Anales del Ateneo del Uruguay

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Title:
Anales del Ateneo del Uruguay
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Publisher:
Ateneo del Uruguay
Place of Publication:
Montevideo
Publication Date:

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

General Note:
Año 1, tomo 1 (sept. 5 de 1881)-año 4, tomo 10 (marzo de 1886) = No. 1-no. 55 Uruguay Intellectual life Periodicals Ateneo del Uruguay Anales del Ateneo

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University of Florida
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University of Florida
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ANALES


DEL



ATENEO M RURUGUAY.


I /I,
TUB4IOAXION
u 4


MENSUAL


/


TOMO IV


MONTEVIDEO
IMPRENTA Y ENCUADERNACION DE RIUS Y BECCHI
pALLE DR ORIANOS NUbEROS 152 Y 154
1883



















Vo\.O


\ )


LATIN
AMERICA









ANALES DEL ATENEO

DEL URUGUAY


ANiI --TOMO IV MONTEVIDEO, ENERO 5 DE 1883 R MERO 17



El Dante

FOR E. DE LA BARRA



LECCION III

Con la muerte del Dante comienza su apote6sis.
La triste nueva se difunde por la ciudad y la Italia, como el eco
de una campana finebre. Ravena conmovida, cual si una calamidad
pfiblica la aflijiera, acude al temple de los franciscanos, donde el
principle de Polenta costa al poeta magnificas exequias. Los ciuda-
danos mas eminentes se disputan cl honor de conducir del palacio
al temple el cuerpo del proscrito, ldmpara estinguida cuya luz es-
pantaba A los culpables, preciosa reliquia que Ravena guardarA con
maternal solicitud.
El laurel de los poetas adorna su modest tumba, y dos inscrip-
ciones latinas advierten A los vivos qui6n alli reposa. La una era
del buc6lico Juan Virjilio; la otra del maestro mismo.
Guido de Polenta, padre de Francisca de Rimini, no se conform
con las exequias; quiere tributar nuevos honors A su amigo, y
proyecta erijirle un mausoleo grandiose; pero la muerte lo sorpren-
de, y s6lo en 1583, Bernardo Bembo realize en part sus planes.
Esta tumba, siempre cara A la Italia, se enriquece con nuevas ins-
cripciones, como si cada generation se empefiara en arrojarle al pa-
sar una rama fresca de laurel. En 1692 la restaura el cardinal Cor-
sini; y otro cardenal, de la familiar de Gonzaga, la reemplaza en
1780 por un monument soberbio.
Florencia, entire tanto, madre arrepentida, reclama los huesos de
aquel A quien sin piedad arroj6 de su seno; Ravena, rehusa entre-








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garlos. Florencia, insisted y hasta hoy sigue insistiendo. En 1396 de-
creta un monument piblico en homenaje A la memorial del pros-
crito, 6 institute una catedra para comentar sus obras y estender
su fama; en 1429 entabla nuevas negociaeiones con los inflexibles
magistrados de Ravena y a nada arriba; en 1519 dirije una peti-
cion A Leon X, para que interponga su infiuencia y obtenga la de-
volucion de las reliquias del florentino ilustre, durante tres siglos
ausente. Miguel Angel firmaba aquella peticion, y ofrecia su cincel
para esculpir al poeta una tumba digna de su nombre. Nada se
consigui6. Florencia intent ain robar 6 Ravena las cenizas que
guardaba, asi como sustrajo a Roma las de Miguel Angel; pero
Ravena velaba con ojos de Argos.
La arrepentida ciudad del Arno, a principios de este siglo elev6
al Dante un menumento expiatorio en la iglesia de Santa-Croce.
junto A los que guardian las cenizas de Machiavelo, Miguel Angel,
Galileo y Alfieri: representa al Dante sentado y soiiando algun
terrible episodio de su terrible poema, y por todo epitafio estas pa-
labras:

ONORATE L'ALTISSIMO POETA."

En 1865 la Italia enter celebraba el sesto aniversario secular
del nacimiento de Dante Alighieri. En ]a plaza de Santa-Croce le
eriji6 Florencia un suntuoso monument. El poeta esti representa-
do de pi6 y pensativo; indignado recoje con mano crispada sobre el
pecho los pliegues de su capa, mi6ntras que en la mano derecha
tiene abierta la Divina Comedia. Esta estAtua, obra de Enrico Pazzi
de Ravena, mide cerca de seis metros de altura, y descansa sobre
un pedestal del mismo alto, hecho por Luigi del Sarto, adornado
con bajo-relieves que representan episodios dantescos, y flanqueado
en su base por cuatro leones de marmol que corona el z6calo.
Su fnica inscripcion dice:

A DANTE ALIGHIERI

LA ITALIA

1865.

Desde muy temprano posey6 Florencia un retrato del poeta, tra-
zado por una mano desconocida. Era un fresco pintado en la igle-








EL DANTE


sia donde se comentaban sus tercetos: el pincel mostraba al pros-
crito a las puertns de la ciudad natal, envuelto en su manto rojo,
la cabeza cubierta con la toca especial de la 6poca rematando en
cola, y sobre ella el laurel de la poesia. A sus pies se desarrolla-
ban, como los anillos de una serpiente colosal, los circulos pavoro-
sos del Infierno; mi6ntras que el Paraiso reverberaba sobre su ca-
beza. Acaso de esta pintura proceden los retratos que nos recuerdan
la fisonomia acentuada de aquel hombre singular.
"Los artists contemporAneos de quien 61 fud inspirador, dice
Rh~al, su amigo Giotto, Orgagna y los sucesores de estos, Miguel
Angel, Perugino, Rafael, han personificado las terrible evocaciones
del poeta, desarrollkndolas, como una trilojia animada, en los fres-
cos de las catedrales. El Dante se trasfigur6 a la luz de los cirios
de la Iglesia, y hasta en el Vaticano."
No solo Florencia, sino tambien Pisa, Bolonia y otras ciudades
instituyeron catedras especiales para comentar sus obras.
Oigamos la palabra pintoresca de Quinet. En las "Revoluciones
de la Italia" dice:-"Ap6nas concluida la Divina Comedia, su au-
tor descendi6 realmente entire los muertos con la generation con-
temporAnea, y, cuando las pasionesreligiosas y political se amorti-
guaron, vi6se un dia algo de estraordinario en Florencia. Inmensa
muchedumbre se agolpaba en la Catedral de la Ciudad que espuls6
al poeta; nada anunciaba una ceremonial del culto; la imijen de un
hombre que no era un ap6stol, ni un santo, pendia del muro. Abri6n-
dose paso entire la multitud atraves6 un anciano, quien llevaba un
libro estrechado contra el pecho. El libro era la Divina Comedia;
el anciano Boccacio, eneargado por la Repdblica florentina de en-
seiiar publicamente la gloria del Dante."
Juan Boccacio fu6 el primero que ocup6 la catedra dantesca de
Florencia.
Como hemos dicho, Dante Alighieri gozaba de estraordinaria po-
pularidad en vida. Circulaban en Italia mis de dos mil copias de
su poema, sobre todo del Infierno y el Purgatorio.
Ain cuando comenz6 a escribir el poema en latin, lengua prefe-
rida de los gdelfos, al hacerse gibelino volvi6 sobre sus pasos,
adopt la lengua del pueblo, la dobleg6 entire sus manos, la enri-
queci6 y puli6, hasta forjar con ella los admirables tercetos que
el pueblo repetia, ese pueblo que no tard6 en tejerle una corona
de admiracion y de revestirlo con el manto de sus leyendas.
Un dia, cuentan, al pasar por una callejuela se detuvo a escu-








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


char. Oy6 la voz de un herrero, que, al ruidoso compas de la fra-
gua y el yunque estropeaba una de sus canciones. Sin poderse con-
tener entra precipitadamente, furioso, como un loco, arrojando en
todas direcciones martillos y tenazas. El herrero espantado le dice:
-gPor qu6 estropeas mis herramientas? Y 61 responde:-Y tf, por
qn6 maltratas mis versos?.....
Los menores incidents de su vida se escudrinlan y recogen.
Aquel horoscopo de Brunetto Latini de que hablamos Antes. el sue-
no de Bella, su madre, quien vi6 al hijo aun no nacido, reposan-
do I la sombra de un laurel, y otras consejas se repiten de boca
en boca, se abultan y engalanan, y asi la leyenda del poeta crece
de la cuna a la tumba, y ain se estiende mis alla.
Vivo, sali6 de la tierra; muerto, se le hace volver A ella.
Boccacio es quien refiere, que A su muerte en vano se buscaron
los iltimos cantos del Paraiso, de que no habia copia. Semejante
p6rdida a todos preocupaba.
Santiago, uno de sus hijos, dormia, y, como si fuera una reali-
dad, vi6 a su padre vestido de blanco, resplandeciente de luz, co-
mo Cristo en el Tabor.
"JVives, padre mio?' exclam6. La sombra, sonriendo benigna con-
test6le:-"Si; pero de la verdadera vida, no de la vuestra."
Pregunt6 el hijo por las hojas perdidas, y el padre tom6lo de
la mano, lo condujo a su antiguo dormitorio, y tocando con el de-
do un lienzo de la muralla, "aqui estAn," dijo.
Santiago despierta desvaporido, corre donde las demis personas
de la casa, cuenta su suefio, y todos juntos se dirijen apresurados
al lugar qu6 indic6 la sombra. En vano se busca y se regis.ra, que
ni rastro se descubre en la s6lida muralla. Se duda, se insisted, se
busca de nuevo, y al fin una portaiiuela habilmente disimulada salta
abierta y aparecen los deseados manuscritos!
Santiago fu6 comentador del poema de su padre.
Entre otras varias an6cdotas elijo una que pinta el caricter A
veces violent del Dante, sobretodo cuando se le contrariaba en sus
opinions political. Boccacio, A este prop6sito asegura que, "una
mujerzuela, un niiio A quien oyera hablar contra la opinion gibeli-
na, le exhaltaban hasta el punto do estropearlos si no se callaban.
El mismo Dante, en el Convito, tratando de una proposition filo-
s6fica, asi so espresa:-Con el cuchillo, no con arguments, se
contestan esas cosas! Brava intolerancia, propia de aquellas 6poca
y lugar; mas no por eso m6nos digna de censura.








EL DANTE 7


Agriado el Animo por el destierro,-"errante y casi mendigo,
mostrando contra su voluntad la llaga de la mala fortune, que mu-
chas veces se imputa injustamente al que la sufre; arrastrado come
barco sin velas ni timon, de puerto en puerto, de playa en playa,
por el huracan de la pobreza,"-son sus propias palabras,-aquel
hombre altivo tenia arin que sufrir la impertinencia de los seiiores
que lo acogian de limosna.
Un dia Cane della Scala, su amigo A quien 61 enaltece, sent A
su mesa un bufon al lado del poeta. Encantado tenia el parAsito A
los comensales con sus dichos agudos, picantes y licenciosos; y en-
tretanto el severe jibelino guardaba silencio. El gran senior not6 el
contrast, y maliciosamente le observ6:--~de qu6 te sirve el saber,
si un bufon es mis entretenido que tf, y sabe agradarnos mejor?"
-"iLos parecidos se buscan y se entienden!" contest el ciustico
vate.
Con el alma lacerada y la hiel rebosindole en los labios, iba y
venia sin hallar descanso. Oigamos ain otra an6cdota de aquel pe-
regrinaje c6lebre.
El monasterio de Corvo se alzaba solitario en un monticulo pin-
toresco A orillas del Magra. A principios del siglo XIV lo habita-
ban los hermitailos de San Agustin.
Una hermosa tarde el prior fray Hilario, sentado A la puerta del
convento, gozaba de aquel agreste panorama departiendo con otros
religiosos. De repente, come una aparicion, vieron deslizarse entire
ellos un hombre desconocido. Habia algo de imponente en su rostro
pAlido, surcado por el dolor. 4Qu6 buscas? le preguntaron; y 6l,
quo se habia detenido, come si no oyera, sigui6 contemplando en
silencio las columnatas del claustro.
Fray Hilario le pregunt6 de nuevo, 8qu6 quieres? 4Qu6 buscas?
Y 61 ent6nces volviendo lentamente la cabeza, contest: ila paz!
iHarto la necesitaba el desgraciado poeta!...
Tome de la propia relacion de fray Hilario, lo que sigue:
"Cada vez mas deseoso de saber quien era, dice el buen fraile,
le llam6 aparte, y habiendo hablado con 61 algunas palabras, le
conoci, pues aunque nunca le habia visto, su fama desde tiempo
atras habia llegado A mis oidos. Cuando not6 quo clavaba en 61 los
ojos y que le ofa con sumo interns, sac6 un libro del seno, lo abri6
con aire de nobleza y me lo present, diciendo: "Hermano, 6sta es
una part de mi obra que quizA no hayas visto; te dejo este re-
cuerdo; no me olvides., Estreeh6 aqudllas htljas dontra mi pe~ho, y
en 61 fi la Vista c'dn gran cdrin*1.a








8 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

El poeta sigui6 su camino sin volver la cabeza. Necesitaba ilegar
al t6rmino de la vida para descansar.
Cuenta Lamennais que el aiio antes de su muerte abri6 un cur-
so pfiblico donde esplicaba los dos elements, el agua y el fuego;
y todos los bi6grafos que he consultado refieren que vino A poner
el colmo al vaso de su amargura, el fracaso de una mission diplo-
mitica que se le confi6. Enviado a Venecia por su amigo Guido de
Polenta, el orgulloso senado del Adriatico se neg6 A recibirlo, y
este desire inmerecido lo afect6 profundamente.
Aunque A esta causa atribuyen su muerte, he preferido referir el
caso en el lugar que he destinado A la leyenda dantesca.
Pasemos ahora A ocuparnos de las fuentes de inspiration que :en-
contr6 el Dante en las leyendas populares de su tiempo.

Las grandes obras suelen tender g6rmenes bien pequefios. Todo se
eslabona y march en progression creciente en el mundo fisico como
en el de la intelijencia: en la vida del planet y en la vida de las
sociedades humans.
Recordemos un caso.
Aquel infante don Enrique, hijo del rey Juan I de Portugal,
persiguiendo tenazmente una idea, dej6 la corte y fu6 A establecer-
se en el cabo de San Vicente. Rodeado de sabios judios y de mo-
ros tunecinos y marroquies, noche y dia consultaba el saber y las
leyendas del pasado, sofiando en el porvenir. Tolomeo, Benjamin
Tudela, Marco Polo, dormian en su almohada; la Musa de los ma-
res le hablaba al oido, y 61, afiebrado, palido, inquieto, de pi6 so-
bre el promontorio, interrogaba al desconocido Oc6ano, teatro fu-
turo de las glorias lusitanas.
Tras tanto meditar y soiiar, un dia, como bajo el imperio de una
inspiration, traza el itinerario A las quillas portuguesas. Estas par-
ten, tienden sus velas A los vientos desconocidos, surcan aguas
nuevas y en premio de su audacia descubren A Puerto Santo, tocan
en las Maderas, visitadas por los Cartagineses y olvidadas despues,
franquean el cabo tormentoso de Bojador, y clavan la bandera del
Portugal en las islas Azores y en las del C o Verde.
La ruta de Vasco de Gama quedaba abierta.
No hay plant florida, ni idea madura que no reconozca un j6r-
men. Las leyendas de la Edad Media influyeron indudablemente
en la conception del infante don Enrique; pero gpodri Alguien
pensar que eso amengiie el m6rito de su provision, ni la gloria de
los marines portugueses?








EL DANTE


En un tiempo, en efecto, la Europa maritima estuvo pendiente
de los labios de Marco Polo, y sus relates maravillosos se tras-
mitieron de padres A hijos. Un vago anhelo suspendi6 los inimos;
las columns de Hesp6ride cayeron rotas y hubo mas alld La
Europa, olvidada del Santo Sepulcro, se arroj6 A la cruzada del
Oc6ano.
A las leyendas orientales sucedieron las escandinavas, neblino-
sas, vagas como el rumor de las olas lejanas. So habl6 de anti-
guas espediciones de los pirates noruegos, de pauses de hielo alum-
brados por auroras fantisticas, de plants desconocidas, de palos
labrados, de cadaveres singulares arrojados por el mar en las pla-
yas irlandesas. Todo eso picaba la curiosidad, y desvelaba A los
hombres, y era un j6rmen. Los descubrimientos portugueses ha-
cian palpitar mas de prisa los corazones, como cuando algo gran-
de se presiente sin saber de donde vendra.
Y vino!...
Una maijana, del fondo del mar se alz6 otra tierra para recibir
A Colon.
El oscuro marino pis6 la AmBrica, su frente se ilumin6 y toc6
los astros, y su fama llen6 el mundo, vencedora del tiempo.
Mas, como para hacer resaltar la pequefiez humana, la envidia
amarg6 sus dias y pretendi6 empa6ar su nombre. Aquella critical
de oscuro linaje, quo vive de odio contra lo grande y noble, ba-
bosa de los jardines, arrastr6 sus hilos plateados sobre el sepul-
cro del grande hombre.
Luego se le supuso una larga jenealogia de antecesores quo iba
de los cartajineses A los normandos; rehici6ronse las leyendas pre-
americanas, y mas precio que A su genio se di6 a la brdjula, pues
que sin ella no se habria cruzado los mares desconocidos.
La envidia, como se v6, tiene sus sutilezas de injenio. Concedo
que cuanto haya discurrido en este caso sea muy cierto; just es
sin duda dar A cada cual lo suyo; mas, ~por ventura, las ilumi-
naciones del j6nio tienen padre, ni abuelo, ni genealogia?
Por mAs que las leyendas hubieran servido A Colon, y los des-
cubrimientos portugueses lo hayan estimulado, hay algo que no
recibi6 de los hombres, y es su inspiration. Pues esa inspiration
es su gloria.
El j6rmen y las raices estan bajo tierra: el sol de la inspiration
las fecunda desde arriba.
Tal es la historic de siempre:-Colon encadenado!... Parece








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que la tumba y la gloria crearan id6nticas larvas; pero las larvas
no devoran la inmortalidad. La luz no se muerde.
No podia, sefiores, escapar el renombre del Dante al apetito de
los envidiosos y apocados. Dura suerte la del j6nio: pasa derra-
mando luz, y la oscuridad lo martiriza en vida; hace obra de bien
y la maldad lo persigue mas all de la muerte!...
El Dante, condensador de una 6poca, hizo suyo cuanto encontr6
a su paso. Cuanto toca es de 61 y no de otro. De 61 es Francisca
de Rimini; de 61 es Hugolino en la torre del hambre, admirables
episodios arrebatados a la historic; asi tambien suyos son los
mantos de plomo dorado con que cubre A los hip6critas, suyas las
serpientes perseguidoras, suya la encendida ciudad de Dite, en su
origen prendas escandinavas y hoy joyas dantescas, esclusivamente
dantescas.
Sentado esto, que tiene aplicacion a tantos cases de la historic
humana, con espiritu muy divers del de la critical apocadora, en-
tremos k investigar los antecedentes de la Divina Comedia, que
acaso el Dante conoci6 6 hizo suyos por natural asimilacion y de-
recho de lejitima conquista.
Como las cr6nicas marinas anteriores A Colon, asi las cr6nicas
piadosas, llenas estaban con el relate de viajes ultra-mundanos
cuando apareci6 el Infierno del Dante.
En el siglo XII creia la Europa a pi6 juntillas en el Purga-
torio de San Patricio. Su entrada se situaba entire las rocas ne-
bulosas del lago Derg en Irlanda. Siguiendo la leyenda, San Pa-
tricio conducido por Jesucristo, lleg6 a aquel sombrio paraje A
purgar sus pecados en vida. Donde tan buena semilla se habia
plantado, como era de rigor, brot6 una abadia. El Purgatorio de
San Patricio fu6 gran tema de cavilaciones, y ocup6 seriamente
las plumas de escritores como Mateo Paris, Juan de Vitry, Vicente
de Beauvais y qui6n sabe cuantos mis. Calderon, mas tarde, ajust6
al teatro espaiiol la leyenda irlandesa. Entretanto, trovadores, mine-
singer, juglares y menestrales, la popularizaban en los castillos y
aldeas, y la multitud, en grupos de nobles y plebeyos, como el
que pinta Chauser, iba afanosa en romeria al monasterio que se
suponia situado a las puertas mismas del Purgatorio. La situation,
sino pintoresca, era al m6nos ventajosa y pr6spera.
Acaso cuando el interest de loa romeros comenzaba a decaer, un
suceso, azas estraiio, vino oportunamente a renovarlo. Nadie osaba
penetrar en el pozt de San Patricio, boca del Purgattrio, pues era








EL DANTE 11

fama que perecieron cuantos lo intentaron. Habia, pues, por que
desanimarse!..... Al fin, un valiente caballero ingles, apellidado
Owen, como otro visionario generoso casi de nuestros dias, se
present cargado de reliquias, solicitando permiso para emprender
el peligroso viage. Obtuvo el permiso: la comunidad en solemn
procesion le acompafi6 hasta el borde del abismo, y mi6ntras ele-
vaba por el caballero sus mis fervorosas preces, dos robustos legos
del convento lo descolgaban al Purgatorio.
Owen, mas feliz que sus antecesores, volvi6 A la tierra y cont6
estupendas maravilllas que fueron creidas como verdades de f6, y
de consiguiente aumentaron la celebridad del parage aquel y la
suerte del convento. Habia visto con sus ojos los horribles supli-
cios de los condenados, de ellos daba circunstanciadas esplicacio-
nes: 61 mismo, acometido por los diablos, hubiera perecido A no
invocar tan A tiempo los nombres .de Jesis y de Maria. Por espe-
cial permiso del cielo, le fu6 dado Ilegar hasta las puertas del Eden
terrestre, guardadas por el angel que de alli espuls6 A la primera
pareja, y convertido A la sazon en paradero de los que cumplen
su condena en el Purgatorio.
El viejo jardin de las delicias entrevisto por el caballero Owen,
estA calcado sobre el de la Biblia. En 61 verdeguean los risueiios
prados cuajados de flores, cantan las aves en encantadores bosque-
cillos, y mansos arroyuelos murmuradores riegan aquella Arcadia,
donde el buen irland6s encuentra dos pastores, es decir, dos obis-
pos, no s6 si bajo la hist6rica higuera. Estos dos pastores entran
en escena para seiilalrle alli i lo lejos el Paraiso celestial.
Como se v6, el valiente aunque un tanto iluso caballero, descol-
gado por un pozo A la Cueva de San Patricio, donde encuentra tan
estraiias cosas, mAs que precursor del Dante lo es del ingenioso hi-
dalgo en su bajada A la Cueva de Montesinos.
Anterior A la Divina Comedia es un poema, Ilegado hasta nos-
otros sin nombre de autor, y en pobrisimas rimas segun dicen los
que lo conocen, el cual se ocupa del viage A las Canarias empren-
dido por San Brandan, otro irland6s, quien en su peregrinacion
por los mares desconocidos visit al purgatorio, arriba al inferno
y toca en el paraiso.
Las primeras esploraciones del Atlantico causaron gran asombro,
y, como era de esperarlo, las relaciones de viage, de suyo abulta-
das, fueron adornadas por la leyenda.
Estb pasn con el pdema de San Brandan; y sin entrar en averi-








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


guaciones sobre su origen por no venir al caso, daremos una sus-
cinta idea de su contenido, vali6ndonos del argument que feliz-
mente nos ha caido A la mano.
San Brandan se hizo mar adentro en tiempo propicio; pero cuan-
do ya no se vela mAs que mar y cielo, sobrevino una calma chi-
cha que clav6 el buque sobre las aguas. La calma se prolonga, las
provisions se agotan, aparece el espectro del hambre, y el terror
y la desesperacion se apoderan de la marineria. Brandan implora
el socorro de Dios; las velas se hinchan y la nave se desliza sua-
vemente hasta tocar en una isla desconocida, La isla esta desierta;
pero los navegantes descubren un espl6ndido castillo de jaspe y
cristal, en donde encuentran cuanto podian apetecer. De aquella is-
la misteriosa pasan A otra, habitada por carneros; alli un angel se
aparece A Brandan para anunciarle un feliz exito si persevera y
sabe veneer las duras pruebas que le aguardan.
Abrevio camino, y omito las penurias del viage, con algunas muy
famosas aventuras, como la de haber dicho misa el Santo sobre el
lomo de una ballena que tom6 por islote, y sus conversaciones con
los p6jaros parlantes, en que se convirtieron los m6nos cumpables
de los angeles rebeldes.
Ello es que al fin el buque penetra en la zona t6rrida, donde
esti el inferno. Brandan lo visit, y para edificacion de los peca-
dores, describe los tormentos que presenci6. Interroga A various con-
denados. Jddas se retuerce sobre una roca calcinada, y le dirige la
palabra para esplicarle su cruel suplicio, dia A dia renovado como
el de Prometeo.
Brandan huye de aquellos lugares con el corazon despedazado y
sin consuelo hasta que Ilega al Paraiso terrenal, donde vuelve la
paz A su alma y recibe preciosos dones; mas, no por eso olvida al
desgraciado Jddas para quien pide y obtiene una tregua, que con-
siste en la suspension del tormento los dias domingos.
Tal es, en descarnado resimen, el viage de San Brandan, antece-
sor del Dante.
Mas en aquellos dias de perfect credulidad, la exaltacion mis-
tica arrebataba infinitas monjas y frailes A las regions ultramun-
danas que visit el poeta. Nada mAs comun que las visions de es-
te g6nero, y de ellas estan repletas las cr6nicas.
Otras veces, en vez de viajes y transportaciones milagrosas, son
simples revelaciones, como la famosa de Alberico, el novicio del
Monte Casino. En el delirio de una grave enfermedad que padeci6,








EL DANTE 13


vi6 a los condenados, y al volver en si dict6 su vision de 6rden de
Dios, para advertencia de pecadores endurecidos. La revelacion de
Alberico, parto de la fiebre, corri6 la cristiandad sin que nadie se
atreviera a ponerla en duda.
El Dante conoci6 estas tradiciones; pero les debe tanto como el
Arbol majestuoso a la tierra donde esconde sus raices; tanto como
Colon A Marco Polo y las leyendas escandinavas. Puede haber nu-
trido su imajinacion en aquella masa informed de cronicones, conse-
jas y malos versos; acaso de alli sale el plan y muchos detalles de la
Divina comedia; pero fu6 su estro superior lo que lo elev6 sobre
aquellos siglos oscuros, donde penetran y se pierden sus raices. To-
m6 el Dante el material que necesitaba de la gran cantera del siglo
XIII, como Miguel Angel el mArmol de donde desprendi6 su Moi-
ses.
Se ha ido mks 16jos: se ha pretendido encontrar el j6rmen de la
concepcion dantesca hasta en la forma material de los teatros de su
tiempo, en los cuales, como lo hemos esplicado en otra occasion, el
scenario constaba de una triple galeria, representando su part
baja el inferno, la superior el paraiso, y el piso intermedio la tie-
rra.
Y en esta disposition esc6nica se buscaron analojias !O judiciumi
El poeta mismo en el Canto II del inferno, recuerda algunos pre-
cedentes de su empresa: habla de la bajada de Virjilio el Biratro,
y se refiere a un viaje analogo de San Pablo, imajinado por el mon-
je anglo-normando Adam Ross.
En la leyenda reside el espirttu popular y en ese espiritu pene-
traron hondamente los tenticulos de la Divina Comedia, para beber
su sivia y convertirla en hojas y flores de superior poesia. Dante
puede haber tornado de las leyendas corrientes la idea de algunos
do los suplicios que describe; pero ha hecho mAs que eso, ha to-
mado el saber, las creencias, los temores, las esperanzas, las preo-
cupaciones de su siglo, y de todo eso fundido en una pieza admira-
ble, ha creado el gran poema de la Edad-Media. H6 ahi precisamen-
to su m6rito.
Dominaba ent6nces la idea angustiosa del fin del mundo, apesar
del desmentido del afio 1000. Las predicciones y los anuncios se su-
cedian amenazadores como las olas de una tempestad nocturna. Es-
to hacia que todas las miradas estuviesen fijas en la vida future,
y de aqui la gran preocupacion general reproducida de mil maneras
siempre desastrosa en sus efectos, y quo da un tinted melanc6lico a








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


todas las producciones de aquella edad. El terror llegaba al frenesi
6 al 6xtasis, y con frecuencia producia la epilepsia y la locura. En
el fondo de las catedrales, el arte contagiado so complacia en re-
presentar las postrimerias del hombre; los diablos y los Angeles
hormigueaban en las consejas y retablos; los hombres y mujeres
de toda gerarquia se agolpaban en los conventos, poseidos de la
mania contemplative, y ansiosos de eneontrar una tumba anticipa-
da. La material debia suprimirse ante el espiritu, y la vida real an-
te la ideal; los deberes y derechos, deleznables accidents de esta
vida pasagera, se olvidaban, cuando no se desdefiaban por indignos
de fijar la atencion de los que solo para el cielo vivian, meditando
en la muerte y entregados A la abstinencia y la oracion, iQu6 mu-
cho que tal abatimiento del espiritu incitara la ambition de los que
pretendieron reducir el mundo A un solo rebafio confiado A su eus-
todia!
El Dante combati6 esta fatal consecuencia de la situation, al mis-
mo tiempo que daba nuevo pAbulo A las preocupaciones, encar-
nAndolas on sus creaciones inmortales, Ilenas del peligroso encan-
to de la vida real y efectiva con que su talent superior las ani-
maba.
Pinta con tal colorido, y con tanta firmeza asegura haber visto
lb que refiere, que es de suponer que 61 mismo, concibiendo con
tan singular energia, Ilegara A career en la realidad de su ficcion,
como Miguel Angel cuando dirigia la -palabra A su Moises.
Qu6 much ent6nces, que sus contemporAneos llegaran A career
en la realidad de su bajada al inferno, dispuestos como estaban y
acostumbrados A aceptar por ciertas otras ficciones anAlogas, y no
revestidas como estas de la terrible mAjia del arte. Yo lo he vis-
to!, esclama el poeta A cada paso, adn tiemblo al recordarlo!"
JAzguese cudl seria el efecto que producia al presentar sumidos en
el inferno papas y cardenales, giielfos y gibelinos, muchos do ellos
vivos todavia! Si la tragedia formidable de Esquilo hacia abortar A
las mujeres griegas, los tercetos del Dante debieron caer como plo-
mo derretido sobre muchos corazones, y producer uua prolongada
pesadilla.



