Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00012


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j


OBRAS

DE


D. F. SARMIENTO


PUBLICADAS BAJO LOS AUSPICIOS DEL GOBIERNO
ARGENTINO



TOMO XIII

(,IT-e-va edicinr.)




CAPITAL DE LOS ESTADOS CONFEDERADOS


BUENOS AIRES

LIBRERfA aLA FACULTAD JUAN ROLDSN
436 FLORIDA 436
1914
















ADVERTENCIA DEL EDITOR





No habia caido Rdsas a6n, y ya algunos de los emigra-
dos, abatidos por tan larga lucha, se entregaban A la deses-
peraci6n. El senior Sarmiento confiaba cada vez mAs en la
eficacia del heroico y prolongado esfuerzo, y no s61o redo-
blaba sus golpes, sino que estudiaba de antemano la orga-
nizaci6n que debia darse A la Naci6n que renaciera de la
victoria sobre el tirano.
Sus studios preparaban la nueva legislaci6n, la libre
navegaci6n de los rios, la supresi6n de aduanas interiores y
de todas las trabas al desenvolvimiento commercial; escribia
folletos hasta en Alemania, Ilamando emigraci6n europea y
preparaba los medios de hacer brotar del suelo los manan-
tiales de riqueza, cuya magnifica corriente contemplamos
hoy, asi como venia ensayando de afios atrAs en Chile el
element de la regeneraci6n moral, la educaci6n de las
masas.
Pertenece Argir6polis A este g6nero de escritos prepara-
torios para organizer los frutos de la victoria, que el autor
veia de antemano realizada; pero estaba destinado ante
todo A preparar y aunar los elements que habian de po-
nerse en juego para abatir el poder de Rosas.
El titulo de este opdsculo, que tan grande influencia tuvo
en los acontecimientos, parece indicar el prop6sito exclusive
de proponer el local de una nueva capital para los Estados
Unidos del Rio de la Plata. Era la capital, en efecto, el
escollo aparente en que habian fracasado los conatos de
organizaci6n national, siendo en realidad los intereses del





OBRAS DE SARMIENTO


predominio de tal 6 cual caudillo, de una 6 otra provincia,
lo que imposibilitaba la uni6n y prolongaba la guerra.
La capital en Mlartin Garcia, alejaba por lo pronto el
conflict possible entire las fuerzas que pudieran aliarse para
derrocar A Rosas y facilitaba, sirviendo de ((puente de
uni6n entire federales y unitarios,, la soluci6n del prolon-
gado conflict que amenazaba suprimir del concerto de las
naciones civilizadas a la que con tanto brillo se habia ini-
ciado al principio del siglo.
Si se tratara s61o en este escrito de una nueva capital,
seria en esta fecha de poca importancia ante la soluci6n que
las leyes mismas del desenvolvimiento han impuesto, por
mAs que se noten hoy muchos inconvenientes ya apuntados
en Argir6polis, del desarrollo excesivo en Buenos Aires,
formando una naci6n megalocifala, en que afluyen a su
cabeza toda fuerza, toda influencia y todo poder, dejando
inermes los demAs miembros.
Pero tiene otro interns hist6rico este escrito, y es el exa-
men de los problems que obstaban para constituir la Re-
piblica y el Ilamado hecho A los diversos intereses y ten-
dencias para reunir el Congreso y constituir la naci6n.
Con las grandes perspectives que en Argir6polis se ca-
lifican de suefos (acaso para no pasar por loco al proponer-
las), como ser, la palabra Congreso, olvidada como nece-
sidad y remedio, la poblaci6n y riqueza, la libre navegaci6n
de los rios que pondera las fuerzas de la naci6n, quitando
de por medio un monopolio exclusive de puerto, la coloni-
zaci6n extendida hasta el Chaco y hasta Magallanes, y en
una palabra, organizer una gran naci6n-tan vastas pers-
pectivas contribuyeron A despertar la conciencia piblica,
dando otra direcci6n A los partidos para realizarlas, aun-
que los hechos hayan dejado atrAs A aquellos que parecian
suefios.
Sobre la importancia atribuida a Argir6polis y sobre los
escritos que le complementan insertos en este volume,
publicados en la misma 6poca, en la Cr6nica y Sud-Amg-
rica, existen entire otros testimonios, los siguientes:





ARGIR6POLIS


(Rio Janeiro, Junio 25 de 1851.)


Hace usted un inmenso bien tocando cuestiones que han
rehusado siempre tratar nuestros escritores piblicos, A pre-
texto de no crear 6 no fomentar animosidades provinciales,
que si existen, es s6lo porque ellos no han sabido ilustrar A
los pueblos. Le ruego, pues, y lo conjuro A que continue
escribiendo, quedandome la seguridad de que lo harA con
el acierto y buena fe que hasta aqui.
Su Argir6polis, en mi modo de pensar, expresa un pen-
samiento grande, patri6tico, sublime tambien, pero de di-
ficil y actualmente de impossible realizaci6n. Sin embargo,
le ha servido para mostrar la identidad de intereses de estos
Estados y la conveniencia de mancomunarlos.


Jose Maria Paz.



(Valparaiso, Mayo 28 de 1851.)


Su articulo respuesta al Archivo Americano es soberbio.
Lo he leido con un placer indecible. Contiene ideas madres.
La de la Renta 6 de la nacionalidad de las Aduanas de
Buenos Aires merece ser tratada, no diez veces, sino cien
veces. Esta sola idea es una bandera. La prensa no obra
sino por la repetici6n y la insistencia. Todo articulo suel-
to es perdido. Ponga usted en ridicule la absurda idea de
una Aduana de Buenos Aires. Qu6 quiere decir eso? La
Aduana es argentina. Usted h'a tocado en la tecla. Toque
en ella en todos los tonos.
J. B. Alberdi.



Las apreciaciones de una Revista francesa, la Libertd de
Penser, al anunciar la edici6n en francs de Argirdpolis
servirAn de introducci6n.
(EL EDITOR.)






8 OBRAS DE SARMIENTO

i Argir6polis! Cuantos lectores i la vista de este titulo van A ima-
ginarse que se trata de alguna Repiblica de Utopia, como la Atlin-
tida de Plat6n, 6 la ciudad del sol de Campanella, 6 alguna ruina an-
tigua descubierta a orillas del PActolo. I Error! Argir6polis es el ti-
tulo de una obra muy prActica; es el nombre significativo de la capi-
tal de los Estados Unidos del Rio de la Plata: es una ciudad que
puede salir en algunas semanas de la urna de escrutinio de nuestros
representantes, sin que ello cueste i la Francia ni un 6bolo ni un sol-
dado; es la gloria de la Asamblea que promueva su fundaci6n; es la
tierra prometida para todos los obreros laboriosos que mueren de ham-
bre en la vieja Europa. Argir6polis, en una palabra, es el mas bello de
todos los suefios, pero un suefio realizado, porque es Martin Garcia,
en .donde flota hoy initilmente nuestro pabelldn A precio de hartos mi-
llones, y que mafiana daria por el contrario muchos millones al co-
mercio, si nuestro gobierno comprende el magnifico proyecto que le
propone el author de Argir6polis.
Para quien conoce la admirable fertilidad de las orillas del Plata
y de sus afluentes, nuestro entusiasmo no tendri nada de exagerado.
Aquellos paises son un verdadero paraiso terrestre, al cual no faltan
sino habitantes en relaci6n con su extension, para distribuir al mundo
sus riquezas.
Y sin embargo, esos habitantes cubririan aquellas f6rtiles comar-
cas, si gobiernos insensatos no se hubieran puesto a porfia d oponerse
al desenvolvimiento de la civilizaci6n, y A hacer inftiles los bienes que
la munificencia divina ha derramado con tanta profusi6n en la Ame-
rica del Sud. En esta distribuci6n la Francia habria tenido una gran
part, si hubiese prestado su apoyo decidido a sus laboriosos hijos esta-
blecidos en aquellos paises, y tambi6n A aquellos hijos de la Amdrica
hoy desterrados, y de cuyos esfuerzos inteligentes por el desarrollo
de la civilizaci6n y de la instrucci6n dibamos cuenta no hace dos me-
ses en esta misma Revista. D6bese a uno de .los mis distinguidos es-
critores argentinos la publicaci6n de Argirdpolis: el autor del libro
ha guardado el an6nimo, acaso para que no se creyese su obra una res-
puesta i las injuries que el general Rosas le prodigaba en ocho pigi-
nas de su 27.0 mensaje 6 las Cimaras de Buenos Aires.
Ensayaremos hacer comprender por ripido andlisis todo el alcance
de esta obra.
(Sigue un extract de su contenido, y continlia:)
Este resume tan limitado no puede dar sino una idea bien incom-
pleta, de los proyectos desenvueltos en Argirdpolis; pero la modera-
ci6n del lenguaje admirable en la boca de un proscrito, hablando en
nombre de sus amigos proscritos como 1l, nos impone el deber de imi-
tarlo en este trabajo; por lo que no diremos una palabra del general
Rosas, ni recordaremos todos los ultrajes que ha hecho sufrir 6 la
Francia, limitAnddonos a hablar del porvenir y no de lo pasado, ci-






ARGIROPOLIS 9

tando las iltimas piginas de la introducci6n que el autor dirige d la
Francia y que merecen toda su atenci6n, a la vispera del dia en que
la Asamblea Nacional va 4 discutir el nuevo proyecto de tratado con
el general Rosas........... ....... ...... ...........................

Responderd la Francia este llamado ? j se acordari de sus hi-
jos que han ido 4 buscar fortune en la America del Sud ? ; Se ha ol-
vidado de que las sumas enviadas 6 Francia a sus families por los
trabajadores vascos, no bajaban antes de dos millones al afio ? El go-
bierno protege las emigraciones de obreros d California, en donde los
que van en busca de fortune no encuentran de ordinario sino priva-
ciones, la miseria y la muerte, mientras que el ftrtil suelo de ambas
orillas del Plata contiene mis riquezas por recompensa del trabajo,
que las aguas fangosas del Sacramento. j Que la Francia respond
al llamamiento que le hacen los representantes de la civilizaci6n en
la America del Sud! que los escuche, porque las Repdblicas del Plata
se han sentido conmover por los consejos que les dirige el senior Sar-
miento, en las siguientes lines en que terminal Argir6polis...........

















ARGIROPOLIS


6


LA CAPITAL DE LOS ESTADOS CONFEDERADOS


DEL



RIO DE LA PLATA




SOLUCION DE LAS DIFICULTADES QUE EMBARAZAN LA PACIFICACI6N PER-
MANENTE DEL Rfo DE LA PLATA, POR MEDIO DE LA CONVOCACI6N DE
UN CONGRESS, Y LA CREACI6N DE UNA CAPITAL EN LA ISLA DE MAR-
TfN GARCIA, DE CUYA POSESION (HOY EN PODER DE LA FRANCIA) DE-
PENDEN LA LIBRE NAVEGACI6N DE LOS RfoS Y LA INDEPENDENCIA,
DESARROLLO Y LIBERTAD DEL PARAGUAY, EL URUGUAY Y LAS PRO-
VINCIAS ARGENTINAS DEL LITORAL.





ensefiado en la Sinagoga y en el templo, adonde concurren todos; y no he hablado
en oculto...
Cuando esto hubo dicho, uno de los ministros que estaba alli, di6 una bofetada
A Jesis, diciendo: iAsi responded al ontifice?
>Jesfis le respondi6: Si he hablado mal da testimonio del mal; mas si bien, cpor qui
me hieres?> (Evangelio de San Juan, cap. XVIII, vers. 20, 22 y 23.)
Dejad que hablen, dejad que os vituperen, condenen, aprisionen; dejaos colgar
pero publicad vuestro pensamiento. No es s61o un derecho, es una obligaci6n estrecha
de cualquiera que abriga una idea el publicarla, y darla a luz para el bien comun.
La verdad por entero pertenece a todos. Aquello que sabLis y es iutil y digno de que
todos lo sepan, no poddis ocultarlo en conciencia. Hablar es bueno, escribir es mejor;
pero nada hay como publicar por la prensa. (Pablo Luis Courier.)













INTRODUCCION




4 Cuantos aiios dura la guerra que desola las mArgenes
del Plata? Cuinta sangre y cuantos millones ha costado
ya y cuAntos ha de costar ain ? Quienes derraman esa
sangre, y c6ya es la fortune que se malgasta? Quidn tiene
interns en la prolongaci6n de la guerra? Por que se pelea
y entire quienes ? 8 Quien, en fin, puede prever el desenlace
de tantas complicaciones? No hay medio al alcance del
hombre para conciliar los diversos intereses que se chocan ?
El present opisculo ha sido escrito con la mente de su-
gerir, por el studio de los antecedentes de la lucha, la geo-
grafia del pais, y las instituciones argentinas, un medio de
pacificaci6n que A la vez ponga t6rmino a los males presen-
tes, y ciegue en su fuente fa causa de nuevas complicacio-
nes, dejando definitivamente constituidos aquellos paises.
Este escrito se dirige A los gobiernos confederados de las
provincias argentinas, al jefe de las fuerzas que sitian A
Montevideo y al agent de la Francia, que sostiene la de-
fensa de la plaza creyendo interesada la suerte de sus na-
cionales en el desenlace de la lucha. Todos estos y el gobier-
no del Paraguay son personajes obligados de aquel san-
griento drama. Los pueblos argentinos y orientales, bajo la
presi6n del azote de la guerra y los poderes absolutos 6
irresponsables con que han armado A sus gobiernos para
ponerlos A la altura de las dificultades con que luchan, los
pueblos, deciamos, no tienen un carActer active en los suce-
sos. Sufren, pagan y esperan.
Ning6n sentimiento de hostilidad abrigan estas paginas,
que tienen por base el derecho escrito que result de los
tratados, convenciones y pactos celebrados entire los go-
biernos federales de la Repdblica 6 Confederaci6n Argenti-





OBRAS DE SARMIENTO


na. Las medidas que proponemos son, A mAs de legitimas y
perfectamente legales, conformes al derecho federal que
sirve de base A todos los poderes actuales de la Confedera-
ci6n. Tienen su apoyo en el interns de todos los actors en
la lucha, se fundan en la constituci6n geogrAfica del pais, y
lo que apenas podria esperarse, dejan A cada uno en el
puesto que ocupa, A los pueblos libres sin subversi6n, la
guerra concluida sin derrota, y el porvenir asegurado sin
nuevos sacrificios.
Terminar la guerra, constituir el pais, acabar con las ani-
mosidades, conciliar intereses de suyo divergentes, conser-
var las autoridades actuales, echar las bases del desarrollo
de la riqueza y dar A cada provincia y A cada Estado com-
prometido lo que le pertenece, ; no son por ventura dema-
siados bienes para tratar con ligereza el medio que se pro-
pone para obtenerlos?
La Francia estA en primer linea entire los Estados com-
prometidos en esta cuesti6n. Sus rentas sostienen A Monte-
video, sus armas ocupan A Martin Garcia. Su decision, pues,
ejerce una inevitable influencia en los destinos pr6ximos y
futures de la lucha; pero la dignidad de naci6n tan grande
mezclada por accident en cuestiones de chiquillos, le im-
pone el deber de dar una soluci6n A la altura de su poder y
de la posici6n que ocupa entire las naciones civilizadas. La
cuesti6n del Rio de la Plata es para la Europa entera de un
interns permanent. La emigraci6n europea empieza A aglo-
merarse en aquellas playas; y las complicaciones que su
presencia ha hecho nacer en Montevideo, se reproducirAn
en adelante con mas energia, en raz6n del aumento creciente
de la emigraci6n. Hoy hay cien mil europeos en el Rio
de la Plata; dentro de cinco afios habri un mill6n.
Los pueblos, como los hombres, se atraen y se buscan
por afinidades de religion, de costumbres, de clima, de idio-
mas y de todo lo que constitute el tinte especial de una
civilizaci6n. Predomina en el Rio de la Plata la emigraci6n
francesa, espafiola, italiana; esto es, predomina la emigra-
ci6n cat6lica romana, meridional de la Europa hacia los
climas y paises cat6licos, romanos, meridionales del nuevo
mundo. La Francia es la naci6n que por su influjo, su poder
y sus instituciones represent en la tierra la civilizaci6n
cat61ica y artistic del Mediodia.





ARGIROPOLIS


La Francia ha hecho bien de quedarse hasta el desenlace
en el punto que su posici6n le asigna en el Rio de la Plata,
punto adonde propenden instintivamente los pueblos me-
ridionales de Europa A reproducir su civilizaci6n, sus insti-
tuciones y sus artes. La Inglaterra, el protestantismo, la
industrial sajona, han encontrado en la America del Norte
un pueblo digno de representarlos en los destinos futures
del mundo.
8 Hay en la America del Sud terreno preparado para
igual reproducci6n de la civilizaci6n cat6lica? i Pidnselo bien
la Francia! ; Pidnselo bien, M. Lepr6dour! Estamos ya can-
sados en America de esperar que los grandes de la tierra
dejen de obrar cual pigmeos.
Despuds de la Francia, quienes mAs pueden hacer por la
realizaci6n de la pacifica idea que emitimos, son los gobier-
nos federales 6 independientes del litoral de los rios que
forman el Plata. La cuesti6n es de vida 6 de muerte para
ellos. Martin Garcia vuelto A poder del Gobierno de Buenos
Aires y un vapor de guerra paseAndose por las aguas del
ParanA, el silencio, la sumisi6n reinaran en ambas orillas.
i Adi6s arreglo de la navegaci6n de los rios, tantas veces so-
licitado por los gobiernos federales de Santa Fe, Corrientes
y Entre Rios, y otras tantas mafiosamente diferido A la de-
cisi6n de un Congreso, que se ha puesto el mayor arte para
hacerlo olvidar; adi6s, federaci6n; adi6s, igualdad entire las
provincias! El Gobierno de Buenos Aires tendrA bajo su
pie A los pueblos del interior por la aduana del puerto 'inico,
como el carcelero A los press por la puerta que custodia.
Martin Garcia es el cerrojo echado A la entrada de los
rios. i Ay de los que quedan dentro, si el gobierno de una
provincia logra atarse la llave al cinto! Alli estan los desti-
nos futures del Rio de la Plata. El interior, al oeste de la
Pampa, se muere de muerte natural; estA lejos, muy lejos
de la costa, donde el comercio europeo enriquece y agranda
ciudades, puebla desiertos, crea poder y desenvuelve civi-
lizaci6n.
Toda la vida va A transportarse A los rios navegables,
que son las arteries de los Estados, que Ilevan A todas parties
y difunden A su alrededor movimiento, producci6n, artefac-
tos; que improvisan en pocos afios pueblos, ciudades, ri-
quezas, naves, armas, ideas. Si hay alguien, empero, A





OBRAS DE SARMIENTO


quien le interest mantener por algunos afios mAs en el seno
de la nada este porvenir asignado A las provincias litorales,
muy bisofio andaria si lo dejase nacer. El gobernador de
Entre Rios ha sido unitario y es hoy sincere federal. Su
nombre es la gloria mAs alta de la Confederaci6n: Jefe de
un ej6rcito que siempre ha vencido, gobernador de una
provincia donde la prensa se ha elevado, donde el Estado ha
organizado la instrucci6n primaria, las provincias de la
Confederaci6n y los argentinos, separados de la familiar co-
m6n, volverin en vano sus ojos A ese lado, esperando
que de alli salga la palabra Congreso, que puede allanar
tantas dificultades?
Pero en la historic, como en la vida, hay minutes de que
dependent los mAs grandes acontecimientos. La Erancia
entregar4 la isla de Martin Garcia al Encargado de las Re-
laciones Exteriores; nada mas just. j Y despu6s? Des-
pu6s la historic olvidarA que era gobernador de Entre Rios
un cierto general que di6 batallas y muri6 de nulidad, os-
curo y oscurecido por la posici6n de su pobre provincia.
Nosotros hemos debido indicarlo todo, apuntar los me-
dios y sefialar el fin. Entran en los primeros, los hombres
que deben y pueden ponerlos en ejercicio, sin fajtar a su
deber, sin salir de los limits del derecho natural Y escrito.
No se rompe bruscamente con los antecedentes, como no
se improvisan hombres. El general Urquiza es el segundo
jefe respectable de la Confederaci6n Argentina; 61 la ha
hecho triunfar de sus enemigos por las armas. A 61, como
gobernador de Entre Rios, le interest vivamente la cues-
ti6n de que vamos A ocuparnos. Sera 61 el dnico hombre
que habiendo sabido elevarse por su energia y talent, lle-
gado A cierta altura, no ha alcanzado A medir el nuevo
horizonte sometido A sus miradas, ni comprender que cada
situaci6n tiene sus deberes, que cada escal6n de la vida
conduce A otro mAs alto? La historic, por desgracia, est.
Ilena de ejemplos, y de esta pasta estA amasada la genera-
lidad de los hombres.
Por lo que a nosotros respect, hemos cumplido con el
deber, acaso por la iltima vez, que nos impone la sangre
argentina que corre por nuestras venas. Si no .hemos ser-
vido con nuestras ideas A la patria comin, nuestro deseo
de conseguirlo es vehemente por lo menos.













CAPITULO VI


DE LAS RELACIONES NATURALES DE LA EUROPA CON EL Rfo
DE LA PLATA


Hemos cuidado intencionalmente de apartar del grave
examen que nos ocupa, una de las fases que present la
cuesti6n del Rio de la Plata, y no la menos influyente, A
fin de no complicar las cuestiones y obscurecer la verdad
con la multitud de t6picos y detalles. La Francia y la
Inglaterra se han presentado sucesivamente durante estos
iltimos diez afios, pretendiendo A veces haber sido per-
judicadas en los intereses de sus nacionales, ya ofrecien-
do y aun interponiendo su intervenci6n en la lucha de
Montevideo con Buenos Aires, ya, en fin, crey6ndose soli-
darias en la independencia de la Rephblica del Uruguay.
Los acontecimientos que han tenido lugar en el Rio de
la Plata, la prolongaci6n indefinida de las negociaciones,
aquel continue enviar agents para desaprobar sus actos
en seguida, han dejado de manifestar que los gobiernos
ingles y frances, como el Brasil y otras potencias que han
tomado parte accidentalmente en el debate, no tienen una
idea bien clara de la naturaleza de las cuestiones que se
agitan en el Rio de la Plata, marchando A la ventura, guia-
das por las impresiones del moment, la opinion personal
de este 6 el otro ministry, y cediendo A la presi6n de los
graves acontecimientos que tienen hoy lugar en Europa.
Ni podemos acusar A la Francia y A la Inglaterra de in-
justicia sistemAtica contra nosotros. La Presse, uno de los
diaries mAs acreditados de Europa, y el Courrier du Havre,
en Francia, estAn hace ocho afos convertidos en 6rganos
influyentes de la manera de ver del Encargado de las Re-





OBRAS DE SARMIENTO


Como el actor mas conspicuo de la larga y ruidosa cues-
ti6n del Plata es el Encargado de las Relaciones Exterio-
res de la Confederaci6n Argentina, hemos debido antes
de todo averiguar de d6nde eman6 este cargo, su objeto
y funciones, sin lo cual nos expondriamos a extraviarnos
en la apreciaci6n de los hechos, por no conocer la impor-
tancia y el carActer de los personajes A quienes estA enco-
mendada su direcci6n.
Durante los primeros afios de la lucha de la indepen-
dencia, como las Provincias Unidas no estaban recono-
cidas por las naciones extranjeras, nuestras relaciones ex-
teriores eran insignificantes y poco ostensibles. La Pre-
sidencia de don Bernardino Rivadavia atrajo A Buenos
Aires los agents caracterizados de algunas naciones euro-
peas, entire ellas la Inglaterra, que acredit6 cerca de ella
un agent de rango superior, como A potencia s61o infe-
rior en jerarquia A tres 6 cuatro grandes gabinetes euro-
peos.
Con la disoluci6n del Congreso y la renuncia del Pre-
sidente de la Repdblica, la naci6n quedaba en estado de
acefalia, no habiendo una autoridad emanada de la voluntad
y elecci6n de las diversas provincias que la forman, cerca
de la cual los agents diplomAticos pudiesen representar
A sus respectivos gobiernos. De aqui vino la necesidad,
mientras la Repdblica se constituia, de encargar a alguno
de los gobiernos del mantenimiento de las Relaciones Ex-
teriores.
El coronel Dorrego, entonces gobernador de Buenos
Aires, solicit este encargo de los gobiernos de las pro-
vincias, los cuales lo concedieron ya directamente, ya por
delegados, ya, en fin, por ley sancionada por las legis-
laturas. Del context 6 ilaci6n de los diversos articulos
de aquellas convenciones, se deduce fAcilmente el objeto y
condiciones con que se hacia el encargo de las Relaciones
Exteriores al Gobierno de Buenos Aires, que lo solicitaba,
el cual no era otro que parar los inconvenientes del mo-
mento, mientras se reunia un cuerpo deliberate, fuese Con-
greso 6 Convenci6n preliminary, A lo cual debia procederse
inmediatamente, anticipindose el gobierno de Buenos
Aires, hasta sefialar en dichas estipulaciones el lugar que
creia adecuado para la pr6xima reuni6n del Congreso.





