Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00033


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OBRAS &


DE



D. F. SARMIENTO


PUBLICADAS BA.JO LOS AUSPICIOS DEL GOBIERNO
ARGENTINO




TOMO XXXIV


BUENOS AIRES
7105 Imprenta y Litografia a Mariano Moreno n, Corrientes 829.


1900



























EDITOR
A. BELIN SARMIENTO















UN CONGRESS AMERICANO EN 1844




NoTA-Propuesta por Bolivar, la idea de reunir un Congreso de las Rep6blicas
sud-americanas, habia liecho camino, hasta que en 1844 la Memoria del Ministro
del Interior de Chile, propuslese lievarlo A efecto. Sarmiento, partidarlo del go-
bierno del General Bulnes, amigo del Eefior Montt, combatio la idea en dos arti-
culos de El Prbyreso de 10 y it de Octubre. Su idea fundamental era que, dado el
estado de gestation en que se hallaban las naciones sud-americanas, algunas tenian
formas constitucionales rudimentarias, mientras que la mayor parte ostentaban
anarquia, despotismo y tirania; que la participation de las que tenian goblernos
regulars en un Congreso donde todas estuvieran representadas, no servirla sino
para legitimar gobiernos como el de Rosas y acaso imposibilitar la ilustracion de
la opinion por las exigencias que pronto tendrian tales tiranos en los paises que
servian de refugio a sus adversaries.
Dos meses despues de publicarse aquellos dos articulos, Alberdi tercio en el
debate con una Memorla 6 Tdsis, definiendo la idea del Congreso. Sarmiento
contest en seguida A Alberdi, A El Araucano que redactaba Andres Belloy i El Sig'o,
organo official.
V6ase en el Tomo XV de estas obras, paig. 181 el comnentario de esta discussion,
con respect .f Alberdi. (El Editor).

I
(El Progreso, Octubre 10 de 1844).

A fuerza de oirlo repetir, empezamos a persuadirnos que
es una cosa real y positive a que los gobiernos america-
nos dan una alta importandia.
La idea de reunir un Congreso de enviados de todas las
Republicas americanas, no es nueva, ni pertenece a un
Estado, ni a un Ministerio particular; es una utopia tan
antigua como la Independencia y que ha hallado acalora-
dos sostenedores en plumas tan aventajadas como la de
M. de Pradt y otros estadistas.
Y cuando llamamos a esto una utopia, no es porque du-
demos un moment de que al fin lleguen a reunirse los








diversos Agentes en el lugar sefialado, que se haga el
canje de poderes, se abran las sesiones y se sancionen al-
gunos puntos de derecho international aniericano. Des-
pues de realizadas todas estas cosas de pura forma, to-
davia nos parecera una utopia el Congreso Amnericano, una
utopia de las muchas que se intentan en Am4rica, sin
resultado alguno positive.
Necesitamos esplicarnos. La idea de former Congresos
viene acreditada por la prActica europea, en el famoso de
Viena, las conferencias de Londres, y otras reuniones di-
plomaticas que han tenido lugar en distintas 6pocas re-
cientes, para arr.eglar diferencias internacionales europeas
que turbaban la paz del viejo mundo. La Santa Alianza
pertenece a este g6nero, y tambien la cuadruple de Fran-
cia, Inglaterra, Portugal y Espafa.
Los publicistas modernos presienten una 6poca, no muy
remota, en que todas las transacciones europeas habran de
arreglarse-en Congresos y los hechos empiezan a confir-
mar tan halag1iefias esperanzas. Catorce afios que han
transcurrido desde la Revolucion de Julio que ech6 abajo
al gobierno impuesto A la Francia por el Congreso de Viena,
han probado que la guerra es punto menos que impossible
en Europa; tan grandes son los intereses industriales que
ella comprometeria. Ahora, no pudiendo ya ejercerse la
conquista, y como los nuevos descubrimientos amenazan
hacer cada dia mas destructivos los medios de guerra,
result que esta iltima ratio regum, ha perdido much de
su prestigio, suplantAndola la diplomacia, la alianza y pa-
trocinio de las grandes potencias para producer un resul-
tado dado. (1)
No hacemos mas que indicar esta position de la Europa,
para pasar a examiner la de la Amnrica en sus relacio-
nes internacionales que son de dos generos: unas que tie-
nen lugar entire Estados americanos; otras, entire 6stos y


(1) Desde que esto se ha escrito se han producido las guerras mas formidable
que haya presenclado la historia, y no se esplicarla la ilusion del autor, sino ob
servando que semejante alucinacion se reproduce peri6dicamente y ha provocado
en i899 el Congreso de la Haya sin arribar d ningun resultado director, aunque
dejando como un sedimento que servird poeo a poco parA hacer fructiflear me-
jores ideas.- (N. del E.)


OBRAS D1I 8ARlMIlNTO





CUESTIONES AMERICANAS


los europeos. Un Congreso Americano, sin duda que tiene
por objeto fortificar cada una de sus secciones con la fuer-
za de todas las demAs, para resistir A los avances euro-
peos y tambien A cada Estado contra los demas. Veamos
si esto es possible.
En primer lugar, creemos inefectivo todo arreglo para el
primer caso. Las potencias europeas tienen a cada momen-
to con los gobiernos americanos, colisiones muy peligrosas
ciertamente para nosotros, por cuanto la fuerza viene mu-
chas veces en apoyo del ultraje inmerecido. Pero, para
mirar esta question bajo un punto de vista imparcial,
jpodra un Congreso Americano responder de la moralidad
de los diversos gobiernos de Am6rica, yde la justicia que
les asista en sus disensiones con los poderes europeos?
ZPrestarA su cooperation la America toda, en una lucha
entire M6jico y la Inglaterra, por ejemplo, sin tender A
otra cosa que a los nombres? LPondrAse siempre de parte
de los americanos? Seria, pues, necesario un juicio previo
para buscar de parte de cuAl de los dos beligerantes estaba
la provocacion; y con esto solo tenemos ya una position
nueva, que no haria mas que complicar la lucha, sin traer
resultados decisivos; porque queremos suponer que A
juicio del Congreso, la razon est6 de parte de los america-
nos y que en su virtud, se decide a apoyar al Estado
agredido.
Pero, este fallo dado por el Congreso Americano, ,sera
mirado como competent por la potencia europea compro-
metida? LDesistira de su accion, s6lo porque el Congreso
no la cree justificada?-Vendra A Lima A defenders y jus-
tificarse.-Mas supongamos que esto no suceda; que las
cosas tomen el rumbo ordinario y que un bloqueo en M6-
jico, por ejemplo, continue en despecho del Congreso
Americano. jIrAn las escuadras americanias a aquel punto
de reunion A imponer con su fuerza colectiva A las fuerzas
bloqueadoras? El resultado seria, A nuestro juicio, com-
prometer A toda la America sin objeto alguno y dejar en
descubierto sus puntos debiles, tentando A las poteucias
europeas, con el estado de guerra, A ocupar los territories
vacios que present el continent, tales como las Malvinas,
ParA, Mosquitos, etc., porque las potencias europeas no
aspiran a dominar los puntos ocupados por las nuevas





OBRAS DE SARMIENTO


Repdblicas, sino A poseer territories para colonizacio
nes.
Todavia llevando A efecto la pretendida intervention
americana, quedaria por verse qu6 Estados se hallabanr
en actitud de acudir al llamamiento, suponiendo que de
todos ellos, los dos tercios estan ocupados siempre en la
guerra civil que los labra interiormente y los tres cuartos&
no tienen marina para cubrir ni siquiera sus costas.
Estas suposiciones pueden encontrar la facil objecion
de que el Congreso no tendria por objeto ocuparse de
estas materials, 6 que en sus sesiones establecera las bases
del derecho international que se propondra sostener.
Pero si suponemos que las potencias europeas no se deja-
ran imponer un derecho international que no tenga su
asentimiento, tal como la prohibicion de hacer los euro-
peos el comercio de menudeo y otras cuestiones que se
agitan actualmente en algun punto de America, (1) resul-
tara siempre que -el Congreso influido por los poderes
europeos, solo contribuirA A limitar el poder national y
discrecional de que se creen investidos muchos de los go-
biernos americanos, sin haber avanzado un paso en las
cuestiones que se proponia ventilar.
Creemos que hacienda su parte debida, en las cuestiones
entire europeos y americanos, A la inconsideracion de los
poderes fuertes contra los d6biles, y A las miras secrets
de los gabinetes europeos, debemos reconocer tambien de
parte de los americanos como agents de frecuentes colisio-
nes, los celos que inspira generalmente la prosperidad de
los europeos, y el odio de las masas A los pueblos extran-
jeros: celo y odio que suben A veces hasta las clales supe-
riores, hasta los comandantes de los puertos y aun A las
administraciones mismas, y que un Congreso Americano no
puerle paralizar en sus manifestaciones casi indeliberadas.
La mejor garantia que contra un bloqueo europeo puede
buscar un Estado americano, es la justificacion de sus pro-
cedimientos, la franqueza en sus relaciones, y la liberalidad
de sus fines comerciales, que es el punto questionable, por
lo general. En donde un Gobierno llegase A ser impoten-


(1) En Nicaragua, v6ase Tomo XXIII pAg. 5.-(N. del E.)





CUESTIONES AMERICANAS


to con estos medios para estorbarlo, la intervention de un
Congress no mejoraria su position.
Otra vez trataremos de lo que respect al derecho inter-
nacional amnericano para con sus propios Estados y veremos
al Congress igualnmente impotente.

II

Restanos examiner la influencia que el Congreso Ame-
ricano podra ejercer sobre los Estados del Continente en
sus relaciones -internacionales.
Cuatro puntos principles pueden y deben necesariamente
llamar la atencion de los Agentes. 10 La question de li-
mites. 20 La conservation del orden. 30 La conquista de
un Estado por otro. 40 La intervention.
El Miuistro del Interior ha indicado, port lo menos, algu-
nas de estas rnaterias como asunto de estatutos del Con-
greso. Pur supuesto que todos los partidarios de tal Con-
greso prescinden de ciertos ligeros antecedentes que podrian
bastar pera con los hombres sensatamente liberals, a fin
de que desisLiesen de un pensamiento tan estemporAneo,
como la reunion de un cougreso de Estados que por la mayor
parte, no han asumido aun formas precisas.
Este es un punto capital. Hay Estados americanos con
formas de gobierno de tal manera afianzadas, que pueda
procederse sobre esta base A estatuir sobre sus relaciones
internacionales, a mas de lo que el derecho international
cointn 4tatuye? Se habla de que cada Estado contribuiri
al mantefhimiento del orden en los vecinos; pero para esto
es precise toinar el orden en el sentido mas odioso que puede
tener la palabra.
Los Estados constitucionales pedirAn que haya orden cons-
titucional. jY s6lo para afianzar ese orden ofrecerin su
cooperation? N6; segun el frio significado de la palabra,
el orden es lo que existe, mirando intencionalmente a ojos
cerrados. ((Sentado este principio, todo gobierno que se es-
tablezca, es por esto solo legitimo, y todos los Estados ame-
ricanos se obligan a contribuir A su mantenimiento.>
Y no tieneu otro sentido las indicaciones hechas no ha
much a este respect por el Ministro; porque Chile, para





OBRAS DE SARMIENTO


conservar su neutralidad con los Estados limitrofes, para
no prestar auxilio a los diversos partidos que combaten en
ellos y evitar que los emigrados se armen en su territorio,
no necesita de un Congreso Americano, sino simplemente
de obrar como ha hecho hasta aqui, sin constituirse reo
ante un Congreso, en caso de que alguna vez los emigra-
dos politicos hubiesen burlado-su vigilancia. iQu6 medidas
mas efectivas puede tomar a este respect un Estado cons-
titucional, que las que hasta aqui se han tomado? jTratar
a los asilados como A cosas, arrearlos para el Sur 6 para
el Norte, segun lo pida un Estado vecino? ,Estorbar que
el General Obando escriba en su defense y contra los que
mandan en su pals? LEstorbar que los argentinos ataquen
al tirano de su patria?
Porque alli ha de ir a parar necesariamente esta intem-
pestiva coalition de los gobiernos actuales, ya sean consti-
tucionales, militares 6 desp6ticos; pues que si las expedicio-
nes de hombres armados comprometen la seguridad de los
gobiernos vecinos, la prensa los compromete de un modo
mas efectivo, porque ella revela las atrocidades de los go-
bernantes de los paises desp6ticos, donde la prensa tiene
una mordaza.
A consecuencia, pues, de las decisions del Congreso
Americano, tendriamos este otro arreglo, aun en los paises
constitucionales: c para atacar a. los gobiernos de los otros Estados America-
nos.) ,
La otra consecuencia no se haria experar. LA. CARIDAD
PRIMERO POR CASA.
Y a este punto, hemos dicho, han de arribar esas cues-
tiones de orden international. Nosotros no queremos poner
sino un ejemplo prActico; porque esta question es prActica
y de inmediata aplicacion.
TUngase present que ningun gobierno americano man-
darA al Congreso sino aquellos hombres de su circulo mas
impregnadus de sus pasioles pulitiOca y iUma efiiipiIatdos
en Ilevar a cabo sus designios; porque para no suponer
esto, era precise suponer en Am6rica Estados constituidos,
con gobiernos regulars, libres ya, como Chile y Venezuela,
de la action puramente de hecho de los partidos; y tal su-
posicion seria bien gratuita.





CUESTIONES AMERICANAS


Supongamos, pues, reunido el Congreso Americano, y
entire sus miembros el agent del General Rosas, el de
Flores 6 de otro caudillo; y advi6rtase que cuando supone-
mos que Rosas mandara su agent, Rosas que no ha podido
mandar a Chile uno en ocho afios, no obstante estar inte-
rrumpido todo comercio, toda comunicacion entire ambos
pueblos, no obstante toda la deferencia y la extricta neu-
tralidad de nuestro gobierno. Cuando suponemos que
Rosas mandart- un agent, deciamos, sera cuando tenga
que solicitar contra sus enemigos politicos medidas analo-
gas a las que 61 toma en su pais. 4Qu6 contestara el Con-
greso a la solicitud del tirano, pidiendo que la prensa de
los otros Estados no lo difamen, porque esto perturba su
ORDEN? Sin duda que todos convendrAn, porque todos los
gobiernos estan interesados en lo mismo, Qu6 contestara
el Congress, cuando reclame que se alejen de los Estados
limitrofes ciertos enemigos que 61 designara, por la misma
soberana razon de la coiservacion del orden; 6 que le en-
treguen otros que'61l sefialara como SA.LTEADORES DE CAMINOS,
mandando al efecto al Congreso testimonio legal de la causa
que tiene pendiente ante los tribunales?
Nos abstenemos de llevar mas adelante el desenvolvi-
miento de las consecuencias funestas de la representation
official de todos los caprichos de gobiernos no constituido's;
de los lazos que tenderian estos a los constitucionales, para
arrastrarlos a decisions al parecer justas, pero que ocul-
tarian fines de political puramente local, y que no es posi-
ble desenmarafiar, sino cuando se palpan las consecuen-
cias.
Si los gobiernos constituidos de Am6rica dijesen: ( Amrrica necesita asegurar su independencia exterior y su
libertad interior, y para conseguir uno y otro fin, muy di-
ficiles en el estado de aislamiento de cada section. simpa-
tizamos con todos los gobiernos constitucionales y les presta-
remos el apoyo de nuestra influencia.> Si los gobiernos
coniiLuuiuinales dijiseu: tEstt- ez nuiestro prograrna de
gobierno: libertad de discussion, gobiernos representatives
responsabless etc, etc. Si tal dijesen estos gobiernos, y
tomasen a pecho prestar su apoyo a los otros Estados que
aun no se han constituido, 6 que gimen bajo la plant de
un tirano, habria por lo menos, un pensamiento claro y un





OBRAS DE SARMIENTO


objeto en la reunion de un Congreso; porque sus agents
estarian de acuerdo sobre bases seguras y tendrian un
blanco a donde dirigirse.
iPero reunirse los agents de dos 6 tres Estados constitu-
cionales; de cinco 6 seis, con partidos que estan con las
armas en la mano por establecerse; de tres 6 cuatro, gober-
nados a fuerza de degollaciones en masa, ,para estatuir
que?... ,Que todo lo que existe es santo y bueno y que
deben protegerse reciprocamente los gobiernos? Y si estas
no son las consecuencias de un Congreso americano, de-
seariamos que un diario official nos revelase el misterio
por el cual en el Mensaje de los Presidentes americanos
se alude a 61 como a una idea fija y ya fuera de discussion.
Pensamos lo mismo sobre el arreglo de limits. Los limits
en America son tah movibles como la arena sobre la que
estan cimentados los Estados en su mayor parte.
Otro tanto sucede con la conquista. Montevideo no sera
conquistada por Rosas el dia que por un asalto, una traicion
6 unacapitulacion, se entregue a los doce mil soldados que
lasitian. Se confederard libre y espontAneamente con el ven-
cedor. El Paraguay, cuya independencia no ha querido re-
conocer Rosas, tampoco sera conquistado, 6 sera una Provin-
cia que espontdneamente se una a la Repdiblica Argentina,
d'espues de haber derrocado algun gobierno intruso; 6 for-
mara por un acuerdo de sus representantes, parte de la
Confederacion Argentina y nosotros llamaremos al Congreso
Americano a decidir si ha sido espontinea 6 no, la incor-
poracion; si las piezas justifioativas del hecho no estAn en
regla y conforme A las exigencias mas descontentadizas.
Una incorporacion espontanea de Bolivia, si bien seria un
hecho mas remote, no es por eso mas improbable; ytodo
lo que por alli puede acontecer, acontecera en Pasto con
respect al Ecuador, en el Perd con respect A Bolivia, y
asi sucesivamente.
Despues de todas estas observaciones, nos queda aun
otra que hacer.
jQu6 influencia tendrin las decisions del Congreso Ame-
ricano sobre sus gobiernos respectivos? Se sometera a
ellas aquel a quien le convenga, y al que no, Lqui6n le pone
cascabeles? ,La Am6rica entera?
jQu6 candoroso nos parece el pensamiento de este Con-





CUESTIONBS AMERICANAS


gresol Los gobiernos constitucionales acarician la idea,
porque creen veer en su realizacion una garantia de
independencia y de seguridad; los absolutes la acarician
tambien, porque la miran como un instrument de sus
designios, y deseariamos saber cuil gusta mas del proyecto
y mas se tie en sus adentros, si Rosas 6 los constitucio-
Iales.

III

(El Progreso, Setlembre 9 de 1844.)

Y ahora, vaya un poco y much de Congreso Americano,
a bien que soore asunto tan indefinible puede decirse sin
inconvenient todo el bien 6 mnal que ocurra, sin temor de
ofender susceptibilidad alguna ni interns inmediato cono-
cido.
El Congress Americano es una de aquellas necedades
(hablamos con el debido respeto) que suelen salir de la boca
de un grande hombre, y que pueblos y gobiernos adoptan
sin examen, hasta que el tiempo 6 un motivo de reflexion
pr6xima, descubre to infundado del desvalido aserto. Una
vez que el rey de Espafia quiso saber si se podia cortar el
istmo de Panama, cosa que en el mapa parecia muy sen-
cillo, un sAbio de esos tiempos contest, que si abria la mas
ligera comunicacion entire uno y otro mar, aunque no fuera
mas que un hilo de agua, se vaciaria irremisiblemente el
Pacifico en el Atlintico, se sumerjeria la Amnrica, y la
Europa misma no estaria segura: con lo que el rey de Es-
pafia y todoslos sabiosdel mundo han estado tan satisfechos
durante tres siglos, que nqdie habria querido cargar con
la responsabilidad de opinar siquiera que era possible tal
apertura del istmo.
Asi pues, al combatir la idea del Congreso Americano,
deseamos apartar & un lado, como cosas agenas de la cues-
tion, las personas que la han prohijado, pues que todas me-
recen gran respeto, desde M-.de Pradt hasta Bolivar, desde
El Araucano hasta El Siglo, desde la memorial del Sr. Alberdi
hasta un comunicado inserto en las columns de El Pro-
greso.
No es, pues, aqui la incapacidad de comprender las altas





OBRAS DE SARMIENTO


cuestiones que abraza la idea de un Congreso Americano,
el defecto que podriamos hacer resaltar en sus mantenedo-
res; nada menos que eso; publicistas de nota en Europa 6
America los unos; j6venes literatos, animados de los mejo-
res deseos, los otros; forman todos una constelacion cuyo
brillo no alcanzariamos A empafiar, aunque consiguidse-
mos desvanecer las ilusiones esplendorosas con que han
dejado adormecer 6 estraviar su juicio. Menos, pues, que
tomemos A brazo partido con reputaciones contra cuya in-
fluencia apenas podemos excudarnos; queremos manifestar
nuestras propias ideas en sentido contrario y dejar que la
prensa congresista muestre el lado por donde flaquean.
Hay ciertas preocupaciones de espiritu (verdad es que
asi son todas las preocupaciones) contra las cuales vienen
a establecerse indtilmente la 16gica mas several, el entusias-
mo de la passion, y hasta las demostraciones matemAticas.
Victims quizA de una de estas enfermedades cr6nicas de
]a razon, no ha podido ahora la idea de un Congreso Ameri-
cano fascinarnos un moment, nihacerse un lugar en nues-
tro espiritu ni adn con el caracter de mera hip6tesis, y todo
cuanto sobre ella hemos leido d oido nos ha hecho el efecto
de aquellas maceraciones y abstinencias de los faquires 6
santonesde la India, que fascinan porsu abnegacion sobre-
humana; pero que al mismo tiempo excitan en nuestro
Animo cierta mezela de lIstima y desprecio, al oir tantas
penitencias malogradas por faltar A los que A ellas se en-
tregan al conocimiento del verdadero Dios; esto es, la inica
base cierta y justificada que haria admirar aquellos grandes
esfuerzos de piedad. Otro tanto nos sucede con el Congreso
Americano: lAstima nos da el ver malogrados tan bellos ra-
zonamientos, tan halagtiefias esperanzas y teorias tan lumi-
nosas, para justificar una cosa que carece de base de rea-
lidad, y de aplicacion possible; A donde quiera que volvamos
los ojos, como quiera que la consideremos, siempre se nos
present un inmenso vacio, oscuro, informed.
Con estas preocupaciones, entraremos desde luego en la
question, sin que pretendamos hacer una exposicion segui-
da de sus diversas faces, ni entablarla bajo un aspect en-
teramente nuevo. A consecuencia de algunas palabras
que sobre este mismo asunto aventuramos alguna vez, pe-
ri6dicos de nota, como El Araucano y El Siglo, han desempe-





CUESTIONES AMERICANAS


fiado dignamente la tarea de exponer la question en sus
puntos culminantes, y la memorial del Sr. Alberdi puede
aspirar al honor de haber Ilenado los vacios que la linea
podia presentar. Ya estamos, pues, en orden de tabla, y
forzoso nos es aceptar el combat en todos los puntos y en
el terreno en que nuestros adversaries nos aguardan.
Pocas son nuestras objeciones contra la idea de reunir
un Congress Americano; pero sino son balas de lana por
lo ineficaces 6 infundadas, son de calibre tal, que pudieran
arrear de malilla con toda esa vana ostetitacion de palabras
indisciplinadas con que se fascinan a si mismos y quieren
intimidarnos los congresistas. H6 aqui algunas que pueden
servir de muestra:
la Nadie piensa seriamente en reunir un Congreso Ame-
ricano.
2a Si alguien piensa, no hay objeto real, ni interns positive
6 inmediato que motive su reunion.
3a Si hubieran intereses reales que exijiesen un Congreso,
no habria ni politicos ni pqeblos que lo formasen.
4a Si estos requisitos existiesen y se reuniese un Congreso,
no podria este resolver question alguna.
5a Si resolviese algo el Congreso, no traeria consecuencia
ni obligacion aparejada de ejecucion.
6& Hecha la tentative, la America, despues de haber sido
sitiada por esta loca empresa, quedaria en el mismo estado
en que hoyse halla; con un descr6dito mas, y algun nuevo
obstdculo para marchar adelante por la fragosa senda que
tiene que recorrer.
Quiza hemos dejado un tanto sorprendidos A nuestros
numerosos antagonistas con estamanera de ver la question
del Congreso Americano; pero ya iremos descendiendo A
revestir nuestro espantable lesqueleto, de tegumentos y
carnaduras, y entonces quiza reconoceran en 6l un individuo
que les es familiar, que cada uno de ellos ve diariamente;
un personaje menos caballeresco sin duda, que el de la
Triste Figura, a quien se asemeja; pero mas real que aqu6l
puesto que es la realidad misma!!
No nos detendremos much sobre lo que importa la pala-
bra Congreso. El Siglo.del 6 ha dejado que desear sobre este
punto, sino es un poco de realidad, en nuestro concept. Dos
ideas vienen afectas & ella: la -una tomada de to que han sido y





OBRAS DE SARMIENTO


son los Con gresos hasta aqui, la otra, de Io que ellos serdn 6 podrdn
ser algun dia, y es precise no confundir estas dos distintas
faces. Nosotros no nos detendremos sobre tal 6 cual Con-
greso reunido en el mundo civilizado en estos iltimos tiern-
pos para arreglar diferencias de limits, despues de haber
sido conmovidos y trastornados por una guerra; no hablare-
mos ni del famoso de Viena con motivo de la caida de Napo-
leon, ni de cada uno de los que mas 6 menos parciales, han
tenido lugar despues, A consecuencia de un peligro pr6ximo
de un gran choque de intereses, 6 para arreglar los fuertes,
la suerte de los d6biles, 6 para apqoarse mutuamente los
d6spotas del Norte de la Europa, 6 para engrosar sus filas
los poderes constitacionales. Cualquiera de estos Congresos,
que analizaremos en sus consecuencias, en sus errors, en
sus aberraciones, y en su inutilidad en cuanto A sus resul-
tados'.ulteriores, serian rechazados en masa por nuestros
congresistas, como ajenos del tipo ideal de su Congreso Ame-
ritano. Lo que haremos notar sobre todos estos Congres6s,
es que tenian todos un motive inthediato para reunirse, un punto
questionable sobre que deliberar, ejdrcitos y escuadras para lle-
var a ejecucion lo acordado, voluntad de cumplir lo estipu-
lado, 6 interds y necesidad de someterse a ello. La idea que
nos despierta la palabra Congreso de plenipotenciarios implica
esos antecedentes, esos objetos y esos medios; todo lo que
de ahi salga, es una farsa y una burla amarga.
Hay todavia una idea mas general, que si bien represent
la misma cosa, la palabra que la design es diferente. Tal
es lo que fueron en otro tiempo los Concilios de la Cristiandad.
H6 aqui la idea grande de un Congreso. Los obispos, los
Reyes 6 sus representantes, el Papa 6 sus Legados, se
reunian para decir lo que debia creerse, cuando una disension
teol6gica dividia al mundo cristiano. Concluida la delibe-
racion y celebrados los cAnones, obispos, Papas y Reyes los
ponian en ejecucion persiguiendo la eregia, destituyendo a los
obispos disidentes, quemando A los sdbditos pertinaces,arra-
sando las ciudades rebeldes, y llevando A debido efecto las
decisions del Congreso. Aqui tambien, como en los Con-
gresos modernos, habia un motivo inmediato para reunirse,
un punto questionable sobre que deliberar, la fuerza de cada
Estado para llevar A ejecucion la sancion y voluntad, interns
y necesidad de someterla A ella. Asi pues, las decisions





CUESTIONES AMERICANAS


,can6nicas de los Concilios eran leyes para todos, porque
todos crelan en el supremo deber que los inspiraba; poder
y decisions acatados de todos, y asi tambien es que en el
iultimo Concilio, en el de Trento, cuando el poder civil empe-
zaba A desprenderse del seno de la Iglesia y h diferenciarse
notablemente de ella; cuando ya se podia decir impune-
mente que el Espiritu Santo venia al Concilio en la mala de
Roma, aceptaron sus decisions disciplinarias los Estados
*cristianos que quisiesen, y los que no, n6, sin que hubiese
fuerza humana que los compeliese; porque el Concilio con
las variaciones introducidas en las ideas, no era ya el Con-
-greso de los Estados politicos de la cristiandad, sino simple-
mente el de los te6logos cristianos.
Si de lo que hasta hoy ha realizado el mundo civilizado en
material de Congresos. pasamos a lo que puede realizar en lo
sucesivo, hallaremos dominando siempre los mismos carac-
teres y las mismas bases esenciales. Ocurri6le en el siglo
pasado a un santo hombre, a un genio candoroso como el de
Bernardino de Saint Pierre, proponer un plan de Paz Univer-
sal, segun el cual el azote de la guerra debia ser borrado de
la list de los males que aflijen A la humanidad; la Europa
se ri6 grandemente de la idea, y tenia sobradisima razon. Ni
los Estados Unidos se habian libertado todavia, ni la Fran-
cia hecho su revolution, ni Napoleon recorrido toda la
Europa, ni las colonies espafiolas 'sospechado que podian
,un dia hallarse pensando en un Congreso Americano, que
habria sido lastima hubiera abortado. Saint Pierre propo-
niendo la paz universal en el siglo XVIII, ignoraba que estaba
en el uiltimo siglo de la edad media, que establecia la volun-
tad de los Reyes legitimos armada de la fuerza de los pueblos,
y en visperas de otro siglo que propenderia A fuerza de
guerrear, A hacer prevalecer la voluntad y los intereses indus-
-triales de los pueblos. A mediados de este siglo XIX, esos
pueblos, que ya tienen voluntad porque son libres para escojer
y saben escojer lo que les conviene, porque son ilustrados;
esos pueblos que ya tienen intereses y fuerza con que hacerlos
prevalecer; esos pueblos, sin embargo, en medio del siglo
XIX no se han reunido en un Congreso Europeo, y no se han
reunido, porque todavia les faltan los antecedentes necesa-
rios para poder former un Congreso efectivo en sus resulta-
ToWo xxXzv.-2





18 OBRAS DE SARMIENTO

dos, un Congreso expresivo de la voluntad general, como los
antiguos concilios; que puede decidir y sus decisions sean
ejecutadas al punto por todos los poderes que lo constituyan,
compeliendo por la fuerza de las armas 11 otros medios A los
disidentes.
Falta para que un Congreso Europeo se reuna:
10 Motivo claro, urgente 6 inmediato para reunirse.
20 Puntos cuestionables sobre qu6 decidir.
3o ... 4 Sdbranle fuerzas compulsivas ?.
40 Voluntad de cumplir lo estipulado.
50 Inter6s y necesidad de someterse A ello.
Cuando se trata, pues, de hacer en Ambrica entire pueblos
que en political no saben d6nde tienen* los ojos ni a d6nde
marchan, de hacer una cosa nueva en la historic de la hu-
manidad, es precise indagar con cuidado, que es lo que se
va A hacer, qui6nes lo van A hacer y por qu6 no lo han hecho
los pueblos que tienen interns para hacerlo y no lo hacen.
Porque eso de echarse la Europa bajo el brazo y decir que
no hay Congresos generals alli, < porque los pueblos no son
((iguales, porque no son republicans, y por lo mismo no
< caminan hacia un fin sus miras political ), puede satisfacer
a los que gustan de palabras en lugar de razones; pero otra
Cosa es que se examine las cuestiones en lo que tienen de
fundamental, y sentimos A fe, tener necesidad de entrar en
el examen de la position europea, impotente para producer
un Congress general, para volver sobre la position ameri-
cana, para producer otro que no sea un juego de mufiecas,
en que media hora se las hace conversar, comer, desem-
barazarse, star enfermas, ir A la iglesia, dormir y pasear,
sin que por eso las estiradas mufiecas hayan hecho el
menor gesto ni se haytan fatigado ni dAdose por entendidas
de todas las nenadas que con ellas han hecho.

