El Panorama teatral

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Material Information

Title:
El Panorama teatral Periódico semanario de Teatros, Literatura, modas y variedades
Physical Description:
v. : ill. ; 25 cm.
Language:
Spanish
Publisher:
Imprenta de Rivera y Murguía
Place of Publication:
Mexico
Publication Date:
Frequency:
weekly
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Theater -- Periodicals -- Mexico -- 19th century   ( lcsh )
Actors -- Periodicals -- Mexico   ( lcsh )
Mexican literature -- Periodicals -- 19th century   ( lcsh )
Genre:
serial   ( sobekcm )
Spatial Coverage:
Mexico

Notes

Dates or Sequential Designation:
Num. 1-

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 46737829
lccn - 2001229072
ocm46737829
System ID:
AA00012156:00001


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Full Text
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MATILDE DIEZ.


lit.g. [rn-ar. y C St Clp. 23,















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TEATn 1 FL


DONA MATILDE DIEZ.


DORA MATILDE DIEz naci6 en Ma
drid el dia 27 de Febrero de 1820, y
fn6 bautizada en la parroquia de San
Sebastian de aquella corte. Sus padres,
que eran actors, dieron A Matilde una
edncacion esmerada, con la mira desde
luego de dedicarla tambien at teatro; y
los que tuvifron occasion de admirar el
prodigioso talent y la constant aficion
al studio, de que di6 muestra en su
tierna edad aquella nifia, pudieron fA-
cilmente pronosticar que estaba desti.
nada a ser el cmbeleso de la escena es-
pafiola. Sn entusiasmo pnr ol arte se
hizo notar desde la infancia, vi6ndose-
la con frecuencia recitar grandes trozos
de piezas dramaticas, ya con la gracia
y ligereza propias de la comedia de cos-
(tmbres, ya con la several entonacion y
el ftiego apasionado de la tragedia an-
tigua. Los juegos do la nifia eran el
anuncio de sus triunfos posteriores en
el arte, asi como los juegos de Alejan-
dro, cuando apenas podia alzar del sue-
lo la espada de Filipo, anunciaban al
conquistador del Asia.
En 1832 acababa Matilde de cum-
plir doce afios, cuando ya escitaba ge-
neral admiration en los teatros de CA-
diz y Sevil la, habiendo dado A conocer
por vez primer toda la extension de sa
genio y todo el hechizo de sus cualida-
des personales en el drama titulado "La
Huerfana de Bruselas," que represents


aquel afio en CAdiz con el primer actor
Don Jos6 Garcia Luna, desempefiando
ella el interesante papel de la protago-
nisla. En 1833, repitieron los dos ac-
tores la misma function en Sevilla, ylas
dos ciudades se disputaron entonces la
posesion de la jdven actriz, rivalizando
en los elogios y aplausos que la prodi-
gaban, hasta 1834, en cuya 6poca fu6
contratada para los teatros de Madrid
por la empresa del Sr. Grimaldi.
Cuando Matilde Diez volvi6 f la cor-
te, precediala la fama lisonjera de los
aplausos que habia recibido en las dos
ciudades andaluzas. Pudieron sin em-
bargo pensar los amigos del arte, qne
no pasaria de ser una escelente actriz
de provincial, y nadie acaso llegaria A
imaginar que aquella muchacha teniaa
quince afios) iba A probar ante el pd-
blico mas ilustrado de Espafia que era,.
ya la primera artist dramatic de nues-
tro siglo.
Asomaba entonces on Espaiia una
nueva epoca para la literature y para
el teatro, la 6poca quo hemos Ilamado
del romanticismo, y que al traves de no
pocos errors y estravagancias, ha he-
cho gustar A la generation present to-
do lo que hay de grande, de bello y de
sublime en el arte dramatico. Las cua-
lidades de que habia dotado la natural.
leza A Dofia Matilde Diez, la hacian
iguaimente f prop6sito para represeu-







EL PANORAMA


tar la ligereza y la naturalidad de la co-
media, y las grandes pasiones, los po-
d2rosos arranques y la exajeracion sin-
blime de la escnela romantica. Asi es
que en 1834 y 1835 el pablico de Ma-
drid la aplaudi6 coil el mismo eutnsias-
mo en las comedies festival y en los
dramas terrible, habiendose distingui-
do particularmento en la comedia de
Martinez de la Rosa "La hija en casa
y la Madre ei la mAscara," en el dra-
ma intitulado "El Verdugo de Amster-
dan, en El Colegio de Thonington y
o:ros."
Uno de los dramas que con mas per-
feccion ejecut6 por aquel tiempo la j6-
ven artist, fiu "La Clotilde," de Fe-
derico Soulie, cnya obra se repiti6 in-
finitas veces en el teatro, porque no se
saciaba el pablico de ver A Matilde de-
sempefiar el papel de la protagonist,
Ilenandola de entnsiastas aplausos cada
vez que salia A la escena. Este mismo
drama se represent el 25 do Marzo de
1836 A benefiicio de nuestra actriz, y
entonces el entusiasmo del prblico ma-
drileiio ray6 ya en delirio. Arrebata-
dos los espectadores por aquella voz
magica, por aquellas imiradas do fuego,
por aquella belleza y aquel infortunio
tan al vivo representados, hicieron con
Matilde nna cosa que no se habia visto
en la escena espafiola desde los tiem-
pos de Maiquez. Terminada la repre-
sentacion, pidieron que so presentara la
beneficiada, y cuando 6sta apareci6 en
la escena, cayeron a sus pi6s dos coro-
nas de laurel en medio de los aplausos
y de los gritos con que la saludaba la
multitud frenetica do entusiasmo. La
j6ven actriz recogi6 las coronas y cifi6
con una de ellas su hermosa frente: el
'plblico segnia aplandiendo, y Matilde,
conmovida hasta derramar IAgrimas,
se retire de la escena en medio de una
de las mas ardientes dernostraciones de
entusiasmo de que ha sido objeto en
nuestros dias una actriz dramatic.
Aquella demostracion significaba en-
tonces much en favor de la j6ven ar-
tista: hoy significaria bien poco, des-
pues de haberse prodigado tanto con
artists de secundario merito.


En el mismo ano de 1836 so contra-
t6 Dofia Matildo Diez para el teatro do
Barcelona, y su salida de la corte fil6
una verdadera pesadurnbre para los ma-
drilefios, que la vicron partir hfcia el
Principado, Ilenos de angustia, porque
aquel viaje dejaba tn inmenso vacio
en los teatros de la corte, pero ansiosos
tambien de que fiiera entire los ilustra-
dos catalanes objeto do aplansos y de
admiracion, la que por tanto tiempo ha-
bia sido su embeleso.
La hermosa capital de Catalutin hi-
zo justicia al merito de nnustra actriz:
los catalanes Ilegaron a vcrla como nna
doidad, supnestoque sn entusiasmo por
ella, creciendo por grades a medida que
fu6 desarrollando A si vista los tesoros
de st talent, Ileg6 a ser una especie
do adoracion. Se comprenderA el etec-
to que produjo en Barcelona la hermo-
sa Matilde, por el siguients pArrafo de
ni peri6di.o literario do Madrid, que
tomatmos del Diccionario Universal
de historic y de geogriafia, que se pu-
blica en esta capital actualments: "Con
entusiasmo, dice, se esperaba A Matil-
do on la capital del Principado, y con
mas entusiasmo fiu acojida en su pri-
mera salida, que luego fil creciendo
de dia en din, si era possible Ilegar A mas
alto punto. La sorpresa pas6 en breve
a ser admiracion, y poco tiempo deli-
rio. Imposible parece que actriz algu-
na haya encontrado mas simpatias, irm-
posible parece pueda obtenerse triunfo
inas complete: 1o confirian asi "Cata-
lina Howard, Margarita de Borgofa,
el Pilluelo de Paris, el Trovador, Clo-
tilde, la Niia boba, Maria Stuard, El
arte de conspirar, el Foetastro, Ange-
lo, Teresa," y otras muchas funciones
ejecutadas en aquel a~o. Un caso ci
taremos para probar hasta qu6 punt
Ilegaba el entusiasmo del pablico por
la j6ven actriz: pnesto en esceoa oI dra-
ma titulado "Catalina Howard," y ejo-
cutado para beneficio del Sr. Alcaraz,
produjo tal efecto en su primera repre-
sentacion, que pasaron de treinta las
veces que so repiti.6, y la mayor part
del pueblo barcelones trabajador y mer-
cantil por esencia, acostumbrado a re-







TEATRAL.


tirarse del teatro a las diez y media de
la noche, permanecia gustoso hasta las
doce y media, hera en quo finalizaba
la representation."
J6ven y hermosa, Ilena de gloria y
de porvenir, la mano de Matilde era
una fortune para qnifi n la inerciern.
Sin duda tenia muchos adoradores en
ni pais donde tambien es comprendido
el double encanto del jenio y de la be.
Ileza, pero solamente podia cautivar su
corazon (ltiien tuviera como ella tna
alma de artist, y fnera capaz de aconm-
paniarla en la elevada region donde ha
bitan los jenios. D. Julian RoriLea, qne
tanto se ha distinguido tambien como
poeta y como actor, fiil el afortunado:
Matilde contrajo con 1l matrimonio por
poderes, durante su permanencia en
Barcel..na en 1836, y poco despues vol
vi6 A Madrid a reunirse con su esposo.
Entonces puede decirse quo empez6
para ella esa s6rie de tritinfos y ovacio-
nes, que no se ha interrmnpido nunca
hasta hoy. Entonces fnle cuando los
poetas espanioles empezaron A porfia A
cantar sus nlabanzas, teniendose todos
ellos por dichosos de que Matilde Diez
fuese la interpreted de sus pensamientos
en la escena. A ella deben su celebri-
dad las mejores obras de la rnusa dra-
mftica espafiola; ella traslad6 A ltues
tra escena las peripecia? teribiles del
drama frances; y ella, en fin, hizo gus-
tar al pildico de Madrid todo el encan-
to de la modern comedia de sociedad.
Prueba de esto soq sus trilinfos en "el
Trovador, Los Amantes de Ternel,
CArtos II el hechizado, La corte del
Bnen Retiro; en Catalina Howard,
Margarita de Borgofia, Maria Stuard,
Angelo, Teresa, Macbeth; en la Nifia
boba, el Poetastro, la Dama duende." y
en otras mnchas piezas dranitticas de
todas !as escuelas y de todos los jene
ros.
A principios de 1839 pas6 In Sra.
Diez con so esposo al teatro de Grana-
da, y en aquel verano se traslad6 A MA-
laga, donde di6 algunas represontacio.
nes, entisiasmando siempre al piblico
como en todas parties. Elltiino dia
de su permanencia en aquella ciudad,


fni obsequiada con dos coronas coloca-
das en tn cuadro, en el cual habia un
soneto con este lema: "El pnblico de
MAlaza, en la noche del 6 de Agosto
de 1839, A Doia Matilde Diez."
Regres6 a Granada done fle6 au
permanencin nra contlita ovacion,
habiendo dejado alli eterna memorial
de sn rarisimo taleito en infinitas pie-
zas que desempeii6, particnlarrenteen
los dramas intitilados el Castillo de
San Alberto y Gabriela de Belle Isle.
Espronceda dijo al verla ejecutar este
drama: "Una hoja faltaba laI corona
artistic de Matilde, y era la de la Ga-
briela." Los garanadinos regalaron a la
Sra. Diez y d si esposo cuando dejaron
aqiella ciudad, dos coronas de laurel,
con en soneto que contenia este lema:
"Al merito artistic de Dofia Matilde
Diez y D. Julian Romea, el pfiblico de
Granada." Dignos eran de este home-
naje anos actojes, que adernas de po-
seer tan estraordinario talent, acaba-
bat de dar el mas brillante testimnnio
de si ardiente entusiasmo por las gran-
des celebridades del arte que con tan-
ta gloria profesaban: Dofa Matilde Diez
D. Julian Rotmea, y el hermano de es-
to, D. Florencin, habian erigido an obe-
lisco a la memorial del inmortal Mai-
quez, durante sti permanencia en Gra-
tnada.
Volvi6 Dofia Matilde Diez A princi-
pios de 1840, y estuvo en aquella capi-
tal hasta 1842, admirando cada dia
mas al public con aquel 4alento quo
iba sin cesar desarrollaridose hasta lie-
gar A ser un prodigio. Entre las pie.
zas que represent con aplauso enton-
ces, quedan indelebles recuerdos de Ce-
cilia la Cieguecita, Dofa Maria Coro-
nel, Guzman el Bueno, Amor de Ma-
dre, la Familia de Falkland, A mnerte
6 A vida, La escuela de las coquetas
etc., etc."
Ejecut6 esta iltima comedia en los
teatros de Sevilla y CAdiz, dondo estu-
vo u ja corta temporada el afio de 42,
y en ambas cindades so le hicieron re-
petir infinitas veces, Ilenfndole todas
las noches el teatro de flores, dulces,
palomas, versos. y rccibiendo la afortu-







EL PANORAMA .


nada actriz cuantas demostraciones de
carifio puede prodigar el entusiasmo de
los espectadores.
En 1844, se estren6 en Madrid el drn-
ma del Sr. Rubi intiinlado: La Rueda
de la fortnna, cuyo principal papel fn6
desempefiado por .la Sra. Diez, y quo
se ejecnt6 veirititres noches seguidas.
En 1845, fnl tanto lo que entnsiasm6
al pfblico en In segunda part do este
drama, que la llan6 al escenariojnn-
tamente con el autor, y los arroj6 dos
coronas: el Sr. Rubi tnvo la galanteria
de ceder la snya a la Sra. Diez delan-
to del pfblico que los aplaudia con de-
lirio.
Tambien so estren6 aquel aino el dra-
ma del Sr. Gil y ZArate "A nn tiempo
dama y esposa," y al presentarse nues-
tra actriz an el teatro la segunda noche
que se represent, hall tn magnifico
cuadro con una corona y la dedicato-
ria siguiento:
A DONA MATILDE DIEZ,

Tributo de'admiracion y agra-
Sdecimiento por la perfect
ejecucion del drama titula-
do "A un tiempo Damay Es-
posa,".--l- autor.

Joya preciosa de la hispana escena,
Que un pueblo todo entusiasmado admira,
Y que al son de tu voz, que la enajena,
Sensible lora, 6 de placer delira:
Sin duda que al nacer, dulce sirena,
Para este encanto que tu ciencia inspire,
Su fuego le robaste al firmamento,
Y al coro de los angeles su acento.
Por ti del lauro que adorn6 tu frente,
Entre el ruidoso aplauso que movies,
Rama gloriosa que mi musa aliente
Vine A caer sobre Ias sienes mias.
A ti la vuelvo, pues, tfi solamente
El laurel todo entero merecias:
Si al temple de la Fama alzarme es dado,
Solo en 61 puedo entrar de ti guiado.

En el verano del mismo ailo de 45,
fil1 A Barcelona, donde estuvo hasta
1846 en que regres6 A Madrid, donde
oiecut6 en el teatro del Principe, con
estraordinaria aceptacion, "El hombre
de mundo, La mnjer gazmofin, Alberto
it y Jepht6," despues de haber pasado


una corta temporada en Granada y en
Malaga. "En la iltima funcion que di6
en MAlaga, dice uno de sus biografos,
mereci6 dos distincion-s quo deben con-
signarse en esto articulo: fil6 la prime-
ra haber detenido la salida del carruaje
de la diligencia piblica per muchas
horas, esporando el fin de la representa-
cion, y haber acompafiado a la actriz
una gran part del pablico hasta el mis-
mo carruaje en que sai6 para esta corte.
La segunda distincion no sabemos quo
haya tenido ejemplar hasta el dia: al
concluirse la representation, y despues
de los mas ruidosos aplansos, el pdbli-
co llen6 la escena de flores y arroj6 nna
corona A nuestra artist: pendiente de
esta corona se veia nna preciosa me-
dalla de oro de hastante peso, primoro-
samento cincelada y grabada con dos
lemas. En el anverso se lee: "A la ac-
triz Doia Matilde Diez, los admirado-
res do su talento" el reverse dice: "Ma-
laga, agosto MDCCCXLVI."
Cuando se install el Liceo Espafiol,
Matildo fii6 la primer con quien se
cont6 para estar al frento de aquel ins-
tituto entire los artists de su clase; y
no podia ser de otra manera, porque
Matilde ha side, cs y sera la mas alta
espresion del arte por su talent, per la
dulzura de su voz, per su delicado sen-
timiento y por las facultades que posee;
facuiltades de que ninguna otra actriz
dispone en mas alto grado. En aque-
Ila 6poca se puso por primer vez en
escena el drama de D. Tomas Rodri-
guez Rubi, intitulado "Isabel la Cat6.
lica," y en las veinte y site noches
consecutivas que se ejecut6, Matilde
comparti6 con el autor los nplausos que
una muchedumbre entusiasmada les
tnbntaha por igual.
Durante los meses de licencia de
aqnel afio y los sigientes, recibi6 la Sra.
Diez las contratas de Valencia, Valla-
dolid, Corufia, Santiago y Santander,
esforzandose los empresarios a porfia
en hacer admirar a sus respectivas po-
blaciones las eminentes dotes de la a-
plandida artist. Todas aquellas cin-
dades siguieron el ejemplo de la corte,
y en todas fiu obsequiada v -eolmada







TEATKAL


de atenciones por el pablico y por las
autoridades. En Valladolid fie aloja-
da por el senior gobernador durante su
permanencia en aquelia ciudad.
A su regreso a Madrid, el Liceo ar-
tistico y literario, corporation que en-
cerraba en s senio lo mas notable de la
capital de Espafia en lustre y en sa-
ber, dedice a su Socia facultativa D)oia
Matilde Diez, una session especial en
quo tomaron parte todas las seccioues,
y en ellas se leyeron composiciones
poeticas en loor de la artist, por sus
ilustres aiigos Dofia Gertrudis Gomez
de Avellaneda, D. Tomas Rodriguez
Rubi y algunos otros, mereciendo entire
otros obsequies el da una riquisima co-
rona y un album que la consagr6 la
section do piutura, iiiaugarado por el
piucel del Sr. D. Vicente Lopez, primer
pintor do cAmara. Esta distinction que
casi todos los Liceos de la Peninsula
le han tributado, ha heclo que el nom-
bre de Matilde se halle inscritoen cuan-
tas sociedades tienei por objeto cl cul-
tivo de las arts y'do las Lktas en Es-
pafia.
Damos A continuation la poesia que
ley6 el Sr. Rubi en la session que he-
inos mencionado, y sentimos no tenet A
Inano la de la Sra. Avellaneda para ha-
cei lo mismo.

1MPROVISACION

EN HONOR DE MI QU'ERIDA AMIGA
MATILDE.
(En la section que el Liceo de Madrid con-
sagr6 A esta cminente artista)

Del vate la noble idea
No alcanza mayor ventura
Ni con mas gloria campea,
Que cuando en honor se emplea
Del talent y !a hermosura.


Asi los vates que hoy vcs,
Ponen cou vivo interest,
Para mayor honra suya,
En esta noche que es tuya
Sus coronas a tus pies.


Porque geuio mas que human,
Que A tu patria entusiasm6,
Y gracejo soberano,
El cielo con franca mano,
Matilde, te concedi6.
A estos does, que el desco
Y universal clamoleo
Haran vivir en tu historic,
Para perpetua memorial
Rinde tribute el Liceo.
Ofrendas yo desde aqui
Hoy pido al nmen que invoco,
Pero el inposible toco,
Porque siendo para ti....
Todo me parece poco.
lNi que ofrenda te han de dar
A ti mis pobres canciones....
A ti, que triunfas sin par....
A ti, que sabos reinar
Sobre tantos corazones;
Y que al tender placentera
Tu raudo, brillante vuelo,
Laureles ves por do quiera,
Que van alfombrando el suel
De tu gloriosa carreru?
Y que el aplauso te sigue....
Y ora el public cnloquece
De gozo, y tu gloria crece,
Cuanio ve que to persigue
La "Sociedad de los trece."
Ora de pesares Ileno,
Llora al mirar que tu Iloras,
En las angustiosas horas
Que en vano afligida imploras....
At fiero "Guzman el bueno....
O ya henchida de passion,
De amor ocultando heridas,
Te llenas de agitacion
En las para mi queridas
"Borrascas del corazon?....
iA .-ue cansar tu memorial
Con la de tanta jornada,
Y tanta y tanta victoria?....
Al lado do tanta gloria
Yo no debo poner iada.
De mi empeiio me retire
Ya que es fiierza que desista;
No mas a decirte aspiro
Que como hermana te miro
Y te admiro como artist.

Marzo 18 de 1849.
TOMAS RODRIGUBZ RUBi.









6 EL PANORAMA
Poco tiempo despues fu6 nombrada se cont6 con ella para dar Ilstre A las
"primera actriz de camara de S. M. la mas brillantes reuniones de la grande-
reina de Espafia," siendo ]a 0nica de za, siendo constantemente convidada A
su clase que ha merecido esta honra. las tertulias del Real Palacio.
Tal fu6 desde entonces el aprecio con [Continuard.]
que se la vio en la corte, que siempre





















TEATRO NATIONAL.


LA DAMA DE LAS CAMELIAS.

Entre las composiciones dramAticas
de Al jandro Dumas (hijo) y que mas
aceptacion hayan tenido en Europa, so-
bresale la"Dama de las Camelias". Ha
logrado pintar con exito las costumbres
de las damas "entretenidas" del gran
mundo, personages que en nuestra so
ciedad son desconocidos del todo, y A
pesar del talent del escritor, jams se
lograra tener una idea cierta de ellos.
Una mnjer que vive de una manera es-
plendida, que figure en el mundo ele-
gante, y sus areas jamAs se hallan
exaustas, merced A la protection de va-
rios potentados que le hacen la corte y
que todos decomun acuerdo consienten
las galantorias de sus asociados, forman
el tipo. Esto se nos hace increible;


una compafiia amatoria de s6cios capi-
talistas, todos enamorados de nn mis-
mo objeto, es inmoral, acaso la ilnstra-
cion enropea vaya tan adelante, qne las
damas se former un serrallo, 6 por me-
jordecir una junta de cr6dito pdblico,
para snbvenir A sus escesivos gastos y
despilfarros. Esto que parece fabuloso
acnso por lo divertido, ha servido de
asunto para el drama de la Dama de
las Camelias. Vemos deque nianera la
ha desarrollado su autor.
La Dama de las Camelias, estA sos-
tenida por unos banqueros y otras per-
sonas acomodadas, aparenta amar A to-
dos, segun el partido que puede sacar
de elloq. Sn corazon parece muerto A las
impresiones; la coquoteria ha usurpado
el language verdadero del amor; el alma







TEATRAL,


no so trasparenta nio solo instant al
traves de sos palabras Ilenas de ter-
nura, los encantos fisicos, son los que
juogan al antojo de una mnjer frivola,
inconstante, deslumbrada con los visos
de los brillantes, y embriagada por el
humo del incienso que arde A sus plan-
tas. Esta mnjer arrebatada por el tor-
rente de la sociedad donde la ha con-
ducido su infortnnio, siente que cada go.
ce, va dejando una gota de ponzofia en
su corazon, que acabarA por inundarle
el seno, y su vejez es la perspective
del remordimiento. Sobre la primer ar-
ruga que los placeres y los dias, mar-
quen en sns mejillas, caerA tambien la
primera lagirma do arrepentimiento, si
de arrepentimiento tardio, porque la
desesperacion bien pronto remplazara
ese sentimiento, ahogando el grito do
lorido del alma, por uno fatal y de mal-
dicion.
"La Dama de las Camelias," en-
cuentra entire la multitud de personas
que la rodean, nn hombre 6 cnya vista
so siente impresion'ada. Dos almas que
hansido formadas para el amor, pronto
se comprenden. "Armando" declara so
passion, que es acojida con jobilo por
"Margarita," como nuncio de virtud y
regeneracion. El corazon deaquella nmu-
jer, hasta entonces aletargado, abre su
sagrario al amor, siente aquel goce ine-
fable, de la passion primer, le hace mnal
el aliento emponzofiado del nmundo,
quiere respirar an ambiente pnro, porque
la atm6sfera que pesa sobre el, es.la
perdicion.
"Margarita" ve con horror si vida
pasada, se asusta, y retrocede; imas
c6mo aparecor pura Ante el hombre a
quien adora? jc6mo borrar esa historic
de maldicion qne forma la 6poca aciaga
de sns primeros afios? Su amante ol-
vida todo, y goza con el present y el
porvenir al lado de Margarita.
El padre de "Armando," sabe las re-
laciones de su hijo con la "Damn de
las Camelias," y la suplica encarecida-
mente renuncie A aquellos amores, que
se oponen a los planes que ha formado
para fijar la suerte de sus hijos.
En el corazon de "Margarita" se ha-


hia despertado con el amor, todo lo
grande y sublime que puede contener
el alma de una mujer. Mira como un
castigo A sns faltas aquel contratiempo,
y promote presindir de so amante, pre-
viendo el termino de su existencia, pines
se hall afectada de un ral horrible
de corazon. Escribe Armando que
la olvide porque aina a "otro," y le pide
no la vuelva A ver. Armando recibo
un golpe fatal con aquella declaration,
que lo hiere profundamente, y se dirije
A la casa de Margarita, la encuentra en
medio de sus adoradores, la reprocha
amnargamente, y le arroja unos billetes
de banco, como precio del tiempo quo
han dorado sos amores.
Aquella mujer, que habia sacrificado
sus intereses, sus alhajas, todo cuanto
poseia, por conservar aquel amor, y
que cediendo A las soplicas de nn pa-
dre, habia Ienido la sublime abnegacion
de presindir de so amante, trocando
una vida de felicidad por otra de lagri-
mas y sufrimientos, se veia ajada en pa-
blico, escarnecida por el hombre Inico
A quien amaba sobre la tierra. No pudo
sufiir mas, aflicciones de esa naturaleza
arrastran ai la muerte, y Margarita
mere. El padre de Armando cuenta
a su hijo, cuanto habia pasado, y el in-
fortnnadoj6ven corre al lado de Mar-
garito A pedirle perdon de suinjusticia,
llega en la hora solemn de la agonia,
y recibe el altimo adios de aquella mu-
jer que se despcdia del mundo cifiendo
la corona del martirio: uiltimo adios
contestado con los sollozos de on cora-
zon desnudo de esperanzas y de ilnsio-
nes. Este magnifico argument, ha
dado mnichos tritnfos A Alejandro Du-
mas (hijo,) en Paris donde es conocida
esta clase de mujeres y esa sociedad; en
Mexico el 6xito no puede ser bueno; no
reconocemos otro principio, que el que
hemos espuesto.
La action nos parece retardada, len-
:a, y ann pesada. Podia haberse desar-
ollado el pensamiento en tres actos y
to en cinco, como lo esta. Mas corta
a pieza, seria de mas efecto.
La muerte de Margarita en la escenia,
s inecesaria, ademas un tauto ridicuio







8 L PA]

por ser "natural." Adolece de otros de.
fectos que por insignificantes, molesta
mencionar y que sin embargo, contri-
buyen A demeritar una pieza que por
su argument y buen gusto, debe con-
tarse entire las composiciones mas dis-
tinguidas del teatro frances.
La traduccion es mny buena; much
elegancia y correccion, el dialecto puro
y escojido.
En el Teatro Nacional fue puesta en
escena "La Dama de las Carnelias,"
los principles papeles estuvieron a car-
go de la c6lebre actriz Dofia Matilde
Diez y del Sr. Catalina. En el segun-
do acto fueron llamados a la escena
por el pfblico, que sabe recompensar el
mirito con la gloria, inica que llena
las aspiraciones de las almas nobles.





LAS OBRAS DEL DEMONIO.


Este drama que sufri6.una derrota
complete en el Nacional, en el de Itur-
bide fue aceptado con gusto: debe ser
mencionado en nuestra cr6nica, y nos
ocuparemos de el, con absolute impar-
cialidad. Las Obras del Demonio, es
un drama que no carece de interns, pero
si de buen gusto hay novedades ridfcu-
las, como la de introducirse un hombre
im puiial en el est6mago, y quedar sano
y salvo.
El argument lo forma una cadena
de crimenes que horrorizan. El mnas
virtuoso de los personajes, ha sido ver-
dugo, aunque per la necesidad.
Hay disertaciones graciosisimas, en
tono serio y romantico, sobre todo aque-
lla en que se trata de convencer al za-
patero, A que se vengue de la sociedad,
cuando el ha incendiado su hogar.
Por conclusion, hace el autor de las
Obras del Demonio, inovaciones en el
"foro" juzgan A un reo y el tribunal con
4ena a otro sin oirlo, esto ni en comedia
puede pasar.


NORAMA

Por lo demas, et interest se conserve,
hay escenas demasiado c6micas, y su
objeto es sumamente moral.
Esta pieza que estuvo a punto de set
silbada en el teatro Nacional, se di6
dos noches despues en el Iturbide. El
desconcepto en que estaba, merced A
una critical implacable y cruel de alga-
nos peri6dicos, Ilev6 al pAblico desa-
lentado y predispuesto a la segunda ae-
presentacion en el Iturbide.
El celebre Juan de Mata y Morales,
que hicieron de protagonistas, se em-
pefiaron en levantar como vulgarmente
se dice, la pieza, y lo consiguieron, ar-
rancando vivos aplausos.
Hubo personas que "ceseaban," las
que no carecian de justicia; porque si
es cierto que los actors desempefiaron
con exito sus papeles, el drama no es
del gusto del dia. Puriales y venenos
han caido en desuso: hoy se mata con
el ridicule, y se envenena con las pala-
bras y la risa.





FORTUNE CONTRA FORTUNE.


Fortuna contra fortuna.-El autor
de de esta composicion, parece haberse
formado en la misma escuela de CAm-
prodon; el estilo elegant y el espiritu
filos6fico del drama, es el que reina en
"Flor de un dia y Espinas de una flor."
El sentirniento, las ideas concentradas
de despecho y de abnegacion; y final-
mente, el desenlace inesperado por. lo
fatal, contribuyen A darle un aspect
de desconsuelo que martiriza.
Una mujer que se separa de su aman-
te jurAndole cterna f,, y que apesar de
sus larimas y promesas, va olvidando
insensiblemente; torque tal es la con-
dicion humana que sus lagrimas se van
sorbiendo al par que los recuerdos, y
la imagen abandon el ponsamiento y
no lo visit sino por "costumbre."
El corazon huye al vaclo y el pen.







TEATRAL.


samiento busca las imnjenes. Las im-
presiones se succeden, y si hay algu-
nas que permanecen un instant, la
alejan despues para confundirse en
el mundo de recuerdos que forman cl
"pasado."
iEl pasado! jeh! el pasado siempre
es halagfeiio, porque estA escento de un
desengaiio, porque ninguna sombra ven-
drd oscurecerlo, Dios ha querido que
lo conservcmos, para despertar en nues-
tro ser con las memories de la felicidad
6 del infortunio; sentimientos de vir-
tud, que suelen desaparecer en horas
aciagas de conflict y de sufrimiento.
Tambien hay heridas que nunca ci-
catrizan, que nos acompaflan en el
trAnsito de la vida, y que no obstante,


no podriamos vivir sin ellas, porque el
alma se identifica con sus dolores.
Estos sentimientos que viven en ci
fondo del corazon, no se despiertan sino
A la vista de iguales infortunios. For-
tuna contra Fortuna es un reflejo de
los desengafios que con freeciencia nos
subyugan en. la vida: conmueve, mAr-
tiriza y enternesce.
La idea de la poesia, las escenas in-
teresantes, los pensamientos tan bien
desarroyollados y las ideas sublime
que campean on toda la composition
forman un conjunto que satisface.
El desempefio fue exelente; la Sra.
Cafiete y Pilar Pavia, y los Sres. Fabre
y Morales, estubieron muy bien en el
desempeflo de sus papeles.


IREVISTA ITERARIA,









Mis cantos y mi haipa no mas me han quedado.
Y mi harpa y mis cantos tan solo os dar6.


Qu6 bella tu mirada, tan vaga, tan doliente,
Tus labios entreabiertos, tu dulce sonreir,
Los rayos de tus ojos, la caliaa de tu frente
Que oatestas magestuosa al cielo de zafir.









