La locomotora

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Material Information

Title:
La locomotora
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Publisher:
s.n.
Place of Publication:
Guatemala
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Civilization -- Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Genre:
serial   ( sobekcm )
periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Guatemala

Notes

Dates or Sequential Designation:
Began with Año 1, no. 1 for July 15, 1906.
Numbering Peculiarities:
Vols. for 1907- also called Año 2-
General Note:
"Revista de política, ciencias, literatura y bellas artes".

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 30858255
lccn - 2011229543
ocm30858255
System ID:
AA00011460:00071


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2evista be Politica, Ciencias, Citeratura gy ellas artes.


.Director y Redactor: Vicente Chinchilla.
Admuilstrador: J. Alejandro Pacheco H.-2a Avenida Sur, Nimero 3.
TOMO VI. GUATEMALA, 22 DE FEBRERO DE 1909. NUM. .83..


4 4*


padina


Sbitoriat


Su Majestad Alfonso XIII, joven y prestigioso
Rey de la gloriosa Espa-fa, ha'tenido i bien con-
ceder a nuestro Benernrito Gobernante, Senor
Licenciado Don Manuel Estrada-Cabrera,.la Gran
Cruz de la Orden de Isabel la Catolica.
Esta condecoraci6n es de elevadisimo aprecio
no s61o por ser una de las ilustres de Europa sino
porque fu6 creada con el exclusive objeto de
premier con ella los m6ritos supremos y los hechos
her6icos.
La manifestaci6n del hidalgo Monarca Espafol
prueba con elocuencia que las relaciones entire
Guatemala y nuestra Madre Patria se mantienen
sobre el pie firme de .la cordialidad y la simpatia
y que las dotes de poderosa intelectualidad y los
sentimientos humanitarios del Seior Presidenre
Estrada Cabrera son j.ustamente reconocidos v
estimados, pese A los que por medios reprobados
se esfuerzan, en vano,,.en desvirtuar su beneficiosa
obra de la civilizaci6n y progress.
El pueblo de Guatemala agradece altamente la
distincidn honrosa de que ha sido objeto su digno
Gobernante y por ella se complace en presentar a
este sus respetuosas y sinceras felicitaciones.
*
El 21 del corriente fu. dcelebrado en los Estados
Unidos del Norte-el-primer aniversario del naci-
miento del ex-Presidente Abraham Lincoln. La
ceremonia fu6 imponente, hubo meetings por todas
parties y en 561 escuelas priblicas se dieron confe-
rencias simultineamente. En Kentucky coloc6se
la primera piedra del edificio que rodearA la caba-
fa done naci6 Lincoln, en cuyo acto el Presidente
Roosevelt hizo el panegirico del redentor de los
esclavos, en presencia de millares de personas que
aplaudieron al orador con much entusiasmo. La
cabafa. estaba adornada con flores, 6 hicieron los
honors los nifios de la escuela de Kentucky, el
Gobernador, con.tropas y.bandas.de miosica, varias


delegaciones, los comites lincolnnianos y gran
nimero de ciudadanos prominentes. Despu6s de
Roosevelt, hablaron el Gobernador General Grant
XWilson y el Ministro de la Guerra Wright.
En nuestra pr6xima edici6n publicaremos el
retrato de aquel gran hombre y una relaci6n de
s.u muerte.
*
Las letras francesas han sufrido rudo golpe
con el fallecimiento del eminente escritor Catulle
Mendes, acaecido el 9 del mes en curso.
Junto con el retrato ofrecemos a nuestros lec-
tores ocuparnos en breve de tan altisima persona-
lidad literaria.

El premio discernido en el present aio por la
"Academia Goncourt," segCin la voluntad de su
fundador, "*i la Juventud, A la originalidad del
talent, A las tentativas nuevas y atrevidas del
pens.miento y de la forma," ha sido adjudicado a
Francisco de liomandre, por su novel Ecrit sur
l'eau. El autor es meridional, de Marsella, v no
cuenta aun veintisiete ahos de edad.
La bella obra que le ha valido 6 Mliomandre el
lauro verde y el oro rubio, fama parisiense.y 5000
francos, tuvo que ser editada en el terrufio, por no
haber un Lemarre capitolino que se atreviera con
aquella firm sin aureola.
El premio Nobel en literature fu6 adjudicado
al professor Rudolf Eucken.
*
Nos ha visitado el numero 4 del tomo cuarto
de la interesante Revista mensual ilustrada, de
Buiffalo, N. Y. E. U. A., "La Hacienda." Corres-
ponde al mes de enero tiltimo y su parte grifica,
sobre ser excelente, es en extreme abundante. Los
agricultores, ganaderos, industrials, etc., encon-
trarin en las piginas de tan hermosa pu.blicaci6n,
lectura que sin duda les sera proyechosa .yaq~e.


7~


O' ,J~


1 +









La Locomotora 2


entire ella se cuenta el pri-mer articulo que trata
sobre Implementos de Agricultura, y el tercero
sobre I1 cultivo del caucho por Pehr Olssen-Seffer
y otros escritos sobre ganaderia en el tr6pico, el
azticar de remolacha y la irrigacidn.
Recomendamos la lecture de "La Hacienda" y
agradecemos el canje de publicaciun de tanto valor
v utilidad.

