La locomotora

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Title:
La locomotora
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Publisher:
s.n.
Place of Publication:
Guatemala
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Civilization -- Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Genre:
serial   ( sobekcm )
periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Guatemala

Notes

Dates or Sequential Designation:
Began with Año 1, no. 1 for July 15, 1906.
Numbering Peculiarities:
Vols. for 1907- also called Año 2-
General Note:
"Revista de política, ciencias, literatura y bellas artes".

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Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 30858255
lccn - 2011229543
ocm30858255
System ID:
AA00011460:00064


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Full Text
j ~ 4. ., 7.-




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Zevista be political, Viencias, Siteratura j Bellfas (Crtes.


Director y Redactor: Vicente Chinclilla.
Adlministrador: J. Alejandro Pacheco H.-2O Avenida Sur, Nimero 3.


TONIO V.


GUATEMALA, 7 DE NOVIEMBRE DE 1908.


Qenito


En las Fiestas de I


3udrez


Xlinierva de CGu.atesmala


El 27 de este mes fu6 colocado el busto
de bronce de Benito Juarez sobre el mo-
nunento que el Club Liberal "2 de
Abril" inaugur6 el 21 de marzo de 1906
en los campos de "La Reforma" para
conmemorar el centcnario del celebre
repiblico que hizo resplandecer con todo
su fulgor la Democracia de America.
Nada se sabia acerca de aquel acto,
porque no figure en el Programa de las
Minervalias, hasta que hubo de circular
la invitaci6n del mencionado Club para
realizarlo; y todas las gentes al saberlo
preguntabanse por la relaci6n que pudie-
ra existir entire lo que esta efigie repre-
senta y la ovaci6n dedicada a la Diosa de
la Sabidurfa en la persona de los nifios
que estudian y de los maestros que en-
senan.
Aparte del sentimiento de gratitud
que los guatemialtecos abrigamos hacia
Juarez por la amistad que dispens6 a
Miguel Garcia Granados y Justo Rufino
Barrios como Jefes del Gobierno Liberal
de esta Republica, ninguna ocaci6n era
tan propicia como las Minervalias para
hacer un recuerdo ma.s de quien asom-
br6 al Mundo en la segunda mitad del
Siglo XIX por la fuerza incontrastable de
su caracter que sera siempre un ejemplo
ante los ojos de los encargados de educar
a los pueblos.
Ala verdad, en Ju.rez se ve patente-
mente el poder que la instrucci6n ejerce
en las personas para cambiar la rudeza
primitive de los instintos del hombre,
en las ostentosas manifestaciones del
pensamiento ilustrado.
Indigena miserable de una aldea, ha-
bria crecido en la abyecci6n proverbial
de los de su raza y quedado como un ser
anonimo, si no hubiera procedido modi-
ficar las circunvoluciones de su masa
cerebral por medio del studio que lo
hizo pasar por las escuelas primaries y
secundarias, seguir la piofesional de la
Abogacia, ascender a la Magistratura y


. la Diputaci6n y merecer, por iltimo, el
voto de sus conciudadanos para la Presi-
dencia de la Repiiblica de Mexico en
donde se di6 a conocer como estadista
de primer orden, transformando radical-
mente las instituciones clericales en
sentido liberal y abriendo en la bora pro-
picia la tumba en que habian de quedar
sepultadas las ideas de la' intervenci6n
para que las republicans pudieran cre-


Licenciado don Benito Juarez,
Benem6rito de las Amricas.


cer robustas y dar hermosa florescencia
en el medio ambiente purificado de la
Democratica America.
Ese hecho fue de tal importancia para
el Nuevo Mundo que el Congreso de Co-
lombia en un rapto de entusiasmo y de
justicia dict6 un Decreto memorable de-
clarando a Juarez Benemerito de las
Americas. Ninguno de los pueblos que
constituyen esta hermosa constelaci6n
de Repdblicas en el Hemisferio Occiden-


tal ha protestado hasta hoy contra ese
titulo por creerlo digno de aquel genio
mexicano y con esa justificativa sanci6n
ha pasado a la Historia sirviendo de
resplandor a la frente amplisima del
hijo humilde de Guelatao, del Gobernador
progresista de Oaxaca, del integerrimo
Juez y Reformador ilustre de Mexico;
en una palabra, del luchador soberbio y
tenaz que oblig6 al protervo interventor
rendirse los pies del modesto republi-
canismo americano.
Y no bastaron a menguar la dignidad
de aquel Patricio los ataques furibundos
de la desatentada prensa de ambos conti-
nentes que lo llen6 de maldiciones; ni la
c6lera de Austria que hizo extensive el
titulo de traidor a todo el pueblo mexi-
cano; ni la de Francia que calific6 al
mismo de un pueblo de salvajes; ni la
voz del Parlamento de Inglaterra, que
hizo saber "que los anales de la historic
no registran un acto mas odioso que el
Suplicio de Quer6taro".
Juarez continue imperterrito en el
brillante carro triunfal de su victoria
que le habian ayudado a construir esta-
distas como Sebastian Lerdo de Tejada
y soldados como Porfidio Diaz quien por
fortune aun vive para gloria y felicidad
de Mexico, dejando al mundo como
herencia de sus trascendentales triun-
fos, frames de eterna verdad como las
siguientes: "La protecci6n del orden
social es termino final y el principio de la
legitimidad de ]a justicia humana." "La
instrucci6n quela sanci6n penal entrafia,
ha sido para los monarcas europeos
necesaria. La ensefianza te6rica moral,
es intitil para ellos; pero nuestra ley
penal les revelara en lo future la inmor-
talidad ylos peligros de sus llamadas
intervenciones en America," frases de
donde parece desprenderse que "el res-
peto al derecho ajeno es la paz."


