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Letter to Cesar Romero from José Miguel Oviedo, January 9, 1991, includes photocopies of newspaper articles dealing with...
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Finding Guide: Romero Family Papers Regarding José Martí
 Material Information
Title: Letter to Cesar Romero from José Miguel Oviedo, January 9, 1991, includes photocopies of newspaper articles dealing with Martí and María Mantilla.
Physical Description: Archival
Language: Spanish
Donor: Romero, Eduardo S. ( donor )
Publication Date: 1991
Physical Location:
Box: 1
Folder: 50
 Record Information
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
System ID: AA00011997:00001

Full Text






Enero 9, 1991


Senior
C~sar Romero
12115 San Vicente Blvd.
Los Angeles
CA 90049


Estimedo amigo Romero:

No le escribi hasta ahora porque queria esperar hasta poder
mandarle los recortes que abora le incluyo. Acabo de recibirlos
de parte de amigos de Miami y M~xico, y se los envio de
inmediato. En primer lugar, le agradezco de modo muy especial
haberme enviado esa importante carta, que es un documents de
extraordinario valor para la biografia de Marti. Como usted verb
por los recortes, el documento no s610 me sirvi6 para contestar
el articulo de Ripoll, que 10 atacaba a usted mismo, sino tambign
el de otra cubano que abora vive en M~xico y qlue public un co-
mentaria sobre mi li'bro. No he sabido si alguno de los dos he
hecho una rt~plica, pero lo que si s$, por el comentario de am-igos
y calegas, as qlue el document que usted me envib va a cambiar
muchas cosas al respect. Por eso misma, estoy pensando publi-
carlo complete y traducido, en alguna revista academica; su
difusi~n parcial en diaries es un poco efimera. El problema es
encontrar el tiempo para escribir una nota introductoria y
explicatoria del document, para presentarlo bien. En cualquier
caso, la pol~mica he creado un gran revuelo. Lo mantendre
informado si hay novedades.

Hay algo m~s que me abora parece oportuno plantearle. Usted
debe tener muchos otros documentos y testimonies vinculados a
Marti, su vida y su 6poca. Me gustaria saber, primero, si hay
otros que pueda darme a conocer; en segundo lugar, le ruego me
informe, si no es impertinencia de mi parte, si ha pensado el
destiny final que esos materials tendr~n; es decir, si han sido
ofracidos a alguna institucibn universitaria 0 de investigaci~n,
ya sea en este pais o en Cuba. Si no ha hecho una decision
definitiva, le comunico que esta Universidad, y nuestro
Departamento en particular, tendria gran interns en ser la
depositaria de esos documents, y saber de sus respectivas con-
diciones. Este as un tema en el qlue hay que pensar
cuidadosamente. Ojal$ tenga noticias suyas al respecto.

Nuevamente, le expreso mi gratitud pon haberme brindedo esa
valiasa certa. Gracias a su generosidad la paternidad de Marti he
sido reconocida p~blicamente, por primera vez, por la misma Maria
Mnatilla. Le desea 10 mejor en este aio. Un saludo muy cordial de


Tel (215) 748-6253




~_r~_


m~


reo que debo responder a
"Vindicaci6n de Marti"
(DIARIO LAS AMERICAS, Sec-
cibn Especial, octubre 10, 1990)
el extensisimo comentario del
professor Carlos Ripoll sobre mi
libro La niiia de New York (MC-
xico: Fondo de Cultura Econ6-
mica, 1989) y sobre las cuestio-
nes relatives a la vida personal y
familiar de Jos6 Marti que mi
trabajo plantea: es un ataque
frontal a las tesis del libro y quizA
a mis intenciones de echar luz
sobre aspects no bien examine.
dos del gran cubano. Debo confe.
sar que he vacilado un tanto en
escribir esta respuesta (lo que
explica la demora con que se pu-
blica), principalmente por el to-
no inflamado del texto de Ripoll y
el aire de franca indignacibn con
el que quiere defender, ante la
comunidad cubana en elexilio,la
memorial de Marti, presunta-
mente ofendida por mi libro; en
esos t~rminos, no es f~cil dialo-
gar serenamente.

Pero decidi intentarlo porque
el tema tiene una importancia
que excede estos caracteristicos
accidents que oscurecen el de-
bate intellectual cada vez que al-
guien habla de Marti sin anteoje-
ras ideol6gicas, sentimentales,
patriciticas o de otro tipo. En mi
libro criticaba precisamente
esas actitudes; la de Ripoll con-
firma la dificultad de superar-,
las, lo que es lamentable porque
lo consider uin buen conocedor
de la obra de Marti. En elpresen-
te caso, el problema parece ser
que ese mismo conocimiento ha
derivado en un sentido de pro-
piedad privada respect de un-
escritor que nos pertenece a to-
dos, cubanos y no cubanos, pre'
juicio que lo vuelve casi intoca-
ble, especialmente si la imagen
no coincide con el modelo orto-
doxo y estableeido. Creo que esa
misma comunidad cubana a la
que primariamente se dirigi6
Ripoll, debe saber la verdad del
asunto.

Aunque son muchos los puntos
que me gustaria refutar, no quie-
ro abusar del lector y me refiero
s61o a los esenciales, que basta-
r~n para'dejar las cosas en cla-
ro:

1. Al comienzo de su articuilo,


RelVlndicactor




Por JosC Miguel Oviedo


Carta de Maria Mantilla de 1935 y sobre, a los que se refiere el author en
este articulo.


de Iraq para que suelte a Kuwait y al mismo tiempo
a so pueblo que sufre bajo su dictadura feroz.


da del ideario coinunista dentro de los Estados
Unidos, principalmente proyectado sobre las uni.


tenerse en 1990 s61
cuadrilla de rojos


se ala vergilenza (
?" (p. 4). Otro cur
to, pues parece en
siones humans (

















z-ZV





rw-P



'~tL

r;i~clY


Ripoll sefiala que los critics se
han abstenido de tratar la rela-
ci6n amorosa de Marti con Car-
mita Miyares de MZantilla y la
existencia de su hija natural Mla-
ria 1Mantilla, por justas razones,
entire ellas, "la noble reserve que
se ha tenido siempre para no im-


Ripoll se sume a ese extratio em.
peiko. Lo que yo quise hacer es
hablar del tema sin prejuicios y
apoysndome en una apreciable
cantidad de documents; pero
parece que, al atreverme a rom-
per el c6digo de buenas costum-
bres y "nobles reserves", he sa


]Ji -- -


putar a un hombre de tan singu-
lar virtud y carketer un hecho a
todo pinto censurable y del que
s61o habia rumors y dudosos
testimonies" (p.2). Me pregun-
to: iquC clase de argument es
iste? iHay temas prohibidos so-
bre Marti, de los que es mejor no
hablar por "Lnoble reserve"? Es-
ta es precisamente la actitud cri-
tica edificante --la estatua de
mdrmol de Marti, no el hombre
real-- de la que mi libro queria
prescindir. Ese vano moralismo
dafia una parte considerable de
la bibliografia martiana, que
prefiere ignorar ese episodio de
la vida dMarti o pasa sobre 61
como si fuese algo vergonzoso.
Mi libro subraya mis de una vez
que no trata de un asunto desco-
nocido, sino deliberadamente di-
simulado detr~s de fantasias y
velos pudibundos. Lamento que


cudido un avispero de celosos
guardianes del buen nombre del
heroe. Dire solamente que esto
--casi un siglo despubs de la
muerte de Marti-- me result ri-
diculo. No quiero que quepa nin-
guna duda: estoy absolutamente
en contra de ese pacto de silen-
cio, respect de Marti o de cual-
quier otro autor. No veo por qu6
haya que "revindicar" a Marti:
nadie, y menos yo, lo ha ofendi-
'do.

2. M~s adelante, despubs de re.
ferirse a las graves responsabi-
lidades political de Marti, Ripoll
se pregunta con asombro: "Con
esos antecedentes... iiba Marti a
seducir a Carmen Mantilla -una
mujer honest, pero que acaba-
ba de conocer, de escaso atracti.
vo fisico, de poca cultural y cinco
aiios mayor que C1 -exponi~ndo-


FE 9 4
4935,




ntensa propaganda par.
Irbudo de la Sierra.

;cuerdan muy bien, que
spara Cuba" como pan.
Iades. no erambsquneuon
jenetracibn y propagan,
Sdentro de los Estados
ovectado sobre las uni.


teivindicacion de




Por JosC Miguel Oviedo .


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is que se refiere el autor en

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jlnes del buen nombre del
Dird solamente que esto
run siglo despuds de la
Sde Marti-- me result ri.
No quiero que quepa min-
ilda: estoy absolutamente
ira de ese pacto de silen-
;pecto de Marti o de cual-
tro autor. No veo por qu6
ne "revindicar" a Marti:
y menos yo, lo ha ofendi-


s adelante, despu~s de re-
a las graves responsabi-
politicas de Marti, Ripoll
;unta con asombro: "Con
tecedentes... iiba Marti a
* a Carmen Mantilla -una
lionesta, pero que acaba-
onocer, de escaso atracti-
o, de poca cultural y cinco


,~L ~wuryuli .~.-uaihzilla~nLura~~~sl~-r~lbLlxlLCir


almar at munao smo la nlegana net --noom nooa -
caribelio que vino a salvar a su pueblo. Lleg6 a Cu.
:ba a desterrar la Cruz del linico Redentor para
sembrar en su lugar la hoz, el martillo y el pared6n
de fusilamientos.

ifs que el "Trato Justo para Cuba" ha de man-
tenerse en 1990 s61o para favorecer a castro y a su
cuadrilla de rojos criminals?


