La locomotora

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Material Information

Title:
La locomotora
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Publisher:
s.n.
Place of Publication:
Guatemala
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Civilization -- Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Genre:
serial   ( sobekcm )
periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Guatemala

Notes

Dates or Sequential Designation:
Began with Año 1, no. 1 for July 15, 1906.
Numbering Peculiarities:
Vols. for 1907- also called Año 2-
General Note:
"Revista de política, ciencias, literatura y bellas artes".

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 30858255
lccn - 2011229543
ocm30858255
System ID:
AA00011460:00087


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Full Text
1


LA LOCOMOTORA


REVISTA DE POLITICAL.


CIENCIAS,


LITERATURE


Y BELLAS ARTES.


Guatemala, 24 de Diciembre de 1906.


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La


2evista be political, iecncias, Citeratura y 3ellas Crtes.

Redactores: Joaquiin ilOndez y Felipe Estrada Panlagua.
Administrador: J. Alejandro Pacheco H.--2' Asenida Sur, Ndmero 3.

AN O I. GUATEMALA. 24 DE DICIEMBRE DE 1906. NTUM. 20


EL


CHRISTMAS


(A ELbOS.......)


El vil ji invierno lleg6 ya! Su hilito
frio barrio las bojas que de los arboles se
desprendieron: hojas verdes, purpireas,
amarilla;, anaranjada-, tornasoles: dlti-
ma y hermo- a florecencia del afit que se
va. Sudario c'.mo de muerte envuelve A
]a gran naturalrza. Los lagol, rizados
antes por auras juguetonas, y cuyas olas,
persig-uiendose en pcquefio- tumbos, iban
A morir dulcemente en verde lecho salpi-
cado de violctas, hoy s6lo ofrecen su
inmdvil y dura superficie al filo de los
patines capricho-os. Ya no hay en ellos
gra.:io-as barcas, cuyos remos a la bri-
llante luz del sol producian resplandores;
ni gondolas ligeras, que dejan tras si
vibraciones de cuerdas, risas melodiosas,
cantos de amor, alegres notas del himno
primaveral. Desnudos de follaje, los
arboles retuercen sus ramas en tragicas
actitudes; de ellas no se desprenden ya
susurros de brisas y gorgeous de nidos.
El sol amarillento, en su breve carrera
por un cielo de pizarra, vibra lInguida-
mente anemicos rayos, que no dan color,
y apenas luz. La nieve cae, menuda,
sutil, revoloteando en leaves copos, que a
la brillante luz de los focos electricos
semejan lluvia de plata. Blanco esta el
piso, y los techos de las casas, y las
cubiertas de los omnibus, y los abrigos
de los transeuntes, que pasan por la calle,
zapateando recio por el resbaloso piso,
con las narices hdmedas, las orejas encen-
didas, y las rojas manos ocultas en los
manguitoso sumergidas en las anchas
faltriqueras de los gabanes. Las ven-
tanas de las casas, antes abiertas de par
en par, i fin de que el aire veraniego
circulara por las habitaciones, dejando en
ellas aromas de musgo, crisantemas y
magnolias, hilitos de selvas, alientos de
jardines, hoy estin hermeticamente ce-
rradas; en sus cristales rebotan los grn-
nizos, y sobre ellos se perciben movibles
gotas, i manera de ligrimas, doradas por
el fuego que en el bogar chisporrotea.
Desiertos estin los grades parques;


desnudas las paredes, por las que poco
ha trepaba la carifio-a yedra; vaciis loi;
jarrones, ocultos antes por frescas ve-ti-
duras de parasitas y lianas. Han de apa-
reciJo va lis trajes de brillantes cali,6.,
las indianaa de color de crema, sembra-
da< de azules pen-ami nt,)., los venues
enc.jes, las transparent-s tarlatana,, los
anchos sombreros de paj., adornadrs de
rosas y violetas; de fresas encendidas y
3 de pajiros multicolores; y del fondo de
los armarios salieron ya los peludos
manguitos, los zapatos impermeable, los
anchos paraguas, los burdos gabanes
las pieles de foca, que paraabrigar cuellos
de cisge y talles de wilis conquistd el
harpouero all. sobre los hielos de Bebring
y la fosforescente luz de las auroras
boreales. El viejo invierno lleg6 val
Y con C' vino el Christmas, el alegre,
el esperado Christmas! iQu6 animaci6n
en las calls! QuO bulliciosas muche-
dumbres las que hormiguean en los gran-
des almacenesl iQud de carros repletos
de pequefios bultos! ;Cuintos mensa-
jeros corriendo por las anchas avenidas!
IQuo gozosa fiebre la que agita i la opu-
lenta Leviathin del Norte! Y en los
bogares, cuinto movimiento y cu`nta
vida!... Cada cual oculta en sus arma-
rios paquetes misterios: de alli saldran
libros con bellisimas ilustraciones; aba-
nicos que pareceran arrancados ii cisnes
que tuviesen colas desplegadas a lo pavo
real; preciosos dijes; ricos estuches;
primores de arte; filigranas de oro;
diamantes de profundas aguas; tarjetas
con poeticas leyendas; jarrones de tenue
porcelana; muestras de ostentaci6n, re-
cuerdos de amistad, tributes de gratitud
6 memories de mas dulces sentimientos.
Suaves manecitas y afilados dedos con
premura se mueven, haciendo volar la
delicada aguja: aqui se borda el gorro del
papi, alli los patuflos del abuelo, y por
alli, A puerta cerrada, rica paiuelera en
que, poco a poco, esta apareciendo una
cifra dentro de realzada corona de noieol-
rides, mientras en el fondo de dos bellos
ojos brilla la reverberaci6n del mundo de
los suefios.


Pero la fiesta, la alegre fiesta, para
vo-otrns es, seres menudos y adorables,
pedacitos de hombre, remedos de mujer,
muFiecds perfcccionadas. conatos de per-
sonas, pijaros del ni.o human, Angeles
que ac;abis de perder las alas, poemitas
ambulantes, luces del hogar, sonri-as de
la vida; para vosotras, criaturas dulces,
que IlevAis en vuestraa mejillas reflejos
de celajee, claridad de cielo en los azules
ojos de turquesa y ravos de sol en las
melenas de oro. Para ti esel Cbristmas,
diosecita en embridn, que miras ya con
orgullo delinearse en tu talle suav-s
curvas y redondeces m6rbidas; para tf,
blanco querube, de cuyos labios se escape
ya la palabra, alada. balbuciente, incierta,
vago recuerdodel idioma celestial, ensa-
yo delicioso del lenguaje human; para tf,
seratincito meditabundo, casado con el
biber6n, que desde tu cuna de espuma y
arreboles iluminas el hogar con tu sonrisa
sin dientes, 6 lo aturdes con Ilanto estre-
pitoso inmotivado, baciendoasi el apren-
dizaje de la amarga vida. Para vosotros
es la fiesta universal, en que el mundo
conmemora, i traves de las edades, la
buena nueva que un dia se anunciara Ala
luz misteriosa de la estrella de Betlem.
Abh y c6mo dormireis esta noche,
despues de colocar vuestra media de lana
junto A la chimenea encendida! No ocu-
parin vuestra mente los graves pensa-
mientos de costumbre: boy no sofiareis
con la maravillosa limpara del afortunado
Aladin; ni con el tajante acero de Jack,
el David de la leyenda, que descabezaba
gigantes; ni con la Cinderella, cuyo me-
nudo piececito la hizo subir las gradas de
un trono; ni os supondr'is acompailando
a Robins6n y a su pequefo sdbdito en la
isla desierta, 6 habitando con aquella
l.izarra y menuda familiar que vivia en un
zapato. No os estremecereis, recor-
dando la terrible aventura de la Caperu-
cita Roja: y esta noche no os visitarin
vuestros heroes favorites, el Gatito con
botas, 6 el little Lord Fauntleroy, cuyo


C~atJkkraatI









La Locomotora 2


vestido de dandy extrenareis maiana.
Tendrei-. otros suefos, otras ilusiones y
otras inquietudes, Alli, por la media
noche, ha de venir, la ]uz de laluna, un
viejecito, de cara alegre y jovial, panzu-
dito v gordo, con mejillas cual rosas, y
nariz como una cereza; de ojitos risuefios
y pica rones. luenga barba Ilena de caram-
bano-, y vestido todo de pieles, mancha-
das de ceniza y hollin y chorreando nieve;
traeri consig." un saco, lleno de lindas
co-a,;; y Ilegrard en rapido trineo, tirado
por ncho ren -iferos, cuyos nombres son:
Di..her, DaicIr, Prancer, Vixen, Comet,
Capidl, Donder, y Blixen. Es el vetusto
Kris Kringle, el amablegenio del Christ-
mas. el buen San Nicolis.... Saldra de
su trinen, y con su lio al hombro, se
de-lizari de tn brinco por la chimenea,
baipr- a la sala, se acercara a vuestras
mediecitas y dejara en ellas,,.. algo.


