Anales del Ateneo del Uruguay

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Title:
Anales del Ateneo del Uruguay
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Publisher:
Ateneo del Uruguay
Place of Publication:
Montevideo
Publication Date:

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

General Note:
Año 1, tomo 1 (sept. 5 de 1881)-año 4, tomo 10 (marzo de 1886) = No. 1-no. 55 Uruguay Intellectual life Periodicals Ateneo del Uruguay Anales del Ateneo

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University of Florida
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ANALES


DEL




ATENEO DEL URUGUAY


PUBLICATION MENSUAL






TOMO VII






MONTEVIDEO
IMPRENTA Y ENCUADERNACI6N DE RIUS Y BECCHI
Calle Soriano, nimeros 152 y 154
1884










F






LATI N
AMERICA







ANALES DEL ATENEO

DEL URUGUAY


Ai0O i 1-rTom0 viI MONTEVIDEO, JULIO 5 DE 1884 MUno 35



Julie-Marianne

(TRADUCIDO iEL ITALIANO PARA LOS X ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY >)

POR DON PABLO ANTONINI T DIEZ



ESPERABA, DESESPERADA

La depravaci6n en la voluptuosidad, una sensualidad cruel, la
lujuria del mal, el terror en el amor, triunfaban en Francia en las
altas y en las bajas esferas sociales. En las corrompidas entrafias
del siglo XVIII era menester inocular sangre nueva, levantar A la
mujer y A la familiar para dar realce A la naci6n. Rousseau hizo
ese triple milagro con tres libros inmortales: la Nueva Elotsa, el
Emilio, el Contrato.
La Nueva Elolsa es al mismo tiempo una revelaci6n y una re-
voluci6n. Fu6 la resurrecci6n del coraz6n atrofiado por los placeres
egoistas. Una chispa el6ctrica recorri6 toda la Europa. Hast4 las
mis galanas duquesas de coraz6n agotado y do imaginaci6n per-
vertida se conmovieron y cambiaron .... La Lunembourg fu6 vista
llorar; la Du Deffaud entusiasmarse. Del fondo de las infames alco-
bas de los fatigosos placeres de los petits-soupers, Rousseau llam6
la mujer A la naturaleza, A la libertad, al afecto, al dolor. La en-
contr6 Arida, vacia, devorada por el egoismo y por el fastidio, y
la hizo renacer al 6xtasis del amor y a las dulzuras de la mater-
nidad. i, por primera vez, devolvi6 los nifios A los pechos y A los
besos de las madres y reconstituy6 asi la familiar. Al capricho, la
fe; A la hembra sucedi6 la mujer; y una madama Roland fu6 po-
sible en la tierra de las Liaisons dangereuses. Ni Manon, ni






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Marianne, ni Pamela, ni Clarisse, habian arrastrado al mundo
asi. La Julie eclipse toda novela.
Madame de Blot, cuando apareci6 el filtimo volume, decia al
duque de Chartres en tono animado y con entusiasmo, que eneendia
su bellisimo rostro: < No hay mujer que no est6 pronta A consa-
grar su vida A Rousseau >.



Y ti decias lo mismo y 'sentias mas aun, amable mujer que
abriste tu coraz6n al del grande infeliz, pero demasiado tarde:
y se vi6 una Julie pura, bella y apasionada ensayar infitilmente
de evocar un segundo Saint Prena entire los terrores, los tumul-
tos y los frenesies del alma devastada do Rousseau.
Era una rubia con cabellos color de oro luminoso y abundant,
con ojos claros, serenos y puros como una hermosa alborada de
Mayo, blanca de un voluptuoso candor. El marido habia intentado
depravarla y no habia conseguido sino torturarla: despu6s la
habia abandonado A si misma y ella Ilevaba una vida melanc61lica
y retirada, en compaiifa de su prima; una morenita joven y vivaz
que tenia por ella una devoci6n de hermana menor! una verdadera
Claire d'Orbe.
Julie,-prefiero llamarla asi porque con ese nombre ella ofreci6
su coraz6n A Jean Jacques,-Julie no era mAs j6ven. Era de aque-
Has mujeres, menos raras de lo que no se piensa, que mis bien
frias y calmosas en la primera juventud, pasados los treinta anlos
sienten la necesidad do ser amadas: y el deseo se hace mis inten-
so y doloroso cuanto menos es satisfecho. Momento inico y con-
movedor en la vida de la mujer! Si es bella, su belleza toma
entonces un carActer de bondad, de ternura autumnal, es la belleza
del coraz6n, del coraz6n profundo, de los sentidos inteligentes, del
alma apasionada! belleza que ilumina y armoniza las forms. Es
el fruto apenas maduro pinchado por un insecto alado en el mes
de Agosto que so ha vuelto mis dulce: es la mujor herida por el
intense deseo de amor.
Las rubias como Julie sienten y sufran mAs de 6sta crisis del
coraz6n. La morena de ojos negros y profundos, do mirada quo
quema, A los treinta afios ha consumido toda su llama interior.
Decia, pues, que esta Julia, era rubia. .






JULIE-MARIANNE


**

Cad.t uno se busca A si mismo en los libros, y los grandes su-
cesos derivan del gran nfimero de contemporAneos que so reconocen
en un mismo libro.
Mas la mujer estaba sumerjida on el barro, mas anhelaba ins-
tintivamente horizontes puros: y saliendo de los s6rdidos brazos
de un Richelieu, de un De Trise, de un Pavanne, sofiaba 6 invo-
caba un Saint-Preux.
Cuando Julie y su prima loyeron el primer volume de la Nue-
va Elotsa, la sorpresa, el placer, el encanto, la admiraci6n, el en-
tusiasmo no tuvieron limits. Una se vi6 retratada en la figure de
Julie la otra en la de Claire.
Pero la nueva Clara que habia ya leido e eel coraz6n de la ami-
ga y ambicionaba para ella lo quo ella no se atrevia tampoco A
confiar A si misma, os6 escribir al ciudadano de Ginebra esta es-
quela: < Vous saurez quo Julie n'est point morte et qu'elle vit pour
vous aimor: cette Julie n'ost pas moi: vous le voyez bien A mon
style: je ne suis tout an plus que sa cousin, ou plutbt son amie
autant que 1'6tait Claire. 2 Y conclufa indicando A Jean Jacques
un medio para responder.
Contest sin hacerse rogar y A vuelta de correo.
El misterio, una vaga esperanza sedujo al oso, al salvaje, como
lo llamaban y contest. La correspondencia empezada por devocida
do amiga y por amor novelesco de un lado : del otro por curiosi-
dad y por invincible atractivo, se anim6 mas y .ms cuando la
nueva Clara cedi6 la pluma A la nueva Julia.

*
*

Rousseau, antes de pensar en un coloquio, le pidi6 su retrato.
Hoy, ella habria corrido en el acto a la fotografia mas renombrada:
ciento veinte afios ha era cosa mAs diffcil tener inmediatamente la
propia efigie .... Ella remedi6 haci6ndose el retrato por si misma,
con la pluma, con la palabra. Y lo hizo escrupulosamente, no ocul-
tando su mfnimo defect. Debe haber estado un par de horas mi-
rindose en el espojo antes de escribir aquella carta, como una devota
que hace el examen de concieneia antes de confesarse. ... Es algo
largo, pero ,c6mo so puede ser breve y decirlo todo? Le confiesa
que le han quedado algunas superficialisimas, casi imperceptibles






6 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

serales de viruela en la cara; que tiene los brazos un poco delga-
dos, y concluye con esta graciosa y fresca pintura de su toilette:
relive le plus n6gligemment qu'il m'est possible et je les aimed avec
assez d'exes pour que cela d6genbre en petitesse. Comme je suis
modest et frileuse, on voit moins do moi que d'aucune femme de
mon age. Rien dans mon habillement ne m6rite lo nom de parure.
Aujourd'hui, par example, j'ai une robe de satin gris, parsembe de
mouches couleur de rose .... >>
Rousseau, despu6s de haber leido el retrato, quiso ver el origi-
nal, y le recomend6 que se vistieso con aquella misma robe de sa-
tin gris.
Y asf se present ella a sus miradas, temblando de emoei6n, bclla
de pudor y de gracia, de inocente osadia y de naciente pasi6n ..
La contempl6 en silencio y estrech6 prolongadamento su mano.
Las Charmettes, la primera pervenche cogida con madama de Wa-
rens, la casita blanca con persianas verdes, reaparecieron A los ojos
del poeta orador, dcl novelist fil6sofo. Volvi6 A sentir sobre sus
labios el beso de madama d'Houdotot; pero la adorable figure que
tenia ahora en su presencia no hizo sino revolver en su coraz6n
las cenizas del pasado, en vez de crear en 61 el ardor de un sen-
timiento nuevo.
Y ella se apercibi6 de ello.
Fu6 un relampago .... y se sinti6 rechazada para siempre.
Supo disimular: y sonriente en su lindo vestido de raso gris
salpicado de rosado, se acerc6 al piano y toc6 una aria del
Devin du Vollage ....

*

Conoc6is nada de mis triste, de mAs inefablemonte triste do las
Arias alegres de cien aiios ha ? No hay gavotte, no hay chan-
sonnette francesa, no hay romanza duetto italiano que no
contenga en si un amori aliguid, una tinta de melancolla, como
podian bailar y enamorar al son de esas arias que parecon lamen-
tos bajados del otro mundo ?
Pero, 4qui6n sabe? tal vez nos parecen tales A nosotros porque
son notas viejas y muertas y su lamentable eco nos trae A la
memorial fisonomias desaparecidas y goces desvanecidos en la eter-
nidad. Tal. vez ent6nces eran arias alegres que regocijaban los





JULIE-MARIANNE


corazones y talvez qui6n sabe? en 1984 causara sorpresa que los
bisabuelos se divirtieran tanto oyendo las 6peras do Wagner y
bailando fren6ticamente los Waltzers de Schopin y de Strauss...

**

Hay un proverbio francs quo dice: Dis-moi qui t'admire et
je te dirai qui tu es. Todo gran poeta, todo gran novelist ha te-
nido su especial cortejo de admiradoras diferentes de indole, de
sentimientos, de gustos, que son como el reflejo del character de su
idolo.
Seria curioso un studio psicol6gico sobre las djvoudes de
Chateaubriand, de Byron, de Schiller, de Lamartine, de Balzac, de
Sue, do Dumas, do Tennyson, de Musset, hasta las d6voudes de
Emilio Zola .
Las admiradoras de Rousseau le hacen honor: desde la humilde
Madame Yerdelios, de esta ignorada Julie, A las ilustres Roland,
Stall, G. Sand, es una noble 6 imponente comitiva: un poco decla-
madora; algo paradojal, pero siempre generosa y capaz A la oca-
si6n de todo sublime heroismo.



La pobre Julie, ya lo he dicho, lleg6 demasiado tarde.... en el
peor moment de la vida de Rousseau: y 61 so decidi6, despu6s del
primer coloquio A impedir toda continuaci6n de esa novolesca
aventura y A decir francamente, brutalmente como demasiado sabfa
hacerlo en ciertos moments, la verdad A la misera mujer.
Le quit6 toda flusi6n, toda esperanza con una carta glacial:
en donde se revela ya el paroxismo tragico en esa alma inquieta.
Ella no so rindi6 en el acto. Tuvo la debilidad de ensayar otras
vias para electrizar ese coraz6n marchito. Se le present sin pre-
venirlo antes; tres meses despu6s de la terrible carta, pAlida,
delgada, humillada, llevandole copias de mfisica italiana que ella le
habia preparado. Se hizo anunciar con el nombre de Julie. El la
recibi6 con amabilidad, pero friamente, y cuando ella se despidi6
le dijo: < Adieu, Marianne (era su verdadero nombre de bautis-
mo) adieu.
Julie! Marianne! en el cambio de estos nombres hay un
epitome de mil novelas, es toda la ironia de la vida, todo el
ideal y toda la reeidad de las cosas humans.






8 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

No hay mujer que no rate de convertirse, en un moment dado
de su vida, en una Julie d'Etange, y que los hombres 6 la suerte
no vuelvan a bautizarlas otra vez con el nombre inscripto en el
registro de la parroquia.

*

Rousseau fu6 brutal, pero fu6 sincere, y no se divirti6 en ilusio-
nar A su victim y en prolongar su suefio como otro grande hom-
bre Chateaubriand, por ejemplo, habria echo muy probable-
mente.
El coraz6n de Rousseau, despubs de los besos de madama d'Hou-
detot, habia sido, por dccirlo asi, absorbido por su cerebro. JamAs
habia escrito piginas mas ardientes, apasionadas, llenas de colorido,
elocuentes, quo en esos aiios: es la 6poca de sus primeros libros
de las Confesiones.
Su estilo se ha vuelto mis melifluo, mis voluptuoso; sus paisa-
ges son de an colorido del todo nuevo, que servirA de norma y
dejari inevitable huellas en todos sus grandes sucesores en el arte
do la palabra. Algunas de sus expresiones se diria que queman la
pigina en que estAn grabadas, y sin embargo, su coraz6n no latia
mis! Esta contradicci6n fenomenal me recucrda un verso doloroso
do Brewing: And my heart feels ire while my words breathe
flame. (Y mi coraz6n es de hielo, mientras mis palabras brotan
llamas).



Hombre destinado A errar en la procela y A crear dolor, en lucha
abierta con su siglo, Rousseau llevaba en su fatidico seno todas las
tempestades de la inminente revoluci6n, conjuntamente con todas
las borrascas de su coraz6n. Su influencia ha durado hasta hoy, y
si esta tal vez interrumpida, no ha cesado; todos 6 casi todos los
grandes escritores, quin mas, quin menos, han sentido el magne-
tico encanto. Bernardin, la Stael, Chateaubriand, Lamennais, Lamar-
tine, George Sand, Michelet, Renon, Goethe, Schiller, Jean Paul,
Byron, Shelley, Carlyle, Castelar, Leopardi. El encarn6 la Revolu-
ci6n. Mirabeau y Robespierre, Vergniaud y madama Roland, la
montafia y la Gironda, juraban igualmente por su palabra. Inteli-
gencia soberana que, cuando en los filtimos aios de la vida se








JULIE-MARIANNE


desequilibr6 y so descompuso, pareci6 la caida de un imperio. Gran-
do en su miseria y en su fuerza, porque, dotado de una palabra de
fuego, palabra Anica, que agita, sorprende, manda, dnico entire los
fil6sofos gaudentes y exc6pticos de su tiempo, sinti6 las miserias
reales de la vida y sobre su rostro pas6 el hAlito sagrado de la
naturaleza y de la humanidad.

*

En Noviembre de 1789, en un sitio apartado de un Convento de
monjas Hospitaleras, vivfa una sefiora parisiense de sesenta aios,
vestida habitualmente do negro y en cuyos cabellos blancos queda-
ba un pAlido reflejo del oro luminoso de otro tiempo: un perfume
de elegancia aristocrAtica que ciertas mujeres privilegiadas conser-
van hasta el dltimo instant. En su aposento habfa un viejo piano
que encima tenia piezas de misica antigua, el Orfeo el Devin du
Vollage. ; en un armario en la pared opuesta estaban alineados
los volhmenes de las obras completes de Jean Jacques Rousseau,
citoyen de geneve.
La reconoceis? Es la pobre, la fiel Julie quo mientras sentada
en una chaise-longue cerea de la chimenea, lee algin volume de
la Nouvelle Heloise 6 de las Promenades, tiembla de pronto,
oyendo subir de la calle clamores y gritos de aclamaciones entu-
siastas. Es el pueblo que responded a los primeros bramidos del
le6n Mirabeau. Cara Julie, cara Marianne, deja el predilecto
volume, si quieres comprender esos gritos. Toma en cambio otro,
ese pequefio a trenches dords en donde esti escrito Contrat so-
cial. L6elo y comprenderAs esa griteria. .
0 bien no: guard en tus cabellos blancos y en tu apagado co-
raz6n de anciana, los fltimos reflejos de un sol muriente, de un
ideal que tramonta. Vuelve A leer por la cent6sima vez los, inolvi-
dables volimenes de la Julie. y muere en tu solicitud field 4
una memorial inmortal! .


Roma, Mayo 15 de 1St1.










La mujer


EN EL ALBUM DE LA SENORITA CAROLINA TESDORFF


POR DON CECILIO ACOSTA (VENEZOLANO)


Definir A la mujer equivale A abarcar la extension de su destiny,
y A reunir en un solo punto las varias species de belloza, cuyo
tipo es ella. Pero entire todas, la que mAs campea, no es la belleza
grAfica, muda de suyo, ni la artistic, s6lo ingeniosa, sino la belleza
del sentimiento y el alma, que como medio de comunicaci6n, es un
lenguaje, y como medio de acci6n, corriente el6ectrica. Si son las if-
neas del hermoso cuerpo, se cruzan y se inclinan blandamente para
former contornos suaves; y si es el contorno, corre por donde corre
el placer, y da vuelta y so ajusta con el broche de las gracias; si
son los movimientos, seducen; si el gesto, cautiva; ademis de lo
cual, hay unos ojos que derraman luz sin fuego, y una boca que
destila miel sin amargura. La compasi6n, la mujer es quien la tiene,
porque sabe sentir males de otro; el consuelo, ella quien lo da,
porquo lo saca del fondo del pecho, y lo lleva al fondo del dolor;
la limosna, ella quien la practice, porque la alarga con mano ocul-
ta, y la riega con llanto religioso; y luego, ni ofende airada, ni
hace mAs que hablar para atraer.
Su prestigio es maravilloso: vence sin armas, conquista sin lucha,
y una mirada bastale para poner A sus pi6s ciencias, laureles y te-
soros. g Que hay en esos ojos y en esa simpatica figure? No se
sabe: la geometria alli pierdo sus trazos, y la 6ptica sus huellas:
sombras y luz, perimetros y lines, todo se confunde, para entrar
al abismo de los misterios, de donde so von salir despues las for-
mas plAsticas y la belleza indefinida.
De aqui la magia con que la dltima obra sobro los impulses del
amor. Mas para el amor la belleza no es absolute sino relative. Sus
variadas formas son otros tantos espejos colocados en diferentes pun-
tos do vista, y quo han menester diversos golpes de luz para pro-
ducir cada cual su imagen propia. La causa de tal fen6meno estA,






LA MUJER


on que es el afecto y no el arte el que decide. Asf, no hay forma
indtil, ni alma aislada, ni coraz6n que carezea de ese fluido que
sirve a dar la chispa conmovedora.
Y en efecto, no se comprende la vida sin amor, ni hay nada
grande sin ello. El h6roo y el sabio triunfan para recibir el laurel
de manos bellas, para envanecerse do que su nombre algdn dia
corra de boca en boca en los salones cortesanos; el espiritu ca-
balleresco lanz6 al Asia media Europa, 6 ilustr6 A Europa con
costumbres generosas, porque habia cr6nicas do familiar que regis-
traban esos hechos, y ojos interesados que presenciaban esos alar-
des del valor; el placer, los sufrimientos, la gloria, el martirio,
nada de esto so siente como goce ni se llora como desgracia, si
no hay un ser unido a uno, que sienta y llore con uno. Dos
almas asf, comprometidas A una suerte comdn, y aparejadas para
un fin id6ntico, son ]a integraci6n de la naturaleza, porque repre-
sentan una fuerza, un desenvolvimiento y un destino.
Ya es la mujer esposa, y para que lo sea en verdad, el vinculo
ha de ser santo. La religion cat6lica es la instituci6n que ha com-
prendido mejor el matrimonio. Lo lleva a su santuario, lo cubre
de bendiciones; y aunque lo install despu6s en la sociedad, lo de-
ja atado a ella como con un hilo, a fin de trasmitirle por 61 los
socorros y las gracias espirituales; ya que es cierto que nada cre-
ce y prospera, sino crece y prospera en las virtudes. Aqui el sa-
cerdocio es excelso, porque hay que educar una familiar, infundi6n-
dole los principios de la moral que comprende todo un c6digo. Es
preciso onsefiarle la industrial para el trabajo, los sentimientos eleva-
dos para la gloria y el buen nombre: y sobre todo ensefiarle a Dios
para el deber. Es cosa singular: la esposa llena estas funciones, y
]as llena bien por inspirada.
Antes ha sido la mujer hija. Jamis, do nifia, anduvo en la ca-
sa sino como el angel querido de sus amorosos padres, 6 como
la dulce intercesora do sus hermanos traviesos. 0 en el jardin
viendo las mariposas sin maltratarlas; 6 A la labor labrando telas
para sus padres, 6 on las preces del hogar pidiendo favors para
la familiar; si se deja sentir on 61, es como un acento dulce, una
compafera amable, una existoncia innocua. Un ser con estas pren-
das, es admirable, y sobre esto, gracioso. A star on su mano, des-
pues de sus deberes, quo tan pronto alcanza, no haria mks que ra-
milletes de flores .....
Pero el ministerio verdaderamente divino de la mujer, es el de la






12 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

madre. En este punto las palabras faltan. No se puede decir lo
que es una madre; es todo! ; C6mo va en nuestro camino, delante,
quitAndonos los abrojos! IC6mo vela nuestro suefio! I C6mo nos
trae en cesta de mimbres, de su huerta, la primera frnta del Arbol
que ella plant con su propia mano! i C6mo nos sorprende A ca-
da paso con la buena nueva de quo en sus coloquios con Dios, El'
la prometi6 labrar por fin nuestra dicha! i C6mo nos aprieta contra
su pecho, c6mo nos ahoga con su amor! .... No prosigo: yo ten-
go una madre A quien idolatro; y esto que escribo, aunque de ter-
nura, me hace derramar muchas ligrimas!
Tales son, A mi juicio, el carActer, la influencia y el destiny de
la mujer, complement necesario del hombre, y clave que cierra
con primor la b6veda social.












Lecciones de Zoologia


POR DON J. ARECOHAVALETA



PRIMER LECCION

NOCIONES SOBRE EL MICROSCOPIO

Sefioritas: En la 6poca de los eximenes de 1879 prometi mostrar-
les, previo el consentimiento de la maestra que con tanto acierto las
dirige, algunas de las maravillas que pueblan el mundo verdadera-
mente grande de los infinitamente pequefios.
Hoy vengo con el prop6sito de empezar a pagar aquella ya vieja
deada; no se me exigi6 entonces gage alguno, por la palabra em-
pefada tampoco pedir6 yo el recibo en la cuenta cuando la haya
chancelado. Estos cr6ditos voluntarios y sin plazos exigibles son
verdaderamente c6modos; se pagan cuando se quiere: bien enten-
dido que el buen proceder manda querer, cuando se puede.
Pero antes de penetrar en el vasto dominio de los organismos
inferiores, me van a permitir que les able del microscopic, de esa
ventana admirable, a trav6s do la cual nos seri dado ver las plA-
cidas amibas, las lentas diatomeas, los Agiles infusorios, las verdes
y elegantes hidras, los revolucionarios rotiferos, etc.
En esta tarea previa, pasar6 rozando sobre la part 6ptica del
microscopio, propiedades del flint-glass y del crown-glass, por-
que de otro modo iria muy lejos, desviandome del camino que
me he trazado, mas de lo que conviene. Por otra part, uste-
des tienen ya una noci6n suficiente de esas cosas. Me detendr6 pre-
ferentemente sobre su parte mecanica, la manera de manejarlo, cui-
dados que su conservaci6n require, modo de preparar los objetos
para la observaci6n, c6mo se alumbran y c6mo se ponen al punto,
con algunos datos, ademas, sobre cosas relatives A las preparacio-
nes microse6picas, etc.






14 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY



MICROSCOPIC S

Los microscopios son instruments 6pticos con los quo nos es
dado ver los objetos que por su pequefiez escapan A la simple
vista.
Hay microscopios simples y microscopios compuestos.
El microscopic simple consist esencialmente en una lente conver-
gente, que no invierte la imagen, y de foco corto. Para usarla cual
conviene, es nocesario colocarla muy cerca del ojo y del objeto,
entire la lente y su foco principal, como lo hago ahora, observando
los estambres de esta floor.
En el comercio existen lentes mas 6 menos perfectas y de aumen-
tos mas 6 menos grandes. Las mAs renombradas son las de Cod-
dington, de Stanhope, fig. 1, y otras muchas.
Yo me sirvo de la lente de Hartnack, acromAtica, y que da un
eampo perfectamente plano y rectilineo, 6 imagenes claras y per-
fectas.













Fig. 1.- Lente Stanhope.

Estas lentes pueden colocarse en un pi6 articulado, fig. 2, de ma-
nera quo con nuestras manos libres podamos mover, dar vuelta y
disecar c6modamente el objeto.
Dos lentes plano-convexas combinadas se llaman doublet (16ase
dubl6). Esta lente, montada en un brazo horizontal, movible, sos-
tenido en un eje vertical, con una plataforma perforada en el cen-
tro y s61lidamente sostenida en un pi6 pesado, con un espejo reflec-
tor, constitute lo que mas particularmente se conoce con el nombre
de Microstopio simple, 6 microscopic de disecci6n.






NOCIONES DE ZOOLOGiA 15


La plataforma, llamada tambi6n platina, esta destinada A rccibir
el vidrio de la preparaci6n.
La fig. 3 darA A ustedes una idea mis perfect y acabada del


Fig. 2.-Lente sobre pid articulado.

aparato tan c6modo y necesario para hacer disecciones de objetos
muy diminutos y destinados A ser observados con los microscopios
compuestos. Los brazos que se estienden sobre la platina, son
para asegurar el vidrio sobro el cual se hall el objeto. Las cha-
pas que bajan oblicuamente y despu6s se dirigen horizontalmente,
sirven para apoyar las manos quo deben manejar la aguja 6 el es-
calpelo.


Fig. 3.- Microscopio simple para disecciones.


