Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00010


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Full Text






OBRAS 7

DE


D. F. SARMIENTO


PUBLICADAS BAJO LOS AUSPICIOUS DEL GOBIERNO
ARGENTINO



TOMO XI
(Nu i.eva, edici.6d.)


BUENOS AIRES
LIBRERIA A FACULTAD3, JUAN ROLDAN
436 FLORIDA 436
1914









ADVERTENCIA


El articulo que sigue de una Revista francesa de la 6poca en
que apareci6 >, sirve de introducci6n ade-
cuada para esta obra precursora, que puede considerarse como
el mas valioso y ms. duradero titulo de Sarmiento a la conside-
raci6n de la posteridad.



BIBLIOGRAFIA



DE ((LA LIBERTY DE PENSER)
(REVISTA FRANCESA)


DE LA EDUCACI6N POPULAR, POR DON D. F. SARMIENTO, MIEM-
BRO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE, DEL INSTITUTE HIS-
T6RICO DE FRANCIA, DE LA SOCIEDAD DE PROFESORES DE
LA ENSENANZA PRIMARIA EN MADRID Y PRIMER DIRECTOR
DE LA ESCUELA NORMAL DE SANTIAGO. UN VOLUME
EN 8.0 PUBLICADO A FINES DE 1849, POR ORDEN DEI GO-
BIERNO DE CIIILE, EN LA IMPRENTA DE JULIO BELIN Y C.a,
EN SANTIAGO.
41Al tratar de las escuelas primaries en su
Iltimo mensaje se express asi el general
Bulnes: De las antiguas A algunas se les ha
mejorado el local, y la mayor parte en su
direcci6n, gracias A los esfuerzos del inte-
ligente y celoso inspector general, cuya
perdida reciente deplora el gobierno. La
muerte de don Josd Dolores Bustos es debi-
da a la actividad extraordinaria que des-
pleg6 en el ejercicio de sus funciones; me
parece que la nacion debe manifestar su
agradecimiento A la familiar desgraciada de
aquel joven distinguido, arrebatado al co-
menzar una carrera que daba tantas espe-
ranzas>.
wEstas palabras en boca del Presidente de
la Rep6blica, este respeto por un maestro
de escuela, estos honors tributados A una
humilde aunque honrosa profesi6n, hon-
raron al gobierno chileno. Es un hecho
nuevo en los fastos de las repiblicas del
sud, ver que se acuerda toda la importan-
cia que merece A los hombres modestos y
laboriosos que consagran su vida a mejorar
la instrucci6n primaria.> (Extracto de La
Crdnica.)

En Francia, en Europa, v6nse A menudo A los gobier-
nos honrando la memorial de los generals muertos en la
batalla, adoptar sus hijos, pero jamAs se vi6 que A humil-





OBRAS DE SARMIENTO


des maestros de escuela, se les tributasen semejantes ho-
nores, muertos por la instrucci6n del pueblo. Habria, pues,
podido decir el senior Sarmiento en su diario La Crdnica,
que aqul6 era no solamente un hecho nuevo en la Am6-
rica, sino tambien en los fastos del mundo.
Las palabras del general Bulnes manifiestan lo sentido
que es la necesidad de instruir al pueblo, y muestran el
grado de civilizaci6n de aquel pais. En efecto, aunque
su poblaci6n sea un mill6n y medio de habitantes, debe
colocarse A Chile A la cabeza de las Rep6blicas de Sud
Am6rica. Desde veinte afios atrAs, bajo las pacificas pre-
sidencias de los generals Prieto y Bulnes, hace grandes
6 incontestables progress, y sabido sacar provecho de su
reci6n conquistada independencia. Estos progress son de-
bidos A hombres piblicos del temple del senior don Manuel
Montt, y al auxilio inteligente que han sabido hallar en la
prensa peri6dica, en la cual ha sido colaborador brillante
el senior Sarmiento.
El progress de la instrucci6n primaria en Chile merece,
bajo muchos respects, la atenci6n de la Francia; la merece
sobre todo a causa del gran porvenir que esta reservado al
continent de la Am6rica del Sud, el mAs rico del mundo.
Antes de dar cuenta del libro sobre educaci6n popular,
sera interesante dar A conocer los trabajos anteriores de
sus autores.
Triunfante en el Peru el general Bulnes en 1841, fu6
electo A la presidencia de la Rep6blica en sucesi6n del
general Prieto, y llam6 al Ministerio del Interior y Rela-
ciones Exteriores al senior Manuel Montt para el primer
period de cinco afios de su poder presidential. El senior
Sarmiento suplic6 al senior Montt le enviase A Europa A
examiner las instrucciones de ensefianza primaria, y en
particular las escuelas iiormales, A fin de reunir materia-
les para former una instituci6n igual en Chile. El senior
Montt juzg6 que era mejor fundar una escuela normal
que mAs tarde podria perfeccionarse, y gracias a su em-
pefio, la escuela normal de Santiago se estableci6 en 1842.
El senior Sarmiento, encargado de la direcci6n de este
establecimiento, termin6 su curso complete en 1845 y parti6
entonces para Europa, encargado por el gobierno chileno
de la misi6n que cuatro afios antes habia solicitado.





EDUCACI6N POPULAR


Chile fijaba particularmente su atenci6n en la instruc-
ci6n primaria y en la ensefianza professional, porque .o
que falta en la America meridional no son literatos, puesto
que existen muy distinguidos aunque en pequefio ndmero;
pero lo que falta es la propagaci6n de la instrucci6n pri-
maria. Los descendientes de espafioles 6 indios son de una
ignorancia tal, que son incapaces para todo: faltos de cul-
tura de espiritu, de poder para entregarse a los trabajos
que necesita el desarrollo de la civilizaci6n; y en estos ri-
cos paises, donde la vida material es fAcil, la inercia fisica
engendra la del espiritu y es mas dificil hacer comprender
la necesidad de la instrucci6n primaria que darla A aquellos
que la desean. El gobierno debia hacer tanto mAs por la
instrucci6n popular, cuanto que en 1839 habia organizado
la ensefianza superior. La universidad national habia re-
emplazado A la vieja Universidad de San Felipe; esta com-
prende cinco facultades, de humanidades, de ciencias na-
turales, de derecho, de medicine y de teologia, un institute
national para externos 6 interns en que la ensefianza di-
fiere poco de la que se da en los liceos franceses, y otros
cinco colegios de provincias.
Desde esta 6poca se ha creado para la educaci6n popu-
lar la escuela normal, de que se ha hablado mAs arriba,
una escuela de artes y oficios, y bajo la inspecci6n de la
universidad, un gran n6mero de escuelas primaries de
hombres y mujeres, en las que la ensefianza es muy com-
pleta y se extiende hasta el canto seg6in el metodo de
Wilhem. Para los adults obligados A vivir de su trabajo,
se han creado classes nocturnas, y en fin las lectures pibli-
cas semejantes A las que hemos tenido en Paris en los
uiltimos afios.
Pero todas estas instituciones necesitan ser regladas por
una buena ley; asi, en 1849, el senior Garcia present al
Congress un proyecto de ley sobre instrucci6n primaria
que se tom6 en oonsideraci6n; pero despuds, en el mes
de Agosto, habiendo hecho don Manuel Montt una moci6n
sobre el mismo objeto, y habiendo anunciado el senior Sar-
miento la pr6xima publicaci6n de los documents reco-
gidos durante su misi6n, la CAmara puso en discusi6n el
proyecto del senior Garcia.
En efecto, este libro impreso en Santiago no tiene me-





OBRAS DE SARMIENTO


nos de 550 pAginas y contiene una multitud de documen-
tos preciosos sobre la instrucci6n primaria de los Estados
mas avanzados en civilizaci6n, la. Alemania, la Inglaterra,
la Francia, la Holanda, los Estados Unidos y aun la Es-
pafia, donde el senior Sarmiento ha estudiado los metodos
aplicados a la ensefianza de la lengua que se habla en la
Amdrica meridional. El senior Sarmiento hace preceder su
obra del informed presentado en Marzo de 1848 al ministry
de instrucci6n pdblica sob.re el cumplimiento de su misi6n
en diversos paises.
La divisionn de la obra es sencilla. Despues de haber
demostrado en la introducci6n la necesidad de la instruc-
ci6n piblica, el autor trata sucesivamente de la retribu-
ci6n, de la inspecci6n, de la educaci6n de las mujeres, de
las salas de asilo, de los institutores, de las escuelas pi-
blicas, de los m6todos de ensefianza y de la ortografia
espafiola.
((La instrucci6n popular, dice la introducci6n, es una
instituci6n completamente modern, nacida del cristianis-
mo, convertida en derecho por el espiritu dem.ocrAtico de
la sociedad actual. Ha dos siglos que este derecho hubiera
parecido A los ojos del clero y de la nobleza tan exorbitan-
te como el sufragio: hoy, el uno oomo el otro, son incon-
testables; la revoluci6n de Febrero ha hecho justicia de la
pretendida capaci-dad atribuida A la propiedad; el derecho
de sufragio es en el dia inherente a la persona; se habria
deseado ver realizado antes de todo el derecho A la ins-
trucci6n, porque habria sido una garantia del buen ejer-
cicio del derecho de sufragio, pero los .acontecimientos
lo han resuelto de otra manera: es precise, pues, esfor-
zarse por reparar esta demora ingerida al desarrollo de la
instrucci6n. Chile ha querido adelantar estos resultados
por medio de la ley electoral que acuerda solamente el
ejercicio del derecho de sufragio A los ciudadanos que se-
pan leer y escribir; pero esta ley se elude generalmente
en la prActica, particularmente en el campo, en donde los
propietarios de hacienda emplean casi la violencia para ha-
cer votar A sus inquilinos que no saben leer.
,)El nuevo, ministerio anuncia en su program que harA
cesar semejantes des6rdenes en las pr6ximas elecciones.
)En las Repiblicas americanas, mAs que en ninguna





EDUCATION POPULAR


otra parte, falta much ain que hacer en favor de la edu-
caci6n, por los rastros funestos que alli, como en Europa,
ha dejado el gobierno de la monarquia espafiola. No bas-
taba el abatimiento industrial 6 intellectual que nos ha le-
gado; abatimiento que en Europa misma la hace descen-
der A una insignificancia y nulidad tales, que parece en
el seno de la Europa una colonia A la cual important todas
las naciones para dar que consumer al pueblo lo que la
incapacid'ad national no le permit producer. No basta la
ineptitud political que la tiene agobiada de deudas contrai-
das en el exterior y que no puede pagar, y en el interior
por los mAs grandes trastornos administrativos que se co-
nocen en Europa: era precise i mAs que la colonizaci6n
misma resultase para nosotros un inconvenient contra el
cual tendremos que luchar por siglos. Todas las colonies
europeas en los tres iltimos siglos han rechazado al sal-
vaje de las tierras que querian invadir; los franceses, los
ingleses, los holandeses de la America del Norte no abrie-
ron ninguna comunicaci6n con los indigenas, y cuando
mAs tarde sus descendientes quisieron former Estados in-
dependientes, fu6 con razas europeas puras, con sus tra-
diciones civilizadas, su ardor de progreso'y su capacidad
de desarrollo, mAs pronunciado todavia que en la madre
patria. Esta capacidad general de los individuos ha hecho
que asi que se vieron abandonadios A sus propios destinos
y sefiores de si, los norteamericanos marchan de progress
en progress hasta excitar la admiraci6n de Europa, y dar-
les en las artes y las ciencias descubrimientos que tienen
aplicaci6n actual en los pueblos civilizados.
,)La colonia espafiola procedi6 de diverse manera en el
resto de la Am6rica, sin ser mAs humana que la del norte;
por aprovechar del trabajo de las razas indigenas redu-
cidas A la esclavitud, y que las hall mAs d6ciles, incor-
por6 A los salvajes dejando para lo future una raza bas-
tarda, rebelde A la cultural y sin ninguna tradici6n de
ciencia ni de arte, mientras que en Nueva Holanda se
reproduzca en pocos afios por los deportados la misma ri-
queza, libertad 6 industrial que en Inglaterra. Cudl puede
ser el porvenir de M6jico, de Bolivia, del Peri y de otros
Estados americanos que encierran vivas en su seno, como
alimento no digerido ain, las razas salvajes absorbidas por





OBRAS DE SARMIENTO


la colonizaci6n, conservando obstinadamente la tradici6n
de los bosques, su odio A la civilizaci6n, su idioma pri-
mitivo, sus indolentes costumbres, su desdefiosa repug-
nancia por el aseo y las ventajas de la vida civilizada?
SCuantos afios no se necesitarian para levantar estos es-
piritus degradados hasta la altura del hombre civilizado
y dotado del sentimiento de su propia dignidad!
,Este mal que en estas parties de la Am6rica es evidence,
no es menos real en otras en que la obra de la fusi6n de
las razas se ha operado ya, y no ofrece menos dificultad
el desarrollo de la uni6n de los pueblos semicivilizados
de Europa y de los salvajes de la America. Aunque se es-
tudien con perseverancia los intereses, la capacidad inte-
lectual de las masas, en la Repiblica Argentina, en Chile
v en Venezuela se verAn los esfuerzos de esta inevitable
y peligrosa amalgama de razas incapaces 6 impropias para
la civilizaci6n. i Qu6 habitudes de incuria, qu6 aspiracio-
nes limitadas, que incapacidad absolute para el trabajo,
qu6 horror para todo lo que puede aumentar, qu6 perti-
nacia, en fin, no se descubrirA en la ignorancia volunta-
ria, en las privaciones de que podria librarse si quisiera,
qu6 complete ausencia de todos los estimulantes que sir-
ven de aguij6n A las acciones del hombre!,
Estas lineas prueban cuAn aspera es la obligaci6n de
los hombres de progress de la Am6rica meridional. Para
captarse la aprobaci6n de todos los hombres instruidos del
pafs, el senior Sarmiento les prueba la necesidad de la edu-
caci6n popular; A los comerciantes demuestra con el tes-
timonio de los industriales de los Estados Unidos, que la
mAs elemental instrucci6n hace mAs diestro y laborioso al
obrero; que aquellos que por el contrario no tienen nin-
guna instrucci6n, salen rara vez de la iltima clase de los
trabajadores. Establece, segdn la estadfstica francesa, que
el ndmero de crfmenes es menor entire los que saben leer
que entire los ignorantes; conjura A los hombres inteligen-
tes A desear A su pais mAs bien escuelas que ej6rcitos A
la francesa, debiendo 6stos hacerse in6tiles en parte, cuan-
do la instrucci6n haga amar el trabajo y la paz; maldice
energicamente la costumbre americana que impone dife-
rentes vestidos A las diferentes classes de la sociedad, que es
un obstAculo que tendrian ciertos artesanos de elevarse





EDUCATION POPULAR


A una condici6n mejor; hacienda, en fin, un llamamiento
al amor national, demuestra que la Am6rica ha sid:o la
primera en crear una educaci6n popular en Massachussets
en 1637, epoca de la fundaci6n .de la colonia. En el en-
tusiasmo que le inspira la bella legislaci6n de este Estado
sobre este punto, el senior Sarmiento exclama: (Al ver
este resultado el espiritu se vuelve involuntariamente hacia
las utopias de Rousseau y del americano Penn, y comien-
za a career que sobre la tierra no hay Dios mAs que Dios, y
que la raz6n es su profeta, su brazo y su sacerdote., Despues,
entrando en la vida positive, el autor hace un Ilamamiento
caluroso a sus compatri-otas, y les indica los medios de rea-
lizar los mismos progress en la America del Sud.
Para la retribuci6n de las escuelas primaries, examine
lo que se ha hecho en los diversos paises civilizados; y
los franceses tenemos el dolor de ver en este examen,
cuAn atras estamos de la Prusia, de la Holanda, de los
Estados Unidos. Existe, dice el senior Sarmiento, una dis-
posici6n de la ley de 1833, que da una idea del espiritu
que la dict6.
((El minimum del salario concedido A los maestros de
escuela es de 200 francos por aflo. Un jornalero en Francia,
un domestico, gana el double de un maestro de escuela. No
hago aquf una observaci6n que me es propia, no atribuyo
al gobierno cafdo en 1848 mAs que intenciones conocidas.
Algunos diputados conocidos me han mostrado los vicios
de esta pomposa ley, que obedeciendo al espfritu de ]a
epoca, reconocia los principios eternos sobre que reposa el
derecho de la instrucci6n piblica, y los anula en la prAc-
tica.)) Qu6 dirfa el senior Sarmiento de la ley de 1849! Des-
pues de haber terminado su examen, el autor concluye asf:
((La ensefianza es un ramo de administraci6n public, el
Estado preside A la educaci6n, la dirige, y la inspira, pero
la localidad, el departamento y el Estado deben contribuir
A la retribuci6n.)
Los capitulos relatives A la inspecci6n de las escuelas,
a las salas de asilo, i las escuelas de mujeres, abundan
en pormenores interesantes, pero de poca novedad para
lectores franceses. El capitulo, titulado (De los maestros
de escuelas), contiene la narraci6n de una visit A la Es-
cuela Normal de Versailles. En el que trata de las escue-





OBRAS DE SARMIENTO


las p'iblicas, el senior Sarmiento dice asi: ((La escuela es
como la iglesia, una necesidad piblica; el local y la ele-
gancia de su construcci6n, los fondos consagrados A una
y otra debieran ser proporcionados, no s61o A los medios
de las localidades, sino aun al sentimiento religioso que
les anima, y esa otra piedad ilustrada que nos hace admi-
rar, como el mAs bello homenaje rendido A Dios, la cultural
de la inteligencia y del coraz6n que deben guiar las accio-
nes de las criaturas sobre la tierra., El senior Sarmiento
no ha visto realizar esta idea en Francia, donde las escue-
las se asemejan mAs bien A establos que A iglesias, pero
la ha visto practicada en el Estado de Massachussets, en
donde ciertas escuelas son verdaderos monuments em-
bellecidos por la pintura y la escultura.
Al hablar de los metodos de ensefianza el autor se deja
llevar por sus emociones, acordandose de la magnifica es-
cuela de la Patria, en San Juan, Repiblica Argentina. En
esta ciudad educ6se, A ella volvi6 en 1836, y despues de
un largo destierro para salvar su existencia *de las perse-
cuciones de Quiroga, y en San Juan es donde el senior Sar-
miento fund entonces el colegio de pensionistas de Santa
Rosa y el peri6dico El Zonda, dos creaciones que Ilevan
por objeto la lucha contra la barbaric. El senior Sarmiento
se complace en hablar de la escuela de la Patria, recor-
dando la ,emulaci6n que despertaba en ella, la division en
dos bandos de Roma y de Cartago; el espiritu de igualdad
que imponia A los discipulos la obligaci6n de tratarse de
senior, A pesar de la diferencia de raza y de fortune. Se-
guiase con buen 6xito el sistema simultAneo mixto en aque-
lla escuela hasta 1825, en que la guerra civil vino A cortar
el hilo de los buenos resultados de aquella escuela, que-
dando desde entonces viuda de maestros y discipulos. A
Rosas se le ocurri6 un dia de buen humor confiscar en
provecho propio el sueldo de los profesores de la Univer-
sidad argentina.
El capitulo VIII y el iltimo trata de la ortografia es-
paiiola: podrA parecer A algunos lectores como la petipieza
con que terminal el espectAculo. Viene alli la ortografia
levantada a la categoria de una cuesti6n political: la facul-
tad de humanidades por un lado sosteniendo el nuevo me-
todo, y los tribunales por el otro apoyando el antiguo y





EDUCACI6N POPULAR


amenazando anular los documents cuya ortografia se se-
parase de 61: todo esto es en realidad un espectAculo diver-
tido. Esta pretensi6n de traer la ortografia al buen sentido
no es cosa de ahora en Francia, en donde Voltaire intro-
dujo algunos cambios en el empleo de ciertas vocales. La
reform intentada en Chile, lo ha sido ya en los Estaaos
Unidos, y alli tambien es la colonia que quiere emanci-
parse del dominio literario de la madre patria. (Traba-
jase alli ardientemente por substituir la ortografia inglesa,
irregular, impopular por ser clAsica, una ortografia nueva
que consiste en desechar los caracteres romanos insuficien-
tes para representar los sonidos tal cual llegan al oido co-
mo lo hacen los italianos y podrian hacerlo los espaiioles
con mas corta reform. La prensa toda de Chile y muchos
diaries de la America del Sud, habian aceptado A causa
de su caracter democratic, esta reform abandonada hoy
en su mayor parte. Tenia por objeto facilitar la lectura
y escritura de la lengua espaiiola., Desde el punto de
vista filos6fico present tambidn interns el trabajo del se-
fior Sarmiento. Opone la ortografia plastica, conservando
estas palabras en frances, en la philosophia, sinthesis A la
ortografia euf6nica que describe estas palabras en espafiol,
filosofia, sintesis. La primer, conservando la traducci6n
clasica, prueba la superioridad y erudici6n del pueblo que
la practice, pero es mis tardia en aprenderse. Si se verifi-
case la reform propuesta por el senior Sarmiento, creemos
que los inconvenientes serian mayores que las ventajas,
porque en efecto seria mas dificil para la America el es-
tudio de la literature espaiiola, y para los europeos la lec-
tura de los escritos americanos.
Al concluir el senior Sarmiento anuncia que sus studios
han estado un afio en poder del senior Montt, y que su con-
clusi6n es la moci6n presentada por 6ste al Congreso Na-
cional.
El senior Montt ha hecho preceder el texto de su pro-
yecto de ley de algunas consideraciones en su apoyo; ha
demostrado que en raises regidos por instituciones repu-
blicanas, en que cada cual esta lamado A tomar una parte
mAs 6 menos active en los negocios pdblicos, el primer
deber de los gobernantes es preparar A los ciudadanos a
estas funciones esclareciendo su inteligencia. Establece que





OBRAS DE SARMIENTO


en Chile la quinta parte de la poblaci6n podria frecuentar
las escuelas, mientras que ahora no hay mAs que un indi-
viduo por cada diez y seis en la provincia de Chilo6, la
mas favorecida en este punto, y uno solamente para cada
ciento cincuenta en la de Colchagua, la mis descuidada, y
que sobre esta cifra no hay mas que una mujer por seis
hombres.
En el encabezamiento de su proyecto el senior Montt
declara la instrucci6n pidblica una deuda national para
las personas de ambos sexos, y que en consecuencia debe
ser gratuita. En cada escuela habrA dos classes, la una ele-
mental, la otra superior. Habra una de nifios y otra de
mujeres para cada dos mil almas de poblaci6n. En las
aldeas de menos poblaci6n habra escuelas durante cinco
meses, al menos durante cada afio. Cada departamento ten-
dra una escuela superior. Cada convento regular una es-
cuela gratuita. Habri por lo menos dos escuelas norma-
les, la una de instructors, la otra de instructors. El resto
del proyecto se asemeja much A la ley francesa de 1833.
La Revista de Santiago aprecia asi el proyecto en su pri-
mer n6mero de Mayo de 1850: (Entre las grandes cues-
tiones, la de la ensefianza, ha sido en Francia el objeto
de debates parlamentarios de la mas alta importancia. M. de
Montalembert entrega la ensefianza A un eclectismo inmo-
ral, A un consejo de judios, protestantes y cat6licos, es de-
cir, al sistema Victor Hugo, J. Jabre y Barthelemy. Nos re-
gocijamos de ver en Chile al senior Montt A la altura de
esos grandes oradores en su moci6n sobre la ensefianza.
Nadie mejor que 61 ha comprendido la separaci6n del Es-
tado y la Iglesia para la ensefianza, nadie ha presentado
un proyecto mAs grande, mas dem6crata y que tienda A
ejercer una mAs grande influencia sobre el porvenir.,
Es de desear que se ponga prontamente en discusi6n
el proyecto. El senior Montt, habiendo dejado el ministerio
en 1846, cuando la segunda elecci6n del General Bulnes
acaba de ver triunfar sus doctrinas political en un nuevo
cambio que ha llevado al ministerio A dos de sus amigos.
Para la elecci6n presidential que va A tener presto, el Ge-
neral Bulnes no podra, por la Constituci6n, pedir una ter-
cera elecci6n, y el senior Montt serA uno de los candidates
con mAs probabilidades de 6xito.





EDUCACI6N POPULAR


Por su parte el senior Sarmiento, argentino, no pudien-
do desempefiar ninguna funci6n p6blica en Chile, desplie-
ga en la prensa una actividad notable: fundador de seis
diarios en la Am6rica del Sud y de una imprenta en San-
tiago; al mismo tiempo que trabaja por desarrollar la ins-
trucci6n, hace todos los esfuerzos por atraer A Chile un
gran ndmero de trabajadores europeos; sus escritos sobre
emigraci6n en America son casi tan importantes como los
que ha hecho'sobre instrucci6n. Dios quiera que esta ener-
gia d6 felices resultados, y no vaya a quebrarse contra las
antiguas preocupaciones de la antigua colonia espailola,
que conserve adn muy malas tradiciones de la madre patria,
y en primera linea la intolerancia official.
H6nos aqui lejos de nuestro objeto; volvamos A 6l, refi-
riendo los nuevos progress que nos anuncian los diaries
del mes de Mayo recientemente Ilegados. Hallamos la men-
ci6n de algunas medidas tomadas por el nuevo ministry
Varas para el desarrollo de la instrucci6n publica, sobre
suplementos dados a las escuelas nocturnas de adults, y
por iltimo, el nombramiento de muchos j6venes chilenos
de agregados al observatorio astron6mico que los Estados
Unidos han establecido en Santiago, A causa de la pureza
del cielo. Estos diaries publican tambi6n el iltimo men-
saje del president de la Repiblica de Nueva Granada,
que habla en estos tdrminos del progress de la instrucci6n
en este pais:
((Siento un gran placer al informaros que la instrucci6n
hace rApidos progress. Por todas parties, granadinos in-
teligentes, de una moralidad seyera, .de un patriotism irre-
prochable, fundando casas de educaci6n en que la juven-
tud se instruye en los principles ramos de los conocimien-
tos humans. Las autoridades, los padres de familiar, po-
nen un laudable empefio en sostener y dirigir bien las es-
cuelas primaries cuyo ndmero, asi como el de los discipu-
los, se acrecenta de dia en dia. Las universidades, los co-
legios en que se dan lecciones gratuitas, ven aumentar de
afio en aflo el n6mero de j6venes, que sienten en hora
buena los estimulos .de la opini6n, y comprendiendo la
misi6n que les estA reservada, buscan Avidamente la cien-
cia, base de sus mas elevadas esperanzas. Los sucesos
literarios que acaban de pasar, dan just satisfacci6n a





16 OBRAS DE SARMIENTO

las exigencias del patriotism, y aunque no podemos jac-
tarnos de la profundidad de los conocimientos, nos es li-
sonjero ver cuAnto se extiende el dominio de la inteligen-
cia A la sombra de la libertad.)
Las palabras del president de Chile y Nueva Granada
honran A la Amdrica del Sud; querriamos ver en la re-
gi6n official de Paris los mismos sentimientos que en San-
tiago y BogotA; pero en 6ste parece que el nuevo conti-
nente debe dar ejemplo al viejo.-Esperamos que el viejo
mundo no permitira por much tiempo que subsista este
cambio de papeles.






