La locomotora

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Title:
La locomotora
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Publisher:
s.n.
Place of Publication:
Guatemala
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Civilization -- Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Genre:
serial   ( sobekcm )
periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Guatemala

Notes

Dates or Sequential Designation:
Began with Año 1, no. 1 for July 15, 1906.
Numbering Peculiarities:
Vols. for 1907- also called Año 2-
General Note:
"Revista de política, ciencias, literatura y bellas artes".

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Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 30858255
lccn - 2011229543
ocm30858255
System ID:
AA00011460:00066


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Full Text
."
4r


T -*


L


Locomotora


IRevieta be


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+ + ++ -41


Guatemala, 10 de Diciembre de 1908.


I -


JBellae Brtes


I --


* *.: A
V.
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2etvista Be poIitica, 'iencias, fiteratura y 2ellas (Crtcs.


Director y Redactor: Vicente Chinchilla.
Administrador J. Alejaudro Pacheco H.-2" Aveuida Sur, Ntimero 3.


GUATEMALA, 10 DE DICIEIBRE DE '190S.


NUM. 78.


4 por los "epartanentos +


(Colabora.ei6n)


De dos aiios a esta parte, la Alta Ve-
rapaz ha progresado notablemente.
El progre_-o por tin toca con su m1gica;
varita estc peda.o de suelo tan preciado
Scomo por encanto \'a transformiandolo
hasta elevarli. al nivel de la cui1tra de
gran part de sus habitantes.
Es incredible que poblacionies de la
importancia de Coban, se queden como
rezaagadas v, en Vis.ta de su retraso en
todo sentido, el patriotism se pregunta:
"L'Lui ban hecho las Autoridades en
anteriores afios?"
Aparte del Palacio del Gobierno De-
partamental que hace recorder aqui
constantemente al General Molina, no
hay otra obra que pueda indicar el celo
patri6tico de los que ban Ilevado el
mando en e-,ta ciudad.
AfortLunadamente el Jefe Supremo d:l
la Repiiblica que con sabio tino viene
*lesenvolviendo el progreo national,
quiere que este march al unisono en
todos los dLpartamentos, y no tolera que
altguno de sus representantes, 1-. Jefes
Politicos, se entreguen al DOLCE FAR-
NIENTE. paralizando con su inactividad
ia march evolutiva de su jurisdiccion y
aun retrazandola. pues que en la vida del
progress, detenerse es retroceder.
Yasi, fija SL mirada cariniosa de Go-
bernante. en este pueblo ha puesto aquf
lo que se necesitaba: un caraicterempren-
dedor y constant, field cumplidor de las


instrucciones superiors en favor del
adelanto, y empleado: model que se
dedica por com pletoy de Ileno al ejercicio
de Usl flunciones.
Teimemur heri- la modestia del Coronel
Ubico, actual Jefe del Departamento, por
1, cual ni nnos e tendemo, con respect a
su-il incritc., personales: pI-ro sif cumple Ai
nuestro deber de observadores y ju.to;.,
hacer el el]gi i de s'o condlucta comrn
em|plp ad-: ptiblico: y con sinceridad deci-
mos, que e- el inejor Jefe Politico que ha
tenido la Alta Verapaz.
No lo a-erauramos nosotros, Io dicen
sus hechos de pr;ctic-, patriotismo, co:mo
la redenicid'n de la clase indigena, que
esta realizando con empeiio de buen
guatemalteco y aun A pesar de los que
con mayor descaro quieren conservarlos
bajo su plant como hasta ahora, olvidan-
dose que es Guatemala libre, soberana e
independiente y que a sus hijos corres-
ponden iguales atributos; olvidandose, en
fin. que si tenemos indios, no tenemos
e claos .
El apo.o 4 impulso que da el senior
U'ico A la agriculture, secundando asi
las disposiciones del Senior Presidente y
merced a iaa que se estAn emprendiendo
aqui nueas industries y cultivos n uevos,
acusan tambien meritoria labor que no
podemos sino aplaudir.


Muchas obras materials ha levado A
termin el Coronel Ubicoy en el present
uumero tenemo, el gusto. de publicar
varios fotograbados que representan
obras de embelleciniiento y de progress,
por Cl realizadas en muy corto tiempo.
El precioso monument que -e levanto
en el centro del parque "LA PAZ,"
en co nmemoraci6i del la via interoccinic:,.
gloria muyI legitima de Estr;da Calrer.i,
.imlboliza el Progreso, representad, por
la Locomotora 3 la Ciencia, indicado por
El husto de Minerva. Tiene grabadis
Ios bustos de l( tres goberrnantes qiie
han dedicado sus energia- al emlrande-
cimiento del Pafs.
El parque "LA PAZ," bellisimo orna-
mento de la ciudad, se inaugur6 el 29 de
junior Utltimo, asi como el Mercado y el
Hospital del Norte, construidos con
sujecci6n las reglas de la arquitectura
mod-eriia y a. las prescripciones higie-
nicas.
Es gratn para nosotros poder, comb en
el present caso, felicitar, por obras de
positive utilidad, A los encargados de la
cosa piblica; por lo que enviamos al Co-
ronel Jorge Ubico nuestro aplauso y
nuestra voz de aliento para que, como
ha-;ta ahora, contintie realizando el pro-
greso en la Alta Verapaz, colaborando asi
a la obra de engrandecimiento national
que lleva A feliZ t6rmino el Sefor Presi-
dente Constitucional de la Reptiblica,
Licenciado Estrada Cabrera.
Coban, 1908.


DOS BELLAS ALMAS


La joven \iuda. cortejada con laasidui- Indiferente al principio, bien,que pia- tiempo en armonfa con el otono que le
dad melanc6lica de los grandes amores, dosa siempre por aquellagrave juventud infunda, ara mayor encanto, la langji-
dez de su rubia belleza.
por Medoro, aquel primo suyo, en quien cuyo tremulo silencio en sufragio irreso- El primero no hacia sino adorarla res-
la quimica no eclufa el ensuefno, empe- lutas adoraciones, exaltaba tan grata- petando con discreci6n casi religiosa la
zaba A sentir, no obstante su fidelidad mente sus intimos orgullos, Julia sentia memorial del muerto, que fuera tambicn
todavia profunda hacia el muerto, un desfallecer a su vez. Su alta belleza mo- su amigo; resignado a morir de amor
retoio de dulce inquietud en la rica pri- rena ibaadquiriendounamorvidez deflor abeerre si Jula no lega
Sexcesiva, como un cotate, y a o quererle (es increbile lo rmantlcos
mavera de sus veintisiete ai5os. excesiva, como un contrast, y al ,propio que son esos j6venes sabios, alli en el


TOMO V.