Y luego, vendrA el dfa de mafiana. .La
sala estarh vedada para ellos, que de vez
en cuando Ilegarin de puntillas a poner
en el agujero de la Have un ojito calentu-
riento de curiosidad. Papa, mama, las.
hermauitas mayores se hallan en ese
sief(cta saicftorwun, ejecutando misterioiza
labor; se ban encerrado alli, con todos los
paquetes que del almacen trajeron. No
hay mas recurso que esperar. Esperar
a.los seis aios,.... loh tormento feroz,
que el Dante no vislumbr6 siquiera!
Vendra por fin la tardia, ]a anhelada
noche. Las puertas del saloncito se
ahririn, y hara su irrupci6n el tumul-
tuoso enjambre. Ah! que de ojos asom-
brados! que de r6seas boquitas entrea-
biertas por estupenda admiraci6n! Allf,
en el centro esta el Arbol de Noul; lleno
de flores, de frescas lianas, de verdes
musgos, que adn guardian la tibia y aro-


. :i. -
J. 7









. -. ..


Domingo Estrada y sus hijos Mario y Haroldo


ZQu6 sera? Para los nifios buenos,
obcdientes y aplicados, un precioso ju-
guete, una mulueca vestidita de encajes,
quizas una moneda de oro; para los malos
nimlos, un sir,';.h, una rama seca. Y por
eso, las cabecitas rodarin sobre la almo-
hada de plunias a impulse de agitados
suefos. Ay! cuin escaso es el ndmero
de las concienciastranquilas! Dentrode
aquellos pecliho nacarados, cuantas mor-
didas da-ra el gur-anito roedor de los
remordimientos!


mada atm6sfera de los invernaculos; por
todas parties brillan en el pequefios cirios,
limparas de mil colors, farolillos vene-
cianos, iluminados globos japoneses; y de
sus ramas penden. .... c6mo hacer la
enumeraci6n de todas esas maravillas?
Fusiles, sables y cafiones, dignos de un
ejlrcito de liliputienses; locomotoras y
carros, comolas que deben correr en el
pals de los pigmeos; clarines y trompetas,
como para ruidosos duendecillos; guita-
rras mindsculas, A manera de las que


ban de tocar Ins korriganas, blancos pie-
rrotes, polichinelas con gorros ornados
de cascabeles, Juanes de las Vifas con
imponentes aires de dignidad; cajas de
Nuremberg que guardian un mundito de
casas, arboles, ovejas, perros y pastores;
plateados menajes de cocina, en cuyo
azafate mayor podria servirse entero un
pijaro mosca asado; cajillas de mdzica,
que cantaran un aire del Nlikado 6 Pina-
fore bajo los dedos del nilio que figure en
la familiar como 6ltima remesa: y aqui
dulces, y alla. fruta', y por aca pasteles:
por todas parties primores de la confi-
teria, prodigious de la reposteria; y mil
y mil cosas mas, sobre las cuales vagaran
las miradas de aquellos ojos engrande-
cidos por estupefacci6n supreme! Asi,
como el de Noli deben ser los Arboles
que hay en los bosques de los Genios y
en los risuefos parques de las Hadas!
Como esos tienen que ser sus frutos y
sus flures!
Pasara la primera impresi6n del aqom-
bro sagrado. Pronto se habran familia-
rizado ya con esa maravilla, digna de las
Mil y una noches, y barn que papa baje
aquellos bombones que truenan al rom-
perse, y guardian ocultas tan bizarras
cosas. Habra descargas de mosque-
teria, cual las del poema de Villavicio.a;
y de los paquetitos rotos saldran c6micos
birretes, cascos prusianos, grros de
jockey, altas monteras de poyasos, reve-
rendas papalinas, que entire risas y
aplausos cubriran luego las cabecitas
encrespadas. Y vendrin los juegos y las
danzas, unidas las manos, relampaguean-
tes los ojuelos, abiertas las bocas guar-
necidas de perlas; y habri gritos agudos,
voces de mando, interjecciones impa-
cientes, canoras carcajadas, ahullidos,
gorgeous, arrullos, cantos, sonidos inarti-
culados, notas aladas, formando todo eso
el celestial concerto de la inocencia y la
felicidad.
Y mientras tanto, el abuelo fumar la
pipa al lado de la chimenea, que arroja
sobre la alfombra sus tembladores des-
tellos; la abuela tendra sobre sus rodillas
al bebito, que aun no puede tomar parte
en el festejo, ofreciendo ambos como una
tierna alegorfa de los dos creptisculos; la
hermana mayor, en el hueco de una ven-
tana, escuchara con los ojos bajos al
apuesto joven, que le hablara en voz
queda de cosas que la abuelita ya olvid6;
y toda la familiar, diseminada en grupos,
mirara de soslayo al comedor, en donde
sobre niveos manteles, la teteracanta, los
cubiertos rutilantes brillan, y el pavo
color de ambar viejo, espera tranquil la
maniobra de la descuartizaci6n.
Es el dia del bogar y la familiar, el gozo-
so festin del viejo invierno. Es elChrist-
mas, que una vez mAs lleg6!
Y entire tanto, el extranjero vagara por
las calls, de vuelta de algin teatro,
sintiendose solitario en medio de las ale-
gres muchedumbres. Ningdn hogar. la









La Locomotora 3


espera; el no comeri en familiar el rico
pavo, ni vestiri un arbolde Noel. Lleno
de frfo, mis que en el cuerpo, en el
entrittecido coraz6n, vera brillar las lu-
ces a travys de las ventanaa, oira la leda
algazara de los nifos, escucharA al pasar
por las casas los dulces ritmos del Swreet
Home, que dedos de rosa y de marfil bacen
gemir al piano. Y entonces pensarA en
un pais tropical, donde hay naranjos
Ilenos de azahares, palmas esbeltas y
erguidos cocoteros; donde los montes
siempre estin verdes, los lagos siempre
azules y siempre el alto cielo cuajado de
consteldciones. Pensar. en los sclientes


tamales, en los suaves bufluelos,' en las
gordas bananas chorreando mie!, que en
la Noche Buena se venden alla, 'a la vaci-
lante luz de las antorchas recinosas.
Recordarailos altares, ardiendo en luces,
ante los cuales el sacerdote oficia la misa
de media noche, mientras se derraman
bajo la alta b6veda del temple los jugue-
tones sonecitos de pascua, los gozosos
redobles de los tambores, la extrafia
miisica de los chin chines, los trinos meli-
fluos de lospitos de agua. Recorder. los
animados iaciiri ntos, ornamentados con
verde loja de pacaja, amarillas naranjas,


verdes limas, racimos de coyiles, sartas
de carnosas manzanillas y altas ramas
de roj) pi' de ganll. Pensara en voices
que oir querria ahora, en manos que
quisiera estrechar, en dulces y adoradas
cabecitas que anhelara rodear con una
corona de besos.... Y antes de entrar
a su lujoso hotel 6 A su modest casa de
hujspedes, se detendri un instant para
limpiar alguna vergonzante ltgrima que
congel6 en su helada mejiila el cierzo de
la noche....
Dcmingo Estrada.
New York, diciembre de 1889.