NUM. 76


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*ofwmiwtora:


B~a;n









La Locomotora 2


Maximas de una sabiduria tangible
como e-as, no son product de una inteli-
gencia ignara que no ha respirado el
penetrate y arom~tico ambiente de la
instrucci6n, sino de un pensador que
desde la nifiez baii6 sus facultades en las
educadoras fuentes de Minerva.
Dice el notable escritor mexicano Juan
A. Mateos, que cuando el General Juan
Alvarez se hallaba en la hacienda "La
Providencia," como Jefe de la revolu-
ci6n de Ayutla que se acababa de procla-
mar para desconocer al Gobierno conser-
vador del General Santa Ana, lleg6 una
tarde un viajero quien bajando de su
cabalgadura pregunt6 por el General
Alvarez: este le recibi6 inmediatamente.
-"Sefor, le dijo el reci'n llegado,
vengo a prestar mis pobres servicios a
la causa de la libertad.
-Bien, contest Alvarez, Zes used
soltado9
-No, sefor, pero lo sere.
Alvarez se fij6 entonces en aquel hom-
bre, bajo de cuerpo, moreno, con los ojos
pequeios y chispeantes, alta la frente,
los labios delgados, pies y manos peque-
flos y una obstinaci6n decidida en aque-
Ila fisonomia paralizada.
-Por ahora, dijo el General, prestara"
usted sus servicios, en la Secretarfa.
Pas6 aquel hombre a la oficina bajo las
6rdenes del Secretario y el General no
volvi6 a acordarse de el.
Redactaba las comunicaciones con gran
correcci,'in, se enteraba de todos los suce-
sos, conservaba en la memorial los nom-
bres de todos, estaba al tanto de la revo-
luci6n cuya madeja se entretji;a entire
su pluia.
Era incansable para el trabajo, y cuan-
do sus compafieros mostraban una vaci-
laci6n, los alentaba con un fe inquebran-
table, parecia que aquel hombre profe-
tizaba y quii peligrirs y coniradiciones,
todo_ diL-tilaban delaut e de l como nubes
que se disipan con el viento.
Silencioso, reservado, acaso esperaba
su hora, que sonaria al fin en el reloj de
su maran illno,:o destino.
Todos lo vefan con respeto.
El General Alvarez revisaba su corres-
pondencia, cuando le llam6 la atenci6n
una carta que estaba entire las suyas y
cuyo sobre decia: Al Sr. Licenciado
Benito Juarez.
Levant6se el viejo General y se dirigi6
trastabillando a la Secretaria.
-Seffor, dijo dirigiendose a su em-
pleado, es usted el senior Licenciado
Juarez?
-Un servidor de usted, senior General.
-Pero esto es incredible, dijo el viejo
General, usted es el hombre notable en
la polftica?


-No, senior General, no paso de ser
un ciudadano.
-Perd6neme usted, exclam6 el caudi-
11o, usted es un hombre ilustrado y no se
habia revelado! Desde hoy usted manda
y yo obedezco, y se arroj6 llorando en
brazos del senior Juarez.
IEl present y el porvenir se daban un
estrecho abrazo delante de la historic!"
Juarez seria el Ministro de Justicia en
la nueva situaci6n.
Despues, cuando derribado Santa Ana,
se discutian las reforms que luego
habrian de ponerse en practice, Comon-
fort, soldado valiente, idolo del ejercito,
dijo: "este paso es muy grave en el
primer dia de la revoluci6n; el ejercito
de Santa Ana esta en pie y el clero
arrojara sus millones al campo de la
lucha, todavia no somos demasiado fuer-
tes, nos expondriamos a perder nuestra
victoria."


Don Canuto Castillo.


"Sefior General, dijo Juarez, no ha
envainado Ud. su espada todavia, la
revoluci6n va a durar muchos afios,
muchos; todas las ideas que traemos no
se establecen en un dia: hoy convocamos
la Constituyente; alli habra una lucha
espantosa, terrible, para colocar en las
bases constit ucionales todo ese program
que venimos pensando desde muchos
afios. Puedo asegurar a Ud., senior
General, que nosotros no veremos el
triunfo definitive de nuestras ideas."
De ahi que la vida de Juarez, asi como
el monument en que ahora.se le consa-
gra, sea una perenne ensefianza de todas
las virtudes, no s61o para los guatemal-
tecos 6 centro-americanos, sino para
cuantos extranjeros fijen su atenci6n en
tan egregia figure hist6rica. En ella
aprenderan que. el patriotism es el
primordial deber politico detodo hombre,
cualquiera que sea su condici6n social:
que el caracter resuelto es el primer


distintivo que debe adornar a todo pa-
triota: que la firmeza y la constancia en
el mantenimiento de las resoluciones
dictadas con la conciencia del bien,
conducen al triunfo de las buenas causes
y que todo esto, fundado en los cimientos
de una educaci6n formal, constitute el
origen y desarrollo del progress, de la
hbertad y de la ilustraci6n de los pueblos.
Tales causas indujeron a la inaugu-
raci6n del busto de Juarez durante las
festividades de Minerva, sobre el monu-
mento principiado al llegar el centenario
del Grande Hombre. Y el acto de la
colocaci6n de ese busto que es de un
parecido perfect segin los conocedores,
como obra de uno de los mas afamados
artists de Italia, revisti6 una solemnidad
sencilla en la forma pero elocuente y
trascendental en el fondo.
El Licenciado don Jose A. Beteta, el
mas insinuante de nuestros oradores
parlamentarios, invit6 en concept de
President del "Club 2 de Abril," al
sefor Ministro Mexicano don Luis G.
Pardo como Representante del senior
General don Porfirio Diaz, Presidente de
Mexico, a que descubriese el busto de
quien habia conquistado el titulo envi-
diable de Benemerito de las Americas:
el jurisconsulto don J. Anfonio Godoy
hizo en seguida el penegirico de Juarez
esbozando las notas salientes de su vida
y transcribiendo los parrafos inimitables
que Victor Hugo le dirigi6 pidiendole la
libertad de Maximiliano: el poeta don
Froilan Turcios le dedic6 estrofas vibra-
doras de patriotism y ensalzadoras de
las virtudes republicans del indigena
predestinado a demostrar la excelsitud
de su raza y por tltimo el poeta don Jose
Santos Chocano arranc6 de las potentes
cuerdas de su lira las notas mas brillan-
tes y sublimes para traer a la memorial
con la evocaci6n de Juarez el numen
secular de los aztecas.
Tal fue el incienso que envolvi6 al
monument y la efigie del heroe: este,
con la mirada fija y penetrante hacia el
Norte como queriendo sondear el porve-
nir de la Patria que reconstituy6, queda
alli como una lecci6n perpetua para
indicar que cuantos quieran el progress,
la libertad y la independencia de sus
pueblos, deben imitarlo; porque s61o
asi conseguiran identicas 6 mas grandes
apoteosis.