EL PANORAMA


Tnu pasos en las flores dejando van sus huellas,
Tus plants los claveles se inclinan a bear,
Asi como a las olas descienden las estrellas,
Alia en el horizonte que linda con el mar.


Tn luenga cabellera al viento desparcida,
Se niece a los alhagos d Il aura matinal,
Cual cAndida azucena del tallo desprendida
Que flota mansamente en limpido cristal.


Tn voz es mas sonora que el ave cuando canta,
En la hora silenciosa que el sol no ahimbra ya;
Cuan'do la noche apenas sus sombras adelanta
Y el monte la llanura despareciendo va.


Qu6 grato es contemplarte tan pura y tan hermosa,
Cruzar de la existencia el placido jardin,
Y ver en tu semblante los tintes de la rosa,
La candida pureza del bello serafin.


Adu6rmete un instant en estas lindas flores,
No pases adelante ioh! Nifia por piedad:
Ti ignoras que es la vida miserias y dolores,
Tan solo desengafios, martirios, horfandad.


En este inmenso valle, la flor del alba pura
La rompe y la marcLita el cierzo branador,
Las dulces ilusiones nos dejan amargura,
Se ahuyentan los ensuefos, y no existed el amor.


Y el llanto que vertimos, jams joh! nifla, alcanza
A darnos esa calma que hol6l la juventud;
Y entences estinguida la luz de la esperanza,
Queremos un consuelo.... iestA en el ataud!!


No llores, ioh! no 1lores, perdona mi quebranto:
Tus lagrimas tan puras las hice derramar,
Mis ojos estAn secos, sorbido esta mi Ilanto,
TO no eres desgraciada que puedes adn llorar.


Si acaso sumergida en blando desvario
Se arranca t tus pupilas el llanto de afliccion,
Derramalo inocente, el Ilanto es el rocio
Que alivia en sus dolores al pobre corazon.







TEATRAL.


AIll tras ese cielo que yes lucir tranquilo,
Acoje el Ser eterno los ayes del pesar;
Al nAuifrago en la vida le queda por asilo,
Como (uico refugio, un temple y un altar.


Ac6rcate, mi hermosa, yo quiero en tn presencia
Unir A tu plegaria mi timida oracion;
PeifnirarAs con florps mi I1igubro existencia
Y bebere en tus ojos la dilce inspiration.
Escrito para el Panorama, por JUAN MATEOS.


La moda, A pesar de sus infinitas
trasformaciones, no satisface por com-
plete A ciertas exijencias que mas volu-
bles que ellas, sneiian siempre con el
movimiento continue. El buen gusto,
sin embargo, esta por variaciones pro-
gresivas mas bien que por reforms ra-
dicales, en que rara vez deja de salir
perjudicado con exageracionles que el
uso tiene despues que modificar.
El corte actual de los vcstidos ha lle-
gado ~a tal altura de perfection y buen
tono, que las modistas, A difelencia de
nuestros hombres p0blicos, no ensayan
sino ligeras alteraciones apenas per-
ceptibles.
Las prendas mas en voga segun el
fltinio figurin que hemos recihido, son:
vesiido de glase, color de moda, con
multitud de rayas atravesadas, con flo-


recitas verdes. Chaqueta-basquine de
gros negro con adornos de cinta y bo-
toncitos de seda. Esta prenda es alta,
cerrada y bastante ajustada: los delan-
teros de su larga aleta son de una pie-
za con el cuerpo: el resto de ella va
tambien unido al mismo por una cos-
tura nmuy fruncida, de modo que forme
un plegado de mucha amplitud todo
al rededor, asi en Ins cadeias cono por
detras. La manga es corta por la par-
te superior, y de un median ancho
rerminando con un volante que forma
tres pliegues gruesos.
Los alornos consistent en series de
adoinos, colocados en forma piramidal
del modo signiente: en la que cubre la
manga la priinera cinta, colocada en el
bajo,debera tener de diez y ocho & vein-
te centimetros, y las demas vienen en







EL PANORAMA


disminucion hasta la iltima, que se co-
loca en la costura del hombro; todas
ellas Ilevan un boton en cada estremo.
En.cada pliegue de la imanga y on los
que hace la aldeta, hay otro adorno en
la misma forma, el del pecho tiene la
forma piramidal; en la espalda la cinta
mas larga se coloea en lo alto y.la mas
corta en la cintura. La manga blan-
ca se compone de un hueco de muso-
lina con dos guarniciones de encaje:
un rizado de este mismo punto sirve de
cuello. Sombrero de crespon rosa, con
adornos y flores del mismo color y
blondas blancas.
En cuanto A los dibujos de las telas
de los vestidos, esta fuera de duda que
contintan usandose los mas grades
posibles, componiendose por lo geno-
ral de anchas listas, entire ellos algunos
de ramitos sueltos sore fondo blanco,
y otras disposiciones figurando un gra-
cioso ramaje.
En trajes para sefioritas j6venes,
abundan los do deliciosas telas de
seda, de dibujos menudos, chines, 6
cuadros de tableros de damas 6 lista-
dos, cuyas disposiciones estfn en algu-
nos matizados de un floreadito peque-
ilo, cuyos colors contrastan con el fon-
do de la tela.
Como telas ligeras, las mas recomen-
dables son el chacon6, la musolina es-
tampada, el bares y el organdi; la lie-
chura de estos trajes es necesariamente
de volantes liholanes, cuyo trimero
mas acomodado es el de tires. Aunque
para estos vestidos esta muy indicado
el talle redondo, como A muchas sefio-
ritas, pudorosas en demasia, no les aco-
moda este corte, las modistas no se
apresuran a generalizar la innovacion:
en los de seda se llevan siempre los
cuerpos cerrados, y casi todos con vuel-
tas que figuran tirantes.
La novedad en manteletas, varia
hasta lo infinite; se levan de todas he-
churas y generalmente guainecidas de
dos volantes; las mas notables forman
por detras una punta como de pafiuelo,
aunque un poco redondeada. La ma-
yor part son de tela negra de soda, pe-
ro como cosa de capricho, citaremos al-


gunos en colors claros, guarnecidos do
rizados de cinlas y de flequillo de seda
con inadrofitos 6 bellotas. Las man-
teletas de musolina bordada y los ca-
nests blancos tambien estan llamados
A hacer su gran papel en esta epoca.
Las iangas blancas siguen IlevAn-
dose tambien muy voluminosas, siom-
pre de huecos y con unos lacitos de
cinta 6 de terciopelo.
En cuanto A los amables lioncitos,
siguen sus nodas sin sufrir grades
innovaciones; los pantalones de medio
color con ramitos azules oscuros 6 ne-
gros, estampndos en las costuras infe-
riores de las piernas, con floreados mas
grandes en las antebolsas; el corte de
pierna sigue bastante estrecho y confi-
gurandola, terminando con una piale-
rita bastante angosta.
La anchura de las m.angas se ha mo-
derado un poco y los chalecos van achi-
cAndose de una manera horrible, y d
proportion que disninuyen en corte,
crecen en botones para former un ver-
dadero contrast.
Las casacas azules con botones A la
Napoleon son hoy de rigor, y tanto los
faldones de estas, como los de los fracs
negros, han comenzado A aparecer de-
masiado grandes. La inteligencia del
Sr. Pestail en punto A casacas, estA re-
conocida por todos nuestros elegantes.
En las can:isas se han operado mo-
dificaciones mas notables, pnes las pe-
cheras de mas tono son absolutamente
lisas, sin mas adorno que tries ojales
con bordados blancos alrededor de ellos
y en los cuales se colocan tres botones
de brillantes 6 de otras piedras precio-
sas. Las tablitas 6 arrugados que an-
tes se usaban en las pecheras se han
pasado A las vueltas de los puuios para
el diario, pues para la etiqueta llevan
los polluelos vuelos encarrujados A la
Mosquetero con riqiiisimas 'manctier-
nas de topacios 6 esmeraldas. Los cue-
llos van acortandose a gran prisa y por
consecuencia necesaria, las corbatas
tambien disminuyen a proportion de
los cuellitos.
Los sombreros altos de ala un poco
ancha y algo recojida, siguen en boga







TEATRAL. 13

para el trajo de cindad, usAndose para montecristos, gavanes, etc., etc. Tal
el campo filtros chicos muy fines color vez cuando se anuncie el invierno apa-
de cinela 6 aplomados. En este ramo recera algo nuevo que podamos parti-
el huen Zolly es el preferido por lines cipar A nuestros lectores; por ahora, las
tra juventud. Iluvias continues no permiten mas que
En cuanto a abrigos, la estacion ac- hules y mackintos y abiigos impermea-
tual ha hocho desoparecer Ins talmas, bles.




















PELUQUEROS Y BARBEROS.


Estos empleados pfblicos, y les lla-
mo asi ro porque tengan nombramien-
to del gubierno, sino porque se emplean
en algo y son y estan empleados, A Io
menos en el sentido grammatical: les Ila-
mo tambien pablicos, por que ejercen
su facultad respective pbhlicamente y
en provecho del pfblico, Estos fincio-
narios, pues, si bien tienen entire si mnu-
chos puntos de contact, hay no obs.
tante entire los primeros y los segundos
diferencias harto notables, y una gran
distancia. Cierto que unos y otros vi-
ven principalmente con motivey A con-
secnencia del pelo, generalmente ha-
blando; pero internAndonos tn poco en
consideraciones al caso referentes, ob-
serraremos lo que Ilevo asentado. Des-


de Inego se percibe que los barberos no
pneden existir sin que haya pelo, y no
cualquiera especie de pelo,. por ejemplo
el cabello,sino que debe ser pelo de bar-
bas y bigotes.
Un harbero y un pelon son dos ene-
migos irreconciliables, se escluyen mA-
tnamente, son dos polos opuestos: iqu6
ganancia se promote un barbero de nn
pelado, y para que este necesitars al
barbero, no poseeyendo barba ni bigo.
te? De sueite que un barber avecin-
dado en un pais donde no se conociese
pelo de ningnna clase en el genero hu-
mano, seria hombre perdido, seria no
hombre al agua, pero si hombre a pela-
dos 6 pelones, como quien dice A per-
ros: seria to mismo que condenar a un







14 EL PAN
sastre a permanecer en medio de los ne-
gros, 6 de otros pneblos cuyos habitan-
tes andan eniceros, 6 seria conmo des-
terrar a un bailarin a una tierra dondle
todos fnesen cojos. Los peiiliuers al
contrario, illll entire callvos liacoi si lie
gociu, y no en pequeno, pues qlue se en-
cargan de cnantas pelucus hagan falta;
atusarlos y cortarles el pelo; de.pnies
de suminiistrarles todo linaje de meii-
jurjes, ponmadas y acciles, y coiitribuir
de este modo A la calvicie, todavia en
este altimo estado anmentan su bolsi-
Ilo con los products de las pelucas.
Si por tn moment nos hacemos In
snposicion de que todos quedasemos
calvos de reponte sin lo que antorizase
la moda, veriamos que los pelnqueros
Bo tendrian manos ni tiempo suficien-
te para dar cumplimiento a ios pedidos
que iban a Ilover en sus oficinas, y por
medio de cartas, intermediaries y re-
comendaciones. Cada dia aparecerian
ciertos bisofins, peloquines y pelucas,
como sucedi6 cuando se prohibieroai los
manteos A los estudiantes, todos los
dias y especialmente los dominos sa-
lian 6 relucir levitas, caps y otros va-
ries trajes nnevos. Bajo este punto de
vista los peluqueros tieiitw mas asegn-
rada la subsistencia que los barberos.
Otra desemejanza se advierte entire
los refetidos: aquellos son mas agarla-
dos y guardosos que estos, pesto que
recogeni cuanto pelo, A veces suicio, pie-
de Ilegar A su poder, con el objeto de
trasformarlo en tirabiizones, peiicas y
demas artefactos de su oficio, en tan-
to que estos nunca se bajan A buscar el
pelo de ninguna persona: al reves es.
tos lo arrojan cuando rapan a cualquier
individno y la desprecian cuando afei-
tan. De snerte qe. cel barbero persi-
gue siempre al pelo: so placer es impe-
dir que retofie y crezca y no necesita
rounirlo ni amontonarlo cl pelnqueio:
el peloquero anda al rebusco del pelo
que natdie quiere, aprovecha las sobras
aunqie sea de uia fregona, antque sea
de un cAdaver, y se goza en registrar
V escoger en un ioniton de pelusa cual
si fuese un anticuario en revolver y en


ORAMA

elegir c6dices y manuscritos con las ga-
fas caladas.
Los barheros lievan A los peliqueros
ventajas de sgran valia y trascenden-
cia. Hay tn refian castellano que di-
ce: '"ti ojo enI rarta ni mano eni barba;"
Pl'ro qun importa esro paia los Iarie-
ros? ellos sobaii, niaiiusean y abofetcan
la cara at pr6jirno sin dArseles tin ar-
d;te y ann colran por la gracia: y no
solo esto, ademas se rion banitamente
fn las barhas dl nias grave y enunin-
brado personage, pnes que regularmen-
to los referidos artesanos suelen entre-
tener con anecdtas, chistes y oclurren-
cias al sugeto (que estin afeitando.
Tanibien hay otro refiAn anialogo al
anterior "cuando veas la barba de tu
vecino afeitar, nla tuya echa a rernojar"
ipero que significa este para los bar-
beros? disparate! ellos remnojan y afei-
tan A su sabor, ycon toda franqueza y
satisfaccion, las barbas de sus vecinos
sin que tenian A cuanto pueda sobre-
venir.
Pelnqueros y barheros son hombres
armados, no de pnita en blanco. pero
si de punta en negro; por cnanto para
despachar sus negocios tienen que va-
lerse de instruments do punta Ingra:
los hierros 6 Ia tijera. Mientras un
barbero esta afeitando mnly arrogante
COn sn navaja en mano, se parco & Iin
victimario de los pueblos antignos que
va A consrumar Ie saciificio, 6 unu ver-
digo que va a znillotinar al pobre pa-
ciento: el peluquero con sn tenaza ca-
liente dispnesta para enroscar el cabe-
llo, se asimila A un agent de justicia
de los siglos medios en el acto de dar
tormento a un condenadn.
En honor de la verdad, precise se
hace confesar que los barberos son exac-
tos en sus palabras: no imitan a los
sastres y a otros menestrales. Se corn-
promete tin barbero a aleitar A cual-
quier concindadano en dias fijos y ho-
r;s determlillndas: de seguro no falta,
mrinntos aijtes 6 despuos; si hicie.en
cotno los .isles, te~dria el feligres (Ique
pasar quince dias 6 Inas con nias bar-
bas de capnchino, y se daria al diablo
si estaba enamorado; forzoso le era







TEATRAL.


tonsurarse por si mismo y renunciar
SlaI contrata barberil.
Lns barberos, ademas del manejo de
los espedientes, segun va relatado, y
que constituyen su ocupacion primor-
dial, esencial y caracteristica, ncostum-
bran en calidad de distracciones dedi-
carse a otras accesorias, por ejempio,
tocar la guitarra, ser maestros de bailey,
y en las poblaciones reducidas y en las
aldeas, son A la par notaries, d6mines
y sacristanes. Los peluqueros se ha-
Ilan poco mas 6 menos en igual caso:
pues que acostumbran vender botes de
aceites y cosmeticos, cuadritos y cor-
dones de pelo, mifiecos de varias ma-
terias, con otros mil trabajos, baratijas
y cachivaches. Y no contents con
disfrazar cabezas, algunos se adelan-
tan a formular cejas, pestafias, ojos, na-
rices y otros miembros: de nmanera Ine
siempre estan falsificando parts del
cuerpo hunnano, y muchas de estas
falsificaciones son peliagudas como las
que se refleren A la cabeza. Los bar-
beros son mas sinceros y francos; en
lugar de tapar y encubrir, vice-versa,
ponen en claro un rostro barb'ldo 6
despejan una meleia, dejando convert.
tido un matorral en una plaza piblica.
Aqui se supone la separation de los
dos oficios; aunque generalmente estan
unidos en una misma persona.
1CuAntos hombres y mugeres envi-
diaron en ocasiones dadas la suerte de
un barbero y de un peloquero! So en-
cuentran infinitas personas esperando
en las antesalas y en las puertas de la
casa de un rninistro, de un director ge-
neral, de on general sin ser director f
otro personage que pueda dar algo: na-
die entia: todos permanecen en la an-
tesala: la falange pedigiiefia estai ca-
da paso oyendo respingos de porteros,
hora tras hora, dia tras dia, semana
tras semana. Mas se aproxima el bar.
baro, ni siquiera pregunta por S. E:,
porque sabe que aun siendo temprano
no se le niega la entrada, y que S. E:.
no hace aguardar al barbero, sino que
esta aguardando por este; y pasa ade-
lante por entire la turba, peietra sin ha-
cer cuarentena en el gabinete del senior;


y este senior que no deja verie dc nadia
se present de bata y pantnflas, alaiga
el cello A disposition de mna nrabhja
en ristre: no se mueve, no se levant
hasta que lo made el barber,: un bar-
hero que sohaja y empuerca la cara del
E. Sr. con nnas manos qnu. acaban
quizA de cortar los calls a on ai riero,
6 de trasquilar un perro indicente do
un ciego: y tainpoco seria dificil que el
barbero, en atencion a algoiia hija 6 pa-
rienta consiguiese nn empleo para cial-
quier amigo, con preforencia A todos
cuantos estAn plantados en las aveni-
das.y corredores del palacio de su se-
fioria.




.EL SABADO.


Entre las mil desgracias que aflijen
de continue a la humanidad, hay al-
gunas que con privilejio esclusivo per-
tenecen al hombre; de esta clase y en
la escala de las principles, podemos
colocar al penAltimo dia de la sema-
na; A el "sabado," que elejido por Dios
para descansar de su grande obra, ha
sido destinado por ]a mnjer A todo to
contrario. Es una preocupacion bastan
te arraigada en ciertos puntos, y sobre
todo en ciertas classes de la sociedad, el
considerar los viernes y martes como
dias fatales y de mal agilero. Ignoro
francamente el fundamento en que esto
se apoya, pero puedo asegnrar que si
algun din de la semana merecia justa-
mente, en mi concept, el nombre de
aciago y qne si algino ante cuyo solo
recuerdo debiera el hombre temblar ese
dia es el "sAbado," sin6nimo para ml
de incomodidad y revolution; el "sAba-
do", dia en que el despotismo femenil
se ostenta en toda su fnerza; dia en que
trocAndose los papeles dentro del hogar
domestico, la mujer se arroga el poder
supremo, so constitute en dictadora, en
tirano, que apoyado en un ejercito de
plumeros, escobas, rodillas y polvo, se
hace tan formidable, que toda resisten-







EL PANORAMA


cia seria indtil; no quedando mas par.
tido, si no so qniere agrarar ann mas
las consecuencias del vencimiento, que
tocar una prudent retirada, y arrojarse
de patitas en la calle, ora se descuelgue
un calor de 34 grades capaz de fundir
las piedras; era las "frescas y saves"
brisas de la sierra se ajiten per las ca-
lies, proporcionando A los medicos a-
bundante cosecha de catarros y pnlmo-
nias.
En vane he investigado inquiriendo
la causa de esa antiquisima costumbre
tan arraigada en casi todo el mundo,
"del hacker de sabado," segun el t6rmi-
no tecnico: su orijen so pierde en la no-
che de los siglos (estilo de cronolojista)
nun cuando tengo para mi que debi6
ser invencion de alguna cAndida hija de
Eva, con el santo deseo do anmentar
"las delicias de la vida conyugal," 6
acaso acaso pa-a demostrar toda la ca-
pacidad de ou jenio, y todo lo que po-
driamos prometernos si nn solo dia de
la semana rijiesen las naciones 6 su al-
bedrio, segun sucede con las casas: pe-
ro sea de esto lo que quiera, el resnltado
es que dicha costumbre ha sido fiel-
mente conservada por todas las genera-
ciones femeniles, que ban ido trasmi-
tiendola de una A otra, qne estan siem-
pre que sea necesario dispuestas f sos-
tenerla "a punta de escoba," y en la
qiual apesar de la volubilidad distintiva
do su caricter, han sido constantes
para la desesperacion de todos los horn
bres pasados, presents y futures.
Infeliz, dcsgraciado de ti marido,
hermano, pariente 6 lo que quiera que
seas, con tal que portenezcas al sexo
masculine, si la fatalidad hace que to
encueitres el sabado dentro de casa.
IuAtilmente buscaras un asilo done
guarec.rte, un miserable rincon don-
de ponerte A cubierto de las voces,
ruido, polvo, y trastos que te perse-
guirAn hasta el l6timo escondrijo, de-
mostrAndote todas las distracciones
y encantos de un g"sabado." Yiay de
ti si osas oponerte a tan sagrada cos-
lumbre! ;ay de ti si te atreeves A alzar
la bandora de rebellion! La tierna torto-
,ila, la debil mujor que en otra occasion


tal vez no osara resistir A una sola mi-
rada tuya, se convertirA en un tigre, en
una pantera, to persegnirA con sus gri-
tos, te prodigara una y mil veces los
dicterios de sucio y cochino, hasta que
al fin agotado tu sufrimiento acabes per
donde deberias haber empezado, y te
marches precipitadamente de aquel in-
fierno, maldiciendo los sAbados y la
mujeril limpicza.
Si per casunlidad aguardabas alguna
persona, si tenias que trabajar, en una
palabra, si per cualquier motive tn pre-
sencia era necesaria en casa, olvida,
aband6nalo todo, y no esperes el impo-
sible de veneer ni una sola vez el po-
der de tn "sAbado" En vane alegaras
la urgencia, el compromise, el peligro
de que to estravien papeles importan-
tes; A todo te se contestarf con dos
solas palabras; pero palabras sin r6pli-
ca, decisivas, inapelables, sacranien-
tales, "es sAbado!"y si veinte veces in-
sistes, veinte veces te se repetirf "Ies
sAbado!" hasta que al fin to convenzas
de la inutilidadad de tus esfuerzos y
apples A una forzada resignation.
Si ores dejenio brusco 6 violent, pro,
veete el viernes de paciencia' y no te
exasperes luego al suplicar inatilmnn-
te, que te cosan un boton, te den una
trabilla 6 prepare el almuerze: todo
esto estaria muy bien en un dia cual-
quicra de la semana; pero tel sabado...?
iqu6 comparacion puede haber entre
salir A la calle con un boton de menos
y mncha hambre de mas, 6 interrum-
pir ni per el mas leave memento las
ocupaciones del dia sacrosanto? Antes
que todo es el sabado....
iAy! Dies to saque con bien, lector
querido, de los sAbados, y to libre de
ni tenaz garzon que a cada memento
te pida original con que Ilenar el pe-
ri6dico, si por tus negras desgracias
fieses periodista.


Por todo el nfmero,
J. N. Govantes.


































ANTONIO CASTRO


A
SS /


Lllq d, i ijto. Sti C la nu 23.


















DEL ACTOR MEXICANO







^B01 ** rt0o g i isfc**


D. ANToNIo CASTRO naci6 el 2 de
mayo del aino de 1816, en la cindad de
Guadalajara, capital del Estado de Ja-
lisco. Sus padres, que lo fneron el Sr.
teniente coronel D. Antonio Castro y
la Sra. Dona Maria Montes de Oca, lo
trajeron A Mexico cuando tenia apenas
seis aflos de edad, con objeto de darle
una education cnal convenia A la de-
cencia de us clase; luego que hubo ccn-
cluido el aprendizaje de las primeras
letras, lo dedicaron A estudiar latini-
'dad en nn colegio particular bajo la di.
reccion del Sr. Cohos, y cnyo studio
no concluy6 porque su aficion al tea-
tro ocupaba.incesantemente su imagi-
nacion, e hizo que comenzara por ver
con indiferencia los studios, y conclu-
yera por lejarlos completainente; su
objeto fn6 dedicarse A la carrera artis-
tica qune era ya sn passion dominant,
su en'ufio de felicidad.
La position de Castro en ese ppriodo
de su vida fni sumamente dificil; por
in lado tenia que combatir las ridicu-
las preocupaciones que dominaban en


aquella 6poca, y que por desgracia do-
minan todavia; pues hijo de una fami-
lia decente, y siendo su padre un gefe
de los mas honrados del ejercito, le era
muy dificil veneer la repugnancia con
que seria visto por todos sus parientes,
y aun por sus mismos padres, si em-
prendia la carrera dramftica A la que
era tan aficionado y a la que estaba lla-
mado por sus incinaciones y dotes na-
turales: por otro, la dificultad invenci-
ble de faltarle una escuela en que a-
prender, un modelo que imitar, y hasta
tn libro en que iniciarse en los miste-
rios del sublime arte de Maiquez y Mo-
ratin, de Talma y de Matilde Diez.
Por fortuua de Castro este incon-
veniente, tuvo visos de ser removi-
do por la benefica disposicion del go-
hierno de aquella epoca (1831), que sin
duda fl6 mas iluatrado que todos sus
sucesores, pnes mand6 establecer una
academia de declamacion y bailey que
se conocio con el nombre del Con-
servatorio, y cuya academia se halla-
ba bajo la direction de los Sres. D. Ber-
2







EL PANORAMA


nardo Avecilla y D. Andres Pautret, el
primero coma maestro de deelamacion,
y de baile el segundo.
Como es de suponerse, nuestro j6ven
Castro fu6 el primer alumno del con-
servatorio, y en el tom6 del Sr. Aveci-
lla las primeras lecciones de declama-
cion, que en verdad no fueron muchas,
porque muy en breve desapareci6 aquel
establecimiento. Basta que fuera itil
y eminenteinente national," porque de
el iban a salir artists mexicanos, para
que dejara de existir: todo lo bueno en
este pais....dura muy poco.
Con la falta del Conservatorio, Cas-
tro qued6 solo, sin un guia que lo con-
dujera por el camino que habia ya co-
menzado; sin eibarrgoino s'eesanim6,
y ya asistiendo constantemenbe al lan-
guido teatro en aquel tiempo, adonde
sin duda nada habia que aprender; ya
valiendose de algunas personas de sa-
ber, que sin ser actors, conocian (per-
fectamente el arte, fu6 formando una
suma de conocimientos de que bien
pronto di6 las pruebas mas completes
y satisfactorias en los teatros de esta
capital y en Veracruz.
El Sr. D. Manuel Eduardo de Go-
roztiza, ese talent privilegiado de Dios,
ese hombre tan conocedor del teatro,
fu6 el que comprendi6 de lo que Cas-
tro era capaz, y fue el que, instrnyen-
dolo con sus consejos, lo anim6 A que
se presentara pablicamente en el teatro
Principal, ofreci6ndole apadrinarlo en
su ddbut. Ep efecto, el dia 15 de agos-
to de, 1834 apareci6 Castro por primer
vez sobre la escena, en la comedia fran-
cesa traducida al espafiol por su padri-
no el Sr. Gorostiza, titulada "La Ma-
drastra" y en la cual ugrad6 estraordi-
nariamente. El primer dia de su car-
rera, fue el primero de sus triunfos.
Dado el primer paso de una manera
tan ventajosa, muy poco trabajo le cos-
taron los demas: naturalmente inclina-
do al studio de sus papeles y d6cil A
los consejos de las personas que 1o fa-
vorecian con elloI, en breves dias pudo
aspirar al titnlo de cdmico que el pu-
blico le otorgaba en medio do estrepito-
sos y TmerecldiTimos aplausos. Tal flE


el talent que despleg6 en las primeras
comedies que se Ie vieron hacer en el
Teatro Principal.
En el invierno del mismo afio pas6
al teatro de Veracruz, adonde di6 al-
gunas representaciones, con las que en-
tusiasm6 estraordinariamente al ilus-
trado pablico de aquel puerto, regre-
sando a Mexico en el de 35, para ocu-
par la plaza de galan j6ven de la com-
pafila dramAtica del Teatro Principal,
en el cual permaneci6 trabajando, con
la aceptacion general do todos los con-
currentes. El aflo de 843, que se es-
tren6 el Teatro Nacional, fu6 Ilamado
A desempefar su misma plaza, y en 61
ha coiitifiuado trabajando hasta prin-
Scipi.o de 1854 'fHoy el Sr. Castro es
uno de los actors de mas nota que fi-
guran en la compaiia del bonito Tea-
tro de Iturbide.
Las cualidades con que la naturale-
za dotd al Sr. Castro para la carrera
dramatica, son admirable; ellas, y el
constant studio que ha tenido, le han
proporcionado la facilidad con que re-
presenta todos los caracteres c6micos
que se conocen en el teatro; pues con
tanta naturalidad y maestria se le ha
visto hacer el rapaz, el taimado lego del
"Don Juan de Austria," como el bella-
co anciano, Gil Perez, de la "Segunda
dama duende:" tan perfectamente ha
caracterizado al afeminado D. Agapito
en la "Marcela," como al iracnndoj6-
ven, al celoso y suspicaz D. Torquato
de "Un tercero en discordia," y tanto
ha hecho reir 6 los espectadores en el
bobalicon D. Simplicio en la "Pata de
Cabra," y con el aturdido amante de
"Que baraunda!" como lo ha hecho
derramar lAgrimas de companion y des-
consuelo, y le ha comprimido doloro-
samente el corazon, hacienao el papel
del desgraciado Andres en la horrible
"Carcajada."
En este drama, y en la comedia "El
pilluelo de Paris," es en lo que Castro
se di6 a conocer como actor, y en lo
que se hizo verdaderamente notable: el
Pilluelo se repiti6 infinidad de veces, y
siempre ccn el teatro completamente,
lleno; el vivarack Jost era el objete







TEATRAL.


preferent- de todas las conversaciones,
de todos los peii6dicos, de todas las ter-
tulias: era lo que verdaderamente se
llama el asunto deldia: baste decir pa-
r& que se forme una idea del eutusias-
mo que caus6 Castro en dicha come-
dia, que, el emrnpesario form d,e.ella su
principal recurso peauniaripo tQd~ilsus
urgencias fueron subvenidas por el Pi-
Iluelo de Paris.
En cuanto A la Carcajada, puede a-
segurarse que despues de catorce aflos
que han trascurrido desde que se re-
present6, aun se conservan los recuer-
dos tristes, las huellas dolorosas que
Castro imprimi6 en el corazon de todos
los concurrentes al Teatro Principal;
siendo notorio que el exito brillante
que obtuvo Castro en este drama, se
debi6 en gran parte al reconocido ta-
lento del Sr. D. Joaquin Patifio y & sus
profundos conocimientos en el arts dra-
mitico, pues 61 fuL quien lo diriji6 en
el dificil papel de Andres, y sus fiti-
les lecciones se debe tambien el que
Mexico 'hubiera gozado de una de a-


quellas noches de ventura inefable que
jamas pueden borrarse de la memorial.
Fue la noche del triunfo de nuestro
compatriota Castro, la noche de su o-
vacion, iila de su gloria!!....
Multitud de personas de las que ha-
bian visto con sorpresa el 6xitqaque tu-
vo la Cacajad. en s1 p)'imedra epre-
sentacion, pidieron qe a.e segiese el
domingo inmediato, en cuya noche iba
A recibir el j6ven artist el premio de.
bido A sus esfuerzos, a su aplicacion, a
su talent. En efecto, lo recibi6: reci-
bi6 el premio que ambiciona tan noble-
mente el genio, ila gloria! ila in morta-
lidad! D. Antonio Castro no olvidara
nunca la noche del dia 25 de Setiem-
bre del aflo de 1842; hay fechas que
se graban eternamente en la memoria...
Al siguiente dia uno de los peri6dicos
de esta capital, hacia la siguiente des-
cripcion de esta fiesta que no puedo
menos que llamar verdaderamente na-
cional:
(Continuctrd.)


@;0












DEL


TE~no FARO


DONA MATILDE DIEZ,




(Concluye la biografia.)