*

El 17 del corriente el Excelentisimo Sehor
Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
dle Alemania y la Seinora Condesa de Schwerin,
dieron una esplendida comiida .i la cual asistieron
listinguidas personalidades diplonmaticas. Horas
muvL agradables se pasaron en compafiia de lo.
distinguidos anfitriones y se gozu indeciblemente
con la sugestiva conversaciLn de la Seiora Condesa
__ __ ______________*-------s.'s S'g* -w"


de Schwrin que-pone de manifiesto en sus acciones
y en sus palabras la espirituliadad de sus nobles
sentifnientos y la alta potencialidad de sui cerebro.



El primero de marzo se inaugurara solemne-
mente la Asamblea Nacional Legislativa para
celebrar sus sesiones ordinarias del present aio
constitutional. Hoy tuvo efecto ia primer sesidn
preparatoria de aquel Alto Cuerpo.

*

Hov es aniversario del nacimiento del Liber-
tador Jorge Washington, y con tal motivo el Minis-
tro de Relaciones Exteriores v el Subsecretario
hicieron una visita de cortesia al Excele'ntisimo Sr.
Don Guillermo Heimke, Representante Americano,
a quien tambi6n nosotros enviamos nuestra cum-
plida felicitacion.
. .wma. s;v----


tistoria


trdgica- +


BARTOLOIHo Juan Salviati, marquis deSpoletoy duquede
Vintimile, cuya familiar provey6 de varios dus a Venecia y
de gobernadores A Florencia, contaba ya cincuenta afios y
hacia quince que era viudo de Maria Lucrecia Belleverani, de
los Belleverani de Napoles, aliados de las families ducales
de M1dena y de Parma, como asimismo de la casa de los
Medicis, cuando se despos6 en segundas nupcias con Simona
Foscari, bermosa nifia de veinte afios apenas, eu todo el es-
plerndor de una juventud deslumbrante.
Simona, florentina de raza y por instinto, de la sangre de
los antiguos Foscari, fatales i su patria, los Foscari de las
asonadas, de las conspiraciones, de los idilios tragicos y la
traicidn, progeme de criminals y voluptuosos, los tgmbres,
hermosos como mujeres y las mujeres, bellas como arcang'e-
les, no desmentia, por cierto, un proverbio popular en Italia,
sobre la insolente belleza de los hombres y mujeres de su ca-
sa: "'LosFo.cari son tan hermosos que tentarian a Dios," blas-
femabase entonces y se blasfema todavia, en la lUanura lom-
barda.
Una figure anonima de un discipulo de Leonardo y que
bien pudiera ser la Foscari de esta historia, toda vez que en
los catagolos se la intitula retrato de la "Marquesa de Spole-
to," ha transmitido hasta nosotros su peligrosa hermosura.
Relegada en una pequeia sala obscura del Museo, solamen-
te el azar 6 el intent premeditado de hacerlo, pueden
descubrirnosla preciosa tela; pero quien quiera que haya
contemplado en una ocasi6n sola esa cabecita rubia, no la
olvida jamAs. Segdn la curvatura que va desde el fondo a
'lanuca, es una cabeza chica, voluntariosa, obstinada, que
seria malevola sin la languidez de los ojos, defendidos por
pirpados de demasiado peso; dos largos ojos sombrios cu-
yas pupilas, extrafiamente alejadas bajo los arcos super-
ciliares, tienen rojizos resplandores de terciopelo abrasado.
La boca es sinuosa, de labios como cincelados; la nariz recta
y corta, dealetas dilatadas; los semiplanos del rostrodefinidos
y fijos comoesculpidos en piedra; mascara imperiosa dejoven
aventurera y princess, cabeza, en fin, de juventud y ardor


pavoroso en su intensidad. El peinado esta hecho de maci-
zos blucles entrelazados con perlas y piedras verdes, forman-
do, segrin la usanza toscana, un casco sobre la frente; el cue-
Ilo es femenil, viperino casi por logricil y por lo largo, y
surge como un tallo de un cuerpo de vestidos ampliamente
escotado, de un damascoazafranado que se adapta admira-
blemente al tono herrumbrado de la cabellera y los ojos. La
carnadura mate, que bajo la influencia de la luz adquiere
transparencias verdosas,evoca a un tiempo mismo la blandu-
ra de la cera y la dureza del metal.
Simona, casada en virtud de su real belleza y juventud
triunfante, trajo A la ruda y pequefia corte de Vintimille, las
refinadas elegancias, las costumbres c6modas y las suntuo-
sidades de las princess florentinas.
Era en una pequefa ciudad de la frontera, mas acostum-
brada basta entonces A la soldadesca de la guarnicidn que A
la retabila de los poetas juglares y los misicos, todo un se-
quito tie artists iluminadores de misales, modeladores en
cera y recitadores de sonetos y baladas, que pululaban
entonces en Lombardia y Toscana, A sueldo de los ricos y
poderosos, y que se lanzaban ahora en pos de la duquesa,
esclavos de su fortune, encantados los unos de su hermosura
y los demas de su generosidad.
La vieja fortaleza se pobl6 con el ruido de las voces y las
risas, roces de sedas e instruments murmuradores, cuando
antes s6lo se oia el crujido de los vasos y el golpe de las
alabardas, y, en las veladas de armas, el choque de los dados
y los cubiletes. Durante todoel dia y particularmente desde
las primeras boras de la :noche hasta las tltimas del alba,
sucedioronse en adelante los pizicatos de los mandolines, el
estertor sollozante de las guitarras y los versos de los poetas,
tan pronto bien acentuados como balbucidos en extasis por
voices acariciadoras, desfallecientes de amor. Asi se convir-
tieron en salones galantes, las-viejas salas bajas, reservadas
hasta entonces para los soldados de la guardia. Las paredes,
antes desnudas, fueron adornadas con frescos. La joven