A LOLA


FUjE TAS


En la noche de su matrimorio con Felipe Estrada Paniagua.


Ahora que a los azahares
Como blancos luminaries
De tu cendal trave-,
Amor ardiente arrebola;
A ti vuela, dulce Lola,
[ D Mi epitalamio cortes.


SOjala sobre sus alas
Pudiera llevarte galas
De un estro primaverall
Y cayeran mis canciones
Como lluvia de ilu>iones
Sobre tu lecho nupcial I


IPlegue a Dios que la ventura
Siempre rica, siempre pura,
Habite en tu coraz6n !
Y oigas en suefin amoroso,
Del mirlo blanco dicho-o
La enamorada cancidn !


Se feliz, graciosa dama,
Que el esposo que te ama
Alza a tu amor un altar,
Do ardera perennemente
Llama que alumbre y caliente
Tu coraz6n y tu hogar.


J. alma.


Guatemala, 12 de noviembre de 1904.



W f*


PAGINA DIE UN DIARIO

CElSO DB2 POBLhlCION


Julio V1 de 1902.
Es el moment en que todo jefe de
familiar debe declarar por escrito el
ndmero y condici6n de personas que
habitan en su hogar; y tengo sobre mi
mesa el cuadro estadistico, y pongo el
nombre de mi mujer, el de mi hija y....
voy instintivamente escribir el de mi
hijo, de mi hijito idolatrado, el mejor
amigo que he tenido en mi vida y, since-
ramente, el ser a quien he querido mis y
el que, no tengo duda, me ha querido con
mayor ternura y mis solicito interest en
este mundo.


Voy a escribir el nombre de mi hom6-
nimo; de un hombre que ya es hombre a.
los cinco affos de edad; del que al despun-
tar la aurora me despierta con un dulci-
simo: "IBuenos dias, papaitol" y viene a
mi lecho a despertarme con su frase
ritmada en la canci6n de las aves ma-
finales.
Voy a consignar la palabra en diminu-
tivo, como a e1 le agrada oirla y como la
escucha de mis labios al oprimirle con
beso dulcisimo la frente en que ya el
pensamiento dibuja el. presagio de sus
facultades.


Voy a ponerla, pensando en su mirada
energica como la de todo un hombrecito,
sonriente como me imagine la esperanza
que nace, con cierto fondo de pensa-
miento como que ya piensa en sus jugue-
tes y con cierta habitual melancolia como
que ya se imaginara las tristezas de la
vida.
Voy a ponerla, bajo la impresi6n de
aquellos labios, los uinicos que me ban
hecho sentir esa fruici6n de la paternidad
en toda su amplitud, y que con su 6sculo
inocente me dan el m.s dulce al par que
elque mis efectivo impulso moral para


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La Locomotora 4


las luchas de la existencia, vista a trav's
de la realidad, Ilena de engaios, Ilena de
combates por la vida, repleta de dobleces,
lay! done casi siempre 6 la lealtad sucede
la traici6nl
Y al ir mi pluma a escribir este nombre
adoradode mi pequefluelo,se me present
el, de cuerpo entero, con el continent
alegre, propio de sus afos, retozador
como un pilluelo, sonriente como una
maiiana de primavera, parlero como una
canci6n de trovador alddo.
Pongo su nombre que es mi nombre. y
le agre(i) una pequena h para indicar que
es mi otro yo, la reproducci6n de mi
misin., la redacci6n del jefe de la casa,
la miniaturd del padre. aliun tinto grave
por las circunstancia- del moment.


Y vaesti;eselotroextremodela curva
reentrante de mi vida; vive en mi casa,
por dicha mia; es blIlino como el que mas,
este bribonzuelo en quien se confunde
una gota de sangre francesa y otra de
espahola por su padre, con otra de aga-
rena por la madre y otras mis de pura
sangre indigena por la mezcla de nuestra
raza centro-americana.
Su domicilio es Guatemala: sf, aqui
abri6 los ojos, al beso de esta luz que
encendi6 su alma, al par que oreaba su
rostro el aura pura y aromada de estos
vergreles.


Seso? hombre! y lque bien le sienta
a su cabeza erguida la teresiana roja, y a
su busto la guerrera gris; y luego el
pantal6n grance del traje de maniobra, y
las polaina', el uniform de politicnico
de pura alici6n y de inclinaci6n prema-
tura

















Hombre! es mi esperanza: es fuerte,
es r.bu-.to, tiene el aire marcial de un
veteran joven. y con el espadin al cinto,
con su traje de campaia, cantando el
Hinno Nacional, trae subre el hombro la
bandera bicolor.
Luce sobre su pecho, como la condeco-
racionc m.s preciada, la medalla del club
"21 de noviembre" en las fiestas de Mi-
ner\ a.
Y al pasar, da voces de mando.
-Presenten, armas!-Sf, que se pre-
senten las armas donde quiera que se
ame esa bandera, emblema de honor y
libertad!
Esto es para e1 todo su mundo, todo su
estado civil; su patria es su hogar donde
hace que ondee su pend6n altivo; para
defenderlo tiene una espada, tiene various
fusiles, y jams ha llegado el caso, como
eu algunos d4biles pauses, que haya de
recurrir a la protecci6n de sus mayo-
res....
Conque, de ser hombre, hombre, lo es,
lo consigno en el cuadro!
.Ocupaci6n? Marchar, contramarchar,
todas las horas hbbiles del dia, al s6n del
parche que toca.... Pero, es verdad, el
diminuto tambor qie batfa los timpanos,
el primito que redoblaba los toques de
ordenanza, ha partido, para nunca m.s
volver....


F Pero el continia imperterrito; alterna
las vocesde mando, empuilando la corneta
para dar cada atenci6n y dos puntos que
haria resucitar a los soldados de Aus-
terlitz.
-Derecha! Armasl
SYal romperla march, solo, erguido
v bizarro, parece el resto de un cuerpo
de ejJrcito diezmado en el combat, pero
cubierto de gloria y en posesi.:n de la
energiad que proporciona siempre el
triunfo.
LLe pongo military?
Ain no sabe leer, por su puesto, ni
menos escribir; .... Y cuando en el cua-
dro regreso a la casilla hibitac,'(in, se e.fu-
ma su figure, se pierde su silucta y mi
cadete diminuto desaparece entire ,ina
nicbla formada por miz ligirimas.





.
_., .. -: -":: : "-.: .. : "-. ,.
: .





... ., ., .


;Eslverdad! l1es va un habitante menos
en esta casa doliente y triste; su nombre
no debe figurar en un censo de poblaci6n,
porque ya e-ti e-crito en la lipida de su
sepulcro, blanca hoja del censo de la
muerte....
Como aquella gentil reina de Navarra
que adopt por blason una plant de re-
galiz cuando acababa de sepultar al ser a
quien mas amaba, debo, pues, exclamar:
"Lo que yo tengo de mis dulce, esta bajo
la tierra."
Y ia mi cuadro del censo le falta lo que
mis orgulloso me tenfa.
Hay que enmendarlo, y he de poner
sobre lo escrito una line negra; la linea
negra mas negra que puedo trazar en
mi vidal
Joaquin Mendez.