~Q a~m~it~~t~n:


if










La Locomotora 2


fondo de.sus dudas met6dicas,) 6 a con-
quistarla por la adoraci6n como un Angel
esquivo. Este nombre de "Angel" es
ciertamenteirreemplazableparadesignar
A la mujer amada, y puede empleArsele
sin temor, pues tiene la vulgaridad de
una estrella.
Julia idolatraba A su muerto, impreg-
nado ain todo, todo su ser por los tres
aios-los tres divinos y fugaces afos-
que su amor babia durado, rindiendo a!
fin bajo el peso de dichas extremadas
mas alla de la vida y de la muerte, la
debilidad un tanto excesiva del esposo.
Permanecia toda rumoreante de besos
como una colmena que aun guard sus
abejas. Y aquello llevaba ya siete aflos.


El moment, sin duda, habia Ilegado;
y Julia, con una melancolia que iba aban-
donAndose basta la angustia, recorria
aquellos papeles del esposo, que jams
quiso revolver para no aumentar con
mayores peas su amargura.
Poco a poco las ligrimas fueron inva-
diendola; sus ojos cargaronse de un Ilanto
pesado como el suefio, y cuando did por
iltimo con el sobre ya ligeramente ama-
rillo, donde 1l babia escrito "Fidelidad."
;Ob, amado, amado de tu alma, ya no
quedaba en ella sino tu carifio!
El leave desgarramiento propag6se has-
ta su corazon; sus dedos hallaron la cinta
con el antiguo habitual contact; pero
cuando el talisman aparecio por fin, Ju-
lia se puso de pie como congelada por
una palidez supreme.


Parque "La Pa."--Cobin.


Esa noche, Julia, mas conmovida que
de costumbre por las- tristezas de su pla-
t6uico adorador, habia decididl intentar
un decisivorecurso. Consideribase per-
jura ante el muerto amado, si cedia A las
sdplicas de aquel, pues mil veces, en las
horas de duke delirio, habiale prometido
la eterna fidelidad de que su ser protes-
taba abora.
Tom6 un mueblecillo Ileno de papeles
v fotografias, que abri6 sobre sus rodi-
Has A la luz de la lampara; y mientras
sus dedo, clasifcaban lentamente aquel
tesoro de intimidades, su espiritu evoc6
el mas caro de sus recuerdos.
Fue durante un plenilunio, cuyo silen-
cio, que s6lo turbaba muy lejano Li eco
de mazurca, sugeria eacantadas navega-
ciones A Venecia.
Llevaba ella un blanco peinador evapo-
rado de luna, y por todo adorno una cin-
ta azul al cuello. Aquella cinta empapa-
da de besos por el amante, constituy6 el
talisman de tidelidad, que locos de amor
decidieron elegir en testimonio de eter-
na dicha.
Guardironla en un sobre que l debia
conservar como depo-itario, para no
abrirlo, sino cuando la muerteamenazara
abolir el amor en disipaci6n del olvido.


iAquella cinta no era la ,uya! Era una
cinta blanca-blanca ;Dios mio!-com-
pletamente blanca, la prueba de una
traici6n tanto mis cobarde cuanto que
habia elegido para ocultarle el propio se-
creto de su \ iolada felicidad.
Era esa la cinta blanca que -.iempre
llevaba al cuello Berta de Changy, la mu-
ier del ministry de Francia, rival suya,
como dijeron A su tiempo las malas len-
guas del gran mundo.
iFu6 cierto, entonces? LSus celos no la
habian engafiado?
;Berta y lMedoro?
Y Julia se hundid en un sollozo como
un guijarrillo blanco en el agua obscura.
La joven viuda, bella basta la fatalidad
en su palidez extraordinaria, habia entre-
gado las manos a su adorador.
Y con una calma implacable como el
destiny, narrabale su desengaio. Mez-
claba A sus frases salpicaduras de ironia
vulgar: "]a fidelidad de los hombres: las
pobres mujeres: los hombres son todos
lo mismo........ "
"Nunca habria consentido en dejarse
amar, si no fuese por aquella traici6n de
ultratumba. Ahora.-..-..- "


El la escuchaba enajenado, con una
pleniui extatica tan semejanteal miedo,
que la pasi6n le temblaba en los labios
sin alcanzar A formularse en palabras.
Perocuando ella concluy6 su relato,
Medoro, enlugar del grito de victoria,
delbeso triuntal que semejante confu-
si6n suponia, solt6 lentamente las manos
adoradas.
Habia sorprendido el secret de la tra-
gedia, y en su coraz6n luchaba uno de
esos combates sordos que definen vidas,
el egoismo del amor insatisfecho, con el
sacrificio del puro amor.
Fue un instant parecido, horrible-
mente parecido a la muerte, que es tam-
bien un instant.
Mednro se aproxiin mas todavia, ha-
bl6 con una voz de naturalidad alarmante
en la blancura impAvida que le habia so-
brevenido.
-No, Julia. La cinta es la misma.
Se ha descolorado -ol-amente. El papel
de los sobres tiene cloro y el cloro.------
Rien6 el silencio, Julia, simplemente,
se cubri6 la cara con las manos. El
amante pase6 una mirada por el techo,
los muros y el piso. Fij6la durante un
minute en cierta moldura trivial del con-
tramarco; Julia permanecia inm6vil.
Quizt dormia. Y Medoro, desamparado
en la desolaci6n de la verdad, paralizado
su coraz6n por una evidencia de asesina-
to, se puso llorar en silencio, inm6vil,
los ojos siempre fijos sobre aquella mol-
dura, con gruesasligrinma calladas, para
no deslertarla. .. .. --

Leopoldo Lugones.