Entre los acontecimientos de la 6poca que pudieron influir en la
imagination del Dante, no olvidemos el primer jubileo celebrado en








EL DANTE


Roma el aiio de 1300, al cual asistieron dos millones de peregrinos
extranjeros. El mayor de los Villani cuenta que al contemplar
aquella inmensa muchedumbre vagando por entire las tumbas anti-
guas, pens6 en las generaciones desaparecidas y tuvo la primera idea
de escribir la historic. a Acaso el Dante no pensaria al mismo
tiempo en su peregrinaje de ultra-tumb? .... Al m6nos en su
poema recuerda con frecuencia aquel acontecimiento que 61 presenci6.
Hay otro hecho de menor importancia, pero que se relaciona con
el poema que nos ocupa. En 1304 se representaba una fiesta infer-
nal A orillas del Arno, la cual remat6 en una verdadera trajedia.
Mientras algunos hombres vestidos de demonios figuraban escenas
de tormentos espantosos dados a los r6probos, el puente de madera
del Arno se hundi6 al peso de la multitud, Avida de esta clase de
espectAculos, y muchas personas perecieron, cambiAndose la farsa
en realidad, pues como estaba anunciado, muchos fueron aquel dia
a saber noticias del otro mundo ", segun expuso Villani.
En esta catistrofe pereci6 la mujer de un florentino, rico, noble
y bien quisto, quien, horrorizado de encontrar el cadaver cubierto
de cilicios, huy6 A un convento, y a poco perdi6 el juicio. Cono-
cido con el nombre de Fra Jacopone, se le di con insistencia por
antecesor del Dante por algunas visions extravagantes que escri-
bi6. AdemAs, se hizo notar por la audacia de sus sAtiras en rimas
populares, las cuales le costaron el encierro en una prizion por
6rden de Bonifacio VIII.
Reproch6sele a Guillemain que hubiera olvidado en sus famosas
lecciones de historic literaria esta fuente principal de la inspiration
del Dante, y el ilustre maestro se empeii6 en probar que nada de
comun puede haber entire la inspiration del gran poeta y los extra-
vios de Fra Jacopone.
Bastariale haber observado que el Dante tenia escrito en lengua
vulgar los primeros cantos de su inferno cuando el hundimiento
del puente del Arno, acontecimiento que determine la vocacion de
Jacopone, minntras que 6ste solo escribi6 sus visions despues de
muerto Bonifacio VIII.
Por fltimo, dando de mano A las ficciones griegas, latinas y de
la Edad Media que al inferno se refieren, mencionaremos una fuente
de inspiration mis digna del genio de Dante Alighieri, y acaso mis
efectiva. Nos referimos al sombrio libro de Job, de origen krabe;
a ese drama tan grandiose y divino como la Divina Comedia, quo
se desarrolla en el valle de Hus entire el cielo y el inferno. Qu6








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


cosa mis propia de la 6poca que buscar la primera luz de inspi-
racion en las Santas Escrituras!
Rhial es el primero que seiial6 esta fuente. Hay en el libro de
Job, dice este comentador, una parte esencialmente aleg6rica, A la
vez que literal, y en el resto parece una s6rie de visions. La lucha
del bien y del mal se agita alli bajo sus dos aspects.
SatanAs, dial6ctico de profession, aparece en el pr6logo deslizan-
dose entire los EloYm, hasta erguirse ante Jehovi. La humanidad
estA personificada en Job: caida, pecadora y sufriente march A la
redencion. La gran prueba se cumple en un estercolero!.... ya
la pobreza! .... ya el proletariado! .... Los elements destructores
se desencadenan A la voz del espiritu maligno, lo mismo que en
el Prato-Magno; los dial6cticos de la ciudad de Dite apuran sus
sofismas por boca de los tres amigos que aconsejan al leproso
infortunado.
Dios, cuyo soplo lijero ha hecho temblar en sueios A Eliphas,
habla directamente A Job desde un torbellino, y le muestra sus
grandezas y sus abismos, desde las puertas tenebrosas hasta las
pl6yades de astros, desde la timida cervatilla hasta las bestias apo-
calipticas, el Behemot, gigante de la material, y el Leviatan, rey de
los hijos del orgullo. El hombre triunfa al fin y vuelve A la ple-
nitud de su prosperidad.
El drama de Job se desarrolla casi por complete en diAlogos:
abunda en peripecias y cuadros; maldiciones, debates teol6gicos,
burlas, ilceras asquerosas y filosofia soberana, gemidos de dolor y
cAnticos de la virtud, faces crueles y desenlace salvador, todo, todo
se encuentra ahi, except la iniciadora revelada por el cristianismo;
aunque bien visto, alli estA ella, pero todavia informed, indetermi-
nada, cerni6ndose invisible sobre el paciente. El misterio biblico,
fuente sacramental en que bebia la Edad Media, por mAs de una
umbrosa vereda, no habra soplado acaso la inspiration sobre la
frente del cantor cristiano ? "
Creemos, por nuestra parte, que, si el Dante tuvo maestros y
models, estin 6stos en la Biblia, en la Suma Teol6gica y en la
Eneida; pero sobre todo en la Biblia.
Las altas montaias se asemejan, y mi6ntras el mismo viento besa
sus cumbres y ruedan las nubes por su precipicio y encrespa las
olas A sus plants, las mismas corrientes encendidas circulan mu-
giendo por sus entraiias. Job y Dante Alghieri, el drama sublime
y la Divina Domedia, se dAn la mano en efecto; pero A la manera








EL DANTE


de esos dos colosos perdidos en las soledades del hielo austral, el
Erebus y el Terror, que se alumbran el uno al otro. Sobre sus
cabezas flota un algo indescifrable y misterioso, auroras polares del
espiritu, que suspended el Animo y cautivan y aterran como un
reflejo de otros mundos.
Dante, dotado de la facultad absorbent de los espiritus superio-
res, se apropia a Job a su manera, a Isafas, a Exequiel y a Juan
de Patmos, sublimes visionaries que hablan en las alturas un len-
guaje no comprendido en el valle, pero que extremecen con el tem-
blor sagrado que los agita al contact de la eternidad.
El gran poeta de Florencia amasa los elements biblicos, los
mitos paganos, la historic, las tradiciones y la leyenda, y en el
horno ardiente donde estos materials hierven y se funden como el
bronco, arroja sus odios y sus simpatias, su amor y su c6lera, su
ciencia y su f6, sus preocupaciones y sus esperanzas, es decir, todo
su saber, todo su estro, todo su corazon.
Fundida la Divina Comedia, desapareci6 para siempre su molde
colosal, sin parecido intes, sin igual despues, inico, como el grupo
de Laocoonte y como los caidos de Miguel Angel.
Al reverse de la manera antigua, vemos la individualidad del
poeta surgir en su propia creacion, lo mismo que Job, lo mismo
que Byron en nuestros dias, lo mismo que en el 6rden social, donde
esa individualidad se dibuja. So necesitaba por otra parte, la pre-
sencia de un viviente que nos uniera al mundo de la muerte y del
dolor. El h6roe de la accion fenomenal es el cantor inspirado: his-
toriador, sacerdote y hierofante iniciador a la vez, se coloca como
intermediario entire nosotros, las sombras y las creencias".
Ya es tiempo; nos aguarda, acompafimosle en su peregrinacion
y penetremos con 61 en su Ciudad doliente.


TOMO IV














Los Vaucheria Montevideanos


POR J. ARECHAVALETA


El g6nero Vaucheria familiara de las Sifonadas) esti representa-
do, entire nosotros, por ocho species cuando m6nos, y forman un
grupo muy interesante: seis de ellas tienen las o6gonas y las an-
teridias (6rganos de reproduction sexuada) dispuestas de una ma-
nera particular y algo diferente de las species que hemos visto
descritas y figuradas en las obras europeas; las otras dos son ani-
logas al V. sessilis, descrito por Sachs en su tratado de Botinica.
gSon desconocidos los Vaucheria Montevideanos de los botani-
cos del viejo mundo? Asi lo creemos: en primer lugar, por que los
naturalistas, que han visitado estas regions, no se han ocupado en
el studio de las algas de agua dulce; y luego por que siendo, la
mayor part de ellas, muy pequefias (muchas microsc6picas), necesi-
tan un m6todo de preparation muy largo y enojoso, en el que debe
emplearse much mis tiempo, del que disponen generalmente los
naturalistas viageros.
En la FLORA BRASILIEKSIS de Martius (Vol. I, pars prior,) solo
figuran dos species, halladas en la Provincia de San Pablo, (Bra-
sil:) el V. terrestris y el V. dichotoma, ambas imperfectamente
descritas:
En vista de esto y fundado en que, las espocies que viven en
los alrededores de esta capital, son nuevas, he resuelto publicarlas
en estos Anales, creyendo de este modo ser ditil, cuando m6nos a
los estudiantes de Botinica que preparan su Bachillerato.
Por otra part, los fen6menos de reproduccion sexuada quepre-
sentan, son tan sencillos y adecuados para penetrar en la esencia
de la sexualidad, que necesariamente interesaran a todos; y espe-
cialmente A los que so ocupan en el studio de las ciencias biol6-
gicas.


Habitacion de los Vaucheria.-En todos los arroyuelos de los
alrededores (Miguelete, Piedras, Estanzuela, Santa Lucia, Carrasco,








LOS VAUCHERIA MONTEVIDEANOS


etc.,) alli done hay un poco de agua, tierra hdmeda y sombra,
crecen y se multiplican estas algas, en grapes mis 6 m6nos consi-
derables. Cuando se desarrollan en la tierra hdmeda, suelen former
pequeflos campos, que parecen cubiertos de cesped de color verde
claro, que resaltan sobre el fondo negro, come oasis apenas per-
ceptibles. Los que viven en las orillas de los arroyos se agarran,
por sus extremidades inferiores, A las plants que viven en el mis-
mo medio, formandoles una trama de filamentos verdosos; 6 bien,
entrelazados unos con otros flotan en el agua, sumergidos comple-
ta 6 casi completamente, dejando salir al esterior su estremidad li-
bre. El color verde que tienen, y el nfimero considerable de indivi-
duos que se reunen, permiten distinguirlos facilmente apesar de su
exiguo tamanio.


Aparato vegetative de los Vaucheria.-Un tube cilindrico,
simple 6 ramificado, de 4 a 5 diezmilimetros de diametro, por 1
a 10 centimetros de largo, formado per una membrana cellular
delgada y trasparente cuya pared internal esta tapizada de cloro-
fila de un hermoso color verde, de protoplasma, granos de almi-
don y algunas gotitas de aceite, y cuyo centro estI ocupado per
jugo cellular, tal es el aparato vegetative de un Vaucheria.
El crecimiento del tube se verifica siempre per su estremidad an-
terior, la posterior se dilata en una grampa sin clorofila, hialina con
la cual se adhiere A los objetos que estin a su alcance.
Segun la teoria plastidular de Hoeckel. estos aparatos vegetativos,
tubes simples con una sola cavidad, son m6nos que c6lulas, son
citodes, puesto que carecen del nicleo que caracteriza a aquellas.
Come su protoplasma esta revestido per una membrana se laman:
Lepocitodes.
Pero apesar de la sencillez orginica de 6stos s6res, presentan for-
mas de reproduction sumamente perfectas, y tanto mas interesan-
tes cuanto que por su trasparencia, permiten al observador ver y
penetrar en la esencia del fen6meno.


Reproduccion de los Vaucheria.-Variedad infinita en las for-
mas y el mode de proceder, unidad en la esencia de los fen6me-
nos es lo que se v6 en las funciones de todos los s6res orginicos.
Tambien la function de la reproduction, la mas important de to-








20 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

das sin duda alguna, pues que sin ella no se conservaria la espe-
cie, por variada que se present, es reductible A dos m6todos esclu-
sivos: el m6todo asexuado 6 agamogen6tico y el sexuado 6 gamo-
gen6tico, de modo que todas las species, tanto las animals como las
vegetables, en definitive se multiplican asi: sexuada 6 asexuadamente.
Las species inferiores, especialmente aquellas que consistent en
una unidad simple; plastida desnuda 6 vestida, con nicleo 6 sin
61, siguen generalmente el m6todo asexuado. El Vaucheria es, sin
embargo, una notable excepcion de esta regla.
A veces se realizan tambien los dos m6todos de reproduccion en
una misma especie, en individuos que, fisiol6gicamente considera-
dos, son distintos, y que, sin embargo, pueden constituir una uni-
dad morfol6gica simple. En este uiltimo caso las individualidades de
la especie pueden ser iguales en la forma 6 distintas: se dice que
hay alternancia de generaciones 6 polimorfismo cuando esto se ve-
rifica. Muchos ejemplos al respect podriamos presentar en los ve-
getales. El Vaucheria, sin ir mas lejos, realize uno de ellos. En
efecto, como vamos A ver ahora, el Vaucheria esta representado
por dos individuos, iguales en su forma, pero distintos en lo rela-
tivo a sus funciones de reproduction. En una palabra, un Vau-
cheria consta de dos indidualidades: una sexuada (con o6sferas
y anterozoides), y la otra asexuada (con 6sporas y zo6sporas). Em-
pezaremos por describir la forma asexuada.


Reproduccion asexuada

Individuos asexuados. Despues de desempeiiar las funciones
vegetativas, nutri6ndose y desenvolvi6ndose hasta llegar al estado
adulto, el citode vaucheriano, tiene que reproducirse tambien, para
lo cual una parte del protoplasma, de la estremidad del tubo, se
aisla del resto por una pared transversal (Lim. V. fig. 2 y 3).
Despues se contrae, y sale por un poro que se ha formado, al
mismo tiempo, en el apice del tubo membranoso. Como el poro es
muy pequeiio comparado con el voldmen de la masa protoplasmi-
tica, sale esta poco a poco, estirAndose. A la mitad de la operation
se present como estrangulada por su parte media. La figure citada
represent este moment del fen6meno.
Una vez afuera, el protoplasma individualizado se redondea, se
prove de una membrana y cae al fondo del agua, para germinar








LOS VAUCHERIA NONTEVIDEANOS


poco tiempo despues (fig. 4), alargandose por un punto en forma
de tubo, y dilatAndose por el otro en una grampa hialina, ramifi-
cada, con la quo se adhere A los objetos que halla en el medio
acuAtico en que vive.
En otros casos, con fen6menos semejantes A los que acabamos
de describir, la masa protoplismica sale provista de numerosas
pestailas muy cortas, situadas en toda su periferia (fig. 5), m6vi-
les y que le imprimen movimientos de rotation y traslacion que,
por lo general, duran pocos minutes, luego se detienen, las pesta-
iias se marchitan, y una membrana cubre al protoplasma; despues
germina como la anterior. Segun que est6n 6 no provistas de pes-
tafias se les dA el nombre de zo6sporas 6 de 6sporas A estas ma-
sas protoplasmicas reproductoras, ambas asexuadas puesto que
por si solas y sin otro concurso son capaces de germinar y pro-
ducir un individuo igual al que las form.
Asi proceden las individualidades vaucherianas asexuadas siem-
pre que encuentren alimentos en abundancia y cuando las demis
condiciones de humedad, temperature y luz son propicias, pudiendo
repetirse cuatro, diez y mis veces, hasta que al fin del esporo 6
del zoosporo asexuado iltimo, nace la otra individualidad: el Vau-
cheria sexuado.
AdemAs de este modo de reproduction asexuada, los vaucheria
se multiplican frecuentemente por fragmentation de tubos verificada
por ciertos series que abundan en las aguas. Un crustaceo, conoci-
do con el nombre de Nauplia, es el que generalmente corta, con
sus mandibulas, los tubes vaucherianos en fragments. De la he-
rida se ve salir un poco de clorofila y materials protoplAsmicas, se
forma luego una membrana que sierra el tubo, el cual seguirA
creciendo como si nada hubiera sucedido. Con frecuencia hemos
visto A un Nauplia cortar un tubo de Vaucheria en cuatro 6 mis
parties y al dia siguiente se veian otros tantos Vaucheria en per-
fecto estado de salud. Casi no es necesario agregar que verificando
artificialmente esa division se produce el mismo fen6meno.



Reproduccion sexuada

Individuos sexuados. -De los esporos 6 zoosporos provenien-
tes de los individuos asexuados nacen por fin los individuos se-
xuados, identicos en la form de su aparato vegetative; pero dife-








22 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

rentes en el modo de reproducirse; de manera que para descubrir-
los tenemos que aguardar el moment de la formacion de los 6rga-
nos reproductores.
El fen6meno principia siempre por una pequefia dilatacion de la
membrana del tubo vegetative (fig. 6 a, en b m6s adelantado)
hasta constituir una pequefia rama situada perpendicularmente. La
part -central de ella se ensancha y la extremidad se prolonga en
un tubo largo, que por fin se encorva ha2ia abajo y se separa
del protoplasma interno con quo estaba en comunicacion, hasta
este moment, por una pared membranosa (Lam. v. fig. 6, c.) si-
tuada a alguna distancia de la extremidad. Esta extremidad se lla-
ma Corniculo 6 anteridia (6rgano masculine) cnyo protoplasma,
despues de diferenciarse, perdiendo su color verde, so segmentari
en una infinidad de corpisculos diminutos que saldrAn por un po-
ro que se former en el Apice del corniculo 6 por disolucion de la
membrana que los encierra. [Estos corpdsculos masculines (antero-
zoidos) son ovoideos y estin provistos de dos pestaifas vibrAtiles
por medio de las cuales nadan agilmente en el agua, y van en busca
de las o6gonas, c6lulas madres de las o6sferas (femeninas), para
fecundarlas fusionAndose con ellas. Pierden asi su individualidad
pero su action es indispensable.
De la parte media de la rama que se ha terminado por el cor-
niculo se levantan una, dos, tres y hasta seis ramitas (Vaucheria
ramosa Lam. v. fig. 6 e f) que como el corniculo, se separan
tambien de la rama principal por un tabique medio; pero que en
vez de prolongarse en un corniculo se redondean, crecen rApida-
mente y se proven de las sustancias alim6nticias, que les acarrea
el aparato vegetative, hasta el punto que este se empobrece de
tal manera que apenas si se ve una que otra gotita de aceite, uno
que otro grano de almidon y corpisculos clorofilianos diseminados
ac y alli, rodando en el jugo cellular.
No recordamos el nombre del que dijo que el primer beso del
amor era el primer paso en el camino de la muerte: esto es rigu-
rosaments cierto para el Vaucheria.
Estas ramitas laterales, cuya formacion le cuesta la vida al Vau-
cheria, son las o6gonas, cuyo protoplasma interno constitute la o6s-
fera, que los anterozoides vendran A fecundar. Para este acto, un
pequeiio poro se abre en la estremidad de cada una A trav6s del
cual sale una gota de mucilago que queda adherida, durante algu-
nos segundos, por un hilo, asemejAndose en este estado a un globe








LOS VAUCHERIA MONTEVIDEANOS 23


cautivo (fig. 7), hasta que al fin se desprende y desaparece, formindose
asi un canal de comunicacion entire la o6sfera y el mundo exterior
(fig. 8), al trav6s del cual pretend entrar un enjambre de antero-
zoides que, en tropel, so han acumulado en la puerta (fig. 9). Por
fin alguno do ellos consigue atravesar el espacio que le separa de
la o6sfera, y so pierde fusionandose en su seno.
Luego, la puerta, hasta ent6nces abierta, se cierra por una mem-
brana 6 tabique de colulosa (fig. !10), y la o6sfera fecundada se
transform en o6spora, verdadero huevo fecundado, que seguiri su
desarrollo ulterior. Pierde su coloracion verdosa, se tifle de amari-
llo rojizo y finalmente se desprende de la rama que la sostiene, pa-
ra germinar despues de algun tiempo de repose y dar origen A otro
individuo, que podra ser idhntico al que le ha producido, es decir
sexuado, 6 diferente, es decir, asexuado. De este iltimo mode se
cierra el ciclo evolutivo.
En las seis primeras species que describiremos mis adelante, los
aparatos sexuados se presentan, poco mis 6 m6nos, con la forma
que acabamos de describir; en las dos restantes, corniculos y o6go-
nas, nacen en ramas separadas come en el V. sessilis.
Debemos seialar A la atencion de los lectores, antes de terminal,
un fen6meno curioso que revela el odio A la llamada auto-fecunda-
cion, que se nota en los seres vivos, hasta en estos tan rudimen-
tarios.
En realidad, aunque los corniculos y las o6gonas nazean en el
mismo tube vegetative, cerca los unos de los otros, la auto-fecunda-
cion no se realize en ninguna de las species que hemos estudiado.
Los corniculos espulsan su contenido antes que abran sus puertas,
las o6gonas del mismo aparato, de tal manera, que no pueden pe-
netrar en ellas y van necesariamente A fecundar las que estan en
estado de recibirlos.
Estos son los fen6menos que se observan en los Vaucheria, or-
ganismos de una sencillez suma, que han sabido, sin embargo, reali-
zar las formas mas elevadas, se puede decir, de la reproduction
sexuada y asexuada. ,Que fuerza preside A todos estos fen6menos?
6Quien impulsa el anterozoide hAcia la o6gona? Llimese afinidad
quimica 6 amor, es un resort poderoso de la vida, agent miste-
rioso que el hombre aprendera A conocer, incluyendole en las leyes
generals fisico-quimicas inherentes A la material.








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Descripcion de las species

GRUPO A. Vaucheria con aparatos reproductores dispuestos sobre
una rama lateral. El corniculo largo y encorvado, terminal la
rama. Las o6gonas nacen de ramitas secundarias debajo del
corniculo y hlcia la mitad de la altura de la rama 6 mis abajo.



1. Vaucheria ramosa. Lam. V, fig. 1.
Aparato vegetative verde oscuro, tubuloso, filiforme irregu-
larmente ramificado, a veces muy ramificado, de 5-12 centi-
metros de largo por 6-7 d6c. de mil. de diimetro.
Reproduccion por zo6sporas y o6sporas. 06gonas, 3-4-6, semi
ovoideas, regularmente dispuestas en circulo y sobre ramitas
(peddnculos) muy cortos. Anteridia terminal, larga y encorvada
perdi6ndose su estremidad entire las, o6gonas.
Altura de la rama quo sostiene las o6gonas, desde la base,
hasta la curva del corniculo, 26-28 d6e. de mil. Diimetro de
las o6gonas, en su eje mayor, 5-6 d6c. de mil.
Habita en los arroyuelos de los alrededores, formando c6s-
pedes verdosos en medio de berros, hidrocotilas y otrasyerbas
acuAticas. Setiembre y Octubre.
2. Vaucheria erecta. Lam. VI, fig. 1.
Aparato vegetative cilindrico, de 5-12 centimetros de largo
por 7-8 d6cimas de milimetro de diametro. Color verde claro.
Reproduccion por zo6sporas y o6sporas.
Dos o6gonas ovoideas, sentadas en la mitad de la rama ge-
neradora opuestas.
Corniculo anteridiano corto y encorvado.
Diametro de las o6gonas, en su eje mayor, 8-10 decimas de
milimetro, 5-6 en el menor. Altura de la rama, desde la base
hasta la curva del corniculo, 23-25 d6cimas de milimetro.
Hab. Arroyo de las Piedras cerca de la villa Independencia.
Setiembre.
3. Vaucheria macrocarpa. Lam. VI, fig. 2.
Aparato vegetative simple, de 5-8 centimetros de largo, por
5-6 d6cimas de milimetro de diametro. Color verde claro.
No hemos visto formacion de 6sporas ni zo6sporas.
Una 6 dos o6gonas esf6ricas grandes con pedilnculo corto








LOS VAUCHERIA MONTEVIDEANOS


situadas A dos tercios de altura de la rama, A veces en la
mitad.
Corniculo anteridiano grueso y encorvado como en las espe-
cies anteriores.
DiAmetro de las o6gonas, 8-10 d6cimas de milimetro. Altu-
ra de la rama, desde la base hasta la curva del corniculo, 20
-23 d6c. de mil.
Hab. Arroyo de las Piedras, cerca de Independencia, sobre
la tierra himeda, A la sombra; eleva sus filamentos hAcia arri-
ba en el ambiente atmosf6rico.
4. Vaucheria Spegazzinii. Lim. VI, fig. 3.
Aparato vegetative cilindrico, verde claro, poco ramificado,
de 2-4 centimetros de largo por 5-6 d6cimas de milimetro de
diAmetro.
No le conocemos Asporas ni zo6sporas. Una o6gona, rara vez
dos, grande esferica con pedinculo bastante largo, situada ge-
neralmente A m6nos del primer tercio de la rama. Corniculo an-
teridiano, poco encorvado y abri6ndose cerca de la extremidad
por un poro lateral.
DiAmetro de la o6gona, 9-10 dec. de mil. Altura de la rama
desde la base hasta la extremidad del corniculo, 30-35 dc.
de mil.
Hab. Sobre la tierra hdmeda en parajes sombrios. Arroyo
Seco, Miguelete, etc. Noviembre y Diciembre.
5. Vaucheria pedunculata. LAm. VI, fig. 4.
Aparato vegetative verde claro, poco ramificado, de 5-8 cen-
timetros por 6 d6c. de mil. de diametro.
Reproduccion por zo6poras y o6sporas.
Aparato reproductor sexuado. Tres o6gonas ovoideas circu-
larmente situadas cerca de la base de la rama, pedfnculo lar-
go. Corniculo anteridiano delgado y encorvado.
DiAmetro de las o6ganas en su eje mayor 10 dec. de mil.
Altura del pedinculo, 5-7 d6c. de mil. Altura de la rama, des-
de la base hasta la curva de la anteridia, 20-25 dAc. de mil.
Hab. Pozos de agua estancada, Carrasco. Setiembre y Oc-
tubre.
6. Vaucheria pendula. LiMm. VI, fig. 5.
Aparato vegetative; ordinariamente poco ramiflcado, con fre-
cuencia simple. Mide 4-10 centimetros de largo, por 5-6 dec.
de mil. de diAmetro.