Guatemala, 30 de octubre de 1908.

Canuto Castillo.









La Loctmotora 3


44- .straba Palma


Tomas Estrada Palma naci6 enBayamo
hace 76 afios y muri6 el 4 de este mes de
noviembre. Su vida ha sido laboriosa y
accidentada, ya expuesta a todos los
peligros en el camino que recorri6 tras
sus ideales, ya turbada luego por ingra-
titudes y decepciones en las horas de
confianza del patriotism.
Hizo Estrada Palma sus studios de
derecho en las universidades de la Ha-
bana y de Sevilla. Rico hacendado, se
dedic6 a la agriculture, acariciando ya
las ideas modernas de libertad y de
progress, y fue colaborador en la empre-
sa de arrancar al destino un mejor porve-
nir para su hermosa tierra. Porque la
hictoria mentirfa engafiand,, 'a la concien-
cia bumana, si no: dijera que a pasar de
no ser esteril el gobierno colonial, ni
Espafia nilosdema6s pueblos latinos inspi-
radosen el ferreo unitarismo de laantigua
Roma, ban sabido colonizar y proceder
segin las diversas 4pocas demandan;
que ni la fuerza es todo en el mundo, ni
el "non possumus" contra las aspiracio-
nes crecientes es un sistema evitador de
trasscendcntales crisis. El "di'itinguie
tempora et concordabis jurha" no se ha
adoptado todavia como maxima universal,
Diputado Estrada Palma/ a la conven-
cidn revolucionaria de quaymaro se
sefial6 por la firme.a de datrilaas y por
su caracti.r ygrave \ ref i ic-io. Hablaba
bien yendo al objeto y sin traspasar cot,
flor-.2 iii holiarascas el iind. ro que se
proponia. No le diomini,'ba otra pasi6n
que la pasi6n de las ii.lea.
Eli .i~ronle Pre~idclnt Je Cuba libre,
car2;,g que entonces acirreaba mas pro-
balidad de las carceles;' de dololrosas
pruebas que de laurel mirtos.
Sorprendido v press conlujeronle al
castillo de Figueres, et la provincial de
Gerona. Pudo escapirse a Francia, y
de alli march i Nueva York a continuar
los trabajos por su caisa.
Habia conclurlo la primera y larga
revolucidn antillana, y Cinovas y Sagasta,
coll sL indisputable tilento, envueltos en
una atm6sfera de op;imisiuo, no vieron
que si cesaban los combates de la mani-
gua segufan Ins c.'mbates del pensa-
miento, de un gran 2apador de la bistoria
mis tenaz que todas'las resistencia,..
Durante la Presidencia en Honduras
delilustrado MarcoAurelio Soto, Estrada
Palma estuvo y vipi6 en aquella Repid-
blica y alli contract matrimonio con una
hija del general Guardiola. Regres6 '.
los Estados Uni'os y cerca de New
York, en Central Valle, fund un colegio
para alumnos cen ro-americanos.
/


Le erfcontr6 ejerciendo el profesorado
la nueva revolucidn cubana de 1895 y
unido a Jose6Marti, Gonzalo de Quezada
y los m's eminentes partidarios de la
independencia, prest6 su concurso con
la actividad que le era conocida.
Nadic ignora el desenlace delconflicto:
Inglaterra hubiera prcvisto: nosotros
pensamos tarde y a medias. Nos espe-
ramo, y andando los meses, al primer
c6nsul cubano en Barcelona le salud6 la


Don Tomis Estrada Palma,
ex-Presidente de la Repdblica de Cuba.

prensa con un abrazo. reconociendoc6mo
las preocupaciones y las ceguedades
habian dado lugar al divorcio. Afios mas
tai de el "Nautilius" recibiria la acogida
de fra:terunidad que se diera al c6nsul en
la capital de la inclita Cataluia.
Pasi,0d i' lu- pr,:-lii inare-. con la ocupa-
ci6n americana, los cubanos eligieron
president a Estrada Palma que entr6 al
poder el 20 de mayo de 1902. Fecundo
y active fue el primer period: obras
pdbtlicas, ensefianza, comercio, nacimien-
to de indu-trias. afluencia de capitals
extranjeros, seguridad de todos los inte-
reses, tratados, universalizaci6n de rela-
ciones, garantias legales, libertad omni-
moda,.respeto A la ley, sencillez de los
funcionarios. Todo auguraba que Cuba
principiase su vida al abrigo de los tras-
tornos que ban conmovido casi un siglo a
los pueblos de igual origen.
Creyeron muchos que el bienestar pi-
blico reclamaba que continuara una
situaci6n ti.n leal interpretadora de las
conveniencias sociales y tan acreditada
tin el muno civilizado, y se reeligi6o
Est'rada Palma, aunque se manifestaron
algunas oposriciones. Era el mismo
hombre, integro, severe, cumplidor del
derecho, modesto, trabajador, patriota.
No sabemos si alla en su interior hubiera
preferido retirarse. Pero las circuns-
tancias eran apremianites: los caudales
llegados a Cuba, las em press, lamarcha
regular y pr6spera de los negocios bus-
caban arraigo y solidez y habia temores
a lo desconocido, adem6s de requerir su-
ma discresi6n la calidad de una Repul-
ca joven en que no podfan haberse
apagado las pasiones y las discordias pa-


