Anales del Ateneo del Uruguay

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Title:
Anales del Ateneo del Uruguay
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Publisher:
Ateneo del Uruguay
Place of Publication:
Montevideo
Publication Date:

Subjects

Genre:
serial   ( sobekcm )

Notes

General Note:
Año 1, tomo 1 (sept. 5 de 1881)-año 4, tomo 10 (marzo de 1886) = No. 1-no. 55 Uruguay Intellectual life Periodicals Ateneo del Uruguay Anales del Ateneo

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University of Florida
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University of Florida
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ANALES


DEL



ATENEO DEL URUGUAY


PUBLICATION MENSUAL







TOMO II







MONTEVIDEO
Imprenli y Encuadernacion de Rius y Becchi, Soriano, I 2
1882





























LATI
AMERCA










ANALES DEL ATENEO

DEL URUGUAY


aNo I TOMO i MONTEVIDEO, MARZO 5 DE 1882 NHMERO 7



Conferencia

LEIDA EN EL ATENEO DEL URUGUAY

POR EL DR. D. JOSE P. RAMIREZ

Sefioros:

Debemos empezar por dargracias a la Providencia, a esa Provi-
dencia que el doctor Bustamante asocia A las leyes naturales y a
las leycs hist6ricas que president la formation de las nacionalidades,
porque nos permit congregarnos todavia una vez mis on este
modesto asilo de las ciencias y de las letras, para discutir tranqui-
lamente las ideas anexionistas del doctor G6mez.
Aquclla marea que subia por moments y que debia ahogarnos
mas pronto de lo que nos era dado preverlo, debe haberse pe-
trificado dentro do su propio cauce, porque han transcurrido algu-
nos millares de segundos y nada nos augura que peligre hoy mis
que ayer nuestra nacionalidad, por mAs quoe l horizonte no acabe
de despejarse, ni se tranquilicon del todo las aguas en que nave-
gamos, ni los vientos sean del todo propicios para llegar al tbrmi-
no de la jornada que vamos andando, fatigados de cansancio, abru-
mados de dosencantos, pero andando al fin, porquoe sa es la Icy
del destino humano, a que no podriamos renunciar sin cometer un
acto de injustificable cobardia.
La area no sube, la area esta en su lugar: lo que sube y pa-
sa el nivel moral de las conveniencias y los respetos que so debon
a los mis elevados sentimientos del corazon human, es esa pro-
tension de convencer A un pueblo que luch6 quince aiios, abando-
nado a si mismo, contra las usurpaciones y las prepotencias de
cuatro naciones relativamente poderosas, y que ha vivido medio si-








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glo la vida de nation independiente, derramando i raudales la san-
gre de sus hijos para defenderla y salvarla, que csa independencia
es una mentira hist6rica, que ese pueblo no tiene ni aptitudes ni
medios para ser independiente y libre.
Yo he de perseverar, seiiores, on no eliminar do este debate el
sentimiento, por mis que eso subleve A mi amigo el doctor Busta-
mante, porque tendr6 siompre para mi quo cl sontimiento es una
razon y una fuerza cuando so trata do una nacionalidad y de la
patria.
Hay cosas que no so discuton, que no deben discutirse. La na-
cionalidad, la patria, la familiar, el honor, so encuentran on ose caso.
Una nacionalidad no puede suprimirse A titulo do que no es bas-
tanto poderosa ni bastante rica, A titulo de que sus hijos ten-
drlan nmis scenario para exhibirse, nmis nombre, mas facil acceso
A las eumbres de la gloria, modios mins expeditos para alcanzar las ven-
turas terrenales, como no so disuelve el hogar porque cl jefo de la familiar
no haya sido bastante apto 6 bastante afortunado para proporcio-
narle una suma crccida do goces materials, de bienostar y do ven-
tura.
Suprimaseel snutimionto en las nacionalidades y no quedari en
ellas mis que la asociacion mercantil, sujeta A disolucion, segun lo
aconsejen las circunstancias ocasionales 6 las conveniencias transi-
torias, y eso serfa reducir A las nacionalidades A las condiciones de
las factories de Africa.
Suprimase el sentimiento on la organization y la conservation do
las nacionalidades, y so habran socado las fuentes del patriotism,
anulado todos los grandes estimulos que han determinado esas
grandes acciones que ennobleeen a la humanidad y la elevan A las
regions del ideal.
A buen seguro que no so Iabria inmolado Leonidas en las Ter-
m6pilas, ni la sombra de Bruto interrumpirma cl stlenio de los tira-
nos, ni el recuordo do los Gracos templaria el alma de los tribu-
nos, ni la austcridad de Caton, ni la abnegacion de Cincinato esta-
rfan ahl grabadas on la concicncia lhumana para neutralizar las
corrientes del grosero materialism de los tiempos modernos.
Pero no se alarm el doctor Bustamanat por cste nuevo arreba-
to de lirismo, por esto uiltimo rasgo de literature dramitico-pod-
tica, porque estoy dispuosto A tracr la question a un terrrono muy
divers.
Calle por un memento el sentimiento y liagamos abstracclon do








CONFERENCIA


lo quo so ha luchado por conquistar hl independoncia, y si no por
conquistarla, por consorvarla despues que plugo A Don Pedro I y
al gobernador Dorrego regal6rnosla 6 impon6rnosla; y discutamos
simplomento si tcnemos elkmentos y aptitudes para constituir una
nacionalidad: si cs possible la anexion quo so propone cono pana-
cea a todos nucstros males y 6L todos nuestros infortunios, y por
fin, si siendo possible, ganariamos 6porderfainmo con la anexion.
Esto cs traer par fin la question al terreno priatico, reducicndo-
la 6A la prosa do un positivismo quo oprimir;a y entristcceria mi
cspiritu, si no fuese una simple concession, contra la cual me re-
servo reaccionar desde que no tengo A mi frcnto un adversario tan
esenciahlmnte positivista.




;'Tciiemos cleimentos y aptitudes para conlstitiuir nlia nacionalidad,
para conservarla y levarla 6 la realization de sus destinos?
Ali6ltras ihe discutido los precedents hist6ricos y sostonido quo
la ind(pendencia del pais tione races profundas on el sentiiniento
pbl)lico, no ha faltado quicn ime haya interrunipido con insistenria
para decirme: "esa no es la question: sobrelos preNdintis hiist6ri-
cos quo explican y justifican la narionalidad que surgio del tratado
de paz do 1828 y sobre el sentimiento de la patria mAs i munos
intense que arde en el pecho do los ciudadanos nativos dte ste
pals, cstA el hccho sensible 6 irrecusable de que esa nacionalidad
carece do clementos y de aptitudes para conservarse y robuste-
cerse."
Si yo quisicra someter cuestiones do esta nagnitud al critcrio fo-
rense con que en mais do una occasion ha Iqncrido abordarse el pro-
blema, yo observaria i mis ilustrados competidores quees de ellosel
oiniis probandi, quo son ellos y no yo quiencs deben abonar su t6sis.
; Qu6 se dice, qu6 so argue, qu6 so aloga, para demostrar que
carecnmos de los elmninto constitutivos de una inaionalidaid mn'is
6 minos fuerte, mis 6 mi6nos floreciente, m:s 6 minnos fcliz?
Empecemos, sefiores, por exaninar las condiciones materials, in-
tr;nsecas, por dceirlo asi, de la nacionalidad oriental.
Tenemos un territorio fortilisimo, cruzado por caudalosos rios,
adaptable 6 la ganaderla y A la agriculture, con indisputable to-
soros en sus entraiias, que pormanccon todavia ignorados 6 inexplo-
rados, bajo un cielo purisimo y con un clima s61o comparable al
de la po6tica Italia.








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Pero cs demasiado roducido ese torritorio, se dice, y con des-
precio so nos lama a [ patria chica, aludiendo sin duda A la es-
trechez do nuestras fronteras.
Esto es, soilores, una vulgaridad intolerable.
Nuestro territorio cs mis que suficiente, no ya para constituir
una pequeia nacionalidad, sino para llcgar a ser una gran nacio-
nalidad.
La riqueza y cl poder y la gloria do las naciones no so miden
por la extension de su territorio. La Espaiia y la Francia, quo en
dos 6pocas distintas do la historia dictaron la ley al mundo y han
influido como ningunas otras nacionos en las transformaciones do
la civilizacion, son pequcias circunscripciones territoriales con re-
lacion a la Rusia. El territorio unido do aqucllas dos gloriosas na-
ciones no mide la mitad del territorio do este vasto imperio, que ha
permanocido por siglos sucesivos estacionario y reacio al movimicn-
to progresivo de la sociedad modern.
La Suiza, la republican y democrAtica Suiza, con la cuarta
part de nuestro tcrritorio, ha resuelto, como ningun otro pueblo
de la tiorra, el desideratum de la humanidad, la realization del
sistema republican federal en la plenitud de su exceloncia, y tal
como lo conciben los publicists modernos de la mis avanzada es-
cuola.
4 Cual es nuostro territorio, cuil es nuostra poblacion, cual sera
dentro de modio siglo, cuAl llegarAi sor un dia, siguiondo el des-
arrollo natural do sus elemontos de riqucza, de sociabilidad, do
gobierno y de instituciones ?
Tiene el territorio de la Repiblica una superficie de 187,000 ki-
16metros cuadrados.
En el afo 1829 so calculaba su poblacion en 74,000 habitantes;
su poblacion so elevaba on 1852 A 132,000, en 1860 4 221,000, en
1873 A 450,000, segun los cilculos mis autorizados y nms pro-
bables.
Prescindamos del primero de esos pcriodos, porque 61 abraza los
nueve aiios del sitio de Montevideo, y tomemos la proportion del
aumento de la poblacion en el 2. o y cl 3er. period, y tendrc-
mos quo de 1852 a 1860, es decir, en 8 aiios, la poblacion au-
ment6 en 67 p. igual A 8.37 p. al aiio, y do 1860 a 1873 en
un 103 p. 8, igual i 7.92 p. 8 al afio.
En 21 afios, de 1852 a 1873, el aumento fu4 de 240 p. lo
que quiere decir, Aun aceptando solamente la proportion aritm6ti-








COXFERENCIU 7

ca, que dentro do 20 aiios tendremos pr6ximamonte un million y
cion mil labitantes, y dentro de 40 afios muy cerca de tres mi-
llones.
No siguioron una progression much mis rapida los Estados-Uni-
dos, do los cuales so refioro coino algo extraordinario quo en 40
afios cuadruplic6 su poblacion. Esta progression puede ir muy 16jos,
porque la Repiblica posco un territorio capaz do contender holgada-
mente diez 6 doce millones de habitantes.
La demostracion es sencillisima, y basta para cllo trazar un cua-
dro comparative del torritorio y la poblacion de los Estados ou-
ropeos.
La B61gica tiene una poblacion equivalent A 178 habitantes por
kil6metro curarado; los Paises-Bajos, equivalent A 114; el Reino
Unido do Inglaterra A 101; Italia A 90; Alemania A 76; Francia a
68; Suiza a 64; Austria a 57; Portugal A 45; y Espafia, la m6-
nos poblada, A 33 habitantes por kil6metro.
El t6rmino modio por kil6motro cuadrado cs de 68 habitantos,
cs decir la misma proportion que guard la poblacion de Francia
respect de su extension territorial.
Ahora bion: dada csa proportion, nuestro pais admit c6moda-
mente on la relation de 60 habitantes por kil6metro el t6rmino
medio de la poblacion on los territories a que acabo de referirme
y de la Francia en particular, 12.716,000.
Me parece, sefiores, que una agrupacion political de 12.716,000
habitantes, podria ya constituir una nacionalidad respotable y po-
derosa.
Pero nuestro territorio admit una poblacion much mayor to-
davia, porque, como se ha visto, la Francia no es la ins pobla-
da de las naciones de Europa.
Tomada la proportion do la poblacion do Italia con relation A
su territorio, nuestro pais admit (16.000,000) diez y seis millones
de habitantes, y la de Blgica treinta y tres millones.
No es territorio, pues, lo que nos falta, y eso tambien so con-
firma comparindolo con el de algunas otras circunscripciones geo-
grAficas que constituycn nacionalidades vigorosas, pr6speras, fe-
lices.
Nuestro territorio es mas de scis veces mayor que el de B6lgica,
mis de cuatro veces mayor que el de Suiza la repiblica modelo
mis do dos veces mayor que el de Portugal, tan poderoso un dia
que domin6 una gran part del continent americano; constitute








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como dos terceras parts del Roino Unido do Inglaterra, y mas do
la tercera part de la nacion quoe a marchado al frento de los des-
tines de la humanidad y llevado a todas parties la influencia de sus
revolucionos politics y sociales.
No se me oculta que la poblacion no rcquiere solo extension de
territorio, sino tambien un desarrollo equivalent de las fuentcs
de production y que cuando el aumento do aqu6lla sobrepa-
sa el progress de sstas y cuando un pais se ve obligado a pro-
curarse los medios do subsistencia a condiciones cada dia mis
desfavorables porque la tierra no puede Ilenar las nuovas exigen-
cias, sino a condiciones mis onerosas es necesario contrariar Antes
que favorecer el progress de la poblacion, porque al desierto, que
es el gran enemigo de la civilizacion y del progroso on los pueblos
nuevos y en los territories virgenes, se sustituy el c cancer aterra-
dor del pauperismo; pero ; cuin djos de osa perspective so en-
cuentra un territorio como el nuestro, completamento virgen, puedil
decirse, tan favorecido por la naturaleza y tan sumamente despo-
blado que nos da todavia la desconsoladora proportion de muy
poco mis de dos habitantes por kil6metro cuadrado !
Entre esa cifra y la de B61gica por ejemplo, que cuenta 1.78
habitantes nor kil6metro, i cuanto debo todavia aumentar nuestra
poblacion, sin poligro de establecer un desequilibrio funesto centre
la production de la tierra y las necesidados de sus habitantes !
Luego algunas cifras van a decirnos todavia que cl 1 ais es rico
y que su prosperidad sigue una proportion asombrosa, i pesar do
las causes accidentales que la han contrariado obra de los hom-
bros, de sus errores de sus extravios y do sus pasiones.
Comparemos el desarr.llo commercial do este pals en el trascurso
de algunos aiios.
En 1862 el valor official de la importacion y do la exportacion
no alcanz6 a 17 millones de pesos; en 1866 pas6 de 25 millones.
En cuatro aios aument6 en un 47 p. 8.
En el period do 13 alios, de 1866 a 1878, Ileg6 a un t6rmino
medio de 30 millones por aiio.
En 1873, adio del mayor desarrollo commercial, subi6 a mas de
37 millones.
En 1875, aio de la mayor decadencia, el adio terrible descendi6
a 25 millones.
Con relacion a la poblacion, calculada en 450,000 habitantos, esas
tres 6pocas dan el siguiente resultado :











])o 18(66 A 1878 represonta el movimiento conlercial 8 66,33 cen-
t6sinos por habitanto.
En 1873 S 83,06 cont6simos.
En 1875 i 55,83 id.
Coniparemlos estas proporciones', que dan una idea aproxinada de
la riqueza del pa!s con las iqu suninistra la estadlstica, tanlbien
oticial, do la Roepiblica Argentina.
El comernio exterior de aqu:,l pais represeita en 1873, 112 mli-
Ilones do pesos que con relacion a su poblacion, calculada en dos
millones y cuatrocientos mil habitantes da 8 46,73 ccntiesiimos por
hlabitante.
En 1875, el valor de la importacion y do la exportacion s6lo
alcanz6 i 95 millones, 6 sea 8 39.58 oent6simnos por liabitante.
Aproximemos las proporciones para que el paralelo sean mis per-
ceptible.
En el Estado Oriental, el aiio 1873 estuvo representado por
S83.06 cents. por habitante; en la iepiiblica Argentina estuvo
representado por :: 46.77 cents.
El afio 1875 nuestro pals estuvo representado por 55.83 eon-
t6simos y el pals veccino por i 39.58 cents. por hlabitante.
Despoblados estlin auin nuestros canipos, ayer todavia talados
por los mnontoneros do la gunerra civil, nuestro estado easi perma-
nente desdo la iindependencia; y sin embargo a riqun'za peeuaria
del pais no es inferior 4 la de la api'iblica Argentina.
En nustro pa!s, el ganado vacuno s:i haeo ascender A 6 millo-
nes y el ovino A '12; en la Heptiblica Argentina, aqnul A t:' 1 2
iillones y 6ste a 57 1 2, representando on Anibos pauses una pro-
porcion aproximada do > 116 A -: 117 por habitante.
T6nesc nota do estos otros datos estadisticos que nos permi-
tni apreciar la verd'idira situation d l pais bajo otra faz.
Y para trasmitir esos datos, permitaseme que me valga do algu-
nos conceptos del ilustrado jf', do laa s de s dta stastica.
"El auniento constant, d, dice, qu las rentas do la Repfiblica
liaban tenido dosde la proclaimaoion do su independoncia hasta 1842,
vino a. d:,tolerse on 1843, 6poea del sitio de Montevideo, hasta el
afio 1853; y desde entdncees, ni las gunrras civiles que en v:irias
6poeas agitaron al pais, ni la crisis financier del afio 68, ni las
epidemias doe 1857 y 18(68, ni las alteraciones hechas en la ley de
Aduana, unas voces subiendo los derechos, otras bajindolos y
volvicndo A subirlos con derechos adicionales en estos iltimos


CONFERENCIA








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afios, nada detuvo su progress: tan grande es la vitalidad do este
pals."-Esto escribia el Sr. Vaillant en 1873.
El siguiente cuadro corrobora la exactitud do esas observacimns:

En 1829 produjeron las rentas generals. $ 751,000
En 1840 1.502,000
Fn 1862 2.823,000
En 1873 10.109,000
En 1875, cl ano terrible 7.787,000

Algo mAs todavia para complotar cl cuadro demostrativo do la
asombrosa vitalidad del pals.
Es notorio quo su deuda plblica procedo, no do los deficits
ordinarios do su administration regular, sino de las guerras civi-
les y do las dilapidaciones do los Gobiernos.
La deuda puiblica, sin embargo, ha sido amortizada on propor-
cion considerable en cl corto period do catorce anios.
El monto primitive de las deudas piblicas consolidadas dcsde 1859
a 1872, ascondi6 A un valor nominal do S 61.024,160.
Y el valor do las existentes on circulacion el 1.0 do Enero
do 1873, era de $ 41.481,235.
En eatorce aiios se amortiz6 y rescat6 casi la tcrcera part do
total de la deuda piblica.
El servicio de amortizacion 6 intereses import en cfcctivo por
amortizacion Q 10.305,405, y por interests y comisiones 12.153,955
6 sea un total de $ 22.459,360 pesos.
Pero same permitido todavia presenter bajo otra faz la vitali-
dad y el progress ascendento de este pals.
En 1860 se educaban en las escuelas plblicas 1,228 nifios; en 1866
esa cifra so elevaba a 4,055; en 1872 -i 5,805, y en 1878 a 8,950.
En diez y ocho afios el aumento fu6 de 629 educandos por ciento.
En el afio 1872 habia inscritos en las escenlas puiblicas y par-
ticulares 16,786 educandos; on 1878 esa cifra se ha clevado A 32,895,
equivalent A un aumento realizado on el trascurso de seis afios,
de 96 educandos por ciento.
Y un pals quo realize esos prodigies bajo el dominion de Go
biernos personales y refractarios, sin habor alcanzado consoli-
dar sus instituciones, ni A mantener la paz por cuatro ailos conse-
cutivos, no tiene elements econ6micos de nacionalidad ?
Pero si cl pais en si, so dir6, tiene elements econ6micos de








CONFERENCIA


nacionalidad, sus hijos carceon do aptitudes para conservarla y
desarrollarla.
Y para abrumarme con la autoridad irrocusable do los hechos,
se agregarA: despues do cincuonta afios do revoluciones y do anar-
quia, de sangrientas hocatombos y de horoismos est6riles, ahi estA
la realidad vivionte, la aterradora realidad...... un pueblo incrte
quo se doblega bajo todas las imposiciones do la fuerza...... una
tirania que so hunde y otra tirania quo so disefia en el horizonte.
No es possible negar quo cel spectaculo quo ha ofrocido esto pals
dosde su emancipacion es vcrdadoramento dcsconsolador; pero no
adultoromos su significado, ni n s dejemos improsionar irreflexiva-
mcnte por un hecho explicable bajo todos concepts.
4 Podia, deb'a dar otros frutos la colonizacion espafiola en el
vasto continonto de Colon ?
E El estado social y politico de este pais ha diferido ni difiere
por ventura del do los domas pueblos del mismo origin, coloni-
zados por los mismos modios, regidos por cl mismo sistema, incu-
bados por la bula de Alejandro VI, quo acord6 A las coronas do
Castilla y do Aragon cl do convertir a los salvajes 6 do extinguir
la idolatria en nombre del catolicismo ? Demasiado sabe, mejor quo
yo sabe todo eso cl doctor Bustamante, como sabe que nacieron y
crocieron estas colonies de la Am6rica Espafiola bajo la influencia
de aquella civilization de supersticiones y de tinioblas que extendi6
por today la Europa cl despotismo sangrionto y tonobroso do Fe-
lipo II.
SPodia osperarse que estas colonies so convirtieran on pueblos
libres, regidos por las mis avanzadas instituciones, sin convulsio-
nes, sin luchas sin anarquia y despotismo ?
Falt6 A la colonizacion espafola el espiritu de la Reforma aqucl
sentimiento intimo de la personalidad humana que Ilevaron A la
Am6rica Inglesa con Guillormo Pen y con Rogerio Williams los
persoguidos y los proscriptos de todas las tiranias.
Y por eso tuvo la Am6rica Espafiola en la hora solemn do la
independencia, guerreros inmortales como San Martin y Bolivar y
caudillos populares como Artigas y como Giiemes ; pero no tuvo
ciudadanos como Washington, como Madisson, como Franklin;
por eso la Am6rica Espaiiola ha vivido medio siglo fluctuando entire
la tirania y la demagogia, y la Am6rica Inglesa realize la RepA-
blica sin vacilacionos, sin desfallecimientos, sin excess dcmag6gi-
cos y sin veleidades monarquicas.








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Y es que la Reptiblica venia incubada en el alma do los ilustres
pe'rgrinos de la Flor de Mayo ", y fu6 proclamada tintes quo en la
Convention do Filadolfia, sore la roca hist6rica en quo los subli-
mes puritanos pisaban por primera vez la tierra de provision, quo
habian do poblar con su raza, do aniimar con su espiritu y do
organizer con sus ideas.
Pero sea do (,loo lo que fuel'o, ,es acaso nuestro pals una excep-
cion en el c ntinento sud-aniericano ?
Todos los pueblo d, la raza latina, d la colonization espa-
fola, no han pasado por los mismos sa.ulldilnientos, no han gemido
bajo el hitigo de miserable tiranuelo no han pasado alternativa-
monto de la opresion A la anarquia, sin aeortar A resolver el pro-
blema de gobernarse por sus instituciones y sus leyes?
Si so excepthia A Chile, que debe tal vez A causes do mias pro-
fundas porturbacion,,s on el porvenir su quictud y su progress, la
Repiblica Argentina, Bolivia, cl Peril, cl Ecuador y Venezuela
, han sido mis felices que nosotros ?
No hablemos do Bolivia, ni del Peril, iii del Ecuador, ii do
Venezuela, muy abajo de nuestro nivel moral, mis distantes do la
solution del problema; ppro la misma Reptiblica Argentina ; no
fu6 prcsa de la anarquia durante veinto aios y duranto otros vcinte
anios victim de la mas ominosa tiranua?
Despues do derrilada la tiraila, no eay6 nuovamento en un
perlodo do guerra civil, casi de disolucion quo lleg6 A compronie-
tcr iasta la integridad national?
i, No vivicron en guerra civil las provineias del interior ? ; no
sufri6 tries revoluciones sucosivas y otras tantas intervenciones la
provincial de Enttre-Rios? HIoy mismo, con exception de Buenos-
Aires, pucde decirs2 que ninguna de las provincial argentinas
haya consolidado la paz y asegurado el imperio de sus instituciones?
Sobre todo, hay dos fcchas on la Repiblica Argentina que son
la expression mis alta do esas situaciones qu e oncarecen para
acusar nuestra incapacidad coleetiva: cl aino 20 y el ailo 40, la
anarquia de los tries gobornadores, y la tirania de las matanzas
populares y andnimas, coronadas con la santificacion de la efigie
del tirano en los altars di la Iglcsia Cat6lica.
Luego, sefiors si el espectaculo que ha ofreecido y ofrcce nues-
tro pals autoriza y justifica la solution que proclaman el doctor
G6mez y el doctor Bustamante, el especticulo que ofrecen las
Repilblicas Sud-Americanas nos Ilevaria A maldecir de la Revolu-








CONFERENCIA


cion, y i conspirar para que el yugo de una poderosa nacion nos
volviese a la servidumbre y nos rcstituyese a la placida tranquili-
dad de los tiempos colonials.
Pero no: los desastres, las revoluciones, la anarquia, el despo-
tismo de medio siglo no son un argument cficaz contra nuestra
capacidad colcctiva, porque existon causes dversas que explican
estos hechos y sobre todo porque la historic nos cnsefia que to-
dosos ls pueblos en situaciones aniilogas han pasado por las mismas
vicisitudes, han sufrido las mismas contrariedades y los mismois in-
fortunios, sin dosmayar por eso, sin abdicar, sin ocurrir al imdio
de suprimirse, confcsando su incapacidad y su impotencia.
Los problems sociales y politicos son gravisimos siempre; y rc-
solverlos suele ser la obra do muchas generaciones.
Va A hacor un siglo quo la nob'e Francia inicid aquel vigoroso
movimiento revolucionario, que llevaba on sus entraiias la transfor-
macion social y political do todo el mundo civilizado, y que cntre
sus diversas manifestaciones de forma, incubaba la idea repub' i-
cana que en dia memorable sali6 radilante de lu de la cabeza
olimpica del inmortal orador de la Gironda.
Entretanto trascurrid modio siglo y otro medio siglo casi, y la
idea republican, ahogada on sangee duranto el terror del Noventa
y tries, traicionada por el hijo predilecto do la Revolucion, escar-
necida duranto la restauracion bori6nica, mnalograda en 1830 y que
on 1818 desapareci6 con el sogundo Impnrio on mnedio do las clau-
dicaciones do sus propios ap6stoles, que llegarou Ai proclamar que
el pueblo frances no estaba preparado para gozar de la libertad ni
tenia capacidad colectiva para realizar la Repiblica v divorciarse
definitivamnente del trono y dl altar.
Entretanto el segundo imperio traia A la Franca la igOnpomiiia
de Sedan y la invasion ertranjera, la mutilation del territorio,
el incendio de la guerra civil sobre las ruins de la guerra nacio-
nal, los dclirios insensatos do la Comuna aquel afo 70 de terri-
blo memory ; y de la ruina de esa inmmnsa eatAtstrofe surgi6 la Re-
pfiblica, mag stnosa, tranquil, moderada libertando el territorio
profanado, rcstnarando por un csfuerzo vigoroso de la opinion pi-
blica las fuerzas enervadas de la nation, y ofreciendo en el trans-
curso de a'gunos aios el espectAculo de un pu blo regenerado, mis
vigoroso y m.s prosper que nunea: i consoladora justification
del publicists y del pocta de Ledrn-Rollin y do Victor Hugo!
Yo s hioi n, seiores, que no podemos halagarnos con la idea de








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que so ha cerrado 6 so cierra ya el period de la decadencia : una
nube se disipa y otra surje mis amenazadora en el horizonto; A
una illusion sign un desencanto; A una esperanza risuefia, una rea-
lidad implacable; yo s6 bien que la 16gica do los acontecimicntos
nos augura todavia dias inserenos y perturbaciones profundas y
mas Aun, que no seria extrailo que la jornada que empez6 en el
ailo terrible nos abocase A una segunda edicion do la Comuna de
Paris.
Pero asimismoo y todo esto quiero conceder para atajarmc con
tiempo do la replica de mi amigo el doctor Bustamante; pero asi-
mismo, decia, no serial ni discreto, ni just, ni patri6tico abando-
nar el campo de la lucha y renunciar al desideratum quo se per-
sigue desde hace medio siglo!!!
El problema no as para nosotros ni complica do ni dificil, ni
much m6nos insoluble.
Una hora de inspiration patri6tica puede sor bastante para cam-
biar la faz de la Reptiblica.
Tengo el prosentimiento, i qu6 digo! la profunda conviction de
que llogarA un moment on quo la reaction de la opinion serA tan
vigorosa en presencia de tantos sufrimientos y de tantos desastres,
quo bastarA un hombre de buena voluntad, el vir bonus de Ciceron
elevado al Gobierno por la voluntad de la Nacion, para que em-
piece el reinado de las instituciones y con el reinado de las insti-
tuciones, la paz fecunda do la libortad en el 6rden.
Los pueblos que no tienen mas problems A resolve que el de go-
bernarse por las institucionos juradas, no estAn condenados A su-
cumbir; la question es de tiempo; y de espiritus pequeiios seria no
hacerse cargo de que mal puede una generation encerrar dentro de
si misma los destines de un pueblo.
Y Aun cuando la generation A quo portenecemos no alcanzase A
resolve el problema, no dejaria de Iabor cumplido su mission.
De ella, dirAn por lo m6nos nuestros hijos: croyeron, lucharon,
padecieron, se inmolaron; dejan un grato recuerdo y son acreedo-
res A nuestra simpatia y A nuestra veneracion!