Decidido ya su viajo al Nuevo Mun-
do, y habi6ndolo asi anunciado los pe-
ri6dicos de la corte, Matilde recibi6 una
finisinma carta de despedida, suscrita
por los primeros poetas madrileiios, en
la cual la deseaban toda clase de ven-
turas y un pronto regreso; y su album,
donde.figuraban ya los nombres inas
importantes de la literature espafiola,
se lleu6 de versos afectudsos. He aqui
los que la celebre poetisa I)ofia Grtru-
dis Comez de Avellaneda. dirijio con
este rotivo a nuestra actriz;
A SAEa is"ID*
No esperes joh Matilde! en dulce canto
El tierno "adios"que la amistad to envia.
Pues no encuentra la voz grata armonia
Cuando rebosa el corazon de Ilanto.
Ti, que escuchar nuestro clamor rehusas,
Y con tu ausencia dejaras tirana
Sin su prez A la escena mantuana,
Sin su mejor int6rprete a las musas;
Parte en buena hora & recojer laureles
Alla de Cuba en el virgineo spelo,
Pero respeta el mudo desconsuelo,
En que hoy se sumen tus amigos fieles:
Parte! ... Mi corazon que te acompafia,
Lleva A mi patria que te espera ansiosa,
Y dila que an joya mas preciosa
Para adornarla se desprende Espaffa.
,G, G. DE AyELLANEDA.


Parti6 por fin, y ya en camino para
Cuba, se vi6 acometida en Sevilla de
una enfermedad penosa, que la impidi6
Ilegar tan pronto como se la deseaba
en la preciada Antilla. Repuesta al
cabo de un ailo de sus padecimientos,
lleg6o la Habana en Setiembre de
1853. Jamas artist alguno habia sido
tan ansiosamente asperado, y ningniu
otro habia sido objeto de mas lisonjeras
muestras de cariiio y admiracion. El
precio fabuloso de las localidades, la
inmensa concurrencia on el teatro de
Tacon, los elogios unanimes de la pren-
sa cbanna, son otras tantas pruebas de
quo la c6lebre actriz ha sabido ejercer
el mismo influjo en America que en
Enropa. A la vista tenemos un peiio-
dico de la Habana que: describe asi la
function de su beneficio:

BENEFICIO



Ya todo pas6, pero su memorial du-
rarr por much tiempo. El teatro no-
podia contener tanta jente: todo invadi
do, todo, todo, todo.-La trenza de sus








TEATRAL


cabellos obtuvo in exito complete, co-
mo era do esperarse.
Desde las seis de la tarde, poco mas,
se abrieron las puertas del teatro, y en
las tres habia mesa con tapetes de seda
punzr, bandejas y candeleros de plata.
En la mesa del cettro, estaba sentada
la ilustre artist, y a los lados de si si-
lion otros dos; en el de la derecha el
actor Sr. Arinenta, y en el de la iz-
quierda la sefiorita de compalia de
MATILDE. Detras de so sillon, una
compact multitud de caballeros, ad-
miradores de la gran artist.
Segun iban entrando los concurren-
tes al teatro por las tries puertas, una
lluvia de oro y plata caia sobre las dos
bandejas, A lo quo se agregaban varias
joyas y otros presents artisticos, figu-
rando entire aquellas in lindo brazalate
de oro con perlas, en cuyo centro se
veia el perfect y acabado retrato de un
muy elevado personaje, de complete
pniforme.
A poco mas de las site, hora de co-
menzarse la funcion la gran artist so
levant6 de sn sillon; la multitud qne
la rodeaba la abri6 paso, y se traslad6
at scenario.
Sa levant6 luego el telon: el pAblico
esperaba con ansiedad la aparicion de
MATILDE en la escena; y apanas se pre-
sent6 en ella, cuando entire un trueno
sostenido de aplansos, cayo a sns pies
una verdadera lluvia de magnificas y
costosimas coronas de oro, de plata, de
laurel y de rosas, con lazos y bandas
de oro y seda con los gloriosos colors
nacionales, on diluvio de preciosos ra-
mos do flores sujetos por bandas de ra-
so amarillo y eucarnado, y por fin, tar-
jetas encarnadas y amarillas con versos
impress con oro, y otra lluvia de ver-
sos impresos en grades hojas de papel
blanco, entire elegantes vifietas. Fun
tin soberbio moment: la gran artist,
conmovida, se inclinaba ante la ova-
cion del pablico entusiamado, sin po-
eer recjer tanta rica corona, tantos ra-
mos y flores, estrechando algunas de
aquellas apasionadamente sobre su co-
razon, en tanto que los aplausos eran
4 cada moment mas estrepitosos.


Cess, al fin, aquella halagadora tem-
pestad, y sigui6 la representation del
drama, hasta que en el final' del se-
gundo acto, en el moment de perder
"Ines" la razon, el pdblico no pudo
contenerse mas, prorrumpi6 de nuevo
en bravos y aplausos, y Ilam6 a MA-
TILDE la escena y la cubri6 otra vez
de flores, coronas, versos y bravos.
Pero llegaba el tercer acto. y durante
e1 no respir6 el pablico, si se puede de-
cir asi; MATILDE estuvo verdadadera-
mente sorprondente, secundAndola Ca-
talina con el mayor talento y felicidad.
La emocion era general en el pablico
ante aquella locura amorosa tan admi-
rablemente comprendida, hecha com-
prender de un modo tan maestro, y al
caer el telon, MATILDE fu1 llamada A
gritos, puestos en las lunetas todos de
pie y descubiertos, y al presentarse, en
fin, en el scenario, a tel6n alzado la
artist, ilnmin6se aquel por admirado-
res de MATILDE, gentes enteramente
estrafias al teatro, con vivas luces de
Bengala, una lluvia de hojas de rosa y
oro cay6 do lo alto sobre aquella ins-
pirada cabeza; otra lluvia de coronas y
ramillcs a sus pies, mandados desde las
lunetas, y golpes de versos impresos
en papeles blancos, amarillos y punz6
descendian desde las altas localidades
del teatro. Fur una bellisima, com-
pleta y comovedora ovacion, entire in-
cesa.ltes aplausos.
En la pieeecita "iAtrAs!" obtuvo MA-
TILDE Uni nuevo trinnfo, por otro estilo,
y A las doce y media sali6 el inmenso
public complacidisimo del gran tea-
tro, de la function de gracia de la admi-
rable artist dramatica.
Pero, no obstante 1o avanzado de la
hora, la mayor part del piblico se
mnantuvo en los alrededores del teatro,
esperando la salida de la gran artist,
sabieudose que se le iba A dar una bri-
Ilante serenata.
MATILDE DIEZ, con la modestia del
verdadero merito, se esquiv6 A las de-
mostraciones que la esperaban A la sa-
lida del teatro, y se traslado6 su casa
sin hacerse visible, recibiendo momen-
tos despues 4 un crecidisimo nAmerq







EL PANORAMA


,de amigos, que la .flicitaban de nuevo,
hasta que de pronto se vi6 iluminada
-por hachones la calle de la Amistad,
colocaronse los atriles de una mfsica
completea delante de las ventanas de la
casa de MATILDE, y comenz6 la sere-
nata, en medio de una multitud que so
apifiaba sobre la casa, hasta lelgar A
invadirla.
MATILDE DIEZ ocupaba la sala con
,otrns seiioras y crecido nmiero deca-
bal!eros, cuando se present A la ilustre
artist una nurnerosa comision de los
seiiores que la daban la serenata, to-
mando la palabra uno de ellos, quien la
felicit6, en nombre de los dnmas, ley6
con voz firme un soneto dedicado A la
PERLA del teatro espafiol, y la entreg6
ivarios ejemplares de una danza nue-
va titulada LA MATILDE, dedicada
A la gran artist, compuesta por el acre-
ditado professor Sr. Rein6, impresa con
letras de oro en grandes hojas de blan-
ca cartulina charolada, todo lo cual fil6
recibido per MATILDE del modo mas
amable y fino.
Momentos despues de entrada la co-
mision, un j6ven poeta, entusiasta ad-
mirador de MATILDE, improvise un
sentido soneto en loor de la celebre ar-
tista, escribitndole alli con lapiz, le-
yendole con emocion y enerjia A la vez,
entregando luego el papel a MATILDE,
i instancias de esta.
La serenata se prolong hasta las
dos y media de la mariana, tocandose
en ella la linda danza del Sr. Rein6 LA
MATILDE, varies cocoy6s y varias pie-
zas de zarzuelas, con la mayor preci-
sion y gusto.
La noche fu6 verdaderamente her-
mosa para MATILDE DIEz; y para con-
cluir esta palida description de aquella,
escribimos, recordando la representa-
cion del drama "La trenza de sus ca-
bellos," y especialisimamente el conmo-
vedor tercer acto, los sigulentes renglo-
nes desiguales:

Una TRENZA, que un RUBi
con su brillar hizo hermosa,
por una PERLA valiosa
sublimada anoche vi.


La TRENZA, el RunI y la PERLA
formaron tal trinidad,
que su admirable beldad
se comprendi6 solo at verla.
.Y entire aplansos, luces, flores,
bravos, coronas y versos
palomas y otros diversLs
obsequios embriagadores,
Alzabase conmovida,
de talent lim'pio sol,
la del teatro espafiol,
ilustre gloria querida.
La PERLA que ama el humilde
lo mismo qiue el poderoso,
j6nio que Ileva el hermoso
dulce nombre de MATILDE.
Joyel A quien nada empafia
su brillo fascinador,
dama artist que es amor
y orgullo de nuestra ESPARA.

PASCUAL RIESGO.

Despues de esta notable representa-
cion, sali6 Dofia Matilde Diez de la
Habana para recorrer las principles po-
blaciones de Cuba; pero antes recibi6
un magnifico obsequio, cuya descrip-
cion se vera en el articulo siguiente de
un peri6dico de aquella ciudad.
"Sabiendose su pr6xima march,
veinte y dos de sus mas entusiastas ad-
miradores y amigos, idearon hacer un
valioso obsequio A nuestra sublime ar-
tista, que fuera digno a la vez de quien
habia de recibirle y de los que habian
de hacerle A la mas eminent actriz del
teatro espafiol."
"Tan noble idea se realize, y una
comision pas6 A la casa-morada de
la SRA. DORA MATILDE DIEZ, y puso
en sus manos, en nombre de dichos sus
veinte y dos admiradores y amigos, una
digna y sentida carta, al pie de la cual
se velan las veinte y dos firmas, y
acompafiando A ella un magnifico ter-
no de oro con esmaltes, adornado con
cuarenta y dos gruesos brillantes de las
mas puras aguas, todos montados at
aire caprichosamente, asi en el braza-
lete como en el alfiler de pecho, con
tres colgantes en espirales, cada uno
con cuatro brillantes (sevigne), como en







TEATRAL.


los dos candadados, imitando una cam-
panilla silvestre, esmallada, de cuyo
cAliz salia un ramito formado de tres
brillantes gruesos. La caja del hermo-
so terno iba colocada en una eleganti-
sima bandeja de plata labrada, la qne
se veia cubierta de un montecillode
grades rosas amarillas y encarnadas,
y cubriendolo todo, terno, rosas y ban-
deja, un patio de de raso moirde encar-
nadoy amarillo, figurando niua bandera
espafiola, guarnecida de encaje de oro,
y viendose en el centro del pailo, cen-
tro tambien ds la lista amarlla de nues-
tra bandera, una cifra formada de las
letras M. D. dentro de un circulo ele-
gante y sencillo, todo bordado con seda
punz6. En la tapa de la caja del mag-
nifico terno de brillantes se leia con le-
tras de oro lo siguiente:-A MATILDE
DIEz.-HABANA," y la misma inscrip-
cion se leia en el centro superior de la
linda bandeja de plata, conducido todo
ante la artist por un lindo paje imla-
tico, vestido de complete librea, peina-
do y perfumado."
El viaje de Matilde pot la Isla de
Cuba, fu6 nna veidadera march triun.
fal. Santiago de Cuba, Trinidad, Cien-
fuegos, Puerto-Principe, todos los pue-
blos por donde pas6, la vieron como un
genio.privilegiado, y la rindieron toda
especie de homenajes.
Contando rApidamente los triunfos
artisticos de Dofia Matide Diez, nada
hemos dicho acerca de las brillantes
dotes con que la adorn6 la naturaleza
para adquirir la inmensa reputation de
quegoza. No es necesario esto para que
se comprenda la razon de tanta gloria,
supuesto que la ha alcanzado en un
siglo que no se la concede tan grande
y tan esplendida sino A los genios es-
traordinarios. Copiaremos sin embar-
go de una de sus biografias, publicada
enMadrid,-las siguientes palabras en
que se described algunas de las cuali-
dades con que la Senora Diez cautiva A
los que la ven y la oyen.
"Dofia Matilde Diez, A un conoci-
miento perfect de la escena que domi
na siempre, A una action noble y ele-
gante, que jamas deja de ser propia,


reune la cualidad de sentir tanto lo que
espresa, y espresar de tal modo lo que
recita, que nunca aparece en el palco
escenico sin que pueda referirse a ella
la frase antigua que se aplica .los me-
jores actores:"posee su papel." Pero las
cnalidades mas notables entire las mu-
chas buenas que adornan a esta intere-
sante actriz, las que sin disputa la ha-
cen muy superior, por lo menos A todas
cuantas nosotros hemos conocido, son
la rara inteligencia conque sorprende
(si asi so nos permit decirlo) la inten-
cion del autor en la part mas filos6fi-
ca de las palabras que recita, la maes-
tria con que desenvuelve y hace pene-
trar al ptblico en aquellos ocnitos pen-
samientos que son el alma de un drama
y sobre todo, el timbre y la entonacion
de la hemosa, de la sin igual voz con
que la dot6 la naturaleza.
"En efecto, es impossible, sin haber
oido, A Matilde, formarse una idea
aproximada del influjo mAjico que ejer-
ce aquella voz sublime. Matilde hace
reir cuando rie, arranca lIgrimas cuan-
do finge que llora, obliga A temblar a
los espectadores cuando se figure asus-
tada y pavorosa, y en fin, cuando un
jay! desgarrador espresa un profindo
sentimiento, penetra hasta en las fibras
mas reconditas del corazon de cuantos
la escuchan. No hay resistencia contra
su poder; ella atrae siempre a la sala
del teatro tn concurso numeroso, y este
concurso se ve dominado continuamen-
to por las iiflexiones de su voz, por su
accion energica 6 por la graciosa mo-
vilidad de su semblante, del mismo mo-
do que lo estd la libertad de un sonAm-
bulo por el capricho del magnetizador.
Escribimos estas lines en Madrid,
donde todos 6 casi todos sus habitan-
tos han oido y aplaudido a Dofia Ma-
tilde Diez, y no corremos seguramente
el riesgo de aparecer en el present ar-
ticulo como parciales a su favor, por-
que sin duda alguna lo que acabaros
de decir espresa miy imperfectamente
today la sublimidad de esta escelente ar-
tisla."
Prolongariamos demasiado estos a
puntes, si quisiframos enumerar a qu







EL PANORAMA


los triunfos de Dofia Matilde Diez, las
ovaciones de que ha sido objeto, los in-
finitos presents con que la han atesti-
guado sn admiracion los amigos del ar-
te. En sn casa de Madrid tiene la ce-
lebre artist un elegant salon, cnyas
paredes estAn cilbiertas con cuadros
dorados Ilenos de coronas, cintas, com-
posiciones poeticas y otras regalns con
que la han obsequiado sus admirado-
res, y que son otros tantos trofeos de
su gloria artistic.
Los franceses llaman a Matilde la
Rachel espartola, y con esto dan el
mas cnmplido testimonio del talent
qne reconocen en nuestra actriz para la
tragedia. Si la gran tragica se descal-
zara alguna vez el coturno para cal.
zarse el zneco, la podriamos nosotros
llamar la Matilde francesa. La his
toria dirA que Rachel fue la primer tit-
gica, y que Matilde fu6 la primer ac-
triz de su siglo. La patria de Talma
y la patria de Maiquez punden star
orgullosas de poster las dos mas bellas
figures decnantas adornan hoy el tem-
plo de las artes en el mundo civilizado.
Nuestra actriz abraza itdos los ge-
neros del artedramAtico, sobresaliendo
en todos como si de cada uno hnhiera
hecho un studio esclusivo, 6 como si
para cada uno la hubiera dado el ciolo
una orianizacion adecuada. La tra-
gedia antigua, el drama modern, la
comedia de costumhres, la comedian ca-
balleresca del teatro espafiol, lo terrible,
lo sentimental, 1o fantastico, todo se so-
mete A sus eminentes facultades, y to-
do lo domina conio reina absolute de
ia escena. El Sr. Zorrilla, que hoy se
hallaietre nosotros, ncs ha ponderado
la perfeccion con que Matilde ha desert
peiiado siempre sits dramas caballeros-
cos, y nos ha hecho especiales elogios
de la suma habilidad con que ejecut6
en Madrid su pieza fantlstica intitula-
da La calentura, que es la continuu-
cion de El Punal del Godo.
Matilde Diez pis6 las playas de nues-
tra patria en los primeros dias del res
nayo del aro de 1855; y antes de con-
c(lirse el mismo mes, tuvimos el pla-
cer de verla entire nosotros en esta ca-


pitMl. Mnltitud de personas de Ins mas
notables, tanto por su position social,
cuanto por sn aficion a las letras y las
aries, salieron a recibir A la actriz sin
rival, que venia precedida de una fa-
ma imperecedera, justamente adquiri-
da a fuerza de talent, do studio y de
trabajo; la casa en que fue alojada so
convirti6 en un verdadero temple, en
que cada nno de los amantes "'el sa-
ber" iba a rendirle a la diosa de 61, a
la sin par Matilde, el homenaje de res-
peto v admiracion debido al genio, y
a contemplar con entusiasmo a la su-
blime interprete de Moratin y Calde-
ron, de Rodriguez Rubi y de Ventura
de la Vegn.
Sn presentation en la escena, fun u-
na verdadera pero grata sorpresa; todos
esperaban en ella a nna buena y dis.
tinusida artist, pero no A una notabi-
lidad cuyo merito tan encomiado, se
creia una exajeracion de la prensa es-
paiiola, bien por espiritn de paisanaje,
bien por fines particulares y de mera
especulacion; pero el ds'ngaio fne
sot prendente, ful hermoso, file comple-
to; porqne no solo era una eniinente
natriz, ni una real y verdadera notabi-
lidad la que tuvimos el gusto de admi-
rar, sino que era mas que todo eso....
era....Matilde: Matilde Diez....era
ese genio creador que nos ha hecho
comprender de lo qne es capaz el arte
que profesa, ora comprimiendonos el
corazon y arrancfindonos ardientes f6-
grimas de lo mas intimo de el, ora ha.
ciendo asomar la risa de placer a nues-
tros libios, y siempre impriniendonos
los mismos sentimientos de eflixion 6
de alegria, de inquietud 6 de ventura
que esperimnentan los personajes a quie-
nes ella represent con tanta vordad,
con tanta naturaleza, con tanta mees-
tiin.
De entonces acS, M6xico ha gozado
noches do inefable placer, noches que
jamas so borrarAn de la memotia de los
que han tenido la dicha de admirar a
Matilde en el Teatro Nacional y do es-
cuchar sis d;ilces yespresivos acentos.
Ella ha Irahajdo durante su perma-
nencia en Mexico, de una manera sor-







TEATRAL.


prendento, pues enemigo acerrimo nues-
tro pthlico de las repeticiones, los ac-
tores que, conio Matilde, quieren cap
tarse la estinacion general, tienen ne-
cesidad de estar ponmendo on escena
continuamente cornedias unevas. que
ni tiemipo tienen de coincer y much
menos do estudiar: puede ausgurarse
quo en ocho meses de trahajo, ha epre-
sentado Matilde en ulesiro teatro, nil
namero de comedias nuevas igual al
que on Espaia haya reprcsentado en
el espacio de site 0 ocho afics, v todas
con un exito brillaute, lo que lambien
es de admirar, segun la premma con
que han tenido que disponerlas para la
escena.
Malilde sobresale cn ese genero ime-
vo del teatro frances, en que tanto a-
bundan las transiciones y periperias,
sacando deol el mayor partido que pue.
da imajinarse; para convencerse de es-
ta verdad, bas;a recorder el trinnfo que
acaba de adquirir hacjkndo el papel de
Maria la rica labiiegd, en la hermosa
coinedia de Legno.uv "Por derecho de
Conquista," en el cual ha dado m a
prueba die cuAuto es capaz fn ese ge-
neio. Las transiciones de Matilde en
dicha comedian, no solo las ha visto el
pul:lico, sino que las ha esperimenta-
do tainhien, las ha sentido fuertemenle
y a la par que Maria, la afortunada
inadre de Jorge Simon, lia lioradocon
sus uisimas aflicciones, ha sonreido con
sus propios placeres y se ha sentido po-
seida de un mismo orgullo cuando 'su
hijo la vencido A fuerza de talent las
ridienlas y antiguas preocupaciones de
la nobleza heleditaria. Matilde en ese
papel es inimitable, us sul,lime, es in-
descriplible; perinitasetos cotpiar lo qlle
rcspecto a a ejecucion de esta comedia
por la Matilde, se ha esciito on un p'e-
ri6dico de csta capital.
"La ejecIcion ... iOl! la ejecucion
no dej6 que desear; Maria, la souciila
Maria interest al piblico cuando se
present una alma grande bajo una
tosea coiteza; la madre orgullosa de sn
Jorge cuando lo ve humillado, arreba-
t6: vimos otra nuger levantarse hasta
lo sublime con aquellas transiciones'


que solo Matilde tiene siempre a su dis-
posicion.... Aun resuenan en nuestros
oidos como un dulce suefio del que no
quisieramos despertar, aquellas pala-
bras salidas de la boca de Matilde Diez:
"Hilo mio, ellos, ellos, (los nobles)ellos
edificaban castillos para apartaise de
los pobres sus hernanos; ti edifica hos-
pitales para sn abrigo: ellos formaban
fosos y puentes para evitar que 1.)a va-
sales Ilegaran hasta su presencia con
sus justas reclamaciones; tO edificalos
para facilitar sit comercio: ellos arras-
traban al pueblo A las batallas para
con sn sangre agregar nuevas tierras
a sus feudos; to conduces tu falange de
trabajadores para abrir canales y ca-
minos."
Esto fu6 recibido con los mas ostre-
pitosos aplausos. En'la escena de la
madre queriendo separarse de su hijo,
hall el talent de Matilde un campo
digno en que brillar: desde que so pre-
sent6 con la risa en. los labios, coit-
prendimos su her6ico sacrificio; dcbe la
art sta tener el orgullo que de sus IA-
bios estaban perdientes todos los cora-
zones....y las lagrimas salian a ]os
ojos, porque esa madre verdadma no
hubiera causado mas impression. Ma-
tilde! recibe esa nueva corona que los
mexicanos rtgaron con sus lAgrimas!...
Ad'nias de esta lindisima comedian,
Matilde ia gustado estraordinariamen-
te en multitud do dramas quo ha re-
presetaldo con general aprobacion, cau-
saindo in verdadero entusiasmo u to-
dos ollos. L.a ejecucion de "La trenza do
sus Cabellos" y de "Adriana de Lecou-
vrcur" le habiian bastado para former
en Mexico su reputation atistica tan
brillai,te y gloriosa, comio just y desa-
pasionadamente a ha adquirido. Pero
en lo que so hace Matilde incomiipara-
ble, sublime, iunica, es en las comedias
de costunbres. "La escuela de las co-
quneas," "El Hotbrir dc mmnudo," 'Por
61 y por nii" y otras doe ste genero,
han sido, representadas por Matilde,
las delicias del ptblico mexicanr: en
ellas se ha ixtasiado.contemnplando8 su
nairalidad, su tacto, su fiinra, si ele-
gancia, su modo de accionar y la ma,







EL PANORAMA


nera de decir, pues todo en ella es sor-
prendente y agradable, y todo revela el
talent de la artist.
Demasiado pobre en concepts nnues-
tra pluma, no puede describir la gran
capacidad de Matilde en el gEnero c6-
mico, ni puede tampoco tributarle, co-
ano quisiera, los debidos elogios A que
es tan acreedora cimo artist y como
dama, pues en su trato particular y en
sn conversation Ilena de afabilidad y
do finura, y compuesta de frases suma-


mente escojidas, se deja ver la esmera-
da education de sus primeros afios, que
ha hecho de ella una cumplida y apre-
ciabilisima sefiora.
Reciba estas cortas lines como un
humilde tribute rendido A su talent, y
come una debil prueba de la estima-
cion sin fimites que le profesan los me-
xicanos, y ojalA y el deseo de volver A
su patria no nos arrebate a la sublime
actriz que hoy forma las delicias do
nuestro teatro.


f ITA DA TLTAThOU%



TEATRO NACIONAL. Acaso esta composition, y asi lo
creemos, es un rasgo patri6tico de su
-DORA ISABEL LA CAT6LICA.-Esta autor, pues quiso abarcar en su drama
oomposicion del poeta Rodriguez Ru- los hechos mas notables del reinado de
bi, es a'bsolutamente nueva en su gi- Dofia Isabel la Cat6lica, y desbarr6 de
nero, porque no pertenece a alguno co- una manera lamentable: acaso un poe-
nocido. ma hubiera sido mas feliz, que esa a-
Si so hubiera propuesto quebrantar glomeracion sin gusto que forma una
todas las reglas del drama, estamos se- composition, que si no desconceptua A
guros de que su triunfo no huhiera si- Rubi por lo acreditado de su reputa-
do tan complete. Isabel la Cat6lica no cion, al mnenos lo coloca en una posi-
puede juzgarse como nna composition cion dificil.
lirica a pesar de sus fluidisimos versos, Por mas que se haga, el public no
porque tanto en este g6nero, como en puede aceptar esa clase de dramas has-
cualquiera otro, es indispensable la u- ta cierto punto ridiculous por lo rmal des-
nidad de action de que carece el dra- arrollados, y en oposicion diametral-
ma de Rubi. En los seis actos de que mente opuesta a las costumbres del dia,
se compone: se tratan seis asuntos del en la que los hombres de hazatias y
todo distintos y sin relacion alguna en- lances de caballeria, estAn consignados
tre si; es indiferente la colocacion de A colocar su nombre al lado del caba-
los actos, esceptuando el cuarto y ses- lero de la Triste figure. Isabel la Ca-
to, Cada acto puede former tiu drama t 6lica es tn personaje que brillara siem-
tal como la reconquista de Gralada. pro como un sol en el cielo de los si-







TEATRAL,


glos, digna de las plumas que la elo-
gian, y acreedora por so grandeza y ab-
negacion, del aplanso universal.
Rubi at ponerla en escena, debi6 o-
mitir ciertas cosas que en nada infllln-
yen en el drama, y si conspiran, aunque
sean verdaderas, a poner en evidencia
A la her6ina. Todala majestad, brillo
y grandeza que ostenta Dofia Isabel al
recibir on su trono A Fernan Gonzalez
para ceiirle la banda, premio de triun-
fo en el torneo, se pierde y desmerita
cuando aparece la reina de casco, y es-
pada en mano, azuzando a sn gente.
La transition de muger a soldado es
demasiado violent, y mas forzada aun
la del lenguaje de una reina, al de pro-
proclama de un veteran. De lo sublime
A lo ridicule no hay mas que un solo
paso; aunque hubiera una inmensidad,
todo ello lo abarcaria el author con su
falta de reflection. Mas bien vendrian
en D. Fernando los arranques de valor
que en su esposa; pero el autor, olvi-
dAndose en toda la composition del rey,
y qneriendo que el drama no dejase de
Ilamarse Doina Isabel la Cat6lica, sa.
crifica todo por hacerla aparecer.
El cardinal no tiene otra mission que
llevar del brazo al enfermo rey. Los
nobles, obispos, pages, damas y resto
de compafiia, no hacen otra cosa que
formarse en un 6rden admirable, y en-
trar y salir en procesion segun los Ila-
man 6 los despiden, y esclamar A la
vez isi! no!....no! si! Santiago cierra
Espafla! cierrala, ci6rralal....
Hay una escena graciosa por lo ridi-
cula. Fernan Gonzalez se present en
la corte, con una coleccion de pages, A
quienes llama sus valientes soldados.
Un cortesano se burla de los valientes:
entonces Gonzalez se precipita ciego
de ira, no sobre el cortesano, sino sobre
uno de los que A la vista parecian pa-
jes, le desgarra la ropilla y deja ver
una cota de maya; esto hizo recorder
al public las escenas de los Polvos de
la Madre Celestina qne habian tenido
nlgar en la tarde de ese dia, casualidad
que contribuy6 a fijar la atencion sobre
lo innecesario de ocultar las armadu-


El descubrimiento de las Americag
no es sino un episodio con el que con-
cluye el drama. La conversation de
Crist6bal Colon con Dofia Isabel sobre
sus planes, desarrollados A la vista de
la carta geografica, estA en escelentes
versos, y son notables por la invention
de poner la geografia en metros. El
infeliz rey /le Granada hace un papel
demasi idc triste, at acercarse A entre-
gar las slaves de su reino: su salida de
la escera es intempestiva y pasa desa-
percibida, cuando era natural que toda
la atencion estuviese fija en el mal-
aventorado moro.
Como relates aislados de las glorias
de Dofia Isabel, pueden pasar los actos
en que se divide la composition; pero
de ninguna manera si se tienen de con-
siderar con relacion unos de otros, for-
mando parties de nn todo.
Rodriguez Rubi debe haber conoci-
do lo p6simo de su obra, luego que se
haya visto libre del primer ruido de
los aplausos, que merced a la habilidad
artistic de Matilde Diez, ha obtenido.
Nosotros, que juzgamos con impar-
cialidad, como han tenido lugar de ver
nuestros lectores, creemos que toda la
aceptacion del drama es de Matilde,
quo en ella le toca una parte demasia-
do pequena A Rodriguez Rubi. La per.
la del teatro espafiol hace lucir el dra-
ma, porque todos los estravios del au-
tor, desaparecen como por encanto, an-
te las bellezas del arte. Matilde Diez
es sublime; so gloria estA consignada
en la biografia que hemos tenido el
gusto de publicar; cada dia afiade mas
triunfos A su historic: conoce todos los
generos; y si en la tragedia es inimita-
ble, on la de costumbres no encuentra
rival. Acaba de poner en escena la pie-
za c6mica No hay que tentar al Dia-
blo; no sabemos que admirar mas, si el
g6nio del autor, que sostiene la action
con solo dos personajes sin necesidad
de criados ni ataches, 6 la habilidad de
Matilde y el incomparable Manuel Ca-
talina, en el desempefio. Catalina es
1l mejor galan que ha pisado las tablas
lel Teatro Nacional; es j6ven y ha lle-
gado A un grado de perfection princi-







EL PANORAMA


palmente en las comedies del dia, quo
es impossible ir mas adelante. Estos
elogios que justamente le prodigamos,
estanlos seguros, porque conocemos la
modostia del Sr. Catalina, no haran si-
no obligarlo a continuar ccn la dedica-
cion y estudio que hasta aqui,




TEATRO DE ITURBIDE.


LA A.LQEURIA DE BRETARA Y EL
BAILi.-Este drama, que so encuentra
a la altura del de las Obras del Demo-
nio, Maria Rosa, Isabel la Cat6lica y
otras de esta naturaleza, fue dado en el
Teatio de Iturbide, y corri6 la suerte
de los anteriores, es decir, aplausos a
los actores y fastidio intense por la pie-
za. No cesaremos de repetir, que esos
dramones ya no estAn en uso y que ca-
recen de oportunidad y de atractivo.
Las comedies de costumbres, y los dra-
mas que van con el espiritu del dia, es
solamente lo que agrada; no se entien-
da por esto que deseamos esos sainetes
insulsos y llenos de sandeces, proscri-
tos I)r el buen gusto.
La cr6nica de teatros, que debia ser
fecailda, en la actualidad es demasia-
do Arida, porque no hay variacion, y
mas ahora, que por la competencia de
los teatros, se dan en ambos las mis-
mas piezas. Sobre el desempefio, ro-
laria la cr6nica, nuestra opinion heri-
ria susceptibilidades y mas cuando se
trata de personas tan conocidas y cu-


ya reputation esta; sentada. No obs-
tante, tendremos que ocuparnos de los
actors mientras la situation actual no
vaiie, y proinetemos que en nuestros
escritos reinarA la imparcialidad quo
nos caracteriza.
Rosa Espert ocnpa hoy la atencion
publira, 6 por mejor decir, la ahsorve,
en material de bailes. Cada vez au-
menta su prestiglo y descubre mas en-
cantos y nimestrfa en Mexico, y esto
sea dicho en honor de la verdad, no
tiene rival. Rosa Espert, ha oscureci-
do en tajito los recuerdos de Adela
Momplaisir.
En cuanto a los bailarines, diremos
que ignoramos si lo hacen bien 6 mal,
porque son muy poco dos ojos, y mas
miopes, para dividirlos entire ellos y la
bellisima Rosa.
Zarzuela.-Profanos en el hermo-
so arte que hace de un hombre un di-
lletanti, y de un dilletanti nn demente,
no nos atrovemos a calificar A los zar-
zuelistas; solo repetiremos lo que oimos
murmurar en los corrillos: que la Sra.
Vill6 y SagristA lo hacen perfectamen-
te (en cuanto A su gracia y simpatia
nosotros respondemos); que el Sr. Fol-
gueras y sus compafieros conocen muy
bien la misica, y que Jos6 Miguel esta
formando epoca por su risa y su llan-
to. Jose Miguel cuando menos es di-
plomAtico.
Los corns siempre estan entonados;
esto no es estrafio, porque los j6venes
coristas se distinguen en las calls de
la ciudad, porque siempre tararean al-
gun trozo de la 6pera, asi como las an-
cianas sus oraciones y sus proyectos
los agiotistas.


ea

















REMVS]T LITWERALIA








r ma el soTH H^..


