Revista de la Universidad de Buenos Aires

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Material Information

Title:
Revista de la Universidad de Buenos Aires
Physical Description:
v. :ill. ;27 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Universidad de Buenos Aires
Publisher:
La Universidad,
Place of Publication:
Buenos Aires

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

General Note:
Description based on: t. 41, no. 142 (July/Sept. 1919) Series 1 in 2 parts: Artículos originales; Actos y documentos officiales Vols. for 1904-31 called also año 1-29 and no. 1-158; ser. 4, v. 3-13 (July 1948-53) called also ser. 4, no. 7-18, no. 337-52, and año 44-49.
General Note:
1924-25 in sections 1-8; 1926-31 in sections 3-8.
General Note:
Publication suspended Nov. 1931-June 1943.
General Note:
Text in Spanish with summaries in English and French. Vol. 1-51, 1904-23, in ser. 3, v. 1; ser. 4, v. 1-9, 1947-51, in ser. 4, v. 9 pt. 2. Section 1-2, 1924-25, superseded by the University's Archivos, v. 1, 1926. Universidad de Buenos Aires. Archivos de la Universidad de Buenos Aires (boletín informativo de la Revista de la universidad)

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
UF Latin American Collections
Rights Management:
All rights reserved by the source institution.
Resource Identifier:
aleph - 21176032
oclc - 01537609
System ID:
AA00013094:00008


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Full Text


























REVISTA DE LA UNIVERSIDAD
DE
BUENOS AIRES

















REVISTA

DE LA



UNIVERSIDAD

DE

BUENOS AIRES


Publicada por orden del Consejo Superior de la Universidad


SECRETARIO DE LA DIRECCION:
DOCTOR MARIO A. RIVAROLA



ANO IV-- TOMO VIII















BUENOS AIRES































LATIN
AMERICS


i



LA IN
AMERICW










L 1 T. A TT NTV FIV.


DE
BUENOS AIRES


Los concepts y las imagenes se expresan en la paiaora
Sconvenci6n; pero el ritmo personal del sentimiento
;a directamente al sonido de la palabra y es 61 que
Spone al unisono con el alma del escritor.
Las vibraciones del espfritu antiguo se propagaban,










DE LA UNIVERSIDAD DE BUENO


pues, tAcitas y desapercibidas A traves de la Edad Media,
hasta que en el temple delicado de Petrarca dieron con un
resonador, con un micr6fono, que volvi6 A hacerlas sen-
sibles.
Por lo tanto, invitado A decir algo A mi modo sobre al-
gin escritor italiano, he elegido a Petrarca, A quien la
erudici6n alemana, lanza de double efecto, como la de Aqui-
les, que here y sana, rindi6 por boca de Voigt plena jus-
ticia, proclamAndole padre del Renacimiento.
Petrarca es la primera tabla del naufragio, que por im-
pulso de su peso especifico desprendi6se del fondo, saliendo
a flote; pero sin poder substraerse al oleaje, ni parar, por no
encontrar donde asirse.
En todas sus manifestaciones, se echa de menos, en ge-
neral, la recta de la voluntad: faltan en ellas amplias con-
vergencias que indiquen puntos de atracci6n vigorosa, sien-
do mas bien un temperament que un carActer. Huye del
mundo a la soledad; huye de si mismo 4 traves de medio
mundo; su mente sefiala todas las direcciones sin seguir
ninguna; su voluntad oscila entire el goce y la abstenci6n,
entire el convento y los salones, dejindole alli en el medio,
ni laico ni sacerdote, con cilicios y con hijos. No se le con-
dene. S61o para e1 fue un mal su exuberante sensibi-
lidad.
El arte le debe la gama de sus mis delicadas emocio-
nes; la historic, la mas grande y ben6fica revoluci6n: 61 s61o
le debe inquietud, amarguras, espantos y lIgrimas, sin
motive real ninguno, por cuanto no hubo quizAs edad que
se mostrara mAs digna de poseer A un hombre grande, es-
cuchAndole, sigui6ndole, celebrAndole, ofreciendoselo todo
como A un numen, tanto que se cansaron antes sus deseos
que la generosidad de sus contemporineos para con el.
Delicadeza y agilidad eran las notas sobresalientes asi
de su ingenio como de su complexion.









PETRARCA 7

se complacia; hermosas facciones, ovalado rostro y algo
triguefia la tez; de ojos grandes y claros, de dulce y sere-
na mirada, de mirada aguda, penetrante, y de suave, apaci-
ble expresi6n.
Aprendi6 desde nifio A tocar el ladd, y cantaba admira-
blemente, siendo su voz entire la de contralto y la de te-
nor, con claridades y resonancias de cosas preciosas.
Pero hacen pensar en algin desequilibrio nervioso cier-
tos fen6menos que se fueron en 1l manifestando.
No tenia ain 24 afios y ya se le habia puesto blanco to-
do el cabello; estuvo en Ferrara mAs de treinta horas en
estado cataleptico, juzgAndolemuerto los m6dicos; no podia
tolerar el verano y temia como A un enemigo al mes de se-
tiembre. Y no s6 si tendria valor para un medico 6 un
psiquiatra, la sarna 6 comez6n que, ya entrado en afios, se
le manifest en todo el cuerpo.
rascarme furiosamente: ad sc arandam fodicndamquc>>.
La calentura y la epilesia se le habian vuelto cr6nicas
en los uiltimos afios de su vida, siendo la impotencia de
la medicine para curarle causa de que se declarara en to-
das las ocasiones contra los medicos.
Que por si sola la armonia de las cadencias ciceronianas
impresionara tan delicada fibra, no puede, pues, extrafiar:
muy pronto al ritmo se agreg6 el concept y la fusi6n
del intelecto y el oido.
En el vigor que su mente iba adquiriendo, tenia Petrarca
la prueba experimental de la bondad de su regimen. No
era aquella la engaiiosa sensaci6n de plenitud de las obras
insustanciales de que se nutren los cerebros vegetarianos,
no: su coraz6n aprendia latidos desconocidos; generosas as-
piraciones alzaban su pecho; llenAbasele la imaginaci6n del
alegre verdor de la mitologia; llenAbansele los oldos de fan-










LA UNIVERSIDAD DE B


farrias triunfales; sofiaba con el foro atestado de cabezas y
con grandes palabras que revolotearan sobre ellas; sofiaba
con arcos, con columns, con Aguilas de oro resplandecien-
tes; y con c6nsules, y con tribunos; y con el sol y el tiempo
inm6viles sobre Roma.
iQue hubo de parecerle la cultural contemporAnea, cuan-
do se le cay6 de los ojos la sordidez que los tapaba!
Una region polar donde el eterno invierno se complace
en parodiar la vegetaci6n de los tr6picos con hierba de
escarcha, con arboles de hielo y con follaje y flores de nie-
ve. Por doquiera silogismos rigidos, puntiagudos; erizos
de sorites; carAmbanos de dilemas; extrafias arquitecturas
aquellas,-sumas, glosas, comentarios-que parecian casti-
llos y catedrales, y no eran sino concreciones que el primer
soplo cAlido desvaneceria.
Y empez6, pues, su apostolado, su lucha contra te6logos,
escolAsticos, leguleyos y medicos que habian cambiado en
un lodazal aquel purus sermo, aquel idioma tan limpido de
Virgilio y Cicer6n.
Si bast6 una generaci6n para mondar A Italia de tantas
zarzas, fu6 porque Petrarca les prendi6 fuego por todos la-
dos, estimulando, reprochando, ofreciendo consejos, direc-
ci6n. Una bandada de escritos llevaba por doquier el
ardor de su alma, su verbo, aquel efata-surge-: nervios
y mtsculos volvian A extenderse sobre el esqueleto del
pensamiento, volvia A circular en ellos el calor de la vida.
Petrarca no tuvo antecesores: sin raz6n se cita la semi-
elegancia latina de Musatto, que le era anterior de una
generaci6n.
El mal no derivaba de la falta de models. ClAsicos la-
tinos estaban al alcance de todos. Lo que se necesitaba
era un ap6stol. Y tambien es un error atribuir el Re-
nacimiento A la llegada A Italia de los sabios griegos,
cuando la toma de Constantinopla. Ya hacia un siglo que
la antigiiedad habia renacido en Italia.









PETRARCA


La eficacia de la obra de Petrarca se debe primeramente
A la sinceridad de su rebosante entusiasmo, y en segundo
lugar a no s6 qu6 docilidad que hizo ya desde un principio
aceptar sin discusi6n su palabra. A tal objeto no poco
hubo de contribuir la conciencia segura, que, A pesar de
sus declaraciones de modestia, siempre tuvo 1l de su valer, y
que informaba todas sus manifestaciones. Aquella fu6 una
dictadura benefica, como la de Galileo y la de Newton; 6
igualmente universal, no siendo su nombre menos glorioso
en Italia que en el extranjero.
Del period ciceroniano Petrarca no asimil6 sino lo
mis exterior: la internal organizaci6n y la dureza de la len-
gua fueron conquistas posteriores. Su latin, una genera-
cion despues, olia a inelegante. Tan solo los versos se man-
tuvieron en honor mas largo tiempo.
Pero su gloria no consiste tanto en el espacio recorrido
por 61, como en haber abierto el camino. Y agregare otra
observaci6n. El latin era en aquel entonces la lengua de
la cultural; pero todo lo que alli nacia era algo asi como
algarrobo, duro, nudoso, sin verdor, seco, mientras en la
tierra virgen de las lenguas nuevas se produjo una vege-
taci6n muy distinta.
La lirica provenzal y la epopeya francesa son como la
primavera de la edad nueva. Y hay mas. La arquitectura,
por sucesivas adaptaciones al ambiente cristiano, cambi6,
como quien diria de especie, terminando en las catedrales
de Borgofia, en las que es notable, por una parte lo ideal que
en la arquitectura estalla hacia el cielo con una floresta
de agujas, y por la otra el naturalismo con que la escultura
saca todo un pueblo de la piedra. En Italia aparece Dante;
en todas parties indicios de una 6poca nueva, de una nueva
cultural, de species nuevas. El Renacimiento trajo en me-
dio de 6stas las species antiguas, mejor armadas para la
lucha, y que, multiplicAndose ripidas, se ensefiorearon de
todo. Pero sea como quiera, la direcci6n que prevaleci6 y









LA UNIVERSIDAD DE BI


logro establecerse arrostrandolo toco, tue la del Kenaci-
miento, que acaso se habria producido ain sin Petrarca;
pero que, mientras tanto, el1 se lo debemos.
Este hombre tan maravilloso, que determine una revo-
luci6n cuya importancia,-por seguir multiplicAndose toda-
via sus efectos,-aun no estamos en condiciones de apre-
ciar en lo que vale, naci6 en Arezzo el 20 de Julio de 1304.
Su madre llev6selo consigo A la Incisa, una quinta que la
familiar poseia A poca distancia de Florencia. Cuando con-
taba siete afios su padre le llam6 A Pisa, y de alli juntos
se fueron A Avifi6n, donde entonces residia la corte papal.
Estudi6 latin, en Carpentras, bajo la direcci6n de Convene-
vole de Prato; leyes, en Montpellier (1319-23) y en Bolonia,
volviendo A Avifi6n en 1325, donde perdi6 tambidn A su
padre. El 6 de Abril de 1327, el lines de semana santa,
vi6 por vez primera A Laura, en la iglesia de Santa Clara.
Poco despu6s le hallamos en Lombez, cerca de los Pirineos,
con el cardenal Colonna. En 1333 recorri6 Francia y Ale-
mania, toc6 las costas de Inglaterra, y volvi6 A Avifi6n,
que era como el punto cdntrico de sus excursions. En
1337 se fu6 A Roma, regresando en Agosto del mismo
ano.
Cuando joven, le habia Ilamado la atenci6n una quebrada
situada A Oriente de Avifi6n, que lleva el nombre de Valle
cerrado (Vaucluse), por su configuraci6n. Su fondo tiene
la forma de un triAngulo con la base a mediodia y el vdr-
tice algo torcido hacia oriented. En el v6rtice se levanta
un cerro de 684 metros de altura, del que se destacan unas
pefias que, parecidas a dos murallones, cierran el triAngulo
por ambos lados: de base hace una colina cubierta de
olivos que llena casi por complete la entrada del valle.
En tiempos de Petrarca el cerro y las pefias laterales
estaban pobladas de encinas que han sido cortadas hace 60
afios; ademis, sobre la pefia de la izquierda levantAbase










PETRARCA


el castillo ce Labanolle cel que en el dia no se ven smo
ruinas.
Todo alli es admirable. El agua del rio Sorga corre
limpidisima en un cauce sinuoso a lo largo del valle; pero
su lecho estA cubierto de una hierba sutil y tan tupida,
que parece el agua-dice Petrarca-cristal que se desliza
sobre esmeraldas. Sale el rio formando cascadas, de un antro
6 cueva al pie del cerro. El antro es vastisimo, y se ve en
61 un pequefio lago en cuyo fondo se abren los que alli
llaman <, y que no son sino un con-
ducto tubular que del centro de la montafia lleva por de-
bajo el agua al lago y al rio.
En el centro de la montafia nadie pudo penetrar; pero
Bouvier supone que debe de haber alli otro lago de 33 mi-
llones y medio de metros cuadrados de superficie, en co-
municaci6n, por el consignado conduct, con el lago de la
cueva.
La forma a sif6n del conduct seria la causa de la in-
termitencia de las aguas del Sorga, descripta en todos los
tratados de fisica. Cuando el agua abunda, el lago de la
cueva se llena y alcanza entonces A las raices de una hi-
guera legendaria que vegeta en la peiia. Tanto el Sorga
como el Clitumno deberian sus extrafias propiedades a la
presencia del radium en sus aguas, no encontrado hasta
pi ti5 nile 'vn :Pnn Pn ni;n=ln ncrn rin









12 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Al1a llev6 pequefias plants y semillas de flores y coles,
miscens utile dulci, plantando 1l mismo, sembrando y lle-
vando la cuenta de las plants que nacian, y A menudo
airAndose con el Sorga, al que amenazaba con algin epi-
teto injurioso, cuando se tomaba la libertad de llevarse
unos cuantos terrones. Pero como esto sucedia muy rara-
mente, el Sorga, que 1l llamaba Sorgia, era por 1l consi-
derado como el rey de los manantiales (rex fontium); era
el Sorgia querulis placidissimus undis; su antro Wimnpha-
rum nobile regnum, asi como el valle, nuevo Tempe. En
este lugar compuso 6 ide6 casi todas sus obras: quod quid-
quid fere opusculorum mihi excidit ibi vel cceptum, vel
conceptum est. (< alli fueron 6 empezadas 6 ideadas.>) De alli escribia 4 sus
amigos A quienes llamaba, al uno Lelio, al otro Sim6nides,
al de mis alli S6crates, y 4 ninguno por su propio nom-
bre. No content con esto, escribia tambi6n A los anti-
guos: A Escipi6n, a Cicer6n, etc... y cuando ya no tenia
A quien dirigirse, se escribia A si mismo.
De el deriva la costumbre de cambiarse apellido, tan
comfn en el Renacimiento. Del suyo, Francisco de Petracco
6 Petraccolo, derivado de Pedro, hizo Francisco Petrarca.
Y afiadire que en el Renacimiento no se cultivaron casi
otros g6neros literarios, fuera de los que 61 puso en boga.
Pero lo que mas importancia tiene para nosotros, es que
en ese apartado lugar compuso en gran parte sus poesias
italianas. Lo que constitute el precio incalculable de estas
poesias es su nota personal, la nota del temple delicado
del poeta que en ellas se oye.
Tan grande gentileza de senfir, sensibilidad tan exquisite
casi no se comprenden en tiempos que estamos acostum-
brados A calificar de bArbaros.
Sin embargo, la nota de la gracia no falta ni en Dante,
ni en Cavalcanti, ni en Cino, este iiltimo, maestro de Pe-










PETRARCA 13

inefable; no falta en los Fioretti, ni en Cavalca; y es la
misma nota que en la pintura harA el encanto de los pre-
rrafaelitas, de Ghirlandaio, de Botticelli, del Ang6lico;
aquella nota que se oye en la iltima olimpiada de Pindaro.
Pero en Petrarca tiene el matiz de aquella melancolia
fantAstica y contemplative, que hillase en la zona en que
el placer se atenia y apaga en el suspiro. Un deleite como
el del gusano que hila sus entrafias de seda, empapa su
palabra.
i Y que mundo el de su poesia! Todo en 61 cae, pero
con golpe amortiguado, como sobre musgo 6 terciopelo.
Voces dispersas, ruidos misteriosos, como en una floresta
virgen; ojos himedos que brillan y pestafiean en el aire
detrAs, alguien que no se v6; pasos cautelosos, un ex-
tremecimiento comprimido en el foliage licido; blancas
formas en transparencias de aguas, y por doquier amores
que se entrecruzan en un lenguaje de perfumes. Pero una
poesia semejante no se describe, no se lee en voz alta: un
sonido recio desvanece toda impresi6n. Basta el conato del
sonido que despierta la configuraci6n de la palabra es-
crita.
Si en la lirica faltara Petrarca, seria como si se echase
de menos un color en el espectro solar, y no me expreso
bien, por cuanto en la gama de la sensibilidad su reacci6n
fosforescente se extiende much mAs alli del morado.