sadas. Estrada Palma simbolizaba una
garantia viva y una promesa sincera de
orden y de ley.
En agosto de 1906 es'tallaron tumultos;
las protests se convirtieron en un levan-
tamiento: no se acusaba a Estrada Pal-
ma de positives agravios ni de concul-
car las leyes. Impaciencia, sed de nove-
dades, indisciplina social, vicios de raza,
vicious de partido, y motives aun menos
aceptables y justificadores: ambiciones,
sed de destinos, porque en nuestra fami-
lia humana de los dos hemisferios hay
mas apetitos, que ideas, y el principio
"empleo" concurre con tanta 6 mas
energia que la doctrine a mover grupos
y partidos.
Estrada Palma, ante aquel desbara-
juste, us6 del medio que se habia prees-
tablecido: no se si per impulse propio ti
obligado por los intereses com prometidos
y por los que necesiban a toda costa paz
y estabilidad. Carezco de los datos com-
pletos que me habilitarian para emitir o-
pini6n formal. El pafs sufri6 una crisis,
el hombre una decepci6n penosa. En-
treg6 el poder, con todaslas obligaciones
satisfechas al dia, y la caja con 28 millo-
nes de pesos oro, y se retired a su finca
"La Punta," a orilias del rio Cauto,


Dr. don Ram6n Bengoechea,
Cdnsul de Guaterimala en Nueva York.
jurisdicci6n de Bayamo, a conversar cun
la naturaleza y con las plants, meno-.
ingratas y olvidadizas que los hombres.
En esa sociedad y en la de su familiar ha
vivido dos afos, enfermo'de los achaques
de la edad y enfermo de las decepciones
de la vida que desconchan las mejores
fortalezas y hieren las mas poderosas
energies aunque quis!eran resistir con la
indiferencia 6 el desden.
El primer president de Cuba ha
muerto en visperas de resolverse un
litigio de incalculables resultados. De-
pende del buen juicio, de los nimodos
prudentes, de la conduct, el giro y el
desenlace de las cosas. Ojali los que
sucedan a Estrada Palma merezcan en el
process de residencia, como ese hombre
bonrado, el respeto de sus contempora-
neos y el de la posteridad.
Valero Pujol.


.a .".- .1


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La Locomotora 4


EN LA MUERTE

de la Sefora Doia Joaquina Cabrera de Estrada.



A su noble hijo el Licenciado don Manuel
Estrada Cabrera



La aurora del amor se entenebrece;
dura la flor tan s6lo una maiana;
la dorada ilusiun, fugaz y vana,
cual hum) al ascender se desvanece ..

Todo nos abandon ... Apenas crece
y \a es la ju ventud vision lejana;
todo, sei)r, como la ilustre anciana
al g-'pe del dolor desaparece!...

,ePue- par' que vivir, cuando es la vida
un I:-trno remido? .. La respuesta
con valor 6 desden la da el suicida...

;Pero n6 para Vos!... De vuestro pecho
nn puede ni exhalarse la prote.-ta
mientras peligre el triunfo, del Derecho!

N. A.- Gonz9lez.

Mad rid, S de a5uo:z-t.-. de 1908.


Letras Rusas

El Pobre.
Pasando por una calle, un pobre, viejo
y decrepito, me par6. Tenia los ojos
blancos y los labios amoratados; los ves-
tidos raidos dejaban ver llagas mal cui-
dadas .-__.iAh! iC6mo habia roido la
pobreza aquel infeliz!
Extendia la mano, una mano roja, hin-
chada, sucia, y gemia y murmuraba im-
plorando caridad.
Registry mis bolsillos: ni bolsa, ni re-
loj, ni siquiera paiiuelos, todo lo habia
olvidado en casa. Y el pobre esperaba
con la mano extendida y hablando debil-
mente de cuando en cuando.
Confuso y no sabiendo que hacer, es-
trechb fuertemente aquella mano sucia
y temblona.
-No os enfadels, herinano: no llevo
nada, hermano..- ...l diie.
El pobre clav6 los ojos en mi, sus la-
bios ain.ratados sonrieron; y el tambien
apretc mis d-dos. helao:-,..
-Bien. hermano- dijo con \oz'ronca,-
mucha- g-racias; esto. ta biea es una ca-
ridad.
Y entonces comprelndl que yo tambien
habia recibido algo lde aquel hermano
mfo.
Ivan Turgueneff


EN.hA T1ABERNA.

Oye, le dije en la taberna un dia,
tienes algo del cielo, algo di ri no,
eres bella, muy bella, se dirfa
que eres un ser que de la altura vino.

Tus ojos de limpfsimos destellos,
tus dos ojos azules, son dos soles,
de inagotable luz, tienes en ellos
creptsculos, auroras y arrebolei.
En tus fragantes labios, flor bermeja,
el alado suspiro se adivina,
y tu cabello aurffero semeja
el nimbo de una virgen b:zantina.

Ven, y de amor en la inquietud extraiia
tendremos los mis ddlcidos belefios,
ven y en la humilde paz de mi cabafia
seras la virgen santa de mis suefios.

Y en nuestras noches dulces y tranquilas
arrullard tu suefio blandamente,
con un beso de amor en las pupils
y otro beso de amor sobre tu frente.

Ven y en la calma de mi amor, joh amada,
seremos muy felices .---muy felices _!
Y ella al fin respondi6 casi c .i- jida:
Que cursi estis,... que disparates dices!...

Y despues con un aire displicente
me hizo un desden con la cabeza loca......
Y yo ref, ref sinceramente..-...
pedf mss vino y la bes6 en la boca.
Luis Rosado Vega.


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Monumento al Benemi-rito de las Americ is. Benito JuAre', en el Boulevard 30 de Junio, inaugurado durante las fiestas de Minerva el corriente aifo.