V6se en In cal!e una hermosa
Caminando con cautela,
Y cuyo pudor revela
En la megilla de rosa.
Pudorosa
La vista A alzar no se mtreve;
Pero que el diablo me Ileve
Si despnes en et balcony
Sus ojos no son centellas,
Porque, Anton,
Las hembras asi son ellas;
Y un ra paz
Aprende desde la escuela,
Que en este nundo falaz
El que menos corre vuel.a!

Hoy cualquiera que ha forjado
Una pisima cuarteta,
Esclama: "Ya soy poeta


Y muy pronto diputadol"
El taimado
Piiisa que su mag;sterio
Le darf algun ministerio;
Y.... tieno razon, qiuerido:
Asi mas de un rimador
Ha subido
A ministry 6 senator.
Esto al fin
A cada cual le consuela,
Porque en este mundo ruin
El que menos corre vuela!

Llega un magnetizador,
Y sin tenor de conciencia,
Se pone A ensayar su ciencia
Con la duefia do tu amor:
Sin iubor
Hay caricias A'montones,







EL PANORAMA


Sus toques y sas presiones
Que desarrollan el ...ifluido!
Pero al fin do estas cosilias
El marido
Espera ver '*maravllas!"
iOh! razon
Tenemos de estar en vela,
Porque en este mundo, Antoin,
El que menos corre vuela!


Mas cuidado! ve mirando
Al piadoso D. Ramon,
Que es santo deprofesion,
Pero de cascos may blando.
Platicando
Ests con la linda Aurora,
iDe profession pecadora!
Mas si le habla entusiasmado
Es qute alejarla procura
Del pecado!....
iAy, Anton! di que es locura!
EnzAiate
En mi pobre cantinela!
Pero en cAmbio desengfiiate:
El que menos corre vuela!


Mira A la vieja Dofia Ana
Qu6 esbelta la hace el corce6!
Mira cual forma sn pi6
Un ap6ndicede lana.
Casquivana
Se pone rabio casquete;
DA & su rostro colorete,
Y A guisa de herencia afieja
To pide sin indirecta
Esa vieja
Un varon por Ifnea recta!
La madama
En sus remilgos revela
Que quien no llora no mama,
Y el que menos corre vuela!


Ayor cant6 con furore
La casts y hermosa Lola;
Pero cantaba....ella sola
Con un second tenore!
11 signore
Aprovechar supo el rato;


Hubo pianos, sfogatto,
Morendos y....que se yo!
Lo cierto es que Lola nada
Se enfad6;
Ni se puso colorada
Cuando dijo:
Mi vergogno.... son zitella!!
Lo que quiere decir, hilo:
La que menos corre vuela!


Pero apenas de cantar
Acaban A todo trapo,
Cuando dan con tn Dacape
Y izusl vuelta a comenzar.
Sin cesar
Repiten ambos el duetto,
Porque al copista indiscreto
Ponerfin se le olvid6:
Por esta razon sin tino
Se cant6
Hasta que la aurora vino!
Pobre Lola!
Non si picca se sia bella!....
O bien en lengua espafiola:
La que menos corre vuela!


En fin, Anton, cuando leas
De political un program,
O alguna insulsa proclama
De patri6ticas ideas,
No les creas.
Para los heroes hormigas
La patria esta en sus barrigas;
Y en tanto que se desatan
Pintandote maravillas,
Ellos tratan
De vivir a tus costillas....!



........................
Conque, Anton,
No olvides mi cantinela,
Porque de la hembra y varon
"1Il que menos corre vuela!

Jose Maria Rivera.














LA LINTERNA MAJICA. do estaban rennidas seis personas: una
seflora de edad respectable, dos jovenes
A qne visitar cuando no se estA dis- sus hijas, la unade diez y seis y la otra
puesto? Estamos autorizados para ha- de diez y ocho afios: tres sefiores desde
cer sentir a los otros nuestro mal hu- los veinte hasta los treinta. Rodeaban
mor? Tienen ellos la culpa? Es falta todos una mesa de mirmol en la que
de todos ta que pneden cometer algu- habia una hermosa lAmpara encendi-
nos? Que hay tontos, que hay fituos, da. Se hablaba en aquel moment de
nadie lo duda, y no so pasa dia sin que mAsica, porque una de las sefioritas ha-
tropecemos con muches. Este 6 cual. bia cantado y la otra tocado el piano.
quiera otro motive que no tengo ganas -Es sensible, Emilia, decia Suarez,
de comunicar A mis lectores, si lega a que era el mayor de los tres, dirijien-
tenerlos este articulo, porque quiero dose a la que acababa de cantar; sen-
guardar mis secrets y no parecerme a sible es que vd. se intimide y no tenga
los que no guardian los suyos ni los a- todo el aplomo necesario, pues su voz
genos, me puso displicente ayer. No es armoniosa y canta vd. divinamente.
s cufil de los dos pies fu6 el primero -Lo ha hecho vd. muy bien, Tulita,
que saqnu al salir de casa; no recuerdo vd. toca el piano a las mil maravillas;
si fu6 mniger i hombre, "vieja 6 j6ven, gusto, limpieza, buena ejecucion, todo
con qnien me encontr6 en la calle; to lo reune vd. y la puedo asegurar que
cierto es que no tuve apetito ese dia, hastaahora no habiaoido a ningnna se-
cosa que rara vez me sucede, sea dicho fiorita tocar como vd. acaba de hacerlo.
en honor de la verdad. El vaso en >-Gracias, caballero, contestaron A
que acostumbro beber so me cay6 de un tiempo las dos hermanas.
las manos y se hizo pedazos; pis6le el Hizose general la conversation.
rabo a un perro, y me mordi5 la pier- -Saben vdes. la novedad que ocur-
na; paseme A leer, y me qued6 dormi- re, dijo Ernesto.
do; veidad es que leia una de esas pro- -Cnando vd. nos la cuente la sa-
ducciones que no se sabe en que idio- bremos, le respondieron.
ma estAn escritas. Cansado de tantas -Pues bien, la referir6. Vdes. co-
degracias, molesto, fastidiado cual pue- nocen perfectamente A D. Salustino
de estarlo la nifia qune va al baile y no Almibar, el que con sus cuarenta y cin-
baila porque no hubo quien la invitase, co. navidades a cuestas, dice que no
6 el pretendiente qune gasta su dinero, han pasado per el treinta carnavales, y
y se queda sin dinero y sin destine, 6 para probarlo anda siempre lo mas ele-
el empleado a quien reemplazan cuan- gaijte que es possible, conservaudo el
do ann no ha recojido su cosecha, 6 al mas hermoso pelo que se ha visto.
comerciante A quien protestan una le- Anoche estaba en casa de D)oiia Remi-
tra, 6 aquel a quien dan una cita y le gia con otras varias personas, y en el
dejan today la noche esperando, 6 eledi- moment que con ras entusiasmo di.
tor a quien se le borran los suscritores, rijia la palabra a su hija Teiesita, qne-
6 al c6mico a quien silban, 6 como tan- ridndola probar que el fuego del amor
tos otros desappointes, quise entrete- que sentia por ella lo consumia, y quo
nerme con la Linterna magic que sus dos ojos obraban como dos saetas,
poseo hace algun tiempo, y de la que y tantas otras cosas que en semejantes
hago uso cuando estoy de mal humor. actos aparentes se acostumbra, cuando
Preparela y me puse on observacion. vimos los prosentes carpbiarse la her-
En ur aln hastanto biot amubbia- mosa cabeza negra de D. SaJustinaoea







EL PANORAMA


una luna, pnes tal efecto produjo la luz
proye"tada en si calva. Sojprfedidos
todos, le preguntamos conlltlioendo la
risa, lo qu e le habia. suceodlil, y fie-
preciso esplicailios I;jra q ii compren-
diera nuestro deseo; tan entusiastiadi,
estaba que no sinti6 la desaparicion do
la pelnca. Diriji6 la mano A la cahe-
za, y en I gar do abochornarse se Pclh6
A reir, i-mitAndole nosotros. Despues que
trianifost6 toda su hilaridad, pOsosese-
rio y dijo:
-Lo que acaba do sucederme es ina
imitacion de lo que result A mnu:hos;
revestdos 6 cubiertos de esteriorida-
des, con la diferencin que mi objeto al
ponerine peluica, ha sidoparecer j6ven,
motivo nny inocente; y la que otios se
echan encima, es para parecer honra-
dos, justes, ricos, virtuosos.... Creen
vdes. que no eonozco mil pelncas qie
engafian mas que la mia? Pues las
hay, y se quedarian vd s. asombrados
al ver las calvas descubiertas si yo las
arrancase. Pero....voy a recojer la
qte uso, con la cua:l puedo pasar today.
via por to que desco.
Curiosos por cotnocr c6mo se habia
retirado la malhadada pelnca, supinios
fui obra del chico de Dofia Remigia,
quien aconsejado por un enamerado de
Teresita, rival por consigtiente de 1).
Salustino, aprovech6 tn memento de
descnido para poner un anzuelo on la
cabeza de este, y por medio de tn lii-
lo, tir6 y se llev6 aquella hermosa cu-
bierta.
Todos rieron de la ocurrencia, y des-
pues de haber empleado la tijera, iirs-
trumento con que se destroza on socie-
dad A diestra y siniestra, se despidi-
ron los cone'uirreptes.
Segui a estos, siempre con la espe-
ranza de volver a tiempo la vista para
oir 1o que la nadre y la hija decian al
hallarse solas.
-Qu6 les ha parecido el canto de
Emilia y el medo do tocar de Tulita?
pregunt6 uno, dirijiendose A sns com-
pafieros.
-Pesimos, rcspondi6 Suarez: Emi-
lia no conocc ona nota do misica, Iii
tione buena voz; su hermana ignore


hasta el medo de poner las manos en
el teclado, toca inoviendo les lembros,
ino hace li .lida escala coin Ihpieza,
faltale gunko. : -. -
-Polo, holmtif dijo.f q t6 habia lie-
cho el cuento de I). Salustino, eso que
Vd. dic aihora es contrario a lo que Ie
manif!st6 a, ellas, .y de lo cual so ha-
bran quedado persuadidas.
-Esas son las exij.,ncias de la so-
ciedad. Acaso todas las nmanos se a-
prietan con gnsto? La risa que se pre-
senta a los labios es siempro de buena
fe? Lo que usamos generalinente es
ila mAscara, y si no, traslado a la pe-
Iica del buen 1). Salustino.
Este recuerdo los puso de bucn hn-
mor y se ocuparon de otra cosa. Yo
inmediatainetite volvi la vista a la ca-
sa de donde salieron; todavia estaban
la madre y la hIja en el mismo lugar
ique la deje.
-Q.ui tres r:ajaderos, mama! escla-o
n6 Emilia. Suarez quiere pasai por
conocedor do mnsica, y dA si voto en
onio decisivo, repitidiio las palabras
que ha oido; pero a legna se conoce (ii
no sabe nada. Ernesto me ha hablado
de political, citandome diferetites acon-
tecimieintos qie liace poco han tenido
lugar en Europa, como si me fuera a-
gradablo saberlos.
-Y qu( te parcel, Tnrron? dijo Tu-
lita. Me ha liechlo una declaracion pin-
tAndome el amor de Antonio por Cleo-
patra, y el de Rafael por la Fornarina,
como inieriores al snyo. Me ha dicho
qute el seiia capaz de in sacvificio ma-
yor que el del primero, y de una deci-
sion y constancia imas grades que los
del segundo. En fin, ha ensartado tan-
tas sandoces, que he tonido 'que hacer
esftierzos pran no reirme.
-Va;ios, hijas, dejemos a esos ton-
los. que creen valer algo, y tal vez se
rien de nosotras. Acord6mouos de la
pelnca de 1). Salustino. En esih se
fheron A acostar, y yo hice In insmo,
con reserve de centinuar.
Escrito para el Panorama por J. A. Godey.
Por todo el ndmero.
J. N. Govantes.








































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MANUEL CATALINA


FoTaf. d L atupi y Martel


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ELog a.inarlyC S, lsrn.23.












DE





P MAI UELt. CATAeLI A.



PNoer actor y director de la.eowipfii*smtica del Teatro Naciopal



cO :


Las artes, las ciencias y cuanto es
capaz de adelantar, de recibir mejbras,
han seguido el progress de los siglos.
La hmnanidad camina sin ret0to'eder,
y en todo cuanto existed se ve impresa
la huella de los adelantos qne los hom-
bres hacen. El arte dramatico ha re-
cibido tambien el empje que era con-
aiguiente, y la escena espafiola ha con-
tado despnes de Maiquez, A Prieto, A
Julian Romea, literate y actor notabi-
lisimo, A CArlos Latorre, A Valero. Ne-
cesitase ahora para brillar en la escena
un studio profundo del teatro, esme-
rada education, maneras distinguidas
y estensos conocimientos en la historic,
para saber los usos y costumbres de
las 6pocas en que figuraron los perso-
najes que el actor ha de representar.
Aprender el papel de memorial 6 aten-
diendose A lo que salia de la concha,
se consideraba por amuchos la anica
ciencia para representar. En nada se
procuraba imitar al caballero en socie-
dad, al rey, al elevado personaje, al
hombre del campo; consideribase todo
teso secundario y la exageracion y el


desagradable amanerarniep.t,-egatlas
p(ecias consec~encias- de la 'fdala "de
eatudio, de la eacasez de talent, de
una education abandonada.
.,Cuando al; tale.nto se reune la ins-
truccion y el amoral arte, entonces se
caracterizan con maestria los persona-
jes, entonces entusiasma el actor, y los
aplausos y las ovaciones son su recon-
pensa. D. Manuel Catalina, cuya bio-
grafia nos. hemos propuesto escribir,
pose los dotes que se requieren para
sobresalir y admirar a los que le ven
representar.
El dia 2 de Julio de 1825 vi6 la luz
primera en Madrid el distinguido actor
que va & ocuparnos, siendo sus padres
el Sr. D. Gregorio Catalina, magistra.
do y doctor enjurisprudencia, la Sra.
Dofia Antonia Rodriguez. COmo era
natural, el padre de D. Manuel procu-
r6 que este siguiese su haiirosa carre-
ra, y lo hizo dedicar al studio de las
humanidades, cursando latinidad y fi-
losofia en la Universidad central de
Madrid. Concluido el studio de la fi.
losofia, de la literature y de la historic,


BIOORAFIA







EL PANORAMA


empoz6 el de las leyes, estndio'Arido y
dificil, y recibl6 el grado de bachiller
en jurisprudencia nemine discrepante,
y despues el de licenciado, con la sa-
tisfaeci,,n de oltener tanto en los tres
afiis de filosofia, como eri los cuatro
primerk)i de leyes, la nota de sobresa
liente en los ectmenes geuerales.
A pPsar de los lisongeros auspicios
con que se presentaha A Catalina el
porvenlr, ocnliandto ro el foro un higar
distingnidi, en miedio de los graves es-
tudios qjue exigia la carrera, siguiendo
los impulses de su inspiration, se de-
jaha arrastrar dfo su gusto por las obras
dramaticas, y le acontecia mirehas ve-
ces ( que apenas aababa su hIccin-d-,
derecho, se ponia A estudiar in' troz"
de la Vida es su~ro, del Garcia del
Casta'far, 6 del Rico hombre, porque
Caldeion, Lope de Vega, TirsodeMo-
lina y Moreto, hacian constante corn-
pafiia eo su libreria a Heinecio, Cava-
lario, Vinnio y Smnit. Era que el tea-
tro llamaba aCOatalina A mas grandes
triunfos que li foro. Alli la represen-
tacion del hombre en toda su verdad,
los ejemplos de moralidad, el castigo
del crimen, el vieioso despreciado, la
virtud recompensada, habian de atraer-
le los aplausos, la admiracion de todJs.
Indudable es que el foro tiene una mi-
sioil sublime que desempefiar; la de-
fensa ael desvalido, del inocente cuya
justicia se ve desatendida por las intri-
gas del'poderoso, la defense del crimi-
nal; pero-ldstriunfus en la escena son
mayores,imas grandiosos.
La familla del j6ven Catalina no
veia con disgusto esa inclinacion que
se desarrolJaba mas y mas, porque en
nada paijudicaba ostensiblemente a sus
aetudiop, porque teniendo un talent
priviiegiado, necesitaba solo pasar li-
geramepte la vista por los libros para
enriquecer su memorial y no faltar en
nada alipresentarse A sus profesores, A
quienes da4iraba la facilidad que pa-
ra Taprender tenia. Su gusto por el tea-
tro no pudo ser contenido: alll estaba
su gloria; como artist y no como abo-
gado, debiaver delaate de i .un in-


menso pdblico, prodigAndole justos y
merecidos apla usos.
No pudlendo resistir mas, se decidi6
A hacer comedies en sociedades parti-
culares, encontrando en ellas una par-
ticular kIojida sus trabajos dramaticos;
pero no contento con los aplausos de
los circnlos de amigos qne se reunian
para prodigAfrselos, porque recronocian
su nimrito, se inscribi6 coemo alumno
en eKonservatoro de mid8ica y decla-
macion de Maria Cristina, en el cual
recibl6 lecciones de CArlos Latorre,
Ventura de la Vega, Luna y Lombia,
que en aquella epoca regenteaban sus
classes. Estimnlado con sus consejos
ymool las esperanzas que en vista de
sls adelantos le daban, dedic6se con
afan al studio del dificil arte en quo
tanto habia de sobresalir, y procur6 a-
dornar su intelijencia con los conoci-
mientos accesolios quie habian -de co-
locarle en el camino de la perfeccion.
Estudi6 mcsica, frances, ingles, ita-
liano, historic general, literature dra-.
matica, esgrima, etc., como auxiliares
indispensables para la profession que
iba A abrazar. Con esds trabajos y el
constant y provechoso studio de los
models qu.e entnnces, tenia A la vista,
con especialidad el cetebre actor D. Ju-
lian Romea, verdadero regerierador do
la declamacion en Espana, desde Mai-
quez, no vacil6 el Sr. Catalina en acep-
tar la proposition que su maestro L6in
bia le hizo de representar en un teat'o
pfblico, y en 1846, poco despues lde
haber concluido su carrera de aboga-
do, se present al prfblico madrildflo
en la comedia: Quiero ser cdmico. D.
Manuel Catalina era artist, pero artis-
ta notable, a quien esperaban lauteles
inmarcesibles.
Toda la familiar del actor de quien
tratamos, recibi6 un profundo disgust
con su determinacion,.pero el halagiie-
flo exito de sus trabajps 'e reconcili6
bien pronto con aquella. Jlse ano si-
gui6 representando con, general acep-
tacion en el teatro del institute espafiol
con Lombia, done ejecut6 variaso-
bras dramAticas, entire otras Los d~s







TEATRAL,


Doctotre, esoerta por D. Mariano Ca-
zurro y dedkiada al St. Catalina, en la
que llam6 la atencion por la naturali-
dad con que caracteriz6 el papel que
tuvo A su cargo.
IEl afo siguiente de 1847, pas6 al
teatro de la Cruz, como primer galan
j6ven, y tom6 part en todo el reperto.
rioy distingui6ndose y llamando la a-
tencion particularmente en el Mepcado
de- LUndres, D. Alonzo de Ercilla,
Los dos amigos y el dote, y el Bufon
del rey, esciito espresamente para su
beneficio, y La voluntad del difunto y
otras. La fama daba A conocer en las
provincias el nombre de D. Manuel
OCttlinr, y Barcelona, donde se procu-
ratoener siempre los mejores artists,
logr6 que trabajase en 148 contratado
porD. Jose Valero, en los teatros de
Santa Cruz y Capuchinas. La fama
no labia exagerido, y el piblico de la
capital de Catalufia tuvo ocasion de a-
.pl4tedire con entusiasmo en el Aman-
t' universal, La reina y elfavorito,
Ureambio de mano, Cecilia la Cie-
gueoita, El que menos corre vuela,
ITffa cabeza db ministry y otras mu-
cheen que sedistingui6 notablemente
El' Liceo artistic y literario, quiso
aprevechar los talents de actor tan
recomendable, y le nombr6 s6cio pro-
fesor, segun aparace de la honrosa co-
mumicacion que le pas6 el sscretario
general, ydice asi:-"Atendiendo A las
circunstancias que en vd. concurren y
6A bis reconocidos talents en el arte
diamnatico, la junta facultativa de la
section de declamacion, A propuesta
de la gubernativa de esta sociedad, ha
declarado A vd. s6cio prefesor do aque-
Ila. La misma junta gubernativa cree
seservirft vd. aceptar esta muestra de
sunlorecio y consideration, y contrihui-
rIast al brillo y prosperidad del Li-
ceerque espera-contar a vd. en el nd-
mere de los's6Cios que han de dare
niss\efieaz apoyo. Dios gtarde a vd.
mithts aft6s. Madtid, 5 de noviem-
bre db '84:8-El1 secretario general -
Rtbionode Novarrete.-Sr. D. Manuel
Oa stenobraento qu solo s
'06,eate nonibramnientoi que solo se


concede l los artists notables, di6 -el
Liceo artistic y literario de Madrid,
una prueba de que reconocia las altas
dotes y el talent que para el teatro te-
nia el distinguido actor a qrien nes es-
tamos contrayendo.
El afio de 1849 fau contratado para
el teatro de la Cruz de Madrid, en el
cual permaneci6 recogiendo nuevos
laureles hasta el de 1850. En el in-
mediato, y cuando se verifie6-la aper-
tura del teatro espafiol, no habiendo
querido ingresar en 61 por razones par-
ticulares, se le contrat6 como primer
actor y director de la compafiia del de
Variedades, cabiendole la satisfaccion
al Sr. Catalina.de llamar.de tat mane-
ra la atencion de Madrid en aquel pe-
queflo teatro, que el mismo pdblico que
veia reunidos A la sazon on el teatro
de la calle del Principe A los primeros
artists de Espafia, concurria por espa-
cio de ochenta.y cinco notches segui-
das, a ver A la compafiia dirijida por
el Sr. Catalina, representar el Duende,
en que hacia el primer papel. En ese
afio ejecut6 con brillantte xito Con ra-
zon y sin razon, escrita y dedicada A
nnestro qnurido actor, Juegos prohibi-
dos, Trampas inocentes, Amor y mie-
do, La cabeza 4 pdjaros y otras en
que manifestaba los grandes adelantos
(que hacia, prueba evident de que es-
taba Ilamado A ocupar un pronrrinente
lugar entire los artists mas notables de
la epoca; Todas las piezns qne repre-
sent6 en el teatro, fueron comedies con
arreglo A lo que disponia el reglainen-
to de teatros que entonces regia. Du-
rante el verano pas6 a Salamanca A
dar algunas funciones, habiendo con-
seguido grandes trinufos en Traidor,
inconfeso y mdrtir, Juan sin tierra,
El molino de Guadalajara, etc.
D. Manuel Catalina conoci6 que po.
dia Ilegar A mayor altura de la que ya
oeupaba: se sentia inspirado, Illno de
entasiasmo por el arte dramatico; que-
ria para perfeccionarse ver otros m.ode-
los, y para eso se traslad6 a las ciuda-
des que marchan a la vanguardia de
la civilization. Pr los afins de 1851
estuvo en Paris y L6ndres, frecuentan-







EL PANORAMA


do todos los teatros, observando, apren-
diendo para perfeccionarse. Se rela-
cion6 con los primeros artists, A quie-
nes oy6 en el seno de la ainistad y cu-
yos consejos no ech6 en olvido; pero
el Sr. Catalina no procure imitar: guia-
do por su proplo impulse, bajo la ins-
.piracion do su talent, procu'6 carac-
terizar en el teatro al personage que re-
presentaba.
Ese mismo afio recibi6 del Liceo do
la C.orufa el nombramiento de s6cio
de merito, cuya honrosa comunicacion
estA concebida en los terminos siguien.
tes:
"Liceo artistic y literario de la Co-
ruia. -Esta junta directive y 6. pro-
puesta de laC section de declamacion,
en session de ayer, ha nombrado a vd.
s6cio de m6rito de la misma.-Lo que
tenemos el gusto de participar a vd.,
esperando admit esta prueba de apre-
cio que tributamos A sit merito. Dios
guard A vd. muchos anos. Corufia,
10 de mayo de 1851.--El president
Juan Ponte y Teureiro.-El secreta-
rio, M. Viunuti,--Sr. D. Manuel Cata-
lina Rodriguez."
A su vuelta a Madrid fu' invitado
para pasar A Valladolid con objeto de
dar unas cuantas funciones. Hizo en
el teatto de aquella ciudad, entire otras
piezas dramaticas, El Anillo del rey,
icardo Darlington, La Escuela do
las Coquetas, La Huerfana de Bruse-
las, Un novio 6 pedir de boca, con la
satisfaction de haber sido muy aplan-
dido por el mismo piblico que habia
visto A Romea y a Valero pocos dias
antes. El Liceo de literature y artes
de Valladolid le nombr6 s6cio honora-
rio, dirijidndole la comunicacion qne
vamos A copiar, en la que se demues-
tra el alto aprecio que se hacia del ac-
tor que nos ocupa.
"Liceo de literature y artes.--La
junta directive que tengo el honor de
presidir, en session de ayer y en uso de
las facultades que Ne concede su regla-
mento, ha nombrado a vd. s6cio hono-
rario. Al hacer tan acertado y bien
merecido nombramiento, se ha propues-
to premier de la inica mapera que le


es possible, las inapreciables dotes y
cnalidades artisticas que tanto le dis-
tinguen, ya que ha tenido la fertun.'y
occasion de conocerlas y admirarlas en
el gran palco ese6nico de esta capital.
Cuando el sensato 6 ilustrado pfblieo
Vallisoletano ha sido tan just al saber
apreciar y aplaudir con entusiasmo
sus notorious talents cdmicos especia-
les, la junta faltaria isu deber si no
procurase su asociacion de vd. al esta-
blecimiento artistic y literario que di-
rije. Ojala que en su mano estuviera
dar mas latitud a este insignificant
pero honroso premio de su nada comun
merito dramatico. Sirvase vd., sin em-
bargo, aceptarlo en prueba nada equi-
voca de las gratas simpatias que vd.
ha inspirado A la junta y a cada uno
de sus individuals; pues entonces esta
sociedad se envaneceria de contar 6
vd. en el nfmero de sus asociados, con
to cnal se anmentarA mas y mas lasa-
tisfaccion que me cabe al comunicarle
la election de tal s6cio honorario, A
que vd. es tan acreedor. Con este mo-
tivo tengo el placer de ofrecer A vd. los
mas sinceros respetos de mi mayor
consideration. Dios guard A vd. mu-
chos afios. Valladolid, 20 de abril de
1852. El president, Antonio Grijalba.
Sr. D. Manuel Catalina."
Resuelta ya su partida para Amarica
pas6 antes A la Corufia y Valencia, en
donde di6 algunas funciones siempre
con el mismo brillante exito que en to*
das parties, siempre recibiendo ovacio-
nes merecidas. En 1852 se.dirijio a
Sevilla, en cuya ciudad se detuvo el
Sr. Catalina por asuntos estrafios A su
carrera, hasta 1853, en que se embar-;
c6 para la Isla de Cuba. En la Haba-
na, asi como en las demas ciudades de
la hermosa isla, fue acogido con ver-
dadero entusiasmo. Distingui6se y
caus6 admiracion en la Trenaa de sus
cabellos, El campanero de San Pa-
blo, Una ausencta, El Ramillete y la
carta, y en otras varias que no mencio-
namos porno alargar este articulo,
El 10 de mayo de 1855 lleg6 D. Ma-
nuel Catalina a esta capital con la comn
pafiia en que figuraba en primer tOr-


36







TEATRAL


miio la eminente actriz Dofia Matilde
Diez, la perla del teatro espafiol. Ca-
talina se present por primera vez en
nuestro gran teatro, la noche del 15
deoese mismo mes, en la Trenza de
sus cabellos, He aqui lo qne dijo en el
"Heraldo" el que describe este articulo
con referencia & esa function:
"Ninguna recomendacion habia pre-
cedido al nombre del distinguido j6ven
D. Manuel Catalina. Ninguna denios-
tradion hizo la concurrencia al salir el
actor A la escena; por eso qued6 mas
sorprendida, y nosotros debemos decir
con franqueza que no esperdbamos tan-
to. El Sr. Catalina so coloc6 anteno-
che a una grande altura. Su noble por-
te, :s hermosa Voz, la naturalidad de
su action, lo bien que espresa el amor
aunque teniendo que contenerse algu-
nas veces, lo admirablemente que ma-
nifest6 los celos, la ira, el orgullo de a-
mante ofendido al career infiel el objeto
de su passion, todo en 61 fu6 admirable.
En el moment en que el gestor y la
action tienen que espresar todas las
pasiones, todos los sentimientos, estuvo
inimitable. Nosotros auguramos mu-
chos y repetidos triunfos al Sr. Catali-
na, JOven fino, elegarite, Ileno de entu-
siasmo y cumplido caballero."
Esos triunfos los ha logrado. En la
primera temporada que trabaj6 en nues-
tro teatro, fue aplaudido con entusias-
mo, recibiendo diferentes ovaciones,
particularmente en Sullivan, que ja-
mas habia representado, yen la que lle-
n6 de admiration i todala concurren-
cia, en El arte de hacer fortune, Bor-
rascas del corazon, El rigor de- las
desdichas, El hombre de mundo, Un
marido cono hay muchos, La escuela
de las' coquetas y otras.
La Ilegada de la compaiiia de 6pera
determine A 'la dramatic A suspender
sus funciones y a dejar a Mexico qui-
za para siempre. Antes de ponerse en
march el Sr. Catalina, di6 su benefi-
cio el 1 P de noviembre, Por primera
vez represent el dificil drama la Car-
cajada. Privilegio esclusivo del talen-
tol D. Manuel Catalina conmovi6, cau-


s6 verdadera admiration. Voy "re-
producir lo quo escribi6 en el "Heral-
do" el autor de esta biografia:
"Este distinguido primer actor y di-
rector de la compafiia que ha trabaja.
do en el Teatro Nacional, obtuvo un
espl6ndido triunfo la noche de su be-
neficio. Al presentarse en la escena el
Sr. Catalina, con su aire modesto que
revela el verdadero talent, fu6 salu-
dado por toda la concurrencia con un
prolongado y estrepitoso aplauso que
no le dej6 hablar durante largo rato.
El simpatico actor continue siendo ob-
sequiado durante la representation del
drama, La Carcajada, cuyo protagonis-
ta represent con admirable maestria.
Bajada la cortina, despues del segun-
do y tercer acto, fue Ilamado el Sr.
Catalina, para recibir mil bravos del
piblico todo lo que demostr6 recono-
cia su gran talent.
"La concurrencia se manifest ante-
noche, inteligente y just. Repetidas
veces habia demostrado el Sr. Catali-
na, ya en el drama sentimental, ya en
la comedia decostumbres, que ha he-
cho un gran studio del arte, que tiene
el talent necesario para comprender y
caracterizar los diferentes papeles que
ha tenido que represeular; pero en la
Carcajada, se sobrepnj6 A si mismo y
so coloc6 A una grande altura. J6ven
y aplicado, de final educacion, y cono-
ciendo la buena sociedad que ha fre-
cuentado, el porvenir del Sr. Catalina
es brillante, y no dudamos Fque en
la dificil carrera que sigue, obtendrA
repetidas ovaciones, y su nombre lie-
gar0 A ocupar un distinguido lugar.
"El Sr. Catalina puede estar persua-
dido que merece las simpatias del pi-
blico, que cuantos van al teatro le ad-
mirat, y cuantos le tratan le aprecian,
porque es caballerq, porque es ins-
truido, porque es modesto, porque su
figure y sus modales son agradables,
y que su visit a Mexico se recordarA
siempre con placer."
Veratruz, encuyo teatro di6 varias
representaciones el Sr. Catalina, fue
testigo de sus triunfos: aquel inteligen-
to piblico, lo mismo que habia hecho