26 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

No le conocemos reproduction asexuada. El aparato repro-
ductor sexuado consist en cuatro A veces cinco o6gonas de
forma esferica, de pedduculos (ramillas) inclinados hacia el suelo
y regularmente dispuestas en la parte superior de la rama. Una
anteridia (corniculo) delgada y encorvada hacia la tierra.
DiAmetro de las o6gonas: 5-6 d6c. de mil.
Altura de la rama, desde la base hasta la curva de los pe-
diinculos, 15-18 d6c. de mil.
Habita en pozos de agua estancada. Carrasco. Setiembre y
Octubre.
GRUPo B. Vaucheria de o6gonas y anteridias laterales independien-
tes.
7. Vaucheric humilis. Lam. VI, fig. 6.
Aparato vegetative simple, sin ramificaciones, verde claro, de
4-5 centimetros de largo por 7-8 d6c. de mil. de diametro.
Reproduccion asexuada por 6sporas. gFig. 2 de la lImina V.?
Reproduccion sexuada por o6gonas y anteridias en ramitas
laterales independientes. Una o6gona semi-esf6rica, sentada,
de 7-8 d6c. de mil. Corniculo anteridiano, situado al lado de
la o6gona, encorvado, de 5-6 d6c. de mil. de largo.
Habita en la tierra hfmeda. Punta Brava, Poeitos, Estan-
zuela, etc. Agosto y Setiembre.
8. Vaucheria pulchella. Lam. VI, fig. 7.
El aparato vegetative es simple, nunca ramificado, de color
verde claro: mide de 2-3 centimetros de largo por 6-7 d6c.
de mil. de diAmetro.
Las o6gonas presentan una zona clara entire la membrana ce-
lular externa y la o6sfera, con dos corniculos cada una, situa-
dos A los lados 6 inclinados hicia ellas. 06gonas y anteridias
sentadas.
Diametro de la obgona 10-11 d6c. de mil. De la anteridia,
4-5 d6c. de mil.
HIbita en los arroyuelos de Carrasco, en parages arenosos.
Setiembre.







ANALES DEL ATENEO-


S: 8


s- -


k9-


1.Vaucheria rsmosa,ARECH.


Picasso sculp.


Lam. V.


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Arecitaoarera. de/l






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A.tALES 3DE Ar'7F E'
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7.


2.V.ERECTA 3.V. MACROCARPA.4.V. SPEGAZZINII. 5.V. PEDU rC I.ILATA
6.V. PENDULA.7. V. HUMILIS.8.V. PULCHELLA

Arecheva/eta. deW. r.A, ooe. Y c ,casso Seu/p


9L~"`~~"~*~I~"


Lam VI.


"


3.
















Leyenda de la 1amina V.


Fig. 1. Vaucheria ramosa, de tamaio natural aproximadamente.
Los pequeiios puntos de las ramas, sefialan otros tantos apara-
tos reproductores. Uno solo y muy aumentado esta dibujado
en la fig. 6 de la misma limina.
2. Extremidad de un tubo de Vaucheria muy aumentado con
dos 6sporas, 6rganos de reproduction agamogen6tica; la supe-
rior grande, esferica; la inferior mAs pequeiia y ovoidea.El Vau-
cheria continue su crecimiento lateralmente. En esta especie, no
hemos visto ain los individuos sexuados.
3. Extremidad de un Vaucheria muy aumentado en el momen-
to que expulsa una 6spora. La pequefiez del poro formado no
le permit salir con facilidad y se la vB por eso medio estran-
gulada, porque A media qne sale se aumenta la material plAstica
afuera.
4. La misma espora germinando.
5. Una zo6spora formada por el mismo procedimiento que la an-
terior pero se diferencia de ella por tener numerosas pestafias
vibritiles que le imprimen un movimiento rotatorio y de tras-
lacion que dura algunos minutes, al cabo de los cuales se de-
tiene, las pestaiias caen, la zo6spora se prove de membrana y
despues germina como la anterior y da origen A un tubo ci-
lindrico igual al que la form 6 diferente, si result sexuado.
6. Trozo de un tubo de Vaucheria ramosa con tres ramas,
dos en via de formacion a y b, y una completamente desarro-
llada, con seis o6gonas, c6lulas madres de las o6sporas 6 hue-
vos femeninos, y con un corniculo 6 anteridia, c6lula madre de
los anterozoides, muy aumentada para hacer visible los deta-
lles. a, rama en principio de formation. b, otra mas adelanta-
da con un corniculo bien sefialado ya y principio de o6gonas:
todavia no se ha formado el tabique en el corniculo, de mane-
ra que hace parte aAn de la rama con la cual esti en comu-
nicacion. g, rama completamente desarrollada. El corniculo y
las o6gonas se han aislado de la rama por tabiques medios.








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


c, f, la anteridia esta representada en el moment que salen los
anterozoides d, organismos masculinos encargados de fecundar
las o6feras de las o6gonas y transformarlas en o6sporas.
Fig. 7, 8, 9 y 10 06gonas aisladas, en various periods de desen-
volvimiento y actos sucesivos de la fecundacion. En 7 la o6go-
na se abre en su estremidad superior y se pone en comunica-
cien con el mundo exterior; se la v6 expulsar una gota de mu-
cilago trasparente que queda prendida por un hilo, como un
globo cautivo. En 8 el globo se desprende y la entrada queda
libre. En 9 un enjambre de anterozoides se precipita en la en-
trada de la o6gona y luchan por penetrar en el interior, hasta
que alfin alguno lo consigue, fusionkndose al moment con la
o6sfera, la cual queda transformada en o6spora. En 10 la o6-
gona cierra la entrada con una nueva membrana de celulosa,
quedando la o6spora aislada del mundo exterior, para seguir
madurando y germinar mis tarde reproduciendo un nuevo apa-
rato vegetative id6ntico al que la ha producido 6 diferente, si
ha de ser un individuo asexuado, cerrindose de esta manera su
cielo evolutivo.
















Diseurso


LEIDO EN EL ATENEO DEL URUGUAY

FOR EL DR. D. JUAN C. BLANCO


Seiioras, sefiores:

Cada trasformacion que experiment el Ateneo, cada paso que
avanza, cada hecho que viene A robustecer su vida intelectual, tiene
una seiialadisima consagracion: la del trabajo por el trabajo; la de
la idea, en la palabra brillante de los oradores y en el ritmico
acento de los poetas; la de una conferencia literaria, en fin, que es
la fiesta y el homenaje del pensamiento. Y esos bellisimos concier-
tos de la inteligencia y del saber encierran aqui una double signifi-
cacion A la vez: de gratisimas recompensas para unos, de incom-
parable ejemplo y prestigioso espectaculo para todos.
Hay sin duda preciadas recompensas en estos descansos literarios
para esos distinguidos profesores del Ateneo que con abnegacion
singularisima destinan las breves horas que les dejan libres las
multiples atenciones de la vida, tal vez los Anicos moments de
reposo y de solaz, A la enseiianza de nuestra juventud estudiosa,
al combat permanent de la verdad con el error, porque ven en
ellos la ensefia luminosa del progress realizado, los magicos vis-
lumbres del ideal y el oAsis reparador de luchas pasadas, y hay
tambien en semejantes magnificos conciertos, un alto ejemplo y pres-
tigioso espectaculo para todos, por el brillo de los oradores que
les prestan las galas de su palabra, por la lira de los poetas que
los sellan con su armonioso y viril acento, y muy particularmente,
por el concurso piblico, por el ben6volo auditorio, que hoy, como
otras veces, engalana con su presencia nuestras humildes y modes-
tas aulas, recinto apartado y silencioso, cuyo aire solo agitan de
ordinario las cientificas discusiones y la controversial diaria en las
tranquilas regions del pensamiento.
Ayer era la solemnidad de su instalacion, de los adelantos alcan-








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


zados por el Ateneo, en el tiempo trascurrido desde aquella no
lejana 6poca, de la inauguration de nuevas classes, de seeciones
especiales, como la de ciencias political y morales, la que aqui se
festejaba en id6ntico y simpAtico certimen,- formando esa cadena
misteriosa, emblema mitol6gico del poder moral que une el pensa-
miento al pensamiento, y que confunde en uno solo, generoso y
entusiasta, los sentimientos y las aspiraciones de todos: -era la
fiesta del studio y del saber solemnizada por la inteligencia!
Hoy...... son aquellos que antes le prestaron su concurso al
Ateneo y otros que vienen A aumentarlo, renovando las fuerzas,
los que harin vibrar su palabra y su inspiration en bien de esa
juventud cuyos progress aplaudian y solemnizaban. Esta es, pues,
la fiesta de la inteligencia para vigorizar la instruction, para fecun-
dar las ideas, para iluminar otros espiritus, arrebatindolos a la
duda y el error.

II

Las ciencias, y en especial las ciencias experimentales, no pueden
ensefarse con meros raciocinios por claros y evidentes que sean:
reclaman la demostracion prActica, la evidencia sensible, y a pro-
porcionarla A nuestros estudiantes, dentro de modestos limits, en
las classes de fisica, quimica, zoologia y botAnica, se han contraido
los esfuerzos del Ateneo, que hoy v6 poderosamente secundados
con occasion de esta conferencia, y por eso he dieho que ella era
la fiesta de la inteligencia......, de la inteligencia puesta al servi-
cio del studio y del saber.
Si no temiera fatigar con la repeticion de cosas que sabeis, que
demasiado sabeis, seiiores, podria Ilamar vuestra atencion hicia
esa diversidad de hechos, modificaciones y cambios que ofrece la
naturaleza, aquellos mas conocidos y generals, que exigen una en-
sefianza prActico-experimental en nuestras classes para ser bien com-
prendidos por los numerosos estudiantes que A ellas concurren Avi-
dos de ilustrarse, de alcanzar la verdad.
Permitidme, sin embargo, una breve digresion.
La luz solar, los rayos vivificantes que nos envia el astro-rey, se
componen de rayos luminosos que no dan calor, y de rayos calo-
rificos, pero opacos, sin brillo y sin luz; y su descomposicion, esto
es, la descomposicion de la luz, se verifica ficilmente en los labo-
ratorios quimicos;--un cuerpo cualquiera: plomo, madera, perga-








DIRCURSO U1


minor, se dilata 6 se comprime segun la elevacion 6 descenso de su
temperature, segun la cantidad de calor, y para apreciar esas alte-
raciones, a que se da el nombre de coeficiente de dilatacion, hay
en las classes de fisica aparatos especiales y sencillisimos; -un ob-
jeto cualquiera: silice, hierro, papel, etc., lanzado al espacio 6 ar-
rojado desde un'a altura recorre una distancia mayor 6 menor, se-
gun la velocidad impulsiva 6 inicial y el tiempo trascurrido combi-
nado con la gravedad, y para medir esa distancia hay tambien
sencillos mecanismos en los gabinetes de fisica; -una flor, la hoja
de una plant, la hoja de la flor, de nitidos colors y purisimos
perfumes, tiene en sus filamentos, en los t6nues capilares de su
estructura, la savia que le da vida, color y movimiento, y cuya
circulacion maravillosa es necesario estudiar con el auxilio de apa-
ratos, de ritiles apropiados; el mundo de la zoologia, en fin, re-
clama a su vez el microscopio, la especie, el organismo real 6 repre-
sentado en el molde y la imigen para pisar sus umbrales, como
ese otro mundo moral reclama las nociones de lo verdadero, lo
bello y lo bueno, grabadas en la conciencia humana para compren-
der y admirar sus divinas armonias!
Y todos esos aparatos, mecanismos, tiles, son, como sabeis, los
mis indispensables para adquirir los primeros elements de las cien-
cias experimentales, vestibulo del conocimiento modern, y los que
se encuentran en el mis modesto establecimiento de enseianza;
pero cuya adquisicion present obsticulos insuperables para un esta-
blecimiento como este Ateneo, formado por el solo concurso popu-
lar y sostenido por la inquebrantable voluntad de los que aman el
progress moral de nuestra sociedad.
Venir, pues, 6 coadyuvar su obra, a aunar esfuerzos para un mis-
mo fin, grande y elevado, es contribuir a la difusion de las ideas, es
propender A ese progress moral, A veces tan desdeiiado, y que esti
arriba de todos los progress y de todos los interests; es fomentar
el culto de la verdad y de la ciencia, es preparar el porvenir en
las fuerzas vivas de toda sociedad en esas cabezas juveniles que
encierran el secret de futures destinos.

III

Fomentar el culto de la verdad y de la ciencia! Y bien, sefiores:
centro cientifico el Ateneo, difunde en la media de sus fuerzas, el
culto de la ciencia; institution libre el Ateneo, inculca el amor A








32 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

las instituciones libres, y vosotros sabeis, senores, los ejemplos que
ofrece y los milagros que opera el culto de la ciencia y el amor i
las instituciones libres en el regimen de los pueblos.
Por esos poderosos estimulos del mundo moral, la humanidad
ha dejado en cada 6poca de su march grande lecciones, admira-
bles y sublimes ensefianzas; por ellos tuvo At6nas el salvador de
Grecia; por ellos tuvo Roma A los dos tribunos inmortales, A los
dos tribunos cuyas virtudes enorgullecian A la Cornelia augusta, A
la matrona romana; por el culto de la ciencia y el amor A las
instituciones libres hay acentos poderosos en los tiempos modernos,
hay voices convertidas en derecho, que seducen, que arrastran y
fulminan, Victor Hugo, Castelar, y por el culto de ]a ciencia y
la practice de las instituciones libres, so ha visto en pueblos, como
Inglaterra, surgir hombres como O'Conell, el libre orador de Ir-
landa y el primer orador de su epoca; pensadores como Herbert
Spencer que sondean las bases de la ciencia y las profundidades
del sdr; sabios como Tyndall que ascienden hasta las altas cum-
bres cubiertas de perpetuas nieves para descubrir los misterios que
alli guardian desde siglos esas pavorosas soledades; y en pueblos
como en los Estados Unidos, se arrebata al cielo el fuego sagrado,
se encadena la tierra la chispa el6ctrica conjurando por siempre
la torture mitol6gica, porque Franklin ha interrogado y sorpren-
dido A la naturaleza en nombre de la ciencia y porque ha nacido
en la libre patria de Washington, el primero en la paz y el
primero en la guerra; en ese suelo bendecido donde yergue su
cabeza pensadora un genio poderoso como Edisson......, como
Edisson, el desconocido de ayer, el que recorria poco hi, pobre 6
ignorado, las calls de su ciudad natal, concentrando en su corazon
todas las tristezas de la vida y atesorando en su cerebro todas las
riquezas del saber, y el que hoy lega al mundo asombrado su
nombre y su genio, grabado en portentosos y perdurables descu-
brimientos.
Fomentar el culto de la ciencia y del saber; generalizar los cono-
cimientos; propender A su desarrollo, es, pues, la aspiracion mis
noble del espiritu, y entire nosotros es acudir A la necesidad mis
vital, mis radical de nuestra sociedad; y en este Ateneo, vosotros
lo sabeis, sefiores, es colaborar en la obra de una libre institution
de ensefianza piblica, que tiene por dogma la verdad, la igualdad
y el amor A las instituciones libres.
Asi se prepare el porvenir, y es esa generation que aqui se








DISCURSO 33

educa, como en nuestras escuelas p6blicas y establecimientos de
enseiranza, la encargada de realizarlo en 6poca mis 6 m6nos leja-
na, la que lleva en sus destinos los destinos futures de la patria.

IV

Sefiores:

La obra de la educacion-el culto de la ciencia y del saber -
demanda y tiene vuestro concurso; prestidselo sin limits, como
sabeis hacerlo y como lo acreditais en este acto.

Seiooras:

A la juventud estudiosa; A esa juventud llena de luz y de
fuerza, segun la inspirada frase del author de Celiar; A esa juven-
tud que ileva en su mente nuestros anhelos, nuestras mAs grande
aspiraciones, nuestra fascination y nuestro ideal, la libertad, la
igualdad, la fraternidad, la felicidad de la patria, estimuladla con
vuestra presencia, prestigiadla con vuestro aplauso, inspiradla con
ese esquisito sentimiento de lo just y de lo santo que solo la mu-
jer posee y que tiene la magica virtud de ennoblecerlo todo, -
arrojadle flores, como dice el altisimo poeta, arrojadle lirios......

Que la palabra que lanz6 el poeta,
A la ley de morir no esti sujeta".

Queda ahora inaugurado el acto. -He dieho.
















Est6tica alemana


EL LAOCONTE DE LESSING, O LOS LIMITS DE LA PINTURA Y LA POESIA


POR DON FRANCISCO SELLAN


En 1766 se public en Berlin un libro que hizo una revolution
complete en la critical alemana, y contribuy6 en gran manera a
preparar el terreno en quo con tanta lozania y exuberancia brot6
la nueva poesia national: ese libro incomparable es el Laoconte do
Gotthold E. Lessing, uno de los g6nios mis grande que haya pro-
ducido la Alemania.
El gran historiador ingl6s Macaulay decia que la lectura del
Laoconte formaba 6poca en su historic mental, y que habia apren-
dido mas de 6l que de otro libro alguno (1); y ya Antes Herder,
Schiller, y sobre todo Goethe, habian expresado el efecto inmenso
que produjo en ellos ese libro, y cuAnto le debian por mas de un
concept. Como dice con much razon Lewes en su Vida de Gethe,
el Laoconte abri6 un sendero en medio de la confusion, arrojan-
" do luz en muchos de los problems mIs oscuros que atormentan
"al artista"
El objeto del Laoconte estA perfectamente explicado por el sub-
titulo que di6 Lessing a su obra, A saber: De los limites de la
Poesia y la Pintura.-Winckelmann, en sus Pensamientos sobre
la imitacion de las obras griegas, etc. (2), habia establecido
una comparacion entire el famoso grupo de escultura antigua, que
represent i Laoconte y A sus hijos enlazados entire los pliegucs do
la serpiente, y la description que do ese suceso hace Virgilio en la
Eneida, concediendo al escultor la palma del triunfo sobre el poeta.
Lessing trat6 de probar, valibndose del mismo ejemplo, que el ar-
tista y el escritor habian debido buscar bellezas diferentes con
motive de la diferencia de los gbneros, y de aqui el origin del

(1) G. H. Lewes, The life of Gethe.
(2) Gedanken uber die Nachamung der griechischen Werhe etc.








ESTATICA ALEMANA 35

Laoconte, 6 De los limits de la Poesia y de la Pintura, de
que vamos A dar una idea A los lectores.
La antithesis de Sim6nides, que consideraba la Pintura como una
poesia muda, y la Poesia como una pintura muda, A la vez quo
contiene much de verdadero, nos hace desentender de lo que en-
cierra de falso y vago. Los antiguos no olvidaban que, A pesar
de la analogia complete de la impression producida por la Poesia y
la Pintura, Ambas artes eran muy diversas, tanto en los asuntos de
que se ocupaban, come en el modo de tratarlos. De esta supuesta
conformidad de la Poesia y la Pintura, ban sacado muchos critics
las deducciones mas violentas, que Lessing se propuso cambiar en
su Laoconte, y lo llev6 A efecto de una manera tan complete, quo
fij6 la critical en tan important punto. . .
Lo que distingue la Poesia y Escultura de los antiguos, dice
Winckelmann, es una noble sencillez, una tranquila grandeza, tanto
en la actitud como en la expression. En los antiguos, la belleza
era la primer ley de las arts plAsticas, y cualquiera otra conside-
racion se subordinaba a esta ley. Asi es que suavizaban todo lo
que pudiera perjudicar A la representation de la belleza: la c6lera
la convertian en severidad, la desesperacion en tristeza. El poeta
podia describir A Jupiter irritado lanzando el rayo; pero para el
artist solo era JApiter el severe. Cuando no podian llevar A cabo
esta minoracion, cuando, de hacerlo, el sentimiento expresado hu-
biera aparocido tan empequeilecido como impropio, hacian lo que
Timantes al pintar el Sacrificio de Efigenia. Despues de haber
dado al rostro de los circunstantes el grade de tristeza apropiado
A la situation y al papel que cada uno representaba en aquel acto,
hizo que el padre se cubriera el rostro. Muchas y muy ingeniosas
razones se ban expuesto para explicar esta determination del artist.
Plinio dice qne Timantes se habia agotado de tal modo pintando
la tristeza de las fisonomias, que dud6 si acertaria A dar A la del
padre una ain mis triste. Valerio Maximo dice quo el artist ma-
nifest6 de ese modo que el dolor de un padre en semejantes cir-
cunstancias no es possible expresarlo por medio del arte. La razon
no es esa, puesto que cuanto mis profundo es el grado del afecto,
tanto mis marcados son los rasgos de la fisonomia que lo expre-
san, y por lo tanto, mAs fAcil es para el artist reproducirlos. Pero
Timantes conocia los limits sefialados al arte, y sabia que el dolor
que experimentaba Agamenon como padre, solo podia manifestarse
por medio de las contorsiones de la fisonomia, que la privarian de









ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


toda belleza. De consiguiente, la action de velar el rostro del pa-
dre no es mis que un sacrificio hecho por el artist en aras de la
belleza, que, como se ha dicho, era la primcra ley de las artes
plisticas en la antigiiedad.
El artist debe observer siempre una gran mesura en la expre-
sion que di A sus personajes. Como solo puede representar un
instant dado, y como su obra no se hace para mirarla una sola
vez, sin6 para contemplarla repetidas veces, el instant que se escoge
no debe ser el del paraxismo do la passion; porque el artist no
debe expresarlo todo, y es precise que deje algo A la imagination.
Entre los antiguos, Timonaco gozaba de la fama de haber escogido
para sus cuadros arguments Ilenos de pasiones extensas y vigoro-
sas; y su Medea y su Ayax furioso eran c6lebres. Sin embargo,
no los present en el Altimo grado de la passion, sino que eligi6
aquel moment de transition en que uno presiente la explosion del
sentimiento en todo su desarrollo. Asi es que no pint6 Medea
en el instant en que realmente asesina a sus hijos, sino en el que
precedi6 al acto cruel, cuando el amor maternal luchaba violenta-
mente con los celos. Y no represent k Ayax en el moment on
que, furioso, ejercia su obra de venganza y devastacion en el ga-
nado, que tomaba por hombres, sino que el artist nos lo pinta
cuando, despues de consumados esos hechos, y vuelto a la razon,
ya rendido y fatigado, toma la resolution de suicidarse. Y este es,
verdaderamente, el furioso Ayax, no porque en el moment en que
lo contemplamos lo sea, sino porque vemos que lo ha sido; porque
comprendemos la magnitude do su furor en la vergiienza desesperada
que 61 mismo experiment. Juzgamos de la tempestad que ha agi-
tado su alma, al ver las ruinas y cadiveres de que ha cubierto el
campo.
El axioma de que una buena poesia descriptive debe producer un
buen cuadro, y de que el poeta no ha descrito bien sino a condi-
cion de que el artist puede seguirle rasgo tras rasgo, tiene gran-
des restricciones que debemos admitir, ain antes de verlas confirma-
das por los ejemplos. Basta que para ello tomemos en consideration
la vasta esfera de la poesia, el campo ilimitado de nuestra imagina-
cion, la inmaterialidad de sus imgenes, que pueden colocarse una
al lado de otra, en nimero y variedad infinitos, sin que la una
cubra 6 desfigure A la otra, como sucede con el objeto mismo 6
los signos materials de este objeto en los estrechos limits del
tiempo 6 del espacio. La poesia tiene su dominion mis vasto que








ESTPTICA ALEMANA 37

la pintura; tiene bellezas que esta Altima no puede alcanzar, y A
veces tione razon en preferir A las bellezas pintorescas las que no
lo son. Estando abierto al poeta el inmensurable imperio de la
perfection, la representation de la belleza fisica solo es uno de los
medios mas insignificantes de que puede disponer para interesarnos
on favor de sus creaciones.
El poeta puede personificar las abstracciones, que quedan bien
caracterizadas con el nombre y acciones que les presta. El artist
carece do estos medios: para personificar sus abstracciones, tiene
que darles emblemas que las hagan reconocibles. Una figure de
mujer con un freno en la mano, otra apoyada en una column, son
en el arte s6res aleg6ricos. Pero la Moderacion, la Firmeza, no son
s6res aleg6ricos en el poeta: son simplemente abstracciones perso-
nificadas. Los emblemas de que el artist rodea A esta especie de
s6res, son invenciones de la necesidad, porque sin ellos el arte no
podria indicarnos lo que tal 6 cual figure significa. Los medios,
pues, que el arte ha descubierto para acercarse A la poesia, no debe
considerarlos el poeta como perfecciones dignas de envidia. Lo
important para 6ste es que los s6res que crea tengan vida propia,
y que nos lo haga conocer por medio de sus acciones.
Homero tiene dos classes de series y de acciones en sus poemas:
visible 6 invisibles. La pintura no puede expresar esta diferencia:
en ella todo es visible, y visible de un solo modo. Por ejemplo,
cuando los dioses, divididos en sus pareceres acerca del destino
final de los troyanos, combaten entire si, este combat permanece
invisible en la poesia, y esta misma invisibilidad permit A la ima-
ginacion dar rienda libre A sus facultades, ensanchar la esfera don-
de pasa la escena, y prestar A las personas y hechos de los dioses
la grandeza que quiera, elevAndolos de un modo inconmensurable
sobre la humanidad. Pero la pintura, al hacer visible la escena,
tiene que darles A sus personajes proporciones en armonia con la
idea que nos formamos de esos series superiors, que nos parecen
grandiosos en los versos del poeta, pero que, al querer trarladarlos
al lienzo, se convertirAn en monstruos.
La magnitude, la velocidad, la fuerza, todos los dones, en fin,
que Homero concede a sus dioses en un grado ain mas eminent,
mis maravilloso que los que concede A sus heroes mas favorecidos,
todas esas cualidades se reduce forzosamente en un cuadro A la
proporcion humana. J6piter y Agamen6n, Apolo y Aquiles, Ayax
y Marte, se convierten en manos del pintor en series de una misma
especie, reconocidos tan s6lo por ciertos atributos de convention.