TOGO HEIHACHIRO *


Ocasi6n propicia se present en esta
fecha memorable,en queel pueblojaponds
celebra entusiasta y solemne el natalicio
de su lihroe almirante, para dar 6 conocer
al ptiblico su rasgos biogrificos y hechos
salientes de su vida laboriosa y ejemplar.
El almirante Togo, naci6 en el pueblo
de Kashiya el 22 de diciembre de 1S47;
pas6 sus primeros afios en el lugar de
su nacimiento, siendo en 6ste escogido,
cuando contaba 16, por los ancianos


del Clan de Satmusa para que en calidad
de grumete, ingresara a ]a marina que
con un fin commercial organizaron.
Este afortunado accident, le condujo
hacia el templode la fama 4 hizo colo-
car su nombre con caracteres de oro
donde figuran los de Nelson, Churruca,
Gravina, Releigh y Ci-neros: grande
titanes de la guerra naval.
El joven grnmete se decide por la pro-
fesi6n engendradora de su engrandeci-


miento y en muy corto tiempo se capta
las simpatfas de cuantos le tratan y el
carifo de sus superiores, con el exacto
cumplimiento en sus deberes.
Cuentase de Togo, que en una tarde
en aquella epoca se encontraba descan-
sando en la gavia, contemplando exta-
siado y pensativo el mar: teatro mis

S() Es costumbre japonema invertir el orden
del nombre y apellido.


-WV ---^-^^ ^^*Mlc~WV~CNI~\MMIWWWWI~WWWWWI~/YIMIC~MN ~NCTCNC~CTWIICTC~ZrCrWcrVC~WwWWWV


S7 .









La Locomotora &


tarde de sus sangrientas luchas, cuando
uno de sus camaradas se acerc6 A pre-
guntarle en que pensaba y 61 contest,
seialando el oceano: pensaba en que ese
mar sera despu6s el testigo mudo de los
centenares de batallas que tendrrAn lugar
cuando estos pueblos que se estAn for


mando traten de recobrar sus legitimos
derechos violados injustamente por las
naciones grandes.
Togo presentia desde su corta edad, la
escena que ante su vista se esta desarro-
lando, porque es ley universal 4 inmu-


Fu6 Togo en el cambate, de los mis
distinguidos por su arrojo y serenidad y
por tan altas dotes le ascienden al grado
de segundo Teniente de Marina.
A noticias del Emperador legaron las
cualidade, del inteligente 4 intrepido
marine y siendo 41 un gobernante pro-
gresista, quiso sacar provech. deii la
inteligencia no comdn de Heibachiro y
le envi6 A Inglaterra a la Escuela Naval
de Greenwich para que perfeccionara
su. carrera. Y asi, tan pronto como
ingres6, se dedic6 con aplicaci6n extre-
mada Alos studios de la ciencia naval,
siendo uno de los primeros en la mayoria
de las classes que con muy feliz exito
gan6.
Con jiibilo y satisfacci6n recibi6 el
emperador la noticia del fin de los lucidos
examenes de Togo, despuds de 5 afios de
constant studio y, en el mejor deseo de
aprovechar sus conocimientos tecnicos-
navales, le orden6 que permaneciera en
Inglaterra vigilando la construcci6n del
crucero "Hiyer," que el Micado habia
encargado desde tiempos atras uno de
sus arsenales.


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71 : .

(rM;
AB +. ^'


ocu p6 de levantar croquis de los puertos,
islas, estrechos etc., prActica que mis
tarde le fue en extreme provechosa y
Atil.
En los primeros dias del afio 1878 los
cafones y pits del "Hiyer" saludaban
las costas del Jap6n. siendo Togo reci-
bido con el beneplacito del pueblo y el
agradecimiento del gobierno por un
buena y active direcci6n e el trabajo
encomendado.
En todos los cargo que despues de
estos fue desempeiando se distingui6
como celoso cumplidor de su deber, ocu-
pando siempre puestos salientes en la
esfera military.
En el afio de 1SI'4, march Togo como
almirante a la campafia de China, con-
quistando laureles de victoria en los
combatesdelmar Amarillo y en el ataque
de Wei-hai-wei.
Ningtinotro como el, es capa de dirigir
una escuadra con tanta serenidad y
acierto en los moments apremiantes del
combat y en la Guerra de China asi lo
demostr6.












-A


*


Fachada de la Escuela Prfictica de Solola, inaugurada el 21 de noviembre de 1906.


table. que los pueblos no pueden vivir Heihachiro que es hombre que sabe Aepd epcaal ae me
e li t eor -ori or scores ondler como bunntioa y rador le confia el mando general de la


conquistarlas que vivir en la opresi6n.
Seis anos permaneci6 en el buque de
los Satmusa, desempefando el puesto de
grurnete, alistandoae como marino a
bordo del "Kasuga" en el afio 1868, reci-
biendo en este su bautismo de fuego en
el sangriento encuentro que sostuvo
contra el crucero '"Kwaiten" pertene-
ciente A la marina sbogunaL


agradecido A la confianza que en 4l se
deposit, active la construcci6n del cru-
cero y procure por la perfecci6n del
material y el trabajo.
A los dos afios la obra estaba cons-
truida, recibiendo Togo el nombramiento
de Jefe del nuevo crucero adjunto a la
orden de regreso. En los tres meses que
dur6 el trayecto, el future almirante se


flota con amplias facultades de introdncir
mejoras A su libre iniciativa.
Con manifestaciones de jibilo recibe la
tripulaci6n la noticia del nombramiento
del nuevo almirante, pues los marines
japoneses saben que es Togo de un
caracter pacifico y considerado con el
subalterno, habit en las maniobra. con
lascualesgarantizala victoria,estretegico
notable y tactico expert; hombre mo-


s n er a es y que es p p








La Locomotora 6


-desto, prudent, amable y conciso en
el mando. Sus subalternos le estiman y
.e quieren y ven en el, no at jefe sino al
padre, buen coosejero de sus hijos en el
escabroso sendero de la vida."
Tan pronto como Togo se hizo cargo
de la flota japonesa, fue sufriendo esta
reparaciones necesarias y reforms con-
venientes, siendo hoy, gracias a la activi-
dad de su almirante, una de las.primeras
en velocidad y en la instrucci6n de sus
marines.


navales, le dijo: "he aquf la vida y el
porvenir del Jap6n, en vuestras manos
la ponemos."
Acertada elecci6n, factor principal de
las victorias conquistadas por Oyama,
Oku, Nogy y Kuroki, en los campos de
batalla de Manchuria.
Con la serenidad del genio que brill6 en
Marengo y Austerlitz y el valor de un
Leonidas, emprende Togo la march con
su column de acorazados y pequefioscru-


iBansay, Bansay! es el gr;to uninime
del pueblo japones.al saber que Rusia
es barrida de los mares de Oriente.
Aquella fun una gran victoria dice
Mahan el critic de marina mas auto-
rizado.
Triunfo provechoso para el vencedor
y el vencido, porque asi como Francia
resurgi6 al estruendo de la metralla
en Sedan y Amamviler Rusia con la
tremenda sacudida de Liao-Yang y de


-. P t- oo, 2 n


Interior e la Escuela Prtica.- olo, 21 de noviembre de 1906
Interior de la Escuela Pr~ctica.- Solo01, 21 de noviembre de 1906.


En ese estado entr6 el afo de mil nove ceros, rumbo Puerto Arturo. Llega, y Corea, despert6
cientos cuatro; y Rlusia, confiada en su en la noche del ocho de febrero, da el su miseria.


conociendo su atrazo y


antiguo poderfo, provoca una guerra
injusta y de aotemano asegura la victoria
confiada en la pequefiez del imperio del
Japan IITriste contrariedad, dura lec-
cion para el confiado pueblo del Tzar, se
le preparaba desde aios antes!!
Al rom perse las relaciones entire aque.
las potenciap, el Emperador llam6 a
Togo; y al confiarle las operaciones


primer golpe a la escuadra Rusa que fue
tomada de sorpresa.
Victoria, tras victoria, va conquistando
el heroe almirante; y el veintisiete de
mayo desenvolviendo una estrategia ma-
gistral da el combat final aquella escua-
dra de gigantes rusos que avergonzados
y humillados vieron con lecci6n dura cas-
tigada su osadial


En mediode aquel pueblo que le quiere,
cumple Togo en este dia 59 afios, quiera
el cielo que aquel gran patriota sea
siempre feliz para bien del progresista
Imperio japones.

