Fray Fernando de Trejo y Sanabria

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Material Information

Title:
Fray Fernando de Trejo y Sanabria fundador de la Universidad
Series Title:
Biblioteca del tercer centenario de la Universidad Nacional de Córdoba
Physical Description:
2 v., 2 leaves of plates : ports. (front.), facsim. ; 27 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Liqueno, José M ( José María ), 1877-1926
Cárcano, Ramón J ( Ramón José ), 1860-1946
Publisher:
Imprenta Cubas
Place of Publication:
Córdoba Argentina
Publication Date:

Subjects

Genre:
bibliography   ( marcgt )
individual biography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

Bibliography:
Includes bibliographical references.
Statement of Responsibility:
por fray José María Liqueno ; con un prólogo del Dr. Ramón J. Cárcano.
General Note:
Appendices (v. 2, p. 269-452): A. Testamento del capitán don Hernando de Trejo.--B. Cartas del Iltmo. Trejo y Sanabria a Su Majestad.--C. Sínodos del Iltmo. Trejo y Sanabria.--D. Información jurídica sobre el proceder del Iltmo. Trejo y Sanabria.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 11898304
lccn - 33035505
ocm11898304
Classification:
lcc - LE21.C713 T75
System ID:
AA00012157:00002


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Full Text










S. rBLtOTrclA DEL rEBROCER CFNTINAO -

SL,4 P'NIfVERSIDAD iNA'OlrNAL DE CORDOBA&


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FRAY HERNANDO DE TREJO Y SANABRIA






























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Antiguo retrato del fundador de la Universidad de C6rdoba,
existente en el Sal6n de Grados de la misma.










BIBLTOTUOA DUB. TBROMR ONTWRNARIO
Dm LA UNIVBRSIDAD NATIONAL DB 06RDOBA


Fray HERNANDO DE TREJO Y SAHABRIA



FUIDADOR DR LA UI1YEKSIDAD








POR

7mAY JOS] MARIA LIQUENO








TOMO II


OORDOB A
UNPtB.IJOA ARGONTINA

1916


ifjfi UOt FLfIA LibKAIsk




































































Imprenta Cubas, 27 de Abril, 11- C6rdoba



















CAPITULO XIII


PUNDACI6N DE LA UNIVERSIDAD DE C6RDOBA

LOS DOS DOCUMENTS


SUMARIO: Los antecedentes de la libertad argentina.-Los
dcs documentos.-AnAlists del testamento del Itmo. Trejo y Ba-
nabria.-La escritura de tundaci6n.-El testamento de Trejo.-
Conclusi6n y resume.


I

Un publicist argentino, al escribir de Rivadavia, dice:
"Es un error imaginarse que el pensamiento argentino durmi6
profundamente y no lati6 en ninguna de sus arteries, durante
la sombria existencia de la colonia".
Y es just esta afirmaci6n de Juan Guti&rrez.
Si levantamos el velo de la historic colonial, vemos alzarse
figures de caracteres tan salientes, como la del ilustre y memo-
rable obispo franciscano Trejo y Sanabria, que, con sus obras,
fu6 semejante al aparecer de la aurora en el genesis de la vida
national.
Con sus miradas extendidas sobre el future, llevado por
el impulse de las tendencies progresistas de su alma, depositaba
en la esencia de sus institutes sociales y cientificos el girmen
de reacci6n que mis tarde, por las leyes de evoluci6n y trans-








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formaci6n necesarias, habia de abrirse en florescencia de liber-
tad e independencia.
Trejo y Sanabria fu6 el primer agent del pensamiento
argentino; lo acarici6 en la idea en el fondo de su coraz6n
heroico, lo anunci6 cuando ech6 los cimientos de sus institutes,
le di6 en todo su espl6ndida realidad cuando sus esperanzas se
convirtieron en hechos.
El post tenebras spero lucem del poeta, fuC el gran anhelo
de Trejo.
SLevantado al episcopado como genio tutelar o como pro-
videncia en este inculto continent, constituy6se en faro de luz
y de esperanza, en sol de redenci6n que ilumina eternamente
las almas y los espiritus; y las generaciones que pasan, empu-
jindose unas a las otras como las olas del mar, vienen desde
aquel entonces modulando en sus ondas inteligentes el nombre
venerando de Fr. Hernando, saludindole como al astro de la
civilizaci6n, de los progress y de las glorias de America.
El Iltmo. Trejo, que tantas luces derramara en la obscu-
ridad de la colonia y tantas energies infundiera en el espiritu
de la raza indigena, penetrado de la necesidad insustituible de
la educaci6n y cultural cientifica para levantar a los pueblos
de su abatimiento y constituirlos en el trono de su dignidad,
se entrega de lleno a estos ideales y arroja la semilla de la
future grandeza en la fundaci6n de su inmortal Universidad
cordobesa.
Y esta semilla, fecunda y gloriosa, aparece envuelta en
dos documents, verdaderas piedras miliares sobre las que es-
pera levantar la vida y la libertad national, y que en vefdad
son el alfa y el omega del pensamiento argentino.
Son estos memorables documents la escritura de funda-
ci6n de la Universidad, labrada en 1613, y su testamento del
afio 1614, ratificando la primera.
Consignamos en este capitulo, integramente, los dos docu-








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mentos, por representar ellos lo mis imunn,-to, !' .a ancigiie-
dad tucumana, ia iuerza mas eficiente y regeneradora para el
porvenir que se registra en toda la larga vida de la colonia.
Estudiada y analizada en el capitulo precedent la escri-
tura de fundaci6n, ristanos, para completar el pensamiento,
analizar y sintetizar el testamento del obispo, que todo vers6
sobre el mismo asunto, esto es: la Universidad.
El ilustre prelado no sobrevivi6 much tiempo a la fun-
daci6n de su institute.
Trejo va a morir en 1614, sin tener la satisfacci6n de ver
consolidadas sus obras con las autorizaciones y privilegios
necesarios; teme justamente por la suerte que a ellas, hijas de
sus sudores, mortificaciones y vigilias, pueda tocar en el fu-
turo. Mide entonces los obsticulos y dificultades diversas que
pueden ofrecerse con las fuerzas y el valor de sus actos y
mis que un desconfiado un prudent, que quiere asegurar a
todo trance el porvenir y la vida de su pensamiento entire las
generaciones venideras, extiende con manos temblorosas su
testamento memorable, declarando no tener mis heredero que
la ciencia, ni mis ambici6n que divulgar la ilustraci6n entire
los pueblos. A esto liga inviolablemente su cuantiosa fortune.
Asi, apagada ya su voz con el rigor de la muerte, recobra
sus energies por un instant, y veinte dias antes o diez, segin
otros, rodeado de los colegiales, universitarios y profesores,
que llama en calidad de testigos, redacta al escribano pdblico
su iltima voluntad, en estos terminos: "Nos Don Fray Her-
nando Trejo de Sanabria, por la divina misericordia obispo
del Tucumin, en la via y forma que conforme a derecho puedo,
hago la declaracion siguiente, en descargo de mi conciencia y
servicio de Nuestro Sefior. Cuanto a lo primero, digo y declare
que yo tengo hecha una donacion inter vivos de mis haciendas,
y bienes, y derechos y acciones habidos y por haber, en primer
lugar, a este colegio de la Compaflia de Jesus de Cordoba, a








- -


fin de que en el se lea latin, artes y teologia por los Padres de
la dicha Compafiia, asi a los colegiales del convictorio de esta
ciudad y a los demas que viniesen del colegio seminario de
Santiago del Estero y de todo este obispado y del Paraguay
y otras parties; y para que en dicho colegio, concediendo su
magestad licencia para ello, se puedan dar grados... y remi-
tiendome a la dicha donacion y a todo lo que en ella se con-
tiene, la ratifico de nuevo si es menester, y la revalido con
todas las fuerzas necesarias para lo que en ella se contiene...
y que sea preferida la dicha donacion a cualquier otra que yo
haya hecho hasta que tenga cumplido efecto..."
Sigue esta declaraci6n y iltima voluntad, disponiendo:
Que la fundaci6n hecha en beneficio del seminario de San-
tiago se debe entender en segundo lugar despues de esta de
C6rdoba, y que la donaci6n hecha a 6sta fuese la que primero
se hubiese de ejecutar, por ser en mayor bien y mis universal
de aquel obispado y lo que el otorgante siempre habia deseado;
y asi declaraba haber sido esta su voluntad y por ello ratificaba
la'dicha donaci6n y queria se cumpliese como en ella se con-
tiene y despues las otras donaciones.
Que en caso que no pudiese cumplir con las dos fundacio-
nes, habia convenido y acordado con el P. Provincial Diego
de Torres, fuese preferida la de los studios de C6rdoba.
Que el otorgante habia dado en serial de posesi6n de sus
bienes y haciendas la esritura de dicha donacidn, los titulos de
tierras y un memorial de sus bienes, hecho ante su secretario.
"Todos los cuales, afiade, y los demas que tuviere y el
Sefior se sirviese de darme, declare pertenecer a la dicha Com-
pafiia en la cantidad necesaria para el entero cumplimiento de
las dos fundaciones, la primera en favor de C6rdoba y la se-
gunda de Santiago. Y si Dios se sirviera de darme bienes con
que pueda fundar el noviciado de la Compafiia, es mi voluntad








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de fundarlo con dos mil pesos corrientes de renta, y quiero
que esta fundacion se cumpla en tercer lugar."
Pasa luego a referir minuciosamente el estado de sus bie-
nes, derechos y acciones activas y pasivas, remitiindose a un
memorial firmado de su nombre, que dice entreg6 al Provincial
Diego de Torres para que se guardase en el archivo de aquel
colegio y a su tiempo se entregasen los superiores de la Com-
pania de sus bienes para el cumplimiento de las donaciones que
les tenia hechas.
Este breve trasunto del testamento del Iltmo. Trejo,
nos da idea de la firmeza y seriedad con que el obispo dejaba
cimentadas sus obras y la manera como procuraba su funcio-
namiento ordenado y gerirquico.
Este document inmortaliza a Trejo; la muerte suprime
luego su persona, pero no puede estorbar que se imprima ella
en su obra, que, colocada al frente del movimiento intellectual
que suscita y arrastra, abre venturoso horizonte sobre el por-
venir de America.
En 61 no solo se ratifica lo estipulado en la escritura de
fundaci6n del afio anterior, sino que se ordena la forma de pro-
cederse en la realizaci6n de sus obras, dando preferencia en
todo caso a la fundaci6n de la Universidad; de 6sta afirma en
su ifltima clausula que esti funcionando muy a satisfacci6n
suya y alaba y agradece a los PP. de la Compafiia, porque ya,
ain antes de haberse entregado de todos sus bienes, cumplian
tan honrosa y satisfactoriamente sus compromises.
Lo que de este instrument pitblico se colije y que consig-
namos como dato necesario de saberse, es:
a) Que los bienes del prelado consignados en la escritu-
ra de 1613 a que alude, no habian sufrido quebranto ni se los
grava con nuevas erogaciones; si al tiempo de escriturar el
document de fundaci6n eran aqu6llos suficientes y bastaban
para cubrir la obra que se proponia, a la fecha seguian siin-








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dolo; quedando asi rebatida desde ya toda afirmaci6n que pu-
diera poner en duda la suficiencia de las rentas del obispo para
costear y sostener sus fundaciones, principalmente la de su
Universidad.
b) Que no fu6 necesario modificar el memorial o inven-
tario que ya tenia entregado el prelado, de sus bienes, y que
se guardaba en el archive del colegio, juntamente con la escri-
tura y titulos de tierras.
c) Por iltimo, que moria satisfecho de sus obras y ale-
gre por haber visto funcionar su centro de studios que tanto
le habia preocupado en su largo obispado de cerca de veinte
afios, y asegurado, en cuanto humanamente es possible, su esta-
bilidad future.
Con estos sentimientos baja al sepulcro el padre y pastor
de America; el primer genio benefactor de la raza indigena;
el hombre superior que hizo de su vida y de sus obras la se-
milla de la vida y de las glorias americanas.
iSalve, ilustre obispo!... Levantado sobre el trono de
gloria que tus manos amasaron, rodeado de las estrellas que
se iluminaron en tus obras, recibe el perfume de la gratitud
y del amor de los pueblos que tu alma generosa y heroica hizo
libres y soberanos!

II

Esorltura de fundaoi6n de la Universidad de C6rdoba
por el oblspo Trejo y Sanabria


En la ciudad de C6rdoba, en diez y nueve dias del mes
de junio de mil y seiscientos y trece afios, Nos Don Fray Her-
nando de Trejo y Sanabria, obispo de Tucuman, del Consejo
de su magestad, digo que: ha muchos afios que deseo ver
fundados en esta tierra studios de latin, artes y teologia como








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medio importantisimo para el bien spiritual de espafioles e
indios y descargo de mi conciencia; y porque en toda esta go-
bernacion no hay lugar mas a prop6sito para ello que esta ciu-
dad de C6rdoba por muchos respects, habiindolo encomen-
dado a Dios Nuestro Sefior, y comunicado con personas de
ciencia y conciencia, me he resuelto para ello de fundar un
colegio de la Compafiia de Jesuis, en esta dicha ciudad, en
que se lean las dichas facultades y las puedan oir los hijos
de vecinos de esta gobernacion y de la del Paraguay, y se
puedan graduar de bachilleres, licenciados, doctors y maes-
tros, dando para ello su magestad licencia como la ha dado
en Nuevo Reino, para lo cual, a gloria de Dios Nuestro Sefior
y de su bendita madre, por la present obligo todos mis bienes
muebles y raices y las rentas de mi obispado, a que dentro de
tres afios de la fecha de esta escritura dar6 al dicho colegio
y al P. Provincial de la Compafiia que es o fuere cuarenta
mil pesos corrientes, ocho al peso, para que se compren dos
mil pesos de renta, o se echen en posesiones que los renten,
y si no diere los dichos cuarenta mil pesos los dar6 en pose-
siones que los valgan y renten los dichos dos mil pesos en
cada afio, y esto a content del dicho P. Provincial, y en el
interin dare cada afio de mis rentas y haciendas mil y quinien-
tos pesos para el sustento de los religiosos del dicho colegio
y su edificio; y porque para esto y tanto como costari el sus-
tento de tantos maestros y estudiantes, y otros religiosos como
sera forzoso haber y edificio tan grande aun seri menester
mas que los dichos dos mil pesos de renta, hago donacion al
dicho colegio pura, perfect e irrevocable que el derecho lla-
ma inter-vivos, de todos mis bienes muebles y raices habidos
y por haber, dineros, plata labrada, libros, esclavos y hereda-
des, y en particular la que tengo llamada Quimillpa, jurisdic-
cion de la ciudad de San Miguel, con todas las tierras, molino,
cabras, jumentos, cria de mulas, curtiduria, bueyes, carretas








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y todo cuanto en ella hubiere, y esto para despues de mis dias,
que en el entretanto yo me constituyo depositario de los dichos
bienes para procurarlos aumentar y mejorar, con condition
que si al tiempo de mi fallecimiento y muerte no hubiese cum-
plido con los mil y quinientos pesos de renta que tengo man-
dados al colegio de Santiago del Estero, y hubiese pagado los
cuarenta mil que mando a este, se cumplan de los dichos mis
bienes; y si lo que Dios no quiera muriere antes de cumplir
con la fundaci6n de este colegio de C6rdoba y en los dichos
mis bienes no hubiese para ella, quiero que el dicho colegio
los herede, y quedar pot su insigne benefactor, y que se me
digan las misas y sufragios que al Rmo. P. General pareciere,
y que ahora pueda cumplir (ahora no) con la dicha fundacion
mi cuerpo sera sepultado en 4a capilla mayor del dicho colegio
muriendo en esta ciudad, y si muriere fuera de ella mi cuerpo
se deposit en la iglesia que alli hubiere, y despues se traigan
mis huesos a la dicha capilla, y se me hagan los sufragios que
la Compafiia acostumbra; pero cumplido con los dos mil
pesos de renta de la dicha fundacion, como espero, se me
han de decir las misas y sufragios temporales y perpetuos que
la Compafiia da a sus fundadores conforme a su institute y
constituciones, y viviendo yo la candela que suele dar a los
fundadores; estando yo ausente y despues de mis dias se dara
al general Don Pedro Luis de Cabrera por los suyos, y despues
de ellos a Don Miguel de Cabrera su hijo, marido de mi so-
brina Dofia Maria de Sanabria, hija de mi hermano Hernan-
darias, los cuales dichos Don Pedro de Cabrera y su hijo y
los mayores que le sucedieren y la dicha Dofia Maria mi so-
brina quiero que me sucedan en el dicho patronazgo conforme
a las instituciones e institute de la Compafia, pero con cargo
y obligacion de que la favorezcan y ayuden en todo cuanto
pudieren como gente tan principal y como tales patrons, pues
en ello seran ellos los mas interesados; y asi mismo y habien-








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dose cumplido de mis bienes con los dos mil pesos de renta
de este colegio y mil y quinientos del de Santiago, quiero que
se saquen de los restantes seis mil pesos, y que con ellos se
compare la casa o edifique un colegio o convictorio en que se
recojan los estudiantes, asi de esta ciudad como de las demas
de este obispado y del del Paraguay que sus paternidades qui-
sieren sustentar en el, y suplico al P. General de la Compaiiia
ordene este a cargo de los religiosos de ella; y es condition
que dentro de quince dias se ponga en esta ciudad y colegio
un maestro de la dicha Compafiia en esta que lea latin, y cuan-
do sea necesario dos, y dentro de tres afios otro que lea el
curso de artes, y cuando se acabare se ponga otro y dos lec-
ciones de teologia, y lo uno y lo otro para siempre jams; y
asi mismo han de procurar los superiores de la Compafiia la
dicha facultad para dar grades como dicho es; y asi mismo
es condition, que como yo vaya cumpliendo las dichas funda-
ciones de este colegio y del de Santiago y con la compra de
la casa del convictorio se pongan en ella mis armas, no porque
yo lo haya pedido sino contradicho, pero por quererlo la mis-
ma Compaiiia.
Y porque la intencion y fin principal del santo Concilio
de Trento en mandar fundar seminarios es porque se crien
ministros virtuosos y letrados, y el rey nuestro senior por el
mismo respect han mandado dar al de este obispado sobre
los tres por ciento a cumplimiento de los mil pesos, y en San-
tiago no es possible poner studios de artes y teologia, mando
que los mil pesos de lo que da su magestad desde luego se
den a este colegio para el sustento y vestuario de los maestros
de el, y los restantes y el tres por ciento sera para el maestro
que hubiere de latin en Santiago y cuatro o seis estudiantes
pobres que sirvan la iglesia y estaran recogidos en el convic-
torio que tendra a cargo la persona que los superiores de la
Compafiia sefinlaren.








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Y asi mismo me obligo como dicho es a que dentro de
los mismos tres afios primeros siguientes cumplir6 al colegio
de Santiago de la misma Compafiia los mil y quinientos pesos
de renta sobre lo que le tengo dado, y en el interin dar6 cada
afio mil pesos para su sustento y solo con cargo que haya
un maestro de latin habiendo estudiantes bastantes, y asi mismo
otros cuatro o cinco religiosos para que ayuden con sus santos
ministerios al bien spiritual de espafioles e indios; con estas
condiciones y para los dichos efectos y por el grande amor
que tengo y debo a la Compafiia, la hago donacion pura, per-
fecta e irrevocable de todos los dichos mis bienes, y renuncio
todas las leyes que me le puedan impedir, y declare que con
mis rentas episcopales y hacienda lo puedo cumplir todo en
la forma dicha; y si como pretend alcanzo el poder renunciar
mi obispado, es condition de que de los dichos mis bienes pue-
da tomar cada afio mil y quinientos pesos para mi gasto y
sustento, y quisiera tener los que me bastaran para fundar en
cada pueblo de mi obispado un colegio de la Compaiiia, en
que me parece sirviera much a Dios Nuestro Sefior y descar-
gara mi conciencia y la de su magestad y vecinos.
Otrosi digo que hago la dicha fundacion de este colegio
de C6rdoba con condition que si al P. Provincial de la Com-
pafiia que es o fuere le pareciere gastar parte de la dicha ren-
ta con los novicios de la dicha Compafiia de esta provincia, lo
pueda hacer con dos condiciones: la primera con que esto sea
solo en el interin que no se cumpla la fundacion que Pablo
Mexia dej6 para el noviciado que aqui ha de haber, o tienen
los dichos novicios lo necesario por otro camino; la segunda,
con que ante todas cosas de renta de los dichos dos mil pesos
que yo doy se cumplan las dichas lecciones de latin, artes y
teologia por el tiempo y cuando digo, sin que se defraude en
esto mi intencion, que cumplida con ella yo quiero en todo lo
demas lo que estuviere mejor a la Compafiia y los superiores








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ordenaren. Y asi queriendo ellos hacer el dicho colegio de la
Compafiia de esta ciudad en otro sitio lo podran hacer y ponerlo
en el que ahora tiene la Compaiiia el noviciado, podri hacer la
casa del noviciado a donde le pareciere a costa de la renta y
bienes de que yo dejo a dicho colegio en la cantidad y gasto
que les pareciere vale lo que en el dicho noviciado esti edi-
ficado.
Item: hago declaracion que si en la dicha hacienda de
Quimillpa saliese bien como espero el beneficio y el labor del
afiil, que eso y todo lo demas y esclavos que se multiplicaren
lo dono y doy al dicho colegio de esta ciudad, y si habiendo
cumplido con su fundacion en primer lugar y la de Santiago
al P. Provincial que es o fuere de la Compafiia le pareciere
que le estf bien a la Compafiia entregarse de la dicha hacienda
de Quimillpa y gozarla, lo puedan hacer aun viviendo yo, con
tal que dejando yo este obispado como deseo y quedando en
e1 se me den cada afio mil y quinientos pesos por los dias de
mi vida; pero en caso que por algun respect de mayor servi-
cio de Dios y ayudar mas a la dicha Compaiiia aceptare otro
obispado, no habri obligacion de darme los mil y quinientos
pesos cada aflo; antes desde ahora de nuevo me obligo al cum-
plimiento de las dichas dos fundaciones con lo que en el tal
obispado obtuviere y adquiriere, y en el interin que dicho
P. Provincial de la Compafiia u otro por 41 no aprehendiere y
tomare la posesion al P Diego de Torres, Provincial de la
Compafiia de esta provincia, la cual dicha donacion y funda-
ciones hago con todas las fuerzas y solemnidades que de dere-
cho puedo y lo juro por mi consagracion de cumplir, y desde
luego me desato y apart de los dichos mis bienes que doy
en esta dicha donacion y los renuncio, cedo y traspaso en las
dichas fundaciones aqui referidas y se los doy de parte de
mano a mano y a la posesion real y con las condiciones suso
referidas y lo firm. Y asi mismo es condition que si como








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podia acontecer las dichas mis haciendas y bienes se viesen
y se aumentasen de manera que pasasen de seis mil pesos de
renta, mil y quinientos para Santiago y cuatro mil quinientos
para este colegio de C6rdoba, los restantes de los dichos seis
mil pesos los reserve para otras obras pias que a mi me pare-
ciere convenient hacer por mis dias, y despues de ellos la
fundacion de este colegio ha de haber lo demas como dicho es.
Y asi mismo quiero que el dia de la fiesta que se suele
hacer de la fundacion sea el segundo dia de pascua del Espi-
ritu Santo en cada un afio, en el cual habri misa cantada y
sermon y se dari la candela al patron por ser aquel el dia
que me consagr6 y hay jubileo en el dicho colegio. Y estando
present el P. Diego de Torres, prep6sito provincial de la
Compafiia de Jes6s en esta provincia, dijo que aceptaba y
acept6 las dichas donaciones y fundaciones, en primer lugar
el dicho colegio de esta ciudad de C6rdoba conforme a la fa-
cultad que tiene del P. General de la dicha Compafiia y en su
nombre, para que cumplida la dicha fundacion por el dicho
senior obispo como se contiene en esta escritura, su sefioria
reverendisima goce de las misas y sufragios generals y par-
ticulares y las demas preeminencias que la Compafiia da a
sus fundadores, y dari cuenta al dicho P. General de la dicha
Compafiia para el entero cumplimiento de ello; y en lo que
toca a la fundacion del colegio de Santiago, cumplida por su
sefioria, tieae por cierto que el dicho P. General la aceptara
como ya el dicho P. Provincial se lo tiene pedido en nombre
de esta provincia, en el cual de toda la Compafiia ofrece a su
sefioria perpetuo reconocimiento de tan crecidas mercedes y
favors, y en cuanto es de su parte se cumplira en todo lo
que su sefioria manda en esta escritura y donacion que recibe
de mano de su sefioria reverendisima en serial de posesion,
en presencia de mi el present escribano y testigos, y se otorg6
el dicho dia a diez y nueve de junio del dicho afio de mil y








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seiscientos y trece afios, hallindose present el insigne cabildo
y regimiento de esta ciudad, reconociendo el bien y buena obra
y merced particular que su sefioria reverendisima hace a esta
dicha ciudad, y todos fueron testigos y en particular Don
Fernando Pimentel, teniente de gobernador, y Don Juan de
Avila y Zarate y Pedro Garcia Redondo, alcaldes ordinarios;
asi mismo reconoci6 la dicha ciudad y agradecido al dicho
P. Provincial la buena obra y caridad que hacian a esta ciu-
dad, el cual dicho cabildo junto como dicho es la agradeci6,
que fueron el capitan Don Fernando Pimentel de Toledo, te-
niente de gobernador, y el capitan Don Juan Avila y Zarate,
y el capitan Pedro Garcia Redondo, alcaldes ordinarios, y el
licenciado Luis del Peso, y Juan de Barrientos, y Pedro de
Carballo de Bustamante regidores, y el capitan Juan de Texe-
da Miraval procurador general de esta ciudad, y el general
Don Alonso de Cimara.- Fr. Hernando de Trejo y Sanabria,
obispo de Tucuman- Diego de Torres, provincial- Ante mi:
Pedro de Cervantes, escribano piublico.