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Los cuadros mis hermosos del poeta no son a menudo propios
para ser reproducidos convenientemente por el pintor 6 escultor.
Innumerables son los ejemplos que pudieran presentarse; pero basta
con uno para nuestro prop6sito. Sea el cuadro de la peste en la
lliada. AQu6 vemos en el lienzo del pintor? CadAveres, hogueras,
los moribundos ocupAndose de los muertos, y al dios irritado sobre
una roca lanzando sus fiechas. Pero el poeta es aqui inmensamente
superior al artist. H6 aqui como se expresa: Irritado, con arco
y carcax desciende Apolo do las cumbres del Olimpo; a cada uno
de sus pasos resuenan las flechas en los hombros del col6rico dios:
se adelanta semejante a la noche. So detiene frento i las naves:
prepare una flecha, el arco de plata resuena terriblemento, y dis-
para el primer dardo contra los animals; lanza luego otra flecha
envenenada contra los hombres, y por todas parties se encienden
hogueras inextinguibles para consumer los cadivores. !Que rapida
sucesion de cuadros nos present el poeta! Es imposiblo hacerlos
pasar todos en un s61o cuadro material; y la principal ventaja del
poeta es, que Antes de mostrarnos el 6ltimo cuadro, quo seria el
que escogeria el pintor, nos ha presentado ya una galer'a de
cuadros.
Un poema puede sor muy f6rtil para el pintor, sin que por eso
sea muy pintoresco en si; y, al contrario, puede no sor f6rtil para
el pintor, y abundar en diversidad de cuadros. Milton es un gran
poeta 6pico, aunque su Paraiso perdido no suministre al pintor
sino muy pocos cuadros; asf como los Evangelios nunca serin un
poema, aunque ap6nas pueda citarse un pasaje que no haya ocupa-
do A una multitud de grandes artists. Esto destruye por comple-
la teoria de los quo sostienen que puede juzgarse de la bondad de
un poema por el nimero de cuadros que suministre A un pintor.
Un cuadro po6tico no es precisamente el que pueda suministrar
argument para un cuadro material; sino que debomos dar ese nom-
bre a todo rasgo 6 conjunto de rasgos, por medio de los cuales el
poeta nos hace tan sensible el objeto de que so ocupa, quo 6ste no
es mis conocido que las mismas palabras que ha empleado para
pintarlo. Se llama cuadro, y lo calificamos de pintoresco, porqne
nos aproxima al grado de illusion que es capaz de producer el cua-
dro material.
La pintura emplea para sus imitaciones medios completamente di-
versos de los que usa la poesia: aquella se sirve de formas y co-
lores encerrados en el espacio, mi6ntras la segunda emplea sonidos








ESTATICA ALEMANA 39

articulados que se suceden con el tiempo. Come los signos deben
tener una relacion material con el objeto significado, tendremos que:
signs colocados, unos al lado de otros, s6lo pueden expresar ob-
jetos cuyas parties existen unas al lado de las otras; asi come sig-
nos que so suceden unos A los otros, solo pueden representar ob-
jetos que se sucedon, 6 ocupar parties que sesuceden unas a otras.
Objetos que existen unos junto A otros, 6 cuyas parties existen
unas junto A otras, se llaman cuerpos. Por lo tanto, los cuerpos,
con sus cualidades visible, son los asuntos propios para la pin-
tura.
Objetos que so suceden, 6 cuyas parties se suceden unas a otras,
se Ilaman generalmente acciones. Por lo tanto, las acciones son el
asunto principal de la poesia.
Los cuerpos, sin embargo, no existen s6lo en cl espacio, sine
tambien en cl tiempo. Tienen una cierta duracion, y on cada ins-
tanto de esta duracion pueden cambiar de aspect y presentarse re-
lacionados do otro modo. Cada uno do estos diversos aspects y
relaciones instantaneos, cs el efecto de un aspect y relacion ante-
riores, y puedo ser el origen de aspects y relaciones posteriores,
Ilegando, per lo tanto, A ser el centro 6 nudo de una accion. La
pintura, como que inicamente puode representar un solo instant
de esa action, debe, por consiguiente, escoger el mas fecundo, el
que mejor haga comprender el instant que le precede y el que le
sigue.
Las acciones no pueden tampoco subsistir per si mismas, sine
que tionen que adherirse A ciertos series; y en tanto que estos se-
res son cuerpos, 6 se les consider come tales, la poesia represent
tambien cuerpos, pero solo per via de inducciones sacadas de las
acciones. Per lo tanto, la poesfa, por medio de imitaciones sucesi-
vas, ;no puede representar sine una sola de las cualidades de los
cuerpos, y debe, en consecuencia, escoger aquella que present la
imigen mas sensible del cuerpo y Ie haga producer el efecto quo
desea. De aqui proviene la regla de la unidad en los epitetos, y la
de la parsimonia en la description de los objetos corporales.
So harA la objecion de que, componi6ndose el lenguaje de signos
arbitrarios, puode representar lo mismo los cuerpos que las accio-
nes. Como ejemplo brillante do esto se cita la c61ebre description
quo hace Homero del escudo de Aquiles. A esta objecion responded
Lessing, diciendo: que el lenguaje puede pretender la representa-
cion de los cuerpos, aunque sin 6xito alguno, porque lo mAs que








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


puede hacer es presentar las parties detalladas do cada objeto, sin
dar, como el arte plistico, una idea del conjunto al primer golpe
de vista.
El poeta no debe contentarse con que se le comprenda, ni basta
que sus imAgenes sean claras y precisas: con esto se content el
prosista. El poeta, por el contrario, debe hacer tan vivas las ideas
que en nosotros despierta, que se nos figure que experimentamos
las impresiones sensibles de los objetos mismos, y que en ese mo-
mento de illusion olvidemos los medios de que se sirve para ilegar
a ese resultado.
Ahora bien: para adquirir la nocion de una cosa en el espacio,
nos representamos primeramente las parties separadas, luego las re-
laciones de estas parties entire si, y, finalmente, el todo. Nuestros
sentidos llevan A cabo estas diversas operaciones con tal rapidez,
que nos parece que s6lo forman una. Pero lo que la vista percibe
de un golpe, nos lo present el poeta parte por parte, y muchas
veces acontece que cuando llegamos al fltimo rasgo, ya hemos ol-
vidado el primero. Y, sin embargo, de la reunion de todos estos
rasgos podemos componer un todo arm6nico: los detalles sometidos
al exAmen de la vista permanecen constantemente ante ella, y esta
puede contemplarlos cuantas veces quiera. Con el oido sucede todo
lo contrario: los detalles se pierden si no permanecon en la memo-
ria. Y aAn suponiendo quo permanecieran, 8 cuAntos esfuerzos nos
costaria renovar las impresiones recibidas y abrazarlas de un golpe
de vista, A fin de llegar A una vaga nocion del conjunto ? El len-
guaje, en general, puede pintar un conjunto material por medio de
sus diversas parties; pero como instrument de la poesia no puede
hacerlo, porque esas descripciones por medio de palabras destruyen
la illusion, que es el caracter principal de la poesia; y esta illusion
desaparece, porque el caricter de la coexistencia de los cuerpos se
encuentra en oposicion con el caricter consecutive del lenguaje; y
mi6ntras el primero desaparece en el segundo, aunque la constitu-
cion del conjunto nos aparece en sus parties, la reunion definitive
de estas parties para reconstruir el todo se hace muy dificil, y aca-
so impossible.
Cuando s6lo nos dirijimos A la razon, y no A la imagination;
cuando s6lo queremos dar una nocion precise y tan complete como
sea possible, las descripciones de los objetos corporales, excluidas
de la verdadera poesia, encuentran ent6nces un lugar apropiado, y
tanto el escritor en prosa como el poeta didictico (pues cuando es








ESTATICA ALEMANA


didictico deja de ser poeta) pueden emplear estas descripciones.
Fuera do este caso, la pintura detallada de objetos materials siem-
pro ha sido considerada por los critics do gusto delicado como
una obra fria do la inteligencia, quo domanda muy poco g6nio.
Cuando el aprendiz de poeta no sabe qu6 hacer, dice Horacio, em-
pieza A describir un boscaje, un arroyo quo serpentea por un flori-
do prado, un impetuoso torrente, un arco iris, etc.
Queda, pues, establecido que el tiempo es el dominion de la poe-
sia; el espacio el de la pintura.
Referir 6 enumerar sucesivamente, con el fin de representar una
imAgen del conjunto, muchos detalles 6 rasgos que on la naturale-
za se ven reunidos al primer golpe de vista, y quo en la narracion
del poeta deben dar la idea de un todo, es penetrar on los domi-
nios do la pintura, prodigando inftilmente much imagination.
El escudo de Aquiles, en la Iliada, es c6elbre en los fastos do
la rpoesia, y a 61 debi6 Homero quo se le considerara come un
maestro consumado en la pintura. Se dird, sin embargo, que un
escudo es un objeto material, y que la description de sus parties
components, puestas unas junto A otras, esto es, referidas sucesi-
vamente, no es del dominion de la poesia. Pues apesar de todo Ho-
mero lo ha descrito en cien versos pomposos, y con tantos detalles,
con tanta precision, que ha sido fAcil A mAs de un artist modern
hacer un dibujo conform on un todo con esta description. Pero
Homero no ha pintado el escudo como concluido y perfect, sine
un escudo quo estin haciendo. Se ha valido del feliz artificio de
convertir en sucesivo en la relacion, lo que era coexistente en el
asunto mismo; y de este mode, en vez de la fastidiosa y detallada
pintura do las parties de un cuerpo, tonemos el cuadro vivo do una
action. No es el escudo lo que vemos, sino el artist divino ocupa-
do en fabricarlo. Vemos A Vulcano adelantarse al yunque con sus
instruments de trabajo, y despues de haber adelgazado las dife-
rentes places de metal que deben servir para su obra, vemos bro-
tar del bronce, A los golpes de su brillanto martillo, una tras otra,
las figures con que quiere adornarlo, y no lo perdemos de vista,
hasta que todo esta concluido.
No puede decirse lo propio del escudo de Eneas en la Eneida,
pues aunque Virgilio hace tomar A Vulcano las mismas disposicio-
nes que Homero, en este, no solo vemos los preparativos del tra-
bajo, sino el trabajo mismo ; mi6ntras que el poeta romano, des-
pues de habernos mostrado vagamente al dios ocupado en sus ci-








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


elopes, hace caer de repente la cortina y nos trasporta A otra escena,
al valle en que V6nus va A buscar A Eneas con las armas que han
sido fabricadas durante ese intervalo de tiempo. Las cuelga de una
encina, y despues que el h6roo las ha contemplado A su sabor, las
ha tanteado y probado, empieza la larga description do lo quo se
hall representado en el escudo, y que, con el eterno aqui se en-
cuentra", y "alli esti", y "cerca se v6", y mAs alli hay", se vuelve
tan fria y fastidiosa, que es necesario todo el adorno po6tico que
Virgilio podia darle, para que no se haga insoportable. El escudo
de Eneas es un verdadero par6ntesis en la Eneida, destinado al
inico y exclusive fin de halagar la vanidad de los romanos; por
el contrario, el escudo de Aquiles es un product legitimo, una
part integrante de la obra. Esta es la production de un poeta;
aquel, el de un cortesano. En el escudo do Aquiles, todo es action;
on el de Eneas todo es description.
La belleza corporal es el resultado de la armonia de las diver-
sas parties vistas do un solo golpe: exige que estas parties coexis-
tan en el espacio; y como los objetos cuyas parties coexisten en el
espacio son del dominio particular de la pintura, como queda di-
cho, result que 6sta, y solo 6sta, puede imitar la belleza corporal.
El poeta, que no puede mostrarnos los elements de la belleza si-
no uno tras otro, debo abstenerse completamento de la pintura de
la belleza corporal, considerada como tal belleza. Debe comprender
que sus elements constitutivos, sucesivamente enumerados, jams
podrAn producer el mismo efecto que cuando coexisten A nuestra
vista; que despues de hecha la enumeracion, en vano trataromos de
arrojar una mirada retrospective para percibirlos A la vez, y que
nunca resultarA un todo arm6nico; en fin, comprenderA que esta
fuera del alcance de nuestra imagination figurarnos el efecto
que una boca, una nariz, unos ojos, harian reunidos, A m6nos que
no tengamos el recuerdo de semejanto reunion, ya en la naturaleza
6 en las obras de arte. Y en esto es Homero un gran modelo. El
dice: Nereo era hermoso; Aquiles ain m6s hermoso; Elena tenia
una belleza divina; pero nunca se deja arrastrar A hacer una des-
cripcion detallada de esta belleza. Y sin embargo, todo su pooma
esta fundado en la hermosura de Elena.
Ariosto, en su Orlando furioso, hace en cinco octavas del can-
to vn el retrato de Alcina, la hechicera, retrato que Dolce, en su
Didlogo de la Pintura, clogia extraordinariamente diciondo que,
" si los pintores quieren encontrar sin esfuerzo el modelo perfect








ESTPTICA ALEMANA 43

de una mujer hermosa, deben leer las octavas en que Ariosto, con
arte admirable, describe los encantos de la hada Alcina. Verdn
que los buenos poetas son tambien buenos pintores. Lessing,
por el contrario, al ocuparse de esa description, saca por conse-
cuencia que lo que la Pintura puede expresar perfectamento por
medio de lines y colors, se expresa muy mal por medio de pa-
labras.
La belleza que Homero no podia describir en sus elements cons-
titutivos, nos la hace ver y concebir por el efecto que produce.
Si el poeta puede pintar de una manera viva y animada el placer,
la atraccion, el amor, el enajenamiento que hace nacer la belleza,
habrA conseguido pintar la belleza misma.
Otro de los medios de quo puede valerse para representar la be-
lleza corporal, es el encanto, la gracia. La gracia es la belleza en
movimiento, y por esta razon es mis favorable al poeta quo al
pintor. Este s6lo puede hacer que so adivine el movimiento, pcro
en realidad sus figures son inmovibles. En el retrato de Alcina lo
que mis encanta es la gracia. La impression que produce sus ojos
no provieno de que sean negros y est6n llenos de fuego, sino de
que son:

Piectosi a riguardar, a mover parchi.

La boca nos agrada, no porque sus labios estAn cubiertos do un
cinabrio natural, sino porque

Quindi escon le cortesi parolette
Da render molle ogni cor rozzo e scabro
Quivi si forma quel soave riso
Ch'apre a sua post in terra il paradise." (1)

Semejantes pinturas, encerradas en un par de octavas, hubicran
producido mas efecto que las cinco que emplea Ariosto, y en las
cuales las ha esparcido, mezclAndolas con rasgos frios de belleza
plastic demasiado sabios para conmovernos.
Lessing se ocupa en su Laoconte de otros muchos puntos rela-
tives A la poesia y A las artes plisticas; pero en el present escri-
to nos hemos contraido especialmente A extractrar aquella parte que


(1) Ariosto. Orlando furioso, Canto vu.








44 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

establece las diferencias esenciales entire la Puesia y la Pintura, pa-
ra dar una ligera idea de su obra, que no creemos se haya tradu-
cido al espaiiol, y que, como dijimos al principio, tanto ha contri-
buido A la creacion de la verdadera critical literaria.
















El valor civico


CONFERENCIA PRONUNCIADA EN EL ATENEO DEL URUGUAY

POR EL DOCTOR DON PEDRO BUSTAMANTE

Seiiores:

No sin razon se ha dicho que los viejos son ricos en experiencia
y en cuentos.
Por mi parte, dejando los cuentos para occasion mas oportuna,
vengo, A falta de mejor cosa, A ofrecer en tribute al Ateneo del
Uruguay el resultado de una parte de mi experiencia, haciendo vo-
tos porque en algo le aproveche.
Harto s6 yo que en rigor todavia deberia pagar porque se me
admitiera la ofrenda, al m6nos en la forma en que ]a present;
pero confio quo dareis las cuentas por chanceladas, cuando mas no sea,
por aquello de que A nadie debe exigirse lo quo no tione. Hiseme
pedido que able, y hablo, sefores, del ainico modo que yo s6 ha-
cerlo, y para adquirir el derecho de oir hablar mejor.
Una disertacion sobre el valor civico en los presents tiempos, es
cosa que mas de euatro podrAn tomar A primera vista por una espe-
cie de anacronismo 6 una amarga ironia. Dos cirunstancias, sin
embargo, me han inducido A dar la preferencia A este tema sobre
otros: primera, la indole de mi auditorio, compuesto principalmente
de personas que atraviesan aquella estacion de la vida, de todas, la
mis propicia para la germinacion de las grandes virtudes piblicas;
segunda, la consideration de que cuando mAs debemos esforzarnos
por levantar y prestigiar esas virtudes, es precisamente cuando ellas
pierden terreno y parecen refugiarse como en su fltimo baluarte en
el fondo do a'gunas almas escogidas.
Seiiores: el valor civico tiene su origen on el patriotism, fuente
comun de todas las virtudes del ciudadano, y bien pudiera decirse
que no difiere del patriotism asociado A la fM en ciertos principios
de buen gobierno y A la perseverante voluntad de sostenerlos.








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Adoptar en el 6rden politico como inico norte de nuestras aspi-
raciones y de nuestros actos la justicia y el bien comun, sin dejar-
nos desviar, ni por los hombres, ni por los sucesos, ni por las su-
gestiones del propio interns, de la ruta que nos traza la conciencia,
eso es hacer prueba de valor civic.
Virtud que supone una passion tan viva por el bien, tanta abne-
gacion y una fuerza de voluntad tan superior, ya se comprende quo
no puede ser muy comun, porque jams lo son las grandes virtudes.
Por suerte, tampoco es eso indispensable para que sus buenos
efectos se produzcan, siempre que ella se anide en el alma de aquellos
i quienes estk mis especialmente cometida la direction de los des-
tinos sociales. Un solo acto de valor civico, un arranque de viril
resistencia al mal, al error, 6 la adversa fortune 6 al peligro extre-
mo, ha bastado a veces para conjurar las mis s6rias catistrofes y
ain para cambiar los destinos de un pueblo entero. Tan cierto es,
sefiores, que las fuertes individualidades son necesarias en la
economic del mundo civil para sostener la razon, la virtud y
hasta el heroismo de las masas, que privadas de sus guias
naturales, fdcilmente se enceguecen y extravian!
Bien que el occeano de las virtudes civicas diste much de ser
inagotable, de ellos tambien puede decirse, como se ha dicho de la
libertad, que jams les faltaron ni les faltarin herederos. Afin en
las 6pocas de mayor abatimiento moral y politico y de mayor indi-
gencia de hombres superiors, ellas ban tenido sus representantes, y
los grandes caracteres imitadoros y 6mulos que han seguido de mks
6 m6nos cerca los pasos de los S6crates y los Caton de Utica, de
los Helvidio y los Traseas. En esto tambien, como en el 6rdon
fisico, si los individuos escasean A veces, el tipo 6 la especie jams
se extingue.
Alli donde vemos un ciudadano honest y firme en sus princi-
pios, en sus prop6sitos y en sus actos, alli decimos luego que hay
un hombre dotado de valor civico, un hombre de carActer; y es
que, en efecto, el valor civico tiene su punto de apoyo much mis
que on la intoligencia, y mis tambien que en el corazon, en el caric-
ter 6 fuerza de voluntad. La experiencia de todos los dias ano nos
dice que un excelente natural y un gran talent no siempre bastan
A preservar a un hombre de la mas extrema debilidad?
El valor civico, como todas las grandes virtudes pAblicas, tiene
tambien sus anales, en cuya utilisima lectura el corazon se expanded
y el alma se eleva y fortifica 6 la vez; y en esos anales, los gran-








EL VALOR CiVICO


des caracteres de la revolution de Inglaterra, por ejemplo, ocupan
una bellisima p6gina.
Era sin duda un gran caricter aquel Sidney, que todos los dias
do su vida llamaba a Cromwell tirano, al paso que todo un car-
denal-ministro, Mazzarino, y todo un monarca absolute enamorado
de si mismo y de su grandeza, le Roi Soleil, se descubrian la
cabeza al hablar con los embajadores del regicida.
Eran grande caracteres y ejemplos vivos de valor civico aquel
Bradshaw que cuando Cromwell acababa de despedir al Parlamento,
le decia en su propia cara: "El Parlamento no esti disuelto, y ni
vos ni nadie, si no es 61 mismo, tiene autoridad para disolverlo ";
aquel Ludlow, que amenazado por Cromwell de ser encerrado en
la Torre de Londres, le negaba con toda flema el derecho de orde-
nar un arrest, dici6ndole: Un juez de paz lo podria, porque esti
autorizado para ello por la ley; vos, n6, porque no lo estais ", y
que creyEndose culpable en conservar un empleo despues de muerta
la libertad, contestaba a la objeccion banal quo algunos le hacian
en quo abandonando su puesto, perdia la occasion de hacer el bien,
diciendo: Ayudar a cooperar a la usurpacion de ese hombre es
un mal, y no quiero concurrir A un mal, aunque de ello pudiera
resultar algun bien"; aquel Harison, que dia a dia afrontaba va-
lientemente el odio y las iras del Protector; y aquel Lilburn, en fin,
que mutilado por 6rden de Carlos I por haber osado escribir con-
tra la tirania, la desafiaba una vez m6s escribiendo contra ella en
tiempo de Cromwell; mirtir de la libertad bajo todos los poderes,
dice Villemain, y tildado de espiritu quim6rico y de insensato por
aquellos que no pueden concebir la resistencia contra el mis fuerte.
Qu6 pl6yade aquella do ciudadanos y de grandes caracteres, se-
fiores! Y qu6 gloria, qu6 just motive de orgullo para una nacion
haberlos producido y saberlos comprender y admirar!
Y todavia despues de ellos, la revolution de Inglaterra nos ofrece
otros dos grandes models do valor civico: el uno en aquel ilus-
tre patricio que preguntado cuando lo conducian al patibulo d6nde
estaba en aquel moment la vieja buena causa, respondi6, Ilevin-
dose la mano al corazon: Aqut! El otro en el gran Milton, que
ha sabido arrancar A un modern escritor, mediocremente liberal y
nada lisongero, estas palabras que son tambien todo un apote6sis:
SSi, habladme de esos hombres nacidos de pi6, A quienes no do-
blegan ni amigos ni enemigos, quo sobresalen en decir no, y que
serian capaces de mirar al sol mismo cara A cara. Rara es esa








48 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

raza de hombres, tan rara quo toca ya en lo ideal, y que la mis
bella nota de los liricos es el apote6sis do los obstinados. Justam
et tenacem, cantaba Horacio...... y en cuanto al Paraiso per-
dido, su h6roe no es SatAn; es, si, el poeta mismo (old bien, sefio-
res) es Milton; Milton, viejo, pobre, ciego, cuyas Altimas miradas
han visto caer la repAblica; Milton, perseguido y fulminado A la
vez por los acontecimientos...... pero inflexible como todo un pan-
demonium.......".
Sefiores; felices, mil veces felices, aquellos A quienes la posteridad
puede tributar tales homenages! Ellos no tendran, por cierto, el
favor de los poderosos, reservado para los espiritus d6biles 6 las
conciencias acomodaticias y ductiles, y bien puede suceder que
tampoco reeiban en vida la aprobacion de los contemporAneos, que
no siempre aciertan A distribuir equitativamente sus coronas; pero
en cambio tendrAn lo que vale mas atn: el rico galardon de una
conciencia tranquila, legarAn A sus hijos un nombre mas que res-
petable, y mAs dia, m6nos dia, los venideros les harAn la justicia
quo les nieguen los presents.
Y no se crea que el coraje civil es privilegio exclusive de las
naciones populosas. No necesitariamos remontar nuestro ponsamiento
A otras edades ni volver la vista A otras regions para encontrar
un grande ejemplo de valor civico en un hombro que todos vos-
otros conoceis, al m6nos de nombre y por sus escritos; un hombre
que so ha estrellado contra todos los caudillajes y todas las prepo-
toncias personales; que ha combatido con su poderosa palabra todos
los intereses inmorales, A la vez que pulverizado todos los sofismas
de la casuistica political, sin cortejar por un moment ni A gobier-
nos ni A pueblos, ni A amigos ni A enemigos, y lo que require un
temple de alma superior A todo cAlculo; un hombre, sefiores, quo
para poder salvar inmaculada su conciencia de ciudadano, no ha
trepidado en atraer sobre su cabeza las iras de su propio pais, 6
por lo menos on afrontar su amarguisima censura, y como 61 mis-
mo lo ha dicho, en renunciar acaso para siempre 6 descansar
su frente y refrescar su espiritu bajo la copa de los drboles
gue plantaron sus mayores.
GConoceis muchos que hayan hecho otra tanto?-Dueiio es cada
cual de disentir de sus ideas y de sus opinions; pero jquien osa-
ria poner en duda su ind6mito coraje y su extraordinaria indepen-
dencia de caricter?
Digo pues, con un gran publicist y politico modern, que la pri-








EL VALOR CiVICO 49

mera cualidad del hombre pdblico, la primera de todas, no es ol ta-
lento, sin6 el caricter, y agregar6 con 61, que los prodigios del he-
roismo, los triunfos del hombre de Estado y hasta las concepciones
del gran capitan, dependent mks todavia del carActer que del talen-
to, y adn del g6nio mismo.
Los pueblos, seiores, consciente 6 inconscientemente y bien que
por lo comun y por desgracia tambien algo tarde, vienen al fin a
reconocer esta preeminencia del caricter sobre el talento.Ved, sin6,
el espectAculo, iba a decir el apot6osis que acaba de tener lugar en
la vecina orilla. Treinta mil 6 mis personas, con el luto en el co-
razon y la zozobra en el espiritu, acaban de rodear y de honrar
muerto al que vivo fu6 para muchas de ellas un objeto de abomi-
nacion 6 de odio, y el blanco de muchas invectivas y de no pocas
calumnias. Ah, seiiores! es que un sillon vacant 6 una tumba
abierta tienen extraiias revelaciones, rasgan muchas vendas, enseiian
muchas cosas que se ignoraban por los mas, y descubren abismos
6 peligros en que ni siquiera se habia sofiado. El vacio que las
fuertes individualidades dejan en un pueblo no se mide bien hasta
que ellas vienon a faltar, y ha sido precise que la muerte arreba-
tase 6 su pais 6 Adolfo Alsina para que sus conciudadanos todos,
sin distinction de color 6 de matiz politico, comprendieran queen la
actualidad Adolfo Alsina era tal vez el eje sobre que giraba la mi-
quina political de la Repfblica Argentina y para que le tributaran
el merceido homenaje. Cierto que sin dotes intelectuales mis que
comunes, Alsina no habria podido llegar A tanta altura: pero si se
examinan bien su conduct y sus actos todos como hombre de go-
bierno y de administration y como jefe de partido, fuerza seri re-
conocer que sus mejores triunfos los mas fecundos en buenos re-
sultados, y los que le aseguian un lugar al lado de las grades no-
tabilidades politics que. ha tenido su pals, fueron la obra, mis
ain que del talent, del caricter.
Nuestra actual civilizacion con sus crecientes refinamientos; sus
tendencies mas quo sensualistas, su espiritu eminentemente calcula-
dor y positive, no podia ser favorable A la vigorizacion de las al-
mas ni a la formation de los grades caracteres que no se amasan
por cierto entire mullidos cojines 6 en estrados, banquetes y saraos,
ni revolcindose en el oro. Asi, por lo general, y salvas honrosas
escepciones, si comparamos nuestros hombres de hoy con los de
ahora treinta 6 mas afios, nos pareceran de escasa talla, y si los
comparamos con la generation del ai~o 10 6 del aio 25, acaso los
hallaremos pigmeos. 4









ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Esto quiere decir, sefores, que hemos perdido en energia de ca-
ricter y en virtudes civicas tanto 6 mis de lo que hemos ganado
en sociabilidad, en luces y en confort. Y esto que digo de nuestro
pais, podria decirse tambien de todos los demAs, porque causes uni-
versales 6 id6nticas produce siempre y en todas parties id6nticos
efectos.
aSerA acaso la mania, comun a tantos, de levantar lo pasado A.
expenses de lo present, 6 bien un estado de exacerbacion produ-
cido en mi eapiritu per el espectaculo de nuestros actuales infortu-
nios, seri eso lo que me mueve a discurrir y A expresarme asi?
No lo creo, seiiores, y no lo creo, primero, porque no soy re-
fractario al progress, ni desconozco lo much que en otros sentidos
ha avanzado la humanidad en nuestro siglo; y segundo, porque A
trav6s del Oc6ano Ilega hasta mis oidos el grito de alarma que de
tiempo en tiempo arranca a los moralistas, asi de Europa come de
AmBrica, el espectaculo aterrador de una relajacion progresiva en
las costumbres, de una perversion cada dia mis acentuada del sen-
tido moral, y do una creciente enervacion de las almas y de los
caracteres.
Pero en todo case, y sean 6 no fundadas mis opinions A tal
respect, no haya miedo de que ellas se contagion, pues el peligro
hoy no viene de los descontentos, sine Antes per el contrario, do
los satisfechos. Los descontentos, 6 come suele llamarlos la gente
de buen humor en sus ratios de indulgencia, los misdntropos poll-
ticos, son por lo comun demasiado amargos para que puedan ser
medianamente seductores, y i estahoraparecen ya, come aquel La-
bieno, contemporAneo del buen Augusto, habitantes desprendidos
de otro planet que pugnasen per volver a su centro.
Una circunstancia que habri de dificultar siempre la formation
de los grades caracteres y la difusion del valor civico, es el dis-
favor con que la generalidad de los hombres mira, en la vida al
m6nos, A los Caton, Sidney, Milton, etc.; disfavor que, much mis
que por ese aire de severidad y de altivez tan comun en los hom-
bres independientes y que bien pudiera no ser sine al exceso do
sus cualidades, se explica per su ninguna contemporizacion con los
intereses egoistas, que m6s 6 m6nos polulan siempre en el seno do
toda sociedad, y per cierta mezcla de repulsion instintiva y de se-
creta envidia hicia las superioridades de todo g6nero que sin cesar
ulcera el corazon de las multitudes sobre todo en las 6pocas de de-
cadencia moral 6 political, 6 cuindo la sociedad obedece a las malas
inspiraciones de la democracia niveladora.