SerIa unnle a castro la Irlanna morulclusr ru~ e I -
estA dando a Saddam Hussein. Despubs de todo la
democracia mundial para ser just tiene que ac-
tuar con justicia en todos los casos donde se ha pi-
soteado la raz6n y la justicia.
* *
El articulista es miembro activo'del Colegio Nacional de
Periodistas de Cuba-Exilio)


empeilada --especialmente (lo


lador, porque deja entrever e6-
mo hayoun models heroico ideal
al ,cual, lar;.figura;' concrete de
Mn(arti tiene que adaiptairse; y to-
do 11 que no I in ia cns se
I p: or supuesto, deshonroso. El ar-
gumento ies insostenible, pero lo
aprovecho para dejar constancia
de algo: yo no dije en mi libro que
Marti sedufo a C'armita, y no lo
dije porqiue rio -lo adC ni puedo sa-
berlo. Pero si ereo haber demos-
'trado quela relaci6n existi6, que
fue significativa y que dur6 hasta
la muerte de Marti.


3. Ripoll objeta mis afirmacio-
.nes como parte de "la leyenda de
Cdsar Romero" (el actor, hijo de
Maria Mantilla y nieto de Marti)
a quien dedic~a una larga seceibn
en su articulo. En duros tt~rmti-
nos, se refiere ~alas declaraci~o.
nes de Romero sobre el asunto,
incluidas al final de mi libro, y
afirma: "C~sar Romero tiene la
osadia de .deck qcue la vida de
Marti con su abuela y con su ma-
dre 'ha sido siempre algo que se
ha tratado a la liger'a', cuandolo

e mer o,.c~n sus oontroa d saor
nes, comentarios y silenclos es
quien ha tratado el asunto ~con Ita
m ayor ligereza". (p.4). Eso no le
basta: luego Hlega a deckr que los
testimonies del actor sobre el
asunto son parte de uina conspi-
.racicin tejida poi` sus agents pit-
blicitariots "S61lo con la presibn
de ellos, a quienes no les im port
ni la verdad hist6rica ni el crddi-
Sto de Mlarti con tal de que crezea
su client, puede explicarse lar
impertinente.. insistencia sobiie
este asunto"l (p.6). Dir6 que, ch
este punto, la imaginaci6n y el
santo ardor de Ripoll lo han 11e-
vado muy lejos: suponer que sla
paternidad de Marti sobre Maria
Mantilla forma parte de una
conspiraci6n publicitaria de
agents de Hollywood, tiene algo
de delirante y much de ingenuo.
Pero mi verdadero argumentoal.
respect no es 6ste, sino una car-
ta que el mismo actor ha puesto,
en mis mans y que consider de
extraordinario valor probatorio,
pues es un document de putio y


se a la vergilenza del esc~ndalo..
?" (p. 4). Otro curioso argumen-
to, pues parece entender las pa-
siones humans como calcula-


dos actos racionales, que forman
parte de un plan y que ocurren (o
no ocurren) seglin las otras tare.
as en la que una persona estA


Assume a ese extratio em.
a que yo quise hacer es
lel tema sin prejuicios y
lome en una apreciable
1 de documents; pero
rne, al atreverme a rom.
jdigo de buenas costum-
nobles reservas", he sa.







Reivinicai~n de Maria Mantilla
(Viene de la P~g.12Z-A)


letra de la propia Maria ~Manti-
11&, de la que espero Ripoll no se
atrever8 a dudar.

Invoco este document porque
Ripoll present otro (una carta
sin fecha que Marti escribi6 a
una amiga de Venezuela) qlue es
sin duda un testimonio impresio-
nante del poeta sobre el episodio
que nos ocupa. Reconozco que no
sabia de esta carta cuando escri-
bf mi libro y que s61o conozep de
ella la transcripdi6n que iace
Ripoll, no el document mi 'o.
En esa carta, Marti niega enf~ti-
camente que haya ninglin vincu-
lo sentimental entire 61 y Carmi-
ta. Pero hay que hacer tres ob-
servaciones. La primera es que,
a pesar del tono airado con el que
~Marti desmiente los rumqres,
incluye una frase que, mis que
negar la realidad de ese vinculo
entire los dos, parece una excul-
paci6n de ambos: describe: "Ni
Carmita ni yo hemos dado un pa.
so que no hubiera dado ella por su
parte naturalmente..." La am-
bigiledad del pasaje es inquie.
tante. La segunda es que si, como
supone Ripoll, la carta data de
1881 (cuando Maria ya habia na-
cido), es perfectamente natural
qlue el poeta tratase de negar lo
que seguramente era un secret
que empezaba a ser conocido por
algunos y a ser inc6modo, pues
su ruptura definitive con su es-
posa alin no se habia producido.
Pero lo mis importante es ad-
vertir que la cart no se refiere
para nadai a Maria Mantilla; es
decir, Marti no dice"'Maria no es
mi hij a"', sino que prefiere cellar
sobre un asunto estrechamente
viticulado al otro, pues es 'su
ptrueba viviente. Silencio revela-
dor y resonante, en mi opini6n.
Pero Ripoll no presta atenci6n al
detalle.

Ahora bien: el document que
quiero invocar subjsana ese vacio
y declara, del modo m~s explici-
to, la paternidad de Marti por
boca de quien tenia que saberlo:
su hija Maria Mantilla de Rome-
ro. Describe el document: se
trata de una cart escrita en in-


gl~s y firmada por Marfa Manti-
Hla, y dirigida a su hijo C~sar
Romero. La carta no tiene techa
(salvo la indicaci6n "Satur-
day"), pero en el matasello del
sobre claramente puede leerse
que fue despachada la tarde del 9
de febrero de 1935; en el reverse
del sobre se lee la direcei6n de la
remitente: "M. Romero/1501
Com stock St./ Asbury P ark, N.J.
"'. El manuscrito cubre 9 p~ginas
escritas en letra bastante legi-
ble. Tras una breve referencia a
la carr~era de actor de su hijo, las
siguientes cinco p~ginas contie-
nen una emotiva sintesis de la
vida y los hechos de Marti, y de la
estrecha relaci6n entire 61y la au-
tora de la carta; por ejemplo,
menciona la historic bastante
conocida de que un pequefio re-
trato de ella fue encontrado entire
las ropas de Marti: "He had
written to me that he carried that
little picture over his heart to
protect him from the bullets".
Pero lo sustancialy decisive estA
en un pasaje de la septima pdgi-
na. ]Lo transcribe a continuaci6n


traducido al espatioI, e incluyo
copia del mismo, asi como de la
firma dela autora y dtel sobre con
la fecha, para que los lectores
puedan juzgar mejor la autenti-
cidad del document:

"No digas que 61 (JTosd Mlarti)
fue mi tio. Quiero qlue sepas, que-
rido, que 41 fue mi padre (subhra-
yado en el original), y quiero que
t6 estbs orgulloso de ello. Alg6n
dia, hablaremos much de eso,
pero por supuesto esto e~s soilo pa-
ra que lo sepas tit, y no para darlo
a publicidad. Es mi secret, y tu
padre lo sabe".

Esta carta prueba, pues, que la
indignaci6n, la presunta injuria
a Marti y las teorias sobre la
conspiracicin de agents de
Holly wood imaginadas por' Ri-
poll son completamente infun-
dadas. Pero sobre todo prueba de
modo definitive algo todavia
m~s important: qlue Marti fue
el padre natural de Maria Manti-
118 y que no hay qlue avergonzar-
se de saberlo ni de decirlo.













--.-,--~if s .J;..wLCs---- -- ,- UR D iiB bado / 7'




Respuesta a Alejandro Gonsidez Acosta -



SOBRE MARTI Y MARIA: MANTII



Jose Miguel Oviedo


___ ~


6sas son digresiones, no.arglumentos: no me intere-
sa refutedlas porque no pasan de meros exabruptos,
carentes de tode fundarnentaci(5n. Atacarme no le
basta at comentarista: ataca tambidn a Fabienne
Bradu, quien, par publicar una resefia elogiosa so-
bre mi libro, aparace como palrticipando de la mnisma
conjure de deshonestidad y men tiras contra Marti. Y
repite, itdombs, la Conocida actitud de be~ateria ante
Marti que ye habia lamentedo al revisar la bibliogra-
fla sobre el cubano; dice que paso "por alto claves
de delicadeza.,',al tocar el tema", aunque luego ha-
:ce una insinuaqi6n de donjuanismo como rasgo tro-
pical que el h6rpe comparte: "Si comprendiera Ovie-
do un poco, o. hubiera tratedo de hacerlo, la
psicologia del cybano, se daria cuenta tambibn que
la condician de un Marti no sdlo profundamente in-
teresado por Ias mujeres, sino ademas rei teradamen-
to premiado con los favors femeninos, no disminu-
ye sino que .aumenta la admiraci6n de sus
compatriotas'? lp. 2). Dire solamente que este curio-
so razonamiento machista me parece tan pintoresco
como irrelevante, ademgs de hacer mis dificil en ten-
der su escsndalo.
Pemo todo egto no es sino material anecddtico: no
necesito polemizyer onmu autor porque no hay nada
4ue discutir. Sdio quiero inocar un documento irre-
.htbe per ~ Hoe i uld y paaqe ao lcto-
ane Elb atn~o que me refero (qeno figumra

dentcaadel modom~s~explicito lat temidad de Mar-
..ti por becade quien tonisque saber: au propia hija.
t Dmes rib dournerate: as mtrt do una certa escrite
on iglr6s y firmeds per Mad Mantil de Romoe,. y
:dirigida a eu hgo, at ator Cesar ~3Ross. La crta no
rtionatech~agluehr la iirderdicn "Saharday"), rpeo n
el metasaloadel robse glrme puedo lesars que
rfdruedspcedl tarde delpd kgh de 1936; en
i' severs d soble apasertol diseaddn as la semi-
item: "M. Itamagl 1601 Comstoc Stol Abury
$Pal. MI. mteaucraipe subr nuuse p~gines escri-

cleI a la casess, gi es hi, les slauianaes cin-
c- o ~plgin'es cndoneurge shaide la b ide y los
hechoel de MatL. v le estracha selddn entse di v fa