Guatemala, 22 de diciembre de 1906.

Carlos Orellana B.


.LA.. .-`-DE LOS- MA TES
LA IJAVIDAD DE LOS MATES

( De v.x-, a.ra.l-. 8i-vestre)


Hoy es la Navidad.'querida nfa. ....
*Nuestro amor'ha nacido en noche hermosa,
y en tus ojos cansados, todaifa
luce el oro de estrella temblorosa. ..
Del Ninfo Dio que hacia nosotros baia,
es el pesebre el corazdn amante,
y tus cabellos son la fresca paja
done al sueho se entrega el rubio infante.


SMas suave que el del buey y el del pollino,
nuestro aliento, con besos aromado,
rovarA blandamente en su camino
el lirio de su cuerpo nacarado.
En torno de su cuna tendrA flores ....
iLas que nosotros solos le daremos!
iQue no vengan ni reyes ni pastors. ....
Los dos, sofiando, ahfinos quedaremos ...


Estando asi los dos, ante 1l de hinojos,
latir1in de placer los corazones,
y al abrirse las flores de sus ojos
nuestros besos serdn sus regios does!
Y lejos del dolor y los martirios,
y ante sus plants, con amor inmenso,
tardan los corazones como cirios,
,y suban nuestras aimab coino incienso!
Albtrto Michel.


5


I


I









La Locomotora 7


G^l05A A'erc ^R45cr zaoas
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RIC AMWh~hh~hElh~


I

Dos pavas tru fadas, Garrigou?...
-Sf, mi revendo: dos pavas magnificas,
atiborradas de trufas. Etoy un poqui-
to euterado; como.que ayude yo a relle-
narlas. Tan tirante estaba su piel que,
alasarse, dijerase que iba A estallar....
-iJesis, Mariay Jose! ;Y yo que me
pirro por las trufas'...Dame volando mi
sobrepelliz, Garrigou... Y, ademas de
las pavas, Zqu6 otras cosas has visto en
lacocina?...
-jOh, toda suerte de cosas buenas!...
Desde a medio dia no hemos hecho mas
que desplumar faisanes, abubillas, polls
cebada, y gallos silvestres. Volaban las


todos colorss. .. Pues iy la vajilla de
plata, los centros cincelados, las flores,
los candelabros!... IEn la vida se vol-
vera a ver una cena semejante! El senior
marquis ha invitado a todos los sefiores
dela comarca. Vuestras mercedes seran
a la mesa lo menos cuarenta, sin contar
con el bailio y con el cartulario. ... .Mi
reverendo padre, jah, que feliz es vues-
tra merced con estar entire los comen-
sales!...- Nada mas que de haber olisca-
do esas hermosas pavas, a todas parties
me sigue el olor a trufas. iHum, que
rico!. .
-Vamds, vamos, hij) mio. Guarde-
monos del pecado de la gula, sobre todo
la noche de la Navidad. .. Anda prontito


cado de gula. Asi, pues, mientras que el
sedicente Garrigou( ;h u rm!i u m! ) bad ajea-
ba de lo lindo las campanas de la capilla
seiiorial, su paternidad el reverendore-
vestiase su casulla en la pequefia sacristia
del castillo, y con el espiritu trastornado
ya por todas esas descripciones gastrond-
micas, repetfa en su interior al revestirse:
-iPavas asadas con trufas. ... carpas
doradas. .. truchas asi de gordas! ...
Por fuera soplabael viento de la noche,
desparramando lo loejos la mdsica de las
campanas; y 6 compas de ella aparecian
luces entire la oscuridad en las faldas del
monte Ventoux, en la cima del cual'asen-
tabanse los viejos torreones de Trinque-
lague. Eran families de colonosque ve-

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Frente a Escuela Prctica despus de la nauguraci6n-Soo, 21 de noviembe de 1906 .
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Frente' t la Escuela Pritctica despue~s de la inauguracidn, --SoloI 21 de noviembre de 1906.


plumas que era una bendici6n... Luegou,
trajeron de la laguna anguilas, carpas
doradas, truchas...
-- C6mo de gorda., Garrigou?...
-Asi de gordas, mi reverendo...
IEnormes!...
-;Santo Dios, me parece que las estoy
viendo!... ZHas puesto el vino en las vi-
najeras?
-Si, reverendo padre, he puesto el vi-
no en las vinajeras... Pero, Icarambita!
no vale nada en con mparaci6n del que be-
berA vuestra merced al salir de la misa
del gallo. jSi viese \uestra paternidad en
el comedor del castillo todas esas garra-
fas que llamean colmadas de vinos de


a encender las velas y dar el primer toque
para la misa, porque se aproxima la me-
dia noche y no hay que hacer aguardar...
Celebrabase esta conversaci6n una no-
che de Navidad del afio de gracia de mil
seiscientos y tantos, entire el reverendo
padre dor Balagudre, antiguo prior de los
Barnabitas, la saz6n capellAn estipen-
diado por los sefiores de Trinquelague, y
su ac6lito Garrigou, 6 a lo menos el que te-
nia por tal acdlito Garrigou. Pues con-
viene saber que aquella noche el diablo
habia tomado la cara rec-oncha y las fac-
cionesindecisasdelj,ven monaguillo,para
mejor conducir a. tentaci6n al reverendo
padre y hace l cometer un espantoso pe-


nian al castillo A. oir la misa de media
noche. Trepaban por laladeracantando
villancicos, en grupos de cineo 6 seis per-
sonas; el padre delante con la linterna en
la mano, detrAs las mujeres envueltas en
sus grandes mantelos pardos, conque se
arropaban y abrigaban los niffos. A
pesar de la hora y del frio, todas aquellas
buenas gentes del pueblo caminaban con
alegria, sustentandoles la idea de que al
salir de misa habria mesa puesta para
ellos como todos los afios, en las cocinas
de la plant baja. De vez en cuando, por
la Aspera subiia, la carroza de un senior
precedida por criados con antorchas,
hacia refulyir como es.pejos sus,cristales


:?i4


- --


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La Locomotora 8


i la claridad de la luna; 6 bicn trotaba una
mula agitando sus campanillas, y a la
escasa luz de los faroles envueltos por la
bruma, los colonos reconocian i su bailfo
y le saludaban al pasar:
-Buenas noches, maestro Arnoton,
buenas noches.
-Buenas noches, hijos mios, buenas
noches.
La noche estaba clara, con las estrella-,
fulgurantes de frio; pinchaba el cierzo; y
un fino granizo, deslizindose por la ropa
sin mojarla, guardaba con fidelidad las
tradiciones de la, Nochebtenas blancas
de nieve. En loalti',de la cuesta apare-
cfa, como la meta, el castillo con su colossal
masa de Lorres, de frrontispicios puntia-
gudos, la espadafia de su capilla remon-
tindose bacia un cielo azul oscuro; y una
multitud de lucecitas, que oscilaban, iban
y venian, agitabanse tras de todas las
rentanas, semejando sobre el oscuro
fondo del edificio las chispas que corren
por las pavesas del papel quemado...
Desputs de pasar el puente levadizo y
la poterna, para dirigirse a la capilla
era mcnester cruzar por el patio de
honor, Ileno de carrozas, lacayos y lite-
ras, resplandecientes con laluz de las
antorchas y la lumbre de las cocinas.
Oiase el retintin delays ruedas de los asa-
dores, el estrepito de las cacerolas, el
choque de las vajillas de cristal y de plata,
removidas en los aprestos para una refac-
ci6n. Peroadn mas que todo ello, un
vaho tibio, de delicioso olor a carnes asa-
das y a las hierbas aromaticas de las sal-
sas dificiles de preparar, es lo que hacia
decir a los colonos, al capellan. al bailio,
a todo el mundo:
-;Qut magnifica cena vamos a tomar
despues de misa!
;II