Laura fu6 una abstracci6n 6 una mujer ?
Es la pregunta que la esfinge petrarquista dirige A los
eruditos.
Algo dificil result, convengimoslo, imaginar una abs-
tracci6n que muere de peste en 1348, es sepultada en la
iglesia de los frailes Menores de Avifi6n, y de la que se
encuentra el esaueleto dos silos desDues.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

era una De-Sade 6 una Chiabraux es otra cuesti6n.
, ique es, en definitive, Laura para Petrarca?
res semejantes no hacen caso del fin impulsive fi-
igico: mas se complacen en desear, que en la satisfac-
de sus deseos; mIs en las emociones del amor, en la
taci6n en que los pone, que en la posesi6n del objeto
do.
1 la lleva A Laura en los ojos, y la proyecta en todas par-
sobre el verdor de la hierba, en la sombra, en las
is. Jamas la v6 en un lugar cerrado. Siempre divina
a porte, A veces estA cerca de un arroyo y una nubecilla
one delante del sol para hacerle sombra; A veces, mo-
ental, ap6yase A un laurel, mas fria y mas blanca que
eve; a veces se bafia, estremeciendose levemente, en el
i limpida y fresca del Sorga, y el poeta sale del bos-
y se detiene a mirarla, y ella para esconderse, le arroja
i en los ojos. A su aparici6n se conmueve la natu-
,a, caen influjos benignos del cielo, brotan hierbas,
Ilan flores. A veces presentase en una apote6sis: un
1 A su lado le sirve de column, y le llueven encima
.s de todas parties. A veces se acerca, hace un ade-
severo y se aleja, deteniendo al poeta la blonda ca-
era que deja ondear tras de si, 6 ya los ojos que es-
'an su mirada, 6 la gracia de la cabeza vuelta hacia
parte: su substraerse, en una palabra.
i feminilidad pone el ser y el poeta en una blanda
vescencia y de ella no quiere salir: 61 se complace en
rimavera del amor, en la flor y no en el fruto.
aura es una simple ocasi6n y por eso, en toda aquella
asmagoria deliciosa, ella no pone sino su figure como
n cuadro, y nada deja transparentar de su interior. Es
nor de un Pigmali6n voluntario.
SDante encarna la mujer en el aire, Petrarca la encarna


s posibles. Con Dante estamos en ui











PETRARCA


acto de voluntad.









16 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Estaba en Vaucluse saboreando la soledad, cuando alli
llegaron al mismo tiempo embajadores de Paris y de Ro-
ma, para invitarle a recibir la corona. Eligi6 A Roma;
pero antes quiso ser examinado y juzgado digno de tanto
honor, por el rey Roberto de NApoles. Fu6 coronado en
el Capitolio el 13 de abril de 1341. El 23 de mayo ya
estaba en Parma. Saliendo A pasear lleg6 hasta el Enza,
y pasando el rio hall6se en la que llamase Selva fiana. Le
sedujo la quietud y hermosura del sitio y alli, pu6s, se de-
tuvo a terminar su poema el Africa. He aqui otro viaje
de Avifi6n 4 Napoles, Roma, Parma, Modena, Verona. En
Verona descubri6 las cartas de Cicer6n 4 Atico. Estaba
en Parma cuando recibi6 la noticia de la muerte de Laura,
acaecida en Avifi6n el 6 de Abril de 1348.
La tarde del mismo dia fu6 sepultada en la iglesia de
los Frailes Menores, y tan grande se mantuvo su fama, que
cuando dos siglos mis tarde se crey6 haber dado con sus
despojos, cant6se el grande acontecimiento en Alemania,
Inglaterra, Francia 6 Italia; habiendo querido Francisco I
ver los restos, a los que les hizo levantar un artistic monu-
mento, nacieron del hecho los epigrama: tobre la suerte de
esa mujer, a la que dos Franciscos porfiarai en honrar. De
Parma pas6 A Ferrara y d Padua, y luego le encontraremos
en Florencia con Boccaccio, en Roma, en Avezzo su patria,
y en Padua (1351). Alli fu6 Boccaccio; ejemplo casi linico
de amistad sin sombra de envidia, y devoci6n incondiciona-
da. Cuando joven, al leer los versos italianos de Petrarca,
desgarr6 los suyos y no soseg6 hasta hac6rsele amigo. Le
traia Boccaccio en nombre de la ciudad de Florencia la res-
tituci6n de los bienes embargados al padre, y el ofreci-
miento de una citedra en el studio Florentino que acaba-
ba de fundarse, la que Petrarca no acept6. Volvi6 a Vau-
cluse para dejarla definitivamente en 1357, restituy6ndose
A Tfnlin A la Onlp crprlp la inimhri rf 1 Mcrinmo-nhr-a ca-










PETRARCA


Sa una mujer. La cree la naci6n predestinada a do-
ir, asiento por disposici6n divina de la autoridad civil
ligiosa. El pueblo italiano de derecho y por natura-
era,-segiin 1-sefior del mundo, desde que deca-
Sestuvo en toda edad a la cabeza de la civiliza-
La naturaleza misma di6 a Italia la forma de un
:endido en acto de hollar el universe. Italia debe a Pe-
:a el apodo de bel pacsc y su primer mapa.
todas las cumbres subia para mirarla: al San Colom-
> para observer la Lombardia, al monte Caprinica para
emplar el Lacio; visit todas las ciudades admirando 6
-rogando monumentos y ruinas. Laura misma se que-
e no haber nacido en Italia. Hasta su palabra era
,vin, encontrando desabrido en el extranjero las frutas
s hortolizas.
os iltimos 21 afios de su vida los pas6, parte en Milan,
e en Venecia, parte en Padua.
n Milan gozaba de favor con los Visconti, que, entire
s muchos honorificos encargos, le enviaron en 1356
o embajador a Praga ante el rey Carlos IV, que le col-
de honors y di6le el titulo de conde palatino; y en
Sa Paris a .; el rey Juan.
n MilAn *ambi6n hall su Vaucluse en una quinta cer-
e la ciudad, que llam6 Lintcrno en memorial de Esci-
i, y que los aldeanos llamaban Inferno. En esta quin-
enia continuamente ocupados seis amanuenses en mul-
car las copias de los clasicos que mandaba d buscar por
Is parties.
11i bajo la direcci6n del calabr6s Barloam continue el
dio del griego; alli le envi6 Nicolas Seyocen, desde
stantinopla, los poemas de Homero, siendo facil de ima-
ir el content con que fueron recibidos. Boccaccio apre-
ise a hacerselos traducir al latin por otro helenista, el
bre Leoncio Pilato.
'ero que idea mezquina voy dando a Vds. de Petrarca!










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

o basta para hacerse un concept cabal de su vida y su
:tividad la lectura de las numerosas biografias del poeta:
ay que leer sus obras, su epistolario.
Los nombres de sus amigos, con quienes manteniase en
ontinua correspondencia epistolar, llenan muchas hojas:
dos fueron por 1l convertidos al nuevo culto; todos deja-
n nombres gloriosos en las letras; todos se habian vuelto
dientes propagandistas y pregonaban la grandeza del
aestro. La mayor parte eran hombres de corte. Papas,
nperadores, reyes, principles, repiblicas, le enviaban do-
itivos cuantiosos A porfia. En todas parties se intenta-
L atraerle por medio de ofrecimientos: el papa A Ro-
a y A Avifi6n; el emperador A Alemania; el rey de Francia
Paris. Cuantos principles habia eu Italia le convidaban
invitAbanle las repuiblicas. No habia guerra en que
Sse le llamase como Arbitro, ni empresa en que no se le
nsultara. El escribia, contestaba A todos, y ni al empe-
dor ahorraba reproches. Los lugares por 61 habitados
hacian sagrados, centros de peregrinaci6n; donde quiera
te pasara se ponian lApidas. El odio que en Milan dividia
los miembros de la familiar Visconti, no le impedia ser
nigo de cada uno de ellos. Daba en los enemigos, y
tos se apresuraban A servirle. Mientras tanto enviaba
nero A todas parties para costear el descubrimiento de
iras antiguas, habiendo juntado en tal forma una precio-
biblioteca, que debia pasar A la ciudad de Venecia,.mas
.e, por desgracia, se disperse.
Y de los paises mas lejanos acudian personajes ilustres A
sitarle y hombres oscuros para verle; dos veces estuvo
su casa el emperador, y no quiso coronarse en Mantua
1 su presencia, llegAndose hasta acufiar monedas con su
gie.
En 1361 pas6 A Padua, vacilando un moment por vol-
r A Vaucluse; pero arrepentido di6 vuelta y traslad6se A
>neeia. done se detuvo unos afios en el Dalacio Molin.










PETRARCA 19

asignAdole por habitaci6n, siendo sus huespedes Boccaccio
y Leoncio Pilato. Pas6 sus iltimos afios en Arqui, en
las colinas Euganeas, en una casa ubicada en deliciosa so-
ledad, frente A una vasta y admirable perspective. Alli vi-
vi6 consolado por el carifio de su hija Francisca y del
yerno, no alejandose sino dos veces, en 1371 y 74 para
ir i Bolonia y i Venecia. La mafiana del 19 de Ju-
lio su leal amigo Lombardo de Serico, entrando en el cuar-
to de Petrarca para darle los buenos dias, encontr6le sen-
tado al escritorio, descansando la cabeza sobre un libro.
Estaba muerto. El dia aquel era la vispera de su septua-
gesimo aniversario.
Su tumba se v6 ahora en la plazoleta que esti frente a
la Iglesia de Arqu4, y consiste en una area several que
descansa sobre cuatro gruesas columns. La poesia, la
pintura, todas las artes se dieron la mano para celebrar y
adornar la casa habitada por el poeta, a la que acuden
cada afio miles de visitantes de todas parties del mundo.
En su testamento Petrarca dej6le a Boccaccio 50 flori-
nes de oro A fin de que se hiciera unas botas de invierno,
que le sirvieran de abrigo en sus studios nocturnos. He-
redero suyo universal fue el marido de su hija Francisca.
De quien tuviera Petrarca sus dos hijos se ignora. El
primero muri6 en 1361. Francisca, aunque no se haga men-
ci6n de ella en el testamento, le sobrevivi6 sin duda.
Muri6 Petrarca de un ataqne de epilepsia, enfermedad
fastidiosa, que, como el buf6n 4 los antiguos triunfadores
romanos, acompafi6le en su carro de gloria, hasta los ilti-
mos afios de su vida, A trav6s de las aclamaciones del
mundo.
Las cr6nicas del tiempo estAn llenas de detalles acerca
de sus funerales. Acudieron de Padua el principle Francis-
co de Carrara, senior de la ciudad; el obispo con todo el
clero; todos los ciudadanos en masa, y quedaron vacias de
moradores todas las aldeas de las cercanias. El ataid pa-










20 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS ,AIRES

recia un cielo-dice el cronista-; el cuerpo del poeta fu6
vestido de pirpura; flores 6 inscripciones llenaban las ca-
lles, la iglesia y las paredes; rindieronle los honors mili-
tares un batall6n de infanteria y un escuadr6n de caballe-
ria, y dijo su elogio finebre Buenaventura de Peraga, que
fue mis tarde cardenal.
Su fama fue aumentando en lo sucesivo, considerindose-
le en el siglo mas glorioso de las letras italianas, como el
mas grande de los poetas, y sirviendo sus versos de regla
y su lengua de modelo.
Me refiero-se entiende-A sus poesias italianas, al Can-
cionero y 4 los Triunfos.
Cuidindose menos de la perfecci6n formal y del estilo,
en que Petrarca conserve el primer rango, que del con-
cepto, nuestra edad le antepone en la poesia vulgar A
Dante, aceptando por lo demAs el fallo del mismo Petrarca,
que coloca a Dante el primero, segundo a si mismo y ter-
cero A Boccaccio. Admiraba la Divina Comedia, si; pero
no tenia en gran cuenta a Dante, porque 6ste poco habia
cultivado el latin, y esta lengua era la piedra de toque
para Petrarca, que consideraba como juegos sus versos
italianos.
Es verdad que a cierto punto de su vida se apercibi6 de
la equivocaci6n en que estaba sumido, y de que su popula-
ridad asombrosa mas bien se la debia a sus canciones y so-
netos, que A sus exametros, dAndose desde entonces A co-
rregir aquellos, en cuya tarea evidenci6 una incredible
incontentabilidad de gusto.
Dante, al fin de su vida, como que presintiera la revo-
luci6n que se efectuaria por obra de Petrarca, y el rena-
cimiento de la elocuencia latina, resolvi6 escribir en latin;
Petrarca, por el contrario, presintiendo la importancia
que iba a adquirir el nuevo idioma, no s61o apresur6se A
enmendar sus poesias, sino que estaba resuelto a ensa-
yarse tambien en la prosa vulgar. Aunque tarde, se di6










PETRARCA


cuenta de que el latin era para su pensamiento como la ar-
madura de Aquiles para Hector: que no era cortado pa-
ra 6l.
Pero si no se tienen en cuenta sus obras latinas, no se
puede comprender la preferencia que i Petrarca se daba.
Son una pila de escritos. Su poema Africa, en nueve
cantos, sus 12 6glogas, sus 67 epistolas en exAmetros, se
pueden leer todavia con deleite. Sus numerosos tratados
morales no tienen interns sino para un especialista, que
se dedicara exclusivamente al studio de Petrarca. No es
asi con sus cartas: los 24 libros rcrum fiamiliarum, los
17 rcrum senilihun y, en una palabra, su epistolario, cu-
rioso y precise por el gran numero de noticias dispersas
que contiene. Se perdi6 su comedia latina titulada Philo-
logia. Toda esta producci6n latina, viva en la edad de
los humanistas, hacia como de caja arm6nica A su can-
cionero, reforzando su voz.
Comparando el caracter de Dante y el de Petrarca, Dan-
te es todo un var6n: la vida con sus luchas y contrastes
lo atrae potentemente; toma parte active en la vida pi-
blica, en las contiendas de los partidos; tiene amigos, pe-
ro tambien muchos que le odian y A quienes paga con la
misma moneda. Vive, en una palabra, de la vida de la
ciudad: su poema no es mAs que un desahogo de su ga-
llarda actividad obstaculizada. Dante es laico en el al-
ma. Petrarca no siente interns verdadero sino por el es-
tudio, y se mantiene apartado de toda contienda. No es-
tA en un convento, pero lo lleva consigo, aun cuando se
halla en las cortes. Respecto al caracter, pues, es sin
comparaci6n mAs romano Dante que Petrarca: tan s6lo A
un esclavo se le perdonaba antiguamente el preferir la
contemplaci6n A la acci6n. Honores y riquezas le siguie-
ron porque no los buscaba, y hufan de Dante que los per-
seguia y habria sabido apreciarlos y aprovecharlos. El
espiritu de Dante, pues, espiritu esencialmente laico, ar-









22 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

moniza sin duda mejor con nuestra sociedad. Hay em-
pero que tener en cuenta que Petrarca es hijo del destie-
rro, y que no tuvo, como Dante en su juventud, la expe-
riencia de la vida civil y de sus alicientes. No la sentia
de ningin modo. Si declama contra los bandos, las dis-
cordias, la guerra de ciudad contra ciudad, es por los ho-
rrores que ocasionaban; si habla de imperio y de autori-
dad, es por la necesidad te6rica de sistematizar sus ideas.
Tiempo hubo en que llevado 61 tambi6n por la 16-
gica y el peso bruto del silogismo, que tan s61o en el
vacio cae sin ocasionar destrozos, admitia la necesidad
de los dos polos, la autoridad civil y la autoridad religiosa,
viendo el primero en el emperador. Pero cambi6 de
ideas cuando Cola de Rienzi evoc6 por un instant el fan-
tasma de la repiblica romana. Pareci6le entonces que el
derecho del mando en lo civil debia residir en el pue-
blo romano, al que habrian de someterse reyes y pue-
blos de la tierra, como a legitimo heredero de la auto-
ridad de los antiguos emperadores. No se apercibi6, sin
embargo, de la dificultad que habia en convencer de ta-
les principios.
En cuanto A su mentalidad, v6se que la de Dante esti
perfectamente organizada, pues 61 tiene un sistema; Pe-
trarca, en cambio, vuela como mariposa sobre las ideas que
mis le seducen. Dante orientado hacia la acci6n no cae
sobre si mismo, no se analiza y escudrifia continuamente;
Petrarca emplea gran parte de su vida en escuchar los
latidos de su coraz6n y en husmearse misticamente el alien-
to. Contra los estados de depresi6n de la sensibilidad,
Dante lucha, tiene una voluntad muy bien determinada
en que apoyarse y con cuyo auxilio sacudirlos; Petrarca
se les abandon por complete, se ensancha casi para dar-
les mayor cabida, y los vierte en sus tratados. La nota
de Dante es la fuerza; la idea religiosa es tan firme co-
mo gallardo su amor a la vida, y ambas cosas no se










PETRARCA 23

armonizan perfectamente sino en la fuerza sana, para la
que ni siquiera existe el contrast. La nota de la fuerza
hace falta a Petrarca, y la f6 no le sirve sino para amar-
garle la poca dulzura que se atreve a robarle a la vida,
la cual, en conclusion, fu6 para 61 un fastidio del que
no alcanzaba a libertarse aun con tanto escribir y via-
jar. Es un primer ejemplo de tediumn vitac, de spleen.
Dante subordina la expresi6n al concept; Petrarca se
detiene en la expresi6n, y habla para escuchar su voz.
En Dante el cristianismo se armoniza de tal modo con
la vida, como en una cathedral g6tica el arrojo con la so-
lidez. En Petrarca, el cristianismo pide la renuncia a la
vida, la vida el apartamiento del cristianismo, y 61 se
halla en el medio, yendo, ya hacia el. uno, ya hacia la
otra. Donde ambos se encuentran es en fustigar los vi-
cios del clero y de la curia romana y es donde todos se
encuentran en Italia.