III

Testamento del litmo. Sr. Trejo y Sanabria


En la ciudad de C6rdoba, en catorce dias de el mes de
diciembre de mil seiscientos y catorce: Nos Don Frai Her-
nando Trejo de Sanabria, por la divina misericordia obispo
de Tucuman, en aquella via y forma que conforme a derecho
puedo, hago la declaracion siguiente, en descargo de mi con-
ciencia y servicio de Nuestro Sefior:
Quanto a lo primero digo, y declare, que yo tengo hecha
una donacion inter-vivos de mis haciendas, y vienes, y dere-
chos, y acciones havidos, y por haver en primer lugar a este








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colegio de la Compaiiia de Jesfs de C6rdoba, a fin de que en
e1 se lea latin, artes y theologia por los PP. de la dicha Com-
pafiia, asi a los colegiales del convictorio de esta ciudad, y a
los demas que vinieren del colegio seminario de Santiago, y
de todo este obispado, y del Paraguay, y otras parties; y para
que en el dicho colegio, concediendo su magestad licencia para
ello, se puedan dar grades. La qual dicha donacion pas6 ante
Pedro de Zervantes, escribano pfblico de esta ciudad, y ante
el cabildo de ella, en diez y nueve dias del mes de junior de
el afio pasado de mil, y seiscientos y trece, y remiti6ndome a
la dicha donacion, y a todo lo que en ella se contiene, la rati-
fico de nuevo si es menester, y la revalido con todas las fuer-
zas necesarias para lo que en ella se contiene se ejecute para
maior gloria de Nuestro Sefior, y bien general de este mi
obispado, y descargo de mi conciencia, y que sea preferida la
dicha donacion a qualquiera otra que yo haia hecho hasta que
ella tenga cumplido efecto, y en particular a la que hice en
favor de el colegio de Santiago de la misma Compafiia, el
qual pretend tambien fundar en la forma referida en la dicha
donacion ante Pedro de Zervantes, porque desde que entr6 en
este obispado esta ha sido mi principal pretension, fundar co-
legio de la Compaiiia de todos studios en la parte, y lugar que
mas conviniese, y para esto pretend aplicar todos mis vienes,
y quando don6 las haciendas de Yatasta a Don Gonzalo de
Luna, D.* Ana de Garay su muger, muchos afios hi, fu6 por
haver entendido que los Padres de la Compafiia salian de esta
gobernacion, lo qual se tuvo por cierto, y con ello que se frus-
travan mis buenos intentos (que heran los dichos) para los
cuales verdaderamente yo fui haciendo las dichas fincas, digo
haciendas de Yatasta, y no la diera a mis sobrinos ni a ningun
pariente si entendiera que los dichos Padres de la Compaiiia
habian de permaneecr en este obispado y governacion, y asi
quando entendi aora siete afios que el Padre Diego de Torres,








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Provincial de la Compaiiia, entrara a fundar esta provincia,
comenc6 a tratar de fundar colegio de todos studios, y no pu-
diendo por entonoes tener efecto s6lo le procure fundar en
Santiago, con cargo solamente de que los Padres de la Com-
pafiia leyesen una licion de latin y aunque sobre ello hice do-
nacion inter-vivos ante Alonso Navarro, .escrivano de su
magestad, y de visit en quince de diciembre de mil y seiscien-
tos, y once, y despues ratificindolos en quince de mayo de
seiscientos y trece ante Juan de Lisondo, escrivano de la ciudad
de Santiago de el Estero en la forma referida en las dichas
donaciones a que me refiero, comenc6 a ponerlo por obra entre-
gando al dicho colegio algunas cosas; pero como las dichas dos
donaciones hechas en favor del colegio de la dicha Cczpafiia,
de Santiago, no estavan aprovadas de el P. General de la Com-
pafiia, ni la segunda por el P. Diego de Torres, provincial de
ella, convenimos y fuimos de acuerdo el dicho P. Provincial
y yo, de que en caso que yo no pudiese cumplir con las dichas
dos fundaciones de este Colegio de Cdrdoba, y el de Santiago,
este de C6rdoba fuese preferido, y antepuesto a el de Santiago,
y la dicha donation en favor de este colegio de C6rdoba fuese
la que primero se huviese de executar, como en ella se contiene,
y declara por ser en maior bien, y mas universal de este obis-
pado, y de la dicha Compafiia y lo que yo siempre havia desea-
do, y asi declare haver sido esta mi voluntad, y por eso rati-
fico la dicha donation, y quiero que se cumpla como en ella
se contiene, y despues la donation hecha en favor del colegio
de Santiago, y en esta conformidad lo havemos enviado el
dicho P. Provincial y yo al P. General de la Compafiia con el
P. Juan de Viana, procurador de esta provincia, para que su
paternidad lo aseptase y aprueve en la forma referida y yo
he dado en serial de posesion de los dichos mis vienes, y hacien-
das la donacion dicha al P. Provincial de la Compaiiia, y los
titulos de tierras inmemorial de mis vienes hecho ante mi se-








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cretario Lozano de Paredes. Todos los quales, y los demas
que tuviere, y el Sefior se sirviere de darme declare pertenecer
a la dicha Compaflia de Jesus en la cantidad necesaria para
el entero cumplimiento de las dichas dos donaciones como
en ellas se contiene. La primera en favor del colegio de esta
ciudad de C6rdoba, y la segunda del colegio de Santiago, y si
Dios Nuestro Sefior se dignase, y sirviere de darme vienes con
que pueda fundar el noviciado de la Compafiia de esta pro-
vincia, es mi voluntad de fundarlo con dos mil pesos corrientes
de renta, porque asi lo tengo ofrecido a la limpia Concepcion
de la Virgen Nuestra Sefiora, y al vien aventurado San Igna-
cio, fundador de .la Compafiia, la qual dicha manda y funda-
cion quiero que se cumpla en tercer lugar, y para ello le dono
los vienes vastantes, con que me hallare en tiempo de mi
fallecimiento, y hago de ellos donacion pura, perfect e irre-
vocable que el derecho llama inter-vivos, y declare que la eje-
cucion de ella sea despues de mis dias si en ellos no pudiere
cumplir con algunas otras cosas que yo deseo, y habr6 menes-
ter. Y la vocacion del dicho noviciado teniendo efecto, quiero
que sea de la limpia Concepcion de Nuestra Sefiora y que se
haga la fiesta el domingo infra octavam.
Otrosi declare que porque yo no he pretendido, ni pre-
tendo en las dichas fundaciones respects humans, sino el
mayor servicio, y gloria de Dios, y de su vendita madre, y
mirando asi mismo el gran exemplo que la reyna Nuestra Se-
flora de gloriosa memorial di6 de lo mismo en la fundaci6n
de el colegio de Salamanca de la dicha Compaiiia, desean-
do imitarle, es mi voluntad que en todas tres fundaciones, si
el Sefior fuere servido, que tengan efecto las candelas que se
suelen dar a los fundadores o patrons el dia de la fiesta de
la fundacion: el primer afio se de a la Santisima Trinidad, el
segundo al Santisimo Sacramento, el tercero a la Santisima
Virgen Nuestra 'Sefiora, el quarto a Nuestro Padre San Ig-








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nacio, y el quinto a Nuestro Padre San Francisco, todo en
las dichas iglesias de la Compafiia, por la traza y orden que
dieren los superiores de ella y no quiero que haia otros pa-
tronos, y si al Colegio de Santiago, o al noviciado de esta pro-
vincia se le ofreciese alguna persona que quisiese ayudar a
las dichas fundaciones o alguna de ellas notablemente, tengo
por vien que se les d6 licencia para enterrarse en las capillas
mayores, y se haga cualquier otra honra con que a mi no se
me defraude de los sufragios y misas temporales y perpetuas
que la Compafiia acostumbra dar a sus fundadores, y con
que nadie pueda poner en las capillas mayores sus armas.
Pero este colegio.de C6rdoba, por haberme yo de enterrar en
el y porque la misma Compafiia no gustaria de ello, no es mi
voluntad que siendo yo fundador se entierre otra persona en
kl, sino fuese Dofia Maria de Sanabria, hija de mi hermano
Hernando Arias, y su marido, pidi6ndolo ellos y estimindolo
en lo que es raz6n, y en el Colegio de Santiago (quanto de
mi parte) doy licencia para que sean enterrados en la capilla
mayor mi sobrino Don Rodrigo de Trejo, y Dofia Elena de
Zufiiga su muger, por la devocion que tienen a la dicha Com-
pafiia.
Item: declare que Don Gonzalo de Luna y Dofia Ana de
Garay su muger y yo nos concertamos de que dejAndome
quince o diez y seis piezas de esclavos de los que yo les habia
dado les perdonaria todo aquello a que se obligaron a pagar,
y hacer por una escritura, que otorgaron ante Juan de Ver-
gara de mayor quantia de el qual dicho concerto hicimos
zedula, y ha de estar entire mis papeles en mi escritorio; quiero
que este concerto pase adelante, y si ellos no lo quisieren cum-
plir es mi voluntad que de todas sus haciendas se cobre todo
aquello que me pertenece por la escritura misma otorgada ante
Juan de Vergara en mi favor, o ante el escribano de las
Juntas, que de lo que me acuerdo es que Juan de Vergara








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la orden6, y dudo si fu 61l ante quien se otorg6, o ante el
escribano de las Juntas, refierome a la escritura y z6dula que
ha de estar entire mis papeles en mi escritorio, y quiero que
todo lo que me pertenece por la dicha donaci6n se cobre ente-
ramente para este colegio de C6rdoba como cosa que le perte-
nece, y todos los papeles dichos de mi escritorio, y todos los
demas en el archivo de este colegio de C6rdoba.
Item: declare que una obligation que hice de dar quatro
mil pesos a mi sobrino Don Rodrigo de Trejo, la he pagado,
como sabe Juan de Lisondo, escribano de Santiago, ante quien
se hizo la paga, y otras personas.
Item: declare que el P. Alonso de la Camara, can6nigo
que ahora es de la Catedral de Chile, estando en este obis-
pado habrA catorce o quince afios, me hizo ynstancia para que
le diese licencia de ir a Lima a traer de alli a dos sefioras
deudas mias llamadas Dofia Catalina de Herrera y su hija Dofia
Clara de Montoya, y como ellas ni yo teniamos necesidad de
su hida, se lo contradige diversas veces, porque yo las havia
dejado en Lima quatro mil pesos pars su avio y de el Cuzco
les embi6 otros mil, y por Chile otros mil ensayados, y a Men-
doza tambien despach6 otros mil corrientes, con lo qual se
pudieron aviar, y aviaron de las personas y cosas necesarias
vastantisimamente, y les pudieron y devieron sobrar muchos
dineros, y el general Don Luis Yofre las avi6 desde Chile, y
otras personas, como el capitan Ger6nimo Molina, sin que hu-
viesen tenido necesidad de que el dicho Alonso de la Cimara
gastase con ellas cosa alguna, ni yo s6 que lo haia hecho, ni
tal orden llev6 mia. Despues de lo qual en Santa Fe me mostr6
una memorial en que traia asentado algunas cosas que decia
haver gastado, y yo le referi todo lo dicho y que no havia hido
por mi orden, ni quando le concedi el yr alli, le llevo de gastar
cosa alguna ni tal pareceria, y que asi yo no le devia cosa algu-
na, y con todo eso por via de agradecimiento le di la vicaria,








- 23 -


curato y capellanias de esta ciudad de C6rdova, y lo sirvi6 cin-
co o seis afios, y se fu6 sin dar residencia de los dichos oficios,
ni pagAdome mil pesos de quartos que me devia poco mas o
menos, ni hasta oy me ha pagado un real de ellos, y con la
dicha plata fue a Espafia, y negoci6 la dignidad que tiene, y
me lo pag6 con haverse quejado al senior nuncio, y dicho que
yo no le queria pagar aquella cantidad, y trajo recaudos para
el senior obispo de Chile, en que se le ordenava averiguase
esto, y su sefioria lo dej6 de hacer pareci6ndole segun me
escribi6 que hera marafia, y trampa, y aunque inst6 hiciese la
averiguacion no lo quiso hacer. Y aunque despues trat6 de
hacerla en su ausencia, el governador que havia dejado en
aquel obispado no se pas6 con ella adelante por la misma
causa, en que yo he recivido mala obra porque entonces habia
testigos con que provar todo lo dicho costantisimamente, y
ahora lo son el dicho senior obispo en lo que le he referido,
save su sefioria, y Alonso Martin Mercader, vecino de Lima,
y cufiado de la dicha Dofia Cathalina de Herrera, y In6s
Juares su muger, saven mui vien que yo emvi6 toda la canti-
dad dicha para que viniesen las dichas Dofia Cathalina de
Herrera y Dofia Clara de Montoya mi cufiada, y Don Christo-
bal mi hermano, que estuvo casado con ella tiene much noti-
cia de esto, y tambien la tiene el general Don Alonso de la
Cimara de la instancia que el dicho can6nigo Camara me hizo
para yr por las dichas sefioras, y sin pedirme cosa alguna y
como le di la vicaria, y curatos de esta ciudad, porque el
mismo Don Antonio fu6 tercero para ello, y me lo rog6. Y asi
declare en Dios, y en mi conciencia que no entiendo ser en
obligacion alguna al dicho pretendiente Alonso de la Cimara
de lo que me ha pedido, porque todo lo que he declarado en
este caso es pura verdad.
Declaro asi mismo que Hernando Sierra Barchilon lleva-
va los afios pasados a los reynos de Espafia unas joyas mias








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para ciertas cosas que yo le habia encomendado, y muri6 en
Quito: se vendieron las dichas joyas en almoneda y el Padre
guardian de la dicha ciudad, las sac6 por la limosna de qui-
nientas o mil misas que habia mandado decir, y estoy informado
las tiene en su poder o en el archive del convento, y valen
mas de seis o siete mil pesos, porque son una mitra rica labrada
con piedras, que se tas6 en quatro mil pesos, y un pectoral de
esmeraldas en quinientos, y un anillo grande de esmeraldas en
trescientos, y otros dos anillos, y otra joya de cristal, guarne-
cidas de oro con algunas reliquias; y de que las dichas joyas
son mias hice information vastante en la ciudad de Santiago,
y la entregu6 al P. Juan Romero, rector de aquel colegio
de la Compafiia, para que con mi poder se enviase a Quito, y
se cobrasen las dichas joyas, y si no la envi6 ha de estar la
dicha information en poder del licenciado Juan de Jaramillo
Ocampo, que a la sazon hera mi provisor, y Juan Roldan no-
tario: Declaro que los dichos vienes son mios, y pertenecen
al colegio de la Compafiia de Jesus de esta ciudad, por la
donacion que le tengo hecha con los demas vienes mios, y
quiero que se cobren y entreguen al dicho colegio.
Item: declare que Rafael de Castro, cl6rigo presbitero
llev6 los afios pasados a Angola mil y quinientos pesos mios,
y me escrivi6 que los dejaba en poder del provisor de aquella
ciudad, comprados de negro* porque para ellos se los di, y
que el provisor se llamava N. Ferreyra, y el dicho Rafael de
Castro pasando a M6jico muri6 en el camino, mando que se
haga diligencia para cobrar los dichos esclavos, o mil y qui-
nientos pesos, para lo qual se enviara el poder al P. Rector
de la Compafiia de aquella ciudad, y lo sabra el colegio de
esta en virtud de la dicha donacion que le tengo fecha.
Item: declare que devo a Mase Pedro, estrangero, casa-
do en la Asumpcion, dos mil pesos corrientes, a pagar de
aqui a un afio, de resto de tres mil y seiscientos, que le devia








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por razon de nueve piezas de esclavos chicos y grandes, y le
tengo pagados los mil, y seiscientos adelantados, mando que
al tiempo de mi fallecimiento no estuviere acavado de pagar
se le paguen los dichos dos mil pesos o lo que se le deviere.
Item: declare que devo a la sefiora Dofia Mallo Verdugo,
suegra de Don Gabriel Pan y Agua que haia en gloria, mil
pesos corrientes, y entiendo que su merced quiere por ellos
dos negritas, quiero que se le emvien o se le paguen los dichos
mil pesos.
Item: declare que devo al bachiller Calderon doscientos
pesos en reales, quiero que se le paguen de mis vienes si no
estuvieren pagados al tiempo de mi fallecimiento.
Item: declare que al P. Julian Gutierrez devo doscientos
pesos corrientes por su sobrino Juan Gutierrez, por la mitad
de las tierras de Guacra que le compr6, mando que se le paguen
si no estuvieren pagados al tiempo de mi fallecimiento.
Item: declare que el P. Francisco de Torres me ha ayu-
dado con su industrial, y travajo a hacer el ingenio de el affil
que tengo en la hacienda de Quimillpa, y yo le he ofrecido de
satisfacirselo, como le procurare. Encargo a los Padres Pro-
vincial de esta provincia y rector de este colegio, que son o
fueren, hagan la dicha satisfaccion al dicho Francisco de To-
rres si yo no la huviese hecho, y el beneficio de el afiil saliere
cierto, y provecho, porque en este caso le mand6 la dicha sa-
tisfacci6n.
Item: mando que de mi pontifical se entregue a la iglesia
Cathedral de Santiago el viculo, mitra rica, tfnicas y tunice-
las, y sitiales de tercio pelo, y gremial, y cogines, y el pectoral,
y dos anillos que estan consagrados, que son el topatio blanco,
y otro que tiene las armas de nuestro Padre San Francisco, y
el libro del pontifical, con condition que el viejo que tiene la
dicha iglesia se le de a este colegio de la Compafiia de Jesds
de C6rdova, y no dejo a la dicha iglesia fuentes ni agua manil








- 26 -


de pontifical, porque no lo tengo, ni el dosel con mis armas,
porque este, y las mitras viejas, y otras cosas de poco valorf
que me servian en el pontifical con mi capelo son necesarias
para mi entierro que ha de ser en este dicho colegio de la Com-
pafiia.
Item: declare que hasta el dia de oy mi sobrino Don Mar-
tin de Luna, me ha servido con much cuidado por espacio
de un afio y a ayudado a asentar la hacienda de Guacra, y
dindome Dios vida le pienso hacer buena satisfaccion si no
la huviere hecho, ni declarar6 otra cosa; en cargo a los Padres
Provincial de la Compafiia en esta provincia, y rector que es
o fuere le den por este afio quinientos pesos para su avio, y por
el mas tiempo que se detuviere se le dari al dicho respect,
y lo de demas que a los dichos Padres pareciere con las yuntas
de bueies y carretas que 61 ha metido en la dicha hacienda, que
en esto no miro tanto a la calidad de su persona, y al much
amor que le tengo, sino la ymposibilidad que por ahora hai
dejo de hacer por 1l lo que yo quisiera, y espero podrd con el
tiempo dandome Dios vida.
Item: es mi voluntad que a Lizaro Fernandez de Paredes,
mi secretario, si al tiempo de mi fallecimiento no le pudiere
haver acomodado, y satisfecho su buen servicio se le den
doscientos pesos corrientes, y dos buenas cavalgaduras mula-
res, para que con las dimisorias que tendri mias se pueda yr
al Peri; y encargo, y ruego al Padre Provincial, que es o fuere
de esta provincia de la Compafiia, encargue a los superiores
del Periu de la dicha Compafiia favorezcan al dicho secretario
por el amor que a ella y a mi servicio ha tenido para que
alli le avien acomodado, como su virtud merece.
Item: declare que Diego de Arroyo, vecino de la Rioja,
me deve doscientos y cincuenta pesos de resto de unos diez-
mos que tom6, mando que se cobren.
Item: declare que el Padre Alonso de Vera me deve dos-








