La locomotora

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Material Information

Title:
La locomotora
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Publisher:
s.n.
Place of Publication:
Guatemala
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Civilization -- Periodicals -- Guatemala   ( lcsh )
Genre:
serial   ( sobekcm )
periodical   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Guatemala

Notes

Dates or Sequential Designation:
Began with Año 1, no. 1 for July 15, 1906.
Numbering Peculiarities:
Vols. for 1907- also called Año 2-
General Note:
"Revista de política, ciencias, literatura y bellas artes".

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 30858255
lccn - 2011229543
ocm30858255
System ID:
AA00011460:00019


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Full Text

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2evista be political, iencias, fiteratura jy 3eIIas Crtes.

director y Redactor: Felipe Estrada Paniagua.
Administrador: J. Alejandro Pacheco H.--a Avenlda Sur, Namero 3.

ANO II. GUATEMALA, 22 DE FEBRERO DE 1907. NUM. 26


2Zota be Aactua[ibab


En moments de supreme angustia y de duelo para la
patria, por la viudez y la orfandad de algunos de sus hijos
que vieron perecer A sus deudos en el campo del honor nacio-
nal, una voz infinitamente tierna, con la ternura de la compa-
sidn y del amor materno, se dej6 oir por todos los aimbitos
de la Repdblica, y esa dulce voz, dominando la bravura de
los guerreros, amortiguando resentimientos y pasiones naci-
dos al calor de la lucha, llamando hacia la concordia y la paz,
penetr6 en todos los corazones y di6 vida A la caridad: esa
voz fue la de la angusta matrona doffa Joaquina Cabrera,
dignisima madre del senior Presidente de la Repiblica.
El 6xito brillante de la suscripci6n national para auxiliar
A las victims de la dltima guerra, i la vez que demuestra
los sentimientos filantr6picos de los guatemaltecos y de los
extranjeros que viven con nosotroa, pone de relieve el alto
aprecio en que toda la sociedad tiene A la senora dona Joa-:
quina y la estrecha opinion del pueblo en torn de su ilustre
y legitimo Gobernante el senior Licenciado Estrada Cabrera,
en boras de prueba, de peligro y de aflixion.
El mundo civilizado aquilatarA esas tres cosas en su
verdadero sentido, que es, para el caracter inacional, la
filantr9pia; para la acci6n moral, el reconocimiento de altas
virtudesfemeniles; y para la political, la simpatfa, la adhesion
y la fuerza con que cuenta el actual Jefe de Estado.
La suscripci6n A que aludimos fue cerrada el 21 del mes%
de enero iltimo, con la suma de $217.423.66 donados por los
Departamentos siguientes: Guatemala $119.715.94; Quezalte-
nango, $16.097.50; San Marcos, $8.000; Quiche, $11.044.75;
Huehuetenango, $7.053; Chimaltenango, $2.389.63; Solola,
$2.250.80; Escuintla, $4.191.37; Suchitepequez, $6 551; Retal-
huleu, $7.022.20; Amatitlin, $1.373 75; Sacatepequez, $4.088;
Totonicapam, $2.006; Alta Verapaz, $2.293; Baja Verapaz,
$930; Peten, $2.621.62; Santa Rosa, $3.112.80; Jutiapa, $4.164;
Jalapa, $1.386.55; Chiquimula, $1.181; Zacapa, $877; Izabal,
$2.472.65; y remesas del exterior $4.700.10.
Del total ya consignado, se favoreci6 A 313 deudos con la
cantidad de $99.025; a 394 heridos y enfermos con la de
$117.850; y el saldo de $548.66, fue entregado al Director del
Hospital Militar para socorro de los beridos asilados alli.
La noble iniciadora de la suscripci6n, dofa Joaquina
Cabrera, entire otras cosas dijo en una carta-circular del 21
de noviembre del afo pr6ximo pasado, "muy pronto por
medio de la prensa y en folleto que se esti imprimiendo, se


dari cuenta al piblico de lo efectuadt* en el asunto de huma-
nidad, caridad y simpatia A que he veniJo refiriendome."
Ese folleto esta ya en circulaci6n y en 6l consta el detalle
comprobado de todos los ingre-os y de su di.tiribuci6n, y
Ostenta en su primera pigina el retrato de doia Joaquina
como un homenaje del respeto national y de la gratitud
de los favorecidos.
*
Militantes de una misma cansa-la causa liberal-y parti-
darios firmes y leales de un mismo bombre de E-t.do y Jefe
de partido-el Benemerito de la Patria y Presidente de la
Repiiblica, Licenciado don Manuel E-trdda Cabrera-dispu-
simos con Joaquin M1ndez la publicaci6n de esta revista.
Entonces el ruido del ca.in hacia extremecer al pain y
la sangre generosa de sus hijos enrojecia los campos, enarde-


ciendo el niimo de muchos, alistando la defecci6n en los espf-
ritus apocados 6 'vies y concertando el liberticidio en otros.
Entonces, ya que no nos toc6 en suerte ir a defender A la
Patria con el cerecho de la fuerza, quisimos e-grimir las
nobles armas de la civilizaci6n en favor de su integridad y
de su honra.
Y asf surgi6 "La Locomotora," reflejo del sentimiento
popular primero y vehiculo de la paz despues.
Joaquin labor como es el, como bueno y como latentoso,
sin vacilaciones y sin miedo, con amor bacia el sefor Licen-
ciado Estrada Cabrera y con patri6tico entusiasmo.
.Hoy el Jefe de la Nacidn nos le arrebata para el perio-
dismo, pero le encumbra para la administraci6n y la political:
le ha nombrado Ministro de Fomento. Las bellas letras
deplorarin su ascenso, pero el pals ganarA con il. Joaquin


Cojatorotra







La Locomotora 2


es liberal, y, entire mucbos otros indiscutibles, este es uno de
sus grandes meritos, porque ser liberal es tener nobleza
de corazdn y alteza de pensamientos y de ideales.
Que sean sus labores fecundas en bienes para el pais y
para la Administraci6n del Licenciado Estrada Cabrera.



