Obras de D.F. Sarmiento

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Material Information

Title:
Obras de D.F. Sarmiento
Physical Description:
53 v. : ; 25 cm.
Language:
Spanish
Creator:
Sarmiento, Domingo Faustino, 1811-1888
Montt, Luis, 1848-1909
Belin Sarmiento, Augusto, 1854-1952
Publisher:
Belin
Place of Publication:
Paris
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education   ( lcsh )
Politics and government -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Economic conditions -- Argentina   ( lcsh )
History -- Argentina -- 1860-1910   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage:
Argentina

Notes

General Note:
Vol. 1-6 "reimpresion" 1909.
General Note:
Vols. 1-6 have imprint: Paris, Belin hermanos, 1909; v. 7-49: Buenos Aires, Impr. "Mariano Moreno" 1895-1900 (v. 7, 1896); v. 50-52: Buenos Aires, Marquez, Zaragoza y cia., 1902; v. 53: Buenos Aires, Impr. Borzone, 1903.
General Note:
Vols. 1-7 comp. by Luis Montt ; v. 8-52 and index comp. and ed. by A. Belin Sarmiento. Cf. "Advertencia"," v. 1.
General Note:
Vols. 7-52 "publicadas bajo los auspicios del govierno arjentino."

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
oclc - 04759098
ocm04759098
Classification:
ddc - 982
System ID:
AA00010664:00009


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OBRAS

DE


D. F. SARMIENTO

PUBLICADAS BAJO LOS AUSPICIOUS DEL GOBIERNO
ARGENTINO



TOMO X
(Nuevas edLicidn=.)


Y
PROGRESS EN CHILE


BUENOS AIRES
LIBRERIA aLA FACULTAD, JUAN ROLDIN
436 FLORIDA 436
1914


'Al






























I



/















CAJAS DE AHORRO


(El Mercurio, Julio 16, Agosto 13 de 1842.)


I

Muchos son los establecimientos filantr6picos que ha
erigido el sentimiento intimo de la caridad que la benefica
influencia del eristianismo ha desenvuelto en el coraz6n de
los pueblos educados en esta creencia; pero nunca se ha
pronunciado mAs d las claras el sentimiento, que cuando
habiendo a merced de un largo transcurso de siglos, produ-
cido en las costumbres pdblicas y en las instituciones poli-
ticas sus verdaderos resultados, los pueblos se encaminan
A la igualdad y al nivelamiento possible en la distribuci6n
de los goces que la sociedad debe asegurar A cada uno de
sus miembros, para que la asociaci6n no sea en ventaja
exclusive de unos cuantos nacidos para la riqueza, los
honors, la ilustraci6n y las ventajas de la vida civilizada,
en detrimento del mayor n6mero condenado A permanecer
siempre en la miseria, el embrutecimiento y el vicio.
En las monarquias europeas, como en las rep6blicas
americanas, el espiritu del siglo tiende a abolir toda distin-
ci6n de classes, toda jerarquia de nacimiento, toda valla
puesta al desenvolvimiento de la capacidad individual. El
comercio y la industrial han puesto en manos del primer
advenedizo los dones de la fortune, que distribuidos entire
muchos tenedores ha contrabalanceado la influencia de la






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hereditaria propiedad territorial; los grades militares acor-
dados al mAs valiente 6 al mAs hAbil, han debilitado y
obscurecido el prestigio de los titulos de nobleza; los cami-
nos abiertos en todos los pueblos cultos al genio 6 al talent,
con la facilidad con que puede adquirirse la instrucci6n y
otros caracteres especiales que distinguen la 6poca en que
vivimos, de las ominosas que han precedido, lograrian al fin
fundir las sociedades modernas en una clase homog6nea,
en la que pueda el hombre sin tropiezo elevarse al rango
que su capacidad natural, su actividad 6 su inteligencia le
deparen.
Si estos resultados no se han obtenido en todas parties,
ni en grande extension, debemos convenir, sin embargo,
en que todo concurre A prepararlos para una 6poca no muy
remota y que la irresistible tendencia de las ideas y de las
costumbres de nuestra 6poca, allanarAn los obstAculos que
las instituciones viejas les oponen ain.
Difundir las luces en todas las classes de la sociedad es
la empresa de nuestro siglo, y sin darse cuenta de los fines
adonde pueda conducir este desenvolvimiento de la raz6n
de todos, y las nuevas formas que cuando se haya conse-
guido, revistarA la sociedad y la distribuci6n de la propiedad
y la riqueza, todos los hombres, todos los gobiernos que
estAn bajo la influencia de las ideas dominantes, trabajan
sin cesar en la realizaci6n de esta grande obra. Los gobier-
nos representatives, como los que aun revisten las formas
desp6ticas, en los Estados Unidos como en Francia 6 en
Prusia, rivalizan de celo por ayudar A la mejora intellectual
y material de la clase mis numerosa de la sociedad. No
parece sino que la Providencia ha difundido su espiritu
que impulsa A las sociedades modernas y las hace marchar
por un camino que nadie prev6 claramente adonde conduce.
De esta tendencia general han nacido mil instituciones
filantr6picas, entire otras la organizaci6n y universalidad de
la instrucci6n primaria para abrir las puertas A la cultural
intellectual del pueblo y las cajas de ahorro, para propor-
cionar A los proletarios un medio de salir alg6n dia de la
menesterosa condici6n en que viven perpetuamente y ha-
cerse participes de los goces de una modest propiedad,
que una conduct honrada y el acertado tino en mane-
jarla puede convertirla en la base de una buena fortune.






LEGISLATION Y PROGRESS


Las cajas de ahorros no se cuentan en los paises en que
existen largos afios de existencia; pero no bien fueron
creadas por la primera vez en alguna parte, que todos los
Estados y todas las ciudades las adoptaron con el mayor
entusiasmo; y de tal manera ha penetrado en las classes
industriales y entire los que viven de un salario; la idea
de su utilidad, que en cada foco grande de poblaci6n y de
movimiento, ascienden a millares los individuos que se
presentan a depositar diariamente en ellas sus pequefios
ahorros, Ilegando A centenares de miles las cantidades de-
positadas.
Ni c6mo era possible que no cundiese una instituci6n
tan bendfica y cuyo objeto es nada menos que labrar capi-
tales para hacer la felicidad de families enteras, mejorar la
condici6n de millares de infelices que sin su ayuda, per-
manecerian siempre esclavos de un salario que no es seguro
en todas las 6pocas de la vida y distraer de la disipaci6n
y del juego el transitorio excedente de la ganancia que no
alcancen a consumer las necesidades diarias?
Las cajas de ahorros han prestado ademAs un sefialado
servicio A la mejora de las costumbres populares. La espe-
ranza, se ha dicho, es el suefio del hombre despierto; pero
Say del hombre que no vive de este suefio, cuyas ilusiones
alientan en la prolongada lucha de la vida! La falta de espe-
ranza conduce al suicidio a los que han conocido una vez
la dicha; a la embriaguez 6 A la disipaci6n a los que nunca
la han saboreado. Esta iltima es la triste condici6n del
pueblo ganapdn. Vive con el dia y persuadido de que cada
dia trae su salario, seguro de sus propias fuerzas para
ganarlo, ni se imagine que podria A la vuelta de algunos
afios, guardando accidentales ahorros, Ilegar a emanci-
parse de esa esclavitud en que vive resignado. Sin estimulos,
sin esperanzas, la embriaguez 6 el juego le resarcen con sus
delirios de la penalidad de una vida sin goces, sin emocio-
nes, consagrada al rudo trabajo diario. Su alma con su
sensibilidad se entorpecen y privado de los medios de salir
de su condici6n que imagine fatalmente necesaria, pierde
todo instinto noble, toda idea de elevaci6n, hasta caer en el
entorpecimiento que lo degenera en un instrument de
trabajo, en una maquina robusta para la acci6n corporal,
sin otro instinto que el de pasiones agriadas por las pri-






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vaciones y por los vicios habituales y necesarios A este modo
de existencia.
Las cajas de ahorros tienden A remediar estos males que
pesan de un modo tan afligente sobre las classes que viven
del trabajo diario. El mayor de los obstAculos que un jor-
nalero encuentra para ir aoumulando sucesivamente las
pequefias cantidades que no consume en sus gastos re-
gulares, no nace de sus disipaciones peri6dicas, cuando
santifica A su modo el dia del descanso, sino de la facilidad
de disponer de ellos en el moment que se siente arras-
trado por el incentive del placer y la falta de una idea fija
que ir realizando poco A poco.
El jornalero es el peor economizador del mundo y el
cajero mAs infiel que pueda presentarse; l1 es el que se
defrauda A si mismo y A su familiar, aun de lo necesario
para la existencia; la inspiraci6n del moment, la tenta-
ci6n del ejemplo, el hAbito y la efervescencia que causan en
su cerebro los licores espirituosos, le hacen botar en una
hora el fruto de una semana de tareas penosas.
Las cajas de ahorros remedian estos males. El dep6sito
de una suma, la esperanza de acumular otras, la idea que
alimenta el depositante de llegar A tener alguna vez un
gran capital reunido, las ilusiones que entretienen la ima-
ginaci6n sobre la posibilidad de una condici6n mejor, el
influjo del ejemplo de otros y las precauciones que pueden
tomarse para evitar la intempestiva recuperaci6n de los
fondos depositados, forman al fin nuevos hAbitos en el
jornalero y cambiando de rumbo las ideas hAcenlo apegarse
A este proyecto que ha concebido con tanta posibilidad de
realizarlo, y substituir poco A poco en su mente A las ilusio-
nes que el recuerdo de un pr6ximo dia de taberna le pro-
porciona de antemano, las mAs lisonjeras y vastas en
edificarse con nuevos dep6sitos, un porvenir mAs feliz. Las
cajas de ahorros, por fin, abren una nueva carrera para el
jornalero y el dia que se inscribe en sus registros, acontece
una revoluci6n en sus ideas y en sus aspiraciones que le
abre las puertas de un mundo nuevo, hasta entonces ni
sofiado por 6l, revoluci6n que no puede menos de obrar un
cambio en sus costumbres y moralidad.
No acabarfamos si nos abandonAsemos A todas las ideas
que esta bella instituci6n despierta, y no obstante estar esta-






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blecida y haber producido ya inmensos resultados en casi
todos los pauses civilizados, en este pais apenas es conocida
de nombre, y eso de las personas que no necesitan tanto
de su auxilio para mejorar de condici6n. Mucho tiempo
hacia que deseAbamos ocuparnos de ella, convencidos de
la posibilidad de ensayarla con 6xito en este puerto. De
qu6 sirve en efecto la paz de que disfrutamos, si no sabe-
mos aprovechar este don del cielo en cerrar todas las llagas
que nos ha dejado el antiguo orden de las cosas, y aparejar
los caminos de la mejora gradual de la condici6n del
pueblo ?
Pero una consideraci6n nos arredraba de emitir nuestras
ideas A este respect, como sobre muchas otras de grande
utilidad piblica. Tal es la triste y desconsoladora seguridad
de no encontrar apoyos para llevarla A la prActica. Lo he-
mos dicho otra vez, y lo repetiremos ahora: la prensa
peri6dica no estA adn cimentada entire nosotros y no ejerce
una verdadera influencia en la sociedad. En los paises en
que estA aclimatada, es el 6rgano de una secci6n de la
poblaci6n, y los pensamientos que emite estAn de antemano
apoyados en la intenci6n que de realizarlos tiene la comu-
nidad en creencias, intereses 6 miras de aquellos A quienes
represent. Entre nosotros no sucede asi: la prensa mani-
fiesta un pensamiento 6til, muchos se persuade de las
ventajas de su realizaci6n, y en eso queda. Quien se
encarga de Ilevarlo A cabo? El gobierno es el inico que
pudiera hacerlo si no hubiesen una multitud de mejoras
que estAn fuera del resort de su acci6n.
No obstante la verdad de estas observaciones, hemos
creido encontrar un medio de realizar el establecimiento
de una caja de ahorros en Valparaiso y nos proponemos
someterlo en un segundo articulo A la consideraci6n del
piblico, contando con que si lo hallan practicable, los hom-
bres filAntropos y generosos prestarAn A su realizaci6n la
corta ayuda que require.
Desde ahora suplicamos A los que vean este asunto con
diversos ojos que los nuestros, que omitan toda objeci6n
para la prensa, A no ser que tengan por objeto sugerir nue-
vas ideas para conseguir tan laudable fin, pues el exito de
nuestra tentative, si es desfavorable, serA la mAs cumplida
refutaci6n del proyecto. Es precise tener present que






OBRAS DE SARMIENTO


debemos obrar sobre almas sin previsi6n como las de los
hombres del pueblo, Ilenos de desconfianza por lo general,
y para quienes la mitad de nuestras observaciones son in-
rtiles, por no poder apreciarlas.
Alabamos el valor de las gentes que suben a la tribune
de un diario A decir: (No somos capaces de mejora. Es
impossible de todo punto una creaci6n 6til,. Es precise A fe
tener el alma helada como las manos de un difunto.
No ha much que insertamos en nuestras columns un
proyecto sobre el establecimiento del jurado en los juicios
de minas. El jury es el palladium de las libertades de un
pueblo; introducir el jury, aunque sea en una extremidad
de la administraci6n judicial, es inocular un principio de
vida y de existencia. No obstante esto, un abogado se
propuso hacer aiiicos el proyecto y probar sin desperdiciar
un apice, sin caridad y sin misericordia por la mAs insig-
nificante palabra, que el jury no podia establecerse, ni aun
en la legislaci6n de minas, exceptional como la del comercio
que es administrada por un verdadero jury. Qu6 con-
suelo y que miras tan elevadas! No parece sino que fuese
el autor de semejante refutaci6n uno de esos barrigones
fabricantes de escritos, que defienden como un herrero
hace una llave, y que claman contra la competencia extrafia
porque amenaza defraudar las ventajas de la profesi6n.




II

Para que las mejoras tengan los resultados que los que
desean llevarlas A cabo apetecen, se necesita en primer
lugar que hayan circunstancias que las favorezcan y un
terreno preparado para el ensayo, y en seguida que la
opinion piblica las apoye de un modo decidido. Sin esta
preparaci6n previa y sin este colaborador, toda concepci6n
es una utopia, toda tentative un aborto sin resultados.
Muchos son los que imbuidos en los liberals principios
que felizmente han triunfado en los primeros pueblos del
mundo, ansian y se desviven por verlos establecidos entire






LEGISLACI6N Y PROGRESS


nosotros y su disculpable temeridad Ilega hasta apetecer
un trastorno, A trueque de poner en plant un sistema de
instituciones basado sin contemporizaci6n en los inmuta-
bles principios de la igualdad de derechos, de la tolerancia
religiosa, y de todas las conclusions que una parte muy
escogida de la humanidad ha conquistado ya A precio de
torrentes de sangre. Z Pero a estos Animos ardientes y
noblemente preocupados, preguntariamos nosotros: estA
preparado el terreno? Z La opini6n piblica, es decir, el
sentir de todos, sin excluir las masas ignorantes, prestaria
su apoyo, 6 se mostraria indiferente?
Si un principio liberal se establece sin 6xito y sucumbe,
las ideas retr6gadas se afirman mas y mAs y el remedio
ineficaz agrava la enfermedad.
Igual pregunta dirigiriamos a los gobernantes encarga-
dos de preparar los elements que deben echar las bases
del porvenir de nuestro pais, pues la political no debe ir
con el dia, ni contemporizar con el mal present, sino
para preparar mejor y madurar las medidas que deben
desarraigarlo al fin. Z Hay cirounstancias favorables para
cimentar un principio, y mas bien una de las maneras, y
acaso la mis real, de manifestarse la libertad? ; Hay un
punto de la Repiblica en que las costumbres, las nece-
sidades y las ideas dominantes reclaman su ejercicio?
Z Hay ya un terreno preparado? Si hay terreno, si hay
circunstancias, si hay opini6n preparada, entonces es cuan-
do menos una bisofiada no aprovecharlos. La ocasi6n es
calva, y un hecho establecido y radicado en un punto dado,
es un argument mAs concluyente que todos los racioci-
nios humans.
Aplicaremos estas sencillas apreciaciones a nuestro
asunto de las cajas de ahorros, haciendo palpable la opor-
tunidad de circunstancias que hacen possible su estable-
cimiento en Valparaiso. Y lo diremos una vez por todas,
este puerto ha de ser siempre el crisol en que deben en-
sayarse una multitud de mejoras, cuyos buenos resulta-
dos serviran de estimulo y ejemplo A 'los demAs pue-
blos de la Repdblica. En Valparaiso se obra un cambio
en las ideas y en las costumbres antiguas que es patente
A todos y que promote los mas felices resultados. Gracias
i las facilidades y actividad del comercio, A la riqueza que






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cada dfa se aumenta, el hombre del pueblo, el jornalero,
goza de mayor independencia que en parte alguna del
Estado; sus medios de adquirir son multiplicados y su
trabajo bien recompensado. Un hombre cualquiera con ac-
tividad y honradez, encuentra ocupaci6n diaria y abun-
dantes medios de subsistencia, y sin las necesidades fic-
ticias que hace A la mayor parte de los trabajadores mal-
baratar el fruto de sus sudores, podrian hacer ahorros
que envidiarian hombres de mAs alta posici6n social en
otras parties. El dinero, para decirlo de una vez, circula
con profusi6n entire las classes que viven de salario, y esta
es una circunstancia favorable para la planteaci6n de una
caja de ahorros. En Aconcagua, 6 en las provincias del
sud, donde la condici6n de los trabajadores es tan menes-
terosa y necesitada y los salaries tan reducidos, esta ins-
tituci6n seria una f6rmula vana.
Ni falta aqui un terreno preparado, para continuar con
nuestra distinci6n, que facility la introducci6n de esta t'l-
tima mejora. Una caja de ahorros es un paso mAs sobre
lo que ya hay existente. El gremio de jornaleros de Adua-
na, tiene establecida una caja en que deposit una pe-
quefia parte de su ganancia semanal, para tender A
las necesidades de los individuos de la corporaci6n que
se imposibilitan para el trabajo. Esta sociedad y esta bella
instituci6n preparan un antecedente favorable para nues-
tro prop6sito. Los jornaleros han cogido ya los frutos de
la fraternal previsi6n de sus estatutos: muchos de sus
consocios que no pueden trabajar, viven de los fondos de
la asociaci6n y aun sus families, y la educaci6n de sus
hijos es atendida y cuidada. Las ventajas, pues, de una
instituci6n que tiene por objeto former A los trabajadores
un capital que dentro de pocos afios los ponga en con-
diciones de ganar su subsistencia por medios menos pe-
nosos y aun de aspirar A una posici6n aventajada, seria
sensible para ellos, puesto que ya han palpado las ven-
tajas de otra anAloga, aunque con fines menos extensos.
El gremio de estos pornaleros podria servir oportunamente
para la realizaci6n del proyecto.
Nos queda s61o un punto que poner en claro, y es el
apoyo que la opini6n p6blica prestaria A nuestro prop6-
sito. Mengua seria, por cierto, suponer que haya un solo






LEGISLATION Y PROGRESS


hombre de sentido comun que no presienta las ventajas
de establecer una caja de ahorros; pero hay much di-
ferencia entire el sentimiento positive del bien 6 la con-
ciencia de lo bueno, y el deseo active de verlo producirse
que nos pone en movimiento, y esto 6ltimo es lo que que-
remos Ilamar el apoyo de la opinion piblica. Cuando se
trata de adquirir un bien de que hemos de participar, el
interns particular toma de su cuenta el negocio y no lo
abandon hasta que lo ve realizado. Pero cuando, como
en el caso persente, la parte mAs influyente de la sociedad
y por tanto la inica que puede allanar las dificultades, no
encuentra una utilidad direct y que le toque de cerca,
no se ocupa largo tiempo y con el tes6n necesario en su
ejecuci6n, A no ser que se encarguen de su prosecuci6n
aquellos individuos que dotados de un alma generosa y
caritativa se sientan arrastrados A consagrar algunos mo-
mentos A la consecuci6n de un fin, por la sola satifacci6n
de obrar el bien.
Pero no seria la falta de cooperaci6n la que nos emba-
razaria, sino previ6semos otra dificultad mayor, cual es
la de hacer llegar el convencimiento de la conveniencia
de la instituci6n hasta los que pueden sacar provecho di-
rectamente de ella. El pueblo jornalero no lee y nuestras
reflexiones no le harian una impresi6n tan profunda que
suscitase en 61 repentinamente el deseo de participar de
los bienes que la creaci6n propuesta les ofrece. Se nece-
sita alimentar en su alma ideas de porvenir, de previsi6n
y de mejorar en su condici6n que no ha abrigado nunca;
necesario es infundir al pueblo entusiasmo para principal,
constancia para seguir y confianza para depositar sus fon-
dos. Ning6n g6nero de compulsi6n puede ser empleado;
ning6n expediente falaz: aqui no hay compelle intrare. El
impulso ha de ser espontAneo, nacido de la propia con-
vicci6n.
C6mo, pues, conseguir estos resultados? He aqui los
medios que nos ocurren. Desde luego nosotros podriamos
hacer algunas publicaciones para que circulando entire
los jornaleros, les explicasen sencillamente el objeto y
ventajas de una caja de ahorros; pero esto seria de muy
poco efecto si no fuese apoyado en el consejo y las ins-
tancias de las personas que gozan de influencia sobre ellos.






OBRAS DE SARMIENTO


Los sacerdotes, el pArroco, por la palabra, por la predi-
caci6n, podrian prestar un grande auxilio, sin que fuera
much pedirles que ayudasen A una obra de moraliza-
ci6n. Hay objeto mAs santo y mAs moral que el presen-
te para servir de tema A sus piadosas amonestaciones? Son
remotas ni cuestionables, las consecuencias morales que
la instituci6n de estas cajas traerA para sus feligreses ? Per-
manecerfan los sacerdotes impasibles cuando se trata de
obra tan acceptable A Dios y tan caritativa? El Papa se
ha hecho miembro de una sociedad de templanza. ;Adi6s
influencia sacerdotal el dia que el pueblo desconozca su
autoridad moral por est6ril y sin fruto, para aceptar otra
que le promote verdaderos medios de corregir sus costum-
bres, mejorando su posici6n en la sociedad y preparAndole
para la mejora gradual de su ser!
La organizaci6n del gremio de jornaleros, su contact
inmediato con los comerciantes, cierto desenvolvimiento
de raz6n que en ellos se observa, todo esto prestaria un
grande apoyo. Tienen capataces y jefes que pueden amo-
nestarlos y darles el ejemplo, pues que formando un cuer-
po compact, son susceptibles de influencia inmediata, re-
uniendose y comunicAndose entire si sus dudas y su modo
de ver.
Hay otro centro de acci6n igualmente poderoso y de
mayor extension aun; pero, lo repetimos, nada puede ha-
cerse por compulsion, s61o la influencia del consejo y de
la persuasion han de ponerse en ejercicio. Este centro
es la milicia civica. Los oficiales y los jefes pueden pres-
tar un grande 6 important servicio A su cuerpo y A su
pais encargAndose de preparar los Animos de sus solda-
dos, encareci6ndoles las ventajas, resolviendo sus dudas y
hacidndoles sentir los felices resultados que se le prepa-
ran. De tanta importancia y de tanto alcance considera-
mos la influencia, celo y actividad de los oficiales sobre
los artesanos y los jornaleros, que creemos que en manos
de ellos estA que este proyecto se realice, pues no hay di-
ficultad que ellos no pudieran allanar, hasta la de encar-
garse de la realizaci6n de la caja.
Los comerciantes, los vecinos y los extranjeros mismos
pueden ser de un poderoso auxilio. Estos iltimos han vis-
to en sus pauses respectivos establecidas estas cajas y pal-






LEGISLACI6N Y PROGRESS


pado sus bendficos resultados. Z No contribuirian con sus
consejos A allanar las dificultades que aqui pudieran sus-
citarse? { Se habrA extinguido en ellos al pisar las costas
americanas, el sentimiento de filantropia y de solidaridad
con los infelices, que brill6 en Europa entire sus conna-
cionales ?
Por lo que Ilevamos dicho, queda, si no nos engafiamos,
demostrado: I.", las ventajas en general que esta institu-
ci6n trae para la mejora de las costumbres, para el aumen-
to de la riqueza de un pais, para la mejora de la condici6n
del pueblo; 2.0, la posibilidad de introducirla con 6xito en
Valparaiso, donde el salario es cuantioso y el trabajo abun-
dante y fAcil; 3*., los medios que pueden tocarse para con-
vencer a los jornaleros de su utilidad 6 inducirlos a sus-
cribirse.
Las consecuencias de la instituci6n una vez planteada
no se limitarian A Valparaiso: Copiap6, Coquimbo, San-
tiago y otras ciudades seguirian su ejemplo y podria lIe-
gar un dia en que las cajas de ahorro estuviesen estable-
cidas dondequiera que haya jornaleros y se despierte en
ellos el deseo de mejorar de condici6n. Los Estados cir-
cunvecinos los adoptarian, viendo los buenos resultados
que hubiesen producido aqui. Juzguen por esto nuestros
lectores si merece el asunto la pena de consagrar cada uno
de ellos, cuando no sea otra cosa que algunas palabras de
persuasi6n, a la realizaci6n de tan grande obra.
Por lo que a nosotros respect, no hubi6ramos tocado
esta material si no estuvidsemos animados del mas ardien-
te deseo de ver establecidas las cajas de ahorros, y no
economizaremos diligencia ni trabajo alguno para coad-
yuvar por nuestra parte a una obra de tanta utilidad. Nues-
tras columns estarAn abiertas para todos los datos y lu-
ces que quieran suministrarse al p6blico y A nosotros, pro-
poni6ndonos consagrar muchas de nuestras columns A este
important objeto.






