La locomotora

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Title:
La locomotora
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Publisher:
s.n.
Place of Publication:
Guatemala
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Civilization -- Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Genre:
serial   ( sobekcm )
periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Guatemala

Notes

Dates or Sequential Designation:
Began with Año 1, no. 1 for July 15, 1906.
Numbering Peculiarities:
Vols. for 1907- also called Año 2-
General Note:
"Revista de política, ciencias, literatura y bellas artes".

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Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 30858255
lccn - 2011229543
ocm30858255
System ID:
AA00011460:00031


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Full Text
S* -. ,


4Ii,


j


Guatemala,


20 de Julio


de 1907.


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La


0tcomotera


ctvista be politica, (iencias, jitratura y 3 ellas Crtes.

Director y Redactor: Felipe Estrada Paniagua.
Administrador: J. Alejandro Pacheco H -2a Avenida Sur, Nfimero 3.


GUATEMALA, 20 DE JULIO DE 1907.


EGOISMO Y EGOTISMO


EN EL fondo todos los degenerados,
de cualqiiier fndole que scan, estan ama-
sados con la misma pasta y muestran las
mismas lagunas, desigualdades y defor-
maciones de las facultades intelectuales
y los mismos estigmas psiquicos y soma-
ticos.
Mag-nan di6 un nombre especial a cada
sintoma de degeneraci6n, pero ninguno
de los trastornos descubiertos y d:scri-
tos por el, como la agarofobia (miedo de
los espacios) claustrofobia ( miedo de los
espacios cerrados', roupofobia (miedo de
la suciedad'i iofobia miedo del veneno'i
etc. ete., forma una entidad independien-
te ni se manifiesta aisladamente: y Morel
deja '. un lado, como sin importancia,
todas esas manifestaciones abigarradas
de una actividad cerebral enfermiza, y
se cie al fendmeno capital que yace en
-. el fondo de todas ellas: la gran emoti-
vidad de los degenerados.
Kowalewski present todos los tras-
tornos intelectuales de los degenerado-
como una enfermedad inica que ofrece
simplemente various grades de gravedad
N que produce, en su forrpa mis benign,
la neurastenia; bajo una forma mas gra\ e,
las obsesiones y las angustias fuera de
raz6n; y bajo forma superlativamente
grave, la locura de la negaci6n 6 de la
duda.
Pero hay tambidn que reconocer que
en determinados degenerados predomina
claramente un grupo de fen6menos mor-
bosos, sin que por esto falten en ellos
todos los demas.
En nuestro articulo anterior acerca
de este mismo asunto, dijimos que el
demasiado yo en el cosmos del hombre
es U nademostraci6n dedaltonismo moral,
y en realidad de verdad, entire los dege-
nerados, puede distinguirse como una
de las species principles los tgolislts.


Todos los observadores establecen
unALnimemente que el eroismo es un
rasgo saliente del character de los dege-
nerados; pero este, en si mismo, mis que
una cnfermedad, e- una falta de ama-
bilidad, defect de educaci'n, quiza de
character v una pruela de moralidad
insulicientemrente desarrollada: el egois-
ta es capaz de ccnduci-rse en la vida y
llenr su puesto en la sociedad.
El egotism es una enfermedad cn
que no so- \'rn las coqas comlo son, en
que no se comnprende el mundo y no
se sabe tomar una piosiciJn ajustada con
respect a cdl.
El degenerado no conoce, no se intc-
resa mas que por si ini mim, dice Roubi-
novitch, y Legraio observe que no tiene
mis que una pr-ocupacin: la de sati-f.a-
cer sus apetito-.; particularidad que
establece un lazo de uni6n e-tr-e el mis
alto y el miAs bajo degenerado, el genio
dclirante y el dcbil de espiritu.
Lombrsoo ad vierte quetodos los genios
delirantes estin mn'u enamorados y muy
ocupadosde su propio yo; y Sollier, a
prop6sito de los antipodas de estos, los
imbi ciles, describe: "Indisciplinados, no
obedecen sino por temor, !ou con fre-
cuencia vlolentos, sobre todo con los
que ,on mis debliles que ellos, humildes
V suinisos con los que ellos sienten que
son mas fuertes. Poco efectuosos,
egoistas ante todo y sobre todo, jactan-
ciosos."
$61o por el altruismo, por el dejamiento
un poco del yo y la incorporaci6n del
,o y.,, esta el hombre en estado de man-
tenerse en la sociedad y en la naturaleza.
Mas si no tiene consideraci6n ninguna
con respect i los demi;s, no tardara en
verse excluido de la comunidad humana,
enemigo de todos, por todos combatido,
muy verosimilmente sucumbiri.


Es una ley cientifica: el sistema ner-
vioso del degenerado no es normal: su
celula esti. compuesta diferentemente de
la del hombre sano: las particular del
protoplasma est.n dispuestas de otro
modo, menos regularmente, y los movi-
mientos molecuLlares se verifican, por
consecuencia, de manera menos libre y
rApida, menos ritnica y vigorosa.
.si pues, en la vida psiquica del dege-
nerado, como expresa Max Nordau, la
anomalfa de su sistemna nervioso tiene
por consiguiente la incapacidad de alcan-
zar l1 mis alto grado de desarrollo del
individuo, la libre salida fuera de los
limits ficticios de la individualidad, el
altruismo. En la relaci'in de su yo 3y de
su Hio y"i, el degenerado permanece toda
so vida en la infancia; aprecia y hasta
advierte apenas el mundo exterior y tan
silI: se ocupa en los process organicos
de su propio cuCrpo. Es mis que egois-
ta, es- enfermizamente egotista. M. Ri-
bot refiere las Eiffrnedaihs hde hI prlsona-
lil,'il .es decir, las falsas concepciones
del ,i I a perturbaciones orgAnicas cuyo
primer resultado es deprimir la facultad
de sentir en general, y el segundo, per-
vertirla; y Maudsley nota que ellos, los
degenerados, no pueden sentir las im-
presiones naturalmente, no pueden adap-
tarse a las coudicioues que les rodean,
con las cuales se ponen en desacuerdo, y
las afecciones pervertidas del go se
traducen por actos de un carActer des-
tr uctor.
He aqui, pues, las bases orginicas
sobre las cuales crece el egotismo: ner-
\'ios sensoriales malos conductors, cen-
tros de percepci6n del cerebro obtusos,
debilidad de voluntad e incapacidad de
atenciun que es su consecuencia, proce-
ssus vitales enfermizamente irregulares
y violentos en las celulas.