FRANCISCO CAPELLO.
Profesor de Lengua y Literatura Griegas
en la Facultad de Filosofia y Letras










LES ETUDES ZOOLOGIQUES
DANS LA REPUBLIQUE ARGENTINE


Communication presentee au CongrBs de Zoologie de Boston



Les premieres observations scientifiques sur la faune des
territoires appartenant aujourd'hui h la R6publique Argen-
tine ont et6 faites par les missionnaires j6suites qui y com-
mencerent leurs travaux d'6vangelisation vers 1580 et don't
le maximum de prosperity aux Missions fut atteint en
1750, peu de temps avant leur expulsion.
L'ceuvre du P&re Pedro Lozano, < quista del Paraguay, Rio de la Plata y Tucumn>>, ecrite
en 1745 et demeurec longtemps inedite (publiee seulement
en 1873), content le r6sum6 de ces anciennes recherches,
mais quelques fois les faits reels y sont melang6s a des
recits fabuleux.
C'est en 1781 que le celebre naturaliste espagnol Felix
de Azara (n6 en 1746, mort en 1811) commence l'etude vrai-
ment scientifique de ces regions, qu'il parcourt pendant
vingt annees comme membre de la Commission charge
de fixer les limits entire les possessions de 1'Espagne et
celles du Portugal.
Le resultat de ses observations sur les mammiferes et
les reptiles fut publi6e en 1802 sous le titre de









LES ETUDES ZOOLOGIOUES


mientos para la historic natural de los cuadripedos del
Paraguay y del Rio de la Plata>. En meme temps com-
mence la publication, qui dure jusqu'A 1805, du monumen-
tal ouvrage ornithologique natural de los pAxaros del Paraguay y del Rio de la
Plata>.
La consulate de ce livre remarquable est facility par l'In-
dex confection par Hartlaub qui donne les noms vulgai-
res sous lesquels Azara avait decrit les especes et la nomen-
clature linn6ene correspondante appliquee par Viellot..
Plus tard il public son < desde 1781 hasta i8oi> et d'autres travaux important.
Le naturaliste frangais Aim6 Bonpland, compagnon d'Hum-
boldt, arrive en 1827 h Buenos Aires et peu de temps
apres passe aux Missions oii il s'occupe sortout de bota-
nique, ainsi que pendant la captivity de neuf ans que lui
fut impose par Francia, tyran du Paraguay. Apres avoir
ete rendu i la liberty il sejourne h San Borja et puis a
Santa Ana oui il finit ses jours en 1858. Bonpland a laiss6
en plus de ses travaux botaniques quelques observations
zoologiques encore inedites.
Vers 1825 commence ses 6tudes le premier naturaliste
argentin, le docteur en medecine Francisco Javier Mufiiz
(ne en 1795) qui s'occupe sp6cialment des fossiles, si abon-
dants aux environs de Lujan, oui il demeure pendant long-
temps-C'est l~ qui il decouvre en 1844 un squelette de
cheval fossile ainsi que celui du tigre fossile qu'il d6crit
sous le nom de Mui/zfelis bonacrcusis, forme remarquable
consideree par Burmeister comme appartenant 3 Machac-
rodus ncogacus Lund. Le Dr. Ameghino par une nouvelle
6tude du squelette complete, conserve dans le Mus6e Natio-
nal, oii il vient d'etre monte nouvean, le consider comme
bonne espece, devant porter le nom de S.iilodon bonacrrensis
(Mufiiz) Ameghino.
Mufiiz a laiss6, entire autres travaux, une monographie










26 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

du nandz (Rhea americana Lam.) et des observations sur
le b6tail hato, cities par Darwin, qui fut en relation avec
Mufiiz, dans son < et dans gine des especes>.
Ce precurseur des zoologistes argentins meurt h Buenos
Aires pendant l'epid6mie de la fievre jaune en 1871, exer-
gant son minist&re medical.
Le naturalista frangais Alcide d'Orbigny parcourt le
territoire de la R6publique Argentine de 1826 a 1834, en-
voye par le Museum de Paris. Dans son notable dans 1'Amerique Meridionale, luxuensement 6dit6, sont
consigns les resultats de ses propres recherches et obser-
vations ainsi que ceux de l'etude de ses riches collections
par des sp6cialistes europ6ens.
Mais 1'6v6nement le plus important pour l'histoire scien-
tifique argentine de cette 6poque fut le passage de l'illustre
Darwin (1831-33) dans son celebre voyage a bord du
<,.
La decouverte h Bahia Blanca des restes d'Edentes fossi-
les gigantesques, lui suggera par comparison avec la
faune des Edentes vivants la premiere id6e de sa theorie
de la descendance.
Il ecrit, en effect, dans son <>.
frapp6 d'abord en d6couvrant dans les couches pamp6annes
de grands animaux fossiles recouverts d'une armure sem-
blable A celle des armadillos actuels; puis par l'ordre selon
lequel les animaux d'especes presque semblables se rem-
placent les uns les autres a measure qu'on advance vers le
sud du continent, et en fin par le caractere sud-amdricain
de la plupart des esp&ces des miles Galapagos, et plus spe-
cialement par la fagon don't elles different l6gerement entire
elles sur chaque ile du groupe...










LES ETUDES ZOOLOGIOUES


gues ne peuvent s'expliquer que par la supposition que
les esp&ces se modifient graduellement.>
Dans la deuxibme edition du on trouve un passage frappant sur la parents entire les
dentsts 6teints et les paresseux, fourmiliers et tatous vi-
vants>.
sur le meme continent, jettera, je n'en doute pas, une lu-
mitre plus vive sur l'apparition d'&tres organiques sur notre
terre, et leur disparition, que n'importe quel autre genre
de faits.>
Dans cette meme edition Darwin cite comme un bon
example de notre ignorance des causes de raret6 on d'ex-
tinction des formes vivantes, la destruction du b6tail nato
par la secheresse, d'apres les renseignements qu'il avait
recu de Mufiiz.
On peut assurer, done, que l'id6e de la th6orie evolutive
s'est presented pour la premiere fois h Darwin sur le sol
argentin, probablement pendant son voyage a cheval de
Bahia Blanca a Buenos Aires, inmediatement apris ses
fouilles paleontologiqucs (8 a 20 septembre 1833).
C'est sans doute dans les longues heures de march a tra-
vers ces vastes et solemnelles solitudes, dans cette vic
large et independante des gauchos qui a laiss6 en lui des
souvenirs si agr6ables, pendant ces journ6es printanieres
oia il 6prouvait le vif plaisir le ciel pour toit et le sol pour table> et pour lit, que
s'est formula dans le cerveau du jeune Darwin, stimuli
par l'air tonique de la pampa et berc6 pas le galop ca-
dencieux du cheval, l'esquisse grandiose de sa theorie qui
a renouvelk les sciences naturelles et la philosophies du
XIX ieme sibcle.
Cette large synthese serait ainsi une suggestion de la
nature americaine, puisque, comme Darwin meme ecrit,
c'est impossible de reflechir sur les changements verifies










28 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

sur le continent ambricain sans ressentir la plus profonde
admiration.
Les resultats consigns dans les publications scientifi-
ques du voyage et particulierement dans la < the Beagle> sont bien connus pour qu'il soit necessaire d'y
insisted.
Un antre voyageur illustre, le Docteur Hermann Bur-
meister (n6 en 1807), arrive A la R6publique Argentine
en 1856.
Professeur de Zoologie h l'Universit6 de Halle, d6puis
1837, il avait public des travaux important, comme la
< et < quand il r6alisa son voyage au Bresil (1850-52) qui attira
son attention vers 1'Amerique du Sud. Pendant les qua-
tre annees qu'il passe dans la R6publique Argentine il
parcourt une grande parties du pays et sejourne une an-
nee & Mendoza, une autre h Parana et six mois i Tucu-
man, don't il conserve le plus agr6able souvenir. La re-
lation de ce voyage fut publi6e en 1861 sous le titre de
.
Vers cette mime 6poque voyage dans la Republique
Argentine le geologue et pal6ontologue frangais Auguste
Bravard, qui fonde en 1858 le Mus6e de Parana et laisse
d'importantes collections et quelques 6tudes int6rrompues
par sa mort dans le grand tremblement de terre de Men-
doza, le 20 mars 1861.
En 1862 le pays fait une grande acquisition avec la
nomination du Docteur Burmeister comme Direteur du
Mus6e de Buenos Aires, place offerte ant6riemement h
Bravard.
Pendant trente annees Burmeister developpe dans cette
institution la plus grande activity scientifique en 6tudiant
le pays h divers points de vue, grace a son savoir ency-
clopedique, mais consacrant plus specialement ses recher-










LES ETUDES ZOOLOGIQUES 29

ches h l'etude des richesses paleontologiques et entomolo-
giques.
11 public pendant sa longue carribre d'importants travaux,
don't on peut voir les titres dans la bibliographie de 253
num6ros publi6e dans les (t. IV, p. 325-357) fond6s par lui et don't les trois premiers
volumes in 4 sont presque exclusivement remplis par ses
productions h lui.
De sa <(Description physique de la R6publique Argenti-
ne>> qui devait r6sumer ses investigations sur le pays il n'
arriva a publier que 4 volumes et 1'Atlas, mais l'ensemble
de ses recherches, 6parses dans diverse publications, forme
un monument scientifique considerable, base et fondement
des modernes etudes des sciences naturelles argentines.
Burmeister meurt A Buenos Aires en 1892, entour6 du
respect public. La gratitude national lui a eleven une statue
dans un pare de cette ville illustr6e par ses etudes.
Peu de temps apr6s l'arriv6e de Burmeister, 1'Univer-
sit6 de Buenos Aires organise un Departement de Sciences
Exactes (1865) et fait venir comme professeur d'Histoire
Naturelle le Docteur Pellegrino Strobel qui ocupait une
chaire a l'Universit6 de Parme.
Strobel retourne en Italie en 1867, aprbs avoir inaugure
& Buenos Aires l'enseignement universitaire des sciences
naturelles et apres avoir fait quelques 6tudes zoologiques
don't on peut lire I'&nmumeration dans la < Universidad de Buenos Aires:, t. VII, p. 32-33.
Mais le vrai fondateur de l'enseignement de la zoologie
a 1'Universit6 de Buenos Aires fut le Docteur Carlos Berg
(n6 en 1843) qu'y professa depuis 1875 jnsqu'a sa mort
(1902). Le Docteur Berg succeda a Burmeister en 1892
dans la direction du Musde National et son ceuvre dans
ces deux 6tablissemens scientifiques est tres appreciable,
surtout par l'exactitude de ses observations et le soin et la










A DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOi


iux moindres det


ils de ses tra-


I1 s'occupa surtout de 1'N
des insects, des poissons et
juger par la liste bibliograpl
dans les < t. LIII, p. 115-125 et dans
nal de Buenos Aires> t. V]
Dans l'Acad6mie Natior
fondue en 1870 avec cine
hollandais, engages par B
zoologiques interessants: V'
de Vertebr6s et d'Invertebr
d6couverte sensationnelle ,
sur les Protozoaires et Adol
En 1884 fut fond, sous
cisco P. Moreno, a qui doi,


.emauqne er
iciens, comn
ses 179 trav
Cientifica I
1 _1


Sci,
seurs
r, on
gh s
zel (
)zoaii
ng s


moiogique
ie on peut
aux. Darue


de C6rdoba,
nands et un
des travaux
sieurs types
l'on doit la
inella salve)
Mollusques.


la geographie arg(
M1uCio Cor T- Plhi


nuence sur les mvesugatons scienunques uans la 1epu-
blique Argentine a 6te des plus considerables.
Installed dans un beau batiment construit expr6s, il ren-
ferme de pr&cieuses collections etudiees par les employes
du Musee et par le naturaliste anglais Lydekker, qu'y
passa quelque temps.
C'est dans la que fut
publi6e l'importante monographie sur les Dipteres du re-
grett6 entomologist argentin Felix Lynch Arribilzaga,
l'un des premiers qui posa sur des bases modetnes l'etud'e
de ces insects, don't l'importance est aujourd'hui si grande
a cause de leur r5le dans la transmission de diverse ma-
ladies infectieuses, investigations qui ont trouv6 le terrain
deblaye par les recherches de Lynch Arribdlzaga.
Le Musee de la Plata fait parties actuellement de la nou-
velle Universite Nationale de La Plata; il est place sous la


)nsci(










LES ETUDES ZOOLOGIQUES


direction du bien connu americaniste Samuel Lafone Que-
vedo.
Un autre 6tablissement scientifique important est le Jar-
din Zoologique de la ville de Buenos Aires, fonde en 1888
sur la base des collections de menagerie existantes depuis
1875 dans le Pare <3 de Febrero> fond6 par le President
Sarmiento.
Le premier directeur scientifique du Jardin Zoologique
est le docteur Eduardo L. Holmberg, naturaliste argentin
de grand talent, don't les travaux sur les Aracnides, les In-
sectes et les Poissons sont bien connus, ainsi que ses 4tudes
debotanique, matiere qu'il professe a 1'Universit6 de Bue-
nos Aires. Le Jardin possede de tres beaux pavilions et
de riches collections d'animaux indigines et exotiques et
constitute une agr6able promenade frequent6e par une foule
de visiteurs don't le nombre depasse quelques fois le chiffre
de 20.000 par jour et atteint plus d'un million par an. Le
Jardin Zoologique est actuellement dirig6 par Clemente
Onelli.
Apres la mort de Berg fut nomme directeur du Mus6e
National le naturaliste argentin Docteur Florentino Ame-
ghino, de reputation universelle par ses etudes paleonto-
logiques. Ameghino est un vrai self made man qui a
realisee, entoure de toute sorte d'obstacles, une ceuvre enor-
me et don't la surprenante f6condite scientifique nous laisse
encore esperer des fruits abondants, puis qu'il est relative-
ment jeune, ktant ne en 1854.
On peut se former une id6e de son vaste labeur par 1'in-
dication bibliographique de pres de 150 travaux publi6e
dans les < t. LII,
p. 130-136 et complete dans le t. LXI, p. 53-54.
Sa monumental mamiferos f6siles de la Reptiblica Argentina>, parue en
1889, fut considered par le c6lebre pal6ontologiste am6ri-
cain Cope anz epoch making work. II vient de paraitre










32 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

comme tome VIII (3i&me serie) des Anales del Musco Na-
cional qu'il dirige h present, une important etude geologi-
que et paleontologique sur < du Cretace superieur et du tertiaire de Patagonie.
Sous sa competente direction le Musee s'est enrichi con-
derablement et l'on pourrajuger de ces progress le jour 6u
il sera installed dans son nouveau local, translation dejh
preparee par Ameghino et don't la realisation prochaine
comblera un de sus plus ardents souhaits.
Une oeuvre meritoire a et6 realise aussi par la dad Cientifica Argentina,, fondue en 1872, en publiant
dans ses Anales,> plusieurs travaux zoologiques comme
Hclniemz ra argentina, de Berg, etc.
Quant h l'enseignement universitaire de la zoologie il
est donn6 dar trois chairs a l'Universit6 de Buenos Aires,
l'une h la Faculte des Sciences pour les doctorats &s-scien-
ces naturelles et en chimie et deux h la Faculte de MWd&-
cine don't une pour les medecins et l'autre pour les phar-
maciens. Il y a aussi des chairs de zoologie h l'Universite
de C6rdoba et h La Plata.
Les applications h l'agriculture et h l'elevage sont etu-
diees par le Bureau de Zoologie du Ministere de 1'Agricul-
ture sous la direction du Docteur Fernando Lahille qui
s'est occupy particulierement des Ixodides et de tout ce qui
se rapporte h la peche. II y a aussi un department de
pisciculture fond6 avec le concours des pisciculteurs am&-
ricains.
La Faculty d'Agronomie et Veterinaire de l'Universite
de La Plata et l'Institut Superieur d'Agronomie et Veteri-
naire de Buenos Aires sont charges de l'enseignement zoolo-
gique special h ces professions.
Dans cette rapide revue nons avons laisse forcement
de c6te l'indication des travaux de plusieurs naturalistes
argentins qui ce sont occupies de 1'etude des faunes locales
ou de auelaues groupes zoologiques.










LES FTUDES ZOOLOGIOUES


Il sortirait de mime du cadre de cette communication
la simple enum6ration des sp6cialistes strangers qui ont
determine les collections faites dans les voyages de d'Or-
bigny; de Darwin; de la Mission francaisse au Cap Horn;
du Docteur Borelli, envoy par le Musee de Turin; du Doc-
teur Michaelsen, par celui d'Hamburg; de 1'expedition de
1'Universit6 de Princeton; des explorations antarctiques de
Gerlache, de Nordenskjold, de Charcot, etc.
Mais nous ne devons pas passer sous silence la Argen-
tine Ornithology oeuvre remarquable de P. L. Sclater
avec la collaboration de W. H. Hudson, habile observateur,
argentin par naissance, quoiqu'il ait public tous ses travaux
en anglais et a I'6tranger.
Les 6tudes zoologiques commencent interesser lajeu-
nesse argentine et tout porte a croire que nous aurons sous
pen un certain nombre de naturalists bien pr6pares pour
cultiver le vaste champ, encore en grande parties inexplor6,
offert par la riche et variee faune du pays.


ANGEL GALLARDO,
Professeur de Zoologie a 1'Universit6
de Buenos Aires.










EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFES

PROVINCIA DE BUENOS AIRES
ATRIBUIDO A LA FORMACION PAMPEANA SUPERIOR



El incansable y reputado paleont6logo argentino, Doctor
Florentino Ameghino, Director del Museo Nacional de
Buenos Aires, cita en la parte antropol6gica de su cono-
cida obra < fdszlcs de la Rcpziblica Argenztina<, Buenos Aires 1889, todos
los restos humans encontrados en las formaciones geo-
16gicas llamadas por 61 < tomando aquella como cuaternaria y el pampeano como
plioceno. En armonia con la mayoria de los ge6logos
y basindonos en investigaciones propias hechas conjun-
tamente con el Dr. Santiago Roth, Jefe de la secci6n
paleontol6gica y professor en el Museo de La Plata, y el
Dr. Carlos Burckardt, actualmente jefe-ge6logo del Ins-
tituto Geol6gico de M6xico,-investigaciones que se pu-
blicarAn en breve en la Revista del Museo de La Plata,-
no aceptamos el tal < cuaternario, sino como formaci6n reciente; no aceptamos
tampoco su < como mioceno, sino como cua-
ternario. Nos interesan por consiguiente, en esta introduc-
ci6n solamente los restos humans, procedentes del pam-
peano; hecha excepci6n de unos cuantos dientes, parti-















trades en el pampeano inferior (nomenclatura de Ame-
ghino) todos los restos humans citados en 1899 en la ya
mencionada obra, proceden del pampeano superior y pue-
den ser considerados como contemporineos de la magnifica
fauna mamal6gica de la formaci6n pampeana.
Los restos humans eran (1889) los siguientes: frag-
mentos de huesos recogidos por S6guin en 1864 d orilla:;
del Rio Carcarafin, conservados en el Museo de Historia
Natural de Paris; restos de un esqueleto, encontrado por
Ameghino, en 1870, sobre el Arroyo de Frias y donado.s
al Museo Civico de MilAn, donde se han perdido; otros
restos encontrados tambi6n por Ameghino, en el mismo
lugar y conservados en el Museo de La Plata; un esqueleto
muy complete hallado por Roth en la region llamada
Fontezuelas (i) y conservado en el Museo Zool6gico de la
TTni irdr 5 i r17 -lrM~rt l o-ip* -i fin 1111 -cr-'nii plpi-t c rpoI-


:ooos estos restos ei senor Anlegn
ipci6n del hallazgo de Fontezui

in del Rio de Arrecifes, parece
gi6n niAs poblada, 6 mis fAcilmen
bre que el resto de la provincia, pi
lines, recibo la noticia del des
o human, evidentemente f6sil, m
as condiciones que el precedent
as cuatro leguas del pueblo de An
Arroyo de Merlo y d corta distance
2 un decline del terreno pampear

a verdadera ortografia, ni Fontizuelos
?n las diferentes publicaciones, error
6 la mala letra de los manuscritos del










36 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

por las aguas. Todavia no he visto la localidad, pero el
aspect del craneo y su estado de conservaci6n demues-
tran evidentemente que procede de la arcilla roja pam-
Ipeana,.
Mas tarde, despues de haber hablado del craneo de Sam-
t'oromb6n que consider como braquicefalo, se lee lo si-
:'-uiente (p. 85):
(El craneo que acaba de encontrarse en la misma region
Norte de la provincia, del que dispongo de dos fotografias
es evidentemente de una raza distinta, dolicocefala, cuyo
indice debe ser alrededor de 75, igualmente hipsostenoc6-
falo, pero de frente angosta y muy deprimida, arcos super-
ciliares mnuy pronunciados, 3 fuertes crestas temporales.
Como resuimen general de lo que se podia decir en 1889
sobre el hombre pampeano, describe Ameghino los siguien-
Les datos generals (p. 85):
< ci6n del pampeano superior (i), habitaron en la provincia
de Buenos Aires, en los mismos puntos, aunque no tene-
mos la prueba de que fueran absolutamente sincr6nicas, dos
razas humans distintas: una dolicocefala y con marcados
ca cteres de inferioridad en el craneo (frente angosta y
lyente); la otra braquic6fala, de craneo aparentemente mAs
Qlevado, pero que si la existencia de las 18 vertebras dor-
so-lumbares, no es una anomalia en el uinico ejemplar con
column vertebral complete hasta ahora conocido (esqueleto
de Samboromb6n), lo que seria singularmente raro, repre-
sentaria una raza muy inferior por la conformaci6n del
esqueleto.
( falos, y de talla sumamente pequefia>.
Esto es lo que dice el senior Ameghino sobre el craneo


(1) El texto dice, evidentemente por equivocaci6n, -pampeano
inferior.






