III

Me apercibo de quo vuelvo A caer en el defecto del lirismo quo
tan mal sienta A mi ilustrado competitor; pero A ese respect voy
A permitirme decir al ap6stol de aqui y al ap6stol de alia que los








CONFERENCIA


verdaderos lricos son los que sin darse cuenta de la realidad de
los hechos, so abstraen en las regions del ideal 6 imaginan solu-
clones de todo punto imposibles; y sobre todo, que, lirismo por
lirismo, el mio responderia k la cuerda el6ica del patriotism y el
de mi competitor a la cuerda floja de la utopia.
La anexion, la union, la reincorporacion como quiera llam6rse-
le, de la Banda Oriental Ai la Roepblica Argentina, es una divaga-
cion, un suefio una excentricidad, quo ni ahora ni en un siglo
IlogarA A preocupar seriamente Ai los hombres de Estado, porque
es una question juzgada y resuelta por los precedentes hist6ricos,
por los intereses actuales del continent americano y por las riva-
lidades eternas de las grandes potencias limitrofes.
SPues qu6, la paz do 1828 fu6 acaso una solution arbitraria ?
Pues qu6, ahan cambiado en 'o mis minimo las circunstancias que
impusieron el tratado de aquella fecha ?
Pues qu6, la anexion 6 la reincorporacion de la Banda Oriental .
la Repiblica Argentina, es acaso una question de exclusive inte-
res oriental? La anexion 6 la roincorporacion de la Banda Oriental
a la Republica Argentina, supone el concurso de dos voluntades
en primer t6rmino la voluntad de la Repdblica Argentina para
aceptarnos y la voluntad del Brasil para consentirlo?
g A qu6 titulo, so dir6 ? A titulo de que la independencia del Es-
tado Oriental, apart de responder A las tradiciones y 6 la volun-
tad del pals, fu6 una solution do paz entire Ambas potoncias y de
que Ambas potencias son signatarias del tratado que reconoci6 la
independence del Estado Oriental.
Consentiria la Repdblica Argentina en la anexion 6 lareincorpo-
racion de este pais ?
Es possible que si si esa sblucion pudiera verificarse sin conmo-
ver fundamentalmente la paz international en el continent; es po-
sible que si, si la Repdiblica Argentina hubiese conseguido resolve
todos los problems que la perturban y la agobian y pudiera ha-
cer frente A la resistencia del Brasil sin grades sacrificios y con
seguro resultado; pero es seguro que no, mi6ntras ese pueblo her-
mano luche con las dificultades doe a organization internal y no es-
tablezca una supremacia de fuerza que hoy indisputablemente no
tiene.
j So quiere una prueba evidence de que los hombres pfiblicos de
la Repdblica Argentina onearan de ese modo la question do la ane-
xion ?








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Para tenerla no hay mis quo observar la absolute indiferencia
con quc acojen las publicaciones del doctor G6mez, hochas en la
propia prensa de Buenos-Aircs.
Jamas tampoco se oncard alli la question como intogridad del
territorio pues que profiricron dcjair : la Provincia Oriental aban-
donada A su destiny corror la suorte de su fatal estrella, aislarse
con Artigas, gemir con la domiaacion extranjera en 1817 y pasar
por fin A ongastarse en la corona del nuovo inmporio americano.
Vergonzosa solicited seria la nuestra si avanzasemos un esfuerzo
mis para volver A la union exponiendonos A un reclhazo lumi-
llanto.
La reincorporacion del Estado Oriental os una aventura peligro-
sKsima que la Repoiblica Argentina rechazaria, Aun cuando el pue-
blo oriental llogas' A inclinarsa por sn voluntad espontainea a la
solution quo aconsejan el doctor Gminz y el doctor Bustamanto.
Si en aquellos tiempos do levantados sentimientos y de herdicas
aventuras, sobre las repctidas victorias do las armas republicans
en Rincon, en Sarandi, on Ituzaing6; con aquel ej6rcito glorioso
que descendia de los Andes con todo el onorgullecinoento do las
victorias de Junin, de M Kip)i, de Chaea')uco, opt6 por la paz al
precio de la independencia de la Provincia Oriental, c6mo es
ereible que despuos do madio sig'o en quo los vYnculos del son-
timiento national se han debilitado, acoptase las cventualidades de
una lucha segura con el imperio del Brasil ?
IPero oes seguro acaso qne el Brasil asumiria una actitud de
resistencia armada ?
Todos, m6nos l doctor G6meoz, tendrian cl dcrecho de dudarlo,
porque el doctor G6mz n1 hla llgado A pcrsuadirso todavia do
que el Brasil haya abandonado sus onsuefios do ambition y do
predominio sobro esto pals.
Y la vcrdad es que el Brasil no consentiria jamls qua la Pro-
vincia Oriental se reincorporase A la lRoptiblica Argentina sino ven-
cido por las armas y sometido por la Icy de la victoria.
Pero j, a qu6 titulo so volvera; A decir, podria el Brasil ni nin-
guna otra potencia extranjera inmiscuirse en las cunstiones de la
political internal de este pais y ponor su veto A las decisions do
su soberana voluntad ?
i A qu6 titulo ? jlo necositan los Gobiernos para arrastrar A sus
pueblos a las guerras do amb)icion, de predominio, do equilibrio ?
SLos pueblos mismos olwdecen acaso siempro en las relaciones







CONFERENCIA


internacionales, A los preceptos absolutes del derocho y de la
justicia ?
Es ol hecho probable, 16gico, necosario, lo que debemos tener
en cuenta, porque os el hecho el que nos abrumaria con su brutal
elocuencia.
Y, sefiores, si hubiese peligro inminente de que la propaganda
iniciada por cl Dr. G6mez y segundada por el doctor Bustamante
ganaso tcrrcno, hasta el punto do hacer probable, 6 possible
tan s6lo, la solution quo proponent, yo diria a mis compatriots,
n6 solo dcsde esta tribune, sino de todas parts donde pudiera
haeor oir mi voz, que meditascn biln sobre las consecuencias do
una actitud soemjante por nuestra part.
Yo creo firmemnte que, ni la Riopfblica Argentina ni el Brasil
osarian atentar A la independencia de este pals, desde que este
pals fortificase cada dia mis el sentimiento do su nacionalidad y se
mostraso digno del respoto y de la consideration do todos los pue-
blos civilizados; poro si nosotros mismos cmpeztisemos por poner
en duda la razon de sor de nuestra vida indopendiente y conclu-
yoramos por proclamar 6 una dosde arriba y desde abajo, publicis-
tas y tiranuelos, quo fu6 un crime n nuestra indopcndencia, que
carcccmos de elements y de aptitudes para conservar la nacionali-
dad y quo somos por fin un pueblo ingobernable, la absorcion y cl
repartimiento do nuostros despojos, despues do una guerra san-
grienta, seria considerado como un hccho perfectamento leg'timo 6
por lo mnmos como una necosidad absolutamento justificable.
El t6rmino de la jornada iniciada por los propagandists de la
union, seria muy probablemento otro muy distinto que el quo
ellos mismos tuvioron on vista.
Es muy probable que las potencias rivals concluyeson por rea-
lizar con nuestro tcrritorio algo somejanto -i lo do la infortunada
Polonia en el siglo pasado, sin quo nos fuera dado sucumbir si-
quiera rodcados do las simpatias y de la consideration de los pue-
blos libres y do los hombros justos, pues quo habia razon para
decir quo sucumbiamos, no bajo la omnipotencia do la fuerza, sino
bajo el peso de nuestra propia abycccion.
Si el pueblo oriental ha dosaparecido del mundo do las naciona-
lidades, se diria, es porque lo ha mrrecido, pues que cuando una
nation ha llegado 6 tal extromo de abyeccion, que ella misma pro-
clama su incapacidad y su impotoncia, se puede decir con justicia,
quo no merece vivir.







ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


H1 ahi la perspective quo ofrece la aventura do la anexion : la
guerra entire las dos podorosas naciones del continent, A que se
asociarian por interest accidental 6 por pactos sacrilegos de ambi-
ciones territoriales, otros pueblos limitrofes; la guerra que empe-
zaria por reducirnos A las condiciones del Paraguay, un pueblo
extingaido, y concluiria por retaccar y distribuir nuestro territorio
segun lo aconsejasen 6 lo impusieson las ventajas obtenidas de una
part y las derrotas sufridas por la otra.
Ya cl Brasil nos usurpa una vasta zona de territorio en nuestra
frontera, entire la laguna Merim y el Uruguay; y la Repilblica
Argentina detenta A Martin Garca. Con quo el uno extondiese sus
fronteras hasta el rio Negro y el otro ocupaso cl Sur, distribu-
y6ndose los puertos de la embocadura del Plata, cl problema que-
daria definitivamente resuelto, A costa, es verdad, del suicidio de
todo un pueblo.
Esta es la perspective real y verdadera que ofreceria la idea del
doctor G6mez si ella Ilegase A liacerse sentimionto pilblico cn este
pals y so tradujese en actos concurrentes A eso fin, ilegitimo en si
mismo y desastroso on sus conseecuencias necesarias.


IV

Pero yo quiero conceder que el doctor G6mez y sus colaborado-
res llegason i convencer al pueblo oriental de quo debe reaccionar
contra la independencia que le impusieron, segun ellos, D. Pedro I
y el gobernador Dorrego y quoe la conservado bien que mal du-
rante medio siglo; yo quiero suponer quo la Repfiblica Argentina
nos haria la gracia de aceptarnos cono provincial confederada y
que ni en el Brasil ni en Chile so preocuparian do esa ir., ,;iI-
canto evolution operada por interest privativo y on proveeho exclu-
sivo de lanacion anexada; yo quiero suponer que todo pasaria sin
agitaciones, ni perturbaciones, ni conflicts, ni guerras.
La Repiblica Oriental convocarna un plebiscito (los plebiscitos
todo lo logitiman); ese plobiscito declararia que cs mentira quo
hayamnos querido jamas ser independientes; que A la fuerza 6 mi-
serablemente engaliados liemos librado batallas invocando la femen-
tida independence del pals; que estamos liartos de sobrellovar esa
posada carga; que estamos persuadidos do quo somos incapaeos do
llegar con ella al t6rmino de la jornada, y que por acto cons-
ciente, deliberado y libre, so votaria la reincorporacion A la gran
nation argentina.







CONFERENCE


Por su part, la Recpiblica Argentina somcotria su proposition A
un Congroso rcconstituyonto 6 simplonionte ordinario, y al dia
siguient A la badoera hoclha girones en nuestras contiendas civi-
les, so sustituiria la bandera inmaculada do Belgrano la quo fla-
me6 sobre los Andes in cl brazo inveneible de San Martin y llev6
la victoria y con la victoria la libertad y la indepcndencia t los
pueblos trasandinos.
Supongo quc dedec su ctedra olimpica no ordenaria mejor las
cosas el maestro que predic6 en primera nlica la roincorporacion
de la Provincia Oriental.
Y sin embargo, sofiores, realizado todo eso, digo y sostongo
que nada habriamos adolantado on el sentido de resolver cl pro-
blema de gobernarnos en paz por nuestras institucionos y nuestras
eyes, el inico problema quo no hemos podido resolver y el fnico
quo hoy mismo nos bastaria resolver para realizar cumplidamento
cl destiny asignado A las agrupaciones political que aspiran A una
porsonalidad independiento en el concerto de las nacionalidados.
Por habernos incorporado i la Rcepiblica Argentina dejariamos
de scr lo que somos?
El sistoma federal no supone en primer t6rmino el respeto de
la autonomia de las Provincias 6 do los Estados confederados ?
En el regimen interno do la Provincia no seriamos arbitros do
nuestros destines ? Los vicios y los defcctos de nuestra education
political, de nuestras tradiciones, de nuestras luchas, no obrarian
en el mismo sentido subversive A pesar del nucvo vinculo federal ?
Las actuales Provincias do la Confederacion Argentina { no con-
servan, cada una, el sello de su personalidad propia y no son lo
quc les permiton ser sus elements de organization, su odnuacion
political, su grado de cultural, sus tradiciones politics y sociales?
Qu6 son Jujuy y la Rioja, San Luis y San Juan? 4 Qu6 son
las mismas provincias de Entro-Rios y Corrientes, alternativamentc
dcvoradas por la anarqu[a 6 sometidas ti Gobiernos personales que
so imponen y perpetuian trasmiti6ndose el poder con menosprecio
absolute de las instituciones que juraron y do los pueblos quo
representan?
Es explicable que desaliente y aterroe nuestros conciudadanos
el espectaculo quo ofrecc la Repiiblica; pero es incomprensible quo
no se aperciban de que el vinculo federal no ha tenido la virtue
'- ,ofvar 1 un nivel moral mils alto A las Provincias confederadas,
,av -'R la Confederaio ona -r r---
y de quo agregan, i0.....nu arno m ..







ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


dos on la solution del problema de nuestra organization internal
y ligados en adelanto A la solution de otros problems que res-
pondon 6 causes mits profundas y que son por lo mismo casi inso-
lubles.
El sistema federal, por lo mismo quo respeta la autonomia de
las Provincias 6 do los Estados, unidos por el vinculo de una
representation comun, no tione la virtue do levar a cada una de
las Provincias 6 Estados confederados ol grado de cultural, la
educacion political, los elements do 6rden, do estabilidad y de
gobierno que haya podido alcanzar alguno de esos mismos Esta-
dos, ni de adaptar sus evoluciones political fi la idea dominant
en el Gobierno general de la Nacion.
Buenos-Aires resolvi6, con la caida de Rosas, el problema do
gobernarse por sus instituciones y sus leyes, y despues de Pavon
ofrecia el especta culo de un pueblo libre, soilor do sus destinos
en posesion de todas las conquistas de la modern civilization; y
entretanto, Entre-Ri s continuaba gobcrnmndose por el general
Urquiza desde su estancia de San Jos6, y Santiago sometido al
Gobierno feudal do los Taboadas y las Provincias de Cuyo asola-
ladas por las montoneras del Chacho.
El sistema federal no rcconoco mis medio do ejercer su autori-
dad y su influencia en el regimen interno de las provincial que el
do las intervenciones para sostener ti los Gobiernos constituidos y
para obstar i' que so altere la forma de Gobierno.
A las forms do Gobierno nadie atenta en estos passes, porque
todas las formas de Gobierno abren camino l: las usurpaciones y
al despotismo; pero suele atentarse i los Gobiornos constituidos
porquo se constitnyen y perpetuian por el falseamiento de las insti-
tuciones y de las leyes.
4 Se ha pensado lo quo seria una intervention national en el
Estado Oriental, con sus sentimientos 6 sus proocupaciones de
independencia qnu no so cxtinguirti en modio siglo, con sus tra-
diciones turbulentas y belicosas, con cl concurso del Brasil 6 dispo-
sicion do todas las manifestaciones de resistencia k la autoridad
national argentina?
Es possible quo las turbulencias y las luchas bArbaras de los par-
tidos tradicionales so modificasen 6 so acabasen; poro es seguro
que se reabriria un period de nuovas guerras civiles mas enear
nizadas y m~s asoladoras. Cada personalidad ambiciosa adt-
caudillo ind6mito dA pals se anod n la
pal Be ....- en la oportunidad









CONFERENCIA


convenient, de la bandera siempre prestigiosa de la independencia,
y le sobrarian elements y recursos extrafios para mantener una
resistencia tonaz y acaso para perturbar la paz en today la Rlepd-
blica y Ann para producer nuovos y gravisimo : conflicts intcrna-
cionales.
Yo no he podido explicarme todavia c6nmo hombres do la ilustra-
cion del doctor G6mez y del doctor Bustamante han podido vcr la
solution del problema que preocupa Ai todos los hombres sinceros
de esto pals, en la anexion 6 reincorporacion A la Rcpblica Argen-
tina, y sobre todo edmo no vea que la anexion es una solution
de guerra y de perturbaciones profundas que harian retroceder A
los pueblos del Plata hIcia la anarquia y ol desgobierno de los
tiempos pasados.
No me hago por eso ilusiones respccto do nuestra situation; no
quicro disimularmo sus inconvenientes y sus peligros, pero sosten-
dr6 que el problema esta planteado; que sus t6rminos no pueden
variarse y que es neesario perscverar on el prop6sito do resol-
verlo por mls ruda y mis ingrata que sea la area.
El mcdio, todo cl mundo lo conocc: predicar el bien, educar
al pueblo, fortalecr el sentimiento de la patria y convencer A todos
de que solo la prActica do las instituciones libres y la observancia
de las leyes juradas puede asegurar la paz, consolidar el 6rden,
levantar cl espiritu pdblico y encaminar, una vez por todas, A
cste infortunado y martirizado pueblo hAcia la realization do sus
altos destinos.
No hay novedad, es cierto, en esta indication; poro hay ver-
dad, la verdad quo es iniutable y que es la misma en todos los
tiempos y en todas las situaciones.
Por quoror hacer otra cosa, por dsessperar do la verdad, cuan-
do ella no produce resultados inmediatos, sucle apolarse A los mc-
dios del empirismo con aplauso do muchas gentes de bion.
No haco much quo la panacea para todos nuestros infortunios
y para todos nuestros deseos era el gobierno fuerte; ahora esa pa-
nacea es la anexion A una nation relativamente poderosa.
Les recursos de la dcsesperacion imponen esas soluciones; pero
esas soluciones no son las legitimas y las saludables.
Esas arbitrios son hijos, al mismo tiempo, do la impaciencia, de
esa impaciencia quo quiere hacer algo en todo moment, y que
increpa duramente A los que no hacen, sin darse cuenta de que
hay negacionos que afirman, de que hay abstenciones que implican
una action vigorosa.









ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


La frase es de moda, y empicza ii gozar do popularidad.
Es preciso hacer algo so dice, ill pensar queo s proforible
no hacker t haecr cl mal; sin pensar quo hay ocasiones on quo
debo dejarse quo las Icyes do la naturaloza produzean sus cvolu-
ciones, que una action imprcmeditada y estemporsinea podria con-
trariar.
El problema estsi planteado : la independencia do esto pais cs un
hecho producido por su voluntad consciente afirmado por un tra-
tado que es en si miisO una solution Td paz entro los passes li-
mitrofes y confirmado por modio siglo do vida national; este pais
so ha dado instituciones quo no funcionan 6 funcionan mal;
cl problema esta circunscripto Ai restaurar el imperio do esas insti-
tuciones, a popularizarlas 6 imponerlas como una neccsidad suprc-
ma, como el finico modio do radicar la paz do conservar la hna.
cionalidad, do hacer librcs, fclices y dignos .i los ciudadanos quo
so agrupan bajo su bandera.
La lucla no cs nueva: es la eterna lciha del bien y del mal;
no so oyen todavia las dianas do la victoria y nos csperan acaso
nuovos sacrificios y nuevas derrotas; pero centre tanto no hay mns
camino que scguir, luclar sin impaciencias que nos hagan perder
torreno, sin desfallecimientos quo nos desantoriccn y nos descon-
ccption con la conviction profunda do quo servimos A la causa
inmortal de la justicia con la intuition prof6tica do quo el porve-
nir nos vengari do las injusticias, do las derrotas y do las persc-
cuciones del present.

V


II6 aqui, soiiores, mis impresiones exprosadas t granidos rasgos
accrea do la cuostion iniciada por cl doctor G6mez.
Cada una do las fases do csta cuostion, qu hle iniciado ligera-
mentc, daria material para dos 6 tres conferencias ; poro la tarca cs
superior i mis fuerzas quo harto he abusado ya do vuestra atcn-
cion y do vuestra benovolencia; pero no dejar6 esta tribune sin
hacer algunas salvedades meramento personales.
En el curso do osto debate, lie ncccsitado lovantar las tradicio-
nos do mi pais, y me le visto obligado ti presentar bajo su ver-
dadera luz los sucesos y los hombres del primer p crodo de la Re-
volucion do Mayo he acentuado, tal vez con dcmasiada dureza,
las acusaciones contra la tradition argentina bajo su faz political,









CONFERENCIA


y aun me le atrevido i soialar las sombras que rodcan ua su mis
alta personalidad military como ce mejor modio do demostrar quo
todos los heroes son vulncrables si s6lo so toman en consideration
sus debilidades y sus extrav:os; y todo esto pudiera dar ILgar t
crecr quc m- siento anuimdo do provenciones y autipatias injustifi-
cables contra la nacionalidad argentina.
Nada sorfa mnis injusto, sin embargo : corre sangro argentina
por mis venas y he soguido y sigo siempro las cvoluciones ipl;ti-
cas do oes gran pueblo con cl mismo interest que las do mi propio
pais; tongo vordadera voineracion por sus glorias inmortales y pro-
funda admiration por sus grades hombres; y por qu6 no confe-
sarlo ? so contrista mi almn todavya cuando pionso quo sin los erro-
res y los oxtravios de los grades hombres de la Revolucion de
Mayo, argentinos y orientals serlamos un solo pueblo, un gran
pueblo, dcsde los Andes na Oc6ano.
Poro no ha sucedido asi, y la patria es siempre la patria.
No dobomos apreciarla con la cstrechez do vistas y con el crite-
rio do los pueblos do la antigii:lad, porque nuestros sentimientos
so han ennoblecido ; vemos hormanos en todos los hombres y colo-
camos ol amor do la verdad y cl sontimnionto do la justicia sobro
today otra c'mcepcion; pcro no nos dojceos extraviar tampoco por
cl cosmopolistimo modorno qu tiende A suprimir 6 angular el scn-
timicnto sagrado do la nacionalidad y do la patria.
Enhorabuona que no nos expliquomos aquella alcgria impfa con
quo Ticito refiere las matanzas A que so ontrogaban entro si los
pueblos germanos; poro comprendamos y admiremos siempro aquel
profundo sentimiento do legitimo orgullo con quo Horacio excla-
maba quoe l sol no alcance oA ver jamas nada rmis grande quo
Roma."

















Recuerdos de viaje en Patagonia


CONFERENCIA LEIDA EN EL ATENEO DEL URUGUAY


IOR EL SOCIO CORRESPONSAL


DOCTOR DON FRANCISCO P. MORENO


Seiiores:

El "Ateneo" me ha nombrado su socio corresponsal: he aceptado
con placer esto honor, y vengo 6 agradocerlo ptiblicamonte y Ai prin-
cipiar A cumplir con la agradable tarea quo todo miombro do un
contro intellectual como 6ste, tione de contribuir ii su desarrollo. Des-
graciadamcnte, mi tema es Arido para vosotros, quo hab.is es-
cuchado tan hellas cosas en este recinto. La vida do viajoro en tierras
dosconocidas, os mon6tona casi siempre y no muchas vccos se prosta
para quo so desarrolle la galanura del estilo.
Pocos son los quo han tenido cl don do hacer, al regreso tc la
civilization, la pintura fiel de lo quo han observado en los grandos
especticulos de la naturaleza virgen; pero si no eneontriis
en lo quo voy A deciros, las emociones, quo son la verdadera
piedra de toque que indica lo quoe s bello, os ruego quo crcais
quo es el resultado de observaciones hochas in situ en las solita-
rias regions australes do nuestro continent.
Voy A tratar de deciros como es quo so present alli la infancia
del hombre primitive en sus primeros pass y on su modio adecua-
do y os contar6 lo quo son aquellos territories inmensos, dondo la
sociabilidad humana so encuentra a'in en la primer faz de su
evolution, y, asi, si quer6is cerrar un moment los ojos al cua-
dro present, que os rodea, y mirar al trav6s del espejo de la
mente, podr6is observer, casi al mismo tiempo, los dos extremes
de la vida humana. Entrar6is A la tionda de pieles, plantada front
a los hielos eternos, dominada por negros murallones do lava, y









RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 2

alumbrada a estas horas por el humilde fogon indigena; volver6is
en seguida 6 vosotros mismos, y ser6is otros tantos distinguidos
representantes del espiritu modern. Habr6is sido un moment hom-
bres de la 6poca de piedra, en las edades geol6gicas pasadas,
sin dejar de ser los hombres que preparan la mies en la cosecha
venidera, que sera bien productive on este suelo.
Doy pues principio a la relacion sumaria de lo que he visto en Pa-
tagonia y contribuyo asi con un tosco grano de cuarzo al macizo
monument del Ateneo, sintiendo al hacerlo, no tener palabras
para expresarme al remontar el recuerdo A los centros donde so
desarrolla mi tema de hoy, y compararlo con los pensamientos quo
se agolpan on mi cerebro al dirijiros la palabra.
Tenia veinte afios, la edad en que nos preguntamos qu6 rumbo
debemos seguir en el porvenir, y qu6 puesto desempefiaremos en la
colectividad, do acuerdo con nuestras inclinaciones. Cerca de
Buenos-Aires habia' regions inexploradas: eran tentadores sus
misterios, y resolvime a tratar de aclararlos, siguiendo los impul-
sos que desde nifio me excitaban A la vida de viajero.
Es 6sta la vida que voy A contaros; ha durado site afios, en
los cuales he visitado cinco veces la region patag6nica.
En 1873 hice la primer excursion; estudi6 las inmediaciones del
CArmen, en el rio Negro, recogiendo preciosos materials para el
studio de la antropologia y arqueologia americana. Dir6 de paso
que las razas antiguas y actuales de la Patagonia forman una
amalgam muy complicada. Son los restos de todas las razas que
han vivido en Ambas Americas y que en la lucha por la existen-
cia, han sido vencidas y se han dirigido al Sur, donde se han
extinguido muchas y otras se extinguen on estos moments.
Esa excursion me revel5 horizontes nuevos en la pre-historia
americana; ademas, trat6 los indios amigos, averigu6 lo que ence-
rraban las tierras lejanas de las cuales nos faltaban datos geogri-
ficos exactos, y conoci que on ese centro podria desarrollar duranto
largos afios, la actividad quo me proporcionaban mis inclinaciones.
En 1874, en cuatro meses de viaje, visit de nuevo el rio Ne-
gro, continue con mayor fruto las excavaciones y alcanc6 hasta el
rio Santa Cruz, cerca del Estrocho.
Estas dos primeras excursions me decidieron A emprender un
viaje al interior del pais, pues creia tener ya la preparation nece-
saria. En Setiembre de 1875 sali de Buenos-Aires con intention de
atravesar la Patagonia setentrional hasta Chile, program que no









ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


habia podido realizar ningun viajero. De Buenos-Aires me dirigi
por tierra a Bahia Blanca y de alli al CArmen. Entre esos dos
puntos estaba ent6nces el desierto; hoy los cruza el tel6grafo. La
civilization march a grandes pasos en AmBrica.
Ese trayecto ofrecia ont6nces pocos atractivos: principia la for-
macion torciaria patag6nica; disminuyo la vegetation herbAcea que
cubre las inmensas pampas, como una verde alfombra mullida y
cadenas de grades m6danos cortan la meseta, haciendo en ese
tiempo dificil y peligroso el camino, pues escondian al indio en ace-
cho de la presa cristiana. El rio Colorado, quo se encuentra a
mitad de camino y que naco al pi6 do los Andes, riega un valle
estrecho, verde, bordeado de sauces y grades gramineas, que ofrc-
con un interesante contrast con los arbustos espinosos, de hojas
pilidas y oscuras, de la meseta.
El paisaje era poco animado. Ademas los indios malones es-
taban en la vecindad, y esoraban A los'viajeros. Los tres
muchachos que formabamos la comitiva tuvimos que marchar
con cautela, desorientando a los que nos buscaban. En el rio
Colorado demor6 algunos dias para asistir A una fiesta india. Ha-
blan Ilegado tres jefes picunches con sus indiadas desde la falda
del volcan Yaimas, A hacer tratados con los blancos. La occasion era
aparente para iniciarse en el ceremonial indigena, alarmante para
el que no lo conoce, y el quo ya no me tomaria de sorpresa en las
tribus que iba A visitar en las cordilleras. Hoy en el Colorado se
forma un pueblo.
En el CArmen organic la caravana; la componian: un indio
como int6rprete, otros cinco como peones y un antiguo presidiario
condenado A 20 afios y 6 quien habia ofrecido libertad si volvia-
mos con vida, y quo desempefiaba las funciones de asistente; lle-
vaba bastantes caballos y yeguas para nuestro alimento, y una
abundant coleccion de abalorios y otros regalos para los indigenas.
Caminamos hicia el Oeste hasta el punto donde el rio Limay,
que desciende del Sud-Oeste y el Neuquen, que baja del N.-O.,
se juntan para former el rio Negro, que habiamos costeado hasta
ese moment.
El valle, cuyo ancho varia do 5 A 15 kil6metros, es generalmento
f6rtil; el rio alcanza hasta 250 metros, con muchas islas, de las cuales
algunas son muy extensas. Sus riberas estAn cubiertas de magnificos
sauces. Es aqul1 el camino natural A las regions del Sur de Chile.
El camino fu6 agradable; viajibamos con una centena de indios









RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 27

en march contra una partida de sus enemigos que debian atravesar
el rio, cerca de nuestro camino, con una gran cantidad de ganado
robado on las estancias de Buenos-Aires. Pocos dias despues fran-
queamos sobre una balsa la confluencia del Limay y del Neuquen
y marchamos sin detenernos durante una semana a traves de coli-
nas, valles, gargantas basalticas, pequefias cadenas graniticas y por-
firicas que semejan catedrales g6ticas y ciudades en ruinas, hasta
el rio Collon-Cura (mascara de piedra). Alli habia establecido un
campamento araucano; mis 14jos, cerca del rio Caleufd, estaba
el cuartel general del gran cacique Shaihueque, quo comanda la
region habitada por los indios mapuches y tambien, segun 61, today
la Patagonia.
Habiamos empleado hasta alli un mes de viaje desde el CArmen.
Siguiendo las costumbres indias, envie inmediatamente dos correos
al gran gefe para prevenirle de mi llegada y del deseo que tenia de
conocer a un guerrcro tan valiente.
2A la aurora del dia siguiente vimos sobre las colinas, humos que
nos servian de sefiales de paz y poco despues lleg6 uno de los
hijos del cacique i saludarme en nombre de su padre y a invi-
tarme a pasar a sus tiendas. Cuando llegamos, todo estaba en mo-
vimiento: los guerreros agitaban sus lanzas y corrian a caballo
con gran velocidad, describiendo grandes circulos.
Las mujeres y los nifios entonaban un canto mon6tono, casi la-
crimoso, que expresaba los malos mementos y los peligros i que es-
tan espuestos los viajeros en un camino tan penoso.
Habia alli un centenar de mujeres, much mayor nfimero de mu-
chachos, y los cantos, los gritos de los guerreros, las roncas trom-
pas de cuerno y los lamentos de los perros grandes y pequefos,
de los que habia gran niimero, formaban una algarabia indescripti-
ble, pero muy solemne para los indios.
El gran jefe me aguardaba, rodeado de sus parientes y luciendo
sus mas ricos tejidos. El caballo estaba cubierto de ornamentos
de plata.
A su lado figuraba el gefe Puelmanque (c6ndor del Este), uno de
sus principles consejeros. Al acercarme, Shaihueque pronunci6 un
discurso largo y caluroso, sacudi6ndome la mano durante un cuarto
de hora. Me hizo entrar en seguida A su tienda. Sus cinco mujeres
me dieron A comer una abundant portion de care de yegua y
recien ent6nces pude explicar el motivo de mi visit. Habia oido
hablar de su importancia, de su valor y habia querido conocerle









Zti ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


para ser su amigo, y siendo tambien un hombre muy curioso, de
seaba recojer algunas plants y animals 6 ir a Chile para volver
a mi patria. Le hice regal de mi carabina (pues sabia que me la
pediria), de mi vestido de cautchouc y virios otros objetos, mantas
y collars y aros para sus cuatro mujeres.
Me contest asegurAndome que nadie me haria mal sobre sus
tierras, pero que no podia permitirme pasar A Chile, ignorando las
intenciones que guardaba en el fondo de mi alma; podia mentirle
como, segun 61, hacen siempre los blancos, y examiner los senderos
de las montaias para venir despues con un ej6rcito y batirlo.
El rechazo de mi pedido no admitia replica y tuve que conten-
tarme con plantar mi carpa al lado de su gran toldo en medio de
su campamento, que consistia ese dia en diez grandes tiendas de
pieles de guanaco, siendo la de Shaihueque, la mayor. Esta es casi
circular, mide 12 metros de diAmetro y en ella habitaba el gran gefe
con sus cuatro mujeres, once hijos y las visits. Hubo noche en
que alli descansaron cincuenta personas.
Al otro dia, Shaihueque, siguiendo el ceremonial, se present en
mi carpa con el objeto do pagarme la visit, y esto quo s6lo nos
separaban cinco metros. Mi reception le pareci6 digna, puos le re-
gale una botella de cognac Martell, finica cn mi provision; la bebi6
toda y se embriag6. Las protests de amistad se tornaron luego en
amenazas. Shaihueque es terrible en este estado. Felizmente lo con-
tenian sus mujeres y no logr6 herirme en la orgia que continue esa
noche. Habia gran cantidad de aguardiento de Chile, y la tregua
que habia habido centre dos orgias era s6lo motivada l or mi reci-
bimiento. Presenci6 ent6nces escenas desconocidas en la vida civili-
zada.
Era aquello el desenfrene mis grande imaginable; ultrajes terri-
bles se cruzaban entire mis de cion individuos, hombres y muje-
res, que se habian convertido en monstruos. A la lumbre de hogueras
siniestras, que desde el centro alumbraban el gran toldo, y donde
se quemaban repugnantes desperdicios, las armas, escondidas mo-
mentos intes, relucian, empuiiadas por salvajes de melenas sueltas,
de cuerpos bronceados, casi desnudos y de ojos chispeantes por la
influencia del aguardiento, que habia despertado el rencor A los
cristianos.
Los gritos de los borrachos, los alaridos de los guerreros enfu-
recidos, los quejidos de los maltratados, los recuerdos de tragicos
dramas relatados con feroz alegria, prometidndose renovarlos, se







RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 29


escuchaban entire el ruido producido por la lucha de los hombres
y de las mujeres; los primeros, con los quillangos hechos girones,
con las mantas caidas; las segundas, y mis lascivas por los inci-
tantes alcoh6licos, y que se disputaban entire ellos. Las escenas de pu-
gilato feroz 6 las loncoteadas (arrancadas de trenzas) tenian lugar
en medio de la sangre y despojos de animals recien muertos y en-
tre los chillidos de los chiquillos y de los perros.
Concluy6se el aguardiente al tercero dia y todo qued6 tran-
quilo.
En ese campamento pas6 algun tiempo. Os dir6 algo sobre l6 y
vereis que la vida no era alli del todo agradable.
Los alimentos que generosamente nos brindaban, no eran acepta-
bles para un est6mago de blanco, aun cuando 6ste en travesia los
hubiera probado. Los higados, los mondongos, los pulmones y los
rifiiones crudos de yegua y de otros animals que los indios sabo-
rean mojdndolos en la sangre adn caliente, son bastante desa-
gradables para un paladar civilizado.
El mapuche (gente de los campos) es muy aficionado A los lico-
res, y 6sta es la causa principal de su rApida extincion.
Cuando consigue el aguardiente que los indios aucaches (6 val-
divianos) traen a vender A los toldos, 6 ha llegado el tiempo de
la zarzaparrilla, el michi (duvaua) y las manzanas, las orgias son
como la que acabo de describir.
Con el pretext de propiciarse los favors del Buen Espiritu, ha-
cen reuniones en las que, despues de dar do comer y beber aguar-
diente 6 las piedras sagradas y i las victims ya sacrificadas, potros,
yeguas, toros y ovejas y regado las lanzas, se entregan a hiorra-
cheras desenfrenadas y been dias y semanas enteras. He ptesen-
ciado algunas de ocho dias de duracion.
Ent6nces; los toldos se convierten en verdaderos campos de corn-
bate; si no se les ha quitado A los indios las armas, la sangre hu-
mana corre y su vista incita A aumentar las carnicerlas. Asi em*
piezan generalmente las matanzas de brujas 6 infelices ancianan
quo el indio, en moments de ceguedad, cree causantes de sus des-
gracias y enfeouJades.
Shaihueque vive en el Angulo que forma el Caleufd y el Yak-
leicura (hacen ruido las piedras), que desaguan casi juntos enlel
Colloncuri, en un precioso valle que se extiende al pi6 de la pin-
toresca Sierra de Tchilchiuma, cuyo nombre significa agua que
gotea, en el expresivo lenguaje de los arauaanos. En ella nace el
Caleufi de un pequeiio lago.







30 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

La sociabilidad de aquellas comarcas tiene rasgos originals.
Las mujeres, las hacendosas araucanas, trabajan desde el ama-
necer en la preparation de los alimentos, en el arreglo de su toldo
y en el cuidado de sus pequefios hijos.
En los mementos que las dejan libres esas ocupaciones, tejen con
aparatos sencillos magnificos ponchos.
El hombre, por el contraxio, es haragan como casi todos los salva-
jes: acostado boca abajo 6 recostado sobre un quillango, pasa el
tiempo conversando de sus combates, de sus mujeres, de sus cace-
rias y de sus caballos. S61o cuando la comida falta y el hambre
le apura, sale de su apatia en busca de guanacos (con cuyas pie-
les las chinas forman luego quillangos) y a sacar la pluma de los
avestruces intes de empezar la muda.
La noticia de una carrera 6 de un beberaje anima al indio, quien
rara vez deja de asistir A esas fiestas.
El gran parlamento (aucan-trahun) donde debia expresar al "Con-
sejo de los Viejos" el motive de mi visit A sus campos, tavo lugar
en el despoblado de Quem-quem-treu, A orillas del Collon-curA. En
esa ceremonia tomaron parte cerca de 500 indios, que bien dirigi-
dos por sus capitanes, hicieron todas las evoluciones de estilo, po-
ligrosos ejercicios que asombran y dejan ver al extranjero la indi-
ferencia Balvaje que tienen por su vida. Es un vertigo belico que
se apodera' de ellos.
Dur6 diez horas, en las cuales estuvimos sin bajarnos del caballo
y acosados per la sed, respondiendo 5 las preguntas astutas de los
capitanes. Negado el permiso que solicitaba para pasar a Chile, me
diriji invitado per el cacique Taucu-cheuque, A visitar sus toldos
situados en un valle distant. En el trayecto desaparoci6 mi bolsa
de viaje con mi diario, quizas estraidos per algun desconfiado ca-
cique de los que formaban el Parlamento, en un memento en que
descansabamos en un bosque haciendo nuestro frugal almuerzo de
frutillas y manzanas verdes.
Los toldos de Naucu-cheuque estaban situados en uno de los para-
jes mas bells que conozco, en el fondo de un valle, al que se des-
ciende per la escarpada ladera de una sierra, da .s cuya cumbre
habia admirado los cercanos picos de los Andes, rojos y dorado!
por el sol y el reflejo del cielo de la tarde, y despues plateados
p6r la luna llena.
Hambrientos llegamos A esos toldos, ya avanzada la noche. Cientos
de perros salieron A recibirnos en el camino, alumbrado por los fo-







RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA


gones de los guerreros Pehuenches genee delos Pinos) y despues de
haber escuchado en silencio los cantos mon6tonos, penetramos en el
gran toldo, donde agasajado en extreme y regalado con frutillas,
servidas en pequeiias fuentes de plata, pasamos una de las notches
mis agradables de ese viaje.
Frente A esos toldos, en Pungechaf, hay un promontorio basal-
tico con columns gigantescas que desvian el curso del Chimchuin,
entire cuyas negras rocas tendia mi recado en las notches terrible
de borrachera que tuvieron lugar en esos dias.
Festejabanlos Pehuenches, con un huecu-ruca, bailey de tres dias,
alrededor de una damajuana durante el dia, y de la hoguera du-
rante la noche, la primera menstruacion de una j6ven, demostrando
asi la importancia que parecen reconocer en esa manifestation de la
naturaleza.
Cipome en el bailey el rol de mdsico, encargado del rali 6 plato
de madera cubierto con un pergamino pintado, y que se golpea
acompasadamente con dos palillos y A cuyo son saltan y hacen con-
torsiones cinco bailarines, comunicando fren6tico entusiasmo A los
concurrentes, quo se animan con el olor de los manjares, prepara-
dos por las chinas.
Mi6ntras tenia lugar la orgia que sigue regularmente A las fiestas
(en ellas no se emborrachan), recorri durante vArios dias las rojas
praderas de frutillas, y los bosques de Pehuen (Araucaria imbricata),
de manzanos y do la preciosa Fitz-Roya-Patag6nica, que forman to-
dos una verde guirnalda alrededor del magestuoso volcan Quetro-
pillau (cerro truncado), gigantesca vilvula por donde intes escapa-
ban los vapores interiores, y hoy dia cubierta de eterno hielo.
De regreso A Caleufd, encontr6 A Shaihueque ebrio, que festejaba
la visit del cacique Quinchauala. Habia desconfiado de mi durante
mi ausencia, por noticias traidas per los indios Aucaches, y hubo
de negarme el permiso para llegar al lago Nahuel-Huapi; pero
tuve mis suerte quo el viagero Musters, que fu6 obligado A re-
gresar A Chile, despues de haber estado A punto de perecer en
esos toldos, en los cuales vivi6 una somana.
Mis palabras calmaron la desconfianza y pude emprender mi
excursion al lago, amenazado siempre con las utralalves 6 mons-
truos que se ocultan en las sierras, con las anchimalleguen 6
walichus enanos que viven en las cuevas con el tralcan 6 trueno
del volcan Tronador.
Shaihueque me hizo docir por el intsrprete que si lievaba en mi






32 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


corazon otra cosa que lo que yo le habia dicho 6 si tenfa mas de
uno de estos 6rganos, como habia oido decir de muchos cristianos
picaros, el tralcan enviaria sus rayos y las lluvias para darme muerte
y que los pigmeos me arrojarian flechas y piedras para herirme.
Pasamos f6rtiles colinas y divisamos el rio Limay, que como ser-
piento de plant, corre por entire sierras cubiertas de cipreses hasta
una gran altura, tanto que muchas voces sus copas se esconden
entire las nubes.
A la tarde llegamos al paso que describe Musters.
Poco mAs al Sur, el rio tiene numerosas vueltas: alli fracas6 la
expedicion de Cox. Hice noche en este punto y asamos un pedazo
de cordero (las provisions eran escasas) que Ilevaba atado A las
tientas del recado y que mi hambre, despertada por las brisas
frescas, habia despojado de su gordura en el camino.
La lava quo cubre las montafias les ha dado en este punto un
sell) particular: grandes fragments aparecen suspendidos come
estalactitas, otros se elevan como d:los de gigante amasaazando
el cielo.
Dos dins despues llegamos al lago Nahuel-Huapi, llamado asi en
las relaciones de los jesuitas, que tenian en sus inmediaciones una
mission hace cerca do dos siglos.
Apurado por el hambre volvi A los toldos de Caleufd, y despues
de presenciar el gran Camaricun, rogativa A Dies (fiesta annual ,
motivada, segun los indios, por mi pr6ximo viaje, pero, segun creo
por la llegada de bebida (la borrachera dur6 sois dias) me puse
en march para Buenos -Aires. Fua entrrces cuando atentaron
seriamente contra mi los capitanejos Praillan y Llofquen, hijos del
cacique Huilliqueupu (pedernal del Sur) que habia muerto en Bue-
nos-Aires, donde habia ido A hacer tratados y que los indios creian
victim de una brujeria del Gobierno. Felizmente el cacique Mol-
finqueupu (pedernal sangriento) me previno A tiempo.
En las orillas del rio Negro encontramos algunas partidas indias
que conducian A Chile part de las haciendas robadas en la gran
invasion en la provincia de Buenos-Aires al sublevarse la tribu
del cacique Catriel. Felizmente s6lo tuvimos que combatir con una,
sin haber perdido ninguno do los compaiieros.
En ese viage habia recorrido el rio Negro y el Limay desde su
embocadura en el Atlintico hasta su nacimiento en el Nahuel Hua-
pi. Ese inmenso lago que descarga en dicho rio el sobrante de sus
limpias aguas, de pintoresca y grandiose perspective, present entire








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA


las montaiias uno de los mis bellos paisajes de esas regions. Don-
de acamp6 habia una faja angosta de tupida vegetacion, cuyas rai-
ces revuelven en busca de alimento, cientos de jabalies y que sirve
de abrigo A los confiados hueumes (cervus chilensis), crece al bor-
de de las agitadas olas que revientan entire las rocas erriticas y
de trecho en trecho un cipr6s (libocedrus chilensis) levanta la ele-
vada copa, como un centinela solitario que desafia las tempestades
andinas.
LleguB6 Buenos-Aires A principios de Marzo de 1876. Los estu-
dios sobre las tribus que habia examinado, me indujeron A hacer una
excursion al interior de la Repiblica, A la provincia de Santiago
del Estero y Catamarca, donde tuvieron asiento las grades civiliza-
ciones hoy extinguidas.
Al regreso resolve continuar mis viajes en la region austral; habia
vivido con los araucanos y deseaba visitar los Patagones para com-
pararlos. En Octubre del mismo afio part en direction al Rio
Santa Cruz; llevaba un bote, tres mariners y un grumete. Visi-
tamos primero el rio Chubut y la colonia situada en su desembo-
cadura. Form6 alli una coleccion bot6nica y geol6gica, y en una
excursion i una sierra vecina, descubri un carin funerario como
los que, segun dicen algunas personas, se encuentran en el Depar-
tamento de Maldonado; recogi seis crAneos humans, y en el valle
tuve la suerte de encontrar dos esqueletos modernos de tehuelches y el
cadaver de otro, de Sam Slick, el hijo del cacique Casimiro Bigua,
que visit en otro tiempo A esta ciudad y que habia rehusado el
acompafiarme en mi viaje al interior, a pesar de haberlo recogido
herido de bala en mi primer visit al rio Santa Cruz. El pobre
Sam habia sido asesinado enesos dias por un fueguino llamado Ches-
co, que mis tarde fu6 mi acompaiiante al descubrir el lago San
Martin. En seguida del Chubut visitamos a Puerto Deseado, ent6n-
ces desierto, y que es el paraje mas pintoresco de la costa oriental
de la Patagonia.
El puerto es uno de los mis conocidos de la Patagonia y pro-
tegido contra casi todos los vientos. Aunque en su entrada hay
arrecifes, 6stos se distinguen A baja marea y pueden ser marcados.
Puerto Deseado sera con el tiempo cabeza de una provincia argen-
tina.
El 21 de Diciembre pasamos el cabo de San Francisco, admira-
mos las rectas capas arenosas y calizas de la meseta y los verdes
manantiales de hilos cristalinos que caen al mar y A medio dia







ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


fondeamos frente A Monte Entrance, en la entrada de la Bahia de
Santa Cruz.
En la bahia principi6 nuestro trabajo de exploracion. Echamos el
bote al agua, embarqu6 en 61 mi gente, y emprendimos la tarea que habia
de conducirnos A los Andes. Cruzamos A remo por entire tropas de
juguetones defines negros y blancos que retozaban por centenares
en las tranquilas aguas de la Bahia, pero luego alcanzamos el
punto donde ya la marea descendia y principi6 el remolque de la
pesada embarcacion, que surc6 mAs tarde las aguas de los lagos
virgenes. Al dia siguiente entrAbamos en la casita de la isla Pavon,
la poblacion mas austral argentina. Alli me aguardaba el teniente
Moyano, que me acompafi6 en el transcurso del viaje.
Antes de internarme resolve hacer una excursion a la isla de
Leones, A orillas del Oc6ano. Visitamos las ricas salinas, las ruinas
geol6gicas que semejan los restos de un gran anfiteatro cuya are-
na es el mar, el pid del hist6rico pefiasco, la caverna vecina donde
encontramos maravillas de vida inferior, de esa vida vegetativa ma-
rina, tan interesante para el observador de la naturaleza en sus
multiples manifestaciones, donde cada color es representado por
lineas animals, y regresamos a Pavon, A prepararnos para la gran
cruzada. En esos dias llegaron algunos tehuelches, y como nos
faltaran caballos que nos ayudaran en el traba o de la sirga que
debia ser muy penoso, resolve ir A los toldos en busca de
algunos. Despues de tres dias de viaje, llegamos al campamento
situado en Shehuen, A orillas de un rio, que no habia figurado
hasta ent6nces en las cartas geogrAficas. Por su valle puede Ile-
garse sin dificultad hasta los Andes. Los indios nos recibie-
ron bien; los regalos de bayeta roja y azul, las cuentas y algunos
cuchillos, despertaron la alegria en las humildes tiendas.
Los patagones son conocidos por su estatura, que los antiguos
viajeros han exagerado A veces. No os hard una description de
su tipo ni de sus costumbres, pues haria interminable este relate:
os dire solamente que son n6mades, que viven en tiendas de pieles
mis rudimentarias que las de los araucanos; que arn usan instru-
mentos de piedra y que su inico alimento lo proporciona la caza.
Han abandonado el arco y la flecha y sus armas consistent en lan-
zas y boleadoras. Son buenos y hospitalarios. Tuve la suerte de
medir el cuerpo de algunos y puedo decir que aunque no son ver-
daderos gigantes, son, sin embargo, la raza de estatura mas ele-
vada del globo: miden, t6rmino medio, 1.852 m. Las mujeres son







RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 35

much mas bajas. Se dice generalmente que su nombre de pata-
gones les viene de sus pies que son muy grandes y sin embargo,
mis medidas me han mostrado que deben ser colocados en el ni-
mero de las razas que los tienen mis pequefios. El nombre que
se dan ellos es el de Ahoknekenkes, es decir, hombres del Sud.
El patagon es ain mas sucio que el araucano. La residencia en
su morada no tiene nada de risuenfa. La limpieza es desconocida y
aconsejo 6 las personas de est6mago d6bilmente constituido que no pene-
tren nunca en ellas. No tentar6 de describir su cocina; los parisi-
tos abundaban allf, los perros se encargaban de espumar el pu-
chero que hervia en un antiguo tarro de pintura. La care del
avestruz nos era repartida de la misma manera que emplea el caza-
dor cuando distribuye el alimento A una numerosa jauria; cada
uno debia vijilar el pedazo que le arrojaba el indio cocinero, so
pena de que los perros, que siempre estin atentos, fuesen mis
listos.
Dificil fu6 la negociacion para obtener caballos. Los indios se
resistian a alquilarlos, pretestando que no comprendian para qu6
los queriamos; algunos crefan que ibamos a ponerles el bote so-
bre el lomo. Sin embargo, un perro de los llamados pelados fu6
mas amable y nos sac6 de apuro. Segun su propietaria, que lo
era la mujer del gefe de la tribu, Conchingan, ese pelado era rico,
posefa cuatro caballos, dos vacas y un toro, es decir, la fortune
mas considerable de la tribu. Ignoro c6mo el perro accedi6 A lo
que le pedimos, pero lo cierto es que por intermedio de su pro-
pietaria nos alquil6 la mitad de su tropilla.
El valle de Shehuen, en ciertos parajes situados al Este de los
toldos en el trayecto de la ida, no present sino desolacion, y las
mesetas denudadas y casi sin vegetation tienen uno de los aspec-
tos mas tristes de Patagonia, pero A partir de ellas, hacia el
Oeste, el paisaje es inverse: todo cambia; el valle es mas angosto,
mas verde; el past amarillento, es mks visible y tupido y las
mesetas tienen sus escalones mis inmediatos. Ademas, las montafias
que se elevan al N. Oeste, cruzan el horizonte, y al Oeste, la
grandiosa cordillera, erizada de picos siempre nevados, celestes
y blancos, se present unas veces como nubes y otras contorneada
severamonte en el espacio azul, ostentando la esplendidez de los
soberbios gigantes.
Mi anhelo de algunos afios se satisfizo con mi Ilegada a She-
hucu. Creo que el Anico modo de comprender la vida primitive







ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


para los que estudiamos la infancia remota del hombre, es admi-
rarlo y observarlo en sus primeras impresiones, que en Patagonia,
como en Africa y otras parties, reflejan los primeros pasos de la
humanidad.
Su industrial, ap6nas en bosquejo, hace resaltar alli los grandiosos
adelantos de nuestro siglo y el espiritu investigator del viajero se
retempla al poder recorrerlos en un moment, y comparar el casi
desnudo tehuelche, armado algunas veces del cuchillo y del rasca-
dor de piedra, consigo mismo, munido de la brfijula y del sextante.
1 Cuinta compensation encuentran sus esfuerzos! Sin verdaderos
sufrimientos se transport realmente desde ei refinamiento de la civi-
lizacion y de la ciencia A los tiempos f6siles. En el transcurso de dos
meses el viajero puede recorrer miles de siglos y puede ver a su abuelo
armado unas veces de un filoso casco de piedra, disputando su
alimento A las fieras, y otras, combati6ndolas con las armas de
acero que su nieto, llevado por la fuerza irresistible del progress,
ha conseguido fraguar, metamorfoseando con la evolution de su
inteligencia, el cuchillo 6 la flecha de silex.
Regresamos a Pavon con cuatro caballos y con los que habia
alquilado al gaucho mestizo de indio tenfamos lo suficiente para
emprender la ascension del rio. Todo qued6 listo el 15 de Enero y
dimes principio a la tarea, llevados por la confianza que da la
ignorancia del porvenir y la voluntad decidida de alcanzar nuestro
objeto.
Ibamos A tentar lo que Fitz Roy y Darwin no consiguieron
en 1834, cuando trataron de alcanzar las fuentes del rio en tres
botes balleneros y diez y ocho mariners, ademas de un cuerpo de
oficiales, y posteriormente los marines chilenos, que lo han tentado
dos veces en lanchas a vapor. S61o el teniente Feilberg, de la ma-
rina argentina, habia conseguido en 1873 remontarlo hasta el
punto donde nace en un lago que 61 crey6 fuera el descubierto
por Viedma, pero que no pudo navegar. Yo tenia la confianza
de que el 6xito coronaria nuestra obra y que resolveriamos el pro-
blema de las nacientes del gran rio.
Nuestros recursos no se podian comparar con los de nuestros
predecesores. El bote que llevaba era en extreme pesado y sus
condiciones nAuticas muy malas. Media cerca de nueve metros, lo
que corresponde a ocho remeros y s6lo llevaba dos y un timonel,
el teniente Moyano y el grumete que debia ir per tierra acompa-
iiando al gauchp que conducia la caballada.