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cientos pesos de resto de un negro que vendi, mando que se
cobren de 61.
Item: declare que Sebastian, negro, y su muger Maria,
que estan entire los demas morenos de Quimillpa no son mios,
sino huidos del Peril, y de el Valle de Albaucay, el Sebastian
de Juan Lopez de Esturizaga que tiene alli un ingenio, y su
muger Maria dicen que es de otra sefiora de el dicho Valle,
y aunque le he hecho diversas diligencias asi con sus amos
para que envien por ellos como con ellos para que se vaian,
no ha podido tener efecto por su culpa, ni creo se han de
querer yr: podran se les dar a sus amos dos negros vozales
puestos en Potosi por ellos o avisar a su amo que los Ileve.
Asi mismo declare, que entire los demas negros de Quimillpa
estA huido uno llamado Pedro, congo, y su amo reside en Po-
tosi y se llama N. Velaustegui, que tiene un ingenio en Yara-
paia: mando que se haga la misma diligencia.
Item: declare que Silvestre Roldan, negro y esclavo mio,
pertenece despues de mis dias a Don Fernando de Sanabria,
mi sobrino, porque le compr6 con este intent: mando que se
le d6 o su valor, porque no se desaga la misica de las chiri-
mias, ni salga de la hacienda, y en lugar de lo que vale y por
ser Don Fernando cosa mia recivir6 caridad de que queriendo
proseguir sus studios como se lo ruego, y encargo, la Com-
pafiia le traiga a este colegio convictorio de C6rdova a oyr las
artes y theologia, sin que se le Ileve cosa alguna, sino que
se pague el colegio del valor de dicho esclavo, y si huviere
menester alguna cosa y no la proveiere su padre, se la d6 la
Compafiia. Declaro asi mismo que la muger de Francisco Pa-
cara, chirimia, mi esclavo, es libre, y por el mismo caso su
hijo Jossef, y los demas hijos que tuvieren: Es mi voluntad
que tamvien el dicho Francisco Pacara lo sea en la forma si-
guiente: Que por todos los dias de su vida quede en la hacien-
da de Quimillpa sirviendo a la Compafiia, o en la parte que a








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los superiores de ella pareciere, dindole cada afio un salario
moderado por razon de su servicio, y a el y a su muger, y a
sus hijos los que huvieren menester, y no le doy la livertad
absolutamente, porque juzgo que le hago en esto much mas
vien, asi en lo temporal como en lo spiritual: Ultimamente
declare por mis vienes pertenecientes a la Compatia de Jesis
conforme a las donaciones que le tengo hechas, las haciendas
de Quimillpa y Guacra y quarenta y ocho piezas de esclavos
grandes, y pequefios, sin Roldan y Pacara, y su mujer e hijos,
y las tres piezas huidas.
Item: los bueies, aperos, molinos, ingenio de anil, herra-
mientas, carretas, arados, fragua, y las demas cosas que hai
en las dichas haciendas, machos y mulas, yeguas y burras, y
ochocientas cabras, y capados, y mil ovejas, y herramientas
de cortidurias, que esti en poder de Ger6nimo Pereira, clerigo,
la plata labrada, joyas ymAgenes, libros, ropa blanca, y todas
las demas cosas contenidas en una memorial firmada de mi
nombre y refrendada de mi secretario, que asi mismo entregue
con esta present memorial al Padre Diego de Torres, Provincial
de la Compaiia de Jests de esta provincia, para que se guar-
den en el archivo de este colegio, y a su tiempo se entreguen
los superiores de la dicha Compatia de los dichos mis vienes,
para el cumplimiento de las donaciones que les tengo fechas,
y descargo de mi conciencia a que espero acudiran siempre
conforme a su much fidelidad, y puntualidad y a el amor que
han tenido y tienen a mis cosas, y al que yo tengo a la Com-
pafiia y estoy mui agradecido y obligado a la Compafiia no
solo en haverme ayudado siempre al descargo de mi conciencia
con sus santos ministerios, pero mui en particular en que en
esta ciudad de Cdrdova se ha fundado ya el dicho colegio
cuanto es de parte de la Compaiia, poniendo los studios de
latin, artes y theologia a mui grande satisfaccion mia, aun an--
tes que yo haia podido cumplir la donacion que tengo hecha








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al dicho colegio, y que la Compafiia tuviese obligacion a ello:
Testigos el Padre Juan Bautista y el Padre Matheo de Mon-
tes, y el Padre Marco Antonio = El obispo de Tucuman -
Ante mi: IAzaro Ignacio de Paredes, secretario En la ciu-
dad de C6rdoba, en catorce dias del mes de diciembre de mil
seiscientos y catorce afios: estando en este colegio de la Compa-
flia de Jesus de esta dicha ciudad el Ilustrisimo Sefior Don
Frai Hernando de Trejo, obispo de este obispado por la gracia
de Dios, di6 a mi el present escribano la memorial y ratifica-
cion de donaciones, y declaraciones, y disposicion de esta otra
parte que esta escrita en cinco fojas, y seis con esta, la qual
me pidi6 la leiese de vervo ad vervum, y haviindolo hecho
asi, y en presencia de los testigos, que yran declarados: Dijo
que en aquella via, y forma que sea y ha lugar en derecho, la
otorga ante mi, y quiere que en todo acontecimiento se guard,
y cumpla, descargando, como por ella descarga su conciencia,
y lo firm, y doy fee conozco al dicho senior otorgante: Testi-
gos el Padre Maestro Matheo Clementes; y el Padre Vicente
Linfo, y el Hermano Fernando Gomez, y Fernando de Vega,
y Pablo de Vides, y Andres de Espinosa, y Gaspar de Carde-
nas, colegiales del colegio de esta ciudad de la Compafiia. -
El obispo de Tucuman Yo Alonso Nieto de Herrero, escri-
bano de su magestad, p6blico y del nimero de esta ciudad de
C6rdova, provincia de Tucuman, present fui con el dicho se-
fior otorgante, que se hall a su otorgamiento, y pas6 ante mi
y lo sign En testimonio de verdad, Alonso Nieto de Herre-
ra, escribano de su magestad, y piblico (i).

**

Tales son los dos documents mis famosos que se escri-
bieron en la 6poca colonial y que, dando a C6rdoba la sobera-


(1) Arch. Oral. de Indias, Eat. 124, caJ. 2, leg. 13.








- 30 -


nia intellectual, abria y ensanchaba cada vez mZs las vias de
sus progress institucionales, hasta la declaraci6n definiiva de
sus libertades.
Desde luego, la Asunci6n, Santiago y Salta, que entonces
primaban, empiezan a menguarse paulatinamente casi hasta
su complete eclipse.
Santiago del Estero entrega luego su cathedral y seminario,
para el engrandecimiento de C6rdoba; el TucumAn colonial se
desmembra para responder a las aspiraciones cordobesas que
reclamaban Intendencia, y la obtuvieron; y con la anexi6n de
San Luis, San Juan y Mendoza, que entregara Chile, for-
m6se, con altas ventajas para esta provincia, la nueva inten-
dencia.
Mas tarde, la corriente intellectual que iba creciendo, for-
m6 la conciencia de su valer real y efectivo y con ella, C6rdo-
ba, considerAndose digna de mayor elevaci6n political, reclam6
la creaci6n del nuevo virreinato de Buenos Aires, desmembran-
do del Peri todos estos pueblos.
Eran todas estas transformaciones resultados 16gicos de
las fuerzas intelectuales que irradiaba la ya celebre Universidad
de Trejo y Sanabria, frutos 6pimos de las semillas fecundas
encerradas en los dos documents que nos ocupan.
Todos esos fen6menos son transiciones que preludian los
acontecimientos de los afios 18io y 1816, los que, en resume,
no son mAs que revelaci6n de energies intelectuales derramadas
en las Provincias Unidas del Plata por la Universidad del
Iltmo. Trejo.
Adquirida en este laboratorio intellectual la conciencia de
sus derechos, convencidos de las ventajas de las libertades
democrAticas, y de que es muy noble el ser senior de si mismo,
los americanos fueron penetrAndose de su alta misi6n en la
historic; la luz de la ciencia iluminaba su camino y compren-
dieron que necesitaban la propia soberania; que no serian gran-








31 -

des por el hecho de llevar en sus venas la sangre de los princi-
pes aztecas, soberanos del lazo de Tezcuco, ni de la de los
hijos del sol, nacidos como el Ambar en el seno del Titicaca,
ni con alegar los privilegios de descendientes de CaupolicAn.
Los documents de fundaci6n de la lengendaria Universi-
dad, han abierto por fin los horizontes a la ilustraci6n y a la
ciencia, y la raza, bajo su influjo, se siente poderosa y grande;
y a las intendencias y a la division de las provincias y a la
exaltaci6n a virreinatos de todos estos pueblos, quieren afiadir
algo superior: intelectualmente emancipados, sienten que no
les faltan energies para fundar "una nueva y gloriosa naci6n".
Y la formaron.





















CAPITULO XIV


EL ILTMO. TREJO Y LA DOTACI6N ECON6MICA DE LA UNIVERSIDAD
DE C6RDOBA



SUMARIO: Hecho culminante.-La intciativa privada en la
colonia.-El sacerdocio.-El Derecho Indiano y la inatrucci6n pa-
blica superior.--El Iltmo. Trejo y sus iniciativas.- La Universi-
dad. Influencia social. -Temporalidades y previsl6n del obispo.
Cumplimiento de las disposiciones econ6micas.--El P. Ofiate.- El
vicario Salcedo.- Corolarios que se deducen.- Conclusi6n y re-
sumen.



I


Lo que de mayor encomio se registra en los anales de la
colonia es, sin duda, el esfuerzo de la acci6n privada para
producer obras e instituciones sociales.
Este hecho que se destaca luminoso, imprimiendo sello a
los tiempos antiguos, habla muy alto del valor moral de los
hombres de entonces y de las condiciones virtuosas de los con-
quistadores y habitantes que, con generoso y ejemplar despren-
dimiento, respondian a las necesidades plblicas de la ipoca.
Las grandes obras coloniales de beneficencia y utilidad
comfn, como los institutes de caridad puiblica, reconocen por
origen el esfuerzo y la iniciativa privada.








- 34 -


Los centros cientificos y educacionales no reconocen dis-
tinto origen.
Manifiestamente y de un modo exclusive casi, en lo que
a las tres provincias, TucumAn, Paraguay y Rio de la Plata
se refiere, todo fu6 obra de energies individuals, en el period
colonial.
Y estas energies fueron del sacerdocio sobre todo, que,
con su peculio o sus esfuerzos personales, se impusieron la
noble tarea de civilizar y educar, y, Ilevados principalmente por
el santo entusiasmo de la evangelizaci6n, "cada sacerdote, como
se ha dicho y con harta raz6n, era una aula ambulante para
adults y nifios cuando no encontraban ni un estrecho recinto
en que instalar escuelas con carActer permanente.
Por la legislaci6n indiana, los monarcas de Espafia libra-
ban por entero las fundaciones de seminarios y colegios a las
rentas y arcas episcopales (i); reservando para ellos el deber
de encargar a los poderes piblicos inmediatos, virreyes, audien-
cias y gobernadores, s61o el cargo de ayudar y fomentar estas
instituciones.
Por eso, no es extrafio ver al sacerdote de entonces con-
vertido en mendigo que golpea frecuente e insistentemente las
puertas de la caridad, como las de la munificencia real, pidien-
do limosnas para sus colegios.
El c6digo indiano, al consignar la resoluci6n referida, nos
significa el grave descuido, cuando no el total abandon, en
que se encontraba la instrucci6n piblica, y la indiferencia con
que se le miraba por parte del Estado.
Fuera de la Universidad de Lima y el colegio de nobles
americanos, no s6 que hublera otros centros abiertos en el ex-
tenso Peri, por las arcas reales.
Al criollo no se le favorecia con la instrucci6n; el tesoro


(1) Recopilaci6n: Ley I, tit XXII, lib. I.








- 35 --


del Estado no edificaba colegios para l1, siendo una verdadera
sorpresa para esta region cuando, en 1790, circul6 la cedula
real en que S. M. daba instrucciones a los cabildos coloniales
y establecia "la forma en que deben hacerse las pruebas de
limpieza de sangre y nobleza de los que pretenden entrar en
el colegio de nobles americanos erigido por S. M. en la ciudad
de Granada" (2).
Suplian estas deficiencies oficiales las iniciativas y los
esfuerzos individuals, especialmente del clero, misioneros y
obispos, que a estas obras consagraban lo mejor de sus rentas
y lo mis exquisite de su celo apost6lico en alas de la caridad,
.que los estimulaba a hacer el bien spiritual y moral a sus
hermanos.
En esta corriente generosa que la religion y la piedad for-
maron, empalma el Iltmo. Trejo y Sanabria, estimulado ademis
por los vinculos de sangre que lo ligaban a la tierra native,
como por el caricter hondamente franciscano que lo dis-
tinguia.
Tocaron a su gran celo las mayores y mas fecundas ini-
ciativas, de todas las que se realizaron en estas provincias del
Peru, en orden a la sociedad, a la moral y a las ciencias.
La Universidad de C6rdoba culmin6 sus esfuerzos, repre-
sentando los mayores y mas heroicos de un hombre abnegado;
con ella encendi6 definitive y eficazmente el sol de la ilustra-
ci6n pfiblica en medio de las tinieblas de la ignorancia colonial,
ejerciendo asi el double apostolado de la religion y de la ciencia.
En la portada de este su institute superior pudo escribir
- por la misma raz6n y con mayor motive lo que un sigio
mis tarde escribiera al frente de su colegio de Monserrat el
ilustre fundador: "Yo, el Dr. Ignacio Duarte de Quir6s, por

(2) Actas del Cabildo de C6rdoba, lib. 38, fol. 213 (inddito).








- 86 -


solo impulse de caridad fund esta casa; en ella espero la resu-
rrecci6n de los muertos" (3).
Como particular y como obispo, fu6 transformando sus
rentas y cuantiosa fortune en establecimientos educacionales,
que sembraba por el extenso territorio de su di6cesis; y es jus-
ticia reconocerle hoy como a fundador de la instrucci6n piblica
del antiguo Tucumdn.
Despues de sus colegios y seminarios, fund el centro de
studios superiores, que se llam6 Colegio de Artes y Teologia,
en 1613 y 1614- en su escritura y en su testamento--y Uni-
versidad en 1622, cuando, auctoritate pontificali et regia, pudo
dar grades literarios que formalizaban y acreditaban como pt-
blicos sus studios, vilidos, reconocidos y aceptados en todas
parties.
Y fueron tantas y tales las energies que le imprimiera a
su obra luminosa que atraves6 el desierto de tres siglos sin
extinguirse, y subiendo, cada vez mAs robusta y floreciente, la
cuesta de los tiempos, Ilega a nosotros cubierta de honor y
de gloria, trayendo como emblema de triunfo el escudo de ar-
mas que, con la vida, le diera el ilustre y memorable obispo.
A su Ilegada, la edad present cumpli6 un alto deber de
gratitud cuando en 1905 hiciera la apoteosis del ilustre y gene-
roso fraile, levantando y estampando su memorial en el bronce.
Y de todas parties se levantaron voces, como ruidos de
grandes muchedumbres, para former el himno gratulatorio y
grandiose del homenaje de America al fundador de su ilustra-
ci6n y de la aristocracia de sus talents.


(3) Entre las antigiedades que conserve el colegio de Monse-
rrat, hoy Nacional, se encuentra copia de un antiguo retrato del fun-
dador en el sal6n rectoral, que lieva al pie la referida inscripci6n,
fechada en 1703.








- 37 -


II

Interesado en hacer resaltar la importancia y magnitude
del institute de Trejo, lo que de civilizaci6n y progress encierra
para esta parte del continent, no hard, sin embargo, la histo-
ria de sus tres siglos de vida floreciente: escritores eminentes
han tejido con corte clAsico la gloriosa historic; pensadores
celebres hinse remontado a regions que no Ilegaria nunca si
lo pretendiese, describiendo el cuadro luminoso de las evolu-
ciones progresistas y fecundas de la Universidad de C6rdoba.
En todas las opinions y bajo todos los criterios hist6ricos
en que se ha considerado y juzgado al institute de Trejo, nin-
gin sistema ha pretendido desvincularle de su influencia social
en los pueblos, ni de su virtud de transformaci6n benefica.
Nada quedaria por decir de esta obra, ni de sus multiples
ramificaciones, que fuese digno de atenci6n, si la 16gica hist6-
rica no nos obligase a fundamental mis y mAs su origen y res-
tablecer la claridad sobre algunos puntos que al parecer sufren
confusion y suscitan dudas, restando asi importancia y valor
a la obra y apocando el merito del generoso desprendimiento
del autor.
Hemos constatado anteriormente c6mo el Rmo. Obispo
Trejo autoriz6 su obra con instruments pfblicos, ordenando
sus bienes por las vias legales a que produjesen perpetua-
mente la sustancia necesaria para la conservaci6n de la misma;
llamando de esta manera a todos los amantes del saber a parti-
cipar del beneficio de su peculio.
Sin embargo, autores modernos han abierto un interro-
gante en este particular que, si es verdad que la historic cierra
con abundancia de datos, no ha dejado de arrojar sospechas,
cuando no dudas, sobre la realizaci6n de su pensamiento tan
altamente encomiAstico.








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Sabemos que el ilustre obispo, una vez resuelto a fundar
su acariciado establecimiento educacicnal en la ciudad de C6r-
doba, se comprometi6 por escritura publica a dar al superior
jesuita que lo regentease, y dentro del termino de tres afios, el
capital de cuarenta mil pesos y en su defecto bienes races equi-
valentes; obligAndose mientras tanto a entregar desde ya Ihs
rentas que produjese el dicho capital, para que se inicie el
funcionamiento de los studios.
Y como el dicho capital hubiese de ser insuficiente para
sostener con decencia tantos maestros y estudiantes y edificio
tan grande, como era necesario hubiesen, hizo una segunda y
mis generosa donaci6n de todos sus bienes, sin excepci6n, para
despues de sus dias.
Pues bien, sobre este argument se abre el interrogante
de si el fundador entregd realmente o no los dichos sus bienes
en la forma y grado estipulados.
aTuvo cumplido efecto la generosa liberalidad del obispo
en favor de la Compaiiia? Recibi6 6sta los cuantiosos bienes
que formaban su patrimonio y destinara l1 al sostenimiento de
su institute cientifico?
A estos interrogantes no faltan quienes, con tono didictico,
responded: "No consta que la Compafila se hubiese entregado
de los dichos bienes del obispo" (4).
No, no es eso lo que deberia constar, sino precisamente lo
contrario, esto es: que la Compafiia no los hubiese recibido.
Pues seg6n reza el adagio juridico: praessumitur factum quod
de jure faciendum, la Compafiia se entreg6 de ellos y s6lo
hechos y documents positives contrarios pudieran comprobar
la no ejecuci6n de las escrituras del obispo.
El Iltmo. Trejo dej6 en complete orden todos sus bienes.


(4) Informe emanado del Consejo de Indias, en 19 de febrern
de 1800.-Arch. Gral. de Indias, 124-2-13.











Su testamento, mas que nueva disposici6n, es una media
precaucional para que su voluntad se cumpla y sus haberes Ile-
nen la misi6n a que los destina.
Bajo la firma del Provincial Diego de Torres, abonada
con el testimonio del cabildo y regimiento de la ciudad de C6r-
doba, se consigna y constata que en las manos del dicho Pro-
vincial se entregaron los titulos de las tierras, un memorial-
inventario de las haciendas y bienes y una escritura de trans-
ferencia de todos ellos, en serial de posesi6n de esta herencia
del total peculio del obispo.
Los trAmites legales de la transferencia se Ilenaron, pues,
escrupulosamcnte.
MAs tarde, cuando enferm6 el prelado, el escritor jesuita
P. Lozano, nos asegura de un hecho que es todo una revela-
ci6n en el asunto: dice que antes de morir mand6 que el rector
del colegio se parties luego a Santiago a entregarse de sus
haciendas (5).
Asi, el senior Trejo hacia la entrega material de sus bie-
nes, que juridicamente estaban ya cedidos; pues no envi6 al
P. Rector a Santiago para informarse de ellos, sino que, mu-
nido de los documents fehacientes que acreditaban su derecho
y con el inventario que se conservaba en el archivo del colegio,
segfin dijimos, fuse a recibirse de su abundante peculio.
Por parte del prelado, pues, consta que cumpliment6 su
donaci6n y dotaci6n legal y mnaterialmente.
El interrogante que nos ocupa no debia haberse abierto
nunca, y menos a base de conjeturas y suposiciones; cuando
m6s no fuese, por respeto y consideraci6n a las personas que
intervienen, a la severidad de las leyes y a la seriedad de los
actos realizados.
El Iltmo. Trejo, hombre talentoso y previsor, no habia de


(5) Historia de la Compafiia, t. H, lib. VIII, cap. XX, nfim. 16.


- S9 -








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exponer su fundaci6n al fracaso, ni dejar sus bienes a merced
de confiscaciones; conocedor de los trAmites juridicos, pene-
trado de las disposiciones y leyes can6nicas y civiles, dispuso
ordenada y legalmente todos sus bienes, como lo atestiguan no
pocos documents de aquella 6poca.
El cabildo, justicia y regimiento de la ciudad de C6rdoba,
a la muerte del obispo, informa al Consejo de Indias, en carta
fechada el 27 de diciembre de 1614, que el prelado acab6 sus
dias en suma pobreza, porque: "todo lo di6 en vida a las casas
y colegios de la Compaiiia desta ciudad y la de Santiago, para
las fundaciones destos colexios y seminaries de estudiantes y
TODO LO DEX6 EN BUEN ORDEN" (6).
El gobernador del Tucuman, D. Luis Quifiones de Osorio,
hace igual relate al comunicar al rey, con fecha 29 de diciem-
bre del dicho afio, el fallecimiento del prelado: "que habia dado
su hazienda para las fundaciones de colexios de Padres de la
Compafiia y colexios seminarios de estudiantes; lo cual dexd
todo en buen horden y acuerdo" (7).
Los oficiales reales del Tucuman, Diego Martinez de Pra-
do y Pedro Campos Pacheco, al comunicar al Consejo el dicho
fallecimiento, el 26 de enero de 1615, constatan el buen orden
y disposici6n en que habia el prelado dejado sus bienes y afia-
den: "que habiendo hecho donaci6n en vida a la Compafiia de
Jesfs de todos sus bienes y entrando desde el dia de su muerte
en la real caja la renta de los diezmos que tenia y que impor-
tari cada afio 3.000 pesos mis o menos, los pondremos por
cuenta aparte hasta que S. M. disponga lo que fuere servi-
do" (8).


(6) Arch. Gral. de Indias, 74-4-19 (manuscrito).
(7) Arch. Gral. de Indias, 74-4-11 (manuscrito).
(8) Arch. Gral. de Indias, 74-6-28 (manuscrito).