La Locomotora 5


E1


Entierro


Era al caer de la tarde, y bajaba un
ahogado por el Sena.
El agua lo llevaba arrastrando como
una esponja, le tendia, le sumergia, le
daba vueltas y le iba bajando, bajando
majestuosamente, como resto que qui-
siera escupir sobre la orilla.
De cuando en cuando se detenia, en-
coatraba un remolino que le estorbaba
el paso, y, como si estudiase el camino,
sacaba del agua un ojo vacio, un ojo sin
fondo, el ojo muerto de un muerto; daba
una vuelta suave, como si se fuese a
fondo, y'continuaba bajando siempre.


A veces no se veia mas que un hombro,
un pedazo de patio negro mojado, un
ziszas de reflejos estriados por la corrien-
te, la sombra de la cabeza en el fondo,
v formando todo junto como una cosa
vdcia que iba caminando sin ruido, rio
abajo siempre, cim:, hubscando el camino
de la otra vida.
Alli, sobre el puente de Austerliz, el
cielo parecia agrietarse, y salia fuect. de
sus heridas encendidas y rojizas; subia


del rio una niebla azulina y clara como
humo de agua; la tierra se dormia meci-
da por la noche; se reflejaban los iltimos
destellos del dia en la corriente; todo se
obscurecia, y el muerto caminaba reci-
biendo los liltimos rayos de luz, linico
beso que se llevaba de la tierra.
Al pasar bajo un puente, algunos curio-
sos le vieron y dieron aviso de que iba
un ahogado rio abjjo.
iaHarto corrieron para alcanzarle, pero
corrieron poco aprisa: ya la obscuridad
le tconia en sus brazos, la obscuridad
negra que eAcondia aquel ultimo viaje,
aquel )bulto sin alma que se lievaba entire
s.1s pliegue, vacios de misterio.


Acto de la inauguraci6n del monument A JuArez,

Entre ellos, entire aquella negrura de
cielo, nadaba inm6vil, rodeado de trozos
de hielo como vidrio,que se deslizaban si-
guiendole y se helaban mas al tocar
aquella came muerta. Entre ellos sil-
baba el viento, a ras de agua, se revol-
caba en los muros de las orillas, y de
rechazo, levantaba una polvareda, me.:cla
de lodo y espuma, pasaba cabeceando
por los arcos de lcs puentes y corria
desaforado, loco, malhumorado, dejando


al muerto detras. Entre ellos se oia el
coro de la ciudad. Paris moviendose y
gritando como fiera ,de cien mil gargan-
tas; clamores de noche de un pueblo que
quiere vivir, rumor formado por estre-
mecimiento de frio, por excess de gozo,
por cantos de pena y campanadas de ale-
gria macabra; clamores de vida sobre
aquel muerto que la cindid escupfa.
Ya el rio era un espejo en las tinieblas,
una cisterna, los vapores no circulaban
ya, dormian las barcas en la orilla y la
aguja de Notre-Dame parecia un trazo de
carbon sobre un patio negro. A lo lejos


subia al cielo una bermejez de ciudad que
se enciende, sobre los puentes brillaba
alguna luz roja, como ojos sin pestafias; y
abajo, entire el vacio del precipicio, el
agua muerta humeaba efervescencias de
luces azules, vapores de lodo que fer-
menta, hilito de tumba, velos como de
humo iluminado formandodifusa aureola.
Perfilada por aquella claridad azulina,
derecha sobre el agua, se deslizaba la
sombra de la- muerte siguiendo y vigi-


I .__









La; Locomotora 6


ando su presa. De entire su manto sa-
lian los buesos blancos y se destacaban
en la obscuridad, pendian los manes sin
nervios, yla guadaia, dejada arrastrar
sobre el rio, y hacia un surco en el agua,
bilo de plata qute se-ufa elahogado estre-
meciendose, sin sabler por qu4. -
Al Ilegar delante de la Morgue, entire
los dos canales pareci6 que se detenfa.
En la casa de los muertos se vefa una
luz enferma en la ventana, la lux de los


Abajo siempre, fue pasando todos los
muelles de Paris, las dos islas, la ringle-
ra de casas con las ventanas cerradas,
y a cada puente que pasaba un estruendo
de vida le hacia estremecer: el rodar de
los coaches le detenia; caian papeles sobre
el, tal vez cartas de amor, y luces de fa-
roles que se apagaban: entire uno y otro
sentia otra vez como el descanso de la
muerte; y asf los fue pasando todos,
todos, basta salir de aquel Paris que le
arrojaba y entrar en pleno campo y en
plena naturaleza.


muerto, y sacaban la cabeza las ondinas,
asustadas*y se oian suspiros, gemidos de
la noche, cantos sin palabras, deslizarse
de fantasmas, y se sentia, pasando, como
un viento frfo de espiritus que volaban a
ras de las ondas, de suefios que hufan,
de sombras que llevaba el viento y de
paso de espectros.
Y siguiendo la estrella, se detuvo un
moment junto a una barca, y tumbado
sobre ella, un mariners borracho vi6 al


Otra vista del acto de la inauguraci6n del monument Ju~rez.


ahogados, la linterna triste de la otra
vida, la desvanecida claridad que, como
reloj de arena, se iba vaciando constan-
temente. Pareci6 que se detenia y di6
una vuelta misteriosa lena de dudas y
esperanzas de ahogado, sac6 aquel ojo de
tinieblas y continue rio abajo much mAs
de prisa.
Por medio del rio, nada lo detenia; en
aquella hora era el tinico navegante.
Suyo era el rio, y, nadie, nadie en la
tierra sabia que aquel ser caminaba aun
estando muerto; nadie sabia de d6nde
venia ni a d6nde iba; era un muerto libre
llevado por la aventura y mecido en bra-
zos de la santa independencia; un muerto
rob.ado a la tierra por las aguas.