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA


El trabajo fu6 laborioso y muy penoso; la velocidad de
la corriente era demasiado grande para ascender el rio a remo 6 &
vela y fu6 necesario remolcar el bote en todo el trayecto. Marcha-
mos durante un mes, siempre en el agua. Las angosturas, entire
enormes barrancas, de las que se habian despeiiado fragments,
formaban pequefios rApidos que nos obligaban a hacer esfuerzos
enormes para vencerlos. Otras veces, las vueltas bruscas del rio,
con alguna diferencia de nivel, aumentaban la velocidad de las
aguas, y en un minute, por la rotura del cable del remolque,
perdiamos el camino hecho en un dia.
Las barrancas llegaron A ser tan abruptas que tuvimos que
abandonar la ayuda de los caballos y remolcar, dentro del agua,
con ella hasta el cuello, durante dias enteros y otros, entire el barro
y los arbustos espinosos y A veces desde una altura de treinta me-
tros donde una ma'a pisada podia llevarnos A la muerte; llega-
mos hasta tener que abrir con la pala pequefios canales en los
parajes en que las rocas de la orilla rechazaban la embarcacion.
La primera parte del trayecto es triste y mas 6 m6nos uniform;
las mesetas terciarias denudadas en sus flancos y Aridas en la
planicie, no se destacan bien contorneadas en esa monotonia que
result de la disposition igual que ha producido la action del
tiempo en una misma formacion geol6gica. El rio en su parte
oriental, estk sembrado de islas, pero estas desaparecen poco a
poco y la vegetation se hace mas dura, a media que se avanza en
la planicie del valle, bordeado por las graderias gigantes que
se desvanecen gradualmente hrcia el occidente, y los Inicos puntos
que ofrecen algun verdor, son pequefios sacos de barrancos bajos
cubiertos de pedregullo grueso, restos del antigno ventisquero y
por cuyo centro corre el gran rio.
Cuando principiamos A distinguir en el horizonte los cerros ne-
gros yvolcAnicos, aumentaron nuestros trabajos. S61o el deber pa-
tri6tico de hacer en nuestro pais lo que no habian hecho en 61 los
viajeros extranjeros, pudo darnos fuerzas. Nuestras ropas y nues-
tro calzado se habian destruidb y pasamos moments en que la
vida dependia s6lo de segundos de esfuerzos. Hace cinco afios que
sufro de las enfermedades adquiridas esos dias.
Tuvimos la mala suerte de encontrar el rio en las peores condi-
clones, una inundacion normal duplicaba las dificultades. Llegamos
asi a la region de las lavas que ha descrito Darwin. Son basUl-
ticas, columnares yen capas muy espesas. Esas lavas negras, cortadas








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


de tiempo en tiempo por quebradas y gargantas profundas, donde
algunas manchas verdes sefialan otros tantos manantiales, no s61o
cambiaban el aspect de la region recorrida, sino que hacian adin mis
dificil el camino; los grandes trozos caidos y las escarpas de los
peiiascos a pique contribuian a ello. Alli empezamos A encontrar
en abundancia las grandes piedras erraticas, de las quo habiamos
visto algunas aisladas en la desemboeadura del rio. El Santa Cruz
es el desagiie de un antiguo ventisquero y el tamaiio de los tro-
zos errAticos y la 'extension de las morenas aumenta a media
que se avanza hAcia los Andes: alli cubren el valle y las mese-
tas.
Esa region volcinica forma en la soledad de las mesetas parajes
mis tristes, mAs imponentes, verdaderamente salvajes. Esas negras
moles geomdtricas contrastan con el celeste del cielo y tambien ent6nces,
con el blanco bote que luchaba en las aguas azul-verdosas del torrente.
Estas forman alli grandes remolinos y nos exponiamos A zozobrar
a cada moment, siendo aquel el paraje mas peligroso que men-
ciona Fitz Roy, pero, cuando el desaliento se apoderaba de nos-
otros, bastaba que mirisemos al suelo y encontrdsemos un viejo
tronco hachado por los marines ingleses, para continuar con fuerza
la area.
Despues de 25 dias de march Ilegamos al punto donde se de-
tuvieron Fitz Roy y Darwin; los chilenos ap6nas habian remontado
un tercio del curso del rio. El pais continuaba desierto; no so
vefan pisadas de los indios y s61o conocimos la antigua presen-
cia de los indigenas por las puntas de flechas de silex que reco-
giamos en las orillas.
Creimos por un moment tener la misma suerte de los marines in-
gleses; la vuelta rapida del rio que hizo retroceder A Fitz Roy
estaba delante; la inundacion habia cubierto todo el valle in-
mediato al rio; la corriente era muy ripida y las aguas se exten-
dian de una 4 otra barranca hirviendo y saltando sobre las pie-
dras erriticas y los arbustos. Sin embargo, en tres dias de esfuer-
zos franqueamos el mal paso. Un espectador impasible que hubiera
mirado la escena que se desarrollaba en el centro de esa vuelta, do-
minada por barrancas a pique, de las cuales se desplomaban gran-
des fragments al Ilegar las avalanchas de la corriente y donde el
bote con sus tripulantes luchaba por veneer esos obsticulos, hu-
hiera credo empresa de locos el trabajo que haciamos, casi des-
nudos, con el cuerpo en el agua helada, la cabeza calentada por








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 39

el ardiente sol y marchando uno tras otro, arrastrando la embar-
cacion que lentamente avanzaba. Eran esos dias, en la vida civili-
zada, los dias de carnaval; alli nosotros pareciamos cinco Neptu-
nos estrafalarios, pero que no jugaban con el agua, sino que lu-
chaban contra ella.
En estos trances perdimos casi todas nuestras provisions, pero
gqu6 importaba, cuando teniamos delante las Cordilleras? Sus picos ne-
vados, blancos y azules, se destacaban del ciclo, y las montaiias
cada vez mas cercanas nos indicaban quo el lago no estaba dis-
tante. Dos dias despues, el 14 de Febrero, pudimos convencernos
de que las llanuras del Misterio llamadas asi por el almirante Fitt-
Roy eran lagos de agua dulce, que se extendian hasta los Andes.
Las Altimas horas de trabajo de remolque a pi6, fueron duras; atados
& las cuerdas de remolque hicimos las filtimas cuadras, cayendo y
levantando, hasta que el bote flot6 mansamente en el lago (50 -13' la-
titud Sur. Alli se nos ofreci6 A la vista un espectaculo magnifico. La
monotonia del paisaje habia desaparecido como por encanto; A los dos
lados, Norte y Sud, sobre la meseta elevada de mil metros, se levan-
taban picos aislados, negros, basilticos, inclinados, formados por la
ruptura y por el levantamiento de las capas; al N. O. el pico que
el almirante Fitz-Roy habia divisado desde l6jos y bautizado con
el nombre de Castle-Hill, se elevaba A 1.300 metros como una
fortaleza gigantesca, cuya torre destruida, estaba manchada do
blanca nieve; al Sud-Oeste los humos de los bosques incendiados
por los indios impedian ver el paisaje por ese lado; al Oeste,
mas alli de una cadena de montailas boscosas, entire las que pene-
traban brazos del lago, las magestuosas Cordilleras mostraban sus
picos blancos y sus ventisqueros inmensos; algunos t6mpanos,
inm6vilos en apariencia, se elevabon del azul del lago, semi-dora-
dos por el sol de la tarde que desaparecia del otro lado de los
Audes; las orillas del Este estaban cubiertas de m6danos 6 de playas
blanquecinas y en algunas parties las aguas saltaban sobre grande
trozos errAticos; de espacio en espacio, promontorios salvajes
avanzaban hacia el lago sus altas paredes oscuras talladas A pique.
Dos dias despues, navegabamos en el lago. Eramos los primeros
hombres que surcaban las aguas de los ventisqueros andinos; el humo
habia desaparecido y pudimos gozar de la espl6ndida vista que
nos ofrecian las nieves eternas, cruzando las'rosadas brumas de la
mariana. Como desgraciadamento el bote era de malas condiciones,
s6lo podiamos maniobrar con gran dificultad, y tuvimos que dbe-








40 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

decer A los fuertes vientos del Oeste, que nos arrojaron A la costa
norte del lago con algunas averfas.
Aprovechando una buena brisa, continuamos, dos dias despues,
la navegacion hacia el Oeste para llegar al ventisquerb que tenia-
mos delante, pero estall6 una tormenta que nos oblig6 a derivar
hasta el lado Sur, pasando por entire grandes masas de hielo flo-
tantes. Nuestros esfuerzos para remontar el rio habian destruido
todas las cuerdas, y s6lo pude disponer do cuarenta metros como
line de sonda. No encontramos fondo y el lago debe ser muy
profundo, pues flotan en 61 t6mpanos de 30 metros de alto. La tor-
menta nos arroj6 sobre una playa rodeada de rocas, donde pordi-
mos casi todas las provisions.
Durante algunos dias los vientos nos impidieron continuar la
march adelante. Peconociendo los alrededores, en las barrancas
de un promontorio tallado a pique, vimos algunos abrigos que
habian sido habitados por los antiguos indigonas. Sobre las rocas
habia pintadas figures do diversos colors y recojimos puntas do
flechas, cuchillos y rascadores do piedra' y hu-sbs de guanaco
tallados para extraerles la m6dula.. Cavando una pequefia caverna,
descubri un cuerpo human momificado, pintado de rojo, adornado
de plumas de avestruz, y con una larga pluma negra de c6ndor
entire los brazos. Tenia cortado el cabello y deformado el crineo.
Su position era mis 6 m6nos la misma de las demis momias ame-
ricanas; se cubria la cara con una mano. Las figures pintadas eran
de los mismos colors y de las mismas forms que las que so
han descubierto en el Arizona, al Norte de M6jico, en barrancas
iguales. Ved qu6 indicios proporcionarin al studio de las anti-
guas razas americanas esos restos exhumados en el solitario lago
andino!
El mal tiempo continuaba y los dias pasaban. Resolve cruzar de
nuevo el lago, volver a mi campamento, donde habia quedado el
gaucho y el grumete, y dirijirme en seguida al Norte en busca de
nuevos descubrimientos. Aprovechando un moment de calma, lan-
zamos el bote al agua y principiamos A navegar pero poco
dospues, la tormenta estall6 de nuevo, y pasamos casi toda la no-
che A merced de las olas embravecidas y expuestos A naufragar a
cada golpe de ellas entire los hielos. Perdimos el timon y las olas nos
arrojaron I la costa con grave peligro. Abandonamos gran parte de
las colecciones, pero salvando la momia.
Durante nuestra ausencia, habian llegado algunos indios del








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 41

campamento: se habian trasladado de Shehuen A un paraje situado
solo A un dia de march del lago y venian A buscar el aziicar y la
galleta que habiam-s convenido como precio del alquiler de los
caballos. Les di la mayor cantidad possible, quedando nosotros casi
sin recursos, pero debia continuar el viaje y para ello contaba
con esos indios. Regal6les un poqueiio 6rgano y los despach6
anunciando mi visit A los toldos, y al dia siguiente, part, dejando
dos mariners y el grumete al cuidado del bote.
El pals que atravesamos es muy accidentado. Las mesetas ter-
ciarias, dislocadas, muestran en sus flancos inclinados capas fosi-
liferas, y capas de lavas hendidas siembran el camino con sus
negros trozos. Los dep6sitos glaciales alcanzan un espesor do
70 metros.
Encontramos A los indios en el fondo de una garganta. El gi-
gante Colohu6 nos recibi6, vestido con su enorme quillango do
guanaco, la cabellera suelta al viento, y tocando las cuadrillas de
Orpheo y Mime. Angot. Los aires de la popular mfsica francesa, no
se perdian ent6nces en un estrecho teatro : tenian su eco on el so-
noro basalto y las alegres armonias se perdian en las desiertas
mesetas, junto con el de los gritos de la indiada.
iQub agradable fu6 al viajero el escuchar entire el estent6reo
alarido primitive, inico signo de gozo 6 de venganza y que nece-
sita un oido salvajo para distinguir la sensacion que express en su
ruda modulacion, el cadencioso himno que entonaban unos maderos
pulidos, algunos pequefios clavos y una piel curtida, puestas en
movimionto por la mano do un indio! Los patagones estaban con-
tentos conmigo. Conseguidos cuatro caballos y algunos pedazos do
care de yegua para provision, march Ilevando conmigo al asesino de
Sam, el fueguino Chesko, quien me habia dicho que conocia otros la-
gos y continuamos nuestras investigaciones. Dos dias despues lle-
gamos A otro lago, mAs pequefio que el anterior, pero mIs hermo-
so. EstA rodeado de montafias de crestas nevadas y cubiertas de
bosques en sus faldas. La vegetacion patag6nica habia sido reem-
plazada por la selva antArtica. El monte Pana, volcan que, segun
los indios, humeaba hasta hace pocos aiios, desprovisto de ver-
dura, muestra alli la estructura de sus flancos denudados. Los
macizos de las montafias del Sud-Oeste tienen sus cumbres talladas
en forma de torrecillas de iglesias g6ticas blancas, rojizas y negras
Un gran canal traia de otro lago situado detrAs de la cadena
del Oeste, algunos t6mpanos; uno de 6stos estaba varado al lado








42 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

del punto donde acampamos (49 12' latitud Sur). En un riacho
que desciende de los cerros inmediatos al Pana, recojimos algunos
fragments de lignita y f6siles que creo del period creticeo. Aquel
paisaje es hello, pero solitario. Dile al lago el nombre de "San
Martin'; pagaba asi tribute al gran h6roe, el inmortal escalador de
los Andes que tenia enfrente.
La came se habia concluido; el hielo del tempano si bien entrete-
nia espiritu, no alimentaba el est6mago y tuvimos que marchar al Sur;
4 traves de un pais montafioso en busca del gran lago que vi6
Viedma.
Dos dias despues legamos a las orillas de ese gran mar dulce
interno que se extiende por mas de 14 leguas al Oeste N.O., ro-
deado de montaiias tristes y heladas. Aunque mis grande que el
primer lago, que s61o mide 10, no ofrece un panorama tan bello.
Del punto en que nos encontrAbamos apercibiamos en el fondo un
inmenso ventisquero que llega hasta la superficie del lago, resto
de la antigua llanura helada, y las nubes al disiparse dejaron ver
un imponente volcan, cuyo crater se eleva A mis de 2,000 metros.
Sus flancos se destacan negros sobre el blanco manto de los
ventisqueros que rodean su base. Ap6nas humeaba, pero el fue-
guino me dijo que A veces arroja gran cantidad de cenizas. Esa
montafia, como todas las que tienen el mismo origen, las Hlaman
los indios chalten. La bautiz6 con el nombre de Volcan Fitz-Roy
en recuerdo del marino ingl6s que tanto ha hecho por la hidro-
grafia de Patagonia.
Alli encontramos la comida que necesitAbamos, pues la casuali-
dad nos hizo hallar un avestruz con una pierna rota.
Costeamos las orillas del lago, llegamos a un punto doude des-
agua en un rio que habia visto en el Norte delprimer lago comu-
nicando ambos (49 48' latitud Sur), y alli, mi6ntras admiraba
el volcan y tomaba mis notas, sin armas, fui atacado por un
leon hambriento: felizmente las heridas no fueron graves.
Los tehuelches me han mencionado vArias veces y con terror
supersticioso el volcan y la montaiia humeante. Es el chalten
que vomita humo y cenizas y que hace temblar la tierra; sirve de
morada a infinidad de poderosos espiritus que agitan las entraiias
del cerro y que son los mismos que hacen tronar el t6mpano que
se desmorona en el lago. Todo lo que no se explica por causes
sencillas, encierra un misterio para el indigena primitive y esto
motiva que, en sus supersticiones, jueguen un papel important los








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 43


fen6menos volcAnicos. Las imaginaciones infantiles, Aun embriona-
rias, ven siempre en las grandes manifestaciones fisicas de la vida
del globo, influencias sobrenaturales, y es por eso que el inculto
tehuelche no so explica si no es por obra de mal6ficos espiritus,
c6mo la tierra tiembla y el fuego brota de la elevada chimenea,
polvoreando de ceniza la region inmediata donde el ventisquero
grietado envia de cuando en cuando algunos de sus helados hi-
jos, a vagar y morir on el profundo lago. La indiferencia del
indio que poco admiral las obras de la naturaleza, desaparece y se
apodera de 61 un respetuoso espanto por el agschem cuando cuenta
los estragos del terrible espiritu del fuego, encarnado en las lla-
maradas que pocas veces se elevan por el negro crater, y cuando
recuerda los quejidos de la nieve eterna, manto misterioso que cu-
bre los cerros y que se desprende y se fragmenta al sentir el calor
vital interno.
Grandioso espectAculo debe presenciar el salvaje al pi6 del chal-
ten cuando, en la noche, el fuegobrota del centro del agua conge-
lada en las altas montaiias 6 ilumina como gigantes faros con sus
rojizos resplandores las blancas nieves de los Andes y las azules
aguas del lago, mi6ntras la densa column de negro humo oculta
las brillantes estrellas del Sur.
Este volcan es la montania mis elevada de las que so ven en
estas inmediaciones, y creo que su cono active es uno de los mis
atrevidos del globo.
Del lago Viedma regresamos al campamento donde habia dejado
el bote, pues del Argentino; nuestras provisions eran ya muy re-
ducidas A causa de las p6rdidas sufridas en la ascension del rio y
en la navegacion del lago. Resolvi alli, emprender el regreso,
pero antes hice una excursion A caballo hasta los Andes. Tarda-
mos dos dias en legar al punto mas avanzado, hasta donde el
caballo podia marchar y acampamos el 12 de Marzo en un her-
mosisimo paraje a la hora en que las nubes pardas abandonaban
las alturas y buscaban sus nidos en los flancos de las montailas
inmediatas. Os pido disculpa nuevamente por si me detengo en este
moment de mi viaje.
Hace dos afios que una comision chilena lleg6 a caballo desde
Punta Arenas hasta el .,nto donde acamp6 esa tarde, y si bien
el teniente Rogers, querla mandaba, dice haber visto en los arboles
golpes de hacha, no cree que yo pudiera haber pasado mis ade-
lante, lo consider como de todo punto impossible. Os aseguro,








44 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

seiiores, que much mis lejos; en el punto que indicar6, esti el
document precioso de los viajeros la bandera de la patria -
aguardando que la acaricie algun otro de sus hijos.
En ese punto, al Sur, casi perpendiculares, a unos dos centenares
de metros, los flancos de una elevada montaila, nos mostraban tristes
*y renegridos troncos. Al Norte, el anchuroso brazo lacustte bafiaba
el 16brego pi6 de un bosque virgen que se eleva tupido en la
empinada falda de otra montafia. Al Oeste en el primer piano, un
grupo de Arboles gallardos de flexibles ramas y de rectos troncos,
resaltaba de los contrafuertes parduzcos de los pefiascos, reflejan-
do sus lucientes hojas. en las aguas de un bullicioso torrent. En
seguida, lomadas cubiertas de vegetacion, preceden A rugosos cer-
ros, y mds lejos, entire la niebla de la Iluvia y las sombras del
chubasco que la descargaba sobre nosotros, se elevaba aguda,
atrevida, una inmensa mole radiante de blancura, entire rosados tintes
que comunica al cielo, alli tan despejado, el sol que en estos mo-
mentos alumbra el horizonte inmenso del Pacifico, y que se des-
pide de ella dAndole la filtima caricia de la tarde.
Esta montaiia la llamS el "Cerro de Mayo". Su pedestal azul no
se distinguia ent6nees; las nieblas lo amortiguaban A la vista, pero
su inmensa aguja paleocristica, se destacaba del cielo celeste A tra-
ves de la capa de nubes. El lago no tenia nombre, dile el de mi
patria. Es hoy el "Lago Argentino".
Al dia siguiente marchamos costeando la orilla del lago. La
naturaleza no habia sido hollada por la plant del hombre civili-
zado; las tupidas ramas de Arboles gigantescos que crecen en las
faldas de los elevados cerros, sobre los detritus dejados por los
hielos al fundirse, 4 innumerables torrentes pequefios que se des-
prendian de las cumbres de los montes que he lamado de "Buenos-
Aires" hacian sumamente dificil el camino. No nos prewcupamos
de los pequefios fragments de oro que arrastran los torrentes que
lavan el cascajo aurifero. Seguimos adelante hollando helechos y es-
pesos musgos, apartando las barbas vegetables (misondendron) ro-
jizo-amarillentas arrolladas, que cuelgan de los inmensos coigiies
(Fagus betuboides) y de las hayas de oscuras y plegadas hojas
(Fagus antarticus). En estos Arboles se albergan algunas orquideas
(Azarca?) y la parAsita Cyttaria anaranjada, alimento del salvaje,
plants ambas que buscan la sombra de estos bosques seculares
donde bullangueros loros (Conurus) y trabajadores carpinteros
(Picus) mezclaban sus alegres vocinglerfas A la de los torrentes, mi6n-








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 45

tras el hAlito andinopenetrabaenla enmarafiada arboleda y sacudia
los racimos de corales que cuelgan de las hermosas y arb6reas
aljabas 6 fuchsias. Muchas veces caminamos arrastrAndonos bajo
un l6brego techo vegetal, entire piedras errAticas inmensas; otras el
torrente A pique cortaba nuestro paso: cruzamos la bulliciosa corrien-
te por sobre alguna haya afiosa, 6 seguimos por alguna escalinata
geol6gica, formada por la desagregacion del esquisto miciceo de
los cerros. Llegamos asi hasta la punta donde impedia continuar
mas adelante un precipicio separado del macizo de la Cordillera
por un hermoso canal que arrastra t6mpanos, ramificacion del lago.
Initil fu6 que tratAramos de cruzar el inmenso peiion; la arcilla
esquistosa que lo forma estA quebrada en grandes fragments ver-
ticales y no da paso.
El paisaje alli es grandiose; la Cordillera en el fondo esta blan-
ca de nieve; las montafias que al N. O. de nosotros se destacaban
separadas solo por el brazo del lago, tienen en sus cimas trozos
de hielo y sus bases estAn cubiertas de bosques inmensos; algunos
Arboles de estos destacan sus copas del seno de las aguas; los tor-
rrentes rasgan las montaiias. Donde cesa la vida vegetal y donde
aparece la nieve mortal, se ven vistosas capas de arcilla esquisto-
sa, sinuosas y onduladas caprichosamente, serial evidence del estre-
mecimiento del Andes gigantesco. Todo esto forma un magnifico
conjunto en la falda del eje de Am6rica.
Descansamos un moment, al reparo de un gran tronco abatido
por la tempestad, y A la tarde emprendimos el regreso, despues de
dejar solitaria, como signo de nuestro paso, clavada sobre un enor-
me fragmento de roca, testigo mudo de la poderosa erosion de los
hielos, y rodeada de verdes helechos y rojos fuchsias, la bandera
patria que nos habia acompafiado durantetoda la expedicion y cuyos
colors copiaba ent6nces la alfombra blanca de nieve recien caida
y el celeste del hielo eterno que cubre desde la cumbre el inac-
cesible piso de "Mayo".
Esos colors que se habian reflejado en las aguas de los lagos
Argentino, Viedma y San Martin y que habian sido mis de una vez
saludados por el alarido del gigante patagon, lo son ain hoy por
las salvas atronadoras que produce los aludes al desprenderse de
los ventisqueros vecinos. Los esploradores chilenos no han llegado
hasta alli.
De vuelta al campamento del bote, principiamos el descenso del
rio, en el que hicimos algunos sondajes que nos indicaron una







46 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

profundidad variable de 8 A 25 metros, pero creo que en tiempos
ordinaries el minimum de las aguas sera de 5 metros. La operation
del sondaje era sumamente peligrosa A causa de la rapida cor-
riente; pod6is juzgar de ella si os digo que el trayecto recorrido
en 25 dias de continue trabajo, lo desandamos en 23 horas y me-
dia! Hubo mementos en que el bote no obedecia al remo; giraba
ripidamente, lo batian las olas encontradas y parecia hundirse en
los grandes remolinos. En fin, el 19 de Mayo lo amarrAbamos en
la isla Pavon. Traiamos colecciones, valiosas A pesar de las perdidas
habidas; entire ellas, f6siles desconocidos que recuerdan las pode-
rosas faunas perdidas de los Estados-Unidos, el herbario con la
flora de la region, la momia, el diario de viaje y la satisfaccion
de haber llenado el objeto del viaje. Habia navegado en las aguas
del lago y habia conocido la series de los que dan sus aguas al
oc6ano por el rio Santa Cruz. En Pavon dej6 parte de la gente y
me dirigi a Punta Arenas, donde llegu6 despues de 7 dias de
march. En el mes de Mayo desembarcaba en Buenos Aires con el
espiritu satisfecho, si bien con la salud quebrantada. Habia que
trazar algunas lines negras en la blanca carta de: Patagonia. El
lago Viedma ya no estaria solo. El "Argentino" y el "San Mar-
tin" le sirven de compaifia. El volcan "Fitz Roy" alumbra sus
aguas.
Bastante enfermo durante dos ainos para poder continuar los via-
jes, me ocup6 en organizer el Museo Antropol6gico fundado A
mi rcgreso, del cual habia sido nombrado Director.
A principios de 1879 el Gobierno de la Nacion resolvi6 enviar
una comision exploradora a Patagonia y me confiri6 su direction.
Debiamos recorrer la costa y el interior de ese territorio y la Tierra
del Fuego. En Octubre zarpamos; remontamos con el vapor Vigi-
lante 400 kil6metros del curso del rio Negro, y despues de haber
reconocido la navegabilidad del rio para vapores de esa. clase, di-
mos comienzo A la exploracion de las tierras y de las costas de la
Patagonia setentrional. Yendo del Norte al Sur, esperaba recorrer
esas regions en un tiempo que no excediera de dos afos.
La primera seccion del program comprendia el territorio situado
entire el Atlantico y los Andes, el rio Negro y el rio Chubut, es de-
cir, 35 grades en cuadro. El 11 de Noviembre sali de Viedma
acompailado del ingeniero D. Francisco Bovio; Ilevaba dos marine-
ros, un indio araucano y otro valdiviano, que en precio de su
libertad (estaba preso por homicidio) me prometia servirme de







RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGOMIA


gula en el interior: llevaba caballos en abundancia y cincuenta
yeguas para alimentarnos. Durante algunos dias marchamos al in-
Oeste siguiendo el curso del rio, atravesamos la poblacion de los
dios que se decian amigos y que ya auguraban mal del resultado del
viaje. Supimos que un convoy de viveres habia sido atacado y
asesinado, sus conductores en el mismo paraje donde en 1876 habia
peleado con los indios de Namuncura.
Esa noticia coincidia con la llegada de una caravana de aspect
sospechoso compuesta de unos 68 indios de Shaihueque, que train
el pretexto de venir A negoclar. Con la experiencia que me habian
dado los viajes anteriores, conoci que entire ellos estaban los ase-
sinos y que la tranquilidad de las tribus andinas no debia ser
duradera.
El caso era serio y me dirigi al campamento de Choelechoel a
conferenciar con el General Villegas, quien orden6 la prison de
toda la caravana. En caso que a la mia le fuera mal, y que las
tribus del interior se hubieran sublevado, la prison de 68 indio
con sus 400 caballos y la no entrega de las raciones que venian
A buscar, importaba una presa respectable. Por lo que toca A nosotres,
comprendiamos que la vida del explorador es la del soldado; mis
instrucciones nos ordenabanreconocer los rios, las montafas y los
bosques delinterior y debiamos cumplirlas; pero como el peligro era
inminente, aument6 el personal y el Sr. General Villegas puso a
mis 6rdenes dos bravos veterans de entera confianza, hombres
en6rgicos, y sabeis vosotros lo que valen los hombres que reunen
estas condiciones. Os contar6 mas adelante los servicios que rin-
dieron esos heroes de la pampa.
En la tarde del 27 de Noviembre abandonamos la orilla del rio
Negro en Cashtre, paraje situado A los 65 o 5' de longitud O. de
Paris. Llevaba 16 hombres, entire blancos 6 indios. Once ibamos
armados; infelizmente el dia Antes cuatro indios habian pasado A
todo escape hacia los Andes A anunciar mi salida y nuestra situa-
cion se volvia con todo dificil.
La region que atravesamos al principio no tenia agua potable y
marchamos por mesetas mas 6 m6nos cubiertas de pastes y arbus-
tos y franqueamos profundos valles impregnados de sulfato de sodio.
Ese territorio, completamente inhospitalario, es temido por los
indios. En el lugar llamado Bajo del Walichu encontramos uno
de los altares primitivos, donde depositan las ofrendas que les su-
giere el tema; consistian en fragments de ponchos y otros obje-







48 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

tos; el indio supersticioso cree que asi el Buen Espiritu lo pre-
servarA de la sed y de la fatigaen esa travesia donde mis de uno
ha perecido.
En dos dias de march llegamos al arroyo de Balcheta, que
riega un valle encajonado entire terrenos terciarios y primitives.
Fijamos su position geografica y cambiamos rumbo hacia el S.O.
El 7 de Diciembre el term6metro marc6 dos grades bajo cero,
y el bar6metro 1,196 metros sobre el mar, en la cumbre de
uno de los conos volcinicos de Yagagtoo, cuyas escorias rojas,
amarillas, con los colors de la llama internal, festonean los crAte-
res hoy estinguidos y cubiertos de gramineas y calceolarias. La s6-
lida planicie de lava, ondulada suavemente por el enfriamiento, se
extendia en todas direcciones, grietada en profundas rajaduras de
paredes negras, columnares, A pique. Parece aquello una rejion
ca6tica. Continuamos nuestro camino por entire mcsetas inclinadas,
levantadas, hundidas, destrozadas por los sacudimientos y separa-
das por gargantas hondas y salvajes, limitadas al O. S. y N. por
lines montafiosas azules, que en dia claro rompen el horizonte de
la superficie mon6tona del mas grande manto de lava del globo.
A la salida de ese casi laberinto encontramos los p6rticos quo
dan entrada al Ilano de Yanmago6, tan celebrado por los indige-
nas. Monumentos geol6gicos, que son una de las maravillas pata-
g6nicas; trozos de mesetas terciarias, coronadas de basalto negro,
que parecen colosales murallas, restos de fortalezas ciclopeas. La
capa volcAnica, que las cubre, cae a pique sobre el terciario que
forma el talus y la desmembracion de los macizos cristales, las ha
dividido en tres parties, formando tres grandes semi-circulos volca-
dos, cuyos centros, cubiertos de grandes trozos de piedra, parecen
brechas abiertas por gigantes. Miden cada una, con los derrumbes,
300 metros de diAmetro en su base, por 80 A 100 de elevacion.
Cruzamos esas enormes puertas y penetramos en el famoso valle,
primero est6ril, luego fertilisimo, y A la tarde instalAbamos en 61
nuestra carpa, A orilla de los manantiales de Sheela, pr6ximos i
otro gran lienzo de muralla geol6gica, cuya larga sombra baiia.
ba los juncos y la laguna, mi6ntras el sol inundaba de luz la lla-
nura pedregosa, y destacaba las siluetas de las sierras vecinas.
Hasta ese dia, ningun indigena se habia presentado; todos los
campamentos estaban abandonados, y ya se hacia necesario cierto
descanso que al mismo tiempo proporcionara variedad de obser-
vaciones al espiritu. Los espectAculos de la naturaleza sin el hom-








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA


bre, no son completes. A pesar de lo imprevisto que eran los cua-
dros, que cambiaban A cada etapa la vida humana, a ninguno de
ellos les daba 6sta el tinte que yo buscaba, deseando matizar con
el bullicio salvaje la solemne soledad del desierto.
El espl6ndido cielo, las quebradas sombrias, las mesetas los in-
mensos llanos cubiertos de arbustos,los torrentes alegres, los rugosos
pefiascos rojos, que como restos de esfinges selevantan desnudos de
entire las espadaifas, los gigantes cafios de 6rgano del basalto, que
reflejan en las pequeras lagunas, y los fen6menos del espejismo,
con sus magicas imijenes, perdian una gran parte de sus atracti-
vos con el silencio del desierto, turbado s6lo por el relincho del
guanaco, que alertea al viajero, 6 el graznido del c6ndor, entire
la niebla que cubria tarde y mailana, las altas gargantas. El aban-
dono del pais garantia la seguridad de la caravana, pero con 41
las impresiones que proporciona la sociabilidad indigena corrian
riesgo de no producirse. Es asi que al entrar en el gran Ilano,
vimos con placer, columns de humo que se elevaban en todas di-
recciones y que anunciaban al cazador salvaje en las inmediaciones.
El circulo de humos era inmenso, pero el centro, el llano, es-
taba desierto, y el campamento indigena completamente abandona-
do. La muerte parecia perseguir a sus habitantes. A pocos pasos
del punto en que clavamos las estacas de la carpa, encontramos
vArios caballos sacrificados, que mis gulas reconocieron como
propiedad de un viejo medico hechicero que habia muerto ltima-
mente; mis distant entire los rastros de otros toldos, otros caba-
llos muertos anteriormente, recientemente ahorcados.
El primer dia no vimos ninguna nueva seifal que contestara A
las nuestras; resolve enviar dos chasques uno al Sud, otro al N.
O. en busca de campamentos habitados y mi6ntras tanto nos entre-
gamos la caza del guanaco, en Yamnago6, el paraje mis cono-
cido de Patagonia para cacerias, todo pr6vio consentimiento del
propietario de la rejion.
Me indicaron como tal, un gran fragmento erratico, que para
los indios es una anciana y dueia de las rejiones vecinas. Ese pe-
iasco est6 cubierto con los objetos que se depositan en 61 como
impuesto de las cacerias, y que consistent en ramas y pedazos de
ponchos; nosotros contribuimos con un tribute generoso ante aque-
Ila ara que recuerda el culto primitive de la piedra.
A los pocos dias continuamos, no habiendo encontrado los chas-
ques, los indios que buseaban. Poco despues al subir i la cumbre de