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III

De estos antecedentes hist6ricos que nos trasmiten el am-
biente de convicci6n y certeza en que se vivia en 1614 sobre
las obras del Iltmo. Trejo y la aplicaci6n de sus bienes, pode-
mos establecer como verdad irrefutable la transferencia de
los mismos a la Compaiiia, para sostener los studios superio-
res abiertos en ella, sin que nada nos induzca a dudar de la
verdad de los hechos consignados.
Para la confirmaci6n de estas mismas aseveraciones, va-
mos a seguir primeramente al Dr. Pedro Jos6 Gutierrez, el
que en 1772 se present a la junta municipal de C6rdoba como
procurador de la Universidad, a reclamar los bienes de 6sta,
que, con la expulsion de los Padres de la Compafiia, pasaron
a la junta de temporalidades.
El alegato del Dr. Guti&rrez esti fundado en cinco argu-
mentos morales, abonados por la experiencia y la opinion co-
min de aquel entonces.
Despu6s de consignar la escritura de fundaci6n de la Uni-
versidad y la asignaci6n de las rentas hecha por el Iltmo. Trejo
y Sanabria como document legal y fehaciente, expone para
mayor demostraci6n de este derecho de la Universidad, los
arguments morales que le asisten (9).
Primero: Que la hacienda de Quimillpa, en la jurisdicci6n
de San Miguel de Tucumin, que por especial hipoteca y grava-
men de los dichos cuarenta mil pesos ponia el dicho obispo, la
hemos visto siempre en poder de los jesuitas expatriados, y hoy
se halla dicha hacienda secuestrada con todas las demds que


(9) "Expediente y autos hechos sobre la dotaci6n de las cl-
tedras de la Universidad de C6rdoba".-Archivo General de In-
dias, 124-2-13 (manuscrito).









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fueron de estos regulares; a mds que todos los vecinos de dicha
hacienda sal'en por inmemorial tradici6n que fu eIsta de aquel
Iltmo. Obispo, quien la don6 a los jesuitas.
Segundo: Que las haciendas de Jesius Maria y Alta Gra-
cia que estuvieron en poder de los jesuitas, fueron igualmente
del senior Trejo y dadas a los Padres de la Compafiia en cum-
plimiento de los cuarenta mil pesos. La pertenencia de la
hacienda de Alta Gracia consta de pzblica voz y fama; y es
tambien constant que estos afios inmediatos pasados vivian en
la hacienda de Alta Gracia, que fu6 de dichos regulars, unos
esclavos muy ancianos que fueron del expresado Iltmo. Tre-
jo (io).


(10) Sobre este particular han hablado muchos autores, cons-
tatando la longevidad de una esclava, en la estancia de Alta Gracia,
perteneciente al patrimonio del obispo Trejo.
He aqul el document:
En C6rdoba, a 29 de abril de 1779, D. Felipe Ant.o Gonzalez,
procurador general interino de dicha ciudad, se present ante el
Ilustre Cabildo Secular de la misma, y expone: "que es legado a
su noticia, que en la hacienda de Altagracia, que fud de los Padres
de la Compafila, expatriados, y que compr6 a estas temporalldades
el maestre de campo Don Josd Rodriguez, se hall una negra que
es tradici6n comlin, fud dada entire otros vienes por el Iltmo. Sefior
Don Hernando Trejo y Sanabria, para la fundaci6n de esta Univer-
sidad y sus estudlos; y porque este Iltmo. Prelado falleci6 el aflo
de mil seiscientos catorce, segfln se aslenta por el P. Pedro Lozano,
en la Historla de la Compafifa de esta provincia, en el tomo II, ca-
pitulo XX, fojas 787, y lo manifiesta la lnscripci6n que se halla es-
culpida en el colegio, y convencen los demas documents que se
ballan en las temporalidades, donde consta que la donaci6n la hizo
el afio de mil y seiscientos y treze, y que muri6 al siguiente aflo.
Por tanto, hacidndose como se haze digno de toda atenci6n el
present caso, de la supervivencia de esta negra, a fin de que quede
su memorial en estos anales, y se haga piblica esta noticia, y evitar
por este medio el escrdpulo de la desconflanza de la verdad de este









- 43 --


Lo tercerb: Vemos el cuerpo de dicho ilustrisimo senior
sepultado en la capilla mayor de la iglesia que fu6 de dichos
regulars en esta ciudad de C6rdoba y consta por la escritura


suceso, por no haber otros mas seguros comprobantes; se ha de
servir V. S. cometer la dilixencia a la persona que fuese de su
mayor satisfacci6n para que por ante sI, y dos testigos, le reciba
debajo de juramento su confession, y que en ella diga conflese
c6mo se llama, si es natural de esta ciudad, si fud casada y tubo
hijos, si viven algunos o sus nietos, viznietos o tataranietos. Diga
y exprese quidnes sean; si conoci6 al Iltmo. Sr. D. Hernando Trejo,
y si fud su esclava, qud edad podia tener cuando muri6 este Sefior
Ilustrisimo, si alcanz6 el colegio que fund a sus expenses de cole-
giales, en d6nde estaba situado, y en d6nde asimismo estuvieron
situados los primeros Padres de la Compafifa antes de ediflcar el
colegio; con las demAs particularidades que se conceptuare, a venir
en claro conocimiento si es o no de aquel tiempo: por no haber
otra persona que lo pueda persuadir, a menos que de su relaci6n
y los documents que de esta pla memorial existen.
"Item: Que la persona nombrada, fecha esta dilixencia, certi-
fique el estado en que se hall, si estA en su cabal juicio, si es
capaz de algfn ministerio, y en quo se ocupa; si ve, oye y camina,
si come por su mano por ajena, si tiene o no dientes o muelas,
y quantas m&s particularidades sean dignas de notarse. Y fecho
se protocole, y se me den a ml, y a las demas parties que los
pidiessen, los testimonios que quisiessen, por lo especial del suceso,
y que tanto convene al ptlblico su comunicacl6n. C6rdoba y abril 29
de 1779.-Phelipe Ant.o Gonzalez.



C6rdoba y abril 30 de 1779.-Estando en acuerdo los seflores
de este Ilustre Cabildo Sint.o y Regimt.o se presentS esta petizi6n
y diebos seflores mandaron se haga como se pide, cometiendo su
execuzi6n al alguasil mayor y por su lexitimo embarazo al meestre
de campo Don Josseth Rodriguez y fecha la diligencia, como se
pide, se pondrA su original en el protocolo, d&ndose por mi el pre-
sente eecrito los testimonios que se piden. Ast lo proveyeron y









- 44 -


de fundaci6n que su ilustrisima pidi6 alli su entierro; a cuya
vista no tenemos c6mo sospechar que el dicho senior Trejo no
cumpli6 con los cuarenta mil pesos de donaci6n.


formaron por ante ml el presented escribano de que doi fee.--Fran-
cisco Hurtado de Mendoza -Joseph Prudencio Gigena Santisteban
Nicolas Garcia Gilledo.-Anto ml, Martin de Arrascaeta, escribano
piblico y de cabildo.
En quince de mayo, en esta estancia de Altagracia, a siete le-
guas de la ciudad de C6rdoba, el alguacil mayor D. Nicolas Garcia
Gilledo, aviendo passado a ella a practicar la diligencia que sollcita
el procurador general, acompafiado del theniente coronel del regi-
miento de milicias de la ciudad D. Pablo Vonbl, actual gobernador
Interino de las armas; el sargento mayor del regimiento del Tio,
D. Gaspar de Salcedo; D. Miguel Anto del Corro, contador del juz-
gado de diezmos; D. Miguel de Learte y Segama, el theniente co-
ronel de milicias D. Nicolas de Ascoeta, D. Florencio Garcia, Don
Joseph Ant.o Rodriguez, todos vecinos, y D. Fermin de la Sierra
Pico, y D. Isidoro Gutierrez, del comercio, con el R. P. Fr. Manuel
Amarillo, del serAphico orden de San Francisco, a presencia de
iodos los contenidos y del maestre de campo D. Joseph Rodriguez,
duefio de esta hacienda, hize conducir a un aposento de bastante
comodidad, a la negra de que se trata, desde la rancheria de su
habitaci6n, sostenida en los brazos de dos negros desta hacienda,
y estando en dicho aposento sosegada, le recibi juramento por Dios
nuestro Sefior y una sefial de cruz, que prometi6 decir verdad de
lo que supiere y fuere preguntada, y encargAndole especialmente
la conciencia por ser mui racional.
1.a Preguntada c6mo se llama y d6nde fu6 nacida, dijo que
se llama Lucia Trexo, y que fud nacida en la cludad de C6rdoba, y
respbnde:
2.a Ilt. Preguntada as sabe la edad que tiene y quienes fueron
sus primeros amos, dijo que no sabe dar raz6n de su edad, y que su
primer amo fud el Iltmo. Sr. Obispo D. Fr. Hernando de Trexo, y
responds:
3.a Ilt. Preguntada si conoci6 al Iltmo. Sr. Trexo y qud edad
podia tener cuando muri6 dicho Iltmo. Seflor, dijo que se acuerda









- 45 -


Lo cuarto: Es tambidn hecho constant que la escritura
de donaci6n y otros documents se hallaron en el archive de
dichos jesuitas y el mismo executor del extrafiamiento de ellos


mui bien del contenido Iltmo. Sefior, que no sabe qud edad podia
tener cuando muri6, y seflala las negritas de dies a doze aflos, di-
ciendo seria de la edad de ellas, cuando muri6 su amo.
4.a lit. Preguntada por el vestuario de su amo, si era de cldri-
go o fralle, dUjo que era religioso de San Francisco, y responded:
5.a lit. Preguntada por su aspect, que diga y declare, dijo
que era bastante alto, no mui grueso, y que seria de mis de setenta
af.os quando muri6, y responded que fud enterrado en la Compaflla.
6.a lit. Preguntada qud obispo le sucedi6, dijo que no se acuer-
da por haberse criado en esta estancia y estar viviendo continua-
mente en ella, que conoci6 a un sefior Borja, que conoci6 a un
senior Mercadillo, que les hizo cerrar las puertas de las iglesias a
sus amos, y otros obispos antiguos; que para recibir al senior Sarri-
colea y al seflor Pozo, fud de cocinera a Calamuchita y a la Can-
delaria, donde se quebr6 la mano derecha.
7.a lit. Preguntada c6mo se acuerda del senior Trexo y no se
acuerda de la series de sus sucesores, dijo que del seflor Trexo se
acuerda por haber sido su amo y de sus padres, y de los demAs no
se acuerda por no haberlos tratado, y vivir siempre de asiento en
la estancia.
8.a lit. Preguntada sl se acuerda del gobernador de la provin-
cla de aquel tiempo, dijo que no se acuerda, ni hace memorial de
otro que de uno que vino de Espafia con su mujer, por haber sido
cocinera con sus amos a recibirlo al Rio Segundo, y responded:
9.a Ilt. Preguntada por los antiguos padres que gobernaron
esta estancia, dijo que se acuerda mui bien del Padre Phelipe, que
Ie parece declan Bazan, que fue el que la cas6; que se acuerda del
P. Torres, del P. Ortega, del P. Phelipe Espindola, y ast de otros
antiguos, y responded:
10.a lit. Preguntada sl esta poblaci6n de Altagracia la conocid
siempre en este lugar, o en en otro, dijo que cuando vino a ella
estaba esta poblaci6n dos leguas o mAs hacia la sierra; que despuds
de muchos aflos de estar en ella, la trasladaron donde hoy se hall.









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nos la entreg6 para guard de los derechos de la Universidad;
y no la hubiesen tenido archivada los dichos Padres, si no se
les hubiere verificado la donaci6n.


Que la primer iglesia que aquf tuvieron fu6 de tapial, despuds
hicieron otra de piedra, que es la que mira al trav6s, que hoy
sirve de bodega, y en donde estaba la antigua de tapial fabricaron
la nueva que hay de present, y responded:
11.a lit. Preguntada si haze memorial de una capilla de San
Tiburcio y Valeriano que existia donde esta el Colegio Grande, dijo
que no se acuerda, y que donde esta el colegio conoci6 siempre a
los Padres de la Compafiia, que tenlan edificado, y sobre aquellos
edificios iban siempre trabajando hasta que los echaron, y res-
ponde:
12.a Ilt. Preguntada por un colegio que fund el senior obispo
Trexo, si sabe d6nde estaba situado, dijo que no se acuerda de
iLms colegios que el de los Padres, el de Monserrat y el del Rey, y
responded:
13.a lit. Preguntada Ei fud casada, y cuintas vezes, y qu6
hijos tuvo% dijo que no fud casada mAs que una vez coon Miguel,
negro, de quien tubo cinco hijos, que los trees se murieron solteros,
y una mujer llamada Juana Inds, y otro Joseph, fueron casados y
tubieron hijos.
14.a lit. Preguntada por los hijos de la Juana Inds y Joseph,
di6 raz6n de los de la Juana Inds, con bastante confusion de algu-
nos nietos y visnietos de dsta, que eran sus tataranietos, y de Joseph
no pudo dar tan buena raz6n, y responded:
15.a lit. Preguntada si era casada y tenia hijos quando se
traslad6 aqul la estancia vieja, dijo que era casada, y con un hijo
Ilamado Phelipe; que quando se traslad6 la imagen de Nuestra
Sefaora vinieron con su marido y con su hijo a pie en procesi6n
con la Virgen, y que poco despuds se muri6 su hijo que era ya ca-
sadero, y responded:
16.a lit. Preguntada si ha tenido muchas enfermedades y si
ha sido sangrada, dijo que habla padecido varias enfermedades
violentas, y que casi todos los afios la sangraban quando moza. Y
es today la relaci6n de que pudo dar raz6n formal a quanto se le ha









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Lo quinto: Que a los maestros seculares de latin, artes y
teologia, este colegio les daba anualmente sus rentas en plata,
con lo que dichos maestros se mantenian, y si tenian deudos


preguntado; y todo dijo ser la verdad en cargo del juramento que
hizo, y lo firm con los acompafiantes por no aver escribano, en
quince de malo de mil setecientos setenta y nueve. -Nicolas Garcia
Gilledo--Pablo Bonvi y Orueta--Gaspar Salcedo-Nicolas de As-
coeta-Miguel Antonio del Corro-Miguel de Learte y Segama-
Jph. Antonio Rodriguez- Florencio Garcia Manuel Isidoro Gutie-
rrez-Fermin de la Sierra Pico.



El alguasil mayor con los que asistieron a la diligencia que an-
tecede, certiflco en quanto puedo y ha lugar en derecho a todos los
sofiores que la present vieren, que examinada la negra de que aqul
se trata, con el maior cuidado, encontrd que miraba con reparo a los
diez o doce pasos; s6lo represent la edad de setenta, hasta oche lta
aflos; pero examinada de mds cerca, se deja bien penetrar lo avan-
zado de su edad por las menudas arrugas y sequedad de su rostro,
en el que s6lo se toca la figure de los huesos y el pellejo, sin nin-
guna carnosidad. Su estatura demuestra ser de mAs que median,
pues aunque no puede estar parade, por la debilidad de las piernas,
estando sentada, demuestra mui buena presencia, y no excusa el
hilar, tisar lana y algod6n, y entretenerse en otros ministerios, y
lo que es mds, segdn asientan sus amos y demAs negros de la casa,
aun asi se ocupa en el ministerio de partear, ejerciendo, con fuer-
zas suficientes, asi sentada, especialmente en el brazo izquierdo,
por tener la mufleca del otro lesionada. Su cara es larga, su nariz
gruesa y chata en el extreme. La boca grande, y los labios no mul
levantados, a causa de la sequedad de la cara; los ojos claros, y
la vista nD mul quebrantada, porque a los diez o doce pasos dis-
tingue mui bien al hombre de la mujer, al seglar del eclesiastico,
y a mds distancia se le confunden los cuerpos. Las orejas tiene
crecidas, la frente espaciosa, el cabello torcido como los demAs
negros, en el cerebro blanco, en lo alto de la cabeza declinando (a)
amarillo, que para la frente se va oscureciendo conform se va









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estudiantes los socorrian en sus necesidades, y es bien cierto
que a los denis maestros de la dicha Compafiia no les sufra-
gaban con dinero alguno; todo lo que es irrefragable argumen-


acercando; no le falta en la boca mas que las cuatro muelas que
salen las 1l1timas con un diente, todo lo demas tiene cabal, pero tan
gastados que ae hallan parej o con lab enclas; perclbese por sobre
la dentadlira en medio de su concavidad una lista negra, sin perder-
se en toda la dentadura, sino donde le falta el diente, que por estar
parejos con las enclas, no se echa de ver esta falta.
Para oir y entender bien lo que se le dice, es necesarlo acer-
cArsele al oldo, y entonces aunque no se levante la voz, percibe
mui bien quanto se le dice. Si ae le pregunta por dos o tree cosas,
se confunde, pero examinada con sosiego, responded mui bien a lo
que se le pregunta; por cuya raz6n, la hice estar todo el dia en
el aposento, dejAndola sosegar y hacidndole las preguntas de tiem-
pos en tempos, y volvi6ndole a preguntar lo que ya le tenfa pre-
guntado; porque ademas de confundirse con las repetidas pregun-
tas, se deja blen conocer que la memorial no la tiene mui fija.
Tiene el pulso tan fljo, que habi6ndosele servido una taza de
sopas y caldo de mAs que media porcl6n, teniendo la taza en el
suelo, las acab6 por su mano con la cuchara sin derramar gota
de caldo. Los brazos tiene bastante robustos, pero tan secos, que
no se le encuentra en ellos carnosidad alguna, mAs que los tendones
y nervios, con el gfieso y cutis, en menudas arrugas. Las manos
igualmente secas y en las conyunturas de los dedos, por la part
arriba, unos nudillos, que parecen desconyuntados.
Y procediendo a hazer mAs exacta averiguacidn con los negros
y negras viejos que hay en esta hacienda, que algunos pasan de
clen aflos, todos asienten que la han tentdo siempre y tienen por del
Sr. Trexo, pues en la tablilla qu e se levaba para repartir las tareas
y raciones en tiempo de los Padres, se llamaba "por la Trexo", dis-
tinguidndose ast de todos los demAs que eran del tiempo de los
Padres y una negra impedida por an avanzada edad, Ilamada Manue-
la, que no se duda exeda de ciento y veinte aflos, mui cabal en sus
sentidos; 6sta asegura que quando lleg6 a tener uso de raz6n, era
esta otra mujer mayor, y de data dice la Luisa Trexo, que es cria-









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to y prueba de la transferencia de los bienes del Iltmo. Trejo
a la Compafiia de Jesuis.
Estas comprobaciones a posteriori, del Dr. Guti&rrez, indi-
can desde luego la uniformidad de criterio en que todos esta-


tura que muri6 en sus manos, y que es su ahijada y lo mesmo dice
de todos los demAs viejos. Y aunque el continue alimento de esta
gente, es la care de vaca y matz que se les da de raci6n, en data
se debe considerar mAs variaci6n que en otras, por lo que dize ser-
via de cocinera en ocasiones.
Hay sobre la portada de este edificio, dos piedras de sapo labra-
das en cuadro de las que salen en cada una una pirAmide, y dstas
tienen esculpidas el afio de mil seiscientos cinquenta y nueve, las
cuales pledras, se asienta, fueron sacadas de la otra portada vieja,
para poner en data, que se concluy6 el aflo 1762, y reflexionando
sobre este punto, si se atiende a lo que expone de que cuando se
trasladd esta estancia era mujer hecha, come dice, y que la primer
iglesia fud de taplal, y despuds se hizo la otra, de piedra, se hace
compreciso que despuds de su traslaci6n al afo de 1647, y por
esta quenta, y por lo que asientan los negros y negras viejas, de
que antiguamente no les permitian los Padres casarse hasta que
no tuvieran edad competent para gobernar sus casas, no parece
fuera de camino la edad que se deja entender, y lo que asienta
de haber conocido al sefior Trexo, en que se afirma y ratifica per
mas preguntas y repreguntas que se le hicleron, de que no hay
otro testigo que ella.
Su amo, que es hoy D. Joseph Rodriguez, dice le oy6 en otras
ocasiones que habla nacido en Santiago, y si esto fuere asf, era
precise que tuviese mul cerca de clento y ochenta aRos, porque
segdn la historic del P. Lozano, la donaci6n del sefior Trexo para
esta Universidad, fu6 hecha el aflo de 1613, y debla para este tiempo
tener los aflos que asienta; aunque de haber nacido en esta ciudad
y si atendemos a esta reflexi6n, no pudo haber conocido al senior
Trexo, que muri6 el aflo siguiente, de catorce a veinte y cuatro de
diciembre. Pero tambidn se encuentra en el P. Lozano que el aflo
de 1609, un vecino encomendero de esta ciudad de C6rdoba, di6
a los Padres quinlentas vacas, y otro nobecientas obejas, y si para









- 50 -


ban sobre los hechos realizados; y si algunos se resistieron a
asentir a ello, fueron precisamente los defensores de las tem-
poralidades, que debian velar por la conservaci6n de esos bie-
nes en las areas del fisco.
Es cierto que este pleito, iniciado en 1771 por la Univer-
sidad, concluy6 a los various afios con la sentencia de la junta
superior de temporalidades, sosteniendo que: la Universidad
no prueba suficientemente los derechos que reclama a la devo-
luci6n de los bienes del Iltmo. Trejo; pero tambien es cierto
que todos los documents que pudieran utilizar los procurado-
res de la Universidad habianse extraviado al ejecutarse la
expulsion de la Companiia y la transferencia de sus archives a
otras manos, como igualmente los libros de administraci6n
econ6mica del institute, segiin se consigna en el mismo expe-
diente.
S61o se pudo conocer la escritura de fundaci6n, que uno


este tempo hublera dado el seflor obispo para auxilio de este cole-
glo, a los Padres, de la Luisa, bien se podia acomodar haber nacido
en C6rdoba, y haber conocido al seflor obispo, y acordarse de su
aspect, y d6nde fud enterrado. No se da noticia d6nde pusieron
los Padres estos ganados, pero sI se sabe que la primitive estancia
que tuvieron fud esta de Altagracia.
El P. Lozano dice que este fud el principio de todas sus hacien-
das, y estas son todas las razones que se encuentran para persuadir
que sea cierta la edad, y que segan buena raz6n no baje en el dia
de ciento y setenta y cinco; que es quanto se debe exponer con
la sinceridad que pide la buena raz6n. C6rdoba, y mayo diez y
elete de mil setecientos setenta y nueve.-Nicolas Garcia Gilledo-
Pablo BonvI y Orueta- Gaspar Salcedo Miguel Ant.o del Corro-
Nicolas de Asooeta-Jos6 Ant.o Rodriguez -Miguel de Learte y
Segama-Florencio Garcia-Erminio de la Sierra Pico Manuel
Isidoro Gutierrez.
(Arch. de los Tribunales, escribania 1.a (protocolos). EBcriba-
no Arrascaeta (Martin de), aflo 1179, folio 246.)








- 51 -


de los oficiales, segun declara el Dr. Justo Rodriguez (I1),
sigilosa y comedidamente entregara a la Universidad, para que
defendiese sus derechos.