Microscopic compuesto Una lente 6 un sistema de lentes con
la cual obtenemos una imagen real del objeto quo deseamos ob-





16 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

servar, con una segunda 6 un segundo sistema de lentes que de
nuevo aumenta aquella imagen, tal es el microscopic compuesto,
6 mejor dicho lo que constitute su part 6ptica.
Al sistema primero se le llama objetivo; es el que se halla co-
locado cerca del objeto. Al segundo, el pr6ximo al njo del obser-
vador, se le llama ocular. Ambos estin situados en los dos extre-
mos de un tubo de metal, de manera que los centres de todas los


Fig. 4. Microscopio compuesto.-Pequefio modelo de Nachet.

lentes, estAn situados exactamente sobre una misma linea recta que
es el eje 6ptico del microscopic.
Las diferentes piezas metalicas que soportan estos sistemas y
que sostienen el objeto de studio, que permiten moverlo, alum-
brarlo, etc., forman la part mecanica: Estas son: el tubo, el cuerpo,
la platina, el espejo reflector y el pie.
El tubo, fig. 4, 00, es de bronco y mide de 20 a 23 centimetros
de altura, en la mayor part de los microscopies franceses. So com-






NOCIONES DE ZOOLOGIA 17

pone de dos tubos encajados como los de un anteojo do larga vista.
Cuando se desenvuelven completamente, el instrument da el md-
ximun de su sistema 6ptico.
Movimiento rdpido y movimiento lento- Este tubo esta abra-
zado por un segundo cilindro, c fig. 4, hendido longitudinalmente
para darle elasticidad, de manera que agarrindole por su extremi-
dad 6 impulstndole hacia abajo al mismo timpo que se le imprime
un movimiento do rotaci6n, desciende suavemente en el cilindro c
6 cafi6n, aproximandose asf, el extreme inferior que llcva el objetivo,
de la platina p. Por un movimiento inverso se le hace subir.
Para obtener la puesta al punto exacto, del objeto colocado
sobre la platina y para realizar de una manera segura y precise
los pequefios movimientos de elevaci6n y descenso del sistema
6ptico, aproximamiento y alejamiento necesarios para colocar en
el foco las diferentes capas, existe la muesca microm6trica que
dirige el boton V. La column A tiene en la parte anterior
una especie de plataforma P, destinada A soportar el objeto que
se desea observer; esa es la platina del microseopio, perforada en
su centro para que la luz que part del espejo reflector R, alum-
bre por transparencia las preparaciones microsc6picas que precisa-
mente deben colocarse en frente mismo de dicha abertura.
La platina debe ser s61lida para que no ceda A la presi6n que
podemos ejercer manejando el objeto que descansa sobre ella.
En los grandes models, la platina tiene un movimiento de
rotaci6n, fig. 5 (Microscopio gran modelo de Hartnack). Para lo
cual esta compuesta de dos chapas superpuestas, la superior mo-
vi6ndose sobre la inferior por medio de tornillos. En estos movi-
mientos la chapa superior arrastra consigo el Ividrio de la prepa-
raci6n que sobre ella descansa.
Para sostener los objetos sobre la platina existen dos brazos me-
tAlicos, 6 pinzas que se pueden retirar cuando uno quiere.
Estos brazos son indispensables cuando se inclina el microsco-
pio, como se v6 en la figure 5. Sin ellos, resbalarian sobre la pla-
tina.
Diafragma-La mayor part do las veces, la luz es proyecta-
da por debajo para alumbrar por trasparencia, mas como es ne-
cesario moderarla, segdn sea el aumento que empleemos, al agujero
do la platina se adaptan diafragmas metAlicos do diferentes aber-
turas.
El espejo reflector Debajo de la platina se encuentra el espejo
TOMO VII






18 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

reflector, destinado A mandar la luz A la preparaci6n colocada sobre
la platina. El vidrio plateado con mercurio 6 quimicamente, tiene
una cara c6ncava con el fin de concentrar los rayos luminosos, y
otra plana para hacerlos paralelos. Esta sostenido en un brazo ar-
ticulado que permit moverlo en todos sentidos para dirigir la luz
perpendicular ii oblicuamente, segdin sea necesaria.


Fig. 5.-Microscopio compuesto, gran modelo de Hartnack.


El pid- El pi6 del microscopio debe ser pesado y con una base
suficiente para dar al instrument la mayor estabilidad possible.

PART 6PTICA DEL MICROSCOPIO

Hemoa dicho anteriormente que la parte 6ptica del microscopio
Ia formaban el ocular y el objetivo.
El objetivo se compone de tres lentes plano-convexas. Cada una
de ellas esti formada por una de crown-glass, biconvexa, doblada
hacia adelante, es decir, del lado de la luz y de otra plano-convexa






NOCIONES DE ZOOLOGIA. 19

de flint-glass, cuya concavidad es igual en curbaturla A a con-
vexidad de la primera, la abraza por todos sus puntos y estA sol-
dada con balsamo de Canada para impedir las reflexiones sobre
]as superficies de separaci6n.
El ocular, 6 vidrio del ojo, como se le llama tambi6n, esti com-
puesto de una lente plano-convexa no acromatica. Sa convexidad
mira hacia abajo, para que su refrangibilidad, obrando en sentido
inverse de la del vidrio del objetivo, sus efectos se corrijan sensi-
blemente. A este primer vidrio se le asocia otro plano-convexo tam-
bi6n, cuya convexidad, aqui, mira hacia el objetivo. Esta segunda
lente se conoce tambi6n con el nombre de vidrio del campo, por-
que uno de sus efectos es de agrandar el campo visual del micros-
copio.
Entre estos dos vidrios, en el foco del frontal, so halla colocado
un diafragma que ustedes pueden ver perfectamente mirando al tra-
v6i de este ocular desprovisto de sus vidrios. Este disco de metal
ennegrecido, detiene los rayos quo han atravesado el borde'del vi-
drio, su abertura esta culculada de manera que s61lo los centrales
concurran a la formaci6un definitive de la imagen que debe dibu-
jarse en nuestra retina!
Diferentes models de microscopios -Los fabricantes de mi-
croscopios, hoy muy numerosos, los han perfeccionado tanto, que
con los objetivos de un aumento relativamente pequenio, se ven los
sistemas de estrias del Pleurosigma angulatum, cosa que antes
no se alcanzaba, sino imperfectamente, con los mas poderosos.
A media que este perfeccionamiento so ha venido verificando en
los instruments 6pticos, organismos desconocidos hasta entonces,
se han deseubierto, enriqueciendose asi la ciencia con nuevos he-
chos. Detalles importantes no observados, han sido puestos de ma-
nifiesto por los mas perfectos aumentos y las ciencias biol6gicas
han realizado progress importantisimos en nuestros dias.
Hoy se encuentran en el comercio un sin ndmero de models de
microscopios. Microscopios franceses, alemanes, italianos, suizos, ho-
landeses, ingleses, norte-americanos y hasta ruses. Los hay de to-
dos los precious, desde 40 hasta 600 pesos.
Los ingleses, cuyo tipo esti representado por este microscopic re-
galado al Ateneo per el senior Mackinnon, se distinguen de todos
los demas por el tamaio, much mayor que el de los de otros pai-
ses y per ser biloculares. Debo agregar que las condiciones 6pticaa
son excelentisimas.






M2U ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

Estos dos quo tenemos aquf, francs el uno y alemin el otro,
son a prop6sito para darles una idea de las formas que tienen, con
muy corta diferencia, todos los microscopios continentales.
Los Norte-Americanos han adoptado un tipo intermediario entire
los ingleses y los continentales.
Los de mAs nombradia son los de Nachet, Hartnack y Prazz-
mowski de Paris, Zeiss de Jena, Schieck y B6n6che de Berlin,
Amici de Italia, Crouck, Swilff, Ross, Powell y Lealand de Ingla-
terra, Oundlach, Zister, Zeutmayer, Tolles, de Norte-Am6rica. Este
Altimo segfin la noticia quo he leido en el Journal de Microgra-
phie fabric objetivos de una perfeeci6n admirable.
De much agrado me seria el poder mostrarles todos esos mo-
delos tan perfectos y acabados y sobre todo, mirar algin infusorio
con el 1/6 y 1/10 do pulgada de Tolles, pero por desgracia no me
es possible hacerlo; el precio de todos esos instruments, no esti
al alcance de mi bolsillo.
Cada fabricante tiene grandes y pequefios models, una s6rie de
oculares y otra de objetivos, numerados naturalmente segin los
aumentos, desde el 0 en adelante.
Generalmente la series de los oculares Ilega hasta el nmimero 6;
la do los objetivos hasta el 10 en algunos y hasta el 18 en otros.
Los pequefos models vienen acompaiiados de dos oculares y de
dos 6 tres objetivos, combinados de manera quo dan un aumento
do 60 hasta 600 6 700 diAmetros, de un micr6metro ocular para
medir los objetos microsc6picos, una pequeiia pinza, una 6 dos agu-
jas y un escalpelo. Todos estos instruments de calidad inferior
son muy insuficientes. Es necesario proveerse de otros muchos acce-
sorios y de mejor calidad.
El microscopio que la Direcci6n General ha destinado a esta es-
cuela, pertenece a la categoria de los pequefios models. Este otro,
de mi uso particular, pertenece A la otra, al gran modelo, de la re-
nombrada casa de Hartnack y Prazzmowski, de Paris. Su part
mecAnica es much mayor que la del primero, y su solidez tam-
bi6n. Los movimientos del tubo se efectian por medio de engrena-
ges movidos por tornillos; tiene seis oculares y siete objetivos (la
series complete se compone de diez y ocho. Este, pequefio, contenido
en este estuche, el nmimero 11 de la series, cuesta mis 61 solo quo
todo el microscopio, pequefio modelo do Lealand. Este objetivo tieno
un poder muy grande; con 61 se resuelven las estrias mis diminu-
tas y finas de las diatomeas. EstA acompafiado ademis de una






NOCIONES DE ZOOLOGiA 21

cAmara hicida de Oberhaeuser, para dibujar, de manejo muy sen-
cillo, un aparato de polarizaci6n, una caja de disecci6n, y otros
accesorios, que, si tenemos ocasi6n de emplearlos, IlegarAn A cono-
cer ustedes, lo completan.
Los objetivos y oculares de este pequeio microscopio son, sin
embargo, tan buenos como los del grande, que les correspondent.
Con ellos podemos ver perfectamente todos los organismos conoci-
dos, por diminutos que ellos sean.
Ahora recuerdo que he hablado A ustodes de los sistemas de es-
trias del Pleurosigma angulatum, sin explicarles lo que eso sig-
nificaba. El Pleurosigma angulatum es un organismo muy simple,
cuyo tegumento externo, compuesto de slice, present tres sistemas
de rayas de una fineza tal que para poderlas ver, es necesario em-
plear los objetivos mAs perfectos. Por eso se emplean como test-
objet (objeto do prueba) para reconocer la bondad do los instru-
mentos: cuando con un aumento de 3 A 400 diametros, y una luz
convenientomente dispuesta alcanzamos A ver esas estrias con cla-
ridad y precision, podemos estar seguros de la perfecei6n del apa-
rato. El que posee esta escuela, Ilena completamente estos requisites.

VIDRIOS PARA LAS PREPARACIONES Y MANERA DE OBSERVER

Cualquiera que sea el objeto que nos propongamos observer, de-
bemos antes colocarlo sobre un vidrio, que es el que debe descan-
sar sobre la platina y en frente de su abertura. Los vidrios que se
emplean son de forma rectangular y miden 26 mm. de ancho por
77 de largo generalmente; no deben tener ninguna burbuja, ni ra-
yas en su superficie; se llaman Slide (16ase Eslaide). Colocada la
gota de agua i otro liquid, conteniendo lo que queremos obser-
var, sobre una de las caras de este vidrio, se cubre con otro bas-
tante delgado, llamado cower, y se examine la preparaci6n con el
aumento que se desea.
Cuando observamos infusorios -u otros s6res vivos, nos servfmos
de una gota do agua; otros objetos necesitan liquidos apropiados,
como la glicerina, 6 el empleo de reactivos para hacer visible las
membranas de las c6lulas, nicleos, las estrias de las fbculas, etc.
Ya se nos presentarA la ocasi6n de emplearlos en el curso de estas
lecciones, que me propongo hacer lo mis prActicas possible.
Cuando deseamos conservar un objeto quo ha llamudo vivamen-
te nuestra atenci6n y que nos proponemos estudiar detenidamente,







ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


necesitamos cerrarlo herm6ticamenteo en una celda hecha con este
prop6sito y envolverlo en un liquid que lo preserve de la des-
composici6n. Para fabricar estas celdas existed este aparato muy
sencillo, como ustedes lo ven. Se coloca el Slide en el cen-
tro, se sujeta con los brazos, se moja con betun de Judea previa-
mente preparado, un pincel, so aproxima al vidrio, so le imprime
un movimiento de rotaci6n A este disco metAlico y la celda esta
preparada; para darle mayor profundidad, es necesario pasar una
6 dos capas mas de betfn. Aqui fabric una como prueba.
El objeto que deseamos conservar se fija en el centro del circulo
con una gota de soluci6n de goma 6 de gelatina. Se cubre con el
liquid conservador y luego se tapa con un cower de un diAmetro
un poco menor que el de la circunferencia trazada con el betum.
Sus bordes no tardan en adherirse al barniz y la preparaci6n queda
perfect y herm6ticamente cerrada.
No me parece superfluo, despu6s do esto, de hacerles conocer al-
gunas f6rmulas do los liquidos mas empleados para conservar las
preparaciones microsc6picas.

FORMULA NUM. 1

Glicerina pura. .
Alcohol rectificado en parties iguales en volume.
Agua alcanforada.

Para obtener el agua alcanforada p6ngase en un frasco de 2 a
300 gramos de capacidad alcanfor en pequefios fragments (unos
100 gramos, poco mas 6 menos), ll6nese do agua destilada y agi-
tese repetidas veces. Al cabo de uno 6 dos dias, el agua estA com-
pletamente saturada de alcanfor. Cada vez que se saca la que so
necesita, debe agregarse una cantidad igual. Un frasco, dispuesto
de esta manera, sirve para much tiempo. Este liquid conserve, ya
sea en frasquitos 6 en celdas, la mayor part de los tejidos vege-
tales, sobre todo los que tienen cierta consistencia, como la albu-
mina c6rnea de ciertas semillas, cortes de hojas, tejidos leliosos y
vasculares.







NOCIONES DE ZOOLOGiA 23



FORMULA NUM. 2

Glicerina. .. 3 parties en volimen
Agua alcanforada ... 2 >

Este liquido conserve (s6lo en celdas) los mismos elements que
el anterior.

FORMULA NIM. 3

Agua destilada. . .. 100 gramos
Cloroformo ... 2

So agita por un largo rato y se deja descansar. Esta agua sa-
turada de cloroformo es excelente para conservar tejidos j6venes en
via de desenvolvimiento, prothalliums, sacos embrionarios, arqu6-
gonos, etc.


FORMULA NUM. 4

Agua alcanforada . 75 gramos
Agua destilada . 75 >
Acido ac6tico cristalizable 1 >

Para la conservaei6n de Algas delicadas (Spirogyra Zignema,
Desmidia, etc.) esta formula es inmejorable.

FORMULA NUM. 5

Sublimado corrosive. .. 1 part
Cloruro de sodio. . .. 2 D
Glicerina 13 >
Agua destilada 113 :

Esta mezela, so deja descansar durante dos meses al menos, se
filtra y se agregan tres parties de agua destilada, conserve intactos
los gl6bulos rojos, los nervios, ganglios, la retina, las c6lulas can-
cerosas y en general todos los tejidos delicados.






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUIY


F6RMULAk NUM. 6

Sublimado corrosivo . 1 part
Cloruro de sodio. . 2 >
Agua destilada . 200 >

Sirve y se emplea en los mismos casos que ]a anterior.

r6RMULA UMi. 7

Goma arabiga bien blanca y sin impurezas 1 part
Agua alcanforada . 2 2
Glicerina 2 >

Se disuelve la goma en el agua a la temperature ordinaria y se
le agrega despu6s la Glicerina; se conserve en un frasco para
facilitar el dep6sito de las impurezas en el fondo. So decanta y se
guard para fijar las preparaciones sobre el Slide.
En los tratados generals de micrografia hallarAn ustedes otras
muchas formulas que no incluyo aqui por no estender demasiado
estas nociones.
Para aislar ciertos elements histol6gicos so emplean algunas
sustancias como el Bicromato de potasa en disoluci6n d6bil, el
licor de Miiller, los Acidos ac6tico, cloridrico y nitrico.
Para colorearlos: el Acido cr6mico, el cloruro de oro, el nitrato
de plata, el cloruro de paladio, el Acido picrico, el picro-carminato
de amoniaco, la fuschina, anilina, hematoxilina, etc.
Con los tejidos animals 6 vegetables es necesario practicar cortes
muy delgados, sin lo cual, no se pueden estudiar sus elements
constitutivos: cuando son muy blandos, como por ejemplo, la masa
cerebral, es necesario endurocerlos. Con ese objeto se emplean va-
rias sustancias: las mas usadas son el alcohol absolute, el Acido
cr6mico en soluci6n, el bi-cromato de potasa, la soluci6n de
Miller, el hydrato de cloral, la cocci6n y la congelaci6n, gracias a
estos compuestos, la histologia ha realizado notables descubrimien-
tos; Luys, ha podido practicar aquellos admirables cortes en la
material cerebral do que habla en su c6lebre tratado Le cerveax.
Endurecida suficientemente la material, so dispone en un aparato
muy simple, llamado micr6tomo, y con una navaja final do acero so
practican cortes del espesor que uno quiero.






NOCIONES DE ZOOLOGiA


Exposicidn del cuarto de studio La mejor orientaci6n del
cuarto de studio para las observaciones microscepicas, es hacia el
Sur.
Un dia soreno, de cielo azul y trasparente, es el mas a prop6-
sito para observer, y, sobre todo, si llega acaso A presentarse una
de esas nubes blancas algodonosas, un limbus, entonces el campo
del microscopio se ilumina como nunca. Ocasiones como esta deben
aprovecharse para observer carapachos de diatomeas.
Mesa de trabajo- La mesa para los trabajos microsc6picos
debe ser vasta y s61lida y de una altura convenient para observer
con comodidad; bien provista de cajones, para tender A la]mano
todos 6 la mayor parte do los utensilios.

CUIDADOS QUE REQUIRE EL MICROSCOPIO

Los oculares, objetivos, espejo reflector, etc. Para la limpie-
za (quo siempre debe ser lo mas prolija possible) de los objetivos,
ooulares y vidrios, para las preparaciones, se debe emplear una
muselina 6 m6dula de sahuco, bien limpia y cuidadosamente res-
guardada del polvo, la de cardo tambign es A prop6sito. Jamas
deben frotarse con fuerza los vidrios, sino con much suavidad.
Con un pincel de pelo de camello, cuidadosamente resguardado del
polvo en un tubo de vidrio, ad hoc, se desembarazan los vidrios
de todas las particular que la electricidad, desarrollada por el fro-
tamiento, hace que se adhieran A ellos.
Manera de observer La mayor parte de las observaciones, se
hacen por trasparencia. Sin embargo muchas veces hay necesidad
de emplear la luz transmitida, por una lento convergente de que
estAn provistos los microscopios, fig. 5, A la derecha, y sucede esto
cuando el objeto es opaco.
El Slide, con la proparaci6n, se coloca sobre la platina y en
frente do la abertura, de manera que la luz que part del espejo
reflector, atraviese el objeto. Dispuestas de este modo las cosas, so
acerca con cuidado y lentamente el objetivo al mismo tiempo que
miramos por el ocular hasta que aparezea la imagen, para esta pri-
mera operaci6n, nos servimos del movimiento rdpido. Despu6s, para
colocarla exactamente en el foco y para evitar que la extremidad
del objetivo no llegue A tropezar con el cower y lo rompa, es bueno,
una vez apercibida la imagen, servirnos de la muesca micrometrica.
Siempre es ventajoso empezar con pequefios aumentos, y despu6s







ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


emplear los grandes, procediendo asif, los objetos se ven primero
en conjunto, y nos formamos una idea de su forma general, des-
pu6s penetramos en los detalles.
Mucho mas tendria que decir sobre esta tan interesante material,
pero ya se va haciendo demasiado larga esta lecci6n y temo fatigar
la atenci6n de ustedes. Por otra parte, la prActica que haremos en
adelante, las impondra de muchos detalles que he olvidado acaso, y
mejor que con la mis perfect y acabada descripei6n. Las que de-
seen mayor suma de informes, les recomiendo los tratados generals
de miorografia de Robin, de Pelletan etc.
Antes de terminar, quiero recomendarles que en las observaciones
deben proceder con la mayor exactitud possible, no aventurar nada
quo no hayan repetido y experimentado cien y cien veces, y cuando
est6n seguras de la exactitud de una observaci6n, entonces deben
apresurarse a comunicarla a sus companeras, empleando, en la des-
cripei6n que de ella hagan, rigor y precision en las expresiones.
Pasado mariana volver6 aqui para entrar con ustedes en el
mundo maravilloso de los infinitamente pequerios en cuyo vasto
dominio les sirvir6 de humilde cicerone.











Memoria de la Junta Directiva del Ateneo
del Uruguay

PRIMER SEMESTRE DE 1884


Sefiores socios:

Cumple la Junta con el art. 18 del Reglamento presentando la
relaci6n de los actos mis importantes realizados duraute su ejerci-
cio, el estado de las diversas reparticiones A su cargo y las indi-
caciones sobre medidas y reforms que juzga oportunas.
La Junta que suscribe entr6 en el desempeiio de sus funciones
el 25 de Enero, segdn consta del acta do entrega de puestos en el
libro respective. Nuestro period result asi acortado en mis de
un mes.
Las sesiones de la Junta se fijaron desde ent6nces semanalmente,
sin perjuicio de las extraordinarias por motivos urgentes.
El primer cuidado fu6 apreciar el estado del Ateneo, para adop-
tar en seguida las medidas necesarias A su actividad. Necesitibamos
conocerlo en detalle, guiandonos por la Memoria que dej6 la
Junta anterior.
La mayor part de nuestro ejereicio se ha empleado en tomar
conocimiento de los asuntos y en reconstituir tareas y servicios
pr6pios de la instituci6n.
Indicaremos brevemente los asuntos que mis han preocupado a
la Junta, siguiendo en ello el 6rden que las actas de la misma
indican.

I

EDIFICIO COMISI6ON DE EMPRtSTITO

Encontramos subido desde Octubre, en 15 $, el alquiler del local
y tratamos inmediatamente de reducirlo A su anterior imported, pues
no existia ajuste formal. Fueron inidtiles nuestras tentativas; ha






28 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

sido forzoso someterse al pago del exorbitante alquiler de 110 $
mensuales.
Un cambio de local en instituciones de este g6nero, no es ase-
quible en cualquier moment, y much menos cuando escasean
entire nosotros los edificios a decuados y hay fuerte demand de las
casas de habitaci6n quo podrian servir provisionalmente para la
instalaci6n del Ateneo. Nos dirigimos entonces A la Comisi6n de
Empr6stito para el edificio, interesando su afanoso y patri6tico
empefio para dar cima cuanto antes A ]a obra que le fu6 enco-
mendada. Conoc6is la interesante contestaci6n quo con minuciosos
detallcs nos fu6 pasada por el president de aquella comisi6n, y
sab6is tambi6n que sus esfuerzos fueron agradecidos por 6sta
Junta como lo merecian. Pero los trabajos no pueden ir con tanta
rapidez como lo desearia la Comisi6n do Empr6stito y con la ur-
gencia quo el Ateneo lo necesita. Si la situaci6n del Ateneo no
mejora, el cambio del local actual A otro de mis m6dico alquiler,
se impone como una de las necesidades mis apremiantes. En los
Anales del 5 de Junio corriente, so han publicado las notas A quo
so hace aqui referencia y que debris considerar como anexo de esta
Memoria.