ARGIR6POLIS


En la convenci6n celebrada por don Manuel Moreno, a
nombre del Gobierno de Buenos Aires, con el de Cdrdoba,
se acord6 por el articulo VII que, (los gobiernos de Buenos
Aires y de C6rdoba convenian en invitar por si, con pre-
vio acuerdo del de Santa Fe, A las demAs provincias de
la Repdblica A la reuni6n de un Congreso national para
organizarla y constituirla...,, y por el articulo VIII se
estipula que (interin se instala constitucionalmente el go-
bierno general de la Repuiblica, el de la provincia de C6r-
doba autoriza por su parte al de Buenos Aires para dirigir
las Relaciones Exteriores y se compromete A solicitar la
autorizaci6n de los gobiernos con quienes no est6 en di-
sidencia, (I).
El articulo XV de la convenci6n celebrada entire Santa
Fe y Buenos Aires, por el enviado ad hoc don TomAs Gui-
do, dice: ((Los gobiernos de Buenos Aires y Santa Fe con-
vienen en invitar A las demas provincias de la Repdblica A
la Convenci6n y reuni6n de un Congreso Nacional para
organizarla y constituirla., Por el articulo XVI el go-
bierno de Santa Fe autoriza al de Buenos Aires (para di-
rigir las Relaciones Exteriores con los Estados europeos y
americanos, y se compromete A recabar el accdsit de las
provincias de Corrientes y Entre Rios, (2).
Por el tratado celebrado el 4 de Enero de 1831 entire
Buenos Aires, Santa Fe y Entre Rios, y ratificado por el
general Balcarce en Buenos Aires en 10 de Enero, las par-
tes contratantes estipularon: (Invitar A todas las demas
provincias de la Repuiblica A reunirse en Federaci6n con
las tres litorales, y A que por medio de un Congreso ge-
neral federativo se arregle la administracidn general del
pais bajo el sistema federal, su comercio interior y exterior,
su navegacidn, el cobro v distribuci6n de las rentas gene-
rales, consultando del mejor modo possible la seguridad y
engrandecimiento de la Reptblica, su credito interior y
exterior, y la soberania y libertad de cada una de las pro-
vincias.,
Pero donde mAs aparente se hace esta condici6n de la


(1) 21 de Septiembre de 1829.
(2) Convenci6n firmada en Buenos Aires el 18 de Octubre de 1827 entire Tomas
Guido y Domingo Cullen, y ratificada por el general Viamont y don Estanislao L6pez-





OBRAS DE SARMIENTO


pr6xima e inmediata reuni6n de un Congreso General, es
en la nota que pas6 al Gobierno de San Juan, don Juan
de la Cruz Vargas, instruyendole del objeto de la misi6n
que le habia confiado cerca de 61 el coronel Dorrego, go-
bernador entonces de Buenos Aires, quien lo acredit6 en
decreto de i.0 de septiembre de I'827.
(En la naturaleza misma de las cosas, dice el senior
Vargas (i), esti el que la Repiblica conozca un centro
de unidad mientras no se constitute, y la persona en
quien delegaren las autoridades provinciales, pueda expe-
dirse desde luego en los dos ramos de la guerra y rela-
ciones extranjeras; al arbitrio de las autoridades provin-
ciales les es dado la elecci6n de la persona que, national
pero provisoriamente se encargue de estos ramos hasta la
reuni6n de un cuerpo national deliberate. Y si una vez
puede tener la jactancia el que suscribe de abrir opinion
sobre la persona que es indicada, se atreverA i sefialar la
del Excmo. Gobernador de la provincia de Buenos Aires.
,Porque en primer lugar tiene A la vista el mando del
ejercito que se halla en campafia (el del Brasil), la es-
cuadra national, 6 mejor decir, los restos de uno y otro;
en segundo, por lo que hace A Relaciones Exteriores, alli
existen los ministros 6 agents diplomiticos de las poten-
cias que tienen relaciones de amistad con nuestra Repi-
blica; en tercero, porque asi se han pronunciado algunas
provincias, entire ellas novisimamente la de Mendoza por
su ley de 30 de septiembre que acaba de pasar; y final-
mente, porque se encuentra una garantia en su persona
(Dorrego) contra el peligro de una ,usurpacidn abusiva,
del mando, por cuanto ha dado una prueba nada equivoca
en favor de la autoridad de los pueblos, poni6ndose al nivel
de ellos, seg6n se expresa en su circular, y lo ha mar-
cado con los primeros pasos de su gobierno, y seguin final-
mente lo ha comprobado eficaz 6 impert6rrimamente A la
cabeza de la oposici6n que derroc6 (con influjo y esfuerzo
de las provincias) aquellas autoridades, que abusaron de
la sinceridad y confianza de los pueblos (2). Las provin-

(1) Registro official de la provincia de San Juan, libro 2.0, n6mero 21, pagina 1,
Noviembre de 1827.
(2) Alude al gobierno de Rivadavia y al Congreso de 1826, que declar6 d Buenos
Aires capital de la Rep6blica bajo el sistema unitario.





ARGIR6POLIS


cias podran libremente designarles las bases que quieran
bajo del supuesto de que si el Gobierno de Buenos Aires
se presta A encargarse de los enunciados ramos, s61o serA
en fuerza de su patriotism y por rendir un servicio im-
portante A la causa pfiblica, pues sin dispute se halla en
mejor proporci6n y aptitud que los demas gobiernos para
prestarla.
))En seguida de esto, y por no continuar en la acefalia
en que nos observamos, debemos no perder moment en
concurrir A la formaci6n de un cuerpo deliberate, sea
Congress 6 Convenci6n preliminary A 6l, debiendo asegurar
el que suscribe que seria preferente la decision por una
Convenci6n desde luego, mAs bien que un Congreso cons-
tituyente, en raz6n de que pudi6ndose reunir con mAs bre-
vedad la Convenci6n que el Congreso, aquella le darA A
6ste bases fijas sobre que pueda expedirse con mAs acier-
to, en puntos determinados y fijos, evitando asi las osci-
laciones, los errors, y si se quiere, los extravios 6 aberra-
ciones que se han observado en los precedentes, cuanto
porque al parecer se pronuncian las mAs de las provin-
cias, pudiendo asegurar el que habla, estar por ella las otras
dos tan hermanablemente unidas A la de San Juan, en que
primero abri6 su misi6n (i).
,Y como al decidirse esta provincia por la reunion de
ese cuerpo deliberate, ya sea Convenci6n 6 Congreso, pa-
rece regular sefialarle el lugar, siendo aconsejado el que
suscribe indicar el de San Lorenzo 6 el de Santa Fe, ha
podido hacer inclinar A las dos provincias en que ha tocado
por el punto de San Lorenzo.,

(Seria un abundar si el enviado que habla se detuviese
en persuadir A S. E. el senior Gobernador, A la Legisla-
tura de la provincia, y a toda ella, que la disposici6n de
la de Buenos Aires es la de no separarse un punto de la
voluntad y opinion general, nivelando su conduct con la
de toda la Repiblica, respetando religiosamente lo que
se sancionare por mayoria de los pueblos que la integran,
y que estA pronta a dar todas las pruebas de franqueza y

(1) Mendoza y San Luis.





OBRAS DE SARMIENTO


confraternidad que se crean necesarias para convencer que
en sus consejos no entran ideas interesadas ni mezquinas,
y que el bien general, el honor y la dignidad de la Repi-
blica es el punto centrico A que se dirigirAn todos sus
esfuerzos, siendo de ello una prueba dada el haberse puesto
A la par de todas las provincias, tratdndolas de igual d igual,
asi como el digno jefe que la preside tiene adoptada la
misma march con respect A los Excmos. Gobiernos de
toda la naci6n, cuya conduct se manifiesta sin asomos de
reserve en el lenguaje de la mencionada circular de 20 de
Agosto...)
En virtud de esta declaraci6n de principios hecha de
una manera tan solemne por el Enviado de Buenos Aires,
la Junta Provincial de San Juan declar6 en sesi6n del
20 de Octubre del mismo afio lo que sigue:
((Art. I. La provincia de San Juan autoriza al Gober-
nador y CapitAn General de la provincia de Buenos Aires,
para los negocios de guerra y relaciones extranjeras hasta
la reunidn del Congreso Nacional.
),Art. 2.0 La provincia de San Juan autoriza igualmente
al Gobernador de Buenos Aires para former amistad, alian-
za ofensiva y defensive con todas las repiblicas del Con-
tinente Americano, y recabar la cooperaci6n A la guerra
contra el emperador del Brasil, etc.))
Y como si la junta de representantes de aquella pro-
vincia temiese que el encargo de las relaciones exteriores
que hacia al Gobierno de Buenos Aires alejase la reuni6n
pr6xima del Congreso, que debia ponerle tdrmino, en la
misma sesi6n en que concedia el encargo provisorio, y con
la misma fecha, sancion6 con fuerza de ley lo que sigue:
((Art. I.0 La provincia de San Juan declara que no es
su voluntad que la naci6n subsista inconstituida.
,)2.0 En su virtud, se decide por la formaci6n de una
Convenci6n 6 Congreso General que reorganice la naci6n
y la constituya bajo de un gobierno representative, repu-
blicano federal.
S3.0 La Constituci6n que d6 A la Repdblica el Congreso
General serA revisada y sancionada por la provincia.)
El encargo provisorio de las Relaciones Exteriores de
tal manera depend del arbitrio de los gobiernos de las
provincias, que cada vez que en Buenos Aires habia cam-





ARGIROPOLIS


bio de gobernador, se ha renovado con las mismas con-
diciones con que fu6 otorgado la primera vez. Por la ley
de la Sala de Representantes de la provincia de San Juan,
de 8 de Agosto de 1836, se sancion6 lo que sigue:
((Art. I. La provincia de San Juan renueva la ley de
20 de Octubre de 1827, autorizando al Excmo. senior Gober-
nador de la provincia de Buenos Aires, don Juan Manuel
de Rosas, para entender en los asuntos nacionales de gue-
rra y Relaciones Exteriores, hasta que se de la Constitu-
cidn que ha de regir la Repfiblica, y para former alianza
ofensiva y defensive con las demas reptiblicas america-
nas) (i). A continuaci6n de esta ley esti reproducido el
tratado cuadrilAtero, y la de 1833, que constituy6 a San
Juan parte integrante de la liga, con la intenci6n mani-
fiesta de recorder al encargado, que en virtud del pacto
federal vigente, se reservaba el derecho de revocar tal en-
cargo, invitar a la reuni6n del Congreso todos los derechos
que emanan de dicho tratado, que en su articulo 1.0 (2)
declara en ((su vigor y fuerza los tratados anteriores cele-
brados entire los mismos gobiernos,. Asi tenemos, pues,
en esta provincia, mientras fue regida constitucionalmente:
I. Los motives, espiritu y limits del encargo en la nota
del enviado Vargas, que motiv6 la ley de 20 de Octubre
concediendo al Gobierno de Buenos Aires el encargo pro-
visorio mientras se convoca el Congreso prometido. 2.0 Una
ley de la misma fecha, mostrando la mente de la Legis-
latura de no conceder tal encargo sino hasta la inmediata
convocaci6n. 3.0 Renovaci6n del encargo en la persona
del senior Rosas, por lev de 1836, mientras se reune el
Congress, y 4.0 Reproducci6n a continuaci6n del tratado
cuadrilAtero y de su aceptaci6n, para hacer constar los de-
rechos del gobierno de la provincia A invitar & Congreso
y retirar el encargo.

(1) Registro official de la provincial de San Juan, 1836, numero 1, libro 1.
(2) San Juan, Febrero 25 de 1833. La Honorable Sala de Representantes de la
provincia, en uso de la soberania ordinaria que inviste, ha acordado con valor y fuerza
de ley lo siguiente: Art. 1.0 La provincia de San Juan se une la liga de las provincias
litorales y se compromete del modo m8s solemn al cumplimiento de los articulos que
comprende el tratado definitive de alianza ofensiva y defensive de 4 de Enero de 1831,
celebrado en Santa Fe. Art. 2.0 El Poder Ejecutivo de la provincia hara saber oficial-
mente esta resoluci6n a todas las provincias hermanas confederadas, contestando de
este modo A todas las comunicaciones de sus dignos gobiernos A este respect. Registro
official de la provincia de San Juan, nimero 4, libro 2.0





OBRAS DE SARMIENTO


Tal es el derecho piblico escrito que rige no s6lo el
encargo de las Relaciones Exteriores, sino tambidn la ini-
ciativa en la convocaci6n del Congreso Nacional.
El tratado cuadrilatero celebrado entire las provincias
del litoral de los rios en 25 de Enero de 1822, corroborado
por el tratado de 4 de Enero de 1831, A que han adherido
todas las provincias confederadas, establece como una de
las funciones de la comisi6n que ha de representar per-
manentemente en Santa Fe A cada una de las parties con-
tratantes.-(Invitar a todas las demas de la Rep6blica,
cuando est6n en plena libertad y tranquilidad, a que por
medio de un Congreso federativo se arregle la adminis-
traci6n del pais bajo el sistema federal, su comercio in-
terior y exterior, su navegaci6n, el cobro y distribuci6n
de las rentas generals, y el pago de la deuda de la Re-
pdblica.) El estatuto provisorio que se di6 la provincia
de Entre Rios, en el mismo afio 1822 en que firm6 el tra-
tado cuadrilatero, da testimonio de este espiritu de depen-
dencia de la convocaci6n del Congreso General de las
provincias. ((La provincia de Entre Rios, en el de La Plata,
se declara y constitute, con la calidad de por ahora, y
hasta la sanci6n y iltimas declaraciones de un Congreso
General de todas, sobre la forma de gobierno, en un formal
estado y gobierno representative, independiente, bajo las
leyes que por estatutos se establecen.,
((2. Ella es una parte integrante de las Provincias
Unidas del Rio de la Plata, y forma con todas una sola
naci6n, que se reconocerA bajo aquel dictado, 6 otro que
acuerde el Congreso General, A cuyas deliberaciones se
sujeta desde ahora, y promote estar y pasar por ellas sin
contradicci6n, asi en esto como en todo lo demas que le
corresponde.,
La guerra civil que desol6 la Repiblica desde 1829
hasta 1842, estorb6 la realizaci6n de este voto unAnime y
sostenido por todos los pueblos en todas las 6pocas y en
todas las circunstancias. Habria sido de temer, sin duda,
que una vez autorizado cualquiera de los gobiernos provi-
sionalmente confederados A ejercer parte de las atribucio-
nes del poder ejecutivo national, opusiese resistencia, de-
moras y obsticulos, con este 6 el otro pretexto plausible,
para retardar la convocaci6n del Congreso; pues que ejer-





ARGIROPOLIS


ciendo provisoriamente el poder national, el interns per-
sonal del gobernante asi autorizado lo induciria A con-
servarlo todo el tiempo que fuese possible. Pero contra
esta usurpaci6n, por desgracia no sin ejemplo en la historic
de los pueblos, ha quedado siempre vigente el tenor literal
del tratado cuadrilatero, y el derecho primitive de los pue-
blos y de sus gobiernos, que les permit hacer cesar lo
que es provisorio y pedir el cumplimiento de la condici6n
en virtud de la cual se estipul6 la parte del convenio ya
cumplido. ,
Los gobiernos confederados no pueden, legitimamente,
prescindir de la convocaci6n de un Congreso, ni estipular
ellos de una manera irrevocable, por la sencilla raz6n de
que no puede sin monstruosidad chocante simularse un con-
greso de gobernadores para constituir una naci6n, porque
seria seguro que estipularian acuerdos en su propio be-
neficio y conservaci6n. El Congreso tiene por base cons-
titutiva la elecci6n de diputados ad hoc, elegidos por el
pueblo a quien van A constituir.
Resulta, pues, de la nota pasada al Gobierno de San Juan
por el comisionado de Dorrego, Gobernador de Buenos
Aires, y en cuya virtud se le encarg6 a 6l, y despues A sus
sucesores, la gesti6n de las relaciones exteriores:
I. Que es (del arbitrio de las autoridades provinciales,
la elecci6n de la persona que national, pero provisoriamente,
se encargue de los ramos de guerra y relaciones extran-
jeras hasta la reunidn de un cuerpo deliberate.
2.0 Que en virtud de ser el encargo provisorio es re-
vocable por las mismas autoridades provinciales.
3.0 Que el Gobierno de Buenos Aires, al solicitar por
medio de enviados dicho encargo, (ofrecia en su persona
una garantia contra el peligro de una usurpacidn abusive
del mandon.
4.0 Que al pedir la autorizaci6n, declaraba que no debia
perderse moment para la convocaci6n de un Congreso,
condici6n y t6rmino de la solicitud.
5.0 Y filtimo, que el tratado cuadrilAtero, que es ley
vigente de la Confederaci6n, a mAs de dar la iniciativa de
la convocaci6n del Congreso A cada una de las provincias,
establece las atribuciones que son de la competencia exclu-
siva del Congreso, A saber:





OBRAS DE SARMIENTO


-Arreglar la administraci6n general del pais bajo el
sistema federal.
-Arreglar su comercio interior y exterior.
-Su navegaci6n.
-El cobro y distribuci6n de las rentas generals.
-El pago de la deuda piblica.
Desde 1827, en que se anunci6 por el Gobierno de Bue-
nos Aires la pr6xima convocaci6n del Congreso, y en que
las provincias declararon ser su voluntad no permanecer in-
constituidas; desde 1831, en que se reservaba cada una la
iniciativa de la convocaci6n, hasta 1850, que esta para expi-
rar, la palabra Congreso parece haber sido abolida de
nuestro lenguaje politico, v lo que se di6 como provisorio y
de las circunstancias del moment, tomarse por definitive
y normal.
Si hay un Gobierno a quien el decoro y la dignidad de
su posici6n le imponen el deber de no opener resistencias
a este antiguo y postergado voto de la naci6n, es el de
Buenos Aires, por temor de que la historic lo culpe de
querer confiscar en provecho del simple gobernador de una
provincia las facultades que s61o puede ejercer la naci6n;
por temor de que se crea que arranc6 dolosamente a la
sinceridad de los gobiernos de las provincias una conce-
si6n condicional, resuelto A no cumplir jams con la con-
dici6n express en cuya virtud se hacia la concesi6n. Ul-
timamente el reproche de usurpacidn de autoridad, de que
daba garantias la persona de Dorrego, recaeria sobre aquel
que obteniendo la misma concesi6n no reconociese lo que
Dorrego reconoci6 para obtenerla, en su circular del 30
de Septiembre, en que di6 una prueba c(nada equivoca en
favor de la autoridad de los pueblos,, ((para convencer que
en sus consejos no entran miras mesquinas e interesadasn,
siendo de ello una prueba dada el haberse puesto (Buenos
Aires con la renuncia A la Presidencia) A la par de todas
las provincias, tratdndolas de igual d igual. Si esta perfect
igualdad existe, el cargo de usurpacidn no tiene lugar.
Dadas estas bases, que convenci6n posterior ninguna
puede desvirtuar ni invalidar, porque son la ley puiblica,
el derecho national natural y escrito del encargo de las
Relaciones Exteriores, seanos permitido entrar en el exa-
men de los acontecimientos posteriores y en los resulta-





ARGIR6POLIS


dos obtenidos por el encargado provisorio. Desde luego
salta A la vista que desde 1827 en que se hizo la autori-
zaci6n provisoria, han transcurrido, hasta 1850, veintitres
ainos sin que la condici6n sine qua non de la convocaci6n
del indispensable Congreso haya tenido lugar; y como en
185o no se habla ni por incident de la intenci6n de con-
vocarlo, la raz6n natural induce A career que en 1860 aun
no se hablarA de tal instituci6n. El estado actual pro-
visorio, aconsejado y pedido por el Gobierno de Buenos
Aires, a condici6n de convocar un Congreso, serA la ley
definitive de la naci6n? La Repdblica se ha escogido
una capital, sin que se sepa el dia ni la 6poca en que tuvo
lugar tal determinaci6n? Z Las provincias han renunciado
A su derecho, no s61o de ser oidas, sino de dar sus 6rde-
nes A sus encargados, y reunidas en Congreso proveer a
las necesidades de todas v cada una de ellas? Z Por qu6
anomalia monstruosa sucede que una Rep6blica represen-
tativa federal no tiene Congreso, mientras todas las Re-
p6blicas americanas lo tienen, y aun los gobiernos des-
p6ticos del Austria y de la Prusia han aceptado 6 otorgado
constituciones que reglan el ejercicio de los poderes y ase-
guran la libre expresi6n de la voluntad de los gobernados,
representados debidamente en Asambleas y Congresos?
Recomendamos estas consideraciones a todos los ciu-
dadanos federales de la RepDblica Argentina. Sobre ellos
pesa el cumplimiento de sus propias promesas, sobre ellos
la decadencia de la Repdblica, su atraso en relaci6n con
las otras americanas. El tiempo que pasa agrava la si-
tuaci6n, cada dia el mal se hace irremediable y el estado
provisorio que subsiste por veintitres afios, puede subsistir
indefinidamente, y las provincias quedar en lo sucesivo A
merced de los diversos gobernadores de la ciudad de Bue-
nos Aires.
La necesidad de la convocaci6n inmediata del Congreso
que result del studio del derecho, no es menos impe-
riosa que la que nace del examen de los hechos actuales.
CuAl es la situaci6n actual de la Repdblica ? Nuestras ar-
mas sitian A Montevideo hace ocho afios. Seniejante du-
raci6n es casi sin ejemplo en la historic de las naciones.
Nuestro Encargado provisorio de las Relaciones Exteriores
ha creido comprometida la dignidad national en restable-





OBRAS DE SARMIENTO


cer de viva fuerza en la autoridad legal de una naci6n ex-
trafia al general Oribe. Ocho afios ha corrido la sangre
argentina en una guerra exterior; ocho afios hace que la
Francia y la Inglaterra han tornado parte en estas disi-
dencias. Ocho afios ha que A causa de ellas la Francia tiene
en su poder un punto important de nuestro territorio;
y ocho afios hace que las rentas de la naci6n, sus fuerzas,
su energia se agotan y aniquilan en prosecuci6n de aquella
empresa. Acaso el derecho esta de nuestra parte; pero
debemos prolongar para siempre este estado de cosas ? No
pudiera buscarse un desenlace que dejase bien parade el
honor national, ahorrandonos para lo sucesivo las cala-
midades de un estado permanent de guerra, y las humi-
Ilaciones que en las vicisitudes de los acontecimientos hu-
manos estan reservadas, no para el injusto, sino para el
d6bil? Si somos fuertes, por qud no hemos podido en
ocho afios ocupar una ciudad despoblada, consumida por
las disensiones y la miseria? Y si somos fuertes, por que
no emplear nuestras fuerzas en constituirnos de manera
que todas las parties constituyentes del Estado gocen de las
mismas ventajas?
STememos que las potencias extranjeras conquisten
nuestro territorio? Pero esto es precisamente el mal A que
nos expondriamos negandonos A toda transacci6n y a todo
arreglo que no sea someter A los otros poderes contrin-
cantes a hacer lo que nosotros queremos.
El 6nico resultado claro que han dado ocho afios de
luchas, hasta hoy est6riles, es que nuestros ej6rcitos est6n
fuera de los limits de la Repdblica, y que la Francia
retenga en su poder la isla de Martin Garcia, que es la
llave del pais. Si nuestro honor estA comprometido en la
lucha, lo estA por ventura en reconocer ciegamente como
la 6nica conduct buena, aquella que sigue el Encargado
de las Relaciones Exteriores? Amancill6 su honor la or-
gullosa Inglaterra, desaprobando altamente la conduct de
sus encargados en los asuntos del Plata, Mandeville, Pur-
vis, Ousseley ? Se ha degradado la Francia desconociendo
los actos de Deffaudis, Gross, de Mareuil, Lepr6dour? Y
lo que tan grandes naciones han podido hacer sin mengua
para satisfacernos de sus buenas intenciones, no podria-
mos hacer nosotros ante ellas y el mundo, para que se





ARGIROPOLIS


viese que no era obstinaci6n ciega, ni terquedad irrefle-
xiva, lo que nos impulsa A Ilevar el mantenimiento de lo
que creemos nuestro derecho mAs alli de los limits que la
prudencia y el interns national exigen?
Lejos de nosotros la idea de exigir una desaprobaci6n
de la manera como se ha desempefiado el encargo pro-
visorio de mantener las relaciones exteriores, hecho al Go-
bierno de Buenos Aires; pero nada parece mAs natural
que las provincias que lo encargaron, reunidas en Congre-
so, reasuman la comisi6n, pidan cuenta del encargo, oigan
por si mismas las quejas de las otras potencias, den la
raz6n A quien la tenga y adopten cualquiera temperament
que conduzca A conciliar el honor y la gloria de la Confe-
deraci6n con su progress y sus intereses destruidos por
esta guerra sin fin. Un encargado irresponsible corre ries-
go de abandonarse en la gesti6n de los negocios piblicos
A los impetus de su carActer personal, y dar por cuidado
de los intereses de la naci6n, celo por su gloria, lo que acaso
no es mAs que terquedad, orgullo y falta de habilidad y
prudencia.













CAPITULO II


LAS PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, EL PARAGUAY
Y LA REPlBLICA DEL URUGUAY


Para darnos idea de la gravedad de los negocios que
reclaman imperiosamente la convocaci6n de un Congreso
General que ponga termino A la lucha que por tantos afios
ensangrienta las margenes del Rio de la Plata, debemos
tener en cuenta los diversos poderes interesados en su des-
enlace, y los altos intereses que deben ser atendidos.
No es s61o una cuesti6n de la Confederaci6n Argentina
la que se debate, sino la de las antiguas Provincias Uni-
das del Rio de la Plata, v A mAs otra con la Francia, que
ha hecho nacer la ingerencia que sus nacionales emigra-
dos A America han tornado en los asuntos de Montevideo.
Si las provincias que componen hoy la Confederaci6n Ar-
gentina, consultando la paz y esperando desde 1842 un
pr6ximo desenlace, han podido abandonar sin trabas la
gesti6n de sus relaciones exteriores A su encargado pro-
visorio, no seria just exigir A Montevideo y al Paraguay
que se sometan A la decision y A la voluntad de dicho
encargado, sin que las provincias confederadas traten de
buscar por si mismas y reunidas en Congreso un medio
de avenimiento y arreglo.
La voz puiblica atribuye al Encargado de las Relaciones
Exteriores el secret designio de reunir el Paraguay y el
Uruguay A la Confederaci6n Argentina. Creese que el ge-
neral Oribe, sometido al Gobierno de Buenos Aires de
diez aflos A esta parte, obrando con fuerzas argentinas, no
podria, aunque quisiera, en adelante substraerse A la in-
fluencia del Gobierno de Buenos Aires, que lo habria ele-





ARGIR6POLIS


vado y lo sostiene en sus pretensiones. Cualquiera que la
verdad sea a este respect, el hecho es que la Repdblica
del Uruguay ha estado por diez afios y permanece com-
plicada en intereses y pasiones de partido con la Confe-
deraci6n Argentina; que su independencia definitive no
ha podido hacerse efectiva en el hecho, estorbAndolo la
naturaleza de las cosas, los habitos comunes A ambos pue-
blos, y sus verdaderos intereses.
Apreciando en su just valor los desastres de que ha
sido victim Montevideo, las ingentes fortunes destruidas,
la campafia asblada y los millares de cadAveres que ha cos-
tado esta fatal guerra, el observador entristecido se pre-
gunta, si en el orden actual de cosas, y con una pacifica-
ci6n que no remedie radicalmente los males, podrAn Mon-
tevideo y Buenos Aires, desligados de todo vinculo poli-
tico, permanecer largos afios en paz, sin renovar sus que-
rellas y envolver el pais en nuevos desastres. Que es lo
que ha sucedido hasta aqui? El Uruguay dividido en par-
tidos, agitado por las ambiciones de sus caudillos, no ha
podido desprenderse de las Provincias Unidas de que fu6
segregado. La ambici6n del general Rivera le hizo llamar
en su auxilio A los argentinos que por millares estaban
asilados en Montevideo; y el general Oribe, para repo-
nerse de su vencimiento, busc6 naturalmente el apoyo del
Gobierno de Buenos Aires. Como se ve, y sin caracterizar
ninguno de estos hechos, la fuerza mismal de las cosas
atraia al Uruguay en sostin de sus bandos politicos nacio-
nales, las influencias y las fuerzas argentinas; y este hecho
se repetirA siempre, con iguales consecuencias desastrosas
para el Uruguay como para la Confederaci6n Argentina;
pues A nadie se oculta que las luchas entire Oribe y Rivera
de que procedi6 la guerra actual, nos cuestan millares de
vidas argentinas, todos los recursos de la naci6n sacrifi-
cados durante diez afios al empefio de restablecer a Oribe,
y la paralizaci6n de nuestro progress, por la extenuaci6n
de las provincias y la falta de recursos para emprender las
obras de utilidad piblica, que faciliten el comercio, como
apertura de caminos, canales, navegaci6n por vapor, etc.
Que si consideramos al Uruguay en complete paz con
la actual Confederaci6n Argentina, los males que es fAcil
prever no son menores que los que proyienen de la guerra.