Fig. I EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFES
NORMA LATERAL













RANEO FOSIL DE ARRECIFES


Lrrecifes. Este, despues de muchas circunstancias, fue
lido por la viuda del senior Monguillot al Museo Etno-
ico de la Facultad de Filosofia y Letras de Buenos Ai-
(i) cuyo Director, mi distinguido amigo y colega Profe-
Juan B. Ambrosetti, me encarg6 de su studio y publica-
. Aprovecho la oportunidad de expresarle mis mis sen-
s gracias y creo indtil lamar la atenci6n sobre la
ortancia de este crineo para la paleoantropologia (2)
entina.
)bre las circunstancias en que fu6 encontrado el craneo
nos ocupa, desgraciadamente no sabemos otra cosa que
ue dice Ameghino en el ya citado pArrafo; el senior
Monguillot, que lo habia hallado, habia muerto antes
ni legada al pais (1897) asi que no me fue possible
iguar datos mas exactos. OcupAndonos de la cuesti6n,
craneo efectivamente puede proceder de la formaci6n
peano 6 no, encontramos much en favor, much en
ra.
n favor de esto podemos citar los hechos siguientes:
:raneo, en las parties donde se ha sacado las costras
ireas que en seguida describiremos, pega fuerte en la
ua; estas parties tienen ademAs todo el aspect de hue-
f6siles, el mismo color amarillento blanco y la misma
ictura fragil. El craneo en su totalidad, estA cubierto
adentro de una capa de calcio carb6nico de diferente
sor, que hierve fuerte al contact con Acido muriAtico;
a superficie externa, esta costra Ilega A tener un espesor
in milimetro y mas, en parties, y se compone por lo me-
ie tres diferentes capas bien fAciles de distinguir. Su as-


Este craneo Ileva el nium. 1053 del Catilogo.
Uso el termino (paleoantropologia) para designer con el la
pologia fisica y psiquica del hombre f6sil de la epoca dilu-
I; v6ase:
HMANN-NITSSHE, Palaoanthropologie. Ein Beitrag zur Einteilung
nthropologischen Disciplinen. Globus LXXXIX 1906, p. 222-










DE LA UNIVERSIDAD DE BUENO;


pecto es el de tub&rculos granulosos y relativamente grue-
sos. Esta capa calcdrea se distingue completamente de las
incrustaciones calcAreas que se observan con frecuencia en
los huesos encontrados en la formaci6n pampeana; es
id6ntica A las capas con que se cubren objetos dejados al-
gun tiempo en aguas minerales calcareas como p. e. en
las aguas de Karlsbad, etc.
A la falta de substancia orgAnica y A la costra calcArea,
se debe tambi6n el sonido sordo parecido al de una olla de
barro cocido, que se oye al golpear el crineo con el nudo
del dedo. Parece que el craneo se rompi6 hi sit'u por el
peso de la tierra, etc., y se cubri6 despu6s de incrustaciones
calcAreas que taparon al mismo tiempo las superficies de
las fractures, que sobresalen en forma de labios. La line
de rotura empieza en el pteri6n derecho y va vertice arriba
detrAs de la sutura coronaria a la sutura median que al-
canza A 3 centimetros detras del bregma; corresponde des-
pu6s A la sutura median y A cada ramificaci6n de la
lambdoidea.
En contra de la contemporaneidad pampeana del crAneo
de Arrecifes pueden citarse ante todo los datos insuficien-
tes sobre el yacimiento, el hallazgo, etc.. El hueso mismo
es ademis relativamente bien conservado, pero no debemos
olvidar que ha sido resguardado de influencias dafiinas por
la costra calcArea que le cubre. El color manchado chocolate
de algunas parties de la lAmina externa tiene much seme-
janza con el color y el semblante de crAneos antiguos del
Rio Negro encontrados por el Dr. Francisco P. Moreno,
que solamente segin el senior Ameghino son f6siles (< ternarios>, p. 52) pero que tienen que ser tomados como
muy antiguos, nada mas.
Segun todo lo explicado, el craneo de Arrecifes me pa-
rece ser sin duda muy antiguo, aunque no directamente
: Por
sus narticularidades tengo la convicci6n de aue bien nuede













































Fig. 2 EL CRANE FOSIL DE ARRECIFES
NORMA VERTICAL













EL CRANEO F6SIL DE ARRECIFES 43

proceder de la formaci6n pampeana. En todo caso es muy
antiguo y cualquier studio antropol6oico sobre los pri-


IItU. IIlUILaIILS3D U. Ia I\
)mar en consideraci6n el


PART C

Dado el mal estado de co
Sque se puede decir sol
raneal sin base, sin la re^
1 nasi6n, cuya posici6n s
ada aproximadamente. E


crAneo de P


:RANEOSC6PIC

nservaci6n e.
bre el crAne,
gi6n del fora
in embargo
xisten adem;


A Cla, u. -. La I LS. J II L 'hI .LC- y -N- ,.ICLa a i ,a -
han sido reunidas y reemplazadas en parte por yeso. La
restauraci6n parece ser correct y fu6 hecha sin prejuicio
ninguno. La costra calcArea impide reconocer algunos de-
talles, como p. e. las lines temporales, etc., pero es bastante
dificil y en parte impossible sacarla sin destruir la lAmina
externa; tampoco hemos querido quitar al craneo su as-
aspecto curioso.
Las suturas son bien fAciles de conocer siempre que no
hayan sido tapadas por la costra calcarea, y el grado de su
denteladura no pasa lo que generalmente se ve en los crA-
neos.
El espesor de los huesos es notable, pero la costra ya
citada impide tomar medidas.
Sobre el sexo no se puede decir nada con seguridad; el
aspect es el de un craneo varonil, pero much con-
tribuye A esto la capa calcArea que da al crineo cierta
forma tosca y ristica.
Los dientes faltan en mayoria a causa del mal estado de
conservaci6n del craneo; los que hay son gastados hasta
la raiz y la superficie del molar I derecho forma una fuente
longitudinal bastante profunda, tipo de desgaste observado
en dientes de otros crAneos americanos.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

E1 individuo a que pertenecia el crdneo, debe haber sido
ilto, tal vez de edad algo avanzada.
E1 crdneo no present al fin, ningln indicio de defor-


no dos garitas, los arcos superciliares. Los arcos zygo-
iticos no aparecen en la norma vertical.
NVorma occipital-En la norma occipital se nota ante
lo el aplastamiento de los huesos parietales y la cresta
rietal. Los tubera parietalia tambien se distinguen co-
tales; la region subtuberal es concava y se levanta
ajo en forma de bien marcadas crestas supermastoideas'
s ap6fisis mastoideas mismas, mAs bien son Deauefias;








































Fig. 3 EL CRANEO FOSIL DEK ARRECIFES
NORMA OCCIPITAL














EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFES 47

las incisuras parecen como muescas hechas con un cuchi-
11o afilado, y no como surcos concavos como en los crAneos
europeos; las crestas digastricas (I) llamadas asi por el


(1) Sobre esta particularidad poco conocida encuentro los datos
siguientes:
LE DOUBLE, Traitt des variations des os du crlne de l'homme ct
de leur signification au point de cuee d l'anthropologie -oologique,
Paris 1903, p 335 menciona ll'implantation sur la levre interne de
la rainure digastrique, d'une eminence osseuse, en forme dedemi-
amande a la quelle Zoja a donned le som d'apophyse mastoide sur-
sununmrraire. Cette dminense, qui modifie singulierement la forme de
l'apophyse mastoide. et que Zoja dit avoir rencontr6e plusieurs fois,
present deux faces, don't l'une regarded en dehors, et l'autre en de-
dans, et un sommet plus on moins point dirig6 en bas.
cellules aeriennes communiquant avec cells de l'apophyse mastoide
ou avec l'antre p6treux, elle measure, dans certain cas, 2 centime-
tres de longueur d'avant en arriere, 8 A 9 millimetres de hauteur et
7 millimitres de circunf6rence a sa base.
((Depuis 1864. 6poque ou Zoja a appele attention des anatomis-
tes sur cette anomalie, Legge et Humphry ont vu, le premier l'apo-
physe mastoide divisie en deux, le second, la levre interne de In
rainure digastrique, renflde et creusee d'une cavity communiquant
avec les cellules mastoidiennes).
El conde SPEE Haudbrch der Anatomie des Menschen, herausgege-
ben con Karl con Burdrlelen, Skeletlebre, Zweite Abteilung: Kopf
von F. Graf von Spee, Yena 1896, p. 221 cita en la hibliografia un
trabajo de CORNER y dice que este llam6 iap6fisis paramastoidea ,
al rodete situado entire la insisura mastoidea y el sulcus ar-
terial occipitalis, cambiando el nombre de la bien conocida apdfisis
paramastoidea situada en el hueso occipital, en ((ap6fisis paracri-
pitalis).
Ultimamente PEREZ. Oreille et enc(phale. Etude d'anatonmie chi-
rurgicale, Buenos Aires 1905, p. 23 describe lo siguiente:
cEntre la rainure digastrique et la scissure occipito-mastoidienne,
on remarque une saillie de volume variable, pr6sentant tant6t ]a
forme d'une crate, tant6t la forme d'une bulle: nous l'avons nomm6e
cree on bulle digastrique. Elle repond 5 une cellule du group si-
nuso-digastrique.
*Sur 120 temporaux, elle apparaissait:
Comme une petite crete ..... ........... 20 fois
Cr6te saillante ......................... 32 &
LIne petite bulle. .................... 15
Une grosse bulle........ .............. 40 -
E lle 6tait absente............ .... ........ 13
LLe muscle digastrique s'insire au fond de la rainure et sur la fi-
ce externe de la bulle, par deux faisceaux de fibres don't le plus im-
portant est celui de la bulle. L'artbre occipitale, branch de la ca-
rotide externe, creuse en dedans de la bulle digastrique le sillon
du meme nom. Elle irrigue, par ses ramifications terminals, la r6-
gi6n occipitale'.
Nosotros adoptamos la nomenclatura dada por el Doctor F. P6rez
en su esuldndido atlas.










DE LA UNIVERSIDAD DE BUEN,


Doctor F. Perez, son enormes y representan una especie
de peine grueso; el espacio entire ellas y la fisura occipito
mastoidea destinado A la arteria occipitalis tambi6n tie-
ne la forma de una muesca pero menos profunda y menos
grande que la recien descripta. En crAneos americanos he
encontrado con gran frecuencia la caracterizada forma de
la incisura mastoidea 6 digAstrica, como tambien la cres-
ta digastrica. Serian interesantes studios comparativos.
Norima basal-La recien descripta particularidad mis bien
pertenece A la norma basilar la que no permit conocer
otra cosa deimportancia 6 inter6s a causa de la falta de
toda la parte basilar del craneo.


PART CRANEOMETRICA

Al tomar las diferentes medidas en el craneo de Arreci-
fes hemos seguido el Convrnio dcr oldnaco fijado por el XIII
Congress Internacional de Antropologia y Arqueologia
Prehist6rica que se celebr6 el afio pasado en dicha ciudad,
y ya que la publicaci6n definitive de ese congress tardari
para ver la luz, nos sirve de guia el informed preliminary
presentado por el senior v. Luschan en uno de los boletines
de la sociedad antropol6gica alemana (i). Aprovechamos
esta oportunidad para reproducir por primera vez en idio-
ma castellano (2) el nuevo formulario craneometrico inter-
nacional, aunque 6ste en parte solamente puede ser relle-
nado con las cifras obtenidas en el craneo de Arrecifes,
pero creemos que asi el lector al mismo tiempo puede dar-


(1) VON LUSCHAN, Die Konferenz von Monaco. Korrespondenz-
Blatt der Deutschen Gesellschaft ffir Anthropologie, Ethnologie und
Urgeschichte, XXXVII, 1906. p. 53-62.
(2) Para la traducci6n de los terminos antropologicos al caste-
Ilano me servi de la bella obra de mi colega madrilefo sefor Ho-
yos Siinz, obra que me ha sido sumamente fitil para todo el pre-
sente trabajo. VWase:
HoYos SAINZ. Tecnica antropoldgica y antropologia fisica, 2' edi-
ci6n, Madrid 1899.

































Fig. 4 EL CRi
Cu













EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFES

se cuenta, por una parte, del convenio craneom6trico de
naco, y por otra, de las particularidades m6tricas del ci
que nos ocupa.
Mill
I. Largura craneal mAxima.. (188)
2. Anchura craneal maxima (142)
3. Altura craneal mAxima .. ..
4. Anchura frontal minima .. (97)
5. Anchura frontal mAxima ......
6. Anchura bi-estefanial .. ....
7. Anchura bi-fronto zygomitica mAxima..
8. Anchura bi-zygomatica mAxima. .
9. Anchura maxilar .. ....
10. Altura nasio-mental ..
1i. Altura nasio-alveolar. .
12. Altura nasal . .
13. Anchura nasal mAxima. ...
14. Anchura nasal superior ...
15. Anchura nasal minima ...
16. Anchura bi-dacrional .. ....
17. Largura basilar. .. .
18. Largura basilo-alveolar ...
19. Largura del foramen occipital .. ..
20. Anchura > .
21. Anchura orbital mAxima ...
22. Altura orbital .. .
23. A. Profundidad orbital . .
23. B. Altura 6rbito-alveolar minima .. ...
24. Largura palatina ....
25. Altura palatina .. .
24. A. Largura maxilar .. .....
25. A. Anchura alveolar mAxima ...
26. Anchura auricular ....
27. Anchura bi-asterial ...
28. Anchura bi-condilial mandibulaa) ......









VISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIR


Milimetros
29. Anchura bi-gonial mandibulaa) .. .. -
30. Altura mental mandibulaa) .. -
31. Anchura ramal mandibulaa) .. .. -
31. A. Anchura ramal minima mandibulaa).
32. Altura ramal mandibulaa) .. ....
32. A. Angulo ramal mandibulaa). .. -
32. B. Espesor del borde inferior mandibulaa). -
33. Circunferencia craneal horizontal .. 530
34. Circunferencia craneal transversal 335
35. Anchura bi-temporal .. .
36. Circunferencia craneal antero-posterior total. .
37. ) frontal 132
38. > > parietal. 143
39. > occipital -
40. Cuerda antero-posterior frontal c. 115
41. *> > parietal. 124
42. > > occipital. -
43. Altura auricular .. 123
44. Angulo facial (nasio-alveolar) ... -
45. >> > nasal (nasio-subspinal). -
46. >> alveolar (subspino-alveolar).. -
47. Altura frontal... 85
48. Angulo frontal c490
49. Equilibrio craneal.. .... ?
50. Angulo basilar .. ... -
51. Angulo basio-opistial ...... -
52. Largura post-basilar .. .. -
53. Capacidad craneal .. ..... -
54. Peso craneal sin mandibula ... -
55. > >> con mandibula. .
Completamos esta lista (a) con los indices calculados de
las precedentes cifras y (b) con las medidas, indices y
Angulos obtenidos por intermedio de la curva median
(v6ase mas en adelante):








































Fig. 5 EL c
I


.I













EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFES 55

a) Indice longitudino-transversal (cefAlico). 75,8
S longitudino-auricular 53,2
S fronto-parietal . 68,09
de la circunferencia antero-posterior
frontal y parietal, respectivamente. 108,3
facial superior. c. 52,8
b) Altura caloteal . ... 109 mm.
Indice de la altura caloteal y la linea gla-
belo inial (largura craneal mAxima) 58,6
de la posici6n del punto mas alto
de la curva median. .. 50,54
S de la posici6n del bregma. 29,0
Angulo frontal .. 88,o
bregmAtico ... 61,o
Muy pocas son las medidas que se han podido tomar
en el crineo de Arrecifes segin el convenio de Monaco,
pero son suficientes para dar una idea de los caract6res
principles de 61. Dado el espesor de la cresta calcArea
que cubre la calota cerebral, deducimos de la largura
maxima 2 milimetros, de la anchura mAxima I milimetro
y de la anchura frontal minima tambi6n i milimetro para
obtener las cifras mas exactas posibles.
Los caracteres del craneo son mas 6 menos los si-
guientes:

CRANEO CEREBRAL

El craneo estA bien desarrollado en las dimensions an-
tero-posteriores y transversales y las cifras absolutas para
la largura mAxima (186 mm.) y la anchura maxima (141
mm.) representan un buen grado de desarrollo.
Para facilitar la comparaci6n, reproduzco un cuadro si-
n6ptico de Schwalbe (i) que contiene las medidas de la

(1) Schwalle, Studien fiber Pithecanthropus erectus Dubois.
Zeitsehriff for MorDholoeie und AnthroDolo-ie. I. 1899. D. 25.