II

LOS C ANALES DEL ATENEO >

Desde Setiembre de 1881 en que salieron A luz, hasta el present,
no so habia precisado bien su administraci6n, A pesar de las dis-
posiciones del Reglamento especial que se form para ese peri6dico.
Debido A los Anales ha tenido el Ateneo representaci6n, y muy
favorable acogida en el exterior, y ha logrado mantener en la Re-
pdblica los sentimientos de adhesion A sus prop6sitos cientificos y
literarios. Era pues natural que dedicasemos especial atenci6n al
peri6dico. Advirti6 la Junta que era necesaria una investigaci6n
complete que regularizara la Administraci6n. Se orden6 al Admi-
nistrador la presentaci6n de un informed, y en m6rito de otros tra-
bajos de contabilidad que fue precise practicara el Tesorero que
suscribe, so resolvi6 por razones de mejor servicio encargar de la
Administraci6n al diligent empleado D. COsar Pacheco, dejando
asi mas desahogadas las tareas del auxiliar de Secretaria, que to-
maba A su cargo otras obligaciones, en raz6n de la reapertura de






MEMORIAL DE LA JUNTA DIRECTIVE DEL ATENEO zU

]as classes de studios secundarios, y so disminuy6 de 10 $ el suel-
do quo el auxiliar gozaba.
El informed del Tesorero es como sigue:

ANALES DEL ATENEO

CALCULO DE ENTRADAS

Suscrici6n de los ANALES en ]a Capital. $ 135.00
Suscrici6n en Campaia, deducida la comisi6n de
20% A los Agentes. .. 42.00 $ 177.00

PRESUPUESTO DE GASTOS

Impresiones . 120.00
Administrador . 40.00
Redactor de la Secci6n c Entre libros y peri6-
dicos . ... 10.00
Repartidor y cobrador . 30.00
Franqueo . 5.00 > 205.00

Deficit . $ 28.00

Este deficit existed sin tomar en cuenta que por la dificultad de
fijar el ndmero de pajinas, ocurre con frecuencia, que el costo de
impresi6n sea mayor que lo presupuestado; hay ademis gastos por
grabados, en aquellos trabajos que lo requieren, como ocurre ahora
con las lecciones de Zoologia, cuyo texto ha donado su autor don
Jos6 Arechavaleta. La liberalidad de este distinguido professor ofre-
ce al Ateneo los medios de cubrir estos gastos y obtener regulars
beneficios, llevando A t6rmino la edici6n por entregas, que la Junta
ha resuelto se haga en ndmero de 500 ejemplares. Este deficit de
28 $ mas 6 menos, es el que se viene soportando desde la funda-
ci6n del peri6dico.
La recaudaci6n de las suscriciones en campaia estaba demorada.
Han sido eficaces las medidas que la Junta orden6 al Administrador
tomara para percibir los saldos, pero aun no se ha obtenido la li-
quidaci6n complete.
El Reglamento del peri6dico sefiala como minimum do pajinas
para cada nAimero, oechenta. El movimiento intellectual entro nosotros






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


tiene intermitencias. No puede contarse mensualmente con una co-
laboraci6n asidua y variada. Por otra parte, una revista literaria
no podia carecer de una seeccion permanent en que se diera cuenta
do los libros y perf6dicos nacionales y extranjeros que merecieran
seialarse A la curiosidad piblica, por cualquier motivo plausible.
Si much aprovechan los ANALRS del concurso gratuito de las
personas que hasta ahora se han dignado favorecerlos con sus tra-
bajos, no por eso hemos do fiar todo A la abnegaci6n y a la in-
vencible afici6n literaria de unos pocos. Podemos y debemos onsa-
yar en condiciones modestas, la retribuci6n de algunos articulos, con
lo que estimularemos A muchos, abriendo carrera literaria, A la vez
que regularizamos la marcha del peri6dico con la adquisici6n de
materials A dia fijo y en condiciones tan ventajosas como lo exijen
su indole y la importancia ya adquirida. Diez pesos so pagan per
la redacci6n de la secci6n < Entre libros y peri6dicos D. La retri-
buci6n no puede ser mas modest.
Ha cuidado la Junta de evitar pliegos de exceso sobre las 80
pAjinas, seiialadas como minimum al peri6diqo, cuyo tiraje actual
en excelentes condiciones do impresi6n, Ilega A 600 ejemplares.
Tambi6n se pens6 que seria convenient reducir este nimero, juz-
gando despu6s que la media podria ejecutarse, si el nuevo reparto
que debia hacerse do los ndmeros de Mayo y Junio, no daba au-
mento en la suscrici6n. Claro esta que si no se obtiene ese aumen-
to, la redueci6n del tiraje se impone como media de economia y
de prudencia.
Deseando asegurar colaboraci6n que nos tonga al corriente del
adelanto de las cieneias en Europa, acord6 la Junta que se nom-
braran socios corresponsales A los doctors Salterain, Pouey y Soca,
pensionados por el Gobierno para perfeccionar sus studios de me-
dicina en Europa. Al mismo tiempo se dirijieron al senior P. Anto-
nini y Diez (Roma), doctor Federico Susviela Guarch ( Berlin), y
otros, notas de agradecimiento por su colaboraci6n, estimulando-
les A proseguirla.
La Comisi6n redactora del peri6dico esta constituida por los doe-
tores MeliAn Lafinur, Sienra y Carranza, y el senior professor don
Jos6 Arechavaleta, que han trabajado con ahinco y son acreedores
al agradecimiento del Ateneo.
La Junta Directiva ha creido necesario reformar la administra-
ci6n del peri6dico, estableeciendo su contabilidad por separado, pe-
ro con la inspecci6n 6 intervenci6n direct del Tesorero en lo que






MEMORIAL DE LA JUNTA DIRECTIVE DEL ATENEO 31

A fondos so refiere, A fin de mantener la unidad y la armonia de pro-
cederes en toda la contabilidad del Ateneo y de haceer que el pe-
ri6dico se baste A si mismo con los recursos que le son peculiares.
Al pasar la Administraci6n A otras manos, comprendi6 la Junta
la necesidad de aumentar el sueldo del nuevo Administrador hasta
40 $, y espera que redundara en beneficio del peri6dico.
SerA necesario revisar y ampliar el Reglamento del mismo, en lo
cual la Junta no ha tenido tiempo de ocuparse.

III

SESIONES CLASSES DE STUDIOS SECUNDARIOS Y CONFERENCIAS

La primera sesi6n de la Asamblea tuvo lugar en 28 de Enero
para la lectura de la Memoria de la Junta saliente. Escasisima fu6
la concurrencia. Qued6 aplazada la consideraci6n de la Memoria,
porque careefa de algunos anexos quo fueron despu6s agregados.
En Febrero 29 so celebr6 la segunda reuni6n de Asamblea. Se
ley6 y aprob6 la Memoria.
En Marzo 18 debi6 celebrarse otra sesi6n por solicitud de algu-
nos socios que deseaban acordar la forma de la recepci6n al lite-
rato Edmundo de Amicis. El escaso nfimero de concurrentes oblig6
A llamar por segunda vez y se celebr6 sesi6n en 20 de Marzo con
regular asistencia. So resolvi6 autorizar a la Junta para iniciar de-
mostraci6n en homenaje al distinguido literato italiano 6 para adhe-
rirse a la iniciativa de cualquier otro centro. La Junta deleg6 en
comisi6n para saludar A De Amicis en nombre del Ateneo, A los
sefiores don Jos6 M. Sienra y Carranza, don Pablo De-Maria y don
Carlos M. Ramirez, quienes cumplieron su cometido.
En Abril 15 tuvo lugar la sesi6n puiblica de apertura de classes
de studios secundarios. La concurrencia, si fu6 select, no fu6 tan
numerosa como debia serlo.
Fau publicado en los ANALES del 5 de Mayo el discurso que el
President que suscribe juzg6 do su deber pronunciar en aquel acto.
La matricula no ha aumentado y la asistencia A esas classes es
muy poeo numerosa, si se exceptian las de francs, ingl6s y ma-
tematicas. La concurrencia aumentara si los catedrAticos son asiduos
en el desempeflo de las asignaturas que han do cultivar en com-
paiiia de los alumnos y de los meros oyentes. La mayoria de los
profesores desempefia sus funciones con muy laudable exactitud.







32 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

Otra circunstancia que puede aumentar el nwimero do concurrentes
es la ensefianza ajustada A m6todos naturales, quo pongan la ma-
teria ensefiada al alcance del mayor nimoro. El progress de la edu-
caci6n y de las ideas no depend tanto de la extension de los co-
nocimientos, como de ]a energia y discipline que adquieren las fuerzas
mentales dedicadas A investigar y A aplicar los conocimientos.
El President y otros miembros de la Junta ban visitado algunas
de las classes funcionantes que son las siguientes, con su horario
respective:


















CATEDRATICOS


Dr. D. Jose T. Piaggio .
" Eduardo Vargas. .

Federico Garcia. .

Br. Federico Velazco .

\g. Juan Monteverde .

Br. Claudio \Villiman. .

Dr. Angel Solla. .

Luis Desteffanis .. ..

Lorenzo Pons. .

idem .

Ruperto P. Martinez .


MATERIALS


Geografia General

Historia Universal

Quimica

Zoologia y Botanica

MatemLticas
Fisica

Filosofia

Filosofia de la Historia
Frances

Ingles

Historia Nacional


Lunes, miercoles y viernes
id.

id.

id.

Lunes y viernes

Martes, ju6ves y sabado
id.

id.

Martes y sabado

Jueves y sabado

id.


HORAS



De 7 & 8 p. m.

9 A 10 a. m.

4 & 5 p. m.

8 9 p. m.

S8 & 9 p. m.

5 6 p. m.

8 & 9 p. m.

9 A 10 a. m.

9 A 10 a. m.

J. A las 9 y S. A las 4

De 8 a 9 p. m.






34 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

Como en el discurso de inauguraci6n so expusieron las conside-
raciones especiales que sugiere ]a reapertura de classes, en el esta-
do actual de los studios y de los objetivos que persigue la ju-
ventud estudiosa, se hace innecesario agregar aqui nada mis.
Hace notar la Junta que las opinions que expuso el Presidente
como concepts individuals, dieron ocasi6n a que el aula de
Filosoffa, dirigida por el delegado de esa secci6n, tuviera gran
concurrencia en su recinto por haber reaparecido el debate cienti-
fico entire escuelas opuestas, que tanto anim6 en otros dias las
sesiones del Ateneo.
Cumpliendo una disposici6n reglamentaria, so abrieron las classes
de studios libres y gratuitous. Hubiera deseado la Junta completar
su plan, iniciando la series .de conferencias populares, por cuya
realizaci6n trabaj6 tambi6n la Junta anterior. Pero causes que
merecen mencionarse, nos han privado de esa gran satisfacci6n.
En los primeros dias de Febrero nombr6 la Junta en Comisi6n
algunos de sus miembros para que solicitaran el concurso de per-
sonas competentes y muy adictas al Ateneo, A fin de organizer
conferencias pfiblicas sobre asuntos de interns general y dentro de
los limits que los estatutos imponen. Algunos prometieron su con-
tingente, pero aplazaron el cumplimiento de su promesa. Preocu-
pada la Junta del tiempo transcurrido initilmente y dedicada la
mayoria de sus miembros A tareas de reorganizaci6n internal de la
instituci6n, se acord6 pasar una circular 6a varias personas. S6lo
una contest la circular ofreciendo su concurso para mAs adelante,
pues le era impossible prestarlo en el moment por sus numerosas
atenciones y tareas. Las demis no contestaron, aunque se rog6
especialmente por la prensa que se sirvieran hacerlo.
Mas no han sido iniltiles todos los trabajos de la Junta para
obtener una series de conferencias que devuelvan al Ateneo la acti-
vidad do otros tiempos. Trabajos de filtima hora permiten contar
con algunas personas que han escrito ya sus conferencias y otros
que las preparan para iniciar un utilisimo y atrayente debate sobre
el movimiento filos6fico contemporAneo.
Son los j6venes estudiosos los que han de ir reemplazando a los
hombres ya maduros, que la presi6n de las graves tareas de la
vida y la corriente del tiempo alejan de nuestro recinto. Esta rc-
novaci6n sucesiva de elements no es tan active como la institu-
ci6n lo necesita. Hay demasiado aislamiento entire los elements
inteligentes y el regimen de los studios libres tales como los au-








MEMORIA DE LA JUNTA DIRECTIVE DEL ATENEO


toriza la Universidad acentda mAs la dispersion do fuerzas de la
juventud y hace incompletos y a veces superficiales los studios
cientificos.
lCnanto podria hacerse on bien do la juventud si 6sta uniera sus
esfuerzos para mejorar los studios secundarios con arreglo A los
progress alcanzados en la ensefianza y on armonia con las cmce-
sidades de nuestro pals! El Ateneo ha publicado un libro o"h-e
organizaci6n de esos studios. Algunas do sus indicaciones mas
importantes se estAn aplicando en establecimientos oficiales de la
capital vecina.
Las secciones Instruida la Junta de que las secciones en quo
los Estatutos consideran dividido el Ateneo no se reunfan de mu-
cho tiempo atris, resolvi; que el Dr. Cardoso, dologado de la de
ciencias morales y political, presentase informed sobre los medios
conducentes A su reinstalaci6n.
Do ese informed result que la Secci6n de Filosofia no so reune
desde 1881 ; la dltima acta y elecci6n de Comisi6n Directiva es del
21 de Febrero do ese aio ; la Seeci6n de Historia no so reune
desde el 15 de Setiembre de 1879; la de Literatura, desde que so
install en 22 de Setiembre de 1878; la de Ciencias Morales y
Politicas no se reuni6 mas despues del 20 do Febrero do 1881 ; la
de Ciencias Naturales celebr6 su uiltima sesi6n en Junio do 1882.
Ninguna de esas secciones so di6 organizaci6n adecuada, como
lo proscribia el estatuto de uni6n. So acord6, no obstante por la
Junta, siguiendo el dictAmen dA Dr. Cardoso, que so convocase por la
prensa A las secciones para que nombraran sus comisiones directives.
Cualquiera otra media era una extralimitaci6n de facultades. Se los
cit6 hasta por tercera vez y no soe ha logrado reconstituirlas. La Junta
ha hecho cuanto lo era licito; la Asamblea adoptarA otras modi-
das para hacerlas funcionar 6 para suprimir las disposicionos ro-
glamentarias ; pues de hecho, las secciones han quedado absorvidas en
el Ateneo 6 debon considerarse refundidas on sus Asambleas. Asi
so explica que, sin existir constituidas las secciones, figuron sus
delegados como vocals do la Junta.






36 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY



IV

ESTADO ECON6MICO Y MOVIMIENTO DE SOCIOS

Tan pronto como el Tesorero que suscribe so recibi6 de los fon-
dos en caja, tuvo la Junta que hacer frente A pagos atrasados que
no admitian mayor aplazamiento. Se crey6 necesario regularizar la
cobranza de cuotas atrasadas, former el presupuesto con la mayor
correcci6n y economia y calcular con exactitud los recursos. Con
estas medidas quedaba aclarada la situaci6n econ6mica del Ateneo.
He aqui las


Obligaciones que pe8aban sobre el Ateneo al
la Junta que suscribe

CUENTAS A PAGAR

Improsi6n de los ANALES, nimero 28. $
J. Arechavaleta, 1 Estere6grafo .
Peyramale Hnos., aparatos de quimica .
Alquiler de casa de Diciembre de 1883. .
Gas, consumo de Octubre, Noviembre y Di-
ciembre ............ .
Peyramale Hnos., saldo cuenta de aparatos. s
A. Demarchi Hnos., cuenta sustancias qul-
micas. .. .
Compaiifa del Gas, consumo en el Teatro
San Felipe, Conferencia de Setiembre .
Saldo de caja en Diciembre de 1883, reci-
cibido por la Comisi6n. .


recibir sus puestos


143.75
55.63
133 70
110.00


25.65
12.20

26.80

26.50 $ 534.23


Deficit .


v 215.19

$ 319.04


Preocup6se la Junta de solventar ese deficit. Fu6 necesario ante
todo calcular los recursos.

CILCULO DE RECURSOS

Cuotas mensuales, deducida comisi6n de 10 o/o $ 223.00
Suscrici6n de los ANALES en la Capital > 135.00






MEMORIAL DE LA JUNTA DIRECTIVE DEL ATENEO


Suscrici6n de los ANALES en Campafia, de-
ducida comisi6n de 20 0/o $ 42.00
Cuota annual de Biblioteca, quo so percibe a
fin de aifo. T6rmino modio que corres-
ponde A cada mes, deducida ]a comisi6n
de cobranza . 22.00 $ 422.00

Pero esas entradas apenas si alcanzan A cubrir los gastos men-
suales del Atenco, segdn lo demuestra el siguiente

PRESUPUESTO DE GASTOS

Alquiler de casa .. $ 110.00
Empleado de Secretaria > 40.00
Administrador de los ANALES 40.00
Portero . 25.00
Repartidor y cobrador de los ANALES 30.00
Redactor de ]a secei6n eEntre libros y pe-
ri6dicos>) de los ANALES 10.00
Impresi6n de los ANALES . 120.00
Gas . 10.00
Impuestos pfblicos . 3.20
Franqueo y gastos menudos. .. >) 11.80 $ 400.00

Excedente . $ 22.00

Los 22 pesos de excedente estAn representados por lo que corres-
ponde a cada mes de la cuota annual de Biblioteca, que como se
sabe, no so percibe sino el filtimo mes del afio y que por Regla-
mento debe necesariamente aplicarse al fomento de 6sta. No hay,
por consiguiente, un solo peso para extraordinarios 6 imprevistos,
ni para gastos de algunos Atiles 6 materials para experiments quo
pueden necesitar las classes de studios.
Como informase el Tesorero que o eran muchos los socios inscrip-
tos que debian ser suspendidos en el ejercicio de sus derechos por
no abonar las cuotas mensuales, habiendo deudores de 26 moses,
se resolvi6 cumplir el art. 8.0 del Reglamento, consignando que no
se encontraba constancia de haber sido jams requeridos los socios
como aquel articulo dispone, por el no pago de tres mensualidades:
no existia, por lo tanto, raz6n para considerar suspendidos a los






ay ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

socios que pareeian remisos y como la obligaci6n de abonar el total
adeudado s6lo existed mediante suspension despu6s del requerimiento,
resolvi6 la Junta requerir el pago de lo adeudado en los tres Ailti-
mos mess, con el prop6sito de aumentar los recursos y no privar
al Ateneo del concurso do muchas personas, cuayo nimero alcan-
zaba casi A la tercera part de los socios inscriptos.
Hay que hacer notar quo era crecido el ndmero de los deudores
por fuerte suma. Sesenta y seis socios debian de 4 A 26 moses.
Observando el Reglamento, debieron borrarse todos A su tiempo del
Registro de socios. Ascienden A 201 los socios deudores en 31 de
Mayo por 783 recibos de cuotas, que corresponded A 3$90 por cada
socio. Esto no obstante, en nuestro perfodo se han archivado 530
recibos de socios que se han borrado sin pagar, 6 do socios que so
acojieron al temperament que la Junta los camunic6 por circular
A fin de que no perdieran su calidad de tales. Algunos do los deu-
dores do mayor cantidad, han prometido pagar en adelante con
regularidad y amortizar gradualmento lo atrasado. Unos han reali-
zado por complete su promesa y so espera quo otros cumplirin
igualmente.
Entra la Junta en todos estos detalles, para quo se comprenda
bien en qu6 tareas ha debido concontrar sus esfuerzos principalesi
y para que, con conocimiento exacto do la realidad do las cosas,
se adopted ]as medidas radicals que hayan de lovantar inmediata-
monte al Ateneo A la prosperidad que debe tender como instituci6n
s6riamente consagrada al cultivo do las ciencias y las lotras.
La Junta no cumpliria su deber sino llevAra al animo do los s6-
cios el convencimiento de quo es urjonte aunar esfuerzos y buscar
nuevos contingentes inielectuales y pecuniarios que levanten la ins-
tituci6n A la altura A que es acreedora por sus servicios en el pa-
sado y por los grandes ideales A quo nocesariamente debo respon-
der en el porvenir.
El siguiente cuadro comparative ilustrarA mais A la Asamblea,
quo las tristes reflexiones quo pudiera hacer la Junta Directiva.

DESIOSTRACION DEL MOVIMIENTO DE SOCIOS

Aiio do 1882. T6rmino medio do socios . 387
Primer semestre do 1883. T6rmino medio do socios 361
Segundo semestro do 1883. T6rmino medio de socios 323
Nuestro period (5 moses) Enero 25 A Junio 15 298
Socios cl 31 do Mayo 271






MEMORIA DE LA JUNTA DIRECTIVE DEL ATENEO 39

Termino medio de los que pagaban en el ler. semestre de 1883 317
TUrmino medio de los que pagaban en el 2.0 semestre de 1883 266
Termino medio de los que han pagado en este period 247


Tenemos en 31 de Mayo do 1884:- 116 socios menos que en
1882.-90 menos que en cl lor. somestre de 1883. 52 menos
que en el segundo semestre do 1883. Ocho son los socios admitidos
on el period de la Junta que suscribe.
Para el aumento de socios es bien poco lo que la Junta puede
hacer, si ha de cofiirse a la interpretaci6n restrictive que antes se
di6 A las facultades de la Junta en ese punto. No puede solicitar
el concurso de las personas que pudieran a su juicio favorecor la
instituci6n.
Las obligaciones que deja pendientes la actual Comisi6n, son, en
31 de Mayo, fecha en que debe cerrarse el balance del ejercicio:

Impresi6n do los ANALES, ndimero 33. $ 116.75
Alquiler de casa. .. > 110.00
Gas . 10.00
Galli y C.a (mks 6 menos) 20.00 $ 306.75
Saldo do Caja en 31 do Mayo .. 219.01
Queda como deficit para la Junta entrant $ 87.74
Deficit que encontr6 como exigible la Junta Directiva
que suscribe . $ 319.04

Queda pendiente un ajuste por muy pequefia cantidad, con el
grabador Peinlich, de lo que instruyen las actas y libros de corres-
pondencia.
Conviene tener present, como lo indic6 & su tiempo el Tesorero
quo suscribe, que la administraci6n anterior absorvi6 en su casi to-
talidad la entrada annual de Biblioteca, y si la Junta actual ha po-
dido atender 4 todos los pagos, so debe a que las administraciones
antoriores habian omitido la percepci6n de fondos correspondientes
4 la suscrici6n de los ANALES on Campafia y tambi6n so debe A las
entradas provenientos do la circular sobre cuotas atrasadas.
Mejorada la Administraci6n del peri6dico, haso reembolsado la
Tesorcria de algunas sumas importantos qu tonian absorvidos los
ANALES, y os de esperar que su nueova organizaci6n dara por re-







4U ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

sultado aumento de recursos, habi6ndose distribuido por nuevo re-
parto 60 ejemplares.
Los pagos hechos durante nuestro period ban sido intervenidos
y compulsados por la Comisi6n Fiscal. Present la Junta como anexo
el movimiento de Tesoreria, con sus balances debidamente aproba-
dos por esa Comisi6n.

V

LA BIBLIOTECA

Deseoso el Bibliotecario de organizer la Biblioteca de la mejor
manera possible, recibi6 de ]a Junta el encargo de presentar infor-
me detallado de la existencia de libros, su catalogaci6n, reglamen-
taci6n del servicio de libreria y peri6dicos, y medidas de seguridad
A tomar en previsi6n do estravios 6 retenciones demasiado prolon-
gadas do libros do importancia quo habian sido extraidos de la
Biblioteca en uso del derecho quo A los socios acuerda el Re-
glamento.
Trabajo engorrosisimo ha sido el quo acometi6 el Bibliotecario.
Basta la lectura do su extenso informed, que como important anexo
agregamos A esta memorial para que se comprenda el tiemps em-
pleado en bien del Ateneo y las aspiraciones vehementes de aplicar
algo de lo much y muy bueno que se ha hecho, con aplauso de los
mis competentes, en passes que pueden ensefiar A los demAs, por
su larga experiencia y superioridad do movimiento intellectual.
El sistema de catalogaci6n por tarjetas, que la Junta acepta,
favorecera en lo future la organizaci6n de un servicio exact y ri-
pido de la Biblioteca. La deficiencia del local y la escasez de re-
cursos, no permiten actualmente plantar el servicio quo proyecta
el Bibliotecario; pero la Junta confia que sus afanes no quedarin
olvidados y que tanto ahinco y tan sostenida laboriosidad redun-
darin en beneficio positive para el Ateneo. A esos m6viles ha obe-
decido en su informed el Sr. Bibliotecario y a ellos obedecen tam-
bi6n sus compaiieros de tareas al adoptar las consideraciones
fundamentals del informed.
Todo cuanto interest al ramo estA indicado por el Bibliotecario
en la Memoria especial, anexa a la present.






MEMORIAL DE LA JUNTA DIRECTIVE DEL ATENEO 41


La Junta se limita A consignar que el ndmero do voldme-
nes existentes en la Biblioteca el 31 de Mayo, es de 3208 vol.
En Diciembre do 1878 era de . 3079 1

Aumento en cinco aiios y medio . 129 vol.


Es pobrisimo ese resultado, si so tiene en cuenta la enorme can-
tidad de obras importantisimas de ciencia y viajes que anuncian
publicadas, en tres y cuatro ediciones por estereotipia, los catAlo-


gos mis completes que llogan aqui do Europa.
tratar do suplir en este punto el vacio quo por
6 por otros motives, so nota en las bibliotecas


mentar las lectures populares.
c Los 3208 voldmenes, dice el
clasifican como sigue:

Seeeci6n A Filosoffa .
s B Religi6n .
C Ciencias Sociales .
i D D Hist6ricas
> E z Naturales
> F Literatura .
> G Ciencias exactas .
S H MiscelAnea .


El Ateneo deberia
eseasez de recursos
particulares, y fo-


Bibliotecario en su informed, so


. 284 vol.
. 13.3
. 531 >
. 908 ,
. 434
. 657 >
. 70 >)
. 188 -

3208 vol.


Como se ve, la Secci6n de Literatura, agregando aun la de
Miscelinea, que suelen ser las mas numerosas on las bibliotecas
formadas por donativo, no represent en la nuestra sino pr6xima-
mente la cuarta parte de los libros; siondo los demAs pertenecientes
a obras series, sin duda alguna las mis necesarias para la ju-
ventud estudiosa. >
Necesita no obstante nuestra Biblioteca las principals colecciones
literarias extranjeras ya vertidas en gran part al castellano, y los
libros sobre viajes y descubrimientos modernos, asi como las de
ciencia de aplicaci6n.
Para estas adquisiciones escasoan los recursos y fuerza es conten-
tarse por ahora con mejorar el servicio de Biblioteca 6 ir aumen-
tindola paulatinamente.






42 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY



INVENTARIO GENERAL

La circunstancia do tener la Junta quo darse cuenta del estado
econ6mico de la instituci6n; la de ausentarse para Europa el doc-
tor Felippone, A cuya inteligente y abnegada direcci6n estuvo con-
fiada la clase de Quimica y la administraci6n do su Laboratorio,
y por fin, la reapertura de las classes de studios que obligaba a
aplicar todo el material de enseianza de que dispone el Ateneo,
pusieron A la Junta en el caso de decretar el inventario general do
todas las existencias con apreciaci6n de su valor y utilidad.
Se ha hecho el inventario del Laboratorio de Quimica, del gabi-
nete de Fisica, de la Biblioteca y de los muebles, quedan por
concluir el del Museo, que contiene una valiosa colecci6n de speci-
mens y otra de aparatos para studios antropol6gicos, y el de la
Secci6n do anatomia y fisiologia. La co&ecci6n antropol6gica que
posee el Atoneo, es sin dispute de las m6s completes y la finica
en su g6nero que posee la Repfiblica.
Se resolvi6 quo si los profesores nocesitan alguna part del ma-
terial cientifico inventariado so les entregue on forma, design6ndoles
lugar de colocaci6n con los aparatos necesarios para su uso y con-
servaci6n bajo Ilave. Una vez levantado el inventario general, se
abra un libro llamado de Inventarios, dispuesto de manera quo en
lo sucesivo se puedan seguir anotando con la clasificaci6n quo
corresponda, los diferentes objetos qu3 por compra 6 donaci6n ad-
quiera el Establecimiento; poni6ndoles precio, como. so hara con
los ya inventariados.

VI

REFORMS EN EL REGLAMENTO Y PROYECTO DE REGLAMENTO INTERNO

En el escaso tiempo de que ha dispuesto la Junta para tomar
conocimiento do la situaci6n verdadera do la instituci6n; preocupa-
da do tender primero al cr6dito, por la regularidad de la cobran-
za, la exactitud de los pagos y la recaudaci6n de atrasados, no
pudo dedicarse en las filtimas sesionos a considerar on detallo el
proyecto d. reg'amento interno que desde los primeros dias ech6
de menos el Secretario Sr. Vedia, 6 quien mas directamento tocaban
los servicios principles del Atenco, y A quien correspondia propo-
nor las medidas necesarias para el buen r6jimen interno.






