Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00034


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Full Text



OBRAS


DENTO



D. F. SARMIENTO


PUBLICADAS BAJO LOS AUSPICIOS DEL GOBIERNO
ARGENTINO



TOMO XXXV


BUENOS AIRES
7182 -Imprenta y Litografta a Mariano Moreno n, Corrientes 829.


4900


CUESTIONES AMERICANAS

LIMITS CON CHILE
























EDITOR
A. BELIN SARMIENTO













QUESTION MAGALLANES


ADVERTENCIA DEL EDITOR

En varias situaciones se ha hecho caudal politico y
de amargos reproches contra Sarmiento, el haber sostenido
las pretensiones de Chile A la posesion del Estrecho de
Magallanes, creindose con el tiempo una leyenda formada
de hechos cuyos detalles oculta la distancia.
Hemos creido que la posteridad tenia derecho de pro-
nunciar sentencia con las piezas a la vista, y por deli-
cado que el asunto parezca d quien juzgue la conduct
del autor en 1849, con las ideas que los sucesos han creado
medio siglo despues, no podiamos omitir estos escritos
sin ser tachados de sustraerlos para ocultar lo que algu-
nos han creido un grave error.
En 1843 colonize el Gobierno de Chile el Estrecho y
estd demostrado en estos artfculos que con pleno cono-
cimiento del Gobierno de la Confederacion y despues de
seis aflos de posesion tAcitamente consentida, present
Rosas un reclamo sobre mejor derecho a la posesion del
Estrecho. Tuviera derecho 6 no, el reclamo era extempo-
rAneo y solo podia conducir a un rompimiento, porque
Chile no podia retirarse ya del Estrecho sin humillacion,
y lo que escribi6 Sarmiento no tuvo otro fin que evitar
una verguenza mas a la Ame6rica, y d sus compatriotas
una dificultad mas en aqu61l atolladero de ruinas y des-





PR6LOGO


gracias en medio de las cuales solo una robusta espe-
ranza podia no desfallecer; y debe reconocerse que si
el dinico odio al tirano aconsejase su actitud, Sarmiento
habria sido mas 16gico empujando A una guerra que
podrfa dar al traste con Rosas.
<( Fud en este estadode la question, dice el autor en
1879, que un argentino, D. F. Sarmiento, hizo una decla-
racion, estableciendo estos mismos principios, bajo su
firma, sin que fuese eso c6stumbre, ni el caso lo requi-
riese, sino para responder en todo tiempo de sus ideas
y alejar el cargo miserable con que han querido explotar
, en provecho de pasiones de aldea y ambiciones del dia
, siguiente, la elevacion de prop6sitos, que aun en la
juventud inexperta, guiaron A los que tantas cosas
hicieron en bien, que pudiera perdonArseles un error, si
error hubiera, que no hubo.
Tengase present que no fud la administration Sar-
miento, sino la subsiguiente, quien reconoci6 A Chile su
posesion de una parte del Estrecho y que si esto alguna
vez fud questionable, hoy forma parte del derecho ptiblico
argentino, y muy discolo serfa el que osara poner en dis-
cusion lo que consagra un tratado,'ley supreme de la
Nacion, aunque sea <( de raza no reconocer que la razon
6 el derecho nos falta A veces. )
La desgracia ha sido que, como l'appdtit vient en man-
geant, una vez puesta la punta del pie, la ambicion se
desarrollase. (( Chile creia mejorar su postura, sin ex-
tender por entonces sus miradas hasta donde las han
llevado los j6venes literatos y guapetones, por no usar
otro epiteto, que se nos han querido venir hasta Santa
Cruz, concedi6ndonos, como lo insinu6 Blest Gana, el
) insigne favor de no disputarnos el Carmen de Pata-
gones, acaso por no sentirse tentados de declarar suya





PR6LOGO


) la plaza de la Victoria, que fua por fortune siempre
nuestra. ))
Con las pretensiones que se han venido abultando y
las dificultades posteriores, ha adquirido cierta importan-
cia la declaracion del joven periodista de 1849, que no
podia sofiar que Chile habia de pretender tanto mas tarde,
ni que sus escritos pudieran interpretarse como precur-
sores de reconocimiento de otros derechos que los que
hemos establecido en los tratados.
En definitive, Sarmiento, tan inexperto como podia
serlo, defendia una causa superior de la humanidad, la
que envuelve la seguridad de las rutas comerciales y se
colocaba muy arriba de presents y futuras rencillas
entire pueblos hermanos, que en esa 6poca no eran sino
nacionalidades un tanto indecisas y organizaciones em-
brionarias cuyo estado exigia remedies reconstituyentes
y no aventuras exteriores.
Para sostener en nombre de la experiencia adquirida en
medio siglo y en presencia depretensiones que se han des-
arrollado en ese intervalo, que hubo imprevision siquiera,
es necesario prescindir del cuadro que los hechos presen-
taban y olvidar que los indios salvajes habian reconquis-
tado una gran parte del territorio de la colonizacion espa-
fiola y ejercian sus depredaciones hasta las goteras de
C6rdoba, y hasta Lujan en Buenos Aires, quedando inco-
municadas las provincias de Cuyo y que la Confederacion
estaba muy lejos de poder pretender asegurar siquiera
las comunicaciones comerciales mas allA de sus estrechas
fronteras.
Sarmiento abogaba en nombre de intereses superiores,
de aquellos declarados fitiles a la humanidad, de pobla-
cion, de progress, de civilizacion, y su imprevision consistia
en no preveer momentAneamente apetitos que siempre
pudieron manifestarse y que no han tenido otro origen
que el espectAculo que hemos dado de la inseguridad de





VILI PR6LOGO
nuestras instituciones; pero su actitud que fu6 aprobada
calorosamente por intachables patriots, sus compafieros
de destierro, era el resultado sincero y valeroso de una
prevision mas alta y que iba mas allA de los cincuenta
afios transcurridos. Sarmiento crefa que no era bueno
que nos estableci6ramos en el Estrecho y tuvidramos para
siempre un motivo de hostilidad y de permanent des-
confianza para el vecino.
Lo crey6 y lo sostuvo en 1849 y nunca despues ha
intentado atenuar siquiera la responsabilidad de escritos
que la passion ha podido interpreter como mengua de
su patriotism, sobre todo mientras se ha ignorado lo
que en realidad contienen tales escritos.

El Editor.












QUESTION MAGALLANES


(La Cr6nica, it de Marzo de.1849.)
El espiritu de nuestra publication, que no es otro que
distraer la atencion de los gobiernos americanos de esas
querellas internacionales que deshonran y empobrecen la
Am6rica del Sud, perpetuando por un tiempo indefinido el
malestar de colonies, derrochando sus fuerzas mas vitales
en la prosecution de intereses frivolos que no conducen A
resultado positive alguno, que no mejoran la situation res-
pectiva de los Estados, este deseo de nuestra parte de exci-
tarlos A. la adopcion de medidas salvadoras, curando los
males done estan y mejorando la situation de sus pueblos
por la inyeccion de nueva vida, por la aplicacion de todos
los medios que hacen el poder real y la riqueza de las nacio-
nes modernas, haran presentir A. nuestros lectores nuestra
manera de ver la question del Estrecho de Magallanes, tan
A deshora suscitada por el Gobierno de Buenos Aires.
Que cada uno eche una ojeada sobre los pueblos ameri-
canos en el moment en que escribimos y sentira la indigni-
dad, la mezquindad de las cuestiones que dividen 6a los
gobiernos, con ruina de los pueblos, victims de pretensio-
nes que, A. ser justas, serian initiles, improductivas y des-
tructoras. El Perui y Bolivia, Nueva Granada y Venezuela,
Montevideo y Buenos Aires, Chile y esta uiltima potencia,
por todas parties se agitan cuestiones ociosas que invierten
fondos, tiempo, atencion que debieran ser consagrados A
otros intereses y con la alarma sobre el porvenir amenazado,
que es ya un mal gravoso, y un motivo de medidas y precau.
clones que alteran el curso natural de las cosas.
La political de Chile y de Buenos Aires no se toca natural-
mente sino A trav6s de los Andes y tan nacientes son los
intereses que ambos Estados tienen alli, que su conato
Touo xxxv.-1





OBRAS DE SARMIBNTO


debiera ser promoverlos con amor, allanarles dificultades,
abrirles viaspara que se levanten, se muevan y desarrollen.
Desde tiempos antiguos existia un fuerte comercio de cor-
dillera. En Mendoza habian centenares de carretas para el
trasporte de mercaderias al trav6s de la Pampa, medio
poderoso y economic de mobilidad. Andando el tiempo,
empero, los salvajes han invadido los caminos, interrum-
piendo la comunicacion entire Buenos Aires y las provincias
de Cuyo; las tropas de carretas se han desbandado,
por la imposibilidad de marchar en medio de tantos peligros;
y tenemos que en lugar de adelantar los medios de comuni-
cacion que la colonizacion habia dejado, se retrogada, sir-
vi6ndose de mulas y de muleteros que pueden huir rApida-
mente, 6 hacer circuitos para salvar de las depredaciones
de los barbaros, que vuelven & posesionarse tranquilameute
del territorio, mientras que gobiernos engafiados por una
falsa gloria, se ocupan de ventilar altas cuestiones, como la
de la pertenencia del Estrecho de Magallanes, question ern
que nos proponemos entrar nosotros, con el objeto de apar-
tarla como ociosa, improductiva para el gobierno que la
provoca 6 indigna de aumentar un escAndalo mas en Am6-
rica, una desavenencia, acaso una guerra, por cosas que no
merecian cambiar dos notas.
,C6mo pueden fijarse los derechos de los gobiernos ame-
ricanos A tierras no ocupadas, de las que antes de la Inde-
pendencia formaron en comun los dominios espafioles? H&
aqui, segun nuestro concept, la verdadera formula de la
question que veinte veces se agita entire los Estados ameri-
canos; y la manera de resolverla nos parece obvia y sencilla,
dado el supuesto de que estos nuevos gobiernos, salidos del
tronco comun de la colonizacion espafiola no son manadas
de lobos, prontos A arafiarse entire si, sino series racionales
animados del espiritu de conciliacion que debe notarse en-
tre los que se titulan hermanos, casi siempre para disimular
su espiritu de hostilidad.
El primer principio de equidad que ha de consultarse, es
este:
Un territorio limitrofe pertenecerd d aquel de los dos Estados
d quien aproveche su ocupacion, sin dafiar ni menoscabar los inte-
reses del otro.
Este principio seguido en todos los tratados de demarca-





CUESTIONES AMERICANAS


cion de limits en passes despoblados, tiene su complete
aplicacion en Magallanes. El Estrecho es una via necesaria,
indispensable de comunicacion para Chile; es uno de sus
caminos para Europa, que le conviene aclarar, asegurar,
poblar, para mejorar su comercio.
Para Buenos Aires el Estrecho es una posesion indtil.
Entre sus territories poblados, median los rios Negro y
Colorado como barreras naturales para contener A los bAr-
baros; median las dilatadas regions conocidas bajo el
nombre de Patagonia, pais ocupado por los salvajes y que
ni la corona de Espana, ni Buenos Aires han intentado
ocupar hasta hoy, si no es por el establecimimiento ribe-
rano que lleva aquel nombre y situado A centenares de
leguas del Estrecho. Buenos Aires, (I) para proceder a la
ocupacion de este pais, ha de partir desde sus fronteras
del sud, y ganaria much en tener al extreme opuesto un
pueblo cristiano que en dpocas futuras le ayudase a la
pacificacion de los salvajes. Supongamos que Chile aban-
donase su establecimiento de Magallanes, por ceder a la
pretension de Buenos Aires &lo ocuparia inmediatamente
su Gobierno? *,Para quO? A no ser que lo hiciese con mi-
ras hostiles a Chile, y entonces nos saldriamos de aque-
llos principios de equidad natural que deben servir de base
para el esclarecimiento del derecho. Magallanes, pues,
pertenece a Chile por el principio de conveniencia propia sin
dafio de tercero.
Otro principio mas general y mas obvio, en material de
demarcacion de limits sobre tierras despobladas, es aquel
que el derecho de gentes llama de primer ocupante; y este
derecho pertenece a Chile.
La expedicion desgraciada de Sarmiento en 1585 no hizo
mas que establecer el derecho de la corona de Espafa al Es-
trecho de Magallanes, y este punto ha permanecido inocu-

(1) Los emigrados del tempo de Rosas afectaban no Ilamarle RepUblica Argen-
tina sino i la nation ideal que sofiaban reconstruir 6 A la que reasumia antiguas
glorias. El poder de Rosas sobre las demns provincias provenia del encargo pro-
visorio de las Relaciones exteriores, mientras se reunlese un Congreso constitu-
yente, encargo que el Gobernador de Buenos Aires convirtio en poder absolute.
Para los unitarios no habia lepfiblica ni Confederacion Argentina, sino el Gober-
nador de Buenos Aires, de aqul el empleo constant de esta denominaclon.-
(Nota del Editor).





OBRAS DE SAKMIENTO


pado hasta 1843, en que el Gobierno de Chile tom6 posesion
solemne de 61. Habia tornado Buenos Aires posesion an-
terior, habia siquiera intentado poblarlo, como la corona
de Espafia? En el moment de tomar Chile posesion del
Estrecho, una corbeta de guerra francesa ocupaba sus
aguas, con el pensamiento de ocupar este pasaje para la
ocupacion de las Marquesas, y tan sagrado es este principio
entire las naciones, que la Francia abandon su proyecto,
desde que Chile tomaba posesion, silenciando aqul su
intent.
Las islas Malvinas le son disputadas al Gobierno de Bue-
nos Aires, en nombre del derecho, cierto 6 n6, del primer
ocupante. Este principio, pues, obra exclusivamente en
favor de Chile; y es un principio sagrado, que todo gobier-
no esta obligado A respetar, por consideration no solo' al
interns del Estado, sino A su dignidad, A su honor. 6Qui6n
no se siente humillado A la idea sola de mandar Chile, A
consecuencia de reclamaciones de Buenos Aires a recojer
sus colonos, destruir sus poblaciones y abandonar su pose-
sion, por condescender con un Gobierno extralo? Estos
son derechos de decoro, de dignidad, que el Gobierno d9
Buenos Aires, amigo, hermano del de Chile, debe cuidar de
no atropellar, porque las naciones tienen las pasiones de
los individuos, y no se las ha de forzar A reconocerse
humilladas, vencidas, sin que para ello medien intereses
de gravedad.
Dado, pues, caso que Chille hubiese procedido ligeramen-
te, ocupando el Estrecho que le convenia, sin dafiar A ter-
cero, Chile habia aquirido por ello, un derecho incuestio-
nable, el derecho de primer ocupante, suponiendo que la
ocupacion de Sarmiento no diese derechos A Chile, ni
A Buenos Aires, sino solo i la corona de Espafia, de cuyos
derechos s9n herederos ambos Estados en los limits. no
cuestionados de sus dominios.
El respeto A este principio tiende A favorecer la pobla-
cion por naciones civilizadas de las parties inocupadas del
globo; ocupacion en que estAn interesados el cristianismo,
la civilicacion y todas las naciones de ta tierra; de manera
que, una vez ocupado un punto que no lo habia sido por
otra nation, las demas estAn obligadas 6 respetar este dere-
cho, A fin de no exponer A la poblacion y despoblacion





CUESTIONES AMERICANAS


sucesiva, que tan graves males puede ocasioriar. Hay,
pues, prescription, como en todas las adquisiciones de bue-
na fM consumadas, en la ocupacion del Estrecho de Maga-
llanes por Chile.
Hay todavia otro principio que corrobora el anterior, y
es la adquiesciencia tdcita 6 explicit de las naciones con
respect A la ocupacion hecha por una de ellas de un terri-
torio desocupado; y Buenos Aires ha hecho esta adquies-
ciencia, este reconocimiento tacito del buen derecho de
Chile para ocupar el Estrecho de Magallanes. Para escla-
recer este punto, necesitamos recorder algunos anteceden-
tes que ilustrarAn los espiritus, sin dejar lugar a dudas ni
tergiversaciones.
El Gobierno de Buenos Aires investido de la suma del poder
p'blico, ejerce la previa censure, en virtud de este derecho,
sobre las revelaciones de la prensa. Hay en Buenos Aires
dos diarios, sino oficiales, disciplinados, quie nada publican sin
contar de antemano con la sancion del Gobierno. En aquel
orden de cosas no puede ser de otro modo, y siendo ademas
personal la political, la prensa ni la opinion pdblica pueden
aconsejar ni contrariar las miras del Gobierno, que no pue-
den ser conocidas sino por los actos ya consumados. Asi,
veese en la prensa de Buenos Aires, un instrument para
apoyar las medidas gubernativas, sin que en quince afios
se haya leido en aquellos diarios una sola expression de
vituperio, de censura contra los actos del Gobierno, sino
por el contrario un coro universal, eterno, de alabanzas de
la political en que ellos no tienen voto.
La position de la prensa chilena es enteramente diversa-
Aqui, el misterio le es impossible al Gobierno; su empefio
de disciplinary ra prensa seria un ataque derecho a la Consti-
tucion. La prensa de Chile es, pues, tan indiscreta como la de
todos los paises libres del mundo. El Gobierno de Buenos
Aires puede, pues, sin necesidad de agents secrets, contar
por minutes las pulsaciones de la political del Gobierno de
Chile, saber, nada mas que por la lectura de los diarios, lo
que el Gobierno piensa, lo que la opinion desea; conocer los
costados vulnerable, y buscar los medios de herir si quiere
6 de precaverse. Un hecho reciente vendra en apoyo de
esta verdad. No ha much que El Progreso revel6 que el
Gobierno tenia dada orden A los diarios de no tocar las





OBRAS DE SARMIENTO


cuestiones argentinas. Una aseveracion de El Progreso no
debe ser sospechosa para el Gobierno de Buenos Aires: son
amigos (t). El Comercio que se sentia injuriado por esta
asercion, por lo que A 61 le atafie, protest contra ella. In-
sisti6 El Progreso, que debe creerse bien informado y des-
minti6lo por segunda vez El Comnercio. 4Qu6 ha quedado
avei'iguado de todo esto para el Gobierno de Buenos Aires?
Que el de Chile tiene sus razones de political para proceder
asi, 6 para hacernos comprender mejor, que aquel Gobierno
esta viendo las cartas del juego de su contrario. 4Sabe el
Gobierno de Chile por las r6velaciones indiscretas de la
prensa de Buenos Aires lo que piensa su Gobierno? ,Puede
meter su ojo en aquel abismo oscuro de misterio y de silen-
cio? 6Tiene alli un diario que se encargue de estarlo de-
fendiendo, preconizAndolo, como tiene en Chile su adver-
sario?
Estos antecedentes no son ociosos para el esclarecimiento
de los derechos de Chile al Estrecho de Magallanes, pues
en ellos estriba su fuerza y su legitimidad.
La ocupacion del Estrecho se ha hecho & la luz del dia,
A la faz del Gobierno de Buenos Aires, bajo el martillo de la
discussion de la prensa, y el Gobierno de Buenos Aires ha
consentido tdcitamente durante seis afios en la realizacion
de este hecho, sin protestar, sin alegar derecho alguno en
contrario, dejando A Chile afirmarse en su position, inver-
tir sumas ingentes de dinero, levantar su pabellon quiet
y pacificamente, para venir despues de consumado aquel
grande hecho, en que se comprometia el decoro y la digni-
dad de Chile, para venir despues de tan largo y tan volun-
tario silencio A decir A su hermano: arrea tu pabellon, recoje
tus colonos, pierde el dinero invertido, sufre un poco de
vergtienza, que aquello es mio. jOh! jesto no se hace entire
gobiernos amigos, ni entire enemigos tampoco!
Los derechos del Gobierno de Buenos Aires al Estrecho,
deben ser preexistentes A la ocupacion realizada en 1843, y
no posteriores; y las razones que en 1848 ha tenido para


(1) -Ese diario habia atacado rudamente a Rosas redactado por Sarmlento.
Despues vino a caer bajo la Influencia de Rosas, probablemente comprado, y bajo
la redaccion del sefior Espejo, fuW celoso defensor del tirano. VWase T. XXIII,
Dpg. 59. (Nota del Editor.)





CUESTIONES AMERICANAS 7

reclamar de aquella ocupacion debi6 tenerlas en aquella
6poca; con esta diferencia, que entonces habrian sido ale-
gadas en tiempo y hoy vienen A deshora, y A imponer A
Chile un vejamen y un perjuicio que se habria evitado en-
tonces, por la oportuna oposicion de los derechos del Gobier-
no de Buenos Aires.
:Ignor6 aquel Gobierno en tiempo, la determination en
que el Gobierno de Chile estaba de ocupar el Estrecho?
Veamos si esto era possible. El Progreso, que hoy tan bien sirve
los intereses de aquel Gobierno, su eco, su preconizador en
Chile, principi6 su carrera por mostrar las ventajas de la
ocupacion del Estrecho. En el nim. 60 del 16 de Noviembre
de 1842 16ese este epigrafe, Navegacion y colonixacion del Estre-
*cho de Magallanes; y durante una larga 6poca fu6 este el t6pi-
eo de sus trabajos. Tan lejos estaba el Gobierno de Buenos
Aires de ignorar lo que en Chile se pensaba entonces, que
El Diario de la Tarde, de un mes despues, reprodujo integros
aquellos articulos; fen6meno inaudito en la prensa de Bue-
nos Aires, que no ha reproducido jamas otros articulos de
los diarios extranjeros que aquellos que favorecen y enco-
mian la political de su Gobierno, inclusos unos ciento del
mismo El Progreso que La Gaceta Mercantil halla siempre
dignos de su ilustrado Redactor, y de ser registrados en sus
pliginas. Una sola palabra que, al transcribir aquellos ar-
ticulos, hubiese afadido El Diario 6 La Gaceta, reivindi-
cando algun derecho de Buenos Aires al Estrecho, habria
bastado para detener en su germen la ocupacion, pues el
Gobierno chileno no habria aventurado una series de gastos
en asunto contencioso.
El Gobierno de Buenos Aires consinti6, pues, tacitamen-
te en la ocupacion. Desde entonces, ANO Pon ANO el Mensa-
je del Presidente de Chile A las CAmaras ha dado cuenta
del estado de la Colonia, gastos hechos y mejoras que
demand, y ANRO POR ARO el Mensaje del Gobierno de Buenos
Aires A, la Legislatura de la Provincia, ha estado guardando
silencio sobre aquella ocupacion, propuesta primero por la
prensa, acogida despues por el Gobierno, discutida, decreta-
da, consumada, sostenida y guardada en pacifica posesion,
hasta que en 1848, el Gobierno de Buenos Aires sabe por la
primera vez, y hace saber, que tiene derechos perfeetos,
incuestionablesal Estrecho de Magallanes. Pero este modo





OHRAS DE SARMIENTO


de proceder, si no es desleal, es bisoflo; y lejos de ser Chile
responsible de haber agredido intereses y derechos ajenos,
seria el de Buenos Aires, dado caso de tener derecho al
Estrecho, responsible de todos los gastos hechos, porque
61 ha consentido en que se hagan, y consentido a sabiendas
y deliberadamente. Esta tardia reivindicacion de un derecho
abandonado, silenciado, ocultado en tiempo habil, solo
puede aparecer hoy, como una hostilidad indtil, una traca-
seria con que aquel Gobierno ha correspondido al deseo
mal disimulado del de Chile de evitar cuestiones con 6l. Su
silencio official durante seis afios, el silencio official de sus
diarios morigerados, disciplinados, important para Chile la
consagracion de sus dos derechos incuestionables, de conve-
niencia sin dafio de tercero, y de primer ocupante, sin reclamo
oportuno del Estado limitrofe.
Hemos establecido todos estos principios que las.naciones
aceptan cuando las rije una sana intencion, cuando no hay
miras sretas, ni hipocresia en la cordialidad que debe
regular sus actos. No le es dado a un Gobierno decir hoy
lo que call ayer, cuando este silencio y aquella tardia pre-
tension imponen a un pueblo perjuicios y humillacion; por-
que si es razon para que Chile pierda su colonia, el que igno-
r6 y lo dejasen-ignorar que el Estrecho no le pertenecia, el
Gobierno de Buenos Aires debe perder todo derecho, por
que sabi6ndolo, dej6 ocupar, poblar y poseer durante seis
afios el Estrecho sin reclamar, sin hacer valer aquel derecho
pues es menos humillante para Chile, haber, al moment
de ocupar el Estrecho, ignorado los derechos ajenos, que
para el Gobierno de Buenos Aires haber ignorado los suyos
propios hasta 1848. &Sabia Rosas en 1843 que tenia derechos,
incuestionables al Estrecho? ,Por qu6 lo call? ,Por qu6 su
Enviado en 1845 no entabl6 ese reclamo? LPor qu6 hall
oportuno hacerlo en 1848 y no en 1843?
La conduct de Chile ha sido, aunque sin studio, la mis-
ma que las leyes ordinarias prescriben para la adquisicion
de terrenos despoblados, de minas abandonadas, que es
pregonar el intent, anunciarlo pdblicamente para que se
present quien se consider dafiado y estorbe la ocupacion
en tiempo. Si vencido un plazo determinado, nadie recla-
ma, si mas tarde no se arguyen ausencia 1i otros motives
justificativos de ignorancia inevitable, entonces la ley





CUESTIONES AMERICANAS


acuerda el titulo de propiedad al denunciador, y este titu-
lo destruye la validez del otro que no se present en tiem-
po habil. El Gobierno de Chile anunci6 su intent, la
prensa lo pregon6, los diaries de Buenos Aires pusieron
bajo los ojos de su Gobierno la noticia de aquel echo, y
este Gobierno fingiose sordo y mudo, para no recobrar la
palabra hasta seis afios despues de consumada la ocupa-
cion. El uso de la suma del powder ptblico tan extenso como
pueda ser, no alcanza sin embargo, A justificar estos proce-
dimientos, con Estados vecinos, hermanos, y que nada
mas desean que conservar la buena armonia.
Las colonies espafiolas, si bien pertenecian en masa a
la Corona, estaban subdivididas en distritos de gobierno,
virreinatos, audiencias, presidencias, etc.; de manera que
la limitacion legal de cada Estado puede, salvo ciertas ex-
cepciones, rastrearse por las leyes de la colonizacion, vi-
gentes en todo caso en que no se hayan creado despues he-
chos en contrario. Si la demarcacion de los limits de Chile
hechos porla Corona, no incluyese el estrecho de Magallanes,
este punto perteneceria A Chile, por haberse creado pos-
teriormente un hecho en contrario, que es su ocupacion efec-
tiva, aconsejada por su interns, sin perjuicio del interns del
Gobierno de Buenos Aires, y sin oposicion oportuna en el
moment de la ocupacion. Por este otro derecho, es que
Bolivia es un Estado independiente, A pesar de estar in-
cluido en los limits del antiguo virreinato de Buenos
Aires.
Si A estos hechos viene A afiadirse el titulo legal, escrito,
la pretension extemporAnea del Gobierno de Buenos Aires
seria, pues, no solo infundada, sino atentatoria, provocati-
va de un conflict sin motivo, y manifestacion pura" de un
capricho y de un pretesto para encubrir malquerencia 6
intenciones hostiles hacia Chile.
La ley 120 de Indias, en efecto, titulo 15, libro 20 de la Re-
copilacion que trae al margen ((Don Felipe III, en Madrid
17 de Febrero de 1609, y don Felipe IV) en esta Recopilacion
al crear la Audiencia de Chile, dice: ((En la ciudad de San-
tiago de Chile resida otra nuestra audiencia y Chancille-
a ria Real, con Presidente, Gobernador y Capitan General:
quatro Oidores, que tambien serAn Alcaldes del Crimen;
< vn Fiscal, vn Alguacil Mayor, vn Tenienjte de Gran Chan-