OBRAS DE SARMIENTO


Montevideo y Buenos Aires, situadas A la embocadura del
Rio de la Plata, recibiendo cada una de primera mano
las mercaderias europeas, lucharAn cada una de por si por
absorberse el comercio del rio, servir de almac6n de de-
p6sito i las mercaderias, de centro de intercambio de pro-
ductos, y por una ruinosa competencia de favors y ven-
tajas ofrecidas al comercio, 6 promoviendo disturbios en el
Estado vecino, trabajarAn por arruinarse reciprocamente.
Hay quienes crean que la prolongaci6n del sitio de Mon-
tevideo por ocho afios consecutivos, no obstante la supe-
rioridad de las fuerzas sitiadoras y la miseria y la debilidad
de los sitiados, tiene en vista arruinar lentamente A Mon-
tevideo, en beneficio de Buenos Aires; y si este pensamiento
es fundado, puede decirse que el resultado ha ido mAs allA
de lo que una political de destrucci6n podia prometerse. Si-
tiados y sitiadores, orientales y argentinos, amigos y ene-
migos, nacionales y extranjeros, todos han puesto la mano
en la ruina del Estado uruguayo.
Oribe, para mantener un numeroso ejercito, ha diezmado
los ganados; sus enemigos han asolado las campafias, la
ciudad se ha despoblado, sus edificios y plazas pibblicas
han sido vendidos A vil precio, empefiadas sus rentas, des-
truido su comercio, y un mont6n de ruinas reemplazado
la pasada prosperidad de Montevideo. Si Oribe penetra
en Montevideo, es claro que con l1 penetra la influencia
argentina, en despecho de los odios confesados i ocultos
que labran A los orientales. Si la influencia argentina no
triunfa, se estard quieto el Encargado de las Relaciones
Exteriores, sin estar tramando secretamente nuevas com-
plicaciones al Estado Oriental?
La posici6n del Paraguay con respect A Buenos Aires
no es menos precaria y azarosa. Aquella remota porci6n
del antiguo virreinato de Buenos Aires tuvo, para decla-
rarse independiente, que sacrificar su comercio, su civili-
zaci6n y entregarse A un tirano sombrio, que excitando el
sentimiento de la independencia y el odio A los argentinos
y A los extranjeros, redujo A la esclavitud mAs espantosa
A sus conciudadanos; porque es la prActica de todos los
tiranos apoyarse en un sentimiento natural, pero irreflexivo,
de los pueblos, para dominarlos.
El nombre del doctor Francia s61o recuerda hoy todos





ARGIROPOLIS


los excess, todas las crueldades de un despota. Muerto el
tirano, el Paraguay, despu6s de treinta afios de degrada-
ci6n y de miseria, se encuentra en los mismos conflicts
con las provincias argentinas, y sin haber avanzado un
paso en su impossible conato de ser independiente. Colocado
aquel territorio en el interior de la America, a la margen
del rio de su nombre, tiene cuatrocientas leguas de rios
argentinos para ponerse en contact con el comercio euro-
peo. Su interposici6n en el trinsito de los pueblos argen-
tinos lo hacen, ademAs, un obsticulo para el desarrollo de
estos ultimos. Salta, TucumAn y Jujuy tendrian hoy una
via acuAtica por el rio Bermejo, si el doctor Francia no
hubiese aprisionado al benemerito Soria, que emprendi6
con suceso la navegaci6n de aquel rio hasta los confines
del Paraguay, donde fu6 detenido (i). La Confederaci6n
Argentina tiene, pues, un interns real en evitar para lo
sucesivo estos tropiezos opuestos a su comercio, como asi-
mismo el Paraguay tiene interns en ligarse con la Confede-
raci6n Argentina para gozar de igual d igual con Buenos
Aires de las ventajas del comercio europeo.
Esta dependencia de la Confederaci6n es comfin A la
Repiblica del Uruguay, cuya arteria principal de comer-
cio interior es el Uruguay mismo, con sus tributaries que
desembocan arriba de la isla de Martin Garcia, y por tanto
queda subordinado, como el Parand, A la legislaci6n que
le imponga el Estado poseedor de aquella isla, que sirve
de fortificaci6n de la entrada de los rios.
De todas estas consideraciones result que la soluci6n
que haya de darse A la cuesti6n del Plata no debe en jus-
ticia y en previsi6n de males futures, entregarse A la di-
recci6n de un encargado provisorio, A quien puede cegar
su propio interns, 6 el de la provincia confederada que
rige. En esta soluci6n final han de consultarse los intereses
de cada una de las provincias que forman la Confedera-
ci6n Argentina, los de la Reptblica del Uruguay y los del
Paraguay, todas y cada una interesadas en hacer un arreglo
de sus relaciones comerciales, de la navegaoi6n de sus rios
y de su independencia reciproca, sin sacrificar los intereses


(1) Vdase la relaci6n del viaje de Soria.
TOMO XIII.-3





OBRAS DE SARMIENTO


de todas las provincias al interns de una de ellas, ni el de
todos los Estados contrincantes al de uno solo.
Este temperament, A mAs de aconsejarlo la estricta jus-
ticia, lo reclama el estado actual de la lucha. El Encargado
provisoriamente de las Relaciones Exteriores, no obstante
la energia de los medfos empleados, no obstante los in-
mensos recursos que la Confederaci6n ha puesto en sus
manos, no obstante el inaudito poder con que ha sido in-
vestido, hasta poner las vidas y las fortunes de los ciuda-
danos A su disposici6n, no ha podido en diez afios de gue-
rras desastrosas, de negociaciones diplomaticas mil veces
anudadas y rotas otras tantas, terminar estas diferencias.
Despues de diez afios, el general Oribe, A quien crey6 del
deber y del interns de la Confederaci6n Argentina restable-
cer en el mando, estA fuera de Montevideo; y en estos diez
ainos tan calamitosos para la Confederaci6n y para el Es-
tado del Uruguay, no s6lo Montevideo no ha sido sometido,
sino que nuevas complicaciones han surgido.
El Paraguay permanece como en 1812, sin situaci6n po-
litica, y lo que es mil veces peor, una potencia extranjera
ocupa A titulo de rehenes un punto important de la Re-
piblica. El pabell6n de Francia flota sobre las fortalezas
de Martin Garcia.
No maldigamos de la Providencia que dispone y dirige
los acontecimientos humans. Deploremos nuestros propios
extravios, que han concitado contra nosotros tantos inte-
reses y tantas pasiones; pero antes de entregarnos al des-
aliento, busquemos el medio de conciliar nuestra dignidad
national con los intereses de los demAs, y sacar del mal
mismo de que somos victims, el remedio que ha de es-
torbar en lo sucesivo la repetici6n de iguales calamidades.
Acaso la Providencia ha querido favorecernos, poniendo
limits forzosos A nuestros deseos desordenados, y ligando
de tal manera intereses diversos, que de la soluci6n que
las circunstancias del moment exigen, result la prospe-
ridad de los Estados del Rio de la Plata, y la libertad de
los pueblos que los forman.
La Repdblica del Uruguay, como la provincia emanci-
pada del Paraguay, repugnan someterse A la antigua de-
pendencia en que antes estuvieron de Buenos Aires. Mon-
tevideo no tiene sino motives de desconfianza y de odio





ARGIROPOLIS


contra su rival de comercio y de posici6n en el Rio de la
Plata.
El Paraguay y el Uruguay no tienen interns alguno que'
los ligue A Buenos Aires, que esta fuera de sus rutas na-
turales de comercio. Estos dos Estados no tienen, ademAs,
ningin motivo de deferencia por nuestro Encargado de lak
Relaciones Exteriores, cuyo nombre, cuya political, cuya
voluntad, cuyo sistema de gobierno aparece hace quince
afios, como la expresi6n legal del nombre, de la political,
de la voluntad y del sistema de gobierno de la Confede-
raci6n Argentina. El Gobierno de Montevideo, como el
general Oribe mismo, como el del Paraguay, se negarian
A entregar sus destinos en las manos de nuestro Encargado
provisiorio de las Relaciones Exteriores. La ciudad comer-
ciante de Montevideo resistira ahora y siempre A someterse
A su rival la ciudad comerciante de Buenos Aires.
El derecho escrito, por otra parte, de las fracciones del
antiguo virreinato de Buenos Aires, separadas mAs tarde,
establece perentoriamente esta independencia. En la con-
venci6n celebrada el ii de Octubre de 1811, entire las Jun-
tas gubernativas de Buenos Aires y del Paraguay (i), se
establece, art. V, que: (Por consecuencia de la indepen-
dencia en que queda esta provincia del Paraguay de la de
Buenos Aires, conforme a lo convenido en la citada con-
testaci6n official del 28 de Agosto iltimo, tampoco la men-
cionada Excma. Junta pondrA reparo en el cumplimiento
y ejecuci6n de las demAs deliberaciones tomadas por esta
del Paraguay en junta general, conforme A las declaracio-
nes del present tratado; y bajo de estos articulos, deseando
ambas parties contratantes estrechar mAs y mas los vincu-
los y empefios que unen y deben unir ambas provincias
en una federacidn y alianza indisoluble, se obliga cada una
por la suya, no s6lo A conservar y cultivar una sincera,
s61ida y perpetua amistad, sino tambien A auxiliarse mutua
y eficazmente con todo genero de auxilios, etc.)
No es menos explicit en punto de independencia de Bue-
nos Aires, la Convenci6n preliminary de paz entire el Brasil


(1) Esta convenci6n fut firmada en la Asunci6n del Paraguay por don Fulgencio
Yedros, el doctor Francia, el general Belgrano, don Pedro Juan Caballero yel doctor
don Vicente Echevarria.





OBRAS DE SARMIENTO


y la Rep6blica Argentina que asegur6 la independencia
de Montevideo, tit. V: ((El Gobierno de la Repiblica Ar-
gentina concuerda en declarar por su parte la independen-
cia de Montevideo y en que se constituya en Estado libre
6 independiente en la forma declarada en el articulo ante-
cedente (bajo la forma de gobierno que juzgare conve-
niente A sus intereses, necesidades y recursos).,,
Art. X: Siendo un deber de los dos Gobiernos contra-
tantes auxiliar y proteger A la provincia de Montevideo has-
ta que ella se constituya completamente, convienen los mis-
mos gobiernos en que, si antes de jurada la Constituci6n
de la misma provincia y cinco afios despues la tranquili-
dad y seguridad fuese perturbada dentro de ella por la
guerra civil, prestaran A su gobierno legal el auxilio ne-
cesario para mantenerlo v sostenerlo. Pasado el plazo ex-
presado, cesarA toda la protecci6n que por este articulo se
promete al gobierno legal de la provincia de Montevideo,
y la misma quedard considerada en perfect y absolute in-
dependencia.)
Estas clAusulas de la Convenci6n preliminary ajustada
necesitan para su inteligencia y alcance, ser comparadas con
las de las redacciones diversas que en el curso de la nego-
ciaci6n rechazaron constantemente como inadmisibles los
negociadores argentinos, v entire las cuales se encuentra
esta: ((Las parties contratantes se obligan A abstenerse por
si, de toda ingerencia direct 6 indirecta, y A estorbar de
comin acuerdo, con todos sus medios, la ingerencia de
cualquiera otra potencia europea en la formaci6n de la cons-
tituci6n political y gobierno que los habitantes de dicho Es-
tado juzguen convenient establecer. El serA regido por
autoridad del propio pais ejercida por sus naturales-serd
asimismo declarado incapaz de ser incorporado A otro pais
por sumisi6n, 6 por federacidn, 6 de cualquiera otra forma
A ningiin otro Estado europeo 6 americano.)
Rechazado este articulo que imponia limits A la inde-
pendencia y A las futuras formas de gobierno que la pro-
vincia de Montevideo quisiese darse, segin se lo aconseja-
sen sus intereses, result demostrado que la Repdblica del
Uruguay, si asi fuere su voluntad, puede asociarse en fede-
raci6n A otro Estado, sin traspasar los limits que el espi-





ARGIR6POL IS


ritu y la letra de la Convenci6n preliminary de paz con el
Brasil imponia A la independencia por ella asegurada.
Ahora preguntariamos nosotros. Atendida la prolonga-
ci6n de la ruinosa lucha que ha sostenido la Repdblica del
Uruguay, sin desenlace possible hasta hoy; atendida la in-
evitable fatalidad de su condici6n que la liga forzosamente a
las luchas political de la Confederaci6n Argentina, como
lo han demostrado los veinte afios de independencia iluso-
ria de que ha gozado; atendida la dependencia de la Con-
federaci6n en que queda el rio del Uruguay bajo el domi-
nio de la isla de Martin Garcia; atendido que esta isla no
puede serle entregada porque le quedaria sujeta la nave-
gaci6n del Parand, que domina conjuntamente; atendidos
en fin los comunes intereses comerciales de ambos Esta-
dos que la naturaleza ha ligado inseparablemente; aten-
didos tan sagrados intereses, nosotros preguntariamos A
los sitiadores y A los sitiados en Montevideo, aquellas dos
parties de una naci6n empefiadas ocho afios en una lucha
fratricida, si hallan dificultad insuperable, invencible, para
asociarse al Paraguay y 4 la Repiblica Argentina en una
federaci6n con el nombre de Estados Unidos de la America
del Sud, 6 otro que borre todo asomo de desigualdad.
Preguntamos al general Oribe, que obedece al general
argentino Rosas hace diez afios, sin reserve, sin contradic-
ci6n, usando para sus prop6sitos del poder, de los recursos,
de la sangre de los argentinos, si encontraria absurdo,
chocante, reconocer la autoridad de un Congreso General
compuesto de orientales y argentinos, para regular en comdn
los intereses de los Estados del Plata..
Preguntamos igualmente A la ciudad de Montevideo,
cuya suerte depend de auxilios extranjeros, que de un dia
A otro puede por la suerte ser entregada a la merced de su
enemigo, si en lugar de someterse A su rival Buenos Aires,
no se encontraria bien servida formando parte de un gran-
de Estado, cuyas leyes fuesen igualmente equitativas para
Buenos Aires como para Montevideo, poniendo t&rmino al
estado provisorio de la Confederaci6n Argentina, que da
existencia al poder provisional, perd terrible 6 ilimitado,
de que esta investido el Encargado de las Relaciones Ex-
teriores.
Nuestro ardiente deseo de ver terminarse una lucha fra-





OBRAS DE SARMIENTO


tricida que tiene escandalizado al mundo, avergonzada A
la America, aniquilada la riqueza de Estados que debieran
ser florecientes, y aherrojada la libertad de los pueblos que
mAs sacrificios han hecho por dArsela, no nos alucina hasta
career que todas las parties interesadas acogerian con ardor
la soluci6n que ofrecemos A la situaci6n actual. ;No! No
es asi como obran de ordinario los gobiernos ni los parti-
dos. El grito de las pasiones sofoca casi siempre la voz tem-
plada de la raz6n, y el interns personal del ambicioso se
antepone de ordinario al interns duradero de la patria.
Proponemos una transacci6n, fundada en la naturaleza
de las cosas, y afortunadamente Estado alguno de los com-
prometidos en la lucha es duefio de su voluntad en este
moment. El general Oribe depend del Encargado de las
Relaciones Exteriores, que lo sostiene. El Encargado pro-
visorio depend de los Gobiernos de las provincias confe-
deradas que le confiaron el poder de representarlas, y pue-
den retirarselo.
El Paraguay estA subordinado A la embocadura de los
rios que le sirven de intermediaries con el comercio euro-
peo. Montevideo depend de los subsidies que la Francia
le adelanta para sostenerse. La Confederaci6n Argentina,
el Paraguay y la Reptblica del Uruguay estAn, en fin,
dependientes de la posesi6n de la isla de Martin Garcia,
que es la llave del comercio del Uruguay y del ParanA, y
por tanto de los intereses de Montevideo, Buenos Aires,
Santa Fe, Corrientes, Entre Rios, el Paraguay y todas las
provincias enteras.
No hablemos, pues, de derechos imprescriptibles; no
busquemos en una tenaz y culpable obstinaci6n la soluci6n
de las dificultades que nos asedian. Tomemos consejos de
las circunstancias, y demos A cada uno lo que legitima-
mente tiene derecho de exigir, sin perjudicar A los demAs.
Si la violencia ha de emplearse para compeler A una tran-
sacci6n, que sea la que imponga la voluntad del mayor
n6mero al menor. Nuestro derecho escrito asi lo establece.
El Gobierno de Buenos Aires, al solicitar de las provincias
el encargo provisorio de las Relaciones Exteriores, prome-
ti6 solemnemente ((ponerse al nivel de las provincias,, ees-
perar religiosamente lo que sancionase la mayoria de los
pueblos que reintegran la Rep6blican... ((por cuanto ha





ARGIR6POLIS


dado pruebas nada equivocas en favor de la autoridad de
los pueblos, (i).
Los Estados Unidos de Norte America, tan celosos de
sus libertades de Estados confederados, sancionaron al or-
ganizar la Federaci6n, que si las tres cuartas parties de los
Estados reconocian la Constituci6n, 6stos compelerian por
la fuerza de las armas A los disidentes A conformarse con
ella. Las provincias argentinas reunidas en Congreso, y el
Paraguay y los diversos partidos que luchan en las mura-
las de Montevideo pueden, pues, compeler con sus armas
y el auxilio de la Francia, A someterse A la decision del
Congress General, A cualquier Gobierno que, abusando de
su fuerza y de su posici6n, se negase por intereses particu-
lares, suyos 6 de su provincia, A entrar en un arreglo defi-
nitivo de este triste estado de cosas, que ha hecho del Rio
de la Plata la fAbula del mundo, y un caos de confusion
y de desastres.
Lejos de nosotros la idea de querer someter A la Repi-
blica del Uruguay ni al Paraguay A condiciones que no
hayan sido libremente discutidas y aceptadas por ellos.
Lejos de nosotros la ruinosa idea de querer que Montevi-
deo abdique su rango y sus ventajas comerciales en favor
de Buenos Aires, su rival de posici6n, como tampoco que el
Paraguay acepte las condiciones que para su libre comercio
quieran imponerle las ciudades riberanas de los rios que
median entire su territorio y el mar. Por esto es que pedimos
la reuni6n de un Congreso General, en que todos los inte-
reses sean atendidos, y que el pacto de uni6n y federaci6n
se establezca bajo tales bases, que todas las parties con-
tratantes encuentren garantias de ser respetadas en sus in-
tereses y libertad political y commercial.
En virtud de estos mismos principios, el encargo de
las Relaciones Exteriores debe cesar por la convocaci6n
inmediata del Congreso, cuya ausencia se propuso suplir
por s61o algunos meses.
Las grandes ciudades de Montevideo, Buenos Aires, ni
la Asunci6n del Paraguay, pueden servir de centro A las
negociaciones, porque ellas son las que han sostenido y ali-

(i) Vdase la nota citada del enviado Vargas, en cuya virtud se concedi6 al gobierno
de Buenos Aires el encargo de las Relaciones Exteriores.





OBRAS DE SARMIENTO


mentado entire si la lucha que por tantos afios ha devorado
la sustancia de los pueblos; y el espiritu de conciliaci6n
que debe presidir a este deseado arreglo, como el studio
de los intereses vitales de cada una de las provincias con-
federadas, aconsejan que se remuevan desde ahora todos
los motives de celos, de irritaci6n, y todos los recuerdos
desagradables que puedan obstar A la pronta pacificaci6n
del Rio de la Plata y A la organizaci6n definitive de la
Confederaci6n.
Lo que no es sino una previsi6n natural con respect a la
influencia de aquellas ciudades, se convierte en un hecho,
cuando se aplica al Encargado de las Relaciones Exteriores,
quien, cualquiera que sea el patriotism que le atribuyamos,
sus antecedentes, su posici6n, le obligan A seguir fatalmente
en adelante la misma linea de conduct que ha seguido en
diez afios. Por otra parte, el Encargado provisorio, debiendo
concluir en su encargo en el moment que se nombre y
reuna un Congreso, su interns personal, cualesquiera que
sus virtudes sean, le inducirA. opener obstAculos a la
cesaci6n del poder que inviste, pues aunque provisorio, es
tan extenso 6 ilimitado, como no seria si fuese duradero y
regular.
En 1833, el general Quiroga exigi6 la convocaci6n del
Congress, retardada desde 1829 por nuestras disensiones;
y no osbtante que entonces la Repiblica gozaba de com-
pleta paz interior y la opinion federal habia triunfado en el
Gobierno de todas las provincias, el de Buenos Aires en-
contr6 y expuso razones mAs 6 menos plausibles para opo-
nerse la deseada convocaci6n, con el fin, es precise no
disimulArselo, de perpetuar el Encargo de las Relaciones
Exteriores de que estaba en posesi6n y de que podria exo-
nerarlo el Congreso. El voto, pues, del gobernador de Bue-
nos Aires, contra la inmediata convocaci6n del Congreso,
seria, no nos cansaremos de repetirlo, sospechoso de inten-
tar la usurpacidn del poder, contra la cual protestaba el
coronel Dorrego al solicitar el dicho encargo.












CAPITULO III


LA CAPITAL DE LOS ESTADOS UNIDOS DEL RIO DE LA PLATA


Hay un hecho notable en la historic de ]a Repiblica y
de la Confederaci6n Argentina, y es, que nunca ha recono-
cido una capital, y que el partido federal se opuso A la
constituci6n unitaria de 1826, porque Buenos Aires era de-
signado como centro de los poderes politicos que dicha
constituci6n creaba. Los enviados del coronel Dorrego i las
provincias, inmediatamente despuds de la disoluci6n del
Congress de 1826, A fin de recabar de los gobiernos fede-
rales el encargo provisorio de los ramos de Guerra y Rela-
ciones Extranjeras, indicaron A nombre del Gobierno de
Buenos Aires como punto de reuni6n del pr6ximo Con-
greso, A San Lorenzo, 6 Santa Fe, ambos puntos fuera del
territorio de Buenos Aires, A fin de no herir las susceptibi-
lidades de las provincias; y aunque el enviado cerca del
Gobierno de San Juan 'se inclinase A hacer preferir A San
Lorenzo, la Convenci6n de diputados se reuni6 en Santa
Fe, como punto mAs independiente de Buenos Aires.
El tratado cuadrilAtero adicionado que sirve de pacto
provisorio de la actual Confederaci6n Argentina, A mAs de
establecer la obligaci6n de cada provincia contratante, de
invitar A Congreso en el moment que la paz interior se
restableciese, estipul6 en sus articulos adicionales de 1831
que: <(Interin durase el estado de cosas, y mientras no
se restablezca la paz pdiblica en todas las provincias de ]a
Repdblica, residirA en la capital de Santa Fe una comisi6n,
compuesta de un diputado por cada una de las provincias
litorales, cuya denominaci6n serA Comisidn representative
de los gobiernos de las provincias litorales de la Reptiblica





OBRAS DE SARMIENTO


Argentina, cuyos diputados podrAn ser removidos al arbi-
trio de sus respectivos gobiernos cuando lo juzgasen con-
veniente, nombrando otros inmediatamente en su lugar, (i).
Citamos esta clAusula para mostrar cuil fu6 el pensa-
miento dominant de los pueblos con respect al lugar ade-
cuado para la reuni6n de un Congreso deliberate. Aque-
llos motives, acaso infundados, de temor A la influencia
demasiado poderosa de Buenos Aires, toman hoy nueva
fuerza de la circunstancia de ser aquella ciudad la resi-
dencia del Encargado de los negocios exteriores, facultado
con la suma del poder pitblico por la legislature provincial;
en virtud de la cual, los diputados al Congreso deliberate
quedarian por solo el hecho de estar en la ciudad de Bue-
nos Aires, bajo el regimen de dependencia del poder ab-
soluto que inviste el Gobernador de aquella provincia, y
por tanto, privados de toda independencia en la emisi6n por
la prensa y en la tribune de sus opinions.
Ni se concibe como un Congreso que puede residenciar
al Encargado de las Relaciones Exteriores sobre el uso que
de tal encargo ha hecho en veintitres afios, pueda estar bajo
la jurisdicci6n irresponsible de ese mismo Encargado. Pero
la cuesti6n toma mayor gravedad cuando se consider que
van A arreglarse en este Congreso las diferencias que exis-
ten entire las ciudades de Buenos Aires y Montevideo, y A
dar su legitima representaci6n no s61o a cada una de las
provincias de la Confederaci6n, sino al Paraguay, y tanto
A los orientales que siguen las banderas del general Oribe,
como A los orientales que se defienden dentro de las mura-
las de Montevideo.
Ni seria fuera de prop6sito que los argentinos que estin
expatriados en el Brasil, Uruguay, Chile y otros puntos
hiciesen oir su voz en cuestiones que son de interns gene-
ral, y que por la naturaleza misma del asunto, tienen por
base reconocer los principios federales como inica base po-
sible de uni6n que admitirian el Paraguay y Montevideo.
El local para la reuni6n del Congreso general ha de estar
de tal manera situado, con tales garantias resguardado, que
todas las opinions se hallen en complete libertad, todos los

(1) Art. XV: El tratado celebrado entire los Excmos. Gobiernos de las provincias
litorales de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Rios, en Santa Fe a 4 de Enero de 1831.