ITilin! ITilinl ITil"n!... jTin, tin! ...
IT ilin!...
Empieza la primer misa de media no-
che. Dentrode la capilla del castillo, una
cathedral en miniature, con bdvedas por
ari ta y tableros de roble casi tan altos
como los muros, estin colgados todos los
tapices y encendidos todos los cirios.
ICuanta concurrencial ;Y qud gala en el
vestirl En primer lugar, sentados en la
esculpida silleria del coro, est:n el senior
de Trinquelague. con traje de tafetin de
color salmon, y junto 6 l todos los nobles
sefores invitados. Enfrente, sobre re-
clinatorios forrados de terciopelo, ocupan
su sitio la vieja marquesa viuda con su
vestido color de fuego, y la joven sefiora
de Trinquelague, con una monumental
toca de encajes, encafionada segtn la til-
tima moda de la corte de Francia. MAs
abajo, vestidoA de negro con grande pe-
lucones terminados en punta y afeitadas
las carai, se ve al balio Tomis Arnoton y
al escribano cartulario, Sr. Ambroy, dos
notas series entire la- sedas chillonas y
los brocados de damasco. Luego vienen


los orondos mayordomos, los pajes, los
palafreneros, los intendentes, la duefia
Brbara, todos con sus Ilaves colgando A.
un lado, sujetas por un llavero de plata
final. Al fondo, en los bancos, esti la baja
servidumbre, las criadas, los colonos con
sus familia-, y, en fin, l lo liltimo de todo,
junto a la puerta, que entreabren y vuel-
\en a cerrar discretamente, se hallan los
seiiores pincfies de cocina, quienes, entire
salsa y salsa, vienen oir su miajita de
misa y a traer un olor i cena dentro de la
iglesia, engalanada de fiesta y tibia por
tantos cirios ardiendo.
ISera el ver esasgorritas blancaslo que
hace padecer distracciones al celebrate?
Quiza seams bien la campanilla de Garri-
gou, esa endiablada campanilla que repi-
quetea al pie del altar con infernal preci-
pitaci6n, y parece estar diciendo todo el
tiempo: "Abreviemos, deprisita... Cuan-
to antes concluyamos, mas pronto estare-
mos a la mesa." El hecho es que, cada
vez que suenaesa campanilla del demonio,
el capellan se olvida de la misa y s6lo
piensa en la cena. Imaginase el runriin
de las cocinas, las hornillas donde arde un
fuego de fragua, el husmillo que sale bajo
las tapaderas entreabiertas, y dentro de
este vaho dos magnificas pavas abitas,
redondas y jaspeadas de trufas ....
0 bien ve pasar filas de pajecillos con
plates brumosos de vapores que tientan,
y penetra con ellos en el gran sal6n, dis-
puesto ya para el festin. IOh delicial
Mirad la grandisima mesa, aderezada y
flamigera, los pavos reales vestidos con
su plumaje, los faisanes separando sus
alas irrisadas, los frascos de color de ru-
bf, las piramides de frutas destacandose
lustrosas entire las verde's ramas, y esos
maravillosos pescados de que habla Ga-
rrigou (Isi, Garrigou!), tendidos en un le-
cho de hinojo, con sus:escamas nacarinas,
cual si acabasen de salir del agua, y con
un ramito de olorosas hierbas en sus na-
rices de mostruos. Es tan viva la vision
de tales maravillas, que parecele a domr
Balagudre como si todos esos manjares
mirificos se hallasen servidos ante 4l so-
bre los boidados de la sabanilla del altar,
y dos 6 tres veces se sorprende a si mis-
mo a punto de decir el Beinedicite en vez de
Dominus vobiscum. Aparte de estos leves
yerros, el santo var6n,despacha su oficio
divino con suma conciencia, sin pasarse
una linea, sin omitir una genuflexi6n, y
todo march bastante bien.hasta el fin de
la primera misa; porque ya sabeis que el
dia de Navidad un mismo oficiante debe
celebrar tres misas consecutivas.
"IY va unal", dice para sus adentros
el capellan, con un suspiro de alivio. Lue-
go, sin darse purito de reposo, hace sefias
a su ac6lito, 6 quien tiene en concept
del ac6lito, y..
ITilin, tin, tin, tilfn!
Comienza la segunda misa, y con ella
principia tambien el pecado de dorn Bala-
guere. "Pronto, vivo, despachemos", le


grita con su vocecita cascada la campa-
nilla de Carrigou: y esta vez el infeliz
oticiante, abandonAndose por complete al
demonio de la gula, se dispara bacia el
misal v devora las paginas con la avidez
de su apetito sobreexcitado. Frenetica-
mente se baja, se levanta, bosqueja las
sefiales dela cruz y las genuflexiones, y
achica todos sus ademanes para concluir
mis pronto. Apenas extiende sus brazos
al Era, dii.a cuando ze da los golpes de
pecho del Gonfiteor. Entre el monacillo y
el se las apuestan i quien diga todo mis
de tara villa. Precipitanse y sedan empe-
11ones los versiculos y las respuestas.
Las frases medio pronunciar, sin abrir
laboca (lo cual exigiria demasiado tiem po)
concluyen por ser unos murmullos in-
comprensibles.
Oremus. .. biss. .. bi.s. biss. biss...
Mea culpa... pa... pa...
Como vendimiadores que deprisa y
corriendo meten los racimos en la cuba
espachurrandolos, de igual manera se za-
bullen ambos en el latin de la misa-
enviando salpicaduras a todas parties.
Domn... iscum. .. dice Balaguere. '
...Stutuo... contest Garrigou. Y cada
instant la condenada campanilla repique-
tea en sus ofdos, como esos cascabeles
que ponen a los caballos de posta para
hacer que galopen con gran velocidad.
Ya eomprendereis que a ese paso pronto-
se despacha una misa rezada.
"IYa van dos!", dice el capellan sin
aliento. Despues, sin tomarse tiempo
para respirar, encendido, sudando cho-
rros, baja a la carrera las gradas del altar,
y* *
ITilin, tin, tin, tilin!...
Principia la tercera misa. Ya quedan
pocos pasos que dar para ir al comedor;
pero, iayI, i. media que se acerca la cena,
el infortunado Balaguere sientese presa
de un frenesi de impaciencia y de gula.
Su vision parece mas palpable: alli est.n
las carpas doradas,las pavas asadas. Las
ve... las toca, se las... iSanto Dios!..
Las viandas human, los vinos embalsa-
man... Y sacudiendo su condenado
badajo, la campanillita le dice. a giitos:
"IHala, hala, mas aprisa!"
Pero, Zpuede correr mis? Apenas se
mueien sus labios. No pronuncia ya las
palabras... .A menos de hacer toda cla-
se de fullerias al misericordioso Dios y
escamotearle su misal.. Y eso hace el
desdichado... De tentaci6n en tentaci6n
comienza por saltarse un versiculo, des-
pues dos. Como la Epistola es demasiado
larga, nola concluye; desflora el Econgelio,
pasa por delante del Oredo sin entrar en
el, se come el Pater noster, saluda de lejos
el Prefacio, y saltos v brincos se preci-
pitaasi en la condenaci6n eterna, seguido
siempre porel infame Garrigou (vrde re-
tro, Satanas), quien la secunda con asom--
brosainteligencia de c6mplice, le levanta
la casulla, vuelve las hoja', dos a dos,
atropella los pupitres, derriba las vinaje-
rasy repiquetea sin ce-ar la campanillita
cada vea mas fuerte, cada vez mas a
escape.