OBRAS DB SARMIENTO


cilleria, y los demas Ministros y Oficiales necesarios; y
v tenga por distrito todo el dicho Reyno de Chile, con las
(< Ciudades, Villas, y Lugares y Tierras que se incluyen en
< el Govierno de aquellas Provincias, assi lo que aora est6a
<( pacifico y poblado, como lo que se reduxere poblare y
t( paficare dentro y fuera del Estrecho de Magallanes, y la
< tierra adentro hasta la Provincia de Cuyo inclusive.))
He aqui, pues, un titulo que constitute chileno todo lo que
se reduxere, poblare y pacificare dentro y fuera del Estrecho de
Magallanes.
TUngase entendido que al dictarse aquella ley, recopilada
en 1685, las provincias de Cuyo eran chilenas y el Estrecho
habia,.un siglo antes, sido ocupado un moment por la
expedicion de Sarmiento, de manera que la ley consagra-
ba y completaba el territorio conocido entonces por chile-
no. La posterior segregacion de las provincias de Cuyo
para agregarlas al nuevo virreinato de Buenos Aires, no
importa la cesion del Estrecho cuya posesion interesaba
a Chile y no A Buenos Aires, pues tal cesion debiera tener
la clausula expresa de dentro y fuera del Estrecho, lo que cons-
tituye el titulo escrito de Chile; y a mas de 61, su interns
sin perjuicio de tercero y su ocupacion no disputada, que
son sus verdaderos titulos.
Quedaria por saber aun, si el titulo de ereccion del Vi-
rreinato de Buenos Aires expresa que las tierras al Sud
de Mendoza, y poseidas aun hoy por chilenos, entraron en
la demarcacion del Virreinato, que A no hacerlo, Chile
pudiera reclamar todo el territorio que media entire Maga-
llanes y las provincias de Cuyo. Pero esta es una de las
cuestiones que llamamos ociosas, entire los gobiernos ame-
ricanol, y las que de ordinario turban la tranquilidad pd-
blica, distrayendo de los verdaderos intereses nacionales,
arruinando el comercio, por malquerencias-infundadas, y
por la mania de deprimirse reciprocamente, alegando dere-
chos A cosas que, dado caso que existan, son improductivas
de bien alguno. ,Qu6 haria el Gobierno de Buenos Aires
con el Estrecho de Magallanes, 61 que lejos de poblar la
inmensa extension del pals que tiene en sus limits no
disputados, no ha podido estorbar que los salvajes lleguen
ya hasta las goteras de C6rdoba, San Luis y todos los pue-
blos fronterizos del Sud; interrumpiendo las comunicacio-





CUESTIONES AMERICANAS


nes con las provincias de Cuyo y arruinAndolas hasta el
punto de no exportar a Buenos Aires sus frutos? Dentro
de diez afios se habra borrado el camino de la Pampa; y
A seguir el orden actual de cosas, dentro de veinte, en Bue-
nos Aires ignorarAn que tales provincias existieron.
Que pueble, pues, el Gobierno de Buenos Aires el Chaco,
el Sud hasta el Colorado y el Negro, que d6 seguridad A
sus fronteras, que allane las dificultades del comercio inte-
rior; que regularice las leyes de aduana; ydeje el Estrecho
A quien lo posee con provecho y no podra abandonarlo sin
mengua. Ningun interns national lo lleva A aquel punto,
que A dejarlo Chile, lo recuperarian los barbaros, sin que
el Gobierno de Buenos Aires tenga interns para hacer las
erogaciones que demand la ocupacion de aquel pais remoto,
frigido 6 inhospedable.
Deje, pues, el Estrecho a. quien le interest poseerlo. Este
es el medio infalible de conservar la buena armonia con
los vecinos; no disputarles la luz que podemos darles sin
perjuicio nuestro, no ensuciarles el agua que han de beber.
Ahl si el Gobierno de Buenos Aires emplease una sola vez
su energia en abrir caminos al comercio, poblar sus de-
siertos, asegurar las fronteras de las provincias, abolir las
trabas que embarazan el trAnsito de lo ya poblado, cuAn-
tas bendiciones le merecerian estos actos; pero el Estrecho
de Magallanes es iniitil para l1 y para sus gobernados,
que no han de tener nada que hacer jamAs en el Es-
trecho.
Estos consejos de nuestra parte no son un entrometi-
miento ni un reproche. Es lo mismo que aconsejamos a.
Chile y a todos los Estados sud-americanos. Comercio, in-
dustria, poblacion, inmigracion, education pdiblica, he aqui
los verdaderos intereses de los pueblos y el blanco de una
political sabia, just y provechosa.





OBKAS DR SARMIICNTO


LA ILUSTRACION ARGENTINA) (1)
(La Cr6nica, 14 de Julio de 1849).
Hemos recibido el segundo ndmero de esta publication,
y por lo que concierne A Chile, sentimos decir que no en.
contramos en ella la luz que debiamos prometernos de su
anunciado intent de discutir las cuestiones pendientes.
Parece que la redaccion de aquella ilustrada publication
recibi6 al fin, la 6rden y los datos para contestar A nuestras
observaciones sobre Magallanes.
Segun La llustracion Argentina, en conformidad de una real
6rden expedida en 1781, destin6 el Gobierno espahol seis
buques de guerra al cuidado y vigilancia de las nuevas
posesiones (Magallanes) y estos fueron pagados por el tesoro
de Buenos Aires, en la, suma de 83,509 pesos. (De este
modo, el Estrecho de Magallanes, sus islas y tierras adyacen-
tes, fueron desde su descubrimiento adscripciones political
y territoriales de la Repiiblica Argentina. Cuando en 1766
sospech6 la corte de Espafa, afiade, que los ingleses inten-
taban fundar un establecimiento colonial en Magallanes,
inmediatamente orden6 al Gobierno de Buenos Aires en-
viase buques de guerra que penetrasen en el Estrecho, lo
navegaran con cuidado, evitasen que embarcaciones extran-
jeras invadieran aquellos dominios de la corona, y demo-
liese toda especie de tolderias y barracas, etc., que se
hallasen pertenecientes A los ingleses, embargando y comi-
sando todos sus efectos y despachos. Asi consta de despa-
chos dirigidos por el Gobierno espafiol de 1766 y 1767, que
tenemos A la vista (en Buenos Aires) y fueron cumplidos con
exactitud ).
Estos son, sin duda, documents preciosos que hacen al
esclarecimiento de la question. Importa solo saber que las
colonies espafiolas nunca tuvieron buques de guerra pro-
pios; pertenecieron todos A la marina real de Espafia, equi-
pados por espaholes y armados en la peninsula, de donde

(1) La Illustracion Argentina se publicaba en Mendoza y es notorlo que la redac-
taba el Dr. Don Bernardo de Irigoyen, signatario treinta aflos despues del tratado
que reconoce a Chile la parte del Estrecho de Magallanes que estaba en tela de
juicio.--(Nota del Editor).





CUESTIONES AMERICANAS


venlan A estacionarse en los puertos americdnos. AfiAdase
que el tesoro de Buenos Aires era entonces el tesoro espa-
fiol, del cual la corona podia disponer ordenando A las cajas
de M6jico, por ejemplo, pagar una expedicion mavdada a
Chile. Aquella policia del Estrecho de Magallaues, enco-
mendada varias ocasiones A la capitania de Buenos Aires,
fuera, A falta de. otros, un titulo valedero, si no hubiese uno
terminantemente positive y escrito, que comprende el Es.
trecho de Magallanes, dentro y fuera, parte integrante de
la jurisdiccion territorial de la Audiencia de Chile, ((y tenga
por distrito, dice aquella cdula de ereccion, todo el reino
de Chile. asi lo que ahora esta pacifico y poblado, como
lo que se redujere, poblare y pacificare dentro y fuera del
territorio de Magallanes ). He aqui, pues, un titulo que esta-
blece demarcaciones territoriales; demarcacion que no po-
dia ser alterada sino por otra disposicion tan perentoria
como aquella, tal era la ereccion posterior del Virreynato
de Buenos Aires, que nada dice en contrario sobre Maga-
llanes. '
La ereccion del Virreynato no tuvo lugar sino en 1770, y
ya en 1766, era practice del Gobierno espafiol ordenar A su
marina estacionada en Buenos Aires, recorrer y vigilar el
Estrecho, pagandose los gastos de la Tesoreria real de Bue-
nos Aires, A la cual, para 6ste y otros objetos de servicio
general, venian los situados del Peru, con los cuales se man-
tuvo por largo tiempo la administration de Buenos Aires,
la de Chile, y otras que entonces eran subalternas; sin que
los situados, por invertirse en Buenos Aires, en objetos del
servicio real, pudiesen constituir derechos en favor de
aquella colonia, sobre territorio que estaba adscripto por
una demarcacion territorial expresa y terminante, A otra
colonia espafiola, cual era la de Chile.
Para ver la prActica del Gobierno espafiol en aquellos
tiempos, bastarAnos citar algunos actos administrativos de
aquella 6poca. En 1793 el Virrey Lemus, con motivo de la
guerra de Francia, encarg6 el reconocimiento del archipi6-
lago de los Chonos, al sud de Chilo6 y tierra firme adya-
cente, al mariscal Don Jose Moraleda: el objeto de la expe-
dicion era ver si los franceses podian establecerse en
aquellos parajes. Esta costosa y seria expedicion, dej6 por
resultado una carta de aquellas costas, pues el temor de





OBRAS DE SARMIENTO


franceses, como el de ingleses del otro lado, en 1789, se des-
vaneci6 bien pronto, sin que por esta expedicion, de pura
administration general de las colonies espafiolas, el Perd
haya pretendido jamas invalidar los titulos de circunscrip-
cion territorial de Chile 6 que el archipi6lago de los Chonos
pertenece.
1Es possible imaginarse que un Gobierno tan versado en
las cuestiones internacionales en que consume initilmente
la energia de la nation, establezca como un derecho, un
hecho simplemente administrative? jQu6! al encontrar en
los archives de la Tesoreria Real en Buenos Aires, la cuenta
de los fondos invertidos en enviar la Real marina al Estre-
cho de Magallanes, no tropez6 con lapartida en donde estAn
consignados los situados reales, aquellas remesas de dinero
que se hacian del Perl &A Chile y Buenos Aires parasostener
el Real servicio? &Ignora que estos situados se enviasen has-
ta el aflo 1810, aun en los moments mismos de la Revolu-
cion?- La Tesoreria Real pagaba, pues, los gastos de conser-
vacion de las colonies, y la marina Real, surta en los puertos
de Cartagena, Callao, Montevideo 6 Buenos Aires, acudia
a donde las necesidades del servicio la llamaban, sin que
el partir de este 6 de otro puerto pueda constituir derechos
en favor de nadie, much menos anulando demarcaciones
territoriales, terminantes y precisas, tales como los limits
asignados A la Real Audiencia de Santiago.
Podemos career que en estos arguments hay solo error de
parte de La llustracion Argentina; mas no asi, en suponer que
nosotros fundamos el consentimiento del Gobierno de Bue-
nos Aires con la ocupacion chilena, en que c(El Progreso en
( el afio 42, anunci6 el pensamiento del Gobierno chileno y
( que sus articulos fueron reproducidos en El Diario de la
( Tarde)), sin afiadir a este dato ya muy significativo, lo que
verdaderamente constitute el consentimiento de aquel Go-
bierno, y es el haber dado cuenta el Presidente en su Men-
saje de 1843, de su ocupacion del Estrecho, y continuado
mencionando todos los afios subsiguientes, los progress
que hacia la colonizacion, hasta 1848 en que por la primera
vez el Gobierno de Buenos Aires suscit6 la question sobre
el Estrecho. Si, pues, el anuncio 6 referencia de un diario
no official, es insuficiente, sobre hechos que se consuman,
un Gobierno debe prestar muy seria atencion a los actos





CUESTIONES AMBRICANAS


legislativos y gubernativos de una nacion, comunicados de-
-bidamente, y anunciados por todas las vias de publicidad.
Por lo que respect A los ultrajes que el articulista nns
dirije, nos excusaremos de rebatirlos, por pertenecer ellos
al sistema federal, y por no afiadir ni quitar a los derechos
de Chile 6 de la Repdblica Argentina en el Estrecho de Ma-
gallanes; question que quisi6ramos ver depurada de toda
personalidad, y mas que todo del grosero lenguaje de La
Gaceta.
Entre los epitetos ultrajantes que nos dirige como de cos-
tumbre y por sistema lo sigue La llustracion, la cual tiene
en Mendoza a la vista los registros de los archives de Buenos
Aires, dice que traicionamos a nuestra patria, segun el espi-
ritu de aquella political que hace que el que contrarie la
voluntad de Don Juan Manuel Rosas, sea por eso calificado
de traidor A la patria, y que convierte en salvajes unitarios a
los Reinaf6, los Cullen y todos los mavados c6mplices de los
males de la Repdblica Argentina. Asi cuando se crey6, a
causa de nuestra oposicion a la expedition de Flores en Es-
pafia, que entrabamos en la political de animadversion con-
tra la Europa, La Gaceta Mercantil nos prodigy todo linage de
alabanzas. Entonces dejamos de ser salvajes; ni unitarios
habiamos sido siquiera. Pero apenas la evidencia de nues-
tros principios dej6 chingadas aquellas zalamerias, los epi-
tetos nos Ilueven, sin que nuestro nombre aparezca, lejos
del cortejo de brutalidades que forman el fondo de aquella
political estdpida y torpe.
lQu6 jueces, Dios mio! para caracterizar nuestras accio-
nes! Queremos el bien de la Repdblica Argentina; y por
tanto deseamos que termine al fin con ese espiritu de
rencillas y querellas que hacen su ruina hace quince afios.
Hiblase de prosperidad commercial de Buenos Aires. iCual
fuera esa prosperidad, sin todos los obstaculos que se opo-
nen para su desarrollol jTiene Buenos Aires trescientos
mil habitantes, como Nueva York 6 Rio Janeiro? jTiene
la Provincia dos millones de habitantes? jTiene diez la
Repdblica? LSe han creado cien ciudades nuevas en lo que
ahora diez afios eran campos yermos, como sucede en los
Estados Unidos? ,Puede gobierno alguno, por desastroso
que sea, estorbar que la tierra fertil produzca de suyo loza-
nos matorrales, cuando no se la di buena simiente? Hay





OBRAS DE SARMIENTO


prosperidad en Buenos Aires, porque hay elements de
riqueza. D'Orbiguy decia en 1827 que no habia visto en la
America espafiola ciudad que pudiera compararsele por
su actividad commercial; y cada vez que no hay algun ataque
a, los nervios de los vecinos, 6 se disipa un tanto el terror,
Buenos Aires recobra su energia habitual. Los R. R. de La
Ilustracion nos perdonaran si no hacemos much caso de los
tratamientos ultrajantes que nos dan.

(La Cr6nica, 29 de Julio de 18591.
La Memoria del sefor ex-Ministro del Interior, present
un cuadro sucinto a la par que satisfactorio del estado de
las relaciones de Chile con las otras naciones. Dos asun-
tos tan solo han requerido algunos detalles; tal son las
relaciones perturbadas con el Enviado de los Estados Uni-
dos por causes independientes de la political (1) y las cues-
tiones de Magallanes y de los potreros de la Cordillera. So-
bre una y otra material, La Crdnica ha emitido su sentir, en
apoyo del buen derecho y de los intereses reales de America.
La llustracion Argentina ha abierto discussion con La Crdnica
sobre la question de Magallanes, apoyando los derechos
de la Repiiblica Argentina a aquella parie del continent,
en los gastos hechos por la Tesoreria de Buenos Aires en
1766, 1767 y 1781 para hacer la policia del Estrecho, de don-
de deduce el titulo a la propiedad del territorio mismo.
Necesitamos para ilustracion del pliblico, mostrar los fun-
damentos en que apoyabamos la comunidad de la Tesore-
ria Real de la corona espafiola, en cualquier punto de
Am6rica, para subvenir a los gastos de las expediciones que
demandaba la conservation de sus dominios; y como las
fechas citadas por el Gobierno de Buenos Aires se refieren
a, los gastos hechos por Tesoreria, bastard, para fijar la cues-
tion, establecer sobre documents autenticos el caracter
de la Tesoreria de Buenos Aires a la 6poca de las expedi-
ciones citadas.
Hasta 1768 la Contaduria de Buenos Aires estaba subor-
dinada a la de Lima, de que formaba un simple raiiio de

(1) La question era una suscitada por las autoridades eclesiAsticas desaprobando
el matrimonio de dicho Enviado por ser protestante con una catolica. VWase tomo
IX, p. 306.-(Nota del Editor).






CUESTIONES AMERICKNAS


administration. En 1767 se expidi6 en Madrid la real c6-
dula de ereccion de una Tesoreria real en Buenos Aires,
independiente de la de Lima, si bien recibia de aquella
los situados en dinero para los gastos generals del servi-
cio de la corona. Insertaremos dos capitulos de esta
c6dula, para que se comprenda mejor los derechos que i
un territorio cualquiera puede dar la inversion de fondos
de la Tesoreria real.

aCap. XIV. Sin embargo de que hasta aqui se han debido embiar A Lima
las cuentas de las referidas provincias del rio de la Plata, con las listas y
muestras de la gente de guerra, sefialadas del Gubernador y Capitan General.
en virtud de lo iltimamente establecido por S. M. se deberA cesar en esta
prActica, y'tomadas que sean las referidas cuentas por el Contador, remltira
este el Dupllcado glosado y fenecido A estos reinos, segun queda advertido
,por mano del secretario del Despacho de Indias, 6 al Consejo, acompafiado de
una copla de las listas y muestras de la Jente de guerra que se hublese hecho
en el afio que comprenda la cuenta, conforme A lo prevenldo en la ley 81
-del llbro 8 tit. 1; por lo que toca A las cajas de Cuba, Venezuela y otras en que hay
Contadores de cuenta. Y porque convene que el Virrey del Perd se halle notlcio-
so de la hacienda en dicha provincia, para que pueda arreglar las providencias de
necesarios auxilios, serA de la obligaclon del Contador remltir un exacto resume
de todas las cuentas que glose y fenezca, acompafiAndolas igualmente con otra
topia de las listas y muestras de dicha gente de guerra, correspondientes al mis-
mo tempo; bien entendido que los caudales, que con el nombre de situado annual
remita el Virrey para la subsistencia del ejdrcito, presidios, plazas y fronteras de
las provinclas del Rio dela Plata, se han de hacer en sus cuentas los respectivos
Oflciales Reales, aunque como ramo separado, explicando en cada partida, to que
Waya sido remilido en dinero efectivo de las cajas de Lima, el Callao u otras, y lo
que para dicho fin se habia determinado, del product de los ramos y de la Real
Hacienda en las mismas Provincias, ponlendo igualmente en Data. lo que de este
situado se haya satisfecho y pagado segun los reglamentos formados, y que esten
-en su puntual observancia, guardando el m6todo y reglas que quedan establecidas
para mayor clarldad y formalidad, y ponlendo el Contador al tempo de la glosa de
las cuentas, el correspondlente culdado en el examen y reconocimiento de las Re-
vistas, llstas 6 muestras que se hayan de presentar para verificar la existencia de
la tropa, como igualmente en los comprobantes de las obras de fortificacion que
se hayan ejecutado, A fin de que no se d6 lugar A suplantaciones, 6 inversion de
caudales, sin que se logre el fin de estar custodiado el reino por medio de la tropa
y que debe existir y efectivamente se paga y de las fortifliacaciones que estin
mahdadas construir.
,Capitulo XV. De la generalidad con que habla el Cap. VI en cuanto A que el
*Contador ha de tomar todas las cuentas de las Provincias del RBlo de la Plata, no se
.ban de excluir las de la renta de tabaco, Bulas, Papel sellado, azogue y Minas, las
de los proveedores, y asentistas que ha habido para la provision de biscocho, sal,
.yerba del Paraguay, tabaco y pimienta para las raciones que se subministran A la
tropa, presldarios y Marineria; la de lo gastado en la expedicion de MIsiones y
itratado de los portugueses para la entrega de los Pueblos, ni las demas que puedan.
ToMO xxxv.-2






OBRAS DI)10 AKMIENTO


causarse y en que dlrecta 6 Indirectamente 6 pueda tener interns la Real Hacienda
6 la CAUSA COMUN etc.
((Capitulo XX. De la present instruecon se tomarA razon en la Contaduria ge-
neral de .las Indlas, en las Cajas Reales de la cludad de Buenos Aires y en las
demas parties que convenga.... Madrid 12 de Novilembre 1767, (f) D. Thomas Ortlz
de Landazurrin. (1).

Este document existe en los archives de Buenos Aires,
y no comprendemos c6mo pueda en vista de su contenido,
sostener aquel Gobierno que la inversion de los situados de
la caja de Lima 6 los products de la Hacienda Real en
objetos de la causa cornun, en cuya denominacion entra el
Estrecho de Magallanes, pu'eda crear un titulo de propie-
dad en favor del Gobierno de Buenos Aires, en invalidacion
de un titulo escrito y 'de una demarcacion territorial pre-
cisa y determninada que comprende el Eatrecho de Maga-
llanes dentro y fuera en el territorio adscripto A la Real
audiencia de Chile.
Esperamos que La Gaceta de Buenos Aires y La llustracion
Argentina dijeran en medio de sus descargas, de sus inju-
ririas y denuestos, al contenido de las citaciones que de-
jarnos hechas, para mostrar lo que vale el linico funda-
mento subministrado por su Gobierno para fundar el
derecho de desposesionar a Chile de suw ocupacion, consu-
mada y consentida.
Si la anterior instruction no aclara suficientemente los
derechos cuestionados, la siguiente real c6dula podra echar
la mas viva luz sobre la question debatida.

REAL CADULA DE OREACION DEL VIRREYNATO DE BUENOS AYRES
EL REY

Pedro de Zebsllos Theniente General de mis reales Ex6rzitos. Por cuanto allar-
me muy satisfecho de las repetidas pruebas que me tennis dadas de vuestro Amor-
y Zelo a mi real serviclo, y havi6ndoos nombrado para mandar la expedizion que
se apresta en Cadiz, con destiny a la America Meridional, Dirigida a tomar satisfac-

(1) Instruccion que ha de observer la persona que S. M. se sirva nombrar para
quo ejersa el empleo de Contador Mayor de Cuentas de las Provincias del Rio de la
Plata, en la ciudad de Buenos Aires, que sobre consulta del Real y Supremo Consejo
de las Indies del IS de Setiembre deeste aiLo de 1767, ha tenido S. M. d bien crear para
el mas pronto y fdcil despacho de las cuentas de la feal Hacienda que deben dar las
oflcinas reales y demds encargados de su cobro y distribution en dichas Pro-
venctas.






CUESTIONES AMERICANAS


clon de los insultos cometidos por los Portugueses en mis Provlnzias del Rio de la
Plata, e venido en crearos por mi Virrey Gobernador y Capitan General de las de
Buenos Ayres, Paraguay, Potosi, Santa Cruz de la Sierra, Charcas y de todos los
correximientos. Pueblos y territories a que se extiende la jurisdizion de aquella
Audlenzla, la qual podreis prezidir en el caso de hir a ella, con las proplas faculta-
des y authoridad que gozan los demas Virreyes de mis Dominlos de las Yndias,
segun las Leyes de ellas. compreendiendose asimismo vajo de vuestro mando y ju-
risdizion los territories de las cludades de Mendoza y San Juan del Pico, que oy se
ilan dependlentes de la guarnizion de Chile, con absolute independenzia de ml
Virrey de los Reynos del Peru, durante permanezcais en aquellos Paises, assi en
todo lo respectibo del Gobierno Militar como Politico, y Superyntendente General
en Real Hacienda en todos los ramos y product de ella; por tanto mando a el
zitado mi Virrey del Perd, Presidente de Chiley Charcas, a los Ministros de sus Au-
dienzias, a los Gobernadores, Correjidores, Alcaldes Mayores, Ministros de mi
Real Hacienda, Oflciales de mis Reales EK6rzitos y armada, y demas personas a
quienes tocar pueda, os ayan, reconozcan, y obedezcan como a tal Virrey, Gober-
nador y Capitan General de las expresadas Provincias. en virtud de esta mi zedula
o testimonio de ella quedebereis dirigir a vuestro arribo, a los gefes tribunales y
demas que corresponda, para que sin la menor replica ni contradizion, cumplan
vuestras ordenes, y las agan cumplir puntualmente en sus respectivas jurisdizlo-
nes, que asi es mi voluntad, y que luego que esteis navegando a la salida de Cadiz.
os dels a conocer por tal Virrey y Capitan General en todos los buques de guerra
y de transport, para que se ayen en esta i iteligenzia y estdn a vuestras ordenes
quantos ban embarcados en ellos, y a efecto da que no se os pueda poner emba-
razo cn el absolute serviclo y authoridad y personas a el alto caracter de mi
Virrey, Gobernador yCapitan General en virtud de esta mi Real Zedula le dispense
todas las demas formalidades de otros Despachos, Juranmento, Pago de mndia Anna-
ta, toma de Posesion, Juicio de Presldenzia y de cuantos otros requisitos se acos-
tumbran, y prescriben las leyes de Indias para *nombramlento de Virreyes de
aquellos dominios, por convenir assi a mi Real servizio, y mandp igualmnente a los
oficiales de Reales caxas de Buenos Aires y demas distritos de vuestro Goblerno os
satisfagan puntualmente de qualesqulera caudales de mi Real Hacienda al respect
de cuarenta mil pesos corrientes de Amdrica, que os asigno en Cadiz, en virtud
de vuestros rezibos o cartas de pago, que le serbira de legitima Data sin otro re-
caudo alguno. Dada en San Ildefonso to de Agostp de 1776-certliflcaclon de esta
por D Gaspar Francisco Conde, 19 de Febrero 1777. Abordo del Poderoso-copia
quedo en secretaria.-Montevideo por D. Jose de Alvizuri- Buenos Aires 8 de
Abril de 1777.
(La Crdnica, 5 de Agosto 1859).

Con la publication de los documents que registra La
Crdiica anterior, creo haber llenado cumplidamente la
penosa tarea que me habia impuesto, y diera por termi-
nado este asuuto, si mi decoro personal y el deseo de ser
tenido siempre por buen y leal argentino en el Animo de
mis compatriotas, no hiciesen necesarias algunas expli-
caciones.
Estoy acusado por el Gobernador de Buenos Aires en





OBRAS DE SARMIENTO


documents oficiales, en la Gaceta Mercantil, su 6rgano ofi-
cial, y en La llustracion Argentina, que tiene en Mendoza d
la vista los documents del archivo de cuentas de Buenos
Aires,-de traidor A Chile y a mi patria A la vez; por aqu6lla
mAxima political que constitute A don Juan Manuel Rosas
en Repdblica Argentina y aun en Am6rica, y sus caprichos,
sus pretensiones, en intereses de la Repdblica Argentina y
de la independencia americana de que se ha constituido
Procurador de oficio. Contrariarlo, pues, en alguna de sus
miras, revelar su injusticia y desacierto es declararse trai-
dor A la Patria, A Chile y a la Am6rica.
No era oficioso de mi parte, ocuparme con interns en el
esclarecimiento de los derechos de Chile al Estrecho de
Magallanes, era simplemente el deseo de salvarme de un
cargo que podia pesar algun dia sobre mi.
En 1842, se me present un pobre norte-americano, casi
desnudo, Jorge Mebon, marino, que habia hecho la pesca
de lobos marines en el Estrecho de Magallanes y con el
ojo avezado del yankee habia visto que podia navegarse el
Estrecho por medio de vapores si una colonia de cristianos
se estableciera alli. Este hombre me pedia el concurso de
mi position como escritor para incitar al Gobierno A dar
este paso. La empresa era punto menos que desesperada;
no conocia yo nada de la topografia de aquellos puntos
remotos; conociala menos el Gobierno y el pdblico, y una
de esas tradiciones que graban hondamente en los pueblos
el recuerdo de grandes desgracias, hacia de aquellos para-
ges una Siberia 6 una tierra del Labrador, inhospitalaria
para el hombre blanco.
Yo prometi A Mebon lo anico que podia ofrecerle, estu-
diar la question, y desde aquel moment todas mis fuerzas
de contraccion se circunscribieron sobre viajes, mapas y
derroteros del Estrecho. A media que penetraba en aqu6l
caos de oscuridades y contradiciones, la luz empezaba A
vislumbrar en el horizonte; y una vez seguro de que la
tentative era, fisicamente hablando, possible, inici6 la redac-
cion de El Progreso con una series de studios, que hoy des-
pues de ocho afios no son del todo est6riles. (1)

(1) No poseemos de la colecclon de El Progreso sino los aflos 1844 y 1845 y no he-
mos podido rever aquellos escritos.-(N. del E.)