La Cartera de Instrucci6n Pdblica ha sidn encomendada:
por el Jefe del Ejecutivo al senior Licenciado don Angel
Maria Bocanegra, tambien miembro del partido liberal.
El senior Bocanegra es abogado distinguido y educador
con largos afios de experiencia, y no dudamos que su juven-
tud, su ilustraci6n y su buena voluntad le harAn un excelente
factor en el importantisimo ramo de la educaci6n pdblica.


Por no haber podido conseguir a tempo su retrato reserva-
mos la publicaci6n de el para nuestro pr6ximo namero.

*
En el ramo de Relaciones Exteriores ha habido dos
nombramientos de diplomAticos, uno recafdo en el excelente
Facultativo v exquisito literate Dr. don Luis Toledo Herrar-
te, para nuestro Enviado Extraordinario y Ministro Pleni-
potenciario en Washington, y el otro en don Manuel Maria
Gir6n, culto caballero y artist delicado, para nuestro Envia-
viado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en M6xico.
El ilustrado Coronel don Francisco Orla, que desempe-
fiaba este tiltimo puesto, vendra a hacerse cargo de la Sub-
Secretarfa de la Guerra.


Retrato de Washington or Jefferson

(Traducido especialmente para "La Locomotora" por Federico S. de Tejada)


"Creo haber conocido, intimamente y: fondo, al General
Washington; y si fuese llamado a bacer su retrato, he aquf,
poco mas 6 menos, c6mo lo baria:.
Su inteligencia era vasta y poderosa, sin ser de primer
orden. Grande era su penetraci6n, aunque no tan viva como
la de Newton, de Bacon 6 de Locke; y, despues de lo que he
visto, no ha existido jams un juicio mis s61ido que el suyo.
Lento en sus operaciones, porque la inmaginaci6n y la inven-
ci6n no le ayudaban, sus conclusioneseran exactas y acertadas.
Todos sus oficiales ban notado tambien, c6mo de antemano
daba buenos consejos en la guerra en la que, despues de haber
ofdo todas las opinions, siempre escogia !a mejor; y cierta-
mente, ningin general no ha seleccionado mis juiciosamente
sus planes de batalla. Pero si se desbarataba ese plan durante
la acci6n y circunstancias imperiosas lo contrariaban en algu-
na parte, era tardio en remendarlo. Era inaccesible al temor,
afrontandopersonalmente el peligro con la mis tranquila indi-
ferencia. Tal vez la prudencia fue el rasgo mas pronunciado
de su caricter. Jamas obraba sin haber pensado, conside-
rindolas, todas las circunstancias, deteniendose si tenfa algu-
na duda; pero, una vez formada su resoluci6n, iba hasta el fin
a travys de todos los obstAculos. Su integridad fue la mis pura
y su justicia la mas inflexible que jamis haya conocido. Nin-
gdn m6vil de interns, de amistad 6 de parentesco 6 de odio
pudo nunca doblar sus decisions. Fu6, en todala extension
de las expresiones, un sabio, un bombre bueno y un grande
hombre. Su constituci6n era naturalmente irritable pero su
vigorosa voluntad y sus reflexiones lehabian hecho adquiriir
sobre esta predisposici6n unimperio habitual y constant. Si
por excepci6n le sucedfa salirse de su moderaci6n habitual, su
c6lera tenia algo de espantosa. Era honorable, pero exacto
en sus gastos; confribnia liberalmente a todo lo que tenia
alg6n fin litil pero oponiendo su animadversi6n a todos los
prdyectos quimericos, a todos los llamamientos hechos a su
caridad para objetos que no eran dignos de ella. Su coraz6n
no. era ardiente en sus afectos, pero calculaba exactamente el
mdrito de cada uno y le otorgaba enseguida una estimaci6n
s6lida y proporcionada i su valia. Usted sabe que su perso-
na era bella, su estatura magniflca, su porte erguido, su paso
airoso v noble. Era el mejor escudero en su tiempo y tenfa
en este ejercicio el mas gallardo aspect que sea possible verse.
Poco tomaba parte en la conversacion aun en uu circulo de
amigos, en el que habria podido entregarse sin reserve; sus
talenltos en este genero eran. mediocres, pues carecia de


abundancia de ideas y de facilidad en la elocuci6n. Cuando
se vefa obligado a exponer su opinion en piblico sin haber
tenido tiempo de prepararse, se expresaba dificultosamente
en pocas palabras. con una especie de embarazo. Sin embar-
go escribia con facilidad, de una manera difusa, pero con estilo
suelto y correct. Era un don que le di6 el trato social, pues
su educacion primera se limit 6 la lectura, la escritura y la
aritmetica elemental a la que agreg6 mas tarde la agrimensu-
ra. Consagr6 su tiempo principalmente a la acci6n; lefa poco
limit dose i la historic de Inglaterra y a obras de agriculture.
Su correspondencia habiale ocupado, necesariamente, gran
extension: ella ocupaba, con el diario de sus operaciones
agrfcolas, sus ocios. En suma, su character, juzgado en
conjunto, era perfect, no ofreciendo ninguna parte viciosa y
muy poco de mediocre; y se puede afirmar con seguridad que
jams la naturaleza y la fortune mas felizmente ban concurri-
do a hacer un grande hombre y a colocarlo en el mis elevado
rango que ocupar pudiere en la memorial del genero human:
sus, servicios han merecido su eternal reconocimiento.
Tuvo, en efecto, el merito y el singular destino de comandar
el ejercito de su pais durante todas las visicitudes de una
guerra dificil cuyo precio fue la independencia de la naci6n;
de dirigir sus consejos durante las primeras horas de un go-
bierno nuevo en su forma y en sus principios hasta que sus
instituciones hubieron torado una base stable y regular y de
observer en toda su carrera civil y military un respeto tan re-
ligioso por las leyes que no present ningtin ejemplo anilogo
la historic del mundo.
No veo lo que pueda haber de peligroso 6 delicado en la
apologia de hombre semejante. Estoy persuadido de que la
inmensa mayorfa de los republicans tienen de el la misma
opinion que yo. Es verdad que la ratificaci6n del tratado con
Inglaterra nos inspir6 algiin descontento, pero no fue dura-
ble esta impresi6n. Conociamos su integridad y de que
astutas maniobras estaba rodeado; sabiamos que la edad
habia ablandado la firmeza de sus resoluciones; y estoy per-
suadido que hay mis sinceridad en el amor y la gratitud
que ie profesan los republicans que en el hip6crita home-
naje de los monarquicos, pues nunca en su espiritu la mo-
narqufa ha tenido la preferencia. La solidez de su espiritu
le dieron, por el contrario, una idea exacta de los derechos del
hombre y su severajusticia le hacia un defensor de esos de-
rechos. A menudo'ba afirmado que consideraba nuestra nueva
constituci6n como un experiment hacia la posibilidad de
ppner en practice el gobierno republicanoy hacia la libertad