I amrgo Bauis:

iecere la publicaci~n del articulo adjutnro=
na respuesta a un comentario que el senior
a Germaler Acoata public en el suplemento
como, comentario a un libro mfo sobre Mar-
o copias del material doculmental, que es
Qa reproducir acompatiindo mi texto. Cream
ma es do imrportancia y que sus lectores tie-
srelo a conocer los dos lads de la cues-
teaaa. Mds abajo encontrard used mis se-
mlales, sr desea usted ponerse en contact
; por mi pare. yo lo ilamark en unos diaR
or cubndo podrt publicar mi respuesta y Bs-
oa s aparici~n-
t usted el mas cordial saludo de

Jos4 Miguel Oviedo
University of Pe~nnylvania


aos amigas me han hecho ilegar recortes
mn los comentarios de Alejandro
:Acota y Nedda G. de Anhalt (siando, 22
embre de190 sobre rinente lIk broa su.

sino mi agradedmintoa y aprecio, tanto por
*M como por tas discrepancies. E el primer
at que provoca esia respuesta tardia. Y no


in~mportnt y parque los lctured~jibardn la b
.Verded de les "
"~oonnrddd que me fue dilci race
nocer; jiperasdel arrdo y virulento reselista. s
mism inutus orr on qut eisrtib a l prantacida
:de millbsoon el C;Ce~ prnOga ads missa e some
cuabano ai~i Mano~ ygue nicitlbs/de Ie-
mori ye is Itnenpr Insnuscin, catrates de veinrs
3:de Itkaj-irtigagome Ilmmon gue d salter Cnad*
likrPes rj anc~ i i-a~lldo;.polition,




~~i~~~b~~~i~ la pdb ll i~i LrimCaga rre@


vesuerr as E~cataq

to hago porque crea que tione mucho sentido rea*
ponder a los gratuites calificativos y agresiones ver-
baesu del autor sing porque el asunto de fondo es


:f




an IsmuttIon pUsquII stU puan us mu nrus xutaruptus.
carentes de toda fundamnentacit~n. Atacarme no le
basta at comentarista:. ateca tambidn a Fabienne
e. Bradu, quien, por publicar una reseria elogiose so-
bre mi libro, apar@@e como participando de la misma
conjure de desho.nestidad y mentiras contra Marti. Y
repite, ~ademd5, la conocida actitud de beateria ante
Marti gue yo ha~bidamentado al revisar la bibliogra-
fia sobre el cubano; dice que paso "por alto claves
de delicadezs., al togar el tema", aunque luego ha-
:ce slna insinuaqi~ de donjuanismo como rasgo tro-
pical que of h~roe compare: "Si comprendiera Ovie-
do un poco, e. hubiera tratedo de hacerio, la
psicologia del subano, se daria cuenta tambibn que
la condician de un Marti no s6Io profundamente in-
teresado por lasmujereg, sino adembs reiteradamenr-
to premiado cortios favors femeninos, no disminu-
~"K ye sino que '.aumenta la admiraci6n de sus
compatriotas" (p. 2). Dir6 solamente que este: curio-
so razonamiento machista me parece tan pintloresco
i. ArlP1co mo irrlevantoademds de hacer mn~s difici( enten-
3 ;der siu esc~ndalo;
;C Pero todo opto' no as sino material anecdbtico: no
necesito polemingr con au autor porque no hay nada
.~ que discutir. .S61 quiero inocar un doculmento irre-
-.futable, parp poenr finat albuLicio y para que los Lecto-
res dearc b~idan qu an mi to qin dstrson lscm
sas. El docymento at que me refiero (que no figura
imporaniay lporqu los-. letue entr." I.:e los muqi osqe' presenta y examina mi libro)
.hnallrrr declare del moiPtmlbs.exploite a poatmidad de Mar
Debo comenaar doi~dend que me fue diM ol eo- .; tf per boca de quin tonia que rsbesto: su propia hija.
noceAar;ts del arado y virulento resltials, a la IDecriboal documen~ii~~~~tto:'r atrat do ua ceta escrite
misms utuose parop qup agiti6 a la pesenteddn onm ingI1s y firmgle periaria M antill de Romero, y
Sdo mi I~obruar elFcC~~jpcse po an r i mism acome.: dirigide a as Cesa ot r hc Romeg. 1.* cana no
uhptone,rpdpippnts a inoopy que soitaba d me- tietrs4tachel d C "de~d Sahardev1, Pero en
mori y la I manr~e inaubasedpnctera de ver#o el metatal~oadrelk olaraments pueds teerse que
de6 Mart. Luage me Inomamroqu el altar Gona* "fuedesp~ctua&i le tede de(gde fbermo de 193li; en
le eraor~~p~ prledeaWm un ediedo poltloo,; el several del puse apses la diocdon dr t rgnt-
shinis rib A~ u~becorkdicade lus I n sd- tents: "ttr~ Resprol TSQl Counsto St.,/ Asbury
socdd o lan@,ii~ caniL ao1pove o ausrim-c Park. pl.!~ 1 memascritoak s ubs m p~gines escri-
- .'n.4el esMiiq'~ Isle Conterid on urese- tas r~l~~briSo legase Tnra un bs hav rses.n-
te ie 9c~.~d'r Iss bo dr indpen-' cl e aY Crla C ~ agner go a w ,I a iguneman cin-
,~" delicip es le rimea rs cor plgF'jifinall AgI1C're aleis del ida y las
cbi~nNtos;Cap s hbehr es (15a y Ir la r saladn entre di y la


Martl y' Can~erytiares de Mantisa, y de Mari
Mantilr; hirnabsal de Mardl y fruto do esas amo- ritrtn to me that jhe karie that hliettle P cre tov




caoen, 4uoe rler vecr ti in erosdo qionsbe- to supueestoiesd a~dclo par an qu to pastie e no dpre dar
qul e n tlly!'tn nertu~sa de ascmlaen est ue abutor... lk a pulcdd Es mi seopf ya tum, s padre o sabe.
dandie enrrd mucheos ceasios su e ignoanci~ au maa Cai 0alo dsus de la muerte d a orecniea Mcarti qes
vounaiztted rojia qda" (rep. ) "Ovedohc aaa eh sdfclente. un sg secto proa ~ger ni uetcddce) dconen
rismos can los tbrminos paie tratr os "emievra serd- e ette ozlzAot uer u ssg ain
flaee lmlave ded ur uo igntelectuara lo honsto,; que n "N.rgooe.i Yo dcdi habiar caro sobe el tema yuer
vnes el caso";ds Eml evicio le hace a n asw obeiiel pien sega, uirkk hacendolouesn cmipadro su pu-o
qiaue cher mgno~ a min o e mentirna pam hacer brille su~ dor e81 po laer wrded.ts rulso
bondedenpuaer~s -can ello no hc ui~no macarle- l p. spet trbpmqel eea o~a

2),mo etottra D0 tir@ parefr yaasee de o a Oscc ride, quel PfuGotk Ao atirea noviembre de~t 1990a






Pig. 2-C -DIARIO LAS AMERICAS MIERCOLES 10 DE OCTUB






miduc


Con la publicaci6n hace dos afios de ciertos datos que no se conoci-
an sobre Manuel Mantilla, y las explicaciones que los acompailaron,
pudo pensarse que iba a morir la fitbula de JosC Marti como padre de
Maria Mantill'a. Pero, cumpleg~o ya un siglo de los chismes y mur-
murios que le dieron origen, aun hay quien se empefia en tomarla
como realidad: el libro La niiia de New York; una revision de la vida
erdtica de Jos: 1Marti(Mixico: Fondo de Cultura Econbmica, 1989),
del critic peruano Jos6 Miguel Oviedo, insisted en el asunto para jus-
tificar clertas interpretaciones suyas de textos martianos, y ofrece
un testimonio de C~sar Romero en el cual el actor afirm a que su m a-
dre le asegur6, en 1935, que Marti no s61o habia sido padrino de ella,
sino que fue, "realmente", su padre...
Realidad, lecei~n y fantasia
En una nota de ese libro dice su autor: "Despubs de terminado el
present trabajo, Carlos Ripoll, buen conocedor de la obra de Marti,
public en las pdginas del DIARIO LAS AMERICAS, de Miamni, una
series de extensas crbnicas tituladas respectivamente: (I) 'Marti y
C~sar Romero, (II) Marti y Maria Mantilla', (III) 'Marti: la esposa
yla amante', y (IV) 'La leyenda amorosa de Jos4 Marti'"'; y, en cada
caso, complete la informaci6n bibliogrifica con sus fechas, que fue-
ron del primero al 20 de mayo de 1988. Reduce entonces a dos "las
principles razones de esos trabajos"': la primera, "moral..., repite
la viej a leyenda edificante"' de un Marti incapaz de cometer ese adul-
terio; y, la segunda, "un poco mbs extralia.... es deleznable o irrele-
vante" --destacaba el parecido fisico de C~sar Romero con el hijo
mayor de Mantilla y no con Jose Marti.
El prop6sito de estos comentarios, por supuesto, no es el de defen-
der aquellos trabajos, ni el de acusar a Oviedo de haberlos descrito de
manera tan simple para que no lastimaran las conclusions de su li-
bro, ni tampoco dudar que lo tuviera "terminado", como dice, cuan-
do supo de ellos (alguna inform aci6n que alli se dio por vez primera
est8 en su texto, como la fecha de la muerte de Mantilla, la conduct
de su hijo Manuelito durante la preparacibn de la guerra de l895, etc.
), sino revisar brevemente el contenido y el m~todo del andlisis que
caracteriza La niiia de New Yorky, sobre todo, afiadir alguna infor-
maci6n no incluida antes en aquellas crcinicas porque entonces no
pareci6 necesaria o porque no se habia hecho p~iblica.
En l986, antes de una conversacibn que tuvo Oviedo con Guillermo
Cabrera Infante, en la que sali6 a relucir "la hija del poeta cubano",
sus conocimientos sobre Marti parece que eran muy limitados:
"Confieso que aunque mi admiraci6n por Marti era, como la de mu-
chos, grande antes de haber empezado a indagar este asunto... nunca
me habia interesado dem asiado por aspects especificos de su vida...
Dos ~ahos mss tarde, sin embargo, este critico se sinti6 listo para
publicar esa obra en la que les reprocha a cubanos estudiosos de Mar-
ti el no haberle dado mayor importancia a su vida amorosa, y el que
no hayan afirmado categ6ricamente lo que a 611e conviene para dar-
le validez a su andlisis: que Marti fue, desde que la conoci6, el aman-
te de Carmita Mantilla y, como consecuencia, padre de Maria. Habla
de una "conspiraci6n de silencio" en la que incluye por varies moti-
vos, entire otros, a Roberto Fern~ndez Retamar, Luis Garcia Pas-
cual, F61ix Lizaso, Jorge 1Mafiach, Juan Marinello, Carlos Mgrquez
Sterling, Gonzalo de Quesada y Cintio Vitier, todos los cuales han he-
cho valiosas contribuciones a la exegesis martiana, annque algunos
son culpables de forzarle el pensamiento a Marti para hacerlo ap are-
cer como precursor del regimen estalinista de La Habana.
Dice este libro: "'La hi stori a de M arti, Carmita y M aria ya no es un
hecho desconocido (tal vez nunca lo fue), pero sigue figurando coer
dato marginal del que sbl~o pueden saber los curiosos y: especialistas;










































