50 ABALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

una colina divisamos los mezquinos toldos en un valle estrecho,
verde, lleno de manantiales, dominados por murallones volcAnicos,
semejando ruinas gigantescas. En medio de animals dom6sticos que
los rodeaban, vefanse algunas mujeres que llegaban con la carga de
lefia y con los zurrones de agua de las fuentes; una multitud de
muchachos y de perros rodeaba la caza que los cazadores de la ma-
fiana habian boleado en los alrededores. Todo ostaba tranquilo alli,
y nada anunciaba en el aduar nuestro pr6ximo arribo; los cence-
rros de la tropilla que bajaba de la empinada pendiente, dieron la
alarma. Los hombres que dormian al sol, corrieron en todas direc-
clones en busca de la lanza y del caballo, mi6ntras que las viejas,
las victims seguras de la guerra entire salvajes, se escondian en-
tre los arbustos. Las mujeres j6venes se juntaron sobre una peque-
iia eminencia, pensando, quizis ya, en el nuevo duefio, si resulta-
ba fuerte enemigo el que llegaba. Esos pobres indigenas no sabian
A qu6 atenerse, galopaban recojian el ganado, pero no mostraban
apuro por aproximarse A nosotros. S61o al rato lo hicieron y nos
gritaron si 6ramos amigos. Mis gufas los conocieron, se dijeron
los nombres, y un moment despues nos encontramos en medio de
unos cuarenta hombres, casi desnudos, que nos miraban con sor-
presa.
El int6rprete di6 principio A su cometido y supimos que nos en-
contrAbamos entire amigos, en casa del cacique Puitchualao, jefe
de los Quirquinchos, de la tribu de los Gennaken, la raza que de-
seaba conocer desde largos ahios. Los hombres continuaron descon-
fiando; pero los muchachos y las j6venes de 12 A 15 afios, casi
desnudas, medio envueltas en sus sucias mantas de pieles, se mez-
claron con mi comitiva, atraidos por la curiosidad. La luz de al-
gunos f6sforos que se emplearon para encender cigarros, les sor-
prendia tanto, que olvidaban el primer temor.
Estableci la carpa A algunos metros de las 8 que formaban el
campamento de mis nuevos amigos.
Una vez arreglada la carpa y pasado el temor inspirado por la
instalacion del teodolito, que fu6 objeto de viva discussion entire
los sencillos espectadores, salieron las viejas de sus escondites y
avanzaron solemnemente una A una hasta frente A nosotros; rodeA-
ronnos en fila compact, y midntras continuAbamos siendo motivo
de detenido exAmen por los muchachos y mocetones que nos obser-
vaban tendidos sobre los mansos caballos, principiaron un canto bien
poco armonioso, coreado por los ahullidos de los cientos de nerros









RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA


de todas classes 6 interrumpido por interminables aclamaciones,
exhaladas por gargantas cansadas, sexagenarias; era aquello una
muestra de la cortesia del hijo del desierto que nos daba la bien-
venida y recordaba las hazalias de la familiar de mis guias. Los
gennaken tienen divisas de familiar, como los pieles rojas; mi cara-
vana era dirigida por los descendientes de los dias 6 del sol
que va marchando, familiar en otro tiempo poderosa, y hoy repre-
sentada s61o por tres 6 cuatro individuos.
Nada de mas sucio y de mas repelente que esas viejas de cara
color vieux-chene, arrugadas, semi-pintadas de rojo y negro, de
poqueifos ojos escondidos por los mechones de pelo duro y gra-
siento que cuadraban esas fisonomfas de brujas, de senos caidos y
mal cubiertos por un manto inmundo que seoialaba sus inmensos
vientres. El olor que despedian esas mujeres era insoportable; pero
ellas parecian ignorarlo, y durante todo el tiempo que dur6 la
observation astron6mica no dejaron de enviarnos sus efluvios poco
aromAticos. Esperaban una muestra de la generosidad del blanco
que consisti6 despues en yerba y azicar.
A pcsar de star s61o 4 100 metros de su toldo, enviamos un
emisario i Puitchualao para, anunciarle que me ponfa en camino
para saludarlo '. Mi hu6sped habia hecho arreglar ya sus mejores
pieles y almohadones; en ellos tomamos asiento con mi excelente
compaiiero, el ingeniero Bovio, entire los dos gufas. Las dos hijas
del cacique estaban encargadas de acumular detras de nosotros
todas las pieles posibles para el reposo de nuestras espaldas, can-
sadas del largo viaje.
Puitchualao es un anciano de sesenta aios mis 6 m6nos, de
cara cuadrada, cubierta de arrugas, bajo las que se adivina la
maciza contestura del crAneo; habia sujetado su larga cabellera
con la vincha araucana, y envuelto su cuerpo en un quillango
nuevo que dejaba ver su ancho pecho castaiio y sus fornidos bra-
zos y piernas. Nos di6 la mano con el aire de un hombre civili-
zado, y presentAndonos a su hermano mayor, el Capitan Chico",
conocido universalmente, segun 61 mismo, nos hizo una alocucion
larguisima, en lengua pampa, de la que s6lo obtuvimos del int6r-
prete la esencia. Nunca habia sofiado tener el honor de recibirnos
en su toldo, y ese acontecimiento llenaba de alegria su campamento.
Por mi part, dijele que la relacion de las antiguas hazafias de
los pampas habia llegado hasta los blancos, y que mi visit era
motivada por el vivo deseo de conocerlos. En prueba de mi amis-









52 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

tad, le ofrecf una damajuana de aguardiente (bien aguado) para
que festejaran el dia en que nos conociamos. El regalo fu6 recibido
con las mayores muestras de content, y los apretones de mano se
rep tieron. El Capitan Chico nos dijo que seguramente en nuestro
pais habiamos oido hablar de 61, y mostrindonos su mano, aia-
dia: "es de plata", aludiendo probablemente 6 su pretendida for-
tuna en la caza.
Es necesario tener un buen est6mago para resistir una hora en
la tienda gennaken; es dificil hacer la description de su suciedad.
Ya he hecho en otra occasion la del kau tehuelche, que 'e es bien
semejante; dir6 solamente que las dos muchachas, las mejores
muestras de la belleza pampa, que, en cuclillas, sostenian los almoha-
dones que nos servian para reposar las espaldas, pasaban su
tiempo invitindose mutuamente con los insects que en ellos caza-
ban con gran facilidad, mi6ntras hacian comentarios sobre las earas
blancas, hasta ent6nces desconocidas, los anteojos y las polainas.
De tiempo en tiempo daban un mordiscon a un pedazo de sebo de
oveja qne alimentaba al mismo tiempo A dos pelados regafiones.
A pesar de estar el aguardiente bien cargado de agua, la borra-
chera fu6 general en la tribu. Fu6 impossible dormir esa noche; las
mujeres se revolcaban en los manantiales y las viejas se arranca-
ban el pelo, lamentindose A gritos de pasadas desgracias, y las
peleas entire los hombres fueron numerosas. Puitchualao no ces6
toda la noche de buscarme para demostrarme su grande amistad;
durmi6 todo el siguiente dia, tendido en la puerta de mi carpa,
lo que no le impidi6 al tercero enviarme 6 decir que habia pa-
sado borracho dos dias y que creia contentarme dici6ndome que 61
y su gente se encontraban buenos.
Estos indigenas pertenecen A una de las razas americanas mis
pr6ximas A extinguirse; siguen la suerte de los bravos charrias;
antes de diez aiios no podrA contar un solo representante de la
nacion numerosa que encontraron los espaiioles de la conquista.
La decadencia de ciertas razas americanas muestra su inferioridad
con respect A otras indigenas de Am6rica que resistirdn mas tiem-
po a la influencia 6tnica del blanco, si su destruction no se ace-
lera por las armas. Los gennakens, asi como los ahonekekens 6
patagones, estin destinados a extinguirse rApidamente; su caric-
ter, sus costumbres, completamente primitivas, no pueden resistir
un cambio demedio rApidoy se les ve languidecer y perecer sin asi-
m:larse con las razas invasoras.








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 53

Los gennakens conservan adn tradition de haber habitado las
llanuras porteiias; los viejos me han recordado cuando vivian al
Norte de la sierra del Tandil. Han emigrado al Sur en el siglo
pasado. En tiempos de D'Orbigny vivian entire el 39 o y el 40 0
de latitud Sur, sobre todo en las orillas del rio Colorado. Habian
sido numerosos; pero ent6nces ya las guerras y las enfermedades
los habian reducido a 500 6 600 individuos; hoy dia los he encon-
trado A 300 kil6metros al Sur del Colorado, y creo no equivocar-
me al asegurar que en toda la Patagonia no viven mas de 20
individuos, verdaderos Gennakens, la raza que ha dejado seilalado
el camino de su emigracion por sus restos mortales. Los gennakens
se parecen fisicamente A los patagones, pero hablan una lengua
bien diferente, sobre todo de la de los araucanos.
El paraje en que nos encontrAbamos se llama Yaquelcaguay (casa
de los loros); esti encajonado entire rocas volcinicas, y el pequefio
valle es evidentemente glacial en parte; la lava que domina impo-
nente las humildes tiendas de pieles, destaca sus enormes cristales
irregulares negros, semejando torreones g6ticos. La region es f6r-
til, aunque triste; las fuentes cubren de verdura la base del ba-
salto, pero la aglomeracion del cascajo que forma antiguas more-
nas, no alimentan sino arbustos espinosos y cactus. El basalto es
rojo, negro y muy versicular en parties El campamento se halla
en 41 o 51' de latitud Sud y 76 0 16' de longitud Oeste de Pa-
ris; su altura sobre el mar 992 metros; es decir, ya mas elevado
que la region andina del Oeste. (Mis observaciones en Nahuel
Huapi dan s61o 723 metros).
El 31 de Diciembre, habiendo resuelto continuar la march, lo
anunci6 asi A Puitchualao.
Nuestros adioses duraron dos horas; por su parte no tenia
alimento para la conversation; pero como era necesario mostrarse
buen orador, me cont6 cuAntas veces se encendia el fuego en su
toldo, c6mo se le conservaba, las penas que tenian las mujeres para
juntar la leiia, los grandes beneficios que las llamas les proporcio-
naban, sobre todo durante el invierno; todo me indicaba recuerdos
del primitive culto del fuego, una de las bases de las grandes reli-
giones.
El Capitan Chico tambien luci6se; me refiri6 sus imaginarios
combates y me recomend6 que dijera A todo el mundo que su
salud era buena.
Bien temprano levantamos el campo para continuar hacia los








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Andes; las viejas volvieron A decirnos adios con sus mon6tonos
cantos y las muchachas recogieron las cajas de sardinas vacias,
objetos preciosos para el tocador indigena.
Bien grand es la miseria de esas pobres genes; pero su pereza
y su suciedad no les permiten Ilevar una vida mas c6moda. Cuando
el viajero abandon uno de esos campamentos, respira, y aunque
es enojoso el pasar semanas enteras sin encontrar un hombre en el
desierto, pronto se cansa de esa sociedad indigena. No es repul-
sion, sino piedad lo que se experiment A la vista de esasmise-
rables poblaciones.
Pocos moments despues perdimos de vista el aduar del buen
Puitchualao, casi convencidos que 6ramos los ltimos viajeros que
veian 4 los Gennaken, Ilevando su vida n6made.
Alguno3 dias de distancia separaban para nosotros millares de
aiios en la vida social: la edad de la piedra de la civilization mo-
derna. El campamento de Yaguelcag'huay y sus alrededores, sera
la iltima etapa en el camino de la vida de esta raza pampa que
trescientos cincuenta aiios atris opuso una resistencia tenaz a los
primeros fundadores de Buenos-Aires. Ella perece, no por las ar-
mas, sino por la influencia fatal de medios superiores; desaparece
de la esfera terrestre, concluyendo su modest evolution en la grada
que le correspond en la escala humana y no deja mks vestigio de
su paso que algunos huesos y los rascadores de piedra, iltimo
vestigio del hombre cuaternario, resto de la infancia de la indus-
tria y que ha persistido a traves de todas las transformaciones del
progress.
SQui6n, dentro de 10 aios, al visitar aquellos parajes, podri
imaginarse que alli se extingui6 una raza, y que las piedras que-
bradas sobre el suelo, son todo el material que queda de aquella
vida dom6stica, principiada en la penumbra de la edad geol6gica
pasada y que concluye sin haber variado nada de ella?
Hablase de la fatiga de los viajeros, pero no se cuentan sus
compensaciones. gPuede haber una mayor que aquella que propor-
ciona en un moment dado, con la prueba I la vista, el poder
observer desde sus extremes toda la evolution fisica y moral del
hombre y abrazar con una mirada mental retrospective desde la
ciudad modern hasta la tienda del hombre contemporineo con las
faunas perdidas?
Los museos y bibliotecas perpetian parte de la vida humana en
manifestaciones materials, pero la infancia de la sociabilidad, el








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA


principio de la vida intellectual de los pueblos en sus manifestacio-
nes psicol6gicas, no se encuentran sino alli en la vida salvaje.
Por mi parte, jcuantas veces en viaje he notado en mi espiritu
al hombre f6sil y A su descendiente eivilizado!
De Yaquelcahuay marehamos al oeste; atravesamos una cadena
de cerros elevados de 1268 metros, que adn no estaba sefialada en
las cartas ge6graficas. En las gargantas basilticas encontramos al-
gunas cavernas, antiguashabitaciones de los indigenas, que vivieron
en un tiempo, en las mismas condiciones que el europeo en la 6poca
glacial prehist6rica. Aunque viajaba con indios y 6stos consideran
sacrilegio el recojer huesos humans, pude hacer algunas excava-
ciones y obtener 13 esqueletos, algunos objetos de piedra y copia
de las figures, pintadas en la roca de la misma manera que en el
lago Argentino.
Creo que esos restos pertenecen A antiguos Gennakens. Segun los
indios actuales, estas cavernas estAn habitadas por monstruos huma-
nos (Ellengassen) cubiertos con una cascara como los tatus. Son
tan poderosos que su respiracion produce el viento que reina siem-
pre en estas gargantas. La supersticion dice que A veces soplan tan
fuerte que voltean del caballo A los hombres.
Despues de haber hecho una excursion al llano de Mackinchan,
que el malogrado Musters habia visitado, y donde no pude demorar
por tener A la vista los indios enemigos, atravesamos otra cadena
de montafias de 1700 metros, tambien desconocida, y llegamos al
campo de Calgadept, donde encontramos las primeras morenas gla-
ciales. Era verano y sin embargo nevaba en abundancia, al dia si-
guiente divisamos las altas crestas andinas.
Algunas gargantas, lavas y cadenas de rocas micAceas pintorescas
preceden las nacientes del norte del Chubut; cruzamos tres de sus
rios, siendo los primeroshombres blancos que lo haciamos y estable-
cimos el campamento en el iltimo, en Queluja Getre, valle f6rtil y
cuya vegetacion es andina. Al frente tenfamos las sierras de Lilig,
en el fondo las cordilleras, y nos dominaban enormes murallones de
rocas eruptivas, imponentes, cuya base estaba cubierta de bosques.
Algunos robles sombreaban la orilla del rio, ylas montaiias vecinas
tenian nieve en las cumbres; sus cuestas estaban pobladas de bos-
ques en los que se veian casi todos los Arboles mas importantes de
la flora austral; los torrentes caian en cascadas. Desde alli envi6
emisarios en busca de los indios quo deseaba ver; regresaron con
la noticia de que Inacayal y Foyel tenian sus tolderias much mas








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


al sud, y supimos que el gran jefe de los Mapuches, habia enviado A
las inmediaciones de Mackinchau una partida de 100 guerreros para
hacernos prisioneros y que nos buscaria por todas parts.
Continuamos la march, costeando las faldas de las pintorescas
montailas del paradero de Lillig. En Deppa, A la orilla de otro
rio, encontramos los primeros toldos. El camino lo hicimos por
entire antiguas morenas hoy cubiertas de bellas gramineas, y rega-
das por alegres arroyuelos. En Deppa, un indio viejo me aconsej6
el regreso al Este, y para darse importancia y mostrarme su espe-
riencia en las cosas de la vida, dijonos que tenia 100,000 aiios y
que en un combat que tuvo lugar en el Azul, en una invasion
hacia 10,000 habia caido prisionero de los blancos.
Esgel, situado mas al sur, es un paraje de gran porvenir; el
terreno es fertilisimo, las frutillas enrojecian el suelo y se goza de
una vista espl6ndida de los Andes, desde un valle que llega hasta
la base. Encontramos un rio que desciende del sud-oeste, bastante
important, y remontindolo, llegamos A Cashkell, punto que las india-
das habian habitado hasta el dia antes y del que se habian trasla-
dado A Teka donde la extension del valle permitia hacer la cere-
monia de mi reception.
Advertidos de mi proximidad, Inacayal y Foyel, los dos buenos
caciques hiuliches, prepararon sus gentes, y el 28 de Diciembre, un
mes despues de la salida de Cashtre, fui recibido con gran solemnidad.
130 guerreros ejecutaron sus ejercicios, y dieron las corridas de
bienvenida, imitindolos mi pequefio grupo, durante algunas horas,
mientras las mujeres cantaban y golpeaban las tiendas de pie-
les para alejar los malos espiritus que pudieran turbar las buenas
relaciones de los indios con tales viajeros. Les di la mano cuatro
veces A cada uno de los indios principles y en seguida, sentado
en medio de ellos, frente A las tiendas, espliqu6 A los capitanejos
reunidos el objeto de mi visit. Hacia algunos aiios que era amigo
de Utrac, el hijo de Inacayal; habia paseado conmigo en Buenos
Aires y en cambio le habia prometido visitarlo en sus toldos y
acompafiarlo en sus cacerfas. Utrac que estaba present, dijo que
era verdad lo que decia. sin embargo, Patria, el viejo cacique Te-
huelche, y Pichicaya, el filtimo gefe Gennaken pure, murmuraron,
presentian un motive secret, pero todas las inquietudes se disi-
paron con algunos regalos y principalmente con tres barriles de
aguardiente aguado.
Estos indios habitan generalmente mis al Norte; pero durante el








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 57


tiempo de las grande cacerias bajan hasta el Sengerr, rio situado
en el paralelo 45. Despues la comarca vuelve A quedar desierta;
s6lo la habitat con algunos hombres fieles, Pichicaya, quien esta en
malas relaciones con los araucanos; los tehuelches, que riven
mas al Sur, pasan una vez por afio. Cada jefe so consider duefio
de miles de leguas y los que cazan en ellas son s6lo amigos quo
lo visitan. Creo que a pesar de lo que ellos digan, los indios de
esa region no obedecen 6 jefes determinados, como los araucanos,
y si s61o A jefes de familiar mas 6 m6nos influyentes.
El paradero de Teck'a estA situado en el paralelo 43.35 y en el
meridiano 74.20 Oeste de Paris; la region vecina la componen va-
lies f6rtiles y arroyuelos donde abunda una especie de trucha.; las
colinas y las montafias abundan en praderas y bosques; sobre los
detritus glaciales crece una lujosa vejetacion.
Los caballos que nos habian servido para llegar al campamento
indio estaban en mal estado; necesitaban dos meses de descanso y
aprovech6 la demora para despedir al indio valdiviano con noticias
para mi Gobiorno y con caballos de Utrac me dirigi al Norte sin
p6rdida de tiempo. Mi plan era el de llegar por segunda vez a
Nahuel Huapi, estudiar ese lago y regresar por entire las monta-
ias al paradero de Teck'a, luego seguir al Sur hasta el Senguerr
y descenderlo hasta el Atlantico. Descubriria asi el famoso paso de
Bariloche que comunicaba antiguamente con Chile y buscaria las
cumbres y los rios que debian servir como limits entire la Repd-
blica Argentina y ese pais.
Habi6ndose enfermado s6riamente el ingeniero Bovio, y no pu-
diendo hacer la excursion, qued6 en los toldos, en seguridad, para
restablecerse, con una part de la comitiva.
Las indicaciones sobre la actitud hostile de los araucanos eran
cada dia mis alarmantes. Sin embargo, era necesario marchar y
pensaba evitarlas como lo habia hecho enMackinichau. Cruzamos una
cadena de montafias que en part sirve de line divisoria de las aguas
que bajan al Atlantico y al Pacifico; un rio corria en esta 6ltima
direction. Esas montafias principian en Queluja Guetre y concluyen
en Teck'a y son elevadas de corca de 2,000 metros. Diles el nombre
de Montes Rivadavia ', en honor del gran hombre argentino-
Acampamos algunos dias despues en Caquel-huincul, A mitad del
camino entire Teck'a y el lago, en el campamento de Utrac, situado
A orillas del mayor de los afluentes del Chubut. Es aquella
una region bellisima; los rios abundan; las magnificas praderas








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


cesan s6lo donde comienza la pre-cordillera. Segun los indios, la
nieve no dura en el suelo mis de dos dias y creo que un suizo
encontraria alli el recuerdo del bello paisaje de su patria.
Hube de terminar la exploration en ese punto. Las mujeres me
envenenaron. Habia sido prevenido ya por uno de mis gufas, quien
habia perdido asi alli uno de sus hijos y me habia aconsejado
que no comiera nada de lo quo nos dieran las indias, pero no le crei,
y un dia otro gula y yo comimos una cantidad de frutillas que
nos ofrecieron. Poco despues sentimos los primeros dolores; com-
prendi la causa y tom6 una fuerte d6sis de 6pio. Indiqu6 al guia
el remedio, pero no quiso aceptarlo y profiri6 enviar a buscar la
m6dica hechicera, quien despues de algunos cantos acompaiiados
del ruido de piedrecillas que guardaba en una vejiga, chup6 la
cabeza y el est6mago del paciente y anunci6 que la curacion em-
pezaba, pues el mal espiritu que habia penetrado en el cuerpo del
enfermo habia huido delante de su poder migico. Yo cur6 al poco
tiempo; el guia muri6 algunos dias despues. Encontr6 fAcilmente el
enigma de este envenenamiento. Utrac tenia en sus toldos una de
sus mujeres; 6sta era en extreme celosa de su marido, sabia que
mi amigo, durante un viaje, habia comprado otra en el rio Negro,
queen esos dias marchaba conmigo A Nahuel Huapi, donde tenia una
tercera, y como debia acompafiarme al regreso A Patagones, pen-
saba comprar la hija de un indio viejo que habiamos conocido
durante el viaje anterior. Esa mujer, que so escondia cada vez que
yo entraba al toldo de su marido, habia resuelto matarnos 6 impe-
dir asi la partida de Utrac.
Las malas noticias de Shaihueque aumentaron. EstAbamos ven-
didos, pero habia que marchar.
Asi pasamos al lado del campamento de Rayil, capitanejo de
Shaihueque y que me era hostile. Felizmento toda la indiada estaba
borracha y no nos impidieron el paso. Teniamos ya las montaiias
nevadas muy pr6ximas a nosotros, y seguiamos sus faldas y
aun cuando atravesamos colinas elevadas de 1208 m., la ve-
getacion no podia ser mis bella. Admiramos los Andes, eriza-
dos de picos negros y agudos como agujas que reflejaban sus
sombras en los cristalinos espejos de hielo de las faldas. Atra-
vesamos de nuevo, pero much mis al Norte que la primera
vez, los afluentes del Chubut; seguimos un valle limitado a
ambos lados por graciosas colinas alegres, formadas de rocas
estratificadas, onduladas de distintos colors come una cinta gi-








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA Do

gantesca y dos dias despues pasamos el rio Pia 6 rio de la Hechi-
cera, que desagua en el Limay. Ascendimos altas mesetas cubiertas
de trozos errAticos que semejaban piedras druidicas, y en el fondo,
en medio de las montafias, distinguimos entire las brumas, las aguas
azules del gran lago Nahuel Huapi.
El hermoso valle que se extiende al pi6 de esa meseta esta regado
por arroyos cuyos hordes estin cubiertos de robles antArticos muy
elevados. Alli encontramos algunos toldos, en los que araucanos
y valdivianos se entregaban a una de las orgias de la estacion.
Poco rato despues el pequefio grupo llegaba a un claro de las
colinas boscosas que rodean el lago y acampamos frente al sitio
donde alcanc6 en la orilla opuesta cuatro aiios intes.
Algunas chozas de paja en medio del bosque y plantios de maiz,
alverjas y cebada, forman alli el plantel de la ciudad que no tar-
dar4 much en elevarse frente a los Andes. Inacayal, propietario,
segun 6l, de las regions del lago, habia concedido permiso a
algunos indios valdivianos labradores, para que se establecieran en
su campo, dando asi los primeros pasos en la via del progress,
tan poco hollada por el indio.
Inmediatamente despues de establecido el campamento, los in-
dios vecinos vinieron A visitarnos. El teodolito les inspiraba cu-
riosidad y gran respeto; ademas los cinco blancos que formaban la
comitiva se turnaban de centinela en la altura, remington al hombro.
EstAbamos s6lo 4 dia y medio de camino del campamento de
Shaihueque y esperabamos por moments el ataque.
Dos dias despues me acerqu6 mis a 61, a reconocer un pro-
montorio erup ivo que cubierto de cipreses se destacaba de un
macizo elevado. Descubri alli uuevas cavernas colocadas en puntos
donde la ascension es sumamente penosa, lo que muestra que sus
habitantes buscaban la tranquilidad en la aspereza del terreno.
Encontr6 un esqueleto human, del cual, a escondidas, extraje
el crAneo. Al pid del promontorio esti el desagiie del lago. El
Rio Limay nace a 728 m. sobre el mar; salen las aguas claras
por un canal de 100 m. de ancho, obstruido en las orillas por
grandes rocas glaciales. La rapidez de la corriente en ese punto la
avaldo en 15 kil. por hora. Tres meses antes habiamos visto lle-
gar esas aguas al Atlintico y los que estibamos alli 6ramos los
primeros blancos que habiamos tenido la suerte de ver el naci-
miento y el desagiie del gran rio. Por mi part, duplicaba el via-
je del 75. Vueltos al campamento, donde, en una hermosa espla-








60 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

nada que mis tarde he recordado al ver la de Saint-Cloud, que
muches de vosotros conoceis, habia levantado la bandera argen-
tina para que reflejara por segunda vez sus colors en las aguas
y en los hielos de los Andes y animara asi nuestro espiritu, resol-
vi avanzar hacia el Oeste; habia recibido aviso de que una par-
tida numerosa de indios venia en nuestra procura.
No tengo palabras con qu6 describir el paisaje de la march de
ese dia. El lago es azul en el centro, y blanco de plata en la costa
donde se desenvuelven las olas; al Norte la faja de colinas pastosas
y cruzadas de Arboles, sirven de pedestales A oscuros rojizos cerros
de picos variados, cubiertos en part de bosques; al Oeste, se veian
las grandes islas y al fondo los Andes, dorados, azules, blancos
con sus numerosos ventisqueros y los profundos fjords del lago
que se internal como el de los Cuatro Cantones en Suiza, pero
mis hermosos, mis imponentes y mas salvajes. Por alli pas6 el
frAgil bote del chileno Cox; la suerte le fu6 adversa mis adelante,
pero las penurias de esa navegacion son dignas de ser citadas como
una verdadera hazafia. Nuestro camino por el lado Sur no po-
dia ser mis pintoresco y abrupto A veces, cruzado de bulliciosos
torrentes, de Arboles caidos, de prados llenos de frutillas y man-
zanas y de bosques; los cipreses y los cedros del Libano crecen en
gran nimero y forman bosques casi impenetrables, algunos de los
primeros median en el tronco mis de ocho metros de circunferencia.
Los coihiies altos de 30 m., los maitenes, los lomatia, los
mirtos, formaban macizos inmensos y el roble antirtico, los lau-
reles y los canelos en grupos aislados, junto con los arbustos que
llegaban A former pequeiias galerias cubiertas, constituian jardi-
nes arreglados, al parecer, por la mano del hombre.
Pasamos la primera noche bajo un gran pino, al borde de un
torrent, en el que se veian rocas carboniferas; el lago al pi6
hacia oir sus murmullos continues y el hielo se quejaba en los
ventisqueros del Tronador cuya blanca cabellera dominabala escena.
En la maiiana siguiente encontramos que el camino era dema-
siado boscoso para continuar A caballo; Ilegamos con dificultad A
nn pequefio rio que descendia del Sur, lo cruzamos y acampamos
frente a la hermosa peninsula de San Pedro, que Cox crey6 isla y
que los jesuitas mencionan en sus antiguas cr6nicas. Semeja una
inmensa garra de los Andes, cuyos dedos, velludos, por los bosques,
bailan las aguas lacustres.
En ese punto dej6 mi gentle y avanc6 con un hombre hacia el Sur