IV

(El Progreso, Diciembre-li de 1844), (t).

Hemos dicho que nadie en Am6rica piensa seriamente
en la reunion de un Congreso Americano, y vamos A ex-

(1) Falta en nuestra coleecion de El Progreso casualmente el n6mero del 10 de
Setiembre que debe contener un articulo de esta discusion.- ( N. del B. )





CUESTIONES AMERICANAS


plicar nuestro pensamiento. No basta que una idea se
haya trasmitido de una 6poca A otra: no basta que M. de
Pradt, mirando, 6 mas bien, sofiando desde su gabinete de
Paris una America ideal que todos los hechos posteriores A
la Revolucion han desmentido, sugiriese una idea que por
entonces era plausible, y que sin examen haya sido aco-
gida de todas parties, para imaginarse que se quiere real-
mente verla realizada: no basta que Bolivar, para fines muy
opuestos A los de la 6poca present, viviese preocupado de
este pensamiento ridiculamente gigantesco; ni basta tam-
poco que en los mensages anuales que nuestros gobiernos
pasan A las Legislaturas, se repita todos los afios, que se
dan los pasos necesarios para acelerar la reunion de este
Congress, ni que realmente se est6 preparando el hecho
de la reunion proyectada. No basta todo esto; que es pre-
ciso ademas, que cada un Estado haga conocer previamente
los objetos que tiene en mira, los intereses reales que lo
fuerzan A solicitar un avenimiento general, y que conozca
a mas, cuales son los objetos que se proponen alcanzar los
otros. Y estos intereses que fuerzan A cada Estado A pro-
vocar una reunion general, no son el asunto secret de las
instrucciones que cada cual ha de dar A sus agents, sino
una causa general y premiosamente sentida por los pueblos;
el Congress debe reunirse para zanjar una dificultad que ha
estado embarazando la march de los actos de sus gobier-
nos, un escollo que cada dia, durante largos afios, ha estado
surgiendo A la vista de todo el mundo. Ahora preguntamos
nosotros, no A cada gobierno de Am6rica, porque no les
faltaria una respuesta mal dirigida que dar, sino A los pue-
blos, A la prensa, A los hombres que han seguido la march
de los acontecimientos americanos: z cuAl es 6sta dificul-
tad, y cuAl el escollo que va A obviar el Congreso? Y sin
duda que es precise quedarse pensando para atinar con la
respuesta, porque nadie ha visto ni sentido ni palpado
nada.
El sefior Alberdi en un lucido opdsculo sobre el Congreso
proyectado, ha dicho que los pueblos americanos al hablar
constantemente de la convocacion de un Congreso Conti-
nental, no se han equivocado al Ilevar su vista A este me-
dio curativo de sus padecimieiftos: pero con perdon de los
pueblos americanos, si alguna vez hubiesen pensado en





OBRAS DE SARMIENTO


tal medicine, diremos que ninguna razon hay para career
que se hubiesen equivocado, puesto que la droga no ha sido
aun aplicada al paciente, y por tanto, la esperiencia no ha
dicho si era una panacea, un t6sigo 6 como lo creemos noso-
tros, una supercheria intitil. Lo que hay de cierto es que los
pueblos americanos no se han ocupado jamas de tal Con-
greso. Los pueblos tienen medios eficaces de manifestar
las ideas que los ocupan, y tanto mas expresivas son, cuan-
to que nacen espontineamente, sin impulsion extrafla.
Ahora, mu6stresenos el partido americano que ha hecho de
esta question del Congteso un medio de opinion, ni una
bandera; mudstrensenos los publicistas que hayan ilustrado
la question; los debates de cuerpos legislativos en toda la
extension del continent, que hagan relacion A este Con-
greso; las discusiones de la prensa americana sobre este
singular medio curativo. Qu6 asunto tan vital es este, que
no ha llamado la atencion de nadie hasta ahora, sino para
ocupar un region en los Mensages? IQud gran media re-
clamada por los mas vitales intereses de la Am6rica es
esta, que ha esperado que por casualidad haya querido la
redaccion de El Progreso poner en duda su eficacia, para mo-
ver dos 6 tres plumas que por desocupacion han tornado su
defense? Creen los congresistas que esta pol6mica llegara A
hacerse national en parte alguna de Am6rica, y que el
pdblico se interesari en su desenlace? jQu6 le vi en
ello ?
Se apela al testimonio de Bolivar, y quiere ponerse un
gran nombre para llenar el vacio de una idea. Prescindien-
do de que aquel genio de las batallas no se mostr6 nunca
el genio de la political, Bolivar expresaba ent6nces una idea
que nacia de las de su 6poca: Bolivar acababa de consu-
mar la separacion definitive de las colonies espafiolas, y
esta separation, no existiendo nacionalidades aun, se ha-
bia obrado con el concurso de todos los americanos indis-
tintamente. Bolivar nacido en Caracas y San Martin en
Buenos Aires, hablan llevado la guerra A donde quiera que
se levantaba la bandera espafola; hasta que en Junin y
Ayacucho se confundieron estas dos corrientes libertadoras
absorbi6ndose la una en la otra. Bolivar, pues, pensaba
en el porvenir de su obra: la Espafa no habia reconocido
en sus dias la independencia, y nadie podia asegurar por





CUESTIONES AMERICANAS


ent6nces que mas hoy mas mafiana, la lucha no princi-
piase de nuevo en algun punto, A donde como hasta en-
t6nces se habia hecho; era'necesario que todas las colonies
dirigiesen sus fuerzas para repeler una agresion que A to-
das comprometia. Para ese ent6nces y para el caso de
encenderse de nuevo la guerra con la Espana, un Congreso
era un medio curativo real, porque las colonies todas tenian
su independencia amenazada en cada una de ellas; y agre-
dida en una parte, estaba el todo agredido: unica base
possible para establecer un Congreso de Estados, cuyas
decisions puedan ser obligatorias. Bolivar ademas, pade-
cia de muchas enfermedades de espiritu de la 6poca: el
gusto por las generalidades, la creencia en mil teorias es-
peciosas, y mas que todo, tenia la tirAnica 6 imperiosa vo-
luntad de un caudillo, que creia que dictar instituciones
era tan efectivo para curar males, como levantar ej6rcitos
para ganar batallas. Ese fu6, pues, el objeto inmediato que
se proponia alcanzar Bolivar, y sin duda que ent6nces tal
institution, si no hubiese sido necesaria, por lo menos no
era absurda.
Despues de los dias de Bolivar, la idea de la convocacion
de un Congreso ha dormido como una inutilidad vetusta,
salvo apelar 5 ello algunos gobiernos cuando se han visto
bloqueados por las potencias europeas. Pero como hoy
empieza a sospecharse en toda Am6rica que no siempre
carecen de todajusticia los poderes europeos en bloquear a un
Estado americano, y que muchas veces estos bloqueos han
sido provocados por las mas irritantes vejaciones de part
de algunos caudillos 6 gobiernos presuntuosos 6 indiscre-
tos; y como la historic de treinta y cuatro aflos ha probado
que las potencias europeas no tienen el plan de despojar-
nos de nuestra independencia, ha empezado tambien A sen-
tirse, como lo insinu6 El Araucano, que es un poco peligroso
tratar en el Congreso acerca de las cuestiones que tengan
lugar aqui 6 alli con los poderes europeos.
El Araucano no ha querido decir ridiculo, que es la ver-
dadera clasificacion. Norte Am6rica (y este es un poder
europeo) no solo bloquea M6jico, sino que invade su te-
rritorio y amenaza su nacionalidad: 1por qu6 no va una
escuadra chilena A aunarse con la de M6jico para conte-
ner la dilatacion norte-americana? jNada mas que porque





OHRAS DE SARMIENTO


no se ha reunido un Congreso Americano, que nos haga
conocer el interns que tenemos en las querellas de los
otros Estados? y sin embargo hay todavia gobiernos en
Am6rica en quienes vive palpitante la idea de Bolivar, no
obstante que los antecedentes y las circunstancias que la
motivaron, han desaparecido para todos. El Archive Ame-
ricano, reflejo de la political del General Rosas y partidario
celoso de la gloria del h6roe cuyas alabanzas canta en
todos los idiomas, se ha expresado, no hace tres meses,
en lenguaje suficientemente terminante, para dejar tras-
lucir la mente del tirano sobre un Congreso en Am6-
rica.
Estas son sus palabras:
(( El Gobierno de Buenos Aires d ouyo frente aparece en grande
bienestar de su patria, don Juan Manuel de Rosas, por largo tiempo
ha sentido cudn necesario es para la estabilidad de los Estados Sud
Americanos, el constituirles en una gran Confederacion, teniendo afi-
nidades y relaciones reciprocas, mgtuos intereses, y todos el mismo
grande interns en mira; d saber: La preservation de su independencia
contra los ataques de agresiones extranjeras (I).
Ya verAn, pues, algunos gobiernos ilusos, que no son los
que piensan en un Congreso Americano: es el General
Rosas, quien por largo tiempo ha sentido la necesidad de
hacer una Confederacion Sud Americana para repeler A
los poderes europeos. Y no se crea que este es un pensa-
miento aa'rojado accidentalmente y una baladronada de
un loco; es una idea fija, que le persigue hace muchos
aflos. Rosas ha hecho llamar al mes en que naci6, no mes
argentino, que no expresaria su idea, sino mes de Amdrica:
todas sus trompetas le llaman enfiticamente El Defensor de la
Independencia Americana, titulo que ha dado al peri6dico ofi-
cial que se redacta en el campamento de su ej6rcito al
frente de Montevideo. Y en efecto, no hay gobierno en
Am6rica mas digno de representarla en todos los intereses
hostiles A la Europa: en 61 estAn encarnadas todas esas pa-
siones rencorosas que contra loextranjero nos ha legado la
Espafia; en 61 todas las tendencies anti-europeas, por lo
que son hostiles 6 la civilizacion, que forman el fondo de


St ) Archivo Americano, Noviembre 15. Pdg. 37. ( N. del E. )





CUESTIONES AMERICANAS


lasideasdominantes en las masas. Y no se crea que tocamos
este punto por una preocupacion de espiritu que desdijera
de la question: en nuestros articulos subsiguientes vamos
4 mostrar c6mo es que esto del Defensor de la hidependencia,
vAi ser el obstaculo tangible -y material que, sin otras
razones de mas peso, hark impossible la reunion de un
Congress. Pero segun los defensores oficiosos del Congreso
*y contra el sentir de sus propaladores oficiales, el Congre-
so de hoy no es el Congreso de Bolivar, como no es el de
la liga Anficti6nica, ni como el de Viena, ni como otro
ninguno possible. ((El Congreso Americano, dicen, no sera
la dieta Anficti6nica. La Liga E16nica era un medio de
defense military; la Liga Americana serA un medio de pros-
peridad material. La Grecia era pequefia; la Am6rica podria
c6modamente alojar toda la familiar de Platon en una isla
del ParanA, 6 en el archipielago de Chilo6: la Grecia era
accessible al enemigo extranjero; la America solo puede ser
arrebatada por conquistadores extrafios A los salvajes que
la poblaron primitivamente.)
Aqui hay contradiccion formal entire los fines dados al
Congress por los que lo solicitan, y los que gratuitamente
le atribuyen sus sostenedores oficiosos.
Los agents de Rosas ven en 61 ujna Liga para resistir
los ataques de los poderes extranjeros, mientras que los
que no tienen representation en el Congreso, sin vela en el
entierro, sostienen que no es una Liga Anficti6nica, sino
una palanca de prosperidad material.
4,Pero es bien cierto, que el objeto que tienen en mira los
que promueven la Liga Americana, no sea otro que hacer
de ella un medio de prosperidad material? Y aun dado caso
que esto sea cierto, Ihay intereses continentales que pue-
dan ser promovidos en un Congreso, de manera que acorda.
do un punto, todos los Estados americanos est6n vivamente
interesados y se vean forzosamente obligados A Ilevar A
cabo lo dispuesto?
4Necesitase un Congreso para ir A conversar sobre los me-
dios de prosperidad material que convendrian A la Ame-
rica, si hubiesen elements y necesidad urgente de pro-
veerla?
Ya iremos haciendo sentir porque cuando de decepciones
y de antecedentes forjados al antojo, han llegado los con-





OBRAS DE SA.KMIENTO


gresisita A& alucinarse hasta tal punto, que pudiendo ya el
Congress Americano servir para su destination primitive
contra los poderes extranjeros, y no sabiendo qu6 destiny
darle, quieren hacerlo un proyectista a6reo de caminos y
canales de navegacion, y iltimamente, periodista que est6
ilustrando las cuestiones americanas desde un punto dado
del continent.

V

(El Progreso, Diclembre I2 de 184..)

Todavia tenemos que tocar algunas cuestiones prelimi-
nares para desatar, si las fuerzas nos ayudan, el nudo gor-
diano del fementido Congreso.
Cuando los Estados quieren arreglar por las vias pacifi-
cas de la diplomacia, las diferencias que los malquistan,
autorizan agents para que celebren un convenio, reser-
vindose primero, la facultad de negarle su aprobacion,
despues de celebrado, no importa que los agents se hayan
ajustado 6 n6 al tenor literal de sus instrucciones; y se-
gundo, romperlo despue-; de celebrado y puesto en obser-
vancia, desde que no4e convenga cualquiera de los con-
tratantes atenerse A lo estipulado. Facilmente se entiende
que suponemos que de una y otra parte hay suficiente
nuimero de cafiones para hacer respetar el derecho que
cada Estado tiene para romper todo convenio que res-
tringa su soberania: porque una nacion que celebra un
tratado, no se desnuda por eso ni aun por el moment
present, de la soberania absolute, que es el uso libre de
su voluntad, que tenia antes de celebrarlo. Todos los tra-
tados del mundo reposan sobre esta base falsa; lo que
equivale a decir que entire naciones iguales no hay tratado
valedero, sino hasta el moment en que ambos contrin-
cantes comiencen la observancia de lo estipulado.
Cuando tres 6 mas Estados se reunen en un Congreso
General para deliberar sobre un punto de interns comun,
cada uno de los poderes contratantes se reserve el primer
derecho, esto es: el de ratificar 6 n6 el convenio celebrado
por su agent; pero si quisiese usar del segundo, faltando
A lo estipulado aun despues de puesto en observancia, con





CUESTIONES AMERICANAS


tal que los otros Estados tengan interns inmediato en que
el tratado sea llevado A debido efecto, pueden intentar
compelerlo al cumplimiento del convenio, usando del poder
del todo reunido contra el de la part; y dado poder igual A
cada uno de ellos, tendria aqu6l para evadirse de su com-
promiso, que hacer frente A medios de coaccion superiores
& los suyos, y exponerse A sufrir males mayores que los
que el cumplimiento del tratado pudiera acarrearle. El
Congress de Viena se proponia hacer efectivos sus acuerdos
con esta coaccion del todo sobre la parte, y los ha llevado
A efecto donde quiera que ha sido possible. Sin embargo, en
el caso del destronamiento de los Borbones en Francia, los
poderes ligados por el pacto de Viena que habian de-
clarado aquella dinastia la inica legitima, no declararon
la guerra A Francia; primero, porque esta potencia podia
hacer frente 6A la Europa entera para hacer respetar su
derecho, y segundo y principal, porque en la infraccion de
la Francia no estaba comprometido interns alguno de los
otros poderes contratantes, que los llevase a compeler A la
parte infractora a someterse a lo estipulado. Citamos este
caso, porque es el mas adecuado que presentan los tiempos
modernos para explicar la base de un Congreso General
de Estados, la cual debe ser un interds inmediato para cada uno
de los contratantes y de manera que atacado ese interds por uno de
ellos, todos los demas se sientan perjudicados d tal punto, que acudan
como por instinto, con sus medios de represion, d hacer entrar en su
deber al iufractor.
Contray6ndose ahora al Congreso Americano, fAcil es infe-
rir que faltan todas las bases que nosotros requerimos
para la realizacion de un pacto efectivo, aunque 6ste no
tenga otro objeto que el dar gracias a Dios cada vez que
recibamos de 61 un beneficio. Faltan poderes contratan-
tes, faltan intereses comunes, y despues de todo faltan
medios de compulsion del todo contra la parte; porque
todps los Estados americanos juntosson mas d6biles obrando
fuera de su territorio, que cada uno de ellos en sus propios
limits. Chile puede hacer frente A toda la Am6rica entera,
no porque sus recursos y poder sean intrinsicamente supe-
riores A los de aquella reunidos, sino porque un Estado
americano no puede disponer de la cent6sima parte de esa
fuerza, cuando sale de sus limits; de manera que aqui la







parte es superior al todo, contra todo axioma en con-
trario.
El Siglo ha dicho que en America era fAcil la reunion de
un Congress, por que todos los pueblos eran republicans,
iguales en poder etc. etc. Si en algo discordamos,es sin duda
en la clasificacion de .los gobiernos que forman la gran
familiar americana. Tres classes de gobiernos vemos hoy
en ella:
10 Estados constitucionales, con sus variantes de semi-
constitucionales, soi disant constitucionales, etc.: 20 Estados
sin gobierno, verdaderos tAntalos condenados A subir A lo
alto de una roca que se despefia cada vez que parecian lie-
gar ya A su t6rmino, y 30, Estados despotizados por la
voluntad de un caudillejo, cuya voluntad es la ley sobe-
rana.
- Todos estos Estados se resume en una sola clasificacion:
Estados sin intereses reciprocos, sin g6nero ninguno de
contact, sin instituciones arraigadas, sin fuerza real, sin
recursos, sin marina, sin political, y despues de todo, sin saber
cuil sera lo que para cada uno de ellqs traerA el dia de ma-
fiana.
Sabemos que al escribir estas tristes palabras, vamos
A excitar la indignacion de una legion de patriots, que
pedirAn que se nos acuse ante un jury por ofender asi a todo
este inmenso continent que Colon diera a los reyes de
Espafia, al que era nuestro deber presentar grande, mag-
nifico, estupendo, terrible, gigantesco etc., etc.
Pero por toda contestacion a estos furiosos demagogos,
les recomendamos que examine el estado actual de la
America.
No queremos poner sino un ejemplo. El Araucano ha
dicho que la libre navegacion de los rios seria una de las
cuestiones de que pudiera ocuparse un Congreso; y el se-
fior Alberdi ha desenvuelto de un modo luminoso los inte-
reses verdaderamente americanos que este punto en-
vuelve.
Un caso hay en que tal question ha de suscitarse necesa-
riamente: Bolivia hace esfuerzos admirables para procurarse
salidas al Atlbntico por el Amazonas, que desagua en el
Brasil, 6 por el Plata, cuya embocadura cae en los limits
de la dictadura del General Rosas. Entre los cr6ditos su-


OHBRAS DIC SARMIIONTO





CUESTIONES AMERICANAS


plementarios pedidos este afio por el gobierno francs, hay
una partida de 6000 pesos para sufragar los gastos de un
viaje al interior de la Am6rica del Sud, a para adquirir
a noticias circunstanciadas de los terrenos que separan las
a costas del Brasil de las del Perd y Bolivia, y sobre los
a grandes rios que los cruzan.)) ((La question fluvial es im-
t( portante ), afiade el informant. ((Es de desear que el
a principio de la libre navegacion de los rios, conquista
( reciente del derecho international europeo, prevalezca
a igualmente en Amdrica.))
El Centinela de la monarquia de Rio Janeiro contest:
( Que estos Seflores (los europeos) se considered con los
<( mismostitulos quelosamericanosen la navegacion fluvial,
a nos parece tan amarga ironia como lo seria llevar una ma-
a nada de lobos (los extranjeros) en medio de un rebafo de corde-
(( ros (los americanos) para que viviesen en comun y como her-
<( manos. Importa, pues, que nosotros y nuestros vecinos
a tengamos los ojos abiertos para no caer en esta trampa.)
Dirise que este voto no es official de patente del Gobierno
brasilero. Convenido; pero hay otro que es official: El Archivo
Americano, no argentino, sino defensor de l1 independencia
americana, tratando esta question se expresa asi:
( Sobre esto (la libre navegacion) hay sus dificultades, y
a nobastan los deseos para allanarlas. Los rios interiores son
a parte integrante y exclusive de los Estados cuyos terri-
a torios bafian, y estan comprendidos en el dominio priva-
a do -de los mismos Estados, como los caminos que los
< cruzan. Es, pues, nueva y singular, por no decir mas,.Ja
< doctrine de la libre navegacion de los rios ).
Muy oportunamente observa el El Archivo Americano, que
no bastan deseos para obtener la libre navegacion de los rios.
El derecho international no se ha formado a. fuerza de de-
seos, sino A cafiorrazos, pues que los caprichos de los despo-
tas son sordos para reclamos menos sonoros.
Con estas disposiciones en los &nimos, reunamos en espi-
ritu un Congreso Americano. El agent de Chile dice:
( Est& en la carpeta este articulo de mis instrucciones:
Libre navegacion de los rios)). a(Silencio sobre este punto )
replica el agent de Rosas; a traigo instrucciones para
que no se toque. Nada libre: tal es la base de mi Go-
bierno.)





OBKAS DE SARMIBNTO


Preguntamos A El Araucano: 4se compele al agent disi-
dente a entrar en material? IQui6n? 4Con que titulo? Chile,
que no tiene rios de cuya navegacion participe otro Estado,
4serl el mas empefiado en este asunto? jLo serAn Venezue-
la, M6xico, Ecuador y toda la Am6rica entera? 4Sera en el
caso de la libre navegacion del Plata, que segdn lo dice El
Siglo apoyandose en El Araucano, se tratarA una question en
despecho de los gobiernos tiranicos? ITratar&n los 'agen-
tes de ilustrar A Rosas de los asuntos americanos en mate-
ria de navegacion? Pero, 4se ilustra jamas A los tiranos que
no lo son sino por estar dotados de una voluntad de hierro,
una f6 ciega en si mismos, y un desprecio absolute del jui-
cio de los demas hombres; en una palabra, por poseer una
organization especial, que rechaza todo lo que no se aviene
con sus absurdas preocupaciones? Y tengase present
que el tal Congreso vA & reunirse despues que ambas ori-
llas del Plata estan en poder de Rosas, desques de que,
como lo ha declarado ya La Gaceta Mercantil, el Paraguay
haya sido incorporado A la Confederacion Argentina, A quo
pertenece;despues de diez afios de triunfos le hayan asegurado
una preponderancia ante lo que.la Inglaterra, la Francia
y el Brasil han tratado de esquivarse. Quitele, pues, El
Araucano A un gobierno cuyo si y cuyo nd han sido hasta
hoy una ley para todos los poderes que han estado en
contact con l1,'la pretension de arreglar la navegacion
de los rios comprendidos en su dominioprivado, en conformi-
dad A sus maneras de gobernar, de proveer A la'felicidad de
la nation que manda, y de sujetar, hostilizar y someter A
los paises tributaries de su rio, A planes tenebrosos de am-
bicion desenfrenada, ridicule, pero que no por eso dejarA
de ser el blanco A que consagre toda su energia y sus
recursos.
Aqui, pues, se revela en toda su desnudez la incapacidad
de los Estados americanos para realizar un Congreso. Si
todos tuviesen interds positive en la libre navegacion del
Plata, que para todos, except para Bolivia, es indiferente,
ninguno tiene los medios de ir A romper la barra que la
mano de un tirano crea en la boca de aquella grande arte-
ria del comercio interior. Y esta solution anticipada de la
libre navegacion de los rios, es la misma para todos los ob-
jetos indicados como material de arreglos de un Congreso.





CUESTIONES AMERICA NAS 29


VI

( 1 Progreso, Diclembre 13 de 1844.)

Con los antecedentes echados en los articulos anteriores,
podemos descender ya al examen de las cuestiones que,
segun el program que han presentado los congresistas,
pjodria tratar un Congreso Americano.