Alli el cielo pareci6 aclararse. No era
ei cielo de la ciudad lteno de manchas de
humo y de hblito de pueblo, era el inmen-
so firmamento bordado de estrellas, es-
trellas blancas y rojas como nifias de ojos
que mirasen la tierra, como chispas de
corazones encendidos.
Una habia sobre el rio triste y quiet,
mas triste que las demrs, y blanca, blan-
ca como una lagrima. Suspendida como
linterna del cielo, era la estrella del muer-
to, la estrella que vi6 al nacer, la que le si-
gui6 toda la vida y ahora le Ilevaba agua
abajo, obligandole a seguirla como al iman
de su destino. Y 61 la segufa, y siguien-
dola atravesaba pueblos que dormian
acurrucadoi bajo los arboles, Ilanuras de-
siertas fi orillas muertas; ya las canas,
inclin4ndose, le detenian, y salfan las
silfides del rio para ver pasar a aquel


m uerto paradoy vi6 aquel ojo vacio, aquel
ojo tenebroso envuelto en tinieblas, y se
asu-t6, y queria gritar y no sabia, y vien-
do que se Plejaba siguiendo su camino,
el camino de aquella estrella, se quit6 la
gorra el marinero como si pasase un
entierro,
Y era verdad lo que veia el marinero:
aquel cuerpo navegante, aquel bulto
informed, era un entierro que pasaba rio
abajo, el entierro de un scr que se ente-
rraba A si mismo.
aAbrigado por la noche nadie lo acom-
pafiaba: marchaba solo, como un muerto,
sirviendole el agua de carro; el paisaje
de duelo, y caminando hacia el gran ce-
menterio, hacia aquel mar tan amplio
donde la caja es el mismo mar, el mar
sin fondo, y las paredes el cielo sin mu-
rallas ni techo .......
Santiago Rusifiol.









La Locomotora 7


UTILE ET DULCE



PENSAMIENTOS.

Cuanto mas pienso en la vida humana
mas me persuade de que conviene darle
por testigos y por jueces a la Ironia y a
la Piedad, como los egipcios invocaban
en favor de sus muertos la diosa Isis y
i la dii.-.a Neftys. La Ironia y la Piedad
son dos buenas consejeras: la una, son-
riendo, nos hace la vida amable; la otra,
llorando, nos la hace sagrada, Lalronia
que invoca nada tiene de cruel. No se
mofa ni del amor ni de la belleza. Es
dulce y bondadosa. Su risa calma la c6-
lera, y ella es la que nos ensefia a mofar-
nos de los malos y de los imbeciles, a
quienes sin ella pudieramos tener la de-
bilidad de aborrecer.


Ese hombre seri siempre amo de la
mitchedutnbre. Tiene tanta con'fianza en
si mismo como en el universe. Es el que
agrada .a la muchedumbre, pues esta
exige alirnma~ic:ine y no pruebas. Las
pruebas la confunden y embarazan. Es
sencilla y s6lo comprende lo sencillo. No
hay que decirle c6mo ni de que manera;
basta un si 6 un no.


Los muertos se prestan las reconci-
liaciones con extrema facilidad. Es un
buen instinto identificar en la gloria y en
el amor 6 los obreros que, si bien adver-
sarios, tri.iAl,;i r.i,:n ..1 lia Iiamente en al-
guna gran obra moral 6 social. La le-
yenda realize estas reuniones p6stumas
que satisfacen todo un pueblo. Posee
recursos maravillosos para poner de
acuerdo Pedro y a Pablo y a todo el
mundo.
Pero la leyenda de la revoluci6n toda-
via bay que forjarla.


La afici6n los libros es una afici6n
laudable. Nos .hmos burlado de los
bibli6filos y despues de todo quizas se
pre-.teu a la burla: es el caso de todos
los enamorados. Pero seria preferible
envidiarlos, puesto que ban llenado su
vida de larga y apacible voluptuosidad.
Creemos confandirlos dicikndoles que
no leen sus libros. Mas uno de ellos ha
respondido sin dubitaci6n: "LY vosotros
comeis en los antiguos plates que colec-
cionai.?" tHay nada ma.s honesto que
colocar libros en un armario? Esto re-
cuerda el cuidado que se toman los nifios
en levantar montones de arena a orillas
del mar. Indtilmente trabajan, porque
todo lo que erigen caera en seguida. Sin
duda sucede lo mismo con las colecciones


de libros y cuadros. Pero de ello no
hay que acusar mas que las vicisitudes
de la existencia y a la brevedad de la vi-
da. La mar se lleva los montones de
arena, el tasador dispersa en ptiblica
subasta las colecciones. Y sin embargo
nada tan natural como levantar montes
de arena & los diez afios y colecciones a
los sesenta. Nada quedara de cuanto
elevemos, y el amor de los bibelotes no se-
Sr mas vano que los demas amores.


Por poco que se haya tiatado a los
sabios se advierte que son los menos
curiosos de todos los hombres. Hace
algunos afios, encontrandome en una
ciudad europea de cuyo nombre no quie-
ro acordarme, visited las galerias de his-
toria natural acompafiado de uno de los
encargados, que me iba describiendo los
zoolitos con extremacomplacencia. Aquel
hombre me ensefi6 no poco hasta llegar a
los terrenos pliocenos. Pero, cuando
nos encontramos ante los primeros ves-
tigios del hombre, volvi6 la cabeza y res-
pondi6 'a mis preguntas que aqu6lla no era
su vitrina. Deplor mi indiscrecin. Con-
viene no preguntar a un sabid los secrets
del universe que no esten en su vitrina.
Eso no les preocupa nada.
El tiempo, ensu fuga loca, hiere 6
mata nuestros mas tiernos y mas ardien-
tes sentimientos. Debilita la admiraci6n
robandole sus naturales alimentos, la
sorpresa y el asombro; aniquila el amor
y sus hermosas locuras: borra la fe y la
esperanza; desflora y agosta todas las
inocencias. Que nos deje al menos la pie-
dad para que no estemos encerrados en la
ancianidad como en un sepulcro. S61o
por la piedad seguimos siendo hombres.
No nos convirtamos en piedra como los
griandes impfos delos viejos mitos. Ten-
i arnas I'i-dad de los debiles, porque ellos
padecen persecuc'in, y de los felices de
este mundo, porque ellos padecen perse-
cuci6n, y de los felices de este mundo,
porque esta escrito: "Desgraciados,
vosotros los que reis!" Adoptemos la
mejor posicion, que consiste en sufrir
con los que sufren, y digamos con los ]a-
bios y con el coraz6n a los desgraciados
lo que el cristiano a Maria: "Fi' Me, leeum
lilin l, ri.'"