La Locomoto*ta -


duquesa bizo venir pintores de Fiesole y escultores de la
Romafia, y su imagen, lo mismo bajo la figure de una ninfa
que bajo la de una santa canonizada, embelleci6 los corredo-
res y patios del palacio.
Andres Salviati, hijo del duque y de Maria Lucrecia
Belleverani, abandon despechado el hogar paterno. Era un
adolescent de aspect miserable, ruin y magro, y de caracter
taciturno, heredado de su madre. Tenfa bellos ojos de color
verde obscure, que constitufan el tnico encanto de su rostro
de aborto. Eran estos ojos los que la altanera y plicida
Simona encontr6 en Vintimille el dia mismo de su arribo.
La florentina y el hijo de la napolitana cruzaron sus miradas
como dos aceros; pero del choque no brot6 chispa alguna.
Political como todos los de su raza, la duquesita se esforz6 en
atraer 4 su causa al hijo de la extranjera. Hizose maternal,
zalamera y hasta esboz6 algo ast como una vaga promesa, sin
couseguir, a pesar de todo, veneer la hostilidad creciente del
mancebo.
Cans6se al fin de sostener una lucba indtil, y desdefando
esta conquista esquiva, regres6 de nuevo A sus placeres.
En medio de una corte de m6sicos, pintores y poetas,
constituy6 el imperio absolute, dulcemente desp6tico, de una
reina de amor. El duque, enamorado, la dejaba hacer.
Sordo a todas las observaciones, ciego de pasi6n, respondia
. la maledicencia con estas solas palabras: "Es una Fosca-
ri." Verdad es que todos aquellos hermosos j6venes,
florentinos como ella, eran mas bien que series de su raza,
animals familiares, juguetes y bufones. Su orgullo la defen-
dia de si misma, y, por otra parte, sus caprichos sesucedian
sin interrupcidn, de tal modo, que el favorite de la vispera
estaba boy. invarialblemente, en desgracia. Cuando uno de
ellos dejaba de agradarla, le alejaba 6 le casaba con alguna de
sus criadas. Guillermo de Borre, trovador provenzal sedu-
cido por el esplendor de Vintimille, donde durante dos meses
se vi6 colmado de boncres, debi6 buir a favor de lassombras
de la noche y ganar la frontera A marchas forzadas, para
no casarse con una vieja piamontesa empleada en las cocinas,
que un capricho de la duquesa le impuso de repente.
El viejo duque, subyugado cada vez mis por su joven
esposa, vivia, entretanto, confinado en la parte antigua del
castillo, en la compaifa de astr6logos y alquimistas, amigos
de la duquesa, entregados a ella en cuerpo y alma, y que,
segdn el rumor pdblico, extraviaban la raz6n del noble senior
en peligrosos experiments de las ciencias malditas. Hacian
bien, sin embargo, en distraer la atenci6n de Bartolome, ocul-
tindole el comportamiento de la Perra Galga, como llamaban
en Vintimille A la final y flexible hija de los Foscari, rodeada
de su jauria de dogos florentinos y de galgos toscanos.
El escindalo era ya ptblico; franqueando las fronteras,
hacia entonces la alegria de Italia V de Provenza. Entre una
multitud de favoritos-menuda morralla de la quedaba cuen-
ta semanalmente el lazo de los estranguladores 6 el veneno de
los alquimistas agregados al palacio-babia tres italianos
unidos por el interns com in de su conservaci6n y su credit,
que se repartian el favor ducal: Beppo Nardi, poeta formado
en la corte de Avignon y compositor de sonetos de la escuela
de Petrarca, esbelto y fino caballero de un perfil de camafeo,
rostro grave y energico encapuchado siempre de terciopelo
escarlata, y cuya musa festejaba todas las mafanas la. juven-
tud gloriosa deSimona; Angel Barda, musico mandolinista,
com positor A ratos perdidosdelinguidascanciones,napolitano
de origen, moreno aceitunado con ojos blancos azulados, de
ardientes labios secos, violaceos como ciruelas, y Pedro
D'Arlani, pintor y escultor A la manera de Miguel Angel,
tipo soberblo, musculoso como un atleta, de negros cabellos
espesos y encrespados sobre una pequefa cabeza de Antinoo.