CUESTIONES DE LIMITS

,Hay limits en Chile? Chile por ejemplo,'tiene al N. un
desierto, al E. una cordillera y al 0 y S. el mar. La natu-
raleza le ha dado, pues, limits fijos y permanentes,
razon por la que no tiene interns alguno americano sobre
este punto. Pero vamos a examiner la question alli 'donde
la naturaleza no ha prescrito nada & la voluntad humana.
4CuAles son los limits de M6jico al Norte? L,EstAn de este
lado de la frontera de Tejas, 6 Tejas pertenece & M6jico?
jD6nde esta el limited de ese mismo Estado hacia el Sur;
de este 6 del otro lado de Yucatan? El anfo pasado esta
provincia se declare independiente, y se negociaba ahora
seis meses su reincorporacion. Colombia se ha disuelto de
tres Estados soberanos;' pero si una mano de hierro los
reuniese de nuevo en uno solo, ,habria menos razon para
reconocer ese hecho, que la que hubo para admitir la
separacion? Santa Cruz intent6 reunir Bolivia y Perd eh
un solo Estado: pero si las armas de Chile hubiesen sido en
Yungai tan desafortunadas como en Pancarpata pse habria
llevado adelante la empresa de estorbar la reunion de
apuellos Estados? jY ha desaparecido por eso el peligro de
-que se reunan? ,Cuiles son los limits de la Repdblica
Argentina al Oriente? jEs cosa averiguada que Montevideo
no entrara en sus tdrminos? 4,El Paraguay es 6 no Estado
independiente? La Gaceta de Rosas se ha espresado ya en
terminos positivos; el Gobierno de la Confederacion, segun
ella, trata de reincorporar por las vias pacificas aquella pro-
vincia a la Repdblica de la que forma parte. Bien pues, 4y
al Norte, cuAles son Jos limits de la Confederacion? 'Per-





OBRAS DU SARMIENTO


tenece Tarija A Bolivia y Bolivia se pertenece acaso A si
misma?
Estos son sin duda, puntos graves de discussion: desgra-
ciadamente la discussion sobre ellos es indtil y todo acuerdo
ilusorio, porque A nadie puede obligar. Supongamos de
nuevo reunido el Congreso y deliberando sobre esta material.
Los limits de M6jico, declara, son al Norte de Tejas, y al
Sur de Yucatan; pero al dia siguiente de la declaracion,
Tejas ha causado irrevocablemente su independencia. Es
necesario agregar pues, un codicilo, que diga: ((donde dice
el Norte de Tejas, entidndase, al Sur de Tejas.> Un dia
despues se declara independiente Yucatan y es preciso
afialir este otro: (donde dice al Sur de Yucatan enti6ndase,
al Norte.)
Creemos inidtil multiplicar los ejemplos: en cada Estado
y cada d6cada se reproducirA la ridicule necesidad de ir
reconociendo las agregaciones 6 segregaciones de Estados
que se hagan; porque &qu6 hara el Congreso para evitarlo?
4Qu6 le vA A Chile, al Perd, Buenos Aires 6 A Bolivia, en que
sean mas acA 6 mas alla los limits de M6jico? 4Qu6 le va
a M6jico, Venezuela y CAntro America, en qlue el Paraguay
est6 comprendido en los limits de la Confederacion Argen-
tina, 6 en que se consuma la Confederacion Perd-Boliviana?
,MandarAn 6stos aqui 6 aquellos allA, sus escuadras para
conservar las demarcaciones fijadas por el Congreso, como
lo hacen la Francia y la Inglaterra en las cuestiones de
Oriente? jSus escuadras, eh? IQu6 gracioso! Y al que no
quiera mandarlas, Zqu6 se le hace? ICuiles son los intere-
ses chilenos 6'argentinos comprometidos en el Golfo de
M6jico 6 en el de Honduras, en material de limits? Y des-
pues de todo, gqu6 principio de derecho hay para arreglar,
fijar y estereotipar limits A un Estado, cuando tiene la
fuerza y el poder de estenderlos? Los limits de Roma eran
un dia el territorio de Alba hasta el pie del Monte Aventino
por un lado, el de Veyes hasta el Tiber por otro: unos
siglos despues, los limits de Roma estaban en Inglaterra,
por el lado de Veyes, y en las fronteras de la Persia por
el de Alba; y tan naturales eran estos limits como aque-
llos.
Dicen nuestros adversaries, que los americanos tenemos
comunidad de idioma, religion, origen, costumbres etc., pero





CUESTIONES AMERICANAS 31

esto debia ilustrarles sobre la question de limits, y hacerles
sentir que tan bien esta Pasto en el Ecuador, como en Nueva
Granada; Tarija en Bolivia, como en la Repdblica Argen-
tina ; y no sabemos, pues, de qu6 ensaolmo va A valerse el
Congress para hacer efectiva decision ninguna sobre cues-
tiones de limits, aunque para evitarse molestias, declare,
que el que posea hoy un territorio disputado lo conserve:
porque si a Rosas, por ejemplo, le ocurre Ilevar adelante
sus pretensionos sobre Tarija, Mejico ni Ceritro Am6rica se
lo han de estorbar; y el 6xito de las armas solo puede de-
cidir, cuando entran en la liza el capricho y la obstina-
cion de un despota que tiene A sus 6rdenes quince mil
hombres y pueblos subyugados que le den recursos. Los
limits se fijan, cuando se hacen ricos, cuando los desiertos,
los bosques se convierten en ciudades. Tres siglos han
luchado la Espafia y el Portugal para fijar los limits entire
sus posesiones americanas, y todavia la Repdblica Argen-
tina hered6 una querella que le ha costado su libertad. La
causa de esta incertidumbre, en despecho de tratados, me-
diaciones papales, consistia solo en la falta de grandes inte-
reses locales que fijasen las demarcaciones fronterizas. La
Inglaterra y los Estados Unidos han aturdido al mundo
durante cincuenta afios con su querella sobre division en la
frontera del Norte; porque eran bosques los que motivaban
la question; y si se han avenido al fin, ha sido porque
ambos Estados son fuertes, y ambos se esponian A com-
prometer inmensos intereses industriales. La Inglaterra
mostraba sus canones, los Estados Unidos murmuraban:
1corso! aquella decia: ((cuelgo A los corsarios como A pirates;)
dsta replicaba: ((sublevamos el Canada;)) y como no habia
fanfarronadas .en todo esto, y como habia poder efectivo
por ambas parties y muchos intereses industriales compro-
metidos, los Estados Unidos obtuvieron de la Inglaterra
cuanto apetecian. Crie, pues, el Congreso Americano intere-
ses industriales, grandes y populosas ciudades en los territo-
rios cuestionables, y entonces podra estereotipar limits A
los Estados, sin esponerse al ridiculo de ver cambiar como
en un caleid6scopo, las formas de los Estados actuales, en
despecho de decisions que nadie tendra interns en Ilevar
a cabo.
Decimos otro tanto sobre viasde comunicacion entire unos





OBRAS DE SARMLENTO


y otros Estados, que no falta quien incluya en el catilogo
de materials de un Congreso. No sabemos de otros que
Chile y Venezuela, que hayan agregado a sus presupuestos
una partida para invertir en caminos interiores; lo que sa-
bemos es queni en Chile ni en Venezuela se ha abierto
hasta hoy un camino que merezca el nombre de tal. Pero
el Congress dirk: haya caminos macadanizados entire cada
Estado americano, y habrt caminost IOh, sublime poder
de creacion! Pero vamos aplicando estas altas concepciones
a la piedra de toque de los hechos contemporAneos. Los
reyps espafioles habian abierto una ancha vereda a traves
de los Andes para mantener expeditas las comunicaciones
entire sus Estados fronterizos. Habia correos permanentes
casuchas para alojarlos, provisions para su sustento, etc.,
nada mas natural que' el career que entire dos repdblicas
como lade Chile y la Argentina cuando ya se vieron elevada
al rango de naciones, esta via alpina fuese conservada y
mantenida 6 toda costa. Bien; la via de los Andes, desde
los dias de la emancipacion political ha ido deteriorandose,
de dia en dia, hasta hacerse punto menos que impractica-
ble. El afio 35, si no nos engafiamos, el Gobierno de Men-
doza mand6 un agent & Chile para solicitar que secundase
por su part en su territorio, los trabajos que requeria la
reparacion de camino tan important para el comercio de
ambas repdblicas. Ajustado el convenio (porque en teoria,
nadie niega que sea muy important conservar vias de co-
municacion) Mendoza impuso un peaje de dos reales por
carga, y Chile otro igual; la industrial fud grabada alli y
acA con un derecho exorbitante, atendido el corto valor de
las mercaderias y con todo, los trabajos emprendidos de
uno y otro lado no impidieron que cada afio se despefiasen
cien cargas de mercaderias, y de vez en cuando una de
pesos fuertes; tan insignificantes eran ellos! Lo que gan6
la industrial fu6 una gabela mas.
Pero no papa ahi la importancia de los intereses indus-
triales. Supo el Gobierno de Chile que sus nacionales eran
ultrajados en el Estado vecino, y crey6 de su deber pedir
reparacion al agresor; pero este tuvo A bien no contestar
nada, porque asi es su political. El Gobierno de Chile por
su parte, imaginAndose que en America era possible la prac-
tica de las naciones que tienen entire si intexeses industriales,





CUESTIONES AMERICANAS 33

declar6 interrumpido el comercio entire ambos Estados. El
Gobierno argentino no se di6 por entendido i causa de eso;
el camino de los Andes chilenos, que el viejo O'Higgins
abri6 A tanta costa, ha desaparecido, y nadie se ha queja-
do de ello, ni se hace sentir de un modo alarmante la falta de
comunicaciones entire ambos paises. Por poca terquedad
que de una y otra parte se tenga, la incomunicacion po-
drA durar veinte aflos, ni mas ni menos que si no hubiese
tales pueblos en la tierra. AQu6 hara en este caso el Con-
greso americano para abrir vias de comunicacion? Y aqui
no se trata de abrir nuevas sin6 de conservar siquiera las
que existian antes de la independencia. 4Qu6 le importa
a toda la Amnrica entera que haya un camino a.travds de
los Andes chilenos? AQu6 les importa a los gobiernos de
Chile y Buenos Aires, que no haya ni correos, ni caminos
que pongan A ambos pueblos en comunicacion, mientras
no hayan intereses industriales bastantemente poderosos para
hacer respetar, y poblacion suficiente para hacer oir sus
quejas? 4Qu6 Congreso Americano se ha necesitado para
que se establezca una line de vapores de Jamaica a Cha-
gres, otra de Panama A Lima, otra de Guayaquil a Con-
oepcion? lHubieran todos los gobiernos interesados juntos
producido tan inmenso resultado, si la industrial no hubiese
de suyo venido A poner su hombro poderoso? Cr6e, pues,
el Congress una industrial international, cr6e intereses in-
ternacionales; que entonces no tendrA necesidad de esta-
tuir sobre ella, porque un Congreso seria impotente siem-
pre.
Al terminar este articulo sobre las cuestiones de limits,
no tendriamos necesidad para mostrar toda la impotencia
del Congreso, sin6 de remitirnos A las razones mismas ale-
gadas por'sus sostenedores. El sefior Alberdi lo ha sentido
tan bien, que para salir del aprieto, se ha visto forzado A
afiadir que (es cierto que para la ejecucion de aquel desig-
< niq, seria precise que el Congreso no.fuese una simple
junta de plenipotenciarios, sin6 tambien una gran Corte
arbitral y judiciaria, que como los Congresos de Viena,
Verona, Troppau, Laibach y Londres, pudiera adjudicar
a en calidad de Arbitro supremo, costas, puertos, rios, etc.,
y mas abajo, que la distribution (se ha de hacer con pro-
Tomo xxxiv.-3





34 OBRAS DE SARMIENTO

< fundo conocimiento de la geografia fisica de nuestro con-
< tinente, etc.))
He aqui, pues, al Congreso tijereteando con el mapa en la
mano, ni mas ni menos que Lacerna avanzando por los
bosques de Salta para penetrar en la Repdblica Argentina.
,D6nde esta el profundo conocimiento de la America, y a
qui6n apelar por luces en la material? ,El Congreso reuni-
do estarA mas instruido sobre esto, que cada uno de los ple-
nipotenciarios? Pero -el sefior Alberdi al recorder lo que
hizo el Congreso de Viena en Europa, se ha olvidado que
al dil siguiente de la caida del imperio francs, no habian
quedado limits fijos, y que million y medio de soldados es-
tahban en ja formacion esperando las resoluciones del Con-
greso, que no iba A disolver un mundo, sin6 a reconstruir
el que estaba disuelto. P6ngase cien mil hombres en Ame-
rica para sostener las decisions de un Congreso, al dia si-
guiente de una gran catistrofe, y cuatro Estados poderosos
que se repartan entire si los despojos de los d6biles, y enton-
ces aceptaremos la idea de un Congreso cuyas decisions
podrian servir para cuatro afios.

VII
( El Progreso, Dielembre 14 de 1844.)

r El Araucano, El Siglo y el senior Alberdi han albundado en
razones para hacer sentir los intereses internacional'es que
Ilaman A la America A former una gran comunidad, vincu-'
lada, como dicen, por la man-comunidad de origen, de
idioma, de costumbres; y por cierto quA, dados los antece-,
dentes que ellos suponen, nosotros no podriamos dudar ni
por un moment solo de la legitimidad de las consecuencias.
Admitido que hay intereses internacionales, consecuencia
forzosa es legislar sobre esos intereses; admitido que hay
Estados con gobiernos estables y fijos, fuerza es reconocer
que debe haber limits que les designed, y un derecho
international para arreglar sus relaciones.
Desgraciadamente nosotros, al tratar de estas cuestiones.,
no podemos apartar los ojos de la realidad que nos rodea
por todas parties, sin6 para levantarlos al cielo, y pedirle
que nos deje ver algo que sirva de base A un 6rden re-





CUESTIONES AMERICANAS


gular, A algun sitio de armonia en la march de los pue-
blos, al cual puedan enderezarse las aspiraciones de un
Congress. Todo lo que nuestros adversaries arguyen, pa-
r6cenos irreprochable, except los principios de donde par-
ten. Se pide que despertemos las simpatias que deben unirnos
y luego se habla de comunidad de intereses y de origen,
como de motivo para ello.
C6mol No obstante la comunidad de origen, no hay sim-
patia, no nos conocemos unos A otros; no obstante la co-
munidad de idioma, se observa en los hombres mismos que
estAn al frente de su pais, la ignorancia mas complete de
los datos de todo g6nero pertenecientes a los paises vecinos;
mientras que conocen mejor lo que pasa en Europa, que
lo que sucede en las Repdblicas inmediatas? ,No se teme
que al ir A removerlas, se las encuentre muertas para siem-
pre? Si: muertas; esta es nuestra opinion, y bien dura es
la experiencia que nos ha hecho apercibirnos de esta ver-
dad. iQui6n sabe si la comunidad de origen es la causa
que la motiva lejos de allanarlasl La Grecia sucumbi6 en
la lucha de los pueblos hel6nicos, y solo fueron hermanos
el dia que Roma los reuni6 bajo su poderosa garra: la Ita-
lia gime hoy dividida, despedazada, y para todo quisiera ser
Italia, menos para unirse en un solo cuerpo, y ni aun la
libertad admitiria en cambio de ahogar las antipatias in-
ternacionales, por lo mismo que hablan la misma lengua y
tienen sus hijos un comun origen.
Pero sin buscar causes misteriosas para esplicar la indi-
ferencia de unos pueblos americanos para con otros, fAcil
es encontrarlas en la naturaleza de las cosas mismas.
Nuestra comunidad de origen, de idioma, de costumbres y
de ideas, es el punto c6ntrico desde donde todos los pueblos
americanos han partido para encaminarse A la circunfe-
rencia (permitasenos esta idea). Una vez, pues, en march
describiendo cada uno su radio, se perdi6 todo punto de
comunidad en cuanto & intqreses, y en cuanto a ideas. Aun
hay mas; ese punto de partida que constitnia nuestra anti-
gua comunidad, nos es odioso, y nadie vuelve los ojos A l1
sin aversion y sin repugnancia. He aqui, pues, las causes
de esas antipatias, y la verdadera solution del problema.
LBajo qu6 respect podemos envanecernos de nuestro ori-
gen comuh, para que nos apeguemos A 6l, y sea 6ste un ti-





OBRAS DIC SAKMIENTO


tulo de alianza y de union? LNo es precisamente aquello
de que queremos huir? LHemos pedido acaso, A nuestros
usos de gobierno las instituciones que nos rigen? &Hemos
pedido A nuestros libros las ideas que queremos difundir
en America? ,Hemos pedido 6 la Espafia 6 A sus colonies
la poblacion que necesitamos?
Parecenos ver hoy en la America espafiola el mismo tra-
bajo de desmoronamiento y de desviacion de su unidad
primitive, que empez6 A sentirse en el mundo romano des-
de el siglo IV, sin mas diferencias que estas, pueblos decr6-
pitos pero civilizados, eran regenerados por pueblos j6ve-
nes, aunque bArbaros; mientras que nosotros que nos lla-
mamos j6venes porque queremos rejuvenecernos, tenemos
que Ilamar en nuestra ayuda pueblos civilizados para dejar
de ser espafioles; esto es, hispano-americanos. Mientras
que esta nueva creacion de naciones se efectda, y esto du-
rark siglos, no hay que extrafiar que nos mostremos tan
indiferentes por lo que acontece, ya sea en M6jico, ya al
otro lado de los Andes. ,Quien es aquel americano ilus-
trado que no tenga de confesar que sigue con mas ahinco
los acontecimientos que tienen lugar hoy en Irlanda, que
no los que ocurren A orillas del Plata? eQui6n es el ameri-
cano ilustrado que no ha tornado su partido entire Mr. Gui-
zot 6 Thiers, entire O'Conell 6 Sir Roberto Peel? Y entire
tanto, Acuantos hombres podrian nombrar sin titubear, los
Presidentes de las Repdblicas Americanas? 4Qui6n sabe
c6mo se llaman sus Ministros respectivos? LQui6n sabe
que partido domina aqui, cuAl sucumbe allA? &Por qu6 tan-
ta indiferencia por lo que debiera ser objeto de simpatia, y
tanto interns por lo que al parecer, no tiene puntos de afi-
nidad con nosotros, sin6 porque no tenemos vinculos que
nos unan ni en las ideas ni en los intereses? Y si de las
simpatias descendemos A los interests; hallarnos la misma se-
paracion, la misma falta de centre para establecer sobre
ellos una base de arreglos generals. eQu6 intereses 0o-
munes tenemos unos americanos con otros? Porqu6 han
podido interrumpirse durante dos aflos, las relaciones entire
la Repdblica Argentina y Chile, sin que se haya levantado
un solo rumor, una sola queja, sin6 por la debilidad y la
insignificancia de los intereses comprometidos por esta
incomunicacion?





CUESTIONES AMbERICANAS


Chile ha presentado un ejemplo que esta dando adn lec-
ciones sobre esa falta absolute de intereses entire los Estados
americanos, en esas mismas relaciones interrumpidas con
la Repdblica Argentina. Rosas sin dispute alguna, ha hecho
profundos agravios a Chile, tratando a los chilenos con la
misma injusticia que a sus sdbditos. Chile ha reclamado,
y su reclamo ha sido desoido. Pero Chile no ha pasado de
ahi, no ha declarado la guerra; no porque no ha creido
suficiente motivo la ofensa inferida, sino porque ningun
interns material y visible le impulsaba a ella. Qu6 le
important a Chile, se decia ahora dos afios en las CAmaras,
los perjuicios que sufren los hombres que han abandonado
su territorio, para ir a establecerse A otra parte renunciando
su nacionalidad? LAcaso Chile es una nation como la
Inglaterra 6 la Francia, que con su ndcleo en Europa, tienen
desparramada su poblacion por toda la redondez de la tierra,
anunciando, industriando y extendiendo la influencia de su
patria ? No, pues; cada Estado americano vive en sus pro-
pios limits, y lo que de ahi sale, salvo casos muy excep-
cionales, es un derramamiento indtil de su fuerza, no una
expansion; es una p6rdida, no una ganancia.
El Araucano ha creido hacernos una objecion triunfante,
para hacer sentir la necesidad de convenios americanos,
apuntando que se estableciesen reglas generals que facili-
tasen (( a los litigantes de un Estado la adquisicion de prue-
s bas en otro, que asegurasen A las sentencias de los tribu-
(nales competentes de Chile, su ejecucion en Nueva
Granada 6 Mejico, que fijasen los derechos de sucesion
o de los mexicanos 6 granadinos A herencias abiertas en
q Chile, que en el caso de bienes concursados, deslindasen la
(( competencia, etc.)) Pregintanos El Araucano si esto no es
de pura forma, y sentimos repetirle en contestacion sus
propias palabras: de pura forma y nada mas, y sino diganos
El Araucano, cuantas veces podra ocurrir el caso en M6jico
y Nueva Granada, con respect a siibditos chilenos; y cuAn-
tas veces ocurrira eso mismo con sAibditos ingleses, franceses
6 espafioles. Claro es que los anicos intereses reales y que
merezcan convenios en Am6rica, son los europeos derrama-
dos por todos los puertos americanos y ligados entire si. Por
cada sucesion de un americano muerto fuera de su nation,
hay quinientos europeos en America; en cada concurso que





OBRAS DE SARMIENTO


ligue intereses de dos Repdblicas, siempre ha de ser por el
intermedio de una casa extranjera: de manera que los
arreglos internacionales que pide El Araucano, entire nos-
otros, son los que la Inglaterra 6 la Francia tienen que soli-
citar en favor de sus nacionales; porque la poblacion
extranjera es la dinica vinculada en la extension del conti-
nente. Los intereses de cada Estado fuerade sus tdrminos,
son tan insignificantes que no merecen la pena de las dis-
cusiones de un Congreso. No pasarin muchos anos sin que
los intereses ingleses, poi; ejemplo, distribuidos por toda Am6-
rica, se hayan hecho otorgar de cada Estado las seguridades
que necesitan. Tras de esos y bajo el mismo pie, se arre-
glarAn los franceses, hamburgueses, etc., y los pequefios in-
tereses internacionales puramente americanos seguirAn la
misma legislation y se pasaran A la sombra de aquellos.
Ahora, si se quiere reunir una Asamblea Americana para
decidir sobre las seguridades que deben otorgarse a los
intereses europeos, facil es conocer que este punto de sus discu-
siones no ha de tener efecto sin el asentimiento de la parte
interesada, que son los poderes europeos, y ya el Congreso
es indtil y sin efecto. Decimos lo mismo sobre vales, timbres
y Bancos continentales. Si quimeras tan doradas son posi-
bles, la Inglaterra tomara A su vez la iniciativa de esas ope-
raciones, pues solo ella tiene capitals en todos los puntos de
America, solo ella tiene intereses en cada Estado, solo ella
tiene nauionales. Deseamos que se nos present el punto
americano en que se encuentran intereses chilenos reunidos
en suficiente cantidad, que requieran la presencia de la
marina national para defenderlos, como sucede con los de
las potencias europeas. Montevideo puede en buena hora
ser pasado A filo de espada, sin que una madre chilena
arroje un grito de duelo, sin que una casa de comercio
chilena suspend sus pagos A causa de sus quebrantos; y
lo mismo sucede en Mdjico, en Ven ezuela, en el Brasil y
reciprocamente en los demas.
Este es, pues, el convenio vacio de un Congreso America-
no, vacio que cuatro siglos no alcanzaron A Ilenar.
Se ha preguntado cuAndo, sino en la 6poca present,
seria oportuno reunir un Congreso Americano, y nosotros
diremos, que nunca, A no ser que se nos muestren las
causes que nos hacen una exception entire los pueblos de





CUESTIONES AMERICANAS


la tierra. L No es el suelo, no es el ser americanos ? y en-
tonces, Lqu6 es, pues, lo que nos constitute una familiar
aparte ? L, Nuestro origen espafiol ? De ese origen es de lo
que queremos alejarnos; y para mejor conseguirlo, copia-
mos A la Inglaterra sus usos parlamentarios y su jury, a la
Francia sus ideas y su filosofia, a la Europa entera sus
costumbres laboriosas y su industrial, y al mundo pedimos
un exceso de poblacion para darle nuestro territorio. Cuan-
do todos estos votos se hayan realizado, entonces sabremos
si hay motivo de una liga americana espafola, y si tiene objeto.
Cuando haya, pues, fuerxas que sea necesario moderar, intere-
ses que reclamen protection, pueblos con fisonomia, gobier-
nos en political, entonces pudiera tener lugar un convenio
definitive; pero legislar sobre lo que no existe, hacer regla-
mentos antes de que haya material que los reclame, es hacer
castillos en el aire, ponerse zancos, para parecer gigantes
y exponerse a que cada dia traiga un desengafio y un opro-
bio; porque el ridiculo y el desprecio es el castigo que da la
historic 6 las pretensiones hijas de una desacordada pre-
suncion 6 de la ignorancia de los resultados. Lo hemos visto.
Un Congress no podri demarcar limits, porque el mas
lijero soplo de una ambicion sobre la movediza arena de
nuestras nacionalidades, se les borrar' cada dia: no podra
entrometerse en las cuestiones europeas, porque no habri
curado su mal radical, que es la debilidad, y porque 61, que
no es juez competent ni autorizado, no podra establecer
la libre navegacion de los rios, porque los que tienen rios
navegables les impondrAn silencio: no abrir6, caminos, por-
que ni medios tiene, ni se abren caminos con decisions de
Congress: no podra hacer el bien ni evitar el mal, porque el
bien y el mal se harAn sin su conocimiento. 4 Qu6 hark,
pues, este Congreso en Lima? ,Concertar partidas de recreo
a Chorrillos y alrededores, y de vez en cuando dejar azorado
al mundo con una muestra de su importancia 6 de sus
errors?
Luego miraremos el Congreso bajo otro aspect.





OBRAS DE SARMIENTO


VIII

(El Progreso, Diclembre 18 de 1844.)

El Siglo vuelve de su escursion de corsario de la pasada
semana, y despues de decirnos con un aplomo imperturba-
ble que siente que los redactores de El Progreso hayan recu-
rrido & las armas del ridicule, vuelve A seguir el roto hilo
de sus observaciones en pr6 de la idea de un Congreso
Americano. Nosotros no nos empefiaremos much en jus-
tificarnos de este cargo: el ridiculo contra una idea que
choca profundamente nuestras convicciones, se nos escapa
de vez en cuando de ]a pluma, y creemos que en ello no
derogamos de la gravedad de las cuestiones, como no cree-
mos tampoco que haya question alguna en ]a que no con-
venga usarse de aquella poderosa arma, con tal que se haga
con sobriedad y tino.
Hemos podido llegar i la tercera column de El Siglo del
sAbado, sin encontrar nada concluyente, ni que haga direc-
tamente A la question del Congreso. Sin duda que no pre-
tendemos nosotros que nada de racional y fundado pueda
decirse en favor de aquel asunto. A mas de que no hay
cosa que no tenga su costado favorable, la razon humana
es tan poderosa que sabe balancear el pr6 y el contra, hasta
hacer vacilar los espiritus poco ejercitados. 4 Qui6n ignora
que el arte del abogado consiste en acumular todo lo que
prueba que una cosa es blanca primero, y despues todo lo
que puede hacerse valer para probar que es negra?
Habla El Siglo de la desigualdad de los intereses europeos
y de su hostilidad natural: esa desigualdad y esa hostili-
dad es, pues, precisamente lo que constitute la necesidad
de arreglos entire las naciones.
iPara qu6, pues, serian los tratados de comercio y los sis-
temas restrictivos, sino para proveer encaso de igualdad, a
hacer prevalence el interns de una nacion sobre la otra?
EstA todavia El Siglo creyendo que la guerra de industrial,
esto es, la concurrencia y los sistemas prohibitivos, son liti-
les hoy en Europa? La Inglaterra sucumbe bajo el peso
de esos azotes que fueron antes el origen de su esplendor,
y ella pide hoy arreglos generals de aduana, para ha-





CUESTIONES AMERICANAS


cer entrar en- sus quicios naturales los intereses de la in-
dustria.
. Pero nos desviamos de nuestro asunto: pues, de que en
Europa no se puedL reunir un Congreso general, no se de-
duce que en Am6rica sea possible. <(Todos los Estados ame-
ricanos, dice El Siglo, produce solo materials primeras que
la Europa elabora.) Aqui est,, pues, la inutilidad del Con-
greso. El centro de accion para toda la Am6rica es la
Europa; todos sus Estados solo produce materials primeras,
para que la Europa las elabore; esta production de ma-
terias primeras es, pues, la fisonomia industrial americana.
iQu6 interns international americano quiere encontrar El
Siglo como material de arreglos de un Congreso? Todos
van a un mismo punto por diversos caminos; del centro a
la circunferencia, 6 vice versa: no cabe ningun arreglo.
((En todos ellos faltan brazos, continue, falta moral en las
masas, faltan vias de comunicacion, 4 y estas necesidades
(( no pueden de algun modo ser acometidas por un Con-
greso?) -Pero Ide que modo? Faltan brazos, en hora bue-
na, y Iqu6 arreglos hari un Congreso para proporcionarlos?
gFormard por ventura, una gran compafia de inmigracion,
y repartirA segun un presupuesto, mil inmigrados A Chile,
dos mil A Buenos Aires, tres mil aiM6jico? Falta moral en
las masas, ,y el Congreso va A proporcionarla? y los me-
dios cuiles son? charlar, decretar? Pero, qud se han
imaginado que es un Congreso de Estados? Desearamos
que El Siglo pusiese en via de comprobacion, un dechado
de arreglo, acuerdo 6 decision de un Congreso para que
haya poblacion, moralidad en las masas y vias de comuni-
cacion en America.
Esto era lo que nos hizo decir que nadie piensa en la reu-
nion de un Congreso, porque nadie ha pensado hasta ahora
en el objeto que lo motiva, y cada vez que se pregunten
el fin de la reunion, han de dar en el inmenso vacio que la
idea envuelve. Ningun interns material, claro, positive,
que lo haga necesario, ninguna base fija; ninguna idea
culminante: el uno dira que para promover los intereses
puramente materials; el otro que para hacer triunfar las
ideas liberals; cuMl que para establecer 6rden; tal, que
para la political, y todos en sustancia, Ipara hacer resaltar
la imposibilidad de tal Congreso.