SR. D. MANUEL MONTT.


Mi distinguido amigo:

Al abandonar al pdblico el contenido de los manus-
critos que de tiempo atrAs conoce usted, permitame que
recuerde que el pensamiento, el estimulo, y el objeto de mi
viaje A Europa nacieron de usted. Mia ha sido la ejecuci6n;
y harto satisfecho quedaria, si los studios que emprendi y
present en cierto orden sobre INSTRUCCI6N PRIMARIA, bas-
tasen A aclarar las dudas que en 1845 lo hacian vacilar para
echar las bases de la legislaci6n de punto tan interesante.
Asociando mi humilde nombre al suyo, no hago mAs
que continuar, en la escala que me corresponde, la obra
que nos propusimos en 1841, y que no hemos dejado de
avanzar hasta este moment. Comunes nos fueron los en-
sayos, comunes los deseos de acertar. De usted venia el
pensamiento politico; mia era la realizaci6n prActica. Este
libro, si es lo que usted me pedia, es, pues, la obra de
ambos.
No prestd menos atenci6n A las cuestiones de inmigra-
ci6n que me encarg6 examiner, y cuyos resultados pre-
sentara en mayor volume aun, si condujera A su prop6-
sito una publicaci6n ordenada.
He terminado este trabajo con el proyecto de ley pre-
sentado A la CAmara por usted. Cref al hacerlo que este era
su lugar, puesto que lo que precede no son sino las ante-
cedentes.
Quedo de usted afectisimo amigo.

D. F. Sarmiento.


TOMO XI.---



















INFORMED

PRESENTADO AL MINISTRY DE INSTRUCTION PUBLIC




Santiago, Marzo 8 de 1848.

En 1841, y antes de que la Escuela Normal de Instruc-
ci6n Primaria fuese fundada, solicit del ministerio del
ramo autorizaci6n para trasladarme A Europa con el ob-
jeto de inspeccionar los establecimientos del mismo genero,
creyendo con este paso obviar las dificultades y desaciertos
que podrian producer en la prActica los conocimientos te6-
ricos, dnicos con que entonces contaba para el desempefio
de las funciones de director de la Escuela Normal que el
Gobierno se proponia encomendarme. El senior ministry
Montt A quien me dirigi, sinti6, sin embargo, que era pre-
miosa la necesidad de dar principio cuanto antes A la ense-
fianza, juzgando oportuno diferir mi deseada excursi6n
para cuando los resultados de la fundaci6n de la Escuela
Normal estuviesen, aunque fuese imperfectamente, asegu-
rados. En 1845, terminado el primer curso normal, obtuve
del Gobierno recomendaci6n official para que el Encargado
de Negocios de Chile cerca del Gobierno de Francia, el
senior don Javier Rosales, interesase A las autoridades de
aquel pals hacia el logro de mi empefio. Mi presentaci6n
al senior Guizot y la nota original que acompafio del inspec-
tor general de la Universidad de Francia y vicerrector de
la Academia de Paris, en que ordena al director de la Es-
cuela Normal de Versailles y A los directors de las es-
cuelas municipales de Paris adarme todas las noticias y





OBRAS DE SARMIENTO


datos necesarios para que me forme idea de los diversos
m6todos de ensefianza en uso,), fueron las primeras ma-
nifestaciones del empefio del senior Rosales para hacer efec-
tiva la recomendaci6n del Gobierno de Chile A este res-
pecto.
De mi inspecci6n a la Escuela Normal de Versailles di
en 1846 cuenta a la Facultad de Humanidades, la cual se
dign6 con fecha 20 de Abril de 1847 acusarme recibo de los
documents que acompafiaban mi exposici6n, indicAn do-
me en terminos honrosisimos para mi, la importancia y
oportunidad de ellos.
Durante mi residencia en Paris continue examinando la
ensefianza primaria, ya en los establecimientos municipa-
les, ya en algunos particulares que gozaban de merecida
reputaci6n. Entre estos iltimos encontre el de M. Maurin,
author de un sistema apenas conocido en Francia y para
cuya adopci6n hizo M. de Cormenin en 1847, moci6n en
la CAmara de Diputados. Recomendado eficazmente por
M. Tissot, de la Academia Francesa, obtuve de M. Maurin
los pormenores de su m6todo, el cual responded al parecer A
todas las cuestiones que hasta hoy embarazan la trans-
misi6n de los conocimientos rudimentales. M. Maurin, por
un medio mecAnico hasta cierto punto, cree haber conse-
guido desenvolver la inteligencia del alumno, enriquecer
su memorial de datos preciosos, y despertar la facultad de
pensar, sirviendose como accesorios e instruments para
obtener tamafios resultados, de la lectura, escritura, orto-
grafia y anAlisis gramatical, los cuales ejercita el educando
en una sola lecci6n. Asi, cuando yo examinaba las classes
y encontraba nifios que no sabian leer lo que escribian,
M. Maurin se explicaba en estos terminos: (No importa:
unos aprenden primero a escribir, otros a leer; al fin todos
concluyen por saber estos rudimentos con seguridad y per-
fecci6n. La lectura es un medio, pero no el fin de la ense-
fianza, que lo es la material que se lee, las ideas 6 los
hechos contenidos en la lecci6n, cosa tan descuidada por
los sistemas conocidos, los cuales consagran todos sus es-
fuerzos i la tarea material de leer y escribir, sin que la
inteligencia tome parte en este trabajo puramente de los ojos
y de las manos.n
El sistema Maurin require, por otra parte, tan pocos





EDUCACI6N POPULAR


utensilios, es tan sencillo y comprensible en sus elements,
y tan seguro en sus resultados, que creo vale la pena de
ponerlo A prueba en la Escuela Normal, la cual solo debe
ser un anfiteatro de experimentaci6n.
Una parte de la ensefianza habia, empero, sobre la que
no podia prometerme hallar en Francia luz alguna. Hablo
de los metodos de lectura aplicables al idioma espafiol, la
recta pronunciaci6n de los sonidos que componen el idioma,
y el estado de las ideas con respect A la ortograffa del cas-
tellano. Para estudiar estos puntos pas6 A Espafia y auto-
rizado por el senior Gil de ZArate, entonces ministry de la
Instrucci6n Piblica, seg6n la nota circular que adjunto,
pude acercarme A los establecimientos principles y cose-
char ellos en los escasos conocimientos que suministraban.
Mis conexiones con algunos literatos me sirvieron mejor A
este respect. El senior don Buenaventura Aribau, redactor
de la Revista de Espaiia e Indias, se dign6 comunicarme un
m6todo de lectura inedito, ideado por 61 y que parte del
mismo principio que mi sistema gradual; aunque menos
perfect en sus detalles, ya fuese porque aun no estaba
preparado para ver la luz pdblica, ya porque no ejerciendo
como profesi6n la ensefianza, el autor no podia prever todos
los casos que ofrecen dificultad A los principiantes. Una re-
forma, sin embargo, admite mi m6todo y que adoptar6 del
sistema del senior Aribau. En cuanto A la ortograffa del
castellano y cuestiones que dicen relaci6n A ella, he ad-
quirido conocimientos que puedo llamar completes, y bas-
tarin, si no me engafio, a fijar las ideas A este respect.
Debi al senior Hartzenbusch, bibliotecario real de Madrid,
el que se me proporcionasen en la biblioteca de su cargo las
impresiones y manuscritos de los siglos xv, xvI y xvII para
esclarecer varias dudas 6 comprobar mis aserciones, y po-
cos dias despu&s de mi salida de Espafia, El Tiempo pu-
blic6 una series de articulos en que exponia yo (las razones
que habia tenido la Universidad de Chile para dar un paso
adelante en la reform ortogrAfica iniciada por la Acade-
mia de la Lengua,. Sobre el valor de las letras romanas,
sus verdaderos nombres y pronunciaci6n legitima, obtuve
m'is tarde en los Estados Unidos de boca de M. Kraitsir,
un sabio fil6logo hingaro, revelaciones importantes que
servirAn para fijar irrevocablemente las ideas sobre la no-





OBRAS DE SARMIENTO


menclatura de las letras adoptada por la Facultad de Hu-
manidades, la cual, ademAs de ser convenient y 16gica,
reune el m6rito de estar fundada en los principios que han
servido de base A la formaci6n del abecedario que M. Krait-
sir ha restaurado A su verdadera organizaci6n, profunda-
mente filos6fica. Tambi6n en Alemania encontr6 puesto
en prActica un sistema de enunciaci6n de los sonidos, que
conformAndose con la sanci6n de la Facultad de Humani-
dades, coroboraba el m6todo gradual por ella adoptado.
En fin, para no economizar medio de instrucci6n, pisome
en contact con la Sociedad Literaria de Profesores de
Instrucci6n Primaria de Madrid, A la que tengo el honor
de pertenecer; bien que por la humildad de la condici6n
de los maestros de escuela en Espaia, esta sociedad no
goce de mayor prestigio.
En Genova, donde las huellas de la Repiblica se con-
servan frescas a6n por la multitud de establecimiento de
educaci6n y beneficencia, la riqueza asombrosa de sus do-
taciones, y el interns que inspira todo lo que al bien ge-
neral conduce, visit los establecimientos de lunAticos, de
ciegos, de sordomudos, etc., y aunque no haya hecho sobre
estos ramos studios series, por temor de extender dema-
siado la esfera de mis observaciones, creo que deben former
parte estas especialidades de un sistema general de en-
sefianza popular. Despu6s de varias excursions en Italia,
extrafias al asunto de que por ahora me ocupo, me dirigi
A Prusia, el pais, como es sabido, mAs afamado por la or-
ganizaci6n official de la instrucci6n p6blica. M. Dieterici,
jefe de la oficina de estadistica, a quien iba poderosamente
recomendado, me present al ministry de Instrucci6n Pi-
blica, quien se dign6 recibirme con muestras extremadas
de atenci6n, debido esto principalmente A la alta idea que
del Estado de Chile se tenia formada y que coroboraba
mas y mis el objeto que me aproximaba 61l; pues en
aquel conato de buscar los medios de mejorar la instruc-
ci6n piblica, encontraba nuevas pruebas del buen espiritu
que presidia los destinos de la Repiblica, muy en contras-
te con el aspect del desorden, atraso y barbarie que de-
jaban ver otras secciones americanas. La carta aut6grafa
que acompafio y la circular adjunta, mostrarAn A V. S. que
no me escasearon alli tampoco las facilidades de inspec-





EDUCATION POPULAR


cionar los tan celebrados establecimientos de educaci6n de
la Prusia.
En Holanda obtuve, por medios menos oficiales, iguales
resultados; y i mi regreso A Francia, satisfechos mis de-
seos en lo que respect A la ensefianza primaria, pude ex-
tenderme A otros ramos, que sin salir de la esfera de la edu-
caci6n popular, constituyen por el contrario su base mis
s61ida. La educaci6n de las mujeres atrajo tambi6n mi
atenci6n en Francia y Alemania, si bien en este iltimo
pais, ni la ley ni la costumbre establecen diferencia alguna
para la igual repartici6n de la instrucci6n. M. Levi Al-
varez, autor de una larga series de libros de educaci6n, mu-
chos de los cuales han sido traducidos en todos los idiomas,
dirige en Paris un establecimiento de sefioras que ha pro-
ducido resultados sorprendentes. No me ha sido de corto
auxilio oir con frecuencia sobre educaci6n femenil i ma-
dame Tastu, c6lebre poetisa francesa y autora de tratados
admirables de educaci6n. Tambi6n en los Estados Unidos
pude inspeccionar escuelas normales de mujeres, en las que
el studio de las matemiticas, la anatomia y la botAnica,
tenian un lugar preferente.
De alg6n tiempo i esta parte las doctrinas socialists
desdefiadas por las ideas dominantes, como sistema de
organizaci6n social, habian arrojado en sus detalles nocio-
nes de que el espiritu piblico sin advertirlo se dejaba pe-
netrar, y que han dado origen A una multitud de aplica-
ciones prActicas de una ventaja incontestable. Pertenecen A
este n6mero las Cunas p blicas, en que generalizando A la
sociedad el sistema seguido en las casas de exp6sitos, se
crian los nifios desde su nacimiento hasta la edad de diez
y ocho meses; y las Salas de Asilo, la mis bella, la mis
6til y la mAs fecunda en resultados morales de todas las
instituciones modernas.
Una de las sefioras fundadoras de una Cuna en Paris
y dama inspector de una Sala de Asilo, fu6 el amable
guia que tuve para introducirme provechosamente en aque-
Ilos interesantes establecimientos. Las Cunas nos intere-
san vivamente en Am6rica, por cuanto A merced de medios
inteligentes 6 higi6nicos aplicados A la crianza de los pAr-
vulos, se salvan millares de existencias que sacrifice la
ignorancia de las madres, 6 la falta de recursos; y nos-





OBRAS DE SARMIENTO


otros que tanta necesidad sentimos de un rApido aumen-
to de poblaci6n, hallariamos en el establecimiento de las
Cunas un medio seguro de duplicar la que nace en nues-
tro territorio mismo y se extingue A poco de haber pi-
sado los umbrales de la vida. Pero las Salas de Asilo tienen
un alcance mas extenso. La moral del niiio se forma alli
en aquellos patios en que reunidos centenares de ellos,
bajo la vigilancia apenas necesaria de mujeres inteligen-
tes y solicitas, se abandonan A la movilidad de su edad,
corrigiendo por la influencia de la masa sobre el individuo,
los vicios de carActer que dejan desenvolver los mismos
6 la inexperiencia materna, el aislamiento y la soledad
del hogar dom6stico, las propensiones orgAnicas, 6 el aban-
dono, en fin, en que los hijos de los pobres quedan, en
las horas consagradas al trabajo por las madres. Duran-
te los cuatro afios en que los nifios pueden permanecer en
las Salas de Asilo, y por medios que tienden A desarrollar
la inteligencia, mantener despierta la atenci6n y adornar la
memorial, aprenden A leer, escribir, contar y cantar; pues-
to que el canto, auxiliado por ejercicios y movimientos
gimnisticos, es alli el medio de dar precision y agrado A
la ensefianza. Por limitado que sea el aprovechamiento de
estos studios, el nifio sale para la escuela primaria, edu-
cado, moralizado y desembarazado de las dificultades que
rodean el aprendizaje de los primeros rudimentos.
Las Salas de Asilo, por otra parte, confiadas al instinto
maternal de las mujeres, dirigidas 6 inspeccionadas por
sefioras, produce ademas resultados sociales del mas alto
caracter, interesando i las mujeres de las classes superio-
res en la cosa piblica, de que nuestras costumbres las
tienen apartadas, y poni6ndolas en contact con las ma-
dres de las classes abyectas, cuyas miserias aprenden A
conocer. Mme. Gresier, perteneciente A la aristocracia del
Faubourg Saint-Germain, guiada por un sentimiento de
exquisite delicadeza, Ilevaba, durante los dias de nuestras
visits a las Cunas y Sala de Asilo, un traje tan simple,
que se confundia fAcilmente con las maestras y nodrizas
con quienes habia de entenderse, produciendo sus conse-
jos, encomios y observaciones, el efecto de todas las ad-
vertencias que nos vienen de los iguales y de los amigos.
Toda la Francia se ha conmovido con el espectAculo de





EDUCACI6N POPULAR


los saludables efectos de esta instituci6n, y s61o en Paris
habia, hasta el moment de mi salida, veintiseis estable-
cimientos. La Sala de Asilo es, pues, tun hecho conquis-
tado por la civilizaci6n, y que entra por tanto en el domi-
nio de la educaci6n popular.
De Paris paseo A Londres, donde pude visitar dos esta-
blecimientos de educaci6n primaria, suficientes para darme
una idea de la ensefianza. En Inglaterra, por una de aque-
llas anomalias singulares de su organizaci6n political, el
Estado no se entromete en ]a educaci6n popular que ex-
plotan el clero anglicano 6 los disidentes. Las obras de
Mr. Combe, que se ha ocupado largamente de esta mate-
ria, me suministraron mas ideas sobre las escuelas de In-
glaterra que las que podia darme mi inspecci6n personal.
Fu6 en Inglaterra tambien donde por la primera vez
tuve conocimiento de la obra de Mr. Horace Mann, publi-
cada en los Estados Unidos y reimpresa alli, que tiene
por titulo AInforme de un viaje educational en Alemania,
Francia, Holanda y Gran Bretafian. Mr. Mann es el Secre-
tario del Consejo (Board) de Educaci6n del Estado de Mas-
sachussets, y el ciudadano que mAs puede vanagloriarse
de haber dado A la educaci6n primaria de su Estado la
impulsi6n que hoy la constitute la mAs adelantada de los
Estados Unidos. Despues de haber visitado todos los otros
Estados de la Uni6n, solicit6 ser enviado A Europa para
inspeccionar la ensefianza primaria de los demas pauses del
mundo civilizado; y el libro de que hablo era el fruto de
aquel viaje. Mr. Mann, partiendo desde el Norte de la
America y guiado por los mismos motives, me precedia
dos afios en la misma empresa que yo habia acometido
desde el Sud del continent, y salvo las diferencias que
las peculiaridades de nuestros respectivos idiomas esta-
blecian, habiamos recorrido los mismos paises, y exami-
nado las mismas escuelas; de manera que sus observa-
ciones coroboraban, rectificaban 6 completaban las mias.
Desde que este important escrito cay6 en mis manos,
tuve ya un punto fijo adonde dirigirme en los Estados
Unidos, y poco despubs de mi arribo se me proporcion6
la satisfacci6n de tratar personalmente A este noble pro-
motor de la educaci6n, recogiendo en la intimidad que
establecian nuestras simpatias comunes, mil informaciones





OBRAS DE SARMIENTO


tiles de que he sacado gran provecho. Introducido por
61 al trato de various profesores de Boston y de M. Kraitsir,
el fil6logo de que hable al principio, he tenido que con-
gratularme de la oficiosa y cordial acogida A que me hacia
acreedor la alta estima de que goza el laborioso Secre-
tario. El Ministro de Gobierno de Massachussets, A quien
iba tambien recomendado por e1, orden6 A las oficinas pi-
blicas se me diese una colecci6n de todas las obras pu-
blicadas oficialmente sobre la instrucci6n piblica, entire
ellas seis voldmenes del Informe Anual que el Secretario
perpetuo del Consejo public, extractando para ello de los
informes particulares de las ciudades, villas y campafias,
las innovaciones, mejoras y progress que hace la ensefian-
za en todo el Estado. La ley que rige la Instruoci6n piblica
en el Estado de Massachussets, no es menos important
que la de Francia de 1833, y sus resultados, dada la or-
ganizaci6n democrAtica de los Estados Unidos, son a6n
mAs tangibles y seguros.
Todavia otro resultado inmenso por sus aplicaciones
futuras obtuve en aquella tierra clAsica de la libertad; si
bien por causes extrafias, el movimiento de las ideas no
corresponde al bienestar material, el cual hace que alli
como en Europa y el resto de la America, no sea irriso-
ria para la gran mayoria la igualdad que proclaman nues-
tras instituciones cristianas. Pero lo que A los Estados
Unidos les falta en ciencias especulativas, s6brales en ins-
tintos que los conducen, sin darse cuenta de ello, A los
mismos resultados que la raz6n no alcanza A poner en
prActica en otras parties. El hAbito de oir speech politicos
en las plazas y esquinas, toasts 6 sentiments en los ban-
quetes, sermones en las cAtedras y campafias, discursos
de los abolicionistas aun en los wagons de los caminos
de hierro, ha dado origen A una prActica y generalizAdola
por toda la Uni6n, tomando ya el caracter de instituci6n
permanent de que gozan ain en las mas apartadas aldeas.
Entre los muchos carteles que tapizan las murallas vese
con frecuencia en las ciudades de los Estados Unidos
el anuncio pomposo que hace un tal professor de Quimica,
Frenologia, Historia 6 Astronotnia que da principio A una
Lecture, invitando al respectable pdblico se sirva honrarle
con su asistencia. El artesano que no ha tenido tiempo en





EDUCACI6N POPULAR


su infancia de hacer estos studios, los padres de familiar
y las mujeres mismas asisten A aquel espectAculo tan ba-
rato como instructive, continuando sin vacar A sus ocu-
paciones, la educaci6n que en otras parties se interrumpe
bruscamente para el pueblo el dia que el nifio abandon
la escuela primaria. Sabios distinguidos no desdefian
comunicar al pueblo sus ideas por tan fAcil medio y mis-
ter Combe, el fisi6logo ingles, ha recorrido los Estados Uni-
dos dando en muchas ciudades Lectures 6 cursos piblicos
de Frenologia.
Por poco que se medite sobre la importancia de esta
instituci6n, saltan A la vista un c6mulo de consecuencias
consoladoras. Por ella la esfera de la educaci6n abraza toda
la vida, y no hay g6nero de ideas que est6 vedado al pue-
blo. La Lecture 6 discurso ha hecho en Inglaterra en tres
afios, con la cuesti6n de los cereales, lo que las mAs san-
grientas revoluciones no habrian alcanzado en un siglo,
debido todo A la acci6n direct de la palabra, tan eficaz
sobre las masas populares. Todos los que de educaci6n
popular se ocupan en Europa, han empezado A sentir que
los millones que el Estado invierte en ella, se malogran
por la impotencia.de los medios de instrucci6n que s6lo
alcanzan A la infancia, 6poca de la vida en que el hombre
menos necesita poner en ejercicio su raz6n y sus luces ad-
quiridas.
El examen que de la educaci6n piblica he hecho en los
paises que mAs han progresado en ella, me ha puesto por
conclusion de manifiesto A la vista, que hay ya en el mun-
do cristiano, aunque en fragments aqui y alli dispersos,
un sistema complete de EDUCACION POPULAR que
principia en la Cuna, se prepare en la Sala de Asilo, con-
tinda en la escuela primaria y se complete en las lectures
orales, abrazando toda la existencia del hombre.
De todo lo que precede, me dispongo A former un li-
bro, en el cual, no creyendo oportuna seguir la march
itineraria de este informed, tratar6 especialmente cada una
de las materials en que naturalmente se subdivide la EDU-
CACION POPULAR:-CUNAS; su organizaci6n y obje-
tos.-SALAS DE ASILO: Sistema de rentas, de educaci6n,
ensefianza y local necesario.-ESCUELAS PRIMARIAS: Edi-
ficios, instruments y utensilios.-Sistemas conocidos.-





OBRAS DE SARMIENTO


Sistema Maurin, observaciones pedag6gicas.-M6todos y
ramos de enseiianza.-Sonidos espafioles.-Ortografia.-
Lectura gradual.-ESCUELAS NORMALES.-M1A[sica vocal.-
Aparatos de quimica, mecAnica, y gimnAstica.-Escuela
Normal de Versailles.-Sistema decimal de pesos y medi-
das.-Geologia rudimental y museo mineral6gico.-Leyes
de Prusia, Francia, Massachussets y Chile sobre organiza-
ci6n de la instrucci6n primaria.-LECTURAS POPULARES.
(Lectures).
Creo que en los titulos que no hago mAs que bosquejar,
se encontrarA suficientemente expresado el plan de mi en-
sayo y el objeto que me propongo. Por mAs que un sen-
timiento de timidez, y acaso de no confesado desaprecio de
nosotros mismos, nos haga career impracticable en nuestra
pobre America !a realizaci6n de un complete sistema de
ensefianza popular, bueno es que la conciencia puiblica
se vaya acostumbrando desde ahora A mirar el conjuilto,
como el blanco claro y perceptible A que deben tender sus
esfuerzos sucesivos.
Sirvidndome de la coyuntura que ofrecia la reuni6n del
Congress Americano en Lima, y favorecido especialmente
por el enviado plenipotenciario de Chile, el senior don Diego
Benavente, solicit para mi intent la cooperaci6n de los
gobiernos de Venezuela, Ecuador, Nueva Granada, Peru
y Bolivia, comprendiendo que un libro que encierra doc-
trinas y prActicas de ensefianza, no llegarA A interesar sino
muy d&bilmente al phblico. Por lo que al Gobierno de
Chile respect, apenas creo necesario impetrar su apoyo,
que siempre ha dispensado a cuanto dice relaci6n con la
instrucci6n piblica. A 61 he debido el carActer semioficial
con el cual me ha sido dado realizar mi excursion; y A la
mejora y progress de la educaci6n popular en Chile serAn
consagrados todos mis esfuerzos en lo sucesivo.
Dios guard A V. S.
D. F. Sarmiento.





EDUCACI6N POPULAR


(TRADUCIDO)

UNIVERSIDAD DE FRANCIA


Academia de Paris.

El Inspector General de la Universidad, Vicerrector de
la Academia de Paris, suplica al senior Director de la Es-
cuela Normal primaria de Versailles y A los sefiores Direc-
tores de escuelas municipales de la ciudad de Paris, ad-
mitan A visitar su escuela al senior don D. F. Sarmiento,
enviado A Francia por el Gobierno de Chile, con el fin de
estudiar la organizaci6n de nuestras escuelas normales y
de nuestras escuelas primaries.
El infrascrito espera que se den A este enviado todos
los datos necesarios para que pueda darse cuenta de los
diversos mttodos en uso.
Rousselle.
En Paris, A 27 de Mayo de 1846 (Hay un sello.)




DIRECCI6N GENERAL DE INSTRUCCI6N P(BLICA

El senior Director de la Escuela Normal Central, y los
directors de las establecidas en las provincias, se servirin
admitir la visit del ciudadano chileno don D. F. Sarmien-
to, cuyo objeto es estudiar los establecimientos de instruc-
ci6n primaria, y le facilitarAn los datos y noticias conve-
nientes para que pueda former exacto juicio de los sistemas
de ensefianza y del orden econ6mico que se observa.-Ma-
drid, 25 de Octubre de 1846.
El Director General de instrucci6n pdblica.


Antonio Gil de Zdrate.





OBRAS DE SARMIENTO


Respondiendo a los deseos que V. S. me ha manifes-
tado verbalmente, acompafio una circular que le propor-
cionara la entrada, tanto A los seminaries para maestros
de escuela, como tambien A las escuelas elementales y
otros institutes de instrucci6n piblica en nuestro Estado.
En el caso de que usted disease mayores esclarecimientos
sobre lo que concierne A la instrucci6n public, y los esta-
blecimientos destinados A este objeto, el Consejero intimo
del Gobierno, el doctor Bruggerman, se hara un placer en
proporcionarle.todos los detalles necesarios al logro de su
objeto.
Aprovecho con placer esta ocasi6n de renovar A usted las
seguridades de mi estimaci6n la mAs distinguida.
Eichhorn.
(Ministro del Rey de Prusia.)