La Locomotora 3


que se podia otorgar al hom-
bre en su interest propio.
Agreg6 que estaba resuelto a
asegurar este experiment con
todas las probabilidades apete-
cibles y que derramaria hasta
la uiltima gota de su sangre por
protejerla. Me repetia esta
protest con tanta mayor fre-
cuencia y de un modo mas pre-
ciso, cuanto que sabia que las
miras del Coronel Hamilton me
eran sospechosas y que, como
yo, probablemente habia oldo
declarar "que la constituci6n
inglesa con su desigual repre-
sentaci6n, la corrupci6n y los
otros abusos que en ella se
sefialan, es el gobierno m6s
perfect que jamas baya exis-
tido sobre la tierra y que la
reform de esos mismos abu-
sos harian de ella un gobierno
impracticable."
No creo que el general Was-
hington haSa tenido una con-
fianza muy firme en la dura-
ci6n de nuestra constituci6n.
Conflaba poco en los hombres
y estaba predispuesto i las
siniestras aprensiones y estoy
persuadido que la opinion que
acabamos por concluir poralgo
aniJogo la constitucion in-
glesa, contribu\6 a hacerle
adoptar las ceremonies de las
levas, dias de nacimiento, cere-
monias de aparatos con que el
Ilegaba al Congreso y de todas
las formal de esta especie que
parecian combinada de tal ma-
nera, que gradualmente nos
prepararan a un cambio que
creia possible y a Ilevar, en e,'e
caso, al espiritu ptbrico una
suave transici6n.
Tal es mi opinion respect
del General Washingtou, opi-
ni6n que e, el resultado de
un amistoso vinculo de treinta
afios. A su muerte he sentido
dolorosamente, como todos
nuestros conciudadanos "que
un grande hombre habia pere-
cido aquel dia en Israel."


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DOS SONETOS

osmseaienaJ al Berem rrl d la I isti., Mom ( Para Lo n s wtxnta C Loabrcom

(Para La Locomotora")


FE ROCA.RRI L

Salve locomotora y encamina
Tu rodar hacia aquf. Ven arrogant
A la ciudad querida A quien vibrant
Tu halito encanta y tu fragor fascina.
Snrca el valle y la sierra y la colina
Sin detener tu empuje de gigante
Y haz que altivo nosotros se adelante
Tu ojo de luz que irradia y que fulmina.
Salva soberbia la argentada via
Que uninara de la Patria los dos mares,
Ven A arrancar al pueblo los cantares'
Que en letras de oro grabarA ese dfa
Para eterno blas6n de nuestra Historia
Y de la Patria inmarcesible gloria!


0ESOUTEI-A.
La pagina mas bella de tu historia
Sera el afan de instruir que te desvela
Y la gloria mas grande de tu gloria
El himno que te cante cada escuelal
Bendecida y eterna tu memorial,
Bendecido tu genio que nivela,
El reflejo de luz de tu victoria
IrradiarA, cual luminosa estela!
No temas que se eclipse su renombre:
Tu fama merecida crece, crece!
Si la envidia murmurara de tu nombre,
Minerva lo levanta y lo enaltece
Y le llevan triuufante a todas parties
El Progreso, las Ciencias v las Artes!


Guatemala, 10 de febrero de 19,07.


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Juio Soils Luna.








SZa Locomotora 4


LA VIDA Y EL DOLOR


A pesar de que La Rochefoucauld en una de sus mixi-
mas afirma que ni el sol, ni la muerte, pueden ser encarados
fijamente, ha habido curiosos que contaron las manchas
del astro rey con ojns indiscretos y quisieron leer su lumino-
sa historia en el firmamento azul, al travis del espacio;
mientras que no ban faltado valientes, que desafiando ` la
inflexible parca, han bu'cado el fin de ]a vida, sin temor y
sin espanto. Pero ello es lo cierto que si Leopardi rendia
tierno homenaje de cariio a la muerte, con toda la pasi6n
del alma, como si fuera Elena, Cleopatra, Ofelia, Margarita,
Beatriz 6 otra de esas irresistibles mujeres que ban cautiva-
do el coraz6n y encenilido loco amor en varoniles pechos, son
pocos los que no temen dejar este mundo, aunque crean que
en el parafso de Mahoma 6 en el cielo de los critianos hay
goces sin cuento y eterna beatitud.


Voltaire y Byron exhortaron a los mortales a gozar de la
vida cuanto pudiesen, porque la muerte no era cosa alguna.
San Agustin y San Bernardo predicaron el no pensar en la
vida, sino entregarse de Ileno i saber morir; y entire esas
antithesis, la mayoria procura ir pasando la existencia lo
menos mal possible, bien es verdad que no lo logran, segun
Faure, porque unos cuantos se ban apoderado de todo en el
mundo. Busca el socidlogo francs la causa del dolor uni-
versal, como si la humanidad no bubiera sido presa de
infinitos dolores desde que el bombre apareci6 en la tierra,
y no fuese ingenito el dolor en donde quiera que hay sensibi-
lidad y sentimiento. Si algo es impossible de explicarse, si a
todo se le balla objeto, jams la raz6n encontrar. el fin, la
utilidad, la necesidad siquiera del sufrimiento, de la desven-
tura, del dolor. Se explica la muerte, ya que segin la grAfica


El sebor Presidente de la Repdblica inaugurando la Sala de Operaciones del Hospital General, el 14 de Septiembre de 1905.