MEMORIAL DE LA JUNTA DIRECTIVE DEL ATENEO 46

Apart de las reforms quo ese Proyecto indica, las reforms
fundamentals puedon reducirso A tres: Extender el period del
ejercicio hasta un ario, porque es bien poco lo que puede haceorse
en favor del Ateneo en seis mess, de los que uno quedari siempre
completamente perdido en trAmites do elecciones y entroga do
puestos.
Renovar por mitad 6 por tercera part ]a Junta Directiva, os-
tableciendo quo los cargo se distribuirin entire los electos.
Extender las facultades de la Junta Directiva, sin temor de quo
pueda abusar comprometiendo do alguna manera el Ateneo, que en
todo caso puede responsabilizarla.
Otras indicaciones pudiera hacer la Junta, pero entiende que es-
tAn contenidas casi todas en el Proyecto del Sr. Yedia.
Ese proyecto, quo figure como important anox- de esta Memo-
ria, contiene numerosas disposiciones quo desde luogo pueden po-
nerse en vigoncia por la Junta Directiva, y otras muy pocas,
que requieren sanci6n do la Asamblea. El author ha consultado la
indole de la instituci6n y ha debido cefiirse A las restricciones in-
convenientes que los Estatutos imponen. Tieno el proyeeto 17 ca-
pitulos, cuyos titulos dan idea de la extension y utilidad del
Reglamento: De la Junta Directiva De la Comisi6n Fiscal
- De las secciones de lo: Estudios Del periddico De las
Disertaciones y Conferencias De las tertulias literarias -
Del JMuseo De la Biblioteca- De las reuniones de la So-
ciedad -- De las reuniones de la Junta Directiva -- Del
President Del Vice- Presidente Del Bibliotecario Del
Tesorero Del Secretario De los Empleados Disposicio-
nes generals.
Esto proyeceto fu6 pasado a comisi6n de dos miembros do la
Junta en uni6n con el autor; pero Ia enformedad del Sr. Vedia
que nos ha privado do su coneurso en los iltimos dias do nuestro
period, oblig6 tambi6n a demorar el inform de la Comisi6n es-
pecial y lamenta la Junta no poder indicar desde luego las refor-
mas quo requieron vuestra sanci6n.- Aunque so ha dicho que valen
mns pocas pragmiticas y que so cumplan, no es menos cierto quo
los servicios administrativos necositan reglamentaci6n minuciosa,
que haga possible la responsabilidad de los funcionarios superiors
y de los empleados subalternos. A estos prop6sitos obedece el
Proyecto del Sr. Vedia, y la Junta recomienda especialmente su
consideraci6n, como lo hacee respect del Informe laborioso del
soiior Bibliotecario.






44 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY



VII

OTROS ASUNTOS

Se han introducido en el servicio de Secretaria algunas reforms
y so le ha dotado de Atiles quo eran indispensables en su meca-
nismo.- Habiendo presentado el auxiliar de Biblioteca y Secretaria
renuncia indeclinable, le fu6 aceptada y se nombr6 para subrogarle
A don Ricardo Sanchez.
El Ateneo fu6 invitado por el Centro Gallego de Buenos-
Aires, para fijar tema y designer premio para los Juegos Florales
que en conmemoraci6n del descubrimiento de Am6rica, tendran
lugar el 12 de Octubre pr6ximo en la capital vecina. La comisi6n
especial aconsej6 que se fijara como tema para ser tratado en
prosa 6 en verso: Ideales de la poesta americana y como pre-
mio: Un diploma especial de honor del Ateneo del Uruguay.
Asi lo resolvi6 la Junta.
-El Ateneo esta en relaci6n con una instituci6n do su genero,
fundada en la ciudad de Paysandd. Identidad de prop6sitos y de
medics nos vinculan desde ahora y estrecharAn en el future nues-
tras relaciones cientifico-literarias.
El Museo ha recibido de nuestro distinguido compatriota el
doctor don Federico Susviela Guarch, corresponsal en Berlin, un
busto del gorila JMpungu que tanto preocup6 hace poco A los
hombres de ciencia. So le agradeci6 la donaci6n como corres-
pondia.
-Supo la Junta que algunos distinguidos escritoreo y estadistas
portugueses habian manifestado deseos de colaborar en Los Anales
y corresponder con la instituoi6n. So les ha pasado nota, manifes-
tindoles que admitiremos gustosos su concurso, honrAndonos con 61
y anunciAndoles que asi que se reciba su asentimiento para esas
tareas, se les pasari el diploma en forma.
-Ha recibido el Ateneo do los hijos del doctor Juan Carlos
G6mez, el valioso donativo de la s Colecci6n de autores clAsicos
latinos >, con que obsequi6 a nuestro eminente compatriota el co-
mercio de Valparaiso, por una memorable defense que consagro6
sus intereses.
La Junta Directiva ha agradecido las distinciones que por carta
hicieron los donantes al Ateneo, y en homenaje A la memorial inol-






MEMORIAL DE LA JUNTA DIRECTIVE DE LOS ANALES 45

vidable del literato, del gran escritor y del poeta, ha resuelto que
se coloque el donativo en un armario especial, con esta designa-
ci6n: (< Donaci6n de los hijos del doctor Juan Carlos G6mez >, y
en la parte superior de esa biblioteca exclusive, el busto del
doctor G6mez.
La contestaci6n que di6 el Ateneo A los hijos del doctor G6mez
ha sido publicada en la prensa. La Junta ha hecho dentro de los
limits que el Reglamento le impone, cuanto le era permitido en
honor A la memorial del doctor G6mez. Homenajes de otro g6nero
como la impresi6n de sus obras A costa del Ateneo, correspond
decretarlos A la Asamblea de S6ecios.

VIII

Tales son, sefiores socios, las tareas A que se ha consagrado la
Junta Directiva en los cinco meses de sus funciones. Trat6 de ce-
lebrar una velada literaria en homenaje al 19 de Abril. No pudo
reunir los elements necesarios. Ha tratado de iniciar las conferen-
cias pdblicas sobre asuntos de interns general, y el president habria
iniciado esos trabajos, sino fuera que recian A Altima hora ha recibido
promesa de algunas personas que se decide A ir ocupando sucesi-
vamente la tribune del Ateneo. Por otra parte, era initil insistir
en los filtimos quince dias, porque la hondaimpresi6n que produjo
el fallecimiento inesperado del eminent escritor don Juan Carlos
G6mez, A cuyo homenaje p6stumo concurri6 el Presidente on re-
presentaci6n de Los Anales, y como delegado de la prensa de
esta capital, impedian por el moment, que las personas mis indi-
cadas para esas conferencias, se consagrasen A la preparaci6n de
trabajos do propaganda.



Sefiores Socios:
La Junta que suscribe ha consignado la verdad y nada mAs quo
la verdad, de la situaci6n en que se encuentra el Ateneo.
Entiende haber llenado asi sus deberes mAs imperiosos. Ha
trabajado sin desaliento y con la actividad possible para restablecer
la animaci6n y el estimulo que deben reinar en este recinto. La
division de esfuerzos producida A pesar de la comunidad de aspi-
raciones con otros centros cientifico-literarios y el indiferentismo que







ANALES D)L ATENEO DEL URUGUAY


domina en presencia do la organizaci6n do elements antag6nicos
con la tendoncia y los prop6sitos ceuyo abnegado servicio debe
consagrarso resueltamento la juventud liberal, hacen todavia mas
ingrato el desempefio de puostos como los quo nos ha tocado dos-
empefar on uno do los periodos mis dificiles de la instituci6n.
La reuni6n de fuerzas y elemontos dispersos se impone hoy mis
quo nunca A todos los j6venes liborales quo se preocupen do su
misi6n en el seno de la sociedad en que viven y del porvenir do
la Repliblica, por cuyo progress moral 6 intellectual debe trabajar
con entusiasmo la generaci6n que entra A onsayar sus facultados en
todas las manifestaciones do la actividad social.
La magnitude y alcanco del movimionto cientifico contemrporAneo
y el aspect positive que van tomando en todas parties los proble-
mas numerosos que suscita la aparici6n de nuevos olementos, nue-
vos medios y nuovas necesidades sociales en nuestro pais y fuera
de 61, obligan A esa anhelada concentraci6n do esfuerzos para la
prosecuci6n solidaria do tareas que deben ser comunes.
Cierra esta Moemoria la Junta Directiva con la convicci6n de quo
la juventud sabrA allanar obstAculos para realizar cuanto antes esa
obra de confraternidad para hacerla duradora y provochosa on bion
de la ciencia y do la literature national.

Montevideo, Junio 15 de 1881.

Carlos AMaria de Pena, Presidento Juan 3M. de
Vedia, Secretario J. V. Villalba, Tesorero -
F. Eugenio Balparda, Bibliotecario Angel So-
lla, Dolegado de la Secci6n do Filosoffia.











La representaci6n proportional en las
Republicas del Plata (1)

POR EL DOCTOR DON JUSTINO J. DE ARACHAGA

(Tornado de la Revista de Bruxelas: La Reprdsentation Proportionnelle)


Cumplo con verdadera satisfacci6n el encargo que me ha hecho
la Asociacion Reformista de Bdlgica, de comunicarle los progre-
sos que en las Repdblicas del Plata haya realizado la noble causa
de la reform electoral.
Dos motives muy poderosos existen para que esta tarea me sea
altamente satisfactoria. Es el primero, que voy A dar A conocer A
los lectores de esta revista el paso m6s avanzado, la reform mas
radical y mis complete que se haya llevado a cabo en la legislaci6n
electoral de todos los pueblos regidos por el sistema representative
en el viejo y nuevo mundo. Es el segundo, que, con esta publica-
ci6n, espero contribuir eficazmente hacer desvanecer las err6neas
ideas ,y el pobre concept que tienen las sociedades europeas de las
Repdblicas sud-americanas, cuya vida y progresivo desenvolvimiento
social y politico les son casi completamente desconocidos, no obs-
tante la continue y active comunicaci6n que mantienen con ellas en
virtud de sus importantisimas relaciones comerciales.
En esta comunicaci6n s6lo me ocupar6 do reseilar los trabajos
que, en el sentido de la representaci6n proporcional, se ban reali-
zado on mi patria, la Repdblica Oriental del Uruguay, y en Buenos
Aires, Provincia de la Confederaci6n Argentina. En otra ocasi6n
hablar6 del estado en que se encuentra nuestra causa en las demis
Repdblicas de la Am6rica del Sud.

(1) El excelente y notable studio que hoy publicamos obtendrA, no lo duda-
mos, el mas vivo dxito entire nuestros lectores. El viene A agregar un precioso
capitulo a la historic de la reform proporcional, y nos hacemos un deber en
agradecer pfiblicamente al doctor don Justino J. de Arkchaga el servicio que
presta A nuestra causa con este studio, que une a la elevacion y exactitud de
las ideas el raro merito de suministrar datos absolutamente indditos sobre la
legislaci6n de las Repiblicas sud-americanas. (Nota de la redacci6n de la revis-
ta de Bruxelas: La Reprdsentation Proportionnelle).






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Aqui vivimos bajo el imperio del sistema comidn de e'ecciones.
La representaci6n exclusive de la mayoria en cada circunscripci6n
electoral es el principio consagrado por nuestras leyes, y el escru-
tinio de lista, el procedimiento empleado para practicarlo. Pero, si
]a representaci6n proporcional no ha entrado adn en nuestras leyes,
puedo asegurar, en cambio, que los trabajos que en diversas 6pocas
se han iniciado para llevar A cabo la reform electoral, han produ-
cido el important resultado de conquistarle la opinion casi unanime
de los ciudadanos; y esloy seguro de no equivocarme al afirmar
que, preparada como esti ya la opinion piblica, serA una realidad
entire nosotros la representaci6n proporcional, tan pronto como des-
aparezea el estado politico normal en que nos hallamos al present,
y le sustituya el regimen representative democratic, que es el que
establece nuestra ley constitutional.
El desarrollo progresivo de la idea de la reform electoral se ha
efectuado en este pais de la siguiente manera, determinando hechos
que, si bien no han producido resultados definitivos en los dominios
de la legislaci6n, tienen sin embargo muy alta significaci6n y con-
siderable importancia.
En el afio de 1872, preparandose los partidos para las elecciones
generals que debian cambiar casi totalmente el personal de los Po-
deres PIblicos, formularon y publicaron sus respectivos programs
de principios, en los que tambi6n inclulan las principles reforms
quo se proponian llevar A cabo en el 6rden politico y administrati-
vos del pais. Entonces el partido Nacional. .

consign6 en su program la siguiente declaraci6n: c El partido
c Nacional propendera A que sus candidates respondan por sus
c ideas 6 ilustraci6n a la necesidades mas vitales do la actualidad,
c y consider que son de las primeras: . .
. .. .. .
< La reform de la ley de elecciones, con arreglo d la ma-
< yor subdivision de los distritos, o circunscripciones electora-
c les, y al sistema que mejor consulate la representacion de las
Sminorlas . .
Esta declaraci6n, consignada en un program suscrito por una
de las agrupaciones mas numerosas de esta Repfiblica, ha sido la
primera manifestaci6n seria que ha tenido entire nosotros el elevado
pensamiento de la representaci6n proporcional, y la mas patent
constataci6n de que la opinion pdblica se ha pronunciado ya, de
una manera decidida, en favor de la reform electoral.






LA REPRESENTATION PROPORCIONAL ETC. 49

Desgraciadamente los Poderes Pdiblicos organizados en ese pe-
riodo electoral no pudieron convertir en preceptos legales tan pre-
ciosa declaraci6n. Las CAmaras Legislativas se vieron en la necesi-
dad de dedicar todos sus esfuerzos A otras tareas; graves cuestio-
nes financieras y constitucionales, que exigian imperiosamente inme-
diata soluci6n, absorvieron por complete la atenci6n de nuestros
legisladores y no les permitieron ocuparse de la reform electoral,
que ya habia sido iniciada con la sanci6n de una buena ley de
Registro Civico.
A ese Gobierno, constitucionalmente organizado, sucedi6 la dic-
tadura military. Una sangrienta lucha producida en Montevideo en
los moments en que so verificaba la elecci6n de algunos funciona-
rios locales del 6rden Judieial, di6 ocasi6n para que los jefes del
ej6rcito de line, de esa institucion absolutamente inconciliable con
el regimen representative republican, so apoderaran del gobierno
del pais, A pretesto de restablecer el 6rden piblico, momentAnea-
mente alterado.
Algunos meses despu6s de esos dolorosisimos acontecimientos, y
cuando se aproximaba la 6poca fijada en nuestras leyes para las
elecciones generates, el Dictador di6 al pueblo las mayors seguri-
dades de que no opondria obstaculo alguno A la reorganizaci6n
constitutional de los Poderes Pdblicos, y de que garantiria eficaz-
mente A todos los ciudadanos y a todos los partidos la libertad
electoral.
Alentadas con esas solemnes declaraciones, las diversas agrupa-
ciones political iniciaron los trabajos preparatorios de las elecciones
generals, y la necesidad de una radical reform de nuestras leyes
electorales, que asegurara la representaci6n proporcional de todas las
opinions, fu6 generalmente sentida per los ciudadanos, como el
Ainico medio de establecer en ese period electoral un orden politico
de una legitimidad incontestable, que fuese aceptado y respetado
per todos los partidos y que viniera, en consecuencia, A imposibi-
litar el restablecimiento de ignominiosas dictaduras.
Cdpome entonces el honor de redactar, A instancias de algunos
amigos, un proyecto de ley de representaci6n proporcional, que fu6
sometido A la consideraci6n del Gobernante. En ese proyeeto adop-
taba el sistema del voto double simultdneo, ideado por Mr. Borely,
con una ligera modificaci6n 6 complement que ese sistema electo-
ral exige para evitar el uinico defecto que en mi concept tiene.
TOMO VII 4






50 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

He aqui los articulos de mi proyecto de ley que se refieren a la
representaci6n proporcional :
..... Art. 19. Las listas de candidates que los ciudadanos
depositen en las urnas podrAn ser impresas 6 manuseritas, pero
deberan confeccionarse de la manera sigaiente: En ]a part superior
de la lista pondrAn los electores un lema, cualquiera que 61 sea, y
en seguida, y por 6rden de preferencia, los nombres de los candidates,
en nAmero igual al de los Representantes que deben elejirse en la
cireunscripci6n electoral A que respectivamente pertenezean.
Art. 20. Las listas que no tengan el lema que establece el arti-
culo anterior no so tendrAn on cuenta al verificarse el escrutinio.


Art. 27. Ocho dias antes do verificarse las elecciones de Repre-
sentantes, cada conjunto de ciudadanos que adopted para sus listas de
candidates un mismo lema, deberA presentar al Alcalde Ordinario
quo presida la comisi6n escrutadora de su circunscripci6n, un estado
general que contenga:

1.9 El lema adoptado para las listas de candidates.
2.0 El nombre y apellido do cada uno de los ciudadanos que
forman el conjunto, el ndmero do su balota do inscripci6n en
el Registro Civico, y la seeei6n y departamento A que perte-
nezea.

cArt. 28. Si so presentaran dos 6 mas estados con un mismo
lema por distintos grupos de electores, el Alcalde Ordinario, bajo
las penas establecidas por el art. 12, citara el mismo dia do la
presentaci6n de los estados A las personas quo se los hayan en-
tregado y les hara conocer esa circunstancia para que modifiquen
todos el lema adoptado.


c Art. 31. El escrutinio so verificara de la manera siguiente:

1.* A media que la Comisi6n escrutadora vaya abriendo los
pliegos cerrados que contienen los votos emitidos en cada see-
ci6n do la circunscripei6n electoral, confrontarA los nimeros
puestos en los sobres que contienen las listas do candidates,
con los nAmeros do inscripci6n en el Registro Civico que






LA REPRESENTATION PROPORCIONAL ETC. 51

aparezean en el cuaderno enviado por la comisi6n recoptora de
votos dentro del pliego cerrado.

Si resultaran dos 6 mis sobres con un mismo ndmero, 6 si el
nimero de algin sobre no se encontrara en el cuaderno arriba indi-
cado, ninguno de ellos tendrA valor alguno.

2.0 Verificada esta confrontaci6n, se abrirAn los sobres; las listas
de candidates se iran colocando por separado, segun sus lemas,
y se pondrA en el estado general indicado en el articulo 27,
al lado del nombre de cada elector, el lema de la lista que
haya depositado en la urna.

Si la lista de candidates depositada en la urna por un ciudadano
lleva el lema de un estado en que no se encuentra su nombre,
se anulari su voto.

3.0 Sumadas todas las ristas vAlidas de candidates, sin distinci6n
de lemas, el nuimero que result se dividiri por el nimero de
Representantes que debe elegir la circunscripci6n, y el cociente
"serk la cuota electoral.
4. Verificada esa operaci6n, so 'sumarin separadamente las
listas que lleven un mismo lema, aunque sean distintos los
nombres de los candidates, y el nfimero que result de la suma
parcial de cada conjunto de listas que tengan un mismo lema
se dividira por la cuota electoral de que trata el inciso an-
terior, y el cociente sera el ndmero de Representantes que
habrin conseguido los que hubiesen votado por listas de id6n-
tico lema.
5.0 Determinado asi el niumero de Representantes que correspon-
de A cada conjunto de ciudadanos que hayan votado por lis-
tas de id6ntico lema, sern 'proclamados electos los candidates
que, en esas lists, hayan obtenido mayor numero de votos.

Si han obtenido igual nimero de votos m6s candidates que los
que deben ser elegidos por los ciudadanos que hayan votado por
listas de un mismo lema (inciso 4. do este articulo) serAn pro-
clamados electos por el orden de preferencia en que est6n coloca-
dos en las listas.
6.0 Si verificada la division de que trata el inciso 4. de este






52 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

artfculo, no resultase cociente exacto, para completar el n-imero de
los Representantes que deben ser elegidos en la circunscripci6n,
correspondera el candidate complementario A los ciudadanos que
hayan votado por las listas que, al hacerse la division, den un re-
siduo mayor.>
Por otros articulos de este proyeeto de ley se establecia que las
disposiciones que acabo de transcribir se aplicaran tambi6n para
la constituci6n del Senado. En este pals, cada Departamento elije
un Senador por medio de un colegio electoral de segundo grado.
Estos electores de segundo grado son los que, por mi proyecto de ley,
debian ser elejidos proporcionalmente y en la forma ya indicada.
Tal es el proyeeto de ley de representaci6n proporcional que,
por primera vez, se formula aqui y que tuve el honor de re-
dactar.
Esta tentative de reform electoral no produjo resultado positive
alguno. El Dictador que usurpaba entonces la soberanfa popular
en este pais, faltando abiertamente A sus solemnes promesas, impi-
di6 que so verificasen las elecciones generals por cuyo medio
debfa restablecerse el regimen constitutional, prorogando, con fd-
tiles pretestos, por un afio mas su ilegitima autoridad, s6lo apoya-
da por viles pretorianos. Y anulada asi una vez mas la acci6n
legitima de los ciudadanos en la direcci6n de los negocios pdblicos
por el poderfo de la soldadesca, se abandonaron todos los trabajos
preparatorios ya iniciados para llevar A cabo las elecciones ge-
nerales.
Con todo, ese proyecto de ley ocasion6 un saludable movimiento
do opinion. La gran cuesti6n de la reform electoral volvi6 A ser
objeto de serio examen y detenida meditaci6n para los ciudadanos
y contribuy6 de esa manera A que se fortificara en la conciencia
pdblica el convencimiento do que, la promulgaci6n de una ley de
representaci6n proporcional era, no solo una obra do justicia, de
paz y de libertad, sino que tambi6n una media necesaria, indis-
pensable para poder alcanzar el verdadero reinado de las institu-
clones libres.
E! Dictador, despu6s de haber prorogado por un dao mis su
permanencia en el poder, quiso convertirse en Presidento Constitu-
cional de la Repdblica, y para ello convoc6 al pueblo A elecciones
generals, que debian verificarse, y en efecto se verificaron, en
Noviembre de 1878, creando al mismo tiempo un Consejo Consul-
tivo, A quien encarg6 especialmente la reform de las leyes electo-






LA REPRESENTATION PROPORCIONAL ETC. 53

rales, manifestAndolo < que era necesario que el resultado de
las elecciones fuera una vez por todas, la verdadera expre-
sio'n de la voluntad popular >.
Ese Consejo Consultivo se apresur6 lIlenar el especial cometido
que se le habia confiado, sometiondo a la aprobaci6n del Dictador
un proyecto do ley de representaci6n proporcional en el que se
adoptaba el siguiento procedimiento: Dividiase el pais en diversas
eircunscripciones electorales, de manera que, en cada una de ellas,
debieran ser elegidos varies Representantes. Cada elector formaria
una lista de candidates, en ndmero igual al de los Representantes
que corespondieran a su respective circunscripci6n, y colocados por
orden de preferencia. Una vez depositadas en las urnas esas listas
de candidates, el escrutinio se verificaria en la forma siguiento :
despu6s de establecido el cociento electoral, dividiendo el total do
las listas depositadas en las urnas por el niumero de Representan-
tes a elegirse en la circunscripci6n, se formarian grupos de listas,
reuniendo al efecto separadamente todas las que tuvieran en pri-
mer termino un mismo candidate. El nfimero de listas que contara
cada uno de esos grupos, dividido por el cociente electoral, daria
el ndmero de candidates electos; y para determinar cuales fueran
esos candidates se tomarian los que hubiesen conseguido mayor
ndmero de votos, pero atribuyendo al candidate que figurara en la
lista en primera linea un voto, al que figurara en segunda linea
medio voto, y asi sucesivamente.
Como se ve, el Consejo Consultivo adopt en su proyeceto de
ley una combinaci6n bastanto acceptable, del sistema del voto
double simultdneo de Borely, con el de los coeficientes de prefe-
rencia do los doctors Burnitz y Varrentrapp.
Pero este proyecto fu6 desechado. La reform electoral, vale do-
cir, el perfeccionamiento de las leyes !electorales, es un medio efica-
cisimo de asegurar el ejercicio verdadero y genuine de la sobera-
nia popular, de hacer que el sufragio sea la field expresi6n de la
voluntad y del ponsamiento de los ciudadanos. Mal podia, pues,
nuestro Dictador aprobar el proyecto do su Consejo Consultivo
cuando, para alcanzar la Presidencia de la Repdblica, que era su
mAs viva aspiraci6n, no contaba con el voto popular y si s6lo con
el de sus pretorianos, disfrazados de ciudadanos y centuplicados
por todo g6nero de frauds electorales.
Fu6 ese el motivo por el cual no se llev6 entonces 6 cabo
a reform electoral en nuestro pais. Las eleceiones so efectuaron






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


en Noviembre de 1878 aplicAndose la ley de la simple representa-
ci6n de la mayoria; los soldados, convertidos en electores, triun-
faron en ellas; la soberania popular fu6 usurpada por el ej6rcito
y se organize un gobierno con las formas aparentes del regimen
representative, pero que no era en realidad otra cosa que una
dictadura military.
Dada esa situaci6n political, la reform electoral era impossible.
Pero la opinion pAblica le es unAnime y decididamente adversa, y
con las causes accidentales y pasageras que le han creado y le
sostienen tendri forzosamente que desaparecer, dando paso a las
instituciones representatives republicans quo nuestra Constituci6n
consagra, sincera y lealmente practicadas.
Y no es aventurado asegurar que, verificado ese cambio tan an-
helado en el orden politico de este pals, la reform electoral, la
sanci6n y promulgaci6n de una ley de representaci6n proportional,
sera una de las primeras medidas que adopten nuestros Poderes
Publicos, por cuanto ella es vivamente reclamada por la pliblica
opinion, poder soberano en los pueblos regidos por instituciones
libres.
Tal es la manera c6mo se ha efectuado en este pais el desarro-
llo progresivo de la idea de la reform electoral.
Mis felices que nosotros, los argentinos de la Provincia de Bue-
nos Aires han conseguido incorporar A su legislaci6n political y
constitutional el gran principio de la representaci6n proporcional,
de una manera tan radical y tan complete como no lo ha hecho
aun ninguno de los pueblos que han entrado mAs decididamente en
la via de la reform electoral. (1)
En efecto; en la Constituci6n de esa Provincia, jurada en el afio
de 1873, y actualmente en vigencia, se ostableci6 el siguiente arti-
culo :
1 Articulo 49 La proporcionalidad de la representaci6n sera la

( ) Aun cuando no hay en realidad pueblo alguno que haya adoptado un
sistema de representaci6n proporcional tan avanzado como el que hoy se apli-
ca en la Provincia de Buenos-Aires, adolece dste, sin embargo, de graves de-
fectos. He hecho un ligero exhmen critic de ese sistema en el parrafo IX del
capitulo III de mi Curso de Derecho Constitucional, publicado en el numero 29
de esta Revista y puede verse en dl cudles son los vicios de la ley de represen-
taci6n proporcional de la provincia de Buenos Aires.
Justo es, no obstante, decir tambidn, que en esa provincia, ninguna influen-
cia tiene la ley de representaci6n proporcional en los fraudes electorales que,
en gran escala se cometen constantemente para falsificar los resultados de la
elecci6n popular.