ITenfa que ver la cara at6nita de todos
los a-istentesl Obligados A seguir por la
mimica del sacerdote aquella misa de la
cualnopescan ni una jota, levantanse unos
mientras se arrodillan otros, sientanse
estos cuando aquellos continden de pie; y
todas las fases de esa estrafia misa se
confunden en los bancos, entire una mul-
titud de actitudes diversas. La estrella
de Belin, en camino por las sendas del
cielo alla abajo hacia el humilde establo,
palidece de espanto al ver tal confusin...
--El sefiorcura va muy de prisa... No
se le piede seguir-murur r a la 'ija
marque-a viuda, agitando su cofia con
extravfo. El maestro Arnoton, con sus
grades gafas de acero montadas en la
nariz, busca en .u devocionariopor d6nde
diantres andar.. Pero, en el fondo, a
todas aquellas buenas gentes, que tam-
bien e-tin pen-.ando en cenar. no les
incomoda el que la misa vaya por la post.


Y cuando dom Balaguure, con el rostro
radiant, se vuelve hacia losfieles gritan-
do con todas sus fuerzas: lie. ni.si r Ft,
toda la capiila ie contest a una sola voz,
un Deo gratias tan alegre y comunicativo,
que parece como si estuviesen ya a la
mesa, en el primer brindis de la cena.

III

Cinco minutes despu's tomaban asien-
do en el gran comedor todos aquellos
sefores, y el padre capellAn ocupando
una cabecera. El castillo, iluminado de
arriba i abajo, retumbaba con los canti-
cos, los gritos, las risas, los ruidos de
todas classes, y el venerable don, Balaguere
clavaba su tenedor en un al6n de abubilla,
ahogando los remordimientos de su peca-
do entire olas de vino del Papa y sabrosos
jugos de viandas. Tanto bebi6 y comio
el pobre santo var6n, que en la misma
noche muri6 de un terrible c61ico prieto,
sin haber tenido tiempo ni siquiera para
arrepentirse. Aquella mafaualleg6alas
puertas del cielo, rumoroso todavia por
las fiestas de la Noche-Buena, 6 inmagi-
naos c6mo fue recibido allf:


"Apirtate de mi vista, mal cristiano,
le dij el Juez Supremo Nuestro Sefior;
tu falta es bastante grande para borrar
una vida eterna de virtudes.... jAh!
,-Con que me has robado una misa deno-
che? ... Pues blen: tendris que pagar-
me trescientas en lugar suyo... Y t ino
entrarjs en el parafso sino ciiando hayas
celebrado en tu propia capilla esas tres-
cientas misas de Navidad, en presencia
de todos los quei pecaron por tu falta y
contigo..."
Tal es la verdadera leyenda de dom
Balaguere, segin se refiere en el pais de
los olivos. En la actualidad ya no existe
el castillo de Trinquelague; pero ain
existe la capilla en pie, en la cima del
monte Ventoux, entire un ramillete de
verdes robledales. El viento zarandea


su desvencijada puerta, lahierba impide
entrar; hay alli nidos en los Angulos del
altar y en los alfeizares de los altos ven-
tanales, cuyas vidrieras de colors tiempo
ha que desaparecieron. Sin embargo,
parece ser que todos los afios, por Noche-
Buena vaga por entire esas ruinas una luz
sobrenatural; y que al ir a misa y acenar,
los aldeanos ven ese espectro de capilla
iluminada por cirios invisibles que arden
al aire libre, hasta con nieves y vientos.
Refos, si quereis, pero un vifiador de la
comarca, Ilamado Garrigue (quiz. un
descendiente de Garrigou), me asegu-
raba que una noche de Navidad ,hallan-
dose un poco "mareado", perdi6se en la
montafia, hacia la parte de Trinquelague,
y catate que vi6... Hasta las once, nada;
todo en silencio, oscuras, sin vida. De
pronto, hacia la media noche, repic6 un
campaneo en lo alto de la espadaia, un
campaneo cascade, decrepito, que parecia
sonar a diez leguas. Bien pronto, en
el camino que sube, vi6 Garrigue luces


La Locomotora 9
temblonas y sombras indecisas. Bajo el
p6rtico de la capilla andaban y cuchichea-
ban:
-'"Buenas noches, maestro Arnoton."
-"Buenas noches, hijos mios; buenas
noches... "
Cuandohubo entrado todoel mundo, mi
vifiador, que era muy intr6pido, se acerco
muy quedo; y, mirando por la deshecha
puerta, atisb6 un singular especticulo.
Toda' aquellas gentes a quienes habia
visto pasar estaban en fila al rededor
del coro, dcntro de la ruinosa nave,


cual si atin existiesen los' antiguos
asientos. Hermosas damas con trajes
de brocado y cofias de encaje, sefiores
galoneados de pies cabeza, aldeanos con
capisayos de florones como los gaslaban
nuestros abuelos: todos con aspect de
vejez,:marcbitos, polvorientos, fatigados.'
De vez en cuando, las aves nocturnal,
habituales huespedes de la capilla, des-
pertandose con todas aquellas luces,
revoloteaban en torno de los cirios, cuya
llama subia recta y esfumada como si ar-
diese detras de una gasa. Y lo que mis
divertia Garrigue era cierto personaje
con grandes anteojos de acero, quien a
cada instant sacudia su enorme peluca
negra, sobre la cual estaba engolfado y
tieso unode tales pajarracos, batiendo
silenciosamente las alas. ..












En el fondo, un viejecito de infantil
estatura, arrodillando en medio del coro,
agitaba con desesperaci6n una cam panilla
sin badajo y sin voz; mientras que un cle-
rigo, revestido con casulla de oro viejo,
iba y venia delante del altar, recitando
oraciones sin que se le entendiese ni una
sola palabra de ellas... De seguro que
era dow Balagu re, en vias de decir su
tercera misa rezada;

S .. Alfonso Daudet.


S, 7











L.... .
A --
i_;;V




Vg1









La Locomotora 10


a 21iufieca


(++CUENTO DE NAVIDAD++)


Que frLo ahcfa!
La bubardilla de ]a infortunada Teresa
era un paramo...
De nada servia el exiguo brasero ali-
mentado por ocho 6 diez carbones que
ms m bien contribufan a envenenar el aire
que a calentarlo.
Una mesa, tres sillas, una cama, una
cuna. He aqui todo el mobiliario del ha-
bitAculo. En las paredes uuas estampas
de santosy unalmanaquecuya boja marca
el dia 22 ( de dicitibre. Alli abajo en la calle
un hombre gritabn: "IEl 3.094! IQuien
quiere los cinco millones!"
Y la nifia enferma repetia siempre las
mismas palabras:
--1Mama!
--Hija mfa! eQue quieres?
-]La mufieca, la grande! ILa que
habla!
*
Era el tema del delirio infantil en la
calentura que la devoraba.
Una mufieca grande, una de esas que
parecen sefioritas, con los ojos muy her-
mo-os y muy brillantes, con los cabellos
rubios, que les caen en rizos sobre los
hombros...
Sueflo irrealizable, deseo que no era
po-ible poner en pr6ctica, porque la infe-
liz Teresa no ganaba mas que tres pese-
tas cosiendo v bordando. La enfermedad
de la chiquitina la habia dejado por puer-
tas, mldico v botica se habian llevado casi
todo lo que produjo eltrabajo del mes, y
la nifia no se contentaba con una mufieca
chiquita, que podia costar dos reales....
No; la nifla, cuando estaba buena, habia
entrado con su madre a dar una vuelta en
uno de esos grandes bazares llenos de to-
do genero de cosas, y en uno de ellos ha-
bia visto la gran muileca... yla madre
para enganarla le dijo:
-Ahora no puedo, pero el dia de
Nochebuena te la compare.
--MIe lo promotes?
-Te lo prometo.
Esto era en noviembre, y la nifia cay6
en cama el dia 15 de dicho mes.
IQUO mes!
Ei m6dico comenzd por decir que aque-
Ilo no era nada. Dos 6 tres dias despues
vi6 que babia enimplican'iois. Alasemana
siguiente declare que podia sobrcenir la
I;toilea; por ultimo averigu6 que la nifia
tenia sin ningdn genero de duda el tifus,
y que seria milagro que lo resistiera.
La pobre Teresa, viuda a. los treinta
nios. esclava de su trahajo, adorando en
aquella hija que era para ella todo, familiar,
bienestar, sosten de las luchas dela vida-
se sinti6 morir al oir la amenazade muier-
te lanzada brutalmente por el doctor en
la soledad de la bubardilla.
Vendi6 sus vestidos, empefi6 sus col-
chones, pas6 cuarenta dias trabajando a
la luz moribunda de su lampara de petr6-
leo velando a la enlfrmita. Y esta, asi
que comenz6 6 darse cnenta de lo que en
torno suyo pasaba. vi6 el almanaque cla-
vado en la pared enfrente de -u cama de
hierro y ley6 la fecha: 22 de dicieinbre.