LA RISA
(Frag -nentos)

LO RIDICULO.
Si ridicule es todo lo contrario al ideal
de perfeici6n bumana, la ridicule debe
ser varia para individuos que tengan un
ideal de perfecci6n distinta. En una reu-
ni6n mundana todos rien diversamente
segyin sus aptitudes mentales. Un tilin-
go es incapaz de comprender el ridicule
ceremonial de una tertulia; entrando en
una sala sin calefacci6n encuentra correc-
to quitarse el gaban, aunque tenga frio;
tomar te, aunque tal brebaje este mal pre-
parado; felicitar A la nifia cuando toca pe-
simamente el piano, y hablar tres horas
con personas que no le interesan sobre
puntos enteramente triviales. Una per-
sona de inteligencia discreta, advertira
que todo eso es ridicule, asi como buena
parte de.los gestos y palabras vulgares
que en torno suyo florecen, pasando in'ad-
vertidas para los individuos menos inteli-
gentes. Por tin, loshombresdotadosde
una intelectualidad superior, pueden !le-
var mas lejos la percepci6n y el anAlisis,
descubriendolaridiculez donde los otros
nose atrevian siquiera a sospecharla.








La Locomotora 3


Cada espiritu tiene su lente; \e mis 6
menos segtii fl sea. Los tontos y tris-
tes son ciegos al ridicule, refraterios A
su percepci6n; los inteligentes y alegres
lo descubren A distancia y con aumento.
Larisaes humana v es eterna; poreso
refiere Platdn que las Gracias, buscando
un temple que jams fuera destruido,
cncontraron el alma de Aristdfanes.

LOS SOLEMNES.

El vulgo, constituido por esas unidades
gregarias que sonlos hombres dereba-
fio, suele confundir, la sana alegrfa
con la frivolidad, y la seriedad solemn
con el carActer. A menudo oimos decir
de un triste que es persona seria y de
carter, 6 de un alegre que es informal
e inconsecuente. Tal confusion seria un
simple disparate si se formulara de bue-
na ft; pero suele ser una excusa difundi-
da y aceplada por lagran masa delos ton-
tos y los tristes, con el objeto de justificar
su propia inferioridad.
No creamos en los bombres -olemnes
que temen comprometerse ante quien los
ve reir. Soo contrabandistas del talent,
falsos monederos de la intelectualidad,
ladrones del 4xito y de la fama; silo as-
piran a que la gran masa de inferiores
los con-avre "hombres serious saben
que con ese pasaporte, y sin bagaje de
ningdn genero, se puede legar muy le-
jos. Los hombres -olemnes y silencio-
sos son simuladore-s de baja ralea: espif-
ritus indigentes que ocultan en la pe-
numbra del silencio la andrajosa miseria
de sus ideas. Es raro el hombre serio
que calla por astucia; inas son los que ca-
lan cuando nadatienen quedecir, y callan
-ieinpre. Su fisonomia amorfa no cobija
la pro-undidad de pensamiento alguno,
plies el cerebro de los hombres solemnes
.uele ser una pagina en blanco,"el armi-
fio de la estupidez sin una sola mancha
de inteligencia." que dirfa Hugo. La se-
riedad es una simple incapacidad de reir.

LOS ENVIDIOSOS.

Algunos espiritus refinados t6rnanse
inaccesibles a la alegria, y se crean "una
especie de inmunidad a la risa," como
afirma Barris. No negamos el hecho,
pero su explicaci6n es facil: suele tratar-
se de intelectuales "envenenados" por el
fracaso y por la envidia, sujetosdesequi-
librados e incompletos, brillantes para
order y difamar alos que triunfan, pe-
ro incapaces de triunfar ellos mismos en
la vida. Entre los griegos florecieron


lo, Agelestas, que practicaban la com-
plhta abstinencia de la risa. Asi lo re-
fiere Plat6n, mas parece que no los imi-
taba. Pascal asegura, en sus pensa-
mientos sueltos, que "ordinariamente se
supone Arist6teles y Plat6n como
personas solemnes y series; eran, sin
embargo, buenos sujetos que jaraneaban
y se refan como los demis, entire sus
amigos."

TERAPEUTICA.

Dejando 1 fil6sofo- y moralistas el de-
mostrar la funci6n social de la risa, cc-
mo corrective de las costumbres colecti-
vas individuals, seialemos su campo
de aplicaci6n midica y prictica: la risa
terapeu tica.
La risa y el placer son esponente de
energia vital; pero pueden a su vez, ser
agents pro\ocadores de esa energia.


La risa terap6utica fue preconizada
por Moreau de Tours y por Raulin, en
el tratamineto de cierta neurosis: la risa
provocada produce efectos sorprenden-
tes. Gracias A las mencionadas asocia-
clones funcionales, la expresidn de la jo-
cundia y el placer, obtenidas en lo suje-
tos, aun a su pesar, Ilega i producer
esos estados. Aunque el orden de ese
process sea inverso al normal, la
eficacia de su acci6n no es menor: asi co-
mo el placer trae la risa, la risa trae el
placer. "Hay que reir antes de ser
feliz, dice Goethe: y si la alegria se resis-
te a venir, hay que fortarla." Esto es,
sin duda, el secret de muchas personas
que rien siempre y a todo prop6sito, vi-
viendo contents de si mismas y de las
demis.
Esta agradable terapeutica noofrece
peligro, aunque sc le han atribuido algu-
n.js imaginarios. "Se ha llegado a con-


Hospital del Norte.-Cobin.


Una ley general de psicologia ensefia
que toda expresi6n mimica tiende a de-
terminar la emocidn que habitualmente
le correspond: poniendo la cara triste
no es possible pensar en cosas alegres, y
viceversa. Por eso la risa provocada
mnerece una amplia cabida enla terap4u-
tica rational. Las buenas compaaiasy
los especticulos risuefios constituyen la
parte mundana de esta medicaci6n; la
parte farmacolgica puede star A cargo
de los medicamentos euf6ricos 6 exhila-
rantes, cuva list es complete, desde el
vino de champaia basta el protdxido de
azoe, pasando por el opio, el hatschich, el
kawa y otras substancias que, en dosis
pequeias, merecen esperimentarse co-
mo modificadoras del tonuss" cerebral
y orginico.


tar, dice Voltaire, que algunas personas
ban muerto de risa; me cuesta creerlo,
pero seguramente bay muchas mas que
ban muerto de tristeza." No cabrin,
pues, vacilaciones al prescribir y provo-
car la risa como estimulante de la salud,
dela inteligencia y de la felicidad: mejor
receta nopuedeotorgar un psicol6gicoal
viviente cementerio de neurastlnicos
aburridos que afean y amargan la exis-
tencia en las grande ciudades. Y, si
son j6venes, deben enamorarse de una
mujer que se sepa reir con los ojos y con
el espiritu, con los labios y con el cora-
z6n, con todo su cuerpo gracioso y salu-
berrimo, plenamente, absolutamente,
con una risa que sirva para algo mis
que mostrar sus lindos dientes.