CIRCULAR

Al senior Profesor Sarmiento:

El senior Profesor doctor Sarmiento, de Santiago de Chi-
le, desea, en comisi6n de su gobierno, estudiar de cerca y
por inspecci6n personal la organizaci6n de la instrucci6n
ptblica en nuestro Estado, y particularmente visitar algu-
nos seminaries para la educaci6n de los maestros de es-
cuela y algunas escuelas elementales. Con este motive en-
cargo A los directors y regents de los institutes nombra-
dos y otros institutes pdblicos, que permitan al doctor Sar-
miento no solamente la entrada en dichos institutes, sino
tambidn darle los datos que sobre su organizaci6n necesite
y en general facilitarle en cuanto le sea possible los medios
de llenar su comisi6n.
(Berlin, 28 de Mayo de 1847.)
El Ministro de Cultos, de la Instrucci6n y de la Me-
dicina.
Eichhorn.





EDUCATION POPULAR


UNIVERSIDAD DE CHILE

Santiago, Abril 26 de 1847.

He recibido y puesto en conocimiento del Consejo de la
Universidad la comunicaci6n de usted fecha el i. de Sep-
tiembre del afio pr6ximo pasado, en la que participa sus
observaciones en los establecimientos de instrucci6n pri-
maria que ha visitado. El Consejo ha oido con vivo interns
la lectura de este document, y ha examinado atentamente
los pianos, models y reglamentos que lo acompafian; en-
cargAndome d6 A usted expresivas gracias por la parte que
toma ain A esa distancia, en beneficio de la instrucci6n pri-
maria de la Repiblica.
Los documents remitidos por usted han llegado en cir-
cunstancias de estarse ocupando la Facultad de Humani-
dades en la formaci6n de un plan de studios para la Es-
cuela Normal y de un reglamento para su regimen interior.
No necesito decir A usted el auxilio que semejantes datos
deben proporcionar A la Facultad para realizar con acierto
su trabajo; direle, si, para su propia satisfacci6n, que adop-
tadas por el senior Ministro de Instrucci6n Piblica las ideas
de usted, la Normal se encuentra en el dia bajo el sistema
de internado, establecida en Yungay.-Dios guard A usted.

Andres Bello.


Selor don Domingo F. Sarmiento.



























'WI
















INTRODUCTION




INSTRUCTION PUBLIC

El lento progress de las sociedades humans ha creado
en estos iltimos tiempos una instituci6n desconocida a los
siglos pasados. La instrucci6n pdblica, que tiene por objeto
preparar las nuevas generaciones en masa para el uso de
la inteligencia individual, por el conocimiento aunque ru-
dimental de las ciencias y hechos necesarios para former
la raz6n, es una instituci6n puramente modern, nacida de
las disensiones del cristianismo y convertida en derecho
por el espiritu democratic de la asociaci6n actual. Hasta
ahora dos siglos habia educaci6n para laslclases gober-
nantes, para el sacerdocio, para la aristocracia; pero el
pueblo, la plebe no formaba, propiamente hablando, parte
active de las naciones. Tan absurdo habria parecido en-
tonces, sostener que todos los hombres debian ser igual-
mente educados, como lo habria sido dos mil afios antes
negar el derecho de hacer esclavos A los vencidos, derecho
sobre cuya prActica estribaba la existencia de las socieda-
des libres. No es mi animo hacer aqui la historic de la
series de acontecimientos y de conquistas que han traido
a los pueblos cristianos al punto a. que han llegado hoy.
SerA esto quizA el asunto de un trabajo especial. Por
ahora bAstenos el hecho de que cada progress en las ins-
tituciones ha tendido A este objeto primordial, y que la
libertad adquirida en unos paises, el despotismo mismo en
otros para hacer perdonar su irregularidad, han contri-
buido poderosamente A preparar i las naciones en masa,
TOMO XI.-3





OBRAS DE SARMIENTO


para el uso de los derechos que hoy pertenecen ya A tal 6
cual clase de la sociedad, sino simplemente A la condici6n
de hombre. Hay mAs todavia: los derechos politicos, esto
es, la acci6n individual aplicada al gobierno de la socie-
dad, se han anticipado A la preparaci6n intellectual que el
uso de tales derechos suponen. Nada habria parecido mAs
conforme A raz6n que preguntar al que va A expresar su
voluntad en la direcci6n de los negocios pdblicos, si esa
voluntad estaba suficientemente preparada y dirigida por
una inteligencia cultivada y por la adquisici6n de todos los
hechos que autorizan A prejuzgar sobre el bien 6 el mal
pdblico que puede producer la linea de conduct que haya
de adoptarse. Pero los acontecimientos hist6ricos se han
anticipado, se puede decir; y la ley no se atreve ya A
poner por condici6n el uso del derecho que pertenece al
hombre, por nada mAs que ser persona racional y libre,
la capacidad en que se halla de ejercerlo prudentemente.
Hasta no hace un aiio, podria decirse que existian en-
tre los pueblos civilizados dos derechos civiles distintos:
uno que se referia A la propiedad, otro A la persona; aqu6-
Ila como garante de la inteligencia de la otra. Esta dife-
rencia, sin embargo, va A desaparecer con la iltima revo-
luci6n de Europa, que darA por resultado final en la prAc-
tica, como ha dado ya en principio, el derecho de todos
los hombres A ser reputados suficientemente inteligentes
para la gesti6n de los. negocios pdblicos por el ejercicio
del derecho electoral, cometido A todos los varones adults
de una sociedad, sin distinci6n de clase, condici6n ni edu-
caci6n.
Y esta igualdad de derechos acordada A todos los hom-
bres, aun en los paises que se rigen por sistemas tutelares,
es en las repiblicas un hecho que sirve de base A la
organizaci6n social, cualesquiera que sean las modificacio-
nes que sufra accidentalmente por los antecedentes na-
cionales 6 otras causes. De este principio imprescriptible
hoy nace la obligaci6n de todo gobierno A proveer de
educaci6n A las generaciones venideras, ya que no puede
compeler A todos los individuos de la present A recibir
la preparaci6n intellectual que supone el ejercicio de los
derechos que le estAn atribuidos. La condici6n social de
los hombres depend muchas veces de circunstancias aje-





EDUCAC16N POPULAR


nas de la voluntad. Un padre pobre no puede ser res-
ponsable de la educaci6n de sus hijos; pero la sociedad
en masa tiene interns vital en asegurarse de que todos
los individuos que han de venir con el tiempo A former
la naci6n, hayan, por la educaci6n recibida en su infancia,
preparAdose suficientemente para desempefiar las funcio-
nes sociales A que serAn llamados. El poder, la riqueza
y la fuerza de una naci6n dependent de la capacidad in-
dustrial, moral 6 intellectual de los individuos que la com-
ponen; y la educaci6n pdblica no debe tener otro fin que
el aumentar estas fuerzas de producci6n, de acci6n y de
direcci6n, aumentando cada vez mAs el nimero de indi-
iduos que las posean. La dignidad del Estado, la gloria
de una naci6n no pueden ya cifrarse, pues, sino en la dig-
nidad de condici6n de sus sibditos; y esta dignidad no
puede obtenerse, sino elevando el carActer moral, desarro-
Ilando la inteligencia, y predisponi6ndola A la acci6n or-
denada y legitima de todas las facultades del hombre. Hay,
ademas, objetos de previsi6n que tener en vista al ocuparse
de la educaci6n piblica, y es que ,las masas estAn menos
dispuestas al respeto de las vidas y de las propiedades A
media que su raz6n y sus sentimientos morales estAn me-
nos cultivados. Por egoismo, pues, de los que gozan hoy
de mayores ventajas en la asociaci6n, debe tratarse cuanto
antes de embotar aquel instinto de destrucci6n que duer-
me ahora, y que han de despertar la vida political misma y
la influencia de las ideas que se irradian sobre todos los
pueblos cristianos. Si todas estas consideraciones que no
hago mAs que apuntar no fuesen suficientes A former con-
vencimientos profundos, t6ngase present, ademas, que los
Estados sudamericanos pertenecen A una raza que figure
en iltima linea entire los pueblos civilizados. La Espafia
y sus descendientes se presentan hoy en el teatro del
mundo modern destituidos de todas las dotes que la vida
de nuestra 6poca require. Carecen de medios de acci6n,
por su falta radical de aquellos conocimientos en las cien-
cias naturales 6 fisicas, que en los demAs paises de Eu-
ropa han creado una poderosa industrial que da ocupaci6n
A todos los individuos de la sociedad; la producci6n hija
del trabajo, no puede hacerse hoy en una escala prove-
chosa, sino por la introducci6n de los medios mecAnicos





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que ha conquistado la industrial de los otros paises; y si
la educaci6n no prepare A las venideras generaciones, para
esta necesaria adaptaci6n de los medios de trabajo, el re-
sultado serA la pobreza y obscuridad national, en medio
del desenvolvimiento de las otras naciones que marchan
con el auxilio combinado de tradiciones de ciencia e in-
dustria de largo tiempo echadas, y el desenvolvimiento
actual obrado por la instrucci6n p6blica que les promote
progress y desarrollo de fuerzas productivas mayores.
Otro riesgo national y no menos inminente, es el que
result de la i'nmigraci6n de la industrial extrafia que pue-
de y debe fatalmente aclimatarse entire nosotros. La in-
dustria emigra de unas naciones A otras con los individuos
que se expatrian buscando en suelo extrafio mayores ven-
tajas. Un crecido nimero de emigrantes de otras naciones
que no sean la espafiola, la 6nica que no es anAloga en
atraso intellectual 6 incapacidad industrial, traerd por con-
secuencia forzosa la substituci6n de una sociedad A otra,
haciendo lentamente descender A las 6ltimas condiciones
de la sociedad, A los que no se hallen preparados por la
educaci6n de su capacidad intellectual 6 industrial, la im-
pulsi6n de progress y la transformaci6n que experimentarA
la sociedad; de donde es fAcil vaticinar a millares de padres
de familiar que hoy disfrutan de una posici6n social aven-
tajada, la posibilidad de que con la acci6n de nuevos hom-
bres y con su mayor capacidad de adquirir, sus hijos en
no muy larga series de afios desciendan A las iltimas classes
de la sociedad.
Nuestros esfuerzos deben ser mayores para educar com-
pletamente las generaciones pr6ximas, si se atiende A otras
condiciones desfavorables que ha producido la coloniza-
ci6n espafiola. No bastaba el legado de atraso intellectual
e industrial que nos ha dejado y que A ella en Europa
misma la ha hecho descender A la insignificancia y nu-
lidad en que hoy yace sumida, siendo nada mAs que una
colonia en el seno de la Europa misma, adonde todas las
demAs naciones exportan sus artefactos para el consume
del pueblo que por incapacidad national no puede produ-
cirlos; no bastaba tampoco que nos legase la ineptitud ci-
vil que ella misma tiene envuelta bajo el peso de deudas
insolventes en el exterior, y del mas espantoso desorden





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administrative que se conoce en Europa en su interior;
era precise ademAs que de la colonizaci6n misma resul-
tase para nosotros un inconvenient con que habremos de
luchar durante siglos. Todas las colonizaciones que en
estos tres iltimos siglcis han hecho las naciones euro-
peas, han arrollado delante de si A los salvajes que pobla-
ban la tierra que venian A ocupar. Los ingleses, franceses
y holandeses en Norte Am6rica, no establecieron manco-
munidad ninguna con los aborigenes, y cuando con el
lapso del tiempo sus descendientes fueron Ilamados A for-
mar Estados independientes, se encontraron compuestos
de las razas europeas puras, con sus tradiciones de civi-
lizaci6n cristiana y europea intactas, con su ahinco de pro-
greso y su capacidad de desenvolvimiento, aun mas pro-
nunciado si cabe que entire sus padres, 6 la madre patria.
Debido A esta general capacidad de todos los individuos
que componen la nueva naci6n, una vez que quedaban
abandonados a si mismos, y duefios de sus propios desti-
nos, los pueblos descendientes de las naciones que coloni-
zaron el norte de la Amdrica, han marchado de progress
en progress hasta ser hoy la admiraci6n de los pueblos
mismos de la Europa, a quienes han dejado muy atras en
la aplicaci6n de todos los principios, de todos los descu-
brimientos y de todas las mdquinas, como auxiliares del
trabajo, que ha revelado 6 aplicado la ciencia humana en
todos los paises civilizados.
Muy de distinto modo procedi6 la colonizaci6n espafiola
en el resto de la Amdrica. Sin ser mAs humana que la
del Norte, por aprovechar del trabajo de las razas indi-
genas esclavizadas, acaso por encontrarlas mis d6ciles
tambidn, incorpor6 en su seno a los salvajes; dejando para
los tiempos futures una progenie bastarda, rebelde a la
cultural, y sin aquellas tradiciones de ciencia, arte 6 indus-
tria, que hacen que los deportados a la Nueva Holanda
reproduzcan la riqueza, la libertad, y la industrial inglesa
en un corto ndmero de afios. No es possible decir c6mo se
trasmite de padres a hijos la aptitud intellectual, la mora-
lidad y la capacidad industrial, aun en aquellos hombres
que carecen de toda instrucci6n ordenadamente adquirida;
pero es un hecho fatal que los hijos sigan las tradiciones
de sus padres, y que el cambio de civilizaci6n, de instintos





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y de ideas no se haga sino por cambio de razas. i Quu por-
venir aguarda A Mejico, al Per6, Bolivia y otros Estados
sudamericanos que tienen adn vivas en sus entrafias como
no digerido alimento, las razas salvajes 6 barbaras indi-
genas que absorbi6 la colonizaci6n, y que conservan obs-
tinadamente sus tradiciones de los bosques, su odio A la
civilizaci6n, sus idiomas primitives y sus hAbitos de indo-
lencia y de repugnancia desdefiosa contra el vestido, el aseo,
las comodidades y los usos de la vida civilizada ? CuAntos
afios, sino siglos, para levantar aquellos espiritus degra-
dados, A la altura de hombres cultos, y dotados del senti-
miento de su propia dignidad?
Y este mal que en aquellas secciones americanas es apa-
rente y tangible, no es menos real en las otras parties
donde la obra de fusi6n de ambas razas estA ya operada;
pero que no por eso opone menores dificultades al desen-
volvimiento del conjunto de pueblos semicivilizados de
Europa y de salvajes de la Am&rica. Cualquiera que estu-
die detenidamente los instintos, la capacidad industrial e
intellectual de las masas en la Repiblica Argentina, Chile,
Venezuela y otros puntos, tiene ocasi6n de sentir los efectos
de aquella inevitable, pero dafiosa amalgama de razas in-
capaces 6 inadecuadas para la civilizaci6n. i Que hAbitos
de incuria, que limitaci6n de aspiraciones, que incapacidad
absolute de industrial, qu6 rebeldia contra todo lo que puede
conducirlas A su bienestar; qud endurecimiento, en fin, en
la ignorancia voluntaria, en la escasez y en las privacio-
nes de que pudieran si quisieran librarse; que falta tan
complete de todos los estimulos que sirveh de aguij6n A
las acciones humans!
Si me propongo hacer sentir hondamente la enormidad
del mal, no es sin duda para que desesperemos de hallarle
remedio. Por hondo que el abismo sea, no hemos de pre-
cipitarnos en 61 A sabiendas. Ruda es sin duda nuestra
tarea, puesto que nos cumple llenar el deficit de suficiencia
que ha dejado A la Espafia en el limited dudoso que divide
A- los pueblos civilizados de los bArbaros y el aumento de
barbarie que nos trajeron la colonizaci6n y nos conser-
varon los indigenas. Pero el movimiento que hoy precipita
A las naciones cristianas A una organizaci6n social cuyas
bases, por anchurosas y grandes, no nos es dado ni alcan-





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zar a medir con la vista, ni menos abarcar en sus detalles,
nos impone, so pena de perecer bajo los escombros de las
ya usadas formas sociales, el deber de prepararnos para la
nueva existencia que asumirAn bien pronto uniformemente
todas las sociedades cristianas; que no serA otra que el
mayor desenvolvimiento possible de todos los individuos
que componen la naci6n, allanando las dificultades que la
organizaci6n actual opone al libre desarrollo de las faculta-
des intelectuales y activas del hombre; protegiendo el Es-
tado, 6 las fuerzas de la naci6n reunidas, todas las defi-
ciencias individuals hasta lograr hacer participes de las
ventajas de la asociaci6n A todos los asociados, sin dejar
excluidos como hasta aqui A los que no pueden bastarse A
si mismos. Todos los grandes acontecimientos del mundo
han de ser de hoy mas preparados por la inteligencia, y la
grandeza de las naciones menos ha de estribar ya en las
fuerzas materials, que en las intelectuales y productivas
de que puedan disponer.
Esto supuesto, e cuAl de los Estados sudamericanos po-
dra decir que ha hecho lo bastante, para prep.ararse A la
vida inteligente y active que como republicans y como
miembros de la familiar cristiana deben llevar A cabo? Hay
tradiciones de raza que obran todavia poderosamente sobre
nosotros, y perpetian los males de que creiamos habernos
librado por solo el acto de desligarnos de la Espafia. Todos
los gobiernos americanos han propendido desde los prin-
cipios de su existencia A ostentar su fuerza y su brillo en el
nimero de soldados de que pueden disponer. Estado ha
habido, que ha organizado por la primera vez ejrrcitos su-
periores A sus fuerzas cuando no quedaban ni presuntos,
ni posibles enemigos que combatir. Grande necesidad es,
por cierto, la existencia de los ej6rcitos para pueblos habi-
tuados A no sentir otros estimulos de orden que la coerci6n;
la infancia de los gobiernos require tambidn quizA esta
ostentaci6n de fuerza, que halaga aun A aquellos mismos
sobre quienes su existencia gravita. Yo no desapruebo la
existencia de ejercitos permanentes, condenados forzosa-
mente A la ociosidad en America cuando no se emplean 6
en trastornar el orden, 6 en arrebatar la escasa libertad;
pero el ejercito satisface una necesidad de previsi6n del
Estado como la educaci6n pdblica satisface otra mas im-





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periosa, menos prescindible. No es del todo probado que
sin ej6rcitos permanentes, 6 siendo 6stos menos numerosos,
el orden no se habria conservado en cada Estado, 6 que
habrian habido mAs ni menos revueltas, A las que los ej6r-
citos y los militares sin destiny dan siempre pAbulo y es-
timulo; pero es muy seguro que no educando A las gene-
raciones nuevas, todos los defects de que nuestra organi-
zaci6n actual adolece continuaran existiendo, y tomando
proporciones mAs colosales, A media que la vida political
desenvuelve mayores estimulos de acci6n, sin que se me-
jore en un Apice la situaci6n moral y racional de los es-
piritus. Se gastan en unos estados mas, en otros menos
de dos millones de pesos anuales en pertrechos de guerra
y personal del ej6rcito. C CuAnto se gasta anualmente en la
educaci6n p6blica que ha de disciplinary el personal de la
naci6n, para que produzca en orden, industrial y riqueza lo
que jamAs pueden producer los ej6rcitos? La historic do-
m6stica de cada Estado sudamericano estA ahi para res-
ponder tristemente A esta pregunta. Las fuerzas productivas
de una naci6n dependent menos de la feracidad del suelo
(salvo casos excepcionales) que de la capacidad general de
los habitantes. Todos estamos de acuerdo sobre la ineptitud
industrial de nuestras masas, producida por la falta de
tradiciones de trabajo, y de la adquisici6n de muchas de
aquellas prActicas, implementos y tiles de industrial que
no son sino la aplicaci6n de las verdades matemAticas 6
los principios. de la mecAnica, y que estAn generalizados
entire la sotras naciones. La instrucci6n derramada con
tenacidad, con profusi6n, con generalidad entire la clase tra-
bajadora, s61o puede obviar A la insuperable dificultad que
A los progress de la industrial oponen la incapacidad na-
tural de nuestras gentes. Sabido es de todos, no ya la im-
perfecci6n, desaseo, incuria y abandon del servicio de
nuestros domesticos, la rudeza y estado embrionario de
nuestros trabajos agricolas, sino tambi6n la imposibilidad
de establecer las mAs amplias fabricaciones por la inepti-
tud de los trabajadores del pais, para poner en movimiento
y mantener en buen estado de conservaci6n los mAs simples
aparatos. Dos fAbricas en Santiago han debido la ruina
de sus propietarios A esta causa principal. Los trabajado-
res inutilizaban las mAquinas cada semana; los herreros





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que debian repararlas no comprendian nada de su meca-
nismo, y si algin extranjero se encontraba instruido, pe-
dia por ello precious exorbitantes, que A la larga hacian
ruinosa la conservaci6n del establecimiento.
Mil datos precisos ha colectado ya la estadistica in-
glesa y francesa, sobre la influencia que en la aptitud fa-
bril 6 industrial ejerce tan solo un rudimento de instruc-
ci6n; pero no hare mrito sino de las declaraciones obte-
nidas oficialmente en los Estados Unidos, de los fabricantes
interrogados al efecto. Las respuestas de los individuos de-
jaran fAcilmente traslucir el objeto y contenido de las pre-
guntas. M. J. K. Mill dice: <(La casa de negocio que poseo
ha tenido durante Io afios la principal direcci6n de moli-
nos de algod6n, mAquinas y obras estampados en las cua-
les estan constantemente ocupadas 3,000 personas. Las
opinions que he formado de los efectos de la educaci6n
dada en las escuelas primaries sobre nuestra poblaci6n
manufacturer, son el resultado de mi observaci6n perso-
nal, y confirmadas por el testimonio de los agents y cli-
rectores que estan en contact inmediato con los trabajado-
res. De ellas result:
)i. Que los rudimentos de una educaci6n en las escue-
las primaries son esenciales para adquirir destreza y ha-
bilidad como trabajadores, 6 consideraci6n y respeto en las
relaciones sociales y civiles de la vida.
,2.0 Que los pocos que no han gozado de las ventajas
de una educaci6n primaria, jams salen de la iltima clase
de operarios, y que el trabajo de esta clase es improduc-
tivo, cuando se le emplea en operaciones fabriles, que re-
quieran el mAs minimo grado de destreza mental 6 manual.
)3.0 Que una gran mayoria de jefes de taller, y otros
empleados que requieren un alto grado de saber en ramos
particulares, lo cual exige A veces un conocimiento general
de los negocios, y siempre un irreprochable carActer moral,
han hecho su carrera desde simples operarios, sin mAs ven-
taja sobre la gran porci6n .de aquellos A quienes han deja-
do atrAs, que la que result de una educaci6n mejor. De la
comprobaci6n de los libros de una de las compaiiias ma-
nufactureras bajo nuestra direcci6n, result el nimero re-
lativo de las dos classes, lo que puede servir para apreciar
todos los demAs.





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,El t6rmino medio de obreros empleados en los 6ltimos
tres aiios es de 1,200, de los cuales 45 son incapaces de es-
cribir sus nombres. El t6rmino medio de salario para las
mujeres en los departamentos que eixgen mayor inteligen-
cia es de 20 reales por semana. El infimo salario es de pe-
sos 1.60. De los 45 incapaces de escribir, los dos tercios
estin empleados en los trabajos mas infimos... Es muy rara
la falta de educaci6n entire nuestros hombres y muchachos
empleados en las fabricas de algod6n; y creo que los me-
jores molinos de algod6n de Nueva Inglaterra con opera-
rios como los 45 arriba mencionados, no darian product al-
guno, y que las mdquinas se arruinarian completamente.
No puedo imaginar situaci6n alguna en que la falta de una
buena educaci6n primaria sea mas severamente sentida, 6
acompafiada de consecuencias peores, que en nuestras vi-
llas manufacturerss,
J. Clarck se expresa asi: ((En nuestro libro de paga estin
inscritos los nombres de 1,229 operarios mujeres, 40 de las
cuales, por recibo de sus salaries, ponen una marca: 26 de
6stas estan empleadas por tarea. La paga media del traba-
jo de 6stas es de 18 y medio por ciento menos que la de
todas las demAs ocupadas en el mismo departamento. Te-
nemos, ademAs, 50 mujeres que en diversas 6pocas se han
ocupado en enseiar en las escuelas. El salario medio que
ganan estas es 17 y medio por ciento mayor que el termino
medio pagado en todos los molinos, y 66 por ciento mds que
el de las 26 que no saben escribir sus nombres.,
M. Crane, empresario de caminos de hierro, suministra
los siguientes datos: ((Mi principal negocio, dice, ha sido
durante diez afios abrir camnios de hierro, en lo que he te-
nido constrantemente empleados de 50 d 350 trabajadores,
casi todos irlandeses, con excepci6n de los superintenden-
tes; habiendo tenido bajo mi direcci6n como 3,000 hom-
bres en todo, de los cuales podian leer y escribir uno por
cada ocho: independientemente de sus dotes naturales, los
que podian leer y escribir y tenian alg6n conocimiento en
aritm6tica, han mostrado constantemente gran prontitud
en aprender lo que de ellos se exigia, y saber ejecutarlo,
y han ideado con mas facilidad nuevos modos para hacer
la misma cantidad de obra. Muchos de estos hombres han
sido hechos superintendents y son hoy empresarios.,





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M. H. Barlett:
((Me be ocupado durante diez afios en manufactures y he
estado A cargo de 400 a 900 personas. He estado, por tanto,
en contact con una gran variedad de caracteres y disposi-
ciones, y no trepido en afirmar que he encontrado que los
mas bien educados son los que mis obra produce; y que
aun entire las mujeres que solo asisten las maquinas, se ve
un resultado proporcional A las ventajas obtenidas en la
infancia por la educaci6n, dando invariablemente mejor
producci6n aquellas que han recibido una buena educaci6n
primaria, que las que se han criado en la ignorancia.,
Un hecho mas concluyente ain es el que presentan las
fabricas de Lowell, que pagando triples salaries que las
fAbricas inglesas, con double costo en las mAquinas, pueden
competir en baratura y perfecci6n de los products con la
fabricaci6n inglesa, atribuyindose exclusivamente este re-
sultado A las ventajas que en educaci6n Ilevan los trabaja-
dores americanos a los ingleses.
Mr. Combe, el fil6sofo frenologista ingles, inculcando
sobre la necesidad de establecer en Inglaterra un sistema de
educaci6n piblica, da algunos detalles curiosos que no ca-
recen de aplicaci6n a nuestros pueblos. c(Yo he vivido, dice,
cerca de dos afios en Alemania, y tengo alguna experiencia
sobre la condici6n y cualidades de su pueblo. He visitado la
Prusia, Sajonia, Baviera, Baden, Bohemia y Austria, y te-
nido ocasi6n no s61o de conversar con hombres y mujeres
muy ilustrados de estos paises, sino tambien de vivir en
estrecho contact con porciones del pueblo bajo; empleando
algunos de entire ellos como domesticos y muchos otros co-
mo guias temporarios, cocheros, traficantes, etc. En algu-
nas parties de Alemania, Hesse, Homburg, por ejemplo, los
dominios austriacos y Bohemia, el pueblo bajo ha gozado
del beneficio de escuelas colocadas bajo la direcci6n del
clero y la influencia de la civilizaci6n europea. Pero en
Prusia, Sajonia y la Alemania del sudoeste en general, a
mis de aqublla se ha aplicado por la ayuda del estado una
mis rigurosa educaci6n secular. La diferencia de resultados
es palpable. En los primeros paises el pueblo es general-
mente no solo ignorante sino lamentablemente estipido, y
en la edad adulta, casi incapaz de instrucci6n. Aseguro
esto, apoyado en la aseveraci6n que de ello me han hecho