ANC) III.


NUM. 40


_~ __









La Locomotora 2


El egotista necesariamente tiene que
exagerar de manera extraordinaria su
propia importancia y la de todos sus
actors, puesto que no esti Ileno mas que
de si mismo: 61 esta solo en el mundo, y,
mis todavia, 61 solo es el mundo.
El egotista degenerado, que Ilega hasta
la locura moral, es demasiado d6bil de
voluntad para ahogar sus impulsiones, y
la consideraci6n del bien de la sociedad
no puede determinar sus actos y sus
pensamientos, porque la sociedad no est-
siquiera representada en su conciencia.
Con las per\versiones de los instintosi
naturales y morales, Ilega no solamente
frente 6 la indiferencia obtusa hacia el
crime, que caracteriza la locura moral,
sino que frente a la alegria saboreada
en el crime. El egotista asi no es ya
tinicamente insensible al bien y al mal e
incapaz de discernirlos, sino que tiene
una predilecci6n decidida por el mal, lo
estina en los demas, lo bace 61 mismo
cuantas veces puede obrar con arreglo a
sus inclinaciones, y encuentra en e1 la
belleza propia queel bombre sano en-
cuentra en el bien.
Si pertenece a la clase de los dEche-
redados, es simplemente uu s6r dege-
nerado y abyecto del cual la ocasi.n bace
un ladr6n, que vik'e en horrible promis-
cuidad con sus hermauas 6 sus hijas,
etc., un criminal de habito y de profc-
si6n. Si es ilustrado 6 esti en una
situacidn d:,minante, compete malas accio-
nes que son propias de las classes supe-
riores y no tienen por objeto la satisfac-
cid6 de las necesidades naturales. sino
]as concupiscencias de que en Nicaragua


es testigo la quinta del ,tiin 6 0*,i'-
tog ... .. ; es captador de heren-
cia, traidor hacia los que tienen con-
fianza en il, intrigante, sembrador de
discordias y embuster,; es, en fin, gran
carnicero y conquistador, en estrechas
condicioues: es decir, Carlos el Malo,
conde de Evreux y rey de Navarra,
Gilles de Rais, el prototipo de Barba
Azul. Cesar Borgia.... Jose Santos Zelaya.
El egotista,por su naturaleza organic,
esta condenado A ser un pesimista y un
jacobino; pero las revoluciones que desea
y que alienta, esteriles para el progress,
son propicias para la rapifia y la destruc-
cin, y asi. como revolucionario, es ni mas
ni menos que lo que seria como barren-
dero de las calls una inundaci6n 6 un
cicl6n.
El revolucionario verdadero, el inno-
vador, es de espiritu claro y sereno,
Barrios, Estrada Cabrera: es reformador
y cond uce asu pueblo doliente y atascado,
i tra\ 's de penosos senderos, al nuevo
Canaan de su felicidad y progress.
El reformador derriba, con vio!encia
implacable si es necesario, las ruinas que
han Ilegado a ser un obstfculo para
hacer sitio aedificaciones iitiles, mientras
que el egotista se desata furiosamen-
te contra todo lo que esta edificado,
sea utilizable 6 intitil, y no piensa en
allanar el terreno despues de la devas-
taci6n: su alegrfa es ver, allf en donde
autes se elevaban murallas y techados,
moutones de escombros invadidos por
la mala erba.
La clastomania quese observa tan a
menudo en los idiotas y los imbeciles y
.....- ,; ag -gi .-s-^ ^ ----


en algunas forms dela enagenaci6n men-
tal, tambinn se adapta al egotista, y de
aqui brotan en su punto extremo, ya la
bomba cargada con diuamita, ya la locura
a lo Caligula, en la cual el desequilibrio
se ufana por ser un ledn rilf,, se cree
por encima de todas las reglas de la
moral y de la ley y desearfa que la huma-
nidad entera tuviese una sola cabeza
para poder aplastarla.
Es, pues, el egotista, por su ausencia
de sentimiento y su incapacidad de
adaptacian acompaiaadas casi siempre de
aberraci6n de los intentos y de impul-
siones, un ser antisocial: es loco moral,
criminal, misantropo, anarquista, no
s6lo en sus pensamientos yen sus sen-
timientos, sino tambifn, cuiando puede,
en sus acciones.
Y por todo eso, como pide Nordau, la
lucha contra el egotista enemigo de la
sociedad su expulsion del cuerpo social,
deben ser una funci6n necesaria de
este, y si no es capaz de cumplirla, .es
una serial de fuerza vital que se agota 6
de enfermedad. "Tolerar y sobre todo
admiraral'egotista teorizante 6 practi-
cante, es, por decirlo asf, aportar la
prueba de quelos rifiones del orianismo
social no cumplen su funci6n, que la
sociedad padece enfermedad de Bright."
La prensa centro-americana pide que
al egotista Jose Santos Zelaya se le
aisle en su insula, y obrar asi no s61o es
cuerdo sino deber de patriotism y tra-
bajo en pro de la humanidad.
A los locos, la camisa de fuerza y la
reclusi6n para que no perjudiquen.