Jose Ingegnieros.


I __ _








La Locomotora 4


La vida de los muertos
AL PoFTA AxKMAND SILVESTHE
Cuando junto- durmamos en la fosa callada,
Y A velar nuestro sueflo s6lo una cruz -e eleve,
Frorecera en tu cuerpo puro lirio de nieve,
Surgira de mi care la rosa ensangrentada.
Y la divina muerte, de tu musa adorada.
Que piadosa en las tumbas calma y olvido lueve,
Por el cielo, al arrullo de una mtsica leave,
Nos abrira A otros mundos una senda encantada.
Y unidas nuestra, almas subirIn a la altura
Oue otra luz ilumina mAs radiosa y mis pura,
A fundirse en las llamas de fuego eterno y santo.
Y, enlazados los nombres de poeta Y amigo,
Viviremos por siempre de la Gloria al abrigo
Con las sombras -,aZradas- que bi.o hermanas el canto.
Antonio Jose Caro.


Monumento que simbc.l;.a Ciencia % Prc'oreso, lnaugurado en
co:nmemoraci' n de lIa \i. i rrea interaocc6nla.-Cotbn.


Del hibro "Voces tomadas"

L PRECEPTO
Hermano, trabajemos: Ia simiente
dentro del surco f6rtil escondida
ha madurado ya, de sa\ ia henchida
pugna buscando libertad y ambient.

Si queremos que pr6diga reviente
y que el grano en saz6n surja a la vida,
ablandemos la tierra endurecida
con el acre sudor de nuestra frente.


La vida es redenci6n: con el trabajo
a diario bay que ganaria, tajo a tajo.
Es pecado vivir ungode otros:
Nos redime el trabajo y no la guerra;
para comer el pan que es de nosotros,
todos tenemos que labrar la tierra.

LA CANCION DEL LABRIEGO

Senfor: soy el labriego que los terrenos ara;
con el sudor que brota de mi caldeada frente
las tierras fecundizo, sazono la simiente,
y ablando de las piedras la sequedad avara.

Mi mano el negro surco con avidez prepare;
contra la helada lucho con animo valiente;
y los retoffos nuevos para cuidar, paciente
velo todas las noches hasta que el cielo aclara.

Yo se querer la tierra: de mis callosas manos
las rtisticas caricias hacen dorar los granos.
Yo crujo en las encinas, yo tiemblo en el arbusto,

y aguardo en la cosecha mi linica alegria.
Yo si querer la tierra. Sefor: vos, que sois just,
decide si la tierra no debe de ser mia,
Francisco J. Piclardo.


IMPRECISION

En mi eterna impaciencia no he podido
trazar mi rumbo ni fljar mis lares,
y march como el ave sin cantares,
.,oiando ramas y buscando nido.

Me interned en los paises del Olvido
y plante cual beduino mis aduares ....
Ma-, llevo la sentencia de los mares;
lucha y tormenta, c6lera y rugido.

Yo no busco quieltud; la triste roca
siempre fija y tenaz sufre mas penas
que el ave ei rante, pa -:iijera y loca.

Yo prefiero brcgar; odio la calma;
tcieng- mis fibras lde impulsion-s llenas
y de idcales y pasi6n el alma.

Jose Maria Sierra.


El Panal de Miel

Por ancha senla de olorosas flores
caminaba una tarde yo A su lado,
mientrasren su cabello desatado
brillaba el sol con regios esplendores.
Luciendo alegres cintas de colors,
una colmena alzabase en el prado,
a la que arrebate panal dorado
que a la diosa ofreci de mis amores.
Y como mi adorada me pidiera
con voz de arrulladora melodfa
un madrigal, le hable de esta manera:
-LQue madrigal mejor, hermosa mia,
que ese panal dulcisimo? 1a cera
es la forma,'la iniel la poesia.


Manuel Reina.









La Locomotora 6


SIDILIO DE MOSCO


lIapto de; Europa


Llegadas que hubieron las doncellas
de Europa a lo.- p!ados esmaltados de
flores, se pusieron a ceogerlas-, cada una
segdn su afici6n: una cogia el narciso olo-
!oso, otra el jacinto; esta la violeta, aque-
lla el toinillo. Y sobre la pradera fecun-
dada por la primavera cafa una cosecha
de petalos.
Mas, en medio de aquellasjovenes, Eu-
ropa, scmejaute a Venus que triunfa en-
tre las Gracias, cogia con su blanc.i ma-
nola esplendida rosa. No habfa, sin em-
bargo, de star mucholiempo entregada
a tan amena tarea, ni de conservar intac-
ta su cintura virginal; pues cuando Zeus
la vi6, sinti6 este trastornarsele el cora-
z6n, herido profundamente por la repen-
tina flecha de Cipris. 6nica que puede ven-
cer hasta el senior de los Dioses. Querien-
do Zeu-, evitarla ira y los celos de Juno, y
.orprender el alma ticrna de Europa, co-


rri6 un N lo -obre si mismo, para .icultar
su diinidad, y -e trannform6 en toro.
Mas, en nada se parecia a los toros cria-
dos en los establos, 6 a los que arrastran
el corvo arado, 6 que pacen en rebafios, 6
que, bajo el pesado ugo, tiranu de carre-
tas: todo su cuerpo era de un amarillo
pardo, y un circulo de plata brillaba en
medio de su frente; sus ojos azulados lla-
mealan de deseo; dos astas de igual ta-
maino se encor\iaban sobre su cabeza,
cual una media luna.
Se lleg6 a la pradera sin asustar a las
jvenes. Es mas, les alegr6 a estas ver-
le, y se acercaron a el y le acariciaron.
Su respiraci6n despedfa un perfume
mas suave que e de la pradera. Pero,