exposici6n de un sabio todo vive de ella; pero basta boy
ninguno explica el dolor. Es podtica, sise quiere, la tradici6n
biblica, pero no resisted al examen de un juicio ajeno a preo-
cupaciones, por mis que se halle la edenica leyenda, con
aigunas variantes, en todas las teogonias. Desliz6se la astuta
serpiente en el camino de Eva, cuando circuida de dicha era
ella la reina del Eden, e hizola saborear la fruta vedada,
cediendo A la tentaci6n de la curiosidad y del placer. AdAn
particip6 del pecado, y ambos vieronse desnudos, solos,
maldecidos, arrojados del paraiso. Sufren las plants y los
animals. El mundo es fatal, inerte, despiadado. Inmuta-
bles leyes en el universe entero. El dolor que nunca cede,
las ligrimas que jamas dejan de nublar los ojos, un jas!
horrible que repercute por el universe y se transmite, por
las ondas de la desgracia universal, de generaci6n en gene-
raci6n, hasta obscurecer la dulce luz que en su amoroso


movimiento despiden las estrellas; todo eso fue el resultado
de baber nuestros primeros padres comidola fruta del arbol
de la ciencia del bien y del mal... Debil, hermosa, delicada
y sensible, tuvo Eva que luchar con una naturaleza hostile,
agresiva, horrenda, y babrfa muerto luego la mujer, a no
baber sentido en sus entrafias el germen de una existencia
que necesitaba de la suya, de un coraz6n que para latir habia
menester su sangre. Al dolor sobrevino la dicha de ser
madre, la dicha inefable de dar la vida, la esperanza de
subyugar la naturaleza airada, para salvar a su hijo. Derra-
m6se el fuego de la reproduccidn sobre su seno nibil, cual se
esparcen sobre los botones de las blancas flores los rayos de
]a aurora. Cuando ovd sollozar al tierno fruto de su amor,
cay6de sus ojos una lagrima de dicha, mas valiosa, mis subli-
me, que cuanto el 6xtasis del placer pudiera ansiar. Vi6
mAs hermoso i Adin, le quizo con delirio; era mas puro el


*0








Lt Locomotora S


aire, las flores mis brillantes, los astros mas luminosos. No
se arrepinti6 de haber pecado, y venciendo la muerte, inici6
la vida de la humanidad: tinto vale ser miadr(!
El mal, esa siniestra antftesis del orden; el dolor, e-;e
enigma horrible, que no se compadecen con la infinita bondad
y sabiduria, tomaron forms que ni el Dante podria descri-
bir; y la muerte fue necesaria para la renovaci6n, y evolucio-
nando los tiempos evolucionaron las cosas, como si la ley de
las compensaciones no fuera dable sin la ley de los contrasts.
He ahi por qu6 va prendido, en el coraz6n, el germen de
la esperanza, como va el polen de la azucena en el capullo,
como la vibraci6n de la armonia celeste que se esparce en el
rumor de las leyes de la vida, que tienden a la permanencia
y no al aniquilamiento. En el espacio del cosmos jams
deja de baber servidumbre, dolores y miserias. La muerte
se convierte en dicha. El instinto que nos hace suspirar'en
moments de profunda pena y acudir A Dios; el inico refugio
que la desesperanza busca; el vago anbelo de otro mundo
mejor; la mirada de la bumanidad


que, al travis de la historic,
entrev6 esplendores entire tinie-
blas; todo nos Ileva en pos de la
paz del coraz6n y de la dicha del
alma, bien lejos de aquf, en donde
no haya males, ni lamentos.
La ley de la evoluci6n trascien-
de 6 la material y al espiritu.
Aspira todo al mejoramiento, y la
muerte noes la negaci6n absolute
de la vida, sino el cambio de
elements y de medios en la rela-
ci6n del tiempoy en la continuidad
de la existencia. Al ir viviendo,
vamos muriendo, porque a cada
paso perdemos algo de nuestro
ser, se transform el cuerpo, se
bunden las ilusiones, se marchi-
tan las esperanzas. se tifien de
inters las amistades; v result
que, cada dicada, no tenemos ni
un atomo de la misma material,
ni las mismas ideas, ni las mismas
pasiones, ni iguales anhelos, ni
somos lo que fuimos. El adulto
no es aquel niiio cuvo candor v
falta de previsi6n Ie hacfan feliz:
el viejo no se parece A aquel man-
cebo lleno de esperanza y fuerzas.


tradiciones asiaticas y poeticas creaciones: que ha cur-
gido cual proteta contra el descarnado materialism, que
llegd, en el siglo tltimo, A extender un sudario corrompido
sobre toda idealidad y noble aspiraci6n. El H 1 de los
escandinavos, el Tdrtaro de los ctruscos, el Sholv de los israe-
litas, el Htde de los griego,, el Orciis de los romanos, simboli-
zaban la obscuridad, el mal. el dolor, la desesperaci6n, el
infierno, el espiritu del mal, el Saltin biblico, e! sol que
muere, las sombras que no produce pavor. y la decgZracia
que inunda el mundo de lairima.. La lu, era para los indios
de Amdrica, la vida V la dicha. El Inca adoraba al astro rey.
much antes que Figuier. en uno de sus libros, nos Ilevara al
sol como generador, despues de la muerte.
Empero, al traves de toda-s esas creacilnes. de la fanta-
sia, persiste cientificamente la afirmacion de que cuanto mas
se elevan los series en la escala del transformismo orginico,
mas progresiva se torna la mortalidad de las celulas somfti-
cas, cuya historic no es mas que la eculi idn riltal, desde los
torpes movimientos de los animals inferiores hasta las mis
originales crenciones del pensamiento human. Todo tiende
a crecer yv multiplicarse, todo persiste, todo se transform


Inauguraci6n de la Sala de Operaciones.- El Decano de li Facultad de Mbedicina y Farnilacia,
algunos Facultativos. el cuerpo de estudiantes y enfermos a.lda-l: en el Ho'spital.