.//-^17-
^ / -----*^-


-U LA GUITARRA 1-


i ENDIENTE de un clavo,
sucia y destemplada,
rifidas las cuerdas y rajado el mastil,
estA ]a l uitarra.
Las vistosas cintas
de su mofia grana
prenden A lo largo del himiedo muro,
rizosas v largas.
Nadie la descuelga,
nadie \va a tocarla;
nadie con la vieja guitarra andaluza
la copla acon pana.
Currillo, su suefio
las horas se pasa
mirindola mudo, con los ojos tristes,
Ilorando al mirarla ....
Era de la Trini:
la moza gitana
de mirar mis dulce y hechuras mejores
de aquella comarca.
Hembra de ojos negros
y manos muy blancas,
y dientes muv chicos. y labios muy rojos,
y mejillas pAlidas,
v obscure melena
de trenzas rizadas,
y pechos robustos. y gentil cintura,
y caderas anchas....
Moza a quien ninguna
otra aventajaba;
la envidia de todas; la flor mas bonita


de Sierra Nevada.
Que era de Currillo
calor de su alma
y luz de sus ojos, que le enloquecia,
por quien suspiraba.
Por eso ninguno
toca la guitarra:
era de la Trini, y Trini ila pobre!


VOLCANO DE FUEGO
(En Guateriala.)


B EMEJA un cono de afil
que horada al cielo, ese monte
que del lejano horzonte
rasga el sereni peril:
en tanto que la sutil
niebla c. enruelhe en sus tocas,
deutro ddl, con rabias locas,
queriendose abrir espacio,
crepita el pirofilacio
c.ii su armadura de rocas.
Como ese monte caudal,
es el craneo del Poeta;
muy alto se re en la meta
de todo human ideal;
es cumbre que al sideral
campo, asciende como aqu'l;
crfielo el verde laurel.
mientras que las tempestades,
deshechas en claridades,
rugen en el fondo dIl.
Julio FIdrez.


muri6 una maiana
que el viento gemia
y el aire cortaba
y el agua de nieve caia del cielo,
menuda y pausada....
iQue sentidas notas
su mano arrancaba
cuando sus ojazos, negros y profundos,
Curro miraban!
ICon cuanta ternura
Trini le cantaba
coplas de la Sierra, pulsando anhelosa
la vieja guitarra!
En tanto qae inquieta,
fresca y perfumada,
la brisa mecia la andaluza moiia
de cintas rizadas,
que, con sus vaivenes
rozando las caras
de los dos gitanos, los extremecfa
de amorosas ansias....
Por eso ninguno
toca la guitarra
que, sucia de polo, pendiente del clavo,
parece olvidada.
Y el pobre Currillo
las horas se pasa
mirAndola mudo.con losojos tristes,
llorando al mirarla. ... !


Alberto Valero Martin.








La Locomotora 3


( abi6s nocturne


OBRE el terrado de la villa, la
mesa, con sus bujias, el cente-
Illeo de la bajia de plata, de los
bordados y de la cristalerfa, semejaba
una gran floracidn de luz; surgida y
perdida cn el seno de las entrafias tene-
brosas. El cielo palido y casi invisible
despuis de aquel dia caluroso y del
ardiente creptisculo, celaba una borrasca
cuyos rumors lejanos palpitaban en el
fondo del horizonte con dolorosa belleza.
Ma.s alli de la balaustrada, distingufase,
vagamente el hacinamiento de los bos-
ques que descienden hasta el Sena, v un
fulgor al Este, inmenso y mortecino.
evocaba Paris, tendido -,:'bre las colinas.
El aroma y el sabor de la noche embar-
gabanlas almas y los convidados casi
no hablaban ya.


% .. -


ninguno de los convidados habia pensado
en profanarla con anecdotas 6 ironias;
todos se hallaban embebecidos en la
bclleza, ensimismados en el espectAiculo
de aquella mujer resplandeciente en el
mi-terio de la naturaleza v de la noche.
Uno de ellos acababa de recitar algunrps
poemas melanc6licos y stiles, cuya
impression duraba alia, cuando Ellen
Mereuse se enderez6:
-Q(uiero cautar-dijo.
Algunos protestaron discretamente:
-Va used a cansarse, querida amiga.
Ha trabajado ousted demasiado. Era cosa
conv.enida que vendriamo-s esta nocihe
por used y no por su \voz ......
Ella sonrid:
-Sf, ya lo se: pero quiero cantar.....
Siento que es necesario ..... Bussere,
acompfieme listed "TristAin;" tomemos


-.,




Ferrocarril del Norte.-E.tacidn y Aduana de Puerto Barrios.


Habian allialgunos escritores aartistas
agrupados en torno de la morena Ellen
Mereuse, la cantatriz de ojos tragicos
que acababa de triunfar de nuevo, la
vispera, en la 6pera, y cuyo extrafio
genio aviva su afici6n de mel6manos.
Arrellanada en un sill6n Ellen, cuyos
hombros y brazos desnudos emergian
de entire rasos claros, estaba admirable;
con fervor mirAbanla en silencio, sin
turbar el amargo enuefio que revelaba
el pliegue de sus labios.
La opresion de la atmdsfera ellctrica
era profunda, y con el oro de los vinos
en las copas frgiles, un poco de ilusi'n
desdefiada resplandecia. La solemnidad
de la noche era tan penetrate, que


el serundo acto. Me quedare entire la
sombra, para cantar......
El joven se fue en direcci6n de la
puerta del "hall", que daba sobre el
terrado. Los demis recularon, para
dejar elcampo libre a la cantatriz, estatua
de claridad con ojos sombrios, vuelta
hacia las tinieblas cerca de la balaus-
trada que dominaba el paisaje invisible.
Se o06 el ardiente y furioso preludio del
piano, en que jadcaba el rumor marino.
Isolda lanz6 su grito de c6lera soberana.
"LOCuin me hace esta injuria? ZEres
tu, Bragana?......"
Y el magnetismo de la obra maestra,
poniindose acorde con el de la borrasca
lejana, oprimi6 los corazones, en tanto