se va a Europa. se pega a ella, lame cari-
iiosameute su cuello. La joven lo acari-
cia, y limpia con su mano la cspuma que
humedece su aiorro; de.pus le da un be-
so en la frente. El toro contest con un
alegre mugido semejante al sonido d-, la
flauta migdoniiii. Luego arrodillando-
se, mira a Europa, vuelve hacia ella su
flanco y le ofrece sus poderosos lomos.
Y la joven, dirigitedose ai u cominpanie-
ras de hermosos cabellos, les dice: "ami-
gas min;i, queridos amigos mfos, acudid,
saltemos sobre la grupla tidl oro y divir-
tamonos; pues en su ancha espalda csta-
remos como un carro. Parece dulce y
carifioso; en nada se semeja i los demas
toros, tiene modales de verdadero ser
human; s6lo le falta la palabra."
Dijo, y sonriente, sube sobre los lomos
del toro. Suscompaineras van a imitarla,
cuando -c al'a el tingido bruto. y s-euro


de \llearse la tan codiciada presa, gana
apresuradainente las olas del mar. Eu-
ropa se vuelve, llama a sus queridas com-
pafieras, tiende susbrazoshacia ellas, pe-
ro sin poder alcanzarlas. Llegado a la
playa, el toro, semejante al delfin, se ade-
lanta, anda sobre las olas, y el mar se
calma bajosus pies. Los monstruos ma.
rinos saltan en torno suyo; eldelfin, lleno
de alegria, juguetea en el agua, las hijas
de Nerea salen de sus antros, y sentadas
sobre los monstruos, van al encuentro
del duefio soberano. Neptuno mismo,
que agita las tierras \ las agua, allana
las olas y gufa a su hermano por los in-
ciertos caminos del oceano. A su lado
se agrupan los tritones, cuyo poderoso


soplo retumba en el fondo de los abismos,
y que con sus bocinas formadas de cara-
coles retorcidos, entona a el ca nto triunfal
del himeneo.
Sentada sobre el lomo del divino toro,
I:urpa, con una mano, agarra uno de los
ameona/adrclre cuernos, y con la otra alza
los flotantes pliegues de su vestido para
que no se moje. El manto de lajoven se
hincha como una vela y se levanta suave-
mente. Mas ya que estuvieron lejos de
su patria, cuando ya no pudo ver los riba-
zos azotados por las olas, ni la cumbre de
las montafias; cuando s6lo vi6, encima de
su cabeza el firmamento, y bajo sus pies
el oeano sin limits, Euroqa ech6 una mi-
rada en torno suyo y dijo: Toro divino,
a. d6nde me llevas? jQuien eres? ZC6mo
puedes andar por un sitio s61o frecuenta-
do por series sin pies? ZNo temeslos
abismos? dnicamente los barcos, viajeros
de las aguas, saben mantenerse sobre
ellas; los toros temen aventurarse en ta-
les peligros. iQud agua dulce, que co-
midas hallas en la onda salada? ZEres
acaso una divinidad? IHaces lo que s61o
los dioses pueden hacer! Los delfines
no andan en tierra firme; los toros no ca-
minan sobre las olas, y no obstante, lo
mismo corres por la tierra firm que por
el agua, y tus cascos te sirven de remos.
iQuien sabe? si te lanzaras al azulado
cielo quiza volaras como el ave ligera.
iAy de mi!; me he alejado del hogar pa-
terno y untoro melleva sobre sus lomos!
Y voy sola sobre extrafio mar hacia un
fin desconocido. iT6, Neptuno, que
mandas en el mar, yen en socorro mfol
Espero conocer por fin al que se abre
camino a traves de las aguas, pues no
siendoguiadapor unadivinidad, nopo-
drfa yo ir, como voy, por el hdmedo ca-
mino deloceano."
Dijo, yel encorvado toro le contest:
"animlo joven, nada temas de las olas del
abismo; soy Zeus en persona, aunque te
parezca un toro, pues tomo elaspecto que
se me antoja. Por que suspiro por ti, he
recorrido, bajo la forma de un toro, la
vasta extension del mar. Pronto verbs,
la Creta, en done se desliz6 mi infancia;
alli es donde sera preparado para ti el
lecho nupcial. Nuestros hijos mandarin
a los pueblos de la tierra".
Sus palabras fueron veridicas. Apa-
reci6 la Creta, Zeus tom6 su pristima
forma, desat6 la cintura de Europa, y las
Horas les prepararon el tilamo del hime-
neo. Y la joven, virgen. ha poco, no tar-
d6 en convertirse en esposa de Zeus al
que di6 hijos en aquel mismo lugar.
(De la obra AMORES CLASICOS; traduccioncs
hechas por Alejandro Keller de las mAs no-
tables y bellisimas piezas de la literature
er6tica grcc,-romana.)


IA


__ __ _


Cuerp... d.l Band.l.-CoLan.









La Locomotera 6


L.A. VIT-JDEZ


DE LA PRINCESS.