OBRAS DE SARMIENTO


III

De vez en cuando llamaremos A la puerta por si al fin el
espiritu pdblico despierta del letargo en que hoy dormita.
La paz eterna y la tranquilidad interior son el double blan-
co A que deben aspirar los pueblos, como que ambos bie-
nes son el fruto de la bondad de las instituciones y de la
prudencia de la political. Pero la paz puede ser un don fatal
si no se estudian los medios de hacerla duradera. Puede ser
un paroxismo, una postraci6n de las fuerzas de un pueblo.
iDesdichada la sociedad que estA tranquila, A fuerza de
egoismo individual, A espensas del espiritu pdblico, que es
el alma que mantiene la vida de la comunidad! La inacci6n,
el indiferentismo, el sentimiento de la individualidad, pue-
den hacer fAcil y expedita la acci6n del gobierno, pero las
enfermedades sociales que nacen y se desarrollan a6n en
medio de una aparente prosperidad, llegarAn al fin A apa-
recer en la superficie del cuerpo, 6 A interrumpir y per-
turbar la vida internal, orgAnica.
Guard6monos, pues, de los halagos del egoismo que nos
hace olvidar del bien de los demis, para ocuparnos del
que creemos nuestro propio bien; no nos dejemos deslum-
brar por el aparente brillo de la prosperidad p6blica, que
puede ser origen de desigualdades espantosas y germen
de males sin fin. La riqueza que no tiene por base el
bienestar general, es un coloso parade sobre movible are-
na; y el vacio que media entire la miseria de la muche-
dumbre y la opulencia de la minoria, es fuerza que alg6n
dia se Ilene con algo, y las revoluciones tienen una ho-
rrible argamasa para colmar estos huecos, compuesta de
sangre y escombros. Triste panacea que pretend curar
los males de los pueblos, la aceptaremos sin haber he-
cho algo antes para cortar la enfermedad que la hace ne-
cesaria ?
La tranquilidad p6blica, para que sea un don del cielo
y no una seducci6n ni un lazo tendido al candor de los
pueblos, es precise que se convierta en un trabajo regla-






LEGISLACI6N Y PROGRESS


do, pero active, inteligente, en que el sabio como el hom-
bre de Estado, tomen balance de los medios de existencia,
sondeen todas las Ilagas que dilaceran el cuerpo social, para
aplicar el remedio, A fin de que la nave del Estado pueda
asi carenada engolfarse en los mares procelosos de un por-
venir tan grande como es incierta la luz crepuscular que
nos lo encubre.
Que harAn los poderes constituidos para precaver ma-
les cuya fuerza estA en germen aun y que las mds veces
se ocultan A los ojos de la political, ocupada, casi siempre,
de intereses momentAneos? Que hara de provechoso, si
la opini6n pdblica no existe, si no hay tendencies que di-
rigir, ni deseos que satisfacer ? Que responder A una so-
ciedad que no interroga, que no quiere que se le respond?
4 Y este estado de cosas, puede durar largo tiempo?
Pero nuestra sociedad no estA compuesta de intereses dis-
tintos de las demas sociedades del mundo, y mientras que
las mas ilustradas como las mAs inexpertas se agitan y se
conmueven sin cesar, A la nuestra le seria dado permane-
cer tranquila ahora y siempre, no obstante que el mis ligero
examen basta para manifestar que estA muy lejos de haber
logrado sino una pequefiisima parte de los bienes que la
teoria de las instituciones le promote y que casi todos los
pueblos civilizados han logrado hacer penetrar en sus
costumbres.
4 Creeremos que hemos llegado A echar las bases de
nuestro porvenir, 6 que la tierna plant de nuestras ins-
tituciones sociales no necesita mayores cuidados, que estar
sentados A su lado, viendola crecer y desarrollAndose? No
hay acaso nada que crear ya, nada que destruir tampoco?
Es la inercia un element de prosperidad y el status quo
un principio de paz? Sin industrial, sin artes, sin produc-
tos, sin brazos, sin ilustraci6n, con que elements conta-
mos para presentarnos en la feria de las naciones? 8 Que
principio active de desarrollo va A encargarse de fundar
la propersidad piblica?
DetengAmonos un moment A hacer nuestras cuentas.
La emigraci6n europea es uno de los elements america-
nos de riqueza, poder 6 industrial. La Europa tiene exceso de
hombres y escasez de pan, la America exceso de tierra y es-
casez grande de brazos. En las playas americanas debe, pues,
TOMO X.-2






OBRAS DE SARMIENTO


celebrarse el festin que ha de remediar los males y casar
si es possible decirlo asi, el hombre con su sustento, el
trabajo con la tierra. Por fortune de la Am6rica del Sud,
esto ya no es un sueflo ni una esperanza remota. Mon-
tevideo ha resonado ya en los rincones de la Europa, como
una palabra mAgica que trae consuelo y esperanza A los
que desesperan alli de la vida. Montevideo empieza A ser
un grito que va de boca en boca llamando A todos los que
padecen, A todos los que tienen sin utilizarlos, brazos y
energia donde no hay tierra que explotar ni salario que
ganar. Las islas Canarias se ha aligerado ya de una po-
blaci6n embarazosa y las naves han venido A arrojar A
los puertos del Uruguay su carga humana llena de mise-
rias y de dolencias, pero vivificAndose por la esperanza
de un porvenir mAs halagiiefio, por la vista de planicies
inmensas que estan esperando s61o brazos para hacer bro-
tar de su seno una agriculture gigantesca que extienda
sus ostentosas labores hasta perderse de vista 6 la limiten
ciudades 6 pueblos improvisados.
Este movimiento de emigraci6n principiado en las Ca-
narias, se ha comunicado A la Europa, y la Espafia toda
y las provincias vascongadas mandan todos los dias sus
remesas de colonos libres que piden tierra y hospitalidad.
Marsella ha mandado ya sus millares de emigrados, los
puertos de Italia han visto despedirse centenares de sus
hijos para esta tierra de promisi6n, y la Alemania y la
Inglaterra tienen millares de representantes en aquellas
playas. Pasan de cuarenta mil los europeos venidos en
tres 6 cuatro afios, y A mediados del iltimo pasaban de
ocho mil los nuevos y tiles hu6spedes.
Los efectos no se ocultan A la vista. En medio de una
guerra asoladora, los puertos del Plata contienen un ni-
mero de buques triple del que frecuentan nuestras cos-
tas; las campafias se transforman, las ciudades cambian
de aspect 6 brotan como por encanto; y es de esperar que
la discordia civil misma vaya A apagar sus teas desola-
doras al pie del pedestal de la nueva sociedad y de los
nuevos intereses. Cuatro afios mAs, y el resplandor de aquel
plantel del porvenir de Am6rica, que se empieza A reve-
lar en el Plata, llegarA hasta aqui, y nos deslumbrarA con
su brillo, sino es que la Providencia quiera alejar todavia






LEGISLATION Y PROGRESS


el dia de la rehabilitaci6n de nuestro desgraciado conti-
nente y reservar A generaciones remotas los 6pimos bie-
nes que le estAn prometidos.
Supongamos que Ilegue para Chile el moment en que
la inmigraci6n alcance A sus puertos. Pero antes de eso
examinemos lo que tenemos de preparado en las insti-
tuciones, en las ideas y en las costumbres, y aun en el
suelo mismo. Desde luego vemos la mejor parte del terri-
torio inculto, amenazado diariamente por la vecindad de
los barbaros, y los plantadores no gustan tanto de com-
batir, como de labrar la tierra y gozar pacificamente de
sus frutos. Desde luego se nos present la nulidad de po-
bres proletarios en las provincias, viviendo en la misma
miseria, en la misma escasez de medios de subsistencia,
en la misma insuficiencia de salario, y en la misma de-
sesperaci6n de mejorar de suerte que arroja de Europa
A sus emigrados. Vemos las causes de emigraci6n y no
los alicientes de inmigraci6n; y este hecho se realize ya,
pues que el sud de las provincias trasandinas se estA
poblando hace afios exclusivamente con los emigrados
chilenos.
Mas no para en esto la imprevisi6n de nuestro actual
estado de incuria. La opinion piblica manifestada en estos
dias, por el 6rgano de muchos j6venes distinguidos, ha
revelado para nosotros un hecho que no debe despreciarse.
En las insignificantes querellas de la prensa peri6dica,
se ha visto aparecer como un sentimiento comin A la so-
ciedad, como un arma ofensiva, como un grito de alarma,
la palabra extranjero. Es esta una vulgaridad desprecia-
ble? No; porque A serlo asi, se habrian avergonzado de
usarla 6 hubieran temido que el sentimiento p6blico se
sublevase contra ellos. Pero no; explotaban una preocupa-
ci6n envejecida y arraigada, un sentimiento retr6grado que
debieran combatir porque mientras exista serA el germen
de todo g6nero de atraso y de quietismo, y sera lo que
hace A la Espafia un pais absolutamente refractario A todo
progress.
La industrial nos ha de venir del extranjero; la cien-
cia nos ha de venir del extranjero; y la riqueza misma
y la poblaci6n, como que son hijas del capital y de la
inteligencia para manejarlo y aplicarlo A nuevos y mAs






OBRAS DE SARMIENTO


fecundos medios de industrial, nos han de venir del ex-
tranjero. El pueblo de America que quiere ser algo y sa-
lir de la insignificancia colonial, debe santificar esa pa-
labra de extranjero que j6venes sin caridad, sin inteligen-
cia de los verdaderos intereses de su patria y obedeciendo
tan s61o al instinto de preocupaciones espafiolas, han echa-
do como un bald6n y un denuesto sobre sus opositores en
principios literarios, sin que dejen de sentir que esta opo-
sici6n misma que con tanto calor han emprendido, nace
de la exoentricidad de sus ideas y de una aversi6n irrefle-
xiva a lo que es extranjero en idioma, literature, 6 mis
propiamente hablando, en civilizaci6n (i).
Dejamos A un lado otra cuesti6n que habia de tocarse ne-
cesariamente cuando la afluencia de inmigraci6n se hiciese
sentir en el pais, 4 menos que se estableciese una aduana
y un resguardo para visar las creencias religiosas de los
nuevos huespedes, para admitir s61o aquellos que la tu-
viesen en armonia con las exclusivas y dominantes del
pals, 6 los que completamente indiferentes a este respec-
to, pueden pasar, como dice el pueblo, por la romana del
diablo.
Todo lo que precede, y a fe que es demasiado, parece
que nada tiene de comin con las cajas de ahorros, que
era el objeto de nuestro articulo; pero nuestro Animo al
extendernos sobre estos pormenores, es Ilamar la atenci6n
del p6blico sobre la necesidad de ocuparse de la mejora
de las classes pobres, tanto en su condici6n moral 6 inte-
lectual, como en su bienestar material; porque sin que
ellos gocen de ciertas ventajas y salgan de la condici6n
de ilotas en que viven, ni podemos prometernos verdadera
prosperidad, ni tranquilidad basada en fundamentos du-
raderos. Por otra parte, una mejora no se introduce
s6lidamente si no es por el consentimiento y cooperaci6n
de un gran n6mero, y las cajas de ahorros de que nos
ocupamos no se realizarian nunca si el ptiblico no desea-
se ardientemente verlas planteadas.
Sabemos *que muchos han contestado A nuestra propa-


(1) El autor hace referencia a las poldmicas literarias contemporAneas de este escri-
to y que se hallan en los tomos I y II de estas obras.-(Nota del Editor.)






LEGISLATION Y PROGRESS


ganda con aquello que contest siempre el egoismo y la in-
dolencia, A saber, que aqui (no puede hacerse nada), ofen-
sa hecha A la sociedad, al carActer national, A los principios
liberals y A la caridad cristiana.
Seria 6til realizar en Valparaiso una caja de ahorros,
pues cuAles serian los inconvenientes? Por que no pe-
sarlos y examinarlos? Por el egoismo de los que pudie-
ran hacerlo, por la falta de espiritu piblico? Pues que
mAs hay que hacer, que combatir estos obstAculos ?







SI8TEMA PENITENCIARIO



(El Mercurio, Julio 26, 27, 28 y 30 de 1841.)


I


Una de las necesidades imperiosas de nuestra 6poca es
la formaci6n y mejora de aquellos lugares de reclusi6n
que Ilevan el triste nombre de presidios y que al par de
castigar los delitos y preservar A la sociedad de las agre-
siones que puedan intentar contra ella los individuos
avezados en su perpetraci6n, sirva de escarmiento A los
que sin este freno, se arrojarian en la peligrosa senda del
crime.
La pena de muerte que con tan poca mesura han prodi-
gado leyes bArbaras, dictadas para regir sociedades mAs
barbaras aun, empieza A chocar tan de Ileno con nuestras
ideas y nuestras costumbres, que ya no es un suefio de la filo-
sofia la dulce esperanza de ver desaparecer un dia, y un dia
no lejano, estas matanzas legales que deshonran un siglo tan
human y tan filantr6pico como el nuestro. Los grandes
hombres que han alzado su voz para echar en cara A






OBRAS DE SARMIENTO


los legisladores esa chocante anomalia entire la ley y las
costumbres, los que han Ilevado sus reproches hasta dis-
putar i las sociedades el derecho de disponer de la vida
de uno de sus miembros, aunque fuere para asegurar el
bienestar de los demas, han expresado solemnemente un
sentimiento de la 6poca en que vivian, anticipando la
en6rgica protest que de todas parties habia de levantar-
se contra este abuso de la fuerza piblica, por desgra-
cia muy disculpable en medio de la insuficiencia de los
medios represivos.
Las formas judiciales establecidas en todas parties para
la complete elucidaci6n de la verdad en materials crimi-
nales, el verdict del Jury, que siempre tiende A dismi-
nuir los casos de culpabilidad en los paises en que existe
este tribunal; la instrucci6n que se difunde cada vez
mas entire las classes menesterosas, que por serlo se ven
arrastradas & atacar la vida y la propiedad de los otros,
los esfuerzos que la estadistica moral y criminal hacen
para descubrir las causes que mas fomentan los delitos,
el sistema de exportaci6n ensayado con tan felices resul-
tados por algunas naciones europeas, los penitenciarios
establecidos en Norte Am6rica, en fin, mil otras mejoras
intentadas 6 realizhdas por todas parties, con el fin de
ahorrar aquellas sangrientas ejecuciones, son otras tantas
muestras del sentimiento dominant de los pueblos civi-
lizados, que gimen a6n bajo el peso del funesto legado
que les han hecho legislaciones envejecidas, y que se
perpet6an en medio de nuestras costumbres, porque no
hemos sabido preparar el material que requeriria un
nuevo sistema penal que suplantase el triste aparato del
patibulo, que a tan poca costa se alz6 todos los dias para
tronchar, aun en su primavera, existencias que se llevan
consigo el secret de lo que hubieran producido de fitil,
de bueno y aun de grande, si la sociedad se hubiese en-
cargado de cambiar las costumbres, la posici6n social y
las ideas del delincuente, que lo es casi siempre de un
modo fatalmente necesario independiente de un acto
razonado de su voluntad.
Pocos son los hombres que entire sus ideas de justicia,
hablamos de los hombres que se toman raz6n de sus
ideas, y libres de las preocupaciones de la educaci6n






LEGISLATION Y PROGRESS


del foro, hallen otras razones que justifiquen la pena de
muerte que aquellas que suministra la necesidad, y muy
groseras las almas que no sienten compasi6n por las
victims que esta necesidad inmola todos los dias. Mas
si este sentimiento se excita en favor de todos los delin-
cuentes, se convierte en simpatia cuando el terrible fa-
1lo de la ley recae sobre j6venes que han principado ape-
nas a vivir, y que tropezando con tentaciones que los
extravian, se arrojan incautamente y de buena fe, si es
possible decirlo, en el sendero del crime, con la pasi6n
y el ardor que en su edad habrian mejor dirigido, em-
pleadas en una carrera honrosa y 6til. Un sentimiento
energico de independencia, un amor innato a los grandes
peligros, y un valor ind6mito y arrojado, pueden hacer
del hombre que se sienta arrastrado por estas tenden-
cias de la organizaci6n fisica, un general que llene de
gloria A su patria, 6 un bandido que sea el terror de los
caminantes, seg6n el punto de partida 6 el camino en
que se halle lanzado para satisfacer sus instintos. Las
observaciones frenol6gicas pretenden demostrar que los
mismos signs exteriores que acreditan un gran genio
commercial pueden servir A caracterizar un ladr6n famo-
so, pues en uno y otro domina un deseo vehemente de
adquirir.
No obstante el rigor de nuestras leyes espafiolas y el in-
ter6s de verlas respetadas, los tribunales han arrancado
centenares de victims 4 la cuchilla de la ley, que pa-
rece mostrarse Avida de cabezas humans. En este, como
en otros puntos, la conciencia del ciudadano en pugna
con la rigidez de los deberes del juez, y la sociedad que
esta lucha presencia, da su tdcito asentimiento cada vez
que las indulgencias del primero se sobreponen al texto
frio de la ley escrita.
De muchos afios atras existe en Chile un presidio, en
que van a asilarse los desgraciados que han podido, por
circunstancias atenuantes, escapar del fall que debia
terminar su existencia. Mas la historic de este aposen-
tadero de delincuentes, porque nunca han dejado de
serlo, muestra nuestra impericia para realizar adn los
buenos deseos que nos animan y la necesidad de pasar
por mil errors primero, antes de hallar el medio que






OBRAS DE SARMIENTO


corresponda al noble fin que se tiene en vista. La isla
de Juan FernAndez que un novelist europeo habia eri-
gido en guarida de una banda de forajidos, ha sido el
teatro de nuestros primeros ensayos; y las sublevacio-
nes de los presidiarios y los atentados que en diversas
veces han perpetrado, A fin de proporcionarse la libertad,
que mas de una vez han conseguido, han arrastrado al
gobierno A adoptar el /sistema de prisiones ambulantes
que lo substituy6 y subsiste a6n, no obstante los graves in-
convenientes que la experiencia ha hecho palpar y de que
hemos tenido no ha much un terrible ejemplo, en la san-
grienta insurrecci6n que tantas vidas cost6 sofocar.
Si la lastimosa presencia de estas prisiones en un re-
cinto muy limitado, y en paraje determinado de nuestro
territorio, puede ejercer alguna influencia moral sobre el
Animo de los viajeros que en su trAnsito se encuentran
con ellas; si el pais report alguna utilidad de los tra-
bajos que los presidiarios ejecutan y si la sociedad puede
ver en ellos un terrible escarmiento, mAs fecundo en
lecciones que el cadalso, puesto que aquillas se estAn re-
produciendo diariamente y con la misma intensidad, con
todas esas ventajas no son menores los inconvenientes que
los acompafian y los hacen perjudiciales.
La desgracia, las privaciones y la esclavitud endure-
cen el coraz6n y dan nueva fuerza A las pasiones crimi-
nales. No olvidemos que la desgracia y la miseria en-
gendran mAs delitos que los que nacen de los instintos
naturales. El trabajo forzado, la hacinaci6n de los delin-
cuentes en habitaciones reducidas y la dureza de una po-
sici6n desesperada, 6 cuyo tdrmino estA muy lejano para
influir sobre la conduct present, no s61o no bastan A cu-
rar las aberraciones de espiritu que constituyen los deli-
tos, sino que por el contrario, forman una segunda na-
turaleza que nunca podrA amalgamarse con las exigencias
de una sociedad que les cierra todo camino de mejora y
todo cambio de posici6n.
SCosa monstruosa! El bandolero que atacaba antes al
viajero indefenso, para saciar su sed criminal, no hallaba
empero un solo hombre A quien referirle sus atentados y
hacer ante 6l, ostentaci6n criminal de su mal empleado
arrojo y de la astucia que habia desplegado para hacer caer






LEGISLACI6N Y PROGRESS


su victim en la red que le tendia; pero su entrada en los
carros le proporcionarA una nueva sociedad que estA en
armonia con sus ideas, y la que no fruncird las cejas al oir
referir una series de delitos espantosos, porque todos estAn
sefialados por alguna terrible infracci6n de las leyes, por-
que todos simpatizan entire si por la comunidad de vida y se
estimulan entire si para seguir desafiando el orden social.
Si la humanidad no ha podido lisonjearse de haber teni-
do una sociedad de hombres virtuosos, he aqui que la ley ha
producido este monstruo de una sociedad de puros malva-
dos. Una atm6sfera de delitos los rodea, y todos han podido
comunicarse los secrets que han descubierto en la ciencia
del mal, haciendo que el criminal que no lo era sino por la
infracci6n de una ley, lo sea en lo sucesivo por el desprecio
de todas aquellas, que sin la funesta escuela en que ha resi-
dido muchos afios, no se atreveria a quebrantar jams. Y
gracias a la sociedad, estos hombres, vueltos un dia A la
libertad, llevaran consigo un inmenso caudal de conoci-
mientos, de amafios y de ejemplos que pondrAn en ejercicio
a la primera oportunidad.
Se cree acaso que el temor de Ilevar de nuevo la vida de
los carros, arredrard de reincidir en nuevas culpas ? Mas los
que tal piensan, olvidan que el mayor n6mero de nuestros
criminals son hombres endurecidos por las privaciones y
las fatigas y que no extienden jamAs sus miradas mas alli
de lo present, ni conocen otro estimulo que la instigaci6n
del moment. Ademas de que la sociedad no ha hecho nada
para mejorar su condici6n, pervirtiendolo por el contrario
hasta hacerlo incorregible, los recuerdos de los que padecen
se sublevan de ordinario contra los instruments de su des-
gracia y seria de verse el apego 6 el respeto que estos mise-
rables conservan por los demAs individuos de la sociedad 6
por la fuerza piblica, que los ha perseguido y mortificado
tan cruelmente.
Estas, y otras consideraciones que omitimos, hacen sen-
tir cada dia mAs la inoportunidad de las prisiones ambulan-
tes y la necesidad de aplicar remedies morales A este mal
que corrompe 6 inutiliza nuestros presidios. El gobierno lo
ha sentido y con anticipaci6n se ha aplicado A remover los
inconvenientes que resultan de la forma de las pasiones,
preparando los medios de former una casa que, A la seguri-






OBRAS DE SARMIENTO


dad de los press, reuna las ventajas del trabajo y la espe-
ranza de correcci6n moral.




II

Sabemos que el gobierno, deseoso de cortar en cuanto es-
tai su alcance, los males que se dejan sentir en la prActica
de las prisiones ambulantes, ha mandado un comisionado A
examiner la isla de la Mocha, no satisfecho de la conve-
niencia de la de Juan FernAndez; y la relaci6n que en des-
empefio de su comisi6n ha hecho el senior Salamanca, que
hemos visto, hace esperar que Ilene los deseos del gobierno.
La isla de la Mocha estA situada A los 740,24' longitud,
meridiano de Greenwich, y 38, 15' latitud, como A cosa de 20
millas distant del continent. Su extension, segin el senior
Salamanca, no pasa de 1,210 cuadras cuadradas, de las que
1,026 estAn ocupadas por un cerro cubierto hasta la c6spide
de bosques y de cuyo seno se desprenden muchas corrien-
tes de agua que riegan los faldeos cultivables, en los que
hay abundancia de pastos y maderas de construcci6n. El
clima es sano y el temperament himedo, y durante el in-
vierno soplan vientos recios del norte; las costas son escar-
padas 6 inaccesibles, si no es por puntos determinados y
aun esto con algunas dificultades, no siendo la menor de
ellas el fondeadero, cuyo fondo es de roca viva, lo que hace
inefectivo el auxilio de las anclas. Por lo demAs, hay en la
isla suficiente extension de terreno para el cultivo nece-
sario A un establecimiento como el que se proyecta, abun-
dancia de maderas y excelentes materials para la confec-
ci6n de ladrillos.
A la abundancia de peces en sus costas, se agrega la mul-
titud de lobos que las frecuentan, no bajando de 3,000 los
cueros obtenidos en una de las dos matanzas que de este
animal se hacen al afio.
Esta pequefia isla ha sido considerada siempre como de-
sierta; mas hoy contiene cuarenta y tres habitantes que
se han reunido en ella espontAneamente, atraidos por la






LEGISLATION Y PROGRESS


bondad del suelo, que se presta con facilidad al cultivo de
legumbres y cereales, por la abundancia de pastos naturales
que alimentan al present mAs de quinientas vacas y un
pequefio rebafio de ovejas; y mAs que todo, por la exce-
lente calidad de las maderas de construcci6n que hacen
actualmente de este islote, un astillero que ha botado al
agua tres goletas, tres hermosas lanchas y un bergantin
de porte de ciento setenta toneladas. Los que esto han
realizado son un senior Aguayo, un constructor frances, un
carpintero ingles y doce aserradores y hacheros, que con
doce mujeres y diez y siete chicos completan el n6mero de
pobladores que antes indicamos.
El senior Salamanca hace much caso en su relaci6n de
los nortes que A veces soplan con furia en el invierno y
para precaverse de sus estragos propone que las habita-
ciones se sitiden hacia la parte del sud de la isla, dejando
traslucir que este pequefio inconvenient, la dureza del
fondo del mar en las caletas que servirian de puerto, y
ailadiremos nosotros la inmediaci6n al continent, son los
inicos 6bices que estorban que esta isla sea en todos senti-
dos adecuada para la formaci6n de un presidio. Medios
fAciles y abundantes para la construcci6n de edificios que
deben formarlo, clima sano y una extension de terreno
cultivable, mAs que suficiente para llenar las necesidades
de la proyectada colonia, son sin duda los primeros ele-
mentos que deben servir de base A un establecimiento se-
mejante.
Estamos persuadidos que el gobierno pondrA todos sus
conatos en preparar abundantemente la parte material de
empresa tan important; mas nada sabemos de los medios
que para la parte moral, orgAnica y econ6mica tenga pre-
parados, y esto es A nuestro juicio de un interns vital y de
cuya buena elecci6n depend el buen 6xito de este
ensayo.
Z Habra de confiarse de nuevo la direcci6n de semejante
establecimiento A hombres sin filantropia, sin instrucci6n y
sin conocimiento de las dificultades que envuelve el mante-
nimiento de la moral y del orden entire series desgraciados y
cuya depravaci6n puede ir A recibir alli la iltima mano
que la haga del todo incurable ? Se repetirAn los tristes
ensayos y se perpetuaran los conocidos males de Juan Fer-






OBRAS DE SARMIENTO


nAndez y de las prisiones ambulantes? Porque, si es un
hecho que el contact del vicio con el vicio, en medio del
aislamiento de toda otra sociedad que la de hombres en-
cenegados en 61, s61o produce un nuevo germen de depra-
vaci6n, el remedio adoptado seir mil veces peor que el mal
que intent curarse, y lejos de library A la sociedad de las
agresiones de estos series que la han ofendido, s61o se habrA
conseguido aplazar sus ataques, ocupando el tiempo que de
ellos se ve libre, en degradarse mas y mas y en adiestrarse
mejor para abandonarse con nuevo vigor A su criminal in-
clinaci6n.
No tememos que se nos tache de visionaries y de propo-
ner medios que no estamos en estado de adoptar. Hay, por
desgracia, un irreflexionado convencimiento entire el comin
de nuestras gentes, que hace perpetuar males innecesarios,
porque se cree que allA en otros pauses s61o se pueden rea-
lizar lo que se Ilaman teorias; cuando nada es mAs cierto
que las reforms tiles y radicales son mil veces mAs reali-
zables en los paises nuevos donde todo esti por crearse, que
no en las antiguas sociedades donde una larga series de
siglos ha ido acumulando sucesivamente prActicas, preocu-
paciones, hAbitos 6 intereses y obstdculos materials, que
requieren un grande esfuerzo para destruirlos y sobrepo-
nerse a ellos, no obstante lo palpable de sus inconvenientes.
Bastaria, en nuestro caso, la intenci6n de hacerlo, para
conseguir la mitad de las ventajas deseadas, pues son los
errors conocidos los que indican siempre el camino de la
verdad. Hombres hay, que animados de piadoso celo por el
interns de la sociedad, ensayarian sus fuerzas para hacer
desaparecer cuando no fuesen mAs que algunos de los de-
fectos de nuestros presidios, y la religion podria prestar sus
auxilios, enviando misioneros permanentes, que ayuden
con su cari-dad y sus consuelos A estos hombres extraviados,
a salir de las vias de perdici6n que frecuentan. Es digno de
notarse que la caridad evang6lica ha sido la primera en
poner mano a la obra en esta grande mejora social, y seria
una gran vergiienza para el sacerdocio cat6lico de Chile,
que no se encontrasen en su seno hombres tan amantes del
hombre, y del hombre perdido, que se prestasen gustosos a
ayudar a la realizaci6n de algo semejante A lo que los cuA-






LEGISLACI6N Y PROGRESS


keros americanos han ofrecido al mundo como un modelo
que todos los Estados se apresuran & imitar.
Y ya que de paso hemos tocado las casas de correcci6n
norteamericanas, concluiremos estas observaciones, copian-
do la descripci6n que de ellas hace un autor que nos viene
A la mano, no obstante que recordamos que El Araucano
insert en afios atrAs algo que daba suficientes luces sobre
la material. Pero de las verdades como de las buenas accio-
nes nunca result abuso en repetirlas y much mis cuando
las circunstancias convidan A ello.