OBRAS DE SARMIENTO


El Siglo refutando algunas observaciones nuestras, que,
la verdad sea dicha, creiamos sin replica, nos dice que nin-
guna soberania hay en la tierra ((superior A la ley, y que
(( cada Estado estaria formalmente obligado A obedecer lo que
cc 61 mismo hubiese pactado.D Asi pues, c6mo ha de ha-
ber Congreso americano, si hay axiomas generals, aun-
que no haya en ellos nada de verdad Nosotros conocemos,
sin embargo, una soberania en la tierra superior d la ley, y
es la soberania que la destruye, la soberania que haria
ilusorias las decisions de un Congreso. Una ley es obli-
gatoria para un pueblo, mientras ese pueblo mismo por Qs
representantes no la ha anulado. ,Asi pues, la ley de un
Congress A cuya obediencia se habrian formalmente obligado
los gobiernos americanos, seria formalmente infringida por
el Estado que en ello tuviese interns y para que esto no
sucediese, era necesario que todos los Estados tuviesen tal
necesidad de compelerlo A la observancia, que pudiesen
apelarna los medios compulsivos. Pero, como estA demos-
trado que ningun interns americano hay en que tenga
Chile buenas vias de comunicacion, una poblacion abun-
dante, y much moralidad en las masas, se sigue que nin-
gun Estado se moveria A compeler a, Chile al cumplimiento
de las disposioiones del Congreso Americano que se hubie-
sen propuesto tender A esta necesidad general. Por esto
deciamos que estas decisions no eran obligatorias ni aun
para el Estado que las acepta: 10 Porque al aceptarlas, no
ha hecho mas que realizar su voluntad anterior A6 la reu-
nion del Congreso; 2' Porque pudiendo en lo sucesivo cam-
biar esa voluntad, la America reunida en solemne asamblea
no tiehe medios de compulsion, porque le faltan intereses
que la compelen A hacer erogaciones para llevar la guerra
al Estado infractor. Y la guerra figure aqui, como en la
Repiblica la cArcel y la gendarmeria para los que delin-
quen, sin cuyos medios la ley seria un precepto moral, y
la infraccion, pecado y no crime.
El Siglo al analizar nuestros articulos, se guard de ir A
tocar los principios que establecemos como base necesaria
para la realizacion de un Congreso; esto es, un interns ge-
neral para todos los Estados contratantes, de manera que
agredida por uno de ellos, todos los demas se sientan per-
judicados. Asi, pues, sin fijar principios de donde partir





CUESTIONES AMERICANAS


como de un campo atrincherado, se andan los (congresistas)
escaramuzeando para reunir algo que alimente la vida de
su pobre Congreso. Pero que no se apesadunibren, ni bus-
,quen razones justificativas, que no por eso habria de dejar
de hacerse la intentona de un Congreso. Si los gobiernos
que ha citado El Siglo quieren que haya Congreso ha de
haber, en despecho de la evidencia de su inutilidad. IQuien
ignora c6mo se produce en Am6rica los actos oficiales?
Todavia no hemos mirado el lado politico del Congreso,
y cuando nos contraigamos a esa parte de la question, mos-
traremos de qu6 dependera su reunion, como asi mismo,
que los Estados que se han de ver forzados, mal que ahora
no lo comprendan, a estorbar absolutamente su reunion,
6 al menos, negarse A concurrir a ella. Chile serA el pri-
mero, como lo veremos despues.

IX

(EI Progreso, Diclembre 20 de 1844.)

No es un vano prurito de acumular objecion sobre obje-
cion, lo que nos hace seguir adelante en nuestro empefio
de demostrar la imposibilidad y la ineficacia de un Congre-
so Americano.
Cuando emprendimos oponernos a esta idea, nos senti-
mos movidos por un convencimiento irresistible. Various
gobiernos se ocupan de realizarlo, y aun cuando nosotros
no pretendemos hacerlos desistir de su empefio, (que esto
es la obra del tiempo), la exposicion de todos sus inconve-
nientes puede contribuir a separar de los fines que se pro-
ponen alcanzar, algunos que envuelven peligros reales para
la libertad de los habitantes de los Estados americanos.
Tal es la extradicion de los grandes criminals, que El Arau-
cano pone entire los objetos practices y de una utilidad sin
dispute.
Las prescripciones del derecho de gentes reconocidas ya
como ley entire los Estados civilizados, ponen fuera de la
ley de las naciones ciertos delitos por cuya perpetracion
se siente la humanidad entera conmovida; carActer que los
pone fuera de toda protection, y sobre ellos nada puede esta-
tuir un Congreso Americano, por ser ya puntos acordados.





OBRAS DE SARMIENTO


Otros hay que la Francia y algunos Estados solicitan
actualmente poner en el indice de aquellos y sobre este
punto podria recaer la discussion de una Asamblea ameri-
cana, ya que no se quiere aguardar a que el derecho de
gentes de los paises que estan A la cabeza de.la civilizacion
anticipe sus soluciones.
Pero aun sobre estos puntos creemos inoportuno y perju-
dicial un arreglo en Am6rica.
Todas las legislaciunes antiguas, no solo no llevaban la
persecucion de los criminals fuera de los t6rminos de la
jurisdiccion de sus leyes, sino que en medio de 6sta pro-
veian de asilos bajo el amparo de la religion, para salvar
a los criminals de la venganza de la ley; los hebreos en
las ciudades leviticas, los griegos en los templos, los cris-
tianos en los conventos 6 iglesias, por todas parties y en
todos los siglos, se descubre esta solicitud del legislator por
salvar al delincuente de la accion de leyes.
Hecho tan general debia fundarse en una necesidad ge-
neralmente sentida, que para nosotros no es otra, que la de
asegurar la vida de los hombres contra la imperfeccion de
los procedimientos judiciales y la passion de los jueces.
Cuando la Europa ha llegado A perfeccionar estos procedi-
mientos, graduando las penas, estableciendo el verdict del
jury, admitiendo causes atenuantes, aboliendo la tortura y
limitando la influencia personal del juez; cuando ha logrado
ya rodear de garantias y respetos al reo, para que establez-
ca su inocencia; cuando el Ministro de Justicia en Francia,
al enumerar los reos procesados en un aflo, declara que un
tercio de ellos han sido absueltos por la imposibilidad legal
de comprobar los delitos; cuando, en fin, el sistema de
cArceles penitenciarias y demas medios de reprimirlos,
han sido llevados a un alto grado de perfeccion, entonces
no solo los asilos son inditiles y aun perjudiciales, sino que
la ley puede salvar las fronteras de un Estado 6 ir por la
redondez de la tierra, como las furias antiguas, persiguiendo
al criminal, para traerlo bajo el yugo de la ley que viol6.
Hay en esto un acto de humanidad A la par que de justicia,
y la extradicion viene A figurar como el capital de una
obra acabada y perfect desde sus cimientos: pero ,seria la
extradicion en Am6rica, el complement de nuestro sistema
de administration de justicia? ,Hay entire nosotros huma-





CUESTIONES AMERICANAS


nidad ni justicia en perseguir fuera de los limits de un
Estad6o otros reos que aquellos A quienes el derecho
international sancionado niega un asilo? LHay para el
exclarecimiento de la verdad en material de crimenes, en
la generalidad de los Estados americanos, esas garantias
que rodean a la inocencia y aun al crime mismo, y que
hacen que un gobierno descanse libre de remordimiento al
enetrgar un reo reclamado por otro?
Chile es por fortune, una de las raras secciones america-
nas en que la administration de justicia vh tomando las
formas de un tribunal irreprochable. Faltanos para la
seguridad del reo, es verdad, el verdict de un jury de hom-
bres que solo consulten su conciencia y no el tenor literal
de la ley; pero tenemos al fin, jueces letrados que instruyan
el process y sentencien en cumplimiento de una ley cono-
cida y cuyo texto se incorpora en ella para comprobacion;
tenemos tribunales superiores, libres, en cuanto es possible,
de influencias extrafias, que rectifiquen los errors de esos
mismos jueces letrados, y den todavia medios de salvacion
A la inocencia oscurecida y expuesta A sufrir los castigos
reservados al delito. Tenemos, en efecto, todo esto; Lpero
qui6n se atreverb, A decir que nuestros medios han tocado
ya la perfeccion, y que la conciencia puede descansar en
la justicia de la sentencias de la administration de justi-
cia? En Santiago y Valparaiso la justicia criminal se me-
jora rApidamente; pero en las provincias no sucede lo
mismo y esto, en despecho de la buena intencion de los
jueces de letras: esto lo saben todos, y saben ademas, que
nuestras crceles, nuestros carros (4), hacen desear que el
criminal se salve de los tormentos que el solo exclareci-
miento de los delitos trae para los infelices reos.
Todo esto es bueno para entire nosotros, pero psucede
esto en los demas Estados americanos? Mas claro, Lel
Gobierno de Chile, cuando se le reclamase un reo de crime
puesto fuera de la ley de las naciones por el gobierno de
la Repdblica Argentina, por ejemplo, le entregaria sin es-
crdpulo, y sin temor de hacerse c6mplice de alguna maqui-
nacion tenebrosa de la political? Preciso es que el Gobier-


(1]) Antiguo sistema penitenclarlo chileno, como las galeras etc. (N. del B. )





OBRAS DE SARMIENTO


no de Chile sepa que en aquel Estado la justicia, es una
institution political, en la que el juez ha de ser hombre del
gobierno, y animado de sus pasionesperseguidoras: precise
es que sepa que en Mendoza por ejemplo, estAn declarados
locos para antes los tribunales los que sean tachados de
disidentes; que en la provincia de San Juan, jueces de paz,
jueces de letras y Suprema Corte, estAn desempefiados por
hombres legos, que no conocen una jota de jurisprudencia,
y que ademas, no hay un solo abogado en la provincia ni
para ]a defense ni para la acusacion de los reos; que en
Santiago del Estero, el caudillo politico es el juez supremo
en todas las materials, que no hace cuatro afios que ha-
biendo puesto este en unos autos esta providencia: ((lAnce-
se A F. de la casa que ocupa,) el miserable encargado de
la ejecucion, contestaba: ((acaba de ser lanceado F. segun la
orden de V. S.)
En medio de este des6rden espantoso, en esta subversion
general de todo procipio de justicia y de todo medio protector,
A vA el Gobierno de Chile A obligarse A entregar los reos que
le pidan? Y esto pasa A nuestro lado. Echemos mas lejos
fa vista. No hace dos afios que se present en Chile una
embajada de Nueva Granada, un Enviado Extraordinario.
cerca de nuestro gobierno. Los que hablan de interests
americanos, de vinculos, de idioma, religion y costumbres
esperarian que la primera vez que un gobierno de Nueva
Granada se acordaba que en Sud Am6rica habia un Estado
llamado Chile, seria para estrechar relaciones de comercio
y de amistad, para ponerse de acuerdo sobre alguna necesi-
dad americana. Pues nada de eso, la mission del Enviado
Extraordinario era solici ar la extradicion de un famoso cri-
minal acusado no de un asesinato vulgar, sino de la muerte
alevosa dada al inmortal Sucre. Este criminal era el general
Obando, que ponia en su defense una sola objecion, A saber:
que en despecho de todas las pruebas oficiales y judiciales
que obraban contra 61, los asesinos eran esos mismos que
lo perseguian y solicitaban su extradicion. Aqui, tennis,
pues, los intereses americanos que mueven A un Estado A
acercarse A otro 1!! aqui tennis el uso que se haria por todas
parties del principio de la extradicion I DirAse que el gobier-
no de Chile se neg6 redondamente A hacerse c6mplice de
un acto reprensible; pero nosotros diremos que hubo un





CUESTIONES AMERICANAS


Estado que desde que mand6 una embajada A Chile con tal
objeto, contaba con que no seria vana su solicitud; diremos
nosotros, que si Chile se neg6 entonces, nada hay que prue-
be que haya de negarse segunda vez, cuando el texto literal
de un convenio lo escude contra todo reproche. 4 Y cuil es
en Am6rica el limited de demarcacion entire los reos perse-
guidos por delitos reales, y los que son victim de las perse-
cusiones de la justicia? Qui6n nos haria conocer en Chile,
un reo mexicano 6 venezolano, con tal que no gozase de una
grande celebridad, qui6n podria garantirse contra las pre-
cauciones y supercherias legales puestas en ejercicio por un
gobierno para fascinar A otro y aquietar todo escrdpulo?
Aqui esta, pues, la inoportunidad de la extradicion en
America; porque en vano querrAn los congresistas blanquear-
nos los sepulcros para ocultar a la vista todas las impurezas
que encierran. Cada Estado americano, por haberse reunido
en Congress, no habrA perdido sus condiciones interiores
de existencia, su modo de ser real: habri libertad en uno
que otro Estado, anarquia en otros, y caudillos suspicaces y
partidos triunfantesen otros, que se valdrAn de esos medios
legales que el Congreso pondria A su disposicion, para Ilevar
eadelante sus miras y satisfacer sus pasiones. Dadnos en
America la administration de justicia separada absoluta-
mente de toda connivencia con la political; dadntos primero
recta administration por todas parties, garantias para los
reos, graduacion en las penas, sistema de carceles peniten-
ciarias, leyes codificadas y en armonia con las costumbres
y las necesidades de la 6poca, y despues, pero no antes,
pensad en ir a buscar por entire las soledades americanas
los reos que hayan escapado a la justicia humana. Antes,
es una atrocidad, y por solo que no padeciese injustamente
alguno, renunciariamos gustosos at castigo de muchos.
Creeriamos que Dios habia juzgado ya, salvando al reo de
manos de sus perseguidores.
Pero si la extradicion en Am6rica es injusta en principio,
es impossible en la practice. La Francia y la Inglaterra
pueden solicitar sus reos en la China y en Chile, en Boston
y en Egipto, porque en todos esos puntos estan ellas con
sus fuerzas, con una parte de su gendarmeria; pero imaji-
'naos un reo pedido por Chile a Venezuela; ,qui6n lo trae?-
Iquidn lo manda? 4cuantos afios para obtenerlo ?





OBKAMS DR SARMIENTO


x
Setlembre 31 de 1844.
Esperabamos que El Siglo acabase de probarnos que al-
guien piensa en Am6rica en un Congreso americano, y nos
parece un poco redundante, por no decir superficial, el con-
traerse A6 nombrar los gobiernos que han anunciado tal
mira. iPues qu6l Al decir nosotros que nadie piensa, no ,lo
haciamos sobre ese mismo antecedente vulgar? &No era
en oposicion al'El Araucano y con motivo de la Memoria del
Ministro del Interior, que deciamos que nadie piensa en tal
Congress? A qu6 vienen todos esos arguments? Ved,
pues, esta prueba de El Siglo: En la Am6rica espafiola no
piensan los pueblos en sus cuestiones mas graves, las pien-
san los gobiernos. ((La Revolucion Americana no se habria
realizado, porque los pueblos pelearon entonces, pero no
pensaron, no la comprendieron.en toda su importancia.) Esto
es andarse por las palabrq.s. La Revolucion Americana se
realize contra los gobiernos, pues los pueblos americanos
la realizaron; entidndase por pueblos, los gobiernos que
ella cre6 para realizar. lo que querian los hombres inte-
ligentes, y lo que apoyaban con sus brazos y fortune aun
aquellos que no comprendiari toda su importancia.
El Congress americano es una question enteramente dis-
tinta, porque no afecta ni A los pueblos ni a un circulo de
hombres inteligentes. Puede ser en buena hora, que haya
hombres y gobiernos en Am6rica, que crean que la reunion
de an Congreso sea dtil; pero ninguno de ellos podra decir
que esta es una necesidad sentida de los pueblos, y eso por
la razon sencilla que no ha habido occasion de sentirse
hasta hoy la necesidad de un pacto general de la Am6rica,
para conseguir un objeto dado. La Revolucion tuvo G)or
objeto desposeer A los espafioles. 4 CuAl es, mientras tanto,
el blanco del Congreso americano ? (( No sucede entire nos-
otros, dice ElSiglo, lo que en Europa, por ejemplo, donde hay
tres potencias cuyos actos extienden su influencia A todos
los Estados vecinos; asi es que no se puede conmover una
de aquellas naciones poderosas, sin arjastrar en su camino
A. los pueblos inferiores acostumbrados a soportar direccio-
nes extrafias.> Pues esta es la causa que hace que un





CUESTIONES AMERICANAS


Congress americano sea una majaderia, porque en Am6rica
los actos de ningun gobierno tienen influencia sobre los
demas; porque si se conmueve una nacion en Am6rica,
como el Brasil 6 M6jico, que son las mas poderosas, Chile
ni el Ecuador lo saben por otro conduct que por las
noticias de los diarios. En America ningun Estado influye
sobre otro, ni puede influir, ni hay grandes ni pequefnos,
porque todos son nulos reciprocamente, cuando se trata
de actos que extiendan su influencia sobre los demas.
Pero veamos c6mo va a probar El Siglo que hay gobiernos
que piensan en el Congreso. No olvideis que el Congreso es
para promover los intereses de la Am6rica. ( Hay un go-
bierno en la America del Sud cuyos actos han sido siempre
hostiles a la civilizacion.) (No olvidemos tampoco que este
es uno de !os mas empefiados en el Congreso; id atando
cabos.) ( Ese gobierno, contimia, es el del tirano Juan Ma-
nuel Rosas. El partido que ese gobierno encabeza ha hecho
una bandera de la question del Congreso.)
El partido llamado federal no ha peleado en la Repd-
blica Argentina nunca por que se le permit reunir un
Congress Americano. ( La gran preocupacion americana
(ya va saliendo el Congreso) de que Rosas es el mas alto
representante, es la del odio brutal al element extran-
jero que esti civilizando a la America. De ese gobierno
puede decirse que cuando piensa, no piensa en el Con-
greso.))
Todo lo contrario, este gobierno si que piensa: para 61,
el Congress Americano no es una bolsa que se puede llenar
de piedras, 6 sino de confites, 6 sino de frutos, como lo
estais haciendo vosotros, que cada uno le da el destino
que le d6 la gana.
Para aquel gobierno, el Congreso Americano tiene un
objeto claro y determinado. Congress Americano quiere
decir para 61, alianza contra las potencias europeas; aqui
hay pues, un objeto, aunque sea absurdo;un interns, aun-
que sea el de una preocupacion: pero, para los que no lo
piensan asi Lqu6 es el Congreso? Una cosa que puede ser
algo cuyos resultados se veran. gY la base? Restaria sa-
bercon qu .objeto real piensa en ello M6jico, y si ha pensado
el gobierno del Ecuador, al poner su aquiescencia a un
Touo xxxxv.--4





OHRAS DE SARMIENTO


proyecto qtle nada de claro tiene y sobre el cual puede
decirse lo que se quiera.
Nosotros no intentamos probar que hay hipocresia en los
que hablan de Congreso Americano: j,para qu6 la hipocre-
sia en un resultado que part de juicios que pueden ser
errados 6 n6, de una preocupacion de ciertos hombres,
que creen que la reunion de tantos Diputados cuantos
Estados haya en Am6rica, ha de ser por eso un Congreso
Americano?
Cuando hemos dicho que nadie piensa, hemos querida
decir que nadie ha meditado la question, porque nadie es
capaz de meditarla; porque. faltan bases, cualquiera que
por otra parte, sea ]a instruction y capacidad de los que
estAn trabajando en el hecho material 6 insignificant de nom-
brar los Diputados. Decimos esto por los gobiernos mis-
mos y por El Siglo, el senior Alberdi y todos los demas.
ZQu. se nos viene a hablar aqui de gobiernos que piensan?
iVeamos! ,Podria decirse que el de Chile, al encargarse de
este negociado, ha consultado con detencion la posibilidad
6 imposibilidad de Ilevarlo A cabo? Que el senior Irraza-
bal, al tomar la carter en que ya venia de antemano
apuntado el Congreso Americano, jha meditado much para
repetir en el Mensaje y en la Memoria el sacramental Con-
greso? 4Ha pensado en ello el General Ballivian, para con-
tinuar lo que hall ya indicado a su rival y antecesor
Santa Cruz? Cada uno de los efimeros gobiernos del Peri6,
hostiles entire si, desde que toman en su mano el sello del
Estado ya han pensado en el Congreso Americano!
El autor de los articulos de El Siglo ,habia pensado quince
dias antes en esta question? jPuede el senior Alberdi jurar
que en su vida se habia ocupado de tal Congreso Americano?
,El Redactor de El Araucano ha pensado siempre como
piensa ahora? lOh! lesto es jugar con las palabras! Nadie
ha pensado en Am6rica en la question de un Congreso
Americano; porque no se ha ventilado esta question hasta
ahora; porque en Am6rica no hay en political conocimientos
suficientes para abrazar una question de tanta magnitude,
y que diese relacion con tantos intereses estrafios unos A
otros: faltan hechos, falta historic, falta political, falta todo,
en una palabra. Y no se crea que nos atribuimos la capa-
cidad de juzgar que negamos a los otros; porque para ne-





CUESTIONES AMERICANAS


gar un aserto, no se necesitan las mismas pruebas que
para establecerlo. El que dice que va A construir un pala-
cio, si no quiere ser tachado 6 de visionario, 6 de embus-
tero, debe mostrar para ser creido, los materials con que
cuenta, local, marmoles, artifices, uri plan, medios etc. etc.;
el que niega la posibilidad de construirlo, no necesita sino
interrogar: jd6nde teneis local, d6nde mirmoles, d6nde
artifices, cuAles son los capitals?
Los articulos de El Siglo nos hacen pensar cada vez mas
en ]a quimera y la imposibilidad de tal Congreso. Cuando
habla de un gobierno como el de Rosas, que se llama el
Defensor de las glorias y del decoro americano; esto es, el
realizador del Congreso, ent6nces El Siglo dice: este no
a piensa en el Congreso, este quiere que las ramificaciones
a de su policia se estiendan A paises estrafios, porque quiere
encontrar aliados contra las hostilidades de los europeos,
ofensivas no A la America, sino A su despotismo, que es
a el mayor enemigo de la Am6rica. Pues he aqui una
excelente base para un Congreso, el interns de la political
de un Estado, para influir en los otros: sobre esta base
estin fundados todos los Congresos de mas de tres Es-
tados.
Al fin, por perverso que el objeto sea, hay para Ro-
sas un objetivo international americano, y otro internacio-
nal para con la Europa. Por el primero quiere una policia
americana, por el segundo, una liga anti-extranjera. Y
vosotros aqu6 quereis? Congress Americano ano es esto?
un comodin, al que pueda cada uno dar el sentido que
quiera; verdadero manA del desierto, que cada cual lo ha-
llarA admirablemente adecuado A sus miras: unos para
rechazar A los europeos, otros para promover la inmigracion
otros para la extradicion, otros para promover los princi-
pios liberals, otros en fin, para asegurarse contra sus
enemigos, en lo uinico que en verdad, hay un interns pasa-
blemente americano.

XI
(El Progreso, 1o de Enero de 1845).

El interns, repite El Siglo, es el gran negociador de los
a tiem pos modernos; por consiguiente, desde que los acuer-





OBRAS DE SARMIENTO


<< dos de un Congreso estuvieran basados sobre el interns
de las parties contratantes, ninguna de ellas se hallaria
en el caso de desobedecer aquello a que voluntariamente
< se hubiese obligado.
He aqui, pues, el g6rmen carcomido de que se pretend
hacer brotar la idea del Congreso. ,CuAles son los intereses
americanos? 4Hay interns reciproco? ( aunque son iguales y por lo mismo susceptiblesde asociarse
estan aislados. Pero entendamonos. LCuales son esos intere-
ses aislados, iguales, 6 susceptibles de asociarse? LSon
intereses mercantiles? ZQu6 intereses mercantiles tiene
M6jico en Chile, que puedan asociarse? Son intereses po-
liticos? &Qu6 intereses'politicos tiene en Chile Rosas, que
puedan asociarse? lIntereses! linteresest ,CuAles son, pues?
Asi, toda esta historic del Congreso es un juego de pala-
bras. Claro esta, que desde que los acuerdos de un Congre-
so estuviesen basados sobre el interns de las parties contra-
tantes, el Congreso no seria otra cosa que un fantasma. Eso
es lo mismo que establecimos por base de todo Congreso
General: un interns de todas las parties contratantes reunia
los Concilios: estirpar la erejia-el Congreso de Viena, arre-
glar los limits de Europa, despues de la dislocacion obrada
por Napoleon-el propuesto por Bolivar, unirse contra una
nueva tentative de reconquista de la Espafia-el de Rosas,
rechazar a las potencias europeas-todos estos Congresos
tienen un objeto de interns comun para todas las parties
contratantes a un tiempo.
El que podra former la Europa un dia, tendra por base
un arreglo de aduanas, a fin de no estarse destrozando con
las tarifas, como hoy, todas las naciones productoras. Aqui
pues, hay intereses comunes obrando a un tiempo sobre
todas las parties. Veamos ahora nuestros intereses. jQu6
interns tiene M6jico en la libre navegacion del Rio de la
Plata-qu6 interns tiene en las tarifas chilenas-qu6 interns
.tiene en que los limits de Bolivia sean mas aca 6 mas
alia de Cobija-qu6 interns tiene en la estradicion, que no
eilcubra una maldad political? Si un Estado americano se
niega a un arreglo, jqu6 harao los otros para que entire en
41, ni que les va en que entren 6 n6?
jC6mo confunde El Siglo un tratado celebrado entire la
Espafia y Chile, que solo tiene por base el desistimiento de





CUESTIONES AMERICANAS


todo derecho de la primera sobre el segundo, y de condi-
ciones que no imponen obligacion A ninguna de las parties
contratantes?
Reconocida la Independencia de Chile por la formula ma-
terial reconozco, no se puede recobrar el derecho de que la
metr6poli se desnuda.
El Siglo ha hallado que alla en tiempo de entonces, se
usaba la guerra para hacer efectivos los tratados entire dos
naciones, y nos desafia A citar en la historic tratados cuya
infraccion haya sido castigada militarmente por el Estado
que fu6 leal A la obligacion. Es precise sin duda muy bue-
na intention para hacer esta pregunta. Casi todos los tra-
tados que arreglan limits d otra cosa international, se
han celebrado despues de una encarnizada lucha; y los
dos tercios de las guerras nuevas que se han encendido, han
tenido un origen igual. Cada vez que se ha celebrado un
tratado, ha sido para evitar una guerra, A no ser que se ha-
ble de los tratados de comercio que celebra la Inglaterra con
todas las naciones del mundo, que tienen por objeto con-
seguir ventajas para sus mercaderias, y los gobiernos; pre-
visores ponen t6rminos A estos tratados, A fin de obviar los
inconvenientes que un pacto indisoluble podria traer.
;EstAn en contact las Repdblicas Americanas en sus
intereses mercantiles? Preguntamos, jvA A hacerse algun
sistema de aduanas general para entenderse con la Euro-
pa, cuyo comercio es el punto general de reunion de todos
los Estados americanos? Porque estA en la material de un
Congress Americano, puesto que si los negocios particula-
res del Peri con Bolivia, del Uruguay con Buenos Aires,
de Nueva Granada con Venezuela, etc.; ya en tarifas, ya en
limits, hubiesen de irse A arreglar en Congreso general,
resultaria al fin una administration americana, compues-
ta de los hombres mas incompetentes, para administrar
como primicias cada Estado americano. Pero si el Con-
greso General Americano es para que en Lima se reuna un
Diputado de cada Estado, y una vez reunidos, el Diputado
del Uruguay diga al de Rosas: venga, entendamonos los
dos sobre nuestras cosas del Rio de la Plata; el del Peru
dira al del Ecuador: qu6 hay, pues, de nuestros limitss; el
de Rosas al de Bolivia: ,c6mo nos entenderemos sobre
Tarija?; y 6ste A aqudl: Lqu6 hay de libre navegacion? Si