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patriots filantr6picos 6 ilustrados que en aquellos paises
trabajaban con juicioso ahinco en la mejora del pueblo
es tan est6pido, son tan abandonados, que no se guian por
las instrucciones que les damos, ni ponen en prActica con
juicio y perseverancia los medios de mejora que ponemos
en sus manos. La misma observaci6n he oido de parte de los
filantropos de Dorsetshire, que me han preguntado: por
qu6 es que nuestro pueblo no es s61o ignorante, sino tan
obtuso que parece incapaz de aprovechar de lo que desea-
mos hacer por 61 ? Los propietarios irlandeses preguntan
lo mismo. C6mo es que aunque nosotros sefialemos a estas
gentes los medios de mejorar su condici6n, y los ayudemos
para hacerlo, hay una constant tendencia en ellos, a rela-
jar sus esfuerzos y caer de nuevo en sus antiguos hibitos?
Una sola respuesta puede darse A esto. La falta de ejer-
cicio y de educaci6n del cerebro obstruye el juego de los
poderes mentales; es d6bil, y pronto se fatiga; carece de
actividad espontinea; y de alli es que cuando se le deja
de excitar por atracciones exteriores, cae en la inacci6n, y
el alma no toma interns por bien future alguno, que haya
de ser comprado a costa de un penoso esfuerzo present.
),Como un contrast de esta condici6n de las masas in-
educadas de Austria, Bohemia, y la descuidada porci6n de
Alemania, donde aun prevalece la inercia del siglo xviI,
puedo asegurar que en los paises done el sistema prusia-
no de educaci6n ha estado en fuerza por veinte 6 treinta
ailos, hay palpablemente una actividad mental mas grande,
y mayor capacidad de mejora en las mas. infimas classes del
pueblo, que no solamente sabe mas, sino que es mAs ca-
paz de aprender. El hAbito de acci6n del cerebro, contral-
do desde la infancia, ha hecho comparativamente facil el
pensar; y el aumentado vigor ha hecho mas fAcil y agra-
dable el perseverante esfuerzo en prosecuci6n de fines mo-
rales; en una palabra, el alemAn no educado es hoy se-
mejante al montafi6s de Escocia, al paisano de Irlanda y
al labrador de Dorsetshire, no solamente ignorante, sino
dobil de espiritu; mientras que el alemAn que ha pasado
por la educaci6n 6 instrucci6n de las escuelas prusianas,
se aproxima much mas A la condici6n de nuestros edu-
cados, inteligentes y en6rgicos operarios de Manchester y
Birmingham. La gran recomendaci6n del sistema prusiano





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estA en que abraza los miembros mas infimos de la masa
social; y cuando se compare la present condici6n de aque-
Ila clase en Prusia con lo que era antes, y lo que continian
siendo sus iguales en Alemania, no puede parecer fuera
de prop6sito decir que la educaci6n ha puesto un alma
bajo la mortaja de la muerte misma.,
Los datos estadisticos en cuanto al grado de moralidad
adquirida por los que han recibido alguna educaci6n pri-
maria, confirman ain mas aquella idoneidad del espiritu A
mejorar la condici6n del individuo por el solo hecho de
haber estado en ejercicio. Bastara observer lo que en los
ejercitos y en las fAbricas se nota, que los que saben leer
visten con mas aseo, y tienen mAs orden y m6todo en todas
sus acciones, y una constant aspiraci6n A mejorar de con-
dici6n. La estadistica criminal inglesa acaba en 1846 de
fijar por los hechos y la comparaci6n, la cuesti6n muy de-
batida sobre el simple acto de aprender A leer y escri-
bir, aunque no se hayan despu6s empleado estos medios
para adquirir instrucci6n, basta por si solo A ejercer algu-
na influencia sobre el caricter moral de los individuos;
pronunciAndose victoriosamente las cifras por la afirma-
tiva; A causa quiza de la capacidad y fuerza que con el
mas d6bil ejercicio adquieren las facultades mentales, las
cuales A su vez obran sobre el carActer moral, por aque-
Ila misma ley que hace que la humanidad vaya ablandando
sus costumbres, y tomando mayor repugnancia A la violen-
cia y al derramamiento de sangre, A media que se civiliza
por los progress de las ciencias. La estadistica francesa
suministra datos anAlogos que citar6 mAs detalladamente.
Se ha pretendido, dice M. Allard, que los crimenes y los
delitos aumentaban al mismo tiempo que la instrucci6n, y
los amigos de la instrucci6n primaria han dejado por lo ge-
neral, pasar sin combatirlas las objeciones que se la hacen,
como si las reconociesen fundadas. Seg6n los cuadros es-
tadisticos publicados anualmente por el ministry de justicia,
sobre io,ooo acusados cuyo grado de instrucci6n ha sido
comprobado, se encuentran 4,359 solamente que saben al
menos leer, 5,641 que son completamente iletiados. Aho-
ra, sobre Io,ooo habitantes, se encuentran 5,040 que saben
leer, y 4,960 completamente iletrados. Hay, pues, una di-
ferencia de 681, que corresponde i 16 por ciento en favor





OBRAS DE SARMIENTO


de la parte de poblaci6n que ha recibido alguna instruc-
ci6n. En efecto, el n6mero de los que han frecuentado las
escuelas se eleva sobre un termino medio de lo,ooo habi-
tantes, A 5,040, mientras que no hay en termino medio mis
que 4,359 entire Io,ooo acusados. Este primer hecho prue-
ba que la instrucci6n moraliza las poblaciones, pues que
hay relativamente mis acusados entire la gente iletrada, que
entire los que han recibido algunas instrucci6n.
Pero los adversaries de la instrucci6n dicen que el ni-
mero de acusados que saben leer ha aumentado much, y
que debe atribuirse este resultado al acrecentamiento del
n6mero de escuelas. Pero si el nimero de acusados letra-
dos aumenta, es A causa de que hay aumento en el nimero
de personas que saben leer. Puede llegar tambidn el caso
en que todos los acusados sean letrados, cuando todos los
habitantes sin excepci6n alguna, hayan en su infancia fre-
cuentado las escuelas primaries, lo que en efecto sucede
en algunos Estados de la Federaci6n Norteamericana.
Para demostrar que esta acusaci6n es infundada, no deben,
pues, limitarse A probar que el nimero de acusados letrados
ha aumentado, sino que es precise probar tambidn que ha
aumentado en una proporci6n mas considerable que la de
los habitantes que no saben leer. Ahora, el nimero de acu-
sados que saben al menos leer era de 3,981 sobre io,ooo en
el afio 1828, y de 4,375 sobre Io,ooo, en 1842. El aumento
corresponde A un 9 por ciento; pero segfin result de los
estados militares, el ntmero de gentes letradas sorteadas
para el ejercito habia aumentado en el mismo period de
tiempo de un 35 por ciento; luego el n6mero de acusados
letrados ha aumentado en una proporci6n cuatro veces me-
nos fuerte que el de j6venes letrados.n,
Pero A mi juicio no es s61o en las cifras de la estadisti-
ca criminal donde deben buscarse los efectos moraliza-
dores obrados por la influencia de la cultural que da al
espiritu la adquisici6n de los primeros rudimentos de la
instrucci6n. Cada uno ha podido apercibirse de una prAc-
tica que empieza aun entire nosotros mismos y que es ya
general en todos los pueblos civilizados, A saber, la cos-
tumbre de anunciarse en el frente de los edificios, las fAbri-
cas, almacenes, efectos, libros que contienen, con los nom-
bres de abogados, m6dicos, ingenieros y cuantas profesio-





EDUCATION POPULAR


nes y objetos pueden Ilamar la atenci6n A los pasantes.
Esta prActica que de las ciudades europeas y norteameri-
canas hace un inmenso cartel, 6 una minute de cuanto en
ellas se contiene, supone en el pfiblico el conocimiento de la
lectura, para que los ojos puedan recorrer al paso aquellos
significativos caracteres. No es possible sin duda darse una
idea de la influencia civilizadora que tal prActica ejerce so-
bre la masa popular, sino apreciando lo que ignora el hom-
bre que no sabe leer, de aquello mismo que lo rodea, y
sirviera A satisfacer sus necesidades, A tener noticia de su
existencia. Sucede otro tanto con los vestidos. No hay obs-
taculo mayor para la civilizaci6n de la muchedumbre que
el que opone la forma de los vestidos, que en nuestros pai-
ses tienen un carActer especial en las classes inferiores de
la sociedad, de cuyo uso result para los que lo llevan in-
movilidad de espiritu, limitaci6n de aspiraciones por lo li-
mitado de las necesidades y hAbito inalterable de desaseo y
perpetuo desaliiio. Ahora es un hecho observado constan-
temente en las fabricas norteamericanas 6 inglesas, en el
ejercito francs, y pudiera hacerse entire nosotros la misma
observaci6n, que los individuos que saben leer visten de
ordinario con mAs arreglo y aseo, tienden A adoptar el tra-
je que pertenece A las classes superiores que ha llegado a
ser hoy el distintivo sine qua non de los pueblos cultos, y
adquieren hAbitos de limpieza en sus vestidos; siguiendo
el desenvolvimiento de estas cualidades en la misma esca-
la ascendente en que march el grado de instrucci6n del
individuo.
N6tase este resultado sobre todo en los Estados Unidos,
donde la gran mayoria sabe leer, escribir y contar con muy
diminutas excepciones. Aquel espiritu de progress no se li-
mita al simple vestir que desde el mAs infimo lefiador has-
ta el banquero es uno mismo en sus formas diversas de
palet6, levita, frac, sobretodo, sin mis diferencia que la
calidad de las telas, sino que se extienden A la forma de
las habitaciones, al amueblado, menaje y A los aperos de
labranza, y demAs utensilios domesticos. Quien haya estu-
diado en nuestras campafias la forma del rancho que habi-
tan los paisanos, y aun alrededor de nuestras ciudades
como Santiago y otras los Hvangualies de los suburbios,
habrA podido comprender el abismo que separa A sus mo-





OBRAS DE SARMIENTO


radores de toda idea, de todo instinto y todo medio civi-
lizador. El huanguali nuestro es la tolderia de la tribu
salvaje fijada en torno'de las ciudades espafiolas, ence-
rrando para ellas las mismas amenazas de depredaci6n y
de violencia que aquellas movibles que se se clavan tempo-
rariamente en nuestras fronteras. A la menor conmoci6n de
la Repdblica, A la menor.oscilaci6n del gobierno, estas in-
mundas y estrechas guaridas del hombre degradado por
la miseria, la estupidez y la falta de intereses y de goces,
estarAn siempre prontas A vomitar hordas de vandalos como
aquellos campamentos teutones que amenazaban la Europa
y la saquearon en los siglos que sucedieron A la caida
del imperio romano. No sucede asi en los Estados Unidos,
donde la difusi6n de la lectura ha asimilado la manera de
vivir del rico y del pobre. Las casas de unos y otros en pro-
porciones distintas tienen, sin embargo, las mismas for-
mas, iguales materials entran en su construcci6n, y el me-
naje y los utensilios son de la misma clase, aunque de ca-
lidades diversas. Las fAbricas de hierro, por ejemplo, pro-
veen de aparatos de cocina A precious distintos seg6n la ca-
pacidad y necesidades del comprador, A todas las classes de
la sociedad; y los aperos de labranza, los arados, las ha-
chas, son suministradas ain A los mAs remotos campesinos,
por las fAbricas mAs acreditadas, y seg6n los models mAs
perfectos. De aqui result para aquellos estados, que las
fuerzas de producci6n se han decuplicado en comparaci6n
de la Europa misma, por la raz6n muy sencilla de que sien-
do todos capaces de leer y teniendo el habito de recorrer los
diaries, encuentran en ellos los avisos de cuanto invento
titil se hace, la receta de un nuevo proceder en agriculture
6 en las artes mecAnicas, la descripci6n de una nueva mA-
quina aplicable A los usos dom6sticos, y los precious meno-
res A que pueden obtenerse y con mayor perfecci6n los
utensilios y objetos que les son ya conocidos, de donde
result que los progress de la civilizaci6n, y los descubri-
mientos de las ciencias, que en otras parties, en Europa
mismo, tardan afios y afios en hacerse populares y aun
conocidos, alli se propagan en un solo afno y van hasta las
extremidades lejanas de los bosques A recibir inmediata
aplicaci6n, y producer las ventajas en economic de costs y
mayor cantidad de products que se proponen alcanzar.





EDUCATION POPULAR


La moralidad se produce en las masas por la facilidad
de obtener medios de subsistencia, por el aseo que eleva el
sentimiento de la dignidad personal y por la cultural del
espiritu que estorba que se entregue A disipaciones innobles
y al vicio embrutecedor de la embriaguez; y el medio se-
guro, infalible de Ilegar A estos resultados, es proveer de
educaci6n A los nifios, ya que no nos sea dado hacer parti-
cipe de los mismos beneficios A los adults. La concurren-
cia de los nifios A la escuela, trae el efecto moralizador de
absorber una parte de tiempo, que sin ella seria disipado en
la ociosidad y en abandon; habituar el espiritu A la idea
de un deber regular, continue, le proporciona habitos de
regularidad en sus operaciones; afiadir una autoridad mAs
A la paterna, que no siempre obra constantemente sobre
el moral de los nifios, lo que empieza ya A former el es-
pfritu A la idea de una autoridad fuera del recinto de la
familiar; Gltimamente la reuni6n de masas de individuos, la
necesidad de contener entire ellos sus pasiones, y la ocasi6n
de estrechar relaciones de simpatia, echa sin sentirlo los
primeros rudimentos de moralidad y de sociabilidad tan
necesarios, para prepararlos A las obligaciones y deberes de
la vida de adults; estas son las influencias directs, que
en cuanto A las mAs inmediatas, los documents y observa-
ciones que preceden dejan traslucir en toda su extension.
Seria una cosa digna de una estadistica precisa y formada
expresamente para el objeto, la comparaci6n de las fuerzas
de una naci6n, no ya segin el nimero de habitantes que
cada una posee, sino seg6n el mayor grado de desenvolvi-
miento qiue A sus masas da la educaci6n recibida. Algunos
Estados del norte de America pueden servir de termino
de comparaci6n, y desafiar A este respect A las naciones
que de mAs cultas blasonan en la tierra. Comparariase, por
ejemplo, A cuantos millones de hombres correspondent en
fuerzas morales y productivas veinte millones de norteame-
ricanos que saben leer, escribir, contar, y poseen otros ra-
mos de instrucci6n, que visten todos frac, llevan reloj, co-
men came abundantemente, habitan en casas aseadas, ven-
tiladas, pintadas, con vidrios, stores y chimeneas; tra-
bajan con arados y hachas de patente; poseen mil mAquinas
caseras para auxiliarse en el trabajo; leen diaries y libros, y
tienen hechos votos de no beber licores espirituosos, y go-
TOMO XI.-4





OBRAS DE SARMIENTO


zan de haberes politicos y ocupan sus horas de descanso
en elegir sus magistrados; y por cuantos millones de hom-
bres educados asi, podrian trocarse sin p6rdida para el Esta-
do 18.ooo,ooo de individuos que poseia no ha much la
Francia, por ejemplo, que jams han calzado zapatos, que
Ilevan una blusa de nanquin desgarrada por todo vestido,
que jamAs 6 rara vez han tenido care por alimento, que
viven en desvanes 6 buhardillas, no saben leer, y olvidan
en la embriaguez y en la crapula los males que sufren.
Ni debe arredrarnos la dificultad de llegar A obtener
por resultado una mejora en la condici6n de nuestras ma-
sas, tan rApida que la generaci6n present alcance A co-
sechar sus ventajas. No datan tan de antiguo las leyes y
los esfuerzos que en la mejora de la instrucci6n piblica se
han hecho en otras parties. En Francia estaba casi en el
estado en que nosotros nos hallamos la educaci6n popular
antes de la revoluci6n de 1830, que inspire la ley de 1833:
quince afios, pues, tiene s6lo de existencia la acci6n or-
denada del Estado, y de las fuerzas nacionales para desen-
volver generalmente la inteligencia popular. La legislaci6n
de Nueva York data de 1812 solamente; s61o much tiempo
despu6s se instituy6 la superintendencia de escuelas que ha
dado animaci6n y vida al sistema: los demas Estados nor-
teamericanos han adoptado despu6s, y hasta 1845, han
estado organizando sus sistemas de educaci6n piblica, aun-
que era bien antigua la prActica de dar escuela A todos los
nifios. En Massachussets data la educaci6n popular desde
1637, 6poca de la fundaci6n de las colonies; pero s61o en
1838 se dict6 la ley actual de instrucci6n publica; y en 1839
se cre6 el Board de Educaci6n que la inspecciona; pudiendo
decirse que el brillo que arroja aquella instituci6n y los
asombrosos progress hechos en los iltimos nueve afios,
se deben casi en su totalidad A la acci6n de un solo indi-
viduo dotado de capacidad, voluntad 6 influencia suficiente
para obrar tamafio bien, ilustrando la opini6n del pdiblico
y del gobierno, alentando A los apocados, concentrando
6 impulsando la acci6n de los animosos amigos del pro-
greso, sefialando los obstAculos y guiando por el buen
sendero que sus largos studios, sus viajes y su diaria
consagraci6n le indican. La mayor dificultad que A la di-
fusi6n de la instrucci6n se opone entire nosotros nace de





EDUCATION POPULAR


que no se quiere bien lo mismo que se desea; de que no
hay convicciones profundas, y de que no se ha sondeado
bastante la llaga, ni apreciado suficientemente la extension
del mal. Cuando aquella convicci6n nazca de este studio,
la aplicaci6n del remedio parecerai todos cosa fAcil y hace-
dera, puesto que nada vamos A inventar, nada A crear que
no haya sido ya puesto en prActica en diversos paises y dado
resultados completes, habiendo todo el mecanismo de pro-
cedimientos convertidose en leyes y reglamentos vigentes,
de una aplicaci6n practicable bajo todas las condiciones de
localidad, y segfin cada grado de civilizaci6n y sistema de
gobierno de las naciones que los han ensayado.
Los siguientes capitulos serAn consagrados al examen
ordenado de estas cuestiones, y el legislator, el gobernante,
y el ciudadano anheloso por el bien de su pais, vera al reco-
rrerlos, que nada 6 muy poco queda en el terreno de lo
incierto y dudoso; que el camino estA ya explorado, conoci-
dos los medios, y en general indicada la marcha que ha de
seguirse para obtener los resultados con economic de gas-
tos, brevedad de tiempo y seguridad en la aplicaci6n de los
principios claros y precisos que deben guiar A las naciones
en punto tan important para su ventura.



















CAPITULO PRIMERO


DE LA RENTA


Por un convencimiento tacito en unos paises, por una
declaraci6n explicit y terminante en otros, la educAcion
pziblica ha quedado constituida en derecho de los gober-
nados, obligaci6n del Gobierno y necesidad absolute de la
sociedad, remediando directamente la autoridad A la negli-
gencia de los padres, forzAndolos a educar a sus hijos, 6
proveyendo de medios A los que sin negarse voluntariamen-
te A ello, se encuentran en la imposibilidad de educar- sus
hijos. Esto es lo que result de la legislaci6n y prActica
de los Estados Unidos, de la Prusia y Estados protestantes
de la Alemania y de la Francia despu6s de la revoluci6n
de 1789, y la organizaci6n dada A la instrucci6n primaria
por Napole6n, remodelada bajo el gobierno producido por
la revoluci6n de Julio. La revoluci6n de 1848 trae ya esta-
blecido como un dogma social que el Estado debe asegurar
la educaci6n elemental A todos los individuos de la na-
ci6n, lo que importa primero la declaraci6n del derecho
que todos tienen A recibir una educaci6n competent, y la
protecci6n que el Estado 6 la fortune national deben dis-
pensar A los que no puedan hacerlo por si mismos. No es
possible anticipar nada sobre la organizaci6n que deberi
darse A la instrucci6n puiblica en Francia, organizaci6n que
serviri de modelo A gran parte de las naciones cristianas,
como que en ella han de consultarse las ventajas y objetos
reales de la educaci6n.popular, y como que la Francia estA
Ilamada A ejercer una soberana influencia en todo lo que
mira A los derechos .politicos de los pueblos.
La instrucci6n p6blica sera gratuita en Francia; pero





OBRAS DE SARMIENTO


como el Estado no tiene otro medio de pagar lo que dis-
pensa gratuitamente a la naci6n, que la renta suministra-
da por la naci6n misma, es claro que la cuesti6n se reduce
a saber el medio c6mo ha de cobrarse la contribuci6n que
ha de sostener la educaci6n piblica; pues ya es tambien un
principio social conquistado, que la fortune national, donde
quiera que se encuentre, paga los gastos hechos por la na-
cidn. De manera que un padre de familiar debe costear la
educaci6n de sus propios hijos, y el minimum de educacidn
que el Estado est6 obligado A dar A los pobres, seg6n la
parte de propiedad que tiene en su poder.
Todavia hay una otra consideraci6n que debe tenerse en
cuenta para el cobro de la renta que ha de sostener la edu-
caci6n popular, y es el grado de interns que cada cual pue-
de tener en la educaci6n primaria. El padre de familiar esta
ligado a una localidad especial; alli estAn sus hijos, esto
es, los que van a recibir inmediatamente la aplicaci6n de la
contribuci6n que paga para sostener la instrucci6n piblica;
cien padres de familiar reunidos en un barrio de una ciu-
dad 6 en un distrito de escuela, absorben en sus hijos 'a
contribuci6n; y es just que alli se invierta su cupo, con
la parte de protecci6n acordada A los desvalidos de su ve-
cindad; y como la cantidad de instrucci6n que debe distri-
buirse con la renta, puede ser ilimitada segiin la voluntad
de los beneficiados, pues el gobierno, la ley 6 la sociedad
no puede imponer sino un minimum de donde no ha de
bajar para todos, pero jams un maximum de donde no
pueda pasar, result que la instrucci6n piblica, aunque
gratuita y costeada por el Estado, tiene un alto carActer
de municipal 6 de local, por cuanto el contribuyente tiene
A mAs de la obligaci6n de proveer A la educaci6n piblica
seg6n la parte de la fortune national que esta en sus ma-
nos, el derecho de extender la instrucci6n que ha de be-
neficiar A sus hijos, vecinos, ciudad 6 provincia particular,
segin su patriotism, y segun la importancia que indivi-
dualmente 6 colectivamente con los demAs miembros de
una localidad da a la instrucci6n desus hijos y de los de
sus vecinos.
IlustrarA much este punto el examen de la manera de
former la contribuci6n de la instrucci6n piblica, entire las





EDUCATION POPULAR 05

naciones que mAs adelantados pasos han dado sobre este
punto.
La Prusia es el primero de los Estados europeos en an-
tigiiedad y perfecci6n del sistema de educaci6n pdblica, y
que ha presentado tiles lecciones prActicas y resultados
adquiridos de las otras naciones de Europa. La ley en Pru-
sia obliga A todo padre de familiar, rico 6 pobre, a mandar
sus hijos a la escuela, A no ser que haga constar que les da
educaci6n competent en su propia casa. ((Es reconocido en
principio, dice la ley, que en las campafias, todo nifio debe
ser enviado A la escuela de la parroquia, de la villa 6 de la
sociedad de la escuela a que pertenecen sus padres; si ds-
tos quieren enviar sus hijos A otra escuela, 6 hacerles dar
una educaci6n particular, deberAn declararlo A la comisi6n
de la escuela; no pudiendo negarle 6sta la autorizaci6n,
A condici6n de que llenarAn, sin embargo, las cargas que
le estan impuestas en favor de la escuela a que el nifio de-
bia pertenecer naturalmente.
)Todos los nifios de edad de ir a la escuela, sin excep-
ci6n de hijos de pobres, ni hijos de pastores y campesinos,
estan obligados A ir regularmente A la escuela. ,
Obligaci6n tan absolute de educar a sus hijos impuesta
A los padres de familiar, trae aparejados necesariamente
medios de educaci6n, que en ning6n caso puedan faltar. Asi
estA ordenado que todo municipio, por pequefio que sea,
esta obligado A tener una escuela elemental, complete 6
incomplete, esto es, que llene en todo 6 en parte todo el
program de la ensefianza prescrito por la ley, 6 al menos
las parties mas indispensables de este program. Toda
ciudad esta obligada a tener una 6 muchas escuelas bur-
guesas y superiores seg6n su poblaci6n.
Las pequefias ciudades de menos de mil quinientos ha-
bitantes, que no podrian bastar A los gastos de una escuela
burguesa, estan obligadas A tener por lo menos escuelas
elementales completes.
En toda ciudad donde haya muchas escuelas elementa-
les estarin repartidas en los diversos barrios de la ciudad;
sin embargo de que los habitantes no serin obligados A
causa de su domicilio A enviar sus hijos a una escuela con
preferencia a otra. El primer cuidado debe ser proveer a
las campafias de las escuelas elementales necesarias. Don-





OBRAS DE SARMIENTO


dequiera que existan escuelas incompletas, es precise me-
jorarlas, cambiarlas lo mas pronto possible en escuelas ele-
mentales completes, lo que debe siempre tener lugar cuan-
do una escuela esta en el caso de tener dos maestros. Para
que todas las campafias tengan A su alcance escuelas ele-
mentales suficientes, los habitantes de todo municipio ru-
ral formaran bajo la direcci6n de la autoridad piblica una
asociacidn para las escuelas de campaiia. Esta asociaci6n se
compone desde luego de todos los propietarios territoriales
sin distinci6n, tengan 6 no hijos; en seguida de todos los
padres de familiar domiciliados en la circunscripci6n del
municipio aunque no sean propietarios. Toda villa, com-
prendiendo las quintas vecinas, puede por si sola former
una asociaci6n de este genero. Varias villas pueden aso-
ciarse entire si, con tal que no haya mAs de media legua
de unas A otras, no hayan pantanos 6 otros obstaculos que
las dividan, ni pasen de ciento los nifios que han de con-
currir A la escuela. Para responder A los gastos de la escue-
la la ley establece en principio, que el sosten principal de
las escuelas inferiores de las ciudades y campafias estA A
cargo de las ciudades y asociaciones para las escuelas de
campafia, de la misma manera que el sosten de los gimna-
sios y otros establecimientos de instrucci6n piblica del
mismo grado estA A cargo de los fondos generals del Es-
tado 6 de la provincia.
Por otra parte, si una ciudad no puede con sus propios
recursos sostener la ensefianza inferior de que tiene nece-
sidad, todo departamento tendrA fondos para las escuelas,
con los que vendrA al socorro del municipio necesitado,
seg6n el caso. En las ciudades, la ensefianza y el sosten
de la ensefianza no deben ser pospuestos A ninguna otra
necesidad municipal, debiendo por el contrario ser contados
entire los objetos A que debe proveerse en primer lugar.
Cuando se trate de organizer escuelas en una ciudad, se
debe determinar exactamente desde luego cuAles son los
gastos mAs urgentes que deben hacerse; en seguida se exa-
minara si los fondos ya disponibles que estan destinados A
los gastos de la enseiianza son suficientes, sin distraer los
fondos de establecimientos particulares que no deben apro-
vechar sino ellos solos A otros objetos. Se tomara raz6n de
todo lo que puede sacarse del fondo de donaciones piado-