LA REPRESENTACION PROPORCIONAL ETC. 55

c regla en todas las elecciones populares, A fin de dar A cada opi-
c ni6n un nimero de representantes proporcional al ndmero de sus
< adherentes segdn el sistema que, para la aplicaci6n de este prin-
c cipio, determine la ley>.
Como necesaria consecuencia de este precepto constitutional, que
cierra por complete la puerta A todo retroceso en material do le-
gislaci6n electoral, y despu6s de haberse adoptado el sistema del
voto acumulativo para las elecciones que se verificaron en 1874 y
1875, la Legislatura de Buenos Aires sancion6 el 23 de Octubro
de 1876 un proyecto de ley de representaci6n proportional, que
aun esta y seguirA seguramente estando en vigencia, cuyas princi-
pales disposiciones son las siguientes:

c Art. 1.0 Queda dividido el territorio de ]a Provincia para la
eleeci6n do Gobernador, Vice-Gobernador, Senadores y Diputados,
en seis secciones electorales.
La 1.a secci6n sera formada por los distritos que componen la
Capital.
La 2.1 secci6n, etc., etc.
Art. 2.0 La representaci6n sera distribuida, de acuerdo con los
articulos 62, 69 y 77 de la Constituci6n y por el tiempo y bajo
las condiciones que ellos fijan, de la manera siguiente:

Corresponde A la 1.- secci6n elegir 18 diputados y 9 senadores.
Corresponde 6 la 2.a elegir 8 diputados y 4 Senadores.
Corresponde elegir A cada una de las otras cuatro secciones, 6
Diputados y 3 Senadores.


c Art. 57. Para determinar los Senadores 6 Diputados electos, se
procederA del modo siguiente:

1. Se dividira el nimero de sufragantes que el escrutinio arroje
en cada secci6n, por el nAmero de Senadores 6 Diputados que
le corresponda segdn la convocatoria
2.0 Si uno 6 mas candidates figurasen en diversas listas, con un
nimero de votos igual 6 mayor al cociente electoral, seran pro-
clamados electos, deduci6ndose A cada lista el nimero propor-
cional de votos, con relaci6n A los que hubiese obtonido, hasta
igualar el cociente electoral.






56 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


3. Hecha la deducci6n A que se refiere el inciso anterior, el
resto de los votos emitidos A favor de cada lista se dividirA
por el cociente obtenido en la operaci6n A que se refiere el in-
ciso 1.0
4. El resultado de esta operaci6n determinara el niimero do can-
didatos que se debe tomar de cada lista para integrar la re-
presentaci6n de la secci6n.

Art. 58. Se proclamaran electos a los candidates de cada lista
que hubieren obtenido mayor suma de votos hasta el nimero que
A cada lista corresponda.
Entre los que tuvieren igual nimero de votos, so procedera por
sorteo, hasta completar la representaci6n correspondiente A la list.
Art. 59. Para los objetos de los articulos anteriores, so conside-
rarAn como listas iguales aquellas cuya mayoria de candidates sean
los mismos.
Art. 60. Si resultaro A favor de alguna 6 algunas listas un ex-
cedente de votos que no alcance A former una cuota de proporci6n,
so considerara como cuota valida la mayor aproximaci6n, y para
integrar la representaci6n, se proclamara electo candidate A quien
corresponda, segfin lo prevenido en los articulos anteriores.
Art. 61. Cuando haya dos 6 mas excedentes de votos iguales en-
tre sif, se proclamarA electo un candidate del partido que hubiere
obtenido menor representaci6n en la operaci6n principal.
Art. 62. De la misma manera serA preferida, en igualdad de cir-
cunstancias, aquella fracci6n de los electores que no hubiere obte-
nido representaci6n alguna en el primer calculo de las cuotas elee-
torales. (1)

(1) Me es grato poder anunciar que, con esta publicaci6n, he conseguido lla-
mar la atenci6n de los partidarios de la reform electoral en el viejo mundo,
sobre la legislaci6n electoral de las Repitblicas del Plata. Acaba de fundarse en
Londres una asociaci6n con el objeto de propender a la realizaci6n del principio
dela representaci6n proporcional, presidida por el ilustrado publicista Sir John
Lubbock; y esa asociaci6n me ha dirijido, por intermedio de su secretario, la
siguiente carta, que demuestra el interns con que ha mirado la ley electoral
de Buenos Aires:
, Proportional Representation Society j.
Londres, 13 de Marzo de 18S1.
o Sefior doctor don Justino J. de Arfchaga.
SSefior: He tenido el honor de enviaros, bajo otro sobre, el program provi-
c sorio de una sociedad que acaba de fundarse en Londres, bajo la presidencia






LA REPRESENTACI6N PROPORCIONAL ETC.


So ha adoptado, pues, en Buenos-Aires, hace ya siete afios, uno
de los sistemas electorales mAs racionales y mis avanzados, el
sistema del voto double simultdneo, modificado por el publicista
Argentine D. Luis V. Varela, author de c La Democracia Practica ,
voluminosa obra dedicada exclusivamente al studio de los sistemas
de representaci6n proporcional.
No exageraba, per consiguiente, al manifestar que el envlo de es-
ta comunicaci6n me era altamente satisfactorio por cuanto iba A dar
A conocer A los lectores de esta revista el paso mAs avanzado, la
reform mas radical y mas complete que soe haya llevado A cabo
en la legislaci6n electoral de todos los pueblos rogidos por el sis-
tema representative en el viejo y nuevo mundo.
Inglaterra, Espaia, los Estados Norte-Americanos do Illinois,
Ohio y Pensilvania y el Brasil s6lo han llegado A establecer los siste-
mas empfricos del voto limitado y del voto acumulativo, dandoles to-
davia una aplicaci6n parcial. Dinamarca, si bien ha adoptado el
sistema racional de Androe, basado en el verdadero principio de la
representaci6n proporcional, en la noci6n del cociente electoral, s6lo
lo aplica en cambio A la elecci6n de una part de los miembros de
su Landsthing, 6 cAmara alta, y mediante una elecei6n A dos gra-
dos. S6lo en la Provincia de Buenos Aires se ha verificado hasta
ahora una reform electoral fundamental y complete, adoptando un
sistema rational, basado en el principio del cociente electoral, y apli-
cAndolo A la elecci6n de todas las asambleas 6 corporaciones pibli-
cas de origen popular.


< de Sir John Lubbock, Mp. F. R. S., con el fin de obtener, con ocasi6n de la pr6-
" xima repartici6n de los colegios electorales, la realizaci6n del principio de la
representaci6n de las minorias, 6, mAs bien dicho, de cada grupo de votantes.
i Esa sociedad, para llevar h cabo sus prop6sitos, ha tenido necesidad de re-
coger por todas parties los datos y antecedentes que ha considerado litiles, y
" las asociaciones reformistas extranjeras la han auxiliado con la mAs viva soli
4 citud.
En la revista de Bruxelas, La Reprdsentation Proportionnelle, vuestro inte-
resante studio sobre la ley electoral de la Provincia de Buenos Aires, ha
llamado la atenci6n de la Sociedad, y ella desea saber, de una manera segura,
si esa ley ha funcionado bien, si se le ha podido poner en prActica con facili-
dad y si ha producido los resultados que con ella se esperaban conseguir.
o Si quer6is tener la amabilidad de dar respuesta a estas preguntas, la aso-
ciaci6n reformista os quedara sumamente agradecida.
4 Os suplico que acepteis, en nombre de la asociaci6n y en el mio, las seguri-
dades de nuestra mAs alta consideraci6n.


4 A. Cromwell White, Secretario. *










Juvenilia


POR EL DOCTOR DON LUIS MELIAN LAFINUR


No lo dudo: podra haber en ello sus puntas de vanidad, si bien
inofensiva; pero el hecho es que me tengo por un lector intr6pido.
Cuantas veces me he admirado de mi coraje! Doscientas, trescien-
tas, mis paginas, de fatigosa lectura! Y bien { qu6 he sacado en
limpio ? pues nada! Era el libro europeo que inspira respeto por
su procedencia; y luego fume recomendado por un amigo que no
tuvo la desdicha de leerlo, y lo hall despuds pregonado con entu-
siasmo por una Revista en que su mismo autor desliz6 el elogio
con un seud6nimo, 6 con el nombre oscuro de un admirador com-
placiente que asi aprovechaba la ocasi6n de estrenarse como critic
severe, y sobretodo imparcial. La virtud de la perseverancia abne-
gada en grado her6ico : tragarme todo el volume porque acaso la
filtima pigina fuese la clave de la charla insustancial de las prece-
dentes hojas! Asi he leido en mi vida muchos tomos, asi he de
leer algunos todavia!
El valor do la salud s6lo so conoce y aquilata cuando una do-
lencia nos aqueja. Traigo esta novedad a colaci6n para robusteecer
con indiscutible simil, esto: que qui6n ha pasado por la pena
amarga de atragantarse con un indigesto in folio, resarce de sus
perjuicios aljes6fago, cuando le cae A mano una de esas produc-
cliones literarias que destilan de sus paginas los efluvios de un ar-
to exquisite, pr6vidas emanaciones de delicado espiritu, que en la
amplitud inmensa do su vuelo, abarcando el present y el pasado,
evocan una idea 6 tocan un sentimiento, que conmueve las fibras
adormidas del que A la ventura tom6 el libro por curiosidad 6 pa-
satiempo.
Juvenilia es el titulo de ciento cuarenta y cuatro paginas con
que Miguel Can6 nos hace asistir al espectAculo de su niiiez y su
adolescencia.
a Es el calor de sinceridad con que esas pAginas estAn concobi-
das, y la animaci6n que las vivifica, lo finico que impide abando-






JUVENILIA 59

nar el pequefio libro una vez que se ha tornado ? No; no esta en
eso solamente el interns que despiertan las impresiones del escritor.
Es sin duda Juvenilia, el libro mejor escrito de Can6, en el
sentido de la correcci6n de la frase, pero no esta en ese detalle el
secrete de la simpatia con quo se le acoje y so le sigue, en las
memories que renueva y en las escenas que relata. Su prestigio nos
arrastra en la lecttira, porque al recorrerlo, vienen A la mente re-
miniscencias fugaces que el indiferentismo de la vida ha ido poeo
a poco borrando, pero que surgeon de repento con los limpidos co-
lores que las iluminaron en los tiempos pasados, cuando las resuci-
ta al trav6s de los afios la pluma del escritor en quien reconocemos
al protagonista que narra sus juveniles aventuras, y que al ha-
cerlas pasar ante nuestros ojos con la animaci6O de su estilo, nos
transport inmediatamente A la 6poca cada dia mas lejana, en que
tambi6n nos ocurrieron: en que la aptitud especial de un condiscipu-
lo, le determinaba la p6rdida de su nombre de pila, para ser come
Binomio designado en el aula y fuera de ella, con el apodo que lo
enorgullecia per las circunstancias honrosas que se lo dieron.
El maestro venerado, y que so aprecia A la distancia en el con-
junto de sus desvelos, irritaciones, y genialidades, tiene asimismo
la consagraci6n del agradecimiento y del recuerdo afectuoso, cuan-
do Can6 nos hace pensar en uno de aquellos primeros gufas quo
sefialaron la march de nuestras facultades,gpor las tortuosas aspe-
rezas de la ciencia, siempre temibles para los reci6n iniciados en
su trato.
Un poema de los primeros afios conscientes es el deleitoso libro
del escritor argentine; y no podia per lo tanto faltar en 61 la dul-
ce reminiscencia de aquella mujer querida, primer vision angelical,
quo nos eleva A la pasi6n mas pura, en los dias que ilumina la
ruta de la juvenile inexperiencia, un rayo de la luz de la esperanza.
aQuien hay quo no evoque alguna sombra etirea del pasado :
el ritmo de un cast acento, el fuego de un beso ardiente, al
encontrar paginas de su propia intima historic en las siguientes
lines de Can6? < sus ojos dulces como un pedazo de cielo, su voz timida y armo-
niosa, aquel color difano, transparent, sombreado a cada instant
per un tenue velo de pfirpura, esa emanaci6n exquisite de la pure-
za, de la inocencia y de la gracia, que subyuga en todas las eda-
des, todo, en un encanto misterioso, se apoder6 de mi per com-
plete. Quince arios han pasado sobre mi cabeza desde aquella no-






60 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

che, quince afios bien llenos y agitados; pasarin veinte y mas y,
no perder6 ese recuerdo suave y melanc61ico, que trae a mi alma
la impresi6n fresca de las primeras emociones puras de mi juven-
tud. >
Ese es el eterno idilio inseparable de nuestras horas felices en
los tiempos que como las golondrinas de Becquer ay! no vuel-
ven! Todoslo sabemos de memorial; pero nos veriamos en apuros
para referirlo como el autor de Juvenilia.
Can6 lo confiesa: ha procurado en este libro tin estilo especial:
ha deseado escribir con sencillez, y ha chocado con enormes dificul-
tades, gpor qu6 esos tropiezos en un literate Ide su linaje? 61 lo
dice: c la sencillez es la vida y la verdad, y nada hay mks dificil
que penetrar en ese santuario. Ha penetrado sin embargo; y asi
lo reconoce con estas ingenuas reserves : c No he conseguido-di-
ce-por cierto ni aun acercarme a mi ideal, pero estoy content
de mi esfuerzo, porque, sino lo he encontrado, por lo menos he
buscado el buen camino. >
Muchos talents se malogran por un desequilibrio fatal entire la
voluntad y la inteligencia: hay el medio de efectuar el bien, existe
la aptitud, pero falta el poder. Las pasiones, como un torrent
desbordado, arrebatan y se Ilevan todo por delante; se conoce el
medio de contenerlas, se ansia con desesperaci6n echar el dique que
las detenga en su march destructora, ay! no es possible ya: en la
lucha impia, la voluntad ha sido vencida, y el decoro, y la vir-
tud privada, y el poderoso sentimiento de la dignidad, desgarrados,
flotan en un mar do cieno a merced de las olas que levanta el
vicio.
Un dia, .en un cuartel de Buenos-Aires, vi6 Can6 pasar por el
patio, un recluta que al ser llamado por el jefe, so volvi6 con
march insegura. Habia bebido. gPor qu6 recuerda a ese hombre
en su libro? He aqui el motive: ( Era uno de mis condiscipulos
mis queridos, dice con el que me habfa ligado en el colegio. Una
inteligencia clara y ripida, una facilidad de palabra que nos asom-
braba, un nombre glorioso en nuestra historic, buena figure, todo
lo tenia para haber surgido en el mundo. Habia salido del colegio
antes de terminar el curso, y durante diez aiios no supe nada de
l1. i C6mo habria sido de Aspera y sacudida esa existencia para
haber caido tan bajo a los treinta aieos! Poco despues dej6 de ser
soldado. Lo encontr6, trat6 de levantarlo, le consegui un puesto
cualquiera, que pronto abandon para perderse de nuevo en la
sombra; todo era infitil; el vicio habia llegado a la m6dula.!






JUVENILIA


De esos encuentros tristes, no es el del recluta el finico que pa-
sa en revista el escritor argentino. Otra victim mis interesante
present a la conmiseraci6n de sus lectores. Creo haberla reconoci-
do en un joven que me fu6 presentado en Buenos-Aires el afio
1870. Mi compatriota-pues el aludido naci6 en Montevideo como
el mismo Cane,-era entonces un mozo de veinto aifos de quien
los orientales todos so prometian much, siquiera nada so hubiera
prometido un escultor que busease el modelo de Antinoo. Asi lo
pinta el narrador de Juvenilia: c Era bueno y era leal, amaba la
armonia en todo y la mujer pura lo atraia como un ideal; pero la
delicadeza de su alma exquisite se irritaba hasta la blasfemia, por-
que la naturaleza le habia negado la forma, el cuerpo, el vaso cin-
celado que debi6 contener el precioso licor que chispeaba en sus
venas. De ahi las primeras amarguras, la melancolia precursora
del escepticismo. > Queda en estas lines esbozada el alma del pe-
cador, y en las que siguen trazada la historic de su vida: cPasa-
ba sus noches, como el hijo del siglo, entire la densa atm6sfera de
una taberna, buscando la alegria que las fuentes puras le habian
negado, en la excitaci6n ficticia del vino;, rodeado de un grupo sim-
pictico -ante el que abria su alma, derramaba los tesoros de su
espiritu y se embriagaba en suefios artisticos, en la paradoja colo-
sal, la teoria demoledora, el aliento revolucionario, que es la val-
vula intellectual de todos los que han perdido el paso en las sen-
das normales do la tierra. El bohemio de Murger, con mAs delica-
deza, con mas altura moral. El pelo largo y descuidado, el traje
raido, mal calzado, la cara fatigada por el perpetuo insomnio, los
ojos con una desesperaci6n infinita on el fondo de la pupila, tal lo
vi por iltima vez, y tal qued6 grabado en mi memorial. >
Hay en el retrato de este bohemio del Plata, algo mis que una
fisonomia: hay un mundo; una categoria de infelices cuya penosa
march en la tierra se comprende, cuya filosofia cruel se huye,
cuyo desastroso fin se lament; pero son todas esas ideas sugeridas
al que lee, la obra piadosa del escritor que aleja el concept del
desprecio por el beodo, para sustituirlo por el pesar de ver en el
fango de la abyecci6n, aquel bueno do los buenos llamado A gran-
des destines, prometido como guia en la falanje de los combatientes
del porvenir, y hallado al fin una noche, tendido en las piedras
frias de la calle, presa como Edgar Poe, del ultimo ataque de
delirium tremene.
La variedad de Juvenilia es atrayente; en sus paginas so pasa






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


de la escena seria y triste, A la narraci6n animada de alegre tra-
vesura; y de la observaci6n lijera al pensamiento sagaz y pro-
fundo.
Todos los que hemos seguido curses de studios que exigen ardua
tarea, conocemos A fondo al petulante condiscipulo que sabe las cosas
por adivinaci6n y arte prodigioso de su cerebro exceptional. Can6 ha
catado el fen6meno, pero generosamente lo design con estas frases,
que tanto tienen de escusa como de reproche suave: c Hay dentro
de los muros del colegio dice como en la penumbra del boudoir,
coqueterfas inteleetuales exquisitas, j6venes que se ocultan para es-
tudiar, que durante las horas de instrucci6n colectiva leen asiduna-
mente una novela, pero que se levantan al alba y trabajan con
furor en la soledad. >
El libro que me ocupa 'es un libro do sinceridad, y tiene por
consiguiente sus confesiones A lo Juan Jacobo el do Ginebra. Si
el pecado nocturne, que refiere como habitual, do las escapadas
C siendo ya mocitos a hubi6rase limitado A la vagancia por la clu-
dad con alguna entrada de paso c on los bailes de los suburbios >
nada habria que decir, como que tomar el fresco de noche es una
ocupaci6n como cualquier otra, y la danza, no siendo de pareja
ceiida, es una diversion honest si bien como todas las del mundo,
y acaso mAs que algunas otras, ocasionada siempre al abuso. Son
las estaciones, c en aquellos puntos donde Shakespeare pone la ac-
ci6n de su Pericles > las que indican que Can6 jams tuvo el pro-
p6sito de hacer voto de castidad, ii tiene actualmente como escritor
la idea de tapar el cielo con un harnero: ha podido callar sobre
estas particularidades; pero ha preferido revelarlas, y dada la indole
sujetiva de su obra A mi juicio ha hecho bien. Es el detalle de las
aventuras, lo que habria comprometido la seriedad y libre circula-
ci6n del libro, aun cuando alguna doncella resistente come Marina, hu-
biese faltado A las condescendencias qne son de prActica c on los pun-
tos donde Skakespeare pone la accci6n de Pericles, y aun cuando el
autor de Juvenilia so permitiera contar con fruici6n, la maravillosa
existencia de esa mosca blanca.
Al lado de las picantes reminiscencias de esa edad, en que mas
6 menos los adolescents todos, cuecen habas, viene la memorial
querida de los ilustres muertos. Nada hay en el libro quo mas me
haya interesado quo las paginas hermosas relatives A Amadeo Jac-
ques, en concept de Can6, o el hombre mas sabio que hasta el dia
haya pisado tierra argentina.






JUVENILIA 63

Caando yo estudiaba filosoffa, eran el Manual de Jacques, Sim6n
y Saisset, con esa aberraci6n didictica que se llama el curso de
Geruzez, los textos de clase, hoy A lo que entiendo, desalojados de
sus posiciones por el espiritualismo docent de Janet, vestido A la
modern con ciertas supresiones que al dogmatismo de antafio, han
impuesto las conquistas cientificas del dia.
La sicologia del Mlanual escrita por Jacques me encantaba en-
tonces: espiritualismo puro y todo queda dicho. Un dia supe do
los labios de mi querido maestro el doctor Ellauri, mis bien dicho
don PlAcido en la Universidad jams se ha conocido ningun doctor
Ellauri que todo aquello que Jacques enseiiaba eran cosas en que
no creia; que en el seno de la amistad le habia confesado que era
materialista, y sobre el particular much habian departido cuando el
ilustre proscripto residi6 en Montevideo.
Aquello fu6 para mi una decepci6n y una advertencia. La decep-
ci6n ha pasado porque hoy me preocupan mas los hechos de los
hombres, que sus ideas filos6ficas sinceras 6 no, que miro con des-
d6n, buscando antes que la filiaci6n de sus doctrinas, la moralidad
de su conduct y la austeridad de su carActer; pero la advertencia
vive en mi con el poder suficiente de impedir que algun desocupado
me obligue A comulgar con ruedas de molino. El mismo don PIA-
cido no me la pega: y si mentalmente me trasporto A la 6poca
de las explicaciones que escuch6 de sus lAbios, y con mi criteria
actual las clasifico, ha de resultarme el convencimiento de que la
noble fisonomia del viejo maestro, bondadosa y simpatica, pero ir6-
nica como la del Voltaire do Houd6n, responded A un pensamiento
intimo que so acerca mAs al escepticismo de Bayle que al optimism
de Leibnitz. Tiempo atrAs leoa en un libro de Caro, autor que con
Janet compare hoy la direcci6n superior del espiritualismo francs,
la siguiente pamplina: c Ha de venir un dia en que algAn pensador
atrevido advierta que hay algo mAs alli de la fisica y la quimica, y
por un golpe de genio inesperado descubra al alma y A Dios. 3 Hace
diez y site afios, senior Caro, que estoy advertido, y ya no so me
engafia con papel impreso. No tengo el gusto de conocer A usted
y tampoco s6 A qu6 responded sus bromas, per eso no me atrevo
A career sino que usted come Jacques se somete mansamente A las
imposiciones del venerable pasado, y a lo que quizA llama las con-
veniencias sociales. 8 D6nde deja usted, senior Caro, lo iucognosci-
ble de Spencer ? a D6nde deja usted los problems perdurablemente
insolubles ? 4 D6nde aquello que se ensefa en las aulas, de las fa-
cultades finitas que no pueden coneebir lo inflnito ?...







ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Can6 confirm lo que yo supe de boca de don PlAcido. Son de
Jacques estas palabras: c El dia que yo escriba mi filosofia, co-
menzar6 por quemar ese manual. D
No alcanz6 a escribirla i qu6 listima!
c Nada ha dojado al respect dice el autor de Juvenilia -
pero si es possible rehacer sus ideas personales con el studio de su
naturaleza intellectual y sus opinions cientificas, no es arriesgado
afirmar que, discipulo director de Bacon, pertenecia A la escuela po-
sitivista, que hasta entonces no habia tenido divulgadores como
Littr6, pero que, antes de haberla formulado Augusto Comte, ha
sido la filosofia de los hombres de ciencia, realmento superiores
en todos los tiempos. >
El examen del libro me seduce al extreme do que result un
articulo relativamente extenso, lo que apenas debi6 ser una lijera
nota bibliogrifica. Voy A acortarlo evitando transcripciones que me
obligan al comentario inmediato; pero quiero antes permitirme la
uiltima cita de Juvenilia, porque condensa una opinion que com-
parto sin restricci6n alguna, y la cual juzgo quo meditada seria-
mente, puede ser Aitil A muchos j6venes destinados al scenario del
mundo en dias mas felices que los que tocan A mi generaci6n des-
graciada. He aqui el parrafo de Cane:
K Yo diria al joven que tal vez lea estas lineas paseAndose on los
mismos claustros donde transcurrieron cinco aios de mi vida, que los
6xitos todos de la tierra arrancan de las horas pasadas sobre los
libros en los primeros afos. Quo esa quimica y fisica, esas proyec-
ciones de plans, esos millares de formulas Aridas, ese latin rebel-
de y esa filosofia preiada de jaquecas, conducen A todo, A los que
se lanzan en su seno A cuerpo perdido. >
El pequeiio libro de que he dado una sucinta idea, en su
aparente sencillez de fondo, y con la modestia de su asunto, convida
empero eficazmente al pensamiento A concentrarse en el examen do
multiples objetos, dignos de una atenta observaci6n. Si A eso so
agrega la seductora magia del lengaaje de un estilista original,
poco queda que decir en just ologio de Juvenilia.
Pocas veces he lefdo un trabajo literario que tante me haya en-
tretenido.