OBRAS DIU MAKMIENTO


para esto es el Congreso Americano, convenido por su.
puesto, que'se reuna mafiana; que cada Estado americano
gaste anualmente unos cincuenta mil pesos para mante-
ner sus agents en el tratadero 6 feria de tratados, que
buenas malillas ha de haber alli para entretenerse los
unos, mientras los otros arreglan aparte sus cosas.
Pero eso no es.un Congreso Americano, que debe tender por
base un interns general americano, un interns inmediato, como
lo establecimos al principio para cada uno de los contratantes, de
manera que atacado este interns por uno de ellos, todos los demas se
sientan perjudicaeados d tal punto, que acudan como por instinto, con
sus medios de repression d hacer entrar en su deber al infractor; y no
es fuerza, aunque ellos supongan siempre la fuerza, que
esos medios represivos sean las armas; podrian ser primero
los medios diplomAticos, si los Estados contratantes tuvie-
sen interns inmediato en que el convenio se cumpliese en
el punto de Am6rica en que se hubiese infrinjido; pero
como ningun interns los liga, sin6 de dos en dos, segdn
los limits, claro esta que el resto hara el papel de media-
dor; pero de mediador impotent, y sin prestigio para na-
die, porque juntos no representan poder efectivo, y la
igualdad en la falta de fuerza real que ha indicado El Siglo
no es base de Congresos, pues que no teniendo porqu6
temerse unos a otros los Estados, porque desprecian sus me-
dios de accion respectivos, no habiendo interests comunes a
todos ellos, ni hay motives por que curarse de la desapro-
bacion moral de la Am6rica entera; y si no ha habido pu-
blicista que haya dicho que los Congresos sean dnicamente
para los pueblos ricos, es decir, para los que tienen inte-
reses opuestos que arreglar, recursos para emplear en hacer
efectivo un Congreso y respetadas sus decisions, tampoco
han dicho los publicistas que se haga un Congreso Ameri-
cano para abrir caminos, sin medios, sin comercio, y
tanta otra quimera que envuelve esta idea.
En cuanto A una political, que negamos a los gobiernos,
americanos, mubstrase disconforme El Siglo. Cuando se
habla de naciones en sus relaciones con las demas, en-
ti6ndese por political aquellos objetos que parecen ser el
blanco constant de sus aspiraciones. Ast, dicese de la
political de la Rusia que es conquistar, la de la Inglaterra
colonizar y dominar los mares; y se ha tachado a la Francia





CUESTIONES AMERICANAS


de no tener hoy una political conocida, si no es tolerar, hasta
afianzar la dinastia actual; de los Estados alemanes reuni-
dos hoy por el sistema de aduanas, refundirse aunando sus
industries; de la Turquia, de la Espafia y de otros Estados
asi, su political consistiria en sufrir las influencias estrafias
por carecer de intereses mercantiles y de industrial propia,
por no tener fuerza real, recursos, marina, etc. La political de
los Estados americanos, en cuanto a la Europa es analoga
* la de estos iltimos. Entre si es igualmente insignificant,
siempre por la soberana razon de que carecen de recursos,
marina y demas, y despues de todo, porque no teniendo
una industrial vital que ejercer unos sobre otros, no tienen
intereses que los aproximen.
En cuanto A la political interior de cada Estado ameri-
cano, lo que podria sin duda ser material de un Congreso
general, hay algunas cuestiones por resolverse en Am6rica,
y son estas: ,SerAn dentro de un siglo 6 dos, Estados los
Estados americanos? Qu6 forma de gobierno tendran?
LQu6 nombre y que limits tendran? Ya sabemos que El
Siglo nos dira que ocurramos A un tratado de geografia, al
del sefior Lastarria, por ejemplo; pero no nos bastaria eso
para decirnos cuando se habla del Congreso Americano,
como no nos ha bastado ver una clausula en los men-
sajes para career que piensan en un Congreso.
La political, dice El Siglo, no admite sino dos clasificacio-
nes: la despotismo; 2s anarquia--Cuantos Estadoshay des-
p6ticos?-Uno-la Repdblica Argentina CuAntas anar-
quias?-Uno, el Perd; en lo cual esta terminado todo el
arreglo definitive de la Am6rica. 4Podra haber anarquia
mafiana en M6jico? No, al menos si asi lo dispone el Con-
greso Americano. Habr4 despotismo en el Ecuador algun
dia? No; imposiblel ZEn el Paraguay? Ni pensarlolt En
Bolivia? Ridiculo seria sospecharlo siquiera. Es verdad
que El Siglo habra tenido buen cuidado de antemano de
distinguir entire tiranos buenos y tiranos malos, poniendo
entire estos A Rosas, que es sin embargo, uno de los agita-
dores del Congreso; asi es, pues, que se puede en concien-
cia esperar que este 6 aquel tirano que se elevan aqui 6
alli, hayan de c(servir los intereses reales de los paises que
< mandan ni pretendan estorbar la fusion de las Repdbli-
(< cas, que deben aspirar d las ventajas de una vida comun.) Cuales





OBRAS DE SARMIENTO


sean esos intereses reales, ni esas ventajas de la vida co-
mun de Mejico con Chile, eso no lo dire El Siglo, porque no
es necesario.
Pero veimoslo triunfar en la question de la libre navega-
cion. ((La aspiracion de los Estados que piden la libre na-
a vegacion, dice, aescollaria delante del no quiero desp6tico
a de Rosast Los otros Estados inclinarian su frente ante
esa resolution de un tirano>> LQu6 harian, pues, Siglo?
La guerral Pero eso no lo admits como necesario para ha-
cer cumplir los tratadost LQu6 harian, pues? Lo que ha-
rian es lo que la razon y el interns de cada Estado aconse-
jan: dejar al loco con su tema, y no teniendo M6jico, Vene-
zuela, el Ecuador, Nueva Granada, Chile, Perd, etc., nada
que ver en el Rio de la Plata, ni un buque que lo navegue,
ni una mercaderia que hacer remontar sus aguas, dejar al
tirano en su derecho y voluntad anterior a la reunion de un
Congress; pues no sabemos si El Siglo supone que la prime-
ra actadel Congreso ha de sancionar que la voluntad de la
mayoria de los Estados ha de tener fuerza obligatoria para
la minoria disidente; alnico caso en que no se verian todos
obligados A inclinar su frente, ante el no quiero de cual-
quiera de los Estados. Esto mismo sucederia en todas las
cuestiones, inclusa la de limits.














EL GENERAL SANTA CRUZ



NOTA. Hemos abreviado la series de publicaclones del autor sobre aquel ruidoso
asunto, en el diarlo 6l Progreso (1844 A 1845), conservando solo lo que mas Interesa
A la historia de las relaclones Internacilonales de las Repibliceas de estas reglones
de la America y sirven para apreciar varlos acontenclmlentos posterlores.
Es nesesarlo reportarse A la 6poca de estos escritos, recorder la position de
proscrito del autor y A pesar de aquella atm6sfera, reconocer que su propaganda
contra los caudillos, grandes y pequefios, no data de su Ingereicla en la political
argentina ni de los aflos maduros solamente.



(El Progreso, Marzo 22 de 1844.)

El General Santa Cruz ,permanece aun A bordo de uno de
nuestro bajeles de guerra? 4Habrf de permanecer siempre
alli? A esta pregunta desdefiosa acaso respondera la poli-
tica del Gabinete. Mientras tanto sabemos que la diploma-
cia chilena no permanece inactive. El senior Vial ha zarpa-
do para.las costas del Perd, A ponerse de acuerdo con la
Junta de Gobierno de Tacna, sobre el porvenir y el destino
future de este General que sure hoy la suerte de los venci-
dos. Quiza tiene esta mission el objeto de inspirar A aque-
llos gobiernos sentimientos menos exajerados que los que
hoy abrigan con respect a este hombre, que ha dejado ya
de ser un objeto de terror desde que se le ha alejado de
la escena de su action. Mal haria el Per4 en servirse del
nombre y de los recuerdos que el pasado poder del General
ha dejado, para tener A raya A Bolivia, 6 inspirar alarma
A su gobierno; much mas mal haria a nuestro juicio el
mismo Santa Cruz, si aun se abandonase A la idea de poner
en ejercicio la adhesion de sus partidarios en Bolivia, para





OBRAS DE SARMIENTO


recuperar el poder, de que seis afios de desengafios amar-
gos lo han separado irrevocablemente.
El mal 6xito de los proyectos p.eparados y seguidos con
tanta perseverancia durante aquel lapso de tiempo; y toda
la series de acontecimientos que han tenido lugar hasta el
moment de su capture, dejan ver A los Animos despreocu-
pados, que el moment hist6rico de Santa Cruz ha pasado,
y que pugnar por mas tiempo, con lo que el vulgo llamaria
su mala estrella, pero que no es mas que la consolidation
de nuevos intereses y nuevos hombres, no haria mas que
desvirtuar su nombre y hacerlo desaparecer en medio del
desprecio general, porque, en efecto, no es dado tentar A la
fortuna todos los dias y a cada moment que las circunstan-
cias dejan traslucir la mas leve vislumbre de esperanza.
Un orden de cosas se ha consolidado en Bolivia, y mil inte-
reses rivals pugnan aun en el Perd para establecerse:
4serA tolerable, mientras tanto, que haya al derredor de
aquel orden de cosas, y en medio de aquella lucha un
hombre y un recuerdo que intent a cada moment turbar de
nuevo A las que ya han logrado aquietarse 6 instigar AO
los que luchan todavia? La political chilena que se ha hecho
como garante de la tranquilidad de aquellos paises en la
esfera en que le es permitido obrar, 4no hara nada para
quitar esta piedra de escandalo siquiera, ya que no esti en
sus manos quitar las otras que se escapan a su pacificadora
influencia?
Muy lejos estamos de agravar con recriminaciones y
cargos indtiles y extemporAneos, la present condition de
Santa Cruz. La prensa ha sido hasta hoy hostile A su nom-
bre y A su political, pero el pabellon chileno que hoy le
sirve de 6jida y de custodia, nos impone el deber de tri-
butarle los respetos debidos A la desgracia. No sabemos si
nos seria dado juzgar con iniparcialidad A este jefe, cuyo
nombre pertenece al bajo imperio, que ha precedido mas 6
menos tiempo A la organization de las Repdblicas Ameri-
canas; para hacerlo con acierto deberiamos abandonar el
terreno que ocuparon sus adversaries, si no queremos
caer como Walter Scott en la detraccion cuando intentA-
semos bosquejar la historic. Preciso seria, pues, que nos
transportemos A su 6poca y A su pais para dar los antece-
dentes y A las exigencias locales lo que les pertenece, no





CUESTIONES AMERICANAS


reservando sino la influencia que sobre los acontecimientos
han tenido su caracter personal, sus errors 6 su ambicion.
Bolivia y Santa Cruz son hijos de Bolivar, y no de los
diversos y desordenados acontecimientos de la revolution,
el jefe y el Estado se fundieron en un solo molde que
no vino A romperse sino con el duro choque de Yun-
gay. El pensamiento de la Confederacion Perd-Boliviana
naci6, menos acaso de la ambicion personal del cau-
dillo, que de la existencia previa de un grande ejercito y de
la position mediterranea del pais que lo alimentaba. 4Qu6
intereses inmediatos Ilevaron A Santa Cruz A organizer un
ej6rcito poderoso, equipado A la europea y mantenido en
pie de guerra, en un pais central como Bolivia rodeado de
desiertos, montafias y bosques, que lo alejaban de todo
contact con los paises circunvecinos? Qu6 antecedentes
hist6ricos habian dejado a aquella fraccion desprendida del
Peru y de la Republica Argentina, el espiritu military que
despleg6 cuando ya no habia enemigos- extranjeros con
quienes combatir? jNo se ve en esta anomalia singular la
dltima residencia de Sucre y Bolivar, el campamento en
que tom6 cuarteles uno de los ejercitos de la guerra de la
independencia? Tal es, pues, el teatro en que mas tarde
aparece Santa Cruz, el Bolivar rezagado, el soldado perpe-
tuAndose despues de la guerra, creando un mundo ficticio
de acantonamientos, generals y ej6rcitos para organizer
el nuevo Estado bajo la sombra de los pabellones de los
fusiles, y sin la participation del ciudadano. Bajo la in-
fluencia de esto pretorio, Bolivia se convierte en Prusia
americana, en potencia military, que tarde 6 temprano
debia amenazar por una consecuencia necesaria, la regu-
laridad de los Estados circunvecinos, y sin duda que no
faltaban m6Viles que pusiesen en ejercicio la fuerza arma-
da en que habia venido A reconcentrarse el Estado mismo.
Sabidos son los esfuerzos que el General Santa Cruz
hizo para dar A Bolivia y a su gobierno una alta importan-
cia para con las potencias extranjeras; sus inuitiles esfuerzos
para abrir al comercio europeo vias directs de comunica-
cion. La important tentative de establecer un puerto
national en Cobija, no habria logrado cambiar en nada la
position mercantil de Bolivia; quinientas leguas de conti-
nente la separan de las bocas del Plata, A donde podrA con





OBRAS DE SARMIENTO


el tiempo llevar sus producciones tropicales por las aguas
del Pilcomayo; cuatrocientas la alejan del Marafion, si el
Beni es uno de los afluentes de aquel inmenso canal; para
el Norte no hay donde extender la vista, las selvas vir-
genes del centro de la America, cierran el paso en todas
direcciones para ese costado; quedaban, pues, las costas
peruanas: la guerra civil habia estallado en este pais litoral;
y Santa Cruz tenia u-n ej6rcito... He aqui, pues, si no nos
engafiamas algo que explique la tentative del protecto-
rado. Los Estados circunvecinos y Chile al frente de ellos,
quisieron y debieron saber la razon que autorizaba A un
Estado americano a absorberse otro, sin otra causa aparente
que haber formado de antemano un ejercito y hacerle
marchar para arreglar nuevos limits A bayonetazos. Si
Santa Cruz hubiera triunfado reuniendo el alto y bajo Perdi
bajo el mando de sus coroneles, acaso Bolivia habria per-
dido en Lima 6 Arequipa, su nacionalidad, quedandole solo
el carActer de provincia remota del Estado, cuya cabeza se
habria colocado-en el litoral del Pacifico.
La afinidad de aquellas causes que nacen en parte de la
position misma de Bolivia con la pagina hist6rica que
Yungai cerr6, se muestra aun en la conductA del General
Ballivian. No bien se consolid6 en el gobierno este jefe,
cuando se ocup6 de abrir nuevos medios de comunicacion,
ya que los que habia tentado Santa Cruz, no pueden ser
considerados como tales. Cerrada aquella via, le vemos
mandar enviados 9 Buenos Aires y 6 la Asuncion del Pa-
raguay para asegurarse de la navegacion del Pilcomayo
Colonias militares prolongan la poblacion hacia el oriented
de la Repdblica, y recientes y mas prolijas investigaciones
se intentan para descubrir canales que conduzcan al Ama-
zonas.
El general Santa Cruz pretendi6 completar a Bolivia,
quiso para ello desempefiar el papel de conquistador y fu6
silbado por la fortune. Desde entonces esta parte todas
sus nuevas tentativas han sido infructuosas, menos por un
concurso fortuito de contra tiempos, que por la fuerza irre-
sistible de las cosas. Nuevos intereses se han consolidado
y aunque viva aun un partido en Bolivia que deseara su
reaparicion en la escena political, carece de animacion y de
vida suficiente para abrirle camino al poder, porque el Ge-





CUESTIONES AMERICANAS


neral Santa Cruz ha dejado de representar interns boliviano
alguno, ningun principio politico, ninguna ideaJ|que salga
de su personalidad.
Tenemos en nuestra historic national un hecho anAlogo,
que confirm lo que habiamos dicho al principio, sobre la
oportunidad y moment dado A los hombres pdblicos. No
ha sido el general Santa Cruz una persona|mas important
en Bolivia, que lo que fu6 en Chile O'Higgins en su 6poca,
y sin embargo este general muri6 en el destierro, porque
por largo tiempo lo rechazaron los intereses nuevos que en
su pais se habian desenvuelto.
Haceinos esta observacion llevados del deseo de ver poner
un t6rmino a; esta cautividad y a las alarmas suscitadas
por el general Santa Cruz, en Bolivia y Perd. Deseariamos
que los poderes de aquellos paises, nuestro gabinete y el
General p"'oscripto mismo, encontrasen un medio de sal-
var las dificultades presents, sin que se faltase a la dig-
nidad de los gobiernos, a los intereses de los pueblos, ni al
respeto debido a la humanidad y la desgracia.

( El Progreso, 15 de Julio de t844. )

Los importantes documents que hemos reproducido en los
nmmeros anteriores sobre los iltimos acontecimientos del
Peru, han venido A dejar burladas todas las anticipaciones,
que sobre el desenlace de la guerra civil que asola aquel
pais, podia haber hecho la perspicacia mas refinada. Sin
embargo, es de tal naturaleza la nueva direction dada &. los
negocios pdblicos, que todos los amigos sinceros de la paz,
y los que ansian por vetr salir al Peru del dedAlo de contra-
dicciones en que su political march, deben aplaudirse de
que al menos se haga una manifestacion del buen sentido
y del patriotism desinteresado.
La revolution obrada por el Prefecto de Lima es uno de
aquellos notables acontecimientos que suelen figurar en
medio de las disenciones que atormentan casi siempre la
infancia de las naciones, como un oasis de verdura en me-
dio de la aridez del desierto. El Perd ha sido durante lar-
go tiempo el juguete de las ambiciones, de sus caudillos
militares; la constitution, la voluntad national, la libertad,
la legalidad, han sido invocadas sucesivamente por todas





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las facciones, cualquiera que sea el cabecilla que haya
podido disponer de la fuerza armada. Vivanco y Castillo
fuertes ambos de soldados y pueblos pacificamente some-
tidos, buscaban 6 evitaban un encuentro decisive, segun
que esperaban 6 temian un desenlace favorable 6 adverse
A sus armas. Vivanco habia experimentado frecuentes des-
calabros, sin que por eso el general Castillo hubiese logra-
do una position de tal manera ventajosa, que hiciese des-
esperar de ponerle una resistencia seria. En este estado
de cosas, el espiritu pilblico, cansado de antemano de tanta
oscilacion political, tanto caudillo sin bandera, tanto cau-
dillo sin partido, lo estaba aun mas por la prolongacion
indefinida de una lucha cuyo tOrmino probable no puede
aun vaticinarse. El descontento y la exasperacion ptiblica
han hallado sin duda un digno representante en don Do-
mingo Elias, prefecto de Lima A la sazon, comerciante acau-
dalado, hombre de probidad y sin ninguno de aquellos
antecedentes ominosos que hacen sospechar la invocacion
que de la Constitucion y la libertad hacen y han hecho
siempre los que encabezan los injustificables movimientos
del Peril. Sus proclamas, sus decretos, estAn Ilenos de la
expression de sus sentimientos A intereses, que ciertamente
honran al hombre que animado deellos ha queridoexponer
su position social, su fortune y su persona en circunstan-
cias tan calamitosas, y cuando el desborde revolucionario
va por todas parties alejLndose mas y mas de todo sistema
regular de administration, cuando el respeto a la propiedad
y la seguridad individual empiezan A figurar en los conse-
jos de la political de los caudillos beligerantes, como otros
tantos obstAculos que espreciso allanar para el logro de sus
designios ambiciosos.
La revolution del Prefecto de Lima figurarA como una
prueba de que en el Peril hay hombres animados de ver-
dadero patriotism, y que la causa del 6rden y de la liber-
tad aun no lo ha perdido todo. Es sensible sin embargo que
tan nobles manifestaciones, no conduzcan k otros resulta-
dos que A empeorar la position de un pais, si como todo
induce a career, el nuevo gobierno no cuenta en apoyo de
la razon y de la justicia, batallones que oponer A las pre-
tensiones desacordadas de Vivanco y de Castillo.
A Qu6 importa la justicia y la voluntad national en medio





CUESTIONES AMERICANAS


del estr6pito de las armas; y cuAndo en los campos de ba-
talla y no en los Congresos, cuAndo por el nmimero de cada-
veres y no por el de los votos, ha de decidirse de la march
de los negocios pdblicos? jLe querrA convencer de usur-
pacion y tirania a Vivanco 6 San Roman desde que les
falta el apoyo de la administration de Lima ? ,Le espera
que los soldados desierten de sus banderas, desde que sepan
que el general 'en jefe ha sido-destituido de la function de
Director que se habia arrogado?
Hacemos complete justicia A los motives que han con-
ducido al Prefecto de Lima A obrar un cambio tan inespe-
rado;.deseamos sinceramente que en su loable deseo sea
secundado por una en6rgica manifestacion de la voluntad
national; esto solo quizi salvaria al Peru de los males
que tantas aberraciones le preparan; pero nos tememos que
esta nueva administration fracase en presencia de las resis-
tencias que el egoismo y el interns personal le crearan de
todas parties; y porque carece aun de los elements anicos
que en un estado convulsionado, pueden hacer triunfar un
interns social, una forma de gobierno 6 un sistema cual-
quiera. Acaso con la reaction del Prefecto de Lima entire
por primera vez el pueblo peruano, & intervenir en los nego-
cios pdblicos que hasta hoy ha dejado abandonados A la
explotacion de cualquier advenedizo, que con las armt.s
en la mano ha querido imponerle su gobierno. El Prefecto
ha sentido y deplorado en su manifiesto este lamentable
indeferentismo de la mayoria de la nacion, que consiente
los hechos mas bien que prepararlos por un acto delibera-
do de su voluntad; 61 mismo no ha podido salvarse de adop-
tar la injustificable forma de los gobiernos peruanos, al
apoderarse de las riendas del Gobierno. ((Me invisto), etc.
SQu6 gobierno puede establecerse sobre cimientos tan de-
leznables como este ? Ningun otro sino el que pueda reunir
mas soldados, acariciar mayor ndmero de ambiciones su-
balternas, infringir mas leyes, turbar mas hondamente la
tranquilidad pdblica; en una palabra el que sacrifique,
descarne, destroce y anonade mas el Peru, para poder decir,
despues de una batalla, de una traicion 6 de una conjura-
cion feliz: ((Me invisto con todo el poder pdblico). Triste
position la de un pueblo que no obstante detestar de todo
corazon la ambicion que le prime, saquea y envilece, no





OBRAS DE SARMIENTO


acierte & salir un moment de su apatia, y manifestAndose
energicamente en favor de uno de los caudillos que se dis-
putan el mando,,pone tdrmino a la lucha indefinida que
cada dia se prolonga mas, y que A fuerza de encarnizarse
ha de venir A parar en la definitive elevacion de un caudillo
afortunado que despotizarA tanto mas al pals, cuanto que
su autoridad estarA apoyada en el triunfo definitive de sus
armas, en la humillacion .impotencia de sus enemigos,
que son los escalones que conducen A los tronos cuya erec-
cion vernos intentarse en Am6rica, donde quiera que a falta
de instituciones s6lidamente cimentadas, pueda prevalecer
la ambition de un caudillo de soldadesca.

(El Progreso, 17 de Julio de 1844.)

Los papeles pdblicos de Bolivia y Perd conducidos por el
vapor, nos suministran pocos datos de consideration sobre la
march de los sucesos, sobre todo, en el segundo de aquellos
paises.
El General Torrico ha salido ayer para Valparaiso, para
embarcarse con destino al Perd, obedeciendo segun dice
at Ilamado del Prefecto Elias encargado del Poder Ejecutivo.
Segun to que parece el nuevo Gobierno no se mostraria hos-
til al General Castillo, cuyo pr6ximo triunfo sobre Vivanco
se deja presagiar por todos los antecedentes.
El Perd, pues, toca en una de esas peripecias que le sobre-
vienen cada quince dias, como en las crisis de las fiebres in-
termitentes, aunque esta vez no nos sea dado calcular el
rumbo que tomarAn las cosas si Castillo triunfa definitiva-
mente. L HabrA amalgama entire Elias y Castillo? iPrinci-
piar& de nuevo la lucha?
A la par del cuadro afligente del Perd nos es grato obser-
var el movimiento regeneradoo a que se entregan los
gobiernos de Venezuela y Bolivia. De La Gaceta hemos
transcript un cuadro de progress envidiable del primero
de estos dos paises, el primero en efecto, que lleva & cabo
con una mano fire el program de reforms creadoras
que preparan el porvenir colosal que la Providencia ha pre-
destinado sin duda A esta porcion Ilamada, como presagio,
(( El Nuevo Mundo ), en que se realicen en un dia no muy
lejano todas las concepciones de libertad y de desenvolvi-





CUESTIONES AMERICANAS


miento que presiente ya nuestro siglo. No han de bastar
A estorbarlos algunos miserables arapos espaholes, que
aunque momentaneamente, embarazan aun nuestra mar-
cha, pero que no nos servirAn de manto ni de ropaje.
El Gobierno de Bolivia empieza A dirijirse por el mismo
sendero en que le preceden Venezuela y Chile. Importantes
mejoras se preparan en todos los ramos, y la instruction
pdblica llama particularmente la atencion del gobierno.
Las bibliotecas se reglamentan, acivase la formacion de
una sociedad li.teraria en La Paz; y La Gaceta del Gobierno
reproducia la sancion de la Universidad de Chile, sobre
reforms ortogrAficas, recomendando su adopcion a los
cuerpos literarios de Bolivia.
A prop6sito de reforms ortogrAficas reproducimos gus-
tosos, una parodia insertada en El Comercio de Lima. Nuestros
lectores hallarAn como nosotros llena de espiritu y de sal
esta pieza, en que si no domina el razonamiento no es por
eso menos incisiva y notable. Es una de aquellas risotadas
que sueltan los que sienten la fuerza de la razon, aunque
prefieren siempre lo que les recomienda el hAbito y la pere-
za. No hemos dejado de extraflar que el ilustrado Comer-
cio de Lima, no haya hasta ahora dado un lugar en sus
pAginas A la sancion de la Universidad de Chile, mientras
que suele favorecer con su reproduccipn algunas otras pie-
zas'de menos consecuencias. El espiritu de la graciosa paro.
dia que publicamos deja traslucir algode ese mezquinocelo
international que tanto perjudica al progress de las luces
en Am6rica, y la fusion de todas sus secciones en una sola
familiar. La reform ortogratica enunciada por la Uni-
versidad de Chile, es menos chilena que americana; menos
americana que espafiola. jPreferirian acaso las otrassec-
ciones que hubiese venido propuesta por la Peninsula, para
corisiderarla digna de ser aceptada? En hora buena; desde
Espafa se ha indicado otra mayor y mas extensa, que no
tardara en convertirse en ortografia dominant, pues que
tan apoyada esta en el sentir unanime de los que hablan la
lengua.
Con este motivo no queremos dejar pasar la occasion sobre
la contumacia de una parte de los peri6dicos, y la de los
jefes de imprenta que parecen indiferentes en la manera de
ToMO xxxiv.-5





OBRAS DE SARMIENTO


escribir sus palabras. 4Prop6nense dejar sin efecto la dis-
posicion laudable de la Universidad ? Pero al menos qui-
si6ramos oir las razones en que se apoyan para justificar
intent hasta hoy tan desnudo de fundamento conocido.
Pero la rutinano ha dado razon nunca de sus actos; sigue,
porque sigue sin deliberacion y sin malicia.
Asi vemos a La Revista Cat6lica y a El Siglo, con perdon sea
dicho, al perro y al gato de nuestro present, de acuerdo
solo en un punto, en la ortografia, contrariando ambos lo
que el interns de la ensefianza habia recomendado al Cuer-
po literario del pais. Es verdad que el perro y el gato no
obstante su antipatia tienen algo que les es comun-
la cola.
(El Progreso, 27 de Julio de 1844.)
Escrito el articulo anterior (i) hemos recibido various
nidmeros de El Araucano, de El Progreso, de El Mercurio y de La
Gaceta del Comercio en que se trata de la prison de Santa Cruz;
y es admirable ver c6mo todos los peri6dicos de Chile, pien-
san del mismo modo. Podemos decir sin el menor miedo de
engafiarnos, que en aquel pais la preusa es el 6rgano de la
opinion y que desde el Papudo hasta Valdivia, no hay mas
que un modo de sentir. I Qu6 felicidad I Este fen6meno no
se ha visto jamas en Francia, ni en Inglaterra, ni en los
Estados Unidos de la Am6rica, ni en ninguna parte del
mundo. Hasta en Constantinopla hay gente que se atreve
a pensar cori su cabeza, y esto es lo que no le gusta al gran
Turco. En Chile, a Dios gracias, todos los hombres han
cedido a su gobierno el derecho de pensar por ellos, y solo
se han reservado el uso de aplaudir al pensador universal.
En este pais la libertad de imprenta no puede causar el
menor cuidado al poder y 6ste es el mayor elogio.que puede
hacerse de tan juiciosa libertad. Vayan las-demas liberta-
des a espulgar a un galgo...
(El Progreso, 29 de Julio'de 1844).
Por la Ana Luisa nos han llegado diaries y peri6dicos de
Venezuela y del Ecuador de los que estractamos algunos
documents que no carecen de interns.