Aires de guitarra, poemas, sonetos y bustos de pintada"
cera, formaban la atm6sfera de voluptuosidad intellectual y
de languidez dichosa de la corte, en las riberas del mar azul,
reverberante y undoso, entire los laureles, rosas y palme-
ras dela playa y ante la solemn y vaporosa decoracidn del
valle.
Y Bartolom6 Salviati lo permitia todo. Los alquimistas
acaparaban al duque y de esta hermosa inteligencia, de esta
voluntad segura y ripida, de este caricter decidido y audazde
viejo capitan, terror en otro tiempo de los enemigos de Italia,.
s6!o quedaba un anciano encerrado en el mas peligroso de los
circulos.
Asi lo habia querido la duquesa; diez afios le abian bas-
tado para aprisionar el Aguila y convertirla en un viejo bubo
de laboratorio. Salviati no dejaba ya los hornillos y retoi-tas
en medio de los cuales la bella Foscari lo habia confinado, y
cuando por casualidad salia fuera de la parte alta del palacio
donde se bhabia refugiado, era para asistir, A ruegos de sin
esposa, A alguna fiesta, comedia 6 baile organizado pr ella,
consangrando asi con su venerable presencia el lujoy la
licencia instalados en su corte.
Y seguros de su impunidad, los favorites se alentaron y
la audacia de la duquesa se atrevi6 a cosas mayors todavia.
Perdiendo toda prudencia, aconsejada quin sabe por que
genio maletico, la a venturera resolvi6 aparecer personalme-'
te en las tablas, delante de la corte y al lado de tres amigos,
que tendrian un papel cerca de ella, en una comedia 6 bailey
de circunstancias, donde cada uno confirmaria su talent.
Tratibase, como se ve, de una valentonada de mujer
ebriade fuerza, desposeida de orgullo, vibrant de pasi6n;
con todo, se resolvi6 Ilevar a cabo el proyecto, dandose co-
mienzo a los preparativos con la anticipaci6n necesaria. La
duquesa de Vintimille encomend6 el libretto 1 Nardi, la miisica
a Barday las decoracioneq A Pedro, imponiendo A todos el
asunto y dirigiendo en persona los trabajos. Y cuando
Nardi y Barda le presentaron, terminada al fin, la "Mluerte
de San Juan Bautista," que ella les babia confiado, Simona
ball que la obra era maestra, porque A traves de los concep-
tos de poesia de asonancias y preciosidades, reconoci6 la idea
que les habia sugerido, sin que las insipidas melodies del
napolitano alteraran gran cosa el bello horror del drama es-
cogido por su alma tragica. La muerte de San Juan Bautista,
la degollaci6n del Precursor, la leyenda de sangre que obse-
dia entonces A todo el Renacimiento italiano, Herodes y
Salome, los dos terrible personajes que ban tratado todos los
pintores de aquella 6poca y cuyos cuadros nos ban legado -el
tipode la Salome que nos es hoy familiar, la habia atraido en
primer termino. Y ella, princess de Florencia, marquesa de
Spoleto y duquesa de Vintimille, era la doncella que le placia
evocar, encarnar, vivir durante una tarde delante de to-do
un pueblo.
La duquesa habfa dividido el drama en dos cuadros: el
encuentro de Salome con el Precursor en los corredores del
palacio; el santo preso entire dos guardian; la princess, talvez
menos apiadada que curiosa, ofreciendole primero de beber
y tendiendole luego una flor; el desden del santo; la insisten-.
cia de Salome y el furor profetico y el anatema del asceta,
pidiendo el fuego del cielo para la tentadora. En el segundo
cuadro se veia A Herodes en su trono, en medio de los
dignatarios de su core, la entrada de Salome y el siniestro
convenio discutido entire la princess y .1 rey; despues, una vez
efectuada la fatfdica danza, Herodes mantenia su promesa y
el verdugo trafa la cabeza de San Juan.
La Foscari distribuy6 los papeles: Beppo Nardi, el poeta,
ocuparia A su lado, el sitial de Herodes: Angel de NApoles,
con su ardiente cabeza demacrada, seria el Precursor; su
flacura y sus ojos brillantes le indicaban como i prop6sito
para encarnar al hurafio devorador de langostas. En cuan-
to A Pedro D'Arlani, su gigantesca talla y enorme muscula-