Entre libros y peri6dicos


APUNTES DE UN BIBLIOFILO

POR DON LUIS D. DESTEFFANIS

(Continuaci6n)

VIII

CONSTANTINO BECCHI

Era just que sobre la tumba del tribune oriental, que fu6 al
propio tiempo un vate inspirado, la Musa uruguaya depusiera una
flor, y debe agradecerse A D. Constantino Becchi de haber cumpli-
do ese piadoso debor con su bien sentida Elegia a la memorial
de Juan C. Gdmez (Montevideo, Libreria de Andrgs Rius, editor,
Soriano 157, 1884).
Empieza el poeta invocando a los Yates para quo acompanen con
sus liras A la Patria acongojada por la irreparable p6rdida que
acaba de sufrir; en seguida traza el retrato moral del austero pa-
triota fallecido lejos del hogar paterno;

Gladiador avezado A la pelea
fecunda de la idea,
es su estadio la Imprenta, el Aula, el Foro;
alli sus armas denodado esgrime;
alli al contrario prime
de su elocuencia con la clava do oro.

Y toda vez que formidable ataca,'
radiosa se destaca
la figure del h6roe altilocuente;
ora hiera al tirano en su guarida,
ora la honra oprimida
do la Patria, defienda do vil gente.
TOMO VII 5






66 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

tl la bandera del deber tremola,
del Derecho enarbola
la sacrosanta ensefia inmaculada;
este dilema, 61 sienta, ineludible:
si es la virtud plausible,
el vicio es execrable: 6 todo, 6 nada.

Sin embargo, los enemigos de G6mez, se vengaban, acusindole
de violencia, altivez y otros defects, a lo que aludiendo el poeta
dice:

iQue enrostrarsele puede algdn defect ?....
i Si aun en lo mis perfect
suele arcano ocultarse no previsto!
Astros do perfecei6n brillan augustos
i cuan pocos! Fueron justos
s6lo un hombre y un Dios: S6crate y Cristo!

La noticia de la muerte del varon de los varones ha debido
agitar, en la imaginaci6n del poeta, hasta la natnraleza incons-
ciente:

C6mo debi6 temblar nuestro gran rio
cuando el acento, frfo,
de la fatal noticia, por su seno
se desliz6 punzante, como daga
quo cuando here estraga
6 inocula el dolor con su veneno!

Buenos Aires une su Ilanto al do Montevideo; orientales y argen-
tinos hacen del entierro de G6mez una verdadera apote6sis. El poeta
se entusiasma al recordarla y hace resaltar en valientes estrofas la
grande ensefianza que ella encierra:

iOh bendita apoteosis! (la mereces,
i oh sombra que engrandeces
el Pant6on de los genios soberanos!)
por ti del pueblo la intuici6n sensata
vera cual se aquilata
el valer de los buenos ciudadanos.






ENTRE LIBROS Y PERIODICOS


Y sabra que es mejor vivir sufriendo
cruel nostalgia, muriendo,
el deber y el derecho predicando,
que medrar, come infame sibarita,
en abyeeci6n maldita,
el honor de la patria mancillando;

que es mas digno vivir en la pobreza,
que acumular riqueza
dejando el nombro y el honor manchados;
que es mas noble ejercer humilde oficio,
quo fomentar el vicio
adulando en la prensa A los malvados;

quo cumple honest una misi6n austera
el que con voz several,
increpa A los que, A caza do destinos,
por un mendrugo 6 un viil pufiado de oro,
del hombre con desdoro,
pr6stanse A ser esbirros do asesinos.

Que una es la Ley y la Justicia es una;
que cuando el hombre aduna
con sus derechos sus deberes santos,
la sociodad, feliz, vive y progress;
la patria, en su honra ilesa,
ni humillaciones sufro ni quebrantos.

Descansen en suelo extrafio los manes del tribune

en tanto A los presents
no sustituyan lay! tiempos mejores

quo permitan A la Patria recogerlos y honrarlos; el poota tiene cer-
teza de quo esos tiempos mejores vendrin y por eso se despido do
la memorial querida do Juan Carlos G6mez con este buen agiioro:

Ah! el porvenir to guard su corona;
todo el tiempo lo abona:
deja que el tiempo tu valor prestigie;







ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


quo entonces, Maestro Ilustre, I oh! entonces,
1 en mirmoles y broncos
el pueblo adornari tu noble efigie!

aEscucharan los vates orientales, los Magariiios Cervantes, los
Berro, los Zorrilla de San Martin el llamado del modesto cantor
elegiaco? 6 Oirnle Sienra Carranza, MeliAn Lafinur, Fragueiro,
Abel P6rez, Ricardo Sanchez y otros de la nueva pl6yade po6tica
uruguaya? Esperemos que si y que entire todos entretejerAn una
guirnalda digna del gran patricio fallecido. En ella figurari tam-
bidn esta elegia de Constantino Beechi no solamente por el m6rito
de haberla iniciado, sino por ]a nobleza do los sentimientos en ella
expresados, y expresados casi siempre con galanura y propiedad.
Casi siempre, digo, porque a veces, en el acaloramiento de la
composici6n el poeta se deja escapar epitetos y juicios que no to-
dos los lectores hallarAn bien aplicados y aceptables.
Asi, por ejemplo, la tercera estrofa empieza do este modo:

Pesar insano nuestros pechos labra,

,Por qu6 ha de ser insano el pesar por la muerte de un com-
patriota ilustre y querido ?
En la estrofa XI vemos

al heraldo de la idea
que, en Ia incruenta pelea,
cayendo al golpe de un destino adverse
lega no obstante al pueblo su ensefianza.

gLe pareco al poota verdaderamoute incruenta una pelea en la
que cae vencido tan esforzado campe6n ?
Y 4 cree l61 no ser harto severo no hallando mAs que dos justos
en el mundo S6crates y Jesis-y de ellos uno s6lo hombre ?
Y (vaciare la bolsa de la pedanteria) ese rio tembloroso y sa-
bedor 4 no har! fruncir las cejas do algin fisico ?
No creo, empero, sea pedanteria el protestar, como por mi parte
lo hago, contra el concept contenido en esta, esteticamento ha-
blando, bellisima estrofa:






ENTIRE LIBROS Y PERIODICOS 69

Cuando alumbren los civicos altares
fulgentes luminares,
pregonara la gloria tu renombre;
mientras, de alguna actual fama irrisoria,
ocultarA la Historia
el siniestro recuerdo de su nombre.

No, poeta, la Historia no concede el b6lsamo del olvido a la
mediocridad quo se enearama en el poder pasando por las espaldas
del crime. Seria lo que ella quisiera. -No, la Historia clava su
nombre en la picota de la infamia por los siglos de los siglos. Ta-
cito es el gran vengador de la Repdblica Romana hollada por los
C0sares. Y no solamente castiga la Historia a los coronados, sino
tambi6n a los miserables que los sirven, los escudan y los esplo-
tan. Sejano es atado a los pi6s de Tiberio, Fouquier Thinville A
los de Robespierre. No deseemos, poeta, el desprecio del olvido pa-
ra los grandes criminals, sino el padr6n de ignominia que obligue
A sus hijos a renunciar A sus nombres, a ocultar su parentesco.
La valiente elegia del senior Becchi, hace desear que el modesto
poeta no sea tan esquivo, como se ha vuelto de algdn tiempo aci,
de sus producciones que llevan el sello de una alma bien templada
y de un coraz6n bien puesto.
No me aparto del Sr. Beechi elogiando la bella ejecuci6n tipo-
grifica de su notable composici6n po6tica, porque es sabido que 61
es el alma de la imprenta de donde sali6 a luz, y cuyas improsiones
le hacen sumamento honor.
Al6grome pues de ver que el senior don Andr6s Rius, que como
librero ayud6 tanto al aumento de la cultural intellectual de este pais,
la sirve tambi'n como editor. Ast tendremos en Montevideo A dos
editors inteligentes y activos : el que acabamos de mencionar y don
Antonio Barreiro y Ramos. Este uiltimo ha inciado una Coleccidn
de Autores Uruguayos con una novel original de CGrlos Maria
Ramirez, Marta, do la cual hablar6 en la pr6xima entrega de los
Anales ; reserve tambi6n para esa ocasi6n el ocuparme de un libro
que todos han leido y que consuena con lo que dijo renglones arri-
ba, a saber; que la Historia debe recorder y no olvidar los nom-
bres de los malos ciudadanos: -todos comprenden que me refiero
a los Episodios de la Dictadura de Latorre.
Volviendo A la Coleccidn editada por el Sr. Barreiro y Ramos,
pronto se enriquecerA, segin entiendo, con un tomo de versos in6-






70 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

ditos del laureado author de Celiar y de Caramura, y un tomo
de articulos de costumbres, escogidos entire los muy sabrosos y sal-
pimentados quo escribi6 en La RazJn el muy festivo bachiller
Sansdn Carrasco.
Pero no basta que haya editors, debe haber tambi6n lectores. .
y no de ojito, murmuran los seiiores Andr6s Rius y Antonio Ba-
rreiro y Ramos.

IX

EL PROCESS DE LOS CASARES

He leido con placer en un peri6dico parisiense que la reputada
casa editor Calmann L6vy, de Paris, va A ipublicar una edici6n
econ6mica de la interesantisima obra hist6rica de BEULP cuyo tftu-
lo eneabeza estas lines. Es una buena noticia para la generalidad
de los estudiantes quo no podrian fAcilmente adquirir la edici6n en
8.0 frane6s, bastante costosa, sobre todo para la generalidad de los
j6venes que suelen abundar mas en talent y buena voluntad que
en dinero y les cuebta sacrificar lo poco que tienen en la compra
de obras que no sean de texto. El poner at alcance de los bolsi-
llos modestos esa obra es uri verdadero servicio prestado no sola-
mente al adelanto de los studios hist6ricos, sino tambi6n, y mis
aun, A la propagaci6n de las sanas ideas; porque pocas obras hay
que como la Historia Romana en Roma de J. J. Ampere y El
Proceso de los Cesares de E. Beul6 inoculen en la juventud el
noble espiritu de las investigaciones hist6ricas A la par que el santo
culto de la libertad, y es realmente sensible que los editors espa-
iioles que Ilenan los mercados libraries de Espaila y Sud-Am6rica
con miles de obras traducidas del francs, no hayan pensado en la
de Beul6, tan bien escrita como tan bien pensada, que se lee con
mis placer que una novela, con mas utilidad que un tratado de
political y de moral.
Mis avisado el peri6dico brasilefio A Repdblica crey6 que no
podria propagar mejor el credo democrntico que ofreciendo, tradu-
cido al portugu6s, A sus lectores el cuadro terrible, pero veridico, de
los desbordes del despotismo trazado con mano maestra por el es-
clarecido historiador francs.
Supongo quo nuestros libreros Barreiro y Ramos y Berhens, que
nos proven de obras francesas, recibirAn apenas se publique la







ENTIRE LIBROS Y PERIODICOS 71


edici6n econ6mica enunciada de El Proceso de los Cjsares y re-
comiendo A los j6venes desde ya la lectara sana do ese libro que
purgarA sus almas de los miasmas mefiticos do las lectures porno-
grAficas quo nos vienen, originales y traducidas, del viejo mundo
latino (el teut6nico es mas maquiav6lico: el pornos, 61 lo practice,
pero no lo describe; quema A Nand en el libro y la enriquece en
la alcoba y la acerca hasta el t6lamo principesco; sino vean
Vdes. Les Odeurs de Berlin por Leouzon le Due y La Societe
de Berlin, por un an6nimo diz sea un coronel prusiano que
se oculta bajo el seud6nimo de el Conde Pablo de Vasili.> )
Y para evidenciar lo merecido del eloglo que tribute al libro de
Beul6, y dar al mismo tiempo una idea del espiritu que le anima,
voy A permitirme reproducir A continuaci6n dos fragments que yo
traduje y publiqu6 hacen ya unos catorce afios en dos diaries que
duermen desde much tiempo el suerio del olvido y poco peligro
corren de ser molestados adn on la Biblioteca Nacional donde es
suponible, pero no cierto, existan coleccionados. Por eso creo no
pecar de vanidad en llamarlos A la hospitalidad mAs suntuosa y en-
vidiada de los ANALES DEL ATENEO, no ya porque crea buena mi
traducei6n, sino porque son interesantes en el original de Beul6.
El primer fragmento refiere la muerto del calavera Ot6n, sucec-
dido al artista-maniaco Ner6n en el imperio romano, y es el si-
gt'ente:

LA MUERTE DE OTON

Ot6n no tuvo sino el tiempo de dejar ver
que tenia cierta prudencia; estaba ocupa-
do todavia en calmar h las tropas embele-
sadas por su facil victoria, cuando un nue-
vo emperador, proclamado en Colonia por
las legiones del Rhin, entraba en Italia.
Las victorias del ejdrcito de Ot6n no fueron
bastante decisivas para detener al enemigo;
una gran derrota que sufri6 ( en Bebriaco)
entire Verona y Cremona le quit el deseo
de continuar la lucha y hasta el amor de
la vida.....
PRIVOST-PARADOL.

Sus partidarios, que lo han dejado sucumbir, han compuesto una
leyenda, que les servia de disculpa. Han hecho de 61 un Decio (1)

(1) El c6nsul Decio Mus, viendo que los romanos estaban a punto de perder






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


inmolAndose por su patria. q Ot6n, decian, podia continuar ]a gue-
rra. Rodeibanlo todavia unos miles do protorianos. Los fugitives
habian vuelto a unirsele. De Mesia y de Iliria habian venido re-
fuerzos. El rechaz6 todos los planes, repitiendo quo valia mas
muriera uno solo. En su solicitud previsora, no difiri6 su muerte
sino para protejer A los senadores, los secretaries, los libertos quo
lo habian acompaiiado A Brixellum, que 61 hacia regresar A Roma,
y a quienes los soldados querfan perseguir como A traidores. Es
por eso quo consinti6 vivir una noche mas, cuando ya el pufial es-
taba escojido y puesto debajo do su almohada. No fu6 sino A la
aurora del segundo dia quo se eonsum6 el sacrificio. s Seria ficil
rehusar testigos que habian abandonado A su senor unos tras otros
en lugar do llevarlo por fuerza consigo, 6 que habian permanecido
espectadores de su martirio, cuando bastaba arrancar de sus manos
el arma que 41 estaba pronto A dejarse arrebatar. Un instant de
reflexi6n es suficiente para mostrar que Ot6n estaba perdido, que
los dos ej6rcitos del Rhin iban i juntarlo todo por el efecto moral
de la victoria, que las legiones do Iliria habian llegado demasiado
tarde 6 se hubieran dejado arrastrar contra los pretorianos aborre-
cidos y batidos, quo la Italia permanecia impasible, que Ot6n no
tenia ni un general capaz do haeorse obedecer, ni un soldado capaz
de soportar una campafia, que 61 era mis inexperimentado quo na-
die, que se habia abandonado 61 mismo, que no contaba mas sobre
su causa, quo era mala, ridicule, y que 61 habia sido el primero
en traicionar. Las fanfarronadas de sus guardias no lo alucinan;
algunas, se lo juran, se matarAn sobra su hoguera; pero ninguna
le en seiia su salvaci6n. Todo se reduce a protests. Eu vano aguarda
61 una noche, luego un dia, en seguida otra noche. Como el jugador en
apuros, cuenta sobre alguna vuelta imprevista de la fortune; pero la
fortune no ama A los cobardes, ni 6 los vencidos. Ya aparecen por las
altnras corcanas los exploradores de Valente y de C6cina; ya se oye,
cuando la brisa sopla por ese lado, los clarinos de los vitelianos triun-
fantes. La muerte se acerca llena do oprobio y de insulto; la fuga
no la haria menos certera, puesto que el universe pertencee a Vi-
telio; la haria tan s6lo mis cruel. Es tiompo do asir el puiial li-
bertador.
Respect al dicho enfAtico que so presta a Ot6n, es possible lo

la batalla de Veseris contra los latinos, se votd6 A los Dioses manes y arrojan-
dose entire las filas enemigas hall una muerte gloriosa: los suyos alentados
lo siguieron y obtuvieron la victoria. Afio 310 antes de J. C.-(El T.)






ENTIRE LIBROS Y PERIODICOS


haya pronunciado; pero nos conmueve poco. No es sino un dicho
vacio de sentido, contrario A la verdad, derisorio en la situaci6n del
que lo pronunciaba. x Vale rmds muera uno solo para todos,
que todos para uno solo >. jC6mo! los que querian morir por un
Emperador de hallazgo {no estaban ya muertos?
j Qui6n se ofrecia, pues, todavia ? Ese bello holocaust A la hu-
manidad aparece muy tarde, cuando los cadAveres estin amontona-
dos A la altura de un hombre en las llanuras de Bebriaco y se
pudren para halagar el olfato de Vitelio. (2) Un moribundo
siendo principle consigue engafiar con harta frecuencia A la posteri-
dad mediante una hAbil representaci6n; la posteridad no tiene dis-
culpa cuando es victim de una palabra pomposa 6 de una menti-
ra. Ot6n enterneci6, sin embargo, A los historiadores, se hizo per-
donar suvida con motivo de su muerte. El adolescent deshonrado,
el corruptor de Ner6n, el mercader de Popea, el mediador de Galba,
el asesino de Pis6n, ise vuelve una figure simpAtica, gloriosa!
Compr6 los pretorianos, inaugur6 una era de discordia political y
do auarqufa military, atrajo sobre la Italia las legiones que debian
defender las fronteras, ensefi6 A los bArbaros el camino do Roma,
hizo derramar torrentes de sangre, retirado, lejos de la batalla....
Qu6 importa? se di6 una buena pufialada y pronunci6 un bello
dicho: la humanidad lo absuelve, Plutarco lo hace grande.
Nosotros no suscribiremos A ese fallo pueril: la historic puede
consagrar los hechos, ella no consagra los juicios fragiles de los
hombres. Todas las causes pueden ser instruidas de nuevo por ca-
da generaci6n; todos los actos pueden ser apreciados por cada
individuo. Nosotros podemos admirar el talent, pero discutir el
testimonio de TAcito 6 de Plutarco; career en los acontecimientos
que ellos narran, pero negar las consecuencias que sacan; estar en-
cantados por la elocuencia con la cual exponen su opinion, pero
formarnos una opinion exactamente opuesta. No hay que confundir
A los historiadores con la historic. Lo que pedimos A los historia-
dores, es la verdad; lo que buscamos en la historic, es la moral:
ahora bien, si ]a verdad so saca Anicamente de los testigos, la mo-
ral se saca finicamente de nuestras conciencias.
Por eso toda conciencia honrada se regocijarA asistiendo A la

(2) Visitando Vitelio el dia siguientedelabatalla,el campo de Bebriaco, cubier-'
to de cadaveres, dijo que: El cadaver de un enemigo huele siemnpre bien, 1
inucho mejor aun el de un ciudadano romano, y pidiendo vino brind6 por
la victoria. ( El T. )






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


agonia de un C6sar desvergonzado que espia sus vicios y su breve
aventura. Esa muerte, que los indiferentes hallan suave, es reputa-
da atr6z por jueces observadores: no es una liberaci6n, es un cas-
tigo. ;Pasen otros ligeramente sobre los dos dias arrastrados por
Oton a Brixellum! Esos dias han sido para 61 tan repletos de con-
gojas que valieron siglos.
Al principio, la espera darante la batalla donde se juega su
destiny; las noticias contradictorias, las esperanzas desvanecidas,
el terror, la derrota segura que un mensagero asegura traspasan-
dose el coraz6n; enseguida la llegada de los heridos, los gemidos,
los proyectos vanos, un circulo sin salida en que se da vuelta el
pensamiento, la mano de la necesidad recargandose sobre una ca-
beza madura para el suplicio. Fatalista como la mayor part de
los romanos de la decadencia, Ot6n se ha resuelto A morir; pero
no se decide al abandon, ni A las falsas traiciones que son las
peores porque se ocultan bajo las apariencias de la piedad. En
vano su aposento permanece abierto todo el dia. Los soldados en-
tran, salen, le hablan, lo contemplan en silencio; nadie viene on su
ayuda, nadie trata do Ilevarlo por fuerza sobre sus espaldas para vol-
ver al combat. No tienen sino un respeto desmedido por el proyecto
que anuncia; descorazonados, los mds files se limitan A promoter
que se matarAn al mismo tiempo que 61. Los pretorianos rodean
todavia A su idolo, sombrios, parecidos A los sacordotes egipcios
que ven espirar A sa buey Apis y se preocupan de hallar otro.
Las horas suceden A las horas sin que su cerebro produzca
nada de varonil, de imprevisto, do en6rgico. La noche sucede por
segunda vez al dia. Ot6n tiende el oido hacia lo desconocido; no
sondea mAs que la nada. Ese inmenso universe del que habia cref-
do apoderarse, lo ve caer sin conmoverse, sin ofrecerle siquiera un
asilo; aplastado por las consecuencias de su primer atentado,
arrinconado por su propia cobardia, abandonado por sus amigos,
guardado mas bien que consolado por sus mercenaries que des-
precia, es necesario quo el culpable sea castigado, que se ejecute
con sus propias manos, que l61 mismo sea su propio verdugo. i He
ahi el drama verdadero! I he ahl la ensefianza! he ahi el dedo
de la Providencia! Yo quisiera que todo ambicioso que agita de-
signios funestos para su patria fuera conducido delante de esa
puerta abierta, contemplara por largo tiempo ese espectAculo y
guardara en su coraz6n la moralidad admirable que de 61 se dos-
prende. BEULI. (Traducci6n de L. D. Desteffanis.)






ENTIRE LIBROS Y PERIODICOS 75

El segundo fragmento es el juicio que el autor hace de la di-
nastia Flavia despu6s de haber referido los hechos de los tres em-
peradores que la constituyen: Vespasiano, Tito y Domiciano.
Helo aqui:

LA FAMILIAR FLAVIA

Asi desapareci6 la dinastia que Tito habia fundado con tantos
esfuerzos; espiraba en pos de 17 afios de duraci6n en oleadas de
sangre; su tercer representante habia hecho mas dafio que los ti-
ranos mAs desenfrenados de la dinastia do Augusto, quien habia
tenido tambidn monstruos por sucesores.
Para apreciar justamente a Tito, hay qu6 considerar qu6 bien
duradero produjo, 6 en qu6 progress sofi6. No tuvo mas objeto
que el de fundar una dinastia. Ahora bien con que derecho se
impone A los hombres el yugo de una familiar, es decir las even-
tualidades temibles de la herencia, si esa familiar no trae consigo
garantias y compensaciones ? Por otra part, qu6 base stable
puede esperar una dinastia, si no represent un principio ? Pues
bien: ni Tito, ni su padre han tenido el sentimiento de ese deber 6
la previsi6n de ese peligro. Vespasiano tom6 el imperio, coino un
buen funcionario toma una provincia. Lo administr6 dia por dia,
restableci6 el orden exterior, la policia, la hacienda, practice con
moderaci6n las tradiciones populares, amonton6 oro y dej6 que su
hijo fortaleciese por si mismo su sucesi6n. Simple piloto, repar6 el
buque lo mejor que pudo, evit6 los escollos y recorri6 la mar sin
buscar una estaci6n segura. El poder absolute no perdia nada de su
poderio, ni de su veneno; el veneno y la violencia dormitaban. El
finico refujio de los Romanos era la perpetuidad de las virtudes
en la familiar Flavia.
Vespasiano tuvo por disculpa no haber deseado la pdrpura ; pero
Tito, que la persigui6 con un ardor desenfrenado, qu6 hizo para
merecerla? Cre6se un papel y lo represent bien, tomando por
modelo al mismo fundador del imperio : no cre6 ni un sistema nue-
vo, ni una sola instituci6n. Egoista sin escrdpulos, crey6 todos los
medios buenos para satisfacer su ambici6n. Castig6 y acarici6 al-
ternativamente A los hombres, no para correjirlos, ni hacerlos feli-
ces: los castigaba por parecerles fuertes, los acariciaba para desar-
marlos. Hasta que su interns personal se lo permitf6, ha sido cruel,
impudente, rapaz, calculandoj friamente el poder quo un crime le






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


valfa, el prestigio quo la orgia elegant le daba, los recursos que
los robos le proporcionaban; estaba amparado por la responsabi-
lidad de otro. Desde que se hall Anico responsible, adul6 A la
muchedumbre y se hizo el servidor de sus placeres. Una dulzura
igual para todos, liberalidades sin distinci6n, un descuido que tran-
quilizaba A los malvados much mas que A los hombres de bien,
distribuciones, el abandon do los negocios, la licencia y el ejem-
plo de la inacci6n, fiestas perpetuas que parecen haber absorbido
el reinado, eran para un pueblo tan corrompido como los romanos
un nuevo aliciente de corrupci6n. La condescendencia inagotable
del emperador se asemejaba A la debilidad del padre de familiar
que perdona todo A sus hijos A fin de que lo amen.
No se puede fundar nada sobre la bondad. La bondad es un
accident, como la maldad es una enfermedad, ni una ni otra son
hereditarias; no son siquiera constantes on el mismo principle. Es
porquo nada es tan precario como una political personal, tan frAgil
como las buenas intenciones do un soberano, si instituciones s6lidas
no garanten sus sdbditos contra sus errors, sus flaquezas, sus
enfermedades. Una pasi6n marchita 6 un esceso de fiobre bastan
para alterar el alma mejor dispuesta 6 para alterar el cerebro. A
las causes permanentes que depravan A los d6spotas, se agregan
las enfermedades de cada individuo que varian A lo infinite y des-
baratan las previsiones. Si Tito hubiese tenido para su pueblo una
ternura menos interesada, se hubiera preocupado mas del porvenir.
Conocia A Domiciano, leia en esa alma en6rgica y agitada, adivinaba
quizas en 61 un tirano. No hizo nada para precaver A Roma contra
su tirania, llevando, como Augusto, el egoismo hasta sonreir at
sucesor que debia hacer sentir mayormente su p6rdida, y no com-
prendiendo que Domiciano seria su condenaci6n flagrante. Su go-
bierno no ha sido sino el reinado del placer, su raza no trajo nada
al mundo, except un poco do clemencia, borrada luego por furo-
res sangrientos. La familiar Flavia se aprovech6 simplemente del
sistema fundado en provecho de la familiar Julia; usurp6 un poder
malhechor quo pretendia igualar al de los dioses, gui6 los hombres
como un rebafio. El rebaiio estaba diezmado; ella lo dej6 rehacerse
antes de diezmarlo A su turno. Tito oprimi6 A sus sfbditos con li-
mosnas, bafios y especticulos; no les di6 ni una libertad reglamen-
tada, ni defenses legales, ni la sombra do una garantia para el
porvenir. No ha sido pues mas que un aventurero sobre el trono,
su padre un advenedizo, su hermano un usurpador porque ninguno








ERTRE LIBROS Y PERIODICOS 77


de ellos no fund ni tent6 nada para restaurar, y fortificar g su
patria. Vivieron de expedientes, no tuvieron una sola idea political,
buscaron finicamente sus goces. Hasta cuando un pueblo es bastan-
te envilecido para no revindicar mis sus derechos, la justicia obra
sin 61 y lo venga: toda dinastia sin principios estU muerta, y la
primera tempestad se la llevara como hoja seca antes de la estaci6n.

