TMo opaiwv i; 'ExxcitS; bi 'E),)iT6,ro)) hicie-
ron pensar en que Helesponto seria el titulo de, un capitulo. Un
poco de atenci6n bastaba para ver que lo que Esteban quiere decir
alli es que TUnedos es una de las islas Esp6tadas, y que Hecateo,
empero, la consideraba puesta en el Helesponto.
De haber un capitulo titulado Helesponto, es evidence que Heca-
teo habria nombrado en 1l, y no en otra parte, todos los lugares
puestos en el Helesponto. Encontramos, en cambio, en el mismo
Esteban: ( Limne, ciudad del Helesponto, cerca de Sesto : Hecateo











HECATEO


en la Europa ), y tambi6n ( Cipasis, ciudad cerca del Elesponto :
Hecateo en la Europa n y ( Madito, ciudad del Helesponto : IHecateo
en la Europa ,.
Dos veces se halla en Esteban Bisancio la formula : Hecateo en
las E6licas, (iv &'TT; AiO)V.oT ); una vez, empero, en los c6dices se
lee Smirneo, y no Hecateo; queda, pues, s6lo el fragmento 212 :
( Amazonia, asi llamdbase Cuma, en donde habitaban las amazo-
nas. Pero Hecateo en las Edlicas describe el nombre con i: Cime. n
Aquf tambidn es evidence lo que Esteban quiere decir. Como ha-
bian dos Camas, una en Italia, otra en la E6lide, Esteban nota
que Hecateo cuando habla de la Cuma e6lica describe su nombre
con i. Por lo demAs, hallamos en el fragmento 226 : Lade, isla de
la Eolide, Hecateo en el Asia.
No es probable, pues, la division por capitulos cada cual con su
titulo, tanto mAs que no es siquiera probable que Hecateo diera un
titulo A su obra y uno A las divisions principles del libro. No se
niega que titulos y divisions y subdivisions pueden ser obra de
gramAticos posteriores; la obra, empero, que Esteban de Bisancio
tenia A la vista no parece las tuviera.
Las palabras de Ateneo, que tendremos ocasi6n de examiner en
seguida : ( Si son hechura de Hecateo las periegesis que se leen
en la obra titulada Asia,: fueron causa de no pocas perplejidades.
En la expresi6n la obra titalada Asia, la gran mayoria de los criti-
cos quiso ver indicado todo el segundo libro de la obra de Hecateo,
como estaban bajo la prevenci6n de las palabras de Herodoto exa-
minadas arriba, de que Hecateo dividiera la tierra en dos parties tan
s6lo: Asia y Europa.
Mas la obra titulada Asia 6 (para cefiirme mAs A las palabras de
Ateneo) la que se titulaba Asia ( 'AMl iwmtpa p y vr) no era sino
la tercera parte del segundo libro de la obra de Hecateo. Ni debe
extrafiar el que Ateneo hable de muchas periegesis: la palabra pe-
riegesis significando por si descripcidn, adenAs del significado
tecnico de obra geogrdfica en forma de viaje. Quiere, pues, Ateneo
decir : Si todas las descripciones que se leen en la parte de la obra
de Hecateo, titalada Asia, son hechara de dl. Podemos, pues, con
toda confianza desechar la hip6tesis de ]a subdivision en capitulos
de.la obra de Hecateo, la cual, cuando mis, no se remontaria
A Hecateo.











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Mas acerca de la estructura de la obra basta con lo dicho. Queda
mis bien otra cuesti6n y es ]a de saber si Hecateo escribiera jams
una tal obra: es decir, si cuando Estrab6n, Pausanias, Ateneo,
Esteban de Bisancio citan A Hecateo, la obra A la que se refieren es
genuina, y se remonta al log6grafo, 6 si es compilaci6n de algiin
ge6grafo, que usurpara el nombre de Hecateo.
Sin graves razones los critics no levantarian una tal cuesti6n;
no siendo admisible que se encuentren hoy dia ain en el mundo
personas que se complazcan con perder y hacer perder el tiempo.
La sospecha naci6 primero de una noticia que Ateneo da inci-
dentalmente : ( Hecateo de Mileto, dice Ateneo, en la periegesis de
Asia, si es obra genuine del compilador (o a .ou SYpiT;) el libro;
por cuanto Calimaco escribid sobre dl: del isleilo. 1
NaLuralmente, los que sostienen que Asia era el titulo de todo
el segundo libro de la obra de Hecateo, extienden A todo el segundo
libro la acusaci6n de Calimaco.
Calimaco, el gran poeta y critic que sucedi6 A Zenodoto en la
direcci6n de la biblioteca de Alejandria, se tom6 la molestia de
aplicar A cada una de las innumerables obras recogidas en ella una
esquela, Ilevando el nombre del autor y una que otra observaci6n.
Es A-esto que parece referirse Ateneo, y segiin ,1 en la esquela apli-
cada al libro de Hecateo escribi6: del isleno, es decir: esta obra no
es de Hecateo, mds del islefio.
Algunos por la palabra libro, entienden no tan solo la part titu-
lada Asia, sino toda la obra. No hay duda, empero, de que no se
trata sino de la parte titulada Asia, es decir, una de las tres parties
del segundo libro. Ateneo expresa semejante duda en otro lugar
(IX, 4Io) del siguiente modo: ( Como tambi6n lo demuestra He-
cateo, 6 dl que escribid las descripciones que se hallan en la titalada
Asia. n
Y de una cuesti6n nace otra : porque el mismo Ateneo cita en
otra parte como autentica y sin asomo de sospecha, toda la obra;
cita el libro primero de este modo : ( Hecateo en el period (6 giro)
por la Europa ) (X, 67), y el segundo de este otro modo: ( Lo de-
muestra Hecateo en el segando libro de la periegesis al hablar de
los egipcios. )
Parece, pues, que Ateneo tuviera A mano dos obras llevando
cada una el nombre de Hecateo: la periegesis, dividida en dos