que Ellen Mereuse se entregaba al
\crtigo de armonia salvaje y grandiosa.
Olvidindose de todo se puso andar en
el terrado como si fuese el puente del
navio de Cornualles, y el grupo de
sofadorcs palpitantes, miraba vaczar esa
gran figure salpicada de reflejos temblo-
rosos, sobrelacual, a media de altitudes
y bruscos movimentos de la march,
lanzaban los candelabros alternatives de
tinieblas y de oro.
Ahoratocaba hablar Tristin, y des.
puts de una pausa, se preparaba Bussere
a saltar el recitado, cuando se oy-d lo
lcjs, claramente, la sonoridad de otro
piano que preludiaba.
Todos se estremecieron. Parecia
aquello una respuesta. El sonido venia
de alguna otra villa, situada en los bos-
ques que descienden hasta el rio.
Los acordes que llegaban
precisos, traidos per la atm6s-
fera cargada de efluvios,
pronunciaron las primeras
notas que subrayaban las
palabras de Tristan. Luego
cant6 una voz de hombre y ese
canto que llegaba por entire la
espesura de los follajes como
si la misma sombra hubiese
torado vida, pareci6 sobre-
natural y terrible. Todos
.. dirigieron la vista la negrura
opaca y despues volvieron los
i1-:o. jos a Ellen Mereuse. Esta
S se habfa adelantado hasta la
balaustrada de piedra y con
las manos crispadas, el busto
inclinado, en el moment en
que empieza el dillogo inmor-
tal, lanz6 la respuesta en el
abismo de la noche. Y co.
menz6 el dio extraordinario
entire Isolda y su amante
invisible.
Un viento fresco sopl6 de pronto, tan
bruscamente, que apag6 varias bujias:
otras agonizaban; ya casino se vefa,
Ellen, en el desordenede sus ropajes,
parecia una reina bravia, sobrellevada
con si misma y que sentia rugir en su
alma la borrasca que l1oraba sobre el
mar. Tristan hablaba*en el fondo de la
noche: el filtro escanciado los convidaba
a morir; pero sibitamente el amor, mas
espantoso, mas inmenso que !a nada,
los envolvia en su ola, en .la cual s-e
abismaron con un gran alarido!
Los amigos de Ellen,.inm6oiles, hela-
dos de emocidn nerviosa, sofiaban en
silencio. El interprete desconocido era
un maestro. No cantaba como un artist


,9qq








La Locomotora 4


de profesi6n, sino como compositor
dotado de voz. ;Quien podrfa ser? Pro-
curaban conocer el timbre 6 adivinar,
por la direcci6n, que artists habitaban
las villas de los contornos; pero quizis
este estarfa solamente de paso. por
aquella sola noche en que el capricho
de su amiga le daba la replica por entire
las sombras. De pronto, en un moment
en que acababa ella de cantar a extremo
de romperse el pecho y volvia hacia
donde ellos estaban, livida en su frenesi
calenturiento, various se atrevieron a
hablar, aprovechando ina pausa:
-Detengase used, amiga, se va nu-ted
a matar. Esa hermosa fantasia debe
concluir.
Ella los miraba erguida, transtigurada.
Con risa aguda replic6:
-Ya lo creo que no. iLo seguire
hasta donde quiera! Ese desconocido
canta y se acompafla admirnablemente.
Ademis, esta aventura peregrina y bella
me agrada.-.....
El piano continuaba A I1 lejos. Ellen
tom6 el braso de Bussere, e inclinAndose
le dijo muy quedo:
-Ellos no saben, pero u-sted puede
decfrmelo....... ,No reconoce usted
esa vwz? NNo comprende usted que
quien canta es 1l? ...... El ........
MA.simo...... Ningin cantor en el
mundo podria ser un Tristan semejante
....... Y yo bien s-i que aquiesti. ....


UNA


URIE, el ilustre descubridor del
"radium," tuvo en su esposa una
genial y paciente colaboradora. Segtin
declaraciones de su propio e'poso, fue
ella quieu inspiriandole en los trab-ajos de
Enrique Becquerel, por medio de reaccio-
nes quimicas do gran diticultad, descu-
bri6 hace ocho aiios, el thorium" un
cuerpo radioso por el cual ambos esposos
se encaminaron en seguida hasta dar con
el "radium."
Al morir tragicamente Mr. Curie, la
Facultad de Ciencias de Paris dispuso
que la sefiora Curie continuara en la
Sorbona el curso del sabio difunto. Se
sabia que ella no lo era menos que 61.
Para bien de la Ciencia y dIe la Humanidad,
el carromato del "boulevard" no aplas-
tando sino al mari'do, dej6 en la esposa la
continuadora de la admirable tarca.
A los pocos dias del decreto de la Fa-
cultad, la sefora de Curie inauguraba su
curso. Se le vi6 en ]a tribune, frente .a
la pizarra, vestida de negro, con el rostro
serio, tranquilo,- bondadoso, p:lido de
tanto sufrir, s6lo content de poder con-
tinuar la obra del querido muerto.


Bussere retrocedi6 pensativo, turbado.
Le asaltaron recuerdos. Mlisimo Her-
sent, el gran muisico, habia side el
amante de Ellen Mereuse. Cuatro afos
hacia que se habian separado. Ellen
habia sido cruel; muy celosa, y s61o per
una traici6n pasajera, habia roto silen-
ciosamente, dejando una carta breve y
despreciativa, mostrandose sorda a. las
siplicas de Hersent, que habia concluido
por desterrarse por Europa. Nunca se
habian vuelto a ver: nunca habia ella
amado desde entonces, pero el orgullo
habfa prevalecido; el infiel arrepentido
no tvo siquiera el desconsueilo desga-
rrador de un adi6s.
Ahora recordaba Bus-sere las entona-
ciones es-peciales de esa voz, cuny
prestigio unia Hersent i su gkenio de
pianist. Ellen la habia reconocido en
el acto. La casualidad volvia a poner
aquella noche cn prcsencia, no sus
cuerpos, sino sus almas; estas se recon-
ciliaban en la hermosura de la noche que
las purificaba de los antigios rencores

Y continuaba la e-cena sublime. Las
dos voices llegaron enajenadas A la altura
en que la belleza, el am.' r cl arte nol,
eran mi- que un solo Angel. Estuipc-
tactos, los amigos de Ellen Mereiise la
crefan seducida por la aventura romian-
tica, arrebatada por la pasi;6 del


)DMA


Los asistentes-los dicilpulos de su
esposo-le hicieron a la sefiora Curie una
respetuosa v conmovedora ovaci6n.
La sefiora Curie es una niujer todavia
joven. En la Tpoca de su matrimonio
habiase graduado de doc:t:ra en cien-
cias. Su nombre de familiar es Sklodo-
wska. Su padre fut un ilustre professor
de Fisica de la Universidad de OVrsovia.