ARGIROPOLIS


intereses respetados, y todas las susceptibilidades puestas
A cubierto de cualquier viso de humillaci6n. Si no existiera
este lugar privilegiado en el Rio de la Plata, debiera inven-
tarse uno que estuviese al abrigo de toda conexi6n 6 in-
fluencia de los diversos Estados. Si no hubiese una naci6n
que por su respetabilidad pudiese garantir este terreno
neutro, debiera invocarse la protecci6n de alguna de las
que han tornado parte en la cuesti6n del Plata.
Afortunadamente el local existe, y es celebre ya en la
historic de las colonies espafiolas por la reunion de los
diputados de las coronas de Espafia y Portugal, para tran-
sigir por medio de convenios amigables prolongadas cues-
tiones de limits y poner, como al present, t6rmino A gue-
rras asoladoras. La naci6n garante de la libertad de las
discusiones del Congreso posee este punto del territorio y
el medio de hacerselo devolver i la Confederaci6n seria
ponerse en posesi6n de 61 el Congreso general, quedando
desde ese moment sometido a su jurisdicci6n.
Hablamos de la isla de Martin Garcia, situada en la con-
fluencia de los grandes rios, y cuya posesi6n interest igual-
mente a Buenos Aires, A Montevideo, al Paraguay, A Santa
Fe, Entre Rios v Corrientes, cuyo comercio estA subordi-
nado al trAnsito bajo las fortalezas de esta isla. Ocupandola
el Congress, la ocuparan al mismo tiempo todas las pro-
vincias, todas las ciudades interesadas, todos los Estados
confederados. Ocupada la isla central por el Congreso, que-
daria garantida la libertad commercial de todos los Estados
contratantes, sin el peligro que hoy subsiste de que devuelta
i la jurisdicci6n del Gobierno de Buenos Aires la libertad
commercial de Entre Rios, Corrientes, Santa Fe, el Paraguay
y el Uruguay, sea en lo sucesivo sometida i las regulaciones
que quiera imponerles en su propio, provecho el Gobierno
poseedor de la isla fortificada y dejar con esto subsistentes
motives de conflicts futures.
Y siendo la cuesti6n principal, por no decir la dificultad
mis seria, que en todos los paises y en todos tiempos ha
ofrecido la uni6n de diversos Estados 6 provincias en una
federaci6n, la ciudad capital que deje A cada una de las
parties contratantes en toda la libertad A que por este sis-
tema aspiran, todo nuestro studio, dirigido por la mis
several imparcialidad, debe consagrarse A examiner si la





OBRAS DE SARMIENTO


isla de Martin Garcia, colocada hoy por las circunstancias
fuera de la influencia de los gobiernos argentinos, puede
servir de capital permanent de la possible Uni6n, y si por
su colocaci6n geografica es el centro administrative, econ6-
mico y commercial, forzoso, indispensable, para asegurar la
reciprocidad de ventajas que los Estados Confederados de-
deben prometerse de su uni6n.
T6ngase present que la Gran Federaci6n de los Estados
Unidos, el model de las repdblicas modernas, y el tipo
que tuvieron A la vista los federales de las Provincias Uni-
das del Rio de la Plata, tropezaron con la misma dificul-
tad que la Repdblica Argentina encontr6 desde los princi-
pios para constituirse. Como a las mArgenes del rio de la
Plata Buenos Aires, A orillas del Atlantico Nueva York,
era, en la ppoca de constituirse los Estados Unidos, la ciu-
dad mas rica, mis populosa y por tanto mAs influyente de
las colonies inglesas emancipadas; pero a causa de esta
misma superioridad, los demas Estados y las ciudades de
Filadelfia, Baltimore, Boston, etc., se negaban tenazmente
A aumentar la desproporci6n de poder 6 influencia que exis-
tia naturalmente entire ellas y Nueva York, dando a esta
iltima mayor poder, haci6ndola la residencia de los poderes
federales.
La prudencia de los patriots norteamericanos hall al
fin en la creaci6n de una nueva ciudad, Washington, para
que sirviese de capital A la Uni6n, un expediente pacifico
que conciliase las pretensiones opuestas de las diversas
ciudades que pudieron entrar en la asociaci6n sin sentirse
dependientes las unas de las otras. Nueva York, Boston,
Baltimore, etc., quedaron en posesi6n de todas sus ventajas
de posici6n, riqueza y comercio, dependiendo s61o de las
leves generals de la improvisada capital.
Martin Garcia llenaria ain mejor que Washington entire
nosotros el important rol de servir de centro administra-
tivo A la Uni6n. Por su condici6n insular esta independiente
de ambas margenes del rio; por su posici6n geografica es
la aduana comdin A todos los pueblos riberanos, entrando
desde ahora en mancomunidad de intereses comerciales y
politicos el Paraguay, Corrientes, Santa Fe, Entre Rios y
la Repiblica del Uruguay; por su situaci6n estrategica es
el baluarte que guard la entrada de los rios; y puesta bajo





ARGIR6POLIS i4

la jurisdicci6n del Gobierno General de la Uni6n, sera una
barrera insuperable contra todo amago de invasion. Las
ciudades de Buenos Aires y Montevideo, regidas por unas
mismas leyes comerciales, quedan en ambas riberas de la
boca del Plata gozando, como no han podido gozar hasta
aqui, de las ventajas de su contact con el comercio euro-
peo, A causa de la rivalidad que abrigan y que las hace pro-
pender a engrandecerse la una con ruina de la otra.
Bastarian a nuestro juicio estas ventajas para decidir en
favor de la capitalizaci6n de Martin Garcia, aun A aquellos
que menos simpatias tengan con el sistema federal. Mas
hay otras consideraciones que deben tenerse presents para
la resoluci6n de este grave asunto, y que trataremos de
exponer detalladamente. La riqueza de las naciones, y por
consecuencia su poder, provienen de la facilidad de sus
comunicaciones interiores, de la multitud de puertos en
contact con el comercio de las otras naciones. La Francia,
por ejemplo, en Europa debe su esplendor A las vias de
comunicaci6n fluvial que le permiten exportar sus produc-
tos con poco recargo de costs de transport por el Loire
y el Garona al AtlAntico, por el Sena al canal de la Manoha,
por el R6dano al Mediterrineo, por el Rin al Zuiderz6 6
mar del Norte que la pone en comunicaci6n con el BAltico.
Sus numerosos puertos en tres mares distintos la hacen
el centro de un vasto comercio, con el Levante y Africa
por MarseTla, con America por Burdeos y el Havre, por la
costa del Rin con la Alemania, la Holanda y la Btlgica.
El canal del Languedoc establece entire el R6dano y el
Garona una via de comunicaci6n interior que facility por
el coraz6n de la Francia el transport de un mar A otro de
las mercaderias.
La Inglaterra por su forma insular present puertos a
todos los mares y en todos los extremes, facilitando una
red de caminos de hierro la pronta circulaci6n de los pro-
ductos por todos los extremes del Reino Unido.
Los Estados Unidos de Norte America son la maravilla
de la fAcil comunicaci6n de todos los extremes de la Uni6n
con el comercio europeo, v de todos los Estados centrales
con las costas por medio de canales, rios, ferrocarriles y
caminos. Por el norte la cadena de lagos mas extensa de
la tierra, y el San Lorenzo abre al comercio europeo los





OBRAS DE SARMIENTO


Estados de Illinois, Indiana, Ohio, Pensilvania y Nueva
York; por el Este estan en comunicaci6n con el AtlAntico,
Maine, Hampshire, Massachussetts, Connectitut, Nueva
York, Delaware, N. Jersey, ambas Carolinas, Georgia y
Florida; por el Sur con el Golfo de Mejico, la Luisiana,
Alabama, y por el Mississipi con el mismo golfo, los Esta-
dos bafiados por el estuario que forman el Missouri, el Ar-
kansas, el Ohio, el Illinois y otros muchos rios que miden
entire si diez mil millas de navegaci6n; y este prodigioso
conjunto de puntos de contact con el comercio exterior,
ligado por el mis grande sistema de canales artificiales y
de caminos de hierro que exista en naci6n alguna de la
tierra. Esta exposici6n de todos los Estados y este facil con-
tacto con el comercio exterior, sin contar con los nuevos
establecimientos de Oregon y California en el Pacifico,
hacen de los Estados Unidos, no s61o el Estado mAs pode-
roso del mundo, sino que asegura la libertad e independen-
cia de cada Estado de la Uni6n, respect A los demrs Esta-
dos unidos. El comercio extranjero acumula en los puntos
que frecuenta poblaci6n y riqueza; y la riqueza y la pobla-
ci6n de una ciudad acumulan poder, recursos, inteligencia
6 influjo, que van mis tarde A obrar sobre los otros pueblos
colocados en situaciones menos aventajadas.
Si se consult el mapa geogrAfico de la Reptiblica Argen-
tina, se notara que es casi sin excepci6n de pais alguno de
la tierra el mas ruinosamente organizado para la distribu-
ci6n proporcional de la riqueza, el poder y la civilizaci6n
por todas las provincias confederadas. Al Oeste las escarpa-
das cordilleras de los Andes embarazan la comunicaci6n
inmediata con el Pacifico A las provincias de Mendoza, San
Juan, La Rioja, Cataniarca, Salta, Jujuy y TucumAn; y
como si los obstAculos naturales no fuesen bastantes para
estorbar el desarrollo de aquellas provincias, el Encargado
provisorio de las Relaciones Exteriores, por un decreto que
carece de antecedentes en la historic de los gobiernos, ha
puesto obstAculos al comercio de aquellas provincias con
Chile, y A su ya dificil contact con los mercados extranje-
ros por esta parte.
Al Sud, lejos de estar la actual Confederaci6n Argen-
tina de poder cambiar sus products con naci6n alguna ci-
vilizada, sufre las devastaciones de los salvajes, quienes,





ARGIROPOLIS


gracias A nuestro abandon, A la pobreza de las provincias
del interior y i la guerra exterior que nos aniquila, han lo-
grado en estos tiltimos diez afios despoblar una parte de la
Repiblica, hacer azarosa la comunicaci6n con el puerto de
Buenos Aires y acercar el desierto hasta el rio Tercero.
Por el Norte, el desierto por una parte y las provincias
del sud de Bolivia, escasas de products de lucrative inter-
cambio, esterilizan los esfuerzos de la industrial.
Por el Este, en fin, el mis envidiable sistema de rios ce-
rrados al comercio extranjero, y en un Angulo extreme de
este inmenso territorio, que mide mAs de quinientas leguas
de largo, y entire trescientas 6 cuatrocientas leguas de an-
cho, un solo puerto en Buenos Aires, adonde las mercaderias
de las demAs provincias han de venir A cambiarse forzosa-
mente con las mercaderias europeas, y esto sin el auxilio
de canales artificiales, sin el de rios navegables ni ferroca-
rriles, ni aun caminos transitables en que la previsi6n del
Gobierno haya puesto alguno de los medios auxiliares que
la inteligencia humana ha hecho vulgares aun entire los
pueblos mAs atrasados de la tierra.
Buenos Aires es el punto de una circunferencia adonde
convergen de todos los otros extremos las lines de comuni-
caci6n, resultando que los puntos mAs distantes estAn, por
este solo hecho, condenados A la ruina inevitable que traerA
A la larga la diferencia de precious de producci6n de las mis-
mas materials causada por el mayor costo de la exportaci6n.
Un solo ejemplo al alcance de todos harA sensible nuestra
idea. El precio de los cueros, producci6n comun a todas las
provincias, lo establece en el mercado de Buenos Aires la
demand que de este articulo hay en Europa.
Si el precio es de ocho reales en Buenos Aires, que re-
sulta para las provincias que estan obligadas A traer A este
punto sus products? Que los cueros producidos en C6rdo-
ba Ilevan ya por el flete la p6rdida de tres reales, los de San
Luis cuatro, los de La Rioja y TucumAn siete y aun ocho
reales; de donde result que esta producci6n condena nece-
sariamente A la pobreza y A la nulidad A las provincias del
interior segin la mayor 6 menor distancia A que se encuen-
tran del finico puerto, sin que la provincia de Buenos Aires
gane un Apice en su prosperidad, debida al contact inme-





OBRAS DE SARMIENTO


diato del comercio europeo; pues las p6rdidas que experi-
mentan las provincias en su largo y dificil transport, no
influyen ni en el precio corriente, ni aumentan los prove-
chos de los productores del mismo articulo en Buenos Ai-
res. Estas comparaciones pueden hacerse en todos los ramos
que constituyen la riqueza de la actual Confederaci6n.
No es nuestro animo inducir a career que haya en esta dis-
posici6n de las relaciones comerciales de las provincias con
el puerto, intenci6n de hacerlas mal y reducirlas lentamente
A la despoblaci6n y d la miseria, como ya se nota en todos
los angulos de la Repdblica.
Esta mala distribuci6n de las ventajas comerciales obra-
da por la configuraci6n geografica del territorio que ocupa
la actual Confederaci6n, debe remediarla el Congreso Nacio-
nal, en cuanto es dado A la previsi6n y A la voluntad hu-
mana, teniendo present que no es el puerto de Buenos Aires
la via que la naturaleza ha indicado para la c6moda expor-
taci6n de los products del trabajo de los pueblos del in-
terior.
La mds ligera inspecci6n de la carta geogrifica muestra
que el Paraguay, Corrientes, Entre Rios y Santa Fe tienen
en los rios que atraviesan su territorio, medios fAciles de ex-
portaci6n y de contact con el comercio europeo. De la mis-
ma inspecci6n y del viaje de exploraci6n del Bermejo hecho
por el benem6rito Soria, result que Tucumin, Salta y Jujuy
encontrarian por aquella via acudtica exportaci6n prove-
chosa A sus products.
La provincia de C6rdoba, limitrofe de Santa Fe, encontra-
ria en la canafizaci6n del Tercero y en su inmediaci6n al Pa-
ran4 una via de exportaci6n menos costosa y que puede ha-
cerse comfin A Santiago del Estero y 4 Catamarca, no exclu.
ydndose de las ventajas de esta via las provincias de Cuyo,
cuyo camino carril ha sido desviado al norte por las depre-
daciones de los salvajes hasta costear las mirgenes del rio
Tercero hasta el punto en que 6ste busca su uni6n con el
ParanA.
El antiguo camino carril de Cuyo A Buenos Aires se diri-
gia en linea recta desde San Luis al puerto, pasando por
Rio Quinto, poblaci6n destruida durante estos iltimos afios
por los salvajes, San Jose del Morra, igualmente despobla-





ARGIR6POLIS


d Catalina, destruido por los salvajes como las poblaciones
anteriores. De alli seguia hasta el fuerte de las Tunas 6
Taperas, igualmente despoblado hoy, hasta tocar con la
Punta del Sauce, destruida igualmente.
Hasta que al fin por Melincu6, la laguna del Bagual, el
Pergamino y el Fortin de Areco, entraba por Lujdn Bue-
nos Aires.
Hoy el camino de carreta sigue desde Arrecifes al norte
costeando el Parand hasta tocar la esquina del Tercero, cuya
margen sigue al Oeste hasta la Herradura, 6 San Jose,
desde donde inclin.ndose al Sud busca la direcci6n de San
Luis. Como se ve, la arteria inica del comercio de Cuyo
con Buenos Aires, describe desde San Luis un arco de circu-
lo, cuya cuerda es el camino antiguo, midiendo mas de
treinta leguas la distancia al norte del camino transitable,
lo que hace un tercio mas de march, y por tanto un aumento
mas de costs, de tiempo y de flete de los products, que sin
esto tenian ya que soportar el transport de trescientas
leguas.
Nuestro objeto al poner de manifiesto estas lines natu-
rales de comercio, es mostrar c6mo la naturaleza misma
tiene seihalada a Martin Garcia como capital de la federa-
ci6n, ya sea de las actuales provincias argentinas, ya sea la
mAs complete y necesaria de todos los estados riberanos
que formaron antes el virreinato, y cuyos intereses politi-
cos y comerciales, como sus rios y sus vias de comunica-
ci6n, se reunen en Martin Garcia.
La creaci6n de un puerto de comercio exterior en Martin
Garcia, suministrando las mercaderias europeas A las pro-
vincias del interior que pueden aprovechar del contact 6
de la proximidad de las vias fluviales, precipitarA por aque-
lla parte el desenvolvimiento de la riqueza y la mayor ex-
portaci6n de products, que desde alli seguirAn la direcci6n
que los intereses del comercio les sefialen, ya sea acumu-
landose en Buenos Aires 6 Montevideo, ya exportAndose di-
rectamente hacia el exterior.
El Gobierno de Buenos Aires no tiene interns alguno que
lo induzca a propender a la prosperidad de las provincias
del interior. La fuente de su riqueza la encuentra exclusi-


TOMO XIII.-4





OBRAS DE SARMIENTO


vamente en las producciones de su provincia y en su con-
tacto con el comercio extranjero. Asi es que durante diez
aflos ha visto arrasadas las campafias de C6rdoba y San
Luis por los bArbaros, sin tomar medidas para estorbar la
repetici6n de estas depredaciones.
Un gobierno general emanado de un Congreso de dipu-
tados de las provincias y reunido en lugar adecuado para
la libertad de las deliberaciones y en el punto centrico de
sus relaciones comerciales, se ocupard desde luego en faci-
litar todas las vias de comunicaci6n entire las provincias y
los puertos que se establezcan, estudiando las necesidades
del pais, como que de ese studio resultara para las provin-
cias mismas la prosperidad que echan de menos y cuya falta
ellas solas sienten.
Es asombroso, en efecto, el cimulo de trabajos, viajes,
exploraciones y expediciones que nos ha legado el Gobierno
espafiol, y los muchos que se han agregado despues de la
independencia. Un tesoro hay sepultado en los archives
del departamento topogrAfico de Buenos Aires, indepen-
diente de los numerosos trabajos publicados por don Pedro
A. de Angelis en su coleccidn de documents, y el Comercio
del Plata en su itil y provechosa biblioteca. El ingeniero
espafiol don Andr6s Garcia, hablando del rio Tercero, en su
informed al Gobierno de Buenos Aires en 1813, dice: (Las
provincias de Cuyo y de C6rdoba harAn sus exportaciones
de frutos navegando el rio Tercero. Jujuy, Salta y Tucuman
hasta la Nueva OrAn, enviaran los suyos por el rio Bermejo
hasta Corrientes. Tarija y demAs provincias de la Sierra
podrAn hacerlo por el Pilcomayo al Paraguay, y el resto del
alto Peri alguna vez allanard el paso del rio de este nombre.
Por si se recomiendan finalmente las navegaciones del
Uruguay, y frutos de la provincia de Misiones, para su ex-
portaci6n. Estas grandes obras esperan s61o un pequeno
impulse del Gobierno, para que poniendo en movimiento
los resorts que deben perfeccionarlas, hagan felices A sus
habitantes.
He dicho un pequefio impulse, porque no hay montes
que horadar como en el canal del Languedoc; no hay mon-
tafias que trepar, como en el que se trabaja del Sena al Mosa,
y de Venecia al condado de Niza; y finalmente, no hay di-
ques para contener la violencia de las aguas, como en Ho-





ARGIR6POLIS


landa; s61o son precisos brazos, mariners y actividad en
la empresa) (i).
Por que no se ha puesto mano A ninguno de estos traba-
jos despues de la caida del Gobierno national, sino porque
no teniendo el Encargado provisorio de las Relaciones Ex-
teriores interns ninguno en que C6rdoba, Salta, TucumAn,
etcetera, mejoren sus vias, v siendo 6stas demasiado pobres
para emprenderlo por si mismas, no hay ese Gobierno que
d6 un pequefo impulso A trabajos que son vulgares en Es-
tados mas pequefios?
El objeto de una Confederaci6n es reunir la fuerza colec-
tiva de la naci6n al provecho y ventaja de cada uno de los
Estados asociados, y seria ridicule suponer que haya Esta-
dos que se reunan libremente para renunciar A toda espe-
ranza de progress y de mejora para si mismos, abandonan-
do el poder, la riqueza, la gloria y todas las ventajas co-
merciales y political A uno solo de los Estados y A un solo
individuo.
Las provincias de Cuyo, es verdad, no estAn estrecha-
mente ligadas con el nuevo centro commercial que la capita-
lizaci6n de Martin Garcia crearia para todas las demas pro-
vincias y los Estados del Paraguay y del Uruguay; pero,
A mas de que ellas gozarian de la ventaja de dirigirse a Bue-
nos Aires 6 Santa Fe en busca de las mercaderias europeas,
con el desenvolvimiento de la provincia de C6rdoba, tan
rica en products, ganarian en medios y facilidades de ex-
portaci6n.
La provincia de C6rdoba, como centro de la Rep6blica,
require toda la solicitud del Congreso, pues que introduci-
das las mejoras y el progress hasta su seno, las provincias
limitrofes al Oeste, Catamarca, La Rioja y Cuyo, partici-
parian del movimiento.
Las provincias de Cuyo, molestadas hoy en sus relacio-
nes comerciales con Chile, por disposiciones tan inconcebi-
bles en su espiritu y objeto, como absurdas en la forma,
pudieran con el auxilio del Congreso Nacional aprovechar
las facilidades de exportaci6n que ofrece el sistema de lagos
de Huanacache, y el navegable Desaguadero, para acortar

(1) Memoria sobre la navegaci6n del Tercero y otros rios que confluyen al ParanA
por don Pedro Andrds Garcia.





OBRAS DE SARMIENTO


sus distancias y disminuir sus costs de transport que los
colocan en la tltima escala de los pueblos argentinos, asal-
tados en las pampas por los salvajes, oprimidos por gabelas
vejatorias en cuatro 6 cinco provincias del trAnsito y devo-
rados por los costs de transit, para exportar mercade-
rias que sin cost alguno les hacen concurrencia en Buenos
Aires, y establecen fatalmente el precio ruinoso, que les
hace malograr el fruto de tan largos afanes.
Todos los pueblos de la Confederaci6n han sentido los
males que se causan con los derechos de trAnsito que se
imponen unos a otros, y aun el Encargado provisorio de
las Relaciones Exteriores ha manifestado su pesar de que
tales males se prolonguen.
Pero nadie ha observado que distraidas en Buenos Aires
las rentas que se cobran sobre las mercaderias consumidas
por los pueblos, los pobres gobiernos confederados carecen
de recursos para sostenerse, no habiendo rentas nacionales
que vengan en su auxilio, viendose forzados a arruinar A
sus propios pueblos para existir.
Consideraciones de tanta gravedad hacen premiosa, ur-
gente, la convocaci6n del Congreso General, en lugar inde-
pendiente y libre de influencias fatales al interns de cada
una de las provincias confederadas. La prolongaci6n del
provisorio Encargo de las Relaciones Exteriores, hecho por
las provincias hace 23 aiios, A condici6n de la inmediata
convocatoria de un cuerpo deliberate, consumarA mis tar-
de la ruina de los pueblos, si no aproveohamos del incident
que nos ha deparado la Providencia, hacienda que la isla
de Martin Garcia, Ilave del comercio interior, est6 hoy fuera
del dominion del Gobierno de Buenos Aires, y pueda entrar
,en el dominion del Congreso General.













CAPITULO IV


ATRIBUCIONES DEL CONGRESS


Es carActer privativo de la verdad hacerse, una vez enun-
ciada, asequible A todas las inteligencias, vencer en la con-
ciencia ptblica las resistencias que las pasiones y los in-
tereses sublevan, hasta former A la larga la convicci6n
intima de los pueblos, asi como es serial infalible de error,
el empefio de apartarlos del examen y discusi6n de sus pro-
pios intereses, exaltando pasiones rencorosas que ofuscan la
mente y quitan al espiritu la justicia y exactitud de sus
juicios.
Creemos haber mostrado a nuestros compatriotas una
via pacifica y conciliadora para allanar las dificultades que
los rodean, sin sacrificar a su interns el interns de sus ad-
versarios.
Nos hemos atenido hasta aqui en el examen de las diver-
sas cuestiones que hemos tocado, al texto literal de las con-
venciones, leyes y decretos emitidos por los gobiernos fe-
derales de la Repiblica Argentina, y no abandonaremos
este camino mientras la historic political y diplomAtica de
nuestro pais nos suministre datos para ello. Cuando habla-
mos de las atribuciones del Congreso, no nos proponemos
detenernos en las que compete a todos los congress del
mundo, cuales son, examiner la conduct de sus encarga-
dos, aprobar 6 rechazar tratados, declarar la guerra y san-
cionar definitivamente la paz, constituir la naci6n y hacer
uso de todos los negocios p iblicos de la soberania que in-
viste.
Ni nos limitamos al voto enunciado por los gobiernos fe-
derales de San Luis, Mendoza y San Juan, dirigiendose en





OBRAS DE SARMIENTO


1827 al Gobierno de La Rioja (I) en que decian: ((Los GG.
que suscriben estan persuadidos que sean cuales fueren los
motives que han causado las interiores desavenencias, el
sentimiento general de los pueblos y de los buenos ciuda-
danos es, sin duda, conseguir el objeto primario de nues-
tra gloriosa revoluci6n de 18io: asegurar la independencia
y former una Repiblica con leyes sabias y beneficas, bajo
de las que podamos gozar de libertad y de felicidad. Estan
tambien persuadidos que siendo la diferencia de opinions
sobre los medios de conseguir un mismo fin, lo que prin-
cipalmente obsta A 6l, es no dejarse escuchar el voto ge-
neral de la naci6n, sofocado por medio de las armas, sin
oir la voz respetuosa de la raz6n, y sin prever que la san-
gre que se derrame entire los ciudadanos de una misma
patria nos atrae el descr6dito de la naci6n ante los que nos
observan, y la ruina de la Repiblica. En el estado A que
han Ilegado nuestras desgracias, es forzoso buscar un medio
que nos preserve de la iltima ruina.)
Es triste, sin duda, que tan santos votos y tan amargos
hechos sean ain en 1850 como lo eran en 1827, un vano, es-
tiril 6 impotente deseo. Pero apelaremos A algo mas posi-
tivo que simples votos y deseos, A pactos vigentes suscriptos
por los gobiernos de las provincias del litoral, y A los que
han adherido mas tarde los demAs gobiernos que forman la
provisoria Confederaci6n.
En el tratado ciadrildtero, ley vigente hoy, en la atribu-
ci6n quinta de la comisi6n que debia existir mientras no se
estableciese la paz puiblica, estin acordadas las funciones
del Congreso.
Repetiremos esta clAusula para mejor inteligencia:
<,Quinta. Invitar A todas las provincias... A que por medio
de un congress general federativo, se arregle la adminis-
traci6n general del pais, bajo el sistema federal, su comer-
cio exterior e interior, su navegaci6n, el cobro y distribu-
ci6n de las rentas generals, y el pago de las deudas de la
Republica, su credito interior y exterior, y la soberania,
libertad 6 independencia de cada una de las provincias, (2).


(1) Registro official de la provincia de San Juan, libro 2.0, nulmero 10.
(2) Ratificado por parte de Buenos Aires en 1.0 de Febrero de 1831 por el general
Balc.rce, gobernador de la provincia, y don Tomas Anchorena, ministry del Interior.





ARGIR6POLIS


Tal es el texto de la ley escrita y reconocida por todas las
provincias de la Confederaci6n, tal la misi6n del Congreso,
por la que han trabajado incesantemente todos los gobier-
nos federales, y que se ha hecho en vano esperar veinti-
tr6s afios, desde el dia en que se confi6 el encargo de las
Relaciones Exteriores al Gobierno de Buenos Aires. Las ne-
cesidades que se hacian sentir en 1831 son las mismas y
mayores en 1850.
La administracidn general del pais bajo el sistema federal
ha sido sancionada por los hechos y la reclaman hoy mas
que nunca la complicaci6n del Paraguay con la Confedera-
ci6n Argentina, obrada por la muerte del doctor Francia, y
de la Repdblica del Uruguay, causada por nuestra inge-
rencia en las luchas entire el general Oribe, que la Confe-
deraci6n sostiene, y sus adversaries politicos atrincherados
por ocho afios en la ciudad de Montevideo.
El partido unitario que pretendi6 dar otra organizaci6n
al pais ha desaparecido, constando de todos los documents
piblicos de la Confederaci6n la uniformidad del voto de los
pueblos en favor del sistema federal. Es initil, pues, dete-
nerse sobre este punto decidido de hecho y de derecho. El
Congress sera federativo, en cumplimiento del tratado que
liga a todos los pueblos de la Repiblica.