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 61

4 buscar el camino antiguo de Bariloche, por el que podiamos librar-
nos delas asechanzas de los araucanos que llegarian de un moment
a otro. A poco andar llegamos a otro lago mis pequefio, tranqui-
lo y hermosisimo; se internaba hacia el Sud Oeste, bordeado por
montailas boscosas que precedian los macizos nevados. Alli encon-
tr6 la prueba de quo habia dado con el famoso paso. En la orilla del
bosque y flotando en las aguas, vi antiguos palos de grandes balsas;
en ellos la mano del hombre estaba representada por golpes de hacha
y agujeros de barreno. Eran los restos de las balsas de los misio-
neros que hace dos siglos comunicaban desde Chiloe con Nahuel
Huapf. Hasta la tarde march por el agua y el bosque espeso y
llegamos a un paraje donde los troncos y los bambous, que los
indios usan para lanzas, nos impedian pasar adelante. No habia
montaina hacia el Oeste y no velamos la terminacion del lago que
es alimentado por los ventisqueros del Tronador, situado inmediato
al N.O. y que nos mostraba sus helados flancos. El bosque estaba
quemado en una gran extension, alli no habian penetrado los
indios; el incendio venia de Chile.
El paisaj3 era tranquilo y suave en extreme; formaban un con-
junto encantador los helechos, las aljabas, las enredaderas, los Arbo-
les gigantes, los cipreses, las aguas del lago azul y verde por el refle-
jo de la selva, los peinascos rugosos y el hielo eterno. Aquellas aguas
no tenian nombre; uno se present A mi recuerdo. Cuando nifio, el
anciano quo lo llev6, me encantaba con sus descripciones magistrales
de la naturaleza americana; mAs tarde su amistad me fue preciosa
y como un tribute de admiracion y gratitud, di su nombre a ese
lago, tranquilo y bello como su espiritu: el Lago Gutierrez bau-
tizado asi, en recuerdo del venerable Rector de la Universidad por-
tefia, figure desde ent6nces en la carta geogrAficadel mundo. 3Quidn
no ha conocido A don Juan M. Gutierrez, el amigo del viejo y del
nifio?
Al regresar al campamento a comunicar la grata nueva, hall
que estaba rodeado por los indios enemigos y que algunos centi-
nelas ocupaban las alturas vecinas.
Rudo moment fu6 'aquel; la compensation de las fatigas, el pla-
cer sentido al haber dado con el secret de siglos y que abria an-
cho campo A las relaciones comerciales del future, a traves de los
Andes, disipado por aquel grupo de salvajes, en el dia mas agra-
dable del viaje.
Mis pobres compaiieros me aguardaban tristes, no podian hacer








62 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

nada por librarse, pero puedo decir que se notaba calma tranquila
en aquel grupo de cinco cristianos, sorprendidos A la retaguardia
de la barbarie.
La partida era mandada por Chuayman, el hijo mayor del caci-
q!ue Molfinqueupu, el que me advirti6 en 1876 del peligro que co-
rria cuando Praillan y Llofquen quisieron matarme. La componian
65 hombres armados de lanzas, bolas, hondas y algunas armas de
f :ego. Venian, de parte de Shaihueque, A llevarme para que desdo
sus toldos intercediera con el Gobierno para que pusiera en liber-
tad los prisioneros de Choelechoel.
Nosotros solo 6ramos 6 hombres armados y con pocas municiones;
y no podiamos resistir por la fuerza; si escapAbamos de alli, en-
contrarfamos otra emboscada, pues los indios habian ocupado ya
todos los caminos. Obligado A renunciar A emplear la fuerza, re-
solvi librarme por la astucia, finjiendo que no comprendia las in-
tenciones de Shaihueque y aceptando la invitation que me hacia;
asi les pagaba en la misma moneda. Con el pretesto de mandar
buscar el resto de la caravan quo habia quedado en Tecka, para
que viniera A conocer a Shaihueque, despach6 dos de mis hom-
bres, con 6rden de queno se moviera nadie y que aguardaran alli
los acontecimientos.
Volvimos A mi antiguo campamento de la esplanada; por todos
lados se veian indios de guardia; hasta Utrac, quien no queria
abandonarme, comprendia ya las malas intenciones de sus paisa-
nos. Al dia siguiente despach6 otro hombre con instrucciones mAs
terminantes. Mis conductores me lo permitieron; gozaban con la
perspective de tender toda la comitiva prisionera. Dos dias des-
pues entraba al gran toldo de Shaihueque. iC6mo habian cam-
biado las cosas desde el viaje anterior! ningun recibimiento, mal
mirado 6 insultado. Inmediatamente despojaron de sus armas A mis
dos soldados; yo habia escondido mi revolver. Seria larguisimo
el contaros lo que pas6 alli en esos dias. Shaihueque muy irri-
tado, me dijo que quedaria prisionero mientras sus hombres lo
fueran del Gobierno Argentino, que los indios tenian razon de que-
rerme mal y que solo A su magnanimidad debia el que no me hu-
bieran muerto.
Como ya conocia el caracter de esos indios, con los cuales habia
vivido, sabia que nunca se les debe ceder en el primer moment y
qne por el contrario, es necesario mostrarse firme y contestar con
arguments altaneros A sus insultos. Esto los impone; de otra ma-
nera me hubieran despreciado y ajado.








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 63


Respond que el Gobierno Argentino no mandaria los prisione-
ros, pues sabia que eran asesinos, y que en lo que se referia A
tenerme en rehenes, eso no significaba nada para 61, pues tenia de-
masiados hombres con que reemplazarme.
Sin embargo, en los dias siguientes me declare dispuesto A in-
terceder en favor de los lindios; necesitaba dar tiempo A que el
ingeniero Bovio regresara al Rio Negro. Dias despues consegui,
burlando la sagacidad de los indios, hacer que uno de mis hombres
acompailara el chasque que llevaba mi pedido al Gobierno. Era un bel-
ga, veteran de la guerra del Paraguay, muy field, pero que, no cono-
ciendo la vida de indio, podria incomodarmeen mis proyectos de
fuga, iinico medio de salvacion, pues conocia ya el desgraciado
fin que nos reservaban y que no tardaria en efectuarse. Decidieron
la partida de ese hombre en el moment en que el chasque indio mon-
taba A caballo y creyeron que no habiendo sido prevenido de esto,
no habia podido hacerle ningun encargo secret. Sin embargo, to-
do estaba previsto; el belga llevaba en el cuello de su harapienta
chaqueta de soldado, unas lines escritas en frances, en las que
prevenia A los jefes de la frontera argentina, de lo que pasaba,
para que no soltaran ningun prisionero; por mi part esperaba li-
brarme por mis solas fuerzas. A tiempo march ese chasque; al
dia siguiente lleg6 un indio escapado, y cont6 que various de sus
compaiieros habian sido fusilados. Crei un moment que nos ma-
tarian ese dia. Conmigo estaba preso uno de los bravos veterans
que me habia dado Villegas, y me acompaiiaba el indio int6r-
prete que me era field y Utrac quien no conocia mis proyectos,
pero que no queria dejarme solo en ese trance.
Un gran consejo de guerra tuvo lugar en Quen-Quem-treu, pe-
ro Shaihueque decia que habia ochocientos hombres, yo cont6 450.
Los jefes viejos aprobaron la conduct de Shaihueque y resol-
vieron tomar las armas y prepararse A combatir con el ej6rcito.
En el Consejo, mas de una vez vi la punta de la lanza apoyada
sobre mi pecho por u:l indio irritado y mas de una piedra de
honda silb6 cerca de mis orejas, pero el menor movimiento de te-
mor me hubiera perdido irremediablemente.
Mi antiguo amigo Rancucheuque no habia asistido al consejo; es-
taba en malas relaciones personales con Shaihueque, A causa del ele-
vado precio que este habia pedido por la muerte de uno de sus
yernos; sin embargo envi6 A decir que no comprendia por que te-
nian vivos A los prisioneros y lo mismo dijeron de part de Namun-
curB, dos correos que Ilegaron A la reunion.








64 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

En el camino de los toldos al sitio de la Junta de guerra, ha-
bia visto que el camino de Chile, estaba ocupado por los indios.
Al regreso pasamos A la orilla del Collon-Cur4, rij que desagua
en el Limay y que era el que habia elegido para la fuga. Los
indios reian al verme cruzar los arroyos, cayendo y levantando
en el agua, fingiendo miedo 6 inutilidad, y aunque ese dia, A la
llegada A la carpa que me servia de prison, solo tuvimos para
alimentarnos tallarines de cuero de un cabestro viejo, estibamos
alegres con mi asistente: habia resuelto la evasion.
Los ordculos que Shaihueque habia mandado buscar A Chile, lle-
garon 6 hicieron sus conjuraciones con un resultado siempre ad-
verso para mi. Tres dias despues, el gefe decret6 rogativas al Gran
Espiritu.
Pasaban cosas, incomprensibles para ellos: en Chile habia caido
del cielo una carta en la que se decia que pronto desaparecerian
los indios y por otro lado y tambien en Chile, se habia incendia-
do una ciudad, sin que se supiera de donde habia salido el fuego
y miraban ese hecho como una prueba del disgusto de Dios con
los blancos.
Durante tres dias mas, tuvimos que sufrir las vejaciones de los
indios. Las ceremonies religiosas tuvieron lugar en las inmediaciones
del Collon-Curi, y al tercero el hechicero anunci6 que sus espiritus
familiares le habian traido la nueva de que yo habia prevenido al Go-
bierno para que no diera la libertad a los prisioneros y consider mi
muerte como necesaria, porque muchos de ellos la habian recibido
ya, lo que fu6 corroborado por otro escapade que lleg6 esa misma
noche.
Me conden6 4 ser abierto vivo y mi corazon debia ser ofrecido
i Dios, de la misma manera que lo hacen en los sacrificios que ya
he citado.
Naturalmente, con estas noticias, aument6 el enojo contra el
blanco, pero Schaihueque se opuso A que el sacrificio se hiciera
inmediatamente; tenia escrupulos por el vinculo de compare que
me ligaba desde el viage anterior y crey6 deber esperar el regreso
de su chasque: se contentaron con sacrificar un double numero de
toros, yeguas y ovejas.
Me ocultaron las razones dadas por el hechicero, pero Shai-
hueque se dign6 avisarme que no me mataria 61 mismo, pero que
no podria oponerse A que otro gefe lo hiciera. Molfinqueupu y Puel-
manque tenian hijos entire los prisioneros de Choelechoel.








RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA


Despues de las rogativas, tuvo lugar la orgia que las termina-
las chinas cubrieron de mantas el suelo, al rededor de la carpa
que ocupaba con mi asistente, y alli mas de cien borrachos se ame-
nazaron y pelearon. Utrac y el interpreted tomaron parte en la
fiesta; mi asistente y yo, recibimos mas de una puiialada en nues-
tras ropas. Al dia siguiente la vida era insoportable-resolvi evadirme
-tenia conmigo un frasco de hidrato de cloral-diles A los indios
que vivian conmigo en la carpa vigilindome, en una bebida fer-
mentada de que ellos gustan, y asi pudimos salir sin ser sentidos
el soldado y yo; pero el int6rprete no se resolvi6, el hechicero
cantaba en el toldo de Shaihueque, del que solo nos separaban
cinco metros, y como habia adivinado lo que el belga diria en la
frontera, temia que adivinara el rumbo que habiamos tomado.
Tuvimos que volver al cautiverio, resueltos sin embargo, A hacer
una nueva tentative la noche siguiente. Ese dia, despach6 4 Utrac
y sus dos indios; dijeles en alta voz que volvieran A los 15 dias
a buscarme; el hechicero, se fu6 tambien, sin adivinar esta vez
nuestras intenciones. A la caida de la noche consegui alejar un
ommento el continela, pues Shaihueque, habia estado en la carpa
hasta el moment en que me acost6, finjilndome muy enfermo, y
cinco minutes despues que so retir6, (eran las 9 de la noche,)
jugando el todo por el todo figure mi cuerpo en el suelo, con
mantas y el teodolito; emprendimos la fuga los tres cautivos, cor-
riendo una distancia de 1500 metros, hasta el Collon-Curi; media
hora despues llegamos a ese rio.
Los indios nos habian sentido un moment despues. Oimos una
griteria espantosa en los toldos y el ruido de los caballos lanzados
i today velocidad, en los inmensos pedregales del Yala-lei-cura,
pero gqui6n podria pensar que nos habiamos dirijido A un banco
del rio a juntar palos para hacer una balsa, medio de viajar
desconocido para el indio? Sabiamos nuestro fin, que estaba pr6ximo
y asi no estraiiareis, que jugAramos nuestra existencia; todas eran
ventajas; en caso de morir, lo hariamos combatiendo y no atados
como corderos.
Esa noche, en el 11 de Febrero A las 11 1i2, la d6bil y pequefia
balsa, estaba lista; la atamos c n el lazo del int6rprete y algunas
otras cuerdas y dijimos adios al Caleufu, a los Andes, a la barbi-
rie representada por las tolderias y nos lanzamos en las aguas del
caudaloso rio. Durante dos noches y siete dias navegamos casi
siempre dentro el agua, tumbando en los pequefios ripidos, en las






66 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

rocas, y arrastrando A veces descalzos la balsa, sobre los bancos
de piedra. Los indios nos buscaban; vefamos los rastros y sus humos,
hechos para engaiiarnos; el hambre fu6 grande; solo dos cajas de
sardinas, una de pat6 de foiegras que habia escondido al caer preso,
el sebo de una oveja que Shaihueque me habia regalado y algunas
raices de junco, fueron los Anicos alimentos que tuvimos los tres
ovadidos. El 18 por lamaiiana, las fuerzas nos faltaron, el hambre
y los trabajos las habian agotado y abandonamos la balsa y marcha-
mos a pi6. A la caida de la noche despues de haber andado 40 kil.
acampAbamosalborde del rio Limay que habiamos descendido por
mas de cien leguas y distinguimos el ancho valle del rio Negro.
Mis dos hombres no querian continuar; les faltaba el Animo que
tiene siempre el que piensa que llena un deber uitil; yo tenia en mi
poder, mi diario de viaje con el resultado de la esploracion y la
bandera patria que habia flameado en toda la Patagonia desde el
Atlhntico a los Andes, objeto que guardaba en el pecho y que
los indios no me quitaron, pues el hechicero 6 adivino habia dicho
que era brujo. Habia salvado de los indijenas: a c6mo habia de
morir de hambre y sed en esas soledades y perder el fruto de
las fatigas?
Hacen en estos moments dos aiios de esa noche amarga, y Ano
creeis seiiores, que ella encuentra hoy la recompensa cuando la
recuerdo y miro esta reunion?
El 19 a la madrugada Ilegamos al Neuquen, situado A pocas
cuadras y que la noche no nos habia permitido ver; hice algunos
disparos de rev6lver, habia alli un fortin y vinieron los soldados,
cruzamos A nado el rio y una hora despues, tomaba mate con los
vctaranos argentines y curaba las heridas recibidas en el viaje.
En Fisque-menoco me recibi6 horas despues el coronel Winter,
tres dias despues encontr6 en Cholechoel al senior Bovio, quien ha-
bia seguido mis intrucciones y habia abandonado el campamento de
Inacayal trayendo casi todas las colecciones. No habia perdido
mas hombre que el guia muerto envenenado.
En Marzo llegu6 A Buenos Aires, enfermo gravemente. Nuestro
viage no habia dado los resultados esperados, pero habia bastado
para demostrar la importancia de la region recorrida; se la creia
est6ril y resultaba lo contrario, habiamos constatado que si el li-
toral del Atlantico ofrecia pocos recursos, no era lo mismo el in-
terior; a media que se avanza al Oeste, la aridez desaparece
yla reemplazan f6rtiles tierras bien regadas. Los alrededores de









RECUERDOS DE VIAJE EN PATAGONIA 67

los Andes son la parte mas f6rtil del gran territorio que se es-
tiende desde Bahia Blanca hasta el Cabo de Hornos.
El clima no es rigoroso, la vegetation es espl6ndida, y muy fi-
ciles los caminos del Atlintico al Pacifico. Los rios que forman el
Chubut y quo tienen sus nacientes en la region que acababa de
esplorar, riegan cientos de leguas, y la tierra vejetal cubre con una
espesa capa los valles del centro y de la region Andina.
La region que rodea A Nahuel-huapi, sera fAcilmente colonizada.
Todo me hace pensar que la region patag6nica andina es una gran
Suiza; las producciones naturales tendrAn en el porvenir, una via
fAcil de exportacion al Atlantico, por el Limay y al Pacifico
por el Paso de Bariloche y si la inmigracion de las fuertes razas
del viejo mundo, sigue al ej4rcito argentino, aquellas tierras ten-
dran un gran porvenir. Las condiciones de vida de los habi-
tantos de las montaiias no cambiaran, pasando de la Europa ci-
vilizada A la salvaje Patagonia; y asi el surco de la lanza sera
reemplazado por el del arado, y el alarido del indio por el del
vapor. iCuintas veces en los ratos de descanso, alli en esas rejio-
nes, he pensado en su present y he vislumbrado su porvenir! ho-
ras fueron aquellas que compensaban todos los peligros y todas las
fatigas.
Voy A concluir seiiores: he sido demasiado largo, pero he que-
rido contaros A grades rasgos lo que es la Patagonia y la vida
que alli he llevado. Os he conducido desde el Rio Negro hasta el
Estrecho de Magal'anes, del Atlantico hasta los Andes, y habeis via-
jado por miles de leguas en regions que se creian Aridas y que
son espl6ndidas. Antes de poco la civilization habri estinguido
alli el indio, y las ciudades reemplazarin las tolderias, como ha
sucedido aquf, en este paraje, donde hace trescientos aiios, el
charrfa at6nito veia legar la carabela espafiola, y donde hoy re-
presentais vosotros la civilization modern en todas sus manifesta-
ciones.
Mil gracias seiiores por la carifiosa atencion con que me habeis
escuchado.
He dicho.
















A prop6sito de un viaje (1)


(APUNTES DE CARTER)


FOR EL DOCTOR DON LUIS MELIAN LAFINUR


II

Opinion de Pinheiro Chagas-Ovacao A Paulo Marques-La calle de Pay-
sand--Inclinacion A la politica-La prensa brasilera: su procacidad-
Opinion de Franklin-Los electores del 4.0 circulo y el Dr. Ossorio-
La education pfblica-Liberalidad de una familia-El texto de historic:
la batalla de Ituzaing6 -El procedimiento en material criminal-Pala-
bras de Thiers-La justicia civil-Doble propina- Yaguarao: el rio; la
ciudad-Artigas-Iniquidad de un tratado-Santa Victoria-Brisas de
la patria-El publicists Assis Brasil-La federacion- Problemas de po-
litica brasilera.

Tengo sobre la mesa en que escribo estos lijeros y mal hilvana-
dos apuntes, el filtimo libro de Pinheiro Chagas, uno de los mIs
distinguidos representantes de la actualidad literaria portuguesa; y
en el pr6logo de ese libro, titulado Brazileiros Illustres, leo estas
lines: "0 Brazil 6 um dos paizes-- diga-se em sua honra--que
mais zela as suas proprias glorias. Sabe prestar homenagem a todos
os seus filhos que de alguma form se distinguiram. "
He tenido occasion de aquilatar la profunda verdad de estas pa-
labras, en mi rApida excursion por los pueblos de la provincia de Rio
Grande. A los dos dias de la ovagao A Gaspar, circul6 profusa-
mente una hoja suelta, invitando para otra manifestacion popular.
Ya no se trataba de un dominador de las multitudes: el agra-
ciado por sus compatriotas era un modesto autor dramktico.
La compaiifa del actor Simoes anunciaba una comedia cuyo titulo
era: Por causa de um chapeu de sol, obra de un hijo de la pro-
vincia llamado Paulo Marques; y con tal motivo se convidaba

(1) VWas3 el nmero de 1)s8 Ana'es>> correspondiente al mes de Febrero.








A PROPOSITO DE UN VIAJE


" os amigos e admiradores para, 'precedidos de duas bandas de
music, acompanharem ao distinct escriptor da casa da sua resi-
dencia ao theatre."
Estas manifestaciones de pdblica consideration y simpatia 'son
frecuentos; revelan s3ntimientos levantados en el pueblo que las
hace, y significando para quien las recibe un premio A los desvelos
de fecunda vida, cuando recaen en altas personalidades, important
un estimulo generoso si se dedican al que por empezar recien su
carrera, se debate en las torturas de la desconfianza, trabajado
por esos sentimientos deceptivos que tantas veces dan en tierra co:
inteligencias malogradas por razon de desaliento, que no por falta
de verdaderas condiciones para hacerse paso en el laberinto del
mundo.
Sobre este punto los brasileros estin muy arriba de nosotros;
aman sus hombres de valer y aquello que screen sus triunfos, hasta
la exageracion; lo cual sin duda ha dado merito A que A veces se
equivoquen, tomando el rastrero arbusto por la palma gigantesca
de la gloria. Prueba al canto: en Pelotas y en Rio Grande tionen
una calle que Ilaman de Paisandi.
Yo no puedo estampar en estas paginas todo lo que se me ocu-
rri6 cada vez que cruc6 por esas calls; pero creo no abusar de la
galante hospitalidad que se me concede en los Anales, si digo que
entire otras cosas vino A mi espiritu, acompailada de recuerdo pun-
zante y doloroso, una reminiscencia literaria, puramente literaria: el
verso de Lucano
Victrix causa diis placuit, sed victa Catoni.

En la provincia de Rio Grande la gente es muy dada A la po-
litica.
Un grupo de estudiantes que deja el aula, dos cornerciantes
que han cerrado un trato, dos m6dicos que salen de una consult,
los jueces y abogados que abandonan la audiencia, los paseantes
que recorren las calls por la tarde, el obrero que vuelve de su
trabajo, todos invariablemente hablan de politica. Un incident elec-
toral, un discurso elocuente, cualquier cosa de ese g6nero, es su-
ficiente motive para interesar todas las capas sociales del pais.
Esa constant preocupacion por las conveniencias generals, esa
participation active del pueblo en la march del Gobierno, fija el
nivel elevado A que alcanzan en ciertas cuestiones, individuos que
no abundan por su ciencia, ni tienen antecedentes de information,
en ninguno de los ramos del saber human.








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Asi, dependientes de comnrcio, empleados subalternos de la Ad-
ministracion p4blica suelen encontrarse, con cscasas aptitudes y
ningun estimulo para aquello en qua se ganan la vida; pero en
cambio saben la historic del primro y dAl iltimo discurso do Gas-
par 6 de Bonifacio, no les gina nadie A t nor en la purlta de la
lengua las leyes political del pals, concern la3 div3rsas interpre-
taciones que dan a los articulos constitucionales los hombres emi-
neates del imperio, y se desayunan diariamnnte eon cunnto peri6-
dico les cae a mano.
La procacidad de la prenst brasilara, pa- por lo comun los
limits que impone la cultural, y exigen los respetos quo se deben
los hombres mutuamente.
Si se le quisiera former un process A la Administracion nacio-
nal,. 6 so disease escribir una biografia vurgonzosa do cualquier
hombre pdblico del Brasil, sobrarian materials acumulados en in-
finidad de diaries, que constituyen una p rensa feroz y temible al
estilo de la de Rochefort en Paris.
Podria decirse de muchos d3 los peri6dicos brasileros, lo que de-
cia Franklin de los de Filadelfia: "que paracian escritospor estranjeros
con el objeto de desacreditar el pais, y hacer A sus hijos despre-
ciables a los ojos del mundo entero."
En efecto: es un hAbito arraigado ya, el que tienen de insultar,
por un quLtame alli esas pajas.
Un escritor brasilero no necesita para subir la prima, que la pa-
sion lo enardezca, 6 que el combat lo ofusque. Friamente, por sis-
tema, por costumbre, sin necesidad alguna, inicia la pol6mica en los
t6rminos mis inconvenientes, y la terminal con los dicterios mis
mordaces y ofensivos.
Aun en escritos que no son propiamente articulos de diario, so
permiten ataques 6 invectivas del peor g6nero.
Los electores del 4 circulo liberal publicaban el 16 de Diciem-
bre en el "Diario de Pelotas" un document para desmentir ciertas
aseveraciones del Dr. Ossorio, liberal tambien, pero aliado acciden-
talmenteal partido conservador. El moncionado document aparecia
suscrito por cientos de clectores de lo mas granado en la political,
en la iglesia, en la milicia, en el foro, en el comercio etc. etc, y en-
tre sus pirrafos m6nos destemplados se leia el siguiente:
Qu a derrota imaginada 6 un sonho estravagante de quem
procurou former um exercito de trahidores, e viu-se repellido pe-
los antigos companheiros que o ampararam e Ihe fugiram quando








A PROP6SITO DE UNT VIAJE


reconheceram que apadrinhavam um vulgar explotador de dedi-
caQbes partidarias, e de amizades desinteresadas;
Que o abrago fraternal-enviado aos que chama servis, igno-
beis, corrompidos pelo ouro, s6 p6de ser aceito pelos que como
S. S. entenderem qu3 6 digno e pundonoroso fraternisar corn entes
degradados por aquelles attributes."
De los insultosprodigados por la prensa, jams se preocupa na-
die seriamente. Una insolencia se contest con otra peor, rara vez
con el silencio, jamis con una provoc'cion A dualo 6 con una d,-
manda ante el tribunal competent.
aEs esto un bien 6 es un mal? Para mL es un mal. No soy
partidario de la libertad irresponsible de la prensa, sea que la
autoricen las costumbres 6 la ley; porque creo que esa irresponsa-
bilidad solo cede en beneficio de los calumniadores y de los co-
bardes.
El hombre que se estima, nunca lanza uua acusacion grave si
no tiene la prueba; el insultador de oficio hasta por placer em-
pafia la reputation mAs acrisolada.
La responsabilidad legal 6 la personal, es un freno para los que
consideran licito ultrajar desde las columns de un diario, vomitan-
do ante un pdblico numeroso denuestos soeces, que acaso no se
atreverian A proferir A solas con el ofendido, y al alcance de su
mano.
Igualmente que on la ciudad de Rio Grande, hay en Pelotas
cinco diaries; de estos dos conservadores, dos liberals y uno que
so conceptda neutral.
La education pdblica no esta en matoria de escuelas a la altura
nuestra, lo que es bien sabido: se halla en atrazo lamentavel dice
el escritor Assis Brasil; pero la accion privada para fomentarla, se
suele hacer sentir de una manera que aqui no tiene mas que uno 6
dos ejemplos, que yo recuerde al m'nos. A pocos metros de la
plaza de Pelotas se esti coustruyendo un edificio con jardines late-
rales y todas lasexigencias de la higiene y do la elegancia; es una
casa para escuela, que regala la familiar de Maciel invirtiendo en el
obsequio sesenta contos, unos treinta mil pesos; precisamente lo
que se necesita para la construction del "Ateneo del Uruguay".
Listima grande que en la Replblica no haya otra familiar de Ma-
ciel dotada de tan santas intenciones!
En material de textos no creo que anden muy adelantados en el
vecino Imperio; y uno de Historia do Brasil tuve occasion de ver








72 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


que se usa en las escuelas puiblicas, escrito por un don Jos6 Pedro
Xavier Pinheiro, con tanio respeto por la verdad, que hablando de
la batalla de Ituzaing6, dice, que el ej6rcito brasilero se componia
de 5000 hombres con diez piezas de artilleria, y el argentino de
10500 hombres con 24 piezas; que las perdidas del ej6rcito impe-
rial fueron de 160 muertos y 92 heridos, miiatras que el ej6rcito
republican tuvo 1600 hombres fuera de combat; y pareci6ndole
todo esto poco, concluye por enseiiar a sus infantiles lectores quo
"ndo se pode dizer que os brazileiros foram vencidos.'
Genio de Alvear que te ciernes en las alturas de la inmortali-
dad, despues de haber ceijido con tu espada el laurel de la victoria
sobre la frente de dos naciones; sombras augustas de Brandzen y
de Besary que en los campos del triunfo y de la gloria terminas-
teis vuestra limpida carrera de la tierra, muriendo por la santa
libertad; soldados valerosos de mi patria que la vida rendisteis
estrellados contra las bayonetas de los cuadros alemanes, elevad
votos fervientes por los pueblos que tanto habeis amado, mi6ntras
D. Jos6 Pedro Xavier cumple su deber de historiador, llenando do
mentiras la cabeza de los nifios brasileros!
Sorprender un diAlogo sera todo lo malo que so quiera, para el
quo teniendo una alta idea de si mismo, llegue a persuadirse de
que otros no participan de su opinion si escucha lo que se hab'a
a su respect; pero lo quo es para el que viaja, no es do los peo-
res recursos poner el oido atento, y si llega el caso, desempefiar
el papel de tercero en discordia, para rectificar informes incompletos.
Me dicen que se reuni6 hoy el jurado.
Es cierto; de alli vengo, contest6le un j6ven de exterior de-
cente y agradable, A un individuo de alguna edad y de aspect
m6nos que simpitico.
-Y hubo condenacion?
QuB, nada de eso! el hombre era inocente.
-Para los jurados todos los bandidos son siempre personas
honorables.
-No se necesitan muchos justificativos en la frontera; no hay
alli jurados; la justicia es sumaria, y gracias a eso puede vivir e
habitante de la campafia.
-Entre la justicia ordinaria que procede con lijereza y falla sin
pruebas evidentes, prefiero las formas que garanten la inocencia y
castigan el crimen con certeza.
-Las formas! que garanten a los pillos: A los bribones que no
buscan testigos para sus fechorias.