DE LA UNIVERSIDAD DE BUENO


largura mAxima de 231 craneos humans, arregladas en
grupos de 5 d 5 milimetros:
Largura maxima Num. de crdneos

201 milimetros........ 1
198-196 ........ 4
193-190 ........ 12
189-185 ......... 31 Arrecifes: 186 mm.
184-180 ........ 53
179-175 .......* 62
174-170 ........ 38
169-165 ....... 19
164-160 ........ 6
159-155 ........ 5

Se ve que el crAneo de Arrecifes con 186 milimetros de
largura mAxima estA muy arriba en la escala que acaba de
citarse, y que pasa el termino medio.
En cuanto a la anchura mAxima (141 milimetros), coin-
cide con el termino medio de 140,5 milimetros, encontrado
por Mies y Bartels (i) en 15.350 (quince mil trescientos cin-
cuenta) craneos humans.
Agrego a este cuadro otro compuesto de las cifras de Mar-
tin (2) y Verneau (3) que se refieren a antiguos craneos
patagones:

Circunfcrncl*ia horizonntal crancana

Tribu Hombres Mltros. Mujeres Mltros
Patagones del Rio Negro (Martin p. 531) 6 527 6 504
Tipo plati-dolicocefalo I (Verneau p. 53). 1 544 -
II (Verneau p. 59). 2 535 3 516
Shipsi-dolicocefalo (Verneau p. 81). 17 521 7 493
) plati-braquicefalo (Verneau p. 96). 20 524 9 489

(1) BARTELS. Uber die grbsste Breite des menschlichen Hirsc-
hddels. Ib. VIII. 1904, p. 73.
(2) MARTIN, Altpatagonische Shddel-Vierteljahrsschrift der Na-
turforschenden Gesellschaft Zfirich, XLI, 1896, Jubelband, p. 531.
(3) VERNEAU, Les anciens Patagons, M6naco 1903, passim.













Tribu Hombres Mitros Mujeres Mltros
Tipo subraquicefalo (Verneau p. 104). 8 517 1 490
Araucanos antiguos de Chile (Verneau
p. 111) .............................. 1 529 5 473
Araucanos antiguos de Patagonia (Ver-
neau p. 111).............. ........ .... 493 6 494
Araucanos modernos de Patagonia (Ver-
neau (p. 111)........................ 3 492 3 475
Patagones, tipo mestizo plati-dol.+hip-
si-dol.(Verneau p. 116) ...... ...... 5 514 1 505
Patagones, tipo mestizo plati-braqu. +hip-
si-dol. (Verneau p. 120)................ 21 521 5 504
Arrecifes.. .......................... 1 530 -
Aunque en el crAneo de Arrecifes algo debe deducirse
de la cifra grande (530 milimetros) A causa de la costra
calcarea, queda siempre notable su circunferencia horizon-
tal que debe corresponder A los Kefalones patagones.
La circunferencia horizontal (530 milimetros) tambien al-
canza un alto grado de desarrollo v estA en primera fila en
el siguiente cuadro, compuesto de las cifras de Topinard (I):


(ircitil'/fceic/I /1orionltal cra/(Ycaua

Tribu Hombres Mltros. Mujeres Mltros.
Andamanes iFlower)................... 12 -180 -
Vedda (Flower) ........................ 7 486 -
Parias de Alipur (Broca) .............. 7 493 3 486
Boshimanes y Managuas (Cr. Ethnica)... 6 495 -
Javaneses (Broca) ....................... 18 501 6 490
Chinos (Flower) ........... ........... 16 508 -
Australianos (Broca).................... 15 509 10 490
Neocaledonios (Broca). ................ 23 510 25 494
Chinos (Broca)... ......... ........... 21 511 7 495
Tasmanios (Broca). ........ .......... 19 511 13 491
Javaneses (Crania Ethnica)....... .... 19 512 -
Negros (Broca)........... ......... .. 31 513 12 488
Chinos (Crania Ethnica)................ 18 513 -

(1) TOPINARD. Elements d'anthrooolooie a ntiral.e Paris 1885 n


-.~ I~.~.-^ ~.-I~_ _~.._~.....










58 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Tribu Hombres Mltros, Mujeres Mltros.

Mandingues (Crania Ethnica) ........ 10 514 -
Arabes (Crania Ethnica) .............. 28 515 -
Berberiscos (Crania Ethnica)............ 28 515 -
Polinesios (Broca)...................... 22 515 15 496
Neocaledonios (Isla de los Pinos)........ 7 516 -
Papua (Mantegazza) ................... 50 517 -
Hawayanos (Crania Ethnica)............ 15 520 -
Orolofes (Crania Ethnica) ............. 13 524 -
Auverneses (Broca)..................... 43 524 37 502
Brusetenses (Heger y Dallemagne)..... 22 525 -
Parisienses contemporaneos (Broca)..... 77 525 41 498
Tahitianos (Crania Ethnica)........... 17 525 -
Holandeses (Broca) ..................... 22 526 22 503
Esquimales (Flower)................... 20 526 -
Esquimales (Broca)..................... 11 527 9 510
Arrecifes............................ 1 540 -
Hombres celebres (Tenkate)........ ... 12 530 -
Indigenas de Fiji (Flower) ......... ... 6 533 -
Asesinosde Bl6gica(Hpger y Dallemagne) 29 548 -

Segdn el indice cefalico (75,8) calculado entire la lar-
gura maxima y la anchura mAxima, el crineo de Arreci-
fes se halla en el limited entire la d6lico y la mesocefalia
como ya se podia suponer por el simple examen craneos-
c6pico, pero seguin la nomenclatura vigente tendrA que ser
tornado como mesoc6falo. El senior Ameghino pues por
la simple vista ha tasado admirablemente el indice cefdlico,
al indicarlo como < El indice cefalico en America indica poca cosa ya que
Kollmann (i), por la reunion de los indices de 1292 cri-
neos americanos en cuadros sin6pticos, ha demostrado pluralidad y ubicuidad de las variedades craneanass (dis-
tinguidas segin el indice cefilico) en toda America, hecho
que corresponde perfectamente con la de las



(1) KOLLMANN, Die Autochthonen Am.erika's. Zeitschrift ffir
Ethnoloesie. XV. 1883. p. 43.










EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFE!


formas craneanas en America como nos lo ensefi6 (i) un
simple examen craneosc6pico.
La allura del craneo solo puede ser determinada y cal-
culada segin la altura auricular. Esta mide 123 milimetros
y pasa notablemente el termino medio (116,5 milimetros)
de 50 craneos suizos calculado por Czekanowski (2).
El indice longitudino-auricular result ser 53,2, pero para
compararlo con las cifras respectivas de otros craneos, tro-
pezamos con algunas dificultades. Cuando el estado de
conservaci6n del craneo lo permit se mide la altura basilo-
bregmAtica y la relaci6n de esta con la largura mAxima
sirve para calcular el indice longitudino-vertical. De esta
manera han procedido los antrop6logos dejando de lado
los craneos desperfectos, sin la parte basal, donde solo pue-
de medirse la altura auricular para disponer de alguna
cifra relacionada con la altura craneana, faunt dc mi/1rux.
No se ha estudiado todavia la correlaci6n entire el indice
longitudino-vertical y el indice longitudino-auricular, y la
tabla siguiente establecida para aquel:

Indice longitudino-certical Terminologia
Broca Convenio de Frankfurt
X -71,99 X-70,0 Came-6 platicefalia
72,0-74,99 70,1-75,0 Ortocefalia
75,0-X 75,1-X Hipsicefalia

no puede ser transferida ticitamente al indice longitudino-
auricular como lo ha manifestado filtimamente el professor
Martin (3).
Este antrop6logo cree que la citada terminologia deberA
ser bajada por 10 A 12 unidades para ser aplicable al in-

(1) LEHMANN-NITSCHE, Tipos de crdneos 'q crdneos de razas.
Estudio craneoldgico. Revista del Museo de La Plata, XI, 1904,
p. 170.
(2) CZEKANOWSKI, Zur H6henmessung des Schadels. Archiv fiir
Anthropologie N. F. I., 1904, p. 257.
(3) MARTIN. Die Inlandstimme der malaqischen Halbinsel, Jena,
1905. n. 479-480-











60 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

dice longitudino-auricular; la nomenclatura seria entonces
la siguiente:
Indice longitudino-auricular. Terminologia.
Props. provisoria de Martin
X -58 Came-o platicefalia
58 -: 63 Ortocefalia
63 X Hipsicefalia
En el crineo de Arrecifes, el indice longitudino-auri-
cular, como ya hemos visto, es 53,2 y el craneo es en todo
caso came-6 platicefalo.
Con la cifra absolutamente alta de la altura auricular
corresponde perfectamente la cifra elevada que se ha obte-
nido para la circunferencia transversal (335 milimetros);
Broca (i) p. e. indica 312 milimetros para 77 Parisienses
contemporineos (hombres) y 291 milimetros para 41 idem
mujeres, y de las ya citadas obras de Martin y Verneau
puede construirse el siguiente cuadro:

(.C'cuitifrcncia t/ransvcrsal su~tprauricular
Tribu. Hombres Mitros. Mujeres Mitros
Parisienses contemporaneos (Broca) ..... 77 312 41 291
Patagones del Rio Negro (Martin p. 531)... 6 337 6 320
S tipo plati-dolicocdfalo I (Verneau
p. 53) .... ..... ............ 1 304 -
S idem idem idem II (Verneau p. 59) 2 303 3 288
tipo hipsi-dolicocefalo (V. p. 81).. 17 321 7 311
> plati-braquic6falo (V. p. 96).. 20 317 9 296
subraquicefalo (V. p. 104).... 8 325 1 311
Araucanos antiguos de Chile (V. p. 111).. 1 316 5 288
antiguos de Patagonia (V. p. 111) 2 300 6 292
mod. de Patagonia (V. p. 111).. 3 300 3 292
Patagones, tipo mestizo plati-dol. + hipsi-
dol. (V p. 116)........ ............... 5 295 1 291
Patagones, tipo mestizo plati-braqu. + hipsi-
dol -(V. p. 120) ....... ... ......... 21 315 5 303
Arrecifes....................... .... ... 1 35 -

(1) TOPINARD, Liste des measures et procddes craniomntriques de
Palnt Rrorn. Revwe d'Anthrnnnlnoi. 2Pi s2ria 11 (IXT 1RR9 n 57.










PT 01P A TVflI VniTT Tn A 2 ?P VC'T TT'


Para completar el studio important de la altura cra-
neana vamos A trazar con todo cuidado por medio de una
cinta de plomo, la curva median del crineo y seguir los
metodos iniciados por Schwalbe en su ya citado trabajo.
En esta curva apuntamos la glabella (punto mAs saliente
entire los arcos superciliares), el bregma, el lambda y el ini6n,
situado 6ste en el medio del torus occipitalis. Reunida en
la curva la glabella con el ini6n por una linea, 6sta mide
exactamente 186 milimetros, cifra va obtenida directamen-
te por medio del compAs de espesor, y represent la base
para las siguientes operaciones. La distancia vertical ma-
xima, que la curva median alcance sobre esta linea G-,I
es la <:altura caloteal (C-H); su valor absolute sera me-
dido con una regla graduada (o09 milimetros en el pre-
sente caso) y su valor relative se determine calculando el
indice entire ella y la linea basal G I (58,6 en el craneo
de Arrecifes). Comparemos entonces las cifras obtenidas
con los cuadros correspondientes de Schwalbe (p. 43 y 45):

Altura caloteal absolute Ndmero de crineos
en milimetros. (107 en total).
84 1
88-89 3
90-94 10
95-99 27
100-104 30
105-109 23 Arrecifes: 109 mm.
110-114 9
115-117 4


Se v6 que el crAneo de Arrecifes ocupa un lugar bas-
tante alto en la escala que acaba de citarse, e. d. que su
altura caloteal absolute es bien desarrollada. Pero calcu-
lando el indice de 6sta con la largura maxima craneana,
result ser relativamente baja, como lo coincide perfecta-
mnt- rnn 1a r1am onm n tntilr-ffnln nlrlllnra ant-rinrmonTt


Cr










62 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

segin el indice auriculo-longitudinal. Compirese el si-
guiente cuadro de Schwalbe (p. 45).

Indice entire la Nfmero de crAneos
Alt. cal. y la larg. cran. mix. (107 en total).
52-54 12
55-59 43 Arrecifes: 58,6.
60-64 41
65-68 11
Calculemos al fin la posici6n que el punto mIs alto de
la curva median (C) ocupa encima de la linea glabelo-inial
(G I), 6 caleulemos, en otras palabras, la proposici6n
G H: G I. La posici6n de dicho punto varia en los di-
ferentes craneos, pero segir los studios de Schwalbe (p. 55)
no pueden fijarse limits exactos entire las diferentes razas
humans. En todo caso, el indice respective obtenido en
el craneo de Arrecifes (50,54) indica que el punto de la
altura maxima craneana estA situado algo mIs por delante
que por lo general es el caso, especialmente en el Europeo;
v6ase el siguiente cuadro, compuesto segin los datos de
Schwalbe (p. 55):

Punto de la altura maxima, situado Nm. de los tneos.
(48 en total).

1 ) en la mitad anterior de la line
glabelo-inial 2
2 ) en el medio de la line glabello-
inial. .......... 4
3) en la mitad posterior de la line
glabelo-inial-Indice 50-55. 13 Arrecifes: 50,54
4) en la mitadposterior de la linea
glabelo-inial-Indice 56-59,9. 16
5) en la mitad posterior de la line
glabelo-inial-Indice 66-64.9 12
5) en la mitad posterior de la line
glabelo-inial-Indice 65- 66,9 1

Para completar el andlisis m6trico de la calota cerebral
del craneo arrecifefio, falta ain el studio de la anchura











EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFES 63

frontal minima y del indice que 6sta da con la anchura
maxima craneana.

La anchura frontal mixima en el craneo de Arrecifes es
de 96 milimetros, cifra que pasa favorablemente un poco
al t6rmino medio human si la comparamos con el si-
guiente cuadro compuesto por Schwalbe (1. c. p. 78), y
basado en 352 crAneos humans:

Anchura frontal minima. Nimero
Milimetros. de los crAneos.

80-84 7
85-89 42
90-94 122
95--99 115 Arrecifes: 96 mm.
100-104 54
105-109 7
110-114 3
115-116 2

Para comparar la anchura frontal minima del craneo de
Arrecifes con la de otros crAneos americanos compilamos
el siguiente cuadro segfin las ya citadas obras de Martin y
Verneau; result que el hombre de Arrecifes ocupa una po-
sici6n favorable entire sus compatriotas vecinos bajo este
punto de vista:

Altura frontal minima
Tribu Hombres Mim. Mujeres Mim.

Patagones del Rio Negro (Martin p. 531).. 5 99 6 94
S tipo plati-dolicoc6falo I. (Verneau
p.53..... ......1 97 -
S tipo plati-dolicocefalo II. (Verneau
p.59) . 2 98 3 93
tipo hipsi-dolioc6falo (Verneau p.
81) .. .........17 98 7 94
tipo plati-braquic6falo (Verneau
p.96) ... 20 97 9 90
S tipo subraquicefalo (Verneau p.
AlAI\ Q Q(1 I











IEVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRE


Altura frontal minima
Tribu Hombres Mim. Mujeres M/m.

Araucanos tipo araucano ant. de Chile
(Verneau p. 111). ... 1 100 5 92
S tipo araucano ant. de Patagonia
(Verneau 111) .2 89 6 88
S tipo araucano mod. de Patagonia
(Verneau p. 111). .. ... 3 92 3 80
Patagones tipo mestizo plati-dol+hipsi-dol.
(Verneau p. 116) .... .5 11 1 89
S mestizo plati-bragu+hipsi-dol. (V.
p. 120). .. .21 96 5 95
Arrecifes. ... . 1 96 -

Al mismo Schwalbe seguiremos al hacer el studio com-
parativo del indice front parietal que en el crineo de
Arrecifes result ser 68,09. Reproducimos enseguida en
parte su tabla XIV (p. 82), agregAndole al mismo tiempo
la terminologia propuesta por este autor (p. 90):

















60 -
61 -
Mikrosemia. 62 Chinos
63 Calmucos
64 Checos


65 Noruegos Batta
Alsacianos
Mesosemia.. Etruscos
Gente de Davos Aino
Alsacianas Japoneses


68 Succos Weds
6l Singaleses
Megasemin.. 0 Tamiles
71 Dayak I
72 Gente de Palmyra

73 -
Hypermega- 7
semla ..... 75
76 -


7i7
79 -- -

Ultramega 80
semnia... 82 -
83 -
84 -
84










66 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

De este cuadro result, como lo explica detenidamente
Schwalbe (p. 91), que la poblaci6n aut6ctona de America
tiene la frente mesosema, hecha excepci6n de los indios de
Alaska con su microsemia bien marcada; que por lo gene-
ral, los pueblos civilizados son mesosemos, los pueblos pri-
mitivos 6 inferiores, megasemos hasta ultra megasemos,
hecha excepci6n de los Indios americanos (mesosemos
como aqu6llos).
El crineo de Arrecifes (68,09) es entonces mesosemo y su
indice respective corresponde con la mayoria de los demis
craneos americanos (vease el cuadro anterior).
Terminaremos el anAlisis de la region frontal con el es-
tudio de los Angulos que pueden construirse en la curva
median. Reunimos con Schwalbe (p. 142 y sig.) el punto
G (glabela) con el punto B bregmaa) y el Angulo B G I
sera el <(Angulo bregmitico,; tiramos desde el punto G una
linea que toque el punto mis saliente de la frente y el
Angulo X G I sera el cAngulo frontal>; de esta manera se
determine matemAticamente el grado de la inclinaci6n y
convexidad del hueso frontal con respect A la linea funda-
mental glabelo-inial. De la comparaci6n de estos Angulos,
determinados en crAneos de diferentes razas humans (vease
el cuadro siguiente que contiene las cifras medianas de
Schwalbe) result, como dice este autor (p. 145 y 146) que,
dado el material pequefio de craneos estudiados hasta la
fecha, al efecto, el Angulo frontal talvez servirA un dia
__ __ __ _: __ -e,, ,,,, 1 -- :4r -- -- -- -- -1










EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFES 67

clasificaci6n de las razas actuales. Los dos Angulos mas
bien tienen un gran significado zool6gico, indicando las
etapas que hay entire los Antropoideos, el Pithecanthropus,
el Homo neanderthalensis y el Homo sapiens. En el
crineo de Arrecifes, ambos Angulos se encuentran dentro
de la categoria del hombre actual.
La posici6n del bregma y su variaci6n en cuanto A la
direcci6n antero posterior estA intimamente ligada con la
inclinaci6n de la frente hAcia atras; siendo una frente
, el bregma estarA situado mas atras y vice ver-
sa. Se determine con Schwalbe (p. 149 y sig,) entonces
la distancia desde el punto G (glabela) al punto D (pro-
yecci6n vertical del bregma) que mide 54 milimetros en
el present caso, y se calcula el indice entire G D y G I
la linea fundamental glabelo inial (186 milimetros). Este
indice sera tanto mas pequefio cuanto mas erguida la fren-
te. En el craneo de Arrecifes es 29,0 y sobrepasa algo
los terminos medios comunicados por Schwalbe para
diferentes razas humans. La frente del craneo de Arre-
cifes, por consiguiente, es mas erguida que en t6rmino
medio los crineos reunidos en el siguiente cuadro
(Schwalbe p. 150-152):

Tribus Indice de la posici6n bregmatica.
Arrecifes. .. . 29,0
19 Alsasianos (H). .. .. 30,4
16 Alsasianas (M). ... 30,5
24 Negros Dchagga.. 32,1
4 Calmucos. ... ... 32,8

Las demAs particularidades de la convexidad frontal
no pueden ser estudiadas A causa de la costra calcArea
que hace desaparecer todo detalle. Pasare, pues, enseguida
A ocuparme de la largura del frontal y parietal e. d. de
sus circunferencias antero posteriores, medidas en la linea










68 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

chos al respect, result lo siguiente: En los lemures,
monos, antropoideos y el Pithecanthropus siempre es mAs
largo que el parietal; ya en la variedad humana de Spy y
Neanderthal, varia esta proporci6n, siendo unas veces el
frontal mas largo que el parietal y otras veces vice versa.
En las razas humans actuales, la citada proporci6n ba-
lancea todavia hacia los dos lados, como lo demuestra el
siguiente cuadro de Schwalbe (p. 190), compuesto A base
de 208 crineos de diferentes razas.