III


(Aunque la frase, sistema penitenciario, tenga una sig-
nificaci6n general, se design con ella de un modo especial
el sistema de prisiones usado en los Estados Unidos y cuyo
origen asi como sus principles circunstancias vamos a ha-
cer conocer, considerando tanto mas oportuna esta exposi-
ci6n, cuanto que se piensa seriamente hoy (1840), en apli-
car este regimen a las prisiones de Francia, y que para este
fin se han enviado comisionados a Norte America A exami-
nar sus bases y estudiar los efectos que produce. La prime-
ra misi6n fu6 confiada en 1831 A los sefiores Beaumont y de
Tocqueville, habiendo recibido una semejante en 1836 el
senior Demetz, consejero de la corte real, y el senior Blonet,
arquitecto. A su vuelta a Francia, han publicado estos di-
versos comisionados, trabajos sobre este asunto, que son
ahora el punto de partida de toda organizaci6n peniten-
ciaria (i).


(1) La obra que los prime.os publicaron lleva por titulo: Systime penitentiaire aux
Etats-Unis et de son application en France, suivi d'un appendice sur les colonies et des
notes statistiques, par MM. Gustave de Beaumont et Alexis de Tocqueville. Paris, libre-
ria Charles Cuesselin. Obra escasa hoy. De los otros comisionados, hemos encontrado
sefialado en los repertorios bibliogrdficos lo siguiente: Dezmet, Proget d'etablissement
d'une mason de refuge pour les prevenus acquittes. Paris r83o. Rapports d M. le Comie
de Montalivet sur les pinitenciers des Etats Unis 1839, infol. avec 45 planches. M. De-
metz dedic6 sus esfuerzos A la creaci6n de colonies penitenciarias para los menorcs, y
la famosa colonia agricola de Mettray creada en 1839, se le debe i el.-(Nota del Editor.)






OBRAS DE SARMIENTO


La Legislature de Pensilvania substituy6 el afio 1876 la
prisi6n A la pena de azote, mutilaci6n y aun en muchos
casos la pena de muerte. Esta gran reform tuvo un ori-
gen enteramente religioso, habiendo sido ella el fruto del
celo y de los perseverantes esfuerzos de los cuakeros. Se
trabaj6 entonces con este motivo la prisi6n de Walnut
Street, en la que primero se hizo el ensayo de la celda so-
litaria sin trabajo, pero solamente para los grandes cri-
menes. Tal es el principio del sistema que muy luego va-
mos A ver desenvolverse, aunque entonces la celdilla so-
litaria s6lo se empleaba por excepci6n, pues que los otros
condenados, colocados seg6n la naturaleza de sus crime-
nes, se comunicaban libremente. Este estado de cosas se
conserve largo tiempo, hasta qte la legislature decret6
en 1817 y 1821, la erecci6n del penitenciario de Pittsburg
y de Chery Hill y prescribi6 como base de la discipline
la reclusidn cellular de noche y de dia sin trabajo. La reac-
ci6n era violent y por tanto produjo muy luego efectos
desastrosos. Los desgraciados sobre quienes se hizo esta
experiencia, seg6n afirman los sefiores Beaumont y Toc-
queville, cayeron en un estado de deterioro tan manifiesto,
que hubo de llamar la atenci6n de los guardianes, pare-
ciindoles que la vida de aquellos estaba en peligro mien-
tras estuviesen sometidos a un regimen semejante. Du-
rante un solo afio habian sucumbido cinco de entire ellos,
no siendo menos alarmante el estado moral, pues uno se
habia enloquecido, otro, en un exceso de desesperaci6n, ha-
bia aprovechado de un moment en que el carcelero le
traia alguna cosa, para precipitarse fuera de su celdilla,
corriendo el riesgo inminente de una caida mortal. Pre-
ocupado de estos graves inconvenientes, el penitenciario
de Arburn, que habia adoptado parcialmente el sistema
de que hablamos, lo abandon enteramente y buscando
el medio de conciliarlo todo, se reserv6 la celdilla solita-
ria por la noche y admiti6 durante el dia a los press en
talleres comunes, bajo la obligaci6n de guardar el silen-
cio mis absolute. Despues se erigieron otros penitencia-
rios bajo el mismo sistema, entire los cuales se deja notar
el de Sing Sing, construido por los mismos press, bajo
la direcci6n de Mr. Elena Lynds y que contiene mil cel-
dillas. General fu6 el entusiasmo que este iltimo sistema






LEGISLATION Y PROGRESS


excit6 y tan vivamente se comunic6 A todos los espiritus,
que A su turno el modo absolute de Filadelfia se dej6
alterar, bien que la reclusi6n solitaria durante el dia y la
noche se conservase siempre como base del sistema, pero
se introdujeron en las celdas diferentes trabajos que los
press podian ejecutar solos y que, sin destruir los efec-
tos naturales del aislamiento sobre el espiritu del hombre,
era para 61 una ocupaci6n de distracci6n y de beneficio.),





Tales son las dos escuelas que en los Estados Unidos
se disputan hoy el castigo de los culpables y A las cua-
les se adhieren hoy todos los penitenciarios. En Filadelfia
trabajo solitario en su celda, en Arburn, trabajo silencio-
so en talleres comunes y reclusi6n en la celda durante la
noche.
El sistema de Filadelfia, es en extreme simple, pues
no teniendo que reprimir series voluntades individuals,
se concibe fAcilmente que las asociaciones y los complots
sean enteramente desconocidos. Los condenados no se co-
munican jamAs entire si, y los muros de separaci6n es-
tAn construidos de manera que nunca se perciban los so-
nidos de una celdilla A otra. Los 6nicos castigos autori-
zados para someter A la discipline algunos caracteres vio-
leptos, es el de la celdilla tenebrosa, el cual puede agra-
varse seg6n lo exija el caso, privAndoles de cama y dismi-
nuydndoles el alimento. Es tal el efecto de este castigo, A
lo que dicen Beaumont y Tocqueville, que es raro que se
necesiten mas de dos dias de un regimen semejante para
someter al preso mAs rebelde. Afiaden, que el trabajo en
Filadelfia es obligatorio, encerrando en un calabozo obs-
curo al detenido que se niega A hacer un trabajo conti-
nuado, no quedAndoles, seg6n ellos, medio entire un tra-
bajo continue en la celdilla 6 una ociosidad complete en
medio de las tinieblas, resultando de esto que la elecci6n
no sea tardia y que prefieran siempre el trabajo.
No es tan sencillo el sistema de Arburn, en que la
reuni6n de los press en un taller comin exige una vi-






OBRAS DE SARMIENTO


gilancia mis active y condiciones mas rigurosas en la dis-
ciplina, por lo que es opinion de todos los directors de
penitenciarios que siguen este Gltimo regimen, que no se-
ria possible mantener discipline, sin la pena de azotes; es
verdad que muchos de entire ellos aseguran que una vez
establecida la discipline de la casa, disminuyen las ocasio-
nes de infringirla, pero en todo caso forma el principal me-
dio de acci6n y por este motive suscita en los espiritus una
just repugnancia. Es de advertir ademas, que en la 6poca
del viaje de los sefiores citados, estaban los penitenciarios
de Arburn y Sing-Sing dirigidos por los mismos hombres
que los habian fundado y acaso no deba esperarse de sus
sucesores aquella firmeza de caracter y aquella energia de
voluntad que distingue A esos hombres notables que impri-
mian a todo el sistema una fuerza que quizas no conserve
siempre.
Se ha objetado contra el sistema de Filadelfia, que era
perjudicial a la salud de los detenidos; mas esta objeci6n,
aventurada sin examen, ha sido el asunto de observaciones
no interrumpidas de parte de los comisionados franceses
enviados A Estados Unidos, de las que result que los pe-
nitenciarios del sistema de Filadelfia no tiene una morta-
lidad mAs considerable que los del sistema opuesto. No
era asi, sin embargo, en los principios, cuatdo se habia
adoptado la reclusi6n complete y sin trabajo; mas despues
que se ha permitido a los press el trabajo y que se han
multiplicado las visits del director y del capellAn, los incon-
venientes que se habian manifestado en los principios ha-
bian desaparecido completamente.
El estado de nuestras prisiones reclama una reform
radical, segin creemos haberlo demostrado, porque su
poblaci6n se hace de dia en dia mis numerosa, precisa-
mente a efecto de nuestro sistema actual. A seguir los
datos que hemos obtenido, empezaremos a temer que se
tome una de esas medidas a medias, que lejos de remediar
el mal, s6lo sirven para perpetuarlo.
Creemos haber dicho lo suficiente para hacer conocer el
estado de la cuesti6n. Habriamos, es verdad, podido entrar
en mayores detalles, pero entonces hubidramos necesitado
hacei un largo tratado que desbordaria en las columns
de un diario.






LEGISLACI6N Y PROGRESS


Los lectores que quieran estudiar la material a fondo,
podrAn consultar los trabajos de Beaumont, Tocqueville y
Demetz. Alli encontrarAn los detalles necesarios bajo el
aspect moral, sanitario, econ6mico 6 disciplinario, porque
nada de lo que tiene relaci6n con estos grandes intereses ha
escapade a su previsi6n, pudidndose mirar esta cuesti6n
como agotada.





IV


Habi6ndonos ocupado de la necesidad de adoptar medios
oportunos para hacer seguros, morales y eficaces los pre-
sidios para el castigo de los delincuentes, y siendo la mira
del gobierno establecer esas casas de reclusi6n fuera del
continent, y seg6n hemos sido informados en la isla de la
Mocha, que como hemos visto, posee terrenos de labradio,
abundancia de pesca y peleterfa y excelentes maderas de
construcci6n, no creemos inoportuno decir algo sobre las
colonies penales, por lo que esto pudiera interesar A nues-
tros lectores y contribuir al mejor acierto de las filantr6pi-
cas miras del gobierno.
Llevan el nombre de colonies penales los establecimien-
tos que el gobierno ingl6s ha formado en la Nueva Holan-
da (i) y Vandiemen, con el objeto de sacar A los delin-
cuentes del teatro de su mala vida y deportandolos a una
tierra lejana, y cambiAndoles su posici6n, redimirlos para
el honor, la industrial y la virtud, con quienes sin esto no se
habrian reconciliado jams.
Nada ha probado mejor que las colonies penales, aquella
verdad tan consoladora para la humanidad que establece
que el hombre es arrastrado al crime por la ignorancia,
la miseria y la mala organizaci6n de las sociedades, mAs
bien que por un invencible instinto de hacer mal. Las co-


(1) Australia, donde el habeas corpus y las instituciones inglesas han tormado una
naci6n floreciente.-(Nota del Editor.)
TOMO X.-3






OBRAS DE SARMIENTO


lonias penales de la Inglaterra, compuestas en su mayor
parte de hombres y mujeres viciosos y corrompidos, inco-
rregibles en su propio pais, han Ilegado A former en un
period de tiempo asombrosamente corto, sin necesidad de
castigos extremados, ciudades florecientes, campafias po-
bladas en que la abundancia reina, prosperan el comercio
y las artes, y la civilizaci6n acude y se arraiga profunda-
mente, sin que se perciba en las costumbres piblicas el
menor resabio que indique la condici6n primitive de los
miembros de esta sociedad, ni la estadistica criminal Ilame
la atenci6n si no es por el corto n6mero de delitos en com-
paraci6n al nimero y antecedentes de los pobladores.
Regidos por un gobierno filantr6pico 6 ilustrado, al mis-
mo tiempo que fuerte en su acci6n y energico en sus medi-
das; dominados por la necesidad de adoptar costumbres la-
boriosas y honradas para sobreponerse A su desgracia;
alejados del teatro de sus antiguos desaciertos que s61o
recuerdos humillantes y tentaciones de reincidencia podia
traerles, con la perspective de un bienestar obtenido fAcil-
mente con el trabajo de sus manos; ayudados, en fin, con
todo glnero de estimulos y de auxilios por la sabia y cuerda
magnificencia del gobierno: estos hombres, la hez de la
especie humana, avezados por hAbito en el crime y pre-
dispuestos A la violaci6n de todas las leyes, entran desde
que pisan la tierra nueva, en una carrera que les estaba
cerrada en la suya, ansfan por merecer el aprecio de los
que los mandan, se someten sin murmurar al trabajo que
su nueva posici6n exige, y concluyen por ser propietarios,
acaudalados A veces, buenos padres de familiar, ciudadanos
pacificos y moderados, en fin, de virtud, honradez y labo-
riosidad.
Como la emancipaci6n de las colonies norteamericanas
privase A la Inglaterra de su acostumbrado local de depor-
taci6n, los ministros ingleses vacilaron muchos afios en
la elecci6n de un local adecuado para deportar A los delin-
cuentes que en tan crecido nimero condenaban los tribu-
nales, hasta que inducidos por los informes de Banks, uno
de los compafieros del capitAn Cook, se resolvieron A man-
dar A la Nueva Holanda, visitada por este ilustre viajero,
una colonia que constaba de 565 deportados hombres y
192 mujeres, custodiados por 160, entire oficiales y tropa y






LEGISLACI6N Y PROGRESS


40 mujeres de soldados, los cuales desembarcaron A prin-
cipios de 1788 en una extensa bahia en las inmediaciones
de la de Botany Bay, en donde se echaron los cimientos
de la ciudad de Sidney. Muy errado en sus cAlculos el
ministry y peor instruido de las localidades y demas cir-
cunstancias, la colonia habria perecido infaliblemente, sin
la firmeza y habilidad del gobernador Philipp, que A fuerza
de perseverancia logr6 mantener el establecimiento, hasta
que pasados dos afios de miseria, hambre y padecimientos,
Ilegaron buques de Inglaterra que llevaban gran acopio
de provisions.
Desde entonces, haciendose mAs seguras y peri6dicas las
comunicaciones con la madre patria y disipados los temo-
res que las pasadas privaciones habian esparcido, todo tom6
el aspect mis halagiiefio. Empez6 A labrarse grande exten-
si6n de terreno; los ganados se aumentaron, nuevos con-
voyes de deportados engrosaron la poblacinn, y gracias A
los esfuerzos del gobernador para atraer pobladores libres
y a su religiosidad en Ilenar las promesas hechas A los que
habian cumplido sus condenas, habia cinco afios despues,
independientemente de los deportados, cerca de dos mil
pobladores libres 6 libertos. La prosperidad ha continuado
de dia en dia, hacidndose notar cada afio por alguna im-
portante mejora y las sucesivas administraciones por su
conato en distinguirse y exceder A las anteriores en todo
linaje de medidas que contribuyan A la prosperidad mate-
rial 6 intellectual de la colonia.
En 1795, es decir, siete afios despues de la fundaci6n, se
abrieron tres escuelas en Sidney, se habian emprendido
considerable trabajos en minas de hierro, abidrtose ca-
minos de grande extension por medio de los bosques, le-
vantAndose un puente, construidose un arsenal y obrAdose
mil importantes mejoras, que hacian mAs rApido el desarro-
1lo de la riqueza y contribuian al embellecimiento de la ciu-
dad, la mejora de las costumbres y el bienestar de sus
habitantes. Por este tiempo, y animado del feliz y pr6s-
pero resultado de la colonizaci6n, se emprendi6 la de Van-
diemen, aunque no bajo tan felices auspicios, pues que
habi6ndose desbandado y ganado los bosques los mAs in-
corregibles de los deportados, se hicieron el azote de los
colonos, entregAndose A tales excess y cometiendo tan






OBRAS DE SARMIENTO


feos y horrorosos delitos, que sobrepasan toda ponderaci6n.
Fu6 precise que todo un regimiento saliese a caza de esas
fieras humans, y no sin muchos y refiidos combates se
Iogr6 al fin exterminarlos, volviendo a la colonia el reposo
necesario para los trabajos de la agriculture y de la cria
de ganados.
Algo ocurri6 en Sidney que perturbase la tranquilidad
p6blica; la colonia present el singular ejemplo de deportar
A su turno un individuo y mandarlo A Europa. Bligh, go-
bernador de la colonia en 1808, se habia hecho de tal
modo insoportable por sus violencias y arbitrariedades,
que la guarnici6n se sublev6 y lo mand6 a Inglaterra.
Por lo demAs, todas las diferentes administraciones que
se han sucedido han rivalizado en su intent de difundir
la educaci6n primaria, y desde 1800 se organiz6 un peri6-
dico semanal para satisfacer las necesidades y el movi-
miento intellectual de la colonia. Tenemos a la vista various
n6meros del Sidney Herald, uno de los diversos diaries que
se publican actualmente en aquella capital y que tiene por
mote este pacifico verso:

In moderation placing all my glory,
While Torys call me Whig, and Whigs d Tory.

que nosotros traduciremos :-((Haciendome un honor de mi
moderaci6n, dejo que los Torys me Ilamen Whig y los
Whigs, Tory). Para nuestros lectores que saben ver en
la extension de las columns de un diario, en la multi-
plicidad de sus avisos y en la variedad de sus noticias el
grado de movimiento intellectual, industrial y commercial
de un pueblo, no serA indiferente saber que uno de 1As dia-
rios de esta colonia de presidiarios que s61o cuenta cin-
cuenta afios de existencia, contiene veintiocho columns
de letra menudisima, de mAs del double de longitud de las
de nuestro cuidado Mercurio, que sienta plaza del diario
mis diario de toda una repdblica. Despu6s de una inmen-
sa pAgina de avisos, volviendo a nuestro Sidney Herald,
sigue un articulo de fondo sobre agriculture, con su mote,
<(Sworn to no Master or not sect am Y-ni reconozco maes-
tro ni sigo secta). Continian various otros articulos de co-
rrespondencia, noticias, etc., y luego uno que tiene este ti-






LEGISLACI6N Y PROGRESS


tulo: Certificados de libertad dados en la oficina del super-
intendente de convicts en Sidney, 9 de Marzo de 1841, A
lo que sigue una lista de mas de mil individuos que han
terminado su condena. Otro articulo de la gaceta del go-
bierno, expresa los perdones concedidos por su Graciosa
Majestad, ya condicionalmente, ya absolutos, con expre-
si6n de las personas agraciadas, el buque en que vinieron
y el tiempo de su condena.







QUIEBRAS



(El Progreso, Junio 20, 21, 22; Julio 5, 10 de 1844.)


I

La alarma excitada por las frecuentes quiebras ocurri-
das en el comercio de esta capital y el de Valparaiso, ha
inspirado A algunos diputados el pensamiento de comple-
tar nuestra legislaci6n commercial, en lo que respect A las
quiebras y A los medios de evitar los fraudes que con fre-
cuencia ocurren.
Ua moci6n se ha hecho al efecto, y no dudamos que
su dficusi6n excitarA el mAs vivo interns en el p6blico y
en las cAmaras, por cuanto la exasperaci6n causada por
las continues quiebras, la imperfecci6n de la legislaci6n
para reprimir el fraude y los efectos perniciosos que causa
en el giro de los capitals y en el movimiento mercantil,
la falta de confianza para las operaciones del credito, ha
traido al fin la paralizaci6n de los negocios y un estado de
crisis que pide, sin duda, medidas prontas y eficaces, para
asegurar, en cuanto sea possible, la propiedad de los ata-
ques de la suspicacia de algunos.






OBRAS DE SARMIENTO


La quiebra es una consecuencia necesaria de las espe-
culaciones comerciales, y no siempre depend de la con-
ducta, malversaci6n 6 falta de cAlculo del comerciante.
Causas generals, que afectan A un pais entero, suelen A
veces obrar sobre el comercio, A manera de epidemias que
se propagan de un individuo A otro, de una casa principal
A otras muchas subalternas. Un bloqueo, una revoluci6n,
una ley acaso, pueden causar una crisis en el comercio,
cuyas consecuencias se hagan sentir en un gran n6mero
de individuos. Aun no se ha asignado en Chile causa cier-
ta y demostrada al estado de crisis en que se ha hallado el
comercio, y que aun continda dejando ver sus resultados.
Creemos que hay una intima relaci6n entire el subido
interns del dinero y la frecuencia de las quiebras comer-
ciales; pues uno y otro efecto no pueden nacer, sino de una
relaci6n violent entire el medio circulante y los capitals
aplicados A la producci6n. En las casas que suspended sus
pagos, no obstante tener un capital active en mercaderias,
superior al que constitute el derecho de sus acreedores,
puede considerarse como sensible aquella relaci6n.
Pero, independientes de las causes legitimas de quiebra
en el comercio, hay otras que desenvolvi6ndose A la som-
bra de aqu6llas, causan males mayores y mayor alarma
6 irritaci6n, por cuanto proceden visiblemente de designios
torcidos, de falta de moralidad y pudor en los que se pre-
valen de la imperfecci6n de nuestra legislaci6n, de la in-
eficacia de la actual manera de proceder en los juicios de
quiebra, del poco celo, acaso, de los tribunales mismos
para perseguir y escarmentar el fraude. Hablamos de las
quiebras fraudulentas, que por desgracia no son raras en
nuestra 6poca, viniendo A complicar mAs y mAs la embara-
zosa posici6n de nuestro giro commercial.
Casi todas las naciones civilizadas han revisado, enten-
dido y detallado minuciosamente sus disposiciones legales
sobre las quiebras, dictando formalidades para todos los
actos, A fin de evitar el fraude. La falta de estas precau-
ciones y requisitos exigidos por la ley en otras parties, fa-
cilita centre nosotros la aparici6n de la quiebra fraudulent,
y los jueces encargados de juzgar las cuestiones que sobre
acciones comerciales se suscitan, debieran, en desempefio
de su deber, ser escrupulosisimos en la indagaci6n de los






LEGISLATION Y PROGRESS


hechos, d fin de reprimir los abuses que con tanta frecuen-
cia presenciamos, y que alienta A repetir la impunidad que
casi generalmente alcanzan en los tribunales.
Desde luego, se nota casi generalmente la falta de libros,
no s6lo no legalizados con las formalidades prescritas por
las leyes, sino que, lo que es peor aun, los libros faltan
absolutamente; y el juez tiene que rastrear en donde A
designio 6 por incuria no han quedado rastros, las tran-
sacciones que han motivado la quiebra, como asimismo el
valor legitimo de las acciones que en concurso se presen-
tan. Las costumbres autorizan hasta cierto punto este des-
orden en la contaduria de las casas subalternas de nego-
cios u otras, y la incuria de las autoridades casi lo han
sancionado. Prescrito estA el ndmero y la manera. de llevar
los libros; pero la ignorancia de los unos, la negligencia
de los otros, y quizA la suspicacia de algunos hace que sea
rarisima la casa, salvo las principles de comercio, que
puedan enseiiar por sus libros la march y estado de sus
negocios, y que estos libros est6n debidamente autorizados.
4 Por qu6 no se imponen multas several A los que no lle-
nan este requisite? por qu6 no se inspecciona peri6dica-
mente las casas declaradas de comercio, hasta asegurarse
de que han llenado ante el consulado las condiciones que
prescribiera la ley? En este caso no basta dar disposiciones,
sino que es necesario destruir la costumbre que autoriza
el no cumplimiento de esas disposiciones.
Pero, si la falta de libros ordenados embaraza A los jue-
ces para proceder en los juicios sobre quiebras, todavia es
mayor la confusion que result de los amafios de los que
se hallan en caso de quiebra, para salvar parte de sus capi-
tales, favorecer A algin acreedor amigo, demorar la subs-
tanciaci6n de las acciones, etc.
Nos limitaremos A indicar unos cuantos de los casos que
ocurren diariamente en nuestros tribunales, y que ponen
en pugna A los acreedores, motivando pleitos interminables
que embarazan la finalizaci6n del concurso. No es el menos
frecuente de estos subterfugios la transferencia de obliga-
ciones, por cuyo medio unr fallido cubre sus pagards, que
obran en su favor, A una parte de sus acreedores, antes de
declararse fallido, con el objeto de salvarlos de entrar en






OBRAS DE SARMIENTO


concurso; movido a obrar asi por motives de amistad, pa-
rentesco, etc.
Acciones de terceria de dominio con titulos supuestos.
Este caso es frecuente en nuestros tribunales, y tiende a
favorecer su repetici6n, cierto espiritu de claridad mal com-
prendida que predispone a sujetos, por otra parte intacha-
bles, A prestar sus firmas como testigos 6 parties de una
fingida transacci6n, por la cual aparece un instrument ante
testigos, en poder del concursado y que aun garantiza una
parte de la propiedad. En el mismo caso se hallaban las
escrituras piblicas otorgadas despu6s de que se tiene ya
la conciencia de la quiebra y con el objeto de anteponer
una acreencia A las que la ley favorece mas.
Creemos que la ley sobre quiebras que motivara la mo-
ci6n de que nos ocupamos, dejara zanjadas las numerosas
y complicadas dificultades que embarazan hasta hoy la mar-
cha de los tribunales y de los concursos.
Nosotros suministraremos algunos datos no del todo in-
significantes sobre la material, afiadiendo algunas obser-
vaciones generals i las que naturalmente suscitari la
important discusi6n. Pero la certeza de que va al fin a
ponerse remedio A los abuses de las quiebras fraudulentas
y la severidad de los tribunales en perseguir y condenar
todo acto fraudulent en las acciones de los concursos,
contribuirAn no poco a restablecer en el pdblico la con-
fianza y a volver A la circulaci6n los numerosos capitals
que se han retirado de ella, acosados sus poseedores por la
series casi no interrumpida de quebrantos, que han expe-
rimentado, A causa de las quiebras y de la mala fe de al-
gunos de los fallidos.