IV


Los arguments, pues, utilizados por los defensores de
los derechos de la Universidad fuera del fnico instrument
pfiblico, que lo era la escritura de fundaci6n -no podian ci-
mentarse sino en la presunci6n legal, en la fuerza moral de
la palabra juramentada de los que participaron en los hechos
y actos de 1613 y 1614, y en la tradicidn constant de various
siglos, la que con fidelidad reproducia y comprobaba la verdad
hist6rica en este asunto.
La tradici6n Ha sido uniform y fiel en todo tiempo y si-
gue si6ndolo al present, sin discrepancia; es el quod semper
et ab omnibus verum est.
Es este .n argument poderoso que bien pudiera suplir la
falta de documents aut6nticos, si realmente no los hubiese,
para convencernos, y plenamente, de la verdad hist6rica de la
transferencia de los bienes del Iltmo. Trejo y Sanabria a la
Compania, con el prop6sito de fundar y sostener los studios
universitarios en C6rdoba.
Un caso en que puede apreciarse debida y justamente esta
tradici6n constant y que forma una de las mis definidas y
apreciadas del catilogo de tradiciones cordobesas, nos la ofre-
C6rdoba solicita del cabildo secular ocupar la iglesia de la ex-
tinguida Compafiia, en funciones parroquiales.
A esta solicited el cabildo responded no haciendo lugar,


(11) Expedientle citado, 2.a part.









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por ser ello contrario a los fines con que se erigi6 la dicha
iglesia, aversiva de los intereses de la Universidad y opuesta
a la pacifica posesi6n que favorecen las leyes, el tiempo y la
raz6n; tres motives poderosos que, desarrollados con manifies-
ta competencia, en la nota del cabildo, patentizan la verdad de
la inversion de los bienes del Iltmo. Trejo, segun la tradici6n
de la veneranda antigfiedad (12).



(12) He aquf Integro el interesante document de la refe-
rencia:
Sollcitud al Cabildo
para ocupar la iglesia de la Compafila en funciones parroqulales

Respuesta del Cabildo

Dice asf: "Visto todo con la reflexi6n y madurez que corres-
ponde, no puede ocultar a la penetraci6n del sefior gobernador in-
tendente, que la solicitud de los curas rectores promueve en todo
su context una pretensi6n contraria a los fines con que se erigi6
la Iglesia de los expatriados, intent una acci6n eversiva de los
interesantes progress de la Universidad y solicit un derecho re-
pugnante a la pacifica poeesi6n que favorecen las leyes, el tempo
y la raz6n: tres motivos poderosos que, demostrando la inutilidad
de sus fundamentos, Imposibilitan la pretension de los referidos
pfrrocos. Prescinde, por ahora, que los nominados pretendientes,
el uno acomodado en la cAtedra de cAnones, y otro reatado con el
juramento de fidelldad al mayor auge del colegio, debtan propender
a su aumento antes que desmembrarlo de una pieza que legitima-
mente posee, y cifl6ndose solo a los precisos tdrminos que decide
la irregularidad o ingerencia de su adotada pretensi6n, es innegable
que el Iltmo. Sr. D. Hernando Trejo, movido del celo ardiente que
tenfa por sus ovejas, don6 a la extinguida Compaflia para la cons-
tructura de su iglesia y colegio, la ingente cantidad de cuarenta
mil pesos, con piadoso fin de fomentar los studios mayores de
latinldad, artes, teologia y moral, como uno de los medios mas
conducentes a la instruccidn de la juventud, y cpmo un Arbitro se-
guro que ya entonces le pronosticaba los ventaJosos progress que









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V


Entre los arguments mas positives y director aducidos
para abonar fundamentalmente la verdad hist6rica que nos
ocupa, se registra un document luminoso de 1615, y pertene-
ciente al superior jesuita, el Provincial P. Pedro Ofiate.


reportaria su di6cesis, y que la experiencia misma ha realizado
en los tiempos posteriores. Con que es visto que los expatrlados,
en fuerza de aquella donaci6n, tomaron sobre sI el gravamen de
educar la juventud, sirvi6ndose, para las funciones literarias, de la
iglesia que hablan construIdo, sin que los embarazase el figurado
temor de profanaci6n que exagera el sindico procurador, cuya irre-
prensible practice, apoyada en el ejemplo de muchas capitals de
America y Europa, y en todo conform a la primer ereccl6n del
enunciado temple, fund a favor del colegio convictorio un derecho
nato que la junta superior de temporalidades estim6 como tal desde
los primeros afios de la expatriaci6n, y en su consecuencia se abs-
tuvo de incluir en el fisco un ramo que contemplaba afecto a la
Universidad, dejAndola en posesi6n de su regalia, con la express
facultad de continuar sus actos literarios en el mismo lugar y
mdtodo que hablan observado sue antiguos directors, hasta que
en los 1ltimos tiempos, trasladados los alumnos de Monserrat al
colegio maximo con la aprobaci6n y gracia de su magestad, se con-
solid6 mAs este mismo derecho de que habla disfrutado tantos afos
conform al esplritu de su primer establecimiento: de donde se
inflere, que el expediente de los curas rectores promueve una so-
licitud contraria al fin laudable con que se erigi6 aquella iglesia,
y por lo mismo se dirige a entorpecer e inutilizar los gloriosos
destinos de un legado plo que con maduro acuerdo sostuvo aquella
junta provincial, y cuyo recomendable fuero ba respetado el mismo
soberano en las reales c6dulas expedidas a este fin, en que ordena
para todos sus dominos la perpetuidad de las mandas afectas a
las temporalldades de los regulars ex jesultas, con prohibici6n
express de no variarse las religiosas voluntades de los finados
que con cristiana piedad sacrificaron sus propios interests a los









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Al afio siguiente del fallecimiento del Iltmo. Trejo,
en 1615, se suscit6 entire los miembros de la Compafiia del
colegio de Santiago del Estero y los del colegio de C6rdoba


establecimientos ptblicos que tanto han contribuldo al aumento
de la religion y del estado; en cuyas circunstancias, es claro, que
no se puede diferir a la intentada pretensi6n sin contravenir direc-
tamente a las arregladas 6rdenes de aquella superioridad, y lo
que es mas, sin exponerse al riesgo de incurrir al just desagrado
de su magestad, que tan seriamente recomienda la observancia
de sus reales disposiciones, principalmente en un caso en que
no asegurAndose alguna utilidad preferente, se induce, por el con-
trarlo, en el cuerpo de la Universidad una variaci6n notable, quo
turbando al principio sus distribuciones primordiales ocasionaria
con el tiempo results de much bulto, con decadencia de las
letras y perjuicio de toda la provincial, stendo el segundo escollo
en que tropieza la solicitud de los pArrocos y un nuevo motive que
debe difcultar el ascenso.
Porque a la verdad, los studios generals, colegios y univer-
sidades han sido siempre la matrix fecunda donde la juventud ha
encontrado un grueso patriotismo de virtudes y luces capaces de
santificar sue corazones y de ilustrar sue entendimientos: una
educaci6n provechosa, que perfeccionando su raz6n con los salu-
dables principios de la filosoffa y rectificando sue ideas con las
sagradas maximas de la teologfa, los hace conocer la Indole divina
del Creador, el hermoso character de la virtud, la horrible figure
del viclo y los arcanos mAs oscuros de la religl6n, hasta conducirlos
como por la mano a un estado feltz en que puedan ser tiles a sf
mismos y a la sociedad; y por esta raz6n se han granjeado stempre
la primer atenci6n los cat6licos monarcas, que llenos de piedad
y zelo hacia sus vasallos, han mirado las casas de estudios como
un cuerpo respectable y come una porci6n la mfs noble e intere-
sante a las republicas, abriendo con franqueza sus reales erarlos
para la construcci6n de sus aulas, despachando pragmAticas diri-
gidas a su mayor auge, y expllcndose a favor de sus individuos
con un cdmulo de privilegios con que a un mismo tiempo han obli-
gado su reconocimiento y han esforzado sue Animos al mas cabal









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- ambos fundados y dotados por Trejo-una cuesti6n que
fu6 seria y que hubiese tenido mayores y grandes proporciones
si el discreto Provincial Pedro Ofiate no se hubiese impuesto
con energia, ordenando silencio a ambas comunidades.


desempefio de aus deberes. Y de aqul se sigue, que esta sola reco-
mendaci6n bastaria para retraer de la solicitud de los curas rec-
tores.
Pero son muchas mAs las razones que deben mover a esto, si
se reflexiona que el mayor nflmero de los cursantes, la capacidad
y desahogo de sus aulas la amplitud de su teatro pdblloo y el
splendor de sus actos literarios, forman en la part mas subs-
tancial los progress de una universidad por lo mismo, que animan
la inacci6n y tibieza de los unos encienden el fervor escolastico en
los otros, concentran la afici6n de los mas distantes, fomentan el
desempefio de los catedraticos y difunden el buen olor de su nom-
bre hasta los pueblos mas remotos, cuando por el contrarlo la
estrechez de las piezas exteriores de que se sirve y el poco luci-
miento de sus funciones escolares disminuyen sus adelantamientos
por el hecho mismo, que retardan la aplicaci6n de sus alumnos,
entibian los buenos deseos de los que querfan verlo, retraen a los
graduados y cierran las puertas al pilblico, pudiera solemnizar sus
desempefios y aplaudir el fruto de sus tareas literarias; todo lo
que sucederia indispensablemente en el sistema adoptado por los
curas rectores. Porque, supuesto que se accediera de mancomdn
a sus proyectos y que su magestad o alguna otra superioridad
viniese en ella, &qu6 se seguirfa de aqul? Que el numeroso cuerpo
de la Universidad, reducido a las estrecheces de una capilla inte-
rior, incapaz de contender su multitud, no podria dar a sus funciones
el lucimiento y esplendor que correspond, ni tendria Ambito sufl-
ciente para proporcionar escafios y asientos a los catedraticos y
graduados, con aquel desahogo y separaci6n necesaria que exige
la calidad de los sujetos, ni con aquella decencia acostumbrada en
los demas estudlos privados de los conventos que, teniendo por lo
general suntuosos temples, capaces de abarcar un crecido nuimero
de estudiantes y maestros, gozan la libertad de funcionar con la
comodidad, decoro y lucimiento propios a la grandeza de un acto









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El argument en cuesti6n y que habia producido la divi-
si6n entire los dos colegios, fui el desacuerdo nacido a rait de
la distribucidn de los bienes del obispo entire ellos, y que am-
bos alegaban pertenecerles en totalidad o en la parte mis pingfie.


literario pflblico, y si no seria indecorosa al caracter de una acade-
mia respectable, la dura necesidad de verse privada de aquellas
facultades que disfrutan en sus actors literarioe aun las religiones
mendicantes, se seguiria con mAs raz6n, que no bastando la ex-
presada capilla para intentar con desahogo las conclusions pibli-
cas de tabla, tampoco bastarfa para los actos mAs solemnes dedi-
cados a los excelentfsimos obispos, a los gobernadores de la pro-
vincia o alguna comunidad religiosa, en los que siendo forzoso el
mayor nLmero de gentes que por su calidad piden particular aten-
ci6n, segin la variedad de sus gremios, como sucedi6 en aflos
pasados en las funciones gratulatorias con, que esta Universidad
felicit6 sucesivamente a su primer virrey el Sr. D. Pedro Ceballos
y al gobernador de la provincia que lo era el mariscal D. Andrds
Mestre y posteriormente a los Iltmos. Sres. D. Fr. Joseph Antonio
de San Alberto y D. Angel Mariano Mosooso su dignisimo obispo:
seria en tal caso inevitable la confusion que padeceria a vista de
un teatro incapaz de deparar comodidad decent a tan distinguido
concurso, e irremediable su dolor al considerarse en un estado im-
potente que la inhabilita para todos los obsequloe justamente debi-
dos a los jefes y prelados de la provincia. Se seguiria, por fltimo,
que atendida la estrechez del lugar, no podrian los deudos y con-
sangulneos de los cursantes tener la complacencia y satisfacci6n
de presenciar los desempefios literarios de sus hijos y parientes,
con desconsuelo de sus families y perjuicio de las incentives que
por lo comdn suelen estimular a las personas del siglo para man-
tener y costear a sue dependientes en los estudios mayores: trees
consecuencias fatales deducidas del antecedente de los curas recto-
res, que hacen ver con evidencia el resfrio general que experimen-
taria el gremio escoldstico en todos sus miembros, que propagan-
dose poco a poco a los ciudadanos, despuds a los pueblos vecinos
y iltimamente a las provincial del Peri, disminuirfa notablemente
el ndmero de sue colegios, entibiaria el Animo de los j6venes, des-









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El de Santiago, presentaba titulos y escrituras que le acre-
ditaban como heredero de una porci6n considerable de esos
bienes; mientras el de C6rdoba, a la par de las escrituras y
titulos, alegaba tambien la posesi6n en que estaba de los mis-
mos bienes.


poblaria la Universidad y Ilenarfa de horror y amargura la repil-
blica: cuyas perniciosas results, nada conformes a las piadosas
miras del soberano, decide la desconveniencia de la present soli-
citud, demuestran la insubsistencia de sus alegatos y concluyen
necesariamente que, la pretensi6n de los pArrocos no puede adop-
tarse de ninglin modo, sin riesgo de responsabilidad, por ser ever-
siva de los interesantes progress de la Universidad, pero much
mas por ser repugnante a la pacifica posesi6n fundada en las
leyes, en el tiempo y en la raz6n. Y este es el tercer motive que
apoya el dictamen y persuade el disenso. En efecto, los juristas
regnicolos y extraflos convienen en que toda permuta, cambio o
trueque se perfecciona al tiempo mismo en que los contrayentes
se apoderan de la alhaxa que permutan entire si. De suerte, que la
mutua entrega junto con el consentimiento de los dos produce una
acci6n civil que, radicando el derecho en uno y otro, clerra las
puertas al arrepentimiento, consolida el domino entire ambos y
pone a las parties en una posesi6n fire, que no puede alterar con-
tradicci6n alguna, a menos que los mismos interesados justiflquen
haber padecido alglin dafio o lesi6n en el acto de la permuta, por-
que entonces cabe la rescisi6n y puede irritarse el cambio por
raz6n del pacto y convenci6n que se hall incluida en la naturaleza
misma del contrato.
Este principio inconcuso en las leyes del reino, prueba por si
solo la injusticia con que intentan los sefiores parrocos invadir la
posesi6n que goza el convictorio de Monserrat, derivada del justo
tltulo de permuta que celebr6 con el Iltmo. Sr. Arzobispo de Char-
cas, aprobada por la junta provincial de temporalidades, confirma-
da por su magestad y fortalecida con el tiempo de mas de dies
afios, bastantes para prescribir la buena fe del poseedor menos
legitimo: lo que debe tenerse muy present con consideraci6n a
las siguientes reflexiones, que favorecen a la Universidad. La pri-









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El P. Ofiate, oidos los alegatos de ambas parties, orden6:
"que no se trate mis de esto con seglares ni con los nuestros,
y que el colegio de Santiago se quedase con las casas y el de
C6rdoba con lo demAs que poseia".


mera, que siendo los oficios parroquiales muy distantes de los ejer-
cicios acaddmicos, por su incompatibilidad, Ilegaria muchas veces
el caso en que concurriendo ambas funciones en un mismo dia y
hora, se turbarfan mutuamente con el sonido de las campanas, es-
trdpito de las voces y ruido del canto, atendida la proximidad de
los lugares en que se celebran.
La segunda, que slendo comfln el atrio por donde se entra a
la iglesia y a la Universidad, se causaria indispensablemente una
confusion fastidiosa entire los cursantes y feligreses, que trascen-
diendo a lo Interior del colegio llegarfa a alterar su silencio y re-
poso, y lo que es mAs de temer, peligraria el recato y honestidad
de los j6venes en aquellos ratos intermedios y anteriores a la aula
en que por lo comun suelen vagar por el atrio donde concurriendo
parroqulanos de uno y otro sexo, seria imprescindible la mezcla y
trato entire unos y otros. La tercera, que los mismos curas rectores
tocarlan con la experiencia la molestia e inquietud que sufrirfan
en sus funciones parroquiales con el estruendo y vocerlo de los
estudiantes, que conferencian sus cuestiones pasando por el patio
inmediato a la iglesia, media hora por la maflana y otra por la
tarde, y que agitados por el fervor escolAstico esfuerzan el eco
en un tono capaz de insinuarse hasta los Angulos mAs secrets del
temple.
La cuarta y ultima, que en caso de aplicarse dicha iglesia al
ministerio parroquial, a mas de privarse al colegio de su just
posesi6n, seria precisarlo a impender muchas costs para depararse
una piesza c6moda y decent para los ejercicios espirituales que
acostumbran por sus constituciones primordiales: lo que no parece
coherente a la raz6n y a la justicia.
Si despuds de estas consideraciones, que claramente persuade
el derecho de la Universidad, se pasa a reflexionar un moment
sobre los alegatos de los curas rectores, se verA con evidencia que
su pretension dista much de la equidad y de la justicia. En efecto,
los anteriores llegaron a experimental que los anteriores pArrocos









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He aqui el document, con el testimonio del Provincial
Ofiate:
"Viniendo el P. Pedro de Ofiate a visitar este colegio de
Santiago del Estero, haciendo algunas consultas acerca del es-

que hablan servido el curato rectoral desde la traslaciln de la igle-
sia cathedral hecha el aflo de mil sefscientos noventa y nueve, con
anuencia del Papa Inocencio duodecimo, desempefiaron loablemente
el ministerio parroquial, instruyendo y catequizando a sue feligre-
see, con conocidas ventajas, sin embargo de la rudeza y obscuridad
de aquellos primeros tiempos, en que el pueblo se hallaba casi en
su infancia, sin que las funciones de cathedral pudisen entibiar su
zelo y entorpecer de algdln modo los progress que reportaron de
su predicacidn y doctrine. ZY por qu6 no podran los que hoy tene-
mos pArrocos coger los mismos frutos y la misma cosecha en unos
tiempos en que la mayor cultural de las gentes, el cuidado de los
padres de familla, la vigilancia de las madres y la instruccidn de
las escuelas pdblicas proporcionan mayor capacidad en los feligre-
ses para recibir con aprovechamiento la doctrine de sus pastores?
Se puede sin recelo avanzarse a afirmar, que los curas actuales
deben indispensablemente prometerse de sus ovejas mayors in-
crementos espirituales, sl; animados del mismo zelo que sus prede-
cesores cultivan incesantemente la vifia que el Sefior ha sometido
a su vigilancia, y efectivamente se ha palpado ast cuando se ve
que la gente de servicio, y aun los parvulos de la Inflma plebe,
recorren el Catecilmo y registran sin dificultad el Decalogo, los
Articulos y Sacramentos, que forman el capilar de la creencia, cu-
yos progress, sin duda alguna, se deben atribuir al esmero con
que los filtimos parrocoe se han desempefiado, a pesar de los obs-
tAculos con que se pretend dificultar el past spiritual, y que
Jam&s sirvieron de pretexto a los curas anteriores para excusar
la palabra divina, no s61o en los dias festivos en que se supone
mayor ocupacidn en la iglesia cathedral, sino en el tempo de la
quaresma, en que se ha visto con edificaci6n doctrinar a sus feligre-
ses despuds de concluldos los oficios canonicales, y en aquellas mis-
mas horas en que los curas de otras iglesias cathedrales acostum-
braban instruir a su feligresfa.
Pero aun cuando se conslderase que las ocupaciones de cathe-









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tado de las cosas temporales que tenia, y viendo las escrituras
del archivo y algunas otras cosas que los Padres del mismo
colegio le propusieron, le pareci6 necesario que quedasen acla-



dral embarazaran los ejercicide parroquiales, aun en esta hip6tesls
deblan los curas rectores, con mas fundamento, pensar en la cons-
truccidn de una capilla en uno de los costados de dicha iglesia,
con la firm esperanza de que serlan auxiliados por aquellos mis-
mos devotos que con tanta puntualidad se han ofrecido a vestir y
adornar la iglesia que era de los expatriados, y en tal caso tendrlan
lob seflores curas proporciones mAs ventajosas para instruir al
pueblo, por la comodidad del lugar como tambidn por el silencio
3 quietud de que disfrutarian; y cuando esta idea no sea adoptable
por sus mayors costs, no serfa diffcil abrazar el partido de
reparar de menos costa la Iglesia de San Roque, igualmente cohsa-
grada como la de los ex-jesuitas, cuya situaci6n, en medio de una
gente menos instruida y poco culta, exige con mis derecho la soli-
citud y vigilancia de los pArrocoa: y dete ea un arbltrio much mAs
razonable para ejercitar el celo pastoral, que .el que ellos presentan
en la iglesia que legitimamente posee Monserrat. Y a la verdad:
si apoyando el dictamen de los sefiores curas se conviniera en apli-
car dicha iglesia a las funclones parroquiales y sefialar para capilla
de los colegiales la pieza de su sacristia, entonces, a mas del
despojo violent que se harfa a un colegio de tanto mdrito y en
quien se interest el pueblo no s6lo en el ramo de las letras, sino
tambidn en sue temoralidades, se cometerla el intolerable desacier-
to de estrechar a sus j6venes a un lugar incapaz de contenerlos con
desahogo; y aunque los curas rectores para esforzar su solicitud
hayan calculado el menor nimero a que pueden bajar los colegiales,
no se ignora que su mayor susceptibilidad admit el crecido nMme-
ro de ciento y mAs j6venes, segAn la variedad de los tempos, como
poco hA se ha visto, en cuyo caso serla inltil la referida pieza
para sus ejercicios espirituales, o seria forzoso para proporcionarse
capilla decent y c6moda, emprender excesivos gastos que no puede
ni debe el colegio sufrir sin perjuicio de su derecho, a menos que
contra la misma experiencia y la raz6n se diga con los dos pArro-
cos, que la sacristia que hoy sirve a la iglesia de los expatriados









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radas algunas cosas de que tenian duda, y decian pertenecerles
el derecho dellas.
"Lo I., el colegio seminario podia pretender acci6n y de-
recho a dos cosas: la I.1 a las casas que el colegio de la Com-
paiia de Santiago posee y las tiene arrendadas a los oficiales
reales por estas razones; la 2.a, porque siempre que el senior
obispo Don Frai Hernando Trexo las fu6 labrando en orden
a dirselas al seminario, como su sefioria lo dixo muchas veces,
o para los Padres que avian de tenerle a cargo. La 3." raz6n,
porque en la erecci6n que se hizo del seminario, donde se
hallaron el dean y cabildo desta iglesia, con el cabildo seglar
de la ciudad y el P. Diego de Torres, que entonces era Provin-
cial de la Compafiia, el senior obispo hizo donaci6n de las casas
dichas al dicho seminario, con toda la solemnidad dicha y en
presencia de un escribano real, la cual donaci6n precedi6 "i
todas las demis donaciones y escripturas que despues hizo el
senior obispo a la Compafiia.
"Contra esto tiene en su favor el colegio de Santiago, que


tiene capacidad suficiente para recibir ciento y mas colegiales, o
el nfimero que a ellos lea parezca, y computer lo que cualquier
hombre sensato falsificarfa sin mas diligencia que hacer una simple
inspecci6n de dicha pieza. Por todo lo cual, y reproduciendo los
motives que tiene expuestos, es de sentir que no se debe en manera
alguna acceder a la solicitud de los pArrocos, por ser opuesta a
los piadosos destinos de la enunciada iglesia, por ser destructive
de los adelantamientos de la Universidad, y, finalmente, por ser
repugnante a una posesi6n que apoyan las leyes, el tiempo y la
raz6n.
Firman el informed a 31 de marzo de 1794.-Hip6lito Garcia
Posse--Juan de Hormaeche--Ant.o de las Heras Canseco-Cife-
riano Moyano -Joseph Prudencio Gigena Santistdban Joseph
Joaquin Perez-Joseph Ascensio Ortiz--Ram6n Antonio Lopez-
Antonio Savid.
Garz6n: Historia de C6rdoba, tomo i.