HECATEO 93

libros, y otra titulada Asia, una colecci6n de descripciones. Supo-
sici6n absurda, y que, sin embargo, no careceria' de toda verise-
mejanza; A no ser que muchas dificultades se han explicado,
demostrAndose que en various autores de los que citan A Hecateo
hubo confusion entire Hecateo el log6grafo y Hecateo de Abdera.
Respecto A Ateneo, el citar como aut6ntico el segundo libro de
la periegesis, se debe precisamente A que la duda no caia sino sobre
una parte del segundo libro, el Asia, y no sobre la Libia y el
Egipto. La opinion que cita del segundo libro concierne A los Egip-
cios, y la autenticidad de esta parte no caia en tela de juicio, y he
aqui porque no expresa ninguna duda.
Es verdad que Amiano (De Exped., Alex., V, 6) sospecha preci-
samente de la autenticidad de la parte relative al Egipto; mis de
la autoridad de Amiano podemos hacer caso omiso, suponiendo
que la duda naciera de haber mal comprendido la noticia dada
por Ateneo.
En conclusion : la cuesti6n acerca-de la autenticidad de la obra de
Hecateo se limita A una de las tres parties del segundo libro, la pe-
riegesis del Asia. Y aqui todo depended del caso que se hace de la
autoridad de Calimaco.
Algunos, antes bien la gran mayoria, siguiendo A Clausen, con-
traponen A la autoridad de Calimaco, la autoridad de Erat6stenes,
equivocAndose, empero, en la traducci6n del texto de Estrab6n.
Fastidioso seria traer aqui ahora las agudezas de Clausen. Bastara
con demostrar que Estrab6n dice una cosa, y Clausen entiende
otra; Estrab6n dice que Erat6stenes acusaba a Hecateo de plagio,
y Clausen entiende que Erat6stenes admitia la autenticidad de la
bbra de Hecateo. I Tan grande es el poder de las prevenciones I
Las palabras de Estrab6n son las que van A continuaci6n : a Dice
Eratdstenes que Anaximandro fud el primero que publicara un
mapa (y~EypZx6v xvaa) y que Hecateo dej6 otro yp&~,jx = ma-
pa), el cual, empero, se cree sea obra de aqul (ixeivoU, es decir,
de Anaximandro), sacado de otro mapa do 61 (de Anaximandro)
{Estrab., I, I3).
Segin Erat6stenes, pues, un mapa in6dito de Anaximandro
habria servido A Hecateo para la composici6n del suyo. Luego nada
tiene que ver aqui la autoridad de Erat6stenes.
Si se ,buscaba un nombre autorizado para contraponerlo al de