EDUCACION POPULAR


sas, y de otros recursos locales y municipales, del aumento
relative de la retribuci6n de los nifios, y de las subven-
ciones que el departamento puede suministrar. Si todos
estos medios son insuficientes, entonces los fondos riguro-
samente necesarios seran impuestos A los padres de familiar.
La repartici6n serA hecha por las autoridades municipa-
les, con la participaci6n de la comisi6n de la escuela.
Nadie podra rehusarse A la contribuci6n que le serA im-
puesta, so pretexto de que la escuela de su parroquia 6 de su
confesi6n estA en buen estado; porque tratAndose de pro-
veer A la ensefianza general del municipio, todas las escue-
las estAn abiertas para todos y pueden igualmente aprove-
char a cada uno.
Por esta expresi6n, padres de familiar, se entiende todos
los habitantes de un municipio que tienen menaje. SerAn
puestos en la misma categoria, en la participaci6n A las
contribuciones para escuelas, todos los que contribuyen A
las otras necesidades municipales.
Se exceptuan: las personas asalariadas 6 que viven del
pan de otro, exceptuando los que teniendo un menaje de-
ben ser reputados jefes de familiar: los militares de todo
rango, A menos, sin embargo, que no ejerzan una profe-
si6n civil 6 que posean ciertas raices. La percepci6n y la
administraci6n de las rentas de escuelas deben tener una
forma que la haga fAcil para la comisi6n de escuelas de cada
villa 6 ciudad, bajo la direcci6n supreme de las autorida-
des piblicas, y que asegure a las escuelas toda la parte que
les toca y no altere en nada la dignidad del institutor. Las
comisiones de escuela son fiadores, para las escuelas y los
institutores, del pago puntual 6 integral de sus rentas, de
que son responsables.
De todas estas disposiciones legales de la Prusia y de
sus usos particulares y de sus tradiciones, result que la
educaci6n primaria es sostenida directamente por aquellos
A quienes aprovecha. El padre de familiar tiene el deber
legal de educar A sus hijos y de prestar protecci6n en pro-
porci6n A su fortune A los que no pueden, por su pobreza,
subvenir a las necesidades de la educaci6n piblica; que
la contribuci6n es direct, impuesta por la municipali-
dad que conoce los posibles de cada uno, y sobre una por-
ci6n limitada de individuos, A fin de que cada uno sepa





OBRAS DE SARMIENTO


lo que paga y para que paga; que hay ademAs una re-
tribuci6n impuesta A los padres de familiar, m6dica sin
duda, para cada niio que manda A la escuela como me-
dio auxiliar; y que el Estado y la provincia vienen en
auxilio de la porci6n de la poblaci6n que es demasiado
pobre para alcanzar A costear el minimum possible de edu-
caci6n; porque el Estado entiende que 6sta (debe ser su-
ficiente siempre para desenvolver la inteligencia y sumi-
nistrar los conocimientos necesarios para las transaccio-
nes de la vida. Este sistema tiene, ademas, la ventaja
de localizar la afecci6n paterna; dar objeto seguro A los
legados piadosos y donaciones gratuitas que el donador
gusta siempre de presumirlos empleados en el bien de su
pueblo, de sus hijos y de aquellos A quienes am6 particu-
larmente; y si en una localidad se encuentra una mayoria
de vecinos que comprenden cuanto importa la educaci6n
de sus hijos, tan complete y extensa como sea possible
darla, es possible por este sistema que mejorando los lo-
cales de escuelas, dotAndolos profusamente de medios de
ensefianza, y retribuyendo abundantemente A los maestros
para obtenerlos competentes y capaces, se impongan a si
mismos mayores contribuciones que el minimum de la que
la ley exige.
La ley francesa de 1833 que organiz6 la educaci6n p6-
blica definitivamente, estaba calcada en cuanto A la or-
denaci6n general bajo el padr6n suministrado por la le-
gislaci6n prusiana, con diferencia de poca monta al pa-
recer, pero que la desvirtuaba en lo que tenia de mAs fun-
damental, que era la contribuci6n especial de escuelas im-
puestas sobre los padres de familiar. Los medios de pro-
veer A la educaci6n consistent, segiln la ley francesa: i.", en
el product de las fundaciones, legados y donaciones;
2.0, en las rentas ordinarias de los municipios; 3.0, en la
imposici6n de tres c6ntimos adicionales al catastro; 4., las
subvenciones del Departamento y del Estado, para venir
al socorro de los d6biles y menesterosos. Resulta, pues, de
este sistema, que la renta de la educaci6n piblica salia
de la masa de los recursos municipales, sin la especial
notificaci6n dada por la ley prusiana A los padres de fa-
milia, interesAndolos asi en la dotaci6n dada A las escue-
las. Los tres c6ntimos adicionales sobre la imposici6n del





EDUCATION POPULAR


catastro obraban en el mismo sentido, de dejar A la renta
general, A la administraci6n, el cuidado de suministrar un
minimum legal, sin facultad de amplificar la renta seg6n
el consenso y consentimiento de los contribuyentes. Pero
aun hay otra disposici6n de la ley de 1833 que da la me-
dida del espiritu que la aconsej6. El minimum de salario
acordado por ella A los maestros de escuelas primaries es
de 200 francos al afio (40 pesos) ; y A los de escuelas su-
periores 400 francos (80 pesos). Un gafiAn en Francia,
un dom6stico, ganan el double del salario que el maestro
de escuela. No hago en esto observaciones que me sean
propias, ni atribuyo al gobierno frances que ha caducado
en Febrero de 1848, intenciones que no sean conocidas.
Antiguos diputados me han interiorizado en todo el des-
acierto de aquella pomposa ley' de instrucci6n piblica que
obedeciendo al espiritu de la 6poca, reconocia los princi-
pios inmutables en que hoy reposa el derecho de educaci6n
p6blica, y lo anulaba en la prActica por un articulo que
encadenaba la acci6n municipal, para que no le fuese
permitido gastar en la educaci6n sino cierta suma restrin-
gida, y por la fijaci6n de un honorario digno de mendi-
gos, favorecia ]a incuria popular y apocaba al maestro
haci6ndolo descender A la degradaci6n que trae la pobreza
suma. Los efectos de estas dos disposiciones se han sen-
tido durante los diez y ocho afios de aquella monarquia
por necesidad de existencia. La educaci6n puiblica ha me-
jorado much, el inmero de alumnos se habia aumen-
tado en los diez aiios subsiguientes de la ley, de 1.114,000
de individuos, lo que debe en parte atribuirse al progre-
so de la poblaci6n, pues que en 1844 era de 35 millones,
y en 1833 era s61o de 33 millones. Pero en la mayor parte
de los departamentos del mediodia no existen sino una
cuarta parte de las escuelas necesarias A las necesidades de
la ensefianza. En los del centro no hay maestros sino para
la mitad y no se habia alcanzado al tercio en las costas del
Norte, Finisterra y Morbihan.
La ordenanza particular que provee al sosten de las
escuelas municipales, merece, sin embargo, ser citada por
cuanto encierra tiles datos administrativos. Los conce-
jos municipales deliberarAn cada aflo en su sesi6n del
mes de Mayo, sobre la creaci6n 6 sost6n de las escuelas





OBRAS DE SARMIENTO


primaries, municipales, elementales 6 superiores, sobre el
monto de la retribuci6n mensual y del salario fijo que
debe acordarse A cada institutor, y sobre las sumas que
deben votarse, sea para llenar este iltimo gasto, sea para
adquirir, construir, reparar 6 alquilar casas de escuelas.
En el mes de Agosto formarAn anualmente el estado de
los alumnos que deberin ser recibidos gratuitamente en la
escuela primaria elemental. Determinaran si hay lugar, en
esta misma sesi6n, el n6mero de becas gratuitas que pueden
ponerse a oposici6n para la escuela primaria superior.
Cuando una municipalidad, -con sus recursos ordinarios,
como tambien el product de las fundaciones, donaciones
6 legados, que podrian ser afectadas a las necesidades de
la instrucci6n primaria, no se hallare en estado de pro-
veer al salario de los institutores, y de procurar el local
necesario, el concejo municipal sera lamado a votar hasta
concurrencia de tres centimos adicionales al principal de
la contribuci6n territorial, personal 6 mobiliaria (y de
patentes), una imposici6n especial, con el objeto de pro-
veer a estos gastos. Las deliberaciones por las cuales
hayan los concejos municipales arreglado el numero de
escuelas municipales, fijado el honorario del institutor,
tomado las medidas 6 hecho las convenciones relatives
a las casas de escuela, y votados los fondos seran envia-
dos antes del i. de Junio, por el circulo cabecera, al pre-
fecto, y por los otros circulos a los subprefectos, que los
enviarAn dentro de diez dias al prefecto, con sus observa-
ciones. Los prefectos insertarAn sumariamente los resul-
tados de estas deliberaciones sobre un cuadro que les
sera trasmitido por el Ministro de la Instrucci6n P6blica,
y que indicar4 las sumas que juzguen deber suministrarse
por el departamento, para asegurar el salario de los insti-
tutores, y para procurar locales convenientes.
Estos cuadros seran presentados A los consejos gene-
rales en su sesi6n annual ordinaria. Desde que haya sido
publicada la ordenanza real de convocaci6n de los con-
sejos generals y de los consejos de circulos, los prefectos
enviaran al Ministro de Instrucci6n P6blica una copia de
aquellos cuadros.
Enviarin al mismo tiempo el estado de los municipios
que no hayan fijado el honorario de sus institutores mu-






EDUCACI6N POPULAR


nicipales, ni asegurado un local para la escuela, con la
indicaci6n de las rentas de cada municipalidad (r) del
product actual de las fundaciones, legados y donaciones
y de la porci6n de este product y de estas rentas que la
municipalidad podria afectar A aquel gasto. En el caso de
que los votos de las comunas no hayan provisto al hono-
rario del maestro y al establecimiento de la casa de es-
cuela, una ordenanza real autorizari si hubiere lugar, en
los limits fijados por la ley (3 c6ntimos), una imposi-
ci6n especial sobre estas municipalidades, con el objeto
de proveer A aquellos gastos. La suma asi recaudada no
podrA, bajo pretexto alguno, ser empleada en otros gas-
tos que en los de la instrucci6n primaria. Si los consejos
generals de departamento no votasen en caso de insufi-
ciencia de sus rentas ordinarias, la imposici6n especial
destinada A cubrir, en cuanto se pueda, los gastos ne-
cesarios para procurar un local y asegurar un honorario
A los institutores, aquella imposici6n serA establecida, si
hubiere lugar, por ordenanza real en los limits fijados
por la ley. Cuando en caso de insuficiencia de las muni-
cipalidades y departamentos, y de las imposiciones espe-
ciales que estAn autorizados A votar, el Estado deberA con-
currir al pago del honorario fijo del institutor, no pudien-
do dicho honorario exceder del minimum de 200 francos 6
de 4oo. Los gastos de las escuelas primaries y los di-
versos recursos que A ellas son afectos, hacen parte de las



(1) Para inteligencia, tengase present que las rentas ordinarias de la municipa-
lidad en Francia, se componen: 1.0 de la renta de los bienes, cuyo goce en species no
tienen los habitantes; 2.0, de las cotizaciones impuestas anualmente sobre los que tienen
derechos a los trutos que se perciben en especie; 3.0, del product de los centimos
ordinarios afectos A las municipalidades por las leyes de fianzas; 4., del product de
la porci6n acordada & las municipalidades en el impuesto de patenies; 5.0, del product
de los derechos octroii) municipales; 6.0, del product de los derechos percibidos en las
alh6ndigas, erias, mercados, mataderos, segun tarifas debidamente autorizadas;
7.0, del product de los permisos de estaci6n y colocaci6n sobre la via p6blica, sobre
los puertos y rios y otros lugares p6blicos; 8.0, del product de los peajes munici-
pales, de los pesos y medidas; 9., del precio de las concesiones en los cementerios;
10.0, del product de las concesiones de agua, de levantamiento de las inmundicias
en la via piblica, y otras concesiones autorizadas para los servicios municipales;
11.', del product de las expedihiones de actas del estado administrative y deactas
del estado civil; 12.0, de la porci6n que las leyes acuerdan A las municipalidades en el
product de las multas impuestas por simple policia, por la policia correccional y por
los consejos de discipline de la guardia national, y generalmente del product de
todas las contribuciones de ciudad y de policia, cuya percepci6n esta autorizada por
la ley.-(Nota del Autor.)





OBRAS DE SARMIENTO


entradas y gastos de las municipalidades; deben ser com-
prendidos en el presupuesto annual y en las cuentas de los
receptores municipales, y estin sometidos A todas las re-
glas que rigen la contabilidad municipal. El cuadro de
todas las municipalidades del reino, con la indicaci6n de
sus rentas ordinarias y extraordinarias, dividido por de-
partamentos, circulos y cantones, serA dirigido cada cinco
afios por el Ministro de Comercio y de trabajos publicos
al Ministro de Instrucci6n Piblica. El Ministro de Instruc-
ci6n Pdblica harA levantar un cuadro de las municipali-
dades que no tienen casa de escuela, de las que no las
tienen en nimero suficiente en raz6n de su poblaci6n, y
en fin de las que no las tienen convenientemente dispuestas.
Este estado hara conocer las sumas votadas por las muni-
cipalidades y por los departamentos, en ejecuci6n de los
articulos I. y siguientes de la present ordenanza, sea para
los institutores, sea para las casas de escuela. IndicarA to-
das las necesidades de la instrucci6n primaria, y serA dis-
tribuida A las cAmaras (I).
Dejando A un lado todos los otros detalles de la ley
francesa que no dicen relaci6n A la renta de las escuelas,
6 se refieren A particularidades de que se hablarA en su lu-
gar, entrard A apreciar otro sistema menos general, en la
aplicaci6n del principio en que la educaci6n puiblica estriba;
pero muy fecundo en resultados prActicos: tal es el sistema
holand6s, que imponiendo la obligaci6n de educar A los
nifios, el Estado ni la Municipalidad levantan una contri-
buci6n especial como en Prusia, ni destinan una parte de
la renta ordinaria para el sosten de las escuelas gratuitas
para todos los nifios indistintamente, sino que la protec-
ci6n municipal y national se limita exclusivamente a pro-
veer de educaci6n gratuita A los nifios pobres. Para los que
pueden pagar, aquella retribuci6n mensual pagada por los
nifios al maestro, y en cuyo monto entienden las autori-
dades, como que no es mAs que un medio auxiliar, se con-
vierte aqui en la contribuci6n principal que el rico 6 el que
puede paga para la educaci6n piblica. Por tanto, la propie-
dad no estA gravada sino para proveer al Estado 6 A la


(1) Ordenanza del 16 de Julio de 1833.





EDUCACI6N POPULAR


Municipalidad de medios de educar A los nifios pobres, que
en cuanto A los de los que poseen algo, 6 inucho, pagan
segdin el nimero de hijos que cada uno manda a la escuela,
en la proporci6n de dos francos por mes por un nifio, tres
francos por dos, y tres francs por tres niiios de una mis-
ma familiar. Estas grandes usinas de educaci6n, que seg6n
el sistema holandes son escuelas compuestas de ochocien-
tos 6 mil niiios, proporcionan al pueblo que puede pagar
una educaci6n complete y baratisima, dada por maestros
pagados por la ciudad 6 municipio, obteni6ndose de este
modo en algunas parties sobrantes de renta, 6 podremos de-
cir con mis propiedad ganancias que se aplican despues A
las escuelas gratuitas 6 A las Salas de Asilo para los pobres.
Lo mis particular es que este sistema, seguido con tanto
6xito en Holanda, fu6 indicado por la superior organizaci6n
dada a las escuelas gratuitas para indigentes. No encargAn-
dose el Estado de dar educaci6n sino A los nifios A quienes
la extrema indigencia de los padres habria privado de sus
ventajas, y contando con la mejor ilustraci6n de los que
poseian algo para comprender las ventajas de educar A sus
hijos, el Estado abandonaba i las escuelas privadas el cui-
dado de distribuir, mediante un salario, la ensefianza A
estos iltimos. Pero las escuelas gratuitas, sometidas A la
inspecci6n de las autoridades creadas en Holanda A este
solo objeto, dotadas de maestros hibiles, y puestas bajo la
vigilancia y cuidado especial del Gobierno y de la Muni-
cipalidad, ocurrieron bien pronto las escuelas particulares,
A punto de haber hecho preferible la educaci6n dada A los
pobres en las escuelas gratuitas, A la que recibian los niilos
de la clase media en las escuelas privadas y retribuidas
por los particulares. Entonces se pens6 en crear las escuelas
pagadas, pero piblicas, y sometidas en todo A la acci6n 6
inspecci6n de las autoridades, extendidndose desde enton-
ces A unas y otras las ventajas de un sistema de educaci6n
que ha creado, por decirlo asi, la inspecci6n de las escue-
las, instituci6n reconocida hoy como la garantia, la base y
el alma de todo sistema de educaci6n. M. Cousin, que visit
la Holanda despuds de dictada la ley de 1833, resume
asi las ventajas de estas escielas: (Este pequeio gasto es
una satisfacci6n para el amor propio de los padres; aficiona
los nifios A la escuela y garantiza su asiduidad, porque se





OBRAS DE SARMIENTO


trata de aprovechar de su dinero; y al mismo tiempo pa-
gando la instrucci6n de la clase media, permit a la ciudad
concentrar sus fuerzas sobre la instrucci6rl de la clase que
no puede pagar absolutamente nada, hacia la cual la ins-
trucci6n gratuita es una deuda sagrada. Multiplicando
inconsideradamente las. escuelas primaries gratuitas, se
abruma A las municipalidades de gastos que se aumentan
sin cesar y que poco a poco agotan y cansan la caridad. La
caridad bien entendida consiste en dar por nada A los que
nada poseen, y dar barato a los que poseen algo. En Paris,
todas las escuelas municipales son gratuitas, y no hay una
sola escuela primaria pdblica en que se pague, mientras
que las escuelas privadas en que es mAs m6dica la retri-
buci6n, cuestan cuando menos cinco francos por mes, de
manera que no hay un grado intermediario entire lo gratui-
to y un precio que es ya demasiado considerable. Un obrero
que tiene various hijos no puede enviarlos A la escuela pri-
vada y experiment una cierta vergiienza en enviarlos a la
escuela gratuita y ponerse en la lista official de los indi-
gentes.
Pero entire 1836 y 1848 media un siglo, si es que en-
tonces mismo tenian lugar estas consideraciones. Es po-
sible realmente y conviene en nuestra 6poca y con el es-
piritu de nuestras instituciones, que lo es hoy el del mundo
civilizado, separar la sociedad en pobres y ricos, y la ver-
giienza del artesano para inscribir sus hijos en la lista de
los indigentes en las escuelas p6blicas, hacdrsela pasar A la
mitad de la sociedad, reuniendo como en un lazareto A
los hijos de los pobres? Y aplicando A nosotros esta obser-
vaci6n, quienes son nuestros pobres? Z Son s61o los hijos
del trabajador que garia, sin embargo, lo suficiente para
vivir, 6 los hijos tambi6n de esos millares de families des-
validas, deoentes y vergonzantes que pertenecen A la clase
media, y que preferirian no educar A su hijos, antes que
verlos confundidos, ellos solos y A titulo de pobres, con los
nifios declarados indigentes? El vicio del razonamiento de
M. Cousin, resultaba del vicio de la ley orgAnica de la edu-
caci6n piblica en Francia. La educaci6n no es una cari-
dad, sino una obligaci6n para el Estado, un derecho y un
deber A la vez para los ciudadanos: si los gastos de las es-
cuelas abruman a las municipalidades en Francia, es por-





EDUCATION POPULAR


que se les ha impuesto un nuevo gasto, sin crear una renta
especial, y porque confundiendo la administraci6n finan-
ciera con los otros gastos municipales, se alejaba volunta-
riamente la cooperaci6n direct del vecindario en cosa que
tan de cerca le toca. Por otra parte, si la escuela privada
es preferible A la escuela piblica, es simplemente porque
esta iltima no llena completamente su misi6n, no obstante
tener de su parte todas las ventajas en cuanto A inspecci6n,
reglamentos, maestros, metodos, discipline, etc. Lo que hay
de verdad es que este sistema no ha pasado de los limits
de la Holanda, y que hoy menos que nunca, cualquiera que
sus buenos efectos materials scan serA adoptado en nin-
guna parte. En nuestras escuelas, cuando hayan de fun-
darse bajo un sistema inteligente, conviene principalmente
ligar A su prosperidad, por la asistencia de sus hijos, A los
vecinos ricos que en todos casos habrAn de pagar la educa-
ci6n piblica y que encontrindola complete y eficaz para sus
hijos en las escuelas nacionales, ya sean municipales 6 del
Estado, encontrarAn economic y ventaja en preferirlas. La
observaci6n de M. Cousin me trae dos que le son opuestas.
Dondequiera que en Am6rica se ha intentado conceder
gracias, becas para la educaci6n 6 cualquiera otro beneficio
para los pobres, los ricos 6 los que algo poseen, entran A
solicitar la gracia, con mAs ardor y con mis probabilidad de
6xito, pues que cuentan con mis influencia que los pobres
para obtenerlas; y el dia que las municipalidades tengan
que dar boletas para que se de gratuita educaci6n A los po-
bres, los que algo poseen y podrian pagar sin gravamen
la educaci6n de sus hijos las abrumarAn con importunida-
des A que pocos hombres pueden resistir. La otra es, que
aqui, como en Paris, la educaci6n privada tiene un precio
exorbitante; por todas parties, aun en las provincias, vale
un peso, que equivale A los cinco francos de Paris, y en las
capitals la instrucci6n primaria que dan los colegios y
liceos particulares, suele montar hasta un cuarto de onza
mensual por alumno, no obstante que un niiio de seis afios
no puede recibir sino una limitada instrucci6n. Si las es-
cuelas piblicas estuviesen bien servidas, tuviesen una renta
especial, no cabria mis contribuci6n A un padre pudiente
para sostenerla que la que paga en la educaci6n privada de
TOMO XI.-5





OBRAS DE SARMIENTO


sus hijos con corto provecho propio, y ninguno para sus
vecinos pobres.
Antes de abandonar la Holanda, A que nos veremos for-
zados A recurrir de nuevo, cuando hayamos de ocuparnos
de la inspecci6n de las escuelas, citard uno 6 dos articulos
de sus leyes orgAnicas, como dignos de tenerlos siempre A
la vista.
c(La ensefianza deberA ser organizada de manera que el
studio de los conocimientos convenientes y tiles sea acom-
pafiado del desarrollo de las facultades intelectuales; y que
los alumnos sean preparados al ejercicio de todas las vir-
tudes sociales y cristianas. Las administraciones departa-
mentales y municipales son invitadas A tomar las medidas
convenientes, para que las rentas del institutor (principal-
mente en las Comunas rurales) sean fijadas de manera que
estas funciones honrosamente desempefiadas, le suminis-
tren medios suficientes, y que estd, cuanto menos sea po-
sible, dependiente de una manera direct de los padres
cuyos hijos frecuentan su escuela. El Secretario de Estado
por el Interior propondrA todas las medidas convenientes,
para former individuos competentes para la instrucci6n pri-
maria, excitar la emulaci6n de los institutores distingui-
dos, asegurar y mejorar sus medios y su suerte. PropondrA
tambi6n las medidas capaces de derramar una instrucci6n
bien ordenada y verdaderamente 6til entire la juventud
holandesa.,
Esto es lo principal de cuanto en principios y prActica de
subvenir al sostdn de las escuelas piblicas puede suminis-
trarnos la Europa. En Inglaterra no hay educaci6n piblica
costeada por el Estado y nada A este respect digno de
examen; y en los otros Estados absolutistas, 6 en los que
se inician en la prActica de una igualdad ordenada, son sus
instituciones 6 estdriles en instrucci6n, 6 reflejos de aquellas
dos grandes legislaciones de educaci6n piblica, la de Ho-
landa y la de Prusia, que han servido de padr6n i las otras
naciones civilizadas. Algo, si hay leyes naturales que rijan
la material, deben suministrarnos los Estados Unidos, que
para gloria de la Amdrica y de la libertad, han sido los
decanos de la educaci6n p6blica. En Massachussets y en
el Connecticut, sobre todo, la organizaci6n de un sistema
de ensefianza piblica, data de los primeros afios de la colo-





EDUCATION POPULAR


nizaci6n; sus primeras leyes fueron dictadas por los pri-
meros puritanos que pisaron las playas del nuevo mundo,
y aunque sus detalles no fuesen desde luego tan perfectos,
como han podido reglarlos las naciones europeas en 6pocas
mAs recientes, los terminos de sus pocas prescripciones es-
tAn revelando ya que tenian desde entonces la complete
inteligencia de la importancia y de los objetos que debia
proponerse la instrucci6n piblica. (Los notables de la ciu-
dad,, dice aquella venerable ley, c(cuidaran de que cada
padre, amo 6 jefe, di A los miembros de su familiar (sean
hijos, dom6sticos 6 aprendices), toda la instrucci6n que sea
possible para ponerlos en aptitud de leer perfectamente la
lengua inglesa y tener conocimiento de las leyes capitals;
que una vez por semana los catequice en los fundamentos
y principios de la religion; y que cada joven sea cuidado-
samente educado y adiestrado en algin oficio honest, tra-
bajo 6 ejercicio legal.), Esta profunda inteligencia de los
ramos que la educaci6n debe abrazar, poniendo A cada uno
en contact con los conocimientos adquiridos ya por su
naci6n, dAndole el conocimiento de las leyes que regulan
las acciones humans y de los preceptos que dirigen su con-
ciencia, mientras que al mismo tiempo se le habilita para
satisfacer sus necesidades; esta profunda inteligencia, digo,
A haberla tenido nuestros padres, no nos dejaran tan des-
caminados, A punto menos que imposibilitados para entrar,
aunque tan tarde, en el camino en que tantas naciones nos
preceden A distancias inconmensurables.
En los Estados de la Uni6n, sin embargo, el sistema de
educaci6n piblica ha sido refundido en algunas parties,
mejorado en otras, apareciendo dos sistemas de organiza-
ci6n distintos, que sirven cada uno de padr6n A los nuevos
Estados, que sienten la necesidad de former un sistema de
la ensefianza popular, que por tradici6n national estA
generalmente esparcida entire todos los individuos de la
Uni6n.
Estos dos sistemas distintos son el de Nueva York y el
de Massachussets, de los que tratar6 sucesivamente.
En Nueva York se provee A la renta de escuelas por un
sistema complicado, que la hace national, municipal, popu-
lar 6 individual A la vez. La primera fuente de renta de
escuelas, es una cantidad que el Estado apropia para este