Marti lliempre fue may querido per los familiares de Manuel Manti-
Ila. Aqul se le ve con JosC Maria Sorzano, primo de Mantilla y Maria
(ya hu~rfana de padre). Y, en la gradla superior aparecen Prlxedes
Sorzano, tia de Mantilla y otras amigas santiagueras: Pilar Correa,
la madrina de Carmita e Isabel M~ena.


adem~s, nadie, hasta abora, ha querido releer clertos poemas de
1Marti (y todo un pasaje de su experiencia literaria y hum ana) a la luz
de ellos..." Lo que se empefia en ignorar este autor es que, casi siem-
2pre, lo que se ha tratado como "dato marginal" en los studios de
Marti se debe: primero, a la falta de informaci6n concrete sobre su
vida privada; segundo, a la resistencia de la critical seria a sacar ca-
prichosas conclusions de apuntes, verses o pasajes determinados de
\sus obras; y, tercero, respect al asunto de Maria Mantilla y de su
madre, a la noble reserve que se ha tenido siempre para no imputarle
1a un hombre de tan singular virtud y car~cter un hecho de todo punto
censurable y del que s61o habia rumors y dudosos testimonies. Has-
ta se vuelve en este libro a la desacreditada version de "la penosa in-
validez que sufria el marido de Carmita..." En otro lugar agrega:
"Hay un element patetico en este cuadro familiar: cuando Marti
11ega a vivir en la pensi6n, Manuel Mantilla es un hombre debilitado y
muy enfermo, realmente un inv~lido del que Carmita tiene tambidn

relaci6n amorojsa de Marti y Carmita..." Pero partiendo de esa fal-
sedad el critic la asocia a una nota de Marti, sin fecha, de un libro
que pensaba escribir con el titulo de "Cartas de un Invilido" -pero
es que en ese mismo cuaderno Marti dej6j una relaci6n de docenas de
libros que tenia proyectados... Y, adem~s, Mantilla no era un ind~li-
do. El mito de la invalidez de Manuel Mantilla lo propag6 Blanca Za-
cherie de Baralt, en su libro El Martiqueyo conoci, pero ella entr6 en
amistad con Carmita --17 afios mayor que ella-- al casarse con el
primo de Bsta, Luis Alejandro Baralt y Peoli, en l886, un afio despuds
de la muerte de Mantilla, a quien nunca conoci6.

El andlisis en La niiia de New York va por varies escritos de M arti,
que escoge su autor, suponiendo parecidos, signific ados, intenciones,
referencias y fechas, lo que lo obliga a expresiones como Cstas: "Po-
dria pensarse... quizas no sea aventurado suponer que hay en ese
personaje algunos rasgos que pertenecen a Carmita... Esa larva de





El autor de este libro cree en la vieja leyenda de que Marti fue el pa-
dre de Maria Mantilla, pero en esta "Vindicacicin de Marti" se trata
de probar que eso no fue clerto.
pensamiento parece ser el nticleo del libro (Ismaelillo)... Hay hilos
secrets que unen este libro (Versos Sencillos) al anterior... Testi-
monio de esa profunda inquietud que lo desgarra pueden ser estos
breves apuntes... Es de suponer qtlC... La muerte de Manuel Mantilla
debi6 haber significado para 6ste (Marti) una mezela de indescripti-
ble alivio y culpa... No es impossible suponer.. Apelar al nivel sub-
consciente del estado animico que le dict6i ese poema es tentador...
Quizbs sea un homenaje velado a Carmita...", etc.
Por ese camino y con esos m~todos concluye JosC Miguel Oviedo
que, con su revisi6n de los textos de Marti, "quedan ampliamente
demostrados la gasmofieria y los pudores victorianos de la bibliogra-
fia mariana en cuanto a la vida ey'6tica del poeta..." Pero la tinica
conclusi6n v~lida de su studio es to que! ya desde hace much tiempo
nadie ignora: primero, que despubs de un tiempo en su matrimonio,
Marti tuvo serious desacuerdos con su mujer; segundo, que sufri6
much por la ausencia del hijo; y, tercero, que quiso entraliablemen-
te a Maria Mantilla. Lo del adulterio y de la paternidad es inventado.
Seri leitio es iugo e citic imresonita, y aun entretenido,


n


Por Carlos Ripoll


:aci 6... n


de





Ssi no t 72ea que part de un supuest a todas luces indigno e insoste- 11;
nible. -en
18
Marti en 1880: L1
el hubsped y el conspirador le

Prescindiendo por un memento del aspect moral de este asunto, ne
se debe de tener en cuenta la posicicin delrevolucionario Marti en ese de
memento, su estado de Animo, por qud fue a la casa de huespedes de ("
los 1Mantilla y qu6 hacia allf. Con ese fin conviene volver sobre lo mis di
revelador de esa etapa de su vida, desde que Ilega a Cuba con su espo-
sa, de Guatemala, a mediados de 1878, hasta el fracaso del levanta-
miento armado de 1880, en cuya preparaci6n tanto trabaj6. En La Re
Habana, a los tres meses de estar alli, les naci6 el hijo. Poco despubs B;
le cuenta en una carta a su amigo mnexicano Manuel Mercado las difi- 28
cultades que tiene para encaminarse en el pais, pero le aclara: "... cil
Todo lo compensan mi m~ujer heroica y mi lindisimo hijo, bastante re
bello y bastante precoz, para consolari mis penas... Vivimos los tres ge
en entrailable unidn". Trabajaba entonces en el bufete de Miguel F. de
Viondi, participa en diversas actividades culturales y, como vice- ra
president de un Club Revolucionario de La Habana y subdelegado Be
del ComitC Central de Nueva York, que preparaba la guerra en la is- Za
la, conspira contra el gobierno. En septiembre de 1879 es detenido y, Q1
pocos dias despuds, sale deportado para Espalia. Un compailero suyo he
en la conspiraci6n le describe al president del ComitC de Nueva m.
York: "... Yo creo que sabran la prisibn y el destierro del gran hom- ge
bre, del dignisino patriota JosC Marti.. Aquel gigante en su prisi6n ci;
nos dej6 modelo de lo que debemlos hacer en andlogos casos.. Sin ro:
que se taladre de dolor nuestra alma no podemos recorder aquella
noble despedida a su esposa. i Heroica mujer!i Aquel adibs a su \inico
y primer hijo, aquella separacicin de sus padres y hermanas, y por fin
los mliltiples abrazos de sus amigos que le acompaiiaron hasta la sa-
lida del vapor que lo condujera. iQuerdis conocerlo? iQuerdis saber
lo que es la dignidad? iMarti no ha 11orado! Ovaci6n mis complete
jamAs la ha recibido ninghin desterrado. M~s de 300 amigos le fueron
a saludar a la prisi6n. M~s de 50 le acompailaron a bordo..."

Ya en Madrid, Marti le escribi6 a su amigo en La Habana: "Con in-
. quietud, ansioso de saber de Ud., y por Ud. de mi mujer y mi hijo...
QuC sera de mi por esos yermos, sin noticias de mi mujer y mi hijo!
No hay, Viondi, a la par de los altos deberes, placer mgs dulce ni dolor
mas grande que el que causa estar cerca o estar lejos de esas criatu-
ras, en las que transfusi6n maravillosa est8 el calor de todos los amo-
res. En vano se busca el alma, quedada en ellos. Perderlos es menes-
ter para mejor amarlos. Ni mujer bella, ni niflo hermoso cuando es-
tamos lejos de nuestra mujer y nuestro hijo..." Marti lleg6 a Nueva
York el 3de enero de l880, y el dia 9, por unanimidad, el Comit6 Revo-
lucionario lo nombr6 Vocal. Poco despubs dice en una "lectura" en el
Steck Hall: "... El mejor hombre es el que sabe darse a los hombres...
La paz tiene sus deberes como la guerra, y todo estado social, ya paz
ya guerra es un combat. Es un soldado todo ciudadano, y el que no hij
sepa combatir, no es ciudadano..." Y en el m~s famoso discurso de
aquella 6poca, uno de sus mbs brillantes y conocidos, dijo: "... Sea-
mos honrados, cueste lo que cueste... S61o las virtudes produce en 1M;
los pueblos un bienestar constant y serio... Los grandes derechos no cit
se compran' con IAgrim as, sino con sangre... Si tuvibramos tiempo yo un
afirmaria con la manor puesta sobre la cabeza rubia de mi hijo, que los
creo honradamente, meditadamente, que no tienen esos perpetuos mt
Sesperadores derecho alguno para fiar de la political probable la salud rel
de la patria... Nosotros hallaremos en todos los honrados corazones cu
magn~nima ayuda... Y tocaremos en cada puerta. Y pediremos li- oj<
Smosna de pueblo en pueblo. Y nos la darkn, porque la pediremos con qu
Shonor..." ca.
mi
Era entonces el 24 de enero. El dia 5 del siguiente mes volvia a es- me
cribirle a Viondi: "Envio al fin para mi hijo, puesto que Carmen vie- jui
i ne susa crhu~ichrias de arigo.. Yo culmplo on mi deber: Dios me a l
,iamparar8. A~in no sC qud va a ser de mi. iQud no hard yo porque ten- ca:
Sgan ella y mi pequefluelo cuanto les sea necesario!". A su Ilegada cat
SMarti vivi6 en casa del coronel Miguel Fern~ndez Ledesma y C~spe-
Sdes. Este patriota, nacido en M anzanillo, se ha bia unido a las fuerzas