EL PANORAMA


el de esta capital, concedi6 al actor
mencionado el primer lugar sobre to-
dos los qua hasta ahora han visitado.
la repdblica.
Cuando menos lo esperabamos los
amigos y admiradores del Sr. Catali-
na, se le vi6 volver. y de nuevo presen-
tarse en el teatro Nacional. El dificil
papel de Glocester, en los Hij,.s de
Eduardo, fu6 el quo escogi6 para su
primera salida. 1Pero qu6 es dificil pa-
ra un talent superior? tqu6 es dificil
para el hombre de grandes tonocimien-
tos, de vasta instruction, que tiene
cunstancia en el studio y fuerza de
voluntad bastante, para no detenerse y
marchar siempre hasta'elevarse a la al-
tura A que esta Ilamado? Nada, ja-
mAs habia representado Catalina el pa-
pel de Glocester, sin embargo lo carec-
teriz6 con maestria y al dia siguiente
en todas las reuniones de personas que
habian concurrido al teatro no se ha-
blaba de otra cosa; el nombre de Ma-
nuel Catalina, el c6lebre actor se oia
per todas parties. Ese no fu6 su ani-
co triunfo; otros y otros siguieron y
Flor de un dta en que estuvo inimita-
ble, La Conciencia, La Muger gazmo-
na y marido infield, Por el y por mi,
No hay que tentar al Diablo, Demi
monde, y otras muchas que nos parece
innecesario citar, pues ann estan muy
frescas en la memorial, le proporciona-
ron aplausos y I lamadas A la escena.
Para su beneficio escogi6 el Sr. Ca-
talina una comedia de Legouv6 que
tradujo y arregl6 A la escena espafiola,
dandole mas extension a los papeles de
algunos personages y haci6ndo mas
inferesante y de mas efecto la compo-
sieion. La representation tivo un
exito brillantisimo, y Por derecho de
conquista, ha aumentado nnevos lan-
roles A la hermosa.corona artistic que
tiene justamente adquirida.
Razones que no son del caso referir
se opusieron a que hubiera una gran
concurrencia en el teatro la noche de
dicho.beneficio; pero es tal el afecto
que se tiene al Sr. Catalina, tal la ad-
miracion que causa y el convencimien-
to de 1ue1 es el alma de la compafiia


dramftica, y que A u inoesante tra
jo, a una constancia sin ejemplo, so der
be el buen resultado de las representa.
clones, que los abonados solicitarom de
la empresa se diese al distirpguido ao*
tor otro beneficio, cuya solicitud ftu a*
poyada por la prensa en t6rminos heon
rosisimos para el Sr. Catalina. La em-
presa, que estaba en las mejores dispo-
siciones, se manifest anuente y con-
cedi6 el nuevo beneficio. Este rasgo
honra al Sr. Catalina y prueba cuanto
se le quiere y cuAnto se aprecia an in.
menso talent.
En que genero sobresale el Sr. Ca-
talina? Cuando le vemos representar
Muger gazmoaia y marido infield, .W
hombre de mundo y otras, decimos quo
es inimitable en la comedia de costume
bres; cuando le vemos representar La
Trenza, La Carcajada, Los hijosa de
Eduardo, decimos que es subhme en
el drama. El Sr. Catalina se posse
perfectamente del papel que toma fsai
cargo; estudia el character del persona-
ge, tiene present la historic, y favore-
cido por su gran talent lo represents
con toda verdad. De gall trda present,
cia, habiendo recibido una esmerada
education, y tratado la sociedad mar
escogida, el Sr. Catalina esta en la es-
cena con desembarazo, sus modales
son decentes, sus gestos los que con-
vienen, sus transiciones naturales.
La refundicion de la preciosa come-
dia de foreto, El Licenciado Vidrie-
ra se debe al Sr. Catalina, por quien
fnti representada con un brillante re-
sultado en el- teatro del Institute de
Madrid. Ese trabajo literario del dis-
ti.,guido actor, mereci6 los elogios do
la prensa. A ese laurel literario debe
agregar el del arreglo de la comedian
Por derecho de conquista. El Sr. Ca-
talina ha revelade en esas dos obras
sus conocimientos en literature y los
profundos qu6 posee de los efectos tea-
trales. El Sr. Catalina ha cetfido su
frente con dos coronas; la de artist y
la de literate.
En sociedad, el Sr. Catalina se di
tinge por su moderacion, por sus mrn
dales fines y elegantes. Suc onver-






TEATRAL. 89
acinoi esamena y muy entretenida. El porvenir del Sr. Catalina es bri-
Maniesta i instruccion sin pretend llante. Las ovaciones y la gloria ha-
derlo. -El-Sr. Uartalina admira y en- ran su nombre inmortal.
tusiasma en a-escena,.y llama la a-
tencion y agrada en sociedad. Es ar- Escrita par el Panorama, pbr J. A. Godoy.
tiata notable y eumplide caballero.














DEL ACTOR MEXICANO




Mott 3tfodo Mastro.


(Concluye la biografia.)


"No podrianros dispensarnos de ha-
,cer una pintura de la notable function
de la noche del domingo 25, en que se
repiti6 el muy justamente celebrado
drama La Carcajada: se trata del me-
rito de un compatriota y de la just
nombradia que le ha traido esta dpoca
de su vida artistica, como el aprecio
que se le manifest y las demostracio-
nes que al efecto se le hicieron, y de
qu6 clase fueran, se daban a entender


desde la compostura y adornos en las
entradas de las escaleras, que consis-
tia en alfombras, cortinas, caridiles,
plants, y demas cosas relatives.
"Una concurrencia inmensa, como
nunca quizA, ocupaba toda la sala, ha-
ci6ndose notable la de los palcos pri-
Iteros y segundos, por la elegancia y
lujo con que se presentaron las seno-
ras, con lo que seguramente quisieron
manife-tar al jOven artist su consider.







EL PANORAMA


racion y aprecio singular. La sala es-
taba completamente iluminada y nada
echamos de menos.
"Mil aplausos y muy dilatados se
dieron A la salida del Sr. Castro, que
per much tiempo tuvo que estar en si-
lencio, manifestando en su semblante
esa humildad, ese anonadamiento, que
las almas grandes y elevadas saben
sentir tan bien cuando se miran trata-
das de un modo semejante: hemos a-
compafiado al Sr. Castro en esos mo-
mentos gratos: hemos participado de
su gratitud.
"Concluido el primer acto, las Sras
Castellan y Ricci, se presentarln con
trages propios, a cantar el duo de Nor-
ma, vulgarmente conocido con el norn-
bre del Beso. Preciso es decir aqui
por agradecimiento y en honor & estas
apreciables seforas, que muy gustosas
se prestaron a la primera insinuacion
que los promovedores de la fiesta les
hicieron, para que cooperasen al ma-
yor lustre.
"Concluid9 el canto, una voz gene-
ral y sostenida, pedia con empefio al
Sr. Castro: fue presentado al proscenio
por las mismas sefioras, en cuyo mo-
mento, la musica preparada de ante-
mano en la galeria, comenz6 A tocar
piezas escogidas; poesias alusivas se
tiraron desde ella, y los comisionados
tuvieron cuidado de repartir una colec-
cion a cada palco, y tambien se distri-
buyerou del mismo modo, estampas
que representaban al Sr. Castro en el


acto de cubrir con su cuerpo-el ndme-
rofatal: estas estampas fweron litogra.
fiadas por el mexicano Heredia, bas-
tantemente conocido por esta clase dae
obras.
"Despues de algun tiempo Una co-
mision condujo por el patio la corona
destinada al heroe. Unaj6ven mexi-
cana que pertenece alcoro de la 6pera
la tom6 de las manos de la comision y
la puso en las de las Sras. Castellan y
Ricci, quienes la qplocaron sobre la ca-
beza del Sr. Castro, que para recibirla
se puso de rodillas, manifestando en sj
rostro la espresion sublime de su gra-
titud. La function ha sido un triunfo
para el j6ven artist, cuya alma inun-
dada de placer y de fuertes emociones,
apenas ha podido demostrar su grati-
tud por medio de un papel que circul6
dias despues a sus favorecedores. Re-
petimos que todo ha sido un triunfo
del merito de este j6ven, que tantas
glorias proporcionara A su profession.
Reciba nuestra mas cumplida enhora-
buena y nuestros sinceros votos, para
que estos hechos tan ilustres no se le
ecunomicen en lo sucesivo, porque sean
todos los dias mas y mas dignos.
"Insertamos con placer las poesias
repartidas en la noche de que habla-
mos ya por hacer un detalle minucio-
so, y particularmente por el merito que
tienen, pues que las juzgamos muy
dignas de que circtilen entire los litera-
tos."










AL JOVEN


, EN EL DRAMA LA "CARCAJADA."'




;Sentir, solo sentir! Sonar no puede
La voz, del pecho el padeeer pintando,
Y el alma al peso del tormento cede,
Tanta verdad en la illusion mirando,
iSentir, solo sentir.... y en tanto ruedan
Lagrimas de los parpados caidas,
Y dentro el corazon caen y quedan.
Otras lay! comprimidas.
iOh dura, oh lamentable, oh cruda suerter
Ya en su seca garganta desgarrada,
Como estertor de muerte
Su amarga carcajada
Retumba, hiere el alma, la estremece,
Y de su gloria al par, la ilusioncrece.
Td que ast reproduces la natural .
Y pintando del alma las pasiones,
Con suaves 6 terrible sensaciones,
Compasion 6 ternura,
Terror 6 admiration al pecho impones:.
TO, que el Animo embriagas y dominas,
Y A reir 6 & lorar'al pueblo inclinas:
iSalve, j6ven actor, salve mil veces!
Calienta el sol de la abrasada zona
Verde laurel para cefiir tu frente,
Y mas vale, aunque pobre, esa corona,
Que las que el ore abona
De los soberbios reyes de Occidente.
Ora, mientras que el lauro te cefilmosj
La gloria, el alma del artist, asoma,
Entre las nubes del nocturne cielo;
Flotante alli tremola
El Aureo manto que al talent ampara,
Y te ofrece su magica aureola
Mas que una vida de ilusiones cara.
Sigue, j6ven actor! la send bella:
Delante de tu huella march el genio,
Y la inmortalidad tras de tu huella.







EL PANORAMA

Sigue sin vacilar. Si lo pasado
Nos dej6 de otros hombres la memorial,
Tuyo es el porvenir! Tras de esa gloria
En las alas del genio soberano,
Audaz remonta tu jigante vuelo
Y ilega raudo sobre el aire vano
A llamar en el cielo.


jHonor al triunfador.... 1 Ya el g6nio al4do
Desde el Empireo presuroso viene: 4
Ya el raudo vuelo,
Que el aire en torno vagaroso hiende,
Dulclsimo son6: ya del artist
La noble frente corona de lauro;
Y el p6iblico afligido que en silencio
Con su amargura y su dolor llorara,
Con noble anhelo y entusiasmo puro
Contempla alborozado la corona
Que la gloria al talent destinara.
jSalud mil veces, j6ven venturosol....
Td que pudiste tan intense duelo
Pintar A los mortales,

Y el llanto y desconsuelo
Con tan propias sefiales;
Td que supiste de la triste vida
El hondo afan y agoviadora pena
Pasar al corazon que te admirara,
Desecha ya el temor, la faz serena,
Que ya el pueblo que triste te escuchara,
Cambiado su quebranto en alegria,
En tan dichoso dia
Con vivas y loores llena el viento,
Cuya dulce armonia
Se eleva por su medio al firmamento.

No ya cual antes despreciado y solo
El genio se vera. No ya au vuelo
A vista del olvido 6 del sarcasm,
Con que el hombre tirano le afligiera,
Detendra con dolor: son6 la hora
Que Gloria y Libertad athombre anuncia,
Y rotas ya las torpes ligaduras,
Por la alma Gloria y Libertad ansiando
Mil genius atrevidos,
Por caminos diversos conducidos,
A su templpiniortal van caminando.
To, que has naciao, inimitable j6ven,
A tamafia ventura destinado,
Y pisas ya con trabajosa via,
jCuan dichoso serAs si denodado,







TEATRAL.


Siendo la fama tu brillante guia,
Llegas al alto asiento codiciadol
Mas no la luz de la grandiose nube
Que por velarlo sube,
Te puede fascinar: lImpara pura,
Dulce, apacible tea
Para tu viaje y tu victoria sea.
Y los aplausos que en reedor escuchas,
Sinceros y sin cuento,
Sirvan A tu entusiasmo de alimento:
A tu f6 de aliciente;
De fuego santo al corazon valiente,
Una vez de la gloria en el camino
Marchar es tu deber: tu triunfo es cierto;
La fama tu destino:
COmplele, pues, y entonces coronado
Por la aureola inmortal que al mundo asombre
Tu continue anhelar verds premiado,
Y el mundo todo ensalzar& tn nembre.


I.

Del amor maternal el santo fuego
Tus entraflas, ANDREs, quemar sentiste
De suerte infanda, cruel desasosiego
Te hundi6 en pesares; abatido, triste,
Vagando en mil y mil cavilaciones,
Luchando en vano con pobreza insana,
Y agitado de f6rvidas pasiones,
Tambien juzgabas la ventura vana.
Dolor inmenso el pecho desgarraba
Cuando te veias de tu madre al lado,
De til madre infelice, que penaba
Por el hijo de amor idolatrado.
Ningun consuelo tu alma ya consiente,
Ni eco piadoso tus oidos hiere,
Y cruel dilema se fij6 en tu mente;
"O te deshonras, 6 tu madre muere."
iOh crudo empefio, alternative horrible!
.Te abres del crime la maldita puerta;
Y el corazon aun A virtud sensible,
Te hace retroceder.... y "muerta, muerta
La que en su vientrenie Ilevara!" esclamas,
"iAh, no, mi honor, mi sangre, mi existencia
Todo se acabe, muera entire las llamas,
Y tambieo se estermine mi conciencia."
II.

Por fin el delito se vi6 consumado;
Tu rostro espantable. de risa, de susto,







SEL PXOKRAAiA

De panico miedo se nimfa cercado,
Y en vano procuras de amargo disgust
El peso ocultar.
En vano A tu madre le mientes conterto,
En vano A tu amada tus tiernos amores,
Tu pecho oprimido sofoca el aliento;
Oculta en su centro terrible dolores
Y crees espirar ...
Por fin. te resuelves: el pliego funres~to
Volver A la caja do ti le arrancaras;
Apartas tu mente del fiero pretesto
Y entonces trarrquilo mejor respiraras,
A idea tan feliz.
III.

En los descarnados brazos
De tu madre cariflosa,
Una caricia amorosa
Despues de ti recibi6.
Tomas su mano querida:
Y en su venerable frente
Imprimes un beso ardiente,
Inspiracion del honor.
Vuelas do el deber te llama;
Y el cofre fatal abriendo
Te sorprendieron, ~ereyendo
Que robabas otra vez.
No es concedido A mi vetso
Describir tus sensaciones,
Solo A tiernos corazones
Eso es dado comprender.
Y la turbacion profunda:
De tu alma desesperada,
Fatidica carcajada
STe hizo solo prorumpir.
Una convulsion horrible
Suspendiendo tuexistencia,
Preludi6:tu cruel demencia,
Tus desgracias, infeliz!
De tn mente los resorts
Destroz6 el remordimientoz
Ya no escuchas el acento
De la que te di6 A la luz.
Del amor las ilusiones
Ya no miras en'tu amada....
Otra horrenda carcajada,
Profetiza un atahud.

IV.

JOVEN CASTRo, de artists ejemplo:
Tf tan solo'del gehio inspirado,:
Los'afedtos de ANras desgradiado







TEATRAL

Nos supiste hAbilmente mentir.
Sus dolores, sus penas amargas,
Por ta acento y acciones Iloramos,
Y entire aplausos y llanto miramos
Al Andres verdadero per ti.
La sentida cancion en tus loores,
De mi voz balbuciente percibe:
Y en el trueno de vivas recibe
De tu gloria la tierna espresion.
No abandones, amigo querido,
Esa senda que Ileva A la gloria,
No permits que sea tu memorial
Sepultada en oscuro rincon.
Hoy on premio a tu afan se dedica
De laurel la corona preciosa,
Nuevo triunfo, A su vista dichosa
Te presagia en feliz porvenir.
.Sabe, pues, que ese lauro es anhelo
Aun de altivos monarca's del mundo,
Sabe, pues, que un respeto profundo,
"En tu pecho debe hoy imprimir.
Geroglifico santo de gloria
En tus sienes se mira asentado
Es blason a los reyes robado,
Es la ensefia del genio y honor.
Cuida, pues, que su olor enibrante
Ese j6ven talent no embriague;,
Y que munca en tu mente se apague
El recuerdo dichoso de hoy.'


Despues de las ovaciones tan es-
plendidas que tuvo en esta notable y
brillantisima function, por el acierto
con que represent el papel-de Andres
en la Carcajada, el pbbico de M6xico
ha ;seguid6 tributandoselas en otras
muchas comedies que es molesto enu-
merar; sin embargo, no pueden dejarse
pasar sin ser mencionadas, algunas en
que Gastro ha sido muy feliz, y con
cuya .ejecncion no solo ha agradado,
sino que -vetdaderamente ha sorpren-
dido: el Mateo, 6 la hija del Espagno-
leto,.Lord Davenant, a Ninguna de
las tres, el .Hombre mas feo de Fran-
cia, la Familia improvisada y Ceros
sociales, son otras tautas joyas que
adornan la corona artistic de nuestro
aplicado y modeato compatriota, y las
cuales, si no brillan tan esplendorosas
coinq debieran, es porque en mi patria
por una suma fatalidad inconcebible,


los actors mexicaaos viven en la os-
curidad mas lamentable y desconsola-
dora; ni una mano generosa que los
impulse, ni espiritu pbblico que los
aliente, ni leyes que los protejan, ni
autoridades que los favorezcan y los
premien... ........ iAyl artistss
mezicanos! Dudleme el corazon tan
solo al escribirlo! iQue no sufrirAn ellos
al ver perdidos sus afanes, destrnidas
sus ilusiones, muertas sus esperanzas
y acabado su porvenir....? El pri-
blico comprenderf por qu6 el Sr. Cas-
tro no ha podido pasar de la altura en
que hace algun tiempo se encnentra
colocado4 61 ha hecho demasiado, pre-
ciso es conocerlo y confesarlo en obse-
quio de la justicia y de la verdad; en
poco tiempo tleg6 hasta donde podia,
A fuerza de studio y sacrificios, uno ha
seguido adelante es porque en su Ia-
mino ha encontrado el Mas all& 1or-






EL PANORAMA


rado completamente por la mano del
indiferentismo y del oprobio, y cuando
no hay mas alld, cualquiera se para si
no es que retrocede.
Tal vez al trazar estas lines biogra-
ficas me haya cegado el espiritu de na.
cionalidad que domina mi corazon 6 el
carifio que le he tenide al Sr. Castro
desde hace muchos ailos; pero creo que
no es ast, porque me hU limitsdo a re-
ferir hechos que han sido presenciados
portodas las personas de esta epoca, y


que como yo han visto nacer la inclina-
cion de nuestro apreciable actor, por el
teatro, y los esfuerzos que ha echo
para desaro//arla con buen.6xito.
Ojala que el Sr. Castro encuentre ea
la lectura de estos apuntes tan desali-
fiados y mal escritos, como sinceros y
llenos de buena fM, el tribute debido A
sus afanes y una prueba mas de la
estimation tan grande que le profesa el
piblico mexicano.


RWT BI TtATRO%.


TEATRO NATIONAL.
LA JUVEn TUD DE LUIs xrv.-Esta
pieza que en nuestro concept, para
salvarla del ridicule la parapet su au-
tor Icon el nombre de Scribe, lo que
acontece comunmente aun en los luga-
res-donde permanecen esos hombres
celebres, cuyas producciones son aco-
gidas con applause en todo el mundo.
Asi hemos visto A Dumas desmin-
tiendo A los autores de la segunda par-
te de Montecristo, que usurpaban 'su
nombre. En Mexico corren muchas
obras ap6crifas, y tal nos parece La
juventud de Luis XIV. Nadie igno-
ra los acontecimientos de esa epoca
borrascosa que ni aun reflejan en el
drama: aunque se ha tornado uno de
los episodios de mas interns, su desa-
rrollo es demasiado torpe y confuso.
El autor hace aparecer A Llis XIV
como un rey inesperto, y que merced
A un consejo de Mr. Molier deniasiado
sandio, y esto sea dicho en obsequio
de la verdad, se improvisa en un mo-
narca escelente. La simple esposicion
del drama, basta para poner en evi-
dencia la falta de talent c6mico del


autor. Molier aconseja A Luis XIV,
que propale la idea de que tiene un
agent secret, que todo le comunica,
hasta lo que piensan los cortesanos de
ambos sexos, decimos de ambos sexos
porque es sabido la influencia de las
mugeres-en la corte, y con particulari-
dad en el reinado del muy apuesto y
galante Luis XIV.
Por much que el monarca se afana-
se, por hacer ver la influencia de su
agent secret, como este no existla,
facil hubiera sido quedar en ridicule
en una corte donde los acontecimien-
tos se succedian como las horas y mi-
nutos.
El rey estA colocado en una posi-
cion demasiado dificil, pero el autor del
drama, salva esta position de la mane-
ra mas sencilla; esconde A uina jardine-
ra tras una cortina, aunque esto sea
inverosimil y ridicule, y dicha jardiine-
ra oye la conversation dela reina, del
cardenal, de las damas, en fin, de todos
los que hablan, y tiene la confianza de
hablar con el rey por primer vez, con
una franqueza desconocida entire las
jardineras, por lo menos de estos pai.
ses y de estos tiempoa. Hay otra cosa







TEATRAL,


mas tonta aun que la amistad del rey
y la jardinera: en una solicitud del pa-
dre de Molier, para encerrar A su insur-
recto hijo, va.por casualidad un papel
donde se hall esactamente detallado
un inventario de los bienes del carde-
nal, aconteeimiento que no tiene espli-
cacion. Ya con estos datos, que di-
chos A su tiempo y con tono solemne,
paseo Luis XIV como un buen roy, sus
amores con la sobrina de Mazarino son
de muy poco interns, lo mismo que el
desenlace, porque en material de sepa-
raciones amorosas, tanto vale ser mo-
narca como subdito, mas 6 menos elo-
cuencia y literature, y con poca dife-
rencia, igual camulo de mentiras 6 in-
terjecciones. No debemos pasar desa-
percibidas las definiciones que da Mo-
lier del poeta, es una relacion de A me-
dia hora, donde pululan las necedades
mas desgraciadas, las comparaciones
mal dispuestas y forzadas y todas las
vulgaridades mas repetidas y cansa-
das. Molier pide A Luis XIV una es-
pecie de recinto con tablas en el suelo,
vigas en el techo, cefiido de paredes,
done poder lanzar personages fantas-
ticos, confesamos que habiamos croido
que se tiataba de una bartolina para
dementes, A quienes por galanteria se
les llamaba personages fantdsticos;
muy lejos estAbamos de adivinar la
charada de Molier: lo que queria era un
teatro; por la definition no lo hubiera
comprendido ni el Sr. Arbeu, que es pe-
rito de la material.
Los demas personages, se puede de-
cir que no tienen mission alguna en el
drama. La reina se ocupa en hacer
c6leras y mohinas, como toda madre
de familiar; el cardenal en.... nada,
los caballeros on quitarse el sombrero,
El Duque de Aujou, en comprar en-
cajes, la jardinera en oir.
Esta desgraciada composition estA
dividida sn cinco actos, para castigo de
los actors y del pablico. La purisi-
ma prosa en que estA escrita acaba de
arrancar hasta la altima esperanza de
que gusted un solo instant y per algu-
na circunstancia. Los diAlogos largos,
cansados y sin interest: on unos actos


hay una verdadera profusion de perso-
nages quo nada dicen, y en otros una
escasez deseonsoladora, por la monoto-
nia que da la falta do accion y varie-
dad.
Mucho partido puede sacarse de la'
novel de Dumas, Luis XIV y su.siglo,
pero se necesita un tacto escogido pa-
ra ello.
Como can ligeias escepciones, todo
el mundo ha leido esa notela y las de-
mas que tienen relacion con esa epoca,
se espjraba encontrar la mayor parte
de los ruidosos episodios de Luis XIV.
Es una exigencia demasiado avanza-
da, pero inevitable.
Veamos el desempefio. El Sr. Ca-
talina tom6 el papel de Luis XIV: ne.
cesario es confesar que pocos actores
tienen el lujo y buen gusto que Catali-
na: su traje es riquisimo y elegant.
Al presentarse fu6 aplaudido; despues
identificado con el drama, corona su
suerte.
La Garcia, Peluffo y Uguer, lo hi-
cieron bien, en cuanto cabe A esos pa.
peles que burlan los esfuerzos del ac-
tor.
Robrefio no estaba en tipo; caracteri-
z6 al cardinal Mazaritio haciendolo
aparecer como un viejo enclenque y
hasta cierto punto abandonado en el
traje, siendo asl que Mazarino no aban.
don6 jamas el traje talar y blasonaba
de elegant.
Robrefio aprovech6 algunos rasgos
felices del autor del drama, que no
comprendi6, 6 por mejor decir, vari6 el
el estilo haciendo del cardenal una ca-
ricatura.
Mazarino era politico, y en el dra-
ma no juega este rasgo tan reelevanto
del cardenal.
Diremos para concluir, que el autor
vari6 la historic A su antojo y sin exito
alguno, y que si la composition es ma-
la, poor es aun la traduccion: no solo
espresiones, sino dialogos enteros estin
en purisimo frances; todo esto ha con-
tribuido A la ninguna aceptacion de
.'"Ia juventud de Luis XIV."
Pase at archive general y condene-
se A reclusion perpetual,







EL PANORAMA


TEATRO D.E ITUBIDE.

SLA BSRLINA DEL EMIGRADO.-ES'
te drama furibundo y tenebroso no ha
desmerecido nunca la aceptacion pt-
blica, siempre es aplaudido; examine-
mos los motives.
Se halla tan bien organizado su ar-
gumento: tiene escenas de tanto apara-
to 6 interest, que el publico gastado, es
decir, el que concurre todas lap noches
y no se emociona fAcilmente, como los
asistentes de los domingos, no deja
de apllaudirlo.
' Un hombre anda en pos de unaber-
lina que Ileva tesoros inmensos, depo-
sitados en un Ingar secret. Hace sa-
crificios, delaciones, y cuanto pide la
esperanza de poseer aquella fortune.
tQui6n en el mundo no anda en pos
de una-berlina? iQuien no march en
pos de una realidad que se deshace al
tocarla con una illusion? jQui6n no se
sacrifice por obtener ore, remedio do
los males terrenales, yllave de la puer-
ta del cielo7 Suponemos que el cielo
no ha de tener Ilave de hierro.
Mas 6 menos esfuerzos, mas 6 me-
nos sacrificios forman la continue lu-
cha del hombre sobre la tierra.
La muger es una berlin qlue ateso-
ra una alma, un corazon, que harian
nuestra felicidad.
Hasta hoy no se ha descubierto don-
de esta el secret, porque el que piensa
haberlo encontrado, acaso es el que es-
t,;msa lejos de poseerle.
,* muger, considprada como berlin
que ileva un tesoro, debe set insensible,
delicada, y que es precise conducirla:
hay muchas que no se pueden condu-
cir; y la mayor part se puede asegu-
rar que son berlinas sin tesoro, es de-
cir, sin alma. Los hombres avaros son
tambien unas berlinas cuyo oro se en-
cuentran los herederos, escluyendo &
lps que dean en las entrafias de la tier-
ra sus areas, envidisoso de que otros
gocen lo que ellos hn amontonadocon
taito trabajo.
Los agiotistas, administradores, ma-
yordomos, prenderos, curas, boticarios,
etc., etc., son otras tantas berlinas re-


pletas de dinero; la dificultad oatf on
hallar el escondite.
Hay berlinas rebosando en neceda.
des y metros: estos son los ioetasype,
riodistas.
Hay otras berlinas derramtnndose e"
tricalas y chicanas, estossoni.... pot
sabido se calla.
Conitintemos el examen del dra .i.
Dos caracteres hay quo merecen Ila-
mar la atencion: el primero es el sar-
gcnto Aquiles, que habiendo servidod4
model a un pintor para sus eaadces
hist6ricos, retiene en su imaginaciM
los rapelesque ha representado, y api
ca de una manera tan oportuna loa
nonbres de aquellos a quienes ha re.
presentado,.que causa satisfaccion el
oirle, y se desea tener al sargento sisali
pre en la escena. Se conserve sin 4a
riacion ni forzamiento su caracter, que
se admira el tacto del autor.
El segundo personage es el dolator:.
su aspect sombrio, sus miradas oscu-
ras,.sus frases mal cordinadas, hijas
del remordimiento y de la avaricia que
lo preocupa, forman el personage, tipo
de un delator, verdadera imdgen del
desgraciado que identifica con sus pen,
samientos, con la im&gei de su victi-
ma, y arrastra una vida de expiacion y
miseria que compadece.
Nos pareci6 mal que el marquis ani-.
mase A los soldados para batirse, y l6
permaneciera-en la escena con bande-
ra en mano sin mezclarse en la batalla,.
y al conclairse 6sta, lo condecoraronr
haciendolo su h6roe. Esto es un sgr-
;casmo. iLas leyes de la guerra yave.
mos que son invariables!
El drama es bueno, y su desempefie
ha correspondido al pensamiento del
autor.
Mata, Fabre, la Cafiete y Garcia es-
tuvieron felices. Notamos quo elsefior
impresario quem6 cinco gruesas deco-
hetes: el pdblico oesed A los combalien-
tes, cosa estrafia; porque regularn~pate
los espectadores azuzan A los qte ri-
fien, y esto lo vemos al naturaLAadoes
los dias.
For todo el nfinero
,J.N G antes,
























4.
**


>
'-\ve


PILAR PAVIA
Ll k.lnt,7CS'QLa.u2


fotnAia dt alapi y Maritl


r .-

















BIOGRMAFDELA SEiS TA


DAMA OVEN DEL TEATRO DE ITURBIDE.