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un dia despues de esta donaci6n, hizo otra muy amplia de to-
-dos sus bienes al dicho colegio de la Compafiia, en que se obli-
gaba a fundarle y darle veinte mil ducados de Castilla.
"Lo 2.0, que un afio despu6s, estando ya el seminario a
cargo de la Compafiia en las casas en que agora bive, estando
por vice-Provincial el P. Juan Romero, hizo el senior obispo
otra escriptura de fundaci6n y donaci6n irrevocable de algunas
cosas que entonces poseya, entire las quales nombr6 las dichas
casas como cosa suya, el P. Juan Romero las acept6 y tom6 la
posesi6n de las casas, las quales hasta agora ha poseydo. Allega
tambien que el seminario no aprehendi6 la possession de las
"Lo 3., puede pretender derecho el dicho seminario a las
;tierras de Quimillpa por unos titulos que el senior governador
Don Luis Osorio hizo al senior obispo de las dichas tierras
para el dicho seminario.
Contra esto alega el colegio de C6rdoba que el senior obispo
se las dex6 como principal fundamento de su fundaci6n, y que
siempre dixo que desde el principio las avia pretendido para
-este fin y avia ydo con este intent. Lo 2.o, que despu6s de
hecho este primer testamento de las tierras, se hall que era
negocio escrupuloso y que no se podian dar por tener derecho
-a ellas algunos indios de Quimillpa y asi por auto del senior
-governador y con mandamiento suyo se sefial6 juez y protector
por parte de los indios a los quales se les compraron las tierras,
pagAndoles en su presencia lo que tasaron que podian valer.
Lo 3., que despues de esto sac6 nuevas tierras del dicho senior
governador en nombre de la Compaffia para la dicha funda-
ci6n. Lo 4.0, porque asi se entendia siempre que el senior obispo
iba hacienda en estas tierras como cosa suya, y que esto sinti6
en su conciencia siempre. Lo 5., por la raz6n general de la
;posesi6n que tiene tomada el colegio de C6rdoba.
"Fuera de esto, el colegio de Santiago de la Compafiia pre-








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tende derecho a toda fundaci6n del colegio de C6rdoba. Lo 1.1,
por una escritura de donaci6n que hizo al P. Diego de Torres
siendo Provincial, en que se obligaba a fundar el colegio de
Santiago, dAndole veinte mil ducados, y desde luego le hacia
donaci6n de todo lo que tenia y lo que se hallase ser suyo para
despues de sus dias. Lo 2.0, que siendo el P. Juan Romero
vice-Provincial, hizo nueva donaci6n y fundaci6n, en virtud
de lo qual tom6 posesi6n de algunas cosas el P. Juan Romero,
v. g.: de las casas, chAcara y tierras.
"El colegio de C6rdoba alega contra esto, que despu6s hizo
nueva fundaci6n a aquel colegio, sin eximirse de la I.0, pero
declar6 que primero queria se fundase el colegio de C6rdoba
y asi lo declar6 a la hora de la muerte. Lo 2.0, porque asi con-
vinieron el senior obispo y el P. Diego de Torres, siendo Pro-
vincial, ante quien se fueron haciendo todos los conciertos y
por no aceptado ni aun enviado a nuestro Padre, no tenian
cosa firme. Lo 3., que el P. Juan Romero no tenia veces para
aceptar esta fundaci6n, y si fu6 por via de donaci6n, primero
tom6 posesi6n el colegio de C6rdoba, en virtud de su donaci6n.
"Y aviendo oydo todas estas cosas el P. Provincial Pedro
de Ofiate, orden6 que no se tratase mis de esto con seglares
ni con los nuestros, y que el colegio de Santiago se quedase
con las casas y el de C6rdoba con lo demas que poseia; porque
en cosas donde habia tanta dubda, no se podia por agora des-
poseer de lo que con tanta buena fe entraron poseyendo todos
con voluntad del senior obispo que hizo las unas y las otras do-
naciones; y asi las determine en el mismo colegio, mediado
de octubre deste aio de 1615-P.o de Ofiate" (13).
Despues de este document, claro y fehaciente, en que tan
a satisfacci6n se resuelve la cuesti6n sobre si se recibi6 o no


(13) Original, en Archivo de la Universidad de C6rdoba, oolo-
cado por el actual collector de documents de la Universidad.








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la Compafiia de los bienes del obispo, no veo que pueda, pru-
dente y fundadamente, subsistir duda alguna en el asunto.
Sobre estas razones de verdadero valor hist6rico, hay
otras, deducidas de documents extrafios y precisos, las que
revisten a nuestro asunto de toda la veracidad apetecible.
Dos afios despues que el Iltmo. Trejo estipulara la funda-
ci6n del colegio seminario en Santiago del Estero y se com-
prometiera a entregar sucesivamente las rentas del capital se-
fialado, el insigne vicario y provisor del obispado, Don Fran-
cisco Salcedo, redactaba solemnemente, el 17 de mayo de 1613,
su escritura de fundaci6n del colegio jesuitico de San Miguel
de Tucumin, empefiando en esta obra lo mejor de su peculio,
y poniendo como cliusula terminante de la dicha fundaci6n:
"Es mi voluntad que si por muerte u otros sucesos adversos
no pudiese el Rmo. Sr. D. Fr. Hernando de Trejo y Sanabria
acabar de fundar el colegio de los Padres de la Compafiia,
comenzado en Santiago del Estero, los bienes y rentas que
aqui sefialo sean para la casa de la Compafiia de esta ciudad
de Santiago y no en la de San Miguel de Tucumin" 14).
De este document, 16gicamente deducimos:
a) Que la fundaci6n del colegio de San Miguel, por el
vicario Salcedo, fu6 condicional, esto es: si se leva a cabo la
fundacion del Iltmo. Trejo en Santiago del Estero y si los bie-
nes de 6ste fueren suficientes.
b) Que la fundaci6n del colegio se realize efectivamente
en San Miguel, comprobindose en consecuencia que Trejo
complete su fundaci6n de Santiago del Estero.
c) Que realmente la Compafiia se recibi6 de los bienes
del obispo Trejo; contrariamente no habria podido fundar su


(14) Arch. Gral. de Indias, 74-5-33 Fundaci6n del colegio de
San Miguel de Tucuman (manuscrito).









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colegio de Tucumin, segin se le declara por voluntad del se-
fior Salcedo (I5).
d) Que siendo voluntad expresa y escriturada del ilus-
trisimo Trejo, se asegurase plenamente la fundaci6n y dotaci6n
del institute de C6rdoba y se antepusiese al de Santiago del

(15) He aqui Integro lo pertinente del dicho document:
"Y declare y es mi voluntad que si por muerte u otro adversso
sucesso que Dios no permit no pudiere el Rmo. Sr. D. Fr. Hernan-
do de Trejo y Sanabria, obispo de esta dicha provincla de Tucuman
acabar de fundar el aolegio de los dichos Padres de la Compafila
que a comenzado a dotar y tiene prometido y capitulado fundar
en esta cludad de Santiago del Estero cabeza de esta governaci6n
y consignados para cada un afio mil pesos en sus rentas episcopales
para el hedifficio de la cassa e yglesia y mas otros quinientos para
ayudar a el sustento de los dichos Padres por tiempo de seis aflos
primeros siguientes, que si dentro de estos dichos sels aflos que
comienzan a correr desde el dia de Sant Jhoan Batista de este afio
de mil seiscientos y tree no acabare su fundaci6n o llevase Nues-
tro Seflor para si a el dicho seflor obispo, no le quedaren bienes
para poder acabar la dicha fundaci6n y cumplir la dotacidn del dicho
collegio en esta ciudad sino s61o para ser admitido por ynsigne
benefactor de la Compaffla conforme a lo que tiene capitulado con
ella, el collegio que yo fundo y las rentals de la dicha mi dotaci6n
que hago en los bienes raises y muebles y semovientes que agora
yrd sefialando y sefialo por dote y fundaci6n del dicho collegio
an de ser y pertenecer a la cassa de la Compafila de Jesus de esta
ciudad, para que en ella sea el dicho collegio que fund y no en
la de Sant Miguel de Tucum&n, y esta es mi declaraci6n y determi-
nada voluntad. Pero en casso que el seflor obispo acabe su funda-
cidn y dotaci6n en esta ciudad de Santiago del Estero o por muerte
de su sefioria reverendissima le queden bienes bastantes para el
entero cumplimiento de ella, es mi determinada voluntad que la
fundaci6n del collegio que hago y doto se quede y sea en la dicha
ciudad de Sant Miguel de Tucuman..."
"Informaci6n de los servicios hechos a S. M. por D. Francisco
de Salcedo', fechado en la Plata a 22 de febrero de 1616 (manus-
crito).-Arch. Gral. de Indias, 74-5-33.








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Estero (16), si este qued6 'suficientemente dotado, como se
desprende del present document, hay que suponer y admitir
racionalmente que aqu6l lo estuvo primero y preferentemen-
te (17).
Tales son las ensefianzas terminantes y las conclusions
de la critical hist6rica.
Con el clisico testimonio del P. Ofiate y el argument
comprobatorio del senior Salcedo, creemos que la cuesti6n que
nos ocupa queda resuelta y el interrogante satisfactoriamente
cerrado.
En material hist6rica, mayormente cuando nos separa la
distancia de various siglos, pocos son los hechos que, en su com-
probaci6n, pueden invocar tantos y tan claros testimonios, co-
mo el hecho que nos ocupa, de la fundaci6n y dotaci6n de la
Universidad de C6rdoba y el de la transferencia de los bienes
del Iltmo. Trejo y Sanabria a la Compafiia, que se encargaba
de regentear y presidir la march del institute cientifico del
Iltmo. Trejo.
Podriamos desde ya cerrar la investigaci6n hist6rica; sin
embargo, siendo el argument de transcendental importancia
y abundando todavia razones y documents que le abonan y
fundamental, para mayor acopio y demostraci6n evidence, nos
permitimos insistir sobre el mismo asunto, exponiendo en el
capitulo siguiente, a la par de otros testimonios, la verdadera
significaci6n y el valor hist6rico de algunas afirmaciones men-
cionadas con el prop6sito de apocar la generosa donaci6n de
Trejo, y aminorar las proyecciones de su obra famosa.
Con ello creemos solucionar las dudas que se hayan sus-
citado en este asunto, presentando las aclaraciones necesarias
que nos permitan asentir sine formidine, a la tesis hist6rica que
venimos exponiendo.

(16) Escrltura de fundaoi6n de la Universidad.
(17) Testamento del Iltmo. Trejo y Sanabria.



















CAPITULO XV


EL ILTMO. TREJO Y LA DOTACI6N ECON6MICA DE LA UNIVERSIDAD
DE C6RDOBA

(Continuacl6n del precedent)


SUMARIO: Otro argumento.-Aquieseencia de la Compaita.
Resoluciones de dudas.- El P. Diego de Torres.- El oblipo Trejo
y la Compaflia. -Sulciencia de los bienes del Iltmo. Trejo y Sa-
nabria. -Juan Rodriguez y la defense de los derechos de la Uni-
versidad de C6rdoba.-Texto de ese documentoa-Conclusion.


I

Si es verdad que los hechos hist6ricos no se presumen,
sino que es necesario comprobarlos con documents positives,
tambi6n lo es que son fehacientes y demasiadamente series los
aducidos en favor de la tesis de la transferencia de los bienes
patrimoniales del Iltmo. Trejo a la Compafiia de Jes6s.
Ellos no s61o pertenecen al g6nero de arguments pruden-
ciales y morales, sino que, como documents positives, hacen
plena ciencia en el asunto, y excluyen, en consecuencia, toda
duda que pudiera nacer en los acontecimientos que nos ocupan.
A la par de los documents, abonan la tesis el silencio de
los antiguos y la aquiescencia de los superiores jesuitas en el
particular.









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Efectivamente, ninguno de los antiguos documents que
se conocen al present, oficiales o privados, hablan de este
asunto; apenas si ellos se concretan a mencionar la obra reali-
zada.por Trejo, ponderar sus beneficios, alabar sus ventajas
para la juventud estudiosa, los progress que realize y otros
detalles sobre la indole, march y buenos frutos de la Univer-
sidad de Trejo.
Las comunicaciones de los obispos y gobernadores del
Tucumin, las informaciones enviadas a la Metr6poli, las cedu-
las y providencias que emanaran de los monarcas o del Con-
sejo, hasta la 6poca de la expulsion de los jesuitas, nunca han
mencionado la cuesti6n econ6mica de la Universidad, ni nunca
se ha puesto en duda, en ninguno de esos documents, la
fuente de recursos para la subsistencia y funcionamiento del
institute, esto es: la donaci6n del Iltmo. Trejo y Sanabria.
Y no hay que olvidar el hecho, tan generalizado en aquel
entonces en todo el Periu y especialmente en el Tucumin, de
que por la pobreza y miseria de estas tierras, se acudia conti-
nua e insistentemente a la generosidad de los reyes en demand
de ayuda, para las fundaciones y conservaciones de cualquier
establecimiento, por insignificant que fuese.
Ni el Iltmo. Trejo, ni los directors del establecimiento
universitario hinse presentado nunca ante el Consejo de la
Metr6poli solicitando ayuda, para esta obra de grandiosa reso-
nancia y de positivas ventajas para las provincias del Perii.
Reci6n cuando las circunstancias creadas por la expulsion
de 1767 introdujeron un nuevo orden de cosas y la direcci6n
del establecimiento pas6 a otras manos y la junta de tempo-
ralidades entr6 a administrar los bienes de la Compafiia, em-
pez6se a solicitar ayuda, para tender la march econ6mica del
establecimiento.
En lo que a Trejo se refiere, bien lo indica en su carta
de 1614, dirigida al rey, comunicando las obras realizadas en









- 69 -


su obispado y pidiendo limosna para la construcci6n de la igle-
sia y complement del monasterio de Santa Catalina, porque
la tierra es muy pobre y no puede ayudar ahora a esta obra:
"porque tengo, dice, entire manos otra en que gastar lo poco
que tengo y aunque fuere much fuera muy bien empleado, que
es fundar un colegio en la ciudad de C6rdoba donde se lea latin,
artes y teologia..." (i).
Para esta, "que es su obra exclusive y propia", ahora ni
nunca pidi6 ayuda material al Consejo de la Metr6poli. La
coste6 integramente de su peculio, suficiente para cubrirla.
Todo esto nos confirm plenamente, no s61o de la trans-
ferencia de la fortune del obispo a la Compafiia, para los fines
estipulados de fundar y sostener studios superiores, sino tam-
bien de que aquellos bienes eran manifiestamente suficientes
para cubrir las necesidades del institute.
jEn que, pues, fundamental las dudas los que formula
el interrogante sobre la realidad de la transferencia de los bie-
nes del Iltmo. Trejo a la Compafiia? ;Les asiste acaso algin
document de positive importancia?
Corren unas cliusulas de un document atribuido al Pa-
dre'Diego de Torres, en que se afirma que por su fallecimiento
no pudo el obispo cumplir sus fundaciones y que la Compafiia
s6lo hered6 una parte minima de sus bienes, que apenas alcan-
zaba a diez mil pesos.
Si no queremos arrojar la nota del ridicule sobre el celoso
y eminente P. Torres, es forzoso negar la autenticidad del
dicho document, que manos ap6crifas y no bien intencionadas
han dado a la publicidad.
El P. Torres, que hace poco admitia y se comprometia a
realizar las fundaciones del obispo y agradecia al prelado su
generosidad en fundar y dotar con largueza esos estableci-


(1) Arch. Gral. de Indias, 74-3-14.









- T7 -


mientos y entregarlos a la Compafiia, ahora, pocos meses ape-
nas de la muerte del obispo, afirma que no se recibiera vista
del total peculio del prelado ni cumpliera iste con sus com-
promises ?
El P. Torres, que habia autorizado con su firma una escri-
tura en que se declara que los bienes del obispo Trejo son
suficientes para cubrir sus fundaciones y se deja a la Compa-
fiia heredera de ellos, sin excepci6n; que habia recibido la
uiltima voluntad del prelado, corroborando y ratificando todo
eso, ahora, antes de un afio y en los pocos meses que dur6 en
su cargo de Provincial, despu6s del fallecimiento de Trejo, afir-
ma y consigna, sin otra explicaci6n, que aquellos bienes son
de ninguna importancia y que apenas su valor heredado alcan-
za-a la mezquina cantidad de diez mil pesos?
El P. Torres, que se comprometi6 a abrir el colegio a los
quince dias de la escritura de 1613, y comenzar desde ya los
studios con las rentas que entregaria el obispo del capital esti-
pulado entire ambos, y que consta entregaba el prelado esas
rentas segun su compromise (2), ahora afirma que el obispo
qued6se en promesas y que sus bienes apenas veinte dias
despus I -sufrieron contrastes y reveses tales que se redu-
jeron a una suma insignificant?
Esto no es, no puede ser verosimil. Un prelado de la talla
y temple excepcional del P. Torres, adornado de altas virtudes
y seriedad reconocida, no puede consignar, no es possible creer-
lo, tales afirmaciones.
Por esto, fundadamente afirmamos la carencia de autenti-
cidad de dicho document, ap6crifo a todas luces.
Sin duda--y esto es muy claro, porque del texto mismo
de los documents se colije--no entreg6 en vida los cuarenta


(2) Lozano: Historia de la Compafla, tomo cit, lib. VIII, 'a
pitulo I, not 7; cap. XX, not. 16.









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mil pesos que prometi6 dar en dote a su institute de studios,
y es 16gico que asi fuese, porque muri6 antes de los tres afios
en que debia cumplirlo. Pero este asunto es cosa juzgada;
porque la entrega de los cuarenta mil pesos estaba estipulada
en la escritura, de dos maneras: la una en el t&rmino de tres
afios, si Dios le conservaba la vida; la otra, en el caso de morir
antes, se deduciria y cubriria de sus bienes generals. No se
realize la transferencia de este dicho capital en la primera for-
ma, hizose en la segunda. En uno o en otro caso, siempre tiene
su fundamento hist6rico la creencia dominant, la tradici6n
- en muchos casos mis sincera y fiel que los escritores de
haber dotado el Iltmo. Trejo con cuarenta mil pesos su insti-
tuto de studios, boy celebre Universidad de C6rdoba.
Que escritores antiguos y modernos, siguiendo a los pri-
meros, hayan procurado intencional o inconscientemente, dis-
minuir y apocar la generosidad del Iltmo. Trejo, no nos cuesta
career; a no ser que quisieramos atribuirles una ignorancia su-
pina, que nunca es decoroso suponer en el historiador.
De la misma manera, no se concibe c6mo se puedan cla-
sificar los bienes del obispo de insuficientes por unos, y por
otros, afirmar que la donaci6n de los mismos fu6 parcial y no
total (3), y que el obispo no lleg6 por fin a completar y per-
feccionar econ6micamente su fundaci6n.


(3) P. Techo: Historia de la Compaflfa en el Paraguay, li-
bro IV, cap. XXXV, pig. 295 y sig.
Suponemos que este autor jesuita no tuvo conocimiento de los
inetrumentos piblioos con que el Iltmo. Trejo entregaba a los es-
tudios fntegra y totalmente sus haberes, depositindolos en manos
de la Compaffa, a quien declare heredera universal, a fin de que los
Invierta en las fundactones sealaladae. Contrariamente, no habrfa
consignado en eats su obra, las afrmaciones aigulentes, a todas lu-
ces opuestas al espiritu y a la letra de los instruments pfblicos
de 1613 y 1614:









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Se aduce el hecho de que el capitulo provincial de la Com-
pafiia y el P. General Mucio Viteleski, respondiendo en 1616
a las representaciones del colegio de C6rdoba, no le declaran
fundador y si bienhechor insigne, ordenando en su favor las
prerrogativas y privilegios que sus estatutos acuerdan.
Sin conocer en detalle las tramitaciones de la ilustre Com-
pafiia en remunerar espiritualmente a sus bienhechores, del
hecho apuntado creemos deducir mis bien que el Iltmo. Trejo
dej6 en orden todas sus cosas. El celoso prelado no es decla-
rado fundador, porque en resume nada habia fundado para
la Compafiia de Jesis: en Santiago del Estero un colegio y
un seminario, en C6rdoba un institute cientifico en el colegio
de la Compaffia y un convictorio no para la Compafiia, sino
para los vecinos, espafioles e indios, de las tres gobernaciones
del sur del Peril; a estas obras dej6 su peculio y los Padres
jesuitas fueron los herederos del obispo no como tales, sino
como directors de las instituciones de pdblica utilidad que
dejaba establecidas.
Habia, por otra parte, favorecido a la Compafia, despues
de los sucesos desagradables de Santiago del Estero, con ver-
dadero interns y afecto; habia sido con ella siempre generoso
y la habia distinguido y preferido en todas sus empresas y
era just le declarase, como lo hiciera, su insigne benefactor
y que la comunidad del colegio de C6rdoba, el mas favorecido
sin duda, le dedicara como expresi6n de reconocimiento y gra-

"El obispo Don Hernando de Trejo, franciscano del Pert...,
concedi6 a los colegios de COrdoba y de Santiago del Estero una
pensi6n de dos mil castellanos de oro mientras 61 viviera. MAs to-
davia: declared por escrito que ia podia ahorrar la cantidad necesa-
ria, costearia los gastos de gmbos col6glos... Muri6 en 1614, dejan-
do por heredera a la Compaila de una porci6n de sus blenes..."
Obra cit., pAgs. 296 y 297.









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titud la lipida que cubriera sus cenizas venerandas, en que
grabara esta sentida leyenda:

fltmo. ac Rmo. D. D. Fr. Ferdinando Trejo, Episcopo Tucu-
manensi insignia suo Benefactori Collegium hoc Corduben-
si in gratitudinis monumentum. D. O. C. Obiit-
Anno MDCXIV

La otra lipida, colocada en 1872 por la Universidad, lo
declara su fundador.