La destrucci6n complete. el vacio, son ideas negatives.
El soplo de Dies, que es la vida, existe por doquiera, asi en el
grano de arena como en las montaias coronadas de nieve.
El amor todo lo renueva y anima, realizando los designios
providenciales. Trae la vida el germen de la muerte, y la
muerte encierra el germen de la vida. De los esqueletos de
las plants sarmentosas surge el jugo; del Arbol aterido las
yemas y los brotes; del sepulcro mismo la resurrecci6n.
Va la historic buscando, en lo- rastros del pasado, cada
hecbo, cada pensamiento, cada formaci6n, remontindose
hasta las causes. Pretende la ciencia reducirlo todo a las
leye. del desarrollo y encadenamiento de las edades y de las
cosas; pero no alcanza la inteligencia A subir tan alto, y es la
imaginaci6n instigada por el sentimiento, la creadora de la
leyenda y de la poesia, que se alzan en alas del instinto,
formando los crepdsculos luminosos de la existencia humana
sobre la tierra. Si el problema de Sdcrates nose It ipsRum es
inoluble, menos podremos comprender el origen y la
necesidad del dolor, el principio del mal, esa teogonia para-
disiaca que en la India cre6 a Adhima y entire los semitas i
Eva. Entre tanto, es un becho que nada perece v todo se
transform. La humauidad, desde remotos tiempos, ha
venido confirmando la persistencia del espiritu, que hoy
ipopulariza la teosofia, conjunto de antiguas ideas filos6ficas,


nada muere en lo absolute. El alma, d ,'r.tpj d(77 muritdo,
como decia Leibnitz, el centro del pensamiento y de la idea,
tiene que seguir la le\es universales de la vida, a no ser que
pretendamos no dar fe de lo que vemos y destruir la tradi-
ci6n humana. cuando la mismas maravillas de la ciencia


modern demuestran que el peusamiento que: crea, la memo-
ria que guard, y el sentimiento que adivina y a las eces
percibe 0o que a Ia inteligencia se oculta, complementan la
escala cromatica, maravillosa, de la creaci6n universal.
A. Batres JAuregui







La Locomotora 6


LAS TRES INTIMACIONES


Tan cierto como me Ilamo Belisario y como en este mo-
mento tengo en la mano mi cepillo de carpintero, si ese tio de
Thiers se imagine que la zurribanda que nos acaba de larger
serviri de algo,es que no conoce al pueblo de Paris. Mire V.,
caballero, aunque se emperen en fusilarnos al por mayor y
deportarnos y exportarnos y empalmar el presidio de Cavena
con los consejos de guerra del campamento de.Satory, y zam-
parnos en los pontones prensados como sardinas en banasta,
el parisiense ama el motin y nada podrA privarle de ese gus-


Dr. don Luis Toledo Herrarte, Enviado
Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
de Guatemala en Washington.

tazo. Lo tenemos en la masa de la saugre. Que quiere V.?
Noes tanto la political lo que nos divierte, como el barullo que
arma: los tallerescerrados, la formaci6n de grupos, el callejeo,
y luego ademis alguna otra cosa, que yo no puedo explicar.
Para comprender bien esto bay que haber nacido en la
calle del Orill6n, como yo, enr un taller de carpinteria, y, desde
los ocho hasta los quince afios que estuve de aprendiz, haber
andado por esas calls de Dios haciendo rodar una carretilla
de manocargada de virutas. iCaracolesl Puedodecirque por
aquel entonces, buen atrac6n me di de revoluciones. De pe-
quefiito, no mas alto que una bota de montar, en cuanto habia
jarana en Paris, esti V. seguro de que se me vefa alli por al-
guna parte. Casi siempre sabia yo eso de antemano. En cuan-
tico veia a los obreros de ganchete por la ronda de acera a
acera, y A las mujeres hablandoy gesticulando en las puertas,
y todo ese gentio de gente que bajaba de las barreras, decia
yo para mi caletre al acarrear mis virutas: "LSe arm6 la gordal
Hueleme que va A haber algo."
Y, en efecto, no-dejaba de haberlo. Al volver a casa-por
la noche me encontraba con la tienda Ilena; los amigos-de mi
padre charlaban de political en derredor del banco, los vecinos
le train el peri6dico; porque en aquel tiempo no babia papeles
a "perro chico" como los hay ahora. Los que querian recibir
el peri6dico juntaban el dinero entire various de la'misma casa,
y se lo pasaban de piso en piso... Papa Belisario, que traba-
jaba de continue A pear de todo, empujaba con rabia su cepi-
llo al oir las noticias; y me acuerdo que esos dias, en el
moment de sentaruos a la mesa, nunca dejaba madre de de-
cirnos:
-Estaos quietitcs, nifios... Padre no esta content, por
mor de los asuntos de la political.
Claro es que yo no entendia gran cosa de esos benditos
asuntos. Sin embargo, habia dichos que se me quedaban en
la mollera a fuerza de oirlos, como por ejemplo:
-IEste canalla de Guizot, que ba ido i Gantel
A la verdad, que no sabia que era ese Guizot, ni que'
significaba eso de haber ido a Gante; pero, ligual dal El echo
es que repetia a coro con los demas:


-iCanalla de Guizotl. .. ICanalla de Guizot!
Y tenia tanto gusto en llamar canalla A ese Sr. Guizot,
cuanto que en mi cacumen le confundfa con un picaro de mu-
nicipal que estaba de parada esquina A la calle de Orill6n y
me hacia Ilevar rabietas por mor de mi carret6n de virutas.
Nadie podia ver en el barrio a ese guindilla. Los perros, los
chicos, todo el mundo le bacia la mamola. S61o el tabernero,
por engatusarlo, le largaba de vez en cuando una copa de vino
para tener entreabierto el despacho despuds de la bora. El
guindilla se acercaba como quien no quiere la cosa, miraba a
derecha e izquierda no hubiese alli alguno de sus jefes, y lue-
go, at pasar, ;fisl ... En mi vida he visto echarse al coleto
unas tintas 'mis al vapor. Lo gracioso era pescar el momento-
en que estaba empinando el codo y llegarse detris de 1l di-
ciendo: "iOjo, corchete que viene el inspector"
Asisomos entire el pueblo de Paris: todo lo paga el guar-
dia. Se acostumbra uno a odiar a los pobres diablos, y mirar-
los.como-a perros. Cuando los ministros bacen burradas se
las'hacemos [pagar a los guardias; y cuando llega una revolu-
ci6n de las buenas, los ministros se van de cabeza al canal...
Pero volviendo a lo que le decia a V; en cuanto habia cis-
co en Paris, era yo uno de los primeros en saberlo. Esos dias
nos citabamos todos los chicos del barrio y bajabamos juntos
por el arrabal. Habia alli hombres que gritaban: "Es en la ca-
lie de Mlontmartre... ino!... en la puerta de Saint-Denis.''
Otros, a quienes les habia sorprendido la cosa i la parte
de alli, se volvian furiosos por no haber podido pasar. Las
mujeres corrian a las tahonas. Se cerraban las puertas coche-
rasde casa.grande. Todo esto se nos subia A la chola. Canti-
bamos, nos rebulliamos y zarandeAbamos A los vendedores
callejeros, quienes quitaban a escape sus puestos y tenderetes
como en los dias de ventarr6n. A veces, al llegar al canal, es-
taban ya levantados los puentes de las exclusas. Los simones
y los carros detenianse alli. Los cocheros juraban y el gentio
llenibase de inquietud. -Escalibamos corriendo aquel gran
pasadizo todo de escalones que unia entonces el arrabal con la
calle del Temple, y llegabamos a los bulevares.
No bay nada tan divertido como estas rondas en martes
de carnaval y en dias de-motin. Casi ning6n carruaje; podia