A PROPOSITO DE UN VIAJE


Precisamente por eso, replic6 el j6ven, hay que ser pruden-
tes cuando se trata de la vida 6 del honor do un hombre; pues si
dificil es averiguar la verdad al amparo de prolijas indagaciones,
impossible casi es conocerla en la premura de procedimientos inqui-
sitoriales, aconsejados por el temor, por la passion A veces, y
siempre por mil prejuicios.
Tonterias.... Yo sigo en mis trece, continue el otro; el llanto
sobre el difunto, al lado del crimen, el castigo; sin mis vueltas.
-Pero el castigo al culpable.
-Nada: si en las ciudades so procediese como en la frontera,
habria m6nos desgracias que lamentar.
Lo que oia me extraiaba, y asi, dirigi6ndome a los interlocuto-
res, les dije: Por lo que veo parece que aqui se siguen procedi-
mientos distintos, segun que se cometa un delito en un punto 4 otro.
-Efectivamente, contest el j6ven, los crimenes atroces perpe-
trados en las fronteras, son objeto de una pronta represion; el
procedimiento es sumario; el mismo juez que por si s6lo instruye
las diligencias de prueba, es el que tambien falla la causa. A mi
entender, es una anomalia, agreg6, que se d6n mayores garantias,
entire otras la del jurado, a los acusados de delitos leves, y se
despojo de ellas A los enjuiciados por crimenes graves que aparejan
penas several y i veces la de muerte.
La razon de esa diferencia de garantias para el delincuente de
la ciudad y el de la campafia se explica. Con una represion violent,
cruel y pronta, se quiere poner t6rmino a los desmanes del ma-
trero. Pero i cuAntas injusticias se cometen seguramente en la rapi-
dez de los procedimientos!
Con motivo de la ejecucion (mis bion el asesinato) del duque de
Enghien, dice Thiers: "Preciso es haber visto almas cebadas en
una investigation de esta especie, especialmente si una passion cual-
quiera las dispone a career lo que sospechan, para comprender
hasta qu6 punto son ripidas las inducciones de la mente y para
bendecir cien veces, esa lentitud de las formas judiciales que salva
A los hombres de las fatales conclusions que tan velozmente nacen
de algunas coincidencias fortuitas."
Estas palabras debieran meditarse por los que ligeramente, y
ante la indignacion que causa un crime, declaran desde luego reo
de 61, al primer desgraciado que sugiri6 una sospecha. Propender
un legislator, A la supresion de las formas tutelares de la liber-
tad, ]a honra y la vida, es el mayor error que puede cometer.





74 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

Quede eso para el vulgo de impresiones inconstantes y de rigores
volubles.
La justicia civil se desempeiia por el juiz municipal y por el
juiz de direito, que correspondent A las comarcas 6 municipios
scgun la diviqao civil 6 judiciaria establecida.
El sueldo que el Estado paga a estos funcionarios es mezquino;
pero ellos no viven solo con el sueldo, sin6 tambien con lo que
les abona el litigante, A quien le sucede ni ma3 ni m6nos lo que A
los parroquianos del barbero del cuento, que afeitaba gratis,
cobrando el imported del jabon y alquiler de la navaja, del paiio,
etc. El estado estipendia al juez para administrar justicia; pero
una vista de ojos, un comparendo, un embargo, cualquier otra di-
ligencia del pleito se la paga inmediatam'nte el litigante; por lo
cual hay jueces que en su afan do eaclarecer la verdad, multipli-
can las diligencias con un celo digno de to19 encomio.
Este sistema de asociar al magistrado con el dueiio del pleito,
no puede parecerme peor.
Convierte la magistratura en oficio quo da de comer con una re-
tribucion direct de servicios entire el litigante y el juez; acerca
demasiado y por un vinculo bajo al quo administra justicia y al
que la recibe, pone en mojores -condiciones al buon pagador de las
diligencias, que al moroso; el cual no obstante su poca actividad
en ese punto, bien puede tender razon en el pleito, hace perder el
prestigio de la dignidad al juez sospechado de aumentar sin razon
las diligencias que han de producirie dinero, y puede otras veces
retraer A un juez delicado de practice r esclarecimientos que pudie-
ran, aunque necesarios, suponerse ordenados coa el solo objeto de
percibir algunos pesos.
Justo es aqui decir, quo on la Ropdblica los hombres de pensa-
miento, siempre han pugnado on los limits de su position, por
abolir las costas judiciales en la forma quo revisten hoy con res-
pecto A los escribanos actuarios, Juscos de Paz y otros empleados
su'alternos, que reciben directamenta del litigante sus honorarios.
Y si la reform no se ha hecho, depend de mil causes que
atafen antes al favoritismo do las antesalas, qne no A la opinion
de tener por bueno y sabio, lo quo es malo 6 inconvenient.
Pensaba en estos y otros detalles de lo que veia y observaba,
anzandome en alas del espiritu, desde el lugar de mi residencia al
suelo de la patria, cuando alguien acercAndoseme desliz6 en mi
oido, que se aproximaba la hora de abandonar A Pelotas; y al







A PROPOSITO DE UN VIAJE


mismo tiempo el silbato del vapor de la carrera A Yaguardo, ha-
.cindose ofr bien claramente, vine en apoyo de tan oportuna ad-
vertencia.
Pues A bordo. H6teme ya en un vapor pequefio, sucio y sin co-
comodidades, Ileno de pasajoros y pasajeras, navegando el San
Gonzalo, precioso rio de miirgenes montuosas, y do una extension
de ochenta kil6mitros mis 6 m6nos. Termina el. rio y me hallo en
la laguna Merim: otro rio: es el Yagnardo.
Estamos a poca distancia do la ciudad del mismo nombre; preo
varados. La naturaleza ha hecho bastante rogalando con pr6diga
largueza esos fecundantes hilos de agua, que como las arterfas del
cuerpo human, hacen circular en dilatada escala la vida y la ri-
queza que palpitan vigorosas por las agrupaciones en progreso.
Los hombres que se buscan y s eoncuentran, poniendo al servicio
de sus relaciones y sus cambios, el vapor y el viento, obreros in-
conscientes pero fuertes de la mano que sabe cautivarlps, esclavos
generosos que no lanzan de pena ni un gemido, quo no alzan de
protest una palabra, dober;an compronder que si la naturaleza
hace mucho cuando abre un surco en la tierra, no ha querido ha-
cerlo todo, para estimular el trabajo cicl6peo de cortar un istmo,
6 el mas modesto y simple de canalizar un rio A fin do hacerlo
navegablo sin peligros ni tropiezos.
Felizmente la varada fu6 de corta duration y temprano desem-
barcamos en Yaguaron, ciudad triste, edificada en la margin iz-
quierda del rio.
Tieno poco que ver esa ciudad inferior en todo A Pelotas. Su mu-
nicipio si, se consider de. los mas ricos en minerales y gana-
dos.
En la margin opuesta del rio se alza Artigas, donde flamoa la
bandera uruguaya proscripta do las aguas que baiian su costa.
Es un pueblito de mil almas, que so divide en dos parties: el
pueblo de la cuchilla y el pueblo de la costa.
La primer section ademis del aire mas puro, tieno la ventaja
de estar libre de la visit do las aguas qua por Icy natural bus-
quen su nivel; la segunda con un aire que no es del todo malo,
ofrece el inconvenience algo serio, principalm3nte on invierno, de
proporcionar bafios que no siempre se esti en disposicion do reci-
bir.
Ese pueblo do la costa se ha levantado ingeniosamanto en un
punto que inunda el agua de las crocientes; de manera que pa-








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


sar una noche toledana en las azoteas, 6 disparar para el campo
con lo puesto, es lo m6nos malo que puede suceder A sus habitan-
tes, en el caso frecuente y previsto de inundacion.
Ni siquiera el recurso de un bote para moments apurados tie-
nen los pobres vecinos, gracias al c6lebre tratado de 1851, eu que,
infrinjiendo el Gobierno Brasilero todos los dictados de la equidad
y la justicia, y todos los principios del derecho international, so
rcserv6 el derecho exclusive de la navegacion del Yaguaron y la
laguna Merim. Y tan estrictamente entienden las autoridades impe-
riales de la frontcra las cliusulas del tratado, que no permiten ni
una canoa a los habitantes de Artigas; de modo que en caso de
conflict producido por las crocientes, tienen que star a merced de
la buena 6 mala voluntad de la policia de la opuesta orilla.
El tratado de limits de 1851 es un borron infame de nuestra
historic diplomitica; y ya que en la revision del tratado de comer-
cio, de aquel afio tambien, verificada en Setiembre de 1857, reco-
noci6 el Brasil, per el articulo 13, la conveniencia de abrir a la
bandera de la Repdblica la navegacion del rio y la laguna, en ho-
menaje al comercio, la industrial, y las ben6volas relaciones de am-
bos paises, bueno fuera haber gestionado alguna vez el modio de
a.rancarnos la ignominia de una soberania desp6tica, ejercida por
un poder extranjero en las aguas que ba6ian nuestro territorio.
Volver a desandar lo andado y entrar de nuevo i la laguna Mo-
rim, abandonando el curso del rio Yaguaron, fu6 lo que me toc6
luego hacer en march para Santa Victoria, modest vi!la, con ten-
dencias a cementerio, y en la cual oecho cientas 6 mil almas
que la habitan, pagan culpas propias 6 ajenas, sumergidas en un
valle enarenado, que no s6 si es el valle de lagrimas 6 el de Jo-
sefat, pero que en la duda que al respect manifest alarmado mi
compaiiero de viaje, obligome, con urgencia, a dejar un punto que
tan seriamente preocupaba su espiritu juicioso y precavido.
Asi fu6 que ambos ganamos, como quien dice tierra adentro, an-
siosos de aspirar las confortantes brisas do la patria. Y dAndole
un adios al suelo brasilero, cruzaron por mi imagination dudas y
visions, esperanzas y recuerdos, que hoy la memorial infield no me
devuelve intactos como se los entregu6 en la costa del Chuy, al pisar
la tierra de mi cuna.
Merced 6 estas infidelidades de mi facultad mnem6nica, conserve
truncas muchas impresiones; asi, por ejemplo, no se borran de mi
mente unos ojos mis negros que la muerte, segun dice Byron, que








1 PROP6SITO DE UN VIAJE


eran los de Haydee. Pero los recuerdo aislados, mis por la atrevi-
da y original comparacion del bardo ingl6s, que por otro motive;
como que si la reminiscencia no fuese por haber hallado la oca-
sion de juzgar la possible exactitud de lo que dijo Byron, claro esta
que, fiado A mis solas fuerzas, yo deberia retener tambien perpe-
tuamente el conjunto de que eran seductor detalle los consabidos
ojos. No conserve nada, sin embargo, que pueda comunicar, hon-
rando la verdad; apenas si mi cerebro me atestigua vagamente que
en aquel sol radiante de belleza, cuyos fulgores ha perdido mi me-
moria torpemente, no se dibujaba mancha alguna.
Digase lo que se quiera, no esti acaso muy lejano el dia en que
graves cuestiones se van A poner en tela de resolution en el Brasil.
Pueden venir transformaciones que disgreguen pedazos del terri-
torio y desaten vinculos sagrados, como puede tambien surgir una
repiblica federal que reate los vinculos de la nacionalidad, y aca-
llando mezquinas envidias y rencillas de un espiritu peligroso de
localismo, resuelva de una vez por todas, los arduos problems que
hoy desazonan A los grades estadistas del Imperio.
Un autor que antes he citado incidentalmente, Assis Brasil, en
un libro reciente, del aiio pr6ximo pasado, y dado A la estampa
con el titulo de "A Republica Federal", se preocupa de la suerte
future de su patria, y v6 la finica salvacion de ella, en el plan-
teamiento del sistema federation. En la pagina 226 dice: "Pelo
caminho da ccntralisagao unitaria, nos vamos caminhando a gran-
des passes para 6 desmembramento. Toda A nossa historic esti
cheia de exemplos dos esforzos das provincias para A separagAo."
Assis Brasil es un sofiador apasionado y geieroso que delira con
la repAblica universal. Hace justicia los argentinos y A los uru-
guayos, sinti6ndose antes que todo americano; 6dia A la monarquia
con el mas santo de los 6dios; ama A su patria sin restricciones
mezquinas, y mecido y sujuzgado por sus lovantadas utopias, ex-
clama: "Somos hoje todos americanos 6 nada mais. Temos uma
so 6 vasta patria, talhada pela mao da natureza para un povo
irmao: A America. Um dia 6 interesse comum americano uunirA to-
dos os filhos do esplendido continent, numa grande e compact
familiar. A republican americana seri o primeiro pass e o primeiro
exemplo para a republican universal."
Por mi part, no creo ni en la repiblica americana, ni en la
repdblica universal; porque pienso que los antecedentes hist6ricos,
las tendencies impuestas por el clima, la influencia de las razas,









ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


la igualdad del ilioma, el recuerdo de comunes sacrificios, el pros-
tigio de id6nticas glorias, con otras mil circunstancias quo no cs
aqui del caso eaumarar, tanto acercan A los pueblos y los confun-
den en las mismas aspiraciones, como los separan cuando faltando
dan lugar a antagonismos que cuentan la edad del mundo, y que
desaparecerdn tan solo en un estado de civilization y adelanto do
ideas, quo no nos os dado prever A los hijos del siglo XIX.
Cuando A nuestros ojos so desliza la political do Bismark, con-
virtiendo con siniestra mira on un vasto campamento esa Alemania
que es el cerebro de la Europa; cuando vemos A la Rusia como
un buitre carnicero sobre sus veainos d6biles 6 indefensos; cuando
en nuestra propia America, Chile por una question de salitreras ha-
ce retemblar las ciudados opulentas del Perd con el casco de los
caballos de su ejrcito, mas destructores que el de Atila, y Ilova
la furia de los rotos, vengativos y crueles, A saciar sus pasiones
desordenadas en el corazon de un pueblo hermano, 6 se puede su-
poner que march el mundo en el camino de la universal confra-
ternidad?
No es por desgracia con utopias atrayentes y elevadas que puede
darse solution a los pavorosos problems que ofuscan y contristan
A los mis fuertes pensadores de la 6poca. Pero si creo qua en la
vasta escala en quo concibe sus ideals politicos Assis Brasil, tro-
pieza fatalmente con lo impossible, no juzgo lo mismo reduciendo
su teoria y aplicAndola al pats do su nacimiento, que para esta-
blecer la repdblica federal, puede el dia m6aos pansado toner la
occasion con la muerte del actual emperador.
Si: vendrA la repiblica federal en el Brasil, 6 vendrin indepen-
dencias y anarquias; pero no vendri otro monarca.
El espiritu de localismo es tan estdpido y estrecho, como es
temible y poderoso. En estos moments esti elaborando en la Re-
pdblica vecina una densa red de 6dios, que ha de costar torrentes
de sangre destejer A los mismos que pretenden olvidarse, de que Antes
que tucumanos, 6 cordobeses, 6 portefios, tienen que ser argentinos.
Desgraciados tambien de los que procediendo sin patriotism,
piensen que Antes que brasileros deben ser paulistas, 6 balianos,
6 riograndenses.
En material de organization definitive de naciones, nada viene A
mi alma con mis negros colors, ni se me present mis antipAtico
que el espiritu de localismo. Es mezquino y conduce A lo absurdo.
Si la provincia excluye A la nacion, A la provincial debe excluirla
la ciudad, A 6sta el barrio, al barrio la manzana.









I PROPOSITO DE UN VIAJE 79


Los brasileros retrogradarAn inmensamente, si no buscan su
suerte en una federation bien cimontada, que dignifique A las pro-
vincias en su autonom:a, y que en la misma libertad quo les con-
ceda, hAgales amar el r6gimsn que major consult el self-govern
meant y las garantias de la integridad national.
Porque si empiezan con las independencias, y les da por conti-
nuar con esos esforgos para a separagao a do que habla Assis,
estin perdidos; formarin como la efimera de Piratiny, unas cuan-
tas republiquetas sin nervio ni vitalidad propia, que seran ludibrio
del mundo, asionto de bastardas prepotencias, y ganga Anicamente
para algun militarzuelo de vergonzosa historic, que aprovechindoso
de la inevitable anarquia en el moment del cambio de gobierno,
se ocupara de fomentarla primaro, para en seguida despotizar A
nombre del crden sofocando ]os nobles estimulos de un pueblo
acostumbrado hasta hoy, a amar la libertad en el respeto de la ley.

(Continuard.)

















Buckle y Laurent


EXPOSICION ORAL HECHA EN EL AULA DE HISTORIC

POR EL CATEDRATICO D. M. IZCUA Y BARBAT


(Continuacion)


Asi se explica que las artes favorables al lujo hayan sido culti-
va'das con 6xito en M6jico y Perd, construyendo edificios de rara
magnificencia para morada de la nobleza; los tapices espl6ndidos
de sus habitaciones; sus lujosos trajes adornados con las mas ricas
plumas; la abundancia de sus joyas, todo prueba la acumulacion
inmensa de riquezas que poseian las class aristocrAticas, mi6ntras
que el pueblo inclinado sobre el arado y sin dejar el yunque del
trabajo, pagaba enormes impuestos de los que estaban exentos la
nobleza y el clero; bajo complete tutela de los poderes piblicos,
el pobre labriego 6 artesano no podia cambiar ni de residencia, ni
de oficio, ni de trajes; tenia que aceptar la mujer que se Ie imponia
y las diversiones que se le permitian; y esto que pasaba on M jico
se repetia con unisona conformidad en el Perd, de modo que puede
decirse que la caida de ambos tronos se debe mas qua al valor de
los espafioles, al desafecto del pueblo que vi6 en 6stos sus liberta-
dores y aliados naturales.
Las mismas castas que en India y Egipto, existian en M6jico y
Peri, y h6 ahi la causa de ese espiritu conservador y enemigo
del progress que caracteriza A toda civilization en que las cla-
ses superiores lo centralizan todo, desde la riqueza hasta el go-
bierno, desde la ciencia hasta la industrial, desde el arte hasta la
religion; en estas sociedades el aislamiento es la ley, porque ponerse
en contact con otros pueblos seria dar occasion al siervo para co-
nocer su estado abyecto y medios de romper sus cadenas. Asi,
pues, en las civilizaciones extraiias A Europy, las eyes fisicas con-
cernientes A la production y distribution de las riquezas, han









BUCKLE Y LAURENT


obrado del mismo modo, impidiendo la propagacion y extension de
esas civilizaciones.
En cuanto al cuarto element que obra sobre el hombre y que
Buckle llama los aspects generals de la naturaleza influye
sobre la imaginacion, y asi como los tres primeros clima, suelo y
alimentos son los generadores de la production y de la distribution
de la riqueza, asi 6ste es el que produce la acumulacion y distri-
bucion del pensamiento.
Dos son los medios de action de esta causa general: una que
excita y desarrolla la imaginacion con preferencia A las demis facul-
tades y otra que desarrolla principalmente la inteligencia y demis
facultades de raciocinio, de modo que en aquellos pueblos donde
obre en el primer sentido, las obras de la imaginacion, el arte,
estaran muy desarrolladas, mi6ntras que alli donde obre en el se-
gundo, habrA m6nos creaciones imaginarias, m6nos arte y mis
ciencia.
Alli donde los temblores de tierra, volcanoes, huracanes y tempes-
tades abunden, despertando en la imagination sentimientos de te-
rror y hacendole ver al hombre su inferioridad y debilidad, alli
se inflama la imagination y se debilitan las operaciones del enten-
dimiento; por el contrario alli donde la naturaleza no despliega
ese lujo de poder y de terror, donde las montafas son poco ele-
vadas, los rios pequefios, alli el hombre adquiere mis confianza
en sus propias fuerzas, y se desarrolla sin obstaculos su inteli-
gencia.
Los temblores de tierra, que vienen generalmente acompaiiados
de cambios atmosf6ricos que causan excitacion en el sistema ner-
vioso, son los que mis produce esos sentimientos de terror y
miedo y esas asociaciones de ideas penosas y terrible: la ansie-
dad y timidez que se apoderan del hombre, le hacen atribuir esos
fen6menos a causes sobrenaturales, y busca modo de aplacar la
c61era celeste. Una prueba elocuente de esto nos dan Espana e
Italia, donde las supersticiones han reinado siempre al lado de esas
grandes revoluciones terrAqueas; y es particular que alli el arte ha
nacido con todo su esplendor, mi6ntras que la ciencia no ha des-
plegado sus alas; los mayores pintores, mdsicos, poetas etc., de
la Europa, han salido de esas dos peninsulas; pero ningun hom-
bre de ciencia important ha nacido en su suelo.
Todas las civilizaciones primitivas han tenido su asiento en los
tr6picos, donde los aspects de la naturaleza son mis formidable,
6









ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


mis grandiosos; donde la inteligencia se ha visto avasallada por
la imaginacion, y eso nos explica per qu6 han sido estacionarias
esas civilizaciones mi6ntras ha sido progresiva la europea, que no
ha tenido que luchar con fuerzas tan poderosas.
Un ejemplo que muestra las dos distintas maneras de obrar de
esa causa que llama Buckle, los aspects generals de la naturale-
za, nos lo ofrecen la India y la Grecia; la primera cubierta de
montailas que parecen besar el cielo, de rios que parecen mares
per su profundidad y extension de mares en donde el genio de
las tempestades desata toda su furia, de bosques impenetrables que
sobrecogen el animo por su negra espesura y por sus feroces ha-
bitantes, de desiertos Aridos y sin fin quo parecen creados para
esterminar toda vida de su seno, de costas inabordables sin el mas
pequeiio puerto de refugio que sirva A guarecerse A los que esca-
pan al furor de sus mares, de todo lo misterioso y terrible que
puebla los tr6picos; mi6ntras que en la segunda las montaiias son
cerros que apenas se atreven A mostrar su cabeza por cima del
suelo, los rios, arroyitos que la calor los seca y vacia, los mares
tranquilos como un lago incitando a que los surquen d6biles bar-
quillas, los bosques son Arboles diseminados de trecho en trecho
donde no puede ocultarse un pAjaro y los desiertos campos pobla-
dos per hombres laboriosos y animals tiles que incitan al traba-
jo y a la labor active; sus costas ofrecen todas seguro refugio por
sus innumerables bahias y puertos abrigados, y todo en fin de lo
que en las zonas templadas es d6bil y pequefio para infundir con-
fianza en las fuerzas y aliento en la actividad del hombre.
Y estos contrastes que ofrecen los aspects generals de la na-
turaleza en ambos paises se reflejan en sus dogmas religiosos, en
su literature, en su ciencia, en sus instituciones y en sus hibitos
de pensar. Asi los dioses de la India son series infernales y defor-
mes, como Siva rodeado su cuerpo de culebras, su cuello de hue-
sos humans y llevando un craneo en su mano; tres ojos adornan
su cara y su ferocidad se retrata en la piel de tigre con quo se en-
vuelve; esta monstruosa creacion de la imaginacion india tiene una
esposa que recibe distintos nombres, cuyo cuerpo es azul oscuro y
rojas como la sangre sus manos; tiene cuatro brazos; llevando en
una un crineo de jigante y adornando su cintura las manos de
sus victims y su cuello cabezas humans; como Vichni que tiene
cuatro manos y Brahma cinco cabezas.
Por el contrario en Grecia, los dioses tienen figure, atributos









BUCKLE Y LAURENT


y sentimientos humans; Venus es la belleza, Apolo el arte, Mi-
nerva ]a sabiduria, Mercurio el comercio, Juno el orgullo, Jfipi-
ter un rey amoroso y Cupido un muchacho alegre y jugueton; te-
niendo alta idea de las fuerzas humans las diviniza y por prime-
ra vez aparece ol culto de los heroes que habia de former un ele-
mento esencial del cristianismo.
La grandiosidad de la imaginacion india se destaca en los largos
periods que atribuyen A sus instituciones y la edad portentosa que
dan 4 sus heroes, periods y edades imposibles casi de concebir;
asi el nfmero de aiios que regularmente vivian pasa de 100,000 y
se cuentan reyes que han llegado A vivir 3.500,000 afios y un gran
nimero que han pasado de 500,000. Asi como la base de su reli-
gion es lo infinitamente terrible, la base de su literature es la in-
finitamente grande; en esta la prosa juega un rol insignificant; la
poesia lo absorbe todo, do modo que hasta sus obras de filosofia y
ciencia estAn escritas en verso; la hip6rbole es figure de uso comun
entire los poetas indios y su literature today esta impregnada de un
tinte grandiose que raya en los limits de la sublimidad.
En Grecia por el contrario, la belleza es el fondo de sus obras
y habria sido silbado el autor que se hubiera atrevido A imitar el
estilo pomposo y exajerado de la India; el hombre despreciado por
su debilidad frente al poder omnimodo de los dioses de la India
es exaltado en la Grecia y les ha cabido el honor 4 estos de con-
memorar, con un culto igual al quo profesaban a sus divinidades,
los heroes y hombres ilustres de todas classes, cosa que habria pa-
sado por una heregia monstruosa entire los indios.
Es indudable que el medio influye poderosamente en el desarro-
llo intellectual del hombre, y que A pesar de la igualdad native de
la inteligencia humana, ciertos passes, por sus aspects generals,
desarrollan con preferencia la imagination que las facultades del
raciocinio y de la reflexion, mi6ntras que otros, viviendo en paises
de aspect m6nos imponente y m6s apto para alentar sus fuerzas,
desplegan el raciocinio y la reflexion con mAs brios, imponiendo
6rden A esa loca de la casa, como con oportunidad se ha llama-
do a la imagination.
Pero no son solamente leyes fisicas las que obran en la forma-
cion y desarrollo de las sociedades humans: paralelamente A ellas
existen las leyes mentales que ocupan el primer lugar en el pro-
greso general de la humanidad. Las primeras han sido los princi-
pales factors de las civilizaciones primitivas y de la evolucion









ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


social de los pueblos extraEos A la Europa, mi6ntras que las se-
gundas lo han sido de la inica civilization progresiva, de aqu6lla
que es hija del triunfo de las fuerzas del hombre sobre las fuerzas
ciegas de la naturaleza, de la civilization europea.
En efecto: la naturaleza no desplega en Europa el aparato im-
ponente de los tr6picos, permitiendo asi que el hombre adquiera la
conciencia de su poder y confiado se entregue A dominar aquellas
mismas fuerzas que en otra parte lo esclavizan; de ahi que magni-
ficos canales crucen los terrenos A quienes la naturaleza les ha
negado el riego necesario para que germine la vida en su seno;
que se desequen pantanos y se roben a las aguas paises enteros,
como sucede en la Holanda, 6 se abran c6modas ensenadas y
puertos seguros alli donde las costas rehusan dar tranquilo abrigo
A la navegacion.
Los process naturales son lentos y sus progress limitados; pero
alli donde el hombre tiene en sus manos las fuerzas de ese inmenso
laboratorio; alli donde la inteligencia se desarrolla sin obstdculos,
el progress es continue 6 ilimitado, las columns do H6rcules de
la naturaleza caen al empuje de la actividad humana.
Si el progress indefinido es debido al desarrollo de la inteligen-
cia; si las leyes mentales superan 4 las leyes fisicas, la obligacion
del historiador es investigar cuiles son aqu6llas y cuAl es su ac-
cion en el process evolutivo de la civilization.
Pero como todo hombre de ciencia, comienza Buckle por pre-
guntarse qu6 m6todo debe seguir en la investigation de esas leyes
y conclude por adoptar el m6todo inductivo, Anico possible en toda
ciencia experimental, que, como la histocia, comienza por estudiar
hechos y fen6menos para remontarse A las leyes que los rigen y i
las causes que los general.
Las leyes mentales se agrupan en dos classes, morales las unas 6
intelectuales las otras; la esfera de accion de las primeras es limi-
tada, lo que explica el influjo exiguo que ejercen las sociedades,
asi que como su progress es minimo, lo que explica la relative esta-
bilidad de las reglas morales desde los tiempos antiguos hasta
nuestros dias.
Que el influjo que las leyes morales ejercen en el progress social
es d6bil y casi nulo, asi como poderoso y decisive el de las leyes
intelec'uales, lo comprueban acabadamente dos ejemplos que cita
Buckle. El primero consist en la desaparicion de uno de los ma-
yores males que han pesado sobre la humanidad: las persecuciones








BUCKLE Y LAURENT


religiosas, verdadero parAsito cuya influencia destructora ha alcan-
zado A todas parties del organismo social.
Los cesares romanos y los inquisidores mitrados de la edad me-
dia eran por lo general hombres de la mas recta intention, cuyas
virtudes se median por el nimero de victims que Ilevaban al ca-
dalso, cuya conciencia les imponia el deber de propagar sus doc-
trinas religiosas y esterminar por el hierro y el fuego A los des-
graciados que tenian el crime de no pensar del mismo modo ni
doblar la rodilla ante los mismos idolos.
L6jos, pues, de impedir la moral la multiplicacion de esa tenia
social, ha servido mas bien para alimentarla y robustecerla y s6lo
cuando la inteligencia ha alcanzado A descubrir los errors de las
pretendidas verdades religiosas, ha nacido la tolerancia y se ha
vituporado como un crime lo que Antes se ensalzaba como una
virtud.
Algo andlogo ha sucedido en la notable aminoracion que ha lle-
gado A tener en nuestros dias otra de las llagas sociales que mas
han impedido el desarrollo de la civilizacion : la guerra. Los prin-
cipios morales relatives A la guerra no han variado desde los tiem-
pos mas antiguos; que la absorcion, sin motive legitimo, de una
nation d6bil por otra m6s poderosa, es injusta, se viene repitiendo
en todos los tons y por todos los pensadores desde las 6pocas
mis remotas; que las guerras de"ensivas son justas 6 injustas las
ofensivas, estA en boca de todos los moralistas de todas las 6pocas ,
y sin embargo, l6jos de disminuir el ardor guerrero de los pue-
blos, aument6 de tal modo hasta el siglo pasado, que puede de-
cirse no habia dia en la semana que las naciones no estuvieran con
el arma al hombro.
S6lo cuando comenzaron A actuar las leyes intelectuales, ese es-
pectro de la muerte comenz6 A retroceder y puede decirse con plena
seguridad que si el desarrollo intellectual de la Europa no hubiera
avanzado, seria todavia un nido de aves de rapifia como en la
edad media, en vez de un taller de trabajo 6 industrial como lo es
actualmente.
La action destructive de la inteligencia en las luchas guerreras
comienza A hacerse sentir cuando nacen los primeros resplandores
de las artes y las ciencias y atraen hacia si los geuios mis sobre-
salientes de una sociedad, creando asi una clase eminentemente pa-
cifica en oposicion A la mayoria guerrera quo s61o sabe manejar el
sable y matar al enemigo.
