II


La moci6n sobre quiebras A que hemos aludido en nues-
tro ndmero de ayer, empieza 4 suscitar un grande interns
en el pdblico commercial, y no hay duda que el debate serA
animado 6 interesante. Va A tratarse de las bancas de las
cAmaras de una de las cuestiones que mas afectan los






LEGISLATION Y PROGRESS


intereses del moment: trAtase de poner remedio i una de
las dolencias que aquejan A la sociedad; pues que, como la
moci6n lo incuba en su exordio, todos deploran los que-
brantos de comerciantes honrados, de hombres trabajado-
res y de gentes que no pudiendo por su edad 6 otros mo-
tivos ocuparse de negociaciones activas, entregan sus aho-
rros, el capital con que subsisten, A uno que impunemen-
te puede disiparlo, Ilenar de amarguras y traer A la men-
dicidad A centenares de individuos. El autor en esta ani-
mada pintura, expone los estragos que causan en la socie-
dad las quiebras, pero sobre todo, las quiebras fraudulen-
tas, que segin 6l, ocurren A cada moment por la insufi-
ciencia de las leyes para reprimir el fraude y las maquina-
ciones de almas torcidas.
Seanos permitido, antes de ocuparnos inmediatamente
de la moci6n en cuesti6n, echar una rApida mirada sobre
algunas cuestiones sociales que contribuirAn, acaso, A ilus-
trar el juicio que nos proponemos emitir sobre la present
cuesti6n. Y i fe, que ella es grave; y nada estarA de mas,
cuando por una disposici6n legal que en much parte se
separa de las de igual clase y sobre el mismo asunto, en na-
ciones mAs civilizadas, mAs comerciantes, mAs desenvuel-
tas y por tanto mis expuestas A las tentativas culpables del
fraude, que lo que puede ser Chile, va A fijarse el modo
de proceder con los comerciantes que no pueden volver sus
acreencias.
Uno de los efectos de nuestra organizaci6n democrAtica,
es que las leyes corren el riesgo de ser dictadas, menos
por el convencimiento adquirido' despues de una prActica
seguida, que por las pasiones, intereses, esperanzas 6 te-
mores que agitan el espiritu p6blico en los moments que
preceden A la sanci6n de la ley. Inconveniente y mal es
este inherente i las representaciones democrAticas, influi-
das directamente por la opini6n piblica, que harian no
pocas veces odioso y perjudicial el instrument casi siem-
pre preocupado de la voluntad popular, movida, exaspe-
rada por los sucesos contemporAneos, si de su propia esen-
cia no saliese el corrective, por la facilidad de derogar la
ley, desde el moment en que sus funestas consecuencias
empiezan A hacerse sentir, y desde que han cambiado las
circunstancias particulares que motivaron su promulga-






OBRAS DE SARMIENTO


ci6n. Por este motive dijimos otra vez, que las actas de
las sesiones parlamentarias encerraban para la legislaci6n
una profunda ensefianza; porque los pormenores de la dis-
cusi6n de una ley descubrian mAs tarde las causes que la
habian motivado, el espiritu de ella, y los m6viles 6 influen-
cias que la habian producido.
VWase, sino, lo que acontece en este moment. De al-
gun tiempo A esta parte una no interrumpida series de
quiebras ha empezado a echar la alarma en el comercio,
y A sembrar la desconfianza en los Animos; la opini6n p6-
blica esti profundamente agitada, los capitalistas y comer-
ciantes inocentemente perjudicados por la malversaci6n 6
la falta de honradez de los fallidos, piden A gritos una ley
que los ampare en lo sucesivo contra estas depreciaciones,
que les arrebatan en gruesas sumas los medios de subsis-
tencia, adquiridos quizA A fuerza de afanes y economies.
Al fin se hace en la CAmara una moci6n para reformar la
legislaci6n sobre las quiebras, y el piblico interesado pro-
fundamente en la cuesti6n, aguarda con ansia la promul-
gaci6n de esta ley.
Sin embargo, seria precise antes asegurarse de que el
Animo de los legisladores no estA influido por ninguna
de las preocupaciones, por la exaltaci6n 6 la irritaci6n de
los interesados en garantir sus propiedades contra las ten-
tativas del fraude, lo que no es fAcil ni cuerdo prometerse.
El proyecto de ley presentado i las cAmaras estA revelan-
do la verdad de la observaci6n anterior; pues, como lo ha-
remos sentir mAs tarde, lleva la impresi6n de la exasperaci6n
public, consultando menos la justicia en si misma, que la
necesidad del moment.
Pero A esta tendencia democrAtica que aparece en nues-
tra legislaci6n, op6nese otra de carActer distinto, que sin
corregir los vicios de la primera, tiende A dar A nuestra
organizaci6n visos de una aristocracia oligArquica, que atro-
pellaria todas las consideraciones debidas A la dignidad
humana por garantir y asegurar la propiedad, en despre-
cio de la justicia, del honor y aun de la vida misma. Por-
que toda aristocracia funda principalmente su derecho de
mandar en la propiedad que posee; que por la legislaci6n
de mayorazgos, vinculos 6 otros medios tiende A hacerla
inamovible en cierto n6mero de individuos, cerrando en






LEGISLATION Y PROGRESS


cuanto es possible la puerta A las otras classes para elevarse
A la misma posici6n, revistiendo aquella de derechos y ga-
rantias, y persiguiendo sin piedad los ataques dirigidos
A ella.
La legislaci6n penal sobre la propiedad y contra los
deudores ha servido A explicar la organizaci6n social de
Roma y Grecia, mAs que las relaciones de sus historia-
dores. De lo sangriento de las leyes de Dracon, que cas-
tigaban el robo de una col con la pena de muerte, hAse
inferido que aquel legislator pertenecia A un partido aris-
tocrAtico, que pisoteaba al pueblo, poniendo en una mis-
ma balanza una col y la vida de un pobre plebeyo. Solon,
que organize la igualdad en Atenas, era el representante
del partido popular, que pudo al fin desasirse, de la ga-
rra de los ricos. Todos conocen la bArbara legislaci6n de
los romanos, con respect A los deudores, y las convulsio-
nes continues que agitaron A aquel pueblo, que sucumbi6
en la lucha entire Patricios y Plebeyos, entire acreedores y
deudores, entire el propietario que tenia derecho de matar
A azotes A su deudor insolvente, y este deudor A quien la
necesidad creada por las leyes dictadas por el propietario
mismo, le obligaba A ser siempre deudor y casi siempre
insolvente. La legislaci6n penal de las naciones modernas,
sobre deudores y sobre propiedad, se distingue mas 6 me-
nos por los mismos caracteres; su severidad 6 su dulzura
en relaci6n con la organizaci6n social. Si en Inglaterra
tiene la pena de muerte el robo de una oveja, y en Francia
una prisi6n mAs 6 menos larga, es porque en la primera
hay una aristocracia' ms compact, mas arraigada, mis
rica que en la segunda.
Cualquiera que examine nuestra legislaci6n penal sobre
el robo y las deudas, encontrarA en ella sintomas alar-
mantes de esta tendencia de la propiedad material A ha-
cerse superior en valor A todos los otros derechos socia-
les y trazas del predominio de los intereses aristocri-
ticos.
No nos detendremos sobre la ley del juicio ejecutivo
y sus anAlogas, por citar la que castiga el robo de ganado.
Las penas designadas por la ley para reprimir el robo de
ganado mayor, no estAn en proporci6n con la cantidad y
valor de la cosa robada, sino en relaci6n A la especie.






OBRAS DE SARMIENTO


j Por qu6 esta distinci6n monstruosa? SerA porque es
necesario proteger la propiedad mAs expuesta A tentar la
rapacidad de los necesitados? Puede esta ser la causa
ostensible, pero tambien puede haber movido A dictarla
el secret instinto de las classes propietarias, de las classes
poseedoras de la tierra y por tanto las 6nicas que tienen
vacas, A considerar la posesi6n de una vaca como cosa
mAs valiosa que la libertad individual de un patAn. No
hacemos el process a nuestra legislaci6n; indicamos s6lo
una tendencia, la misma que observamos en el proyecto
de ley; la propiedad pesa mAs; el capital antes que el
honor, que la libertad, y que el derecho del que no tiene
capital; del que ha perjudicado al capital; del fallido frau-
dulento 6 no. La ley lo declara un malvado, lo trata como
un criminal, desde que ha ofendido al tirano de la socie-
dad, al que debe ser garantido A costa de todos los dere-
chos y aun de la justicia misma. El fallido honrado desde
el fondo de su calabozo y con el sello de la infamia pues-
to sobre su frente, debe, si puede, probar que no es frau-
dulento, que s61o ha sido desgraciado, que ha perdido y
que no ha robado. ; Oh! i Esto es much! Despu6s volve-
remos sobre este punto.



III


Error funesto y que ha causado los mAs espantosos ma-
les y originado las leyes y decretos mAs terrible, ha sido
siempre el de career que las medidAs violentas y el rigor
de los castigos han de remediar mAs prontamente el mal,
6 destruir las resistencias que opone una sociedad A los
deseos de los que la rigen. Sin embargo, despu6s de si-
glos de una prActica sanguinaria y cruel, despu6s de haber
agotado todo lo que la perversidad humana ha podido idear
de mAs abominable y destructor, la experieicia ha mostra-
do que los males subsistep, las resistencias prosiguen y se
robustecen en despecho de los castigos y represiones des-
proporcionados, cuando las causes de que proceden con-
tin6an siempre obrando.






LEGISLATION Y PROGRESS


De aqui ha nacido al fin la benefica idea que domina hoy
como principio en legislaci6n, que la pena ha de ser pro-
porcionada A la importancia intrinseca del delito, y que el
objeto del legislator, mAs debe ser impedir por medio de
disposiciones previsoras y no recargar initilmente el C6di-
go Penal de penas arbitrarias y estemporAneas.
Dos casos tomaremos de la historic de Espafia que nos
servirAn para ilustrar nuestro asunto, y que no carecen de
aplicaci6n A, nuestro pais. El rigor de las leyes espafiolas
para reprimir el contraband de los Pirineos, ha llegado
hasta poner fuera ae la ley al contrabandista. Pues bien;
los contrabandistas han aceptado esta posici6n sin mur-
murar; han hecho de ella una profesi6n gloriosa, la han
rodeado de prestigious y de tradiciones; le han creado una
moral y una organizaci6n aparte, afuera y en pugna con la
sociedad. Los contrabandistas espafioles son, gracias al
rigor de las leyes, una naci6n enemiga de Espafia; hacen
con ella el comercio y la guerra; Ilevan la carga y la cara-
bina; y cuando se encuentran' con el resguardo, s61o se
consultant las probabilidades del triunfo; bien entendido
que por ambas parties la guerra es de muerte. El contra-
bando existe de siglos atrAs, se perpet6a, y lejos de alejar
de aquella peligrosa carrera A los que estAn expuestos al
rigor de las leyes, el gobierno 6 los partidos han tenido no
pocas veces que llamar A estos enemigos, para servir A la
patria y salvarla en los peligros. La ley, pues, s61o ha con-
seguido, con sus rigores, crear bandidos.
La Espafia, vi6 germinar ideas en su seno que alarma-
ron al gobierno, porque estaban en oposici6n con las mAxi-
mas establecidas. Se cre6 un tribunal para reprimir ideas,
se inventaron tormentos, se apuraron torpezas y cruelda-
des durante tres siglos; todo lo que era injusto y horrible,
todo lo que contrariaba la naturaleza humana, se puso en
juego, para que nadie pensase ni emitiese ideas contrarias
A las ideas recibidas. Consigui6 con toda aquella legisla-
ci6n criminal, absurda 6 injusta, lo que el gobierno se pro-
ponia? Lo que consigui6 fu6 atrasar de tres siglos la civi-
lizaci6n y embrutecer al pueblo; al cabo de estos tres si-
glos, las resistencias que querian acallar se hicieron mis
poderosas y menos manejables; de las classes superiores des-
cendieron hasta el populacho y con la iltima llama que






OBRAS DE SARMIENTO


exhalaba la extinguida inquisici6n fueron abrasados los
millares de sacerdotes que, por un error funesto, habian es-
tado atizAndolas hasta entonces.
Pero estas lecciones terrible y millares que de igual
naturaleza nos da la historic, son casi siempre perdidas,
para los pueblos que vienen atrAs y que debieran aprove-
charse de ellas. Cada vez que un poder se ve contrariado,
cada vez que tiene rabia, dicta castigos desproporciona-
dos 6 injustos por tanto. A cual impone pena mAs several,
pero el tiempo, algunas chorreras de sangre y los trastornos
y la paralizaci6n del progress, vienen A ensefiar, aunque
tarde, que habria sido mejor averiguar las causes del mal,
y tratar de extinguirlas.
Damos tan seria importancia al proyecto de ley sobre
quiebras, porque sabemos que, en la forma en que estA re-
dactado, tiene celosos partidarios que creyendo satisfacer
una demand de la justicia, s61o escuchan un sentimiento
de venganza, confundiendo en la misma prescripci6n al
honrado comerciante que es desgraciado en sus negocios, y
al dilapador A quien s61o debia alcanzar la ley. Se dice
que todo comerciante que suspend sus pagos debe ser
por este hecho s6lo tenido por fallido fraudulent, y trata-
do como tal, si desde la cArcel no prueba su inocencia.
Valdria mAs haber redactado la ley en estos t6rminos: (So-
breentendiendo que todo comerciante es un ladr6n, hAgan-
se las excepciones que resulten probadas despu6s de la
penosa y larga substanciaci6n de una causa criminal, segui-
da contra los que quiebren,.
Es un principio consagrado hoy en legislaci6n que, an-
tes de exponer A un inocente A sufrir una pena que no ha
merecido, se deje impune el delito de los verdaderos cri-
minales. Nuestro proyecto sobre quiebras, por el contrario,
infama A ciegas A inocentes y criminals primero, para
lavar despues, por medio de la cArcel, un process y una
sentencia, la deshonra que ech6 A ciegas; y la profesi6n de
comerciante, mAs que ninguna otra, require un sentimien-
to de honor acrisolado. El comercio vive del cr6dito; el
honor es, pues, un capital que estA en giro y que la ley
no debe en manera ninguna exponer innecesariamente A
sufrir menoscabo.
A la animada pintura que se ha hecho de los males cau-






LEGISLATION Y PROGRESS


sados por las quiebras fraudulentas, opondriamos nosotros
los horrores producidos por la ley. Supongamonos un ten-
dero honrado, cargado de familiar y de obligaciones; pero
por incapacidad, por especulaciones erradas, falta de for-
tuna 6 de habilidad para negociar, se encuentra al fin en
la imposibilidad de cubrir sus cr6ditos. Cierra su puerta
y se dirige a la carcel, abandonando su familiar A la Provi-
dencia. El process principia, los acreedores se reunen, y
la causa despu6s de seis meses 6 un afio de dilaciones y
entorpecimientos, da por resultado que la quiebra no fu6
fraudulent. Un afio de cArcel, los restos de su negocio
deteriorados, los costs de una larga actuaci6n, su honor
amancillado, qu6 mAs 'quiere la ley?... VolverA este
hombre 4 seguir su profesi6n? Creo que seria oportuno
proveer algo tambien para el suicidio, por lo que pueda
ocurrir, cuando ley tan tirAnica hubiese de aplicarse.
DirAse que el objeto es reprimir el fraude; que el ma-
yor numero de las quiebras que ocurren son fraudulentas ?
Enhorabuena. Dictense leyes para este caso; pero sin de-
clarar delito capital la quiebra en si misma, y sin violen-
tar la justicia, ni privar A los fraudulentos de ninguna de
las garantias, ni miramientos que la ley dispensa A todos
los criminals. No restablezcamos, pues, la legislaci6n pe-
nal de la inquisici6n en favor de la propiedad, que no es
cosa tan sagrada, como aquellos que querian defenders a
fuerza de crimenes y de violar cuanto derecho ha conquis-
tado la triste humanidad, con su sangre y sus padecimicn-
tos de tantos siglos.
La confecci6n de las leyes pide mis calma que la que
se exige del juez que ha de aplicarlas; y la ley que ha de
disponer sobre quiebras, mayor nimero de articulos, que
los que pueden dictar los temores y la alarma que han
causado los fraudes que de poco tiempo estamos presen-
ciando.
Volveremos A repetirlo, las quiebras dependent muchas
veces de causes generals que obran sobre una sociedad
entera, y que un comerciante no puede atajar en sus con-
secuencias. De aqui nace la necesidad de garantir A los
fallidos, contra la legislaci6n criminal. Si hubiese una re-
presentaci6n compuesta de industriales, los veriamos tam-
bidn querer dictar leyes contra la tirania del capital, que se






OBRAS DE SARMIENTO


Ileva en r6ditos las garantias que pueden dar nuestros ac-
tuales negocios. Entonces los capitalistas clamarfan contra
la injusticia y la inutilidad de la ley, y tendrian raz6n;
porque la tasa legal del interns, no establece el interns co-
rriente 6 commercial, sino la mayor 6 menor abundancia de
dinero circulante y la demand de capitals hace la in-
dustria y el comercio.
Nos hemos limitado por ahora A atacar s61o el princi-
pio en que se apoya la moci6n sobre quiebras, porque nos
ha parecido funesto en su aplicaci6n, como injusto en las
ideas de que emana. Cuando se trate de dictar una ley
sobre la material, ley por otra parte reclamada imperio-
samente por las necesidades actuales, pasaremos A estudiar
las causes de que nuestras quiebras emanan, y los medios
legitimos de estorbar el fraude, por medio de disposiciones
preventivas. Mientras que este caso llega, suministraretnos
datos sobre la material, que ilustren al piblico acerca de
sus verdaderos intereses.




IV

Estamos reproduciendo el proyecto de ley sobre hipo-
tecas que ha publicado El Araucano, no s61o por poner en
conocimiento de nuestros lectores un document de suyo
muy important, sino tambi6n por cuanto favorece nuestros
concepts en material de quiebras; A saber, que las leyes
que A este respect hayan de dictarse tengan por objeto
facilitar la pronta expedici6n de los concursos y la regu-
lar y fAcil deslindaci6n de los derechos de los acreedo-
res; sin descuidar por eso las disposiciones preventivas
que concurran A estorbar el fraude en los quebrados, fa-
cilitando la averiguaci6n de las causes que motivan las
quiebras.
Con este objeto, nos proponemos insertar en nuestras
columns la ley sobre Bancarrotas, dictada en Francia el
afio 1838, en la que se refundian las disposiciones ante-
riores del C6digo, amplificando y esclareciendo sus dispo-






LEGISLACI6N Y PROGRESS


siciones, A fin de servir mAs oportunamente A las nece-
sidades pdblicas, seg6n los datos que la experiencia de
los tribunales habia suministrado. Sin duda que no es
nuestro Animo aconsejar que se copie servilmente la ley
francesa, atendiendo A que cada pais tiene sus peculiari-
dades A que las leyes deben dar complete expresi6n: pero
A mAs de suministrar el conocimiento de esta ley datos
importantes sobre la material, es precise tener present que
los principios de la justicia son comunes A todos los
pauses, y el derecho commercial se halla basado en los mis-
mos principios aqui que en Francia, con la circunstancia
de que en aquellos paises desenvueltos no hay menos dis-
posici6n al fraude, que en los nuestros, sino mas precau-
ciones legales para evitarlo; y que la ley que insertaremos
ha sido promulgada en una 6poca muy reciente aconseja-
da y redactada por hombres inteligentisimos en materials
de derecho y comercio, y despu6s de haber cosechado los
frutos de una larga experiencia que hizo sentir lo defectuo-
so de la legislaci6n existente. A decir verdad, no sabemos
d6nde debi6ramos limitar la imitaci6n y aun la adopci6n
de la legislaci6n de los pueblos mAs experimentados en
aquellas materials, en que sus principios de derecho son
los mismos que los nuestros. Desde que Napole6n resu-
mi6 las leyes en un solo cuerpo, el deseo de codificar las
suyas respectivas se ha hecho una necesidad para todas
las naciones civilizadas, haciendo que muchas adopten sin
restricci6n y promulguen el C6digo Napole6n que otras
fingen former nuevos, por ligeras alteraciones hechas en
aqu6l; y las mas ansiadas le hayan tenido al menos pre-
sente, como un modelo de precision.
Creemos, pues, hacer A nuestros cuerpos legislativos un
servicio, en popularizar por la prensa los trabajos de otras
naciones en material que, como la de quiebras, present
tantos puntos de afinidad con nuestras necesidades. De la
comparaci6n, al menos puede resultar una 6til instruc-
ci6n, cuyas lecciones no deben desdefiarse, cuando se trate
de dictar leyes cuyas disposiciones van A influir en la
suerte present y future de muchos individuos y A recaer
sobre una de las profesiones de que depend el porvenir
y el engrandecimiento del pais. Ya publicaremos en otro
numero los resultados perniciosos que se han palpado en


TOMO X.-4






OBRAS DE SARMIENTO


Inglaterra, A efecto de las duras leyes contra deudores,
y los datos estadfsticos que suministran el movimiento de
las cArceles especiales para su aprehensi6n.







PROYECTO DE LEY SOBRE PRIVILECIOS F HIPOTECAS



Articulo I. Toda obligaci6n personal da al acreedor el
derecho de perseguir su ejecuci6n sobre todos los bienes
muebles y races del deudor, sean presents 6 futures.
Exceptdanse:
I. Los salaries de los empleados en servicio piblico,
que s61o son embargables A favor de los acreedores
hasta concurrencia de la tercera parte, si no pasan
de mil pesos; 6 hasta concurrencia de la mitad, si
pasan de esta cantidad. La misma regla se extiende
A las pensions remuneratorias del Estado, a los
montepios, retires y jubilaciones.
2.0 Las pensions estrictamente alimenticias.
3.* Las cosas que la ley declara inmuebles por su ad-
herencia 6 accesi6n g predios. Pero podrAn ser em-
bargados con ellos.
4.0 El lecho del deudor, el de su mujer, los de los hijos
que viven con 61, y la ropa absolutamente necesaria
para el abrigo de unos y otros.
5.0 Los libros relatives A la profesi6n del deudor, hasta
el valor de doscientos pesos y A elecci6n del mismo
deudor.
6.o Las mAquinas 6 instruments de que se sirva el
deudor para la ensefianza de alguna ciencia 6 arte,
hasta concurrencia de dicha cantidad y sujetos i
la misma elecci6n.
7.0 Los uniforms y equipo de los militares, seg6n su
arma y grado.






LEGISLACI6N Y PROGRESS


8. Los utensilios de los artesanos, necesarios para sus
ocupaciones personales.
9.0 Los articulos de alimento y combustibles, que exis-
tan en especie en poder del deudor, hasta concu-
rrencia de lo necesario para el consume de la fami-
lia durante un mes.
o1. La propiedad de los objetos que el deudor posee
con cargo de restituci6n y las demis cosas cuya
enajenaci6n 6 embargo estuvieren prohibidos por
leyes express.
Los objetos especificados bajo los nimeros 4.- y Io, no
podrAn ser embargados A favor de cr6dito alguno por pri-
vilegiado que sea; los otros podran serlo por alimentos su-
ministrados al deudor; por creditos privilegiados de los
fabricantes 6 vendedores sobre los mismos objetos, 6 de los
que se han prestado dinero 6 cosas equivalentes para su
compra, fabricaci6n 6 reparaci6n.
Art. 2.0 Los acreedores (salvas las excepciones que
acaban de expresarse) podran hacer que se vendan todos
los bienes del deudor y que se reparta entire ellos el precio
hasta concurrencia de sus cr6ditos, si fuesen suficientes los
bienes; 6 en caso de no serlo, d prorrata, cuando no hay
causes especiales para preferir ciertos cr6ditos.
Las causes de preferencia son: el privilegio, la prenda
y la hipoteca.
Los privilegios, prendas 6 hipotecas, son inherentes a
los cr6ditos para cuya seguridad se han constituido y pa-
san con ellos a todas las personas que puedan adquirir le-
galmente dichos creditos por cesi6n, subrogaci6n 6 de otra
manera.
Art. 3.o El privilegio depend inicamente de la natu-
raleza del credito, sin relaci6n A la fecha del contrato; y
prefiere A todas las hipotecas y prendas, aun las que sean
anteriores a la causa' del privilegio.
Los creditos privilegiados pueden serlo mis 6 menos
y preferir unos A otros.
Art. 4.o Los privilegios pueden recaer sobre todos los
bienes 6 s61o sobre ciertos bienes.
Los que recaen sobre todos los bienes afectos primera-
mente los muebles y en subsidio los inmuebles.
Art. 5.0 Los cr6ditos privilegiados sobre todos los bie-
nes del deudor son:






OBRAS DE SARMIENTO


I. Las costas judiciales que se acusen por el interns
de todos los acreedores 6 de la mayor parte de ellos.
2.0 Los cr6ditos del fisco, y los de las municipalidades
por multas, 6 por impuestos fiscales 6 municipales
devengados.
El privilegio de los impuestos fiscales 6 municipales si-
gue A la especie que determinadamente los deba, aun cuan-
do el primitive deudor haya transferido el dominio de ella.
3.0 Las empresas funerales, proporcionadas A la condi-
ci6n y caudal del difunto.
4.0 Los gastos de la dltima enfermedad. Pero si la
enfermedad hubiera durado mAs de un afio, fijara
el juez, seg6n las circunstancias, la cantidad hasta
la cual se extienda el privilegio.
5.0 Los salaries de los criados y dependientes por el
afio corriente y el aflo anterior.
6.0 Los articulos de consume necesario suministrados
al deudor y su familiar durante el aflo corriente y
el afio anterior.
7.0 Las pensions debidas A los colegios y profesores
por el afio corriente y el ailo anterior.
Todos los enunciados privilegios prefieren unos A otros
en el orden que se han mencionado, y los de una misma
especie concurren.
Art. 6.0 Los cr6ditos privilegiados sobre los bienes mue-
bles son los siguientes:
I. El posadero tiene privilegio sobre los efectos que
el deudor ha introducido en su posada y que per-
tenezcan al mismo deudor (lo que se presume A
menos de prueba contraria) mientras dichos efec-
tos permanezcan en su poder y hasta concurrencia
de lo que se le deba por alojamiento, expenses y
dafios.
2.0 El acarreador goza igualmente de privilegio sobre
los efectos que acarrea, mientras dichos efectos per-
manecen en su poder, hasta concurrencia de lo que
se le deba por acarreo, expenses y daflos.
3.0 El que ha suministrado al labrador dinero 6 semi-
lHas para la siembra 6 cosecha, goza de privilegio
sobre los frutos cosechados en consecuencia.
4.0 Gozan de privilegio sobre los products de una mina
los aviadores de ella.