94 BE VISTA DE LA UNIVERSIDAD

Calimaco, se debia tomar el de Apolodoro 6 de Zenodoto, ambos
los cuales no dudaban de la autenticidad de la obra de Hecateo
(Strab., XII, p. 83o y Eustat., II. B., 852), 6 mejor dicho, de la
autenticidad del Asia de Hecateo.
Para mi, empero, todas las aceptaciones implicitas del mundo
no valen un rechazo explicit, como el de Calimaco. S61o que el
rechazo de Calimaco, aquel: del Islefio, aplicado A la Asia de He-
cateo, puede quizAs explicarse de un modo que deje intacta la ge-
nuidad de la obra de Hecateo. Si antes no se descubre quien se
esconda bajo el apodo de islefio, la cuesti6n no podrA decirse re-
suelta. Huelga decir que desde ya mAs de un siglo todos los erudi-
tos andan en busca del isleiio de Calimaco. Pero en las pesquizas,
si se quiere que resulten bien, hay que meters con el alma libre
de toda prevenci6n. Todos dan por sentado que el isleio de Ca-
limaco se debia 61 tambi6n llamar Hecateo; y por desgracia, nin-
guno de los Hecateos, ni el Abderista ni el Teio, responded A las
sefias. Mas que el islefio se lIamara Hecateo d de d6nde se colige?
Otra prevenci6n es la de buscar entire los escritores florecidos
despues de Hecateo y no entire los que le precedieron; sin que de
las palabras de Ateneo result que el islefio le era posterior.
Para mi Calimaco no dice ni mAs ni menos que cualquiera de
los modernos. Si no se admit el viaje de Hecateo A India, nace el
problema de saber de d6nde sacara las noticias. Hay que saber que
Hecateo todavia en tiempos del celebre ge6grafo Agatarquide (180
a. J. C.) se le consideraba como una autoridad respect de los
paises orientales, la Arabia y la India.
Esos conocimientos si Hecateo no se los procur6 directamente
viajando d de d6nde los habria torado ? La sola possible contesta-
ci6n es que se sirviera de la obra de Escilace, de cuya existencia no
permit dudar la autoridad de Arist6teles. Quae de his regionibua
forsitan tradidit ex Scilace cognoverit, dice Muiller.
Nada veda career que el islefio de Calimaco sea precisamente
Escilase. Por qu6 le llamara islefio no sabria decirlo. Escilace era
de Carianda, y Carianda surgia en una pequefia isla en el medio
de una laguna que llevaba el mismo nombre. Esta circunstancia
que distinguia a Carianda de todas las ciudades puestas en una
isla (agr6guese que Carianda ocupaba toda la pequefia isla) pudo
quizAs haber ocasionado el apodo de islefio.











IIECATEO 95

Mas una prueba de la autenticidad de la obra la tenemos en el uso
que de ella hizo Herodoto. (: Herodoto dice Porfirio en el se-
gundo lihro transcribi6 al pie de la letra no pocos pasajes de la
periegesis, de Hecateo de Mileto, haci6ndolos mas breves; por ejem-
plo, lo que dice Hecateo del F6nix, del hipop6tamo y la caza del
cocodrilo ) (i).
Muchos inclinan A rechazar el aserto de Porfirio, primero porque
Herodoto indica por lo comiin las fuentes de sus noticias; luego
porque en el tratado sobre la malignidad de Herodoto nada se le
achaca por el estilo, y por fin, porque Porfirio evidencia una incli-
naci6n pesimista, y no ve sino plagios doquier y corrupci6n.
Mas que Porfirio no mienta en este punto basta para persuadirse
ir buscando en Herodoto los pasajes incriminados. Si no en todos,
ni siempre claramente, se verA del modo de expresarse de Hero-
doto, que el mismo alude A una fuente. Porfirio, pues, no hacia
sino indicarla.
Hablando del F6nix, antes Herodoto cuenta lo que vi6 pintado
el mismo y lo que oy6 decir, y luego afiade: (( Cuentan, empero,
cosa que A mi no me parece fidedigna; es decir, que fuera de esto
el F6nix haga lo que va A continuaci6n ), y aqui sigue una des-
cripci6n que el mismo Herodoto no da como suya por lo visto, y
que no hay raz6n para negar fe A Porfirio y no career sea tomada
de Heqateo.
La descripci6n de la caza del cocodrilo estA precedida por una
declaraci6n anAloga: ( Muchos y various son los modos de cazar el
cocodrilo, pero yo describir6 el mas digno de conocerse ).
Aqui, segin parece, se alude A una obra en que se describian
varias maneras de cazar el cocodrilo. De entire 6stas, Herodoto
escoge una, la que cree mAs digna de ser conocida. Esta obra seria
la de Hecateo.
Y mayor fuerza toma la sospecha si se atiende A que Porfirio
dice que Herodoto tom6 estos trozos de Hecateo, compendiAndolos
6 abreviAndolos. Absurdo parece lo de abreviar A Hecateo; cuando
es sabido que su obra no era casi sino una enumeraci6n, una
indicaci6n. Pero las palabras de Herodoto aclaran las de Porfirio.


(I) BERnIaRD HEIL, Logographis qui dicenatr num Berodotus suss esse vidlatur; H. DIELS,
Herodotus and Hekaterios (Hermes, XXII, 43o).