Grate, sumamente grato nos es pre-
,aientar hoy en nuestro humilde sema.
nario el retrato de la simpitioa y gra-
ciosa Pilar, que tan modest como en-
tusiasta por el arte que acaba de abra-
zar, y tan entendida como estudiosa,
ha llegado 6 ser en el corto tiempo que
leva en la carrera, si no la principal
ai una de las parties mas interesantes
de las que forman la compaina dram&-
tioa del teatro de Iturbide. No preten-
demos presentarla al pfblico ataviada
con las lucientes galas de una artist,
ni ceilida su frente oon los laurels de
la celebridad y el genio; muy distantes
de tan elevadas pretensiones, solo tra-
tamoe de dar a oonocer 4 la j6ven ao.
triz que por sus inclinaoiones natura-
les, por su oonstante studio, por sus
bellas disposioiones teatrales, y por su
esoelente oomprension, no podemos me.
nos de augurarle un porvenir brillante
en la gloriosa, pero difloil carrera de
Talma y de Garrik. Tal vez no paeen


muchos afios sin que oeste augario so
convierta en una grata y satisfactoria
realidad: la 6poca actual es la 6poca de
los adelantos y de la ilustraoion, y to.
do cede & su influenoia irresistible Iqu6
much que influya tambien on los ade-
lantos y en el porvenir de una j6ven
que Ilena de f6, y con las disposiciones
mas felices, so lanza 6 ese hermoso fo-
turo que ella hace poco miraba may
lejano, y qne hoy comienza k entrever-
lo muy de cerca? J6ven afn, y oon
elements de ensefianza sumamente
miserables, ha adquirido ya grande
conooimientos en el arte, y el pfiblico
nota dia a dia sus adelantos: si co.
mo es de presumirse, continue oon el
afan que hasta hoy, repetimos con sa
tisfaccion que nuestros pron6sticos se-
rdn mny pronto realizados.
Pilar Pavia naci6 en Barcelona el
dia 28 de Julio del aiio de 1837, sien-
do sus padres D. Francisco Pavia pri.
mer bailarin y director de bailey de al
4


PIAI.AELR PAVTIA.







EL PANORAMA


enosrde eos prinoipales teatros de Es-
paa,. y en esta capital lo f6 del de
Ibeoo M6xico y Nacional, y D. a Pas.
oeala Olovis; quienes como es notorio
6 todos los que la hayan tratado, Ie
dieron una final y esmerada education,
inonlcondole principios de moralidad y
decenoia, de los ouales, tanto ella, como
el 'resto de su familiar, han dado rele.
vantes pruebas.
Apenas contaba oinco afos de. edad,
cuando tuvo que abandonar la penin-
sula para ir a la Habana, adonde su
padre habia sido oontratado como pri,
mer bailarin del teatro de Taoon: la
facilidad con que imitaba f los prinoi.
pales bailarines franceaes de una comr
pafiia' que en aquella 6pooa trabajab-
en la propia ciudad, decidi6 i su padra
a dedioarla b su misma profession, poe
ni6ndole algunos bailes adeouados a s u
edad, que ella ejeout6 admirablemente
en el mismo teatro de Tacon y en el
Principal, en medio de entusiasta
aplausos tributados 6 su precoz intelis
geneia. En el teatro de Matanzas tam-
bien obtuvo la nifia, satisfactorias ova
oiones.
El afio de 1843 pas6 can sus padres
de la Habana 6 esta capital, en donde
para perfeocionarla en su education la
pusieron en uno de los principles oo-
regios, en el que hizo notables adelan_
tos, y obtuvo los primeros premios de


idioma frances, bordados y dMras ra.
mos correspondientes a an s esoo, jaido
desde entonces su atenoion en la car-
rera artistic que bien pronto cornemz6
oon entusiasmo. En el mismo ani, y
en el oual Pilar contaba seis de edad,
trabajaba en el teatro de Nuevo M6xiL
co la inolvidable compaiia oompuesta
de las Sefioras D. Maria Caiete,
D. 1 Rosa Peluffo, D. Antonio Hermc-
silla y D. Juan de Mata, y 6 la vista
de tan entendidos actores, pudo desar-
rollar un tanto sus inolinaoiones y cc-
menz6 6 ejeoutar con bastante perfect.
oion algunos papeles cortos y propios
de su edad. El buen 6xito que obtuvo
en ellos, decidieron al Sr. Gorostiza (
escribir espresamente para ella la oo.
media titulada: Un casamiento aristo-
crdtico, en cuyo desempefio aloanz6
un espl6ndido triunfo, no muy comun
por cierto, atendiendo los pocos afios
de la protagonista. En esta oomedia
y en el gracioso bailey de la nina de
dos caras, fu6 en lo que Pilar Pavia
agrad6 en aquella 6poca estraordina.
riamente, habi6ndosele otorgado un be-
neficio en el que el pfiblico mexicano
tuvo la galanteria de ofreoerle una co-
rona de rosas blanoas, emblema de la
inocencia de la actriz, y oubierta de
monedas de oro, como premio debido 6
sus esfuerzos.
(pontinuard.)













REVISTA DE TEATROS.


TEATRO DE ITURBIDE.

POR EL Y POR M O0 EL CHOLERA MORBO.

Ignoramos quien sea el author de esta
comedia, acaso esto nos esoude para
hablar con la imparcialidad neoesaria
al quo so dedica 6 la difioil tarea de
oronista. Quien quiera quo sea el au.
tor de la pieza enunciada, ha inourrido
en defeotos tan notables, que el menos
esporto podrie conocerlos 6 primer
vista. El argument aunque moral, es
ridioulo hasta el estremo. Un j6ven
cae malo an una quinta, donde esta
abandonado A merced de los oriados;
cuando aoierta 6 pasar por alli nna se-
iora que a consecuenoia de haber vol-
oado su berlin, so ve precisada a de-
tenerse en la quinta, ve al enfermo y
se resuelve i asistirlo; on efeooto logra
au restableoimiento. Pablo, que asi se
llama el oonvaleoiente, se apasiona de
au bienheohora, con detrimento de su
infeliz novia que le aguarda impacien-
tb para enlazarse, y que notioiosa de
su enfermedad, debe Ilegar de un mo-
mento & otro A la quinta.


bra muy aprensivo on material de en-
formedades, so enamora de la bella en-
formera de Pablo, de la simpitioa Ca-
rolina, A quien todos juzgan tan sabia
y eloonente que lo consultant negooios
de sumo interest 6 importanoia: Pablo
participa de este sentimiento oomnn,
y se forja una divinidad, un fantasma;
oada uno es libre para figurarse lo quo
mejor le parezoa. Como es natural, el
pobre enamorado le dirige una misiva,
cosa demasiado estravagante, pesto
que tiene el dia y la noohe libres para
hablarla de su amor.
No habia respondido ain Carolina,
ouando llegan el suegro y la prometida
de Pablo, en compaila de un matrimo.
nio, que present todo. lo desastroso y
terrible de la guerra intestine. Es ne.
oesario hacer aqui una observation: en
el transourso del drama, los individuos
quo component el matrimonio susodi-
cho, no tienen otra mission que pelear-
se y batallar continuamente, sin quo
mus reyertas interesen en manera al-
guna al argumento.- Seguramente el
autor quiso blasonar de graoiose y doae
barr6 de una maoera tan rid calia, que


A la sazon un viejo oelibatario, hom- sa torpeza le puso en evidenoia.







EL PANORAMA


Continuemos: Pablo deolara al padre
de Constanza, que no puede oasarse
oon ella, porque esta apasionado de
Carolina. El desveaturado viejo so
persona con Carolina, le revela el
compromise de Pablo con su hija, el
amor de 6sta, y por iltimo que Pablo
esta perdidamonte enamorado de ella.
Carolina se compadeoe de Constanza y
se propone haoer perder la illusion 4 su
apasionado, para lo cual so pone de
aouerdo con el padre de la Ariadna de
Pablo. Comienza por contestar la car-
ta, poniendo un dialeoto tan proskioo
y disparatado, que Pablo se resfria,
;Desgraoiadas pasiones a quienes haco
ftraasar una falta de ortografia! sea
de ello lo que fuere, aquel amor volo6-
nico se apaga violentamente, a lo que
contribuye una entrevista tenida con
Carolina, en la que esta aparenta tener
unas maneras tan brusoas y semibir-
baras, que Pablo so decide 4 abandonar
su empresa.-No hallamos como com-
binar esta escena de ridioulo y apa-
rienoia, siendo que Pablo habia trata-
do antes 4 Carolina y le habia sobra-
do tiempo para enamorarse de su ta-
lento y finura. Este defeoto es tan
oraso, que quit toda illusion per la
pieza.
Pablo se casa con Costanza, y el vie-
jo enfermizo con Carolina lo que se sabe
en el segundo acto en que so encuen-
tran todos reunidos on unos bafos ter-
males.
Como Pablo siguiese importunahdo
4 Carqlina, sabiendo la farsa'que le ha-
bia heoho, porque la tal Carolina era
ni mas ni menos que una. literate, y


on una novel que habia escrito, retra-
taba la avent ura de la quinta con todas
sus cirounsta noias, aquel amor y anti-
guo entusiasmo so renovaron. Para sus-
pender las hastilidkdes, la literate in-
venta quo el C6lera Morbo esta en los
bailos; a esta noticia huyen todos; pe-
ro el marido invita 6 Pablo 6 irse en
sn compania y el proyeeto de separa-
cion fraoasa como toda la comedia.
Llegan & la casa de Carolina, la si.
la tiene un par de bartolinas tan bien
dispuestas pars un chasao, que si hoy
existiesen en algun edifioio, estamos
seguros que :nadie lo ocuparia, ni por el
interest de adjudioirselo.
En una de las bartolinas enoierran
a Pablo y en la otra A la mujer oolosa
del matrimonio de marras, que por una
casualidad do comredia, se hall tam-
bien on la casa.
Al marido de la celosa, le dan es-
tudiar el papel de una comedia que
habia de representarse para solemnizar
el oumple afios del esposo de Carolina,
y a Constanza le enoargan do otro. Co.
mienzan 4 ensayarlos en la sala, ha-
ciendo los enamorados, porque asi lo
exijia la composition. Como los quo
estaban enjaulados no veian, y si oian
los mfituos requiebros de sus corref.
pondientes mi tades, bufan de mohina
y se lanzan A la escena en pos de los
que han juzgado infieles. Carolina aola-
ra el lance, dice una moraleja insulsa,
mal dispuesta y one el felon.
El desempefio estuvo bueno; solo di.
r6mos que Fabre y Castro cambiaron
sus papeles, y que la Sra. Caiiete es-
tubv exagerada on el primer aoto, ouan.








f TEATRAL.


do finge leo- modaleslestravagantes y
pooo cortesanos.



TEATRO NACIONALI

S EL AMANTE UNIVERSAL.

- Esta magnifica pieza fu6 puesta por
Catalina y la Sefiora Diez, y desempe-
nada de una manera brillante. La en-
oantadora viuda, la hechicera Matilde,
en sus momentous de ambr al general,
y en sus instautes de duda, como en
los de'satira y saroasmo, es inimitable.
Matilde Diez no represent, no finge,
se identifioa con sus papeles, siente, y
el arte so onbre bajo las alas del g6nio
y de la naturalidad.
Catalina de frac no es un actor, es
lo que quiere: en e Amante Universal,
hermana la finura de sus modales con
el estilo military, y hace tan bien al ca-
lavera, que muoho nios tememos que
haya alguna vez representado el papel
al natural.-Manuel Catalina, conooe
el g6nero de composioiones a que per-
tenece el Amante Universal, y sabe
saoar tanto partido, que es digno de
ainceros elogios.
La Sefiora Pla as, adelanta visible-
mente. Bajo fisfo tan hermoso, debe
haber algo que nada tiene de vulgar
LA PATA DE CABRA.-JOSE MIGUEL.-
EL BAILE.-LAS TRAMOYAS.--
PEDIMENTO DE PARTE.
La Pata de Cabra, que en 6pooas
mas venturosas se ha iepetido multi-


ha salido en derrota, acaso porque es-
tamos en la 6pooa de losfiascos. D*
Simplicio no es ya aquel famoso person.
nage del afio de ouarenta y nueve y oin.
auenta y dos, es y& un hombre sesudo y
refleosivo, que ropite oon una frialdad
estraordinaria los antignos chistes y
ocurrenoias oomo si las llevase estua
diadas, so ha vuelto tan fil6sofo, que
no le oausa impression ver volar las tor.
tas de pan, ni heoha de ver los gruesos
cables a que estan atados los manjaresa
todo esto so ha ordinariado para 61; era
esto esta de aouerdo con el pfiblioo. D.
Lope pasa desaperoibido como cual.
quier oomparsa 6 oielope: el insufrible
y nunoa bien ponderado Vulcano, dig-
no de poor suerte, hastia con su estilo
deolamatorio y do pastorela: la infor.
tunada Leonor so enouentra desorien-
tada al verse on una pieza donde todos
la haoen tan inal: D. Juan, al ver la
torpeza de D. Simplicio, oambia con
mubha graoia su papel, y dejando a
un lado al protagonist, suelta su len.
gua y dice cuantas graoias estan re
servadas al pobre Majaderano. Hemos
l!egado al punto silvable de la pieza;
un oupidito, un inoqento nifio mal for-
jado 6 inesperto, se desprende de los
bastidores, lo que careoe de gusto, pe-
ro es menos espuesto quo descender en
alambree; el tal oupidito ensarta una
relation tan tonta y desentonada que
da grima, no faltaron intolerantes que
silvasen (y que bien lo hioieron)
JosE MIGUEL, que ouenta con la
aceptaoioni pfblioa, en la Zarzuela, no
corre la misma suerte en la comedia,


tud de ooasiones con igual 6xito, hoy nos ha sorprendido menos el verlo en







EL EAMORAiMA


la Patade Cabra que on el Prceptor :to, y jam a piden otr eosa, que buen
I su rmager y en el Avaro, ioo el desempeio y buenas pizzas.
A.aro! orisol de los aoteoes, donde EL MARQUES DE CARAVACA.-LA
han desbasradoaun los mejires y mas MACARENA.
diestros. Jos6 Miguel no es actor 06- Despues de algunos anuncios. pom-
i zapososl ep dasi~ama, oormo .e iQootambre,
mio, as zarzuelista y s popularidad so pueo en el Naciqnal la Zarznela on
ra & venir A tierra, si continue aoep- dos actos titulada "El )Marq~es de
tando papeles que es impossible puada Caravaca." La novedad de la Zarzue-
desempefiar. En la Pata de Cabra la por 6sta compaffia, y la cirounstan-
S. a de haberee dado en Mi6rooles, no-
se ha visto atrojado, no ha omprondi, che que no habia funcion en el de Itur.
do el papel, no conoce la pieza, en una bide hizo qula concurrenoia fuese ha.-
palabra, jams lo podri desempeioar; tante numerosa, de lo que sinoeramen-
ni menos sustituir A los actors que lo to nos alegramos, no pudiendo deoir
han puesto en M6xico y de los que ha otro tanto de la Zarzuela, porque en
nuestro concept es de la peeor quewse
dependido la aoeptacion que oy oues- ha pesto en esoena: ni m1isioa que
ta la Pata de Cabra. halagne, ni argument que interest, ni
EL BAILE. En la iltima representa- payaso que divierta, ni ecsenas que sor-
prendan; nada, absolutamente nada,
oion de la pieza en question, ignora- tieneel Marques de Caravaoa digno do
mos porque la seniorita Espert no bai- haoerlo presentar ante el paciente.p6f-
16; su presenoia hubiera borrado un blico mejioano. Suplioamos 6 la emn
tanto las malas impresiones que ha presa archive al busn Marques y no
Sa preont vuelva i aoordarse de 61 en todos los
dejado lo fatal de la representation. dias de existenoia teatral; pues si esta.
El ouerpo de bailey partidip6 de lo ma- vez no fraoas6, fu6 debido al bues de.
lo del desempefio y le too6 per desgra- serbpeio del senior Folgneras, y A los
Oia el final, que no fu6 muy agradable. brindis patri6tioos con que oonoluye,
STRI s r M n- que tanto entusiasmaron 6 los espaflo-
Llee; pero si so repite, puede que el 6c.
ta se ha vuelto un poco torpe. Come ito no sea muy favorable.
hace tanto tiempo que no so dan coo Despues de la Zarzuela se di6 per
media de magia, ;desde hace ooho segunda vez el graoioso y entusiasta
S bailey La macarena por la fantistioa
dias! y eso se olvida tan facl mente, La macarena pr a fanti-stica
dis!ynt, Espet: cuantos elogios pudi6ramos ha-
nosotros lo disoulpamos; dentro de oin- oer de 61, nos pareoerian cortos, y
co afios que se repita la Pata de Ca- cuanto dijesemos en asto y mereoido
bra, ya saldri algo mejors; obre todo homenajo de la sin par Rosita, desa.
a difiilisima y sorprndento trmya bride y mdstio, porque ya no tenemos
la difioilisima y sorprendente tramoya palabras oon1quehaoer su enoorio, es
palabras can que haoer, so encomiom ea
de subir un plato con un mecate. neoesario verla paras omprender el en-
PEDIMENTO DE PARTE. Suplioamos 6' canto, el arrobamiento, el stasis; nun-
la empresa que no repita la Pata, y si ca creiamos qut el talent de pi6s pu-
ldiera influir tanto en-las cabezas....
lo hace, que no tome el nombre de los A fuer de imparciales damos a la se-
seiores abonados, porque estos honre- ductora Rosa los mas oumplidos para-
doe ciudadanos no tienen tan mal gue- bienes par sue oonstantes triunfos.


















REVISTA LITERARIA,





EN EL ALBUM


DE



MAlAMSID NflB%


VersoP, Matilde, quisieras:
I servirte ya me apresto;
pero lo haria mas presto
si en c6mbio amores pidieras.

Porque a deote verdad,
si intent ponerme L hacelloe,
mas bien que pensar en ellos,
pienso, hermosa, en to beldad;

Y embebeoido en mi error,
al busoar el consonante,
sin querer, 6 cada instant
hallo la palabra amorr."


Esto, por Dios, no esti bien;
que eres, Matilde, casada,
y ya doce afios, ino es nada!
ha que yo lo estoy tambien.

Mas achaque de poeta,
en viendo unos lindos ojos,
blanoa tez y libios rojos,
pierde al punto la ohaveta.

Y no import que los afios
oulpen su n6oia afioion;
que aun j6ven el oorazon
no le arr6dran desengafios.







EL PANORAMA


Esto bajito lo cuento
sin que lo oiga mi muger,
pues no me deja tener
ni un solo mal pensamiento,

Aunque yo tongo por buenos
los que haoia ti dirijiera,
oon todo, 6ste me valiera
un pellizoo por lo menos.

Dejo, pues, la coleo9ion
de auroras, porlas y flores
de que vates y amadores
heoha tienen provision.

Trocadas no quedar6n
hoy tus mejillas en rosas:'.
por eso menos hermosas
no pienses, no, que ser6n,

Si no hago el libio coral,
aun asi to busca amor;
ni fuera el ouello mejor
mal comparado al cristal.

Esa voz que duloe suena
no he de Ilamarla argentina:
Zqui6n ignore que es divina
ouado 6 Madrid eoagena?

En fin, aunque elogios hall
con que ensalzar tu talent,
Ilo oreerds? ni aun esto intent,
pues por sabidos los oallo.

jQu6 reoursos, pues, me quedan
si torpe en esto andaria,


y to mitad y la mia
deoirte flores me vedan?

De necesidad virtud
har6, oallando en mi apur.....
Pero 6 lo menos te juro
aqui eterna gratitud.

Sf, gratitud: porque a ti
mas de un aplauso he debido,
aplaiufo quo mereoido
fuera por ti, no por mi,

Td6 mis versos, bien lo sabes,
In fuego onmunioabas:
porque tf los pronunoiabas
solo sonaban siiaves.

Por ti. ..pensaba afiadir
mas de un oonoepto bonito;
pero este tiempo maldito
no lo quiere consentir.
Aqui de frio temblando
apelo Bn vano al brasero,
y fme aturde el noto fiero
que esucoho fuera zumbando.

Del mal cerrado balloon
por la importunajrendija,
al ouarto que me cobija
entra el aire de rondon.
Un garfio es ya oada dedo:
no acierto a haeor una tilde,
Asi, pues, cara latilde,
perdona que mas no puedo.


A~Tomo GIL DE ZARATE.







TEATRAL


TODAS ME GUSTAN.


Enouentro en las mugeres tanta poe-
sia, tantos encantd, que me oautivan,
tanto donaire, cosas tan ricas.. encuen-
tro en todas ellas tanta hermosura,
que come no sean viejas todas me gus-
tan.-La blanca es azuoena de dulce
aroma, que me embriaga, que me ena-
mora, que me seduce, que me trastor-
na, y en sus azules ojos hay tal dulzu-
ra, que las mujeres blanoas todas me
gustan.-La morena es un lirio, flor
del desierto, emblema pure del senti-
miento, negros los ojos, negro el cabe-
1lo: y es su ardiente \mirada, fire y
seguro iman que A ellas me arrastra.
Todas me gustan.- La de tez son.
rosada, viva y traviesa, que me prove-
ca con sus maneras: que huye si avan-
zo, si huyo se aceroa; y al cabo parti-
oipa de mis loouras..;Ay! las. ninias
ligeras todas me gustan.-.La que p6-


lida y triste suspira y Ilora; linguida
siempre, siempro ojerosa, me mira y
oalla, y al libio asoma una sonrisa
tierna que el bien me augura.. ..de
amor me vuelve loco, ;6uanto me gus-
ta!--A la hermosa, per serlo, Iqui6n
no la ama? Iqui6n no so. rinde si ella
le habla? Lqui6n de sa fuego huye las
llamas? Y en fin, jhay qui6n no esola-
me, si la hermosura se ostenta ante sus
ojos, "esa me gusta?"-Las feas....
pobreoiilas! son tan amables, tan elo-
ouentes y tan constantes! ;Tienen las
pobres tan buen oaraoter! que por na-
da se ofenden; y aun disimulan, si oyen
deoir i un hombre: todas me gustan.
- Dichosos los sultans, que un parai-
so les di6 el Profeta, donde los lirios
entire las rosas ven confundidos; y blan-
eas azucenas con su fresoura,.donde
prueban que todas, todas les gustan.


~si~3
















SVARIEDADES.


A LAS DO PERLAS


blt MANZANARES, 1. Y T....

UISTORIA DE 'UNOS AIWORES,


Quien no haya visto los magnificos
jardines de Aranjuez, de ese sitio des-
tinado para solazarse los reyes de Es-
paiia, en la estaoion del oslor, v que
so hall a onoe legnas de Madrid; quien
no haya visto aquellos jardines, digo,
no puede tender una idea de lo que es
el Paraiso Terrenal. Y no seorea que
al deoir esto, sea porque yo tenga visi-
tado el Paraiso; muy lejos do haber
visto tan preoioso lugar, 'segun nobs ,
pintan, pido i Dios diariamente deje
pasar muohos ailos, antes que tal des-
graoia me acontezoa; porque si bien no
es desgracia pasear por la mansion de
los justos, tengo por una verdadera ca-
lamidad de mal gusto, abandonar unos


tugares, por ejemplo como Mgxico, on
done aparte dealgunos pequefios nu.
bladillos, se haoe la vida llevadera.
Pero dejando A. un lado las digresio.
nes, dae6 prinolpio a mi historic.
Las nueve de la maiana del dia ~0
do Mayo del afio 1852, aoababan do
dar en el rei6 del pa oio de -Aranjuez.
La estaoion 6 de mbaroadero del
oamino de hierro, arrojaba centenares
do viajeros madrilefios que legaban
de la corte ( disfrutar los saves per.
fumes que so aspiran en el mas bello
de lns sitios reales de Espafia.
Gozosa la multitud forinea, se api.
fIaba en las calles oonfluentes a ]a es-
taoion, y reunida a la quo ya pululaba






T~ATRAL.


de los treaes anterloree, fe4maban" na
reunion :ompaota y bullioisa, que se
preoipitaba hioia el interior de la po-
bianion, oemo las -hirvieates olas de
ue mar desbordade, ;quo iavanan por
tla lanura.
Nada-hay maaeeneantador quo Aran-
jaez en una maiana de .ptimavera.
La direeeien de los viageroe, como
ss penosaientos, no eran fijos; pero
he dioho rmal, solo en mao eataban to-
dos oonformes, que era en divertirse:
los umno gritaban: ";4 la fundalde las
Guatro nactoncs!"los otres "i; la de
Jegiua!" quienes fi la.casa del La-
brador!" y los mas deeian ";d los jar-
dges! /4 los sardines."
Centre esta muohedambre entasias-
mada, habia algu nse o opartioipa-
ban de igual regooijo. Dos j6venes, de-
dlmtemente vestidos; y al pareoer de
una misma edad, poo'o mas 6 menos,
atravesaban con paso lento la plaza de
lA Constitution. La direction que lle-
vaban nuestros desoonooidos pareoia
indioa faesen al famoso paseo de la
Reins. El uno iba tridte, y en u pi.
1ido semblante se veian las huellas del
dolor y del insomnnio a. ,negligenoia
de su vestide, y la indiferenoia de su
mirada decian elofentemente que la
amargura abatia Aluellos veinte y dos
aflos, que era los iqu representaba.
Su amigo eaiinaba entristeoido a
s isad&, y en lo apenado de la mirada
eon que le observaba, se conooia que
no le eran-indiferentes los padeeimien.
toe de ou oompailero.
-Fernando, le dijo an amigo, el
segundo de los personuaes que hemos


oitado; ya to hallae en Aranjuez; 4as
deseos van & oumplirse.
-Si, Manuel, mis deaeos van &
oumplirae; esos _deeos quo enoimran
un porvenir de felioidhad de amare
gura.
--Y por qu6 d.6 margara? (par qu6
los contratiempipe han de Adoblegar th
fente juveoil? oontest6 Manuel A Bu
desoonsolado compaiero.
-iY t- me lo proguntas! tfi, Manuel,
que eabees a historia de mis desgraoia.
dos amores! que no ignores lo muoho
que sufrimos Elisa y yo, porque los
oapriohos de un padre despisdado nos
hace infelioes para siempre!
-Y annque todo eso sea oiertQ, ipor
qu6 to entregas al dolor? iPor ventura
hay algo de lo oreado que no sea pere.
oedero?... .que no tonga sefialado ut
t6rmino mas 6 menos largo, pero quo
at fin so ontnple? replio6 Manuel en
tono do amable reconvenoion.
Si, amigo; todo tieno su t6rmino;
todo esti emplazado para el dia de an
destrueoion, quo en el- mortal es el se-
puloro, contests Fernando eon desas.
peradora amargura. Despues oontinu6
oon esa tranquilidad aparente que pre.
cede A la tempestad.-Si, todo est6 em.
plazado para el cementerio; para eae
hermoso palaoio del oetazon que pa.
deee.
Ora Manuel oonociera que la oon-
versaoion lastimaba demasiado el oo-
razon de su amigo, 6 bien quisiera
darle alguna tregua, para que aquel
se repusiera, lo dierto es, que perma-
neoio silonoioso.
T-o Tllas, Manuel, oontinu6 For-






EIMAIORAMA


,ando,,y eso ,prueba que-me tiones
compassion.
:Hubo una moment de silencio, en
el qua Manuel permaneoi6 profunda-
mento oonmovide: sit amigo le habl6
con solemne acento:
-Esouoha Manuel; dentro de una
hora se habra efectuado la entrevista
qua Elisa me pide on su carta de ayes ;
si es para anunoiarme qua rennhoie A
su idolatria; si me dice que desista del
voloanioo amor que arde en mi pocho;
entonoes... .entonoes Manuel, nos se-
parar6mos para no vernos....
-~Cuales son tus proyeotos?, le in-
terrumpi6 Manuel algo alarmado.
-No temas, querido amigo, so apro-
sur6 Fernando A contestarle, come si
hubiera sorprendido los temores de
Manuel; si tango qua olvidar el amor
de Elisa, huir6 de unos sitios que no
podr6 ver sin qua destrocen mi oo-
razon.
-;Si, huiremos! oontest6 Manuel
con resolution.
Fernando mir6 conmovido a su ami-
go, y abrazandole oon efusion, esolam6:
-;Manuel; oomo tu amistad, hay
pooas!
En este memento Ilegaron a una de
las puertas del jardin de la Isla: los
dos amigos penetraron en su interior,
internandose por entire aquella profu-
sion de rosas, jaznines y violetas que
enordenadas oalles se presentaban A
an vista. Fernando fu6 el primero que
rompi6 el silencio.
-Sigamos'por la dereoha, M'anuel:
Elisa me oita para las diea y cuarto'
en la glorieta delSar, inmediatamente


de la faunite del Naroiso:.la hora ee
aproxima-y el itio o esta ,lejano.
-Los dos j6venes- siguieaon la direon
cion que habia: indieado, Fernando::al
estremo detapasee que seguian, .hallao
run una bonita plazoleta, en noyooenu
tro se elevaba, sobre una fuente de ca-
priohoso gusto, el preciado Naroiso quo
en aotitud presumida quiere arrojarse
i las limpidas aguas quo e spreoipitan
A sus pi6s, reflejando su hermosa fi-
gura.
No habian tenido tiempo de observer
detenidamente el paiisje tan pintbraes
co que les rodeaba, cuando Fernando
exhal6 un ahogado suspiro y con~ vo
balbnoiente de emooiondijo asUa amigo:
-;Mir.ala, Manuel; por alli viene
Elisa, aoompanada de su oriada Fran-
oisoa!
-Fernando, le dijo Manuel con isn
teres, os dejp solos y te enoargo muoho
que tengas juioio an la entrevista que
vas a tener con tu amada.
II.
La apostura de Blisa es digna, y
previene a su favor. Tratar6mos de
bosquejarla.
Sus faooiones no las vemos porque
estan oubiertas con el tupido velo de
una rioa mantilla fe encaje negro bar.
oelon6s. Su paso o rpido y al pare.
oer oauteloso, porqu observe oon in.
quietud en todas dire ionsa, como te-
merosa de ser sorprendida por alguna
persona de quien se recata. La velooi-
dad oon que maroha permit ver las
ondulaciones de un talle delgado y ai.
roso que esta medio oubierto per el
anoha gnarnioion de so mantilla. Unos







-ITBA'.AL. -


pi6s diminutos y magnifipamente cal.
zados, so desoubren furtivamente por
centre los pliegues de un vestido negro
de gro moir6 que oruja sobre las seoas
hojas que alfombran el, piss: las bien
formadas y pequefias manos de Elisa,
oprimen, la una un rico abanico de
conoha, y la otra, una preciosa sombri.
lla ohinesca.
La criada sigue trabajosamente la
oarrera de su seiorita.
Al desembooer A la plazoleta en que
dejamos A nuestro h6roe, Elisa qued6
como petrificada, no sabemos si por la
emotion que sinti6 a la vista de Fer-
nando, 6 por el cansanoio de una mar-
cha tan agitada; sin embargo, de oreer
es, que influyera nuestra primer su-
posioion. Una vista perspioaz hubiera
sorprendido & trav6s de los pequefios
agujeros del velo que ooultaba la oara
de Elisa, la nitida y mortal palidez
que so estendi6 por sus puras mejillas,
al hallarse frente A Fernando: sus pier-
nas vaoilaron y sin el oportuno ausilio
de Franoisoa hubiera venido al suelo.
Fernando vol6 a los 6s de su ama-
da, y con voz entrecor ada esclam6:
--Elisa!....
Un estremeoimien convulsivo; uno
de esos sacudimiens que anuncian la
crisis nerviosa, ag a nuestre bella
tapada que fatigo, jadeante, tr6mula
per la sensation artioul6 temblorosa-
mente:
-Fernandb!!... .nos compromete-
mos.....huyamos de un. sitio tan pfi
blico.... no pordamos ni un moment.
Y Fernando,, como movido por un
resort, j6.cual si se hallara bajo la in-


flnencia d-un magnetizador, se inoor-
por6 y sigui6 a Elisa y Franoisca, que
rdpidamente penetraron en la glorieta
inmediata.
Aquel preoioso salon de la naturales
za, bell oiroulo de plants y olorosas
flores, iba A ser para Fernando 6 el
temple de su felicidad, 6 su penoso
suplicio.
-Fernando, es de precisa, de abso.
nlta necesidad que nos separ6mos, es.
olam6 Elisa poseida de una agitacion
febril y cayendo angustiada sobre un
asiento de piedra que tenia cerea.
Si las nubes oargadas de eloctrioi-
dad se hubieran abierto arrojando A los
pi6s del enamorado j6ven el rayo si-
niestro de que estan preiadas, no le
hubiera dejado mas anonadado quo
qued6 al oir el mandate de su amada.
-;Separarnos!.. ..; ejar de verte!
repetia Fernando entregado a enage-
nacion mental.
--Si; mi padre nos separa: persist
en su resolution de casarme con mi
primo, continue Elisa preoipitadamen-
te, como queriendo poner t6rmino.
una esoena tan penosa; sorprendi6
nuestra correspondenoia, y dentro de
dos horas estar6 fuera de Aranjuez, y
pasados algunos dias lo sera de Es.
paia....
-;No, no, grit6 Fernando fren6tico;
los derechos que Dies y las leyes dan
A un padre sobre sus hij ', no le an-
torizan para sacrifioacrk a sus capri-
ohos; si, Elisa, me opondr6 A tu mar.
cha; mi amor lo exige!. ..
-Vuelve en ti, Fernando, y no des.
trooes mi corazon, deoia Elisa anega-
da.ea llanto, oponersa lavoluntad do