COMERCIO INTERIOR Y EXTERIOR

Este segundo objeto de la reuni6n del Congreso es hoy
mas que nunca urgente y necesario. El Encargado de las
Relaciones Exteriores no puede, en virtud de su cargo, ex-
pedirse en punto que es de la atribuci6n exclusive del Con-
greso, seg6n el pacto federal y la naturaleza de los poderes
legislativos. Vias de comunicaci6n, trabajos de utilidad na-
cional, arreglo de derechos nacionales, extinci6n de las
aduanas interiores, todo esto pertenece al Congreso. El co-
mercio de las provincias del interior con las costas del Paci-
fico esti cerrado hace cuatro afios; el clamor de los pueblos
contra los derechios que agobian el trinsito de las merca-
derias entire unas provincias y otras, se ha hecho unisono
y general.
La Confederaci6n tiene aduanas exteriores en los puntos





OBRAS DE SARMIENTO


que estin en contact con el extranjero, y el Congreso s61o
puede deliberar sobre el cobro y distribucidn de las rentas
generals. La Confederaci6n actual present la imagen del
caos en material de administraci6n y de rentas, y los abusos
que en ella se perpetuan despuds de cuarenta afios de in-
dependencia, no tienen ejemplo en pueblo ninguno de la
tierra.

NAVEGACI6N

Este es el punto culminante de las atribuciones del Con-
greso. No es sin duda la navegaci6n del Rio de la Plata,
desde Martin Garcia hasta entrar en el mar, lo que por
arreglo de la navegaci6n entendian los gobiernos que esti-
pularon el tratado de 4 de Enero de 1831, que hoy sirve de
pacto federal. La navegaci6n de esta parte del rio era en-
tonces, como lo es hoy, libre de toda jurisdicci6n, puesto
que en contact inmediato con el mar, pertenecia con igual-
dad de derechos A la Confederaci6n y a la Repuiblica del
Uruguay. Arreglar el uso de esta parte del rio, seria como
arreglar el uso del aire, de la luz, que A todos pertenece.
En la Convencidn celebrada en 1827 entire los comisiona-
dos de los Gobiernos de Santa Fe y de Buenos Aires, y
ratificada por el general Viamont como gobernador de esta
iltima ciudad, y don Manuel de Encalada como ministry
del Interior, hay tres clAusulas que se correspondent y su-
ceden como complementos las unas de las otras. Por el
articulo XV los gobiernos contratantes convienen en invitar
A las provincias de la Repiblica A la convocaci6n y reuni6n
de un Congreso para organizarla y constituirla. Por el ar-
ticulo XVI el Gobierno de Santa Fe autoriza al de Buenos
Aires para dirigir las relaciones exteriores con los Estados
europeos y americanos.
Por el articulo XVII se estatuye que (hasta que se esta-
blezca un arreglo definitive sobre la navegacidn del rio Pa-
rand, ambos Gobiernos se obligan A dejarla en el estado
que tenia el 30 de Noviembre del afio anterior,. Esta dificul-
tad en el tratado de 1829 entire los Gobiernos de Santa Fe y
Buenos Aires, es la misma que ambos Gobiernos y el de
Entre Rios, interesados igualmente en la navegaci6n del
Parana, declararon en el tratado posterior de 1831, ser de la





ARGIR6POLIS


competencia del Congreso general arreglar, arreglando la
navegaci6n. Todo convenio, pues, celebrado por el Encar-
gado de las Relaciones Exteriores sobre la navegaci6n de
los rios es una inv'asi6n sobre las atribuciones del Congreso,
uinico que puede estatuir sobre este punto de interns nacio-
nal. Esta soberana competencia del Congreso en asuntos de
navegaci6n de los rios, era ya reconocida por los Gobiernos
de Buenos Aires, Entre Rios y Santa Fe desde 1820. En
la Convenci6n celebrada por aquellos gobiernos en 13 de
Febrero de aquel afio se estipula por el articulo IV que:
((Entre los rios Uruguay y Parand navegarAn 6nicamente
los buques de las provincias amigas, cuyas costas sean ba-
fiadas por dichos rios.
))El comercio continuari como hasta aqui, reservdndose
d la decision del Congreso, cualesquiera reforms que sobre
el particular solicitasen las parties contratantes.)
El gobernador de Santa Fe, el general L6pez, que soli-
citaba en 1829 el arreglo de la navegaci6n, muri6 sin h'aber
visto colmados sus deseos, v lo que es a6n mAs singular, la
ciudad de Santa Fe, desde entonces aci se ha arruinado y
despoblado, en despecho de las ventajas de su posici6n A
orillas de un gran rio navegable, rodeada por el Carcarai i
y teniendo en su territorio la embocadura del rio Tercero,
de C6rdoba.
Estas ventajas de posesi6n, que habrian bastado en los
Estados Unidos de Norte Am6rica para crear en diez afios
una ciudad populosa, centro de un vasto comercio, a Santa
Fe no le trajeron sino su ruina y despoblaci6n que describe
asi Sir Woodwine Parish en su obra sobre la Repiblica
Argentina dedicada al general Rosas () :
((En otros tiempos Santa Fe, bajo la protecci6n del Go-
bierno central, que no economizaba gastos para construir
puentes y mantener las fuerzas necesarias para contener a
los indios, era el punto central no solamente entire Buenos
Aires y el Paraguay, sino entire 6ste y las provincias de
Cuyo y Tucumdn; los vinos y frutos secos de Mendoza y
San Juan eran conducidos a Santa Fe, para ser transpor-
tados a Corrientes y al Paraguay, que en cambio proveian

(1) Buenos Aires and the Provinces of the Rio de la Plata, their present, state trade
and Debt, by Sir Woodwine Parish. C. II.





OBRAS DE SARMIENTO


A los habitantes de aquellas provincias, como tambidn A las
de Chile y del Peri, por la misma via, con toda la hierba
mate necesaria para el consume, el cual en aquellas provin-
cias solamente estaba calculado de 3 4 4 millones de libras.
)Los estancieros eran los mas ricos del virreinato, y sus
haciendas no solamente cubrian el territorio de Santa Fe,
sino que en las costas orientales de Entre Rios ocupaban
grandes espacios de terreno, de donde suministraban la
mayor parte de las cincuenta mil mulas que se enviaban
anualmente A Salta para el servicio del Perd.
)Su situaci6n es muy diferente hoy dia; la clausura del
comercio con el Paraguay v el Peru la ha reducido al mds
deplorable estado de miseria, y su separaci6n de la capital,
habi6ndola dejado sin medios suficientes de defense, los
salvajes la han atacado con impunidad, desolado la mayor
parte de la provincia, y mAs de una vez amenazado la ciu-
dad misma con una destrucci6n complete.,
En 1807, en la 6poca de la riqueza y comercio de Santa
Fe, la ciudad de Buenos Aires s61o tenia edificadas como
ciento cincuenta manzanas, en un radio de cosa de mil va-
ras, en derredor de la fortaleza, cuyo espacio queda hoy
comprendido entire las calls de Chile y Belgrano, al Sud
la de Tacuari, la de Maipu al Este, y las del Parque (I),
Corrientes y la de la Piedad al Norte, segun consta de
plans de la 6poca que copi6 Sir Woodwine Parish. Bue-
nos Aires debi6 permanecer en ese estado 6 crecer lenta-
mente hasta I8Io, 6poca en que el comercio abierto A todas
las naciones vino A darle nueva vida.
En 1838 la ciudad abrazaba ya una Area de trescientas
treinta cuadras cuadradas. Pero en 1838 Santa Fe, el anti-
guo centro del comercio del Paraguay con el alto Peri,
Chile, Cuyo, TucumAn, jcontaba apenas 1,500 habitantes!
; A qu6 cimulo de causes tan extraordinarias y destruc-
toras puede atribuirse decadencia y ruina que s61o ha nece-
sido treinta afios para consumarse? Santa Fe habia salido
victoriosa de todas las luchas civiles, Ilegando su buena
fortune y el terror de sus armas hasta imponer un tribute
annual A la poderosa Buenos Aires.
La provincia se habia librado del azote de las disensiones


(1) Hoy Lavalle.





ARGIROPOLIS


intestines que antes de 1820 y despues de 1829 turbaron la
tranquilidad de Buenos Aires. Ninguin ejercito invasor la
ha saqueado como en tiempos atris lo fud TucumAn, y sin
embargo, la ciudad que di6 el grito de federaci6n se muere
lentamente cual si estuviera carcomida por un mal secre-
to, y el viajero que contempla hoy el yermo que ocupaban
antes sus templos y edificios, no sabe A que atribuir la des-
aparici6n de una ciudad que parecia tan favorecida por la
naturaleza.
Mientras este extrafio fen6meno tiene lugar en el Parana,
veamos lo que ha sucedido al mismo tiempo a algunas le-
guas mAs abajo, donde el ParanA cambia su nombre por
Rio de la Plata. Buenos Aires en 1770 ocupaba el tercio del
espacio que hoy ocupa, y desde i8io adelante, su poblaci6n
crece rApidamente, sus riquezas acrecen, si civilizaci6n ade-
lanta, su poder aumenta, y hoy es una de las primeras ciu-
dades de la Am6rica del Sud.
En la otra margen del Plata, Montevideo, fundada en
1760, crece en poblaci6n hasta ocupar el espacio que limi-
taba la antigua muralla, y en 1836, desbordada la poblaci6n
y destruido el muro espafiol de defense, la ciudad abraza
triple extension de terreno, y en los lugares que un afio
antes crecian abrojos, se levantan como por encanto pala-
cios, en que se ostentan los mArmoles de Italia y las bellezas
y comodidades de la arquitectura modern.
Por que causa oculta, pues, Santa Fe se desmorona y
Buenos Aires y Montevideo se ensanchan, pueblan y enri-
quecen ? ; No estAn las tres ciudades sobre las mArgenes
del mismo rio? No gozan de las mismas leyes comercia-
les ? He aqui, pues, explicado el fen6meno. Buenos Aires y
Montevideo son puertos abiertos al comercio europeo, A los
buques de todas las naciones. Mientras que Santa Fe s6lo
podia admitir en su puerto los buquecillos de cabotaje.
Buenos Aires y Montevideo eran centros comerciales, y
Santa Fe, aunque puerto, no lo era ni podia serlo por la
interdicci6n del comercio europeo en que estan las ciudades
litorales del Parana.
Corrientes, si no se ha arruinado del todo, Z es por ven-
tura ciudad tan rica, tan populosa y civilizada como Buenos
Aires? Por que causa si no por el contact inmediato con
el comercio europeo, Montevideo ha crecido A nuestra vista





OBRAS DE SARMIENTO


en s61o los diez afios que precedieron al sitio, y las otras
ciudades del litoral de los rios permanecen estacionarias,
despobladas, pobres y subalternas en la escala de la civili-
zaci6n ?
Esta es una ley universal. Del libre intercambio de pro-
ductos entire una ciudad y los demAs mercados del mundo,
depend su engrandecimiento y su prosperidad. La riqueza
de los Estados depend del mayor nimero de puntos co-
merciales que encierran, de la mayor extension de sus cos-
tas. Chile es en Am6rica un Estado centralizado: Valpa-
raiso era el puerto de la provincia de Santiago, capital del
Estado. La Aduana general de la Repfiblica estaba en la
capital; pero los legisladores chilenos, persuadidos de que
el engrandecimiento de la naci6n depend de la riqueza de
cada una de las provincias que la forman, han ido abriendo
al comercio extranjero puertos en las provincias, segin se
hacia sentir la necesidad. Fueron declarados Concepci6n
y Coquimbo puertos mayores para el trAfico europeo; lo
fu6 en seguida Chilo6; mas tarde Valparaiso fue erigido
en provincia separada; mas tarde Constituci6n y Copiap6
han sido franqueados al comercio europeo.
Ya hemos hecho,sentir en otra parte la ruinosa organi-
zaci6n actual de la Confederaci6n, con un solo puerto habi-
litado para el comercio extranjero; pero A la sabia y medi-
tada deliberaci6n del Congreso, le toca remediar por leyes
previsoras este error de la naturaleza. El Congreso deci-
dirA si cuando el mar no bafia nuestro territorio sino por
un extreme, la voluntad humana podrA prolongar hacia el
interior por medio de rios, que son extensos como mares,
la comunicaci6n y contact director con el comercio extran-
jero; el Congreso resolverA si conviene aplicar A Santa Fe
destruida, A Corrientes y Entre Rios anonadadas, al Para-
guay sepultado en el interior de la America, el mismo en-
salmo que ha hecho en pocos afios la prosperidad, el en-
grandecimiento de Montevideo y Buenos Aires. El Con-
greso, en fin, dirA si el Rio de la Plata es el hijo predilecto
de la Confederaci6n, y si el Parana, el Uruguay y el Para-
guay deben permanecer siempre fuera de la ley de la dis-
tribuci6n equitativa de las ventajas comerciales de la aso-
ciaci6n.
Nosotros no prejuzgamos nada. Si hay dificultades que





ARGIROPOLIS


vencer, la sabiduria de los legisladores sabrA allanarlas. Si
hay intereses fiscales, rentisticos, aduaneros que consul-
tar, el Congreso sabra dejarlos satisfechos; si hay pre-
cauciones de seguridad national que tomar, las institucio-
nes, las leyes, los tratados, las restricciones, cuanto la in-
teligencia humana puede prever y establecer, bastarAn A
resguardar todos los intereses. Vergiienza seria que el Go-
bierno de Buenos Aires se empefiase en probar a sus con-
federados del litoral de los rios, que no les conviene en-
riquecerse por la misma via que se ha enriquecido Bue-
nos Aires; que seria una calamidad para ellos y para la
naci6n que en las aduanas de Santa Fe, Corrientes y Entre
Rios se colectase un mill6n de pesos anuales de derechos
de exportaci6n 6 importaci6n sobre las mercaderias, mien-
tras la aduana de Buenos Aires pone A disposici6n del En-
cargado de Negocios cuatro millones de pesos anuales, con
los que puede sostener ejercitos, marina, empleados, jue-
ces, al mismo tiempo que las provincias perecen de con-
sunci6n y miseria, arruinAndose entire si con gabelas y
pechos.
Lo que hay de mAs notable en esta desigualdad, en la
distribuci6n de las ventajas comerciales entire las provin-
cias, es que la ciudad de Buenos Aires nada pierde porque
la riqueza se desenvuelva en el interior, ganando, al con-
trario, su comercio con la creaci6n de nuevos mercados, y
el aumento de la poblaci6n y de la riqueza del interior que
decuplica las inaterias comerciales, pone en circulaci6n ma-
yores capitals y reproduce al infinite el movimiento comer-
cial, distribuyindolo sobre todos los puntos del territorio.
La estrechez de ideas que prevalece entire nosotros ha he-
cho career a muchos espiritus mezquinos que Buenos Aires
no podia engrandecerse sino con la ruina de Montevideo
y la estagnacidn, nulidad y atraso de las provincias. Pero
basta echar la vista por la carta de los Estados Unidos,
para sentir cuan absurda es semejante idea. Las ciudades
mis populosas y mas comerciantes, Boston, Halifax, Sa-
lem, Nueva York, Baltimore, Filadelfia, estAn situadas
todas sobre una misma costa en un espacio de menos de
40 leguas; y entire estos nueblos comerciantes, la pequefia
ciudad de Salem tiene mayor riqueza en proporci6n de sus
habitantes que ciudad ninguna de la tierra. El comercio se





OBRAS DE SARMIENTO


estimula a si mismo, y la riqueza y variedad de los mer-
cados sometidos A su especulaci6n son el element de su
prosperidad. No puede haber comercio entire una ciudad
rica y una provincia pobre, porque no hay igual masa de
products que cambiar entire si. Un dato reciente, y de
cuya importancia puede juzgar el mAs negado, comprueba
la verdad de este axioma. El movimiento del cabotaje del
Parana que registra una gaceta de Buenos Aires de este
aio, da los siguientes resultados:

Capitania del Puerto.

SVIVA LA CONFEDERACI6N ARGENTINA!
; MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS!

Relaci6n de los buques nacionales que han salido del
puerto, hoy, dia de la fecha, con expresi6n de sus toneladas,
destinos y cargamentos:
Pailebot national (Tres Amigos,, de 15 toneladas, pa-
tr6n Lorenzo Brisoles, para Santa Fe, en lastre;'por Jose M.
Rughi.
Pailebot national (Cirus,, de 15 toneladas, patron Juan
Migoui, para Santa Fe, en lastre; por Jose M. Rughi.
Pailebot entrerriano Emelina,, de 19 toneladas, patr6n
Pedro Rosel, para el Monte, en lastre; por el patron.
Pailebot national (Herman), de 44 toneladas, patr6n
Jos6 Puyol, para Santa Fe, en lastre; por D. Gandulfo.
Pailebot national (Teresa), de 25 toneladas, patr6n LA-
zaro Burzone, para Santa Fe, en lastre; por Jose M. Rughi.
Bote national (Juanita), de 3 toneladas, patr6n Juan
Portela, para Gualeguaychi, en lastre; por Jose M. Rughi.
Bergantin goleta national (Francisco), de 125 toneladas,
patron Gregorio Gastaldi, para Gualeguaychi, en lastre;
por Ocampo y Risi (hijo).
Pailebot national (Vicenten, de 80 toneladas, patron An-
tonio Ravena, para Santa Fe, en lastre; por Casares 6 hijos.
Lanch6n national (Principiante)), de 6 toneladas, patr6n
Antonio Justo, para el Monte, en lastre; por B. Escalada.
Balandra national (Carmen), de 8 toneladas, patr6n
Eduardo Holei, para el Monte, en lastre; por el patron.
Pailebot national (Francisco Primero), de 13 toneladas,





ARGIROPOLIS


patr6n Manuel Bruzone, para Las Palmas, en lastre; por
Jos6 M. Rughi.
Goleta national nuel Sosa, para la Concordia, con 6 bordalesas vino; por
el patr6n.
Ballenera national ((Carmelita), de 15 toneladas, patr6n
Pedro Ferraro, para Gualeguaychi, con o1 pipas vino tinto;
por Ocean y Risso.
Lancha national ((Literito), de 6 toneladas, patr6n An-
dros Chaves, para ZArate, con 4 bultos efectos; por el patr6n.
Goleta national ((Adelaida), de 55 toneladas, patr6n
Marcelo Ambrosi, para la Concordia, en lastre; por Gan-
dulfo.
Goleta national ((Palmira,, de 20 toneladas, patr6n Pablo
Capurro, para la Concordia, con 50 barricas harina, 25 peta-
cas tabaco, i bultito encomienda, 15 bultos efectos, i bail
perfumeria, 2 bultos efectos; por D. Gandulfo.
Bergantin goleta entrerriano ((San Jos6,, de 87 tonela-
das, patr6n Esteban Guastavino, para la Concepci6n del
Uruguay, con 400 fanegas sal, io pipas vacias, 2 cajoncitos
efectos, Io id. fideos; por Jos6 M. Rughi.
Goleta national ((Carolina), de 50 toneladas, patr6n Es-
teban Chiquero, para la Victoria, con 3 fardos efectos, 8 pie-
zas idem, i caj6n idem, 950 fanegas sal, 25 tirantillos, 20
quintales fierro; por E. Ochoa y C."
Goleta national (Clara),, de 51 toneladas, patr6n Luis
Boisa, para la Concordia, con 16 cajones efectos, 20 fardos
bayeta, 6 barricas ferreteria, 4 bolsas arroz, io rollos tabaco,
i bolsa cominos, i id. anis en grano, 12 barricas fideos; por
D. Gandulfo.
Goleta national ((Flor de Buenos Aires,, de 60 toneladas,
patr6n Juan Figari, para la Concordia, con 2 cajones mer-
cancias, I pieza bayeta, 3 pipas vino, 13 farditos mercan-
cias, 25 cajoncitos pasas, 19 damajuanas anis, 27 ollas de
fierro, io barricas az6car, 20 sacos pasas, Io rolls tabaco,
4 barrilitos ferreteria; por Jos6 M. Rughi.
Goleta national ((Josefina,, de 45 toneladas, patr6n LA-
zaro Borda, de Arengo, para la Concordia, con i atado
sierra, 8 canastos clavos, 2 atados cencerros, I tinaja de
barro, 2 medias bolsas garbanzos, I atado cuadros, 2 sacos
mani, i barrica azdcar, 2 balas papel, i barril aceitunas, io





OBRAS DE SARMIENTO


bolsas farifia, media pipa vinagre, 20 damajuanas anis, 29
id. ginebra, I barrica calderas, 6 badilitos efectos, 2 piezas
bayeta, 3 docenas ollas, 2 barricas azicar, i saco pasas, 2
rollos tabaco, 61 cajones mercancias, 8 bultos id., 6 far-
dos id.; por el patr6n.

Son nacionales ............... 21

Pedro Ximeno.



(Buenos Aires, Abril 17 de 1850.)

De los 21 buques, s61o ocho llevan algunas mercaderias
en cambio de los products que importaron; y estos ocho
se dirigen A aquellos puertos en donde queda alguna vida
commercial. La ruina de Santa Fe estA patente en esta lista
de buques en lastre, que parece una procesi6n mortuoria.
i C6mo cambiaria de aspect la situaci6n de aquellas pro-
vincias, sometidos los rios A una legislaci6n mAs liberal,
poniendo en contact todos sus puertos con el comercio
europeo, que limita hoy su acci6n vivificante solo Buenos
Aires y Montevideo! El sistema de rios navegables A que
sirve de embocadura el de la Plata, pone en contact mAs
de diez mil leguas cuadradas de la America del Sud. Las
inexploradas riquezas de Matogroso, los ricos products
del Paraguay y el Brasil, Salta, C6rdoba y las demAs pro-
vincias adyacentes se reunen de todos los puntos del hori-
zonte, de todas las latitudes y de todos los climas, en las
vias de navegaci6n que proporcionan el Paraguay, que nace
A los 120 de latitud, el ParanA A los 17o, el Uruguay que
comienza A ser navegable 16o leguas mAs allA de su con-
fluencia con el ParanA, el Bermejo que viene de direcci6n
opuesta, el Pilcomayo, cuya navegaci6n es por lo menos
verosimil; agregAndose A estas vias formadas por la natu-
raleza, las que la industrial y la conveniencia han de abrir
desde las provincias limitrofes A las litorales, buscando la
exportaci6n fluvial, desde el moment en que cuenten cam-
biar ventajosamente los products nacionales por los arte-
factos europeos.





ARGIROPOLIS


Pocos aiios bastaran para que habilitadas estas gran-
des arteries destinadas por la Providencia a Ilevar el mo-
vimiento y la vida A todos los extremes de la Repuiblica,
nuevos territories sean poblados, mayor ntimero de ciu-
dades riberanas creadas, haciendo con la misma masa de
products exportados la prosperidad de todas ellas, v en-
sanchando la esfera de las especulaciones de Buenos Aires
y Montevideo, cuya situaci6n aventajada las hard siempre
florecientes.
Estas- franquicias fluviales, sobre las que un Congreso
de las provincias interesadas s6lo puede estatuir, concurren
en tiempo, con los medios de obviar it las dificultades que
hasta aqui han paralizado el movimiento de los rios. La
tirania ignorante y sombria del doctor Francia fu6 largo
tiempo una barrera puesta A la navegaci6n de los rios. Sus
celos mezquinos y su ignorancia de sus verdaderos inte-
reses le indujo a dejar esteriles los resultados obtenidos
por Soria en la feliz exploraci6n del Bermejo. La variable
direcci6n de los cauces de los rios era hasta ahora poco un
retardo insuperable para la rapida navegaci6n fluvial, por
la imposibilidad de aprovechar por largo tiempo de la pro-
picia direcci6n de los vientos. Las expediciones que remon-
tan el Parani emplean de ordinario meses enteros en re-
montar pocos centenares de leguas. Algunos buques de
los 117 que remontaron los rios despues de la batalla de
Obligado, invirtieron mAs tiempo de ida v vuelta hasta
Corrientes que el que se necesitaria para hacer un viaje a
Europa. Pero el doctor Francia ha muerto en la misma
6poca en que se aplicaba el vapor al remolque de los bu-
ques de vela en los rios. De Nueva York A Albany, re-
montan y descienden vapores arrastrando tras si 6 A sus
costados catorce embarcaciones cargadas de tal masa de
mercaderias, que distribuido entire ellas el costo del motor
auxiliar, se hace imperceptible. En todos los puertos de
dificil entrada, los vapores de remolque remedian este in-
conveniente.
Asi, pues, el Parand, el Uruguay, el Paraguay serAn por
los medios poderosos de que la industrial modern esti ar-
mada, vehiculos de comunicaci6n tan rapida, tan frecuente
y extensa, como se han hecho en estos tiltimos afios el
Ohio, el Mississipi en los Estados Unidos, rios desiertos
TOMO XIII.-5





OBRAS DE SARMIENTO


y casi inexplorados no hace veinte afios y que hoy surcan
cuatrocientos vapores y veinte mil embarcaciones de vela.
j A qu6 causa si no a una mala legislaci6n fluvial puede
atribuirse el que tan vasto sistema de rios navegables por
tantos centenares de leguas, no tengan sus mArgenes cu-
biertas de ciudades ricas y populosas, y no arrastren so-
bre sus quietas aguas sino miserables y escasas produc-
ciones ?
Guard6monos de los que nos hablan de la seguridad
national para cerrar los rios al comercio europeo, mien-
tras ellos lenan la bolsa abriendo sus puertos A ese mismo
comercio; guard6monos de los que nos aconsejan perma-
necer en la inacci6n y en la miseria, mientras ellos ven
crecer A influjo del comercio extranjero sus ciudades, su
riqueza y esplendor. Los sacrificios, como las ventajas, de-
ben distribuirse proporcionalmente entire todos los asocia-
dos; de lo contrario, se constituiria una sociedad leonina,
en la que uno tendria el poder y los otros la sumisi6n, el
uno la riqueza y la miseria los otros. Veinte afios de tris-
tisima experiencia han debido aleccionar a los que ni pueden
ni quieren ser el le6n de la fAbula.













CAPITULO V


ARGIR6POLIS (I)


Creemos haber llegado a establecer s6lidamente la con-
veniencia, la necesidad y la justicia de crear una capital
en el punto centrico del Rio de la Plata, que poniendo por
su posici6n ge6grafica en harmonia todos los intereses que
se chocan sin provecho despues de tan largos afios, ter-
mine A satisfacci6n de todos los partidos, de todos los Es-
tados del Plata la guerra que los desola, para cuya solu-
ci6n han sido impotentes las armas de la Confederaci6n
Argentina y la diplomacia europea. Efectivamente, la crea-
ci6n de una capital en Martin Garcia, para conciliar los
intereses y la libertad de los Estados confederados, tiene
en su apoyo:
I.0 El ejemplo de los Estados Unidos de Norte Am&-
rica, que adoptaron en igual caso el mismo temperament
para constituir la Federaci6n. WAshington fu6 creada para
servir de capital de la Uni6n Americana y sus distrito en-
tregado al Congreso.
2.0 Que por su forma peninsular Martin Garcia se des-
liga naturalmente de toda influencia de cada una de las
provincias que forman la Uni6n.
3. Que cerrando la entrada al Parana y al Uruguay,
las provincias riberefias de Corrientes, Santa Fe, Entre
Rios y sus limitrofes, como asimismo el Paraguay y la
Repiblica del Uruguay, unidas en un interns comin, estan
interesados en la independencia de dicha isla de toda otra

(1) Para cvitar una perifrasis, creamos un nombre ticnico, emanado de la natura-
leza del objeto denominado apyuptoX, argurion, palabra griega, que significa plata,
y polis, terminaci6n de ciudad. Argir6polis, ciudad del Plata.