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la tLodomotora 4


tuia-le'selafaban el papel de verdugo; permanecerfa inm6-
vil, cimitarra en mano, detras del santo arrodillado durante
toda la danza; laego, tomando al profeta por la espalda le
arrastraria fuera de la escena, para volver al cabo de un
moment con su cabeza en un plato.
Con una alegria infantil y la ciencia de detalles que las
mujeres aplican en estoa casos, la duquesa se ocupaba tam-
bide-de-los trajes y la decoraci6n de la sala, buscando para
ello telas de Oriente y terciopelos preciosos. Se dirigieron
pedidos a Venecia y se enviaron mercaderes judios a Genova
para que eligieran alif tapices de Damasco y sederias de
Tiro. Hicieronse venir tambien, a precio de oro, bailarinas
de Bergamo que regularian los tiempos del baile de Salom4 y
ensefiarian a la duquesa todos los recursos de la danza, para
que aparaciera en las tablas como una almea de los paises
berberisos. La orquesta del palacio fu6 reforzada con quin-
ce mdsicos y las viejas tapicerfas de la familiar Salviati, repre-
sentando la vida de la Virgen, fueron sacadas de sus cofres
de madera de alcanfor, donde se las guardaba por ser tenidas
en un precio inestimable, sin usarlas mas que en las grande
fiestas, en ocasi6n de los casamientos de los duques y los
bautismos de los niios varones. Convirti6 el patio del
castillo en sala de espectaculos, y, talando los antemuros de
la fortaleza, hizo demoler vrinte metros de murallas de las
que daban al mar. Lns picos y los azadones hicieron presa
en las piedras de granite colocadas por Humberto el Fuerte,
formandose asi una bahia luminosa y aziil, a diez metros de
altura, sobre el infinite del golfo, a trave6s del muro.
Simona habia elegido precikamente para el fastuoso es-
candalo. el aniversario de sus bodas. Lleg6o e-te por fin y la
maravillosa tapiceria de los Salviati fuc extendida en los
estrados del patio, A la sombra de lo- torreonos y atalayas.
Un dosel de brocato con los colors del ducado se erguia
al frentede la escena, en el medio mismo las hilera- de asi en
tos, reservado para el viejo Bartolom6 y su sequito de sa-
bios. El espectaculo estaba anunciado para las tres de la
tarde y cuando lleg6 la hora, la multitude, amontonada en las
gradas, daba visible muestras de impaciencia ante la ausen-
cia del duque.
Despues de una espera de tres cuartos de hora, la
orquesta entabl6 un concerto de flautas y v'iolines, y los
tapices que ocultaban la bahia se descorrieron. El duque
hacia-saber i la duquesa que no debia esperarlo por el mo-
mento y que podia comenzar la fiesta sin l6; babiendo sido
victim de una indisposicidu pasajera al abandonar sus
babitaciones, pediales die- minutes para reponerse, en la
seguridad de que antes de un cuarto de bora, vendria .
presenciar la danza de Salome, en la cual deseaba ardiente-
mente admirar y aplaudir a la duquesa.
Y el especticulo comenz6, en una atm6sfera de vaga
a9gustia, porque, verdaderamente, no se habia sospechado
que la audacia de la hermosa Simona llegara nunca tan lejos.
La figure ondulante y fina de la duquesa, convertida en
princess de Judea, se destacaba sobre la escena envuelta en
pesadas telas asiiticas, frente a un antiguo tapiz flamenco, que
simulaba los frescos de un corredor. Una despues de otra,
tendia A SanJuan-Barda-una rosa, luego una copa, despues
los' brazos.
Bartolome no aparecia.
El primer cuadro habia terminado y se comentaban en
laisala las novedades que reservaba el segundo. La princi-
pal era una espantosa cabeza de Barda, modelada en cera
ptor D'Arlani y que 5 la lividez de la muerte sumaba el ho-
rror de la sangre del suplicio, que le bafiaba el rostro.
Descorri6se nuevamente el tel6n, y, sobre el azul del
cielo y del goifo, que llenaba de claridad el patio del castillo,
se-destac6 Nardi- Herodes,-rodeado de dignatarios y escla-
vos, vencido por el peso de la pdrpura y la mitra. Pr6ximo
i',l estaba el escultor D'Arlani dominando a todos con la
estaura; soberbio en laostentaci6n de sus muisculos y el torso


cefido por ina estola blanci. Y entire' los. pizicatos. de' ios
mandolines y un ritmo ligero y saltarin como un tintineo de
campanillas, mfisica extrafia, por cierto, la que se unian de
vez en cuando voces debiles de flautas y linguidas invoca-
ciones de guzla, apareci6 Simona, fina como una aguja,enfun-
dada en un medio traje de seda verde, mordorada y relucien-
te como la piel de una culebra. interrumpida aquf y alli con
grande rosetones de azabache. Avanzaba radiosa y como
embebida en su atavio, pilida bajo los'afeites, agrandados los
ojos por el Kohl y estrechada la frente por el peinado de
tiara, como un firmamento constelado de estrellas. Pesados
arambeles temblaban sobre su frente y suspendido al extre-
mo de una hilera de perlas, descansaba un 6palo en su seno.
Bailaba, y en sus grande ojos fijos y en la sonrisa de
sus labios, apareci6 de pronto, una sombra de espanto. El
duque acaba de tomarasiento en su trono, y, cerca de 61, de
pie y en actitud respetuosa, pero ton los s joslenos de amena-
zas, estaba Andres Salviati, el proscripto, el exilado, el bijo
caido en desgracia, el enemigo de Simona, que habia regre-
sado.
Era 1 quien miraba la duquesa, sin ocuparse casi
de Herodes, de San Juan arrodillado detras de ella, ni del
verdugo en pie junto a su victim. Con la mirada fija como
la de un alucinado, Simona bailaba: pero cuando la danza
termin6 y ella se volvi6 bacia Herodes para pedirle la cabeza
del blastemador, un grito horrible brot6 de todos los pechos.
La duquesa, con la boca enormemente abierta, no pudo
hallar un solo sonido en su garganta apretada.
El duque acababa de levantarse apoyAndose con una
mano en la espalda de su hijo, mientras que con la otra hacia
un signo, ante el cual cayeron i los pies de Simona trees cabe-
zas cortadas. Verdugos situados entire los figurantes habian
ejecutado estrictamente la orden. Un triple golpe de hacha
habia decapitado a San Juan, a Herodes y al verdugo; un
mismo castigo babia caido sobre Nardi, D'Arlani y Barda.
-Han pagado-fueron las dnicas palabras del duque al
retirarse.
A la tarde de ese mismo dia, una mujer volvfa en si en
medio de las tinieblas vacilantes de una celda iluminada con
cirios, como una capillaardiente, y cuya puerta y ventana
habian sido tapiadas, porque la condenada no debia salir
jams. A sus pies yacian en un plato tres cabezas ensan-
grentadas, j6venes, lividas, de pupilas convulsas y cabellos
erizados todavia de horror. La mujer, cintilante adn de jo-
yas y de sedas, retrocedi6 instintivamente, y al hacerlo se
desliz6 de sus ropas un pergamino sellado con las armas de
los Salviati. Simona lo recogi6 del suelo, y, desdob!lndolo
ley6 este adi6s de un anciano:
"Vos que los amasteis vivos, amadlos muertos, seiora.
Os ha placido vivir con ellos y por ellos y os seri dulce morir
tambien con ellos, que murieron pr. vos."
Y dando vuelta la boja, la duquesa hall6 estas lines
consoladoras:
"Pero yo tambien os he amado, Simona; lo recuerdo y
tengo piedad: sus labios estan envenenados. ...."