96 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

Por acortar ("?asia 7r.pxwoz;) Porfirio, segiin se echa de ver,
entendia: omitir una que otr'a circunstancia; conforme hace aqui
Herodoto por su misma confesi6n, no escogiendo sino uno solo de
los various modos de caza del cocodrilo que se leian en Hecateo.
Independientemente de Porfirio, se ha visto como de las cen-
suras de Herodoto se saca una idea de la obra de Hecateo, que co-
rresponde en un todo A la que por otra.parte result del modo de
citarla de Esteban de Bisancio. Por loque concierne el copiar al pie
de la letra, pueden compararse dos fragments : el que se lee en
las an6cdotas de Cramer (vol. I, p. 287, 3o) y Herodoto (IV, 86,
y el fragmento 135 (edici6n de Didot) con Herodoto (IX, I18).
Quedarian los arguments intrinsecos, de los cuales resultaria
que, dada la autenticidad de la obra de Hecateo, 6sta, empero,
debi6 sufrir no pocas alteraciones. HallAbase en la copia de Heca-
teo que tenia A manos Esteban Bisancio el nombre de Capua, que
segdn Livio, en tiempo de Hecateo se llamaba Volturno. Pero,
t qui6n nos asegura que Livio este en lo cierto P Como el nombre
de Capua Hecateo lo hacia derivar de Capi, De Sanctis ve en ello
una prueba de que ya desde entonces la leyenda troyana empezaba
A difindirse en Italia.
Sin embargo, no es mi intenci6n tratar a fondo las cuestiones re-
lativas A Hecateo, sino s6lo.indicarlas. Aunque no falten personas
de grande competencia que no admiten la obra de Hecateo, la gran
mayoria de los critics de hoy dia da la cuesti6n como resuelta afir-
mativamente, y se rinde A los arguments de Diels. Es verdad que
una vez levantada una sospecha, es dificil disiparla.
Se ha visto en Herodoto que el trazar mapas era asaz comin, y
es muy probable que entire los mtchos (IV, 36) de que nos habla se
comprenda A Hecateo tambi6n. Es de un mapa que entiende hablar
Estrab6n al referir el testimonio de Erat6stenes, y este mapa des-
pertaba la admiraci6n todavia en los tiempos de Agatemero : a Pri-
mero Anaximandro os6 dibujar en una tabla la figure de la tierra,
despu6s de 61 Hecateo de Mileto, el gran viajero, hizo la misma cosa
con tanta exactitud que su obra fu6 por todos admirada.
De la insinuaci6n de Erat6stenes no hay que hacer caso; los
diceres no teniendo valor de arguments. No s6lo de las palabras
de Agatamero, sino tambi6n de otros hechos, result que Hecateo
-era en geografia una verdadera autoridad. Ya se ha visto de las










HECATEO


censuras de Herodoto en cuanto Hecateo le result superior. De un
pasaje de Marcelino (XXII, 8, fr. x63) se aprende tambi6n que
Hecateo daba del Ponto eusino medidas much mas vecinas A la
verdad que las de Herodoto.
No es dable de las citas de Estevan Bisancio formarse idea cabal
.del modo de tratar el asunto usado por Hecateo. De alli pareceria
que no hiciese otra cosa que dar el nombre de las ciudades y los
pueblos, agregar el patronimico, por ejemplo, ( Crestdn, los ciuda-
danos crestones )), afadiendo el nombre del fundador imaginario
y uno que otro informed sobre el origen de los pueblos, los dioses
mks venerados, los montes, los rios, las distancias. El nombre de
periegesis indicaria un viaje, y pues el partir de un punto para
volver al mismo : como, empero, es usado muchas veces en plural,
los viajes debian de ser various. Segdn Clausen, los puntos de par-
lida serian dos.
Del.mismo modo que Tucidides quiso distinguirse de Herodoto,
insistiendo en que 61 era contemporAneo de los acontecimientos
que narraba: (auvdypae 0OuxtSi);), de donde el titulo de singrafe
dado h su obra; se creeria que Herodoto quisiese distinguirse de
Hecateo, llamando A su obra historic, es decir, investigacin ; casi
como si dijera que lo que cuenta es fruto de sus indagaciones y
averiguaciones, y no sacado de doquier, como las narraciones de
sus predecesores. Esto en el caso que sea genuine el proemio.
La obra de Hecateo, empero, por la que Herodoto le llam6 logo-
poios (compositor de logos) y Tucidides logografo (escritos de lo-
gos), nombre que ha quedado en la historic literaria; no era la
periegesis, sino las geneologias.
En la lecci6n sobre los logografos en general he procurado de-
terminar el sentido de logo. La idea que da Plat6ni de los logos
nos pareci6 la m6s acertada : ( Carecidndose de noticias por complete
acerca de la antigiiedad, se procura suplir la falta por medio de
invenciones, hacidndolas todo lo mds verosimiles possible. )
Sin negar la posibilidad de la tradici6n en ciertos casos, y ex-
cluyendo a Homero, creo haber demostrado que esos logos eran
ficciones individuals de los poetas y los log6grafos; que la varie-
dad en un mismo cuento es debida al ser estos logos algo asi como
un lenguaje aleg6rico conventional, y que, pues, la modificaci6n de
una circunstancia significa un divers modo de pensar.
ART. ORIG. xxx-7