OBRAS DE SARMIENTO


objeto, distribuy6ndola entire los diversos distritos, segin
el ndmero de nifios entire cinco y diez y seis afios que cada
uno cuenta. Esta suma, base de la contribuci6n de escuelas,
puede computarse en cerca de trescientos mil pesos al afio.
Conocido el cupo que A cada distrito pertenece de esta suma,
los supervisors de los various condados, cuyos deberes son
analogos A los de ls comisarios de escuelas, levantan una
contribuci6n sobre cada ciudad, igual A la suma distribuida
por el Estado. En seguida, la ciudad esta autorizada, aun-
que esto no sea obligatorio, A imponerse una tercera contri-
buci6n, cuyo maximum no debe pasar del monto total de la
suma acordada por el Estado y la impuesta por el supervi-
sor; de manera que si la primera subi6 A I,ooo pesos, por
ejemplo, le tercera serA de 2,000, para hacer en todo una
suma de 4,000 pesos. Si todos estos fondos no son suficien-
tes, se impone entonces una contribuci6n adicional sobre
los padres, tutores 6 maestros de oficios encargados de los
nifios que gozan inmediatamente de las ventajas de la ins-
tituci6n de las escuelas piblicas.
Como se ve, este complicado sistema participa del sis-
tema francs, que deduce de los gastos ordinarios, munici-
pales 6 del Estado, la renta de la escuela; del sistema pru-
siano que constitute en renta municipal ad hoc, la educa-
ci6n en cada localidad; del sistema holandes, de la edu-
caci6n pagada por los que de ella se aprovechan; difiriendo
de todos, en que en lugar de poner al Esta.do en iltima
linea, para venir en auxilio de los necesitados, estA, por el
contrario, A la cabeza de la educaci6n piblica, y sirviendo
de base su cuota para arreglar sobre ella la contribuci6n
municipal. Como se ve, tambien la ley prev6 dos medios de
hacer contribuir A la localidad para la educaci6n de los ni-
fios. El uno forzoso y autoritativo, por el cual se le impone
una contribuci6n que no puede ni ensanchar ni restringir:
otro voluntario y popular, por el cual, no quedando satis-
fechos los vecinos de la suficiencia de las sumas dedicadas
A la educaci6n piblica, pueden doblarla voluntariamente,
hasta dejar satisfechas sus miras con respect A la instruc-
ci6n de sus hijos; dejando para el iltimo caso el imponer
una contribuci6n adicional sobre cada nifio que aprovecha
de la educaci6n piblica. De este modo, puede decirse que
se combinan y mantienen en ejercicio todos los principios





EDUCATION POPULAR


en que debe estar montado todo buen sistema de educa-
ci6n, que imponen al Estado 6 A la sociedad en masa, el
deber de proporcionar educaci6n A los desvalidos; forzar A
la localidad A contribuir directamente A la educaci6n de
sus hijos; dejar expedita la acci6n popular para mejorar la
educaci6n pdblica en su distrito, y en la parte en que le in-
teresa personalmente para dar mayor educaci6n que el mi-
nimum, requerido por el Estado, imponiendose contribu-
ciones especiales para ello; y todavia en iltimo resort,
gravando para la equitativa distribuci6n de las cargas, A los
padres de familiar 6 tutores que A mAs de contribuir direct
6 indirectamente A las contribuciones de las escuelas, go-
zan ademas del fruto de la renta. El Estado, por otra par-
te, como medio de fomento, pone ciertas condiciones A la
adjudicaci6n de la suma que debe retribuirse A cada distri-
to, negando su parte de auxilio A aquellos que no hagan
constar haber tenido abierta escuela p6blica el afio anterior,
dirigida por un maestro competent, por lo menos durante
cuatro meses.
Al hablar de los sistemas norteamericanos de educaci6n
pdblica, deben tenerse presents dos cosas: primero, que
en aquellos estados no hay clase media ni plebe, por tanto,
no hay pobres, sino accidentalmente, salvo en las grande
ciudades de la costa del AtlAntico, donde el exceso de po-
blaci6n, la concurrencia de emigrantes y los conflicts de la
industrial han formado ya una clase menesterosa, sin em-
bargo de que no se halle en igual situaci6n de desamparo,
que en los paises europeos y sudamericanos. En el resto
de la Uni6n, el trabajo del individuo tiene por minimum de
salario de seis reales A ocho por dia, por infima que sea su
condici6n; pudiendo, por tanto, todos los padres de fami-
lia, contribuir directamente para sostener las cargas de la
educaci6n de sus hijos. La necesidad de educaci6n es tan
generalmente sentida, por otra parte, que no hay medios
compulsorios establecidos para que todos los nifios partici-
pen de la que se distribuye en las escuelas piblicas; y como
por otra parte, el censo, el catastro y todos los medios es-
tadisticos de conocer la material de la administraci6n son
alli tan populares, exactos, repetidos y oomprobados con
tanta frecuencia, el gobierno general, la municipalidad y
los vecinos mismos pueden tener A la vista siempre el cua-





70 OBRAS DE SARMIENTO

dro comparative de la poblaci6n, del nimero de habitantes
de cada distrito, los nifios que existen en 61, los que asisten
A las escuelas 6 no, y iltimamente, y lo que es la base de
todo buen gobierno, la propiedad que colectivamente po-
seen los individuos de cada localidad, lo que hace possible
y expedite distribuir contribuciones, 6 impondrselas los pro-
pios vecinos para cada objeto de interns local.
Tambidn hay una prActica, en material de escuelas, anti-
quisima, y que la legislaci6n posterior ha tenido que respe-
tar, tal es la de abrir escuelas temporales en cada localidad,
tenerlas abiertas en ciertas estaciones del afio, cerrarlas de
nuevo, y abrirlas en la misma epoca el afio subsiguiente.
Tiene esta prActica dos objetos, 6 dos motives al parecer:
el I.0 proporcionarse maestro habil aun en las mAs peque-
fias aldeas, pagAndolo competentemente por cierto n6me-
.ro de meses, A fin de que en los restantes pueda pasar A
otra aldea y recoger igual estipendio. 2.0 Darse los padres
de familiar un tiempo libre para ocupar A sus hijos en los
trabajos agricolas 6 en los quehaceres domesticos. De aqui
result que hay en las ciudades de los Estados Unidos, es-
cuelas de invierno y escuelas de verano, y que las primeras
son mAs concurridas que las segundas. El t6rmino medio
de la duraci6n de las escuelas de Nueva York, para tomar
un t6rmino cualquiera, fu6 por ejemplo, en 1837, de siete
meses y algo mas de medio, mientras que en Massachussets
fu6 en la misma 6poca de menos .de siete meses. Para con-
ciliar todas estas necesidades, en Francia, Prusia y Holan-
da se han establecido maestros 6 institutores ambulantes,
que estacionen sucesivamente en lis campafias en que la
poblaci6n estA diseminada sin alcanzar A former aglome-
raciones de casas, y han prestado una particular atenci6n,
ademas, A las circunstancias topogrAficas de cada locali-
dad, para establecer la 6poca y la duraci6n de las vacacio-
nes anuales, de manera que los padres de familiar puedan
contar con el auxilio de sus hijos en la 6poca de las siem-
bras 6 de las cosechas, 6 de cualquier otro trabajo en que
su pequefia ayuda sea necesaria y productive, A fin de que
los padres concilien en cuanto es possible la obligaci6n de
educar A sus hijos, con el interns particular que les hace
propender A sacrificar el porvenir del niflo, por no privarse
de las ventajas que su trabajo pueda proporcionales en el





EDUCACION POPULAR


moment present. Nueve meses de educaci6n seria en
todas parties suficiente si la concurrencia diaria de los nifios
pudiese obtenerse uniformemente durante esta 6poca esco-
lar; pero en todo caso ha de prestarse una prolija atenci6n
A este punto de la buena y oportuna ensefianza popular.
En la ciudad de Nueva York, exclusivamente, se ha
puesto en plant un sistema admirable de educaci6n muni-
cipal popular, que es digno de ser conocido, porque es de
fAcil adopci6n en las capitals sudamericanas, como que
cuentan con gran poblaci6n; y una vez que lleguen A com-
prender los vecinos ricos el interns inmediato que tienen
en la educaci6n de todos los habitantes, como medio de
prosperidad general, y como vdlvula de seguridad para sus
propiedades y vidas en los tiempos dificiles que pueden so-
brevenir, no tardarAn en adoptarlo como el sistema mAs ba-
rato y productive para obtener el resultado que la educa-
ci6n se propone.
Hace algunos afios que los mas ricos propietarios de
Nueva York, comerciantes, manufacturers, etc., hicieron
una petici6n A la legislature, pidiendo que la contribuci6n
impuesta sobre los habitantes de la ciudad para sostener la
educaci6n, se elevase al cuadruplo de lo que hasta entonces
se pagaba, teniendo muy present que en medio de los mo-
tines populares y alborotos tan frecuentes en aquellos pai-
ses, el mejor y mAs barato sistema de policia que podia
adoptarse en una gran ciudad, como tambidn la mejor ga-
rantia de su mejora y prosperidad, era un sistema com-
pleto de ensefianza popular. Desde entonces la abundan-
te suma de fondos reunidos, seg6n la petici6n, ha sido
aplicada en su mayor parte, al sost6n de las escuelas or-
ganizadas 6 inspeccionadas por una asociaci6n de ilustra-
dos y filantr6picos individuos, asociados bajo el nombre
de Sociedad de Escuelas PAblicas. Compuesta esta socie-
dad de todas las personas que en algdn tiempo hayan pa-
gado en su tesoreria la cantidad de diez pesos, es dirigi-
da por una comisi6n de cincuenta encargados, elegidos
anualmente de entire aquellos de sus miembros que mAs se
hubieren distinguido por su celo y eficiencia en la causa de
la educaci6n primaria. Durante el receso de la Comisi6n,
que se reune cada tres meses, la superintendencia de las
escuelas y sus otros deberes quedan confiados A una comi-





OBRAS DE SARMIENTO


si6n ejecutiva, y A las secciones en que la comisi6n misma
se divide; quedando encargada cada secci6n de la inspec-
ci6n de un establecimiento piblico de educaci6n, y de las
escuelas primaries dependientes de 6l. Las escuelas se de-
nominan primaries y piblicas. Las escuelas primaries, cu-
yos maestros todos son mujeres, estin abiertas A todas las
nifias de mAs de cuatro afios de edad, y A los muchachos
de cuatro A diez afios. Cuando un alumno ha aprendido
en una de estas escuelas A silabar correctamente, leer audi-
ble y distintamente y escribir perfectamente en pizarra, es
recomendado para ser admitido en la escuela mAs alta 6
pTiblica, y donde es admitido si rinde un examen satisfac-
torio. En las escuelas piblicas, que reciben todos los nifios
de mAs de diez afios, aun aquellos que no han sido instrui-
dos en las escuelas primarias, la instrucci6n de nifias y mu-
chachos es conducida en salas separadas bajo la direcci6n
de maestros de sus sexos respectivos. Esta instrucci6n in-
cluye silabeo, lectura con definiciones y explicaciones, cor-
tar plumas, aritmetica, geografia, uso de los globos y di-
bujo de mapas, gramAtica inglesa, composici6n y declama-
ci6n, teneduria de libros, y los elements de historic y astro-
nomia, con la adici6n de costura para las nifias, y declama-
ci6n, Algebra, geometria y trigonometria para los varones.
El metodo de instrucci6n en la escuelas puiblicas, es una
modificaci6n del que se conoce bajo el nombre de Sistema
monitorial d lancasteriano, y se dice que alli se hace notar
por su vivacidad y suficiencia, como tambi6n por su ba-
ratura.
La- educaci6n se da A los nifios en todas las classes, in-
cluyendo libros de texto y materials necesarios, gratuita-
mente en todos los casos.
A la ciudad cuesta el gasto annual para los honorarios de
los maestros cerca de dos pesos, seis reales por nifio, lo
que es cerca de la mitad de lo que se paga ordinariamente
por el mismo servicio en la escuela de distrito en todo el
Estado. Los encargados no reciben retribuci6n alguna.
El n6mero de nifios de la ciudad de Nueva York instrui-
dos en estas escuelas era en 1840 de cerca de 40,000 (i),

(1) Seg6n la memorial del ministry de Instrucci6n Piblica de Chile, en el afio 1848,
17,000 nifos solamente recibian en toda la Republica educaci6n como la de las escuelas
primaries de Nueva York.





EDUCACI6N POPULAR


los cuales estaban distribuidos en cosa de cien escuelas, si-
tuadas de modo que promuevan eficazmente la convenien-
cia de los padres y aseguren la mayor asistencia de los alum-
nos. Para favorecer este iltimo objeto, tienen los maes-
tros la obligaci6n de visitar a los padres de familiar de su
vecindad, principalmente a los de las classes mAs pobres y
menesterosas, y urgir y solicitar por la asistencia de sus
hijos. Hay, ademas, agents especiales empleados para el
-mismo fin. El sistema de ensefianza es uniform en todas
las escuelas, de manera que un nifio, cambiando de domi-
cilio de un extreme de la ciudad a otro, no es interrumpido
en su curso, por el cambio de escuela. Con el fin de ase-
gurar al mismo tiempo todas las ventajas que puedan nacer
de la experiencia de los maestros, 6 las sugestiones de los
otros, mitins regulars son tenidos por los institutores con
el objeto de comparar los progress de sus respectivas es-
cuelas, y considerar los mejores medios de adelantarlas.
Todos los servicios prestados por cada Encargado, en lo
que respect A visit e inspecci6n de las escuelas, es ano-
tado en los registros, de cuyo tenor se da cuenta piblica-
mente al aproximarse las elecciones anuales. La fidelidad
de los maestros en el desempefio de sus deberes, es animada
por frecuentes y escrupulosas visits de los Encargados,
como miembros de las comisiones, y en su capacidad colec-
tiva de Board 6 corporaci6n. Parece que el sistema ha sido
organizado con gran cuidado y ha sido administrado con
eminente celo y desinteres, siendo incalculables los servi-
cios que durante estos jiltimos veinte afios ha prestado a
la ciudad. Este sistema muestra, ademAs, cuinto pueden
hacer los esfuerzos voluntarios y no retribuidos de ciuda-
danos ilustrados para cooperar con los funcionarios pioli-
cos en la inspecci6n de las escuelas, pues que la experiencia
ha demostrado que para hacer efectiva aquella, debe ser
la obra colectiva 'de los padres de familiar, los empleados
pdblicos, y los individuos dotados de celo 6 instrucci6n.
Dejo algunos otros detalles relatives a la organizaci6n
de la educaci6n piblica en Nueva York, porque son comu-
nes al estado de Massachussets, de que voy a ocuparme
inmediatamente.
En los Estados Unidos, al contemplar muchas de sus
instituciones, viene A la idea aquella obra de political de





OBRAS DE SARMIENTO


Tomrs Paine en que, Ilevando mAs adelante el 16gico siste-
ma de Rousseau, sobre el contrato social, supone que los
primeros hombres de un pueblo, reunidos A la sombra de
una anchurosa encina, debieron echar los primeros cimien-
tos de la future asociaci6n, haciendo un convenio que esta-
blecia los deberes de los gobernados y los limits del po-
der que creaban para promover la felicidad p6blica. Estas
utopias de contratos sociales, sugeridos por la mas estricta
16gica, han cafdo en descr6dito entire los politicos, despubs
que la series de constituciones, revoluciones, gobiernos re-
publicanos y libres, vinieron a sucumbir en Francia, sobre
todo, en presencia de las resistencias que las tradiciones 6
los intereses privados oponian. Hoy, sin embargo, cuando
todas las cosas que se creian basadas en conveniencia y
necesidad, sino en 16gica, han venido por tierra al soplo
tenue de un movimiento que se habria creido una simple
asonada de caes, el espiritu vuelve instintivamente A las
utopias de Rousseau y del americano Paine, y empieza A
career que en la tierra no hay otro Dios sino Dios, y la ldgica
que es su profeta, su brazo, su sacerdote. La ley de edu-
caci6n piblica en el Estado de Massachussets, por ejemplo,
es una de esas realizaciones de la 16gica mas several, si-
guiendo 6 obedeciendo A las leyes intrinsecas que reglan 6
deben regular la material. La ley, por ejemplo, fija un mi-
nimum de educaci6n para el minimum de poblaci6n, y la
renta que debe sostenerla, estA impuesta directamente sobre
los que han de aprovechar de los beneficios de la ley, ha-
ciendo que la propiedad ubicada en una localidad, respon-
da de la educaci6n de todos los nifios que la habitan. Hemos
visto como se auxilian el Estado, la Municipalidad, los par-
ticulares de otros paises para subvenir A este gasto indis-
pensable, aun para el que nada posee; y en todos casos la
ingerencia en la administraci6n y gesti6n de los fondos
de parte de las autoridades constituidas, ya sean municipa-
les, ya political. En Massachussets, el pueblo debe reunir-
se, seg6n ley, todos los afios en mitin annual, para votar la
renta de escuelas, 6 imponerse una contribuci6n para llenar
el minimum 6 el maximum de la ley, segin su voluntad y su
inteligencia. Copiar lo esencial de esta ley para mAs com-
pleta inteligencia de su espiritu y principios.





EDUCACION POPULAR


La legislature de Massachussets, por un acta aprobada
el 18 de Marzo de 1839, ha ordenado lo que sigue:
I. Cada ciudad que contenga cincuenta families 6 pro-
pietarios, mantendrA A sus propias expenses, una escuela
para instrucci6n de los nifios, dirigida por un maestro 6
maestros competentes en ortografia, lectura, escritura, gra-
mitica, geografia, aritmetica y buena conduct. La escuela
estara abierta seis meses durante el afio; si la ciudad puede
soportar dos 6 mAs escuelas, los terminos de ella serAn
iguales A seis meses.
2.0 Si la ciudad contiene cien families 6 propietarios,
la escuela 6 escuelas serAn tenidas por doce meses cada afio.
3." Si contiene ciento cincuenta families, dos escuelas
semejantes serAn tenidas por nueve meses cada una.
4.- Si contiene quinientas families, dos escuelas seme-
jantes serAn tenidas por doce meses cada una.
5.0 Cada ciudad que contenga quinientas families 6
propietarios, A mAs de las escuelas prescritas en la present
secci6n, mantendrA una escuela dirigida por un maestro de
competent habilidad y buena conduct, que darA instruc-
ci6n, A mAs de los ramos arriba mencionados, en la histo-
ria de los Estados Unidos, teneduria de libros, agrimensu-
ra, geometria y Algebra; y tales escuelas serAn tenidas A
beneficio de todos los habitantes de la ciudad, diez meses
al menos fuera de vacaciones en cada afio y en lugares
aparentes 6 alternativamente en los lugares de la ciudad que
los habitantes de dicha ciudad determine en su annual mi-
tin; y en cada ciudad que contenga cuatro mil habitan-
tes el dicho maestro en adici6n A todos los ramos de
instrucci6n requeridos en este capitulo, serA competent
para instruir en los idiomas griegos y latino, historic
general, ret6rica y 16gica.
6.0 Autoriza A toda ciudad que contenga menos de qui-
nientas families 6 propietarios, para establecer y mantener
una escuela semejante A la mencionada en el principio de
la precedent secci6n, si asi le conviene.
7.0 SerA del deber del president, profesores 6 institu-
tores de la Universidad .de Cambridge y de todos los pre-
ceptores y maestros de academia, y otros instructors de
la juventud, hacer los mayores esfuerzos para imprimir en
le espiritu de los nifios y j6venes sometidos A su cuidado 6





OBRAS DE SARMIENTO


instrucci6n, los principios de piedad, justicia, un sagrado
respeto A la verdad, amor A su pais, humanidad y uni-
versal benevolencia, sobriedad, industrial y frugalidad, pu-
reza, moderaci6n y templanza, y todas aquellas otras vir-
tudes que son el ornamento de la sociedad humana y la
base sobre que una constituci6n republican estA fun-
dada; y serA del deber de tales instructors dirigir sus
pupilos, en cuanto su edad y capacidad lo permitan, A for-
marse una clara idea de la tendencia de las mencionadas
virtudes para preservar y perfeccionar una constituci6n re-
publicana, y asegurar las bendiciones de la libertad, como
tambidn promover su felicidad future indicAndoles la mala
tendericia de los opuestos vicios.
8.0 SerA del deber de los residents ministros del evan-
gelio, de los notables y de las comisiones de escuelas en las
varias ciudades, ejercer su influencia y hacer los mayors
esfuerzos para que la juventud de sus ciudades asista regu-
larmente A las escuelas establecidas para su instrucci6n.
9.0 Se autoriza y ordena A las diversas ciudades para
que en sus mitines anuales 6 en alg6n otro mitin, regular-
mente convocado para el objeto, levanten las sumas de di-
nero que juzguen necesarias para el sosten de los sobre-
dichas escuelas, cuyas sumas serAn impuestas y colecta-
das de la misma manera que las otras contribuciones.
Io. Los habitantes de cada ciudad, en su annual mitin,
eligiran por boletos escritos una comisi6n de escuelas que
consista de tres, cinco 6 siete personas, A cuyo cargo y su-
perintendencia estarAn todas las escuelas p6blicas en cada
ciudad.
II. En toda ciudad que contenga quinientas families y
en la cual habrd una escuela A beneficio de todos los ha-
bitantes como la que se ha provisto antes en este capitulo,
la comisi6n de escuelas, elegida en la precedent secci6n,
desempefiarA todos los mismos deberes en relaci6n A dicha
escuela, la casa en que serA tenida y el suplemento de to-
das las cosas necesarias que la comisi6n prudencial de un
distrito de escuelas deba desempefiar en tal distrito.
12. Toda ciudad que contenga mAs de cuatro mil habi-
tantes puede elegir un nimero adicional que no exceda de
seis para las tales comisiones.
13. La comisi6n de escuelas requerirA plena y satis-





EDUCACI6N POPULAR


factoria evidencia del buen caricter moral de todos los ins-
tructores que puedan ser empleados, y se asegurara por per-
sonal examen, de su instrucci6n literaria y de su capacidad
para el gobierno de las escuelas.
14. Todo instructor de una ciudad 6 escuela de distri-
to obtendrA de la comisi6n de escuelas de dicha ciudad un
certificado por duplicado de sus calificaciones antes de abrir
la escuela, uno de los cuales serA firmado por el tesorero de
la ciudad antes de que se haga pago alguno A dichos ins-
tructores, A cuenta de sus servicios.
15. La comisi6n de escuelas determinarA el ntimero y
calificaciones de los alumnos para ser admitidos en la es-
cuela tenida para el uso de toda la ciudad, como se ha di-
cho antes, y visitarA dicha escuela por lo menos tres veces
al afio, con el objeto de hacer un cuidadoso examen de ella
y asegurarse de que los alumnos tengan los suficientes li-
bros, y en dichos exAmenes se inquirira sobre las regula-
ciones y discipline de la escuela, y los hAbitos y adelantos
de los alumnos.
16. La comisi6n de escuelas 6 various de sus miembros,
visitaran con el objeto arriba indicado cada una de las es-
cuelas de distrito de dicha ciudad un dia de la primera 6
segunda semana despuds de la apertura de dichas escuelas,
y tambi6n alg6n dia durante las dos semanas precedentes
A la clausura de la misma; y tambien visitaran para el
mismo objeto todas las escuelas tenidas por la ciudad una
vez al mes y sin dar previa nroticia de ello al instructor.
17. La comisi6n de escuelas de cada ciudad ordenara
los libros que deben ser usados en las varias escuelas te-
nidas por la ciudad y puede ordenar que libros deban usar-
se en las respectivas classes.
18. Los alumnos, en las escuelas de ciudad, serAn pro-
vistos por sus padres, jefes 6 guardianes de los libros pres-
critos para sus classes.
19. La comisi6n de escuelas de cada ciudad se proveerA
A expenses de la ciudad 6 de otro modo, de una provision
suficiente de estos libros de clase para todas las escuelas
sobredichas, y darA noticia del lugar donde tales libros
puedan ser obtenidos, y se suministrarAn libros A los alum-
nos A tales precious que reembolsen solamente el costo de
los mismos.