II

No conocemos auin en detalle el inventario de los bienes
del Iltmo. Trejo y no podemos por lo mismo convencernos por
propia ciencia, de la insuficiencia de los mismos. Los creemos
suficientes, sin embargo, y no podemos creerlo de otro modo.
4Por que dudar? En moments solemnes lo afirma el mismo
obispo, en presencia de escribano que da testimonio, del cabil-
do y justicia secular y del P. Superior que ha de correr con la
ejecuci6n de la obra a que se destinan, y todos, sin observaci6n,
firman esa declaraci6n: luego no s61o eran suficientes, si que
tambien tenidos y reconocidos como tales por las autoridades
que intervienen.
El Iltmo. Trejo, en su testamento, dej6 en verdad tres
fundaciones que podrian parecer excesivas para su peculio
particular; pero lo ordena con acierto y prudencia, determi-
nando que era su formal voluntad que primero y ante todo se
fundasen los studios en C6rdoba y dotasen, y del sobrante las
dos fundaciones de Santiago y del noviciado de la Compaffia.
No hay, en consecuencia, dudas ni confusion sobre la vo-
luntad del obispo y la suficiencia de sus bienes; habia exten-
dido varias escrituras de diversas fundaciones, es verdad;
pero es muy sabido que una escritura pfblica se modifica por










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la siguiente en el mismo orden de cosas y que el testamento
abroga toda disposici6n anterior que se oponga al cumplimiento
de la iltima voluntad del otorgante.
De la suficiencia de los bienes del Iltmo. Trejo, hace rela-
ci6n circunstanciada el R. P. Guitian, en el expediente que
present a la junta de temporalidades en 1773, como apoderado
de la Universidad de C6rdoba, cuyos derechos reclama en la
devoluci6n del capital de su fundaci6n (4).


(4) Despu6s de comprobar la autenticidad del testamento del
Iltmo. Trejo, aflade:
"Esto supuesto, vamos a ver que vienes heran estos que declare
ser Suyos y perteneoerle el ilustriiamo donate, y su valor efectivo
arreglado a aquellos tiempos, por si aloanzan o exceden a la can-
tidad de los quarenta mil pesos, que se controvierten. En primer
lugar, declara ser suya y pertenecerle la estancla de Qulmillpa, en
la qual dice el mismo seflor Trejo, y lo confleesa en autos a foxas
quarenta y ocho el defensor fiscal de temporalidades que havia bue-
yes, carretas, molino, ingenio de aflil, fragua, curtiduria, arados y
otroe aperoe, come tamvien cria de mulas, yeguas, burros, ocho-
cientas cabras, y capados, y mil ovejas, con casa iglesea, con mu-
sica, etc. Declara tamvien ser suya, y pertenecerle la hacienda o
estancia de Guaera adonde, aunque no lo dice, habria a proportion
de las mismas species, y efectoo que en la de Quimillpa: bien
que en nimero inferior, por ser recien poblada. Deolara asi mismo
ser suyos sesenta y tree esclavos entire grande y chicos, sin que
entren en este ndmero otros tree mas que andaban fugitives; tam-
vien deven entrar en esta cuenta loe sets mil pesos que estavan en
el Cuzco, en alaxas en poder del P. Guardian de aquella ciudad,
con otros mil, y quinientos pesos mas, que dice estavan empleados
en negros de Angola. Agrdguese a todo esto la plata labrada, ropa,
libros, escritorios, imagenes y otros muebles precisos a la decencia
y dignidad episcopal. Todo esto, pues, y algo mas que no refiero,
pero que consta de su testamento, deolara dicho ilustrfsimo ser
suyo y pertenecer despuds de suS dias al colegio de los ex-jesultas
para el efecto de dotar las ctedras en la ciudad de C6rdova si










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Secuestrados los bienes de la Compafiia, en que estaban
englobados los pertenecientes a la Universidad y que los Pa-
dres administraban, el nuevo rectorado provoc6 la acci6n de


antes no tuviese efecto la donacion susodicha; vien entendido que
la rent decimal, y quartas funerales adeudadas de aquel aflo deven
asl mismo afladirse a esta cuenta por no cobrarse, ni las unas, ni
las otras en el mismo aflo como por lo comun sucede, mAxime en
las decimales. Toda esta herencia, pues, tocava al colegio, no solo
en virtud de la donacion susodicha, que los ex-jesuitas tenian ya
en su poder, sino tamvien en virtud de la declaracion, o ratifica-
cion testamentaria, que ya dejo arrival referida, y por el mismo titu-
lo, que recivieron los dies mil pesos, que confiesa el jesuita Torres.
Bamos, pues, graduando el imported de estos vienes reducidndolos
a plata efectiva.
Primeramente, los sesenta y cinco esclavos los computaremos
a quatrocientos pesos cada uno, pues a ease mismo precio, segun
consta en autos, le costaron al difunto, las nueve piezas chicas,
y grande, que dice compr6 a Maese Pedro, extrangero, casado en
la Asumpcion, y ya se ve que no me excedo en la tasacion de ellos,
pues segun aparece del mismo testamento, o declaracion testamen-
taria del difunto ilustrfsimo, cada negrita valia en aquellos tiempos
quinientos pesos. En atencion a que una sefiora del Cusco a quien
este Ilustrfsimo declare deverle mil pesos, dice el mismo que se
daria por satisfecha con dos negritas. Las sesenta y cinco piezas
de negros, pues, vianen a ymportar al equitativo preclo que he
regulado, veinte y seis mil pesos. Los sets mil pesos que estavan
en alaxas en poder del P. Guardian del Cusco con los mil y quinien-
tos pesos mas que dice estavan empleados en negros de Angola,
componen la cantidad de siete mil quinientos pesos. Tenemos, pues,
en estas doe solas partidas la cantidad de treinta y tree mil y
quinientos pesos. Pasemos aora a regular el valor efectivo de la
estancia de Quimlllpa. Es clerto que no declare el ilustrfsimo difun-
to por menor el nifmero de cavallos, de yeguas, de burros, y bueyes
que havia en la susodicha estancia, come dice el de ovejas y cabras;
pero haremos un c6mputo prudential de todo, y contemos de cada
especte de las referidas una mitad de lo que 61 mismo reflere haver










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reivindicaci6n contra las temporalidades, nombrando por apo-
derados y defensores sucesivamente a los Dres. Jose Guti6rrez,
Juan Rodriguez y al P. GuitiAn, quienes en extensos alegatos


en ella de cabras, y ovejas sea aun si se quiere algo mas ynferior
el c6mputo, y demos (como suele decirse) de barato, que no huviese
mas de trescientas yeguas, otros tantos cavallos, bueyes, mulas, etc.
Arreglado asi el nflmero de ellos, pasemos aver el valor efectivo
que tenian en aquellos tempos los ganados de toda especie, y sin
valernos de lo que sobre esta material nos dicen los historiadores,
podremos colegirlo de lo mismo que nos suministral los autos. De
ellos consta que el ilustrlsimo difunto no dej6 a su secretario, a
quien amava much, mas que dos cavallerias mulares para que en
ellas pudiese retirarse al Perd, seflal evidentisima de que en aque-
llos tiempos tenian much estimacion, y valor las cavalgaduras.
Aun en nuestros dias se vendieron en las tabladas de Salta a doce
y mas pesos cada pieza, y esto en tropa. PongAmoslos, pues, a este
mismo preclo, que ciertamente no puede ser mas equitativo, arre-
glando al mismo que las mulas el de cavallos, y slendo de estas
dos species hasta seiscientas plezas, deven importer la cantidad
de slete mil y doscientos pesos, que juntos a los treinta y tree mil
y quinientos componen, salvo yerro, la cantidad de quarenta mil y
setecientos pesos. No hablemos del valor de los bueyes, ovejas, ca-
bras, etc.; y pasemos a computer los otros utensilios, que consta
estavan exhistentes en la misma estancia: un molino no se costea
en el dia con mil y quinientos pesos, ni la fragua con quinientos.
jQud serla, pues, en aquellos tiempos? Las carretas con sus bueyes
y aperos correspondientes, como tamvien el ingenio de aflil no deja-
ria de valer mui buenos pesos. Las casas con la iglesia e instru-
mentos mdsicos de que dice el mismo fundador estava surtida; los
vasos sagrados y ornaments que habria en ella, ya pasarian de
tres mil y mas pesos; el valor del terreno que ocupava la estancia
tamvien ymportaria algo mas de mil pesos: pues la de Guaera, del
mismo ilustrlsimo, que hera mui inferior, le cost por lo menos
igual cantidad a esta, como se colige de lo que expone en autos
dicho ilustrfsimo a foxas quarenta y quatro; con que ya tenemos
otros seis mil pesos mas que agregar a los quarenta mil y sete-











- 77 -


reclamaban, aunque con escasos resultados, la devoluci6n de
los bienes con que Trejo dotara la Universidad y que habian
permanecido en poder de los jesuitas y pasado luego al go-
bierno, con todos los demAs que formaban el patrimonio tem-
poral de la Compafiia.


cientos y lo que voluntariamente quiero descontar para que con
ellos se recompensen las deudas y mandas voluntarias que dicho
sefor deja declaradas, y pueden verse en los autos desde foxas
quarenta y dos buelta hasta foxas quarenta y cinco, cuyo total de
ellas no Ilega a cinco mil pesos. Nos sobra, pues, de la cuenta la
estancia de Guaera, que siempre pasaria su valor de mas de mil
y quinientos pesos. Agrdguese a todo lo dicho la plata labrada y
sellada, ropa, escritorios, imagenes, libros y otros muebles precisos
para la decencia y dignidad episcopal, cuyo valor no puedo regular
yo pero que se deja colegir, y podrI comprehender qualquiera que
sepa que cosa es mantener casa constandole por experiencia el mu-
cho desembolso que tienen que sufrir para surtirse aun de aquellas
que parecen menudencias, pero sin las quales es impossible que
pueda estar con decencia la casa de un qualqulera. A quanto, puss,
ascenderia el menage de un ilustrisimo, y mas en aquellos tiempos
en los que por la escasez de oficiales, y por ser raros los navios
que fondeaban en estos puertos, todo como solemos decir, se pesava
a plata. A todo lo dicho deve de agregarse el product de las rentas
episcopales de aquel aflo asta el dia mismo en que muri6, por co-
brarse estas con un aflo de atraso comunmente. Ni vale el decir
que entonces serian estas mul cortas, no por clerto. El obispado, ya
no hera obispado de caxa en aquel entonces, con que ya escedia
de quatro mil pesos de product decimal, quando entr6 aposeherlo
este ilustrisimo, vivi6 en l1 mas de quince aflos, y no me alargaria
much si digese que cada un afo se aumentaria la renta de el un
diez por ciento. Entonces comprehendia aquel obispado, ademas
de lo que en el dia tiene, todo lo que hoy abarca el de Buenos Aires
a lo menos desde Santa Fee, hasta los Quilmes, como de los mis-
mos autos se colige a foxas quarenta. Aora, pues, aqui de la razon.
Todos los vienes que hasta aqui llevo referidos dice un ilustrlsimo
ser suyos y declara pertenecer a la Compaflia, en virtud de la









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Entre estos expedientes se registra el alegato del P. Gui-
tiAn, quien, con el prop6sito director de desvirtuar el argument
del presunto P. Torres, sobre que s6lo heredaran unos diez
mil pesos, formula el siguiente raciocinio: Del testimonio del
P. Torres consta que la Compafiia se recibi6 de los bienes del
obispo. Y bien, g en virtud de que se recibieron de dichos bie-
nes? En fuerza de la donaci6n que se hiciera por instrument
pdblico; luego no fueron diez mil pesos, sino todo el patrimo-
nio del obispo, segin se consigna en dichos documents, lo que
heredaron.
Ahora bien; el total del patrimonio del obispo, segun se
indica en los mismos instruments, alcanzaba a cuarenta y
ain pasaba de sesenta mil pesos. Luego de haberse recibido,
como supone el citado document del P. Torres, fui de todo el
capital y no de diez mil pesos solamente.
Estas son las ideas del argument desarrollado por el
P. GuitiAn.
Sin embargo, como una notable pieza de defense de lo
actuado por el Iltmo. Trejo y Sanabria, nos permitimos inser-
tar el alegato del Dr. Juan Rodriguez.
En esta defense se hace la mis complete refutaci6n de las
apreciaciones del procurador fiscal de la junta de temporali-
dades, con que pretendiera desvirtuar las razones expuestas por
el primer apoderado de la Universidad, Dr. Jos6 Guti&rrez.


donation anterior, la qual de nuevo ratifica por una declaracion tee-
tamentaria autorizada con toda solemnidad, como puede verse a
foxas treinta y cinco, el valor intrinseco de ellos aun computado
a un precio que con referencia a aquellos tiempos deve reputarse
no ya por ynflmo sino vil, no solo alcanza a loe quarenta mil que
la donacion espresa, sino que paea de cinquenta y sesenta mil.-
Arch. Gral. de Indias, 124-2-13.









- 79 -


III

En segunda instancia el Dr. Rodriguez insisted en las exi-
gencias de la Universidad, presentando el siguiente interesante
memorial:
Sefior Presidente e Iltma. Junta Municipal
Peticin.
S de esta ciudad de C6rdova: el Doctor Juan Ro-
driguez, en calidad de procurador de la Universidad, en vista
de la respuesta que el defensor fiscal di6, y se alla a foxas qua-
renta y seis a dos escritos, que en defense del derecho de mi
parte present el sefior magistral de esta santa iglesia Doctor
Don Pedro Josef Gutierrez, que se leen a foxas una y diez,
ante V. S. dice en quanto le concede el derecho, que siendo
claras y vien fundadas las razones que dicho senior magistral
alega para exigir la cantidad que en su peticion expresa, y
faltando esta solidez, y claridad en las razones congruenciales
con que dicho defensor fiscal se opone, se sirva V. S., concep-
tuando estas por insuficientes por las razones que insinuar6
declarar aquillas por convincentes, y en su respect entregar
la cantidad que se litiga.
Primeramente, se empefia el fiscal en provar largamente,
que el Iltmo. Sr. Trejo no cumpli6 la donacion en su entrega,
y dice asi: Es verdad que el Iltmo. Sr. Trejo prometi6 en su
donacion quarenta mil pesos, pero tamvien es verdad no consta
que efectivamente huviese entregado la cantidad anunciada...
Asi mismo es ynnegable que le incumbe el onus provandi, pues
muchas veces acontece que se ofrezca, y no se d6 lo que es
mui verosimil subcediese en este caso, porque el Sr. Trejo
fui obispo de esta provincia al principio del siglo pasado, en
la que se hallava destituida de las rentas episcopales por ser
en los principios de su poblacion, y que los espafioles heran
pocos, y los naturales de ella la mayor parte infieles, y ne6phi-
tos, y se deve suponer de estos, que no pagavan ni diezmos,









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ni derechos parroquiales. Pareceme esta congetura de mui poca
fuerza: Es verdad que el Sr. Trejo fu6 obispo a los princi-
pios de el siglo pasado, pues consta que muri6 el afio de seis-
cientos catorce, pero no por eso se ha de decir que las rentas
episcopales fueron menores, antes vien atendiendo que esos
tiempos heran mas cercanos a aquellos en que nos cuentan las
histories abundava en estos paises la plata se ha de concep-
tuar, sino iguales, mayores los derechos episcopales, porque
aunque se conceda que la mayor parte de los naturales fuesen
infieles, lo que no se compadece con el esmero que ponia la
copia de operarios evangl6icos, que ya havia entire ellos en
disipar las tinieblas de la infidelidad, y el empefio con que reci-
vian la luz cath6lica es ynnegable que la falta de quienes pa-
gasen dichos derechos se recompensa, y aun supera con los
crecidos precious que tenian los efectos en que se contribuian,
y la promta reduction a dinero fisico. Es tamvien ynnegable,
que en aquellos tiempos en los sefiores obispos recaia la mayor
parte de los diezmos, y otros derechos que hoy multiplicAn-
dose los interesados es forzoso repartirlos con menos provecho
de los ilustrisimos, por lo qual parece fuera de toda conside-
racion alegar la escasez de los derechos episcopales por prueva
de que no se cumpli6 la donacion, como lo hace el defensor
fiscal, quien prosigue asi:
Y haviendo sido el referido ilustrisimo senior religioso del
orden del serifico Padre San Francisco, deja fuera de duda
que al ingreso al obispado no tuvo capital de vienes patrimo-
niales, ni adventicios, por no ser esto compatible con su ins-
tituto. Es principio asentado en toda filosofia, que argumentum
nimis probans nihil valet. Vicio que tiene el present argumen-
to del fiscal, y lo demuestro con la siguiente ilacion: Dice el
defensor fiscal, que por razon del institute de la familiar seri-
fica que excluye, y es incompatible con todo, y qualquier domi-
nio no pudo el Sr. Trejo tener al ingreso en su obispado, vienes,









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ni patrimoniales, ni adventicios; dice tamvien que las rentas-
de su obispado fueron por la escasez de los fieles mui tenues
y cortas; luego en consequencia de sentir es precise que con-
fiese que los haveres de dicho ilustrisimo no excedieron la
clase de una regular, y aun escasa pasadia que le subminis-
traria lo mui precise para su decencia. Par6ceme que la razon
natural, sin ser necesario recurrir a las sumilas, dicta que esta
consequencia es legitima, pues vea V. S. el vicio del argumen-
to. Prueba no solo que dicho senior obispo no pudo hacer la
donacion de los quarenta mil pesos que express, sino tamvien-
que ni tuvo vienes muebles, ni raices, lo que es evidentemente
falso, pues consta que por fin y muerte de dicho senior ilus-
trisimo recayeron en la Compafiia vienes mui quantiosos como
son las haciendas de Quimillpa y Guaera, con quarenta escla-
vos, ingenio de afiil y otros muchos aperos, que nos documen-
tan haver sido haciendas de muchisimo valor, y que rentarian
al afio muchos miles, y otras muchas alaxas de crecido precio,
todo lo que demuestra la siguiente cliusula del dicho senior ilus-
trisimo, que se halla a foxas cinquenta y quatro de los autos,
y nueve. de la declaracion, que en descargo de su conciencia
hizo dicho senior ilustrisimo en esta ciudad el dia catorce de
diciembre de mil seiscientos y catorce, y trasladadas con fideli-
dad, dice asi: "ditimamente declare por mis vienes pertene-
cientes a la Compaiia de Jesis, conforme a las donaciones que
le tengo hechas, las haciendas de Quimillpa y Guaera y qua-
renta y ocho piezas de esclavos grandes y pequefios. Item: los.
bueyes, aperos, molinos, ingenio de afiil, erramientas, carretas,
arados, fragua y las demas cosas que hai en las dichas hacien-
das, machos y mulas, yeguas y burros, y ochenta cabras, y
capados, y un mill6n de texas, y erramientas de curtiduria,
que esti en poder de Ger6nimo Pereira, clerigo; la plata la-
brada, joyas, imigenes, libros, ropa blanca, y todas las demas
cosas contenidas", etc. Y a foxas cinquenta y dos de los autos,









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y siete de la dicha declaration, se encuentra la siguiente par-
tida: "Declaro asi mismo que Hernando Sierra Barchilon, Ile-
vava los aiios pasados a los reynos de Espafia unas joyas mias
para ciertas cosas que yo le havia encomendado, y muriendo
en Quito se bendieron las dichas joyas en almoneda, y el Pa-
dre Guardian de la dicha ciudad, las sac6 por la limosna de
quinientas o mil misas que havia mandado decir, y estoy infor-
mado las tiene en su poder o en el archive del convento, y
valen mas de seis o siete mil pesos, porque son una mitra rica
labrada con piedras, que se tas6 en quatro mil pesos, y un
pectoral de esmeraldas en quinientos, y un anillo de esmeraldas
en. trescientos, y otros dos anillos y otra joya de cristal guar-
.ecida de oro con algunas reliquias... Declaro que los dichos
vienes son mios y pertenecen al colegio de la Compagia de Jesis
de esta ciudad, por la donacion que le tengo hecha, con los
demas vienes mios, y quiero que se cobren y entreguen al dicho
colegio"; omito otras partidas de la misma declaracion, que
las podrA ver V. S. en el lugar citado. En atenci6n a esto, es
imprescindible que el defensor fiscal confiese, o que estas do-
paciones. autorizadas con las solemnidades del derecho fueron
una mera ficcion, con no poco detrimento de la virtud, y san-
tidad que de dicho senior ilustrisimo deposit nuestra memo-
ria, o que dicho Sr. Trejo, no obstante haver sido religioso
de la familiar franciscana, tuvo vienes mui sobrados para cum-
plir la referida donacion, sin que ni a 61, ni a mi pertenezca
la accion de investigar, c6mo o de d6nde los huvo. No dudo
que la comprehension savia de V. S. conocera esta congetura,
bastantemente comvencida.
Paso a la segunda razon que opone el fiscal, y dice asi:
Mas claramente se evidencia de que no cumpli6 dicha dona-
cjon, porque de ella misma consta que fu6 otorgada el dia
,ueve de j,unio de mil setecientos trece... Dicho senior ilus-
trisimo muri6 el afi, de mil seiscientos catorce, luego falleci6









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sin haver cumplido la donacion; pues esta promete de cum-
plirla en el plazo de tres afios, y es mas conforme a razon el
que antes, si huviese vivido, huviese pasado del plazo sin haver-
la cumplido por su considerable cantidad, que no el haver an-
ticipado su entrega.
Es verdad que el Sr. Trejo falleci6 dos afios antes que se
verificase el plazo en que promovi6 la entrega, pero no es con-
sequencia, ni legitima, ni necesaria, luego o no entreg6 la
cantidad prometida, porque se deve advertir que en estas do-
naciones como libres, y que esti en el arvitrio del donante
elegir, y poner plazo, deve la prudencia de los hombres pro-
longar el tiempo much mas de aquel que juzga suficiente,
pues ni estando en sus manos conducir la Providencia, deven
precaver muchos acontecimientos que no tienen poder para
evitarlos. De esta cordura es mui verosimil que usase el ilus-
trisimo Sr. Trejo en asignar el plazo, y asi es mui creible, que
aunque en trrmino de un afio pudiese dar el cumplimiento a
su promesa, prolongase su obligacion hasta los tres; estando
tan lejos por esta causa de ser tan conforme a razon que pasa-
se de los tres afios sin cumplirla (como dice el defensor fiscal),
que antes vien es mas verosimil la cumpliese en el afio que so-
brevivi6 a la donation.
Pero aun concedido que no le fuese possible llevar al devi-
do efecto dicha donacion, y que falleciese antes de l1, parece-
me que por esta razon no se puede despojar a mi parte del
derecho que tiene a la cantidad que le fue prometida, porque
nadie ignora que las donaciones que el derecho llama inter
vivos son en todos tiempos obligatorias, y que no fenecen con
los dias del donante, salvo aquellos casos que el derecho excep-
tua y mas si se ponen por especial hipoteca todos sus vienes,
como lo hizo el Sr. Trejo, y consta de la siguiente cliusula
de su donacion, a foxas ocho: "Obligo todos mis vienes, rai-
ces y muebles, y las rentas de mi obispado a que dentro de









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trees afios de la fecha de esta escritura dare al dicho colegio,
o al P. Provincial de la Compafiia que es o fuere, quarenta mil
pesos corrientes de a ocho el peso" (de donde se infiere, como
despubs lo expresa), que en caso de no cumplir con la can-
tidad de los quarenta mil pesos, es su voluntad se paguen de.
sus vienes; y siendo notorio que dej6 vienes mui suficientes,
no puede haver la mas leve duda que no ha perdido mi parte-
el derecho de ella.
Tienta despues el defensor fiscal otra via para exonerar
al ramo de t nporalidades la obligacion de entregar las refe-
rida cantidad a mi parte y es provar que la donacion de los
quarenta mil pesos que hizo dicho Sr. Trejo, no fug a la Uni-
versidad sinoi a la Compaiia, y antes de exponer las razones
en que se funda no puedo menos que hacer present a la com-
prehension de V. S. lo repugnante y poco consiliables que son:
estos dos casinos, y para demostrar la implicancia, hemos de
suponer por 4osa cierta, y extra controversial, que los creci-
dos caudales del difunto Iltmo. Trejo recayeron en los Padres
de la Compafiia, quienes disfrutaron las haciendas ya dichas
de Quimillpa y Guaera, y en su sequestro entraron al ramo de-
temporalidades. Esto supuesto assi, arguio: Si la donacion
enumpciada no fue hecha a la Universidad, sino al cuerpo de.
la Compafiia, es precise que diga que la donacion hecha a la
Compafiia no tuvo efecto; es asi que esto se falsifica por la su-
posicion ynnegable de que todos los vienes del dicho senior
ilustrisimo quedaron en la Compafiia, luego ha de confesar el
fiscal, o que la donacion, si no tuvo efecto como dice, no fu&
hecha a la Compafiia sino a la Universidad, o que si fue hecho-
a la Compafiia, y no a la Universidad, tuvo cumplimiento en:
virtud de el qual se apropi6 la dicha Compafiia todos sus bie-
nes, siendo por esta razon incompatible el que la tal donacion
fuese hecha a la Compafiia con que no tuviese efecto; veamos&
ahora en lo que se funda por sus razones.