(1) En otro articulo se da cuenta de la sensation causada en Bogota y en Lima
por la noticia de la entrega de Santa Cruz A los chilenos.-(N. del E.)





CUESTIONES AMERICANAS


Entre los peri6dicos hay uno de Quito titulado La Concor-
dia, y entire sus ndmeros que alcanzan ya A veinte hay uno
que inserta el articulo de El Progreso que el mes pasado y
cuando el General Santa Cruz estaba adn abordo de la
Chile consagramos A examiner los antecedentes que habian
movido al Gobierno a dar este paso. Si nuestros lectores
recuerdan lo que ent6nces dijimos, que nada ofendia al
General Santa Cruz, se asombraran no poco al saber que
hemos obtenido A la altura de Quito nada menos que los
honors de una refutacion de diez columns de letras me-
nudisimas, la que con el articulo en question, que viene
integro al frente, como cabeza de process, forman un
opiusculo que require una buena hora de lectura. Y es
de notar que este articulo ha sido refutado tambien en Bo-
livia, por no habernos manifestado tan hostiles al General
proscripto, como habria convenido alli.
Nos habriamos desvivido en vano por inquirir la causa
que hacia que este trueno fuese A reventar en Quito, don-
de A primera vista parece que no hubiese interns boliviano.
Uno de los hombres pdblicos que mas influyeron en Chile
durante el Ministerio Portales para declarar la guerra A
Santa Cruz, pero que, mediante la suma de razones que le
hizo palpar toucherr) en las. conferencias que precedieron
al tratado de Pancarpata, no solo se convenci6 de la sin ra-
zon que hasta ent6nces habia contribuido A la guerra, hasta
el punto de ser nombrado Secretario del General chileno,
sino tambien de los inconvenientes que habia en volver A
Chile; por lo cual resolvi6 quedarse al lado del enemigo,
y enrolarse en su servicio; este hombre pdblico, decimos,
despues de la campafia del Peru, fuese A parar al Ecuador,
donde A la sombra del administrator Flores, describe La
Concordia, donde exalta A las nubes la virtud del pa-
triotismo, tal como la practice Gracion el ateniense, que,
como todos saben prepare tratados tales para su patria, que
A causa de ellos como el autor de La Concordia, crey6 opor-
tuno pasarse al enemigo por temor de que no supiesen sus
conciudadanos agradecdrselo demasiado.
Desde ent6nces y para espiar su primer pecado, se cbn-
sagr6 A la defense de los intereses de Santa Cruz, con el
mismo ardor que antes lo habia combatido. Inspirado de
este sentimiento, La Concordia acomete la tarea de refutar





OBRAS DE SARMLENTO


nuestras humildes ideas con una imparcialidad y justicia
digna de alabanza, y no se crea que solo los pensamientos
impugna.
1Ojala fuese eso solo! Un error de imprenta, una falta
de gramatica, una redundancia de palabras, son para ella
material de una larga, seria y sesuda discussion; en mala
hora nuestros pobres impresores habrian puesto Walther
Scott, por Walter Scott, para que el erudito luciese sus
conocimientos. Dispensaremos tambien, dice, a los dichos
escritores que nos hayan hecho mencion de Walther Scott,
para hacernos ver que no le conocen. ni de nombre; pues si
le conociesen no hubieran escrito su nombre con aquella h
que ponen entire la I y la e>). Diz que El Araucano dijo hombre
influyente. iPicardial segdn el de La Goncordia, debi6 decir
hombres influyentes. Dijimos que el senior Vial iria a ponerse
de acuerdo con el Gobierno del Peru sobre el porveniry el fu-
turo destino del General preso, pecado capital que no nos
perdonard jams el c6lebre negociador de Pancarpata, que
principi6 abogando por una de las parties y concluy6 al ser-
vicio de la otra! Una pagina entera esta consagrada ai
poner de relieve esta imperdonable falta de estilo.
Ni estrafiemos tanta severidad de un escritor que dice:
< Este principio aplicado hoy al General Santa Cruz, puede
y debe aplicarse en cualquier tiempo y en cualquier lugar y a
cualquiera que sea 6 haya sido Presidente de una Repdblica,
Rey de un Reino, 6 Emperador de un Imperio.)) Con today
esta precision del lenguaje, no haya modo que le sor-
prenda en falta alguna, y ya no sabriamos donde poner
la cara si nosotros hubi6semos dicho: Presidente de un
Imperio, Rey de una Repdblica y Emperador de los Ma-
rruecos, Bolivia 6 el Ecuador. Pero vamos al fondo de
la question, at menos en la que se nos alcanza la reputa-
cion, que en mengua nuestra debemos confesar que es muy
poca cosa. Dijimos que Santa Cruz, explicando los moti-
vos justificables que lo habian arrastrado al Protectorado,
que careciendo de costas Bolivia habia querido absorber al
Peru" y dar la frente al Pacifico; que Ballivian llevado de
los mismos motives emprendia exploraciones en los afluen-
tes del Amazonas 6 del Rio de la Plata para dar salida a
los frutos tropicales que produce Bolivia.
Veamos ahora el calvario que nos levanta La .Concordia,





CUESTIONES AMERICANAS


sobre esta inocentey para Santa Cruz una honrosa expli-
cacion que dAbamos de los motives justificables que lo
impulsaron a abandonarse a una injustificable invasion
del Perd.
aPero, qu6 funesta ceguedad, (es La Concordia de PancAr-
pata la que habla) no manifiestan los editors de El Pro-
greso, cuando haciendo relacion de los esfuerzos que hio Santa
Oruz para abrir al eomercio europeo vias directs de comunicacion
(palabras nuestras) para que quisieran encontrar todas
estas cosas, como otros tantos crimenes dignos de la mas
several pena jy por que no aprueban los hombres de los
progress lo que han aprovechado todos los politiqueros y
sensatos del mundo? iioh! Los politicos y sensatostl>
Dijimos (que Bolivia y Santa Cruz eran hijos de Bolivar,
el Jefe y el Estado se fundieron en un solo molde cuya so-
laridad no vino A romperse, sino con el duro choque de
Yungai)). Lenguaje ciertamente un poco figurado y por tan-
to, expuesto A los retruecanos y la mala inteligencia. Y sino
veamos las recriminaciones que nos han valido: (,Piensant
acaso, dice la refutacion, los hombres del progress que Bo-
livar y Sucre son hombres vulgares, que se miden con el
cartabon de un zapatero, ni se pesan en la romana del
comercio del sebo y del charqui? N6, Sucre y Bolivar y
Santa Cruz mismo son hombres demasiado grades para
que puedan medirse con el arco de la reducida 6rbita del
ojo vulgar. Bolivar y Sucre en sus gloriosas tumbas,
merecen el respeto" de los mas ilustrados hombres de la
tierra. No tendrAn, n6, la misma suerte de Rosas y los
demAs oscuros meteoros de la revolution que se hacen sen-
tir por pesantez (toma, si son pesados!) pero que no brillan
sino a los ojos de los partidarios.>) Y sigue por este estilo
una pagina mas de la refutacion, de que hacemos gracia A
nuestros lectores,quesaben que nunca dijimos unapalabra
mal de Bolivar ni de Sucre, ni nada en bien de Rosas; &se
quien nos cree La Concordia sus mas ac6rrimos parti-
darios.
Dejemos por mal de nuestros pecados, que Santa Oruz ha
dejado de representar interns boliviano alguno, ningin principio poli-
tico, ninguna idea que salga de su nacionalidad. Nos engafiamos
pobremente segun La Concordia, Santa Cruz y Bolivia son
una misma cosa; nosotros habiamos dicho solamente que





OItRAN DK SARMIKNTO


eran hermanos de padre. En cada bQliviano est. Santa
Cruz en cuerpo y sangre; y en cada particular de la tierra
de Bolivia se le balla entero 6 indiviso. Santa Cruz, dice,
represent todos los intereses de Bolivia; porque son inte-
reses bolivianos la independencia de aquel pais, etc.
Dijimos, que deseAbamos que se encontrase un medio
que salvase las dificultades presents, sin que se faltase A.
la dignidad de los gobiernos, A los intereses de los pueblos
y al respeto debido A la humanidad y A la desgracia. Lh
Concordia nos sugiere ir6nicamente uno: (( Este medio no
se encontrarA, dice, sino se consult sobre 61 al sefior don
Juan Manuel Rosas, el Restaurador de las leyes y de los
principios, que entiende mejor que nadie lo que constitute
la verdadera dignidad de los gobiernos, y que sabe dar su
valor A. la palabra humanidad ). Si lo que ha publicado
El Progreso en estos dias tornado de El Comercio de Lima so-
bre la administration del General Flores en el Ecuador, es
cierto, el autor de La Concordia podria remitirnos A su pro-
pio pals, ya que afortunadamente en Chile no se repiten
las mal aconsejadas ejecuciones-de Catchagua, de que sin
duda el autor no se habrA olvidado, si no se ha olvidado
que hubo un tiempo en que fu6 el enemigo de Santa Cruz
y fusilaba en Chile A titulo de revolution.
Esperamos otras diez columns de la refutacion, con todo
el miedo que nos inspira la fulminante 16gica, y sobre todo
la buena fM del autor de La Goncordia.

(El Progreso, 30 de Julio de 1844).

Despues de lo que ayer hemos tratado de La Concordia
de Quito, para dar A. nuestros lectores una idea de la ma-
nera c6mica de comentar nuestros concepts sobre el Ge-
neral Santa Cruz, solo nos restaria afiadir algo de otro
carActer y con el fin de explicar la conduct del gobierno
de Chile, en los asuntos que han tenido por desenlace la
permanenci~a en Chile, bajo la custodia del gobierno. de
aquel General que tantas simpatias y antipatias susci-
ta aun.
Escritos como el que registra La Concordia se han publi-
cado en varies Estados americanos, en los que falsifican-
dose los hechos 6 presentandolos bajo una luz siniestra, se





CUESTIONES AMERICANAS


ha querido hallar en la political de Chile una intrusion
gratuita en los negocios de otras repdblicas, y un abuso
escandaloso de su influencia.
No es La Concordia el primer perl6dico que halla puntos
de semejanza entire Inglaterra y Chile, entire Napoleon y
Santa Cruz, el Belerofonte y la fragata Chile entire Santa
Elena y Chillan. Segin ellos, nuestro gabinete habria
querido hacer una presuntuosa 6 iniltil parodia del des-
enlace que la Inglaterra di6 A los grandes aconteci-
mientos que tuvieron la Europa en conmocion A prin-
cipios de este siglo. No es dificil hallar analogias en
los hechos, cuando solo se mira la corteza que los reviste, 6
se sustituyen unos nombres por otros.
El gobierno de Chile no ha tornado preso al General San-
ta Cruz: prisionero de guerra 6ste, sin otro carActer que el
de un cabecilla en el Perut, el gobierno de Chile interpuso
su influencia, para arrancarlo de las manos del que lo habia
apresado 5rometiendo responder de su permanencia en Chi-
le. La question seria, puts, saber si un gobierno puede, por
convenio con otro 6 con el General de un ej6rcito en un
pals insurreccionado, hacerse cargo de la persona de un
prisionero de guerra que no cr6e seguro ni oportuno que
permanezca entregado A hombres acalorados y pugnando
en medio de las conmociones civiles. -
No es menos abusive el caracter inviolable de Jefe de
Estado, que quiere darse al General Santa Cruz. Desde que
la suerte de las armas lo separ6 de la administration del
Protectorado, dej6 de investor carActer pdblico alguno que
diese inmunidades A su persona. Para la political interna-
cional, no es sino General de Bolivia, si ain eso es to-
davia.
Esta ultima rectificacion da A la question aspect entera-
mente distihto de aquel bajo el que La Concordia la present.
Lejos, pues, de estar en ella comprometido principio alguno
de derecho international, apenas interesaria indagar los
motivos que han impulsado al gobierno de Chile para ofre-
cer su custodia y su garantia A un prisionero, 6 un reo de
Estado del Perit.
El caso de la fragata Chile no es, pues, anAlogo al del
Belerofonte, ni con hecho alguno de tanta trascendencia.
Creemos que nada tiene do co mun con Santa Cruz e





OBRAS DE SARMIENTO


principio de derecho de gentes citado como en oposicion
con la conduct del gobierno de Chile, a saber: ((que de la
independencia y soberania de las naciones se sigue- que &
ninguna de ellas es permitido dictar a otra la forma de
gobierno, la religion 6 la administration que 6sta debe
adopter, ni Ilamarla a cuenta por lo que pasa entire los
ciudadanos de dsta, 6 entire el gobierno y los sdbditos.B
Para abonar la pulitica observada por el gobierno de
Chile en el negociado que tiene relacion con el General
Santa Cruz, bastaria solo recorder los antecedentes; y no
es sin duda, como lo pretend La Concordia, sino, el que
asienta ir6nicamente, (< que todo gobierno tiene derecho
a de perseguir y poner preso al Jefe de otra Nacion con
quien estuvo en guerra, porque el que una vez fu6 ene-
migo, es necesario que lo sea hasta la muerte. ) Ya he-
mos visto que Santa Cruz no es Jefe de nacion alguna, ni
ha sido preso por el gobierno de Chile: es un simple prisio-
nero de guerra, que por motives de piblico interns para dos
Estados, ha querido sustraer de las manos de un jefe de
partido.
Es precise no olvidar el estado abnormal en que se
hallan la mayor parte de las Repdblicas Americanas, y
sobre todo el Perd, desgarrado por las convulsiones po-
liticas.
Chile hizo en otro tiempo la guerra al General Santa Cruz
como jefe entonces de una pretendida Confederacion Perd-
Boliviana. No juzgaremos ahora la conveniencia, justicia
y oportunidad de esa guerra; la batalla de Yungai respon-
di6 a todas las objeciones que pudieron hacerle, y nadie
ha apelado de esta sentencia dada por la suerte de las
armas. Pero desde aquella batalla en adelante principia
una series de hechos que establecen un derecho para Chile,
en lo que respect al General Santa Cruz. En el Peru y en
Bolivia se formaron gobiernos que tenian por base la exclu-
sion del mando de la persona del jefe de la Ex-Confedera-
cion Perd-Boliviana; y con estos gobiernos y reconociendo
el mismo principio, el de Chile pudo, conforme A todo de-
recho, former relaciones de amistad, alianzas defensivas y
ofensivas. El Gobierno de Chile, sin embargo, no ha recla-
mado la persona del Genei'al Santa Cruz, cuando desde
Guayaquil y Quito estaba minando estos gobiernos para





CUESTIONES AMERICANAS


restablecerse 1l en el mando por resoluciones suscitadas
en Bolivia 6 por invasiones en el Perlu. Quiza la political
exterior de Chile se extendi6 6 pudoextenderse por entonces
A desear que tales designios no se realicen, ni aun coadyu-
var & estorbarlo.
Con qu6 titulos se presentaba este general a apoderarse
A mano armada del gobierno electivo de una Repiiblica
como Bolivia, gobierno con el que tiene alianza Chile, bajo
el principio de separacion del Proctector Santa Cruz? Sin
duda que el que llama jefe nato de aquel pais al mencio-
nado General, hallaria fAcil solution A esta pregunta, puesto
que no ha trepidado en asegurar que en la persona de
Santa Cruz estii encarnados todos los intereses de Bolivia.
Dados, pues, estos antecedentes, y el empeflo incesante del
ex-Protetor de apoderarse del mando que habia perdido
irrevocablemente, basta recorder los hechos, que el autor
de La Concordia no debiera haber olvidado. El General
Santa Cruz, despues de haber suscitado con mal 6xito tres
revoluciones en Bolivia y favorecido una invasion de aven-
tureros en el Periu, crey6 Ilegado el moment de compro-
meter su persona, y penetrar en el Peril. El General Cas-
tillo lo capture, y podia disponer de su suerte y aun de su
vida misma, como mejor se lo aconsejasen sus jntereses
6 sus pasiones de partido. El General Santa Cruz en manos
de un jefe peruano, era por otra parte, un motivo de coli-
siones con el gobierno de Bolivia, que se creia autorizado
A reclamar la persona de un sdbdito suyo que amenazaba
su existencia. En todos estos hechos el gobierno de Chile
no habia tenido parte. Una vez producidos y una vez
prisionero de guerra Santa Cruz, crey6 convenient A la
paz entire Bolivia y Perd, no muy bien cimentada todavia
despues de la batalla deYungai, quitar de en medio la man-
zana de discordia que venia A echarse de nuevo entire
ellos; crey6 tambien dtil & Santa Cruz librarlo del extravio
de sus enemigos que podian abusar de su position. 'Con
estos fines, interpuso su influjo, para encargarse de la per-
sona de aquel General y sacarlo de la escena en que su
presencia podia ser un instrument de mal para los otros,
y aun fatal para 61 mismo. LQu6 tiene esto de abusive, que
ataque hay aqui contra la soberania de las naciones? 4No
tiene derecho el gobierno de Chile paramantener en su poder


. 73





OBRAS DE SARMIENTO


este prisionero? ,No puede privarle de su libertad? Pero
en tal caso y dejando las cosas como estaban antes de su
ifiterposicion, Santa Cruz debe volver A poder del General
Castillo de quien es prisionero de guerra; y entonces nada
se habria obtenido ni para la libertad, ni para la seguridad
de su persona. 4Querrian sus partidarios que lo entregase
al gobierno de Bolivia, como A su jefe legitimo?
Establecido, como creemos haberlo manifestado el buen
uso que de su influencia ha hecho el gobierno de Chile, la
de la permanencia en ChillAn, A bordo 6 en la capital, es
de un orden secundario y que ho importa al fondo de la
question. En cualquiera de estos puntos, siempre seria un
prisionero de guerra, por que para perder el carActer en
que el General Castillo lo entreg6, seria preciso que el go-
bierno de Chile lo hubiese puesto alli mismo en libertad,
para dejarle Ilevar A cabo sus proyectos, y sin duda que
nadie pretend que Santa Cruz tenga tantos titulos A la
consideration y amistad del gobierno de Chile, como para
que este le devolviera espontaneamente la libertad que
habia perdido.
Hemos creido necesario consagrar estas linaas A la expli-
cacion de hechos que plumas tan bien intencionadas como la
del redaGtor de La Concordia, se proponen desfigurar de un
modo que hace poco honor A su imparcialidad y A su cri-
terio.

(Bl Progreso, Agosto 2 de 1844.)

NOTA.-La Concordia de Quito publica una impugnaclon d El Progreso y este A
su vez la comenta con notas que daremos, suprlmlendo los conceptos refutados.
El eseritor de Quito era Irisarri, de gran fama en la 6poca de la independencia
cuando escribia en Londres.

Se ha dicho que una question bien estab.lecida estA por
esto solo, medio resuelta. Cuando se pregunta, pues, con qu6
derecho el gobierno de Chile pudo tomar preso, etc., se falsifi-
can los hechos. 10 El gobierno de Chile no ha tornado
preso al General Santa Cruz; 20 El General no es jefe de
nacion independiente alguna.
La question seria esta. jTiene un gobierno derecho de
interponer su influencia para que se le permit alejar del
teatro de las convalsiones political A un prisionero de guerra


74 *





CUESTIONES AMERICANAS


que podrA ser juzgado por el gobierno que le ha capturado
6 reclamado por aquel de quien es sdbdito? Esta es, a
nuestro juicio, la question basada en los hechos. Porque
hay que notar todavia, 10 Que el General Santa Cruz, por
haber sido en otro tiempo Presidente de Bolivia, no con.
serva derecho alguno sobre aquel pueblo y si hubiese lie-
gado a ser capturado por el gabierno de Bolivia, podia
haber sufrido la dltima pena. 20 Invadiendo el Peril, 6
conmovi6ndolo, no podia l1 esperarse mejor suerte, sin que
en uno y otro caso pudiese hacer valer derecho alguno.
El gobierno de Chile tiene interns en que el General
Santa Cruz no derroque por medio de reacciones, los gobier-
nos que se establecieron bajo la sombra de los laureles de
Yungai y con quienes mantiene relaciones, tratados y alian-
zas. Chile pues, no ha violado derecho international algu-
no, al encargarse de un prisionero de "guerra que no goza
de inmunidad international, porque no inviste ningun ca-
racter pdiblico.
-LIAmanse vulgaridades aquellos concepts, que por
demasiado sabidos, no deben ponerse en un escrito, tales
como el fuego quema, el agua corre. En political no hoy prin-
cipios favorables 6 adversos para los Andreses, que no sean
del mismo modo favorables 6 adversos a los Manueles, para
los Juanes y los Simplicios; ni hay principios que, a seme-
janza de las frutas, sean buenos en una estacion y malos
en otra, ni hay principios afieros... jJesds! iqu6 vulgaridad!
Esto seria bueno para un papelucho redactado para chusma
ignorante; pero aun en ese caso, un escritor brilla explican-
do con gracia y donaire los pensamientos mas vulgares;
testigo P. L. Courrier, que no obstante ser un helenista
distinguido, brill6 en el lenguaje vulgar que elev6 al rango
de correct y castizo.
Pasen las vulgaridades. Lo que no pasa, ni entire chi-
quillos, son las trivialidades, aquellos pensamientps que
se deducen de las palabras mismas y que es ridiculo ex-
presar, tales como el peseadorpesca, el labrador labra, el cho-
cho, chochea. Se necesitaba toda la sagacidad, todo el cri-
terio y la habilidad de un escritor de la categoria del de
La Concordia para estampar en letra de molde esta vaoiedad:
-rey de un reino-emperador de un imperial





OBRAS DK SARMIENTO


Estas determinaciones harian 6poca entire los nifios de
escuela. ,Con qu6, rey de un reino? jQu6 sagacidad, que
arte, qu6 malicial Este es golpe maestro de l6gica que en-
vidiamos a los escritores da experiencia y seso.
Pero es falso que el Gobierno de Chile haya puiesto preso
al General Santa Cruz, a quien, por el contrario, ha sacado
de la prison en que lo tenia el General Castillo y le ha de-
signado en Chile un lugar para su residencia con la renta
de 3.000 pesos anuales, mientras el Peru y Bolivia se paci-
fiquen.
El haber sido jefe de una nation no deja dignidad alguna
a la persona destituida del empleo. El derecho de legiti-
midad no se aplica a las Republicas. Un Presidente, desde
que ha dejado de serlo, es un simple ciudadano. Si este ex-
Presidente esta aynenazando desde la frontera a su pais y
a los circunsvecinos; si trama revoluciones; si promueve
invasiones, y cae, al fin, dl mismo en manos de sus amigos
podra otro gobierno enterarse con estos para sustraerlo a
sus venganzas y que no sirva de motivo de colisiones entire
dos Estados?
-El Gobierno de Chile no ha exigido del General Balli-
vian, Presidente de Bolivia, que no se elija Presidente al
General Santa Cruz. Si las revoluciones son elecciones de
President, segun el de La Concordia, acuse Ballivian de ha-
ber fusilado a los instruments de las maquinaciones de
Santa Cruz, ahora dos afios. El Gobierno de Chile no ha
tornado parte en estos deplorables sucesos.
Restaria ahora esta question. ,Puede un gobierno que ha
gastado sus millones y la sangre de sus subditos, para es-
torbar que Bolivia absorbiese al Perd, pedir que se aleje del
mando al caudillo que atent6 contra la independencia de
otro Estado?
El Gobierno de Chile no ha exigido dce los del Peru y de
Bolivia que hagan cambio alguno en sus formas de gobier-
no. Tampoco ha pedido cuenta A los ciudadanos del Perd
y de Bolivia de lo que entire ellos pasa, ni entire los suibdi-
tos y el Gobierno. Testigos de esta verdad, los incesantes
trastornos del Perd, que el Gobierno de Chile, como todo
chileno, v6 con sentimiento, sin que por eso-haya intentado
pedir cuenta al Perd, ni a su Gobierno, de lo que entire ellos
pasa.