EL VALOR CiVICO 51

Con efecto, la virtud civic es de suyo austera, no hace la corto
A nadie, ni a gobiernos ni A pueblos, no consultalos astros, ni in-
terroga el vuelo de las aves, ni pregunta de qu6 lado sopla el viento
para formular su decisions; no conoce otro lenguaje que el de la
verdad y la franqueza, y esto hace que su comercio no sea amable
ni atrayente para la opinion piblica, que suele pecar por intoleran-
te, que A menudo toma por un conato de rebellion todo princfpio
de independencia, todo disentimiento del comun sentir, hasta en los
mis arduos y complicados problems del 6rden politico 6 social: y
quoe los quo osan resistirle valientemente y so atreven a decir si
cuando ella dice no, 6 no cuando ella ha dicho si, les lanza el
anatema.
La impopularidad,-h6 ahf, seiiores, la piedra de toque del valor
civico; por que ya se comprende que ain para las almas mejor tem-
pladas y los caracteres mas independientes, no es la misma cosa
divorciarse de un gobierno 6 romper con un grupo, pequefio 6 gran-
de, de hombres, que divorciarse de todo un pueblo; y lo es tanto
'm6nos, cuanto que la excomunion popular suele extenderse hasta la
interdiccion del agua y el fuego Es asi como se venga la
opinion pdblica de aquello que no logra avasallar.
Pocos son los que se doblegan y sucumben A los primeros em-
bates del huracan, y contados los que por solo el amor del bien y
de su pais, posponen las buenas gracias de la multitud A la apro-
bacion de la propia conciencia, decidi6ndose A beber la cicuta, y en
filtimo caso dici6ndose A si mismo: He cumplido con mi deber y
basta.
Pero el que esto hace, el que resisted A la prueba, ese queda ya
definitivamente encorazado contra todos los peligros, presents 6
futures, y todos A una, asi los que le quieran como los que n6,
todos dirian de 61: He ahi un hombre de cardcter. Ahora bien,
seiiores, tener asi, A falta del favor de los muchos, el respect de
todos 6no os parece ya un principio de compensation?
Para ser hombre de carActer, much es ya quererlo; pero no ol-
videmos que en esto como en todo, la material prima la pone la na-
turaleza. Antes pues de lanzarnos a la carrera, la prudencia exige
que nos interrogemos A nosotros mismos y calculemos bien nuestras
propias fuerzas, porque es con ellas que hemos de hacer la jorna-
da, y no con las del vecino. Un valor civico de parada, una ener-
gia de caricter que sucumbiese A la primer prueba, seria en ver-
dad la cosa mis ridicule del mundo, y bien se ha hecho en bauti-









52 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

zar semejante valor con el nombre de quijotismo politico. Lo que
importa es no parecer en6rgico, sino serlo, y agregar6, que el quo
no lo sea, por lo m6nos en un cierto grado, bien hara en renun-
ciar A la vida pfblica.
Epocas hay sin duda en que la fatalidad del destiny, la fuerza
de los acontecimientos, mAs poderosa siempre que la voluntad del
hombre, por fuerte que 6sta sea, 6 la comun inercia de los espiri-
tus, le imponen al valor civico un rol puramente pasivo; pero no
hay ninguna tan desgraciada, ni hay tampoco consideration alguna
de lugar, de tiempo 6 do circunstancias, que baste no digo ya A
justificar, pero ni A escusar siquiera las apostasias 6 la participa-
cion con el mal. Cdmplices de los crimenes que mancharon la gran
revolution francesa, fueron los miserables que se asociaron A sus
perpetradores 6 instigadores, y complices de los Napoleon III, los
que ayudaron al infame parricida A asesinar A la repfblica, A hacer
de su cadAver ui escabel para elevarse al trono, A sustentar su omi-
noso Imperio y a humillar A la Francia.
Aquellos que olvidando la saludable maxima de Ludlon, concu-
rren A lo malo en la esperanza, dicen ellos, de que su concurso
pueda producer algunos bienes 6 evitar muchos males (pequeios
monstruos de vanidad id orgullo, y de ignorancia tambien, si screen
lo que dicen, y grande monstruos de ambition y de hipocresia si
no lo screen aquellos digo, juegan una partida en que tienen siem-
pre que salir vencidos, cuando no materialmente, moralmente, y en
las luchas political puede decirse que la fuerza moral es todo para
la causa quo represent el bien, por lo cual jamAs debe ella des-
prenderse de esa fuerza si no quiere suicidarse. Solo Dios 6 la pro-
videncia, por una especie de alquimia que nosotros no conocemos,
solo Dios puede hacer surgir el bien de las entraias mismas del mal.
Si lo pudiera el hombre, la moral careceria de toda sancion en la
tierra, y no se concibe lo que ent6nces pudieran ser las sociedades
humanas.-N6, no se lega al bien por el camino del mal.
Yo bien s6 que otra es la opinion y la regla de conduct prAc-
tica y diaria de los hdbiles, de los pequeios Maquiavelos, herede-
ros legitimos 6 genuinos representantes de la doctrine del Maestro,
ya que no de su g6nio; pero para saber qu6 autoridad tengan las
opinions de esos tales y que f6 merezean sus palabras, estudiad,
os ruego, la historic de su vida, observed el rol que jugaron en
los acontecimientos que se lisongeaban de poder dirijir 6 encaminar
4 favor de su much talent, su ciencia infusa, su gran tictica y su








EL VALOR CiVICO 53


nunca visto savoir faire; mirad en seguida al t6rmino de la jor-
nada, 6 si lo prefers, el fin de la pieza, y por filtimo cantad sus
triunfos. ... .
gTriunfos?-No los hay, seiiores. Lo que hay, si, son grandes y
ropetidos desastres para los pueblos quo les creyeron, y descr6dito
y algo mAs que descr6dito, para ellos mismos....
L Una vez inducido un hombre 6 un partido o entrar por el aro
fatal de los acomodamientos, un primer error lo empuja a otro
error, una falta a otras, y otras, porque la fecundidad del mal es pro-
digiosa; y asf, de renuncio en renuncio, de claudicacion en claudicacion
de caida en caida, vAse rodando hasta tocar el fondo del abismo, y
pi6rdese al fin, no ya el valor civic, sino otra cosa mas preciosa
ain, y si possible es, mis necesaria para los que suben que paralos
que bajan la montalia de la vida: el pudor civico.
En definitive, A eso conducen las debilidades y las capitulaciones
con el mal; A eso, y i extraviar la razon y corromper la concien-
cia de las masas populares, porque, seiiores, 4 qu6 quereis que haga
el infeliz soldado, cuando los generals le enseian y le abren con
su propio ejemplo el vergonzoso camino de la desercion?
En la carrera que en un dia no lejano habreis de emprender,
tenedlo por cierto, mis j6venes amigos, no han de faltar Satanes
que os ofrezcan tambien el reino de la tierra mediante una pru-
dente transaccion, en que empezarfais por abatir vuestra bandera y
romper 6 mellar vuestra espada. A esos, responded como Jesis al
gran tentador, 6 si precise fuese, como Ulises a las sirenas, hacitn-
doos atar al mistil de vuestro navio para mejor escapar a sus p6r-
fidas caricias y seductoras promesas. Entre derribar un edificio y
apuntalarlo, hay un medio que esta al alcance del comun saber, y
ese es el linico medio salvador para el que no puede hacer el bien
ni concurrir A 6l.
Por numerosas quo las defecciones puedieran ser, nadie tema
quedarse solo, quo no hay soledad comparable al suplicio del que
procura esquivar la mirada de los hombres dignos, seguro, 6 rece-
loso al m6nos, de leer en sus ojos la reprobacion de su propia
conduct. Y luego, nunca esta solo el que esti con la verdad y la
justicia, ni mal acompaiiado el que vive en paz con su honor y su
conciencia.
Haz lo que debes, suceda lo que suceda: no es este el pre-
cepto de la sabiduria est6ica y de la moral cristiana tambien?
Pues sea 61 la base fundamental de nuestro plan de vida, en poli-







ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


tica como en todo. Los mejores cAlculos engaiian amenudo la
conciencia nunca.
La generation que os ha precedido en el scenario politico se
retira de 61 estenuada tras una labor larga y penosa, y mas acaso
que otra alguna acongojada, pero n6 desesperanzada. 6 Sabeis por
qu6? Porque en medio de todo, y A despecho de todo, olla deja
mAs de un ejemplo de valor civico, de abnegacion patri6tica y
de consecuencia political que imitar, y ha sembrado en su camino
una semilla que confia serA fructificada por los cuidados y cose-
chada por la mano de las generaciones que la han de suceder. Asi
acontece siempre, sefiores: sembrar y recoger son demasiadas ope-
raciones para una sola generation. La que recoge no es nunca la
que sembr6, y gracias todavia cuando la siembra no exige el con-
curso de varias de ellas!
Para levantarse de su postracion y encaminarse A mejores desti-
nos, nuestro pais necesita mAs todavia que hombres de extraordi-
nario talent, hombres de verdadero buen sentido y de buena vo-
luntad. Jorge Washington no fu6 otra cosa que el tipo mis acabado
de esa especie de hombres, y entretanto 61 ha eclipsado A todos los
grandes g6nios que le han precedido 6 sucedido en el mundo; ha
fundado la independencia y la libertad de su pais; ha echado 6
ayudado A echar en 61 los cimientos de un poderoso imperio, objeto
hoy de la admiracion de los mas, de los celos de algunos, y ha
dado no solo A su patria sino al mundo enter, el grande y salu-
dable ejemplo de la practicabilidad de la repdblica democritica, que
sin 61 acaso soria todavia hoy una utopia para muchos y un pro-
blema para todos.
Ya lo veis, sefiores: la verdadera grandeza; el verdadero g6nio
politico; el que so sobrevive en sus propias obras, en el duelo do
sus contemporAneos, y en los recuerdos, en la admiration y el reco-
nocimiento de las edades p6stumas, no es el g6nio teatral y des-
lumbrador, pero egoista y solo fecundo para el mal, do los C6sa-
res y Napoleones, funestos en vida y hasta despucs de muertos,
sino Antes bien aquel que so pone sin reserve al servicio de las
ideas justas, de los sentimientos generosos y de los intereses legi-
timos de los pueblos que le confian sus destinos.
Dejad A los sofistas politicos inventar sistemas quim6ricos 6 ex-
travagantes, adulterar la historic y apurar los recursos de su ing6-
nio para forjar titulos A la opresion, absolver las empresas y los
actos mis condenables 6 insultar por su propia cuenta 6 por la








EL VALOR CIVIC


ajena A los pueblos que sus idolos tiranizaron 6 pueden tiranizar;
hay en el mundo una tradition de verdad y de justicia que ni tira-
nos ni sofistas podran jams borrar, y digase y higase cuanto so
quiera, la conciencia humana ha de protestar eternamente contra
las usurpaciones y los crimenes por mayor do esos grandes ban-
didos coronados, tan injustamente llamados grandes hombres.
Lo s6; todos no pueden ser Washington; pero no hay nadie que
no pueda busear inspiraciones para su propia conduct en lo que
61 quiso para su patria y supo hacer por ella, y que no pueda
amar y ser dtil A la suya.
Una palabra mAs y concluyo.
Hay una aristocracia natural, que solo la mediocridad 6 la envi-
dia podrian repudiar, una finica nobleza legitima y i la quo nues-
tra democratic constitution ha dado una consagracion expresa: la
de los talents y las virtues. Vosotros, amigos mios, nobles ya
per el talent, 6 por la ciencia, que lo desarrolla, lo pule y lo dis-
ciplina; sedlo tambien para que nada os falte, por el conjunto de
las virtudes civicas, y para ello procurad sobre todo educar y for-
tificar la voluntad, quo es la base del carActer; pero sin olvidar
que la fuerza misma de voluntad deja de ser una cualidad si no
vA acompafiada de la consecuencia de principios, de la moralidad
de medios y de la pureza de prop6sitos y fines. No basta amar el
bien; es necesario ademas amarlo y practicarlo con passion, y si
possible es, identificarse con 61.
















Virgilio


(Traducido del italiano para los Anales del Ateneo del U'rzguay,)


POR PABLO ANTONINI Y DIEZ


En los fltimos dias de 1848 6 en los primeros de 1849, en me-
dio de las prolongadas turbulencias de la rcvolucion de Febrero,
Jorge Sand escribia A una amiga: Vous croyez que je bois
du sang dans de crdnes d'aristocrates? Eh! non: j'etudie
Virgile".
Sf, por cierto; ningun otro nombre do poeta podia ser mejor evo-
cado para atestiguar hibitos tranquilos, pensamientos elevados, hu-
mana y piadosa sorenidad de intenciones en contraposicion A las
iras, A las violencias, i las tempestades de la vida pdblica.
Virgilio fu6 llamado el poeta predilecto do los hombres buenos,
y esto dimana sin duda do haber 61 sido hombre muy bueno. Yo,
sin preocuparme de otros testimonies, lo arguyo de una particula-
ridad on la cual no s6 si otros se han fijado. Los pootas romanos,
sus coetaneos, lejos de recelar su grandeza afortunada y de envi-
diarlo, lo aman do comun acuerdo y celebran sus mbritos con calor.
Ovidio predict sus glorias eternas come oma:

Tityrus et fruges wnciaque arma legentur,
Roma triumlphati dumn caput orbis erit.

Propercio so exalta hablando de 61 6 intima A todos lo's pootas,
griegos 6 romanos, A que so descubran la cabeza y le cedan res-
petuosamente el paso.

Cedite, roman scriptores, cedite, Grai!

Pero sobre todo, son significativas las atestaciones asiduas de
ardiente 6 ilimitada amistad quo le venian de Horacio Flaco. Mate-








VIRGILIO


ria, ocasiones y estimulos A malevolencia entire ellos no debian fal-
tar, si se piensa en la peligrosa vecindad en quo vivieron. Eran
6mulos en el arte, 6mulos en la protection de Augusto y en la
amistad de Mecenas, que era bastante hAbil para guiarse segun los
gustos, mandando de regalo perfumes A Virgilio y Anforas del vicjo
Chio A Horacio. Ni A este satirico debia faltar cierta vena de humor
acre y dificil. Sin embargo, si hay alguien con quien abunda en
ternura y on elogios, es Virgilio. Cuando se embarca para Grecia
pide con instancia A todos los dioses protejan la nave para que le
conserve en el amigo la mitad de su alma.

Et serves anime dimidium mewe.

Y del poeta, 61, dificil elogista, habla con encomios amplisimos,
atribuy6ndole las cualidades que A 61, Horacio, eran peculiarmente
gratas y debidas:

........... molla atque facetum
Virgilio annuerunt gaudentes rure Camen e.

A romper ese coro do entusiasmo y alabanzas afoctuosas no se
lovanta mas que un sola voz: la de Moevio, el importuno Zoilo de
Roma; y Virgilio, siempro moderado y tranquil como los fuertes,
so limita apenas A darle un golpe de rechazo:

Qui Bavium non odit, amet tua carmine Mcevi!

*
*

Virgilio no fu6 solamente amado por sus contemporineos. Con-
tinia al trav6s de los siglos esa especie de amable seduccion ejer-
citada por 61 sobre los Animos y vi sucesivamente asumiendo for-
mas diversas, segun los tiempos. El cmperador Caligula, locamente
feroz, se alarm y se irrita de esa especie de culto gentil; pero
cuando amenaza ofender la querida y sagrada memorial de su poe-
ta, el pueblo de Roma se asombra y so indigna mAs que por cual-
quiera otro acto cruel del tirano.
SQu6 mAs? El culto de Virgilio atraviesa inc6lume la grand
evolucion del cristianismo y entra respetado, y bajo cierto aspect,
aumentado en los tiempos nuevos. Los Angeles bajan del cielo y








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


ensangrientan a golpes a Jer6nimo porque es demasiado cicero-
niano; de su amor per los exAmetros virgilianos parecen hacerlo
gracia. Es verdad que Agustin se confiesa A Dios y se arrepiente
de las ligrimas piadosas en abundancia vertidas sobre el infeliz
amor de la abandonada Elisa; pero una voz surge do toda la Edad
Media cristiana para asegurar al santo obispo de Hipona que esa
culpa le sera ficilmente perdonada.
Virgilio, por medio de la leyenda, entra en la epopeya cristiana,
salvado del horrendo naufragio de todos los idolos y de todas las
grandezas del mundo pagano. Entra como un precursor al lado de
los profetas, de las sibilas, do Baptista; y Dante habria podido
impunemente atreverse A poner A su maestro fuera del inferno,
como Caloso, Estacio y otros. g No habia 61 vaticinado en su
Egloga IV, por impulso de celestial presagio, el nacimiento do una
nueva s6rie de siglos, la vuelta de la Justicia y la just progenie
venida del cielo? Tambien San Pablo, (asi se cantaba en las igle-
sias) desembarcado en NApoles, habia corrido a visitar el sepul-
cro del poeta, lo habia humedecido con sus lIgrimas, quejdndose
en alta voz de haber llegado tarde:

Oquem, inquit, reddidissem
Si te vivum invenissem,
Poetarum maximre!....

De este tratamiento de fervor especialisimo hecho A Virgilio por
la leyenda cristiana, yo creo, con otros, que haya sido causa la
tgloga IV con la singular ambigiiedad de sus primeros versos;
pero no creo que ella haya sido la finica causa. Sin duda, yo pien-
so, contribuy6 en much a ella el sentimiento de profunda y gene-
ral religiosidad que respira en sus poemas y quo no podia dejar
de esparcirse eficazmente a su alrededor, causando dulce maravilla
en los pros6litos de la nueva f6.
La religiosidad de Virgilio seria por si sola amplio tema de di-
sertacion; pero yo prefiero limitarme A recomendar la lecture del
esmerado studio hecho por Gaston de Boissier. Lo que en el acto
salta A la vista es el culminante contrast, aAn en esto, centre Vir-
gilio y Lucrecio. El cantor del piadoso Eneas no es solamente reli-
gioso, pero tambien se aleja enteramente de aquel tipo de creyente
que el autor del De rerum natural nos pinta triste, abatido y aco-
bardado bajo el peso de dogmas medrosos (gravi sub religion)
y ansioso de que Epicuro 6 Lucrecio lo vengan a libertar.








VIRGILIO 59

La religion de Virgilio tiene por el contrario una inspiration
grandiosa, serena, consoladora. Es sobre el tono del himno A la
madre de los Eneades conque tiene espl6ndido exordio el poema de
Lucrecio: luego se desenvuelve y so propaga en armonias esquisi-
tamente humans. Apasionado investigator de las mis remotas tra-
diciones itilicas, de esa fuente pura 6 primitive, el poeta tom6 sin
duda, n6 las formas y los mitos ya elaborados de antigua data en
el double taller de Grecia y do Roma, sino una sensibilidad inti-
ma de piedad arcAica capaz de reanimar y casi de rejuvenecer las
rancias y gastadas mitologias.
Es indudable que leyendo, por ojemplo, A Ovidio nos sentimos
dentro de un Olimpo todo lleno de deidades decr6pitas y do fabu-
las opacas, que l6jos de vivir y movers por virtud propia, son
sostenidas 6 impulsadas por fuerza de consuetud. Con Virgilio
estamos mds cerca de los griegos y do los itilicos primitives. Las
fibulas vuelven A adquirir su agilidad espontAnea, los mitos su
trasparencia sincera; nos sentimos, en suma, much m6nos alejados
de aquel punto misterioso en que las fAbulas y los mitos parecon
desvanecerse en un beso y vAn A confundirse en el seno animado
de la eterna naturaleza.

*

El poeta que en verses perfectos habia sabido cantar A los die-
ses agricolas, al cultivo de los campos y de las abejas, penetrando
en today la vasta 6 ing6nua poesia del argument, estaba cierta-
mente bien preparado para acoger on un grandiose designio 6pico
las tradiciones sagradas del agroste Lacio; pero no bastaba. So
requeria ademAs un intelecto profundamente poseido por el senti-
miento de la heroicidad y que por su nobleza se levantase on sumo
grado sobre las proocupaciones de su tiempo. Tal era el Animo
fuerte y recto de Virgilio, que adn inclinado A la causa de Cosar,
sabe encontrar acentos sublimes en las Georgicas para maldecir
la guerra civil; y despues en la corte y bajo los ojos de Augusto,
no tropida en exaltar A Pompeyo y en quejarse por boca de An-
quises que C6sar, el primero, no haya arrojado con magnanimo
ejemplo el arma fratricida:

Ne pueri, ne tantae animis assuescite bella;
Non patrice validas in viscera vertite vires.








ANGLES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Tu que, prior, tu parce, genus qui ducis Olympo;
Pojice tela manu, sanguis meus!.....

Solamente de esa manera el poeta 6pico, libre el espiritu de toda
preocupacion pequeiia 6 mediocre, podria volar como el Aguila,
dominar hombres y acontecimientos, y desde su cima, reunir en un
estupendo concept los destines de Roma y dignamente cantarlos.
Por esto se ha dicho con razon que para comprender A Roma
nada hay mejor que la Eneida de Virgilio y las Decadas de Tito
Livio: ni el poeta le cede dentro del Ambito de su esfera al his-
toriador.
Tertuliano con una poderosa palabra, y Plinio con una pagina
memorable, intentaron esculpir la grandeza colosal de Roma y su
colosal mission en la historic del mundo; pero eso mismo respira,
palpita y se mueve con magestad escultoria insuperable cn los
exAmetros virgilianos:

Tantne molis erat Romanamn condera gentem....
Tu regere imperio populos, Romane memento;
Hce tibi erunt artes, pacisque imponere mores,
Parcere subjects et debellare superbos ....

En la Eneida, conjuntamente con Roma, se siente la Italia. So
siente no solamente el anhelo de Eneas deseoso de reposar en ella
sus errantes penates de Troya, no solamento en el grito de jibilo
de Acates al percibir primero desde la alta proa la humilde playa;
se siente, por decirlo asi, en las entraias del poema, en el espiritu
que lo anima, en el ardiente soplo de patriotism national que
circula por todo 61. La antigua y sagrada tierra revive y toma
cuerpo en los recuerdos de sus gentes, de sus usos y de sus tradi-
ciones. Con just razon observa Saint-Beuve que con la Eneida se
pueden recorrer part a part todos los lugares memorables de la
Italia antigua y doquiera el poeta ha evocado 6 impreso un recuerdo
indeleble. A esta justisima observacion se podria afiadir que, mien-
tras Virgilio tiene principalmente en vista a los troyanos de ahi
el origen de Roma y el reinado de la familiar Julia tiene el cui-
dado do seiialar y casi de reconsagrar con episodios troyanos los
varies puntos del suelo de Italia para confirmar asi los vinculos de
la union y de la antigua fraternidad entire las poblaciones itAlicas
y Roma.








VIRGILIO


Ain n emedio de las pompas de Roma y do los favors de Au-
gusto, Virgilio se acord6 siempre de su Mantua y del tranquilo
hogar de donde lo arrojaron los duros pretorianos, y on sus ver-
sos asoma alguna vez la dulce melancolia del desterrado.
Como Dante, esper6 veneer la crueldad de sus conciudadanos y
cefiir en su bel San Giovanni (1) la corona de poeta, asi Virgilio
aspiraba A la satisfaction de poder un dia ofrecer A su ciudad na-
tal las palmas cosechadas en el campo del arte y a sentarse tran-
quilo A la sombra de los caiiaverales que verdean en las mArgenes
del Mincio native.

Primus in patriam mecum, modi vita supersit,
Aonio rediens deducam vertite Musas;
Primus Idumceas referam tibi, Mantua, palmas.....

Mantua acaba de celebrar dentro de sus muros el centenario de
Virgilio, 6 Italia toda ha festejado al poeta grande y bueno quo en
medio de los milagros de la fuerza triunfanke tuvo la sensibilidad,
tal vez el presentimiento, de una humanidad mejor; tuvo y cant6 la
religion de su patria y de la patria future: Italiam! Italiam!......




