I). Frontal mis largo que el parietal. 50 %
II). Frontal igual al parietal. 7.2 a
III). Frontal mis corto que el parietal. 42,8 ,

De esto result que el tipo I es pitecoideo 6 inferior y
el tipo III exclusivamncnc /Iumano. Encontramos este il-
timo tipo en el craneo de Arrecifes cuya circunferencia
frontal median con 132 milimetros es much mAs corta
que la respective parietal con 143 milimetros.
La proporci6n entire estas dos circunferencias se calcula
por medio de un indice que segin la formula: curva fron-
tal: curva parietal = Ioo: X, result ser 108,3. Este in-
dice, como ya lo hace suponer el recien reproducido cuadro
de Schwalbe, varia en las razas humans en bastante
grado, e. d. de 83, 3 a 119,1 y en el crAneo de Arrecifes
ocupa una posici6n favorable con 108,3.
Capacidad craneana. De la notable largura craneana,
de su anchura que represent exactamente el termino
medio human y de la altura absolutamente bien desa-
rrollada, puede deducirse una capacidad craneal bien en-
cefala; el estado de conservaci6n del crineo no permit
una determinaci6n por medio del cubage, pero el cAlculo
hecho segiin el m6todo de Welcker (i), confirm com-


(1) WELCKER, Die Capacitae und die drei Hauptdurchmesser der










EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFES 69

pletamente nuestra suposici6n. Consiste 6ste (p. 71) en
adicionar la largura maxima, la anchura maxima y la al-
tura basilo-bregmitica y buscar para la suma obtenida (el
productto) la capacidad correspondiente en el cuadro com-
puesto por Welcker; la diferencia entire la altura basilo-
bregmitica y la altura auricular es tasada por este mismo
antrop6logo (p. 82) en 14 milimetros termino medio, y
agregando este A la altura auricular del craneo de Arreci-
fes, encontramos como m6dulo:
Largura (186) + Anchura (141) Altura (123 + 14) = 464 y
la capacidad correspondiente 1481 centimetros cibicos.
Otro mtodo para calcular la capacidad craneana segiin
las medidas lineares es el de Beddoe (i). He ahi segin
el anAlisis de Fischer (2) : :,Multipliquese una tercera parte
de la circunferencia horizontal con una tercera parte del
arco nasio-inial y con la mitad del arco vertical, medido
desde la apertura auricular de un lado A la del otro, pa-
sando el arco sobre el bregma. Disminiiyase el resultado
en 0,3 %. para cada 1,o del indice cefalico, cuando 6ste este
abajo de 80, y aumenteselo vice versa cuando 6ste pase
80. Dividase al fin el resultado obtenido por 2ooo,. En
cuanto al craneo de Arrecifes, hacemos el cAlculo si-
guiente:
Circunferencia horizontal: 530 mm.; 4 = 176,7
nasio-lineal: 275 I = 91,7
transversal: 335 I- 167,5
167,7 X 91,7 = 16203.39+167,5= 2714067,825
Indice cefalico=75,8; 4+0,3=1,2; 2714067,824+1,2 = 3256880,39.
2714067,825-32568,8039 = 2681499,0211 por 2000 = 1340,7495. En ci-
fra redonda:
1341. centimetros cfibicos.

(1) BEDDOE A Method of estimating Skull Capacity fromof
Peripheral Measures. Journal of the Anthropologial Institute XXXIV,
1905, p. 266-283.-Analizado por :
(2) FISCHER Jahresbericht der Literatur iiber physische Anthro-
pologie in Jahre 1905. Schwalbes Jahresberichte der Anatomie und










70 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

No s6 si estos valores calculados y aproximados pue-
den ser comparados con las cifras de Martin y Verneau
(vease los ya citados trabajos) los que han determinado
la capacidad craneana por un m6todo director, rellenando
la cavidad craneana con plomo, etc.; en todo caso el craneo
de Arrecifes result ser desfavorecido en comparaci6n con
los craneos de Patagones y se acerca al tipo femenino,
caracterizado por cierta pequefiez de la cavidad craneal.
Pero ya hace tiempo, Welcker (I) ha demostrado que las
cifras obtenidas por Broca en el cubage del crAneo, son
demasiado alas y que sobrepasan en 61,7 centimetros cl-
bicos, el termino medio de la capacidad craneana, obte-
nida por Welcker en craneos de la misma categoria. Agre-
gando este valor A los 1341 respectivamente 1481 centi-
timetros cibicos del craneo de Arrecifes obtenemos ahora
mAs 6 menos 14oo respectivamente 1540 centimetros cii-
bicos que bien podemos comparar con las cifras obtenidas
por la escuela francesa; la diferencia entonces entire la
capacidad del craneo de Arrecifes y la de craneos pata-
gones result ser menos notable:

Capacidad craneana
Tribu Hombres C. cebicos Mujeres C. cdbicos

Patagones del Rio Negro (Mar-
tin p. 531) .. 6 6
Patagones tipo plati-dolicoce-
falo I (Verneau p. 53). 1 1665? -
Patagones tipo plati-dolicoc6-
falo II (Verneau p, 51. 2 1672 21 1490
Patagones tipo hipsi-dolicocefalo
(Verneau p. 81) .. 17 1619 7 1355


(1) Se nota una diferencia notable entire los resultados de los
dos m6todos seguidos y no se si se puede dar mayor f6 a uno como
a otro.










EL CRANEO FOSIL DE ARRECIFES 71

Tribu Hombres C. ciibicos Mujeres C. eibicos

Patagones tipo plati-braquic6-
falo (Verneau p. 96) .20 1600 9 1367
Patagones tipo braquicefalo
(Verneau p. 104). .. 8 1516 1 1410
Araucanos antiguos de Chile
(Verneau p. 111) .. 1 5 -
Araucanos antiguos de Patago-
nia (Verneau p. 111). 1 1440 6 1409
Araucanos modernos de Pata-
gonia (Verneau p. 111). 3 1390 3 1227
Patagones tipo mestizo plati-
dol. X hipsi-dol. (Verneau
p. 116) .. ... 5 1512 1 1350
Patagones tipo mestizo plati-
braqu. X hipsi-dol. (Ver-
neau p. 120). 21 1536 5 1420
Patagones y Araucanos (Wel-
cker p. 104) .. 9 1402 -
Arrecifes. ... 1481 (W) 6 1341 (B)

CRANEO FACIAL

Es muy poco lo que se puede decir sobre el craneo
facial A causa de su mal estado de conservaci6n. La an-
chura bi-zygomAtica mide mas 6 menos 142 milimetros,
e. d. equivale mas 6 menos A la anchura maxima del
craneo cerebral. La altura nasio-alveolar mide cerca de
75 milimetros y el mindice facial superior> (de Kollmann)

calculado segin la formula X 7 result ser 52,8.
142
Basandonos en los studios de Weissenberg (i) quien
comprob6 que basta calcular los indices faciales segin
Kollmann, e. d. segin la formula: (Altura facial (nasio-
mentonal 6 nasio-alveolar, respectivamente): Anchura bi-


(1) WEISSENBER, Ulber die verschiedenen Gesichtsmaase und Ge-
sichtsindices, ihre Eintheilung und Brauchbarkeit. Zeitschrift fuer










TA DE LA UNIVERSIDAD DTE BTTENOS


zigomAtica = IOO:X >>, y quien propuso, en cuanto al
, calculado segfin la altura nasio-
alveolar y la anchura bizigomAtica, la cifra 55,0 como
limited entire came y leptoprosopia, determinaremos el cra-
neo de Arrecifes como cameprdsopo. Intercalando el indice
52,8 en los siguientes cuadros tomados de la obra de la
Expedici6n Hamenway (i), result que ocupa una posi-
ci6n median entire las razas humans en general y las
diferentes tribus americanas en especial:

Diferentes razas humans
Tribu. Indice facial superior.

2 Chuckchees .. 55,17
10 Esquimales .. 54,09
Vedda. .......... 53,80
2 Chinos .......... 53,74
6 Negros . 53,22
14 Europeo. .... ....... 53,06
1 Indig. de las Islas Fiji ..... 52,77 Arrecifes: c. 52,8
Botocudos. 52,60
2 Japoneses. . 52,58
27 Indios Saladeros (Norte Ame.). 52,48
42 Otros Indios Norteamericanos.. 51,69
6 Indig. de las Islas Sandwich. 50,35
3 Australianos ... .. 50,23
Malayos. . 48.60
4 Indig. de la Nueva Zelandia. 48,54
4 Lagoa Santa. .. 47,00


Diferentes tribus norteamericanas
Tribu. Indice facial superior

1 Seminoles. 58,33
2 Minnetarees . 58,05


(1) MATTHEWS, BORTMAN Y BILLINGS, De human bones of the
Hemenway Collection in the United States Army Medical Museum
at Washington. Memoirs of the National Academy of Sciences, VI.
IRQl n 4l.q












Tribu. Indice facial superior
10 Californianos. .. 52,62 Arrecifes: c. 52,8
27 Saladeros.. ... 52,48
7 Pah Uthes. . 52,03
2 Pawnees.. .... 51,29
4 Sioux. .. 51,18
4 Navajos. .. 50,9o
4 Ponkas 50,61
6 Apaches. 49,55
1 Cheyennes. ... 47,65
1 Chippeway. 47,40
1 Cr:neo de Rock Bluff 57,00
1 Craneo de Calaveras. ... 42,00

Termino con este cuadro la parte creaneom6trica que ya
ha salido un poco larga, y me abstendr6 de ocuparme de
algunas otras medidas que se han podido tomar todavia
segun el convenio de M6naco y que van en la lista para
facilitar comparaciones futuras.





Al preparar estas lines para la imprenta aparece una
nueva publicaci6n del senior Ameghino intitulada < fornmations scdimentaires du crdtacc supcricur ct du ter-
fiairc de Patagonic. Avec un parallel entree Irurs fanzes
mammalogiques et cells de l'ancien continent' (Anales del
Museo Nacional de Buenos Aires, Ser. 3a, VIII (XV) p.
1-568). En esta obra, el senior Ameghino se ocupa un poco
de los craneos humans pampeanos ya mencionados en
su obra del aiio 1889, ( los mamzferos fosilcs de la Repziblica Argentina> y aumen-
tados con un crAneo human encontrado desde aquella 6po-
ca cerca del Arroyo La Tigra al Sud de Mar del Plata.
En cuanto al craneo de Arrecifes, reproduce la fotogra-
fia de la norma lateral publicada por primera vez en la
Conlribucidn v agregada tambien al nresente trabaio:


T- r n VrQrTT "I TT Tt A'PITTmW -


I7I










74 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

dice (p. 447) que procede del cuaternario inferior y con-
cluye que el hombre de esta 6poca (representado por este
crineo) no parece distinguirse del de la 6poca actual. En
cuanto a los demis craneos pampeanos, cree que proceden
de diferentes epocas geol6gicas y que en coincidencia con
esto, representan correspondientes caracteres mis 6 menos
inferiores. No hay acA oportunidad de refutar esta iltima
opinion de Ameghino; lo hare en mi ya anunciado tra-
bajo que se publicard en breve en la Revista del Museo
de La Plata; pero si, me es un placer poder comprobar
que el studio del craneo de Arrecifes publicado en las li-
neas que preceden, me llev6 exactamente a la misma opi-
ni6n que sobre sus caracteres fisicos se ha formado el
senior Ameghino aunque no estoy de acuerdo con lo que
dice sobre su edad geol6gica. Coinciden pues con la opi-
ni6n de Ameghino: de que el craneo de Arrecifes no se
distingue de un crdneo modern, las siguientes



CONCLUSIONS GENERALS

I). El crAneo de Arrecifes pertenece A los mas antiguos
de la Repdblica Argentina aunque no puede ser atribuido
con seguridad A la formaci6n pampeana.
2). La largura de la parte cerebral sobrepasa el t6rmino
medio human, la anchura le equivale exactamente, el in-
dice cefalico es mesocefalo; la altura es absolutamente
grande, relativamente (con referencia A la largura) pre-
senta una cifra mas bien baja (came 6 plati-cefalia).
3). La anchura de la frente es absolutamente de ter-
mino medio; relativamente (con respect A la anchura
transversal craneana) corresponde al tipo americano. Los
Angulos frontales y bregmAticos los que indican la inclina-
ci6n de la frente hacia atras, se encuentran dentro de la
nt~-pnrin dil1 homhre actual.










EL CRANEO FiSIL DE ARRECIFES 75

4). La parte facial del craneo es mas 6 menos came-
pr6sopa y el indice ocupa una posici6n median entire
las razas humans en general y entire las diferentes tri-
bus en especial.
5). Los arcos superciliares son bien marcados y salien-
tes; las crestas supermastoideas bien marcadas; la incisu-
ra mastoidea -en forma de muesca (tipo americano); la
cresta dig~strica en forma de un peine grueso; el sulcus
art. occipitalis en forma de muesca. Hay un torus occi-
pitalis muy bien marcado, formando una sola giba larga
y ancha.
6). De un studio detenido result que el craneo de
Arrecifes pertenece al actual tipo human y especialmente
americano.

La Plata, Abril de 1907.

DOCTOR R. LEHMANN-NITSCHE.
Catedrdtico de Antropologia de la
Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad
de Buenos Aires.










STUDIO RAZONADO DE LAS TRASGRESIONES
DEL GENERO GRAMATICAL

EN PRO DEL BUEN DECIR



El g6nero es el accident gramatical mis expuesto a
cambios.
La gramAtica, en cuanto da principios generals A todas
las lenguas, es inmutable; pero, desde que actlia como arte,
desde que entra a reglamentar casos concretos, mal puede
cristalizarse, ha de evolucionar A la par de la lengua
misma.
Asi, no es de extrafiar que vocablos que fueron antafio
de un g6nero hayan pasado 4 usarse en el g6nero opuesto.
Estratagema 6 hzedrbole se encuentran como masculinos
en las obras de Tirso de Molina, lo mismo que crin 6
crines en la < de Villaviciosa, EL PIRAMIDE se repite en las
comedies de Lope de Vega, y raro seri el cldsico donde no
se halle LOS AFUERAS 6 EL ALARMA, nombres todos estos
que hoy privan como femeninos. En cambio, escribi6 Ber-
ceo, segt~n sefiala Cuervo (Notas A la Gram. de Bello), LA
OLOR; el Marqu6s de Santillana, LA DOLOR, LA CLAROR y
LA FUROR; tanto en la Historia de Espafia por Mariana
como en las obras de Fray Luis de Le6n leerise repetidas
veces LA ORIGEN; en Calder6n, LA EPIGRAMA; en las come-










iGRESIONES DEL GENERO GRAMA


dias de Rojas y en el falso Quijote de Avellaneda, LA
ENIGMA; en el verdadero Quijote, LA FRAUDE; y fue comin
antiguamente decir LA CLIMA y LA MANA; voices todas
estas que ahora se usan inicamente como masculinas. Mu-
cho podria ampliarse esta enumeraci6n, y no es de sor-
prenderse si cambios como estos se produce cada dia, no
al acaso, sino correspondiendo A la evoluci6n sociol6gica,
A razones de eufonia y a otras causes bien fAciles de ser
determinadas con poco que se profundice.
El feminismo, asi como revoluciona costumbres sociales
que parecian llamadas A perdurar, trae A la vez sus tras-
tornos al 16xico y A la gramatica, especialmente en cuanto
atafie al g6nero. Y es tan desatinado querer contrarrestar
esta corriente, como dejarse levar A impulses del primer
viento que sople, que no asi como quiera se acatan impro-
visaciones en material filol6gica.
Estas cuestiones del lenguaje, que para muchos parecerAn
nimias, sin valor alguno, tienen su trascendencia, y no de-
jarAn de ser aquilatadas por quienes se precien de ser co-
rrectos en el decir.
No faltarAn escritores empecatados, pagados de vana-
glorias, que ante cualquier dificultad gramatical saldrAn del
paso osadamente, decididndose urbi ct orbi por la forma
que les parezca mis adecuada, porque si solamente; y aun
puede suceder que recurran, A falta de mejor apoyo, A al-
guna argucia 6 raz6n de conventillo para suplir la escasez
de l6gica, la ausencia de saber 6 la falta de autoridades en
que apoyarse; pero, no es de vanos 6 presuntuosos el re-
solver cuestiones de esta indole, que la norma ha de ve-
nirnos de quienes son capaces de concederla.
Haya en pro de un giro neol6gico, de un nuevo modismo,
de una variaci6n en los accidents y usos de las palabras,
el apoyo de una Pardo BazAn, de un Gald6s, de un Me-
nindez Pelayo, de un Benot, de un Cuervo, como de tantos










N TWI T.A TTNTV~1.RTT)AT) T).. TTT.T-NO


ducido, y produce auin, much y muy bueno, y hasta
podremos decidir cuanta duda pudieran dejar subsistente los
cldsicos y la Academia misma; y a f6 que en lo que es
fruto del modernismo, en lo que corresponde a la etapa
evolutiva que cruzamos, vocablos y giros propios de la
6poca, fuera empefio iniitil el tratar de obtener claridad y
acierto con la sola luz que puedan irradiar los clasicos.
Pero, no es nuestra mente conjeturar, sino ir directa-
mente d los puntos controvertibles; y siganos quien se cuide
siquiera en algo del habla correct, aunque tenga en me-
nos las especulaciones puramente gramaticales, ya que 6stas
se vienen considerando, injustamente, achaque de otras
epocas, asunto indigno de atraer mayormente la atenci6n
de las gentes en el siglo de la electricidad.
Lejos de enfrascarnos en la reglamentaci6n que se re-
pite en las gramiticas, trataremos de poner en claro aque-
llos puntos que suscitan dudas y ocasionan dificultades a
quien tiene sus reparos por el buen decir.