CUESTIONES AMERICANAS


--Qu6 se entiende, pues, por administration? jLa perso-
na del General Santa Cruz esta vinculada a toda adminis-
tracion present y future de Bolivia, es administrator nato
aquel General? La administration subsiste siempre, y los
administradores, por haberlo sido alguna vez, no han gana-
do el titulo de tales, ni las inmunidades que como a tales
correspondent mientras son funcionarios pdblicos.
Toda la argumentacion de La Concordia parte de este sola-
pado sofisma con respect al caracter que inviste el General
Santa Cruz, a quien quiere hacer administrator de Bolivia,
ai la de aquel Presidente legal que esta sitiando a Montevideo
dos aflos ha, para volver a la silla que desucup6 hace seis d
ocho aios, sin que tan largo lapso de tiempo haya perjudi-
cado en nada a sus derechos a la presidencia.
Santa Cruz, emigrado en Guayaquil, prisionero de guerra
en el Perd, detenido en Chillin, serA ahora y hasta la con-
sumacion de los siglos, segun la feliz expression del de La
Concordia, el Presidente nato, el administrator legal de Boli-
via, y aun del Perd.
-Muy adelantados estan en noticias en Quito. Sabese
en aquellas altdras, la mayor done hayan habitantes, que
los redactores de El Progreso son argentinos; lo que, A ser
-cierto, debiera envanecernos much.
-Que no se nos venga haciendo lo de las monjas y sus
escrdpulos. El senior Rocafuerte, en un escrito que circula
por toda la America, ha probado que en el Ecuador tam-
bien se fusila por ende, y sin acudir por ejemplos de este g6-
nero A orillas del Plata, nuestra historic contemporAnea no
carece de ejemplos de fusilados por ende. El redactor de La
,Concordia, que sabe tanto de historic, debe tener entire sus
recuerdos, uno.de Colchagua. Pero jcuan grande se ve la
paja en ojo ajeno!
-Cuando Santa Cruz estuvo en Quito y Guayaquil, era
-en efecto muy temible para aquellos Gobiernos, A quienes
tenia en continue alarma, A causa de las conspiraciones y
dramas que alli fomentaba. Desde que estA en ChillAn,
'ha dejado de ser un objeto de temor.
A. no asegurarlo La.Concordia, no habriamos creido que el
magico nombre de Santa Cruz ejerciese tanta influencia en
Bolivia. Sabemos que han sido sofocadas por Ballivian
'dos 6 tres conspiraciones de las tropas, encabezadas por





OBRAS DB SARMIENTO


algunos jefes y apoyadas por deudos y partidarios de Santa
Cruz; pero esto no probaria mas, que lo que prueban todas
las conspiraciones del mundo; y todo Gobierno sera impo-
sible si se reconoce como principio de legalidad el que haya
soldados y jefes dispuestos A elevar I un caudillo. Santa
Cruz habrA hecho bienes efectivos A Bolivia y se prepararia
a hacerlos sin duda al Perd; pero esto no le da derecho al-
guno sobre Bolivia, ni lo hace el candidate permanent A
la presidencia; de manera que todo Gobierno que no sea el
suyo, sea declarado por ende tirAnico.
-Supongamos que Chile no hubiese dado este paso Iqu6
influencia ejerceria Santa Cruz? Ninguna; permaneceria
preso en poder del general Castillo, que se creeria en dere-
cho de juzgarle como a conspirador, 6 bien seria reclamado
por el Gobierno de Bolivia como su subdito.
Si Santa Cruz hubiese sido electo Presidente de Bolivia;
si por medio de una revolution se hubiese apoderado del
mando y el Gobierno de Chile no lo reconociese como Pre-
sidente, podria decirse que excluia una administration; pero
no en el caso de un reo que sustraido A la accion de dos
Gobiernos que habrianse creido con derecho de juzgarlo.
Ahora faltaria saber si los gobiernos de Perd, Bolivia y
Chile, despues de haber desbaratado el Protectorado, ten-
drian derecho de estorbar que por medios tan ilegales, como
son las revoluciones, se apodere del mando aquel mismo
caudillo que tantos tesoros cost derrocar. iQud facil cosa
es inventar cuestiones y resolverlas A satisfaccionl
-Conocido es el carActer hist6rico del Bajo Imperio, sus
revueltas, sus crimenes, sus generals proclamados empe-
radores; el des6rden de toda la sociedad vieja pugnando con
los principios en que debia basarse la nueva sociedad que
sali6 al fin de este caos. Llimase, pues, bajo'imperio la 6poca
de destruction, de revueltas, de transition que media entire
el drden antiguo de cosas destruido y el nuevo 6rden por
crearse.
El estado actual del Perd, el de Buenos Aires, el del Ecua-
dor, y de casi todas las repdblicas americanas, en qua los
generals, los pretorianos, los tiranuelos se disputaban el
poder, tienen ese caracter distintivo del bajo imperio. .
Gravisimo delito es que tenga partidarios un caudillo que
ha reinado diez afios, A quien solo una guerra ha podido





CUESTIONBS AMERICANAS


arrebatarle su presa, y que durante cuatro afios que ha per-
manecido en el destierro, no ha dejado de trabajar por
apoderarse del mando.
La popularidad es la base de las tiranias en las Repiibli-
cas. C6sar era el romano mas popular. Ningun general
ha tenido mas partidarios que Napoleon, quien como C6sar,
se vali6 de ellos y de su ejercito para ahogar la Repdblica.
El period designado por nuestras constituciones para el
ejercicio de la presidencia y la prohibicion de ser reelectos,
no tienen otro objeto que estorbar que los caudillos se val-
gan de su popularidad y de sus ejercicios para alzarse con
el mando y hacerse vitalicios.
Este es el ostracismo modern; y muy legitimo. Si Santa
Cruz inspira tantos temores en su pais y los circunvecinos
4qu6 necesidad hay, pues, de que sea Presidente de Bolivia?
jNo hay mas hombre que ese? Pues ent6nces, no debe ser
President, el que solo, es capaz de todo.
Santa Cruz ejefe de dos reptiblicas) I Este es colmo de la
impudencial jQu6? jQuerrA, A fuerza de repetirlo, esta-
blecer el principio de la legitimidad en las Repilblicas ameri-
canas? Es en el carActer de jefe de dos Reptiblicas, que
para aquel escritor inviste aun Santa Cruz, cree agredidas
la independecia y nacionalidad de Bolivia y del Perd. Segun
estos principios, segun esta legitimidad, segun esta inviola-
bilidad de la persona que alguna vez fu6 Presidente en Ame-
rica, mientras viva Santa Cruz, como en Francia segun los
legitimistas, mientras viva un Borbon, no puede haber go-
bierno legitimo. Doble razon para que el Gobierno de Chile
sustrajese la persona de Santa Cruz de manos de los Gobier-
nos que se han establecido en aquellos paises; puesto que
quizA les hubiese ocurrido la idea de quitar de en medio el
alnico obsticulo que hay para que ellos sean legitimos.
-En O'Higgins hemos recordado una de aquellas several
lecciones que nos da la historic. No haciamos, pues, com-
paracion ninguna. No hemos dicho que el uno sea mejor
que el otro. No hemos juzgado A los que persiguieron y
desterraron a O'Higgins.
La expatriacion de aquel benemerito General chileno
procede, segun nosotros, de que su moment hist6rico pas6.
Chile present mas de un ejemplo de esta verdad. El Gene-
ral Freire, cabeza de un partido en otro tiempo, perseguido





OBRAS DE SARMIENTO


despues por el que estaba en el poder, y pasado ya su mo-
mento hist6rico, reside hoy en su patria, dado de alta entire
los Generales del ej6rcito y como ciudadano habilitado para
trabajar, sin necesidad de derrocar gobiernos establecidos,
en larealizacion de sus ideas de partido, en el triunfo del
partido a que pertenece.
La interposicion del gobierno de Chile en los asuntos de
Santa Cruz, su empeflo de substraerlo A la action de los
partidos actuales en Perd y Bolivia, puede traer para
aquellos paises y para 61 mismo resultados analogos. Acaso
llegue un dia en que el General Santa .Cruz pueda presen-
tarse A Bolivia, como un ciudadano itil y pacifico, a pro-
mover el bien de su patria, sin necesidad de pasar por
montones de cadaveres, ni de trastornar el orden establecido
para hacer el bien; porque nosotros no sostenemos que Santa
Cruz sea un monstruo, un genio del mal. N6; antecedentes
que son independientes de su voluntad Jo impulsan; acaso
la conviction de hacer el bien; sin que por esto entendamos
que para obrar asi le asistan derechos imprescriptibles.
El Gobierpo de Chile no podria dejar en libertad A Santa
Cruz sin faltar a la justicia y A la buena fe. Todo lo que
podria hacer, seria devolverlo al General Castillo que lo
tenia prisionero, para que dispusiese de 61 segdn se lo
aconsejasen su position, sus intereses y sus passion. De-
seariamos que el de La Goncordia se dedicase a hacer unos
c6mputos sobre el destino probable de Santa Cruz en manos
de Castillo 6 sus adversaries.
-Este es otro chasco que voluntariamente se da nuestro
contender. Todos saben qui6n era el Redactor de La Gaceta.
El sefior Pefia, que no ha muchos dias.1a ha dejado, tan
vendido A los caprichos del Gobierno, como cuatquiera otro
de los-publicistas de Chile, es decir, tan independientes del
poder, unos como otros. Pero era precise establecer dife-
rencias esenciales; era preciso hacer argentinos A los que
habian dicho algo en favor de una idea realizada, consuma-
da ya, y que en nada podria cambiar la impotente desapro-
bacion de la prensa.
Por fin, hernos terminado la odiosa tarea de desvanecer
objeciones tan maliciosas como poco fundadas. Al analizar
esos escritos, hemos visto con no poca sorpresa la falta de
plan en su discurso, la inexactitudide las aserciones, la fal-





CUESTIONES AMERICANAS


sedad de los principios, y lo que peor nos ha parecido, la
escasez de criterio y la falta de mesura en hacer inculpacio-
nes de ignorancia a sus adversaries. Con el piblico es pro-
pio suponerlo instruido en los antecedentes de las cosas y
en aptitud de comprender las alusiones, las indicaciones
pasajeras de los escritores; entire escritores hay una pedan-
teria insufrible en tachar de ignorancia por causes insigni-
ficantes, tales como una letra usada impropiamente, 6 unas
bastardillas mal empleadas.
Hemos tornado la defense del Gobierno de Chile en este
asunto, porque deseariamos que su political fuese en el
exterior bien comprendida y que la maledicencia interesada
de sus detractors no alcance A suscitarle en las Repdblicas
hermanas, injustas 'prevenciones. La conduct que el Go-
bierno de Chile ha guardado con los gobiernos sucesivos
y transitorios del Perd y de Bolivia, sus esfuerzos indtiles
para conservar la paz entire aquellos gobiernos antes de la
batalla de Ingavi, su no ingerencia en las revueltas que
tienen en continue oscilacion A alguno de ellos, bastarian
para justificarlo del cargo de querer imponerles una admi-
nistracion y un sistema de political.
En cuanto al General Santa Cruz, sin rencor, sin Animo
prevenido, el Gobierno de Chile, obligado por sus antece-
dentes, quisiera que no sirviese de nuevo pAbulo al incendio
'que abrasa al Perd, ni turbase la march de Bolivia. Una
vez prisionero de guerra Santa Cruz, y expuesto a la ani-
madversion de sus enemigos, 6 bien, en aptitud de servir
como instrument de las prevenciones internacionales entire
peruanos y bolivianos, Chile crey6 de su deber alejarlo de
la escena. Hacia uso de su influencia y estaba en su derecho
al hacer un convenio. Si el General Castillo hubiera creido
mas convenience conservar su presa, el Gobierno de Chile
no habria hecho la guerra al Perl. -
,Qu6 hay, pues, en todo esto, que ataque a la soberania
de las naciones, que conspire contra su independencia y
libertad ? Suefios de acritores que cuentan much con la
eficacia de su palabra, para dudar un memento que sus ase-
veraciones sean despreciadas como otras tantas falsedades
imprudentes.


Tomo xxxrv.-6





OBRAS DE SARMIENTO


(19 de Octubre de 1844.)
Grande sensacion han causado la comunicacion y protest
del General Santa Cruz, dirijidas al Ministro de Relaciones
Exteriores. La voz de un hombre que en otro tiempo ha
ocupado altos destinos; de un hombre que pudo imprimir
el sello de su voluntad dlos acontecimientos y que ahora
yace en la desgracia y en el desvalimento, tiene sin duda,
algo de solemne y de grave, que despierta naturalmente las
simpatias de cuantos lo escuchan. La mismo voz que mand6
ej6rcitos que se movian & su impuJso; la que decretaba
leyes que servian de norma A un pueblo entero, es la que
ahora se levanta del fondo de una prison, para pedir, no ya
el poder de que la mano f6rrea de los acontecimientos lo ha
despojado, sino la libertad de moverse, de obrar libremente
fuera del circulo que se le ha mercado.
La proclama del General Santa Cruz ha debido excitar en
el pdblico las simpatias que todo hombre bien dispuesto se
siente arrastrado a conceder a las victims de grandes des-
gracias. El ha invocado las simpatias de la nation que fu6
en otro tiempo su enemiga; ha apelado A ese sentimiento
noble de hospitalidad que cada uno quisiera que se le atri-
buyese, y que como individuos de la nacion, desearamos
todos no fuese negado A Chile, ni puesto en duda, aun res-
pecto de aquellos que ella pudo en otro'tiempo llamaD
enemigos.
El General Santa Cruz reconoci6ndose deudor de una alta
gratitud hacia la nacion chilena (que ningun servicio le ha
hecho) y denunciando la political del Ministerio ante esa
misma nation, lo ha puesto sin duda en el deber de justifi-
car sus procedimientos, y responder a la interpelacion que
a la faz de la Am6rica hace el prisionero contra sus guardia-
nes. Esta protest, motivada sin duda, en las razones ale-
gadas por el General, irn A resonar en los oidos de sus
partidarios en Bolivia, Ecuador y Peru; no siendo sino una
secuela, al parecer, de la comunicacion del gobierno ecua-
toriano dirijida al nuestro y de las publicaciones de La Con.
cordia de Quito.
Parkcenos muy consiguiente que al leer el General la
contestacion dada a aquella nota por el Ministro del Interior
se crea l61 en el caso de entrar como parte en el debate, y





CUESTIONES AMERICANAS


hacer su personeria; y es much exigirsenos, que por temor
de desagradar A un hombre que padece, dejemos correr sin
tropiezo las aserciones ofensivas y err6neas de los peri6dicos
de los amigos y paniaguados del General Santa Cruz.
El General Santa Cruz puede en buena hora repetir, pa-
rodiando la protest del Bellerophonte y las quejas de Santa
Helena; pero es descender de esa alta position, darse por
ofendido de lo que los diarios pueden decir con respect A
los hechos que con 61 tienen relacion. Muy oportuno es
llamar en su auxilio las simpatias de todos los hombres
generosos y darse por una grande y noble victim sacrifi-
cada por el tirano de su patria; pero muy mal hace en
contar en el nDmero de sus enemigos A los que se defienden
de los ataques que sus parciales mismos les dirijen ; porque
tal ha sido la position de El Progreso, que ha visto en el Gene-
ral Santa Cruz, no el representante de Bolivia y de la pasada
Confederacion, sino un prisionero salvado de entire las
manos de sus enemigos, sin otro caracter pdblico, sin otros
titulos A la consideration personal de ellos, que los que da
la desgracia.
Pero entire las recriminaciones dirigidas al Ministro, el
General dice: (que no hace m6rito de las producciones de
( algun periodista de la capital que ha tornado la odiosa
( tarea de arrojarle & torrentes sus emponzofiados tiros, sin
< miramiento alguno A la verdad ni a la exactitud de los
a acontecimientos.i)
Muy disculpable es, sin duda, que los que sufren se exa-
geren sus males; pero esto no quita que protestemos contra
esta inculpacion que tan gratuitamente nos dirije. De
qu6 tiros emponzofiados habla? Entre los diarios que anun-
ciaron su prison, ninguno lo hizo en t6rminos mas respe-
tuosos por la desgracia, que El Progreso. Si despues, La Con-
cordia de Quito, para promover los intereses personales de
Santa Cruz, dirigi6 sus ataques A la persona de los redacto-
res de El Progreso; si estos, para vindicar A Chile de las
imputaciones que un trAnsfuga le hacia, tuvieron que
hablar de Santa Cruz, lo hicieron con todo el comedimiento
debido, ateni6ndose A la verdad de los hechos contempora-
neos. Y estos hechos, vamos A recordarlos muy luego, tales
como la prensa de Bolivia y del Perd los ha consignado en
sus pAginas.





OBRAS DE SARMIENTO


Mas adelante volveremos A tocar este punto con la cir-
cunspeccion y miramientos que hemos usado al hablar de
Santa Cruz; pero sin hacer por eso traicion a nuestra con-
ciencia, a la justiciay A los intereses del pais.

Octubre 23 de t844.
Cuando recolectfbamos los documents necesarios para
apoyar nuestra manera de considerar el asunto de la cap-
tividad temporaria del General Santa Cruz, A fin de desva-
necer los cargos que ha dirigido A nuestro Ministro de
Relaciones, El Mercurio ha publicado la nota del Ministro
de Gobierno de Buenos Aires, dirigida al del Gobierno de
Bolivia sobre el mismo asunto; y, no podemos disimularlo,
del disgust que nos inspire la lectura del cansado exordio,
hemos pasado a una impression de horror, mezclado de
espanto, si es possible decirlo, al escuchar los acentos fe-
roces de un gobierno de matanzas y de sangre.
No somos sin duda, nosotros los que podriamos ser ta-
chados de parcialidad en favor del General Santa Cruz;
nuestra constant oposicion A sus miras y proyectos ha
manifestado nuestros sentimientos hacia el; pero cuando
hemos leido esa nota execrable, vergilenza y oprobio de
los gobiernos que mantienen relaciones con el Caribe ar-
gentino, hemos dudado de la justicia de nuestra oposicion,
y creidonos participes de la march que A todos los opo-
sitores de Santa Cruz impone la injusticia de ese gobierno
miserable.
El General Santa Cruz ha merecido, sin duda, la reproba-
cion de los gobiernos limitrofes A su pals, por las convulsio-
nes que ha suscitado en ellos, por los embarazos en que ha
puesto A los gobiernos y las medidas que ha hecho indis-
pensables; pero era necesario que se levantase contra 61 la
voz infernal de la mazhorca, para que todos los hombres que
abrigan sentimientos de humanidad, sintiesen despertarse
simpatias en favor del proscripto A quien ultraja de un
modo tan villano el Ministro del mas insolente de los
tiranos.
Los gobiernos de Bolivia, Perd y Chile, con el consenti-
miento de Santa Cruz, se proponian alejar de estos paises
A este General, enviAndole A Europa y asegurandole alli una





CUESTIONES AMERICANAS


subsistencia digna de un hombre que ha desempefado un
papel tan notable en los acontecimientos contemporAneos;
y aeste fin, el gobierno de Bolivia invitaba al de Buenos
Aires, como part para dar todo el peso que tan alta
media requeria. Pero no se trataba de degollar al General
Santa Cruz, y Rosas ha debido sentir que su ingerencia en
este asunto era intitil; que iba A caer en una contradiccion
con su political interior y en una nota digna del Bey de
Tdnez, ha declarado que aseria mengua para el gobierno de
la Confederacion Argentina, adherirse A aquella concession,
(la de la vida y libertad de Santa Cruz), porque recomien-
da de una manera muy inconvenient la persona del expresado
Santa Cruz ),
jMonstruol que no concibe que los hombres, cuales-
quiera que sean sus errors, en political, no son por eso
menos dignos de consideration! iMonstruo! que no co-
noce otro medio de calmar la oposicion de los parti-
dos politicos que el mismo ha exasperado, que derramar
sangre humana A torrentesi IMonstruol en cuyo corazon
nunca ha cabido un sentimiento noble y generosol ISan-
gre y mas sangrel y ya no ha bastado A saciarlo la que
ha derramado en su pais, quiere Ilevar A los vecinos su
atroz sistema de exterminio!
jQui6n no siente bullir de indignacion la sangre en las
venas, al leer en una nota official de un gobierno america-
no, lenguaje tan descomedido, tan atroz y tan verdadera-
mente bdrbaro como el que sigue?--( La position excepcio-
a nal en que se ha colocado Santa Cruz, por la series no
a interrumpida de hechos atroces y tiznados de la nota de
a infames y birbaros, lo present fuera del carActer de
<< un prisionero, como un bandido, salteador, inhuman,
a cruel y funesto. En el interns de los gobiernos esti im-
c periosamente impedir que un criminal sin ejemplo ampa-
a rado de la celebridad que le han dado sus delitos sobre
a pueblos inocentes, goce el triunfo de haberlos anarqui-
c zado, convulsionado y desolado, ni que se le proporcio-
a ne un porvenir mas halaguefio que el que debia esperar.
Tal es: la suerte de Santa Cruz, al contemplarse digno
a de la generosa atencion de gobiernos ilustrados, y fuera
de las atribuciones de los jueces naturales A que ha
a debido sujetArsele como & cualquier otro conspirador ))





OBRAS DE SARMIENTO


1iH aqui al General Rosas tachando A Santa Cruz de
inhumane y cruel!!! HMle aqui llamandole un criminal sin
ejemplol!!.... N6. Adn hay otro mas odioso todavial
Nosotros queremos que los partidarios del Congreso
Americano se fijen en los epititos de bandido y salteador que
A Santa Cruz prodiga el furioso gobierno de Buenos Aires,
y que recuerden lo que no ha much deciamos, que este
mismo gobierno solicitaria ante un Congreso Americano la
extradicion de millares de hombrps ; quienes aborrece,
probando que eran unos bandidos y salteadores de su pais y
presentando para ello las causes seguidas ante tribunales
argentinos (L).
VerAn por la nota que transcribimos, cual seria el len-
guaje, las miras y pretensiones del gobierno argentino ante
el Congress Americano, cuando se tratase de sus enemi-
gos politicos, y la fuente de males que haria recaer sobre
los pueblos americanos; 61, que se consider como el cam-
peon, el sostenedor de la independencia americana, como
se llama 61 mismo en cada comunicacion official, en cada
Gaceta inspirada por su soplo pestilento.
gA d6nde iriamos A parar en Am6rica, si siguiendo el
sistema exterminador del General Rosas, sistema que no
tiene reparo en aconsejar A los demas gobiernos, se hu-
biese de levantar un cadalso para cada un Jefe de partido
y abrir una zanja para sepultar en ella 6 millares, a
todos los enemigos politicos de un gobierno?
El General Rosas pretend y protest que debi6 some-
terse A Santa Cruz A un tribunal ordinario, como A cual-
quier otro bandido, A cualquier otro salteador; pero el defen-
sor de la justicia universal, como se llama, no comprende
los motives de justicia y de humanidad que han llevado al
Gobierno de Chile :a propender sustraer del juicio de un
tribunal politico a un jefe como aqu6l. jQui6nes hubieran
sido sus j ueces? LSus propios enemigos? aLcs mismos in-
teresados en su p6rdida? 4Habriase entregado la persona
de Santa Cruz al Gobierno de Bolivia, cuya existencia
amenazaba? Es, pues, por un sentimiento de justicia por lo
que tales criminals no deben ser abandonados las pasio-

(1) Se alude A lo dicho en la pagina 11, de este tomo escrito anterlormente a la
nota de Arana que aqui se comenta.-(Nota del Editor).





CUESTIONES AMERICANAS


nes rencorosas y kla venganza de los partidos; y el Gene-
ral Santa Cruz, al leer la sangrienta nota de Arana, com-
prenderA ahora cuAles han sido las miras de este Gobierno
al sustraerlo A la influencia de los hombres en cuyas
manos habia caido; comprenderacual habria sido su suerte,
si el Gobierno de Buenos Aires hubiese logrado apoderarse
de su persona. Entonces el defensor de la independencia
americana habria ensayado en su persona el titulo de Jus.
'ticiero americano a que aspira; lo mismo que en nombre de
las relaciones exteriores de la Repdblica Argentina, se hizo
el Juez de todos los Gobernadores del interior, sus iguales
en poder.
La nota de Arana y el lenguaje atroz en que esta conce-
bida, harfn abrir los ojos A los gobiernos americanos sobre
lo que tienen que esperarse en tratamientos descorteses y
en pretensiones desacordadas, de ese poder sanguinario
que ha venido en el siglo XIX a recorder los horrores de las
edades mas oscuras del mundo.
Por lo que a nosotros respect, y cualquiera que sea el
sentir de los hombres que dirijen la political de Chile, pro-
testaremos contra el lenguaje y los principios expuestos en
la nota I que aludimos; celebrando no poco, que gracias
al furor de sangre que domina la political de Buenos Aires,
Rosas no haya manchado con su ingerencia un asunto que
solo puede ser justificado por la elevacion de miras de los
gobiernos y el alejamiento de toda passion mezquina y ver-
gonzosa. Si el General Santa Cruz debe ser apartado de la
political americana, si hay derecho para alejarlo del teatro
de su influencia, todo juicio de tribunales seria income.
tente 6 illegal, todto atentado contra su vida seria un
asesinato.
(Octubre 19 de 1844.)

El Araucano del viernes trae un largo y luminoso articu-
lo impugnando los concepts de la comunicacion y pro-
testa de Santa Crwz contra el Ministerio de Chile; y creyd-
ramos ya desvanecidos los cargos que contra nuestra poli-
tica se dirigen, aun para los menos dispuestos A escuchar
los acentos de la razon, si asunto de tanta gravedad y que
A tantos Estados interest, no fuera digno de cuanta
elucidacion permit, a fin de solver todas las dudas.





OBiKAS D SARMIENTO


Chile estA A este respect, espuesto a las miradas de toda
la Am6rica y si alguna fraccion de la opinion pdblica en
Chile puede decir:-esto es la obra del gobierno actual,-
en el exterior, donde no se hace la c6moda division entire
el Gobierno y la Nacion, entire la administration y el pue
blo, quedaria el nombre chileno mal comprendido, si su
political pudiera ser inculpada con apariencias de justicia.
eNo present el General Santa Cruz al Gobierno de Chile
como un poder que abusa de su fuerza, cebAndose en un
hombre desvalido, sin apoyo, y como si solo pretendiera
saciar rencores personales? aEs papel digno de la genero-
sidad de almas nobles el que Santa Cruz hace representar
a un gabinete compuesto de entire los hombres mas nota-
bles del pais?
Necesitamos, pues, para apreciar la position de Santa
Cruz, restablecer los hechos, y entrar en una grave cues-
tion de derecho international, de donderesultara designado
el character de aquel General, y esplicada la conduct de
nuestro gabinete.
Nos permitira Santa Cruz que hablemos de 61 con la
libertad que sabemos hablar de Luis Felipe, de Rosas, de
Espartero, de todo hombre que pisa los umbrales de la
historic y cuyos actos pertenecen al dominio pdblico.
Desde luego nos ocurre preguntar, icon qu6 titulo el Go-
bierno del Ecuador ha podido dirigir al de Chile unanota,
que no peca de comedida y amistosa, interesandose en la
libertad de Santa Cruz? LEs este General sdbdito suyo? y
no si6ndolo, al mezclarse de oficio en la question, por un
individuo que no es sibdito suyo ni inviste character pdblico
alguno, 4no cae en el circulo vicioso de reconocer en s
mismo el derecho que dispute A Chile? 4No es claro que si
nuestro Gobierno no ha podido influir oficialmente en mal
de Santa Cruz, el del Ecuador no puede tampoco, y por
las mismas razones, influir en bien?
La nota, pues, del Gobierno ecuatoriano no puede ser
considerada sin6 como una carta que 14 persona que est&
A la cabeza de un Gobierno dirige a otra en favor de un
particular cualquiera, para con quien tiene simpatias pura-
mente personales. En otros tOrminos, un empefio oficioso
pero no official, interesandose en la suerte de un amigo, ex-
trafio para 61 en cuanto A Gobierno.





CUESTIONES AMERICANAS


Nosotros necesitamos solver esta question. jQui6n es
Santa Cruz? Fu6 el Presidente de Bolivia 6 intent ser
protector de la Confederacion Perd-Boliviana; las armas de
Chile lo desnudaron de este iltimo titulo y el pronuncia-
miento de Bolivia, despues de Yungai, no solo lo priv6 del
primero, sin6 tambien del de General boliviano. Desde en-
tonces Santa Cruz fu6 un proscripto boliviano refugiado en
el territorio del Ecuador, desde donde mas tarde entr6
clandestinamente en el Perd en donde fu6 aprehendido per
los jefes que habian puesto su cabeza A talla. El Gobierno
de Chile obtuvo de sus captores que lo depositasen en sus
manos, mientras se hacia un arreglo entire los gobiernos
que se juzgaban interesados en el 6xito de sus tentativas
para apoderarse del mando.
Tan concisamente como hemos reasumido estos hechos, el
General Santa Cruz observark que hemos querido atenernos
a lo que est. fuera de question.
Otra series de hechos que queremos recorder tan bre-.
vemente como los anteriores, revelerAn nuestro pro-
p6sito.
El General Santa Cruz sali6 de los li'mites de su Estado,
y, 6 invadi6 al Perd con su ej6rcito, 6 intervino en sus
disensiones dom6sticas, 6 fu6 Ilamado por un partido,
Despues de las batallas de Socabaya y Yanacucho, la Con-
federacion Perd-Boliviana fu6 declarada por un Congreso
reunido ad hoc y Santa Cruz acept6 el Protectorado. Chile
no reconoci6 la Confederacion, y, 6 invadi6 el double Estado
con un ej6rcito, 6 intervino eft sus disensiones dom6sticas,
6 fu6 Ilamado por un partido.-Dejamos al General Santa
Cruz que escoja entire aquellas clasificaciones, no olvidan-
do que laescena es en el Peru y que la clasificacion que
61 acepte serk la misma que reclamaremos para Chile.-
gInvadi6 61 al Perd? Chile tambien invadi6. 61ntervino 61
en sus disensiones dom6sticas? Chile intervino igualmente.
,Fu6 llamado 61 por un partido? Chile tambien fu6
Ilamado.
No concebimos qu6 pueda opener este paralelogismo.
Si la conduct de Chile fu6 injusta, injusta y por la misma
razon fu6lo la suya, con la sola diferencia de que Chile solo
se proponia remediar la injusticia hecha por 61; que mien-
tras que 61, invadiendo aparecia como conquistador, agre-





OBRAS DE SARMIENTO


gando el Perd & Bolivia, Chile tomaba el character de liber.
tador, restituyendo al Peri su antigua independencia; que
mientras l1, interviniendo, quedaba a la cabeza del Estado,
Chile retir6 su ej6rcito al dia siguiente de hater cumplido
con el deber que se habia impuesto; que mientras que 61
era llamado por un partido para someter a otro, y alejaba
A ambos, para introducirse 61 mismo como una tercera
entidad, Chile, Ilamado por uu partido, lo coloc6 en el man-
do y se alej6 de la escena, dejando apenas un consul en
el Perd. 4Pretende Santa Cruz que fu6 llamado al Perd
por Gamarra para sofocar la revolution de Salaberry?
ZC6mo suced16, pues, que el dia siguiente de la batalla de
Yungai, su protegido, Gamarra, el mismo que lo intro-
dujo en el Perd, mandaba una de las alas del ej6rcito
chileno?
Pero no nos detendremos mas en la exposicion de hechos
que son tan claros como la luz del sol. Llimesele con-
quista, intervention, auxilio, 6 como se quiera, el resultado
flagrante es que el Perd cambiaba de organization, de Jefe,
de limits; que un Estado se absorbia A otro. D6rese el
hecho con los nombres que se quiera, los resultados son
los que la conquista present en todas parties. aDe qu6
otro modo habria sido conquistado el Perd, sin6 como lo
fu6 entonces? Cuando un gobierno tiene diez mil hombres
bajo sus 6rdenes, Ministerio organizado, diplomAticos en el
extranjero, oradores en las CAmaras, escritores en la prensa
y un partido en la naciofi que manda, puede adoptar cual-
quier lenguaje para encubrir sus designios y su political, y
revestir sus actos politicos de un colorido de legalidad,
aunque esta sea questionable; puede decir que intervene,
cuando conquista; que es llamado, cuando invade; que la
nacion conquistada lo proclama, cuando reune 61 mismo un
Congress bajo sus bayonetas para revestirse de formas
legales.
Pero cuando todos estos andamios han caido; cuando el
carro de la victoria ha pasado por encima de ellos; cuando
el conquistador se present sin mascara, desnudo de pres-
tigio, individuo y no gobierno; cuando la cr6nica contem-
poranea se ha apoderado de todos sus decretos, su archivo,
sus hilos; cuando el protagonista se present, en fin, punto
menos que con la cadena al pi6 Ano es un tanto incon-





CUESTIONES AMERICANAS


veniente, por no decir mas, verle usar todavia el lenguaje
de la political y la fraseologia a cuya sombra se -elev6 y
que perdi6 su fuerza al dia siguiente de su derrota?
jQu6 habla ahora, de tirano de su patria, por Ballivian;
de la voluntad de los pueblos, por las tentativas de Angulo
y Ercelles en el Perd y las rebeliones militares de Boli-
via? IY el General Santa Cruz en Chile, no siente en su
interior, que su palabra no es nada; que es la palabra de un
hombre que, si bien ha tenido en otro tiempo y en otro
pais los prestigious del poder, puede encontrar aqui con la
indiferencia pdblica que medirA sus asertos con los que en
contrario sostenga un diarista cualquiera? LNo siente que
en un uiltimo resultado, la question quedaria reducida a
saber si posed el arte de seducir, de halagar, de persuadir
con su palabra escrita, como en otro tiempo supo hacerse
obedecer 6 influir en los destinos de otros .pueblos? Oh!
n6; las Memorias de Santa Helena y las de Godoy, no son
mas que nuevos documents hist6ricos que serviran, cuan-
do mas, para rectiflcar algunos detalles ignorados 6 confir-
mar otros dudosos; pero no hacen f6, precisamente porque
provienen de los mismos interesados.