(1) San Juan, el Baptisterio de Florencia, de cuyas puertas en bronce,
obra de Gliberti, Miguel Angel dijo un dia que eran dignas del Paraiso.
i'ola del traductor).















Discurso de clausura


DE LA CONFERENCIA LITERARIA CELEBRADA EN EL ATENEO DEL URUGUAY
EL 0 DE SETIEMBRE DE 1880

POR EL DOCTOR DON LUIS MELIAN LAFINUR


Seioras, seiores:

Por la periodicidad con quo en el Ateneo se repiten veladas como
la que ahora terminal, el anuncio de una tertulia literaria nunca
podria tomaros de sorpresa; pero es una fiesta simpAtica y presti-
giosa siempre: es la buena nueva traida a todos los entusiasmos y
A todas las esperanzas, de que el interior mon6logo de las aspira-
ciones del alma y de las penas del corazon, vi A expandirse fuera
de la intima personalidad do cada uno, para vaciarse en la turquesa
que contornea la dulcisima estrofa del poeta y da soberbio realce
al magestuoso acento del orador.
Una hora de confraternidad en las ideas y de comunidad en los
anhelos, es un bdlsamo bienhechor que derramamos sobre el secret
de los desfallecimientos sin historic y sin testigos, que si no pos-
tran por complete, abaten, sin embargo, haciendo sombria la sole-
dad del pensamiento on la noche sin fin de los recuerdos.
Y para nuestro bien, los pobres proscritos de la ropliblica del
mis poeta de los fil6sofos, han querido calmar la angustiosa labor
do nuestras horas, prestAndonos el consuelo de sus fantasticos en-
suefios con ol lenguaje que otro de los desterrados do Platon ha
llamado "Pintura quo se muevo y mfsica que piensa".
Obligan nuestra gratitud, y debemos honrarlos como en la per-
sona del mIs delicado de los maestros, cnaltecia A la inspiration,
la voz quo oyera el cantor pavoroso del inferno:

Onorate l'altissimo poeta.

Es en los sentimientos levantados do esa familiar de artists de
ia armonia y do la palabra, no siempro comprendidos, llamados A








DISCURSO DE CLAUSURA


las veces soiiadores, con epigramatico desd6n, porqie nacieron con
la estrella de los escogidos, donde como en limpido crisol se puri-
fican las ideas y se aviva el sacro fuego de las nobles vehemencias
por el bien.
Lamartine ha dicho la elocuencia hace al individuo bueno, al
pueblo grande y A la humanidad santa"; frase que puede servir
de corolario A lo que Antes dijera madame de Stael: que por medio
de la oratoria, las virtues del que habla se hacen comunes al que
escucha ".
Por eso las ing6nitas tendencies que dormitan en el alma, an-
siosa de sorprender las revelaciones de la libertad, los enigmas del
present, las profecias del porvenir, suefios do noble ambition escul-
pidos por la mano apocaliptica del destiny en las interioridades del
pensamiento, hallan en el fecundo cauce que abren las corrientes
de la inspiration una fuerza inapreciable para tentar escalamientos
A las cumbres de los problems imponentes y de los misterios
oscuros.
No es, por desgracia, possible para la verdad, seguir una march
sin espinas en la senda de sus triunfos; pero no debe por eso des-
mayarse respect de la suerte reservada A los eternos ideales que ]a
humanidad ha acariciado invariablemente, siempre que murmurando
la bendita plegaria de salvacion en el naufragio producido por el
violent choque de pasiones y de ideas, ha sufrido y ha esperado.
Hoy como ayer, como mafiana, el area depositaria de las creen-
cias que confortan y subliman, ha de cruzar las turbulentas ondas
del error, sin peligro de hundirso en los abismos insondables de la
miseria y de la nada.
Mi6ntras lo bello y lo bueno tengan sus ap6stoles y haya tem-
plos del arte con suficiente halago para reunir grupos brillantes do
cultures de todo lo que significa una generosa aspiracion al perfec-
cionamiento, debe confiarse en los mAgicos resorts de la naturaleza
humana para vaticinar el porvenir del mundo.
Sumergido en devorante pesimismo A favor de una idea precon-
cebida, sienta Carlyle que en los tiempos que alcanzamos ya los
heroes son imposibles; y si por tales toma dnicamente A esos con-
quistadores que todo lo llevan A sangre y fuego para buscar el
foco luminoso de una idea, el resplandor siniestro de ciudades in-
cendiadas, tiene seguramente razon el ilustre pensador; pero se
equivoca, a no dudarlo, si abstrayendo su talent poderoso del me-
ditado exomen de los titinicos esfuerzos de su 6poca, se concrete








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


A desesperar y A maldecir, olvidando quo si ban desaparecido los
genios excepcionales, empujados por su talla dominant A destacarse
con rasgos exclusivos en los cuadros solemnes de la historic, que-
dan y seguiran sucedi6ndose en el vaiven continue de las socieda-
des, figures queridas, que tomadas en conjunto y asociadas entire si,
con sus condiciones de desinter6s y de virtud, equivalent A las altas
individualidades, sin tener para los pueblos cl peligro de exponer-
los A las veleidades de una fortune personal deslumbradora; s6res
que muchas veces an6nimos, humildes, al caer jadeantes como el
soldado de Maraton, tienen su part de heroismo en los triunfos
del siglo XIX, que glorifica Pelletan lamAndolo siglo profeta. Es
cierto, profitico, si; porque A pesar de la duda, terrible enfermedad
que le aqueja, tieno f6 en el progress, lucha y desfallece y cae,
pero al tocar el suelo en la derrota, cobra nuevas fuerzas como el
gigante mitol6gico y se levanta erguido; y asi quoe league la hora
de hacer el inventario de sus conquistas se verA que sin las ansias
del esplendor que da el renombre; sin mAs norte que la abnegacion
y el sacrificio, deja, empero, de luz, una preciosa herencia, quo
reverberando eternamente, lanzara sobre las edades venideras la
proyeccion brillante de mil triunfos que valen mis quo todas las
batallas que dieran fama A los eximios guerreros de la tierra.
Los pasmosos adelantos de la ciencia, la supremacia del dere-
cho, las 'energias de la justicia igualatoria, las victorias de la li-
bertad, en fin.... 4qu6 mis se necesita para abandonar A las
sombras de una superioridad eclipsada, todos los siglos glorificados,
desde el de Pericles hasta el de Luis XIV?
Para pensar en esto nos hemos dado cita, para sustraernos por
una noche A las preocuprciones cotidianas de la vida nos hemos
reunido, procurando confundirnos en el 6xtasis de una contempla-
cion ideal, tan solo interrumpida por los ecos momentAneos del
aplauso, que se grabarAn despues en la mente con el sello duradero
de la grata impression de esta velada.
Y entire tanto, todo es hacer uso de ese sentido del alma, concen-
trador, sutil: de ese criterio estetico que rev6lanos un mundo do
pasiones en la estrechez de una tela, las formas esculturales de la
perfection plastica en los perfiles de marm6reo trozo que un divino
cincel inmortaliza, el Ilanto de la desesperacion y el infortunio 6
la blanda sonrisa del content en las armonias del sonido, y todo
lo que anima y lo que eleva, en el colorido de las imigenes excel-
sas que prestan sus reflejos a las cadencias del ritmo, y e eel celeste
fuego que electriza los soberanos giros de la palabra hablada.








DISCURSO DE CLAUSURA


Y asf se vive, y asi se siente, poniendo A contribution en deter-
minado instant todos los tesoros del alma y todas las ternuras del
corazon para descifrar lo quo es belleza, ese enter indefinible, ese
"no sd qud- de Gioberti inmaterial y objetivo que se present
al espiritu, le atrae y le arrebata".
Y el arte, ora melanc6lico como una aparicion ossiAnica, ora
riente como una alborada del estio, se impone, porque interpreta la
belleza, la exhibe y la magnifica, respondiendo al insomne afan de
sorprenderla que domina A los que en ella encuentran no solo un
desahogo para los castos deleites de su espiritu, sino tambien sobra-
dos elements, para que conmueva y arrebate, cifi6ndose los inmar-
cesibles lauros de la gloria, que es el augusto patrimonio destinado
A compensar los esfuerzos que hace por el lucimiento de esa belle-
za, la diosa peregrina de sus triunfos: la inspiration sublime.
Sabe marcar el arto verdadero, la rutilante estela del culto de
los grandes sentimientos, siquiera conduzcan A la vida implacable
del martirio que un dia se traduce en la mendicidad del ciego Homero
y otro en el tristisimo gemido del desgraciado Tasso en sus pri-
siones!.....
Y el imperio de la belleza sobre el hombre nos da ejemplos
grandiosos A millares. Hace adivinar A la nimatitud romana con
retrospective miraje, de qu6 cuna han ido las abejas de la B6tica
A recoger la miel que destilaban los labios de un nifio predesti-
nado; y mas tarde, un pueblo adormecido en los temores de su
suerte, arrostrando mil peligros, sacude su letargo, encuentra que
el genio de las obras inmortales bate sus alas sobre la olimpica
cabeza de Lucano, el nifio de antes ya en toda la madura esplen-
didez de sus extraordinarias facultades, y le discierne el premio
just, unanime, espontAneo, alcanzado en competencia con Neron el
tirano feroz, cantor y poeta, m6nstruo dilettanti, como alguien le
ha llamado.
Baiindose el arte en sus suavisimos efiuvios, impregnAndonos de
su aliento vivificador, ha hecho palpitar por unas horas nuestros
corazones al unison, elevAndonos A la region serena 6 inmaculada
de los altos pensamientos, donde tiene la virtud su apote6sis, sus
respetos la justicia, sus prestigious la libertad, y su consagracion
todo lo grande, lo bello y lo bueno.
En la noche pasajera de la tierra no podemos aspirar A otros
consuelos.
He dicho.
















Gobernar es educar


POR DON R. LOPEZ LOMBA


Un hombre que es elocuente-ha dicho el ilustre Presidente Ave-
llaneda-que conoce la historic, la diplomacia, la jurisprudencia
puede ser en cualquiera otra part un hombre de Estado; pero si
no se ocupa en toda occasion y lugar, con infatigable energia, de
que la education penetre y se difunda a traves de todas las cla-
ses sociales, no sera verdaderamente digno de ser considerado co-
mo un hombre de Estado americano.
Difundamos la ensenanza primaria hasta que esta venga
d ser en la Repdblica como el aire y la luz, un don gratuito
y universal.
Estas hermosas palabras de Henry Barnard debieran constituir
el supremo desideratum de todos los que aman de veras el pro-
greso de nuestra pequeiia nacionalidad.
Prolijo y hasta banal seria empefiarse en demostrar que en las
sociedades modernas y en particular en las americanas, la question
de la enseiianza, es el problema capital, que debe observer la pre-
ferente actividad de los estadistas y soci6logos dignos de este
nombre.
Poblar y educar: he ahi, 6 nuestro juicio, la mission primordial
de los gobiernos en Am6rica. En otros terminos, aumentar la can-
tidad y mejorar la calidad de la poblacion, que es el factor esen-
cial de las nacionalidades.
Responden 6 estos dos objetivos supremos, la inmigracion y la
ensenanza, que debieran ser el double tema favorite de las medi-
taciones y el norte a donde so encaminaran los esfuerzos mks con-
vencidos, entusiastas y perseverantes de los estadistas americanos.
Determinar una corriente poderosa de inmigracion litil, laborio-
sa, y esencialmente agricola, que se arraigue al suelo mediante la
fAcil adquision de la propiedad territorial.
Nada es tan preeario y eventual como esa inmigracion esponti-
nea y flotante que se acumula en las ciudades comerciales y que








GOBERNAR ES EDUCAR


tan pronto estalla una de esas crisis peri6dicas, econ6micas 6 fi-
nancieras se aleja del pais en busca de otros centros donde ofrecer
sus servicios. Esto sin contar con la escoria de las sociedades eu-
ropeas, gentes sin ocupacion y de la peor especie que no pudien-
do ya vivir alli, se lanzan Avidamente sobre Am6rica, alucinados
por aureos espegismos y en la vana esperanza de Ilegar aqui A
improvisarse, sin necesidad de pacientes trabajos, una bonita for-
tuna que los saque de la miseria para toda su vida.
Pero nos desviabamos de nuestro asunto.
Queremos ocuparnos hoy esclusivamente de la segunda parte del
problema total que hemos planteado mis arriba, esto es, de la en-
senanza.
En las sociedades modernas, la question de la enseiianza reviate
una importancia much mayor que en las antignas.
En el 6rden moral como en el material, las naciones actuales se
hallan caracterizadas, como observa justamente Augusto Comte, por
dos hechos fundamentals, a saber, la ciencia y la industrial.
Por el contrario, en lo antiguo, no era la actividad ni las artes
de la paz lo que on los pueblos predominaba. Los cimientos de
aquella sociabilidad embrionaria lo formaban, en el 6rden espiri-
tual, la teologia; y en el 6rden temporal, la actividad military,
conquistador 6 simplemente defensive.
La lucha por la existencia en los pueblos como en los indivi-
duos ha cambiado de caricter al present.
En sociedades positivas 6 industriales como las de ahora, el corn-
bate por la vida, se refiere esencialmente A competencias pacificas
en el terreno de los descubrimientos cientificos 6 industriales.
En virtud del principio de la selection social, las naciones que
han alcanzado el mis alto nivel intellectual y moral, que poseen
los m6todos y procedimientos mas perfeccionados, las mejores mi-
quinas 6 instruments de todas classes y saben adaptarse mejor a
las condiciones especiales de la 6poca y del suelo en que viven,
tienen asegurado en definitive, el triunfo m6s complete y glorioso.
En Am6rica, sobre todo, donde la densidad de la poblacion es
tan escasa, es menester suplir lo exiguo del nimero do los habi-
tantes desiminados en extensos desiertos, por la superior calidad de
los mismos.
Un hombre instruido convenientemente, represent, de ordinario,
para la production el valor de 10 y adn de 100 hombres ignoran-
tes que solo poseen su fuerza fisica, inico element que pueden
ofrecer a la industrial de uu pais.









68 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Por esto decia con much razon Jos6 Pedro Varela.
"No se cree que otra y muy diverse seria nuestra position, si en
vez de ser tan ignorante, como lo es nuestro pueblo, fuese tan
educado como el suizo, el yankee 6 el aleman ?
Los 500,000 habitantes que tiene la Repfblica ; no pesarian con
triple d cuadruple poder en la balanza de los pueblos america-
nos, si con una inteligencia cultivada por la instruction, esplotaran
todas las conquistas de la industrial modern y pusieran en jue-
go todas las fuerzas que proporcionan el trabajo, el saber, la
ciencia ?"
Otra razon especial existed tambien para que consagremos mayor
dedication A la difusion y mejora de la enseranza.
Las naciones pequefias como la nuestra, del mismo modo que
B61gica, Holanda, Suiza, Portugal, Grecia, rodeadas de vecinos po-
derosos, temibles y sin muchos escripulos, deben desde luego su-
plir, como queda dicho, la cantidad por la calidad de sus habitan-
tes. Tienen necesidad de ser mris instruidos, mis juiciosos, mis
morales que los demas pueblos, como medio de conquistarse el
respeto y estimacion de los demis, evitando dar el mAs minimo
pretesto que ponga en peligro su propia independencia 6 integri-
dad national.
Por iltimo, milita ain una circunstancia especialisima para que
uiestro pais preste una atencion muy particular i las cuestiones de
ensefianza, convirtiendo el interest frio y abstract de la education
comun,-como ha dicho el Dr. Ramirez-en una verdadera causa
popular, Ilena de savia, de fecundidad y de ardor.
El Uruguay es uno de los paises mas cosmopolitas que existen
en el globo. Su poblacion esta compuesta de elements por demis
hetereogeneos y antag6nicos.
Ese cosmopolitismo tan pronunciado hace que el sentimiento na-
cional sea excesivamente d6bil entire nosotros y que, en realidad,
el element criollo est6 realmente dominado por esa poblacion ex-
tranjera fuertemente abigarrada que nos ha enviado sucesivamente
el Mediodia de Europa por un lado y por el otro nuestro podero-
so vecino el Imperio. La independencia en este caso es un mito.
En realidad, el element national esta relegado al segundo pla-
no del cuadro. Con escepcion de un nAmero reducido de habitan-
tes de las ciudades, la inmensa mayoria de las families nacionales
ocupan las capas mis inferiores de nuestra sociabilidad.
Desheredados de instruction, de riqueza y hasta de hAbitos de








GOBERNAR ES EDUCAR


trabajo, de 6rden y de economic, pueden ser considerados sin exa-
geracion como los verdaderos pdrias del Uruguay.
Ahora bien: para hacer cesar ese intolerable y vergonzoso esta-
do de cosas, para fundir esos elements hetereog6neos y antag6ni-
cos que nos envian las naciones m6nos adelantadas del viejo mun-
do, para asimilarlos, para darles unidad y cohesion, es necesario,
de toda necesidad recurrir A un Amplio, complete y racional siste-
ma de enseilanza.
Es menester esparcir con mano pr6diga la ensefianza elemental
6 industrial.
Es menester que la escuela se proponga empefiosamente acentuar
el sentimiento national en las tiernas almas de los ninios.
He ahi pues, bosquejadas, A la lijera, las razones que dan tan
considerable trascendencia a las cuestiones de education en nuestro
pais.
El primer problema que surge, en seguida, en material de ense-
iianza, es saber que es lo que debe preferirse: si la elevacion 6 la
difusion de los conocimientos.
Somos de opinion que en punto A instruction, del mismo modo
que respect al bienestar, y A la moralidad, convene tener presen-
to esta formula del ilustre Balmes.
El distinguido publicista definia do esta suerte el ideal de la ci-
vilizacion humana.
"La mayor moralidad possible en el mayor ndmero possible; la ma-
yor ilustracion possible en el mayor ndmero possible; y el mayor bien-
estar possible en el mayor numero possible "
Lo important, en efecto, no es poseer una pequeia clase de sa-
bios di'stinguidos, en tanto que las masas populares se hallan sumi-
das en la mas complete ignorancia.
Mil veces preferible es, a nuestro juicio, cuando no puede conci-
liarse la elevacion y la difusion de la ensefianza, dar preferencia a
esta dltima, ain cuando sea mas defectuosa la calidad de la instruc-
cion.
Observa Bukle, al hablar de las leyes mentales de la sociedad en
su magistral 6 inacabada Historia de la Civilizacion en Ingla-
terra, el contrast singular que ofrecen bajo este punto los Estados
Unidos y la Alemania.
En la primera de estas Naciones existen poquisimos sabios eminen-
tes, pero el nivel intellectual de los norte americanos, con ser muy
poco elevado, es sin embargo bastante uniform en todas las classes








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


de la sociedad. La mayoria inmensa de los habitantes poseen al m6-
nos los rudimentos del saber.
En cambio en Alemania, dice el malogrado Bukle, se ha dado
mis importancia al cultivo y perfecionamiento de las ciencias qu6 A
su universal propagacion al trav6s de las diversas capas sociales.
Se ha dado preferencia para valerme del lenguaje del publicista in-
gles a la adquisicion sobre la reparticion de los conocimientos.
Los sabios alemanes son de primer 6rden. Existed una clase le-
trada que cultiva con gloria los g6neros mis variados de las cien-
cias y las artes, que posee las ideas mis avanzada del siglo. Con
todo, las masas sociales se conservan en un estado intellectual bas-
tante atrasado. Las preocupaciones 6 ideas religiosos y political mis
afiejas dominant entire ellas.
Indudablemente esto podia ser enteramente cierto cuando escribi6
Bukle, pero al present debe haber cambiado un tanto la situation
de Alemania. Conviene de todos modos no incurrir en un estado se-
mejante.
Lo mismo sucede con la adquision y reparticion de las riquezas
y el bienestar.
Asi v6mos naciones como Inglaterra que marchan a la vanguar-
dia de la civilizacion, que poseen inmensas riquezas y qne ofrecen,
no obstante, el fen6meno del pauperismo con caracteres alarmantes.
Esto solo prueba un vicio en la distribution de la propiedad.
La ignorancia y la miseria, del mismo modo que la instruction
y el bienestar, andan siempre indisolublemente unidos en forzoso
maridaje.
Pues bien. Nuestro pais ofrece tambien un espectAculo algo ana-
logo.
Es una sociedad relativamente muy rica, y apesar de eso, una
portion considerable de sus habitantes se arrastran penosamente en
la lltima miseria.
Existed una clase letrada, 'relativamente, tambien considerable y
hasta excesiva, que sigue el movimiento de las ideas mis avanza-
das, que posee, como si dij6ramos, la iltima palabra de la ciencia;
pero en cambio ofrece el irritante y desmoralizador contrast de que
una part important de su poblacion, casi las dos terceras parties
de ellas, carecen de los primeros rudimentos de la civilization.
Hay pl6tora de doctors, como se ha dicho, on las ciudades, y
la poblacion do los campos se halla sumida en plena barbaric, en
un estado de semi-salvajismo enteramente primitive.







GOBERNAR ES EDUCAR 71

Y quien dice poblacion de los campos, quiero decir, poblacion
esencialmente criolla, national.
Rubor causa decirlo!
En la Estadistica escolar levantada por el Inspector Nacional D.
Jacobo Varela- de quien por todo elogio basta decir, que fu6 el
digno sucesor de su hermano Jos6 Pedro-se constata la existencia
de 107,647 niiios en edad de escuela, esto es, de 6 a 14 afios, y si
estos se agregan los comprendidos entire 4 y 16 afios dicha suma
se eleva A la cifra de 156,354, al present todos mayors de 6 afios,
de los cuales se educan solo 37,976.
Si se aiiaden A estos los adults, no exageramos al afirmar que
mis de 200,000 habitantes, 6 lo que es lo mismo, mAs de la tercera
part de la poblacion se halla sumida, como queda dicho, en la
mis espantosa ignorancia.
En los Estados Unidos es donde mejor se ha comprendido y mis sa-
crificios se hacen por la difusion de laensefianza comun y professional.
No hace much tiempo que el Congreso de la Union sancion6
una ley especial para promover la education comun disponiendo quo
el product de la venta de tierras piblicas, (8 millones de pesos
anuales) sea capitalizade en un fondo al 4 020 cuyo interest se di-
vidiri entire los Estados en RAZON INVERSA DEL GRADO DE INSTRUCCION
DE SUS HABITANTES.
Es precisamente todo lo contrario de lo que sucede entire nosotros.
La intervention del Estado en material de instruction, como en
cualquier otro punto, tiende 6 suplir la deficiencia de la iniciativa
privada y debe hacerse sentir aquella tanto mas, cuanto esta es mis
debil mis exigua, m6nos pronunciada y eficiz.
Per esta razon siendo las ciudades, en su conjunto, mis ilustra-
das comprenden mejor y so interesan mis por la difusion de la en-
seiianza. De ahi l que la accion privada se present en ellas en un
grado mis en6rgico y general. Lo contrario precisamente de lo que
pasa en los campos.
Nuestros gobiernos, desgraciadamente, residiendo en la capital,
han dado siempre marcada preferencia A las necesidades intelectua-
les de esta con evident descuido de las apremiantes exigencias de
la vida rural.
Jos6 Pedro y Jacobo Varela han prestado grande atencion a este
punto, consiguiendo merced A la perseverante energia de su volun-
tad, destruir un tanto ese absurdo 6 irritante desequilibrio intellectual
de nuestra sociedad.
Continuaremos.

















Rebelion y castigo


TRADITIONN UNIVERSAL)


Al inspirado cantor de la Leyeida Palria.
Su admirador y agradecido amigo,
A. M. C.

POESIA LEIDA EN EL ATENEO DEL URUGUAY


POR EL DR. D. A. MAGARINOS CERVANTES


Los predilectos eran del dios Omnipotente,
Privilegiados s6res de sin igual belleza,
Sus Angeles amados, que en 6xtasis ferviente,
Junto al excelso trono, baiiada en luz la frente,
En coro proclamaban su gloria y su grandeza.

Pero uno-el mas gallardo-cediendo al paroxismo
De un impetu soberbio que reprimir no supo,
De Dios quit6 los ojos y los clav6 en si mismo,
Y al verse tan hermoso dentro de si no cupo,
Y su demented orgullo le hundi6 en su propio abismo.

-Abajo Dios! abajo su tirania! abajo
Su ley incomprensible de la razon insulto!
iAbajo su humillante, servil y necio culto!
iSoy libre! y ante nadie mi dignidad rebajo,
Y asi rasgar6 el velo de su misterio oculto!

Dijo Luzbel.... Los Angeles que su blasfemia asombra,
Erguidos 6 aterrados, la faz A Dios tornaron;
Mas 61 vel6 su frente, y como negra alfombra,








REBELLION Y CASTIGO


Cerr6 los horizontes inmensa, horrible sombra,
Y de Luzbel en torno los malos se agruparon!

ILocura inconcebible! que puede esplicar solo,
El6ctrico el contagio que audaz ejerce el mal!
iOh vanidad, envidia, orgullo, odio infernal,
Cuya atraccion oculta, como el iman al polo,
Arrastra A los abismos al angel y al mortal!

gQuien describir podria la escena inenarrable
De aquel supremo instant que uAn el terror difunde,
Cuando Luzbel, seguido de hueste innumerable,
Pis6 la primer grada del trono invulnerable,
Que envuelto en las tinieblas parece que se hunde!....

Retrocediendo absortos los astros en el cielo,
Sus luces apagaron con sibito desmayo....
Gemia de los orbes estremecido el suelo....
El vendabal cautivo rugia.... y entire el velo
De nubes, crepitaba, forcejeando el rayo!.....

-Jehova!..... rey destronado, por qu6 A nuestra presencia
Temblando vil te escondes?.... por quB cobarde y mudo
No aceptas el combat, no humillas la insolencia
Del que rompi6 valiente de tu opresion el nudo?....
4Que se hizo tu justicia, tu suma Omnipotencia?....

Call6 Luzbel, y un soplo que disip6 el nublado,
De pronto el mar de lumbre la oscuridad troc6:
Sobre su trono, enhiesto, y en derredor cercado
De sus legiones files, el Dios asi ultrajado,
Terrible, mas sereno, la diestra levant6.

Ya salvan sus linderos los enerespados mares!
Sus comprimidas alas el huracan desata!
El 6ter encendido so cambia en catarata
De fuego! y de las cumbres, rojizos luminaries,
Descienden los volcanoes en ondas de esearlata!


Los angeles rebeldes del cielo despeiados,








74 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

No encuentran un asilo donde posar la planta.....
Todo ellos profanaron, y todo se levanta
Contra ellos justiciero; sus mismos atentados
Son ahora los dogales que oprimen su garganta!

Verdad 6 alegoria, la tradition, sin dolo,
Profunda una enseiianza refleja en su crisal;
Oh vanidad, envidia, orgullo, odio infernal
Que hicia el abismo arrastran, como a] iman el polo,
Si al angel lay! perdisteis gQu6 hareis con el mortal?