Tudo Paris rccuerda atn el dolor de la
seiiora de Sora cuando perdi6 a su mari-
do. Tras aquellas puertas cerradas de
su palacio, en aquel duelo parisiense,
hubo una terrible desesperacidn espafio-
la. La princess se cortd el cabello. )e
encerr6 en su ca-a y no quiso .er a na-
die. Con sus vestidos enlutados y s.u
cabeza juvenile. parecia una novicia ence-
rrada en un hotel, convertido on c -n.v.n-
to. Pasaba los dias contemplando el
retrato de si es~po.,u y cenaba sola, en
el gran comiedor, done todas las noches
-;e ponian dos cubierto-'. El bast6n y el
sombrero dcl principe estabau colocados
en el recibimiento, en el sitio de cos-
tumbre, .omo si el dueiio de ellos, aleja-
do para siempre, acabara de entrar: en
su casa. Y este recuerdo indeleble de
las cosas exteriores avivaba la deses-
peraci6n de la pobre dama, hacienda
mias negros los dolores de la intermina-
ble ausencia.
Del pasado torbellino de visits, bailes,
recepcione. y concertos que rodeaban
sudicha d ddistinci6n y elegancia, s61o
quedabua l la princess una amiga, la con-
desa de Ancelin, una tiple de sal6n que
debia & su hermosa vozla intimidad que
se le concedia. Aquel dolor supremo.
ruidoso e incon-,olable, se e\acerbaba
con cualquier conversacion, pero se
complacia ovendo cantar. El canto ayu-
daba a las ligriinas.
Pasaron adi dos aii..,; tan dolorosa y
austera era la \iu-I' de la princess. Pe-
ro su-, cabellos ilban creciendo -p.c.so3 y
sedosos con hervor-c de idla. y con ellos
cl duelo parecia ir tr.c.indo.e en regoci-
jo,semejando, la enlutada v'-stidura ca-
pricho de muljr vl.lrarte. Entonces
fue cuando el sobrino de la seiiora, An-
celin, viendo un dia A la princess en casa
de su tia, se enamor6 locamente de ella
V medit oifrecerle su mano; pero a las
primers palabras de amor indigndse la
viuda, par la cual l c principle no habia
muerto: aquellrs frases carifiosas pare-
.cicrunla una injuria, al:go asi como una
proposici6n de intidelidad. Y pas6 algtin
tiempo sin que la condesa viera a su
amiga; el joc-n se alej6 de Paris e inten-
t6 olvidar; pero cuando volvi6 mostrose
tan enamojrado tan dekl-espera.lo, que
su tia tuvo piedad de 1e y determine ven-
eer los escrupulo- de la princesa.. .. ..
,Pero como persuadir 'i aquella singular
naturaleza, que nunca raz.,naba ni \i\ia
sino de arranques y de entusia3mos5
Pens6 la sefiora Ancelin que una pa-
sidn tan exclusive por fuerza debia de
ser celosa, y busc6 a todo trance cartas
antiguas del principle. Cosa en verdad
poco dificil, porque Mr. de Sora habia


escrito much antes de su matrimonio,
diseminindole en multitud de cofrecitos
y cajoncitos cerrados con laves y oculto
en los muebles mas misteriosos.
Para mostrar aquellas hojas de una
novela inslgnificante y sin fecha, la seflo-
ra Ancelin tuvo el arrojo de llamar 6. las
puertas de aquel hotel, de aquel silen-
cioso mausoleo florido done lloraba una
estatua viva, y el \alor de enseiar las
cartas a la viuda.
Y el resultado no fue un dolor, fue
mas bien un terrible derrumbamiento.
jPobre princesita! Sus aios de felicidad
y lo- de su viudez, todo rodd y desapare-
ci6 en un abismo de c6lera y menospre-
cio. El retrato del principle fue deste-
rrado.del gabinete. Ordeo6 que quita-
ran el segundo cubierto del lugar que
oc u paha contantemeute en su mesa,y en
el recibimiento, abierto i todas las vici-


tas, ya no volvi6 a verse el bast5n ni el
s.,,mbrero, que tanto tiempo babian en ,1l
permanecido. Se sucedieron las fiestas
en el hotel de Sora, bailes, hanquetes.
ICual el cielo mudable que se de.-poja de
noche dilatada. la princess volvid a su
esplendor antiCuo!
Tr'anscurrieiron los dias. Una tarde
que se paseaba por el jardin, dijo a su
adorador, que la seguia como una som-
bra triste: "Abora me casarc con usted
cuando lI desee."
Casronse al poco tiempo y vivieron
dichbsos: ella dominala por una especie
de furia, a; trastornado y admirado por
aquella s6bita pasi6n. gozando de su di-
cha sin analizarla demasiado. La conde-
sa de Ancelin estaba satisfecha de su
estratIe-ma.
Asi pasaron seis meses. Los reclin
casados se tra.-ladaron- al campo, a un
castillo de los :lredcdores de Paris. Alli
los visit6 su amiga, y al verilos pasear
tranquilos su dicha por el tupido cisped,
la baronesa, que no era precisamente
muy perspicaz, les dijo de pronto:


-Yo fui quien os bice dichoso-,. yo
abora declare que no siento mi mentira.
La princess se esti meci6 bruscamen-
te.
-iC6mo! --....Que mentira?
-iSi, querida mia! Ahora ya puedo
contarlo todo. -- _Aquel buen principle
no tenfa el alma tan negra como creistei-.
y las famosas cartas contaban cinco afnos
de fecha_ .-__Por entonces aun no esta-
bais casado..
-ZFuisteis capaz de hacer tal-dijo la
princess mirandola como una loca. El
principle muerto, olvidado, y de quien ya
ni el nombre siquiera llevaba, ocupaba
de nuevo el lugar perdido. Sin que me-
diara explicaci6n alguna, todo acab6 en el
matrimonio. La princess se encerrd en
su casa y sumergida en una agonia que
dur6 ocho dias, se entreg6 los remor-
dimientos que la atormentaban. La


desdichada mujer se babia casado sin
;imor, por venganza, y como el principe
no habia sido culpable, ella se reconoci6
criminal para con el, avergonzindose de
sf misma.
;Cuinta piedad para aquel recuerdo
desechado tan brutalmente y que volvia
con la violencia de antafio! El pobre ena-
morado procuraba eliminarse, sabiendo
ciencia cierta que nada significaba para
ella, y que la antigua pasi6n con tal vigor
renacida, habia matado de rafzla nueva.
Hablibale la princess con frialdad, como
se habla un extraifo, asegur6ndole que
no era c6mplice de la supercheria; y como
la sefiora Ancelin lloraba en su presen-
cia, llena de remordimiento y sin pene-
trar todo el alcance de su culpa, la prin-
cesa se inclin6 hacia esta alma ligera que
habia venido a mariposear en su camino
tan recto y tan severe, y le dijo con acento
d4bil para que la queja pareciese censu-
ra:
-Ya ves que no me desdig-o....ya
ves que muero.
Y afirmaba la verdad, porque su vida
se extingui6 lentamente.
Alfonso Da udet.


__


Nuevo lcricaJo.-Cubtan.