CUESTIONES AMERICANAS


Las objeciones me llovian de toda parte; don Miguel
de la Barra me enviaba el viaje del Almirante espahiol
C6rdova, para mostrarme lo ilusoriolde mi empeflo y en la
narracion misma encontraba nuevos datos que me confir-
maban en la idea adoptada. El General Pinto me propor-
cion6 la obra de Fitz-Roy, con ella elev6 mis conjeturas a
la categoria de demostracion.
Al concluir mis observaciones, decia entonces: haber tocado cuanto estaba de nuestra parte, para ilustrar
un asunto que de tanto interns nos parece para la prospe-
ridad del pais y su future engrandecimiento. Si no hemos
logrado excitar el interns del pais y el de las autoridades,
achAquese este defecto A nuestra inhabilidad y falta de
luces. Nuestra intencion nos servird de disculpa. Esperamos
que los que tengan que hacer objeciones A nuestra manera
de ver, las manifiesten por la prensa; si las creemos infun-
dadas, &.))
Puede dar una idea del estado de los espiritus en aquella
6poca, la carta a Mr. Jorge Mebon, que traduzco del ingles,
suscrita por sujeto respectable, a quien no tengo hasta hoy
la honra de conocer personalmente.

Mr. Jorge Mebon, esquire.
Santiago, Novlembre 21 de 1842.
MI estimado sefnor. Su estimable del 19 que acabo de reclbir me ha llenado de
satisfacelon al ver que su asunto progress rapidamente, gracias a los incom-
parables esfuerzos de su digno amigo Sarmiento. Tengo en ml poder todos los
n(meros del Progreso que se ban publicado hasta esta fecha, y debo confesar
que la material est. tratada con toda maestria (in d masterly style) segun mi
manera de ver. Es Imposible que aquellos caracteres obstlnados que hasta aqul
ban sido opuestos A esta empresa sostengan su opinion, como es infltil para
todos decir una palabra en contra, por la prensa, porque la relacion de Sar-
miento es perfectamente satisfactoria a todos respects y no deja nada bajo la
probabilidad de ser questionable por nadle, en presencia de los inalterables
documents que 61 present. Si Vd. lo ve, no deje de saludarlo en mi nombre
y expresarle ml gratitud por la parte active que ha tomado en el negoeio. Su
servidor.-Pedro Diaz de Valdez.

Las objeciones no aparecieron. En cambio, un mes
despues, una comision nombrada por el Gobierno, com-
puesta de D. Diego Barros, D. Espifilera, Santiago Ingram,
inform en el sentido de las ideas que se habian hecho
populares, y poco despues se puso mano A la obra de la





22 OBRAS DE SKRMIENTO

colonizacion del estrecho de Magallanes. No es un m6rito
que quiero atribuirme, es un simple antecedente que traigo
A la memorial, para motivar mi posterior ingerencia en la
question de la propiedad del Estrecho, suscitada taln A des-
hora por el Gobierno de Buenos Aires.
Si el Estrecho pertenecia en efecto A aquel Gobierno,
quedaba yo en el poco honroso concept de haber inducido
en error al gobierno de Chile, A quien con tanto teson ha-
bia aconsejado dar aquel paso; y los pueblos no perdonan
a los que los hacen pasar por la. vergiienza de deshacer lo
que les han inducido,A hacer.
De este modo la question de Magallanes se convertia para
mi en una question personal, por simpatias, por actos ante-
riores, y por delicadeza.
Tenia ademas. otro costado por donde me interesaba
vivamente, y es por cuanto la question suscitada sobre el
Estrecho por el tirano de mi patria, formaba parte de ese
sistema estupido de rencillas y de disputes con todas las
naciones del mundo, con las que, absorbiendo la atencion
pdblica A titulo de sostener la independencia national que
nadie ataca, mantiene quietos en la degradacion y sume
en la barbarie y en la pobreza A mis desgradiados compa-
triotas arruinando el erario en cuestiones exteriores provo-
cadas por 61 mismo, mientras descuida todos los intereses
nacionales.
La question de Magallanes habia sido provocada cuando
menos razon tenia de estar quejoso de' Chile. Ni una
palabra en oposicion A su sistema salia despues de 1845 de
las prensa chilena; (i) habi6ndose por el contrario decla-
rado El Progreso su sostenedor en Chile. La Gaceta del 2 de


(1) Sarmiento dej6 la redaccion de El Progreso, despues de haber redactado El
Mercurio, para hacer su viaje A Europa para estudiar los problems relaclonados
con la education. Sospeehamos que entraria por much en la determination del
Gobierno de conflarle una mission lejan mas que el prop6sito de fomentar la
education plblica cuyos proyectos nunca fueron apoyados debidamente, sino mas
blen para alejar un amigo un tanfo incomodo: Habia exceso de ideas en aquel
cerebro y su franqueza para emitirlas podia poner en singulares aprietos A
hombres de gobierno prudentes y cautelosos; ademas en Chile, era Sarmiento el
finico escritor argentino mezelado en la political que no abandonase en occasion
alguna sus virulentos ataques contra la tirania de Rosas lo que podia atraer
conflicts. (N. del E.)





CUESTIONES AMERICANAS


Mayo copiando los iiltimos escritos del senior Espejo, lo
llama el defensor del General Rosas. En estas circunstan-
tan favorables para 61l, en recompensa del silencio guardado
por la administration de Chile sobre las vejaciones quo le
ha hecho, mandAndole un enviado diplomAtico sin poderes,
sin instrucciones; cuando el Gobierno ponia por base de
sus arreglos con los diarios subvencionados, no atacar la
political de Rosas, como lo han revelado El Mercurio y El
Progreso, A fin de no dar asidero A don Juan Manuel Rosas
para.sus pleitos, de que el Gobierno de Chile huye; en estas
circunstancias, deciamos, Roses reclama el Estrecho de
Magallanes como propiedad suya.
Defender la colonia a cuya fundacion yo habia contri-
buido con mis escritos: AHORRAR k LOS ARGENTINOS UN NUEVO
ENREDO, del cual no saldrian en diez anos sino por una guerra
ruinosa, y romperle en las manos al tirano el instrument
con que esclaviza A mi patria, yo, un argentino, y no el
gobierno de Chile, A fin de que el amor propio national no
estuviese interesado; h6 aqui los movies que me han
llevado A ventilar esta question de la propiedad territorial
del Estrecho de Magallanes. Si lo he conseguido verAlo el
lector en la siguiente comparacion de los titulos de ambas
naciones.


TfTULOS DE CHILE
AL ESTRECHO DE MAGALLANES
Inter6s propio sin dafio de tercero
La ocupacion de este paso
maritime por una nacion ex-
tranjera puede afectar los in-
tereses de Chile, siendo una
de sus vias de comunicacion
con Europa, de cuyo comercio
depende el de Chile.
Derecho de primer ocupante
Chile tom6 posesi6n del Es-
trecho en 1843.


TITULOS DE BUENOS AIRES
AL ESTRECHO DE MAGALLAlIES
Dafio de tercero, sin inter6s proplo
La ocupacion del Estrecho
por una potencia extrafia, no
afecta los intereses comercia-
les de Buenos Aires con la
Europa, que es el mercado de
sis products.

Derecho de primer ocupante
Buenos Aires no ha ocu-
pado en tiempo alguno el Es-
trecho de Magallanes.





OBRAS )D SAKMIBENTO


SANCION DADA A LA OCUPACION SANCION DADA A LA OCUPACION
DEL ESTRECHO POR EL ANUNCIO DEL ESTRECHO POR EL SILENCIO
OFFICIAL HECHO POR EL GOBIERNO Y LA AQUIESCENCIA DEL GOBIER-
DE CHILE. NO DE BUENOS AIRES.

1842.- a Puede agregarse
otra consideration que es que
sin embargo de hallarse com-
prendido el Estrecho de Ma-
gallanes, segun los limits de
Sur a Norte que establece la
Constitucion, aquella propie-
dad no se tiene adquirida por
la posesion que es, sino el
dnico, por lo menos elmas respe-
table de los tifulos, que se po-
drian alegar, llegado el caso
de una ocupacion extrafia .
(Informe de la comision chilena) (1)
1842. < Os recomiendo el
despacho (de un proyecto de
ley sobre aumento de mari-
na) que tanto interest A la
actividad del servicio marf-
timo y A la facilidad de nues-
tras comunicaciones con las
costas 6 islas de la Repdblica
y con la naciente colonia del
Estrecho ).
(Mensaje del Presidente).
1844.- (I persuadido de
las ventajas que acarrea la


(1) La Comision ignoraba que el Estrecho estaba comprendido en la jurisdiction
de la real audiencia de Chile, que tuvo en vista el Goblerno para tomar posesion
y ocupar el Estrecho. En cuanto A saber D. J. M. Rosas de lo que se trataba, aquel
document se public en 1842 y uno de los miembros de la Comision Informante
relaclonado con el Ministro Arana por vinculos de familla, ha servido largo tempo
de Intermediario oflicloso entire el goblerno de Buenos Aires y el de Chile. (Nota
Wiel author .





CUESTIONES AMERICANAS


expedita navegacion del Es-
trecho de Magallanes, ani-
mando y multiplicando las
comunicaciones maritimas de
esta Repdblica con la part
mas considerable del globo,
ha querido el Gobierno ten-
tar si seria possible colonizar
las costas de aquel mar inte-
rior tan temido de los nave-
gantes, como un paso pr6vio
que facilitaria la empresa de
vapores & remolque. Pocos
meses nos darAn & conocer
los resultados de este primer
ensayo (la ocupacion) que si
es feliz, como lo anuncian los
antecedentes de que estamos
en posesion hasta ahora, serA
un g6rmen de poblacion y
civilizacion en paises que pa-
recian rechazarla para siem-
pre v.
(Mensaje del Presidente).
1845.- ( Las Altimas noti-
cias recibidas de la colonia
del Estrecho, confirman al
Gobierno en la idea de que
el punto elegido reune las
condiciones necesarias para
el fomento de aquella na-
ciente poblacion )).
(Mensaje del Presidente).
1845.- u(El jueves & la una
de la tarde, el senior don
Baldomero Garcia, Ministro
Plenipotenciario de la Confe-,
deraci6n Argentina, fu6 pre-
sentado por el Ministro de
Relaciones Exteriores al Pre-
sidente de la Reptblica) .
(EBl Araucano', Mayo 16 de 1845).


1845.-(El Ministro argen-
tino, nombrado cerca del Go-
bierno de la Repilblica de
Chile ha sido debidamente
reconocido. La conduct de
los salvajes, enemigos de la
Confederacion refugiados en
aquel Estado, es contraria A
las reglas internacionales del
asilo. El Gobierno se corn-
place en anunciaros que ya
se ha entablado una corres-
pondencia entire el Gobierno
de Chile y el 4inistro argen-
tino, sobre los objetos impor-
tantes de su mission) )
(Mensaje del Gobierno de Buenos
Aires d la Legislatura).





OBRAS DIB SARMIlNTO


Era falso que se hubiese
entablado correspondencia
alguna, puesto que, cuando
se exigi6 a D. Baldomero
Garcia que entrase en la dis-
cusion de los asuntod que lo
train A Chile, inform confi-
dencialmente al Gobierno,
que no traia instrucciones de nin-
gun g6nero, y no estaba por
tanto autorizado para tratar
de cosa alguna. Como se v6
por las palabras del Mensaje,
los reclamos son sobre los
salvajes unitarios, y no sobre
el Estrecho.
1846.- oLa colonia de Ma-
gallanes es uno de los mas
dignos objetos de la solicitud
del Congreso. Sostenidahasta
ahora A expenses del Fisco,
se hace necesario ponerla
en estado de bastarse A si
misma)).
(Mensaje del Presidente).
1847.-( Entre tan tas locali-
dades que reclaman la solici-
tud y vigilancia del Gobierno,
la colonia del Estrecho no es
A la que cabe menor parte de
ella. Con el objeto de propor-
cioinarle medios de subsistir
por si misma y de contribuir
al fomento de la navegacion
y comercio por aquella parte
se han mandado reconocer
las minas 'de carbon de pie-
dra, que se sabe existian en
sus inmediaciones).
(Mensaje del Presidente).





CIJESTIONES AMERICANA


1848. < Entre los puntos
propuestos Ala consideration
de aquel Gobierno, (el de
Buenos Aires) el de demar-
cacion de frontera es uno de
los mas urgentes, y en 6l
comprender& la solution de
la controversial l1timamente susci-
tada sobre la soberania del
Estrecho. La firmeza de los
derechos que Chile tiene A
ella, no puede ser conmovida
por las razones que se han
alegado para disputarsela).
( Mensaje del Presidente ).
1849. ( Estan pendientes
con el Gobierno de Buenos
Aires .... sobre reclamos par-
ticulares, sobre pretendidas
violaciones del derecho de
gentes por nuestra parte;
sobre la soberania del terri-
rio en que esta situada nues-
tra Colonia del Estrecho y en
general, sobre demarcacion
de frontera ).
( Mensaje del Presidente).

TfTULOS ESCRITOS
De jurisdicci6n de Chile en que se
comprende el Estrecho de Maga-
llanes.

((Tengo por distrito (la
Audiencia Real) todo el reino
de Chile, con las ciudades,
villas y lugares y tierras que
se incluyen en el Gobierno de
aquellas provincias, asi lo
que ahora esta pacifico y po-
blado, como lo que se redu-


El Gobierno de Buenos
Aires al finalizar el aifo de
1847, anuncia por la primera
vez tener derechos al terri-
torio de Magallanes.












1849.-Sostiene el Gobierno
de Buenos Aires sus preten-
siones al Estrecho de Ma-
gallanes.










TfTULOS ESCRITOS
De jurisdiccion del virreinado del
Riode la Plata en que no se incluye
el Estreoho.

((He venido en crearos por
mi Virrey, Gobernador y Ca-
pitan General en mis provin-
cias de Buenos Aires, Para-
guay, Tucuman, Potosi, Santa
Cruz de la Sierra, Charcas
y todos los correjimientos,
pueblos y territories A que se





OBRAS UB SARMIENTO


jere, poblare y pacifleare
dentro y fuera del Estrecho
de Magallanes y la tierra
adentro hasta la provincia de
Cuyo inclusivamente ).
(Leyes de Indias, tit. 15, lib. 2).




Dereohos quo pueden resultar de la
inversion de las rentas de la Ha-
cienda Real de Espafia, en favor
de las Contadurias establecidas en
cada una de las colonlas.

-El archipielago de Chilo6
fu6 sostenido por la Conta-
duria de Lima desde su des-
cubrimiento hasta 1827 en
que fu6 ocupado por los pa-
triotas. El Perd no ha dis-
putado a Chile la jurisdiccion
del archipi6lago.
-Valdivia fu6 siempre sos-
tenida por la Contaduria de
Lima, y estando O'Higgins
nombrado Virrey de Lima,
tom6 de la Tesoreria de Val-
divia cuarenta mil pesos que
habia en cajas y los llev6 a
Lima, como propiedad del Vi-
rreynato del Perd. En igual
situation se hallaba la Conta-
duria de Buenos Aires segun
se expresa en la instruction
dada por el Consejo de Indias
en 1766, al crear en Buenos
Aires una Contaduria inde-
pendiente de la de Lima que
dice asi:
((Y porque conviene que
el Virrey del Perd se halle


extiende la jurisdiction de
aquella Audiencia.... Com-
prendi6ndose asi mismo bajo
e vuestro mando y jurisdic-
cion, los territories de las
ciudades de Mendoza y San
Juan del Pico, que hoy se
hallan dependientes de la
guarnicion de Chile ). 1776.
Derechos que pueden resultar de la
inversion de las rentas de la Ha-
cienda Real de Espafia, en favor
de las Contadurias establecidas en
cada una de las colonias.
/ Viva la Confederacion Argentina!
1 Mueran los salvajes unitarios /
(( En conformidad de una
real orden expedida en 1781,
destin6 el gobierno espafiol
seis buques de guerra al
cuidado y vigilancia de las
nuevas posesiones, y estos
fueron pagados por el tesoro
de Buenos Aires en la suma
de 83.509 pesos.-De este
modo el Estrecho de Maga-
llanes, sus islas y tierras
adyacentes fueron desde su
descubrimiento ascripciones
political y territorriales de
la Repilblica Argentina. Los
costs y erogaciones que ellas
demandaron, fueron tambien
erogacionesde nuestro Erario
y la policia y vigilancia de
aquellas localidades estubie-
ron siempre encomendadas
al Gobierno de Buenos Aires.
Cuando en 1776 sospech6 la
Corte de Espafia que los
ingleses intentaban fundar





CUESTIONES AMERICANAS


Toticioso de la hacienda de
dicha Provincia (Buenos Ai-
res), para que pueda arreglar
las provisions de necesarios
auxilios, sera de la obliga-
cion del Contador remitir un
exacto resume de las cuen-
tas qne glose y fenezca;
acompafnmdolas igualmente
con otra copia de las listas y
muestras de gente de guerra
correspondiente al mismo
tiempo; bien entendido que
de los caudales que con el
nombre de SITUADO REAL re-
mita el Virrey para la sub-
sistencia del ej6rcito, presi-
dios, plazas y fortalezas del
Rio de la Plata, se han de
hacecr en sus cuentas los
respectivos Oficiales, aunque
como ramo separado, expli-
cando cada partida lo que
haya sido remitido en dinero
efectivo de las cajas de Lima
6 Callao d otras ... y de lo
gastado en la expedicion de
2Misiones ... y las demas que
puedan causarse y en que
direct 6 indirectamente ten-
ga 6 pueda tener interest la
Real Hacienda 6 la causa
comdn. (Madrid 12 de no-
viembre de 1767.)
De donde result que si la
inversion de las rentas de la
Real Hacienda en 1766,1767
y 1781 en objetos de la causa
comnn de la conservation de
los dominios de la corona es-
pafiola, pudiesen emanar de-


un establecimiento colonial
en Magallanes, inmediata-
tamente orden6 al Gobierno
de Buenos Aires enviase bu-
ques de guerra que penetra-
sen en el Estrecho, lo nave-
garan con cuidado, evitasen
que embarcaciones extranje-
ras invadieran aquiellos do-
minios de la Corona y a de-
moliesen toda especie de
tolderias, barracas etc. que
se hallasen pertenecientes
a los ingleses, embargando
y comisando todas sus efectos
y embarcaciones.)) Asi consta
de despachos dirigidos por
el Gobierno espaflol en 1766
y 1767 que tenemos A la vista
y fueron cumplidos con axac-
titud. En virtud de 6rdenes
iguales se remitian Oa dis-
posicion del Gobierno de
Buenos Aires a los marchantes
contrabandistas 6 sospechosos que
se encontraban en el Estre-
cho y 6 los que violaban en
aquellos lugares las leyes y
dispociciones sancionadas
por el Gobierno espaflol 1-
Siel desacordado Sarmiento
conociera la historic de su
pais, 6 mas bien, si proce-
diese de buena fe, no afirma-
ria que la posesion de Maga-
llanes ha estado inopinada
hasta 1843, en que Chile esta-
bleci6 su colonia. Desde 1519
hasta nuestros dias, el Estre-
cho, sus territories adyacen-
tes y la tierra del fuego han





30 oBBAS is ,. SAKMIN'ro

rechos en favor de las Repdi- pertenecido a la Repuiblica
blicas americanas, la Conta- Argentina. Ella ha estado
duria de Lima y no la de siempre en posesion de esas
Buenos Aires seria quien localidades, las ha vigilado y
habria adquirido derechos conservado con inmensas ero-
al Estrecho de Magallanes gaciones, las ha defendido
en virtud de los situados en- contra las invasiones extran-
viados A Buenos Aires, del jeras, y ha ejercido en ellas
Peril A Buenos Aires hasta los actos mas delicados de
1810, para el sosten del ser- jurisdiccion y por consi-
vicio 6 intereses coloniales. guiente de soberania.))
((llustracion Argentina), No. 2).
No me ocurre en mi simplicidad de espiritu c6mno se
atreva el Gobierno de Buenos Aires, en vista de estas
documentaciones, A sostener ni mental siquiera sus dere-
chos al Estrecho de Magallanes, si bien s6 que una vez
que toma el freno, no suele largarlo si no le rompen las
quijadas A golpes.
Pero para Chile, para los argentinos y para mi, bastenos
la seguridad de que ni sombra, ni pretexto de cciotro-
versia le queda, con los documents y razones que dejo
colacionados.
-Santiago, 4 de agosto de 1849.-D. F. SARMIElTO.-

LA DIPLOMACIA DE ROSAS

(La Cr6nica, Noviembre ft de 1859.)
La llustracion Argentina ha venido at dar animacion A. la
adormecida curiosidad, tray6ndonos nuevas de ultra cor-
dillera. La ciudad de Mendoza ha terminado felizmente los
cursos de historic antigua y sagrada geografia, que princi-
piaron ha cuatro meses. Todos han tenido qie adinirar
no tanto el aprovechamiento de la clase, como el silencio
y orden que reina en ella.
Cerrados los cursos cientificos, era del caso consagrar
algunas lecciones A la bella literature. El professor ofrece,
pues, euna series de trabajos A la ligera, sobre los cuadros
naturales mas dignos de atencion que ofrece el suelo de
la provincia que habitamos y que es ciertamente una de
las mas vastas y hermosas de la Repdblica.)) Trabajo.





CUESTIONES AMERICANAS


que puede ser muy provechoso, si no se descuida much
la simiente por alabar las flores.
Ifise encontrado hierro en la provincia, ensayado ya y
prometido pingiies resultados. En el Pie de Palo esta el
carbon de piedra aguardando que lo echen sobre un buque
de vapor que atraviese rumoroso] los sinuosos lagos de
Hugnacache, como aquellos patos que rozan con sus patas
la quieta superficie, cuando quieren correr en lugar de
volar que no saben.
Del hierro, pasa La Ilustracion at artifice que dandole for-
mas, lo hace fusiles, sables, pufiales y aun aceradas plumas,
que todas esas armas maneja sucesiva 6 conjuntamente
con infatigable fuerza.
La Confederacion estA en paz con todo el mundo... ex-
cepto con Bolivia, A quien reclama su Gobierno la provin-
cia de Tarija;-excepto con Chile, que le ha usurpado el
Estrecho de Magallanes;-excepto con Montevideo, cuya
plaza siti6 hace seis afios;-excepto con el Paraguay, a quien
invade en este momento;-excepto con el Brasil, origen
eterno de reclamros;-excepto con la Francia y la Inglaterra,
con quienes tiene pendiente un tratado ad-referendum.
Entre todas estas graves cuestiones, descuella la mas
grave de todas, la mas prefiada en acontecimientos. Una
ruidosa querella ha estallado entire' Juan Manuel Rosas,
H6roe del Desierto, y Domingo Sarmiento, miembro de la
Universidad de Chile. Es una lucha de titanes, A lo que
parece. Dicense horrores por la prensa, Illmale aqu61 A
este svlvaje, por mortificarle en sus pretensiones literarias;
apellidalo este A aqu6l asustadiso, no obstante la suma de
poder pdblico que inviste.
Puso la queja el primero en una circular A los gobiernos
confederados; endig6les su defense el otro y dej6 de peor
condition las cosas. En consecuencia el primero ha aperado
ante al Gobierno de Chile para que estorbe que Sarmiento
diga ni piense mal de Rosas, quien se reserve para si la
facultad de decirle oficialmente, traidor, salvaje, infame,
unitario y qu6 se yo qne otras bellezas. El Gobierno de
Chile parece que tomarA A lo serio la question y restablecera
la paz y concordia entire estos dos principles cristianos, si-
guiendo aquel axioma divino, en que estriba la admirable
economic del mundo, que es, que siempre, en todos luga-





OBRAS DE SARMIENTO


res y & toda hora, el pez mas grande se como al chico. Juan
Manuel declara que segun el derecho de gentes, solo & 61 le
es permitido ultrajar, difamar, calumniar. 1Ay del que con-
teste a sus libelos Ilamados Gaceta, Blustracion, notas oficiales!
Para ese no hay asilo en la tierra. Las palabras infame,
traidor, salvage, malvado estfin estereotipadas en aquellas pu-
blicaciones, caen de una pieza de las plumas de sus Minis-
tros sobre las notas dirigidas a otros Gobiernos.
Nosotros, dejando a la diplomacia que arregle esta grave
querella, en que esta comprometido el reposo de Am6rica,
segun lo anuncia en notas oficiales el Gobierno de Buenos
Aires, subministraremos algunos datos que deben tenerse
presents en la resolution que pende ante el Gobierno de
Chile, nombrado juez arbitro, arbitrador y amigable com-
ponedor.
Gran chasco se daria el que tomase a lo serio estos asun-
tos. Don Juan Manuel Rosas traba cuestiones con todos
los gobiernos del mundo, por disipar el fastidio que lo per-
sigue, como otros toman una narigada de rap6 para estor-
nudar, como otros juegan su fortune por matar el tiempo,
como el tirano Domiciano clavaba moscas en las colgaduras
pdrsicas de su palacio con alffleres de oro. Necesita emo-
ciones, irritarse las fibras con algo nuevo. Hace diez aflos
que vive preso, incominicado, en una prison suntuosa, que
se llama su palacio. No ve a nadie, no converse con nadie
y se fastidia. En su juventud, montaba a caballo, dornaba
potros, corria por los campos horas enteras. Ahora sus de-
beres de tirano le imponen la vida sedentaria, entire cuatro
paredes, retirada, misteriosa, incomunicada. 4Quidn es
digno de presentarse ante el soberano? De hablar con 61,
de entrar en st intimdad?
jEs triste oficio el de la suma del poder pdblicol Neron
hacia quemar aRoma,para darse idea del incendio de Troya;
pero Rosas no ha leido la Iliada y no concibe otros incendios
que los de los pajonales de la Pampa. Luis XIV que decia,
el Estado soy yo, disipaba- su fastidio creando a Versalles,
fomentando las bellas artes, protegiendo a los sabios 6 im-
provisando maravillas, y sin embargo se muri6 de fastidio.
Mas el pobre dictador de Buenos Aires, desmontado del
-caballo no vale un cigarro. Y luego, es tan negado, el
pobre, tan escaso de ideas, aunquesea largo de mano para