No temamos atribuirles a los artists
de otro tiempo un ideal que jamAs fue el
suyo. Es impossible admirar sin alguna
ilusi6n, y comprender una obra maestra
no es en suma otra cosa que crearla en
si mismo de nuevo. Identicas obras se
reflejan diversamente en las almas que
las contemplan. Cada generaci6n de
hombres busca una emoci6n nueva en las
obras de los viejos maestros. El espec-
tador mejor dotado es el que encuentra,
a costa de algunos dichosos contrasenti-
dos, la emoci6n mas pura e intense.
Asi la humanidad, solo se asocia con pa-
si6n a las obras de arte 6 de poesia que
tienen algunas parties oscuras y suscep-
tibles de interpretaciones diversas.


Se anuncia, espera, se ve ya profundos
cambios en la sociedad. Es el eterno
error del espiritu profetico. La insta-
bilidad, sin duda, es la condici6n primor-
dial de la vida: todo lo que vive modifi-
case sin cesar, pero insensiblemente y
casi a pesar nuestro.
Todo progress, el mejor como el peor,
es lento y regular. Jamas habra gran-
des mudanzas, nunca las hubo: hablo de
las mudanzas sufbitas 6 frecuentes. To-
das las transformaciones econ6micas se
operan con la clemente lentitud de las
fuerzas naturales. Buenas 6 malas segfin
nuestro sentir, las cosas son siempre lo
que necesariamente deben ser.
Nuestro estado social es efecto de los
estados que le ban precedido, como 41 es
la causa de los que le sucederan. Parti-
cipa de los anteriores como los subsi-
guientes participarin de 4l. Y este
encadenamiento flja por much tiempo
la persistencia de un mismo tipo; este
orden asegura la tranquilidad de la vida.
Cierto es que no content ni a los espiritus
avidos de novedades ni los corazones
.movidos de caridad. Pero tal es orden
universal. Fuerza es sometorse. Con-
servemoselcelo y lasnecesariasilusiones;
trabajemos por lo que cremos dtil y bue-
no; pero no en la esperanza de un exito
r6pido y maravilloso; no hasta el punto
de imaginar un apocalipsis social; todos
los apocalipsis deslumbran y fracasan.
No esperemos ningun milagro. Resig-
nemonos a preparar con nuestra coope-
raci6n imperceptible el porvenir mejor 6
peor que no hemos de ver.


Es precise en la vida reservar
casualidad la part que le toca.
casualidad, en definitive, es.Dios.


Ia
La
La


Las filosofias son interesantes s6lo
como monumentos psiquicos adecuados
para ilustrar al .salio sobre los diversos
estados porque ha atravesado el espiritu
human. Preciosas para el conocimiento
del h6mbre, no podrAn ensefiarnos nada
de lo que no sea el hombre.
Los sistemas son como esos sutiles
hilos de platino que se colocan en las
lentes de astronomia para dividir el
campo de la vision en parties iguales.
Esos bilos son titiles para la observaci6n
exacta de los astros, pero son cosa del
hombre y no del ciclo. Buenos es que
haya hilos de platino en las lentes. Pero
no se debe de olvidar que los ha colocado
el optico.


Tenia yo diez y siete afios cuando vi a
Alfredo Vigny en un gabinete de lectura
establecido en la calle Arcade. Jamas
olvidare que llevaba gran corbata de raso
negro prendida con un camafeo, sobre la









La Locopmotora 8


que se doblaba el terso cuello de redon-
das puntas. Tcnfa en la mano un jun-
quillo con pufio de oro. Era yo muy
joven y 1 no me pareci6 viejo. Su mirar
era apacible y dulce. Sus cabellos des-
coloridos, pero sedosos aun y ligeros
cafan en bucles sobre sus redondas me-
jillas. Permanecia muy erguido, pasean-
do conlentitud y hablando en voz baja.
Despues de retirarse hojee con repetuosa
emocion el libro que habia leido. Era
un tomo de la colecci6n Petitot, creo que
1as Minoriis del Canal. En e1 encontre
un registro olvidado, estrecha tira de pa-
pel, en la cual y con caracteres altos y
puntiagudos, que recordaban la caligraffa
de Mad. de Sevigne, el poeta habia traza-
do con lapiz una sola palabra, un nom-
bre: Belerofonte. Heroe fabuloso 6 navfo
hist6rico, eque significaba este nombre?
Pensaba Vigny, mientras escribia, en
Napole6n, tocando en los limits de las
grandezas materials, 6 bien se decia:
,"CEl caballero malanc6lico conducido por
Pegaso no babra dado muerte, aunque
otra cosa digan los griegos, al monstruo
terrible yadmirable, que con el sudor en
la frente, inflamada la garganta y ensan-
grentadas las patas, perseguimos loca-
mente, la Quimera"?

Anatole France.