LEGISLACI6N Y PROGRESS


5.o El arrendador goza de privilegio sobre todos los
frutos de la casa arrendada que existan en poder
del arrendatario; tenga derecho de percibir y sobre
todos los objetos que se hayan empleado en amo-
blar y guarnecer la casa arrendada y que existan
de la misma manera en poder del arrendatario y
pertenezcan A este; lo que se presumir6 A menos
de prueba contraria.
El privilegio del arrendador se extiende A los frutos y
aperos del subarrendatario que no sean conformes A las
clAusulas aut6nticas del subarrendamiento 6 I la costumbre.
6. Goza asimismo de privilegio el credito de las ex-
pensas. hechas en dinero 6 servicio para la fabri-
caci6n 6 reparaci6n de una cosa; pero solo sobre
la cosa fabricada 6 refaccionada y mientras 6sta se
halle en poder del deudor.
7.0 El vendedor de cosa mueble y el que ha prestado
dinero para su compra, gozan de privilegio sobre
ella hasta concurrencia de lo que se les deba de
su precio, mientras la cosa estA en poder del com-
prador, y pueda fAcilmente identificarse, sin em-
bargo de que no haya expirado el t6rmino para el
pago.
Para la preferencia de los cr6ditos privilegiados sobre
los bienes muebles, se observarAn las reglas siguientes:
Ocupan el primer lugar los privilegios sobre todos los
bienes y siguen A6 stos los privilegios sobre los bienes
muebles, segin el orden con que se han enumerado en
este articulo.
Concurriendo dos 6 mAs privilegios de la clase enunciada
bajo el n6mero 4.0 6 de la clase enunciada bajo el ndme-
ro 6.0 y no teniendo cabida todos, preferirAn en cada clase
unos A otros en el orden inverso al de su antigiiedad.
Art. 7.0 Los cr6ditos privilegiados sobre los bienes rai-
ces son los siguientes:
I. Los arquitectos, empresarios de edificios, canales,
puentes y de toda especie de obras y construccio-
nes adherentes al suelo, los albafiiles, carpinteros
y otros obreros empleados en levantar 6 reparar los
edificios, obras y construcciones, gozan de privile-






OBRAS DE SARMIENTO


gio sobre estos objetos, hasta concurrencia del valor
de su industrial, materials y dinero adelantado.
2.0 El vendedor de una finca y el que ha prestado di-
nero para su compra, tienen privilegio sobre ella
para el pago de lo que se les deba del precio.
Para la preferencia de los cr6ditos privilegiados sobre
los bienes races, se observarAn las reglas siguientes:
Ocupan el primer lugar los privilegios sobre todos los
bienes y siguen A 6stos los privilegios sobre los bienes
races seg6n el orden con que se han enumerado en este
articulo.
Concurriendo sobre una misma finca dos 6 mAs pri-
vilegios de la clase enunciada bajo el nimero i., pre-
ferirAn unos A otros en un orden inverso al de su anti-
giiedad.
Art. 8.0 Se agregarAn en todo caso A la suma privile-
giada los respectivos intereses convencionales y A falta de
convenci6n, los legales.
Art. 9.0 La ley establece hipotecas generals.
I. A favor del fisco, sobre los bienes de los recauda-
dores de bienes fiscales para la seguridad de 6stos.
2.0 A favor de los establecimientos nacionales de cari-
dad 6 educaci6n, y A favor de las municipalidades,
de las iglesias y de las comunidades religiosas, sobre
los bienes de los recaudadores y administradores de
sus fondos.



V

La cuesti6n sobre quiebras ocasionada por la moci6n del
diputado Tagle, ha suscitado en la prensa el interns que
correspondia A un asunto de tanta transcendencia. Es de
esperarse que la CAmara, al tomarla en consideraci6n, pres-
te la debida atenci6n A los datos que la prensa ha sumi-
nistrado. Entre ellos merecen particular atenci6n el comu-
nicado sobre apelaci6n de documents, publicado por El
Araucano, y el muy notable que acabamos de insertar en
nuestro ndmero de anteayer suscrito por un comerciante.






LEGISLATION Y PROGRESS


El autor de esta iltima important producci6n, aconsejado
por una larga y sostenida experiencia en el comercio de
Chile, ha podido suministrar sus observaciones sobre las
causes que han preparado las crisis comerciales, cuyos fa-
tales efectos estamos presenciando ain, y que han moti-
vado las quiebras que original la alarmante moci6n que
nos hemos propuesto combatir, por los funestos efectos que
juzgamos traeria para las transacciones comerciales.
Creemos que entire las concausas enumeradas y otras
de menos consecuencia, tales como la clausura del comer-
cio trasandino, que figuraba por algunos centenares de
miles en importaci6n y exportaci6n, ocupa el primer lugar
la desproporci6n entire la cantidad de numerario circulan-
te, y el acrecentamiento de las transacciones que lo recla-
man. El subido interns del dinero es el seguro bar6me-
tro para juzgar de este movimiento del numerario. Cuan-
do en las grandes plazas comerciales, como Londres y Pa-
ris, se acumula momentineamente el numerario, las di-
ficultades son para el capital que no halla facil colocaci6n
sin bajar el n6mero del interns corriente. Entre nosotros
ocurre lo contrario, pues van cada dfa en progresi6n las
dificultades para la industrial que reclama el capital y el
aumento del interns sobre el mAximum del corriente.
Esta escasez de medio circulante influye de un modo po-
deroso, no s61o para poner en conflict el comercio A cada
moment y perjudicar sus transacciones, sino, lo que mis
conviene A nuestro prop6sito, para dejar en descubierto
la mala posici6n de negociantes aventureros, y original las
quiebras fraudulentas que causan la alarma general.
Una casa de comercio bajo el pie que estA montado el
giro en todos los paises comerciales, sigue las mismas leyes
de los Bancos. Hay un credito active y otro pasivo; y si
la actividad de las especulaciones y el buen estado de una
plaza piometen f6cil salida A las mercaderias, el especu-
lador puede mantener su giro, sin capital propio. El conoce,
por ejemplo, el monto de los cr6ditos abiertos; y conocidos
los plazos del vencimiento, puede calcular las entradas
con que cuenta para saldarlos. El capital de un comer-
ciante en este caso no figure, sino como un dep6sito para
responder de cualquier deficit entire el cr6dito active y el
pasivo, durante el movimiento de su negocio.






OBRAS DE SARMIENTO


De aquf, pues, se original las quiebras fraudulentas. Un
hombre conocido como honrado, goza de un cierto cr6dito
entire una parte de los capitalistas y comerciantes, y leva-
do por la necesidad de trabajar, lo pone en ejercicio con-
tando con los buenos resultados presuntos de su especula-
ci6n future; si este cAlculo falla, ya por haber sido err6neo,
ya por los conflicts comerciales de la plaza, la quiebra
ha de tener lugar bien pronto y con todos los caracteres
de fraudulent. Un caso capital, como base de este cr6-
dito, aplicado a especulaciones mAs extensas que las que
puede garantir, trae al fin los mismos resultados, sin que
sea dado a legislaci6n alguna por medios director evitar
el abuso del credito 6 la aplicaci6n de cortos capitals a
especulaciones desproporcionadas. Mal es este que sufri-
rA largo tiempo nuestro comercio, porque tiene origen en
causes que cada dia toman mayor desenvolvimiento, y que
son una garantia y una promesa de riqueza para el pais.
Esta multitud de comerciantes improvisados desde ayer
que cubren toda la superficie del pais con sus baratillos,
tiendas y almacencitos, cuyos capitals nadie puede apre-
ciar, y cuya contaduria no tiene mas registry que la me-
moria del depositario, son, sin embargo, las iltimas rami-
ficaciones de las arteries del comercio, que llevan las mer-
caderfas desde los focos principles hasta la masa de los
consumidores. La ignorancia de estos distribuidores en
iltimo resort, su escasez de capital, la informalidad de
su contaduria, la mala fe de algunos, A cada crisis ,del nu-
merario que no ocurre A sus arcas, desde las manos de
los consumidores, va a hacerse sentir en el comercio por
mayor hasta las casas que estAn recibiendo de primera
mano las mercaderias importadas. El contrast de una
de 6stas, 6 de las secundarias, puede comprometer en su
caida a muchas otras relacionadas colateralmente con
aquella.
SQu6 puede hacer la legislaci6n para remediar esta
clase de inconvenientes? Creemos nosotros que su influen-
cia debe ser puramente preventive. El comercio necesita
aventurar un tanto de sus capitals para obtener sus ga-
nancias. Z Querria el legislator entrometerse a garantir al
comerciante de sus mismos errors, cuando ha abierto cre-
dito A comerciantes subalternos de cuyo estado de nego-






LEGISLACI)N Y PROGRESS


cios no ha tomado el trabajo de informarse? Cuando,
Ilevado tambi6n del deseo de extender indefinidamente el
circulo de sus especulaciones, olvida los consejos de la
prudencia, de la misma manera que los que se aventuran
sin capital en especulaciones desproporcionadas? Iria la
ley A ahogar en estos iltimos el deseo de adquirir, que
los lleva A tocar todos los medios de conseguirlo? Y sin
embargo, para nosotros todo esto no es mAs que un sin-
toma de desarrollo industrial, santo y itil en su principio,
aunque en los resultados traiga estos inconvenientes y
extravios. El comercio se extiende, la propiedad se mueve
rApidamente y no es de extraflar que de vez en cuando
ocurran trastornos y caidas.
La legislaci6n sobre quiebras no debe, pues, proponerse
castigar las quiebras, porque son inevitable, sino atenuar
sus efectos, regularizando los medios legales de esclare-
cerlas, estorbando, en cuanto est6 A su alcance, no que el
que no tenga capital no gire, porque no estA en su mano
hacerlo, sino mandando que se llenen las formalidades re-
queridas por las leyes vigentes, sobre los libros y otros me-
dios de comprobaci6n.







LECISLACION 80BRE IMPRENTA COMO INDUSTRIAL



(El Progreso, Noviembre 16, 19 y 20 de 1844.)


I

Hace algdn tiempo que llamamos la atenci6n de la le-
gislatura sobre la necesidad de favorecer A la prensa en su
carActer de industrial national, eximiendo de derethos al
papel de imprimir, que es la material prima de que hace
mayor consume.






OBRAS DE SARMIENTO


Como un hecho que debe contribuir un poco A ilustrar
las opinions, creemos oportuno hacer conocer que hace
cosa de seis meses que no se introduce papel en la plaza,
y que por consecuencia, todas las prensas estan A racidn de
papel, calculando el tiempo que habrA de durarles la pro-
visi6n y temiendo que el material se agote antes que lo
puedan refrescar y suspendiendo por supuesto, las publi-
caciones. Este incident nos trae A la memorial una actua-
ci6n seguida en 1560 en una de las conquistas espafiolas,
en que el actuario concluye con estas palabras: ((Y aqui
terminaron las declaraciones por haberse concluido el pa-
pel que habia en la plaza, pasando los autos a Mendoza por
tenerse noticia que alli habia papeln.
Suponemos que algunos objeten A la fundada y legitima
pretensi6n de los impresores, que el dia que se establezca
en el pais una fAbrica de papel, reclamarian entonces los
fabricantes para que se protegiese su industrial. Nuestra
respuesta es sencilla; que la legislaci6n debe ocuparse de
los intereses presents, y cambiar seg6n que los intereses
cambien. Es ventaja inapreciable de los gobiernos repre-
sentativos el que las leyes sean la expresi6n fiel de las ne-
cesidades presents, sin curarse de construir monumentos
duraderos, inaplicables en su ejecuci6n, desde que des-
aparecen las circunstancias especiales que hicieron necesa-
ria su existencia.
Pero ya que nos ocupamos de la prensa, entraremos
en una cuesti6n de much mAs importancia, relative A su
producci6n. Cuesti6n iniciada ya por El Mercurio y que
merece, sin duda, ocupar seriamente la atenci6n de los le-
gisladores. Tal es, la protecci6n que reclama la producci6n
literaria del pais, la que no estA suficientemente garantida
por las leyes actuales que pretenden favorecerla.
Las legislaciones europeas tardaron much tiempo en
reconocer el derecho que cada hombre tiene de sacar pro-
vecho de sus lucubraciones abandonadas a la publicidad,
y mas 6 menos buscadas del pdblico, segun la importancia
que A ellas se atribula.
La prensa empero, constituy6ndose en un taller de re-
producci6n, de las ideas 6 de los libros, necesit6 para mo-
verse con regularidad, una legislaci6n que asegurase al






LEGISLATION Y PROGRESS


author. el fruto de su trabajo por una parte y al piblico las
ventajas de la propagaci6n de las ideas.
Asi, pues, la ley declar6 robo la reimpresi6n de un
libro cuyo autor no se habia desnudado del derecho de
propiedad literaria, que hizo durar mientras la vida del
autor y aun algunos afios mas en casos particulares, de-
jando A la prensa el derecho de reproducir todos los libros
que no estaban garantidos por este derecho sagrado. Hoy,
sin embargo, se siente por todas parties la necesidad de
una legislaci6n general en esa part del mundo, para ga-
rantir la propiedad literaria de la espoliaci6n que sufre
de las otras naciones, y esta cuesti6n de la propiedad li-
teraria se encamina visiblemente A former parte del De-
recho Internacional. La Francia, cuya literature descuella
sobre todas las otras del mundo actual, tiene en su fron-
tera A la Bl6gica, donde se han establecido imprentas
con millones de capital, para reimprimir todo libro fran-
c6s asegurado A su autor en Francia, pero no fuera del
territorio francs. No bien la obra mAs important ve la
luz piblica en Paris, de cuenta del author, que cinco dias
despues principian seis 6 mis prensas en B6lgica A re-
producirla por millares de ejemplares y de cuenta de la
fibrica de libros, 6 la contrefafon, para proveer A todo el
mundo civilizado, y se recuerda la circunstancia de ha-
ber una de estas empresas mandado A Chateaubriand, A
su trAnsito por Bilgica, las pruebas de una de sus mejo-
res obras que estaban reimprimiendo.
Sucede lo mismo y peor aun, A la Inglaterra, que no
puede exportar un libro suyo, pues que les seria imposi-
ble rivalizar con la prensa norteamericana, que se apodera
de todos sus libros y los lleva A mejor precio A las coilo-
nias inglesas. La Italia, dividida en tantos Estados, se
hace una guerra desapiadada de contrefafon, que se ejerce
impunemente de ciudad A ciudad.
Finalmente, las colonies espafiolas reproducen, 6 pue-
den reproducir al menos, las producciones de la literature
espailola; aunque es verdad que actualmente son tan in-
significantes y poco numerosas, que los intereses espafio-
les s6lo figurarian por analogia y por entrar en la regla
general A la par de los de las naciones que tienen literatu-
ras, escritores y libros.






OBRAS DE SARMIENTO


Esta reproducci6n de los libros de una naci6n en otra,
si bien despoja A un autor de su derecho, limitindolo al
s61o pais de su nacimiento, trae por otra parte, ventajas
inmensas A la civilizaci6n del mundo, que hace desde lue-
go propiedad suya cada progress que la inteligencia hu-
mana hace en los pueblos mAs adelantados por el ministerio
de las cabezas mAs bien organizadas. Cuando todos los
cristianos marchan bajo una misma bandera y se dirigen
a un mismo fin; cuando cada pueblo avanza con los pro-
gresos de todos los demAs y la inteligencia humana por
medio de la inteligencia de los grandes hombres de todas
las naciones se instruye, por decirlo asi, con la colecci6n
de todos los pensamientos, de todas las observaciones que
han ligado todos los hombres y todos los siglos pasados,
Sno deben volver los que elaboran nuevas ideas al dep6-
sito comin, las verdades que han afiadido A los que de to-
das parties se les trasmiten? Cada escritor tiene su poco
de plagiario, se ha dicho, y con raz6n; y son muy pocos
los pensamientos nuevos que no sean hijos legitimos de
pensamientos anteriores.
C6mo, pues, llegaria A formularse una legislaci6n uni-
versal para proteger la propiedad literaria de un modo
efectivo? Enhorabuena que si Lamartine, Hugo, Guizot,
Thiers, etc., publican un libro que descubre nuevas vias en
la ciencia y la historic, no pueda ser reproducido en Fran-
cia durante la vida del autor; que tampoco pueda ser re-
producido en Bl6gica y se Ilegue A establecer un derecho
international al menos por una 6poca determinada; pero
una traducci6n de esas mismas obras en los idiomas de
otras naciones, A que restricciones deberA sujetarse?
porque aqui hay dos autores, dos trabajadores: el que tra-
duce y el autor; el uno national y extranjero el otro. Y la
compilaci6n, la nacionalizaci6n, digamos asi, de las obras
elementales, de los tratados cientificos?
Hemos creido oportuno entrar en estos antecedentes,
para exponer el terreno de la cuesti6n sobre la propie-
dad literaria y contraernos A las modificaciones que experi-
menta en Am6rica, que son tan notables, atendida nuestra
calidad de naciones no productoras de pensamientos origi-
nales, como lo haremos sentir en nuestro articulo de
mafiana.






LEGISLATION Y PROGRESS


II

Al ocuparnos de la legislaci6n sobre la propiedad litera-
ria, necesitamos conocer antes de todo la esfera en que se
ejerce este g6nero de producci6n y nuestra posici6n res-
pectiva en materials intelectuales.
Si el pais es est6ril en material de creaciones industria-
les, no lo es menos en products literarios: obs6rvese sino
en el catilogo de patents acordadas, los apellidos de los
que las solicitan y obtienen. Nombres extranjeros solos 6
asociados por conveniencia con algunos del pais. La indus-
tria es entire nosotros plant ex6tica, pero que aclimatamos
lentamente, ganando con ello un cuidado mas y un nuevo
medio de producer.
Obs6rvese, asimismo, el ndmero y carActer de los libros
que nuestras prensas publican, y se convendrA que lo que
mis predomina entire ellos es la aclimataci6n de las pro-
ducciones de otros paises. Y esto no puede ser de otro
modo. Para que un pais americano pretendiese abundar
en producciones literarias, necesitaria lo que segura-
mente no tendria sino A la vuelta de siglos, una litera-
tura; porque s61o del desarrollo future de nuestras socie-
dades, de la mezcla de naciones distintas, en un suelo,
virgen, sin historic hasta aqui, y de las instituciones,
costumbres 6 ideas que aquellos pueblos asuman A causa
de la novedad de su posici6n, podrd resultar un dia una
literature.
El afan actual de los Estados americanos es el de ins-
truirse, y para conseguirlo, sus hombres mas adelantados
menos necesitan dedicarse A descubrir nuevas verdades
que A conocer las que ya ha encontrado el mundo civi-
lizado. Nuestros studios deben asemejarse un poco por
el carActer A los del Renacimiento, porque nuestra posi-
ci6n es anAloga. Cuando hemos entrado en el goce de
nosotros mismos, cuando la libertad ha venido A mostrar-
nos el brillo de sus prestigious, nos hemos encontrado pro-






OBRAS DE SARMIENTO


fundamente atrasados, incapaces de gozar de sus venta-
jas; en una palabra, ignorantes, y en el moment que
queremos dedicarnos A la adquisici6n de los conocimien-
tos que nos faltan, nos asalta una dificultad poco presen-
tida por la generalidad, no tenemos libros escritos en nues-
tro idioma para instruirnos.
Si los norteamericanos no se precian por el moment
de producer gran n6mero de libros, tienen en cambio en
su propio idioma, fuentes inagotables de donde proveerse
con profusion para sus necesidades intelectuales. Las pren-
sas norteamericanas son una sucursal de las inglesas y las
obras mas distinguidas que ven la luz en Londres, van A
reflejarse inmediatamente en Boston 6 Nueva York. La
compilaci6n es innecesaria en Norte Am6rica y la traduc-
ci6n un objeto de lujo.
No sucede asi con los pueblos que hablan nuestro bello
idioma, que poco nos tienen preparado para nuestra ins-
trucci6n, en despecho de lo que, contra la evidencia de
los hechos, nos estAn achacando ciertos escritores que no
sabrian qu6 libros sefialarnos como indispensables entire
los que ha producido hasta hoy la literature peninsular.
Este hecho es grave y merece que nuestros legislado-
res lo conozcan A fondo, para que con conocimiento de
causa, estatuyan lo que mas convenga. La producci6n de
libros en Chile, como en otros puntos de la Am6rica espa-
fiola, serA bien pronto una industrial national de grande
extension, porque Chile necesita proveer A todas sus nece-
sidades intelectuales con los libros que sus imprentas den
a luz; y como estos libros no seran siempre originales,
es precise que la ley estimule y asegure el trabajo de todos
los que consagren su tiempo A enriquecer el corto caudal
de libros que poseemos, apreciando el valor de este traba-
jo segin la forma que pueda afectar.
La ley actual que protege la producci6n literaria, con-
forme con esta verdad, no s61o se limita al caso de la ori-
ginal, sino tambien A la traducci6n, a la que pone en el
mismo rango de la anterior; y asi debe ser. Exceptuando
los folletos sobre asuntos de circunstancias, no debemos
pretender much el titulo de originales, aun en aquellas
obras que no son traducidas. Nuestra tarea literaria puede






LEGISLATION Y PROGRESS


considerarse circunscripta A estas dos fases: compilaci6n y
traduccidn.
Tres obras de un m6rito incuestionable ha producido
el ingenio chileno en estos pocos afios, todas las tres in-
dispensables para los ramos de la ciencia que se proponen
ilustrar: tales son el Derecho de gentes, de don Andr6s Be-
llo; el Manual del pdrroco americano, del Ilmo. Obispo
Donoso, y la Prdctica de abogados, del senior Vila. Estas
tres obras, fruto de los studios mAs concienzudos de la ma-
teria de que tratan, resultado de muchos afios de trabajo y
obra de escritores competentes, son, sin embargo, en su ma-
yor parte compilaciones. Los materials diseminados en va-
rios libros extranjeros 6 espafioles, han sido reunidos por
sus autores en un cuerpo de doctrine seguida y de fAcil
alcance para los que hayan de consagrarse A su studio.
Cada uno de ellos ha suplido la falta de un libro seme-
jante de que carecia hasta hoy la lengua, y su principal
m6rito consiste, pues, en el trabajo que ha demandado la
coordinaci6n de las materials, y el del autor el haber lle-
nado cumplidamente una necesidad. Initil es que afiada-
mos que el pensamiento original entra en parte en esta
clase de obras para llenar los vacios que el asunto pre-
senta, aclarar los puntos dudosos y dar unidad A un sis-
tema.
He aqui, pues, el libro original americano, tal como se
ha producido hasta aqui y tal cual se ha de producer por
largo tiempo. Pero si la originalidad no es possible en Ame-
rica, en el grado que la reclaman los autores europeos, la
compilaci6n no seria siempre necesaria. Esta no puede te-
ner lugar, sino para suplir la falta de libros espaiioles 6
la inaplicaci6n A nuestras necesidades de los que para fines
iguales poseen los extranjeros.
Basta para apreciar estas diferencias, fijarse en las di-
versas species de libros que necesitamos. Los unos son
elementales, para proveer de medios de ensefianza y de 6s-
tos mAs que de otros necesitamos un gran n6mero; nece-
sitamos de tratados de gramitica, de 16gica, bellas letras,
matemAticas, historic, quimica, botAnica, filosofia, etc. Al-
gunos de estos es necesario compilarlos, mejorando los que
ya existen, y A muchos otros basta traducirlos. Necesita-
mos libros de studios superiores y los que las prensas






OBRAS DE SARMIENTO


francesas 6 espafolas no nos suministren en suficiente ni-
mero, necesitamos traducirlos, pues que los libros de este
gdnero que tienen una importancia real, no son por lo ge-
neral en espafiol. Ultimamente, necesitamos libros de re-
creo, obras ligeras como novelas 6 otras de su clase, y siem-
pre han de ser traducidas, aqui 6 en Espafia, las que hayan
de publicar nuestras prensas; porque despu6s que el in-
mortal Cervantes escribi6 su Don Quijote parece que el
idioma se resistiese A producer composiciones en que brille
el ingenio, el gusto y la novedad.
En Espafia como aqui, la inteligencia vive de pan ajeno,
y en esta esfera nuestras prensas tendrAn A media que
avancemos much en qu6 ejercitarse. El buen 6xito de
los ensayos hechos hasta aqui, deja presentir el que ten-
drAn subsiguientes publicaciones: las obras ligeras atrae-
rAn siempre mayor n6mero de lectores que las de un ca-
racter mas grave y aquellas servirAn de cebo y de escuela
para preparar lectores para istas.
Estos antecedentes nos eran necesarios para apreciar
la legislaci6n de la prensa, en cuanto A la producci6n
que muestra vacios y defects que es precise apresurarse
A llenar.




III


La industrial es de tal modo ajena de nuestras costum-
bres y de nuestras circunstancias, que todas las tentativas
que se hagan para aclimatar algunas de las de Europa,
tendrAn que pasar largo tiempo por ensayos infructuosos.
No sucede asi, empero, con la imprenta, cuyos elements
son tan simples y tan sencilla su maquinaria, que en todas
parties, en los paises antiguos como en los nuevos, medra
y se desenvuelve; y tan fAcil y barata puede ser en Chile
la producci6n de la prensa, como la fundici6n de tipos y la
fabricaci6n del papel. Es, pues, aquella industrial que la
ley debe favorecer especialmente por lo realizable y por
sus beneficas consecuencias sobre la civilizaci6n del pais.






LEGISLATION Y PROGRESS


Unos pocos aflos habrAn bastado para que el nimero de
oficiales impresores se aumente A tal punto, que la edici6n
llegue A ser tan barata como la extranjera. Norte America
es el pais del mundo que produce no s6lo las impresiones
mAs baratas, sino los materials de imprenta A precious mis
infimos.
Estas consideraciones toman mAs peso, cuando se tiene
present la influencia de la propagaci6n de los products
de la imprenta. Cada obra impresa en el pais, tiene pre-
cisamente necesidad de popularizarse; y mientras las pren-
sas europeas apenas introduced en el pals una docena de
ejemplares al afio, una edici6n chilena pone en circulaci6n
seiscientos por lo menos, y sabido es que una de las gran-
des dificultades con que la instrucci6n pdblica tropieza, es
la falta de libros que desciendan hasta las classes inferiores
de la sociedad.
Despuds que un hombre del pueblo ha aprendido A leer,
concluye por olvidarlo, porque los libros no llegan hasta
la esfera en que l1 se mueve. La prensa national requie-
re, pues, una alta y decidida protecci6n, y 6sta no puede
obtenerse sino recargando la producci6n extranjera en los
libros que compitan con la del pais. Nuestra legislaci6n
de aduana en material de libros estA basada en los prin-
cipios mAs liberals; eximidndolos de todo derecho, ha
querido abrirles las puertas d fin de que se introdujesen
en la mayor abundancia possible; pero cuando empiezan
nuestras prensas A producer y que la producci6n america-
na, como lo hemos demostrado anteriormente, no puede
ser otra que la de las obras europeas, no result la nece-
sidad de corregir esa legislaci6n, mientras la escasa pro-
ducci6n lo haga hacedero?
Despu6s que una obra ha sido producida en nuestras
imprentas, ; gana algo el pais en que esa misma obra sea
introducida en nuestro mercado, sin protecci6n para la in-
dustria national? Y qud ha provisto la ley para el caso
en que una obra original chilena, como sucede actualmen-
te con los Principios de Derechos de gentes, de Bello,
reimpresa en Europa, se present en nuestro mercado &
defraudar al autor del product de sus vigilias? La ley
ha favorecido al traductor en el mismo grado que al autor
original: pero de que le serviria ese derecho, desde que
TOMO X.-5






OBRAS DE SARMIENTO


una prensa espafiola 6 francesa emprenda la misma tra-
ducci6n y envie a nuestros mercados sus numerosas edi-
ciones? { Se consultaria en esto la mayor difusi6n de los
libros, la elegancia de las ediciones?
Como lo hemos demostrado antes, la reimpresi6n de los
libros de una naci6n en otra, es un abuso sobre el que
el derecho international no tardarA en prescribir reglas
que lo limiten. A merced de este abuso, sancionado por
la practice de todas las naciones, nos es licito reimprimir
obras espafiolas, lo mismo que A los espafioles apropiarse
las americanas. Asi, por las poesias de Zorrilla, que he-
mos impreso nosotros, los espafioles reimprimen Eche-
verria, Mora, mejicano, y otros; por sus tratados de legis-
laci6n, ellos nos toman nuestro Derecho de gentes. Ob-
s6rvase, ademAs de esto, que la mayor parte de los libros
espafioles que circulan entire nosotros no son espafioles de
origen, puesto que son product de la prensa francesa. Es
esta una industrial extranjera, que si bien empieza A acli-
matarse en Espafia actualmente, podemos nosotros tambi6n
aclimatarla en nuestro propio suelo, con gran ventaja para
la circulaci6n de los libros y adelanto del pais.
Hay, ademas, otro ramo de la industrial librera que de-
bemos sefialar para que la legislaci6n lo proteja. Hablamos
de la encuadernaci6n de libros. Cualquiera que eche una
mirada sobre los estantes de nuestras librerias, notar`4 la
ausencia absolute de libros a la r6stica. El tratado mAs in-
significante nos viene empastado y la encuadernaci6n do-
bla el precio de los libros.
En Europa la imprenta y la encuadernaci6n son dos in-
dustrias distintas y nuestros proveedores de libros, para
despachar sus facturas a Am6rica, tienen primero que com-
prar en las imprentas el impreso y pasarlo despues de ha-
berlo leido y cuando sus circunstancias le permiten aquel
lujo, para adornar sus estantes.
Los libros, pues, nos vienen por el double de su valor, a
causa de la encuadernaci6n; y cuando han venido encua-
dernadores A establecerse en el pais, introduciendo una in-
dustria tan fAcil de nacionalizarse por la sencillez y limi-
taci6n de sus procedimientos, no han encontrado ocupaci6n
lucrative, porque apenas consiguen un libro viejo 6 cua-
dernos insignificantes en que ejercitar su industrial.