La Locomotora i


UNA ANECDOTA DE

SVIDA DE MIIIEL ANGEL

Miguel Angel se paseaba triste y me-
ditabundo por los jardines de San'Mar-
cos. Rebullian en su imaginaci6n mil
ideas colosales. mil proyectos gigantes-,
cos, que algdn dia debian de ser la
adiiracidn del mundo. Diferentes ar-
tistas del gran MIdicis, del Medicis pro-
tector nato de los artists, trabajaban en
aquell,,s anchos y espaciosos jardines.
Algunos conocieron A Miguel Angel y le
ofrecieron un pedazo de marmol. Por
today respuesta, el future artist empufii
un cincel, arroj6 su blusa y empezd a
transformar el marmol en una cabeza de
fauno.
Al dia siguiente volvi6 a concluir su
obra, mientras que un hombre de cua-
renta alos, \estido neglizentemente, es-
taba de pie junto de l. y le miraba
trabajir; en silencio Miguel Angel traba-
jaba con ardor y hacia tanto caso de
aquel personaje como del polo que su
martillo levantaba. Conclufdo sU fauno,
el joven se hizo atras como acosiumbran
los artists para mejor juzgar del efecto
de su obra, y parecia quedar muy satis-
fecho. Alli le esperaba sin d uda elmudo
testigode su escena. Avanzj lentamente
v poniendo su mano ..obre la espalda del
joven escultor:
-Amigo mic,-le dijo con una ligera
sourisa.--.i me lo permitieras o haria
una observaciun.
Miguel Angel se volvi6 l1,ruscamente
hacia ci con aquel aire burlesco e inso-
lente que tomarfa un pilluelo de nuestros
dias ante un ciudadano.
-Una olIservac6in. ...... .,;os'?
Estas tres palabras fueron pronun-
ciadas con gran lentitud.
-Una critical si lo estimaisi en mas.
-iDe la cabeza de mi fauno? ,;Y quien
sois vos caballero, que creeis tener el
derecho de critical mi trabaio?
-Poco os imnporta qui6n yo sea, si es
iusta mi critical.
-,-;Ouin decidirL entire vos y yo sore
el que tenga raz6n?
-Os o ejo decidir a vos mismo.
-Vamos a ver caballero, pode'i, ha-
blar.
Esto dijo Miguel Angel cruzando los
brazos sobre el pecho, con profundo des-
precio.
-ieVuestra intencitn no ha sido la de
crear un vicjo fauno que rfe a carcajadas?
-Sin duda ninguna. Esto se com-
prende facilmente.
-Pues bien,-afiadli6 el critico rierdo-
;d6nde hab6is visto viejo.s que tengan
todos los dientes en su bocal?
El joven se sonroj6 y se mordi6 los
labios, con despecho. La critical era just.
Esper6 i que el desconocido le volviese
la espalda, y entonces de un solo golpe
arranc6 los dientes ;i su fauno. Para


hace-r mas complete la ilusi6n quiso ahon-
dar sus encias: pero como no tenfa alli
instruments para trabajar el marmol,
dej6 para el dia siguiente la conclusion de
su obra.
A la mafana siguiente, asi que se abri6
el jardin, Miguel Angel estaba en su
puesto, pero el fauno habfa desaparecido.
En su lugar s6lo encontr6 al desconocido
del dia anterior.
-WD6nde esta mi fauno? pregunt6 el
escultor.
-Lo han sacado de aquf por orden
mia,-respondi6 el otro con su acostum-
brada calma.
-Y quiin sois vos caballero para dar
6rdenes en los jardines de Medicis?
-Seguidmei y lo sabr is.
S-0..0 seguird, pero sera para obligaros
'. devolver mi fauno.
-Quiza estareis contentisimo del lu-
gar en que se halla.
-Lo veremos.
-Lo veremos.
El desconocido tom6 el amino del
palacio, siempre con la misma calma, y
se di.,ponia Ai subir la escalera, cuando
el joven le cogi6 por el brazo, con aire
medio colerico.
-LA d6nde vais, caballero? Creeis
que asi se llega a los aposentos del prin-
cipe? En sus jardines, puede pasar,
porque el mismo lo permit; pero aquf
nos mandaria arrojar a la calle.
:El, sin contestarle, atraves6 la ante-
camara Todos los que en ella habia se
levantaron abrieadole paso, y saludandole
coa sumo respeto.
Miguel Angel empez6 a inquietarse.
-Sera, acaso un empleado de palacio:
-se decia un poco turbado por su aven-
tura.-En este caso, he hecho mal en
hablarle con tanta aspereza. iPero,
acaso no es ino el fauno? Yo le obligare
a que me !o devuelva y me lo devolvera.
Lo tnico que puede pedirme es que le
pague el nairmol.
El de-conocido, seguido siempre de
Miguel Angel, atraves6 las galerias y
los -alones sin que nadie le impidiese el
paso.
-;Diablo, dijo Miguel Angel,-si sera
el secretario del principle ,a quien he
tratado con tan poca cortesfa! iBuena la
lhemos hecho!
El desconocido entr6 por fin en un
gabinete regiamente amueblado con cua-
dros y objetos de valor inmenso e in-
calculable.
El joven escultor se qued6 en el dintel
de la puerta, turbado y creyendose del
todo perdido: acababa de ofender a un
personae muy poderoso, sin duda, cuan-
di entraba en el aposentode MNdicis el
Magnifico, sin hacerse auunciar. Quiso
murmurar una excusa y levantando los
ojos vi6 su viejo fauno sobre un rico
pedestal.


-Ya es, amigo mio, le dijo aquel
bombre misterioso, siempre con la misma
bondad y dulzura, que si he mandado
quitar tu obra del iardin, ha sido para
colocarla en el lugar que le corresponde
-Pero, Dios mio-exclam6 el artista'
--,qu dir. el principle al hallar ese de-
sordenado trabajo en medio de tantas
obras preciosas?
-El principle te tiende su mano, amigo
mio. Ven a estrecharla.
Otro hubiera caido de rodillas. Miguel
Angel llorando de felicidad, inclin6 la
cabeza y apret6 cordialmente la mano
que el gran Duque de Medicis acababade
alargarle.
Alejandro Dumas.



EL GORRION.