OBRAS DE SARMIENTO


provincia que pueda, ahora 6 en lo sucesivo, someter la
navegaci6n interior de los rios a las regulaciones que su
interns particular le aconseje imponer.
4.o Que si han de hacerse estipulaciones entire el Pa-
raguay y el Uruguay con la Confederaci6n actual para ga-
rantirse reciprocamente la navegaci6n de sus rios, estas es-
tipulaciones no pueden ser duraderas y firmes mientras los
tres Estados no tengan igualdad de dominion sobre la isla
fuerte que cierra el trinsito, v esta igualdad supone la aso-
ciaci6n y federaci6n de los tres Estados en un cuerpo unido
por un interns y un centro comiin.
5.0 Que la situaci6n extranjera de Martin Garcia la
hace un baluarte de defense para los Estados y, por tanto,
estA llamada a ser el centro de la Uni6n.
6.0 Que la situaci6n geogrifica de las provincias de la
Confederaci6n Argentina hace de esta isla, no s6lo el cen-
tro administrative y commercial, sino la aduana general para
la percepci6n de los derechos de exportaci6n 6 importaci6n.
7. Que deja A Buenos Aires y Montevideo en pleno
goce de las ventajas comerciales que les asegura su si-
tuaci6n A ambos lados de la embocadura del rio, someti-
das A una legislaci6n comrnn que estorbe en adelaite la
competencia y rivalidad commercial que las ha arrastrado
A pretender destruirse mutuamente en las guerras, inter-
venciones y luchas de partido que ambas han fomentado
durante los quince aios precedentes.
8.0 Que la poblaci6n de la isla creara en pocos aios
un nuevo centro commercial comiin A las dos ciudades, v
por tanto un nuevo element de prosperidad para ellas, au-
mentando el n6mero de ciudades comerciantes y ricas del
Rio de la Plata.
9.0 Que no estando en poder de ninguno de los Estados
la isla, y siendo la posesi6n actual que de ella tiene la Fran-
cia por via de rehenes, la Francia se prestaria A devolveria
A un Congreso reunido en ella para terminar la guerra, y
el Congress tendria interns de entrar en su inmediata po-
sesi6n, en nombre de todos los Estados interesados.
o1. Que convocado el Congreso, el Encargo de las Re-
laciones Exteriores hecho provisoriamente al Gobierno de
una de las provincias, deja de ser una amenaza constant
de usurpaci6n del powder national, efectuada por la dura-





ARGIR6POLIS


ci6n y la irresponsabilidad del Encargado, y las concesio-
nes que solicita diariamente de los poderdantes, para ex-
tender su autoridad a punto de someterlos A ellos mismos
A su dominio.
Militan en favor de la fusion de los tres Estados del
Plata en un solo cuerpo, el espiritu de la epoca y las ne-
cesidades de las naciones modernas. La especie humana
march A reunirse en grandes grupos, por razas, por len-
guas, por civilizaciones identicas y anAlogas. La Italia
desde principios de este siglo trabaja por reunirse en una
sola naci6n, y las 1ltimas revueltas de la Lombardia v Ve-
necia han tenido por instigador el espiritu italiano.
La Alemania por la Asamblea de Francfort, 6 la poli-
tica de la Prusia 6 del Austria, aspira al mismo fin. Los
Estados Unidos del Norte se agrandan por la creaci6n
de nuevos Estados y la anexi6n de los vecinos. Tejas, el
Nuevo M1jico y California han cedido ya A esta atracci6n,
y el alto y bajo Canada continian cada vez mAs atormen-
tados por el deseo de adherirse A un gran centro de Unidn.
Esta propensi6n A aglomerarse las poblaciones se explica
fAcilmente por las necesidades de la 6poca. La ciencia eco-
n6mica muestra desde el mecanismo de las fAbricas hasta
la administraci6n de los Estados, que grandes masas de
capitals y brazos soportan con menos gasto el personal
que reclaman. Cuando por otra parte brillan en la tierra
cuatro 6 cinco grades naciones, los hechos y los hombres
de las pequefias pasan inapercibidos, valiendo mis ser di-
putado de la Camara baja en Inglaterra que president en
una repiblica obscura.
Las repfblicas sudamericanas han pasado todas mAs 6
menos por la propensi6n A descomponerse en pequefias
fracciones, solicitadas por una anArquica 6 irreflexiva as-
piraci6n A una independencia ruinosa, obscura, sin repre-
sentaci6n en la escala de las naciones. Centro Amrrica
ha hecho un estado soberano de cada aldea: la antigua
Colombia di6sela para tres repiblicas; las Provincias Uni-
das del Rio de la Plata se descompusieron en Bolivia, Pa-
raguay, Uruguay y Confederaci6n Argentina, v aun esta
iltima llev6 su afan de descompbsici6n hasta constituirse
en un caos sin constituci6n y sin regla conocida, de donde
ha salido la actual Confederaci6n, encabezada en el ex-





OBIAS DE SARMIENTO


terior por un Encargado provisorio de las Relaciones Ex-
teriores.
Los Estados del Plata estAn llamados, por los vinculos
con que la naturaleza los ha estrechado entire si, A former
una sola naci6n. Su v6cindad al Brasil, fuerte de cuatro
millones de habitantes, los ponen en una inferioridad de
fuerza que s61o el valor y los grandes sacrificios pueden
suplir.
La dignidad y posici6n future de la raza espafiola en
el Atlantico exige que se present ante las naciones en
un cuerpo de naci6n que un dia rivalice en poder y en pro-
greso con la raza sajona del Norte, ya que el espacio del
pais que ocupa en el estuario del Plata es tan extenso, rico
y favorecido como el que ocupan los Estados Unidos del
Norte. El mundo estA cansado de oir hablar de estas re-
yertas americanas entire ciudades que apenas son algo mAs
que aldeas, entire naciones que no cuentan mAs poblaci6n
que un departamento 6 un condado.
Pero para que la Confederaci6n Argentina pretendiese
hacerse el centro, solicitando esta concentraci6n de los Es-
tados que se han desprendido de ella, era necesario que
se mostrase digna de tan honrosas simpatias, que en lugar
de Ilevar la guerra y la desolaci6n A sus vecinos, los eclip-
sase por el brillo de sus instituciones, por el desarrollo de
su riqueza. Z Qui6n querrA adherirse A un Estado regido
por la violencia y el arbitrio irresponsible de un manda-
tario que no tiene ain un titulo permanent para ejercer la
autoridad supreme?
SA la sombra de qu6 Constituci6n sancionada por los
pueblos vendrian A reposarse el Paraguay envilecido y anu-
lado por el doctor Francia, el Uruguay dilapidado por Ri-
vera 6 amenazado por Oribe de gobernarlo por derecho de
conquista? Buscarian en esta asociaci6n, an6nima, ace-
fala y sostenida s61o por la violencia, respeto por las opi-
niones, libertad para el pensamiento, igualdad para los
Estados confederados en la distribuci6n de las ventajas de
la asociaci6n ? S61o la convocaci6n inmediata del Congreso
y la promulgaci6n de una Constituci6n que regle las re-
laciones de Estado A Estado y garantice los derechos y la
libertad de los ciudadanos, puede servir de base A la inevi-
table reunion de los Estados del Plata y con ella A la ce-





ARGIR6POLIS


saci6n de las luchas, odios y rivalidades que los afligen,
para dejar que el porvenir inmenso A que estan llamadas
aquellas comarcas alcancen A las generaciones actuales con
algunas de sus bendiciones.
Si todas estas ventajas v resultados obtenidos sin efusi6n
de sangre, sin trastornos ni cambios peligrosos, no pudie-
ran obtenerse de una vez, bastaria que una sola de ellas
fuese inmediata y efectiva para hacer apetecible por lo
menos la invenci6n de la capital de los Estados del Plata.
Nosotros no pedimos mas A los hombres desapasionados
y A quienes no extravian pasiones culpables que mediten
sobre estos puntos y habitien su espiritu A career possible
lo que es verosimil, A desear que sea un hecho lo que en
teoria present tan bellas formas.
j Qud obstAculos impedirian que la idea se convirtiese
en hecho prActico, que el deseo se tornase en realidad?
i No se presta la superficie de Martin Garcia A contener
una ciudad ? ; C6mo! G Gnnova, la ciudad de los palacios,
no pudo liegar A ser ella sola una de las mAs poderosas re-
piblicas de Italia? No estAn sus templos y edificios derra-
mados sobre el declive rApido de una montafia, no habiendo
en toda la ciudad sino dos calls, A lo largo de la angosta
franja de tierra que A fuerza de arte han arrebatado A las
olas del mar? 8 La c6lebre Venecia, fundada sobre estacas
en el seno de las lagunas, no fud apellidada la reina del
AdriAtico y sus habitantes no tuvieron por largos siglos el
destiny del mundo en sus manos ? Y sin buscar ejemplos tan
lejos, e han impedido las montafias y el mar que Valparaiso,
que s61o contenia una calle hace veinte afios, contenga hoy
cincuenta mil habitantes, y sea el centro del comercio del
Pacifico ?
La Am6rica espafiola se distingue por la superficie des-
mesurada que ocupan sus ciudades apenas pobladas; y el
hibito de ver diseminarse los edificios de un solo piso en
las llanuras, nos predispone A hallar estrecho el espacio
en que en Europa estan reunidos doscientos mil habitantes.
De este despilfarro de terreno viene que ninguna ciudad
espafiola en America pueda ser iluminada por el gas ni
servida de agua, porque el cost excesivo de los canios que
deben distribuir una 6 otra no encuentran cincuenta ha-
bitantes en una cuadra. Por otra parte, es un hecho conquis-





OBRAS DE SARMIENTO


tado que la grandeza de los pueblos ha estado siempre en
proporci6n de las dificultades que han tenido que vencer.
Los climas frios engendran hombres industriosos, las costas
tempestuosas crean marines osados. Venecia fut libre y
grande por sus lagunas, como NApoles fu6 siempre presa
dc los conquistadores por sus llanuras risuefias. Nuestra
pampa nos hace indolentes, el alimento fAcil del pastoreo
nos retiene en la nulidad.
Pero Martin Garcia no estA en las condiciones de aque-
Ilas ciudades que la industrial humana ha hecho surgir en
despecho de la naturaleza, dondequiera que un poderoso
interns aglomeraba hombres y edificios. Su extension se
presta A todas las aplicaciones apetecibles. El general La-
valle hizo durante su mansion en aquella isla desmontar una
porci6n de terreno y cultivar en 61 cereales.
Nuestro juicio no esta habituado A la repentina aparici6n
de ciudades populosas. Estamos habituados A verlas morir
mis bien de inanici6n.
i San Luis, Santa Fe, La Rioja, que la tierra que ha reci-
bido en su seno los escombros de vuestros templos de barro
os sea propicia! Pres6ntasenos A la imaginaci6n invencible-
mente chozas de paja, calls informes, aldeanos medio des-
nudos por moradores. S61o el espiritu de los norteamerica-
nos no se sorprende de encontrar una ciudad populosa ilu-
minada por el gas, donde dos afios antes crecian encinas
y robles. El mapa de los Estados Unidos envejece en cinco
afios; en cada nueva sesi6n del Congreso, los diputados
tienen que hacer lugar al representante de un nuevo Estado
que pide asiento en el Capitolio, y las ciudades nacen de
piedra y calicanto, se enduceren al sol de un anio, v ven
aumentar sus habitantes por millares cada semana. Hay
quienes trafican en la crianza 6 invenci6n de ciudades, y tal
especulador que compr6 A un d6lar el acre de tierras bal-
dias, las menudea un afio desputs A una guinea la yarda.
Que Argirdpolis sea, y tales son las ventajas de su posi-
ci6n, que la virilidad complete serA contemporAnea de su
infancia. La aduana de los estupendos rios que recorriendo
medio mundo vienen A reunirse en sus puertos, atraerA alli
cien casas de comercio.
El Congress, el president de la Uni6n, el tribunal su-
premo de justicia, una sede arzobispal, el Departamento To-





ARGIROPOLIS


pografico, la administraci6n de los vapores, la escuela nAu-
tica, la Universidad, una escuela politecnica, otra de Artes
y oficios y otra Normal para maestros de escuela, el arsenal
de marina, los astilleros, v mil otros establecimientos admi-
nistrativos y preparativos que supone la capital de un Es-
tado civilizado servirian de nicleos de poblaci6n suficiente
para former una ciudad. A cuAntas aplicaciones tiles se
ofrece el laberinto de canales 6 islas que forman la delta
del Parana! i Por qut no hemos de abandonarnos L la pers-
pectiva de ver los mismos efectos, cuando las causes son
mas poderosas ? e Quer6is puertos espaciosos, seguros, c6-
modos? Cread docks como los de Londres en el TAmesis,
como los de Liverpool en MIirvay, que guardian las naves
debajo de llave y las cargan con carretas atracadas A su
bordo. ; Quereis fortificaciones inexpugnables? Estableced
sobre las aguas del rio, sostenidas por anclas, baterias flo-
tantes con canones A la Paixhans. Esta es la i1ltima palabra
de la fortificaci6n maritima; los navios de tres puentes no
osan acercArseles.
La calidad montaiosa del terreno hace de esta circuns-
tancia una ventaja. Los accidents del terreno rompen la
monotonia del paisaje; los puntos elevados prestan su apoyo
A las fortificaciones. Una plataforma culminate servirA
de base al capitolio argentino, done habra de reunirse el
Congress de la Uni6n. La piedra de las excavaciones de
Martin Garcia sirve de pavimento A las calls de Buenos Ai-
res, y no hay gloria sin granite que la perpetie. Argir6po-
lis (la ciudad del Plata) naceria rica de elements de cons-
trucci6n duradera; los rios sus tributaries le traerAn A sus
puertos las maderas de today la America Central. Si quereis
saber lo que la industrial europea puede hacer en su obse-
quio, no hay mAs que ver que A dos mil.leguas mas lejos
lleva el interns del comercio. Los diaries publican recien-
temente las siguientes noticias de California:
(Por ejemplo, el aiio pasado fueron remitidos seis hote-
les, diez almacenes completes, nueve juegos de bolos, 372
casas de madera, 59 de hierro, siete idem portatiles, 29 ca-
sas de hierro galvanizado, un gran almacen de hierro gal-
vanizado y un n6imero incredible de departamentos de casa,
tanto de madera como de hierro. Este articulo esta calcu-
lado en millares. Es extraordinaria la cantidad remitida de





OBRAS DE SARMIENTO


materials de construcci6n: pasan de cuatro millones los pies
de madera, y mas de un mill6n las ripias y ladrillos.,
Dir.senos que todos estos son suefios ? Ah! suefios, en
efecto; pero suefios que ennoblecen al hombre, y que para
los pueblos basta que los tengan y hagan de su realizaci6n
el objeto de sus aspiraciones, para verlos realizados. Suefio,
empero, que han realizado todos los pueblos civilizados, que
se repite por horas en los Estados Unidos, y que California
ha hecho vulgar en un ailo, sin gobierno, sin otro auxilio
que la voluntad individual contra la naturaleza en despecho
de las distancias.
La civilizaci6n, armada hoy de los instruments de poder
que ha puesto en sus manos la ciencia, los Ileva consigo
dondequiera que penetra. Dese hipot6ticamente una ciudad
como Venus, saliendo de entire la espuma de las aguas de
un conjunto de rios, y el comercio pondrA de su cuenta
en un afio todos los accesorios y vehiculos que aceleren el
movimiento. Los vapores de remolque saldrAn como en la
boca del Mississipi al amanecer A caza de naves retardadas
por los contrarios vientos.
Los mil canales en que el Parana se deshilacha al hacer-
se Rio de la Plata, serAn frecuentados por millares de botes,
falias y lanchas que se agitan incesantemente en las ma-
rinas adyacentes A los puertos. Cuanto punto abordable pre-
sentan las costas del Uruguay, el Parana y ambas mArgenes
del Plata, serAn otros tantos mercados de provisions, con-
t.ndose por minutes las distancias que el vapor mide des-
de la isla A Buenos Aires, cuyas torres se divisan: doce
afios ha bastado para producer en California estos asombro-
sos resultados.
(Entre San Francisco y Panama se emplean como paque-
tes regulars los siguientes vapores: Oregon, Panamd, Ca-
lifornia, Unicorn, Fenerre, Caroline, Isthmus, Columbus,
Sarah Sands, New-Orleans. Estos diez vapores, de las ma-
yores dimensions conocidas, est.n en contact con los si-
guientes en el AtlAntico: Crescent City, Empire City, Fal-
con, Ohio, Georgia, Cherokee, Philadelphia. Al movimien-
to active de la poblaci6n que imprimen la actividad ince-
sante de estos diez y siete vapores, se agrega la de catorce
vapores mis, que en los rios de California y en las aguas
del Pacifico se emplean inmediatamente, y son: Senator,





ARGIR6POLIS


Hatford, Spitfire, West Point, Eudora, Sea Gull, Taboga,
W. J. Peuse, Chesapeake, Gold Hunter, New-World, Wl'il-
son, G. Hunt, Confidence, Goliath.,
Dos ahios ha que el teatro de tanta actividad era un yer-
mo, interrumpido de tarde en tarde por pobres y atrasadas
poblaciones mejicanas, sin industrial y durmiendo dos si-
glos hacia sobre montones de oro.
Nunca hemos podido echar una mirada distraida sobre
la carta del Rio de la Plata, sin que los ojos se sientan atrai-
dos irresistiblemente por la sorprendente disposici6n del
Entre Rios para convertirse en el pais mAs rico del univer-
so. No tenemos embarazo de decirlo; la naturaleza no ha
creado pedazo de tierra mis privilegiado. El Egipto es es-
treoho, la Holanda cenagosa, la Francia misma mal regada.
Todo el pais cruzado A lo largo por cuchillas montuosas que
accidentan blandamente el paisaje, y fijando las nubes ali-
mentan las lluvias. En el centro, entire dos de estas emi-
nencias, corre el Gualeguay, formado por cuarenta y ocho
arroyos, que A derecha 4 izquierda subdividen el valle 6
basin, con una red de canales de irrigaci6n. Paralela al Pa-
raguay corre otra cuchilla, de donde se desprenden casi en
linea recta mAs de ochenta corrientes de agua, que corres-
ponden A una por legua. Otro tanto sucede en el lado opues-
to, hacia el ParanA, y todo este estupendo pais, abrazado,
envuelto en toda su extension, por el Parana y el Uruguay
que lo circundan.
Entre Rios, el dia que haya leyes inteligentes de nave-
gaci6n, serA el paraiso terrenal, el centro del poder y de la
riqueza, el conjunto mas compact de ciudades florecien-
tes. Situada en la embocadura de dos rios que vienen de
las zonas t6rridas, bajo el clima templado que media entire
34 y 30o de latitud, regado A palmos, A dos meses de Euro-
pa, j por qu6. no es hoy una naci6n, en lugar de una pro-
vincia pobre y despoblada ? Desde luego, la falta de leyes
de navegaci6n; pero principalmente una mala aplicaci6n de
territorio privilegiado.
El Entre Rios es un pedazo de tierra regado por la natu-
raleza con el esmero de un jardin; i pero en este jardin pa-
cen hoy rebafios de vacas! La legua cuadrada de terrenos,
con bosques y arroyos en el estado de naturaleza, no puede
consagrarse al pastoreo sino de un cierto n6mero de anima-





OBRAS DE SARMIENTO


les. Como estos animals dan al afio un product fijo, el
monto del valor de este product annual es como el interns
de un capital que represent el valor del espacio de tierra
que el ganado ocupa, y el del ganado mismo; de donde re-
sulta que la tierra no puede tener, en raz6n de sus produc-
tos, sino un valor insignificant.
Cambiemos la aplicaci6n dada A la tierra; pongamos en
lugar del ganado, hombres cultivAndola, y hagamos el mis-
mo c6mputo. La cuadra de terreno regada por los centenares
de arroyos da una cantidad de products cuyo valor aumen-
ta indefinidamente en proporci6n del trabajo, v en raz6n
de las facilidades de exportaci6n; de donde result que la
tierra puede tener un valor ilimitado en raz6n de sus pro-
ductos.
El propietario de una legua de terreno de pastoreo puede,
pues, aplicandolo 6 abandonAndolo A la agriculture, obte-
ner los resultados que en Montevideo se obtuvieron aplican-
do A ciudad el espacio de tierra que yacia inculta fuera de
la muralla; y lo que hoy vale cientos de pesos, valdrA en po-
cos afios cientos de millones, con s61o desmenuzar en pe.
quefios lotes la propiedad territorial y venderla A coloniza-
dores alemanes como los qub han poblado en estos diez afios
iltimos las mArgenes del Ohio en los Estados Unidos. Aho-
ra el Entre Rios estA rodeado de paises que no produce
cereales. Se haria el granero de los pueblos, desde el Para-
guay hasta Martin Garcia, el del Brasil y el de la Inglaterra,
adonde se exportan de Chile con ventaja los trigos. En En-
tre Rios debiera prohibirse la cria de ganado, para entre-
garse sin estorbo A la cria de ciudades, al aumento de la po-
blaci6n, y al cultivo esmerado de pedazo de tierra tan lujo-
samente dotado.
La proximidad de un gran centro de comercio, como
el que ha de formarse en la capital de los Estados del
Plata; la reunion de un Congreso que regle y fomente la
navegaci6n de los rios; una Constituci6n que distribuya
equitativamente las ventajas comerciales; en fin, la pro-
visi6n de un gran movimiento de buques y de hombres,
darian en poquisimos afios al Entre Rios la alta position
que A sus habitantes depara la Providencia. Martin Gar-
cia seria el granero del Entre Rios, para satisfacer desde
alli la demand de products agricolas heoha por el co-





ARGIR6POLIS


mercio maritime para la exportaci6n y por el consume de
las ciudades circunvecinas.
Volviendo A las ventajas que aseguraria A los Estados
del Plata la creaci6n en aquella isla de una ciudad capital,
apuntaremos una, que para nosotros al menos es de una
trascendencia incalculable. Tal es la influencia que ejerceria
sobre los habitos nacionales esta sociedad echada en el
agua, si es possible decirlo, y rodeada necesariamente de
todos los medios de poder que da la civilizaci6n. A nadie
se ocultan los defects que nos ha inoculado el g6nero de
vida llevado en el continent, el rancho, el caballo, el ga-
nado, la falta de ustensilios, como la facilidad de suplirlos
por medios atrasados. Qu6 cambio en las ideas y en las
costumbres! Si en lugar de caballos fuese necesario botes
para pasearse los j6venes: si en vez de domar potros, el
pueblo tuviese alli que someter con el remo olas alborota-
das; si en lugar de paja y tierra para improvisarse una
cabaiia, se viese obligado A cortar A escuadra el granite!
El pueblo educado en esta escuela seria una pepinera de
navegantes intrtpidos, de industriales laboriosos, de hom-
bres desenvueltos y familiarizados con todos los usos y me-
dios de acci6n que hacen A los norteamericanos tan supe-
riores A los pueblos de la America del Sud.
La otra consecuencia seria a6n mAs inmediata, y no te-
nemos embarazo en indicarla, y es que proporcionaria oca-
si6n de obrar un cambio complete en la political actual de
los gobiernos de la Confederaci6n. La necesidad de triun-
far de las resistencias, el deseo de dominar las dificultades
que se han opuesto hasta aqui A la organizaci6n de la Re-
pdblica, ha heoho que los gobiernos se hayan armado de
poderes terrible que hacen ilusoria toda libertad. Pasado,
empero, el peligro que autoriz6 esta acrecentaci6n de poder,
es casi impossible desmontar aquellas maquinas. El gober-
nante se ha acostumbrado en diez afios de prActica al uso
del poder absolute; el pueblo A temblar y temer; y la le-
gislatura provincial que autoriz6 al Ejecutivo, ha venido
A quedar tan subyugada 6 intimidada por su misma cria-
tura, que tiembla s6lo de pensar que en sus manos estaria el
hacer cesar las facultades que concedi6.
Los hombres que estAn A la cabeza de los pueblos, y
cuva voluntad representan 6 dominant, tienen un gran





OBRAS DE SARMIENTO


cargo que pesa sobre ellos. El partido unitario, cualquiera
que sus desaciertos fueren, reuni6 un Congreso y di6 una
Constituci6n A los pueblos. Los federales no creyeron con-
sultados en ella los intereses de las provincias, y el coronel
Dorrego, seg6in la declaraci6n official de su agent cerca
de las provincias de Cuyo. ((puesto A la cabeza de la opo-
sici6n derroc6 (con esfuerzo y refuerzo de las provincias)
aquellas autoridades que abusaron de la confianza y sin-
ceridad de los pueblos,. Derrocadas las autoridades nacio-
nales "y para no continuar en la acefalia en que nos ob-
servamos,, afiadia el mismo enviado solicitando el provi-
sorio encargo de las Relaciones Exteriores, (debemos no
perder un moment en concurrir A la formaci6n de un cuer-
po deliberate, sea Congreso 6 Convenci6n preliminary A
61, (i). El Gbbierno federal de San Juan, al otorgar el
encargo solicitado, declare por una ley de la legislature,
((que no era la voluntad de la provincia el que la naci6n
subsistiese inconstituida, (2). Todos los pueblos hicieron
iguales declaraciones. Han cumplido los gobiernos fede-
rales tan solemnes promesas en 23 aflos transcurridos? De
quidnes dirA la historic imparcial que abusaron de la con-
fianza y sinceridad de los pueblos ?
Por otra parte, esos unitarios, proscritos, perseguidos A
muerte, condenados al exterminio por las leyes de sangre
y de odio, tenian 6 no derecho de desconocer un sistema
provisorio, que habia mentido A sus promesas, que no era
expresi6n de la naci6n, legitimamente manifestada en un
Congress prometido ? La Constituci6n unitaria fu6 echada
por tierra; Z pusisteis en su lugar la Constituci6n federal
para que los unitarios reconociesen la ley A que estaban
obligados A someterse? La reuni6n del Congreso, pues,
que asi lo habiais prometido, y la creaci6n de una capital
independiente de toda influencia local, daria por resultado,
A mAs de dejar satisfecho el voto de la mayoria federal,
quitar A los unitarios todo pretexto para desconocer el
orden existen, pues que seria la ley comiin y definitive de
los pueblos.
Los unitarios son un mito, un espantajo, de cuya som-


(1) Registro official de la provincia de San Juan, ya citado.
(2) Registro ibid.