Don Manuel Maria Gir6u. Enviado
Extraordinario y linistro Plenipotenciario
en Mlxico.
unogalopar a sus anchas por aquella gran calzada. Al vernos
pasar, los tenderos de esos barrios sabian bien lo que todo
ello queria decir, y cerraban deprisa sus establecimientos.
Ofanse rechinar los postigos; pero, A pear de todo, una vez
cerrada la tienda, aquellas gentes quedibanse en la acera de-
lante de sus puertas, porque entire los parisienses la curiosi-
dad es mis fuerte que todo.
Al fin y A la postre topabamos con una masa oscura, la
multitud,lasapreturas. IAlliera!... S5loque para ver bien








Lti Locomotora 7


habia que tratar de ponerse en primera fila. ;Caramba, habia
que recibir unos tantarantanes tambien de primera!... Sin
embargo, 6 fuerza de empujar, de dar codazos, de escurrirnos
por entire las piernas, acabahamos por Ilegar. Una vez bien
situados delante de todo el mundo, ya se podia respirar y es-
tar orgulloso. El becho es que el especticulo valia la pena.
Mire V., jams Bocage ni Melingue me han becho latir el
coraz6n en la escena, como ]a que presenciaba yo al ver alia
abajo, al cabo de la calle, avanzar al comisario con su banda
cruzada, dentro de un espacio que quedaba vacio. .. Los de-
mis gritaban: "IEl comisario! IEl coinisario!"


Hospital de Guatemala. Una sala de medici


Yo no decia oxte ni moxte. Con los dientes apretados de
miedo, de gusto, de no se qu,, pensaba mi chabeta: "Ya esti
aqui el comisario... Ahora, much ojito con los estaca-
zos .
Pero los mismos garrotazos no me causaban tanta impre-
si6n como aquel demonio de hombre con su banda cruzada
sobre su negra levita y aquella chistera de caballero, que le
daba aspect de hallarse de visita en medio de los chac6s y de
los tricornios: Ime hacia un efecto!.. Despu6s de un redo-
ble de tambor, el comisario empezaba chapurrear alguna
cosa. Como estaba lejos de nosotros, a pesar de un silencio
profundo, sus palabras se las llevaba el viento y no se oia m6is
que: n ... 6n ... n ...
Mas nosotros conociamos tan bien como 6l la ley de orden
pdblico. Sabiamos que nos otorgaba el derecho i las tres in-
timacione", antes de Ilegar f repartir lefia. Por eso, la pri-
mera vez nadie se meneaba: permaneciamos muy tranquilos,
con las maros dentro de los bolsillos ... Al segundo redoble,
mire V., empezaba uno a ponerse verde, a mirar a derecha e
izquierda por d6nde podria uno escurrir el bulto... Al ter-
cer redoble Izas! era aquello como una partidla de polluelos de
perdiz, una de gritos y chillidos, de volar delantales, sombre-
ros y gorras; y all;i A retaguardia empezaba a arder el
pelo a. linternazos. De veritas, no hay piezas de teatro capa-
ces de daros emociones como aquellas. Tenia uno para ocho
diasmateria que contar A los demis; y poco huecos que se po-


nian quienes podian decir: "iHe oido la tercera intima-
ci6nl..."
Precisoes decir tambien que en ese juego arriesgaba uno
i veces algunas tiras del pellejo. Figirese que cierto dia en
la puerta de Saint. Eustache, no se c6mo ecb6 sus cuentas el
comisario; pero Si que tan pronto como dieron el segundo re-
doble, cate V. qu. se arrancan los municipales con los ga-
rrotes en alto. Excuso decirle que no me quede i espe-
rarlos.
Por mAs que decia yo a mis piernecillas "pies; Ipara que os
quier,?", uno de aquellos grandes.demonios andaba a la que-
rencia de mi persona y me ti-
raba tan de cerca unos derro-
tes, que despubs de haber
sentido dos 6 tres veces el aire
de su estaca, acabt por recibir-
la de lleno en la cabeza. ;Dios
de Dios, vaya una descargal
En mi vida he visto mias estre-
llas... Mle Ilevaron a casa con
la sesera rota. lY creer6 V.
que eso me corrigi? ... ISi,
que si quieresl Todoel tiem-
po que la pobre mami de Be-
lisario estuvo poni6ndome com-
presas, me lo paseo en gritar:
-Yo no tengo la culpa ..
Es ese granuja de comisario
que nos did el pego .... iNo
hizo mas que dos intimacionesl

Alfonso Daudet.
na.





ga 2iiieca be Znfale



No es ya el temido Herakles, vencedor que pasea
su terrible justicia y aplasta los leones;
no tiemblan 6 su paso los duros corazones
si el livido rel6mpago de su mirar chispea.


Al muro suspendida su clava centellea,
dormitan en el be'roe las nobles ambiciones
y en vez de su rugido, se escuchan ]as canciones
de juglares que danzan en la piel de Nemea.