CUESTIONES AMERICANAS


alcanzar A sus enemigost Lo alnico que le ha ocurrido es
hacer en Palermo un gran galpon con hamacas para que
se mezan los que alguna vez son invitados & pasar el dia.
Este es el prodigio de arte para dar A los extranjeros una
muestra de las costumbres americanas. Napoleon daba
batallas, abria el Simplon, codificaba las leyes, y borraba
todos los dias el mapa politico de la Europa para hacerlo
de nuevo. Pero el dictador no gusta much del humo del
cafnon. Otros son los que se hacen agujerear el pellejo
para que 61 se desaburra un poco.
La dnica afinidad que con Napoleon tiene, es el m6vil de
la actividad de ambos., -Este tenia un humor acre que le
roia las entrafias y lo forzaba A estar siempre despierto,
en actividad; su genio se avivaba con la irritacion del est6-
mago, y le hacia producer prodigios. Este otro tiene mal
de piedra; cada afio, cada dos le extraen los m6dicos cAlc.u-
los de la vejiga del tamahio de huevos de paloma. Hay
ya una coleccion de ellos que un dia hemos de colocar re-
ligiosamente en el Museo Nacional para que las generacio-
nes futuras contemplen las causales de todos los trastornos
de los pobres pueblos americanos. Cuando los hijos pre-
gunten la causa de la violent muerte de sus. padres, les
mostraremos aquellos sagrados calculos, para decirles: h6
ahi los asesinos de vuestros deudos. Los cAlculos han
producido el exterminio de los unitarios, el sitio de Monte-
video, la intervencion europea, la invasion del Paraguay,
los reclamos A Bolivia por Tarija, A Chile por el Estrecho.
Cuando los dolores se hacian insoportables en 1840, cuando
el malestar habia llegado a su colmo, cuando el tirano de
Buenos Aires, tiranizado a su vez por la piedra de su veji-
ga, se andaba dando en las paredes de su oscuro y solita-
rio retrete, la mazorca recorria las calls al son de de md-
sica degollando vecinos en el seno y en los brazos de sus
families; y estas excitaciones le distraian un poco de sus
desazones. Cuando los dolores y el fastidio le aquejaban
mas tarde, entonces ordenaba batallar en Montevideo, 6
mandaba llamar con su cocinera, esto es hist6rico, asu Mi-
nistro para que redactase una nota a tal Gobierno y i An-
gelis para que atestase cita de derecho de gentes para
probar su derecho y layl del sabiote italiano si no encuen-
Tomo Xxxv.-2





OBRAS DB SARMIENTO


tra textos & millares que prueben lo que necesita
probarl
En los gobiernos representatives, compuestos de reyes
6 Presidentes y ministros, el tiempo es angustiado siem-
pre. Hay que defenders de la oposicion, mantener
las relaciones con las otras potencias, tomar parte en
todos sus actos, preparar leyes, proveer A los destines,
abrir caminos, canales, recibir embajadores. Pero el encar-
gado de la suma del poder plbHLco, que no es ni tirano, ni
d6spota, ni dictador, ni aut6crata; porque no consiente
en que se le d6 nombre ninguno que exprese lo que es;
el encargado, pues, de incomodar A todo el mundo, se ha
desvalijado de todas esas ocupaciones.
En quince afios no ha dictado una sola ley, porque el
restaurador de las leyes, las ha restaurado, derogandolas
todas. No administra, porque ha suprimido todas las
ruedas de la administration; no decreta caminos, no se
ocupa de nada. En este vacio de la vida, las pasiones
dafiinas y rencorosas lo consume. No sabe qu6 hacerse,
y entabla reclamaciones sobre el Estrecho de Magallanes;
A bien que otros son los que han de quemarse las pesta-
fias buscando razones en que apoyarlas; A bien que el
Gobierno de Chile ha de tomar A lo serio este asunto y
ha de ventilarlo, como si se tratara realmente de udr asunto
de limits
Si la question de Magallanes no suministra probabili-
dades de un pleito de cuatro afios, de irritaciones de
toda la vida, entonces ... entonces, se toma algun pobre
diablo -de mampuesto para continuar la reyerta. Un
quidam, un Perico de los Palotes, un D. F. Sarmiento.
que ha escrito una carta, y contestado, en La Crdnica A las
injuries que el ocioso de Buenos Aires le dirije en una
nota official al Gobierno de Chile; pero que antes de enviarla
A su destiny, la hace imprimir y la remite a todos los
caudillejos que le obedecen, como si se tratara del asunto
mas grave. Pero otra es la madre del cordero.
Estos dos personajes son argentinos ambos, y no so en-
tienden sobre ia manera de gobernar A aquel pals. Rosas
sostiene que debe arruinarse A los actuales vecinos, ani-
quilar A los gauchos con la guerra permanent con todos
los pueblos, para que los hijos de los extranjeros regeneren





CUESTIONES AMERICANAS


el pals. Sarmiento "cree, por el contrario, que al' mismo
tiempo que se proteja la inmigracion europea, debe darse
education A los actuales habitantes, abrirles el comercio,
darles garantias y seguridad, A fin de que no se enibrutez-
can, y desciendan A la plebe. Ambos quieren la indepen-
dencia de su pais; pero Rosas quiere conquistarla A fuerza
de armar reyertas con todo el mundo y Sarmiento cree que
basta no incomodar a nadie para ser independientes. Am-
bos son escritores. Rosas produce voldmenes de notas ofi-
ciales al ailo, dirigidas A diez gobiernos sobre veinte pleitos
pendientes; el otro produce volimenes sobre education
popular que es su mania favorite, inmigracion, correos,
industrial, y demas cosas necesarias para la prosperidad
de los pueblos. Ambos estan dotados de grande actividad.
Rosas la emplea en sitiar A Montevideo, invadir al Pa-
raguay, reclamar el Estrecho, Tarija, etc., y negarse A todo
arreglo con la Francia y la Inglaterra A quienes quiere
forzar A que le den de mojicones. Sarmiento describe, tra-
duce y prepare libros y m6todos para la ensefianza, y por
entretenimiento y gana pan y hace crias de gusanos de
seda, de abejas, de conejos, de cerdos, lo cual le divierte
sobremanera. Ambos son celosisimos de su libertad perso-
nal. Rosas pretend que solo 61 tiene derecho de hacer lo
que desea, y al que pretend hacer lo mismo, sin mas ni
mas le corta la cabeza. Sarmiento pretende, por el con.
trario, que los deseos de mil, son mas poderosos que los
de uno solo, y que lo que el despotismo no puede hacer
en un siglo, lo hace en un aflo la libertad de obrar de
los individuos; y lo prueba con el ejemplo de los Estados
Unidos donde la riqueza se dobla todos los aros, hay 138
caminos de hierro, veinte mil naves en los rios, y maquinas
y poder; mientras que en la Confederacion, gracias A que
solo Don Juan Manuel se ha reservado el derecho de ha-
cerlo y de quererlo todo, la pobreza aumenta, la barbarie
crece, los campos se despueblan, los indios los saquean,
el comercio se destruye, ninguna ciudad nueva se funda y
todos lo pasan mal, except don Juan Manuelito que lo pasa
perfectamente bien, salvo cuando lo ataca el mal de piedra,
qua entonces se desahoga con algun pobre gobierno A quien
le dirige un reclamo impertinente. Ambos aman las vias
ejecutivas. Rosas proclama el exterminio de sus enemigos,





OBRA.8 DB SARMIENTO


A quientes llama salvajes, de puro tosco y mal criado que
es; mientras que el otro que no ha muerto una pulga,
sostiene que las vias ejecutivas se han de poner en activar
la inmigracion, en permitir la navegacion de los rios, en
establefer correos, en dictar grandes medidas, .que con-
viertan en diez afios aquel desierto que se llama Con-
federacion Argentina, en un Estado rico y poderoso.
Rosas dice: es precise conquistar A Tarija, Magalla-
nes, Montevideo y Paraguay, para engrandecer la Re-
pdblica. Sarmiento dice: al con trario, es preciso recon-
centrar sus fuerzas en poco espacio para tener poder
es preciso aumentar la poblacion para ser fuertes, y enton-
ces imponerle la ley A los vecinos. Ambos son testarudos.
Rosas se propone llevar adelante sus antojos, por medio
de la tenacidad, la astucia, la intrega y la opresion; el
otro lleva adelante sus ideas A la luz del dia, por la
prensa, por los libros, por los peri6dicos, por la discussion.
Todo lo que piensa, lo dice y lo prueba, sin pararse en
saber si le agrada 6 no A sus lectores; bAstale que lo
crea dtil. Ambos son envidiosos. Rosas le envidia A su
enemigo la mansa y quieta reputation que se ha hecho
entire los argentinos de querer el bien de su pais. Si lo
hubiera Rosas A las manos, le torceria el pescuezo, y no
pierde la esperanza de hacerle mal y algo peor aun en el
pais lejano en que vive. Sarmiento le envidia el puesto
admirable qde ocupa, y si pudiera suplantarlo, lo que se
promote para dentro de diez afios, se forma mil castillos
de todas las grandes cosas que realizaria cornel concurso de
todos sus compatriotas. Si su enemigo cayera en sus
manos, no solo lo dejaria vivir para que viese lo que 61
pudo hacer y no hizo en bien de su pals, en veinte afios
de pober absolute, sino que lo haria su consejero de es-
tado, por la much experiencia de los negocios que ha
adquirido en tantos ainos, por su conocimiento de los hom-
bres, su rara astucia, su energia indomable, y otras cuali-
dades eminentes, que bien dirigidas,serian de gran provecho
para el Gobierno de la nation. Ambos hacen poco caso de
la opinion y de la critical. El uno, desafiando la desproba-
cion de los buenos, y formAndose una reputation execrable
que en cuanto se muera (dentro de cuatro afios) sera la
hablilla de la gente, el cuco de los niflos y el ejemplo del


, 36





CUESTIONES AMERICANAS


mal; el otro formAndose la suya con paciencia para dentro
de diez aflos en que piensa presentarse en su pais a solicitar
los votos de sus conciudadanos para desempefiar un destino
de Gobernador, por ejemplo, de alguna pobre y atrasada
provincial.
Rosas pide al gobierno ,de Chile que le aleje este bicho
que le importuna, porque segdn el derecho de gentes,solo
A los gobiernos pertenece el derecho de calumniar, injuriar
A los otros. En adelante solo Rosas podrA decir A Sarmiento
salvaje, infame, malvado, traidor en sus diarios0y notas
oficiales. A Sarmiento le sera prohibido responderle. (1)


QUESTION DE MAGALLANES CONVERTIDA EN RECLAMO SARMIENTO

(La Crdnica, Diciembre 9 de 1849.)
Tenemos que dar un nombre A un asunto que ,a em-
pieza A tomar formas colosales y que sera bien pronto,
por mas que gobiernos bisoflos no lo prevoan, una de
las cuestiones mas ardientes suscitadas en America.
EstAn Ilamadas A tomar parte en ella oficialmente:
La Gaceta Mercantil, A quien el Gobernador Rosas entrega
las notas al dia siguiente de firmadas para darles publi-
cidad. Han tornado ya parte en la question El Comercio
del Plata, El Comercio de Valparaiso, El Mercurio, La Crdnica y
la tomarAn bien pronto todos los diarios americanos, en
pr6 6 en contra, salvo Kl Araucano, que guardarA con un
silencio la dignidad y estiramiento de la political chilena.
Forman parte integrante de la discussion, catorce gober-
nadores de provincia, A quienes se les pasan circulares
A cada nota que se cruza, y contestan cada uno con un
nuevo recargo de injuries, de denuestos por un lado, de
encomios por otro.
Soh Ilamados A tomar parte en la discussion los pueblos
argentinos, alborotados oficialmente en este asunto, y ante
quienes las notas- del gobierno de Chile no aparecen


(1) El espiritu prof6tico se ha llamado A esta clarovidencia del hombre de
estado que reclama la Presidencia para diez afios despues y el Gobierno de San
Juan para cuatro afos. Las fechas hubieran coincidido sin duda, sin las diflcul-
tades surgidas de la actitud del General Urqulza. (N. del E.)





38 OBRAS DE SARMIENTO

sino bien refutadas por la contestacion que las comenta y
desvirtia.
Es Ilamado, por fin, el gobierno de Chile a tomar parte
en la discussion, porque al fin se necesita un interlocutor
que suministre material para la pol6mica; ya veremos
qu6 result de esta algazara infernal.
Mientras que el lobo deja ver las orejas, conozeamos
los personajes protagonistas. Es el uno, el inico Gobierno
que -existe invariable en su personal, en la tierra, de
diez y ocho aflos a esta parte, salvo el Czar de Rusia.
Todas las coronas europeas han pasado de una cabeza a
otra, 6 sus Consejos sido modificados y cambiados veinte
veces; las revoluciones han cernido sus alas sobre todos
los pueblos; las restricciones constitucionales, los cambios
de ministerios, las luchas de los partidos, la influencia
de la prensa llevado nuevos hombres, nuevas ideas al
Gobierno. En Buenos Aires nada de esto sucede. El
Ministro Arana que firm6 la primera nota que se cruz6
con Rodger en la question con la Francia en 1839 es el
que firma la iltima dirigida al gobierno de Chile en
1849, y es el que firmara. las subsiguientes hasta 1852. (1).
No hay prensa official en Buenos Aires, que est' asi decla-
rado por su Gobierno; pero no hay tampoco despues de
diez y ocho aflos un rumor, una voz que contradiga en lo
mas minimo la march del Gobierno; hay la libertad de
adherirse a sus actos, de encomiarlos, la de declararse
salvajes unitarios si discrepan y un i mueran los salvajes
unitarios sobre todos los documents pdblicos y privados.
Las personas que fueron electas para former la Legislatura
de 1835, son las mismas que han sido electas para las
subsiguientes y que forman la de 1849, salvo Portela y
Wright, que fueron declarados salvajes, por haberse opues-
to al bloqueo, salvo el Presidente de la Junta, que fu6
degollado en el seno de la representation.
Este Gobierno asi constituido, sin trabas, sin oposicion
sin cambios de ideas, puede seguir un pensamiento fijo,


(1) Textual. Pareceria que los aconteclmlentos futures estuviesen clasiflcados
p)or feehas. En 1849, antes del pronunclamiento de Urqulza, el autor asignaba el
.afio 1852 por termino a la tirania de Rosas como en 1841 prevee que solo con otro
.caudlllo ha de poder voltearse ( Tomo VI pag. 660) (N. del E. )





CUESTIONES AMERICANAS


prepararlo despacio, aplazar su ejecucion, acelerarla si la
occasion es propicia, echar cuatro aflos una base, ly dejarla
endurecerse, para proseguir mas tarde su obra.
4 Qui4nes son sus adversaries ? Gobiernos lejanos que
dan una importancia secundaria A estas cuestiones, 6
pr6ximos que cambian todos los dias de pensamientos,
desgarrados por las disensiones de partidos, puestos en
transparencia por la prensa, de manera que sus actos
pueden ser espiados, sentirse de lejos palpitar su pulso y
esperar la hora en que la fiebre habra Ilegado A su colmo.
Tienen elecciones, que es el moment en que los hombres
posponen toda consideracion de patriotism, de prevision
y aun de dignidad, por alcanzar el triunfo del moment.
Si un Ministerio se cambia, el que le sucede le sera hostile
en political, y lo que el primero neg6 se harA un honor en
acordarlo el-siguiente. Todo lo que pasa, se piensa, 6 dice
en Chile, sAbenlo oportunamente en Buenos Aires. Todos
los hombres y las pasiones y los intereses que pueden
ponerse en juego son conocidos. Esperais un cambio
de Ministerio en Buenos Aires ? Teneis medios de penetrar
en los secrets de 'su political ? 4 Conoceis la situation de
los hombres ? No I Todo aquello es para vosotros un
abismo insondable, la caja de Pandora cerrada, sin que
os sea dado conjeturar siquiera, lo que de alli puede salir.
Cuando Rosas dice algo, no es precise ocuparse de lo
que dice, sino de lo que quiere, y del fin remote A done
va. CuAI es el objeto de esta question, que con tanto
aparato se suscita? 4 Imponer silencio a La Cr6dnica 6 A
su autor ? Nada mas ? Nada mas ?
Veamos los antecedentes.
En 1845, vino un enviado de Rosas a Chile con la misma
pretension. 4,Lo consigui6? Si. La prensa de Chile dej6
de ser hostile A Rosas y el diario ministerial, El Progreso,
se declare su partidario, su admirador. Chile se qued6
con la curiosidad de saber a qu6 habia venido este en-
viado, que declar6 no traer instrucciones de ningun g6nero.
Chile burlado en sus esperanzas, levant6 la clausula del
comercio trasandino, cerrado para responder A hostilida-
des y agravios al Gobierno argentino, de que nunca
obtuvo este Gobierno satisfaccion, ni aun contestacion &
sus reclamos. Hizo mas el gobierno de Chile. Impuso a





OBRAS DIG SARMIENTO


los diaries subvencionados la condition de no atacar la poli-
tica de Rosas, de estar en toda question americana con
potencias europeas, por los Estados americanos, es- decir,
por Rosas; que es el Defensor de la Independencia Americana (4)
4iQu6 obtuvo el gobierno de Chile, en cambio de estas
concesiones amistosas, conciliadoras?
Obtuvo:
El decreto que manda dar fianzas en Mendoza a los
comerciantes que llevan mercaderias de Chile, por los
derechos que se impondran mas tarde; el terror aplicado
al comercio, responsabilidad que pesa sobre el porvenir
de cada comerciante, pues ya ha sucedido en Mendoza el
caso de un comerciante que ha muerto testando que debe
esos derechos y se paguen. Medida inicua, sin ejemplo,
tomada solo para con Chile, respondiendo una muestra
de buena voluntad. Cuando Chile habia hecho desapa-
recer todo motivo de queja. callindose sobre sus antiguos
reclamos, disimulando el ultraje de mandarle un enviado
sin olbjeto confesado, sin instrucciones, entonces Rosas le
promueve dispute sobre la posesion de Magallanes, no
disputada, aceptada tacitamente de seis afios atrAs.
Cuando Chile no tenia mas eco en la prensa, que El
Progress, admirador de Rosas, entonces y solo entonces
el gobierno de Mendoza imponia un derecho y lo arran-
caba por la violencia A los ganados chilenos que de tiempo
inmemorial pasaban la Cordillera A pacer en la propiedad
particular de los Girones de Talca. -
Estas eran hasta ayer las cuestiones pendientes entire
Chile y el Gobierno del dictador. Habia reclamos de Chile
que no han sido escuchados jamas, y despues -habia
reclamos 6 injusticias del Gobierno de Buenos Aires que
nos suscitaban gratuitamente querellas. &C6mo ha suce-
dido que el pdiblico no haya visto hasta hoy las notas que
sobre asuntos tan graves se han cambiado. entire ambos
Gobiernos? jC6mo sucede que se ha cambiado de la
noche A la mafiana el objeto y la manera de tratar las
cuestiones internacionales entire Rosas y Chile?

(1) VWase T. XV, p. 196 el contrato celebrado entire el Ministro M. C. Vial y
J. B. Alberti para subvencionar Rl Comercio de Valparaiso. (Nota del Editor).





CUESTIONES AMERICANAS


Esto merece estudiarse.
La Or6nica public una series de documents que pro-
baban irrefragablemente que las pretensions de Rosas al
Estrecho de Magallanes eran desnudas de toda sombra
de fundamento. Tanto lo prob6, que La llustracion Argen-
tina que recibia de Buenos Aires inspiraciones sobre esta
question, prometi6 responder ij La Crdnica, y se call la
boca. Chile fu6 salvado de una reyerta con Rosas; pero
el que le prest6 el servicio de esclarecerle su asunto,
debia pagar caro su comedimiento. La Cr6nica se trab6 en una
discussion con El Progreso que durante tres aflos habia sido
el defensor de Rosas en Chile y el redactor abandon su
puesto. El redactor conocido de La Cr6nica, debia pagar
caro tambien este contratiempo. IC6mo? De este mo-
do. Rosas tenia en su poder una carta hacla 130 dias,
sin hacer uso de ella; la public, la manda con una cir-
cular a los Gobiernos de la Confederacion y una nota al
Gobierno de Chile pidiendo la represion del autor de
La Or6nica, es decir, de la carta, y lo ponga en la imposibilidad
de continuar conspirando. ( t )
Si no hubiera cierta bonomia confiada, boba y perezosa
en nuestros hombres pdblicos, debieran haberse fijado en
aquella significativa frase, y miridose y remirAdose para
contestar. Se trata de una carta escrita ya y de un he-
cho de conspiracion que result de ella. GC6mo se pone
en la imposibilidad do continuar........ revelando los docu-
mentos que prueban que Chile posee legitimamente el
Estrecho......
Pero esta question tenia otro costado serio y debemos
decirlo, habilisimo.
Suponiendo, y no se necesita suponerlo, porque es un
hecho aut6ntico, probado, en el caso del decreto de las
fianzas que hacen impossible el comercio con Chile, supo-
niendo, deciamos, mala voluntad de parte de Rosas para
con Chile, deseo y designio de suscitarle cuestiones, la
de Magallanes podia interesar A. la nation, a todos los
partidos de Chile, por estar en ella comprometido el honor
national. Si en lugar de esta question, pudiera suscitarse

(1) La carta a Ramirez que d16 lugar al reclamo de Rosas. Vwase tomo VI y
tomo XIII.





OBRAS DI) SARMINTO


otra que no interesase A la Nacion, nadie; si una cues-
tion de derechos pudiese cambiarse en una question de
personas; si en lugar de decir: yo reclamo el dominion del
Estrecho, dijese simplemente: yo reclamo medidas de re-
presion contra Fulano, que no es chileno, cuya suerte A
nadie interest personalmente Ino se habria ganado un
terreno inmenso? Porque al fin, squ6 le va A Chile que
don Domingo F. Sarmiento estd volviendo ultraje por
ultraje, insulto por insulto, A su enemigo capital? El pd-
blico chileno se cansarA al cabo de ver comprometido su
reposo por causa de un individuo y como este individuo
tiene enemigos en Chile, esos apoyaran lo que no habian
apoyado si se tratase del Estrecho. Hay mas todavia. Si
sucediera, lo que no es impossible, que un dia le pasase
A este individuo lo que a Florencio Varela en Montevideo,
A-Rodriguez de Bolivia 4a qui6n culpar de ello? jSe habia
procurado tantas enemistades en el paisl Alli estan los
diaries de ocho aflos que lo probaran A la conciencia del
mundo. Seria un contrasentido ir A buscar mas lejos la
causa de acontecimientos tan deplorables.
Las notas oficiales publicadas en La Gaceta Mercantil y ele-
vadas despues al conocimiento del gobierno de Chile, sir-
ven de vehiculo para otros tiros. Por ejemplo, en la tercera
se pone en lugar aparente el nombramiento que el gobier-
no de Bolivia ha hecho de Enviado Extraordinario A las
cortes de'Londres, Paris, Roma, etc., en la persona del Ge-
neral Santa Cruz. Este individuo desde que esta ast carac-
terizado por un gobierno reconocido, es part integrante
de ese gobierno y no puede ser ultrajado en notas oficiales
de un gobierno amigo, sin inferior un ultraje director &
ese mismo gobierno. Bien, en La Gaceta en que se public
el nombramiento official de Santa Cruz, en la misma pagina,
se lee lo siguiente:
a(Pertenecen A una misma logia, enemiga de la Am6rica,
plegada A malas influencias europeas, y tendente por diver-
sidad, de medios subrepticios, anArquicos 6 inmorales, A
desenvolver los alevosos y sangrientos planes del barbaro
6 infame cabecilla Andres Santa Cruz envilecido director de
la causa comun americana, que prosigue actualmente una
nefanda trama la que no es desconida al Gobierno de
V. E. en muchas partes.





CUESTIONES AMERICANAS 43

El ultraje hecho al gobierno de Bolivia es tanto mas
sangriento, mas ofensivo, que en el asunto de la nota
A Chile nada tenia que hacer el General Santa Cruz que
se trae por los cabellos A figurar en el reclamo intentado
contra Sarmiento, y que este gratuito ultraje hecho en los
t6rminos mas abusivos y mas soeces, que jamas haya per-
mitido usar gobierno alguno, se hace poniendo A la vista
el nombramiento official hecho por el gobierno de Boli-
via, para que conste que lo conoce y lo tiene A la vista.
Asi, pues, el gobierno de Chile sirve esta vez de poste
de esquina para fijar retos & otros gobiernos, sirve de
mensajero, intermediario, y conserftidor de la ofensa, por-
que en la nota se expresa el concept de que el Gobierno
de Chile conviene en la oportunidad y justicia de tan
desmesurado ultraje. En fin, las tres notas del gobierno
de Buenos Aires y las doce de los gobernadores de pro-
vincia que forman parte de este asunto, pues sus autores
son llamados por circulares a tomar parte en la question,
sirven para hacer pasar A la diplomacia 'le Chile, sin re-
clamo y como cosa consentida, los epitetos aplicados A
personas determinadas y que desempeflan funciones pd-
blicas en Chile 6 en Bolivia, de salvajes, infames, viles, asque-
rosos, traidoras, feroces, sanguinarios, aleves, malvados, locos, despre-
ciables .....
Qu6 dice A todo esto el gobierno de Chile? ISe calla,
porque esto no le atafie, porque tal lenguaje no altera la
buenia amistad que se supone en lenguaje diplomitico que
se guardian los dos Gobiernos? bNos seri permitido en
asunto tan ensuciado, de usar de una comparacion sucia?
Par6cenos que vi6ramos A un muchacho travieso y pen-
denciero, untarse algo inmundo en las manos, A la vista
do otro timido 6 comedido, 6 ir A darle la mano; y este
hacerse el que no ha visto la maniobra y recibir aquella
mano poluta y apretarla sobre su corazon.
La nota del gobierno de Chile y que aparece en La Ga-
ceta ensambenitada en medio de una refutacion, muestra el
candor de un gobierno para quien diez afios de disimular
desagrados, asechanzas, pillerias, desaires de parte de Ro-
sas, no han ensefiado nada todavia; y que va a aumentar
con su candor el cimulo de datos, hechos que hacen la
farsa de la Am6rica del Sud.





OBRAS DRB ARMIENTO


El gobieroo de Chile dice en su nota a Rosas, que no quie-
re ver turbada la cordial amistad, etc.
En este lenguaje hay palabras desmesuradas, y que van
A tornarse luego en concesiones, en base de la discussion.
Mientras no hay guerra, deseando la paz, un gobierno
debe hablar A otro de amistad; pero la amistad cordial,
de corazon, entire el gobierno de Chile y Rosas, es una
inexactitud, porque no existe, porque el honor y la dig-
nidad de Chile no permiten que exista, mientras que
aquel Gobierno no haya dado satisfaction de los recla-
mos pendientes sobre violencias, extorsiones a los chi-
lenos desde 1840; mientras no haya retirado el decreto
atentatorio contra la propiedad y uso de los Girones; mien-
tras no haya regularizado el decreto de las jfianzas de co-
mercio; mientras no haya dado explicaciones sobre la mission
Garcia, sin instrucciones, no obstante estar anunciada ocho
aflos antes; mientras no haya abandonado sus pretensiones
al Estrecho de Magallanes. Cordial, es much decir en diplo-
macia, y si se afiade que se protest que el gobierno de
Chile aprecia y apreciarA esa amistad, se desciende mas
abajo donde el deber y la cortesania permit. Y v6ase
c6mo Rosas aprovecha de estas concesiones; toda su argu-
mentacion estA basada en este hecho reconocido de la
entente cordiale que se finge.
El gobierno de Chile establece los principios que dirigen
su conduct, pero-en seguida, para dulcificar la negative,
promete hacer por medios indirectos que no se repitan los
actos inculpados. Hay, pues, ya una promesa de parte del
gobierno, una concession, de cuyo cumplimiento debe dar
pruebas claras, constantes. Nosotros le ayudaremos 6, de-
nunciarlas.
Pero lo que agrava la situation es que el gobierno de
Chile, reconociendo qua la carta del senior Sarmiento, es
inatacable ante los tribunales, ha dicho que tales procedi-
mientos son vedados por la sana moral. H6 aqui, pues,
echado un disfavor por el gobierno de Chile sobre un indi-
viduo, h6lo aqui defendiendo la moralidad de los actos,
quien solo debiera entender en su parte legal; h6 aqui con-
sentidos los epitetos ultrajantes diluviados en las notas de
Rosas, de malvado, infame, vil, inmoral. Permitanos el diplo-
mAtico que ha redactado esa nota y quienes hayan consen-


44 .