ARGIR6POLIS 79

bra aprovechan aspiraciones torcidas. ; Dejemos en paz sus
cenizas! Los unitarios ejercieron el poder en 1824, y su-
poniendo que la generalidad de sus miembros tuvieron en-
tonces la edad madura que corresponde A hombres pfibli-
cos, hoy, despubs de veintis6is afios transcurridos, los que
sobreviven al exterminio que ha pesado sobre ellos, han
encanecido, y cargados de afios, debilitados por los su-
frimientos de una vida azarosa, s61o piden que se les deje
descender en paz A la tumba que los aguarda.















CAPITULO VI


DE LAS RELACIONES NATURALES DE LA EUROPA CON EL RIO
DE LA PLATA


Hemos cuidado intencionalmente de apartar del grave
examen que nos ocupa, una de las fases que present la
cuesti6n del Rio de la Plata, y no la menos influyente, a
fin de no complicar las cuestiones y obscurecer la verdad
con la multitud de t6picos y detalles. La Francia y la
Inglaterra se han presentado sucesivamente durante estos
iltimos diez afios, pretendiendo a veces haber sido per-
judicadas en los intereses de sus nacionales, ya ofrecien-
do y aun interponiendo su intervenci6n en la lucha de
Montevideo con Buenos Aires, ya, en fin, crey6ndose soli-
darias en la independencia de la Reptblica del Uruguay.
Los acontecimientos que han tenido lugar en el Rio de
la Plata, la prolongaci6n indefinida de las negociaciones,
aquel continue enviar agents para desaprobar sus actos
en seguida, han dejado de manifestar que los gobiernos
irigls y francs, como el Brasil y otras potencias que han
tomado parte accidentalmente en el debate, no tienen una
idea bien clara de la naturaleza de las cuestiones que se
agitan en el Rio de la Plata, marchando A la ventura, guia-
das por las impresiones del moment, la opinion personal
de este 6 el otro ministry, y cediendo A la presi6n de los
graves acontecimientos que tienen hoy lugar en Europa.
Ni podemos acusar A la Francia y A la Inglaterra de in-
justicia sistemAtica contra nosotros. La Presse, uno de los
diaries mAs acreditados de Europa, y el Courrier du Havre,
en Francia, estAn hace ocho afios convertidos en 6rganos
influyentes de la manera de ver del Encargado de las Re-





ARGIROPOLIS


laciones Exteriores de la Confederaci6n Argentina; de ma-
nera que podemos decir que los intereses de la Confedera-
ci6n han tenido sus 6rganos oficiales en la prensa euro-
pea; y el debate de la Asamblea Nacional en las ruidosas
sesiones del mes de Febrero del present afio, ofrecieron
una mayoria de mAs de trescientos diputados que no queria
llevar las cosas al extreme, para otros inevitable, de un
rompimiento. En Inglaterra ha sucedido otro tanto en la
prensa y en el parlamento, encontrando el Encargado de las
Relaciones Exteriores en el lord Palmerston, un ministry en-
teramente dispuesto en su favor. Asi, pues, debemos deplorar
los errors de la opini6n en Europa, sin atribuir los actos
de sus Gobiernos hacia nosotros A un pensamiento fijo de
hostilidad y A intenci6n de dafiarnos. No es menor la di-
vergencia de las opinions en la Confederaci6n Argentina.
La generalidad cree, y la prensa y los gobiernos fo-
mentan estas deplorables disposiciones, que las potencias
europeas pretenden subyugarnos y atacar nuestra inde-
pendencia national, (hacernos presa del ingrato perfido ex-
tranjero, sometiendonos A sus brutales caprichos 6 infames
aspiraciones) (i). La verdad es que esas potencias A quie-
nes un gobierno se atreve A atribuir oficialmente actos 6
pensamientos infames y brutales, han permanecido diez
afos sin emplear medio ninguno reprobado para llevar A
cabo sus designios, y que veinte veces han consentido en
desaprobar los actos de sus enviados, destituirlos y reti-
rarlos, sin obtener con ello resultado alguno definitive.
Z Puede la Confederaci6n Argentina lisonjearse de haber
una sola vez en los quince aflos desaprobado, como lo han
hecho la Francia y la Inglaterra, un acto de su Encargado
en las Relaciones Exteriores, destituidolo como la Francia
y la Inglaterra lo hicieron con Ousley y Deffaudis, y bus-
cado por su parte aquellos medios que sin deshonra puede
un pueblo tocar para quitar en sus desavenencias con las
demAs naciones todo motivo de irritaci6n innecesaria ? Que
diferencia de poder hay entire nuestro Encargado de las
Relaciones Exteriores y un negociador francs? El prime-
ro, como su titulo lo dice, y como los tratados con las pro-

(i) Nota official del Excmo. senior gobernador de la provincia de Santa Fe, inserta
en la Gaceta de Bu-nos Aires.
TOMO XIII.--6





OBRAS DE SARMIENTO


vincias lo establecen, es un simple comisionado proviso-
rio, cuyos actos para ser definitivos necesitan la aproba-
ci6jo y ratificaci6n de las autoridades de los pueblos que
lo constituyeron su Encargado.
La Inglaterra ha demostrado por su conduct reciente
cuAn fatigada estaba de sostener una cuesti6n intermina-
ble, y la Francia, despues de haber probado todos los me-
dios que la prudencia sugiere, aun no se resuelve sin tentar
nuevas negociaciones a romper definitivamente con la Con-
federaci6n Argentina 6 su representante en las relaciones
exteriores. Apartemos, pues, todo espiritu de prevenci6n
en el examen de las pretensiones de aquellas potencias, y
limit6monos A indagar cuAles son sus verdaderos y perma-
nentes intereses en America y hasta d6nde esos intereses
pueden conciliarse con los nuestros.
La Inglaterra ni la Francia pueden abrigar el mas remote
pensamiento de conquista. Una y otra se observan, y la
guerra seria el primer fruto de una tentative de este genero.
Los economists ingleses han demostrado cuan ruinosas
son para la metr6poli las colonies, y esta doctrine ha pasado
ya a dirigir la poltica del gabinete. El articulo 66 de la Cons-
tituci6n de la Rep6blica Francesa ha prohibido al Gobierno
francis toda guerra de conquista; y aun antes de promul-
gada esta Constituci6n, los ministros de Luis Felipe decla-
raron solemnemente A la Inglaterra que su ocupaci6n de la
isla de Martin Garcia era provisoria, reconociendo en ella
la soberania de la Confederaci6n Argentina; y d menos que
no temamos que en despecho de declaraciones tan solem-
nes, la Francia haga lo que se ha hecho con el Encargado
de las Relaciones Exteriores tornado provisorianente mien-
tras se procedia A la convocaci6n de un Congreso, nada te-
nemos que temer por esta parte.
En cuanto A la libre navegaci6n de los rios, la Francia
y la Inglaterra han declarado que no tenian derecho a exi-
girla, y el Encargado de las Relaciones Exteriores, negAn-
dose A estipular A este respect, no ha hecho mAs que
mantenerse en los limits de sus atribuciones, pues por la
naturaleza de las cosas y el texto literal del tratado adi-
cional al cuadrildtero, que sirve de pacto federal, el arreglo
de la navegaci6n es de la competencia exclusive del Con-
greso de las provincias argentinas, asi declarado por tra-





ARGIR6POLIS


tados subscritos por el Gobierno de Buenos Aires antes y
despues de que le fuese encargada la gesti6n provisoria de
las relaciones exteriores.
Esta limitaci6n de las atribuciones del encargado se fun-
da en razones de conveniencia que saltan A primera vista.
Los Gobiernos federales de Santa Fe, Corrientes y Entre
Rios no habian podido arribar A un arreglo definitive con
el Gobierno de Buenos Aires, sobre la navegaci6n del Pa-
ranA, como consta de clAusula expresa de diversos trata-
dos, reservando la resoluci6n de las dificultades al Con-
greso.
Ahora estos mismos gobiernos, al encargar al de Bue-
nos Aires representar la Reptiblica ante las potencias ex-
tranjeras, proveyeron que el arreglo de la navegaci6n de
los rios quedaria como antes reservado a la decision del
Congress, previendo que A pretexto 6 con motivo de un
tratado con una naci6n extrafia, el Gobierno de Buenos
Aires podria aprovecharse de su carActer de Encargado
para estatuir cosas que serian en perjuicio de las provincias
litorales y en provecho de una idea culpable de monopolio
en favor de la provincia que presidia. Lo contrario habria
sido library A la decision del Gobierno de una de las parties
interesadas la soluci6n misma A que no habia podido arri-
bar en los anteriores tratados. Cuando el Encargado de las
Relaciones Exteriores ha declarado la clausura de los rios
interiores, ha declarado simplemente que no estaba en sus
atribuciones hacer cambio ninguno en el statu quo exis-
tente, por ser una facultad reservada al Congreso por el
Gobierno de Buenos Aires y los de las provincias lito-
rales.
Esclarecidos todos estos puntos capitals, para alejar
toda preocupaci6n y toda irritaci6n del espiritu, examine-
mos ahora cuAles son los intereses de la Francia y de la
Inglaterra en la America del Sud, poni6ndonos por un
moment de su lado, para no sustituir nuestros intereses
A los suyos. Dos grandes m6viles traen A la Europa A in-
teresarse en nuestras cuestiones americanas. Desde luego
la Europa desea vender en Am6rica el mayor nimero de
mercaderias possible y exportar la mayor cantidad possible
de products americanos.
Para conseguir esto, la Inglaterra y la Francia propen-





OBRAS DE SARMIENTO


derAn siempre A obtener tratados que les aseguren todas
las facilidades de vender much y comprar much, y los
medios de penetrar por todo el pais con sus mercaderias,
remontar los rios hasta Matogrosso, si es possible y si alli
encuentra el comercio probabilidad de hacer cambios ven-
tajosos. Este interns europeo en nuestro pais, estarA com-
pletamente de acuerdo con el nuestro, A condici6n de pro-
veer A la seguridad de nuestro territorio, y al cobro de los
derechos de importaci6n y exportaci6n que las necesidades
del Estado haga necesario imponer; porque tambi6n nues-
tro interns esta en vender la mayor suma de products po-
sible y comprar la mayor cantidad de artefactos euro-
peos. No es rico el que tiene plata, sino el que produce y
sabe gozar del fruto de su trabajo. Nosotros no seremos
fabricantes sino con el lapso de los siglos y con la aglo-
meraci6n de millones de habitantes; nuestro medio sencillo
de riqueza estA en la exportaci6n de las materials primeras
que la fabricaci6n europea necesita.
Muy contents estarian los europeos, pues, si la navega-
ci6n de los rios interiores se les abriese bajo las regulacio-
nes que exige la seguridad national y la percepci6n de
los derechos; pero mas contents quedarian los pueblos
del interior, que con esta aproximaci6n A sus fronteras de
la actividad europea y del movimiento mercantil, halla-
rian medios de enriquecerse, poblarse y civilizarse ni mis
ni menos como Buenos Aires y Montevideo se han poblado
y enriquecido rApidamente con la apertura de sus puertos
al comercio extranjero. En este punto, pues, nuestro inte-
r6s es casi el mismo que el de las potencias europeas, y
bastarian algunas leyes inteligentes y previsoras para que
se armonizasen del todo. No es, pues, de esta fuente de
donde pueden emanar las desavenencias de que somos vic-
timas. Dejamos a un lado estimar lo que en un interns de
monopolio commercial pudieran pretender Buenos Aires 6
Montevideo, y las razones de conveniencia que pueden
darse para sostener que el libre acceso acordado A las naves
europeas en aquellas dos ciudades, tan fecundo en riqueza
y poder para ellas, sea funesto a Santa Fe, Entre Rios y
Corrientes. Estos son misterios cuya profundidad no se-
riamos capaces de sondear.
El otro interns de la Europa en America es el de sus





ARGIR6POLIS


nacionales, y 6ste, es precise decirlo, es el menos fAcil de
manejar: los fardos van A donde los llevan; pero los hom-
bres obran, se mezclan con la sociedad, tienen pasiones,
virtudes y vicios, y A veces se salen de los limits que la
moral, las leyes, las costumbres les imponen. La Europa
tiene interns en que sus hombres sean respetados en sus
intereses, en su vida y en su libertad: nada mAs just. Mas
no pocas veces la mala intenci6n de sus agents diplomA-
ticos, los informes apasionados, y debemos decirlo, nuestro
estado de desorganizaci6n y de violencia, dan lugar A co-
lisiones y reclamos injustos 6 exagerados. Cuil es nuestro
interns en este caso? Es distinto del interns de las na-
ciones europeas? No. Es el mismo. La Am6rica estA colo-
cada en una condici6n que hace para ella un element de
prosperidad y engrandecimiento el atraer A su seno el ma-
yor ndmero de extranjeros. La colonizaci6n espafiola, di-
latAndose sobre una inmensa extension de pais, lo dej6
casi despoblado. La Confederaci6n Argentina tiene pais
para cien millones de habitantes, y no cuenta con un mill6n
de hijos. En nuestra 6poca no es possible esperar el lento
progress de la poblaci6n natural, sin condenarse A la nu-
lidad por siglos enteros.
La emigraci6n del exceso de poblaci6n de unas naciones
viejas a las nuevas, hace el efecto del vapor aplicado A la
industrial: centuplicar las fuerzas y producer en un dia el
trabajo de un siglo. Asi se han engrandecido y poblado
los Estados Unidos, asi hemos de engrandecernos nosotros;
y para nosotros el concurso de los europeos es mAs nece-
sario que no lo es para los norteamericanos. Descendien-
tes 6stos de la industriosa, navegante, manufacturer In-
glaterra, tiene en sus tradiciones nacionales, en su edu-
caci6n y en sus propensiones de raza elements de desen-
volvimiento, riqueza y civilizaci6n que les bastarian sin
auxilio extrafio.
Nosotros necesitamos mezclarnos A la poblaci6n de paises
mis adelantados que el nuestro, para que nos comuniquen
sus artes, sus industries, su actividad y su aptitud al tra-
bajo. El europeo que viene A establecerse entire nosotros,
si hace una gran fortune, esa fortune no existia antes, la
ha creado 61, la ha afiadido A la riqueza del pais. La tierra
que labra, la casa que construye, el establecimiento que le-





OBRAS DE SARMIENTO


vanta, son adquisiciones y progress para el pais; y sus
medios industriales, aunque 61 se vaya, quedan en el domi-
nio de los conocimientos adquiridos para nosotros.
El medio, pues, de volar, de suplir al tiempo y it la dis-
tancia para poblar, enriquecer nuestro pais y hacerlo fuerte
contra la Europa, es hacer segura la situaci6n de los extran-
jeros, atraerlos a nuestro suelo, allanarles el camino de
establecerse y hacerles amar el pais, para que atraigan A
su vez a otros con la noticia de su bienestar y de las ven-
tajas de su posici6n. Europa en este moment es presa de
trastornos que desquician las fortunes, conmueven las so-
ciedades, ahuyentan los capitals, y los hombres, inquietos
por su porvenir tan nebuloso, suspiran por encontrar un
pais a donde trasladarse y fijar su morada.
La habilidad political de un gobierno americano estaria,
pues, en mostrarse no s61o dispuesto A recibir esos millo-
nes de hutspedes, sino en solicitarlos, seducirlos, ofrecerles
ventajas, abrirles medios y caminos de establecerse y fijarse
en el pais. Los franceses, italianos, espafioles y todos los
pueblos del Mediodia de Europa son irresistiblemente atrai-
dos A emigrar a la Am6rica del Sud, por la analogia de
idioma, de clima, de religion y de costumbres, y esta es la
causa porque se ve abundar la poblaci6n italiana, francesa
y espafiola en Buenos Aires y Montevideo; esta es la causa
porque la Francia persiste en ingerirse en nuestros asun-
tos hasta dejar asegurada la posici6n de sus nacionales en
ndmero tan crecido, expuestos A las guerras, las devasta-
ciones, las violencias y las persecuciones de que son vic-
timas los pueblos del Rio de la Plata hace veinte ailos.
Porque este y no otro es el origen de esas intervenciones,
bloqueos y pretensiones que mantienen la incertidumbre y
la desconfianza. Lo que ha ocurrido con los extranjeros
en Montevideo es un hecho que emana de la naturaleza de
las cosas, y que ha de repetirse en la America del Sud si
los gobiernos en lugar de provocar las antipatias de esa
masa de poblaci6n que cada dia acrecienta la nuestra, no
se pone en armonia con el espiritu de la 6poca.
Sin duda que tenemos el derecho de emplear nuestra
independencia en degollarnos los unos a los otros, en pro-
clamar un partido el exterminio del otro, en hacer pasear
la guerra civil de un extreme A otro de la Reptiblica, en





ARGIR6POLIS


confiscar las propiedades y no reconocer otra ley de go-
bierno, otro principio de orden ni otra constituci6n que la
voluntad del que manda, revestida del pomposo nombre de
facultades extraordinarias, de suma del poder publico.
, Quidn niega A Buenos Aires el derecho de sitiar A Mon-
tevideo, restablecer autoridades destittidas, asolar las cam-
pafias por ocho afios, prolongando una guerra de extermi-
nio? Nadie puede impedirnos que en asunto tan grave
como el que se propone la Confederaci6n con la luoha
oriental, se inviertan sesenta millones de pesos fuertes en
ocho afios por los contendientes, qie arruinen cien millo-
nes en las devastaciones inevitable de la guerra y dejen
de crearse mayor suma de valores, por el progress de la
riqueza, detenido por la interrupci6n de los trabajos y el
malestar general.
Que en lugar de canales, caminos, muelles, vapores, tel6-
grafos, tengamos en actividad cafiones, minas, contraminas,
ejdrcitos y flotas; nada mAs legitimo. Pero al menos reco-
nozcamos que la poblaci6n extranjera que viene buscando
la paz y la libertad necesarias para hacer progresar su in-
dustria, no deben mirar con ojo indiferente el que un ejer-
cito venga A sitiar la ciudad que habitan, paralizar el co-
mercio, dispersar la poblaci6n y destruir en un dia el tra-
bajo de afios de actividad y de esfuerzos.
El comercio en America lo hacen los europeos en Val-
paraiso como en Buenos Aires y Montevideo; y todas las
perturbaciones A que aquellos paises estin sujetos, los triun-
fos y reveses de los partidos, las persecuciones y confisca-
ciones A que estAn expuestos los ciudadanos argentinos 6
orientales, van necesariamente A influir sobre el curso de
los negocios, A paralizar el comercio, 6 interrumpir las
relaciones. Hoy se cierra el comercio del Paraguay, ma-
fiana se interrumpe el de Montevideo, un decreto paraliza
el de Chile, una escuadra bloquea A Buenos Aires, una pro-
vincia se subleva, el papel sube 6 baja A merced de las
oscilaciones de los negocios pdblicos, y nadie cuenta con
el dia de mafiana amenazado de una quiebra por causes
que salen de los limits de la previsi6n humana.
Para saber cuAnto debe afectar A los extranjeros tal g6-
nero de vida y tal teatro para el comercio, basta echar una
mirada por los estados que la Comandancia del puerto de





OBRAS DE SARMIENTO


Buenos Aires present de los efectos introducidos en un
dia por mar y las casas A quienes vienen consignados, que
son: a Rodriguez.-S. Hale.-Freyer Hermanos.-O. J.
Hayes y C."-Rodgers.-E. Gowland y C.a--Lowry.-
Zimmerman Frazier y C.--Llavallol 6 hijos.-D. J. Wisser.
-Bunge, Bornefel y C."-Lohman.-Perez y Mndez.-
R. De Chapeaurouge.-Ravier y hermanos.-Fabre y He-
ven.-Eberhard y C.a--Constant Dimet.-Zumardn y Tre-
serra.-Dunoye y C.a-Sourde.-Caumartin.-Richard.-
Klik y C.a Henrand. Hulman. Moirand. Prelig y
Compafiia.-D. E. Urien.-Desjean y Hugh.-Arrotea.-
Widekin y C.'-Renner y C.--Krutish y C.a-W. Paris.-
Corti Francischeli.-Goujon.-Solanet.-Lezica y C.-a-Al-
berti y C." Klappenblack y C. Audiffred. Sean. -
Freustein.-Yanitz y hermanos.-De Lachaux.-Guerrico.
-Richard Berthol.-Gautier.-Houlon.-Laroohe Ducoux
Machain.-J. M. del Pont.
Sobre el total de cincuenta y tres casas de consignaci6n,
s61o cinco estan presididas por nombres argentinos, las
dem5s son europeas. ArruinAis A Montevideo, perseguis
A los unitarios ? El comercio y la industrial europea sienten
de rechazo el golpe, porque cada uno de estos aconteci-
mientos va a refluir sobre sus intereses y sus especulacio-
nes. 8 Qu6 extrafio es, pues, que las potencias extranjeras,
con derecho 6 sin 61, pero compelidas A ello por nuestros
des6rdenes, quieran A todo trance que Mlontevideo no caiga
en nuestras manos, creyendo con su intervenci6n atajar la
propagaci6n del mal ?
Y sobre todo, si queremos ser respetados y ahorrarnos
cuestiones, por que no principiariamos por donde debi6-
ramos principiar, que es poner orden en nuestras cosas y
hacernos respetar por el solo hecho de ser dignos de res-
peto? Veamos un poco.
Hay en la Confederaci6n Argentina una constituci6n
federal, federalisima, que deslinde los poderes de los gober-
nantes, reconozca los derechos de los gobernados y les in-
dique sus obligaciones? No, esa constituci6n no existe. El
Congress que debe votarla estA por convocarse hace veinti-
tres afios, y lo que es mAs deplorable, es que las autori-
dades que deben su existencia A la promesa solemne de
convocar un Congreso, guardian sobre este punto un silen-





ARGIR6POLIS


cio culpable. Z Quien es el jefe de esta Rep6blica sin ca-
beza, sin ley, sin forma, de esta Confederaci6n que no esta
federada por vinculo ninguno, y que s61o reconoce por
representaci6n, por ley, constituci6n, la voluntad omnipo-
tente, irresponsible, de un simple Encargado provisorio de
las Relaciones Exteriores?
Este estado de cosas debe tener un termino y este ter-
mino debe ser en este moment, 6 sino, nunca. En este
moment nadie puede abusar de su posici6n, ning6n interest
puede ser oprimido.
Montevideo aun resisted, sus derechos pueden ser oidos.
Oribe estA fuerte; pero el triunfo complete no lo embriaga
al punto de negarse A toda transacci6n. La suerte de Mon-
tevideo depend de la voluntad de Francia, como el poder
de Oribe depend del poder de Rosas. El Encargado de
las Relaciones Exteriores tiene su titulo provisorio de los
Gobiernos de las provincias, que tienen el derecho de sus-
penderlo, convocando al Congreso, facultad que cada uno
se ha reservado en el tratado adicional al cuadrilAtero.
Si el Encargado de las Relaciones Exteriores quisiese
alzarse con el poder, estorbando el cumplimiento de la con-
dici6n con que lo obtuvo, entonces la isla de Martin Gar-
cia, que esta en poder de la Francia, y que asegura la liber-
tad de Entre Rios, Corrientes y Santa Fe, por una simple
protest de alguno de aquellos Gobiernos, se conserve en
rehenes y en dep6sito en poder de la Francia, hasta hacer
entrar en su deber al usurpador.
La Francia y la Inglaterra tienen interns en que se legisle
la navegaci6n de los rios, lo que s61o puede hacer el Con-
greso, como no puede haber tratado celebrado por el En-
cargado de las Relaciones Exteriores sin que sea ratifi-
cado por el Congreso, 6inica autoridad competent para ello.
Todo ciudadano argentino, todo federal, todo oriental
puede prohijar esta idea, difundirla, defenderla, popula-
rizarla. 6 SerA declarado salvaje unitario el que pida la cons-
tituci6n federal de la Rep6blica, conforme al voto de la
legislature de San Juan que declar6 que no queria que la
Repdblica permaneciese inconstituida? SerA declarado
mal federal el Gobierno que en virtud de las convenciones
celebradas antes y despues del encargo hecho al Gobierno
de Buenos Aires de las Relaciones Exteriores, pida la con-





OBRAS DE SARMIENTO


vocaci6n del Congreso ? SerA taohado de mal argentino el
que se interest en atraer A orientales y paraguayos A re-
unirse en una gran naci6n para poner termino A las luchas
presents y futuras que amenazan su porvenir? ; EntrarA
en el nimero de los anarquistas sanguinarios el que pida
que cese la efusi6n de sangre, que se extirpen las causes
que la promueven, que se asocien todos en un interns co-
min, que lejos de debilitar la autoridad de los gobiernos
federales, ni amenazarlos por revueltas, aumenten su res-
petabilidad con la sanci6n de un Congreso que ponga t6r-
mino al estado provisorio que pesa por tantos aiios sobre
la Repiblica y complica todas las cuestiones y las hace
interminables? El Encargado de las Relaciones Exteriores
obtendra un voto de gracias por la energia tenaz con que
ha defendido los derechos de la Confederaci6n; pero la
naci6n se emanciparA con este paso de la tutela en que ha
caido, por la imposibilidad de hacer efectiva la responsa-
bilidad de su Encargado.
Quidn se puede ya hacer ilusi6n a este respect? Las
legislatures de las provincias, los gobernadores y los pue-
blos estin condenados A cada nuevo acto del Encargado a
darle un mill6n de gracias, A aplaud'ir A grito herido, A
ofrecerle las fortunes y las vidas, para que haga de ellas lo
que A su beneplAcito cuadra.
Las Gacetas de Buenos Aires, los decretos de los gober-
nadores, las leyes de las Juntas provinciales, estan ahi re-
velando al mundo este hecho que se repite todos los dias,
sin que una sola vez se haya levantado una voz, no deci-
mos para protestar contra un acto 6 mal comprendido 6
mal desempefiado, para romper ese coro eterno de alaban-
zas, que A fuerza de repetirlas dejan sospechar de la sin-
ceridad y de la espontaneidad con que se hacen.
El mal no estA en los hombres, sino en la falta de insti-
tuciones, en la falsedad de posici6n de cada uno de los per-
sonajes de este extraiio drama. El Encargado de las Re-
laciones Exteriores, nominalmente subordinado A los go-
biernos de la provincias de quienes tiene el encargo, somete
A la aprobaci6.n de 6stos un acto consumado de su political.
Pero los gobernadores, que deben examinarlo estando dis-
persos, no pueden comunicarse sus observaciones, no pue-
den discutir entire si sobre la bondad 6 perversidad del acto.