LEGISLATION Y PROGRESS


SNo convendria asimismo poner derechos A la introduc-
ci6n de libros empastados, A fin de que bajase el precio
ordinario de los libros y dar protecci6n A la naciente in-
dustria de la encuadernaci6n del pals? Por qud ha de
ser una circunstancia forzosa que el libro no haya de lle-
gar A nuestras manos sino bien encuadernado, cuando en
Europa mismo el p6blico en general no se permit este
lujo? Muy costoso es formarse una biblioteca entire nosotros
y sin embargo, de una que cueste hoy seiscientos pesos, la
mitad estA empleada en cartones y tafiletes.
Podemos resumir nuestras observaciones con los si-
guientes resultados:
Las obras originales impresas en Chile por autores
chilenos 6 extranjeros, no podrAn ser importadas del ex-
terior.
Las traducciones hechas en el pais y publicadas por nues-
tras prensas, serAn protegidas, cargando derechos de inter-
naci6n sobre las extranjeras, como articulos de lujo.
Las reimpresiones de autores espafioles hechas por nues-
tras prensas serAn protegidas por un derecho moderado im-
puesto A las extranjeras.
Las de autores espafioles que viven adn y gozan del
derecho de propiedad, serAn exceptuadas del recargo que
pesara sobre las demAs.
Las ediciones que la prensa national haga de obras gue
no reconocen autor privilegiado, no podrian ser repetidas
por las otras prensas, hasta pasado un ndmero de afios que
no pase de cinco. De este modo se evitaria la ruinosa com-
petencia del espiritu industrial, sin constituir un mono-
polio en favor de una imprenta y s6lo con el objeto de
darle tiempo de despachar sus ediciones, pues que nuestro
mercado de libros es limitado y circunscripto.
Los libros empastados que se introduced de Europa de-
bieran sufrir el recargo de un derecho, y acaso convendria
conceder una prima A los no empastados, con un plazo que
no bajase de un afio despu6s de la publicaci6n de la ley
A fin de que nuestros libreros hiciesen sus pedidos con
arreglo A las nuevas disposiciones.
Creemos que estas reforms en nuestra legislaci6n en
material de products de imprenta, son imperiosamente
reclamadas por las necesidades del pais y para ayudar A






OBRAS DE SARMIENTO


la prensa national A desenvolverse con la rapidez que re-
clama la escasez de libros que experimentamos y que ellas
pueden hacer cesar desde que su trabajo sea remunerado.








81STEMA RESTRICTIVE



(El Mercurio, Junio 28 y 5 de Julio de 1842.)


I


Leemos en la La Gaceta un articulo, en que preocupado
el autor de la grande agitaci6n que reina en Inglaterra so-
bre la especie de transacci6n que ha propuesto sir Roberto
Peel para conciliar los diversos y encontrados intereses que
se agitan en la cuesti6n de los cereales, ha creido que ha
llegado el moment de alterar aquella naci6n mercantil su
sistema restrictive, y que los principios sobre el comercio
libre sostenidos y preparados por Say, Gismondi y otros
economists modernos, sean establecidos en la prActica,
deduciendo de estos antecedentes, algunas aplicaciones A
nuestro sistema de aduana, en muchos respects anAlogos
A aquel.
Creemos, sin embargo, que los editors de La Gaceta
generalizan un hecho que es circunscripto y que al tratarse
de las cuestiones de los cereales, cuesti6n mAs bien social
que mercantil en Inglaterra, en todo se piensa menos en
generalizar la libre introducci6n A un sistema com-
pleto.
Por lo que A nosotros respect, es precise que confese-
mos que la experiencia no nos ha dado lecciones bien cla-
ras todavia para hacer aplicaci6n de principios en material






LEGISLATION Y PROGRESS


de comercio. Nuestros estancos son una media pura-
mente fiscal y no tienen por objeto sostener ni fomentar
industrial alguna, y por tanto no pueden citarse como un
ejemplo de los perniciosos efectos de un sistema res-
trictivo.
Nuestras ideas en material de aduana son muy senci-
llas, como son de sencillos aun nuestros intereses y ele-
mentos comerciales. Cuando se trata de proteger una in-
dustria cualquiera, que s61o puede beneficiary A un nime-
ro determinado de individuos que la ejercen, puede muy
bien suscitarse el problema de si es fitil y convenient A
la comunidad en general que se le grave con los derechos
de exportaci6n impuestos A los products extranjeros de
aquella misma industrial, para hacer la fortune particular
de una veintena de fabricantes, las mis veces extranjeros. En
este caso se halla la fabricaci6n de muebles de lujo de que
hablamos en otra ocasi6n y otras industries de este genero.
Adviertase que por nuestra posici6n geogrAfica, la escasez
de brazos, y los pocos mercados en que nuestra industrial
puede figurar, estA a6n muy remote el tiempo en que esta
parte de riqueza de una naci6n venga A ser de un inte-
res vital.
Producir materials primas para la exportaci6n extranjera
y cultivar la tierra, serin por much tiempo nuestros re-
cursos industriales de preferencia. Los products de las
minas forman hoy y seguirAn formando el saldo del balan-
ce entire la exportaci6n de los products del pais y la im-
portaci6n de mercaderias extranjeras.
Muy distinta cosa sucede cuando una ley restrictive
tiende A proteger una industrial que no s61o forma la rique-
za de un centenar de individuos, sino tambi6n el medio
de subsistencia de una 6 ,mAs provincias enteras. Este es
el caso en que se hallaban los licores, los granos, los gana-
dos, etc. Abierta la puerta A la concurrencia extranjera
que puede ofrecer en el mercado estas mismas species -
precios infimos, y algunas de ellas de calidad infinita-
mente superior, las consecuencias son manifiestas; las pro-
vincias que mAs cultivan uno de aquellos ramos de indus-
tria, sucumbirian necesariamente, no pudiendo sacar ven-
taja alguna de los medios de riqueza que actualmente tie-
nen entire manos y hallAndose por lo pronto en la imposi-






OBRAS DE SARMIENTO


bilidad de cambiarlos por otros mAs anAlogos A su nueva
posici6n.
A los que abogan por la comunidad de los consumi-
dores y el derecho que tienen de procurarse los objetos
de consume al precio mAs barato possible y de mejor ca-
lidad que se encuentre, sin traer A consideraci6n si son
nacidnales 6 extranjeros, opondriamos un razonamiento que
nace de nuestras instituciones. Todos formamos parte de
una asociaci6n de individuos, families 6 pueblos, que tie-
ne por objeto A la par de la felicidad individual, la felici-
dad com6n; y si la asociaci6n pudiera considerarse por un
moment como un acto espontAneo y deliberable, pondria-
mos en boca de los asociados este discurso:--(Yo, un pue-
blo 6 una provincia, entro en la asociaci6n con los indivi-
duos que me forman, y mis medios de existencia cuales
hoy son; bien entendido que la asociaci6n general me ha
de asegurar estos medios, imponi6ndose ciertos gravAme-
nes y sacrificando ciertas ventajas en beneficio de todos y
de cada una de las parties que constituyen el Estado,. Y
seguramente, que mirado desde este punto de vista, el sis-
tema restrictive, deja de serlo tal, y much mAs en nuestros
pueblos americanos que tantos ramos de industrial desco-
nocen, para suplir con brevedad su falta con aquellos que
conocen y les han sido legados por sus padres.
Tan cierto es esto, y la diferencia que existe en nuestro
caso y el de Inglaterra que ha motivado esta contesta-
ci6n, que la media que sir Roberto Peel ha propuesto
y que tan justamente ha sublevado A la prensa y al pueblo
commercial 6 industrial, es la misma que aqui hemos adop-
tado para ponernos A cubierto de las funestas consecuen-
cias de la carestia de granos del pais que suelen ocu-
rrir de vez en cuando. Sir Roberto Peel propone que se
haga una escala de derechos en orden inverso al precio
corriente de los granos, de manera que sean crecidos cuan-
do aqu61 sea bajo, y desciendan A media que suba aqu6l.
Raz6n tienen los enemigos de la ley de cereales de
inculpar A Mr. Peel de no haber querido zanjar la cues-
ti6n, por no contrariar los intereses de la aristocracia que
lo ha elevado al poder, y de haberse portado en este caso
como jefe de un partido y no como estadista ni economis-
ta; pero -mayor raz6n aun ha tenido este c6lebre minis-






LEGISLATION Y PROGRESS


tro al decir hace alg6n tiempo, que la cuesti6n de los ce-
reales era una cuesti6n espantosa (an awful question),
y mayor todavia creemos tener nosotros al decir que es
aquilla mas una cuesti6n social que una simple media
que afecte al comercio y la riqueza de aquel pais. Efecti-
vamente, la alteraci6n de la ley de los cereales en Ingla-
terra importa nada menos que una alteraci6n en la cons-
tituci6n social de aquella naci6n. Si se admire el trigo y
la came extranjera en la isla, el principio democrAtico se
sobrepone al element aristocrAtico de aquella sociedad
y la organizaci6n social cambia por consecuencia, cambiAn-
dose sus bases.
Vamos A explicarnos. La tierra de Inglaterra estA de
siglos atrAs vinculada con la aristocracia; ella como posee-
dora del suelo es tambidn duefia de los granos y de los
ganados, y no teniendo competencia, les ha puesto precious
tales que puedan dar las inmensas rentas de que disfruta
la nobleza inglesa. Es, pues, la nobleza la abastecedora de
los dos renglones principles de la vida; hay monopolio.
De algunos ahios atris la poblaci6n ha doblado, pero la
tierra y la cantidad de sus products no han doblado. Las
mAquinas han suplido la fuerza de los brazos y habiendo
muchos que solicitan trabajo, el salario es corto y las pro-
visiones de boca caras. Hay, pues, millones de hombres
amenazados de morir de hambre.
Esta es en sus terminos mis simples la cuesti6n de
los cereales. Si se admiten los granos del extranjero, la
vida del pueblo proletario se hace mAs fAcil, pero la no-
bleza pierde los dos tercios de su fortune, decae en la con-
sideraci6n piblica y pierde gran parte de su influencia
political. Si los granos extranjeros no son admitidos, la
nobleza conserve el monopolio y con 61 sus millones y
su influencia; pero muchos millones de proletarios perecen
de hambre, porque sus escasos recursos no bastan para
satisfacer ni las necesidades puramente animals. e No es
6ste un (awfull) horrible dilema para sir Roberto Peel,
representante en el ministerio de la aristocracia tory? No
es una cuesti6n de vida 6 de muerte para el pueblo ingls ?
Tal es el asunto de la reform de las leyes sobre ce-
reales en Inglaterra. Los carlistas, que tantas veces han
turbado la tranquilidad ptblica, se amotinan, incendian,






OBRAS DE SARMIENTO


matan y roban, sin otro estimulo que el hambre; los
irlandeses no han tenido hasta ahora poco, ni principios
politicos ni religiosos que sostener, sino hambre horrible
que satisfacer, y much fortune ha sido para Inglaterra
que aparezca un O'Connell para que discipline esas ma-
sas inquietas y dirija sus impulses A objetos de mejora
social. Las cajas de las parroquias que proveian A las ne-
cesidades de los pobres, se han agotado ya; por todas
parties no se oyen mAs que gritos de desesperaci6n y mi-
seria y el gobierno ingles ha organizado un sistema de
emigraci6n A las colonies, tan convencido estA de la ne-
cesidad de deshacerse del exceso de poblaci6n, relativa-
mente A los medios actuales de subsistencia y de la impo-
sibilidad de mantener la quietud pdblica en medio de
elements tan perniciosos de desorganizaci6n.
La proposici6n de sir Roberto Peel ha encontrado tanta
oposici6n, porque haciendo abstracci6n de la horrenda po-
sici6n del pueblo proletario, s6lo parece haber querido po-
ner un maximum al monoplio de la aristocracia.
Convenimos con La Gaceta en que aunque ganen los
torys ha de haber necesariamente una reform en la ley
de los cereales; porque el interns del comercio y de la fa-
bricaci6n, apoyados en millones de hombres hambrientos,
es muy suficiente en Inglaterra para forzar la mano A
la nobleza y obligarla, al fin, A desprenderse del mono-
polio que durante tantos siglos ha ejercido y que se
hace hoy impossible. Lo demis es una cuesti6n de hechos
que aun no han ocurrido y que nosotros no podemos
anticipar.




II

Sentimos sobremanera haber causado a La Gaceta la
interrupci6n en sus trabajos econ6micos de que se queja
en su ndmero 126. Nos introdujimos en su escritorio sin
hacernos anunciar, y la hemos perturbado inoportuna-
mente. Le pedimos, pues, mil perdones por nuestra






LEGISLATION Y PROGRESS


imprudencia, que, sin embargo, nada tenia de mal intencio-
nada.
Dos cosas observamos en nuestro editorial anterior que
han traido las rectificaciones de La Gaceta. Una de ellas,
es que la cuesti6n de los cereales, no era en Inglaterra
una cuesti6n puramente commercial que tuviese solamente
relaci6n con las leyes restrictivas 6 protectoras, sino mis
bien una cuesti6n social que amenazaba cambiar las re-
laciones de las classes diversas de la sociedad, y para de-
cirlo mis terminantemente, del feudalismo territorial que
en aquel pais ha sobrevivido A la caida del feudalismo
en toda Europa. La otra era que la experiencia no nos
habia dado lecciones bien claras todavia para hacer apli-
caci6n de principios en material de comercio A cuyos con-
sejos se han mostrado sordos hasta hoy los gobiernos
europeos.
Sobre esto uiltimo nada tenemos que afiadir, puesto que
La Gaceta protest que no ha sido su intent promover con-
tra las leyes restrictivas existentes en el pais, una cues-
ti6n que exigiese una soluci6n del moment, ni podia ser
de otro modo, porque es precise que tengamos entendido,
que las ideas econ6micas que en la prActica prevalecen
en cada pais y los principios de que emanan, nacen de la
condici6n especial en que se encuentra, del estado de su
industrial, de su comercio y poblaci6n, y mAs que todo,
de la contextura internal de la sociedad; y seria un grave
error aconsejar la adopci6n de sistemas econ6micos que
reclaman hoy los pueblos mis desarrollados en el mundo,
a otros que apenas empiezan A ensayar sus pasos en la
carrera del comercio y de la industrial.
Sin que por esto se crea que fuertemente apegados i
lo que existe, rechacemos las ideas nuevas que el mundo
europeo desenvuelve, porque estamos convencidos de que
nada hay en nuestras instituciones comerciales y poco en-
tre las political que podamos mirar como infalible y de una
utilidad constant y fuera de duda. Todas nuestras insti-
tuciones nuevas deben ser consideradas como otros tantos
tanteos, hasta que el tiempo y la experiencia hayan demos-
trado su conveniencia.
La Inglaterra, apoyAndose en los andadores de las leyes
restrictivas, habfa acumulado la industrial mas vasta que






OBRAS DE SARMIENTO


ha existido en Europa, el comercio mAs extenso y la ri-
queza mas colosal. Si por otros caminos diversos ha-
bria podido llegar al mismo fin, no es possible decirlo con
certeza, ahora que han desaparecido los siglos y las circuns-
tancias en que el desenvolvimiento de la industrial inglesa
y el absolute predominio del sistema restrictive han tenido
lugar; pero A falta de hechos en este sentido, queda el
otro vigente, A saber: que la Inglaterra ha arribado A un
desenvolvimiento semejante por aquel camino. Las demis
naciones europeas la han seguido, tanto en sus pasos in-
dustriales y comerciales, como en sus sistemas de aduana,
y cuando todas 6 muchas de ellas se han sentido igualmen-
te fuertes en industrial que la Inglaterra, que habia sido el
modelo y el precursor de este desarrollo, la pugna de los
intereses rivals ha debido sobrevenir necesariamente.
Los economists que han visto surgir este hecho nuevo
en las relaciones comerciales 6 industriales de la Europa,
de solo treinta afios A esta parte, han previsto y aconse-
jado una revoluci6n complete en los sistemas de aduanas,
pues, que llegando A un solo punto casi todos los diversos
pueblos industriales, con iguales fuerzas 6 iguales preten-
siones, result inevitablemente que el comercio de las di-
versas industries se hace impossible, por los obstaculos que
el sistema de restricciones de cada uno opone A la compe-
tencia de los demAs. Por estos motives los medios eco-
n6micos que aquella potencia adopt6 para elevarse cuan-
do no temia la competencia, se vuelven contra ella misma
cuando ha arribado A su fin por una parte, y por otra se
han elevado muchos competidores que no existian al prin-
cipio. De aqui ha nacido la teoria de la aduana universal,
es decir, de un pacto entire todos los licitantes, para no
crearse obstaculos sin fruto para ninguno y perjudicial pa-
ra todos.
Pero para volver A la cuesti6n de los cereales, hemos
creido que era una cuesti6n social en el fondo, porque
los publicistas ingleses que estAn en presencia de ella,
la miran s61o bajo ese aspect y porque sir Roberto Peel
no se propone tampoco desviarla de ese terreno; y aqui
tenemos de nuevo que volver sobre los principios econ6-
micos de la Inglaterra en los tiempos que han precedido
A la 6poca present. Su dnico anhelo fu6 entonces produ-






LEGISLATION Y PROGRESS


cir, anhelo que facilitaron: i., la falta de competencia en
la industrial de las demis naciones; 2., su vasto sistema
de colonies; 3., la perfecci6n y n6mero de su marina mer-
cante; 4-., la acumulaci6n de capitals; 5., el poder asom-
broso de sus inmquinas.
Pero en medio de esta ansia de producer, se iba desen-
volviendo un mal que hoy ha llegado A su iltimo des-
arrollo y amenaza trastornar las relaciones de los compo-
nentes de la sociedad inglesa: el trabajo personal de los
proletarios considerado como instrument de producci6n
y cuanto menos costoso fuese el uso del instrument, mis
acrecia el valor y utilidad de lo producido. Ahora ha lle-
gado el caso de que los fabricantes han bajado tanto el
salario, que la vida del instrument se hace impossible.
Para remediar un mal que tan espantosas consecuencias
puede acarrear, se unen en un interns comdn, contra el mo-
nopolio del alimento, el comerciante que recibe del fabri-
cante la mercaderia, el fabricante que explota las priva-
clones del proletario, y el proletario mismo, que pudiera
ain vivir, si los alimentos pudiesen procurarse A un pre-
cio mas m6dico que el del arancel secular impuesto por los
propietarios de la tierra que lo produce.
Para remediar este mal interno, por otro camino que
el de hacer bajar el precio de los cereales, produciriase en
el comercio y en la industrial una reacci6n que iria A sen-
tirse en el exterior, subiendo la mercaderia A media que
el instrument de producci6n, que es el trabajo, subiese
en el interior.
Hay, pues, si no nos engafiamos, una verdadera cuesti6n
social que tiene relaci6n con la condici6n del pueblo bajo
y con la aristocracia feudal inglesa; cuesti6n que propen-
deria A mejorar A la una y despojar A la otra de las ven-
tajas que ha monopolizado largo tiempo. No creerlo asi,
seria negarse A la evidencia que la prensa inglesa ha puesto
de manifesto desde diez afios A esta parte. La Inglaterra
sufre horriblemente en su interior por la profunda miseria
del pueblo, como su comercio sufre en el exterior por la con-
currencia de todas las demAs naciones industriales.
Pero en medio de este movimiento europeo que tiende
A poner en prActica nuevos principios econ6micos, porque
es nueva la complicaci6n de intereses que los exigen, que






OBRAS DE SARMIENTO


llegados A ciertos puntos, se han hecho initiles y gravo-
son los antiguos andamios que sirvieron para la elevaci6n
del edificio, j qu6 march seguiremos nosotros en nuestro
sistema de aduanas? Nos conformaremos con el que in-
tenta establecerse entire los que tienen industries formadas
6 desenvueltas, nosotros que apenas estamos descuajando
la tierra para dar materials primas A los manufacturers
europeos? j Nuestra posici6n es la misma? Son las mis-
mas nuestras necesidades?
Esto dicho, no volveremos A interrumpir A La Gaceta
en sus trabajos y la dejaremos en paz insertar sus docu-
mentos, para probar que entire las naciones comerciales
6 industriales de Europa, se necesita hoy un nuevo siste-
ma de aduanas y que, como lo ha dicho Mr. Peel, el mal
estA en que el pueblo ingl6s come mAs de lo que comen
otros pueblos. Todo lo cual es excelente, pero no reza con
nosotros.






PASAPORTES



(La Cr6nica, 11 de Marzo de 1849.)


I


La prensa ha publicado y reproducido una petici6n hecha
por crecido ndmero de comerciantes de Santiago solicitan-
do que la publicaci6n de los npmbres de los que emigran
A Californa preceda de un mes al moment de la partida,
y que los que quisieren hacerlo sin este requisite den un
fiador que respond A los cargos A que puedan estar su-
jetos.
La respetabilidad de las firmas que apoyan esta solici-
tud revela cuin grave es el mal que se proponen sus autores






LEGISLATION Y PROGRESS


remediar, y los conflicts en que se halla el comercio, la
decadencia del cr6dito, y la poca garantia que ofrecen los
deudores.
S61o para casos extremes prop6nense remedies heroi-
cos; y el malaventurado que se ve amenazado de todas
parties por un desquiciamiento general, adopta el camino
que primero se abre A su espiritu,.sin reparar en ilos ma-
les de otro genero, que su expediente haria nacer. Las
causes profundas del mal se escapan A la observaci6n de
aquellos que s6lo pueden apreciarlo cuando algunas de
sus multiples puntas se encarna en sus intereses indivi-
duales.
Nosotros nos proponemos hacer aqui algunas reflexio-
nes que contrarian aquel prop6sito, esperando que los mis-
mos interesados apreciarAn los motives que nos inducen
A aventurarlas; y como lo que proponen es una media
pdblica, una ley,, sus concepts salen de la esfera de las
cosas personales, entrando en el dominion de la cosa pdbli-
ca de que La Cronica hace profesi6n de ocuparse. A
no mirar la media propuesta por los signatarios bajo
otro aspect que por el lado commercial, es altamente rui-
nosa, y desfavorable A los intereses mismos que se propo-
ne asegurar, y sus consecuencias no tardarian en hacerse
sentir de un modo funesto. Es hoy un principio inconcuso
de economic, que no han de comprometerse jams las fuen-
tes de la producci6n; asi es ruinoso imponer pechos sobre
el trigo y la care, porque se encarece el trabajo; es rui-
noso cerrar el comercio de trinsito porque se anula el mer-
cado; es ruinoso poner derechos i las materials primeras
porque hacen subir los costs de la producci6n; es ruinoso
poner trabas al movimiento porque el comercio, que es su
efecto, se paraliza.
El comercio vive de movimiento, y el menor estorbo
puesto A la libre acci6n del individuo, refluye sobre el pro-
ducto que da ese movimiento. e Para qu6 se ha establecido
la posta? Para acelerar el movimiento de las transacciones.
, Para que los vapores, los ferrocarriles? Para centuplicar
el movimiento, acortando las distancias, y suprimiendo
tiempo. e Que haria un pasaporte pedido un mes antes de
moverse? Retardar, sino hacer impossible el movimiento.
La petici6n peca ademAs por un vicio que, a ser con-






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vertida en ley, echaria por tierra los principios de toda
buena legislaci6n. La ley supone, decimos mal, reconoce
integros, justos, honrados a los hombres; y sus penas no
alcanzan sino a los que estan acusados de haber dejado
de merecer aquellos titulos y se les prueba. Una ley, pues,
que pondria en la picota A los individuos que intentan
salir del pais, sin distinci6n, seria el 6ltimo de los ultra-
jes hechos a una sociedad. Hay sospecha de crime en
viajar ?
Pero hay hechos ilustrativos que expondremos A la con-
sideraci6n del piblico, y que dan a aquella media una
trascendencia que sus autores no han sospechado. Educa-
dos todos nosotros bajo el sistema mAs perverse de admi-
nistraci6n, no nos apercibimos ni de los males de que so-
mos al fin victims nosotros mismos, ni de las violaciones
del derecho en que consentimos, viciada nuestra conciencia
por el hAbito, y extraviAndose nuestro juicio por la falta
de t6rminos de comparaci6n. Los peticionarios convendrin
en la posibilidad de que en Inglaterra haya mil veces ma-
yor ndmero de deudores insolventes que en Chile, que de-
searian substraerse de la acci6n de sus acreedores; y mil
veces mayor n6mero de acreedores, que cuidarian de tomar
todas precauciones imaginarias para no ser burlados. Pues
bien, en Inglaterra no s61o no se anuncia un mes antes la sa-
lida para America del 1.737,597 hombres que han emigrado
en veinte afios, sino que no piden 6stos pasaporte para
hacerlo. En los Estados Unidos no existe la palabra
pasaporte; y gentes hay que A los que vienen de Europa,
demandan esta rara curiosidad para asombrarse de ver
tanto garabato, y tanta firma. Hay 138 caminos de hierro,
y el comerciante cierra su puerta, se embarca en un va-
g6n y veinticuatio horas despues estA A cien leguas de dis-
tancia, sin que nadie sepa ni de d6nde viene, ni ad6nde
va. Hace otro tanto con los vapores, y parte para Chile
6 Calcuta diez minutes despues de .haber concebido la idea
de abandonar su pais; sin que esta libertad de los movi-
mientos arruine al comercio de los Estados Unidos. Qu6
harAn alli los acreedores burlados ? 6 Someter a la sociedad
entera A una prescripci6n injuriosa? Ya se guardarian de
intentarlo.
Un extreme contrario explicarA el origen y la tendencia