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Primeramente infiere lo dicho de una palabra que refiere
el P. Nicolis del Techo en la IIistoria de esta Provincia, en
que afirma que el Iltmo. Trexo dej6 por heredera a la Com-
pafiia, denique lethali morbo in opere charitatis correptus anno
huius seculi decinno quarto, moriens societatem exase, heredem
scripsit. Son sus palabras, y prosigue asi el fiscal: Lo que tam-
zien es conforme a las donaciones, esto es, que no dex6 a la
Universidad por heredera, sino a la Compafiia, por estar obli-
gado a la primera donacion de treinta mil pesos hecha al cole-
gio de Santiago del Estero (prescindese de la question) de si
los sefiores obispos puedan disponer en muerte de los vienes
que adquirieron en su obispado, por ser ya incontroverso que
no. Tres cosas hai dignas de reparo en la referida clAusula del
defensor fiscal. Ia primera es que de lo que refiere el P. Techo
que hered6 al colegio de la Compafiia infiera que la donacion
fue a la dicha Compafiia y no a la Universidad, siendo asi
que es mui compatible que verificada la donacion a la Univer-
sidad heredare el resto de los vienes la Compafiia y esto lo
demuestran claramente las palabras que inmediatamente en su
favor alega el fiscal del P. Diego de Torres, quien dice que
heredard la Corrpafiia como cosa de diez mil pesos. Porque
si como consta de la donacion, y de las cliusulas que llevo re-
feridas los haveres del Sr. Trejo heran con muchisimo ex-
ceso mas de los diez mil pesos, ; c6mo puede ser que sin haver-
se cumplido la donacion heredase solos diez mil pesos la
Compafiia? Y del mismo modo, si la donacion fue a la Compa-
fiia en cuia virtud se apropi6 ella todos los vienes del senior
Trejo, c6mo puede verificarse que s6lo herede diez mil pesos?
Par&ceme mui conforme a razon decir que estos diez mil pesos
que afirma el P. Torres haver heredado de la Compafiia fueron
los que superabundaron a la donacion, porque de lo contrario
se seguiria el inconvenient manifiesto de que todos los vienes
que declara el Sr. Trejo ser suios, y pertenecer a la Compafiia









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en virtud de la donation que tiene hecha, no pasaron de diez
mil pesos; por todo lo que esti tan lejos de que la relacion
que hace el P. Diego de Torres, favorezca al intent del fiscal
que antes vien es un yrrefagable argument de que la donacion
se cumpli6 con sus vienes, y que vista no' fu6 a la Compafiia,
sino a la Universidad, y ciertamente admira que se le dispute
a la Universidad este derecho quando vemos que assi en la
donacion como en la declaracion, que al fin de sus dias hizo
dicho senior ilustrisimo, no respira sino un deseo, y anelo grande
que se funden cithedras con que se instruia la juventud, te-
niendo iste buen deseo, por objeto de su donaci6n, como consta
de ella, que aparece a foxas ocho de los autos, cuio tenor
es iste:
"En la ciudad de C6rdova, en catorce dias del mes de
junio de mil seiscientos y catorce: Nos Don Frai Hernando de
Trejo y Sanabria, obispo del Tucuman, del Consejo de su ma-
gestad; digo que ha muchos afios que deseo ver fundados en
esta tierra studios de latin, artes y theologia como medio iat-
portantisimo para el vien spiritual y eterno de espafioles y
indios, y descargo de mi conciencia, y porque en toda esta
congregacion o governacion no hai lugar mas a prop6sito para
ello que esta ciudad de C6rdova, por muchos respetos, havien-
dolo encomendado a Dios Nuestro Sefior y comunicado con
personas de conciencia, me he resuelto para ello de fundar an
colegio de la Compaiia de Jesis en esta dicha ciudad, en que
se lean las dichas facultades, y las puedan oyr los hijos de
vecinos de esta dicha governacion, y la del Paraguai, y se pue-
dan graduar los bachilleres, licenciados, doctors y maestros,
dando para ello su magestad licencia como la ha dado en el
Nuevo Reyno. Para lo qual a gloria de Dios Nuestro Sefior
y de su vendita Madre, por la present obligo todos mis vienes,
muebles, raices, y las rentas de mi obispado a que dentro de
tres afios de la fecha de esta escritura dare al dicho colegio









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o al P. Provincial que es o fuere quarenta mil pesos corrientes
de a ocho el peso, etc." Y en la declaracion que se encuentra a
foxas cinquenta de los autos, nos demuestra lo mismo por la
siguiente clausula: "Quanto a lo primero, digo y declare que
yo tengo hecha una donacion inter vivos de mis haciendas, y
vienes, y derechos, y acciones havidos, y por haver en primer
lugar a este colegio de la Compafiia de Jes6s de C6rdova, a fin
de que en 6l se lean latin, artes y theologia, por los Padres de
la dicha Companiia, assi a los colegiales del convictorio de esta
ciudad, como a los demas que vinieren del colegio seminario
de Santiago, y de todo este obispado, y del Paraguai, y otras
parties y para que en el dicho colegio, concediendo su magestad
licencia para ello, se puedan dar grades." Todo esto evidencia
que la donacion tuvo por objeto no a la Compafiia, sino a la
Universidad.
Lo segundo que se hace reparable en la cliusula que cit6
del defensor fiscal, es que intent haver sido la donation a la
Compafiia por estar (como dice) obligado a la donacion de
los treinta mil pesos hecha al colegio de Santiago, quando cons-
ta que la voluntad del Sr. Trejo fu6 que en caso de no haver
en sus vienes lo suficiente para una y otra donacion, fuese pre-
ferida la de las cAthedras, porque despues de las palabras que
acabo de referir, prosigue asi: "Y que sea preferida la dicha
donacion a cualquiera otra que yo haia hecho hasta que ella
tenga cumplido efecto; y en particular a la que hice en favor
del colegio de Santiago." Ultimamente se hace reparable que
el fiscal, como por apoyo de lo que dice, prosigue assi:
Prescindese de la question de si los sefiores obispos pue-
dan disponer en muerte de los vienes que adquirieron en su
obispado, por ser ya incontroverso que no. Esta question se
trata de dos modos: el primero si los sefiores obispos adquieran
verdadero dominio sobre los vienes de su obispado, por razon
del qual puedan en su muerte disponer de ellos ad causes pro-









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fanas, y el otro si les sea licito ad causes pias. Supongo que el
fiscal no habla en el primer sentido, porque siendo la causa a
cuio favor se litiga la donacion tan pia, religiosa y util, seria
extra rem el decir que no pueden los sefiores obispos disponer
de sus vienes en causes profanas. Si habla en el segundo sen-
*tido, par6ceme que no puede afirmar ser incontroverso, que
no puedan los sefiores obispos disponer y testar de los vienes
adquiridos intuito Ecclesie, pues lo contrario es opinion comun
de Trento en la session veinte y cinco capitulo primero de refor-
,mationes, y hablando de los cl6rigos beneficiados (en quienes
militan las mismas razones que en los sefiores obispos) afirman
Covarruvias, Garcia, Barbosa y otros muchos canonistas de
todo cr6dito que hai costumbre en nuestra Espafia de testar in
causes pias por la lei trece, titulo octavo, libro sesto de las
recopiladas, cuia licitud la demuestran el cap. present vers. nisi
de oficiis in 6; el cap. ad hec. 7 in hoc titulo; el cap. r de privi-
legiis; el cap. 6 super quibusdam de verborum significatione a
que se afiade que Julio tercero en el afio de mil quinientos
quarenta y nueve, declare que podian los clerigos testar in cau-
sas pias de los vienes intuito Eclesia adquiridos; teniendo,
pues, esta licitud en su favor uno, y otro derecho pontificio,
y regio, y siendo notorio que la ereccion o fundacion de una
Universidad es una de las causes que con propiedad se laman
pias, como de quien resultan tantos vienes a las almas, y segun
el Concilio de Trento utilidad a la Iglesia, logrando en la ins-
truccion de sus ministros los consuelos de alimentar sus hijos
con el past de sanas doctrinas, en nada puede conducir al
intent del defensor fiscal mover aqui la question ya dicha,
y ademas de esto, si no pueden los sefiores obispos disponer
de sus vienes, con qu6 razon podri ahora el fisco quedarse
con ellos, como si fueran temporalidades de jesuitas? Despues
de todo esto, sigue el fiscal una via media diciendo que la dicha









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d rial del colegio, fundado en las cliusulas de la donacion de
dicho Sr. Trejo. Pero para estas confusiones, sin que se me
censure de fastidioso quando me disculpa la precision de acla-
rar un derecho de tan tiles consecuencias para el piblico de
esta ciudad, referire la clausula entera (no obstante haver ya
parte de ella) para que V. S. conozca claramente no haver sido
la donacion a las cathedras, y juntamente a la extructura ma-
terial del colegio, como de ella lo infiere el fiscal, despues de
manifestar dicho Sr. Trejo el grande deseo que tenia de ver
fundados en esta tierra los studios de latin, artes y theologia
con el Animo de que se confiriesen los grades de bachilleres,
licenciados, doctors y maestros, prosigue asi:
"Para lo qual a gloria de Dios Nuestro Sefior, y de su
vendita Madre, por la present obligo todos mis vienes, mue-
bles, raices y las rentas de mi obispado a que dentro de tres
.afios de la fecha de esta escritura dar6 al dicho colegio y al
P. Provincial de la Compafiia que es o fuere, quarenta mil
pesos corrientes de a ocho el peso, para que se compren dos
mil pesos de renta, o se hechen en posesiones que los renten,
y si no diere los dichos quarenta mil pesos los dard en posesio-
nes, que los balgan, y renten los dichos dos mil pesos en cada
un afio y esto a content del dicho P. Provincial, y en el inte-
rin dare cada afio de mis rentas, y hacienda mil y quinientos
pesos para el sustento de los religiosos del dicho colegio, y su
edificio, y porque para esto, y tanto como costara el sustento
de los maestros, y estudiantes, y otros religiosos como seri
forzoso haver, y edificio tan grande aun seri menester mas
que los dichos dos mil pesos de renta que hago donacion al
'dicho colegio pura, perfect e irrevocable, que el derecho llama
inter vivos de todos mis vienes muebles, y races, havidos y
por haver, dineros, plata labrada, etc.", verA V. S. en la citada
.clausula, que el principal objeto de la donacion fu6 la dotacion









-9 -


de las cAthedras, y que la extructura material del colegio es
comn medio necesario para este fin, porque si los jesuitas
havian de ocupar las cathedras, hera muy necesario se edificase
el colegio en que viviesen; pero no por eso se ha de inferir
que la donacion mirase, igual a la Universidad y a la ffbrica
del colegio, pues claro esti que a 6sta la mirava como medio
y a aque6ia como fin, de donde se deduce que aquella parte de
la referida cantidad que se juzgase haver invertido en la obra
del colegio, se deve abonar a mi parte por cesar ya el que havi-
ten, ya en 61 los cathedriticos y correr 61 por parte de tem-
poralidades. Y iltimamente, refiriindome a las fuentes y ra-
zones que a favor de mi parte produce el senior magistral en
sus dos ya citados escritos, afiadiendo que los instruments
que aparecen en los autos tienen toda fee por haverse encon-
trado en el archive de los mismos jesuitas, en cuio caso segun
sentir de los canonistas, convencen plenamente. A V. S. pido
y suplieo se sirva haverme por presentado y decretar conform
pido, por ser justicia y juro en lo necesario, etc.- Dr. Juan
Justo Rodriguez (5).

**

Con esta notable exposici6n pretendia el Dr. Rodriguez
cimentar los derechos de la Universidad; derechos que habian
sido clasificados de dudosos por los fiscales de temporalidades-
y que 61 pone de manifiesto ser incontrastables.
A la exposici6n hecha por Jos6 Gutifrrez habiasele contes-
tado con evasivas y no pocos sofismas, habiasele negado la
veracidad de los hechos realizados, y hasta se habia descono-
cido en el. Iltmo. Trejo posibilidad de tener bienes temporales,
vedindoselo las several reglamentaciones franciscanas.


(5) Arch. Oral. de Indias, Est. 124, caj. 2, leg. 13.









- 91 -


A esta exposici6n del fiscal y haciendose cargo de todas
y cada una de las objecciones, contest brillante y convincen-
temente el Dr. Rodriguez, en la notable pieza transcript.
La actuaci6n de Rodriguez provoc6 otro dictamen de los
fiscales de temporalidades y otra exposici6n por parte del ter-
cer comisionado universitario, R. P. Guitiin, hasta que Ilevada
la cuesti6n a la Metr6poli, el primer official que intervene, que
fu6 un fiscal del Consejo de Indias, declara tener raz6n los
procuradores de la Universidad (6) y ser la junta de tempo-
ralidades deudora de la cantidad que se reclama.
Pero, habiendose hecho otros arreglos de citedras y pro-
visto en otra forma a la vida econ6mica de la Universidad y
otras circunstancias que intervinieron, se di6 por terminado el
asunto, por parte del comisionado GuitiAn, quien declare: no-
creer, la Universidad, prudent continuar en sus reclamaciones.
Asi, bien podemos consignar que la iltima palabra en el
asunto del derecho discutido, fue la del fiscal de la Metr6poli,
declarando pertenecerle a la Universidad de C6rdoba lo que
se pide y deberle las temporalidades la dotaci6n que le diera
su fundador, el Iltmo. Trejo.


(6) Dice el "Que a la Universidad se le integren los 40 mil pe-
final, en 10 de sos; que el obispo Trejo ratific6 la donaci6n dejando
Marzo de 96: a los esultas en 1614 todos sus bienes..., que esto,
no es tocar a las temporalidades". Arch. Gral. de Indias, Bat. 124,,
caj. 2, leg. 12 (manuscrito).
























CAPITULO XVI


DOTACI6N CIENTfFICA DE LA UNIVERSIDAD DE C6RDOBA


SUMARIO: La teologia y su importancla. -Relaciones entree
las ciencias y la teologia.- Objeto y necesidad de la teologia cat6-
lica.- Caracter de la Universidad de Trejo: Resoluci6n de dudae..
Dotaci6n cientifloa de la Universidad.- Psicologia de la colonia.-
Perfectibilidad y progreso.- Evoluci6n de la Universidad.-Facul-
tad de conferir grades. Identidad de la casa de Trejo en sue trans-
formacionee.- Eacudo universitario.- Su significaci6n y origen.-
Conclusi6n y resume.

I

En el siglo XVIII, un impio, forzado por la 16gica de la
historic, se vi6 obligado a decir que en el fondo de toda cues-
ti6n political se tropieza siempre con una cuesti6n teol6gica.
Dos siglos mis tarde y precisamente en nuestros dias,
otro representante de aquel mismo filosofismo, comprobando
el aserto de Proudhon, ha confesado que todas las agitaciones
y los problems de la Francia del present se resuelven en
un problema religioso; que es la teologia cat61ica la que vive:
latente en el fondo del espiritu contemporineo y que la opo-
sici6n a este espiritu produce los grandes trastornos cientificos,
sociales y politicos (I).


(1) Poincard.--"Mr. Proudhon, dice Donoso Cort6s, ha escrlto.









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Y nada es de extrafiar en esto, sino el hecho de haber
:sido reconocido por los mismos que estfn empefiados en recha-
zar con la teologia la influencia y el valor de la Iglesia ca-
t6lica.
La teologia, que es la ciencia de Dios y de los hombres,
.-abarca lo que contienen todas las verdades, alli arriba en la
esfera de lo divino y aqui abajo en los ambitos del pensamiento,
.o como dijo un pensador: "Es el oc6ano que contiene todas
las ciencias, como Dios es el oc6ano que contiene todas las
,cosas".
Todas estin en ella de aquella manera como estan los efec-
tos en sus causes, las consecuencias en sus principios, los re-
flejos en, la luz, las formas en sus eternos ideales.
Todo lo que se mueve encuentra en ella la ley del movi-
-miento y todo lo que vive la ley de la vida y todo lo que tiene
inteligencia la ley de los entendimientos (2).
Es decir: todo se refleja como una irradiaci6n de la eter-
na luz en la teologia cat6lica. Todo: cielo y tierra, civilizaci6n
y progress, ciencias, artes, genio, religion y political: todo;
resultando cierto lo que la filosofia pagana afirm6 por boca
de Cicer6n: Omne rdligione movemur. "Todo se mueve en la
.taologia('; todo se purifica, se ilumina en esta luz sobrenatural
y divina.
Ciencia de las ciencias, sol de las inteligencias, su dismi-


*en sus Confeslones de un revoluclonarlo, estas notables palabras:
f'Is cose que admiral al ver de qud manera en todaas nuestras cues-
lone. political tropezamos siempre con la teologia". Nada hay aqut
,que pueda causar sorpresa, sino la sorpresa de Mr. Proudhon. La
teologla, por lo mismo que es, cienwia de Dios, e4 el ocdano que con-
tiene y abarca todas las ciencias, ast como Dios es el ocdano que
,contiene y abarca todas las cosas".- Ensayo sobre el catolicismo,
tomo I, cap. I.
(2) Donoso- Cortes: Enayo, cap. L









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nuci6n produce la disminuci6n de la verdad en el mundo y su
desaparici6n la muerte de las inteligencias creadas (3).
No me pidAis pruebas de este aserto: me basta sefialar los
siglos de incredulidad y deciros con un escritor ilustre: "Mi-
radios, sus resplandores son incendios; no iluminan sino porque
relampaguean".
La incredulidad pierde hasta el sentimiento de la verdad
para coronarse con apariencias e hip6tesis; y si a veces bajo
su imperio la inteligencia aparece grande, lo es a manera de
los abismos, donde eternamente mora con el error la muerte:
la muerte de la verdad, de la virtud y de la libertad.
Si es verdad lo que dijo el Sabio, que vale mis conocer
algo de Dios que poseer todos los conocimientos humans,
no veo qu6 ciencia puede asemejarse a la teologia cat6lica, por
la sublimidad del objeto que persigue, por la excelencia de los
medios que utiliza, por el fin altisimo a que se dirige, de reco-
ger todas las aspiraciones, todos los sentimientos, todos los
vuelos del pensamiento para consagrarlos en el seno de la divi-
nidad, donde apagan su sed insaciable de verdad las inteligen-
cias, su amor ardiente los corazones, sus imaginaciones de
fuego los genios.
La teologia empieza alli donde acaban todas las ciencias;
cuando la humana inteligencia siente fatigadas sus fuerzas,
incapaz de levantar mis arriba su vuelo; cuando las ciencias
han dicho su 6iltima palabra y la experiencia su filtimo testi-
monio y la filosofia su filtimo silogismo y la sociologia su
iltima soluci6n; cuando la humanidad con su genio, con su
fuerza, con su constancia haya perfeccionado el edificio cien-
tifico y nada mis pueda y sepa afiadir, aparece la teologia
cat6lica con sus pies sobre las nubes y su cabeza dominando
al infinite, trayendo la primera palabra de otro mundo, como


(3) Ibid.









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resplandores de lejanos cielos que vienen a iluminar las inteli-
gencias estacionadas ya en el tiltimo punto de su carrera natu-
ral y les entrega el sobrenatural, como nuevo campo a su inves-
tigaci6n, nuevos horizontes a sus vuelos.
Los que reniegan de este nuevo orden de cosas humillan
grandemente a la raz6n; pues mientras la naturaleza dice:
"Hasta aqui y nada mis", la teologia repite el sursum corda
de la inteligencia: mAs alto, a regions nuevas, alli donde con
Dios mora la verdad absolute.
No es la fe la que humilla a la raz6n; la teologia ha defen-
dido siempre sus derechos cuando se la declar6 independiente
con la Reforma, cuando se la reduce a la impotencia como al
present.
Una escuela cientifica modern, ha infligido una injuria
profunda a la raz6n humana: es la escuela posittvista y natu-
ralista, afirmando que es incapaz de levantarse sobre los fen6-
menos de observaci6n, mis all de lo sensible; para eh lo que
no se ve, no se mide, no se toca, es incognoscible.
SPobre raz6n! i Se empez6 por proclamarla diosa y se
acaba por declararla incapaz de levantarse mis alli de los
sentidos!
Formada por la divina revelaci6n, la teologia trae a los
hombres la verdad: la verdad humana y la verdad divina, la
verdad idea y la verdad acci6n; toda la verdad para el hom-
bre, para los pueblos, para las instituciones; la verdad absolute
que en el tiempo se llam6 "Siervo" y en la eternidad el Ver-
bum Dei.
Y la verdad que es infinita, que es eterna, que es inmuta-
ble, no puede ser abarcada en su amplitud porl a raz6n huma-
na que es finita, que estA encerrada en limits que marcan
su alcance, su poder, su perfecci6n y fuera de los cuales aun
sigue dominando la eterna verdad, constituyendo el objeto de




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