- EL.aitORAMA


un padre es unsa eeoioabmrmaii
sacrilega ... tea var,Feranuado,.yo
tambien lo tengo....
El corazon de Elisa desminti6 sus
palabras, porque los sollozos embargo.
ron su voz.
---Ah! tu padre no vaoila en haoer-
nos desgraciados, deoia Fernaswdo, que
al pareoer no habia oido las roflexiones
de su amada; pues bien, si treat rdoe
alejarnos se engafia, porque huia6mos.
-;Fernando, qu6 hasidieho! .. .me
propones un rapto... .un rapto que
manoharia eternamente mi reptitaoion;
no, reohaza esa idea fitnesta, contiinm
Elisa en un estado- de sublime des6-
den; me proponew 'un medio que me
envileceria A los ojoi de mi padre, A
los tuyos y a los de esa sooiedad inexo
rable, que siempre eatA dispuesta a
destrozar stts victims;
Elisa cstaba enoantadora; por in
movitniento natural habia alzado at
velo que ooultaba su semblante y des-
oubierto una oabeza angelical: s,* ne-
gros y rasgados ojos despedian -1l iaego
saororanto del pudor y la fortaleza de
alma; sus hermosas megillas animadas
por los impulses de un corazon nuble y
apasionado la presentaban seduotora;
eualquiera la hubiera tornado por la
int6rprete de Dies, que predicaba la
paz y el amor del oielo A los habitantes
de la tierra.
Fernando pareci6 subyugado ante
aquella voz blanda y vibrant que pe-
netr6 en su corazon oomo el rooio de la
madrugada en el caliz de las fragantes
flores que veoa a su rededor.
Esti bien, dijo A su amada con
aparentetranquilidad; tu padre lo quie-
re, tfi no !o rehusas, el destino me or.
dena que renunoie -tu amor, que ha-
ga el saorifioio de mi vide, puss bien,
se cumplira mi destiny; este moment.,
serA el'fi timo en qae'te importune mi
presencia.
-- etmamn o;no woiadasu el aroasmo


al dolop-ue-ya despedaza mi oemamri
dijo Elisa oow aoerba amargnra.
-;Oh! dioes bien Elisa; soy un looo
an loco que no merezoo compassion;
contest Fernando con ese tono sen-
tencioso y aterrador que so apodeat
del suicide moments antes de dispara
la mortifera pistola: despues continue:
-Elisa, per much tiempo tfi has si-
do mi idolatria; t6 la imajen que aoae
rioiaba en mi mente' el objeto de todos
mis aoloulos, mi vida, mi tode....
-; Fernando esolam6- sollozando
Elisa.
-No te aflijas por mi, Elisa; tanto,
como ha; sdo mi amor para idolatrar.
to, sera mi fortaleza para combatir los
impulses de un oorazon que ya apenas
late.
La voz de Fernando erar ahogada, y
so canooia poe la-agitaoion de su peeho
il amargo dolor que le tenia conster.
fado.-Adios Elisa; hey serA la iltirma
vez que to yea; que oiga la dulzura do
ta voz, ei iltimo instant de ftlioidad
que ha de disfrutar quien tanto te
ama....adios!
Fernando sali6 a grades pass de
la glorieta, temeroso sin duda de que
le fltase el valor en la resolution que
habia tornado.
Su amigo Manuel le esperaba A cor-
ta distanois, al ver el abatimiento
de Fernando o mprendi6 ouil habia
sido.el resulted de la entrevista.
-Mi senteno so ha pronunoiado,
dijo el infeliz j6vee cuando so hubo in-
oorporado a Man el; de hoy mas so
haoe impossible mi rmanenoia en Bs*
paiia, huyo lejos, i y lejos de aqui;
conolmy6 on tone lme apretando la
mano signifioativam to & sn oompan
nero.
-;Huir6mos! oontest6 6sto, aorres-
pondiendo & la muda pero eloodente
indioaoion de Fernando.
Los dcs amigos se dieron un afee
tuoso abrazo, y salieron enjugAr dose
las ligrimaa que rodaban por 'sue mer






W ATRAK.


gillas de aquellos bellismos jardines
que part ellos habian side horrible de-
sierto sembrado de punzentes espinaf.
En el tren de las seis de la tarde se
volvian Id Madridi Fernando y Manuel,
pars dieponerse: aun largo viaje que
tenian proyeotado.
Elisa, al ver alejarse de la glorieta
fa amante, babia oaido desmayada
en los brazos de la field oriads: vuelta
en si. despues de un rato de penosa
ansiedad, so traslad6 A su casa en don-
de estuvo postrada en cama algunos
dias, lo que evit6 tuviera efeoto el via-
je que la habia anunciado sn padre.

mI.
Estamos en el dia 12 de Junio.
En el muelle de Cadiz se note la
aotividad de oostumbre: gran nfmero
de buqu s que llegan diariamente de
todos los paises, y mnohos viageros de
diferentes nacionalidedes que vienen a
visitar la bella oiudad sultana de los
mares, y ouna de la libertad 6 indepen.
dencia espaniola.
El nimero de transeuntes que en
eneontradas- direociones afluian por
pnerto de mar, en el moment que nos
ooupa, era prodigioso. Entre toda esta
poblaoion aotiva. oaminaban preoipi'
tadamente y en direction al muelle,
riuestros dos person as conooidos, Fer-
nando y Manual. Ui mozo les sigue
cargado con dos eq pajes; esto indica
que nuestros amigl van & embaroarse.
Con efooto, al llegr al muelle saltaron
iunode los mi hos botes que hay
siempre esperan o pasageros que con-
duoir & los buqes que se hallan fuera
do bahia: los Jquipajes-de Manuel y
Fernando o aron un lugar oeroa de
sus duefios; los intr6pidos mariners
que gobern an el barquiohuelo en que
estaban 196 dos amigos, desplegaron la
6nioa*ela que aquel tenia, y que al
hinoharse con el viento de popa quo
soplsba, sali6 oortando oon gallarda
velooidad las ondas espumosas que


los separaban de an hertnoso vaper A
quiet trat*n de abordar.
Un ouarto de hora despues subift
Fernando y Manuel por la escala de
estribor del arrogante vapor de guerra
Isabella Cat6lica, que iba & sallr. pa1
ra las Antillas espafolas.
Pareoia que el buque esperabs la
legada de sus dos j6venes hu6spedes,
pues apenas los tnvo A bordo ouandb
la esoala so elev6, y di& prinoipia la
maniobra.
Nada es comparable al recogimiento
religioso y solernne que siente el oora-
zon al abandonar por primer vez las
playas de una patria querida. El co-
razon so enterneoe y el alma. toda so
alza hasta Dios y le adora en su gran.
deza.
Tales debian ser las sensaciones que
conmovian a nuestros conooidos, power
que enlazadas sus manos y con los ojos
llenos de lagrimas, fijos on Cadiz, pa-
recian querer aproximar aquella ciu-
dad que se les alejaba.
Todos los viajeros, come movidos
per un mismo y secret pensamiente,
abrieron sus labios y reaon6 en el es-
pacio on grito de amor, de patriots.
mo, de ternura que tron6 radioss, pa-
tria querida!
Aun era perceptible la vibration de
aquella despedida unaninle y patri8ti.
oa, cuando otro grito so dej6 oir que
decia: ";adios amada Elisa!" Era Fer.
nando que aoababa do saludar o los
dos "objetos" mas cars al corazon del
hombre, y por los ouales se saorifioa
oon heroism; UNA PATRIA y una
amada.
En aquel moment daban las ooho
dela mafiana ....................
No seguir6mos i Fernando y Ma-
nuel en el dilatado viaje que han emr
prendido: mas sin embargo, las dlti-
mas fidedignas notioias que he podido
obtener, me imponen de que llegaron
perfectamente buenos A la Habana, sl
bien Fernando no estaba oarado ente.







EI4 VEANORAMA


tamente deJa profunda he rida que re-
oibi6 en el jardin dela Isla I de Aran-
juez.
En ouanto -la dignf Elisa, sus la
grimes y sufrimientos .hioieron oam.
biar. a resolution de su'padre que no
la oas6 con el prime i quien la desti.
naba, si bien tal determination lleg6
algo tarde, porque una inmensa dis-
tanoia separa a Elisa y A Fernando.
Ignoro ouil sea la suerte que al pre-


senate sostenga!, 6 s dos j6venes via.
geros, pero no olvidemos. lo que Fer-
nando dijo A su :m igo en la conver-
saoion que tuvieron en Aranjuez:
TODO ESTA EMPLAZADO PARA
EL CEMENTERIO; PARA ESE
HERMOSO PALACIO DEL CORA.
ZON QUE PADECE.
M6xioo, Agosto 1856.-Esorito para
el Panorama por
G. PEROGORDO.


MEJORAS DEL PANORAMA.
Impresion.--Ietratos.-Fotografla.


La aceptacion tan bondadosa que ha
tenido nuestro Semanario, y el empe-
fio conque se busoa desde las primeras
horas de los dias en que debe de pv-
blicarse, nos ha obligado 6 introducir
en 61 algunas mejoras, que iremos au-
mentando sucesivamente, para haoer-
lo digno de las personas que lo est6n
favoreoiendo. La impression del Pano-
rama ha mejorado de-una manera muy
notable, oomo puede verse por el pre-
sente nimero, lo oual convenimos fran-
oamente que era una verdadera nece-
sidad. Otra mejora hemos introduoido,
y es la de los retratos de los artists,
como so habrh advbrtido desde que se
public el del Sr. Catalina, pues para
que salgan esactos y lo mas semejante
poeible se ha comprometido 6 sacarlos
el Sr. Letapi esoelente fot6grafo A
quien tantos adelantos se le deben en
este interesante ramo; asi le sera mas
fMoil al habil lit6grafo Sr. Iriarte tras.
ladarlos a las piedras y saoar las o6pias
tan perfeotas como la del Sr. .Catalina
y las de las sefioritas Pilar Pavia, y
Rosa Espert, que tendremos el gusto
de publicar en el siguiente nimero.
El inteligente Sr. Letapi ha tomado
el mayor empefo por el buen 6asito de
los retratos, y no dudamos que.lo ten-
dran, porque on nuespro conoepto es el


mejor fot6grafo en papel que ha visita-
do nuestra Republioa; por lo quo apro.
vechando esta oportunidad, no dude.
mos recomendar al pFiilioo su estable-
oimiento, situado en la segunda oalle
de Plateros nfmero dos.
Tambien la aproveohamos para ma.
nifestar nuestra gratitud a los sefiores
suscritores del Panorama, por la aoo.
jida tan favorable qui le han dado:
pues teaiendo en cuenta nuestra insu.
ficienoia, nunoa oreimus no solo espen-
der toda la.edioion, come ha suoedido
con eEoepoion de unos ouantos tjempla.
rcs, sino que temiamos no ser atendi-
dos en nuestros tabajos, y por consi
guiente no poder aalizar nuestros pro.
p6sitos. Pero afo tunadamente no ha
sido asi, el galan 'pfblioo mexioano
ha sido muy amabi con nosotros, y
esto nos obliga co inuar empefiosa.
mente nuestras tarea Tambien da.
mos las grapias mas spresivas 6 los
SS. RR. del fleraldo, 'o monitor, Opil
nion, Pata de Cabrd Padres de,
aguafria, y Republican por los elo.
gios que han tenido la plaocncia
de hacer del Panorama TeaiAl.


Por todo el; nimeror.-Juan N. Govantes.,





1





















MODAS.


~ S~L~tzaR.


j


ll a ,l Ca St Clar nC 21















BIOGRAFiA DE LA SENORITA


DAMA JOVEN DEL TEATRO DE ITURBIDE.


(CONCLUYE)


El afo de cuarenta y seis tuvo
que regresar con sus padres a Bar-
celona' en donde fu6 ajustada para
el teatro Principal de Santa Cruz,
en el cual, y en el del Liceo de
Isabel II estuvo representando con
una aceptacion estraordinaria to-
dos los personajes a ecuados a su
edad y carhcter; haendo recibido
multitud de aplaus en'el drama
de Bouchardy L hu&rfanos del
Puente de Nuestra Senora, vali6n-
dole ademas la epresentacion de
este drama, los elogios mas lison-
geros de la ensa periodica de
Barcelona. En cincuenta y dos
volvi6 a la abana ajustada como
bailari del teatro de Tacon; en
donde permaneci6 hasta princi-


pios de 54, que recibi6 su contra-
ta de dama j6ven del teatro de
San Carlos de M6rida (Yucatan),
en cuya 6poca puede decirse con
propiedad que comenz6 verdade-
ramente su carrera artistic, no
obstante que el ano anterior se le
habian tributado ya en la Haba-
na los honors correspondientes a
una actriz por el buen desempeflo
de las comedies No mas mucha-
chos, No era ella, Arturo, y otras
en que estuvo sumamente feliz.
Cerca de un afio permaneci6
trabajando en Yucatan con un
6xito muy satisfactorio, pues en
el desempeflo de los innumerables
papeles que tuvo 6 su cargo en
ese tiempo, dio pruebas inequivo-


PII3...AJERt =P.AVZTTA.1k







EL PANORAMA


cas de su grande aplicacion 6 in- cionada corona fu6 acompafiada


teligencia; siendo de advertir que
en este period de aprendizaje, y
en el que hizo tantos progress,
no tuvo mas guia que su inclina-
cion natural, ni mas maestro que
sus propias inspiraciones; recursos
en verdad muy insuficientes para
emprender una carrera que ade-
mas de los vastos conocimientos
que en ella se reuaieren, se nece-
sita indispensablemente consejos
que seguir y models que imitar;
sin estos elements el me(nor ade-
lanto es sorprendente, y es induda-
ble que Pilar los obtuvo en el tea-
tro de San Carlos de Yucatan.
Como prueba de esta verdad debe
mencionarse las ovaciones de que
fue objeto la noche de su function
de gracia en que represent La
hija del misterio y La loca ingi-
da. Multitud de personas se reu-
nieron para manifestarle su afec-
to, y el aprecio en que la teriian
por sus cualidades artisticas; una
comision de j6venes de los mas
apuestos de la ciudad, se hizo
cargo del adorno 6 iluminacion
del teatro y de colocar en las sie-
nes de la beneficiada una corona
de laurel con que todos los meri-
danos quisieron recompensar sus
adelantos y estimularla en la car-
rera que habia comenzado bajo
auspicios tan brillantes. La men-


del siguiente

SONETO.

A LA SENORITA DONA PILAR PAVIA.

De una vida feliz en el aurora
Y de graoia y virtud, bello portento,
Los rasgos de tu artistic talent
La meridana juvontud adora.
El fuego que en tu pecho se atesora
Cuando hablas con la voz del senti-
(miento,
Ya inspira al corazon dulce content,
Ya al mirarte Ilorar, tambien el liora.
Sigue, Pilar, en tu sublime idea
Adubrmete en los m6gicos vergeles
D, la luz de la gloria centellea:
Y esa verde corona con que fieles
Hoy cefiimos tn frente, solo sea
El preludio inmortal de tus laureles.
MBrida, 5 de Octubre de 1854.
La juventud meridana.

Las sefioras tambien se esme-
raron en sus obsequios y le de-
mostraron de una manera muy
gal ante a la j en actriz sus sir-
patias y carino regalandole mul.
titud de bouquet colocados en ca-
prichosos tiestos le china y por-
celana con adornot de oro, y lie-
nos muchos de elld de monedas
del propio metal. concluir la
representation fu6 llaa da al pal-
co ese6nico en medio de tusias-
tas bravos y entrepitosos aplausos,
arrojandole porcion de flores y de






TEATRAL.


poesias entire las cuales la que mas
ha llamado nuestra atencion, es la
siguiente:

A LA SIMPATICA ACTRIZ

SENORITA PILAB PAVIA.
Cual blanica azucena de hermoso atavio
Orgullo del valle, solaz del pensil
Bebiendo en su cAliz del alba el rocio,
Recibe los besos del aura de abril.
Asf con tu gracia, Pilar hechicera,
Ya el gozo te anime, ya el fiero dolor,
Modesta conquistas en tu alta carrera
De un pueblo el aplauso con gloria y honor
Recibele, artist, que es sincera ofrenda
Que uninime voto con gusto to da;
No tuerza tu plant tan filgida senda
Y presto la fama tu nombre dir6.
M6rida, 5 de Octubre de 1854.
Sus admiradores.

Tal fu6 el primer triunfo de la
bellisima Pilar en la carrera a
que su genio y aplicacion la ha
conducido tan felizmente. El es-
timulo de la Habana, Matanzas
y Yucatan no ha sid nfructuoso;
M6xico admira sus adelantos, y
Mexico se complac n tenerla en
uno de sus mejores eatros: tal vez
en 61 alcance los lauros de la ar-
tista, tal vez sa a de 61 para ir
A colocarse en e temple sagrado
de la inmortal ad.
Concluid' u contrata en Yu-
catan, re s6 a la Habana de
4dende volvi6 a esta capital a prin-
cipios del aflo de 1855; habiendo


pasado por una corta temporada
al teatro de Toluca, en el que se
hizo aplaudir estraordinariamente
en la mayor parte de las comedies
que alli represent. El poco tiem-
po que trabaj6 en dicho teatro,
le fu6 benefico y honroso; ben6fi.
co, porque bajo la direction del
exelente actor D. Pedro Vifiolas,
hizo notabilisimos adelantos; y
honroso, porque a su despedida de
Toluca, todos los concurrentes al
teatro le ofrecieron una corona lle-
na de oro, cono recuerdo de las
simpatias que alli se conquistara,
y como premio a su dedication
en la carrera artistic de que tan
agradables pruebas habia dado.
Apenas volvi6 6 M6xico, cuan.
do el senior empresario del teatro
de Iturbide, se apresur6 a contra.
tarla como damaj6ven de la com-
pafifa, tanto por su indisputable
mnrito, cuanto porque previ6 sin
duda la influencia tan grande que
Pilar iba 6 ejercer en aquel teatro
y que su presencia en 6l ]e atrae-
ria una numerosa concurrencia,
como realrnente ha sucedido.
Abierto el mes de Abril del pre-
sente afio el referido teatro de
Iturbide, Pilar se ha entregado en
61 con frenesi al studio de su pro-
fesion, y los progress que ha he-
cho en el arte en los seis meses
que han transcurrido, son dignos
de todo elogio; basta haberle visto






EL PANORAMA


representar Trampas inocentes, El
Pilluelo de Paris, iEs un angel!
La niiia del mostrador, i Quien
es ella? y La halaja de la casa,
para formarse una idea muy ven-
tajosa de sus conocimientos tea-
trales y de sus deseos de aprender
por complacer al plblico. Nosotros
en su nombre le tributamos este
homenaje de gratitud, y le roga-


mos siga tan, empefiosamente co-
mo hasta aqui, por la brillante
send que se ha trazado, pues al
fin de ella encontrara la gloria,
unica recompensa del artista....
Damos por conclusion los siguien-
tes versos que en just elogio de
la graciosa Pilar Pavia, se han
publicado en uno de los peri6di-
cos de esta capital.


IMPRESIONES DE TEATRO,

A LA SENORITA


Qu6 m6sica divina, qu6 celestial acento,
So escuoha en el teatro magnifico sonar,
Dulce comno el murmurio del apaoible viento,
Tierno cual de las aves el timido cantar.

El alma que arrobada en castas iiusiones
De algun recuerdo en alas suroando el 4ter va,
Despierta de improvise y ahuyenta las pasiones,
Olvida lo pasado sin ver que hay mas ad.

Las luces esplendentes quo en derredor soilan
Son atomos perdidos en vasta inmensidad,
Que opacan las hermosas que por do quier miran
Lanzando de 8us ojos radiant olaridad.

Las flores con que adornan el seno delicioso
Exhalan do sus p6talos perfume celestial:
Alli todo es sublime, alli todo es hermoso;
El alma solo vive en la region ideal.

Amor repite el eco de mr6sica que espira,
De amor late tan solo ufano el corazon,
Y en 6xtasis divino un paraiso mira;
Y encuentra realizada su migica illusion.
.......................... ... ..........






TEATRAL.


Mas pronto desparecen, la misioa, las flores,
Ya no hay en torno mio ni un eco, ni una luz....
;Qu6 miro! oual la virgen de po6tioos amores
En medio de las tablas apareoiste td.

Hermosa como el lirio te inolinas pudorosa,
Bahiada con el halito divino del amor,
Y de rubor oubierta tu frente candorosa
Se eleva entire el aplauso que suena en tu redor.

Al verte se avasallan los tiernos oorazones
Y siguen el camino que el tuyo sefial6;
Pintaste con tal fuego del mundo las pasiones,
Que el piblico fren6tico tus gracias aplaudi6

Yo entonces no vivia; tus languidas miradas
Bafaban mi semblante turbado de emotion;
Mir6 elevarse al cielo dos almas enlazadas,
Y unirse con el tuyo mi ardiente corazon.

Flotante, vaporoso, tu tall delicado
Envuelto en una nube de gasa contempl6;
Entonces busqu6 mi arpa y me senti inspirado,
Y el Angel de mis suefios en ti mirar pens6.

Realizaoion sublime de mi illusion primera,
Ensuefo mentiroso do juvenile edad;
Perd6name seiiora, fu6 todo una quimera;
;Ya miro ante mis ojos la triste realidad!

Un hombre A ti se aoerca i acariciar tu frente,
La frente pudorosa que mudo contemple;
La rabia de los oelos surgir el peoho siente,
Perdona, el teatro, seiora, me olvid6.

Pintasj con tal fuego del mundo las pasiones,
Que el (1 blico fren6tico tus gracias aplaudi6,
Fanati poeta que vive do ilusiones
A un mundo de delicias oontigo se elev6.

Mis dejas en el alma onulta simpatia,
Y eaero el nuevo dia para volverte 6 ver,
YJt vendr s Ino es oierto? trayendo la alegria
iangustiado seno, simpatioa mujer.
















REVISTA DE TEATROS.


TEATRO NATIONAL,


SUBIR COMO LA ESPUMA.

Esta desgraciadisima comedia, quo
so ha entrado furtivamente en el tea-
tro, ha asomado las orejas com', el
burro de la fAbula, no ha podido pasar
desaperoibida ni entire la coleccion es-
cogida de piezas con que la empresa
del Nacional nos ha regalad,-.
Relatar6mos brevemente el argu-
mento de la pieza, a quien no tenemos
el valor sufioiente de Ilamar comedia.'
Un infeliz maestro do esonela, se
casa con una aldeana j6ven y escesi-
vamente hermosa, la que habia tenido
un enouentro y cierta aventura, con
un mozalvete cortesano de quien se
habia enamorado; pero come el tal cor-
tesano no la hubiera vuelto A ver, ella,
cosa muy natural, so casa con otro.
El dia de la boda se apareoa el infras-
orito de la aventura, y viendo quo no
tenia remedio el negooio, le consigue


un empleo de reoaudador do contribt-
clones en un pueblo, obligindolo (
partir inmediatamente, cong el objeto
de quedarse con la chica mientras el
marido viajaba en pos de su colocaoion.
Parti6 el predestinado solo, cuando un
imprudent charlatan le presta una
carretela para que le acompaie su es-
posa, lo que desoompone todo el pro.
yeoto.
Es necesario adv.ertir que el charla.
tan, le ha predicho at marido la buena
ventura, pronostioindole que subiria
much, mucho,l lo oree, y mas cuan.
do el vatioinio oamienza d realizarse,
vini6ndole de b nas d primeras el
nombramiento de caudador. En este
acto quae s el primero, hay multitud
de esoenas incondueo tes como la de
ponerse el charlatan \ saoar, muelas.
Un pintor esta de ns on la come.
dia, porque no tiene mi on alguna, y
el charlatan sobra porqr no tiene
otro papel, que amenizar, n' come-
dia, sino la funoion, con multi
ohistes desgraciados y aluciones






TEATRAL.


y.ridioulas: si se suprimiera nadie le
estrafiaria.
Sigamos al segundo acto: la carre-
tela ha volcado, y los desposados Ilegan
enfermos A la posada, donde los ha re-
cibido un conde que inmediatamente
se apasiona de la muohaoha, y sabedor
do su casamiento, protege al maestro
de escuela, haci6ndolo intendente y
oondecorandolo con la oruz del m6rit,,.
El marido sube, sube come lo habia
anunciado el or61oopo, sin sospechar
las tramas que le urdian para burlarle.
El principle Maximiliano pasa per
el pueblo y so detiene en la posula;
era demasiado 16gico, qne despues do
un j6ven cortesano, siguiese un condo,
y 6 continuation an prinoipe y deci
mos esto porque el buen Maximiliano
so enamora de la desposada, y para
que el titulo de la comedia no sea der-
rotado, y el marido suba mas veloz
que un globo areostatico, reoibe el
despacho de mayordomo mayor de pa-
lacio, ouy, empleo lo pone A punt de
perder eljuicio.
Aqui terminal la asencion, porque
dificilmente hubiera nountrado el au
tor un rey a mano para postrarlo a los.
pies de aquella beldad.
Acto tercero: el frincipe est6 celoso,
el conde idem, el j6ven idem, idem, y
el marido sumamente ufano y conten-
to. Unos 6 los otros se hacon guerra
sin ouartel. faximiliano da 6rdenes
de destierro las revoca, las vuelve 6
dar, en fi omete mil torpezas en to-
no in/tral.
I pintor, el j6ven, el conde y has-
a el charlatan, forman dialogos, im-


provisan escenas, dioen intenciones de
chiste, y la oomedia es un baturrillo
incomprensible de sandeces, tonterias
y mrl gusto que da grima.
Se nos olvidaba deoir que el oonde te-
nia una sobrina enamorada del primer
pretendiente de la esposa del senior
mayorJomo mayor, y que tambien ee-
ta colosa y tiranizada por su tio que
no la deja enlazarse con el j6ven. Este
,lvido es muy natural que nos haya
acontecilo, porque la sobrinita no es
parte en la comedia, sus amores son
tan interesantes como lo pueden ser
los del apuntador, que en nada so
inezcla.
Cono la pieza debe tender un fin
moral, la reina manda salir de la corte
al maestro y i su esposa, 6ste se des-
poja de la cruz del merito, al charlatan
lo haoen ugier, a la sobrina del conde
la casan, al condo lo envian de pleni-
potenciario, y al telonero le recomien-
dan quo precipite el divino lienzo, en-
cubridor y salvaguardia de esos come-
diones detestables que desconceptfian
las empresa-, y hacen victims a los
actors y al pilblico, que se venga con
cecear; venganza inocent-, pero que
revela el mas profindo lesaliento y
fastidio.
Por regla general, debemos tener,
que la funcion en que no se present
el sol !el Teatro, la incomparable Ma-
tilde, tiene de fraoasar, en esto hay
sus esc.epoiones, y como tales, dema-
siado raras.
Manuel Catalina desempefi6 su pa-
pel con fastidio, porque no puede con-






EL PANORAMA


formarse un actor de su m6rito con
esas rapsodias infernales del arte.
Juan Catalina, oediendo a su genio,
hace graciosos la mayor part de los
papeles, de lo que resultan algunas es-
travaganoias.
Miranda estuvo desgraoiadisimo.
Gonzales, exager6, subi6 el papel
por las espumas, lo ridiouliz6 mas de
lo que debia. Su vestido lo puso en
salvo.
Las Sritas. Robrefio y Planas, se
notaba que sufrian una gran mortifi-
cacion, de hallarso desempefiando pa-
poles que las ponen fuera de su cuerda
y las perjudican en su carrera drama-
tica.
Nosotros estamos lejos de culpar a
los aotores, ellos no pueden hacer bue
na una pieza que no lo es. La elec-
oion es la censurable, neoesario es, muy
necesario, que se oonsulten con los ac-
tores las piezas qje deben darse, por-
que mas esperinientados y conooedores,
tendrhn mas taoto y asi podri obtener-
se un 6xito favorable.

SULILVAN.

He aqui una de las composiciones
en que juega de una manera admira-
ble el g6nio dramitico de D. Manuel
Catalina. Sullivan era un escelente c6-
mico, que cediendo en el episodio 6
que se refiere la comedia, a un com-
promiso de honor, debia hacer perder
las ilusiones que per 61 habia concebi-
do una muger a quien amaba con pa-
sion. Para conseguir su objeto, so pre-
senta en la casa de su amada, invita-
do por el padre de la j6ven, y vali6n-


dose del arte, aparenta embriagarse,
comet mil des6rdenes, tonia las car.
tas y haoe el jugador, emprende ca.
morras, desafia i unos comnerciantes,
abraza A las sofeoras y las llena de sa-
tiras; al fin su amada, que durante es.
tos escesos ha procurado templar la si.
tuaoion, disoulpandole; no puedo re-
sistir, y manda que lo oonduzoan a su
casa. Sullivan sufre horriblemente, pe-
ro tiene que llegar hasta el fin, que
oonsumar el sacrifioio.
Este acto es el interesante de la
pieza, el otro no present sino esoenas
demasiado comuncs y de poco interns.
Ei Sr. Catalina no deja que desear
en el desempeio, la Srita. Robrefo lo
hizo muy bien, comprendi6 lu dificil
de su papel y lo puso on su verdadero
caricter. El Sr. Valleto no ha pasalio
del afio de gracia de 1842 ni un solo
paso; si se presentase en el teatro prin.
cipal, los antiguos concurrentes a san-
ta Paula, creerian que el tiemnpo so
habia detenido on su oarrera. El Sr.
D. Juan Catalina dijo un ohiste de
atole que suponemos no estA en la oo.
media, deseariamos que las adioiones
se suprimioran 6es hicieran con mas
exito y propiedad. El Sr. Robrefio es-
tuvo en tortura ool el ridicule y mal
dispuesto oaricter del tartamudo, ocur-
rencia desgraoiada, tonta 6 incondu-
cente del autor.
LA SOCIEDAD DE LOS TRECE.
CONSEJO AMIGABLE AL so\ ROBRE.O.
Se o damos muy sinoe ente, de
que no vuelva a admitir paper como
el quo represent an este sainetto.
iEl Sr. D. Jos6 Robrefio haoiendo e






TEATRAL.


tronera Marques de Rosentall! ;EI ac-
tor tan aplaudido en "El honor de un
tesorero," en cuyo papel de harba lie-
g6 alcanzar tan just reputation,
hacienda el jovencito, el calavera de
"la sooiedad de los trece!" Creemos
que alguna necesidad imprevista lo
obligaria 6 ello, porque el Sr. Robreio
es un actor de talent y conoce dema-
siado que ni su edad, ni el oaraiter
con que esti ya conooido por el pfibli-
co, le permit-n desempefiar esa olase
de papeles, propios para Juan Catali-
na, 6 para Pablito Miranda, tl Antc-
fiito de marras.