CUESTIONES AMERICANAS


tido en esa frase, que les manifestemos respetuosamente el
poco aprecio que nos merecen sus fallos sobre moral,
pues que el contenido de la nota entera no da muy claras
muestras de poseerla ellostn grado relevant.
Esta dolorosa reparacion que nos debemos A nosotros
mismos es ya un triunfo para Rosas, es un apocamiehto
para su rival; es todavia un argument mas que aconseja
una media de represion y ejemplar castigo contra el ale-
ve, infame, malvado. El gobierno de Chile ha consentido
estas frases, dejadolas pasar y apoyAdolas.
,Qu6 ha obtenido el gobierno de Chile con sus contempo-
rizaciones, sus concesiones, y sus protests? Dos cosas:
poner en peor condition su asunto y ayudar en sus prop6-
sitos a su adversario.
Se contest con una celeridad de vapor; se publican las
notas en Buenos Aires apenas Ilegan, se excita A la prensa A
comentar cada uno de los accidents de la question, se de-
nuncian los pasos dados, por circulares & catorce goberna-
dores. 4,Y la question Magallanes? ,Y la question potre-
ros de Cordillera? Y la de las fianzas? Y los reclamos an-
tiguos? Y el enviado sin instrucciones?...
Todo esto duerme, todo es apartado cuidadosamente del
debate. Eso no corre prisa, eso queda entire los motivos
que establacen la amistad cordial.
Nosotros que estamos destinados A ser la victim; noso-
tros que hemos sido puestos entire dos ruedas de molinor
la una que se agita y la otra que se estA quieta, creyendo
evitar asi que el grano sea pulverizado, somos parte legiti-
ma de este debate, que es mas serio, mas grave, mas pre-
fiado de amenazas de lo que parece. En Chile, en nuestra
persona, va A darse la dltima batalla en la America del Sud,
entire el poder absolute y las constituciones, entire la liber-
tad de pensar y la tirania. El americanismo que hemos ful-
minado y perseguido por ocho afios, es el t6pico del de-
bate de las prensas de Montevideo, Buenos Aires, Miguele-
te, Brasil y Francia.
Rosas dirige hoy su golpe A uno de los que mas desen-
fadadamente lo han atacado, Rosas el Defensor de la Indepen-
dencia Americana, como se ha hecho llamar en todos los
documents pdblicos de Buenos Aires, sin que gobierno
alguno de la America haya osado disputarle este titulo





OBRAS DISAKRMINTO


con el cual se ha presentado ante la Europa revestido
en sus querellas de una sanction americana, se dirije ahora
al que mas rudos golpes ha dado al esclusivismo y al espi-
ritu hostile contra la Europa. s
No lo disimula en la nota.al gobierno de Chile, sefilaando A
su victim como ((entregado A las malas influencias euro-
peas.)) Sil La Grdnica, los viajes, Civilizacion y Barbarie, Edu-
cacion Popular, estan ahi, A cada pagina, revelando el princi-
pio que queremos hacer prevalecer. Nos honramos de ello,
sin retirar una tilde de las ideas que hemos avanzado y que
forman la cabeza de process que va A ventilar Chile, la
prensa de Rosas y sobre cuyo desenlace esta en espectativa
la Am6rica y estarA mas tarde la Europa, cuando se aper-
ciba de las dimensions gigantescas que se esta dando A
un debate, que por el oscuro nombre que lo motiva pare-
ciera' insignificant, trivial en demasia.
Pero recomendamos al gobierno de Chile que medite sus
actos, que estudie la question, que mida sus palabras, que
observe los hechos, que prevea las consecuencias, que eche
una mirada sobre aquel drama en que figure Montevideo,
Paraguay, Brasil, Francia, Inglaterra, Bolivia, y al que le lie-
van a empujones, de la lengua, quiera 6 no quiera tomar
parte. No se deje engafiar por la palabra Sarmiento puesta.
al frente de esta question; no es ese el asunto, es otro. Es la
libertad de la Am6rica del Sur, las garantias constituciona-
les, la seguridad de las fronteras, las elecciones pr6ximas,
la barbarie, que busca A su enemigo que es aparentemente
Chile, con su libertad de imprenta.
,De qu6 sirve que no haya libertad de imprenta en Bue-
nos Aires, si la hay en Chile, en Montevideo, en el Brasil
y en Bolivia? Una sola ley ha de dominar en todas estas
comarcas; un solo principio gubernativo, el del Defensor de
la independencia americana.















LIMITS CON CHILE



QUESTION DE MAGALLANES

(El Nacional, Jullo 19 de 1878)
Tan graves acontecimientos han producidolacuestion sus-
citada por el gobierno de Chile, sobre el dominio del Estre-
cho de Magallanes, que seria de grande importancia recorder
los antecedentes econ6micos que la han provocado, y exa-
minar la importancia real que hoy tiene, con respect a
las ideas que impulsaron, hace casi cuarenta afios, a fun-
dar en el extremo Oeste del Estrecho un establecimiento
chileno.
A uno y otro pais interesado, A punto de un rompimiento,
puede ser ditil coirregir la malas impresiones, en el exaje-
rado inter6s que la controversial suscita.
Doblar el Cabo de Hornos era, no mas lejos que el siglo
pasado, empresa rodeada de pavores, aun para los marines
mas esperimentados, A causa de los vientos sud-oestes
(origen del Pampero) que reinan, A veces por meses.
El Estrecho, que Ileva el nombre de su descubridor, era
todavia mas temible. No pudieron colonizarlo los Sarmien-
tos, que dejaron de su presencia el Monte y canal Sarmiento,
y el Puerto del Hambre, de triste memorial por haber pere-
cido.los colonos, A causa de no poder en doce afios acudir
en su auxilio con viveres desde Montevideo y Rio Janeiro
el amirante Sarmiento, ni su hermano desde Lima, donde
queda representada esta familiar.
El Capitan Fitz Roy descubri6 un membrillo, y las c6lebres
palomas blancas del Cabo, parecen los dnicos restos de
aquella malograda tentative.







El fondo del Estrecho es generalmente de roca viva, y
las anclas garrean 6 se rompen, al punto de salir escuadras
espafiolas enteras, sin una ancla.
En 1817, San Martin foment6 en Chile el puerto de Val-
pariso apenas indicado, pues el apostadero espafiol era en
Chilo6 camino del Perd, y que Chile no conquist6 sino en
1827. Esta circunstancia servir' para indicar cuan indife-
rente era para Chile y la Repdiblica Argentina la outipacion
del Estrecho.
En 1840, empero, un gran cambio amenazaba A las rela-
clones comerciales de la Europa conel; Pacifld' Hasta
entonces se proveia este iltimo de mercliderias por el Cabo,
y por el intermedio de almacenes de Dep6sito en Valpa-
raiso, la costa de Am6rica, Chile, Bolivia, Perd, Ecuador,
y aun puertos de M6xico, lo que di6 al comercio chileno
una gran prosperidad, con leyes de transito para las pro-
vincias interiores de la Confederacion Argentina.
En 1840 se inici6 la atrevida empresa de atravesar por
un ferro-carril el Istmo PanamA; y, A realizarse la empresa,
el comercio volveria a tomar sus primitivas rutas, A saber,
proveerse el Pacifico por el Norte, en lugar de hacerlo por
el Sud, como ahora.
Los filibusteros y bucaneros fueron la plaga de aquel
comercio, hasta que, destruidos por las fuerzas combinadas
de Inglaterra y Espafia, contra Morgan, el contrabando des-
cubri6 el Rio de la Plata para proveer a estos paises, el
Perd, Chile por tierra, y el comercio regular por el
Cabo.
Chile, pues, quedaba A trasmano, y su importancia co-
mercial desaparecia. Era precise contrarrestar la accion
del ferro-carril del Itsmo de Panama, con otros medios
igualmente eficaces. El ferro-carril exije carga y descar-
ga, y ademas, el flete de dos naves para llegar A la des-
tinacion.
Empezaba, por entonces, A generalizarse el uso del vapor
en ia marina, y si pudiera emplearse el remolque & vapor
por el Estrecho, los buques de vela se ahorrarian los aza-
ires de la vuelta del Cabo, y ganarian en baratura de tras-
porte al ferro-carril del Istmo.
La Constitucion de Chitle d& por limits A su territorio


OHRAS DIlC S&AKMINTO





CUESTIONES AMERICANAS


al Sur el Cabo de Hornos, y su cordillera nevada al
Este, limits que ha confirmado el tratado de Independen-
cia con la Espafia, antigua duefia de estos territories. Esta
declaracion hacia derecho, aceptado por el resto de la
Am6rica, donde si bien no hay res nullius, como lo consagra
Ia doctrine Monroe,' aceptada por el derecho de gentes,
aquella demarcacion positive y consuetudinaria en lo po-
blado, entire Chile y el Vireinato, debia seguir en lo despo-
blado, con mayor razon.
Chile, pues, podia establecer una colonia en la parte del
Estrecho que reputase entrar en los limits declarados, sin
advance ni usurpacion manifiesta. El comercio del mun-
do ganaria en ello, y esta circunstancia es muy atendida
por el derecho de las naciones.
Chile, pues, fund un apostadero en el estremo Oeste, en
el mismo puerto del Hambre, que intentaron poblar los
Sarmientos, con el reconocido y confesado prop6sito de es-
tablecer remolques para aligerar y favorecer la navegacion
de vela, muy problemitica sin este recurso.
Tal es el objeto del establecimiento chileno en Magalla-
nes, que en tal carActer y circunscripto a aquel fin inter-
nacional, no podia menos que atraerse las simpatias
de los hombres pensadores y amigos del progress hu-
mano.
En aquel asunto, no estaba interesada la Repdblica
Argentina, que no tiene comercio en el Pacifico. EstA-
banlo si el Perd, la Francia, la Inglaterra y demas na-
clones que pueblan las costas 6 los archipi6lagos del Pa-
cifico.
Estudiemos ahora los cambios de ruta y de medios de
comunicacion que ha esperimentado el mundo desde
1843 hasta el present, para dar su debida importancia al
Estrecho de Magallanes, como una de ellas.
Desde luego, Chile no pudo realizar la idea primitive del
e'emolque, no obstante sus inmediatas minas de carbon en
Penco, y adyacencias. En ello, solo esperimentaba nuestra
supina incapacidad de colonizar. El roto, el labriego chi-
leno, mezcla de indio y de espafiol, es inepto para la crea-
cion de sociedades nuevas. Nosotros colonizamos con euro-
peos, que vienen en busca de terrenos, pero al abrigo de
ToMO xxxv.-4





OBRAS DE SARMIENTO


pueblos ya establecidos; Chile no tenia y no tiene aun
este recurso auxiliar, y nunca establecerA nada dura-
dero.
Hizo de Puerto del Hambre, y mas tarde de Punta Are-
nas, un presidio, con poblacion penitenciaria; y en treinta
aflos de experiencia, ha tenido cuatro sublevaciones, con
perdidas lamentables de funcionarios. La iltima, hace
cuatro meses. Los restos han sido recogidos por autori-
dades argentinas.
Mientras se cosechan estas tristes experiencias h6 aqui
los cambios de rumbos y medios esperimentados.
El ferro-carril del Istmo es el primero de la tierra por
sus products y trafico, en hombres, metales preciosos, se-
derias, etc.
Se ha abierto al trAfico el ferro-carril interoceanico
en California que pone en comunicacion direct la Europa
y Estados Unidos con el Japon, la China y aun la India
en cuanto al trasporte de metales preciosos, sobre todo plata
que es de un consume enorme en aquella parte del Oriente
asiAtico 6 nuestro Occidente. El t0 y las sedas, soportan
para los Estados Unidos al menos el flete de tierra, en cam-
bio de la vuelta del Cabo.
Pero, dominando todos estos hechos, viene la apertura
del Istmo de Suez, que ha suprimido instantaneamente la
vuelta de los Cabos de Buena Esperanza y Hornos, esta-
bleciendo una via barata, corta, casi direct, desde los puer-
tos de la China, el Japon, la Cochinchina, el Tiber, la India,
la Arabia y el Africa del MediterrAneo A Paris, L6ndres y
Nueva York.
Es precise que el lector no olvide que el mundo civiliza-
do se extiende circularmente en derredor del Polo Norte;
y que los Cabos americano y africano del Sur no entraban
en linea de cuenta sino para llegar & aquellos paises por
medio de la navegacion.
El Estrecho de Magallanes queda, pues, hoy, un hecho
oscuro, sin importancia commercial, pues solo sirve para
comunicarse la Inglaterra con la Australia, y la Francia
con las Marquesas y otros archipidlagos.
La Inglaterra tiene la costumbre de trasportar su oro y
correspondencia en buques de guerra; y las lanas de Aus-





CUEBTIONBS AMERICANAS


tralia tomaron las vias mas ficiles que no son siempre las
del Estrecho.
En cuanto al movimiento commercial de las costas del Pa-
cifico, se ha producido un hecho tan considerable que hace
indtil y ruinoso conservar en Magallanes colonies auxilia-
res de la navegacion.
A la Steamboat Navigation Pacific Company que man-
tuvo largos aflos la navegacion por vapor en todos los
puertos del Pacifico, se ha sucedido la poderosa compafiia
de vapores, de dos y tres mil toneladas, que Ilegan cada
quince dias, de paso, a Montevideo.
Esta linea trasporta, no solo pasajeros, sino mercaderias
6 todos los puertos, con lo que los almacenes de dep6sito
de Valparaiso han perdido toda su importancia, pues los
comerciantes se proveeran por pacotillas mensuales, directa-
mente de Europa, lo que ahorra los capitals y tiempo que
antes requeria el dep6sito. Tan grande es la revolution
obrada en el comercio, por este nuevo sistema de provi-
sion, que Valparaiso ha descendido a ser puerto exclusiva-
mente para proveer a Chile; y aun asi, la Compania ha
tenido que disminuir buques mensuales, porque todo el
movimiento de pasajeros y de mercaderias no basta I ocu-
par la capacidad de aquellos enormes buques.
LQud importancia se quiere dar hoy al Estrecho de Maga-
llanes? IContinuara Chile invirtiendo gruesas sumas para
ofrecer un auxilio, en caso de averia, a los vapores, puesto
que los buques de vela estan fuera de question, que las
companies de comercio tienen sOlidamente organizados?
jEs A la marina de guerra inglesa, 6 norte-americana, que
prestarAn tan contingent servicio?
La verdad es que la mayor parte de estos buques pasan
por la colonia de Punta Arenas, saludindola apenas con
la bandera, pues se sabe lo que valen los minutes a bordo,
y la responsabilidad de los marines, de hacer estadias 6
detenerse, por motivos que no sean de extricta nece-
sidad.
El gobierno de Chile, por otra parte, estA tomando risos,
ya que estamos en el agua, a, consecuencia de su situation
financiera, que todos estos cambios operados en estos dilti-
mos afios han comprometido. Es Venecia, la que ve con
dolor que las vias del Mediterraneo, suplen a dar vuelta el





OBRAS DE SARMIENTO


Cabo y la dejan A trasmano. Para qu6 buques de guerra,
que ha sostenido largos aflos, y hecho gastar A otros Esta-
dos del Pacifico, en su empefio de dominar los mares?
Las minas,de plata han dicho por ahora su ditima pala-
bra, el cobre no estA en demand, y los cereales produci-
dos en el Pacifico al Sur, con la potente California al Nor-
te, son un pobre element de comercio sobre el Peru y las
islas de la Mar-Oc6ano, como decian antes; y much me-
nos cuando las colonies argentinas pueden producirlo para
proveer al Brasil, y el deficit en Europa y aun al que noso-
tros nos damos buena mafiana para tener en casa.
El desastre ocurrido recientemente en el presidio de
Magallanes, con la sublevacion de la -guarnicion y presi-
diarios, que es la repeticion del mismo hecho, de tiempo
en tiempo, harn que el gobierno de Chile no repueble
Punta Arenas, sino con un cabo y ocho soldados, de mari-
na y no de tierra; y pudiera ser que la prudencia acon-
sejare mas tarde 6 mas temprano abandonar del todo,
sino es que haya otros prop6sitos, que queremos career no
existen, pues a existir tendran, no lo dudamos, igual mal
4xito que el antiguo objeto de colonizar un punt9 en el
Estrecho.
Creemos haber demostrado que la idea original era gran-
diosa y digna de un hombre de Estado. 4Pero qui6n pudo
preveer en 1842 la apertura del Canal de Suez, que ha cam-
biado la faz del mundo?
aQuien, el ferro-carril inter-oceinico del Norte, que pone
en comunicacion, por una linea recta de vapor, el mundo
civilizado y commercial con Asia y Africa? Qui6n, en fin,
el asombroso desarrollo de la navegacion A vapor, las li-
neas que ligan A todo el mundo entire si, como si los paises
y las naciones se movieran rApidamente de un lugar A
otro?

II

Sigamos todavia suministrando datos, sobre los origenes
de la present question, cuyas transformaciones el pdblico
de hoy no puede estimar, tomando las dltimas peripecias
por el argument del drama.
En 1843, no habia question Magallanes. El Gobierno ar-





CUESTIONES AMERICANAS


gentino no habia todavia reivindicado derecho alguno sobre
el dominio del Estrecho. La base de todo pensamiento
chileno, para establecer una estadia en algun punto, era
la declaracion de su Constitucion, de extenderse su6terri-
torio al Sur, hasta el Cabo de Hornos, limitado al Este por
la Cordillera de los Andes.
En prueba de esta limitacion, Chile negociaba en la
Corte de Madrid, A la sazon, el reconocimiento de su in-
dependencia, y lo obtuvo en 1846, quedando establecido,
que esos eran los limits y no otros, que la Corona le re-
conocia; y nadie, ni el Gobierno argentino, podian objetar
este reconocimiento, por cuanto era un traspaso de sobe-
rania que hacia el antiguo propietario, sin perjtuicio de
tercero, pues igual traspaso del dominio hizo la Espafia
en 1865 (6 mas tarde) i la Reptiblica Argentina, recono-
ciendo su independencia.
Quede, pues, fuera de controversial, que Chile tenia de-
recho A ocupar un punto del Estrecho, dentro 6 circuns-
crito en los limits de su adjudicacion.
Hasta aquella 6poca no se conocian como documents
aut6nticos de posesion, relatives A la jurisdiction de las
diversas administraciones espafiolas en America (sin so-
berania) sino la acta de la instalacion de la Audiencia de
Chile, y la c6dqla de ereccion del Virreinato de Buenos
Aires, muy posterior, lo que debia darle mayor valor.
La primera, comprendia en su jurisdiccion el Estrecho
de Magallanes, y lo que se poblare dentro y fuera, y tierra
adentro hasta la provincia de Cuyo; mientras que la se-
gunda adscribia la provincia de Cuyo, como la de Charcas,
al nuevo Virreinato, sin hacer mencion del Estrecho.
Para incluir 6ste, se necesitaba invertir la frase, dicien-
do: y la provincia de Cuyo, y tierra adentro, hasta el Es-
trecho de Magallanes, y lo que dentro y fuera de 61 se
poblare?
Puede en hora buena el patriotism posterior, darse es-
tas latitudes, pero el buen sentido muestra que el Estrecho
era via pdblica y ruta official de la Espafia a sus colonies
del Pacifico.
Si algun hecho aislado se aleg6 entonces, probando que
el Virreinato envi6 naves al Estrecho, 6 ejerci6 actos de
jurisdiccion y vigilancia, habia el hecho, comun a todas las





OHRKA I)D SARMIENTO


administraciones espaholas como era natural, de confun-
dirse en una, cuando de los intereses generals de la Coro-
na se trataba. Asi, las cajas del Peri, mandaban auxilio
& la de Buenos Aires, 6 las de M6jico posesoras ambas de
ricos minerales de plata, A las de la Habana i otros pun-
tos. Chilo6 no estarba bajo la jurrsdiccion del Capitan Ge-
neral de Chile, no obstante estar afecto & su territorio,
sino del Virrey del Peri, por ser la estadia de las naves
de guerra, que doblaban el Cabo, y abundar en maderas
para la reparacion de la marina, al emprender 6 regresar
de tan largas travesias.
Fu6 en este estado de la question, que un argentino, D.
F. Sarmiento, hizo una declaracion, estableciendo estos
mismos principios, bajo su firm sin que fuese eso costum-
bre, ni el caso lo requiriese, sino para responder en todo
tiempo de sus ideas, y alejar el cargo miserable que han
querido explotar en provecho de pasiones de aldea y ambi-
ciones del dia siguiente, la elevacion de prop6sitos, que
aun en la juventud inexperta guiaron A los que tantas
cosas hicieron en bien, que pudiera perdonarseles un error
si error hubiera, que no hubo.
Un grande hecho hist6rico se viene de suyo en expli-
cacion de estas desviaciones, aun de derechos funda-
mentales.
Los norte-americanos, como nosotros, pretenden que el
extranjero que toma carta de ciudadania, con la que re-
nuncia a la dependencia de la patria antigua, estA bajo la
protection de sus leyes; pero la Inglaterra, que tiene por
base de su Constitucion el derecho feudal que liga el hom-
bre A la tierra, homme lige, pretend y sostiene que udi in-
gl6s es propiedad de la Corona, como la tierra en que na-
ci6, y por tanto traidor, si toma armas contra la Ingla-
terra.
Las dos naciones no han podido ponerse de acuerdo sobre
este punto, porque es fundamental en el derecho respec-
tivo; pero habiendo tocado el caso el gobierno americano,
en el tratado de Washington, que estableci6 los limits en-
tre las posesiones inglesas y los Estados Unidos, el nego-
ciador ingl6s (Lord Clarendon, si no nos falta la memorial ,
declar6 que siendo util d la humanidad, que el hombre fuese
ciudadano del pais que le ofrece morada, y estuviese de-





CURSTIONE8 AMERIOANAS-


fendido por sus leyes, y no pudiendo alterar el derecho de
la Corona A la persona de sus sdbditos, prometia no hacer
valer sus d.erechos, en los casos que ocurrieren-lo que
hizo constar en los protocolos.
Ese mismo principio prevalecia en el animo de quien
aconsejaba ocupar un punto del Estrecho de Magallanes,
en servicio de la humanidad, asegurando las vias de comuni-
cacion entire las naciones, aun con sacrificio de derechos,
si los hubiese en contra, lo que no sucedia entonces, pues
'Chile tenia derecho A un punto del Estrecho.
Tan segura 6 incuestionable doctrine es esta, que las
naciones maritimas se han cotizado para comprar A la
Suecia,sus derechos de peaje sobre el Sud del BAltico, A
fin de quitar estorbos & la libre navegacion, como es mate-
ria de preocupacion y de guerra en el mundo europeo el
pasaje de los Dardanelos, guardado por la Turquia, y que
le somete el mar Negro.
C6mo pudo, mas tarde, extender el gobierno de Chile
sus pretensiones, fuera de los limits que su carta funda-
mental y el reconocimiento otorgado por la Espafia le con-
cedian?
El pdblico en material de posesiones territoriales, estA. de
antemano, y A ojos cerrados, dispuesto A culpar A malicia
del adversario la pretension que no le favorece, y a creerse
agredido y despojado siempre.
En este caso, sin embargo, no todos los entuertos estin
de parte de Chile; pues hay de nuestra parte algo que ha
contribuido A alentar las codicias, naturales A pueblos y
hombres.
El primer apostadero escogido por Chile, en el Estrecho,
se prestaba mal a su objeto, y a la prosperidad y sosten
del establecimiento, precisamente por conformarse al cui-
dado de no ocupar ostensiblemente territorio argentino;
pero la conveniencia orden6 trasladarlo A Punta Arenas, en
la Peninsula de Brunswick que ya desciende del pais qae-
brado, y mas frigido, de los espolones de la Cordillera 6 sus
ramificaciones.
Caido Rosas, que sostenia el derecho argentino al Estre
cho, sin razon en lo que la *-Espafia otorgaba A Chile, al
Oeste de las Cordilleras, fundAndose en la posesion en qua
el Virreinato habia estado de la jurisdiccion del Estrecho,





OBRAS DE SARMIENTO


en que le habia sucedido, el Gobierno Constitucional de la
Confederacion (sin Buenos Aires), arrib6 & un tratado, por
medio del Ministro Lamarca, aprobado despues por el Con-
greso, en el cual se fijaron las bases de arreglo de limits
entire ambas Repdblicas, estableciendo que se someteria a
un arbitro, decidir cuAl de las administraciones espafiolas,
si el Virreinato de Buenos Aifes, 6 la Capitania General y
Audiencia de Chile, habia estado en posesion del' Estrecho
de Magallanes.
Creemos que nadie se ha fijado hasta hoy, en que este
tratado establepia una nuevajurisprudencia, retrotrayendo.
la question a los tiempos coloniales; y pasando por alto,
el traspaso que, en 1845, hizo la Corona de Espafa a Chile
de su dominio del Estrecho, en la parte solo que estuviese
comprendida entire la Cordillera de los Andes al Oeste, que-
Chile se habia asegurado como lo que constituia al Chile
de hecho, y que obtenia el reconocimiento de la Es-
pafia.
Este es el origen de las posteriores desavenencias. La
Repdblica Argentina y Chile pretendian que las subdivi-
siones administrativas espaniolas antes de 1810, habian
ejercido jurisdiccion en el Estrecho; cosa que podia fijarse
por Arbitros, escudrifiando y comparando titulos; mientras
que tomando por base la Constitucion de Chile y el tratado
de reconocirniento de la Espafa, la question no era de
derecho, sino de geografia, para saber por d6nde pasan las
cumbres de los Andes, y las modificaciones que experimen-
ta 6 puede experimental, por bifurcacion di otras causes,
aquel gran movimiento geol6gico, que principia en la Tie-
rra del Fuego, y va a acabar en la Sierra Nevada de los
Estados Unidos.
Chile creia, con esta sustitucion, mejorar su postura, sin
estender por entonces sus miradas hasta donde las han lle-
vado los j6venes literatos y guapetones, por no usar otro
epieto, que se nos han querido venir hasta Santa Cruz, con-
cedi6ndonos, como lo insinu6 Blest Gana, el insigne favor
de no disputarnos el Carmen de Patagones, acaso por no.
sentirse tentados de declarar suya la plaza de la Victoria,
que fu6 por fortune siempre nuestra.
De parte de la Confederacion, debi6 influir much el de-
seo de cultivar buenas relaciones con Chile, que se mostra-





CUESTIONES AMERICANAS


ba complaciente y pocojpretensioso, desde que por entonces
sus prop6sitos no iban mas allA que asegurar el estableci-
miento nuevo, y darle todos los medios de subsistencia.
Nada por cierto aseguraba A Chile, la visible ventaja que
le acord6 el tratado Lamarca; pues quedabale por probar
que la Capitania General hubiese ejercido actos de dominion
en 1810, 6 posteriores A la ereccion del Vireynato, cosa que
los argentinos podian establecer en ciertos casos.
Debemos afiadir ahora un esclarecimiento que habrA de
requerirse mas tarde, para la explicacion de ciertos hechos.
La cdula de ereccion del Vireynato, establece que esta
gobernacion es erigida para contener los avances que los
portugueses hacen hacia el Rio de la Plata. Habian, en efec-
to, establecidose en la Colonia, de donde los expuls6 Ceba-
llos, mereciendo por tat hec]k el titulo de primer Virey; y
atraialos el rico contraband ue se hacia por estas costas,
con detrimento de las reales areas, y much provecho de
Buenos Aires y la naciente Montevideo.
El temor de ingleses no figure pat'a nada; aunque no tar-
daron aquellos lobos de mar, no bien se hubo erigido el
Vireynato, en aparecer por las-islas Malvinas, que ellos
llamaban Flackland, para mejor asimilarselas.
Esta circunstancia, hizo que, administrativamente, fuese
encargado el Virey de vigilar las costas de la Patagonia y
Estrecho de Magallanes, para prevenir desembarcos y toma
de posesion possible, de terrenos.que no estaban realmente
ocupados, pues la Inglaterra no recono'ci6 sino en los tiem-
pos de Canning (que fu6 el verdadero autor de la doctrine
Monroe) que la Amnrica seria para los americanos, sin ad-
mitir en su extension res nullius.