98 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD

No siempre es dable encontrar el cabo del hilo, pero una vez acer-
tado, no es impossible iriterpretar el cuento y guiarse en el labe-
rinto de tantas contradicciones. Por lo demas, la historiagriega
puede decirse que empieza a escribirse hoy dia.
No diria lo mismo de la romana, que se anda mis bien desha-
ciendo, tratandola como la griega, sin tener en la debida consi-
deraci6n la fundamental diversidad de los dos pueblos.
La obra de Hecateo es citada diversamente, prevaleciendo entire
todos los titulos el de genealogias. No se mentan sino cuatro libros,
y no debian de ser mas.
Lo que se proponia Hecateo era dar forma verosimil a los mitos.
De la verdad del cuento ni Hecateo ni los log6grafos en general se
preocupaban, sino solo de las circunstancias del hecho, desechando
t6dos los que chocaban con sus creencias y su modo de concebir
lo real. La averiguaci6n de los hechos es un concept nuevo intro-
ducido por Herodoto y que sefiala el surgir de la historic.
Las genealogias de Hecateo- empezaban por las palabras que van
A continuaci6n: ( He aqui de que modo cuenta los mitos Hecateo
de Mileto (p5.u xt). Los escribo segiin me parece sea la verdad,
porque los cuentos (Xoyot) de los griegos son numerosos, y a mi
parecer, tambi6n ridiculous. ) No se propone, pues, la verdad his-
t6rica, de lo que tampoco habia a la saz6n la idea, sino tan solo
la verisimilitud. Si existiese su obra tendriamos, pues, la media
de la credulidad de Hecateo.
No era superior A la opinion comin que hacia descender de los
dioses A los hermanos; opinion implicita en cada obra geneal6-
gica. Y en verdad si no descendian de los dioses no era tan faci?
indicar su proveniencia. Que naciera el hombre del barro 6 del
agua, 6 de inferiores animals era ideas que apenas si empezaban
a emitirse. Hecateo no discutia, pues, el hecho fundamental de to-
das las geneologias griegas; s61o procuraba hacer verisimiles los
mitos anexos A cada genealogia. A pesar de ser tan escasos, los frag-
mentos evidencian tal prop6sito. He aqui algunos ejemplos:
(( Geri6n, segrin los griegos, vivia fuera del Mediterraneo, en
una isla que se llamaba Eritia, cerca de Cadiz ) (Herod., VI, 8).
De all H6rcules habria conducido los bueyes robados A Geri6n
(-p6owv el rugiente), a Euristeo. Para admitir viaje tal y en tales
condiciones era menester no tener idea ninguna de geografia ni de











HECATEO


distancias. Por eso Hecateo ponia A Geri6n no ya en Iberia, sino
en el Epiro (fr. 349). El Cerbero arrastradopor el Hercules del in-
fierno, no era, segiin Hecateo; sino una serpiente terrible habitando
en el antro de Tenaro (Paus., VIII, 4, 6). No despreciaba la eti-
mologia; y de u~x; (punta de la vaina) derivaba el nombre de la
ciudad de Micene (f. 36o).
El muro peldrgico (muro de la cigiefia) que se hallaba en Atenas
al pie de la ciudadela, volvi6se el muro Peldsgico; y de ahi la
fabula de la morada de los Pelasgos en el Atica (Herod., VI, 137).
La ciudad de Sinope debia, segiin l1, su nombre A sanapai, que en
idioma tracio significaria borrachos (f. 352). Cada una de estas in-
terpretaciones habia que explicarla con la invenci6n de una fibula,
en que Hecateo no evidencia, que digamos, gran imaginaci6n.
( En llegando d Micene ( Perseo tocd la punta de la vaina de la
espada, y vid quo se habia caido. Tal el origen del nombre de
Micene. No se precisa gran fantasia para semejantes invenciones.
( Una amazona may dada al vino llegd d Sinope, y como ebrios
en dialecto tracio, que es el de las Amazonas, se dice: sanapai; de
alli.el nombre de la ciudad.
Se le debe la explicaci6n del epiteto de Xntpoy&~opa; (Pollux, I,
5, 5o) manovientres dado A los Ciclopes que edificaron los muros de
Tirinto, no porque tuviesen las manos en el vientre, mas porque
ganaban con el trabajo de las manos para satisfacer las necesi-
dades del vientre.
No creo fAcil una reconstrucci6n de la obra de Hecateo en sus
lines principles. La de Clausen adolece del defecto de tomar A
Apolodoro como punto de partida. Quiero decir que parte del su-
puesto de que la version dada en la biblioteca falsamente atribuida A
Apolodoro de los mitos sea, como si dij6ramos, la official, la mis
comrin, la que era aceptada generalmente. En donde, pues, Heca-
teo calla, Clausen supone que acepta la version de Apolodoro.
Es un m6todo equivocado porque de gran parte de aquellos mitos,
no se puede admitir ni la antigiedad ni el origen popular. La dis-
crepancia entire autores de una misma 6poca acerca de un mito,
no quiere decir que cada uno de ellos siga una distinta tradici6n
(acaso Asto sera admisible en ciertos casos, pero muy contados),
sino que aquel mito no estaba todavia formado. Se tendria la demos-
traci6n de cuanto digo, A ser possible un studio de cada mito,











REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


porque de todos en general no puede afirmarse nada. Es asi que
creo haber demostrado que las Eoias y el Catdlogo de las mujeres
no pueden ser antiguos, por cuanto el grado de desarrollo de los
mitos en tales poemas traiciona A todas luces una edad reciente.
El mito en Grecia es como un lenguajejeroglifico; no siempre es
dable acertar el significado, pero muchas veces lo es. Si se reflejan
en un mito ideas 6 sentimientos que tardaron en manifestarse entire
los griegos, es absurdo career que el mito sea antiguo.
Para que se me comprenda mejor, tomar6 como ejemplo el mito
de Helen. Tal como se lee en Apolodoro es la expresi6n del senti-
miento de la unidad de la estirpe griega.
Seg6n Apolodoro, de Prometeo nace Deucali6n; de Deucalion,
Helen, y de 6ste Doro, Xuto, Eolo; y de Xuto, Aqueo y Jon ; es
decir, los ep6nimoas de las estirpes griegas, los Dorios, los Jonios
y los Eolos. Sobrarian, empero, los Aqueos, que por lo comfin,
eran contados con los Eolos.
Esta superabundancia descubre que la lengua fu6 la que primero
di6 A los griegos conciencia de la unidad de la raza y variedad de
las estirpes. La lengua era una y various los dialectos. Pero estas
observaciones no es admisible se hiciesen directamente en tal edad.
Una division basada sobre la observaci6n direct habria Ilevado A
dar A Helen tantos hijos cuantos eran los dialectos.
Base de la division debi6, pues, ser la literature. El dialecto
e61ico en la lirica de Safo y Alceo, el j6nico en la elegia, el d6rico
en la lirica coral. Se afiadi6 A Aqueo para comprender tambi6n A
Homero, y la causa de la hermandad entire Aqueo y Jon hay que
buscarla en la afinidad del dialecto hom6rico con el j6nico.
Todo lo cual es evidence, y da raz6n tambi6n del ser los Aqueos
por un lado unidos A los Jonios, y por el otro, contado entire los
Eolos.
Pero todo esto no pudo suceder antes del siglo vi, y no puede,
pues, colocarse en edad mAs lejana el origen de la leyenda de Deu-
cali6n. Se precisaba, pues, que antes se advirtiese en la literature
la afinidad A la par que las diferencias entire los dialectos j6nico,
eblico y d6rico; y que luego, seg6n la afinidad de su dialecto con
el uno 6 el otro, cada ciudad se acostumbrara A considerarse 6 j6-
nica 6 d6rica 6 e6lica. Para lo cual se precisaba tiempo. Esos nom-
bres empezaron A usarse en Asia, y todavia en tiempo de Herodoto











HECATEO


los atenienses se negaban A reconocerse j6nicos. Mas estas clasifi-
caciones se habrian quedado en la esfera de los sabios, en donde
nacieron, y nunca habrian llegado hasta el pueblo, cambiAndose en
sentimientos eficaces, sin las guerras m.dicas, A las que se debe la
formaci6n del sentimiento national griego. La guerra de Napo-
le6n I favoreci6 la formaci6n de la nacionalidad alemana, ya ini-
ciada por la literature, y la de Napole6n III la complete. Primero
la literature y luego el comfin peligro hicieron sentir a losalemanes
de todos los estados que eran hermanos. Algo por el estilo sucedi6
en Grecia.
En las varias fases de la leyenda de Helen puede seguirse en su
formaci6n el sentimiento national griego; y la leyenda no pudo
formarse sino contemporAneamente A tal sentimiento.
Si, pues, se toma en Hecateo la leyenda de Helen, hallamos que
difiere enteramente. de la de Apolodoro. Su descendencia de Deu-
cali6n, segin Hecateo, es esta:

Deucali6n


Pronoe Orestes Marat6n
I I
Helen Fitio
I I
(Doro) Oineo

Etolo

En cuanto a Yon, seg6n Hecateo, era hijo de Fisco y hermano
de Locri.
Algo mAs es licito conjeturar. Es probable que para Hecateo,
Doro era hijo de Helen por la raz6n dada por Herodoto, los finicos
verdaderos helenos eran los dorios (I, 56). Los dorios eran el iEoIs
'Er),),x6v; todos descendian de Helen, y se llamaban tambihn
helenos, y s6lo al a.poderarse del Peloponeso cambiaron el nombre
de helenos en el de dorios. Esta es la opinion de Herodoto. Jonios
y eolos eran barbaros, seg6n 61, de origen y de los hijos de Helen,
Yon y Eolo tomaban el nombre tan solo.









BEVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Para Pindaro,.que estA cronol6gicamente entire los dos, es decir,
entire Hecateo y Herodoto, Helen es hijo de Jupiter, pues que lla-
ma A Jdpiter padre heldnico. Pindaro no menta de los ep6nimos
mAs que a Eolo; y no es cierto que lo consider como hijo de
Helen. Christ, en las geneologias pindAricas, compete el mismo error
que Clausen; suponiendo que el poeta admita las geneologias de
Apolodoro en donde no se expresa. Deucali6n es conocido por Pin-
daro, y es hijo de Prometeo, pero es padre de los Etolo y Locrios,
y no de Helen, y tambi6n en Hecateo los Etolos descienden de
Deucali6n y no por Helen.
Los juicios sobre el estilo de Hecateo en verdad son dos, uno
de Estrab6n, el otro de Herm6genes (De genere dicendi, II, 12)
y Dionisio de Halicarnaso (Ind. de Thue). Estrab6n, como Dio-
nisio, hablan de todos los log6grofos en general, Herm6genes, en
el pasaje citado, dnicamente de Hecateo.
Seg6n Estrab6n, los log6grafos y primeros escritores'en prosa
no hicieron sino deshacer el verso (x66Asr; r6~rsi;.fp) conservando
todo lo demAs de la poesia (rtXa uAL 2v-tss rcd & qx). Si Es-
trab6n no entiende hablar del contenido de sus obras, sino de la
forma, entonces, segiin 61, lo.que caracterizaba A esos primitivos
escritores era la frase po6tica. Hay de Ferecides de Siro, el fil6sofo,
que con Cadmo de Mileto se dispute el honor del primer ensayo
de prosa, algin fragmento que pareceria abonar esta opinion.
Mas el juicio de Herm6genes y Dionisio, que del arte de escribir
hicieron su ocupaci6n, es tan contrario el de'Estrab6n, que nos
obliga A entender sus palabras aplicandolas al contenido y no A la
formaa ; y entonces son ciertas, puesto que entire los poetas nume-
rosos que componian genealogias, y los log6grafos, toda la dife-
rencia consistia en el verso.
Herm6genes, pues, alaba en Hecateo la frase (i,-.) por lo cas-
tiza (xa3apx) y clara (ra;): en lo castizo Hecateo era superior al
mismo Herodoto. Su composici6n era mAs que medianamente dul-
ce (^56; oi:J-ar;i;). Pero Hecateo cedia A Herodoto en lo figurado de
la expresi6n y lo po6tico, y era menos vivo. A. pesar de que Lon-
gino hablando de la vivacidad del discurso, trae precisamente un
ejemplo de Hecateo.

FRANCISCO CAPELLO.


102















SERVICIO DEL PROFESSOR LAGLEYZE


ESTADISTICA

DE LA

CLINICA OFTALMOLOGICA

Anos 1909 Y 1910

POR EL DOCTOR LIONEL G. DODDS
Jefe de clinic






El nimero de los enfermos examinados en los afios 1909 y 19 o
alcanz6 A 8151, de los cuales 4422, 54 por ciento eran, hombres, y
3729, 46 por ciento, eran mujeres.
El movimiento estadistico considerado cada afio por separado fu6
el siguiente
Ano 1909
Hombres .......................... 2262
Mujeres .......................... 1.876
Externos........................... 3785
Internos........................... 353
Total.................. 438

Alro 1910,
Hombres .......................... 2160
Mujeres........................... 1853
Externos........................... 3642
Internos........................... 371
Total......... ..... 4oi3

En lo referente i las edades se repartieron en la siguiente pro-
porci6n :












REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Enfermos Por ciento
De o 2 afios........... .. ......... 322 4
De 3 a 5 afos...................... 44o 5
De 6 a 9 alos ...................... 5I4 6
De Io a 19 afios..................... 2018 25
De o2 a 39 aios .................... 2959 37
De 4o a 59 aflos... .. ..... ....... i453 18
De 60 a 89 afos.................... 445 5
815i 1oo

Las nacionalidades se presentaron en la siguiente proporci6n:

Por ciento Enfermos
Argentinos.............. .... ..... .. 9 39o0
Italianos......................... 21 174o
Espafioles.... .................. 18 i4ao
Rusos............. ........... 5 463
Franceses........................ 77
Diversas nacionalidades ............. 6 550
0oo 8x51


CAPITULO I

PARPADOS

El nimero de las enfermedades de los pirpados lleg6 a Io4o, es
decir, A 12,75 por ciento de las enfermedades oculares en general.