El Doctor Bengoechea

Con gusto publicamos en otro lugar del
present nuimero, el retrato del distin-
guido compatriota nuestro Doctor Don
Ram6d Bengoechea que, desde bace va-
rios anos, desempefia el Consulado Gene-
ral de Guatemala en Nueva York, con
celosa actividad.
Bien conocido es entire nosotros el
Doctor Bengoechea por sus excelentes
facultades medicas, por su ilustraci6n en
otras ramas del saber humanoy por la
caballerosidad en 41 ingenita, y esas mis-
mas cualidades le ban hecho justamente
apreciado de la sociedad neoyorkina.
Ultimamente desempefi6 el Doctor
Bengoechea la Delegaci6n de Guatemala
en el Congreso del Pesqueria, del cual
tuvo la honra de ser nombrado Vice-Pre-
sidente, y en el Congreso de la Tubercu-
losis, en que, entire tantas eminencias
cientificas, fue designado para presidir
varias sesiones de la Secci6n IV del mis-
mo Congress.
En el banquet que di6 en Washington
A los congresistas, el Excelentisimo Sr.
Root, toc6le important puesto, en la
mesa de honor, entire los Delegados de
Rusia y de Espafia, distinci6n tanto mis
satisfactoria cuanto que de todos los
Delegados de la America Latina solo e1 y
el Doctor Liceaga, de Mexico, tuvieron
sitio en dicha mesa.


En el banquet que en obsequio a los
mismos congresistas ofreci6 el Director
de las Republicas Americanas, el Doctor
Bengoecbea, tuvo la buena suerte de
quedar a la izquierda inmediata al Sr.
Root.
Felicitamos al cumplido funcionario y
al amigo muy estimado.



Cartas de Mujeres

CELEBRES.

Las cartas de Madama Maintenon han
pasado hasta nosotros como modelo de ele-
gancia y de correcci6n en el arte epistolar;
tienen, sobre todo, una sencillez encanta-
dora y un estilo ficil y elegant.

Del frances)

EL CATLILLO DE DINANT.

Dinant, 28 de mayo de 1692. Imagi-
naos, madama, que aver despues de haber
caminado seis horas por un camino bas-
tante bueno, vimos un castillo construido
sobre una roca; nos pareci6 impossible que
nos pudiesemos alojar en el aun cuando
nos hubiesensubido hasta e1. Nos acer-
camos cuanto pudimos sin ver ningun ca-
mino possible; y vimos al pie de esta altu-
ra, en un abismo y como se verian en un
pozo bastante profundo, los techos de
cierto nimero de casitas que nos parecie-
ron para mufiecas, rodeadas por todas
parties de rocas espantosas por su altura
y por su color; parecen de fierro y son
completamente escarpadas; precisaba
descender a estas moradas por el camino
mas rudo que pueda decirse; todas las
carrozas daban saltos capaces de romper
todos sus muelles, ylas damas se dete-
nian de cuanto podian. Descendimos
despues de un cuarto de hora de este
torment, y nos encontramos en una po-
blaci6n compuesta de una calle que se lla-
ma La Grande, y donde dos carrozas no
pueden pasar de frente; hay otras tan pe-
quefias en donde no pueden pasar dos si-
llas de manos. No se mira alli nada, las
casas son espantosas y Madama de Villa-
nueva se hubiese fastidiado; el agua es
muy mala, los panaderos tienen orden de
no hacer pan mas que para el ejercito, de
suerte quelos criados no pueden encon-
trar pan; los pollitos emplumando valen
treinta sueldos, la care ocho la libra, y
es mala. Todo lo llevan al campamento.
Llueve a cntaros desde que llegamos,'y
nos aseguran que si llega el calor se hace
insoportable por la reverberaci6n de las
rocas. No he visto mas que dos iglesias,
son de la edad primitive y apenas se pue-
de entrar en ellas por cortesia. Se hace
una salutaci6n con muy mala miisica, y,
un incienso tan perfumado, tan abundan-
te y tan continue que nada se ve por el
humo, y hay pocas cabezas que lo pueden
resistir.


Por otra parte, la ciudad esta tan enlc-
dada qle no se puede salir; el pa imento
estA hecho de piedras puntiagudas, y en
las calls estrechas, en donde las carro-
zas no pueden pasar, hay lugares priva-
dos para uso de toda la gente. Suzon
asegura que el Rey hace mal en tomar
semejantes ciudades y que no haria mal
en dejarlas a los enemigos.
El sitio de Namur va muy bien; se
avanza, y hasta esta hora poca gente ha
muerto; se espera que la villa caerA el
cuatro 6 elcinco: el castillo tardara pro-
bablemente mAs. Monsefior el Principe
Orange asegura que sera mas tarde.
El Rey tiene gota en los dos pies y os
aseguro que yo estoy disgustada.
Una granada de los enemigos ha caido
en la p6lvora de M. de Boufflers y ha
hecho saltar todo.en pedazos; esta her-
mosa ciudad se estremeci6 al estruendo
que hizo, y para colmo de desgracia se
oye el cafi6n del sitio. Despues de tan
bella descripci6n notengAis pena por mi,
estoy muybien, soy de las mejor alojadas,
muy bien servida y con deseo de estar
bien donde Dios quiera ponerme. Os
abrazo, tambiEn A mis queridas hijas, a
todos en general y en particular.
Hay de aquf cuatrocientos escalones pa-
ra llegar,al castillo de que os hable.-Ma-
dama de Maintenon, A Madama de Veil-
hant.

Trad. Aurora.



Modas y Pasa Tiempos


Los tiltimos n umeros de esta ilustrada
publicaci6n mensual, traen material por
todo extreme interesante no s6lo para las
damas, sino tambien para los aficionados
A la literature.
Es esta una publicaci6n que no debe
faltar en ninguna casa, ya que A m6dico
precio puede obtenerse la suscripci6n
donde P. J. Guirola y Cia., frente A Gou-
baud.

L"ARGUS DE LA PRESS



Un violent incendio, destruy6 en Pa-
ris hace seis meses, las Oficinas del AR-
GUS DE LA PRESSs, que hoy completa-
mente reorganizadas, se han instalado en
el FAUBOURG MONTMARTRE.
Su publicaci6n especial ARGUS des RE-
VUES, no ha dejado de funcionar durante
estos trabajos, ni tampoco interrumpie-
ron la suya ARGUS OFFICIAL y ARCHIVES de
la PRESSE, que siguen confeccionandose
con la cuidadosa atenci6n de siempre.




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