(Octubre 30 de 1844.)

Puestos los antecedentes que establecimos ayer sobre el
General Santa Cruz, procederemos A demostrar el derecho
que el Gobierno de Chile tiene para alejarlo del territorio
de Bolivia y Peril y la position excepcional en que aqu6l
General se ha colocado.
"Desde que Carlos I de Inglaterra fu4 decapitado, hasta
Luis XVI, Napoleon, Carlos X y demas reyes proscriptos,
el principio de la autoridad ha quedado profundamente
conmovido, sin que a la legitimidad en las monarquias se
haya sucedido un principio incuestionable y claro para los
demas pueblos. Se ha convenido, pues, en reconocer como
legftimo, todo gobierno, por el hecho solo de existir al
frente de una sociedad, mientras existe; concediendo al
que le sucede las mismas prerogativas y por el mismo
principio. Carlos X protestando al descender del trono, a
impulso de una revolution feliz, y Espartero protestando
tambien al salir de Espafia, nada han hecho para que





OBRAS DU SARMIENTO


todos los gobiernos europeos reconozcan al dia siguiente
A Luis Felipe, 6 al Ministerio Narvaez, como tales gobiernos
legitimos de Francia y Espafia.
En las Repdblicas americanas un gobierno que ha
dejado de existir, es un hecho hist6rico y nada mas; su
autoridad es temporal, prestada; un simple encargo que
caduca desde el moment que el Jefe de 61 ha sido puesto
en la imposibilidad de obrar; y solo en los designios ma-
quiav61licos y ambiciosos de Rosas, podia caber la singular
doctrine que envuelve el tratamiento de Presidente legal
dado A Oribe, que a los ocho aflos de ausencia de su patria,
vuelve con un ej6rcito extranjero a recobrar la Presidencia
perdida.
No hay, pues, autoridad en la persona de un ex-Presiden-
te y no son titulos los que alega don Andr6s Santa Cruz
para acercarse A la frontera de su pais, establecer en ella un
foco permanent de insurrection y de invasiones para des-
truir el gobierno que le ha sucedido, como es constant que
ha sido el fin premeditado de la conduct de este Ge-
neral.
Pero si los gobiernos de las naciones no se han arrogado
el derecho de ingerirse en los cambios interiors que pro-
ducen gobiernos distintos, aunque sea por medios revolu-
cionarios, no ha sucedido lo mismo con respect a los hom-
bres que estando a la cabeza de un gobierno, han alterado
la paz de sus vecinos 6 abrigado proyectos de conquista
y h6choles hacer erogaciones continues y mas all de lo
que los interests y el bienestar de sus pueblos exigian. Ya
que Santa Cruz nos esta parodiando el Bellerophon y Santa
Elena, le argUiiremos con su tipo, que debe serlo en Io
glorioso, como en lo desgraciado. La Europa, conmovida y
perturbada constantemente por la ambicion personal de
aquel grande hombre, vencedora en el seno de la Francia
primero y despues en Waterloo, se crey6 con derecho de
disponer de la persona de Napoleon, no obstante sus protes-
tas de los cien dias, de mantenerse en los limits de Fran-
cia. Nadie ha disputado A la coalition el derecho que tenia
de asegurarse contra las futuras tentativas del grande em-
perador, y esto, en despecho del partido napoleonista y
de cualquiera otra manifestacion del pueblo francs; por-
que los hombres que perturban la paz de las naciones y





CUESTIONES AMERICANAS


caen del puesto que ocupaban, quedan A merced del ven-
cedor.
Chile tenia derecho de estorbar que Santa Cruz absor-
biese al Peril por medio de la conquista, por mas que haya
encubierto este nombre, hoy tan odioso, con las atenuacio-
nes de-llenar el voto de los pueblos-y otras supercherila
que pueden ser invocadas para encubrir las pretensiones
mas odiosas y menos justificables. Los derechos de Chile
habrian terminado en Yungai, si el general Santa Cruz hu-
biese permanecido en la quietud pacifica que le imponia su
nueva situation. Y nosotros apelamos a los sentimientos
de honor del General. Requerimoslo que declare, bajo su
firma, si se atreve, que no ha estado atizando la discordia
en el Peru y Bolivia; que no ha mandado expediciones una
en pos de otra; que no ha tramado conjuraciones en Bolivia
que han costado muchas vidas; que declare si no ha pedi-
do A Valparaiso armas 6 imprento y si esta iltima era para
hablar de agriculture 6 de fisica experimental; y que nos
diga'ent6nces con qu6 autoridad y con qu6 titulos so hacia
el centre de maquinaciones activas, incesantes de pertur-
bacion y de discordia.
Pero el General no podrA negar que fu6 aprehendido en
un territorio que le estaba vedado y adonde entraba para
derrocar A los gobiernos establecidos, sin duda por llama-
miento de la nacion; pero que no podia ni debia ser tra-
tado sino como un conspirador, desde que esa nacion quo
lo liamaba, no habia querido agruparse en torno suyo y
levantarlo en su escudo para proclamarlo C6sar, Protector,
Napoleon 6 lo que hubiese querido.
Y la circunstancia de haber sido capturado en el Peril y
no en Bolivia; es decir, en el Estado mismo que Chile arranc6
de sus-manos en Yungay, da todavia nueva fuerza al dere-
cho del Gobierno chileno para estorbarle que renueve las
tentativas del Protectorado, por mas que, como el Empe-
rador, protestase despues de su salida de la isla de Elba,
que no turbaria la paz del Continente. Chile ha gastado
millones en contender la ambition de Santa Cruz ly qui4n
creera que hoy no tiene el derecho de no dejar burlados y
est6riles sus pasados esfuerzos? jPor qu6 principios de de-
recho international se querra que ceda en presencia de
un individuo que ha creido que el Gobierno de Bolivia 6





94 OBRAS DE SARMIENTO

el del Perd, 6 ambos juntos, le pertenecen de derecho y
que no hay medios que no le sean permitidos para llegar
A su objeto?
Debe notarse, sin embargo, que la political chilena no ha
desplegado, para oponerse A sus proyectos, la misma acti-
vidad que el General para realizarlos. Chile no ha perse-
guido al general Santa Cruz; no ha forzado al Gobierno del
Ecuador a que lo alejase de la frontera, como tenla derecho &
hacerlo, segun lohan practicado todas las naciones en casos
anAlogos; no lo ha correteado por el Perd, cuando se intro-
dujo alli; no lo ha hecho prisionero. Realizado esto dltimo,
quiso alejarlo de aquellos paises, y de acuerdo con los Go-
biernos de Bolivia y del Perd, interesados en esta demand,
proveer A la seguridad de los Gobiernos actuales, en cuan-
to A que el general Santa Cruz no vuelva a apoderarse del
mando, cualquiera que sea el medio y el colorido, haya 6
no un partido que lo sostenga y lo desee. Porque no nos
empefaremos en negar al general Santa Cruz un partido;
hay hombres que en las incertidumbres del present, vuel-
ven sus miradas A lo pasado, creyendo que no hay quien
sepa gobernar como aquel que mantuvo la tranquilidad
durante diez afios; hombres que se postran ante cualquier
soldado afortunado; hombres hay que echan de menos los
empleos, la protection y los favors que un caudillo sabe
derramar A manos llenas; militares dados de baja 6 emplea-
dos actualmente, los que comprendiendo poco los intereses
de su pals, no conciben nada mas allA del General predi-
lecto; descontentos que quieren derrocar un Gobierno odia-
do; revoltosos que han contribuido ala caida de Santa Cruz,
como contribuirian A la de los Gobiernos actuales; dltima-
mente, personas bien intencionadas que le son adictas y
quisieren verlo restablecido en el poder.
,Pero cuAles han sido las manifestaciones de la voluntad
de estos partidarios? La revolution de Bolivia, en la que
se sorprendieron las instrucciones de Santa Cruz, por las
que debia cortarse la cabeza A Ballivian? La invasion de
Angulo en el Perd? jLa de Ercelles? jOhl por DiosI esto
es indigno de recordarse y en manera alguna hace la apolo-
gia de este hombre que hoy se levanta A protestar contra
un Ministro que ha tachado de inmorales y odiosos tales
procedimientos. Inmorales y odiosos lo han sido y es pre-





CUESTIONES AMERICANAS


ciso contar much con la indulgencia pdblica, con las sim-
patias por la desgracia, con la falta de conocimiento de los
hechos, para darse por victim inocente de una political
agresora y gratuitamente hostile A su persona.

(El Progreao, Octubre 81 de L844.)

No hemos insistido tanto en la'justificaqion de la political
chilena con respect A Santa Cruz, posteriormente a la ba-
talla de Yungai, sino para mostrar otro objeto que estorbar
lo que Chile se propuso ent6nces estorbar, pues que el Ge-
neral no desistia de su empeflo de volver A restablecer la
position que tanto habia alarmado en aquella A los gobier-
nos vecinos. Es esta una consecuencia de antecedentes
que el Gobierno de Chile no ha tenido razon de abandonar,
en presencia de la tenaz ambicion del General, y apoyado
del asentimiento de los Gobiernos del Peru y de Bolivia, to-
dos los cuales habian adquirido el derecho de impedir a
Santa Cruz la renovacion de sus empresas.
Cuando se ha indicado la necesidad de estatuir algo en
America contra las tentativas que los partidos de un pais
pueden hacer A otro para llegar al poder, aun por los me-
dios de la guerra, hemos manifestado nuestra repugnancia,
por cuanto semejantes estatutos darian por fatalmente rea-
lizado todo lo que existe hoy en el estado embrionario de
los pueblos americanos y traeria por resultado para los
Gobiernos limitfofes, hacerse c6mplices y factors de toda
tirania que Ilegase A apoderarse del mando supremo de un
Estado.
Creemos, pues, que este delicado punto de derecho inter-
nacional, sobre el cual no hay nada estatuido, ni en Europa
ni en Am6rica, debe dejarse tal como estA hoy, entregado al
arbitraje de los gabinetes, siguiendo para ello sus simpatias
de principios y de intereses. Asi hemos visto en Europa
formarse una alianza llamada santa, que tenia por objeto
de parte de los Estados desp6ticos del norte, interponer su
influencia en todas parties para retardar el triunfo de la
libertad; hemos visto establecerse con un fin opuesto la
cuadruple alianza, y A la Inglaterra y A la Francia declarar
que influirian ambas para hacer triunfar en Espafia la causa
de los principios constitucionales; porque un Estado pro-





OBRAS DE SARMIENTO


.pendiendo al establecimiento de un 6rden de cosas anAlogo
al suyo en los vecinos, propende en realidad A su propia
conservation y A la de sus instituciones; y la political que
no tiene simpatias ni antipatias por los principios que se
desenvuelven en su alrededor, es por lo menos, imprevisora
y de cortos alcances.
En Am6rica luchan por establecerse dos principios de
gobierno y desgraciadamente el mas conforme con la liber-
tad de los pueblos, no es el que ha conseguido mas aplica-
ciones. Uno es aquel en que militan Chile y Venezuela,
esto es, el 6rden constitutional, ia Presidencia elective y la
limitacion del poder; el otro es aquel que sanciona el go-
bierno de caudillos necesarios, absolutos, sin freno impuesto
A su poder, y en ese entran .Rosas, Flores y algunos otros.
Algunos Estados, como el Perd y Bolivia, entire los trastornos
de la guerra civil, luchan entire estas dos tendencies, y los
gobiernos constitucionales vecinos deben interesarse en
inclinar la balAnza hacia el triufifo de los principios que A
ellos mismos rigen.
El General Santa Cruz, que ha llamado A Ballivian el
tirano de su patria, podra decir que 61 no es uno de esos cau-
dillos que hari creido que un pueblo es su propiedad, y que
solo ellos pueden gobernarlo, como Oribe, que se present A
Uas puertas de Montevideo reclamando la Presidencia legal de
que fuW despojado hace ocho ainos? 4Despues que haya
conquistado A toda costa la Presidencia que solicita, llegara
A despojarse alguna vez del mando y dejar desenvolverse
las formas representatives y electivas que constituyen el
program general del mundo civilizado? 4Por qu6 consen-
tiria en descender de su puesto, que 61 habia sabido ganar
con su trabajo, sus maquinaciones y sus peligros? Para
qu6 este vano empeflo de mostrarse ahora como el campeon
de la libertad de su patria, 41 mismo que durante diez aflos
la gobern6 con su ej6rcito, 6 invadi6 a los Estados vecinos
para agregar una conquista?
Creemos, pues, que aun sin los antecedentes de Chile
para con el General Santa Cruz, la political constitutional de
Chile debi6 siempre inclinarse A estorbar su elevacion, A fin
de que, ocupando 61 el Perd y Bolivia, no viniese Chile A
hallarse cercado por todas parties de gobiernos do caudillos
absolutes, que mirarian con ojeriza la libertad que se desen-





CUESTIONES AMERICANAS


volviese en Chile y las formas constitucionales que la ga-
rantizasen, como otras tantas lecciones funestas que reci-
birian sus pueblos, y que los dispondrian A sacudir el yugo.
Asi vemos a Rosas, en este mismo asunto de Santa Cruz,
protestar contra la lenidad que se guard y el respeto debido
& la vida, por cuanto no ve en 61 sin6 un conspirador, y
siente que esth en el inter6s de todos los gobiernos escar-
mentar con la uiltima pena A los que perturben el 6rden
establecido.
Puede ser quiza que esto est6 en el interns de todo gobier-
no; pero es seguro que no siempre estara en el interns de
los pueblos ni de los principios constitucionales que debe-
mos aspirar a que se afiancen en todos los puntos de
Am6rica, para evitar que sucumban donde ya hayan pren-
dido y que los odios que alimentan contra ellos los gobier-
nos de caudillos, no crien A cada moment colisiones
ruinosas.

(Enero 1U de 1845).

No seguiremos al rddactor de La Concordia (de Quito) en
todas las pequefieces del fondo y los improperios de la for-
ma en que ha querido desfogar su mal encubierta rabia.
En vano hemos buscado en los editoriales que hemos repro-
ducido, algun principio fijo, alguna idea seria, algun hecho
important en cuyo examen reposar de la fatiga que nos
causa leer columns enteras consagradas a enumerar todos
los casos en que las palabras rey, emperador y president,
pueden recibir determinaciones especiales, sin ahorrarnos
el nombre de cada uno de los reyes de la baraja; colum-
nas consagradas .A la critical de las palabras, como cautivo
y otras no menos insignificantes.
Cuando hemos leido estos dltimos articulos, tan recarga.
dos de dicterios, tan Ilenos de presuncion, pero de una
presuncion que consist en envanecerse do saber la altura
de las montafias, los nombres de algunos personajes his-
t6ricos, las definiciones del diccionario, los distintivos de log
reyes blanco y negro del -ajedrez, hinchAndose con estas
trivialidades miserables, cual si diera una gran solution
hist6rica, fulminando A suis adversaries decade la altura a
TOMo zXIxz.-7





OBRAS DI) SARMIENTO


que se eleva a] contar los reyes de la baraja, con los apo-
dos de ignorantes, zopencos, mentecatos, borricos y bribo-
nes; cuando hemos visto esto, deciamos, nos hemos pregun.
tado veinte veces, 4es en efecto el redactor de La Concordia
el mismo escritor que en otro tiempo puso su pluma en
Londres al servicio de la independencia? 4Es este el nego-
ciador de Pancarpata, de funesta celebridad? IC6mo ha
podido descender tanto? ZC6mo se ha degradadoeste espi-
ritu hasta tocar en la chocarrerta y la trivialidad, que pa-
recen former ahore el fondo de sus escritos? aSera que
los aflos y las contradicciones de una vida azarosa lo ha-
yan agriado? 4Serh que escribiendo en un pais donde solo
41 puede escribir, porque la prensa estA encadenada, ha
perdido A la sombra del despotismo, todo respeto por el pi-
blico? jSerA que acostumbrado A escribir en otro tiempo,
en los dias de infancia de esta America, cuando eran tan
pocos los que hacian profession de las letras, est6 creyendo
que aun no se han difundido entire la generalidad de los.
lectures aquellos conocimientos vulgares que los ponen en
actitud de comprender ciertas ideas abstractas? jSerA, en
fin, que sinti6ndose decaer y analarse en presencia de
los escritores de la 6poca, se muerde los labios y se des-
ahoga en improperios 6 insultos personales? Sea de ello
lo que fuera, lo cierto es que los iltimos escritos de Irisa-
rri han dejado estupefactos aun A aquellos que tenian idea
mas elevada de su capacidad, que la que nosotros hemos
podido former en vista de la totalidad de sus producciones,
que no pasan de vulgares en cuanto a los concepts que
encierran.
En fin, el de La Concordia va A entrar en la refutacion de
algunos principles politicos nuestros, y por tanto, A hacer
alarde do los suyos. Va A explicarse sobre el dogma de la
soberania popular y sobre aquella parte de nuestros escritos
en que nos pronunciAbamos con respect A los caudillos que
se sirven de su popularidad para alzarse con el gobierno, y
sustituirse ellos A la Repdiblica. Aquel trozo, de que no.
quitaremos jamas una linea, una letra tan solo, por ser la
expression de nuestras mas intimas convicciones, ha sido
copiado por La Concordia, poni6ndolo en relieve A guisa de
libelo difamatorio, asegurando que ((zopencada de seme-
((jante calibre no se ha visto ni verA, aunque se reunan





CUESTIONES AMERICANAS


e todos los zopencos de la tierra A escribir cosa parecida ); y
no content con esta introduction, crey6 concluyente, para
prevenir el Animo de los lectores, componerle un versiculo
que le sirva de epigrafe:
(( Abrid vuestros ojos, progresistas
( Que vais A ver cosas nunca vistas.))
i C6mo que es cosa tan dificil medir y reunir simplezas t
Pueden ser zopencadas muy de marca mayor nuestras ideas
sobre el derecho que no da A los caudillos la popularidad
para hacerse amos y sefiores de su pais, cuando cuentan
con bayonetas, masas y partidarios que se entreguen a
ellos; pero estas zopencadas tendrAn siempre el m6rito de
nacer de principios. El Progreso, refutando A El Demdcrata ha
hecho larga exposicion de sus principios y su manera de
comprender la grave question de los limits que para ase-
gurar la libertad de las naciones debe tener la soberania
popular.
Pero este escritor, tan infatuado con su propia ciencia, y la
gracia de su hijo (i), tan claro para enumerar los reyes de
la barajas y del ajedez, tan cuidadoso de hacerse compren-
der que determine el rey de un reino y emperador de un
imperio, no ha querido ser muy 16gico ni muy claro, cuando
se trata de rebatir una zopencada. Cuando conviene en que
a nuestras constituciones han designado cierto tiempo para
el ejercicio de la Presidencia), no reconoce por eso que
hayan principios de prevision political que autoricen estas
restricciones A la popularidad de los caudillos y A la: volun-
tad popular. N6; una de aquellas trivialjdades que no
debieran esperarse de una chismosa, le sirve de puerta
falsa para no contestar A derechas A la zopencada <(Esto)
(las restricciones opuestas A la popularidad), esto se hallard,
dice con tanta gracia como su hijo, en las constituciones en que
se halla; mas no se encuentra en aquellas en gue no se ha puesto. )
Este es un descubrimiento del senior Irisarri, A saber, que
donde se hallen las gosas, alli estAn y que donde no se han
puesto, no se han de hallar. i Oh el autor de La Concordia
no pecarA nunca por falta de claridad; mahana nos explicarA

(1) El hijo de Irisarri, estableeido en Chile, habia salido en contra del cuyano
Sarmiento con peores chocarrerias y pobrezas, en defense de los ilustres caudillos.
-(Nota del Editor.)





OBRAS DE SARMIENTO


que el pan es cosa de comer y nos afirmard a fuer
de publicista, que la luz alumbra, sobre todo de dia
claro.
Pero basta de palabras. 4Es absurdo que las constitu-
ciones pongan limits A la popularidad de uno 6 la vo-
luntad popular que lo apoya? Responda A derechas La
Concordia, si no quiere ser tenida por la bachillera mas insi-
pida que tom6 jamas una pluma en sus manos para hacer
dormir a comadres.
Bien claro es el embrollo que hace del derecho de los
pueblos a ser gobernados temporariamente por un candi-
dato de su predileccion, con las pretensiones de un caudi-
11o como Santa Cruz, de elevarse al mando por medio de
sediciones y conspiraciones despues de haber gobernado
catorce afios. Y muy facil es desenmarafiar este enredo:
el de La Concordia describe en el Ecuador, donde el sistema
representative ha sido eliminado, donde un caudillo, po-
pular si se quiere, (para nosotros la popularidad no es un
titulo) gobierna sin restricciones, y sin un limited puesto .
la duracion de su mando. Est&, pues, La Concordia prepa-
rando la obra y derramando ideas que la consoliden,
Ilamando zopencadas las que tratan de negar A los caudi-
llejos americanos el derecho que 61 revindica para Santa
Cruz, de estar aspirando A un gobierno que creen pertene-
cerles por derecho de primer ocupante 6 de que se y6
qu6, encubierto por el manto de la popularidad, el mismo
derecho con que el president legal de Montevideo
va & reclamar su gobierno despues de seis afios de
ausencia...
El gravisimo delito de todos los ambiciosos, buenos 6
malos, grandes 6 pequefios, antiguos 6 modernos, porque
ya vamos tomando el estilo de nuestro antagonista; el delito
del Dr. Francia, el de Rosas, el de Itdrbide, el de todos. los
caudillejos. La voluntad popular en Am6rica, como en
cualquier otra parte, puede ser la voluntad de un ej6rcito,
6 de la chusma vil 6 de un partido politico. La voluntad
popular puede ser la manifestacion de un extravio, y la
suerte de las instituciones de una nacion no ha de
abandonarse al vaiv6n de las inspiraciones de un caudillo,
al azar de la fuerza.





CUESTIONES AMURICANAS


(El Progreso, Enero 17 de 1845).

El General Santa Cruz, segun se nos ha comunicado de
buen origen, ha hecho publicar en el nmmero 207 de El
Teldgrafo de Concepcion un remitido que lleva por epigrafe:
General Santa Cruz, y principia por esta interrogacion: cqQu6
me importa A mi Santa Cruz?) No estA mal urdida la con-
feccion, ni nos parece mal desempefiado el papel de un
ciudadano indignado de la conduct del Gobierno con res-
pecto & 61. Lo inico que traiciona un poco el personaje,
es el conato de inciensar al pueblo chileno, que nomostraria
un national, que sabe que no es A 61 & quien le toca enca-
recer las buenas cualidades que distinguen A su nacion.
aMe lisonjeo, dice el autor, de que es universal la desapro-
- bacion de esta conduct, porque estio prueba el buen sen-
< tido de la nacion, y ese sentimiento de equidad y modera-
( cion que honra A los chilenos;p otro tanto decimos de la
conclusion en letrines grandes <(y Chile el glorioso Chile
c jqu6 papel hace en esta guerra de pasiones? ijSUJETAN-
0o A. H EaULES PARA QUE NO DE PRINCIPIO A SUS TRABA-
Jos tIt
Ehl esta es una majaderia indigna de un chileno, y
mas indigna aun de Santa Cruz.
Cualquiera que sea el autor de esta production, no con-
seguirt con ella mas que despertar simpatias est6riles para
producer un cambio en su desfavorable position; position
que dejaria de ser tal desde que se persuadiese el detenido
de Chillin, que no es H6rcules y que no le quedan traba-
jos que principiar; y es en vano que se pretend suscitar
animadversiones nacionales contra el gobierno, por un
asunto que mas inutilmente todavia pretenden desfigurar
y desnaturalizar. aQu6 comparacion ridicule, es en efecto,
la del caso de Santa Cruz con el de la reina Maria Stuart,
juzgada por Elizabet de Inglaterra? Santa Cruz es un in-
dividuo particular y Maria Stuart era una reina, cuyo ca-
racter investia en su prison lo mismo que en el trono,
segun el principio de la legitimidad por derecho divino. El
gobierno de Chile hi acusa ni juzga & este detenido, es un
simple depositario de su persona, por convenio con dos go-
biernos interesados, y alnicos contra quienes ha cometido.





OBRAS DR SARMINTO


delitos, tales como los de invasion a mano armada, y los
de conspiracion. Si les acomoda mas Ilamar al gobierno de
Chile carcelero, como parece que agrada al del remitido,
IlAmesele en hora buena carcelero; pero simplemente car-
celero, por cuanto guard su persona. Si el gobierno no ha
acertado al sustraer a este General de las manos del que
lo tom6 prisionero en flagrante delito de invasion a mano
armada dentro de su territorio, si ha obrado mal al estor-
bar que las pasiones political diesen en Am6rica un nuevo
escAndalo, encargandose de alejarlo del teatro de aquellas
discusiones, hasta que pasados los mementos de conflict
y de irritacion, pudieseconciliarse la seguridad de los Esta-
dos amenazados por las infatigables tentativas del General
con su propia libertad, sera este un error en political que la
historic sefialara.
El gobierno de Chile creemos que no lleva las atribucio-
nes de carcelero, hasta curarse de que esta conduct ((no
establezca la celebridad del General Santa Cruz en Am6rica
y Europa.)) Que Ileve en hora buena el prisionero de Chi-
llan A, donde quiera que se present, este titulo A la estima-
cion y respeto de todos, porque verAn en 61 al hombre anico
capaz de trastornar los destinos de Chile y de dar miedo d su Go-
bierno? En hora buena tambien, que el General Santa
Cruz ponga miedo al gobierno de Chile, como lo insignia el
del remitido: squ6 importa todo eso? Creese que un go-
bierno ha de empefiarse en probar que no es parte 6. inspi-
rarle temores el General Santa Cruz, y que para que se lo
crean, ha de ponerlo en libertad despues de haber aventu-
rado el paso osado de constituirse en responsible de su
persona ante los gobiernos de cuyas manos lo sustrajo?
jCr6ese que por razones de naturaleza tan fdtil, habia de
contrariar y dejar frustrado un sistema de political que tiene
diez aflos de antecedentes y que se ha trasmitido de una
administration A otra? No sabemos hasta donde querria
aceptar esta defense nuestro gobierno, y si hallaria interns
en manifestarse indiferente y como ajeno de enemistad
contra este General; pero sea de esto lo que fuere, el hecho
es que la passion que se supone en el gabinete puede ave-
nirse muy bien con un sistema de political. Qu6jase el Ge.
neral de que se le tiene separado de su familiar; pero
A mas de que consideraciones de este gdnero son de poco




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