Juan LorPain.



LA ORIGINALIDAD


Acisanme de que tomne Byron por model. .Pues no
saben que Byron imitaba a Pulcy? Si leen a los italianos, ve-
ran como los desvalij6. Nada pertenece i nadie, todo perte-
nece a todos; y es precise ser ignorante como un maestro de
escuela para forjarse la'ilusi6n de que decimos una sola pala-
bra qne nadie haya dicho. Hasta el plantar coles es imitar
a alguien.
Altredo de Mzwge .


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La Mujer Danzando.


Danza, mujer, porque las aguas corren
y las flores derraman
perfumes de placer, y las estrellas
se deshacen en ligrimas.

Danza, saliendo de la muerte oscura
que prime tus espaldas,
v las dos flores blancas de tus mano.
en la noche levanta.

Ofrdcete al continue movimiento
de la vida que pasa;
floor eterno A la actitud cambiante
que transparent el fuego de las almas!


Se ba desprendido mustia de tu frente
la primera guirnalda;
se ban desprendido mustias de tu espiritu
las ideas prestadas.

Ti sola reinas en la danza-
Ruedan
flores blancas de almendro por tu espalda,
te envuelve una luz suave y por los ojos
se te derrama sobre el mundo el alma.

Dijdrase que el universe enter
copia el compAs alegre de tu danza;
que, oscilando, las flores
la imitan, encantadaf.

Eduardo Marquina


Los delegados salvadorefios la Comisi6n en el lugar de Zacapa de done partir lifnea para Santa Ana. (El Salvad,,ir


Mueve la floor dorada de tu cuerpo
al compis de la danza;
deja empapado en tu perfume el aire
y derrocha la luz de tus miradas.


Como incensario, tu cabezaondule
coronada de llamas,
como incensario del amor, oculto
bajo las ricas aras.

Entregate A las danzas! A mis ojos
brillas transfigurada
bajo la lluvia musical, que. Ilena
de un chorrear de fuente tus entrafias.

Te haces sagrada, hundiendote en las olas
de la mdsica vaga;
todo tu cuerpo, abrinadose, descubre
el interior misterio que lo embargo.

Mujer danzando, enamorada viva,
tus bombros se adelgazan;
como corriente de agua por la noche
tus pupilas se agrandan.

Eres como un milagro que se inicia
bajo el cambiante velo de las danzas;
como suave nendfar que se mueve
con movimiento oculto sobre el agua.


ENTIRE DOS LUCES



Traspone el sol la aguda cresteria,
y al esconder su refulgente disco
del monte escueto sobre el agrio disco
su claro pabell6n recoge el dia.


Se apresura la noche.----. Entre la umbria
la roja lamarada del aprisco
destella como un filgido asterisco;
y se ennegrece mis la serranfa.


Ensancha el viento su pulm6n ....-- Murmura
el rio, su sonata de cristales
que en el revuelto pedregal se quiebra,
yen el sopor que invade la llanura,
cabecean los negros verbazales
donde pasa silbandola culebra.


Maa uel Barrero Arguellea.


-,~.. -4; -~-


F %, .









t'a locomotora 0


.as trees [dgrintas


Puede que esto sea un suefio. Suele uno sofiar cosas
tan raras v con tal fondo de verdad! Acaso sea el espen-
diente de que se vali6 algdn ser querido en los dias de mi
infancia para entretener mis desvelos.
Sea lo uno 6 lo otro, be aqui lo que sucedi6: Y fue que e1
Divino Maestro llam6 cierto dfa A Uriel, uno de sus iingeles
dilectos, A quien habl6 a'i:
Amado bijo, esta ya proximo el dia de la solemne festi-
vidad con que el universe entero celebra el natalicio de mi
augusta Madre, y es mi deseo darla en ese clisico dia una
prieba de mi amor intinito. Al efecto tengo ideado un
obsequio que sera muy de su agrado, pero hacen falta a mi
prop6sito unas joyas; v6 tt i la tierra, donde se que las hay
muy hermosas, y traete unas de las mis selectas y adecuadas
al galarddn que prepare.