Pertenece, pues, esta mujer de ciencia,
por raza, A ese luminoso y tranquil espf-
ritu del Norte.
Ella confirm la celebre frase: "la luz
nos vendri del Norte." Su matrimonio
con M. Curie fu6 una novel de amor,
que tuvo origen en otro amor; el de la
ciencia. Ambos-cl professor francs y


wagnerismo, enervada y esaltada por la
noche opresora; pero ella no sospechaba
ya su presencia y s6lo Bussere sabia el
verdadero motivo de la delirante volup-
tuosidad que la arrojaba hacia la inson-
dable nada de la selva. En el esplendor
de la pasidn comulgaba con Hersent, le
gritaba desesperadamente, por encima
del tiempo, del espacio y de sus vidas
mortales, el adios que en \ano habiau
mendigado.
Ambos Ilegaron por tin a la inolvidable
pre'gunta: "TristAn, ,es precise vi\'ir?"
Sollu:'aba por Ellen, termin6 en un
espasmo y un trueno di1 la respuesta.
El chubasco se habia acercado brusca-
mente; las luces murieron todas, ditronse
todtos prisa a entrar por temor al agua-
cero inminente, en medio del desorden
de las tinieblas v de la media noche.
Al entrar los convidados en el "hall",
\ibrantes, bajo el peso de la comprensidn
de un powder insilito, sin atreverse a
felicitar 6 censurar a su amiga, Ellen
Mereuse, con los cabellos esparcidos, la
cara convulsionada, apareci6 entire ellos
agotada, bravia, con la cabeza baja y lo1,
brazos delgados y blancos, estirados y
temblorosos, y les dijo en voz ronca y
baja:
-Ni una palabra mas..... No puedo
nada, no se nada..... Idos.....
Camille Mauclair.


ILUSTRE


la hija del maestro polaco-emprendieron
en la misma epoca, sin conocerse, el estu-
dio tan interesante cono atrasado, de los
cuerpos radio-activos.
Como se publicaron en peri6dicos y re-
vista- los resultados obtenidos por am-
bos, liCgaron a conocerse y se comunica-
rjn. Luego se unieron con el ardor de
la inv-stigacin n cientitica, noble ardor
que no tard6 en bajarles del cerebro al
corazon.
El rostro dv la efiora Curie, reprcsen-
ta el tipo polaco en toda su fuerza. Es
rubia y delgada. Si frente despejada,
sus ojosgrises, profundamente hundidos
Eni su 6rbita escondcn la expresiin. La
nariz es acentuadiL, la boca es dulce y fina,
y se desprende de toda su persona la
caracteristica de raza: la volundad, la
indomable y her6ica voluntad polaca.
Esta admirable mujer es la primer
que ha ocupado la ilustre Citedra de la
Sorbona. Se ha hchho, pues, un grande
honor i tan distinguida capacidad de su
seso.
Hubo antes que ella otras mujeres de
ciencia que ilustraron el nombre de su
sexo, sin dejar de ser mujeres.


- -~- II~- ~~- *~r ~-





'qqN


La Locomotora 5


Se recuerda una famosa profesora de
la Universidad de Bolonia; mujer sabia, y
tan hermosa, que para dar su curso sin
perturbar con sus encantos la imagina-
ci6n de sus alumnos, bablaba detr's de
una cortina.
Tambihn hubo otra de gran prestigio,
la Marquesa del Chatet-divulgadora de
los trabajos de Newton, amiga de Voltai-
re, y de la cual 6ste dijo:


2110u rte be 211im


JLENAD la alcoba de flores
y solo dejadme aqui;
quiero llorar mis more,
que ya esti muerta Miid.
Sobre su lecho tendida,
inm6dil y blanca esti;
parece como dormida,
pero no despertara.


Esta la maiana hermosa
v cerrado tu a!mactn.


Ata las bridas flotantes
de tu capote gentil,
mientras cubro con los guantes
tu> manitas de martil.
iAbre los ojos, despierta!
,No sabes que estoy aqui?
;'Verdad que tti no estis muerta?
iDespierta, rubia Mi,,i!


.


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II I


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19 de iuli..., cumpleaiosu del General Jul.-. Rufino Barrics -Vista de la ras-,t done ina,...-San Lk:ren.jo, Departameniento de Sanll M:arCs'.


"Nunca bubo mujer ms sabia que ella
y ninguna mereci6 menos que ella el pe-
dantesco apodo de SABIA."
Este es el ideal y la sefiora Curie lo
realize. Nunca babla para hacerse notar;
lo bace s61o cuando alguien, amigo de
instruirse, quiere escuchar. Jamis fre-
cuenta circulos donde hay competencia
de sabidurfa 6 de ingenio. Siendo uno
de los espiritus cientificos mas altos de
su tiempo, la sefiora Curie no deja de ser
una perfect sefiora del bogar y del
mundo.