III

Vamos A entrar en una tercera faz de la question Maga-
llanes.
HAse visto ya c6mo, en su origen, se reduce A establecer
una estadia en la parte Occidental del Estrecho, duefio de
estos dominios, con prop6sitos de favorecer A la humani-
dad, asegurando y facilitando vias de comunicacion inte-
roceanicas.
El tratado Lamarca de 1856, diez afios despues, saca de





OBRAS DE SARMIENTO


quicios los fundamentos de aquella pretension, y tomando
por base las demarcaciones administrativas entire las va
rias gobernaciones de ia Espafia colonial, abre la puerta A
conjeturas, ampliaciones 6 interpretaciones diarias, dando
origen A codiciosas pretensiones.
Efectivamente. La Provincia de Cuyo pasaba al Vireynato
de Buenos Aires en 1776; pero era precise invertir la frase
de la carta 6 pragmatica de la ereccion de la Audiencia de
Chile: (y el Estrecho de Magallanes y lo que se poblare
dentro y fuera y tierra adentro hasta Cuyo inclusive.))
Ahora, era precise leer la c6dula de ereccion del Virey-
nato en la forma siguiente: (y la Provincia de Cuyo y tie-
rra adentro, hasta el .Estrecho de Magallanes inclusive y
todo lo que se poblare dentro y fuera.x)
Pero el Estrecho, en su sen.Lo hidrogrAfico, estrecha co-
municacion entire dos mares, no podia, racionalmente, ir
como ap6ndice de Mendoza al Vireynato de Buenos Aires,
puesto que era via official del Vireynato del Peril y las otras
dependencias de la corona en el Pacifico, con el Gobierno
de la madre patria. Buenos Aires no estA en la derrota de
las naves desde las Azores, 6 Cabo Verde, 6 Cabo San Agus-
tin en el Brasil desde donde enderezaban su rumbo las
embarcaciones, A doblar el Cabo 6 penetrar en el Estrecho.
Dicese que en una nota de la Cancilleria de Rosas, insis-
tiendo sobre el derecho absolute de la Confederacion al
Estrecho, dijo que, en todos tiempos, habia sido reconocida
la Patagonia, como jurisdiction argentina.
ISi serA chilena la Patagonia tambien?
Tal duda asalt6 al espiritu inclinado A las amplificaciones
de los j6venes chilenos que sucedian, en 1866, A los go-
biernos mas reposados que les habian precedido.
Necesitamos hacer aqui ciertas exposiciones de otro orden
que no carecerAn de importancia. Hemos conocido 6 Chile
en diversos viajes hasta 1845, despues hasta 1855, mas tarde
hasta 1864, para poder presentar lo qua ha pasado en la
mente pdblica en 1875, 6poca de la mayor dilatacion de las
pretensiones chilenas.
Hasta 1845, Chile era una de las colonies espahfolas, con
su nobleza, su clero, sus caballeros y sus indios Ilamados
rotos. Su gobierno venia desde otra d6cada anterior, reac-
cionando contra las ilusiones demag6gicas de que no acer-





CUESTIONES AMERICANAS


tamos nosotros & curarnos todavia, y propendiendo, desde
Portales, A dar vigor al ejecutivo y reprimir la abusiva
preponderancia que al ej6rcito habia dado la guerra de la
independencia.
Habiase formado en la administration del Instituto (Uni-
versidad) un hombre de estado D. Manuel Montt, que al
mismo tiempo que introducia todas las mejoras modernas
de education popular, vias de comunicacion, ferro-carriles,
etc., etc., much antes que el resto de la America, cuidaba
en regularizar la administration, desenvolver el comercio
y la poca industrial possible, dictando leyes que favorecian
la libertad; pero teniendo la mano firme contra sus abuses,
sobre todo en los diaries y en las revueltas.
No es nuestro Animo hacer su apologia, no obstante que
podemos envanecernos de nuestra asidua cooperation en su
grande obra. Chile est& constituido; y no es, pues, instruc-
cion ni libertad la que escasea en Chile. En material de lite-
ratura, hay muchos chilenos muy notables por la solidez
de los studios y por la correccion de lenguaje, A que con-
tribuy6 much el hablista Bello, venezolano. Ni los chile-
nos pretenden hoy negar que la emigracion argentina ejer-
ci6 una poderosa y ben6fica influencia en su desarrollo,
siendo una de las preminencias de Montt, aprovechar de
cuanto dtil encontraba en ella, para la administration, la
prensa, la ensefianza, etc., etc.
Estos antecedentes formaron, para 1855, una juventud
ilustrada y para 1865, hombres de estado y gobierno, en
mayor ndmero que antes, dotados de conocimientos supe-
riores y herederos de la obra de veinte aflos de paz, legis-
lacion y administration.
En 1864 pudimos ver en el gobierno esta que fu6 juventud,
y desde luego nos llam6 la atencion el sentimiento del
propio valer que se habia desenvuelto, y de cierta supre-
macia de Chile, como inteligencia, fuerza, etc., no diremos
que sobre la Repdblica Argentina, que por tradition respe-
taban antes; pero si sobre Bolivia y Perd, a quienes no pocas
veces habian impuesto la ley, con sus ejdrcitos y sus es-
cuadras.
Eran A fuer de literates, rebuscones-y no habia de esca-
par el estrecho de Magallanes A su studio, ya que los
limits del desierto de Atacama habian sido empujados





OBHAS DlE SARMIBNTO


hasta Megillones, pasando por demarcaciones y mojones
monumentales que sefialan el grado 22, como division entire
el viejo Vireynato y la Capitania General.
Ya hemos espuesto someramente lo que habia sobre el
Estrecho. Sobre la Patagonia se ofrecen a primera vista
mayores oscuridades. Desde luego, la Patagonia aparece
en globos y mapas, separada por lines divisorias, y 6stas
coloridas de distinto modo, de manera de denunciar un
pais distinto 6 independiente de sus vecinos. ,Cual es la
capital? ,Qu6 gobierno tiene?-iQu6 ndmero de habitantes?
-Los tratados de geografia hablan de patagones y fuegui-
nos, pueblos salvajes que vagan por aquellas frigidas co-
marcas; pero la geografia political sud-americana, no reco-
noce res nullius, ni dominion a los salvajes, meros ocupantes.
Hemos hablado en L6ndres, con el jefe de la casa Arrow
Smith, gran fabricante de globos y cartas, y en Estados-Uni-
dos con Colton, su rival en perfeccion y abundancia del
trabajo. ePor qu6 ponen separada la Patagonia de la Repd-
blica Argentina?-Porque ast se pone-,De qui6n es?-No
sabemos-Debieran corregir ese error-No se puede alterar
la tradition, sin algun acto aut6ntico y pdblico de domi-
nio, etc.
,Si sera chilena? se dijeron los estudiosos de por all.
Ayudaba a fomentar estos apetitos, una magnifica carta
de la America del Sur, de tres metros de alta, y exornada
con grabados de un lujo de ejecucion que en vano querrian
reproducir los buriles espafloles de hoy.
Tal es el MAPA GEOGRIFICO DE LA AMERICA MERIDIONAL dis-
puesto y grabado por D. JUAN DE LA CRUZ CANO Y OLMEDILLA,
pensionario geogrifico de su Majestad y otras yerbas, etc.
Tan rumboso mapa tiene insolentemente grabada, en
letras gordas, entire los 40 de latitud sur, y 30 que sefiala
de longitud, es decir, en plena lianura, de este lado de los
Andes y sur de Mendoza: CHILE MODERNOI
ConvendrAse que era sobrado y bastante, para tentar
ingenios menos obtusos de la nueva generacion chilena y
lanzarlos tras el bellocino de oro, que sefialaba tan seguro
derrotero.
Ha sucedido en Chile provocar una verdadera conmocion,
con la publication de un document politico conocido de
todos, sin mas alteracion que el anuncio del contenido. La





CUESTIONES AMEIUCANAS


fecha era de 1848 y se publicaba con la misma en 1851. El
pdiblico no mira tan de cerca. LQui6n va & leer hasta el il-
timo numerito de la fecha? El autor del chasoo lo sabia, y
el 6xito confirm la prevision.
Bien, el mapa de D. Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, sus
Gustos y Pasatiempos, trae al pie la fecha de 1775, un afio
antes de la ereccion del Vireynato de Buenos Aires, y por
tanto desusado y anticuado desde su aparicion; y tanto,
que aun existe en Espafia, despues de un siglo, la edicion en
hojas de marquilla, y de donde se estin proveyendo ahora
los que quieren, habiendo nosotros obtenido dos ejemplares
gratis, pues, ni entonces ni ahora tiene precio, sino como
antigualla, precisamente por la anticuada 6 incorrect divi-
sion de las tierras magallanicas.
La mission Lastarria trajo por objeto fijar estos puntos,
pues ya se habia reproducido aquel mapa, con denomina-
cion de Chile oriental este lado de los Andes; y un beau
matin amanecieron los chilenos (en esprit,) respirando las
brisas del Atl'ntico, libres al fin sus miradas, de aquellas
importunas serranias, montafias y cordilleras nevadas, que
no dejan sospechar siquiera c6mo nace el sol, especticulo
que nosotros di6ramos de barato, tan poca cosa es, 6 al
menos en cambio de una cresta nevada de los Andes, que
hace elevarse hasta la contemilacion de Dios.
No es cierto que Lastarria no tuviese 6rdenes muy pre-
cisas de ministros mas j6venes que 61, de urgir hasta la
importunidad ciertas pretensiones que mas tarde han pa-
sado A ser chilenas; pero el diplomatico, muy versado en el
derecho, y muy bien intencionado, con aquella simpatia
real por los argentinos y las cosas argentinas que 61 reco-
noce en argentinos por los chilenos y las cosas chilenas, no
sali6 nunca de los t6rminos de lo racional y prudentt, de-
clarando que Chile no se creia con derechos a la Patagonia,
y sin declinar de los que suponia favorecerlo en Magallanes,
pues esta fu6 la question original y la pretension chilena,
mas 6 menos fundada en cuanto A la extension. El Ministro
Elizalde decline, se dice, entrar en el examen de aquella
question a titulo de no estar preparado; pero la cr6nica
cuenta, que habiendo el ministry chileno h6chose seguir
de un attached portador del mapa con el CHILE ORIENTAL, el
Ministro argentino se acord6 sin duda del convite de la





OBRAS DB SAKMIBNTO


zorra A la garza, y no quiso alargar su pico trash pitanza
extendida sobre tan vasta superficie, lo que es muy presu-
mible y disculpable. Quien habia de decir al mismo Minis-
tro que dos lustros despues, terciaria la dificultad y lo deja-
rian sin embargo frustrado?
Para no volver sobre el Estrecho, anticiparemos una pre-
tension posterior de parte de los ministros chilenos de ejer.
cer exclusive jurisdiccion sobre el Estrecho. 6Para qu6?
El titulo alegado es la seguridad dada con la posesion A
la navegacion interoceanica.
Acaso convendria para mantener una farola A la entrada,
en el Cabo de las Virgenes, y alguna otra en las vueltas y
revueltas de tan tortuoso canal. Ya han habido various nau-
fragios, que atribuimos a otras causes, que A la falta de
luces.
Pero esto no quita que la jurisdiction absolute, sea un
gran peligro para la libre navegacion del canal. ,En caso
deguerra entire Chile y el Perdl otro costefio del Pacifico,
aun de naves argentinas, podra el caflon de Punta Arenas
detener las naves de comercio, 6 hacer fuego sobre las de
guerra?
Pueden enhorabuena asegurar los ministros de Chile
que no, aun por medio de tratados; pero el libre pasaje de
las vias de comunicacion intermarinas, esta regido por el
derecho de gentes, pues el Perd, 6 los habitantes de Sand-
wich, las Marquesas 6 la Austriala, no han de estar & mer-
ced de un guardian oficioso y que puede ser sin embargo
infiel, y entonces la jurisdiction del Estrecho, es ademas de
una quimera, un enibarazo.
La jurisdiction sobre las tierras que estrechan el canal,
no produciria mejores resultados, porque mas auxilio pu-
dieran prestar various que uno solo, que no podria estar en
todas parties A un mismo tiempo.
Quitan todo interest a estas previsiones, la poca importan-
cia commercial A que ha quedado reducida esta via, qua serA
nula desde que se abra el canal del Istmo qua ya se dice
contratado para 1895; y mas que nada, el poder de los vapo-
res de las lines comerciales que se bastan A si mismos, 6
noesperan auxilios externos, en puntos tan avanzados.
Seria por lo demas pretension extrafia, hacer de un canal
maritimo un mard clausum englobado como un lago dentro





CUESTIONES AMERICANAS 63

de un Estado, ahora que se abren todos los mares, se quitan
las antiguas esclusas, pasajes y gabelas, y se esta a punto
de hacer de todos los mares y aun de los grandes rios nave-
gables un solo mar, con costas A todos los puntos del globo,
y con rutas trazadas por los vapores, como las que cruzan
las movedizas arenas del Sahara que no siempre conservan
el rastro de los camellos.
Desgraciadamente para tan clAsica pretension, aquella
tierra magallinica, patag6nica 6 fueguina, es Agria, frigida
y azotada por los vientos polares que le han desgarrado en
girones,desde el Cabo A los estrechosque parecen rajaduras
transversales de la cadena de las cordilleras.

IV

Otro grado de la question Magallanes.
De Magallanes patagona pasa A ser lisa y llana Patagonia
hasta... veamos qu6 se pide.... hasta el rio Santa Cruz, y
pudiera ser mas adelante, afiadi6 el Ministro Blest Gana, con
un jesto adorable de autoridad. Los rayos de la guerra
estaban escondidos bajo aquellos ligeros pliegues. El senior
Ministro hablando con el Presidente, lo conjure, dicen,
amigablemente, A evitar la guerra que podria sobrevenir
entire pueblos hermanos... etc.
4 Qu6 habia sucedido en Chile ?
Una generation mas joven, mas liberal, y por tanto mas
altanera y pendenciera, habia ocupado los sillones del
Ministerio. Chile estaba A la sazon en el apogeo de su
hegemonia sobre las Repdblicas del Pacifico. Pueblo rico
de minas de plata y de cobre, si bien las primeras estaban
agotadas, la esplotacion de borax y del salitre en los desier-
tos del Norte, daban ocupacion A muchos millones y abrian
tamafias esperanzas. Si se descubria un banco de huano 6
un filon de plata en las costas del Pacifico, la diplomacia
chilena pretendia, como Federico I la Silecia, que eso habia
pertenecido siempre A Chile, hacia general chileno A algun
President boliviano, y au besoin, las naves chilenas comple-
taban la peroracion.
Sea de ello lo que fuere, desde entonces asume la political
chilena un carActer muy pronunciado de invasion, diremos
asi. Hablase antes declarado como convenient un dep6sito





OBRAS DB SARMIENTO


de huano y sus products, segun pidieron exportarlo buques
de otras banderas; y conviene decir aqui que la esperanza
de encontrar grandes dep6sitos como los de Chinchas ha
movido la imaginacion de loschilenos, por el Norte y el Sur
de sus antiguos limits.
No se concibe otro grande estimulo, sino es que sinti6n-
dose estrechado en los valles de sus colinas y montafias,
deseaban dilatar sus t6rminos por la part del Atlantico.
Esto es al menos lo que mas halaga al pueblo, sin tener
present sus hombres de estado que poblaciones con frente
a Europa, no han de ir A aduanar al Pacifico, ni procurarse
mercaderias ni mercados, lo que las harA independientes
desde su origen del pals colonizador, perdiendo sus hijos
trasplantados y los costs de colonizacion, que en pals tan
poco favorecido han de ser enormes.
Un incident involuntario irrit6 un poco los Animos, y es
la firmeza que el enviado Frias puso en las discusiones di-
plomaticas en Chile. Aquel Gobierno estaba acostumbrado
A dominar la diplomacia del Pacifico, 6 imponerla el tono,
y no gustaba de verse tratado como simple mortal. El
Gobierno argentino consisti6 en trasladar A esta cancilleria
la discussion. Debe reconoc6rsele al senior Frias que su
trabajo asiduo, su infatigable constancia en reunir docu-
mentos colectados y aun alusiones, pero que son explicati-
vas del concept pdblico y del consenso en ciertas 6pocas,
ha contribuido poderosamente A esclarecer puntos dudosos,
y aun en Chile producia la duda, sobre puntos que parecian
conquistados.
Un dia, apareci6 una ley chilena mandando construir dos
encorazados y un .vapor Magallanes. Los gobiernos tienen
derecho de preguntar al vecino qu6 caugas lo mueven a
armarse. Pero Chile habia sido en parte causa de que el
Perd exagerase sus armamentos navales, y esto podia servir
de respuesta. El Gobierno argentino hacia afios que estaba
autorizado A proveerse de naves, y nada de particular hubo
en mandar construir las que creia necesitar.
Las negociaciones entabladas por el senior Blest-Gana,
fueron hasta donde podia la condescendencia argentina;
y si de ventajas obtenidas por su ha*bilidad se jactaba, no
deben olvidar ni 61, ni su pals, que encontraba buena volun-
tad y no candor, en hombres como Tejedor mas experimen-





CUESTIONES AMERICANAS


tados que 61, y en el Presidente que deseaba hacer todo lo
compatible con su deber.
El gobierno de Chile experiment un cambio igual al de
la Repiiblica Argentina, con la trasmision de la Presidencia.
Ambos gobiernos se mostraron bien dispuestos; pero la
cancilleria chilena habia puesto un poco de mal humor, en
los animos. Sucedi6se el sefior Barros Arana, y todo hacia
presagiar un desenlace favorable. Por entonces, el senior
Frias instaba en el sentido de conclusions mas estrictas
-que las que se suponian al gobierno, lo que di6 margen .
interpelaciones en que la CAmara hizo justicia a la sensatez
de la political del Gobierno.
Es possible suponer que el Ministro Lastarria, se separate
del gabinete chileno, en 1877, acaso no aceptando la terca
political que se trataba de adoptar. El escribi6 A sus amigos
aqui llamAndolos A interponerse A fin de evitar la irritacion
que los diarios traian al debate.
En este estado de cosas, la question Magallanes, recibe
una solution inesperada. Hemos hecho notar antes que la
c6dula de ereccion de Virreinato solo habla de resistir A
portugueses que invaden la Banda Oriental del Rio de la
Plata, y de pocos documents se deduce la vigilancia del
Estrecho, conflada a esta reparticion.
El doctor Wappaus de Gottinga, examinando los docu-
mentos presentados por ambos paises, encontraba que
hacian falta piezas directs para establecer la adjudicacion
del Estrecho y tierras adentro, como jurisdiction argentina.
Pero registrando el archivo del Virreinato, que esta en poder
del Gobierno de la Provincia y no de la Nacion como debiera,
creemos que su bibliotecario, el senior Guido, se encontr6
con vastos portaf6lios de documents de la administration
colonial del Estrecho y costas patag6nicas, y entire millares
de piezas, las notas del Capitan General de Chile, y otros en
.que declaran como cosa corriente y sabida que el Estrecho
pertenece al Virreinato de Buenos Aires.
Sucedi6, pues, que despues de erigida esta nueva adminis-
tracion, por requerirla la importancia commercial que toma-
1ban estos dominios del extremo Sur de la America que los
ingleses aparecieron por las islas que llamaron Falckland,
las Malvinas, y desde entonces el Gobierno de Espafia confi6
Tomo xxxv.-5





OBRAS DB SARRMIENTO


necesariamente la guard y jurisdiction de las costas pata-
g6nicas y vigilancia del Estrecho de Magallanes al gobierno
que estuviese mas A mano para prevenir un desembarco,
que no lo estaria el Virey del Periu, pues como hemos dicho
antes, Chile no tenia naves reales, siendo Chilo6 apostadero,
bajo las 6rdenes del Virey del Perd.
Concibese asi, por qu6 hay tan voluminosa masa de docu-
mentos sobre expediciones A Magallanes de los buques del
Virreinato, que tenian su estadia en Montevideo, plaza forti-
ficada y puerto de mar.
En presencia de tales documents, no hay question posi-
ble, porque ha desaparecido toda duda sobre la jurisdiccion
a que correspondia el Estrecho hasta mil ochocientos diez,
puesto que Chile responded, por boca del Capitan General
O'Higgins (viejo), que pertenecia al Virreinato, y como A
tal daba avisos de movimientos 6 rumors de ingleses que
llegaban por alla A su noticia, y comunicaba al gobierno
respective.
ConvendrAse por esta exposicion, que tambien la Repi-
blica Argentina ha obtenido el afio pasado, documents
claros, fehacientes de su derecho, razon que debe hacernos
menos severos para juzgar la political chilena, que al prin-
cipio creia de buena fe en su derecho al Estrecho, que la
ambiguiidad de los terminos del traspaso de Cuyo al Virrei-
nato autorizaba por lo menos una honrada gestion; y que
solo ha declinado de estas buenas cualidades, cuando la
malhadada constitution de palabras, Patagonia por Magalla-
nes, vino A perturbar los Animos, y cambiar la faz de la
question.
Los documents 6 mas bien, el archive maritime del
Virreinato encierra una 6poca de veinte y siete a veinte y
ocho afios, pues puede decirse que la invasion inglesa en
1807 conclude la necesidad de vigilar estos mares, habiendo
abandonado las Malvinas que no volvieron A ocupar sino
en 1822, -a causa de una deslealtad de un c6nsul norte.
americato.
Es initil entrar on conjeturas sobre lo que ha pasado
entire el senior Barros Arana y su Gobierno. Baste saber
que el telegrafo no deja ignorar nada, ni aun con anticipa-
cion de horks. El gobierno de Chile, debemos suponerlo,
ha ordenado firmar el tratado, y solo mas tarde, cuando le





QUESTION ES AMERICANAS


ha llegado, y despues de madura deliberacion, repudiado
articulos, y declarandolo insubsistente.
Ninguna ofensa seria hay en todo esto, sino es por las
euestiones incidentales que suspendia el tratado, tales
como la de la Jeanne Amelie.
La negative a reconocer un uti possidetis cualquiera en
1872, es un subterfugio, a nuestro juicio para dar por adqui-
ridas las ventajas 6 los avances, que duraute la gestion se
hayan permitido, a trueque de facilitar el arreglo final. Si
concibieran haber gadado su pleito mientras estaban gestio-
nando, sin que la parte contraria lo sospeche, y una vez asi
asegurado el fin, dijesen: no hagamos tratados, ni nombre-
mos Arbitros, que basta abandonar la gestion para tenerla
asegurada, seria aquella solution digna de ser empaillde, por
curiosa.
Hay un uti possidetis en 1872, que no depend de la volun-
tad de los hombres establecer, porque la posesion aparente
consta de hechos realizados, visible. Chile poseia Punta
Arenas, en 1872, y no necesita que la Repdblica Argentina
lo reconozca.
Intent6 poblar 6 poseer Bahia Gallegos, y objetado por el
Gobierno argentino como acto de hostilidad, ueg6 tal intent,
declarando que fu6 solo un reconocimiento. ,Tiene otros
punts ocupados en 1872?
Creemos, al concluir estos apuntes que no tienen por
objeto hacer la historic de las negociaciones, sino mostrar
su espiritu y las variantes que ha producido-que el Gobier-
no argentino, reivindicando sus posiciones en 1872, en que
se principiaron negociaciones que A nada han llegado, no
debe preocuparse de este asuuto demasiado. La opinion de
Chile se abrira paso por entire las emboscadas del joven
Ministro, y acabara por olvidarse de la question Magallanes;
oficialmente nos la tememos quedara abierta, pues vemos
que siguen una guerra de papel con Espafha, con quien
rompieron en 1865, pur motives poco meditados (el carbon
de piedra declarado articulo de guerra, en propio dafto) y
se obstinan en no entenderse hasta hoy, a causa de perjui-
cios que la Espafia no reconoce. Somos espafioles, y es de
raza no reconocer que la razon 6 el derecho nos falta a
veces. La Espafa no reconoci6 A la Holanda, en ochein-
ta afnos.





OBRAS DE SARMINT.0O


El Estrecho es indtil, el huano escaso, la Patagonia inhos-
pitalaria, la distancia enorme, la necesidad de una marina
costosa inevitable, y el porvenir de colonies en el Atlintico
desligado de toda conexion commercial con el Pacifico-L &
qu6 vendria obstinarse en Ilevar adelante un arbitraje, 6
una ocupacion nominal 6 pretendida ?
Habia Chile celebrado el advenimiento de tres hermanos.
Blest Gana, es joven de verdadero m6rito, pero que por lo
Blest ingl6s, se crey6 predestinado & ganar territories y
fama de diplomitico. Vimos las protests de un Gana aqui,
a que respondieron protests de un Blest de L6ndres. Cono-
cimos al Blest de los Estados Unidos, y desde una conversa-
cion que tuvimos nos mostramos excesivamente cautos en
adelante. Nos sostenia, que proporcion guardada, Chile
estaba & la misma altura de civilizacion, literature y educa-
cion que los Estados Unidos. Esto, en Washington, en el
corazon de aquella prodigiosa civilizacion I Y entr6 en el
cotejol Y nosotros, que nos hacemos un honor de creernos
semi-birbaros, pero seguramente archiatrasados !
Este espiritu de infatuacion national, que venia de aflos
atras inflamandose, determine crear un Ministerio de Rela-
ciones Exteriores, que no existia, afectando A lo interior sus
negocios, tanto espacio venian ocupando los papeles de la
extension dada a este ramo de la industrial national; y es
casi seguro afirmar, que esta creacion nueva ha tenido una
influencia muy marcada en las cuestiones argentinas, por-
que que fair dans un gtte, sino promover cuestiones a los
vecinos
El senior Ibafez la emprendi6 con Patagonia, y antes de
hacer diplomaticamente, se dice que se dirigid confidencial-
mente al Presidente de la Repdblica Argentina, abriendo
caminos de arreglo; como se dice tambien que el Presi-
dente se ha negado a entregar & la diplomacia la carta, si es
que tal carta hubo, pero si su contestacion.













LOS TRATADOS CON CHILE, Y SU DESAPROBACION



(El Nacional, Julio 10 de 1878.)