OBRAS DE SARMIENTO


20. En caso de que algun alumno no sea provisto por
sus padres, jefes 6 guardianes, de los libros necesarios,
lo serA por la comisi6n de escuelas A expenses de la ciudad.
21. La comisi6n de escuelas dara noticia por escrito al
asesor de la ciudad de los nombres de los alumnos asi
provistos de libros y de los libros suministrados, sus pre-
cios y el nombre de sus padres, jefes 6 guardianes que
debian haberlos provisto; y dichos asesores afiadiran el
precio de los libros asi suministrados A la pr6xima contri-
buci6n annual de los tales padres, jefes 6 guardianes, y la
suma asi agregada sera impuesta, colectada y pagada al
tesoro de la ciudad en la forma de todas las contribuciones
de ciudad.
22. En caso de que los asesores sean de opinion que ta-
les padres, jefes 6 guardianes no son capaces de pagar el
gasto total de los libros suministrados por su cuenta, omi-
tira afiadir el precio de tales libros 6 afiadira solamente
una parte de 1 A la contribuci6n annual de tal padre, jefe
6 guardiAn, seg6n su opinion, sobre la capacidad de pagar
de los dichos.
23. La comisi6n de escuelas nunca ordenara que se
compren 6 usen en ninguna de las escuelas de ciudad libros
de clase, calculados para favorecer las creencias de alguna
secta particular.
La misma acta contiene disposiciones para dividir las
grandes ciudades en distritos de escuelas y para gober-
narlos y tambidn para levantar contribuciones para pagar
los gastos de las casas de escuela. La contribuci6n debe
ser igualmente impuesta sobre todos los bienes muebles
6 inmuebles tenidos en la ciudad y sobre las maquinas y
propiedades de las compafiias manufacturers. Si una ma-
yoria de los habitantes de alg6n distrito de escuela en una
ciudad rehusase levantar una contribuci6n para pagar los
gastos de la escuela, cinco de sus miembros que paguen
impuestos podrAn ocurrir A los notables de la ciudad, los
cuales son requeridos A tomar la opini6n de la ciudad sobre
la negative; y si una mayoria de los votantes de la ciudad
piensa que es necesaria la contribuci6n, la misma sera im-
puesta A los habitantes del distrito que se rehusase por la
autoridad de la ciudad. Si algin distrito de escuela rehu-





EDUCACI6N POPULAR


sase establecer una escuela 6 emplear un maestro, la comi-
si6n de escuelas de la ciudad lo harA A sus expenses.
Cuando dos 6 mas distritos de escuelas contiguos sean
demasiado pequefios para mantener ventajosamente escue-
las en cada uno, pueden, si lo creen oportuno, unirse y
former un distrito con todos los poderes y privilegios, y
sujeto A las mismas cargas de los' distritos de escuelas; pue-
den de nuevo separarse por el voto de los habitantes.
Cada distrito de escuela serA un cuerpo asociado para
el efecto de perseguir y defender acciones con respect A
la propiedad 6 negaci6n del distrito y para tener propiedad.
Si algunas ciudades rehusasen 6 descuidasen imponerse
contribuciones para el sosten de las escuelas, serAn conde-
nadas A pagar una suma igual al double de la mAs alta
contribuci6n que haya sido antes votada, para el sosten
de dicha escuela, y se le impondra una suma que no baje
de cien pesos ni suba de doscientos, si rehusa 6 descuida
elegir las diversas comisiones nombradas en el acta.
Las comisiones de escuela estAn obligadas el i.0 de No-
viembre 6 antes, A pasar informed ofidial al secretario de
la Repdblica; comprobando el nimero y nombres de todas
las escuelas piblicas tenidas en el distrito, el nimero de
los alumnos que asistan A ellas en invierno y verano, el
n6mero de meses que cada escuela es tenida, el n6me-
ro de maestros en invierno y verano, sus salaries, inclu-
yendo alojamiento, el valor de su alojamiento y el monto
de sus salaries fuera de dicho valor, el monto de las su-
mas reunidas por contribuciones para el sosten de escuelas
y maestros, el nimero y naturaleza de academias incorpo-
radas y escuelas privadas en el distrito, durante cuAntos
meses son tenidas y cuAntos alumnos asisten A ellas, que
nimero de personas hay en las ciudades entire cuatro y diez
y seis afios de edad, qu6 libros son usados en las escuelas
y cual es el monto de fondos locales, si los hubiere, apli-
cables al sosten de las escuelas comunes.
La entrada del fondo de escuelas de Massachussets (ex-
cepto cien pesos pagados anualmente al comisionado de
los indios Marshpee, para el sosten de escuelas entire ellos),
serA subdividida entire el mayor y el alderman de Boston y
' los notables de las otras ciudades para el uso de la es-
cuelas comunes respectivas, con tal que las dichas ciudades





OBRAS DE SARMIENTO


hayan llenado los deberes que les estan previamente pres-
criptos por ley, y hayan levantado sobre si mismas al me-
nos la contribuci6n de un peso por cada individuo en los
distritos de escuelas entire cuatro y diez y seis afios de edad;
pero si no han cumplido con sus deberes no recibirin
nada, y la division del fondo de escuelas del Estado se hara
conforme al nimero de nifios en cada distrito de cuatro A
dieL y seis afios de edad.
Un acta de legislature pasada en 1836, capitulo 235, or-
dena que no se empleen en la factoria nifios de quince afios
de edad, A menos que hayan asistido A la escuela tres meses
por lo menos, de los doce del present aflo y en cada afio
de los que estuviere empleado, bajo la pena de cincuenta
pesos por cada infracci6n, que deberA pagar el que lo em-
plea y para el uso de las escuelas comunes de la ciudad.
La legislature por un acta pasada en 1837, capitulo 147,
autoriza A los distritos de escuela para establecer y mante-
ner librerias y aparatos para el uso de las escuelas co-
munes; levantar contribuciones sobre los habitantes para
aquel objeto, y establecer tales reglas y reglamentos como
convenga al distrito adoptarlo, con tal que no se gaste en
aquel objeto una suma mayor de treinta pesos el primer
afio, y de diez los subsiguientes. Segin se ve por el tenor
de las precedentes disposiciones, la renta de escuelas no
es propiamente municipal, sino popular; el contribuyente,
dado el minimum de educaci6n A que debe proveer segin la
ley, puede imponerse contribuciones sin limits; puede
hacer de su escuela pdblica un colegio, del edificio un pa-
lacio. Sus larguezas no tienen limited, porque no deben te-
nerlo cuando se trata de la educaci6n piblica; s61o si su
mezquindad debe ser limitada, porque hay un extreme
desde donde no puede descenderse, sin dejar burlado el
interns supremo del Estado, que estA en que sus miembros
tengan la instrucci6n rudimental al menos necesaria para
las transacciones indispensables de la vida, y para que
en alguna 6poca posterior sea possible, sabiendo leer y es-
cribir, adquirir la instrucci6n que en su infancia le escase6.
Toda ley que no deja esta puerta abierta A la liberalidad
paterna, es incomplete. Pero para que la acci6n popular se
ejerza en limits precisos, la ley que comento ha creado la
mAs admirable instituci6n escolar, que es el distrito de





EDUCATION POPULAR


escuela, por el cual como. las parroquias, divide el pais en
jurisdicciones particulares, en derredor de cada escuela, de
manera que la porci6n de padres de familiar incluidos en
sus limits puedan adherirse A su escuela, Ilamarla suya,
porque esta en su barrio, la sostiene 61 con su bolsillo, la
frecuentan sus hijos, los de sus deudos, amigos y vecinos.
El mitin 6 asamblea annual de los contribuyentes se reune
en los mismos t6rminos, compuesto de los mismos indivi-
duos: es una pequefia repdblica, 6 un pequefio congress
deliberando no ya sobre los intereses piblicos que muchas
veces no afectan de un modo muy serio al comitente, sino
sobre un negocio casero, personal. Se trata de educar A los
hijos propios, y la bolsa de cada uno estA dispuesta a abrir-
se seg6n su capacidad de juzgar de la extension 6 important.
cia de la necesidad A que va a proveer; porque esta es la
inica media de la cotizaci6n. La comparaci6n de los infor-
mes que anualmente pasan A la legislature, las comisiones
de escuelas de los diversos distritos, han dejado demostra-
do que distritos contiguos, con una misma manera de vivir,
con fortunes relativamente iguales, se cotizan con desigual-
dad extrema, los unos obedeciendo A sentimientos egoistas,
los otros A un sentimiento de deber, de progress, segin que
pueden ser influidos por hombres inteligentes, 6 por mayo-
rias poco ilustradas. Uno de los inconvenientes de los
malos gobiernos, y al nuestro le viene este titulo por he-
rencia, es excitar odios contra la contribuci6n, por la ig-
norancia en que cada uno esta de la manera que su dinero
va A las arcas p6blicas, y el c6mo vuelve A influir en su
bienestar personal. Las contribuciones indirectas son en-
tonces causa y efecto de este sentimiento de aversi6n que
anima a todos los contribuyentes por lo vago, lo indefinido
de las cargas y de la inversi6n. Asi es precise arrebatar a
los pueblos la renta pdblica en las puertas de las ciudades
maritimas, so pena de no .dejarlos entrar si no dejan escal-
far una porci6n de lo que introduced en las aduanas, para
que crean que es al extranjero A quien se le hace pagar, el
double valor que con los derechos han adquirido los vesti-
dos, que Ileva puestos, el tabaco que fuma, el papel en que
extiende sus escrituras, etc. El buen gobierno, por el con-
trario, conociendo por el censo y el catastro, la persona y la
propiedad contribuyente, recurre directamente i este fondo
TOMO XI.-6





OBRAS DE SARMIENTO


comin para llenar una necesidad aprobada y sentida por los
contribuyentes mismos; entonces la renta es direct, pesa
en proporciones conocidas, nadie 6 todos se quejan, y si
el objeto A que se destina es inmediato y popular, el pueblo,
lejos -de negarse a proveer, la satisface con holgura, y aun
la aumenta espontdneamente, como sucede con la de la
educaci6n piblica en Massachussets, para la que no hay el
intermediario de autoridades extrafias, ni va este dinero a
confundirse con los otros del Estado.
Creo muy dificil que entire nosotros se imponga por lo
pronto una contribuci6n general para el sosten de la ins-
trucci6n piblica, porque ni podria distribuirse equitati-
vamente, no estando bien expedite el canal por donde las
contribuciones directs han de correr mas tarde, ni se co-
nocen ni aprecian debidamente las necesidades de la edu-
caci6n; pero mientras que los gobiernos sudamericanos
educan a los pueblos por la renovaci6n y perfecci6n apro-
ximativa del censo y del catastro, las dos lumbreras de toda
buena administraci6n, hay algo que puede y debe inten-
tarse desde ahora en beneficio de la educaci6n piblica, si
se quiere empezar A cegar el abismo que nos aparta irrevo-
cablemente de toda esperanza racional de asemejarnos a
los otros pueblos cristianos, cuyas instituciones democri-
ticas nos hemos visto forzados a adoptar, no obstante que
aquellas suponen pueblo educado en masa, sin distinci6n
ni de fortunes ni de classes. La media previa a todo otro
paso debe ser, en mi concept, la subdivisi6n de las ciuda-
des y campafias en distritos de escuela. Conocida la demar-
caci6n del distrito, estAn conocidos los contribuyentes que
se comprenden bajo sus limits; y entonces congregindo-
los, haciendolos que se conozcan miembros de una aso-
ciaci6n para la educaci6n comuin de sus hijos, todas las
otras dificultades por vencer se irAn presentando y allanan-
do, por nada mAs que porque son conocidas. Esta aso-
ciaci6n puede reunir ya dos de los caracteres que consti-
tuyen la base de todo buen sistema de educaci6n public,
que son adhesi6n personal del padre de familiar A la insti-
tuci6n, renta local, especial y adecuada para su sosten.
Cuanto mayor es la incuria popular, tanto mAs debe res-
tringirsele la esfera de su acci6n; miopes a quienes es pre-
ciso acercarles los objetos cerca de los ojos para que los vean





EDUCATION POPULAR


en su verdadera luz. No hay posibilidad de una renta fija,
bien y equitativamente distribuida, es verdad, pero tambidn
es cierto que prorratandose un cierto ndmero de indivi-
duos, puede Ilegarse a una aproximativa apreciaci6n de los
posibles de cada uno, por aquella valuaci6n instintiva, pero
casi segura, que hace siempre la opini6n del valor pecunia-
rio de las personas que le son conocidas. Precisard un poco
mis la extension del distrito escolar para hacer sentir me-
jor la oportunidad de su demarcaci6n. En Nueva York, el
distrito ha llegado a veces A hacerse tan reducido que solo
30 6 40 alumnos podia suministrar A la escuela. La ex-
periencia ha hecho sentir la inconveniencia de esta estre-
chez, los distritos toman dimensions proporcionadas a su
objeto. Bifalo es una ciudad que se estA improvisando A ori-
Ilas del lago Erie, A impulses de la convicci6n comun de
que aquel punto esta marcado por las leyes del movi-
miento de la poblaci6n y del comercio para ser en un tiem-
po, no muy remote, el grande emporio del comercio de los
lagos, con Nueva York por el ferrocarril, por el San Loren-
zo, por el canal lateral de la cascada del NiAgara; con el
Ohio, por canales y grandes vias terrestres. La poblaci6n de
Bifalo es improvisada de ayer, las casas se levantan todas
A un tiempo, y no hay alli ni antiguos propietarios, ni
grandes casas sefioriales, ni notabilidades de ningfn g6-
nero. Sin embargo, Bufalo posee ya escuelas excelentes,
admirablemente rentadas y servidas, gracias a un buen
sistema de demarcaci6n de los distritos. La poblaci6n ha
sido 6ltimamente dividida en grandes distritos de mil A
mil quinientas personas, de manera que cada distrito pueda
contener cerca de trescientos nifios. En cada uno de ellos
se ha erigido una escuela que contiene dos departamentos,
en uno de los que una mujer esti A la cabeza de la educa-
ci6n de los nifios mAs chicos y en el otro un maestro va-
r6n, con un sueldo fijo y competent, da instrucci6n en
los ramos mAs elevados. Ha sido nombrado en Bifalo un
superintendent de ciudad para la inspecci6n y direcci6n
de las escuelas, el cual informa que c(el sistema asi esta-
blecido ha sobrepasado A toda anticipaci6n de la parte de
los que lo habian aconsejado y sostenido. Sus buenos
efectos se hacen sentir ya en la ansiedad que manifies-
tan los padres por la admisi6n de sus hijos en las escue-





OBRAS DE SARMIENTO


las, la pronta y constant asistencia de los nifios, y su
buena y ordenada conduct, mientras estan bajo la auto-
ridad de sus maestros.) La estimaci6n en que el pdblico
tiene sus escuelas, puede inferirse del hecho que en 1837,
el ntmero de nifios ensefiados en las escuelas piblicas era
de 679, mientras en 1839, cuando el sistema de distrito fu6
completamente establecido, habia subido A 2,450, y en
1840, A 4,908. Debe afiadirse que cerca de los cuatro quin-
tos de los gastos para mantener este sistema es pagado
voluntariamente por los ciudadanos, lo cual ha disminuido
en gran manera el gasto de la educaci6n de los nifios, y
aumentado considerablemente la asistencia; pues antes de
su adopci6n se encontraba que una porci6n muy grande
de nifios de la localidad de Bfifalo, no estaban en escuela
ninguna, ni piblica ni privada, y que el gasto'medio annual
para educar A los que asistian, era dos veces mayor que en
la actualidad.
No s6 si los sudamericanos son menos sensibles A las in-
fluencias legitimas que sobre el espiritu y el coraz6n huma-
no, como en Bifalo, por todas parties produce los mismos
resultados; pero antes de negarnos las buenas calidades que
pertenecen al hombre en general, ensayemos los medios de
juzgarnos. Al citar el hecho a que me refiero, he querido
s61o fijar una base, para mejor comprender la importancia
del distrito. Un barrio de I,ooo personas A 1,500, s61o pre-
senta un ndmero de jefes de familiar que no puede pasar de
doscientos; una contribuci6n annual de 600 pesos, por ejem-
plo, tendria costeada la educaci6n de su escuela; repar-
ti6ndose aquella seg6n un c6mputo aproximativo de la pro-
piedad individual, y luego dejando A la benevolencia,
a la caridad, A la ilustraci6n y entusiasmo por la causa de
algunos, su parte de erogaci6n voluntaria 6 ilimitada. La
ley prusiana, como la francesa y holandesa, cuentan en
much para subvenir A los gastos de la educaci6n, con
el product de las fundaciones, mandas y legados, hechos
en favor de la ilustraci6n puiblica 6 en beneficio del pue-
blo; y cierto que estas donaciones son abundantes donde
se tiene la conciencia formada sobre la importancia de la
educaci6n de los pobres, y el espiritu continuamente ocu-
pado de los medios de mejorarlas. No hablar6 yo de le-
gados como el de Girard en Filadelfia, que dej6 tres mi-





EDUCACI6N POPULAR


ones de pesos para la fundaci6n de un colegio, 6 el
de un vecino de WAshington, que leg6 al Congreso mi-
116n y medio para el mismo fin, ni del que en Boston pro-
puso A la legislature en 1838 dar 5,000 pesos de su bol-
sillo para que el Estado, dando otros 5,000, fundase la
primera escuela normal del pais. Pero cuAn raras son en-
tre nosotros las donaciones que tienen por objeto remediar
por la educaci6n la miseria popular y cuAntas para saldar
cuentas 6 implorar gracia en la otra vida? i Ya se ve! Lo
pasan tan mal en este mundo los pobres pueblos espaiioles,
que no es extrafio que traten de hacer una condici6n mejor
en el otro. Los distritos y sus escuelas deben contribuir po-
derosamente A despertar entire nosotros esta parte de la ca-
ridad cristiana y traer algo A la vida terrestre de lo que se
guard para la celestial.
Volviendo A la educaci6n de Massachussets, debo indi-
car que el Estado se reserve sobre la ejecuci6n de li ley, la
facultad de compeler A los distritos, villas 6 aldeas omisas,
imponi6ndose la obligaci6n de acudir con sus fondos en au-
xilio de todos los distritos, con tal que hayan llenado es-
trictamente el minimum de educaci6n impuesto por la
ley. Los fondos que el Estado aplica A la educaci6n piblica
no salen como en otras parties, de la masa de la contribu-
ci6n general, sino que tienen un origen precise, como es de-
terminada su aplicaci6n. El estado de Massachussets poseia
y posee adn una grande extension de terrenos baldios, cu-
yos valores A media que se venden, van poni6ndose A inte-
r&s, y este interns forma la renta annual que el Estado aplica
A las necesidades generals de la educaci6n. i Rara y bella
combinaci6n sin duda la que aplica A la cultural moral del
hombre, el precio de la tierra inculta, y que desde aquel
moment va A principiar tambien la reja del arado el culti-
vo que es su educaci6n primaria, y su parte de trabajo en la
mejora y civilizaci6n de este mundo. Como todos los Esta-
dos sudamericanos poseen tierras incultas que han de ser
vendidas tarde 6 temprano A los emigrantes, creo oportuno
entrar en algunos detalles sobre este important recurso
para fundar desde luego uno de los medios que el Estado
debe procurarse para el porvenir A fin de llenar las necesi-
dades sin limits de la educaci6n piblica. La mayor parte
del fondo de escuelas de Massachussets procede de la venta





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de cosa de seis millones de acres de tierra que conjuntamen-
te con el Estado de Maine posee en los limits de este iltimo
Estado, habiendo sido estipulada la igual repartici6n de las
tierras, en el acta de separaci6n de ambos Estados, cele-
brada en 1834. Una mitad del product de la venta de las
tierras esta destinada en Massachussets al aumento del
fondo de escuelas, que se distribuye i las ciudades. Por los
estados de 1845 resultaba que el fondo de escuelas se com-
ponia en aquella fecha de 28,416 pesos por valor de notas
por tierras vendidas antes de 1837: 110,492, por notas de
tierras vendidas despues de 1837, capitalizAndose el inte-
r6s que ganan estos documents hasta que son pagados,
608,043 de capitals y notas de banco; 42,437 dinero con-
tante depositado y produciendo inter6s; formando todo un
total de 789,389, del cual se percibe por la parte ya reali-
zada el interns de 28,966, que es lo que se distribuy6 en 1845
A las ciudades. El fondo de escuelas de Massachussets debe
aumentarse hasta un mill6n de pesos; y seg6n el c6mputo
del agent de tierras, el precio medio de las tierras aun no
vendidas puede estimarse al minimum de cuatro reales el
acre, con lo que los recursos del fondo de escuelas aumen-
taria por esta parte A mAs de 750,000 pesos.
Y como si en Massachussets hubi6semos de encontrar el
modelo de cuanto nos conviene imitar, todos los afios las
ciudades se imponen una pequefia contribuci6n accesoria
para ayuda de escuelas, que en 1845 subi6 A 9,167 pesos,
montando el gasto total de la educaci6n de Massachussets
en aquel 6ltimo afio, cuyos resultados me son conocidos,
a 576,556 pesos que las ciudades se impusieron para el pago
de maestros; 36,338, habitaci6n y lefia para maestros con-
tribuida voluntariamente por las ciudades; como 105,000
pesos gastados en edificar y reparar escuelas; independien-
te del dinero invertido en bibliotecas de escuelas, aparatos,
y libros de texto para la ensefianza; contribuci6n que en su
totalidad cabe A un peso por cabeza A los habitantes del
Estado sin distinci6n de edad ni de sexo.
De todos los documents que hemos comparado en las
precedentes pAginas, result A mi juicio una doctrine clara,
cuyos principios no pueden violarse, sin exponerse A erro-
res que pueden afectar A generaciones enteras, y retardar
indefinidamente' los progress de la ensefianza. Esta doc-





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trina puede resumirse en muy cortas 6 inteligibles ver-
dades.
La ensefianza primaria constitute un ramo de la admi-
nistraci6n piblica. El Estado preside a la educaci6n, la
dirige 6 inspecciona.
Todo niflo en el Estado debe recibir educaci6n. La masa
total de la renta para sostener las escuelas debe ser pro-
porcionada al ndmero de niflos de 4 a 16 afios que haya
en el Estado. Como esta renta sale de la fortune particular
para entrar en las arcas del Estado, 6ste necesitaria para
satisfacer las necesidades de la ensefianza publica, aumen-
tar A la contribuci6n de escuelas los gastos de recaudaci6n.
Luego, debiendo distribuirse la renta recaudada, sobre los
mismos contribuyentes, es inditil, oneroso y perjudicial que
la contribuci6n levantada sobre la fortune particular vaya
A las arcas nacionales para volver A distribuirse en los con-
tribuyentes.
El Estado no debe, por tanto, encargarse de recaudar la
renta para costear la educaci6n, a menos que no emplee en
ella fondos especiales tales como los que produce en Nue-
va York, Maine, Massachussets, la venta de terrenos. Ei
Estado no costea la educaci6n. Obrando en cada localidad
el interns particular, y el amor paterno, la renta de escue-
las debe emanar de los fondos de los contribuyentes en
beneficio de sus propios hijos, y los de los pobres de la
vecindad. Por tanto, la renta no puede ser municipal sim-
plemente, sino creada exprofeso para la educaci6n, y votada
por los misrffos contribuyentes.
La localidad dividida en distritos de escuela, determine
el monto de la renta, asegura el cobro, y sefiala la inver-
si6n, por cuanto separa nominativamente A los contribu-
buyentes en porciones determinadas y sefiala y fija el ni-
mero de nifios, sobre los cuales la renta va A emplearse.
Este sistema deja expedita la acci6n de los contribuyen-
tes, para extender la educaci6n de sus propios hijos y la de
sus allegados A mAs del minimum prescrito.
El Departamento, la Provincia y el Estado, acuden suce-
sivamente, dada aquella base, A llenar el deficit que la esca-
sez de recursos de una localidad present para cumplir con
el minimum de educaci6n prescrito por el Estado.
El Estado prepare en las Escuelas Normales los maes-





88 OBRAS DE SARMIENTO

tros id6neos, costeando tambi6n la inspecci6n general que
constitute el cuerpo de funcionarios por cuyo medio la edu-
caci6n se distribuye A todos los extremes de la Reptiblica.
De estas dos funciones del Estado trataremos en los dos
capitulos siguientes.
















CAPITULO II


INSPECCI6N DE LAS ESCUELAS PIBLICAS


La creaci6n de autoridades especiales que inspeccionen
la ensefianza primaria se present de suyo. Es la enseiianza
entonces un simple ramo de administraci6n como el de la
fuerza pdblica, el de la justicia, las rentas, to.dos los cuales
se esparcen por medio de una cadena de funcionarios, que
tocan todos los extremes del Estado, concretAndose en gru-
pos y categories que Ilegan hasta la cabeza del Estado que
impone direcci6n y movimiento. La inspecci6n de las es-
cuelas pertenece A aquel g6nero de funciones, que A mAs
de entrar en el n6mero de las concejiles A que todo ciuda-
dano esta obligado, participa del carActer de las profesio-
nales, que requieren aptitudes especiales de parte de los
que las desempefian. Nada es mAs 16gico, en efecto, que
aquel que va A examiner un establecimiento para juzgar
sobre su estado, tenga las luces profesionales que se supo-
ne tenga el funcionario inspeccionado; lo contrario traeria
las consecuencias que siempre acarrea la inexactitud de
los juicios cuando la raz6n no estA suficientemente educa-
da sobre una material. Los padres de familiar, las autoridades
municipales, los vecinos letrados 6 influyentes, pueden juz-
gar de la moralidad del maestro, de su puntualidad y
diaria asistencia, como de los resultados que estas cualida-
des 6 las faltas de ellas, den en el aprovechamiento y bue-
na conduct de los nifios; pero ni aun los delegados de
las universidades i otras personas instruidas pueden ser
juzgadas absolutamente competentes para la inspecci6n de
la ensefianza primaria, mientras que A los conocimientos
ordinarios no afiadan los especiales que hacen la instruc-





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ci6n y competencia del maestro mismo. Resulta de aqui,
que el inspector debe pertenecer a la clase de los institu-
tores, tener sus aptitudes, haberse ejercitado en la ense-
fianza, y.avanzado a este grado superior de la administra-
ci6n de este ramo de los intereses piblicos. Otra circuns-
tancia necesaria de la inspecci6n que ha de ser local, diaria,
multiple y suficientemente dotada de medios de acci6n,
para que su influencia se haga sentir A cada moment. De
aqui viene la indispensable multiplicidad de los agents
inspectors, la necesidad de creerlos en todos los puntos
donde hayan escuelas piblicas; de establecer un orden je-
rirquico y una centralizaci6n que haga de los resultados
parciales un solo cuerpo a fin de que las autoridades di-
rectivas del Estado, puedan llevar a todos los puntos su
vigilancia y su acci6n.
Adquiere el Estado la obligaci6n de inspeccionar desde
el moment en que se reconoce obligado A cuidar de que
todos sus miembros reciban en la infancia aquella parte
de educaci6n, que es indispensable por lo menos para que
el hombre salga del estado de Naturaleza y se halle apto,
por la adquisici6n de los conocimientos rudimentales, para
cultivar su inteligencia y satisfacer A las necesidades de la
vida civilizada.
De la naturaleza misma de la cosa inspeccionada re-
sulta que las autoridades municipales y civiles deben tener
una larga ingerencia en la administraci6n de las escuelas,
asegurando por la double acci6n de los inspectors y de la
administraci6n puiblica, los fines de la instituci6n. Una
circular del 24 de julio de 1833 en Francia, establece lu-
minosamente la competencia de estas diversas autoridades.
((Se han levantado algunas veces, dice, no conflicts, pero
al menos embarazos en las atribuciones respectivas de los
Prefectos (intendentes) y de los Rectores (delegados de la
Universidad) en material de instrucci6n primaria. Aunque
no seria possible resolver de antemano todas las pequefias
dificultades que pueden nacer A este respect, es, sin em-
bargo, evidence que en la ejecuci6n de la nueva ley (la de
1833) todo lo que tiene relaci6n con la administraci6n ge-
neral del Estado, principalmente con la administraci6n de
los departamentos y de las comunas, es esencialmente de
la competencia de los Prefectos, mientras que lo que con-