Tenemos que al dar las reglas del g6nero que corres-
ponde a los nombres segin su significaci6n, la gramatica
de la Academia nos dice: oficio, empleo, etc., propios de varones, son masculinos...
y los de mujeres son femeninos, como azafata, portera, no-
driza.)
Es el caso que cuando los sefiores Acad6micos escribian
esta regla habia oficios y empleos que estaban vedados
para el que llamamos bello sexo 6 sexo debil; pero, cada
dia nos sorprende elfeminJisnzo con verdaderas proezas; ya
no hay linde que valga entire lo que es patrimonio de uno
1i otro sexo; en consecuencia, much se tendri que innovar
tanto por la gramitica como por el lexico, y habremos de
conceder uso femenino a voces- que antafio no lo habian
m -n p'hf1-










TRASGRESIONES DEL GENERO GRAMATICAL 79

Cockera s61o ha podido usarse como adjetivo, v. g. en
pucrta cochcra, y como nombre por el paraje donde se en-
cierran los coaches 6 por la mujer del cochero; mas hoy,
nada menos que en Paris, acaban de iniciarse las mujeres
en el oficio de manejar coaches. Los diaries y revistas fran-
cesas que nos comunican la novedad hablan de la fcmnim
cockicr, pero ya dejarAn de lado tan discordante perifrasis
y se adoptari, sencillamente, el feminismo coc/hirc; de igual
manera nuestros lexicos habrAn de conceder tan novedosa
acepci6n A la voz cochera.
Orttizar (i) reclama al Diccionario de la Academia los
femeninos carruiajfra, carretcra y mayoral que tendrian la
misma raz6n de existir que otros muchos.
Buen tiempo hace que usa el vulgo la voz mndica para
designer A esas curanderas que medran entire la gente ig-
norante, y hasta hubo en la provincia de Buenos Aires
una llamada IMfdica dcl Pabilo que lleg6 A adquirir ver-
dadera celebridad. Dado que hoy son tantas las damas que
entran, legalmente autorizadas, A ejercer la medicine, se
impondrA el nombrarlas mwdicas, dando nueva significa-
ci6n A este vocablo que s61o tuvo uso correct en su oficio
de adjetivo, v. g.: ciencia mddica, clinic mNdica, etc. Hoy
por hoy, lo mAs comiin es nombrarlas con el femenino
doctor; pero, como bajo esta misma designaci6n quedan
comprendidas las graduadas en la Facultad de Filosofia v
Letras y las que lleguen A egresar de la de Derecho, re-
sulta que el tdrmino se impone para establecer el distingo;
y habrA de surgir A su vez el femenino abogada por mAs
que los lexic6grafos s6lo hayan tenido en la cuenta esta
terminaci6n para designer A la mujer del abogado 6 en el
sentido figurado que equivale A intercesora 6 medianera.
Sera cuesti6n de tiempo; pero, nadie se sorprenderA, en


(1) Diccionario de locuciones viciosas y de correcciones de len-










SA'A TDF T.A TTNTV ITRSTDAT) DTI RTTRNOT.


la progresista Buenos Aires, si ve avisos en los diaries 6
relucientes chapas ante los dinteles, que digan: < X. X., M6dica cirujana.
A prop6sito de los femeninos de abogado y de medico,
el distinguido fil6logo colombiano Sr. Rafael Uribe y U. (2),
que es actualmente Ministro en la Argentina, dice:. Diccionario debiera autorizar la terminaci6n femenina en
el significado professional, hoy que en los paises civilizados
las sefioras mujeres han puesto una pica en Flandes, y se
gradfian por docenas, de nmedicas, abogadas 6 jurisconsultas
y hasta veterinarias.<
A quin pudo ocurrirsele antes del auge femenil que la
profesi6n que autoriza nada menos que para dar fe de
actos y contratos habria de ser ejercida por la mujer?...
La provincia de San Luis cuenta el primer caso. Y qu6
otro titulo, sino el de escribana fpzblica, habrd podido con-
cederse a esta dama, como corresponderd a cuantas otras
entren a ejercer la misma profesi6n?...
Aunque no se haya manifestado en los diccionarios pu-
blicados hasta hoy ni la posibilidad siquiera de que llegue
a existir esta terminaci6n femenina, es obvio que ha de
usarse desde el moment que el cargo se adjudica a mujeres,
pues fuera il6gico usar la expresi6n como comfin h los
dos g6neros; decir LA ESCRIBANO Pi BLICO seria concitar
los celos de la concordancia.
Asi prosiga en triunfo el feminismo y veremos desapa-
recer como por encanto el uso despectivo que hoy da el
vulgo a ciudadana; y hasta se ha llegado al caso de tener
que hablar de dziutadas con motive de la incorporaci6n
a la dieta de Finlandia de las cinco primeras mujeres que
entraron a representar al pueblo.
Que d6 sus frutos el

(2) Diccionario abreviado de Galicismos, Provincialismos y Co-
pon--;-- rd T. n- nnt f.I R










iu T2CTilmpT fT-1T mxNRTPn fl (P a A- A N 'T


poblindose de faldas las aulas universitarias con las fla-
mantes bachillcras, y nadie tendri despues que sorpren-
derse si oye ponderar A las jurisconsultas, a las farmactu-
ticas y qitmicas, A las arquitcctas 6 ingcni'cras. ;Entonces
se tendra la clave de la revoluci6n estudiantil que entur-
bi6 los albores de la nueva instituci6n! se sabri el por que
del airado rechazo sufrido por las muy adecuadas labores
domesticas que se trat6 de incluir en las materials de estu-
dio! Tiempo al tiempo, y hasta sera necesario inventar
alguna maquinaria que se encargue de amamantar los pe-
quefiuelos de las futuras generaciones.
A prop6sito del femenino de doctor es de advertir que
tambien se ha llegado a usar la terminaci6n csa, quizi'por
el solo anhelo de hacer mAs rumboso el titulo, y valga tal
afin ya que en nuestra democracia no caben baronesas,
condrsas, duqucsas, ni menos princesas; apenas si alguna
hija de estas igualantes tierras habri llegado titularse
caciqtusa (femenino que ha podido tener uso para evitar
la irregularidad ortogrAfica que result al escribir cacica).
S61o la falta de costumbre hace que pueda resultar cho-
cante el oir decir laj'/fa, femenino muy correct como que
consta en los l6xicos; y A fe que es de extrafiar tal adop-
ci6n desde que no fu6 de 6pocas atrasadas el dar mando a
mujeres, salvo aquel que pudo corresponderles siempre en
el manejo interno de la casa; que rara seri la historic, y
sea, si se quiere, de costumbres sociales, que nos hable de
jcfas de oficinas 6 de establecimientos, como es ficil en-
contrarlas en nuestra 6poca.
Sea fibula 6 no lo sea, cu6ntase que una mujer lleg6 al
papado, y he aqui como surgio el femenino papisa. Juana
de Arco, mas que tenienta, capitana 6 coroncla pudo ser
proclamada general, y hasta gencralisima, con dispensa de
la docta Corporaci6n; que en cuanto concierne A mujeres
militares, 6 mujeres de militares si se desea permanecer
.dnirn rt- l 1-irOn l Aln "niIc rlAarl' ni lp hnr' pA fpmpnin

81










82 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

aldrez. Y ya que tanto se van encumbrando las polleras
hasta en esto de tener mando, valga la sargenta en la
nueva acepci6n que concedemos A este femenino de sar-
gento, cuando design A la mujer arrogante y mandona,
tanto mas si es corpulenta 6 de much talla; y valga tam-
bien su aumentativo sargentona que se profiere en s6n
hiriente y que, aunque ausente del Diccionario no deja de
oirse en la misma Espafia.
Y desde que hoy no hay profesi6n ni oficio vedado para
la mujer, no debieran tenerse tantos melindres cuando se
trata de dar terminaci6n femenina A voces que perfecta-
mente la soportan.
Encontramos, por ahi, que alguien que se las da de li-
terato puso los puntos de su pluma (no bien templada esta
vez) en ... aprendiza debi6 decir; que si bien
la terminaci6n iz es muy propia de femeninos, no reza esto
con afrcndiz, que A fuer de variable se torna en aprendiza,
aprendices y aprendizas.
Oimos a cada paso: ... pues
agr6guese norabuena A official la final a, tanto mejor ga-
nada desde que la palabreja hace de nombre. Mujeres hay
que se avienen A confeccionar chalecos, pantalones y tantas
otras cosas que antafio no dejaban de mano los hombres.
La sastra, aunque su apariencia disuene, existe consagrada
por el Diccionario y no encontramos mal alguno en que se
able de oflcialas chalequeras y pantaloneras. Y ya que nos
hemos internado en el gremio de la aguja, advertir6 que
encuentro atrozmente discordante decir EL MODISTA Worth
6 EL MODISTA Paquin. El sufijo ista, ya indique profesi6n,
como en artist, corista, /fautista, dentist, ekctricisla, off-
cinista, etc., 6 ya sistema, crencia 6 partido, como en posi-
tivista, monoteista, autonomista, etc., result generalmente
comiin A los dos g6neros, y como tal se us6 modista en el
significado de las modas>; pero, entire un hombre A ejercer el mujeril










GRESIONES DEL IGENERO GRAMATI


< y A tener tienda de modas acepciones en que modista es
puramente femenino, y se impodra, A mi ver, el trueque
de a por o. ante todo para evitar confusion 6 ambigiiedad;
y valgan los modistos en cambio de lo much que, inva-
diendo nuestro fuero, se toman para si las mujeres.





Los americanos hemos dado decididamente en cambiar
el g6nero de algunas voices.
El Diccionario s61o registra como masculinos los nombres
azucar'rro vy arjctcro, y asi los han venido usando los escri-
tores de la madre patria; pero, en los paises hispano-ameri-
canos se dice azucarcra vy ta c /ra, y mal podri tacharse
como impropia esta terminaci6n era desde que es la que
corresponde comunmente, como bien lo asevera Cuervo (3),
para denotar el objeto que contiene 6 en que se pone lo
significado por la raiz. Si ha de decirse duklcra, caf/cera,
tetcra, cigarrcra, cartuchcra, frasquera (nosotros licorera,
ausente del Diccionario, pero que esta en Miau, de Pdrez
Gald6s), etc., muy 16gico es que se acepten azuclarcra v tarjr-
tera que constant en la mavoria de los diccionarios de regio-
nalismos publicados de un extreme A otro de la Amirica
espafiola (4). Contado sera quien diga cl azucarcro en la
Argentina, y por lo que toca A tarj/ccro 6 farj'etra, la


(3) Apuntaciones. Voces nuevas (Acci6n psicol6gica).
(4) Anotan estas voices en su forma femenina, dandolas como
admisibles, ademAs de Cuervo, B. Rivod6 (Voces Nuevas, Venezo-
lanismos), C. Gagini (Dic. de Barb. y Provinc. de Costa Rica), Paz
Solddn y Unanue 6 Juan de Arona (Die. de Peruanismos), Pbro.
C. Ortfizar (Dic. de Locuciones Vie. y de Correc. de Leng.), D.
Granada (Vocabulario Rioplatense); y tambi6n las citan, aunque
considerdndolas como espurias, seguramente por no estar en el Dic.
academico, Uribe y U. (Dic. de Barb. etc.), Batres Jduregui (Vicios
de Leng. y Prov. de Guatemala), E. Isaza (Gram. Prac. de la Leng.
I I____


8I










LA UNIVERSIDAD DE B


verdad es que se usan indistintamente una forma 6 la
otra.
En cambio, tenemos que el Diccionario. anota bolcta, como
femenino solamente, lo que no impide que los americanos
usemos el masculine boleto para casi todas las acepciones
que correspondent A esta voz. En cuil de nuestras estacio-
nes de ferrocarril se pedird una bolcta para tener acceso al
tren? Boleto es tambien el que se recibe cuando se sube a
los tranvias. ,Y que hacendado, y cu6ntese que los hay en
buen nimero, no se sorprenderA si le convierten en bolcta
su boleto de marca?...
Voceria, consigna el Diccionario, y asi consta en la ma-
yoria de los cldsicos y de los escritores contemporineos
de Espafia:
(Cer-
vantes, Galatea: libro II);

S... al cielo suena
( Confusa voccria

S... y la loca y desacorde voceria> (Pereda, El Sabor de
la Tierruca); y se podrian multiplicar estos ejemplos. Ore-
llana, en <, cita como espurio a vocerzo,
aunque reconociendo que su uso tiende a generalizarse.
En America es muy raro el femenino voceria; dicese comun-
mente vocerio; y es de advertir que esta forma es bien
admisible, pues ha sido empleada por la misma Academia
al definir la voz Alboroto (i), y no ha faltado en la ma-
dre patria escritor de nota que la usara, pues asi se ve
en estos versos de Espronceda (Diablo Mundo).

.


(5) Y no se trata de error de imprenta, porque se repite en las










Zf D ITnTAXTV1C -nT r(T^1NTVTVP rCTM A Al A


rei, que s6lo admite el Lexico como voces femeninas:
grilerra, Jpalabrcrfa y rancheria.
Hasta mediados del siglo pasado, la primer tarea coti-
diana de los d6mines, era cortar las plumas de ave que
habian de servir para la escritura. Tenian siempre a ma-
no para esto una navajilla, que tom6 el nombre de cor-
talp Lutmas. Con la invenci6n de las plumas de acero na-
ci6 la necesidad de un astil en que colocarlas para po-
derlas usar, y A este se le llam6 portalumnas; los clAsicos
no necesitaron de 1l, porque la verdad es que A la gran
mavoria de ellos toc6les escribir con plumas de cisne.... 6
de ganso, que lo mismo da en este caso, que pluma era
y pluma se llam6. En cambio, el carbon 6 grafito que
emplearon A la saz6n para trazar caracteres 6 para dibu-
jar, no venia acomodado dentro del mismo cabo de ma-
dera v era necesario adaptarlo A un aparatito que se lla-
m6 lapicecro (de lIpiz y el sufijo cro). Los Sudamericanos
hemos dado en considerar al porlaflumas como la mujer
del lapiccro; y es tan asi que lo llamamos hlaiccra (6), y
aunque ponga mala cara la Etimologia, el trueque se
abre camino y se echa muy de menos la designaci6n for-
taphlmnas que ordena la Academia En cambio, nuestros es-
colares, como que poca necesidad tienen de aparato al-
guno en que colocar el lipiz para poder escribir, se olvi-
dan del lapiccro y, cuando se da el caso de tener que
nombrarlo, lo mas coming es que lo lamen portaldpil 6,
por sinecdoque, Idpiz.
Tanto el Diccionario de la Academia como el Etimol6gico
de Barcia y cuantos lexicos se han publicado en Espafia,
traen aialna 6 analias, como voz femenina y grave. Los
americanos, que hemos dado nombre a esta deliciosa fru-

(6) Aparece esta vez en el Dic. de Chilenismos, por Zorabadel
Rodriguez, en el -Die. de Loc. Vie. y de Correc. de Leng., por


fir













rizados que la Academia para precisar su designaci6n.
Siempre hemos oido anand 6 anands y siempre en mas-
culino; asi la traen Granada y Rivod6; y Bello tiene en
su < el verso siguiente:

<

Verso que habri tenido por muy correct el ilustre gra-
matico y poeta, desde que lo include tambi6n, sin cambiar
un Apice, en su rrida>>.
CuAntos no se sorprenderin si oyen afirmar que el feme-
nino desgana, que present el L6xico a la par de desgano, es
t6rmino muy apropiado como que proviene de dcs y gana;
pero es el caso que, aiin cuando haya escritores hispanos
que sigan dici6ndolo asi, lo comin es que reine el mas-
culino dcsgano para todo hijo de Am6rica que sienta
inapetencia.
A la vuclta, < pra 6 trueca una cosa respect del precio concertado>>, le
llamamos en la Argentina el vuclto; y otro tanto ocurre
en la mayor parte de la Am6rica espafiola. Gogini (Die.
de Barb. y Prov. de Costa Rica), encuentra mis adecuada
esta forma que la femenina.
Los 16xicos de Salvd, Barcia, Dominguez, de la Socie-
dad Literaria y otros, y aun Bello en su Gramdtica, dan al
nombre afucras como masculine. La Academia mas pues-
ta en raz6n esta vez la anota como ambigua (Die., edic.
XII y XIII). Vera y Gonzalez (Die. Encicl. de la Leng.
Cast.) es de los primeros lexic6grafos que reparando en
el uso actual de esta palabra la asienta como femenino;
y como tal la consagra Cuervo en sus de Bello>> (la 31) y en las >Apuntaciones al Leng. Bogot.>
(pAg. 115, ed. de 1907).
Alarma viene como masculine, en la Academia, Barcia,










TRASGRESIONES DEL GENERO GRAMMATICAL


Campuzano y en la mayoria ce los demas lexicos; es
yuxtaposici6n de masculine para evitar el hiato, lo que no impide que,
arnma siga siendo femenino, prueba de ello es que en plu-
ral no se dice A LOS ARMAS sino d las arenas; de manera
que si en epocas remotas ha podido usarse alarma como
masculine, al volver hoy al femenino,-y vuelve, no quepa
duda alguna-no hace mas que recuperar el g6nero que
le corresponde por su terminaci6n en a y, ante ,todo, por
quedar comprendido en la regla dada por Bello (Gram.
Cast. cap. X) sobre el g6nero que convene .a los com-
puestos.
Y bien podemos dar fe de que, en America al menos,
ya no se oiri decir que haya quien ande por LOS AFUERAS,
ni quien pueda espantarse por LOS ALARMAS.