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del pasaporte. Para entrar en los dominios de Austria, es
necesario pedir en Paris, Londres 6 Roma una visaci6n del
pasaporte al nuncio austriaco, sin cuyo requisite el viajero
es puesto con escolta fuera de la frontera. Llevando aquel
requisite, al tocar la frontera la autoridad que primero en-
cuentra, quita.el pasaporte al viajero, dAndole en cambio
una boleta en que se le previene que se culpe d si mismo
de los males que pueden sobrevinirle si no se present a
la policia en el termino de veinticuatro horas. Estos males
son simplemente, ser arrojado en un calabozo y olvidado
alli seis meses, f obligado a salir en el acto, sin cuidarse
de los dafios que se le original. Cuando en cumplimiento
de la admonici6n fraternal se present 4 la policia, un em-
pleado levanta un interrogatorio:-- De d6nde viene? A
qu6 viene? j Quien es su banquero? A quin conoce?
I D6nde esta alojado? Cuanto tiempo piensa residir? Y
satisfechas todas estas preguntas, y estudiado el semblante,
y las maneras y el caracter del individuo, se le da una
boleta de residencia, por el t6rmino de ocho dias, 6 mas,
que debe renovar A su vencimiento si quiere permanecer
mas tiempo, 6 anunciar su partida, para que se le entregue
el pasaporte en la frontera, al salir del pais. En NApoles,
Roma, Espafia, el pasaporte es un motivo de estorsiones,
vejAmenes, incomodidades, pasos, diligencias, y tiempo
perdido. En Francia es una fe de bautismo que todos los
habitantes llevan consigo; pero que no se pide sino cuan-
do hay motives especiales para ello. En fin, el pasaporte es
la media de la libertad de las naciones y de la actividad
de su comercio. Hay pasaporte mas 6 menos riguroso en
Austria, Italia, Francia, Espafia.-No hay pasaporte en
Inglaterra, Estados Unidos, Suiza, donde el hombre es res-
petado, donde se comprenden los verdaderos intereses del
comercio, que consiste en facilitar el libre porte, sin pre-
guntar A nadie si ese movimiento es impulsado por moti-
vos legitimos 6 culpables, porque no hay delito de mo-
verse.
En Chile se ha tenido el buen sentido de no exigir pa-
saporte A los transeuntes en el interior de la Repiblica;
pero se ha exigido y recargado de derechos, de vejime-
nes, incomodidades de pases para el que sale de la Re-
piblica por mar, hacidndolo que se present al juez de






OBRAS DE SARMIENTO


comercio, A la posta, A que s6 yo qu6 vericuetos, para
que le pongan despu6s de mil andanzas no hay cargo,
porque como el fisco es un amo que tiene el palo que aho-
ra reclaman tambi6n para ellos los peticionarios, es pre-
ciso ir A probarle, que no se le debe nada, y de paso per-
mitirle que meta la mano en nuestros bolsillos para alige-
rarnos de unos cuantos pesos. Esta es un contribuci6n
puesta por la sabiduria de puestras leyes sobre el movi-
miento, una protecci6n dada al comercio, A la actividad,
A la inmigraci6n, que puede traducirse asi: (el que cometa
el pecado de entrar en el reino de Chile, no saldra sin
pagar la multa de cuatro A catorce pesos). Debieran co-
brarla A la entrada como en los teatros, para atraer mayor
nimero de inmigrantes y viajeros.
De todo lo dicho inferiran los peticionarios que es nues-
tra opini6n, que no sea oido su reclamo, sino que quede
para siempre abolido el pasaporte, como atentatorio A la
libertad de los movimientos, inica fuente de prosperidad
para el comercio; creyendo que Chile tiene titulos para
pretender acercarse A los usos 6 instituciones de la Suiza,
la Inglaterra y los Estados Unidos, y no parecerse al Aus-
tria, NApoles 6 Espafia.
Si aun lo expuesto no bastare A persuadirles de su
error, afiadiremos, que lo que se quiere hacer en Chile no
tiene ejemplo en la tierra; pues ni en Austria se publi-
can los pasaportes, sino es en Roma, donde los posaderos
dan la lista de los que llegan 6 salen; y debe ser absurdo
lo que en parte alguna se ha hecho. Hay mAs todavia, y
es que aun en Austria y en todos los paises desp6ticos de
Europa, las torpes leyes sobre el pasaporte han quedado
en desuso por los caminos de hierro que hacen impossible
el visar los pasaportes de diez mil pasajeros que entran y
salen al mismo tiempo; porque en presencia de los intere-
ses del comercio, los despotismos mas suspicaces han te-
nido que cerrar los ojos, y desbandar sus indtiles bandas
de ociosos Ilamados policia, resguardo, y tanto otro nom-
bre initil. Libertad de acci6n como de pensamiento, he
aqui lo que constitute la riqueza de las naciones y la dig-
nidad del hombre, y toda traba impuesta A estos atributos que
Dios le ha dado, trae por consecuencia el triste espectAculo
que present hoy la Francia, el Austria y la Europa entera.






LEGISLATION Y PROGRESS


SQui6nes se han mantenido quietos en el trastorno uni-
versal? La Inglaterra, que menos trabas conserve contra
aquellas dos libertades. Qui6nes prosperan y se engrande-
cen? Los Estados Unidos, donde ni de nombre se cono-
ci6 el pasaporte, ni se publicaron jams los nombres de
mill6n y medio de viajeros que recorren la Uni6n diaria-
mente, y salen de ella sin pedirle permiso A nadie, porque
nadie tiene derecho de permitir lo que prohibir no puede.
SQue razones tendria el gobierno para conservar el pa-
saporte en Chile? Los quinientos 6 mil pesitos que sus-
trae (hablamos debidamente) del bolsillo de los viajeros?
; Que cosecha tan pingiie para mantener una prActica ab-
surda, ruinosa 6 iliberal! Dejen moverse, aceleren el mo-
vimiento, que entren y salgan los hombres como las cosas,
que de la mesa se levante un individuo y se embarque
sin decir A nadie una palabra; que cuando mas, el capi-
tAn del buque d6 para la estadistica su lista de pasajeros.
Asi se practice en todos los paises comerciales y libres, y
por tanto ricos y respetados. Y mis deudores? exclama el
comerciante.
Los deudores es todavia otra cuesti6n. Hace ya tiempo
que la prisi6n por deudas estA reprobada econ6mica y equi-
tativamente, porque la ciencia del comercio no reconoce
en principio deudores, sino perdidas. Una casa de comer-
cio da A plazos cien mil pesos de mercaderias; esto es,
hace un negocio de su cuenta y riesgo; pierde 6 gana
en 1l; el que recibi6 la mercaderia es uno de los instru-
mentos expedientes de aquella casa; y la casa es respon-
sable de los errors que compete, haciendo mAs confianza
que la que comercialmente hablando, merece un expen-
dedor. Quiebra una casa madre y quiebran en pos diez
otras subalternas, sin culpa suya. Hay una carestia de
granos, y doscientas casas quiebran en Inglaterra: hay
una de dinero, de products, de trabajo y de todo en Chile,
y sucede lo mismo. Z Qud se hace con los perjudicados?
De aqui result que en todas parties se estin modifi-
cando las leyes contra los deudores, salvo en los casos en
que hay crime; pero no porque haya posibilidad de cri-
men se ha de poner en exhibici6n un mes antes al via-
jero, ni se le han de registrar los bolsillos por ver si se
lleva algo, declarando asi A la sociedad en masa, sospe-
TOMO X.-6






OBRAS DE SARMIENTO


chada de alzamiento y de robo y un cuasi delito la inten-
ci6n de viajar 6 de ir A California.
Contra-pedimos, pues:
I.0 Que.no haya p6blica exposici6n durante un mes, de
los acusados de viaje;
2.0 Que sea abolido el pasaporte como un resto colonial,
y una traba y una contribuci6n impuesta A la facultad de
moverse, que es el alma del comercio y la fuente de la
riqueza.
No hay pasaporte en las reptiblicas y en los paises co-
merciantes. No puede haberlo donde hay vapores y fe-
rrocarriles; y no se han de dictar en Chile providencias
que violan todos los principios de justicia, haciendo del
pais una prisi6n de la cual no puede salirse sin el permi-
so del portero.
Si en Inglaterra y Estados Unidos, no hay pasaporte,
por la imposibilidad de tender A tantos millares de per-
sonas que se mueven diariamente (en Inglaterra han via-
jado en 1848 mAs de veintis6is millones de individuos, esto
es, otro tanto de la poblaci6n total), en Chile no debe
haberlo, porque siendo tan reducida la poblaci6n y tan
poco el movimiento, las personas estAn mas sometidas A la
vigilancia. Por otra parte no se dictan leyes pata las excep-
ciones; de lo contrario quedaria establecido, que todo habi-
tante tiene A Chile por cArcel, y que debe anunciar su intent
de salir para que se le admita fianza de cArcel segura. Los
peticionarios, sin sospecharlo, harian career que en Chile el
hombre ha llegado A un grado de inmoralidad de que no
hay ejemplo en pueblo alguno de la tierra, lo que es inexac-
to. En todas parties, como aqui, los malos pagadores y los
hombres arruinados tratan de salvarse de sus acreedores;
pero s61o aqui puede pretenderse declarar sospechada de
mala conduct a la sociedad viajante, y puesta en la pico-
ta, para que cada uno compruebe sus libros.






LEGISLATION Y PROGRESS


II


El Progreso ha publicado un comunicado en contesta-
ci6n A nuestro articulo pasaportes. Sentimos que su autor
haya comprendido tan mal los motives que nos impulsa-
ron A emitir ideas que en manera alguna podian halagar
los intereses de nuestros abonados; porque 6stos pertene-
cen, por lo general, A la clase de los acreedores, sin que
merezcan contestaci6n de nuestra parte las alusiones que
nos son personales por desfavorables que nos sean.
Por lo que A los plagios respect, diremos A nuestro anta-
gonista, que eso probaria que no andamos tan descami-
nados, puesto que imitamos A otros. En efecto, nuestro
pensamiento es un simple plagio. Queremos que Chile
plagie A los Estados Unidos, A la Inglaterra y A todos los
paises libres y civilizados, y deseAramos que no plagiase
A Buenos Aires, ni al Austria, ni A la Rusia, que son los
paises en donde el pasaporte es un decreto de prisi6n. Que-
remos que Chile se plagie A si mismo, conservando y no
empeorando su legislaci6n sobre pasaportes, si es que no
quiere mejorarla.
Nuestra opinion se apoya, pues, en la prActica racional
de todos los pueblos comerciantes y en los principios de
libertad y de justicia. En qu6 se funda la contraria?
Z CuAl es el ejemplo que proponen imitar? Z No sienten
que quieren introducir una prActica ins6lita, peregrina, sin
antecedentes? Pero se dice que en Chile el credito estA
montado en otras bases que en Inglaterra. Error: el cre-
dito, como las leyes, se funda en principios generals, que
no pueden ser violados, sin salir del sendero de la civili-
zaci6n y de la libertad, sin crear males mayores que los
que quieren evitarse. No ha partido de otro principio la
adulteraci6n de las monedas hechas por los gobiernos ame-
ricanos. Uno dijo, onza de oro diez reales mas.; el otro dijo: ((yo puedo alte-
rar la ley,; pero los principios generals violados han bus-






OBRAS DE SARMIENTO


cado y hallado las compensaciones. Se puede, es verdad,
imputar mAs valor a la onza; pero en cambio no se puede
sellar plata en el pais donde tal se haga. Se puede ordenar
que se pidan pasaportes un mes antes 6 se d6 fianza para
salir del pais, pero no se puede evitar que el comercio se
arruine estorbando los movimientos.
Hay un hecho que debemos citar para escudarnos con-
tra las ofensivas imputaciones que se nos hacen, y es que
una gran parte del comercio piensa lo mismo que nosotros
en la material, y que muchos de los peticionarios, cuando
se les ha mostrado la cuesti6n bajo otro aspect, han con-
venido en los inconvenientes de la media propuesta. Un
comerciante que tanto como el que m6s ha sufrido de !a
exactitud de sus deudores, no s61o ha convenido en nues-
tro modo de ver, sino que antes de que La Crdnica hubie-
se emitido idea alguna, se habia expresado bajo los mis-
mos t6rminos, y por las mismas razones que nosotros, y
esto ante un funcionario que lo consultaba casi oficial-
mente.
A mas de la violaci6n de todo principio de justicia, hay
en el objeto de la petici6n absurdo en la ejecuci6n. Z Se
anuncia el pasaporte en Valparaiso, donde hay diaries, y
en Copiap6? Pero como no hay diaries en Concepci6n
ni en Coquimbo, es claro que alli no pueden anunciarse;
lo cual el autor del coniunicado remediaria por otra ley no
menos sabia. No se embarcarA nadie, sino en los puntos
donde haya diaries para anunciar un mes antes la salida
de los pasajeros. Pero como en Santiago pocos leen los
diaries de Copiap6, otro articulo dispondrA que El Arau-
cano reproduzca oficialmente las listas de pasajeros que se
estAn actuando en Valdivia, Chilo6, Talcahuano, Consti-
tuci6n, Huasco, Serena, Copiap6, etc. D6nde estan las
mil lesuras, en La Crdnica 6 en la petici6n en cuya sensa-
tez insisted el Uno ? Y luego, c6mo se hace la persecuci6n
desde Santiago, para detener la actuaci6n que se estA ha-
ciendo en Copiap6?
Otra lesura es querer que el deudor deje fiador, esto
es, que delegue la deuda, haciendo A otros intereses res-
ponsables de la deuda contraida por los intereses que
maneja el deudor. j Con que derecho el autor de la peti-
ci6n y autor del comunicado, a la vista de todo este cimulo






LEGISLACI6N Y PROGRESS


de desatinos se cree autorizado A tachar de mil lesuras
nuestras observaciones? No hay en este asunto mAs que
una lesura continue, y es la petici6n, que es de cabo a
cabo una necedad; y si no hemos sugerido un expediente
que reemplazase A aquella mal combinada series de absur-
dos, es porque no hay ninguno, sino es ponerles un letrero
en la frente A los deudores, para que sean conocidos, como
se hacia en Espafia y Alemania con los judios que Ilevaban
un gorro amarillo para distinguirlos; y entonces viene A
pelo nuestra definici6n del deudor en comercio, que es sim-
plemente un expendedor de otras casas. e Al uno le deben, y
61 no debe si es comerciante?
Por qu6 tacharnos entonces de obrar de mala fe; que
La Crdnica defenderA d los que no quieran pagar, y que la
opini6n de un insignificant papel como el nuestro, es un
pigmeo contra un gigante? Z Qui6n es el gigante aqui ?
Z El autor de la petici6n ?.,. Es triste tener que contestar
A majaderias de este g6nero. Nosotros honramos much
al comercio; pero hay diferencia entire medir g6neros y
proponer leyes, dictadas por el interns individual, y que
ajan todos los principios de justicia. Nosotros escribimos
para comer, y el autor del comunicado hace el comercio por
amor de las bellas artes ? j Qui6n es este necio ?









LOS INTEREES COMERCIALES



(La Cr6nica, Diciembre 30 de 1849.)


La exactitud de las ideas en materials especulativas, es
como la perfecci6n definitive que adquieren las mAquinas
A fuerza de mejorarlas, que es Ilegar A una simplicidad






OBRAS DE SARMIENTO


tal, que el hombre mAs sencillo comprende su mecanismo,
y su acci6n es fAcil como son sencillos los medios de pro-
ducirla. Durante dos siglos se han escrito sobre los me-
dios de desenvolver la riqueza de las naciones, los libros
mis voluminosos, desarrollando en ellos las teorias mis
vaporosas, mas complicadas y los sistemas mAs contradic-
torios. Se han dictado en consecuencia las leyes protec-
toras de la industrial national, las leyes de navegaci6n,
examinando todos los afios con ahinco la balanza del co-
mercio. La Inglaterra, que es la naci6n europea que mis
ha trabajado por ensanchar y proteger su comercio, despues
de haber ensayado todos aquellos sistemas, ha concluido
por adoptar estos medios de proteger el comercio, la agri-
cultura y por tanto la riqueza national.
I. Permitir la entrada libre de los trigos de toda la
tierra, con un derecho m6dico; de manera que hoy los
trigos de Chile pueden venderse en Londres A muy buen
precio.
2.0 Abolir las leyes de navegaci6n que daban preferen-
cia al buque ingl6s para la introducci6n de las mercaderias,
sobre el extranjero, por cuya raz6n un buque con ban-
dera de Montevideo goza en los puertos de Inglaterra de
las mismas ventajas que un buque de quilla 6 bandera
inglesa.
3.0 Abolir todo derecho protector de los products tro-
picales de sus propias colonies, por cuya raz6n los aztica-
res de Cuba, se venden A mejor precio que los de Jamaica.
Estos son los principles puntos conquistados ya. En este
afio, por una d6bil mayoria no pas6 en el parlamento el
bill que proponia abrir el comercio de cabotaje de la In-
glaterra A todas las naciones del mundo, como medio de
favorecer la riqueza national, yestA preparAndose la opi-
ni6n para disminuir las escuadras protectoras del comercio
y abandonar muchas de las colonies que la Inglaterra ha
adquirido A tanta costa, como perjudiciales A la industrial
y A la riqueza de la naci6n.
Chile ha seguido tambi6n en aquel camino dando al-
gunos pasos: I., se ha admitido A los buques de quilla
extranjera a nacionalizarse por el solo hecho de tomar la
bandera national, lo que importa decir que todo buque
es national, si quiere serlo. Se ha abierto el comercio de






LEGISLATION Y PROGRESS


cabotaje A todos dos buques extranjeros, de manera, qfle
un buque ingles puede cargar de Valparaiso A Concep-
ci6n 6 Coquimbo A la par de los nacionales, y muchas
veces excluy6ndolos por la baratura de sus precious. Y si-
guiendo este camino, se preparan estas medidas: i.0, de-
clarar A Copiap6 puerto mayor para el comercio extran-
jero, de manera que puedan dirigirse A 61 directamente
los buques de Francia 6 Inglaterra y cargar y descargar
alli; 2.0, abrir por los boquetes 6 puertos secos de cordi-
llera el comercio de trAnsito, A fin de que los comerciantes
de la otra banda, puedan comprar mercaderias 6 vender-
las i las casas extranjeras de Valparaiso, 6 embarcarlas
para California sin que la aduana de Chile utilice en ello
cosa ninguna.
Otras medidas estAn en germen, principalmente la abo-
lici6n del estanco, que abrirA los puertos de mar y de tierra
a esta mercaderia, sujeta s61o A un m6dico derecho, y
mis progress se harin y mAs decisivos, A media que se
ilustre la opini6n publica y se comprendan mejor los ver-
daderos intereses del pais.
Mientras que el Ministro de Hacienda anunciaba en la
CAmara su intenci6n de abrir el comercio de trAnsito, en
Salta se imponia un derecho de 20 por ciento A las mer-
caderias extranjeras que vengan A los puertos de Chile
6 Bolivia, en TucumAn un veinticinco, en Santiago del Es-
tero un treinta por ciento, en Catamarca se exige que se
justifique la procedencia de las mercaderias, y en San
Juan y en Mendoza se exigen fianzas por los derechos
que se impondrAn alguna vez. En San Juan se ha lleva-
do la esquisita previsi6n del gobierno hasta establecer que
el que quiera rescatarse de la responsabilidad de las fian-
zas pueda hacerlo pagando un seis por ciento, y dejando
en dep6sito un diez y ocho para estar A las results de
los derechos que se impondrAn alguna vez. Lo mas nota-
Ile es que el autor de esta media es un antiguo comer-
ciante, Ministro de Gobierno, que ha hecho su fortune
exclusivamente en el comercio de Chile, y que sabe medir
mejor que nadie las consecuncias funestas de este decreto,
que puede hacer que un comerciante en tres afios tenga en
dep6sito una suma de ocho 6 diez mil pesos; esto es, gran






OBRAS DE SARMIENTO


parte del capital mismo con que )aya girado cada una de
las veces que haya introducido mercaderias.
Supongamos un comerciante que introdujo en 1847
efectos de Chile por valor de 20,000 pesos. El derecho
de un 25 por ciento es de 5,000 pesos. En 1848 introduce
9,000, 15,000, el derecho depositado es de 3,750. En 1849
introdujo 12,000 pesos y deposit 3,ooo; en 1850 introduce
9,000 y deposit 2,250; en 1851, 7,000 y deja 1,750, etc. Qu6
ha resultado para este comerciante? que se ha quedado
en la calle, que ha dejado en dep6sito todo su capital; por-
que 5,ooo00+3,750+3,000+2,250+I,750=15,750 pesos que
en dos afios mAs equivalent a todo lo que posefa al prin-
cipio.
SQu6 origen tienen estas medidas que cualquiera hom-
bre juraria que es impossible que haya habido gobiernos
que las tomen y pueblos que las consientan? Pero el ca-
so se explica muy fAcilmente. En los paises libres, la ma-
nia del pdblico es opener resistencias A las medidas gu-
bernativas, aun aquellas mas demostradamente tiles; la,
prensa, las cAmaras arden en vituperios y ataques, y no
pasan sino A fuerza de perseverancia y por una dCbil
mayoria de votos; en los paises esclavizados bajo gobier-
nos terrorists, los subalternos se esfuerzan A exceder la
mente del tirano, A agravar el mal en todo lo possible. Si
les insin6an prohibir la circulaci6n de los diaries, los sa-
t6lites perseguirAn los libros tambi6n. Si el jefe impone
fianzas por un derecho que 61 impondrA mAs tarde, ellos
se impondrAn A si mismos un derecho de un cuarenta por
ciento, creyendo asi haber adivinado su mente y compla-
cidolo en extreme. No atribuimos otro origen A estas me-
didas que vemos tomadas desde Salta, Jujuy, TucumAn
hasta Mendoza.
8 De qu6 modo hablar A aquellos infelices pueblos con-
jurados en su propia ruina, que no sea para hacerlos
obstinarse mAs y mAs en su propio dafio? Pero se trata
del comercio, de los medios de enriquecerse; y en ese
punto, no hay partidos, porque federales y salvajes, todos
querrian enriquecerse, todos se hallan en aptitud de com-
prender lo que el sentido comin ensefia A todos los
hombres, cualquiera que sea su educaci6n 6 sus ideas po-
liticas.






LEGISLATION Y PROGRESS


Es un hecho vulgar que la riqueza de una naci6n se
compone de la suma de la riqueza de los individuos que
la componen; y el cuidado de los gobiernos debe limitarse
a facilitar A cada uno los medios de enriquecerse. Por
ejemplo, la Inglaterra, la Francia, los Estados Unidos,
han abierto grandes canales, navegando los rios, estableci-
do caminos de hierro con el objeto de abaratar la produc-
ci6n, para que cada uno pierda menos en los gastos de
transport. EstA averiguado que en los Estados Unidos los
canales y los caminos de hierro han hecho bajar de un
cuarto los costs de transport, es decir, que cada propie-
tario gana un veinticinco por ciento, que no habria gana-
do si tales vias no se hubiesen abierto. La otra protecci6n
que da el Estado es la de activar la correspondencia y
asegurar el sigilo de las comunicaciones, sin el cual no
pueden hacerse grandes combinaciones mercantiles. Al efec-
to, la Inglaterra ha' bajado el porte de las cartas A un octa-
vo de real, estableciendo dos correos diaries entire las ciu-
dtades fabriles y los puertos. Para este objeto ha fomentado
las compaiifas de vapores que traen la correspondencia de
los puntos distantes, y actualmente paga el gobierno in-
gl6s doscientos mil pesos anuales A la compafila de vapo-
res del Pacifico, que lleva 4 la Inglaterra doscientas cartas
al mes de los comerciantes de Chile. Seguridad y rapidez
del transport de avisos y mercaderias, he aqui, pues,
toda la producci6n que una buena political puede dar al
comercio.
La otra protecci6n que da y la mAs efectiva de todas, es
dejar hacer al comerciante lo que su instinto, su expe-
riencia, sus necesidades le aconsejen hacer, sin entrome-
terse A inducirlo que haga esto con preferencia A lo otro,
que vaya al naciente cuando 61 querria ir al poniente. No
hay comercio sin comerciante, y la perdida experimentada
por 6ste, es la perdida misma que experiment el comercio;
por tanto, nadie es juez en las utilidades y ventajas del
comercio, sino el que ha de medrar con ellas. Ahora nos-
otros preguntarfamos A.ese ministry de San Juan, si el
comerciante ha ido alguna vez A emplear A Buenos Aires
por ser puerto national, pudiendo obtener de Chile la
misma mercaderia con un dos, un diez por ciento de me-
nos costo? Porque el comercio no es otra cosa sino cam-






OBRAS DE SARMIENTO


biar oro 6 mercaderias, por mercaderias y oro que de-
jen al que lo hace el mayor tanto por ciento de utilidad
possible.
El interns del comerciante estA, pues, en poder optar
entire diversos mercados, Ilevando A cada uno lo que le
conviene, y de la diferencia de utilidades que haya entire
dirigirse hacia este punto con preferencia al otro, resultan
sus ahorros, que son sus provechos y el origen de su fortu-
na. El interns de una naci6n estA en estar en todas direc-
ciones en contact con los mercados del mundo, adquirir
las mercaderias extranjeras A precious mAs baratos, y vender
las suyas A precious mas altos. EstA mal situado para cl
comercio el pais que, como Bolivia, no tiene sino un puerto,
y sus otras fronteras no lo ligan A mercado ninguno; estAn
ventajosamente situadas las islas que permiten por todas
sus costas fAcil acceso de las mercaderias, que tambien
entran por Glasgow, Liverpool 6 Londres. La Repiblica
Argentina no es el pais mAs favorecido para el comercio,
porque sus grandes rios no conducen A parties productoras
del territorio; porque no tiene sino un solo puerto al mar
por ahora, y mientras no se declared mares los grandes
rios, como debiera hacerlo una buena political, y ltima-
mente, porque entire sus diversos mercados median enor-
mes distancias, caminos imperfectos 6 inseguros, y gobier-
nos espoleadores que agravan con derechos los costs de
la producci6n. Hacia el occidente, sepAranla del Pacifico
las cordilleras, lo cual es ya un grande obstaculo para la
prosperidad del comercio. Pero si A estas desventajas na-
cionales se agregan la inseguridad de los caminos, por la
frecuencia de las depredaciones de los salvajes; si no hay
correos sino de tarde en tarde, eventuales y sin seguridad
del sigilo de la correspondencia; si A esto se afiade que
se impongan derechos exorbitantes A una via de comer-
cio, hasta obstruirla enteramente para que en lugar de
diez vias de comercio no quede sino una, entonces pue-
de afirmarse A ciencia cierta que ese pais corre A su rui-
na, que su comercio serA aniquilado en menos de vein-
te afios.
Si el objeto de aquellas extrafias medidas es despoblar
el interior de la Repuiblica Argentina, para hacer que se
reuna en las costas del AtlAntico, no podia haberse he-