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cierne al personal de las escuelas (nominaci6n, examen y
remoci6n de los maestros) el regimen interior de aqu6llas,
la ensefianza, pertenece a la administraci6n especial de la
instrucci6n piblica. Asi, las cuestiones relatives A la fun-
daci6n primera de las escuelas, a su circunscripci6n, al lu-
gar que deben ocupar, y A los medios de existencia que
deben sacar de los fondos departamentales y comunales,
son particularmente del resort de los Prefectos; y por otra
parte, la vigilancia moral 6 intellectual de las escuelas, de la
conduct y de los m6todos de los institutores, la aprobaci6n
6 el reproche que sobre ellos deba recaer, la correspon-
dencia habitual con las comisiones comunales y de circulo
entran en' las atribuciones de los funcionarios especiales
de la instrucci6n puiblica. Estos son los principios genera-
les que deben regular la conduct de los Prefectos y Rec-
tores, y que en caso de necesidad deben servir para arre-
glar las cuestiones que pueden originarse entire estos fun-
cionarios.)
En cuanto A la inspecci6n propiamente dicha, a medi-
da que la administraci6n de la instrucci6n pfiblica ha ido
perfeccionandose, y la opini6n del piblico recibiendo los
consejos de la experiencia, su mecanismo se ha hecho mis
sencillo, mAs efectivo, mas administrative y official si es
possible decirlo. En Francia, cuando se dict6 la ley de 1883,
el gobierno crey6 suficiente la inspecci6n que de antiguo
habian ejercido los Rectores de la Universidad; pero no
tard6 dos afios en apercibirse de su insuficiencia, y por
una nueva ley de 1835, nombra inspectors de escuelas en
cada departamento, retribuidos y con funciones determi-
nadas, si bien se dej6 subsistente la ingerencia de los Rec-
tores, y de las comisiones comunales de escuelas y las de
distrito, con cuya concurrencia debia funcionar, para llenar
asi la necesidad de la diaria 6 inmediata inspecci6n local.
Es initial repetir ahora lo que es ya un axioma, a saber,
que la instrucci6n primaria no .puede progresar sin una
poderosa y active inspecci6n. Esto es hoy un pIincipio de
administraci6n y nada mas. Dos funcionarios son creados
para la escuela, el que ensefia a los niiios, y el que dirige,
examine, y crea, por decirlo asi, al maestro; y el gobierno
que procediese A la nominaci6n del uno, sin crear el otro
al mismo tiempo, se expondria A pasar por todos los en-





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says, errors y malos resultados que han experimentado
todos los pauses mas 6 menos que tienen organizada ya la
instrucci6n primaria, y por lo que A nosotros respect, sin
los correctivos que han hecho menos sensibles en otros
puntos los defects de la inspecci6n; en Prusia la suficien-
cia del espiritu municipal, la energia de un gobierno ab-
soluto; en Francia, la antigiiedad de la Universidad, y el
estar en posesi6n del derecho de inspecci6n y direcci6n de
todo lo que tenia relaci6n con la ensefianza. Pero en nues-
tros paises donde nada de esto existe, la acci6n de la ins-
pecci6n debe ser rApida, y proceder de un centro de acci6n
sobre todos los puntos. Una ojeada sobre las diversas or-
ganizaciones de la inspecci6n, mostrara que cuanto mis
aspiran A la perfecci6n, mAs unitaria se hace y procede
mis directamente de un centro. La Holanda es la primera
naci6n que ha creado una inspecci6n official y sus eyes
merecen ser en todo caso consultadas.
El articulo I.0 de la ley sobre la instrucci6n prin-aria en
la Repdblica BAtava dice: (La inspecci6n especial de la
instrucci6n primaria serA confiada en toda la extension de
la Repdblica BAtava A funcionarios llamados inspectors
de escuelas, los cuales ejercerAn esta inspecci6n concu-
rrente 6 conjuntamente, si las localidades lo exigen, con
otras personas 6 comisiones, segin la naturaleza de las
escuelas; todo esto, sin embargo, bajo la alta vigilancia del
gran pensionario (Presidente) 6 en su nombre, del se-
cretario de Estado por los negocios del interior, y bajo la
vigilancia de las administraciones departamentales.
Art. 4.0 Los inspectors de escuelas residents en el
mismo departamento forman la comisi6n de instrucci6n pri-
maria para este mismo departamento.
Art. 5.0 A mAs de la facultad que posee cada adminis-
traci6n departmental de confiar en su distrito la inspec-
ci6n de las escuelas primaries a una comisi6n especial
sacada de su seno, nombra todavia A uno de sus miembros,
encargado de estar particularmente en relaci6n direct tan-
to con las comisiones respectivas de instrucci6n primaria,
como con los inspectors de escuelas, los cuales se referi-
rAn A 61 en primera instancia para todo lo que conviene A
la instrucci6n.
Art. 6.0 El gran pensionario fija la suma que debe acor-





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darse en masa A cada comisi6n, la cual suma serA toma-
da de la suma afecta A este objeto en el presupuesto, del
mismo modo que todos los gastos y desembolsos hechos por
los inspectors de escuelas, conforme a la autorizaci6n del
secretario de Estado por el interior.
Art. 7. El nimero de los miembros de cada comisi6n,
la circunscripci6n de cada distrito, y la distribuci6n que
entire ellos debe hacerse de la suma acordada en masa,
serAn reglados por el gran pensionario, y podrAn ser re-
vistos y modificados seg6n las circunstancias.
Art. 8.0 La primera nominaci6n de los miembros de
cada comisi6n, y la de los miembros de que pudiese ser
eventualmente aumentada, pertenece al gran pensionario.
Art. io. Para llenar en seguida las plazas vacantes de
inspectors de escuelas, las comisiones respectivas presen-
tan una lista de dos personas A la administraci6n departa-
mental, la cual la eleva al secretario de Estado por el
interior, agregando las observaciones que le parezcan con-
venientes, y aumentando con uno 6 dos candidates el
n6mero de las personas si la administraci6n lo juzga opor-
tuno. El secretario de estado present esta lista al gran
pensionario, que escoge en ella el inspector de escuelas.
Art. ii. Las comisiones de instrucci6n, los inspectors
de escuela, y cualesquiera otras comisiones locales para las
escuelas, que por determinaciones ulteriores pudieren ser
nombradas, cuidarAn de que la ley y los reglamentos relati-
vos A la instrucci6n primaria, tanto generals como parti-
culares, sean ejecutados, y no eludidos, ni puestos fuera de
uso, bajo cualquier pretexto que sea, en los departamentos,
distritos, villas 6 municipios, que hagan parte de su admi-
nistraci6n. Si semejante caso sobreviniere, deberin inter-
poner queja ante la administraci6n comunal, departamen-
tal, segin la exigencia del caso.





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Art. 5.0 Del Reglamento sobre la instruccidn primaria.

Cada uno de los inspectors de escuelas tiene un depar-
tamento particular, cuya inspecci6n le esta personalmente
confiada, y en el cual debe estar si es possible domiciliado.
Las funciones de los inspectors serin regladas por una
instruccidn para las comisiones de instruccidn.
Art. 7.0 Si el Secretario de Estado por el interior lo
juzga necesario, podrA convocar anualmente en la Haya una
Asamblea General de Diputados de todas las Comisiones,
la cual serA tenida bajo su direcci6n, y deliberarA sobre los
intereses generals de la instrucci6n primaria.
Art. 8.0 Para asistir a esta Asamblea General, cada co-
misi6n diputard uno de sus miembros, que serA indemni-
zado seg6n la tarifa que se fije al efecto.
Los articulos 9, 10 y Ii autorizan al inspector de escue-
las A nombrar comisiones locales para las escuelas pibli-
cas, en los lugares donde no esten instituidas, 6 a ejercer
61 mismo las funciones de esta inspecci6n local. Por el ar-
ticulo 13 se extiende esta inspecci6n A las escuelas particu-
lares de segunda clase. (El inspector del distrito, aiiade,
6 la comisi6n local deberAn, sin embargo, estar siempre en
estado de conocer el estado y la organizaci6n de estas es-
cuelas, A fin de poder informar donde sea necesario. El ins-
pector 6 la comisi6n sobredicha estarAn obligados a sumi-
nistrar A la inspecci6n existente para estas escuelas parti-
culares, todos los datos y observaciones que puedan contri-
buir al bien de aquellas. La inspecci6n precitada queda
responsible de la ejecuci6n de los reglamentos generals
y particulares, emitidos 6 por emitir, relativamente a la en-
sefianza primaria.,)
Como he dicho antes, la instrucci6n piblica en Massa-
chussets, es de una antigiiedad tan remota como la socie-
dad misma, y los hAbitos de propio gobierno de cada una
poblaci6n, ciudad 6 villa en el Estado mAs democrAtico de
los que forman la Uni6n, estorbaba que hubiese un sis-
tema general, 6 cuando menos vigilancia 6 inspecci6n inte-
ligente y ordenada. Los iltimos progress hechos por la
instrucci6n p6blica en Europa, hacian desear alli A los ciu-





EDUCACION POPULAR


dadanos inteligentes y apasionados por la educaci6n, que se
introdujesen mejoras reclamadas ya por el estado de la
ciencia, pero oponian series resistencias los derechos mis-
mos del maestro y del contribuyente, sostenidos por una
prActica que contaba ya siglos. Hablando Mr. Mann de la
organizaci6n de las escuelas creada en Nueva York en 1812
solamente, alude a estas resistencias. A diferencia de Mas-
sachussets, dice, no fu6 el sistema de educaci6n incorpo-
rado en sus primitivas instituciones, ni descendido hasta el
present, como parte constitutiva de su political. Ellos (los
de Nueva York) han estado exentos del inmenso trabajo
de antepasados siempre admirados, y han tenido mas tiem-
po que consagrar A su posteridad. Del examen de su libro
de estatutos result, que en estos l6timos ailos, un nuevo
espiritu ha animado y guiado sobre este asunto sus proce-
dimientos legislativos. Hoy tienen trazados grandes linea-
mientos de un sistema, que, considerada su reciente exis-
tencia, es sin paralelo en la historic del mundo, por la
extension de su plan, y la munificencia de su dotaci6n. Un
examen ligero de estas leyes, dictadas recientemente en
diversos Estados que carecian de sistema de la educaci6n
p6blica, y que por tanto se hallaban en situaci6n analoga
a la nuestra, indicarAn las medidas que deben tomarse p4 ra
dar principio y preparar la material de la legislaci6n.n,
El pais estA dividido en Nueva York en io,ooo distri os
de escuelas, todos los cuales tienen escuela piblica. Ocho
Academias tienen anexas classes para maestros. La suma
distribuida por el Estado en las escuelas excede en 1838 de
275,000 pesos.
La ley ha provisto cuatro classes de funcionarios, encar-
gados de examiner los maestros, 6 inspeccionar sus ope-
raciones. I.o Los encargados trustees ) de cada distrito, que
estAn revestidos de todos los poderes, requisitos para el in-
mediato gobierno de la escuela, los maestros, etc. 2. Los
inspectors y comisarios, que son elegidos en cada ciudad,
y cuyo oficio es examiner los maestros, y hacer una vi-
sita de inspecci6n personal por todos los distritos y en cada
ciudad todos los afios. 3. El diputado superintendent,
que es elegido en cada condado, y que esta revestido de mis
importantes poderes, para proveer al buen gobierno de es-
cuelas y maestros, etc. 4.0 El Superintendente del Estado,





OBRAS DE SARMIENTO


que A mis de la general inspecci6n ejerce una jurisdicci6n
de apelaci6n sobre todos los casos, previamente decididos
por trustees 6 encargados, inspectors y otros oficiales lo-
cales. De estas cuatro classes las dos primeras son directa-
mente elegidas por el pueblo; el tercero es elegido por el
consejo de inspecci6n de cada condado; y el cuarto por los
miembros del senado y asamblea del Estado, que para este
caso votan juntos.
En el mensaje del Gobernador Jeward a la legislature
de Nueva York de 819g, indica la necesidad de crear un
funcionario especial para la inspecci6n de las escuelas, en
los terminos siguientes: ((Los regents de la Universidad
son, en virtud de su oficio, visitadores de los Colegios y
Academias, y los inspectors son los visitadores legales
de las escuelas piblicas. La voz piblica y vuestra propia
observaci6n os dirAn demasiado hasta que punto ha caido
en desuso este deber de visit. El oficio de inspector de
las escuelas piblicas esti desgraciadamente envuelto en la
organizaci6n political de los partidos. La costumbre, mas po-
derosa que la ley, hace ademis que este,empleo recaiga
sobre j6venes llenos de atenciones particulares, y ni sus
deberes le confieren aquella dignidad 6 importancia en la
opini6n piblica que induciria a desempefiarlos escrupulo-
samente. Para este mal, que afecta todo nuestro sistema
entero, hay un remedio simple, econ6mico, efectivo, que
es el establecimiento de un departamento de educaci6n,
que deberA ser constituido por un Superintendente nom-
brado por la Legislatura, y un Board, compuesto de los
delegados de los Boards subalternos que se habrAn de es-
tablecer en los diversos condados.,
Este departamento fu6 creado en efecto, y por la ley que
nombra un Superintendente se ordena, que toda persona
que se consider agraviada por la decision de un mitin
de distrito de escuela, 6 una decision con respect a for-
mar 6 alterar, 6 una negative para former 6 alterar un dis-
trito de escuela, 6 con respect a pagar, 6 rehusar pagar un
maestro, 6 rehusar admitir gratuitamente en una escuela,
un alumno, A pretexto de no poder pagar, 6 por iltimo
sobre cualquiera material, que est6 bajo la jurisdicci6n so-
bre escuelas piblicas, puede apelarse al Superintendente,
y su decision sobre el caso sera final y concluyente. Bajo





EDUCATION POPULAR


esta autoridad se han pronunciado mas de quinientas de-
cisiones por el encargado de aquel empleo en los 6itimos
doce afios, sobre la multitud de cuestiones que pueden na-
cer bajo una ley cuya administraci6n afecta los intereses
y familiar de todo hombre en el estado.
En la sesi6n de 1846, la legislature de New Hampshire
dict6 una ley por la cual se nombra un Comisario de las
escuelas piblicas, cuyos deberes son: preparar duadros 6
interrogatorios que deben ser anualmente transmitidos A
las comisiones de escuelas de las respectivas ciudades, para
ser llenados, absueltos y devueltos; emplear por lo menos
veinte semanas cada afio en visitar los diversos condados,
pronunciando discursos, etc.; hacer un informed annual, que
tenga la substancia de las informaciones que haya podido
adquirir, y con las observaciones propias que juzgue con-
venientes, y presentarlo impreso A la Legislatura.
El sistema de Nueva York ha sido seguido por Ohio,
Pennsilvania, Michigan y otros Estados; Maine ha segui-
do el de Massachussets.
La legislature de Vernon pas6 una acta aprobada el 5 de
Noviembre de 1845, con las siguientes providencias:
I.0 Cada ciudad, en su asamblea annual, eligirA uno, 6
mis, no excediendo de tres, Superintendentes de escuelas.
2.0 Cada condado tendrA un Superintendente de conda-
do que debe ser nombrado por los jueces de .la Corte de
condado.
3.0 Las CAmaras reunidas nombran el Superintendente
de Estado.
Los deberes de los Superintendentes de Estado son los
mismos de las comisiones inspectors.
Los de condados deben:
I.0 Visitar todas las escuelas en sus respectivos conda-
dos, inquirir en todas las materials que tengan relaci6n con
el gobierno, curso de instrucci6n, libros, studios, disci-
plina y conduct de las escuelas, y la condici6n de los es-
tablecimientos, y de los distritos en general; y conferenciar
con las comisiones prudenciales, indicarles la regla de sus
deberes, los studios oportunos, discipline y conduct de
las escuelas, el curso de instrucci6n que ha de seguirse, y
los libros de instrucci6n elemental que han de usarse en
ellas.


TOMO XI.-7





OBRAS DE SARMIENTO


2.0 Examinar los candidates para la ensefianza, y dar-
les certificado de aprobaci6n, que deben ser vdlidos por el
termino de un afio en su respective condado.
3.0 Pronunciar alocuciones piblicas, una 6 mds en ca-
da ciudad, y emplear todos los medios practicables para pro-
mover una s61ida educaci6n, elevando el carActer y aptitu-
des de los maestros, mejorando los medios de instrucci6n,
y adelantando los intereses de las escuelas.
4.0 Deben pasar un informed annual al Superintendente
del Estado, incorporando en 61 los datos estadisticos y toda
clase de informaciones con respect d las escuelas. Cada
superintendent de condado debe por lo menos una vez en
el afio, convocar una Convenci6n de maestros, en la cual
harA una alocuci6n sobre educaci6n piblica.
Los deberes del Superintendente de Estado son dema-
siado altos para admitir una enumeraci6n precisa. Debe so-
meter a la legislature un informed annual, preparar conve-
nientes formas y reglas para administrar el sistema en to-
dos sus detalles, corresponder con los superintendents
con respect a todas las materials concernientes su ofi-
cio, etc., etc. La iltima clausula que define sus various de-
beres, estA concebida en los siguientes t6rminos:
((Mantendra tambi6n afuera las relaciones que le ofrez-
can obtener, en cuanto sea practicable, informes con res-
pecto al sistema de mejoras 6 instrucci6n de las escuelas pii-
blicas en otros Estados y pauses, lo cual incorporarA en su
informed annual a la Asamblea General.,
En virtud de la anterior acta, la legislature ha nombrado
A Horacio Eaton sq. Superintendent de Estado de las es-
cuelas por el Estado de Vernon.
Mr. Eaton ha principiado en el desempefio de sus debe-
res, publicando una alocuci6n A los maestros de escuelas, y
una circular A los Superintendentes de condado.
En Massachussets no era possible dar al Estado una in-
gerencia tan direct en la educaci6n como se habia hecho
en Nueva York y se ha hecho despu6s en otros Estados, A
causa de las resistencias democrdticas que contra tal me-
dida habrian opuesto las localidades. Para introducir, por
tanto, las mejoras reclamadas ya imperiosamente, por los
progress de la ciencia, tuvo que echarse mano de una
direcci6n puramente moral, la cual para pueblo tan inte-





EDUCATION POPULAR


ligente ha sido suficiente fuerza de'impulsi6n, presentando
el Estado de Massachussets, despues de 1838 en que se
dictaron las nuevas eyes, resultados asombrosos.
Cre6se, pues, un Board 6 corporaci6n, seg6n la ley que
registrar mis adelante, compuesto de ocho personas resi-
dentes en diversos condados y de un secretario rentado,
encargado oficialmente de la direcic6n de la educaci6n pu-
blica. ((La eficacia de un Board semejante,, dice el fil6sofo
ingl6s Combe, dependne en gran parte del carActer de su
secretario; porque viviendo sus miembros a tan grandes
distancias los unos de los otros, 61 s61o puede comunicar
la unidad de acci6n necesaria. El individuo nombrado para
este important oficio fu6 Horacio Mann. Por largo tiem-
po habia practicado como abogado, en el foro de la Supre-
ma Corte de Massachussets, y con tal suceso,, que despu6s
de haber ascendido por los various grades del servicio pi-
blico, fud elegido Presidente del Senado, en cuya situaci6n
permaneci6 dos afios. El Senado tiene el mismo rango en
la legislature del Estado, que la casa de los Lores en Ingla-
terra, y desempefia las mismas funciones. Mr. Mann, ele-
gido Secretario del Board de Educaci6n, consagra desde
entonces todos los esfuerzos y los conocimientos de su po-
deroso y experimentado espiritu a la mejora de la educaci6n
del Estado de Massachussets.,
Mr. Mann, que emprendi6 y public un viaje por todos
los paises de Europa, que se distingue por sus progress
en la educaci6n piblica, colecta y recopila los informes
que pasan anualmente las comisiones de los distritos de
escuelas, cuyo trabajo produce un volume de 400 piginas,
que se present todos los afios a la legislature; redacta un
peri6dico quincenal para dirigir 6 impulsar la educaci6n
en todo el Estado; preside las reuniones de los maestros
de escuela, para la discusi6n de mktodos y mejoras que
pueden introducirse; corresponde con los otros Estados;
y viaja por Massachussets haciendo lectures y pronuncian-
do arengas para fomentar la educaci6n. Mr. Combe, que
le oy6 leer uno de estos discursos mostrando al pueblo
congregado en Taunton, una villa de 6,ooo habitantes, la
necesidad de mejorar la raz6n humana, y la naturaleza
y objeto de la educaci6n, dice: ((La lectura dur6 hora y
media, y jams he escuchado una composici6n tan s6li-





OBRAS DE SARMIENTO


da, filos6fica, comprensiva, ni mas prActica, elocuente y
feliz que aquella., De este modo, la acci6n personal de
Mr. Mann, sin autoridad coercitiva alguna, produce los
mismos resultados que la oportuna y autoritativa misi6n
de los Superintendentes de los otros Estados, siendo cada
dia mis sensible en Massachussets la influencia personal,
pero omnipotente de este esclarecido ciudadano, que ha con-
sagrado todos sus esfuerzos y su existencia a la mejora de
la educaci6n popular. He aqui un resume de las iltimas
leyes de aquel Estado:
Un acta, de 1837, cap. 241, establece un Consejo de edu-
caci6n para el Estado. El gobernador, con el parecer y con-
sentimiento del Consejo, esti autorizado A nombrar ocho
personas que con el gobernador y teniente gobernador ex
officiis constituirin el Consejo. Las personas asi nombra-
das tienen su oficio por ocho afios; pero cada afio se retira
uno, principiando por el nombre que esta primero en la
lista. El gobernador y Consejo estdn autorizados para lle-
nar las vacantes que puedan ocurrir por muerte, renuncia
6 de otro modo.
Los poderes y deberes del Board son de este modo defi-
nidos. El Board de Educaci6n prepararA y pondrA ante la
legislature en un impreso el segundo viernes de Enero 6
antes anualmente, un extract de los informes de escuelas
recibidos por el secretario de la Repiblica y el dicho Board
de Educaci6n: nombrarA su propio secretario que reci-
birA una razonable compensaci6n por sus servicios y que
bajo la direcci6n del Board recogerA datos sobre el actual
estado y eficiencia de las escuelas y otros medios de popular
educaci6n, y ext-enderA por todos los medios posibles y por
todos los extremes de la Repiblica, informaci6n sobre los
mis aprobados y eficaces metodos de arreglar los studios
y conducir la educaci6n de la juventud, con el objeto de que
todos los nifios en esta Repuiblica, cuya instrucci6n depen-
de de las escuelas comunes, puedan obtener toda la edu-
caci6n que A aquellas escuelas les sea dado suministrar.
El Board de Educaci6n anualmente hari un informed de-
tallado a la legislature de todos sus actos con las obser-
vaciones que su experiencia y reflexi6n puedan sugerirles
sobre la condici6n y eficiencia de nuestro sistema popular





EDUCACI6N POPULAR


de educaci6n, y los medios mAs practicables para mejorarla
y extenderla.
Un acta pasada el 31 .de Marzo de 1838, capitulo 55,
provee que los miembros del Board de Educaci6n sean
reembolsados de todos los gastos hechos en el desempefio
de sus deberes; debiendo sus cuentas ser examinadas y
aprobadas primero por el Gobernador y Consejo; y los
gastos accidentales del dicho Board deben ser acordados y
pagados en la misma forma.
Un acta pasada el 13 de Abril de 1838, capitulo Io5,
require que las comisiones de escuelas hagan anualmente
detallados informes de la condici6n de sus escuelas, indi-
cando las mejoras particulares y los defects en los me-
todos 6 medios de educaci6n; cuyo informed serA leido !en
cabildo abierto 6 sera impreso para el uso de los habitantes.
Una copia sera depositada en la oficina del escribano de
ciudad y otra .copia transmitida al secretario de la Rep6i-
blica.
La elecci6n de maestros para las escuelas de ciudad y
de distrito estA cometida A las comisiones de escuela 6 A
las comisiones prudenciales si los habitantes lo prefieren.
La comisi6n de escuelas en cada ciudad tendrA un regis-
tro para sus votos, 6rdenes y procedimientos.
Los miembros de las comisiones de escuela, except en
la ciudad de Boston, seran pagados por sus respectivas
ciudades, un peso por dia por el tiempo que est6n actual-
mente empleados en desempefiar los deberes de su oficio,
con otras compensaciones adicionales que las ciudades pue-
dan acordarles.
El Board de Educaci6n estA autorizado A prescribir la
forma de los informes que deben hacer las comisiones de
escuelas; y tambidn las formas de un registro en todas las
escuelas de distrito y de ciudad; y para hacer en la oficina
del secretario de la Repuiblica un extract de los informes
de las escuelas.
El acta del 18 de Abril de 1838, capitulo 54, destina 14o
pesos por afio en adici6n A los cien pesos ya concedidos,
para ayudar al sosten de las escuelas comunes de ciertas
tribus de indios.
El acta de 21 de Abril de 1838 prescribe los deberes del
secretario del Board de Educacion como' sigue:





OBRAS DE. SARMIENTO


El secretario del Board de Educaci6n A mAs de los de-
beres que le impone el acta de establecimiento del Board,
asistirA una vez al aflo en las 6pocas que design el Board
A un mitin en cada condado de la Repdblica A que asis-
tirAn los maestros de las escuelas, los miembros de las co-
misiones de escuelas de las diversas ciudades, y los amigos
de la educaci6n en general que quieran voluntariamente
hacerlo en el tiempo y en el lugar del condaclo designado
por el Board de Educaci6n, de lo cual se darA aviso opor-
tunamente; y alli se dedicarA diligentemente al objeto de
reunir informes sobre la condici6n de las escuelas pdbli-
cas de tal condado, sobre el cumplimiento de los deberes de
su oficio por todos los miembros de las comisiones de es-
cuelas de todas las ciudades, y sobre las circunstancias de
los various distritos .de escuela, con respect A maestros, li-
.bros, aparatos y m6todos de educaci6n con el objeto de su-
ministrar todos los materials requeridos para el informed
que la ley exige del Board de Educaci6n.
El acta del 18 de Marzo de 1839, provee, ademAs, que en
cada escuela que contenga cincuenta nifios en termino me-
dio, el distrito de escuela 6 ciudad A que dicha escuela
pertenezca es requerido A emplear una mujer ayudante, A
menos que el tal distrito de escuela 6 de ciudad reunido en
mitin regularmente convocado para el efecto, no resuelva
dispensarse de esta obligaci6n. La acci6n del secretario,
como se ve, es indirecta, consultiva para las escuelas; pero
es official para con el Gobierno. El resultado de los infor-
mes que reproduce, compare y analiza todos los afios, es
excitar la emulaci6n entire los distritos, poniendo en paran-
g6n los que se cotizan en poco con los que se muestran
pr6digos en proveer de medios de ensefianza. Estos me-
dios obran poderosamente sobre la opinion piblica; y lo
que falta de consejo y direcci6n, lo suministra el Common
School Journal, A que el Estado suscribe por 12,00ooo ejem-
plares, para distribuirlos entire miembros de las comisiones
de escuela, maestros y autoridades municipales. En otro
capitulo entrarA un breve resume de los resultados obte-
nidos por aquella inspecci6n tan fecunda en resultados.
Seg6n queda demostrado por todo lo que precede, la
inspecci6n de las escuelas constitute una funci6n mixta en
la que el pueblo por comisiones, la Universidad por sus




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