El rechazo del gobierno chileno, a los convenios firmados
en esta ciudad, en Enero del corriente afo, carece de toda
explicacion regular, y solo puede tomarse como una nueva
prueba, de un prop6sito de entorpecer lasolucion de la cues-
tion de limits. Vamos a demostrar, con documents ofi-
ciales del gobierno de Chile, publicados en sus mensajes,
que ha rechazado hoy, los mismos articulos que aprob6
explicitamente, el afio anterior.
El sehor Barros Arana lleg6 a esta ciudad en Mayo de 1876.
Iniciaronse las negociaciones sobre la base de un arreglo
director; y haciendo el Gobierno argentino, todas las conce-
siones que permitia el decoro, se lleg6 a formular en Julio
de 1876, una transaction, que el sehor Barros elev6 en con-
sulta A su Gobierno. Este le neg6 su aprobacion, y cometi6
la incalificable impropiedad que vamos A recorder.
Fu6 convenido entire el ministry de Chile senior Barros, y
el Ministro de Relaciones Exteriores de esta Repdblica, doc-
tor Irigoyen, que si los gobiernos de ambas Repiiblicas, no
aprobaban el proyecto de transaction, sus bases se manten-
drAn extrictamente reservadas, y que en ningun caso po-
drian publicarse. El Gobierno argentino cumpli6 fielmente
lo prometido por su Ministro, y ni en las sesiones secrets de
Julio de 1877, el doctor Irigoyen di6 lectura de aquellas ba-
ses. Expuso A la CAmara el compromise contraido y ella
respetAndolo, no pidi6 la lectura de las bases proyec-
tadas.
El gobierno chileno procedi6 de divers modo. Compro-
metiendo a su ministry en el Plata, y quebrantando la pala-





OBRA DBE SARMIENTO


bra official que 61 habla empefiado, hizo ptiblicas las bases
de transaccion, insertandolas en la Memoria de Relaciones
Exteriores. Entregamos el rasgo A la califlcacion de los
que estiman el honor y la lealtad de los gobiernos, en sus
relaciones oficiales.
Desaprobado por Chile el proyecto de transaction, inici6
el senior Barros nueva negociacion sobre la base del arbi-
traje. Las conferencias se abrieron en Enero de 1877, y
despues de algunas interrupciones, se reanudaron en Abril
y terminaron en Mayo. Quedaron convenidas entire los
Ministros Irigoyen y Barros Arana, las bases del tratado de
arbitraje y las del convenio del statu quo. El seflor Barros
antes de suscribirlas, las cominic6d su gobierno, y 6ste de-
saprob6 dnicamente uno de los articulos, referentes al statu quo, y
orden6 se suspendiera la negociacion y se retirase et sefior
Barros Arana A Rio Janeiro.
Vamos A copiar las bases acordadas entire el sefier Barros
Arana y el seflor Irigoyen, en Mayo de 1877, y despues
demostraremos con las Memorias del Departamento de
Relaciones Exteriores al congress chileno, que esas bases
fueron aceptadas por aquel gobierno; que 61 desaprob6
dnicamente la que se referia al statu quo de 1872; y que ape-
sar de haberse retirado en el convenio firmado por los se-
flores Elizalde y Barros, la referencia al statu quo de 1872, y
consignado solamente los articulos aceptados antes por
Chile, el gobierno de aquella Repdblica vuelve A desaprobar
el tratado firmado ya por su Plenipotenciario, diciendo que
son vagos, oscuros 6 inaceptables, articulos que admiti6
sin observacion.
BASES PROTECTADAS ENTRE LOS SCORES IRIGOYEN Y BARROS
ABANA, EN EL MES DE MAYO DE 1877.
1a base: La Repdblica de Chile esta dividida de la Repi-
blica Argentina por la cordillera de los Andes, corriendo
]a linea divisoria por sobre los puntos mas encumbrados
de ella, pasando por entire los manantiales de las vertientes
que se desprenden a un lado y al otro.
2* base: Estando pendientes reclamaciones deducidas por
la Reptiblica de Chile y reclamaciones deducidas por la
Reptiblica Argentina, sobre el Estrecho de Magallanes y
sobre otros territories, en la parte austral de este conti-
nente, y estando estipulado en el articulo 59 del Tratado





CUESTIONES AMERICANAS


de 1856 que en caso de no arribar al complete arreglo de
ellas, se someterAn al arbitraje de una nacion amiga, el
Gobierno de la Repdiblica Argentina y el de la Repdiblica de
Chile declaran: que ha Ilegado el caso previsto en el ar-
ticulo citado.
En consecuencia el Gobierno de la Repiblica Argentina
y el de la Repdblica de Chire, someten al fallo del Arbi-
tro que mas adelante se designara, la siguiente question:
qCual era el uti possidetis de 1810, en los territories que se
disputan? es decir, los territories disputados ,pertenecian en
1810 al Virreinato de Buenos Aires 6 a la Capitania Gene-
ral de Chile?
3a base: ((El Arbitro tender& el caracter de drbitro juris, que
ambos Gobiernos le confieren, y fallara la question que le
estA sometida, con sujecion:
o 10 A los actos y documents emanados del gobierno de
Espafia, de sus autoridades y agents en Am6rica, y los
documents procedentes de los gobiernos de Chile y de la
Repdblica Argentina.
( 2* Si todos estos documents no fuesen bastante cla-
ros para resolver por ellos las cuestiones pendientes, el
arbitro podr6L r.solverlas, aplicando tambien los principios
de Derecho Internacional.,
4a base: El Arbitro debera tener present, para pronunciar
su fallo, la siguiente regla de Derecho Pdblico Americano,
que los Gobiernos contratantes aceptan y sostienen: las Re-
piblicas Americanas han sucedido al Rey de Espafia en
los derechos de posesion y de dominion que 61 tenia sobre
toda la Am6rica espafiola. No hay en 6sta, territories qua
puedan reputarse res nullius.
5* base: Ambos Gobiernos confieren el caracter de Arbitro
juris en esta question al....
6* base: Mientras el arbitro nombrado resuelve la question
que le esth sometida, ambos Gobiernos, consecuentes con
lo prometido, al iniciarse en Santiago la discussion de li-
mites en 1872, se obligan a mantener estrictamente, en
los territories comprendidos'entre Punta Arenas y el Rio
Santa Cruz, el statu quo existente en aquella fecha.
7* base: Ambos Gobiernos se obligan igualmente a defen-
der con todos sus recursos los territories sujetos al statu quo,
contra toda ocupacion extranjera, celebrando los acuerdos





OBIAS DB SARMIENTO


que fuesen necesarios para el cumplimiento de esta esti-
pulacion.
< Se comprometen, por uiltimo, A vigilar esos territories,
sus costas 6 islas adyacentes, impidiendo, mientras no ha-
gan otra estipulacion, la explotacion de ellas 6 de parte-
de ellas por empresas 6 por individuos, quedando A cargo
de Gobierno argentino la parte comprendida entire el Es-
trecho de Magallanes y el Rio Santa Cruz, y A cargo del
gobierno de Chile el Estrecho, con sus canales interiores
6 islas adyacentes>>.
Estas fueron las bases discutidas y aceptadas entire los
sefores Irigoyen y Barros Arana, en Mayo de 1877, como
"hemos dicho.
Mafiana demostraremos que, con exception de la refe-
rente al status quo de 1872, el gobierno de Chile acept6 todas
las demas.

II

Anteayer publicamos integras, las bases convenidas en
Mayo de 1877, entire el Ministro chileno, sefior Barros y el
Ministro de Relaciones Exteriores de esta Reptiblica doctor
Irigoyen-las que, como puede verse en el tratado firmado
por los sefiores Barros y Elizalde, son las mismas que cons-
tituyen los articulos 1, 2, 3 y 4 de dicho tratado; los ar-
ticulos 5 A 9 son los detalles del procedimiento que debia
seguirse en el juicio arbitral: esto nunca ofreci6 dificultad.
Debemos notar, que las bases convenidas en Mayo, habian
sido propuestas, en Enero de 1877, ydiscutidas esde enton-
ces, habiendo- declarado el senior Irigoyen, en Enero, que
no admitiria modificacion en ellas, declfaracion que el
sefior Barros trasmiti6 A su Gobierno.
Despues de cuatro meses, el senior Barros admiti6 esas
bases.
Y A nadie ocurrirA que lo hizo, sin estar- autorizado por
su Gobierno, que las conocia desde Enero.
Pero ofrecimos demostrar, con documents oficiales del
gobierno chileno, que 61 habia aceptado las bases arre-
gladas en Mayo por los sehores Irigoyen y Barros Arana, y
que fueron consignadas integramente, en el ultimo tratado





CUESTIONES AMERICANAS


firmado por los sefiores Elizalde y Barros. Vamos A cum-
plir nuestro compromise.
En la Memoria dirigida por el Ministro de Relaciones.
Exteriores de Chile, al Congreso de aquella nacion (Agosto
de 1877) el sefior Alfonso did cuenta de la negociacion de
Mayo, y dijo lo siguiente:
((Las negociaciones encaminadas A constituir el arbitraje,
se reanudaron, no obstante, A mediados de Abril y aun pa-
reci6 possible arribar & un t6rmino satisfactorio. Discutidas
las bases, se lleg6 d un acuerdo comun, respecto de las ma-
terias que abrazaria el arbitraje, estableciendo que 6ste
debia recaer sobre la aplicacion extricta del articulo 39 del
Tratado de 1856; es decir, que el Arbitro vendria A resolver,
cuales eran los territories que en 1810 correspondian respec-
tivamente a la Capitania General de Chile y al Virreinato
de Buenos Aires.)
(Tampoco di6 lagar A fuertes objeciones la designacion
del arbitro, ni el character que A juicio de Chile debia inves-
tir este. Tambien seproduja el acuerdo en las bases regla-
Wrentarias, referentes al ndmero y al tiempo en que se
presentarian al arbitraje las exposiciones de las parties
justificativas de sus reciprocas pretensiones.))
((El punto que embarazd las negociaciones, y que hizo imposi-
ble el arreglo anhelado, fu6 el que tenia por objeto definir
la situation provisional que debia regir entire ambas nacio-
nes, hasta tanto fuese pronunciada la sentencia arbitral.
La Repdblica Argentina pretendia retrotraer las cosas al
estado en que se hallaban el aflo 1872; Chile por su parte,
no pudo menos de observarle que la 6poca que se sefia-
laba no conservaba ningun acuerdo, arreglo 6 convenio,
que determinase de un modo claT'o y preciso la situation
en que se hallaban colocados. Para evitar precisamente
las antigiledades 6 incertidumbres de aquella situation,
expidi6 el gobierno de Chile la declaracion de 23 de Junio
de 1873, dando a conocer que su ocupacion se extendia por
el Norte hasta la mArgen austral del rio Santa Cruz. Acep-
tando la referencia propuesta por el negociador argentino,
habriamos creado nuevas dificultades, desde que se habria
pretendido, entonces por el gobierno de aquella Rep4iblica,
que nuestra ocupacion en esa fecha se limitaba A los cal-
nales del Estrecho, contrariando de este modo nuestras





OBRAS DE 8ARMIENTO


declaraciones posteriores, las cuales, como antes he dicho,
no han hecho otra cosa que acentuar to que el acta de
fundacion de nuestra colonia de Magallanes consign el
21 de Setiembre de 1843.
Como se v6, en los pirrafos trascriptos de la Memoria de
Relaciones Exteriores, el gobierno de Chile no hizo obje-
cion alguna A las bases que establecian:
1 Que la Cordillera de los Andes era la linea divisoria
entire ambas Repdblicas;
2* Que la question sometida al Arbitro era la siguiente:
,los territories disputados pertenecfan en 1810 al Virreinato
de Buenos Aires 6 A la Capitania General de Chile?
Tampoco hizo objecion alguna A la base que establecia
que el Arbitro debia tener el caracter de arbitro juris, ni
A la que prescribia que el Arbitro debia fallar la question
cdn sujecion A los actos y documents emanados del go-
bierno de Espafia, de sus agents y autoridades en Am6ri-
ca, y que debia tener presented, al pronunciar su fallo, el
siguiente principal, aceptado por ambos gobiernos. aNo
hay en la Am6rica antes espafiola, territories que puedan
reputarse res nullius. Sobre estas bases, dice la Memoria,
se lleg6 a un acuerdo comun.
Si esas bases, pues, no ofrecieron dificultad, y si fueron
aceptadas por el gobierno de Chile, ,c6mo puede explicar-
se que hoy rechace el tratado de Enero, en que solo se in-
sertaron aquellas mismas bases, palabra por palabra?
El sefior Alfonso, en la Memoria que acaba de dirigir al
Congress chileno, dice que el articulo 10 del tratado de
Enero es inadmisible, por ser ambiguo y de dudosa inter-
pretacion, y sin embargo, ese articulo es el mismo que en
la pagina 19 de la Memoria de 1877, declara haber sido
redactado de acuerdo comun.
El senior Alfonso impugna el articulo que estatuye: lda
line divisoria de las dos Repdiblicas, es la Cordillera de
los Andes, en la division de las aguas.a Pero ese articulo,
reproduccion fiel de la la base estipulada por los sefiores
Irigoyen y Barros, en 1877, no fuW observado por el gobier-
no de Chile, como result de la Memoria, antes trascripta.
aElpunto que embaraz6 las negociaciones de 1877, dijo
el sehor Alfonso, fu6 la pretension de la Repdblica Argen-





CUESTIONES AMElICANAS


tina, de retrotraer las cosas al estado en que se hallaban el
afio 1872.))
Efectivamente, en la base 6&, redactada efitre los sefiores
Irigoyen y Barros, se estipulaba que ambos gobiernos,
consecuentes con lo prometido al iniciarse en Santiago la
discussion de limits en 1872, se obligaban ai mantener ex-
trictamente, en los territories comprendidos entire Punta
Arenas y el rio Santa Cruz, el statu quo existente en aquella
fecha.v
Pero esta base, este alnico punto que embaraz6 las nego-
ciaciones en 1877, segun las palabras del sefior Alfonso, es
tambien el lnico que no fu6 incluido en el Tratado firmado
por los sefioret Elizalde y Barros.
De modo que, mientras por parte del Gobierno argen-
tina, el anhelo de poner t6rmino a esta enojosa question
lo decidi6 a retirar la base que en 1877 embaraz6 las ne-
gociaciones, manteniendo solo en el Tratado de Enero las
que antes habian sido admitidas por Chile, el gobierno chi-
leno, desatendiendo este nuevo rasgo de benevolencia y de
conciliacion por nuestra parte, y anhelando inutilizar el
Tratado de Enero, impugna las mismas bases 6 articulos,
que en Agosto del aflo anterior declare aceptados por acuer-
do comun.
Despues de estas observaciones, se explica perfectamente
que el senior Barros Arana, al firmar los convenios de Enero
considerase cumplir bien sus instrucciones, y servir A los
intereses de su pais, y se explica igualmente que el senior
President de esta Repdblica anunciase que el Tratado de
arbitraje, habia sido firmado con la aprobacion de ambos
gobiernos.
Maftana terminaremos estas observaciones, ocupAndonos
del protocolo firmado por .el senior Barros sobre el incident
de la ((Jeanne Amelie, y demostraremos que el gobierno
de Chile lo desaprueba, llamando amanifestaciones de in-
tempestiva benevolencia, a ciertas declaraciones en que el
senior Barros Arana no hizo sino reproducir palabra por
palabra las de su Gobierno.





OBRAS DR SARMIENTO


AUTOGRAFOS

(Jullo 13 )

El seflor Bilbao se ocupa, hace tiempo, y entire otras cu-
riosidades de reunir aut6grafos americanos, de notabilida-
des. Tiene duplicados de Iva~owsky, con manchitas de
sangre, lo que les d6, un valor hist6rico; de Sarmiento (au-
tenticos imitados perfectamente, que 61 ha reconocido por
suyos), de Oroflo, Arredondo, Brochero, etc.
Se le ha perdido uno de Ibafiez, de Chile, y ofrece a quien
lo tenga, sells de la posta. chilena, para los que hacen
colecciones de estampillas. No hay cantidad de 6stas que
ne est6 pronto i sacrificar, como precio del precioso aut6-
grafo de Ibafiez, del cual dira la posteridad, como de un
cuadro de Murillo,-((es un Ibafiez genuino.)

EL CARTER DE LA LIBERTADD

(Jullo 10.)

Como se sabe, La Libertad distribuye la correspondencia
de Ivanowski, (rezagada) la de Ibafiez, la. de Sarmiento, la
de Arredondo y la de otros varies.
Ha pocos dias, pedia que se publicase una cierta carta de
Ibaflez, su compatriota, para que se viese en qu6 concept
tenia aqu6l al Presidente de una pobre Repdblica.
Ahora sale de la estafeta de La Libertad el contenido de
la carta, que era ofrecer comprar A la Repdblica Argentina
el Estrecho de Magallanes.
Sea cierto 6 no el hecho, seria de preguntar A Bilbao, en
que concept tiene a su Ministro; pues el Presidente aqu6l
no es responsible de que le' dirijan cartas, como no es
responsabe tampoco de la que forj6 y public Bilbao, que
principia: ((Mi querido coroner) (Ivanowski).
Del articulo de La Libertad, result que tenemos otro Mi-
nisterio de Relaciones Exteriores, que ha estado secreta-
mente debatiendo las cuestiones internacionales, entire una
nacion de que no es ciudadano y otra que dej6 cuando
ninfo.





CUESTIONES AMERICANAS


Las negociaciones se interrumpieron, parece, porque alla
no hacian caso de sus revelaciones, ni quisieron autorizarlo
para ir A dar informes verbales.
Estas cartas son muy tiles, y arrojan sin duda much
luz sobre el concept en que tienen a Bilbao alla, el con-
cepto en que 61 los tiene aqui; y el concept en que tiene
A unos y otros.

MEMORIAL DEL MINISTRY DE RELACIONES EXTERIORES
LOS TRATADOS CON CHILE

(El National, Agosto 6 de 1878.)
Habiamos, en ndmeros anteriores, hecho la historic de
las pretensiones chilenas, segun que iban cambiando de
prop6sito, 6 extendiendo el horizonte, al principio estrecho,
en que se encerraban.
La Memoria del Ministro de Relaciones Exteriores, doctor
Montes de Oca, preselita al Congreso, en una narracion do-
cumentada, clara y sencilla, la iltima faz que le ha hecho
tomar el seflor Alfonso, Ministro de Relaciones Exteriores
en Chile, y el rompimiento brusco A que ol mismo funcio-
nario condujo el desenlace, negando la ratificacion del tra-
tado celebrado, y desaprobando a su Ministro, el sehor
Barros Arana. Es un document importantisimo, por cuya
laboriosa confeccion felicitamos al autor.
Es inoficioso, porque nada prueba, que la prensa de un
pals se aune para sostener el derecho de su propio pais
contra las pretensiones de igual derecho sobre territories,
con otras naciones. En ese caso, la prensa predica A conven-
cidos; y aun estos lo estAn de antemano, instintivamente,
no obstante que no presten much atencion A los argumen-
tos que se hacen valer en pr6 de su justicia, mientras tie-
nen el oido cerrado las razones contrarias.
No es, pues, nuestro animo, confirmar las excelentes razo-
nes y pruebas en que abunda la Memoria de nuestro Mi-
nistro.
Habian manejado antes este asunto los sefiores Elizalde,
Tejedor, Irigoyen y de nuevo Elizalde, lo cual garante al
pdblico que no ha escaseado inteligencia y studio; y si
bien el sefior Frias, ex-ministro Plenipotenciario en Chile,





OBRAS DE SARMIBNTO


pudo dar A aquel gobierno el maximun de los derechos que
alegaba y sostendria la Repiblica Argentina, en tres presi-
dencias, y por los various ministros del ramo, nadie ha po-
dido menos que persuadirse de una verdad que esta hoy de
manifiesto, y es que, de parte del Gobierno argentino, no
ha habido intransigencia ni terquedad.
La question existia desde que la cancilleria de Rosas la
entabl6 en 1845; y en 1856, la Confederacion Argentina acep-
taba bases de arbitraje, que no eran por cierto las que la
Constitucion 6 el reconocimiento de su iudependencia asig-
naban A Chile.
En 1865, Chile pretendia jurisdiccion, suponemos mnari-
tima, sobre el Estrecho, y la posesion y el derecho sobre el
Estrecho de Magallanes, declarando su Ministro y muchos
de sus hombres piblicos, que no se extendia hasta la Pata-
gonia su pretension; y cuando estas pretensiones tomaron
forma, por gestion del sefior Blest Gana, oyendose por la
primera vez el nombre del rio Santa Cruz, corno limited de
lo que Chile miraria como suyo, el Gobierno argentino,
sorprendido de improvise con esta inopinada exageracion,
no cerr6 las puertas, sin embargo, a las negociaciones, coni-
tando con que, siendo el objeto de ellas un arbitraje, de que
solo eran bases y medio de acuerdo los puntos discutidos,
en nada alteraban los tOrminos de aquel compromise, pues
al fin lo que habia de probarse era, no lo que hoy se pre-
tende, sino lo que antes del afro 1810 estaba bajo la juris-
diccion del Gobierno de ]a Capitania General de Chile.
Ni la capture de la Joven Amelta, que tan fuera de las re-
glas del derecho maritime, y de la situation entonces le los.
negocios ocurri6, fu6 part A quebrantar el prop6sito del
Gobierno argentino, de poner un Ltrmino razonable a la
question.
El sefior Arana, obtenia conc'esiones sobre el Estrecho de
Magallanes, por avenimientos que estan lejos de entrar en
19s t6rminos de las posiciones respectivas antes de 1810; y
si los tWatados no han sido coifirtudous por el Gobierno chi-
leno, (porque dada la comunicacion telegrAfica en que le
consultaba su Ministro hasta una hora antes de firmnar, se
supone que el mismo gobierno chileno los firmaba virtual-
mente) es legitimo sostener que la Lirantez 6 intransigenicia
no venia de nuestro gobierno, pues que aparecian comar





CUESTIONES AMERICANAS


c6mplices suyos los ministros chilenos que, en Chile, antes
de Alfonso, aprobaron tales procedimientos y ; los pleni-
potenciarios, pues no es solo el sehor Barros Arana, que los
aceptaban.
Las razones dadas para el desistimiento, por el seflor
Alfonso, son lo que se llama peticion de principio. Suponga-
mos que el arbitro ha de declarar precisamente que el Es-
trecho 6 Islas del Fuego y la Patagonia, pertenecieron a
Chile antes de 1810. Entonces es claro que, transando Chile,
pierde algo de aquello que no tenia ganado ni poseido. Pero
sin hacer suposicion ninguna, la pretension formulada por
el senior Alfonso, se reduce a pedir por transaction y arreglo
lo mismo que pretenderia obtener por la decision del arbi-
tro, y un poco y much mas; porque al fin el arbitro se ha
de hallar tan embarazado con el limited norte Santa Cruz, de
las pretensiones chilenas, como con el Rio Negro, verdadero
limited tradicional de la Patagonia.
Y como Chile no pretendi6 tal hakta Blest Gana, y no
sabemos que Chile haya aprendido nada nuevo en estos il-
timos anios, de suponer es que con el senior Alfonso ha des-
aprendido algo, como por ejemplo, a mantenerse en los
limits de lo racional y admisible.
jHa adquirido la cancilleria chilena, en estos cinco 6 seis
afos dltimos, algun nuevo document que aclare 6 confirm
sus antiguas pretensiones? No se ha hecho valer, al menos,
y no sabemos si a alguno no presenhtdo se refiere el rumor
que se hace valer en Chile, acercade documents robados.
Mientras tanto, la cancilleria argentina, ha adquirido en
estos dltimos tiempos mil y tantos cientos de documents ad-
ministrativos del Estrecho, con notas de Capitanes Genera-
les de Chile, que declaran y afirman que el Estrecho era,
antes de 1810, territorio y jurisdiction maritima del Virrei-
nato de nueva creation de Buenos Aires; y estos documen-
tos estau en el archivo del Virreinato, formando parte de las
cuentas y servicio de aquella administration, en la forma y
secuela de todos los archives de la administration espafiola
en America.
GC6mo es que el senior Alfonso teme perder una pequefia
parte de lo que obtendria del arbitro, si tuviese razon, y quo
la Repdblica Argentina, con las nuevas pruebas en la mano,
segura ahora del fall del arbitro, no' ha vuelto atras, y





80 OBRAS DR SARMIENTO
ofrece, en transaccion, perder gran parte de lo que cree le-
gitimamente suyo?
De este contrast extrafio, 6 acaso muy natural, sospe-
chamos que el sefor Alfonso, al abandonar la question, por
miedo del arbitro, (pues toda illusion se ha disipaao) quiere
dejar una protest, como ancla perdida, sacrificando un
Ministro, y haciendo afirmaciones que important una ne-
gacion.
Por lo que respect al senior Barros Arana, en los detalles
de hecho que no se conforman con las aseveraciones de
nuestros ministros, no debemos olvidar su caracter de Mi-
nistro Plenipotenciario, y las servidumbres que impone el
deber A los diplomaticos, que no tienen fama de profesores,
confesores 6 martires de la verdad, la cual suele ser un
hecho a crear, un fin y no un medio.
Dadas, pues, las irregularidades necesarias A quie debia
conducir aquel zafarrancho, A levar anclas por 6rden reci-
bida del Almirantazgo, debemos tener present, que el de-
recho reconoce A las naciones la posibilidad de faltar a las
reglas de las conveniencias, cuando en ello hay mas bien
omision de civilidades y formas, que production de hechos.
Una vez, el Gobierno de Buenos Aires, en 6pocas de per-
turbacion, di6 sus pasaportes A un Encargado de Negocios
Britanico, por tomar un vivisimo interns en nuestras des-
avenencias domdsticas. Las relaciones quedaron interrum-
pidas por aios, y cuando deseabamos reanudarlas, dando
las buenas razones que existieron para haber obrado asi, el
jefe del Foreing Office, que tenia buena voluntad al pueblo
argentino, decia sonriendo A nuestro Enviado: (todo eso
estU muy bueno; pero al pedir la continuacion de las bue-
nas relaciones, es precise decir algo, y Vd. no dice nada.)
Convinose en que las fortalezas argentinas saludarian la
baudera inglesa, lo que se hizo con cordialidad, pues nada
era mas just, digno y deseado.
El Gobierno imperial del Brasil, al interrumpir el Ar-
gentino ciertas negociaciones que se segulan aqui, cuando
hubieron de reanudarse en Rio Janeiro, se crey6 con dere-
cho A quejarse del laconismo de la nota en que se le habia
comunicado tal suspension, atribuyendolo A intentional
descortesia, y requeria su cancilleria, como reapertura y
comienzo de las negociaciones, una declaracion formal y





CUESTIONES AMERICANAS


,satisfactoria. El Gobierno argentino rehus6 la formalidaddel
acto requerido, abundando en las explicaciones y declara-
ciones de benevolencia, necesarias y legitimas, lo que satis-
fizo al imperio.
Traemos A colacion estos hechos para mostrar que no
siempre hay agravio en actos como la informal retirada
del ministry chileno y algunas otras circunstancias, que
sin ser graves hasta constituir un gordo pecado mortal,
hacen muchos pecadillos y pecados veniales, que no condu-
cen sin embargo derechamente al inferno, como es cons-
tante result del primero. La guerra es el infiernol
Chile estA en guerra (de papel 6 de cara fei'a) con los
espanoles; por haberse lanzado A ella, acaso sin razon ex-
trema, y no pudiendo volver A la paz sin motive y causa
aparente. Cost6le sin embargo a Chile, quince 6 veinte mi-
llones de duros, y a eso se redujo todo el procedimiento.
Lo peor es que son irremediables.
Evit6monos nosotros, y evit6mosle A Chile tambien, ver-
nos ambos en caso igual, en guerra, por no saber como
.someter A un Arbitro cualquiera esta simple question;
-q,Cual de las administraciones coloniales de la Espafia,
administraba el Estrecho de Magallanes?) y como no se
administra con declaraciones, mapas, conjeturas, deduc-
ciones y alegatos, sino con papeles, actos, decretos, buques,
cuentas de gastos, pagos por tesoreria etc., no ha de ser al
-fin dificil A un Arbitro, responder A la psegunta.
Pero es nuestra pobre condition americana, no saber
hacer la paz, ni poder hacer la guerra; (sea dicho sin que
-requieran las tizonas los heroes de ambos lados de los
Andes). Se conocen, y juran por la laguna Estigia, so-
-meter A un Arbitro las cuestiones que tenian, en 1856.
Van A tratar del caso, y uno le agrega otra question nue-
va.-Sea tambien esa -Pues entonces, del Estrecho, pase-
mos A la Patagonia.
-Sea; pero que haya Arbitro.-Pues bien, ya que usted
conviene en que entren el Estrecho, la Patagonia 6 islas,
demos por concluido el negocio, y que no haya arbi-
trajet...
-Es negocio de agarrar un palo... dicen unos. El palo
-es la guerra, que se queria evitar.
Toxo xxxv.-6





OBRA8 DB 8ARMIENTO


Nosotros decimos: No, sino podemos someter a1 arbitra-
je al Ministro Alfonso mismo, aguardemos A que pase la
oleada, que Chile no estA poblado de Alfonsos exclusiva-
mente.