Los vocablos terminados en anlt y cltrc, en su mayo-
ria derivados verbales, participios activos que hacen de
nombres y adjetivos, ocasionan no pocas dudas en la
formaci6n del femenino, pues no pueden someterse a una
reglamentaci6n definida; ya se andan como comunes a los
dos g6neros, como cambian la c por a.
El Diccionario acad6mico da como variables en la formaci6n
femenina, a los siguientes: asistz nr-ta, comiediantc-ta, con-
greganetr-a, dazzante-a, arsa tafar -, floranZt-tla, ncndi-
ganct-ta, prcsidcnte-ta,, freten prizcnczfiainte-ta, re-
citante-ta, siir'vienc-ta, tenzicntc-ta cl(fantc-ta, gi antc-t/a,
infante-ta, inetndcntc-la, parientc-ta, TIicnitc-ta y alinirantc
que admite los femeninos almiran/a y almnirant/sa.
Aun cuando los demas se registren como comunes A
los dos g6neros no han faltado escritores 6 hablistas que
se permitan concederles terminaci6n femenina. Bello que,
es de los pocos gramAticos que han reparado con alguna










88 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

detenci6n en el g6nero de estos vocablos, advierte que rcgentc es la que ejerce por si la regencia y la rcgcnha,
la mujer del regente> (i). Cuervo, en una de sus notas
a la Gram. de Bello (la nmim. 16), llama la atenci6n so-
bre el hecho de que la Academia no haya concedido termi-
naci6n femenina A confldcntc, siendo que confidenla se ha-
lla usado por respetables escritores modernos y extrafiAn-
dose de que lo mismo acontezca con otros vocablos de
igual terminaci6n, dice que no se aplican A mujeres, como estudianztei Vaya si
se aplica! .El tan mentado feminismo debi6 andar aun
en pafiales cuando el ilustre fil6logo colombiano redac-
taba sus notas. Quien se atreveria hoy a tachar de in-
correcto el nombre de la asociaci6n <(Estzdianftas Argcnti-
nasn> que acaba de constituirse en nuestra gran Capital?...
Desde que seri raro dar, en nuestra epoca, con escuela,
colegio 6 universidad que no pueda ser franqueada por
la mujer A que negarle tan legitima designaci6n? Ya
que los sefiores Acad6micos admitan A la cstudia.ntula y
a la colrgiala, sepan que ahora tambien hay estudiantas.
Si en una loa del eminente Solis puede leerse oycntas,
si nada menos que A D. Juan de Iriarte se le ocurri6
estampar sobresalienta, sin que haya quien se espante de
tales ripios, dese paso triunfal A la cstudianfa que no le
faltarAn atractivos para merecer esta gracia.
Rivod6, que es, sin duda, el gramAtico que con mis
detenimiento ha estudiado las cuestiones concernientes al
g6nero gramatical, da como admisible A estudianta.
En cambio el Sr. T. Vera y Gonzalez en su gramAtica
(Analogia, pig. 38) muy usada como texto en nuestros
establecimientos de ensefianza secundaria y normal, reve-
lindose mas restrictive que la misma Academia, lo que
equivale A ser mis papista que el Papa, afirma que de los

(7) Gram. Cast., Cap. VII.










TRASGRESIONES DEL GENERO GRAMATICAL 89

terminados en aulc, cec 6 icunt s61o pueden admitir termi-
naci6n femenina comcdiant( y prcsid(v/lc, v agrega que
< sir'vicnf/a, s prstcianla, princilanta \ otras antlogas que se
oye con frecuencia al vulgo... ..ya lo veis, sefioritas cs-
ludiantas, se os tacha de vulgaridad, y por afiadidura ve-
nis d resultar personas que carecen de buen gusto iy yo
tan campante en vuestra defense! Con todo, ;y valga que
no estoy solo, ya que mi nombre nada represent como
autoridad!, lejos de cejar, os doy mi enhorabuena v me
declare muy decididamente con vosotras.
Rivod6 da pase tambidn a colnandania, dcfcndicnta, gc-
rcnta, g-obcrnaianta, tinsurgcnta, intrigantla, inarchanta, Pa-
cicnta, prof'slalfna y tunanta. Valera escribid acomaiiaan-
ta. La verdad es que el Ainico inconvenient que puedan
tener estas palabras es el estar fuera del LUxico, que tal
6 cual casa de comercio tiene gcrcnta 6 dcrrdi'fnc/as, no
es poca la concisi6n obtenida desde que para manifestar
lo mismo de conformidad con la Academia seria impres-
cindible el articulo 6 se habri de decir uia lng/cr gcr(i-
tc 6 decn'fdincltes iNu/yrr's. Y no es de extraiiar que no
se hayan consignado en el Diccionario las terminaciones
femenina de estas voices, desde que antafio no se veria
mujer alguna en tales ocupaciones. y conste que este
comentario s6lo se refiere a gcrtcna y dcfcudiclna, pues
nos guardaremos iv much! de aducir iguales razones en
defense del femenino intriga/nla, por ejemplo.




Ya que estamos en voices finalizadas en c, sigamos con
ellas, que, como bien lo advierte Cuervo (8), es la ter-
minaci6n que mis se presta a vacilaciones.


(8) Anuntaciones. Dae. 116 (Edic. de 1907).










90 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Carie, como todos los terminados en ic y acentua
en vocal anterior A esta terminaci6n, es, segdn B
(Gram. Cast.), femenino. El Lexico acad6mico hasta
12'1 edici6n trae caries y como masculine solamente; en
uiltima edici6n (la 13") varia de parecer, pues lo da cc
femenino. AmunAstegui Reyes (9) cita A Monlau y o'
autoridades en defense del dictamen de Bello; en cam
Cuervo (Notas A la Gram. de Bello), apoyAndose en 1
t6n de los Herreros, aboga por el g6nero masculine I
se puede conceder pase A las dos formas care y caries
por lo que toca al genero, el masculine esti en derr,
por acA al menos y lo mismo por Chile, se dice cor
mente la carir 6 la caries.
Esffugc ha sido dado como masculine por el Die. Ac
(12I edici6n) y tambi6n por Barcia (Die. Etim.), aun cual
este, olvidando su propio dictamen, dice, casi 4 reng
seguido: <.la es/inge era mujer con cabeza, manos y voz
criatura humana; cuerpo, de perro; ufias de le6n; cola,
drag6n; y alas, de ave>. No han faltado gramAticos
adopten A estevocablo como ambiguo. Con todo, creer
que debe tenerse como femenino solamente, que tal
trae el Diccionario en su iltima edici6n, y asi se t
vayan como muestra estos ejemplos:
<. (Nifiez de A
<) y fra en una palabra: odio>. (E. Pardo Bazin, Ilust. S
Amer., no. 1141).
Hojaldrr, dicen todos los grandes diccionarios, y la 1
yoria de las gramAticas citan este nombre en los de
nero ambiguo. Bello s61o lo admite como femenino.
America es corriente en este g6nero; pero, mAs que










TRASGRESIONES DEL GENERO GRAMATICAL 91

mis conviene al genero que se adopta. Algunos diccio-
narios de regionalismos y locuciones viciosas entiree ellos
los de Batres JAuregui, F. Ramos Duarte, Uribe y U.,
Z. Rodriguez, Ortiizar y Granada) citan esta forma como
incorrect. Cuervo, el patriarca de nuestros fil6logos, no
la rechaza, y hasta supone, basAndose en lo anotado en
la gran obra del fil6logo alemin Meyer- Libke (I)ie.
Sc'hic'lsalr des lateinischin ANcutruins ini Roiman ischlln,
pag. 67), que bien puede ser forma etimol6gica A la que
se habria Ilegado desde follhat/la, mediantes las formas
folliadula, fojadula, fojalda, fojaldra (Apuntaciones, pag.
I114).
2lMimbre venia como masculine en el Diccionario publi-
cado en 1884. En igual g6nero lo nombraron Sarmiento
(D. F.) y Marcos Sastre (El Tempe Argentino); y asi lo
seguimos usando, al menos en la Argentina. Mas, no han
faltado por Espafia escritores que digan la Iinhibre; y
Balbuena (Fe de Erratas) la emprende rudamente contra
los acad6micos, afanado en que lo correct ha de ser la
min1ibrr v no (l Niin1bre, v ha salido con la suya, pues la
iiltima edici6n del Die. Acad. (1899) trae la voz como
ambigua, con lo que quedamos todos de acuerdo.
Tzinr es un ambiguo que ha tenido la ocurrencia de
repartirse en forma tal, que result muy comuin allende
el mar como femenino, mientras que los americanos general-
mente s61o le concedemos genero masculine.
Lucido estarA quien se atenga A la Academia y s61o
a la Academia para dilucidar algunas de estas cuestio-
nes gramaticales ocasionadas a dudas. Asi, trijode consta
en la GramAtica como ejemplo del g6nero femenino (edici6n
de 1888, pag. 22, y persiste en la de 1890); en cambio el
Die. (ed. I y I3") trae la misma palabra como ambigua
cuando expresa <(Mesa 6 banquillo de tres pies, especial-
mente aquel en que daba la sacerdotisa de Apolo sus










92 REVISTA DE LA

< ner los instruments
geod6sicas>. No es, ]
en su < mo locuciones incorrm
dice haber oido en gC
oido! Y causa no
Corporaci6n encargac
pulir y dar esplendor
les. Bello trae este
gentina, como en M6j
de habla castellana,
de lo prescrito en la
otras que trascriben s


Seguiremos con alg
La verdad es que 1
plausible decision A d
palabras que desde
mente tanto en un gi
Andlisis, ana&lrma, (
y prrz raramente se
critores actuales; y m
tis en tal g6nero, quc
gramnticas como ambi
frip n l rnrn mnc


U 'U31 /jt, (:Zl/tts t3, L3t mlf, iL'i / Z n-
encontrarAn como femeninos en es-
s raro serA oir 6 ver escrito A cu-
aunque citado todavia en algunas
;uo, hasta el mismo Diccionario lo
*nrllir^ pcr*1n 01i~r o-mn dn1^ Tn r^^mh\\r










TRASGRESIONES DEL GENERO GRAMMATICAL 93

calor en obras de este potentado de las letras; en Pepita
Jimenez, al presentar el retrato de D. Luis, dicenos Va-
lera que tenilala color triuitcnia.; Menindez Pelayo si-
gue el mismo uso. Ya Tirso de Molina, Moratin y no
pocos escritores del siglo de oro dieron en emplear estas
voices sin distinci6n en uno Ai otro g-nero; Quevedo es-
cribi6 en ,Zahurdas>: en las manos, en los botes de unto y en cl color Hoy
prima el masculine; y es tan asi, que ahora todos los
diccionarios las anotan con este g6nero.
Cslmna, hAllase en los clAsicos generalmente como feme-
nino, y tanto el Diccionario como la Gramitica de la Aca-
demia lo traen como ambiguo: Rivod6 v otros gramAticos
lo consideran tambi6n como ambiguo; pero, lo cierto es
que hoy s6lo, se usa en masculine y si se quiere com-
probaci6n recurrase, en cualquiera de los libros de his-
toria escritos en estos filtimos tiempos, a la parte de la
edad media que trata del cisma religioso en Inglaterra.
A prop6sito del g6nero de esta palabra, R. Barcia (II),
trascribiendo del Die. Estim. de Monlau, dice lo siguiente:
,Cuentan que el emperador Segismundo se propuso que
el nombre cisma fuese femenino, y que toda su autoridad
imperial se estrell6 contra la resistencia de los gramAti-
cos. En castellano, cisma es masculine 6 femenino, pero
se usa casi siempre como del primer g6nero>.
Mar mantiene su ambigiiedad con ciertas restricciones.
Asf, p. ej', en la frase . cambiando el
genero variaria el significado; muy impropio resultarA de-
cir ; y de todo punto inaceptables EL
PLEAMAR y EL BAJAMAR, compuestos 6stos que solamente
toleran el femenino. Por otra parte, tenemos que se exige
indefectiblemente el ginero masculine cuando se acompa-


(11) Diccionario Etimol6gico.





































Sarticulo
se pue-










TRASGRESIONES DEL GINERO GRAMATICAL


dad, no dejan de oirse en boca del vulgo, que es de si
muy dado A guardar arcanidades.



Tidnese equivocadamente como ambiguos A muchos nom-
bres que al cambiar de genero varian de significado, por
manera que correspondent mAs bien al g6nero que llaman
los gramAticos distingficndo.
Muchos podrian citarse en este caso; vayan siquiera los
siguientes:
A rmazdii, que, cuando esti en femenino, segun define
el Diccionario, es con otras, en que 6 sobre que se arma alguna cosa,>; en
masculine, viene A significar .
Aroma, por culino.

SDonde tienen guardados los aromas
(G. Gutierrez Gonzalez).

Y cl vago aroiia que la flor encierra
(,Pereza,, J. Zorrilla)

(La Creaci6n, O. Andrade).

Por es femenino; y s6lo podria
tolerarse como ambiguo cuando design <,cualquiera goma,
bAlsamo, lefio 6 hierba de much fragancia>.
Comica, en masculine es el termino astron6mico; en fe-
menino lo que llamamos los americanos barrilcf (12), tal


in:.. A



























llevo aoui:










TRASGRESIONES DEL GENERO GRAMATICAL 97

Si un abogado dijera en plena audiencia LA REA 6 LA
TESTIGA en cuintos de los circunstantes no habria de
sorprenderse una sonrisa burlona? Y es que el uso de
rro y tcs/zgo como comunes de los dos g6neros, se ha im-
puesto con toda decision, contrarrestando la tendencia
mis corriente en la formaci6n del femenino de los nombres
terminados en o, que es el cambio de esta vocal en a.
No basta que el Lex. Acad. anote r'a, aunque con la
advertencia de que es forma poco usada; ni que Tirso
de Molina haya podido escribir:
-- Soy testigo.-Y y-o tcst/a... ; ni que Rivod6 (Entret.
Gram.) adelante que bien pudiera darse A estas voces la
double terminaci6n; quien no quiera exponerse d ser tilda-
po de ignorante tendrA que admitir la rco y la testigo.
H-crmafrodi:ta (6 hicrmafrodito), que el Diccionario da como
masculine solamente, es obvio que ha de considerarse co-
mo coNllin de dos.



La Academia trae At ti*rc como masculine y nada mAs,
pero mal podia, tan terrible fiera, quedar relegada en la
condici6n de un simple epiceno como la mayoria de los
animals; por aca se oye nombrar la ti3ra y hasta hay
una laguna de la Prov. de Bs. Aires, aunque de escasa
importancia, que lleva este nombre. No ha faltado clA-
sico que ampare este femenino, como que Cuervo (Apunt.,
pAgina 107) cita en su apoyo dos autoridades. Mas, como
bien lo reconoce este ilustrado fil6logo y lo corroboran
Rivod6 (i), Urube y U. (15), Gagini (16) y R. A. de la


este humildisimo animal, para asustar en las noches 6 la gene,
y raro sera que haya quien no recuerde el popular dicho con pre-
tensiones de uso, que comenzaba: *Corre que te corre el chancho,.
(14) Entretenimientos Gram.
(15) Diccionario de Galic., Prov., etc.
(16) Die. de Barb. y Prov. de Costa Rica.















































au.d. L4U k- ll iclLc, )jul acka, Us










TRASGRESIONES DEL GtNERO GRAMATICAL 99

de la calle>>. He aqui un femenino que, lo mismo que
los diminutivos pajazrita y pajarzilla, poco usamos los ame-
ricanos. En cambio, son tan comunes por acA las loras
y guacamayas, como los loros y guacamayos, nombres es-
tos que, para estar de acuerdo con la Academia habriamos
de considerar como epicenos.
Y para despacharnos en lo que A animals se refiere,
consignamos que no faltan por estos mundos individuos
que al proferir denuestos contra una mujer, la traten de
animala; reveldndose con ello doblemente birbaros, bar-
baros por su acci6n y bdrbaros por su decir, pues entra
animal en las voices que se consideran de genero epiceno.
Y tambien caen en infracci6n los que insultan a otro di-
ciendole que es UN BESTIA, porque esta voz s6lo tiene ca-
bida en el 16xico como femenina; dirdse por tanto zulna bcs-
tia. 6 no se dirA nada, que con la supresi6n de tal trata-
miento se ganaria aun mds en correccion.




Seguiremos con algunas trasgresiones vulgares.










REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

NA ALFILER, LA ALFILER, que oimos a cada paso, son
!iones que revelan much dureza de oido y descono-
ento absolute del genero que corresponde. jNacerA el
por ser este utensilio tan propio de la m ygr, y de
)nsonancia que guardian ambos nombres? Sea como
, los alfilers debieran pinchar de por si A cuantos
en nombrarlos en femenino, asi conservarian memorial
I verdadero genero. El almibar acostumbra tomarse el
ro de las mujeres, muy indebidamente porque s6lo
)rresponde el masculine.
ibor, intent encauzarse en la corriente seguida por
layoria de los terminados en or, que muchos son los
lo usan como masculine; pero, l6xicos y gramAticos, y
tos son correctos en el decir, le emplean inicamente
o femenino.
Scomin por acA, como por otras parties, que haya
n se alabe de , sin
r, los que tal dicen, que lo que demuestran tener es




Full Text
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