TEATRO DE ITURBIDE,
EL CAUDILLO DE ZAMORA.
Este furibundo drama, hermano car-
nal de ls Obras del demonio, y de la
Alqueria de Bretaia, fu6 puesto en
escena en este teatro con un disfraz
patri6tico-religioso con una careta, con
un "ante-titulo" que le venia como de
molde en las actuales circunstancias;
pines tuvieron la feliz ocurrencia, nsan-
do de las facultades que so han abro-
gado, do poner nombras a las piezas
dramaticas, de anunoiarla con el titu-
lo de "Un obispo liberal" 6 el caudi-
llo de Zamora; y deoimos que se han
abrogado esta facultad, porque hace
poeos dias que a la comedia titulada:
Por el y por mi tambien nos la dis-
frazaron con el gregado ingenioso de
el c6lera mor con ouya terrible en-
fermedad n o hubiera conooiilo ni el
pobre a quien le debe su exis-
a. Nosbtros oreemos que estas
pequeiias libertades. muy inocentes u


primera vista, son realmente faltas
imperdonables porque desde a leguas
trascienden A engafifa.
Nos abstenemos de analizar el dra-
ma por ser ya muy conooido, limit.n-
donos 6 deoir que su ejeaouion eu lo
general fu6 may buena y la sefiora Ca-
fiete digna de los mayores elogios. El
pilblico, hastiado como siempre, con
esta clase de composioiones, solo aplau-
di6 6 los aotores, en lo cual tuvo ra-
zon porque lo hioiercn perfeotamente,
y conden6 el drama, digno tambien do
suerte tan desgraciada.
Hise anunciado en este teatro la
comedia titulada Subir como la espu-
ma. Mucho sentimos que por espiri-
tu de rivalidad pongan en esoena esto
insulso sainete que tan mal parade
qued6 en el teatro national, la nooho
de su inioa representation; pues per
muchos que scan los esfuerzos do
los actors para saoar triunfante esta
mala composition; lograrin arranoar
aplausis para si, por ns talent, por la
destreza con que desempeiian sus pa-
peles, pero no por el m6rito de una co-
media que ya el pdblico juzg6, 6 hizo
de ella la mereoida calificacion de de.
testable. Sin embargo, puede que on
el teatro de Iturbide sea mas feliz, y
tonga la misma suerte que alli aloan
zaron las Obras del demonio.



PROTECTION A LOS TEATROS,

So asegura que el Supremo Gobier-
no ha ministrado una fuerte suma al
teatro Naoional y al de Iturbide por






EL PANORAMA


via de proteooion, para que puedan in-
trodnoirse on ellos algunas mejoras
indispensables, y ponerlos g cubierto
de la decadenoia 6 quo han Ilegado por
el abandon con que hasta huy so ha
visto tan interesante ramo.
Si esto es oierto, como os de supu-
nerse, por estar deoretados 60.000 pe-
sos en la ley de presupuestos, para fu:-
mento de diversiones pfblioas; no po-
demos menos do tributar al Gobierno
los mas sinoeros elogios ppr esta prue-
ba mas que nos da de su ilustracion,
pero deseariamos que se estableoiese
en M6xico lo que so hall reglamenta
do en la mayor part de los teatros de
Europa, que peroiben dinero del era-
rio; y es que los empresarios present.
taran ternas de los actors que debian
trabajar, y el Gobierno elegiria los que
tuviese 6 bien, y nombrase unos oen-
sores, que velaran por los adelantos
del teatro y cumplimiento de lo pac-
tado.
Do este modo tendriamos aotores y
Soantantes buenos de los quo laman
di cartello, es deoir, de nota, de repu-
tacion artistic, y nos evitariamos de
pasar lo que aconteoe continuamente
en nuestros teatros; que llegan actores
desconocidos ajnstados con suma como-
didad por los empre.arios, y el pfiblic.o
tiene que tolerarlos aunque no valgan
nada; ni veriamos A actqres mexicanos
y escelentes, como el Sr. Servin, sin
colocaoion alguna, y mendigando su
subsistencia al frento de dos empresas
mexicanas.


Si nis hemos ocupado de este asun-
to, del que se habla en el pfiblico con
tanta variedad, es purque creemos, que
time una relation iptima con la ma-
teria a que hemos dedicado nuestros
trabajos.
Creemos tambien que deben publi-
oa~s. los contratos del Gobierno con
los empresarios, para que estos no elu.
dan su oumplimiento, de lo que resul.
taria, que el Gobierno gastaba esas
sumas sin fruto alguno, y los Sres. em-
presarios aumentarian sus oapitales
con dtrjmento del pfiblico, que no ob-
tendria de esto ni el mas ligero bene-
fioio. Tan lueg,, como nos informemos,
do la certeza de este asunto, emitir6-
m,,s mas ampliamente nuestra opinion
pues entendemos que todo lo que pue-
do ser de ben6fico al pdblico la protec-
cion peouniaria del Gobierno, siempre
que reglamente los espectaculos y exi-
ja de las empress oiertos compromi-
sos, serin perjudiciales sin estos indi.-
pensables requisitos, porque seguros
los empresarios de que no han de per.
der contando con dichos suministros,
poco les importaria presenter una ma-
la compafiia de!6pera 6 verso, ni.oui-
darian del buen desempefio de las pie-
zas ni de que 6stas sean de las mejores
6 peores de los repertorios literarios; y
el pfblico, repetimos, sera el que pa.
dozoa en lugar de sentir la mejora que
el Supremo Gobierno so propone.


-A


















REVISTA LITERARIA,






A ELLA.




To am6 como a esos Angeles sefora
que derraman la paz en la existenoia,
como a la luz de la tranquila aurora
quo envia A las flores bAlsamo y esenoia,
t6 veniste tal vez en mala hora
a levantar en mi alma una creenoia,
un oulto y un altar, fuiste A mi vida
fantastica illusion, blanda y querida.

No habia cruzado snte mi vista ansiosa,
ni la imAjen, ni el iris de esos dias
on que tu voz divina y cadenoiosa
balsamo eterno de las ansias miasi
en mi Anima tranquila y ardorosa
derramara consuelos y alegrias;
cuando acogiste timida y sinoera
as flores ;ay! de mi pasion primera.







EL PANORAMA


No sabia qu6 era amor, nubes do armifio
que volaban en torno de mi frente
oubrian el porvenir, era tan nifio,
que al mirarte tan pura y tan doliente
peus6 en la virgen del primer carifio,
y d tus pies derram6 ligrima ardiente,
ligrima triste que el misterio enoierra
de los series que cruzan per la tierra.

De mi existencia en el tranquilooielo
te vi crnzar como la alondra errante,
que lisongeando su ardoroso anhelo
ni ve la flor donde pos6 un instant,
ni el grato aroma que arrastr6 en su vuelo
dejondola marchita y vacilaute;
oye sefiora: cuando yo sucumba
ve y recoge esa flor sobre mi tumba.

No preguntes ;oh! nifia por qu6 Iloro
lleuo en el corazn tanta memorial
del duloe amor que en mi tristeza imploro
sus noohes, sus orepisoulos, su gloria,
el grato ardor, las ilusiones do oro
que on un latido el corazon su historic
la suele repetir tan tristemente
quo so doblega de pesar la frente.

Un destine fatal, irresistible,
ya tu vida separa de mi vida,
unirnos en la tierra es impossible,
en el oielo tal vez, muger querida;
si le arrancaste al corazon sensible
una queja do angustia dolorida,
ouando to acerques del Sefior al.trono
nada temas por mi yo to perdono.
J. A. MATEOS-















En Paris los dibujos do las telas son
gigantescos, de listas anohas, de ale-
gorias 6 de ramos. Hay vestidos con
farfalaes de flecos tejidos al pie, 6 con
listas de color sombreado, el que se
nombra 6 la Mgdora. El llamado a la
Aurelia es azul con un fondo salpioado
de floreoitas: otro vestido con volantes
reoamados de fondo color de granate se
nombran 6 la Rafaela, y es lo mas ele-
gante en aquella corte, asi como la
magnifica tola conocida por bautizo
imperial que es una especie de gros de
canutillo, siendo 6sta para traje do ri-
gorosa etiqueta. En los volantes se
usa grandes ramos de rosas quo oau-
san muy buen efeoto.
"Las hechuras do los vestidos no han
cambiado, pues se llevan altos, con al-
detas y con mangas guarnecidas de vo.
lantes como igualmente las faldas.
Llevanse lisos tambien, sobre todo en
telas listadas.
En cuanto 6 manteletas, hay una
variedad infinita y varnos 6 dar A
nuestras leotoras una idea de las no-
vedades on este g6nero, distingui6nlo-
las por sus nombres.
Florentina: Es una manteleta de gros
negro de figura redonda, con costura
en la esp a y guarneoida de follados
de tu gidos por lazadas de tercio-
oa negros: este adorno que guarne-
ce el abrigo todo alrededer, figure ti-


rantes, cn" an segundo 6rden de folla-
dos, desd, ia cintura al hombro, y des-
de este al bajo de la manteleta se co-
locan otros oinco que figuran manga.
Un volante muy ancho, de imitation,
complete esta prenda.
Gabriela: es otra manteleta, tam-
bien do t,:, t'n, al estilo de Luis XV,
oon adornos do entredoses de guipure,
y de rizados de gasa y de ointa de pa-
samaneria: el volante quo la tormina,
es de la mizila tl. y c..ti puesto a
pliegues gruesos: las puntas de adelan-
to son estrechas y rc ondas, formando
estola.
Chantilly: es tambien manteleta do
tafetan, con adornos de blond ancha
y fleco de seda con enrejados y bello-
tas: en los delanteros la blonda que la
guarnece va puesta en forma de berta.
Longchamps: es otra manteleta tam-
bien do seda, de heohura escotada en
forma de corazon, por delante y por de-
tras: un sembra'o de flnres borideas a
crochet, figure la berta, que terminal
en afllado del mismo tafetan, oogido
con terciopelos negros: otro floreado y
un afollado, mas grande que el ante-
rior, terminal la man+lesta. Del filti-
mo sale un volante de blondas de un
ancho regular.
Florinda; es un abrigo "basquine"
de gros negro guarneoido de ointa
de granadina con listas de teroiopelo y
flequillo,


RETISTS RE MODRS.






EL PANORAMA


Sevillana: manteleta do tafetan, ou-
yo fondo va oubierto de ouadros forma-
dos por una ointa de teroiopelo: el vo-
lante que la terminal va tambien guar-
necido de tiras de teroiopelo: otro vo-
lante, un pooo mas estrecho y con el
mismo adorno, colocado desde el hom-
bro al talle, furma una pelerina como
la punta de un pafiuelo: los pliegues
de los volantes son lisos y anchos.
En Madrid los trajes de soiree y de
teatro son los que por'ahora llaman la
atenoion, haci6ndolos de brocados y
rasos a la Pompadour de una magni-
fioencia sin igual; los primeros son de
oro y plata tejidos con seda, y los se-
gundos con dibujos de pir6mides de
flores, dc guirnalda- 6 de ramos su -
tos sembrados e,-tos fltimos entire an-
chas listas que e ntinuan siendo la
novedad en los tojidos de 6ste 6nero.
En cuanto las hechuras son las mis-
mas absolutamente que las que so
usan en Paris, y podemos agregar que
las que se usan en M6xico, porque
nuestras bellas paisanas, en punt 6
mcdas, siempre se halian a la altura
de las cortes de que hemos hablado.
En cuanto a los trajes y costumbres
de nuestros elegantes, no ha habido
variation notable; siguen con sus gual-
tes blancos, su puro de 6 real y su afi-
oion 6 las riendillas. En San Angel
ha oomenzado el filtimo domingo una
moda bastante desagradable, y en la
cual nos prometemos no entrar porque
es algo oostosa.
Damos en seguida la esplicaoion de
de los figurines que oaompsiiamos a
este nimero.


PRIMERO.

Traje de soir6 para j&ven.-Vesti.
do de glas6 rosa con cinoo volantes ro-
deados de pequefias cintas, formando
cuadros y guarneoidos de flores. El
quinto volanto sale de la ointura: mo-
nillo liso, escotado, con pliegues (esti-
lo Sevign6) y tres lazos de cinta de
trecho en trecho por delante. Mangas
muy aortas formadas por dos pequefios
volantes, con un lazo de ointa rosa so-
bre cada hombro. Pulseras de perlas
y brazalete do oro esmaltado rosa do
China. Peinado a la Maria Estuardo,
con guirnalda de rosas blanoas artifi-
oiales. Guantos blancos. Zapatos 6
botines con tacon, de raso blanco.

SEGUNDO.

Para sefiora de edad.-Vestido do
moire antique, oon listas verde claro
y las rayas 6 la Pompadour. Las lis-
tas Pompadour se hacen oposioion so.
bre dos volantes de la enagua. Moni-
llo liso 6 medio escote oon solapa de
cintas 6 la Pompadour: lo alto del mo-
nillo ed-t. formado por un camisolin de
panto de Inglaterra.
Mangas 6 la Luis XVI acabando en
el oddo por dos grandes volantes de In.
glaterra. Manteleta del mismo pnn.
to. Collar de cintas de terciopelo de
los colors del traje, sujeto con un bro-
che de brillantes. Peinado de tirabu-
zones A la Duquesa. Cofia de blonda
y terciopelo guinda y floresde lo mis-
mo. Brazalete de oro guantN lanoos.

















VARIEDADES.









'2L


"Especie de saya corta, hecha de
" una tela consistent y engomada,
"que las mugeres usan debajo de
Svestido, para dar vol6men y redon-
"dez a las caderas, para que la falda
" caiga con gracia desde la ointura, 6
" para suplir faltas naturales que aun
" asi, so remedian mal."
Esta es la definition que el diccio-
nario do nuestro hermoso idioma da al
miriiaque. El diccionario se equivc-
oa y pareco que desoribi6 el mirifia-
que cuando acababa do nacer. Pero el
mirifaque ha crecido, so ha hermo-
seado, ha aumentado en tamafio, en
vol6men, de un mode estraordinario.
Ahora es un gigante, es una isla que
algunas mr res sugetan a la cintura.
El pro del mirifiaque ha sido sor-
p1 ente, es una mejora material que
ha volado, tomando asiento on una e2-


tension tal de tela, que el gasto ya es
considerable, porque una pieza no es
sufioiente. Un mirifiaque como los
quo ahora se usan, es oapaz de cubrir
el patio de oualquier oasa por grande
que sea, y serviria para former la tien.
da de campafia en que so alojara un
general y su estado mayor.
Paradas so hallaban en una acera
dos sefioras, a tiempo que iba la poli-
oia en perseoucion de varis ladrones
sorprendidos en el memento de poner
en ejeouoion su habilidad. La esquina
estaba lejos y los que huian so veian
espuestos 6 ser aloanzados, cuando al
reparar en aquellos dos globes deteni.
dos al parecer por falta de aire, ocur.
ri6les esconderse detras de ellos. En
efeoto, se acogieron a los globes como
lo hubieran heoho 6 una iglesia, si
cerca se encontrara. La polioia qued6






EL PANORAMA


estupefaota al ver que. desaparecieran
como per encanto los criminals, y
asustada con oourrencia semejante,
pasaba delanto de las sefioras con dni-
mo de dar part A la autoridad com-
petente, contdndole el hecho en today
su verdad, para que se reconociese la
calle por si algun malefioio en ella ha-
bia. Pero los gritos de las englobadas
que tan de improvise se veian ataoa-
das, hizo volver la cara 6 los ministri-
les y eohar mano de los diez ladrones,
que 6 este numero llegaban, y sin em-
bargo estaban perfootamente cubiertcs.
Cuando sopla viento fuerte, como
muchas veces suede, espuestas se ha-
Ilan las portadoras del mirifiaque a
verse hendiendo los aires, y a muchas
hemos visto nosotros sujetarse a los
arboles que adornan el paseo de las
cadenas, por estar espuestas a ser ar-
rastradas 6 6 volar como si tuvieran
alas, porque el mirifiaque endureoido
per !a capa de almidon que se le pone
resisted al viento y so eleva sin 4ue le
detenga el peso 6 veces bien pesado
de la persona que come adorno lo lleva.
El mirifiaque estk ahora en su ver.


volfmen, pues el mirifiaque no so ar-
regla al tamafio ni al volfmen de la
j6ven 6 vieja que debe usarlo, sino e
la extension que tiene que dArsele; si
son oincuenta 6 oien varas de tela las
que se ha convenido colgar de la cin-
tura, asi sea una pajuela 6 un barril
la persona,.necesario es cargar con la
vela recogula que se queja cuando an-
da, que regalia cuando se sienta, quo
grita ouando hace cualquier movi-
miento.
Las puertas de las casas se abren
al salir los mirifiaques y aun asi so
arrugan al pasar, porque su inmenso
vol6men no puede verificar f6cilmente
el trAnsito. De aqui result que hay
necesidad de un nuevo arreglo y cier-
tos golpes que al desinflado globe es
menester dar; golpes que le ponen en
su estado regular.
Si el rnirifinqne "n greoa, icu~l se-
ra su tamaiio de aqui 6 algun tiempo?
Zqu6 diametro de terreno llegara &
ocupar? iSera menester qne interven-
ga la autoridad? Creemos que si pro-
gresa impediri la libre circulation per
las calls, y quizf como media de po-
lioia se disponga que so limited al cir-
culo de las plazas las portadoras de
miriiaque.-Escrito para el Panora-
ma por- J. A. GoDOY.


RETRATO Y BIOGRAFIA


dadero apogee y per eso se ha hecho DE LA SRTA. ESPERT.
c6lebre: inspire a los poetas, estimula
a los folletinistas y ocupa un lugar No tuvimos el gusto de darlo en es.
distinguido en las publioaciones lite. to nimero, tanto por publicar con opor-
Stunidad el articulo de modas, cuanto
rarias y tambien en las political, po- porque debiendo ser el benefioio de la
quo el mirifiaque con su grandiosidad, referida Sefiorita en la pr6xima sema-
con el progress que ha tenido, con el na, nos ha parecido cnnveniente darlo
aumento de material que en 61 se ha en el siguiente nfimero, que saldra el
domingo 7 de Setiembre, dia inmedia-
introducido, es una do esas cosas que domingo 7 d Setiombre, ia nmdi
to 6. su funcion de gracia.-
admira y sorprende. Las mugeres to-
das con ourta diferencia tienen ac-
tualmente igual cuerpo y son de igual Por todo el nimero.-Juan N. Govantes.




























41
pe






















































ROSA ESEERT.

lit d, Irirti y4 5'"Sa. n5.


Fotografia 4e Lat&pylartdl.




















PRIMERA BAILARINA


DEL GRAN TEATRO NATIONAL DE MEXICO.


He aqui los apuntes biograficos
de esta celebre artist que tanto
furor ha causado en los teatros de
Espatia y de Francia, de Belgica
y de Italia, de la Holanda y la
Habana; y la que en Mexico for-
ma en la actualidad, las deli.
cias y admiration de los concur-
rentes al teatro national, no obs-
tante los recuerdos gratos que en
ellos existian de Celestina Thierry
y Adela Monplaisir, y cuyas iin-
presiones ha venido a borrar com-
pletamente: tal es el grado de per.
feccion en que posee el po6tico y
voluptusuo arte de la Taglioni,
]Laihny Esleer, la Guy-Stefan y
la Cerrito.


Rosa Espert naci6 en Pedralva,
pueblo de Valencia, el dia 3 de
Julio del aiio de 1830. Sus padres
que lo fueron D. Vicente Muria y
Dofia Josefa Polo, sucumbieron de
la terrible epidemia del C6lera
morbo en los afios de 1835 y 1836
cuando ]a Rosita cumplia cinco
de edad. La infeliz tan nifia co-
mo era, qued6 sola en el mundo;
sola, en una horfandad espantosa,
en una situation terrible: la Pro-
videncia, para sacarla de ella, se
vali6 de una sefiora, tia de Rosa
en segundo grado, Dofia Teresa
Espert, quien cuid6 de su subsis-
tencia y education, y con cuyo
apellido, fu6 siendo conocida de







EL PANORAMA


los parientes de su buena tia, y
de las gentes de su pueblo, y hoy
lo es de todo el mundo artist,
pues todo el mundo admira 4 Ro-
sa Espert, y no a Rosa Muria
y Polo, como verdaderamente se
llama.
Concluida su education prima-
ria se dedic6 al bailey, cuando te-
nia trece afios de edad, y al cum-
plir los catorce comenz6 su carre-
ra en el cuerpo coreogrAfico del
teatro Principal de Barcelona, de
donde pas6 ya en clase de segun-
da bailarina, al gran teatro del
Liceo de Isabel II, por cuyo em-
presario fua ajustada para el es-
treno de dicho teatro, porque co-
noci6 en el Principal sus disposi-
ciones naturales, su figure tan in-
teresante y tan a prop6sito para
el baile, y su constant empefio en
aprender cuanto le era precise pa-
ra llegar a poseer por principios,
y con m6todo, la profession 6 que
se habia dedicado con tanta fR, y
en la cual fundaba su porvenir la
pobre nifia, la desgraciada hu6r-
fana. Despues de una temporada
de tres afios que estuvo trabajan-
do en el Liceo, fu6 ajustada de
primer bailarina para el teatro
de Mallorca, en el cual solo estu-
bo tres 6 cuatro meses, pues tubo
que volver al del Liceo, a donde
nuevamente fue contratada como


primera bailarina y en donde ya
se di6 a conocer de una manera
brillante, porque ademas de los
bailes nacionales, que ejecutados
por Rosa, exaltaban, ponian fre-
ndtico a los valencianos, en los de
character tubo la satisfaction de
estar alternando con muy buen
6xito, con la notabilidad de su
6poca en el arte, con la c6lebre
Madame Guy-Stefan.
Lo limitado del baile espafiol,
muy limitado para el genio em-
prendedor de Rosa Espert, le hizo
concebir el proyecto de ir 4 Paris
4 perfeccionarse en la escuela
francesa; la cual le era ya bastan-
te conocida supuesto que bailes
franceses habia ejecutado al lado
de la incomparable Guy-Stefan.
Su viaje se realize y tan luego
como lleg6 a Paris solicit bailar
en el teatro de la Opera, pr6vio
el examen que sufren los artists
para presentarse en 1l, y cuyo
examen sustent6 en presencia de
los artists de mas nota, el dia 15
de Julio del afio de 1851, obte-
niendo en 6l la calificacion mas
ventajosa. Como resultado de este
examen se present en el teatro
de la Gran Opera de Paris el dia
20 del mismo Julio, ejecutando
los bailes espafioles, La sa~dunga
de Triana y el i Quita alld.a w
los cuales obtuvo un triunfo muy






TEATRAL.


satisfactorio, porque alcanz6 el
honor de ser llamada tres veces a
la escena. El resultado de su de-
but en el teatro de la Opera, le
vali6 una contrata para el de Va-
riedades, i donde todas las noches
alcanzaba ovaciones tan comple-
tas como satisfactorias, y las cua-
les le conquistaron un nombre que
ella ha sabido no solE conservar
como emblema del encanto y de
la fascinacion, sino que dia a dia
lo va llenando de mas prestigio
6 fuerza de talent, a fuerza de
trabajo, a' fuerza de arte.
De Paris pas6 ajustada al tea-
tro de Bruselas, a donde los belgas
le hicieron demostraciones muy
afectuosas, aplaudi6ndole'estrepi-
tosamente siempre que aparecia
en la escena. De Bruselas volvi6
tambien contratada al teatro de
la Puerta de S. Martin de Paris,
A donde estubo bailando tres me-
ses sobre el tablado cubierto todas
las noches de flores, que le arro-
jaban sefiores y sehoras cuando
aparecia al piblico, rodeada de
sus encantos, precedida de su re-
putacion, que ya en Paris era
bastante grande.
Despues de concluida su con-
trata en el teatro de la i*uerta de
S. Martin y en el del Circo, 6
oonde tambien fue ajustada, re-
cibi6 a un comisionado de Ho-


land que le hizo proposiciones
ventajosas para que fuera i bailar
al teatro principal de Amsterdam,
para donde parti6b adquirir mas
renombre y nuevos triunfos en su
carrera quedando comprometida a
volver al teatro de Variedades de
Paris, como en efecto lo verific6.
En esta temporada tambien bail
en la mayor parte de los teatros
de Vaudeville, en los cuales fu6
solicitada empefiosamente.
De Paris pas6 a Italia ajustada
como primera bailarina, para bai-
les espaiioles, del teatro de Turin;
los piamonteses que conoeieron
todo el m6rito, de la hermosa va.
lenciana, le tributaron cuantas
ovaciones son capaces para satis-
facer el orgullo de una artist, y
Rosa Espert debe estar muy sa-
tisfecha de su permanencia entire
ellos. De Italia regres6 A Paris,
y el teatro de Variedades volvi6
a ser el de sus triunfus; en 61 lle-
g6 a alcanzar un grado tal de no-
tabilidad, que el empresario del
de la Gran Opera, se apresur6
i proponerle un contrato por todo
el afio, el cual aceptado por Rosa,
la coloc6 de primera bailarina al
lado de las celebres Cerrito, Guy
Stefan y Planquet. Para las fies.
tas que en celebridad del casa-
miento de Luis Napoleon se hicie-
ran en Paris, fue solicitada la
Srita. Espert para bailar en pre-






EL PANORAMA


sencia del emperador en el teatro
frances, en el oual como es sabi-
do solo se permit la representa-
cion del drama y la tragedia: ha-
biendo accedido a tan honrosa so-
licitud bail la Madrilei~a, cuyo
baile le hicieron repetir, despues
de haber representado la Rachel
el drama Adriana de Lecouvreur.
El afio de 1854, regres6 a su
patria 6 inmediatamente fau ajus-
tada para el teatro del Circo de
Barcelona, a donde trabajaba la
compaiiia dramitica del senor Va-
lero, y en cuyo teatro habia co.
menzado su carrera, causa por lo
que prefiri6 esta ciudad a otras
que se la disputaban cuando vol-
vi6 a su pais precedida de un nom-
bre tan brillante.
No satisfccha de aplausos, no
content su genio emprendedor
con haber alcanzado una reputa-
cion tan envidiable en los teatros
mas notables de Europa, se deci-
di6 a visitar el nuevo continent,
para venir a dejar en l1 las im-
presiones mas halagfiefias, los re-
cuerdos mas gratos y seductores;
y para que los teatros de la Ha-
bana y M6xico, admiraran ese
genero de bailey, nuevo, esclusivo
de Rosa, tan fantnstico, tan aereo,
tan voluptuoso, tan encantador.
Desde que pis6 el teatro nacio-
nal hasta el dia en que esto escri-


bimos, las ovaciones ban sido coa-
tinuadas, y el triunfo uno solo,
pero esplendido y renovado dia-
riamente; su presentation tan solo
causa la mas viva y grata sensa-
cion en los concurrentes, la cual
se revela en sas semblantes ra-
diantes de alegria. La Perla ga-
ditana, La Madrilena, Los to-
reros despues de una corrida y
La Macarena, han sido los bai-
les del g6rero espafiol en que mas
ha lucido y en lo que el pidblico
la ha aplaudido, y con justicia,
estraordinariamente. En los de ca-
racter tambien ha mostrado su
conocimiento en El wals de la lo-
cura, en el paso de Schales con
que finalize la comedia de los Pol-
vos de la madre Celestina y en
otros en que la Espert a introdu-
cido la duda de si es francesa 6
esuaiola; tal es la propiedad con
que los ejecuta. Restanos verla
en los bailes nacionales, es decir,
en eljarabe mexicano, que segun
sabemos ejecutard la noche de su
beneficio, asi como un baile espa-
fiol y otro frances, para que en
una misma function pueda juz-
girsele en tres caracteres dife-
rentes.
Deseamosle en dicha noche una
concurrencia numerosa, y que es-
ta le prodigue, como merece, mul-
titud de aplauson para que satis-
fecho su orgullo de artist, lleve
a su pais un recuerdo tierno y
amoroso de los mexicanos, como
el que ellos han de tener siempre
de la linda y amable Rosa Espert.
ftkft

















REVISTA DE TEATROS.


TEATRO NATIONAL.


BENEFICIO DE LA SRA. DO1A
MATILDE DIEZ.

La noche del mierooles hemos asie-
tido A uno de los trinnfos tan constan-
tes on la vida artistic de la encanta-
dora Matilde, y que forman la historic
de una celebridad adquirida con titu-
los tan justos. La peria del Teatro


por uua loz apacible de luna, y una
lluvia do oro vel6 6 la artist; nos pa.
reci6 asistir a su apote6sis. Los vivas
y aplausos so sostuvieron largo tiem-
po. Matilde estaba emocionada, sus
primeras palabras fueron vacilantes,
mas bien pronto recobr6 el aplomo quo
caraoteriza o esta muger estraordi-
naria.
V%~tida de aldeana, y entire aque-
llos bosques,faooil era adivinar quien
era laflor del valle.


Espafiol, el genio bajo la hechicera Impaoiente espera 6 su amante qtie
forma de esa muger sublime, la artie- se ha dilatado ese dia mas de lo regu-
ta incomparable a quien la Europa en- lar, so enfada un tanto, pero al verle
tera ha aolamado como la reina del Ilegar so disipa su tristeza, aunque no
Teatro, ha venido 6 nuestras playas 6 deja el cefio, para indicar 6 Luis su
arranoar los aplausos del nuevo mun- disgust por esta falta.
do, su huella abaroa la tierra, y sus Luis os hijo del marques de Olme-
pequefias plants podian haberse tra- do, quo ocultando au nombre 6 ena.
zado en la faja del Ecuador. morado a Leonor y permaneoido seis
Anoohe al presentarse en la esoena, mosess 6 su lado. El padre de la fior
una nube de poesias oubri6 el teatro, del valle, de la inocente Leonor, con-
atitud de flores, de ramos y coronas siente 6 ruegos de su hija k que se en-
cayeron.6 los pi6s de Matilde: s6bita- lace con Luis. Bellisina es la escena
mente el exenario so vi6 alumbrado en que Leonor participa 6 su amante







EL PANORAMA


la voluntad de su padre, los versos son
muy fluidos y nada forzados. El hijo
del marques, se enouentra repentina.
mente en un compromise horrible, y
del oual no puede salir; porque tiene
de casarse con Margarita, una j6ven
cortesana, que le ama apasionadamen-
te desde la nifiez.
Un oriado de Luis, le proporoiona la
fuga anunciando que el alcalde a reci-
bido 6rden del marques para oonducir-
]o 6 la corte. Leonor so despite de su
amante, la ternura, el amor, la desee-
peraoion, todo lo espresa de una ma-
nera tan viva Matilde, que produce
sensaciones profundas, sus filtimas pa-
labras desgarran, 1qui6n no se ha se-
parado de la muger que ha amado?
Iquidn no ha sufrido los horrores do
una ausenoia? qqui6n no ha sentido
ese martirio que hace desfalleoer el
alma, ouando fija en el horizonte la
mirada, se ve desaparecer el objeto de
nuestra adoracion? y queda ese vacio
inmenso en el corazon, vacio qibe no
puede Ilenarse jamas; porque el alma,
identifioendose oon sus dolores, siente
que va a amar su propia angustia y A
alimentarse con los reouerdos, que lla-
man una ligrima 6 nuestra pupila....
pasan los instantes, las horas, los dias
y el alma entra on un letargo, so va
marchitando como las flores at orepse-
oulo de la tarde, las 1 grimas ruedan
sin sentir en nuestras megillas, y los
suspiros so esoapan del fondo de nuep-
tro seno; oomo una queja del corazon,
que encierra un mundo entero de do-
lores, una existenoia de infortunio y
de padeoimientos. El campo esti arido,


el azul del oielo no tiene trasparenoia,
el ruido del agua es mon6tono, oansa-
do; el gorgeo de las aves, no es sino
un silvido agreste y sin armonia, solo
tiene enoanto esa brisa que refresoa
nuestras sienes abrasadas y recoge
nuestro llanto. Envevida el alma en
sus contemplaciones, en sus reouerdos,
y sus esperanzas, todo le es indiferen-
to, el pensamiento reoorre, abarca to.
das las memories de felicidad, decora
todas las imajenes. las engalana, y
derepente las abandon, para caer en
todo el desconsuelo que arrastra tras
si la realidad, la espantosa realidad,
que ahuyenta como por encanto nues-
tros suenos y nuestras ilusiones, ilu-
siones y ensuefos, que nos han alimen-
tado, que han sido nuestra dicha, nues-
tra ventura sobre la tierra, y quo
al disiparse como los eoos suaves do
una armonia que espira, dejan una
corona de espinas que cine nuestro co-
razon, haoi6ndole heridas que sangran
y maroan nuestro transito por este
mundo.
La flor del valle ,queda marohita
como si la hubiese herido una rkfaga
de viento.
A consecuenoia de un plan, puesto
por el servidor field de Luis, Leonor y
su padre marchan a la corte y se pre-
sentan en la casa del marques de O1-
medo. Descubierto todo el engafio,
Luis quiere a toda costa enlazarse con
Leonor; pero Margarita, la infelice
Margarita, moriria de desesperaoion si
lo viese al lado de otra muger. q
Margarita y Leonor se encuentran
Dos almas virgenes quo aman con el




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