LEGISLATION Y PROGRESS


cho otra cosa mas conducente al objeto. Lo que a Buenos
Aires interest es tener mercados ricos en el interior, ciu-
dades populosas, una numerosa poblaci6n a su respaldo;
pero es la mis necia de las vulgaridades querer forzar
este resultado, por los medios mismos que lo destruyen;
disminuyendo las ganancias de los comerciantes del in-
terior y cerrando caminos. No hay poblaci6n, y no se
trata de aumentarla; hay grandes distancias y se supri-
men los correos; los caminos son p6simos, y se imponen
derechos de pasaje; no son seguros por su soledad, y se deja
A los indios hacerlos intransitables; y cuando se sienten
las consecuencias inevitable de todo este c6mulo de deli-
tos del gobierno, el gobierno, en lugar de remediar los
males que 61 causa, inventa otros mayores todavia; y
porque el camino esta malo, para marchar, manda cortar
una pierna a los transeuntes para que anden en un so-
lo pie.
Da vergiienza examiner las cosas que dicen los gober-
nadores argentinos en sus decretos y en sus consideran-
dos. El comercio .de Chile y de Bolivia extrae el dinero.
Pero qu6 dinero? Sellan dinero en Salta? Luego no
hay dinero que extraer, y si el dinero escasea, no hay mas
que sellar pastas, y entonces habra. Esto es lo que se hace
en Chile, en los Estados Unidos, en Francia, etc. Bolivia
provee de moneda a aquellos pueblos, y acusan A Bolivia
de extraer la moneda. En Chile no circula la moneda bo-
liviana, y lo acusan de exportar la moneda. No parece al
leer aquellos decretos, sino que esti uno oyendo a la co-
cinera hablando de cAmaras, tal como ella lo entiende. Pero
no es que les falte a sus autores sentido comin suficiente
para comprender que estAn diciendo absurdos ridiculous, sino
que no saben qu6 decir para cohonestar el paso, que la
degradaci6n en que han caido los fuerza a dar. Es precise
cerrar el comercio de Chile, y algo se ha de decir.
Clasifican de extranjero este comercio; pero no hay uti-
lidades nacionales ni extranjeras, como no hay velas ce-
lestes ni terrestres, como no hay ndmeros franceses 6 ame-
ricanos. Se impone un veinticinco por ciento de derechos A
los patios ingleses venidos de Chile. Si los panios ingleses
iban de Chile y no de Buenos Aires, es claro que el comer-
ciante ganaba algo prefiriendo aquel mercado A este; si






OBRAS DE SARMIENTO


por el derecho se fuerza al comerciante A ir A buscarlo a
Buenos Aires, lo 6nico que se habrA conseguido es ha-
cer que pierda la utilidad que reportaba de la diferencia
entire los dos mercados, 6 que venda mAs caro, para res-
ponder al mAs alto precio 6 ~ los mayores costs. Qu6
ha ganado Buenos Aires en esto? y sobre todo, j qu6 le
importa al comerciante del interior que un comerciante
de Buenos Aires gane 6 no, cuando 61 pierde 6 deje de
ganar, lo que ganaria optando entire dos 6 diez merca-
dos, para buscar su utilidad propia, que es la inica que
le interest ?
Todavia estas consideraciones se hacen mAs trascen-
dentales en San Juan y Mendoza, de donde se exportan
para Chile los products de su agriculture y de su in-
dustria en jabones y otros artefactos, con los cuales im-
portan de Chile onzas de oro de buena ley, 6 mercade-
rias seg6n les conviene. Se prohibe, porque es prohibit
el objeto de aquellas medidas groseras, se prohibe la in-
troducci6n de mercaderias de Chile. Enhorabuena, y qu6
Ilevan en cambio de sus jabones? Onzas de oro. Hola!
Conque es bueno que el comercio de Mendoza y San Juan
extraiga la moneda de otros paises? Y decimos, el co-
merciante que gan6 un diez por ciento en la venta de sus
jabones, no gustaria much Ilevar de Chile en lugar de
dinero, algunas mercaderias que le dejasen otro diez por
ciento, de manera que le saliesen vendidos con un veinte
por ciento de utilidad? Y en todo caso no vale mejor,
que cada uno haga lo que crea convenirle, pierda 6 gane
por sus propios errors 6 aciertos, en lugar de ganar 6
perder porque el gobierno se encarga de dirigir sus pasos
y encaminarlo por esta 6 la otra via, para servir A tal 6 cual
objeto politico, menos al interns del comerciante, que es cl
de ganar dinero sin preguntar si es national 6 extranjero
el punto donde compr6 las mercaderias?
Pero asi van marchando aquellos pueblos, A una des-
trucci6n cierta, A la ruina de la poblaci6n y A la pobreza,
y ellos mismos con sus propias manos cavan y ahondan
todos los dias el abismo A que se les ve descender.
Seria una cosa curiosa en Europa poner en conocimiento
de los economists, que existe hoy en la tierra un pais
cristiano, donde para favorecer el comercio:






LEGISLACI6N Y PROGRESS


No hay correos sino eventualmente entire unas y otras
provincias.
No hay seguridad de que la correspondencia no sea
abierta.
No se componen ni abren caminos.
No se defiende a los pasajeros contra las depredaciones
de los salvajes.
Se arrancan en cada provincia derechos de pasaje como
en la Edad Media.
Se condenan puertos en lugar de abrir otros nuevos.
No se sella moneda y se culpa a los que la suministran
de llevarsela.
Se fuerza al comercio de acudir a tal punto como los
chinos que abren al comercio europeo Cant6n y tal otro
punto precise.
Un pais que tiene salida al AtlAntico y al Pacifico, ha-
lla que le conviene tener s6lo salida al Atlantico.
Si tales cosas se contaran en Europa de un pais, dirian
que ese pais no existe, que es una quimera inventada para
personificar la negaci6n de todas las verdades reconocidas,
para dar forma A todos los absurdos; dirian que tal pais, si
existe, no debe pertenecer a la especie humana, porque el
hombre muestra por todas parties sentido comin y 16gica
aun en el error mismo. Y, sin embargo, este pais existe en
la Am6rica del Sur.






CORREOS



(La Crdnica, 1.0 de Abril de 1849.)


Un incident de que dimos aviso en el n6mero pasa-
do, sobre retardos del envio de diaries y cartas, nos hace
anticipar un trabajo que habriamos querido presentar mis
sazonado. El servicio de la posta en la Am6rica del Sur


93






OBRAS DE SARMIENTO


es en efecto digno de mis detenida observaci6n, como que
pinta de una manera muy expresiva el estado de socia-
bilidad, los vinculos, por decirlo asi, que ligan a unas ciu-
dades con otras y A todas con el resto del mundo. El ma-
yor 6 menor n6mero de cartas que Ileva 6 trae el co-
rreo de un punto A otro, muestra las ocasiones en que el
individuo sale de si mismo para ponerse en contact con
otro, ya sea por sentimientos de amistad, ya por intere-
ses materials, ya, en fin, por la necesidad de hacer co-
nocer y participar una idea. Cuando el correo, por ejem-
plo, registra en Santiago ochenta 6 cien nombres en sus
listas diarias de cartas, muestrase que s6lo aquel nimero
de personas en ochenta mil habitantes tienen contact de
intereses, de afectos y de ideas con el mill6n y medio
que forman la Repiblica y con los doscientos millones de
hombres civilizados que forman el mundo cristiano.
He aqui, pues, un hecho social del mis alto caricter;
esta limitaci6n de las relaciones se muestra no s61o en la
Am6rica espafiola, sino tambi6n en Espafia misma, donde
la estafeta de Madrid public sus cartas diarias por el
atrasado sistema de las listas, lo que muestra ya su limita-
ci6n, y en las que las cartas venidas del extranjero son
dirigidas i extranjeros principalmente y en nimero harto
reducido. Observase en nuestras poblaciones aun otro fe-
n6meno indicative, no ya de la comunicaci6n que existe
entire los individuos, sino del poco uso que de la escritu-
ra se hace para avanzar los negocios, entretener las re-
laciones, etc. El menos observador nota entire nosotros c6-
mo cunde de poco tiempo A esta parte el uso de poner en
almacenes y casas de venta, avisos, r6tulos, letreros, que
informen al piblico lo que puede interesarle de lo que
alli se contiene. En Madrid y otros puntos de la Espaiia
donde las antiguas costumbres se conservan, es prActica
poner un papel blanco en las rejas de las ventanas de las
casas que estan para alquilarse, lo que es suficientemente
comprendido del piblico.
A aquella normal reconcentraci6n del individuo en nues-
tros paises, afiAdense las dificultades de la locomoci6n,
que A primera vista parece originada por la rara ocupa-
ci6n y poblaci6n del suelo; pero que debemos atribuir
igualmente A los antecedentes nacionales, que mantienen






LEGISLATION Y PROGRESS


ideas, habitos y usos que esterilizan todo esfuerzo para
cambiar de situaci6n. En toda la peninsula espafiola, ex-
ceptuando tres 6 cuatro grandes vias, el correo se hace
ain a lomo de cabalgaduras, ya sea por lo intransitable
de los caminos para otra clase de vehiculos, ya sea por
lo reducido de la correspondencia, ya, en fin, por el im-
perio del hAbito que conserve y perpetia medios que han
quedado cortos 6 inadecuados para los objetos a que fue-
ron destinados. Como ilustraci6n del caso y contrast de
nuestros habitos nacionales y medios de comunicaci6n, de-
bemos citar el servicio de posta mAs vasto que existe en
el mundo, y precisamente establecido en un pais raramen-
te poblado, lo que aumenta los costs de conducci6n, en
proporci6n de las distancias que recorre la estafeta. En
los Estados Unidos, la estafeta sirvidndose de coaches de
posta capaces de conducir cartas, peri6dicos, muestras, di-
nero y pasajeros, recorre 142,295 millas, lo que equivale
a hacer cerca de seis veces la vuelta de la circunferencia
de la tierra por dia; dejando el servicio una renta annual
de cuatro millones trescientos mil pesos, despues de haber
visitado y puesto en comunicaci6n trece mil ochocientas ca-
torce oficinas de posta.
Para calcular la rapidez de estas comunicaciones, ten-
gase present que, 4 mAs de ciento cuarenta y ocho ca-
minos de hierro que prestan su auxilio al intercambio de
cartas, los tel6grafos electricos aceleran las comunicaciones
urgentes hasta hacer desaparecer toda idea de distancia.
Nace aquella diferencia de actividad de la posta, de la di-
ferencia de ambos pueblos; el norteamericano se comunica,
se irradia fuera de si mismo cien veces mas que el ameri-
cano del Sur. Escribe con mAs frecuencia, esta mis habi-
tuado que el espafiol a servirse de aquel medio de comuni-
caci6n; y como sus relaciones salen del circulo domestico,
los caminos le son necesarios en mayor ndmero para hacer
llegar hasta 61 los objetos que entran bajo la esfera de su
acci6n, y para trasportarse A la circunferencia de aquel
circulo de que 61 es centro.
Entre nosotros, el camino es incomplete y apenas tra-
zado, por la misma raz6n que circulan por cartas de un
extreme A otro de la Repiblica. Mas ha de observarse
que A esta escasez de movimiento natural en nuestros






OBRAS DE SARMIENTO


paises, se afiaden otros obstaculos creados por los me-
dios mismos que estaban destinados A facilitarlo. La pos-
ta es una instituci6n piblica que administra el movimien-
to epistolar, porque hay en este servicio necesidad de ga-
rantir el secret de la carta; y el Estado ofrece responder
de este secret. Hay Estados americanos como la Confe-
deraci6n Argentina en los que la inmoralidad del gobier-
no ha llegado, so pretexto de media de salud pfblica, no
s61o A no garantir aquel secret, sino A hacerse el confi-
dente de los pensamientos individuals, arrogAndose el de-
recho de abrir la correspondencia; pero en honor de los
progress morales de algunas secciones americanas, debe-
mos decir que aquella iniquidad official no tiene 1-ugar en
casi todo el resto de la America. Mas hay otro abuso que
aun subsiste en Chile y que es tiempo de que .cese, si al
fin se desea salir de este abismo de errors que constitute
nuestro viejo sistema de administraci6n.
El correo en Chile conserve ain el carActer de ramo
de la administraci6n political 6 gubernativa del Estado;
y no es raro, al contrario es frecuente, consuetudinario,
que el correo sea detenido en Santiago 6 en las provin-
cias por los agents del gobierno para llevar una corres-
pondencia que no estA pronta en los dias fijados para la
salida de los correos. En Buenos Aires, adonde ha de irse
siempre A buscar las violaciones de las leyes naturales de
las cosas en toda su monstruosa exageraci6n, despu6s de
no haber existido por seis afios correos en el interior, han
quedado los establecidos posteriormente sujetos A las ne-
cesidades de la administraci6n political, sin dia determina-
do de salida, partiendo dos sucesivamente en una semana
y pasando tres meses sin salir ninguno; l6timamente al
correo, A la estafeta, se ha sucedido el chasque.
La periodicidad de las comunicaciones es requisite tan
necesario para la regularidad de los negocios, que bas-
taria su perturbaci6n para hacer impossible todo cAlculo y
desbaratar toda combinaci6n. Las cosas de la vida estAn
siempre montadas en una series de acasos que sumandose
entire si, dan resultados probables y aun evidentes. Re-
gularizar los datos de que han de partir aquellos cAlculos,
es proporcionar al pdiblico bases de acci6n, es hacer en-
trar las cosas rhorales producidas por el hombre en la






LEGISLATION Y PROGRESS


esfera de las cosas matemAticas producidas por Dios. La
estafeta, pues, en cuanto es possible humanamente hacerlo,
ha de seguir la ley del curso de los astros en su rota-
ci6n. Tan evidentes son las ventajas de esta regulariza-
ci6n en los movimientos, que los vapores, los caminos
de hierro, gobernados por particulares, han fijado la hora
y minutes en que han de pasar por cada localidad; por-
que el retardo 6 la anticipaci6n traen perturbaciones que
van A introducir la confusion en centenares de operacio-
nes. Recordaremos A este prop6sito una ocurrencia que
explicarA cuanto importa en las relaciones humans esta
regularidad del tiempo en las transacciones. Hace algu-
nos afios que un gamin travieso, dispar6 en Paris media
hora antes el cafi6n que en el Palais Royal marca las
doce del dia. La confusion en los negocios obrada por
este accident se tradujo en los tribunales por una mul-
titud de pleitos que comprometfan series sumas de dinero.
En el mes de Noviembre, el gobierno del general Ca-
vaignac atacado por una atroz calumnia, facultado por
el estado de sitio para obrar arbitrariamente, detuvo al-
gunas horas el correo para enviar con la calumnia la
justificaci6n, que evitaria en las provincias un error fu-
nesto en moments supremos. El gobierno, sin embargo,
fu6 interpelado en las CAmaras, y justificado por una ma-
yoria de la imputaci6n de haber cometido un atentado.
Y realmente que es un atentado alterar todos los cAlcu-
los de las operaciones de la industrial, retardar el recibo
de 6rdenes, letras, dineros, comunicaciones; excitar en los
Animos la ansiedad, turbar los afectos, crear alarmas. Este
atentado, sin embargo, lo cometen diariamente cada prefec-
to, intendente 6 ministry de los Estados americanos. Se
detiene el correo por no interrumpir una conversaci6n tan
agradable cuanto es ociosa, por fumar un cigarro, por no
haber concluido la copia de una nota, 6 por razones menos
determinadas adn.
Dicese que la correspondencia es tan limitada que no
vale .la pena de dar A su regular envio tanta importan-
cia; pero importa destruir la conciencia que el pueblo tiene
de la arbitrariedad del gobierno 6 del correo; importa so-
bre todo crear la seguridad intima, permanent, de que
la estafeta march como el sol, como la luna, regular, in-
TOMO x.-7






OBRAS DE SARMIENTO


falible en sus operaciones; importa que la idea de lo jus-
to, de lo ordenado, se difunda y cobre fuerza en los es-
piritus, A fin de que la base de los cAlculos en que se fundan
los actos de la vida, no sea deleznable iMncierta. En fin,
es necesario que el derecho establecido ya en todos los
paises civilizados prevalezca por entero entire nosotros. Es
un derecho el poder enviar una carta en toda seguridad,
y es otro el de contar que Ilegara en 6poca determinada A
su destino para que produzca sus resultados. Por qu6
obstinarse en career que el mal no ha de ser malefico entire
nosotros, cuando todo cuanto nos rodea present el espec-
ticulo de un conjunto de males? No hay caminos, no hay
ferrocarriles, no hay vapores, no hay telegrafo, y por tanto
no hay estafeta diaria; y ademAs no es 6sta regular, y el
secret de la correspondencia no siempre estA guardado.
Quitemos por lo menos estos embarazos creados por nues-
tra propia perversidad, por el hAbito de lo arbitrario, y las
beneficas influencias que de ello resultarAn acrecerAn los
medios de luchar con las dificultades que la naturaleza 6 la
despoblaci6n imponen.
Algunos hechos caseros y recientes han sobrevenido en
estos dias para justificar estas observaciones. Los peri6di-
cos se quejan con frecuencia de la irregularidad con que
reciben sus diaries; y nosotros sefialamos la semana pa-
sada hechos que nos eran relatives y que toman por una
reincidencia inmediata el carActer de sospechosos. El nii-
mero 8 de La Crdnica no fu6 entregado A nuestro corres-
ponsal en Valparaiso por la estafeta en toda la semana, y
fu6nos precise enviar de nuevo los ntmeros que debemos
A nuestros suscriptores; porque hay en esto una deuda. El
nimero 9 tampoco fu6 entregado el domingo; M. Belin,
el editor, se ha apersonado A la oficina de Santiago y
sabido de sus empleados que los envios han partido de
aqui regularmente, y la confianza que merecen los asertos
de personas tan respetables, nos hacen inquirir d6nde han
podido extraviarse. En el camino? esto es impossible. De-
seamos que la oficina de Valparaiso nos d6 por su honor
comprometido una explicaci6n satisfactoria. La estafeta es
una administraci6n de confianza como lo es la escribania.
El administrator de correos no es un magistrado, sino por
cuanto es field al deber que se le confia. Un paquete de pe-






LEGISLATION Y PROGRESS


ri6dicos no es una carta; pero es una mercaderfa cuyo va-
lor estA en la oportuna entrega; un dia de retardo, la irre-
gularidad de los envios trae por consecuencia la perdida
de los suscriptores, la ruina de la empresa. A repetirse con
visos de intenci6n estos actos, nosotros pediriamos que se
levantase una informaci6n sumaria sobre lo ocurrido, con-
vencidos de que no hay mAs derechos que aquellos que el
ciudadano sabe conquistar por su perseverancia en defen-
derlos.
El caballo de batalla de la administraci6n es el recargo
extraordinario de la valija; pero 6ste es el oprobio y no
la justificaci6n de nuestra estafeta. Cuando el gobierno
colonial hizo uso de un saco de cuero para encerrar la
correspondencia, Ilenaba con 6l ampliamente las necesi-
dades de la 6poca, limitados como eran entonces el co-
mercio y la industrial; pero despues de cuarenta afios de
independencia, despues de haberse formado en Valparaiso
un puerto famoso en el Pacifico y una ciudad populosa,
es vergiienza presentar todavia el mismo saco de cuero que
la colonizaci6n habia inventado; y decir al comercio, la
correspondencia no cabe hoy en el saquito! He aqui toda
la gloria de la administraci6n, he aqui sus progress en
cuarenta afios, porque no nos referimos A este 6 al otro
ministerio. Z Quien no siente lo que hay de huazo, de rudo,
de cuitado en ese correo transportado A lomo de caballo.
entire las dos ciudades mas cultas de Chile? D D6nde sino
en la Siria 6 en Am6rica pueden verse medios tan bArbaros,
tan atrasados, tan limitados? En Argel, entire las tinieblas
de los Arabes, la estafeta atraviesa los campos en coaches
espaciosos.
En los Estados Unidos vese hundirse en los bosques el
coach post, llevando A las plantaciones remotas una carta,
y arrojando al paso y recibiendo malas en todos los lu-
gares. Lo mas singular de este atrasado sistema de co-
rreos nuestro, es que perjudica A la renta misma y des-
truye sus provechos. Es un hecho reconocido, averiguado,
que todos los objetos de volume, que la corresponden-
cia gruesa, la llevan de Santiago A Valparaiso los birlo-
cheros, ascendiendo por semanas A gruesas sumas de di-
nero, los paquetes, muestras y cartas voluminosas, que
los particulares envian por huir de la administraci6n que






OBRAS DE SARMIENTO


los desuella, cuando el saquito de cuero puede contener y
admitir lo que debiera confiarsele. Por qud no hay un
birlocho para llevar la correspondencia ya que no se ha
fabricado un coche a prop6sito? Un coche produciria A
la renta.
1.0 El pasaje de dos 6 mAs pasajeros que lo emplearian
prefiriendo la rapidez de su movimiento.
2.0 El interns de todo el dinero que se envia de una A
otra ciudad.
3.0 El impuesto sobre paquetes, muestras y demis ob-
jetos que el comercio necesita remitir con prontitud y
seguridad.
4.0 La gruesa correspondencia, libros, facturas, proto-
colos, cuadernos, manuscritos, etc.
Un obstAculo aun quedaria por allanar, y es el del ex-
cesivo porte de cartas, y aun esto, que parece una dificul-
tad, no seria mAs que un medio de hacer efectiva y pro-
ductiva la renta. Tenemos una fatal cordura que nos hace
mirar de reojo los progress y las innovaciones; pero de-
bidramos adoptar sin vacilar aquellos que tienen la sanci6n
de la experiencia, que han caido ya en el dominio de las
demostraciones matemAticas. Esta es la gloria y la fuente de
riqueza de los Estados Unidos. Se habla en Europa de
caminos de hierro? Los Estados Unidos se cubren de fe-
rrocarriles, mientras los otros discuten sus ventajas. < Tel&-
grafos el6ctricos, dijiste? Diez mil millas de tel6grafos se
realizan en un afio. Invent6se en Francia un arado Du-
rand? Un afio despu6s, estA surcando la tierra en toda la
extension de la Uni6n. Asi se progress, asi la Am6rica se
hace la realizaci6n, la iltima palabra de la civilizaci6n
europea. i La America! deciamos. La America del Sur serA
siempre el resto vivito del siglo xv, de la Edad Media, de
la barbarie. Quien quiera ver c6mo fueron los pueblos pri-
mitivos tome un vapor y venga a recorrer nuestros paises.
i Vanidad, mentira y miseria!
La posta barata es hoy una verdadera conquista para la
ciencia econ6mica. Cuanto mds barata es la posta, mds renta
produce, he aqui el axioma. Desde la introducci6n de la
posta inglesa A cuartillo (el penny postage) en 1840, el
nimero de cartas que ha pasado mensualmente por la
oficina general de postas ha aumentado de I.102,281 6






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8.526,442; y el termino medio por semana por todo el
Reino Unido ha aumentado de 1.515,983 A 6.382,941.
Cuando se describe para persuadir al piblico, es precise
traer todos los antecedentes de una cuesti6n; pero como
en una reform postal no tiene que ver el piblico sino
un ministry, aquellas cifras dicen todo lo que ha de decir-
se en abono de una media. Un ministry, empero, sabe
todo esto, y s61o la eterna, la consuetudinaria pereza que
nos caracteriza, s6lo los derechos adquiridos por la rutina
pueden prolongar este sistema ruinoso para el Estado,
inefectivo para el objeto de su, instituci6n y gravoso para
los pocos que de 6l aprovechan. j Qui6n no siente la gra-
vedad del mal, pensando que una casa de comercio que
sostiene correspondencia diaria entire la capital y el puerto,
tiene que pagar al afio por una carta diaria que describe
y otra que recibe la enorme suma de ciento ochenta y dos
pesos ?
Y el sistema es tan simple, tan hacedero? El penny-
post consiste en vender en los estancos, en los dep6sitos
de papel sellado, en las pulperias y almacenes, el sobre
de las cartas con la estampilla de la posta. De este modo,
la casa de comercio, al mismo tiempo que se provee de
plumas, papel de cartas, lacre y demis objetos de escri-
torio, compra cuatrocientos 6 quinientos sobres de carta
para las necesidades de todo el afio; 'el pobre con el me-
dio shelling que manda al bodeg6n A proveerse de tabaco,
azdcar, pan, etc., se provee de un sobre que le cuesta un
penique para enviar una carta A un amigo. Para desen-
volver mAs el movimiento, la posta ha ido A establecer sus
buzones al lado de su humilde morada; la posta viene
A provocarlo A que escriba; le pone el porte en el bode-
g6n inmediato, y el buz6n en su barrio. j Por que no
trae cartas el correo de Aconcagua, por ejemplo? Porque
la administraci6n de correos esti s61o en los Andes, en
San Felipe.
El paisano tiene que Ilevar su carta A cinco 6 seis leguas
de distancia en dias determinados. Por ahorrarse ese tra-
bajo y no pagar dos reales, da su carta al primer arriero
6 transeunte que encuentra, y defrauda la renta. Hay
chasques particulares que hacen su negocio de llevar y
traer cartas y viven de esta industrial que hace nacer lo






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incomplete, caro 6 irregular, del sistema de postas. Nos-
otros no pedimos que se establezcan coaches de postas en
todas las lines de comunicaci6n; no pretendemos que ha-
ya en la iltima aldea posta diaria. No; la perfecci6n es un
absurdo entire nosotros. Eso se deja para los norteamerica-
nos; para ellos si, que es possible lo mas perfect en admi-
nistraci6n, y la riqueza que es su consecuencia; pero pedi-
mos entire Santiago y Valparaiso:
I.o Que el saco de cuero sea SUFICIENTEMENTE CAPAZ,
para contener siempre toda la correspondencia que pueda
venir de una ciudad A otra; que no sea estrecho como hoy,
i i y se queden peri6dicos y correspondencia porque no
caben!!!
2.0 Que la maleta sea transportada en coche, birlocho 6
lo que quieran, con tal que haya lugar para muestras, pa-
quetes y pasajeros. En Alemania el Estado corre con el
trasporte de los pasajeros; la posta da carruajes para su-
plir la necesidad diaria; y segln el n6mero de pasajeros
que acuden se ponen en movimiento en un minute tres,
6 treinta carruajes, llegando la escrupulosidad del servicio
hasta dar un carruaje para un solo individuo cuando no
puede 6ste acomodarse en los asientos de los ya ocupados;
y el Estado gana siempre en este negocio; el p6blico gana
tambi6n porque no estA expuesto A ser desollado vivo por los
birlocheros particulares, como sucede entire nosotros, en
donde el capataz lee el precio en la cara apurada 6 tranqui-
la del pasajero. Que hay, en fin, un coche pronto en una
hora determinada para moverse.
3.0 Que se corrija el vicioso sistema de correos, subs-
tituyendo el timbre barato y puesto A venta como el papel
sellado, en bodegones y estancos al franqueo, y demAs
dificultades, para ahorrar pasos y provocar al consumidor.
Cuantas mas cartas hayan, mas negocios, afectos y rela-
ciones se promueven, y por tanto mAs riqueza y mAs uni6n,
y el Estado hallarA sus ventajas y su provecho.
4.- Que el gobierno no pueda detener una hora la sali-
da de los correos, que deben marchar como el sol A 6po-
cas fijas, invariables, para dar base segura A los cAlcu-
los. Ya pasaron los tiempos de don Juan de Austria,
que hacia detener al sol para dar una batalla A los Al-
bijenses.




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