La Poesia


COMPOSICION LEIDA EN EL ATENEO DEL URUGUAY, EN LA CONFERENCIA LITERAuIA
QUE TUVO LUGAR EL 6 DE SETIEMBRE DE 18SO

POR CONSTANTINO BECCHI


]co de las empircas armonias,
Efluvio de la esencia de las almas,
Susurro de la brisa do los cielos,
Perfume del jardin de la esperanza;
La poesia,
Ritmo y palabra,
Es prisma de la luz del pensamiento
Que el sacro fuego do lo eterno irrAdia.

Naci6 con los gemidos del espacio
Cuando en 61 las esferas germinaban;
Vibr6 cuando a los mundos conmovia
La vehement ignicion de sus entrai as,
Cuando las Iluvias
De fuego y agua,
Sobre la masa inform de la tiorra
Cafan como inmensa catarata.

Es hija del excelso pensamiento
Que sac6 al Universo de la Nada;
De la ciencia inmortal del Gran Poeta,
Que, pulsando las cuerdas de su arpa,
Cre6 una estrofa
Y, al entonarla,
Sea," dijo, y al vibrar las notas,
Los mundos que nacian la cantaban.

Vag6 por los espacios infinitos
Resonando la estrofa, como vaga
El arpegio sagrado en el recinto
Donde t Dios se levanta la plegaria;







0
76 ANALES DEL ATEKEO DEL URUGUAY

Y esa armonia
MAgica, santa,
Llev6 A los orbes el celeste ritmo
Cuya cadencia regul6 su march.

Y lleno Dios del inefable gozo
Que el sublime concerto le causara,
Plugole completar un gran poema,
Trasunto de su ciencia soberana;
Y dijo un dia:
Poesfa, anda,
Fija mi pensamiento alli en la tierra."
Llega, y el primer hombre despertaba.

Y al recibir el aura de la vida
Una voz oy6 el hombre, la que en su alma
Repiti6 los acordes peregrinos
Que vagaban del 6ter en las alas;
Bes6 los cielos
Con la mirada,
Y al ver 4 Dios y comprender su idioma
Sinti6 que todo A su alredor cantaba.

Ent6nces cant6 61, y un coro inmenso
Hiri6 las fibras de las e6lias arpas;
Himno grandiose que llev6 al empire
La gratitud que el mundo balbuceaba.
Cuantos loores,
Cuanta alabanza,
Elevaron B Dios en aquel himno
Flores, pajaros, selvas y cascadas!

Desde ent6nces quedaron en la tierra
Perfumes del jardin de la esperanza,
Ecos de las celestes armonias,
Y efluvios de su esencia para el alma;
Y el hombre siente,
Se inspira y canta,
Porque al ser lo arrull6 la Poesia,
Estro de un Dios que habld pulsando el arpa!

















SUELTOS


Con el afio 1883 comienza el 4.0 tomo de los ANALES DEL ATE-
NEO DEL URUGUAY.
El afio fenecido, como todo lo que pasa para no volver, s61o
vive en el mundo de los recuerdos, y dA entrada a las esperanzas
que se sueiian en el aio que viene A sucederle, iniciando su carre-
ra silencioso, y envuelto en las densidades de lo desconocido.
Por lo que al Ateneo respect, en cuanto a su pasado y su por-
venir, no olvidamos que en el afio 1882 se han colocado muchas ac-
clones del empr6stito para la construction del edificio que exije el
primer centro cientifico y literario del pais. Y no olvidamos que los
ANALES han tenido una aceptacion benevola por parte del piblico,
que ha visto en nuestro peri6dico el resultado de un esfuerzo cons-
tante por darle tanto inter6s como require una publication de su
indole.
Esperamos en el afio corriente echar los cimientos del edificio
proyectado; y en cuanto al peri6dico, prometemos que el grupo li-
terario y cientifico con que cuenta el Ateneo trabajari en el senti-
do de quo continue para los ANALES la protection popular que
hasta hoy no se le ha negado, poniendo los colaboradores el ma-
yor empefio en darle aliciente y variedad A las materials de cada
nimero.


Adolfo Franck, conocido ventajosamente entire nosotros por sus
libros, sobre todo por su Filosofia del Derecho Penal y su Dic-
cionario de las ciencias filosoficas, ha dirijido, hace apenas dos
meses, al redactor de la Revue Sud-Americaine, que se public en
Paris, una carta en la cual, como president de la Societe'franaise
des amis de la paix, aprovecha la oportunidad de escribirle A un
periodista sud-americano, para formular sobre la paz del nuevo
mundo un vaticinio, que ojali abonen sucesos m6nos luctuosos que
la guerra del Pacifico.
Tomamos de la carta del distinguido publicista, los siguientes
pArrafos:








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


La Am6rica estA en mejor situation que la Europa para ate-
nuar, y hasta para concluir con el odioso azote de la guerra, mis
funesto A la humanidad que todos los flagelos de la naturaleza.
Los 6dios nacionales apenas tienen en Am6rica tiempo para germi-
nar, y A poco que se persevere, desterrarlos es tarea asaz fdcil. Des-
apareciendo los 6dios, desaparecerA esa paz armada que arruina las
poblaciones y las mantiene en reciproca desconfianza.
Que confie la Am6rica en el 6xito de esa double tarea, y llegarA
A ser la institutriz del, antiguo continent. La parte del mundo mas
nueva por su historic, sera asi la mas vieja por su sensatez. "



HISTORIA DE LA CIVILIZATION
FRAGM1ENTO

Perfeccion moral y perfection intellectual


.Resulta que aunque la perfection moral tenga mas encantos
y atractivos para la generalidad de los hombres, que la perfection
intellectual; sin embargo, debemos confesar que, considerando el re-
sultado final, es much m6nos active, m6nos durable, y como lo
probar6 luego, m6nos fecunda en ventajas reales. Desde luego, si
examinamos los efectos de la filantropia mas active, y de la bon-
dad mas lata y desinteresada, hallar4mos que son comparativamen-
te de corta duracion; que s6lo alcanzan A un nimero reducido de
individuos A quienes aprovecha; que sobreviven rara vez A la ge-
neracion que ha presenciado sus fundaciones, y que, si adquie-
ren al fin la forma mas durable de grande asociaciones de ca-
ridad pfblica, abuses sin cuento se introduced pronto en sus ins-
tituciones, que las hacen entrar on decadencia, y al cabo de un
cierto tiempo son destruidas 6 desviadas de su objeto primitive,
burlando de esta manera los esfuerzos hechos para perpetuar la
memorial misma de la benevolencia mas pura y convencida.
Estas conclusions nada tienen de satisfactorio, y lo que las ha-
ce mas chocantes todavia, es la imposibilidad de refutarlas; porque
cuanto mas penetramos en el corazon de esta question, tanto mas
claramente verdmos la superioridad de las adquisiciones intelectua-
les sobre el sentido moral. No hay hombre ignorant, la tradition
nos lo prueba, que animado de las mejores intenciones, y armado








SUELTOS 79

con el poder supremo para ponerlas en ejecucion, no haya hecho
mis mal que bien; y la enormidad del mal ha sido en razon del
ardor de las intenciones y de la extension del poder. Pero dismi-
nuid la sinceridad del energimeno, perturbad de alguna manera la
pureza de sus motives, y del mismo golpe disminuireis el mal que
hace. Su ignorancia esta aliada al egoismo? Sucederi con frecuencia
que podr6is matar la ignorancia por medio del vicio, y que, exci-
tando sus temores, restringir6is su funesta action. Sin embargo, si
no es accessible al temor, si su abnegacion es complete, si no tiene
otro objeto que el bien de los demis, y que lo persigue en una
larga escala con entusiasmo y celo desinteresado, es ent6nces que
no tendr6is asidero sobre 61, ningun medio de prevenir las cala-
midades que un hombre ignorant en un siglo ignorante produci-
rA infaliblemente.
El studio de la historic de las persecuciones religiosas nos hara
ver perfectamente hasta donde la experiencia justifica en todos sus
puntos esta proposition. Castigar aunque mis no sea un solo hom-
bre por sus doctrinas religiosas, es ciertamente un crime de los
mis negros; pero castigar una numerosa comunidad, perseguir una
secta entera, tentar de estirpar opinions, que proyectando sus ramas
afuera de la sociedad en que se han arraigado, son una manifestation
de la exuberant fertilidad del espiritu human; hacer todo esto, digo,
no es s6lo uno de los actos mis perniciosos que podamos conce-
bir, sin6 que, ademis, es el colmo de la locura. Sin embargo, es
un hecho innegable que la mayor parte de los perseguidores reli-
giosos eran hombres animados de las mis puras intenciones, y cu-
yas costumbres eran verdaderamente irreprochables.
Y es impossible que fuera de otro modo; porque no son hombres
mal intencionados aquellos que tratan de imponer por la fuerza
opinions que creen justas.
Son malvados, pues, estos hombres que miran tan poco por los
intereses temporales, que hacen servir todo su poder al solo objeto
de propagar una religion, que segun su f6 es necesaria i la dicha
future de la humanidad.? Malvados, no; ignorantes, si! La natura-
leza de la verdad, las consecuencias de los propios actos, todo les
escape. Pero bajo el punto de vista moral, sus motives son inataca-
bles. En efecto, es el ardor mismo de su sinceridad que los im-
pulsa A la persecution, es el celo santo de que estan inflamados quo
precipita su fanatismo en una actividad terrible. Enclavad en el
espiritu de un hombre una conviction absolute, la de la importancia








80 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

supreme de una doctrine moral 6 religiosa; hacedle career que los
que rechazan esta doctrine estan condenados A la eterna perdicion,
entregadle despues el poder y usad de su ignorancia para encegue-
cerlo sobre las consecuencias ulteriores de sus actos 6 infalible-
mente este hombre persiguira A los que niegan su doctrine, y la
extension de la perecucion sero en razon de la magnitude de su sin-
ceridad. Disminuid la sinceridad y disminuireis la persecution; en
otros t6rminos, el debilitamiento de la virtud disminuirA el mal:
verdad de la que la historic nos present tantos ejemplos, que ne-
garla seria no solo rechazar los arguments mas evidentes y deci-
sivos, sino tambien los testimonios mis concomitantes de todos si-
glos.
Buckle.


ANTISrPTICOS NUEVOS.-En el iltimo congress annual de la British
medical Association, el Sr. Mayo Robson ha descrito una s6rie de
experiencias efectuadas por 61 con el objeto de verificar la eficacia
de atm6sferas cargadas de sustancias antis6pticas volatiles, contra
el desenvolvimiento de la vida de series microsc6picos, en liquidos
putrescibles. Los resultados obtenidos son muy alhagadores. Una
s6rie de recipients conteniendo infusiones de past en los cuales
se habia puesto un poco de aceite de eucalipto 6 eucaliptol que-
daron perfectamente limpidos, mientras que otros en los cuales no
se habia hechado dicha sustancia, se enturbiaron al cabo de pocas
horas y se cubrieron de mohosidades aunque se las cubri6 con al-
godon.
En efecto, los vapores del eucalipto son fatales A los g6rmenes
de las fiebres y de las afecciones infecciosas. Y como no son per-
judiciales A la respiracion, podemos esperar que con el tiempo, en
los hospitals no se emplearin otros antis6pticos.
El eucaliptol tiene ademas la ventaja de ser abundant y barato.
Various cirujanos lo han usado ya en operaciones, y he aqui c6mo.
Se recoje aire en un recipient Ileno de algodon y en otros llenos
igualmente de piedra pomez mojada de eucaliptol y en comunica-
cion con el primero; el aire que penetra en el frasco primero, se
desembaraza ya de muchos g6rmenes y se purifica totalmente al
pasar por los otros que contienen el eucalitol. Proyectado por me-
dio de un fuelle sobre las heridas, acelera su cicatrizacion de una
manera notable.










ANALES DEL ATENEO

DEL URUGUAY


AR II--TOMO IV MONTEVIDEO, FEBRERO 5 DE 1883 j minO is




Peri6dicos y periodistas, "El Siglo," "La
Razon," etc., etc.

POR HAROLD


Los tiempos no estin para preAmbulos y oberturas.-M6nos es-
tin todavia para 16gicas, cronologias y ni siquiera para la gra-
mitica castellana.-d Tiene Vd. alguna idea ?-Pues esp6ngala cla-
ramente, aunque sea A galicismo 6 barbarismo por linea. Esta
es la question.
Los tiempos son de notas, rasgos generals y bocetos.-Gracias
que un motin general 6 una paliza idem no interrumpa la line
y el boceto!
Por eso, yo escribo notas, nada mas que notas.
-Sobre qu6?-Sobre (si A Vd. le gusta, lea: acerca de, respec-
to de, que A mi me es indiferente) sobre periodistas, peri6dicos,
editors, etc., etc., pero, enti6ndase bien, sin 6rden, unidad, ni ila-
cion, pasando de un periodista A otro, de este diario A aquel,
empezando por el medio y concluyendo por el principio.
SSe espeluzna por ahi algun anticuario, de esos que han desco-
nocido su mission y escriben libros y tablas de logaritmos en vez
de estar en un escaparate de museo, resguardos del aire y de la
luz?
Mejor! Yo no escribo para ninguna vidriera ni para el Dr. Mas-
car6 y Sosa, aunque es Bibliotecario y aunque 61 ha escrito admi-
rables piginas de literature hebrAica, anterior A Moises y al pue-
blo judio, sino para mi y para darme el gusto de introducir el
des6rden en medio de tanta uniformidad, tanta ciencia y tanta 16-
gica como las que lucen en las piginas de los ANALES.
Per troppo variar nature d bella. Aunque no fuera mas que
TOMO IV 6








82 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


por variar, no podria introducirse tambien un poco de des6rden en
otras cosas mis ordenadas todavia que Los Anales, en ese con-
cierto, por ejemplo, Ileno de dianas triunfales y de sublimes armo-
nias que dirige el escogido protector de este afortunado pais?
A mi pesar, tengo que resignarme.-Alli no hay otra batuta que
la espada y yo no puedo cambiar por esta mi pluma, ni manejar
las dos, como lo han hecho tantos ilustres varones, entire los cuales
recuordo a Jenofonte y 4 don Juan de la Granja, el cong6nere me-
tafisico de Moncayo y de un afrodisiaco secretario que Dios guard
en santa compaiifa.
Con don Juan y con Moncayo, he nombrado a dos redactores
castrenses, que evocan la memorial de dos diaries y de una soldada.
La asociacion de ideas me conducirfa aqui A hablar de tales
diaries (suprimiendo la soldada para evitar recuerdos importunos)
pero la asociacion implica algo do 6rden, de encadenamiento, y yo
estoy en material do ideas por la dispersion, guardando en esto
analogia con las fuerzas inteligentes del pais, que yacen, por for-
tuna, dispersas, truncas y desparramadas hasta el dia del juicio,
para reunirse y congregarse en un solo haz, asi que resuenen y
aparezcan los formidable sacudimientos y las apocalipticas visio-
nes del Evangelista, estoy por la dispersion de ideas, decia, y por
consiguiente empezar6 mis notas por otros peri6dicos y periodistas.

a

El primero que se me ocurre es "El Siglo," gran diario, gran
format y gran circulacion, sea dicho esto iltimo sin mengua de
aquel otro diario de las sucesivas encarnaciones como Vichnou,
aunque conservando el mismo espiritu...... de cuerpo.
HarA veintiuno 6 veintidos afios-pues la exactitud de fechas no
hace al caso, ni soy yo fuerte en cronologia-que se fund El
Siglo" y se establecio la Imprenta del mismo nombre por la cual
debia aparecer.
Fu6 Mr. Adolfo Vaillant quien, fundindolo,-y esto si que es
important decirlo,-introdujo dos cosas en su imprenta: los an-
teojos, unos anteojos como yo no he visto otros, desmesurados,
fulgentes, de facetas y reflejos tan vivos y luminosos que herian la
vista con su deslumbrante brillo, y el centimetro, destinado a con-
mensurar por todas sus alturas y costados las columns del nuevo
coloso, nacido 6 la vida en el Cubo Norte" de esta ciudad, a









PERIODICOS Y PERIODISTAS, , (
dos cuadras de la ribera, para crecer siguiendo lianea de las an-
tiguas fortificaciones y llegar su plenitud A orillas del Plata, ba-
jo los fuegos del fuerte San Jos6" y al alcance de las encrespa-
das olas que venian A baiiar su pi6 en los dias de pampero.
Sitios de combat los elegidos! Las Bdvedas, lienzos de muralla
de la colonial plaza, todavia enhiestos; los viejos caiiones de la
conquista, de la independencia y de la defense, colocados como
legendarios atalahayas en la esplanada y sobre los muros de la
derruida fortaleza; el rio 6 veces desbordado, estrellAndose como
mar furioso en las escarpadas rocas, todo, todo convidaba a la
batalla.
Asi fu6 de batallador El Siglo!
Pero volvamos A los anteojos y al centimetro de Mr. Vaillant,
que no me llama A mi la vocacion per el lado de ret6ricas y floreos.
Confieso que me imponian sobremanera. Daban A su duefio el
aspect de un Argos, defendiendo la entrada de la imprenta. Era
dificil conocer si los ojos que tras de ellos se escondian, estaban
abiertos 6 cerrados, miraban 6 no miraban.
Agreguen ustedes A esto que Mr. Vaillant siempre se colocaba
de perfil, y comprenderan cuAn impossible era leer en sus miradas.
Yo nunca lei nada: apenas si vislumbrC, por el 6ngulo del lente,
el cristalino del ojo, pero lo que es la pupila, foco de luz y del
pensamiento, esa no la vi6 nadie, ni Dermidio Do-Maria, que mira
en proyeccion por debajo del ala del sombrero.
Alguna vez fui 6 pedirle que me publicara una "Balada A la
Luna", 6 un discurso finebre por el estilo de los que hacia en
la otra orilla Pastor Obligado, pero los anteojos de Mr. Vaillant
me hacian retroceder, y me quedaba con mi balada en el pecho y
mi discurso en la mano, maldiciendo de mi suerte y del birbaro
que invent los vidrios de aumento.
Ah! y la voz? QuB silbidos ni que viboras de la cruz Aquello
era una ruptura de la laringe con vibraciones de chasquido, pro-
longadas, nerviosas y cargando de una manera tal en las erres,
que no habia mas que irse, tapindose los oidos.
Jamas me atrevi A dirigirle la palabra, jams, temeroso de los
resplandores do sus anteojos, que parecian iras cristalizadas, y de
esa voz que sacudia como corriente eldctrica.
Pero esos anteojos, que A mi tanto me impresionaban, introdu-
jeron on la imprenta el respeto y la autoridad. Servian para algo
mis que para reparar la debilidad de unos ojos cansados por el








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


studio y el trabajo: alli, en la direction del diario 6 en los talle-
res de composicion, eran el signo visible de una voluntad y de una
fuerza, tan inteligente la una como la otra; eran la vision internal
de la regularidad y el 6rden, duplicada en un solo hombre y refle-
jada al exterior en unos vidrios que todos esquivaban.
El centimetro tenia tambien su significado especial. Era media,
pero era A la vez simbolo. Introduci6ndolo Mr. Vaillant, introducia en
su imprenta el principio de la igualdad, de la responsabilidad, de
la retribucion segura del trabajo, que hasta ent6nces nunca ofreci6
iguales garantias A esa laboriosa colmena de impresores y operarios
ocupada de dar formas materials al pensamiento. Eso significaba
el centimetro. Medida de distancia y media de reponsabilidad.
Con ella en la mano, Mr. Vaillant daba tono y direction A todos
los empleados de su imprenta. El centimetro servia para medir el
diario y medir el deber de cada uno. No era el infatigable Director
quien se quedaba atrAs en este punto.
Tenia, en efecto, la prodigiosa actividad de su amigo Joseph
Gamier, el Secretario perpetuo de la Soci6t6 de Economie Politique,
y como Gamier, daba preferencia, entire los studios econ6micos, a
los studios prActicos sobre estadistica y finanzas.
Estas tendencies de su espfritu se vieron pronto reflejadas en El
Siglo, iniciando por primera vez en nuestra prensa diaria cuestio-
nes de inmediata aplicacion econ6mica, de rentas, cAlculos de con-
sumo, censo, estadistica general y otras anAlogas.
Inteligencia clara y analitica, preparada por la observation y el
studio, fortificada por el trabajo constant y hAbitos de 6rden,
Mr. Vaillant imprimi6 A la direction internal de El Siglo la mar-
cha de un establecimiento s6rio, met6dico, ilustrado, y A las seccio-
nes del diario en que colaboraba, el sello de sus tendencies econ6-
micas en la mAs alta acepcion que pueda darse A esta frase. Tal
fu6 el fundador del coloso nacido hace veintiuno 6 veintidos aios
en el Cubo Norte de esta ciudad.



Decia yo que el sitio del nacimiento habia sido bien elegido.
R6stame ahora aijadir que hubo tambien oportunidad en la apari-
cion de El Siglo.
No dir6 que D. Bernardo Berro fuera Carlos X, pero si que
aquella era 6poca de un cambio de dinastia.








PERIODICOS Y PERIODISTAS, ),
EstAbamos en los preludios de pasar de los Borbones A los Or-
leans. No se enojen los blancos, porque los Borbones Ilevan ban-
dera blanca y representan la legitimidad. Estibamos en tales pa-
tri6ticos preludios, repito, cuando Mr. Vaillant, como Mr. Miguet
fundando El National en Francia para preparar la entrada de los
Orleans, fund El Siglo para preparar la entrada de los colora-
dos y la salida de las ideas liberals.
Buen sitio, buena oportunidad y buena mano para echar pollos!
Quiero referirme al personal inteligente del diario.
El primer nombre que A este prop6sito me ocurre es el de su
actual gacetillero, Dermidio De-Maria. Decir que tiene ingenio, es
casi un pleonasmo. Pero el gacetillero de hoy no es el cronista
de ayer.
La satira de aquellos tiempos, la risa, ya franca y abierta, ya
sard6nica y mefistof6lica, que Mr. Vaillant quiso mostrarnos en El
Siglo, echAndole con ojo de halcon la mano A De-Maria para que
6ste ee riera, haci6ndonos reir, se ha eliminado, comprimido, reti-
rado por complete de la gacetilla para dar lugar A narraciones
cientificas y sesudas reflexiones.
Otros tiempos, otros gustos! dirA nuestro cronista. -- En cuanto A
mi, me quedo con los pasados. Eran mas artisticos, mis abnega-
dos, de mas nobles impulses, aunque n6, just es decirlo, mas libe-
rales que los presents.
Escribia ent6nces De-Maria con el stylus metAlico conque
Mr. Stein se caricature A si mismo en El Mosquito de Buenos
Aires, y n6 con esas plumas finas, pequeias, pulidas, propias para
hacer plans y escribir sobre rayado, que ahora usa y que so ven
de repuesto en su escritorio al lado do tiras de papel, perfecta-
mente cortadas y alineadas.
Quantum mutatur ab illo! Ent6nces, nada de semejantes plu-
mas y de semejantes cuartillas; nada tampoco de anteojos, que
estos solo los Ilevaba Mr. Vaillant.
En el primer pedazo de papel que venia A la mano, y sobre una
mesa sin labrados ni dibujos, grande, extensa, en que se sentia el
tacto de codos de los demAs compafieros de trabajo, escribia el
chispeante cronista una noticia, una satira, un suelto que al dia
siguiente servia de tema A las conversaciones y era comentado lar-
gamente A expensar de la autoridad (como ahora!) 6 personaje
que habia caido bajo la punta acerada de su stylus.
De-Maria sabe hoy mas, much mas; se ha ilustrado con lectures









ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


continuadas sobre viajes, c6stumbres, artes, conocimientos tiles,
etc., etc., pero ha plegado su risa y reconcentrado su espiritu fes-
tivo que otrora acudia a cada instant a sus labios y se desbor-
daba en sus critics.
Con tal cronista, la cr6nica de El Siglo se impuso desde el pri-
mer dia y marc una 6poca ascendente de progress en la seccion
amena de nuestra prensa.
No venia aquel, sin embargo, a hacer sus primeras armas en el
periodismo y en la critical. Sobran testimonies, si la notoriedad no
bastara.
Cuando la aparicion de El Siglo, ya hacia tiempo que su cro-
nista habia mostrado las primicias de su ingenio en "hojas" y
"gacetas" tiradas a mano, que otros mas viejos que 61 leian com-
placidos, aplaudiendo sus halagiiefios cnsayos.
Dermidio, decia Hernandez, el librero y el editor Hernandez, de
quien hoy nadie se acuerda, Dermidio, decia, serA nuestro mejor
cronista "
El herrero debe entender algo de fierros, como ha dicho otro
viejo que ha hecho gemir las prensas con sus obras, y el vaticinio
de Hernandez no fue desmentido.
El cetro de la cr6nica lo adquiri6 De-Maria en las columns de
El Siglo. Hoy mismo lo conserve, aunque no es el cronista de
las primeras 6pocas.
De ordinario, narra, ensefa, ilustra con referencias hist6ricas y
de costumbres, tan selects como significativas para la actualidad
social y political, pero si quiere, puede ain levantar roncha y pasar
de la epidermis.
Tiene todavia la mano fuerte y hibil para cambiar, si es nece-
sario, la pluma inglesa conque describe por el duro punzon que
antes esgrimiera.
No cito ejemplos, porque de ellos no guard notas y porque soy
suscritor de El Ferro-Carril y de otros diaries.
Chispa, ingenio, frase correct, todo esto reune De-Maria, y ahora,
afiadan ustedes una particularidad, adquirida sin duda en el oficio,
que no es una facultad, ni una aptitud, ni una manifestacion gene-
ral del espiritu, porque en 61 es un instinto.
Se abre un peri6dico de aci 6 de cualquier parte, y mibntras
ustodes y yo leemos el titulo, De-Maria ha econtrado ya la noticia
6 el articulo que interest, el mejor, el inico que de tal peri6dico
deba trascribirse!









PERIODICOS Y PERIODISTAS, (,
El instinto de encontrar lo apropiado, 61 lo posee por todos los
redactores y gacetilleros juntos. Lo aplicara de cste ii otro modo,
segun las circunstancias y el diario en quo escriba, poro lo posee.
Puede pasar A otro sus tijeras, seguro de quo ya no cortarin lo
mismo, por mas que las afilen.
SDesean ustodes, en conclusion, una line final de este boceto?
-Ahi vA.
Dermidio De-Maria no se babria sentido intimidado escribiendo la
seccion Hechos diversos de El Figaro 6 puesto en el caso do
continuar una gacetilla empezada por Manuel del Palacio. Tiene
inteligencia y riiiones para eso y mis.