Jos6S Marti y su hijo cuando vivian en 6a York en 1880.

revolucionarias de Camagitey en respuesta 'al G ito de Yara, del 10
de octubre de 1868. Un afio mis tarde lo hjcieron prisionero los espa-
iioles y lo enviaron al Presidio de La Habahamfdbnde Martf cumplfa
condena. Como' Fern~ndez Ledesma tenia mrtdios de fortune, en la
e~rcel le daban una comida especial, pero Marti, pobre, s61o podfa
comer el mal rancho de los press comunes. El coronel tuvo I8stim a
del inteliz .muchacho y comparti6 su cantina con Marti, lo que Bste le
agradeci6 toda la vida. Fern~ndez Ledesma se habia casado en Ca-
magiley en l857 con Angela del Castillo y Agramonte, de ilustre fami-
lia mambisa: prima del Mayor General Ignacio Agramonte y, al
igual que su marido, emparentada con Carlos Manuel de Cbspedes.
Antes que Marti el coronel habia sido deportado a Espaila, pero logr6
huir para luego establecerse en Nueva York. Los Fern~ndez Ledes-
usia le recomendaron a Marti, que esperaba a la esposa y al hijo y que
estaba en plena labor revolucionaria, la casa de hubspedes de los
~Mantilla, en los ndmeros 49 y 51, Este, de la calle 29, no lejos de donde
vivia el general Calixto Garefa, jefe supremo de aquella conspira-
cibn, en et-nrmero 238, Este, de la calle 30. Marti iba luego a substi-
tuirlo en el Comit6 cuando el general saliera de New Jersey, el 26 de
~marzo, con destiny a Cuba.
:La casa de hubspedes de Mantilla era, por otra parte, el lugar mis
"indittado para que viviera el conspirador, por ser bien conocida entire
los cubanos y aparentemente segura. Pero tan conspicua era que la
agencia Pinkerton, por 6rdenes de Espafia, mantenia alli un espia,
"E.S.", cuyos informes (que nada dicen de Mantilla entermo ni de la
menor irregularidad en las relaciones entire M~arti y la dueiia) se con-


dlarti





sejrvan en 2- Archivo Hist6rico~ de Madrid. El agen~te de Pinkerton se
11amaba Edwin Stolbin, "de 32 aiios, soltero, sin ocupaci6n y nacido
en Alemania", seg~in aparece en la hoja del censo del 5 de junio de
1880, que hace algdin tiempo me facilities desde California el senior Jos6 1.
Luis Dorningues. En dicho document hay una colu2nya en la que se
lee: "Is the person (on the day of the EnumeratoS' visit) sick or
temporarily disabled, so as to be unable to attend to ordinary busi-
ness or duties ? If so, what is the sickness or diss ability ? Y, como era
de esperarse, en Mantilla, que lo described como comerciante/
("Commerce. Merchant"), el que hizo la enumeraci6n tampoco in-
died que estuviera enfermo o impedido para llevar una vida norm al.

Cuando Marti ocup6 la presidencia interina del ComitC Central
Revolucionario, en substituci6n del general Garcia, Carmen Zayas
Baz~n ya estaba en Nueva York: habia embarcado en La Habana el
28 de febrero. Tuvo que complacerle eqp la recomendacibn quie le hi-
cieron a Marti de la casa de hubspedes de Mantilla: venia de familia-
res de ella. Seg~in la informaci6n que me dio poco antes de morir el
genealogista David Masnata y de Quesada, Miguel Fern~ndez Le-
desma era tio de Carmen; y Angela del Castillo, tambidn por otra
rama, su tfa (Rosario, la hermana del primero, estaba casada con
Bernab6S Varona Duque Estrada, primo, por Varona, de Francisco
Zayas Baz~n, el padre de Carmen. El padre de Hortensia Varona y
Quesada, esposa de,Miguel F. Viondi, el amigo de Martf, era primo
~hermano delpadre de Carmen; y la madre de Hortensia, que se 11a-
,maba Julia Varona de Quesada era, a su vez, prima segunda de An-
gela, la e'sposa de Fern~ndez Ledesma). Marti sinti6 siempre espe-
cialdevoci6n por el hogar de sus amigos: a la hija de ellos Isabel Ca- i
rolina (Cocola), le escribi6i el lo de abril de 1880 estos verses:
Yo no sC qu6 puro aroma
tiene tu hogar, que parece
que aqui la vida amanece
entire plumas de paloma.

Pero sd que cuando Ilego O
cansado y entristecido
pidiendo a mi pecho herido
para luchar nuevo fuego (...)
Siento brisa generosa I
que mi amargura suaviza, i
y una palabra que hechiza
y una mirada sedosa,
Y fuerte para luchar,
y seguro de veneer,
siempre que te vengo a ver
salgo fiero de tu hogar (...)

Y afios m~s tarde, en un retrato suyo, Marti escribi6: "A Cocola,
hija de an hombre generoso y de una amiga fidelisima".
~Al irse para la guerra los principles dirigentes revolucionarios, I
Marti se multiplied para tender las urgentes y numerosas obliga-
ciones del ComitB Central de Nueva York. El dia 6 de mayo le dice en C
una carta a Manuel Mercado: "... Aqui estoy ahora, empujando por
los sucesos, dirigiendo en esta afligida emigracicin nuestro nuevo
movimiento revolucionario. S61o los primeros que siegan, siegan flo-
res. Por fortune yo entro en esta campafia sin m~s gozo ~que el grido
cumplir la tarea mgs 6til, elevada y dificil que se ha ofrecido a mis
ojos. Me siento alin con fuerzas para ella, y la he emprendido. Creo
que es uan deserci6n en la vida, penable como la de un soldado en
campafia, la de consagrar, por el propio provecho, sus fuerzas a algo r
mimos grave que aquello de lo cual somos capaces. Poseer algo no es
al~s que el deber de emplearlo bien. Carmen no com parte, con estos I
juicios del present que no siempre alcanzan a lo future, mi devoci6n
a mis tareas de hoy. Pero compensa estas pequefias injusticias con su O
cariflo siempre tierno y con una exquisite consagraci6n a esta deli-
cada criatura que nuestra buena fortune nos dio por hijo..."' Al dia si-
(Pasa a la Pgg.4-C Col.1)







Vmndicacio

(Viene de 1;

guiente de escrita esa carta, despuds de mdiitiples vicisitudes, la ex-
pedici6n de Calixto Garcia 11egaba a Cuba. Tres meses mis tarde,
abandonado y enfermo, cay6 prisionero de los espatioles el general,
por lo que se daba por terminada aquella contienda que se conoce en
la historic de Cuba como la Guerra Chiquita.

Con esos antecedentes --la responsabilidad, el cr~dito y la actua-
cibn del revolucionario; con los ojos de la emigraci6n de Nuev a York
puestos en bl; en medio de la ansiedad por tener a su lado a su esposa
y a su hijo, iiba Marti a seducir a Carmen Mantilla-- una mujer ho-
Snesta, pero que ac ababa de conocer, de escaso atractivo fisico, de po-
ca cultural y cinco afios mayor que 61 -exponi~ndose a la vergllenza
del esc~ndalo, aun con un marido consentidor, a que de una u otra
manera se enteraran del asunto sus compatteros de la conspiraci6n,
sus jefes, entire los que habia figures de gran prestigio, y sus amigos,
y los familiares de Carmen Zayas Baz~n, de moral austera, y su pro-
pia esposa? Y no eran aquellos tiempos f~ciles al perd6n del adulte-
Srio: la mujer se exponia aldivorcio, al ostracismo social y a perder la
custodia de sus hijos; y el hombre tenia que afrontar el reproche,
cuando no el repudio, de cuantos lo conocian. Eran los tiempos en que
adin se hablaba en Nueva York del protestante Henry Ward Beecher,
famoso orador en Brooklyn, respetado por sus ideas de caridad y de
justicia antes de cometer adulterio en 1874 con Elizabeth, la mujer de
su amigo Theodore Tilton, por lo que perdi6 la consideraci6n y el res-
peto de muchos que antes10d admiraban: lo Hlevaron a juicio, y el ma-
rido burlado pidi6 cien mil d61ares por el agravio: "Con el hurto de la
majer ajena fue su proceso la befa national", escribi6i Marti, que le
reconocia el mdrito a sus ideas y a su palabra, aiios despuds, en 1887,
en ocasi6n de la muerte de Beecher: y ailadi6 al hacer un balance de
stis actos: "... Luego baj6 la cuesta de la vida, acusado de una culpa
odiosa: el adulterio con la mujer de un amigo. Veinte ailos ha llevado
la carga, jadeando como un H~rcules. Jam~s recobr6 la altura que
tenia antes de su pecado, porque todo se puede fingir menos la esti-
maci6n de si propio; aunque en su pasmosa energia, o en su sincere
arrepentimiento, encontr6 fuerzas para seguir siendo elocuente
cuando ya no era honrado.."