--iMami!, balbucse6 con debil acento.
Lamadre suspendi6 la costura. para
conte-.tarle.
-iQue quieres Anita?
Mama, td me has prometido una cosa.
-iQue cosa?
-La mufieca. MafianaesNochebuena,
Smira el calendario.
-lEs verdad!, exclam6 Teresa dejando
caer el pedazo de tela que tenia entire las
manos.
La fecha la aterr6. Mientras Ja nifia,
en su delirio. pedia el regalo ofrecido,
crey6 que aquello no era mas que el re-
cuerdo, la imagen que queda grabada en
el cerebro y archivada en 1 basta que en
un moment de fiebre surge de nuevo.
Nos acordamos entonces de nuestros
juegos de la infancia, de tal amigo que
hace cuarenta afos no vemos, de un frag-
mento musical no ofdo desde que ibamos
a la escuela ...
Anita habia reclamado una cosa prome-
tida por su madre, el nombre de un jugue-
te, retenido en una celula misteriosa del
cerebro....
Pero ahora, ahora, la reclamaci6n esta-
ba hecha en toda forma. El almanaque
marcaba la fecha fatal, ineludible. Y la
ninia empezaba a mejorar, y ya mas duefia
de si misma repetia:
-Mafiana es Nochebuena, yo quiero
que la mufieca rubia, aquella que habla,
venga darme la Nochebuena, elo oyes,
mama? El ailo pasado vinieron unos
pastores y unos Reyes Magos..., este aino
vendri la mufieca, verdad que vendr6?
Ti me lo has prometido, y tu no mientes
ni engaflas a la nina.
-jNo tables tanto, que te excitas y te
puede doler la cabeza, por Dios!
-iVendra la mufieca?
--iNo se, hija mia!
--Yo quiero!
-INo llores!
-iHa de venir mafiana, tiene que venir
mafiana por la noche!
En este moment entr6 el medico.
Puls6 ilanifia, le toc6 la frente, la exa-
min6 con atenci6n y dijo:
-Tiene mas fiebre que esta mafiana.
--Ay, sefior, por caridad, no me aflija
Ud.
-;Tiene mis fiebre..., esti muy ner-
vio-a .....
ZSe ha disgustado? .La ha regafiado Ud.?
-IRegafiarla yol iBendito sea Dios, y
que cosas se le ocurren a Ud.!... Lo que
tiene es que. ..
-iYo quiero que venga la mufiecal,
grit6 Anita pateando en la cama y echan-
do las manecitas por fuera de la sibanas.
-IEso, eso es lo que tiene, grit6 Tere-
sa, eso! Quele he prometido elregalode
Navidad, y con esta idea fija ha pasado los
cuarenta dias del tifus y...
-Pues es indudable, dijo el doctor,, que
la idea persistente excita el cerebro, y que
despues del mal que hemos vencido ven-
ga btro peor...
-;Peor!
-El ataque a la cabeza, la meningitis,
iquidn sabe! Ud. no puede comprarle...
--Ay, no, sefiorl s-as figures de car-
t6n cuestan much dinero...
--No puede Ud. pedir una prestada?
-I, aI quin, Dios de mi vida, a quien?
-No se; pero si esta obsesi6n le dura
much, dudo .. por lo debil que esta...,
no respond de nada.
Y con su sequedad habitual, se despi-
di6 y se fue,


La noche fu6 terrible.
La niia volvio 6. delirar. Pedia su
mufieca grande A cada moment. La
madre no durmi6 ni media bora.
Al siguiente dia comenzaron ofrse en
la cercana calle de Toledo zambombas.
tambores y canciones.
ICarrasc1ss, qud nifio tan guapo;
carrasclis, qud gordit:. esti:
carrasclas, qu6 madre que tiene;
carrasclis, carrascids, carrnscl1 s!
Dieron las cinco de !a tarde, comenz6 a
nevar; Teresa tenfa que entregar su tra-
bajo y cobrar el j.,rnal de la semana.
Suplic6 a unavecina que cuidase de Anita
y le dijo a esta que enseguida volvia.
-;Perono vuelvas sin la m uieca gran-
de! iSi no, no te quiero!
iOh, que triste sali6 la infeliz madre de
su casal
Lleg6 alalmacen yerta, llorosa, le paga-
ron su trabajo, recibi6 veitiuna pesetas y
se dirigi6 corriendo al Gran Ba estaba hecho un ascua de oro, alumbrado
por cientos de luces y lleno de gente.
Sefioras y nifiasconstituian la inayori de
la multitud elegant que estaba alli com-
prando cosas.
Habian mufiecas de todos los tamafio.;
las chiquitas estaban en escaparates, las
grandes colocadas de pie al alcance de las
caricias de las nifias ricas. Teresa, febril,
contando con su veintiuna pesetas, pre-
guntaba tocando los rubios cabel'os de la
masaltadeaquellas encantadorasfiguras.
--Cu6nto, esta?
-Doce duros.
-iY esta?
-Diez.
--gY esta?
-Ocho.
Y A media que disminufa el precio, la
talla era mis corta...
Y Teresa estabaoyendola voz.de la nifia
y contaba los minutes, y sudaba frio.
De pronto hizo su resoluci6n.
-Deme Ud. una deaquellas de a peseta
que tiene usted alli arriba.
El dependiete le volvi6 la espalda y de
un salto se puso de pie sobre el mostra-
dor para alcanzar la mufneca chica; y en-
tonces Teresa agarr6 con ambas manos
la mis grande de las que tenfa delante,
ech6 a correr como una loca, se vi6 en la
calle, corri6 todavia mas y oy6 detrAs de
ella voces que gritaban:
[A esa! iA esa!
Comprendi6 la torpeza de su robo, que
la segufan; se perdi6 entire unos coaches y
un corro de gente del pueblo; lleg6 a su
casa, subi6 de un tir6n y de dos en dos
los setenta escalones y grit6:
-IToma, toma, aquf esta, t6mala!
La vecina lloraba. ..., la nifia tenia los
ojos en blanco, y murmuraba a media voz:
-i La mufieca..... grande! Mama......
iNochebueial
Arriba y al lado y abajo, en todos los
pisos de la casa de vecindad, resonaban
los panderos, las zambombas, los cantos
de la noche.... Nacia Dios, moria un
Angel... y Teresa y su compasiva amiga
vieron en torno del lecho, entire resplan-
dores de divina luz, un coro de figures
rubias cantando el salmon anunciador del
Salvador del mundo. Y la nifia volaba a
mundos mejores, abrazada al angel de
cart6n robado para ella.

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