ARGIR6POLIS


Se temen y desconfian los unos de los otros; estan bajo
la influencia de su comitente, que es mis fuerte que cada
uno de ellos. Si uno desaprobase lo obrado 6 pidiese expli-
caciones, como no esta sostenido por los demAs, se expone
A quedar fuera de la ley, declarado enemigo de la Federa-
ci6n. El resultado inevitable, fatal, es una aprobaci6n com-
pleta, absolute, sin reserve ni explicaciones.
Ahora, como el ejercicio de todo poder no reconoce li-
mites claros sino cuando hay otros poderes interesados en
no ser absorbidos, result que el Encargo de las Relaciones
Exteriores ha ido A media que lo requerian las circunstan-
cias del moment, ensanchAndose, fortificAndose 6 inva-
diendo las atribuciones de los gobiernos de las provincias,
las de la iglesia, las que estin declaradas pertenecen al
Congress, en fin, las que no pertenecen sino al mismo Dios,
inico poder a quien le es permitido cambiar el orden de
los acontecimientos humans. Hoy dia los gobiernos de
las provincias confederadas no saben A punto fijo d6nde
terminan sus atribuciones y principal las del Encargado.













CAPITULO VII


DEL PODER NATIONAL


Hay condiciones especiales para los gobiernos de la
Am6rica del Sud, que por no haber sido comprendidas
hasta hoy, en unos paises se mantiene el atraso por el co-
nato de legislar sobre lo que existe, imitando en esto A los
gobiernos antiguos de Europa, 6 se destruye todo por es-
piritu de antipatia A lo europeo, por americanismo. Lo pri-
mero conduce al quietismo, lo segundo A la barbarie. La
Am6rica del Sud se encontraba en 181o bajo condiciones
inicas en la historic de los pueblos civirizados 6 cristianos.
Con un continent inmenso y una poblaci6n escasa;
con rios navegables, sin naves, ni el hAbito de navegarlos;
con una tierra fertil y sin ciencia para cultivarla; con ciu-
dades en el interior sin comunicaci6n fAcil con los puertos;
con un pueblo habituado A los usos y necesidades de la
vida civilizada, y sin industrial para satisfacerlas. Dados
estos antecedentes, cuya verdad nadie pone en duda, el
tiempo por si solo no puede producer una mejora de si-
tuaci6n sensible; porque no hay progress sino donde hay
rudimentos que desenvolver, como ciencia, industrial, etc.
La independencia conquistada no podia ser un bien sino
A condici6n de darnos libertad para corregir los defects
que habia negado la colonizaci6n: la independencia, para
perpetuar el mal existente, podria traer por consecuencia
la destrucci6n de lo que existia, por la pereza y las pasiones
desencadenadas.
Estos principios sencillos, pero de una aplicaci6n muy
general, los limitaremos aqui A unos cuantos casos de una
experiencia prActica. La Repdblica Argentina, por ejem-





ARGIR6POLIS


plo, es un pais despoblado desde el estrecho de Magallanes
hasta mas alli del Chaco. En el interior hay una pobla-
ci6n reducida en n6mero y nula en cuanto A capacidad
industrial, porque no ha heredado de sus padres ni las
artes mecanicas, ni las maquinas que las auxilian, ni el
conocimiento de las ciencias que las dirigen y varian. Los
gobiernos americanos nacidos de la independencia debian,
pues, ocuparse exclusivamente en hacer de esta inmensa
extension de pais un Estado; de los rios, medio de comu-
nicaci6n y exportaci6n; de la poblaci6n tan reducida, una
naci6n.
Pero si hubiese un Gobierno de esperar que el tiempo
le trajese estos resultados, para que la poblaci6n actual
reproduciendose pueda llegar A componer una naci6n de
millones de hombres, dos serian los resultados: primero,
que se necesitarian quinientos afios para obtenerlo; y se-
gundo, que se reproducirian los mismos hombres con su
escasez actual de conocimientos, su falta de nociones in-
dustriales, etc. Esto es lo que sucede hasta ahora poco en
la Espafia europea; se continia asi en 'Marruecos, en Africa
y otros paises. La poblaci6n crece despues de siglos; pero
la civilizaci6n de los habitantes no estA hoy mas avanzada
que lo que estaba quinientos afios antes. Por medio de
qud prodigio, pues, podria un gobierno acelerar la obra
del tiempo y mejorar A la vez la condici6n inteligente, in-
dustrial y productive de la poblaci6n actual ?
La emigraci6n europea responded A todas estas cuestio-
nes. HAgase de la Rep6blica Argentina la patria de todos
los hombres que vengan de Europa; d6jeseles en libertad
de obrar y de mezclarse con nuestra poblaci6n, tomando
parte en nuestros trabajos, disfrutando de nuestras ven-
tajas. Esto es lo que sucede hoy en Norte Am6rica, que
tenia tres millones de habitantes cuando se hizo indepen-
diente, y cuenta hoy veinticinco; que se componia de s61o
trece Estados, y hoy se compone de veintiocho, entire los
cuales hay muchos poblados casi exclusivamente por los
emigrantes. De Inglaterra han emigrado en diez afios me-
dio mill6n de hombres, v de Europa entera emigran por
afio igual nimero de almas, de las cuales la mitad se di-
rige A los Estados Unidos v la otra se dispersa por todos
los paises nuevos del mundo, Ilevando A todas parties in-





OBRAS DE SARMIENTO


dustria, medios nuevos de adquirir, y con frecuencia for-
tunas hechas:
He aqui una estadistica de los emigrados que han des-
embarcado en Nueva York, en 1849:


Procedentes de Irla
De Alemania .
, Inglaterra .
, Escocia .
, Noruega.
, Francia.
, Holanda
Del Pais de Gales
De Suiza .
, Suecia .
latI ;


nda. .


; tall .
, las Indias Occidentales
, Portugal .
, Espafa .
, Cerdefia. .
Dinamarca .
> la Nueva Escocia .
, Polonia .
, Bl6gica .
Del Canada. .
De Rusia .


112,591
55,705
28,321
8,890
3,830
2,683
2,447
1,782
1,405
1,007
602
449
287
214
172
150
141
133
118
59
38


Figuran en este estado otros paises por corto nlmero
de emigrados, hasta componer un total de 220,603.
Donde esta masa de poblaci6n se reune, se devastan
campos incultos, se levantan ciudades, se pueblan de na-
ves los rios, se recargan los mercados de products; por-
que el europeo trae consigo una parte de la ciencia, de la
industrial y de los medios mecAnicos de producer de las
naciones civilizadas; de donde result que cuantos mas eu-
ropeos acudan a un pais, mis se irA pareciendo ese pais
A la Europa, hasta que llegue un dia en que le sea superior
en riqueza, en poblaci6n v en industrial, cosa que ya sucede
hoy en los Estados Unidos.
Z Han obrado en vista de este resultado nuestros go-
biernos? Nuestra triste historic estA ahi para responder.





ARGIROPOLIS


Veinte afios nos hemos ocupado en saber si seriamos fe-
derales 6 unitarios. Pero qu6 organizaci6n es possible dar
A un pais despoblado, A un mill6n de hombres derrama-
dos sobre una extension sin limits? Y como para hacer
unitarios 6 federales era necesario que los unos matasen a
los otros, los persiguiesen v expatriasen, en lugar de doblar
el pais ha disminuido la 1oblaci6n; en lugar de adelantar
en saber, se ha tenido cuidado de perseguir A los mAs ins-
truidos.
Se necesitaba atraer poblaci6n de otros paises para que
aumentase nuestro n6mero y riqueza, 6 introdujese el co-
nocimiento de las artes y de las ciencias que nos faltan, y
en veinte afios no hemos hecho mAs que gritar contra los
extranjeros, 6 intimidar A los que se dispondrian en Europa
A venir con sus families v su industrial A establecerse entire
nosotros; y como estas antipatias original guerras, blo-
queos, y que para resistirlos se necesita dinero y ejercitos,
mientras nos defendiamos en el Rio de la Plata, los indios
salvajes despoblaban con sus depredaciones el interior, y
reducian ain mAs que lo que estaba antes la parte ocupada
por los cristianos.
Asi vamos cada dia de mal en peor, y continuarA el mal
en adelante, mientras no organicemos un Gobierno national
que se proponga por objeto 6nico de sus esfuerzos poblar
el pais y crear riquezas. Este prop6sit6, seguido con tes6n
por una series de afios, acelerarA de un modo prodigioso nues-
tro desenvolvimiento, pero para llevarlo A cabo se require
otra organizaci6n dada al pais, y otro espiritu que el que
ha consejado y dirigido la political de la naci6n. Qu6 ha-
cen, por ejemplo, esos enviados, que ganan diez mil pesos
anuales, de WAshington, Rio Janeiro, Londres, Paris?
Arrastrarse ante gobiernos que no hacen caso de ellos, 6
confundirse entire la turba de diplomAticos haraganes, dAn-
dose aire de grandes sefiores, y dAndose buena vida con
nuestras rentas.
Estos enviados debian ser hombres laboriosos, ocupados
exclusivamente de estudiar los medios que aquellas na-
ciones emplean para enriquecerse; de ponerse en contact
con los hombres que por su ciencia, su industrial, nos con-
vendria hacer venir A nuestro pais. Nuestras embajadas en
Europa deberian ser oficinas piblicas, para procurarnos y





OBRAS DE SARMIENTO


enviarnos millares de emigrantes laboriosos, para seducir
hombres eminentes, para predisponer por la prensa la opi-
ni6n de la Europa en favor de nuestros paises, poco co-
nocidos hasta hoy, si no es por sus guerras y sus des6rde-
nes. Oficinas de este genero establecidas en Burdeos, Havre,
CAdiz, G6nova, Rotterdam, Hamburgo, nos enviarian cien
mil emigrantes por afio, que en uno solo, cubririan de
mieses los campos y de ciudades todo el bello territorio del
Entre Rios.
Tenemos un ejercito, y las disposiciones guerreras de
los argentinos los hacen aptos para la vida military. Que
hemos hecho en diez afios con nuestro ejircito? Acamparlo
en el Cerrito de Montevideo para que destruya ganados y
mate hombres extraviados, porque, 6 no hemos podido, 6 no
hemos querido tomar la plaza; pero en uno y otro caso no
hav gloria ni provecho. Y el ej6rcito tiene una grande y
larga tarea que desempefiar entire nosotros. Cada diez afios
se hacen entradas A los indios; los indios se retiran al Sud
A la aproximaci6n de nuestras fuerzas, y en cambio de
los cien mil pesos que ha costado la expedici6n, nuestros
expedicionarios vuelven con algunos centenares de ovejas
tomadas A los indios y algunos individuos de chusma por
trofeos; concluido lo cual, los indios reaparecen en nuestras
campafias y siguen sus depredaciones. Un gobierno previsor
debe obrar de otra manera. Desde Bahia Blanca hasta la
cordillera de los Andes, apoyAndose en la margen del rio
Colorado, debe de diez en diez leguas erigirse un fuerte
permanent, y dispuesto de modo que sirva de nicleo A una
ciudad. Esto no iharia mAs que quince A veinte fuertes, los
cuales formarian un limited final A la Repdiblica por el Sud.
Las tribus salvajes que quedasen cortadas por esta linea de
puestos avanzados, no resistirAn largo tiempo A la amenaza
de ser aniquiladas, cogidas entire dos fuerzas y diezmadas.
Dos vaporcitos echados en el Colorado, telegrafos de
brazos elevados sobre los fuertes para dar desde cada uno
de ellos la serial de la alarma A los dos contiguos, son su-
ficientes modos de mantener la seguridad y las comuni-
caciones de la frontera. La guarnici6n de estos puntos se
haria con colonos militares, A quienes se distribuiria el
terreno adyacente para estancias de ganados, proveyendolos
de animals, plants, etc. La Rusia ha poblado por este





ARGIR6POLIS


sistema sus fronteras asiAticas, y la Francia no se posesion6
de la Argelia sino el dia que acanton6 sus ej6rcitos en el
Tell, dejando tras si las poblaciones Arabes sometidas y
arrollando por delante a las que iesistian A su poder (I).
La pacificaci6n de la frontera no se terminarA, a6n asi,
dentro de cincuenta afios: pero establecidos estos puntos
de ocupaci6n, al Sud, los caminos dejarAn en breve de ser
infestados por los salvajes, y las provincias de C6rdoba,
San Luis y Mendoza avanzarian sus fronteras, su poblaci6n
y ganados cien leguas al Sud. La fortificaci6n de algunos
estrechos desfiladeros por donde pasan la cordillera los in-
dios de Boroa A hacer malones en la sierra de la Ventana,
y las de San Luis y C6rdoba, completarian este sistema
simple, pero efectivo, de pacificaci6n internal. Al Norte otro
ejdrcito, otro sistema de colonies fortificadas, la poblaci6n,
la ganaderia, la agriculture extendidas hasta alli para su
sosten, continuarian la obra de los espafioles bajo un plan
inteligente y seguido. Los trabajos de Arenales, el viaje
de Cruz desde Antuco A Buenos Aires, y otras explora-
ciones no menos importantes, estAn revelando lo que debe
hacerse, si no se quiere que las poblaciones del interior
sean aniquiladas.
En el extreme sud de la sierra del Alumbre 6 de Santa
BArbara, en la provincia de Salta, existe el fuerte de San
Fernando, establecido por el Gobierno espafiol en 1750.
Desde alli al Sud, hay camino transitado hasta el fuerte y
reducci6n de Miraflores A orillas del Salado, que viene de
Santiago y continmia al poblado por ambas mArgenes hasta


(1) El autor se muestra al parecer un poco atrasado, 6 los hechos han negado el
plan de ejecuci6n treinta afios despuds; pero podemos suministrarinstrucciones del ori-
gen de las diferencias. En 1845, visit la colonia de Rajal, y recibi6 del mariscal Bugcaud
la explicaci6n del cambio que 1l habia introducido en la estrategia de la conquista,
que consistia, en lugar de defender lo poblado, avanzar el ejdrcito a retaguardia de las
tribus, lo que presenci6 en efecto, trasladAndose al Jil, provincia de OrAn.
La elecci6n por entonces del Colorado, en lugar del Rio Negro, que en seguida
propone como segunda linea, la indujo el sabio d'Orbigny, dicidndole que el espacio
que media entire el Colorado y el Negro, que 1l habia recorrido, era un desierto de
arena inhabitable y apenas transitable por falta de agua, por lo que creia que no podia
servir el Rio Negro de linea de operaciones hacia el interior de la pampa, por lo que
debian estar en contact los fuertes.
Aun la elecci6n de tel6grafos de brazos (ya desaparecidos), era calculada, no
obstante venir de los Estados Unidos, donde eran vulgares los telegrafos eldctricos;
pero no crela que pudiesen ponerse postes y alambres en pais desierto y amenazado
por los salvajes. Los telegrafos de brazos, 6 de sefiales, harian, pues, el papel que han
hecho ahora los cafionazos de aviso.-(Nota del autor, escrita en 1878.)
TOMO XIII.-7





OBRAS -DE SARMIENTO


que cambiando su nombre en Tome, desemboca en el Pa-
ranA, en las puertas de la ciudad de Santa Fe. El Salado es
el limited de las poblaciones cristianas al oeste de C6rdoba,
poblaciones detenidas en su crecimiento 6 arruinadas por
los salvajes en estos filtimos afios.
Entre este rio al sud, el Parana al este, y el Bermejo al
norte, media una extension de pais de mAs de cuatro mil
seiscientas leguas cuadradas que no ha sido ain ocupada, y
aunque este pais sea inundable en much extension, seco
en otras, el Estado necesita ocuparlo, para arrojar A los
bArbaros A la orilla norte del Bermejo, para despejar esta
linea de comunicaciones entire Jujuy, Salta, TucumAn y
Santiago del Estero, con Corrientes, Paraguay y Entre Rios.
La circunstancia de ser habitado por los indios, muestra
que la poblaci6n cristiana puede medrar alli, sin que deba
excluirse la presunci6n de que las inundaciones mismas
puedan suministrar alimento A la agriculture, como suce-
de en el Egipto, que anega el Nilo peri6dicamente todos
los afios (i).
Esta colonizaci6n military al norte y la que hemos pro-
puesto al sud, encerrarian el espacio de pais comprendido
entire los 23 y 40 de latitud, la cordillera de los Andes y los
rios, A cubierto de invasiones de los salvajes, A fin de que la
colonizaci6n pacifica se extienda A sus anchas y pueble tan
vasto territorio. A media que aquellas lines fuertes se
consoliden y pueblen, nuevos ej6rcitos de colonos militares
avanzarian al sud y al norte A former nuevas fronteras,
ocupar y poblar nuevos pauses, apoyAndose al sud en las
mArgenes del rio Negro (2), navegable hasta la cordillera
seg6n la relaci6n de Villarino, y al norte sobre el Pilco-
mayo, navegable en parties, pero siempre una barrera para
los salvajes y una via para los products (3).



(1) La obra importantisima de Archales, nuestro celebre ingeniero ge6grafo, sobre
el Chaco, suministra datos preciosos sobre esta parte de la Republ ca.
(2i La relaei6n de Villarino, A que se reficre el author, es exagerada en cuanto A
la fAcil navegaci6n del Rio Negro. La expedici6n mandada por la administraci6n
Sarmiento bajo las 6rdenes del comandante Guerrico, para verificar aquellos datos,
remont6 hasta un poco mas arriba de Choele-Choel, y desde alli, aunque encontraba
agua, era demasiada la corriente y estrecho el canal, para avanzar hacia arriba,
teniendo que lievar por tierra una laneha.-(Nota del autor, escrita en 1878.)
(3) El Gobierno de Chile envi6 hace cuatro meses al comandante de corbeta Mufioz
Gamero A comprobar el rumor muy acreditado de que el Rio Negro tenia su origen





ARGIROPOLIS


Cualquiera que la magnitud de estos trabajos sea, la
Repuiblica Argentina tiene que legar al Estrecho de Ma-
gallanes al sud, y A los extremos de Bolivia y Brasil al
norte.
Nuestros padres nos han dejado una inmensa herencia
desierta, y una inmensa tarea que Ilenar para desempe-
fiar nuestro papel de naci6n y de parte constituyente del
mundo. Esta es la obra de siglos, y desde ahora se han de
echar bases adecuadas A obra tan extensa. MAs dificil ha
sido para los holandeses poner coto al oc6ano; mis gran-
de empresa ha acometido la Francia para someter A los
Arabes. Nuestras expedicioncillas A los indios para volver
con histories y paparruchas, son espcculaciones ruines de
gobernantes para arrancar contribuciones y enriquecerse, 6
para preparar con ellas medios de engrandecimiento per-
sonal. No son los indios los que quedan cautivos, son los
pobres pueblos, que suministraron soldados y dinero.
Existe todavia en Buenos Aires una de las mAs bellas
instituciones de otros tiempos, aunque hoy no se haga sentir
por trabajo ninguno de consecuencia. El Departamento To-
pogrAfico, hecho national, debiera ser el foco de donde
partiesen y A donde volvieran todos los trabajos de reco-
nocimiento, mensuraci6n y demAs. Nuestro principal ele-
mento de prosperidad son los terrenos baldios, improduc-
tivos hoy, pero que pueden valer millones desde el moment
que se emprenda distribuirlos A los colonos por un precio
determinado. Una vez aseguradas las fronteras por el sis-
tema que hemos indicado, el interior de la Repiblica debe
ser objeto de trabajos en grande escala. En los Estados
Unidos, el Gobierno de W shington pone en venta todos
los aiios una porci6n de las tierras federales que han sido
medidas y deslindadas de antemano por los ingenieros. De
este modo entran por afio en caja doscientos mil pesos, y se
echan los cimientos A nuevas poblaciones y Estados. Co-
rresponderia al Departamento TopogrAfico Nacional pro-
ceder A la mensura y enajenaci6n de las tierras baldias
cultivables en diversos puntos de la Repiblica, A fin de


en Chile, y podia por tanto ofrecer una linea de comercio y comunicaci6n entire el
Atlantico y el Pacifieo. El resultado no correspondi6 d la esperanza: la cordillera se
interpone entire los dos paises.





OBRAS DE SARMIENTO


que los emigrantes que Ileguen de Europa sepan adonde
dirigirse y no se acumulen en las costas por la incerti-
dumbre y el temor de aventurarse A ciegas en un pais des-
conocido. El interior debe hacerse viable para la emigra-
ci6n, y una cadena de casas de posta desde Buenos Aires
A Mendoza y Tucuman asegurar el transito de los caminan-
tes A pie. En Bolivia, pais que reputamos mas atrasado
que el nuestro, el viajero march por los desiertos, dur-
miendo de noche en edificios decentes, construidos por el
Gobierno. e Qui6n que haya atravesado de Buenos Aires
A San Luis, no recuerda con horror aquellas pocilgas que.
llevan el nombre de postas y que revelan el atraso de que
no se ve ejemplo en las llanuras del Asia, donde de tiempo
inmemorial existen caravanserrallos para comodidad y abri-
go de los traficantes ? No hay dificultades invencibles para
la voluntad, ni inconvenientes que no haya remediado la
experiencia. Los pozos artesianos, cuya construcci6n se ha
simplificado en estos iltimos afios, aseguran la provision
de agua. Los ganados que se transportan de Buenos Aires
al interior, se desbandan en los campos al menor ruido que
los asuste, por falta de apriscos de distancia en distancia,
donde pasen la noche seguros. Una posta de la pampa de-
biera ser en realidad una posta para el relevo de diligen-
cias regulars que hagan la travesia peri6dicamente, una
fortaleza, un aprisco para los ganados, una posada para
emigrantes, un tel6grafo (de brazos) para transmitir no-
ticias, y un centro para oue en los lugares adecuados se
aglomere poblaci6n. El comercio de Chile y el de Bolivia
deben ser fomentados por estos medios y otros que estin
A nuestro alcance. En la pampa, una casa blanca y de re-
gular elevaci6n se divisa de diez leguas A la redonda, y de
un minarete se descubren quince leguas, lo bastante para
ponerse A cubierto de sorpresas de los barbaros durante
el dia.
El Departamento TopogrAfico debiera promover un sis-
tema seguido de trabajos de exploraci6n en los rios, para
asegurarse de los que son navegables y de los que pte-
den ser canalizados. C Que sabemos hoy del Negro, del Co-
lorado, del Bermejo, del Pilcomayo, de los lagos de Gua-
nacaohe, el Tercero, y otras vias de transport, sino lo que
nos han dejado los jesuitas y algunos exploradores man-





ARGIR6POLIS


dados por la corona espafiola? Ni quin puede emprender
este c6mulo de trabajos, sino un Gobierno national inte-
resado en el desarrollo de todas las parties del territorio,
sin preocupaci6n por favorecer los intereses de una provin-
cia en perjuicio de otra, y con fondos nacionales cuyo em-
pleo deba hacerse en pro comin ?
Bompland, Parchappe, D'Orbigny han visitado las ri-
beras del Plata y enriquecido la ciencia europea con datos
preciosisimos. Que hemos sacado nosotros del contact
de tan ilustres huespedes? Y entire nosotros todo estA por
hacerse en material de conocer el pais en que vivimos y la
naturaleza que nos rodea. Estudios no menos vastos deben
emprenderse sobre la constituci6n geol6gica de paises tan
extensos. Qui6n puede imaginarse las. inexploradas ri-
quezas que esconde en sus entrafias la sierra de C6rdoba,
cuyos sitios risuefios y vistas pintorescas recuerdan los
Alpes de la Suiza? Viajeros europeos han encontrado en
ella siete species de mArmoles y jaspes de una rara beldad;
el hierro abunda; la plata y el oro han sido explotados, y
mil elements de riqueza estan esparcidos por doquier, es-
perando que la industrial venga A aprovecharlos. La provin-
cia de C6rdoba, como centro de la Repiblica, debe ser el
dep6sito general de todos los medios de mejora que hayan
de ponerse en prActica para acelerar la poblaci6n del in-
terior. C6rdoba reune las dos grandes vias comerciales de
Chile y el Per6; desde C6rdoba puede canalizarse el Ter-
cero, para ligarlo al gran sistema de rios. A C6rdoba debe
empujarse la emigraci6n europea, para que pueble las cam-
pafias y eche las bases de una industrial fabril, A que pre-
disponen las costumbres hacendosas de los habitantes y las
materials textiles que se produce en cantidades enormes,
un jardin de las plants en C6rdoba, para enriquecer el
interior de nuevas materials de cultural, haras, para la mejora
de las razas de animals domesticos, 6 introducci6n de otras
nuevas, como caballos de tiro normandos, como vacas y
caballos de raza inglesa.
El vulgo desdefia estas innovaciones, crey~ndolas super-
fluidades, hijas de un espiritu de novedad. Tengase pre-
sente, sin embargo, que el primer carnero merino introdu-
cido en Buenos Aires, lo fu6 por la solicitud de un Gobierno
ilustrado, y que veinticinco afios despu6s Buenos Aires





OBRAS DE SARMIENTO


ha contado por millones el product de sus lanas refinadas.
Hasta la aclimataci6n de camellos para la travesia de los
desiertos del interior debe ser material de la solicitud de
un Gobierno. Los hay en Pisa, en Italia, y el clima de Ar-
gel y de Marruecos, donde son el inico vehiculo de trans-
porte, no es mis ardiente ni la tierra es mas Arida que en
la provincia de La Rioja. He aqui los objetos de primera
atenci6n para un Gobierno national, atraer rApidamente la
emigraci6n europea, que por el miedo que les inspiramos
pasa A establecerse en paises mas remotos; solicitarla, pro-
moverla, alentarla, hasta que se establezca una corriente
natural y espontAnea, hasta que desde los puertos de Eu-
ropa hasta las mArgenes del Plata pueda verse una linea
no interrumpida de embarcaciones. Esto no es impossible
ni lejano.
A Nueva York han llegado 14,ooo emigrantes en un solo
dia, y en Norte America cada dia se hace mas contingent
y precaria la condici6n de los emigrantes. Las tierras bal-
dias estin ahora A mis de 400 leguas de las costas, y los emi-
grantes, sin auxilio del Gobierno, explotados por los espe-
culadores, agotan sus fuerzas y su energia antes de haberse
establecido.
Es mas possible ahora que la Europa se conmueva por
sus cimientos, y son millones los hombres cuya posici6n
es desgraciada. ; QuO habria sido del pais americano que
por una buena inspiraci6n de la Providencia se hubiese
hallado en aptitud de recoger a bordo de sus naves en Eu-
ropa para hospedarlos en Am6rica, los republicans roma-
nos vencidos en Roma, los sefiores Madgyares que se han
asilado en Turquia, los sabios franceses perseguidos, los
patriots alemanes pisoteados en Francfort? La libertad, la
grandeza y la civilizaci6n de los Estados Unidos la han
fundado, para gloria eterna del pensamiento human, algu-
nos centenares de puritanos proscriptos de Inglaterra, per-
seguidos allA como revoltosos y turbulentos, y que reunidos
en un pais virgen afianzaron para siempre la libertad y la
igualdad.
SCuAntos trabajos tiene que emprender a6n la bella y
favorecida provincia de Buenos Aires! Sus campafias son
eriales, tales como han salido de las manos de la naturaleza;
sus habitantes ganados mas bien que hombres, y sus pro-




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