Sin decir palabra, y mis rApido que una
Angel se hundio en la inmensidad.


exhalaci6n, el


II

El Enviado visit en esta vez todos esos veneros de la
tierra donde se crian las piedrezuelas que los hombres llaman
preciosas y constituyen el suefo de sus locas aspiraciones;
pero como viera que esas joyas no son mis que material, y lo
que 1e buscaba era algo digno del Cielo, algo en que se traspa-
rentara el alma bumana en sus rasgos mas sublimes, dedi-
c6se hacer un studio psicol6gico, fundado en las manifes-
taciones externas del sentimiento. Hizo al efecto un detenido
analisii. de las sonrisas en todos sus grades y simulaciones;
de los suspiros que no dicen nada y de los que revelan inten-
sas pasiones y acerbos dolores; de las iniradas indiferentes y
de las que acarician como besos 6 bieren como dardos, y...
en resume nada de eso hall cristalizable.
Sibitamente el Angel se detuvo ante un precioso grupo,
formado por un gallardo mancebo y una linda doncella que


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Muelle de Puerto Barrio,.


Un moment despues-mucho antes quizi, pues que los
siglos de la tierra son instantes en el Cielo- el angel compa-
reci6 en la presencia del Maestro Divino y deposit en sus
manos, con grande acatamiento, una sutilisima co.icha que
contenia en su fondo como hasta doce corpdsculos fulgentes
y cristalinos que semejaban gotas'de rocio.
Que bermosas son tus joyas,miurmur6 el Maestro, exami-
nandolas, atentamente. C6mo las hubiste, Uriel?
-Son ligrimas, Senor, ligrimas cristalizados. Un niio
rubio y dulce como las virgenes, Iloraba tristemente Ilamando
A su madre; acerqueme a consolarlo, y viendo que rodaban
por sus mejillas esas gotas diamantinas, las recogi en mi
concha despuds de cristalizarlas con una mirada.-Dime,
Sefor, son dignas acaso del obsequio que prepares?
-OjalA lo fueran, Uriel, ya que son tan hermosas y que
proceden de tan limpio venero; pero son frigiles, hijo mio,
demasiado frigiles, y lo peor de ellas es que se evaporan
ficilmente.
No bien dijo esto, las joyas desaparecieron. Era que el
nifo de las lagrimas acababa de ser besado por su madre.
-Ya lo ves, Uriel, nburmur6 el Maestro, esas joyas se
evaporaron al mero contact de un beso.
Las mejillas del angel se tifieron de rosa y, no pudiendo
resistir la dulce mirada de Jesis, se hundi6 de nuevo en la
inmensidad.


sigilosamente bablaban de amor en sitio reservado. Y lleg6
en el moment en que el mancebo, postrado de rodillas ante
la joven, le dirigia fervientes sdplicas acompafiadas de suspi-
ros y ligrimas, El angel, sin hacerse visible, se acerc6 al
joven y recogiendo en suconcha como basta una veintena de
aquellas gotas-que una vez cristalizadas se tornaron rojas-
se remont6 con ellas al Cielo.
Qud bellas son ahora tus joyas, dijo el Divino Jestis,
tomando la concha de manos de Uriel. tAcaso habras acer-
tado en esta vez? Nada, nada! exclam6 examinandolas; a.
pesar de su vistosa apariencia son enteramente falsas. De
estas se valen frecuentemente los bombres para robar cora-
zones incautos, y ni siquiera de un beso necesitan para era-
porarse.
No bien dijo esto, las joyas desaparecieron. Era que la
doncella acababa de decir al mancebo: Si te amo.
Yalo ves, Uriel, dijo el Divino .Jesis, tus joyas rojas no
resisten ni un simple cuonjuro.
Las mejillas del Angel se tiferon de carmin y, no pudien-
do resistir la dulce mirada de Jesids, se hundi6 de nuevo en
la inmensidad.


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La Locomotora 7


III

Si serAn estas, murmuraba A su regreso, 6 me habre
engaflado tambien en esta ocasi6o? Puede que no; son tan
grande y tan bellas! Efectivamente eran de un fulgor
intensisimo, tons suaves y vagos en que predominaba el
violaceo, y primorosos cambiantes. Cualquiera las hubiera
torado por girones de iris condensados con lu2 celestial, i no
haber dicho el Angel: Senor, son ligrimas de una madre que
lloraba las liviandades de un hijo extraviado.
-Tienen el merito inapreciable, murpur6 el Maestro
Divino, de estar aquilatadas por uno de los mAs nobles senti-
mientos humans: el amor maternal; pero ese amor es como
el del irbol para sus frutos y el de la flor para su fragancia:
adolece de un poquito de egoismo. Por otra parte e-as joyas
son demasiado comunes. Son tantos los bijos di-ipados y las
madres desgraciadas! El Divino Maestro suspir6.