En balde mi mano toca
sus ri'os color de th6,
v ei balde beso su boca;
porque Mimi, ya se fu,!
Dejadme: tal\ez despierta
pronto la vere saltar;
pero cerrad bien la puerta
por si sc quiere escapar.
Mlmii, la verde pradera
perfuma el blanco alelf;
ya volvi6 la Primavera,
[vamos al campo, ,Jlii!
IDeja el lecho, perezosa!
Hoy es domingo, mi bien.


!uiero e vano que respouda;
ya nunca mas la v\cr'!
La pobre niiita blondla
que me quisso, ya se f'lu
En sus manos, boy tan jiiietas,
dejo ya mi juventud,
y con aztiles violetas
cubro ,u blanco atatid.
Si alegre, gallarda y bella
la veis pasar por alli,
no os imagiueis que es ella
Ya esta bien muerta Mitm;!

Manuel Gutidrrez Ndjera.


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La Locomotora 6


I vera mis, que nun
oirla, que.todo ha ter
OR SUS diez v .eis anof por ser ofrla, quetodohater
blonda es Clara tan bella como la torna r la pobre est
Primavera que florece. Se apora en la ella entraban today 1
ventana baja de la ca-a de ladrillos, aisla- las onrisas, y en la
da al border del agua entire lo cirnbrean- vestida de eda y de
,. queridas eleyancias
tes verdores de las lila-. llenos de pajaros qued acias
y de -,lI. No piensa en nada; no sigue tiempo inspiralo; cu
con la miradael uelo de la goloudrina de, perta-ra mas en I
que buve, torna v de.aparece;no escucha bostezo que era como
la fuga cristalina de la onda. Alli eU t rosas, sobre las almol
sin saber porque, vagamente feliz, con pr siempre de iert
inconsciencia que sonrie. En medio del sienteasaltadoporla
paisaje, en cea ventana, sin darse cuenta los mueble, de quen
de ello, desempena la funci6n de -er una de morir bajo los esco
gracia, un encanto, una luz mas. Ignora 1 menos, solonopert
que es adorable y necesaria al delicioso instant en elcuarto q
conjunto de la maiana primaveral, como Empujala puerta y s
la ciudad dormida ad
la rosa ignora que florece, como la brisa a cudad do a
io-nora que canta. En ese rinc6n de la nas cerradas. Detra.
Naturaleza, arreglado por el ignoto artis- enlaza en
ta que combine 1oSefectos de- las auroras dos '. mujeres que no
y de las pue-.tasdel sol, ella complete, sin breve saborearan el
que nadie so Io aconseje 6 s. lo advierta, tar. Golpea el suelo
la helleza misteriosa de las cosas. muerde los puos y a
De pronto, mientras se inclina algo col v6rtigos defuga
sobre la ventana, el viento le arrebata de S
los cabellos una pequefia v rosada eglan---
tina atada con una cinta, arrastra i la flor, Siem
la deja caer en el rfio mis lejos va a refr
de su malicia. La eglantina, con la cinta ^ae
que deja tras si fina estela, sigue con la H, tu recuerdo pert
corriente, bajo los sauces inclinados. So- de vibrar en mi me
bre la eglantina una libelula se poa con aquf esta, comonunca, a
tu imagen viva en mi men
igil temblor de alas, yparte para un largo
viaje. Cnmn el ravo nue cru


Toda la noche. en una de las mis-
pobrescasas de la .iudad vecina, un joven
ha llorado, la frente entire las manos, de
codos sobre una peqieia' mesa,donde hay
esparcidas varias cartas. La claridad del
alba, que disipa las sombras en el cielo,
no arroja las tristezas de su coraz6n
doliente. Se levanta, va, viene, se detie-
ne, vuelve ni marchar la frente ccFuda y
mordidndosc el labio de dolor. Luego
es verdad ino le ama ya! Aquella bella
mujer en la que habia puesto todas sus
alegrfas. que le daba el olvido de la vida
miserable, ha partido, y partido con otro,
para no mas volver! Despues de tAntos
juramentos, ioh! tan tiernos!, desp:ues de
tintos besos, ;oh! tan dulces! es a otro a
quien jura su amor y A quien ofrece sus
labios, hminedos ain por recientes can-
cias! Infame! ;Que har.'i l ahora. solo
y sin esperanzas ? Los ricos 6 lo- ccdle-
bres, que tienen l consuelo del lujo I de
la gloria, deben s.ufrir menos cuando la
que adoran les abandon; pero e1, pobre,
desconocido, sin amigos ni familiar,
qu6 harA de las initiles horas y en que


ca mis habra de
minado, que jams
ancia, A la cual, con
as delicias y todas
que, ella mundana
perfumes, tenfa las
de un amor largo
ando piensa que no
as mafianas con un
un florecimiento de
hadas de ese lecho,"
o desde ahora, se
:entaci6n de romper
nar los cortinajes y
imbros y cenizas. A
nanecera mis ni un
[uerido y detestadol
Sva ya al traves de
n. Miralas venta-
s de ellas, maridos
sus brazos langui-
son traidoras y en
beso fiel del desper-
con sus plants, se
presura su march
. Llega a. la orilla


m niian nPrrI. i- i'l rTr~-iePdn de-l adcora- II JULIO -LUREZ. II


del rio que se desliza entire los sauces;
pero, ni el frescor de la maFiana, ni la
alegrfa de los ondulantes verdores, ni el
belloazur lleno de luz, dan serenidad al
pobre mozo. Consider el agua largo
tiempo; no logra apartar la vista de su
limpidasuperficie, pulida como marmol
de tumba.
Morir es su pensamiento. Si, morir
ipor que.n6? Ahora que har. de la vida?
Se siente lleno de c6lera y de horror
contra este mundo donde las mAs adora-
das, despues de haberse dado,traicionan,
y las mi.s bellas son las mas perfidas;
donde todos los hombres son malos, asi
como todas las mujeres s6lo saben engen-
drar el odio; donde toda alegria, gemela
es de la desilusi6n; donde es dolorosa
mentira la eternidad de lasternuras y de
sus floridos lazos. La dicha que no sabe
ser durable, vale la pena de que se la
desee? 4A qud sonreir para despues
Ilorar?