"M6Is que los vientos pueden alas las de la brisa!
"M.As que la furia de HIrcnles, de Onfale la sonrisal.'
As[ cantan las virgenes thesalianas en coro:


3 el que venci6 al Centauro y encaden6 i la fiera,
el humillante signo, como un esclavo, espera,
de hilar la d6cil lana sobre la rueca de oro.


Leopoldo Diaz







La Locomotora 8


VOZ DE LA TIERRA
PI'LAA-BRAS A LOS LA.:B RADOIRES


iLabrador! Toma el hierro que te da la fatiga,
que te da la alegrfa;
entree tus manos rudas y encallecidas, toma
el grano prodigioso que te dara la espiga
rubia, bajo los ojos clarisimos del dia;
que te dara la harina que anuncia una paloma
y el pan de cada dia .


Mira el cielo que brilla como una refulgente
campana de zafiro.
Mira c6mo sonrie la Aurora en el Oriente,
la sonrosada Eo<;
sopla sobre tu frente como un tenue suspiro
una brisa cargada de p6lenes, cargada
de frutos Y deseos.


No creas: en tu espiritu today verdad se enrosca
nerviosa como un aspid y te enveenaln, astuta,
con un veneno eterno.
Oh labrador! no creas, no creas en la hembra
pecamino(sa v dura;
ella con mano impura
derramara, a los vientos, lo que tu mano siembra,
y sembrari en tu pecho mefitica ponzona:
vanidosa y liviana,
arde s6lo en la llama que encendera maiana;
y al fin. al fin perjura,
ohbequiari al amante future tu carroia ....!
Labrador, estis solo: reniega A tus herinanos
que pueblan las ciudades;
esos, esos no saben servirse de sus manos....


Morimiento de Catballerfa.- TUna e-cuadra de lancers firlmes, dirigida por el piofe-.:,r de
equitacidn, don Jo- Girafii
En hispidos montones


iLabrabor! Suda, suda sobre el surco divino;
mira la Tierra humosa,
-mira la Tierra abierta como una voluptcsa boca;
mira el brillo argentino
de tu acero que siempre fecunda lo que toca!
Oh labrador hermano! No creas i los hombres
que te digan palabras cargadas de falacia!
Que te digan: "Nosotros guardamos las virtues
excelsas, sal\adoras, de misteriosos nombres;
una gota caida de nuestra copa, sacia,
V en cambioi de tus granos, labramos atatides!"
No creas I los hombres que te digan: "La; r['uti
bemos hallado, clara para tu mente to-ca;
una verdad en f.,rma de mn;igica volutta
con el \igor d, 1 nimero v el temple del acero."


se arrastran gemebuudo:-, tra-s sucias vanidades,
" y el tedio, como un cancer hirviendo de gusanos,
rc'e s uisasq uleroz:oscorazones.



Oh labrail'dr herman, Mira la Tierra, mira
el SI.l ue en I1 cspaci i: :lesmiesura;do, gira
como Uin .-jo' radios;
miira la Tierra iinera i411 guardarii tus Iuesos,
'lue robar t l aliento de tus po'strce'os besos,
que-te dara' al repolso-.....


Aquilino Villegas.


LA


~








La Locomotora 9


ORACION A LA PALMER


IArbol del soll iArbol de Oriente!
IEspiritu de arboll IPenacho de verdor! IAmigo del de-
sierto! iGufa del caminantel Bendito seas, y benditos los
pueblos que amparas con tu sombra.
Dejime centemplarte en la llanura, alla en el fondo cerca
de las rosadas nubes que se deslizan sobre tu copa, e ir hacia
tf. Dejame reposar A tu sombra.
Td, eres el inico arbol que ama, sin que la impureza de
los labios manche el verdor de tus hojas. Tdi envfas losbesos
en polen, y td amor como las canciones, las lleva el aire cupi-
dinesco. Td amas velando como los Angeles. Td te fecundas
en las nubes, en el viento, en todo cuanto bay de mas puroen
la tierra, v por eso es tu fruto de oro, y es dulce, y es ligero
y cria en cuna de gloria.
Td. palmer, nunca miras hacia abajo y la tierra: siem-
pre va alto tu mirar. Desovillindote como las flores, te vas
destrenzando y subiendo como un minarete, siempre con la


mirada abierta A la azulina b6veda del cielo, 6 a las irisaciones
brillantes de la lanura.
Tti, palmer, eres la amiga de los profetas; como ellos te
elevas solemnemente y contemplas la planicie hasta el fondo,
v como ellos presientes lo porvenir adivinando las tristezas
que la humanidad prepare, y vas apuntando las centuries en
el rosario de tu tronco, como el reloj de los bosques. iTd te
apiadas de los sufrimientos de los hombres tejiendo las pal-
mas de los mArtires! iTd eres la adorada de los artists que
esperan ser coronados por ti y como ellos buscas la bellezal
ITt eresla palma de la victoria, la hija querida del sol, y eres
un suspiro y eres un simbolo, y alli donde encuentras la luz,
allf tienes la patrial
jImitemos al Arbol sagrado! ITengamos la c'aridad por
patria, el azul por dosel, y apuntando al sufrir de los afos,
miremos a lo alto: como ellal
Santiago Rusifiol.


I


Mloimiento de Caballerfa.-Una escuadra de lancers en fila, en la posici6n de firms.


RELIQUIAS


En antiguo misal que se halla escrito
con un raroascetismo, en la polvosa
capilla de sus hojas, do reposa
la frase que consagra un viejo rito


be visto-mudo cuerpo del delito-
una flor incolora pero hermosa,
que yace alli, cual muerta mariposa
entire los gajos de un rosal marchito.


Si a veces, como alivio de mis males,
abro el imenso libro del pasado
por buscar algo en esa edad querida,


encuentro entire sus folios inmortales
tu recuerdo, ese lirio disecado
en las bojas borrosas de mi vida.