El amor y los amores


A LA QUE GUSTiIS


I OR D. A. DUFonT Y ALVAREZ


Recibe de mis labios un consejo,
Un consejo inspirado en mi cariio....
Yo no podr6 decir que soy ya viejo,
Pero si que he dejado de ser nifio.

He sufrido y he amado inmensamento:
Hice mi entrada al mundo por la estrocha
Puerta de la desgracia, y vi repente
Mi primer illusion, niia, deshecha.

Sembr6 la sociedad sus desengalios
En el campo feliz de mi existencia;
Y tengo mi cosecha en pocos afios:
Un granero repleto de experiencia.

He pagado al dolor ya mi tribute.
Ya puedo aconsejarte sin ser viejo.
De mi sufrir el sazonado fruto
T6malo, nifia, en forma de consejo.




Eres jdven y linda y por tu frente
Cruzan ensuefios do color do rosa.
Tli de la vida en el azul ambient
Recien abres las alas, mariposa.

Todo te hace reir como una loca....








EL AMOR Y LOS AMORES


Y un dia aprenderAs, no sin enojos,
Que eso que hace reir tu linda boca,
Tambien llena do lAgrimas los ojos.

Asomada al cristal de tu inocencia,
No distingues el mal ni el sufrimiento.
TA crees send de flores la existencia
1 inverniculo azul el firmamento.

Es para ti cl amor como un ramito
Que llevas on la mano 6 en el pecho,
Que arrojas con desden si estA marchito
Y recmplazas por otro recien hocho.

Y asi aspiras, incauta, la fragancia
De la rosa, el clavel, de la violeta;
Ilnitas de la brisa la inconstancia,
Vagas de flor en flor... eres coquota!

Coquota? Dije mal: no: soiiadora!
Td no calculas. Calcular es frio.
Sin rumbo va tu mente voladora
Un apoyo buscando on el vacio.

Eres un rayo de la blanca aurora
Que no sabe, al brillar por vez primer,
Si do nube granate el bordo dora,
6 si tiie de verde la pradera.

Mas lay! nifia que pass juguetcando
Por el bollo pensil de los amores:
Un jardin encantado vas hollando
Poblado de visions y rumors.

i Ay de ti si das vuelta la cabeza!
; Ay de ti si pretended detenerte!
Pierde la flor de pronto su belleza,
6 en estatua de piedra se convierte.

Td ries del amor y es algo serio,







88 ANGLES DEL ATENEO DEL URUGUAY

Es la fiebro llevada al paroxismo;
Tione todo el prestigio del misterio,
Todas las seducciones del abismo.

De apagado mirar ese quo pasa,
Do porte humildo, do sonrisa oterna,
Te hace riir y crees que so propasa
Con dirijirte una mirada tierna.

i Oh, niiia! Ten cuidado ... En ese hielo,
Si provocas de amor la chispa intense,
Puedo alzarse un giganto, que hasta al cielo
Dispute osado su passion inmensa.

Observa ent6ncos... Sa mirar dormido,
Tru6case en imperioso y dominant;
Las insias del deseo comprimido
Revientan en incendio devorante.

Con extraiio fulgor brillan sus ojos. --
Su pecho es un volcan que estalla luego,
Buscando el creator de sus labios rojos,
En palabras que son de luz y fuego.

Palabras misteriosas y elocuentes,
Himnos, plegarias, amenazas, ruidos,
Empapados en ligrimas ardientes
6 imitando a la fiera en sus rugidos.

Entre misticos, dulces embelesos,
Entre frases de idioma no sabido,
Entre ardientes suspiros y entire besos
Que queman come hierro enrojecido,

Algo se escucha que jamas so espera,
Algo se escucha que jamas se olvida.
Se cae entonce en la veloz carrera,
Come la corza mortalmente herida.


Hiiir ent6nces lay! nifia, es en vane.








EL AMOR Y LOS AMORES


iYa no se cambian las marchitas flores!
El esclavo se trueca en soberano.
Se ha encontrado el amor, buscando amores...

iPasion salvaje! xclamaris acaso.
" El hombre enamorado es una fiera!...
" Mentis, habitadores del Parnaso!
"Vuestro amor es ficcion, sueiio, quimera!..."

Cese tu seductor azoramiento,
Que de dos modos el amor so siente:
Es suavisimo y dulce, 6 es violent;
Como el agua, es laguna, 6 es torrente.

Es graznido de buitre carnicero,
6 es el dulce trinar de ave canora;
Ya brisa perfumada, ya pampero;
Rayo do tempestad... rayo de aurora!

Si se le prime, si a la par so toca
La vanidad que en el amor dormita,
Estalla A impulses de la fiebre loca,
Como horrible explosion de dinamita.

Si en g6rmen se descubre y se cultiva
Con el riego de afecto dulce y tierno,
Nace y crece una flor, la siempre-viva,
Dorada imigen del amor eterno.




Muestra las perlas de tu linda boca
En sonora, ruidosa carcajada;
Mas del amor no rias... que la roca,
Cuando ruge el volcan, tiembla azorada.

No vagues entire flores sin concerto:
Puedes pisar el aspid venenoso.-
El rumbo fija de tu paso incierto:
Puedes dar con el antro misterioso.








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


La flor cultiva que jamas perece. -
Ten cuidado! no busques estallidos. -
Busca siempre el amor que nace y crece. -
No despiertes la fiera y sus rugidos!




Te dejo formulado mi consejo.
La verdad: yo no s6 c6mo ha salido.
Pero es lo cierto que, con 61, te dejo
El fruto de lo much que he sufrido.

iAdios, niiia del alma! i Adios, risueiio
Diablillo tentador do corazones!...
i Que vele siempre tu tranquilo sueiio
El angel de las dulcos ilusiones!


M'lrntcvlen. F~ebrer) I dc 1882.















SUELTOS


BIBLIOGRAFfA

Damos A continuacion la lista de las obras quo ha recibido el
Ateneo durante el mes Altimo:

NoCIoNES DE HIGIENE, por el Dr. D. Francisco A. Berra.-Libro
de 169 pAginas publicado por la acreditada libreria de A. Barreiro
y Ramos, calle del 25 de Mayo uMm. 355. Es una obra didictica
que nos permitimos recomendar A los maestros y padres de familiar.
Esta escrita con sencill6z y claridad y pone las utilisimas nociones
de la higiene al alcance de las inteligencias infantiles. La impor-
tancia del studio de la higiene es tan grande como innegable.
LAs PROYECCIONES como medio de enseifanza, por el ingeniero
D. CArlos A. Arocena.-Este folleto que acaba de ser publicado,
es una noticia sobre los aparatos de proyeccion y el uso y utilidad
de los mismos en la enseilanza de las ciencias. El Sr. Arocena
presta un recomendable servicio A la enseilanza, contribuyendo A
vulgarizar el conocimiento de los aparatos de proyeccion. Segun el
Sr. Arocena, por doscientos francos puede obtenerse en Paris uno
de esos aparatos, alumbrado por luz Sibber, y por trescientos se-
tenta y ocho francos uno de luz oxidrica.
Es de sentirse que el senior Arocena, con motive de ocuparse de
los aparatos de proyeccion, haya entrado en consideraciones politi-
cas que son estemporAneas y no se avienen bien con el objeto de
su obra. La introduction del libro de que nos ocupamos esti
de mis, y hubiera sido de desear que el senior Arocena no la es-
cribiese.
PoEsiAs de Adolfo Mitre.-Un tomo de 136 paginas publicado
en Buenos Aires por la imprenta de La Nacion; aiio 1882. Se
divide en cuatro parties: Himnos y Clamores, Intimas, Cuerdas flo-
jas, Poesias diversas. La composition titulada El alma del artis-
ta es, A nuestro juicio, una de las mas bellas de Adolfo Mitre.
Esti llena de novedad y de inspiration y en ella se mezclan la







92 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

gracia delicada con la profundidad del pensamiento. Sentimos no
tener espacio para publicarla.
REVISTA MERCANTIL DEL CENTRO DE CORREDORES -Retrospecto de
1881 sobre las riquezas naturales, comercio y finanzas de la Repi-
blica Oriental del Uruguay. Esta obra ha sido publicada por el
Sr. D. Emilio R. Pesce con el objeto de que figure en la Exposi-
cion Continental Sud-Americana que el 15 del corriente mes debe
abrirse en Buenos-Aires. Han colaborado en dicha obra los Sres.
C. Barrial Posada, Juan A. Artagaveitia, Juan R. G6mez, Balpar-
da Hnos., A. Lermitte 6 hijo y L. Rodriguez. La patri6tica idea
del Sr. Pesce merece nuestro mas sincere aplauso. Las personas
que deseen obtener la important publication de que nos ocupamos
pueden dirigirse al Sr. D. Eduardo Alvarez, en la Bolsa de Co-
mercio, 6 A la Administracion de La Revista, calle Misiones ni-
mero 86.
EXPLORACION DE LA TIERRA DEL FUEGO con el vapor oriental
Charrua, por su Comandante don Bartolom6 Bossi.-Folleto de
59 paginas, con un mapa del Archipi6lago de la Tierra del Fuego.
Tipografia de La Espana. Afio 1882. El senior Bossi ha afron-
tado grandes peligros, su exploracion ha sido un valiente acto do
amor A la ciencia, y por eso puede decir las siguientes palabras
que consigna en la introduction de la obra A que nos referimos:
"Tambien hemos servido A la Repdblica Oriental algunos afios, los
mejores de nuestra vida; y esta exploracion realizada conlabande-
ra oriental la creemos tambien un servicio, pues, despues de los
Estados-Unidos y Chile, serA la unica nacion americana que regis-
trara en su historic descubrimientos maritimos y trabajos hidro-
graficos de esta naturaleza, y nos complacemos de hab6rselos pres-
tado." Es de sentirse que, ya que el senior Bossi ha querido
escribir su obra en castellano y no en su idioma natal, no la haya
hecho arreglar, antes de publicarla, en cuanto A la forma gramati-
cal y literaria, por persona que poseyera bien el espafiol. Por lo
que se desprende de la obra del senior Bossi, parece que hay algo
de cierto en lo que respect de los casos de antropofagia ocu-
rridos entire los fueginos, decia el senior Girard de Rialle en el
articulo que publicamos en el N p 5 de este peri6dico, apoyAndose
en la indisputable autoridad de Darwin y de Low. En la pigina
14 de su opisculo cuenta el senior Bossi que "en una caleta, cerca
"de los ranchos 6 malocas de los indios, encontr6 un hueso huma-
"no algo quemado, pero de un ser de mayor estatura que los








SUELTOS 93

"fueguinos," y esto le hace suponer que dichos indigenas sean ca-
paces de practicar la antropofagia, tratandose de gente extrafia.
Ademis de las obras de que acabamos de ocuparnos, hemos reci-
bido de Buenos Aires estas otras, quehonrarAn la biblioteca pfbli-
ca del Ateneo:
DERECHO INTERNATIONAL PRIVADO--Curso de 1878, dictado por el
doctor A. Alcorta. Apuntes arreglados por Ernesto Quesada y
Adolfo Mitre.
RECUERDOS DE ESPANA, por don Vicente G. Quesada.
LA BIBLIOTECA PiBLICA DE BUENOS AIRES en la Exposicion Univer-
sal de Paris, 1878, por los Srs. D. Nicolas Massa y D. Ernesto
Quesada.
PROYECTO DE REORGANIZACION de la Biblioteca Piblica de Buenos
Aires, porD. Vicente G. Quesada.
LA PATAGONIA Y LAS TIERRAS AUSTRALES DEL CONTINENT AMERICANO,
por el mismo autor.
Esta obra es un libro de cerca de 800 pAginas en 4 publicada
on Buenos Aires en 1875 con el objeto de comprobar el derecho
de la Repiblica Argentina A la Patagonia y tierras australes de nues-
tro continent. Contiene importantes documents que, aun cuando
fueron compilados con un fin que puede llamarse transitorio, tionen
siempre un interns permanent para la historic de las regions de
que tratan.
Agradecemos a nuestro active socio corresponsal en Buenos Ai-
res, Dr. D. Ernesto Quesada, el envio de estas importantes obras,
y lamentamos no disponer del espacio necesario para ocuparnos de
ellas con la detention que merecen.



A EL BIEN PIUBLICO"

Respondemos de las ideas que expresamos, pero no de las que
err6neamente nos sean atribuidas.
No hemos dicho que ignorAbamos que el Club Cat6lico celebrate
conferencias literarias y cientificas. Lo que hemos dicho es que
ignorabamos cual era el fin primordial del Club Cat6lico.
El Bien Piblico" puede extraiiar que no conozcamos los esta-
tutos de dicho Club. No por eso dejara de ser verdad lo que he-
mos dicho. "El Bien Pdblico" no tiene el derecho de dudar de la
palabra de un hombre honrado, sobre todo cuando se trata de









ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


asuntos en que ni remotamente cabe algo que se parezca a interns
personal.
Entendemos que el Ateneo, cuando ha celebrado fiestas literarias,
ha tenido la costumbre de pasar invitation al Club Cat6lico. En-
tendemos tambien que por parte del Club Cat6lico no ha habido
reciprocidad. No es extrafio, pues, que muchos socios del Ateneo
no hayan tenido occasion de asistir al Club Cat6lico, y no se hallen
por lo tanto, al corriente de sus fines y de sus tendencies.

P. D.


CONCURSO LITERARIO

FALLO DEL JURADO

Montevideo Marzo 3 de 1882.
Tengo el honor de adjuntar al senior Presidento dcl Ateneo
del Uruguay el fallo que ha pronunciado con esta fecha el Jurado
que se nombr6 para dictaminar sobre las composiciones presentadas
al Certimen Po6tico.
Con este motive, saludo A V. con today consideration.

ALEJANDRO MAGARINOS CERVANTES,
Presidents.
Luis MELIAN LAFINUR,
Secretario.
Sr. President del Ateneo del Uruguay, Dr. D. Pablo De
Maria.


El Jurado constituido por el Ateneo del Uruguay para juzgar
de las composiciones po6ticas que se presentaren al concurso abierto
con el tema Canto al arte y 'para adjudicar los premios respec-
tivos, impuesto de todos los antecedentes,

DECLARE:

1. Que las inicas composiciones presentadas son dos: una
seiialada con el lema El arte es la manifestation ordenada de todo
lo bello, dtil y grande" y otra con el de "Dios es del arte la su-
blime idea. Que su revelation el arte sea!"








SUELTOS 95


2. 0 Que examinadas esas composiciones, no existe el caso de
discernir los premios determinados en la base 9. 4 del Concurso
consistentes en medallas de oro, de plata y acc6sits.
3. 0 Que de las dos composiciones presentadas, la que lleva el
lema "Dios es del arte la sublime idea", revela esfuerzo laudable,
y encierra m6rito relative quo la colocan en el caso de acordar A
su autor, como por este veredicto se le acuerda, la mencion ho-
nor[fica de que habla el inciso final de las instrucciones para el
concurso.
4. 0 Que se pase nota al Sr. President del Ateneo, incluyendo
el present fallo con devolucion de los pliegos y sobres presen-
tados.

Montevideo, 3 de Marzo de 1882.

Alejandro Magarifos Cervdntes Presidente -
Jacinto Alblstur Jose Sienra Carranza -
Juan C. Blanco Luis iMelian Lafinur -
Secretario.


La Junta Directiva del Ateneo desea publicar en el pr6ximo nl-
mero de los Anales, la composicion que Ileva por lema Dios es
del arte la sublime idea". Ruega al autor se sirva, dentro del t6r-
mino de quince dias, dar autorizacion para abrir el pliego cerrado
que contiene su nombre y publicar la composicion, 6 bien mandar
retirar ambos manuscritos.
Se pide A los diaries de la Capital que tengan A bien transcribir
estas lines.


Llamamos la atencion de nuestros lectores respect del notable
trabajo del distinguido explorador argentino D. Francisco P. Mo-
reno, que publicamos en el prosente ndmero de los Anales.
Como lo dijo el Presideute de nuestra asociacion, en la session
en que tuvo lugar la lectura de dicho trabajo, "los miembros del
Ateneo no necesitan que se les present al Sr. Moreno. La fama
es una voz universal, A todas parties Ilega, y esa voz hace tiempo
que nos ha dicho quien es el Sr. Moreno, y cual puesto ocupa su
nombre en los anales cientificos de esta 6poca.








96 ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY

A causa de estar refaccionindose el salon de sesiones del Ateneo,
no ha podido tener lugar el 1. o de Marzo, como estaba anuncia-
do, la inauguration de las cAtedras que funcionarin durante el
present afio.
No habri inauguracion solemne y official, porque las refacciones
no estarin concluidas sino dentro de muchos dias; pero las classes
se abrirAn el 6 del corriente, y funcionarin por ahora en el salon
de la biblioteca. Quedan avisados los estudiantes.


Como es sabido, la Junta Directiva del Ateneo se renueva por
terceras parties cada tres meses, debiendo durar un afio sus miem-
bros.
El sorteo verificado el 15 del mes pr6ximo pasado, seiial6 para
salir de la Junta Directiva al Presidente, al Vice-Presidente y al
delegado de la seccion de Historia.
Verificada la election con el objeto de proveer los puestos va-
cantes, di6 el siguiente resultado: reeleccion de los Srs. De-Maria
y Rodriguez, Presidente el primero y delegado de la seccion de
Historia el segundo, y election del Dr. D. Eduardo Acevedo para
Vice-Presidente.
Estas personas durarin un afo en el ejorcicio de sus funciones.


Ya han sido puestas en circulacion las acciones del empr6stito
que levanta el Ateneo para la construction de un edificio.
Segun entendemos, la mayor part de ellas estAn ya colocadas.
La idea ha encontrad), como era de esperarse, exelente acojida
en el seno del pueblo.


El Sr. D. CArlos A. Arocena ha prestado al Ateneo, para ser
utilizado en los studios de diversas ciencias, el aparato de pro-
yeccion por luz oxidrica, que posee.
El Ateneo agradece al Sr. Arocena este important servicio.









ANALES DEL ATENEO

DEL URUGUAY


AIO I- TOMO It MONTEVIDEO, ABRIL 5 DE 1882 N0dERO B




Un libro americano


POR EL DOCTOR DON JUAN CiRLOS BLANCO


Los gauchos, como los dioses, se van, escribia el Dr. G6mez
hace algunos aios en una carta, que entire otras, publicaba Esta-
nislao del Campo, como prefacio de sus obras po6ticas.
El gran escritor lanzaba ent6nces una afirmacion que el tiempo
venia elaborando lentamente, y que toca A su definitive desenlace
en nuestros dias.
Como A la esfinge ejipcia, el desierto ha devorado A su altivo
senior, y ya no se ve cruzar por las laderas de nuostros cerros, ni
perderse en el horizonto sin limits de la pampa argentina, la figu-
ra legendaria del gaucho, fantAstico product del cruzamiento de
dos razas ardientes y de la adaptation A rudos medios de exis-
tencia.
La naturaleza ha sido domeinada, y el centauro ha salido de los
impenetrables months para perder su biforme aspect, y convertirse
en hombre. Es hoy casi un campesino.
Las vastas soledades han sido purgadas de furias, y reclaman
mis que un T-seo vengador, un Virgilio que canto al son de la
leve avena y del blando caramillo.
La mitologia ha desaparecido del cielo y de los bosques de Ame-
rica.
Estamos, pues, en la hora solemn de una transition orgAnica y
social.
Es un eslabon quo so pierdo do la cadena de nusstros antepasa-
dos, es un tipo que desaparace de nuestro suelo, como los mozara-
bes de Espaia, como el normando do las costas francesas y el an-
glo-sajon de la antigua Hoptarquia.








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


El gaucho es nuestro rey Harold, vencido en la batalla de la
civilization.
Y no se crea que el fen6meno se contrae A un espacio limitado,
a una sola region. Es, per el contrario, general y abraza todo el
extenso territorio que formaban las Provincias unidas del Rio de la
Plata.
Por todas parties, el gaucho, el tipo surgido como una evocacion
de los incas, al conjuro de la conquista espaiiola, cede su puesto
a nuevos organismos intermediaries que no pueden ocuparlo, faltos
de su espiritu y su fuerza.
Esos organismos hibridos, que no se encuadran en la leyenda,
ni pueden seguir las huellas del H6rcules en la dilatada planicie, se
adhieren en su impotencia A los grandes centros para desaparecer
en breve, despues de contribuir, aunque d6bilmente, A la incubacion
de otro estado social que ha de dar nueva faz a los paises de Am6-
rica, come di6 A las sociedades europeas A fines de la Edad Media,
la aparicion de los burgueses.
Pero, icuAnto distan del orgulloso senior que dominaba nuestros
campos!
No surge de ellos el poderoso caudillo que se Ilam6 en un tiem-
po Artigas, en otro tiempo Urquiza, en otro Sandes, el ultimo aben-
cerraje de la epopeya pampeana.
Apbnas si dan origen al guaso, vestido de military, encumbrado
transitoriamente al gobierno pretoriano de un pueblo desangrado.
No es su fuerza propia la que los eleva, no es el genio qua de
cualquier modo brillaba en el caudillo de la independencia y atraia
y seducia i las multitudes con los arrojos de su audacia, con los
prodigies de su valor, sino otra causa extraia, pero f6rrea, que
pesa en la vida de los pueblos modernos como una capa de plomo.
Es la milicia regular, el ej6rcito organizado, que ha surgido des-
pues de las luchas primitivas, y de quo logran apoderarse" csos or-
ganismos hibridos en un moment de estupor para las sociedades
donde se han infiltrado y en las cuales pretenden ocupar el puesto
del caudillo de los pasados tiempos.
;Vano alarde y grotesco remedo!
El gaucho, el chtieftain de las cuchillas uruguayas y de la pam-
pa argentina, esti muerto y bien muerto.
Ha recorrido su period hist6rico y ha desaparecido del teatro
en que se mostraba como protagonist finico y sublime. Nuestras
poblaciones asoladas, la dispersion de las gentes, la guerra civil, en








tN LIBRO AMERICANO 99

fin, marcan su paso con llanto y fuego por la superficie de los
campos; pero tambien se le ha visto alzarse gigante en los comba-
tes por la patria, golpear con el cuento de su terrible lanza el pe-
cho de los invasores y abrevar tranquil su caballo en las vertien-
tes de los Andes, donde se libraban en rudo batallar los destinos de
la Am6rica.
AQui6n descifra la esfinge?
0Cual es la mano vigorosa que se apodera del modelo y pinta el
gaucho y nos revela su secret, su vida, su alma, en pAginas que
guardarA la historic?
El moment es solemne. Mis tarde, sera necesario recomponer la
legendaria personalidad con los vestigios que ha dejado en su ver-
tiginosa carrera, como se recompone el s6r extinguido con los res-
tos encontrados en las capas geol6gicas.
Pero el lema del gaucho, del caudillo, ha sido como el del anti-
guo sajon: Nulla vestigia retrorsum. iNada detras de mi!
Importa, pues, A la historic, A la literature y A la leyenda de
estos paises, detener un instant esa creacion fantAstica de nuestra
6poca de hierro, para fijar su mission y su destiny, su vida y su
accion en nuestro suelo, Antes de quo la losa funeraria, pronta A
caer, la haya ocultado para siempre.
Por fortune, la area ha sido ya realizada.
Se ha descifrado la esfinge y descubierto su secret A las 6pocas
venideras.
Hay un libro quo lo ha revelado en paginas inimitables, done
aparece todo con su asombrosa originalidad, teatro y actors.
Es el Facundo de Sarmiento.
Escrito en 1845, cuando la tirania de Rosas habia completado su
obra, pasando el rasero de la santa federation por todas las ca-
bezas y abatiendo las que no se doblegaban, refleja un cuadro his-
t6rico empezado en 1810, donde s3 ve, de un lado, la tribu triun-
fante con el caudillo de manos rojas on el alto solo, de otro, los
caciques inferiores quo intentan disputarse la herencia feudal del
senior de las ocho provincial, caido en Barranca-Yaco al golpe de
la espada de Santos P6rez, y en el fondo, la extensa ilanura, la di-
latada zona, que guard on sus arenas y en sus bosques, con el
gaucho malo y el comandante de campaiia, el embrion de donde
salieron Rosas, Quiroga y Aldao, A la vez que por inexplicable con-
tradiccion, personalidades gloriosas, cuyos hechos se agrandarin A
media que el tiempo venga A separarnos mAs de la 6poca en que
se produjeron.








ANALES DEL ATENEO DEL URUGUAY


Todo en ese libro esta a la altura del asunto: pensamiento y
forma.
La literature de estos passes no cuenta otro que se le iguale.
Florencio Yarela, Mitre, Guti6rrez han sido, ya un ap6stol y un
mArtir, como el primero, ya una alta personalidad political, realza-
da con el renombre del historiador y del literate, cuyas obras po-
dran servir algun dia de modelo de estilo, como las c6lebres cartas
que Mitre escribia sobre la guerra del Paraguay, contestadas con
los rasgos del genio en las memorables replicas d!e Juan Carlos
G6mez; ya un poeta y un escritor clisico, como Juan Maria Gu-
tierrez; pero t6cale a Sarmiento salvar los limits del present y
legar su nombre y su obra A la posteridad.
Las letras argentinas tomaron el primer puesto en esta parte de
AmBrica, con el libro que Sarmiento escribia en 1845, durante su
destierro en Chile.
Es porque el Facundo, como el Orlando, como la Jerusalem,
realize una obra de todos los tiempos. La epopeya de hombres, su-
cesos y costumbres que pasaron y que no volverin a producirse
en el Rio de la Plata.
Es acaso un poeta su autor?
No se trata, sin duda, de un poeta, pero seguramente de un li-
bro que puede ser un poema.
Si yo me creyera autorizado A juzgar en tan arduo asunto, diria
que Sarmiento es un gran escritor dramitico, el escritor que posee
esta cualidad en mas alto grado de todos los que han aparecido
desde 1810, en la region que formaba el antiguo vireinato.
Hay algo del genio de Shakespeare en la sorprendente naturali-
dad de sus personajes, que dejan ver el alma y el cuerpo, agita-
dos por la passion. Hay algo del admirable realismo de Walter Scott,
en sus magnificas descripciones de la naturaleza.
No revela el estilo de Sarmiento la imitacion y ni siquiera la re-
ruiniscencia clasica.
Parece que no hubiera leido a Yirgilio, ni A Homero, no obs-
tante que hay en el Facundo pAginas del g6nero de la Odisea.
Este es el rasgo prominent del escritor original: iniciar una re-
volucion literaria y no seguir las huellas de la personalidad que se
destaca en su 6poca 6 los rumbos de una escuela.
Sobre todo, es la influencia del present la que mAs action ejer-
ce, y Sarmiento parece que no la ha sentido, cuando escribia en
una 6poca de esplendor literario formado especialmente por sus pro-




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