Ah! cuan odiosa es esta vida y cuin
mejor que ella es a muerte! Ya li no
cree en las tiernas palabras que se cam-
bian junto con los besos, en las tardes,
bajo los kioskos de flores y maldice la
canci6n de todas las caricias. Ya no va-
cila: morirA! Si; alli, en esa agua pro-
funda ha de encontrar elreposo, elolvido
de todas las traiciones y rencores. Que
bien ha de dormirse alli sin males sueiios!
Justamente la hora es propicia. EstA
solo en la.ribera. Se inclina-despu6s
de un sacudimiento de hombros que se-
meja el rechazo de la vida-se inclina
mas ain, va a lanzarse en el claro rio
donde tiemblala luz... Mas Zque es eso
que boga sobre la onda, cerca de 61? Es
una pequeva, eglantina atada'con cinta
ro,)a que deja una fina estela. Sobre ella
con suave temblor de alas, vieja feliz una
libelula.
No se arroj6al seno de la tu mla ver-
de llena de sol. Cgi, la floor al paso y
junto con la flor la cinta. Abora march
lo largo del rio mirando a la eglantina
con melancolia. ,Por que? *Lo ignora;
pero la mira y la besa. (,De d6nde puede
venir esa llor? D;De que cabeza juvenile,
de quo corpiio ha cahlo? Pien-sa que 6lla
ha pasado cerca a t1 expresamente para
recordarle que lu siempre es amarga la
existencia, 3 que no siempre. por un pin-


ble aver? Cuando piensa que no la' WOchazo en el dedo 6 en el coraz6n, se debe


ipre!


inaz no cesa
nte un solo instant:
menaiante,
noria impresa.

za nor la esoesa


nube, con su zig zag reverberante,
tu mirada de odio, la constant
borrasca de mi espiritu atraviesa.

Tu maldici6n, sobre mi vida, pesa
como el peii6i de Sisifo... no obstante
est. tranquila mi conciencia, ilesa!

Fuf tu rendidoy caritisol amnante:
me traiciona-te y te dej-" por esa
ra:.'l.n o solo y como el viento, errante!

-*

(IN embar.-o .. te adoro todavial
Tan lejos ... y la noche de tu ausencia,
esa noche polar, 16brega y frfa,
hoy, mfs que nunca, enluta mi existencia!

En cambio, i6, me odias:'sin clemencia
me maldices y ultrajas & porffa,
y hablas de "ingratitud" y de "falsfa"
y hasta de "criminal indiferencia".

Pero lo mis criiel... es que me espanto
ante el tiempo qiu ruela y me confundo
al \er que la .ejel lle.ga entre tanto!

Porque si un dfa nuiiciI :st mii-.nos seres
te \ticlte n i eii'co trar en e-te mundoc
ni Li'l sabres quin soy... ni Y', quien erea!
i e- .


~a~i~~k-


hi


C,









La Locomotofoa 7


desilusionarse de las rosas 6 de las mu-
jeres. No ha osado morir en aquella
onda donde la flor bogaba; pero aquel
enternecimiento dur6 poco. Torna a re-
chazar el consejo de vivir. La rabia y
la angustia, mis violeutas, bacen presa
en n1. Esa flor imiente como las otras
bocas! Y y con gesto que dice ;adi6s! i
todas las miserias, a todos los perjurios,
A todas las desesperaazas, se inclina de
nuevo sobre cl rio. Bien resuelto esta:
esta vez, todo concluyv para J1. Ya se
prepare i dar el salto.... "Ah! mi floor y
mi cinta!" dice una voz semejanteal trino
de un p;iaro. El se vuelve; ve en la 'en-
tana baja de una casa de ladrillos, entire
verdores de lilas, a una joven bella como
la Primavera, con c.u cabeza blonda, sus
diez y seis afos y sus mejillas sonrosa-
das. "-Es vuestra e.a flor, seriorita?"
Y, porque, al devollvrsela, ha rosado
con su mauolos pequelos dedos temblo-
rosos, siente que su coraz6n -igue a la
eglantina, y posado sobre ella, con cl
temblor de unas alas de libelula, parte
para un largo viaje!
Ca tulle Mendes.


Fino biombo de sonrisa-.
que levantas e improvisas
escondites al amor:
;que ilusiSio te har siu nido?
'dormiris en que escondido
tocador?
Tu future misterioso
es un simbolo gracioso:
busca mi alma con ardor
para abrirse, aleg-re y franca,
una mano suave y blanca
y un suspiro y un amor.


Abanico de oro y nieve:
te abriri la mano leave
y suspiros meceras;
pero mi alma busca en vano:
mano suave, blanca mano
que yo espero...no vendras!.


Luis G. Urbina.


M.^:^'..
S. .,
(S~


Una 'iita


Para un abanico -


E_ .N que mano blanca y leave
L de Princesa te abriras,
abanico de oro y nieve?
Zen que romintico y breve
suspiro te inundaris?
Ala fr6gil, viva y loca:
Zcuil ensueio arrullaris
y los besos de que boca
guardar6.s?


en Puerto Barrins.