En el libro que ha dado pie a estos comentarios, su author critical a
los que presentan a Marti como "una figure sobrehumana, un tit~n
incorruptible, un gigante de la especie a salvo de 1as flaquezas del
com~in de los mortales", ya que, para ellos, agrega, "la vida de Marti
es ejemplar, un trozo de mirmol puro y blanco como las im Agenes de
su poesia, una trayectoria que no se mide con los pardmetros usuales
sino ilue es ella misma un paradigma con el cual medir a los otros..."'
Y concluye: "Una figure de esa talla no admite fractures: cualquier
desliz puede desnaturalizarla..."' No serC yo, por cierto, quien espi-
gue en esos atributos que tanto parecen molestar al critic peruano.
Si, el hombre tuvo sus defects, todo el mundo lo sabe, fue de barro y
cometi6i errors, pero eso no le quita condici6n "ejemplar"a su vida
--al menos para los que no podemos ni sofiar acercarnos a la altura
de su amor a la humanidad, a la justicia y a la patria; a su generosi-
dad, a su conduct y a su espiritu de sacrificio--; ni por nada de lo que

tica sensata. Pero aqui no se trata de simples "flaquezas" ni de un
"desliz" cualquiera, de un adulterio fortuito en un scenario frivolo
en el que se mueven personajes menudos. Para que hayan existido
relaciones intimas entire ~Marti y Carmen Mantilla en las 6 6 7 sema-
Snas que van desde que Ilega a la casa de hubspedes hasta fines de fe-

Marti tuvo que ser much peor que el "com~in de los mortales"; 1Mar-
ti tuvo que ser un ingrato, un irresponsible, un hip6crita y un necio.

La leyenda de C~sar Romnero

Lo m'is notable de esta Revisidn de la vida erdStica de JosC Marties
la entrevista de su autor con C~sar Romero, por lo que nunca habia
dicho en pdiblico, de que conservaba una carta en la que su madre le
decia: "Por favor, nunca vuelvas a decir que e1 (Mla'rti) era mi pa-
drino, porque tri yes, hijo querido, 61 fue r-ealmente (subrayado en el
libro) mi Intdre;. Seglin esta declar~aci6n Maria Mantilla no suyc




que era "hij a" de Marti hasta 1935. Se lo dijo Ubaldina Barranco viu-
da de Guerra cuando esta tenia "noventa y tantos aflos" en una visit
que le hizo a los padres del actor, quien cuenta asi el asunto: "En esa
ocasi6n, mi padre, Cesar Romero, hizo un aparte con la vieja sefiora
y le pregunt6: 'Ubaldina, jalguna vez Carmita te confes6 que Marti
era el padre de Maria?' Y ella respondi6: 'Si. Yo estaba con Carmita
cuando ella recibi6 la noticia de que Marti habia muerto en Cuba. En
medio de su dolor y su angustia, ella me lo cont6'. Y mi padre le dijo:
'j~ru qud: no vas; y let dices' a M~arila e~so? Ellla replIic6: 'iQuieres de-
cirme que ella no lo sabe todavia ?' Mi padre contest: 'No, no lo sabe.
Todavia cree que fue su padrino, nada m As', Y Ubita (la hija de la an-
ciana) fue donde estaba Maria y se lo dijo".
El testimonio de Ubaldina Guerra es dudoso no s61o por sus "no-
venta y tantos aiios" sino porque seguin Blanca Baralt, much m~s
cerca de la familiar de Mantilla, Carmita y sus hij as estaban en la ca-
sa de ella cuando se recibi6 en Nueva York esa noticia, y nada dice
que alli estuviera tambi~n Ubaldina Guerra; y, por otra parte, segun
la Onica carta que se conoce en la que Carmita hablo del asunto (cita-
da precisamente en el libro de Oviedo), escrita en Central Valley el 24
.de julio de 1895, tampoco menciona a Ubaldina Guerra para nada al
recibirse la noticia de Dos Rios. Al arlo siguiente de esth escena, CA-
sar Romero le concedid una entrevista a Social, que sali6 publicada
en el ndd~o del mes de julio de 1936. El entrevistador, que se firm a
Rodolfo Adams, comenta: "... Romero no se oculta al periodista, ni
su vida la vela con tela de mentiras. Es hombre agradable, exento to-
davia de sinuosidades mundanas, en quien la sinceridad limpia se
eleva y distingue por sobre las demis cualidades espirituales. Por
otra parte, elements de interns cubanisimos los hay para el lector
que sepa o recuerde que Jos6 MIarti vivid quince ailos en la casa de
hu~spedes del cubano Manuel Mantilla y su esposa venezolana (sic)
-pedazo de Cuba oriental-- Carmen Miyares, abuelos maternos de
Romero, cuya madre Maria, de nitia conocida por Marti y a su lado
crecida, recibi6 de 6ste sus ensefianzas de francs, literature y musi-


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CompI 01 1





1 Wa HI H VI







In de Marti

i P~g.2 C.)

ca..." Y, como era natural, surgio la pregunta obligada: "iSu mamit
es entonces la Maria Mantilla de quien con tanto afecto se expresaba
Marti?" Y respondio Cesar Romnero: "Si. Ella era muy nifia cuando
Marti fue a vivir a casa de abuelita..." Es decir, segtin esta declara-
ci6n, Marti ni conocia a Carmita cuando naci6 Maria Mantilla. iPor
que entonces no cumpli6 Cdsar Romero con 10 que le habia pedido su
madre el afio anterior, lo qlue le habia prohibido? ("Por favor, nunca
vuelvas a decir que il.."). En 1944 Vir~gilio Ferrer Gutierr'ez en su li-
bro Perd en la independencia de Cuba, y otros temlas americanos,
publicado en La Habana por los editors de la revista Indice, cuenta
cbmo Cdsar Romero, siendo niflo, supo por vez primer~a de Marti; le
pregunt6 a su madre por un retrato qlue habia en la sala de la casa, y
la madre le respondio: "Ese es, hijo mio, Jos6 Marti. Un hombre
muy bueno que much me quiso a mi... Murid luchando por la inde-
pendencia de Cuba, una isla muy bella... a la que alglin dia iremos,
para visitar su tumba... Yo, Cesar, naci quer~idndole. El me quiso
como padre..." Y seglin este relate, el padre de C~sar, que estaba
present, como sorprendido por las palabras de su esposa, mantuvo
silencio; dice el narrador basado en los datos que le habian suminis-
trado: "Romero, en su butac6n, movia quedamente la cabeza. El
'magazine' que estaba leyendo habia rodado al suelo. Y 61, de hito en
hito, miraba a la esposa que se alejaba y at ret~rato que presidia la es-
cena desde la chimenea del'fire-place"'. iSabia el viejo Romero que
su mujer era una hija bastarda? iLo sospechaba y no se atrevia a
preguntar? Lo clerto es qlue para esa epoca, de manera selective y
con cierta discreci6n Cesar Romero ya decia que 61 era "nieto" de
JosC Marti.

Dos ailos mis tarde, sin embargo, la Twentieth Century-Fox le pa-
g6 un viaje de buena voluntad por Hispanoambrica al artist Tyrone
Power, que acababa de terminar la pelicula T'he Razor's Edge, y que
se disponia para su pr6xima actuacioin en The Captain of Castile, so-
bre la conquista de Mexico. Ademis de su secretario y un copiloto,
fue en ese viaje el mejor amigo de Tyrone Power, Cdsar Romero.
Despuds de visitar casi todos los paises de Centro y Suramdrica, de
mis de 20 mil millas de vuelo y 10 semanas de viaje Ilegaron a La Ha-
Sbana. La popularidad de Tyrone Power hizo innecesario para C~sar
~Romero su "parentesco"' con Marti: en audiencia especial los recibi6
Vel president Grau, visitaron la sastreria "El Sol", de la Manzana de
'Gbmez, y en el Hotel Nacional hubo una fiesta de gala para los ilus-
tres visitantes... Tampoco le pareci6 convenient a Cdsar Romero
aprovecharse del credito de su "abuelo" cuando se iba a filmar La
rosa blanca en 1953; se quej6, si, porque ni lo habian considerado pa-
ra el papel principal: dijo en una entrevista: "Yo estoy muy disgus-
tado porque no se ha consultado a mi madre. Nadie estuvo tanl cerca
de Marti en sus tiltimos aflos como ella.." Y respect a que no lo hu-
bieran contratado se limit6 a decir: "Para encarnar un personaje
histbrico no basta el maquillaje..." iPor quC su madre, Maria Manti-
11a, que habia estado en La Habana poco antes, invitada por Batista
para las fiestas del Centenario, no habl6, de su parentesco con Marti?
iNo le habia pedido ella a su hijo hacia veinte ailos que dijera la ver-
dad sobre ese asunto? Ya habia muerto su esposo, su madre, el hijo
de Marti y casi todos los testigos de aquella tipoca... Pero ella guard
silencio. Jamis Maria Mantilla dijo ptiblicamente que ella era hija
de Marti...

Eil las cr6nicas que se mencionan al principio de este trabajo, so-
bre el mismo tema, se hizo referencia al desconocimiento que mos-
traba C~sar Romero sobre Marti y cuanto se relacionaba con Cuba.
En la entrevista que dio origen a aquellos comentarios, publicada en
la revista Hola, aunque habl6 muy poco, dijo, entire otros disparates,
que su abuela era "venezolana", que Marti tuvo "tres hermanas" y
que Marti muri6 en l895 "asesinado"'. Al hablar abora con Jagpt-Ovie-
do para el libro La ninia de New York, Cdsar Romero tiene la osadia
f:de decir que la vida de Marti con su abuela y con su madre "ha sido
siempIce algo que se ha tratado a la ligera", cuando lo cierto es que? el
propio 06tsar Romero, con sus contradicciones, comentarios, y silen-
cios es quien ha tratado el asunto con la mayor ligereza. Luego, en la
entrevista, dice que Cl1 convention a su madre para que no se hiciera
enterrar con iog papeles de Mt2arti qlue conservaba la familiar: "'Est;i
cosas", dice hab'erle dicho, "son parte de la historic de Cuba. Es co-




*-^ 5mJ "FulE? IrlU~re GI flco, 50IIr partce Utf La IlluLolna ue bUUa. Jun CU-
mo enterrar testimonios-de Washington o Lincoln". Pero eso no es
cierto: el Diario se lo dio Carmita Miyares en 1910, a Manuel San-
guily, y cuando el hijo de Cste quiso publicarlo, en 1925, y les pidio,
permiso a Carmita hija y a Maria, istas le confesaron que ni sabian
que quince afios antes su madre se hubiera deshecho de 61. Y en cuan-
to a las cartas que menciona, se las dio Maria Mantilla a Mafiach pa-
i ra su Marti, el apdstol, a principios de la de~cada del 30, cuando la visi-
t6 en New Jersey; por eso luego se publicaron en el tomo 67 de la Edi-
torial Trcipico, en 1946, con una nota en que se lee: "Agradecemos
muy especialmente al Dr. Jorge Mailach 6sta y las demas cartas de
Marti a Maria Mantilla, que publicamos en este volume, y que le
fueron gentilmente facilitadas por la propia Maria Mantilla". Aiios
mis tarde volvid a dirselas a Felix Lizaso, quien las public en 1950

do ella se las entreg6 a Batista en su visit a La Habana en l953. Tam-
bi~n dice C~sar Romero que su abuela muri6 en 1926, cuando lo cierto
es que muri6 en 1925; que ella "tuvo otro hijo (adembs de Manuelito,
Carmita, Ernesto y Maria) que muri6 muy niflo"', cuando lo cierto es
(Pasa a la P~g.6-C Col.1)


C~s
nai
y el
ado





Carmita Miyares, cuando ya habia muerto so esposo Manuel Manti-
pa. Se ha tejido la mentira de que per serle infiel a su esposo con Mar-
ti, en 1880, 6ste fue "realmente" el padre de Maria Mantilla.-


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El general Calixto Garcia en 1880
cuando era president del Comi-
tB Central Revolucionario de
Nueva York. Marti ocup6 su
puesto al salir el general hacia
Cuba para dirigir la Guerra Chi.
quita.