Volvia yo de cazar y caminaba por una
calle de mi jardin. Mi perro correteaba
por delante, dettivose de pronto y avanz6
luego con precauci6n, como si olf,itea'e
alguna pieza.
Mire adelante y vi un pichoncito de
gorri6n en el suelo, amarillo el pico y
con plum6n en la cabezuela. Habia caido
de la rama de su nido (el viento azotaba
fuertemente los Alamos del jardin) y es-
taba el pajarillo muy quieto, abriendo
lastimosamente las alillas, emplumadas
apenas.
Aproxiimibasele ya Tesoro, tendidos
los muslos, cuando de stbito, saltando
desde un arbol cercano, cay6 como una
piedra, precisamen'te delante de las
fauces del perro, un gorri6n viejo de
negro pecho, y todo erizado, desolado,
jadeante, con desesperante y quejum-
broso pitio, dos veces salt contra aquella
gran fauce abierta y armada de corvos
ditente-.
Habiase precipitado para salvar a. su
hijo, y queria servirle de baluarte. Mas
su cuerpecillo todo se estremecia de
terror: eran sus gritos roncos y salvajes:
moriase, sacrificaba su vida.........
iQue enorme monstruo lucirfa el perro
a sus ojos! Y, sin embargo, no habia
podido permanecer sobre su rama tan
alta y segura. Una fuerza mayor que su
voluntad lo habia arrancado de ella.
Detilvose Tesoro, recul6 luego.
Dirfase que 61 tambien experimentaba
aquella misma fuerza.
Todo confuso entonces, llame a mi
perro, y me march de allf lleno de una
especie de santo respeto.
iAh, no os rfais! Respeto fue lo que yo
senti ante aquel heroico pajarillo, ante el
ra-go de su amor.
El amor, pense, es ma.s poderoso que
la muerte. Pero por elamor no mas sc
mueve y mantiene la vida.

Yvai Fourgueneff


"A









La Locomotora 8


Siderea

Contemplando una estrella que en el cielo
se destaca radiante y luminosa
en tanto la noche misteriosa
tiende sobre la tierra obscure velo,
me acuerdo de una historic
que en mi avara memorial
conserve, como lirio perfumado
que en mi espfritu enfermo y fatigado
esparce su fragancia deliciosa.

Cuando la luz crepuscular moria,
asomaba "i las rejas
de la estrecha ventana
el demente, su faz, triste y sombria,
y i los aires lanzando extrafias quejas,
alli le sorprendia la mariana.

"Yo naci para amar,-asi decia;-
si mis hermanos pIrfidos me llaman,
loco, qud import? iMi pasi6n ardiente
no logran extinguir! .. "Sabii'? Yo adoro
las estrellas amables que derraman
con inocente amor sus rays de oro
sobre mi mustia frente.
'i;Que triste para mi las noches largas
de horrible obscuridad, en que no brillan
mis dulces compafieras! ;Cuan amargas
esas boras de espera! .... Cual se humillan
ante el altar del Cristo los creyentes,
me arrodillo ante el 16brego infinite,
y desborrando de mi amor el grito
le digo a Dios:---En d6nde esti mi amada?

iPor que, Seiior, consientes
que sin verla me encuenti-e la alborada?
Sabed que es una estrella encantadora
la duenia de mi amor eterno y fuerte;
mi corazon Ia adora,
;y es quitarme -.u lu./ darme la muerte!

"Amada, iya es la hora!
iSurge pronto a mis ruegos: que te espera
con ansia el alma mia!,
;surg-e pronto, adorable compaikra!"

Asf el loco seguia
sus rarias confidencias, entretanto
avanzaba la noche triunfadora.

Y siempre a-s, 'la hora vespertina,
Sometido al eucanto
de su estrella adorada y seductora,
el loco se asomaba la ventana,
y alli le sorprendfa la mafiana
cantAndole a su novia peregrina.

,Q-1e mano criminal cerr6 al demente
la ventana de idilios y de amores?
No lo se. Pero se que ante esa ruda
crueldad, el loco dobleg6 la frente,
nido ideal de ensuefios seductores,
y cual espectro de la eterna duda,
cuando alguno pasaba, se refa
con Ligubre y si miestra carcajada,
y su faz demacrada
reflejaba el dolor, triste y sombrio

Al fin rehus6 el sustento*
y se tendi6 A morir el desgraciado.


"jConquistastes mi pecbo enamorado,
negandome tu luz me dan la muerte!;"
murmur en su agonfa cual lament,
y constant en su.amor, fiel a su dama,
de su existencia se extingui6 la llama
y desplom6se su cabeza inerte.
ENVIO
iOh virgen de mis fervidos anhelos!,
til eres la estrella que radiante brilla,
y se destaca, altiva y seductora,
en la b6veda inmensa de los cielos.
iYo soy el loco que ante ti se humilla,
y prosternado en tierra la rodilla,
viendo en tf su ideal, en ti es que adora!
Max. Henriques Ureifa.



EL NUEVO DODECASILABO

(A AMADO NERVO.)
Musa, prende nuevos ritmos en las liras,
Nuevas formas, nuevos triunfos, nuevas palmas,
Que en las formas ya gastadas s61o inspires
Viejas cosas, viejos temas, viejas almas.
No en el carro de dos ruedas que gemian
Bajo el peso del augusto Juan de Mena;
Hemistiquios de seis radios, que corrian
Doblemente triunfadores en la arena.
No en la forma conque cruza claro obscuros
La barquilla de sus locos pensamientos,
Que va en busca de los puertos mis segurios,
Al azote despiadado de los vientos ........
Musa, canta tus canciones en la nueva
Triple forma de los nuevos cuatro radios:
Carro de oro que a la musa rauda lleva
Al escape por los Ifricos estadios.
Son tres golpes remachando la cadena,
Son tres saltos que corona tres alturas:
Se dirian tres corceles que en la arena
Estamparan cuatro firmes herraduras!
Triple lengua dragoniana, que vibrant
Lame el cuerpo de la musa que se crispa;
Triple corte sobre el disco de un diamante;
Sore el c;ili: de una rosa triple avispa. .... .
Musa, canta; que asf puedes en un dfa,
Ya que tiran de este carro tres corceles,
Conquistarte tires imperios de armonfa
Y ceicirte tres coronas de laureles! .....
Jose S. Chocano.

TE VI. UI A SOhl VEZ. .

Te vi una sola vez, y tu silueta,
sofiadoragentil, con peregrino
andar de diosa encaden6 mi sino
y me dej6, vibrando, su saeta.
iFuego fatuo, delirio de poeta,
eres, blonda beldad, que en mi camino,
con blancas rosas en las manos, vino,
y suefios albos en el alma inquieta?
Circe de prodigiosa cabellera,
embriAgame, otra vez, con tu quimera.
Mi aspera vida con tu ausencia ainargas!
Cruza- un instant por mi obscure cielo,
ven un instant A perfumar mi duelo,
mis grises dfas y mis noche. largas!
Leopoldo Diaz.




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