*

Buen ojo y buena mano los de Mr. Vaillant! Lo prob6 eligiendo
tal gacetillero, y lo prob6 en la election de los redactoros.
Jos6 Pedro Ramirez, Fermin Ferreira y Elbio Fernandez, fueron
los primeros redactores de El Siglo. No hago respect de los dos
ailtimos una afirmacion categ6rica, y admito por consiguiente cual-
quier rectificacion de fecha. Ya he dicho que en cronologias no soy
fuerte y excuse repetirlo una vez mis.
La pluma de Florencio Varela habia pasado A Juan Carlos Go-
mez, y despues que este se refugi6 en Buenos Aires, habia perma-
necido en lo alto, como la de Cide Hamete Benengeli despues que
Cervantes escribi6 el Quijote.
Mr. Vaillant se atrevi6, la descolg6 y so la pas6 A Ramirez. Era
digno de recibirla el novel redactor! No fu6 un asconso, pr6vias
algunas pruebas en picaderos y torneos de parade.
Jos6 Pedro Ramirez tomb la prensa por asalto, como la toman
los periodistas de raza, como el perdiguero coge en el aire su ave,
como el bull-dog se avalanza A su presa, seguro de su instinto y
de su fuerza.
Baj6 al estadio, 6 subi6, como ustedes quieran, se install en la
redaccion y empez6 A escribir largo y tendido, c naranja amarga
por editorial. Asi iban estos! saturados de un agri-dulce que no
habia mAs que pedir.
El Acido citrico recorria su camino, y de la naranja se trasmitia
al papel en forma de pensamientos, pasando por el redactor. A
bien que ent6nces con lo m6nos que so tiraba era con pordigones!
Habia fusiles en las casas de los ciudadanos. Hoy, las casas estin








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


vacias de fusiles y de ciudadanos, hasta que pase la estacion de
verano.
Bandera al viento! grit6 Mr. Vaillant.
--Bien! aqul esti la mia, respondi6 Jos6 Pedro Ramirez, y la
puso en la primera column de El Siglo, como si dij6ramos al
tope del palo mayor del buque, rompiendo el fuego contra belige-
rantes, cruceros y pirates y contra la propia armada en los dias
en que el mar estaba libre de enemigos.
El pabellon no siempre cubria la mercancia, aunque 6sta fuera
de las mismas costas, pero doblemos la hoja hasta el moment en
que escriba notas political. Hoy son de meras referencias, sin ir al
fondo de las cosas. Ya echar6mos la sonda y lo examinar6mos en
oportunidad. Sigamos ahora sin pasar de la superficie.
Con Ramirez habia encontrado Mr. Vaillant el redactor que ne-
cesitaba para su diario. La generation nacida A la vida bajo los
fuegos de la guerra de nueve afios, tenia en 61 una de sus mejores
encarnaciones, la mejor, sin duda, para las ]uchas de la prensa!
Asi, no eligi6 terreno, ni sombra, ni armadura.
Se par6 firm, sereno, alzada la visera y pronto a devolver golpe
por golpe, provocando al ataque, Antes que esperAndolo.
Aqui esta mi bandera y aqui estA un hombre, dijo Ramirez
Tirad...!
Era una arrogancia, pero no le sentaba mal A sus brios y A sus
afios, porque siempre puso el pecho A los golpes, fuerte la mano,
alta la frente...... hasta el dia el en que se cay6 al agua!
Qui6n no se ha caido! Solo estin libres de peligro los que mi-
ran el combat desde la ribera al calor de las caricias femeniles.
No le sentaba mal la arrogancia, repito, no le sentaba A quien
todo lo esponia en la demand: bienestar, reputation, nombre,
fama, por la religion de sus principios.
Cu4les fueron? No quiero ahora discutirlos. Solo dird que Rami-
rez los defendi6 como bueno y como bravo.
Tiene este periodista (que sea dicho entire par6ntesis, escribi6 lo
mismo el primer dia que al afio de prensa) una cualidad dominant
arriba de todas las otras cualidades: deja la seiial!
Podri saberse mis, escribirse mejor, con mks vuelo, con mas
brillo, dominar mis una question, pero yo no conozco periodista
alguno de nuestro pais, como lo ha observado un constitutional,
que clave su garra en el adversario como la clava Jos6 Pedro
Ramirez.









PERIODICOS Y PERIODISTAS, , <, ETC. 89

Y esto era lo que queria Mr. Vaillant para su diario: un redac-
tor quo dejara la seal. Lo tuvo, y con 61 tambien tuvo A Elbio
Fernandez y A Fermin Ferreira.




Habia una bandera y una idea comun. Ramirez le infundia su
fuerza y su entusiasmo; Elbio Fernandez, su juicio refiexivo; Fer-
min Ferreira, su imaginacion.
El Siglo quedaba montado como para salvar toda clase de
obstAculos. La miquina podia ya marchar.
Elbio Fernandez! Cudnta pena experiment al recorder ]a muerte
del ciudadano que llevaba este nombre, hoy por muchos olvidado!
FuB en las Sesiones de las Camaras" donde empez6 su vida de
periodista. Pronto pas6 al editorial.
No era un combatiente que so echa A plomo, A cuerpo perdido,
en los remolinos de la prensa, pero si un pensador A quien se es-
cuchaba con respeto. El silencio se hacia A su alrededor para oir
su palabra, 6 mejor dicho, su razonamiento.
Escribia editoriales, como escribia sus vistas de Fiscal. Un poco
mis de calor al exterior: hU ahi toda la diferencia. L6gicos, sanos,
austeros, asi eran sus editoriales como sus vistas.
El estilo, el temperament y la fisonomia se armonizaban. Sere-
nidad de rostro, de alma y de razon. Eso era Elbio Fernandez.
Su palabra lo tradujo todo on El Siglo, mezclada A veces de
cierta melancolia que se reflejaba en su semblante y en la habitual
inclinacion de su cabeza inteligente.
No se hacia esperar, sin embargo, en el moment del peligro.
Si Ramirez se hubiera visto acorralado, rodeado de enemigos que
hicieran dudoso el triunfo, 61 habria acudido en la hora supreme,
como Desaix, para veneer 6 soportar juntos la derrota. Tenia in-
teligencia, ilustracion, virtues ing6nitas, y, sobro todo, convic-
clones sinceras. Este era el rasgo promiente de su personalidad.
Periodista de propaganda, mis que de combat, llev6 A El Siglo
algo de sentencioso, de dogmAtico, de espiritu universitario con un
sabor que recordaba frecuentes y detenidas lectures de Guizot,
Benjamin Canstant, Tocqueville y Federico Bastiat, pero con un
fondo que parecia provenir do la escuela est6ica.
Fernandez no habria negado la libertad, como Lucano, despues
de haberla ensalzado.









VU ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Hoy no sabriamos qu6 puesto darle en nuestra vida political, si
no fuera el de condenarlo A escuchar per ahi, que quienes se ha-
brian honrado en Ilegar hasta 61 y en imitar su vida, podian, sin
embargo, ofrecerle mAs alto ejemplo de austeridad y de civismo.
Ent6nces era, come ustedes lo han visto, aquel de los redactores
de El Siglo que marcaba su personalidad, y por consiguiente al
diario mismo, con el sello del studio, la reflexion y las firms
convicciones.

*


Y el otro redactor? Ya lo he diche: Fermin Ferreira era la
imagination. Oh! y qu6 imagination! la mis brillante, la mis po6-
tica de los escritores de su tiempo.
Inflexible la ley de las compensaciones de la naturaleza, que
hasta en el cerebro humane se cumple!
Parecia que Ferreira le habia hecho cesion de su 16gica a Elbio
Fernandez.
A mi me basta con la inspiration", so habia dicho. Y tenia
razon. Le bastaba, le bastaba para escribir y hacerse leer durante
veinte afios!
La sensibilidad de la redaccion del diario per decirlo asi,
estaba refundida en el alma de Fermin Ferreira.
MAs alli del razonamiento frfo, del ap6strofe hirviente, del ana-
tema, pse quoria la imprecacion, la arenga tribunicia, la elegia tris-
tisima, impregnada de dolor? Pues ent6nces tomaba su puesto el
escritor-poeta en las columns de El Siglo y llamaba en su auxi-
lio a las musas y los dioses, y conjuraba per la patria a los ene-
migos, y cantaba al amor, 6 la concordia, A la esperanza de mis
bellos dias, con arranques de lirismo, con fuego, con union prof6-
tica, que nos hacia olvidar las heridas recibidas y amar al adver-
sario, come si en la Reppiblica no hubiera corazones perversos, sine
puros y abnegados.
Y no creais que despues, cuando habia terminado su articulo,
se trasformaba, n6; quedaba el mismo, era el mismo siempre.
Su inspiration no necesitaba la tripode; su lira, el martillo; ni
su palabra, el aceite de la limpara.
Espontaneidad, se llamaba su production intellectual, y asi, todo
era en 61 espontineo: verso, prosa, oratoria.
No tengo gran predileccion por los oradores, aunque los ad-









PERIODICOS Y PERIODISTAS, ((EL SIGLO>, (LA RAZON>, ETC. 91

miro, pero confieso que cuando el escritor-poeta iba A hablar en la
imprenta de El Siglo con motivo de cualquier manifestacion popu-
lar, le perdia el miedo A los anteojos de Mr. Vaillant, y era yo el
primero en acudir A la cita.
SSabeis cuil es el signo que di el pfiblico de tener ante su pre-
sencia A un verdadero orador? La confianza; nadie duda, y todos
se entregan, sin temor ni sobresalto, A una fuerza que se impone,
a una palabra que llena los Ambitos.
Pues esa confianza experiment-ibamos nosotros al escuchar A Fer-
min Ferreira.
Podia perderse en su peroracion; cambiar de tema, de ideas
faltar A la 16gica; incurrir en contradicciones tan flagrantes como
querais; pero habia alli dos cosas inagotables: las armonias de su
voz y el sentimiento, una voz que emocionaba, un sentimiento que
legaba al corazon.
Su acento tenia misteriosas vibraciones. Daba la nota que apa-
siona y exalta.
El dolor, la justicia, la libertad, resonaban con estr6pito en su
pecho y saliau de sus labios entire lAigrimas y alegrias.
Mr. Vaillant quiso esas armonias para su diario, y busc6 el co-
razon y la mente que las encerraba.
Fermin Ferreira y Artigas cant6, pues, al lado del raciocinio de
Elbio Fernandez y de la maza que esgrimia Jos6 Pedro Ramirez.
Ahi tennis la primera redaccion de El Siglo.



Y vino la segunda, y vino Carlos Maria Ramirez, otro perio-
dista quo tom6 Ia prensa por asalto para no quedarse atrAs de su
hermano.
Redacta hoy La Razon, y por consiguiente guard mis notas
a su respect para cuando able de este diario. Carlos Ramirez
complete alli su 6rbita de periodista, y aunque yo solo escribo li-
neas y rasgos, pienso como Fortuny, que el boceto debe hacerse
por lo m6nos de tres cuartos y n6 de perfil. En El Siglo no aso-
m6 por entero su cabeza el escritor y el politico. Hay por tanto
que observarlo en las campaiias do La Razon para verlo por
complete. Ya lo veremos.
Y vino la segunda redaccion, decia, y vinieron tambien, no s6 si
en peloton 6 uno tras de otro, Julio Herrera y Obes, Pablo De-








92 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

maria y Jacinto Albistur, de los cuales se ha quedado el Altimo
hasta la hora present de supremas delicias.
Privilegio singular el de El Siglo!
Por su redaccion han pasado los mAs notables periodistas del
pais. No parece sino que fuera ese diario el encargado de dar pa-
tente de escritor. Ali habia que ir A buscarla hasta hace pocos
afios, quiero decir, hasta el dia en que, imitando A Roma prosti-
tuida, legislamos por cohorte y elegimos por centurion en la plaza
puiblica.
Julio Herrera, que no era mdnos quo nadie, fu6e buscar la
suya y la obtuvo.
Faltaba en El Siglo un dialectico, un escritor que cuidara de
la frase.
Jos6 Pedro Ramirez se batia, tiraba con ideas y con todo lo que
tenia A mano; Elbio Fernandez raciocinaba; Fermin Ferreira hacia
vibrar las cuerdas do su lira. A qu6 cuidarse del estilo?
Ramirez, no lo necesitaba; Fernandez, se bastaba con su 16gica;
y en cuanto A Ferreira, 6ste no tenia que hacer periods rotundos
y armoniosos, por la sencilla razon de que ya los tenia hechos en
la melopea de su espiritu.
Julio Herrera llen6 el claro, y empez6 A escribir, n6 cdlamo
current, sino lento gradu, con la mas mala intencion, eso si,
pero con toda la nitidez de frase que podia.
Curiosa particularidad! El periodista de la pol6mica tenia la
replica en la punta de la lengua, pero n6 en la punta de la pluma.
Para pasar de la idea al concept, del cerebro A la mano, era.
necesario tiempo, y sobre todo, golpes, que en la prensa se aprende
A golpes, inica escuela en que todavia subsiste el antiguo sistema
de enseiianza.
Herrera los recibi6 y los devolvi6 con intereses compuestos.
Al principio, sus articulos eran mis literarios que politicos.
Se veia en ellos la huella de las lectures de Figaro, como si el
novel escritor hubiera ido A probar sus armas en el arsenal del
viejo critic, pero despues abandon todo sabor extraiio para apa-
recer con el estilo que le era propio y con la esencia de tremen-
tina de su invencion, (porque la mostaza no bastaba) corrosive y
ostimulante de que ha hecho siempre un feliz uso, como pueden
atestiguarlo desde Mr. Mac-Coll hasta el primer almirante suizo.
SHabia que alborotar el enemigo? Pues alli iba Julio Herrera
con fanfarras, flimulas, banderas y bizarros alardes, hasta que lo
ponia en espantoso movimiento.








PERIODICOS Y PERIODISTAS, (, , ETC. 93

iHabia quo perseguirlo despues de la derrota? Pues 61 acudia y
lanzaba sus columns de editorials, A la disparada, como caballe-
ria lijera, como ballestas, como lluvia de dardos y de balas quo
Ilegaban, para valerme de una frase de Gambetta, hasta sacar de
sus guaridas a los vencidos.
CuAl no seria la exaltacion, el 6dio, la sania! dirdn ustedes
De qui6n, de Julio Herrera? Bah! 61 ? lo que es 61 se que-
daba tan fresco como Antes, y, despues de alborotar el campo 6
de perseguir al enemigo, se salia con toda tranquilidad por esas
calls A preguntar d6nde era la pelea!
Las aflicciones no se han hecho para su alma. Es Camilo Des-
moulins, pero 16gico, consecuente, y n6 cobarde, Ilorando 6 los
pies de Robespierre.
Herrera no habria implorado, aunque lo hubieran de matar diez
veces, pero habria mirado ahorcar otras tantas a Robespierre y i
todos los Robespierre juntos, con la misma tranquilidad conque
mira un figurin de modas. Asi es el hombre! Se bate, porque se
bate por veneer este es el lema de su escudo.
Demostrar, convencer, destruir al adversario, todo esto es acce-
sorio. Lo principal es vencerlo. No importa que al dia siguiente
renazca con nuevas fuerzas y vuelva al combat y convierta una
derrota en triunfo. La question es vencerlo por el moment. Que
asi lo reconozean, lo digan y lo proclamen todos!
C6mo se vence ? De cualquier modo. Con arguments, sin ellos,
con elocuencia, con charla, con distingos y epigramas, con demos-
traciones profundas, vacias, con an6cdotas y cuentos, A punta de
dial6ctica y A punta de florete, si todo lo demAs no basta.
Ese es el periodista que empez6 en El Siglo, cuidando de su
frase, meditindola, cincelindola, y concluy6 por ser el mas habil,
el mas intencionado y el mis valiente de nuestros polemistas.
Cuando illtimamente, despues de un largo silencio, apareci6 en
El Heraldo, nos dijo que habia abandonado sus antiguas armas,
las cuales yacian colgadas en su panoplia de guerra.
Ciertamente, eran otras las armas que sac6 a relucir: armas
inglesas.
Los torys, los wighs, el parlamento, Macaulay, Buckle, el Common
Law, la tradition, la Biblia, Darwin y Spencer alguna que otra
vez aquello era un encanto de constitucionalidad, de ciencia, de
oportunismo, de mansedumbre, de beatitud ser6fica, pero se enred6
la madeja, se cargo la torment, y al diablo fueron las armas in-
glesas con todo lo que de sajon traia en su nueva panoplia.








94 "AALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

Acudi6 A la antigua, toc6 A zafarrancho y empez6 A repartir
mandobles A diestro y siniestro. Soberbio el combat, bravo el
combatiente I
Yo le aplaudi y le aplaudo todavia sus tiros al jefe de la armada
suiza. Fu6 un desenganche salvador, y no digo mis.
Los que no lo hayan visto, ya se imaginarAn por estas lines lo
que era Julio Herrera y Obes en la redaccion de El Siglo. -Un
escritor facil, elegant, incisive, y, sobre todo, un polemista de pri-
mera fuerza, que no miraba jams para atris, aunque estuviera
rodeado de enemigos, pero...... tampoco para adelante, justicia le
sea hecha.

*
**

Pas plus que le sapin ne cesse d'etre vert,
Pao plus gue le soleil ne renonce au solstice,
Nous n'oublions l'honneur, le droit et la justice.


Estos verses de Victor Hugo condensan el carActer y las tenden-
cias de otro periodista de El Siglo.
Pablo De-Marfa, el mis j6ven do los escritores que componian la
redaccion de aquel diario en su segunda 6poca, se hizo notar, en
efeeto, por la rectitud de juicios, la firmeza de caracter y la fide-
lidad de causa.
Escribe como siente, y siente como hombre de corazon. .Mens
sana in oorpore sano. Es una conciencia que se refleja al exte-
rior toda enter.
Nada de sutilezas, ni de vueltas, ni de distingos. La verdad
ante todo y cueste lo que cueste. Potius mori quam fedari,
ese es su lema.
Poeta, presta a sus articulos las galas de la imaginacion, pero
sin caer en el lirismo insustancial de los espiritus vulgares. Por el
contrario, hay solidez en sus ideas, nervio y seguridad en su frase,
por lo general Amplia y sonora.
Todas estas cualidades las demostr6 en la redaccion de El Siglo.
No hubo tiempo, sin embargo, para que Pablo De-Maria nos diera
ila medida de sus fuerzas en su mayor tension. El motin lo arre-
bat6 de la prensa y lo llev6 al extranjero, donde continue fulmi-
nando a los verdugos de la patria, Antes de emprender la march
de soldado de las instituciones.









PERI6DICOS Y PERIODISTAS, , (LA RAZON>, ETC. 95

Despues, no ha vuelto a escribir como redactor de diario, pero
sus cualidades de periodista se han de haber aquilatado con el estu-
dio y los aiios, adquiriendo otras que generalmente no so tienen en
la primera juventud.
En El Siglo, ademis de la representation que como co-redactor
le era dada, tenia una propia, muy honrosa por cierto: la de la
generation que salia ent6nees A la vida pdblica.
Pablo De-Maria podia representarla dignamente; podia levantar su
cabeza en nombre de ella desde las columns de El Siglo, porque
j6ven tambien, ap6nas de 20 aiios, recion salido de las aulas, era
un brillante heraldo del porvenir: tenia su luz y su fuerza.
De ello did pruebas inequivocas, abordando con seguridad arduas
cuestiones sociales, manteni6ndose con vuelo en la propaganda y
avanzando con 6xito en la polmica al lado de los viejos comba-
tientes.

*

Digo los viejos combatientes, y aunque dijera los combatientes
viejos, no habria alusion al actual redactor de El Siqlo, porque
yo respeto much al Exemo. Sr. D. Jacinto Albistur, Enviado Ex-
trordinario y Ministro Plenipotenciario en sede vacant, para Ila-
marle viejo, y porque no lo es, quien, como l1, so mantiene fire
en el puesto que ocuparon Elbio Fernandez, Fermin Ferreira, Josd
Pedro y Carlos M. Ramirez, Julio Herrera y Pablo Demaria, sin
dar mas muestras de cansancio que las que podira dar cualquiera
de estos al empezar su carrera periodistica.
Albistur es fuerte como el roble.--Soldado, podria llevar la
armadura; periodista, no le pesa el diario. Vino la edicion de la
tarde y podria venir la de la noche, que 61 no habia de asustarse
por un editorial mAs.
No quiero yo decir que El Siglo fuera un diario irreflexivo,
pero la verdad es que cada uno de sus redactores le imprimi6 el sello
de su personalidad: toc6le A Albistur imprimirle la sensatez y el
sentido prActico.
Sus articulos, en efecto, son, ante todo, sensatos y prActicos.
Nada de exageraciones, ditirambos y escarceos. Lo positive, lo
just, lo hacedero, lo possible, (se me fu6 la palabra) expuesto
sencillamento en un lenguaje llano, claro, convincente y por lo ge-
neral bello en sus giros y en su estructura. No hay que agregar








UO ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


que es tambien castizo, porque dudarlo seria hacer ofensa a los
blasones del literate y del caballero de tantas cruces y encomien-
das, ganadas con su ilustracion y su talent.
Es Albistur un hombre sumamente irritable y un hombre suma-
mente tranquil A la vez. Su voluntad domina los nervios: h6 ahi
el secret de esa calma, de esa imperturbabilidad conque siempre
se nos present.
Llevado de su temperament, echaria diez peleas por dia, con
todos, con los otros diaries, con la imprenta, con los vecinos. Us-
tedes no lo creerAn, pero ese es el fondo de nuestro gran posibi-
bilista, un fondo de demagogo y hasta de petrolero, por tempe-
ramento so entiende.
La voluntad, la inteligencia, eso ya es otra cosa. Rechazan las
sacudidas de los nervios, sofocan el corazon y dirigen movimientos
tranquilos, mesurados, juicios imparciales, expression calmada, A
veces contenida y a veces prudentisima hasta el exceso.
Las huellas del oficio! No es uno diplomitico durante veinte
aios y se anda entire cancillerias, palacios, secrets de estado, finas
sonrisas que ocultan aviesas intenciones, para venir despues A echar
la casa por la ventana A la menor desazon. La segunda naturaleza
prevalece y cobra imperio sobre la primera.
No intent yo, sin embargo, atribuirle tartuferia ni maquiavelismo
al actual redactor de El Siglo. L6jos de eso, por entire las mallas
de su estilo diplomAtico, aparece casi siempre la natural franqueza
de su carActer.
Las forms las formas de negociado, es lo que conserve el
periodista. Sus articulos, aparte las condiciones literarias, han de
tener, en su trabazon, las de protocolo, las de despacho de emba-
jada. Ni una palabra de mis ni de m6nos, pero dejando claros
para poner 6 quitar la que ocurra y sea necesaria.
Agreguen ustedes ahora, conocimiento del mundo, espiritu de
observation, galas de poeta, criterio seguro en materials literarias,
balancin de Blondin, de la Spelterini y de Miguel Alvarez, y com-
prenderAn fecilmente q quq uien reune estas cualidades, bien ha po-
dido mantenerse firme entire peri6dicos que se vAn y peri6dicos que
vienen, entire gobiernos que salvan y gobiernos que matan. G4
quin? Pregdnteselo A Albistur!
Y tal periodista fu6 el que vino A la redaccion del gran diario
en la 6poca de Julio Herrera, si n6 Antes.
Ent6nces la political estaba A cargo de Herrera y Obes. Despues
qued6 s61o Albistur y fu6 aquella de su exclusive resort.









PERI6DICOS Y PERIODISTAS,
d C6mo la dirigi6? Ya lo han visto ustedes. El diplomitico ha
hecho buenas campaiias.
Inaugur6 las revistas de la prensa, que fueron durante la dicta-
dura de Latorre una vilvula por donde se escapaba el sentimiento
pfiblico, siquiera fuese en forma de una reticencia, de una ironia,
de una palabra dicha con toda la apariencia de la mayor candidez
del mundo.
El posibilismo (aqui nos descompusimos) ya asom6 por aquellos
tiempos, pero fu6 mas tarde quo se erigi6 en cuerpo de doctrine.
Dice Albistur quo todos rechazan la palabra, pero que aceptan
la cosa. A la fuerza ahorcan" aiade. D6moslo por cierto.
No habria de deducirse de aqul que fuera cosa buena el posibi-
lismo y cosa honest el predicarlo, cuando, si no ahorcan, andan a
palos por las calls.
En semejantes gratisimas emergencies, yo habria deseado que el
diplomitico hubiera hecho paso al demagogo, y si me apuran mu-
cho, al petrolero, supuesta la permanencia en su sitio de combat,
como lo es la prensa. Situaciones extremes, no admiten mAs quo
la eliminacion 6 el extremo.
Primus cedere, deinde philosophare, repite Albistur, aplicando
este aforismo a la sociedad, y de ahi que contraiga su pluma a
apuntalar lo bueno con todas sus fuerzas y A combatir lo malo i
media fuerza y segun las circunstancias. Lo que no tiene re-
medio, remediado est6." De acuerdo, pero esto es un hecho, y
arriba del hecho, por brutal que sea, esti siempre el deber para
honor de la humanidad.
No necesita, con todo, de excitaciones extrailas, cuando se trata
de apuntalar lo bueno. Diganlo sus campaiias con El Bien Pti-
blico y con todos los clericales juntos.
En ese terreno, como en tantos otros separados de la political
ardiente, pelea El Siglo sin descanso y sin cuartel.
Arguments, salidas, citas, vueltas, discussion acalorada, tranquila,
acad6mica, silogistica, can6nica, todo lo emplea y con acierto y con
6xito. El campo enemigo apaga sus fuegos y queda en silencio!
SVuelve al combat 6 tan siquiera corre a las armas?--Pues
no bien se forma el primer grupo y aparece una avanzada, cuando
ya el diplomitico redactor, convertido en intrbpido guerrero, esti
sobre ella, dando la voz de alert A amigos y extrafios, y haciendo
un nutridisimo fuego desde las sendas columns de sus editoriales,
TOMO IV 7








98 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

que frustra todas las tentativas y todos los amaiios de los enemi-
gos de la enseilanza p4blica y la libertad religiosa.
Nadie le escatima sobre este punto sus aplausos, porque los me-
rece, porque en verdad es el defensor mAs convencido y mas cons-
tante de la reform escolar, nadie se los escatima, y yo soy el
primero en tributarselos, aunque no parto muchas migas con su po-
sibilismo y con su march a media mdquina en los dias de tor-
menta.
Pero terminemos estas notas, si es que de notas no haya de pa-
sar mi pluma, y caractericemos de un solo rasgo al distinguido
periodista.
Defiende la buena causa, sin tocar A zafarrancho, eso si, pero la
defiende.
A 61 se debe una modification saludable en nuestra prensa: mis
respeto por las opinions ajenas, mas cultural en el lenguaje, m6nos
personalismo en la pol6mica.
El Siglo en sus manos es una fuerza que pesa en la opinion
piblica.
Sobriedad, galanura, tacto, intention, privilegio de hacerse leer
en materials Aridas de suyo, nada de esto le falta. En cuanto a
posibilismo, tampoco le falta, sino quo le sobra!
Ah tienen ustedes al actual redactor del diario fundado por
Mr. Vaillant hace veintiuno 6 veintidos aiios. Conserva la tradition
del honor y la libertad, y esto lo dice todo.

*

La sintesis ahora, no es eso ?
--N6; ahora guard mi 1lpiz para seguir con otros diaries.
Pero no basta hablar de los periodistas. Es necesario decir
algo del peri6dico mismo, de El Siglo qu6 hizo 6ste en sus
diversas 6pocas, qu6 principios sostuvo, qu6 bandera levant6, etc.
Sin duda. -Yo lo reconozco; es necesario decir eso y much
mis. Ustedes han de tener, sin embargo, bastante paciencia para
esperar un poco. Tengo que hablar primero de los redactores de
La Razon. Despues, volver6 i El Siglo para ocuparme de la
political de este diario.
Y la unidad y la 16gica? C6mo puede olvidarse asf, c6nio
dividir un asunto intercalando otro extraifo?
Vaya unos escrdpulos! C6mo puede ser president un chu-




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