IV

Excusado es decir que el angel hubo de atravesar
nuevemente las eternas soledades, siendo de notar que en
esta occasion venia un si es no es mohino y displicente. Foca
cosa sin duda, uu mero parpadeo a losumo en el fulgor peren-
ne de su gloria. Y tanto es asi que A su regreso iba cantan-
do honsanas por esos cielos con aquel aire de triunfo, como
que las joyas de que entonces era portador superaban con
much en mIrito ; las anteriores.
Ab! exclam6 el Divino Maestro analizandolas; muy eleva-
do es el precio A que estas joyas se cotizan en mi Reino, t
inapreciables las conquistas que A sus m ritos deben lo,
hombres. Con ellas la pecadora de MAlgdalo rescat6 su espi-
ritu del poder despdtico de su care tentadora; y sirvieron
tambien al Profeta-Rey para tejerse una corona de inmarce-
sibles.-Son lIgrimas de arrepentimiento! el mas vaiioso
pasaporte para los que emprenden jornada camino de mi
Reino.
Eso no obstante. Uriel, las joyas que necesito para obse-
quiar a mi madre han de ser todavia de mayores quilates.
Un amago de protest iba A dibujar.e en los labios del
Angel, cuando el Sebior le dijo: vete y no olvides que NMoises
y su pueblo vagaron cuarenta aios por el desierto a causa de
una sola duda: y sfrvate de gufa en tu nueva odisea esta sen
cilia verdad: Alli donde la miseria tiene sus vfctimas escogi_
das y el dolor hinca sus garras inmisericordes, recogeras,
los mejores frutos.
El Angel se sumergi5 de nuevo en las eternas soledades
cantando la gloria del Sefior de los senores.

V

Sumiso a la voluntad del Divino M.aestro, Uriel se
engolf6 en esta vez por los tortuosos senderos del mundo
que'conducen al triste yermo de los vencidos y ,los deshere-
dados. Visit humildes chozas, donde es devorado con ansia
el pan negro de la indigencia y soberbios palacios donde
asediadas por el hastio, languidecen atrofiadas las vfctimas de
ia sensualidad.Y \i6 estrechas cArceles repletasde heterogi-
nea muchedumbre done el vicio altanero contrast con el
infortunio arrepentido. Y consagr6con su presencia los
hospitals, esas mansiones silenciosas donde las sacerdoti-
sas de la Caridad se ofrecec como victims propiciatorias en
aras del mas purode los amores. En uno de ellos se detuvo
el Angel: lleg6 precisamente en el moment en que pudo ser
testigo de una mny interesante escena.
Una hermana- que era otro Angel vestido de blanca
toca y de sayal muy tosco-puesta de rodillas al frente de
humilde lecho, en el cual yacia un decripito anciano, oficiaba
con maternal solicitud en la curaci6n de una purulenta llaga
que roia las carnes de aquel sdr desventurado.


La Hermana operaba silenciosamente: sus artisticas
manos, babituadas, poco antes quizi A derrochar melodies en
teclados de marfil, se movfan diligentes, sin esquivar sus
dedos de rosa A la purulencia de las carnes doloridas.
Hubo un moment en que los lastimeros ayes del pacien-
te burlaron la abnegaci6n de la heroina, cuyos encendidos
labios se contrajeron con un gesto de compasi6n. Pudo
entonces ver el Angel-pero s6lo el Angel, pues la nivea toca
recataba el sonrosado rostro de la Hermana-que de los ojos,
de esta, ojos azules y grandes como las esperanzas de su alma,
resbalaban lentamente tocando apenas el terciopelo de sus
mejillas, gruesas lagrimas que caian gota a gota sobre la
Ilaga del paciente.
Dulcemente sorprendido el angel acercd solicito su con-
cha y pudo recoger basta tres de esas lAgrimas; las cuales
cristalizadas por el fuego de una mirada suya radiaran como
tres soles.
Y era la una cristalina v luciente, A la manera de un dia-
mante faceteado; y la otra verde, de un acendrado verde-es-
meralda. y la tercera color de rubi. Y las tressimbolizaban la
Fe, la Esper,'n:a y el Anir, virtues que constituyen ]a Cari-
dad perfect.
Y dijo Jestis al verlas; Apenas :n mi Reino pudiera
hallarse un legado mns precioso; -6lo mi madre y yo derra-
mamos en la tierra lAgrimas semejantes.
Y el dia de la gran festividad la Virgen Madre ostentaba
artistic corona ornada por tre- joyas que radiaban como
-sales.
Jes ~s Londolio Martinez.



FLOOR ES BUDISTAS


Amo la Naturaleza por sf misma; total e individualmente,
en la gracia y cn la fealdad de cada una de la-s formans inu-
merables que la Ilenan; y la amo tambien como manifestaci6n
tangible de la supreme Unidad, de la Realidad intangible A
que cada Religi6n y cada Filosofia dieran un nombre distinto
y a que yo presto culto con el nombre de Vida. En resume:
adoro la Vida, de la que son iguales manifestaciones una ro-
sa y una llaga. Adoro la Vida y, por tanto, lo adoro todo,
porque todo es vi\ir, basta el morir. Un cadaver, rigido en
su atatd, vive tanto como el Aguila que bate furiosamente las
alas. lMi religion esti toda en el Credo de Atanasio, con una
pequefa variaci6n, "Creo en la Vida todopoderosa, creadora
del cielo y de la tierra."
Fadrique M6ndez


LA GUERRA

Si te ballas dos perros que ladran, que muerden y se
desgarran dirAs: "He aquf un par de animals imbeciles"
y con unos bastonazos los separas ........
Y si los perros y gatos te dijeran que se baten por la
gloria, &no te reirias cordialmente de la estupidez de estas po-
bres bestias?
Sin embargo, la sola diferencia que hay entire esas bestias
y tii es que las primeras s6lose valende losdientes y las ufias,
mientras que ti tienes instruments que te sir ven para pro-
ducir en los demis beridas por donde la sangre puede correr
basta la iltima gota.
LA BRUYERE.







Jose


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EROSNER


A


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