BEULEA.
(Traducci6n de L. D. Desteffanis).











Una carta de don TomAs B. Wood


Don Constantino Becchi, que ha vaciado en el molde de NAioez
de Arce las preciosas estrofas de su elegia A Juan Carlos G6mez,
ha recibido del pastor protestante, seilor Wood, ]a carta que publi-
camos en seguida.
La redacci6n de los ANALES pensaba dedicar una noticia biblio-
grifica A aquella elegia, y suple ahora su intent dando con placer
cabida A las opinions literarias del senior Wood, sin compartir,
como se comprende, sus apreciaciones sobre la fe y la divinidad de
Cristo, que por otra parte son ajenas al juicio elevado quo lo me-
rece, con raz6n, la obra po6tica del senior Beechi.
He aqui ]a carta:

Montevideo, Julio 4 do 1884.

Sefior D. Constantino Becchi.

Muy senior y amigo mio:
Agradezco infinitamente el obsequio con quo V. ha querido hon-
rarme,-un ejemplar do su Elegia A la memorial del inolvidable
G6mez, obra cuyo fondo y forma me son igualmente simpaticos,
y cuya lectura ha conmovido mi coraz6n como raras veces sucede
con algo escrito en un idioma quo no sea el de mi niilez. Hoy es
el dia de mi patria,-el 4 de Julio,-y he vuelto A leer tan en-
cantadora poesia con nuevo gusto derivado de la emoci6n patri6ti-
ca quo hoy mAs quo antes surge en mi espiritu por su lectura. No
puedo menos quo felicitar A V. por ]a oportunidad y la dignidad
de su tema, la altura de su modo de tratarlo, y la admirable ha-
bilidad con que V. ha sabido revestirlo con el manto clisico del
verso. Mi juicio inculto es incapaz de apreciar debidamente los gi-
ros artisticos quo no dejo. de percibir, pero creo poder sentir las
vueltas de pensamiento quo revelan la inspiraci6n quo ha dado forma
A sus estrofas. Me permit admirar en un grado especial el punto
en quo V. enaltece el elogio por el reconocimiento de c alguin de-
fecto >. JamAs he visto punto tan delicado mas admirablemente tra-







UNA CARTA DE DON TOMAS B. WOOD


tado. Y no s6 si V. me llamarA imprudente si le manifesto un
pensamiento que me ha impresionado al leer por segunda, y cuarta,
y d6cima vez la estrofa referida. Era este:- OjalA quo el h6roe de
esta Elegia hubiera sabido sanar su mayor defecto inspirandose en
la FE del poeta que le inmortaliza, la fe quo reconoce no s6lo el
m6rito do S6crates, sino tambi6n la divinidad de Cristo, pues si
no he sido mal informado, G6mez era incr6dulo, como lo son muchos
de los espiritus mns generosos en estos passes, donde los abuses
cometidos en nombre do la fe cristiana han hecho renegar de ella
sin quererlo A multitudes que do otra manera serian leales y felices
testigos do su poder salvador.
La Iliada de Homero tuvo mas influencia que las hazailas de
Aquiles para dar tono y fibra al car~icter de los Griegos. De igual
manera creo quo todos los puntos admirables en la vida do Juan
Carlos G6mez encontrarAn en esta Elegia una perpetuaci6n y un
aumento de su influencia ben6fiea, y A esa influencia sera agregada
la de la inspiraci6n do fe que mana del espiritu de V.

Suyo sinceramente


Tomis B. WOOD.











SUELTOS

Comienza en este ndmero la publicaci6n de las lecciones de
Zoologia, cuya obra fua donada generosamente por su autor el
distinguido professor J. Arechavaleta.
El Ateneo agradeci6 tan important donaci6n y en atenci6n a
la utilidad de esas lecciones y como merecido homenage al autor
resolvi6 hacer una edici6n de la obra que seri bien acojida por
todos los que deseen adquirir con precisf6n las nociones modernas
de la zoologfa, espuestas con la mayor sencillez.
Estas leeciones fueron dadas por el professor Arechavaleta en la
Escuela Municipal de 3cr. grado de nifias, dirigida por la distin-
guida maestra dofia Maria S. de Munar, hoy director del Interna-
to normal para sefioritas.
La utilidad do estas lecciones so demuestra con referir que pasan
de treinta los ejemplares manuscritos do c6pias sucesivas que han
circulado de mano en mano entire las personas estudiosas.
Entre los manuals conocidos no se encuentra uno que trate y
condense la material con mayor originalidad, con mejor m6todo ni
con mis precision. El autor no necesita elojios; tiene su reputaci6n
heeha de hombre do ciencia, entire nosotros y ante las Academias
mas notables del Exterior.


Inici6 el Ateneo en la noche del 27 de Junio las conferencias
pdblicas. La sesi6n estuvo concurridisima. La cr6nica de diario se
nos anticipa en la trasmisi6n al puiblico de los detalles mas inte-
resantes de estas reuniones. La importancia de la cuesti6n religiosa
que sirvi6 de tema a la primera conferencia dada por el Presidente
del Ateneo, doctor Sienra Carranza;-la profunda agitaci6n que
traen siempre esos debates al seno de la sociedad, hacen indispen-
sable responder a las ansiedades del moment con la publicaci6n
inmediata de esos trabajos do propaganda en las hojas volantes de
la prensa diaria, que lleva con intense rapidez por todas parties las






SUELTOS


aspiraciones de los centros liberals de opinion y la entusiasta
adhesion del pueblo A la causa de la civilizaci6n modern.
Esa exigencia del moment priva A los ANALES de ser los prime-
ros en dar 6 luz ]a interesante conferencia del doctor Sienra, 6
igual cosa sucede respect A la notable y muy aplaudida conferen-
cia del doctor Brito del Pino, Los ideales del partido clerical.
Se reproducirAn esos trabajos en Los ANALES, porque pertene-
cen a la series de las tareas mas fitiles y mas transcendentales
que haya iniciado la instituci6n, y se reproducirin tambi6n porque
al m6rito cientifico-literario de esos trabajos, conviene la repro-
ducci6n perdurable en las pAginas de una revista que es un
libro.
Las conferencias pfiblicas del Ateneo han empezado bajo muy
buenos auspicios. Han vuelto a reinar en el gran salon de sesiones
la animaci6n y el entusiasmo de otros dias. Se sucederin los con-
fereneiantes en la tribune, segtin parece, y obtendremos como re-
sultado de estas luchas entire clericalismo y liberalism, gran cau-
dal do ideas y de ensefianzas que no se arrojarin en vano on la
conciencia popular para recojerlas mas tarde como fruto maduro,
en la hora solemne de las reforms que han de concluir para
siempre estos conflicts, reduciendo A la iglesia intolerante 6 inva-
sora al rol do una instituci6n pfiblica como cualquiera otra, sin
ning6n caracter official, sin injerencia ilicita en lo que es de la
exclusive jurisdicci6n del Poder Civil, libre dentro del Estado como
una asociaci6n de socorros mintuos, 6 de seguros sobre la vida, 6
como una compafiia industrial cualquiera.
En la primera conferencia us6 tambi6n de la palabra el diputado
al Congress Argentino Dr. Estanislao S. Zeballos, que se encontra-
ba entire nosotros para dar la bienvenida a un hermano suyo que
regresa de Europa con el titulo de ingeniero naval.
El Dr. Zeballos ha sido varias veces president del Instituto geo-
grifico argentino, periodista durante nueve afios, redactando La
Prensa, uno do los diaries mis importantes de la capital vecina;
ha publicado varias obras y opisculos importantes que le granjea-
ron estimaci6n y simpatias y el aplauso de escritores y publicistas
eminentes.
Con estos antecedentos, bien merecida fu6 la distinci6n que lo
hizo la Junta Directiva, destinindole sitio do honor al lado del Pre-
sidente.
Solicitado repetidas veces por el auditorio para que hiciese uso






82 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

do la palabra, el doctor Zoballos en una brillante improvisaci6n
traz6 A grandes rasgos el especticulo que ofrece su patria consa-
grada A conquistas y adelantos de utilidad comfin y A fortificar los
vinculos de solidaridad national. Disefi6 el conflict religioso y con-
cluy6 haciendo votos por la adopci6n definitive do la celebre f6r-
mula de Cavour: la fglesia libro dentro del Estado libre. La con-
currencia interrumpi6 continuamente al orador con nutridos y pro-
longados aplausos. No se satisfizo con' esas demostraciones; y acom-
pafi6 al doctor Zeballos hasta su domicilio en el Hotel Oriental.
Ovaci6n semejante recibi6 el doctor Brito del Pino en la noche
del viernes uiltimo. Una concurrencia numerosa y distinguida lo
acompafi6 hasta su. casa, dando prueba de adhesion A la causa
liberal y tributando morecido homenaje de simpatias al elocuente
conferencianto.
iAdelanto en esta via! iAdelante sin trogua y sin descanso!

C. M. DE P.








ANALES DEL ATENEO

DEL URUGUAY


ANO IIl-TOMO vn MONTEVIDEO, AGOSTO 5 DE 1884 NmUERO 3t



El clericalismo en el Rfo de la Plata

POR EL DOCTOR DON JOSE SIENRA CARRANZA

Seiiores:

El Ateneo del Uruguay no es inicamente una instituoi6n de fines
literarios y cientificos, inspirada en las tendencies del espiritu mo-
derno;- 6 mejor dicho, porque es una instituci6n que tiene la ins-
piraci6n del espfritu modern, el Ateneo del Uruguay desconoceria
su grande significaci6n en la sociedad de la Repfblica si olvidase
que A 61, en primer termino, le cabe el honor y le obliga el deber
de levantar el estandarte de las ideas liberals en toda controver-
sia, en todo combat, en que se encuentren comprometidas la cau-
sa y los destinos del liberalism del Rio de la Plata.
Llegaba en estos dias la oportunidal sefialada para el comienzo
de sucesivas conferencias sobre t6picos diversos de las ciencias
morales y political, proyectadas por distinguidos miembros del Ate-
neo en el interns de servir A la juventud habituada A buscar y A
encontrar en este centro la catedra de las ensefianzas y la arena
de los fecundos torneos de la palabra, de la libre discusi6n, que
ilumina las inteligencias habilitAndolas para la resoluci6n de los
problems que afectan A los intereses trascendentales de la huma-
nidad, en la vida de los individuos y de las naciones.
Iba yo A tomar la iniciativa del trabajo, correlativo del honor
aceptado con el carActer de Presidente del Ateneo, y buscaba para
ello como t6pico alguno de aquellos derechos institucionales que
nos legaron como present los legisladores de nuestra Constituci6n,
y que por la fuerza.... de la fuerza, (ya que en ciertas ocasiones
se llama asi la fuerza de las cosas), nos vemos obligados A re-
legar al cuadro de las realidades del porvenir.
TOMO VII 6






84 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

No hay dia que perder en la predicaci6n do los principios, en
la propagaci6n de las doctrinas que deben asimilarse en el alma
del pueblo, para que ame como su propiedad lo que constitute su
derecho, para quo aprecie el valor de los bienes morales que la
arbitrariedad le arrebata, para quo los corazones se inflamen en el
designio de la reivindicaci6n, para que la inteligencia y la voluntad
esten A la altura de la obra en los dias futures del ejercicio de la
soberania popular y del gobierno del orden y de la libertad.
No hay dia perdido en la dedicaci6n A esa tarea de preparaci6n
y de doctrine.
Pero es perdido el dia del silencio en medio del estr6pito de
otras amenazas que nos hostilizan con la perspective de peligros y
perturbaciones insensatamente provocadas y traidas A paso de car-
ga sobre nuestras lines de defense en el campo de las ideas fun-
damentales de nuestro ser politico y social, de las condiciones del
desarrollo y del engrandecimiento, y del caricter mismo, de las na-
cionalidades sud-americanas.
El element liberal de la RepAblica, que tiene su mas genuina
representaci6n en el Ateneo, ha vivido largo tiempo en el retrai-
miento, en la reserve, sin recoger el guante, sin responder A los
desafios, ni romper el fuego en sefial de la lucha por los fueros
del pensamiento y de la libertad de la conciencia, guardados, no
obstante, como el mas precioso objeto de su culto.
Hemos callado largo tiempo obedeciendo A solemnes exigencias
de las 6pocas, esperando en la conciliaci6n de las conductas, ya
que fuese impossible la conciliaci6n en los dominios del pensamiento
y la doctrine.
Pero, seniores, el deber de las contemplaciones ha cesado, ha
llegado el dia de la necesidad do la defense; 6 habremos expuesto
A la vergiienza de la derrota, A la apariencia de la derrota y de la
fuga, la causa liberal de nuestro pais.
El element clerical del Uruguay estira su brazo para estrechar
las manos de todas las falanges clericales del mundo: y la vuelve
luego irritado hacia nosotros para abofetearnos las mejillas en el
furor de su entusiasmo.
Ha obtenido la constituci6n del Obispado que se incorpora al
presupuesto national; pero lo desazona la organizaci6n laica de
la instrucci6n pfblica, no obstante el privilegio de la ensefianza del
catecismo cat6lico, vigente on la ley y gozado en la prActica es-
colar.






EL CLERICALISMO EN EL RIO DE LA PLATA 85

Previlese de indagaciones y de informes caprichosos para excitar
el sentimiento de las damas Orientales 6 inscribirlas en inmenso
registro de firmas que abonen el prestigio del ultramontanismo en-
tre nosotros.
La actividad es incesante. A las manifestaciones motivadas por
los asuntos internos se agregan las que tienen por objeto estrechar
vinculos con el exterior, sacando la cuesti6n del terreno en que se
pretestan las violaciones do la ley, para llevarla al del reciproco
influjo en los destinos de diversas nacionalidades, ofreciendose,
reciprocamente, como base el desprecio de los principios republica-
nos, la animadversi6n de todo lo que no sea ultramontano, la
adopci6n de todo lo quo propenda A la soberania de la Iglesia y a
la esclavitud de ]a conciencia humana.
El clericalismo de Montevideo, en su pilpito y en su club, y en
su prensa, levanta las destrozadas banderas de la edad media, con
arrogancia cuyo ejemplo s6lo puede hallarse en las mks refractarias
manifestaciones del ultramontanismo actual, excediendo sobre el sue-
lo do la Am6rica la media del fanatismo y de la reacci6n Europea.
La 6rganizaci6n de la nacionalidad de la Italia con la hist6rica
y gloriosa capitalidad de Roma, provoca sus iras y sus implacables
condenaciones.
La Repuiblica Francesa es objeto de ludibrio. Y un diario quo
so llama republican circula en la ciudad de Montevideo, y en toda
la naci6n, y es enviado al exterior, con el retrato tipogrAfico del
conde de Chambord, llorado A su muerte como una victim del li-
beralismo, como el principle destronado por la usurpaci6n, como el
rey verdadero, autoridad de derecho divino cuyo caricter regio,
respetar .El Bien Pu'blico, porque aqu6l era el Monarca, el legi-
timo gobernante de la Francia, ante la conciencia do todo clerical
genuine y fervoroso.
La Repiblica Argentina, definitivamente organizada, march A
banderas desplegadas en los amplios senderos de su prosperidad
incontrastable. Recibe anualmente sesenta mil almas, de todas las
nacionalidades y de todas las creencias, que van A dar creeimiento
A la poblaci6n, A la industrial, al comercio, a la agriculture, A la
grandeza del pais.
El Congress so apercibe del alto interns politico, quo so liga A
los principios do la justicia, imponiendo el deber de reformar las
condiciones de la instrucci6n pdblica, haci6ndola exclusivamen-
to Tlica para quo en ella encuentren igualdad do situaci6n los






86 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

hijos de todos los hombres que tienen su hogar en la Repfi-
blica y que sostienen aquella instrucci6n con el impuesto quo sale
do sus fatigas, de su laboriosidad, sin distinci6n de religiones 6
do sectas.
La Cimara de Diputados sanciona la ley que suprime la ense-
nanza de determinada doctrine religiosa en la escuela pagada con
los fondos nacionales, es decir, con el peculio de los hombres de
todas las creencias.
La cuesti6n legislative es de caricter local; pero el clericalismo
de Montevideo se apercibe del golpe que recibe su doctrine, de la
influencia quo encierra todo ejemplo de political emancipadora, -
y hace tronar las c61eras de su fanatismo contra los legisladores
del pafs vecino que tuvieron aquella inspiraci6n de las ideas libe-
rales.
La astucia ultramontana produce la reacci6n en el Senado Ar-
gentino, y neutralize, siquiera sea moment6neamente, el paso avan-
zado de la ley lMica.
Nuestro clericalismo exajera la importancia ejemplar de tal su-
ceso,-entona los himnos triunfales en honor del Senado reaccio-
nario, echa vuelo las campanas ( creo haber acertado en esta
fraso por el asunto de que se trata)-y no interrumpe la algaza-
ra de sus victories que proclaman la fraternidad del ultramonta-
nismo de todas las zonas, sino para bramar sus ultrajantes dicte-
rios sobre todos los liberals del Rio de la Plata.
Para sellar la alianza, el q Club Cat6lico : va 6 Buenos-Aires en
busca de los leaders del clericalismo en las batallas libradas en
la prensa y en el Congreso Argentino; los trae A Montevideo, -
los agasaja partiendo con ellos los manjares y las libaciones del
banquet mas6nico, plagiado por esta compact masoneria del neo-
catolicismo, y reune interesantes y distinguidos elements de la so-
ciedad Oriental para que ofrezean sus homenajes d tan conspicuous
hu6spedes, y para que oigan la palabra y se inspiren en los senti-
mientos de los correligionarios que sustentan la causa de la fe en
la Repdblica limitrofe.
Sobre el alma de la mujer Uruguaya caen entonces los reclamos
de los ap6stoles argentinos; y las matronas respetables y las deli-
cadas seiioritas, acaso nuestras madres y nuestras esposas, nues-
tras hermanas y nuestras hijas, escuchan por entero la doctrine
del clericalismo, y su criterio y su consejo, que les dicen por la
voz elocuente de notables oradores quo la falanje de los hombres






EL CLERICALISMO EN EL RIO DE LA PLATA 87

ilustres que pugnan por la libertad y por el progress modern,
que la falanje de los espiritus liberals, represent Anicamente c la
plebe rebelde > que se hiergue contra Jesucristo y sus mandates, -
que la escuela liberal es la cuova que devuelve en m6nstruos cor-
rompidos los nifios que se confiaron a su tenobrosa educaci6n, -
y que las madres cristianas deberian preferir el degiiello de sus
hijos A la perdici6n de las conciencias infantiles entregadas A la
escuela que no ensefia el catecismo religioso.
Terminadas aquclHa crisis y aquella eforvescencia, el clericalismo
aguarda impaciente la ocasi6n de renovar sus embates.
No hay ley Argentina que requiera la calidad de cat6lico para
el profesorado de las escuelas pdblicas. La autoridad nombra por
especial consideraci6n de competencia algunas maestras cuyo credo
religioso le es indiferente; y el Vicario eclesiAstico de C6rdoba,
que ha averiguado que no pertenecen al gremio de su Iglesia, lan-
za la pastoral en quo con su autoridad gerirquica prohibe a los
padres el envio de sus hijos A las escuelas del Estado regenteadas
por aquellas preceptoras.
La ley que cr6a las escuelas pdblicas llena un fin, un prop6sito,
contenido en la constituci6n nacional,-y su cumplimiento y la
eficacia de su ejecuci6n es un deber primordial del Gobierno, de
los poderes, que rigen al Estado.
El Vicario Clara, contrariando la concurrencia de los alumnos A
la escuela establecida por la ley y organizada por el poder nacio-
nal, se coloca en hostilidad contra la ley y contra la constituci6n,
se levanta en rebeldia contra la constituci6n y contra la ley.
El 6rden, la tranquilidad, la paz, son imposibles donde es posi-
ble la impunidad de la rebeli6n, la persistencia en la rebeli6n.
Sin embargo, el recalcitrant prelado se obstina en su temeraria
actitud, y el poder pdblico se encuentra frente A frente de una
entidad que pronuncia la negative ind6mita y audaz contra el ejor-
cicio de las facultades constitucionales.
Cuando la ley manda que los ninios asistan A la escuela que
debe prepararlos para la dignidad de ciudadanos, no hay voz quo
se levante para vedar el paso de los nifios hacia la escuela, que
no deba ser sofocada como delito de rebeli6n.
Un hombre cualquiera, un ministry de cualquier secta religiosa,
que publique proclamas aconsejando A los padres de familiar que
desobedezean A la ley que les obliga A educar A sus hijos antes
que enviarlos A la escue'a creida y sostenida por la ley, es un reo







88 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

del delito de rebeli6n, agravado con la circunstancia de la concita-
ci6n al mismo delito, y debe ser juzgado y reprimido por la
justicia.
4,Se halla fuera de esta regla monsefior Clara?
Se halla, por la mayor seriedad de sus responsabilidades.
El vicario de C6rdoba, no es un particular, ni un ministry de
una secta religiosa, desligado por sa carActer de toda especial su-
misi6n hacia el Estado.
Es un prelado de la Iglesia quo la naci6n sostiene, es un em-
pleado de la naci6n, que no puede ejercer sus funciones sin el be-
neplicito de los poderes de 6sta, cuyo nombre, 6 cuya dignidad,
se encuentra en las listas del presupuesto de los gastos nacio-
nales.
Es una entidad que necesita el beneplacito de la autoridad na-
cional; y A quien la autoridad puede retirar su beneplAcito, y el
ejercicio de su cargo, y el sueldo de su empleo.
Y g qu6 ha hecho el Gobierno Nacional, A cuyo celo estA fiada
la ejecuci6n de las leyes infringidas y ultrajadas por la rebeli6n
de Monsefior Clara?
4Ha buscado represalia 6 desagravio en violentos atropellos
contra su persona 6 contra su libertad ?
No, sefores,-se ha limitado A considerarlo en el caso de ser
juzgado por su desacato; reduciendo su acci6n administrative A
suspenderlo en el ejercicio del cargo incompatible con la contuma-
cia do la rebeli6n.
Era el mAs elemental y urgente de los deberes del Gobierno
Argentino.
Esto, sin embargo, es un conflict; y A un conflict siguen
otros.
El clericalismo argentino se pone de pie, para insultar al Go-
bierno liberal con la acusaci6n de tirania y de barbaric.
Los dignatarios de la Iglesia impregnados de espiritu ultramon.
tano, romanista, van A Roma por todo,-arrojan A la cara de los
poderes nacionales la teoria de la preeminencia del derecho ecle-
siAstico en conflict con las leyes del Estado, a primacia de los
cinones sobre las constituciones de los pueblos de Sud-Am6rica, A
cuyos Gobiernos se niega la posesi6n del patronato, definido como
privilegio personal de los reyes de la edad media.
La crisis se ahonda con la intervenci6n y la voceria de todos
los elements del clericalismo, tumultuariamente sublevados en apo-






EL CLERICALISMO EN EL RIO DE LA PLATA


yo de la rebeli6n del Prelado Cordob6s; arrojando el fuego A la
hoguera con las sediciosas manifestaciones de los catedraticos neo-
cat6licos de C6rdoba y de Buenos Aires.
g Toman forma violent las represiones del Gobierno liberal con-
tra tales osadias ?
No me consta, ni he visto que so formule argument A tal res-
pecto, no me consta, y aun, segan los informs que mi deficient
conocimiento de las leyes y reglamentos relatives me ha obligado A
procurar, no existed ley que exija trAmites determinados para la re-
moci6n 6 destituci6n de catedraticos'en la Repdblica Argentina; -
lo que significa que no han mediado violaci6n de formas ni extra-
limitaci6n de facultades en las medidas adoptadas con los catedra-
ticos adherentes a la rebeli6n del seiior Clara.
Entre tanto, el clericalismo Oriental, obediente A su alianza con
el clericalismo del exterior, sefiala al Gobierno del General Roca
como el mis desp6tico de los poderes, ensalza como mArtires de
la religion A los catedrAticos destituidos per el desacato y la re-
beli6n contra las leyes; denuncia los sucesos como la obra del
espiritu universal del liberalism, y estigmatiza A todos los libera-
les del mundo con el epiteto denigrante y grosero de bribones, de
bribones de quienes nada puede esperarse cualquiera que sea
la fraccidn political d que se afilien !
Y bien, sefiores, a no determine todo esto una especial situaci6n,
en la cual es urgentemente necesario, volver por los fueros de la
verdad, de la justicia, y del honor vilipendiados, en la cual es
necesario repeler los ataques dirigidos A los principios mismos de
la libertad, del orden, de las instituciones, de la soberania popu-
lar, combatidas A nombre de la potestad de la Iglesia Romana,
de la supremacia de los cinones sobre las constituciones nacio-
nales y la legislaci6n civil, A nombre de la discipline pontificia que
proscribe toda emancipaci6n, toda innovaci6n, todo progress, today
luz, con aquel espiritu de tinieblas condensado en las pAginas del
Syllabus?
El mismo elocuente corifeo del clericalismo argentine que insul-
taba A la comunidad de los liberals con la denominaci6n de plebe
rebelde, anunciaba que era llegado el tiempo de vender las tdnicas
para comprar espadas; --y el ex-vicario Clara reproduce la metA-
fora en su iltima pastoral, empuiiando la espada spiritual, A
cuyos choques brotan las chispas de sus condenaciones contra to-
das las conquistas de la civilizaci6n y del derecho alcanzadas por
la humanidad y per los Estados libres en.la 6poca modern.