Blefaritis. Se presentaron 479 casos de blefaritis, lo que cons-
tituye el 5,9 por ciento de las enfermedades, repartidas en esta for-
ma : I909, 25i casos; 190o, 228. En ambos ojos 44o veces (93 0/o),
en el ojo derecho 20 (4 /o) y en el ojo izquierdo i9 (3 /o).
La blefaritis ulcerosa se observ6 en 3o6 casos (64 O/o) y la esca-
mosa en 173 (34 )/o).
En los dos afios se observaron 4 casos de pediculosis de las pes-
tafias.
La blefaritis primitive se present en el 78 por ciento de los ca-
sos y la secundaria en el 22 por ciento.


Chalacidn.-Esta enfermedad se present en i43 casos (1,76 0/.).











ESTADISTICA DE LA CLINIC OFTALMOLOGICA


En I909, 81 veces, y en 191o, 62 veces. En ambosojosseobservd
13 veces (8 /o), enr el ojo derecho 76 (5o */.), y en el ojo izquierdo-
54 (42 o/o). 89 veces (63 /o) se localiz6 sobre el parpado superior,
48 veces (33 /o) en el inferior y en 6 casos (4 */o) fue bipalpebral.

Orzuelo. Se presentaron 49 casos, lo que corresponde A o,60
por ciento. En ambos ojos se present i vez (2 O/o), en el ojo dere-
cho 30 veces (6 /o) y en el ojo izquierdo 18 veces (37 o/o).




















Fig. i. Chalacidn Fig. 2. Chalaci6n

El orzuelo externo se present en 81 por ciento de los casos y el
interno en el 19 por ciento.
El orzuelo se present 27 veces en el pArpado superior, 19 en el
pirpado interior y 3 veces fue bipalpebral. En el afio 1909 se pre-
sentaron 22 casos y en el afio x91o, 27 casos.

Entropidn. Los casos de entropi6n sumaron 98 (1,20 2o), co-
rrespotidiendo 55 casos A 1909 y 43 A 1910.
El entropi6n cicatricial se present en el 93 por ciento de los ca-
sos y el espasm6dico en el 7 por ciento. El entropi6n fu6 de ambos.
ojos en 53 casos, del ojo derecho en 23 y del ojo izquierdo en 22.












REVISTA DE LA UNIVERSIDAD


Fig. 3. Ectropi6n cicatricial


Fig. 5. Ectropi6n (operada)


Fig. 4. Ingertos culineos











ESTADISTICA DE LA CLiNICA OFTALMOLOGICA


En el pArpado superior se observe 72 veces y en el inferior 26
veces.

Ectropi6n. Los casos de ectropi6n fueron 46 (0,57 /o), corres-
pondiendo 24 al anio igog y 22 A 19io. El ectropi6n cicatricial se
present6 en 25 casos, el inflamatorio en 8, el senil en 12 y el para-
litico en uno.
El ectropi6n cicatricial se observe una vez en ambos ojos, 15 en


Fig. 6. Ectropi6n cicatricial Fig. 7. Ectropi6n cicatricial
operaci6n de Tricke

el ojo derecho y 9 en el ojo izquierdo, siendo 5 veces del pArpado
superior, 19 del pArpado inferior y una vez bipalpebral. Esta uiltima
corresponde A las fotografias niimeros i, 2, 3, cuya historic se en-
cuentra en el capitulo XXIV.
Las causes mas comunes del ectropi6n fueron : carbunclo, que-
maduras y heridas. La complicaci6n mAs frecuente fu6 la queratitis
por lagoftalmos.

Ptosis. Se presentaron 79 (o,93 o/o) enfermos con ptosis pal-
pebral, 4i en 1909, 38 en 1910.




Full Text
Package Processing Log
.logFileName { font-size:x-large; text-align:center; font-weight:bold; font-family:Arial }
.logEntry { color:black; font-family:Arial; font-size:15px; }
.errorLogEntry { color:red; font-family:Arial; font-size:15px; }
.completedLogEntry { color:blue; font-family:Arial; font-size:15px; }
Package Processing Log
2/28/2013 10:18:04 AM Error Log for AA00013094_00022 processed at: 2/28/2013 10:18:04 AM
2/28/2013 10:18:04 AM -
2/28/2013 10:18:04 AM The 'level' attribute is not declared.
2/28/2013 10:18:04 AM The 'order' attribute is not declared.
2/28/2013 10:18:04 AM The 'level' attribute is not declared.
2/28/2013 10:18:04 AM The 'order' attribute is not declared.
2/28/2013 10:18:04 AM -