Blanca Za cherie de Baralt, aun-
que nunca lo conoci6, dijo que
Manuel MIantilla era en 1880 "ca-
si un invslido", per Io que se di-
vulg6 la leyenda de Marti padre
de Maria Mantilla.


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~ L~~S~~l Ubaldina Guerra. "]En 1935,
cuando tenir noventa y tantos
ailos", dice- ahora C~sar Rome-
~i~~f h~~a g:1~4~i~~Iro, le revPld a Mlaria Mantilla
que era hija de M~arti...


Obsar Romero acompaii6 al actor Tyrone Power en el viaje de "bue-
na voluntad" que los Ilev6 a La Habana en 1946. Aqui, junto al copiloto
y el bimotor en que volaron, con el president Grau San Martin, rode-
ados de admiradores y anunciando una sagtreria habanera.






Vindicacio

(Viene de la
que Carmita Mantilla tuvo tres hijos qlue murieron antes de cumplir
un ailo de nacidos: Mary of Carmel, en l873; Isabel Felicia, en l874, y
Ernest Charles, en 1878. Tamnbien dice C~sar Romero qlue los Manti-
Ila no tuvieron propiamente una casa de huespedes, "nadie extratio
venia y sencillamente alquilaba alli una pieza", pero, ide que otra
manera puede uno explicarse como inquilino en el lugar al alemsn
espia de Pinkerton? Pero on esta entrevista se le hace una oportuna
concesi6n al critic Jose Miguel Oviedo: ya se sabe qlue Cesar Rome-
ro desconoce much de la historic relacionada con Marti, y aun ma-
yor ignorancia debe de tener, pues poco lee el espailol, sobre lo litera-
rio, pero afirm a coincidiendo con las teorias de su entrevista dor: "'El
amor de Marti por ella (Maria) es un hecho muy intportante, incluso
a nivel literario. Todos saben que en 1882 public Ismaelillo, dedicado
a su hijo legitimo. Pero nadie ha tomado en consideraci6n los senti-
mientos qlue tenia hacia esta nitia con la qlue vivia en New York.."

Ese poco saber de Ce~sar Rtomero sobre el pasado de su familiar, en
relaci6n con Cuba, se quiso explicar en aquellas cr~nicas de 1988 qlue
trataron del mismo tema: diversos acontecimientos alejaron a los
Mantilla y los Romer~o del mundo de sus mayores: Marti, la Guerra
de Independencia y Cuba quedaron en su hogar comno un brumoso te-
16n de fondo sin contornos ni detalles precises. Con la mayor candidez

Teresa Romero, herm ana de Cbsar, en 1969. No tenia ella la urgencia
de publicidad y de hacer~se notable qlue los agents de C~sar quc~~~
para el actor de cine (s61o con la presi6n de ellos, a quienes no les im-
porta ni la verdad historica ni el credito de Marti con tal de qlue crez-
ca su client, puedle explicarse la impertinente insistencia sobre este
asunto...). Preparaba yo en aquellos dias un estuidio sobre Marti en
Nueva York y, con la ayuda de Luis A. Baralt, amigo de mi familiar y
primo de los Romer~o, trat6 de visitarlos en California. Ellos se excu-
saron en esta carta fechada en Los Angeles el l6 de marzo de 1969, que
abora hago puiblica por primnera vez, y qlue, a pesar de su extension,
transcribe casi en su totalidad, puesto que aclara, creo qlue de mane-
ra definitive, ese aspect do lo qlue aqui se trata; me dijo la sefiorita
Romero :

/ "... Please excuse my delay in answering your cordial letter of Fe-





:n de Marti

PA 8.4. C)
bruary 28. Dr. Baralt also wrote and sent me a copy of your projected
study. In turn, I am sending him a carbon of this letter... It is logical
that Dr. Baralt and other oldtime Cuban friends of my family would
assume that we, the children of Maria Mantilla, would be a source of
information with regard to that era i~n which my grandmother and
mother were such an intim ate part of the life of Josei Marti. There is a
tendency to forget that we four Romeros are two generations remo-
ved from those years that made history in our family, and that we ne-
ver knew Marti, who died when my mother was still a young girl of
fifteen. This is all very far away from us who were born and educated
in the United States and grew up as Americans. Although my grand-
mother's house in New York and her summer hotel in Liberty provi-
ded, during our early years, the only Cuban environment we were to
know, to us Marti was simply a great historic figure like Washington
or Lincoln, and we paid little attention to anything we might have
heard of a more personal nature".

"After Abuelita's death some forty-five years ago, our family mo-
ved away from New York and the small group of Cuban friends with
whom there had been social contact. Thus he. Cuban environment fa-
ded from our lives and, from that time on, wq almost always spoke
English at home, even with our parents. There ~was little contact with
such Latin-American persons as might hace been interested in a dis-
cussion of Cuba's greatest patriot".

"'Jos4 Marti was a part of my grandmother's and my mother's life.
we honor his memory and are proud of our Cuban heritage, but there
was not much discussion of an intimate life at which we can only
guess. Abuelita never (subrayado en el original) spoke to us of Marti
in a personal way. Her past private life was kept to herself and she
spoke to us only of Marti's intense dedication to Cuba an of his devo-
tion to her children..."

"During the thirty-four years of residence in California and up to
the death of my mother seven years ago, there were occasional but
infrequent visits from Cuban friends who were passing through Los
Angeles. On the ocassions the name of Marti invariably came up in
conversation with mother; and over the years, as we grew older and
more able to appreciate the greatness of the man, my mother often
Spoke of him with deep love and devotion. But it was she who had the
memoriess', not we. To be perfectly frank, none of us could provide
such details, dates and anecdotes as you would like to have. I am the
only one of the family who reads Spanish --and some of it with diffi-
culty, and in' fact I always have to coach Cdsar whenever he called
upon to speak any Spanish on the screen. Therefore, as you can ima-
iigine, we have not delved much into the works that have been pu is-
speak enough Spanish to hold an elementary conversation"...

"My brother C~sar agrees that there really is nothing that we could
tell you about those times. The figure of JosC Marti was always in the
background of our lives, but we did not actually experience those ye-
ars and, in our American-oriented lives, there was hardly opportu-
nity for discussion of them. As you know, it is only since the advent of
the Castro regime that the average American has come to hear and
know the name of JosC Marti, oraggr llto be even remotely interest -
ted..."

Marti: la filtim~a palabra

A principios del aiio pasado se public en Cuba, en el ndimero 2 de
Patria, Cuaderno de la C~tedra Mlar~tiana de~ la Universidad de La
Habana, una carta inddita de Marti que viene como a responder de
una vez y para siempre a los cargos que se le han hecho sobre sus re-
laciones con la esposa de Manuel Mantilla y de haber sido el padre de
Maria. EstB dirigida a Victoria Smith. Cuando Marti fue a Caracas, a
principios de 1L881, Carmita lo reepmend6, a sus primas Mercedes y
"1Victoria' Smith, de una familiar mu;y'querida e influyente en Venezue-
la por descender del coronel Guillermo Sinith, ingl~s que luch6 por la
independencia de la America del Sur,y y ue despue's fue, durante la
presidencia del general JosC Antonio P~ez, su ministry de finanzas y




director del Banco Nacional. For algun tiempo las hiermanas vivie-
ron en Nueva York toda vez que Mercedes estaba casada coni flamnil-
ton, quien era el c6nsul de Venezuela en esta ciudlad.

La carta no tiene fecha, pero por lo que dice debio de ser despues de


Otro "nieto" dre Marti. En 1958 se
apareci6 en L~a Ilabann el doctor
esptaiil Alfredo Vic~ente Marti' d
qulen dlijo qune su abuela fue
amante de Marti, y qule su ma-
dre, Concepci6n Marti y Sdez,a
fue el product de aquellos amo-s
res. El paredido fisico y sus pa-
labras no le bastaron para con-n
vencer a los experts cubanos s
quienes, en su mayoria, to consi-
deraron un impostor.



























Maria Mantilla en su visit a Cuba per las fiestas del Centenario,:
cuando era entrevistada por Fblix Lizase, per quien ella slempre sin-
ti6 el mayor respeto y conflanza. "Jamis ella dijo que Marti habia:
sido su padre", comentaba el conocido martiano, quiz~s el misl
grande conocedor de la obra de Marti que ha existido.