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


No es que temamos nosotros, seiores, el triunfo del oscuran-
tismo ni el retroceso de la causa liberal.
Pero tenemos la obligaci6n de no ser reacios en la confesi6n y
en la propaganda de las ideas que en el resto del mundo impulsan
las corrientes del progress en lamareha ascendente de los destinos
humans, tenemos el deber de levantar la antorcha de la raz6n
y de la verdad para disipar todas las sombras del atraso, del
error, del sofisma, y del mal.
Dormir sobre nuestros laureles seria dar la espalda A nuestra
misi6n, en tanto que en todas parties se lucha por la causa que
nos es comuin, en tanto que A nosotros mismos se nos insulta por
nuestra solidaridad de causa con los que aun pelean en el mundo
la batalla de la modern civilizaci6n.
Bien, pues, necesitamos sacudir nuestro marasmo, y dar testimo-
nio de nuestra vida en nuestros actos.
No basta que la vibora de la calumnia sienta quebrados sus
dientes en el hierro de nuestra honradez. Necesitamos aplastar su
cabeza, 6 inutilizarla extrayendo, y destruyendo, el dep6sito de su
veneno.
Necesitamos, ante todo, planter la cuesti6n en su terreno verda-
dero.
g Qu6 quiere el clericalismo de Am6rica ? j qu6 quiere el clerica-
lismo de Montevideo ?
Tenemos en el Plata las constituciones nacionales, que favorecen
A la religion cat6lica con el sost6n privilegiado de su Iglesia.
{ Qu6 quiere el clericalismo ?
Y ante todo, a qu6 es este clericalismo ?
El clericalismo, senores, no es otra cosa que la restauraci6n del
fanatismo de la edad media, que, con las rodillas de los Empera-
dores Germinicos, hacia hincar A los pueblos a los pi6s de los
pontifices, que atribufa A los papas la Jacultad de hacer 6 des-
hacer la autoridad political de las naciones, que levantaba hasta la
deificaci6n al poder eclesiastico, desnaturalizando, invirtiendo, des-
truyendo, la obra de Jesucristo, poniendo el pi6 de la Iglesia sobre
el cuello del Estado, contra la mAxima y el precepto del fundador
que dijo: Dad al Cdsar lo que es del Cesar, y d Dios lo que es
de Dios.
Eso es el clericalismo, seiiores; la manifestaci6n de los interests
mundanos disfrazados con la careta de la religion, la aspiraci6n
de tener A los pueblos sujetos A la servidumbre, con el poder de







EL CLERICALISMO EN EL RIO DE LA PLATA 91

la instrucci6n de la casta privilegiada que se nutre en los conventos,
sobre la sencilla simplicidad de la ignorancia oscureciendo las con-
ciencias del resto de la humanidad.
Eso es el clericalismo, la reacci6n a la edad media, que, con el
brazo secular bajo sus 6rdenes, arranca la lengua de Jordano
Bruno, 6 enciende las hogueras de Wieclief y de Juan Huss.
Eso es el clericalismo, el fanatismo que aspira a mandar lo mismo
que en la vida political, en el sagrado de la conciencia y en los
dominios de la ciencia; quemando con la sentencia de la Inquisici6n
el cuerpo cuyo cerebro abrig6 un pensamiento libre, y excomulgando
y torturando el libre pensamiento de Galil6o que hace rodar la tie-
rra en torno del sol inmovilizado por la palabra de Josu6.
Eso es el clericalismo, el ej6rcito del antecristo que pugn6
contra el espiritu cristiano del amor, con el hierro y con el fuego
de las persecuciones religiosas cuyo solo recuordo horroriza ;i la
humanidad.
Aquel poder monstruoso y perverse que retrocedi6 bajo el soplo
de las auras de la civilizaci6n modern, aquel poder del fanatismo
que era incompatible con el advenimiento del progress, y con el
restableecimiento del esp[ritu moral y religioso del cristianismo y
de la sana filosoffa, con la libertad del pensamiento y con la soberania
de las naciones, busca aiin sacrilegamente su restauraci6n, la reivin-
dicaci6n de la usurpada potestad temporal, con la remodernada en-
sefia que pretend congregar bajo sus pliegues a todos los cat61icos
del mundo.
Y para qu6 ? { qu6 quiere el clericalismo ?
No quiere exclusivamente el bion de la religion, ni el de la Iglesia.
Ni para lo uno, ni para lo otro necesita alzarse en rebeldfa
contra la maxima del fundador y contra los poderes legitimos de la
tierra, que s6lo tienen como fuente legitima las decisions do la
soberania popular.
Quiere negar al C6sar lo que es del C6sar, 4 las nacionos lo quo
es de las naciones.
i Para qu6 ?
Para que el Pontifice Romano y sus Prelados tengan el dominion
de la humanidad en todos los 6rdenes de su existencia; para quo
ellos, los privilegiados por el privilegio del fanatismo, sean consa-
grad6s tambi6n los inmediatos directors de la sociedad.
Tales son los mundanos interests, quo explican lo quo no tiene
explicaei6n por el amor 4 Dios 6 a la religion, lo quo no tiene






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


explicaci6n en las conductas insensatas que comprometen la causa
de la religion misma en conflicts de 6xito impossible con el espiritu
de los tiempos modernos.
8 Qu6 quiere el clericalismo ?
Quiere que los pueblos no se gobiernen con arreglo A las leyes
que ellos adopten en su soberanfa; sino que por arriba do esas le-
yes los gobiernen las decisions de los Papas, quiere que los pueblos
j6venes del Plata renuneien A su engrandecimiento, renunciando al
atractivo de las institueiones liberals que atraen hacia ellos A to-
dos los elements migratorios de las naciones protestantes y de las
sociedades libre-pensadoras de la Europa; quiere que el pueblo
que se atreve A adoptar para una escuela un professor de religion
disidente sufra resignado la voz rebelde del sacerdote que concita
A los ciudadanos A hacer ilusorio el resultado de la creaci6n de
sus escuelas, quiere que el Obispo pagado con las rentas de la
naci6n pueda gozar el sueldo y las garantias de la naci6n, reser-
vindose el derecho exceptional de anteponer otra ley A la ley del
pals en que habitat, y que le da su sustento y su privilegiada pro-
teeci6n y sus honors; quiere, en una palabra, anular las mis
altas conquistas del derecho obtenidas A fuerza de sangre y do he-
roismo por los pueblos de Sud-Am6rica.
Son estas las aspiraciones, y tienen tradici6n en que apoyarse,
dado que este reaccionario clericalismo es hijo legitimo de aquella
political do la edad media, que resurgia en 1816 y en 1824 cuando
la Sede Apost6lica lanzaba sus Bulas de condenaci6n contra la re-
voluei6n de la Independencia americana, imponiendo A nuestros pa-
dres como deber de religion el sometimiento A la autoridad derro-
tada de Fernando VII.
Son los extravios de un sistema politico-religioso que nada tiene
que ver con la religion en si misma; que habria sido fatal para
la Iglesia, si no hubiese podido ella misma confesar su desacierto y
reconocer que no hay poder alguno en la tierra que se halle arriba
de la soberania de las naciones en el gobierno de sus humans
destinos.
No se debate por consiguiente en este instant una cuesti6n en-
tre el catolicismo y la libertad, sino entire el clericalismo y la so-
berania de los pueblos.
Los corifeos del partido clerical transforman el litigio cuando
oponen el inter6s de la religion A las leyes y A los actos de los po-
deres piiblicos que actdan dentro do la 6rbita de sus atribuciones, -






EL CLERICALISMO EN EL RIO DE LA PLATA


y cuando injurian con los tiros de su maledicencia A todos los hom-
bres del mundo que sustentan la ensefia del liberalism.
La causa de los neo-cat61licos de la actualidad, contradictoria de
los principios del cristianismo primitive, y de un ilustrado catolicis-
mo,-es la misma de los neo-cat6licos del Papado usurpador de la
edad media, con su ambici6n de poderio, de esplendor, y de rique-
zas, antit6ticas de la pobreza, de la humildad, de la virtud de Jo-
sucristo y sus ap6stoles.
L Es la causa de los papas reaccionarios a quienes so arrastra A
suscribir la alianza del trono y del altar para sofocar todo movi-
miento de la conciencia y del derecho humans, para proscribir la
libertad de la Europa, y para someter de nuevo al yugo colonial
los pueblos de la Am6rica.
Su divisa es 6sta: las naciones deben inclinarse ante la voz de
la Iglesia hablada por los labios del Pontifice 6 los Prelados, que
son los int6rpretes de Dios sobre la tierra.
No es esta la teoria del cristianismo.
La teoria genuinamente religiosa es esta: cada Iglesia en la es-
fera de sus divinas aspiraciones: -cada naci6n en la 6rbita de los
intereses de su s6r y su engrandecimiento politico y social.
Al C6sar lo que es del C6sar, y A Dios lo que es de Dios.
Las Bulas de 1816 y 1824 que condenaban la revoluci6n ameri-
cana, suponian la autoridad de la Iglesia arriba del derecho y de
la soberania de los pueblos.
No tenian autoridad cat6lica, eran mundanas inspiraciones del
clericalismo .invasor y retr6grado.
San Martin, y Belgrano, y Artigas, y todos los caudillos de la
emancipaci6n, desdefaron aquella imposici6n de los papas domina-
dos por las miras ilegitimas de la political clerical.
Por qu6 pudieron desdeiiarla ?
Por que tal imposici6n no era obra de la misi6n religiosa que
compete A los Pontifices, por quo 6stos no obraban en esos actos
como Pontifices, sino que ponian el nombre del pontificado al ser-
vicio de un sistema politico, del sistema clerical de la esclavitud y
el oscurantismo; -y por que, en el terreno de la political, en la
cuesti6n de la emancipaci6n de los pueblos que proclamaban sus
propios derechos, y los defendian con las espadas de Belgrano y
San Martin, eran intrusos los Papas Romanos ; y ilnicos Arbitros
los pueblos mismos, y el Dios do la justicia quo corona sus es-
fuerzos con los laurels de la victoria!






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Y en esta otra lucha de la emancipaci6n del pensamiento soste-
nida con la ignorancia, cuyas tinieblas se disipan en la conciencia
de los nifios sobre los bancos de la escuela gratuita, creado por el
Estado para former ciudadanos dotados de la fuerza inteligente
que rechaza toda servidumbre, y do la noci6n de los dereehos, y
de los deberes civicos, y de los conocimientos elementales indispen-
sables para cooperar A las armonias del trabajo, de la industrial y
de la prosperidad econ6mica en que se basa la grandeza de las
naciones, nada tienen que ver los Papas, ni los Obispos, ni los
Vicarios de la Iglesia, porque se trata en ella do los destinos de
cada pueblo, que cada pueblo debe resolver segdn el criterio de su
soberania manifestada en su constituci6n y en sus loyes y en los
actos regulars de sus poderes pdblicos.
Asi, ninguna intervenci6n correspond por derecho A la Iglesia 6
sus ministros en la organizaci6n de la instrucci6n comdn, y en
Estados que por su propia legislaci6n no se la hayan concedido.
Asi, la calidad de los maestros y la determinaci6n de las asig-
naturas de la oscuela pdblica costeada por el Estado, son exclusi-
vamente del resort de las leyes nacionales.
Asi, es la obligaci6n de los poderes pdblicos hacer efectiva la
organizaci6n de las escuelas con arreglo A sus leyes, asi es su
obligaci6n reprimir todo desacato y toda rebeldia contra estas
layes y aquella organizaci6n, -venga do donde viniere, venga del
mis alto dignatario de la Iglesia, 6 del mas humilde ciudadano
del pais.
gExiste una cuesti6n roligiosa en todo esto?
6Los anatemas de la religion pueden mezelarse para sefialar su
conduct A los poderes pdblicos, y para contrariarla ?
Seiiores, la cuesti6n es eminentemente political, y el Presidente
Roca no serfa codiendo en el conflict ante la intervenci6n ilegitima
de la Iglesia, no serfa, menos condenable 6 indigno de la autori-
dad que represent, que lo habrian sido San Martin 6 Belgrano
traicionando la soberania de los pueblos, y dejando caer las ar-
mas de sus manes her6icas bajo las atentatorias conminaciones de
los papas inspirados per el clericalismo lacayo de los d6spotas.
No so trataba ni se trata ahora on realidad de una cuesti6n re-
ligiosa, sino de una cuesti6n political en que la religion es explo-
tada, en servicio, un dia, del absolutismo quo la Santa alianza
implant en Espafia sobre la sangre de los mirtires, sobre los ca-
diveres de Riego, de Laci y de Porlier, y del coloniage que las






EL CLERICALISMO EN EL RIO DE LA PLATA 95

Bulas de los Papas pretendian restaurar en la tierra Americana fe-
cundada por la sangre de los heroes y de los martires de nuestra
independencia, y en servicio, otro dia, de los que suefian el de-
lirio del retroceso en los pueblos dignificados por el espiritu de la
democracia, de los que suefian el delirio do la dominacidn de una
casta depositaria de la fe sobre muchedumbres aplastadas con el
yugo do la ignorancia disfrazada con el barniz de la instrucci6n
religiosa.
Necesitamos destruir las supercherias, seilores, y aclarar este da-
to interesante, estableciendo los verdaderos caract6res del conflict,
las verdaderas tendencies de estas rebeliones contra la soberanfa
national, que no tienen la virtud de convertir a los clericales en
representantes de la religion cristiana, ni de desmentir el hecho le-
gal de que un Presidente de la Repuiblica Argentina que sostiene
los fueros de su patria, so mantiene dentro de las prescripciones
de su constituci6n, que exigen, por absurdo que ello sea, la cali-
dad de cat6lico en la persona del Jefe del Estado.
Cat6licos fervientes pueden ser el Presidente argentino y los pue-
blos cuyos derechos defiende 61 en este conflict; siendo la cues-
ti6n, entire el oscurantismo retr6grado y el progress esplendoro-
so que abre las puertas de toda la Am6rica republican A la fra-
ternidad y al advenimiento de la inmigraci6n de todos los hom-
bres del mundo cat6lico 6 protestante, para que contribuyan A su
engrandecimiento en la paz del hogar y en la libertad de la con-
ciencia.
Sefiores, y si todo esto fuese inexacto, y si la soberanfa de los
pueblos fuese incompatible con los dogmas del catolicismo, porque
los clericales tuviesen raz6n, y porque el orden civil no pudieso
sostenerse en presencia de la autoridad de los Obispos y de los
Vicarios cat6licos; j qu6 consecuencia favorable al catolicismo po-
drian arrancar los que a semejantes premises nos forzasen ?
SLa abdicaci6n de la soberania popular delante de la C6rte
Pontificia y sus ministros?
SLa renegaci6n de la formula de Jesus, y el sometimiento de
los destinos politicos a las decisions de una Iglesia ?
Y i con qu6 limits? Con la amplitud de los CAnones inter-
protados por el clericalismo ? con el criterio clerical quo Ilora en
Am6rica la muerte del Rey legitimo de Francia, heredero de la
political de las ordenanzas del 26 de Julio, y do la exposicio'n del
ministerio Polignac? 6con el criteria que maldice la Repdblica en






ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Francia, y adula a Napole6n III, que maldice A Napole6n III y
corteja A Luis Felipe, que combat A Luis Felipe y suspira por
Carlos X,-y que desde Carlos X llegaria A la resurrecci6n de
Carlos IX 6 'de Luis XI? 4 Con el criterio que estigmatiza A la
Repdblica espaiiola y bendice a Alfonso XII? que repudiaria A
Alfonso XII para restaurar A Isabel II,- y arrojarfa del trono A
Isabel II para aclamar a CArlos VII, 6 iria, remontando el cur-
so de la historic, hasta iluminarse con las fogatas inquisitoriales
de Felipe II, cuyo feliz reinado es el modelo de los neo-cat6licos
espafioles, segdn la franca expresi6n de don CAndido Nocedal?
Oh! seiores, si todo esto fuese la verdad, -si de todo esto lle-
gasen los clericales A convencer a la Am6rica-4qui6n habria dado
el golpe de muerte al catolicismo, puesto que la libertad y el
derecho de los pueblos no pueden morir ni someterse en la tierra
americana?


Sefiores, no faltarAn en este Ateneo que es palenque de libre
discusi6n de todas las ideas, no faltarAn espiritus vigorosos que
presten su auxilio A esos ciegos esfuerzos del clericalismo, contra-
y6ndose A comprobar que en realidad hay contradicei6n y hay an-
tinomia entire el catolicismo y la democracia; que el espiritu
cat6lico es irremediablemente teocrAtico y que la soberania po-
pular, y el progress de los paises americanos exijen de consuno
la adopci6n de la formula modern: la Iglesia libre en el Esta-
do libre.
No es esta mi t6sis de esta noche.
Sea lo que fuere, ]a libertad del Rio de la Plata, como la liber-
tad del mundo, tiene su mis rencoroso adversario en la secta po-
litico-religiosa del clericalismo.
Racionalistas 6 positivistas, protestantes 6 cat6licos, todos los
hombres que amen verdaderamente la civilizaci6n y las institucio-
nes modernas, la repiiblica y la democracia, la independencia na-
cional y la soberania popular, necesitan unirse, estrechar sus vin-
culos, mancomunar sus esfuerzos y sus voluntades, para ahogar en
su germen las reacciones del oscurantismo y del espiritu fanAtico
que podrian extraviar los sentimientos do alguna parte do la so-
ciedad, sobre quien ejercen los medios do su acci6n ardorosa, y
perseverante. '
La tentative de las mistificaciones es persistent, designando co-








EL CLERICALISMO EN EL RiO DE LA PLATA 97

mo verdugo de la religion al Presidente que defiende los fueros de
su patria contra la rebeli6n de un sacerdote extraviado y de los
pr6ceres del clericalismo quo lo acompanian en el desacato, y que
se muestran como victims de una f6 que nadie ofende; -la ex-
plotaci6n no tiene limited en las arengas dirijidas al coraz6n im-
presionable de la mujer, aconsejAndole que prefiera el degiiello de
sus hijos A su educaci6n en la escuela fundada por las leyes, cuan-
do en esta no se ensefie el catecismo religioso, es decir, cuando el
Estado no le usurpe el derecho de la maternidad A cuyo resort
pertenece la formaci6n de los sentimientos religiosos de los nifios;
-la calumnia es infatigable y perverse, calificando de cplebe re-
beldes y de conjnto de ( doblan el yugo bajo la imposici6n envilecedora del fanatismo in-
tolerante y retr6grado.
Necesitamos defendernos en nuestro honor y en la libertad do
nuestras conciencias, y en la paz de nuestras families, A cuyo se-
no se arroja la semilla de la perturbaci6n designando al padre, y
al esposo, y al hijo, y al hermano, como objetos dignos del odio
del hermano y del padre, de la esposa y del hijo que no comul-
guen en la misma Iglesia ni se sometan A la misma autoridad del
sacerdote 6 el Pontifice.
Dentro de nuestros prop6sitos, que la democracia toma de los
principios fundamentals predicados por Jesucristo y renegados hoy
por sus falsos adeptos, dentro de nuestros prop6sitos cabe la dis-
cusi6n de todas las ideas y de todas las creencias, cuya libertad
es un atributo imprescriptible de la conciencia humana.
El Ateneo aspira A la radieaci6n de esta libertad,-fiando sus
6xitos A la ley que hace que del choque brote la luz.
Y para que sa actitud se encuentre 4 la altura de su misi6n y
de sus tendencies generosas, ofrece su tribune A los mismos ada-
lides de la causa clerical. Puede la coutradicei6n esperar la corte-
sia de la contradicci6n.
He dicho.











Memorial


DEL BIBLIOTECARIO DEL ATENEO DEL URUGUAY, A LA JUNTA DIRECTIVE


Sr. President del Ateneo del Uruguay, Dr. D. Carlos Marfa de
Pena.

Montevideo, Mayo 19 de 1884.
Senior:

En cumplimiento del cargo de Bibliotecario del Ateneo, que me
cupo el honor de aceptar y llenando ademas la voluntad express
de la Junta Direetiva, trat6 de proceder, cuanto antes, A un inven-
tario de las existencias do la Biblioteca.
No me fu6 possible dar comienzo a ese trabajo, hasta el 21 de
Marzo; pues s6lo entonces consegui que el Bibliotecario salien-
te me hiciese entrega del puesto, cual correspondia. Es asf, que
no por falta de deseo en concluir, cuanto antes, el inventario, me
es possible s6lo ahora, presentar este informed; sino porque la ta-
rea ha debido ser larga, para hacerla con el cuidado que reque-
ria; siendo interrumpida por el reparto de circulares a los retar-
datarios, a media que se iban inventariando las diferentes seccio-
nes. Adem6s, no me ha sido possible, por varias causes, ocuparme
todos los dias de ese trabajo, como fu6 mi intenci6n.
Para llevarlo A cabo, ante todo, procedi A investigar cukles fue-
ran los libros que faltaban de la Biblioteca, mediante recibo, ano-
tando al efecto un catilogo, para luego proceder al inventario, y
al practicarse 6ste, he visto con sentimiento, quo no s6lo A veces
se ha prescindido anteriormente de lo que prescribe el articulo 9.o
y demis que en el Reglamento de la Biblioteca se refieren al pres-
tamo de libros; pues hay obras que hace m6s de dos afos sa-
lieron del Ateneo sin haber sido reclamadas por los bibliotecarios,
cual correspondia, sino que he adquirido la certidumbre do ha-
berse prestado libros sin dejar el correspondiente recibo.
Que los bibliotecarios no se han preocupado s6riamente de la






MEMORIAL


devoluci6n de los libros, por parte de quienes los tomaron de la
Biblioteca, lo prueba la no existencia de una circular para exijir
la devoluci6n do ellos, anAloga a la hecha ahora, A mi pedido, y
quo ha side ya distribuida on nimero de 145 entire los retarda-
tarios.
Puede decirse quo en esto, como en casi todo lo demis que pres-
cribe el Reglamento de la Biblioteca, se ha hecho caso omiso ; co-
mo se demuestra por las siguientes razones:
1. La Biblioteca no ha side abierta y servida regularmente,
segdn lo prescribe el art. 1.
2. No se ha formado la lista de las obras quo no deban sacarse
fuera del establecimiento. (Art. 4.).
3. En lo que concierne al pr6stamo de libros, nunca so ha exi-
jido la garantia que impone el art. 5.o; no se ha cumplido lo dis-
puesto en el art. U6.; ni se efectu6 jamAs lo quo establecen los
arts. 7.' y 8.; aun cuando motives hay para que varias veces se
hubieran debido cumplir sus prescripciones.
4. No hay para qu6 decir, qne el art. 9. no se ha cumplido
seg6in lo expuesto anteriormente; y que, de luego, tampoco el arti-
culo 12.
5. No siempre han sido dados los recibos que exige el art. 14,
como queda ya demostrado.
6. Al proceder al examen de los libros que preceptian los arts.
15 y 17, s6lo se me ha exhibido el Catilogo General, impreso en
1880 y un ap6ndice manuscrito, en que se continia el mismo or-
den de catalogaci6n.
7. La catalogaci6n en tarjetas que establecen los arts. 17 y 19
nunca se ha practicado.
8. No se ha cumplido regularmente lo establecido en los arts.
21, 22 y 23; y per fin: no existed constancia de los asistentes A la
Biblioteca, ni de las obras en ella consultadas; per cuya udltima
causa, el que suscribe propuso a la Junta Directiva, en sesi6n de
15 do Abril de 1884, establecer un libro en la mesa do lectura,
donde se dejase constancia de lo antedicho. Por este medio vendria
a suplirse, en cierto modo, los boletines personal y de pedido quo
so usan en las grandes bibliotecas pfiblicas, donde existe un perso-
nal suficiente para el servicio bibliotecario, de que carecemos.
Ante tales resultados se pregunta uno, naturalmente, cu6les se-
r6n las causes de este desorden, y es ficil hallar que: una de las
pirneipales consist en la inconvenient organizaci6n de la Junta
TOMO VII 7






100 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

Directiva. No es possible que en el espacio do seis meses que en
el caso de nuestra comisi6n, por razones quo nos son agenas, que-
d6 reducido a tres, antes de poder funcionar regularmente, -- pue-
da hacerse ningdun trabajo de alguna importancia. Poco despu6s
que los nuevos miembros se han enterado por las actas y demis
datos, de la march de la instituci6n, y sus necesidades, tratando
de buscar los medios do propulsar al Ateneo en la senda del pro-
greso, sobreviene ya su cese. Por otra parte, la renovaci6n total de
la Junta Directiva trae una soluci6n de continuidad, que siempre
interrumpe, si no paraliza los trabajos iniciados; pues esti en la
naturaleza humana el espiritu de innovaci6n que cambia completa-
mente de rumbos, cuando en ]a elecci6n do la Junta Directiva se
renueva todo el personal que antes la componia.
No sucederia esto, si aun mismo, haci6ndose las elecciones cada
seis mess, se verificase renovaci6n parcial, por mitad, proximamen-
te; quedando una parte de element conservador, que al mismo
tiompo instruirfa A los miembros entrants de la march y necesida-
des de la Asociaci6n.
En mi caracter de Bibliotecario desearfa dar cumplimiento A lo
que preceptda el Art. 17.0, sobre catalogaci6n en tarjetas; pero,
i qu6 puedo hacer hasta el 15 dc Junio, t6rmino de nuestro perio-
do, desde que no existe personal para esa area, ni tampoco, aun-
que lo hubiera, tiempo suficiente para terminar ese trabajo en tan
breve plazo ? Y no es que deje de reconocer la gran ventaja
do la double catalogaci6n en tarjetas, por autores y por materials;
pues A la vez de por tal medio, tenerse al dia el catilogo, ofrece la
conveniencia do colocar los libros segdn sa format, dando asi ma-
yor regularidad a la Biblioteca y aprovechAndose mejor los espa-
cios.
El senior Mascar6, Director do nuestra Biblioteca PAblica, que
galantemente se ha prestado A darme toda clase de explicaciones
con respect A su bien ordenada repartici6n, tiene establecido el
sistema de double catalogaci6n; y me hizo notar la gran ventaja de
ese sistema quo evita la colocaci6n de tejuelos para numeraci6n, al
dorso de los libros, afeAndolos; y que establece, A la vez, por su
duplicaci6n un excelente control.
Por este sistema, basta, para cambiar una obra de un punto A
otro, el modificar en las tarjetas las indicaciones referentes A los
nimeros del estante y del anaquel; los quo escritos con lipiz so
borran y sustituyen con la mayor facilidad.




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