INTERPELACIONES SOBRE CHILE

(Agosto 20 1878.)
Hacese correr el rumor de que el Gobierno ha sido pre-
venido de que sera interpelado sobre el estado de nuestras
relaciones con Chile. Creese que A este procedimiento
inciten las irritantes apreciaciones de los diarios chilenos,
sobre el iltimo giro dado A la question por el Ministro Al-
fonso.
Como este Ministro ha dejado su carter, es possible y
prudent esperar a que se conozca cual sea el espiritu quo
anime al nuevo ministerio.
No conocemos cual sea el pensamiento de nuestro Gobier-
no & este respect, ni si se propone dar las explicaciones
que se corre habrAn de pedirsele. Creemos, sin embargo,
dtil indicar que el procedimiento de las interpelaciones, en
material de relaciones exteriores, debe manejarse con much
cordura. El Poder Ejecutivo estr encargado de mantener-
Jas amigables con todas las naciones; y puede decirse que
es exclusive facultad suya. Basta A los Ministros esquivar
una respuesta categ6rica, para dejar burladas las mas fer-
vientes interpelaciones. Si pretense 6 afirma que el interns
pdiblico le impone la mas absolute reserve, no hay derecho
en las CAmaras para hacerlo hablar. Esta es la prActica
parlamentaria de todas las naciones, y Washington, muy
A los principios de su Gobierno, la introdujo en la nueva
Repdblica, negandose A comunicar piezas 6 documents
que le pe.dian, sobre materials concernientes a relaciones
exteriores.
La razon de esta prudencia es muy obvia.
Todo lo que al Congreso se present es ipso facto aban-
donado A la publicidad, es decir, puesto A la disposicion del
Gobierno mismo cuyas relaciones, amigables, vidriosas, i
hostiles, se trata de conocer.
Todo lo que se diga en ta CAmara se estA diciendo en





CUESTIONES AMERICANAS


presencia y al alcance del oido del Gobierno y pueblo a
quien se refieren las comunicaciones. Esto seria de poca
consecuencia, por la falta de responsabilidad de los orado-
res, si en la manera de tratar tales cuestiones, no nos per-
ti6semos mas libertad de vituperio 6 impugnacion de los
prop6sitos y designios del adversario, mas de to que con-
viene a las buenas relaciones.
De aqui proviene que en todos los reglamentos de las
Asambleas legislativas, esta prescrito que sean secrets las
sesiones en que se discute la aprobacion de tratados, y que
por la Constitucion de los Estados Unidos solo al Senado
se sometan estos, contando con la mayor circunspeccion y
habito de los negocios pdiblicos, de los individuos de aquel
cuerpo.
Las discusiones en material de relaciones exteriores, en
las grades asambleas de Diputados, tienden siempre a
ser irritantes, porque aun de arma political pueden servir,
como sucedi6 con la question Pritchard del tiempo de Luis
Felipe en Francia.
Pero la situation del Ejecutivo en las interpelaciones
sobte Relaciones Exteriores, es mas embarazosa, y puede
ser comprometida, y aun la del pais. AVa el Ministro a decir
la verdad por entero? T6ngase present que el Gobierno
adverso lo estA oyendo, y regular& su conduct segun las
afirmaciones y declaraciones que el Ministro haga a la CA-
mara. Dirfi que esta dispuesto A ir hasta la guerra, si
sus derechos 6 nuestros derechos son negados? El otro se
lo tendra por dicho, y obrar9 en 6onsecuencia. Dira que
espera de la justiticacion de su contender, que hara justicia
A nuestros reclamos? El otro dirk para su coleto ((nada
hay que temer por ese lado,>
gMostrarise vacilante, complaciente" con el espiritu domi-
nante? Preciso es obrar en consecuencia, y sino obra, se
tender& una pobre idea de su poder 6 de su caricter.
Es preciso, pues, no violentar ni afiadir pabulo nuevo a
irritacdones que son reciprocas; pues nada dirian los ora-
dores de las Camaras nuestras en disfavor del Gobierno
contendiente que no sirva para exasperarlo, y, lejos de
convencerlo, hacerle persistir en su injusticia.
Ya se vi6 otra vez lo que trajo, por lo pronto, una inter-
pelacion provocada.





OBRA8 DE SARMIENTO


Crey6se A punto de firmar un tratado.
Algunos miembros de la Camara, que repugnaban ciertas
clausulas, segun creian saberlas, deseaban estorbar que
fuesen firmadas. Bast6 esto para que se interrumpiesen
las conferencias, pues el gobierno de Chile, a su turno, no
queria A sabiendas, pasar por el sonrojo (tal se hacia apa-
recer) de firmar un tratado, que seria inmediatamente
desaprobado en las CAmaras argentinas.
Tuvo, en efecto, lugar la interpelacion, y el Ministro, bien
que en session secret, tuvo occasion de demostrar que no
andaba tan descaminada la negociacion como creian, lo qu
satisfizo a la mayoria; y lo que es mas, no obstante el bien
guardado secret, el gobierno de Chile, como si hubiera
estado oyendo el debate, se did tambien por muy satisfe-
cho de'las explicaciones de nuestro Ministro A nuestra CA-
mara, y la negociacion continue.

TUMULTO CHILENO

(Octubre 40 de 1878).
El tel6grafo tiene como el micr6fono modern, el raro
don de magnificar los rumors lejanos al trasmitirlos.
Nos parece que estamos viendo las chusmas plebeyas
de Santiago de Chile, y oyendo la grita contra Bilbao, El
Ferro-carrit y la estAtua de Buenos Aires, asaltada, aunque
sin consecuencias, por las turbas.
Hubiera en efecto, como lo dice al fin el telegrama chi-
leno, deshonrado a Santiago tal profanacion, pues no daria
buena idea de la cultural del pueblo.
Vese que ninguna persona de valia favorecia 6 excitaba
aquellas manifestaciones; y que las que se acercaron lo
hicieron para afear procedimiento tan feo, en aquello de
la estAtua que representaba a la ciudad de Buenos Aires,
y que esta colocada, entire otros objetos de arte, sobre el
cerro Santa Lucia.
Recofdamos que hubo de haber una manifestacion anti-
chilena, en los primeros dias de la conciliacion; pero que
algunos personajes influyentes apartaron los espiritus de
aquel prop6sito, temiendo que degenerase en manifestacio-
nes de odio, y en ofensas indtiles.





CUESTIONES AMERICANAS


4Ha terminado bien, para lo que anuestro pais respect,
aquella algarada, dado el fanatismo y rencor que excitan
casi siempre en las muchedumbres ignorantes, las cuestio-
nes territoriales? Poco les importa saber como se adqui-
ri6 el titulo, toda razon es buena. El agravio esta eu dis-
putarlo, y de ahi las iras.
Algunos han creido que las sesiones secrets que han
precedido en Chile A la sancion del emprestito, que seria
contra la Repdblica Argentina, a causa de la contraversia
patag6nica.
La serenata a Bilbao y Ferro-Carril vendria como coro-
lario.
Nada de esto hay que temer, sin embargo. Muy prudent
es lavar en la familiar la ropa de uso, y entornar la puerta
para no poner a la vista, sin escandalizar a los pasantes, las
peladuras y dolames del tesoro exhausto,y el cdmulo de
deudas contraidas.
Chile tenia un alto cr6dito en Londres, pero era A cau-
sa de su quietud.
A la idea de guerra que ya se insinuaba en Inglaterra,
una grande impression en sentido desfavorable se habia
experimentado, segun lo trae The River Plate, and Brazil
Mail.
Los imaginarios titulos les llaman ya en aquel mercado a
los que pretend tener Chile al Estrecho y adyacencias;
porque eso tiene de bueno la discussion diplomatic, que la
verdad trasciende al fin de los protocolos, y se difunde por
el mundo.
Hasta ahora tres aflos, Chile tenia defensores en Europa
en aquella question, se creia que podia tener derechos,
puesto que con tanta insistencia los reclamaha. Hoy ha
cambiado la opinion pdblica, desde que se exhibieron
ciertos documents que por su sencillez y naturaleza estan
al alcance de todo el mundo, sin saber siquiera de qu&
se'trata.
No emprendera, pues, Chile, nada que perturbe la paz.
No cambiara las guineas de un pequefio emprdstito, por
tierras frias, sujetas a tempestades. Con un million de
libras, no hay con que comenzar.
Afortunadamente, ningun hecho se ha producido en la al-
garada do anteayer en Santiago, que interest nuestra


85





OBRAS DS SARMIENTO


honra, ni requiera explicaciones siquiera; y serb de real
tono de nuestra parte echarla de melindrosos y hacer res-
ponsable & gente culta chilena, de desmanes de turba-
multa que han principiado contra individuos y diaries
chilenos a prop6sito de las cuestiones Magallanes.
Debemos, por el contrario, mandar nuestros cumplimien-
tos a la estatua de Buenos Aires, por su firmega y compos-
tura, no dandose por entendida de mala crianza y groseria,
((deaquellos naturalesx y por haberles mostrado que no es
deun tiron que la han de conmover ni arrancar de sus
s6lidos cimientos.

LA MANIFESTACION CONTRA EL DOCTOR BILBAO EN CHILE

(El Nacional, Octubre It de 1878).
Nada de lo que puede afectar nuestras relaciones con
los gobiernos y Estados vecinos, debe tratarse bajo la pri-
mera impression, ni hacer entrar en juego el patriotism,
6 la dignidad propia, en casos, cuan deplorables sean, en
que no esta comprometido el honor national.
No tenemos sino motives de congratularnos de la sobrie-
dad con que nuestros diarios hablaron del alboroto chileno,
aun antes de saberse que las autoridades habian puesto los
medios de estorbarlo. Cuando'los iltimos telegramas han
completado la narracion de lo ocurrido en Santiago, pocos
habrin tenido que echarse en cara un celo mal em-
pleado.
No debemos olvidar que la manifestation de indignacion
no era contra un agente,ni ciudadano argentino, ni que una
estatua, simple objeto de arte chileno, cualquiera que sea
el nombre que Ileve, no es simbolo ni representation de
nada argentino.
En actos y en asuntos en que puede creerse comprome-
tido el honor de una nation, es preciso, para no inventar
agravios, atenerse A las extrictas reglas del derecho. El sim-
bolo de un pueblo es su bandera, y para creerla insultada
ha de estar en edificio, 6 manos que represented al pais,
como el agresor debe ser funcionario responsible, 6 el
hecho ofensivo, presenciado y tolerado por las autori-
dades.





- CUESTIONES AMERICANAS


Sin eso, el primer tronera podria insultar A una nation
insultando los colors de su bandera.
,C6mo se halla una estatua que se dice representar & Bue-
nos Aires, en lugar pdblico de Santiago?
En 1872 6 antes, hubo una gran peste en Santiago, y la
caridad filantr6pica que tales calamidades despiertan, hizo
que en Buenos Aires se levantasen suscriciones, y se man-
dasen auxilios a Chile, como mas tarde se enviaron a Chica-
go, despues del incendio de la ciudad. Llegaban estos
fondos cuando los estragos de la peste hablan cesado; y el
intendente de Santiago, senior Vicufia Mackena, dedic6 la
suma A costear una estatua que conservase la buena volun-
tad de los habitantes de Buenos Aires.
Esta es la estatua que lleva su nombre; y es de compade-
cer A Mackena al ver lo que ha sucedido, y mas a los pobres
rotos, para cuyo alivio y socorro se mand6 el dinero que
coste6 la estatua; jcuanta ceguedad y torpeza en aquella
escena de salvajesi si una dedicatoria hubiese tenido aque-
lla estatua, habria sido esta: aLos necesitados de Santiago,
agradecidos, elevaron esta estatua A la filantropia de Bue-
nos Aires). Ese fue por lo menos el pensamiento.
La singularidad del procedimianto del seftor Bilbao, y la
circunstancia de ser chileno, quitan A todo aquel plebeyo
desaguisado, el carActer de una ofensa, apreciable para nos-
otros. Sabese cuAn facil es promover agrupamientos de
gente en las calls de una gran ciudad y exaltar las pa-
siones dafiinas y rencorosas de las muchedumbres igno-
rantes.
En los dias de la conciliacion, algunos estudiantes, aqui,
trataron tambien de hacer una manifestation contra las
pretensiones chilenas, con motivo dealgun nuevo incident
ocurrido en el rio Santa Cruz.
Una figure de ret6rica, anuestra bandera, la bandera
de Mayo, ha sido pisoteada, basta para exaltar pechos
juveniles.
. Temidndose que en la manifestacion del dia siguiente, A.
los prop6sitos politicos de un 6rden interno, afiadiere algu-
no un grito depresivo de Chile, various ciudadanos se pusie-
ron en movimiento para indicar y precaver el peligro de
comprometer la dignidad del Gobierno, que no habria
podido dejar de oir tales aclamaciones, pues la grande





OBRAS DE SAKMIENTO


manifestation se dirigia la casa Rosada, y el Gobierno
estaba en los balcones.
No siempre la policia puede precaver estos lances desa-
gradables y aun ruinosos. Sino, recudrdese lo ocurrrido, A
causa de otra manifestacion aqui, que acab6 por incendios.
En Chile como aqui, las autoridades encargadas de preser-
var el 6rden, son siempre remisas, cuando se trata de gran-
des reuniones de gentes, que invocan el nombre del pueblo.
Paris estuvo durante cuarenta aflos a merced de estas
aglomeraciones, que mediante una passion political, 6 reli-
giosa, no muy profunda en los que la excitan, pero violent
hasta el paroxismo en las muchedumbres, se convierten
en una tromba que arrasa una ciudad, en una hora de
vertigo, porque nadie se atrevia A aplicarlas el antidote
que los marines usan contra las trombas de mar.
Nada de particular tiene que haya en Chile, quienes por
patriotism ciego, 6 simplemente como arma de partido,
promuevan des6rdenes como aquel de que nos ocupamos;
pero aun asi, la manifestation de odio era principalmente
contra un chileno, y contra una imprenta, entregandose a
violencias que por degracia eran casi de ritualidad, en los
indignation meeting y procesiones de Londres, hasta ahora
treinta afios.
No nos toca, pues, ni aun lo de la estatua, aunque la in-
tencion sea dura, y 6 no ser que abriguemos la idea su-
persticiosa que toma el santo de palo por el objeto del
culto. En tal caso, debemos perrmitir que haya iconoclastas
entire los rotos de Santiagp, que intentan derribar la estatua
para expresar su empefio de creesse defraudados, si no todos
estan dispuestos a reconocer que Ibafiez les habia dado
una extension de territorio.
Sentimos tener que recorder que en una Legislatura se
hayan adoptado resoluciones precipitadas, y en todo caso
inconsistentes. Ya han ocurrido dos casos tachables del
mismo defecto. Tantas precauciones tomadas por la Cons-
titucion y reglamentos para evitar que la passion del mo-
mento tome formas legales, se estrellan contra el abuso
de las mociones discutidas sobre tables, que son de tan fre-
cuente ocurrencia en los usos y prActicas de nuestras
asambleas. Seria poco cuerdo alegar que se trata de Bue-
nos Aires, al intentar derribar un monument puramente





CUESTIONES AMERICANAS


chileno, y si es en desagravio del honor national, no debe
olvidarse que hay un gobierno y un Congreso A quienes
incumbe esta atencion, sin que a otros sea licito crear
hechos, que compliquen las relaciones exteriores. Otra
clase de procedimientos tienen algo de casero 6 informal,
como las muestras de simpatias por la conduct de un in-
dividuo, sin representation, aun en nuestro propio benefi-
cio, nos haria solidarios de los motives que impulsan 6a
sus adversaries en su propio pais, A darle un mal
rato.
Por lo que a nosotros respect, acompafiamos A los bue-
nos chilenos A deplorar un hecho,'que no nos ofende y los
humilla, presentando un triste ejemplo de la mala educa-
cion de los sentimientos del pueblo, de que nosotros mismos
participamos.
Creemos que las autoridades de Chile han hecho to que
el deber las imponia, y las relaciones que nos llegan mues-
tran que no ha sido tolerado el grosero desahogo popula-
chero. Mengua de nuestro buen nombre de cultos seria,
el que se quisiera dar otro valor at incident, que el que
ha tenido; y much dice en favor del buen criterio puiblico,
que ni aun insuficientemente informado, como al principio,
nadie haya explotado el hecho como un agravio que se
nos infiere.

LA DIPLOMACIA DE LAS CALLS

(Octubre 22 de 1878.)
La noticia que circula hace dias, de una nueva agresion
de la marina chilena, en los mares del Sur, apresando un
buque que cargaba huano en las costas patag6nicas, ha
venido A agriar el recuerdo reciente del proyectado vejamen
de Santiago, aunque tan generalmente desaprobado, tanto
por los ciudadanos como por el gobierno de aquel pals.
gCual ser, el significado del apresamiento de que se
habla? 4 Sera cierto que de Santiago avisan que el hecho
se ha producido sin 6rdenes del gobierno, y que ha sido
desaprobado? &Bastaria A satisfacer a la dignidad de nuestro
gobierno esta simple enunciacion? LDebemos y podemos
exigir, mas determinadas declaraciones, de manera de dejar





OBRA8 DR 8ARMIENTO


garantidos, para en adelante, nuestros claros derechos en
las costas patag6nicas?
Al indicar estas soluciones,exigidas por la naturaleza del
incident, no es, por cierto, nuestro prop6sito, anticiparnos
y sustituirnos al Ministerio de Relaciones Exteriores, indi-
cAndole la march que debe seguir, 6 concitar los Animos
con la exposicion del agravio que se nos infiere, A fin de
imponer la necesaria y condigna reparacion.
aProvocaremos un Indignation Meeting, como el que no
ha much recorri6 las calls de Santiago, para expresar, sin
razon contra nuestro pals, lo que con razon nosotros expre-
sariamos contra Chile ?
Sin embargo, el hecho seria el mismo, una manifestation
pilblica que produce actos ofensivos para la parte que se
cree agraviante, y por tanto una recrudescencia de la ani-
mosidad 6 injusticia que lo produjo.
El sistema diplomAtico ha parado a estas dificultades,
creando una series de precauciones, inusitadas en otros
ramos del gobierno, A. fin de evitar conflicts que de otro
modo serian precipitados A un desenlace violent.
El sentimiento del patriotism, en cuanto A otras nacio-
nes 6 razas se refiere, no tiene control en el pais mismo que
lo experiment. En las ideas de progress, de conservation,
de protection, de comercio libre, todas referentes al mayor
bien del pals en que vivimos, tienen su contradiction y
antagonismo dentro del pals mismo. Pero si se trata de
limits con otra nacion, 6 de la dignidad 6 de la honra de
cada una, entonces la unanimidad del sentimiento, hace
impossible el examen de las cuestiones que provocarian los
casos ocurridos y reputados en detrimento de nuestro
derecho ofendido. Nuestro derecho se convierte en dogma.
Por reconocerlo ha de principiar la discussion.
Tan tiranico es este sentimiento del patriotism, que no
admite excepcion. Qu6 ha causado el alboroto de que la
capital de Chile fu6 espectadora, y de su gobierno, y las
classes cultas han hecho muestras inequivocas de desapro-
bacion? El hecho, un poco romancesco es verdad, de que
un chileno, que ha residido largos afios en la Repdblica
vecina, haya ido A Santiago, a expresar su conviction, de
que el gobierno de su patria carecia de razon y sus ministros





CUESTIONES AMERICANAS


de franqueza y rectitud en sostener. pretendidos derechos
sobre el territorio disputado.
Nada parece mas conforme con la razon, la justicia y la
libertad de pensar, que el que un hombre, aunque chileno,
crea que Chile no tiene razon, siempre que intent demos-
trarlo. Pero ante el esclusivismo patri6tico, este hombre
sera traidor; y el vulgo, mas intolerante que las classes
cultas, producirA las escenas que no hace much ocurrieron
en Santiago.
Sabemos que algunos exaltados piensan, al regreso y
desembarco de el blanco de aquellas reprobaciones, felici-
tarlo y hacerle una ovacion, por haber defendido valien-
temente los derechos de la Repdblica Argentina. Tales
manifestaciones no tienen importancia ninguna, sino es
poner de relieve la falta de cordura que habria en el objeto
de estas aprobaciones, en constituirse en mediador popular
entire dos naciones, en nombre de la justicia y del derecho,
cuando habia faltado la gestion diplomitica en arreglar las
cosas.
Igualmente desacertado seria de nuestra parte hacer
ardientes protests contra la sinceridad del gobierno chile-
no, y contra su injusticia en el incident nuevo que se anun-
cia como ocurrido en los mares del Sur.
Produciriamos las escenas de Santiago y con menos
medios de reparacion, pues si bien no hay rumor de que
entire nosotros se trate de romper estatuas, 6 atropellar
agents chilenos, oficiales d oficiosos, las condenaciones
apasionadas que los actos incriminados producirian, serian
un nuevo tizon afiadido a la hoguera que ya inflama el
patriotism de cada uno de los pueblos hoy en pugna.
A una manifestation nuestra, responderia vuelta de
tel6grafo una manifestacion chilena; y tendriamos una
guerra de recriminaciones y de denuestos, que solo probaria
que tenemos poca experiencia, aun en el uso de la libertad.
Dos instituciones.hay que nunca pueden ser democraticas
ni aun en las Repdblicas democraticas. El ej6rcito serA, en
su discipline, siempre, en todas parties, un despotismo. Sin la
obediencia pasiva, sin los respetos de la gerarquia, no hay
ej6rcito; y en este punto las ordenanzas norte-americanas
son las mismas de Rusia.
La otra es la diplomacia, que siempre obrari en secret,





92 OBRAS DE SAKMIENTO

es decir, fuera de la action popular. Fu6 Washington el
primer General republican, que dijo: el ejercito es un
despotismo; fuM Washington el primer Presidente republi-
cano que neg6 al Congreso el conocimiento de negociacio-
nes pendientes con otra nacion.
Nada nos parece mas sencillo, A nosotros, argentinos,
chilenos, que estar en los diaries debatiendo las mismas
cuestiones que en el recogimiento del gabinete se estan
tratando con todas las esquisitas precauciones del arte
diplomAtico. Tendremos siempre A mano una question
Pritchard, con que apasionarnos y desahogar las pasiones
rencorosas que han ido excitando en un pueblo la sucesion
de los hechos hist6ricos.
El gobierno francs, resistiendo h las excitaciones popu-
lares contra la Inglaterra, produjo, sin embargo, el grande
acontecimiento human de que cesaran los odios seculares
de dos grandes naciones,y la ententecordiale se ha ya conver-
tido en amor real y estimacion profunda de los dos pueblos,
de razas distintas, galo-latinos y anglo-sajones.
Nuestros meetings de indinacion, en Santiago 6 en Buenos
Aires, pueden expresar en los terminos mas exaltados que
estamos indignados A causa.del agravio que se nos infiere,
al parecer intentional y maliciosamente; pero tienden en
Chile y aqui A someter al agora popular la decision de la
guerra del Peloponeso, que hundi6 a Esparta y A Atenas, las
dos rivals griegas.
Para evitar estos escollos en que tantas veces las nacio-
nes se estrellaron, se han creado las prActicas de la diplo-
macia, 6 el arte y reglas de tratar las naciones entire si las
cuestiones que las dividen.
Es la primera y mas antigua la inmunidad de los embaja-
dores, 6 ministros acreditados; es la segunda, el secret
que deben guardar los ministros sobre las cuestiones que
ventilan, hasta que hayan arribado A un arreglo, 6 a un
rompimiento definitive. r e
Para asegurar este secret, el Jefe del Poder Ejecutivo, 6
sus ministros en las monarquias y Reptiblicas libres, esta
autorizado A sustraer al conocimiento del Parlamento 6 del
Congress, el conocimiento del estado de negociaciones con
otras naciones, si A su juicio dicho conocimiento fuese con-
siderado incompatible con el interns pdblico.





CUESTLONRS AMERICANAS


Cuando se someten tratados A la aprobacion del Senado,
esclusivamente, en los Estados Unidos, (y no A la rama
popular de la Legislatura, aunque 6sta sola represent al
pueblo), se examinan A puerta cerrada y en sesiones secre-
tas, para alejar toda coaccion del sentimiento pdblico.
Aun los ministros diplomaticos mismos quedan por el
resto de su vida, aunque no desempeflen funciones pdblicas,
obligados moralmente a no publicar documents que hayan
pasado por sus manos,6 hayan originado ellos mismos, si su
gobierno no ha hecho 6 autorizado la publication.
Estamos, por ahora, muy distantes de someternos A estas
reglas. 4Qui6n no cree que lo mejor que hay que hacer, A
cada nueva emergencia en las cuestiones internacionales,
es interpelar en la Cimara mas popular al gobierno, para
que le d6 cuenta del estado de las negociaciones, afadiendo
d sibilita ?
A qui6n no le viene la excelente. idea de inculpar de
mala fe al negociador contrario y hacerle desagradable y
penosa su morada en pais enemigo 6'adverso? CuAnto
mejor no es convocar A un meeting en la plaza pdblica, y
alli, los oradores mas exaltados, en su sentimiento de pa-
triotismo,sustituirse al Ministerio de Relaciones Exteriores,
y rompiendo aquel muro de secrets y precauciones que
rodea y encubre el debate de las cuestiones, ante el mani-
fiesto agravio, sin la presencia de los documents y sin dejar
protocolos de lo obrado, ventilar la question, y ante un agora
apasionado, decirle cuantas son cinco al adversario, y dejar
probado hasta la evidencia, lo que ni :aqui ni en Santiago
necesitaba prueba, y es que all& tienen razon, no obstante lo
que pretend Bilbao y que aqui tenemos mil veces mas
razon, lo que nadie pondrA en duda?
Sin poner nosotros un moment en duda nuestro derecho,
dudamos, sin embargo, de la conveniencia de traer A los
,comicios populares las cuestiones internacionales.
La primera de todas las reglas diplomaticas, es la que
prescribe salvar en el debate la dignidad del adversario,
A fin de no excitar-las susceptibilidades que tanto obstan
para el arreglo de las cuestiones, salvo cuando el prop6sito
final, es provocar la guerra, como ha sucedido tantas veces.





94 OBRAS DE SARMiENTO

Es precisamente la tUctica contraria la que impone 61 g6ne-
ro de la discussion popular.
Cuanto mas cargos haga el diario 6 el orador 6 la potencia
adversaria; cuanto mas de manifiesto ponga su injusticia
6 mala fe, tanto mas aplaudido sera su patrimonio por el
patriotism de los oyentes que abundan sin eso en los
mismos sentimientos; pero que el Gobierno y el pueblo de-
mostrado y asi convencido de injusticia y deslealdad, y
que esta oyendo por el tel6grafo 'diario noticioso, no se
halla dispuesto A reconocer.
Concluiremos pidiendo en la question Pritchard que se
nos present, se deje libre su accion al Ministro de Rela-
clones Exteriores, ya que, llimese Tejedor, Irigoyen, Eli-
zalde 6 Montes de Oca, esta probado que cumplieron con
su deber, sin faltar A las conveniencias y reglas, y no 'hay
por que career que en adelante les fallen estas cualidades.

CHILE

(Octubre 23 de 1878.)
En el pr6ximo Congreso, habra de reformarse la Consti-
tucionde Chile, A lo que aparece de un llamamiento hecho
A los ciudadanos, cuya indiferencia, en la election de Dipu-
tados, (puede ser origen, dice; de errors 6 desaciertos que
comprometan los progress ya adquiridos, detengan la
murcha de la Repdblica, hacia el establecimiento definitive
de un regimen verdadero de verdadera y s61lida libertad.-
Encabezando'las firmas el conocido nombre de D. Anto-
nio Varas, las trescientas y tantas que la suscriben, dejase
ver que este llamamiento contiene el program del partido
moderado 6 conservador, que organize el pais en los pri-
meros veinte afras de la Constituciou que rige hasta hoy.
No dejan de Ilamar la atencion algunas de las ideas que
desearian hacer entrar en la reform propuesta, dando
por sentado que entire otros progresss* el sentimiento del
orden y tranquilidad s6lidamente arraigados, reclaman dar
la forma mas adecuada A las conquistas realizadas. Entre
estas, sefialan aespecialmente, atendidas las presents cir-
cunstancias, las que se refieren a las atribuciones de los
poderes pdblicos, bajo el aspect de las creencias religiosas




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