Jorge Mateus








La Locomotora 10


AlL LIMO


(PARA "LA LOCOTORA")

.. Doi L Toaqu.in Mni.dea


I

Y llor' mi dolor en tus orillas;
mis lagrimas cogieron tus arenas;
y mis plegarias, tiernas y sencillas,
eran el grito amargo de mis penas.
Tu murmuro constant, blando rio;
el susurro perenne de tus hojas,
ay! conmovian mi pesar sombrfo
en el profundo mar de mis congojas.
Sobre tu arena, en mi dolor, a solas,
mi coraz6n la angustia devoraha;
y la brisa mecida por tus olas,
mi sudorosa frente refrescaba.
Al compas de la orquesta de tus ondas,
y de tus auras diAfanas y suaves,
;que grato es el aroma de tus frondas!
ique dulce es el acento de tus aves!


Por verlo sonreir en mi presencia,
diera, con la otra vida que me espera,
los afios que me restan de existencia...
lY mas podrfa dar si yo pudieral

Asf grita ese pecho destrozado
por la acechanza del dolor sombrfo,
mientras el hijo, pobre y desgraciado,
lloraba entus riberas, manso rfo.

Lejos de aquel anciano que yo imploro
cuando de angustia el coraz6n oprimo;
que llora mis pesares cuando lloro,
que gime mis angustias cuando gimo!

Padre: en medio del mar embravecido,
donde al influjo del dolor me pierdo,
al mirar a mi cielo ennegrecido,
doquiera fulge un astro: tu recuerdo.


Movimiento de Caballeria.- Una escuadra de dragones, protegiendo la cabeza.


Junto a tu fresca y solitaria orilla,
las manos puestas en la mustia frente,
mojada por el llanto la mejilla,
devoraba memories tristemente....
Alli mi hogarl. .donde safiuda y negra
la tristeza, que el lanto nos provoca,
hiere el alma a mi madre... .a quien alegra
s61o el calor de mi 6sculo en su bocal
Ella, pensando en mi fatal ausencia,
y a la luz de una lAmpara censilla,
del Cristo moribundo en la presencia,
tremula y sollozando se arrodillaba.
Sin galas y en obscuro desalilo
brotan sus frases de un dolor sin nombre;
pensando en las sonrisas de aquel niio
que agobiara el dolor hoy que es un hombre.
-Sefor! Sefiorl-exclama conmovida-
si asi has predicho su angustiada suerte,
dame a mi las congojas de su vida,
dame a mi los suplicios de su muertel


Tti me alientas, oh noble peregrine,
cuando ya mi alma de sufrir se cansa;
me conduces amante hacia el camino
por donde se vislumbra la esperanza.

Al ver como ha vida pantetizas
echo al olvido todos mis agravios;
y sonrfo....aunque todas las sonrisas
huyeron para siempre de mis labiosl

II

Como el mendigo que su Ilanto arroja
al recorder la gloria de otros dias,
asi mi coraz6n, que ef llanto moja,
suspira por sus muertas alegrfas....

Triste recuerdo el candencioso rio
que se desliza blandoy voluptuoso,
cerca, niuy cerca de mi hogar vacfo,
yen cuyas ondas me bafie gozoso.


IPK2;








La Locomotora 11


Donde en mis afos de placer, a solas,
me adormecian todos sus arrullos....
... ;Asi como tus olas son sus olas!
IAsi cual tus murmullos sus murmullosl

Asi como en tus muros, do las hiedras,
brotan al par de tintas marairillas,
asf tambien dentro sus duras piedras,
crece la cunde amor por sus orillas.

La misma espuma de tus claras ondas;
las mismas auras, diafanas y suaves;
el mismo olor de las cercunas frondas,
y el vario acento de las mismas aves.

Asi como i tu limpida corriente
se inclinan, para verse, los pinares,
asi tambien en 61, tranquilamente,
se retratan los verdes platanares.

Pero algo guard que jams olvido
en la noche de angustia en que me pierdo:
algo que estA muy lejos... .ya perdido,
y que me hace llorar si lo recuerdo ....


Dios la hizo para mi sin una pena:
todo cuanto quisimos adn existe:
sentia mi dolor porque era buena,
y amaba como yo todo lo triste.

Su boca hecha de miel y delicada
al juntar A mis labios. parecia,
el bot6n de una rosa perfumada
que al calor de mis besos se estreabrfa.

Siempre buscaba con afan prolijo
como olvidar mi ligubre pasado;
y era como una madre paraelhijo:
ay! mas querido cuanto mis llorado.

En mi pena, en mi duelo, en mi quebranto,
siempre fulgi6 como en la noche el astro;
y enjugabanlas gotas de mi llanto,
sus manos de vivisimo alabastro.

Pero se fue como se van las flores! ...
Ise fue mi dulce virgen inocente,
cuando lloraba:todos mis dolores
en las riberas de tu undosa fuentel


Simulacro Militar.


Fue la primera vezl Alli, A su lado,
le hablaba de mi amor y de mi pena,
y era su cuerpo blanco y satinado
mas puro que una cAndida azucena.

Me vt en sus ojos do el amor ardfa
como explosion de mistica alborada,
cuando A su eburneo seno descendia
su larga cabellera destrenzada.

Las aves a cantarladescendfan;
las flores por doquier la embalsamaban;
las ondas A sus pies la sonrefan
y en ella, A mf tambien, me acariciaban.

Y siempre allado de mi extinta estrella
me acariciaba el sol de mi alegrfa:
lo que sentia y adoraba ella,
yo tambien lo adoraba y lo sentia.

Siempre buena y feliz! Para mf era
cuanto el amor i idealizar alcanza;
la pureza de una alma en primavera,
y el dulce sonreir de la esperanza.


Ya ves, oh Paz! En mi fatal quebranto
algo guardian sus ondas y arenas:
td eres la copa en que vertf mi llanto,
"l es el libro en que escribi mis penast...

iCuAn triste es recorder con tus arrullos
bajo la sombra de tus altos pinos;
adormirse al compas de tus murmullos,
oyendo de tus aves various trinos!

Td escuchaste mi'queja dolorida,
cuando, en tus muros que alfombraron hiedras,
te mire remover cual sierpe herida,
en tu cArcel de arenas y de piedras.

ISiempre he de amarte, cadencioso rio,
porque en mis horas de tenaz quebranto,
pude unir a tu arrullo mis gemidos'
y con tus olas confundir mi llanto!

Luis Felipe Vela.
San Vicente.







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