Dr. Ripoll page 3

Actually, the Barals family, having been related to my grandmother as well
as beiag contemporairic of her and agr mother, and having also known Hrrti,
are bett ecr dipped to provide more detailed information than anyDon I caD
think of. My brother Cesaar agreed that there really is nothing that we
could tell you about those timres. The figure of Jose Hard was always in
the background of our lives, but we did not actually experience those ~
years and, in our American-oriented lives there vaT hardly opportunity L
for discussion of them. As you knows it is only a~t e the advent of the
Castrp regime that the average American has come to u and know the wnae
of Joad Manrti, or to be even remotely intorasted.
Dr. Ripoll, I knowr this letter must come as a great disappointment
to you and will probably be as much of a surprise to Luis Barlt. I have
written at length because of my reluctance to appear ungracious, and I
trust -you understand that I have no alternative out to be completely

With all good vishes to you, and kindest rmmb e from upr
brothers please believe meI

Very sincerely yours,



Via Air Mail
cos Dr. Luis Baralt



SUltima p~gina de la carta de Maria Teresadloanero, la hermana de
SC~sar, al autor de esta "Vindicaci6n de 3a~rtf".
febrero de 1881, cuando enviud6 Carmita, dJ~u n de marzo. cuando
Scumplida su estadia de afio y medio en NueW'@o0rk, Car~men ~Zay as
Baz~n regres6 con su hijo a Cuba, "de tempkh'qaa de paitria", le es-
cribe Marti a un amigo, a quien le explica: "I f'Mle pareci6 just pri-
varles por algunos meses de ella". Fue entonces~que se mud6 a la ca-
sa de huespedes de Carmita: le dice en aquellop~a sa Manuel Mer-
c ado: "'Ahora vivo solo, porque C arm en y el nitio 44t n unos meses en
Cuba, en una casa pacifica, donde tal vez halle rep ~oara contarle a
la larga las cosas que me han ido sucediendo..." ( i~isgusto con los
generals 1Mgximo G6mes y Antonio Maceo, su renuncia del consula-
do del Uruguay, sus escritos para peribdicos...) La "casa pacifica"
es la de Carmita y sus hijos, que en el "Trow's Newt York City Direc-
tory, de ese ailo, aparece en el ndimero 1177 de la Tercera Avenida,
entire las calls 68 y 69.

Como la carta en cuestibn, de Marti a Victoria Smith, es de tanta
importancia para lo que aqui se trata, es poco conocida y nunca ha si-
do comentada en el context que interest abora, se transcribe a con-
tinuaci6n en su totalidad, aunque sin ninglin comentario, y solo su-
brayando aqjuellos pasajes donde ests0 los principles deseargos y
quejas que en su dia le sirvieron para atajar la calumnia, y que por


~ J~e~c~'

M;




quetJa(S quet enl au use n- anr vle-ion pm a ass.,m u ru...I....., a .... e
semejante motive, alim hoy, tienen vigencia. Con esa carta, de la infi-
delidad de Carmita a su esposo y del adulterio de Marti en 1880), por el
que so le ha~ creido padre de Maria Mantilla, quedan los dos vmndica-
dos. Para el critic JosC Miguel Oviedo, que tantos descubrimnientos
habia hecho a partir de "La nitia (bastarda) de New York", puede
ser desalentadora esta revelaci6n. Para C~sar Romero puede ser un
consuelo saber que su abuela fue una mujer honrada, y que por eso
tanto la quiso Marti, como a Maria Mantilla, hija de un hogar decen-
te. Dice la carta:

"Victoria: Carmita me ha dado conocimiento de la cart que le es-
cribe a V., y en que se refiere a mi. Es dificil, Victoria, que una per-so-
na de su tacto y bondad, haya sabido presciadir por completodte una y
de otra. De mi, perd6neme que le diga qu iasi no tengo que respon-
der a V Tengo un sentido tan exaltado e i transigente do mi prop~io
honor, un h~bito tan arraigado de pospone cf~odo interns y gocw mio al
beneficio ajeno, una costumbr~e tan profll ha de la justicia. 1 una se-
guridad tal de mi mismo, que le ruego m perdone si soy; necesar~ia-
mente duro, asegurindole que ni mi decol0 ni el de quien por su dles-
dicha estd relacionado conmigo, tendir8 ja~ Bs nada que temer de m i,
ni require mss vigilancia que la propia m i. Yo se padecer~ por todo,
Victoria, y consideraria, en 11ano espaadl una vileza, quitar por
ofusca clones am orosas el respelo puiblico a Ana m pjer buena ya u1rnos
pobres niiios. Puedo afirmar a V., ya que su persicacia no le hla bas-
tado esta vez a entender mi alma, que CarmifOa no tiene?, sean cuales-
quiera mis sucesos y aficiones, un amigo mgs seguro, y mgs cuidadco-
so de su bien parecer que yo. Ademas, debe V. star cierta de que ella
sabria, en caso necesario, reprimir al coraz6n indelicado que por sa-
tisfacer deseos o vanidades tuviese en poco el porvenir de sus hijos.
En el mundo, Victoria, hay muchos dolor~es que merecen respeto, y
grandezas calladas, dignas de admiraci6n"'.

"'De Carmita, pues, no le digo nada, que ella sabe cuidarse. Y die mi
no le puedo decir much ya que nlo tenlgo ni la inmodestia necesa/lfa
para retferirle a V. mi vida, que he! mantenido hasta abor~a por encina~
delIas pasiones y de los hom br~es, y tione por esto muismo fam a quer all
She de perder; ni tengo el derecho de escr~ibir, a V. que es damla, las pa *
labras alborotadas que como cuando uno se ve desconocido en su.
mayor virtud, me vienen a la pluma".

"Una observaci6n si me he de permitir hacerle. Leida por un ex-
trailo, como yo, la carta de V. a Carmita no parece hecha de mano
amorosa, sino muy cargada de encono: jeomo, Victoria, si V. no es
asi, sin duda? No s61o tiene V. el derecho, sino el deber, de procurar
que no sea Carmita desventurada; y si sospecha V. que quiere a un
hombre pobre, casado y poco preparado para sacar de la vida gran-
des ganancias, haria V. una obra r~ecomendable urgiendola a salir de
esta afici6n desventajosa. Por supuesto que si, libre de hacer en su
alma, salvo el decor de sus hijos y el propio, lo que le pareciese bien,
si insistiese en esto, seria un dolor, pero un dolor respectable, puesto
que no se vendia a nadie por posici6n social, proteceicin o riqueza, si-.
no que, en la fuerza de su edad y de sus gracias, a la vez que no daba a
su cariflo mis riendas que las que no pueden ver el mundo ni sus hi-

(Pasa a la Pgg.7-C Col.1)








Vindicacion de Marti

: (Viene de la P~g.6-C)


i0 de Octubre'.

.? FOr JOSC Mardj


No es un suefio, es verdad: grito de guerra
lanza el cribano pueblo, enfurecido;
el liueblo cuanto defgegro la opresi6n encierra'

,Del anchopg~uto a la Escambraica sierra,
ruge el eqfi6n, y al bdlico estampido,
el, b~rbar~ .ppresor, estremecido,
gime, s q 9a, y timido se aterra.

De. su erza y heroica valentia
' tumba fobs campos son, y su grandeza
degr,ij~` y mancha horrible cobardia.

Gracias: a' Dios que 181 fin con entereza
rompe Cuba el dogal que la oprimia
y altiva y libre vergue su cabeza!


:jos, se consagrara sin fruto y en
:la tristeza y el silencio.a un cari-
: fio sin recompensa, y'a la priva-
' ci6n de las alegrfas que de otro
.modo pudieran todavia esperar-
la. Esto, munidanamente, seria
una locura, como se yo muy bien,
y le digo a cada memento, y estoy
seguro de que si ast fuese el caso,


se le dejaria siempre inflexible-
mente en la m-8s absolute liber-
tad de obrar por si, y no se impe-
diria jamss por apariencias im-
premeditadas de hoy las solucio-
nes de mariana. Pero esas penas
calladas, Victoria, merecen de
toda alma levantada, cuando se
Ileven bien, una estimaci6n y


respeto que en su carta faltan".
'"Ahora, de murmuraciones,
iquC le he de decir? Ni Carmita
ni yo hemos dado un solo paso
que no hubiera dado ella por su
parte naturalmente, a no haber
vivido yo, o que en el grado de
responsabilidad moral, de pie-
dad, si V. quiere, que su situacidn
debe inspirar a todo hombre
bueno, no hubie~se debido hacer
un amigo intimo de la casa, que
.no es hoy mifs que lo que fue
cuando vivia el esposo de Carmi-
ta".

"Yo le repito que de esto s@
uidar yo: si alguna mala perso-
aque a juzgar por la estima-
idn creeiente de que ella por su
parte yyo por la mia vivimos ro-
deados, sospecha sin justifica-
cidn possible y contra toda apa-
riencia que ella recibe de mi un
fa vor que manche, esa, Victoria,
serd una de tantas maldades,
much menos imputables y pro-
paladas que otras, que hieren sin
compasidn ailos enteros a perso-
nas indudablemente buenas, que
las soportan en calma ."

"Ya es tiempo de decirle adibs,
Victoria. Con toda el alma, y no
la tengo pequefia, aplaudo que si
sospecha que Carmita intent
consagrarme su vida, desee V.
apartarla de un camino donde no
recoger8 deshonor, porque a mi
lado no es possible que lo haya,
pero si todo genero de angustias
y desdichas. Y si en el mundo hay
para ella una salida de felicidad,
digamela yyo la ayudard en ella.
Pero V. no tiene el derecho de su-
poner que lo que mi carillo me
obligue a hacer por laamujer de
un hombre que me estimd y sus
hijos huddfanos es la paga inde-
corosa de un favor de amor. Por
ac8, Victoria, en estas almas so-
las, vivimos a otra altura. Sea
tierna, amniga mf a, que es la tini-
ca manera de ser bueno y de lo-
grar lo que se quiere".

"He escrito a V. tanto, m~s
porque me apena que sea injusta
con Carmita, que por mi mismo,
que no me hubiera yo atrevido a
molestar en mi propio su aten
ci6n por tanto tiempo".


CARLOS MANUEL
DE CESPEDES


"JosC Marti"


JOSE MARTI