s ars8os blaIg



SA CASTIDAD, 1- inocencia, la pure-
Sza, se dice que son blancas; atn la-.
almas se sueian tambidn blancas!
La luz, esa supreme felicidad, es
blanca.
Las alburas nos enamoran v nos sedu-
cen porque son prestigiosas.
Sobre los regios hombros de los
ungidos para reinar y de las princess,


se detiene el armifio; sobre las cabecitas
de los impuberes que van al altar bus-
cando la comuni6n con su Dios, cae el
velo sutil como un celaje blanco; la misma
hostia que es un sign de fe y de amor es
alba, y la desposada entra al flamante
hogar vestida de blanco como sus ensue-
fios de virgen y su cuerpo no maculado.
Las nubes son blaucas, vaporosas,
sutiles; pero siempre blancas!
Las palomas que son arrullo y piedad
e inocencia, tienen el plumaje blanco
ctmJ las espumas sobre lasondas mur-
muradoras del arroyo 6 sobre la ola
encrespada y colerica de la marejada.
Las perlas, esas reinas misteriosas son
blancas, y las gargantas donde lucen y
brillan cautivas, son como ellas, niveas y
lactipenas.
Los lirlos de la margen 6 naufragos del
lago silencioso, son como las alas de las
palomar y los enslu-e.i, de las vi'rgenes,
blancos.
Las cenizas que son la purificacidn de
todo el fuego, se parecen a la nieve.
Y en las altas cre .tas de lo. moutes,
sobre los cantiles euhiestos. dnde s6lo
imperan las llamaradas del sol, se mecen
las nubes y reinan y alzan su lihrcico
vuelo las a.guilas, explenden las blancu-
ras de las nieves eternas.
Tras la fresa encendida de
unos labios que cantan amor,
los dientecillos lucen como las
perlas su blancura y se aseme-
jan a los cuajados granos que
tambicn la verde y oln.ulante
mata del inaiz levanta airosa al
sol en la mazorca marfilina.
El marf il es como todos ellos,
los que son inmaculados y
blancos, se bace un pequeinito
Pierrot y voltejea en una mesa
sobre las barandas flcsibles, se
tiende en la bocaza de un negro
piano y bajo unos aguzados y
finos dedos de una mano prin-
cipesca eleva al ensueio de las
notas, teoria blanca de encantos
y sonidos.
Pierrot, el mismo Pierrot, el
enamorado de Colombina, Ileva
el rostro blanco como la luna,
su amada tambien; esta' enha-
oS rinado, enharinado como
Selene, esa maga blanca de
la noche, que empalidece
las frondas que plate la laguna v tiende
velamenes albos en las copas de los
arboles, escalas, andamiajes y hamacas
en los salientes de las torres y en refle-
josargentos, una via lActea sobre el mar!
Los que han vivido much, los que ban
sufrido much, los de las largas horas,
las cruentas vigilias y las luengas angus-
tias, se coronan de blanco y sobre esas
frentes pAlidas de pensar y de vivir,
brilla la diadema de las canas, sifbolode
majestad y de martirio.


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La Locomotora 8


Las canas son blancas porque signifi-
can purificaci6n. El fuego purifica la
material y hace cenizas; la vida y el dolor
purifican el alma y hacen nacer y crecer
las canas venerables.
La purificaci6n de la piedra es e! mir-
mol y el mirmol es blanco y a Ci se entre-
ga y confla la glorificaci6n de los
heroes, de los sabios, del triunfo, de la
virtud v de la bistoria.
La gloriticaci6n de las tinieblas es la
luz; la gloriticaci6n del carbon es el dia-
mante y ambos son blancos.


Sobre la blancura nitida de una concha,
entire alj6fares y espumas, surgi6 la
vision blanca del tipo-mujer: de Venus
blanca como la leche, con diafanidadesde
prtalos de mentifares.
Sobre lo- florecidos lomerios, como
salpique de espumas, pacen y triscan los
corderos de vellones blancos.
La nieve es admirable v es seductora,
porque lo decora tod y todo loembellece.
Nieve sobre los ramajes verde oscuro,
verde barniz; las flores del cafeto; nieves


Cuando la nieve cae parece que des-
ciende algo de pureza sobre la tierra
esteril de bien, algo de blondas y de pta-
los de azahares, algo de ensueios.
La albura de la nieve regocija y enamo-
ra, porque la nieve entire nosotros esti
sobre las cumbres que son alteza y cae
sobre nuestros campos entire flores y
ce-,pedes tiernos y joyantes, como las
canas prematuras sobre frentes juveniles
y mejillas frescas, para ser marcos de


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Una corrila de tc ros en l.i pla/a central de la Cabecera de T-uehuctenaingo.


La torment que'es negra, se purifica
y Ilora el granio albo y la nieve que es
cindida.
La virtud y la verdad son puras y por
esto van vestidas con ttinicas blancas.
Las rosas mis Ilenas de aromas son
las blancas: el pigmento para el color se
cambia en perfume y los perfumes si
fueren visible ;eriau blancos, como la
espira de hurmo de los inciensos bajo la
nave donde el temor, la esperauza, el do-
lor y la oraci6n se congregan para elevar-
se en un vuelode palomas blancas, de
palomas misticas de nieve.


sobre las laminas verde pilido; los flore- rostros bermosos con bocas de claveles y


cimientos de los jazmines; nieve sobre el
frondaje opulent de los naranjos, los
azahares y nieves ,obre las frentes
virginales, las rosas impolutas, sobre las
tumbas calladas, las coronas de botones
blancos, sobre las carnes febricitantes,
ardientes de pasi6n, las almas blancas y
buenas y sobre la negra noche, profunda,
misteriosa, un reguero de lirios: las
estrellas y un disco luminoso. blanco,
inmaculado, eternamente blanco; flor de
nieve: la Luna.


ojos de astro.
La blancura de la nieve nos seduce,
porque nos babla de los mirmoles que
son gloria, de los ensuefos que son ma-
gia y de las carnes adorables que son
amor!
;Cumbres de los volcanes, alas de las
palomas, lirios de las mArgenes, velos de
las novicias, azucenas de las almas, nieve
que cae sobre la tierra, sobre las cabezas
ancianas y sobre los espiritus tristes:
iAve a vuestra blancural

M. Larraiiaga Portugal.




p






FOTOGRAFIA


IMPERIAL


DE EMILIO EICHEMBERGER
('UAT I- MAIA
Retratos d todos precious, desde los mds baratos.-Grande y magnffica colecci6n de vistas
y tipos del pafs.-RETRATOS DE TAMAFIO NATURAL en tinta china
6 acuarela, ejecutados por LAMBERTO EICHEMBERGER con procedimiento mds
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